El podcast de hoy está basado en la Carta a los Hebreos 12:1 (RV-1909): POR tanto nosotros también, teniendo en derredor nuestro una tan grande nube de testigos, dejando todo el peso del pecado que nos rodea, corramos con paciencia la carrera que nos es propuesta,
Escuchemos acerca de cómo podemos despojarnos de los pesos espirituales que el mundo quiere poner sobre nosotros:
La vida cristiana es una carrera que debemos correr con libertad, pero a menudo permitimos que el pecado y las preocupaciones nos enreden. La Biblia nos instruye claramente en Hebreos 12:1: "Despojémonos de todo peso y del pecado que tan fácilmente nos envuelve". Dios nos ha dado la capacidad para quitarnos las cargas que no nos pertenecen, pero primero debemos identificarlas y negarnos a dejar que el mundo nos imponga sus afanes.
La palabra griega original para "peso" en este contexto es ochos, y su significado nos revela cómo el enemigo intenta detener nuestro avance espiritual:
Cuando cargamos estos pesos, nos aislamos, nos agobiamos y perdemos el gozo de la salvación. En lugar de pedir ayuda, muchos cometen el error de aislarse cuando los problemas los aplastan. ¡No tires la toalla! Busca el auxilio de Dios y de tus hermanos.
En Éxodo 1:11-14, vemos cómo Faraón (figura del diablo) y Egipto (figura del mundo) imponían cargas al pueblo de Dios para molestarlos, oprimirlos y amargar su vida. El mundo siempre buscará poner sus propios afanes sobre tus hombros.
¿Qué son los afanes del mundo? Son deseos intensos, esfuerzos extremos o aspiraciones por cosas terrenales. Algunas de esas cargas son:
Dios quiere que administres con sabiduría lo que Él te da, pero no debes dejar que la codicia por el dinero destruya tu paz, tu matrimonio o tu vida espiritual.
Romanos 12:2 nos advierte: "No os conforméis a este siglo". La palabra original implica que el mundo intenta deformarnos y moldearnos a su imagen. Hoy en día, el mundo ataca la identidad y el carácter:
Esa es la sabiduría del mundo (1 Corintios 1:20): estar llenos de información terrenal, pero vacíos de la verdad divina. El mundo usa los medios, las películas y la música para darle "forma" a las personas, alejándolas de su propósito celestial.
No nacimos para vivir aplastados por la preocupación, la codicia o la presión cultural. Dios nos llama a despojarnos de todo estorbo que nos mire hacia la tierra y nos impida ver el cielo. Debemos tener el discernimiento para rechazar los afanes materiales, administrar nuestro dinero con sabiduría y negarnos a tomar la forma de un mundo que intenta deformar nuestro carácter. Pide a Dios la fuerza para soltar las cargas que el mundo te ha impuesto y corre con libertad la carrera que Él ha puesto delante de ti.