El podcast de hoy está basado en el libro de Romanos 12:6-8 (RV-1909): 6 De manera que, teniendo diferentes dones según la gracia que nos es dada, si el de profecía, úsese conforme á la medida de la fe; 7 ó si ministerio, en servir; ó el que enseña, en doctrina; 8 El que exhorta, en exhortar; el que reparte, hágalo en simplicidad; el que preside, con solicitud; el que hace misericordia, con alegría.
Escuchemos acerca del deseo de Dios de consolar y animar el corazón a su iglesia:
En Romanos 12:6-8, el apóstol Pablo explica acerca de los dones espirituales, incluyendo el don de exhortar. Esta palabra se traduce del griego "parakaleo", un término rico en significado que incluye: alentar, infundir ánimo, animar, consolar, confortar, amonestar y rogar. Dios, en su misericordia y sabiduría, ha dejado un don específico para animar a los hermanos en la fe.
Dios conoce nuestra alma y sabe que el ser humano atraviesa etapas de inestabilidad emocional. Factores como la adolescencia, la juventud, los cambios hormonales o las circunstancias difíciles pueden afectar nuestro estado de ánimo. Por eso, el Señor nos ha puesto en congregaciones: "Los problemas que tiene usted, hermano, no los tiene otros; y los que tiene ese otro, no los tiene usted. Y así, entre todos, nos ayudamos".
El don de parakaleo tiene un doble propósito:
Según el diccionario, el ánimo es la actitud, disposición y temple de la persona ante lo bueno y lo malo. El estado de ánimo es una actitud prolongada en la vida emocional, cuya duración puede extenderse por horas, días, semanas o meses.
La Biblia y la sabiduría médica reconocen variaciones en el estado de ánimo:
> "El hombre de doble ánimo es inconstante en todos sus caminos" (Santiago 1:8).
1 Tesalonicenses 5:14 nos instruye claramente: "También les rogamos, hermanos, que amonesten a los ociosos, que regañen a los ociosos, que alienten a los deprimidos".
¿Quiénes son los deprimidos? Aquellos cuyo ánimo está anormalmente bajo. El don de parakaleo nos capacita para:
Ante la inestabilidad emocional, la Biblia ofrece una respuesta clara: "Acercados a Dios, y Él se acercará a ustedes" (Santiago 4:8). Cuando buscamos al Señor y nos congregamos, Él, en su misericordia, comienza a sanar nuestra alma.
> "Casi todos los problemas del cristiano se le solucionan buscando a Dios".
El Espíritu Santo, llamado también Paráclito (el que está a la par para ayudar), desea restaurar nuestro ánimo. No estamos solos: Dios nos ha dado el don de parakaleo para que, como cuerpo de Cristo, nos levantemos unos a otros en amor.