Esta es la lista de antepasados de Jesucristo, descendiente de David y de Abraham.
Abraham fue el pap de Isaac. Isaac fue el pap de Jacob. Jacob fue el pap de Jud y sus hermanos.
Jud fue el pap de Fares y Zara; Tamar fue la mam. Fares fue el pap de Esrom y Esrom fue el pap de Ram.
Ram fue el pap de Aminadab, Aminadab fue el pap de Naasn y Naasn fue el pap de Salmn.
Salmn fue el pap de Booz y Rahab fue la mam. Booz fue el pap de Obed y Rut fue la mam. Obed fue el pap de Isa.
Isa fue el pap del rey David. David fue el pap de Salomn. La mam de Salomn haba sido esposa de Uras.
Salomn fue el pap de Roboam, Roboam fue el pap de Abas y Abas fue el pap de Asa.
Asa fue el pap de Josafat, Josafat fue el pap de Joram y Joram fue el pap de Uzas.
Uzas fue el pap de Jotam, Jotam fue el pap de Acaz y Acaz fue el pap de Ezequas.
Ezequas fue el pap de Manass, Manass fue el pap de Amn y Amn fue el pap de Josas.
Josas fue el pap de Jeconas y de sus hermanos. Esto fue en el tiempo en que el pueblo de Jud fue llevado a Babilonia.
Despus de que se los llevaron a Babilonia, Jeconas fue el pap de Salatiel, y Salatiel fue el pap de Zorobabel.
Zorobabel fue el pap de Abiud, Abiud fue el pap de Eliaquim y Eliaquim fue el pap de Azor.
Azor fue el pap de Sadoc, Sadoc fue el pap de Aquim y Aquim fue el pap de Eliud.
Eliud fue el pap de Eleazar, Eleazar fue el pap de Matn y Matn fue el pap de Jacob.
Jacob fue el pap de Jos, que era el esposo de Mara, la mam de Jess, a quien se le conoce como Cristo.
As que hubo catorce generaciones desde Abraham hasta David, catorce desde David hasta que se llevaron a los israelitas a Babilonia, y otras catorce desde que se llevaron a los israelitas a Babilonia hasta el nacimiento de Cristo.
As fue como ocurri el nacimiento de Jesucristo: Mara, la mam de Jess, estaba comprometida para casarse con Jos. Antes de la boda, descubri que estaba embarazada por el poder del Espritu Santo.
Jos, su futuro esposo, era un hombre recto y no quera que ella fuera avergonzada en pblico. As que hizo planes en secreto para romper el compromiso de matrimonio.
Pero mientras pensaba en esto, un ngel del Seor se le apareci en un sueo y le dijo: "Jos, hijo de David, no tengas miedo de casarte con Mara, porque el hijo que ella est esperando es del Espritu Santo.
Ella tendr un hijo y t le pondrs por nombre Jess, porque l salvar a su pueblo de sus pecados".
Todo esto pas para que se cumpliera lo que el Seor haba dicho por medio del profeta:
"La virgen quedar embarazada, y tendr un hijo que ser llamado Emanuel". (que significa "Dios con nosotros").
Cuando Jos despert, hizo lo que el ngel del Seor le haba ordenado: se cas con Mara.
Pero ellos no tuvieron relaciones sexuales hasta despus de que ella tuvo al beb. Jos le puso por nombre Jess.
Jess naci en Beln, en la regin de Judea, cuando gobernaba el rey Herodes. Despus de su nacimiento, llegaron a Jerusaln unos sabios del oriente que estudiaban las estrellas,
y le preguntaron: -Dnde est el rey de los judos recin nacido? Pues vimos su estrella cuando sali y venimos a adorarle.
Cuando el rey Herodes oy esto, se preocup mucho al igual que toda la gente de Jerusaln.
Fue as como reuni a todos los jefes de los sacerdotes y a los judos ms sabios y les pregunt dnde iba a nacer el Cristo.
Ellos le dijeron: -En Beln, en la provincia de Judea, porque eso fue lo que escribi el profeta:
'Y t, Beln, de la tierra de Jud, eres importante entre los gobernantes de Jud. Porque de ti saldr un gobernante que guiar como un pastor a mi pueblo Israel'.
Entonces Herodes llam a los sabios y se reuni en secreto con ellos. Averigu el tiempo exacto en que haba aparecido la estrella.
Luego los mand a Beln y les dijo: -Vayan y averigen todo lo que puedan acerca de ese nio y, cuando lo sepan todo, avsenme para que yo tambin pueda ir a adorarle.
Ellos oyeron al rey y se fueron. La estrella que haban visto salir iba delante de ellos hasta que se detuvo sobre el lugar donde estaba el nio.
Cuando ellos vieron la estrella, se alegraron muchsimo.
Entraron en la casa y vieron al beb con Mara, su mam; y arrodillndose lo adoraron. Abrieron sus cofres y sacaron unos regalos para l: oro, incienso y mirra.
Despus, Dios les dijo en un sueo que no volvieran a donde estaba Herodes, as que regresaron a su pas por otro camino.
Despus de que los sabios se fueron, el ngel del Seor se le apareci a Jos en un sueo y le dijo: "Levntate y huye a Egipto con el beb y su mam. Qudate all hasta que yo te diga, porque Herodes va a buscar al beb para matarlo".
Entonces Jos se levant y se fue con el beb y la mam a Egipto durante la noche.
Se qued all hasta que Herodes muri. Esto sucedi para que as se cumpliera lo que haba dicho el Seor por medio del profeta: "Le dije a mi hijo que saliera de Egipto".
Cuando Herodes se dio cuenta de que los sabios de oriente lo haban engaado, se enoj muchsimo. As que tom en cuenta los clculos que haba averiguado con los sabios y mand matar a todos los nios varones que tuvieran menos de dos aos en Beln y sus
Entonces se cumpli lo que haba dicho el profeta Jeremas:
"Se oy un sonido en Ram, sonido de llanto y de dolor. Era Raquel que lloraba por sus nios y no quera que la consolaran porque ellos ya estaban muertos".
Mientras Jos estaba en Egipto, Herodes muri. All un ngel del Seor se le apareci en sueos a Jos
y le dijo: "Levntate y ve con el nio y su mam a la tierra de Israel, porque ya han muerto los que estaban tratando de matar al nio".
Entonces Jos se levant y llev al nio y a su mam a Israel.
Pero cuando Jos supo que el rey de Judea ya no era Herodes, sino su hijo Arquelao, y le dio miedo ir all. Entonces Dios lo gui en un sueo, se fue a la regin de Galilea
y se qued a vivir en el pueblo de Nazaret. Esto pas para que se cumpliera lo que dijeron los profetas: que el Mesas sera llamado nazareno.
Mientras ellos todava estaban viviendo en Nazaret, vino Juan el Bautista y empez a hablarle a la gente en el desierto de Judea.
l deca: "Cambien su manera de pensar y de vivir, porque el reino de Dios est cerca".
El profeta Isaas se refera a Juan cuando dijo: "Alguien grita en el desierto: 'Preparen el camino para el Seor. Hganle caminos rectos'".
La ropa de Juan era de pelo de camello y tena una tira de cuero en la cintura. Su comida era langostas y miel del campo.
En ese tiempo, la gente vena a escucharlo desde Jerusaln, de toda la provincia de Judea y de toda la zona alrededor del ro Jordn.
Confesaban sus pecados y Juan los bautizaba en el ro Jordn.
Muchos fariseos y saduceos vinieron para ser bautizados. Cuando Juan se dio cuenta de esto, les dijo: "Partida de vboras! Quin les advirti que escaparan de la ira de Dios que est por venir?
Vivan de tal manera que demuestre que realmente han cambiado.
Y no me vengan con que 'Abraham es nuestro antepasado', porque les aseguro que Dios puede convertir hasta estas piedras en descendientes de Abraham.
Dios ya tiene lista el hacha para cortar los rboles de raz. El que no produzca buenos frutos ser cortado y echado al fuego para que se queme.
"Yo los bautizo con agua como demostracin de que han cambiado su vida. Pero el que viene despus de m es ms poderoso que yo. Ni siquiera merezco quitarle las sandalias. l los bautizar con el Espritu Santo y con fuego.
Vendr preparado para separar el trigo de la paja. Guardar el trigo bueno en un granero y quemar lo que no es bueno en un fuego que no se podr apagar".
En ese tiempo, Jess vino de Galilea al Jordn para que Juan lo bautizara.
Pero Juan trataba de decirle que l no era digno de bautizarlo: -Soy yo quien necesita ser bautizado por ti, por qu entonces vienes a m?
Jess le contest: -No me lo impidas ahora, porque es necesario cumplir con todo lo que Dios quiere. Entonces Juan estuvo de acuerdo
y lo bautiz. Tan pronto como Jess sali del agua, vio que el cielo se abri y que el Espritu de Dios bajaba sobre l como una paloma.
Una voz desde el cielo dijo: "Este es mi hijo amado con quien estoy muy contento".
Luego, el Espritu llev a Jess al desierto para que fuera tentado por el diablo.
Jess no comi nada durante cuarenta das y cuarenta noches, y tena mucha hambre.
Entonces el diablo vino y le dijo: -Si t eres el Hijo de Dios, diles a estas piedras que se vuelvan pan.
Pero Jess le respondi: -En las Escrituras dice: 'No slo de pan vive el hombre; sino de toda palabra que Dios dice'.
Luego, el diablo llev a Jess a la ciudad santa de Jerusaln. Lo subi a la parte ms alta del templo,
y le dijo: -Si eres el Hijo de Dios, salta desde aqu porque en las Escrituras dice: 'l mandar a sus ngeles que te cuiden. Sus manos te rescatarn para que ni siquiera te lastimes los pies contra las piedras'.
Jess le dijo: -Pero tambin en las Escrituras dice: 'No pongas a prueba al Seor tu Dios'.
Despus el diablo llev a Jess a una montaa muy alta y le mostr todos los reinos del mundo con toda su grandeza.
El diablo le dijo: -Te dar todo esto si te arrodillas y me adoras.
Jess le dijo: -Largo de aqu Satans! Porque en las Escrituras dice: 'Adora al Seor tu Dios y srvele solamente a l'.
Entonces el diablo se fue, y los ngeles vinieron a cuidar a Jess.
Cuando Jess oy que haban encerrado a Juan en la crcel, regres a Galilea.
Pero no se qued viviendo en Nazaret, sino que se fue a vivir a Capernam, un pueblo que estaba cerca del lago de Galilea en la regin de Zabuln y Neftal.
Esto sucedi para que se cumpliera lo que dijo Dios a travs del profeta Isaas:
"Tierras de Zabuln y de Neftal, a la orilla del mar, al otro lado del ro Jordn: Galilea, el hogar de los que no son judos.
Esa gente vive en la oscuridad, pero han visto una gran luz; una luz ha brillado para ellos, que viven en una tierra oscura como la muerte".
Desde entonces, Jess comenz a anunciar: "Cambien su manera de pensar y de vivir porque el reino de Dios viene pronto".
Cuando Jess iba caminando por el lago de Galilea, vio a dos hermanos: Simn, llamado Pedro, y su hermano Andrs. Estaban lanzando la red para pescar en el lago, pues eran pescadores.
Jess les dijo: -Sganme, y yo les voy a ensear cmo ser pescadores de hombres.
Inmediatamente ellos dejaron ah sus redes y lo siguieron.
Luego Jess sigui caminando y vio a otros dos hermanos: Santiago y Juan, hijos de Zebedeo. Estaban en el bote con su padre arreglando sus redes para pescar. Jess los llam
y ellos, sin pensarlo dos veces, dejaron el bote y a su padre y siguieron a Jess.
Jess andaba por toda la regin de Galilea, enseando en las sinagogas y anunciando el mensaje de las buenas noticias del reino. Iba entre la gente sanando toda enfermedad y dolencia.
Su fama se difundi por toda Siria. Le traan a todos los que padecan de diversas enfermedades y a los que sufran graves dolores. Tambin le traan a los atormentados por algn demonio, a los epilpticos y a los paralticos, y l los sanaba.
Muchsima gente de Galilea, de Decpolis, de Jerusaln, de Judea y del otro lado del ro Jordn segua a Jess.
Cuando Jess vio a toda esa gente, subi a la ladera de una montaa, se sent y all llegaron sus seguidores.
Entonces comenz a ensear a la gente lo siguiente:
"Afortunados los que reconocen su necesidad espiritual, porque el reino de Dios les pertenece.
Afortunados los que estn tristes, porque Dios los consolar.
Afortunados los que son humildes, porque la tierra que Dios prometi ser de ellos.
Afortunados los que desean hacer la voluntad de Dios aun ms que comer y beber, porque ellos sern completamente satisfechos por Dios.
Afortunados los que muestran compasin por otros, porque Dios tambin tendr compasin de ellos.
Afortunados los que tienen corazn puro, porque ellos vern a Dios.
Afortunados los que se esfuerzan por conseguir la paz, porque ellos sern llamados hijos de Dios.
Afortunados los que son maltratados por hacer la voluntad de Dios, porque el reino de Dios les pertenece.
"Cuando la gente los insulte, los persiga y hable mal de ustedes por seguirme, sepan que son afortunados a los ojos de Dios.
Cuando les pase esto, algrense porque Dios les va a dar una gran recompensa. As tambin fue como maltrataron a los profetas que vivieron antes de ustedes.
"Ustedes son la sal de la tierra, pero si la sal pierde su sabor, cmo podra volver a ser salada? Ya no sirve para nada sino para ser tirada y pisada por la gente.
"Ustedes son la luz que alumbra al mundo. Una ciudad que est en un monte no se puede esconder.
Nadie enciende una lmpara y la pone debajo de un cesto, sino encima de una mesa para que ilumine a todos en la casa.
As mismo, ustedes deben ser luz para los dems de tal manera que todos puedan ver sus buenas obras y dar honra a Dios que est en los cielos.
"No piensen que he venido para destruir la ley de Moiss o los libros de los profetas. No he venido para destruirlos, sino para darles completo significado.
Les digo la verdad: mientras existan el cielo y la tierra, no desaparecer ni una letra ni una tilde de la ley hasta que todo esto se cumpla.
"As que cualquiera que desobedezca alguno de los mandamientos ms pequeos y les ensee a otros a desobedecerlo, ser llamado el ms pequeo en el reino de Dios. En cambio el que los obedezca todos y ensee a obedecerlos, ser llamado grande en el reino
Porque les digo, no tendrn parte en el reino de Dios a menos que hagan lo que Dios quiere de una manera mejor que los maestros de la ley y los fariseos.
"Ustedes saben que se les dijo a sus antepasados: 'No mates, y el que cometa un asesinato tendr que presentarse ante un juez'.
Pero, ahora yo te digo que aun si te enojas contra alguien, sers juzgado, porque esa persona es tu hermano. Si insultas a alguien, tendrs que presentarte ante el Consejo. Y si maldices a alguien, tendrs que responder por eso en el fuego del infierno.
"As que si vas a dar una ofrenda a Dios y te acuerdas de que alguien tiene algo contra ti,
deja ah tu ofrenda y ve a hacer las paces con esa persona. Luego s, regresa para dar tu ofrenda a Dios.
"Reconcliate pronto con tu enemigo. Llega a un acuerdo con l mientras van hacia el juzgado, porque si no, l te entregar al juez, y el juez te entregar al guardia para que te meta a la crcel.
Te digo la verdad: no saldrs de all hasta que hayas pagado hasta el ltimo centavo.
"Ustedes saben que a nuestro pueblo se le dijo: 'No tengas relaciones sexuales con quien no sea tu cnyuge'.
Pero ahora yo te digo que si alguno mira a una mujer con el deseo de tener relaciones sexuales con ella, en su mente ya ha cometido pecado con ella.
As que si tu ojo derecho te hace pecar, scalo y tralo. Es mejor que pierdas parte de tu cuerpo a que todo el cuerpo sea echado al infierno.
Y si tu mano derecha te hace pecar, crtala y trala. Es mejor que pierdas parte de tu cuerpo a que todo el cuerpo sea echado al infierno.
"Tambin se dijo antes: 'Cualquiera que se divorcie de su esposa, debe darle un certificado de divorcio'.
Pero ahora yo digo que el hombre que se divorcie de su esposa, a no ser que ella le sea infiel, hace que el la cometa adulterio. El hombre que se case con una mujer divorciada tambin est cometiendo adulterio.
"Ustedes tambin saben que antiguamente se le dijo a nuestro pueblo: 'No dejes de cumplir ningn juramento, sino cumple tus juramentos a Dios'.
Pero ahora yo te digo que es mejor no jurar por nada. No jures por el cielo, porque es donde est sentado Dios.
No jures tampoco por la tierra, porque es de Dios. No jures por Jerusaln, porque es la ciudad del gran Rey.
Tampoco jures por tu cabeza, porque ni siquiera puedes hacer que un cabello sea negro o blanco.
Si quieres decir 's', solamente di 's', y si quieres decir 'no', solamente di 'no'. Todo lo que se diga adems de eso, viene del maligno.
"Ustedes saben que se le dijo a nuestro pueblo: 'Ojo por ojo y diente por diente'.
Pero ahora yo les digo: no te pongas en contra de una persona mala. Mejor, si alguien te da una bofetada en la mejilla derecha, deja que te pegue en la otra.
Si alguien trata de ponerte una demanda para quedarse con tu camisa, entrgale tambin tu abrigo.
Si alguien te obliga a caminar un kilmetro con l, camina dos.
Al que te pida algo, dselo; y al que te pida algo prestado, prstaselo.
"Ustedes tambin saben que se dijo: 'Ama a tus amigos pero odia a tus enemigos'.
Pero ahora yo les digo que amen a sus enemigos y pidan en sus oraciones por los que los persiguen.
De esta forma, ustedes sern hijos del Padre que est en el cielo. l hace que el sol salga tanto para los malos como para los buenos. l es tambin quien hace que la lluvia caiga tanto para los que hacen el bien como para los que hacen el mal.
Si ustedes solamente aman a quienes los aman, creen que merecen alguna recompensa por eso? Incluso los cobradores de impuestos aman a sus amigos.
Y si ustedes slo son buena gente con sus amigos, creen que estn haciendo algo fuera de lo comn? Hasta los que no estn con Dios, son buena gente con sus amigos.
Por esto, ustedes deben ser perfectos como su Padre que est en el cielo.
"Cuidado con lo que hacen. No hagan algo bueno ante la gente slo para que los dems los vean pues as no recibirn ninguna recompensa de su Padre que est en el cielo.
"Cuando des algo a los pobres, no se lo digas a todo el mundo como hacen los hipcritas. Ellos tocan trompeta cuando dan limosna para que la gente los vea. Hacen lo mismo en las sinagogas y en las calles para que los dems les rindan homenaje. Ellos ya ha
Cuando le des algo a un necesitado, no se lo digas ni siquiera a tu mejor amigo.
Lo que hagas debe ser un secreto. As recibirs recompensa de tu Padre que est en el cielo, porque l ve todo lo que se hace en secreto.
"Cuando oren, no sean como los hipcritas, que les gusta pararse en las sinagogas y en las esquinas de las calles a orar en voz alta para que los vean. Les digo la verdad: ellos ya han recibido su recompensa.
Pero t cuando ores, dirgete a tu cuarto, cierra la puerta y habla con tu Padre. As recibirs recompensa de tu Padre, porque l ve todo lo que se hace en secreto.
"Cuando oren, no alarguen demasiado su oracin. No hagan como los que no conocen a Dios, que creen que porque hablan mucho Dios les tendr que hacer caso.
No sean como ellos, porque su Padre sabe lo que ustedes necesitan, incluso antes de que se lo pidan.
Ustedes deben orar as: 'Padre nuestro que ests en los cielos, que siempre se d honra a tu santo nombre.
Venga tu reino. Hgase tu voluntad en la tierra como se hace en el cielo.
Danos hoy los alimentos que necesitamos cada da,
y perdona nuestros pecados como nosotros tambin perdonamos a los que nos han hecho mal.
No nos dejes caer en tentacin, sino lbranos del maligno'.
Porque si ustedes perdonan a los dems el mal que les hagan, su Padre que est en el cielo tambin los perdonar a ustedes.
Pero si ustedes no los perdonan, su Padre tampoco los perdonar a ustedes.
"Cuando ayunen, no pongan cara de tristeza como los hipcritas que ponen caras afligidas para que la gente vea que estn ayunando. Les digo la verdad: ellos ya han recibido su recompensa.
Pero t cuando ayunes, arrglate bien y lvate la cara
para que as no se den cuenta de que ests ayunando. As recibirs recompensa de tu Padre, porque l ve todo lo que se hace en secreto.
"No guarden tesoros para ustedes aqu en la tierra, donde la polilla y el moho los daarn. Adems, los ladrones pueden entrar a su casa y robrselos.
Ms bien, guarden tesoros para ustedes en el cielo donde no los daarn la polilla ni el moho y donde los ladrones no pueden entrar a robrselos.
Pues donde est tu tesoro, all estar tu corazn.
"El ojo es la luz del cuerpo. Si tus ojos ven bien, todo tu cuerpo estar lleno de luz.
Pero si tus ojos ven mal, entonces todo tu cuerpo estar lleno de oscuridad. Si la nica luz que tienes es la oscuridad, qu horrible oscuridad tendrs!
"Nadie puede servir a dos patrones al mismo tiempo. Odiar a uno y amar al otro, o se dedicar a uno y despreciar al otro. Ustedes no pueden servir al mismo tiempo a Dios y a las riquezas.
"Por eso les digo: no se preocupen por la comida ni por la bebida ni tampoco por la ropa que se van a poner. Ciertamente la vida es ms que la comida y el cuerpo ms que la ropa.
Miren a las aves, ellas no cultivan ni cosechan ni tampoco guardan nada en graneros. Sin embargo, su Padre que est en el cielo les da alimento. No son ustedes ms importantes que ellas?
Con slo preocuparse no van a aadir ms tiempo a su vida.
"Y por qu se preocupan por la ropa? Fjense cmo crecen las flores del campo. Ellas no trabajan para hacer su vestido.
Sin embargo, les aseguro que ni siquiera el rey Salomn con toda su gloria se visti como una de ellas.
As que, si Dios viste a todo lo que crece en el campo, que hoy tiene vida pero que maana ser quemado en un horno, con mucha ms razn cuidar de ustedes. No sean gente de poca fe!
As que no se preocupen ni digan: 'Qu vamos a comer?' o 'Qu vamos a beber?' o 'Qu ropa vamos a usar?'
La gente que no conoce a Dios trata de conseguir esas cosas, pero ustedes tienen a su Padre en el cielo que sabe que necesitan todo esto.
As que, primero busquen el reino de Dios y el bien que Dios quiere que hagan, y se les dar todo lo que necesitan.
No se preocupen por el da de maana, porque el maana traer sus propias preocupaciones. Cada da tiene sus propios problemas.
"No juzguen a los dems, para que Dios no los juzgue a ustedes.
Porque Dios los juzgar de la misma manera que ustedes juzguen a los dems. Dios los tratar a ustedes como ustedes traten a los dems.
"Por qu te fijas en la pajita que tiene tu amigo en el ojo, pero no te das cuenta de la viga que tienes en el tuyo?
Cmo te atreves a decirle a tu amigo: 'Djame sacarte la pajita que tienes en el ojo', mientras que en el tuyo hay una viga?
No seas hipcrita! Primero saca la viga de tu ojo y vers mejor para poder sacar la pajita del de tu amigo.
"No les den lo que es santo a los perros, pues se irn contra ustedes y los mordern. No les tiren tampoco perlas finas a los cerdos, pues lo nico que ellos harn es pisotearlas.
"Pidan, y Dios les dar; busquen, y encontrarn; llamen a la puerta, y se les abrir.
Porque todo el que pide, recibe; el que busca, encuentra; y al que llama a la puerta, se le abrir.
"Le dara alguno de ustedes una piedra a su hijo si le pide pan?
o le dara una serpiente si le pide un pescado?
Pues si ustedes, aun siendo malos, saben cmo darles cosas buenas a sus hijos, imagnense cunto ms dispuesto estar su Padre celestial a darles lo que le pidan!
"As que, traten a los dems como les gustara que los traten a ustedes. Ese es el verdadero significado de la ley de Moiss y las enseanzas de los profetas.
"Entren por la puerta angosta que lleva al cielo. La puerta que lleva a la destruccin es ancha y el camino a la destruccin es espacioso y muchos entran por ellos.
En cambio la puerta que lleva a la verdadera vida es muy angosta, el camino muy duro y slo unos pocos lo encuentran.
"Tengan cuidado con los falsos profetas, pues ellos estn disfrazados de mansas ovejas, pero por dentro son lobos feroces.
Ustedes los reconocern por la clase de fruto que den. El bien no viene de la gente mala, as como las uvas no se recogen de los espinos, ni los higos se recogen de los cardos.
De la misma manera, todo rbol bueno da fruto bueno, pero un rbol malo da fruto malo.
Un buen rbol no puede dar fruto malo ni tampoco un rbol malo puede dar fruto bueno.
Todo rbol que no d fruto bueno, ser cortado y echado al fuego.
Por esto digo que reconocern a los falsos profetas por la clase de fruto que den.
"Algunos que me dicen: 'Seor, Seor!', no tendrn parte en el reino de Dios. Slo entrar el que obedezca a mi Padre que est en el cielo.
Vendr el da en que muchos me van a decir: 'T eres nuestro Seor, hablamos por ti, y por ti echamos fuera demonios. Adems hicimos muchos milagros en tu nombre'.
Entonces les dir claramente: 'Nunca los conoc, aprtense de m, porque ustedes se dedicaron a hacer el mal'.
"Por lo tanto, quien oiga mis enseanzas y las ponga en prctica, ser como el hombre prudente que construy su casa sobre roca.
Llovi fuerte, los ros crecieron, los vientos soplaron y golpearon contra aquella casa. Sin embargo, la casa no se cay porque estaba construida sobre roca.
"Pero el que oiga mis palabras y no las ponga en prctica, ser como el necio que construy su casa sobre la arena.
Llovi fuerte, los ros crecieron, los vientos soplaron y golpearon contra la casa. La casa se derrumb y fue todo un desastre".
Cuando Jess termin de decir esto, la gente qued muy impresionada,
porque l les enseaba como alguien que tiene autoridad y no como los maestros de la ley.
Cuando Jess baj de la ladera de la montaa, mucha gente lo segua.
Entonces un leproso se arrodill delante de l y le dijo: -Seor, si quieres, puedes quitarme esta enfermedad.
Jess extendi la mano, lo toc y dijo: -S quiero. Sana ya! En ese mismo instante se le quit la lepra.
Jess le dijo: -No se lo cuentes a nadie. Ve y presntate ante el sacerdote y da la ofrenda que Moiss orden. Esto mostrar ante la gente el poder de Dios.
Jess fue al pueblo de Capernam y cuando entr all vino un capitn romano a pedirle ayuda.
El capitn le dijo: -Seor, mi siervo est en cama, no se puede mover y tiene un dolor terrible.
Entonces Jess le dijo: -Ir a sanarlo.
El capitn le contest: -Seor, no merezco que vayas a mi casa, pero tan slo da la orden y mi siervo quedar sanado.
S esto porque yo estoy bajo la autoridad de mis superiores y a la vez tengo a muchos soldados bajo mi autoridad. Si le digo a un soldado: 'Ve', l va. Si le digo a otro: 'Ven', l viene. Y si le digo a mi siervo: 'Haz esto', l lo hace.
Cuando Jess escuch esto, se admir mucho y les dijo a los que lo seguan: -Les digo la verdad: nunca he visto en Israel a nadie con tanta fe.
Adems les digo que muchos vendrn del oriente y del occidente y participarn en un banquete con Abraham, Isaac y Jacob en el reino de Dios.
Pero los que nacieron para tener el reino sern expulsados. Estarn en la oscuridad, donde llorarn y crujirn los dientes de dolor.
Entonces Jess le dijo al capitn: -Ve a tu casa, tu siervo sanar as como lo creste. Y en ese mismo instante el siervo fue sanado.
Cuando Jess lleg a la casa de Pedro, vio que la suegra de Pedro estaba en cama y tena fiebre alta.
Jess toc su mano y la fiebre la dej. Entonces ella se levant y empez a atenderlos.
Al anochecer, la gente le trajo a Jess muchos atormentados por demonios y l orden a los espritus que salieran. San a todos los que estaban enfermos.
Esto sucedi para que se cumpliera lo que dijo el profeta Isaas: "l quit todas nuestras dolencias y se llev nuestras enfermedades".
Jess vio la gran multitud que lo segua y orden a sus seguidores que se fueran al otro lado del lago.
Un maestro de la ley se acerc a l y le dijo: -Maestro, te seguir a dondequiera que vayas.
Entonces Jess le dijo: -Las zorras tienen sus madrigueras y las aves tienen sus nidos, pero el Hijo del hombre no tiene un lugar donde descansar la cabeza.
Otro seguidor de Jess le dijo: -Seor, djame primero ir a enterrar a mi padre y despus te seguir.
Pero Jess le dijo: -Sgueme y deja que los muertos entierren a sus muertos.
Jess subi al bote y sus seguidores lo acompaaron.
Entonces se desat una gran tormenta y las olas estaban cubriendo el bote. Pero Jess estaba durmiendo.
Entonces los seguidores se acercaron y lo despertaron diciendo: -Seor, slvanos! Nos estamos ahogando!
Jess les dijo: -Por qu son tan cobardes, hombres de poca fe? Jess se levant y dio rdenes al viento y a las olas, y todo qued completamente tranquilo.
Ellos no lo podan creer y decan: -Quin es este hombre que hasta el viento y las olas lo obedecen?
Jess lleg a la otra orilla del lago, a la regin de los gadarenos. Se le acercaron de entre las tumbas dos hombres posedos por demonios. Vivan all y eran muy violentos, por lo que nadie poda pasar por ah.
De pronto ellos gritaron: -Qu quieres de nosotros, hijo de Dios? Has venido antes de tiempo para castigarnos?
A lo lejos haba muchos cerdos comiendo.
Entonces los demonios le rogaron a Jess: -Si vas a expulsarnos de estos hombres, mndanos a entrar en esos cerdos.
Entonces Jess les dijo: -Vayan! Los demonios salieron de los hombres y entraron en los cerdos. Entonces todos los cerdos se echaron a correr pendiente abajo por el barranco, cayeron en el lago y se ahogaron.
Los encargados de cuidar a los cerdos salieron huyendo. Al llegar al pueblo, contaron todo lo que haba pasado e incluso lo que les pas a los hombres que estaban posedos.
Entonces todo el pueblo sali a ver a Jess y le pidieron que se fuera de esa regin.
Jess subi al bote y atraves el lago para regresar a su tierra.
Entonces le trajeron a un hombre que estaba en una camilla, pues era paraltico. Cuando Jess vio la fe que tenan, le dijo al paraltico: -nimo, hijo, tus pecados quedan perdonados.
Algunos maestros de la ley se dijeron: "Esta es una ofensa contra Dios".
Pero como Jess saba lo que estaban pensando, dijo: -Por qu estn pensando mal?
Puedo demostrarles que el Hijo del hombre tiene el poder de perdonar pecados en la tierra. Tal vez piensen que es ms fcil que diga: 'tus pecados quedan perdonados', porque eso no se puede comprobar. Pero si le digo: 'levntate y anda!', y as sucede, e
Puedo demostrarles que el Hijo del hombre tiene el poder de perdonar pecados en la tierra. Tal vez piensen que es ms fcil que diga: 'tus pecados quedan perdonados', porque eso no se puede comprobar. Pero si le digo: 'levntate y anda!', y as sucede, e
l se levant, recogi su camilla y se fue a su casa.
Cuando la gente vio esto, tuvo miedo y alababa a Dios por traer tal poder a los seres humanos.
Jess ya se iba cuando vio a un hombre que se llamaba Mateo sentado en el lugar donde se pagaban los impuestos. Jess le dijo: -Sgueme. Entonces Mateo se levant y lo sigui.
Jess estaba comiendo en la casa de Mateo y all llegaron muchos cobradores de impuestos y pecadores. Todos comieron con Jess y sus seguidores.
Cuando los fariseos vieron esto, empezaron a preguntar a los seguidores de Jess: -Cmo es que su maestro est comiendo con los cobradores de impuestos y pecadores?
Jess los oy y les dijo: -Los sanos no necesitan mdico, los enfermos s.
As que vayan y averigen lo que significan estas palabras: 'Yo no quiero sacrificios, sino que ustedes tengan compasin'. Pues yo no he venido a invitar a los buenos a que me sigan, sino a los pecadores.
Entonces los seguidores de Juan el Bautista vinieron y le preguntaron a Jess: -Nosotros y los fariseos ayunamos casi siempre, pero tus seguidores nunca lo hacen, por qu?
Jess les contest: -Cuando hay una boda, los amigos del novio no estn tristes mientras l est con ellos, pero llegar el da en que el novio tenga que irse, entonces ayunarn.
"Nadie arregla un vestido viejo con un retazo de tela nueva, porque la tela nueva se encoge y rasga el vestido viejo, entonces se romper ms.
Ni tampoco echa vino nuevo en cueros viejos, porque as los cueros se revientan, el vino se derrama y los cueros se daan. Ms bien se echa el vino nuevo en cueros nuevos, as ambos se conservan".
Mientras Jess les estaba diciendo esto, vino un dirigente de la sinagoga y le dijo: -Mi hija acaba de morir, pero si t vienes y colocas tu mano sobre ella, volver a vivir.
Jess se levant y junto con sus seguidores fue con l.
Entonces una mujer que llevaba doce aos sufriendo de flujos de sangre, se le acerc a Jess por detrs y toc el borde de su capa.
La mujer hizo esto porque pensaba: "Si puedo tocar un pedazo de su capa, quedar sanada".
Jess se dio la vuelta, la vio y dijo: -nimo, hija! Tu fe te ha sanado. Desde entonces la mujer qued sanada.
Cuando Jess lleg a la casa del dirigente de la sinagoga, vio a los flautistas preparados para el funeral y a la multitud muy inquieta, y
les dijo: -Slganse todos. La nia no est muerta, est dormida. Pero la gente empez a burlarse de l.
Despus de que se sali toda la gente de la casa, Jess entr al cuarto de la nia, la tom de la mano y ella se levant.
La noticia de este milagro corri rpidamente por toda la regin.
Al salir Jess de all, vinieron dos ciegos y le gritaron: -Hijo de David, ten compasin de nosotros!
Jess y los dos ciegos entraron a la casa y Jess les dijo: -Ustedes creen que yo puedo hacer que recobren la vista? Ellos respondieron: -S Seor, creemos!
Entonces Jess les toc los ojos y dijo: -Ustedes creen que soy capaz de hacer que recuperen la vista, entonces que as suceda.
Los hombres recuperaron la vista y Jess les advirti muy seriamente: -No dejen que nadie se entere de esto.
Pero ellos se fueron y difundieron la fama de Jess por toda la regin.
Cuando los dos hombres estaban saliendo, llegaron otros con un hombre que no poda hablar porque estaba atormentado por un demonio.
Jess hizo que el demonio saliera y el hombre comenz a hablar. La gente no lo poda creer y deca: -Nunca hemos visto algo as en Israel.
Pero los fariseos comenzaron a decir: -l expulsa demonios porque el jefe de los demonios le da poder para hacerlo.
Jess recorra todas las ciudades y pueblos, enseaba en las sinagogas proclamando el nuevo mensaje del reino y sanaba toda clase de enfermedades y dolencias.
Cuando Jess vea a todos los que lo seguan, senta compasin por ellos, pues estaban agobiados e indefensos. Eran como ovejas que no tienen pastor que las cuide.
Entonces Jess les dijo a sus seguidores: -La cosecha es mucha, pero los trabajadores son pocos.
Por eso, pidan al Seor dueo de la cosecha que enve trabajadores para recogerla.
Jess llam a sus doce seguidores y les dio el poder de expulsar los espritus malignos y de sanar toda clase de enfermedades.
Estos son los nombres de los doce apstoles: primero Simn, llamado Pedro, y su hermano Andrs, Santiago hijo de Zebedeo y su hermano Juan,
Felipe, Bartolom, Toms y Mateo el cobrador de impuestos, Santiago hijo de Alfeo, y Tadeo;
Simn el Zelote y Judas Iscariote, que luego traicion a Jess.
Jess envi a los doce y les dio estas instrucciones: "No vayan a la gente que no es juda y tampoco a ningn pueblo donde vivan los samaritanos.
En vez de eso, vayan al pueblo de Israel. Ellos son como ovejas perdidas.
Vayan all y dganles: 'El reino de Dios est cerca'.
Sanen a los enfermos, resuciten a los muertos, sanen a los leprosos y expulsen demonios. Ustedes han recibido gratuitamente, as que tambin ustedes den gratuitamente.
No lleven nada de dinero consigo: ni oro, ni plata, ni cobre.
No lleven provisiones para el camino, ni ropa para cambiarse, ni otro par de sandalias, ni un bastn, porque los que trabajan merecen recibir su sustento.
"Cuando entren a una ciudad o a un pueblo, busquen a alguien que sea digno de confianza y qudense en su casa hasta que ustedes se vayan.
Cuando entren a esa casa digan: 'La paz sea con ustedes'.
Si esa familia les da la bienvenida, entonces ellos son dignos de su bendicin de paz y esa bendicin se quedar con ellos. Pero si la gente de all no les da la bienvenida, entonces llvense consigo la bendicin de paz que les desearon, porque no la mere
Si en una ciudad o pueblo no les dan la bienvenida, salgan de ah y sacdanse el polvo de los pies.
Les digo la verdad: en el da del juicio le ir peor a esa ciudad que a Sodoma y Gomorra.
"Tengan en cuenta que los envo como ovejas en medio de lobos. As que sean astutos como la serpiente, pero sencillos como la paloma.
Cudense de la gente porque los arrestarn, los llevarn para juzgarlos y los azotarn en las sinagogas.
Los harn presentarse ante gobernadores y reyes por ser mis seguidores. Ustedes sern mis testigos ante ellos y ante los que no son judos.
Cuando los arresten, no se preocupen por lo que van a decir o cmo lo van a decir. En ese momento les ser dado lo que han de decir,
ya que no sern ustedes los que hablen, sino el Espritu de su Padre a travs de ustedes.
"Los hermanos se pondrn en contra de sus propios hermanos y los entregarn a la muerte. Los padres se pondrn en contra de sus propios hijos y los entregarn a la muerte. Los hijos se pelearn con sus padres y los harn morir.
Toda la gente los va a odiar a ustedes por causa de mi nombre, pero el que persevere hasta el final ser salvo.
Cuando los persigan en una ciudad, vayan a otra. Porque les digo la verdad: el Hijo del hombre regresar antes de que ustedes terminen su trabajo en las ciudades de Israel.
"Un estudiante no es ms importante que su profesor, ni un esclavo ms importante que su amo.
Un estudiante debe estar satisfecho de ser como su profesor. Un esclavo debe estar satisfecho de ser como su amo. Si al jefe del hogar se atrevieron a llamarlo Beelzeb, qu no le dirn al resto de la familia?
"No tengan temor de ellos pues todo lo que est escondido se dar a conocer y todo lo secreto se sabr.
Lo que les estoy diciendo en la oscuridad, reptanlo a pleno da. Lo que les estoy diciendo al odo, quiero que lo proclamen a todo el mundo.
"No le tengan miedo a la gente. Slo pueden matar el cuerpo pero no el alma. Ms bien tmanle a Dios que puede destruir tanto el cuerpo como el alma en el infierno.
Se compran dos pajaritos con slo una moneda, pero ninguno de ellos muere sin el cuidado de Dios Padre.
Dios tiene contados hasta los cabellos de su cabeza.
Ustedes valen ms que muchos pajaritos. As que no tengan miedo.
"Si alguien est dispuesto a decir ante la gente que cree en m, yo tambin lo reconocer ante mi Padre que est en el cielo.
Pero al que me niegue ante los dems, yo tambin lo negar ante mi Padre que est en el cielo.
"No crean que he venido para traer paz a la tierra. He venido para traer desacuerdo y para
causar divisiones en la familia: 'El hijo estar en contra de su pap. La hija estar en contra de su mam. La nuera estar en contra de su suegra'.
Los enemigos de uno sern sus propios parientes'.
"Cualquiera que ama a su pap o a su mam ms que a m, no es digno de m. El que ama a su hijo o a su hija ms que a m, no es digno de m.
El que no acepta la cruz que se le da al seguirme, no merece ser de los mos.
El que se aferra a su vida, la perder; pero el que d su vida por m, la encontrar.
"El que los reciba a ustedes, tambin me recibe a m y el que me recibe, recibe al que me envi.
El que reciba a un profeta por ser profeta, recibir la recompensa que Dios da a un profeta. Y el que reciba a un hombre bueno por ser bueno, recibir la recompensa que Dios da a un hombre bueno.
Y el que le d aunque sea un vaso de agua fresca a uno de mis seguidores ms humildes, por ser mi seguidor, tambin ser recompensado".
Cuando Jess termin de darles instrucciones a sus doce seguidores, se fue de ah a otros pueblos de Galilea a ensear y a anunciar el mensaje.
Cuando Juan el Bautista estaba en la crcel y escuch lo que haca Jess, le envi un mensaje con sus seguidores.
Ellos le preguntaron a Jess: -Eres el hombre que iba a venir o debemos esperar a alguien ms?
Jess les contest: -Regresen y dganle a Juan lo que estn viendo y oyendo.
Los ciegos ven, los cojos caminan, los leprosos son sanados, los sordos oyen, los muertos resucitan y los pobres reciben las buenas noticias.
Afortunado el que no dude de m.
Mientras se iban los seguidores de Juan, Jess comenz a hablar a la multitud sobre Juan: "Qu salieron a ver al desierto? Hierba azotada por el viento?
Si no, qu salieron a ver? A un hombre vestido con ropa fina? Escuchen! Los que se visten con ropa fina viven en palacios.
Entonces qu es lo que salieron a ver? A un profeta? S, les digo que Juan es ms que un profeta.
Las Escrituras dicen de l: 'Escucha! Te envo mi mensajero delante de ti, quien preparar el camino para tu venida'.
"Les digo la verdad: de todos los hombres que han vivido, ninguno ha sido ms importante que Juan el Bautista. Sin embargo, el menos importante en el reino de Dios es mejor que Juan.
Desde el tiempo de Juan el Bautista hasta ahora, el reino de Dios avanza con poder y es de los valientes.
Porque antes de que viniera Juan, todos los profetas y la ley han hablado del reino de Dios que haba de venir.
Y si t crees en lo que dicen la ley y los profetas, entonces creers que Juan el Bautista es Elas, el profeta que iba a venir.
Oigan bien lo que les digo!
"Con quin puedo comparar a la gente de esta generacin? Son como los muchachos que se sientan en las plazas y un grupo le grita al otro:
'Nosotros tocamos la flauta para ustedes, pero no bailaron. Cantamos una cancin triste, pero no lloraron!'
Lo digo porque vino Juan, sin comer ni beber vino como los dems, y la gente dice que tiene un demonio.
El Hijo del hombre vino y coma como los dems y tomaba vino. La gente dice: 'Miren, es comiln, borracho y amigo de los cobradores de impuestos y pecadores'. Pero la sabidura divina se comprueba por la vida de los que la siguen".
Luego, Jess comenz a reprender a los pueblos donde haba hecho la mayora de sus milagros, porque no cambiaban su vida ni se apartaban del pecado.
Deca: "Pobre de ti, Corazn! Pobre de ti, Betsaida! Porque si los milagros que se hicieron en ustedes se hubieran hecho en Tiro y en Sidn, ellos habran cambiado su vida hace mucho tiempo. Se habran puesto ropa spera y echado ceniza en la cabeza par
Pero les digo que en el da del juicio les ir mejor a Tiro y Sidn que a ustedes.
"Y t Capernam, de verdad piensas que subirs al cielo? Pues no! Bajars hasta el infierno! Esto lo digo porque si los milagros que hice en ti los hubiera hecho en Sodoma, esa ciudad todava existira.
Pero les digo que el da del juicio, Dios mostrar ms paciencia con Sodoma que con ustedes".
En esa ocasin Jess dijo: "Te doy gracias Padre, Seor del cielo y de la tierra, te alabo porque has escondido estas cosas de los sabios y entendidos, y se las has mostrado a estos que son como nios.
S Padre, porque as te agrad.
"Mi Padre me ha dado todo. Nadie conoce al Hijo, sino el Padre; y nadie conoce al Padre, sino el Hijo y aquellos a quienes el Hijo quiera mostrrselo.
"Vengan a m los que estn cansados y agobiados, que yo los har descansar.
Acepten la misin que les doy y aprendan de m que soy paciente y humilde. Conmigo encontrarn descanso.
La misin que les doy es agradable y la carga es fcil de llevar.
Por aquel tiempo, en un da de descanso, Jess iba con sus seguidores por unos sembrados. Ellos sintieron hambre y empezaron a arrancar espigas y a comrselas.
Pero cuando los fariseos vieron lo que hacan los seguidores, le dijeron a Jess: -Mira! Tus seguidores estn haciendo algo que la ley prohibe en el da de descanso.
Entonces Jess les pregunt: -No han ledo ustedes lo que hizo David cuando l y sus compaeros tuvieron hambre?
l entr a la casa de Dios, y l y sus compaeros se comieron los panes que se ofrecen a Dios. Y ustedes bien saben que no se permita ni a l ni a sus compaeros comer de esos panes. Eran slo para los sacerdotes.
O no han ledo lo que dice la ley sobre el da de descanso? Ese da no se debe trabajar; sin embargo, los sacerdotes del templo violan esa ley y no son culpables.
Pero les digo que aqu hay algo ms grande que el templo.
Ustedes no habran condenando a gente inocente si supieran el significado de lo que dice en las Escrituras: 'Yo no quiero sacrificios, sino que ustedes tengan compasin'.
Porque el Hijo del hombre es Seor del da de descanso".
Luego Jess se fue de ah para la sinagoga.
Ah haba un hombre que tena una mano paralizada. Unos judos buscaban la manera de acusar a Jess y entonces le preguntaron: -No se debe sanar en el da de descanso, verdad?
Jess les contest: -Supongamos que alguno de ustedes tiene una oveja y en el da de descanso esta se cae en un pozo. Qu haran? La sacaran del pozo.
Pues un ser humano vale ms que una oveja! Por lo tanto, est permitido hacerle bien a la gente en el da de descanso.
Jess le dijo al hombre de la mano paralizada: -Extiende la mano. El hombre la extendi y le qued tan sana como la otra.
Pero los fariseos salieron y empezaron a planear cmo matar a Jess.
Jess saba lo que planeaban y sali de ah. Mucha gente lo segua y l sanaba a los enfermos,
pero les deca que no le dijeran a nadie quin era l.
Jess hizo todo esto para que se cumpliera lo que Dios dijo por medio del profeta Isaas:
"Aqu est el que me sirve, a quien yo he escogido. Yo lo amo y estoy contento con l. Pondr mi Espritu en l, y anunciar justicia para las naciones.
No discutir ni gritar, la gente no escuchar su voz en las calles.
No romper la caa que ya est doblada, ni va a apagar la mecha que est apenas encendida. Seguir hasta que haga triunfar la justicia.
Entonces todas las naciones pondrn su esperanza en l".
Despus le trajeron a Jess un hombre que no poda ver ni hablar porque estaba atormentado por un demonio. Jess lo san y por fin el hombre pudo ver y hablar.
Todos quedaron impresionados y comenzaron a decir de Jess: "A lo mejor este hombre es el que Dios prometi enviarnos, el Hijo de David".
Cuando los fariseos escucharon esto, dijeron: -Este expulsa a los demonios slo por el poder de Beelzeb, el jefe de los demonios.
Jess saba lo que ellos estaban pensando y les dijo: -Todo reino dividido contra s mismo, ser destruido. Ninguna ciudad o familia dividida contra s misma sobrevivir.
Y si Satans es el que expulsa a los demonios que son de l, est peleando contra s mismo, entonces cmo puede sobrevivir su reino?
Les digo esto porque ustedes dicen que expulso demonios por el poder de Beelzeb. Pero si es verdad que yo expulso demonios por el poder de Beelzeb, con qu poder expulsa su gente a los demonios? Su propia gente demostrar que ustedes estn equivocados.
Pero si yo expulso a los demonios por el poder del Espritu de Dios, entonces est claro que el reino de Dios ya ha llegado a ustedes.
"Cmo puede entrar alguien a la casa de un hombre fuerte y sacar sus pertenencias? Primero tiene que atar al hombre fuerte y luego s robar su casa.
"El que no est conmigo, est en mi contra; y el que no me ayuda a recoger la cosecha, la desparrama.
Por eso les digo que Dios perdonar todos los pecados de la gente y todo lo que reniegan contra l. Pero si alguien reniega del Espritu, Dios no lo perdonar.
Dios perdonar incluso a quien reniegue del Hijo del hombre, pero no perdonar a quien reniegue del Espritu Santo. No lo perdonar ni en este mundo ni en el que viene.
"Decidan si el rbol es bueno y el fruto es bueno, o si el rbol es malo y el fruto es malo. El rbol se conoce por sus frutos.
Partida de vboras! Cmo pueden ustedes hablar lo bueno siendo tan malos? Lo que uno dice muestra lo que uno es.
El que es bueno lo es en su corazn y habla de lo que tiene all. De igual manera el malo lo es en su corazn y habla de lo que tiene all.
Pero yo les digo que en el da del juicio, la gente tendr que dar explicacin por cada una de las palabras necias que dijo.
Las palabras que dijiste servirn para juzgarte. Ellas te aprobarn o te condenarn".
Entonces algunos maestros de la ley y fariseos le pidieron: -Maestro, haznos un milagro como prueba.
Pero l les dijo: -La gente mala que no cree es la que pide una prueba. A ellos no se les va a dar ninguna seal, solamente la que se le dio al profeta Jons.
Porque as como Jons estuvo en el estmago de un pez gigante durante tres das y tres noches, tambin el Hijo del hombre estar en la tumba por tres das y tres noches.
En el da del juicio, los hombres de Nnive sern comparados con la gente de este tiempo y demostrarn que est equivocada, porque ellos cambiaron su manera de pensar y de vivir cuando Jons les anunci el mensaje. Y yo les digo que aqu hay alguien ms
En el da del juicio, la reina del Sur ser comparada con la gente de estos tiempos y quedar claro que ellos estn equivocados. Pues ella vino desde muy lejos para aprender de la sabidura de Salomn. Y yo les digo que aqu hay alguien ms grande que Sa
"Cuando un espritu maligno sale de una persona, pasa por lugares secos. Busca dnde quedarse a descansar, pero no encuentra nada.
Entonces el espritu dice: 'Voy a volver a la casa de donde sal'. Al llegar se da cuenta de que est desocupada, limpia y ordenada.
Entonces va y trae a otros siete espritus peores que l y se van a vivir all. Al final, esa persona queda peor de lo que estaba antes. Lo mismo le pasar a la gente mala de hoy en da".
Jess continuaba hablando a la multitud. Su mam y sus hermanos estaban afuera esperando para hablar con l.
Alguien le dijo a Jess: -Oye! Tu mam y tus hermanos estn afuera esperando y quieren hablar contigo.
Jess le dijo: -Quin es mi mam y quines son mis hermanos?
Entonces l seal a sus seguidores y dijo: -Aqu estn mi mam y mis hermanos.
Pues el que haga lo que mi Padre celestial quiere, es mi hermano, mi hermana y mi mam.
Jess sali de la casa ese mismo da y se sent a la orilla del lago.
Haba tanta gente a su alrededor que tuvo que subir a un bote y se sent para ensearles, mientras la gente se quedaba en la orilla.
Les dio muchas enseanzas por medio de historias. Les dijo: "Escuchen! Haba una vez un sembrador que sali a sembrar.
Al esparcir las semillas, algunas cayeron en el camino. Vinieron los pjaros y se las comieron.
Otras semillas cayeron en terreno pedregoso, donde no haba mucha tierra. Esas semillas brotaron rpido porque la tierra no era profunda.
Pero cuando sali el sol, las plantas se quemaron y como no tenan races, se secaron.
Otras cayeron entre espinos, crecieron con las plantas y las ahogaron.
Otras semillas cayeron en tierra buena y empezaron a dar fruto. Algunas plantas produjeron cien granos ms por semilla, otras sesenta y otras treinta.
Oigan bien lo que les digo!"
Sus seguidores se acercaron y le preguntaron a Jess: - Por qu enseas a la gente por medio de historias?
l les respondi: -Ustedes tienen el privilegio de entender la verdad que todava no se ha dado a conocer sobre el reino de Dios, pero ellos no.
Porque al que entienda algo, se le permitir que entienda ms y tendr ms que suficiente. Pero al que no entienda, hasta lo que entienda se le quitar.
Por eso yo les hablo por medio de historias, porque aunque ellos miran, no ven nada. Oyen, pero no escuchan ni entienden nada.
De esta manera ellos muestran que era cierto lo que dijo Isaas sobre ellos: 'Por ms que oigan, no entendern. Por ms que miren, nada vern.
Han cerrado su mente, se taparon los odos y cerraron los ojos. Si no fuera as, entenderan lo que ven y lo que oyen. Se volveran a m y yo los sanara'.
Pero ustedes son afortunados porque pueden ver y entender.
Les digo la verdad: muchos profetas y otros que obedecan a Dios quisieron ver las cosas que ustedes ven, pero no las vieron; tambin quisieron or lo que ustedes oyen, pero no lo oyeron.
"Ahora escuchen lo que significa la historia del sembrador:
"Qu significa la semilla que cae en el camino? Esa semilla es como algunos que oyen el mensaje del reino y no lo entienden. Viene el maligno y los distrae para que no hagan caso del mensaje.
"Qu significa la semilla que cae en el terreno pedregoso? Esa semilla es como aquellos que oyen el mensaje de Dios y lo aceptan rpidamente con alegra,
pero no se aferran al mensaje y su alegra dura poco. Cuando surgen problemas por haber aceptado el mensaje o los persiguen por causa del mensaje, inmediatamente se dan por vencidos.
"Qu significa la semilla que cae entre los espinos? Esa semilla es como aquellos que oyen el mensaje y lo aceptan, pero despus dejan que las preocupaciones de esta vida y las ganas de tener riquezas ahoguen en ellos el mensaje y no dan fruto en su vida
"Y qu significa la semilla que cae en tierra buena? Esa semilla es como aquellos que aceptan el mensaje y lo entienden. Su vida es como la tierra que produce una buena cosecha. Dar mucho ms de lo sembrado, hasta treinta, sesenta o cien veces ms".
Entonces Jess cont otra historia para ensearles: "El reino de Dios es como un hombre que un da sembr buena semilla en su campo.
Pero por la noche, cuando todos estaban durmiendo, vino alguien que quera hacerle dao y sembr mala hierba entre el trigo, y luego se fue.
Cuando el trigo creci y dio sus granos, tambin creci la mala hierba.
Entonces los siervos del dueo de la cosecha se acercaron a l y le dijeron: 'Seor, usted plant semillas buenas, no es cierto? Entonces, por qu hay hierbas malas?'
l les dijo: 'Eso lo hizo algn enemigo mo'. Los siervos preguntaron: 'Quiere que salgamos y quitemos la mala hierba?'
El dueo dijo: 'No, porque cuando estn arrancando la mala hierba tambin pueden sacar el trigo.
Dejen que ambos crezcan juntos hasta el da de la cosecha. Cuando llegue ese da, les dar rdenes a los que recogen la cosecha. Les dir que primero recojan la mala hierba y hagan un bulto para quemarlo y que despus pongan el trigo en mi granero'".
Despus, Jess les cont otra historia: "El reino de Dios es como una semilla de mostaza que un hombre plant en su campo.
Esta semilla es la ms pequea de todas, pero cuando crece, se vuelve un rbol muy grande en donde las aves hacen sus nidos".
Les dijo otra historia: "El reino de Dios es como la levadura que una mujer mezcla con mucha harina. Al final toda la masa queda fermentada".
Jess usaba historias para decirle todo esto a la gente. De hecho, nunca les habl sin utilizar historias.
Esto es lo mismo que dijo el profeta: "Yo hablar por medio de historias, contar cosas que han estado en secreto desde la creacin del mundo".
Luego, Jess despidi a la gente y entr a la casa. Sus seguidores se acercaron y le pidieron: "Explcanos la historia de la mala hierba del campo".
Jess les respondi: "El que planta la semilla buena en el campo es el Hijo del hombre.
El campo es el mundo y la semilla buena son todos los hijos del reino de Dios. La mala hierba es la gente que est con el diablo. El enemigo que puso la mala hierba entre el trigo es el diablo.
La cosecha es el fin del mundo y los que recogen la cosecha son los ngeles.
"Lo mismo que le pasa a la mala hierba que se saca y se quema en el fuego, va a pasar al fin del mundo.
El Hijo del hombre enviar a sus ngeles y ellos van a juntar a todos los malos y a los que hacan pecar a los dems y los expulsar del reino.
Los echarn al horno encendido donde gritarn y crujirn los dientes de dolor.
Todos los que han hecho el bien estarn en el reino de su Padre y brillarn como el sol. Oigan bien lo que les digo!
"El reino de Dios es como un tesoro escondido en un campo. Un da, un hombre encontr el tesoro y lo escondi otra vez. Estaba tan feliz que fue y vendi todo lo que tena y compr ese terreno.
"El reino de Dios tambin es como un vendedor que buscaba perlas finas.
Cuando el vendedor encontr una perla muy costosa, fue y vendi todo lo que tena y la compr.
"Tambin, el reino de Dios es como una red para pescar que se lanza al mar y en la que caen muchos peces de diferentes clases.
Cuando la red est llena, los pescadores la llevan a la playa. Se sientan all y escogen los peces buenos y los meten en canastas pero tiran a los peces malos.
Lo mismo va a pasar cuando llegue el fin del mundo. Los ngeles van a venir y van a separar a los malos de los buenos.
A los malos los van a lanzar a las llamas del fuego y todos ellos llorarn y crujirn los dientes.
Despus Jess les pregunt a sus seguidores: -Entienden todo esto? Ellos contestaron. -S entendemos.
l les dijo: -Bueno, todo maestro de la ley que recibe mi enseanza sobre el reino de Dios es como el dueo de una casa. De lo que tiene guardado saca cosas nuevas y cosas antiguas.
Cuando Jess termin de ensear por medio de estas historias, se fue de ah
para su pueblo. All comenz a ensearles en la sinagoga. La gente estaba sorprendida y deca: -De dnde sac este hombre la sabidura y el poder para hacer estos milagros?
Este es solamente el hijo del carpintero, su mam es Mara y sus hermanos son Santiago, Jos, Simn y Judas,
y todas sus hermanas estn aqu con nosotros. Entonces, de dnde sac este todo el poder?
Y ellos no podan aceptarlo, pero Jess les dijo: -Se honra a un profeta en todas partes, pero nadie es profeta en su tierra.
La gente de ese pueblo no crea en Jess. Por eso l no hizo muchos milagros all.
En ese tiempo, Herodes era gobernador de Galilea y oy hablar de Jess.
Entonces les dijo a sus siervos: "Este hombre Jess es en realidad Juan el Bautista que estaba muerto y resucit. Por eso tiene el poder de hacer milagros".
Este Herodes era el que haba arrestado a Juan y lo haba mandado encadenar y meter en la crcel. Lo hizo por peticin de Herodas, esposa de su hermano Felipe.
Juan siempre le deca: "No es correcto que vivas con ella".
Y por eso Herodes quera matarlo, pero le daba miedo hacerlo porque el pueblo consideraba que Juan era un profeta.
Cuando lleg el da del cumpleaos de Herodes, la hija de Herodas bail para l y sus invitados. A Herodes le gust mucho el baile y por eso
prometi darle cualquier cosa que pidiera.
Herodas ya le haba dicho a su hija lo que tena que pedir y entonces ella le dijo a Herodes: "Dame en una bandeja la cabeza de Juan el Bautista".
El rey se puso triste, pero tena que cumplir su promesa y no quera quedar mal con sus invitados. Entonces dio la orden de darle lo que ella quera.
Mand a unos hombres a que le cortaran la cabeza a Juan en la crcel.
Los hombres trajeron la cabeza en una bandeja, se la dieron a la muchacha y ella se la dio a su mam.
Llegaron los seguidores de Juan, se llevaron el cuerpo y lo enterraron. Despus fueron a contarle a Jess lo que haba pasado.
Cuando Jess supo lo que le haba pasado a Juan, se fue solo en un bote hasta un lugar alejado. Pero la gente oy que Jess se haba ido en un bote y lo siguieron a pie desde sus aldeas.
Cuando Jess baj del bote, vio a la gran multitud que se haba reunido, tuvo compasin de ellos y san a los que estaban enfermos.
Al anochecer, vinieron sus seguidores y le dijeron: -Este es un lugar alejado y ya es muy tarde. Dile a la gente que se vaya y as puedan irse a sus pueblos y comprar comida.
Pero Jess les dijo: -No hay necesidad de que ellos se vayan. Denles ustedes de comer.
Sus seguidores le dijeron: -Nosotros aqu slo tenemos cinco panes y dos pescados.
l les dijo: -Triganmelos para ac.
Y mand a la gente que se sentara en el pasto. Luego tom los cinco panes y los dos pescados, mir al cielo y le dio gracias a Dios por la comida. Despus parti el pan y les dio los pedazos de pan a sus seguidores y ellos se los repartieron a toda la gen
Todos comieron y quedaron satisfechos. Despus de esto, los seguidores llenaron doce canastas con las sobras de pan y de pescado.
Ms o menos cinco mil hombres comieron, sin contar a las mujeres ni a los nios.
Despus de esto, Jess hizo que sus seguidores subieran al bote. Les orden que fueran al otro lado del lago y les dijo que ira ms tarde. l se qued para despedirse de la gente.
Cuando termin de despedirse, Jess subi a un monte a orar. Se hizo de noche y estaba all solo.
El bote ya estaba bien lejos de la orilla y haba un viento muy fuerte que no los dejaba avanzar.
A la madrugada, Jess lleg caminando sobre el agua.
Al verlo, sus seguidores se asustaron mucho y gritaban de miedo: -Es un fantasma!
Pero Jess inmediatamente les dijo: -Tranquilos, soy yo! No tengan miedo.
Pedro le contest: -Seor, si eres t, haz que yo vaya hacia ti caminando sobre el agua.
Jess le dijo: -Ven! Pedro sali del bote, camin sobre el agua y fue hacia donde estaba Jess.
Pero vio que el viento era fuerte, tuvo miedo y se empez a hundir y grit: -Seor, slvame!
Jess de inmediato lo tom de la mano y le dijo: -Tienes poca fe, por qu dudaste?
Y cuando ellos subieron al bote, el viento se calm.
Los que estaban en el bote empezaron a adorarlo, diciendo: -T s eres verdaderamente el Hijo de Dios!
Cruzaron el lago y finalmente llegaron hasta Genesaret.
La gente de all reconoci a Jess, as que mandaron decir a toda la regin que Jess haba venido. Empezaron a traerle todos los enfermos.
Le rogaban que los dejara tocar aunque fuera el borde de su capa. Los que tocaban su capa quedaban sanos.
Despus de esto, vinieron de Jerusaln algunos fariseos y maestros de la ley. Se acercaron a Jess y le preguntaron:
-Por qu tus seguidores no hacen caso de las tradiciones de nuestros antepasados? No se lavan las manos antes de comer!
Jess les pregunt: - Y por qu ustedes tampoco hacen caso del mandamiento de Dios por seguir su tradicin?
Dios dice: 'Respeta a pap y mam' y 'El que insulte al pap o a la mam debe morir'.
Pero ustedes ensean que est bien decirle al pap o a la mam: 'Tengo algo que te podra ayudar pero lo voy a entregar a Dios'.
De esta forma ensean que uno no tiene que respetar al pap ni a la mam. Creen que es ms importante seguir sus tradiciones que obedecer a Dios.
Ustedes son unos hipcritas! Isaas tena razn cuando profetiz correctamente sobre ustedes:
'Este pueblo dice que me respeta y me quiere, pero no me considera parte importante de su vida.
De nada le sirve que me adore porque todo lo que ensea son reglas de hombres'.
Jess llam a la multitud y le dijo: -Escuchen esto y entindanlo.
No es lo que entra en la boca de alguien lo que lo vuelve impuro, sino lo que sale de ella.
Entonces sus seguidores se acercaron y le dijeron: -Te diste cuenta de que los fariseos se enojaron por lo que dijiste?
Jess les contest: -Cada planta que mi Padre no ha sembrado con sus propias manos, ser arrancada de raz.
As que djenlos que se vayan. Ellos son ciegos que guan a otros ciegos y si un ciego es el gua de otro ciego, los dos se van a caer en un hoyo.
Como respuesta Pedro le dijo: -Explcanos lo que les dijiste antes a los fariseos.
Jess dijo: -Es que todava no entienden?
No ven que todo lo que entra en la boca va al estmago y despus termina en el inodoro?
En cambio todo lo malo que la gente dice viene de su mente. Eso es lo que vuelve impuro a alguien.
De la mente sale toda esta maldad: malos pensamientos, asesinatos, adulterios, pecados sexuales, robos, calumnias e insultos.
Eso es lo que vuelve impuro a alguien y no el hecho de que no se laven las manos antes de comer.
Jess sali de ah y se fue a la regin de Tiro y de Sidn.
Una mujer cananea que viva en esa regin sali y empez a gritar: -Ten compasin de m, Hijo de David! Mi hija est atormentada por un demonio!
Jess no le deca nada y la mujer segua gritando detrs de ellos. Entonces los seguidores le dijeron a Jess: -Por favor, dile que se vaya!
Jess les dijo: -Dios solamente me envi a la gente perdida de Israel.
Entonces la mujer se puso enfrente de Jess, se arrodill y le dijo: -Seor, aydame!
Jess le contest: -No est bien darles a los perros el pan de los hijos.
Ella dijo: -Es cierto, Seor, pero hasta los perros se comen las migajas que caen de la mesa de sus dueos.
Jess le dijo: -Mujer, tienes mucha fe. Por eso har lo que quieres que haga. Y en ese momento la hija de la mujer fue sanada.
Jess se fue de all y se dirigi a la orilla del lago de Galilea. Subi a un cerro, se sent all y empez a ensear.
Muchsima gente se reuna junto a l llevando cojos, ciegos, paralticos, sordomudos y muchos otros enfermos. Los ponan a los pies de Jess y l los sanaba.
La gente se asombraba al ver que los sordomudos hablaban, que los paralticos caminaban y que los ciegos ahora vean, y todos alababan al Dios de Israel.
Jess llam a sus seguidores y les dijo: -Siento compasin de esta multitud porque han estado tres das conmigo y no han comido nada. No quiero que se vayan a sus casas sin comer algo porque se pueden desmayar por el camino.
Los seguidores le dijeron: -En dnde crees que vamos a encontrar comida suficiente para alimentar a tanta gente? Este lugar est muy lejos.
Jess les pregunt: -Cuntos panes tienen? Ellos dijeron: -Siete panes y unos cuantos pescaditos.
Jess orden a la gente que se sentara en el suelo.
Tom los siete panes y los pescados, dio gracias a Dios, los parti y comenz a drselos a sus seguidores para que se los repartieran a la multitud.
Todos comieron hasta quedar satisfechos. Con lo que sobr se llenaron siete canastas.
Cuatro mil hombres comieron, eso sin contar a las mujeres ni a los nios.
Despus de que Jess despidi a toda la multitud, subi al bote y se fue a la regin de Magdala.
Los fariseos y los saduceos se acercaron a Jess porque queran ponerlo a prueba. Le pidieron que hiciera un milagro para demostrar que era enviado de Dios.
Jess les contest: "Por la tarde, ustedes dicen: 'Va a hacer buen clima porque el cielo est rojo'.
Y por la maana dicen: 'Hoy va a ser un da lluvioso porque el cielo est oscuro y rojo'. Ustedes ven estas seales en el cielo y saben lo que significan, pero no son capaces de saber el significado de las seales de los tiempos que estamos viviendo?
La gente mala e infiel pide un milagro como prueba, pero slo tendr la seal de Jons". Entonces los dej y se fue.
Jess y sus seguidores se fueron al otro lado del lago, pero los seguidores se olvidaron de llevar pan.
Entonces Jess les dijo: -Tengan cuidado! Protjanse de la levadura de los fariseos y los saduceos.
Ellos empezaron a discutir el significado de esto y decan: -Tal vez l dijo esto porque no trajimos los panes.
Jess saba de qu estaban hablando y les dijo: -Su fe es muy pequea, por qu discuten entre ustedes por no tener pan?
Todava no han entendido? No se acuerdan de los cinco panes que se les dieron a las cinco mil personas? Tampoco se acuerdan de que ustedes llenaron varias canastas con lo que sobr?
O no se acuerdan de los siete panes con los que se alimentaron siete mil personas? No recuerdan todas las canastas que llenaron con lo que sobr?
Yo no estaba hablando del pan, por qu no lo entienden? Lo que les estoy diciendo es que deben cuidarse de la levadura de los fariseos y los saduceos.
Entonces entendieron que Jess no les estaba diciendo que se cuidaran de la levadura que se usa para el pan, sino que se cuidaran de las enseanzas de los fariseos y los saduceos.
Cuando Jess vino a la regin de Cesarea de Filipo, les pregunt a sus seguidores: -Yo soy el Hijo del hombre. Quin dice la gente que soy yo?
Ellos contestaron: -Algunos creen que eres Juan el Bautista, otros dicen que eres Elas y otros que eres Jeremas o uno de los profetas.
Jess les dijo: -Y ustedes, quin creen que soy yo?
Simn Pedro le respondi: -T eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente.
Jess le dijo: -Simn, hijo de Jons, qu afortunado eres porque no fue un ser humano el que te lo revel, sino mi Padre que est en el cielo.
Tambin te digo que t eres Pedro, y construir mi iglesia sobre esta roca. Las fuerzas de la muerte no la derrotarn.
Te dar las llaves del reino de Dios. Si t juzgas a alguien aqu en la tierra, Dios ya lo habr juzgado en el cielo. A quien perdones aqu en la tierra, Dios tambin lo habr perdonado en el cielo.
Entonces Jess les advirti a sus seguidores que no dijeran a nadie que l era el Cristo.
Desde entonces, Jess comenz a explicarles a sus seguidores que tendra que ir a Jerusaln, y que los ancianos lderes, los jefes de los sacerdotes y los maestros de la ley lo haran sufrir mucho. Tendra que morir, pero a los tres das resucitara.
Entonces Pedro se lo llev para un lado y comenz a decirle: -Seor, Dios tenga compasin de ti. Que nunca te suceda eso!
Jess se volvi y le dijo: -Largo de aqu, Satans! Me ests estorbando! A ti no te preocupan las cosas de Dios. Slo te preocupan los asuntos que le interesan a la gente.
Entonces Jess les dijo a sus seguidores: -Si alguien quiere ser mi seguidor, tiene que renunciar a s mismo, aceptar la cruz que se le da y seguirme.
Pues el que quiera salvar su vida, la perder; pero el que la pierda por mi causa, la encontrar.
De nada vale tener todo el mundo y perder la vida. Nadie puede pagar lo suficiente para recuperar su vida.
Porque el Hijo del hombre vendr en la gloria de su Padre con los ngeles y entonces dar a cada cual la recompensa que merece por lo que haya hecho.
Les digo la verdad: algunos de ustedes no morirn antes de ver al Hijo del hombre venir en su reino.
Seis das despus, Jess llev a Pedro, a Santiago y a su hermano Juan a una montaa alta donde estaban solos.
All, frente a ellos, Jess se transform. Su cara comenz a brillar como el sol, y su ropa se volvi tan blanca como la luz.
Entonces se les aparecieron Moiss y Elas hablando con Jess.
Pedro le dijo a Jess: -Seor, qu bueno que estemos aqu. Si quieres hago tres chozas: una para ti, una para Moiss y otra para Elas.
Mientras Pedro hablaba, una nube brillante los envolvi y desde la nube se escuch una voz que dijo: "Este es mi Hijo amado con el que estoy muy contento. Obedzcanlo!"
Cuando los seguidores oyeron esto, se asustaron tanto que se cayeron al suelo.
Entonces Jess vino, los toc y dijo: -Levntense y no tengan miedo.
Los seguidores miraron para todos lados, pero vieron que Jess estaba solo.
Cuando estaban bajando de la montaa, Jess les orden: -No le cuenten esto a nadie hasta que el Hijo del hombre haya resucitado de la muerte.
Entonces los seguidores le preguntaron: -Por qu los maestros de la ley dicen que Elas debe venir primero?
Jess les contest: -Tienen razn cuando dicen que Elas va a venir y pondr todo en orden.
Pero yo les digo que Elas ya estuvo aqu y no lo reconocieron. Hicieron lo que quisieron con l. De esa misma manera van a hacer sufrir al Hijo del hombre.
Sus seguidores comprendieron que l estaba diciendo que Juan el Bautista era el Elas que haba de venir.
Jess se reuni otra vez con la multitud. Entonces un hombre se le acerc, se arrodill ante l y
le dijo: -Seor, ten compasin de mi hijo! Tiene epilepsia y sufre terriblemente. Muchas veces mi hijo cae en el fuego o en el agua.
Lo llev a tus seguidores, pero no pudieron sanarlo.
Cuando Jess escuch esto, dijo: -Partida de incrdulos! Cmo son de corrompidos! Cunto tiempo ms tendr que estar con ustedes? Hasta cundo tendr que soportarlos? Triganme al muchacho para ac.
Entonces Jess le orden al demonio que saliera y el muchacho qued sano desde ese da.
Despus los seguidores se acercaron a Jess y le preguntaron: -Por qu nosotros no pudimos expulsar a ese demonio?
Jess les dijo: -Eso fue porque ustedes tienen muy poca fe. Les digo la verdad: si su fe fuera tan slo como un grano de mostaza, podran decirle a esta montaa: 'Muvete de aqu para all', y esta se movera. Nada les sera imposible.
Jess les dijo: -Eso fue porque ustedes tienen muy poca fe. Les digo la verdad: si su fe fuera tan slo como un grano de mostaza, podran decirle a esta montaa: 'Muvete de aqu para all', y esta se movera. Nada les sera imposible.
Cuando Jess volvi con sus seguidores a Galilea, les dijo: -El Hijo del hombre est a punto de ser entregado en manos de los hombres
que lo van a matar; pero al tercer da, resucitar. Los seguidores se pusieron muy tristes.
Jess y sus seguidores entraron al pueblo de Capernam. Se le acercaron a Pedro unos hombres que recaudaban el impuesto del templo y le preguntaron: -Tu maestro no paga el impuesto de dos dracmas?
Pedro le respondi que s y entr a la casa. Antes de que Pedro dijera algo, Jess dijo: -T qu piensas, Simn? De quin recogen los impuestos los reyes de la tierra? Acaso los recogen de sus hijos o de los que no son de la familia?
Pedro le respondi: -Los que pagan los impuestos son los hijos de la otra gente. Entonces Jess le dijo: -Es decir, que los hijos del rey no pagan impuestos.
Pero, como nosotros no queremos que hagan un escndalo, ve al lago y pesca con anzuelo. brele la boca al primer pescado que pesques, y all encontrars una moneda de cuatro dracmas. Llvala y dsela a los que cobran impuestos. Ese dinero pagar tu impues
En ese tiempo vinieron los seguidores y le preguntaron a Jess: -Quin es el ms importante en el reino de Dios?
Jess llam a un nio y lo puso en medio de sus seguidores.
Entonces les dijo: -Les digo la verdad: si no cambian y se vuelven como un nio, no podrn entrar jams al reino de Dios.
El que se humille como este nio, ser el ms importante en el reino de Dios.
El que recibe a un nio como este en mi nombre, me recibe a m.
"Le va a ir muy mal al que haga pecar a uno de estos creyentes a quien es fcil hacerles dao. Sera mejor que se colgara una gran piedra de molino al cuello y se hundiera en lo profundo del mar.
Ay del mundo! Hay muchos motivos que hacen a la gente caer en pecado. Eso es inevitable, pero pobre del que haga pecar a los dems!
"As que si tu mano o tu pie te hace pecar, crtalo y tralo. Es mejor entrar a la vida eterna con una sola mano o un solo pie que tener las dos manos y los dos pies pero ser echado al fuego eterno.
Y si tu ojo te hace pecar, scalo y tralo. Es mejor entrar tuerto a la vida eterna que tener ambos ojos pero ser echado al fuego eterno.
"Tengan cuidado! No piensen que estos niitos no valen nada. Les digo que ellos tienen ngeles en el cielo que estn siempre all con mi Padre.
"Tengan cuidado! No piensen que estos niitos no valen nada. Les digo que ellos tienen ngeles en el cielo que estn siempre all con mi Padre.
"Ustedes saben que si un hombre tiene cien ovejas y una de ellas se le pierde, va a buscarla y deja a las otras noventa y nueve en los montes.
Les digo que si la encuentra, se pondr ms feliz por esa que por las otras noventa y nueve.
Pasa lo mismo con su Padre que est en el cielo. l no quiere que ninguna de sus ovejas se pierda.
"Si tu hermano te hace algo malo, ve y habla a solas con l. Explcale cul fue el mal que te hizo. Si te hace caso, has recuperado a tu hermano.
Pero si no te hace caso, ve otra vez a hablar con l, acompaado de una o dos personas ms, para que ellos sean testigos de todo lo que se diga.
Si l no les hace caso, dselo a la iglesia. Y si no hace caso a la iglesia, entonces debes tratarlo como a uno que no cree en Dios o como a un cobrador de impuestos.
"Les digo la verdad: si ustedes juzgan a alguien aqu en la tierra, Dios ya lo habr juzgado en el cielo. A quien perdonen aqu en la tierra, Dios tambin lo habr perdonado en el cielo.
"Adems les digo que si dos de ustedes en la tierra se ponen de acuerdo en pedir algo, pueden orar por eso. Mi Padre que est en el cielo se lo dar.
Puesto que donde se renen dos o tres en mi nombre, yo estoy all en medio de ellos".
Pedro se acerc a Jess y le dijo: -Seor, cuntas veces debo perdonar a mi hermano si no deja de hacerme mal? Debo perdonarlo aun si peca contra m hasta siete veces?
Jess le dijo: -No slo siete veces, sino que debes perdonarlo hasta setenta y siete veces.
"El reino de Dios se puede comparar con un patrn que decidi hacer cuentas con sus siervos.
Cuando empez, le llevaron a un siervo que tena una deuda muy grande con l.
Como deba mucho, no tena dinero para pagar la deuda. El patrn orden que lo vendieran junto con su esposa e hijos y todo lo que tena, y as poder recuperar el dinero.
"Entonces el siervo se puso de rodillas y empez a rogarle al patrn, dicindole: 'Por favor, tenga un poco de paciencia conmigo, yo le voy a pagar todo lo que le debo!'
El patrn sinti compasin, le perdon la deuda y lo dej libre.
"Cuando este siervo se fue, se encontr con un compaero que le deba poco. Entonces el siervo a quien el patrn haba perdonado agarr al otro del cuello y le dijo: 'Pgame lo que me debes!'
"El compaero se puso de rodillas y empez a rogarle: 'Por favor, ten un poco de paciencia conmigo, yo te voy a pagar todo lo que te debo'.
"Pero el primer siervo no quiso perdonarle la deuda y mand echarlo a la crcel hasta que pagara lo que le deba.
Cuando los otros compaeros se dieron cuenta de lo que haba pasado, se entristecieron mucho y fueron a contarle todo al patrn.
"Entonces el patrn lo llam y le dijo: 'Eres un mal siervo! Te perdon la deuda porque me rogaste que tuviera compasin.
No debiste haber mostrado compasin con tu compaero, as como yo la tuve contigo?'
"Por esta razn, el patrn se enoj muchsimo y entreg al siervo a los torturadores hasta que pagara todo lo que le deba.
As los tratar mi Padre que est en el cielo si ustedes no perdonan de todo corazn a sus hermanos".
Despus de que Jess termin de decir esto, se fue de Galilea para la regin de Judea, al otro lado del ro Jordn.
Muchos lo siguieron hasta all y l los san.
Algunos fariseos se acercaron a l tratando de ponerlo a prueba, y le dijeron: -Est bien que un hombre se divorcie de su mujer por cualquier motivo?
Jess respondi: -Seguramente han ledo que cuando Dios hizo al mundo, 'hizo al hombre y a la mujer'.
Y dijo: 'Por esta razn el hombre dejar a su pap y a su mam. Se unir a su esposa, y los dos sern un solo ser'.
Como consecuencia, ellos ya no son dos, sino uno solo. Por esto, nadie debe separar lo que Dios ha unido.
Ellos le preguntaron: -Entonces por qu Moiss permiti al hombre divorciarse de su esposa firmando un certificado de divorcio?
Jess les dijo: -Moiss escribi ese mandamiento porque ustedes no quisieron aceptar lo que Dios quera. Pero en el principio Dios no permiti el divorcio.
Entonces les digo que si un hombre se divorcia de su esposa y se casa con otra mujer, es culpable de cometer adulterio. La nica razn para que un hombre se divorcie y se case de nuevo es que su esposa tenga relaciones sexuales con otro hombre.
Luego sus seguidores le dijeron: -Si as es la situacin entre marido y mujer, entonces es mejor no casarse.
Jess les dijo: -No todos aceptan esta enseanza, sino aquellos a quienes Dios ha permitido entenderla.
Hay hombres que no pueden casarse porque nacieron sin poder tener hijos. Otros no se pueden casar porque otras personas han hecho que ellos no puedan tener hijos. Finalmente hay hombres que deciden no casarse para dedicarse al reino de Dios. El que pueda
Despus trajeron algunos nios a Jess. Queran que l les impusiera las manos y orara por ellos, pero sus seguidores los regaaron.
Entonces Jess les dijo: -Dejen que los nios vengan a m. No se lo impidan porque el reino de Dios es de los que son como ellos.
Jess les impuso las manos para bendecirlos y despus se fue de all.
Un joven se acerc a Jess y le pregunt: -Maestro, qu es lo bueno que debo hacer para tener la vida eterna?
Entonces Jess le pregunt: -Por qu me ests preguntando sobre lo que es bueno? Solamente Dios es bueno. Pero si t quieres entrar a la vida eterna debes obedecer los mandamientos.
El joven le pregunt: -Cules mandamientos? Jess le respondi: -'No matar, no cometer adulterio, no robar, no decir mentiras sobre los dems,
respetar a pap y mam' y 'amar a los dems como te amas a ti mismo'.
El joven le dijo: -Yo he cumplido todo eso, qu me falta?
Jess le contest: -Si t quieres ser perfecto, ve y vende todo lo que tienes. Dales ese dinero a los pobres y as tendrs un tesoro en el cielo. Luego ven y sgueme.
Pero cuando el joven escuch esto, se march muy triste porque tena muchos bienes.
Jess les dijo a sus seguidores: -Les digo la verdad: ser difcil que un rico entre al reino de Dios.
S, les digo que es ms fcil que un camello pase por el ojo de una aguja que un rico entre al reino de Dios.
Cuando los seguidores oyeron esto, se sorprendieron y le preguntaron: -Entonces quin se va a salvar?
Jess los mir y les dijo: -Esto es imposible para la gente, pero para Dios no hay nada imposible.
Entonces Pedro le dijo: -Nosotros dejamos todo para seguirte, verdad?; entonces, qu tendremos?
Jess les dijo: -Les digo la verdad: en el futuro el mundo ser hecho de nuevo. El Hijo del hombre se sentar en su trono esplendoroso para gobernar. Entonces ustedes, los que me han seguido, tambin se sentarn en doce tronos para juzgar a las doce famil
Todos los que dejaron sus casas, o hermanos o hermanas, o padre o madre, o hijos o tierras por mi causa, recibirn cien veces ms y heredarn la vida eterna.
Pero muchos de los que ahora son los primeros, sern los ltimos; y muchos de los que son los ltimos, sern los primeros.
"El reino de Dios es como el dueo de una finca que sali bien temprano a contratar trabajadores para trabajar en su viedo.
Se puso de acuerdo con ellos en el pago por da de trabajo y los envi a trabajar en su viedo.
"Casi a las nueve de la maana sali de su casa y vio a unos hombres que estaban en la plaza de mercado sin hacer nada.
Les dijo: 'Ustedes tambin deberan ir a trabajar en mi viedo y les pagar lo justo'.
As que ellos fueron a trabajar all. "Una vez ms, sali de su casa como al medioda y de nuevo como a las tres de la tarde, y contrat a ms trabajadores.
Cuando eran las cinco, sali de su casa y encontr a otros desocupados en la plaza de mercado. l les pregunt: 'Por qu ustedes no hacen nada en todo el da?'
"Ellos le dijeron: 'Es que nadie nos da trabajo'. "l les dijo: 'Ustedes tambin deberan trabajar en mi viedo'.
"Cuando se hizo de noche, el dueo le dijo al encargado: 'Llama a los trabajadores y pgales. Empieza desde los ltimos que se contrataron hasta los que se contrataron al principio'.
"Entonces, vinieron los que se haban contratado a las cinco de la tarde y cada uno recibi el pago de un da.
Cuando llegaron los primeros que se haban contratado, creyeron que les iban a pagar ms, pero recibieron el mismo pago.
Lo recibieron y empezaron a quejarse con el dueo del terreno.
Decan: 'Los ltimos que se contrataron slo trabajaron una hora y usted les pag lo mismo que a nosotros que trabajamos todo el da aguantando el calor'.
"El dueo le contest a uno de ellos: 'Amigo, yo no soy injusto contigo. No nos pusimos de acuerdo en que yo te dara el pago por un da de trabajo?
Toma lo que es tuyo y vete a tu casa. Al ltimo que contrat quiero darle lo mismo que te pague a ti.
No tengo derecho de hacer lo que quiera con mi dinero? O es que ests celoso porque soy bueno con los dems?'
"As es que los ltimos sern los primeros y los primeros sern los ltimos".
Jess estaba caminando hacia Jerusaln, llam a un lado a sus doce seguidores y les dijo:
-Escuchen! Estamos camino a Jerusaln. El Hijo del hombre ser entregado a los jefes de los sacerdotes y a los maestros de la ley y ellos lo condenarn a muerte.
Despus lo entregarn a los que no son judos, quienes se burlarn de l, lo azotarn y lo crucificarn; pero l resucitar al tercer da.
Entonces la mam de los hijos de Zebedeo se acerc a Jess acompaada de sus hijos. Se arrodill delante de l y le pidi un favor.
Jess le pregunt: -Qu es lo que quieres? Ella le dijo: -Promteme que estos dos hijos mos se podrn sentar y gobernar contigo en tu reino. Quiero que se sienten el uno a tu derecha y el otro a tu izquierda.
Jess contest: -Ustedes no saben lo que estn pidiendo. Pueden aceptar el mismo sufrimiento por el que yo voy a pasar? Ellos dijeron: -S podemos.
l les dijo: - Ustedes ciertamente pasarn por el mismo sufrimiento que yo voy a pasar, pero yo no doy el privilegio de sentarse a mi derecha y a mi izquierda a gobernar. Ese privilegio se les dar a los que mi Padre haya dispuesto.
Cuando los otros diez seguidores escucharon esto, se enojaron con los dos hermanos.
Pero Jess los llam y les dijo: -Ustedes saben que a los que gobiernan entre los que no son judos les gusta mostrar su poder. A sus principales dirigentes les gusta ejercer su autoridad sobre la gente.
Pero entre ustedes no debe ser as. Ms bien, el que quiera ser ms importante entre ustedes debe hacerse su siervo.
Y el que quiera ser el primero entre ustedes deber hacerse su esclavo.
Ustedes deben ser como el Hijo del hombre. Yo no vine para que me sirvieran. He venido para servir y para dar mi vida para rescatar a mucha gente.
Cuando estaban saliendo de Jeric, lo segua una gran multitud.
Haba dos ciegos sentados al lado del camino que escucharon que Jess estaba pasando. Los ciegos gritaron: -Seor, Hijo de David, ten compasin de nosotros!
La gente los regaaba y les deca que se callaran, pero ellos gritaban aun ms fuerte: -Seor, Hijo de David, ten compasin de nosotros!
Entonces Jess se detuvo y les pregunt: -Qu quieren que yo haga por ustedes?
Ellos le dijeron: -Seor, queremos ver.
Jess sinti compasin de ellos y les toc los ojos. En ese momento ellos pudieron ver y lo siguieron.
Cuando Jess y sus seguidores estaban cerca de Jerusaln y haban llegado a Betfag en el monte de los Olivos, l envi a dos de sus seguidores con estas instrucciones:
-Vayan al pueblo que est enfrente. All van a encontrar una burra atada y tambin un burrito. Destenlos y triganmelos.
Si alguien les dice algo, dganle: 'El Seor los necesita, pero l los devolver despus'.
Esto pas para que se cumpliera lo que dijo uno de los profetas:
"Dganle a la ciudad de Sin: 'Mira! Tu rey se est acercando a ti, es humilde y viene montado en un burro, s, en un burrito, cra de un animal de carga'".
Los seguidores se fueron e hicieron lo que Jess les haba dicho.
Trajeron la burra y el burrito, pusieron sobre ellos su ropa y Jess se sent encima.
Mucha gente extenda sus mantos sobre el camino. Otros cortaban ramas de los rboles y las extendan en el camino.
Los que caminaban al frente de l y los que lo seguan, gritaban: -Viva el Salvador, el Hijo de David! Bendito el que viene en el nombre del Seor! -Viva Dios que est en los cielos!
Cuando Jess entr a Jerusaln, toda la ciudad se alborot. Unos preguntaban: -Quin es este hombre?
Muchos de los que lo seguan respondan: -Este es Jess, el profeta de Nazaret de la provincia de Galilea.
Entonces Jess entr al rea del templo. Comenz a echar a todos los que estaban comprando y vendiendo ah. Volte las mesas de los que cambiaban dinero y los asientos de los que vendan palomas.
Jess les dijo: -Las Escrituras dicen: 'Mi casa ser llamada casa de oracin'. Pero ustedes la estn convirtiendo en 'escondite de ladrones'!
Unos ciegos y cojos se acercaron a Jess en el rea del templo y l los san.
Los jefes de los sacerdotes y los maestros de la ley vieron las maravillas que l haba hecho. Vieron a los nios gritando en el rea del templo: "Viva el Salvador, el Hijo de David!", y se enojaron.
Luego le preguntaron a Jess: -Oyes lo que estos nios estn diciendo? Jess les contest: - S, los oigo. No han ledo la Escritura sobre esto? 'T lo has hecho para que hasta los nios y los bebs canten alabanzas'.
Entonces l los dej y sali de la ciudad para Betania donde pas la noche.
Al da siguiente por la maana, Jess estaba de regreso en Jerusaln y sinti hambre.
Vio una higuera que slo tena hojas, se acerc y le dijo: -Que nunca ms vuelvas a dar fruto! La higuera se sec al instante y muri.
Cuando sus seguidores vieron esto se sorprendieron y dijeron: -Cmo se sec la higuera y muri tan rpido?
Jess les respondi: -Les digo la verdad: si ustedes tienen fe y no dudan, no solamente sern capaces de hacer lo que yo hice con la higuera. Es ms, podrn decirle a esta montaa: 'Levntate y lnzate al mar' y as suceder.
Si ustedes creen, recibirn todo lo que pidan en oracin.
Jess entr al rea del templo. Los jefes de los sacerdotes y los ancianos lderes se le acercaron mientras estaba enseando, y le preguntaron: -Con qu autoridad haces esto? Quin te la dio?
Jess les contest: -Les har slo una pregunta y si me la responden les dir con qu autoridad hago estas cosas.
Esta es mi pregunta: De dnde vena el bautismo que haca Juan? Vena de Dios o de los hombres? Ellos comenzaron a discutir entre s y decan: "Si decimos que vena de Dios, l nos preguntar por qu entonces no le cremos.
Pero no podemos decir que vena de los hombres. Tenemos miedo de la gente porque todos creen que Juan era un profeta".
Entonces le respondieron a Jess: -No sabemos. l les dijo: -Pues yo tampoco les voy a decir con qu autoridad hago estas cosas.
-Ahora, qu piensan de esto? Un hombre tena dos hijos. Le dijo al mayor: 'Hijo, ve hoy y trabaja en el viedo'.
l le contest: 'No quiero ir'. Pero ms tarde cambi de idea y fue.
Despus, el padre le pidi lo mismo al hijo menor. l le respondi: 'S seor, ir'. Pero no lo hizo.
Cul de los dos hizo lo que el padre quera? Ellos respondieron: -El hijo mayor. Jess les dijo: -Les digo la verdad: los cobradores de impuestos y las prostitutas van a entrar primero que ustedes al reino de Dios.
Les digo esto porque Juan el Bautista vino para mostrarles la forma correcta de vivir y ustedes no le creyeron. En cambio los cobradores de impuestos y las prostitutas s le creyeron. Ustedes los vieron cambiar, pero aun as no creyeron ni cambiaron.
"Escuchen esta historia: El dueo de una finca plant un viedo y construy un muro alrededor. Luego, cav un lugar para hacer el vino y construy una torre de vigilancia. Despus alquil el viedo a unos labradores y se fue de viaje.
Cuando lleg el tiempo de recoger las uvas, el dueo mand a sus siervos para que hablaran con los labradores y pidieran la parte que le corresponda al dueo.
"Pero los labradores ataron a los siervos. Golpearon a uno, mataron a otro y agarraron a pedradas a otro ms.
El dueo mand otros siervos y los labradores les hicieron lo mismo.
Ms tarde, el dueo les envi a su propio hijo. Se deca a s mismo: 'Estoy seguro de que ellos respetarn a mi hijo'.
"Pero cuando los labradores vieron que era el hijo del dueo, dijeron entre ellos: 'Este es el heredero, vamos a matarlo para quedarnos con la herencia!'
Entonces, lo agarraron, lo echaron fuera del viedo y lo mataron.
"Ustedes qu creen que har el dueo del viedo con esos labradores cuando llegue?"
Los jefes de los sacerdotes y los ancianos lderes le dijeron a Jess: -l matar de manera terrible a esos malvados y les alquilar el viedo a otros labradores que s le darn su parte de la cosecha.
Jess les dijo: -Seguramente habrn ledo las Escrituras que dicen: 'La piedra que los constructores rechazaron se ha convertido en la piedra principal. Esto fue lo que hizo el Seor y es maravilloso verlo'.
Por eso les digo: A ustedes se les quitar el reino de Dios. Dios se lo va a dar a otra nacin que produzca lo que l quiere que su reino produzca.
El que caiga sobre esa piedra se partir en pedazos y si la piedra le cae encima a alguien, lo aplastar.
Cuando los jefes de los sacerdotes y los fariseos escucharon estas historias, se dieron cuenta de que Jess estaba hablando de ellos.
Queran arrestarlo, pero tenan miedo del pueblo porque la gente pensaba que Jess era un profeta.
Jess comenz a hablarle a la gente una vez ms por medio de historias. Les dijo:
"El reino de Dios es como un rey que ofreci una boda para su hijo.
El rey envi a sus siervos para que les dijeran a los invitados que vinieran. Pero los invitados no queran ir.
"El rey envi otra vez a sus siervos y les dijo: 'Dganles a los invitados que todo est listo, que se mataron las reses y los animales engordados. Todo est preparado. Que vengan a la boda!'
"Pero los invitados no hicieron caso. Uno se fue a trabajar en su tierra, otro se fue a sus negocios y
otros ataron a los siervos del rey, los torturaron y los mataron.
El rey se enfureci, envi a sus soldados y ellos mataron a los asesinos y quemaron su ciudad.
"Entonces el rey les dijo a sus siervos: 'La boda est lista, pero los que se invitaron no la merecan.
Vayan, pues, a las esquinas de las calles e inviten a todo el que encuentren para que venga'.
Los siervos salieron a las calles. Reunieron a todos los que pudieron encontrar sin importar que fueran buenos o malos y el saln se llen de invitados.
"Cuando el rey vino a verlos, vio a un hombre que no estaba vestido con ropa como para ir a una boda.
El rey le dijo: 'Amigo, cmo hiciste para entrar aqu sin estar vestido con ropa adecuada para una boda?' Pero el hombre se qued callado.
Entonces el rey les dijo a sus siervos: 'tenlo de pies y manos y chenlo afuera, a la oscuridad. Ah es donde la gente llorar y crujir los dientes de dolor'.
Porque muchos son invitados pero pocos son escogidos".
Luego los fariseos fueron y se reunieron para planear cmo hacer caer a Jess en algo que l dijera.
Enviaron a sus propios seguidores con algunos herodianos, y le dijeron: -Maestro, sabemos que eres un hombre honesto. Enseas con sinceridad el camino de Dios. Ves a todos por igual, sin importar quines son.
Por eso dinos qu piensas t: Est bien que paguemos impuestos al emperador o no?
Jess se dio cuenta de sus malas intenciones y les dijo: -Hipcritas! Por qu tratan de tenderme una trampa?
Mustrenme una moneda con la que pagan impuestos. Ellos le dieron una moneda de plata.
Entonces l les dijo: -De quin es la imagen que est en la moneda y el nombre que est escrito en ella?
Ellos dijeron: -Del emperador. Entonces Jess les dijo: -Den al emperador lo que es del emperador y a Dios lo que es de Dios.
Cuando ellos escucharon su respuesta, se asombraron y se alejaron.
Ese da vinieron unos saduceos a Jess. Ellos no creen en la resurreccin, y por eso le preguntaron:
-Maestro, Moiss dijo que si un hombre muere sin haber tenido hijos, su hermano deba casarse con la viuda. De esa manera los hijos que tuvieran seran considerados hijos del hermano fallecido.
Una vez hubo siete hermanos que vivan entre nosotros. El primero se cas, pero ms tarde muri sin dejar hijos. Su hermano se cas con la viuda.
Lo mismo pas con el segundo, el tercero y con todos los siete hermanos.
Despus la viuda tambin muri.
Pero todos los hermanos se haban casado con ella. El da en que la gente resucite, de quin ser esposa la viuda?
Jess les contest: -Ustedes estn equivocados porque no conocen lo que dicen las Escrituras. Tampoco conocen el poder de Dios.
Cuando la gente resucite, no se casar, sino que todos sern como los ngeles del cielo.
Adems, con respecto a la resurreccin de los muertos, no han ledo lo que Dios les dijo a ustedes? l dijo:
'Yo soy el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob'. Dios no es Dios de muertos, sino de vivos.
Cuando la gente oy esto, qued asombrada de sus enseanzas.
Los fariseos se reunieron cuando escucharon que Jess dej callados a los saduceos.
Uno de ellos, que era experto de la ley, quera tenderle una trampa a Jess y le pregunt:
-Maestro, cul es el mandamiento ms importante de la ley?
Jess le dijo: -'Ama al Seor tu Dios con todo tu corazn, con toda tu alma y con toda tu mente'.
Este es el primer mandamiento y el ms importante.
Hay un segundo mandamiento parecido a este: 'Ama a los dems as como te amas a ti mismo'.
Toda la ley y los escritos de los profetas dependen de estos dos mandamientos.
Estando todava ah los fariseos, Jess les pregunt:
-Qu piensan ustedes sobre el Cristo? De quin es hijo? Ellos le dijeron: -El Cristo es Hijo de David.
Jess les pregunt: -Entonces, cmo es que David, inspirado por el Espritu Santo, le llamaba: 'Seor'? Porque David dijo:
'El Seor Dios le dijo a mi Seor: Sintate a mi derecha, y yo pondr a tus enemigos bajo tu poder'.
Entonces si David llama al Cristo 'Seor', cmo puede l ser su hijo?
Pero nadie pudo contestarle y desde ese da nadie se atrevi a hacerle ms preguntas.
Despus Jess les dijo a sus seguidores:
"Los maestros de la ley y los fariseos tienen la autoridad de explicar la ley de Moiss.
As que hagan caso de todo lo que ellos les dicen. Pero no sigan su ejemplo porque ellos no hacen lo que ellos mismos dicen.
Ellos cargan a la gente con reglas estrictas y difciles de cumplir. Los obligan a cumplirlas, pero ellos ni siquiera quieren mover un dedo para obedecerlas.
"Ellos hacen cosas buenas slo para que la gente los vea. Realmente se la pasan tratando de mostrar lo religioso que son. Llevan en la frente cajitas de cuero con porciones de las Escrituras. Hacen esas cajitas cada vez ms grandes y se ponen ropa especia
Les gustan los lugares ms importantes en las fiestas. Buscan los lugares de honor en las sinagogas.
Tambin les gusta que la gente los salude con respeto en las plazas. Les gusta que los llamen 'profesor'.
"Pero ustedes no dejen que nadie los llame 'profesor'. Ustedes solamente tienen un Profesor y todos ustedes son hermanos y hermanas.
Aqu en la tierra no le digan a nadie 'padre'. Ustedes slo tienen un Padre que est en el cielo.
Tampoco dejen que les llamen 'lder' pues ustedes solamente tienen un Lder, quien es el Cristo.
El ms importante entre ustedes ser el que les sirva.
Cualquiera que se crea ms que los dems ser humillado, y el que se humille ser hecho importante.
"Qu terrible va a ser para ustedes, maestros de la ley y fariseos! Hipcritas! Ustedes le cierran las puertas del reino de Dios a la gente. Ni entran ustedes ni dejan entrar a los que tratan de hacerlo.
"Qu terrible va a ser para ustedes, maestros de la ley y fariseos! Hipcritas! Ustedes le cierran las puertas del reino de Dios a la gente. Ni entran ustedes ni dejan entrar a los que tratan de hacerlo.
"Qu terrible va a ser para ustedes, maestros de la ley y fariseos! Hipcritas! Ustedes viajan por tierra y mar para convertir a alguno en fariseo. Cuando lo logran, lo vuelven peor que ustedes y ms merecedor de ir al infierno que ustedes mismos.
"Qu terrible va a ser para ustedes! Guas ciegos! Ustedes dicen: 'Si alguien jura por el templo no est obligado a mantener su juramento; pero si alguien jura por el oro que hay en el templo, entonces est obligado a cumplir el juramento'.
Ciegos! Qu es ms importante? El oro del templo o el templo que hace sagrado ese oro?
Ustedes tambin dicen: 'Si alguien jura por el altar, no tiene que cumplir su juramento; pero si jura por la ofrenda que est en el altar entonces tiene que cumplirlo'.
Qu es ms importante? La ofrenda que hay en el altar o el altar que hace que la ofrenda sea sagrada?
De esta forma, si alguien jura por el altar, est jurando por l y por todo lo que hay en l.
Si alguien jura por el templo, est jurando por l y por todo lo que hay adentro.
Y si alguien jura por el cielo, est jurando por el trono de Dios y por Dios mismo que est sentado en l.
"Qu terrible va a ser para ustedes maestros de la ley y fariseos! Hipcritas! Ustedes dan a Dios la dcima parte de todo lo que tienen, incluso de la menta, del ans y del comino. Pero se olvidan de las enseanzas ms importantes de la ley: la justicia
Ustedes son guas ciegos! Son como el que saca un mosquito de su bebida y luego se traga un camello.
"Qu terrible va a ser para ustedes maestros de la ley y fariseos! Hipcritas! Ustedes son como los vasos y los tazones que se lavan slo por fuera. Por dentro, siguen llenos de codicia y egosmo.
Fariseos ciegos, limpien el vaso primero por dentro para que quede limpio por dentro y por fuera.
"Qu terrible va a ser para ustedes, maestros de la ley y fariseos! Hipcritas! Ustedes son como las tumbas pintadas de blanco. Se ven muy bonitas por fuera, pero por dentro estn llenas de huesos de muertos y toda clase de suciedad.
Lo mismo pasa con ustedes, parecen buenos pero por dentro estn llenos de hipocresa y de maldad.
"Qu terrible va a ser para ustedes, maestros de la ley y fariseos! Hipcritas! Ustedes construyen las tumbas para los profetas y adornan las tumbas de los que fueron buenos.
Ustedes dicen: 'Si hubiramos vivido en el tiempo de nuestros antepasados, no les hubiramos ayudado a matar a los profetas'.
Por lo tanto, estn reconociendo que ustedes son descendientes de los que mataron a los profetas.
Entonces, sigan y terminen lo que sus padres empezaron!
"Serpientes! Partida de vboras! Cmo creen que se van a salvar de ser echados al infierno?
