El podcast de hoy está basado en el libro de Daniel 12:3: Y los entendidos resplandecerán como el resplandor del firmamento; y los que enseñan á justicia la multitud, como las estrellas á perpetua eternidad.
Escuchemos acerca cómo debemos crecer en sabiduría y en entendimiento:
La Biblia nos deja una promesa extraordinaria en Daniel 12:3: "Los entendidos resplandecerán como el resplandor del firmamento, y los que enseñan la justicia a la multitud, como las estrellas a perpetua eternidad". Sin embargo, para alcanzar este resplandor, primero debemos hacernos una pregunta fundamental: ¿Cómo está su nivel de entendimiento?
En la actualidad, vivimos en una época donde muchos creen saberlo todo. Las redes sociales están llenas de personas que se autoproclaman expertas en pandemias, guerras o cualquier tema de actualidad, pero que en realidad carecen de conocimiento. Lamentablemente, esta misma ignorancia puede colarse en la iglesia. Hay personas que llevan años, e incluso décadas, como cristianos, pero no han leído ni un solo libro de la Biblia. Están inscritos en la carrera de los entendidos, pero no están asistiendo a clases ni estudiando.
Para llegar a ser entendidos, debemos identificar y eliminar los estorbos que nos mantienen en la ignorancia. El enemigo es el mayor interesado en que el cristiano no desarrolle su entendimiento, pues así puede hacer lo que quiere con él. Los principales impedimentos son:
El peligro de quedarse en la ignorancia es severo. El salmista confesó en Salmo 73:22: "Tan torpe era yo e ignorante; Fue como una bestia delante de ti". De igual manera, Salmo 32:9 nos exhorta: "No seáis como el caballo, como el mulo, sin entendimiento". Un creyente sin el entendimiento que proviene de Dios es como un animal que necesita ser sujetado con cabestro y freno a la fuerza. Nosotros, por el contrario, debemos acercarnos a Dios con buena gana, con inteligencia y disposición.
Al estudiar los idiomas originales de las Escrituras, descubrimos varias palabras que nos revelan qué hace exactamente a una persona "entendida":
¿Cómo logramos que nuestra mente sea renovada y nos convirtamos en expertos en las cosas de Dios? La respuesta está en Deuteronomio 4:6: "Guardadlos, pues, y ponedlos por obra; porque esta es vuestra sabiduría y vuestra inteligencia ante los ojos de los pueblos".
El proceso es claro y práctico:
En un mundo donde los medios y la cultura intentan constantemente lavar el cerebro a la sociedad para manipularla y controlarla, leer, escuchar y obedecer la Biblia es el antídoto perfecto. La Palabra de Dios anula ese lavado de cerebro secular, nos provee de la verdadera inteligencia que viene del cielo y nos transforma en personas entendidas que resplandecen en medio de la oscuridad.
Ser un entendido no es un don exclusivo para unos pocos, sino un llamado para todo creyente que desea dejar de comportarse como "bestia" o como un animal de carga sin dirección. Al reconocer nuestra ignorancia, alejarnos de la necedad y sumergirnos en la lectura y obediencia de la Biblia, permitimos que el Espíritu Santo active nuestra mente. Solo así desarrollaremos el discernimiento necesario para separar la verdad de la mentira, y solo así cumpliremos la promesa de Daniel 12:3, resplandeciendo como estrellas en un mundo que desesperadamente necesita luz.