El podcast de hoy está basado en el libro de los Salmos 14:2-3 (RV-1909): 2 Jehová miró desde los cielos sobre los hijos de los hombres, Por ver si había algún entendido, Que buscara á Dios. 3 Todos declinaron, juntamente se han corrompido: No hay quien haga bien, no hay ni siquiera uno.
Escuchemos acerca de los diversos tipos de hijos que aparecen en la Biblia:
Como cristianos, estamos llamados a ser luz del mundo y sal de la tierra. Sin embargo, Jesús advirtió que si la sal pierde su sabor, solo sirve para ser pisoteada. Esta advertencia nos lleva a examinar qué tipo de hijos somos ante Dios y qué tipo de hijos estamos formando en nuestros hogares. La Biblia nos presenta diferentes categorías de "hijos", no solo desde un punto de vista biológico, sino espiritual, revelando el estado de nuestro corazón y nuestro nivel de madurez en Cristo.
El Evangelio de Juan 1:11-12 enseña que, aunque muchos no le recibieron, "a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios". Dios ha puesto a nuestra disposición todos los recursos necesarios para alcanzar la madurez: la Biblia, el Espíritu Santo, los dones espirituales y la comunión en la iglesia. La pregunta es: ¿Estamos aprovechando estos recursos para avanzar o vivimos una vida cristiana como si fuera un club social?
En Salmo 137:7, se menciona a los hijos de Edom, quienes decían: "Arrásenla, arrásenla hasta los cimientos". Esto representa a personas que, en lugar de edificar, piden la destrucción de otros. Históricamente, vemos este comportamiento en persecuciones donde se delataba a hermanos por beneficio propio.
Edom era Esaú (Génesis 25:30), cuyo nombre significa "rojo" y también "terrenal". El peligro actual es que muchos cristianos, en lugar de buscar a Dios, buscan solo Sus beneficios materiales. Se vuelven terrenales y profanos. Hebreos 12:16 describe a Esaú como fornicario y profano porque vendió su primogenitura por un plato de comida. Hoy, muchos venden su herencia espiritual por un "plato de lentejas"; es decir: Ocio, entretenimiento o beneficios temporales, despreciando lo eterno.
El Salmo 137:8 habla de la "hija de Babilonia". La raíz hebrea Balal significa mezclar, confundir, desconcertar y perplejar. Los hijos de Babilonia se caracterizan por:
Debemos tener cuidado con lo que vemos, oímos y leemos; discerniendo para no ser arrastrados por esta corriente de confusión.
El Salmo 36:7 menciona a los "hijos de los hombres" que se amparan bajo la sombra de las alas de Dios. Parecen buscar refugio divino, pero su búsqueda es interesada y temporal. Cuando pasa la prueba, regresan a su vana manera de vivir. Sus características incluyen:
Es terrible cuando los creyentes se quedan en esta etapa, sin comprometerse verdaderamente con el Señor.
Dios nos ha dado todo lo necesario para dejar de ser niños espirituales, hijos terrenales o hijos de confusión. No debemos conformarnos con ser "hijos de los hombres" que buscan a Dios solo en la aflicción, ni vender nuestra primogenitura por placeres momentáneos. Estamos llamados a avanzar, utilizando la Palabra y dejando que el Espíritu Santo nos convierta en hijos de Dios maduros.