Les digo esto: les enviar profetas, hombres sabios y maestros. Ustedes matarn a unos de ellos y a otros los colgarn en la cruz para matarlos. A otros los golpearn en sus sinagogas y los perseguirn de pueblo en pueblo.
Como resultado, ustedes pagarn por la muerte de todos los buenos del mundo que han sido asesinados desde el asesinato de Abel, quien haca la voluntad de Dios, hasta el asesinato de Zacaras, hijo de Berequas. A Zacaras ustedes lo asesinaron entre el s
Les digo la verdad: los de esta poca sern castigados por todo esto.
"Jerusaln, Jerusaln, que matas a los profetas y lanzas piedras a los mensajeros que Dios te enva! Cuntas veces quise juntar a tus hijos, as como la gallina junta a sus pollitos bajo sus alas, pero no me dejaste!
Ahora tu casa quedar completamente vaca.
Te digo la verdad: no me vers ms sino hasta que digas, 'Bendito el que viene en el nombre del Seor!'"
Al salir Jess del rea del templo, sus seguidores se le acercaron y viendo el rea, dijeron: -Mira qu edificios!
l les dijo: -Se refieren a todos estos? Pues les digo la verdad: no quedar piedra sobre piedra, todo se vendr abajo.
Jess fue al monte de los Olivos y se sent. Sus seguidores se reunieron con l en privado y le dijeron: -Dinos cundo pasarn estas cosas, y qu va a pasar como seal de tu regreso y del fin del mundo.
Jess les contest: -Tengan cuidado! No permitan que nadie los engae.
Les digo esto porque muchos vendrn en mi nombre y dirn: 'Yo soy el Cristo', y engaarn a muchos.
Ustedes oirn sobre guerras y rumores de guerras, pero no tengan miedo. Todo esto tiene que pasar, pero todava no ser el fin.
Pelear nacin contra nacin, y reino contra reino. Habr hambres y terremotos en muchos lugares.
Pero todos estos sufrimientos son como el comienzo de los dolores de parto.
"En ese tiempo, los entregarn para que los castiguen y los maten. Todas las naciones los odiarn por ser ustedes mis seguidores.
En esos das, muchos creyentes perdern la fe y se entregarn unos a otros a las autoridades y se odiarn unos a otros.
Habr muchos falsos profetas que vendrn y engaarn a la gente.
Debido a que habr mucha maldad, el amor de la gente desaparecer.
Pero el que se mantenga hasta el final, ser salvo.
Las buenas noticias del reino se anunciarn en todas las naciones y luego vendr el fin.
"As que cuando ustedes vean que 'ese algo terrible que causa destruccin', de que habl el profeta Daniel, est en el Lugar Santo del templo (quien lee esto que lo entienda),
entonces los que estn en Judea, que huyan inmediatamente hacia las montaas.
El que est en el techo de su casa, que no baje para sacar sus cosas de la casa.
El que est trabajando en el campo, que no regrese por su ropa.
"Pobres de ustedes mujeres embarazadas y tambin las que tengan beb en esos das!
Oren para que no les toque huir en invierno ni en da de descanso.
Esos das sern terribles, tiempos difciles como no los ha habido desde el principio del mundo ni los habr jams.
Si Dios no hubiera decidido acortar esos das, nadie sobrevivira. Pero los acort para ayudar al pueblo que ha escogido.
"Si alguien les dice en esos das: 'Miren aqu est el Cristo!', o 'Aqu est l!', no le crean.
Les digo esto porque vendrn falsos Cristos y falsos profetas y harn milagros, seales y maravillas para poder engaar aun a los mismos escogidos de Dios.
As que los pongo sobreaviso.
"Por eso si ellos les dicen: 'Miren, el Cristo est en el desierto!' No vayan. No les crean si les dicen: 'Miren, l est escondido adentro, en un cuarto!'
Cuando venga el Hijo del hombre, todo el mundo lo ver. Ser como cuando se observa un rayo resplandecer en el cielo a la vista de todos,
o como cuando uno se da cuenta de que hay un cadver porque hay buitres en el rea.
"Inmediatamente despus de esos terribles tiempos difciles: 'El sol se oscurecer, la luna no iluminar ms, las estrellas caern y los cuerpos celestes temblarn'.
"En esos das, la seal del Hijo del hombre se ver en el cielo. Entonces todas las familias de la tierra llorarn y vern al Hijo del hombre que vendr sobre las nubes del cielo con poder y gran gloria.
Por todas partes l mandar a sus ngeles para que lleguen hasta el ltimo rincn del mundo a reunir a los escogidos.
"Aprendan la enseanza de la higuera. Tan pronto como sus ramas se vuelven tiernas y sus hojas se abren, ustedes saben que se acerca el verano.
As tambin, cuando vean suceder todo esto, sabrn que el tiempo est cerca, a la puerta.
Les digo la verdad: cuando todo esto ocurra, todava estar viviendo gente de esta poca.
El cielo y la tierra no durarn para siempre, pero mis palabras s.
"Nadie sabe el da ni la hora, ni siquiera los ngeles del cielo, ni el Hijo mismo. Solamente lo sabe el Padre.
"La venida del Hijo del hombre ser como en los das de No.
En aquellos das antes del diluvio, la gente coma y beba, se casaba y daba a sus hijos en matrimonio hasta el da en que No entr en el arca.
Como ellos no saban lo que iba a pasar, vino el diluvio y los arrastr a todos. As ser cuando venga el Hijo del hombre.
"En esos das, dos hombres estarn trabajando en un terreno. Uno de ellos ser llevado y el otro ser dejado.
Dos mujeres estarn moliendo. Una de ellas ser llevada y la otra ser dejada.
"Por lo tanto, estn listos, porque ustedes no saben cundo va a venir su Seor.
Y recuerden esto: si el dueo de una casa supiera a qu hora viene el ladrn, se quedara despierto y no dejara que el ladrn entrara a su casa.
Por eso tienen que estar listos, porque el Hijo del hombre vendr a la hora menos pensada.
"Quin es el siervo responsable y digno de confianza? El dueo de la casa le encarga a un siervo la responsabilidad de dar de comer a los dems a su debido tiempo. Cul es el siervo en quien confa el dueo para hacer ese trabajo?
Qu bien le ir al siervo que cuando regresa el patrn lo encuentra cumpliendo su deber!
Digo la verdad: el patrn lo pondr a cargo de todas sus cosas.
Por otra parte, supongan que ese siervo es malo y se dice a s mismo: 'Mi patrn se va a demorar'.
Comienza a pegarles a los dems siervos y a comer y a emborracharse con otros como l.
Su patrn volver el da en que menos se lo espere y a la hora en que menos se lo imagine.
Lo castigar fuertemente y lo mandar a su lugar con los hipcritas, donde la gente llorar y crujir los dientes de dolor.
"En ese da, el reino de Dios ser como diez vrgenes que tomaron sus lmparas de aceite y salieron al encuentro del novio.
Cinco de ellas eran necias y las otras cinco eran prudentes.
Las necias llevaron sus lmparas pero no llevaron aceite de reserva.
Por el contrario, las prudentes llevaron sus lmparas y tambin aceite de reserva.
Como el novio se demoraba mucho, todas las jvenes se cansaron y se durmieron.
"Pero a la medianoche alguien grit: 'Oigan! Viene el novio! Salgan a recibirlo!'
En ese momento, todas las vrgenes se levantaron y prepararon sus lmparas.
Las necias les dijeron a las prudentes: 'Dennos un poco de su aceite, nuestras lmparas se estn apagando!'
"Pero las prudentes les respondieron: 'No, no les podemos dar nada, porque no quedar suficiente para ustedes ni para nosotras. Ms bien, vayan a los vendedores de aceite y compren para ustedes'.
Ya se iban cuando lleg el novio y las jovencitas que estaban listas entraron a la boda con l. Luego, alguien le ech seguro a la puerta.
"Al final, las dems vrgenes dijeron: 'Seor, Seor! brenos la puerta!'
Pero l les contest: 'La verdad es que yo no las conozco!'"
"As que estn listos-dijo Jess-, porque ustedes no saben el da ni la hora en que vendr el Hijo del hombre.
"El reino de Dios ser como un hombre que se iba de viaje. Antes de irse llam a sus siervos y los dej encargados de administrar su fortuna.
A uno de ellos le dio cinco bolsas de dinero, al segundo le dio dos y al otro una. A cada uno le dio una parte de acuerdo con lo que le era posible tomar a su cargo. Despus se fue a su viaje.
Inmediatamente, el que haba recibido las cinco bolsas de dinero comenz a invertir el dinero y gan otras cinco bolsas.
As mismo, el que recibi dos bolsas de dinero gan otras dos.
Pero el que recibi una bolsa se fue, hizo un hueco en el suelo y escondi el dinero de su patrn.
"Despus de mucho tiempo, regres el patrn y empez a arreglar cuentas con los siervos.
El hombre que haba recibido las cinco bolsas de dinero, se acerc al patrn y trajo cinco bolsas ms. Le dijo: 'Seor, usted me dej encargado de cinco bolsas de dinero, aqu hay cinco bolsas ms que yo gan'.
"Su patrn le dijo: 'Muy bien hecho! Eres un buen siervo y digno de confianza. Como fuiste fiel con poca cantidad, te pondr a cargo de mucho. Ven y algrate con tu patrn'.
"Despus, el hombre que haba recibido dos bolsas de dinero se le acerc y le dijo: 'Seor, usted me dej encargado de dos bolsas de dinero, aqu estn dos bolsas ms que yo gan'.
"Su patrn le dijo: 'Bien hecho! Eres un buen siervo y digno de confianza. Como fuiste fiel con poca cantidad, te pondr a cargo de mucho. Ven y algrate con tu patrn'.
"Entonces el hombre que haba recibido una bolsa de dinero se acerc a su patrn y le dijo: 'Seor, yo s que usted es un hombre duro. Cosecha donde no ha plantado y recoge donde no ha sembrado.
Tuve miedo y fui y escond la bolsa de dinero en el suelo. Tome lo que es suyo'.
El patrn le contest: 'Eres un siervo malo y perezoso! Sabes que cosecho donde no he plantado y recojo donde no he sembrado.
Por eso debiste poner mi dinero en un banco. As cuando yo volviera, tendra mi dinero ms los intereses'.
"Entonces el patrn les dijo a otros siervos: 'Tomen la bolsa de dinero de ese siervo y dnsela al que tena diez bolsas. S, porque el que use bien lo que se le da, recibir ms, aun ms de lo que necesita.
Pero al que no lo haga, se le quitar todo lo que tiene'.
Y les dijo a los otros siervos: 'Echen a este siervo intil afuera a la oscuridad donde la gente llora y cruje los dientes'.
"Cuando venga el Hijo del hombre con todos sus ngeles, vendr con gran esplendor, y se sentar en su grandioso trono.
Entonces todos los pueblos se reunirn en su presencia. El Hijo del hombre los separar, as como un pastor separa a sus ovejas de sus cabras.
l pondr a las ovejas a su derecha y las cabras a su izquierda.
"Entonces el rey dir a los que estn a su derecha: 'Vengan, ustedes han sido bendecidos por mi Padre! Reciban el reino que ha sido preparado para ustedes desde el comienzo del mundo.
Esta es su recompensa, porque tuve hambre y ustedes me dieron de comer. Tuve sed y me dieron de beber. Fui extranjero y me hospedaron.
No tena ropa y ustedes me vistieron. Estuve enfermo y me cuidaron. Estuve en la crcel y me visitaron'.
"Entonces la gente buena le preguntar: 'Seor, cundo vimos que tenas hambre y te dimos de comer? o cundo te vimos con sed y te dimos de beber?
Cundo te vimos como extranjero y te hospedamos? o cundo te vimos sin ropa y te vestimos?
Y cundo te vimos enfermo o en la crcel y te visitamos?'
"Entonces el rey les responder: 'Digo la verdad, cada vez que ustedes hicieron algo por mis hermanos ms humildes, tambin lo hicieron por m'.
"Luego les dir a los que estn a su izquierda: 'Aljense de m, Dios ya ha decidido castigarlos. Vyanse al fuego eterno que est preparado para los malos y sus ngeles.
Este es su castigo, porque tuve hambre y no me dieron de comer. Tuve sed y no me dieron de beber.
Fui extranjero y no me hospedaron. Estaba sin ropa y no me vistieron. Estuve enfermo y en la crcel y no me visitaron'.
"Entonces ellos tambin le contestarn: 'Seor, cundo tuviste hambre, o sed, o fuiste extranjero, o estuviste sin ropa o enfermo o en la crcel, y nosotros no te ayudamos?'
El rey les responder: 'Digo la verdad, todo el que no ayud a alguno de mis seguidores ms humildes, no me ayud a m'.
"Entonces estos malos irn al castigo eterno; pero los que hacen la voluntad de Dios irn a la vida eterna".
Despus de que Jess termin de decir todo esto, les dijo a sus seguidores:
-Como ustedes saben, la fiesta de la Pascua es pasado maana. El Hijo del hombre va a ser entregado a sus enemigos para que lo crucifiquen.
Entonces los jefes de los sacerdotes y los ancianos lderes del pueblo se reunieron en el patio del palacio de Caifs, el sumo sacerdote.
Hacan planes para arrestar a Jess y matarlo a escondidas,
y decan: - No debemos hacerlo durante la fiesta, para que no haya un disturbio entre el pueblo.
Jess estaba en Betania en la casa de Simn el leproso.
Entonces se le acerc una mujer. Tena un frasco con aceite perfumado muy caro. Ella derram el aceite sobre la cabeza de Jess mientras cenaba.
Los seguidores de Jess vieron esto y se enojaron. Dijeron: -Por qu ese desperdicio de aceite perfumado?
Lo podramos haber vendido a buen precio y haber dado el dinero a los pobres.
Jess saba lo que estaban diciendo y les pregunt: -Por qu molestan a esta mujer? Ella me hizo un bien.
Siempre tendrn a los pobres entre ustedes, pero no siempre me tendrn a m.
Cuando ella derram el aceite perfumado en mi cuerpo, lo hizo en preparacin para mi entierro.
Les digo la verdad: en cualquier par te del mundo donde se anuncie esta buena noticia, se contar tambin lo que ella ha hecho para que la gente la recuerde.
Entonces uno de los doce seguidores llamado Judas Iscariote fue a los jefes de los sacerdotes
y les dijo: -Qu me dan ustedes si les entrego a Jess? Entonces ellos le ofrecieron treinta monedas de plata.
Desde ese momento, Judas empez a buscar una oportunidad para traicionar a Jess.
Era el primer da de las fiestas del pan sin levadura. Los seguidores de Jess se acercaron y le dijeron: -Dnde quieres que hagamos los preparativos para celebrar la cena de la Pascua?
Jess dijo: -Vayan a la ciudad a ver a un hombre que conozco y dganle: 'El maestro dice: Mi tiempo est cerca y voy a celebrar la fiesta de la Pascua con mis seguidores en tu casa'.
Entonces los seguidores hicieron lo que Jess les mand, y prepararon la cena de la Pascua.
Por la noche Jess estaba a la mesa con sus doce seguidores.
Mientras coman, Jess dijo: -Les digo la verdad: uno de ustedes me traicionar.
Ellos estaban muy tristes y cada uno empez a preguntarle: -Seor, ese no ser yo, verdad?
Jess les respondi: -El que moja su pan en el mismo plato que yo es el que me traicionar.
El Hijo del hombre cumplir lo que est escrito en las Escrituras sobre l. Pero qu terrible ser para el que lo traicione. Ms le valdra no haber nacido.
Judas, el que iba a entregar a Jess le dijo: -No ser yo, verdad, Maestro? Jess le dijo: -S, eres t.
Mientras coman, Jess tom el pan. Dio gracias a Dios por l y lo parti. Luego se lo dio a sus seguidores y dijo: -Tomen y coman, este es mi cuerpo.
Luego tom la copa de vino y despus de dar gracias se la dio a ellos, y dijo: -Beban todos de esta copa,
porque esto es mi sangre que establece el nuevo pacto entre Dios y su pueblo. Es derramada para perdonar los pecados de mucha gente.
Les digo que nunca volver a beber vino hasta el da en que beba con ustedes el vino nuevo en el reino de mi Padre.
Todos cantaron una cancin de alabanza y fueron al monte de los Olivos.
Jess les dijo: -Todos ustedes perdern la fe en m debido a lo que me suceder esta noche. Lo digo porque dice en las Escrituras: 'Yo matar al pastor y las ovejas del rebao sern dispersadas'.
Pero despus de que yo resucite, ir delante de ustedes hasta Galilea.
Pedro respondi: -Aunque todos pierdan la fe en ti, yo nunca lo har.
Jess le dijo: -Te digo la verdad: esta misma noche, antes de que el gallo cante, dirs tres veces que no me conoces.
Pedro le dijo: -Aun si tengo que morir contigo, nunca te negar. Todos los otros seguidores dijeron lo mismo.
Despus Jess fue con ellos a un lugar llamado Getseman y les dijo: -Sintense aqu mientras voy all a orar.
Luego tom a Pedro y a los dos hijos de Zebedeo con l y comenz a sentirse triste y angustiado.
Despus les dijo: -Mi tristeza es tan grande que me siento morir! Qudense aqu, mantnganse despiertos conmigo.
Camin un poco y se inclin con el rostro hacia el suelo y comenz a orar. l deca: "Padre mo, si es posible, no me dejes tomar este trago amargo. Sin embargo, no hagas lo que yo quiero, sino lo que t quieres".
Despus regres a sus seguidores y los encontr durmiendo. Le dijo a Pedro: -No pudieron estar despiertos conmigo por una hora?
Qudense despiertos y oren pidiendo fuerzas para resistir la tentacin. El espritu est dispuesto a hacer lo correcto, pero el cuerpo es dbil.
Una vez ms, se fue y or: "Padre mo, si no es posible que me quites esta copa, haz lo que t quieras".
Entonces vino y los encontr durmiendo otra vez. Ellos no podan tener los ojos abiertos.
Los dej, se fue de nuevo y empez a orar por tercera vez con las mismas palabras de antes.
Luego volvi a donde estaban sus seguidores y les pregunt: -Todava estn durmiendo y descansando? Lleg el momento en el que el Hijo del hombre ser entregado en manos de pecadores.
Levntense y vmonos! Miren, aqu est el queme va a traicionar!
Mientras Jess todava estaba hablando, lleg Judas, uno de los doce seguidores. Vena acompaado de mucha gente con espadas y garrotes. Eran enviados por los jefes de los sacerdotes y los ancianos lderes.
Judas les haba dado una seal, dicindoles: "Al que yo salude con un beso, ese es. Arrstenlo".
Judas se acerc a Jess y le dijo: -Hola, Maestro! Y le dio un beso.
Jess le dijo: -Amigo, haz lo que viniste a hacer. Entonces se acercaron, lo agarraron y lo arrestaron.
Pero uno de los hombres que estaba con Jess sac su espada y le cort la oreja a un siervo del sumo sacerdote.
Jess le dijo: -Pon tu espada en su lugar. Todo el que pelea a espada, morir a espada.
No te das cuenta de que yo puedo llamar a mi Padre, y l mandara ahora mismo ms de doce batallones de ngeles.
Pero si hago esto, cmo se cumplira lo que est en las Escrituras, donde dice que todo debe pasar de esta forma?
En ese momento Jess le dijo a la gente: -Ustedes vinieron a llevarme preso con espadas y garrotes como si fuera un ladrn. Todos los das estaba yo sentado en el rea del templo enseando y no me arrestaron.
Sin embargo, esto ha pasado para que se cumpla lo que escribieron los profetas. Luego todos sus seguidores lo abandonaron y huyeron.
Arrestaron a Jess y lo llevaron a la casa de Caifs, el sumo sacerdote. All se haban reunido los maestros de la ley y los ancianos lderes.
Pedro estaba siguiendo a Jess desde lejos. Lleg hasta el patio del sumo sacerdote, entr y se sent con los siervos para ver qu iba a pasar con Jess.
Los jefes de los sacerdotes y todo el Consejo buscaban alguna prueba falsa contra Jess para poder condenarlo a muerte.
Pero aunque vinieron varios testigos y dijeron mentiras, no pudieron encontrar ninguna prueba. Finalmente dos hombres vinieron
y dijeron: -Este hombre dijo: 'Yo puedo destruir el templo de Dios y reconstruirlo en tres das'.
Entonces el sumo sacerdote se levant y le pregunt a Jess: -No vas a responder nada? Qu es esta prueba que estos hombres tienen en tu contra?
Pero Jess se qued callado. Entonces el sumo sacerdote le dijo: -Te estoy poniendo bajo juramento en el nombre del Dios viviente. Dinos si t eres el Cristo, el Hijo de Dios.
Jess le dijo: -S, lo soy. T lo has dicho. Sin embargo les digo que ustedes vern al Hijo del hombre sentado a la derecha del Todopoderoso, llegando en las nubes del cielo.
El sumo sacerdote se rasg los vestidos y dijo: -l ha ofendido a Dios. Para qu necesitamos ms testigos? Escuchen, ustedes acaban de or semejante ofensa!
Qu piensan? Ellos respondieron: -Es culpable y merece morir!
Luego le escupieron a Jess en la cara y le dieron puetazos. Otros le dieron cachetadas
y decan: -Demustranos que eres profeta, Cristo, dinos quin te peg!
Mientras Pedro estaba sentado afuera en el patio, una sierva del sumo sacerdote se le acerc y le dijo: -T tambin estabas con Jess de Galilea.
Pero Pedro lo neg frente a todos, diciendo: -No s de qu ests hablando.
Entonces l se fue hacia la puerta del patio y otra mujer lo vio y les dijo a los que estaban all: -Este hombre estaba con Jess de Nazaret.
De nuevo Pedro lo neg y jur: -Yo no conozco a ese hombre!
Un poco despus, los que estaban all se le acercaron y le dijeron: -T realmente eres uno de ellos, se nota por la forma en que hablas.
Entonces l comenz a maldecir y jur: -Yo no lo conozco! En ese momento cant el gallo.
Entonces Pedro record que Jess le haba dicho: "Antes de que cante el gallo, dirs tres veces que no me conoces". Entonces Pedro sali de all y llor amargamente.
Por la maana, todos los jefes de los sacerdotes y los ancianos lderes del pueblo decidieron matar a Jess.
Entonces lo ataron y lo llevaron al gobernador Pilato.
Judas, el que lo haba traicionado, vio que haban condenado a Jess. Sinti pesar por lo que haba hecho. As que les devolvi las treinta monedas de plata a los jefes de los sacerdotes y a los ancianos lderes,
y les dijo: -He pecado al entregar a un hombre inocente para que lo maten. Ellos dijeron: -Qu nos importa? Ese es tu problema!
Entonces Judas tir las monedas de plata en el templo, sali de all y se ahorc.
Los jefes de los sacerdotes tomaron las monedas y dijeron: "Es en contra de la ley recibir este dinero, pues fue usado para matar a alguien".
Tomaron una decisin. Con ese dinero compraron el campo del alfarero para usarlo como cementerio para enterrar a los extranjeros que murieran mientras visitaran Jerusaln.
Por eso este campo se conoce hasta hoy en da como "Campo de sangre".
As se cumpli lo que haba dicho el profeta Jeremas: "Ellos tomaron treinta monedas de plata. Era la cantidad que la gente de Israel haba acordado pagar por su vida.
Lo usaron para comprar el campo del alfarero, como el Seor me lo haba ordenado".
Mientras tanto, Jess se present ante el gobernador, y este le pregunt: -Eres t el rey de los judos? l dijo: -T lo has dicho.
Pero cuando los jefes de los sacerdotes y los ancianos lderes lo acusaron, no respondi nada.
Entonces Pilato le pregunt: -No escuchas todas las acusaciones que estn haciendo en tu contra?
Pero Jess no le respondi nada, ni siquiera a una sola acusacin. Pilato estaba muy sorprendido.
Era costumbre que en el tiempo de la Pascua el gobernador dejara libre al preso que el pueblo escogiera.
En ese entonces, haba un prisionero muy conocido llamado Barrabs.
Entonces cuando el pueblo estaba reunido, Pilato les pregunt: -A quin quieren que libere? A Barrabs o a Jess al que llaman el Cristo?
Pilato saba que haban entregado a Jess por pura envidia.
Cuando Pilato estaba sentado en el tribunal, recibi un mensaje de su esposa que deca: "No le hagas nada a ese hombre inocente. He estado intranquila todo el da porque so con l".
Pero los jefes de los sacerdotes y los ancianos lderes convencieron al pueblo para que pidiera a Pilato que pusiera en libertad a Barrabs y mandara matar a Jess.
El gobernador pregunt: -Cul de estos dos presos quieren que deje libre? Ellos contestaron: -A Barrabs!
Pilato pregunt otra vez: -Entonces qu debo hacer con Jess, al que llaman el Cristo? Todos dijeron: -Crucifcalo!
Pilato pregunt: -Por qu? Qu ha hecho de malo? Pero todos gritaron ms fuerte: -Crucifcalo!
Pilato se dio cuenta de que no poda hacer nada para cambiar la intencin de ellos. Vio que se iba a formar un disturbio. As que tom un poco de agua y se lav las manos enfrente de todos y dijo: -Yo no soy responsable por la muerte de este hombre. Esto
La gente respondi: -Nosotros y nuestros hijos aceptamos la responsabilidad de su muerte!
Entonces Pilato puso en libertad a Barrabs. Luego hizo que le dieran latigazos a Jess y lo entregaran para ser crucificado.
Entonces los soldados del gobernador llevaron a Jess al palacio. Toda la compaa de soldados se reuni a su alrededor.
Le quitaron la ropa y le pusieron una capa roja.
Hicieron una corona de ramas con espinas, se la colocaron en la cabeza y le pusieron una caa en la mano derecha. Se arrodillaron frente a l y se burlaban, diciendo: -Larga vida al rey de los judos!
Luego le escupieron, tomaron la caa y le pegaron en la cabeza.
Cuando acabaron de burlarse de l, le quitaron la capa, le pusieron su ropa y lo sacaron para crucificarlo.
Los soldados iban saliendo de la ciudad con Jess. Encontraron a un hombre de Cirene llamado Simn y lo obligaron a cargar la cruz de Jess.
Llegaron al lugar llamado "Glgota" que significa "Lugar de la Calavera".
Le dieron a Jess vino mezclado con hiel para que bebiera, pero despus de probarlo no quiso beberlo.
Clavaron a Jess de pies y manos a la cruz y se repartieron su ropa lanzando los dados.
Luego, se sentaron a vigilarlo.
Despus colocaron por encima de su cabeza un aviso con la razn de su condena: "Este es Jess, el Rey de los judos".
Ese mismo da dos ladrones fueron crucificados: uno al lado derecho y otro al lado izquierdo de Jess.
La gente que iba pasando, segua insultndolo meneando la cabeza
y diciendo: -T que ibas a destruir el templo y reconstruirlo en tres das, slvate a ti mismo! Si eres el Hijo de Dios, entonces bjate de esa cruz.
Tambin, los jefes de los sacerdotes junto con los maestros de la ley y los ancianos lderes se burlaban de l, diciendo:
-Salv a otros, pero no se puede salvar a s mismo. Si es rey de Israel, que baje de la cruz ahora mismo, y entonces creeremos en l.
Como confa en Dios, dejemos que Dios lo rescate si es que lo quiere de verdad. Despus de todo, l dijo: 'Yo soy el Hijo de Dios'.
Los ladrones que estaban crucificados con l, tambin lo insultaban.
Desde el medioda hasta las tres de la tarde, toda la tierra qued sumida en oscuridad.
A eso de las tres, Jess grit fuerte: "El, El, lama sabactani?" que significa: "Dios mo, Dios mo; por qu me has abandonado?"
Algunos de los que estaban all, lo oyeron y empezaron a decir: -Est llamando a Elas!
Entonces inmediatamente uno de ellos corri y tom una esponja. La meti en vinagre, la puso en un palo y se la ofreci a Jess para que tomara.
Pero los dems seguan diciendo: -Djenlo, vamos a ver si Elas viene a salvarlo.
Jess dio nuevamente un fuerte grito y muri.
Al instante, la cortina que estaba dentro del templo se rasg en dos, de arriba a abajo, y la tierra tembl. Las rocas se partieron,
las tumbas se abrieron y muchos del pueblo de Dios que haban muerto, fueron resucitados.
Despus de la resurreccin de Jess, dejaron sus tumbas, fueron a la ciudad santa de Jerusaln y se le aparecieron a mucha gente.
El capitn y los que estaban cuidando el cuerpo de Jess vieron el terremoto y todo lo que pas, se asustaron mucho y dijeron: -Este hombre s era el Hijo de Dios.
Muchas mujeres estaban viendo desde lejos. Ellas haban seguido a Cristo desde Galilea para atenderlo.
Entre ellas estaban Mara Magdalena, Mara la madre de Santiago y Jos, y la madre de Santiago y Juan.
Por la tarde, un hombre rico llamado Jos, de la ciudad de Arimatea, vino a Jerusaln. l tambin se haba convertido en seguidor de Cristo.
Fue a Pilato y le pidi el cuerpo de Jess. Pilato orden que se lo entregaran.
Jos llev el cuerpo y lo envolvi en una sbana nueva.
Despus puso el cuerpo en su tumba nueva que haba sido cavada en la roca. Luego corri una piedra muy grande hasta la entrada de la tumba y se fue.
Mara Magdalena y la otra Mara estaban sentadas al frente de la tumba.
Al da siguiente, despus del da de la Preparacin, los jefes de los sacerdotes y los fariseos se reunieron con Pilato,
y le dijeron: -Seor, te recordamos que en vida ese engaador dijo: 'Dentro de tres das voy a resucitar'.
Manda que vigilen la tumba hasta el tercer da para que as sus seguidores no puedan venir y robar el cuerpo. Porque despus podran decirle a la gente: 'l resucit de la muerte'. Este engao sera peor que el primero.
Pilato les dijo: -Pueden disponer una guardia de soldados. Vayan y aseguren la tumba lo mejor que puedan.
Entonces se fueron y aseguraron la tumba, sellaron la piedra y colocaron guardias.
Al amanecer del domingo, Mara Magdalena y la otra Mara fueron a visitar la tumba.
En ese momento hubo un fuerte temblor de tierra; un ngel del Seor baj del cielo, corri la piedra de la entrada y se sent sobre ella.
Su aspecto era brillante como un rayo, y sus vestidos eran blancos como la nieve.
Los guardias casi se mueren del susto.
El ngel habl y les dijo a las mujeres: -No tengan miedo. Yo s que estn buscando a Jess, el que fue crucificado,
pero no est aqu, porque ha resucitado, tal como l dijo. Vengan y vean el lugar donde estaba.
Luego vyanse rpido y dganles a sus seguidores que l ha resucitado de la muerte. Ahora l ir a Galilea delante de ellos. All lo vern. Recuerden lo que les he dicho.
Entonces las mujeres se fueron rpidamente de la tumba. Estaban asustadas pero llenas de alegra. Corrieron para contarles estas cosas a los seguidores de Jess.
De repente, Jess se encontr con ellas y las salud. Ellas se acercaron a l, le abrazaron los pies y lo adoraron.
Entonces Jess les dijo: -No tengan miedo, vayan y dganles a mis hermanos que vayan a Galilea y que me vern all.
Las mujeres se fueron a contar lo sucedido. Al mismo tiempo algunos de los soldados que vigilaban la tumba, vinieron a la ciudad y les contaron a los jefes de los sacerdotes todo lo que haba pasado.
Entonces los jefes de los sacerdotes se reunieron con los ancianos lderes e hicieron un plan.
Les dieron bastante dinero a los soldados y les dijeron: -Dganle a la gente que los seguidores de Jess vinieron durante la noche y robaron su cuerpo mientras ustedes dorman.
Y si esto lo escucha el gobernador, nosotros lo convenceremos. Ustedes no tendrn ningn problema.
Los soldados recibieron el dinero e hicieron como les mandaron.
Los once seguidores fueron a Galilea, al monte donde Jess les haba dicho.
Cuando lo vieron, lo adoraron, aunque algunos de ellos dudaban.
Entonces Jess se acerc y les dijo: -Dios me ha dado toda autoridad en el cielo y en la tierra.
As que hagan seguidores en todas las naciones. Bautcenlos en el nombre del Padre, del Hijo y del Espritu Santo,
y ensenles a obedecer todo lo que yo les he mandado. Tengan presente que yo estar con ustedes todos los das hasta el fin del mundo.
Esta es la buena noticia sobre Jesucristo, el Hijo de Dios. Comenz
con lo que Dios dijo por medio del profeta Isaas: "Escucha! Envo a mi mensajero delante de ti para que te prepare el camino".
"Alguien grita en el desierto: 'Preparen el camino para el Seor. Hganle caminos rectos'".
As, Juan el Bautista lleg a bautizar a la gente en el desierto. Les deca que tenan que bautizarse para demostrar que queran cambiar de vida. De esa manera sus pecados seran perdonados.
Entonces toda la gente de la regin de Judea y de la ciudad de Jerusaln vena a Juan. Confesaban sus pecados, y l los bautizaba a todos en el ro Jordn.
Juan se vesta de ropa hecha con pelo de camello, llevaba una tira de cuero en la cintura y se alimentaba de langostas y miel silvestre.
Juan les deca: "El que viene despus de m es ms poderoso que yo. Ni siquiera merezco agacharme a desatar las correas de sus sandalias.
Yo los bautizo con agua, pero l los va a bautizar con el Espritu Santo".
En esos das, Jess lleg de la ciudad de Nazaret de Galilea y Juan lo bautiz en el ro Jordn.
Tan pronto como Jess sali del agua, vio que el cielo se abra, que el Espritu Santo baj sobre l como una paloma.
Y se oy una voz desde el cielo que deca: "T eres mi hijo amado. Estoy muy contento contigo".
Inmediatamente, el Espritu Santo llev a Jess al desierto.
Jess estuvo all durante cuarenta das y Satans lo tent. Estuvo entre los animales salvajes, pero los ngeles lo cuidaban.
Despus de que encarcelaron a Juan, Jess regres a Galilea y empez a anunciar las buenas noticias de Dios.
l deca: "Ha llegado el momento, el reino de Dios est cerca. Cambien su manera de pensar y de vivir, crean en las buenas noticias".
Jess caminaba cerca del lago de Galilea cuando vio a Simn y a su hermano Andrs. Los dos estaban lanzando una red al lago porque eran pescadores.
Jess les dijo: -Vengan conmigo. Yo les ensear a ser pescadores de hombres.
Y en seguida dejaron sus redes y lo siguieron.
Jess sigui caminando. Un poco ms adelante encontr a Santiago y a su hermano Juan, los hijos de Zebedeo. Estaban en un bote preparando las redes para pescar.
Jess los llam y ellos dejaron a su padre, quien estaba en el bote con sus trabajadores, y siguieron a Jess.
Jess y sus seguidores llegaron al pueblo de Capernam. En el da de descanso, Jess entr en la sinagoga y empez a ensear.
Toda la gente qued impresionada con su enseanza, porque l no enseaba como los maestros de la ley, sino como alguien que tiene autoridad.
De pronto lleg a la sinagoga un hombre posedo por un espritu maligno. El cual grit:
-Qu quieres de nosotros, Jess de Nazaret? Has venido a destruirnos? Yo s quin eres t: el Santo de Dios!
Pero Jess reprendi el espritu maligno, y dijo: -Cllate y sal de ese hombre!
Luego el espritu maligno sacudi al hombre, dio un gran grito y sali de l.
Todos se quedaron atnitos y empezaron a preguntarse entre s: -Qu est pasando? Este hombre ensea algo nuevo y lo hace con autoridad! Hasta puede darles rdenes a los espritus malignos y ellos lo obedecen!
La fama de Jess se extendi rpidamente por toda la regin de Galilea.
Cuando salieron de la sinagoga, Jess, Santiago y Juan fueron a la casa de Simn y Andrs.
La suegra de Simn estaba en cama, muy enferma y con fiebre. De inmediato se lo dijeron a Jess.
l se acerc a la mujer y la tom de la mano para ayudarla a levantarse y la fiebre la dej. Entonces, ella comenz a atenderlos.
Al anochecer, cuando se puso el sol, le llevaron a Jess todos los enfermos y los que estaban atormentados por demonios.
Todo el pueblo se reuni en la puerta.
Jess san toda clase de enfermedades y expuls muchos demonios. Pero no permiti que los demonios hablaran porque ellos saban quin era.
Al da siguiente Jess se levant muy temprano, cuando todava estaba oscuro, y fue a un lugar solitario para orar.
Luego, Simn y los otros que estaban con l salieron a buscar a Jess.
Cuando lo encontraron le dijeron: -Todos te estn buscando.
Pero Jess les respondi: -Vmonos a otros pueblos para que yo pueda anunciar el mensaje de Dios tambin all. Para eso he venido.
Jess sigui por toda Galilea hablando en las sinagogas y expulsando los demonios de la gente.
Un leproso se acerc a l, se arrodill y le suplic que lo ayudara. El hombre le dijo a Jess: -Seor, si quieres, puedes quitarme esta enfermedad.
Jess tuvo compasin de l. Extendi la mano, toc al hombre y le dijo: -S quiero. Sana ya!
En ese mismo instante la lepra desapareci y qued sano.
Jess despidi al hombre y le advirti:
-No se lo cuentes a nadie. Ve y presntate ante el sacerdote y da la ofrenda que orden Moiss al que ha sido sanado. Esto mostrar ante la gente el poder de Dios.
Pero el hombre fue y empez a hablar sobre lo que haba pasado. Por eso Jess no poda entrar en ningn pueblo sin llamar la atencin. Tena que quedarse en lugares solitarios y gente de todas partes acuda a l.
Unos das despus Jess regres al pueblo de Capernam. Se escuch el rumor de que l estaba en casa.
Mucha gente se reuni con l. Haba tanta gente que no quedaba espacio ni en la puerta. Cuando Jess les estaba enseando,
llegaron cuatro hombres cargando a un paraltico.
Pero como haba tanta gente, no podan acercarlo a Jess. As que decidieron quitar parte del techo y hacer un hueco por donde bajaron la camilla con el enfermo.
Cuando Jess vio la fe que tenan, le dijo al paraltico: -Hijo, tus pecados quedan perdonados.
Entre la multitud estaban sentados unos maestros de la ley que pensaban:
"Por qu se atreve este hombre a hablar as? Es una ofensa contra Dios, slo Dios puede perdonar pecados".
Jess supo inmediatamente lo que estaban pensando y les dijo: -Por qu estn pensando as?
Puedo demostrarles que el Hijo del hombre tiene el poder de perdonar pecados en la tierra. Tal vez piensen que es ms fcil que diga a este paraltico: 'tus pecados quedan perdonados', porque eso no se puede comprobar. Pero si le digo: 'levntate, recoge
Puedo demostrarles que el Hijo del hombre tiene el poder de perdonar pecados en la tierra. Tal vez piensen que es ms fcil que diga a este paraltico: 'tus pecados quedan perdonados', porque eso no se puede comprobar. Pero si le digo: 'levntate, recoge
-A ti te digo: levntate, recoge tu camilla y vete a tu casa!
Entonces, el hombre se levant y en seguida recogi su camilla y sali caminando frente a todos. Todos estaban asombrados y alababan a Dios diciendo: -Nunca hemos visto algo as.
Jess sali otra vez hacia la orilla del lago. Toda la multitud lo sigui, y l les enseaba.
Jess iba caminando y vio a Lev, hijo de Alfeo, sentado en el lugar donde se pagaban los impuestos. Jess le dijo: -Sgueme. Entonces Lev se levant y lo sigui.
Despus Jess fue a cenar a casa de Lev. Muchos cobradores de impuestos y pecadores cenaron junto con Jess y sus seguidores, porque muchos de ellos tambin lo siguieron.
Cuando los maestros de la ley, que eran fariseos, vieron que Jess estaba comiendo con cobradores de impuestos y pecadores, les preguntaron a los seguidores de Jess: - Por qu come Jess con cobradores de impuestos y pecadores?
Pero Jess los oy, y les dijo: -Los sanos no necesitan mdico, los enfermos s. Yo no he venido a invitar a los buenos a que me sigan, sino a los pecadores.
Al ver que los seguidores de Juan y los fariseos estaban ayunando, algunos se acercaron a Jess y le preguntaron: -Los seguidores de Juan el Bautista y los de los fariseos ayunan, pero tus seguidores no. Por qu?
Jess les contest: -Cuando hay una boda, cmo pueden ayunar los amigos del novio mientras l est con ellos? No pueden ayunar mientras l est presente.
Pero llegar el da en que el novio tenga que irse y entonces ayunarn.
"Nadie arregla un vestido viejo con un retazo de tela nueva, porque la tela nueva se encoge y rasga el vestido viejo, y entonces ms se romper.
Ni tampoco echa vino nuevo en cueros viejos, porque el vino revienta los cueros. As se daan tanto el vino como los cueros. Ms bien se echa el vino nuevo en cueros nuevos".
Un da de descanso Jess iba por unos sembrados, y sus seguidores empezaron a arrancar espigas mientras caminaban.
Los fariseos empezaron a decirle: -Oye, por qu ellos estn haciendo eso? Est prohibido en el da de descanso.
Y Jess les dijo: -No han ledo ustedes lo que hizo David cuando l y sus compaeros tuvieron necesidad y hambre?
Cuando Abiatar era el sumo sacerdote, David entr a la casa de Dios y comi los panes que se ofrecen a Dios y se los dio a sus compaeros. Y ustedes bien saben que no se permite a nadie comer de esos panes, sino slo a los sacerdotes.
Entonces Jess les dijo a los fariseos: - El da de descanso se hizo para beneficio de la gente, no la gente para beneficio del da de descanso.
El Hijo del hombre es Seor de todos los das, hasta del da de descanso.
Jess entr de nuevo en la sinagoga y all estaba un hombre que tena una mano paralizada.
Unos lo observaban con atencin para ver si Jess iba a sanar al enfermo en un da de descanso. Estaban buscando algo de qu acusarlo.
Jess le dijo al hombre de la mano paralizada: -Levntate y ponte frente a todos.
Luego Jess les dijo: -Qu se debe hacer en el da de descanso, el bien o el mal, salvar una vida o matar? Pero todos seguan en silencio.
Entonces Jess los mir a todos con enojo, senta mucha tristeza porque eran muy tercos. Luego, Jess le dijo al enfermo: -Extiende la mano. El hombre la extendi y la mano qued sana.
Inmediatamente los fariseos se fueron y empezaron a hacer planes con los herodianos para matar a Jess.
Jess sali con sus seguidores hacia el lago Galilea y una gran multitud los sigui.
La gente vena de Galilea, de Judea, de Jerusaln, de Idumea, del oriente del Jordn y de la regin de Tiro y de Sidn. Todos iban a ver a Jess porque haban odo del bien que estaba haciendo.
Como Jess vio que haba tanta gente, les pidi a sus seguidores que le consiguieran un bote pequeo. Jess quera el bote para que la multitud no se amontonara sobre l.
l haba sanado a mucha gente. Por eso todos los enfermos se empujaban unos a otros para poder llegar hasta Jess y tocarlo.
Cuando los espritus malignos que algunos tenan vean a Jess, se arrodillaban ante l y gritaban con fuerza: -T eres el Hijo de Dios!
Pero Jess les orden con severidad que no hablaran de l delante de la gente.
Luego, Jess subi a un cerro, llam a los que le pareci bien, y estos se acercaron.
Entre ellos, Jess escogi a doce para que estuvieran con l y luego enviarlos a otros lugares para anunciar su mensaje. Los llam apstoles.
Jess tambin los escogi para que tuvieran el poder de expulsar demonios.
Estos son los doce hombres que escogi: Simn, a quin llam Pedro;
Santiago y Juan, hijos de Zebedeo, a quienes llam Boanerges, que significa hijos del trueno;
Andrs, Felipe, Bartolom, Mateo, Toms y Santiago, hijo de Alfeo; Tadeo, Simn el Zelote
y Judas Iscariote, quien despus traicion a Jess.
Luego Jess regres a casa y nuevamente se reuni una gran multitud. Haba tanta gente que Jess y sus seguidores no pudieron ni comer.
Cuando los familiares de Jess supieron lo que estaba pasando, fueron rpido a llevrselo, pues haba mucha gente diciendo que estaba loco.
Los maestros de la ley que venan de Jerusaln decan: "Beelzeb est con l! l expulsa a los demonios por el poder del jefe de los demonios".
Pero Jess llam a la gente y empez a hablarles con ejemplos: "Cmo puede Satans expulsar a Satans?
Si un reino se divide contra s mismo, no podr sobrevivir.
As mismo, una familia que se divide contra s misma, tampoco podr sobrevivir.
Entonces, si Satans est en su propia contra y se divide, no podr sobrevivir y habr llegado a su fin.
Nadie puede entrar a la casa de un hombre fuerte y sacar sus pertenencias as nada ms. Primero hay que atar al hombre fuerte y luego s robar su casa".
Como los maestros de la ley lo acusaban de tener un espritu maligno, Jess dijo: "Les digo la verdad, Dios podr perdonar cualquier otro pecado aun si alguien reniega de Dios. Pero jams perdonar a quien se atreva a renegar del Espritu Santo. El que lo
Como los maestros de la ley lo acusaban de tener un espritu maligno, Jess dijo: "Les digo la verdad, Dios podr perdonar cualquier otro pecado aun si alguien reniega de Dios. Pero jams perdonar a quien se atreva a renegar del Espritu Santo. El que lo
Como los maestros de la ley lo acusaban de tener un espritu maligno, Jess dijo: "Les digo la verdad, Dios podr perdonar cualquier otro pecado aun si alguien reniega de Dios. Pero jams perdonar a quien se atreva a renegar del Espritu Santo. El que lo
Luego llegaron la madre y los hermanos de Jess, se quedaron afuera y mandaron a alguien para que lo llamara.
La multitud estaba sentada a su alrededor y le dijeron: -Oye! Tu mam, tus hermanos y tus hermanas te estn buscando afuera.
Y Jess respondi: -Quines son mi mam y mis hermanos?
Y mirando a todos los que estaban sentados a su alrededor dijo: -Aqu estn mi mam y mis hermanos!
Pues el que haga lo que Dios quiere, ese es mi hermano, mi hermana y mi mam.
De nuevo Jess empez a ensear junto al lago. All se reuni tanta gente que Jess se sent en un bote y la gente se qued en la orilla.
Jess les dio muchas enseanzas por medio de historias. Al ensearles, les dijo:
"Escuchen bien! Un sembrador sali a sembrar.
Al esparcir las semillas, algunas cayeron en el camino. Vinieron los pjaros y se las comieron.
Otras semillas cayeron en terreno pedregoso, donde no haba mucha tierra. Esas semillas brotaron rpido porque la tierra no era profunda.
Pero cuando sali el sol, las plantas se quemaron y como no tenan races, se secaron.
Otras cayeron entre espinos, crecieron con las plantas y las ahogaron. As que no dieron fruto.
Otras semillas cayeron en tierra buena y empezaron a dar fruto. All pudieron brotar, crecer y dar fruto. Algunas plantas produjeron treinta granos por semilla, otras sesenta y otras cien".
Luego Jess dijo: "Oigan bien lo que les digo!"
Despus, a solas con Jess, los doce apstoles y otros que estaban junto a l, le preguntaron sobre las historias con las que enseaba.
Y Jess les respondi: "Ustedes tienen el privilegio de entender la verdad sobre el reino de Dios que todava no se ha dado a conocer. A los dems todo se les da en forma de historias para que
'por ms que miren, no vean nada, y por ms que oigan, no entiendan. Si ellos vieran y entendieran, podran cambiar y ser perdonados'".
Jess les dijo: "Si no entienden esta historia, cmo van a entender las otras?
El sembrador es como el que anuncia el mensaje de Dios.
Algunos son como la semilla que cay en el camino. Oyen el mensaje de Dios, pero no pueden aprender nada porque Satans llega y les quita todo lo que han odo.
"Otros son como la semilla que cay en el terreno pedregoso. Oyen el mensaje de Dios y lo reciben con alegra,
pero no permiten que el mensaje entre en su vida. Lo aceptan por poco tiempo, pero cuando vienen los problemas u otros los tratan mal por creer en el mensaje de Dios, inmediatamente se dan por vencidos.
"Unos son como la semilla que cay entre espinos. Aceptan el mensaje,
pero poco despus dejan que las preocupaciones de esta vida, las ganas de tener dinero y el deseo de tener cosas los distraigan. Todo eso ahoga en ellos el mensaje y no dan fruto en su vida.
"Pero otros son como la semilla que cay en tierra buena. Estos son los que oyen las enseanzas, las aceptan y dan una gran cosecha. Darn mucho ms de lo sembrado; algunos hasta treinta, otros hasta sesenta y otros hasta cien veces ms".
Luego Jess les dijo: "Acaso si tienen una lmpara la ponen debajo de una cesta o debajo de la cama? Por supuesto que no! La lmpara debe ponerse encima de una mesa.
Porque todo lo que est escondido se descubrir. Todo secreto saldr a la luz.
Oigan bien lo que les digo!"
Jess les dijo tambin: "Pongan mucha atencin a lo que oyen. De la manera que ustedes den, Dios les dar a ustedes y aun ms.
Porque al que entienda algo, se le permitir que entienda ms. Pero al que no entienda nada, hasta lo que entienda se le quitar".
Jess dijo despus: "El reino de Dios es como un hombre que planta semillas: el hombre descansa en las noches y se levanta durante el da.
Y todo el tiempo, de da y de noche, la semilla sigue germinando y creciendo. Pero el hombre no sabe cmo crece la semilla.
La tierra produce el grano por s misma: primero el tallo, luego la espiga y finalmente el grano que llena la espiga.
Cuando el grano est maduro, el hombre lo recoge porque ya es tiempo de cosechar".
Luego Jess dijo: "Con qu puedo comparar el reino de Dios? Con qu historia podr explicarlo?
Es como una semilla de mostaza, la ms pequea de todas las semillas cuando se siembra.
Pero cuando ya est sembrada, la semilla de mostaza se convierte en la planta ms grande del jardn. Esta planta tiene ramas tan grandes que sirven de nido y proteccin a las aves".
Y Jess les sigui enseando con historias como estas. Les ense todo lo que podan entender.
Solamente por medio de historias enseaba a la gente, pero despus, en privado, les explicaba todo a sus seguidores.
Ese mismo da en la tarde, Jess les dijo a sus seguidores: -Crucemos hasta la otra orilla del lago.
Entonces Jess y sus seguidores partieron en el bote. Tambin haba otros botes junto a ellos.
Luego se desat una terrible tormenta. Las olas azotaban tan fuerte el bote que estaba a punto de hundirse.
Pero Jess estaba durmiendo en la parte de atrs recostado sobre una almohada. Sus seguidores lo despertaron y le dijeron: -Maestro, no te importa que nos vayamos a ahogar?
Entonces Jess se levant y orden a las olas y al viento que se detuvieran diciendo: -Clmense, qudense quietos! Luego, el viento se detuvo y todo qued en gran calma.
Jess les dijo: -Por qu son tan cobardes? Todava no tienen fe?
Pero todos estaban muy asustados y se decan unos a otros: -Quin es este hombre que hasta el viento y las olas obedecen sus rdenes?
Jess y sus seguidores llegaron a la otra orilla del lago, a la regin de los gerasenos.
Apenas sali Jess del bote, lleg a recibirlo un hombre que tena un espritu maligno. Vena de las tumbas,
donde viva. Ni siquiera con cadenas lo podan sujetar.
Varias veces le haban encadenado las manos y le haban puesto hierros en los pies, pero el hombre rompa las cadenas y destrozaba los hierros. Nadie poda controlarlo.
Vagaba por las colinas y las cuevas de da y de noche, siempre gritando y cortndose con piedras.
Cuando el hombre vio a Jess a lo lejos, fue a l corriendo, se arrodill ante l
y gritando le dijo: -Qu quieres de m, Jess, hijo del Dios Altsimo? En el nombre de Dios, te suplico que no me atormentes.
El hombre gritaba as porque Jess le haba dicho: "Espritu maligno, sal de ese hombre!"
Despus Jess le pregunt: -Cul es tu nombre? El hombre contest: -Mi nombre es Legin porque somos muchos.
Luego, los espritus que vivan dentro del hombre le rogaban repetidas veces a Jess que no los mandara fuera de esa regin.
Haba muchos cerdos comiendo en un cerro cerca de all.
As que los espritus le suplicaron a Jess: -Mndanos a esos cerdos y djanos entrar en ellos!
Jess les permiti hacerlo, y los espritus salieron del hombre y entraron en los cerdos. En seguida, los cerdos, que eran como dos mil, corrieron pendiente abajo por el barranco, cayeron en el lago y se ahogaron.
Los encargados de cuidar los cerdos salieron huyendo a contar en el pueblo y en el campo lo que haba pasado. Entonces, todos vinieron a ver qu haba sucedido.
Se acercaron a Jess y vieron sentado, vestido y en su sano juicio al hombre que haba tenido los demonios. La gente se asust. Saban que ese hombre haba tenido una legin de espritus malignos.
Pero los que vieron lo sucedido les explicaron a los dems cmo haba sido sanado el hombre que tena demonios y lo que haba pasado con los cerdos.
Entonces la gente comenz a pedirle a Jess que se fuera de esa regin.
Cuando Jess estaba por partir en el bote, el hombre que haba tenido los demonios le rog que lo dejara acompaarlo.
Pero Jess no le dio permiso y le dijo: -Ve a tu casa y cuntale a tu gente lo que el Seor ha hecho por ti. Cuntales que el Seor ha sido bueno contigo.
As que el hombre se fue a la regin de Decpolis a contarles a todos lo que Jess haba hecho por l. Toda la gente estaba muy asombrada.
Jess volvi a la otra orilla del lago en el bote. Mucha gente se reuni junto a l a la orilla del lago.
Lleg uno de los dirigentes de la sinagoga que se llamaba Jairo. Cuando vio a Jess, se arrodill ante l y
le rogaba mucho: -Mi hijita est a punto de morir. Te pido que vengas y coloques tu mano sobre ella para que se mejore y siga con vida.
Jess se fue con Jairo y mucha gente los sigui. La gente apretujaba a Jess por todos lados.
Haba all una mujer que llevaba doce aos sufriendo de flujos de sangre.
La mujer sufri mucho bajo el cuidado de varios mdicos. Haba gastado todo lo que tena sin ninguna mejora. De hecho, cada vez se pona peor.
La mujer oy hablar de Jess. Pas en medio de la gente hasta llegar a Jess por detrs y toc su capa.
Ella pensaba: "Si slo puedo tocar su capa, quedar sanada".
Apenas lo toc, la mujer dej de sangrar. Sinti que su cuerpo haba quedado sanado de la enfermedad.
En ese momento Jess se dio cuenta de que haba salido poder de l. l se detuvo, dio vuelta y pregunt: -Quin me toc la capa?
Los seguidores le dijeron: -Hay tanta gente empujando y t preguntas, 'quin me toc?'
Pero Jess sigui mirando para saber quin haba sido.
La mujer saba que haba sanado. As que se acerc y se arrodill a sus pies. Ella estaba temblando de miedo y le cont lo que haba pasado.
Luego, Jess le dijo: -Hija, tu fe te ha sanado. Vete en paz y sin ninguna enfermedad.
Cuando Jess estaba todava hablando, llegaron mensajeros desde la casa del dirigente de la sinagoga y le dijeron: -Tu hija ha muerto. Ya no tienes por qu molestar al maestro.
Pero Jess no les hizo caso y le dijo al dirigente: -No tengas miedo. Slo ten fe.
Jess permiti que slo Pedro, Santiago y su hermano Juan lo acompaaran hasta la casa de Jairo, el dirigente de la sinagoga.
Cuando llegaron a la casa, Jess oy el gritero de la gente que estaba llorando y lamentndose mucho.
Jess entr y les dijo: -Por qu tanta confusin y llanto? La nia no est muerta, est dormida.
La gente se burlaba y no le crea. Entonces, Jess les dijo a todos que se salieran y entr slo con los padres de la nia y con los seguidores que lo acompaaban.
Jess tom la mano de la nia y le dijo: -Talit, cum (que significa "yeme pequea, levntate!").
En seguida, la nia de doce aos se levant y empez a caminar. Los padres de la nia y los seguidores quedaron completamente atnitos.
Jess les dio rdenes estrictas a los padres de la nia que no le contaran a nadie lo que haba ocurrido. Luego les dijo que le dieran algo de comer a la nia.
Jess sali de ese lugar y se fue para su pueblo junto con sus seguidores.
El da de descanso Jess comenz a ensearles en la sinagoga. Muchos estaban muy impresionados por lo que escuchaban y decan: -De dnde sac este hombre todo esto? Cmo pudo conseguir tanta sabidura? De dnde sac el poder para hacer los milagros que
Es slo el carpintero. Su mam es Mara y sus hermanos son Santiago, Jos, Judas y Simn. Sus hermanas viven entre nosotros. No podan aceptar a Jess.
Pero l les dijo: -Otros creen y respetan a un profeta, pero no los de su propio pueblo y familia.
Y Jess no pudo hacer ningn milagro all. Lo nico que hizo fue imponer las manos a algunos enfermos y sanarlos.
Jess estaba muy sorprendido porque la gente de su pueblo no tena fe. As que sigui hacia los otros pueblos enseando a la gente.
Jess reuni a los doce seguidores y los prepar para que fueran de dos en dos. Les dio poder para dominar a los espritus malignos.
Les orden que no llevaran nada para el camino: ni alimentos, ni bolsa, ni dinero, slo un bastn para caminar.
Podan llevar sus sandalias pero no ropa para cambiarse.
Les dijo: -Cuando entren a una casa, qudense all hasta que salgan de ese pueblo.
Si en algn pueblo no los reciben bien o no los escuchan, salgan de all y sacdanse el polvo de los pies a manera de advertencia para ellos.
Los seguidores salieron para otros lugares y le decan a la gente que cambiara su manera de pensar y de vivir.
Expulsaron a muchos demonios y sanaron a muchos enfermos ungindolos con aceite.
El rey Herodes oy hablar de Jess quien ya era conocido en muchos lugares. Algunos decan: -Es Juan el Bautista que ha resucitado. Por eso est haciendo milagros.
Otros decan: -Es Elas. Y otros ms decan: -Jess es un profeta como los que vivieron hace mucho tiempo.
Cuando Herodes escuch esos comentarios, dijo: -Es Juan. Yo le cort la cabeza y ahora ha regresado de la muerte.
Herodes haba mandado arrestar a Juan y ponerlo en prisin para complacer a su esposa Herodas. Ella era esposa de Felipe, hermano de Herodes, pero Herodes se haba casado con ella.
Juan le deca a Herodes que no era correcto casarse con la esposa de su hermano.
Por eso Herodas le guardaba rencor a Juan y quera matarlo, pero no encontraba la forma de hacerlo.
Herodes le tena miedo a Juan porque saba que era un hombre recto y santo, y por eso lo protega. A Herodes le gustaba escuchar a Juan, pero siempre se inquietaba con lo que l le deca.
Lleg el momento que Herodas esperaba para matar a Juan. Sucedi el da del cumpleaos del rey Herodes. l quera celebrar su cumpleaos con los principales funcionarios y militares y con las personas ms importantes de Galilea. Los invit a una gran cen
La hija de Herodas entr a la fiesta y bail ante el rey y los invitados. A todos les gust mucho el baile. As que Herodes le dijo a la muchacha: -Pide lo que quieras y te lo dar.
Herodes le prometi a la muchacha que le dara lo que ella pidiera, hasta la mitad del reino si quera.
La muchacha corri a donde estaba su mam a preguntarle qu debera pedir, y la mam le contest: -Pide la cabeza de Juan el Bautista.
En seguida la muchacha volvi a donde estaba el rey y le hizo su peticin: -Quiero que me traigas ahora mismo en una bandeja la cabeza de Juan el Bautista.
El rey se puso muy triste, pero no quera quedar mal con sus invitados y tena que cumplir su promesa. No poda negarle a la muchacha lo que estaba pidiendo.
As que orden a un soldado que le cortara la cabeza a Juan y que la trajera.
El soldado cumpli las rdenes y trajo la cabeza de Juan en una bandeja. Se la entreg a la muchacha, y ella se la dio a su mam.
Los seguidores de Juan se enteraron de que lo haban matado. Fueron entonces a recoger el cuerpo y lo colocaron en una tumba.
Los apstoles volvieron y le contaron a Jess lo que haban hecho y enseado.
Jess y los apstoles estaban en un lugar muy ruidoso y concurrido. No tenan tranquilidad ni para comer, as que Jess les dijo: -Vengan conmigo a un lugar tranquilo para que puedan descansar un rato.
As que Jess y los apstoles se fueron en un bote a un lugar ms tranquilo.
Muchos los vieron salir y, como los conocan, decidieron ir con ellos. De todas partes sali gente corriendo muy rpido por los caminos y llegaron primero que los apstoles.
Cuando Jess baj del bote y vio a tanta gente, sinti compasin de ellos porque eran como ovejas sin pastor. Entonces, Jess se acerc a ellos y les ense muchas cosas.
Como ya se estaba haciendo tarde, los seguidores se acercaron a Jess y le dijeron: -Ya es tarde y este es un lugar muy solitario.
Dile a la gente que vaya a las casas cercanas y compre algo de comer.
Pero Jess les respondi: -Ustedes denles de comer. Y ellos respondieron: -Pero tendramos que trabajar un mes para conseguir el pan para alimentar a tanta gente.
Jess les dijo: -Vayan y vean cuntos panes tienen. Fueron, averiguaron y le dijeron: -Tenemos cinco panes y dos pescados.
Entonces Jess les orden que hicieran sentar a la gente en grupos sobre la hierba verde.
Se sentaron en grupos de cincuenta y de cien.
Despus, Jess tom los cinco panes y los dos pescados. Mir hacia el cielo y dio gracias a Dios. Parti los panes y luego se los dio a sus seguidores para que los repartieran a todos. Jess tambin reparti los dos pescados entre todos.
Todos comieron y quedaron satisfechos.
Les sobraron doce canastas llenas de pedazos de pan y pescado.
Fueron como cinco mil hombres los que comieron el pan y los pescados que Jess reparti.
Despus, Jess mand a sus seguidores para que subieran al bote. Les dijo que fueran hacia Betsaida, al otro lado del lago y que l llegara despus. Se qued para despedir a la gente.
Cuando se fue toda la gente, Jess subi al cerro a orar.
Al atardecer, el bote con los seguidores estaba en medio del lago. Jess estaba solo en el cerro.
Desde all vio que sus seguidores tenan dificultad para remar. Haba un viento muy fuerte que no los dejaba avanzar. A la madrugada, Jess lleg caminando sobre el agua. Hizo como que iba a pasar de largo.
Sus seguidores lo vieron caminando sobre el lago. Pensaron que era un fantasma y comenzaron a gritar.
Todos lo vieron y por eso se asustaron muchsimo. Jess les dijo: -Tranquilos, soy yo! No tengan miedo.
Entonces Jess se subi al bote con ellos y el viento dej de soplar. Todos los seguidores estaban completamente fuera de s.
No podan entender lo que acababa de ocurrir por la misma razn que no entendieron el milagro de los panes. Su mente no poda captarlo.
Cruzaron el lago, llegaron a tierra y ataron el bote en Genesaret.
Tan pronto bajaron del bote, la gente de all reconoci a Jess.
Entonces todos empezaron a correr y a contarles a los dems que Jess estaba all. Por toda la regin empezaron a cargar a los enfermos en camillas hasta donde estuviera Jess.
Jess visit varios pueblos, ciudades y campos. La gente llegaba con sus enfermos a las plazas donde l estaba. Le rogaban que los dejara tan slo tocar el borde de su capa. Todos los que tocaron la capa de Jess fueron sanados.
Los fariseos y algunos maestros de la ley que vinieron desde Jerusaln se reunan con Jess.
Ellos vieron que algunos seguidores de Jess coman con manos impuras (sin cumplir el ritual de lavarse las manos).
Los fariseos y todos los judos no comen sin antes lavarse las manos, siguiendo el ritual tradicional de sus antepasados.
Tampoco comen lo que compran en el mercado sin antes lavarlo. Tambin cumplen muchos otros rituales como los que tienen que ver con lavar los vasos, las jarras y las ollas.
Por eso los fariseos y los maestros de la ley le preguntaron a Jess: -Por qu tus seguidores no cumplen las tradiciones de nuestros antepasados? Comen con las manos impuras.
Jess les respondi: -Isaas no se equivoc cuando escribi sobre ustedes: 'Estos hombres dicen que me respetan y me quieren, pero no me consideran parte importante de su vida.
De nada les sirve que me adoren porque todo lo que ensean son reglas de hombres'.
Ustedes han olvidado los mandamientos de Dios. Slo cumplen tradiciones humanas.
Luego Jess les dijo: -Ustedes creen que deben poner sus propias tradiciones por encima de los mandamientos de Dios.
Moiss dijo: 'Respeta a tu pap y a tu mam' y 'El que insulte al pap o a la mam debe morir'.
Pero ustedes ensean que alguien puede decirle a su pap o a su mam: 'Tengo algo que te podra ayudar, pero lo voy a entregar como ofrenda a Dios'.
Eso significa que ustedes permiten que alguien deje de ayudar a su pap o a su mam.
Con esas palabras y otras enseanzas estn demostrando que sus propias tradiciones son ms importantes que lo que Dios pide.
Jess llam a la gente otra vez y le dijo: -Escchenme y entiendan lo que les digo.
Ningn alimento que entre en el cuerpo lo vuelve impuro a uno. Es lo que sale del interior lo que lo vuelve impuro.
Ningn alimento que entre en el cuerpo lo vuelve impuro a uno. Es lo que sale del interior lo que lo vuelve impuro.
Jess dej el grupo y entr a la casa. Sus seguidores le preguntaron el significado de la historia que haba contado.
Jess les dijo: -Todava no han entendido? No se dan cuenta de que lo que alguien come no lo puede volver impuro?
Porque lo que coma una persona no afecta su manera de pensar, sino que va a su estmago y luego sale como desecho. (Con estas palabras Jess daba a entender que ningn alimento est prohibido.)
Despus les dijo: -Lo que sale del interior de la gente es lo que la vuelve impura.
Porque del interior de la gente, o sea de la mente, salen los malos pensamientos, la inmoralidad sexual, el robo, el asesinato,
el adulterio, la codicia, la maldad, el engao, el desenfreno, la envidia, los insultos, la arrogancia y la necedad.
Toda esa maldad proviene del interior y es lo que hace impura a la gente.
Jess sali de all y se fue a la regin de Tiro. Entr a una casa y no quera que nadie supiera que estaba all, pero le fue imposible esconderse.
Pronto una mujer que tena una hija poseda por un espritu maligno se enter de que Jess estaba en el pueblo. La mujer lleg hasta l y se arrodill a los pies de Jess.
Ella era griega, nacida en Fenicia, Siria. Le pidi que expulsara de su hija el demonio.
Jess le dijo: -No est bien darles el pan de los hijos a los perros. Primero hay que dejar satisfechos a los hijos.
Pero la mujer le respondi: -Es cierto, Seor. Pero hasta los perros que estn debajo de la mesa pueden comer las migajas que dejan caer los hijos.
Entonces Jess le dijo: -Qu buena respuesta! Vete tranquila a tu casa, que tu hija ya no tiene ningn demonio.
La mujer fue a su casa y encontr a su hija acostada en la cama y sin ningn demonio.
Despus de estar en la regin de Tiro, Jess regres al lago Galilea pasando por Sidn y Decpolis.
Trajeron a Jess a un hombre que era sordo y casi no poda hablar. Le rogaron a Jess que lo tocara para sanarlo.
Jess se alej con el hombre para apartarse de la multitud. Le meti los dedos en los odos, escupi y con saliva le toc la lengua.
Despus Jess mir hacia el cielo, respir profundo y dijo: "Efat!" (que significa "brete!").
En seguida pudo or, se arregl su defecto de la lengua y comenz a hablar sin problemas.
Jess les orden a los que vieron el milagro que no contaran lo que haba pasado. Sin embargo, entre ms se lo ordenaba, ms iban a contarlo.
Todos quedaron completamente atnitos y decan: "Jess hace todo muy bien. Hasta puede hacer que los sordos oigan y que los mudos hablen!"
En otra ocasin se reuni mucha gente con Jess y no tenan nada para comer. Entonces Jess llam a sus seguidores y les dijo:
-Me da pesar con esta gente. Han estado conmigo durante tres das y no han comido nada.
No debo enviarlos a su casa sin comer porque se pueden desmayar por el camino, y algunos viven muy lejos.
Pero los seguidores le respondieron: -En este lugar tan desierto no podemos conseguir comida para tanta gente.
Jess les pregunt: -Cuntos panes tienen? -Siete-dijeron ellos.
Luego, Jess orden a la gente que se sentara en el suelo. Tom los siete panes, dio gracias a Dios y los parti. Se los dio a sus seguidores y ellos los repartieron a todos.
Tambin tenan unos cuantos pescaditos. Jess dio gracias y les dijo a sus seguidores que los repartieran.
Todos comieron y quedaron satisfechos. Al final, los seguidores reunieron siete canastos llenos de los pedazos que sobraron.
Fueron casi cuatro mil los que comieron los panes y los peces. Despus de comer, Jess los despidi.
Luego Jess y sus seguidores se fueron en el bote hacia la regin de Dalmanuta.
Los fariseos llegaron y empezaron a discutir con Jess. Para ponerlo a prueba le pidieron que hiciera un milagro para demostrar que era enviado de Dios.
Jess suspir profundamente, como si estuviera triste, y dijo: -Por qu piden ustedes un milagro? Les digo la verdad: no van a recibir ningn milagro.
Jess se alej y subi al bote para cruzar al otro lado del lago.
Los seguidores se olvidaron de llevar alimentos, no tenan ms que un pan.
Jess les advirti: -Tengan cuidado! Protjanse de la levadura de los fariseos y de la levadura de Herodes.
Entonces empezaron a decir entre ellos que no tenan pan.
Jess saba de lo que estaban hablando y les pregunt: -Por qu dicen que no tienen pan? Todava no han entendido? No pueden darse cuenta?
Tienen ojos y no pueden ver? Tienen odos y no pueden or? Acaso no se acuerdan de los milagros?
Cuando part los cinco panes para alimentar a cinco mil personas, recuerdan cuntas canastas con pedazos de sobra recogieron? -Doce-respondieron ellos.
-Y cuando part los siete panes para cuatro mil personas, recuerdan cuntas canastas con pedazos de sobra recogieron? -Siete-respondieron.
Luego Jess les dijo: -Y an as no entienden?
Jess y sus seguidores llegaron a Betsaida. Unos se acercaron con un ciego y le pidieron a Jess que lo tocara.
Jess tom al hombre de la mano y lo llev hasta las afueras del pueblo. All, escupi saliva en los ojos del ciego, lo toc y le pregunt si poda ver algo.
El hombre levant la mirada y dijo: -Veo personas que parecen rboles caminando.
Jess volvi a poner sus manos en los ojos del ciego. Luego el hombre abri bien los ojos y pudo ver todo con claridad. Haba recobrado la vista.
Jess mand al hombre a su casa y le dijo: -No entres al pueblo.
Jess y sus seguidores se fueron a los pueblos de la regin de Cesarea de Filipo. Cuando iban por el camino, Jess les pregunt a sus seguidores: -Quin dice la gente que soy yo?"
Ellos contestaron: -Algunos dicen que eres Juan el Bautista, otros que eres Elas, y otros que eres uno de los profetas.
Jess les pregunt: -Y ustedes, quin dicen que soy yo? Pedro le respondi: -T eres el Cristo.
Entonces Jess les advirti que no se lo dijeran a nadie.
Les explic que el Hijo del hombre tena que pasar por muchos sufrimientos y ser rechazado por los ancianos lderes, los jefes de los sacerdotes y los maestros de la ley. Tena que morir, pero a los tres das resucitara.
Jess les dijo todo lo que tena que pasar. No les ocult nada. Pero Pedro habl a solas con Jess y lo critic por hablar as.
Entonces Jess se dio vuelta, mir a los seguidores y rega a Pedro diciendo: Largo de aqu, Satans! A ti no te preocupan las cosas de Dios. Slo te preocupan los asuntos que la gente cree que son importantes.
Luego, Jess llam a la gente y a sus seguidores y les dijo: -Si alguien quiere ser mi seguidor, tiene que renunciar a s mismo, aceptar la cruz que se le da y seguirme.
Pues el que quiera salvar su vida, la perder; pero el que la pierda por mi causa y por las buenas noticias, la salvar.
De nada vale tener todo el mundo y perder la vida.
Nadie podr pagar lo suficiente para recuperar su vida.
La gente de hoy en da es infiel y pecadora. Si alguien se avergenza de m y de mi enseanza ante esta gente, entonces yo tambin me avergonzar de l cuando venga en la gloria de mi Padre con los santos ngeles.
Jess les dijo: -Les digo la verdad: algunos de ustedes vern llegar el reino de Dios con poder antes de que mueran.
Seis das despus, Jess llev a Pedro, Santiago y Juan a una montaa alta donde estaban solos. All, frente a ellos, Jess se transform.
Su ropa brill y se puso ms blanca que el blanco ms puro. Estaba tan blanca como ningn lavandero en el mundo podra blanquearla.
Y se les aparecieron Moiss y Elas hablando con Jess.
Pedro le dijo a Jess: -Maestro, qu bueno que estemos aqu. Permtenos hacer tres chozas: una para ti, una para Moiss y otra para Elas.
Pedro no saba lo que estaba diciendo porque l y los otros dos seguidores estaban muy asustados.
Una nube los envolvi y desde la nube se escuch una voz que dijo: "Este es mi Hijo amado. Obedzcanlo!"
De repente, miraron a todos lados pero ya no vieron a nadie, slo a Jess.
Jess y sus tres seguidores iban bajando de la montaa. l les orden que no contaran nada de lo que haban visto hasta que el Hijo del hombre resucitara.
Ellos guardaron el secreto pero no entendieron qu significaba "resucitar".
Luego le preguntaron a Jess: -Por qu los maestros de la ley decan que Elas deba venir primero?
Jess les respondi: -S, Elas viene primero para poner todo en orden. Pero, por qu est escrito que el Hijo del hombre debe sufrir mucho y ser despreciado?
Pues les digo que Elas ya vino y le hicieron todo el mal que quisieron. Las Escrituras dicen que eso sucedera.
Jess, Pedro, Santiago y Juan se reunieron de nuevo con los otros seguidores. Vieron que haba mucha gente con ellos y que estaban discutiendo con los maestros de la ley.
Cuando la gente vio a Jess, qued muy sorprendida y todos corrieron a saludarlo.
Jess les pregunt: -Qu estn discutiendo con ellos?
Uno del grupo le respondi: -Maestro, te he trado a mi hijo porque est atormentado por un espritu que no lo deja hablar.
Cuando se apodera de l, lo hace caer al suelo, escupe espuma por la boca, le rechinan los dientes y se queda rgido. Les ped a tus seguidores que expulsaran al espritu, pero no pudieron.
Cuando Jess escuch esto, dijo: -Partida de incrdulos! Cunto tiempo ms tendr que estar con ustedes? Hasta cundo tendr que soportarlos? Triganme al muchacho.
Trajeron al muchacho. Cuando el espritu vio a Jess, hizo que el muchacho empezara a convulsionar. El muchacho cay al suelo, dio muchas vueltas y ech espuma por la boca.
Jess le pregunt al padre: -Cunto tiempo ha estado as? El hombre le respondi. -Ha estado as desde que era nio.
Varias veces lo ha tirado al fuego o al agua para matarlo. Por favor, si puedes hacer algo, ten compasin de nosotros y aydanos.
Jess le dijo: -No digas: 'Si puedes hacer algo', todo es posible para el que cree. Entonces, el padre del muchacho grit muy fuerte:
-Creo, aydame a creer aun ms!
Cuando Jess vio que se estaba reuniendo mucha gente, le dijo al espritu maligno: -Espritu que has vuelto sordo y mudo a este muchacho, te ordeno que salgas de su cuerpo y no vuelvas a entrar nunca ms.
El espritu grit, tir al muchacho al piso otra vez y sali del cuerpo. El muchacho estaba tan agotado que pareca un cadver. Unos decan que estaba muerto.
Pero Jess lo tom de la mano y lo ayud a ponerse de pie. El muchacho se levant sin problemas.
Cuando Jess sali de la casa y estaba solo, los seguidores le preguntaron: -Por qu no pudimos expulsar a ese espritu?
Jess les dijo: -Esa clase de demonios slo se pueden expulsar por medio de la oracin.
Jess y los seguidores salieron de all y caminaron por toda la regin de Galilea. l no quera que la gente supiera dnde estaba.
Quera dedicarse a ensearles a sus seguidores y les dijo: -El Hijo del hombre est a punto de ser entregado en manos de los hombres que lo van a matar; pero al tercer da, resucitar.
Ellos no entendieron esas palabras y les dio miedo preguntarle qu quera decir.
Despus llegaron al pueblo de Capernam. Cuando ya estaban en la casa, Jess les pregunt a sus seguidores: -De qu hablaban ustedes en el camino?
Pero ellos se quedaron en silencio porque en el camino estaban hablando de quin era el ms importante.
Jess se sent, reuni a los doce apstoles y les dijo: -Si alguno quiere ser el nmero uno, entonces debe ocupar el ltimo lugar y servir a todos.
Luego Jess trajo a un nio y lo puso frente a todos. Lo levant en sus brazos y dijo:
-El que recibe a uno de estos nios en mi nombre, tambin me recibe a m. El que me recibe a m, tambin recibe al que me envi.
Juan le dijo: -Maestro, vimos a alguien expulsando demonios en tu nombre y tratamos de detenerlo porque no era uno de nosotros.
Pero Jess contest: -No lo detengan. El que haga un milagro en mi nombre difcilmente va a hablar mal de m.
El que no est en contra nuestra, est con nosotros.
La verdad es que si alguien les da un vaso de agua porque ustedes son de Cristo, tendr su recompensa.
"Le va a ir muy mal al que haga pecar a uno de estos creyentes a los que es fcil hacerles dao. Sera mejor que lo tiraran al mar con una gran piedra de molino colgada al cuello.
Y si tu mano te hace pecar, crtala. Es mejor perder una parte del cuerpo pero tener la vida eterna. Eso es mucho mejor que tener las dos manos e ir al infierno. En aquel lugar el fuego nunca termina.
Y si tu mano te hace pecar, crtala. Es mejor perder una parte del cuerpo pero tener la vida eterna. Eso es mucho mejor que tener las dos manos e ir al infierno. En aquel lugar el fuego nunca termina.
Si tu pie te hace pecar, crtalo. Es mejor perder parte del cuerpo pero tener la vida eterna. Eso es mucho mejor que tener dos pies y ser echado al infierno.
Si tu pie te hace pecar, crtalo. Es mejor perder parte del cuerpo pero tener la vida eterna. Eso es mucho mejor que tener dos pies y ser echado al infierno.
Si tu ojo te hace pecar, scatelo. Es mejor tener un solo ojo pero tener la vida eterna, que tener los dos ojos y ser echado al infierno.
All los gusanos que se comen el cuerpo no mueren nunca y el fuego jams se apaga.
Dios les pondr fuego a todos, como el que echa sal en la comida.
La sal es buena pero si se daa no es posible arreglarla, as que sean bondadosos y vivan en paz unos con otros".
Despus Jess sali de ese lugar y lleg a la regin de Judea atravesando el ro Jordn. Nuevamente se reuni mucha gente junto a Jess. l les enseaba como de costumbre.
Tambin llegaron algunos fariseos que queran poner a prueba a Jess y le preguntaron: -Es correcto que un hombre se divorcie de su mujer?
Jess les contest: -Qu les orden Moiss?
Ellos respondieron: -Moiss permita que un hombre se divorciara de su mujer escribindole un certificado de divorcio.
Jess les dijo: -Moiss escribi ese mandamiento porque ustedes no quisieron aceptar lo que Dios quera.
Pero en el comienzo, 'Dios cre al hombre y a la mujer'.
'Por eso el hombre dejar a su pap y a su mam para unirse a su esposa.
Y ese hombre y su esposa sern como una sola persona'. As que ya no son dos sino uno solo.
Esas dos personas han sido unidas por Dios, y nadie debe separar lo que Dios ha unido.
Despus, cuando Jess y los seguidores estaban en la casa, los seguidores le preguntaron sobre el divorcio.
Jess les contest: -El que se divorcie de su mujer y se case con otra, comete adulterio contra su mujer.
Y la mujer que se divorcia de su esposo y se casa con otro, tambin comete adulterio.
Luego la gente empez a llevar nios a Jess para que los bendijera, pero los seguidores de Jess los regaaron.
Cuando Jess se dio cuenta de eso, se enoj y les dijo: -Dejen que los nios vengan a m. No se lo impidan porque el reino de Dios es de los que son como ellos.
En verdad les digo, si no aceptan el reino de Dios como un nio, nunca podrn entrar en l.
Jess tom a los nios en sus brazos y los bendijo, imponindoles las manos.
Cuando Jess estaba saliendo, un hombre se acerc corriendo, se arrodill ante l y le dijo: -Maestro bueno, qu debo hacer para tener vida eterna?
Jess le contest: -Por qu me llamas bueno? Slo Dios es bueno.
T sabes los mandamientos: 'No mates, no cometas adulterio, no robes, no digas mentiras, no engaes y respeta a tu pap y a tu mam'.
El hombre dijo: -Maestro, yo he cumplido esos mandamientos desde que era joven.
Jess lo mir y con afecto le dijo: -Te hace falta una cosa: ve y vende todo lo que tienes. Dales ese dinero a los pobres y as tendrs un tesoro en el cielo. Luego ven y sgueme.
El hombre qued muy desilusionado por las palabras de Jess y se march muy triste porque tena muchos bienes.
Jess mir a sus seguidores y les dijo: -Qu difcil es para los ricos entrar al reino de Dios!
Sus seguidores se asombraron por esas palabras, pero Jess les dijo: -Hijos mos, qu difcil es entrar al reino de Dios.
Es ms fcil que un camello pase por el ojo de una aguja que un rico entre al reino de Dios.
Ellos quedaron aun ms asombrados y comentaban entre s: -Entonces, quin podr salvarse?
Mirndolos Jess dijo: -Eso es imposible para los hombres, pero no es imposible para Dios. Para Dios todo es posible.
Pedro contest: -No hemos dejado todo para seguirte?
Jess les dijo: -Les digo la verdad: todo el que dej su casa, sus hermanos, sus hermanas, su mam, su pap, sus hijos o su tierra por m o por las buenas noticias
recibir cien veces ms de lo que dej. En este mundo tendr ms casas, ms hermanos, ms hermanas, ms mams, ms hijos y ms tierras, adems de tener que sufrir persecusin. Pero tambin ser recompensado con la vida eterna en el mundo que est por veni
En el tiempo futuro, muchos que hoy estn en las mejores condiciones, estarn en las peores; y los que hoy estn en las peores condiciones, estarn en las mejores.
Jess iba con otros a Jerusaln, l caminaba adelante. Sus seguidores estaban asombrados y los que iban detrs de ellos estaban asustados. Jess se reuni otra vez slo con los doce apstoles y les habl de lo que le iba a pasar.
"Escuchen, vamos hacia Jerusaln, all el Hijo del hombre ser entregado a los jefes de los sacerdotes y a los maestros de la ley. Ellos dirn que el Hijo del hombre tiene que morir y lo entregarn a los que no son judos, quienes
se burlarn de l, le escupirn, lo azotarn y lo matarn; pero tres das despus resucitar".
Santiago y Juan, los hijos de Zebedeo, se acercaron a Jess y le dijeron: -Maestro, queremos que hagas lo que te pedimos.
Jess contest: -Qu quieren que haga?
Ellos dijeron: -Concdenos el derecho de sentarnos contigo en la gloria de tu reino, uno a tu derecha y el otro a tu izquierda.
Jess respondi: -Ustedes no saben lo que estn diciendo. Pueden ustedes beber de la misma copa de sufrimiento que yo voy a beber? O pueden ser bautizados con el bautismo que yo voy a recibir?
Ellos contestaron: -S podemos. Entonces Jess les dijo: -Ciertamente van a beber de la copa que yo bebo y van a ser bautizados igual que yo.
Sin embargo, yo no puedo escoger quin se sienta a mi derecha o a mi izquierda. Dios ya tiene listos esos puestos para los que l escogi.
Cuando los otros diez escucharon esa peticin, se enojaron mucho con Santiago y Juan.
Jess los llam a todos y les dijo: -Ustedes saben que los que no son judos estn dirigidos por unos lderes que tienen mucha autoridad sobre ellos y que los dominan.
Eso no debe suceder con ustedes. Entre ustedes, el que quiera ser el ms importante debe ser el que les sirve a todos.
El que quiera ser el nmero uno entre ustedes debe ser el siervo de todos.
Porque el Hijo del hombre no vino a que lo atendieran, sino a servir a los dems y a dar su vida para salvar a otros.
Luego llegaron a Jeric. Cuando Jess y sus seguidores salan de all acompaados por mucha gente, un mendigo ciego llamado Bartimeo, hijo de Timeo, estaba sentado al lado del camino.
Cuando el mendigo escuch que vena Jess de Nazaret, comenz a gritar: -Jess, Hijo de David, ten compasin de m!
Muchos lo regaaron y le decan que se callara, pero el hombre gritaba aun ms: -Hijo de David, ten compasin de m!
Entonces, Jess se detuvo y dijo: -Llamen al hombre. Lo llamaron y le dijeron: -Algrate y levntate, Jess te est llamando.
El ciego se quit la capa, se levant y fue a donde estaba Jess.
Jess le dijo: -Qu quieres que haga por ti? El ciego respondi: -Maestro, quiero ver de nuevo.
Jess le dijo: -Puedes irte, tu fe te ha sanado. En seguida el hombre pudo ver y se fue por el camino con Jess.
Cuando estaban cerca de Jerusaln, en los pueblos de Betfag y Betania, cerca del monte de los Olivos, Jess llam a dos de sus seguidores
y les dijo: -Vayan al pueblo que est enfrente y cuando lleguen encontrarn atado un burro que nadie ha montado. Destenlo y triganlo.
Y si alguien les pregunta por qu estn haciendo eso, dganle que el Seor lo necesita y que luego lo devolver.
Los dos seguidores se fueron y encontraron el burro atado en la calle cerca de una puerta. Ellos lo desataron y
unos que estaban all les preguntaron: "Qu hacen desatando a ese burro?"
Los seguidores respondieron lo que Jess les haba dicho y ellos los dejaron ir.
Entonces llevaron el burro a Jess. Pusieron la ropa de ellos encima y Jess se sent.
Mucha gente extendi su capa en el camino para l. Otros sacaron ramos que haban cortado en el campo.
Los que iban adelante y los que iban atrs gritaban: -Viva el Salvador! Bendito el que viene en el nombre del Seor!
Bendito el reino que viene, el reino de nuestro padre David! Viva Dios que est en los cielos!
Jess entr a Jerusaln y fue al templo. Mir por todos lados y como ya era tarde se fue para Betania con los doce apstoles.
Al da siguiente salieron de Betania y Jess tena hambre.
A lo lejos vio una higuera con hojas. Fue a ver si tena frutos para comer, pero la higuera no tena ms que hojas porque no era poca de cosecha.
Jess le dijo: -Que nadie coma de tus frutos nunca ms. Los seguidores escucharon a Jess decir esas palabras.
Luego fueron a Jerusaln. Jess entr en el rea del templo con sus seguidores y empez a echar a los que estaban comprando y vendiendo cosas all. Derrib las mesas de los que cambiaban dinero y las bancas de los que vendan palomas.
No permiti que nadie entrara en el rea del templo cargando mercancas.
Jess comenz a ensearles: -Como dicen las Escrituras: 'Mi casa ser llamada casa de oracin para todas las naciones'. Pero ustedes la han convertido en 'un escondite de ladrones'!
Los sacerdotes y los maestros de la ley escucharon a Jess y empezaron a buscar la forma de matarlo. Le tenan miedo porque toda la gente estaba asombrada por sus enseanzas.
Esa noche Jess y sus seguidores se fueron de la ciudad.
En la maana, cuando iban caminando, Jess y sus seguidores vieron que la higuera se haba secado de raz.
Pedro record lo que haba dicho Jess antes y dijo: -Mira maestro! La higuera a la que maldijiste ayer se sec.
Y Jess contest: -Ten fe en Dios.
Te digo la verdad: t puedes decirle a esta montaa: 'levntate y lnzate al mar'. Si no dudas y ests convencido de que lo que ests diciendo va a suceder, Dios lo har por ti.
Por eso les digo que cuando pidan algo en sus oraciones, pdanlo convencidos de que ya lo han recibido y, entonces, lo que pidan ser suyo.
Y si se acuerdan de que tienen algo contra alguien, perdnenlo. Hganlo para que su Padre en el cielo tambin les perdone sus pecados a ustedes.
Y si se acuerdan de que tienen algo contra alguien, perdnenlo. Hganlo para que su Padre en el cielo tambin les perdone sus pecados a ustedes.
Regresaron a Jerusaln. Cuando Jess caminaba por el rea del templo, los sacerdotes y los maestros de la ley se le acercaron.
Le dijeron a Jess: -Con qu autoridad haces esto? Quin te la dio?
Jess dijo: -Les har una pregunta y si me responden les dir con qu autoridad lo hago:
El bautismo de Juan vena del cielo o vena de los hombres? Respndanme.
Ellos discutan entre s y decan: "Si respondemos que vena de Dios, l nos preguntar por qu entonces no le cremos.
Pero no podemos decir que vena de los hombres". Ellos le tenan miedo al pueblo porque todos crean que Juan era un profeta.
As que respondieron: -No sabemos. Jess entonces les dijo: -Pues yo tampoco les voy a decir con qu autoridad hago estas cosas.
Entonces Jess les cont la siguiente historia: "Un hombre plant un viedo y construy un muro alrededor. Cav un lugar para hacer el vino y construy una torre de vigilancia. "Luego alquil el terreno a unos labradores y se fue de viaje.
Ms tarde lleg la poca de cosecha. El dueo mand a un siervo a hablar con los labradores para cobrar las ganancias del viedo.
Pero los labradores agarraron al siervo, lo golpearon y lo enviaron de regreso a su amo con las manos vacas.
Despus el hombre les mand a otro siervo, pero ellos lo golpearon en la cabeza
y lo insultaron. El hombre mand entonces a otro siervo. Los labradores lo mataron. El hombre sigui mandando a otros siervos pero ellos golpearon a unos y mataron a otros.
"Ya el hombre no tena a quin ms enviar sino a su hijo amado. El hombre lo envi por ltimo y pens: 'Estoy seguro de que ellos respetarn a mi hijo'.
"Pero los labradores se dijeron unos a otros: 'Este es el heredero, vamos a matarlo para quedarnos con la herencia!'
As que lo agarraron, lo mataron y luego lo tiraron fuera del viedo.
"Qu har despus el dueo del viedo? Ir al viedo, matar a los labradores y lo alquilar a otros.
Seguramente habrn ledo las Escrituras que dicen: 'La piedra que los constructores rechazaron se ha convertido en la piedra principal.
Esto fue lo que hizo el Seor y es maravilloso verlo'".
Los lderes judos empezaron a planear la manera de arrestar a Jess porque saban que la historia que haba contado se trataba de ellos. Pero como tenan miedo de la gente, se alejaron de Jess.
Despus, los lderes judos le enviaron a Jess algunos de los fariseos y algunos herodianos. Queran atraparlo diciendo algo equivocado.
Los fariseos y los herodianos fueron a Jess y le dijeron: -Maestro, sabemos que eres un hombre honesto. Ves a todos por igual, sin importar quines son. Enseas con sinceridad el camino de Dios. Dinos, est bien que paguemos impuestos al emperador? Deb
Pero Jess saba que estos hombres slo queran hacerlo caer en una trampa, y les dijo: -Por qu tratan de ponerme una trampa? Denme una moneda de plata. Djenme verla.
Ellos le dieron una moneda y Jess pregunt: -De quin es la imagen que est en la moneda y el nombre que est escrito en ella? Ellos dijeron: -Del emperador.
Entonces Jess les dijo: -Den al emperador lo que es del emperador y a Dios lo que es de Dios. Los hombres se asombraron de lo que Jess dijo.
Luego vinieron unos saduceos a Jess. Ellos no creen en la resurreccin, y por eso le preguntaron:
-Maestro, Moiss escribi que si un hombre casado mora sin haber tenido hijos, su hermano deba casarse con la viuda. De esa manera los hijos que tuvieran seran considerados hijos del hermano fallecido.
Una vez hubo siete hermanos. El primero muri sin dejar hijos,
as que el segundo se cas con la viuda. Pero l tambin muri sin dejar hijos. Lo mismo pas con el tercer hermano.
Todos los siete hermanos se casaron con la viuda y murieron sin que ninguno dejara hijos. Despus la viuda tambin muri.
Como todos los siete hermanos se haban casado con ella, el da en que la gente resucite, de quin ser esposa la viuda?
Jess les contest: - Por qu cometen ese error? Acaso no saben lo que dicen las Escrituras? Es que no conocen el poder de Dios?
Cuando la gente sea resucitada de la muerte, no se casar, sino que todos sern como los ngeles del cielo.
Seguramente han ledo lo que Dios dijo sobre la gente que resucitar de la muerte. En el libro donde Moiss escribi sobre el arbusto ardiente est escrito que Dios dijo a Moiss: 'Yo soy el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob'.
Dios no es Dios de muertos, sino de vivos. Ustedes los saduceos estn muy equivocados.
Uno de los maestros de la ley vino a Jess. l lo haba odo discutiendo con los saduceos y los fariseos. Se fij en las respuestas sabias que Jess les haba dado. As que le pregunt: -Cul es el mandamiento ms importante?
Jess contest: -El mandamiento ms importante es este: 'Oye pueblo de Israel! El Seor nuestro Dios es el nico Seor.
Ama al Seor tu Dios con todo tu corazn, con toda tu alma, con toda tu mente y con todas tus fuerzas'.
Y el segundo es: 'Ama a los dems como te amas a ti mismo'. Esos son los mandamientos ms importantes.
Entonces el hombre contest: -Esa fue una buena respuesta, Maestro. Tienes razn, el Seor es el nico Dios y no hay otro Dios aparte de l.
Uno debe amar a Dios con todo su corazn, con toda su mente y con todas sus fuerzas y a los dems como a s mismo. Estos mandamientos son ms importantes que todos los animales y sacrificios que ofrecemos a Dios.
Jess not que el hombre haba contestado sabiamente y le dijo: -Ests cerca del reino de Dios. Despus de aquel momento nadie tuvo el valor de hacerle ms preguntas.
Jess estaba enseando en el rea del templo y pregunt: -Por qu los maestros de la ley dicen que el Cristo es Hijo de David?
Inspirado por el Espritu Santo, David mismo dice: 'El Seor Dios le dijo a mi Seor: Sintate a mi derecha, y yo pondr a tus enemigos bajo tu poder'.
David mismo llama al Cristo 'Seor', cmo entonces puede l ser su hijo? Mucha gente oa a Jess con gusto.
Jess continuaba enseando: "Tengan cuidado de los maestros de la ley. A ellos les gusta pasearse vistiendo ropa que muestre su autoridad y que la gente los salude con respeto en las plazas de mercado.
Tambin les gusta mucho sentarse en los lugares de honor de las sinagogas y tener los mejores lugares en los banquetes.
Ellos tratan mal a las viudas y roban sus casas, y buscan quedar bien con la gente orando largamente. Por eso Dios los castigar con ms severidad".
Jess estaba sentado cerca de la caja del dinero del templo y vea cmo la gente daba sus ofrendas. Muchos ricos daban bastante dinero.
Luego vino una viuda y dio dos pequeas monedas de cobre que valan muy poco.
Jess llam a sus seguidores y les dijo: -Les digo la verdad: esa pobre viuda slo dio dos pequeas monedas, pero dio ms que todos los ricos.
Les digo esto porque los dems dieron de lo que les sobraba, pero ella, a pesar de su pobreza, entreg todo lo que tena para vivir.
Jess iba saliendo del rea del templo, cuando uno de los seguidores se acerc y le dijo: -Maestro, mira qu piedras tan hermosas y qu edificios tan grandiosos!
Jess le dijo: -Te refieres a estos edificios grandes? Pues, no quedar piedra sobre piedra, todo se vendr abajo.
Luego, Jess estaba sentado en el monte de los Olivos, a solas con Pedro, Santiago, Juan y Andrs, quienes le preguntaron:
Cundo va a suceder esto? Cul ser la seal para saber que ha llegado el momento de que todo esto ocurra?
Jess dijo: -Tengan cuidado! No permitan que nadie los engae.
Les digo esto porque muchos vendrn en mi nombre y dirn: 'Yo soy el Cristo', y engaarn a muchos.
No se alarmen cuando oigan sobre guerras y rumores de guerras. Todo esto tiene que pasar, pero todava no ser el fin.
Pelear nacin contra nacin y reino contra reino. Habr terremotos en muchos lugares y habr muchas pocas de hambre. Todo eso ser el comienzo de mucho sufrimiento.
"Cudense ustedes! Porque la gente los arrestar y los llevar a juicio. Los golpearn en las sinagogas y los obligarn a presentarse ante reyes y gobernantes por estar de mi parte. Ustedes darn testimonio de m ante ellos. Todo esto les ocurrir por se
Pero antes de que suceda todo esto, las buenas noticias deben ser anunciadas a la gente de todas las naciones.
Cuando los arresten y lleven a juicio, no se preocupen por lo que van a decir. Slo digan lo que Dios les d para decir en ese momento. No sern ustedes los que estn hablando, sino el Espritu Santo que hablar por ustedes.
"Los hermanos se traicionarn y entregarn a la muerte a sus hermanos. Los padres entregarn a la muerte a sus hijos. Los hijos se pondrn en contra de los padres y los matarn.
A ustedes, todos los van a odiar por causa ma, pero el que se mantenga fiel hasta el final, ser salvo.
"Ustedes vern 'ese algo terrible que causa destruccin'. Lo vern donde no debera estar (al lector: quien lee esto que lo entienda), entonces la gente de Judea debe salir corriendo hacia las montaas.
Salgan rpido y no pierdan tiempo buscando sus cosas. Por ejemplo, si alguien est en el tejado de la casa, que no entre a buscar nada.
Si alguien est sembrando, que no regrese a su casa por un abrigo.
Esta situacin va a ser muy difcil para las mujeres embarazadas o con bebs.
Oren para que nada de esto suceda en el invierno.
Porque esos das estarn llenos de dificultades. Todo lo que ocurra en esos das ser peor que cualquier otra cosa que haya pasado desde que Dios cre el mundo. Nunca se repetir algo igual.
Pero si Dios no hubiera decidido acortar esos das, nadie sobrevivira. Pero los acort para ayudar al pueblo que ha escogido.
"No crean si alguien les dice: 'Miren, este es el Cristo!' o 'Aqu est l!'
Porque vendrn falsos Cristos y falsos profetas. Ellos van a hacer milagros y maravillas para tratar de engaar a los escogidos de Dios.
As que tengan cuidado. Les he contado todo antes de que ocurra para que estn alerta.
"Despus de que ocurra todo esto: 'El sol se oscurecer, la luna no iluminar ms,
las estrellas caern y los cuerpos celestes temblarn'.
"Luego la gente ver llegar al Hijo del hombre desde el cielo con gran poder y gloria.
Y el Hijo del hombre mandar ngeles por toda la tierra para que busquen y renan a la gente que l ha escogido.
"Aprendan la moraleja de la higuera. Tan pronto como sus ramas se vuelven tiernas y sus hojas se abren, ustedes saben que se acerca el verano.
As tambin, cuando vean suceder esto, sabrn que el tiempo est cerca, a la puerta.
Les digo la verdad: cuando todo esto ocurra, todava estar viviendo gente de esta poca.
El cielo y la tierra no durarn para siempre, pero mis palabras s.
"Nadie sabe cundo ser el da o la hora, ni los ngeles del cielo, ni el Hijo. Slo el Padre lo sabe.
Por eso les digo: Tengan cuidado! Mantnganse alerta! Porque ustedes no saben cundo va a llegar el momento.
"Ser como un hombre que sale de viaje. Sale de su casa y deja a sus sirvientes encargados, cada uno con una tarea. Le ordena a su portero que se mantenga alerta.
Entonces ustedes mantnganse alerta porque no saben cundo va a regresar el dueo de la casa. No saben si vendr por la tarde, o a media noche, o en la madrugada cuando cante el gallo o en el da.
Si llega de repente, no permitan que los encuentre durmiendo.
Lo que les digo a ustedes lo digo para todos: 'estn alerta!'"
Faltaban dos das para la fiesta de la Pascua y del pan sin levadura. Los jefes de los sacerdotes y los maestros de la ley empezaron a buscar una manera de arrestar y matar a Jess a escondidas,
y decan: "No debemos hacerlo durante la fiesta porque se puede provocar un disturbio entre el pueblo".
Jess estaba en Betania comiendo en la casa de un hombre llamado Simn el leproso. En eso lleg una mujer con un frasco de alabastro con un costoso perfume en aceite hecho de nardo puro. La mujer rompi el frasco y derram el aceite sobre la cabeza de Jes
Algunos de los que estaban all se enojaron y se dijeron entre ellos: -Por qu desperdiciar el perfume en aceite de esa manera?
Podra haberlo vendido por el equivalente a casi un ao de salario y dar el dinero a los pobres. Todos la criticaron.
Pero Jess dijo: -Djenla en paz! Por qu la molestan? Ella ha hecho algo maravilloso para m.
Pues los pobres siempre estarn con ustedes y ustedes los pueden ayudar en cualquier momento. Pero yo no voy a estar siempre con ustedes.
Ella hizo lo que pudo, derram el aceite sobre mi cuerpo antes de mi muerte. Es una manera de empezar a preparar mi cuerpo para el entierro.
Les digo la verdad: en todas partes del mundo donde se cuente la buena noticia se va a contar tambin lo que ella acaba de hacer y todos van a recordarla.
Despus, Judas Iscariote, uno de los doce apstoles, fue a los sacerdotes para entregarles a Jess.
Ellos se alegraron y le prometieron dinero a cambio. As que Judas empez a buscar una oportunidad para traicionar a Jess.
Era el primer da de las fiestas del pan sin levadura, cuando se mataba al cordero para la Pascua. Los seguidores le dijeron a Jess: -Dnde quieres que hagamos los preparativos para celebrar la cena de la Pascua?"
Jess dijo entonces a dos de sus seguidores: -Vayan a la ciudad y encontrarn a un hombre que lleva un jarrn con agua. Sganlo,
entren a la casa donde l entre y dganle al dueo: 'El Maestro pregunta: dnde est el cuarto donde voy a celebrar la Pascua con mis seguidores?'
Entonces el dueo les mostrar un cuarto grande en el piso de arriba arreglado y listo para nosotros. Preparen la cena all para nosotros.
Los seguidores salieron hacia la ciudad, encontraron todo tal como Jess les haba dicho y prepararon la cena de la Pascua.
Al anochecer, Jess y los doce apstoles llegaron a la casa.
Mientras estaban a la mesa cenando, Jess dijo: -Les digo la verdad: Uno de ustedes est en mi contra y me va a traicionar. Es uno de los que estn cenando conmigo ahora.
Todos se sintieron muy tristes al or esas palabras y cada uno dijo: -De seguro no ser yo.
Jess continu diciendo: -Es uno de ustedes, mis escogidos. El que moja su pan en el mismo plato que yo.
El Hijo del hombre tiene que morir tal como est escrito. Pero, pobre de aquel que traicione y entregue al Hijo del hombre! Sera mejor para l no haber nacido nunca.
Y cuando estaban cenando, Jess tom el pan. Dio gracias a Dios, lo parti y se lo dio a sus seguidores, diciendo: -Les doy este pan que es mi cuerpo.
Luego Jess levant la copa, dio gracias, se la entreg a los seguidores y todos bebieron de ella,
y dijo: -Esta copa de vino es mi sangre que establece el nuevo pacto entre Dios y su pueblo. Es derramada por muchos.
Les digo la verdad: no tomar ms vino sino hasta el da en que beba vino nuevo en el reino de Dios.
