El podcast de hoy está basado en el evangelio de Juan 20:14-15 (RV-1909): 14 Y como hubo dicho esto, volvióse atrás, y vió á Jesús que estaba allí; mas no sabía que era Jesús. 15 Dícele Jesús: Mujer, ¿por qué lloras? ¿á quién buscas? Ella, pensando que era el hortelano, dícele: Señor, si tú lo has llevado, dime dónde lo has puesto, y yo lo llevaré.
Escuchemos acerca de siete de las preguntas que hizo el Señor Jesús resucitado, y la enseñanza para nuestra vida.
Después de Su resurrección, Jesús ya no estaba limitado por las barreras humanas. Esta nueva condición le permitió interactuar con Sus discípulos de maneras profundamente transformadoras, haciendo preguntas específicas que siguen siendo relevantes para cada creyente hoy.
Antes de morir y resucitar, Jesús experimentaba limitaciones humanas: cansancio, sed, sueño y emociones como la tristeza profunda ("Mi alma está triste hasta la muerte"). Pero después de la resurrección, todas estas barreras fueron eliminadas. El Jesús resucitado se manifestó con poder ilimitado, iniciando diálogos que buscan transformar nuestras vidas hoy.
Jesús identifica directamente la turbación, confusión y miedo que aquejan a Sus seguidores. Esta pregunta nos invita a:
Solución práctica: Estudiar en la Biblia acerca de nuestras áreas específicas de lucha (insomnio, miedos, etc.) como hizo el salmista que meditaba en Dios "en las velas de la noche".
Jesús se acerca a discípulos que discuten entre sí y pregunta sobre el contenido de sus conversaciones. Esta interrogante nos lleva a:
Solución práctica: Sanar primero el corazón, pues "de la abundancia del corazón habla la boca". Conversaciones transformadas requieren un corazón transformado.
Jesús no pregunta si están tristes, sino por qué lo están, reconociendo la tristeza como realidad humana. Esta pregunta nos enseña a:
Solución práctica: Decir honestamente: "Señor, estoy triste porque..." y pedir específicamente: "Quítame esta tristeza".
A María Magdalena, Jesús le pregunta directamente sobre su llanto. Esta pregunta nos permite:
Solución práctica: Como María, podemos estar tan ofuscados por el dolor que no reconozcamos a Jesús junto a nosotros. Él se detiene específicamente para consolarnos en nuestra aflicción.
Mientras María busca desesperadamente el cuerpo de Jesús, Él la confronta con esta pregunta fundamental. Esto nos recuerda que:
A discípulos que habían regresado a pescar sin éxito, Jesús pregunta por su provisión. Esta pregunta aplica a nuestras necesidades materiales:
Solución práctica en crisis económicas:
Jesús conoce nuestros pensamientos y pregunta para llevarnos a autoexamen. Esto nos ayuda a:
Lo extraordinario del encuentro de Jesús con María Magdalena es su timing: después de resucitar, antes de presentarse al Padre, Jesús se detuvo para consolar a una mujer llorosa. Esto revela la prioridad del corazón de Cristo: tu consuelo es tan importante que interrumpe Su presentación triunfal ante el Padre.
El Jesús resucitado no es un ser distante, sino un consolador activo que:
Hoy, el mismo Jesús resucitado te pregunta: ¿Qué te turba? ¿De qué hablas? ¿Por qué lloras? ¿A quién buscas? ¿Tienes lo necesario? Sus preguntas no son de condenación, sino puertas abiertas para recibir Su ayuda transformadora.
Iglesia Cristiana Ebenezer Villa Nueva
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