El podcast de hoy está basado en el libro de Salmos 133:1-3: 1 ¡Mirad cuán bueno y cuán delicioso es Habitar los hermanos juntos en armonía! 2 Es como el buen óleo sobre la cabeza, El cual desciende sobre la barba, La barba de Aarón, Y baja hasta el borde de sus vestiduras; 3 Como el rocío de Hermón, Que desciende sobre los montes de Sion; Porque allí envía Jehová bendición, Y vida eterna.
Escuchemos algunos de los propósitos para los que Dios nos está bendiciendo:
A menudo buscamos las bendiciones de Dios pensando únicamente en el bienestar material, pero las Escrituras nos revelan que cada bendición divina tiene un propósito específico. La palabra propósito se define como la intención, el objetivo, la voluntad o la aspiración de hacer algo. Por ello debemos recordar que los planes de Dios para nosotros no son temporales; alcanzan la eternidad.
En el hebreo bíblico encontramos palabras relacionadas con la bendición, como Baraj o Beraj (que significa bendecir y también arrodillarse) y Berajá (bendición). Dios nos bendice para que seamos de bendición, para darnos salud y para que pasemos con éxito el "valle de lágrimas" (Salmo 84:6). Pero, ¿qué más quiere hacer el Señor en nosotros a través de Su bendición?
Dios quiere bendecir tu mente para que tengas un buen razonamiento, es decir, la capacidad de ordenar y relacionar ideas para llegar a conclusiones correctas. Así como un niño necesita madurar para entender conceptos complejos, nuestro buen razonamiento debe crecer.
Junto al razonamiento, Dios nos da buen juicio. El juicio es la facultad de distinguir entre el bien y el mal, y entre lo verdadero y lo falso. Lamentablemente, sin la bendición de Dios, las personas pierden esta capacidad, y llegan a ser como los habitantes de Nínive, que no podían distinguir entre su mano izquierda y su derecha. La bendición de Dios aclara nuestro entendimiento para elegir lo bueno, rechazar lo malo y mantener una sana razón frente a las locuras de este mundo.
Otro gran propósito de la bendición divina es otorgarnos discreción. La discreción es la sensatez para formar juicio y el tacto necesario para hablar y obrar. Es el opuesto a ser escandaloso; y nosotros no debemos ser escandalosos sino discretos en nuestra forma de ser y de vivir.
La bendición de Dios actúa como un "freno" interior (prudencia) que nos evita decir o hacer cosas de las que después nos arrepentiríamos. Además, el Señor nos da buen sentido para apreciar y valorar correctamente las cosas. Vivimos en una cultura donde es común menospreciar lo que tenemos en nuestra propia familia o congregación, y extravalorar lo que tienen otros. La bendición de Dios sana nuestra mente para que apreciemos correctamente lo que nos hadado y Su obra en nosotros.
Dios nos bendice para tener un criterio sano, que es la norma para conocer la verdad y ejercer el discernimiento. Un buen criterio nos protege de las generalizaciones falsas y de los engaños del enemigo.
Para recibir esta bendición, debemos eliminar la idolatría de nuestro corazón (Éxodo 23:24). Solo el Señor Dios debe dirigir nuestra vida; no el dinero, el trabajo, el cónyuge o las posesiones. Cuando nos inclinamos solo ante Dios, Él bendecirá nuestro "pan y nuestras aguas", proveyendo todo lo necesario.
Dios nos bendice con abundancia para que podamos tomar posesión de lo que ya es nuestro. A veces perdemos la paz, la salud o la armonía familiar. La bendición de Dios nos capacita para batallar espiritualmente y recuperar nuestro terreno.
Un ejemplo claro de esto es el perdón. En Deuteronomio 15, Dios instruye sobre el perdón de deudas para que no haya mendigos en la tierra, prometiendo que Él bendecirá abundantemente. De la misma manera, Dios te bendice para que logres perdonar a quienes te han lastimado. Al perdonar, tomas posesión de, por ejemplo, la paz interior, de tu matrimonio y de tu libertad emocional.
Finalmente, Salmo 133 nos revela un propósito hermoso: "¡Mirad cuán bueno y cuán delicioso es habitar los hermanos juntos en armonía!... Porque allí envía Jehová bendición".
La koinonia (comunión) con los hermanos atrae el rocío de la bendición de Dios. A veces, trastornos o limitaciones en nuestra mente nos impiden relacionarnos bien con los demás. Pero Dios quiere sanarnos para que podamos vivir en armonía, porque cuando hay unidad y amor fraternal, el Señor mismo se encarga de enviar Sus bendiciones sobre nosotros.
Las bendiciones de Dios van mucho más allá de la provisión material; son herramientas de transformación espiritual. El Señor desea bendecir tu razonamiento para que disciernas la verdad, otorgarte discreción para que tus palabras y acciones sean de edificación, y darte un criterio sano para alejarte de la idolatría. Al permitir que Sus bendiciones obren en nosotros, podemos perdonar, tomar posesión de nuestras promesas y vivir en dulce armonía con nuestros hermanos.