Todos cantaron una cancin de alabanza y fueron al monte de los Olivos.
All Jess les dijo: -Todos ustedes perdern la fe, porque as est escrito: 'Matar al pastor y todas las ovejas saldrn corriendo'.
Pero despus de resucitar regresar e ir a Galilea antes que ustedes.
Pero Pedro dijo: -Aunque todos los dems pierdan la fe, yo no perder mi fe.
Jess le respondi: -Te digo la verdad: esta misma noche, antes de que el gallo cante, dirs tres veces que no me conoces.
Pero Pedro insisti: -Aunque me tocara morir contigo, nunca dir que no te conozco. Y todos los dems decan lo mismo.
Jess y sus seguidores fueron a un lugar llamado Getseman, y l les dijo: -Sintense aqu mientras voy a orar.
Jess les pidi a Pedro, Santiago y Juan que lo acompaaran. Luego Jess empez a sentirse perturbado y muy triste.
Jess les dijo: -Siento que me voy a morir de tristeza. Qudense aqu y estn alerta.
Camin un poco y se inclin al suelo y comenz a orar. Pidi a Dios que, de ser posible, no tuviera que pasar por este momento difcil,
diciendo: -Abba, Padre, para ti todo es posible. Lbrame de este trago amargo, pero no hagas lo que yo quiero, sino lo que t quieras.
Luego Jess regres, los encontr durmiendo y le dijo a Pedro: -Simn, ests dormido? No pudiste estar despierto ni una hora?
Permanezcan alerta y pidan fuerza para resistir la tentacin. El espritu est dispuesto a hacer lo correcto, pero el cuerpo es dbil.
De nuevo Jess se alej para orar y dijo las mismas palabras.
Luego regres a donde estaban los seguidores y los encontr durmiendo. Sus ojos se les cerraban de tanto sueo. Los seguidores no supieron qu responderle.
Jess sali a orar y regres por tercera vez, y les dijo: -Todava siguen durmiendo y descansando? Ya basta! Ha llegado el momento en que el Hijo del hombre ser entregado en manos de pecadores.
Levntense! Vmonos! Ya viene el que me va a entregar a esa gente.
Cuando Jess estaba todava hablando, apareci Judas, que era uno de los doce. Junto con l haba mucha gente armada con espadas y palos. Todos ellos haban sido enviados por los jefes de los sacerdotes, los maestros de la ley y los ancianos lderes.
Judas haba dado a la gente una seal para reconocer a Jess: "El hombre al que yo bese es Jess. Arrstenlo y llvenselo preso".
As que Judas se acerc a Jess y le dijo: -Maestro! Y le dio un beso.
Luego lo arrestaron y lo llevaron preso.
Pero uno de los que estaba cerca de Jess sac su espada y le cort la oreja a uno de los sirvientes del sumo sacerdote.
Jess les dijo: -Vinieron a llevarme con espadas y palos como si fuera un criminal?
Yo he estado todos los das con ustedes ensendoles en el rea del templo y nunca me arrestaron. Pero esto sucede para que se cumpla lo que est en las Escrituras.
Entonces, todos los seguidores de Jess lo dejaron y salieron corriendo.
Un joven vestido slo con una sbana sigui a Jess y tambin trataron de arrestarlo.
Pero el joven solt la sbana y sali corriendo desnudo.
Luego llevaron a Jess ante el sumo sacerdote. Se reunieron all los dems sacerdotes, los ancianos lderes y los maestros de la ley.
Pedro sigui a Jess a cierta distancia y entr al patio de la casa del sumo sacerdote. All se qued con los guardias y se sent cerca del fuego para calentarse.
Los jefes de los sacerdotes y todos los miembros del Consejo buscaban alguna excusa para condenar a muerte a Jess, pero no lograban encontrar ninguna.
Muchos dieron testimonios falsos contra Jess, pero no coincidan.
Algunos dijeron esta falsa acusacin:
-Lo escuchamos decir: 'Voy a destruir este templo que los hombres han construido y en tres das voy a construir otro sin ayuda de ningn ser humano'.
Pero este testimonio tampoco coincida con los otros.
Luego el sumo sacerdote se levant y frente a todos le pregunt a Jess: -Acaso no vas a responder? Qu significa lo que estos estn diciendo en tu contra?
Pero Jess sigui en silencio sin responder. De nuevo el sumo sacerdote le pregunt: -Eres t el Cristo, el Mesas, el Hijo del Santo Dios?
Y Jess le dijo: -S, lo soy. En el futuro ustedes vern al Hijo del hombre sentado a la derecha del Todopoderoso y lo vern venir en las nubes del cielo.
El sumo sacerdote se rasg la ropa y dijo: -Para qu necesitamos ms testigos?
Ustedes acaban de escuchar semejante ofensa contra Dios! Qu les parece? Y todos lo condenaron a muerte.
Algunos le escupieron, le vendaron los ojos y le dieron puetazos diciendo: -Demustranos que eres profeta, dinos quin te peg! Luego los guardias se lo llevaron y lo golpearon.
Pedro estaba todava en el patio de la casa del sumo sacerdote. Una de las siervas de la casa se acerc y vio a Pedro calentndose. La muchacha le dijo: -T tambin estabas con Jess de Nazaret.
Pedro estaba todava en el patio de la casa del sumo sacerdote. Una de las siervas de la casa se acerc y vio a Pedro calentndose. La muchacha le dijo: -T tambin estabas con Jess de Nazaret.
Pero Pedro lo neg diciendo: -No lo conozco y no s de qu ests hablando. Se fue en seguida hacia la entrada del patio.
La sierva volvi a ver a Pedro y dijo de nuevo a los que estaban all: -Este hombre es uno de ellos.
Pero Pedro volvi a decir que no. Al rato los que estaban all dijeron: -Seguro que eres uno de ellos porque t tambin eres de Galilea.
Entonces Pedro les jur en el nombre de Dios y dijo: -No conozco a ese hombre del que estn hablando.
En seguida cant el gallo por segunda vez y Pedro record las palabras de Jess: "Antes de que el gallo cante por segunda vez, t dirs tres veces que no me conoces", y se ech a llorar.
Muy de maana, los jefes de los sacerdotes, los ancianos lderes, los maestros de la ley y todos los miembros del Consejo decidieron lo que iban a hacer con Jess. Lo ataron y lo llevaron a Pilato y se lo entregaron.
Pilato pregunt a Jess: -Eres t el rey de los judos? Y l le respondi: -T lo has dicho.
Los jefes de los sacerdotes lo acusaban de muchas cosas.
As que Pilato volvi a preguntarle: -Te das cuenta de que estos te acusan de muchas cosas y no tienes nada qu responder?
Pero Jess sigui sin responder y Pilato estaba muy sorprendido.
Durante la poca de la Pascua, Pilato acostumbraba poner en libertad a uno de los prisioneros. El que sala libre era aquel que el pueblo escogiera.
En ese momento, un hombre llamado Barrabs estaba en prisin con los rebeldes. Haba matado a alguien durante una revuelta.
La gente comenz a pedirle a Pilato que pusiera en libertad a uno de los prisioneros como era costumbre.
Pilato pregunt: -Quieren que ponga en libertad al rey de los judos?
Pilato hizo esa pregunta porque estaba seguro de que los jefes de los sacerdotes sentan envidia de Jess y por eso lo haban entregado.
Pero los jefes de los sacerdotes convencieron a la gente para que pidieran la libertad de Barrabs y no la de Jess.
De nuevo Pilato pregunt a la gente: -Entonces, qu quieren que haga con el que ustedes llaman el rey de los judos?
Y la multitud respondi gritando: -Crucifcalo!
Entonces Pilato pregunt: -Por qu? Qu crimen ha cometido este hombre? Y la gente grit aun ms fuerte: -Crucifcalo!
Pilato quera quedar bien con el pueblo, as que puso en libertad a Barrabs. Orden a los guardias que azotaran a Jess y luego lo entreg para ser crucificado.
Los soldados llevaron a Jess al palacio del gobernador (llamado el Pretorio). Reunieron a toda la tropa.
Vistieron a Jess con una capa morada, le tejieron una corona de espinas y se la pusieron en la cabeza.
Luego comenzaron a gritar: -Viva el rey de los judos!
Adems lo golpearon varias veces en la cabeza con bastones y le escupieron y para burlarse se arrodillaron ante l.
Cuando los guardias terminaron toda esa burla, le quitaron la capa morada, le pusieron la ropa que tena antes y lo llevaron afuera para crucificarlo.
Por el camino pasaba un hombre de Cirene llamado Simn. Era el padre de Alejandro y de Rufo. Simn vena del campo. Los soldados lo obligaron a cargar la cruz de Jess.
Llevaron a Jess a un sitio llamado Glgota (que significa "Lugar de la Calavera").
All le dieron vino con mirra pero l no quiso tomarlo.
Los soldados crucificaron a Jess y rifaron entre ellos sus ropas.
Eran las nueve de la maana cuando crucificaron a Jess.
El letrero que tena escrito los cargos contra Jess deca: "REY DE LOS JUDOS".
Junto a Jess crucificaron tambin a dos ladrones, uno a la derecha y otro a la izquierda.
Junto a Jess crucificaron tambin a dos ladrones, uno a la derecha y otro a la izquierda.
Todos los que pasaban por el lugar insultaban a Jess y algunos movan la cabeza y decan: -Eh, t que vas a destruir el templo y a reconstruirlo en tres das,
baja de esa cruz y slvate a ti mismo!
Los jefes de los sacerdotes y los maestros de la ley tambin se burlaban de Jess y decan entre ellos: -Ese hombre ha salvado a muchos, pero ahora no se puede salvar a s mismo!
Si en realidad es el Mesas, el rey de Israel, que baje de la cruz ahora y al ver eso le creeramos. Los ladrones que estaban crucificados junto a l tambin lo insultaron.
Al medioda toda la tierra qued sumida en oscuridad hasta las tres de la tarde.
Y a las tres de la tarde Jess grit con fuerza: "Elo, Elo! Lema sabactani?" que significa: "Dios mo, Dios mo! Por qu me has abandonado?"
Y cuando los que estaban cerca oyeron las palabras de Jess, dijeron: -Oigan, est llamando a Elas!
Luego, alguien corri a traer una esponja empapada en vinagre. La puso en un palo, se la dio a Jess para que bebiera y dijo: -Esperemos a ver si Elas viene a salvarlo de la cruz.
Pero Jess dio un gran grito y muri.
Cuando Jess muri, la cortina del templo se rasg en dos, de arriba a abajo.
Y cuando el capitn que estaba de pie frente a Jess lo escuch gritar y lo vio morir, dijo: -Este hombre s era el Hijo de Dios.
Algunas mujeres estaban mirando desde lejos. Entre ellas estaban Mara Magdalena, Salom y Mara, la madre de Santiago el menor y de Jos.
Estas mujeres haban seguido a Jess cuando estuvo en Galilea y lo haban ayudado. Tambin estaban all otras mujeres que haban ido con l a Jerusaln.
Ya estaba oscureciendo, era el da de preparacin, es decir un da antes del da de descanso.
Un hombre llamado Jos de Arimatea tuvo el valor de ir a ver a Pilato para pedirle el cuerpo de Jess. Era un miembro importante del Consejo judo y tambin de los que esperaban la llegada del reino de Dios.
Pilato se sorprendi al saber que Jess haba muerto tan rpido. As que llam al capitn para preguntarle cundo haba muerto Jess.
Despus de hablar con el capitn, Pilato le dijo a Jos que poda recoger el cuerpo de Jess.
Luego, Jos compr una sbana de lino y fue hasta donde estaba Jess. Baj a Jess de la cruz, lo envolvi en la sbana y lo llev a una tumba que haba sido cavada en la roca. Corri una gran piedra hasta la entrada de la tumba.
Mara Magdalena y Mara la madre de Jos vieron dnde pusieron a Jess.
Al da siguiente del da de descanso, Mara Magdalena, Salom y Mara la madre de Santiago, compraron especias aromticas para ungir el cuerpo de Jess.
Muy temprano el domingo en la maana, tan pronto como amaneci, las tres mujeres fueron a la tumba.
Por el camino decan entre ellas: -Quin nos va a ayudar a mover la piedra de la entrada?
Pero cuando llegaron, vieron que alguien haba movido la enorme piedra de la entrada.
Al entrar a la tumba encontraron a un joven. Estaba sentado en la parte derecha de la tumba, vestido de blanco. Las mujeres se asustaron mucho,
pero l les dijo: -No se asusten. Ustedes estn buscando a Jess de Nazaret, el que fue crucificado. Pues ahora ha resucitado! No est aqu, pero miren el lugar donde lo pusieron.
Ahora vayan a ver a los seguidores de Jess y a Pedro. Dganles estas palabras: 'Jess va hacia Galilea delante de ustedes, all se encontrarn con l, tal como l se los haba dicho antes'.
Entonces las mujeres salieron corriendo de la tumba sin decir nada a nadie porque estaban llenas de miedo y muy sorprendidas.
Jess resucit muy temprano el primer da de la semana. Se le apareci primero a Mara Magdalena, de quien haba expulsado siete demonios haca mucho tiempo.
Despus de ver a Jess, Mara Magdalena sali corriendo. Fue a donde estaban los seguidores de Jess para contarles lo que acababa de ver. Cuando lleg, los encontr a todos muy tristes, llorando y lamentando la muerte de Jess.
Entonces ella les dijo que Jess estaba vivo y que ella lo haba visto, pero ninguno le crey.
Despus, Jess se les apareci a dos de sus seguidores cuando iban caminando hacia el campo. Jess no se vea igual a como estaba antes de morir.
En seguida, los dos seguidores corrieron a contarle al resto, pero tampoco les creyeron.
Despus, Jess se apareci ante los once seguidores cuando estaban comiendo. l los rega por no tener fe y por no aceptar lo que dijeron quienes lo vieron despus de resucitar.
Jess les dijo: "Vayan por todo el mundo y anuncien las buenas noticias a toda la gente.
El que crea y sea bautizado ser salvo, pero el que no crea ser condenado.
Los que crean podrn hacer todo esto para demostrar el poder de Dios: expulsarn demonios en mi nombre y hablarn en otros idiomas sin haberlos aprendido.
Tambin tomarn serpientes en las manos y si llegan a tomar veneno, no les har dao. Adems podrn sanar a los enfermos tocndolos con las manos".
Despus de decir estas palabras, el Seor Jess subi a los cielos y se sent a la derecha de Dios.
Los seguidores salieron a anunciar las buenas noticias por todo el mundo y el Seor los ayudaba. El Seor demostraba la verdad de las buenas noticias por medio del poder de hacer milagros que les dio a los seguidores.
Estimado Tefilo, muchos ya han intentado contar la historia de los eventos que se cumplieron en nuestra poca.
Escribieron lo que aprendimos de aquellos que desde el principio vieron lo que sucedi y servan a Dios anunciando a otros su mensaje.
Yo mismo, excelentsimo Tefilo, he estudiado todo cuidadosamente de principio a fin, y decid escribrtelo en orden
para que tengas la certeza de que lo que te han enseado es verdad.
En los tiempos del rey Herodes de Judea haba un sacerdote llamado Zacaras, del grupo de Abas. La esposa de Zacaras se llamaba Elisabet y vena de la familia de Aarn.
Los dos hacan el bien ante los ojos de Dios, cumpliendo sin falta las leyes y los mandatos del Seor.
No tenan hijos, porque Elisabet no poda quedar embarazada y adems ambos ya eran ancianos.
Un da Zacaras estaba cumpliendo sus deberes de sacerdote ante Dios, porque a su grupo le tocaba el turno de servir en el templo.
De acuerdo con la costumbre de los sacerdotes de escoger al azar a uno de ellos para ofrecer el incienso, Zacaras fue escogido para entrar al templo del Seor y ofrecer el incienso.
Haba mucha gente orando afuera del templo a la hora de ofrecer el incienso.
Entonces un ngel del Seor se le apareci a Zacaras. El ngel estaba de pie a la derecha del altar del incienso.
Zacaras se inquiet y tuvo miedo al ver al ngel.
Entonces el ngel le dijo: -No tengas miedo, Zacaras, que Dios ha escuchado tus oraciones y Elisabet, tu esposa, tendr un hijo, a quien le pondrs por nombre Juan.
Estarn felices y llenos de alegra y muchos se alegrarn por su nacimiento.
Juan ser un gran hombre ante los ojos de Dios. No tomar vino ni ninguna bebida alcohlica. Aun antes de su nacimiento estar lleno del Espritu Santo.
Juan har que muchos israelitas se vuelvan al Seor su Dios.
l preparar el camino para el Seor con el mismo poder espiritual de Elas. Har las paces entre padres e hijos y har que los que no obedecen a Dios cambien y piensen como l manda. As Juan preparar al pueblo para que est bien dispuesto cuando el Se
Entonces Zacaras le dijo al ngel: -Cmo puedo estar seguro de que esto pasar? Yo ya soy viejo y mi esposa tampoco es joven.
El ngel le respondi: -Yo soy Gabriel y estoy a las rdenes del Seor. l me mand a hablar contigo para darte esta buena noticia.
Pero ahora, no podrs hablar hasta el da en que esto ocurra. Quedars mudo por no creer lo que te dije, pero todo se cumplir en el momento apropiado.
Todo el pueblo estaba esperando a Zacaras. Se extraaban porque se demoraba mucho en el templo.
Cuando sali, no poda hablarles. Se dieron cuenta de que l haba visto una visin en el templo. Zacaras les haca seas, pero segua sin poder hablar.
Cuando termin su tiempo de servicio, se fue a su casa.
Despus, su esposa Elisabet qued embarazada y no sali de su casa por cinco meses. Ella pensaba:
"Qu bueno ha sido el Seor conmigo! l me ayud y ahora la gente ya no me despreciar por no poder tener hijos".
Al sexto mes de embarazo de Elisabet, Dios envi al ngel Gabriel a un pueblo de Galilea llamado Nazaret.
El ngel se le apareci a una joven llamada Mara, una virgen comprometida para casarse con un hombre llamado Jos, de la familia de David.
El ngel entr al lugar donde estaba la mujer y le dijo: -Hola! El Seor est contigo y quiere bendecirte.
Pero lo que dijo el ngel la dej muy confundida y se preguntaba qu podra significar esto.
El ngel le dijo: -No tengas miedo, Mara, porque Dios est contento contigo.
Escchame! Quedars embarazada y tendrs un hijo a quien le pondrs por nombre Jess.
Tu hijo ser un gran hombre, ser llamado el Hijo del Altsimo y el Seor Dios lo har rey, como a su antepasado David.
Reinar por siempre sobre todo el pueblo de Jacob y su gobierno no tendr fin.
Entonces Mara le dijo al ngel: -Cmo puede suceder esto? Nunca he estado con ningn hombre.
El ngel le contest: -El Espritu Santo vendr sobre ti y el poder del Altsimo te cubrir con su sombra. Por eso al nio santo que va a nacer se le llamar Hijo de Dios.
Tambin escucha esto: tu pariente Elisabet, aunque es de edad avanzada, tendr un hijo. Decan que no poda tener hijos; sin embargo, est en el sexto mes de embarazo.
Para Dios nada es imposible!
Mara dijo: -Soy sierva del Seor, que esto suceda tal como lo has dicho. Y el ngel se fue.
Pocos das despus, Mara se alist y se fue de prisa hacia los cerros, a un pueblo de Judea.
Fue a la casa de Zacaras y salud a Elisabet.
Cuando Elisabet escuch el saludo de Mara, el beb salt dentro de ella. Entonces Elisabet se llen del Espritu Santo, y
grit: -Dios te ha bendecido ms que a todas las mujeres, y ha bendecido al beb que tendrs!
Quin soy yo para que la madre de mi Seor venga a verme?
Cuando o tu saludo, el beb dentro de m salt de alegra.
El Seor te bendecir porque creste que sucedera lo que l te dijo.
Entonces Mara dijo:
-Alabo al Seor con todo mi corazn. Me alegro muchsimo en Dios, mi Salvador,
porque l tom en cuenta a su humilde sierva. De ahora en adelante todo el mundo dir que Dios me ha bendecido,
porque el Poderoso ha hecho grandes cosas por m. Su nombre es santo!
Dios nunca ha dejado de mostrar su compasin a quienes lo respetan.
Con su gran poder ha hecho obras grandiosas: dispers a los orgullosos que se creen mucho.
Dios humill a los gobernantes, y coloc en lugar de honor a los humildes.
Les dio comida a los hambrientos y despidi a los ricos con las manos vacas.
Vino a ayudar a su siervo Israel. No olvid su promesa de mostrarnos compasin,
tal como se lo prometi a nuestros antepasados, a Abraham y a sus hijos para siempre.
Mara estuvo con Elisabet alrededor de tres meses y luego regres a su casa.
Cuando lleg el momento de dar a luz, Elisabet tuvo un hijo.
Sus vecinos y parientes se alegraron al escuchar que el Seor haba sido tan bueno con ella.
A los ocho das de nacido, cuando el nio iba a ser circuncidado, vinieron, y queran ponerle por nombre Zacaras, como su padre.
Pero su mam levant la voz y dijo: -No! Su nombre debe ser Juan.
Ellos le dijeron: -Ninguno de tus familiares se llama as.
Por seas le preguntaron a Zacaras qu nombre le quera poner a su hijo.
Pidi que le trajeran una tabla en la que escribi: "Su nombre es Juan". Todos se quedaron atnitos.
Inmediatamente se le solt la lengua y empez a hablar y a alabar al Seor.
Todos los vecinos se atemorizaron. Se corri la voz de lo sucedido por toda la regin montaosa donde vivan en Judea.
La gente se preguntaba: "Qu llegar a ser este nio?" Porque estaba claro que el poder del Seor estaba con l.
Entonces Zacaras, el padre del nio, se llen del Espritu Santo y profetiz:
"Bendito sea el Seor, Dios de Israel, porque ha venido a ayudar a su pueblo y a liberarlo.
Nos ha dado un Salvador poderoso de la familia de su siervo David,
tal como lo prometi por medio de sus santos profetas que vivieron hace mucho.
Prometi salvarnos de nuestros enemigos y del poder de todos los que nos odian.
Tambin prometi que tendra compasin de nuestros antepasados y que no olvidara el pacto santo que hizo con ellos.
El pacto era la promesa que le hizo a nuestro antepasado Abraham. Prometi liberarnos
del poder de nuestros enemigos para que podamos adorarle sin ningn temor.
Dios quiere que le adoremos con un corazn puro, y que hagamos lo que l quiere.
En cuanto a ti, hijito mo, te llamarn profeta del Dios Altsimo. Irs delante del Seor para prepararle el camino.
T le anunciars a su pueblo que l los salvar por medio del perdn de sus pecados.
Por el amor y la compasin de Dios, nos mandar del cielo un nuevo da.
Iluminar a los que viven en la oscuridad de la sombra de la muerte. Su luz guiar nuestros pasos hacia el camino que lleva a la paz".
El nio creca y se fortaleca espiritualmente. Vivi en el desierto hasta el da en que se present ante el pueblo de Israel.
En esos das el emperador Augusto orden que se levantara un censo de toda la gente.
Este primer censo se levant cuando Cirenio era el gobernador de Siria.
Por lo tanto, cada uno tena que ir a inscribirse a su propio pueblo.
Entonces Jos tambin sali del pueblo de Nazaret de Galilea. Se fue a Judea, a Beln, al pueblo del rey David, porque era descendiente de l.
Se registr con Mara, quien estaba comprometida con l. Ella estaba embarazada y
mientras estaban all, lleg el momento de que diera a luz.
Al nacer su hijo primognito, lo envolvi en retazos de tela y lo acost en el establo, porque no haba ningn lugar para ellos en el cuarto de huspedes.
Cerca de ah haba algunos pastores que pasaban la noche en el campo cuidando su rebao.
De pronto, se les apareci un ngel del Seor. El esplendor de la presencia del Seor los rode y se aterrorizaron.
El ngel les dijo: "No tengan miedo, traigo buenas noticias que les darn mucha alegra a todos.
Hoy en el pueblo del rey David, les ha nacido un Salvador, que es Cristo el Seor.
Como seal, encontrarn a un beb envuelto en retazos de tela, acostado en un pesebre".
De repente, junto al ngel, apareci una gran multitud de ngeles del cielo, y todos alababan a Dios:
"Alaben a Dios en los cielos! Que haya paz en la tierra para la gente que agrada a Dios!"
Los ngeles se fueron al cielo, y los pastores empezaron a decir: -Vamos a Beln a ver lo que ha sucedido y que el Seor nos ha anunciado.
As que fueron de prisa y encontraron a Mara y a Jos, y vieron al beb acostado en el pesebre.
Cuando los pastores lo vieron, les contaron a todos lo que se les haba dicho acerca del nio.
Todos los que escucharon se asombraron de lo que los pastores les contaron,
pero Mara reflexionaba sobre todo esto y trataba de entenderlo.
Despus los pastores regresaron alabando a Dios por su grandeza, por todo lo que haban visto y odo. Todo haba sucedido como se les haba dicho.
Cuando el beb tena ocho das de nacido, fue circuncidado y le pusieron por nombre Jess. Este fue el nombre que el ngel dio a Mara antes de que ella quedara embarazada.
Lleg el da en que Jos y Mara deban ser purificados como deca la ley de Moiss. As que llevaron a Jess a Jerusaln para presentarlo al Seor.
Est escrito en la ley del Seor: "Todo primer varn debe ser dedicado al Seor".
Fueron a ofrecer el sacrificio tal como la ley del Seor dice: "Ofrezcan un par de trtolas o dos pichones".
Haba un hombre en Jerusaln que se llamaba Simen. Dedicaba su vida a Dios y haca su voluntad. Viva esperando el tiempo en que Dios le trajera consuelo a Israel. El Espritu Santo estaba con l y le haba dado a conocer
que no morira sin haber visto al Cristo, a quien el Seor enviara.
El Espritu gui a Simen al rea del templo. Cuando Mara y Jos trajeron al nio Jess al templo para cumplir la ley, l estaba ah.
Simen tom al nio en sus brazos y alab a Dios:
"Ahora, Seor, puedes dejar que tu siervo muera en paz, como lo prometiste.
He visto con mis propios ojos cmo nos vas a salvar.
Todas las naciones podrn ver ahora cul es tu plan.
l ser una luz que alumbrar a todas las naciones, y traer honor a tu pueblo Israel".
Los padres de Jess se asombraron por lo que Simen deca sobre l.
Entonces Simen les dio su bendicin y le dijo a Mara, la madre de Jess: -Dios ha escogido a este nio. Por l, en Israel muchos caern y muchos se levantarn. l ser una seal de Dios que muchos no aceptarn.
Sacar a la luz las verdaderas intenciones de muchos, las cuales han estado secretas hasta ahora. Tambin te har sufrir como si te traspasara una espada.
Haba tambin una profetisa llamada Ana, de la familia de Aser e hija de Fanuel. Ya era muy anciana. Haba quedado viuda a los siete aos de casada.
Despus vivi sola hasta la edad de ochenta y cuatro aos. No se alejaba nunca del rea del templo. Alababa a Dios da y noche con oracin y ayuno.
Ana tambin estaba ah. Comenz a darle gracias a Dios y a hablarles del nio a todos los que estaban esperando la liberacin de Jerusaln.
Cuando Mara y Jos cumplieron con todo lo que la ley del Seor peda, regresaron a Galilea, a su pueblo de Nazaret.
El nio creca y se haca ms fuerte. Era muy sabio y la bendicin de Dios estaba con l.
Cada ao los padres de Jess iban a Jerusaln para la fiesta de la Pascua.
Cuando Jess tena doce aos fueron all como de costumbre.
Despus de la fiesta se regresaron a su casa, pero el nio Jess se qued en Jerusaln sin que sus padres lo supieran.
Pensaban que Jess estaba con el grupo y viajaron por un da. Al buscarlo entre los familiares y amigos,
no lo encontraron. As que regresaron a Jerusaln para buscarlo all.
Despus de tres das lo encontraron en el rea del templo, sentado con los maestros. Los estaba escuchando y les haca preguntas.
Todos los que lo escuchaban quedaban asombrados por su entendimiento y sus respuestas.
Sus padres tambin quedaron asombrados cuando lo vieron, y su mam le dijo: -Hijo, por qu nos hiciste esto? Tu pap y yo hemos estado muy preocupados buscndote.
Jess les contest: -Por qu tenan que buscarme? No saban que tengo que ocuparme de los asuntos de mi Padre?
Pero no entendieron su respuesta.
Despus regresaron a Nazaret. Jess les obedeca a ellos. Su mam reflexionaba sobre todo lo que haba pasado.
As, Jess creca en sabidura y estatura, y Dios y la gente lo vean con buenos ojos.
El emperador Tiberio llevaba quince aos gobernando. Poncio Pilato gobernaba en Judea; Herodes gobernaba en Galilea; su hermano Felipe gobernaba en la regin de Iturea y Traconite; y Lisanias gobernaba en Abilene.
Ans y Caifs eran los sumos sacerdotes. En ese tiempo, Dios le habl en el desierto a Juan, el hijo de Zacaras.
Juan iba por toda la regin del ro Jordn, anuncindoles a todos: "Cambien su manera de pensar y de vivir. Bautcense para que Dios les perdone sus pecados".
Lo que Juan haca estaba de acuerdo con lo que haba escrito el profeta Isaas: "Alguien grita en el desierto: 'Preparen el camino para el Seor. Hganle caminos rectos.
Todo valle ser llenado, toda montaa y colina ser allanada. Las sendas torcidas sern enderezadas, y los caminos escabrosos sern alisados.
Todo el mundo ver la salvacin que viene de Dios'".
Cuando la multitud vena para que Juan los bautizara, l les deca: "Partida de vboras! Quin les advirti que escaparan de la ira que vendr de Dios?
Vivan de tal manera que demuestre que realmente han cambiado. Y no me vengan con que 'Abraham es nuestro antepasado', porque les aseguro que Dios puede convertir hasta estas piedras en descendientes de Abraham.
Dios ya tiene lista el hacha para cortar los rboles de raz. El que no produzca buenos frutos ser cortado y echado al fuego para que se queme".
La multitud le pregunt: -Entonces qu debemos hacer?
Juan les contest: -El que tenga dos capas que le d una al que no tiene y el que tenga comida que la comparta.
Algunos cobradores de impuestos vinieron tambin a bautizarse y le dijeron a Juan: -Maestro, qu debemos hacer?
l les dijo: -No cobren ms de lo debido.
Algunos soldados tambin le preguntaron: -Y qu debemos hacer nosotros? l les dijo: -No estafen ni chantajeen a nadie. Estn conformes con su salario.
La gente estaba a la expectativa y se preguntaba: "Ser posible que Juan sea el Cristo?"
Juan siempre responda: "Los bautizo con agua, pero el que viene despus de m es ms poderoso que yo. Ni siquiera merezco desatar las correas de sus sandalias. l los bautizar con el Espritu Santo y con fuego.
Vendr preparado para separar el trigo de la paja. Guardar el trigo bueno en un granero y quemar lo malo en un fuego que nunca se apagar".
Juan segua anunciando las buenas noticias y animaba a la gente a cambiar.
Tiempo despus Juan critic a Herodes por vivir con Herodas, la esposa de su hermano, y tambin por otras maldades que haba cometido.
Adems de todo eso, Herodes meti a Juan en la crcel.
Toda la gente se estaba bautizando, y Jess tambin fue bautizado. Mientras estaba orando, el cielo se abri.
El Espritu Santo baj en forma de paloma, y una voz del cielo dijo: "T eres mi hijo amado. Estoy muy contento contigo".
Jess tena unos treinta aos cuando empez a trabajar. La gente crea que l era hijo de Jos. Jos era hijo de El.
El era hijo de Matat. Matat era hijo de Lev. Lev era hijo de Melqui. Melqui era hijo de Jana. Jana era hijo de Jos.
Jos era hijo de Matatas. Matatas era hijo de Ams. Ams era hijo de Nahm. Nahm era hijo de Esli. Esli era hijo de Nagai.
Nagai era hijo de Maat. Maat era hijo de Matatas. Matatas era hijo de Semei. Semei era hijo de Jos. Jos era hijo de Jud.
Jud era hijo de Joann. Joann era hijo de Resa. Resa era hijo de Zorobabel. Zorobabel era hijo de Salatiel. Salatiel era hijo de Neri.
Neri era hijo de Melqui. Melqui era hijo de Adi. Adi era hijo de Cosam. Cosam era hijo de Elmodam. Elmodam era hijo de Er.
Er era hijo de Josu. Josu era hijo de Elizer. Elizer era hijo de Jorim. Jorim era hijo de Matat.
Matat era hijo de Lev. Lev era hijo de Simen. Simen era hijo de Jud. Jud era hijo de Jos. Jos era hijo de Jonn. Jonn era hijo de Eliaquim.
Eliaquim era hijo de Melea. Melea era hijo de Mainn. Mainn era hijo de Matata. Matata era hijo de Natn.
Natn era hijo de David. David era hijo de Isa. Isa era hijo de Obed. Obed era hijo de Booz. Booz era hijo de Salmn. Salmn era hijo de Naasn.
Naasn era hijo de Aminadab. Aminadab era hijo de Admn. Admn era hijo de Arn. Arn era hijo de Esrom. Esrom era hijo de Fares. Fares era hijo de Jud.
Jud era hijo de Jacob. Jacob era hijo de Isaac. Isaac era hijo de Abraham. Abraham era hijo de Tar. Tar era hijo de Nacor.
Nacor era hijo de Serug. Serug era hijo de Ragau. Ragau era hijo de Peleg. Peleg era hijo de Heber. Heber era hijo de Sala.
Sala era hijo de Cainn. Cainn era hijo de Arfaxad. Arfaxad era hijo de Sem. Sem era hijo de No. No era hijo de Lamec.
Lamec era hijo de Matusaln. Matusaln era hijo de Enoc. Enoc era hijo de Jared. Jared era hijo de Mahalaleel. Mahalaleel era hijo de Cainn.
Cainn era hijo de Ens. Ens era hijo de Set. Set era hijo de Adn. Adn era hijo de Dios.
Jess regres del ro Jordn lleno del Espritu Santo. El Espritu lo llev al desierto.
All fue tentado por el diablo durante cuarenta das. Jess no comi nada durante ese tiempo y al final tena mucha hambre.
El diablo le dijo: -Si eres el hijo de Dios, dile a esta piedra que se convierta en pan.
Jess le respondi: -Est escrito: 'No slo de pan vive el hombre'.
Entonces el diablo llev a Jess a un lugar alto y en un instante le mostr todos los pases del mundo.
El diablo le dijo: -Te dar la autoridad y grandeza de todos estos pases. Me las han dado a m, y se las puedo dar a quien yo quiera.
Si te arrodillas y me adoras, todo ser tuyo.
Jess le contest: -Dicen las Escrituras: 'Adora al Seor tu Dios y srvele solamente a l'.
Entonces el diablo llev a Jess a Jerusaln al punto ms alto del templo y le dijo: -Si eres el Hijo de Dios, trate desde aqu,
ya que dicen las Escrituras: 'El mandar a sus ngeles que te cuiden'.
Tambin dice: 'Sus manos te rescatarn para que ni siquiera te lastimes los pies contra las piedras'.
Jess le contest: -Las Escrituras tambin dicen: 'No pongas a prueba al Seor tu Dios'.
Cuando el diablo haba intentado todo, dej de tentarlo y se alej de l hasta una prxima oportunidad.
Jess regres a Galilea y el poder del Espritu estaba con l. Toda la gente de esa regin hablaba de acerca de l.
Jess comenz a ensear en sus sinagogas, y todos lo honraban.
Entonces Jess regres a Nazaret, el pueblo donde haba crecido. Como de costumbre, fue a la sinagoga en el da de descanso y se puso de pie para leer las Escrituras.
Le dieron el libro del profeta Isaas, lo abri y encontr la parte donde est escrito:
"El Seor ha puesto su Espritu en m, porque me escogi para anunciar las buenas noticias a los pobres. Me envi a contarles a los prisioneros que sern liberados. A contarles a los ciegos que vern de nuevo, y a liberar a los oprimidos.
Me escogi para anunciar que este ao el Seor mostrar su bondad".
Luego Jess enroll el libro, se lo devolvi al ayudante y se sent. Los que estaban en la sinagoga le ponan mucha atencin.
Entonces Jess les dijo: -Lo que acabo de leerles se ha cumplido hoy.
Todos hablaban bien de Jess. Estaban asombrados de lo bien que hablaba, y dijeron: -No es este el hijo de Jos?
l les dijo: -Yo s que me van a venir con el viejo refrn: 'Mdico, crate a ti mismo. Haz aqu en tu propio pueblo lo mismo que omos que hiciste en Capernam'.
Pero les digo la verdad: no se acepta a ningn profeta en su propio pueblo.
"Les aseguro que en los tiempos de Elas no llovi durante tres aos y medio, no haba comida en todo el pas y haba muchas viudas en Israel.
"Pero Elas fue enviado solamente a ayudar a una viuda de Sarepta en la regin de Sidn.
Tambin en los tiempos de Eliseo haba mucha gente con lepra en Israel, pero ninguno de ellos fue sanado, sino Naamn, que era sirio".
Cuando escucharon eso, todos en la sinagoga se enfurecieron tanto que
se levantaron y agarraron a Jess y lo arrastraron fuera de la ciudad. Lo llevaron a la cima del cerro donde estaba construido el pueblo para tirarlo desde all.
Pero Jess pas por en medio de todos y sigui su camino.
Despus, Jess fue a Capernam, un pueblo de Galilea, y enseaba a la gente en el da de descanso.
Todos se asombraban por sus enseanzas porque su mensaje tena autoridad.
En la sinagoga haba un hombre que tena un espritu maligno, quien grit:
-Oye! Qu quieres de nosotros, Jess de Nazaret? Has venido a destruirnos? Yo s quin eres: t eres el Santo de Dios!
Pero Jess reprendi al demonio y le dijo: -Cllate y sal de l! Entonces delante de todos, el demonio tir al hombre al suelo y despus sali de l sin hacerle ningn dao.
Todos se quedaron atnitos y se decan unos a los otros: -Qu clase de enseanza es esta? Jess ordena con autoridad y poder a los espritus malignos que salgan, y ellos salen!
Entonces la fama de Jess se extendi por toda la regin.
Jess sali de la sinagoga y fue a casa de Simn. La suegra de Simn tena una fiebre muy alta y le rogaron a Jess que la ayudara.
Jess se acerc y le orden a la fiebre que saliera de ella, y la fiebre la dej. En ese mismo instante se puso de pie y empez a atenderlos a todos.
Al ponerse el sol, la gente llev a Jess a todos los que padecan de diversas enfermedades. l impuso las manos sobre cada uno de ellos y los san.
Tambin de muchos de ellos salieron demonios que gritaban: "T eres el Hijo de Dios". Sin embargo, Jess reprenda a los demonios y no los dejaba hablar porque ellos saban que Jess era el Cristo.
Al da siguiente, Jess se fue a un lugar solitario. La multitud lo andaba buscando y llegaron a donde l estaba. Trataban de convencerlo que no se fuera.
Pero Jess les dijo: -Tambin tengo que anunciar las buenas noticias del reino de Dios en otros pueblos. Para eso fui enviado.
Jess iba anunciando su mensaje en las sinagogas de Judea.
Una vez Jess estaba a la orilla del lago de Genesaret. La gente lo apretujaba, tratando de escuchar la palabra de Dios.
Jess vio dos botes que los pescadores haban dejado en la orilla para lavar sus redes.
Jess subi al de Simn y le pidi que lo alejara un poco de la orilla. Luego se sent y le ense a la multitud desde el bote.
Cuando termin de hablar le dijo a Simn: -Lleva el bote a aguas profundas y lancen las redes para pescar.
Simn le respondi: -Maestro, estuvimos trabajando toda la noche y no pescamos nada. Pero si t lo dices, lanzar las redes.
Los pescadores lanzaron las redes al agua y atraparon tantos peces que las redes se rompan.
Entonces les hicieron seales a sus compaeros del otro bote para que los ayudaran. Ellos fueron y tanto llenaron los dos botes que casi se hundan.
Los pescadores se llenaron de asombro al ver tal cantidad de pescados. Simn Pedro se arrodill delante de Jess y le dijo: -Aljate de m, Seor, porque soy un pecador.
Los pescadores se llenaron de asombro al ver tal cantidad de pescados. Simn Pedro se arrodill delante de Jess y le dijo: -Aljate de m, Seor, porque soy un pecador.
Santiago y Juan, los hijos de Zebedeo y compaeros de Simn, tambin estaban asombrados. Entonces Jess le dijo a Simn: -No tengas miedo. De ahora en adelante vas a pescar gente.
Ellos trajeron sus botes a la orilla, y dejaron todo para seguir a Jess.
Un da, Jess estaba en un pueblo donde haba un hombre con lepra en todo el cuerpo. Cuando vio a Jess se inclin en el suelo delante de l y le rog: -Seor, si quieres, puedes quitarme esta enfermedad.
Entonces Jess extendi la mano, lo toc y dijo: -S quiero. Sana ya! En ese mismo instante la lepra desapareci.
Jess le orden: -No se lo cuentes a nadie. Ve y presntate ante el sacerdote y da la ofrenda por haber sido sanado, como lo orden Moiss. Esto mostrar a la gente el poder de Dios.
Sin embargo, las noticias de Jess se extendan cada vez ms. Se le acercaban multitudes para orlo y para que los sanara de sus enfermedades.
A menudo Jess se retiraba a lugares donde poda estar solo para orar.
Un da Jess estaba enseando a la gente, y unos fariseos y maestros de la ley estaban all sentados. Haban venido de todos los pueblos de Galilea, Judea y de Jerusaln. El Seor le daba poder a Jess para sanar a la gente.
Entonces llegaron unos hombres que cargaban a un paraltico en una camilla. Queran entrar para ponerlo delante de Jess,
pero haba tanta gente que no pudieron llegar hasta l. As que subieron al techo, quitaron unas tejas y lo bajaron en la camilla hasta que qued en medio de la gente, ante Jess.
Cuando Jess vio la fe que tenan, dijo: -Amigo, tus pecados quedan perdonados.
Los maestros de la ley y los fariseos se dijeron: "Quin es este hombre? Lo que dice es una ofensa contra Dios. El nico que puede perdonar pecados es Dios".
Pero Jess saba lo que estaban pensando, y les dijo: -Qu estn pensando?
Puedo demostrarles que el Hijo del hombre tiene el poder de perdonar pecados en la tierra. Tal vez piensen que es ms fcil que diga: 'tus pecados quedan perdonados', porque eso no se puede comprobar. Pero si le digo: 'levntate y anda!', y as sucede, e
Puedo demostrarles que el Hijo del hombre tiene el poder de perdonar pecados en la tierra. Tal vez piensen que es ms fcil que diga: 'tus pecados quedan perdonados', porque eso no se puede comprobar. Pero si le digo: 'levntate y anda!', y as sucede, e
De inmediato el hombre se levant delante de todos, recogi su camilla y se fue a su casa alabando a Dios.
Todos estaban asombrados y alababan a Dios. Estaban llenos de miedo y dijeron: -Hoy hemos visto cosas increbles!
Despus de esto, Jess sali y vio a un cobrador de impuestos llamado Lev, sentado en el lugar donde se pagaban los impuestos. Jess le dijo: -Sgueme.
Dejndolo todo, se levant y lo sigui.
Lev hizo una gran fiesta para Jess en su casa. Muchos cobradores de impuestos y otros estaban comiendo con ellos.
Los fariseos y los maestros de la ley se quejaron con los seguidores de Jess: -Por qu beben y comen con cobradores de impuestos y pecadores?
Jess les respondi: -Los sanos no necesitan mdico, los enfermos s.
Yo no he venido a invitar a los buenos a que me sigan, sino a decirles a los pecadores que cambien su manera de pensar y de vivir.
Le dijeron a Jess: -Los seguidores de Juan ayunan y oran con frecuencia al igual que los seguidores de los fariseos. En cambio, tus seguidores siempre estn comiendo y bebiendo.
Jess les contest: -Cuando hay una boda, no se puede exigir que los amigos del novio ayunen mientras l est con ellos.
Pero llegar el da en que el novio tenga que irse, entonces s ayunarn.
Tambin les cont una historia: -Nadie quita un retazo de un vestido nuevo para arreglar uno viejo, porque echa a perder el vestido nuevo, y el retazo nuevo no queda bien con el vestido viejo.
Ni tampoco echa vino nuevo en cueros viejos, porque el vino nuevo revienta los cueros, se derrama y se daan los cueros.
El vino nuevo se echa en cueros nuevos.
Despus de tomar vino aejo, nadie quiere tomar vino nuevo, porque l dice: 'el vino aejo es mejor'.
Un da de descanso Jess iba por unos sembrados, y sus seguidores arrancaban espigas, las desgranaban en las manos y se las coman.
Entonces algunos fariseos dijeron: -Por qu hacen ustedes lo que est prohibido en el da de descanso?
Jess les respondi: -No han ledo ustedes lo que David hizo cuando l y sus compaeros tuvieron hambre?
Entr a la casa de Dios y tom los panes que se ofrecen a Dios, comi de ellos y tambin les dio a sus compaeros. Y ustedes bien saben que no se permite a nadie comer de esos panes, sino slo a los sacerdotes.
Entonces Jess les dijo a los fariseos: -El Hijo del hombre es Seor del da de descanso.
Otro da de descanso, Jess fue a la sinagoga y ense. Haba all un hombre que tena paralizada la mano derecha.
Los maestros de la ley y los fariseos estaban esperando que Jess sanara a alguien en el da de descanso porque buscaban alguna razn para acusarlo.
Jess saba lo que estaban pensando. Le dijo al hombre con la mano paralizada: -Levntate y ponte frente a todos. Entonces el hombre se levant y se par all,
y Jess les dijo: -Djenme hacerles una pregunta: qu se debe hacer en el da de descanso, el bien o el mal, salvar una vida o destruirla?
Entonces Jess los mir a todos y le dijo al hombre: -Extiende la mano. El hombre la extendi y la mano qued sana.
Pero los fariseos y los maestros de la ley se enojaron mucho, y discutan entre s qu podran hacer contra Jess.
En esos das, Jess se fue a un cerro a orar. Pas toda la noche en oracin con Dios.
Al amanecer llam a sus seguidores, escogi a doce de ellos y los llam apstoles:
Simn, a quien tambin llam Pedro; Andrs, hermano de Simn; Santiago, Juan, Felipe, Bartolom,
Mateo, Toms, Santiago, hijo de Alfeo; Simn, llamado el Zelote;
Judas, hijo de Santiago, y Judas Iscariote, quien luego se convertira en un traidor.
Jess baj con sus apstoles y se detuvo en un llano. Tambin estaban all muchos de sus seguidores y una multitud de la ciudad de Jerusaln, de toda la regin de Judea y de Tiro y Sidn, ciudades de la costa.
Todos haban venido a escucharlo y a que los sanara de sus enfermedades. Tambin fueron sanados los que eran atormentados por espritus malignos.
Toda la gente quera tocarlo porque de l sala poder para sanar a todos.
Jess mir a sus seguidores y les dijo: "Afortunados ustedes los pobres, porque el reino de Dios les pertenece.
Afortunados ustedes los que ahora tienen hambre, porque sern completamente satisfechos. Afortunados ustedes que ahora lloran, porque luego no podrn contener su alegra.
"Cuando la gente los odie por ser seguidores del Hijo del hombre, cuando los echen, los insulten y crean que es malo hasta mencionar el nombre de ustedes, sepan que son afortunados ante los ojos de Dios.
Los antepasados de esa gente maltrataron a los profetas de la misma manera. Algrense y salten de alegra, porque tendrn una gran recompensa en el cielo!
"Pero qu mal les ir a ustedes los ricos, porque ya se han dado la gran vida.
Qu mal les ir a ustedes los que estn satisfechos ahora, porque luego tendrn hambre. Qu mal les ir a ustedes los que ren ahora, porque luego estarn tristes y llorarn.
"Pero cuidado cuando todos hablen bien de ustedes, porque tambin los antepasados de esa gente hablaron bien de los falsos profetas.
"Pero yo les digo a ustedes que me escuchan, amen a sus enemigos. Hagan el bien a los que los odian.
Bendigan a los que los maldicen y oren por los que los maltratan.
Si alguien te pega en una mejilla, ofrcele tambin la otra. Si alguien te quita la capa, deja que tambin tome tu camisa.
A todo el que te pida algo, dselo. Si alguien toma de ti lo que no es suyo, no le pidas que te lo devuelva.
Traten a los dems como les gustara que los trataran a ustedes.
"Si ustedes slo aman a los que los aman, qu gracia tiene? Hasta los pecadores aman a aquellos que los aman.
Si hacen el bien slo a aquellos que les hacen el bien, qu gracia tiene? Hasta los pecadores lo hacen.
Si slo prestan para recibir algo a cambio, qu gracia tiene? Hasta los pecadores se prestan unos a otros para recibir unos de otros.
Ms bien, amen a sus enemigos y hganles el bien. Presten sin esperar nada a cambio. As tendrn una gran recompensa y sern hijos del Dios Altsimo, porque Dios es bueno aun con los desagradecidos y los pecadores.
Sean compasivos como su Padre es compasivo.
"No juzguen a los dems y no sern juzgados. No condenen a los dems y no sern condenados. Perdonen y sern perdonados.
Den a los dems y ustedes tambin recibirn. Se les dar una medida mayor a la que puedan contener en su regazo, aunque se haya agitado y apretado al mximo, siempre se derramar. De la manera que ustedes den a los dems, Dios les dar a ustedes".
Jess tambin les ense con algunos ejemplos: "Puede un ciego guiar a otro ciego? No caern los dos en un hoyo?
Ningn estudiante es mejor que su maestro. Sin embargo, cuando termine sus estudios, ser como su maestro.
"Por qu te fijas en la pajita que tiene tu amigo en el ojo, pero no te das cuenta de la viga que tienes en el tuyo?
Cmo te atreves a decirle a tu amigo: 'Djame sacarte la pajita del ojo', si ni siquiera puedes ver la viga que tienes en el tuyo? No seas hipcrita! Primero saca la viga de tu ojo y vers mejor para poder sacar la pajita del de tu amigo.
"Un rbol bueno no da fruto malo. Tampoco un rbol malo puede dar fruto bueno.
El rbol se conoce por su fruto. No se recogen higos de espinos. Tampoco se cosechan uvas de las zarzas.
El bien que hacen los buenos viene de lo que hay en su corazn. El mal que hacen los malos viene de lo que hay en su corazn. Sus palabras denuncian lo que hay en su corazn.
"Por qu me llaman: 'Seor, Seor', y no hacen lo que les digo?
Les voy a dar un ejemplo del que viene a m, escucha y obedece mis enseanzas: es como el que
construy una casa. Cav bien hondo y puso el cimiento sobre roca. Luego vinieron las inundaciones y el ro azot contra la casa, pero no pudo destruirla porque la casa estaba bien construida.
"En cambio, el que escucha mis enseanzas y no las obedece es como el que construy su casa sin ponerle cimientos. Vinieron las inundaciones y el ro golpe la casa, e inmediatamente la casa se derrumb y qued completamente destruida".
Cuando Jess termin de hablar a la gente, se fue al pueblo de Capernam.
All haba un capitn romano que tena un siervo que estaba enfermo, a punto de morir. El capitn estimaba mucho al siervo.
Cuando el capitn oy hablar de Jess, envi a unos lderes judos a pedirle que fuera y salvara la vida del siervo.
Cuando encontraron a Jess, le rogaron mucho: -Este capitn merece que lo ayudes
porque ama a nuestra nacin y hasta nos construy la sinagoga.
Entonces Jess fue con ellos. Cuando ya estaban cerca de la casa, el capitn envi a algunos amigos para que le dijeran: "Seor, no te molestes, porque no merezco que entres a mi casa.
Por eso no me atrev a ir a verte yo mismo. Slo te pido que des la orden y mi siervo quedar sanado.
S esto porque yo estoy bajo la autoridad de mis superiores, y a la vez tengo a muchos soldados bajo mi autoridad. Si le digo a un soldado: 'Ve', l va. Si le digo a otro: 'Ven', l viene. Y si le digo a mi siervo: 'Haz esto', l lo hace".
Cuando Jess escuch esto, se admir mucho del capitn. Jess se volvi a la multitud que lo segua y dijo: -Les aseguro que ni en Israel he visto una fe tan grande.
Los que haban sido enviados regresaron a la casa. All encontraron que el siervo estaba sano.
Despus Jess fue a un pueblo llamado Nan. Sus seguidores y una gran multitud lo acompaaba.
Estaban cerca de la entrada del pueblo y vieron que llevaban a enterrar al hijo nico de una viuda. La viuda iba acompaada de mucha gente.
Cuando el Seor la vio, tuvo compasin de ella y le dijo: -No llores.
Se acerc y toc el atad. Los que lo llevaban se detuvieron y Jess dijo: -Joven, yo te digo: levntate!
El joven se sent, empez a hablar y Jess se lo entreg a su mam.
Todos se llenaron de temor y alababan a Dios, diciendo: -Un gran profeta est entre nosotros. Tambin decan: -Dios ha venido a ayudar a su pueblo.
Esta noticia se divulg por toda Judea y sus alrededores.
Los seguidores de Juan fueron y le contaron a l todo lo que haba pasado. Entonces Juan llam a dos de ellos y
los envi a preguntarle al Seor: "Eres el hombre que iba a venir, o debemos esperar a alguien ms?"
Los enviados llegaron hasta donde estaba Jess y le dijeron: -Juan el Bautista nos envi a preguntarte lo siguiente: 'Eres el hombre que iba a venir, o debemos esperar a alguien ms?'
En ese momento Jess san a mucha gente que tena enfermedades, dolencias y espritus malignos y les dio la vista a muchos ciegos.
Entonces les contest: -Vayan y cuntenle a Juan lo que han visto y escuchado. Los ciegos ven, los cojos caminan, los leprosos son sanados, los sordos oyen, los muertos resucitan y los pobres reciben las buenas noticias.
Afortunado el que no dude de m.
Despus de que los mensajeros se fueron, Jess empez a hablar a la multitud sobre Juan: "Qu salieron a ver al desierto? Hierba azotada por el viento?
Si no, qu salieron a ver? A un hombre vestido con ropa fina? La gente que se viste con ropa elegante y vive de lujo, habita en palacios.
Entonces qu es lo que salieron a ver? A un profeta? S, les digo que Juan es ms que un profeta.
Las Escrituras dicen de l: 'Escucha! Te envo mi mensajero delante de ti, quien preparar el camino para tu venida'.
Les digo que Juan es el mejor hombre que ha nacido; sin embargo, el menos importante en el reino de Dios es mejor que Juan".
Cuando la gente escuch esto, incluso los cobradores de impuestos, se hicieron bautizar por Juan. As reconocieron que la enseanza de Dios era correcta.
Pero los fariseos y los expertos de la ley rechazaron el plan de Dios para ellos, y no permitieron que Juan los bautizara.
"Con quin puedo comparar a la gente de esta generacin? Cmo son ellos?
Son como muchachos sentados en la plaza que se gritan unos a otros: 'Nosotros tocamos la flauta para ustedes, pero no bailaron. Cantamos una cancin triste, pero no lloraron!'
Lleg Juan el Bautista, quien no coma ni beba como los dems, pero ustedes dicen que tiene un demonio.
El Hijo del hombre lleg y l come y bebe vino como los dems, pero ustedes dicen: 'Miren, es comiln, borracho y amigo de los cobradores de impuestos y de los pecadores'.
Pero la sabidura divina se comprueba por la vida de los que la siguen".
Uno de los fariseos invit a Jess a comer. l fue a la casa del fariseo y ocup su lugar en la mesa.
Haba en el pueblo una mujer de mala vida. Cuando se enter de que Jess estaba comiendo en la casa del fariseo, le llev un frasco de alabastro con perfume en aceite.
Se coloc detrs de Jess, llorando a sus pies y empez a mojarle los pies con sus lgrimas. Los sec con su cabello, los bes y los ungi con el perfume en aceite.
Al ver esto, el fariseo que haba invitado a Jess a comer se dijo a s mismo: "Si este hombre fuera un profeta, sabra qu clase de mujer es esta que lo est tocando. Sabra que es una pecadora".
Entonces Jess respondiendo a lo que el fariseo estaba pensando, dijo: -Simn, tengo algo que decirte. Simn le dijo: -Dime, Maestro.
Jess dijo: -Dos hombres tenan una deuda con un prestamista. Uno le deba quinientas monedas de plata y el otro le deba cincuenta.
Ninguno de los dos tena dinero y no podan pagar la deuda. El prestamista les dijo que les perdonaba la deuda. Cul de los dos lo apreciar ms?
Simn respondi: -Me imagino que el que le deba ms. l le dijo: -Tienes razn.
Jess mir a la mujer y le dijo a Simn: -Ves a esta mujer? Vine a tu casa y no me diste agua para lavarme los pies, mientras que ella los ha mojado con sus lgrimas y los ha secado con su cabello.
T no me saludaste con un beso, pero desde que llegu, ella no ha cesado de besarme los pies.
No me diste aceite para arreglarme el cabello, pero ella ungi mis pies con perfume en aceite.
Te digo que se puede ver que sus muchos pecados le han sido perdonados y por eso ahora me demostr mucho aprecio. Pero el que siente muy poca necesidad de ser perdonado, sentir poco aprecio cuando sea perdonado.
Entonces Jess le dijo a la mujer: -Tus pecados son perdonados.
Los que estaban comiendo con ellos se dijeron a s mismos: -Quin es este hombre que se atreve a perdonar pecados?
Pero Jess le dijo a la mujer: -Has sido salva porque creste. Vete en paz.
Despus de esto, Jess iba con sus doce apstoles por las ciudades y pueblos anunciando a la gente las buenas noticias del reino de Dios.
Tambin iban con l varias mujeres que Jess haba sanado de espritus malignos o de enfermedades. Una de ellas era Mara, conocida como Magdalena, de quien haban salido siete demonios.
Tambin iban con l Juana, la esposa de Cuza el encargado de la casa de Herodes, Susana y muchas ms. Estas mujeres ayudaban con su dinero a Jess y sus apstoles.
Se reuni una multitud que vena de muchos pueblos para ver a Jess. l les ense con una historia:
"Un sembrador sali a sembrar. Al esparcir las semillas, algunas cayeron en el camino. La gente las pisaba y vinieron los pjaros y se las comieron.
Otras semillas cayeron en terreno pedregoso. Cuando crecieron las plantas, se secaron porque no tenan agua.
Otras cayeron entre espinos que crecieron con las plantas y las ahogaron.
Otras semillas cayeron en tierra buena. Las semillas crecieron y dieron fruto cien veces ms de lo que se haba sembrado". Jess termin su historia diciendo: "Oigan bien lo que les digo!"
Los seguidores de Jess le preguntaron qu significaba esta historia.
Entonces les dijo: "Ustedes tienen el privilegio de entender la verdad sobre el reino de Dios, que todava no se ha dado a conocer. Pero a los dems se les da en forma de historias para que 'miren, pero no vean, y oigan, pero no entiendan'.
"Esto es lo que quiere decir la historia: las semillas son el mensaje de Dios.
Las que cayeron a un lado del camino son como aquellos que oyen el mensaje, pero el diablo viene y se lo quita. As no pueden creer ni ser salvos.
Las semillas que cayeron en las piedras son como aquellos que oyen y aceptan el mensaje con alegra, pero no tienen races profundas. Creen por un tiempo, pero cuando las dificultades los ponen a prueba se dan por vencidos.
Las semillas que cayeron entre espinos son como aquellos que oyen el mensaje, pero dejan que las preocupaciones, las riquezas y los placeres de esta vida los ahoguen, y no dan fruto.
Las semillas que cayeron en tierra buena son como aquellos que con corazn noble y bueno escuchan el mensaje de Dios. Lo obedecen y con paciencia producen buena cosecha.
"Nadie enciende una lmpara para cubrirla con una vasija ni para ponerla debajo de la cama. Al contrario, la pone encima de una mesa para que los que entren tengan luz.
Todo lo que est escondido se descubrir. Todo secreto se llegar a conocer y saldr a la luz.
As que tengan cuidado de entender lo que oyen. Porque al que entienda se le dar ms a entender, y al que no entienda se le quitar hasta lo que cree que entiende".
La mam y los hermanos de Jess queran verlo y no podan acercarse a l porque haba mucha gente.
Entonces alguien le avis: -Tu mam y tus hermanos estn esperando afuera y quieren verte.
Pero Jess les dijo: -Mi mam y mis hermanos son aquellos que oyen y obedecen la enseanza de Dios.
Un da, Jess subi a un bote con sus seguidores y les dijo: -Crucemos al otro lado del lago. As que partieron,
y mientras iban en el bote, Jess se qued dormido. Se desat una tormenta de viento sobre el lago, y el bote estaba en peligro de hundirse.
Entonces despertaron a Jess y le dijeron: -Maestro, maestro, vamos a ahogarnos! Jess se levant y les dio una orden al viento y a las olas. El viento dej de soplar y el lago se calm.
Entonces Jess les dijo: -Dnde est su fe? Pero ellos estaban asombrados y asustados y se decan unos a otros: -Quin es este hombre que hasta el viento y las olas obedecen sus rdenes?
Entonces navegaron al otro lado del lago a la regin donde vivan los gerasenos, frente a Galilea.
Cuando Jess baj a tierra, se encontr con un hombre que vena del pueblo. El hombre estaba posedo por unos demonios. Haca mucho tiempo que andaba desnudo y no viva en ninguna casa, sino entre las tumbas.
Muchas veces sufra ataques del demonio. A veces terminaba en la crcel encadenado de pies y manos, pero el hombre siempre rompa las cadenas. El demonio lo haca vagar por lugares solitarios. Entonces Jess orden que el demonio saliera del hombre, quien
Muchas veces sufra ataques del demonio. A veces terminaba en la crcel encadenado de pies y manos, pero el hombre siempre rompa las cadenas. El demonio lo haca vagar por lugares solitarios. Entonces Jess orden que el demonio saliera del hombre, quien
Entonces Jess le pregunt: -Cmo te llamas? l contest: -Legin. Dijo esto porque muchos demonios haban entrado en l.
Los demonios le rogaron a Jess que no les diera orden de irse a la oscuridad eterna.
Haba muchos cerdos comiendo en el cerro. Los demonios le rogaron a Jess que los dejara entrar en los cerdos y l los dej.
Entonces los demonios salieron del hombre y entraron en los cerdos. Todos los cerdos se echaron a correr pendiente abajo por el barranco, cayeron en el lago y se ahogaron.
Los encargados de cuidar los cerdos vieron lo que haba pasado, y salieron huyendo a contarlo en el pueblo y en el campo.
La gente sali a ver lo que haba pasado. Encontraron al hombre del que haban salido los demonios sentado ahora a los pies de Jess. Estaba vestido y en su sano juicio. La gente estaba asustada.
Los que vieron lo ocurrido les contaron a los dems cmo haba sido sanado el hombre que tena demonios.
Entonces todos los de la regin de Gerasa le pidieron a Jess que se fuera porque estaban llenos de temor. As que Jess subi al bote para regresar a Galilea.
El hombre del que haban salido los demonios le rogaba que lo dejara ir con l, pero Jess le dijo que se fuera:
-Regresa a tu casa y cuenta todo lo que Dios ha hecho por ti. De esa forma, el hombre se fue y le cont a todo el pueblo lo que Jess haba hecho por l.
Cuando Jess regres a Galilea, la multitud lo recibi muy bien. Todos lo estaban esperando.
Entonces un dirigente de la sinagoga que se llamaba Jairo fue a verlo. Su nica hija, que tena doce aos, se estaba muriendo, y por eso se arrodill a los pies de Jess y le pidi que fuera a su casa. Toda la gente apretujaba a Jess al ir hacia la casa
Entonces un dirigente de la sinagoga que se llamaba Jairo fue a verlo. Su nica hija, que tena doce aos, se estaba muriendo, y por eso se arrodill a los pies de Jess y le pidi que fuera a su casa. Toda la gente apretujaba a Jess al ir hacia la casa
Haba all una mujer que llevaba doce aos sufriendo de flujos de sangre. Haba gastado todo su dinero en mdicos, pero ninguno la haba podido sanar.
Ella se le acerc a Jess por detrs, toc el borde de su capa e inmediatamente dej de sangrar.
Entonces Jess dijo: -Quin me acaba de tocar? Todos dijeron que nadie y Pedro le dijo: -Maestro, toda la gente a tu alrededor est empujndote y apretujndote.
Sin embargo, Jess insisti: -Alguien me toc. Sent que sali poder de m.
Cuando la mujer vio que no se poda esconder, se acerc a Jess temblando y se arrodill a sus pies. Todos la escucharon explicar por qu lo haba tocado y cmo haba sanado al instante.
Entonces Jess le dijo: -Hija, tu fe te ha sanado. Vete en paz.
Mientras Jess deca esto, vino alguien de la casa del dirigente de la sinagoga y le dijo: -Tu hija ha muerto. No molestes ms al maestro.
Cuando Jess escuch esto, le dijo al dirigente de la sinagoga: -No tengas miedo. Solamente ten fe y ella ser sanada.
Jess lleg a la casa. Slo dej entrar a Pedro, Juan, Santiago y a los padres de la nia.
Toda la gente estaba llorando y lamentndose por ella. Jess les dijo: -Dejen de llorar. Ella no est muerta, slo est dormida.
Entonces todos se burlaron de l porque saban que la nia ya estaba muerta.
Pero Jess la tom de la mano y le dijo: -Levntate, nia!
Ella volvi a la vida e inmediatamente se levant. Luego Jess orden que le trajeran algo de comer.
Sus padres estaban muy asombrados, pero Jess les dijo que no le contaran a nadie lo que haba pasado.
Jess reuni a los doce apstoles. Les dio poder y autoridad sobre todos los demonios y para sanar enfermedades.
Luego los mand a anunciar el reino de Dios y a sanar a los enfermos,
dicindoles: -No lleven nada para el camino: ni bastn, ni bolsa, ni alimentos, ni dinero ni un cambio de ropa.
Qudense en la casa a donde lleguen hasta que se vayan del pueblo.
Si no los quieren recibir en un pueblo, sacdanse el polvo de los pies a manera de advertencia para ellos.
Entonces los seguidores de Jess salieron. Fueron por todos los pueblos anunciando a la gente las buenas noticias y sanando a la gente en todas partes.
El rey Herodes se enter de todo lo que estaba pasando. Qued confuso porque algunos decan: "Juan ha resucitado de la muerte".
Algunos decan que Jess era Elas. Otros decan que era uno de los antiguos profetas que haba resucitado.
Pero Herodes dijo: -Yo le cort la cabeza a Juan. Entonces quin es este del que oigo decir todo esto? Y Herodes trataba de ver a Jess.
Los apstoles regresaron y le contaron a Jess todo lo que haba pasado. Entonces Jess se los llev a un pueblo llamado Betsaida para estar a solas.
Pero la gente se enter y tambin fue. Jess los recibi bien, les habl del reino de Dios y san a los que tenan enfermedades.
Al atardecer, los doce apstoles se acercaron a Jess y le dijeron: -Dile a la gente que se vaya a los pueblos y campos cercanos a conseguir comida y un lugar donde dormir, porque aqu no hay nada.
Pero Jess les dijo: -Denles ustedes de comer. Ellos le dijeron: -Slo tenemos cinco panes y dos pescados, a menos que quieras que vayamos a comprar comida para toda esta gente.
Haba all como cinco mil hombres. Pero Jess les dijo a sus seguidores: -Dganles que se sienten en grupos de ms o menos cincuenta.
Ellos les dijeron eso y todos se sentaron.
Jess tom los cinco panes y los dos pescados. Mir hacia el cielo y dio gracias por la comida. Parti los panes y los peces y se los dio a sus seguidores para que se los repartieran a la gente.
Todos comieron y quedaron satisfechos. Con las sobras se llenaron doce canastas.
Jess estaba orando a solas. Sus seguidores se acercaron y l les pregunt: -Quin dice la gente que soy yo?
Ellos contestaron: -Algunos creen que eres Juan el Bautista, otros dicen que eres Elas y otros que uno de los antiguos profetas que ha resucitado.
l les dijo: -Y ustedes quin dicen que soy yo? Pedro respondi: -El Cristo de Dios.
Jess les advirti que no se lo dijeran a nadie.
Entonces les dijo: -El Hijo del hombre tiene que pasar por muchos sufrimientos y ser rechazado por los ancianos, los jefes de los sacerdotes y los maestros de la ley. Tiene que morir, pero a los tres das ser resucitado.
Despus Jess les dijo a todos: -Si alguien quiere ser mi seguidor, tiene que renunciar a s mismo, aceptar la cruz que se le da cada da y seguirme.
Pues el que quiera salvar su vida, la perder; pero el que la pierda por mi causa, la salvar.
De nada vale tener todo el mundo si uno mismo se destruye o se pierde.
Si alguien se avergenza de m y de mi enseanza, entonces yo me avergonzar de l cuando venga en mi gloria. Mi gloria es la gloria de mi Padre y de los santos ngeles.
Pero les digo la verdad: algunos de ustedes no morirn antes de haber visto el reino de Dios.
Ms o menos ocho das despus de decir estas palabras, Jess llev a Pedro, Juan y Santiago a una montaa a orar.
Mientras Jess oraba, su cara cambi y su ropa se volvi de color blanco muy brillante.
All aparecieron dos hombres que hablaban con l. Eran Moiss y Elas,
quienes se vean tambin llenos de esplendor. Los dos hablaban de la muerte de Jess, que iba a ocurrir en Jerusaln.
Pedro y los que estaban con l, se haban quedado dormidos. Pero cuando se despertaron, vieron la gloria de Jess y tambin a los dos hombres que estaban al lado de l.
Cuando Moiss y Elas se iban, Pedro, sin saber lo que deca, le dijo a Jess: -Maestro, qu bueno que estemos aqu. Permtenos hacer tres chozas: una para ti, otra para Moiss y otra para Elas.
Pero mientras deca esto, una nube lleg y los envolvi. Los seguidores estaban muy asustados cuando entraron en la nube.
Entonces sali de la nube una voz que deca: "Este es mi Hijo, mi escogido. Obedzcanlo!"
Despus de que se dej de or la voz, Jess qued solo. Pedro, Juan y Santiago guardaron silencio. Por un tiempo no le dijeron a nadie lo que haban visto.
Al da siguiente bajaron de la montaa y mucha gente sali al encuentro de Jess.
Justo en ese momento, un hombre de la multitud grit: -Maestro, te ruego que veas a mi nico hijo, porque
un espritu se apodera de l. De repente grita, luego lo tira al suelo y le sale espuma por la boca. El espritu lo sigue atormentando y lo deja rendido.
Les rogu a tus seguidores que expulsaran al espritu, pero no pudieron.
Cuando Jess escuch esto, dijo: -Partida de incrdulos! Cmo son de corrompidos! Cunto tiempo ms tendr que estar con ustedes? Hasta cundo tendr que soportarlos? Entonces Jess le dijo: -Trae a tu hijo aqu.
Cuando el muchacho se acercaba, el demonio lo tir al suelo y lo hizo convulsionar. Pero Jess reprendi al espritu maligno, san al muchacho y lo regres a su padre.
Toda la gente estaba asombrada por el gran poder de Dios. Mientras toda la gente estaba asombrada de lo que Jess haba hecho, l les dijo a sus seguidores:
-Pongan mucha atencin a lo que les voy a decir ahora. El Hijo del hombre est a punto de ser entregado en manos de los hombres.
Pero ellos no entendieron lo que deca, porque el mensaje estaba oculto para que no pudieran entenderlo. Tenan miedo de preguntarle qu quera decir.
Los seguidores de Jess comenzaron a discutir sobre quin de ellos era el ms importante.
Jess saba lo que estaban pensando, por eso puso a un nio pequeo a su lado, y
les dijo: -El que reciba en mi nombre a un nio como este, me recibe a m. Y si me recibe a m, tambin recibe a mi Padre que me envi. El ms insignificante entre ustedes es el ms importante.
Juan le dijo: -Maestro, vimos a alguien expulsando demonios en tu nombre y tratamos de detenerlo porque no era uno de nosotros.
Pero Jess le dijo: -No lo detengan, porque el que no est contra ustedes, est con ustedes.
Cuando se acercaba el momento de que Jess fuera llevado al cielo, tom la decisin de ir a Jerusaln.
Envi a unos mensajeros antes de l a un pueblo samaritano para que prepararan todo para su llegada.
Pero los samaritanos no lo recibieron porque iba hacia Jerusaln.
Cuando sus seguidores Santiago y Juan vieron esto, dijeron: -Seor, quieres que ordenemos que baje fuego del cielo para destruirlos?"
Pero Jess se dio vuelta y los rega.
Luego se fueron a otro pueblo.
Mientras estaban caminando, alguien le dijo a Jess: -Te seguir a dondequiera que vayas.
Entonces Jess le dijo: -Las zorras tienen sus madrigueras y las aves tienen sus nidos, pero el Hijo del hombre no tiene un lugar donde descansar la cabeza.
Jess le dijo a otro: -Sgueme. Pero el hombre le dijo: -Primero djame ir a enterrar a mi padre.
Jess le contest: -Deja que los muertos entierren a sus muertos, t ve y anuncia el reino de Dios.
Tambin otro hombre le dijo: -Yo te seguir, Seor, pero primero deja que vaya a despedirme de mi familia.
Pero Jess le dijo: -Aquel que empieza a arar un campo y mira hacia atrs, no sirve para el reino de Dios.
Despus de esto, el Seor escogi a otros setenta y dos. Los mand de dos en dos delante de l a todos los pueblos y lugares a donde quera ir.
Jess les dijo: "La cosecha es mucha, pero los trabajadores son pocos. Por eso pidan al Seor dueo de la cosecha que enve trabajadores para recogerla.
"Vayan! y tengan en cuenta que los envo como corderos en medio de lobos.
No lleven dinero ni provisiones ni sandalias, y no se detengan a saludar a nadie por el camino.
Cuando entren a alguna casa, primero digan: 'La paz sea con ustedes'.
Si all vive alguien de paz, su bendicin de paz se quedar con l. Pero si no, su bendicin regresar a ustedes.
Qudense en esa casa, coman y beban lo que ellos les ofrezcan, porque los que trabajan merecen recibir su sustento. No vayan de casa en casa.
"Cuando lleguen a un pueblo donde sean bienvenidos, coman lo que les ofrezcan.
Sanen a los enfermos de ese pueblo y dganles: 'El reino de Dios ya est cerca de ustedes'.
"Cuando lleguen a un pueblo donde no sean bienvenidos, salgan a las calles y digan:
'Sacudimos contra ustedes hasta el polvo de su pueblo que se peg en nuestros pies. Pero tengan por seguro que el reino de Dios ya est cerca!'
Les digo que en el da del juicio final, le ir mejor a Sodoma que a la gente de ese pueblo.
"Pobre de ti, Corazn! Pobre de ti, Betsaida! Porque si los milagros que se hicieron en ustedes se hubieran hecho en Tiro y en Sidn, ellos habran cambiado su vida hace mucho tiempo. Se habran puesto ropa spera y echado ceniza en la cabeza para mostr
Pero en el da del juicio final les ir mejor a Tiro y a Sidn que a ustedes.
Y t Capernam, de verdad piensas que subirs a los cielos? Pues no, bajars hasta el infierno.
"El que los escuche a ustedes, me escucha a m; el que los rechace, me rechaza a m; y el que me rechaza a mi, rechaza al que me envi".
Los setenta y dos escogidos regresaron muy felices y dijeron: -Seor, hasta los demonios nos obedecen en tu nombre!
Entonces Jess les dijo: -Vi a Satans caer del cielo como un relmpago.
Tengan la seguridad de que les he dado autoridad de aplastar escorpiones y serpientes, y autoridad sobre todo el poder del enemigo. Nada les har dao.
Pero no se alegren tanto de dominar a los espritus, sino de que sus nombres estn escritos en el cielo.
En ese momento, Jess, lleno de alegra del Espritu Santo, dijo: "Te doy gracias Padre, Seor del cielo y de la tierra. Te alabo porque has escondido estas cosas de los sabios y entendidos, y se las has mostrado a estos que son como nios. S Padre, porq
"Mi Padre me ha dado todo. Nadie sabe quin es el Hijo, sino el Padre; y nadie sabe quin es el Padre, sino el Hijo y aquellos a quienes el Hijo quiera mostrrselo".
Dndose vuelta hacia sus seguidores, les dijo en privado: "Afortunados los ojos que ven lo que ustedes ven.
Porque yo les digo que muchos profetas y reyes quisieron ver lo que ustedes ven, pero no lo vieron. Ellos quisieron or lo que ustedes oyen, pero no lo oyeron".
Entonces un experto de la ley se levant para probar a Jess: -Maestro, qu tengo que hacer para tener vida eterna?
Entonces Jess le dijo: -Qu est escrito en la ley? Cmo lo entiendes?
l contest: -'Ama al Seor tu Dios con todo tu corazn, con toda tu alma, con todas tus fuerzas y con toda tu mente' y 'ama a los dems como te amas a ti mismo'.
Entonces Jess le dijo: -Tienes razn, hazlo y vivirs.
Pero como quera demostrar que su manera de vivir era correcta, le dijo a Jess: -Y quines son los dems?
Jess le respondi: -Un hombre iba de Jerusaln a Jeric. Unos ladrones lo rodearon, le quitaron la ropa, lo golpearon y lo dejaron medio muerto.
Dio la casualidad que vena un sacerdote por el mismo camino. Cuando vio al hombre, no se detuvo a ayudarlo, sino que sigui por otro lado.
De la misma manera, un levita pas por el mismo lugar. Vio al hombre, pero tambin sigui por otro lado.
"Pero un samaritano que viajaba por ah lleg a donde estaba el hombre, y al verlo se compadeci de l.
Entonces se acerc al hombre, derram aceite y vino en las heridas y las vend. Luego lo mont en su animal de carga y lo llev a una pequea posada donde lo cuid.
Al siguiente da, el samaritano le dio dos monedas de plata al encargado de la posada, y le dijo: 'Cudalo, y si se necesita ms, te pagar cuando regrese'.
"Cul de los tres crees que mostr amor al hombre que estaba medio muerto en el camino?"
El experto de la ley le dijo: -El que tuvo compasin de l. Entonces Jess le dijo: -Ve y haz lo mismo.
Mientras iba de camino con sus seguidores, Jess entr a un pueblo. Una mujer llamada Marta lo recibi bien en su casa.
Ella tena una hermana llamada Mara, quien se sent a los pies del Seor a escuchar lo que estaba diciendo.
Pero Marta estaba preocupada porque tena mucho que hacer, entonces fue y le dijo a Jess: -Seor, no te importa que mi hermana me haya dejado todo el trabajo a mi sola? Dile que me ayude.
El Seor le respondi: -Marta, Marta, ests preocupada y molesta por demasiadas cosas,
pero slo hay algo realmente importante. Mara ha escogido lo mejor, y nadie se lo puede quitar.
Una vez, Jess estaba orando en cierto lugar. Cuando termin, uno de sus seguidores le dijo: -Seor, ensanos a orar, as como Juan les ense a sus seguidores".
Entonces Jess les dijo: -Cuando oren, digan as: 'Padre, que siempre se d honra a tu santo nombre. Venga tu reino.
Danos hoy los alimentos que necesitamos cada da,
y perdona nuestros pecados, porque nosotros tambin perdonamos a todos los que nos han hecho mal. No nos dejes caer en tentacin'.
Entonces Jess les dijo: -Supongan que uno de ustedes tiene un amigo y va a su casa a la media noche a decirle: 'Un amigo mo que est de viaje ha venido a visitarme y no tengo nada para darle de comer. Me podras prestar tres panes?'
Entonces Jess les dijo: -Supongan que uno de ustedes tiene un amigo y va a su casa a la media noche a decirle: 'Un amigo mo que est de viaje ha venido a visitarme y no tengo nada para darle de comer. Me podras prestar tres panes?'
Tu amigo responde desde adentro de la casa: 'No me molestes! La puerta ya est cerrada, mis nios y yo ya estamos en la cama y no me puedo levantar a darte nada'.
Tal vez no se levante a darte nada por amistad, pero tu insistencia lo har darte todo lo que necesites.
"Entonces yo les digo: Pidan, y Dios les dar; busquen, y encontrarn; llamen a la puerta, y esta se abrir.
Porque todo el que pide, recibe; el que busca, encuentra, y al que llama a la puerta se le abrir.
"Si un hijo suyo les pide un pescado, le dan una serpiente?
O si les pide un huevo, le dan un escorpin?
Pues si aun los peores entre ustedes saben cmo darles cosas buenas a sus hijos, imagnense cunto ms dispuesto estar su Padre celestial a darles el Espritu Santo a aquellos que le piden!"
Jess estaba expulsando a un demonio de un hombre que no poda hablar. Tan pronto como el demonio sali, el hombre empez a hablar y la multitud se asombr.
Pero algunos de ellos dijeron: "l expulsa a los demonios por el poder de Beelzeb, el jefe de los demonios."
Como otros queran probarlo, le pidieron que hiciera un milagro como seal de Dios.
l saba lo que ellos estaban pensando y les dijo: "Todo reino dividido contra s mismo ser destruido, y toda familia dividida contra s misma se acabar.
Si Satans se divide contra s mismo, entonces cmo puede sobrevivir su reino? Les digo esto porque ustedes dicen que expulso demonios por el poder de Beelzeb.
Pero si es verdad que yo expulso demonios por el poder de Beelzeb, con qu poder expulsa su gente los demonios? Su propia gente demostrar que ustedes estn equivocados.
Pero si yo expulso demonios por el poder de Dios, entonces est claro que el reino de Dios ya ha llegado a ustedes.
"Cuando un guerrero poderoso protege su palacio con todo su armamento, todo lo que le pertenece est seguro.
Pero si alguien ms poderoso que l lo ataca y lo vence, ese toma posesin del armamento en que el otro confiaba, y repartir el botn.
"El que no est conmigo, est en mi contra, y el que no me ayuda a recoger la cosecha, la desparrama.
"Cuando un espritu maligno sale de una persona, pasa por lugares secos. Busca dnde quedarse a descansar, pero no encuentra nada. Entonces el espritu dice: 'Voy a volver a la casa de donde sal'.
Al llegar se da cuenta de que est limpia y ordenada.
Entonces va y trae a otros siete espritus peores que l y se van a vivir all. Al final, esa persona queda peor de lo que estaba antes".
Mientras deca esto, una mujer de la multitud le grit: -Qu afortunada fue la mujer que te dio a luz y te aliment!
Pero Jess dijo: -Ms bien, qu afortunados son los que escuchan la palabra de Dios y la obedecen!
Al reunirse la multitud, Jess dijo: "La gente de estos tiempos es mala. Busca una seal, pero slo se le dar la seal de Jons,
quien fue una seal para los de Nnive. De la misma manera, el Hijo del hombre ser una seal para la gente de estos tiempos.
"En el da del juicio, la reina del Sur ser comparada con la gente de estos tiempos y quedar claro que ellos estn equivocados. Pues ella vino desde muy lejos para aprender de la sabidura de Salomn. Y yo les digo que aqu hay alguien ms grande que S
"En el da del juicio, los hombres de Nnive sern comparados con la gente de estos tiempos y demostrarn que ellos estn equivocados, porque ellos cambiaron su manera de pensar y de vivir cuando Jons anunci su mensaje. Y yo les digo que aqu hay algui
"Nadie enciende una lmpara para esconderla o para ponerla debajo de un cesto. Por el contrario, la pone encima de una mesa para que los que entren tengan luz.
La lmpara del cuerpo son los ojos. Si los ojos estn bien, todo el cuerpo est lleno de luz. Pero si los ojos no estn bien, todo el cuerpo est en la oscuridad.
Por lo tanto, cudate de que la luz que est en ti no sea oscuridad.
Si tu cuerpo est lleno de luz y no hay oscuridad en l, ser iluminado completamente. Ser como una lmpara que te alumbra con su luz".
Cuando Jess termin de hablar, un fariseo le pidi que comieran juntos. As que Jess entr y tom lugar a la mesa,
pero no se lav las manos antes de comer y eso sorprendi al fariseo.
Entonces el Seor Jess le dijo: -Su idea de limpieza, fariseos, es como limpiar vasos o platos, slo por fuera. Por dentro, siguen llenos de deseos de robar y daar a los dems.
Necios! No hizo Dios lo de adentro como lo de afuera?
"Mejor pongan atencin a lo de adentro. Ayuden a los pobres y entonces todo quedar limpio en ustedes.
"Pobres de ustedes, fariseos! Ustedes dan la dcima parte de todo lo que tienen, aun de la menta, de la ruda y de todas las dems plantas de su jardn, pero no tratan a la gente con justicia y no aman a Dios. Ms bien hagan eso, sin olvidarse de hacer lo
"Pobres de ustedes fariseos, porque les gusta tener los lugares de honor en las sinagogas y que se les salude con respeto en las plazas.
Pobres de ustedes, porque son como tumbas sin lpida que contaminan a la gente que camina sobre ellas sin darse cuenta".
Uno de los expertos de la ley le respondi: -Maestro, al decir esto nos insultas tambin a nosotros.
Pero Jess dijo: -Pobres de ustedes tambin, expertos de la ley, porque cargan a la gente con reglas ms difciles de lo que ellos pueden cumplir. Y ustedes ni siquiera mueven un dedo para cumplirlas!
Pobres de ustedes, porque les construyen las tumbas a los profetas que sus antepasados mataron.
As demuestran que ustedes estn de acuerdo con lo que sus antepasados hicieron, porque ellos los mataron y ustedes construyen sus tumbas.
Por esta razn, Dios en su sabidura dijo: 'Les enviar profetas y apstoles y a algunos los matarn y a otros los perseguirn'.
"Entonces ustedes, los de estos tiempos, pagarn por la sangre de todos los profetas, que ha sido derramada desde el principio del mundo,
desde el asesinato de Abel hasta el asesinato de Zacaras. Zacaras fue asesinado entre el altar y el templo. S, yo les digo, ustedes los de estos tiempos pagarn por ello.
"Pobres de ustedes expertos de la ley, porque se apropiaron de la llave del conocimiento acerca de Dios. Ustedes mismos no han aprendido ni tampoco han dejado aprender a los que estaban tratando de hacerlo".
Cuando Jess sala, los maestros de la ley y los fariseos empezaron a causarle problemas y a hacerle muchas preguntas.
Trataban de atrapar a Jess diciendo algo malo.
Entonces se reunieron miles de personas, tantas que se atropellaban unas a otras. Antes de hablar a la gente, Jess les habl primero a sus seguidores: -Cudense de la levadura de los fariseos, que es la hipocresa.
Porque todo lo escondido se pondr al descubierto. Todo lo secreto se dar a conocer.
Es as como todo lo que digan en la oscuridad, saldr a la luz. Todo lo que digan a alguien al odo en secreto, se contar a toda la gente desde las azoteas de las casas.
"Les digo, amigos mos, que no deben tenerles miedo a los que matan el cuerpo y despus de eso no pueden hacer nada ms.
Djenme poner en claro a quin deben temer: tmanle a Dios, quien despus de matar el cuerpo, tiene el poder de mandarlo al infierno. S, yo les digo, tmanle a l.
"Cinco pajaritos valen slo dos moneditas, pero no importa, porque Dios no se olvida de ellos.
Dios tiene contados hasta los cabellos de su cabeza. No tengan miedo, ustedes valen ms que muchos pajaritos.
"Yo les digo, si alguien est dispuesto a decir que cree en m ante la gente, entonces el Hijo del hombre se declarar a favor de l ante los ngeles de Dios.
Pero si alguien dice que no me conoce, yo dir que no lo conozco ante los ngeles de Dios.
"Dios podr perdonar incluso a quien reniegue del Hijo del hombre, pero no perdonar a quien reniegue del Espritu Santo.
"Cuando los lleven ante las sinagogas, gobernantes y otra gente importante, no se preocupen de cmo se van a defender y qu van a decir.
El Espritu Santo les mostrar en ese momento lo que deben decir".
Entonces alguien de la multitud le dijo a Jess: -Maestro, mi padre acaba de morir. Dile a mi hermano que comparta conmigo lo que perteneca a mi padre.
Pero Jess le dijo: -Hombre, quin dijo que yo soy su juez o que debo decidir cmo deben compartir lo que dej tu padre?
Luego Jess les dijo: -Aljense de toda avaricia porque la vida no depende del tener muchas cosas.
Entonces les cont una historia: "Un hombre rico tena un terreno que produjo una cosecha muy buena.
l pens: 'Qu hago ahora que no tengo donde guardar la cosecha?'
"Entonces se dijo: 'Esto es lo que voy a hacer: tumbar todos mis graneros y los har ms grandes. As podr guardar all toda mi cosecha y todo lo dems.
Me dir a m mismo: Tienes bastante acumulado para muchos aos. Entonces tmalo con calma, come, bebe y divirtete'.
"Pero Dios le dijo: 'Tonto, esta noche morirs, y entonces quin se quedar con todo lo que guardaste?'
"Esto es lo que pasa con el que consigue mucho para s mismo, pero no es rico ante los ojos de Dios".
Despus les dijo a sus seguidores: "Por eso les digo que no se preocupen por lo que van a comer para vivir ni con qu ropa se van a vestir.
La vida es ms que la comida y el cuerpo ms que la ropa.
Fjense en los cuervos, que no siembran ni cosechan. Tampoco tienen bodegas ni graneros, y aun as, Dios los alimenta. Ustedes valen mucho ms que las aves!
Quin de ustedes va a aadir una hora a su vida preocupndose por eso?
Si no pueden hacer ni siquiera eso, qu caso tiene preocuparse por lo dems?
"Fjense cmo crecen las flores del campo. Ellas no trabajan para hacer su vestido. Pero les aseguro que ni siquiera el rey Salomn, con toda su gloria, se visti como una de ellas.
As que, si Dios viste a todo lo que crece en el campo, que hoy tiene vida pero que maana ser quemado en un horno, con mucha ms razn cuidar de ustedes. No sean gente de poca fe!
"No estn pendientes de lo que van a comer o a beber, ni se preocupen por eso.
La gente que no conoce a Dios trata de conseguir esas cosas, pero su Padre sabe que necesitan todo esto.
En vez de eso, busquen el reino de Dios, y lo que necesitan les ser dado.
"No tengan miedo, mis pequeas ovejas, porque su Padre quiere entregarles el reino.
Vendan todo lo que tienen y den el dinero a los pobres. La gente del mundo guarda su tesoro en bolsas que se desgastan, pero ustedes lo guardan seguro en el cielo, donde ningn ladrn puede alcanzarlo ni la polilla puede destruirlo.
Porque donde est su tesoro, all estar su corazn.
"Estn listos! Vstanse y tengan las lmparas encendidas.
Sean como los siervos que estn esperando a su patrn que regresa de una fiesta de bodas. El patrn viene, llama a la puerta y ellos abren de inmediato.
Qu bien les ir a esos siervos a quienes el patrn encuentra despiertos y listos cuando l regresa a casa. Les digo la verdad: el patrn pedir a los siervos que ocupen su lugar en la mesa, se dispondr y l mismo les servir.
Tal vez los siervos tengan que esperar hasta la media noche o ms tarde, pero les va a ir bien cuando llegue el patrn y los encuentre esperndolo.
Recuerden esto: si el dueo de la casa supiera a qu hora viene el ladrn, entonces no lo dejara entrar a su casa.
As que ustedes tambin estn listos, porque el Hijo del hombre vendr a la hora menos pensada".
Entonces Pedro dijo: -Nos cuentas esta historia a nosotros o a toda la gente?
El Seor dijo: -Quin es el administrador responsable y digno de confianza? Ese ser a quien el dueo de la casa encargar de alimentar a su debido tiempo a los dems siervos.
Qu bien le ir al siervo que cuando regresa el patrn lo encuentra cumpliendo su deber!
Digo la verdad: el patrn lo pondr a cargo de todas sus cosas.
"Por otra parte, supongan que ese siervo se dice a s mismo: 'Mi patrn se va a demorar'. Comienza a pegarles a los dems siervos, incluso a las mujeres, come, bebe y se emborracha.
Su patrn volver el da menos pensado y a la hora en que menos se lo imagine. Lo castigar fuertemente y lo mandar a su lugar con los infieles, donde la gente llorar y crujir los dientes de dolor.
"El siervo que sabe lo que su patrn quiere y no se prepara ni hace lo que l quiere, ser castigado con muchos golpes.
Pero el siervo que no sabe lo que el patrn quiere y hace algo que merece ser castigado, recibir menos golpes. Se espera ms del que se le ha dado ms. El que tiene ms privilegios, tendr ms responsabilidad.
"Vine a traer fuego a la tierra y cmo quisiera que ya estuviera ardiendo!
Pero antes tengo que enfrentar un bautismo diferente, y no descansar hasta que se haga!
Ustedes piensan que vine a traer la paz a la tierra? No. Les digo que vine a causar divisin.
De ahora en adelante, una familia de cinco ser dividida contra s misma. Estarn tres contra dos y dos contra tres.
El pap estar en contra de su hijo y el hijo estar en contra de su pap. La mam estar en contra de su hija y la hija estar en contra de su mam. La suegra estar en contra de su nuera y la nuera estar en contra de su suegra".
Entonces Jess le dijo al pueblo: - Cuando ustedes ven una nube que viene del occidente, dicen: 'Llover', y pronto empieza a llover.
Cuando sopla el viento del sur, ustedes dicen: 'Har mucho calor', y pronto empieza a hacer calor.
Son un fraude! Son buenos para predecir el clima, pero no se dan cuenta de todo lo que est pasando ahora, en estos tiempos.
"Por qu no pueden decidir ustedes mismos lo que est bien?
Si alguien te demanda, intenta arreglar el problema por todos los medios antes de llegar al juzgado. Porque si no arreglas antes, esa persona te llevar al juez, y el juez te mandar a la crcel.
Te digo: no saldrs de la crcel hasta que pagues hasta el ltimo centavo".
En aquel tiempo vinieron algunos a contarle a Jess lo que les haba pasado a unos de Galilea. Pilato los haba matado mientras estaban adorando a Dios, y haba mezclado su sangre con la de los animales que estaban sacrificando.
Jess les dijo: "Ustedes piensan que lo que les pas a ellos fue porque eran ms pecadores que la dems gente de Galilea?
No! Pero les digo que si ustedes no cambian su manera de pensar y de vivir, morirn tambin como ellos.
O miren lo que les pas a los dieciocho que murieron cuando la torre de Silo les cay encima. Piensan que eso les pas porque eran ms malos que el resto de la gente que viva en Jerusaln?
No! Pero les digo que si ustedes no cambian su manera de pensar y de vivir, morirn tambin como ellos".
Entonces les cont esta historia: "Un hombre tena una higuera en su viedo y un da fue a ver si tena higos, pero no encontr nada.
Entonces le dijo al encargado del viedo: 'He venido tres aos seguidos a ver si esta higuera tiene higos, pero nunca los he encontrado. Por eso, crtala. Para qu desperdiciar ese pedazo de tierra?'
El encargado le respondi: 'Patrn, djela aqu por un ao ms. Djeme cultivarla y ponerle abono.
Entonces si el prximo ao tiene frutos, la dejamos all, pero si no tiene frutos, la puede mandar cortar'".
El da de descanso, Jess estaba enseando en una de las sinagogas.
All haba una mujer que tena un espritu maligno que la haba tenido lisiada ya por dieciocho aos. Andaba encorvada y no se poda enderezar nada.
Cuando Jess la vio, la llam y le dijo: -Mujer, quedas libre de tu enfermedad.
La toc, y de inmediato ella se enderez y empez a alabar a Dios.
El dirigente de la sinagoga se disgust mucho porque Jess la haba sanado en el da de descanso. Por eso el dirigente le dijo a la gente: -Hay seis das para trabajar, as que vengan a ser sanados en esos das, no en el da de descanso.
El Seor le respondi: -Hipcritas! Todos ustedes sueltan a sus animales para llevarlos a tomar agua a diario, incluso en el da de descanso, verdad?
Esta mujer tambin pertenece a la familia de nuestro antepasado Abraham, y por dieciocho aos Satans la ha atado a esta condicin. No creen que debera ser liberada en este da especial?
Cuando dijo esto, todos los que estaban en su contra se avergonzaron, pero los dems se alegraron mucho por las grandes cosas que haca.
Jess dijo: "Cmo es el reino de Dios? Con qu lo puedo comparar?
Es como una semilla de mostaza que un hombre plant en su jardn. La semilla creci y se convirti en un gran rbol, y las aves construyeron nidos en sus ramas".
Dijo otra vez: "Con qu puedo comparar el reino de Dios?
Es como la levadura que una mujer mezcla con mucha harina. Al final, toda la masa queda fermentada".
Jess iba por los pueblos y aldeas enseando mientras se diriga a Jerusaln.
Alguien le dijo: -Seor, son pocos los que se salvarn? l respondi:
-Esfurcense por entrar por la puerta angosta que lleva al cielo. Les aseguro que mucha gente tratar de entrar pero no podr.
Supongan que el dueo de una casa ya ha cerrado la puerta, y ustedes se quedan afuera llamando, y entonces dicen: 'Seor, brenos la puerta!' pero l les responde: 'No los conozco. Qu estn haciendo aqu?'
Entonces ustedes dicen: 'Nosotros comimos y bebimos contigo y t enseaste en nuestras calles'.
l les dice, 'No s qu estn haciendo aqu. Aprtense de m, porque ustedes se dedicaron a hacer el mal'.
"Ustedes vern a Abraham, Isaac, Jacob y a todos los profetas en el reino de Dios, pero ustedes sern echados fuera, donde habr llanto y crujir de dientes.
Vendr gente del oriente y del occidente, del norte y del sur, y ocuparn su lugar en la mesa del reino de Dios.
Tengan en cuenta que los ltimos sern los primeros, y los primeros sern los ltimos".
En ese momento, algunos fariseos se acercaron a Jess, y le dijeron: -Huye de aqu a otro lugar, porque Herodes te quiere matar.
l les dijo: -Vayan y dganle a ese zorro que expulsar a los demonios de la gente, la sanar hoy y maana, y al tercer da terminar mi trabajo.
Despus tendr que irme, porque todos los profetas tienen que morir en Jerusaln.
"Jerusaln! Jerusaln! T que matas a los profetas y lanzas piedras a los mensajeros que Dios enva. Cuntas veces quise juntar a tus hijos, as como la gallina junta a sus pollitos bajo sus alas, pero no me dejaste!
Ahora tu casa quedar completamente vaca. Te digo la verdad: no me vers ms, sino hasta que digas, 'Bendito el que viene en el nombre del Seor!'"
Un da de descanso, Jess fue a comer a la casa de uno de los lderes fariseos. La gente que estaba all estaba pendiente de lo que Jess hara.
En ese momento se le acerc un hombre que tena una enfermedad que causaba hinchazn.
Jess se volvi a los expertos de la ley y a los fariseos y les pregunt: -Es permitido sanar en el da de descanso o no?
Pero ellos se quedaron callados. Entonces Jess san al enfermo y le dijo que se fuera.
Jess les dijo a los fariseos y a los expertos de la ley: -Si su hijo o su animal cayera en un pozo, lo sacaran de inmediato, incluso en el da de descanso, verdad?
No pudieron responderle nada.
Jess vio cmo los invitados escogan los lugares de honor en la mesa. Entonces les cont una historia:
"Cuando alguien te invite a una boda, no te sientes en el lugar de honor, porque alguien ms importante que t pudo haber sido invitado tambin.
El que te invit vendr y te dir: 'Dale tu lugar a este hombre'. Entonces tendrs que sentarte en un lugar an menos importante que el primero, y te sentirs avergonzado.
"Al contrario, cuando seas invitado, ve y sintate en el lugar menos importante, para que cuando venga el que te invit, te diga: 'Amigo, sintate aqu, este lugar es mejor'. Qu honor tendrs frente a todos los que estn presentes.
Porque el que se cree muy importante ser humillado, y al que se humilla se le dar importancia".
Entonces Jess dijo al fariseo que lo haba invitado: -Cuando ofrezcas una comida o una cena, no invites slo a tus amigos, tus hermanos, tus familiares o tus vecinos ricos. En otra ocasin ellos te devolvern la invitacin, y esa ser tu recompensa.
En lugar de eso, invita a los pobres, a los lisiados, a los cojos y a los ciegos.
Qu bendicin para ti que ellos no tengan cmo pagarte, porque recibirs tu pago cuando llegue la resurreccin del pueblo de Dios.
Cuando uno de los que estaba comiendo con l escuch esto, dijo: -Afortunado el que participe en la cena en el reino de Dios.
Entonces Jess le dijo: -Un hombre estaba preparando una gran cena e invit a mucha gente.
Cuando lleg la hora de la cena, mand a un siervo a decirles a los invitados: 'Vengan, que todo est listo!'
Pero uno tras otro, todos empezaron a inventar excusas. El primero dijo: 'Compr unas tierras y ahora debo ir a revisarlas. Por favor disclpame'.
Otro dijo: 'Compr cinco parejas de animales de trabajo y ahora debo ir a probarlos. Por favor disclpame'.
Otro dijo tambin: 'Me acabo de casar y no puedo ir'.
"Cuando el siervo regres, le cont a su patrn lo que le haban dicho. El patrn se enoj mucho y le dijo: 'Ve rpido a las calles y a los callejones de la ciudad y trae a la cena a los pobres, a los lisiados, a los ciegos y a los cojos!'
"Despus el siervo le dijo: 'Patrn, he hecho lo que me has ordenado y todava hay espacio para ms gente'.
Entonces le dijo al siervo: 'Ve a los caminos y veredas, y haz venir a toda la gente para que se llene mi casa.
Porque te digo que ninguno de los que haban sido invitados probar mi cena'".
Jess estaba caminando con mucha gente, y les dijo:
"Si alguien viene a m pero pone en primer lugar a su pap, a su mam, a su esposa, a sus hijos, a sus hermanos y hermanas, no puede ser mi seguidor. El que me siga tiene que entregar hasta su propia vida.
Si alguien no carga la cruz que se le entrega al seguirme, entonces no puede ser mi seguidor.
"Cuando alguien va a construir una torre, se sienta primero a hacer un plan, verdad? Tiene que ver si tiene el dinero para hacer el trabajo.
Si no hace primero un plan, empezar a construir el edificio pero no lo podr terminar y todos se burlarn de l.
Dirn: 'Ese hombre empez a construir el edificio, pero no fue capaz de terminarlo'.
"O si un rey va a hacer una guerra contra otro, primero se sienta a hacer planes, verdad? Si slo tiene diez mil soldados har planes para ver si puede derrotar al otro que tiene veinte mil soldados.
Si no le es posible derrotar al enemigo, mandar a alguien para hacer la paz.
"Es lo mismo con cada uno de ustedes, son ustedes capaces de hacer lo necesario para seguirme? Si no dejan todo lo que tienen, no pueden ser mis seguidores.
"La sal es buena, pero si pierde su sabor, no puedes hacer que sea salada de nuevo.
Ya no sirve para nada, ni para la tierra ni para abono. Hay que tirarla. Oigan bien lo que les digo!"
Muchos cobradores de impuestos y pecadores vinieron a escuchar a Jess.
Los fariseos y los expertos de la ley empezaron a quejarse: "Este hombre recibe bien a los pecadores, y hasta come con ellos".
Entonces Jess les cont esta historia:
"Supongamos que uno de ustedes tiene cien ovejas y pierde una de ellas. Deja solas a las otras noventa y nueve para ir a buscar a la que se le ha perdido hasta encontrarla, verdad?
Cuando la encuentra, con gozo la pone sobre sus hombros,
y al llegar a casa, llama a todos sus amigos y vecinos dicindoles: 'Algrense conmigo porque encontr la oveja que se me haba perdido!'
Les digo que de la misma manera, habr ms alegra en el cielo por un pecador que cambia su vida que por noventa y nueve personas buenas que no necesitan hacerlo.
"Supongan que una mujer tiene diez monedas y pierde una de ellas. Qu hace entonces? Toma una lmpara, limpia toda la casa y busca por todas partes hasta encontrarla, verdad?
