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PODCAST: EL TIEMPO DE LLORAR (2)

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EL TIEMPO DE LLORAR (2)El podcast de hoy está basado en el libro de Salmos 137:1-2 (RV-1909): 1 JUNTO á los ríos de Babilonia, Allí nos sentábamos, y aun llorábamos, Acordándonos de Sión. 2 Sobre los sauces en medio de ella Colgamos nuestras arpas.

Escuchemos algunas enseñanzas acerca de los tiempos de Dios para nuestra vida, y cómo Él quiere consolarnos en el Tiempo de Llorar:

INTRODUCCIÓN

La vida del ser humano está marcada por estaciones y ciclos. La Biblia nos enseña en Eclesiastés 3:1 que "para todas las cosas hay sazón". La palabra "sazón" no solo se refiere a la comida, sino al punto de madurez, al estado de perfección o al momento oportuno para que algo suceda. Comprender que vivimos bajo tiempos delimitados por Dios es clave para no desesperarnos en las adversidades ni engreírnos en las bonanzas.

1. EL TIEMPO DE LLORAR: UNA ESTACIÓN NECESARIA

Aunque nadie desea sufrir, el tiempo de llorar llega inevitablemente. Puede ser por escasez, como le ocurrió a Agar en el desierto cuando se le terminó el agua (Génesis 21:15), o por duelo, como Abraham al perder a Sara (Génesis 23:2). Lo importante es recordar que este tiempo no es eterno. Dios permite el llanto para enseñarnos, quitarnos idolatrías o acercarnos a Él, pero promete que después vendrá el tiempo de reír.

Sin embargo, debemos tener cuidado con por qué lloramos. Algunos pasan por esta estación porque:

  • Vendieron su primogenitura espiritual por cosas temporales (como Esaú).

  • Extrañan sus viejas costumbres pecaminosas ("su Egipto").

  • Viven en una queja constante, similar a quienes endechaban a Tamuz (Ezequiel 8:14), un dios pagano asociado a lamentaciones perpetuas.

2. EXAMINÁNDOSE EN EL VALLE DE LÁGRIMAS

Cuando las cosas van mal, es el momento ideal para un autoexamen espiritual. Dios pregunta en Amós 4:6-11: "Te quité el trigo... te quité la lluvia... y no te volviste a mí". A veces, Dios permite dificultades para romper nuestra idolatría hacia personas, bienes o comodidades.

El Salmo 137 describe a los israelitas cautivos en Babilonia, sentados junto a los ríos y llorando al acordarse de Sion. Si te sientes cautivo por vicios, deudas o relaciones tóxicas, el llanto puede ser la señal de que necesitas liberación. Dios quiere sacarte de esa cautividad y restaurar tu canto.

3. CUANDO EL LLANTO SE VUELVE COSTUMBRE

Hay peligros en quedarse estancado en el dolor. Dalila, por ejemplo, presionaba a Sansón diariamente con llantos hasta obtener lo que quería (Jueces 16:17-18). Vivir quejándose o manipulando con lágrimas agota a la familia y aleja la comunión con Dios.

Incluso en momentos de intercesión intensa, como cuando Ester lloró ante el rey Asuero para salvar a su pueblo (Ester 4:3), debemos entender una verdad crucial: hay cosas que no cambiarán (como la muerte de un ser querido), pero Dios siempre puede hacer cosas nuevas para bendecirte.

CONCLUSIÓN

No tires la toalla en medio de tu tiempo de llorar. Recuerda que es una estación con fecha de caducidad establecida por Dios. En lugar de vivir en la queja constante o la nostalgia del pasado, usa este tiempo para examinarte, eliminar idolatrías y confiar en que Dios tiene un propósito en tu dolor. Mantén la esperanza, porque después del valle de lágrimas, Dios tiene preparado un tiempo de risa, restauración y nueva bendición.



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