La mujer insensata es alborotadora, es simple y no sabe nada. Y se sienta a la puerta de su casa, en un asiento, en los lugares altos de la ciudad, llamando a los que pasan, a los que van derechos por sus sendas: El que sea simple, que entre aquí. Y al falto de entendimiento, le dice: Dulces son las aguas hurtadas, y el pan comido en secreto es sabroso. Pero él no sabe que allí están los muertos, que sus invitados están en las profundidades del Seol.
PROVERBIOS 9:13-18 LBLA

La Biblia representa a la Iglesia como a una mujer o entidad femenina, una virgen que se debe guardar pura para el encuentro con su amado, Jesucristo; por ello leemos que el apóstol Pablo expresa "os he desposado con un marido, para presentaros como una vírgen pura a Cristo.1" (1 Co. 11:1-2; Ef. 5:22-25, 32; Ap. 12:4-6); por ello vemos en Rebeca, Lea, la mujer virtuosa, la Sulamita (Gn. 24:15-67; Gn. 29:17, 23-25; Pr. 31:10-29; Cnt. 6:13) y muchas otra buenas mujeres, la figura de la Iglesia.
Asimismo la Biblia representa a la pseudo o falsa iglesia con rameras y otras mujeres que hicieron lo malo (1 Cr. 3:16; Pr. 6:26; 7:10; 23:17; Nah. 3:4; Ap. 17:1; 15-16; 19:2). Esa falsa iglesia utiliza, entre otras cosas, la confusión, el engaño y la mentira para hacerse pasar por verdadera.
La Biblia nos advierte que conforme avanzan los tiempos finales aumentan el error, el engaño y la confusión; por eso hay algunos sectores de la Iglesia de Cristo que caen en el engaño del ecumenismo; ese engaño multiplica la confusión que le dificulta a muchos distinguir entre la verdadera Iglesia de Cristo y la pseudo iglesia.
El libro de Apocalipsis explica que la pseudo iglesia primariamente utiliza métodos de error y de engaño para atrapar a las almas y conducirlas hacia la perdición eterna; también explica que cuando los métodos de error y de engaño no son efectivos, ella recurre a métodos violentos y sangrientos para imponerse.
A lo largo de la Biblia encontramos a mujeres malas que describen a la falsa iglesia, y en el libro de Proverbios encontramos a, por lo menos, diez de ellas. Algunos aspectos de cada una de esas mujeres son los siguientes:
La mujer insensata es alborotadora, es simple y no sabe nada. Y se sienta a la puerta de su casa, en un asiento, en los lugares altos de la ciudad, llamando a los que pasan, a los que van derechos por sus sendas: El que sea simple, que entre aquí. Y al falto de entendimiento, le dice: Dulces son las aguas hurtadas, y el pan comido en secreto es sabroso. Pero él no sabe que allí están los muertos, que sus invitados están en las profundidades del Seol.