Cuando la encuentra, llama a sus amigos y vecinos, y les dice: 'Algrense conmigo porque encontr la moneda que se me haba perdido!'
Les digo que as tambin se alegran los ngeles de Dios cuando un pecador cambia su corazn".
Entonces Jess dijo: "Haba un hombre que tena dos hijos.
El menor le dijo: 'Padre, dame mi parte de la herencia'. Entonces dividi entre sus dos hijos todo lo que tena.
"No mucho tiempo despus, el hijo menor recogi todo lo suyo y se fue a un pas lejano. Estando en ese pas, el hijo menor malgast todo su dinero llevando una vida descontrolada.
Despus hubo una escasez de comida en ese pas, y empez a pasar necesidad.
Busc trabajo con un hombre de ese pas, quien lo mand a trabajar en el campo alimentando a los cerdos.
El hijo tena tanta hambre que hasta quera comer lo que coman los cerdos, pero nadie le daba nada.
"Entonces se dio cuenta de que haba sido muy tonto. Pens: 'Todos los trabajadores de mi padre tienen suficiente comida, y yo estoy aqu murindome de hambre!
Ir a la casa de mi padre, y le dir: Padre, he pecado contra Dios y contra ti.
No merezco llamarme tu hijo; djame ser como uno de tus trabajadores'.
Entonces el hijo regres a la casa de su padre. "Mientras el hijo todava estaba muy lejos de casa, su padre lo vio y tuvo compasin de l. Sali corriendo a su encuentro y le dio la bienvenida con besos y abrazos.
El hijo le dijo: 'Padre, he pecado contra Dios y contra ti. No merezco llamarme tu hijo'.
"Pero el padre les dijo a sus siervos: 'Apresrense! Vstanlo con la mejor ropa. Tambin pnganle un anillo y sandalias.
Maten el mejor ternero y preprenlo. Celebremos y comamos!
Mi hijo estaba muerto y ha vuelto a vivir; estaba perdido y ha sido encontrado'. Y empezaron la fiesta.
"El hermano mayor estaba en el campo y al acercarse a la casa, escuch la msica del baile.
Entonces el hermano mayor llam a uno de los siervos y le pregunt: 'Qu significa todo esto?'
El siervo le dijo: 'Tu hermano vino y tu padre mand preparar el mejor ternero. Est muy feliz porque tu hermano menor regres a casa sano y salvo'.
El hijo mayor se enoj mucho y no quiso entrar. Entonces el padre sali a pedirle que entrara.
"Pero l le respondi a su padre: 'Yo he trabajado para ti todos estos aos, no he dejado de obedecerte, y nunca me has dado ni un cabrito para celebrar con mis amigos.
En cambio, tu otro hijo malgast todo tu dinero en prostitutas, y cuando regresa a casa, matas para l el mejor ternero'.
"El padre le dijo: 'Hijo mo, t siempre ests conmigo y todo lo que tengo es tuyo.
Pero tenemos que celebrar y estar felices, porque tu hermano estaba muerto y ha vuelto a vivir, estaba perdido y ha sido encontrado'".
Jess les dijo a sus seguidores: "Haba un hombre rico que contrat a un administrador que haba sido acusado de malgastar lo que el hombre rico tena.
Entonces el hombre rico lo llam y le dijo, 'Qu es esto que me dicen de ti? Dame un informe de lo que has hecho con mi dinero. No puedes seguir siendo mi administrador'.
"Entonces el administrador se dijo a s mismo: 'Qu debo hacer? Mi patrn no me va a dejar seguir siendo su administrador. Ya no tengo fuerzas para trabajar y me da vergenza pedir limosna.
Ya s lo que voy a hacer! Voy a hacer algo para que cuando no tenga trabajo, la gente me reciba en su casa'.
"Entonces llam a cada uno de los que le deban dinero a su patrn, y le dijo al primero: 'Cunto le debes a mi patrn?'
l le respondi: 'Cuatro mil litros de aceite'. Entonces el administrador le dijo: 'Toma la cuenta, aprate, sintate y escribe una cantidad menor. Escribe dos mil litros'.
"Entonces fue y le dijo al segundo: 'Y t, cunto le debes a mi patrn?' l respondi: 'treinta mil kilos de trigo'. El administrador le dijo: 'Toma tu cuenta, puedes hacerla por menos. Escribe veinticinco mil'.
"Ms tarde, el patrn elogi al administrador deshonesto porque lo que haba hecho era muy astuto. S, cuando se trata de negocios con sus semejantes, la gente mundana es ms astuta que la gente espiritual.
"Usen las riquezas mundanas de una manera que les ayude a ganar la amistad de Dios, para que cuando las riquezas se acaben, sean bienvenidos en la casa eterna.
Si alguien es de fiar en lo poco, ser de fiar en lo mucho; si es deshonesto en lo poco, ser deshonesto en lo mucho.
Si no se les pueden confiar las riquezas mundanas, entonces tampoco se les podrn confiar las riquezas verdaderas.
Si no se les puede confiar lo ajeno, entonces no se les dar lo de ustedes.
"Nadie puede servir a dos patrones al mismo tiempo. Desatender a uno y amar al otro, o se dedicar a uno y despreciar al otro. Ustedes no pueden servir a Dios y a las riquezas al mismo tiempo".
Los fariseos estaban escuchando lo que Jess deca. Amaban el dinero y por eso criticaban a Jess.
Jess les dijo: "Ustedes se hacen los buenos delante de la gente, pero Dios conoce las intenciones de su corazn. Lo que la gente tiene en alta estima es despreciable para Dios.
"Antes de que Juan el Bautista viniera, Dios quera que la gente viviera de acuerdo a la ley y a los escritos de los profetas. Pero desde que lleg, se han dado a conocer las buenas noticias del reino de Dios y muchos se esfuerzan por entrar en l.
Es ms fcil que el cielo y la tierra se acaben que cambiar una sola tilde de la ley.
"Todo aquel que se divorcia de su esposa y se vuelve a casar, comete el pecado de adulterio. Todo aquel que se casa con una mujer divorciada, comete tambin el pecado de adulterio".
Jess dijo: "Haba un hombre tan rico que todos los das se diverta a sus anchas, vesta las ropas ms finas y coma de la mejor comida.
Haba tambin un hombre muy pobre llamado Lzaro, quien tena el cuerpo cubierto de llagas y con frecuencia se sentaba a la puerta de la casa del hombre rico.
Quera tan slo calmar su hambre comiendo las sobras que caan de la mesa del hombre rico. Los perros venan y laman sus llagas.
Tiempo despus, Lzaro muri y los ngeles del cielo vinieron y lo pusieron al lado de Abraham. El hombre rico tambin muri y fue enterrado.
El rico fue enviado al lugar donde estn los muertos y sufra mucho. Mir hacia arriba y vio muy lejos a Abraham y a Lzaro sentado a su lado.
El hombre rico grit: 'Padre Abraham, ten compasin de m. Manda a Lzaro para que moje la punta de su dedo con agua y refresque mi lengua. Estoy sufriendo en este fuego!'
"Pero Abraham le dijo: 'Hijo mo, recuerda que mientras estabas vivo, la pasaste muy bien, pero Lzaro sufri mucho. Ahora l recibe consuelo aqu mientras t ests sufriendo.
Adems, entre nosotros hay un abismo muy grande, para que nadie pueda pasar de aqu para all, ni de all para ac'.
Entonces el hombre rico dijo: 'Padre, te ruego que mandes a Lzaro a casa de mi padre.
Dile que les advierta a mis cinco hermanos y as ellos no tengan que venir tambin a este lugar de sufrimiento'.
"Pero Abraham dijo: 'Ellos tienen a Moiss y a los profetas, que los escuchen a ellos'.
"El hombre rico dijo: 'No, padre Abraham, pero si alguien va desde donde estn los muertos y les avisa, ellos cambiarn su manera de pensar y de vivir'.
"Abraham le dijo: 'Si ellos no escuchan a Moiss y a los profetas, tampoco escucharn a alguien que regrese de entre los muertos'".
Jess les dijo a sus seguidores: "No se pueden evitar las causas del pecado, pero pobre de aquel que las ocasione!
Le ir mal al que haga pecar a uno de estos a los que es fcil hacerles dao. Sera mejor que lo tiraran al mar con una gran piedra de molino colgada al cuello.
Tengan cuidado! "Si tu hermano peca, corrgelo, y si se arrepiente y deja de pecar, perdnalo.
Si tu hermano te hace algo malo siete veces en un da y viene siete veces y te dice: 'Perdname, no lo volver a hacer', perdnalo".
Entonces los apstoles le dijeron al Seor: -Danos ms fe!
El Seor les dijo: -Si ustedes tienen fe del tamao de una semilla de mostaza, podrn decirle a este rbol: 'Levntate de ah y plntate en el mar' y el rbol les obedecer.
"Supongan que uno de ustedes tiene un siervo que ha estado arando o cuidando ovejas. Cuando regrese del campo, acaso le dicen: 'Ven y ocupa un lugar en la mesa'?
En vez de eso, no le dicen: 'Preprame la cena y alstate para servirme. Despus de que yo termine de comer, t podrs comer y beber'?
A los siervos no hay que agradecerles por cumplir con lo que su patrn les ha mandado hacer.
Ustedes son como esos siervos, cuando ustedes hagan todo lo que se les ha ordenado, digan: 'No somos ms que siervos, slo hemos cumplido con nuestro trabajo'".
Camino a Jerusaln, Jess pas por las regiones de Samaria y Galilea.
Al entrar a cierto pueblo, diez leprosos salieron a encontrarlo. Se quedaron parados a lo lejos,
y le dijeron en voz alta: -Jess, Maestro, ten compasin de nosotros!
Al verlos, Jess les dijo: -Vayan y presntense ante los sacerdotes. Mientras iban a los sacerdotes, fueron sanados.
Cuando uno de ellos vio que haba sanado, regres a donde estaba Jess, dando gritos de alabanza a Dios.
Se arrodill y se inclin hasta el suelo ante Jess y le dio las gracias. Este hombre era un samaritano.
Jess respondi: -Diez hombres fueron sanados, dnde estn los otros nueve?
Este hombre que ni siquiera es judo es el nico que regres a darle gracias a Dios?
Entonces Jess le dijo: -Levntate y vete, porque tu fe te ha sanado.
Unos fariseos le preguntaron a Jess: -Cundo vendr el reino de Dios? Jess les dijo: -El reino de Dios no va a venir en forma visible.
La gente no dir: 'Est aqu' o 'Est all'. En realidad, Dios ya reina entre ustedes.
Entonces Jess les dijo a sus seguidores: -Vendr el tiempo en que ustedes querrn ver alguno de los das del Hijo del hombre, pero no podrn.
La gente les dir: 'Miren, all est' o 'Miren, aqu est', pero no vayan all ni los sigan.
"Ustedes sabrn cundo volver de nuevo el Hijo del hombre. Su venida ser como un relmpago que ilumina todo el cielo.
Sin embargo, l primero tiene que sufrir mucho y ser rechazado por la gente de estos tiempos.
"Tal como pas en los das de No, as pasar cuando el Hijo del hombre venga de nuevo:
la gente coma, tomaba, se casaba y daba a sus hijos en casamiento, hasta el da en que No entr en el arca. Entonces lleg el diluvio y los mat a todos.
"Ser tal como pas en los tiempos de Lot: coman, tomaban, compraban, vendan, sembraban y construan.
Pero el da en que Lot sali y se fue de Sodoma, llovi fuego y azufre del cielo y los mat a todos.
Pasar lo mismo el da en que el Hijo del hombre sea revelado.
"Ese da, si alguien est en el techo de su casa y todo lo que tiene est abajo en la casa, que no baje a buscarlo. Igualmente, si alguien est en el campo, no debe regresar.
"Recuerden lo que le pas a la esposa de Lot.
El que quiera salvar su vida, la perder; y el que entregue su vida, la salvar.
Yo les digo, esa noche habr dos personas durmiendo en una cama; una ser llevada y la otra ser dejada.
Dos mujeres estarn trabajando juntas; una ser llevada y la otra ser dejada".
Dos mujeres estarn trabajando juntas; una ser llevada y la otra ser dejada".
Los seguidores le preguntaron a Jess: -Seor, dnde pasar todo esto? El les respondi: -La gente puede encontrar un cadver guindose por los buitres.
Entonces Jess les cont una historia para ensearles que siempre deben orar y nunca perder la esperanza.
Les dijo: "En un pueblo haba un juez que no tena temor de Dios y tampoco le importaba lo que pensaran los dems.
En ese pueblo haba tambin una viuda. Ella le insista al juez y le deca: 'Hay un hombre que me est haciendo dao. Pido justicia!'
Por un tiempo, el juez no quiso ayudarla, pero despus se dijo a s mismo: 'No temo a Dios y tampoco me importa lo que piensen los dems,
pero ayudar a esta viuda. Si no lo hago, me seguir molestando y me har la vida insoportable'".
Entonces el Seor dijo: "Fjense en lo que dijo el juez malo.
El pueblo de Dios clama a l de da y de noche, y l siempre har justicia para su pueblo y no tardar en darle lo que necesita.
Les aseguro que Dios har justicia rpidamente para defenderlos. Pero cuando el Hijo del hombre venga a la tierra, encontrar aqu gente que crea en l?"
Haba unos que crean que siempre hacan el bien. Estaban tan seguros de s mismos que menospreciaban a los dems. Jess cont esta historia para ellos:
"Dos hombres fueron al templo a orar. Uno era un fariseo y el otro era un cobrador de impuestos.
El fariseo se puso de pie aparte de los dems, y empez a orar: 'Oh, Dios, te doy gracias porque no soy como los dems. No soy como los ladrones, los injustos y los que cometen el pecado de adulterio. Te doy gracias porque tampoco soy como este cobrador d
Ayuno dos veces a la semana y doy la dcima parte de todo lo que gano'.
"El cobrador de impuestos estaba de pie a cierta distancia. Cuando or ni siquiera levant la vista al cielo, sino que se golpeaba el pecho para mostrar que estaba arrepentido, y dijo: 'Oh Dios, ten compasin de m porque soy un pecador!'
Les digo que cuando este hombre termin de orar, se fue a su casa siendo aceptado por Dios. En cambio, Dios no acept al fariseo que se crea mejor que los dems. El que se cree mucho ser humillado, pero el que se humilla recibir honor".
Le llevaron a Jess unos nios para que l los bendijera. Cuando los seguidores de Jess vieron esto, los regaaron.
Entonces Jess llam a los nios y les dijo a sus seguidores: "Dejen que los nios vengan a m. No se lo impidan porque el reino de Dios es de los que son como ellos.
En verdad les digo, si no aceptan el reino de Dios como un nio, nunca podrn entrar en l".
Un lder judo le pregunt: -Maestro bueno, qu debo hacer para tener vida eterna?
Jess le dijo: -Por qu me llamas bueno? Slo Dios es bueno.
T sabes los mandamientos: 'No cometas adulterio, no mates, no robes, no digas mentiras sobre los dems, respeta a tu pap y a tu mam'.
Entonces el lder dijo: -Los he obedecido todos desde que era joven.
Cuando Jess escuch esto, le dijo al lder judo: -Todava hay algo que te hace falta: vende todo lo que tienes y reparte el dinero a los pobres. As tendrs una recompensa en el cielo. Luego ven y sgueme.
Pero cuando el lder judo oy esto se puso muy triste ya que era muy rico.
Cuando Jess vio que el lder se puso triste, dijo: -Qu difcil es para los ricos entrar al reino de Dios!
Es ms fcil que un camello pase por el ojo de una aguja, que un rico entre al reino de Dios.
La gente que lo escuch pregunt: -Entonces, quin podr salvarse?
Jess dijo: -Lo que es imposible para los hombres es posible para Dios.
Pedro le dijo: -Acaso no dejamos todo lo que tenamos para seguirte?
Entonces Jess les dijo: -Les digo la verdad: todo el que dej su casa, su esposa, hermanos, padres o hijos por el reino de Dios,
recibir mucho ms de lo que dej. Recibir mucho ms en esta vida, y recibir vida eterna en el mundo que est por venir.
Jess llev aparte a los doce apstoles y les dijo: "Escuchen. Vamos a ir a Jerusaln y se cumplir lo que los profetas escribieron acerca del Hijo del hombre.
Su gente lo rechazar y lo entregar a los que no son judos, quienes se burlarn de l, lo insultarn y lo escupirn.
Lo azotarn y lo matarn, pero al tercer da resucitar".
Los apstoles no entendieron lo que Jess estaba diciendo. El verdadero significado estaba oculto para ellos y no saban de lo que estaba hablando.
Jess estaba llegando de la ciudad de Jeric. Un ciego estaba pidiendo limosna al lado del camino,
y al escuchar que pasaba mucha gente, pregunt qu suceda.
Le dijeron que Jess de Nazaret estaba pasando por all.
Entonces el ciego grit: -Jess, Hijo de David, ten compasin de m!
La gente que estaba al frente del grupo, lo regaaba y le deca que se callara, pero el ciego gritaba aun ms: -Hijo de David, ten compasin de m!
Jess se detuvo y orden que le trajeran al ciego. Cuando estaba cerca, Jess le pregunt:
-Qu quieres que haga por ti? El ciego dijo: -Seor, quiero recobrar la vista.
Entonces Jess le dijo: -Recobra la vista, tu fe te ha sanado.
Al instante el hombre recobr la vista y sigui a Jess, alabando a Dios. Y al ver esto toda la gente, tambin alababa a Dios.
Jess lleg a la ciudad de Jeric.
All haba un hombre rico que era el jefe de los cobradores de impuestos. Su nombre era Zaqueo.
Estaba tratando de ver quin era Jess, pero no pudo porque haba mucha gente y l era bajito.
Para poder verlo, sali corriendo, fue a un lugar por donde Jess tena que pasar y se subi a un rbol sicmoro.
Cuando Jess lleg a ese lugar, mir hacia arriba y vio a Zaqueo en el rbol. Jess le dijo: -Zaqueo, aprate, baja de all, porque hoy voy a quedarme en tu casa.
Entonces Zaqueo baj del rbol rpidamente y se puso muy feliz de recibir a Jess en su casa.
Todos los que vieron esto se quejaban: "Miren la clase de hombre con quien se hospeda Jess. Zaqueo es un pecador!"
Entonces Zaqueo se levant de la mesa y le dijo al Seor: -Mira, Seor, voy a dar a los pobres la mitad de todo lo que tengo, y si he engaado a alguien, le pagar cuatro veces ms.
Jess le dijo: -La salvacin ha llegado a esta familia, porque este hombre ha mostrado ser un verdadero hijo de Abraham.
El Hijo del hombre vino a buscar a la gente perdida y a salvarla.
Mientras la gente estaba escuchando todo esto, Jess les cont una historia. Estaba cerca de Jerusaln, y algunos de ellos pensaban que el reino de Dios iba a llegar pronto.
Entonces Jess les dijo: "Un hombre muy importante fue a un pas lejano para ser nombrado rey. Despus de hacer eso, iba a volver a su tierra para gobernar a su gente.
El hombre llam a diez de sus siervos. A cada uno le dio la misma cantidad de dinero. Les dijo: 'Hagan negocios con este dinero hasta que yo vuelva'.
Pero la gente de ese pas lejano lo odiaba. Por esa razn mandaron a l un grupo para decirle: 'No queremos que este hombre sea nuestro rey'.
"Pero a pesar de todo, el hombre se convirti en rey. Luego regres a su pas. Cuando lleg, mand llamar a los siervos a quienes les haba dado el dinero, para saber cunta ganancia tenan.
El primero vino y dijo: 'Seor, el dinero que me dio gan diez veces ms'.
Entonces el hombre le dijo: 'Muy bien hecho, buen siervo. Veo que puedo confiar en ti con lo poco. Por eso ahora voy a dejarte gobernar diez de mis ciudades'.
"Entonces el segundo siervo vino y dijo, 'Seor, su dinero gan cinco veces ms'.
Entonces el hombre le dijo: 'Vas a gobernar cinco de mis ciudades'.
"Entonces el otro siervo vino y le dijo: 'Seor, aqu est su dinero, lo guard muy bien en un pauelo.
Yo le tena miedo, porque usted es un hombre duro, toma dinero que no ha ganado y cosecha lo que no ha sembrado'.
"Entonces el rey le dijo: 'Siervo malo! Usar tus propias palabras en contra tuya para condenarte. Dijiste que soy un hombre duro, que tomo dinero que no he ganado y cosecho lo que no he sembrado.
Entonces, por qu no pusiste mi dinero en el banco para que as cuando yo regresara hubiera ganado intereses?
Luego les dijo a los que estaban parados all: 'Qutenle el dinero que tiene y dsenlo al que tiene diez veces ms'.
"Ellos le dijeron: 'Seor, l ya tiene diez veces ms'.
"El rey les dijo: 'Yo les digo, todo el que hace buen uso de lo que tiene, recibir ms; pero al que no hace buen uso de lo que tiene, se le quitar todo.
En cuanto a mis enemigos que no queran que yo fuera rey, triganmelos y mtenlos delante de m'".
Despus de decir esto, Jess sigui su camino hacia Jerusaln.
Cuando estaba cerca de Betfag y Betania, en la colina que se llama monte de los Olivos, envi a dos de sus seguidores dicindoles:
-Vayan al prximo pueblo. Cuando lleguen ah, vern a un burrito atado, que nadie ha montado. Destenlo y triganmelo aqu.
Y si alguien les pregunta por qu estn haciendo eso, dganle que el Seor lo necesita.
Los que fueron enviados, llegaron y lo encontraron, tal como Jess les haba dicho.
Mientras estaban desatando al burrito, su dueo les dijo: -Por qu estn desatndolo?
Entonces ellos dijeron: -El Seor lo necesita.
Le trajeron el burrito a Jess. Los seguidores pusieron la ropa de ellos sobre el burrito y ayudaron a Jess a montarlo.
Mientras Jess avanzaba, la gente extenda su ropa para preparar el camino.
Jess ya estaba muy cerca de Jerusaln, en la bajada del monte de los Olivos. Todo el grupo de seguidores comenz a gritar de alegra y a alabar a Dios por los muchos milagros que haban visto.
Ellos decan: -Bendito el rey que viene en el nombre del Seor! -Paz en el cielo y gloria a Dios!
Algunos de los fariseos que estaban en la multitud le dijeron: -Maestro, diles a tus seguidores que no digan esas palabras!
Jess les dijo: -Si ellos no las dicen, las piedras las dirn.
Cuando Jess estaba a punto de entrar a Jerusaln, vio la ciudad y llor por ella.
Jess dijo: "Si slo supieras hoy lo que te trae paz, pero no puedes saberlo porque est oculto para ti.
Llegar la hora en que tus enemigos harn una muralla, te rodearn y te atacarn por todos lados.
Ellos arrasarn contigo y con tu gente. Las piedras de tus edificios no quedarn una sobre otra. Todo esto pasar porque no reconociste la hora en que Dios vino a salvarte".
Jess entr en el rea del templo y empez a echar a la gente que estaba comerciando.
Jess les dijo: -Las Escrituras dicen: 'Mi casa ser una casa de oracin', pero ustedes la han convertido en 'escondite de ladrones'!
Jess le enseaba a la gente todos los das en el rea del templo. Los maestros de la ley, los jefes de los sacerdotes y algunos lderes del pueblo estaban buscando la forma de matar a Jess.
Pero toda la gente escuchaba a Jess y estaban muy interesados en lo que l deca. Por eso los maestros de la ley, los jefes de los sacerdotes y los lderes del pueblo no encontraban la forma de matarlo.
Un da Jess estaba enseando y contando las buenas noticias en el rea del templo. Enseaba a la gente y les hablaba. Los jefes de los sacerdotes, los maestros de la ley y los lderes judos vinieron a hablar con Jess,
y le dijeron: -Dinos, con qu autoridad haces esto? Quin te la dio?
Jess les contest: -Yo tambin les har una pregunta. Dganme,
el bautismo de Juan vena de Dios o de los hombres?
Ellos hablaron sobre eso y dijeron entre ellos: "Si decimos que vena de Dios, Jess nos preguntar por qu entonces no le cremos.
Pero si decimos que vena de los hombres, nos matarn a pedradas porque todos creen que Juan era un profeta".
As que respondieron: -No sabemos de dnde vena.
Entonces Jess les dijo: -Yo tampoco les voy a decir con qu autoridad hago estas cosas.
Luego Jess le cont a la gente esta historia: "Un hombre plant un viedo y lo alquil a unos labradores. Luego se fue por mucho tiempo.
Cuando lleg la hora de la cosecha, mand a un siervo a pedirles a los labradores la parte de la cosecha que le perteneca a l. Pero los labradores lo golpearon y lo mandaron de vuelta con las manos vacas.
Entonces el hombre mand a otro siervo, pero los labradores lo golpearon tambin. Lo trataron muy mal y lo enviaron de vuelta con las manos vacas.
Entonces el hombre mand a un tercer siervo, pero los labradores lo hirieron y lo echaron de all.
Entonces el dueo del viedo dijo: 'Qu debo hacer? Mandar a mi hijo amado. Seguro que a l si lo respetarn'.
Pero cuando los labradores vieron al hijo del dueo, hablaron entre ellos y dijeron: 'Este es el heredero, matmoslo para quedarnos con la herencia!'
Lo echaron del viedo y lo mataron. "Qu les har el dueo del viedo a los labradores?
El dueo vendr, los matar y les alquilar el viedo a otros labradores". Cuando la gente escuch esto, dijeron: -Eso nunca!
Pero Jess los mir y dijo: -Entonces, cul es el significado de este texto de la Escritura?: 'La piedra que los constructores rechazaron se ha convertido en la piedra principal.'
Todo el que caiga sobre esa piedra se har pedazos y al que le caiga encima lo har polvo.
Los maestros de la ley y los jefes de los sacerdotes escucharon la historia que Jess haba contado. Saban que la historia se refera a ellos y por eso lo queran meter a la crcel, pero tenan miedo de lo que les pudiera hacer el pueblo.
Los lderes judos observaban a Jess todo el tiempo. Enviaron a unos espas que fingan tener buenas intenciones para escucharlo. Queran usar en su contra algo de lo que l dijera. As podran entregarlo al poder y autoridad del gobernador.
Entonces los espas le preguntaron a Jess: -Maestro, sabemos que t hablas y enseas slo lo correcto. Enseas lo mismo a toda la gente sin importar quin est escuchando. Enseas con sinceridad el camino de Dios.
Entonces, est bien que paguemos impuestos al emperador o no?
Jess saba que le queran poner una trampa. Entonces les dijo:
-Mustrenme una moneda de plata. De quin es la imagen que est en la moneda y el nombre que est escrito en ella? Ellos dijeron: -Del emperador.
As que Jess les dijo. -Entonces den al emperador lo que es del emperador y a Dios lo que es de Dios.
Los hombres se asombraron de su respuesta y se quedaron sin palabras. No pudieron usar en su contra nada de lo que dijo delante de la gente.
Unos saduceos vinieron a ver a Jess. Ellos no creen en la resurreccin, y por eso le preguntaron:
-Maestro, Moiss escribi que si un hombre casado mora sin haber tenido hijos, su hermano deba casarse con la viuda. De esa manera los hijos que tuvieran seran considerados hijos del hermano fallecido.
Una vez hubo siete hermanos. El primero se cas, pero ms tarde muri sin dejar hijos.
Entonces el segundo hermano se cas con la viuda y tambin muri.
Luego el tercer hermano se cas con la viuda, pero tambin muri. Lo mismo pas con todos los dems hermanos. Todos murieron sin haber tenido hijos.
Tiempo despus, la viuda tambin muri.
Todos los siete hermanos se haban casado con ella. El da en que la gente resucite, de quin ser esposa la viuda?
Jess les dijo: -En esta vida la gente se casa.
Algunos sern considerados dignos de ser resucitados de la muerte y participar en la vida venidera, pero entonces no se casarn.
En esa vida, la gente ser como ngeles y no morir. Ellos sern hijos de Dios porque habrn sido resucitados.
Moiss demostr que la gente es resucitada de la muerte en la historia sobre el arbusto ardiente. Ah deca que el Seor es 'El Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob'.
Dios no es Dios de muertos, sino de vivos, porque para Dios todos ellos estn vivos.
Algunos de los maestros de la ley dijeron: -Maestro, qu buena respuesta!
Nadie ms se atrevi a hacerle otra pregunta a Jess.
Entonces Jess les pregunt: -Por qu dicen que el Cristo es el Hijo de David?
En el libro de los Salmos, el mismo David dice: 'El Seor Dios le dijo a mi Seor: Sintate a mi derecha,
y yo pondr a tus enemigos bajo tu poder'.
Entonces si David llama al Cristo 'Seor', cmo puede l ser su hijo?
Mientras toda la gente escuchaba a Jess, l les dijo a sus seguidores:
"Tengan cuidado de los maestros de la ley. A ellos les gusta pasearse vistiendo ropa que muestre su autoridad y les encanta que la gente los salude con respeto en las plazas de mercado. Tambin les gusta mucho sentarse en los lugares de honor de las sinag
Ellos tratan mal a las viudas y roban sus casas, y buscan quedar bien con la gente orando largamente. Por eso Dios los castigar con ms severidad".
Jess levant la mirada y vio a la gente rica poniendo sus ofrendas en la caja del dinero del templo.
Tambin vio a una viuda que estaba dando dos pequeas monedas de cobre como ofrenda.
Entonces Jess dijo: -En verdad les digo que esta pobre viuda dio ms que todos los dems.
Les digo esto porque los dems dieron de lo que les sobraba, pero ella, a pesar de su pobreza, entreg todo lo que tena para vivir.
Algunos de los seguidores estaban hablando acerca de los edificios del rea del templo, y decan: -Miren qu piedras tan hermosas y las ofrendas que lo adornan!
Pero Jess dijo: -Llegar la hora en que todo lo que ven aqu ser destruido. No quedar piedra sobre piedra, todo se vendr abajo.
Algunos de los seguidores le preguntaron a Jess: -Maestro, cundo suceder todo eso? Cmo podremos saber que est a punto de ocurrir?
Jess dijo: -Tengan cuidado. No permitan que nadie los engae. Les digo esto porque muchos vendrn en mi nombre y dirn: 'Yo soy el Cristo' y 'Ha llegado la hora', pero no los sigan.
No tengan miedo cuando oigan sobre guerras y rebeliones. Todo eso tiene que pasar primero, pero el fin no vendr hasta despus.
Jess tambin les dijo: "Pelear nacin contra nacin y reino contra reino.
Habr grandes terremotos, y en algunos lugares habr pocas de hambre y enfermedades. Pasarn cosas horribles y vendrn seales milagrosas del cielo.
"Pero antes de que pase todo eso, la gente los tomar a ustedes como prisioneros y los perseguirn. Los juzgarn en las sinagogas y los metern a la crcel. Sern obligados a presentarse ante reyes y gobernadores. Les harn todo esto por ser ustedes mis s
Pero esto les dar oportunidad de hablarles acerca de m.
Tengan confianza de que no tienen que pensar en lo que van a decir.
Porque yo les dar palabras de sabidura a las que ninguno de sus enemigos podr oponerse ni contradecir.
Hasta sus padres, hermanos, familiares y amigos estarn en su contra y matarn a algunos de ustedes.
Todos los odiarn por ser ustedes mis seguidores.
Pero en realidad no les tocarn ni un solo cabello de la cabeza.
Ustedes se salvarn si se mantienen firmes en su fe a pesar de todo esto.
"Ustedes vern soldados alrededor de Jerusaln y entonces sabrn que pronto ser destruida.
En ese tiempo, los que estn en Judea debern escapar hacia las montaas. Los que estn en Jerusaln debern irse rpidamente y los que estn en el campo no debern entrar a la ciudad.
Estos son los das en que Dios traer castigo para cumplir todo lo que los profetas haban escrito.
Ese tiempo ser terrible para las mujeres que estn esperando beb o que estn amamantando. Ser un tiempo de desastres en la tierra. Dios mostrar su ira contra este pueblo.
Los soldados matarn a algunos de ellos. A otros los tomarn como prisioneros y se los llevarn a otros pases. Los que no son judos aplastarn la ciudad de Jerusaln hasta que se cumpla su tiempo.
"Pasarn cosas fuera de lo comn con el sol, la luna y las estrellas, que servirn como seales. En la tierra la gente estar confusa y afligida por el fuerte rugido de la marea.
La gente tendr tanto miedo que se desmayar por lo que pasa en el mundo, pues aun los astros temblarn.
Entonces la gente ver al Hijo del hombre que vendr en una nube con poder y gran gloria.
Cuando todo esto comience a suceder, levntense, miren hacia arriba y algrense. No se preocupen, porque ya saben que est muy cerca la hora en que Dios los liberar".
Entonces les cont una historia: "Miren los rboles. La higuera es un buen ejemplo.
Cuando brotan las hojas, saben que el verano est cerca.
As tambin, cuando vean suceder todo esto, sabrn que el reino de Dios est cerca.
"Les digo la verdad: cuando todo esto ocurra, todava estar viviendo gente de esta poca.
El cielo y la tierra no durarn para siempre, pero mis palabras s.
"Tengan cuidado. No pasen el tiempo tomando y emborrachndose. No se dejen arrastrar por las preocupaciones de la vida, o no podrn pensar claramente. De repente llegar el fin
y los agarrar por sorpresa. Vendr sobre todos los habitantes en la faz de la tierra.
Por eso, siempre deben estar alerta. Pidan fuerza para poder resistir cuando se enfrenten a todo esto que ocurrir y as poder presentarse ante el Hijo del hombre, aprobados".
Durante el da, Jess enseaba a la gente en el rea del templo. Luego se iba de la ciudad y pasaba la noche en el monte de los Olivos.
Toda la gente se levantaba temprano e iba al rea del templo a escuchar a Jess.
Se acercaba ya la fiesta de los das del pan sin levadura, conocida como la Pascua.
Los jefes de los sacerdotes y los maestros de la ley estaban buscando cmo matar a Jess a escondidas, porque le tenan miedo al pueblo.
Entonces Satans entr en Judas Iscariote, uno de los doce apstoles de Jess.
Judas fue y habl con los jefes de los sacerdotes y los capitanes de la guardia del templo. Les habl sobre cmo poda entregarles a Jess.
Ellos se alegraron y le prometieron dinero a cambio.
Judas estuvo de acuerdo y entonces empez a buscar la oportunidad en que no hubiera gente cerca para poder traicionarlo.
Lleg el primer da de las fiestas del pan sin levadura, cuando se mataba al cordero para la Pascua.
Jess les dijo a Pedro y a Juan: -Vayan y preparen la cena de la Pascua para que podamos cenar.
Ellos le dijeron a Jess: -En dnde quieres que la preparemos?
l les dijo: -Cuando entren a la ciudad vern a un hombre que lleva un cntaro de agua. Sganlo a la casa donde entre
y dganle al dueo: 'El Maestro pregunta: Dnde est el cuarto donde voy a celebrar la Pascua con mis seguidores?'.
Entonces el dueo les mostrar un cuarto grande en el piso de arriba, arreglado para nosotros. Preparen la cena all.
Entonces Pedro y Juan se fueron para all y encontraron todo tal como Jess les haba dicho y prepararon la cena de la Pascua.
Cuando lleg la hora de la cena, Jess y los apstoles estaban a la mesa.
Jess les dijo: -Tena muchas ganas de celebrar esta cena de Pascua con ustedes, antes de morir.
No volver a celebrar otra cena de Pascua, hasta que se le d el verdadero significado en el reino de Dios.
Entonces Jess tom una copa de vino, dio gracias a Dios y dijo: -Tomen esta copa y comprtanla todos.
Les digo que no volver a tomar vino hasta que el reino de Dios est aqu.
Entonces Jess tom el pan. Dio gracias a Dios, lo parti, se lo dio a los apstoles y dijo: -Este pan es mi cuerpo que doy por ustedes. Cmanlo como recordatorio.
De la misma manera, despus de la cena tom la copa y dijo: -Esta copa de vino es mi sangre que es derramada por ustedes y establece el nuevo pacto entre Dios y su pueblo.
-Pero escuchen, uno de ustedes se volver en contra ma. Su mano est al lado de la ma a la mesa.
El Hijo del hombre cumplir lo que Dios plane, pero pobre de aquel que lo traiciona!
Entonces los apstoles se empezaron a preguntar entre ellos: "Quin de nosotros hara eso?"
Ms tarde, los apstoles empezaron a discutir acerca de quin era el ms importante entre ellos.
Pero Jess les dijo: "Los reyes del mundo reinan sobre su pueblo y los hombres que tienen mucha autoridad sobre otros hacen que los llamen 'grandes benefactores del pueblo'.
Pero ustedes no sean como ellos. El mayor debe hacerse como el menor. Los lderes deben ser como los siervos.
Quin es ms importante: el que est a la mesa comiendo o el que le est sirviendo? Ustedes piensan que el que est a la mesa es el ms importante. Pero yo soy como un siervo entre ustedes.
"Ustedes son los que han estado conmigo durante todos mis tiempos difciles.
Mi padre me dio un reino y yo les doy tambin la autoridad para reinar conmigo.
Ustedes comern y bebern a la mesa en ese reino, y se sentarn en tronos para juzgar a las doce familias de Israel.
"Satans ha pedido probarlos a ustedes como un campesino separa la paja de los granos de trigo. Simn, Simn, escucha!
He orado para que no pierdas tu fe. Cuando vuelvas a m, ayuda a tus hermanos a ser ms fuertes".
Pero Simn dijo: -Seor, estoy listo para ir contigo a la crcel. Hasta estoy dispuesto a morir por ti!
Pero Jess dijo: -Pedro, antes de que el gallo cante esta noche, dirs tres veces que no me conoces.
Entonces Jess les dijo a los seguidores: -Cuando los envi sin dinero ni provisiones ni sandalias, les hizo falta algo? Ellos dijeron: -No, nada.
Jess les dijo: -Pero ahora, si tienen provisiones o dinero, llvenlos con ustedes. Si no tienen espada, vendan su capa y compren una.
Las Escrituras dicen: 'La gente lo consideraba un criminal'. Esta Escritura debe cumplirse en m. Fue escrita sobre m y est sucediendo ahora.
Los seguidores dijeron: -Mira Seor, aqu hay dos espadas. Jess les dijo: -Es suficiente.
Como de costumbre, Jess sali de la ciudad hacia el monte de los Olivos, y sus seguidores fueron con l. Les dijo: -Pidan a Dios que les de fuerzas para resistir la tentacin.
Como de costumbre, Jess sali de la ciudad hacia el monte de los Olivos, y sus seguidores fueron con l. Les dijo: -Pidan a Dios que les de fuerzas para resistir la tentacin.
Entonces Jess se alej un poco de ellos, se arrodill y or:
"Lbrame de este trago amargo, pero no hagas lo que yo quiero, sino lo que t quieras".
Entonces apareci un ngel del cielo que fue enviado para ayudar a Jess.
l estaba sufriendo mucho y oraba con fervor. El sudor era como gotas de sangre que caan al suelo.
Cuando Jess termin de orar fue a donde estaban sus seguidores. Se quedaron dormidos vencidos de tristeza.
Jess les dijo: -Por qu estn durmiendo? Levntense y oren para que resistan la tentacin!
Mientras Jess estaba hablando, un grupo de gente lleg all. Los guiaba uno de los doce apstoles, llamado Judas. l se acerc a Jess para saludarlo con un beso.
Pero Jess le dijo: -Judas, ests traicionando al Hijo del hombre con un beso?
Cuando los seguidores vieron lo que estaba pasando, le dijeron a Jess: -Seor, atacamos con espada?
Uno de ellos le peg al siervo del sumo sacerdote y le cort la oreja derecha.
Pero Jess dijo: -Djenlos! Entonces Jess le toc la oreja al siervo y lo san.
En el grupo que haba venido a arrestar a Jess estaban los jefes de los sacerdotes, los lderes y los soldados judos. Jess les dijo: -Por qu vienen aqu con espadas y palos? Creen que soy un bandido?
Estuve con ustedes todos los das en el rea del templo, por qu no trataron de arrestarme all? Pero esta es su hora, la hora en que reina la oscuridad.
Arrestaron a Jess y lo llevaron a casa del sumo sacerdote. Pedro los sigui a cierta distancia.
Los soldados encendieron un fuego en medio del patio y se sentaron alrededor. Pedro se sent con ellos.
Una sierva vio a Pedro sentado all. Lo pudo ver por la luz del fuego. Lo mir muy de cerca y dijo: -Este hombre tambin estaba con l.
Pero Pedro lo neg, diciendo: -Mujer, yo no lo conozco.
Un poco ms tarde alguien vio a Pedro y dijo: -T tambin eres de ellos. Pero Pedro dijo: -No, hombre, no lo soy!
Pas casi una hora y otro hombre insisti: -Es verdad, este hombre estaba con l, es de Galilea.
Pero Pedro dijo: -Hombre, no s de que ests hablando! En ese momento, mientras Pedro todava estaba hablando, cant el gallo.
Entonces el Seor se dio vuelta y mir a Pedro a la cara. Pedro record lo que el Seor le haba dicho: "Antes de que el gallo cante esta noche, dirs tres veces que no me conoces".
Entonces Pedro sali de all y llor amargamente.
Los hombres que estaban vigilando a Jess se burlaban de l y lo azotaban.
Despus le vendaron los ojos, y le decan: -Demustranos que eres profeta, dinos quin te peg!
Y le gritaban muchos otros insultos.
A la maana siguiente, los lderes del pueblo, los jefes de los sacerdotes y los maestros de la ley vinieron todos juntos. Llevaron a Jess ante el Consejo,
y le preguntaron: -Si eres el Cristo, dnoslo. Jess les dijo: -Si les digo que soy el Cristo, ustedes no me creern.
Y si les pregunto, no me respondern.
Pero desde este momento el Hijo del hombre se sentar a la derecha de Dios Todopoderoso.
Todos dijeron: -Entonces t eres el Hijo de Dios? Jess les dijo: -S, ustedes mismos lo dicen.
Entonces dijeron: -Para qu necesitamos ms testigos? Lo hemos escuchado de su propia boca!
Entonce s todo el grupo se levant y llevaron a Jess ante Pilato.
Empezaron a acusar a Jess, diciendo: -Arrestamos a este hombre porque est inquietando a nuestro pueblo. l dice que no se deben pagar impuestos al emperador y que l es el Cristo, un rey.
Pilato le pregunt a Jess: -Eres el rey de los judos? l le respondi: -T lo has dicho.
Entonces Pilato les dijo a los jefes de los sacerdotes y a la gente: -No veo nada de malo en este hombre.
Pero ellos dijeron una y otra vez: -Con sus enseanzas est causando alboroto entre el pueblo por toda Judea. Comenz en Galilea y ahora est aqu.
Pilato escuch esto y pregunt si era de Galilea.
Al enterarse de que Jess estaba bajo la autoridad de Herodes, se lo mand a l, pues en esos das Herodes tambin estaba en Jerusaln.
Cuando Herodes vio a Jess, se puso muy contento. Haba escuchado mucho de l y quera conocerlo desde haca mucho tiempo. Esperaba verlo hacer algn milagro.
Herodes le hizo muchas preguntas, pero Jess no le respondi ninguna.
Los jefes de los sacerdotes y los maestros de la ley estaban all, gritando acusaciones en contra de l.
Herodes y sus soldados lo trataban con desprecio. Burlndose de l, lo vistieron con ropa como la de los reyes y lo enviaron de nuevo a Pilato.
Anteriormente, Herodes y Pilato haban sido enemigos, pero desde ese da se hicieron amigos otra vez.
Pilato llam a los jefes de los sacerdotes, a los lderes y al pueblo,
y les dijo: -Ustedes me trajeron a este hombre. Dijeron que estaba inquietando al pueblo, pero lo juzgu delante de todos ustedes y no encontr nada malo en lo que ha hecho. No es culpable de lo que lo acusan.
Herodes tampoco encontr nada de malo en l, porque nos lo envi de vuelta. Miren, no ha hecho nada de malo, nada que merezca la muerte.
Entonces, despus de castigarlo un poco, lo dejar ir.
Entonces, despus de castigarlo un poco, lo dejar ir.
Pero toda la gente grit: -Mtenlo! Dejen libre a Barrabs!
Barrabs estaba en la crcel porque haba empezado una revuelta en la ciudad y haba matado a algunos.
Pilato quera dejar en libertad a Jess, as que les dijo otra vez que lo iba a dejar ir.
Pero ellos siguieron gritando: -Crucifcalo! Crucifcalo!
Por tercera vez Pilato le dijo a la gente: -Por qu? Qu mal ha hecho? l no es culpable. No encuentro ninguna razn para matarlo. Por eso lo soltar despus de castigarlo un poco.
Pero la gente segua gritando. Todos exigan que lo crucificaran. Tanto gritaron que
Pilato decidi hacer lo que pedan.
Pilato dej libre a Barrabs, el hombre que haba empezado una revuelta en la ciudad y que era un asesino. Pilato les entreg a Jess para que hicieran con l lo que quisieran.
Los soldados se llevaron a Jess. En ese momento haba un hombre que vena del campo a la ciudad. Era Simn, de la ciudad de Cirene. Los soldados obligaron a Simn a cargar la cruz de Jess y a caminar detrs de l.
Mucha gente segua a Jess. Algunas mujeres lloraban y se lamentaban por l.
Jess se dio vuelta y les dijo: "Mujeres de Jerusaln, no lloren por m. Ms bien lloren por ustedes y por sus hijos.
Est llegando la hora terrible en que la gente dir: 'Afortunadas las mujeres que no pueden tener hijos, que nunca los han tenido ni han amamantado'.
Entonces la gente les dir a las montaas: 'Caigan sobre nosotros!', y a los cerros les dirn: 'Cbrannos!'
Si le hacen esto al rbol vivo, qu no le harn al seco?"
Tambin llevaron a dos criminales para que los mataran junto con Jess.
Llegaron al lugar llamado "La Calavera", donde los soldados crucificaron a Jess y tambin a los criminales. A uno lo pusieron a la derecha de Jess y al otro a la izquierda.
Jess dijo: "Padre, perdnalos porque no saben lo que hacen". Los soldados echaron suertes para ver quin se iba a quedar con la ropa de Jess.
La gente estaba all mirando a Jess. Los lderes judos se burlaban de l, diciendo: -Si l es el escogido de Dios, el Cristo, entonces que se salve a s mismo. Salv a otros, no?
Los soldados vinieron y tambin se burlaron de l. Le ofrecieron vinagre.
Los soldados dijeron: -Si eres el rey de los judos, slvate a ti mismo!
En la parte de arriba de la cruz estaba escrito: "ESTE ES EL REY DE LOS JUDOS".
Uno de los criminales tambin empez a insultarlo: -No eres el Cristo? Entonces slvate a ti mismo y a nosotros tambin!
Pero el otro criminal lo call y le dijo: -Deberas tener temor de Dios, o acaso no ests bajo la misma sentencia?
T y yo merecemos morir por lo que hicimos, pero este hombre no ha hecho nada malo.
Luego le dijo a Jess: -Acurdate de m cuando comiences a reinar.
Entonces Jess le dijo: -Te aseguro que hoy estars conmigo en el paraso.
Era alrededor del medioda, y toda la tierra qued sumida en oscuridad hasta las tres de la tarde.
El sol dej de brillar. La cortina del templo se rompi en dos pedazos.
Jess grit: -Padre, te entrego mi espritu! Despus de decir esto, muri.
El capitn vio lo que haba pasado, y alab a Dios diciendo: -Este hombre s era inocente.
Mucha gente haba salido de la ciudad para ver esto. Cuando vieron lo que haba pasado se fueron abrumados de dolor.
Los amigos de Jess tambin estaban all, incluso las mujeres que lo haban seguido desde Galilea. Todos ellos presenciaban de lejos lo que haba pasado.
Estaba all un hombre llamado Jos, del pueblo judo de Arimatea. Era un hombre de buen corazn que obedeca a Dios. Quera que viniera el reino de Dios. Era miembro del Consejo, y no haba estado de acuerdo con su decisin ni con las medidas que tomaron.
Estaba all un hombre llamado Jos, del pueblo judo de Arimatea. Era un hombre de buen corazn que obedeca a Dios. Quera que viniera el reino de Dios. Era miembro del Consejo, y no haba estado de acuerdo con su decisin ni con las medidas que tomaron.
Jos fue a Pilato y le pidi el cuerpo de Jess.
Entonces Jos baj el cuerpo de la cruz y lo envolvi en una tela. Despus lo llev y lo puso en una tumba cavada en la roca. Esta tumba nunca antes haba sido utilizada.
Era viernes y el da de descanso estaba a punto de comenzar.
Las mujeres que haban venido con Jess desde Galilea siguieron a Jos. Vieron la tumba y cmo pusieron su cuerpo adentro.
Despus se regresaron para preparar especias aromticas y aceites perfumados. En el da de descanso no realizaron ningn trabajo, como lo ordenaba la ley de Moiss.
Muy temprano el domingo en la maana, las mujeres fueron a la tumba. Llevaban las especias aromticas que haban preparado.
Las mujeres encontraron que haba sido quitada la piedra que cubra la entrada de la tumba.
Entraron, pero no encontraron el cuerpo del Seor Jess.
Las mujeres no entendan lo que estaba pasando. Mientras estaban hablando de eso, se les aparecieron dos hombres vestidos con ropa muy brillante.
Las mujeres tenan mucho miedo y se inclinaron al suelo. Los hombres les dijeron: -Por qu estn buscando entre los muertos al que est vivo?
Jess no est aqu. Ha resucitado. No recuerdan lo que les dijo en Galilea?
Les dijo que el Hijo del hombre deba ser entregado en manos de pecadores, crucificado y resucitado al tercer da.
Entonces las mujeres recordaron lo que Jess les haba dicho.
Se fueron de la tumba y les dijeron todo a los once apstoles y a los otros seguidores.
Estas mujeres eran Mara Magdalena, Juana, Mara la madre de Santiago y otras ms. Cuando les contaron a los apstoles lo que haba pasado,
no les creyeron porque les pareci que era un disparate.
Sin embargo, Pedro se levant y corri hacia la tumba. Se agach para ver adentro, pero slo vio la tela con la que haban envuelto el cuerpo. Luego se fue preguntndose qu haba pasado.
Ese mismo da, dos de los seguidores de Jess iban hacia un pueblo llamado Emas que queda a unos once kilmetros de Jerusaln.
Iban hablando de todo lo que haba pasado.
Mientras discutan, Jess mismo se acerc y empez a caminar con ellos.
Pero Dios les impidi reconocerlo.
Entonces Jess les dijo: -De qu tanto hablan por el camino? Los hombres se detuvieron muy tristes.
El que se llamaba Cleofas respondi: -T has de ser el nico en Jerusaln que no sabe lo que pas.
Jess les dijo: -Qu quieren decir? Ellos le respondieron: -Todo lo que sucedi con Jess de Nazaret, quien por su hechos y palabras demostr ante Dios y la gente que era un profeta poderoso.
Y cmo nuestros lderes y los jefes de los sacerdotes lo entregaron para que lo sentenciaran a muerte y lo crucificaron.
Tenamos la esperanza de que l fuera el que iba a liberar a Israel, pero entonces pas todo esto. "Adems ya han pasado tres das desde la muerte de Jess,
y hoy algunas de nuestras mujeres nos contaron algo asombroso. Esta maana muy temprano fueron a la tumba,
pero no encontraron el cuerpo. Vinieron y nos dijeron que haban visto ngeles en una visin. Los ngeles les dijeron que Jess estaba vivo.
Entonces algunos de nuestro grupo fueron a ver la tumba y la encontraron tal y como las mujeres haban dicho, pero no vieron a Jess".
Entonces Jess les dijo: -No sean tan tontos! Por qu les cuesta tanto creer todo lo que dijeron los profetas?
Acaso no dijeron que el Cristo tendra que sufrir todo eso antes de entrar en su gloria?
Entonces Jess les explic todo lo que haba sido escrito sobre l en las Escrituras, empezando con los libros de Moiss y todos los profetas.
Al acercarse al pueblo al que iban, Jess hizo como que iba a seguir de largo.
Pero ellos le rogaron, diciendo: -Qudate con nosotros, porque ya est atardeciendo. Ya casi es de noche. Entonces Jess entr y se qued con ellos.
Cuando estaba a la mesa con ellos, tom el pan y dio gracias. Lo parti y se lo dio a ellos.
En ese momento Dios les abri los ojos y lo reconocieron, pero l desapareci.
Los dos hombres se dijeron entre s: -Con razn sentamos como que el corazn nos arda de emocin cuando nos vena hablando y explicando las Escrituras en el camino!
Entonces se pusieron de pie de inmediato y regresaron a Jerusaln. All encontraron reunidos a los once apstoles y a los que estaban con ellos,
y dijeron: -En verdad el Seor ha resucitado! Se le ha aparecido a Simn.
Entonces los dos hombres les contaron a los dems lo que haba pasado en el camino y cmo haban reconocido a Jess cuando estaba partiendo el pan.
Mientras los seguidores estaban hablando de todo esto, Jess se les apareci, y les dijo: -Que la paz est con ustedes.
Esto asust a los seguidores. Se aterrorizaron pensando que estaban viendo a un fantasma.
Pero Jess les dijo: -Por qu estn tan asustados? Por qu dudan de lo que ven?
Miren mis pies y mis manos. Soy yo! Tquenme y vean que mi cuerpo est con vida. Los fantasmas no tienen cuerpo.
Diciendo esto, les mostr los huecos de sus manos y pies.
Los seguidores seguan tan asombrados y felices que no podan creerlo. Jess les pregunt: -Tienen comida aqu?
Le dieron un pedazo de pescado asado.
Jess tom el pescado y lo comi delante de ellos.
Luego les dijo: -Esto es lo que les haba anunciado cuando todava estaba con ustedes: que todo lo que est escrito sobre m en la ley de Moiss, los libros de los profetas y en los Salmos debe cumplirse.
Entonces Jess les abri el entendimiento para que comprendieran las Escrituras,
y les dijo: -Esto es lo que est escrito, el Cristo tena que morir y resucitar al tercer da.
Ustedes fueron testigos de todo esto. Vayan y dganle a la gente que sus pecados pueden ser perdonados. Dganles que cambien su manera de pensar y de vivir. Si ellos hacen esto, Dios los perdonar. Empiecen desde Jerusaln y anncienlo en mi nombre a toda
Ustedes fueron testigos de todo esto. Vayan y dganle a la gente que sus pecados pueden ser perdonados. Dganles que cambien su manera de pensar y de vivir. Si ellos hacen esto, Dios los perdonar. Empiecen desde Jerusaln y anncienlo en mi nombre a toda
Ahora les enviar lo que mi Padre les ha prometido. Pero qudense en Jerusaln hasta que hayan recibido ese poder del cielo.
Jess gui a sus seguidores fuera de Jerusaln, casi hasta Betania. Luego levant las manos y los bendijo.
Mientras los estaba bendiciendo, fue separado de ellos y llevado al cielo.
Los seguidores lo adoraron. Despus regresaron muy felices a la ciudad de Jerusaln,
y estaban en el rea del templo alabando a Dios todo el tiempo.
Antes del comienzo del mundo ya exista la Palabra, la Palabra estaba con Dios y era Dios.
Estaba ah con Dios en el comienzo.
Todo se hizo por aquel que es la Palabra; sin l, nada se habra hecho.
l cre la vida y la vida estaba en l, y esa vida era luz para la gente.
La Luz brilla en la oscuridad, y la oscuridad no ha podido contra ella.
Hubo un hombre enviado por Dios que se llamaba Juan.
l vino a hablar sobre la Luz para que la gente pudiera creer.
Juan no era la Luz; l slo vino a hablar de la Luz.
La Luz verdadera que ilumina a todo ser humano entraba al mundo.
El que es la Palabra ya estaba en el mundo. l cre el mundo, pero el mundo no lo reconoci.
Vino al mundo que le perteneca, pero su propia gente no lo acept.
Pero a los que lo aceptaron y creyeron en l, les dio el derecho de ser hijos de Dios.
Estos hijos no nacieron como nace un beb, ni por deseo o plan de sus padres, sino que nacieron de Dios.
La Palabra se hizo hombre y vivi entre nosotros lleno de generoso amor y verdad. Vimos su esplendor, ese esplendor que pertenece al Hijo nico del Padre.
Juan hablaba sobre l y le dijo a la gente: "Este es el hombre del que yo les hablaba. Era de l que les deca: 'El que va a venir despus de m es ms importante que yo porque exista antes que yo'".
Todos hemos recibido muchos favores porque l est lleno de generoso amor y verdad.
Dios dio la ley por medio de Moiss, pero el generoso amor y la verdad de Dios llegaron por medio de Jesucristo.
Nadie ha visto jams a Dios, pero el Hijo nico, quien l mismo es Dios, nos lo ha dado a conocer. l est lo ms cercano al Padre.
Los judos de Jerusaln enviaron unos sacerdotes y levitas a Juan y le preguntaron: -Quin eres t?
Juan respondi sin titubear: -Yo no soy el Cristo.
Tambin le preguntaron: -Entonces, quin eres? Eres Elas? Juan respondi: -No lo soy. -Eres t el Profeta? l contest: -No.
Entonces le dijeron: -Quin eres t? Dnoslo y as podremos llevar alguna respuesta a los que nos mandaron. Qu dices sobre ti mismo?
l dijo estas palabras del profeta Isaas: -Yo soy el que grita en el desierto: 'Hagan el camino recto para el Seor!'
Los fariseos haban mandado a estos hombres.
Ellos le preguntaban: -Si t no eres el Cristo, ni Elas, ni el Profeta, entonces, por qu bautizas?
Juan les respondi: -Yo bautizo con agua, pero entre ustedes hay alguien que no conocen y
l viene despus de m. Yo no soy digno de desatarle la correa de sus sandalias.
Eso pas en Betania, al otro lado del Jordn, donde Juan estaba bautizando.
Al da siguiente, Juan vio que Jess estaba acercndose a l y dijo: "Miren, l es el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo.
A l me refera cuando dije: 'Hay un hombre que viene despus de m que es ms importante que yo porque exista antes que yo'.
Yo mismo no lo conoca, pero vine a bautizar con agua para que as Israel pudiera darse cuenta de quin es l".
Entonces Juan dijo: "Yo no lo conoca, pero Dios que me envi para que bautizara con agua me dijo: 'T vers al Espritu bajar y colocarse sobre el que bautiza con el Espritu Santo'. As pas: yo vi al Espritu que baj del cielo en forma de paloma y se
Entonces Juan dijo: "Yo no lo conoca, pero Dios que me envi para que bautizara con agua me dijo: 'T vers al Espritu bajar y colocarse sobre el que bautiza con el Espritu Santo'. As pas: yo vi al Espritu que baj del cielo en forma de paloma y se
Lo he visto y por eso digo que este es el Hijo de Dios".
Al da siguiente, Juan estaba all de nuevo y dos de sus seguidores lo acompaaban.
Cuando vio pasar a Jess, dijo: -Miren, este es el Cordero de Dios.
Cuando los dos seguidores lo escucharon decir esto, siguieron a Jess.
Jess se dio la vuelta, vio que lo seguan y les pregunt: -Qu quieren? Ellos le dijeron: -Rab, (que quiere decir: "Maestro") dnde te ests quedando?
Jess les contest: -Vengan a ver. Entonces ellos fueron y vieron dnde se estaba quedando y pasaron ese da con l. Eso fue como a las cuatro de la tarde.
Andrs, hermano de Simn Pedro, fue uno de los que oy a Juan y sigui a Jess.
Primero busc a su hermano Simn y le dijo: -Encontramos al Mesas (que quiere decir: Cristo).
Andrs llev a Simn Pedro a donde estaba Jess. Jess lo vio y dijo: -T eres Simn el hijo de Juan, tu nombre ser Cefas (que significa Pedro).
Al da siguiente, Jess decidi ir a Galilea. Encontr a Felipe, y le dijo: -Sgueme.
Felipe era de Betsaida, el pueblo de Andrs y de Pedro.
Felipe busc a Natanael, y le dijo: -Hemos encontrado a aquel sobre el que escribi Moiss en la ley, y los profetas tambin escribieron acerca de l. Es Jess de Nazaret, el hijo de Jos.
Natanael le dijo: -De Nazaret! Acaso de all puede salir algo bueno? Felipe dijo: -Ven y lo vers.
Jess vio que Natanael se acercaba, y dijo: -Este es un hombre que pertenece verdaderamente al pueblo de Dios. No hay engao en l.
Natanael le pregunt: - Cmo es que me conoces? Jess le respondi: -Yo te vi cuando estabas debajo de la higuera, antes de que Felipe te invitara a verme.
Natanael respondi: -Maestro, T eres el hijo de Dios, el rey del pueblo de Dios! Jess contest:
-Crees eso porque dije que te haba visto debajo de la higuera? Pues vers cosas ms grandes que estas.
Luego le dijo: -Les digo la verdad: ustedes vern el cielo abierto y los ngeles de Dios bajando y subiendo sobre el Hijo del hombre.
Dos das despus hubo una boda en Can de Galilea. La mam de Jess fue a la boda.
Tambin haban invitado a Jess y a sus seguidores.
Cuando se acab el vino, la mam de Jess le dijo: -Ya no tienen vino.
Jess le dijo: -Mam, no deberas decirme lo que tengo que hacer. No ha llegado el momento para que yo comience mi misin.
La mam de Jess les dijo a los que estaban sirviendo: -Hagan todo lo que l les diga.
En ese lugar haba seis vasijas de piedra y cada una poda contener entre ochenta y ciento veinte litros de agua. Los judos las usaban para lavarse en sus ceremonias.
Jess les dijo a los que servan: -Llenen las vasijas con agua. Entonces las llenaron hasta el borde.
Luego Jess les dijo: -Ahora saquen un poco de agua y llvenla al encargado del banquete. Entonces llevaron el agua al encargado.
Este prob el agua que se haba convertido en vino. l no saba de dnde lo haban sacado, pero los siervos s. Despus, el encargado del banquete llam al novio y
le dijo: -Todo el mundo sirve el mejor vino primero. Cuando los invitados se emborrachan, sirven el ms barato. Pero t has guardado el mejor vino hasta ahora.
Este fue el primero de los milagros que Jess hizo. Sucedi en Can de Galilea. As mostr su grandeza y sus seguidores creyeron en l.
Despus de esto, Jess fue con su mam, sus hermanos y sus seguidores a Capernam y se quedaron all unos pocos das.
Era casi la fecha de la Pascua juda, as que Jess se fue a Jerusaln.
En el rea del templo, Jess encontr a la gente vendiendo terneros, ovejas y palomas y tambin a los que cambian dinero sentados en sus mesas.
Entonces Jess hizo un ltigo de cuerdas y ech a todos del rea del templo junto con las ovejas y los terneros. Arroj al suelo las monedas de los que cambian dinero y les volc sus mesas.
A los que estaban vendiendo palomas les dijo: -Squenlas de aqu! No hagan de la casa de mi padre una plaza de mercado!
Cuando pas esto, los seguidores recordaron que estaba escrito: "La emocin que siento por tu casa acabar conmigo". Los judos le respondieron:
-Mustranos un milagro para probar que tienes derecho de hacer esto.
Jess les contest: -Destruyan este templo y lo volver a construir en tres das.
Los judos le dijeron: -Para construir este templo se demoraron cuarenta y seis aos, y t vas a construirlo en tres das?
Con la palabra "templo", Jess quiso decir "mi cuerpo".
Despus de que l fue resucitado de la muerte, sus seguidores recordaron lo que haba dicho. Entonces creyeron en las Escrituras y en lo que Jess dijo.
Jess estaba en Jerusaln durante la fiesta de la Pascua, y mucha gente crey en l porque vio los milagros que hizo.
Pero Jess no confiaba en ellos porque saba lo que estaban pensando.
Jess no necesitaba que nadie le dijera cmo era la gente porque saba de antemano lo que todos pensaban.
Haba un hombre que se llamaba Nicodemo, era de los fariseos y lder importante de los judos.
Una noche fue a donde estaba Jess y le dijo: -Maestro, nosotros sabemos que Dios te envi a ensearnos porque nadie sin la ayuda de Dios puede hacer los milagros que t haces.
Jess le respondi: -Te digo la verdad: el que no nace de nuevo, no puede tener parte en el reino de Dios.
Nicodemo le dijo: -Pero si uno ya es viejo, cmo puede nacer de nuevo? Acaso puede entrar dentro de su mam y nacer otra vez?
Jess respondi: -Te digo la verdad: uno tiene que nacer del agua y del Espritu. Si uno no nace del agua y del Espritu, no puede entrar al reino de Dios.
El cuerpo de uno viene de los padres, pero la vida espiritual nace del Espritu.
No te sorprendas si te digo: 'Ustedes deben nacer de nuevo'.
El viento sopla para donde quiere ir. T lo escuchas soplar pero no sabes de dnde viene ni para dnde va. As es con todos los que nacen del Espritu.
Nicodemo le respondi: -Cmo puede ser posible?
Jess le contest: -Eres t un maestro importante del pueblo de Dios y sin embargo no lo entiendes?
Te digo la verdad: nosotros hablamos de lo que sabemos. Contamos lo que hemos visto, pero ustedes no aceptan lo que decimos.
Les he hablado sobre lo que ocurre aqu en la tierra y ustedes no creen. Entonces, cmo van a creer si les hablo de lo que ocurre en el cielo?
El nico que ha subido al cielo es el que baj del cielo, el Hijo del hombre.
"Moiss levant una serpiente de metal en el desierto, as que tiene que pasar lo mismo con el Hijo del hombre: el Hijo del hombre tambin ser levantado.
As todo el que crea en el Hijo del hombre tendr vida eterna.
Dios am tanto al mundo que dio a su Hijo nico para que todo el que crea en l no se pierda, sino que tenga vida eterna.
Dios no envi a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para salvarlo por medio de l.
El que crea en el Hijo de Dios no ser condenado. Pero el que no cree ya ha sido condenado por no haber credo en el nico Hijo de Dios.
La gente del mundo ser juzgada porque con sus malas acciones no quiso la luz que vino al mundo, sino que prefiri la oscuridad.
Odia la luz y no se acerca a ella porque la luz muestra todo lo malo que la gente ha hecho.
Pero todo aquel que sigue la verdad se acerca a la luz para que muestre que sus hechos se hicieron por obra de Dios".
Despus de esto, Jess se fue con sus seguidores a la regin de Judea. Se qued all con ellos y bautiz a mucha gente.
Juan tambin estaba bautizando en Enn cerca de Salim, porque all haba mucha agua. La gente se acercaba a Juan para ser bautizada.
En ese momento, todava no haban metido a Juan en la crcel.
Luego, algunos de los seguidores de Juan discutan con un judo sobre la tradicin de lavarse en las ceremonias y
fueron a decirle a Juan: -Maestro, fjate que ahora el hombre de quien nos hablaste, que estaba contigo al otro lado del Jordn, est bautizando a la gente y todos lo siguen.
Juan les respondi: -Un hombre solamente puede tener lo que Dios le da.
Ustedes mismos escucharon que dije: 'Yo no soy el Cristo '. Solamente soy el que Dios envi para prepararle el camino.
La novia nicamente es del novio, pero el amigo del novio espera y est atento para cuando l venga. El amigo se alegra cuando escucha la voz del novio. Esa es la misma alegra que siento ahora que l est aqu.
Ahora a l se le debe poner ms atencin y a m menos.
"El que viene de arriba es ms importante que todo el mundo. El que es de la tierra pertenece a la tierra y habla de lo que pasa en la tierra. Pero el que viene del cielo es el ms importante de todos.
Habla de lo que ha visto y odo, pero nadie acepta lo que l dice.
El que acepta lo que dice Jess demuestra que Dios es verdadero.
Dios envi a Jess quien dice lo mismo que dice Dios, porque Dios le da todo el poder de su Espritu.
El Padre ama al Hijo y le ha dado poder sobre todo.
El que cree en el Hijo tiene vida eterna. En cambio el que lo rechaza, nunca tendr esa vida, y Dios estar enojado con l para siempre".
Jess saba que los fariseos haban odo hablar de l. Los fariseos se enteraron que Jess ya tena ms seguidores que Juan, es decir que bautizaba ms gente que Juan.
(Aunque realmente no era Jess el que bautizaba, sino sus seguidores.)
Jess se fue de Judea y regres otra vez a Galilea,
atravesando la regin de Samaria.
Entonces lleg a un pueblo llamado Sicar, cerca de la tierra que Jacob le haba dado a su hijo Jos.
All estaba el pozo de Jacob, donde Jess se sent porque estaba cansado de caminar. Era casi el medioda.
Los seguidores se haban ido al pueblo a comprar comida. Mientras tanto, una mujer samaritana vino a sacar agua y Jess le dijo: -Dame un poco de agua.
Los seguidores se haban ido al pueblo a comprar comida. Mientras tanto, una mujer samaritana vino a sacar agua y Jess le dijo: -Dame un poco de agua.
La samaritana le dijo: -Por qu me pides agua si t eres judo y yo samaritana? (Le dijo eso porque los judos no se tratan con los samaritanos.)
Jess le respondi: -No sabes lo que Dios da gratuitamente ni sabes quin soy yo. Te estoy pidiendo un poco de agua y si t supieras quin soy, me estaras pidiendo a m. Yo te puedo dar agua viva.
La mujer le dijo: -Seor, no tienes ni siquiera un balde, y el pozo es profundo. De dnde me vas a dar agua viva?
Nuestro antepasado Jacob nos dio este pozo. Sus hijos y sus animales bebieron de l. Acaso eres ms que l?
l le contest: -Todos los que tomen de esta agua volvern a tener sed.
Pero el que beba del agua que yo doy, nunca ms tendr sed. El agua que le dar brotar dentro de l como un manantial que da vida eterna.
La mujer le dijo: -Seor dame de esa agua, para que ya jams tenga sed. Ni siquiera tendr que venir aqu a sacar agua.
l le dijo: -Ve a llamar a tu esposo y vuelve.
Ella le contest: -No tengo esposo. Jess le dijo: -As es. Dices la verdad al decir que no tienes esposo. Has tenido cinco maridos y el hombre con quien vives ahora tampoco es tu marido.
Ella le contest: -No tengo esposo. Jess le dijo: -As es. Dices la verdad al decir que no tienes esposo. Has tenido cinco maridos y el hombre con quien vives ahora tampoco es tu marido.
-Seor, me doy cuenta de que eres un profeta.
Nuestros antepasados adoraron a Dios en este monte, pero ustedes los judos dicen que debe ser adorado en Jerusaln.
Jess le dijo: -Creme, mujer, que llegar el momento en que ustedes no adorarn al Padre en este monte ni tampoco en Jerusaln.
Ustedes los samaritanos adoran algo que no entienden. Nosotros los judos sabemos lo que adoramos porque Dios salvar al mundo por medio de los judos.
Pero llegar el momento para adorar a Dios de una forma diferente y ese momento ya ha llegado. Los que en realidad adoran a Dios lo hacen espiritual y verdaderamente. Dios est buscando gente que lo adore as.
Dios es Espritu, y los que le adoran deben adorarlo espiritual y verdaderamente. La mujer le dijo:
-Yo s que el Mesas va a venir, al que llaman el Cristo. Cuando venga hablar de todo esto.
Jess le dijo: -Ese soy yo, el que est hablando contigo.
En ese momento regresaron sus seguidores. Estaban muy sorprendidos de que l estuviera hablando con una mujer. Pero ninguno le pregunt: "T qu quieres de ella?" o "Por qu ests hablando con ella?"
La mujer dej su jarra de agua, se fue al pueblo y le dijo a la gente:
-Vengan a ver a un hombre que me dijo todo lo que he hecho! Podra ser este el Cristo?
La gente sali del pueblo y fue a donde estaba Jess.
Mientras tanto, los seguidores le rogaban a Jess: -Maestro, come algo.
Pero l les dijo: -Yo tengo comida que ustedes no conocen.
Entonces sus seguidores comenzaron a preguntarse unos a otros: -Ser que alguien ya le trajo algo de comer?
Jess les dijo: -Mi comida es hacer lo que Dios quiere porque l es quien me envi. Estar satisfecho cuando termine el trabajo que l me dio.
Ustedes dicen: 'Hay que esperar cuatro meses ms para la cosecha'.
El que cosecha recibe su paga. Est reuniendo una cosecha para la vida eterna. As que tanto el que siembra como el que cosecha sienten alegra.
Realmente es cierto el dicho: 'Uno es el que siembra y otro el que cosecha'.
Los envi para que cosechen un campo que ustedes no trabajaron. Fueron otros los que lo trabajaron, y ahora ustedes disfrutan del trabajo de ellos.
Muchos samaritanos de ese pueblo creyeron en Jess por lo que la mujer haba dicho: "l me dijo todo lo que he hecho".
Entonces los samaritanos se le acercaron y le pidieron que se quedara con ellos. l se qued all dos das.
Fueron muchos ms los que creyeron por lo que Jess deca.
Le dijeron a la mujer: -Ya no creemos slo por lo que t dices. Creemos por lo que nosotros mismos hemos escuchado. Ahora sabemos que este hombre s es el Salvador del mundo.
Dos das despus, Jess se fue de ah para Galilea.
(Porque como l mismo dijo, ningn profeta es respetado en su tierra.)
Cuando lleg a Galilea, la gente le dio la bienvenida. Esa gente haba ido a Jerusaln y haba visto todo lo que l haba hecho all durante la fiesta de la Pascua.
Jess se fue otra vez para Can de Galilea, donde haba convertido el agua en vino. En Capernam, el hijo de un oficial del rey estaba enfermo.
El oficial supo que Jess haba venido a Galilea desde Judea. As que fue a rogarle que fuera a Capernam y sanara a su hijo, que estaba a punto de morir.
Jess le dijo: -Ustedes no creern si no ven milagros y maravillas.
El oficial del rey le dijo: -Seor, venga rpido antes de que mi hijo muera.
Jess le dijo: -Vete a casa, tu hijo vivir. El hombre crey lo que Jess le dijo y se fue a casa.
Camino a casa se encontr con sus siervos, quienes le contaron que su hijo viva.
l les pregunt a qu hora se haba mejorado, y ellos le dijeron: -La fiebre le baj ayer a la una de la tarde.
El padre se dio cuenta de que fue a la misma hora que Jess le dijo: "Tu hijo vivir". l y todos los de su casa creyeron.
Este fue el segundo milagro que hizo Jess despus de volver a Galilea desde Judea.
Despus de esto, los judos celebraban una fiesta y Jess fue a Jerusaln.
All haba un estanque con cinco pabellones que quedaba cerca de la puerta de las ovejas. En arameo se llama Betzata.
Debajo de estos pabellones haba muchos enfermos acostados. Unos eran ciegos, algunos cojos y otros paralticos.
Debajo de estos pabellones haba muchos enfermos acostados. Unos eran ciegos, algunos cojos y otros paralticos.
Uno de ellos haba estado enfermo durante treinta y ocho aos.
Cuando Jess lo vio acostado ah y supo que haba estado enfermo tanto tiempo, le dijo: -Te quieres sanar?
El enfermo respondi: -Seor, no tengo a nadie que me meta al estanque cuando el agua se empieza a mover. Cuando estoy cerca del estanque, alguien se me adelanta y se mete antes que yo.
Jess le dijo: -Levntate, recoge tu camilla y camina.
El hombre qued sano inmediatamente, tom su camilla y empez a caminar. Esto fue en un da de descanso.
Por eso, algunos judos empezaron a decirle al hombre que haba sido sanado: -Hoy es da de descanso, no se puede cargar una camilla.
l les dijo: -El hombre que me san me dijo: 'Recoge tu camilla y camina'.
Ellos le preguntaron: -Quin fue el que te dijo: 'Recoge tu camilla y camina'?
Pero el hombre que fue sanado no saba quin era, porque Jess desaparecido entre la multitud.
Despus, Jess lo encontr en el rea del templo y le dijo: -Mira, ests sano. As que no peques ms o te pasar algo peor.
El hombre fue y les cont a esos judos que Jess lo haba sanado.
Jess hizo todo esto en da de descanso, por eso ellos comenzaron a perseguir a Jess.
Pero Jess les contestaba: -Mi Padre nunca deja de trabajar, as que yo tambin trabajo.
Por esto, los judos trataban con ms ganas de matarlo. No les caa bien porque no cumpla con las reglas del da de descanso. Mucho menos les gustaba que Jess llamara a Dios su Padre, hacindose igual a Dios.
Jess les dijo: "Les digo la verdad, el Hijo no puede hacer nada por su cuenta. Slo hace lo que ve hacer el Padre. El Hijo hace lo mismo que hace el Padre.
El Padre ama al Hijo y le muestra todo lo que hace; incluso, le mostrar hechos ms grandes que estos y ustedes quedarn asombrados.
El Padre levanta a los muertos y les da vida. As tambin, el Hijo da vida a los que quiere drsela.
"El Padre no juzga a nadie, sino deja que su Hijo juzgue.
Decidi eso para que la gente respete al Hijo como respeta al Padre. El que no respeta al Hijo no respeta al Padre. Fue el Padre quien envi al Hijo.
"Les digo la verdad: si alguien oye mis palabras y cree en el Padre que me envi, tiene vida eterna y no ser juzgado, porque ya ha pasado de la muerte a la vida.
"Les digo la verdad: se acerca un momento importante, de hecho, ya ha llegado. Los que estn muertos oirn la voz del Hijo de Dios. Todos los que acepten lo que l dice, vivirn.
La vida viene del Padre mismo. De igual manera, el Padre ha permitido que el Hijo pueda dar vida.
El Padre tambin le ha dado autoridad al Hijo para juzgarlos, puesto que l es el Hijo del hombre.
No se sorprendan por esto, porque llegar tambin el momento en que los muertos que estn en las tumbas van a escuchar la voz del Hijo del hombre y
saldrn de sus tumbas. Los que hicieron lo bueno se levantarn para vivir para siempre, pero los que hicieron lo malo se levantarn para ser condenados.
"Yo no puedo hacer nada por mi cuenta. Juzgo segn lo que el Padre me dice y mi decisin es correcta. Es as porque no trato de hacer lo que yo quiero, sino lo que quiere el Padre que me envi.
"Si slo yo hablo a mi favor, nadie est obligado a aceptarlo.
Pero hay alguien ms que habla a mi favor, y s que lo que dice acerca de m es cierto.
"Ustedes enviaron mensajeros para escuchar a Juan y l les dijo la verdad.
Pero yo no necesito que un hombre le hable a la gente sobre m. Yo slo les digo esto para que ustedes puedan ser salvos.
Juan fue como una lmpara encendida que iluminaba al pueblo, y ustedes se alegraron de disfrutar de su luz por un tiempo.
"Pero yo tengo una prueba ms importante que lo que deca Juan. Las obras que yo hago son mi prueba. El Padre me dio estas obras para hacer y ellas demuestran que l me envi.
Hasta el Padre que me envi ha hablado a mi favor. Ustedes nunca han odo su voz ni han visto cmo es.
La enseanza de mi Padre no vive en ustedes porque no creen en quien l envi.
Ustedes estudian las Escrituras con mucho cuidado porque piensan que las Escrituras les darn vida eterna. Pues esas mismas Escrituras son las que hablan de m.
Pero ustedes no quieren venir a m para tener esa vida.
"No me interesa que ustedes me alaben.
Lo que me preocupa es ver que ustedes no aman realmente a Dios.
Vengo en nombre de mi Padre y ustedes no me aceptan. Pero si viene alguien que hable por su propia cuenta, a ese s lo aceptan!
Les gusta alabarse unos a otros, pero no buscan la alabanza de Dios. Entonces, cmo van a creer?
No piensen que yo soy el que los va a acusar delante del Padre. Ustedes tienen su esperanza en Moiss, pues ser l quien los acuse.
Si realmente le creyeran a Moiss tambin me creeran a m. Moiss escribi sobre m,
pero si ustedes no creen en lo que l escribi, cmo van a creer en lo que yo digo?"
Despus de esto, Jess cruz el lago de Galilea (o lago Tiberias).
Mucha gente segua a Jess porque vea los milagros que haca al sanar a los enfermos.
Jess subi a la colina y se sent all con sus seguidores.
Ya estaba cerca la fiesta de la Pascua juda.
Cuando Jess mir alrededor, vio a la multitud que se le acercaba y dijo a Felipe: -Dnde podremos comprar suficiente pan para que toda esta gente pueda comer?
Jess le dijo esto para ponerlo a prueba, pues ya saba lo que iba a hacer.
Felipe le respondi: -Todos tendramos que trabajar durante un mes para poder comprar suficiente pan para que cada uno coma aqu aunque sea un poquito.
Otro seguidor de Jess, Andrs, que era el hermano de Simn Pedro, le dijo:
-Aqu hay un nio que tiene cinco panes de cebada y dos pescados, pero no es suficiente para tanta gente.
Jess le dijo: -Hagan que toda la gente se siente. Era un prado amplio y se pudieron sentar los cinco mil hombres que haba.
Entonces Jess tom los panes y despus de dar gracias a Dios se los dio a los que estaban all. As mismo reparti el pescado. Todos comieron lo que quisieron.
Cuando quedaron satisfechos, Jess les dijo a sus seguidores: -Recojan los pedazos que sobraron para no desperdiciar nada.
Los seguidores los recogieron hasta llenar doce canastas con las sobras de pan de cebada.
Al ver este milagro la gente deca: -Seguro que este hombre es el Profeta que iba a venir al mundo!
Jess se dio cuenta de que lo iban a hacer rey a la fuerza. Por eso subi otra vez a la colina para estar solo.
Al anochecer los seguidores bajaron al lago.
Ya estaba bien oscuro y Jess todava no llegaba a donde estaban ellos. Subieron a un bote y comenzaron a cruzar el lago hacia Capernam.
Haba un viento muy fuerte y las olas eran cada vez ms grandes.
Remaron unos cinco o seis kilmetros y entonces vieron a Jess caminando sobre el agua. Se estaba acercando al bote y los seguidores estaban asustados.
Pero l les dijo: -Soy yo! No se asusten.
Despus de que Jess dijo eso, se sintieron contentos de subirlo al bote. Inmediatamente llegaron al lugar donde queran ir.
Algunos de la multitud se haban quedado al otro lado del lago. Al da siguiente ellos vieron que Jess no se haba subido al bote con sus seguidores. Saban que sus seguidores se haban ido solos, sin Jess.
Entonces algunos botes que venan de Tiberias llegaron cerca del lugar donde la gente haba comido pan despus de que el Seor dio gracias.
Cuando se dieron cuenta de que ni Jess ni sus seguidores estaban all. Entonces subieron a los botes y se fueron para Capernam a buscar a Jess.
Cuando ellos lo encontraron al lado del lago, le preguntaron: -Maestro, cundo llegaste aqu?
Jess les contest: -Les digo la verdad: ustedes no me estn buscando porque vieron los milagros. Me buscan porque comieron pan y quedaron llenos.
No trabajen para ganar la comida que se daa. Mejor trabajen para ganar la comida que se mantiene siempre en buen estado. La comida que da vida eterna es la que da el Hijo del hombre. Dios Padre ha puesto su sello de aprobacin sobre el Hijo del hombre.
Le preguntaron: -Qu es lo que Dios quiere que hagamos?
Jess contest: -Esto es lo que Dios pide que hagan: que crean en quien l envi.
Le preguntaron: -Qu milagro vas a hacer para probar que eres t? Si vemos que haces un milagro, te creeremos. Qu vas a hacer?
Nuestros antepasados comieron man en el desierto. As dice en las Escrituras: 'Dios les dio pan del cielo para que comieran'.
Entonces Jess les dijo: -Les digo la verdad: Moiss no fue el que les dio pan del cielo, sino que mi Padre es quien les da el verdadero pan del cielo.
Pues el pan que Dios da baja del cielo y da vida al mundo.
Le dijeron: -Seor, danos ese pan de ahora en adelante.
Jess les dijo: -Yo soy el pan de vida. El que viene a m, nunca tendr hambre; quien cree en m, nunca tendr sed.
Pero les dije antes que ustedes ya me han visto y aun as no creen.
Todo aquel que el Padre haga venir a m, ser mi seguidor; yo nunca lo rechazar.
Porque no baj del cielo para hacer lo que yo quiero, sino lo que quiere Dios, quien me envi.
El Padre me envi y l no quiere que pierda a ninguno de los que me ha dado sino que los resucite en el da final.
l quiere que todo el que vea al Hijo y crea en l tenga vida eterna y yo lo resucite en el da final.
Entonces los judos empezaron a criticar porque Jess dijo: "Yo soy el pan que ha bajado del cielo".
Y dijeron: -No es este Jess, el hijo de Jos? Conocemos a su pap y a su mam, cmo puede decir que ha bajado del cielo?
Jess les respondi: -Ya dejen de criticar.
El Padre que me envi es quien trae a la gente hacia m. Yo resucitar a esa gente en el da final. Si a alguien no lo trae el Padre, entonces ese no puede acercarse a m.
Los profetas escribieron: 'Y Dios les ensear a todos'. Todo el que escuche al Padre y aprenda de l, viene a m.
No estoy diciendo que alguno haya visto al Padre. El nico que ha visto al Padre es el que vino de Dios y l lo ha visto.
"Les digo la verdad: el que cree tiene vida eterna.
Yo soy el pan que da vida.
Sus antepasados comieron man en el desierto, pero de todas maneras murieron.
Aqu est el pan que baja del cielo. El que lo come, no muere.
Yo soy el pan viviente que baj del cielo. Si alguno come este pan, vivir para siempre. Este pan es mi cuerpo y lo entregar para que la gente pueda tener vida".
Entonces los judos comenzaron a discutir entre ellos. Se preguntaban: -Cmo va a hacer ese para darnos a comer su propio cuerpo?
Jess les dijo: -Les digo la verdad: deben comer el cuerpo del Hijo del hombre y beber su sangre. Si no lo hacen, no tendrn la verdadera vida dentro de ustedes.
El que come mi cuerpo y bebe mi sangre tiene vida eterna, y yo lo resucitar en el da final.
Mi cuerpo es comida verdadera y mi sangre es bebida verdadera.
El que come mi cuerpo y bebe mi sangre, vive en m y yo vivo en l.
"El Padre que me envi vive, y yo vivo debido a l. As mismo el que se alimenta de m, vivir debido a m.
Yo no soy como el pan que sus antepasados comieron. Ellos comieron de ese pan, pero de todas maneras murieron. Yo soy el pan que baj del cielo. Si alguien come de este pan, vivir para siempre".
Jess deca esto cuando estaba enseando en la sinagoga de Capernam.
Los seguidores de Jess oyeron esto, y muchos de ellos dijeron: -Su enseanza es difcil. Quin puede aceptarla?
Jess supo que ellos estaban quejndose por esto y les dijo: -Les molesta esta enseanza?
Les va a molestar cuando vean que el Hijo del hombre vuelve al lugar de donde vino?
No es el cuerpo el que le da vida a uno, sino el espritu. Las palabras que les he dicho son espritu y por lo tanto dan vida.
Pero algunos de ustedes no creen. Es que Jess saba desde el principio quines eran los que no crean, y quin era el que lo iba a traicionar. Tambin dijo:
-Por esto les digo que ninguno puede venir a m si el Padre no lo permite.
Esta fue la razn por la que muchos seguidores de Jess lo abandonaron y no lo siguieron ms.
Entonces Jess les dijo a los doce apstoles: -Ustedes tambin se quieren ir?
Simn Pedro le contest: -Seor, a dnde iramos? T tienes palabras que dan vida eterna.
Confiamos en ti y sabemos que eres el Santo de Dios.
Jess les respondi: -Yo los escog a ustedes doce, no? Pero hasta uno de ustedes es como el diablo.
Jess se refera a Judas, el hijo de Simn Iscariote, uno de los doce, quien lo iba a traicionar.
Despus de esto, Jess andaba por la regin de Galilea. No quera ir a Judea, porque los judos buscaban una oportunidad para matarlo.
Se acercaba la fiesta juda de las Enramadas,
entonces los hermanos de Jess le dijeron: -Deberas ir a la fiesta en Judea, para que tus seguidores vean los milagros que haces.
Nadie que quiera darse a conocer hace sus cosas a escondidas. Ponte pues a la vista de todo el mundo para que todos vean lo que haces.
Es que ni siquiera los hermanos de Jess crean en l.
Jess les dijo: -Todava no es tiempo para eso, pero cualquier tiempo es bueno para ustedes.
El mundo no tiene por qu odiarlos a ustedes. Pero el mundo me odia porque le digo a la gente lo malo que hace.
Vayan ustedes a la fiesta. Yo no voy porque todava no ha llegado mi tiempo.
Despus de decir esto, Jess se qued en Galilea.
Sus hermanos se fueron a la fiesta y despus l tambin fue, pero de incgnito.
Los lderes judos lo estaban buscando, y decan: "Dnde estar ese hombre?"
Toda la gente discuta sobre Jess. Algunos decan: "Es un buen hombre", pero otros decan: "No, l engaa a la gente".
Sin embargo, nadie hablaba abiertamente de Jess porque tenan miedo de los lderes judos.
Haba pasado la mitad de la fiesta cuando Jess fue al rea del templo y comenz a ensear.
Los lderes judos estaban sorprendidos y decan: "Este hombre nunca ha estudiado, cmo es que sabe tanto?"
Jess les respondi: -Lo que yo enseo no es mo, sino de Dios que me envi.
Si alguien quiere hacer lo que Dios quiere, sabr que mi enseanza viene de Dios. Sabr que esa enseanza no es ma.
El que ensea sus propias ideas est buscando honor para s mismo. En cambio, el que busca honrar al que lo envi es honesto. No hay nada deshonesto en l.
Moiss les dio la ley, no es cierto? Pero ninguno de ustedes la obedece, por qu estn tratando de matarme?
La gente respondi: -Un demonio que te est volviendo loco! Quin est tratando de matarte?
Jess contest: -Hice tan slo un milagro y todos ustedes se sorprendieron.
Moiss les dio la ley sobre la circuncisin. (Aunque realmente la circuncisin no viene de Moiss, sino de sus antepasados.) As que a veces tienen que circuncidar a un nio en da de descanso.
Esto prueba que para obedecer la ley de Moiss un nio puede ser circuncidado en da de descanso. Entonces, por qu, se enojan conmigo por sanarle a alguien todo el cuerpo en da de descanso?
Dejen de juzgar por las apariencias, ms bien juzguen de una manera correcta.
Entonces algunos de los que vivan en Jerusaln comenzaron a decir: -Ese es el hombre que quieren matar.
Pero miren, est hablando en pblico y no le dicen nada. Ser posible que los lderes hayan decidido que l es realmente el Cristo?
Nosotros sabemos de dnde viene ese hombre, pero cuando venga el verdadero Cristo, nadie sabr de dnde viene.
Jess estaba enseando en el rea del templo y dijo con voz fuerte: -Ustedes me conocen y saben de dnde vengo. No he venido por mi propia cuenta, sino que me envi el que es verdadero, a quien ustedes no conocen.
Yo s lo conozco porque vengo de l, quien me envi.
Entonces trataron de arrestarlo, pero nadie pudo echarle mano porque todava no haba llegado su hora.
Muchos crean en l y decan: -Estamos esperando que venga el Cristo. Cuando l venga, har ms milagros que este hombre?
Los fariseos oyeron lo que la gente estaba diciendo en secreto sobre Jess y junto con los jefes de los sacerdotes mandaron guardias para que lo arrestaran.
Entonces Jess dijo: -Yo estar con ustedes por un poco ms de tiempo. Luego volver para estar con el que me envi.
Ustedes me buscarn pero no me encontrarn, porque no pueden ir a donde yo voy.
Los lderes judos se preguntaban unos a otros: -A dnde va a ir l que no podamos encontrarlo? Ser que se va a ir a las ciudades griegas donde vive nuestra gente y les va a ensear?
Este hombre dice: 'Ustedes me buscarn, pero no me encontrarn'. Tambin dice 'No pueden ir a donde yo voy'. Qu significa eso?
Era el ltimo da de la fiesta, el ms importante. Jess se levant y grit: -Si alguien tiene sed, que venga a m y beba.
Las Escrituras dicen que del interior del que cree en m saldrn ros de agua viva.
Jess dijo eso acerca del Espritu, que recibiran despus los que creyeron en l. Los creyentes an no tenan el Espritu, porque Jess todava no haba sido elevado a su gloria. Pero despus, los que confiaban en Jess recibiran el Espritu.
Algunos de los que escuchaban estas palabras decan: "Este hombre es realmente el Profeta".
Otros decan: "Es el Cristo". Pero otros decan: "El Cristo no vendr de Galilea.
Las Escrituras dicen que el Cristo va a venir de la familia de David. Dicen que vendr de Beln, la ciudad donde vivi David".
El pueblo estaba dividido por causa de l.
Algunos queran arrestarlo, pero nadie le ech mano.
Entonces los guardias del templo regresaron a donde estaban los fariseos y los jefes de los sacerdotes. Ellos les preguntaron: -Por qu no lo trajeron?
Los guardias respondieron: -Nadie ha hablado nunca como l!
Los fariseos les dijeron: -As que Jess tambin los enga a ustedes!
Algn fariseo ha credo en l? No!
Pero los que creen en l no saben nada de la ley, estn malditos.
Uno de estos fariseos era Nicodemo, quien haba visitado antes a Jess, y les dijo:
-Nuestra ley no nos permite condenar a alguien sin haberlo escuchado primero. No lo podemos condenar sin descubrir qu es lo que hace.
Ellos le contestaron: -Eres t tambin de Galilea? Estudia las Escrituras y vers que ningn profeta viene de Galilea.
Todos los lderes judos se fueron de ah para su casa.
Pero Jess se fue al monte de los Olivos.
Al amanecer fue otra vez al templo, y toda la gente se le acerc. Jess se sent y empez a ensearles.
Los maestros de la ley y los fariseos le trajeron a una mujer. La haban sorprendido cometiendo adulterio. La pusieron en medio de ellos y
le dijeron a Jess: -Maestro, esta mujer fue sorprendida cometiendo adulterio.
Moiss nos orden en su ley que matemos a pedradas a la mujer que haga esto. T qu dices?
Ellos le decan esto para ponerlo a prueba. Buscaban algo de qu acusarlo. l se agach y empez a escribir en el suelo con el dedo.
Ellos seguan preguntndole lo mismo. As que se puso de pie y les dijo: -El que nunca haya pecado que tire la primera piedra.
Se volvi a agachar y sigui escribiendo en el suelo.
Al escuchar esto, se empezaron a ir de uno en uno y los ms viejos se fueron primero. Jess se qued solo con la mujer que todava estaba all parada.
Jess se puso de pie y le dijo: -Mujer, dnde estn ellos? Alguien te conden?
Ella dijo: -Nadie, Seor. Jess le dijo: -Tampoco yo te condeno. Vete y de ahora en adelante no peques ms.
Luego Jess les habl otra vez y dijo: -Yo soy la luz del mundo. El que me sigue nunca andar en la oscuridad, sino que tendr la luz que da vida.
Entonces los fariseos le dijeron: -T ests hablando de ti mismo. Eres el nico que dice que eso es verdad. Eso no vale.
Jess les contest: -Si yo hablo por mi cuenta, s vale. Vale porque yo s de dnde vengo y a dnde voy. Ustedes no saben de dnde vengo ni para dnde voy.
Ustedes me juzgan como juzgaran a cualquier ser humano. Yo no juzgo a nadie.
Y si juzgo, mi juicio es vlido porque cuando juzgo no estoy solo, sino que el Padre que me envi est conmigo.
En su propia ley est escrito que si dos testigos dicen lo mismo, es vlido lo que dicen.
Pues yo soy un testigo y hablo de mi parte. El Padre queme envi es mi otro testigo.
Entonces le preguntaron: -Dnde est tu padre? Jess contest: -Ustedes no me conocen a m, ni a mi Padre. Si me conocieran, tambin conoceran al Padre.
Jess dijo esto mientras enseaba en el rea del templo, cerca del lugar donde la gente deja sus ofrendas. Pero nadie lo arrest, porque su momento an no haba llegado.
l les dijo otra vez: -Me voy y ustedes me buscarn, pero morirn con su pecado. No pueden ir a donde yo voy.
Entonces los lderes judos comenzaron a preguntar: -Se supone que se va a suicidar? Puede ser eso, pues l dijo: 'No pueden ir a donde yo voy'.
Jess les dijo: -Ustedes son de aqu abajo y yo soy de arriba. Ustedes pertenecen a este mundo y yo no.
Les digo entonces que morirn en sus pecados si no creen que Yo Soy. Entonces comenzaron a preguntarle:
-Quin eres t? Jess les contest: -Soy quien les he estado diciendo desde el comienzo.
Podra decirles muchas cosas para juzgarlos, pero yo slo digo lo queme dice el que me envi, y l dice la verdad.
Ellos no saban que Jess les estaba hablando sobre el Padre.
Entonces les dijo: -Cuando ustedes levanten al Hijo del hombre, entonces sabrn que Yo Soy. Sabrn que no hago nada por mi propia cuenta, y entendern que yo digo slo lo que el Padre me ense.
El que me envi est conmigo y nunca me deja solo, porque siempre hago lo que a l le agrada.
Mientras Jess deca estas cosas, muchos creyeron en l.
Luego Jess empez a decirles a los judos que haban credo en l: -Si ustedes siguen obedeciendo mi enseanza, sern verdaderamente mis seguidores.
Conocern la verdad, y la verdad los har libres.
Ellos le contestaron: -Nosotros somos de la familia de Abraham. Nunca hemos sido siervos de nadie. Por qu dices que seremos libres?
Jess les respondi: -La verdad es que todo el que se la pase pecando es siervo del pecado.
Un siervo no se queda para siempre con una familia, pero un hijo siempre pertenece a la familia.
Entonces si el Hijo los libera, ustedes sern realmente libres.
Yo s que ustedes son de la familia de Abraham, pero estn tratando de matarme porque ustedes no aceptan lo que les enseo.
Yo les hablo de lo que mi Padre me mostr, pero ustedes hacen lo que han odo de su padre.
Ellos le contestaron: -Nuestro padre es Abraham! Entonces Jess les dijo: -Si ustedes fueran hijos de Abraham, haran lo mismo que l hizo.
Sin embargo, ahora ustedes tratan de matarme. Soy un hombre que les ha dicho la verdad que recibi de Dios. Abraham no hizo nada de eso!
Ustedes hacen lo que su padre hace. Ellos le dijeron: -Nosotros no somos como esos hijos que nunca han conocido a su padre. Tenemos un solo padre, que es Dios.
Jess les dijo: -Si Dios fuera su padre, me amaran porque yo vengo de Dios y ahora estoy aqu. No vine por mi cuenta, l me envi.
Por qu no entienden lo que digo? Porque no pueden aceptar mi mensaje.
Ustedes son de su padre el diablo. A ustedes les gusta hacer las maldades que el diablo quiere que hagan. Desde el comienzo l fue un asesino y no tiene nada que ver con la verdad porque no hay verdad en l. Es un mentiroso y padre de la mentira.
"Yo les digo la verdad, pero ustedes no me creen.
Ninguno de ustedes puede decir que soy culpable de pecado. Si yo les digo la verdad, por qu no me creen?
El que pertenece a Dios acepta lo que Dios dice. Ustedes no aceptan lo que Dios dice, porque no son de Dios".
Los judos le respondieron: -T eres como un samaritano, y tienes un demonio que te est volviendo loco. No es cierto que tenemos razn al decir esto?
Jess respondi -No tengo ningn demonio. Lo que hago es honrar a mi Padre, pero ustedes me insultan.
Yo no busco honores para m, pero hay alguien que quiere darme honores, y l es quien juez.
Les digo la verdad: el que siga mis enseanzas, no morir jams.
Los lderes judos le dijeron: -Ahora sabemos que tienes un demonio dentro de ti. Abraham y los profetas murieron y t dices: 'el que siga mis enseanzas no morir jams'.
Acaso t eres ms importante que nuestro padre Abraham? l muri y los profetas tambin. T quin te crees?
Jess contest: -Si yo me doy honor a m mismo, eso no vale nada. Mi Padre me honra, el que ustedes dicen que es su Dios.
Ustedes no lo conocen, pero yo s. Si yo dijera que no lo conozco sera un mentiroso como ustedes. Pero lo conozco y obedezco lo que l dice.
Abraham, su padre, se alegr mucho de que iba a poder ver el da en que yo viniera. l lo vio y se puso muy contento.
Entonces los lderes judos le dijeron: -T ni siquiera tienes cincuenta aos, cmo dices que has visto a Abraham?
Jess les dijo: -Les digo la verdad: antes de que Abraham naciera, Yo Soy.
Entonces recogieron piedras para tirarle, pero Jess se escondi y luego se escap del templo.
Una vez Jess estaba caminando y vio a un hombre que era ciego de nacimiento.
Sus seguidores le preguntaron: -Maestro, este hombre naci ciego. Quin pec, l o sus padres?
Jess les respondi: -No es que hayan pecado ni l ni sus padres, este hombre naci ciego para que Dios pudiera mostrarles un milagro.
Durante el da debemos hacer el trabajo del que me envi porque cuando viene la noche nadie puede trabajar.
Mientras est en el mundo, yo soy la luz del mundo.
Despus de decir esto, Jess escupi en el suelo, hizo barro con la saliva y se la puso en los ojos al ciego.
Le dijo: -Ve a lavarte al estanque de Silo (Silo quiere decir: "enviado"). Luego el ciego fue, se lav y regres. Ahora poda ver.
Sus vecinos y los que lo haban visto pedir limosna decan: "No es este el hombre que se la pasaba sentado pidiendo limosna?"
Algunos dijeron: "S, es l". Otros dijeron: "No, no es l. Slo se le parece". Pero l mismo deca: -S, soy yo.
Entonces le preguntaron: -Cmo es que ahora puedes ver?
l respondi: -El hombre que se llama Jess hizo barro y me lo puso en los ojos. Despus me dijo: 'Ve a Silo y lvate'. As que yo fui y cuando me lav, pude ver.
Ellos le preguntaron: -Dnde est Jess? l contest: -No s.
Llevaron al hombre que haba sido ciego a los fariseos.
Jess haba hecho barro y lo haba puesto en los ojos del ciego en un da de descanso.
Entonces los fariseos le preguntaron al hombre: -Cmo es que puedes ver? l les respondi: -Me puso barro en los ojos. Yo me lav, y ahora puedo ver.
Algunos de los fariseos dijeron: "Este hombre no es de Dios porque no respeta el da de descanso". Otros decan: "Pero un hombre pecador no puede hacer milagros como estos". Entonces hubo una discusin entre ellos.
Luego le dijeron otra vez al ciego: -T qu dices sobre Jess ahora que te dio la vista? El hombre dijo: -Es un profeta.
Los judos no crean que l haba sido ciego ni que haba recibido la vista. Pero despus llamaron a los padres del hombre y
les preguntaron: -Es este su hijo? Dicen que naci ciego. Entonces, cmo es que ahora puede ver?
Sus padres contestaron: -Sabemos que l es nuestro hijo y que naci ciego,
pero no sabemos cmo es que ahora ve. Tampoco sabemos quin le dio la vista. Pregntenle a l. Ya est grande y puede hablar por s mismo.
Sus padres dijeron esto porque les tenan miedo a los lderes judos, quienes se haban puesto de acuerdo para castigar a cualquiera que creyera que Jess era el Cristo. El castigo consista en expulsarlo de la sinagoga. Por eso sus padres dijeron:
"Pregntenle a l, ya est grande y puede hablar por s mismo".
Despus, los lderes judos lo llamaron por segunda vez y le dijeron: -Da honra a Dios y di la verdad. Nosotros sabemos que ese hombre es un pecador.
Entonces l respondi: -Yo no s si es un pecador o no. Lo que s s es que yo era ciego y ahora puedo ver.
Le preguntaron entonces: -Qu te hizo l? Cmo te dio la vista?
l les respondi: -Ya les dije, pero ustedes no lo quieren aceptar. Por qu lo quieren or otra vez? Es que tambin quieren hacerse sus seguidores?
Entonces lo insultaron y le dijeron: -T eres su seguidor, pero nosotros seguimos a Moiss.
Nosotros sabemos que Dios le habl a Moiss, pero no sabemos ni de dnde viene ese hombre.
El hombre les contest: -Eso s que est raro! Ustedes no saben de dnde sali l, y a m me dio la vista.
