El podcast de hoy está basado en el libro de Eclesiastés 9:3 (RV-SBT): Este mal hay entre todo lo que se hace debajo del sol: que un mismo acontecimiento ocurre a todos, y también que el corazón de los hijos de los hombres esté lleno de mal, y que la locura esté en sus corazones durante sus vidas; y después se van a los muertos.
Escuchemos acerca de la obra de transformación que Dios está haciendo en el corazón de sus hijos.
Hemos estado meditando acerca de cómo es el corazón del ser humano y la obra que Dios quiere hacer en nosotros. La realidad es que nuestro corazón es engañoso, más que todas las cosas. Es perverso y está lleno de mal. Si lo que contiene es malo, lo que producirá definitivamente será malo, porque la Biblia enseña que todo árbol malo da fruto malo.
Debemos escudriñárnos a nosotros mismos; sin embargo, no basta con escudriñarnos porque en base a Eclesiastés 9.3 debemos reconocer que si nuestro corazón es malo, y necesitamos buscar a Dios para que Él haga la obra en nosotros. Pensar que somos completamente buenos es un error.
Hubo gente que se presentó delante del Señor diciendo: "Señor, nosotros hicimos milagros, hicimos sanidades en tu nombre, nosotros profetizamos, nosotros echamos fuera demonios". Sin embargo, el Señor les respondió: "yo no los conozco a ustedes". Podían hacer estas obras, pero no cambiaron su forma de vivir. Venir a la iglesia, predicar o cantar al Señor no sirve de nada si nuestra forma de vivir el resto del día no cambia. Si no cambiamos en nuestra casa, en el trabajo o donde estudiamos, es por gusto.
Uno de los defectos del ser humano es ser superficial. Por eso Dios hace preguntas, como cuando le dijo a Adán: "Adán, ¿quién te enseñó?". Dios ya sabía lo que había pasado, pero hizo la pregunta para que Adán se examinara a sí mismo. Si nos examinamos, encontraremos cosas malas. ¿Qué deberíamos hacer después? Llegar delante de Dios para que Él nos perdone y nos restaure. La única forma de solucionar el mal que hay en nuestro corazón es llegar delante de Dios, quien es misericordioso.
El corazón está lleno de locura y necedad desde la niñez. En Mateo 15 y 19, el Señor Jesucristo explica que del corazón del ser humano salen los malos pensamientos. Son incontables y persistentes. Estos pensamientos se reproducen en la mente.
Debemos entender que aunque lleguen pensamientos a nuestra mente, no tenemos que procesarlos; podemos desecharlos. Si nuestra mente es un nido de malos pensamientos y no los combatimos, no estamos haciendo nada bueno. Del corazón salen homicidios, adulterios, fornicaciones, robos, falsos testimonios y blasfemias. Esto es evidencia de que nuestro corazón necesita la ayuda de Dios. No necesitamos un electrocardiograma, sino examinarnos a la luz de la palabra de Dios.
¿Cuál es la evidencia de que estamos dejando que Dios trabaje en nuestro corazón? Se tiene que manifestar en nuestra forma de vivir. Dios nos ha dado todo lo necesario para ser transformados. No hay nada más poderoso que el Espíritu de Cristo, el Espíritu Santo y la palabra de Dios, los cuales están adentro de nosotros.
La segunda parte es: "Háganse un corazón nuevo", con la ayuda de Dios. El ministerio del Señor Jesús era predicar y enseñar. A la gente le correspondía aprender. Nosotros estamos llamados a ser discípulos porque el Señor dijo: "Aprendan de mí".
Deberíamos hacer una lista de datos acerca de Jesús en nuestra mente. Muchos saben más de su pastor o de su misión, pero la misión no salva ni el pastor salva a nadie. Si no conocemos al Jesús verdadero, podemos creer en uno falso. Debemos aprender de Jesús leyendo la Biblia, específicamente los cuatro evangelios donde se narra su vida.
El Señor nos dice: "Aprendan de mí, porque soy manso y humilde de corazón". El beneficio es que hallaremos descanso para nuestra alma. Hay cristianos que no tienen descanso en sus almas y viven como las olas del mar o como el tamo que lleva el viento, porque no están aprendiendo de Jesús.
Un corazón bueno y recto retiene la palabra. Retener significa memorizar, impedir que se nos olvide y conservar en la memoria. Jesús quiere que mantengamos en la memoria la palabra.
Lamentablemente, hay una buena cantidad de cristianos que no retienen la palabra de Dios. Saben muchos datos de su equipo de fútbol, como nombres de jugadores y países, pero no saben Biblia. Si dejamos que Dios nos dé un corazón bueno y recto, empezaremos a retener Su palabra.
No basta con oír; debemos retener la palabra oída y llevar fruto. Hay quienes saben Biblia pero no dan fruto, lo que indica que necesitan que el Señor trabaje su corazón. La idolatría tuerce el corazón; confiar en el Señor de todo nuestro corazón tiene un efecto enderezador.
La Biblia nos muestra herramientas para enderezar nuestro corazón:
La rectitud del corazón se evidencia en nuestras motivaciones. Pedro le dijo a Simón: "tu dinero perezca contigo. Que piensas que el don de Dios se gane o se gana por dinero". El corazón de Simón no era recto delante de Dios porque pensaba que las cosas de Dios se podían ganar por dinero.
Dar diezmo y ofrenda debe ser por gratitud a Dios, no para que Dios haga algo con nosotros. Si damos esperando un retorno, nuestro corazón está torcido. La forma correcta reside en el corazón.
Finalmente, en Colosenses 3.22, el apóstol Pablo habla a los siervos: "Sean obedientes en todo a sus amos en la carne, no con la intención de ser vistos como para complacer a los hombres, sino con un corazón recto irreverente al Señor". Necesitamos un corazón recto para nuestro trabajo. Si trabajas con un corazón recto para el Señor, no necesitas que te estén supervisando.
Dejemos que Dios trabaje en nosotros. Él es todopoderoso, puede liberarnos y cambiarnos para que ya no seamos las personas que somos.
Iglesia Cristiana Ebenezer Villa Nueva
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