El podcast de hoy está basado en el libro de Lucas 1:80 (RV-1909): Y el niño crecía, y se fortalecía en espíritu: y estuvo en los desiertos hasta el día que se mostró á Israel.
Escuchemos hoy acerca de cómo la Biblia indica que debemos crecer espiritualmente, cómo madurar y ser fortalecidos por el Señor:
La Biblia nos enseña en Génesis 21:8 que Abraham hizo una fiesta cuando Isaac fue destetado. Este evento simboliza un importante principio espiritual: así como un niño deja de depender completamente de la leche materna, todo creyente necesita crecer y pasar de una dependencia inicial de atención espiritual a una fe madura que depende completamente de Dios.
Muchos creyentes permanecen años en las iglesias pero nunca son "destetados" espiritualmente. Siguen requiriendo atención constante de pastores y líderes, en lugar de desarrollar una relación personal y madura con Dios. El crecimiento espiritual implica dejar de depender de los seres humanos para depender absoluta y completamente de Dios.
La vida cristiana no está exenta de dificultades. Dios quiere que crezcamos precisamente en medio de los problemas, no que nos apartemos cuando llegan las pruebas. Abandonar la iglesia o nuestras responsabilidades por problemas matrimoniales, familiares o laborales demuestra inmadurez espiritual.
El crecimiento incluye fortalecernos espiritualmente para destruir a nuestros enemigos espirituales. No se trata solo de crecer, sino de hacerlo de manera saludable para no dañar a otros.
Cuando los creyentes no maduran, las iglesias se convierten en lugares donde adultos espirituales "se muerden unos a otros" como niños (Santiago 4:1-2). Esto aleja a las personas en lugar de atraerlas a Cristo.
Éxodo 2:10-11 nos muestra que Moisés creció, pero al no hacerlo de manera saludable, cometió errores graves. Dios nos llama a crecer para cumplir el propósito que Él tiene para nosotros.
La perseverancia es fundamental. Debemos mantenernos firmes en la fe, la congregación y la búsqueda de Dios.
1 Corintios 3:6 nos recuerda que aunque otros puedan plantar o regar, es Dios quien da el crecimiento. Nuestro papel es poner nuestra vida en Sus manos.
1 Samuel 2:21 muestra que Samuel "crecía delante de Jehová". Nuestra prioridad debe ser agradar a Dios por encima de agradar a las personas o a nosotros mismos.
1 Samuel 2:26 añade que Samuel "era acepto delante de Dios y delante de los hombres". El crecimiento espiritual genuino nos lleva a tener buenas relaciones con nuestros hermanos en la fe.
1 Samuel 3:19 destaca que Samuel creció y "no dejó caer a tierra ninguna de sus palabras". Un creyente maduro retiene la Palabra de Dios en su corazón y no la olvida cuando vienen las pruebas.
Lucas 1:80 describe cómo Juan el Bautista "crecía y se fortalecía en espíritu". Necesitamos fortalecer nuestro hombre interior para poder soportar las adversidades (Proverbios 18:14).
Dios tiene bendiciones para todos sus hijos, pero hay bendiciones específicas para aquellos que maduran espiritualmente. Así como no le daríamos las llaves de un auto a un niño de 10 años, Dios reserva ciertas bendiciones para quienes han demostrado madurez.
Dios nos invita a no estancarnos espiritualmente. Debemos permanecer, crecer, fortalecernos y mantener buena salud espiritual. Como Samuel, debemos "ir creciendo" continuamente delante de Dios y de los hombres.
Iglesia Cristiana Ebenezer Villa Nueva
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