Sabemos que Dios no escucha a los pecadores, sino que escucha a los que lo adoran y hacen lo que l quiere.
Nunca hemos escuchado que alguien le d la vista a un hombre que naci ciego.
Si este hombre no viniera de Dios, no hubiera podido hacer nada.
Ellos le contestaron: -T has sido pecador desde que naciste, y ests tratando de ensearnos? Entonces los lderes judos lo expulsaron.
Jess oy que lo haban expulsado, as que cuando lo encontr, le dijo: -T crees en el Hijo del hombre?
El hombre le contest: -Seor, y quin es l? Dmelo para que as yo pueda creer en l.
Jess le dijo: -T ya lo has visto. Ese soy yo, con quien ests hablando.
El hombre se arrodill delante de l y le dijo: -Creo, Seor.
Entonces Jess dijo: -He venido para que se haga justicia, para que los ciegos vean y para que los que ven, se queden ciegos.
Algunos fariseos estaban con l, oyeron esto y le dijeron: -Qu ests diciendo? Que nosotros tambin somos ciegos?
Jess les dijo: -Si ustedes realmente fueran ciegos, no seran culpables de su pecado. Pero como dicen que pueden ver, siguen siendo culpables.
"Les digo la verdad: cuando alguien entra al corral de las ovejas debe hacerlo por la puerta. El que salta y entra por otro lado es un ladrn y un bandido.
Pero el pastor que cuida las ovejas entra por la puerta del corral.
El que vigila la puerta le abre la puerta al pastor. El pastor llama a las ovejas por sus propios nombres; ellas escuchan su voz y l las gua hacia afuera.
Cuando las ha sacado a todas, el pastor camina delante de ellas, y ellas lo siguen porque conocen su voz.
Pero sus ovejas no siguen a un extrao, sino que se alejan de l porque no conocen su voz".
Jess les dio este ejemplo, pero la gente no entendi lo que les deca.
Jess les dijo otra vez: "Les digo la verdad, yo soy la puerta por la que pasa el rebao.
Todos los que vinieron antes de m son unos ladrones y bandidos. Las ovejas no los escucharon.
Yo soy la puerta. Si alguno pasa por m, se salvar. Podr entrar y salir y encontrar todo lo que necesita.
El ladrn solamente viene para robar, matar y destruir. Yo vine para que la gente tenga vida y la tenga en abundancia.
"Yo soy el buen pastor. El buen pastor da su vida por las ovejas.
El empleado al que le pagan por cuidar las ovejas no es como el pastor. Las ovejas no le pertenecen, as que cuando ve que viene el lobo, abandona las ovejas y se escapa. El lobo las ataca y las dispersa.
El empleado se va porque slo le importa que le paguen y no le importan las ovejas.
"Yo soy el buen pastor que cuida a sus ovejas. Conozco a mis ovejas como mi Padre me conoce a m, y mis ovejas me conocen como yo conozco a mi Padre. Yo doy mi vida por las ovejas.
"Yo soy el buen pastor que cuida a sus ovejas. Conozco a mis ovejas como mi Padre me conoce a m, y mis ovejas me conocen como yo conozco a mi Padre. Yo doy mi vida por las ovejas.
Tengo tambin otras ovejas que no son de este rebao, y debo traerlas a ellas tambin. Ellas escucharn mi voz y habr un solo rebao y un solo pastor.
El Padre me ama porque doy mi vida para volver a tenerla.
Nadie me quita la vida, sino que la doy libremente. Tengo el derecho de darla y de recibirla de nuevo. Eso es lo que me orden mi Padre".
Nuevamente los judos no estaban de acuerdo entre ellos por lo que deca Jess.
La mayora deca: "Tiene un demonio y est loco. Por qu lo escuchan?"
Otros decan: "Un hombre que tiene un demonio no dice estas cosas. Un demonio no puede darle la vista a un ciego".
Era invierno y lleg la fiesta de la Dedicacin en Jerusaln.
Jess estaba caminado dentro del templo en el prtico de Salomn.
Los lderes judos lo rodearon y le dijeron: -Cunto tiempo ms nos vas a tener en suspenso? Si eres el Cristo, dnoslo ya.
Jess les respondi: -Ya se lo he dicho, pero no creen. Hago milagros en nombre de mi Padre, los cuales muestran quin soy,
pero ustedes no creen porque no son de mis ovejas.
Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco y me siguen.
Les doy vida eterna y no morirn jams, nadie me las puede quitar.
Mi Padre me las dio y l es ms grande que cualquiera. Nadie se las puede quitar.
El Padre y yo somos uno.
De nuevo los judos recogieron piedras para tirarle, pero
Jess les contest: -Les he mostrado muchas obras buenas de mi Padre, y ustedes las han visto. Por cul de todas me van a tirar piedras?
Los lderes judos le respondieron: -No te queremos matar por algo bueno que hayas hecho, sino porque hablas en contra de Dios. No eres ms que un ser humano, pero dices que eres Dios. Por eso te vamos a matar a pedradas.
Jess les contest: -En la ley de ustedes est escrito que Dios dijo: 'Yo dije que ustedes son dioses'.
Las Escrituras llaman 'dioses' a seres humanos. Se refiere a aquellos que recibieron el mensaje de Dios. Las Escrituras siempre dicen la verdad.
Siendo as, por qu dicen que enseo lo que est en contra de Dios cuando digo: 'Soy el Hijo de Dios'? Yo soy el que Dios escogi y envi al mundo.
Si no hago lo que hace mi Padre, no me crean.
Pero si hago lo mismo que hace mi Padre, deben creer en lo que hago. Si no me creen a m, crean en las obras que hago para que sepan con toda seguridad que el Padre est en m y yo en l.
Trataron otra vez de arrestarlo, pero l se les escap de las manos.
Jess regres al otro lado del ro Jordn y se qued all. Fue al mismo lugar donde Juan haba estado antes bautizando a la gente.
Muchos fueron a l, y decan: "Juan no hizo ningn milagro, pero todo lo que dijo sobre este hombre es verdad".
Y all muchos creyeron en l.
Haba un enfermo llamado Lzaro que viva en Betania, pueblo donde vivan Mara y su hermana Marta.
Mara, la hermana de Lzaro, fue la misma que derram perfume en aceite sobre los pies del Seor y los sec con su cabello. Lzaro, el enfermo, era su hermano.
As que las dos hermanas le mandaron decir a Jess: -Seor, tu estimado amigo Lzaro est enfermo.
Cuando Jess escuch esto, dijo: -Esa enfermedad no llevar a la muerte. Al contrario, servir para mostrar la gloria de Dios, y tambin la gloria del Hijo de Dios.
Jess quera mucho a Marta, a su hermana y a Lzaro.
Sin embargo, cuando supo que Lzaro estaba enfermo, se qued dos das ms all donde estaba.
Despus de esto les dijo a sus seguidores: -Vmonos otra vez para Judea.
Ellos le dijeron: -Maestro, los lderes judos queran matarte a pedradas hace slo unos das, y vas a ir otra vez all?
Jess contest: -El da tiene doce horas, no? Si uno camina durante el da, no se tropieza ni cae porque hay luz.
Pero si uno camina durante la noche, tropieza porque no hay luz.
Y despus les dijo: -Nuestro amigo Lzaro est dormido, pero yo lo voy a despertar.
Entonces sus seguidores le dijeron: -Seor, si duerme es que va a sanar.
Jess estaba hablando de la muerte de Lzaro, pero ellos pensaron que estaba hablando del sueo natural.
Entonces Jess les dijo claramente: -Lzaro est muerto.
Me alegro de no haber estado all. Me alegro por ustedes, porque ahora tendrn fe. Pero ahora vamos a encontrarnos con l.
Entonces Toms, llamado el Gemelo, les dijo a los otros seguidores: -Vamos nosotros tambin para morir con Jess.
Luego Jess lleg y se enter de que Lzaro llevaba cuatro das en la tumba.
Betania quedaba cerca, a unos tres kilmetros de Jerusaln.
As que muchos judos haban venido a consolar a Marta y a Mara por la muerte de su hermano.
Marta supo que Jess haba llegado y fue a encontrarse con l; pero Mara se qued en la casa.
Entonces Marta le dijo a Jess: -Seor, si hubieras estado aqu, mi hermano no habra muerto.
Pero aun as s que si t le pides algo a Dios, l te lo dar.
Jess le dijo: -Tu hermano volver a vivir.
Marta le dijo: -Yo s que l volver a vivir cuando sea la resurreccin, en el da final.
Jess le dijo: -Yo soy la resurreccin y la vida. El que cree en m, aunque muera, vivir.
Si alguien vive y cree en m, realmente no morir jams. Crees esto?
-S, Seor! Creo que t eres el Cristo, el Hijo de Dios, que iba a venir al mundo.
Despus de decir esto, Marta se fue a llamar a su hermana Mara y le dijo en privado: -El maestro est aqu y te mand llamar.
Al escuchar esto, Mara se levant rpidamente y fue a encontrarse con l.
Jess todava no haba entrado al pueblo. Estaba en el mismo lugar donde se haba encontrado con Marta.
Los judos estaban consolando a Mara en la casa. La vieron ponerse de pie rpidamente e irse. Pensaron que iba a llorar a la tumba.
Cuando Mara lleg a donde estaba Jess, se puso a sus pies y le dijo: -Seor, si hubieras estado aqu, mi hermano no habra muerto.
Jess vio que Mara estaba llorando y tambin los judos que la seguan. Esto le afect profundamente y se sinti muy conmovido.
Jess pregunt: -Dnde lo han puesto? Ellos le dijeron: -Seor, ven y podrs ver.
Jess llor.
Entonces los judos empezaron a decir: -Miren, cmo habr querido a Lzaro!
Pero algunos de ellos dijeron: -Este hombre le dio vista al ciego, por qu no pudo evitar la muerte de Lzaro?
Jess nuevamente muy conmovido, fue a la tumba que era una cueva cerrada con una piedra, y
dijo: -Quiten la piedra. Marta, la hermana del muerto, dijo: -Seor, ya huele mal porque muri hace cuatro das.
Jess le dijo: -No te dije que si creas ibas a ver la grandeza de Dios?
Entonces quitaron la piedra. Jess mir hacia arriba y dijo: -Padre, te agradezco porque me has escuchado.
S que siempre me escuchas, pero lo digo por toda la gente que est alrededor. As creern que t me enviaste.
Despus de decir esto, Jess grit: -Lzaro, sal de ah!
El hombre que haba estado muerto sali. Sus manos y pies estaban todava atados con vendas, y su cara estaba envuelta en un lienzo. Jess le dijo a la gente: -Destenlo y djenlo ir.
Algunos judos que estaban con Mara vieron lo que Jess hizo, y por eso muchos creyeron en l.
Pero unos de ellos fueron a los fariseos y les contaron lo que Jess haba hecho.
Entonces los jefes de los sacerdotes y los fariseos llamaron a una reunin del Consejo, y dijeron: -Qu vamos a hacer? Este hombre est haciendo muchos milagros.
Si dejamos que siga con esto, todo el mundo va a creer en l. Entonces vendrn los romanos y destruirn nuestro templo y nuestra nacin.
Pero uno de ellos, llamado Caifs, que era el sumo sacerdote ese ao, dijo:
-Ustedes no saben nada. Es mucho mejor para ustedes que muera solamente un hombre por el pueblo y no que sea destruida toda la nacin juda.
Caifs no dijo esto por su cuenta, sino que como era el sumo sacerdote ese ao, sus palabras fueron una profeca de que Jess iba a morir por el pueblo.
Pero no solamente por la nacin juda. Dios tiene muchos hijos dispersos por el mundo y Jess iba a morir para reunirlos en un grupo.
Entonces desde ese da buscaban a Jess para matarlo.
l ya no sala en pblico entre los judos. Se fue a un lugar cerca del desierto, a un pueblo llamado Efran, donde se qued con sus seguidores.
La fiesta de la Pascua estaba cerca. Muchos fueron a Jerusaln para purificarse antes de la fiesta.
Buscaban a Jess cuando estaban en el rea del templo y empezaron a preguntarse entre ellos: "Qu piensan? Vendr a la fiesta o no?"
Haba una orden contra Jess. Los fariseos dijeron que si alguno saba dnde estaba Jess, deba decirlo para as poder arrestarlo.
Seis das antes de la Pascua Jess fue a Betania. All era donde viva Lzaro, el hombre que Jess haba resucitado de la muerte.
Le prepararon una comida. Marta serva, y Lzaro era uno de los hombres que estaban con l a la mesa.
Luego Mara tom casi medio litro de perfume en aceite muy caro hecho de nardo puro. Derram el aceite en los pies de Jess y los sec con su cabello. La casa se llen con el olor del perfume en aceite.
Judas dijo: -Por qu no les dimos esto a los pobres? Podramos haber vendido este perfume en aceite por unas trescientas monedas de plata. Judas Iscariote era uno de los seguidores de Jess quien al final traicion a Jess.
Judas dijo: -Por qu no les dimos esto a los pobres? Podramos haber vendido este perfume en aceite por unas trescientas monedas de plata. Judas Iscariote era uno de los seguidores de Jess quien al final traicion a Jess.
Judas no dijo esto porque le importaran los pobres, sino porque era ladrn. l tena a su cargo la bolsa del dinero y se robaba lo que haba adentro.
Entonces Jess dijo: -No la molestes. Deja que haga esto como preparacin para el da de mi entierro.
Ustedes siempre tendrn cerca a los pobres, pero no siempre me tendrn a m.
La gran multitud de judos supo que Jess estaba en Betania, y fueron a ver a Jess y tambin a Lzaro, al que Jess haba resucitado.
Entonces los jefes de los sacerdotes hicieron planes para matar tambin a Lzaro.
Pues por causa de Lzaro muchos judos los dejaban y estaban creyendo en Jess.
Al da siguiente, la gran multitud que haba venido a la fiesta oy que Jess iba a venir a Jerusaln.
Tomaron ramas de los rboles y salieron a recibirlo, gritando: -Viva el Salvador! Bendito el que viene en el nombre del Seor, el rey de Israel!
Jess encontr un burro y se mont en l, como dice en las Escrituras:
"No te asustes ciudad de Sin. Aqu viene tu rey montado en un burro".
Al principio sus seguidores no entendan nada, pero cuando Jess fue llevado de vuelta a su esplendor en el cielo, cayeron en cuenta. Recordaron lo que las Escrituras decan sobre l y que haban hecho esto para l.
Haba mucha gente cuando Jess le dijo a Lzaro que saliera de la tumba y lo resucit de la muerte. Ellos empezaron a contar a los dems lo que haba pasado.
Por eso la gente sali a recibirlo. Haba escuchado que Jess era el que haba hecho el milagro.
Entonces los fariseos se decan entre s: "Miren, nuestro plan no est logrando nada. Todo el mundo lo sigue!"
Algunos de los que tenan la costumbre de ir a adorar en la fiesta de la Pascua eran griegos.
Ellos se acercaron a Felipe, que era de Betsaida de Galilea, y le rogaron: -Seor, queremos ver a Jess. Felipe vino a decirle eso a Andrs, y
los dos fueron y se lo dijeron a Jess.
l les contest: -Ha llegado el momento de que el Hijo del hombre reciba honor.
Te digo la verdad: si un grano de trigo no cae en la tierra y muere, sigue siendo el mismo grano. Pero si cae en la tierra y muere, produce muchos granos.
El que ama su vida, la perder. Pero el que odie su vida en este mundo, la salvar. Tendr vida para siempre.
El que quiera servirme, debe seguirme. Donde yo est, all tambin estar mi siervo. Al que me sirva, el Padre lo honrar.
"Ahora estoy muy angustiado y no s qu decir. Qu podra decir? Dir: 'Padre, slvame de este momento de sufrimiento'? Pero si para eso vine, a sufrir!
Padre, haz conmigo lo que te honre". Luego vino una voz desde el cielo: "As lo he hecho y lo har de nuevo".
Entonces la gente que estaba all y escuch, empez a decir que fue un trueno. Otros decan: -Un ngel le habl.
Jess respondi: -Esta voz fue para ustedes, no para m.
Ahora es el momento de juzgar al mundo y de expulsar al que lo gobierna.
Cuando yo sea levantado de la tierra, atraer a todo el mundo hacia m.
Dijo esto para mostrar qu clase de muerte iba a tener.
Entonces la multitud le contest: -La ley nos dice que el Cristo iba a vivir para siempre. Entonces, por qu dices t que el Hijo del hombre va a ser levantado? Quin es el 'Hijo del hombre'?
Luego Jess les dijo: -La luz va a estar con ustedes slo por poco tiempo. Caminen mientras la tienen, y as la oscuridad no los sorprender. Pues el que camina en la oscuridad no sabe por dnde va.
Mientras que tengan la luz, crean en ella para que se conviertan en hijos de luz. Jess dijo esto y se fue lejos escondindose de ellos.
Aunque Jess haba hecho estos milagros delante de ellos, todava no crean.
Pues tena que cumplirse lo que dijo el profeta Isaas: "Seor, quin ha credo nuestro mensaje y a quin se le ha mostrado el poder de Dios?"
Por eso la gente no poda creer, pues Isaas tambin dijo:
"Dios los encegueci y cerr su mente para que ellos no pudieran ver ni entender, ni tampoco volverse a m para que yo los sane".
Isaas dijo esto porque vio la gloria de Jess y habl sobre l.
Aun as muchos crean en Jess. Incluso muchos de los lderes judos crean en l, pero tenan miedo de los fariseos. Por eso no se lo contaban a nadie, para que no los echaran de la sinagoga.
A ellos les gustaba ms el honor que viene de los hombres que el que viene de Dios.
Jess dijo con voz fuerte: "El que cree en m, no cree slo en m, sino tambin en el que me envi.
El que me ve a m, ve tambin al que me envi.
Yo he venido al mundo como una luz para que todos los que creen en m no estn en la oscuridad".
"Si alguno oye lo que digo y no lo obedece, yo no lo voy a juzgar. No vine para juzgar al mundo, sino para salvarlo.
El que me rechace y no acepte lo que digo, tiene quien lo juzgue: el mensaje que he dicho lo va a juzgar en el da final.
Porque yo no he hablado por mi cuenta, sino el Padre mismo que me envi me dijo lo que debo decir y ensear.
S que lo que ordena el Padre da vida eterna. Por eso lo que hablo, lo digo exactamente como el Padre me lo dijo".
Era el da antes de la fiesta de la Pascua. Jess saba que ya era tiempo de dejar este mundo y regresar al Padre. Mientras estuvo en el mundo, siempre am a sus seguidores y los am hasta el fin.
Estaban comiendo. El diablo ya haba puesto en la mente de Judas Iscariote, hijo de Simn, que traicionara a Jess.
Jess saba que el Padre le haba dado poder sobre todo, y saba que haba venido de Dios e iba a regresar a l.
Mientras estaban comiendo, Jess se levant, se quit la capa y se at una toalla.
Luego ech agua en una jarra, empez a lavarles los pies a sus seguidores y secaba sus pies con la toalla que llevaba en la cintura.
Cuando estaba por lavar los pies de Simn Pedro, este dijo: -Seor, t vas a lavar mis pies?
Jess le contest: -Ahora no entiendes lo que estoy haciendo, pero despus lo entenders.
Pedro le dijo: -T nunca vas a lavarme los pies! Jess le respondi: -Si no te lavo los pies, no podrs ser de los mos.
Pedro le dijo: -Seor, entonces no me laves slo los pies, sino tambin las manos y la cabeza! Jess le dijo:
-El que ya se ba no necesita lavarse ms que los pies, porque todo su cuerpo ya est limpio. Ustedes estn limpios, pero no todos.
l saba quin lo iba a traicionar, por eso dijo: "pero no todos".
Cuando termin de lavarles los pies, se visti, volvi a la mesa y les dijo: -Entienden lo que les hice?
Ustedes me llaman: 'Maestro' y 'Seor' y tienen razn, porque lo soy.
Yo, el Seor y el Maestro, les he lavado los pies. As que ustedes deben lavarse los pies unos a otros. Les he dado ejemplo
para que traten a los dems como yo los he tratado a ustedes.
Les digo la verdad: un siervo no es ms importante que su patrn ni un mensajero ms importante que el que lo envi.
Si saben esto y lo ponen en prctica, sern afortunados.
"No estoy hablando de todos ustedes. Yo s quines son los que he escogido. Pero debe cumplirse lo que dicen las Escrituras: 'Mi compaero se ha vuelto en mi contra'.
Les digo esto ahora, antes de que suceda, para que cuando suceda, crean que Yo Soy.
Les digo la verdad: el que reciba a alguien que yo envo, me recibe a m. El que me recibe a m, recibe al Padre que me envi".
Despus de haber dicho esto, Jess se entristeci profundamente y declar: -Les digo la verdad: uno de ustedes me traicionar.
Sus seguidores empezaron a mirarse unos a otros, sin tener idea de quin estaba hablando.
Al lado de Jess estaba el seguidor a quien Jess amaba.
Entonces Simn Pedro le hizo seas para que le preguntara a Jess de quin estaba hablando.
Este seguidor se acerc aun ms a Jess para preguntarle: -Seor, quin es?
Jess le respondi: -Voy a mojar pan en el plato. Despus lo dar al que me va a traicionar. Lo tom y se lo entreg a Judas Iscariote, el hijo de Simn.
En cuanto Judas recibi el pan, Satans entr en l. Jess le dijo: -Haz rpido lo que vas a hacer.
Pero ninguno de los que estaban comiendo con l supo por qu le haba dicho esto.
Como Judas era el encargado del dinero, algunos pensaron que Jess quera que comprara algo para la fiesta. Otros pensaron que quera que le diera algo a los pobres.
Al recibir el pan, Judas se fue inmediatamente. Ya era de noche.
Despus de que Judas se fue, Jess dijo: -Ahora el Hijo del hombre recibe honra. Dios tambin recibe honra a travs del Hijo del hombre.
Si Dios recibe honra a travs de l, entonces le dar honra al Hijo del hombre a travs de s mismo, y lo har muy pronto.
"Hijitos mos, ya no voy a estar con ustedes por mucho tiempo. Me buscarn y ahora les digo como les dije a los judos: 'No pueden ir a donde yo voy'.
"Les estoy dando un mandamiento nuevo: que se amen los unos a los otros. mense tal como yo los am.
Todo el mundo se va a dar cuenta de que ustedes son mis seguidores si se aman los unos a los otros".
Simn Pedro le dijo: -Seor, a dnde vas? Jess le contest: -A donde voy, t no me puedes seguir ahora; pero me seguirs despus.
Pedro le dijo: -Seor, por qu no puedo seguirte ahora? Yo dara mi vida por ti.
Jess le respondi: -Dars tu vida. Pero te aseguro que antes de que cante el gallo, me habrs negado tres veces.
"No se angustien. Confen en Dios y confen tambin en m.
Hay muchos lugares en la casa de mi Padre. Si no fuera as, se lo dira. Voy a prepararles un lugar,
y si voy y preparo un lugar para ustedes, regresar. Los llevar conmigo para que estn donde estoy yo.
Ustedes saben el camino para ir a donde yo voy".
Toms le dijo: -Seor, nosotros no sabemos a dnde vas, cmo vamos a saber el camino?
Jess le dijo: -Yo soy el camino, la verdad y la vida. Solamente por m se llega al Padre.
Si ustedes me conocieran, tambin conoceran al Padre. Ya lo conocen y lo han visto.
Felipe le dijo: -Seor, todo lo que pedimos es que nos muestres al Padre.
Jess le dijo: -He estado con ustedes mucho tiempo, todava no me conoces, Felipe? El que me ha visto a m, ha visto al Padre. Por qu pides que les muestre al Padre?
Cierto que t crees que yo estoy en el Padre y que el Padre est en m? Lo que yo les digo, no lo digo por mi propia cuenta. El Padre que est en m hace sus propias obras.
Cranme cuando les digo que yo estoy en el Padre y que el Padre est en m; por lo menos cranme por las obras mismas.
"Les digo la verdad: el que cree en m tambin va a hacer las obras que yo hago. Y har obras ms grandes porque yo regreso al Padre.
Todo lo que ustedes pidan en mi nombre, lo har. As la grandeza del Padre se mostrar a travs del Hijo.
Yo har lo que pidan en mi nombre.
"Si me aman, obedecern mis mandamientos.
Le pedir al Padre y les dar otro Consejero para que est siempre con ustedes:
El Consejero es el Espritu de la verdad. El mundo no lo puede recibir porque no lo ve ni lo conoce. Ustedes lo conocen porque vive con ustedes y se quedar en ustedes.
"No los dejar hurfanos; volver a ustedes.
Dentro de poco, el mundo no me ver ms, pero ustedes me vern. Ustedes vivirn porque yo vivo.
Ese da, ustedes sabrn que yo estoy en el Padre, y que ustedes estn en m y yo en ustedes.
El que realmente me ama conoce mis mandamientos y los obedece. Mi Padre amar al que me ame, y yo tambin lo amar y me mostrar a l".
Judas, no Judas Iscariote, le dijo: -Seor, por qu te vas a mostrar a nosotros y no al mundo?
Jess le contest: -El que me ama, obedecer mis enseanzas. Mi Padre lo amar y vendr a l y viviremos con l.
El que no me ama, no obedecer mis enseanzas. Las enseanzas que ustedes han escuchando no son mas, son del Padre que me envi.
"Les digo esto mientras estoy con ustedes.
Pero el Consejero les ensear y recordar todo lo que les dije. El Espritu Santo es el Consejero que el Padre enviar en mi nombre.
"Les dejo la paz. Es mi propia paz la que les doy, pero no se la doy como la da todo el mundo. No se preocupen ni tengan miedo.
Me escucharon decir que me voy y que volver a ustedes. Si de verdad me amaran, se habran alegrado de que regreso al Padre, pues l es ms importante que yo.
As que les digo esto ahora, para que cuando suceda, ustedes crean.
"No estar hablando mucho tiempo con ustedes porque viene el que manda en este mundo. l no tiene ningn poder sobre m,
pero el mundo debe saber que amo a mi Padre. Por eso hago exactamente todo lo que mi Padre me mand hacer. "Levntense, vmonos de aqu!"
Jess contino diciendo: "Yo soy la vid verdadera y mi Padre es el que la cuida.
l corta todas las ramas en m que no dan fruto. Poda y limpia cada rama que da fruto para que as produzca ms.
Mi mensaje ya los ha limpiado a ustedes.
Qudense en m y yo me quedar en ustedes. Ninguna rama puede dar fruto si est sola, sino que tiene que estar unida a la vid. Igual pasa con ustedes, no pueden dar fruto si no se quedan en m.
"Yo soy la vid, ustedes las ramas. El que se quede en m producir mucho fruto, pues ustedes no pueden hacer nada sin m.
Pero el que se aparte de m ser desechado como una rama intil que se seca. Despus se recogern las ramas secas, se echarn al fuego y se quemarn.
"Si ustedes permanecen en m y son fieles a mis enseanzas, pidan lo que quieran y se les dar.
Ustedes darn honra a mi Padre dando mucho fruto y as demostrarn que son mis seguidores.
Yo los he amado como me ama mi Padre, permanezcan en mi amor.
He obedecido los mandamientos de mi Padre y permanezco en su amor. De la misma manera, si ustedes obedecen mis mandamientos, permanecern en mi amor.
"Les he dicho esto para que sientan la misma alegra que tengo yo, y para que tengan completa alegra.
Este es mi mandamiento: que se amen unos a otros como yo los he amado.
El amor ms grande que alguien puede demostrar es dar la vida por sus amigos.
Si hacen lo que les digo, son mis amigos.
Ya no les digo siervos, porque un siervo no sabe los planes de su amo. Les digo 'amigos' porque les di a conocer todo lo que escuch del Padre.
"Ustedes no me escogieron a m, sino yo a ustedes, y les encargu que fueran y dieran fruto. Mi deseo es que su fruto dure. As el Padre les dar todo lo que pidan en mi nombre.
Esto es lo que les mando: que se amen unos a otros.
"Si el mundo los odia, recuerden que primero me odi a m.
Si ustedes fueran del mundo, el mundo los amara como ama a su propia gente, pero ustedes no son del mundo. Yo los escog para que no fueran parte del mundo, y por eso el mundo los odia.
"Recuerden lo que les dije: 'Un siervo no es ms que su amo'. Si ellos me maltrataron, tambin los van a maltratar a ustedes. Si obedecieron lo que les ense, tambin obedecern lo que ustedes les enseen.
Les harn todo esto por causa de mi nombre, porque no conocen al que me envi.
Si yo no hubiera venido y hablado con ellos, no seran culpables de ningn pecado, pero ahora no tienen excusa.
"El que me odia, odia a mi Padre.
No tendran ninguna culpa si yo no hubiera hecho las obras que hice entre ellos. Si no hubiera sido as, no tendran ninguna culpa, pero han visto las obras que hice y siguen odindonos a m y a mi Padre.
Sin embargo, todo esto pas para que se cumpliera lo que se escribi en su ley: 'Ellos me odiaron sin causa'.
"Cuando venga el Consejero, el Espritu de la verdad, que les enviar de parte del Padre, l hablar acerca de m.
Ustedes tambin hablarn acerca de m porque estuvieron conmigo desde el comienzo.
"Les dije esto para que nadie haga tambalear su fe.
Ellos los expulsarn de la sinagoga, de hecho, va a llegar el da en que todo el que mate a uno de ustedes pensar que est sirviendo a Dios.
Harn esto porque no me conocen a m ni a mi Padre.
Digo esto para que lo recuerden cuando llegue ese momento. "No les dije esto al principio porque estaba con ustedes.
Pero ahora voy a estar con el que me envi. Ninguno de ustedes me pregunta: 'A dnde vas?',
sino que se han puesto muy tristes por lo que les acabo de decir.
Pero les digo la verdad: es mejor que me vaya porque si no, el Consejero no vendr a ustedes. En cambio, si me voy, se lo voy a enviar.
"Cuando l venga, demostrar a la gente del mundo que est equivocada en cuanto al pecado, en cuanto a lo que es aceptable a Dios y en cuanto al juicio.
El Consejero demostrar que el mundo est equivocado en cuanto al pecado, porque no cree en m.
l demostrar que el mundo est equivocado en cuanto a m y que yo soy quien tiene razn. Porque yo voy a estar con el Padre donde ya no me vern.
Tambin demostrar que el mundo est equivocado en cuanto al juicio, porque el que gobierna este mundo ha sido condenado.
"Yo todava tengo mucho que decirles, pero ahora sera demasiado para ustedes.
Cuando venga el Espritu de la verdad, los guiar a toda la verdad. El Espritu no hablar por su propia cuenta, sino que dir slo lo que oiga. Les anunciar lo que va a suceder despus.
El Espritu de la verdad recibir de m todo lo que les diga, y as me honrar.
Todo lo que tiene el Padre es mo. Por esta razn l recibir de m todo lo que les diga.
"Dentro de poco, ustedes no me vern ms. Poco tiempo despus me volvern a ver".
Entonces algunos de sus seguidores dijeron entre s: -Qu es esto que nos est diciendo? Nos dice que 'dentro de poco no me vern ms. Poco tiempo despus me volvern a ver' y 'porque yo voy para estar con el Padre'.
Despus ellos dijeron: -Cul es ese 'poco tiempo' del que habla? No sabemos de qu est hablando.
Jess saba que ellos queran hacerle preguntas y les dijo: -Ustedes estn discutiendo porque dije: 'Dentro de poco no me vern ms. Poco tiempo despus me volvern a ver'?
Les digo la verdad: ustedes llorarn y se lamentarn, pero el mundo estar contento. Se pondrn tristes, pero su tristeza se convertir en alegra.
"Una mujer que est dando a luz sufre dolor porque su momento ha llegado, pero despus se olvida del dolor por la alegra de que ha llegado al mundo un nuevo ser.
Pasa lo mismo con ustedes. Ahora estn tristes, pero los volver a ver y se pondrn felices. Nadie podr quitarles esa felicidad.
En ese da ustedes no me harn ms preguntas. Les digo la verdad: mi Padre les dar cualquier cosa que le pidan en mi nombre.
Hasta ahora ustedes no han pedido nada en mi nombre. Pidan y recibirn para que as estn llenos de alegra.
"Les he hablado esto usando palabras que esconden el significado, pero llegar el momento en que ya no les hablar as. Les hablar claramente sobre el Padre.
Ese da ustedes le pedirn al Padre en mi nombre. No les estoy diciendo que yo tenga que pedirle al Padre por ustedes,
porque el Padre mismo los ama. l los ama porque ustedes me han amado y han credo que yo vengo de Dios.
Yo vine del Padre para estar en el mundo, y ahora me voy del mundo para estar con el Padre".
Sus seguidores le dijeron: -Mira, ahora ests hablando claramente. No ests usando palabras difciles de entender.
Ahora ya sabemos que conoces todo y que puedes contestar las preguntas de alguien antes de escucharlas. Por eso creemos que viniste de Dios.
Jess les dijo: -Ahora s creen?
Escchenme, va a llegar el momento en que ustedes sern dispersados. Cada uno va a regresar a su casa y me dejarn solo. Ese momento ha llegado; sin embargo, no estoy solo porque mi Padre est conmigo.
"Yo les dije esto para que encuentren paz en m. En el mundo ustedes tendrn que enfrentar persecucin, pero, sean valientes! Yo he conquistado al mundo".
Jess dijo estas palabras, luego mir al cielo y dijo: "Padre, ha llegado el momento. Da honra a tu Hijo para que l pueda darte honra a ti.
Le diste a tu Hijo autoridad sobre todo ser humano para que el Hijo le d vida eterna a todo el que le has enviado.
Esta es la vida eterna: que ellos te conozcan a ti, el nico Dios verdadero, y a Jesucristo a quien t enviaste.
Te he dado honra aqu en la tierra, porque he terminado lo que me dijiste que hiciera.
Ahora dame honra en tu presencia, Padre. Dame la gloria que yo tena junto a ti antes de que existiera el mundo.
"A los que me diste del mundo, les he mostrado cmo eres t. Ellos eran tuyos y t me los diste y han obedecido tu enseanza.
Ahora saben que todo lo que me has dado viene de ti.
Les he dado las enseanzas que me diste y las aceptaron. Se han dado cuenta de que realmente vengo de ti y han credo que t me enviaste.
Oro por ellos y no por el mundo, pues son tuyos y t me los diste.
Todo lo mo es tuyo y lo tuyo es mo; yo recibo honra por medio de ellos.
"No me voy a quedar en el mundo, pero ellos estn aqu y yo voy a ti. Padre santo, cudalos. Cudalos por el poder del nombre que me diste, para que sean uno as como t y yo.
Los proteg y ninguno de ellos se perdi, excepto el hombre que estaba destinado para la destruccin. Sucedi as para que se cumpliera lo que dice en las Escrituras.
"Ahora voy a donde t ests, pero digo esto mientras que estoy en el mundo para que se llenen de toda mi alegra.
Les he dado tu enseanza. El mundo los odia porque no son del mundo, as como yo no soy del mundo.
"No te estoy pidiendo que los saques del mundo, sino que los protejas del maligno.
Ellos no son del mundo, como yo tampoco pertenezco al mundo.
Aprtalos con la verdad para servirte slo a ti; tu enseanza es la verdad.
Los he mandado al mundo como t me enviaste al mundo.
Me estoy preparando para servirte. Lo hago por ellos, para que ellos tambin estn preparados para servirte.
"Estoy orando por estos hombres, pero te pido tambin por los que creern en m por medio de la enseanza de ellos.
Padre, te pido que todos los que crean en m sean uno, as como t ests en m y yo estoy en ti. Te pido que ellos sean uno en nosotros para que el mundo crea que t me enviaste.
Les he dado a ellos la misma gloria que t me has dado para que sean uno, as como t y yo somos uno.
Yo estar en ellos y t estars en m para que estn perfectamente unidos. As el mundo sabr que t me enviaste y que t los amas a ellos como me amas a m.
"Padre, quiero que los que me has dado estn conmigo donde yo est para que ellos vean la gloria que t me diste, pues t me amaste antes de la creacin del mundo.
Padre justo, la gente del mundo no te conoci, pero yo y estos tambin saben que t me enviaste.
Les mostr cmo eres y lo seguir haciendo para que el amor con que t me amas est en ellos y yo viva en ellos".
Cuando Jess termin de orar, sali con sus seguidores, y cruzaron el arroyo del Cedrn y entraron a un huerto que haba all.
Judas, el que traicion a Jess, ya conoca ese lugar, porque Jess se reuna con frecuencia all con sus seguidores.
l fue all con un grupo de soldados romanos y guardias del templo, enviados por los jefes de los sacerdotes y los fariseos. Llevaban lmparas, antorchas y armas.
Entonces Jess, como ya saba lo que iba a pasar, sali y les dijo: -A quin buscan?
Ellos le respondieron: -A Jess, el que viene de Nazaret. l les dijo: -Yo soy. El traidor Judas ya estaba con ellos.
Cuando les dijo: "Yo soy" se echaron para atrs y se cayeron.
Entonces de nuevo Jess les pregunt: -A quin estn buscando? Dijeron: -A Jess de Nazaret.
Jess contest: -Ya les dije que yo soy. As que si me estn buscando, dejen ir a estos hombres.
l dijo esto para que se cumpliera lo que haba dicho: "No he perdido a ninguno de los que me diste".
Luego, Simn Pedro sac la espada que tena y le cort la oreja derecha al siervo llamado Malco, uno de los siervos del sumo sacerdote.
Entonces Jess le dijo a Pedro: -Coloca la espada en su lugar. Acaso no debo beber de la copa que el Padre me dio?
Entonces el grupo de soldados, el comandante y los guardias judos arrestaron a Jess y lo ataron.
Lo llevaron primero a Ans, quien era el suegro de Caifs, el sumo sacerdote de ese ao.
Caifs era el que les haba dicho a los lderes judos que era mejor que un hombre muriera por todo el pueblo.
Simn Pedro y otro seguidor iban detrs de Jess. El otro seguidor era conocido del sumo sacerdote, as que entr con Jess al patio de la casa del sumo sacerdote.
Pedro se qued afuera cerca de la puerta. Luego el otro seguidor, el que era conocido del sumo sacerdote, sali para hablar con la muchacha que cuidaba la puerta, e hizo entrar a Pedro.
Entonces la muchacha le dijo a Pedro: -No eres uno de los seguidores de ese hombre? Pedro respondi: -No, yo no!
Los siervos y los guardias haban hecho una hoguera con carbn porque haca mucho fro y se estaban calentando. Pedro tambin estaba con ellos y se calentaba.
Entonces el sumo sacerdote le pregunt a Jess acerca de sus seguidores y sus enseanzas.
Jess le contest: -Yo siempre habl abiertamente a todo el mundo. Siempre ense en las sinagogas y en el rea del templo donde todos los judos se renen. Nunca dije nada en secreto.
Por qu me haces esas preguntas? Pregntales a los que me han odo. Seguro que ellos saben lo que les dije!
Cuando dijo esto, uno de los guardias que estaba parado cerca de Jess le dio una bofetada y le dijo: -Cmo te atreves a responderle as al sumo sacerdote?
Jess le contest. -Si dije algo malo, diles a todos qu fue lo malo que dije, pero si lo que dije es cierto, por qu me pegas?
Despus Ans envi a Jess atado a donde estaba Caifs, el sumo sacerdote.
Pedro estaba de pie calentndose, y le preguntaron: -No eres t uno de los seguidores de ese hombre? Pero l lo neg diciendo: -No, yo no!
Uno de los siervos del sumo sacerdote, que era familiar del hombre al que Pedro le haba cortado una oreja, dijo: -Yo te vi en el jardn con l, o no?
Entonces Pedro lo neg otra vez, e Inmediatamente cant el gallo.
Despus salieron con Jess de la casa de Caifs hasta el palacio del gobernador. Era bien temprano en la maana, pero ellos no queran entrar al palacio del gobernador para no quedar impuros, pues eso les impedira comer la comida de la Pascua.
Entonces Pilato sali a verlos y les dijo: -De qu acusan a este hombre?
Ellos le contestaron: -Si este hombre no fuera un criminal, no lo hubiramos trado ante ti.
Pilato les dijo: -Llvenselo ustedes y jzguenlo segn su ley. Los judos le dijeron: -No estamos autorizados para condenar a muerte a nadie.
Esto pas para que se cumpliera lo que haba dicho Jess sobre la muerte que iba a sufrir.
Entonces Pilato regres al palacio, llam a Jess y le dijo: -Eres t el rey de los judos?
Jess contest: -Ests diciendo esto por ti mismo o ya otros te han hablado de m?
Pilato respondi: - T crees que soy un judo? Tu gente y los jefes de los sacerdotes fueron los que te trajeron a m. Qu hiciste?
Jess respondi: -Mi reino no pertenece a este mundo. Si as fuera, mis siervos pelearan para que no estuviera en manos de los judos. Pero, de hecho, mi reino no es de ac.
Entonces Pilato le dijo: -As que eres un rey? Jess respondi: -T dices que soy un rey. Nac para serlo y vine al mundo para ser testigo de la verdad. Todo el que sea de la verdad, escucha mi voz.
Pilato le pregunt: -Qu es la verdad? Despus de decir esto, sali otra vez a hablar con los judos y les dijo: -No lo encuentro culpable de nada.
Pero ustedes tienen la costumbre de que yo les ponga en libertad a alguien durante la Pascua. Quieren que les ponga en libertad al 'rey de los judos'?
Gritaron de nuevo: -A l no, a Barrabs! Barrabs era un bandido.
Entonces Pilato orden que llevaran a Jess y le dieran latigazos.
Los soldados hicieron una corona de espinas y la colocaron en su cabeza. Le pusieron un manto de color rojo oscuro.
Se acercaban y le decan: -Viva el rey de los judos! Y le daban bofetadas.
Pilato sali otra vez y les dijo: -Miren, aqu lo traigo, para que sepan que yo no encuentro ningn delito en este caso.
Entonces Jess sali con la corona de espinas y el manto de color rojo oscuro. Pilato dijo: -Aqu est el hombre!
Cuando lo vieron, los jefes de los sacerdotes y los guardias gritaron: -Crucifcalo! Crucifcalo! Pilato les dijo: -Llvenselo ustedes y crucifquenlo! Yo no he podido encontrar nada contra l.
Los judos le contestaron: -Tenemos una ley que dice que l debe morir porque dijo que es el Hijo de Dios.
Despus de escuchar esto, Pilato se asust ms.
Entr de nuevo a su palacio y le dijo a Jess: -De dnde eres? Pero Jess no le respondi.
Entonces Pilato le dijo: -No vas a hablarme? Acaso no sabes que yo tengo la autoridad para dejarte libre o para matarte en una cruz?
Jess le contest -No tienes ninguna autoridad sobre m a menos que te la haya dado Dios. Por esto, el hombre que me entreg a ti es ms culpable que t.
Oyendo esto, Pilato trataba de encontrar una manera de dejarlo en libertad, pero los judos gritaban: -Si lo dejas libre, no eres amigo del emperador!
Cuando Pilato escuch estas palabras, sac a Jess y se sent en la silla del juez. El lugar era el Pavimento de Piedra (que en arameo se dice Gabata).
Era casi el medioda del viernes de la semana de la Pascua. Pilato les dijo a los judos: -Aqu est su rey!
Entonces gritaban: -Fuera! Fuera! Crucifcalo! Pilato les dijo: -Crucifico a su rey? Los jefes de los sacerdotes respondieron: -Nosotros no tenemos ms rey que el emperador!
Entonces Pilato se lo entreg a ellos para que lo crucificaran. As que los soldados se hicieron cargo de Jess.
l carg su propia cruz hasta llegar a un lugar llamado Lugar de la Calavera (que en arameo se llama "Glgota").
All lo clavaron a una cruz junto a otros dos hombres, uno a cada lado.
Pilato les dijo que escribieran un letrero que deca: "JESS DE NAZARET, REY DE LOS JUDOS" y lo hizo colocar en la cruz.
Muchos de los judos leyeron el letrero, porque el lugar donde fue crucificado Jess estaba cerca de la ciudad. Estaba escrito en hebreo, griego y latn.
Los jefes de los sacerdotes judos empezaron a decirle a Pilato: -No escribas 'rey de los judos', sino ms bien: 'este hombre dijo: yo soy el rey de los judos'.
Pilato contest: -Lo escrito, escrito est.
Despus de que crucificaron a Jess, los soldados le quitaron la ropa. La repartieron en cuatro partes, una para cada soldado. Tambin tomaron su tnica pero no tena costura. Era una tnica tejida en una sola pieza de arriba a abajo.
Entonces dijeron: -No la rompamos, ms bien, echmosla a la suerte para ver quin se queda con ella. Esto pas para que se cumpliera lo que dice en las Escrituras: "Dividieron mi ropa entre ellos y echaron mi tnica a la suerte". Eso fue lo que hicieron l
Cerca de la cruz de Jess estaban su mam y su ta Mara, la esposa de Cleofas, y Mara Magdalena.
Jess vio que su mam estaba cerca, junto al seguidor que l tanto quera. Le dijo a su mam: -Madre querida, ah tienes a tu hijo.
Despus le dijo al seguidor: -Aqu est tu mam. Desde ese momento ese seguidor se la llev a vivir a su casa.
Despus de esto, Jess supo que haba hecho todo lo que tena que hacer. Entonces, para que se cumplieran las Escrituras, dijo: -Tengo sed.
Mojaron una esponja en el vinagre de un frasco que haba ah. La colocaron en una rama de hisopo y se la pusieron en la boca.
Jess bebi el vinagre y dijo: -Todo est cumplido. Entonces inclin su cabeza y muri.
Era un da de preparacin, y los cuerpos no deban estar en las cruces en da de descanso. Entonces los jefes de los judos le pidieron a Pilato que les rompieran las piernas y que quitaran los cuerpos de las cruces.
Despus llegaron los soldados y les rompieron las piernas al primer hombre y al otro que haban crucificado con l.
Pero vieron que Jess ya estaba muerto. Al llegar a l no le rompieron las piernas.
En vez de eso, uno de los soldados le abri un lado de su cuerpo con una lanza. Ah mismo empez a salir sangre y agua.
El que dice esto es uno de los que lo vio y lo que dice es cierto. Sabe que est diciendo la verdad para que ustedes crean.
Esto pas para que se cumpliera lo que dicen las Escrituras: "No se romper ninguno de sus huesos".
Y de nuevo, otra Escritura dice: "Ellos mirarn al que abrieron con lanza".
Despus de esto, Jos de Arimatea le pidi permiso a Pilato para llevarse el cuerpo de Jess. Jos segua siendo un seguidor de Jess en secreto porque tena miedo de los jefes de los judos. Pilato le dio permiso y l fue y se llev el cuerpo.
Vino tambin Nicodemo, quien traa una mezcla de mirra y loes. La mezcla pesaba unos treinta kilos. Ese era el mismo Nicodemo que haba visitado a Jess de noche.
Entonces tomaron el cuerpo de Jess y lo envolvieron en vendas de lino junto con las especias. Era la forma acostumbrada en un entierro judo.
Cerca del lugar donde haba sido crucificado Cristo, haba un huerto, y all haba una tumba nueva donde todava no se haba enterrado a nadie.
Los judos se preparaban para el da de descanso. Como la tumba estaba cerca, pusieron a Jess ah.
Muy temprano el primer da de la semana, Mara Magdalena fue a la tumba y vio que estaba corrida la piedra que tapaba la entrada.
Entonces se fue corriendo a ver a Simn Pedro y al seguidor a quien Jess quera mucho, y les dijo: -Sacaron el cuerpo de Jess de la tumba! No sabemos dnde lo pusieron.
Pedro y el otro seguidor salieron y fueron a la tumba.
Estaban corriendo juntos pero el otro seguidor corra ms rpido que Pedro y lleg primero a la tumba.
Se agach y vio las vendas de lino en el suelo, pero no entr.
Despus lleg Simn Pedro, entr a la tumba y vio las vendas en el suelo.
Vio tambin la tela en que haban envuelto la cabeza de Jess. Estaba enrollada aparte.
Entonces entr el otro seguidor que haba llegado antes, vio todo y crey.
Estos seguidores todava no haban cado en cuenta de que las Escrituras decan que Jess tena que resucitar.
Luego estos seguidores regresaron a los suyos.
Mara estaba llorando afuera de la tumba y mientras lloraba, se agach para ver adentro.
Vio a dos ngeles vestidos de blanco. Uno estaba sentado a la cabeza y el otro sentado a los pies de donde haba estado el cuerpo de Jess.
Ellos le dijeron: -Mujer, por qu ests llorando? Mara respondi: -Han sacado el cuerpo de mi Seor y no s dnde lo han puesto.
Cuando Mara dijo esto, ella se volvi y vio a Jess de pie all. Pero ella no saba que l era Jess.
Jess le pregunt: -Mujer, por qu ests llorando? A quin buscas? Ella crey que era el jardinero y le dijo: -Seor, si usted lo sac de la tumba, dgame dnde lo puso y yo ir por l.
Jess le dijo: -Mara! Ella se volvi y le dijo en arameo: Rabuni! (que significa "Maestro").
Jess le dijo: -No trates de retenerme, porque todava no he subido a mi Padre. Mejor ve a ver a mis hermanos y diles: 'Voy a subir a mi Padre y Dios, que es tambin su Padre y Dios'.
Mara Magdalena fue y les dijo a los seguidores. -Vi al Seor! Y les dijo lo que l le haba dicho.
Esa misma tarde del primer da de la semana, los seguidores cerraron las puertas del lugar donde estaban porque les tenan miedo a los judos. Entonces Jess vino y estando en medio de ellos, les dijo: -La paz sea con ustedes.
Despus de decirles esto, les mostr sus manos y su costado. Se alegraron mucho cuando lo vieron.
Entonces otra vez les dijo: -La paz sea con ustedes. As como me envi el Padre, yo tambin los envo a ustedes.
Despus de decir esto, sopl sobre ellos y les dijo: -Reciban el Espritu Santo.
Cualquier pecado de la gente que ustedes perdonen, ser perdonado, y cualquier pecado que no perdonen, no ser perdonado.
Toms no estaba con ellos cuando vino Jess. l era uno de los doce seguidores, al que llamaban el Gemelo.
Los otros seguidores le estaban diciendo: -Vimos al Seor! Pero l les dijo: -No creer sino hasta que vea la marca de los clavos en sus manos. No creer hasta que meta el dedo en los huecos de los clavos y hasta que meta la mano en el lado de su cuerpo
Una semana despus, los seguidores estaban otra vez en la casa. Esta vez Toms estaba con ellos. Aunque las puertas estaban con llave, Jess entr y se puso en medio de ellos y dijo: -La paz sea con ustedes.
Despus le dijo a Toms: -Pon tu dedo aqu y mira mis manos. Extiende tu mano y mtela en este lado de mi cuerpo. Ya deja de dudar y cree.
Toms le contest: -Mi Seor y mi Dios!
Jess le dijo: -T creste porque me viste? Afortunados los que no necesitan ver para creer.
Jess tambin hizo muchos otros milagros en presencia de sus seguidores, pero no estn escritos en este libro.
Sin embargo, estos se escribieron para que ustedes crean que Jess es el Cristo, el Hijo de Dios, y para que creyendo, tengan vida por medio de l.
Despus de esto, Jess se les apareci otra vez a los seguidores. Sucedi en el lago Tiberias de esta manera:
Simn Pedro, Toms, llamado el Gemelo, Natanael que era de Can de Galilea, los hijos de Zebedeo y otros dos seguidores suyos estaban juntos.
Simn Pedro les dijo: -Voy a pescar. Ellos le dijeron: -Nosotros vamos contigo. Entonces fueron y subieron en el bote, pero no pescaron nada esa noche.
Ya era de maana cuando Jess vino y se par en la orilla, pero los seguidores no saban que era l.
Entonces Jess les pregunt: -Muchachos, tienen pescados? Le contestaron: -No.
Jess les dijo: -Lancen la red por el lado derecho del bote y encontrarn algunos. As que la lanzaron, pero no pudieron subirla al bote porque tena muchos peces.
Entonces el seguidor al que Jess estimaba mucho le dijo a Pedro: -Es el Seor! Pedro, al or que era el Seor, se visti pues se haba quitado la ropa para trabajar, y se tir al agua.
Pero los otros seguidores llegaron a la orilla en el bote, arrastrando la red llena de pescados. No estaban muy lejos de la orilla, slo como a cien metros.
Cuando llegaron a tierra, vieron encendida una hoguera hecha con carbn. Haba pescado y pan encima.
Jess les dijo: -Traigan algunos pescados de los que acaban de pescar.
Simn Pedro fue al bote y arrastr la red llena de pescados: ciento cincuenta y tres. Aunque estaba muy pesada, no se rompi.
Jess les dijo: -Vengan y desayunen! Ninguno de los seguidores se atrevi a preguntarle quin era, pero saban que era el Seor.
Jess fue, tom el pan y el pescado, y se los reparti.
Esta fue la tercera vez que Jess se les apareci a los seguidores despus de que se levant de entre los muertos.
Cuando acabaron de desayunar, Jess le dijo a Simn Pedro: -Simn, hijo de Juan, me amas ms de lo que me aman ellos? Pedro le contest: -S, Seor. T sabes que te amo. Jess le dijo: -Cuida a mis ovejas.
Jess le dijo por segunda vez: -Simn, hijo de Juan, me amas? Pedro le contest: -S, Seor. T sabes que te amo. Jess le dijo: -Cuida a mis ovejas. Jess le dijo por tercera vez:
-Simn, hijo de Juan, me amas? Pedro se puso triste porque Jess le haba preguntado ya tres veces si lo amaba. Entonces Pedro le dijo: -Seor, t lo sabes todo. Sabes que te amo. Jess le dijo: -Cuida a mis ovejas.
Te digo la verdad: cuando eras joven te vestas solo e ibas a donde queras. Pero cuando te vuelvas viejo estirars tus manos y alguien ms te va a vestir. Despus te llevar a donde no quieras ir.
l dijo esto para mostrar cmo iba a morir Pedro para dar honra a Dios. Despus de decir esto, Jess le dijo: -Sgueme!
Pedro se volvi y vio que el seguidor al que Jess tanto estimaba los estaba siguiendo. Se trataba del mismo que cuando estaban en la cena se acerc ms a Jess y le pregunt: "Seor, quin es el que te va a traicionar?"
Entonces cuando Pedro lo vio, le dijo a Jess: -Seor, qu va a pasar con l?
Jess le dijo: -Si quiero que l se quede hasta que yo venga, qu tiene eso que ver contigo? T sgueme!
Por eso corri el rumor entre los hermanos que ese seguidor no morira. Pero Jess no dijo eso, sino que dijo: "Si quiero que l se quede aqu hasta que yo venga, qu tiene eso que ver contigo?"
l es el seguidor que cuenta estas cosas, y quien las escribi. Nosotros sabemos que es cierto lo que dice.
Tambin hay muchas otras cosas que Jess hizo. Si todas estas cosas estuvieran escritas en libros, no cabran los libros en el mundo entero.
Estimado Tefilo: En mi primer libro escrib sobre todo lo que Jess hizo y ense,
desde el principio hasta el da en que fue llevado al cielo. Antes de irse, Jess habl con los apstoles que haba escogido. Por medio del Espritu Santo, les dijo lo que deban hacer.
Despus de morir, Jess pas cuarenta das con los apstoles. Les dio pruebas muy ciertas de que estaba vivo y les habl del reino de Dios.
En una ocasin estaban comiendo y les orden que no se fueran de Jerusaln: "Qudense aqu para recibir la promesa del Padre, de la cual ya les he hablado.
Juan bautiz con agua, pero dentro de unos das ustedes sern bautizados con el Espritu Santo".
Los apstoles estaban reunidos con Jess y le preguntaron: -Seor, le vas a devolver ahora el reino a Israel?
Jess les contest: -El Padre es el nico que tiene la autoridad de decidir las horas o las fechas. A ustedes no les corresponde saberlo.
Pero cuando el Espritu Santo venga sobre ustedes, recibirn poder. Sern mis testigos en Jerusaln, en toda la regin de Judea, en Samaria y en todo el mundo.
Despus de decir esto, Jess fue llevado al cielo. Mientras ellos lo miraban, una nube lo tap y no lo volvieron a ver.
Estando todava con la vista fija en el cielo, dos hombres vestidos de blanco aparecieron junto a ellos,
y les dijeron: -Galileos, por qu se quedan mirando al cielo? Este mismo Jess que ha sido llevado al cielo, volver de la misma manera que lo han visto irse.
Entonces los apstoles regresaron a Jerusaln desde el monte de los Olivos que quedaba ms o menos a un kilmetro de Jerusaln. Era una distancia corta que la ley permita caminar en da de descanso.
Cuando llegaron a Jerusaln, subieron al piso donde se estaban quedando. Se reunieron all los apstoles: Pedro, Juan, Santiago, Andrs, Felipe, Toms, Bartolom, Mateo, Santiago hijo de Alfeo, Simn el Zelote y Judas el hijo de Santiago.
Los apstoles estaban todos juntos y se dedicaban a orar con algunas mujeres, con Mara, la mam de Jess, y con los hermanos de l.
Durante ese tiempo se reunieron alrededor de ciento veinte seguidores de Jess. Pedro se levant frente a ellos y les dijo:
"Hermanos, tena que cumplirse lo que dice la Escritura que anunci el Espritu Santo a travs de David. La Escritura habla de Judas, quien era uno de nosotros y tena parte en nuestro trabajo, pero ayud a los que arrestaron a Jess".
"Hermanos, tena que cumplirse lo que dice la Escritura que anunci el Espritu Santo a travs de David. La Escritura habla de Judas, quien era uno de nosotros y tena parte en nuestro trabajo, pero ayud a los que arrestaron a Jess".
(Con el dinero que le dieron por el mal que hizo, compr un terreno. Luego l cay de cabeza, su cuerpo se revent y se le salieron todos los intestinos.
Cuando los habitantes de Jerusaln lo supieron, le dieron a ese terreno el nombre de Acldama, que en su lengua significa "Campo de Sangre".)
Pedro continu: "En el libro de los Salmos est escrito: 'Que a su hogar no se acerque nadie, y que all no viva nadie'. Y tambin est escrito: 'Dejen que otro hombre tome su puesto'.
"As que debemos escoger a otro para reemplazar a Judas. Ese hombre debe ser uno que haya estado con nosotros durante todo el tiempo que estuvimos con el Seor Jess: desde que Juan comenz a bautizar hasta el da en que Jess subi al cielo. Tendr tambi
"As que debemos escoger a otro para reemplazar a Judas. Ese hombre debe ser uno que haya estado con nosotros durante todo el tiempo que estuvimos con el Seor Jess: desde que Juan comenz a bautizar hasta el da en que Jess subi al cielo. Tendr tambi
As que los apstoles propusieron a dos hombres: Jos Barsabs, tambin llamado Justo, y Matas.
Entonces los apstoles oraron: "Seor, t conoces el corazn de todos. Mustranos cul de estos dos hombres es tu escogido para hacer el trabajo. Judas dej su trabajo para ir a donde pertenece. Seor, mustranos quin debe tomar su lugar como apstol".
Entonces los apstoles oraron: "Seor, t conoces el corazn de todos. Mustranos cul de estos dos hombres es tu escogido para hacer el trabajo. Judas dej su trabajo para ir a donde pertenece. Seor, mustranos quin debe tomar su lugar como apstol".
Entonces lo dejaron a la suerte y la suerte cay en Matas. Desde ese momento fue apstol junto con los otros once.
Cuando lleg el da de Pentecosts, todos estaban reunidos en un mismo lugar.
De repente, vino del cielo un ruido, como de un viento muy fuerte, que llen toda la casa.
Vieron algo parecido a llamas de fuego que se separaron y se colocaron sobre cada uno de los que estaban all.
Todos quedaron llenos del Espritu Santo y empezaron a hablar en diferentes idiomas por el poder que les daba el Espritu.
En Jerusaln estaban viviendo fieles judos que haban venido de todas partes del mundo.
Al or el ruido, se reuni una multitud, y estaban confundidos porque cada uno los oa hablar en su propio idioma.
Muy sorprendidos y llenos de asombro, decan: "Todos estos son de Galilea,
pero cada uno de nosotros los oye hablar en nuestro propio idioma. Cmo es posible eso? Somos de diferentes partes del mundo:
Partia, Media, Elam, Mesopotamia, Judea, Capadocia, Ponto, Asia,
Frigia, Panfilia, Egipto, el rea de Libia cerca de la ciudad de Cirene, Roma,
Creta y Arabia. Algunos de nosotros somos judos y otros nos hemos convertido al judasmo. Venimos de todos esos pases, pero los escuchamos hablar las maravillas de Dios en nuestro propio idioma!"
Todos estaban sorprendidos y asombrados, y se preguntaban: "Qu est pasando?"
En cambio, otros se burlaban, diciendo: "Esos estn borrachos".
Entonces Pedro se puso de pie junto con los otros once apstoles y alz la voz para que todos lo escucharan: "Hermanos judos y todos aquellos que viven en Jerusaln, escuchen con cuidado porque tengo algo que decirles.
Estos no estn borrachos como ustedes piensan, porque son apenas las nueve de la maana.
Pero el profeta Joel escribi sobre lo que est pasando ahora:
'Dios dice: En los ltimos das, derramar mi Espritu sobre toda la humanidad. Los hijos e hijas profetizarn. Los jvenes tendrn visiones, y los ancianos tendrn sueos.
En esos das derramar mi Espritu sobre mis siervos, hombres y mujeres, y ellos profetizarn.
Les mostrar maravillas en el cielo y seales milagrosas en la tierra: habr sangre, fuego y mucho humo.
El sol se oscurecer, y la luna se convertir en sangre. Entonces vendr el da grande y glorioso del Seor.
Todo el que confe en el Seor, ser salvo'.
"Israelitas, escuchen estas palabras: Dios aprob a Jess de Nazaret y lo demostr ante ustedes con las obras poderosas, las maravillas y los milagros que hizo a travs de l. Ustedes bien saben que es verdad porque lo vieron.
Jess les fue entregado, conforme al plan de Dios, quien ya saba lo que iba a pasar. Ustedes lo mataron en la cruz por medio de hombres perversos.
Jess sufri el dolor de la muerte, pero Dios lo liber: lo resucit porque la muerte no poda retenerlo.
David dice esto sobre Jess: 'Yo siempre vi al Seor delante de m, y l est a mi lado para protegerme.
Estoy feliz y hablo lleno de alegra. Todava tengo esperanzas,
porque no me dejars en el lugar de la muerte ni permitirs que el cuerpo de tu Santo (Cristo) se pudra en la tumba.
T me mostraste el camino de la vida, y tu presencia me llenar de alegra'.
"Hermanos mos, djenme decirles la verdad acerca de David, nuestro antepasado. l muri y lo enterraron y su tumba est aqu con nosotros hasta el da de hoy.
Pero David era profeta y saba que Dios le haba prometido que uno de sus descendientes sera rey, como l.
David supo esto antes de que sucediera, y dijo: 'A l no lo dejaron abandonado en el lugar de la muerte, ni se pudri su cuerpo en la tumba'. David estaba hablando de la resurreccin de Cristo.
Todos somos testigos de que Dios resucit a Jess de la muerte.
Jess fue llevado al cielo y ahora est a la derecha de Dios. El Padre, segn su promesa, le dio el Espritu Santo. Jess lo ha derramado sobre nosotros; eso es lo que ustedes ven y oyen ahora.
David no subi al cielo, y sin embargo, dijo: 'El Seor le dijo a mi Seor: Sintate a mi derecha,
hasta que ponga a tus enemigos bajo tu poder'.
"Entonces que todo Israel sepa que al hombre que mataron en la cruz, Dios lo convirti en Seor y Cristo".
Al escuchar esto, todos se conmovieron profundamente y les preguntaron a Pedro y a los otros apstoles: -Hermanos, qu debemos hacer?
Pedro les dijo: -Cambien su manera de pensar y de vivir, y bautcese cada uno de ustedes en el nombre de Jesucristo. As Dios les perdonar sus pecados y recibirn el Espritu Santo como regalo.
Esta promesa es para ustedes, para sus hijos y para todos los que estn lejos. Es decir, para todos los que el Seor nuestro Dios quiera llamar.
Pedro les advirti de muchas maneras y les pidi con insistencia: -Slvense de esta gente perversa!
Entonces los que hicieron caso a lo que Pedro deca fueron bautizados. Ese da se unieron al grupo de creyentes ms de tres mil personas.
Ellos estaban dedicados a aprender lo que los apstoles enseaban. Compartan lo que tenan, participaban de la Cena del Seor y oraban juntos.
La gente se llen de temor debido a las muchas seales milagrosas que hacan los apstoles.
Todos los creyentes permanecan unidos y compartan sus bienes.
Vendan lo que tenan y repartan el dinero entre los que estaban necesitados.
Se reunan diariamente en el rea del templo y en las casas participaban de la Cena del Seor. Coman juntos con sencillez y alegra,
alababan a Dios y todo el pueblo los estimaba mucho. Cada da el Seor aada a la iglesia los que iban siendo salvos.
Un da a las tres de la tarde, la hora de la oracin, Pedro y Juan fueron al rea del templo.
En ese lugar del templo haba una puerta llamada La Hermosa. Todos los das un paraltico de nacimiento era llevado hasta all para que les pidiera limosna a los que entraban al rea del templo.
Cuando el paraltico vio a Pedro y a Juan a punto de entrar, les pidi limosna.
Pedro y Juan lo miraron a los ojos y le dijeron: -Mranos.
Entonces el hombre los mir, esperando recibir algo de ellos.
Pero Pedro le dijo: -No tengo oro ni plata, pero lo que tengo te doy: en el nombre de Jesucristo de Nazaret, levntate y anda.
Entonces Pedro lo tom de la mano derecha y lo levant. De inmediato, las piernas y los pies del hombre se fortalecieron.
El hombre salt, se puso de pie y comenz a caminar. Entr al rea del templo con ellos, caminando, saltando y alabando a Dios.
Todos lo reconocieron, porque saban que l era el hombre que se sentaba en la puerta La Hermosa a pedir limosna. Como ahora lo vean caminando y alabando a Dios, quedaron sorprendidos y asombrados por lo que le haba pasado.
Todos lo reconocieron, porque saban que l era el hombre que se sentaba en la puerta La Hermosa a pedir limosna. Como ahora lo vean caminando y alabando a Dios, quedaron sorprendidos y asombrados por lo que le haba pasado.
En el Prtico de Salomn, el hombre que haba sido sanado no soltaba a Pedro y a Juan. Toda la gente, sin salir de su asombro, corri hacia donde estaban ellos.
Cuando Pedro vio lo que estaba pasando les dijo: "Israelitas, por qu les sorprende esto? Nos estn mirando como si nuestro propio poder o devocin fuera lo que hizo caminar a este hombre.
Dios lo hizo! El Dios de Abraham, de Isaac, de Jacob y de todos nuestros antepasados le dio honra a Jess, su siervo; sin embargo, ustedes entregaron a Jess para que lo mataran. Lo rechazaron ante Pilato, quien haba decidido dejarlo en libertad.
Ustedes le pidieron a Pilato que soltara a un asesino y rechazaron al Santo y Justo.
Ustedes mataron al que nos lleva a la vida, pero Dios lo resucit de la muerte, de lo cual nosotros somos testigos.
Frente a ustedes este hombre fue sanado por la fe en el poder de Jess. Ustedes lo conocen y aqu lo pueden ver. Est completamente sano gracias a la fe que Jess nos dio.
"Hermanos mos, yo s que ustedes le hicieron todo esto a Jess porque ni ustedes ni sus lderes saban lo que hacan.
As fue que Dios cumpli lo que haba dicho por medio de todos sus profetas: que su Cristo iba a sufrir y morir.
Por lo tanto, cambien su manera de pensar y de vivir, vulvanse a Dios y l les perdonar sus pecados.
As que la presencia del Seor les dar tiempos de descanso espiritual, envindoles a Jess, a quien Dios escogi para ser el Cristo.
Pero l deber quedarse en el cielo hasta que el mundo entero se renueve. Dios dijo todo esto hace mucho tiempo, cuando habl a travs de sus santos profetas.
Moiss dijo: 'El Seor su Dios les dar un profeta que vendr de entre ustedes mismos y ser como yo. Ustedes deben obedecerlo en todo lo que l les diga.
Si alguien no obedece a ese profeta, tendr que morir separado del pueblo de Dios'.
Samuel y todos los profetas que vinieron despus de l hablaron sobre estos das.
Ustedes recibieron las promesas que los profetas anunciaron y recibieron los pactos que Dios hizo con sus antepasados. Dios le dijo a Abraham: 'Cada nacin de la tierra ser bendecida por medio de tus hijos'.
Cuando Dios resucit a su siervo Jess, lo envi primero a ustedes para bendecirlos al apartar a cada uno de su maldad".
Unos sacerdotes, el capitn de la guardia del templo y algunos saduceos se acercaron mientras Pedro y Juan todava le estaban hablando al pueblo.
Estaban resentidos porque Pedro y Juan enseaban que Jess haba demostrado que los muertos resucitan.
Arrestaron a Pedro y a Juan y los metieron en la crcel. Como ya era tarde, los dejaron en la crcel hasta el da siguiente.
Pero muchos de los que haban escuchado el mensaje, creyeron. Ahora haba como cinco mil hombres en el grupo de creyentes.
Al da siguiente, los dirigentes del pueblo, los ancianos lderes y los maestros de la ley, se reunieron en Jerusaln.
Tambin estaban all el sumo sacerdote Ans, Caifs, Juan y Alejandro. Todos los que pertenecan a la familia del sumo sacerdote estaban reunidos.
Ellos mandaron traer a Juan y a Pedro para interrogarlos: -Con qu poder y autoridad sanaron al paraltico?
Entonces Pedro, lleno del Espritu Santo, les dijo: -Dirigentes del pueblo y ancianos lderes de Israel,
nos estn juzgando hoy por sanar a un paraltico? Quieren saber quin lo san?
Pues sepan ustedes y todo el pueblo de Israel que este hombre fue sanado por el poder de Jesucristo de Nazaret. Ustedes mataron a Jess en la cruz, pero Dios lo levant de la muerte. Este hombre estaba paraltico y ahora est completamente sano gracias a
Este Jess es: 'La piedra que ustedes los constructores pensaron que no era importante, pero que se convirti en la piedra principal'.
Slo en Jess hay salvacin! No hay otro nombre en este mundo por el cual los seres humanos podamos ser salvos.
Pedro y Juan eran hombres sencillos y sin educacin. Las autoridades judas se asombraron cuando vieron que ellos no tenan miedo de hablar. Entonces se dieron cuenta de que Pedro y Juan haban estado con Jess.
Adems, el que haba sido sanado estaba junto a los dos apstoles, por eso no podan decir nada en contra de ellos.
Las autoridades les ordenaron salir de la reunin, y discutieron entre ellos lo que deban hacer.
Dijeron: "Qu hacemos con estos hombres? Todos en Jerusaln saben que hicieron un gran milagro. No podemos decir nada en su contra.
Para evitar que esto se siga difundiendo entre el pueblo, amenacmoslos para que dejen de hablar en el nombre de Jess".
Entonces las autoridades judas llamaron a Pedro y a Juan y les ordenaron estrictamente que no hablaran ni ensearan ms en el nombre de Jess.
Pero Pedro y Juan les respondieron: -Decidan ustedes mismos si es mejor obedecerlos a ustedes o a Dios.
No nos podemos quedar callados sin decir lo que hemos visto y odo.
Las autoridades judas no podan encontrar la manera de castigar a los apstoles porque toda la gente estaba alabando a Dios por lo que haba pasado. El paraltico que haba sido sanado tena ms de cuarenta aos cuando recibi este milagro. As que las a
Las autoridades judas no podan encontrar la manera de castigar a los apstoles porque toda la gente estaba alabando a Dios por lo que haba pasado. El paraltico que haba sido sanado tena ms de cuarenta aos cuando recibi este milagro. As que las a
Pedro y Juan quedaron en libertad y fueron a contarles a sus compaeros todo lo que haban dicho los jefes de los sacerdotes y los ancianos lderes.
Cuando los creyentes escucharon esto, oraron todos juntos en voz alta a Dios y dijeron: "Seor, t creaste el cielo, la tierra, el mar y todo lo que hay en el mundo.
Nuestro antepasado David, tu siervo, dijo por medio del Espritu Santo: 'Por qu pelean las naciones? Por qu hacen planes contra Dios?
Los reyes de la tierra se preparan para la guerra. Los gobernantes se ponen en contra del Seor y en contra de su Cristo'.
Todo esto sucedi cuando Herodes, Poncio Pilato, las naciones y el pueblo de Israel se juntaron en contra de Jess aqu en Jerusaln. Jess es tu santo siervo, tu escogido para ser el Cristo.
Al ponerse en contra de l, hicieron que tus planes se cumplieran. Todo esto sucedi por tu poder y porque as lo quisiste.
Ahora, Seor, escucha sus amenazas y aydanos a nosotros que somos tus siervos a anunciar tu mensaje con valenta.
Al mismo tiempo, sana a los enfermos y haz seales milagrosas por el poder de tu santo siervo Jess".
Cuando los creyentes terminaron de orar, el lugar donde estaban reunidos tembl. Fueron llenos del Espritu Santo y siguieron anunciando valientemente el mensaje de Dios.
Todo el grupo de creyentes estaba muy unido, pensaba y era de un mismo sentir. Ninguno de ellos deca que lo que tena era slo suyo, sino que era de todos.
Con gran poder, los apstoles anunciaban la resurreccin del Seor Jess, y Dios bendeca mucho a todos los creyentes.
En el grupo no haba ningn necesitado porque vendan sus tierras y sus casas, traan el dinero de la venta
y se lo daban a los apstoles. Despus repartan a cada uno segn sus necesidades.
Un ejemplo de esto fue Jos, un levita natural de Chipre, a quien los apstoles llamaban Bernab (quiere decir: "el que consuela a los dems").
Jos era dueo de un terreno, lo vendi, trajo el dinero y se lo dio a los apstoles.
Haba un hombre llamado Ananas, su esposa se llamaba Safira. l vendi un terreno que tena,
pero entreg slo una parte del dinero a los apstoles y se qued con el resto. Su esposa saba lo que haba hecho y estuvo de acuerdo.
Entonces Pedro dijo: -Ananas, por qu permitiste que Satans entrara en tu corazn? Mentiste y trataste de engaar al Espritu Santo. Vendiste el terreno, pero por qu te quedaste con parte del dinero?
El terreno era tuyo antes de venderlo, pudiste haber dispuesto del dinero a tu gusto. Por qu se te ocurri eso? Le mentiste a Dios, no a los hombres!
Cuando Ananas escuch esto, cay muerto. Unos jvenes vinieron y envolvieron su cuerpo, lo sacaron y lo enterraron. Todos los que supieron esto se asustaron mucho.
Cuando Ananas escuch esto, cay muerto. Unos jvenes vinieron y envolvieron su cuerpo, lo sacaron y lo enterraron. Todos los que supieron esto se asustaron mucho.
Ms o menos tres horas despus, entr su esposa Safira, quien no saba lo que le haba pasado a su marido.
Pedro le dijo: -Dime, cunto recibieron por la venta del terreno? Fue esta cantidad? Safira le respondi: S, eso fue lo que recibimos por la venta del terreno.
Pedro le dijo: -Por qu estuviste de acuerdo a la hora de probar al Espritu del Seor? Escucha! Puedes or esos pasos? Los hombres que acaban de enterrar a tu esposo estn a la puerta y ahora van a hacer lo mismo contigo.
De inmediato Safira cay muerta. Los jvenes entraron y al darse cuenta de que estaba muerta, se la llevaron y la enterraron al lado de su esposo.
Todos los creyentes y los que supieron de esto, sintieron muchsimo miedo.
El poder de Dios se manifest entre la gente por medio de muchos milagros hechos por los apstoles. Todos ellos se reunan en un rea del templo llamada el Prtico de Salomn.
Los dems no se atrevan a juntarse con ellos; sin embargo, todos hablaban muy bien de ellos.
Cada vez haba ms y ms hombres y mujeres que crean en el Seor.
As que sacaban a los enfermos y los acostaban en camas o en camillas para que al menos la sombra de Pedro los cubriera mientras caminaba por la calle.
Mucha gente de los pueblos cercanos a Jerusaln traa a sus enfermos y a los atormentados por espritus malignos, y todos fueron sanados.
El sumo sacerdote y todos sus amigos del grupo de los saduceos se llenaron de envidia.
As que arrestaron a los apstoles y los metieron en la crcel.
Pero en la noche, un ngel del Seor abri las puertas de la crcel y los dej salir. El ngel dijo:
"Vayan al rea del templo y cuntenle a la gente todo el mensaje de la nueva vida".
Una vez odo esto, los apstoles fueron muy temprano al rea del templo y empezaron a ensear. El sumo sacerdote y sus amigos llegaron y llamaron a los ancianos lderes de Israel para llevar a cabo una reunin del Consejo. Despus mandaron traer de la cr
Pero cuando los guardias llegaron a la crcel, no encontraron a los apstoles. Entonces regresaron e informaron lo que haba pasado:
-Encontramos la crcel bien asegurada y los guardias a la entrada, pero cuando entramos, la crcel estaba vaca.
Al or esto, el capitn de los guardias del templo y los jefes de los sacerdotes quedaron confundidos y se preguntaban en qu terminara todo eso.
Entonces alguien vino y les dijo: -Los hombres que ustedes metieron en la crcel estn en el rea del templo enseando a la gente.
As que el capitn y sus hombres fueron y se los llevaron de vuelta. Los soldados no usaron la fuerza porque teman morir a pedradas por el pueblo.
Los soldados llevaron a los apstoles ante el Consejo, y el sumo sacerdote les dijo:
-Les advertimos que dejaran de ensear sobre ese hombre, pero claro, siguen en las mismas y han llenado a Jerusaln de sus enseanzas! Ustedes estn tratando de echarnos la culpa por la muerte de Jess.
Pero Pedro y los otros apstoles respondieron: -Nosotros tenemos que obedecer a Dios, y no a ustedes.
Ustedes mataron a Jess en la cruz, pero el Dios de nuestros antepasados lo resucit.
Dios le dio el gran honor de sentarse a su derecha, porque ha decidido que Jess sea nuestro Lder y Salvador. Dios hizo esto para cambiar la manera de pensar y de vivir de Israel y para perdonar sus pecados.
Nosotros somos testigos de esto, y tambin lo es el Espritu Santo que Dios ha dado a todos los que lo obedecen.
Al or esto, los lderes judos se enojaron mucho y empezaron a planear cmo matar a los apstoles.
En la reunin estaba un fariseo, llamado Gamaliel, maestro de la ley y respetado por todo el pueblo. l se puso de pie y pidi que sacaran a los apstoles de la reunin,
diciendo: -Israelitas: tengan cuidado con lo que les van a hacer a estos hombres.
Recuerden lo que pas con Teudas. l deca que era un hombre muy importante y reuni como cuatrocientos hombres. Sin embargo, a l lo mataron, todos los que lo seguan se dispersaron y no pas nada.
Despus, un tal Judas vino de Galilea en la poca del censo, y l tambin reuni un buen nmero de seguidores. Con l sucedi lo mismo, lo mataron y sus seguidores se dispersaron.
Pero ahora les digo: Aljense de estos hombres y djenlos en paz. Si su plan es de parte de los hombres, fallar.
Pero si es de parte de Dios, ustedes no podrn detenerlos y resultarn peleando contra Dios. El Consejo estuvo de acuerdo con Gamaliel.
As que llamaron a los apstoles, los golpearon y les ordenaron que no siguieran hablando en el nombre de Jess. Luego los dejaron ir.
Los apstoles se fueron de la reunin, contentos de tener el honor de sufrir por causa del nombre de Jess.
Diariamente en el rea del templo y en todas las casas, los apstoles continuaban enseando y anunciando las buenas noticias de que Jess es el Cristo.
El nmero de seguidores de Jess aumentaba ms y ms. Pero en esa poca los seguidores judos que hablaban griego se quejaban de los seguidores judos que hablaban arameo. Decan que sus viudas no estaban recibiendo la ayuda diaria que les corresponda.
Los doce apstoles llamaron a todo el grupo de seguidores y les dijeron: -No es correcto que nosotros descuidemos la enseanza de la palabra de Dios por estar administrando la ayuda diaria.
Entonces, hermanos, escojan de entre ustedes a siete hombres de toda su confianza. Ellos deben tener mucha sabidura y estar llenos del Espritu Santo. Nosotros les encargaremos ese trabajo.
As podremos dedicar nuestro tiempo a orar y a ensear la palabra de Dios.
A todo el grupo le gust la idea. Entonces escogieron a estos siete hombres: Esteban, hombre de mucha fe y lleno del Espritu Santo, Felipe, Prcoro, Nicanor, Timn, Parmenas y Nicols, uno de Antioqua que se haba convertido en judo.
Ellos les presentaron los siete hombres a los apstoles, quienes oraron por los recin escogidos y les impusieron las manos.
La palabra de Dios se difunda ms y ms. El grupo de seguidores en Jerusaln creca muchsimo, y hasta un gran nmero de sacerdotes obedeci el mensaje de fe.
Esteban, lleno del poder y la bendicin de Dios, haca grandes seales milagrosas entre el pueblo.
Pero unos judos de la sinagoga llamada Los Libertos se oponan a l. Estos judos eran de Cirene y Alejandra y se unieron con unos de Cilicia y Asia. Todos ellos empezaron a discutir con Esteban,
pero no podan contradecirlo porque l tena la sabidura que le daba el Espritu Santo.
Entonces los judos les pagaron a algunos hombres para que dijeran: "Nosotros lo escuchamos hablando contra Moiss y contra Dios".
As alborotaron al pueblo, a los ancianos lderes y a los maestros de la ley. Estaban todos tan enojados que agarraron a Esteban y lo llevaron ante el Consejo.
Presentaron unos testigos falsos contra Esteban, que dijeron: "Este hombre no deja de hablar en contra de este lugar sagrado y en contra de la ley.
Nosotros lo escuchamos decir que Jess de Nazaret destruir este lugar y cambiar las costumbres que Moiss nos dej".
Todos los que estaban ah se fijaron en Esteban y vieron que su cara pareca la de un ngel.
El sumo sacerdote le dijo a Esteban: -Es esto cierto?
Esteban respondi: "Hermanos y padres, escchenme! Nuestro glorioso Dios se apareci en Mesopotamia a nuestro antepasado Abraham antes de que l viviera en Harn.
Dios le dijo: 'Sal de tu tierra, deja a tus familiares y ve al pas que yo te voy a mostrar'.
"Abraham se fue de Caldea para vivir en Harn. Despus de la muerte de su padre, Abraham fue trado a esta tierra, donde ustedes viven ahora.
Pero Dios no le dio como herencia ni siquiera un metro de esta tierra. Sin embargo, Dios le prometi que les dara toda esta tierra a l y a sus hijos. Esto pas antes de que Abraham tuviera hijos.
"Dios le dijo: 'Tus descendientes sern extranjeros en tierra extraa, esclavizados y maltratados, por unos cuatrocientos aos.
Pero yo castigar a la nacin que los haga esclavos'. Dios tambin le dijo: 'Despus de eso, tu pueblo saldr de ese pas y me adorar aqu'.
"Dios hizo un pacto con Abraham y la seal de ese pacto fue la circuncisin. Cuando Abraham tuvo un hijo, l lo circuncid a los ocho das de nacido. El nombre de su hijo era Isaac, quien a su vez tambin circuncid a Jacob, su hijo. Jacob tambin hizo lo
"Los patriarcas tuvieron envidia de Jos y lo vendieron como esclavo en Egipto, pero Dios estaba con Jos y
lo sac de todos sus problemas. Jos le caa bien al faran, rey de Egipto, por toda la sabidura que Dios le haba dado. El faran nombr a Jos gobernador de Egipto y del palacio real.
En toda la tierra de Egipto y en Canan hubo una sequa tan fuerte que caus mucha miseria, y nuestros antepasados no tenan qu comer.
"Pero Jacob escuch que haba comida en Egipto y envi a nuestros antepasados all. Este fue el primer viaje a Egipto.
Luego ellos volvieron por segunda vez y Jos se dio a conocer a sus hermanos. El faran tambin se enter de cul era la familia de Jos.
Entonces Jos envi a unos hombres para traer a su padre Jacob hasta Egipto. Tambin trajo a todos sus familiares, setenta y cinco en total.
Entonces Jacob fue a Egipto, y l y nuestros antepasados vivieron all hasta que murieron.
Ms tarde llevaron sus cuerpos a Siquem, y los pusieron en la misma tumba que Abraham les compr por cierta suma a los hijos de Hamor en Siquem.
"Cuando la promesa que Dios le hizo a Abraham estaba muy cerca de cumplirse, nuestro pueblo ya se haba multiplicado en Egipto.
Entonces lleg al poder en Egipto un rey que no saba nada de Jos.
l oprimi con astucia a nuestro pueblo y lo trat con crueldad. Los oblig a abandonar a sus hijos para que murieran.
"Moiss naci en esa poca. Era un nio muy hermoso, y sus padres lo cuidaron en casa por tres meses.
Cuando lo tuvieron que abandonar, la hija del faran lo recogi y lo cri como si fuera su propio hijo.
Moiss fue educado en toda la sabidura de los egipcios y lleg a ser un hombre poderoso tanto en sus palabras como en sus hechos.
"Cuando Moiss tena cuarenta aos, decidi visitar a sus hermanos israelitas.
Vio a un egipcio maltratando a uno de nuestro pueblo y l lo defendi, golpeando tan fuerte al egipcio, que lo mat.
Moiss pensaba que sus hermanos israelitas entenderan que Dios los iba a liberar por medio de l, pero ellos no lo entendieron.
"Al da siguiente, vio a dos israelitas peleando y trat de que hicieran las paces: 'Hombres, ustedes son hermanos. Por qu se estn haciendo dao?'
Pero el que estaba peleando con su vecino empuj a Moiss y le dijo: 'Quin te puso como nuestro juez y gobernador?
Quieres matarme como ayer mataste al egipcio?'
Cuando Moiss escuch esto, escap y se fue a vivir a la tierra de Madin como extranjero, donde tuvo dos hijos.
"Despus de cuarenta aos, Moiss estaba en el desierto cerca del monte Sina cuando un ngel se le apareci en las llamas de un arbusto que arda.
Moiss se asombr al ver eso. Entonces se acerc para ver mejor y oy la voz del Seor:
'Yo soy el Dios de tus antepasados, el Dios de Abraham, Isaac y Jacob'. Moiss estaba temblando y sinti tanto temor que ni se atreva a mirar el arbusto.
"Entonces el Seor le dijo: 'Qutate las sandalias, porque ests pisando tierra sagrada.
He visto que mi pueblo est sufriendo mucho en Egipto'.
"A ese mismo Moiss que rechazaron cuando le dijeron: 'Quin te puso como nuestro juez y gobernador?', Dios lo envi para ser el gobernante y libertador, por medio del ngel que vio en aquel arbusto.
As que Moiss sac al pueblo de Egipto. Hizo seales milagrosas en Egipto, en el Mar Rojo y luego en el desierto durante cuarenta aos.
"Este es el mismo Moiss que les dijo a los israelitas: 'Dios les dar un profeta que vendr de entre ustedes mismos. Ser como yo'.
Es el mismo Moiss que estaba con nuestros antepasados en la reunin que hubo en el desierto. l tambin estuvo con el ngel que le habl en el monte Sina. Moiss recibi enseanzas que dan vida y nos las dio a nosotros.
"Pero nuestros antepasados no le hicieron caso a Moiss, lo rechazaron y prefirieron estar de nuevo en Egipto.
Le dijeron a Aarn: 'Haz para nosotros dioses que nos guen' porque no sabemos qu le pas a Moiss el que nos sac de Egipto.
Entonces hicieron un dolo parecido a un becerro y le ofrecieron sacrificios. El pueblo estaba muy feliz por lo que haban hecho con sus propias manos.
Pero Dios se volvi contra ellos, los abandon y los dej adorar al sol, a la luna y a las estrellas. Como dice en el libro de los profetas: 'Pueblo de Israel, durante cuarenta aos ustedes no me trajeron ofrendas ni me ofrecieron sacrificios en el desier
Al contrario, cargaban la carpa para alabar a Moloc y la imagen de la estrella del dios Refn. Estos fueron los dolos que ustedes mismos hicieron para adorar. Por eso yo los enviar mas all de Babilonia'.
"La Carpa Sagrada estaba con nuestros antepasados en el desierto. Dios le dijo a Moiss cmo hacer esa carpa y l la hizo segn el plan que Dios le mostr.
Nuestros antepasados tomaron posesin de las tierras que les pertenecan a las naciones que Dios expuls delante de ellos. Esa carpa se les entreg en el tiempo de Josu y estuvo con ellos hasta el tiempo de David.
David contaba con la aprobacin de Dios, y le pidi permiso para construir un templo donde el pueblo de Jacob pudiera adorar.
Pero Salomn fue el que construy el templo.
"Sin embargo, Dios no vive en casas hechas por manos humanas. Como Dios dice por medio del profeta: 'El cielo es mi trono.
La tierra es un banquillo para mis pies. Qu clase de casa pueden construir para m? No hay ningn lugar donde yo necesite descansar.
Recuerden que yo hice todo esto'".
Esteban continu diciendo: -Ustedes son muy tercos! Son como los paganos en su forma de pensar y de entender. Siempre se rebelan contra el Espritu Santo, igual que sus antepasados.
A cul de los profetas no persiguieron ellos? Mataron incluso a los que anunciaron que el Justo iba a venir, el mismo al que ahora ustedes traicionaron y mataron.
Ustedes recibieron la ley de Dios por medio de ngeles, pero no la obedecen.
Al escuchar eso, se molestaron tanto que se les vea en la cara lo furiosos que estaban.
Pero Esteban, lleno del Espritu Santo, mir al cielo, vio el esplendor de Dios, y a Jess de pie a la derecha de Dios.
Entonces dijo: -Miren! Veo el cielo abierto y al Hijo del hombre de pie a la derecha de Dios.
Todos empezaron a gritar muy fuerte, se taparon los odos y se lanzaron contra l.
Lo sacaron a empujones de la ciudad y empezaron a tirarle piedras. Los que dieron falso testimonio contra Esteban dejaron sus mantos al cuidado de un joven llamado Saulo.
Ellos siguieron tirndole piedras a Esteban, pero l oraba: "Seor Jess, recibe mi espritu".
Despus, se arrodill y grit muy fuerte: "Seor, no les tomes en cuenta este pecado!" Y despus de decir esto, muri.
Tambin Saulo estuvo de acuerdo con el asesinato de Esteban. Unos hombres temerosos de Dios enterraron a Esteban y lloraron mucho por l. A partir de ese da empez una gran persecucin contra los creyentes de Jerusaln. Saulo tambin trataba de destruir
Tambin Saulo estuvo de acuerdo con el asesinato de Esteban. Unos hombres temerosos de Dios enterraron a Esteban y lloraron mucho por l. A partir de ese da empez una gran persecucin contra los creyentes de Jerusaln. Saulo tambin trataba de destruir
Tambin Saulo estuvo de acuerdo con el asesinato de Esteban. Unos hombres temerosos de Dios enterraron a Esteban y lloraron mucho por l. A partir de ese da empez una gran persecucin contra los creyentes de Jerusaln. Saulo tambin trataba de destruir
Sin embargo, todos los que huan iban anunciado las buenas noticias por dondequiera que iban.
Felipe fue a la ciudad de Samaria y all anunci el mensaje acerca de Cristo.
Un gran nmero de samaritanos escuch a Felipe, vio los milagros que haca y le pona mucha atencin a su mensaje.
Muchos que tenan espritus malignos fueron sanados; los espritus les salan dando alaridos. Tambin fueron sanados muchos invlidos y paralticos.
Los habitantes de esa ciudad estaban muy contentos.
Haba un hombre llamado Simn que practicaba la brujera. l tena muy impresionada a la gente de Samaria, pretendiendo ser un gran personaje.
Todos, importantes o no, le prestaban atencin y decan: "Este hombre es 'el gran poder divino'".
Simn los tena tan impresionados con sus brujeras que la gente lo segua.
Pero cuando Felipe le anunci al pueblo las buenas noticias del reino de Dios y del poder de Jesucristo, tanto hombres como mujeres le creyeron a Felipe y fueron bautizados.
Simn mismo crey y fue bautizado. Segua a Felipe muy de cerca, asombrado tambin con las obras tan poderosas y los milagros que Felipe haca.
Los apstoles estaban todava en Jerusaln. Cuando ellos supieron que Samaria haba aceptado la palabra de Dios, les enviaron a Pedro y a Juan.
Cuando llegaron a Samaria, Pedro y Juan oraron para que los creyentes de Samaria recibieran el Espritu Santo, porque
el Espritu no haba venido sobre ninguno de ellos. Solamente se haban bautizado en el nombre del Seor Jess.
Despus de orar, Pedro y Juan les impusieron las manos y recibieron el Espritu Santo.
Simn vio que el Espritu Santo se daba cuando Pedro y Juan imponan las manos. As que Simn les ofreci dinero a los apstoles
y les dijo: -Denme ese poder para que a quien yo le imponga las manos reciba el Espritu Santo.
Entonces Pedro le dijo a Simn: -Pdrete con tu dinero! Pensaste que podas comprar el don de Dios?
No tienes arte ni parte en nuestro trabajo porque Dios sabe que tienes la mente retorcida.
Abandona tu maldad! Pdele al Seor que perdone tus malas intenciones.
Veo que ests lleno de amargura y de envidia, vives atado por el pecado.
Entonces Simn les respondi: -Pidan por m al Seor, para que no me pase nada de lo que ustedes han dicho.
Los apstoles compartieron lo que saban de Jesucristo y anunciaron el mensaje del Seor. Luego regresaron a Jerusaln, y por el camino, entraron a varios pueblos samaritanos y anunciaron a la gente las buenas noticias.
Un ngel del Seor le habl a Felipe: "Preprate para ir al sur por el camino que baja de Jerusaln a Gaza, el camino que cruza el desierto".
Entonces Felipe fue y encontr a un eunuco etope, funcionario de la reina de Etiopa. l estaba a cargo de todos los tesoros de ella y haba viajado a Jerusaln para adorar a Dios.
Ahora regresaba a casa, sentado en su carruaje y leyendo el libro del profeta Isaas.
El Espritu le dijo a Felipe: "Ve y acrcate a ese carruaje".
Felipe corri hacia el carruaje y escuch al funcionario leyendo el libro del profeta Isaas. Entonces Felipe le dijo: -Entiende lo que est leyendo?
El funcionario le dijo: -Cmo puedo entender? Necesito que alguien me explique lo que estoy leyendo. Entonces el funcionario invit a Felipe para que subiera y se sentara con l.
La parte de la Escritura que estaba leyendo era esta: "Fue como una oveja cuando se lleva para matarla. Fue como un cordero que no se queja cuando le cortan la lana. No dijo nada.
Fue humillado y le quitaron todos sus derechos. Su vida en la tierra termin. No habr ningn relato acerca de sus descendientes".
El funcionario le dijo a Felipe: -Por favor dime, de qu est hablando el profeta? Est hablando de l mismo o de otra persona?
Entonces Felipe comenz a hablar. Empez desde esta misma Escritura y le cont las buenas noticias acerca de Jess.
Mientras viajaban por el camino, llegaron a un lugar donde haba agua, y el funcionario dijo: -Mira, aqu hay agua. Qu me impide ser bautizado?
Mientras viajaban por el camino, llegaron a un lugar donde haba agua, y el funcionario dijo: -Mira, aqu hay agua. Qu me impide ser bautizado?
Entonces el funcionario orden que detuvieran el carruaje, y ambos, Felipe y el funcionario, entraron al agua y Felipe lo bautiz.
Cuando salieron del agua, el Espritu del Seor se llev a Felipe. El funcionario ya no lo volvi a ver y sigui muy feliz su camino a casa.
Felipe apareci en la ciudad de Azoto, y anunci las buenas noticias por todos los pueblos por donde pasaba en su viaje, hasta que lleg a Cesarea.
Saulo continuaba amenazando y matando a los seguidores del Seor. Entonces fue al sumo sacerdote
y le pidi cartas de autorizacin para las sinagogas de Damasco. Si Saulo encontraba a algn seguidor del Camino, lo poda arrestar y llevar preso a Jerusaln.
Cuando estaba cerca de la ciudad de Damasco, lo rode de repente una luz muy brillante del cielo.
Saulo cay al suelo y escuch una voz que le deca: -Saulo, Saulo, por qu me persigues?
Saulo pregunt: -Quin eres, Seor? La voz le contest: -Soy Jess, a quien t persigues.
Levntate y vete a la ciudad. All se te dir qu tienes que hacer.
Los hombres que viajaban con Saulo estaban ah, sin poder decir ni una sola palabra. Oan la voz pero no vean a nadie.
Saulo se levant del suelo, pero cuando abri los ojos no vea nada. Entonces lo llevaron de la mano a Damasco.
Estuvo all tres das sin ver y no comi ni bebi nada.
En Damasco haba un seguidor llamado Ananas. El Seor le dijo en una visin: - Ananas. Y l le respondi: -Aqu estoy, Seor.
El Seor le dijo: -Levntate, ve a la calle Derecha y busca la casa de un hombre llamado Judas. All pregunta por Saulo de Tarso. l est orando y
tuvo una visin donde un hombre llamado Ananas se le acerca y le impone las manos para que recobre la vista.
Ananas le respondi: -Seor, muchos me han contado todo el mal que l ha hecho en Jerusaln contra tu pueblo santo.
Ahora Saulo ha venido aqu con poderes de los jefes de los sacerdotes para arrestar a todo el que confa en ti.
Pero el Seor le dijo a Ananas: -Ve! Yo escog a Saulo para la misin de dar a conocer mi mensaje ante reyes, israelitas y gente de otras naciones.
Yo mismo le mostrar a Saulo todo lo que tendr que sufrir por mi causa.
Entonces Ananas se fue a la casa de Judas, e imponindole las manos le dijo: "Hermano Saulo, el Seor Jess me envi. Fue el que se te apareci cuando venas para ac. Me mand para que puedas ver de nuevo y te llenes del Espritu Santo".
De inmediato, algo que pareca escamas cay de sus ojos y recobr la vista. Saulo se levant y fue bautizado.
Luego comi y recuper las fuerzas. Saulo se qued un tiempo con los seguidores que vivan en Damasco.
En seguida entr en las sinagogas a proclamar que Jess es el Hijo de Dios.
Todos los que lo escuchaban se asombraban y decan: "No es este el mismo que en Jerusaln persegua a muerte a los que confan en Jess? Vino a arrestar a los seguidores de aqu y a llevarlos ante los jefes de los sacerdotes".
Las palabras de Saulo eran tan bien argumentadas que confunda a los judos que vivan en Damasco. Ellos no lo podan contradecir cuando l afirmaba que Jess es el Cristo.
Despus de muchos das, los judos hicieron planes para matar a Saulo.
De da y de noche vigilaban las puertas de la ciudad porque lo queran matar, pero Saulo se enter del plan.
Sus seguidores lo bajaron en un canasto por la muralla que rodeaba la ciudad.
Saulo se fue a Jerusaln y trat de reunirse con los seguidores, pero todos le tenan miedo y no crean que fuera un seguidor.
Pero Bernab acept a Saulo y lo trajo a los apstoles. Les explic que Saulo haba visto al Seor en el camino y que el Seor le haba hablado. Tambin les cont que en Damasco, Saulo haba hablado valientemente en el nombre de Jess.
Entonces Saulo se qued en Jerusaln con los seguidores. Estando ah, hablaba abiertamente en el nombre del Seor.
Conversaba y discuta con los judos que hablaban griego, pero ellos intentaban acabar con l.
Cuando los creyentes se enteraron de esto, lo llevaron a la ciudad de Cesarea y de ah lo mandaron a Tarso.
As que la iglesia disfrut de paz por toda Judea, Galilea y Samaria. Se fortaleca y progresaba, viviendo de una manera que mostraba mucho respeto por el Seor. La iglesia creca animada por el Espritu Santo.
Pedro recorra toda la regin y fue a ver a los creyentes que vivan en Lida.
All conoci a un paraltico llamado Eneas que llevaba ocho aos en cama.
Pedro le dijo: -Eneas, Jesucristo te sana. Levntate y tiende tu cama. Inmediatamente Eneas se levant.
Todos los que vivan en Lida y en Sarn lo vieron y creyeron en el Seor.
En la ciudad de Jope haba una seguidora llamada Tabita (que en griego es Dorcas y significa "gacela"). Ella siempre haca buenas obras y daba dinero a los necesitados.
Mientras Pedro estaba en Lida, ella se enferm y muri. Lavaron su cuerpo y la llevaron a una habitacin de arriba.
Los seguidores que vivan en Jope escucharon que Pedro estaba en Lida, cerca de Jope. Entonces mandaron dos hombres para que hablaran con Pedro. Le rogaron: "Venga usted con nosotros, rpido!"
Pedro se fue con ellos y al llegar lo llevaron arriba a la habitacin. Todas las viudas rodearon a Pedro llorando y le mostraron las tnicas que Dorcas haba hecho cuando an estaba viva.
Pedro sac de la habitacin a todos, se arrodill y or. Luego, volvindose hacia el cuerpo de ella, le dijo: -Tabita, levntate! Ella abri los ojos y cuando vio a Pedro, se sent.
Pedro le extendi la mano y la levant. Entonces llam a los creyentes y a las viudas para que vinieran a la habitacin, y present viva a Tabita.
Esto se supo en toda la ciudad de Jope y mucha gente crey en el Seor.
Pedro se qued en Jope muchos das en casa de un curtidor llamado Simn.
En la ciudad de Cesarea viva un capitn romano llamado Cornelio, del regimiento conocido como el Italiano.
l y toda su familia adoraban y respetaban a Dios. Cornelio daba muchas contribuciones al pueblo de Israel y siempre estaba orando.
Un da, como a las tres de la tarde, tuvo una visin en la que vio claramente a un ngel de Dios que se le acercaba y le deca: -Cornelio.
Cornelio lo miro fijamente y todo asustado le dijo: -Qu quieres, Seor? El ngel le dijo: -Dios ha escuchado tus oraciones y ha tenido en cuenta tus contribuciones.
Enva ahora algunos hombres a Jope para que traigan a un hombre llamado Simn, al que le dicen Pedro.
Se hospeda en una casa junto al mar que es de un hombre que es curtidor y que tambin se llama Simn.
Cuando el ngel se fue, Cornelio llam a dos de sus siervos y a un soldado. El soldado era un hombre de su confianza y adoraba a Dios.
Cornelio les cont todo lo que haba pasado y luego los envi a Jope.
Al da siguiente a eso del medioda, mientras iban camino a Jope, Pedro subi a la azotea para orar.
Tena hambre y quera comer, pero mientras le estaban preparando la comida, tuvo una visin.
Pedro vio que el cielo se abra y bajaba algo parecido a una sbana muy grande sostenida de las cuatro puntas.
Dentro de la sbana haba toda clase de animales, incluso reptiles y aves.
Entonces una voz le dijo: -Pedro, levntate, mata y come!
Pedro respondi: -Yo no hara eso, Seor! Nunca he comido nada prohibido o impuro.
Pero la voz volvi a decirle: -No llames prohibido a lo que Dios ha purificado.
Esto sucedi tres veces y de inmediato todo subi otra vez al cielo.
Pedro se preguntaba qu quera decir la visin. Mientras tanto, los hombres que Cornelio haba mandado estaban frente a la puerta preguntando dnde quedaba la casa de Simn.
Llamaron para averiguar si Simn, a quien tambin llamaban Pedro, estaba hospedado all.
Pedro todava estaba pensando en la visin, pero el Espritu le dijo: "Oye, tres hombres te estn buscando.
Levntate, baja a verlos y ve con ellos sin hacer preguntas, yo los he enviado".
Entonces Pedro baj y les dijo a los hombres: -Yo soy al que ustedes estn buscando, a qu han venido?
Ellos dijeron: -Un santo ngel le dijo a Cornelio que te invitara a su casa para poder escuchar lo que tengas que decirle. Cornelio es un capitn, un hombre justo que le tiene respeto a Dios, y todos los judos lo aprecian mucho.
