El podcast de hoy está basado en la Carta a los Hebreos 5:14 (RV-1909): Mas la vianda firme es para los perfectos, para los que por la costumbre tienen los sentidos ejercitados en el discernimiento del bien y del mal.
Escuchemos acerca de algunas de las virtudes espirituales en las que necesitamos ejercitarnos para avanzar en la madurez espiritual.
Así como quien se recupera de un accidente necesita terapia y ejercicio para caminar de nuevo, en el sentido espiritual la Biblia nos llama a ejercitarnos. Debemos ejercitarnos en la piedad, la disciplina, la hospitalidad, la lucha espiritual y, fundamentalmente, en discernir entre el bien y el mal.
El pasaje clave es Hebreos 5:14: "El alimento sólido es para los que han alcanzado madurez, para los que por el uso tienen los sentidos ejercitados en el discernimiento del bien y del mal."
Esto revela una verdad crucial: los cristianos espirituales "niños" no pueden discernir. Al igual que un bebé que se lleva a la boca tanto la espinaca como un tornillo, un creyente inmaduro no diferencia. Puede aceptar lo malo y rechazar lo bueno, o viceversa, porque carece de práctica.
¿Qué es discernir? Es diferenciar, distinguir. No todos pueden hacerlo; solo los que han madurado mediante el ejercicio constante.
La Biblia nos muestra múltiples áreas donde es vital este ejercicio:
En nuestra era digital, este último punto es crítico. Cualquiera abre un canal o una página web, y muchos son arrastrados por falta de discernimiento para saber quién sirve verdaderamente a Dios y quién no.
Su error fue querer el conocimiento del bien y del mal sin haberse ejercitado en discernirlo. Al no estar madura, no pudo ver el engaño de la serpiente y entró en una conversación fatal. Así hoy, muchos se contaminan al consumir todo tipo de contenido sin la madurez para filtrarlo.
No sabían "discernir entre su mano derecha y su izquierda". Son como quienes cambian de opinión basándose solo en lo último que escuchan, sin criterio propio (ejemplo: los cambios en las normativas de salud).
Al oír el clamor del pueblo, pensó que era alarido de guerra. Moisés, en cambio, que había subido a lo alto del monte a tener comunión con Dios, discernió que era "voz de cantar". La lección: no quedarse a mitad del camino en nuestra relación con Dios, sino buscar una comunión profunda para poder distinguir.
Aún sin Moisés, Josué fue engañado porque no discernió la astucia de los gabaonitas disfrazados. Nos advierte que debemos madurar para no ser fácilmente decepcionados.
¿Cómo llegamos a ser creyentes maduros que pueden discernir? Dios nos provee los medios:
Debemos pasar de la "leche" (doctrina básica) al "alimento sólido". Isaías 7:15 usa la metáfora: comer "mantequilla y miel" (productos de la leche, figura de la Palabra) hasta saber desechar lo malo y escoger lo bueno.
No debemos quejarnos, ni resolver todos los problemas a nuestros hijos; estas experiencias nos ejercitan.
Como pidió Salomón (1 Reyes 3:9). Un corazón duro, severo o sin entendimiento es un impedimento para juzgar con misericordia y discernir correctamente.
Debemos transformarnos cambiando nuestra forma de pensar y dejando atrás las costumbres y criterios anteriores a conocer a Cristo. Si no hay cambio, no hay crecimiento.
La vejez espiritual (no la edad física) es un impedimento, como muestra el amigo de David de 80 años que ya no podía discernir (2 Samuel 17:35). Por ello, debemos ejercitarnos constantemente, renovar nuestra mente y alimentarnos de la Palabra para alcanzar la madurez que nos permita desechar lo malo y escoger lo bueno en cada área de nuestra vida.
Iglesia Cristiana Ebenezer Villa Nueva
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