El podcast de hoy está basado en el Evangelio de Mateo 24:24: Porque se levantarán falsos Cristos, y falsos profetas, y darán señales grandes y prodigios; de tal manera que engañarán, si es posible, aun á los escogidos.
Escuchemos acerca cómo identificar los siete simuladores espirituales, según la Biblia:
La Biblia advierte sobre personas que simulan ser lo que no son. Un simulador es alguien que reproduce el comportamiento de un sistema sin ser el sistema real, como los entrenadores de vuelo que practican en cabinas que no son aviones verdaderos. En el ámbito espiritual, estos simuladores fingen, imitan y engañan para hacerse pasar por creyentes auténticos.
> "Simular es fingir. Un simulador es alguien que reproduce el comportamiento de otro. Alguien que finge ser lo que no es".
El Señor Jesús advirtió: "Porque se levantarán falsos cristos y falsos profetas". Estos son dos grupos de simuladores que reproducen comportamientos religiosos sin tener la esencia verdadera. En griego, la palabra para "falso" (seudes) significa mentiroso, embustero y alguien que va en contra de la verdad.
La palabra griega seudadelfos significa "falso hermano". Un verdadero hermano busca la unidad, mientras que el falso hermano se opone a ella. Según el apóstol Pablo, estos falsos hermanos:
> "No como Caín, que era del maligno y mató a su hermano" (1 Juan 3:12). Caín comenzó como hijo de Adán, pero se degeneró hasta convertirse en hijo del maligno.
La palabra griega pseudomartur significa "testigo falso" o "falso testimonio". Estos simuladores cambian lo que se dijo o se hizo para causar daño.
Hoy vivimos en un tiempo de muchos testigos falsos. Cada vez que alguien comparte una noticia que no le consta, está actuando como un simulador de testigo. Las redes sociales amplifican estas mentiras, y nosotros somos responsables de lo que decimos y compartimos.
> "Torcer lo que se dice o lo que se hace para hacer daño: esa es la marca del testigo falso".
Dios nos llama a ser verdaderos, no simuladores. Debemos discernir con el Espíritu Santo, aferrarnos a la Palabra y no permitir que falsos hermanos o testigos nos aparten del amor de Cristo. En un mundo lleno de imitaciones, sé auténtico: vive lo que crees, ama a tus hermanos y comparte solo lo que te consta.