Pedro les pidi que entraran y se quedaran a pasar la noche. Al da siguiente, Pedro se fue con los tres hombres y con algunos de los hermanos que vivan en Jope.
Al otro da, llegaron a la ciudad de Cesarea. Cornelio los estaba esperando con sus familiares y amigos.
Cuando Pedro entr, Cornelio sali a recibirlo, se inclin a los pies de Pedro y lo ador.
Pero Pedro hizo que se levantara y le dijo: -Levntate! Yo soy tan solo un ser humano.
Mientras hablaban, Pedro entr y vio que se haba reunido mucha gente.
Pedro les dijo: -Ustedes saben que no es permitido para los de mi nacin reunirse o entrar a la casa de alguien que no sea judo. Pero Dios me ha mostrado que no debo menospreciar ni llamar 'impuro' ni 'ordinario' a nadie.
As que cuando me llamaron, vine sin poner excusas. Ahora yo les pregunto: -Por qu enviaron por m?
Entonces Cornelio dijo: -Hace cuatro das estaba orando en mi casa a esta misma hora, las tres de la tarde, y de pronto un hombre con ropa muy brillante se apareci delante de m.
l me dijo: 'Cornelio, tus oraciones fueron escuchadas y Dios ha tomado en cuenta tus contribuciones para los pobres.
As que enva a algunos hombres a Jope para que traigan a Simn, a quien tambin llaman Pedro. l se hospeda en casa de Simn, un curtidor que vive junto al mar'.
Fue as como yo mand por ti de inmediato y nos alegra que hayas venido. Aqu nos tienes para escuchar todo lo que el Seor te orden que nos dijeras.
Entonces Pedro dijo: -Ahora entiendo que de verdad para Dios todos somos iguales.
Dios no discrimina a nadie por la raza, sino que acepta al que le honre y lleve una vida recta.
Dios dio su mensaje a los israelitas y les anunci las buenas noticias de paz por medio de Jesucristo, quien es Seor de todos.
"Ustedes estn al tanto de lo que pas en Judea con Jess de Nazaret. Todo comenz en Galilea despus del bautismo que anunciaba Juan.
Ustedes saben que a Jess, Dios lo llen del Espritu Santo y de poder. l fue por todas partes haciendo el bien y sanando a los que vivan oprimidos por el diablo. Lo pudo hacer porque Dios estaba con l.
"Todos nosotros somos testigos de lo que hizo en Judea y en Jerusaln, pero los judos lo mataron en una cruz de madera.
Sin embargo, Dios lo resucit de la muerte al tercer da y lo dio a conocer abiertamente.
Pero no a todo mundo, sino slo a los testigos que Dios haba escogido para que lo vieran. Nosotros somos esos testigos, comimos y bebimos con l, despus de que resucit.
"Jess nos orden anunciar estas buenas noticias a la gente. Nos envi para que dijramos que l es el escogido por Dios para ser Juez de vivos y muertos.
Todos los profetas dicen que esto es verdad: al que crea en Jess se le perdonarn sus pecados".
Mientras Pedro estaba hablando, el Espritu Santo cay sobre los que estaban escuchando el mensaje.
Los creyentes judos que vinieron con Pedro estaban asombrados porque el Espritu Santo se haba derramando sobre los que no eran judos.
Los escuchaban hablar en diferentes idiomas y alabar a Dios. Entonces Pedro les dijo:
-No podemos impedir que estos sean bautizados en agua. Ellos han recibido al Espritu Santo, al igual que nosotros.
As que Pedro orden que fueran bautizados en el nombre de Jesucristo. Entonces Cornelio y su gente le pidieron a Pedro que se quedara unos das ms.
Los apstoles y los hermanos de Judea se enteraron de que los que no son judos tambin haban aceptado el mensaje de Dios.
Pero cuando Pedro vino a Jerusaln, algunos creyentes judos discutieron con l.
Le dijeron: -Fuiste a casa de gente que no es juda y no est circuncidada, y hasta comiste con ellos!
Entonces Pedro les explic exactamente lo que pas:
-Yo estaba en la ciudad de Jope y mientras oraba tuve una visin en la que vea bajar algo del cielo. Era como una sbana muy grande que bajaba hacia m sostenida de las cuatro puntas.
Mir adentro y vi que haba toda clase de animales, bestias salvajes, reptiles y aves.
Entonces escuch una voz dicindome: 'Pedro, levntate, mata y come!'
"Pero yo dije: 'Yo nunca hara eso, Seor! Nunca he comido ni un bocado de algo prohibido o impuro'.
"Pero la voz me dijo por segunda vez: 'Dios ha limpiado esto, no lo llames impuro'.
"Esto sucedi tres veces y de inmediato todo subi al cielo.
En ese momento, tres hombres llegaron a la casa donde me hospedaba. Haban sido enviados a m desde la ciudad de Cesarea.
El Espritu me dijo que fuera con ellos sin vacilar. Estos seis hermanos que estn aqu me acompaaron a la casa de Cornelio.
l nos cont que haba visto a un ngel en su casa dicindole: 'Enva algunos hombres a la ciudad de Jope a traer aqu a Simn, a quien tambin llaman Pedro.
l te dar un mensaje por medio del cual te salvars t y toda tu familia'.
"Apenas comenc a hablar, el Espritu cay sobre ellos tal como nos pas a nosotros al principio.
Entonces record lo que el Seor haba dicho: 'Juan bautiz con agua, pero ustedes sern bautizados con el Espritu Santo'.
Dios les dio a ellos el mismo don que a nosotros, que cremos en el Seor Jesucristo. Entonces, poda yo oponerme a Dios?"
Cuando los creyentes judos escucharon esto, dejaron de discutir, alabaron a Dios y dijeron: -As que Dios tambin les ha permitido a los que no son judos cambiar y tener una nueva vida!
Despus de que mataron a Esteban, los creyentes se dispersaron, tratando de escapar de los judos que los perseguan. Algunos creyentes se fueron a lugares tan lejanos como Fenicia, Chipre y Antioqua. En esos lugares anunciaron las buenas noticias, pero
Algunos de estos creyentes eran de Chipre y de Cirene. Cuando llegaron a Antioqua empezaron a anunciar tambin las buenas noticias del Seor Jess a los que no eran judos.
El Seor los ayudaba, muchos creyeron y siguieron al Seor.
La iglesia de Jerusaln escuch sobre el nuevo grupo de creyentes de Antioqua. Entonces enviaron a Bernab desde Jerusaln hasta Antioqua.
Bernab era un buen hombre, tena mucha fe y el Espritu Santo estaba con l. Cuando l fue a Antioqua se alegr de ver que Dios los estaba bendiciendo. Bernab anim a todos a no perder nunca la fe y obedecer siempre de todo corazn al Seor. Muchos ms
Bernab era un buen hombre, tena mucha fe y el Espritu Santo estaba con l. Cuando l fue a Antioqua se alegr de ver que Dios los estaba bendiciendo. Bernab anim a todos a no perder nunca la fe y obedecer siempre de todo corazn al Seor. Muchos ms
Entonces Bernab fue a la ciudad de Tarso a buscar a Saulo.
Cuando encontr a Saulo, Bernab lo trajo a Antioqua. Saulo y Bernab se quedaron all todo un ao, reunindose con la iglesia y enseando a gran cantidad de gente. En Antioqua, los creyentes fueron llamados cristianos por primera vez.
Por este tiempo, algunos profetas de Jerusaln fueron a Antioqua.
Uno de esos profetas, Agabo, dijo por medio del Espritu Santo: "Vendrn al mundo tiempos muy malos y habr gran escasez de alimentos". Esta hambruna sucedi cuando Claudio era emperador.
Los seguidores decidieron que iban a ayudar a sus hermanos que vivan en Judea. Cada uno de ellos plane enviarles toda la ayuda que pudiera.
Recogieron dinero y se lo dieron a Bernab y a Saulo, quienes a su vez se lo llevaron a los ancianos lderes de Judea.
Por esa misma poca, el rey Herodes empez a perseguir a algunos creyentes.
Orden que mataran a espada a Santiago, el hermano de Juan.
Herodes vio que esto les haba gustado a los judos y decidi arrestar tambin a Pedro. Esto pas durante la fiesta del pan sin levadura.
Arrest a Pedro y lo meti en la crcel custodiado por diecisis soldados. Herodes quera esperar hasta despus de la Pascua, y despus iba a traerlo ante el pueblo para hacerle un juicio.
As que dej a Pedro en la crcel, pero la iglesia oraba constantemente a Dios por l.
Pedro estaba atado con dos cadenas y dorma en medio de dos soldados. Haba ms soldados cuidando la puerta de la crcel. Era de noche y Herodes haba planeado llevar a Pedro ante el pueblo al da siguiente.
De pronto, apareci un ngel del Seor. Una luz brill en la celda, el ngel toc a Pedro en el costado y lo despert, y le dijo: "Levntate rpido!" Entonces las cadenas se cayeron de las manos de Pedro.
Luego, el ngel le dijo: "Vstete y ponte las sandalias". Pedro lo hizo y entonces el ngel le dijo: "Ponte la capa y sgueme".
El ngel sali y Pedro fue tras l, sin saber si esto estaba pasando en realidad o si era una visin.
Pedro y el ngel pasaron la primera guardia, luego la segunda y llegaron a la puerta de acero que los separaba de la ciudad. La puerta se abri sola, Pedro y el ngel salieron, caminaron ms o menos una cuadra y de repente el ngel desapareci.
Pedro entendi lo que haba pasado y pens: "Ahora s que el Seor me envi de verdad a su ngel. l me salv de Herodes. El pueblo judo pens que me iba a ir mal, pero el Seor me salv".
Cuando Pedro se dio cuenta de esas cosas, se fue a casa de Mara, la mam de Juan, al que tambin llamaban Marcos. Muchos estaban reunidos all, orando.
Pedro llam a la puerta de afuera, y una sierva llamada Rode sali a ver quien era.
Ella reconoci la voz de Pedro y se puso tan contenta que se le olvid abrir la puerta. Corri adentro y les dijo a todos los que estaban all: -Pedro est a la puerta!
Ellos le dijeron a Rode: -Ests loca! Pero ella sigui diciendo que era verdad, as que ellos dijeron: -Debe ser el ngel de Pedro.
Pero Pedro segua insistiendo. Cuando los creyentes fueron a abrir la puerta, all estaba.
l les indic que se callaran y luego les explic a todos cmo el Seor lo haba sacado de la crcel. Les dijo: -Vayan a contarles a Santiago y a los dems hermanos todo lo que pas. Entonces Pedro se fue a otro lugar.
Al otro da, hubo bastante agitacin entre los soldados porque no saban qu haba pasado con Pedro.
Herodes orden buscar a Pedro por todas partes, pero no lo encontr. Interrog a los guardias y luego orden que los mataran. Despus, Herodes sali de Judea a la ciudad de Cesarea y permaneci all por algn tiempo.
Estaba muy enojado con los habitantes de Tiro y Sidn. Ellos acordaron ir a hablar con Herodes y sobornaron a Blasto, el funcionario principal del rey. Trataban de hacer las paces porque su territorio era abastecido por el del rey.
Un da Herodes decidi reunirse con ellos. Se puso su vestido real, se sent en su trono y dio un discurso al pueblo.
El pueblo gritaba: "El que habla es un dios, no un ser humano!"
Herodes no dio honra a Dios. Por eso un ngel del Seor hizo que se enfermara y muri devorado por los gusanos.
El mensaje de Dios se difundi y cada vez llegaba a ms gente.
Bernab y Saulo volvieron a Antioqua despus de terminar su trabajo, y Juan Marcos los acompaaba.
Los profetas y maestros de la iglesia de Antioqua eran: Bernab, Simn (tambin llamado el Negro), Lucio (de la ciudad de Cirene), Manan (que se haba criado con Herodes el gobernante) y Saulo.
Un da, mientras ayunaban y adoraban al Seor, el Espritu Santo dijo: "Aparten a Bernab y a Saulo para que hagan el trabajo para el cual los he llamado".
Ayunaron, oraron e impusieron las manos sobre Bernab y Saulo, y luego los despidieron.
As que, enviados por el Espritu Santo, Bernab y Saulo llegaron a la ciudad de Seleucia y de ah viajaron a la isla de Chipre.
Al llegar a Salamina, anunciaron el mensaje de Dios en las sinagogas judas y Juan les ayudaba.
Recorrieron toda la isla hasta llegar a Pafos, donde conocieron a un judo llamado Barjess que practicaba la brujera. Este falso profeta
siempre estaba cerca del gobernador Sergio Paulo. El gobernador era un hombre inteligente y les pidi a Bernab y a Saulo que vinieran a visitarlo porque quera escuchar el mensaje de Dios.
Pero el brujo, tambin llamado Elimas, estaba en contra de Bernab y Saulo y trataba de evitar que el gobernador creyera en Jess.
Pero Saulo, tambin llamado Pablo, lleno del Espritu Santo mir a Elimas
y le dijo: -Hijo del diablo! Eres enemigo de todo lo bueno, ests lleno de mentiras y trucos del diablo y siempre tratas de tergiversar la verdad del Seor.
Ahora el Seor te castigar y quedars ciego. Por un tiempo no podrs ver nada, ni siquiera la luz del sol. Entonces todo se volvi oscuridad para Elimas. Camin perdido por los alrededores, tratando de encontrar a alguien que lo guiara de la mano.
Cuando vio esto, el gobernador crey, asombrado con las enseanzas del Seor.
Pablo y todos los que iban con l, se fueron de Pafos en barco. Llegaron a Perge, una ciudad que quedaba en Panfilia, pero Juan Marcos los dej all y regres a Jerusaln.
Ellos continuaron su viaje desde Perge hasta Antioqua de Pisidia. Estando en Antioqua en el da de descanso, fueron a la sinagoga y tomaron asiento all.
Despus de leer la ley de Moiss y las Escrituras de los profetas, los dirigentes de la sinagoga enviaron este mensaje a Pablo y Bernab: -Hermanos, si tienen algo que decir que pueda ayudar a los que estn aqu, por favor, tomen la palabra.
Pablo se puso de pie y tom la palabra: -Israelitas y tambin ustedes los que no son judos y adoran al Dios verdadero, escchenme.
El Dios de Israel escogi a nuestros antepasados. Dios ayud a su pueblo a salir adelante mientras vivieron en Egipto y los sac de all con gran poder.
Dios tuvo paciencia con ellos durante los cuarenta aos que estuvieron en el desierto.
l destruy siete naciones en la tierra de Canan y les dio a los israelitas esa tierra.
Todo eso sucedi en ms o menos cuatrocientos cincuenta aos. "Despus, Dios les dio jueces hasta el tiempo del profeta Samuel.
Entonces el pueblo pidi un rey. Dios les dio a Sal, hijo de Cis, que era de la familia de Benjamn, quien fue rey por cuarenta aos.
Despus de destituir a Sal, Dios nombr rey a David, de quien dijo: 'David, el hijo de Isa, me agrada porque est dispuesto a hacer todo lo que yo le diga'.
"Dios cumpli su promesa al enviar a Jess, quien era descendiente de David, para ser el Salvador.
Antes de que Jess viniera, Juan anunci su mensaje al pueblo de Israel. Juan les dijo que se bautizaran para demostrar que queran cambiar su vida.
Cuando Juan estaba terminando su trabajo, dijo: 'Quin creen ustedes que soy? Yo no soy el Cristo. l viene despus de m, y no soy digno ni de desatarle sus sandalias'.
"Hermanos, hijos de la familia de Abraham, y ustedes que no son judos pero adoran al Dios verdadero, escuchen. Este mensaje de salvacin ha llegado a nosotros.
Los que viven en Jerusaln y las autoridades judas no reconocieron que Jess era el Salvador. Las palabras que los profetas escribieron sobre Jess se les lean a los judos cada da de descanso, pero no las entendieron. Lo condenaron, y al hacerlo, se c
Ellos no pudieron encontrar una razn para matar a Jess, pero le pidieron a Pilato que lo matara.
"Ellos cumplieron todo lo que se dijo acerca de Jess en las Escrituras. Luego lo bajaron de la cruz y lo llevaron a la tumba.
Pero Dios lo resucit.
Despus, los que lo haban acompaado desde Galilea hasta Jerusaln vieron a Jess durante muchos das. Ahora ellos son sus testigos ante el pueblo.
"Nosotros les anunciamos la buena noticia de la promesa que Dios les hizo a nuestros antepasados.
Como descendientes de ellos, recibimos de parte de Dios el cumplimiento de la promesa cuando Jess resucit de la muerte. Como dice en el segundo Salmo: 'T eres mi Hijo, hoy me he convertido en tu padre'.
Dios resucit a Jess y l nunca regresar a la tumba para convertirse en polvo. Entonces Dios dijo: 'Yo les dar las promesas verdaderas y santas que le hice a David'.
Pero en otro lugar, Dios dice: 'T no dejars que tu Santo se pudra en la tumba'.
En vida, David hizo lo que Dios quera. Despus muri y lo enterraron con sus antepasados. Su cuerpo se pudri en la tumba,
pero Jess, al que Dios resucit de la muerte no se pudri en la tumba.
Hermanos, entiendan lo que les estoy diciendo: el perdn que ustedes no pudieron alcanzar por medio de la ley de Moiss, lo reciben por medio de Jess. Todo el que tiene fe en Jess es aprobado por Dios.
Hermanos, entiendan lo que les estoy diciendo: el perdn que ustedes no pudieron alcanzar por medio de la ley de Moiss, lo reciben por medio de Jess. Todo el que tiene fe en Jess es aprobado por Dios.
Pero tengan cuidado, los profetas dijeron lo que pasara. No dejen que eso les pase a ustedes:
'Escuchen, ustedes que dudan! Asmbrense y desaparezcan. Porque en su tiempo, yo har algo que ustedes no creern aun cuando alguien se lo explique'".
Mientras Pablo y Bernab se iban, la gente les pidi que vinieran de nuevo el siguiente da de descanso para que les siguieran enseando.
Despus de la reunin, muchos de los judos siguieron a Bernab y a Pablo. Tambin los siguieron muchos de los que se haban convertido a la religin juda y adoraban al Dios verdadero. Pablo y Bernab los animaban a seguir confiando en el generoso amor d
Al siguiente da de descanso, casi toda la gente de la ciudad vino a escuchar la palabra del Seor.
Cuando los judos vieron a todos all, se llenaron de envidia, hablaron muy mal y se opusieron a lo que Pablo deca.
Sin embargo, Pablo y Bernab se atrevieron a hablar y dijeron: -Era necesario que ustedes conocieran la palabra de Dios primero, pero ustedes la han rechazado. Ya que ustedes no se consideran dignos de tener la vida eterna, entonces ahora iremos a los que
Esto es lo que el Seor nos ha ordenado: 'Yo los he creado para ser la luz de otras naciones, para que le muestren el camino de la salvacin a todo el mundo'.
Cuando los que no eran judos escucharon esto, se pusieron muy felices, dieron gracias por el mensaje del Seor y muchos creyeron. Los que creyeron estaban escogidos para la vida eterna.
El mensaje del Seor se anunci por toda la regin.
Pero los judos hicieron que algunas de las mujeres religiosas ms importantes y las autoridades de la ciudad se enojaran. As que se pusieron en contra de Pablo y Bernab, los maltrataron y los echaron de la ciudad.
Entonces Pablo y Bernab se sacudieron el polvo que tenan en los pies como seal de protesta, y se fueron a la ciudad de Iconio.
Los seguidores del Seor en Antioqua estaban muy felices y llenos del Espritu Santo.
Pablo y Bernab fueron a la ciudad de Iconio y entraron en la sinagoga juda, como lo haban hecho en las dems ciudades. Hablaron tan bien, que muchos judos y otros que no eran judos creyeron.
Pero algunos judos no creyeron e hicieron que los que no eran judos pensaran mal de los creyentes.
Entonces Pablo y Bernab se quedaron en Iconio por bastante tiempo y hablaron con valenta acerca del Seor. Por medio de las seales milagrosas que ellos hacan, Dios respaldaba el mensaje de su generoso amor.
En la ciudad, unos estaban de acuerdo con los judos, pero otros con los apstoles, as que toda la ciudad estaba dividida.
Algunos judos, sus autoridades y otros que no eran judos trataron de hacerles dao a Pablo y a Bernab. Los queran matar a pedradas.
Cuando Pablo y Bernab se enteraron de esto, se escaparon a las ciudades licanicas de Listra y Derbe, y sus alrededores.
All tambin anunciaron las buenas noticias.
En Listra haba un hombre que nunca haba podido caminar porque era invlido de nacimiento.
Este hombre estaba sentado escuchando y Pablo lo mir fijamente dndose cuenta de que el hombre tena fe en que Dios lo poda sanar.
Entonces Pablo le dijo con voz fuerte: -Ponte de pie! El hombre salt y empez a caminar.
La gente se dio cuenta de lo que Pablo haba hecho. Entonces empezaron a gritar en su propio idioma licanico: -Los dioses se han convertido en hombres y han venido a nosotros!
A Bernab lo llamaban Zeus y a Pablo lo llamaban Hermes, porque era el que tomaba la palabra.
El templo de Zeus estaba cerca de la ciudad. El sacerdote de ese templo trajo algunos toros y flores a las puertas de la ciudad pues l y la gente queran ofrecer sacrificios en honor a Pablo y Bernab.
Al ver esto, los apstoles rasgaron sus vestidos, corrieron hacia la multitud y les gritaron:
-Seores, qu es lo que estn haciendo? Somos seres humanos como cualquiera de ustedes! Estamos aqu para anunciarles las buenas noticias, para que se alejen de lo que no vale la pena y se acerquen al Dios viviente. l cre el cielo, la tierra, el mar y
"En el pasado, Dios dej que las naciones hicieran todo lo que quisieran.
Sin embargo, no significa que no estuviera presente. Dios dio prueba de ello cuidndolos y dndoles lluvias y cosechas a su debido tiempo para que tuvieran alimento suficiente y estuvieran contentos".
Pablo y Bernab les dijeron todo esto, pero aun as apenas pudieron impedir que la gente les ofreciera sacrificios.
Entonces unos judos vinieron de Antioqua e Iconio y convencieron a la gente para que se pusiera en contra de Pablo. Ellos le tiraron piedras, lo arrastraron fuera de la ciudad y lo dejaron all creyndolo muerto.
Los seguidores se reunieron alrededor de Pablo, l se levant y regres a la ciudad. Al da siguiente, Pablo se fue con Bernab a Derbe.
Pablo y Bernab tambin anunciaron las buenas noticias en Derbe, donde ganaron muchos seguidores, y luego regresaron a las ciudades de Listra, Iconio y Antioqua.
En esas ciudades, fortalecieron a los seguidores y los animaron a seguir fieles, dicindoles: "Para entrar al reino de Dios tenemos que sufrir mucho".
Pablo y Bernab nombraron ancianos lderes en cada iglesia. Despus de orar y ayunar, Pablo y Bernab los encomendaron al Seor, en quien haban credo.
Pablo y Bernab pasaron por la regin de Pisidia y entraron a la regin de Panfilia.
Anunciaron el mensaje en la ciudad de Perge y luego fueron a la ciudad de Atala.
De all, fueron en barco hasta Antioqua de Siria, de donde haban salido a hacer el trabajo que ahora terminaban. All tambin fue donde los creyentes los haban encomendado al generoso amor de Dios.
Cuando llegaron, reunieron a la iglesia y le contaron todo lo que Dios haba hecho con ellos. Les contaron que Dios haba abierto una puerta para que los que no son judos tambin pudieran creer.
Pablo y Bernab se quedaron all con ellos por mucho tiempo.
Algunos hombres llegaron a Antioqua desde Judea. Empezaron a ensear a los creyentes que no eran judos: "Ustedes no se salvarn si no se circuncidan, como manda la tradicin de Moiss".
Pablo y Bernab estaban en contra de esta enseanza. Discutieron mucho con estos hombres, y por fin se decidi que Pablo, Bernab y otros fueran a Jerusaln para hablar con los apstoles y los ancianos lderes acerca de este asunto.
La iglesia les ayud con el viaje. Pasaron por las regiones de Fenicia y Samaria, y contaron cmo haban credo los que no eran judos. Todos los creyentes se pusieron muy contentos al escuchar eso.
Cuando ellos llegaron a Jerusaln, los apstoles, los ancianos lderes y toda la iglesia les dio la bienvenida. Pablo, Bernab y los dems les contaron lo que Dios haba hecho con ellos.
Pero algunos que haban credo en el Seor, partidarios de los fariseos, se pusieron de pie y dijeron: -Los creyentes que no son judos tienen que ser circuncidados y obedecer la ley de Moiss.
Los apstoles y los ancianos lderes se reunieron para hablar de ese asunto.
Despus de una larga discusin, Pedro se puso de pie y les dijo: -Hermanos, ustedes recuerdan que hace un tiempo Dios me escogi de entre ustedes para anunciarles las buenas noticias a los que no son judos para que crean.
Dios, que conoce los pensamientos de todos, los acept. Lo demostr al darles el Espritu Santo a ellos, tal como nos lo haba dado a nosotros.
Dios no hizo distincin entre ellos y nosotros pues les purific el corazn cuando ellos creyeron.
Entonces, por qu estn probando a Dios, agobiando a estos seguidores con una carga que ni nosotros ni nuestros antepasados pudimos llevar?
Al contrario, creemos que nosotros somos salvos por medio del generoso amor del Seor Jess y que ellos tambin se salvarn as.
Entonces todos se quedaron callados y escucharon lo que Pablo y Bernab les contaron sobre todas las seales milagrosas que Dios haba hecho por medio de ellos entre los que no son judos.
Cuando Pablo y Bernab terminaron de hablar, Santiago dijo: -Hermanos mos, escchenme.
Simn Pedro ya nos dijo cmo Dios demostr su amor por los que no son judos y cmo por primera vez hizo que ellos fueran parte de su pueblo.
Eso mismo dijeron los profetas:
'Yo, el Seor, regresar despus. El reino de David es como una carpa cada. Pero yo levantar sus ruinas. La har de nuevo.
As el resto de la humanidad buscar al Seor, junto con todas las naciones que han sido llamadas a ser parte de mi pueblo. Esto lo dijo el Seor, que hace que todo esto sea posible.
Esto se conoce desde el principio.
"Por lo tanto, yo creo que no debemos molestar a aquellos que no son judos y que siguen a Dios.
En vez de eso, escribmosles lo siguiente: No coman nada que se haya contaminado por haber sido ofrecido a los dolos. Ni cometan ninguna clase de pecado sexual. Tampoco prueben sangre ni coman animales que hayan sido estrangulados.
Porque la ley de Moiss se viene enseando en las sinagogas de cada ciudad todos los das de descanso desde hace muchos aos".
Entonces los apstoles, los ancianos lderes y todos los creyentes escogieron algunos hombres para que fueran a Antioqua junto con Pablo y Bernab. Escogieron a Judas, al que le decan Barsabs, y a Silas, a quienes respetaban mucho.
El grupo envi la carta que deca: De los apstoles y ancianos lderes, sus hermanos. Para los hermanos que no son judos de la ciudad de Antioqua y de las regiones de Siria y Silicia. Estimados hermanos:
Nos hemos enterado de que algunos de los nuestros han ido a ustedes sin nuestra autorizacin y les han dado enseanzas que los tienen preocupados y confundidos.
Todos nosotros hemos llegado a un acuerdo y decidimos enviarles a ustedes algunos hombres, quienes van con nuestros queridos hermanos, Pablo y Bernab.
Bernab y Pablo han arriesgado su vida por servir al Seor Jesucristo.
As que enviamos a Judas y a Silas con ellos, quienes les dirn lo mismo.
El Espritu Santo y nosotros consideramos que no deben tener ninguna otra obligacin aparte de estas:
No coman nada que haya sido ofrecido a los dolos. Tampoco prueben sangre ni coman animales que hayan sido estrangulados. No cometan ninguna clase de pecado sexual. Estarn obrando bien si se apartan de eso. Que la pasen bien.
Entonces Pablo, Bernab, Judas y Silas se fueron de Jerusaln a Antioqua. All reunieron al grupo de creyentes y les entregaron la carta.
Cuando los creyentes la leyeron, se pusieron felices porque la carta los anim mucho.
Judas y Silas, quienes tambin eran profetas, hablaron mucho con los hermanos. Con sus palabras los animaron y los fortalecieron bastante.
Judas y Silas se fueron despus de haber estado all por un tiempo. Los hermanos los despidieron en paz y ellos regresaron a aquellos que los haban enviado.
Judas y Silas se fueron despus de haber estado all por un tiempo. Los hermanos los despidieron en paz y ellos regresaron a aquellos que los haban enviado.
Pero Pablo y Bernab se quedaron en Antioqua. Ellos y muchos otros contaron las buenas noticias y ensearon a la gente el mensaje del Seor.
Unos das despus, Pablo le dijo a Bernab: "Hemos anunciado el mensaje del Seor en muchos lugares, volvamos y visitemos a los hermanos para ver cmo les ha ido".
Bernab quera llevar con ellos a Juan Marcos,
pero Pablo pensaba que no era bueno llevarlo porque Juan Marcos los haba abandonado en Panfilia y no haba seguido trabajando con ellos.
Pablo y Bernab discutieron tanto sobre eso que al final decidieron irse cada uno por su lado. Bernab se fue con Marcos en barco hacia Chipre.
Pablo, encomendado por los hermanos al cuidado del Seor, escogi a Silas y se fue con l.
Pablo y Silas fueron por las regiones de Siria y Cilicia fortaleciendo a los grupos de creyentes.
Pablo fue a las ciudades de Derbe y Listra. Un seguidor llamado Timoteo viva all. La mam era juda creyente pero el pap era griego.
Los creyentes de Listra e Iconio respetaban y hablaban bien de Timoteo.
Pablo quera que Timoteo viajara con l, pero todos los judos en esa regin saban que el padre de Timoteo era griego. Entonces Pablo hizo que Timoteo se circuncidara para evitar problemas con los judos.
Pablo y los que iban con l, recorran las ciudades informndoles a los creyentes sobre las decisiones tomadas por los apstoles y los ancianos lderes de Jerusaln, para que las obedecieran.
De manera que los grupos de creyentes se fortalecan en la fe y crecan cada da.
Como el Espritu Santo no los dej anunciar las buenas noticias en Asia, Pablo y los que estaban con l viajaron por las regiones de Frigia y Galacia.
Cuando llegaron a la frontera de Misia, trataron de entrar a la regin de Bitinia, pero el Espritu de Jess no los dej.
Por esta razn pasaron de largo a Misia y llegaron a Troas.
Esa noche Pablo tuvo una visin en la que un hombre de Macedonia estaba de pie rogndole: "Pasa a Macedonia y aydanos".
Despus de que Pablo tuvo la visin, nos preparamos en seguida para irnos a Macedonia. Tenamos la seguridad de que Dios nos llamaba a anunciar las buenas noticias a aquella gente.
Salimos de Troas en barco y nos dirigimos directamente a la isla de Samotracia. Al da siguiente nos embarcamos para Nepolis y
de all fuimos a Filipo, una colonia romana y ciudad importante de esa parte de Macedonia. All nos quedamos algunos das.
En el da de descanso fuimos al ro por la puerta de la ciudad porque pensamos que junto al ro podramos encontrar un lugar de oracin de los judos. Algunas mujeres estaban reunidas all y nos sentamos a hablar con ellas.
Una de ellas se llamaba Lidia, era de la ciudad de Tiatira y venda tela de prpura. Ella alababa al Dios verdadero y nos estaba escuchando. El Seor abri su corazn para que pusiera atencin a lo que Pablo deca.
Entonces ella y todos los de su casa se bautizaron. Luego ella nos invit a su casa: "Si ustedes piensan que yo soy una verdadera creyente del Seor Jess, entonces vengan a quedarse en mi casa". Ella nos convenci y nos quedamos en su casa.
Una vez, mientras bamos al lugar de oracin, una esclava nos sali al encuentro. Tena un espritu de adivinacin que le daba el poder de decir lo que iba a pasar en el futuro. Haciendo eso, haba ganado mucho dinero para sus dueos.
Ella nos segua a nosotros y a Pablo, gritando: -Estos hombres son siervos del Dios Altsimo! Les estn diciendo cmo se pueden salvar!
Ella hizo eso por muchos das, hasta que Pablo se molest tanto que se dio vuelta y le dijo al espritu: -Por el poder de Jesucristo, te ordeno que salgas de ella! De inmediato, el espritu sali de ella.
Al ver los dueos de la esclava que no la podan seguir utilizando para ganar ms dinero, agarraron a Pablo y a Silas y los llevaron a las autoridades en la plaza principal de la ciudad.
Cuando los presentaron ante las autoridades, les dijeron: -Estos judos estn alborotando nuestra ciudad.
Estn enseando costumbres que nosotros, como ciudadanos romanos, no podemos aceptar ni practicar.
La multitud se uni en contra de Pablo y Silas. Las autoridades rasgaron las ropas de Pablo y Silas y ordenaron que los azotaran.
Despus de azotarlos mucho, las autoridades los echaron a la crcel y le dijeron al carcelero que los vigilara muy bien.
El carcelero, al escuchar la orden, los llev bien adentro de la crcel y les asegur los pies entre grandes bloques de madera.
A la media noche, Pablo y Silas estaban orando y cantando canciones a Dios, y los otros prisioneros los escuchaban.
De pronto, hubo un temblor de tierra muy grande, tan fuerte que los cimientos de la crcel temblaron con fuerza. Entonces todas las puertas de la crcel se abrieron y las cadenas de los presos se soltaron.
El carcelero se despert y vio que las puertas de la crcel estaban abiertas. Pens que los prisioneros se haban escapado y tom su espada para quitarse la vida,
pero Pablo le grit: -No te hagas dao! Todos estamos aqu!
El carcelero le dijo a alguien que trajera luz, corri adentro y temblando de miedo cay delante de Pablo y Silas.
Entonces los llev afuera y les dijo: -Qu debo hacer para ser salvo?
Le respondieron: -Cree en el Seor Jess y sers salvo t y todos los de tu casa.
Pablo y Silas le anunciaron el mensaje del Seor al carcelero y a todos los de su casa.
A esas horas de la noche, el carcelero se fue con ellos y lav las heridas de Pablo y Silas. Inmediatamente fueron bautizados l y todos los de su casa.
Despus de esto, el carcelero llev a su casa a Pablo y a Silas y les dio de comer. l y toda su familia festejaron porque ahora crean en Dios.
Temprano en la maana, las autoridades enviaron unos guardias a decirle al carcelero que soltara a esos hombres.
El carcelero le dijo a Pablo: -Las autoridades han ordenado su libertad. As que salgan ahora y vyanse en paz.
Pero Pablo les dijo a los guardias: -Las autoridades ordenaron que nos azotaran pblicamente sin haber comprobado que hayamos cometido algn delito. Aunque somos ciudadanos romanos, nos echaron en la crcel y ahora quieren que nos vayamos sin decir nada.
Los guardias informaron a las autoridades lo que Pablo haba dicho. Cuando las autoridades se enteraron de que Pablo y Silas eran ciudadanos romanos, tuvieron miedo.
As que fueron a hablar con Pablo y Silas, les ofrecieron disculpas, los sacaron de la crcel y les pidieron que se fueran de la ciudad.
Cuando Pablo y Silas salieron de la crcel fueron a la casa de Lidia, donde vieron a los creyentes y les dieron mucho nimo. Luego Pablo y Silas partieron de all.
Despus de que Pablo y Silas viajaron por las ciudades de Anfpolis y Apolonia, llegaron a Tesalnica, donde haba una sinagoga juda.
Pablo fue a la sinagoga para ver a los judos, como era su costumbre. Durante tres das de descanso, Pablo discuti con ellos acerca de las Escrituras.
Les explic que las Escrituras demostraban que el Cristo tena que morir y despus resucitar. Les deca: "Este Jess, del que les hablo, es el Cristo".
Algunos de los judos fueron convencidos y se unieron a Pablo y a Silas junto con muchos de los que no eran judos pero adoraban al Dios verdadero. Tambin se les unieron muchas mujeres importantes.
Pero los judos que no crean sintieron envidia y contrataron en la calle a unos delincuentes que formaron un grupo y provocaron un alboroto en la ciudad. Asaltaron la casa de Jasn buscando a Pablo y a Silas para lincharlos.
Como no los encontraron, arrastraron a Jasn y a otros creyentes y los llevaron ante las autoridades de la ciudad. Toda la gente gritaba: "Estos hombres han causado problemas en todo el mundo y ahora han venido a causar problemas aqu!
Se hospedan en casa de Jasn y todos ellos hacen lo que est en contra de las leyes del emperador, diciendo que hay otro rey llamado Jess".
Al or esto, la multitud y las autoridades de la ciudad se enojaron mucho.
Hicieron que Jasn y los dems creyentes pagaran una multa, y los soltaron.
Esa misma noche, los creyentes enviaron a Pablo y a Silas a la ciudad de Berea. All, Pablo y Silas fueron a la sinagoga juda.
Los de Berea eran ms receptivos que los de Tesalnica y estuvieron ms dispuestos a escuchar a Pablo y a Silas. Estudiaban las Escrituras todos los das porque queran saber si lo que Pablo y Silas decan era verdad.
Muchos de estos judos creyeron y tambin muchos griegos, tanto mujeres importantes como hombres.
Pero cuando los judos de Tesalnica supieron que Pablo estaba tambin en Berea, anunciando la palabra de Dios, fueron tambin all a alborotar a la gente y a causar problemas.
Pero los creyentes, actuando con rapidez, enviaron a Pablo a la costa, y Silas y Timoteo se quedaron en Berea.
Los creyentes que acompaaron a Pablo, lo llevaron a la ciudad de Atenas. Estos hermanos volvieron con instrucciones de Pablo para que Silas y Timoteo fueran lo ms pronto posible a donde l estaba.
Mientras Pablo esperaba a Silas y a Timoteo en Atenas, le doli mucho ver que la ciudad estaba llena de dolos.
Habl en la sinagoga con los judos y con los que no eran judos que crean en el Dios verdadero. Tambin hablaba diariamente con la gente que estaba en la plaza de mercado de la ciudad.
Algunos filsofos epicreos y estoicos discutieron con l. Unos decan: "Qu es lo que dice ese charlatn?" Otros decan: "Parece que est hablando de otros dioses" porque Pablo estaba hablando de cmo Jess haba resucitado de la muerte.
Llevaron a Pablo a una reunin del Concejo de la ciudad y le dijeron: -Queremos que nos expliques esta nueva enseanza que ests presentando.
Lo que dices es nuevo para nosotros, nunca habamos escuchado eso antes y queremos saber qu significan estas nuevas enseanzas.
Todos los atenienses y los que vivan all procedentes de otras regiones, ocupaban siempre su tiempo escuchando o hablando de las ideas nuevas que surgan.
Entonces Pablo se levant ante la reunin del Concejo de la ciudad y dijo: -Atenienses, me doy cuenta de que ustedes son muy religiosos en todo.
Al pasar por la ciudad, vi todos sus santuarios y hasta encontr un altar que tena escrito: 'Al Dios no conocido'. Yo les hablo de ese que ustedes adoran sin conocerlo.
"El Dios que hizo el mundo y todo lo que hay en l. Puesto que l es Seor del cielo y de la tierra, no vive en templos construidos por los hombres.
l no necesita nada de los seres humanos; al contrario, l a todos les da vida, aire y todo lo necesario.
De un solo hombre Dios cre todos los distintos seres humanos para que habitaran en todo el mundo y determin cundo y dnde deban vivir.
"Dios quera que la humanidad lo buscara y, aunque fuera a tientas, lo encontrara. Pero en realidad, Dios no est lejos de ninguno de nosotros:
'En l vivimos, nos movemos y existimos'. Como dicen sus poetas: 'Porque somos sus descendientes'.
Puesto que somos descendientes de Dios, no debemos creer que Dios es algo que la gente imagina o inventa. l no es una imagen de oro, plata ni piedra.
En el pasado, la gente no entenda a Dios y l pas por alto esa poca de ignorancia. Sin embargo, ahora ordena a toda la humanidad que cambie su manera de pensar y de vivir.
Dios ha fijado una fecha en la cual juzgar a todos con justicia y lo har por medio del hombre que l ha escogido y resucitado como prueba para todos".
Cuando la gente escuch eso de la resurreccin, algunos de ellos se burlaban, pero otros dijeron: -Ya te escucharemos en otra ocasin.
Entonces Pablo se fue de all.
Pero algunos creyeron lo que Pablo deca y lo siguieron. Entre ellos estaban Dionisio, miembro del Concejo de la ciudad, una mujer llamada Dmaris y otros ms.
Despus, Pablo se fue de Atenas para la ciudad de Corinto.
All conoci a un hombre llamado Aquila, quien haba nacido en la regin del Ponto, pero que junto con su esposa Aquila, se haban ido a vivir a Corinto haca poco tiempo. Antes vivan en Italia y se haban ido de all porque Claudio haba ordenado que to
porque ellos fabricaban carpas, al igual que l, y por eso se qued trabajando con ellos.
Cada da de descanso, Pablo hablaba en la sinagoga con los judos y con los griegos para tratar de convencerlos de creer en Jess.
Cuando Silas y Timoteo vinieron de Macedonia, Pablo se dedic completamente a anunciar las buenas noticias. Les demostraba a los judos, que Jess es el Cristo.
Pero los judos se pusieron en contra de l y lo insultaron. Entonces Pablo se sacudi el polvo de la ropa en seal de protesta y les dijo: -Si no se salvan no ser por culpa ma, yo he hecho todo lo que he podido. De ahora en adelante me dirigir solamen
Pablo sali de la sinagoga y fue a quedarse en la casa de Ticio Justo, quien adoraba al Dios verdadero y viva al lado de la sinagoga.
Crispo, el dirigente de la sinagoga, y todos los que vivan en su casa, crean en el Seor. Mucha gente de Corinto oy a Pablo, crey y fue bautizada.
Una noche, el Seor le dijo a Pablo en una visin: "No tengas miedo; sigue hablndole a la gente y no te calles,
porque yo estoy contigo. Nadie podr atacarte ni hacerte dao porque tengo mucha gente en esta ciudad".
As que Pablo se qued all por ao y medio, ensendoles la palabra de Dios.
Galin era gobernador de la regin de Acaya y all algunos judos se juntaron contra Pablo y lo llevaron al tribunal, y
le dijeron: -Este hombre est enseando a la gente a adorar a Dios de una manera que va en contra de nuestra ley.
Pablo estaba listo para decir algo, pero Galin le habl as a los judos: -Yo los escuchara a ustedes judos si se estuvieran quejando por algn delito o algn crimen.
Pero lo que ustedes estn diciendo no son ms que palabras, nombres y asuntos de su propia ley. As que arrglense entre ustedes, eso no es asunto mo.
Y los ech del tribunal.
Entonces todos agarraron a Sstenes, el dirigente de la sinagoga, y comenzaron a golpearlo delante del tribunal, pero a Galin no le import eso.
Pablo se qued con los hermanos muchos das ms. Luego se fue de all y se embarc hacia Siria con Priscila y Aquila. En Cencrea, Pablo se cort el cabello porque haba hecho una promesa.
Cuando llegaron a la ciudad de feso, Pablo dej a Priscila y Aquila, fue a la sinagoga y habl con los judos.
Ellos le pidieron a Pablo que se quedara ms tiempo, pero l no quiso.
Cuando se iba, Pablo les dijo: "Si Dios quiere, volver a estar con ustedes". Entonces Pablo sali de feso en barco.
Pablo desembarc en Cesarea y se fue a Jerusaln a saludar a la iglesia. Luego se dirigi a Antioqua y all
se qued un tiempo. Despus recorri las regiones de Galacia y Frigia, fortaleciendo a todos los seguidores del Seor.
Un judo de Alejandra llamado Apolos lleg a feso. Tena buena educacin y saba mucho de las Escrituras.
Cada vez que hablaba de Jess lo haca con mucho fervor. Lo que Apolos enseaba acerca de Jess era correcto, pero slo conoca el bautismo de Juan.
Apolos empez a hablar valientemente en la sinagoga. Cuando Priscila y Aquila lo escucharon, lo llevaron aparte y le explicaron mejor el camino de Dios.
Apolos quera ir a la regin de Acaya y los hermanos lo animaron a hacerlo. Escribieron a los seguidores de all para que lo recibieran bien. Cuando lleg all, ayud mucho a los que haban credo gracias al generoso amor de Dios.
Apolos tuvo un debate pblico con los judos y los derrot porque demostr vigorosamente con las Escrituras que Jess es el Cristo.
Mientras Apolos estaba en la ciudad de Corinto, Pablo visit algunos lugares camino a la ciudad de feso. All Pablo encontr a algunos seguidores
y les pregunt: -Cuando ustedes creyeron, recibieron el Espritu Santo? Los seguidores le dijeron: - Nosotros ni siquiera hemos escuchado que hay un Espritu Santo.
Pablo les pregunt: -Qu clase de bautismo tuvieron ustedes? Ellos le dijeron: -El bautismo que Juan ense.
Pablo dijo: -Juan le dijo a la gente que se bautizara para demostrar que ellos queran cambiar su vida. Les dijo que creyeran en Jess, el que vendra despus de l.
Cuando escucharon eso fueron bautizados en el nombre del Seor Jess.
Pablo les impuso las manos y el Espritu Santo lleg a ellos. Empezaron a hablar en otros idiomas y a decir profecas.
Eran como doce hombres en total.
Durante tres meses Pablo fue a la sinagoga y habl con valenta. Convenci a los judos de que aceptaran lo que l estaba diciendo acerca del reino de Dios.
Sin embargo, algunos de ellos fueron tercos y no quisieron creer y le hablaron mal del Camino de Jess a toda la gente. Entonces Pablo los dej y se fue con los creyentes a una escuela de un hombre llamado Tirano. All Pablo hablaba todos los das con la
As continu durante dos aos, de manera que todos los de la regin de Asia, judos o no, escucharon la enseanza del Seor.
Dios haca grandes milagros por medio de Pablo.
Algunos se llevaban paos y ropa que Pablo haba usado para ponerlos sobre los enfermos y al hacerlo, ellos sanaban y los espritus malignos los dejaban en paz.
Pero unos judos tambin andaban por los alrededores expulsando espritus malignos de la gente. Ellos eran los siete hijos de Esceva, un sumo sacerdote, y trataban de expulsar espritus malignos de la gente en el nombre del Seor Jess. Les decan a los e
Pero unos judos tambin andaban por los alrededores expulsando espritus malignos de la gente. Ellos eran los siete hijos de Esceva, un sumo sacerdote, y trataban de expulsar espritus malignos de la gente en el nombre del Seor Jess. Les decan a los e
Pero una vez un espritu maligno les dijo a estos judos: "Yo conozco a Jess y s quin es Pablo, pero quines son ustedes?"
Luego, el hombre que tena el espritu maligno les cay encima y los atac con tanta violencia que salieron corriendo de la casa, desnudos y heridos.
Esto se supo entre todos los judos y griegos que vivan en feso. A todos les dio miedo y empezaron a honrar el nombre del Seor Jess.
Muchos de los creyentes confesaban abiertamente las maldades que haban hecho.
Algunos de los nuevos creyentes que haban practicado la brujera trajeron sus libros y los quemaron delante de todos. Esos libros tenan un valor de cincuenta mil monedas de plata.
El mensaje del Seor tena cada vez ms influencia y ms gente crea.
Despus de esto, Pablo decidi ir a Jerusaln. Plane pasar por las regiones de Macedonia y Acaya y luego llegar a Jerusaln. Tambin pensaba ir a Roma despus de ir a Jerusaln.
Pablo envi a Timoteo y a Erasto, dos de sus ayudantes, a la regin de Macedonia y l se qued en Asia por un tiempo.
Pero en ese tiempo hubo un gran disturbio por causa del Camino de Jess.
Haba un hombre llamado Demetrio que trabajaba la plata. l haca pequeos modelos en plata del templo de la diosa Artemisa y daba buenas ganancias a los artesanos que trabajaban con l.
Demetrio organiz una reunin con ellos y otros ms que trabajaban en el mismo oficio. Les dijo: "Ustedes saben que nosotros ganamos mucho dinero con nuestro trabajo,
pero como pueden ver y or, ese tal Pablo ha hecho cambiar la manera de pensar de muchos en feso y en toda la regin de Asia. Pablo dice que los dioses que el hombre hace no son verdaderos.
Eso no slo puede quitarle importancia a nuestro trabajo, sino tambin hacer que se acabe la fama del templo de la gran diosa Artemisa. Se corre peligro de que se destruya la grandeza de la diosa que se adora en toda Asia y en el mundo entero".
Cuando los hombres escucharon esto, se pusieron furiosos y gritaban: "Viva Artemisa, diosa de los efesios!"
Toda la gente de la ciudad se enoj. Agarraron a Gayo y a Aristarco, dos hombres de Macedonia que iban con Pablo y todos fueron corriendo al teatro.
Pablo quera entrar para hablar con la gente, pero los seguidores no lo dejaron.
Tambin algunos de los lderes de la regin que eran amigos de Pablo le mandaron el mensaje de que no entrara al teatro.
Algunos gritaban una cosa y otros otra. Haba mucha confusin y la mayora de la gente no saba a qu haba ido all.
Los judos obligaron a Alejandro a colocarse en frente de la gente, entonces l con una seal de su mano pidi silencio porque quera explicarle todo a la gente,
pero cuando supieron que era judo, todos empezaron a gritar lo mismo por dos horas ms, diciendo: "Viva Artemisa, diosa de los efesios!"
Cuando el secretario del concejo municipal pudo calmar a la gente, dijo: "Hombres de feso, todos saben que feso es la ciudad que custodia el gran templo de la diosa Artemisa. Todos saben tambin que nosotros custodiamos su piedra santa.
Nadie puede decir que eso no es verdad, as que deberan callarse y pensar bien antes de hacer cualquier cosa.
"Ustedes trajeron a estos hombres, pero ellos no han dicho nada en contra de nuestra diosa ni se han robado nada de su templo.
Nosotros tenemos tribunales y jueces, as que si Demetrio y los que trabajan con l tienen alguna acusacin en contra de alguien, entonces deben ir a demandarlo al tribunal.
"Si tienen algn otro asunto qu discutir, entonces vengan a las reuniones normales de los ciudadanos, donde se podr tomar una decisin.
Con lo que ha pasado hoy, corremos el peligro de ser acusados de estar fomentando revueltas, ya que no tenemos ninguna explicacin para justificar este alboroto".
Despus de decir esto, hizo terminar la reunin y todos se dispersaron.
Terminado el alboroto, Pablo llam a los seguidores y despus de animarlos, se despidi de ellos. Se fue a la regin de Macedonia
y por el camino animaba a los creyentes. Despus pas a Grecia,
donde se qued tres meses. Estaba listo para ir en barco a Siria, pero como algunos judos planeaban algo en su contra, decidi regresar por Macedonia.
Pablo estaba acompaado de Spater, el hijo de Pirro, de la ciudad de Berea; Aristarco y Segundo, de la ciudad de Tesalnica; Gayo, de la ciudad de Derbe y Timoteo; y Tquico y Trfimo, de Asia.
Ellos se fueron antes que Pablo y nos esperaron en la ciudad de Troas.
Nosotros salimos en barco de la ciudad de Filipos, despus de las fiestas del pan sin levadura. Cinco das despus nos encontramos con los dems en Troas y all nos quedamos siete das.
El domingo nos reunimos todos para comer la Cena del Seor. Pablo tena pensado irse al da siguiente. l tom la palabra y les habl hasta la media noche.
Estbamos todos en el piso de arriba y haba muchas luces en el cuarto.
Un joven llamado Eutico estaba sentado en una ventana. Pablo hablaba y a Eutico le dio mucho sueo hasta que se qued dormido y se cay por la ventana desde un tercer piso. Cuando fueron a levantarlo ya estaba muerto.
Pablo baj a donde estaba Eutico, se arrodill y lo abraz. Les dijo: -No se preocupen, l est vivo.
Pablo subi de nuevo, parti el pan y comi, sigui hablando hasta el amanecer y despus se fue.
Llevaron vivo a Eutico a su casa y todos se animaron mucho.
Nosotros nos fuimos en barco hasta Asn antes que Pablo porque l tena planeado ir por tierra y embarcarse con nosotros en Asn.
Ms tarde nos encontramos con Pablo en Asn y viaj con nosotros a la ciudad de Mitilene.
Al da siguiente, el barco sali de all y llegamos a un lugar cercano a la isla de Quo. De ah navegamos hasta Samos. Un da despus, llegamos a la ciudad de Mileto.
Pablo ya haba decidido no detenerse en feso porque no quera quedarse mucho tiempo en Asia. Haca todo lo posible por apurarse y llegar a Jerusaln para el da de Pentecosts.
Estando en Mileto, Pablo mand llamar all a los ancianos lderes de la iglesia de feso.
Cuando llegaron, Pablo les dijo: "Ustedes saben de mi vida desde el primer da en que vine a Asia y vieron cmo viv todo el tiempo mientras estuve con ustedes.
He trabajado para el Seor con humildad y con lgrimas, corriendo el riesgo de caer en los atentados que los judos han tendido contra m.
Siempre hice lo que era mejor para ustedes y anunci las buenas noticias acerca de Jess pblicamente y en las casas.
Les dije a todos, judos y griegos, que cambiaran su manera de pensar y de vivir, que se acercaran a Dios y creyeran en el Seor Jess.
"Pero ahora debo obedecer al Espritu e ir a Jerusaln. No s qu me va a pasar all.
Lo nico que s es que el Espritu Santo me dice en cada ciudad que en Jerusaln me esperan problemas y hasta la crcel.
No me importa mi propia vida. Lo ms importante es que yo termine el trabajo que el Seor Jess me dio: anunciarle a la gente las buenas noticias acerca del generoso amor de Dios.
"Ahora s que ninguno de ustedes me volver a ver. Durante el tiempo que estuve con ustedes, les habl acerca del reino de Dios.
Hoy les puedo decir algo de lo que estoy seguro: Dios no me castigar si algunos de ustedes no se salvan,
porque nunca vacil en decirles lo que Dios quera que ustedes hicieran.
"Tengan cuidado de ustedes mismos y cuiden a toda la gente que Dios les ha dado. El Espritu Santo les dio el trabajo de cuidar a este rebao como pastores de la iglesia de Dios. Esta es la iglesia que Dios compr pagando con la sangre de su propio hijo.
Yo s que despus de que me vaya, algunos hombres entrarn en su grupo y como lobos salvajes tratarn de destruir el rebao.
Algunos de ustedes se convertirn en lderes malos y empezarn a ensear lo que no est bien para desviar del camino de la verdad a los seguidores y llevrselos.
Por eso tengan cuidado y recuerden esto: yo estuve con ustedes tres aos. Durante ese tiempo, nunca dej de prevenirlos y les ense da y noche hasta con lgrimas.
"Ahora los encomiendo a Dios y al mensaje de su generoso amor. Ese mensaje puede darles las bendiciones que Dios le da a todo su pueblo santo.
Cuando estaba con ustedes, nunca quise el dinero ni el oro ni la ropa de nadie.
Ustedes bien saben que yo mismo trabaj para atender mis necesidades y las de los que estaban conmigo.
Siempre les mostr que deben trabajar as y ayudar a los dbiles. Les record esto que dijo el Seor Jess: 'Uno es ms afortunado cuando da que cuando recibe'".
Pablo termin de hablar, se arrodill y todos oraron al mismo tiempo.
Todos estaban muy tristes y lloraron porque Pablo haba dicho que no lo volveran a ver. Lo abrazaron, lo besaron y todos fueron hasta el barco para despedirse.
Todos estaban muy tristes y lloraron porque Pablo haba dicho que no lo volveran a ver. Lo abrazaron, lo besaron y todos fueron hasta el barco para despedirse.
Nos despedimos de los ancianos lderes y navegamos directamente hacia la isla de Cos. Al da siguiente fuimos a la isla de Rodas y de all a Ptara.
En Ptara encontramos un barco que iba a la regin de Fenicia y nos embarcamos en l.
Navegamos cerca de la isla de Chipre, que estaba a la vista por la parte norte, pero no nos detuvimos. Seguimos a la regin de Siria y nos detuvimos en la ciudad de Tiro, porque el barco tena que descargar all.
En Tiro encontramos a algunos seguidores de Jess y nos quedamos con ellos siete das. Ellos le advirtieron a Pablo que no fuera a Jerusaln por lo que les haba dicho el Espritu Santo.
Cuando terminamos nuestra visita, nos fuimos de all y continuamos nuestro viaje. Todos los seguidores, incluso sus esposas y sus hijos, vinieron a las afueras de la ciudad para acompaarnos y para despedirse. Nos arrodillamos sobre la playa y oramos.
Entonces nos despedimos y subimos al barco, y los seguidores de Jess se fueron a casa.
Continuamos nuestro viaje desde Tiro y fuimos a la ciudad de Tolemaida. All saludamos a los hermanos y nos quedamos con ellos un da.
Al da siguiente partimos hacia la regin de Cesarea. Fuimos a la casa de Felipe y nos quedamos con l. Felipe, uno de los siete ayudantes, se dedicaba a anunciar las buenas noticias.
Tena cuatro hijas vrgenes que profetizaban.
Despus de estar all muchos das, un profeta llamado Agabo vino de Judea
a donde estbamos nosotros y tom el cinturn de Pablo. Agabo mismo se at de pies y manos con el cinturn y dijo: -El Espritu Santo me dice: As es como los judos de Jerusaln atarn al que lleve puesto este cinturn. Despus lo entregarn a los que no
Cuando omos esto, todos los que estbamos all le rogamos que no fuera a Jerusaln.
Pero Pablo dijo: -Por qu estn llorando? Por qu me parten el corazn? Estoy dispuesto no slo a que me arresten, sino incluso a que me maten por causa del nombre del Seor.
Nosotros no pudimos convencerlo de que no fuera a Jerusaln. Entonces dejamos de rogarle y le dijimos: -Que se haga la voluntad del Seor.
Despus de esto, nos preparamos y nos fuimos a Jerusaln.
Algunos de los seguidores del Seor fueron con nosotros desde Cesarea y nos llevaron a la casa de Nasn, un hombre de Chipre que tambin era seguidor de Jess desde haca varios aos. Nos llevaron a su casa para que nos pudiramos quedar all.
Los creyentes que vivan en Jerusaln se pusieron contentos de recibirnos.
Al da siguiente, Pablo fue con nosotros a visitar a Santiago. Todos los ancianos lderes estaban all tambin.
Despus de saludarlos, Pablo les cont detalladamente todo lo que Dios, por medio de su trabajo, haba hecho con los que no eran judos.
Cuando los ancianos lderes escucharon esto, alabaron a Dios y le dijeron a Pablo: -Hermano, t has visto que miles de judos han credo, pero ellos piensan que es muy importante seguir la ley de Moiss.
Estos judos han escuchado que enseas a los judos que viven en el extranjero a que no obedezcan la ley de Moiss, que no circunciden a sus hijos ni que les enseen nuestras costumbres.
"Qu vamos a hacer entonces? Es seguro que los creyentes judos se van a enterar de que t ests aqu.
As que vas a hacer esto: cuatro de nuestros hombres le hicieron una promesa a Dios.
Ve con ellos, acompalos a la ceremonia de purificacin y paga sus gastos para que se puedan cortar el cabello. Al hacer esto les demostrars a todos que no es cierto lo que han escuchado acerca de ti. Por el contrario, vern que t vives en obediencia a
En cuanto a los creyentes que no son judos, ya les escribimos dicindoles: 'No coman nada que haya sido ofrecido a los dolos. Tampoco prueben sangre ni coman animales que hayan sido estrangulados. No cometan ninguna clase de pecado sexual'".
Pablo se llev a los hombres con l. Al da siguiente, comparti con ellos la ceremonia de purificacin. Despus fue al templo para avisar cundo terminaran los das de purificacin. En el ltimo da se dara una ofrenda por cada uno de ellos.
Cuando estaban por cumplirse los siete das, algunos judos de Asia vieron a Pablo en el rea del templo. Alborotaron a la multitud y agarraron a Pablo.
Gritaban: "Israelitas, aydennos! Este es el que est enseando en todas partes contra nuestro pueblo, contra la ley de Moiss y contra este lugar. Y ahora ha trado a algunos extranjeros al rea del templo, contaminando este lugar santo".
Decan esto porque haban visto antes en Jerusaln a Pablo con Trfimo de feso y pensaban que Pablo lo haba metido al rea del templo.
Toda la ciudad se alborot, corrieron y agarraron a Pablo. Lo arrastraron fuera del rea del templo. Cerraron inmediatamente las puertas del templo
y queran matarlo. El jefe del ejrcito romano en Jerusaln se enter de que haba agitacin en toda la ciudad.
Entonces junto con algunos capitanes y soldados, fue de inmediato a donde estaba la gente. Cuando vieron al jefe del ejrcito, dejaron de golpear a Pablo.
Entonces el comandante del ejrcito se acerc a Pablo, lo arrest y orden que le pusieran dos cadenas. Despus pregunt: "Quin es este hombre? Qu ha hecho de malo?"
Unos gritaban una cosa y otros otra. Como el jefe del ejrcito no saba cul era la verdad, porque haba mucha confusin, orden a los soldados que llevaran a Pablo al cuartel.
Al llegar a las escaleras, los soldados tuvieron que cargar a Pablo porque la gente gritaba enfurecida: "Mtenlo!"
Al llegar a las escaleras, los soldados tuvieron que cargar a Pablo porque la gente gritaba enfurecida: "Mtenlo!"
Cuando los soldados estaban listos para llevar a Pablo al cuartel, Pablo le pregunt al jefe del ejrcito: -Puedo hablarle? El jefe del ejrcito dijo: -Sabes griego?
Entonces no eres el hombre que yo pens que eras. Cre que eras el egipcio que comenz una revuelta hace un tiempo y que se llev al desierto a cuatro mil terroristas.
Pablo dijo: -No. Yo soy un judo de Tarso de Cilicia y ciudadano de esa importante ciudad. Permtame hablarle al pueblo.
El jefe del ejrcito lo dej hablar. Pablo se puso de pie en las escaleras e indic con la mano que todos guardaran silencio. Se callaron y Pablo les habl en arameo.
"Hermanos y padres, escchenme! Me defender ante ustedes".
Cuando los judos lo escucharon hablando en arameo, guardaron completo silencio. Pablo continu:
"Soy judo, nacido en Tarso de Cilicia, pero fui criado en esta ciudad. Fui estudiante de Gamaliel, quien me ense cuidadosamente todo acerca de la ley de nuestros antepasados. He procurado vivir sirviendo fielmente a Dios, lo mismo que todos ustedes los
Persegu a los que seguan el Camino de Jess. A algunos de ellos los mataron por culpa ma. Arrest a hombres y a mujeres y los met en la crcel.
"El sumo sacerdote y todo el Consejo de lderes judos les pueden confirmar que esto es verdad. En una ocasin, estos lderes me dieron unas cartas que estaban dirigidas a nuestros compaeros judos de la ciudad de Damasco. Iba a ir all a arrestar a los
"Pero algo me pas cuando iba rumbo a Damasco. Ms o menos al medio da, de repente vino del cielo una luz muy brillante y me rode.
Ca al suelo y o una voz que me deca: 'Saulo, Saulo por qu me persigues?'
"Le respond: 'Quin eres, Seor?' La voz dijo: 'Soy Jess de Nazaret, a quien t persigues'.
Los que estaban conmigo no entendieron lo que la voz estaba diciendo, pero vieron la luz.
"Entonces yo dije: 'Qu debo hacer, Seor?' El Seor Jess me respondi: 'Levntate y ve a Damasco. All te dirn todo lo que he planeado que hagas'.
No poda ver por la luz tan brillante, as que los hombres que estaban conmigo me tomaron de la mano y me guiaron hasta Damasco.
"En Damasco, vino a mi un hombre llamado Ananas, muy religioso y obediente a la ley de Moiss. Todos los judos que vivan all lo respetaban.
Ananas vino y me dijo: 'Hermano Saulo, recobra la vista!' y de inmediato pude verlo.
"Ananas me dijo: 'El Dios de nuestros antepasados te escogi hace mucho tiempo para que conozcas su plan, veas al Justo y escuches sus palabras.
T sers su testigo ante toda la gente. Les dirs a los hombres lo que has visto y odo.
Ahora, no esperes ms. Levntate, bautzate y lava tus pecados, dicindole que confas en que l es tu Salvador'.
"Ms tarde, regres a Jerusaln. Estaba orando en el templo y tuve una visin.
Vi al Seor dicindome: 'Aprate, sal de Jerusaln de inmediato. Aqu la gente no aceptar la verdad acerca de m'.
"Yo dije: 'Pero Seor, ellos saben que yo fui el que golpe a los creyentes y los llev a la crcel. Fui por todas las sinagogas para encontrar y arrestar a los que creen en ti.
La gente tambin sabe que yo estaba presente cuando mataron a Esteban, tu testigo, y que estaba de acuerdo con que lo mataran. Hasta cuid las tnicas de los que lo estaban matando'.
"Pero el Seor me dijo: 'Vete ahora, te enviar muy lejos a donde estn los que no son judos'".
La gente dej de escuchar cuando Pablo dijo estas ltimas palabras y grit: "Mtenlo! Acaben con l! Un tipo de esos no debe vivir!"
Ellos gritaban y se quitaban sus tnicas, arrojando polvo al aire.
Entonces el jefe del ejrcito les dijo a los soldados que llevaran a Pablo al cuartel. Adems les orden que lo azotaran porque quera hacer que Pablo le dijera por qu la gente le estaba gritando de esa forma.
Los soldados estaban atando a Pablo para azotarlo cuando Pablo le dijo a un capitn: -Tienen ustedes autoridad para azotar a un ciudadano romano que no ha sido declarado culpable?
Cuando el oficial oy esto, fue a ver al jefe del ejrcito y le dijo: -Sabe usted lo que est haciendo? Este hombre es un ciudadano romano.
El jefe del ejrcito se acerc a Pablo y le pregunt: -Eres ciudadano romano? Pablo respondi: -S
El oficial dijo: -A m me cost mucho dinero obtener la ciudadana romana. Pero Pablo dijo: -Yo soy ciudadano romano de nacimiento.
Los hombres que se estaban preparando para interrogar a Pablo se alejaron de l de inmediato. Hasta el jefe del ejrcito tuvo miedo porque l ya lo haba atado y Pablo era ciudadano romano.
Al da siguiente, el jefe del ejrcito decidi averiguar con exactitud por qu los judos estaban en contra de Pablo. Entonces les orden a los jefes de los sacerdotes y a todo el Consejo que se reunieran. El jefe lo solt y llev a Pablo a la reunin ant
Pablo fij la mirada en los asistentes a la reunin del Consejo y dijo: -Hermanos, he vivido toda mi vida ante Dios como ciudadano de bien, con mi conciencia limpia.
Ananas, el sumo sacerdote, les orden a los que estaban all cerca de Pablo, que lo golpearan en la boca.
Entonces Pablo le dijo a Ananas: -Dios lo golpear tambin a usted, porque usted es como una pared sucia que ha sido blanqueada. Se sienta all y me juzga segn la ley, pero les dice que me golpeen y eso es contra la ley.
Los que estaban cerca de Pablo le dijeron: -Ests insultando al sumo sacerdote de Dios.
Pablo dijo: -Hermanos, yo no saba que este hombre era el sumo sacerdote. Est escrito en las Escrituras, 'no hables mal del lder de tu pueblo'.
Pablo se dio cuenta de que algunos hombres que estaban en la reunin eran saduceos y otros eran fariseos. Entonces Pablo dijo en voz muy alta: -Hermanos, soy un fariseo, hijo de un fariseo. Estoy en juicio porque creo en la resurreccin de los muertos.
Cuando Pablo dijo esto, hubo una discusin muy fuerte entre los saduceos y los fariseos. El Consejo se dividi.
Los saduceos creen que no hay vida despus de la muerte, y que no hay ngeles ni espritus, pero los fariseos s creen en todo eso.
Se produjo una fuerte discusin entre los judos. Algunos maestros de la ley que eran fariseos se pusieron de pie y dijeron: -No encontramos nada de malo en este hombre. A lo mejor un ngel o un espritu le habl.
La discusin se convirti en una pelea. El jefe del ejrcito tuvo temor de que los judos hicieran pedazos a Pablo. Entonces les orden a los soldados que bajaran, que sacaran a Pablo de all y que se lo llevaran al cuartel, lejos de estos judos.
A la noche siguiente, el Seor se le apareci a Pablo y le dijo: "S valiente! T le has hablado a la gente de Jerusaln acerca de m y tambin debes ir a Roma a hacer lo mismo".
A la maana siguiente algunos judos hicieron un plan y se comprometieron entre ellos a no comer ni beber nada hasta no haber matado a Pablo.
Eran ms de cuarenta judos los que se haban comprometido a esto.
Ellos fueron y hablaron con los jefes de los sacerdotes y los ancianos lderes y les dijeron: -Hemos hecho el compromiso entre nosotros de no comer ni beber nada hasta no haber matado a Pablo.
Esto es lo que queremos que ustedes hagan: enven un mensaje de parte de ustedes y del Consejo, en el que le pidan al jefe del ejrcito que traiga a Pablo ante ustedes para hacerle ms preguntas. Nosotros estaremos esperando a Pablo para matarlo en el cam
Pero el sobrino de Pablo se enter del plan y fue al cuartel y se lo cont todo.
Entonces Pablo llam a uno de los capitanes y le dijo: -Lleva a este joven ante el comandante del ejrcito porque tiene un mensaje para l.
Entonces el capitn llev al sobrino de Pablo ante el comandante del ejrcito y le dijo: -El prisionero Pablo me pidi que le trajera a este joven porque tiene algo que decirle.
El comandante del ejrcito llev al joven aparte y le pregunt: - Qu tienes que decirme?
El joven dijo: -Los judos decidieron pedirle que lleve a Pablo maana a la reunin del Consejo. Quieren que usted crea que desean hacerle ms preguntas.
Pero, no les crea. Hay ms de cuarenta judos escondidos, esperando para matar a Pablo. Ellos han prometido no comer ni beber nada hasta matar a Pablo, y esperan que usted acepte la peticin.
El jefe del ejrcito le dijo al joven que se fuera y le orden que no le dijera a nadie que le haba informado todo esto.
Entonces el comandante del ejrcito llam a dos capitanes y les dijo: -Alisten doscientos soldados de infantera, setenta de caballera y doscientos lanceros para que salgan para Cesarea esta noche a las nueve.
Traigan unos caballos para llevar a Pablo sano y salvo ante el gobernador Flix.
El comandante del ejrcito escribi una carta que deca:
Estimado seor gobernador: Los judos agarraron a este hombre y lo iban a matar. Me enter de que l es ciudadano romano y fui con mis soldados a rescatarlo. Yo quera saber por qu lo estaban acusando y lo llev ante la reunin del Consejo judo. Esta fu
Estimado seor gobernador: Los judos agarraron a este hombre y lo iban a matar. Me enter de que l es ciudadano romano y fui con mis soldados a rescatarlo. Yo quera saber por qu lo estaban acusando y lo llev ante la reunin del Consejo judo. Esta fu
Estimado seor gobernador: Los judos agarraron a este hombre y lo iban a matar. Me enter de que l es ciudadano romano y fui con mis soldados a rescatarlo. Yo quera saber por qu lo estaban acusando y lo llev ante la reunin del Consejo judo. Esta fu
Estimado seor gobernador: Los judos agarraron a este hombre y lo iban a matar. Me enter de que l es ciudadano romano y fui con mis soldados a rescatarlo. Yo quera saber por qu lo estaban acusando y lo llev ante la reunin del Consejo judo. Esta fu
Estimado seor gobernador: Los judos agarraron a este hombre y lo iban a matar. Me enter de que l es ciudadano romano y fui con mis soldados a rescatarlo. Yo quera saber por qu lo estaban acusando y lo llev ante la reunin del Consejo judo. Esta fu
Los soldados obedecieron las rdenes y esa noche llevaron a Pablo a la ciudad de Antpatris.
Al da siguiente los soldados de caballera llevaron a Pablo a Cesarea. Los de infantera y los lanceros regresaron a la ciudad.
Cuando los soldados de caballera llegaron a Cesarea, le dieron la carta al gobernador y le entregaron a Pablo.
El gobernador ley la carta y le pregunt a Pablo: "De qu pas eres?" Al saber que Pablo era de Cilicia,
le dijo: "Escuchar tu caso cuando los judos que estn en contra tuya vengan tambin aqu". Entonces el gobernador dio rdenes de que mantuvieran a Pablo en el palacio que fue construido por Herodes.
Cinco das despus, el sumo sacerdote Ananas fue a Cesarea con algunos ancianos lderes judos y con un abogado llamado Trtulo. Ellos fueron all para acusar a Pablo ante el gobernador.
Pablo lleg a la reunin y Trtulo empez a hacer sus acusaciones, diciendo ante Flix: -Seor gobernador, gracias a su prudencia gozamos de paz y tranquilidad, y nuestro pas est siendo bien gobernado.
Su autoridad siempre es muy bien recibida con gratitud en todas partes.
Pero no quiero quitarle ms tiempo, slo le pido que tenga la bondad de escuchar unas cuantas palabras.
Este hombre causa muchos problemas entre los judos en todas partes del mundo y es uno de los cabecillas de la secta de los nazarenos.
Intent hacer lo que est prohibido en el templo santo, pero nosotros se lo impedimos. Usted mismo puede interrogarlo para que compruebe que todas estas acusaciones son ciertas.
Intent hacer lo que est prohibido en el templo santo, pero nosotros se lo impedimos. Usted mismo puede interrogarlo para que compruebe que todas estas acusaciones son ciertas.
Intent hacer lo que est prohibido en el templo santo, pero nosotros se lo impedimos. Usted mismo puede interrogarlo para que compruebe que todas estas acusaciones son ciertas.
Los otros judos estaban de acuerdo, diciendo que todo era verdad.
El gobernador le hizo una seal a Pablo para que hablara, y l respondi: -S que ha sido juez de esta nacin por muchos aos y por eso me alegro de poder defenderme ante usted.
Hace dos das fui a Jerusaln a adorar, como usted mismo lo puede comprobar.
Los que me acusan no me encontraron discutiendo con nadie en el templo, ni causando problemas con la gente en las sinagogas ni en ningn otro lugar de la ciudad.
Ellos no pueden probar las acusaciones que me hacen.
"Sin embargo, yo s confieso lo siguiente: adoro al Dios de nuestros antepasados. Soy un seguidor del Camino de Jess, al que ellos llaman una secta. Creo en todo lo que la ley ensea y en todo lo que est escrito en los libros de los profetas.
Yo espero de Dios lo mismo que los judos. Espero que todos los seres humanos, buenos o malos, resuciten de la muerte.
Por eso siempre trato de hacer lo que creo que es correcto ante Dios y ante los hombres.
"Estuve lejos de Jerusaln por algunos aos y regres para traerles ayudas a los pobres de mi pas y hacer ofrendas.
En eso, algunos judos me vieron en el templo terminando la ceremonia de purificacin. No haba ninguna multitud ni desorden,
slo algunos judos de Asia. Ellos son los que deberan estar aqu acusndome, si es que tienen algo en mi contra.
O que digan los que estn aqu qu delito comet cuando me present ante el Consejo en Jerusaln.
Lo nico que podrn decir es que cuando estuve en presencia de ellos dije en voz alta: 'Hoy estoy siendo juzgado por ustedes porque creo en la resurreccin de los muertos'".
Flix conoca mucho del Camino. Entonces suspendi el juicio y dijo: -Cuando el comandante Lisias venga, decidir sobre estas cosas.
Flix le dijo al capitn que dejara a Pablo bajo su custodia, pero que le diera cierta libertad y que permitiera que sus amigos le llevaran lo que necesitara.
Despus de algunos das, Flix vino con su esposa Drusila, quien era juda. l pidi que le trajeran a Pablo y lo escuch hablar sobre la fe en Jesucristo.
Flix se asust cuando Pablo habl de cmo ser aprobado por Dios, del dominio propio y del juicio final. Flix dijo: "Ahora vete! Cuando tenga tiempo te mandar llamar".
Flix al mismo tiempo esperaba que Pablo le ofreciera dinero, por eso lo mandaba llamar varias veces para hablar con l.
Dos aos despus Flix fue reemplazado en su puesto de gobernador por Porcio Festo, pero Flix dej a Pablo en la crcel para complacer a los judos.
Tres das despus de tomar su puesto de gobernador, Festo viaj de Cesarea a Jerusaln.
Los jefes de los sacerdotes y los judos importantes presentaron cargos ante Festo, en contra de Pablo.
Le pidieron a Festo el favor de enviar a Pablo a Jerusaln. En realidad queran tenderle una emboscada a Pablo en el camino y asesinarlo.
Pero Festo les respondi que Pablo estaba detenido en Cesarea y que l mismo ira all muy pronto.
Dijo: -Algunos de sus lderes pueden venir conmigo a Cesarea y acusarlo si consideran que ha cometido algn delito.
Festo se qued en Jerusaln como ocho o diez das y luego regres a Cesarea. Al da siguiente, Festo se sent en el tribunal y orden que le trajeran a Pablo.
Cuando Pablo se present, los judos que haban venido de Jerusaln lo rodearon. Presentaron muchos cargos graves en su contra, pero no los podan probar.
Pablo se defendi diciendo: -No he hecho nada malo en contra de la ley de los judos, ni en contra del templo ni en contra del emperador.
Pero como Festo quera quedar bien con los judos, le pregunt: -Quieres ir a Jerusaln para que yo te juzgue all por esto?
Pablo contest: -En este momento estoy ante el tribunal del emperador, y es aqu donde debo ser juzgado. No he hecho nada malo en contra de los judos, como usted bien lo sabe.
Si soy culpable de algn delito o he hecho algo para merecer la muerte, no estoy tratando de escapar de ella. Pero si no hay nada cierto en los cargos que estos tienen en mi contra, nadie tiene derecho de entregarme a los judos. Pido ser juzgado ante el
Festo habl con sus asesores y luego dijo: -Has pedido ser juzgado ante el emperador, entonces irs a presentarte ante el emperador.
Unos das despus, el rey Agripa y Berenice vinieron a Cesarea a visitar a Festo.
Despus de que ellos haban estado all varios das, Festo le cont al rey el caso de Pablo: -Aqu hay un hombre que Flix dej como prisionero.
Cuando yo estaba en Jerusaln, los jefes de los sacerdotes y los ancianos lderes de los judos, presentaron su caso en contra de l, y me pidieron que ordenara su muerte.
Yo les respond que 'cuando alguien es acusado de algn delito, los romanos no lo entregan a otra gente para que lo juzgue. Primero, el hombre debe enfrentar a los que lo estn acusando y se le debe permitir que se defienda de los cargos que tienen en su
"Por eso, cuando esos judos vinieron aqu conmigo, no perd tiempo, sino que al da siguiente me sent en el tribunal y orden que trajeran al hombre.
Los judos se presentaron y hablaron en contra de l, pero no lo acusaron de ninguno de los delitos que yo esperaba.
Lo que tenan en su contra eran asuntos de su propia religin y sobre un tal Jess, que ya muri, pero que Pablo dice que est vivo.
Yo no tena idea de cmo investigar estos asuntos as que le pregunt a Pablo si quera ir a Jerusaln para ser juzgado all.
Pero Pablo pidi ser juzgado ante el emperador, as que decid que siguiera detenido aqu hasta que lo pueda enviar al emperador".
Agripa le dijo a Festo: -Me gustara or a ese hombre. Festo le dijo: -Maana lo podrs or.
Entonces al da siguiente Agripa y Berenice vinieron con gran pompa. Entraron al tribunal junto con los jefes militares y la gente importante de la ciudad. Festo orden que trajeran a Pablo,
y entonces dijo: -Rey Agripa y todos los presentes, aqu tienen a Pablo. Los judos de aqu y de Jerusaln han presentado una demanda contra l, pidiendo a gritos la pena de muerte.
Sin embargo, yo no encuentro en l ningn delito que merezca la muerte. l mismo ha pedido ser juzgado por el emperador, as que decid enviarlo a Roma.
Pero yo en realidad no tengo nada concreto qu escribirle al emperador. As que lo he trado ante ustedes, y en especial ante ti, rey Agripa, para que lo interrogues y as yo tenga qu escribir.
Pienso que no tiene sentido enviar un prisionero sin tener de qu acusarlo.
Agripa le dijo a Pablo: -Ahora puedes hablar para defenderte. Entonces Pablo tom la palabra y empez as su defensa:
-Rey Agripa, me siento afortunado de poder presentar hoy mi defensa ante usted. Me defender de todas las acusaciones que los judos han hecho en mi contra.
Me complace poder hablar ante usted porque conoce las costumbres y discusiones de los judos. Por favor, esccheme con paciencia.
"Todos los judos saben cmo he vivido en mi pas y en Jerusaln desde que era joven.
Me conocen desde hace mucho tiempo y pueden testificar, si quieren, que yo era un buen fariseo. Los fariseos son el grupo ms estricto de nuestra religin.
Ahora estoy en un juicio porque espero la promesa que Dios les hizo a nuestros antepasados.
Es la promesa que hoy todo nuestro pueblo, descendiente de las doce familias, espera recibir adorando a Dios de da y de noche. Y por esa esperanza, oh rey, me acusan los judos.
Por qu creen ustedes que es imposible para Dios resucitar a los muertos?
"Yo tambin crea que tena que estar en contra del nombre de Jess de Nazaret.
Eso fue lo que hice en Jerusaln, en donde con autorizacin de los jefes de los sacerdotes mand meter en la crcel a muchos creyentes. Cuando los mataban yo estaba de acuerdo
y en todas las sinagogas yo haca todo lo posible para obligarlos a renegar de su fe. Mi furia contra ellos era tal que llegu hasta el extremo de viajar a otras ciudades para encontrarlos y hacerles dao.
"En una ocasin, los jefes de los sacerdotes me dieron autorizacin para ir a Damasco.
Al medio da, mientras iba hacia Damasco, vi, oh rey, una luz que nos iluminaba a m y a los que venan conmigo. La luz vena del cielo y era ms brillante que el sol.
Todos nosotros camos al suelo y o una voz que deca en arameo: 'Saulo, Saulo por qu me persigues? Lo nico que logras es hacerte dao al tratar de luchar en mi contra'.
Yo dije: 'quin eres, Seor?' "El Seor dijo: 'Soy Jess, a quien t persigues.
Levntate, hoy me he aparecido ante ti porque te he escogido para que seas mi siervo y para que seas testigo de lo que has visto y de lo que te voy a mostrar.
Te proteger de los judos y de los que no son judos, pues ahora te envo donde estn ellos.
Tu misin ser abrirles los ojos para que salgan de la oscuridad y entren a la luz; para que pasen del poder de Satans al poder de Dios. As conseguirn el perdn de sus pecados y un lugar junto a todos aquellos que se han purificado por la fe que tienen
Pablo continu: "As que, Rey Agripa, despus de tener esta visin del cielo, no la rechac.
Al contrario, empec a decirle a la gente que debera cambiar su manera de pensar y de vivir, y acercarse a Dios. Les dije que demostraran con sus obras que en realidad haban cambiado. Esto lo cont, incluso a los que no son judos, primero en Damasco, l
"Por esta razn los judos me agarraron y trataron de matarme en el rea del templo.
Pero Dios me ayud y hoy todava me sigue ayudando. Con su ayuda, hoy estoy aqu de pie dicindole a la gente todo lo que vi. Pero no estoy diciendo nada nuevo, sino lo mismo que Moiss y los profetas dijeron que pasara
con el Cristo. Ellos dijeron que l tena que morir, pero que sera el primero en resucitar y que traera luz a los judos y a los que no son judos".
Mientras Pablo deca esto en su defensa, Festo dijo con voz fuerte: -Ests loco, Pablo! Te volviste loco de tanto estudiar.
Pablo le respondi: -No estoy loco, seor gobernador. Lo que estoy diciendo es verdad y razonable.
El rey sabe de esto y por eso me atrevo a hablar con toda libertad. S que nada de esto ha pasado desapercibido para l porque todo esto sucedi a la vista de todo el mundo.
Rey Agripa, cree usted en lo que los profetas escribieron? Yo s que s!
El rey Agripa le dijo a Pablo: -Crees que tan fcilmente puedes convencerme de ser cristiano?
Pablo le dijo: -No importa si es fcil o no, pero yo le pido a Dios que no slo usted, sino todos los que me estn escuchando puedan ser como yo, pero sin estas cadenas.
El rey Agripa, el gobernador Festo, Berenice y todos los que estaban all sentados se levantaron.
Al salir del cuarto decan entre ellos: -Este hombre no ha hecho nada por lo que tenga que morir o ser encarcelado.
Y Agripa le dijo a Festo: -Este hombre hubiera podido quedar en libertad si no hubiera apelado al emperador.
Decidieron que furamos a Italia. Julio, un oficial del ejrcito del emperador, custodiaba a Pablo y a los otros prisioneros.
Subimos a bordo de un barco con matrcula de Adramitio que iba a navegar por diferentes lugares de Asia. Nos acompaaba Aristarco, que era de la ciudad de Tesalnica en Macedonia.
Al da siguiente llegamos a Sidn. Julio trat muy bien a Pablo y lo dej visitar a sus amigos para que lo atendieran.
Nos fuimos de Sidn y navegamos cerca de la isla de Chipre porque el viento estaba soplando en contra.
Cruzamos el mar por Cilicia y Panfilia y llegamos a Mira, que queda en Licia.
El oficial encontr all un barco de Alejandra que tambin iba para Italia y nos embarc en l.
Navegamos despacio por muchos das. Fue difcil llegar a Gnido porque el viento soplaba en contra. Entonces navegamos por el sur de la isla de Creta cerca de Salmn.
Continuamos navegando con dificultad a lo largo de la costa y llegamos a un lugar llamado Buenos Puertos, cerca de la ciudad de Lasea.
Se haba perdido mucho tiempo y todava era peligroso navegar, porque el da del ayuno ya haba pasado. Entonces Pablo les advirti:
"Seores, corremos el riesgo de hundirnos en el mar. Habr muchas prdidas, no slo la carga y el barco, sino tambin nuestra vida".
Pero el dueo y el capitn del barco no estaban de acuerdo con Pablo, y Julio, el oficial de los soldados, no le hizo caso a Pablo, sino a ellos.
El puerto no era un sitio seguro para que el barco se quedara todo el invierno, entonces la mayora decidi que deban irse y tratar de llegar a Fenice para pasar el invierno all. Fenice es un puerto de Creta que da al suroccidente y noroccidente.
Cuando empez a soplar un viento suave que vena del sur, ellos pensaron que haban conseguido el viento que queran. Entonces subieron el ancla y navegaron muy cerca de la costa de Creta.
Pero entonces lleg de la isla un fuerte viento del nordeste.
La tormenta empuj al barco y no lo dejaba navegar en contra del viento. Entonces dejamos que el viento nos llevara.
Fuimos al otro lado de una pequea isla llamada Cauda y, con mucha dificultad, pudimos subir el bote salvavidas.
Los hombres aseguraron el bote salvavidas, y luego ataron cuerdas alrededor del barco para reforzarlo. Tenan miedo de que el barco golpeara los bancos de arena de la Sirte. Entonces bajaron las velas y dejaron que el viento se llevara el barco.
Al da siguiente, el viento soplaba tan fuerte que tiraron algunas cosas al mar.
Un da despus, con sus propias manos, tiraron el equipo del barco.
No pudimos ver el sol ni las estrellas durante muchos das. Como la tormenta continuaba con ms fuerza, perdimos toda esperanza de salvarnos.
Ninguno de ellos haba comido en muchos das. Entonces Pablo se puso de pie entre ellos y dijo: "Ustedes debieron haberme hecho caso de no navegar desde Creta, as no hubieran tenido tantos problemas y prdidas.
Pero ahora les digo que no se preocupen, ninguno de ustedes perder la vida, solamente se perder el barco.
Anoche Dios, a quien pertenezco y sirvo, envi a un ngel
que me dijo: 'Pablo, no tengas miedo, vas a presentarte ante el emperador. Dios salvar tu vida y la de todos los que navegan contigo'.
As que tengan valor, porque yo tengo fe en Dios y s que todo pasar tal como me lo dijo el ngel.
Pero encallaremos en alguna isla".
Dos semanas despus, estbamos flotando en el mar Adritico, y los marineros pensaron que estbamos cerca de tierra.
Midieron la profundidad del agua y observaron que era de treinta y siete metros. Un poco ms adelante volvieron a medir y la profundidad ah era de veintisiete metros.
Tuvieron miedo de estrellarse contra una roca, entonces arrojaron al agua cuatro anclas en la parte trasera del barco y se pusieron a rogar que llegara la luz del da.
Los marineros trataron de escapar del barco hacindose los que iban a sacar un ancla de la parte delantera del barco.
Pero Pablo les dijo al oficial y a los soldados: "Si estos hombres no se quedan en el barco, ustedes perdern la vida".
Entonces los soldados cortaron las cuerdas que sostenan el bote salvavidas y lo dejaron caer al mar.
Antes de que amaneciera, Pablo empez a convencerlos de que comieran algo, diciendo: "Llevan dos semanas esperando a ver qu pasa, sin comer nada.
Les ruego que coman algo porque lo necesitan para poder sobrevivir. Ninguno perder ni un solo cabello de la cabeza".
Despus de decir esto, tom pan en sus manos y dio gracias a Dios ante todos. Despus lo parti y empez a comer.
Todos se sintieron mejor y ellos mismos se animaron a comer.
ramos doscientas setenta y seis personas en el barco.
Despus de comer lo suficiente, tiraron al mar todo el trigo para que el barco estuviera ms liviano.
Cuando amaneci, los marineros no reconocieron la tierra, pero vieron una baha con playa y decidieron navegar hasta la orilla si era posible.
Entonces cortaron las cuerdas que sostenan las anclas. Al mismo tiempo soltaron el timn y alzaron la vela del frente del barco en la direccin del viento y navegaron hacia la playa.
Pero el barco dio contra un banco de arena y encall de frente, y por detrs empez a ser destruido por la fuerza de las olas.
Los soldados decidieron matar a los prisioneros para que ninguno escapara nadando.
Pero el oficial quera salvarle la vida a Pablo y no dej que los soldados mataran a los prisioneros. Orden a los que saban nadar que se echaran al agua primero para que alcanzaran la orilla.
Los dems usaron tablas de madera o partes del barco. De esta forma todos llegaron a la orilla sanos y salvos.
Cuando estuvimos a salvo, supimos que la isla se llamaba Malta.
Estaba lloviendo y haca fro, pero la gente que viva all fue muy amable. Nos hicieron una fogata y nos recibieron a todos.
Pablo recogi unos palos y los estaba poniendo en la fogata cuando una serpiente sali por el calor y lo mordi en la mano.
Los de la isla vieron a la serpiente colgando de la mano de Pablo y dijeron: "Este hombre debe ser un asesino. No muri en el mar, pero la justicia divina no lo deja vivir".
Pero Pablo lanz a la serpiente al fuego y qued sin ninguna herida.
Ellos esperaban que se hinchara o cayera muerto, pero despus de esperar mucho vieron que no le pas nada. As que cambiaron de opinin y empezaron a decir que Pablo era un dios.
Cerca de all, haba unos terrenos que pertenecan a un hombre muy importante llamado Publio. l nos recibi en su casa, fue muy amable y nos quedamos all tres das.
El padre de Publio estaba muy enfermo de fiebre y disentera. Pablo fue a visitarlo, or por l y despus de imponerle las manos, qued sano.
Cuando esto ocurri, vinieron todos los enfermos de la isla y Pablo tambin los san.
All nos quedamos tres meses. La gente de la isla nos atendi muy bien y nos dieron todo lo necesario para el viaje. Abordamos un barco de la ciudad de Alejandra que haba estado all todo el invierno. El barco llevaba al frente la imagen de los dioses g
All nos quedamos tres meses. La gente de la isla nos atendi muy bien y nos dieron todo lo necesario para el viaje. Abordamos un barco de la ciudad de Alejandra que haba estado all todo el invierno. El barco llevaba al frente la imagen de los dioses g
Paramos en Siracusa y nos quedamos all tres das.
De all navegamos hasta Regio y al da siguiente lleg un viento del sur y pudimos salir. Un da ms tarde llegamos a Puteoli.
Encontramos all a algunos hermanos, quienes nos pidieron que nos quedramos una semana, y finalmente llegamos a Roma.
Los hermanos de Roma supieron que estbamos all y fueron a encontrarnos al Foro de Apio y a las Tres Tabernas. Cuando Pablo vio a estos hermanos, agradeci a Dios y se anim.
Cuando llegamos a Roma, dejaron que Pablo viviera aparte, custodiado por un soldado.
Tres das despus, Pablo mand llamar a algunos de los judos ms importantes y les dijo: -Hermanos, no he hecho nada en contra de nuestro pueblo ni en contra de las costumbres de nuestros antepasados. Sin embargo, fui detenido en Jerusaln y me entregaro
Los romanos me hicieron muchas preguntas, pero no pudieron encontrar ninguna razn para matarme, entonces queran dejarme en libertad.
Pero los judos no queran que me soltaran, as que tuve que apelar al emperador, pero no porque tenga nada de qu acusar a mi pueblo.
Por eso quera verlos y hablar con ustedes. Estoy atado a estas cadenas porque creo en la esperanza de Israel.
Los judos le respondieron a Pablo: -No hemos recibido cartas de Judea que hablen de ti. Ninguno de nuestros hermanos judos que viajaron desde Judea trajo noticias de ti ni nos dijo nada malo de ti.
Queremos escuchar tus ideas porque sabemos que en todas partes se habla en contra de esta secta.
Pablo y los judos decidieron una fecha para la reunin y ese da muchsimos ms judos fueron a donde se quedaba Pablo. l les habl todo el da y les explic acerca del reino de Dios para convencerlos respecto a Jess. Para esto Pablo utiliz la ley de
Algunos judos creyeron lo que Pablo deca, pero otros no.
Discutieron y los judos se preparaban para irse, pero Pablo les dijo algo ms: -Bien les deca el Espritu Santo a sus antepasados a travs de su profeta Isaas:
'Ve a este pueblo y dile: Por ms que oigan, no entendern. Por ms que miren, nada vern.
Han cerrado su mente, se taparon los odos y cerraron los ojos. Si no fuera as, entenderan lo que ven y lo que oyen. Se volveran a m y yo los sanara'.
"Quiero que ustedes los judos sepan que Dios envi su salvacin a los que no son judos. Ellos s escucharn!"
"Quiero que ustedes los judos sepan que Dios envi su salvacin a los que no son judos. Ellos s escucharn!"
Pablo se qued dos aos en una casa alquilada, donde reciba a todos los que iban a visitarlo.
l anunciaba el reino de Dios y enseaba acerca del Seor Jesucristo. Lo haca abiertamente y sin ningn impedimento.
Esta carta la escribo yo, Pablo, siervo de Cristo Jess, quien me llam para ser apstol. Me escogi para anunciar a todos las buenas noticias de Dios.
Dios haba prometido estas buenas noticias a su pueblo desde hace mucho tiempo, por medio de sus profetas en las Sagradas Escrituras.
Las buenas noticias tratan del Hijo de Dios, nuestro Seor Jesucristo. Como humano, l naci de la familia de David, pero por el poder de Dios a travs del Espritu Santo fue declarado Hijo de Dios al ser resucitado de entre los muertos.
Las buenas noticias tratan del Hijo de Dios, nuestro Seor Jesucristo. Como humano, l naci de la familia de David, pero por el poder de Dios a travs del Espritu Santo fue declarado Hijo de Dios al ser resucitado de entre los muertos.
Por medio de Jesucristo, Dios me dio el privilegio de ser apstol para que la gente de todas las naciones crea y obedezca a Dios. Hago este trabajo para honrar a Cristo.
Tambin a ustedes, los de Roma, Dios los ha llamado para pertenecer a Jesucristo.
Esta carta la escribo para toda la gente de Roma que Dios ama y ha llamado para ser su pueblo santo. Que la paz y el generoso amor de Dios Padre y de nuestro Seor Jesucristo estn siempre con ustedes.
Ante todo, le doy gracias a Dios por todos ustedes por medio de Jesucristo. Todo el mundo habla de la fe que ustedes tienen.
Dios sabe que siempre los tengo presentes en mis oraciones. Le sirvo a l con todo mi corazn anunciando las buenas noticias sobre su Hijo.
Siempre le pido que pueda ir a verlos y esto ser posible si Dios lo quiere.
Quiero verlos para poder darles un don espiritual que les ayudar a ser fuertes.
Mejor dicho, espero poder estar con ustedes para que juntos podamos apoyarnos con la fe que tenemos. Su fe me ayudar a m y mi fe los ayudar a ustedes.
Hermanos, quiero que sepan que he intentado visitarlos varias veces, pero esto no ha sido posible. He querido visitarlos para ayudarlos a crecer espiritualmente, as como he ayudado a otros pueblos.
Tengo que servir a todos: a los cultos e incultos, a los sabios y a los necios.
Por eso estoy listo para anunciarles las buenas noticias tambin a ustedes que estn en Roma.
No vacilo en anunciar las buenas noticias porque son el poder que Dios usa para salvar a todos los que creen. Se anunciaron primero a los judos, pero tambin son para los que no son judos.
Las buenas noticias muestran cmo Dios nos aprueba por medio de la fe. La aprobacin de Dios depende slo de la fe, como dicen las Escrituras: "El que est bien con Dios, vivir por la fe".
Dios muestra su ira desde el cielo contra la falta de respeto que la gente le tiene y la injusticia en que viven. Conocen la verdad pero la ocultan con las cosas malas que hacen.
Lo que se conoce sobre Dios, ellos lo saben muy bien porque Dios mismo se los ha mostrado.
Hay mucho acerca de Dios que la gente no puede ver: su poder eterno y todo aquello que lo hace ser Dios. De hecho, desde el comienzo del mundo, la gente ha podido entender todo esto con facilidad, porque se hace evidente en todo lo que Dios ha hecho. As
Aunque los seres humanos conocan a Dios, no lo respetaron como l merece ni le dieron gracias. Terminaron pensando bobadas y se cerraron al entendimiento.
Se crean sabios, pero slo eran unos tontos,
y cambiaron la grandeza del Dios inmortal para adorar dolos, hechos con forma de simples hombres mortales, aves, cuadrpedos y serpientes.
La gente estaba llena de pecado y quera hacer solamente el mal, por eso Dios los dej que siguieran cometiendo pecados sexuales y deshonraran su cuerpo unos con otros.
Cambiaron la verdad de Dios por la mentira. Adoraron y sirvieron a la creacin en lugar de adorar y servir a Dios, el Creador, a quien sea la honra para siempre. As sea.
Por eso Dios los dej seguir sus pasiones vergonzosas. Sus mujeres dejaron de tener relaciones sexuales con los hombres, que es lo natural, y empezaron a tener relaciones sexuales con otras mujeres.
De la misma forma, los hombres dejaron de tener relaciones sexuales con las mujeres, que es lo natural, y empezaron a desearse entre ellos. Los hombres hicieron cosas vergonzosas con otros hombres, y recibieron en s mismos el pago merecido por su desviac
Ya que la gente crey que no era importante conocer a Dios, l los dej que siguieran pervirtiendo su mente y terminaron haciendo lo que no deben.
Esta gente se mantiene haciendo toda clase de injusticia, corrupcin, codicia y maldad. Viven llenos de envidia, asesinatos, peleas y fraudes. Siempre estn pensando mal de los dems. Son unos chismosos;
hablan mal de los dems. Odian a Dios; son insolentes, orgullosos, vanidosos, inventan maldades y no obedecen a sus padres.
Son insensatos, no cumplen sus promesas, son insensibles y no tienen piedad de nadie.
Aunque saben que la ley de Dios dice que quienes hacen esto merecen morir, no les importa y siguen hacindolo. Adems afirman que los que hacen todo eso estn en lo correcto.
As que, crees que puedes condenar a esa gente? Nada de eso! T no tienes por qu juzgarlos. Cuando los condenas, te condenas a ti mismo, porque t tambin haces lo que ellos hacen.
Slo Dios puede juzgar a los que hacen esas maldades. Sabemos que Dios hace bien al juzgarlos.
Tu que juzgas a los que hacen esas cosas y haces lo mismo, cmo crees que escapars del juicio de Dios?
Tienes que entender que Dios ha sido muy paciente y bondadoso contigo, esperando que cambies. Pero t piensas que su paciencia nunca termina y no te das cuenta de que l es bueno contigo para que cambies tu vida.
Pero eres terco y no quieres cambiar, y as ests acumulando la ira de Dios. El castigo te llegar el da en que Dios muestre toda su ira. Ese mismo da, Dios mostrar que juzga correctamente y con justicia.
Dios pagar a cada uno segn lo que haya hecho.
Hay algunos que son constantes en hacer el bien. Buscan de Dios la grandeza, el honor y una vida que no puede ser destruida. A ellos Dios les dar vida eterna.
Hay otros que son egostas, se niegan a seguir la verdad y han decidido seguir la injusticia. Dios los castigar con toda su ira.
Castigar con grandes sufrimientos a todos y cada uno de los que hacen lo malo, tanto a los judos como a los que no son judos.
Por el contrario, a todos los que hacen el bien Dios les dar grandeza, honor y paz, sean judos o no.
Dios juzga a todos por igual y sin favoritismos.
Los que conocen la ley y los que no saben nada de ella son iguales cuando cometen pecados. Los que no conocen la ley y cometen pecados se condenarn. De la misma manera, los que conocen la ley y cometen pecados sern juzgados por la ley.
Dios dar su aprobacin a los que obedecen su ley, no a los que slo la escuchan.
Los que no son judos no conocen la ley. Pero cuando ellos por naturaleza hacen lo que ordena la ley, aun sin conocerla, entonces ellos son su propia ley.
Demuestran que en su mente est escrito lo que est bien y lo que est mal, as como dice la ley. Tambin lo demuestran por lo que les dicta su conciencia en cuanto a lo bueno y lo malo porque cuando hacen lo malo tienen remordimientos. Saben que hicieron
Todo esto suceder el da en que Dios juzgue todos los secretos de la gente conforme dicen las buenas noticias que les anuncio que Dios va a juzgar a la gente por medio de Jesucristo.
Pero qu pasa contigo? Dices que eres judo, que confas en la ley y te sientes orgulloso de tu Dios.
Sabes lo que Dios quiere que hagas y lo que es mejor porque has aprendido la ley.
Ests convencido de que eres como el gua para un ciego, o la luz para los que estn en la oscuridad.
Crees que eres el instructor del ignorante y el maestro de los principiantes. Tienes la ley y por eso piensas que tienes toda la verdad y lo sabes todo.
Entonces, por qu en lugar de ensear a otros no te enseas a ti mismo? T le dices a la gente que robar no est bien, pero robas.
Dices que no se debe cometer adulterio, pero cometes ese pecado. Dices que detestas a los dolos, pero entras a robar en sus templos.
Te sientes muy orgulloso de decir que conoces la ley de Dios, pero deshonras a Dios cuando no la cumples.
As dicen las Escrituras: "Por culpa de ustedes los judos, los que no son judos hablan mal de Dios".
Si t cumples la ley, entonces la circuncisin tiene sentido, pero si no cumples con la ley es como si no estuvieras circuncidado.
Los que no son judos no estn circuncidados, pero si obedecen la ley, entonces es como si estuvieran circuncidados.
Ustedes los judos tienen la ley escrita y la circuncisin, pero no obedecen la ley. As que cuando los que en el cuerpo no estn circuncidados obedecen la ley, estn demostrando que ustedes son culpables.
Uno no es judo slo en su cuerpo fsico porque la verdadera circuncisin no est slo en el exterior del cuerpo.
Uno es verdaderamente judo cuando lo es en su interior. La verdadera circuncisin est en el corazn y se hace por el Espritu, y no por lo que est escrito. El que tiene la circuncisin de corazn, por el Espritu recibe la aprobacin de Dios y no la de
Entonces, cules son las ventajas de ser judo? Qu beneficio tiene la circuncisin?
Pues es buena en muchos sentidos. Lo ms importante es que Dios confi sus enseanzas a los judos.
Es cierto que algunos judos no son fieles a Dios, pero, por eso dejar Dios de hacer lo que prometi?
