El podcast de hoy está basado en el primer libro de Samuel 13:10-12: 10 Y cuando él acababa de ofrecer el holocausto, he aquí Samuel que venía; y Saúl salió a recibirle, para saludarle. 11 Entonces Samuel dijo: ¿Qué has hecho? Y Saúl respondió: Porque vi que el pueblo se me desertaba, y que tú no venías dentro del plazo señalado, y que los filisteos estaban reunidos en Micmas, 12 me dije: Ahora descenderán los filisteos contra mí a Gilgal, y yo no he implorado el favor de Jehová. Me esforcé, pues, y ofrecí holocausto.
Escuchemos acerca de la necesidad que tenemos de desarrollar buenos criterios en base a la Biblia:
¿Alguna vez has tomado decisiones basándote únicamente en lo que dicen los demás o en lo que hace la mayoría? En un mundo donde abunda la información y las opiniones contradictorias, formar un criterio propio es sumamente necesario e importante. El diccionario define el criterio como la norma o regla para conocer la verdad, así como la capacidad para juzgar, discernir y formar una opinión propia. Para el cristiano, esta opinión no debe sustentarse en "pura espuma" o en lo que dicta la cultura, sino en la verdad absoluta: la Palabra de Dios.
Muchas personas carecen de un juicio propio. Cuando sale una noticia, la creen sin verificar; cuando la mayoría hace algo, lo hacen por simple imitación. Como se menciona en la enseñanza, hay quienes "en lugar de utilizar su cabecita para pensar, la utilizan para cornear". Enfrentarse a un grupo que opina sin criterio es peligroso, porque generalmente lo que dice la multitud suele estar equivocado.
Nosotros debemos ir formando nuestra opinión personal basada en la Palabra de Dios, nuestra verdadera "constitución" como cristianos. Juzgar, en el sentido bíblico, no es condenar a otros por capricho o doble moral, sino determinar si una acción o pensamiento está alineado con la ley de Dios. Lo que hoy creemos debe ir perfeccionándose a medida que crecemos espiritualmente.
La Biblia nos presenta al rey Saúl como un caso de estudio sobre lo que ocurre cuando no se tiene un criterio firme basado en Dios. A lo largo de su vida, Saúl demostró una peligrosa falta de opinión propia:
A diferencia de Saúl, el rey David consultaba a Dios. Aunque el pueblo dijera lo contrario, David buscaba la dirección del Señor y hacía lo que Dios le indicaba.
El evangelio de Jesucristo es un evangelio de transformación. No se trata de llegar a la iglesia y mantener los mismos criterios equivocados de siempre, solo para envejecer y cambiar de apariencia. Dios quiere cambiar nuestra forma de pensar. Debemos dejar de basar nuestras decisiones en lo que dice la multitud, las personas famosas o la cultura, y empezar a consultar a Dios.
Desarrollar buenos criterios cristianos requiere un proceso de transformación mental. Debemos evaluar cada situación, noticia o decisión a la luz de la Palabra de Dios, nuestra norma infalible de verdad. No permitas que la presión de la multitud, el miedo o las opiniones populares dicten tus pasos. Consulta a Dios, sustenta tu juicio en Sus Escrituras y permite que el Espíritu Santo renueve tu entendimiento para que tus criterios reflejen la sabiduría del cielo.