El podcast de hoy está basado en el libro del Cantar de los Cantares 1:12-14: 12 Mientras el rey estaba en su reclinatorio, mi nardo dio su olor. 13 Mi amado es para mí un manojito de mirra que reposa entre mis pechos. 14 Racimo de alheña en las viñas de En-gadi es mi amado para mí.
Escuchemos algunas de las bendiciones que el Rey de reyes, el Señor Jesús, tiene para nosotros cuando lo buscamos:
En el libro del Cantar de los Cantares, la palabra "Rey" aparece únicamente cinco veces. Esta repetición no es casualidad; es una enseñanza sobre cómo Jesús, nuestro Rey de gracia, desea relacionarse con nosotros individualmente. No basta con llamarlo Rey de título; debemos permitir que Él reine en nuestra vida.
> "Mientras el Rey estaba en su reclinatorio... mi nardo dio su olor"
Cuando el Rey se acerca a su mesa, algo sucede en el corazón de la amada (la iglesia): su nardo difunde su fragancia. El nardo era un perfume costoso que la amada usaba para encontrarse con su Amado. Espiritualmente, esto representa la adoración. Cada vez que nos acercamos al Señor, Él espera que nuestro "nardo" —nuestra adoración sincera— libere su aroma. Es una cita donde el Rey busca que lo adoremos de corazón.
> "Y sobre la mesa pondrás el pan de la proposición delante de mí perpetuamente"
En la mesa del Rey no se sirve comida común, sino un pan especial reservado solo para los sacerdotes (con la excepción de David y sus hombres). Este pan simboliza la Palabra de Dios. A diferencia de las frases motivacionales o el entretenimiento secular que abundan en las redes sociales, el Rey nos alimenta con Su Palabra para sustentarnos y evitar que desfallezcamos comiendo "algarrobas" (como lo intentó hacer el hijo pródigo).
El Rey nos invita a entrar en sus cámaras, sus habitaciones privadas. Allí ocurren transformaciones profundas:
> "Escóndete un poquito, por un momento, en tanto que pasa la ira"
Los aposentos del Rey son lugares de refugio. Josabet escondió al niño Joás en una cámara para protegerlo de la reina Atalía, quien mataba a la descendencia real. De la misma manera, cuando enfrentamos amenazas, destrucción o ataques espirituales, escondernos en las cámaras del Rey nos protege. Él nos guarda de la ira y de la destrucción mientras pasamos por momentos difíciles.