De ninguna manera! Dios siempre dice la verdad, aunque todos los hombres sean mentirosos. As dicen las Escrituras: "Se demostrar que tus palabras son ciertas, y vencers cuando te juzguen".
Cuando hacemos cosas malas demostramos lo recto que es Dios. Ser posible entonces decir que Dios hace mal cuando nos castiga? (Estoy hablando segn la lgica humana.)
Claro que no! Si Dios no pudiera castigarnos, entonces no podra juzgar al mundo.
Sera lo mismo decir: "Si mis mentiras le dan honra a la verdad de Dios, entonces por qu me culpan de ser pecador?"
Tambin sera como decir: "Hagamos el mal para que venga el bien". Muchos nos critican y dicen que eso es lo que nosotros enseamos. Con razn Dios los condenar.
Y qu significa todo eso? Estamos los judos en mejores condiciones que los que no son judos? Claro que no! Ya dijimos que tanto los judos como los que no son judos son culpables de pecar.
As dicen las Escrituras: "No hay quien no haya pecado. Ni uno solo!
No hay quien tenga entendimiento. No hay nadie que de verdad quiera conocer a Dios.
Todos han abandonado a Dios. Todos se hicieron intiles. No hay nadie que haga el bien. Ni uno solo!"
"Su boca es como una tumba abierta; con la lengua dicen mentiras". "Lo que dicen es como el veneno de una serpiente".
"Su boca est llena de maldicin y amargura".
"Estn siempre listos para herir o matar;
dondequiera que van, causan destruccin y tristeza.
No conocen el camino que lleva a la paz".
"No les pasa por la mente tener respeto ni temor de Dios".
Ahora sabemos que lo que dice la ley es para los que tienen la ley. Se acabaron las excusas, todo el mundo est bajo el juicio de Dios
porque nadie consigue ser aprobado por obedecer la ley. La ley slo nos muestra nuestro pecado.
Pero ahora Dios nos muestra lo que anunciaban la ley y los profetas: la manera en que Dios nos aprueba no tiene nada que ver con la ley,
sino que tiene que ver con la fe en Jesucristo. Dios aprueba a todo el que tiene fe en Jesucristo, no importa quin sea.
Todos pecaron y por eso no pueden participar de la gloria de Dios.
Dios, por su generoso amor, aprueba a todos los que creen. Es un regalo de Dios hecho posible porque Cristo Jess nos liber del pecado.
Dios ofreci a Jesucristo para hacer posible, por medio de su muerte, el perdn de los pecados. El perdn se recibe a travs de la fe. l ofreci a Jesucristo como sacrificio para demostrar que l siempre es justo en lo que hace. Lo demostr en el pasado
**
As que no podemos presumir de nada porque la fe no da lugar al orgullo, como s lo da el cumplir la ley.
Por eso decimos que uno es aprobado por la fe y no por cumplir la ley.
Acaso Dios es slo Dios de los judos? No lo es tambin de los que no son judos? Claro que s!
Hay un solo Dios y l aprobar a los judos por la fe, pero tambin por la fe aprobar a los que no son judos.
Entonces, con la fe eliminamos la ley? De ninguna manera! Por el contrario, confirmamos lo que la ley ensea.
Qu podemos decir de Abraham, el padre de nuestro pueblo? Cul fue su experiencia con la fe?
Si Abraham lleg a ser aprobado por Dios por lo que hizo, entonces poda presumir de algo, pero no delante de Dios.
Pues esto es lo que dicen las Escrituras: "Abraham crey a Dios, y Dios tom en cuenta la fe de Abraham y lo aprob".
Cuando alguien trabaja, el pago que recibe no es un regalo, sino algo que se ha ganado.
Pero nadie puede ganarse la aprobacin de Dios por su trabajo. Lo que hay que hacer es creer en Dios, quien es el que puede hacer que hasta el malvado sea aprobado. Dios toma en cuenta la fe del creyente y lo aprueba.
David est de acuerdo con esto cuando dice que es afortunado el que Dios aprueba por la fe que tiene y no por el trabajo que hace:
"Afortunados aquellos a los que Dios les perdona las ofensas y les pasa por alto los pecados.
Afortunado el que el Seor aprueba porque no le toma en cuenta sus pecados".
Pero, son afortunados slo los que tienen la circuncisin? No lo son tambin los que no la tienen? Claro que s. Recordemos que "Abraham crey a Dios, y Dios tom en cuenta la fe de Abraham y lo aprob".
Qu significa esto? Dios aprob a Abraham antes o despus de tener la circuncisin? Dios lo aprob antes de tener la circuncisin.
Abraham recibi la circuncisin despus como un sello de su aprobacin. Esto muestra que Dios ya lo haba aprobado gracias a su fe. Por eso Abraham es el padre de todos los que tienen fe aunque no estn circuncidados. Dios aprueba a todos los que tienen f
Abraham tambin es el padre de los que estn circuncidados; pero slo de aquellos que adems de su circuncisin siguen el ejemplo de la fe que Abraham demostr antes de ser circuncidado.
Abraham y sus descendientes recibieron la promesa de heredar el mundo, pero no por cumplir con la ley, sino porque Dios los aprob por su fe.
No recibieron la promesa por obedecer la ley. Si as fuera, la fe sera intil y la promesa no tendra valor.
Porque la ley provoca la ira de Dios cuando no se obedece; pero si no hay ley, no hay nada qu desobedecer.
Por eso, la promesa de Dios se recibe por la fe para que la promesa sea un regalo de Dios. As todos los descendientes de Abraham tienen la seguridad de recibirla; no slo los que tienen la ley, sino tambin los que tienen la misma fe que tuvo Abraham. l
As dicen las Escrituras: "Te he hecho padre de muchas naciones". Dios, que da vida a los muertos y crea algo de la nada, garantiz la promesa y Abraham le crey.
Dios le dijo a Abraham: "tendrs muchos descendientes". Y, contra toda esperanza, crey a Dios. Por eso fue padre de muchas naciones.
Abraham tena alrededor de cien aos y no estaba en edad de tener hijos, y su esposa Sara era estril. Abraham saba todo esto, pero su fe no se debilit.
Mantuvo firme su fe en la promesa de Dios sin dudar jams. Cada da su fe se haca ms fuerte, y as l daba honra a Dios.
Abraham estaba seguro de que Dios sera capaz de cumplir su promesa.
Por eso, "l tom en cuenta la fe de Abraham y lo aprob".
Cuando la Escritura dice que tom en cuenta su fe, no lo dice slo por Abraham.
Eso fue escrito tambin para nosotros. Nosotros seremos aprobados por tener fe en el que resucit de entre los muertos a Jess, nuestro Seor.
Jess fue entregado a la muerte por nuestros pecados y fue resucitado para que furamos aprobados por Dios.
As que Dios nos aprob gracias a nuestra fe, y ahora, por medio de nuestro Seor Jesucristo, hay paz entre Dios y nosotros.
A travs de la fe, Cristo nos ha trado al generoso amor de Dios que ahora disfrutamos y estamos felices con la esperanza de compartir la gloria de Dios.
Pero hay ms, podemos sentirnos felices aun cuando tenemos sufrimientos porque los sufrimientos nos ensean a ser pacientes.
Si tenemos paciencia, nuestro carcter se fortalece y con un carcter as, nuestra esperanza aumenta.
Esa esperanza no nos va a fallar porque Dios nos dio el Espritu Santo, quien ha derramado el amor de Dios en nosotros.
Cristo muri por nosotros en el momento preciso: cuando ramos incapaces de salvarnos, siendo enemigos de Dios.
Es muy difcil que alguien muera por salvar a una persona buena. Pero quizs alguien pudiera arriesgar su vida por una persona muy buena.
En cambio, Dios nos demostr su amor en que Cristo muri por nosotros aun cuando ramos pecadores.
Con mucha ms razn ahora, seremos salvos de la ira de Dios porque l nos aprob por medio de la muerte de Cristo.
Cuando ramos enemigos de Dios, l hizo las paces con nosotros a travs de la muerte de su Hijo. Con mayor razn ahora que somos amigos de Dios, l nos va a salvar por medio de la vida de Cristo.
Adems, ahora nos alegramos por lo que Dios ha hecho ya que tenemos amistad con Dios a travs de nuestro Seor Jesucristo.
El pecado lleg al mundo por lo que hizo un hombre (Adn). Con el pecado lleg tambin la muerte. Todos tendrn que morir porque todos han pecado.
El pecado lleg al mundo antes que la ley, pero Dios no acusa a la gente de pecado si no hay una ley.
Sin embargo, desde el tiempo de Adn hasta el tiempo de Moiss todos tuvieron que morir. Adn tuvo que morir porque desobedeci el mandato de Dios. Incluso los que no cometieron el pecado que cometi Adn, tuvieron que morir. Adn era como el que vendra
En cambio el regalo de Dios no tiene comparacin con el pecado de Adn: lo que mucha gente recibi por culpa de un solo hombre fue la muerte. En cambio, lo que mucha gente recibi por el generoso amor de Dios fue el regalo de la vida gracias a un solo hom
Adn pec y eso trajo la condenacin, pero el regalo de Dios es diferente: se recibe despus de cometer muchos pecados y lleva a la aprobacin de Dios.
La muerte rein porque un solo hombre pec. Pero los que han recibido en abundancia el generoso amor de Dios, con mucha ms razn ahora tendrn vida y reinarn. Ellos recibieron su aprobacin mediante un solo hombre, Jesucristo.
As que, todos iban a ser castigados porque un solo hombre (Adn) pec. De igual manera, un solo hombre (Cristo) hizo lo bueno y trajo la aprobacin de Dios y la vida.
Un hombre (Adn) desobedeci a Dios e hizo que muchos llegaran a ser pecadores, pero de la misma manera un solo hombre (Cristo) obedeci a Dios y as hizo que muchos fueran aprobados por Dios.
La ley lleg para que el pecado aumentara, pero cuando hubo ms pecado, el generoso amor de Dios se hizo aun mucho ms grande.
El pecado rein por medio de la muerte, pero ahora el generoso amor de Dios reina aprobndonos por medio de nuestro Seor Jesucristo y dndonos vida eterna.
Bueno, ahora qu vamos a decir? Ser que debemos seguir pecando para que Dios nos perdone aun ms?
Claro que no! Ya hemos muerto al pecado, as que no podemos seguir viviendo en el pecado.
No olviden que todos los que fuimos bautizados en Cristo Jess nos unimos a l en su muerte.
Cuando fuimos bautizados, tambin fuimos enterrados con Cristo y as compartimos su muerte para que as como Cristo resucit por el gran poder del Padre, nosotros tambin vivamos una nueva vida.
As que si fuimos unidos a Cristo en una muerte como la de l, tambin nos uniremos con l en su resurreccin.
Sabemos que nuestra vida de antes, muri con Cristo en la cruz para que fuera destruido lo que desea pecar dentro de nosotros y dejramos de ser esclavos del pecado.
Un muerto est libre del poder del pecado.
Como nosotros hemos muerto con Cristo, tenemos fe que tambin viviremos con l.
Sabemos que Cristo resucit y no morir ms. La muerte ya no tiene ningn poder sobre l.
Cristo muri para derrotar al pecado de una vez para siempre y ahora vive su vida para dar honra a Dios.
As mismo, considrense muertos en cuanto al pecado y vivos para servir a Dios en Cristo Jess.
As que no dejen que el pecado controle su vida aqu en la tierra. No obedezcan los deseos de su naturaleza humana.
No utilicen ninguna parte de su cuerpo para pecar ni para hacer cosas malas. Mejor pnganse al servicio de Dios, como personas que han muerto y han resucitado; ofrezcan todo su cuerpo a Dios como medio para hacer lo bueno.
El pecado ya no gobernar sobre ustedes, porque ya no estn sujetos a la ley, sino slo al generoso amor de Dios.
Qu significa esto? Vamos a pecar porque ya no estamos sujetos a la ley, sino slo al generoso amor de Dios? Jams!
Ustedes no saben que cuando se ponen al servicio de alguien y lo obedecen, son esclavos de l? Pueden ser esclavos del pecado y morir o pueden ser esclavos de Dios y ser aprobados por l.
Antes eran esclavos del pecado, pero, gracias a Dios, obedecieron de todo corazn la enseanza que se les dio.
Ustedes fueron liberados del pecado y ahora son esclavos del bien.
Expliqu esto con un ejemplo que todos conocen porque a ustedes les es difcil entender. Pero as como antes ustedes esclavizaron su cuerpo a la corrupcin y a la desobediencia, y eso los llevaba a desobedecer aun ms; ahora deben entregar su cuerpo al se
Cuando eran esclavos del pecado, no vivan al servicio del bien.
Y qu sacaron con eso? Slo cosas de las que ahora sienten vergenza y que los llevan a la muerte.
Pero ahora, liberados del pecado, se han hecho esclavos de Dios. Como resultado, estn dedicados slo a Dios y eso los llevar a la vida eterna.
El pecado da como pago la muerte, pero Dios da como regalo la vida eterna en unin con nuestro Seor Jesucristo.
Hermanos, ustedes ya saben que la ley slo tiene poder sobre el que est vivo.
Por ejemplo, la ley dice que una mujer casada debe permanecer unida a su marido mientras l est vivo. Si el hombre muere, entonces ella queda libre de la ley del matrimonio.
Sin embargo, si la mujer se casa con otro hombre mientras su esposo vive, ella comete adulterio. En cambio si el esposo muere, ella puede casarse con otro hombre sin cometer adulterio.
Hermanos mos, de la misma manera, la muerte de Cristo los liber. Lo que ustedes eran antes muri, librndolos de la ley. Ahora pertenecen a otro, a Cristo, que resucit de la muerte. Y puesto que le pertenecen, pueden vivir una vida til para Dios.
Antes vivamos una vida guiada por los deseos fsicos porque la ley nos hizo sentir deseos de utilizar el cuerpo para pecar y todo lo que sacbamos con eso era la muerte.
Pero ahora hemos muerto a la ley que nos limitaba y fuimos liberados de ella. Ahora servimos a Dios de una manera nueva por medio del Espritu y no servimos ya a la antigua manera de la ley escrita.
Eso significa que la ley es el pecado? Claro que no! La ley era la nica manera de saber qu es el pecado. Por ejemplo, no saba lo que significa desear lo que no me pertenece, pero la ley deca: "no desees lo que no te pertenece", y slo entonces fue c
El pecado se aprovech de la ley, usando en mi contra ese mandamiento para despertar en m toda clase de malos deseos, pues el pecado no tiene poder cuando no hay ley.
Antes yo viva sin conocer la ley, pero cuando conoc el mandamiento de la ley, se despert en m el deseo de pecar
y mor por culpa del pecado. El mandamiento que deba traerme vida me trajo muerte,
porque el pecado se aprovech del mandamiento para engaarme y para matarme.
Entonces la ley es santa y el mandamiento es santo, justo y bueno.
Eso significa que lo que es bueno me trajo la muerte? De ninguna manera! Lo que pasa es que el pecado se aprovech de algo bueno para causarme la muerte y eso desenmascar el pecado. A travs del mandamiento se demostr que el pecado es terriblemente ma
As que todos sabemos que la ley es espiritual, pero yo no soy espiritual porque el pecado tiene poder sobre m. Soy como un esclavo del pecado.
No s qu est pasando conmigo: lo que quisiera hacer no lo hago y resulto haciendo lo que odio.
Como no me gusta hacer el mal que hago, eso significa que reconozco que la ley es buena.
Pero en realidad no soy yo el que hace esas maldades, sino el pecado que vive en m.
Yo s que el bien no vive en m, es decir, no vive en mi naturaleza humana. Hay en m el deseo de hacer el bien, pero no puedo llevarlo a cabo.
En efecto, no hago el bien que quiero hacer, sino que hago el mal que no quiero hacer.
Entonces si hago lo que no quiero hacer, no soy en realidad yo el que hace el mal, sino el pecado que vive en m.
As que he aprendido esta regla: aunque quiero hacer el bien, el mal est ah conmigo.
En mi interior yo estoy de acuerdo con la ley de Dios.
Pero veo que aunque mi mente la acepta, en mi cuerpo hay otra ley que lucha contra la ley de Dios. Esa otra ley es la ley del pecado. Esa ley vive en mi cuerpo y me hace prisionero del pecado.
Eso es terrible! Quin me salvar de este cuerpo que me causa muerte?
Dios me salvar! Le doy gracias a l por medio de nuestro Seor Jesucristo. As que en mi mente soy esclavo de la ley de Dios, pero en mi naturaleza humana soy esclavo del pecado.
As pues, ahora Dios no condena a los que estn unidos a Cristo Jess
porque por medio de Cristo Jess, la ley del Espritu que da vida te liber de la ley que trae pecado y muerte.
La ley no tena poder porque nuestros deseos naturales la debilitaron, pero Dios hizo lo que la ley no pudo hacer. Dios envi a su Hijo con la misma vida con la que todo ser humano peca y como una ofrenda para pagar por el pecado y as Dios se vali de es
Todo esto lo hizo Dios para que pudiramos ser aprobados tal como exige la ley. Ahora no seguimos los deseos naturales, seguimos al Espritu.
Los que siguen los deseos naturales, slo piensan en satisfacer esos deseos, pero los que viven en el Espritu slo piensan en satisfacer al Espritu.
El que deja que sus deseos controlen su mente tendr la muerte, pero el que deja que el Espritu controle su mente tendr vida y paz.
Cuando alguien se deja controlar por su naturaleza humana est en contra de Dios y se niega a obedecer la ley de Dios. De hecho, no es capaz de obedecerla
porque los que siguen su naturaleza humana no pueden agradar a Dios.
Ustedes no son controlados por sus deseos naturales sino por el Espritu, porque el Espritu de Dios vive en ustedes. El que no tiene el Espritu de Cristo, no pertenece a Cristo.
Su cuerpo est muerto por culpa del pecado, pero si Cristo est en ustedes, Dios los aprob y el Espritu les da vida.
Dios resucit a Jess de la muerte. Y si el Espritu de Dios vive en ustedes, el mismo que resucit a Cristo le dar vida a su cuerpo mortal por medio del Espritu que vive en ustedes.
Por eso hermanos, estamos obligados, pero no a vivir de acuerdo a los deseos naturales.
Si viven de acuerdo a sus deseos naturales, morirn para siempre. Pero si usan el poder del Espritu para dejar de hacer maldades, vivirn para siempre.
Los hijos de Dios se dejan guiar por el Espritu de Dios.
El Espritu que ustedes han recibido ahora no los convierte en esclavos llenos de temor. Al contrario, el Espritu que han recibido los hace hijos. Por el Espritu podemos gritar: "Padre, querido padre!"
El Espritu mismo se une a nuestros espritus para decir que somos hijos de Dios.
Por ser hijos de Dios recibiremos las bendiciones que Dios tiene para su pueblo. Dios nos dar todo lo que le ha dado a Cristo, pero tambin tenemos que sufrir con l para compartir su gloria.
Yo reconozco que tenemos que sufrir ahora, pero esos sufrimientos no son nada comparados con toda la gloria que vamos a recibir despus.
Toda la creacin de Dios est esperando con impaciencia el momento en que Dios muestre al mundo quines son sus hijos.
La creacin no pudo alcanzar su propsito original, pero no por causa de ella, sino porque Dios as lo dispuso; sin embargo, queda esta esperanza:
que la creacin ser liberada de la esclavitud de la corrupcin para disfrutar luego la gloria de los hijos de Dios.
Todos sabemos que hasta hoy toda la creacin se queja de dolor y sufre como una mujer con dolores de parto.
No slo el mundo, sino tambin nosotros sufrimos, pero ya tenemos el Espritu como anticipo de la promesa de Dios. Ahora esperamos que Dios nos d todos los derechos como hijos suyos cuando nuestros cuerpos sean liberados.
Cuando fuimos salvos recibimos esa esperanza, pero una esperanza que se ve no es realmente una esperanza, para qu esperar lo que ya se ve?
En cambio, nosotros estamos esperando lo que an no podemos ver y lo esperamos con paciencia.
De igual manera, el Espritu nos ayuda en nuestra debilidad. Por ejemplo, cuando no sabemos qu pedirle a Dios, el Espritu mismo le pide a Dios por nosotros. El Espritu le habla a Dios a travs de gemidos imposibles de expresar con palabras.
Pero Dios nos conoce a fondo y entiende lo que el Espritu quiere decir, porque el Espritu ruega a favor de su pueblo santo de acuerdo a la voluntad de Dios.
Sabemos que Dios obra en toda situacin para el bien de los que lo aman, los que han sido llamados por Dios de acuerdo a su propsito.
Dios los conoca antes de que el mundo fuera creado. l decidi que fueran como su Hijo y quera que el Hijo fuera el mayor de muchos hermanos.
Dios decidi que seran como su Hijo, por eso los escogi por adelantado y los aprob dndoles su gloria.
Qu podemos decir sobre todo esto? Si Dios est a nuestro favor, nadie podr estar contra nosotros.
Dios lleg incluso a permitir que su propio Hijo muriera por nosotros. Con toda seguridad nos dar junto con su Hijo todo lo que tiene.
Quin podr acusar al pueblo que Dios ha escogido? Dios es el que nos aprueba.
Quin va a condenarnos? Cristo fue quien muri por nosotros y adems resucit. Ahora Cristo est sentado a la derecha de Dios y est rogando por nosotros.
Podr algo separarnos del amor de Cristo? Ni las dificultades, ni los problemas, ni las persecuciones, ni el hambre, ni la desnudez, ni el peligro ni tampoco la muerte.
As dicen las Escrituras: "Por ti estamos siempre en peligro de muerte, nos tratan como si furamos ovejas que van al matadero".
Ms bien, en todo esto salimos ms que victoriosos por medio de Dios quien nos am.
Pues estoy convencido de que nada podr separarnos del amor de Dios: ni la muerte ni la vida, ni los ngeles ni los poderes diablicos, ni lo que existe, ni lo que vendr en el futuro, ni poderes espirituales, ni tampoco lo alto o lo profundo, ni ninguna
Pues estoy convencido de que nada podr separarnos del amor de Dios: ni la muerte ni la vida, ni los ngeles ni los poderes diablicos, ni lo que existe, ni lo que vendr en el futuro, ni poderes espirituales, ni tampoco lo alto o lo profundo, ni ninguna
Soy seguidor de Cristo, el Espritu Santo gua mi conciencia y me dice que no estoy mintiendo. Digo la verdad:
tengo una gran tristeza y llevo siempre un gran dolor en el corazn.
Espero que pueda ayudar a mis compatriotas, que son mi propia raza. Incluso estara dispuesto a recibir una maldicin y correr el riesgo de ser separado de Cristo si eso sirviera para ayudarlos!
Ellos son el pueblo de Israel, son los hijos que Dios escogi; les mostr su gloria cuando recibieron los pactos que hizo con su pueblo. Dios les dio la ley, la adoracin en el templo y sus promesas.
Sus antepasados son los patriarcas, y los judos son la familia fsica de Cristo, quien est sobre todos. Cristo es Dios bendito para siempre. As sea.
Como dije, ellos me dan mucha tristeza, pero eso no quiere decir que la promesa que Dios les hizo haya fallado. Lo que pasa es que no todos los que son descendientes de Israel son el verdadero pueblo de Dios.
De hecho, Dios le hizo una promesa a Abraham que tena que ver con sus descendientes. Sin embargo, la promesa era slo para Isaac y sus descendientes, pero no todos los hijos fsicos de Abraham son hijos de esa promesa de Dios. Como dijo Dios: "Isaac ser
De hecho, Dios le hizo una promesa a Abraham que tena que ver con sus descendientes. Sin embargo, la promesa era slo para Isaac y sus descendientes, pero no todos los hijos fsicos de Abraham son hijos de esa promesa de Dios. Como dijo Dios: "Isaac ser
cuando le prometi a Sara: "El ao que viene yo volver, y tendrs un hijo".
Y eso no es todo, Rebeca tambin tendra hijos. Esos hijos fueron los hijos de nuestro antepasado Isaac.
Antes del nacimiento de los nios, Dios le anunci a Rebeca: "El hijo mayor va a ser siervo del menor". Dios dijo esto antes de que los nios hubieran hecho algo bueno o malo. Como dicen las Escrituras: "Am a Jacob pero odi a Esa". Lo dijo as para dem
Antes del nacimiento de los nios, Dios le anunci a Rebeca: "El hijo mayor va a ser siervo del menor". Dios dijo esto antes de que los nios hubieran hecho algo bueno o malo. Como dicen las Escrituras: "Am a Jacob pero odi a Esa". Lo dijo as para dem
Antes del nacimiento de los nios, Dios le anunci a Rebeca: "El hijo mayor va a ser siervo del menor". Dios dijo esto antes de que los nios hubieran hecho algo bueno o malo. Como dicen las Escrituras: "Am a Jacob pero odi a Esa". Lo dijo as para dem
Entonces, qu podemos decir en cuanto a esto? Que Dios es injusto?
Claro que no! Dios dijo a Moiss: "Tendr compasin y lstima de quien yo quiera".
As que Dios decide de quin va a tener compasin. Su decisin no depende de lo que la gente quiera o trate de hacer.
En las Escrituras Dios dice al rey de Egipto: "Te hice rey para demostrar mi poder en tu vida y para darme a conocer en toda la tierra".
Entonces Dios tiene compasin de quien l quiere tenerla y tambin es duro con quien l quiere serlo.
As que si alguno me preguntara: "Si Dios nos obliga a hacer lo que l quiere, por qu Dios nos echa la culpa?"
Hombre, no salgas con esas! Slo eres un ser humano y no tienes derecho a pedirle cuentas a Dios. La olla de barro no le puede decir al que la hizo: "Por qu me hiciste as?"
El alfarero tiene derecho a decidir qu quiere hacer con el barro y puede hacer del mismo barro un fino jarrn o una jarra ordinaria.
Eso mismo sucede con lo que Dios ha hecho. Dios quiso mostrar su ira y tambin quiso dar a conocer su poder a los hombres. Por eso ha soportado con paciencia a aquellos que lo hacen enojar, quienes sern destruidos.
Hizo esto para mostrar lo grande y esplndido que es l. Dios muestra compasin con los que l ha preparado para recibir su gloria.
Nosotros somos el pueblo que Dios ha preparado. Su pueblo escogido no es slo el pueblo judo pues en su pueblo tambin hay quienes no son judos. l nos ha llamado de entre los judos y de entre los que no son judos.
As dice en el libro de Oseas: "A los que no eran mi pueblo, los llamar mi pueblo. A la mujer que no era amada, la llamar mi amada".
"En el mismo lugar donde les dijeron: 'no son mi pueblo', sern llamados hijos del Dios viviente".
Isaas proclama acerca de Israel: "El pueblo de Israel es tan numeroso como los granos de arena de la playa, pero slo unos pocos de ellos se salvarn.
Porque el Seor terminar rpidamente de castigar al mundo".
As como dijo Isaas: "El Seor Todopoderoso ha dejado que unos pocos de nuestros descendientes sigan con vida. Si no fuera as, ya nos habra destruido como a Sodoma y Gomorra".
Y qu significa todo esto? Significa que los que no eran judos, y ni siquiera estaban buscando la aprobacin de Dios, la consiguieron. Pero fue por la fe que llegaron a ser aprobados por Dios.
Y el pueblo de Israel que s estaba buscando cumplir la ley para que Dios lo aprobara, no lo logr.
Por qu no lo logr? Porque trataban de ser aprobados por Dios mediante sus propios esfuerzos en lugar de confiar en Dios. Tropezaron con "la piedra de tropiezo".
As dicen las Escrituras: "Miren, pongo en Sin una piedra de tropiezo. Una piedra que los har caer. Pero quien confa en esa piedra no ser defraudado".
Hermanos, mi mayor deseo y mi oracin es que Dios salve a todos los judos.
Puedo decir esto en su favor: hacen un gran esfuerzo para honrar a Dios, pero no entienden lo ms importante.
No han entendido cmo es que Dios nos aprueba. Por eso trataron de ser aprobados a su manera y no aceptaron la manera como Dios nos aprueba.
En lo que respecta a ser aprobados por Dios, Cristo hizo que el que tiene fe no necesite la ley.
Esto es lo que Moiss escribe acerca de cmo tener la aprobacin a travs de la ley: "El que quiera tener vida por medio de la ley que haga todo lo que la ley ordene".
Pero esto es lo que dice de la aprobacin por Dios a travs de la fe: "No digas: Quin subir al cielo?" (Es decir: para traer a Cristo a la tierra.)
Tampoco preguntes: "Quin bajar al mundo de los muertos?" (Es decir: "Quin va a traer a Cristo y a resucitarlo de entre los muertos?")
Las Escrituras tambin dicen: "El mensaje de Dios est muy cerca de ti. Est tan cerca como lo estn tu boca y tu corazn". Es el mismo mensaje de fe que nosotros anunciamos.
Sers salvo si reconoces abiertamente que Jess es el Seor y si crees de todo corazn que Dios lo levant de la muerte.
Pues Dios te aprobar si crees de todo corazn y te salvar si con tu boca lo anuncias a otros.
La Escritura dice: "Todo el que confa en esa piedra (Cristo) no ser defraudado".
La Escritura dice "todo" porque a Dios no le importa si uno es judo o no. Es el mismo Seor que es Seor de todos. Es generoso con todos los que le piden ayuda.
Porque "Todos los que confan en el Seor sern salvos".
Pero, cmo van a confiar en el Seor si no han odo hablar de l? Y cmo van a or de l si no hay quien les diga el mensaje?
Y cmo van a decir el mensaje si no hay quien los enve? As dicen las Escrituras: "Son tan hermosos los pies de los que anuncian las buenas noticias!"
No obstante, no todos ellos hicieron caso de las buenas noticias. Por eso Isaas pregunta: "Seor, quin ha credo nuestro mensaje?"
As que, la fe es el resultado de or el mensaje pues para que alguien pueda or el mensaje tiene que haber otro que le hable de Cristo.
Pero yo pregunto: Ser que el pueblo de Israel no oy nuestro mensaje? Claro que s. Como dicen las Escrituras: "Sus voces se han odo en toda la tierra, y sus palabras han llegado a todos los rincones del mundo". Pregunto nuevamente: "El pueblo de Isra
Pero yo pregunto: Ser que el pueblo de Israel no oy nuestro mensaje? Claro que s. Como dicen las Escrituras: "Sus voces se han odo en toda la tierra, y sus palabras han llegado a todos los rincones del mundo". Pregunto nuevamente: "El pueblo de Isra
Luego Isaas se atrevi a decir de parte de Dios: "Los que no me estaban buscando, me encontraron. Me aparec ante los que no preguntaban por m".
Sin embargo esto es lo que dice Dios acerca de Israel: "Durante todo el da he esperado a este pueblo, pero es gente desobediente que no quiere seguirme".
Entonces yo pregunto: Es que Dios ha rechazado a su pueblo? Por supuesto que no! Yo mismo soy israelita, descendiente de Abraham y de la familia de Benjamn.
Dios no ha rechazado al pueblo que ya ha escogido. Se acuerdan de lo que dicen las Escrituras sobre Elas cuando se quej ante Dios contra Israel?
"Seor, ellos han matado a tus profetas, han destruido tus altares. Yo soy el nico profeta que queda y ellos estn tratando de matarme".
Y qu le respondi Dios? "He reservado para m siete mil hombres que no se han arrodillado ante Baal".
Ahora es igual. Hay un pequeo resto de judos que Dios escogi por el generoso amor que tiene.
Y si Dios lo hizo como un regalo de su generoso amor, no fue por las buenas acciones de ellos. Si hubieran sido elegidos por sus buenas acciones, entonces el regalo del generoso amor de Dios no sera de verdad un regalo.
Esto es lo que pas: el pueblo de Israel no consigui lo que buscaba. Slo lo logr la gente que Dios eligi y los otros se volvieron tercos.
As dicen las Escrituras: "Dios los puso a dormir". "Les cerr los ojos para que no pudieran ver, les cerr los odos para que no pudieran or, y as siguen hasta el da de hoy".
Y David dice: "Que sus fiestas se vuelvan trampas. Que caigan y reciban su merecido.
Que se cierren sus ojos y que no puedan ver. Que para siempre se les doble su espalda".
Entonces yo pregunto: cay Israel hasta destruirse? De ninguna manera! Pero el error que cometieron trajo la salvacin a los que no son judos para que los judos sientan celos.
El error de Israel ha trado muchas bendiciones a todo el mundo; lo que ellos perdieron trajo muchas bendiciones a los que no son judos. Y con toda seguridad que habr aun ms bendiciones cuando se complete el nmero de los judos que sern aprobados por
A ustedes que no son judos, les digo: puesto que soy apstol de los que no son judos, le doy la mayor importancia a este trabajo.
Quisiera hacer sentir celos a mi propio pueblo para poder salvar a algunos de ellos.
Al rechazar a los judos, Dios les dio oportunidad a los que no son judos de hacerse amigos de l. As que cuando Dios vuelva a aceptar a los judos, eso traer al mundo nada menos que vida despus de la muerte.
Si el primer trozo de pan fue dedicado a Dios, entonces todo el pan est dedicado a l. Si las races del rbol fueron consagradas, entonces las ramas tambin estn consagradas.
Algunas ramas naturales del olivo, fueron cortadas. En su lugar, tu fuiste injertado como una rama silvestre. Entonces ahora eres parte de la misma raz y compartes la misma vida del olivo.
No te sientas ms importante que las ramas cortadas. Si te crees ms importante recuerda que no eres t quien da vida a la raz, sino la raz la que te da vida a ti.
Tal vez ahora digas: "Pero las ramas fueron cortadas para injertarme a m".
Eso es cierto. Esas ramas fueron cortadas debido a su falta de fe, pero t sigues en tu puesto slo por tu fe. Eso significa que no debes sentirte muy orgulloso, ms bien deberas sentir miedo.
Porque si Dios no permiti que las ramas naturales siguieran en el rbol, tampoco a ti te dejar seguir si te falta fe.
Te habrs dado cuenta de que Dios es bondadoso, pero tambin estricto. Es estricto con los que han dejado de creer en l y es bondadoso contigo. T tienes que vivir confiado en su bondad o de lo contrario t tambin sers cortado del rbol.
Por otro lado, si ellos dejan su falta de fe en Dios, entonces podrn otra vez estar en el rbol. Dios los puede poner otra vez donde estaban.
T eres como una rama silvestre, pero pudiste ser injertado en un rbol al que no pertenecas. Entonces con ms facilidad un judo puede otra vez ser puesto en su propio rbol, porque es como una rama que perteneca al rbol.
Hermanos, quiero que sepan algo que les ayudar a no creerse sabelotodos. As que les explicar un secreto que Dios ha revelado: parte de Israel se ha puesto terca, pero slo hasta que se complete el nmero de los que no son judos que llegue a Cristo.
Y as todo Israel se salvar. Como dicen las Escrituras: "Un libertador vendr de Sin, y quitar todo el mal de la familia de Jacob.
Y yo har este pacto con ellos cuando les perdone todos los pecados".
Como los judos no quieren aceptar las buenas noticias, son enemigos de Dios. Eso los favorece a ustedes que no son judos, porque los judos tambin son los escogidos de Dios. l los ama porque esa fue la promesa que hizo a los patriarcas,
y Dios no quita lo que regala, ni retira su invitacin a los que l elige.
Una vez ustedes no quisieron obedecer a Dios, pero ahora reciben la compasin de Dios porque los judos no quieren obedecer.
Ahora ellos son desobedientes y ustedes consiguen compasin, pero esto sucede para que ellos tambin consigan la compasin de Dios.
Dios meti a todo el mundo en prisin por su desobediencia, y lo ha hecho as para poder tener compasin de todos.
S, qu grande es la riqueza de Dios y qu enorme su sabidura y entendimiento! Nadie puede explicar las decisiones de Dios ni puede entender lo que hace y cmo lo hace.
As dicen las Escrituras: "Quin conoce la mente del Seor? Quin puede darle consejos a Dios?"
"Nadie le ha prestado nada a Dios como para que Dios est obligado a pagarle".
Dios ha creado todo y todo existe por l y para l. A Dios sea el honor por toda la eternidad! As sea.
Por eso hermanos, les ruego que entreguen toda su vida como sacrifico vivo a Dios, quien nos ha mostrado compasin. Esa ofrenda que es su vida debe estar dedicada solamente a Dios para poder agradarle. Esta clase de adoracin es la que realmente tiene sen
No vivan segn el modelo de este mundo. Mejor dejen que Dios cambie su vida con una nueva manera de pensar. As podrn saber lo que Dios quiere para ustedes y tambin lo que es bueno, perfecto y agradable a l.
Por el privilegio especial que Dios me ha dado, les pido que ninguno se crea mejor que los dems. Ms bien, usen su buen juicio para formarse una opinin de s mismos conforme a la porcin de fe que Dios le ha dado a cada uno.
Todos tenemos un cuerpo formado de muchas partes y cada una tiene una funcin distinta.
As pasa con nosotros, somos muchos, pero todos formamos un solo cuerpo en nuestra relacin con Cristo. Como parte de ese cuerpo, cada uno pertenece a los dems.
Pero Dios en su generoso amor le ha dado a cada uno dones diferentes. Si uno tiene el don de la profeca, que lo use de acuerdo con la fe que tiene.
El que recibi el don de servir, que se dedique a servir. El que recibi el don de ensear, que se dedique a ensear.
El que recibi el don de animar a otros, que se dedique a animarlos. El que recibi el don de dar, hgalo con el sincero deseo de ayudar. El que recibi el don de dirigir, hgalo lo mejor posible. El que recibi el don de ser compasivo con otros, hgalo c
Su amor debe ser real y sincero. Detesten el mal y apguense slo al bien.
Tnganse cario unos a otros, como hermanos. Den preferencia a los dems y resptense unos a otros.
No sean perezosos con los trabajos que deban hacer para el Seor, y hagan todo con entusiasmo.
Algrense en la esperanza, tengan paciencia en las dificultades y sean constantes en la oracin.
Cuiden a los necesitados que hay en el pueblo de Dios. Busquen y reciban en su casa a los que necesitan ayuda.
Pidan que Dios bendiga a los que les hagan algo malo; pidan bendiciones y no maldiciones para ellos.
Algrense con los que estn alegres. Lloren con los que lloran.
Vivan en paz y armona unos con otros. No sean orgullosos, sino amigos de los que la gente desprecia. No se crean mejores ni ms sabios que ellos.
No devuelvan mal por mal. Preocpense por ganar el respeto de todos haciendo el bien.
Traten de hacer lo posible para vivir en paz con los dems.
Queridos amigos, no traten de vengarse de quien les haga algo malo, sino esperen a que Dios lo castigue, porque as est en las Escrituras: "Yo soy el que castiga, les dar el pago que merecen", dice el Seor.
En lugar de vengarse, haz esto: "Si tu enemigo tiene hambre, dale comida. Si tiene sed, dale algo de beber. De esa manera le hars sentir vergenza".
No te dejes vencer por el mal, sino derrota el mal con el bien.
Todos deben respetar la autoridad del gobierno pues no hay autoridad que no venga de Dios. Los que estn gobernando ahora fueron puestos por Dios.
Por lo tanto, quien se pone en contra de las autoridades tambin se pone en contra de lo que Dios ha ordenado, y ser castigado.
Las autoridades no estn para que los que hacen el bien les tengan miedo. En cambio, los que deben temerles son los que hacen maldades. As que si no quieres tener miedo, haz el bien y te felicitarn.
El que gobierna es un siervo de Dios que te puede ayudar. Pero si haces cosas malas, ten cuidado, porque el gobernante tiene el poder para castigarte y seguro que usar su poder. l es el siervo de Dios para castigar a los que hacen lo malo.
Por eso es importante obedecer a las autoridades, no slo por miedo al castigo, sino porque lo correcto es respetarlas.
Tambin para eso pagan ustedes impuestos porque los gobernantes son siervos pblicos de Dios, y dedican su tiempo a cumplir con su trabajo.
Paguen sus deudas. Si deben impuestos, pguenlos. Respeten al que tengan que respetar y denle honor al que le tengan que dar honor.
No tengan deudas con nadie, excepto la deuda de amarse unos a otros, porque el que ama a los dems cumple con toda la ley.
Pues la ley dice: "no cometas adulterio, no mates a nadie, no robes, no desees lo que es de otros". Esos y todos los otros mandamientos se resumen en uno solo: "Ama a los dems como te amas a ti mismo".
El amor no le causa dao a nadie; as que el amor satisface toda la ley.
Es bueno que hagan esto que les digo porque estamos viviendo en una poca muy importante. Es tiempo de despertar del sueo porque nuestra salvacin est ms cerca ahora que cuando empezamos a creer.
La noche ya se est acabando y el da est por comenzar. Entonces dejemos a un lado las obras de la oscuridad y revistmonos con lo que pertenece a la luz.
Vivamos correctamente como gente que pertenece al da: no asistamos a parrandas ni borracheras. No usemos nuestro cuerpo para inmoralidades ni pecados sexuales. No debemos causar problemas ni tener celos.
Mejor, revstanse con el Seor Jesucristo y no piensen en satisfacer los malos deseos de su naturaleza humana.
Reciban bien en su grupo a los que tienen dudas y no dejen que esas dudas sean motivo de discusines entre ustedes.
Unos creen que se puede comer toda clase de alimentos, pero otros que tienen dudas creen que solamente se puede comer verduras.
El que coma toda clase de alimentos no debe creerse mejor que aquel que no come de todo. Y el que no come de todo no debe criticar al que come toda clase de alimentos, pues Dios lo acept as.
T no puedes juzgar al siervo de otro, slo el propio amo puede aceptar o condenar a su siervo. Y ser aceptado porque el Seor es capaz de hacer que su siervo sea aceptado.
Otro caso: unos piensan que un da es ms importante que otro, y hay quienes piensan que todos los das son iguales. Cada uno debe decidir por s mismo.
El que le da ms importancia a un da que a otro, lo hace para agradar al Seor. El que come todos los alimentos lo hace para agradar al Seor, pues le da gracias. El que no come de todo, lo hace tambin para el Seor, y le da gracias.
Todos vivimos para el Seor y ninguno vive para s mismo ni muere para s mismo.
Si vivimos, para el Seor vivimos y si morimos, para el Seor morimos. As que vivos o muertos pertenecemos al Seor.
Cristo muri y resucit por esta razn: para ser Seor de vivos y muertos.
Entonces, por qu juzgas a tu hermano? O por qu te crees mejor que tu hermano? Dios es nuestro juez y todos tendremos que presentarnos ante l.
Como dicen las Escrituras: "El Seor dice: Prometo por mi vida, que todos se arrodillarn ante m, y todos reconocern a Dios".
As que cada uno de nosotros tendr que rendirle cuentas a Dios.
Por eso, dejemos de criticarnos unos a otros. Mejor tratemos de no hacer nada que pueda perjudicar la fe de nuestro hermano o llevarlo a cometer pecados.
Como creyente en el Seor Jess, estoy seguro de que ningn alimento en s est prohibido. Pero si alguien cree que hay alimentos prohibidos, entonces estarn prohibidos para l.
Si lo que comes le hace dao a la fe de tu hermano, entonces ya no actas por amor. Cristo muri por esa persona, as que no permitas que lo que t comes destruya su fe.
Si as lo haces, otros pueden decir que haces mal aunque lo que hagas sea bueno.
En el reino de Dios la comida y la bebida no son importantes. El reino de Dios tiene que ver con agradarle a l y con la paz y la felicidad que trae el Espritu Santo.
El que sirve a Cristo de esta manera, agrada a Dios y ser estimado por todos.
Entonces, hagamos lo que trae paz y ayudmonos unos a otros a fortalecer nuestra fe.
No destruyas la obra de Dios por causa de la comida. Todo se puede comer, pero no est bien comer algo que haga pecar a otro.
Es mejor no comer carne ni tomar vino si eso hace que tu hermano caiga en pecado. Es mejor no hacer nada que haga que otro caiga en pecado.
Tus creencias sobre estas cosas deben ser un secreto entre Dios y t. Afortunado el que puede hacer lo que cree que es correcto sin sentirse culpable.
Pero el que come algo dudando que est bien comerlo, se condena a s mismo porque va contra sus creencias. As que todo lo que hagas contra tus creencias es pecado.
Nosotros que no tenemos esas dudas, debemos soportar pacientemente las deficiencias de los que tienen dudas, y no buscar agradarnos a nosotros mismos.
En lugar de eso, debemos pensar en lo que es bueno para ellos y tratar de agradarlos. As los ayudaremos a fortalecer su fe.
Cristo mismo tampoco busc agradarse a s mismo. As dicen las Escrituras: "La gente que te insulta tambin me est insultando a m".
Todo lo que se escribi en el pasado fue para dejarnos una enseanza y para que tengamos esperanza. La esperanza viene por la paciencia y el nimo que nos dan las Escrituras.
La paciencia y el nimo vienen de Dios. Le pido a Dios que les conceda vivir en armona unos con otros como quiere Cristo Jess.
As, todos a una voz podrn unirse en alabanza al Dios y Padre de nuestro Seor Jesucristo.
Acptense unos a otros as como Cristo los ha aceptado. Acptense para honrar a Dios.
Puedo decirles que Cristo se convirti en siervo de los judos para demostrar que lo que Dios dice es verdad. Cristo lo hizo para confirmar la promesa de Dios a los patriarcas.
Adems, Cristo hizo esto para que los que no son judos pudieran darle honra a Dios por su compasin. Como dicen las Escrituras: "Por eso te alabar entre las naciones y cantar alabanzas a tu nombre".
Tambin dicen las Escrituras: "Algrense todas las naciones, junto con el pueblo de Dios".
Y tambin dicen las Escrituras: "Alaben al Seor todas las naciones, que todo el mundo alabe al Seor!"
Tambin dice Isaas: "Vendr un descendiente de Isa para gobernar a todas las naciones. Todas las naciones pondrn su esperanza en l".
Que Dios, quien da esperanza, los llene de toda alegra y paz a ustedes que tienen fe en l. As tendrn tanta esperanza que llegar a otros por el poder del Espritu Santo.
Hermanos, estoy seguro de que ustedes estn llenos de buena voluntad y tienen todo el conocimiento necesario para poder ensearse unos a otros.
Les escrib francamente muchas cosas que quiero que no olviden. Dios ha sido muy bueno al darme este don.
Mi servicio a Jesucristo es como el de un sacerdote judo en el templo, consiste en anunciar las buenas noticias. Hago esto para que los que no son judos puedan ser una ofrenda que Dios acepte, apartada para l por el Espritu Santo.
Por eso, como creyente en Cristo Jess, me siento muy orgulloso del trabajo que hago para Dios.
No voy a contarles lo que he hecho, sino que lo que Cristo ha logrado conmigo para guiar a los que no son judos hacia la obediencia a Dios. Ellos han obedecido gracias a lo que les he dicho y a lo que he hecho.
Han obedecido gracias al poder de los milagros y de las maravillas que han visto, y gracias al poder del Espritu de Dios. As que he terminado de anunciar las buenas noticias de Dios desde Jerusaln hasta la regin de Iliria.
Siempre he querido anunciar las buenas noticias en todos los lugares donde no se conoce a Cristo. Hago esto para no construir sobre el trabajo que alguien ya ha comenzado,
como dicen las Escrituras: "Vern los que nunca haban sabido de l. Entendern los que nunca haban odo de l".
Desde hace mucho he querido ir a visitarlos, pero no me ha sido posible; sin embargo, ahora que ya he terminado mi trabajo en esta regin,
Desde hace mucho he querido ir a visitarlos, pero no me ha sido posible; sin embargo, ahora que ya he terminado mi trabajo en esta regin,
espero poder estar con ustedes y disfrutar de su compaa cuando vaya para Espaa. Despus espero que ustedes me ayuden para continuar mi viaje.
Ahora voy a Jerusaln para ayudar al pueblo de Dios all,
porque las iglesias de Macedonia y Acaya decidieron hacer una colecta. Quieren ayudar al pueblo de Dios que es pobre y vive en Jerusaln.
Queran hacerlo y de hecho es su obligacin, porque ellos no son judos pero ahora estn compartiendo las bendiciones espirituales de los judos. A cambio, deben compartir con ellos los bienes materiales que tienen.
Cuando termine este trabajo y confirme que la colecta se distribuy entre los que la necesitan, saldr para Espaa. De camino a Espaa pasar a visitarlos.
Yo s que cuando los visite podr llevarles todas las bendiciones de Cristo.
Hermanos, les ruego por nuestro Seor Jesucristo y por el amor del Espritu Santo que me ayuden a luchar pidindole a Dios por m.
Tambin pdanle que me libre de los incrdulos de Judea y que mi servicio en Jerusaln sea agradable al pueblo de Dios.
As, si es la voluntad de Dios, ir a visitarlos y juntos podremos tomar un descanso.
Que Dios, quien es la fuente de paz, est siempre con ustedes. As sea.
Les recomiendo a nuestra hermana Febe, quien es ayudante de la iglesia de Cencrea.
Les pido que la reciban en el Seor y la atiendan muy bien. As es como el pueblo de Dios trata a su gente. Aydenla con lo que necesite porque ella tambin ha ayudado a muchos, incluso a m.
Saluden a Prisca y a Aquila que son mis compaeros de trabajo en Cristo.
Ellos han arriesgado su propia vida para salvar la ma, y les estoy muy agradecido. Las iglesias de los que no son judos tambin les dan las gracias.
Saluden tambin a la iglesia que se rene en casa de Prisca y Aquila. Saluden a mi estimado hermano Epeneto, que fue el primero en seguir a Cristo en Asia.
Saluden a Mara que ha hecho un gran trabajo por ustedes.
Saluden a Andrnico y Junias que son mis parientes y estuvieron conmigo en prisin. Ellos se han destacado entre los que fueron enviados para trabajar por el Seor y se unieron a la fe de Cristo antes que yo.
Saluden a Amplias, mi estimado amigo en el Seor.
Saluden a Urbano, nuestro compaero de trabajo en Cristo. Saluden a mi estimado amigo Estaquis.
Saluden a Apeles, que ha dado pruebas de su fe en Cristo. Saluden a los familiares de Aristbulo.
Saluden a mi pariente Herodin. Saluden a todos los de la familia de Narciso, quienes creen en el Seor.
Saluden a Trifena y Trifosa, que han trabajado mucho en la obra del Seor. Saluden a mi estimada amiga Prsida, que tambin ha hecho un gran trabajo para el Seor.
Saluden a Rufo, distinguido seguidor del Seor, y tambin a su mam, que ha sido como una madre para m.
Saluden a Asncrito, a Flegonte, a Hermes, a Patrobas, a Hermas y a todos los hermanos que estn con ellos.
Saluden a Fillogo, a Julia, a Nereo y a su hermana, a Olimpo y a todo el pueblo de Dios que est con ellos.
Saldense unos a otros con un beso santo. Saludos de todas las iglesias de Cristo.
Hermanos, les ruego que se cuiden de los que causan divisiones. Tengan cuidado con los que ponen en peligro la fe de los dems, porque ellos estn en contra de las enseanzas que ustedes han aprendido. Mantnganse alejados de ellos.
Esa gente no est sirviendo al Seor Jesucristo, slo estn complaciendo sus propios deseos y con palabras suaves halagan para engaar a los ingenuos.
Todos los creyentes saben que ustedes son obedientes. Eso me alegra y espero que sean sabios para hacer el bien, e inocentes en cuanto al mal.
Muy pronto Dios, que trae la paz, aplastar a Satans y lo pondr a los pies de ustedes. Que nuestro Seor Jess los bendiga en abundancia.
Mi compaero de trabajo Timoteo y mis parientes Lucio, Jasn y Sospater les mandan saludos.
Yo, Tercio, estoy escribiendo esta carta por Pablo, y tambin los saludo en el Seor.
Gayo, quien me aloja y permite que la iglesia se rena en su casa, los saluda. Erasto, el tesorero de la ciudad, y Cuarto, nuestro hermano, tambin los saludan.
Gayo, quien me aloja y permite que la iglesia se rena en su casa, los saluda. Erasto, el tesorero de la ciudad, y Cuarto, nuestro hermano, tambin los saludan.
A Dios, que los hace firmes en la fe, sea la honra. Dios los fortalece con la buena noticia acerca de Jesucristo que yo anuncio. Esa buena noticia es el plan secreto que Dios ha dado a conocer pero que estuvo escondido durante mucho tiempo.
Ahora nos da a conocer ese plan a travs de los escritos de los profetas. El eterno Dios ha ordenado que los que no son judos conozcan el plan para que crean y obedezcan a Dios.
Al nico y sabio Dios sea el honor por toda la eternidad a travs de nuestro Seor Jesucristo. As sea.
Estimados hermanos de la iglesia de Dios que est en Corinto: Dios los ha hecho santos por medio de Cristo Jess. l los ha llamado a ser su pueblo santo junto con todos los que, en todas partes, confan en el Seor Jesucristo, quien es Seor de ellos y t
Estimados hermanos de la iglesia de Dios que est en Corinto: Dios los ha hecho santos por medio de Cristo Jess. l los ha llamado a ser su pueblo santo junto con todos los que, en todas partes, confan en el Seor Jesucristo, quien es Seor de ellos y t
Que el generoso amor y la paz de Dios nuestro Padre y de nuestro Seor Jesucristo estn siempre con ustedes.
Siempre le doy gracias a mi Dios por ustedes, por el generoso amor que les ha dado por medio de Cristo Jess.
Porque por medio de l, Dios les ha dado toda una riqueza espiritual para hablar y para tener conocimiento.
La verdad de Cristo ha sido confirmada en ustedes.
Como resultado, ustedes tienen todos los dones de Dios, mientras esperan el regreso de nuestro Seor Jesucristo.
Jess los fortalecer hasta el final para que el da en que regrese nuestro Seor Jesucristo sean encontrados sin ninguna culpa.
Dios siempre cumple sus promesas, y l es quien los ha llamado a compartir la vida con su Hijo, nuestro Seor Jesucristo.
Hermanos, les pido en el nombre de nuestro Seor Jesucristo que se pongan de acuerdo unos con otros para que no haya divisiones entre ustedes. Les pido que estn siempre unidos por las mismas ideas y los mismos propsitos.
Les digo esto porque algunos de la familia de Clo me han contado que hay discordias entre ustedes.
Es decir que algunos de ustedes dicen: "Yo sigo a Pablo"; otros: "Yo sigo a Apolos"; otros: "Yo sigo a Pedro"; y otros: "Yo sigo a Cristo".
Es que Cristo est dividido? Acaso Pablo fue crucificado por ustedes? Fueron ustedes bautizados en el nombre de Pablo?
Agradezco a Dios que la mayora de ustedes no fueron bautizados por m, excepto Crispo y Gayo.
As nadie puede decir que ustedes fueron bautizados en mi nombre.
Bautic a la familia de Estfanas, pero no recuerdo si bautic a alguien ms.
Cristo no me ha enviado a bautizar, sino a anunciar las buenas noticias, y no con palabras de sabidura, para que la cruz de Cristo no pierda su poder.
El mensaje de la cruz parece una tontera para aquellos que estn perdidos; pero para los que somos salvos, ese mensaje es el poder de Dios.
Como dice la Escritura: "Destruir la sabidura de los sabios, y confundir el entendimiento de los inteligentes".
Dnde est el sabio? Dnde est el maestro? Dnde est el filsofo de estos tiempos? Dios ha convertido en tontera la sabidura de este mundo.
El mundo en su propia sabidura, no conoci a Dios. As que, Dios en su propia sabidura, prefiri salvar a los que creen por medio de la tontera del mensaje que anunciamos.
Los judos buscan milagros mientras los griegos buscan sabidura;
pero nosotros anunciamos a Cristo crucificado. Este mensaje resulta ofensivo para los judos y les parece una tontera a los que no son judos,
pero para los que han sido llamados por Dios, judos o no, este mensaje es poder y sabidura de Dios.
Pues aun la tontera de Dios es ms sabia que la sabidura de los hombres, y aun la debilidad de Dios es ms fuerte que la fortaleza de los hombres.
Ahora, fjense hermanos: segn las normas humanas, no hay entre ustedes muchos sabios, tampoco muchos que tengan influencias, ni que pertenezcan a familias importantes. Pero a pesar de todo, Dios los ha llamado.
Pero Dios prefiri usar las tonteras de este mundo para avergonzar a los sabios, y prefiri usar a los dbiles de este mundo para avergonzar a los poderosos.
Dios prefiri lo que el mundo cree que no es importante, lo que desprecia y lo que no significa nada. Prefiri todo eso para destruir lo que el mundo cree que es importante.
Dios hizo esto para que nadie pueda alabarse a s mismo delante de l.
Por medio de l, ustedes pertenecen a Jesucristo, quien se ha convertido en la sabidura de Dios para nosotros. Por medio de Cristo, Dios nos aprueba, nos libra del pecado y nos santifica.
As dice la Escritura: "Si alguien alaba algo, que alabe lo que el Seor ha hecho".
Queridos hermanos, cuando los visit, les anunci el plan secreto de Dios sin usar palabras elevadas ni de gran sabidura.
Pues decid que mientras estuviera con ustedes me olvidara de todo, excepto de Jesucristo, y especialmente de su muerte en la cruz.
Estaba dbil y temblaba de miedo cuando me present ante ustedes.
Yo no anunci el mensaje con palabras de sabidura que se usan para convencer a la gente; al contrario, fue el Espritu que con poder demostr que lo que dije es verdad,
para que su fe se apoye en el poder de Dios y no en la sabidura humana.
Ahora bien, es cierto que enseamos sabidura entre los que son maduros. Pero la sabidura que compartimos no viene de este mundo ni de los que lo gobiernan, quienes estn perdiendo todo su poder.
Lo que enseamos es la sabidura secreta de Dios que ha estado oculta desde el comienzo del mundo. El propsito de Dios es usar esta sabidura para nuestra gloria.
Y ninguno de los gobernantes de este mundo la entiende. Si la hubieran conocido, no habran crucificado al glorioso Seor.
Pero, as dice la Escritura: "Ningn ojo ha visto, ningn odo ha escuchado, y nadie ha imaginado lo que Dios tiene preparado para aquellos que lo aman".
Pero Dios nos ha mostrado eso por medio del Espritu porque lo sabe todo, incluso los secretos ms profundos de Dios.
Nadie puede saber los pensamientos de los dems. El nico que sabe los pensamientos de alguien es el espritu que est dentro de l. Igualmente, nadie sabe los pensamientos de Dios sino el Espritu de Dios.
Nosotros no hemos recibido el espritu del mundo, sino el Espritu que viene de Dios, para poder entender lo que Dios nos ha dado.
Cuando hablamos de eso, no usamos las palabras que nos ensean los humanos, sino las que nos ensea el Espritu. Usamos palabras espirituales para explicar lo espiritual.
El que no es espiritual no acepta lo que viene del Espritu de Dios porque le parece una tontera. No puede entenderlo porque eso tiene que juzgarse espiritualmente.
En cambio, el que es espiritual puede juzgarlo todo, pero a l nadie lo puede juzgar. Pues as dice la Escritura:
"Quin conoce la mente del Seor? Quin puede darle consejo?" Pero nosotros tenemos la mente de Cristo.
Hermanos, antes no les poda hablar como a gente espiritual, sino como a los que todava no han crecido espiritualmente, es decir, como a bebs en Cristo.
Las enseanzas que les di fueron como leche porque todava no podan comer nada slido. Y an no estn listos para comerlo,
pues todava no son espirituales. An hay envidias y peleas entre ustedes, no demuestra eso que todava no han crecido espiritualmente y que actan como cualquier otro del mundo?
Cuando uno de ustedes dice: "Yo sigo a Pablo" y otro dice: "Yo sigo a Apolos", actan como la gente del mundo.
Es Apolos el ms importante? Es Pablo el ms importante? Slo somos siervos de Dios que los hemos ayudado a ustedes para que tengan fe. Cada uno de nosotros hizo el trabajo que el Seor le dio.
Yo sembr la semilla y Apolos la reg, pero Dios la hizo crecer.
Entonces, el importante no es el que siembra la semilla ni el que la riega, sino Dios, quien la hace crecer.
El que siembra y el que riega tienen el mismo propsito. Cada uno recibir una recompensa segn los resultados del trabajo que haga.
Nosotros somos compaeros de trabajo al servicio de Dios y ustedes son como la tierra que Dios cultiva. Ustedes son como una casa que le pertenece a Dios.
Yo sent las bases de esa casa como un hbil constructor, gracias al don que Dios me dio, pero hay otros que construyen sobre esa base. Cada uno debe tener cuidado de cmo construye.
La base de todo ya est construida y nadie puede construir otra porque esa base es Jesucristo.
Algunos construyen sobre esa base con oro, plata, piedras preciosas, madera, caas o paja.
Pero en ese da, el trabajo de cada uno se dar a conocer como es realmente. Ese da habr fuego para poner a prueba su trabajo y para demostrar la calidad de lo que cada cual ha hecho.
Si lo que alguien construy resiste el fuego, ese constructor recibir su recompensa.
Si su construccin se quema, sufrir prdidas; l se salvar, pero como alguien que escapa de un fuego.
Ustedes son el templo de Dios y el Espritu de Dios vive en ustedes.
Aquel que destruya el templo de Dios, ser destruido por Dios. El templo de Dios es santo, por eso ustedes tambin son santos.
No se engaen a ustedes mismos. Si alguno se cree sabio segn la sabidura de este mundo, primero hgase ignorante para ser verdaderamente sabio.
Porque la sabidura de este mundo es una tontera para Dios. As dice en la Escritura: "Dios atrapa a los sabios en la propia ingeniosidad de ellos".
Y adems: "El Seor sabe que los pensamientos de los sabios no valen nada".
Por eso nadie debe alabarse por seguir a un ser humano, pues todo es de ustedes:
Pablo, Apolos, Pedro, el mundo, la vida, la muerte, lo presente o lo futuro. Todo les pertenece a ustedes,
ustedes pertenecen a Cristo, y l pertenece a Dios.
La gente debe vernos simplemente como siervos de Cristo, como aquellos en quienes Dios ha confiado para ensear su plan secreto.
Adems, una persona en la que alguien ha confiado debe demostrar que es digna de esa confianza.
Me tiene sin cuidado que me juzguen ustedes o un tribunal humano. Ni siquiera yo mismo me juzgo.
Hasta donde yo s, no he hecho nada malo, pero no por eso soy inocente. El Seor es quien me juzga.
Por eso les aconsejo que no juzguen antes de tiempo. Esperen a que el Seor venga. l iluminar todo lo que est en la oscuridad y descubrir las intenciones del corazn. En ese momento, Dios dar a cada uno la alabanza que se merezca.
Hermanos, les pongo como ejemplo de todo esto a Apolos y a m mismo. Lo hago para que con nuestro ejemplo ustedes puedan aprender lo que significa: "Slo obedezcan lo que dice la Escritura". As no sentirn orgullo por un hombre y odio por otro.
Quin ha dicho que t eres mejor que los dems? Todo lo que tienes, Dios te lo ha dado. Entonces, por qu presumes como si lo hubieras conseguido t mismo?
Ustedes se creen que ya tienen todo lo que necesitan, que ya se han vuelto muy ricos, y que gobiernan como reyes sin nuestra ayuda. Qu bueno sera si en verdad fueran reyes para que pudiramos gobernar con ustedes.
Pues me parece que a nosotros los apstoles, Dios nos ha dado el ltimo lugar, como si estuviramos condenados a morir frente a todos. Parece como si furamos un espectculo para todo el mundo, tanto para los ngeles como para los humanos.
Por causa de Cristo, nosotros nos hemos convertido en tontos, mientras que para ustedes seguir a Cristo significa que son sabios. Nosotros somos dbiles, pero ustedes creen que son fuertes. A ustedes los honran y a nosotros nos desprecian.
Incluso ahora, tenemos hambre y sed, nos hace falta ropa, la gente nos maltrata y no tenemos un hogar.
Tenemos que trabajar mucho para vivir. Cuando nos maltratan con palabras, los bendecimos. Cuando nos persiguen, lo soportamos.
Cuando dicen algo malo de nosotros, nosotros decimos algo bueno. Hasta hoy, nos tratan como la basura del mundo, como los desechos de todos.
No les escribo esto para avergonzarlos, sino para darles una advertencia como a mis hijos queridos.
En su vida con Cristo podran tener miles de tutores, pero no ms de un padre. Me convert en su padre cuando les anunci las buenas noticias, y ustedes formaron parte de Cristo.
Por eso les suplico que sigan mi ejemplo,
y tambin por eso les he mandado a Timoteo, quien como seguidor del Seor es mi hijo estimado y fiel. l les ayudar a recordar mi manera de vivir como seguidor de Jesucristo. Esa es la misma manera de vivir que enseo en todas las iglesias.
Algunos de ustedes se han vuelto arrogantes porque creen que yo no voy a regresar.
Pero pronto ir a visitarlos, si el Seor quiere. Cuando est all, sabr no slo lo que esos arrogantes pueden decir, sino lo que realmente pueden hacer,
porque el reino de Dios no es cuestin de palabras, sino de poder.
Qu prefieren: que yo vaya dispuesto a castigarlos, o que vaya con amor y gentileza?
Se dice que entre ustedes hay un pecado sexual tan grave que ni siquiera lo cometen los que no conocen a Dios. Dicen que uno de ustedes tiene como mujer a la esposa de su propio padre.
Y todava estn orgullosos! Deberan ms bien estar tristes! El hombre que cometi ese pecado debera ser expulsado de entre ustedes.
Yo no estoy presente fsicamente con ustedes, pero los acompao en espritu. Aun estando lejos, ya he juzgado a ese hombre como si yo estuviera all con ustedes.
Renanse en el nombre de nuestro Seor Jess, y yo los estar acompaando en espritu. El poder de nuestro Seor Jess se har presente.
En ese momento, entreguen a Satans al que cometi el pecado. Su cuerpo ser destruido, pero su espritu ser salvo en el da en que el Seor venga.
Dejen de alabarse a s mismos, y recuerden el dicho: "Slo un poco de levadura fermenta toda la masa".
Deshganse de la levadura vieja para que puedan ser como masa nueva. Pues ustedes son como el pan de la Pascua, que no tiene levadura, porque Cristo, nuestro cordero de la Pascua ya ha sido sacrificado.
As que, celebremos la Pascua, pero sin el pan que tiene levadura vieja, porque esa es la levadura del pecado y de la maldad. Celebremos mejor con el pan sin levadura que es el pan de la sinceridad y de la verdad.
En la carta pasada les dije que no tuvieran nada que ver con la gente que practica inmoralidad sexual.
Pero eso no significa que deban separarse por completo de la gente de este mundo que comete inmoralidades sexuales, ni de los avaros, ni de los tramposos, ni de los que adoran dolos. Para lograrlo tendran que dejar este mundo ustedes mismos.
Lo que les digo es que no tengan nada que ver con ninguno que diciendo ser hermano en Cristo que practique pecado sexual, robe, adore dolos, o insulte a los dems, o que sea borracho o tramposo. Ni siquiera se junten a comer con ese tipo de gente.
No es mi deber juzgar a los que estn fuera de la iglesia. Dios los juzgar. Pero ustedes tienen el deber de juzgar a los que pertenecen a la iglesia. As que, como dice la Escritura, "echen de su grupo al malvado".
No es mi deber juzgar a los que estn fuera de la iglesia. Dios los juzgar. Pero ustedes tienen el deber de juzgar a los que pertenecen a la iglesia. As que, como dice la Escritura, "echen de su grupo al malvado".
Por qu cuando uno de ustedes tiene un pleito con alguien se atreve a ir al tribunal de los que no son aprobados por Dios? Por qu no pide al pueblo santo de Dios que decida entre ustedes?
Acaso no saben que el pueblo de Dios va a juzgar al mundo? As que, si ustedes tienen el poder de juzgar al mundo, por qu no van a ser capaces de manejar asuntos ms pequeos?
Ustedes saben que en el futuro vamos a juzgar a los ngeles. Con mayor razn, podemos juzgar los asuntos de esta vida.
Entonces, si tienen que resolver problemas todos los das, por qu escogen jueces que no significan nada para la iglesia?
Digo esto para que les d vergenza. Tan mal estn las cosas que no hay ni un slo sabio entre ustedes que pueda resolver los problemas entre creyentes?
Como estn las cosas, un hermano va al tribunal para demandar a otro hermano, y para colmo, el que los juzga es alguien que no cree en Cristo.
De hecho, los pleitos entre ustedes muestran que ya estn derrotados. No sera mejor dejar que les hagan mal o que los roben?
Ustedes mismos hacen mal y roban, y hasta a sus propios hermanos!
O acaso no saben que los que hacen el mal no van a tener parte en el reino de Dios? No se engaen a ustedes mismos. En el reino de Dios no tendrn parte los que practiquen pecado sexual, ni los adoradores de dolos, ni los que cometen adulterio, ni los h
O acaso no saben que los que hacen el mal no van a tener parte en el reino de Dios? No se engaen a ustedes mismos. En el reino de Dios no tendrn parte los que practiquen pecado sexual, ni los adoradores de dolos, ni los que cometen adulterio, ni los h
Muchos de ustedes hacan eso, pero ahora han sido lavados y purificados. Ahora Dios los ha aprobado en el nombre del Seor Jesucristo y por el Espritu de nuestro Dios.
Tal vez sea cierto lo que dicen: "Soy libre de hacer lo que quiera", pero no todo conviene. Aun si puedo hacer lo que quiera, no debo permitir que nada me domine.
Tambin dicen: "La comida es para el estmago y el estmago para la comida". Estoy de acuerdo, y Dios destruir las dos cosas. Pero el cuerpo no es para cometer pecados sexuales, sino para el Seor, y el Seor es para el cuerpo.
Dios resucitar nuestro cuerpo con el mismo poder que resucit al Seor.
Recuerden que su cuerpo forma parte de Cristo. Est bien tomar lo que es parte de Cristo y hacerlo parte de una prostituta? Claro que no!
O es que no saben que el que se une con una prostituta se hace un solo cuerpo con ella? As dice la Escritura: "Los dos sern un solo ser".
El que se une con el Seor, se vuelve un solo espritu con l.
As que, huyan de los pecados sexuales. Todo pecado que un hombre comete queda fuera de su cuerpo, pero el que comete inmoralidad sexual peca contra su propio cuerpo.
Acaso no saben que su cuerpo es templo del Espritu Santo? Ustedes han recibido al Espritu de Dios y habita en ustedes. Entonces, ustedes no son dueos de su cuerpo,
porque Dios los ha comprado por un precio. As que, con su cuerpo, honren a Dios.
Ahora les hablar sobre lo que me escribieron. Me preguntaron si sera mejor que el hombre y la mujer no tuvieran relaciones sexuales.
Para evitar el pecado sexual, es mejor que cada hombre tenga su propia esposa, y que cada mujer tenga su propio esposo.
El hombre debe satisfacer a su mujer en todo lo que ella necesita como esposa. De la misma manera, la mujer con su esposo.
La mujer no tiene autoridad sobre su propio cuerpo, sino su esposo. Asimismo, el esposo no tiene autoridad sobre su propio cuerpo, sino su esposa.
No se nieguen a entregarse el uno al otro, a menos que se pongan de acuerdo para no tener relaciones sexuales por un tiempo y dedicarse a la oracin. Pero despus nanse de nuevo para que Satans no pueda tentarlos en caso de que ustedes no puedan contene
Esto que les digo es un consejo, no una orden.
Me gustara que todos pudieran vivir sin casarse, como yo, pero cada uno tiene su propio don de Dios. Todos somos diferentes.
Este es un consejo para los que no son casados y para las viudas: es mejor que sigan sin casarse, como yo.
Pero si no se pueden controlar, es mejor que se casen. Pues es mejor casarse que quemarse con el deseo sexual.
A los casados les doy esta orden, que no es ma, sino del Seor: que la esposa no se separe de su esposo.
Pero si se separa, que no se vuelva a casar o que vuelva con su esposo. De la misma manera, el esposo no se divorcie de su esposa.
A todos los dems les digo esto yo, no el Seor: Si la esposa de algn hermano no cree en Cristo, pero acepta vivir con l, que el hermano no se divorcie de ella.
Si el esposo de una mujer no cree en Cristo, pero acepta vivir con ella, que la mujer no se divorcie de l.
Porque el esposo que no es creyente se hace santo por la unin con su esposa creyente, y la esposa que no es creyente se hace santa por la unin con su esposo creyente. Si esto no fuera cierto, entonces sus hijos seran impuros, pero ahora ellos son santo
Pero si el esposo o la esposa que no cree quiere separarse, deben dejar que se separe. En ese caso, el esposo o la esposa creyente no tiene obligacin, porque Dios los ha llamado a vivir en paz.
Tengan en cuenta, esposas, que su ejemplo puede guiar a su esposo a ser salvo. Y esposos, su ejemplo puede guiar a su esposa a ser salva. Uno no sabe qu puede pasar ms adelante.
Cada cual debe vivir de acuerdo con lo que el Seor le ha asignado, y tal como era cuando Dios lo llam. Esa es la norma que enseo en todas las iglesias.
Si un hombre ya estaba circuncidado cuando Dios lo llam, que est conforme. Si no estaba circuncidado cuando Dios lo llam, que no sea circuncidado.
En realidad, tener la circuncisin o no tenerla, no es importante. Lo que s importa es hacer lo que Dios manda.
Cada uno debe seguir igual que como estaba cuando Dios lo llam.
Si eras esclavo cuando Dios te llam, no te preocupes, pero si puedes conseguir la libertad, bscala.
Pues si eras esclavo cuando el Seor te llam, ahora eres un hombre libre que pertenece al Seor. Si eras libre cuando el Seor te llam, ahora eres esclavo de Cristo.
Dios ha pagado un precio por ustedes, as que no sean esclavos de nadie.
Hermanos, en esta nueva vida con Dios, cada uno de ustedes debe seguir en la condicin que estaba cuando fue llamado.
Con respecto a los que no se han casado, no tengo ninguna orden del Seor, pero les voy a dar mi opinin personal. Pueden confiar en m porque el Seor me ha dado su misericordia.
Creo que es mejor que no se casen debido a los tiempos difciles que estamos pasando.
Si tienes mujer, no trates de separarte de ella. Si no ests casado, no busques esposa.
Pero si decides casarte, no es pecado. Tampoco es pecado que una vrgen se case. Sin embargo, los que se casan tienen dificultades que yo quisiera evitarles.
Lo que quiero decir es esto: el tiempo se est acabando. Realmente no importar si estn casados o no.
No importar si lloran o no; si estn alegres o no; si tienen con que comprar o si no tienen nada.
Los que disfrutan de las cosas de este mundo, no se apeguen a ellas, porque este mundo, as como lo ven, est por terminarse.
Quiero evitarles preocupaciones. El hombre que no se ha casado se preocupa de los asuntos del Seor, y de cmo agradarle.
Pero el casado se preocupa de los asuntos del mundo, y de cmo agradar a su esposa.
Entonces su atencin est dividida. La vrgen que no est casada o la que nunca se ha casado se preocupa de los asuntos del Seor para poder ser santa en cuerpo y en espritu. Pero la mujer casada se preocupa de las cosas del mundo, de cmo agradar a su e
Les digo esto para ayudarlos, no para ponerles limitaciones. Lo que quiero es que vivan en el buen camino, que se entreguen completamente al Seor, sin distracciones.
El hombre que cree que no le est cumpliendo a su prometida, que a ella se le estn pasando sus mejores aos, y que debe casarse, debe hacer lo que crea conveniente. Debe casarse, ya que no es pecado.
Pero el que siente de corazn que todava no debe casarse con su prometida, es libre de hacer lo que quiera. Hace bien si permanece sin casarse con ella.
Entonces, el que se casa toma una buena decisin, pero el que no se casa toma una mejor.
Una mujer debe permanecer casada con su esposo mientras l viva. Sin embargo, si el esposo muere, ella es libre de casarse con quien quiera, siempre y cuando sea un creyente del Seor.
Pero, en mi opinin, ella sera ms feliz si no se vuelve a casar. Y yo creo que tengo el Espritu de Dios.
Ahora, con respecto a su pregunta de los alimentos que se ofrecen a los dolos, es verdad que todos tenemos conocimiento, pero el conocimiento hace que la gente se sienta orgullosa. En cambio, el amor los hace dar fortaleza a los dems.
El que cree que sabe algo, todava no lo sabe como debera.
Pero si alguien ama a Dios, Dios lo conoce a l.
Entonces, en cuanto a comer carne que se ofrece a los dolos, sabemos que todos estos dolos que vemos no son nada, porque hay un solo Dios.
En verdad no importa que la gente llame dioses a muchas cosas que estn en el cielo o en la tierra. De hecho, hay muchas cosas a las que la gente llama dioses y seores,
pero nosotros sabemos que slo existe un Dios, el Padre, quien cre todo y para quien vivimos. Y hay un solo Seor, Jesucristo, por medio de quien vino todo y por quien tenemos vida.
Pero no todos saben eso. Algunos que hasta ahora han tenido la costumbre de adorar dolos, comen carne, creyendo que esa carne es un sacrificio para los dolos. Como tienen dudas de que sea correcto, se sienten culpables cuando la comen.
La comida no es lo que nos acerca a Dios. No seremos mejores que los dems por comer, ni peores por no comer.
Pero tengan cuidado con esta libertad y no dejen que su libertad haga pecar a los que tienen dudas sobre lo que deben comer.
Si alguien que tiene dudas te ve comiendo en el templo de un dolo a ti que sabes estas cosas, puede animarse a comer alimentos que se ofrecen a los dolos, aunque piense que est mal.
Entonces, ese hermano ser destruido por culpa de tu conocimiento. Si t eres la causa de que tu hermano haga algo que l considera malo, entonces ests pecando contra tu hermano. Pecar contra tu hermano es como pecar contra Cristo, porque Cristo muri po
Entonces, ese hermano ser destruido por culpa de tu conocimiento. Si t eres la causa de que tu hermano haga algo que l considera malo, entonces ests pecando contra tu hermano. Pecar contra tu hermano es como pecar contra Cristo, porque Cristo muri po
Por eso, si la comida hace que mi hermano peque, jams volver a comer carne, para no hacerlo pecar.
Acaso no saben que soy un hombre libre? Es que no saben que soy un apstol? No he visto a Jess nuestro Seor? Bien saben que ustedes son ejemplo del trabajo que hago para el Seor.
Puede que otros no me acepten como apstol, pero para ustedes s lo soy. Ustedes son la prueba de que soy un apstol del Seor.
Esto les contesto a los que me critican:
la verdad es que como apstoles tenemos el derecho de recibir comida y bebida de parte de ustedes.
Hasta podemos llevar a una esposa creyente cuando viajamos como lo han hecho los otros apstoles, los hermanos del Seor y Pedro.
O es que Bernab y yo somos los nicos que tenemos que tener otros trabajos para ganar nuestro sustento?
Qu soldado paga su propio salario? Quin cultiva un viedo y no come de sus uvas? Qu pastor cuida del rebao de ovejas y no toma de su leche?
Pero esto no es slo un punto de vista humano. La ley de Dios tambin dice lo mismo.
As est escrito en la ley de Moiss: "No le pongas bozal al buey cuando trilla". Al decir esto, estaba Dios preocupado slo por los bueyes?
Ms bien se refera a nosotros. La Escritura es para nuestro bienestar. Pues tanto el que ara la tierra como el que trilla deben hacerlo con la esperanza de recibir una parte de la cosecha.
As que como nosotros hemos plantado semillas espirituales en ustedes, es mucho pedir que cosechemos cosas materiales?
Si otros reciben sustento de ustedes, ms derecho tenemos nosotros. Pero no hemos hecho uso de ese derecho, al contrario, hemos soportado todo para no poner obstculos a la comunicacin de las buenas noticias de Cristo.
Como ustedes ya saben, los que trabajan en el templo reciben su comida del templo y los que atienden el altar tambin reciben parte de las ofrendas.
De la misma manera, Dios ha ordenado que los que anuncian las buenas noticias vivan de ese trabajo.
Pero yo no he usado esos derechos. Tampoco les escribo para que me den algo. Prefiero morir que perder el motivo de mi orgullo!
Porque ensear las buenas noticias no es motivo para que me llene de orgullo. Es slo mi obligacin. Y pobre de m si no lo hago.
Y si hago este trabajo por mi propia voluntad, entonces merezco una recompensa. Pero no lo he escogido yo, sino que es una obligacin que se me ha dado.
Y cul es mi recompensa? Que puedo anunciar las buenas noticias libremente y sin pedir nada a cambio. Es decir, que no hago uso del derecho que tengo de recibir un pago por mi trabajo de anunciar las buenas noticias.
Aunque soy libre y no pertenezco a ningn hombre, me he hecho esclavo de todos para poder ayudar a salvar al mayor nmero posible de gente.
Entre judos, me he comportado como judo para ayudar a salvarlos. Entre los que viven bajo la ley, me comport como uno de sus seguidores, para ayudar a salvarlos, aunque en realidad yo no vivo bajo la ley.
Cuando estuve con los que no conocen la ley, me he comportado como uno de ellos. Lo hice para ayudar a salvarlos tambin a ellos, aunque en realidad yo nunca dejo de estar bajo la ley de Dios, de hecho estoy bajo la ley de Cristo.
Cuando he estado entre los que tienen dudas, me he comportado como uno de ellos, para poder ayudar a salvarlos. Es decir, me he hecho todo para todos para que, de todos modos, pueda ayudar a salvar a algunos.
Hago todo esto por las buenas noticias, para participar de sus bendiciones.
Cuando hay una carrera, todos corren para ganar, pero slo uno recibe el premio. As que corran para ganar.
Todos los deportistas que compiten en la carrera tienen que entrenar con disciplina. Lo hacen para poder recibir un premio que no dura. Pero nuestro premio dura para siempre.
Por eso yo no corro sin una meta ni peleo como los boxeadores que slo dan golpes al aire.
Golpeo mi propio cuerpo, lo castigo para controlarlo, para as, no resultar yo mismo descalificado ante Dios, despus de haber anunciado las buenas noticias a los dems.
Hermanos, quiero que recuerden que todos nuestros antepasados estuvieron bajo la nube y que todos atravesaron el Mar Rojo.
Fue como si todos hubieran sido bautizados en la nube y en el mar para ser seguidores de Moiss.
Todos comieron el mismo alimento espiritual,
y bebieron la misma bebida espiritual. Bebieron de la roca espiritual que iba con ellos, y la roca era Cristo.
Pero Dios no estaba contento con muchos de ellos, por eso sus cuerpos quedaron tendidos por el desierto.
Todo eso sucedi para servirnos de ejemplo, para que no deseemos lo malo, como ellos.
No adoremos dolos, como algunos de ellos. As dicen las Escrituras: "todos se reunieron a comer y a beber y luego empezaron a parrandear".
No cometamos inmoralidades sexuales, como muchos de ellos. En un solo da murieron veintitrs mil de ellos por culpa de esa inmoralidad.
No pongamos a prueba a Cristo como algunos de ellos, quienes murieron vctimas de las serpientes.
No nos quejemos, como se quejaron algunos y por eso el ngel de la muerte los mat.
Todo eso sucedi para servirnos de ejemplo, y fue escrito como advertencia para nosotros que vivimos en los ltimos tiempos.
As que, el que se sienta muy seguro y firme, cudese de no caer.
Ustedes slo han tenido las mismas tentaciones que todos los dems. Pero Dios es fiel y no va a dejar que sean tentados ms all de lo que puedan soportar. As que sepan que cuando sean tentados, van a poder soportar, porque Dios les dar una salida.
Por eso, queridos amigos, ni se les ocurra adorar dolos.
Les hablo como a gente con la que se puede razonar, juzguen ustedes mismos lo que les digo.
Ciertamente, beber de la copa de bendicin por la que damos gracias, no es compartir la sangre de Cristo? Y comer del pan que partimos, no es compartir el cuerpo de Cristo?
Existe un solo pan y nosotros somos muchos. Eso significa que cuando todos comemos y compartimos ese pan, formamos un solo cuerpo.
Fjense en lo que ocurre cuando el pueblo de Israel ofrece sacrificios. Cuando comen la carne sacrificada en el altar, no la estn compartiendo con Dios?
No estoy diciendo que los sacrificios a los dolos tienen algn valor ni que los dolos mismos lo tengan.
No, porque esos sacrificios se ofrecen a los demonios, no a Dios, y no quiero que ustedes compartan con los demonios.
Ustedes no pueden beber de la copa del Seor y, a la vez, de la copa de los demonios. No pueden compartir de la mesa del Seor y, a la vez, de la mesa de los demonios.
Acaso queremos provocar los celos del Seor? No somos ms fuertes que l, verdad?
Se dice: "Todo est permitido", pero no todo es bueno. "Todo est permitido", pero no todo es beneficioso.
Que nadie busque su provecho personal, sino el beneficio de los dems.
Coman cualquier carne que se venda en la carnicera, sin preguntar si se debe comer o no.
Pues como dice la Escritura: "La tierra, y todo lo que hay en ella, pertenece al Seor".
Si alguien que no cree en Cristo los invita a comer y ustedes deciden ir, coman de todo lo que les den, sin preguntar si se debe comer o no.
Pero si alguien les dice: "Esta carne es una ofrenda para un dolo", no coman nada, por el bien de quien se lo dijo, y por cuestin de conciencia.
No digo que ustedes piensen que no se debe hacer, pero la otra persona puede pensar que est mal. Pero alguno puede preguntar por qu ha de ser juzgada mi propia libertad por lo que otra persona piense que est mal?
Si doy gracias por lo que como, por qu se me ha de criticar por comer?
Porque lo importante es glorificar a Dios en todo, ya sea al comer, al beber o al hacer cualquier otra cosa.
Nunca hagan nada que ocasione un problema para los dems: ni a los judos, ni a los que no son judos, ni a los de la iglesia de Dios.
Ms bien, hagan lo que hago yo: siempre trato de agradar a todos con lo que hago, no busco mis propios intereses, sino los de la mayora, para que sean salvos.
Sigan mi ejemplo, as como yo sigo el ejemplo de Cristo.
Los felicito porque ustedes siempre se acuerdan de m y mantienen las enseanzas que les di.
Quiero que sepan que Cristo es la cabeza de todo hombre, y el hombre es la cabeza de la mujer, as como Dios es la cabeza de Cristo.
Si un hombre se cubre la cabeza cuando ora o cuando profetiza, deshonra al que es su cabeza.
En cambio, si una mujer no se cubre la cabeza cuando ora o cuando profetiza, deshonra al que es su cabeza. Eso sera como si se hubiera rapado la cabeza.
Si una mujer no se cubre la cabeza, es como si se hubiera cortado todo el cabello; sin embargo, ya que para una mujer es motivo de vergenza cortarse todo el cabello o raparse la cabeza, entonces que se la cubra.
El hombre no debe cubrirse la cabeza porque l fue hecho a imagen de Dios y refleja la gloria de Dios. En cambio, la mujer es la gloria del hombre,
pues el hombre no vino de la mujer, sino la mujer del hombre.
El hombre no fue creado para la mujer, sino la mujer para el hombre.
Por eso, y por causa de los ngeles, la mujer debe cubrirse la cabeza para mostrar que est bajo autoridad. Tambin lo debe hacer por causa de los ngeles.
Sin embargo, como seguidores del Seor, la mujer y el hombre dependen el uno del otro.
Esto es cierto, porque aunque la mujer fue hecha del hombre, el hombre nace de la mujer. Aunque en realidad todo viene de Dios.
Decidan ustedes mismos si es apropiado que una mujer ore a Dios en pblico sin cubrirse la cabeza.
La propia naturaleza les ensea que para el hombre es deshonra tener el cabello largo.
En cambio, para la mujer es un honor tener el cabello largo. Se le ha dado el cabello para que le cubra la cabeza.
Esa es nuestra costumbre y la de todas las iglesias de Dios, as que nadie debe discutir sobre esto.
Ahora bien, con lo que ahora les voy a decir no los felicito, ya que sus reuniones les causan ms dao que ayuda.
En primer lugar, he odo que cuando se renen como iglesia, hay divisiones entre ustedes, y me temo que hasta cierto punto sea verdad.
No hay duda de que habrn diferencias entre ustedes. As es como se identifica a los que son aprobados.
Cuando ustedes se renen, en realidad no estn compartiendo la Cena del Seor,
porque cada uno come sin esperar a los dems. Entonces, unos quedan con hambre, mientras otros beben hasta emborracharse.
Acaso no tienen casa donde comer y beber? Es que menosprecian al pueblo de Dios y quieren avergonzar a los que no tienen nada? Qu quieren que les diga? Que los felicito? No! Eso no merece ninguna felicitacin.
Las enseanzas que les traigo son las mismas que recib del Seor: la noche en que el Seor Jess fue traicionado, tom pan,
y despus de dar gracias a Dios, lo parti y dijo: "Este es mi cuerpo que doy por ustedes. Cmanlo como recordatorio de m".
De la misma manera, despus de comer, levant la copa de vino y dijo: "Esta copa representa el nuevo pacto entre Dios y su pueblo, que es sellado con mi sangre. Cuando beban el vino de esta copa, hganlo para recordarme".
Cada vez que coman de este pan y beban de este vino, estarn anunciando la muerte del Seor hasta que l regrese.
Entonces, si alguien come el pan y bebe de la copa del Seor de una manera que no va de acuerdo con su verdadero significado, estar cometiendo un pecado contra el cuerpo y la sangre del Seor.
Por eso, cada uno debe examinar su propio corazn antes de comer el pan o beber de la copa.
Porque el que come y bebe sin considerar a los que forman el cuerpo del Seor, se condena a s mismo.
Por esto hay muchos entre ustedes que estn enfermos y dbiles, y tambin muchos otros han muerto.
Si nos examinramos bien, no seramos condenados.
Pero cuando el Seor nos castiga es para mostrarnos el camino correcto, para no tener que condenarnos con el resto del mundo.
En conclusin, hermanos, cuando se renan a comer, esprense unos a otros.
Si alguien tiene mucha hambre, que coma en su casa, para que Dios no tenga que castigarlo. Cuando vaya a visitarlos, trataremos los otros asuntos.
Hermanos, quiero que sepan muy bien de qu se tratan los dones espirituales.
Recuerden la clase de vida que tenan cuando no eran creyentes. Se dejaban influenciar y se guiaban por dolos mudos.
Les digo que nadie que hable por el Espritu de Dios es capaz de maldecir a Jess. Tampoco se puede decir que "Jess es el Seor", si no es por el Espritu Santo.
Hay diferentes clases de dones espirituales, pero todos vienen del mismo Espritu.
Hay diferentes formas de servir, pero hay un solo Seor.
Hay diferentes formas de actuar, pero hay un solo Dios que trabaja entre nosotros en todo lo que hacemos.
El Espritu se muestra de manera diferente en cada uno para beneficio de todos.
A uno le da la habilidad de hablar con palabras de sabidura. El mismo Espritu le da a otro la habilidad de hablar con conocimiento
y a otro le da fe. Ese mismo Espritu le da a otro el don de sanar a los enfermos,
a otro el de hacer milagros, a otro el de profetizar y a otro el poder de reconocer a los espritus buenos y a los espritus malos. A otro le da la habilidad de hablar en varias lenguas y a otro le da la habilidad de interpretarlas.
Todo eso lo hace un solo Espritu y l decide lo que le da a cada cual.
Nuestro cuerpo tiene muchas partes, pero todas esas partes forman un solo cuerpo. Lo mismo sucede con Cristo:
ya sea judos o no, esclavos o libres, todos hemos sido bautizados en un mismo Espritu para formar parte de un solo cuerpo; a todos se nos dio a beber del mismo Espritu.
El cuerpo humano no est hecho de una sola parte, sino de muchas.
Si el pie dijera: "Como no soy mano, entonces no formo parte del cuerpo", no por eso dejara de formar parte de l.
Si el odo dijera: "Como no soy ojo, entonces no formo parte del cuerpo", no por eso dejara de formar parte de l.
Si todo el cuerpo fuera ojo, como podra or? Si todo el cuerpo fuera odo, cmo podra oler?
Dios puso todas y cada una de las partes en el cuerpo como l quiso.
Si todas las partes fueran la misma, entonces no sera cuerpo.
Por eso hay muchas partes, pero un solo cuerpo.
El ojo no puede decirle a la mano: "No te necesito". Tampoco la cabeza puede decirle a los pies: "No los necesito".
Al contrario, todas las partes del cuerpo, hasta las ms sencillas, son muy importantes y necesarias.
Y las partes del cuerpo que menos apreciamos, son las que tratamos con ms cuidado. Las partes que no queremos mostrar son las que tratamos con ms modestia.
Las partes ms presentables no requieren que las cuidemos tanto, pero Dios ha unido todo el cuerpo de manera que las partes menos apreciadas reciban ms honor.
Dios lo hizo as para que nuestro cuerpo no est dividido, para que cada parte del cuerpo se preocupe por cuidar de las dems.
Si una parte sufre, todas sufren. Igualmente, si una parte recibe honor, todas las otras partes comparten su alegra.
Todos ustedes son el cuerpo de Cristo y cada uno es una parte de ese cuerpo.
En la iglesia, Dios puso primero a los apstoles, luego a los profetas y luego a los maestros. Tambin escogi a algunos para hacer milagros, a otros para tener dones de sanar a los enfermos, a otros para ayudar a los dems, a otros para dirigir y a otros
No todos son apstoles, no todos son profetas, ni todos son maestros. No todos pueden hacer milagros
ni todos tienen el don de sanar a los enfermos. No todos pueden hablar en lenguas ni todos pueden interpretarlas.
Busquen tener los dones del Espritu que ms ayudan a los dems. Ahora les voy a mostrar el mejor camino.
Si yo puedo hablar varios idiomas humanos e incluso idiomas de ngeles, pero no tengo amor, soy como un metal que resuena o una campanilla que repica.
Yo puedo tener el don de profetizar y conocer todos los secretos de Dios. Tambin puedo tener todo el conocimiento y tener una fe que mueva montaas. Pero si no tengo amor,
no soy nada. Puedo entregar todo lo que tengo para ayudar a los dems, hasta ofrecer mi cuerpo para que lo quemen. Pero si no tengo amor, eso no me sirve de nada.
El amor es paciente y bondadoso. El amor no es envidioso. No es presumido ni orgulloso.
El amor no es descorts ni egosta. No se enoja fcilmente. El amor no lleva cuenta de las ofensas.
No se alegra con la maldad, sino con la verdad.
El amor acepta todo con paciencia. Siempre confa. Nunca pierde la esperanza. Todo lo soporta.
El amor no tiene fin. Algn da, el don de profetizar cesar. El don de hablar en lenguas se acabar. El de conocimiento se terminar.
Ahora slo en parte conocemos y profetizamos.
Pero cuando venga la perfeccin, todo lo que es incompleto se acabar.
Cuando era nio hablaba como nio, pensaba como nio y razonaba como nio. Pero ya de adulto, dej de comportarme como nio.
Sucede lo mismo con nosotros. Ahora vemos todo como el reflejo tenue de un espejo oscuro, pero cuando llegue la perfeccin, veremos todo como es en realidad. Ahora mi conocimiento es parcial, pero luego mi conocimiento ser completo. Conocer todo tal com
Ahora permanecen estas tres cosas: la fe, la esperanza y el amor, pero el ms grande de todos es el amor.
Fomenten este amor y anhelen los dones espirituales, pero sobre todo el don de profetizar.
Porque el que habla en lenguas, en realidad no habla con los dems, sino con Dios. Nadie entiende lo que dice pues dice secretos por medio del Espritu.
Pero el que profetiza, habla a los dems para darles fuerzas, nimo y consuelo.
El que habla en lenguas se fortalece a s mismo, pero el que profetiza fortalece a toda la iglesia.
Me gustara que todos ustedes pudieran hablar en lenguas, pero me gustara ms que todos pudieran profetizar. Porque el que profetiza es ms importante que el que habla en lenguas, a menos que alguien interprete. De esa manera s puede fortalecer a la igl
Entonces, hermanos en que les ayudo si les hablo en lenguas? Slo les sirvo de ayuda si les hablo por medio del don de revelacin, de conocimiento, de profeca o de enseanza.
Lo mismo sucede con los objetos que suenan, por ejemplo la flauta o el arpa. Si los sonidos no son claros, nadie puede saber cul es la meloda que se est tocando.
Y si la trompeta de guerra no suena bien, nadie va a alistarse para combatir.
As sucede con ustedes, si hablan con palabras que no se pueden entender, nadie va a saber lo que dijeron. Ser como hablarle al viento.
Es cierto que hay muchos idiomas en el mundo y todos tienen significado.
Pero si yo no entiendo lo que alguien me dice, ser como un extranjero para l, y el que habla ser como un extranjero para m.
Sucede lo mismo con ustedes. Ya que quieren tener dones espirituales, busquen los que ms fortalecen a la iglesia.
As que, el que habla en lenguas, debe orar para que tambin pueda interpretar lo que dice.
Pues si yo oro en lenguas, mi espritu ora pero mi mente no entiende nada.
Entonces, qu puedo hacer? Orar no slo con el espritu, sino tambin con el entendimiento, y cantar no slo con el espritu sino tambin con el entendimiento.
Porque si alabas a Dios slo con el espritu, qu harn los que no entienden? Cuando des gracias no podrn decir "as sea" porque no entienden lo que dices.
Puedes agradecer muy bien, pero eso no fortalece a los dems.
Doy gracias a Dios porque hablo en lenguas ms que cualquiera de ustedes.
Pero en las reuniones de la iglesia prefiero decir cinco palabras que se entiendan y que instruyan a los dems, que diez mil palabras en un idioma que nadie sabe.
Hermanos, no piensen como nios. Sin embargo, en cuanto a la maldad, sean inocentes como bebs; y en su modo de pensar, sean adultos maduros.
As dice en las Escrituras: "Por la gente que habla otras lenguas y por los labios de los extranjeros le hablar a este pueblo, pero ni aun as me harn caso". Eso es lo que dice el Seor.
Por eso, hablar en lenguas no es una seal para los creyentes, sino para los que no creen. Profetizar, en cambio, es una seal para los creyentes, no para los que no creen.
Supongan que toda la iglesia est reunida y todos hablan en lenguas. Si entran los que no entienden o los que no creen, no diran que todos ustedes estn locos?
Pero supongan que todos profetizan. Si entra alguien que no cree o que no entiende y oye lo que estn diciendo, va a darse cuenta de sus pecados y ser juzgado por lo que ustedes dicen.
Los secretos de su corazn quedarn al descubierto y se inclinar hasta el suelo para alabar a Dios, diciendo: "En verdad Dios est entre ustedes!"
Entonces, hermanos, cuando se renan, uno presente un salmo, otro una enseanza, otro una revelacin. Otro hable en lenguas y otro interprete. Todo debe hacerse para fortalecer a la iglesia.
Si algunos de ustedes hablan en lenguas, que slo hablen dos o tres personas cuando mucho, cada uno por turno y con un interprete.
Si no hay alguien que interprete, que el que hable en lenguas guarde silencio y que hable consigo mismo y con Dios.
Cuando tomen la palabra los profetas, que hablen dos o tres, y que los dems examinen lo que digan.
Si en ese momento alguien que est all sentado recibe un mensaje de Dios, el primero debe dejar de hablar.
Todos pueden hablar si lo hacen uno por uno para que todos aprendan y estn animados.
La inspiracin de los profetas para hablar est bajo el control de ellos mismos,
porque Dios no es un Dios de confusin, sino de paz.
Como en todas las iglesias del pueblo de Dios, las mujeres deben guardar silencio durante las reuniones, porque no les est permitido hablar. Deben estar sumisas, como dice la ley.
Si una mujer quiere cuestionar algo o saber algo, le puede preguntar despus a su esposo cuando estn en la casa. Es motivo de vergenza que una mujer tome la palabra en las reuniones de la iglesia.
Acurdense que el mensaje de Dios no comenz con ustedes y tampoco ustedes son los nicos que lo han recibido.
Si alguien cree que es profeta o que tiene un don espiritual especial, tiene que reconocer que todo esto que les escribo es una orden del Seor.
Pero si no lo reconoce as, entonces Dios tampoco lo reconocer a l.
En conclusin, hermanos, anhelen profetizar, y no le prohiban a nadie hablar en lenguas.
Todo lo que hagan que sea siempre de forma apropiada y ordenada.
Hermanos, ahora quiero que recuerden las buenas noticias que les anunci. Han aceptado este mensaje y estn firmes en l.
Es el mensaje que los salva si siguen creyendo en lo que les anunci. Si no, habrn credo en vano.
Les he comunicado el mensaje que recib, del cual les he dicho lo ms importante: que Cristo muri por nuestros pecados, tal como dicen las Escrituras.
Que fue enterrado y al tercer da resucit, como dicen las Escrituras.
Y que se apareci a Pedro, y luego a los doce.
Despus se apareci a ms de quinientos hermanos al mismo tiempo. Muchos de ellos todava estn vivos, otros ya han muerto.
Luego, Cristo se apareci a Santiago y de nuevo a los apstoles.
Por ltimo, se me apareci a m. Conmigo fue diferente, como un beb nacido a destiempo.
Porque soy el menos importante de los apstoles, y ni siquiera merezco ser llamado apstol porque persegu a la iglesia de Dios.
Pero lo soy porque Dios fue bondadoso conmigo, y esa bondad no ha sido desperdiciada. He trabajado ms duro que el resto de los apstoles. Aunque en realidad no he sido yo el que ha trabajado, sino la bondad de Dios que est conmigo.
Entonces, no importa si el que anuncia soy yo o los otros apstoles. Todos anunciamos ese mismo mensaje que ustedes han credo.
Ya que todos nosotros les anunciamos que Cristo fue resucitado de la muerte, cmo es posible, entonces, que algunos de ustedes digan que no hay resurreccin?
Si no hay resurreccin, entonces Cristo tampoco ha sido resucitado.
Si Cristo no ha sido resucitado, entonces nuestro mensaje no tiene caso ni su fe tampoco.
Si los muertos no resucitan, entonces somos culpables de mentir acerca de Dios, porque les dijimos a todos que l resucit a Cristo, sin ser cierto.
Si los muertos no resucitan, entonces Cristo tampoco ha resucitado.
Si Cristo no ha resucitado, su fe no vale nada y todava son culpables de su pecado.
Los que murieron creyendo en Cristo tambin estn perdidos.
Si nuestra esperanza en Cristo es slo para esta vida, entonces somos los seres humanos ms dignos de lstima.
Pero en realidad Cristo ha resucitado y fue el primero de todos los que sern resucitados de la muerte.
As como la muerte lleg a la humanidad por medio de un hombre, tambin por medio de un hombre llega la resurreccin.
As como Adn trajo la muerte a todos, Cristo nos traer vida a todos nosotros.
Pero todos deben ser resucitados en cierto orden. Primero fue Cristo y luego, cuando Cristo regrese, sern resucitados tambin los que pertenecen a l.
Despus vendr el fin, cuando Cristo acabar con todos los gobernantes, las autoridades y los poderes y entregar el reino a Dios Padre.
Pues Cristo debe reinar hasta que todos los enemigos estn bajo su poder.
El ltimo enemigo en ser destruido ser la muerte,
porque la Escritura dice: "Dios puso todo bajo su poder". Cuando dice que todo est bajo el poder de Cristo, es claro que esto no incluye a Dios, porque Dios fue quien puso todo bajo su poder.
Cuando todo est dominado por l, entonces el Hijo mismo se pondr bajo el poder de Dios, quien puso todo bajo el poder de Cristo, para que Dios tenga el control absoluto de todo.
De otra manera, qu haran los que se bautizan por los muertos? Si los muertos no sern resucitados, para qu se bautizan por ellos?
Y por qu nos arriesgamos a todas horas?
Hermanos, yo muero todos los das. Esto es tan cierto como el orgullo que siento porque ustedes son creyentes en Cristo Jess, nuestro Seor.
Cuando luch contra las fieras en feso, qu hubiera ganado si lo hubiera hecho slo por razones humanas? Si los muertos no resucitan, entonces "comamos y bebamos, que maana moriremos".
Pero no se dejen engaar: "Las malas compaas daan las buenas costumbres".
Reaccionen! Entren en razn y salgan del pecado, pues yo s que algunos de ustedes no conocen a Dios y digo esto para que les d vergenza.
Tal vez alguien preguntar: Cmo van a ser resucitados los muertos? Qu clase de cuerpo van a tener?
Qu pregunta tan tonta! La semilla no germina a menos que muera, verdad?
Y lo que siembras es una simple semilla que todava no tiene la forma que ha de tener despus, es decir que no tiene el mismo cuerpo, as se trate de trigo u otro grano.
Dios le da a cada semilla la forma que l escoje. Cada semilla recibe el cuerpo que le corresponde.
No todos los cuerpos son iguales. Los hombres tienen un cuerpo y los animales tienen otro. Las aves tienen un cuerpo y los peces otro.
Hay tambin cuerpos celestes y cuerpos terrestres. Pero los cuerpos celestes tienen un tipo de belleza, mientras que los cuerpos terrestres tienen otro.
El sol tiene un tipo de belleza, y la luna otro. Las estrellas tienen otro tipo de belleza, y cada una tiene una belleza diferente.
As ser la resurreccin de los muertos. El cuerpo que se pone en la tierra se pudre. Pero el cuerpo que es resucitado nunca se pudre.
El cuerpo que se entierra no tiene honor, pero el que resucita es glorioso. El cuerpo que se entierra es dbil, pero el que resucita es fuerte.
Lo que se entierra es el cuerpo fsico, pero lo que resucita es el cuerpo espiritual. Pues as como hay cuerpos fsicos, tambin hay cuerpos espirituales.
As dice la Escritura: "El primer hombre, Adn, se convirti en ser vivo". El ltimo Adn, es decir Cristo, se convirti en Espritu que da vida.
Entonces, el hombre espiritual no apareci primero, sino el hombre fsico, y luego el espiritual.
El primer hombre viene del polvo de la tierra. En cambio, el segundo hombre viene del cielo.
Los que pertenecen a la tierra son como el hombre que viene del polvo de la tierra, pero los que pertenecen al cielo son como el que viene del cielo.
Ahora somos como el hombre que viene del polvo de la tierra, pero luego seremos como el hombre que viene del cielo.
Les digo esto, hermanos: nuestro cuerpo de carne y hueso no puede tener parte en el reino de Dios. Pues lo que se pudre no puede ser parte de lo que nunca se pudre.
Pero escuchen este secreto: no todos moriremos, pero todos seremos transformados.
En un abrir y cerrar de ojos seremos transformados. Esto suceder al toque final de la trompeta, pues la trompeta va a sonar, y los muertos sern resucitados con un cuerpo que nunca se pudre y todos seremos transformados.
Nuestro cuerpo que se va a podrir, se vestir con lo que nunca se pudre; y este cuerpo que va a morir, se vestir con lo que nunca muere.
Cuando lo que se pudre se vista con lo que nunca se pudre, y cuando lo que muere se vista con lo que nunca muere, entonces lo que dice la Escritura se har realidad: "La muerte ha sido devorada por la victoria".
"Muerte, dnde est tu victoria? Muerte, dnde est tu poder para matar?"
El poder que tiene la muerte para matar es el pecado. El poder del pecado es la ley.
Pero demos gracias a Dios que nos ha dado la victoria a travs de nuestro Seor Jesucristo.
Por lo tanto, hermanos, permanezcan firmes y no dejen que nada los haga cambiar. Dedquense totalmente a trabajar para el Seor, bien saben que su trabajo no es en vano.
Con relacin a la colecta para el pueblo de Dios, quiero que hagan lo mismo que les ped a los hermanos de las iglesias de Galacia:
Los domingos, cada uno de ustedes debe separar y guardar algo de las ganancias que recibi en la semana. As, no tendrn que hacer colectas cuando yo llegue.
Cuando vaya a visitarlos enviar a los que ustedes escojan para recoger la colecta que quieran enviar a Jerusaln. Los enviar con cartas de presentacin.
Si es conveniente que yo vaya, entonces pueden ir conmigo.
Tengo pensado ir a Macedonia, as que despus de pasar por all, ir a visitarlos.
Puede ser que me quede con ustedes unos das, o tal vez todo el invierno. As ustedes podrn ayudarme para los viajes que tenga que hacer.
No quisiera ir ahora porque tendra que salir muy rpido a otros lugares. Espero poder estar con ustedes ms tiempo, si el Seor me lo permite.
Me quedar aqu en feso hasta la fiesta de Pentecosts,
porque se me han abierto las puertas de par en par para hacer un trabajo muy productivo, aunque muchos se oponen.
Cuando llegue Timoteo, procuren que no se sienta incmodo mientras est con ustedes, porque l trabaja como yo para el Seor.
Que ninguno rechace a Timoteo. Aydenlo a continuar su viaje en paz y a poder llegar hasta donde estoy yo. Aqu estoy esperndolo junto con los otros hermanos.
Con respecto a nuestro hermano Apolos, le rogu mucho que fuera a visitarlos con los otros hermanos. No quiso ir ahora pero ir a visitarlos cuando tenga una oportunidad.
Mantnganse alerta y continen firmes en la fe. Sean valientes y fuertes.
Y todo lo que hagan, hganlo con amor.
Ustedes conocen a la familia de Estfanas y saben que ellos fueron los primeros creyentes de la regin de Acaya. Ellos se han comprometido a servir al pueblo de Dios. Por eso hermanos,
les pido que obedezcan a los que son como ellos y a todos los dems que trabajan duro para el Seor.
Me alegro por la presencia de Estfanas, Fortunato y Acaico. Ellos han llenado el vaco que senta desde que los dej.
Me han dado nimo y a ustedes tambin. Aprecien a las personas que son como ellos.
Las iglesias de la provincia de Asia los saludan. Aquila, Priscila y la iglesia que se rene en su casa, les mandan muchos saludos en el nombre del Seor.
Todos los hermanos les mandan saludos. Saldense unos a otros con un beso santo.
Yo, Pablo, les escribo estos saludos de mi puo y letra.
Si alguien no ama al Seor, entonces que sea condenado. "Ven, Seor nuestro!"
Que el Seor Jesucristo los bendiga en abundancia.
Mi amor est con todos ustedes que pertenecen a Cristo Jess.
Cordial saludo a la iglesia de Dios en Corinto y a todo el pueblo santo de la provincia de Acaya, de parte de Pablo, apstol de Jesucristo por voluntad de Dios, y de Timoteo, nuestro hermano.
Que la paz y las bendiciones de Dios nuestro Padre y del Seor Jesucristo estn con ustedes.
Bendito sea Dios, Padre de nuestro Seor Jesucristo, padre misericordioso y Dios que siempre nos da consuelo.
Dios nos consuela en todos nuestros sufrimientos para que tambin, nosotros podamos consolar a quienes sufren, dndoles el mismo consuelo que recibimos de l.
As como compartimos los enormes sufrimientos de Cristo, podemos compartir con otros el consuelo que l nos da.
Si sufrimos, es para el consuelo y la salvacin de todos ustedes. Igualmente, si tenemos consuelo es para consolarlos y darles fortaleza para enfrentar con paciencia los mismos sufrimientos que tenemos nosotros.
Confiamos totalmente en ustedes porque sabemos que as como comparten nuestro sufrimiento, tambin podrn compartir nuestro consuelo.
Hermanos, queremos que sepan sobre los problemas que tuvimos en Asia. Recibimos una carga mucho ms pesada de la que podamos soportar, e incluso estbamos tan desesperados que perdimos la esperanza de seguir viviendo.
En el fondo de nuestro corazn creamos que bamos a morir; sin embargo, esto sucedi para que aprendiramos a dejar de confiar en nosotros mismos y confiramos en Dios, quien es capaz de resucitar a los muertos.
l nos rescat del gran peligro de la muerte y nos seguir rescatando. Pusimos nuestra esperanza en Dios y l nos rescatar de nuevo
si ustedes nos ayudan con sus oraciones. Si muchos oran por nosotros, tambin habr muchos que den gracias a Dios por la respuesta que recibimos de l.
Estamos orgullosos de esto y lo podemos decir de todo corazn: nos hemos comportado con todos, y especialmente con ustedes, con toda la sinceridad que viene de Dios. No nos guiamos por la sabidura humana, sino por el generoso amor de Dios.
No hay nada escrito entre lineas en nuestras cartas. Lo que quiero decir no est oculto. As que espero que nos seguirn entendiendo hasta el fin,
como hasta cierto punto nos han entendido. As estarn orgullosos de nosotros, al igual que nosotros lo estaremos de ustedes el da en que regrese nuestro Seor Jess.
Como estaba confiado en esto, decid venir a visitarlos primero para que pudieran recibir la bendicin de dos visitas mas.
Mi plan era pasar a visitarlos cuando fuera camino a Macedonia y visitarlos de nuevo en mi viaje de regreso. Pensaba que ustedes podran ayudarme con mi viaje a Judea.
Espero que no piensen que hice estos planes a la ligera, o que me gusta ser como la gente de este mundo que en un momento dice "s" y al instante dice "no".
As como Dios es digno de confianza, pueden tambin confiar en que lo que les decimos nosotros nunca es "s" y "no" al mismo tiempo.
Jesucristo, el Hijo de Dios, de quien les hemos hablado Silas, Timoteo y yo, no era "s" y "no" a la vez. Por el contrario, Cristo siempre ha sido el "s".
No importa cuntas promesas haya hecho Dios, Cristo siempre ha sido el "s" de todas ellas. Por eso, por medio de Jesucristo, cuando alabamos a Dios decimos: "As sea".
Dios nos da la garanta de que ustedes y nosotros pertenecemos a Jesucristo y nos ha dado su bendicin especial.
Nos ha puesto una marca que muestra que le pertenecemos: el Espritu en nuestros corazones como garanta de que nos dar todo lo que nos ha prometido.
Pongo a Dios por testigo de lo que digo: les doy mi palabra que la razn por la cual no he vuelto a Corinto es que no quera causarles ms tristeza ni dolor.
Esto no quiere decir que tratemos de controlar su fe, porque estamos seguros de que su fe es muy fuerte. Lo que queremos es trabajar junto con ustedes para que sean felices.
Por eso decid no hacerles otra visita que les causara tristeza.
Porque si yo los hago sentir tristes, quin me alegrar despus, sino ustedes a quienes yo he hecho sentir tristes?
Les escrib para que al volver a verlos no me entristecieran sino ms bien me alegraran. Confiaba en que todos ustedes compartiran mi alegra.
Cuando les escrib estaba triste, preocupado y lloraba, pero no les escrib para hacerlos sentir tristes, sino para que se dieran cuenta del gran amor y del cario que siento por ustedes.
Si alguien me caus tristeza, no me la caus tanto a m como a todos ustedes, al menos hasta cierto punto, para no exagerar.
Pero ya es suficiente con el castigo que la mayora de ustedes le impuso a esa persona.
Ahora deben perdonarlo y darle nimo para que no se desespere con tanta tristeza.
Por eso les pido que le demuestren su amor.
Les escrib para probarlos y ver si son obedientes en todo.
Yo perdono al que ustedes perdonen, y mi perdn, si es que haba algo que perdonar, lo he dado por ustedes y en presencia de Cristo.
Todo esto lo he hecho para que Satans no se aproveche de nosotros, ya que todos conocemos muy bien sus planes.
Cuando fui a Troas a anunciar las buenas noticias de Cristo, el Seor me abri las puertas para trabajar all.
Pero me senta muy intranquilo porque no encontr a mi hermano Tito y prefer, entonces, despedirme e irme para Macedonia.
Demos gracias a Dios, quien por medio de Cristo nos lleva siempre en su desfile triunfal. A travs de nosotros, esparce por todas partes el conocimiento acerca de l, como si fuera una suave fragancia.
Nosotros somos el incienso de suave fragancia que es ofrecido a Dios por medio de Cristo. Esa fragancia se esparce entre los que se salvan y entre los que van por el camino de la destruccin.
Para los que van hacia la destruccin, somos el olor de muerte que lleva a la muerte. Para los que se salvan, somos el olor de vida que lleva a la vida. Y quin est calificado para llevar a cabo el trabajo de esparcir el conocimiento de Dios?
Nosotros no negociamos la palabra de Dios como si fuera una mercanca, como lo hacen muchos. Por medio de Cristo, hablamos con sinceridad delante de Dios y hablamos como enviados suyos.
Acaso parece que estuviramos alabndonos a nosotros mismos de nuevo? Acaso es que necesitamos presentarles o pedirles una carta de recomendacin como lo hacen otros?
Ustedes mismos son la carta escrita en nuestro corazn, que toda la gente lee y conoce.
Ustedes demuestran que son una carta de Cristo escrita por nosotros, no con tinta, sino con el Espritu del Dios viviente. No est escrita en tablas de piedra, sino en el corazn de los hombres.
Por medio de Cristo, confiamos en Dios cuando decimos esto.
No queremos decir que nos creemos capaces de hacer algo gracias a nosotros mismos, pues Dios es quien nos da la capacidad para hacer todo lo que hacemos.
Slo Dios nos hace capaces de ser sus siervos del nuevo pacto que l ha hecho con su pueblo. Este nuevo pacto no est basado en una ley escrita, sino en el Espritu, porque la ley escrita lleva a la muerte, en cambio el Espritu lleva a la vida.
El antiguo pacto que llevaba a la muerte y que estaba escrito sobre piedras lleg con tanto esplendor que la gente de Israel no poda mirar el rostro de Moiss por mucho tiempo. Su rostro brillaba con una gloria inmensa que, sin embargo, estaba destinada
El trabajo al servicio del antiguo pacto que llevaba a la muerte tena mucha gloria; sin embargo, el trabajo al servicio del nuevo pacto que lleva al Espritu tendr una gloria aun mucho mayor.
Pues si tiene gloria aquello que lleva a la condena de los pecadores, cunta ms gloria tendr lo que hace que los pecadores puedan ser aprobados ante Dios?
Aquello que alguna vez tuvo esplendor, ahora ya no lo tiene, pues el nuevo esplendor que ha llegado es mucho ms grande.
Si aquello que estaba destinado a desaparecer tena gloria, aun mucha ms gloria debe tener aquello que es permanente.
Ya que esa es nuestra esperanza, hablamos abiertamente.
Nosotros no somos como Moiss. l se tapaba la cara con un velo para que los israelitas no vieran el final de aquello que estaba destinado a desaparecer.
El pueblo tena la mente cerrada, e incluso hoy, cuando leen el antiguo pacto, los cubre el mismo velo. Todava tienen ese velo ya que es slo por medio de Cristo como puede ser retirado.
Aun hoy, cuando leen la ley de Moiss tienen un velo sobre su corazn,
y cuando alguien se acerque al Seor, el velo se quitar.
En este caso, "el Seor" significa el Espritu y donde est el Espritu del Seor, hay libertad.
Con la cara descubierta, todos nos quedamos mirando fijamente la gloria del Seor, y as somos transformados en su imagen cada vez con ms gloria. Este cambio viene del Seor, es decir, del Espritu.
Dios, por su misericordia, nos ha encargado este trabajo y por eso no nos desanimamos.
Hemos renunciado a hacer aquellas cosas vergonzosas que deben mantenerse en secreto. No usamos ninguna clase de trucos ni alteramos el mensaje de Dios. Por el contrario, enseamos la verdad abiertamente y as, a los ojos de Dios, nos mostramos a todos tal
Si las buenas noticias que anunciamos estn ocultas, lo estn slo para aquellos que van por el camino de la destruccin.
El dios de este mundo ha nublado la mente de esa gente que no tiene fe en Cristo. No los deja ver la luz que traen las buenas noticias sobre la gloria de Cristo, quien es exactamente como Dios.
No nos anunciamos a nosotros mismos, sino a Jesucristo como Seor. Nos presentamos como siervos de ustedes en nombre de Jess.
El mismo Dios que dijo: "La luz brillar en la oscuridad", ilumin nuestro corazn para que conociramos su gloria que brilla en el rostro de Jesucristo.
Tenemos este tesoro en vasijas de barro para demostrar que este extraordinario poder que obra en nuestra vida no viene de nosotros, sino de Dios.
Por eso aunque tengamos toda clase de problemas, no estamos derrotados. Aunque tengamos muchas preocupaciones, no nos damos por vencidos.
Aunque nos persigan, Dios no nos abandona. Aunque nos derriben, no nos destruyen.
Dondequiera que vamos, nuestros sufrimientos reflejan la muerte de Jess para que su vida tambin se vea en nuestro cuerpo.
Estamos vivos, pero por la causa de Jess estamos siempre en peligro de muerte para que su vida tambin se pueda ver en nuestro cuerpo mortal.
De este modo, nosotros nos enfrentamos a la muerte para que ustedes tengan vida espiritual.
Las Escrituras dicen: "Tuve fe y por eso habl". Ya que tenemos el mismo Espritu que da fe, nosotros tambin creemos y por eso hablamos.
Sabemos que Dios hizo resucitar a Jess y estamos seguros de que tambin a nosotros nos har resucitar. A ustedes y a m nos llevar ante su presencia.
Todo esto sucede por el bien de ustedes y para que la bondad de Dios llegue cada vez a ms gente. De este modo, habr muchos ms que den gracias a Dios y esto le dar gloria a l.
Por eso, no nos damos por vencidos. Es cierto que nuestro cuerpo se envejece y se debilita, pero dentro de nosotros nuestro espritu se renueva y fortalece cada da.
Nuestros sufrimientos son pasajeros y pequeos en comparacin con la gloria eterna y grandiosa a la que ellos nos conducen.
A nosotros no nos interesa lo que se puede ver, sino lo que no se puede ver, porque lo que se puede ver, slo dura poco tiempo. En cambio, lo que no se puede ver, dura para siempre.
Sabemos que Dios nos tiene preparada una casa en el cielo para cuando nuestra carpa en este mundo sea destruida. Esa casa durar para siempre porque no ha sido construida por manos humanas.
Nos quejamos mientras vivimos en este cuerpo, pues quisiramos que Dios nos vistiera con nuestro cuerpo celestial
para no seguir desnudos.
Mientras estamos en este cuerpo, sufrimos y gemimos porque no quisiramos que nos lo quitaran. Ms bien quisiramos ser revestidos con un cuerpo celestial para que nuestro cuerpo mortal quede totalmente cubierto de vida.
Dios es quien nos ha preparado para esto y nos ha dado su Espritu como garanta de que cumplir sus promesas.
Por eso siempre estamos confiados. Sabemos que mientras vivamos en esta carpa estaremos lejos de nuestro hogar con el Seor.
Pues vivimos por la fe y no por lo que vemos.
Tenemos confianza y preferimos dejar este cuerpo e ir a vivir en ese hogar con el Seor.
Nuestro nico propsito es agradar a Dios, ya sea que estemos viviendo en nuestro hogar o lejos de l.
Porque todos debemos presentarnos ante Cristo para que nos juzgue y cada uno recibir el pago por todo lo bueno o malo que haya hecho mientras estaba en el cuerpo.
Sabemos lo que significa el temor al Seor y por eso queremos convencerlos a todos de que acepten la verdad. Dios nos conoce tal como somos y espero que ustedes en su corazn tambin nos conozcan tal como somos.
Esto no quiere decir que nos estemos alabando a nosotros mismos. Al contrario, queremos darles una razn para que se sientan orgullosos de nosotros y que tengan una respuesta para aquellos que se sienten orgullosos de las apariencias y no de lo que hay en
Si estamos locos, es para Dios; y si estamos cuerdos, es para ustedes.
El amor de Cristo nos controla, pues estamos convencidos de que uno muri por todos, y por eso todos han muerto.
El muri por todos para que los que viven no sigan viviendo para s mismos, sino para l, quien muri y resucit por ellos.
Por eso, desde este momento, no vemos a los dems como lo hace todo el mundo. Es cierto que en el pasado veamos a Cristo de esa manera, pero ahora no lo vemos como un hombre cualquiera.
Si alguien est unido a Cristo, se convierte en un ser nuevo que ha dejado lo viejo atrs y est totalmente renovado!
Todo lo nuevo viene de Dios, quien nos ha reconciliado con l a travs de Cristo y nos ha dado el trabajo de reconciliar a toda la gente con l.
Lo que quiero decir es que a travs de Cristo, Dios estaba tratando de reconciliar al mundo con l, sin tener en cuenta los pecados de nadie. Ese es el mensaje de reconciliacin que nos encarg anunciar.
As que hemos sido enviados para hablar en el nombre de Cristo. Es como si Dios estuviera llamando a la gente a travs de nosotros. Hablamos por Cristo cuando les rogamos a ustedes que se reconcilien con Dios.
Aunque Cristo no tena ningn pecado, Dios lo hizo cargar con los nuestros para que por medio de l furamos declarados inocentes ante Dios.
Nosotros trabajamos junto con Dios y por eso les rogamos que no desaprovechen el generoso amor que recibieron de l.
Porque Dios dice: "Te escuch en el momento preciso y te ayud cuando lleg el da en que te salvara". Escuchen! Este es el momento preciso. Hoy es el da de salvacin.
No queremos que la gente vea algo malo en nuestro trabajo. Por eso no hacemos nada que pueda ser un obstculo para alguien.
Al contrario, en todo lo que hacemos demostramos que somos siervos de Dios. Soportamos muchos sufrimientos, dificultades, necesidades y aprietos.
Nos golpean y nos meten en la crcel. Nos encontramos con gente que se enoja con nosotros y causa alborotos. Trabajamos duro y a veces no dormimos ni comemos.
Demostramos que somos siervos de Dios con nuestra vida limpia, nuestro entendimiento, nuestra paciencia y nuestra bondad. Lo hacemos por el Espritu Santo, por nuestro amor sincero,
por nuestro mensaje verdadero y por el poder de Dios. Siguiendo la voluntad de Dios, nos defendemos de cualquier ataque.
Algunas veces nos respetan y otras veces nos ofenden; algunas veces nos alaban y otras nos insultan; algunos dicen que somos mentirosos, pero nosotros hablamos con la verdad.
Algunos nos tratan como a desconocidos, pero Dios nos conoce; algunos creen que nos estamos muriendo, pero miren, an estamos vivos; nos han castigado, pero no nos han matado.
Parece que estuviramos tristes, pero siempre estamos alegres; parecemos pobres, pero siempre estamos enriqueciendo espiritualmente a muchos; parece que no tuviramos nada, pero en realidad lo tenemos todo.
A todos ustedes que viven en Corinto les hemos hablado con toda libertad y les hemos abierto nuestro corazn.
No se han acabado los sentimientos ni el amor que tenemos por ustedes. Son ustedes los que ya no sienten amor por nosotros.
Les hablo como si fueran mis hijos. Hagan lo mismo que hemos hecho nosotros: abran tambin ustedes su corazn.
Ustedes no son iguales a los que no tienen fe en Cristo. Entonces no se junten con ellos. Acaso hay algo en comn entre el bien y el mal? o cmo puede la luz estar junto con la oscuridad?
Es posible que exista un pacto entre Cristo y Satans? Qu puede haber en comn entre un creyente y alguien que no cree en Cristo?
El templo de Dios no puede tener ningn pacto con los dolos y nosotros somos el templo del Dios viviente. As como Dios dijo: "Vivir y caminar con ellos, ser su Dios y ellos sern mi pueblo". Y por eso dice el Seor:
"Salgan de entre esa gente y seprense de ellos. No toquen nada impuro y yo los aceptar".
"Ser su padre y ustedes sern mis hijos y mis hijas. As dice el Seor Todopoderoso".
Queridos hermanos, nosotros tenemos esas promesas de Dios. Entonces purifiqumonos alejndonos de cualquier cosa que contamine nuestro cuerpo y nuestro espritu. Dediquemos nuestra vida por completo a Dios, mostrando el respeto que le tenemos.
Djennos entrar en su corazn. No le hemos hecho ningn mal a nadie, no hemos arruinado la vida de nadie y tampoco nos hemos aprovechado de nadie.
No les digo esto para culparlos. Ya les he dicho que los amamos tanto que nada podra separarnos, ni en la vida ni en la muerte.
S que estoy siendo muy franco al hablarles as, pero estoy muy orgulloso de ustedes, y estoy animado y feliz a pesar de todo lo que sufrimos.
Desde que llegamos a Macedonia, no hemos tenido descanso, sino todo lo contrario, hemos tenido muchas dificultades. Nos preocupan nuestros enemigos y nuestros propios temores.
Pero Dios, que consuela a los que estn desanimados, nos consol con la llegada de Tito.
Tambin fuimos consolados con el consuelo que ustedes mismos le dieron a Tito. l nos cont que ustedes queran vernos y que estn muy arrepentidos por lo que hicieron. Tambin me dijo que ustedes se preocupan mucho por m, y me sent muy feliz con sus no
Aunque les haya causado tristeza con mi carta, no me arrepiento de haberla escrito y aunque me arrepintiera, ahora me doy cuenta de que esa tristeza fue pasajera.
Ahora me siento muy feliz, no por haberles causado tristeza, sino porque esa tristeza los hizo cambiar y volverse a Dios. Ustedes recibieron esa tristeza tal como Dios quera, sin sufrir ningn dao por causa nuestra.
La tristeza que Dios busca es la que produce un cambio de corazn y de vida. Ese cambio lleva a la salvacin y por ello no hay que lamentarse. En cambio, la tristeza del mundo lleva a la muerte.
Miren todo lo que ha hecho esa tristeza en su vida. Ahora estn decididos a hacer lo que tienen que hacer; quieren demostrar su inocencia y se molestan con la maldad; estn alarmados por la situacin; desean verme, se preocupan por m y estn dispuestos a
Cuando les escrib no fue por aquel que hizo el mal ni por el que sufri ese mal, sino para que ustedes mismos se dieran cuenta del amor que nos tienen.
Por eso nos sentimos animados. Adems estamos muy alegres, pues nuestro hermano Tito est contento porque todos ustedes lo animaron.
Yo le haba hablado muy bien de ustedes a Tito, y no me han hecho quedar mal. Al contrario, as como todo lo que les dijimos a ustedes era verdad, Tito se dio cuenta de que todo lo que yo le haba dicho tambin era verdad.
Tito recuerda que ustedes lo obedecieron y lo recibieron con gran respeto. Gracias a eso, el cario que les tiene se ha hecho ms fuerte.
Me siento feliz de poder confiar totalmente en ustedes.
Hermanos, ahora queremos que conozcan el generoso amor que las iglesias de Macedonia han recibido de Dios.
Ellos han pasado por muchos sufrimientos. Viven en la pobreza, pero a pesar de ella y de las dificultades, han sido muy generosos porque estn llenos de alegra.
Les puedo asegurar que ellos dieron todo voluntariamente, y hasta entregaron ms de lo que podan.
Incluso, nos han rogado una y otra vez que les demos el privilegio de participar en esta ofrenda para el pueblo de Dios.
No dieron simplemente de la manera que esperbamos, sino que primero se entregaron al Seor y luego a nosotros siguiendo la voluntad de Dios.
Por eso le rogamos a Tito que terminara de recoger su ofrenda bondadosa, ya que l fue quien empez a recogerla.
Ustedes son ricos en todo: en fe, en habilidad para hablar, en conocimientos, en buena voluntad para ayudar y en el amor que han aprendido de nosotros. Por eso esperamos que al ayudar en esta ofrenda bondadosa tambin demuestren su generosidad.
Pero esto no lo digo como una orden. Lo que quiero es que vean que otros estn decididos a ayudar para que as ustedes demuestren que su amor es verdadero.
Ustedes conocen el generoso amor de nuestro Seor Jesucristo, quien siendo rico se hizo pobre por ustedes, para que por medio de su pobreza, ustedes se hicieran ricos.
Les doy mi consejo sobre este asunto: pienso que ahora les conviene aprovechar esta oportunidad ya que hace un ao ustedes fueron los primeros en dar, e incluso fueron los primeros que quisieron hacerlo.
Terminen entonces ahora lo que comenzaron y den de lo que tienen. As demostrarn que la buena voluntad que mostraron al principio era sincera.
Si quieren dar, su ofrenda ser recibida teniendo en cuenta lo que tienen y no lo que no tienen.
No se trata de que ustedes tengan que pasar necesidades por ayudar a otros, sino que haya igualdad para todos.
Mi intencin es que ustedes, que ahora tienen en abundancia, ayuden a otros que no tienen lo necesario. Luego, cuando a ustedes les falte, otros que tienen en abundancia los ayudarn, y as habr igualdad para todos.
As dicen las Escrituras: "Al que recogi mucho, no le sobr, y al que recogi poco, no le falt".
Doy gracias a Dios porque le dio a Tito los mismos deseos de ayudarlos que tengo yo.
Tito hizo todo lo que le pedimos y como estaba tan dispuesto a ayudarlos, se ofreci a ir a visitarlos.
Junto con l, enviamos al hermano de quien hablan muy bien en todas las iglesias por su trabajo a favor de las buenas noticias.
Adems, todas las iglesias escogieron a este hermano para que viajara con nosotros mientras organizamos esta ofrenda. Hacemos esta ofrenda para glorificar al Seor y para demostrar que en realidad queremos ayudar.
Hemos sido muy cuidadosos para que nadie nos critique por la manera en que estamos manejando esta ofrenda.
Hemos tratado de hacer lo correcto, no slo ante los ojos del Seor, sino tambin ante los ojos de los hombres.
Con ellos tambin estamos enviando a nuestro hermano que siempre est dispuesto a ayudar y que lo ha demostrado de muchas formas. l ahora quiere ayudar mucho ms porque confa mucho en ustedes.
Sobre Tito, les digo que es mi compaero de trabajo y que est trabajando junto a m para ayudarlos. Sobre los otros hermanos, les puedo decir que son enviados por las iglesias y que tambin honran a Cristo.
Entonces les pido que les den a ellos una demostracin de su amor y de la razn por la cual estamos tan orgullosos de ustedes, para que todas las iglesias lo sepan.
En realidad no necesito escribirles acerca de la ayuda para el pueblo de Dios,
porque s que ustedes quieren ayudar. He estado hablando bien de ustedes por toda Macedonia y les he dicho que ustedes, los que viven en Acaya, han estado preparados para colaborar desde hace un ao. Gracias a su buena voluntad de ayudar, casi todos aqu
Les envo a los hermanos porque no quiero que todo lo bien que he hablado de ustedes sea en vano. Quiero que ustedes estn preparados como les dije a ellos que estaran.
Si algunos de Macedonia vienen conmigo y resulta que ustedes no estn preparados, sera una vergenza para nosotros por haber confiado tanto en ustedes, por no mencionar la vergenza que sera para ustedes mismos.
Por eso me pareci necesario pedirles a los hermanos que fueran a verlos para que antes de que lleguemos se aseguraran de tener lista la ofrenda que prometieron. Eso har que sea una ofrenda hecha voluntariamente y no por obligacin.
Recuerden esto: el que siembra poco, cosecha poco, pero el que siembra mucho, cosecha mucho.
Cada uno debe dar lo que en su corazn ha decidido dar y no lo haga con tristeza ni por obligacin. Dios ama a los que dan con alegra.
Dios tiene el poder de darles ms bendiciones de las que necesitan para que siempre tengan lo suficiente para ustedes y tambin para que puedan ayudar generosamente a toda buena causa.
As dicen las Escrituras: "l dio generosamente a los pobres. Su bondad durar para siempre".
Dios es quien da la semilla al que siembra y el pan al que se alimenta. De igual manera, les dar a ustedes muchas semillas y las har crecer para hacer una gran cosecha con la generosidad de ustedes.
Ustedes tendrn toda clase de riquezas para que puedan ser generosos. La ofrenda que ustedes enven con nosotros, motivar a muchos a dar gracias a Dios.
Ustedes no slo estn supliendo las necesidades del pueblo de Dios, sino que tambin estn sirvindole a l. La ayuda que ustedes ofrezcan servir para que muchos le den gracias a Dios.
Muchos alabarn a Dios porque se darn cuenta de que ustedes obedecen las buenas noticias que anuncian sobre Cristo. Ellos vern que ustedes comparten generosamente lo que tienen con ellos y con los dems.
Ellos orarn por ustedes y desearn verlos gracias a la enorme bondad que Dios les ha mostrado a ustedes.
Gracias a Dios por su ofrenda. No tenemos palabras para agradecerles.
Yo, Pablo, les ruego que me escuchen, ya que Cristo mismo es paciente y bondadoso. Algunos dicen que soy tmido cuando estoy con ustedes, pero muy valiente cuando estoy lejos.
Cuando vaya a visitarlos, no me obliguen a ser duro con ustedes como espero serlo con los que piensan que nosotros vivimos como la gente del mundo.
Es cierto que vivimos en este mundo, pero no luchamos como los seres humanos que viven en l.
Las armas con las que luchamos no son de este mundo, sino que tienen el poder de Dios para destruir las fortalezas del enemigo. Con nuestras armas, tambin destruimos los argumentos de los que estn en contra nuestra
y acabamos con el orgullo que no le permite a la gente conocer a Dios. As podemos capturar todos los pensamientos y hacer que obedezcan a Cristo.
Una vez que estemos seguros de su completa obediencia, estaremos listos para castigar cualquier desobediencia.
Fjense en los hechos que tienen frente a ustedes. Si alguien est convencido de que pertenece a Cristo, entonces debe entender que, al igual que l, nosotros tambin pertenecemos a Cristo.
Tal vez insisto un poco ms de lo debido en la autoridad que nos dio el Seor. Pero no me avergenzo, porque l nos dio esa autoridad para ayudarlos a ustedes, no para causarles dao.
No quiero que piensen que los trato de asustar con mis cartas.
Algunos dicen: "las cartas de Pablo son duras y causan una fuerte impresin, pero en persona se ve dbil y su manera de hablar no infunde respeto a nadie".
Los que dicen eso deben entender que no hay diferencia entre lo que escribimos cuando estamos lejos y lo que hacemos cuando estamos con ustedes.
No nos atrevemos a ponernos al mismo nivel de los que se alaban a s mismos. Al medirse con medidas que ellos mismos han creado, demuestran que en realidad no entienden nada.
Nosotros no nos vamos a alabar ms de la cuenta ni vamos a sobrepasar los lmites del trabajo que nos asignaron. Dentro de esos lmites est el trabajo con ustedes.
Estaramos salindonos de nuestros lmites si no hubiramos venido antes a ustedes, pero nosotros fuimos los primeros en llevarles las buenas noticias acerca de Cristo.
No tenemos ninguna intencin de alabarnos indebidamente por el trabajo que otros han hecho. Al contrario, esperamos que a medida que su fe vaya creciendo, tambin crezca inmensamente nuestro trabajo entre ustedes.
As podremos comunicar las buenas noticias en otros lugares ms all de su ciudad. Eso s, sin presumir del trabajo que ya han hecho otros en los lugares que Dios les ha asignado.
Las Escrituras dicen: "El que alabe algo, alabe lo que el Seor ha hecho".
Pues no es aprobado el que se alaba a s mismo, sino aquel a quien el Seor alaba.
Me gustara que fueran pacientes conmigo, incluso cuando digo tonteras. S, tnganme paciencia!
Me preocupo por ustedes, tal como lo hace Dios, pues yo promet entregarlos en matrimonio a un solo esposo: Cristo. A l quiero presentarlos como una virgen pura.
Pero me temo que as como la serpiente enga a Eva con su astucia, la mente de ustedes tambin se corrompa y se desven de la pureza y la devocin que tienen por Cristo.
Ustedes toleran a los que les dan un mensaje sobre Jess distinto al que les hemos anunciado. Estn dispuestos a aceptar un espritu diferente al Espritu que ya recibieron, y tambin estn dispuestos a recibir unas buenas noticias distintas a las que nos
Yo creo que en nada soy inferior a esos superapstoles que han venido a ustedes.
Quizs no tenga gran habilidad para hablar, pero no me falta conocimiento y eso se lo hemos demostrado claramente en todas las formas posibles.
Les anunci las buenas noticias de Dios sin cobrarles nada. Me humill para que ustedes fueran engrandecidos. Piensan que hice mal?
Les quit dinero a otras iglesias cuando acept que me pagaran para poder servirles a ustedes.
Mientras estuve con ustedes y tuve necesidades, no fui una carga para ustedes porque los hermanos que vinieron de Macedonia me ayudaron con lo que necesitaba. Seguir tratando, como hasta ahora, de no ser una carga para ustedes de ningn modo.
Ya que la verdad de Cristo est conmigo, nadie en toda Acaya podr evitar que me sienta orgulloso de esto.
Creen que digo esto porque no los quiero? Dios sabe que los amo mucho.
Seguir evitando ser una carga para ustedes como lo he hecho hasta ahora, para que esa gente no tenga motivos para presumir ni se crea igual a nosotros.
Ellos son falsos apstoles porque son trabajadores que engaan a la gente hacindose pasar por apstoles de Cristo.
Eso no nos sorprende porque Satans tambin se disfraza de ngel de luz.
Entonces es natural que los siervos de Satans pretendan aparecer como los siervos del bien; sin embargo, al final, ellos recibirn el pago por sus obras.
Lo digo de nuevo: que nadie piense que soy un tonto, pero si piensan que lo soy, acptenme entonces como un tonto para que yo tambin pueda presumir un poco.
Al presumir de m mismo con tanta confianza, acto como un tonto y no con la autoridad del Seor.
Mucha gente presume de su vida en el mundo, entonces yo tambin ser presumido.
Ustedes son inteligentes, pero con gusto soportan a los tontos.
Yo s que tendrn paciencia porque ustedes soportan a quienes los convierten en esclavos y los explotan. Tienen paciencia con quienes los toman bajo su control. Son tolerantes tambin con los que se creen mejores que ustedes y hasta con los que les dan bo
Da vergenza decirlo: no los pudimos tratar como lo hacen ellos porque fuimos demasiado dbiles. Si alguien se atreve a presumir, yo tambin lo har, aunque s que estoy diciendo una tontera.
Son ellos hebreos? Yo tambin lo soy. Son ellos israelitas? Tambin yo lo soy. Son descendientes de Abraham? Yo tambin.
Sirven ellos a Cristo? Yo le sirvo ms. Parezco un loco hablando as! Yo he trabajado mucho ms que ellos; he estado ms veces en prisin; he soportado ms azotes que ellos y muchas veces he estado en peligro de muerte.
En cinco ocasiones los judos me castigaron con los treinta y nueve azotes.
Tres veces me golpearon con palos; una vez casi me matan a pedradas; tres veces estuve en naufragios; una vez tuve que pasar todo un da y una noche perdido en medio del mar.
He viajado de aqu para all continuamente; he estado en peligro en los ros, en peligro de ladrones, en peligro por causa de mis compatriotas y de los que no son judos. Tambin he estado en peligro en las ciudades, en los desiertos y en los mares. He es
He hecho trabajos duros y fatigantes; he pasado muchas noches sin dormir; muchas veces he sufrido hambre y sed, y he tenido que soportar el fro sin tener con qu cubrirme.
He tenido muchos otros problemas y, sobre todo, tengo siempre una gran carga: la preocupacin diaria por todas las iglesias.
Cuando alguien se debilita, me siento dbil y cuando alguien hace pecar a otra persona, me molesto mucho.
Si tengo que enorgullecerme de algo, me enorgullecer de las cosas que muestran mi debilidad.
El Dios y Padre de nuestro Seor Jess, quien es bendito por siempre, sabe que no estoy mintiendo.
Cuando estuve en Damasco, el gobernador del rey Aretas orden poner guardias en las puertas de la ciudad para tratar de arrestarme.
Pero algunos me pusieron en un canasto, lo bajaron por una ventana de la muralla de la ciudad y as pude escapar del gobernador y salir de esa ciudad.
Yo s que uno no gana nada con enorgullecerse de s mismo, pero tengo que hablarles de las visiones y revelaciones que he recibido del Seor.
Conozco a un seguidor de Cristo que hace catorce aos fue llevado al tercer cielo.
No s si fue llevado en cuerpo o en espritu, slo Dios lo sabe.
Pero s que ese hombre fue llevado al paraso, no s si en cuerpo o en espritu, slo Dios lo sabe. All escuch unas palabras tan maravillosas que no se pueden pronunciar y que a ningn hombre se le permiten repetir.
Yo podra presumir de ese hombre, pero no de m mismo, excepto de mis debilidades.
Si quisiera presumir no estara siendo un tonto, estara diciendo la verdad. Pero no voy a hacerlo porque no quiero que nadie piense que soy ms de lo que realmente soy.
No quiero que su opinin sobre m se vea influenciada por las extraordinarias revelaciones que recib del Seor. Por eso el Seor me dio una dolencia: un mensajero de Satans, enviado a torturarme para que no me vuelva demasiado orgulloso.
Le he rogado ya tres veces al Seor que me quite esa dolencia.
Pero el Seor me dijo: "Mi bondad es todo lo que necesitas, porque cuando eres dbil, mi poder se hace ms fuerte en ti". Por eso me alegra presumir de mi debilidad, as el poder de Cristo vivir en m.
Tambin me alegro de las debilidades, insultos, penas y persecuciones que sufro por Cristo, porque cuando me siento dbil, en realidad soy muy fuerte.
He estado hablando como un tonto, pero ustedes me han obligado a hacerlo. Ustedes son los que deberan hablar bien de m. Aunque yo no sea nada, tampoco soy en nada inferior a esos superapstoles.
Con las seales, milagros y maravillas que he hecho, les he demostrado pacientemente que soy un apstol.
En qu los he tratado a ustedes peor que a las otras iglesias, excepto en que no he sido una carga para ustedes? Disclpenme si los ofendo!
Ahora estoy listo para visitarlos por tercera vez, pero no ser una carga para ustedes. No busco sus pertenencias, sino a ustedes mismos, porque no son los hijos los que tienen que ahorrar para sus padres, sino los padres para sus hijos.
Me siento feliz de gastar todo lo que tengo, incluso a m mismo, para ayudarlos. Ser que entre ms los quiero, ustedes me quieren menos?
Es muy claro que no he sido una carga para ustedes. Sin embargo, creen que yo fui astuto y me aprovech de ustedes engandolos.
Acaso me aprovech de ustedes por medio de alguno de los que les envi? Ustedes bien saben que no es as.
Le ped a Tito que los visitara, y junto con l envi al hermano que ustedes conocen. Acaso Tito los enga? Ustedes saben que l y yo seguimos el mismo camino y tenemos el mismo propsito.
Creen que todo este tiempo nos hemos estado defendiendo? No es as. Estamos hablando ante Dios como seguidores de Cristo. Ustedes son nuestros hermanos y todo lo que hacemos es para ayudarlos.
Me temo que ya no sean los mismos que yo quiero que sean, y que tampoco sea yo el que ustedes quieren que sea. Temo que entre ustedes haya disputas, envidia, egosmo, calumnias, intrigas, orgullo y desorden.
Temo que cuando vaya a verlos de nuevo, Dios me humille delante de ustedes y tenga que lamentarme por los que han pecado y no han cambiado su vida, ni han dejado la impureza, la inmoralidad sexual y todo lo vergonzoso que han hecho.
Esta es la tercera vez que voy a visitarlos. Recuerden: "Por cada acusacin que hagan, deben haber por lo menos dos o tres testigos".
La segunda vez que los visit les hice una advertencia a los que pecaban y a todos los dems. Ahora que estoy lejos de ustedes, les advierto lo mismo otra vez: ninguno de los que pecan podr evitar el castigo.
Lo har porque ustedes estn buscando una prueba de que Cristo habla a travs de m. Cristo no es dbil en su trato con ustedes, es muy poderoso.
Es cierto que l era dbil cuando fue crucificado, pero ahora l est vivo gracias al poder de Dios. Tambin es cierto que nosotros compartimos la debilidad de Cristo, pero ustedes vern que al igual que Cristo, nosotros vivimos por el poder de Dios.
Examnense a ustedes mismos y pnganse a prueba para ver si estn firmes en su fe. De seguro ustedes saben que Jesucristo vive en ustedes a menos que no pasen la prueba.
Espero que se den cuenta de que no hemos fallado.
Siempre le rogamos a Dios que ustedes no hagan nada malo. No lo hacemos para que la gente vea que hemos pasado la prueba, sino para que ustedes hagan lo que est bien, aunque parezca que nosotros hemos fallado.
Nosotros no podemos hacer nada que vaya en contra de la verdad. Slo podemos hacer lo que est a favor de ella.
Nos sentimos felices cuando somos dbiles si ustedes son fuertes. Oramos para que ustedes sean renovados.
Les escribo estas cosas mientras estoy lejos de ustedes. As, cuando vuelva no tendr que usar la autoridad que el Seor me dio y ser duro con ustedes. El me dio esa autoridad para fortalecerlos, no para destruirlos.
Hermanos, ahora me despido. Traten de renovarse. Hagan lo que les digo: pnganse de acuerdo entre ustedes y vivan en paz. As, el Dios de amor y paz estar con ustedes.
Saldense unos a otros con un beso de amor santo.
Todo el pueblo de Dios les manda saludos.
Que la misericordia del Seor Jesucristo, el amor de Dios y la presencia del Espritu Santo estn siempre con todos ustedes.
Queridas iglesias de la provincia de Galacia: Los saludo yo, el apstol Pablo, y tambin los saludan los hermanos que estn conmigo. No fui nombrado ni enviado como apstol por ningn ser humano, sino por Jesucristo y Dios Padre, quien resucit a Jess de
Queridas iglesias de la provincia de Galacia: Los saludo yo, el apstol Pablo, y tambin los saludan los hermanos que estn conmigo. No fui nombrado ni enviado como apstol por ningn ser humano, sino por Jesucristo y Dios Padre, quien resucit a Jess de
Pido a Dios que disfruten siempre del generoso amor y la paz de Dios nuestro Padre y del Seor Jesucristo.
Jess se ofreci a s mismo para pagar por nuestros pecados segn el deseo de Dios nuestro Padre para rescatarnos de este mundo malo en que vivimos.
Que se honre a Dios por toda la eternidad. As sea.
Me parece increble que ustedes le estn dando la espalda tan pronto a Dios, quien los llam a travs del generoso amor de Cristo. Se alejaron de Dios y ahora creen en otro mensaje de salvacin diferente al que les anunciamos.
En realidad no hay otro mensaje de salvacin, sino que hay algunos que los estn confundiendo. Ellos quieren cambiar las buenas noticias acerca de Cristo.
Pero si nosotros o un ngel del cielo les anuncia otro mensaje de salvacin diferente al que les anunciamos, que Dios lo condene!
Lo dije antes y ahora lo repito: si alguien les anuncia otro mensaje diferente al que ustedes han aceptado, que Dios lo condene!
Creen que estoy tratando de quedar bien con la gente o de quedar bien con Dios? Yo slo quiero la aprobacin de Dios, no estoy tratando de quedar bien con la gente. Si quisiera caerles bien, no sera un siervo de Cristo.
Hermanos, quiero que entiendan que las buenas noticias que yo les ense no son un mensaje humano.
No recib este mensaje de los seres humanos ni tampoco ellos me lo ensearon, lo recib de Jesucristo.
Ustedes han odo cmo era yo cuando perteneca a la religin juda, que persegua a la iglesia de Dios y trataba de destruirla.
Me estaba convirtiendo en un dirigente de la religin juda y sobresala ms que muchos judos de mi edad. Me esforzaba ms que los dems en cumplir las tradiciones que nos ensearon nuestros antepasados.
Pero a Dios le agrad elegirme antes de mi nacimiento y en su generoso amor me llam a su servicio.
Dios me escogi para anunciar las buenas noticias de su Hijo a los que no son judos. Por eso Dios mismo me dej ver a su Hijo y aprender de l. Cuando Dios me llam, yo no busqu ayuda ni consejos de nadie.
Tampoco fui a Jerusaln a ver a los que ya eran apstoles. Al contrario, me fui inmediatamente a la regin de Arabia y luego volv a Damasco.
Tres aos despus, fui a Jerusaln a conocer a Pedro y me qued all con l durante quince das.
Pero en ese tiempo no conoc a ningn otro apstol; slo vi a Santiago, el hermano del Seor.
Dios sabe que todo lo que les digo es verdad.
Luego fui a las regiones de Siria y Cilicia.
Ninguna de las iglesias de la regin de Judea que estn en Cristo me conoca personalmente.
Slo haban escuchado esto de m: "El que antes nos persegua, ahora anuncia la fe que una vez quiso destruir".
Ellos daban honra a Dios por mi causa.
Catorce aos despus regres a Jerusaln, pero esta vez fui con Bernab, y tambin llev a Tito.
Fui a Jerusaln porque Dios me mostr que deba volver. All, tuve una reunin en privado con los lderes de la iglesia. Les expliqu el mensaje de salvacin que anuncio a los que no son judos. Quera asegurarme de que el trabajo que ya haba hecho y que
Tito estaba conmigo, y aunque l es griego, no fue obligado a circuncidarse.
Era necesario hablar de estos problemas porque se haban infiltrado algunos falsos hermanos para espiar la libertad que tenemos en Jesucristo y hacernos esclavos de la ley.
Pero nosotros no aceptamos nada de lo que ellos exigan, pues queramos que la verdad de las buenas noticias permaneciera a favor de ustedes.
Los lderes que parecan ms importantes no me pidieron cambiar en nada el mensaje que yo enseo. (Aunque a m me da igual si ellos son importantes o no, porque ante Dios todos los hombres son iguales.)
En cambio, s se dieron cuenta de que Dios me haba dado una misin especial; as como la misin de Pedro es anunciar las buenas noticias entre los judos, la ma es anunciar las buenas noticias entre los que no son judos.
Dios le dio a Pedro el poder de hacer su trabajo de apstol con los judos; tambin Dios me dio a m el poder de hacer mi trabajo de apstol con los que no son judos.
Santiago, Pedro y Juan, que parecan ser los lderes all, reconocieron que Dios me haba dado ese privilegio especial. As que, como seal de compaerismo, nos estrecharon la mano a m y a Bernab. Santiago, Pedro y Juan dijeron: "Pablo y Bernab, ustede
Ellos nos hicieron slo una peticin: que siempre ayudramos a los pobres, que es precisamente lo que yo he estado haciendo con dedicacin.
Cuando Pedro fue a Antioqua, lo enfrent cara a cara porque hizo algo muy malo.
Esto fue lo que pas: recin llegado a Antioqua, Pedro coma y tena compaerismo con los que no eran judos. Pero despus, cuando algunos creyentes judos vinieron de parte de Santiago, Pedro se separ de los que no eran judos porque tena miedo de eso
Los otros creyentes judos tambin se portaron como Pedro, fueron hipcritas y hasta Bernab se dej influenciar.
Cuando vi que ellos no se comportaban segn la verdad del mensaje de salvacin, le dije a Pedro delante de todos: "T eres judo, pero no vives como judo pues te comportas como los que no son judos. Entonces, cmo te atreves a obligar a los que no son
Nosotros somos judos de nacimiento y no nacimos "pecadores" que es como le decimos a los que no son judos.
Sin embargo, sabemos que nadie consigue estar bien con Dios por cumplir la ley. Dios aprueba slo a los que tienen fe en Jesucristo. Por eso hemos puesto nuestra fe en Cristo Jess, para estar bien con Dios. Somos aprobados por Dios por nuestra fe en Cris
Nosotros, los creyentes que somos judos, acudimos a Cristo para estar bien con Dios. Eso demuestra que tambin nosotros somos pecadores. Entonces es Cristo el que nos hace pecadores? Nada de eso!
Lo que s estara muy mal es que yo enseara otra vez lo que ya he abandonado.
Ya no vivo para la ley pues he muerto para ella. La ley misma me mat, pero al morir para la ley, puedo ahora vivir para Dios. Es como si yo mismo hubiera sido clavado en la cruz con Cristo.
Ahora ya no vivo yo, sino que Cristo vive en m. Y mientras vivo en este cuerpo, vivo por fe en el Hijo de Dios, quien me am y entreg su vida para salvarme.
As que yo no voy a rechazar el generoso amor de Dios. Pues si por la ley fuera posible que estuviramos bien con Dios, entonces la muerte de Cristo no servira de nada.
Qu tontos son ustedes, glatas! Quin los embruj? Les enseamos claramente el significado de la muerte de Jesucristo en la cruz.
Slo quiero que me contesten una cosa: recibieron ustedes el Espritu por cumplir la ley? Ustedes recibieron el Espritu porque escucharon las buenas noticias y creyeron en ellas.
Comenzaron su nueva vida con el Espritu, y ahora intentan perfeccionarla por sus propios medios? Qu tontera!
Han pasado por muchas experiencias, ser que las van a desperdiciar? Quiero creer que no.
Acaso Dios les da el Espritu por cumplir la ley? Acaso Dios hace milagros entre ustedes porque cumplen la ley? Dios les da el Espritu y hace milagros porque escucharon las buenas noticias y creyeron en ellas.
Lo mismo dice en las Escrituras sobre Abraham: "Abraham crey a Dios, y Dios tom en cuenta la fe de Abraham y lo aprob".
Entonces tienen que saber que los verdaderos hijos de Abraham son los que tienen fe.
Las Escrituras decan lo que pasara en el futuro: Dios aprobara a los que no son judos por causa de su fe y le dio a Abraham esta buena noticia: "Todas las naciones sern bendecidas por medio de ti".
Esto significa que todos los que tienen fe compartirn la misma bendicin que recibi Abraham por haber credo.
Pero los que se preocupan slo por cumplir la ley estn bajo maldicin, porque dice la Escritura: "Uno debe hacer todo lo que dice la ley y si no obedece siempre la ley, estar bajo maldicin".
Entonces es claro que nadie logra estar bien con Dios a travs de la ley. La Escritura dice: "El que est bien con Dios, por la fe vivir".
La ley no se basa en la fe. Por el contrario, como dice la Escritura: "quien quiera tener vida cumpliendo la ley, debe obedecer todo lo que la ley exija".
Cristo pag para librarnos de la maldicin de la ley y acept estar bajo maldicin en lugar de nosotros. La Escritura dice: "maldito todo aquel cuyo cuerpo es colgado en un rbol".
Cristo hizo eso para que las bendiciones que recibi Abraham llegaran a las dems naciones. Las bendiciones vienen a travs de Jesucristo para que por medio de la fe pudiramos recibir el Espritu que Dios prometi.
Hermanos, les voy a dar un ejemplo de la vida diaria: imagnense que alguien hace un pacto. Una vez que ese pacto es oficial, nadie puede agregarle ni cambiarle nada, ni mucho menos ignorarlo.
Dios les hizo promesas a Abraham y a su "descendiente". La Escritura no dice: "y a tus descendientes" refirindose a muchos, sino que dice: "y a tu descendiente", refirindose a uno solo, Cristo.
Lo que estoy diciendo es que el pacto que Dios hizo con Abraham fue oficial mucho antes de que llegara la ley. La ley lleg cuatrocientos treinta aos despus. Por eso la ley no pudo anular el pacto ni cambiar las promesas de Dios.
Las bendiciones que Dios nos prometi no las podemos recibir por obedecer la ley. Si fuera as, ya no sera una promesa de Dios, pero la verdad es que Dios entreg gratuitamente sus bendiciones a Abraham por medio de una promesa.
Entonces, para qu se hizo la ley? La ley fue dada despus para mostrar las maldades que hace la gente contra la voluntad de Dios. La ley era vlida hasta el momento en que llegara aquel descendiente que iba a recibir la promesa. Los ngeles le dieron la
Pero no hay necesidad de un mediador cuando el asunto tiene que ver con uno solo, y Dios es uno solo.
Significa esto que la ley se opone a las promesas de Dios? Claro que no! Si hubiera una ley que pudiera dar vida a la gente, entonces podramos estar bien con Dios cumpliendo la ley.
Pero la Escritura dice que todos son prisioneros del pecado para que los que tienen fe en Jesucristo puedan recibir la promesa de Dios.
Antes de llegar la fe, ramos prisioneros de la ley. No tuvimos libertad sino hasta que Dios nos mostr el camino de la fe que llegaba.
Por eso, la ley era nuestro guardin hasta que lleg Cristo. Cuando lleg Cristo pudimos estar bien con Dios a travs de la fe.
Ahora que ha llegado la fe, nos liberamos de ese guardin que era la ley.
Todos ustedes fueron bautizados en Cristo y ahora estn revestidos de l.
Esto demuestra que todos ustedes son hijos de Dios por la fe en Cristo Jess.
No hay diferencia entre el judo y el que no es judo, ni entre el libre y el esclavo, ni entre el hombre y la mujer. Todos son iguales en Cristo Jess.
Entonces, si ustedes pertenecen a Cristo tambin son "el descendiente" de Abraham. Si son "el descendiente" de Abraham tambin son herederos de las promesas que Dios le hizo a l.
Lo que quiero decir es que mientras el heredero es nio es como si fuera un esclavo, aunque sea el dueo de todo.
Porque mientras es todava nio est bajo el cuidado de sus guardianes y siervos hasta que sea mayor de edad, cuando es hombre libre.
Lo mismo sucede con nosotros. Cuando ramos nios, ramos esclavos de las reglas elementales de este mundo.
Pero cuando lleg el momento oportuno, Dios nos mand a su hijo, que naci de una mujer y vivi bajo la ley.
As lo hizo Dios para poder comprar nuestra libertad de la ley y adoptarnos como sus hijos.
Ustedes son hijos de Dios; y por lo tanto, l puso el Espritu de su Hijo en nosotros, y ese Espritu grita: "Querido padre!"
Entonces ya no eres esclavo sino hijo, y por ser hijo, Dios te ha hecho su heredero.
En el pasado, cuando ustedes no conocan a Dios, eran esclavos de dioses falsos.
Pero ahora conocen al verdadero Dios. Mejor dicho, ahora Dios los conoce. Entonces, por qu vuelven a esas reglas elementales, intiles y dbiles que tenan antes? Quieren ser esclavos de ellas otra vez?
Me preocupa que celebren ciertos das, meses, estaciones y aos. Me temo que todo el trabajo que he hecho por ustedes no ha servido para nada!
Me preocupa que celebren ciertos das, meses, estaciones y aos. Me temo que todo el trabajo que he hecho por ustedes no ha servido para nada!
Hermanos, yo me volv como ustedes, por eso les ruego que se vuelvan como yo. Ustedes fueron muy buenos conmigo.
Recuerden que la primera vez vine porque estaba enfermo. En ese tiempo les anunci las buenas noticias.
Mi enfermedad era una molestia para ustedes, pero no me menospreciaron ni me rechazaron. Al contrario, me recibieron como si yo fuera un ngel de Dios. como si fuera yo mismo Cristo Jess!
En ese momento estaban muy felices. Dnde est esa alegra ahora? Yo soy testigo de que hasta se habran sacado los ojos para drmelos si hubiera sido posible.
Acaso me he convertido en su enemigo por decirles la verdad?
Esa gente est haciendo todo lo posible por caerles bien pero no tiene buenas intenciones. Quieren apartarlos de nosotros y que los sigan a ellos y a nadie ms.
Es bueno que la gente se interese por ustedes, si su inters tiene buenas intenciones. Y es bueno que el inters exista todo el tiempo, no slo cuando estoy con ustedes.
Hijos queridos, otra vez sufro por ustedes como una madre que da a luz hasta que en realidad sean como Cristo.
Me encantara estar ahora entre ustedes y hablarles de otra forma. Pero como est la situacin ahora, yo no s qu ms decirles.
Muchos de ustedes todava quieren estar bajo la ley. Dganme, ustedes saben lo que dice la ley?
La Escritura dice que Abraham tuvo dos hijos: uno naci de una esclava y otro de una mujer libre.
El hijo de la mujer esclava naci por decisin humana, pero el hijo de la mujer libre naci por promesa de Dios.
Todo esto es simblico. Las mujeres representan dos pactos entre Dios y su pueblo: un pacto representado por Hagar, tuvo lugar en el Monte Sina, y los que estn en este pacto son como esclavos. Este pacto est representado por Agar.
Agar representa el Monte Sina en Arabia y ella es esclava como la actual ciudad de Jerusaln, donde todos sus habitantes son esclavos de la ley.
En cambio, la Jerusaln del cielo es como la mujer libre y ella es nuestra madre.
As dice la Escritura: "Algrate t, mujer que no puedes tener hijos! T que nunca has dado a luz. Grita de alegra porque no has sentido los dolores de parto. La mujer abandonada tendr ms hijos que la mujer que tiene esposo".
Isaac naci como resultado de esa promesa. Hermanos, ustedes tambin son hijos de la promesa.
Pero (Ismael), uno de los hijos de Abraham, quien naci por decisin humana, trataba mal al otro hijo (Isaac), quien naci por el poder del Espritu. Eso mismo sucede ahora.
Pero qu dice la Escritura? "Echa fuera a la mujer esclava con su hijo. El hijo de la mujer libre recibir todo lo que tiene su padre. En cambio, el hijo de la mujer esclava no recibir nada".
Por eso, hermanos, nosotros no somos hijos de la mujer esclava, sino de la mujer libre.
Ahora somos libres porque Cristo nos liber. Mantnganse firmes en la libertad y no vuelvan a la esclavitud de la ley.
Yo mismo, Pablo, les pido que escuchen lo que les digo. Si se someten a la ley de la circuncisin, entonces Cristo no podr ayudarlos.
Una vez ms les recuerdo a todos: los que se circuncidan estn obligados a cumplir todo lo que dice la ley.
Si ustedes quieren estar bien con Dios por la ley, entonces se habrn apartado de Cristo, se habrn alejado del generoso amor de Dios.
Les digo esto porque nuestra esperanza para estar bien con Dios viene por la fe. Mientras esperamos, el Espritu nos mantiene viva esa esperanza.
En Cristo no importa si uno tiene la circuncisin o no. Lo que importa con Cristo es la fe que trabaja por medio del amor.
Ustedes corran muy bien, quin los convenci de no seguir corriendo por el camino verdadero?
Eso no viene de Dios, quien los escogi.
Ojo! "Slo un poco de levadura fermenta toda la masa".
Tengo confianza en el Seor de que no van a pensar de otra manera. Hay alguien que los est confundiendo con esas cosas, pero Dios lo castigar, no importa quin sea.
Hermanos, si yo enseara que los hombres deben ser circuncidados, por qu sufro persecucin? Si yo todava enseara que los hombres deben circuncidarse, entonces lo que enseo acerca de la cruz no me causara ningn problema.
Me gustara que esos que los estn confundiendo llegaran de una vez hasta el extremo de castrarse.
Hermanos, Dios los ha llamado para ser libres. Pero no permitan que la libertad sea una excusa para hacer todo lo que pide su naturaleza humana. Mejor aydense los unos a los otros siempre con amor.
Pues toda la ley se puede resumir en una sola frase: "Ama a los dems como a ti mismo".
Pero si ustedes siguen atacndose y hacindose dao unos a otros, van a terminar por destruirse todos.
Por eso les doy este consejo: dejen que el Espritu gue su vida y as, no harn las malas acciones que pide su naturaleza humana.
Nuestra naturaleza humana desea lo que est en contra del Espritu y el Espritu desea lo que est en contra de la naturaleza humana. Los dos se oponen. Por eso ustedes no pueden hacer siempre lo que se les antoja.
Si se dejan guiar por el Espritu, quedan libres de la ley.
Est muy claro que las cosas que hace nuestra naturaleza humana son: inmoralidad sexual, impureza, descontrol,
idolatra, brujera, odio, discordia, celos, iras, rivalidades, peleas, divisiones,
envidias, borracheras, parrandas y otras cosas parecidas. Ya les advert contra eso y ahora les vuelvo a decir lo mismo, que todos los que hacen eso no tendrn parte en el reino de Dios.
En cambio, el Espritu produce amor, alegra, paz, paciencia, amabilidad, bondad, fidelidad,
humildad y dominio propio. No existe ninguna ley en contra de esas cosas.
Todos los que pertenecen a Cristo se han crucificado a s mismos con sus pasiones y sentimientos egostas.
Ya que el Espritu nos da vida, debemos dejarlo que nos gue.
No seamos orgullosos, ni envidiosos ni causemos peleas entre nosotros mismos.
Hermanos, es posible que alguno de ustedes caiga en la trampa del pecado. Ustedes, que son guiados por el Espritu, acrquense a l y aydenle a corregir su error. Pero ojo!, hganlo con humildad pues ustedes tambin pueden caer en tentacin.
Aydense cuando se encuentren en problemas, pues as estarn cumpliendo la ley de Cristo.
Si alguno se cree muy importante cuando en realidad no lo es, se est engaando a s mismo.
Cada uno debe evaluar sus propios actos y estar satisfecho de sus logros sin compararse con los dems.
Que cada uno cumpla sus propias responsabilidades.
El que est aprendiendo el mensaje de Dios debe compartir lo que tiene con el que le est enseando.
No se engaen ustedes mismos, porque nadie puede hacerle trampa a Dios. Uno cosecha lo que siembra.
Quienes siembran nicamente para complacer su naturaleza humana y sus malos deseos slo cosecharn la destruccin eterna. Pero el que siembra para agradar al Espritu, cosechar la vida eterna.
No debemos cansarnos de hacer el bien. Si no nos rendimos, tendremos una buena cosecha en el momento apropiado.
Siempre que podamos, hagamos el bien a todos, especialmente a nuestros hermanos en la fe.
Les escribo de mi puo y letra. Miren con qu letras tan grandes les estoy escribiendo!
Hay quienes los estn obligando a circuncidarse para que ellos sean aceptados por los dems. Tienen miedo de ser perseguidos si siguen solamente la cruz de Cristo.
Esos hombres que tienen la circuncisin no obedecen completamente la ley; sin embargo, quieren que ustedes sean circuncidados. As ellos podrn presumir de haberlos obligado a ustedes a llevar esa marca en el cuerpo.
Espero que yo nunca presuma de esas cosas. Slo quiero presumir de la cruz de nuestro Seor Jesucristo. A travs de Cristo, el mundo ha muerto para m y yo he muerto para el mundo.
En realidad tener la circuncisin o no tenerla, no significa nada. Lo que de verdad importa es que nosotros somos el nuevo pueblo de Dios.
Que la paz y la compasin de Dios estn con todos los que ajusten su vida a esta norma y con todo el pueblo de Dios.
Para terminar, les pido que no me causen ms sufrimientos, porque tengo cicatrices en mi cuerpo que muestran que pertenezco a Jess.
Hermanos, que nuestro Seor Jesucristo los bendiga en abundancia. As sea.
Querido pueblo santo de Dios que es fiel a Jesucristo y vive en la ciudad de feso. Un cordial saludo de Pablo, apstol de Jesucristo por voluntad de Dios. Que la paz y las bendiciones de Dios nuestro Padre y de Jesucristo nuestro Seor estn con ustedes.
Querido pueblo santo de Dios que es fiel a Jesucristo y vive en la ciudad de feso. Un cordial saludo de Pablo, apstol de Jesucristo por voluntad de Dios. Que la paz y las bendiciones de Dios nuestro Padre y de Jesucristo nuestro Seor estn con ustedes.
Bendito sea Dios, Padre de nuestro Seor Jesucristo que nos ha dado toda clase de bendiciones espirituales en los cielos a travs de Cristo.
Tambin en Cristo, l nos escogi por amor antes de la creacin del mundo para que furamos su pueblo santo, es decir, libres de pecado ante l.
Antes de la creacin del mundo, Dios decidi adoptarnos como hijos suyos a travs de Jesucristo. Eso era lo que l tena planeado y le dio gusto hacerlo.
Dios nos eligi para que as se le honre por su grandioso amor, que nos dio gratuitamente por medio de su Hijo amado.
La sangre que Cristo derram en su muerte pag el rescate para librarnos del pecado. Es decir, que Dios es tan generoso que perdona nuestras faltas.
Nos mostr generosamente su bondad. Con completa sabidura y entendimiento
nos ha dado a conocer su plan secreto. Esto fue lo que con gusto Dios quiso hacer por medio de Cristo.
El plan de Dios, que se terminar a su debido tiempo, es poner bajo el mando de Cristo todo lo que hay en el cielo y en la tierra.
Dios nos escogi por medio de Cristo para ser su pueblo, tal como ya lo tena planeado pues l acta de manera que todo lo que suceda salga de acuerdo con su voluntad.
Nosotros los judos ya estbamos esperando al Mesas desde hace tiempo. Fuimos escogidos para alabarle por su grandeza, y
esto mismo sucede con ustedes: oyeron el mensaje de la verdad, o sea, las buenas noticias sobre la salvacin y creyeron en Cristo. Por medio de l, Dios les puso el sello del Espritu Santo que haba prometido.
El Espritu es como un adelanto o una garanta de que recibiremos lo que Dios prometi. La promesa de Dios llegar cuando se complete nuestra liberacin, y as podremos alabar a Dios por su grandeza.
Por eso siempre los recuerdo en mis oraciones y le ruego a Dios por ustedes.
As lo hago desde que supe que ustedes tienen fe en el Seor Jess y que aman a todo el pueblo de Dios.
Ruego que Dios, el Padre glorioso de nuestro Seor Jesucristo, les d el Espritu, fuente de sabidura, para que entiendan los secretos de Dios y lleguen a conocerlo verdaderamente.
Pido que Dios los ilumine con entendimiento para que vean su verdad y sepan lo que tiene preparado para sus escogidos. Entonces podrn participar de las ricas y abundantes bendiciones que l ha prometido a su pueblo santo.
Vern tambin lo grande que es el poder que Dios da a los que creen en l. Es el mismo gran poder
con el que Dios resucit a Cristo de entre los muertos y le dio el derecho de sentarse a su lado en el cielo.
Dios ha puesto a Cristo por encima de cualquier autoridad, poder, gobierno o dominio, tanto de este mundo como del que est por venir.
Dios puso todo bajo el mando de Cristo y lo escogi como mxima autoridad de todo para bien de la iglesia.
Cristo llena todo con su presencia, y en la iglesia se muestra todo lo que l es.
Hace tiempo ustedes estaban espiritualmente muertos a causa de sus pecados y sus ofensas contra Dios.
Antes vivan pecando, igual que todo el mundo, y se dejaban guiar por el que gobierna las fuerzas de maldad que estn en el aire y que todava acta por medio de los que desobedecen a Dios.
Antes todos nosotros vivamos as. Nuestra forma de vida era complacer los deseos de la naturaleza humana. Hacamos cualquier cosa que el cuerpo deseara o que la mente pudiera imaginar. Tal como los dems, merecamos que Dios nos castigara con su enojo.
Pero la compasin de Dios es muy grande, y l nos am con un inmenso amor.
Estbamos muertos espiritualmente a causa de nuestras ofensas contra Dios, pero l nos dio vida al unirnos con Jesucristo. Fjense, ustedes fueron salvos slo gracias a la generosidad de Dios.
l nos levant de la muerte junto con Cristo y nos sent junto a l en el cielo.
Dios hizo esto para mostrar en el futuro su inmensa generosidad siendo bondadoso con nosotros a travs de Jesucristo.
Ustedes fueron salvos gracias a la generosidad de Dios porque tuvieron fe. No se salvaron a s mismos, su salvacin fue un regalo de Dios.
La salvacin no es algo que ustedes hayan conseguido pues nadie puede decir que se salv a s mismo.
Nosotros somos obra de Dios, fuimos creados por Cristo para hacer el bien tal como Dios ya lo tena planeado.
Recuerden que ustedes no nacieron como judos, que se llaman a s mismos "circuncidados" y los llamaban a ustedes "no circuncidados". (Pero la circuncisin es slo algo que ellos se hacen en el cuerpo.)
Recuerden que ustedes no tenan a Cristo: no eran ciudadanos de Israel. No tenan nada que ver con los pactos ni con las promesas de Dios. Ustedes vivan sin Dios en el mundo y sin ninguna esperanza.
Pero ahora, unidos a Cristo ya no estn lejos de Dios porque la muerte de Cristo los acerc a Dios.
Cristo nos trajo la paz y es quien nos ha unido a todos en un solo pueblo. Antes, los judos y los que no son judos se odiaban y estaban divididos como si un muro los separara, pero Cristo muri para derrumbar ese muro de odio.
La ley tena muchos mandamientos y normas, pero Cristo acab con esa ley para que los dos grupos se conviertan en un solo pueblo con l. As, Cristo hizo la paz.
Cristo muri en la cruz y con su muerte termin el odio entre los pueblos, hizo que todos estuvieran en paz con Dios y que fueran un solo cuerpo.
Cristo vino y proclam la paz tanto a ustedes que estaban lejos de Dios como a los que estaban cerca de l.
Gracias a Cristo todos podemos acercarnos al Padre por medio del mismo Espritu.
Por lo tanto, ustedes los que no son judos ya no son extranjeros, sino ciudadanos junto con el pueblo santo y forman parte de la familia de Dios.
Ustedes los creyentes son esa casa, construida sobre una base slida formada por los apstoles y profetas, siendo Cristo mismo la piedra ms importante de la construccin.
Todo el edificio se mantiene unido debido a l, quien hace que crezca y se convierta en un templo santo para el Seor.
Gracias a Cristo, ustedes y los judos forman parte del mismo templo donde vive Dios a travs del Espritu.
As que yo, Pablo, soy prisionero de Jesucristo para bien de ustedes que no son judos.
Seguramente habrn odo del trabajo que Dios, en su generosidad, me ha dado para ayudarles a ustedes.
l me dio a conocer su plan secreto, como les escrib brevemente antes.
Si ustedes leen lo que escrib, se darn cuenta de que entiendo bien ese plan acerca de Cristo.
En pocas anteriores ese plan secreto no se dio a conocer a la gente, pero ahora Dios, por medio del Espritu, lo ha mostrado a los santos apstoles y profetas.
Este es el plan secreto: los que no son judos recibirn lo mismo que Dios les ha prometido a los judos. Los judos y los que no son judos son miembros del mismo cuerpo y participan juntos de la promesa que Dios hizo en Jesucristo. Los que no son judos
Por la generosidad de Dios que quiso actuar en m con poder, recib el privilegio de ser un siervo dedicado a anunciar las buenas noticias.
Aunque soy el menos importante en el pueblo de Dios, l me concedi el honor de ensear a los que no son judos las buenas noticias sobre las infinitas riquezas de Cristo.
Dios me encarg el trabajo de sacar a la luz su plan secreto. Pues l, Creador de todo lo que existe, tena oculto su plan desde el principio.
Esto sucedi para que todas las autoridades y poderes en los cielos conocieran por medio de la iglesia la sabidura de Dios en todas sus formas.
As se cumple el plan que l tena preparado desde el comienzo del mundo a travs de Nuestro Seor Jesucristo.
Por nuestra fe en Cristo tenemos la confianza de poder presentarnos ante Dios.
Por eso les ruego que no se desanimen por los sufrimientos que soporto por ustedes; al contrario, mis sufrimientos deben ser un honor para ustedes.
Por eso me arrodillo para orar ante el Padre.
Toda familia en el cielo y en la tierra recibe su verdadero nombre del Padre.
A l le pido que en su infinita grandeza les conceda a ustedes fortaleza interior a travs del Espritu.
Pido al Padre que Cristo viva en ustedes por la fe y que su amor sea la raz y el cimiento de su vida.
As podrn comprender con todo el pueblo santo de Dios cun ancho y largo, cun alto y profundo, es su amor.
El amor de Cristo es tan grande que supera todo conocimiento. Pero a pesar de eso, pido a Dios que lo puedan conocer, de manera que se llenen completamente de todo lo que Dios es.
A travs del poder de Dios que obra en nosotros, l puede hacer mucho ms de lo que jams podramos pedir o imaginar.
Gloria a Dios en la iglesia y en Cristo Jess por siempre! As sea.
Yo, Pablo, preso por la causa del Seor, les ruego que vivan de acuerdo con el llamado que Dios les ha hecho.
Sean siempre humildes, amables, tengan paciencia, soprtense con amor unos a otros
y hagan todo lo posible para mantener la unidad y la paz que les da el Espritu.
As como ustedes forman un solo cuerpo y hay un solo Espritu, Dios tambin los llam a una sola esperanza.
Hay un solo Seor, una sola fe y un solo bautismo.
Hay un solo Dios y Padre de todos que est por encima de todos, trabaja por medio de todos y vive en todos nosotros.
Cristo en su generosidad nos dio un don a cada uno.
Por eso las Escrituras dicen: "Cuando subi a los cielos se llev a los prisioneros y entreg dones a la gente".
Qu significa eso de que "subi"? Pues significa que primero descendi a la tierra.
Cristo fue el mismo que descendi y luego subi a lo ms alto de los cielos para llenarlo todo con su presencia.
Cristo mismo le dio dones a la gente: a unos, el don de ser apstoles; a otros el de ser profetas; a otros el de anunciar las buenas noticias; y a otros el de ser pastores y maestros.
l dio esos dones para preparar a su pueblo santo para el trabajo de servir y fortalecer al cuerpo de Cristo.
Este trabajo debe continuar hasta que estemos todos unidos en la misma fe y en el mismo conocimiento del Hijo de Dios. Debemos seguir creciendo hasta que seamos maduros como Cristo y compartamos su perfeccin.
As no nos portaremos como nios, ni seremos como un barco a la deriva arrastrados por cualquier corriente nueva de quienes buscan engaarnos con sus trampas.
Por el contrario, maduraremos y seremos como Cristo en todo sentido, enseando la verdad con amor. Cristo es la cabeza y
el cuerpo entero depende de l. Por medio de l, todas las partes del cuerpo estn ligadas y se mantienen unidas. Cada parte cumple su funcin y as todo el cuerpo crece y se fortalece por el amor.
Lo que les voy a decir es una advertencia del Seor: dejen ya de vivir como los que no son creyentes, porque ellos se guan por pensamientos intiles.
Ellos son ignorantes y no entienden; se niegan a escuchar. Por eso estn alejados de la vida que viene de Dios.
Han perdido la vergenza, se han dedicado a la inmoralidad y se entregan cada vez ms a cometer toda clase de perversiones.
Pero eso es muy diferente de lo que aprendieron ustedes acerca de Cristo.
S que ustedes han recibido su mensaje y han aprendido la verdad que est en Jesucristo.
Se les ense a dejar atrs la forma de vida que llevaban antes. Ese viejo ser va de mal en peor por los deseos engaosos.
Aprendieron a vivir una nueva vida en mente y en espritu.
Sean gente nueva, buenos y santos, creados a imagen de Dios.
As que dejen las mentiras y digan siempre la verdad porque todos formamos parte del mismo cuerpo.
No permitan que la ira los haga cometer pecados; que la noche no los sorprenda enojados.
No le den ninguna oportunidad al diablo para que los derrote.
El que era ladrn debe dejar de robar y empezar a trabajar haciendo algo provechoso con sus manos, as podr compartir con el que no tiene nada.
No digan malas palabras, sino palabras que ayuden y animen a los dems para que lo que hablen le haga bien a quien los escuche.
No hagan poner triste al Espritu Santo, quien es la garanta para su completa liberacin en el da sealado.
Saquen de su vida la amargura, el enojo, los insultos, los gritos y toda clase de maldad.
Sean amables y considerados unos con otros, y perdnense como Dios los ha perdonado a travs de Cristo.
As que sean como Dios pues ustedes son sus hijos amados,
y sigan el camino del amor as como Cristo nos am y ofrend su vida por nosotros como un sacrificio voluntario cuyo agradable olor sube a Dios.
Ustedes son el pueblo santo de Dios; por lo tanto, entre ustedes no debe existir la inmoralidad sexual ni ningn otro exceso.
Tampoco digan groseras, tonteras ni hagan bromas vulgares. Mejor alaben y den gracias a Dios.
Pues es seguro que el que cometa pecados sexuales no tendr parte en el reino de Dios, ni el que haga inmoralidades, ni tampoco el que siempre quiera tener ms cosas para s, porque eso es como adorar a un dios falso.
No permitan que nadie los engae con ideas falsas porque Dios se enoja con los que no lo obedecen.
As que no tengan nada que ver con esa clase de gente.
Les digo esto porque ustedes estaban antes en la oscuridad, pero ahora estn en la luz del Seor. Por lo tanto, vivan como hijos que pertenecen a la luz.
La luz trae bondad, rectitud y verdad en abundancia.
Traten de aprender qu es lo que agrada al Seor.
No participen de lo que hacen los que practican el mal porque eso no lleva a nada bueno. Ms bien desenmascrenlos,
pues hasta da vergenza hablar de lo que esa gente hace a escondidas.
Todo lo que se expone a la luz, se puede ver con claridad,
pues todo lo que se saca a la luz se convierte en luz. Por eso decimos: "Despirtate, t que duermes, levntate de entre los muertos y Cristo te iluminar".
Por eso hay que tener mucho cuidado con la forma de vivir. No vivan como la gente necia, sino con sabidura.
Esto quiere decir que deben aprovechar toda oportunidad para hacer el bien, porque estamos en una poca llena de maldad.
No sean tontos, mejor traten de entender cul es la voluntad del Seor.
No se emborrachen, porque as echarn a perder su vida. Mejor llnense del Espritu Santo.
Anmense entre ustedes con salmos, himnos y cantos de alabanza. Canten de corazn melodas al Seor.
Siempre den gracias a Dios Padre por todo en el nombre de nuestro Seor Jesucristo.
Srvanse unos a otros por respeto a Cristo.
Esposas, estn dispuestas a servir a su esposo as como sirven al Seor.
El esposo es la cabeza de la esposa, as como Cristo es la cabeza de la iglesia. La iglesia es el cuerpo de Cristo y Cristo es el Salvador del cuerpo.
As como la iglesia obedece a Cristo, tambin la esposa debe obedecer en todo a su esposo.
Esposos, amen a su esposa as como Cristo am a la iglesia y entreg su vida por ella.
Cristo muri para hacer que la iglesia fuera santa. La purific con la enseanza de las buenas noticias y con el agua
para presentrsela a s mismo como una novia, llena de esplendor y belleza. Cristo muri para que la iglesia fuera pura, sin mancha, ni arruga, ni nada semejante.
El esposo debe amar a su esposa as como ama a su propio cuerpo; el que ama a su esposa, se ama a s mismo
porque nadie odia a su propio cuerpo. Todo lo contrario, lo alimenta y lo cuida, as como Cristo cuida a la iglesia
porque formamos parte de su cuerpo.
As dice la Escritura: "El hombre dejar a su pap y a su mam para unirse a su esposa y los dos sern un solo cuerpo".
Este es un misterio muy grande porque tiene que ver con Cristo y la iglesia.
En todo caso, cada uno de ustedes ame a su mujer como a s mismo, y la mujer respete a su marido.
Hijos, obedezcan a sus padres como lo manda el Seor, porque esto es justo.
El mandamiento dice: "Respeta a tu pap y a tu mam". Ese es el primer mandamiento que est acompaado por una promesa:
"As te ir bien en todo y tendrs una larga vida en la tierra".
Padres, no hagan enojar a sus hijos sino edquenlos con la disciplina y la enseanza del Seor.
Esclavos, obedezcan a su amo en la tierra. Obedezcan con mucho respeto y sinceridad como si estuvieran obedeciendo a Cristo.
No trabajen slo cuando su amo los est vigilando, sino como esclavos de Cristo cumpliendo la voluntad de Dios con todo el corazn.
Hagan su trabajo de buena gana, como si estuvieran sirviendo al Seor y no a los hombres.
Recuerden que cuando uno hace algo bueno, recibe recompensa del Seor. No importa si uno es esclavo o es libre.
Ustedes amos, traten bien a sus esclavos y no los amenacen, pues recuerden que su amo y el de ellos est en el cielo y l trata a todos por igual.
Finalmente, confen en el gran poder del Seor para fortalecerse.
Protjanse contra los engaos del diablo con toda la armadura que les da Dios.
Nuestra lucha no es contra seres humanos, sino contra gobernantes, contra autoridades, contra poderes de este mundo oscuro y contra fuerzas espirituales malignas del cielo.
Por esa razn, vstanse con toda la armadura de Dios. As soportarn con firmeza cuando llegue el da del ataque de Satans y despus de haber luchado mucho todava podrn resistir.
Pnganse el cinturn de la verdad y protjanse con la coraza de una vida recta.
Preprense ponindose el calzado de anunciar las buenas noticias de la paz.
Pero sobre todo, tomen el escudo de la fe para detener las flechas encendidas del maligno.
Utilicen la salvacin como casco protector. Tomen la espada del Espritu que son las enseanzas que vienen de Dios.
Oren y pidan siempre con la ayuda del Espritu. Mantnganse alerta y no dejen de orar por todo el pueblo santo.
Oren tambin por m. Pidan que yo tenga valor cuando est anunciando las buenas noticias y que los que escuchen puedan entender el plan secreto de Dios.
Mi trabajo es ser delegado de Dios para anunciar su mensaje y por eso estoy preso. Oren a Dios para que yo diga ese mensaje como debo hacerlo, sin miedo.
Les envo a Tquico, nuestro hermano en la fe y fiel siervo del Seor, quien les contar acerca de mi situacin.
Envo a Tquico porque quiero que sepan cmo estoy y para que los anime.
Hermanos, que la paz, el amor y la fe de Dios Padre y de nuestro Seor Jesucristo estn siempre con ustedes.
Que Dios bendiga en abundancia a los que aman profundamente a nuestro Seor Jesucristo.
Querido pueblo santo de Dios que pertenece a Jesucristo: Nosotros, Pablo y Timoteo, siervos de Jesucristo, los saludamos a todos ustedes que viven en Filipos, a sus ancianos lderes y a los ayudantes de la iglesia.
Que la paz y las bendiciones de Dios nuestro Padre y del Seor Jesucristo estn con ustedes.
Doy gracias a Dios cada vez que me acuerdo de ustedes.
Siempre oro con alegra por todos ustedes.
Me alegro mucho de que me hayan ayudado siempre que he anunciado las buenas noticias, desde el momento en que comenzaron a creer hasta ahora.
Estoy convencido de que Dios empez una buena obra entre ustedes y la continuar hasta completarla el da en que Jesucristo regrese.
Y creo que no me equivoco en mi forma de pensar, porque los llevo en el corazn. Han compartido conmigo el generoso amor que Dios me ha mostrado. Ustedes siempre han sido solidarios conmigo, no slo cuando estuve en prisin, sino tambin cada vez que tuve
Dios es testigo de que los extrao y los recuerdo con el mismo afecto de Jesucristo.
Y esta es mi oracin: que el amor entre ustedes siga creciendo cada vez ms, y que est acompaado de conocimiento y completo entendimiento;
para que as vean la diferencia entre el bien y el mal, y escojan el bien. As qu ustedes estarn limpios y sin falta el da en que Cristo vuelva.
Por el poder de Jesucristo, ustedes darn una cosecha abundante de buenas obras para honra y alabanza de Dios.
Hermanos, quiero que sepan que lo que me ha pasado ha servido para que se conozcan ms las buenas noticias.
Todos los guardias romanos y la otra gente saben que estoy preso porque soy seguidor de Cristo.
Adems, mi encarcelamiento ha servido para animar a muchos de mis hermanos seguidores del Seor a no tener miedo de dar a conocer el mensaje.
Es cierto que algunos anuncian el mensaje de Cristo movidos por envidia y con el deseo de causar problemas. Pero estoy seguro de que otros lo hacen con buenas intenciones.
Ellos anuncian el mensaje de Cristo por amor y saben que estoy preso por defender las buenas noticias.
Pero los otros proclaman a Cristo slo por figurar, no son sinceros. Lo que quieren es causarme problemas ahora que estoy preso.
Pero eso no importa porque lo verdaderamente importante es dar a conocer a Cristo, aunque algunos lo hagan por razones equivocadas. De todas maneras, me alegra que se hable acerca de Cristo. Y seguir alegrndome,
porque s que esto resultar en mi libertad, gracias a sus oraciones y a la ayuda del Espritu de Jesucristo.
Mi principal deseo y esperanza es no fallarle a Cristo. Espero seguir, como siempre, teniendo el valor necesario para honrar a Cristo a travs de mi vida, sin importar si vivo o muero.
Porque para m, vivir verdaderamente es vivir en Cristo y morir sera una ganancia.
Pero si sigo viviendo en este cuerpo, puedo seguir trabajando para el Seor. Por eso no s qu escoger.
Es muy difcil escoger entre vivir o morir. Quisiera dejar esta vida y estar con Cristo, pues eso sera mucho mejor.
Pero quedarme en la tierra es mucho ms necesario para seguirles ayudando a ustedes.
S que me quedar aqu con ustedes porque estoy convencido de que me necesitan. Me quedar aqu para que ustedes aumenten su felicidad y su fe.
As tendrn mucha alegra en Jesucristo cuando nos volvamos a ver.
Pero sobre todo, vivan de una manera digna de las buenas noticias de Cristo. Ya sea que yo regrese a ustedes o no, quisiera escuchar que permanecen en el mismo propsito y luchando todos juntos por la fe revelada en las buenas noticias.
Quiero escuchar que no se han dejado asustar por sus enemigos. Esto ser una clara seal de la derrota de los que no creen y de que ustedes se van a salvar, y todo esto viene de Dios.
Dios les ha concedido el honor no slo de creer en Cristo, sino tambin de sufrir por l.
Ustedes y yo luchamos por la misma causa. Antes se dieron cuenta de cmo luch y ahora saben que estoy haciendo lo mismo.
Lo que les escribo los anima como seguidores de Cristo? Quieren consolarme mostrndome cunto me aman? Compartimos el mismo Espritu? Me tienen verdadero afecto y compasin?
Entonces voy a pedirles algo que me hara completamente feliz: tengan la misma manera de pensar, el mismo amor y las mismas metas.
No hagan nada por rivalidad ni orgullo. Sean humildes y cada uno considere a los dems como ms importantes que s mismo.
Que cada uno no busque slo su propio bien, sino el de los dems.
Piensen y acten como Cristo Jess. Esa es la "misma manera de pensar" que les estoy pidiendo que tengan.
Cristo era como Dios en todo sentido, pero no se aprovech de ser igual a Dios.
Al contrario, l se quit ese honor, acept hacerse un siervo y nacer como un ser humano. Al vivir como hombre,
se humill a s mismo y fue obediente hasta el extremo de morir en la cruz.
Por eso, Dios le dio el ms alto honor y el nombre que est por sobre todos los nombres,
para que todos los que estn en el cielo, en la tierra y debajo de la tierra; se arrodillen ante Jess,
y para que todos reconozcan que Jesucristo es el Seor dando as honra a Dios Padre.
As pues, queridos hermanos, continen obedecindome como siempre. Ahora que estoy lejos de ustedes es aun ms importante que me obedezcan. Ocpense seriamente de su salvacin con profundo respeto,
porque es Dios mismo quien hace posible que ustedes deseen hacer lo que a l le agrada. Y no slo eso, sino que tambin les da el poder para que lo hagan.
Hagan todo sin quejarse y sin discutir.
As sern hijos de Dios, limpios y sin falta viviendo entre gente perversa y mala. De esa forma brillarn entre ellos como estrellas en un mundo de oscuridad.
Ustedes les estn ofreciendo un mensaje de vida. As, cuando Cristo regrese, tendr el gusto de hablar bien de ustedes y podr decir que mi lucha y trabajo por ustedes vali la pena.
Es posible que tenga que dar mi vida para completar el sacrificio que ustedes hacen por su fe. Lo har con alegra y compartir esa alegra con todos ustedes.
Algrense tambin conmigo y compartan mi alegra.
Espero, si es la voluntad del Seor Jess, enviarles pronto a Timoteo, pues me har feliz saber cmo estn.
No hay otro como Timoteo, l realmente se preocupa por ustedes y por su bienestar.
Todos se preocupan slo por conseguir su propio bien y no por seguir a Jesucristo.
Pero ustedes ya saben cmo es Timoteo, l me ha ayudado a anunciar las buenas noticias como un hijo que sirve a su padre.
As que espero poder envirselo tan pronto sepa lo que va a pasar conmigo.
Y hasta creo en el Seor, que yo mismo podr ir pronto a visitarles.
Epafrodito es mi hermano en Cristo, buen colaborador y compaero de lucha en el ejrcito de Cristo. Me lo enviaron cuando ms ayuda necesitaba, y pienso que ahora es necesario envirselo de nuevo a ustedes.
Lo envo porque tiene muchas ganas de verlos y est preocupado porque ustedes supieron que estuvo enfermo.
En realidad s estuvo muy enfermo, a punto de morir; sin embargo, Dios tuvo compasin de l y tambin la tuvo de m para que yo no tuviera tristeza sobre tristeza.
Por eso se lo envo pronto para que cuando lo vean se sientan otra vez muy felices y yo est menos triste.
Recbanlo llenos de alegra como creyente en el Seor. Aprecien mucho a los que son como Epafrodito
porque l puso en peligro su vida por servir a Cristo. Arriesg su vida al prestarme el servicio que ustedes no me podan prestar personalmente.
Ahora hermanos mos, algrense en el Seor! En cuanto a lo que sigue, para m no es molestia repetirles lo mismo; al contrario, lo hago por su seguridad.
Cudense de los que son como perros, de los que hacen cosas malas. Ojo con los mutiladores del cuerpo!
Nosotros somos los que estamos verdaderamente circuncidados, los que adoramos a Dios por medio de su Espritu y nos alegramos de lo que Cristo hace en nuestra vida sin poner nuestra confianza en lo que logramos por nosotros mismos.
Aunque yo tendra razones para confiar en lo que he logrado por m mismo, no lo hago. As que si alguien piensa que tiene razones para confiar en lo que ha logrado por s mismo, yo tendra ms razones que cualquier otro.
Me hicieron la circuncisin cuando tena ocho das de nacido, soy israelita y pertenezco a la familia de Benjamn. Soy hebreo y mis padres tambin fueron hebreos y la ley era muy importante para m pues yo era fariseo.
Estaba tan dedicado a la religin juda que persegua a los creyentes, y nadie poda reprocharme nada porque siempre obedeca la ley.
En esa poca pensaba que todo eso era muy valioso, pero gracias a Cristo, ahora s que eso no tiene ningn valor.
Es ms, creo que nada vale la pena comparado con la enorme dicha de conocer a Jesucristo, mi Seor. Por Cristo he abandonado todo lo que crea haber alcanzado. Ahora s que eso slo era basura. De esa manera he conseguido tener ahora a Cristo en mi vida
y estar unido a l. En l soy aprobado por Dios, no por seguir la ley, sino por la fe en Cristo. La aprobacin viene de Dios y es por la fe.
Lo que quiero es conocer a Cristo y experimentar el poder de su resurreccin. Quiero compartir con l sus sufrimientos. Tambin quisiera ser como l en su muerte,
y de alguna manera poder alcanzar la resurreccin de los muertos.
No quiero decir que ya llegu a la perfeccin en todo, sino que sigo adelante. Estoy tratando de alcanzar esa meta, pues esa es la razn por la cual Jesucristo se apoder de m.
Hermanos, no considero haber llegado ya a la meta, pero esto s es lo que hago: me olvido del pasado y me esfuerzo por alcanzar lo que est adelante.
Sigo hacia la meta para ganar el premio celestial que Dios me ofreci cuando me llam por medio de Cristo.
Entonces tengamos esa misma actitud todos los que hemos llegado a la madurez. Si en algo piensan diferente, eso tambin se lo aclarar Dios.
En todo caso, sigamos viviendo de acuerdo a la verdad que ya hemos alcanzado.
Hermanos, traten todos de imitar lo que yo he hecho. Fjense en aquellos que siguen nuestro ejemplo.
Porque como muchas veces les he dicho, y ahora lo repito llorando, muchos viven como enemigos de la cruz de Cristo.
Ellos viven de una manera que los est llevando a la destruccin. Su religin consiste en complacerse a s mismos. Presumen de hacer lo que debera darles vergenza y slo tienen la mirada puesta en las cosas terrenales.
En cambio, nuestra patria est en el cielo y de ah estamos esperando que venga el Salvador, Nuestro Seor Jesucristo.
Cristo va a cambiar nuestro modesto cuerpo para que sea como su propio cuerpo esplendoroso. Eso lo har por medio del poder que tiene para dominar todas las cosas.
Por eso sigan as, creyendo con firmeza en el Seor, mis queridos hermanos. Los quiero mucho y espero verlos pronto. Ustedes son mi alegra y mi orgullo.
Suplico a Evodia y a Sntique que se pongan de acuerdo como hermanas en el Seor.
Y tambin te pido a ti, que has sido mi leal compaero, que las ayudes pues ellas lucharon conmigo, Clemente y mis otros compaeros para difundir el mensaje de Dios. El nombre de cada uno de ellos ya est escrito en el libro de la vida.
Algrense siempre en el Seor.
Lo digo de nuevo: Algrense! Que todos sepan que ustedes son amables y gentiles. El Seor regresa pronto.
No se preocupen por nada, ms bien pdanle al Seor lo que necesiten y agradzcanle siempre.
Vern que Dios les dar su paz, una paz tan grande que va ms all de lo que podemos entender. La paz de Dios controlar todos sus pensamientos y sentimientos porque estn unidos a Cristo Jess.
En fin, hermanos, piensen en todo lo que es verdadero, noble, correcto, puro, hermoso y admirable. Tambin piensen en lo que tiene alguna virtud, en lo que es digno de reconocimiento. Mantengan su mente ocupada en eso.
Hagan todo lo que les ense, todo lo que aprendieron al verme y orme, y el Dios de paz estar con ustedes.
Estoy muy contento al ver que de nuevo ustedes se preocupan por mi bienestar. S que siempre se han preocupado por m, pero no haban tenido oportunidad de demostrrmelo.
No digo esto porque necesite ayuda, pues he aprendido a adaptarme a cualquier situacin.
Yo s cmo vivir en pobreza o en abundancia. Conozco el secreto de estar feliz en todos los momentos y circunstancias: pasando hambre o estando satisfecho; teniendo mucho o teniendo poco.
Puedo enfrentar cualquier situacin porque Cristo me da el poder para hacerlo.
De todos modos, han hecho bien en ayudarme ahora que estoy pasando dificultades.
Filipenses, ustedes muy bien saben que cuando comenc a anunciar el mensaje de Dios, al salir de Macedonia, ustedes fueron la nica iglesia que me ayud con mis ingresos y gastos.
Y cuando estuve en Tesalnica ustedes me enviaron ayuda ms de una vez.
En realidad, yo no pretendo que me den regalos, sino que ustedes reciban todos los beneficios de Dios por ser generosos.
Ya recib todo lo que me mandaron. Tengo todo lo que necesito y hasta tengo de sobra porque recib la ayuda que me enviaron con Epafrodito. Sus ayudas son como ofrendas de delicioso perfume, sacrificios que agradan a Dios.
Le pido a Dios que les d a ustedes todo lo que necesitan, conforme a las esplndidas riquezas que tiene en Jesucristo.
A Dios Padre sea el honor por toda la eternidad! As sea.
Saluden a todo el pueblo de Dios en Cristo Jess. Los hermanos que estn conmigo tambin les mandan saludos.
Todo el pueblo de Dios los saluda, y en especial los que estn al servicio del emperador.
Que nuestro Seor Jesucristo los bendiga en abundancia.
Querido pueblo santo de Dios que es fiel a Jesucristo y vive en la ciudad de Colosas. Un cordial saludo de Pablo, apstol de Jesucristo por voluntad de Dios, y de Timoteo, nuestro hermano en Cristo. Que la paz y las bendiciones de nuestro Padre Dios estn
Querido pueblo santo de Dios que es fiel a Jesucristo y vive en la ciudad de Colosas. Un cordial saludo de Pablo, apstol de Jesucristo por voluntad de Dios, y de Timoteo, nuestro hermano en Cristo. Que la paz y las bendiciones de nuestro Padre Dios estn
Siempre que oramos, damos gracias a Dios, Padre de nuestro Seor Jesucristo,
porque hemos escuchado que ustedes tienen mucha fe en Jesucristo. Tambin hemos odo del amor que muestran por todo el pueblo santo de Dios.
Esa fe viene de la esperanza de recibir lo que Dios les tiene guardado en el cielo. Ustedes conocieron esa esperanza a travs del mensaje verdadero, o sea, las buenas noticias
que llegaron hasta ustedes. Ese mensaje se est anunciando por todo el mundo y est dando buenos resultados en todas partes. Lo mismo est sucediendo entre ustedes. El mensaje est creciendo entre todos desde el primer da en que oyeron las buenas noticia
Epafras, nuestro buen amigo y colaborador, les ense las buenas noticias; en l tienen ustedes un fiel servidor de Cristo.
l nos cont del amor que ustedes tienen gracias al Espritu Santo.
Por lo tanto, desde que supimos todo eso no hemos dejado de orar por ustedes. Pedimos a Dios que los llene de conocimiento para entender su voluntad, y que les d toda clase de sabidura y entendimiento espiritual.
As, vivirn para dar honor al Seor y agradarle en todo. Como resultado podrn hacer toda clase de buenas obras y conocern mejor a Dios.
Adems, el poder glorioso de Dios los fortalecer para que puedan resistir todo con paciencia.
Darn gracias al Padre llenos de alegra, porque l les ha dado el privilegio de compartir la herencia que tiene preparada para todo el que obedece la voluntad de Dios y vive en la luz.
Dios nos rescat del poder de la oscuridad y nos hizo entrar al reino de su Hijo amado,
quien pag el precio de nuestra libertad y as tenemos el perdn de nuestros pecados.
Nadie puede ver a Dios, pero Jess es Dios en forma visible y supremo Seor de toda la creacin.
Con su poder cre todo lo que hay en el cielo y en la tierra, todo lo que se ve y lo que no se ve, ya sean ellos seres espirituales, poderes, autoridades o gobernantes. Todo ha sido creado por l y para l.
Cristo existi antes que todas las cosas, y todo el universo sigue su curso gracias a l.
Cristo es la cabeza de la iglesia, que es su cuerpo. l dio comienzo a todo y fue el primero en resucitar de la muerte. Entonces l es el ms importante en todo sentido.
A Dios le agrad que todo lo que l es habitara plenamente en Cristo.
Y con gusto decidi reconciliar consigo todas las cosas, tanto las que estn en el cielo, como las que estn en la tierra. Dios hizo las paces con nosotros a travs de la sangre que Cristo derram en la cruz.
Antes, ustedes estaban alejados de Dios y su manera de pensar los haca enemigos de Dios porque practicaban la maldad.
Pero ahora Cristo, por medio de su muerte fsica, los ha convertido en amigos de Dios. Cristo muri para presentarlos santos ante Dios, es decir, sin ninguna mancha ni maldad que pueda ser juzgada por Dios.
Cristo har esto si siguen creyendo en las buenas noticias que escucharon. Tengan una buena base y mantnganse firmes en su fe. No se alejen de la esperanza que les dan las buenas noticias, que se han contado en todas partes del mundo y que yo como siervo
Me alegro en medio de mis sufrimientos por ustedes; pues lo que sufro en mi propio cuerpo completa lo que falta de los sufrimientos de Cristo por su cuerpo, que es la iglesia.
Dios, segn su plan, me hizo un siervo de la iglesia, y mi trabajo es presentarles el mensaje de Dios en forma completa,
que es el plan secreto que ha estado oculto para todos desde el comienzo del mundo. Pero ahora Dios lo ha dado a conocer a su pueblo santo
porque quiso que su pueblo entendiera esa grandiosa y maravillosa verdad para todas las naciones, que antes no les haba mostrado. El plan secreto es Cristo que vive en ustedes, que les da la esperanza de disfrutar la grandeza de Dios.
Nosotros damos a conocer a Cristo a todos, aconsejndoles y ensendoles con toda la sabidura que Dios nos da, pues queremos presentarlos a todos ante Dios espiritualmente maduros en Cristo.
Trabajo con mucho empeo por el poder de Cristo que acta en m y me fortalece.
Quiero que sepan que el gran esfuerzo que hago es para ayudarlos a ustedes, a los que estn en Laodicea y a todos aquellos que no conozco personalmente.
Me esfuerzo porque quiero que reciban consuelo y que estn animados y unidos en amor. Quiero que tengan la slida conviccin que viene del entendimiento para que conozcan muy bien el plan secreto que Dios les ha descubierto ahora. Ese secreto es Cristo mi
en quien estn escondidos todos los tesoros de la sabidura y del conocimiento.
Les digo esto para que nadie los engae ni les diga algo que parezca cierto pero que en realidad es falso.
Aunque no estoy presente all, los acompao de corazn. Me siento feliz de saber que ustedes tienen una vida ordenada y que su fe en Cristo es muy fuerte.
Ya que ustedes han aceptado a Jesucristo como Seor, vivan como l quiere.
Planten su raz en Cristo y tmenlo como base slida para construir su vida. Fortalezcan su fe, vivan en la verdad que se les ense y siempre sean agradecidos.
Ojo! Que nadie los aleje del camino correcto. No se dejen engaar por gente que viene con ideas falsas y palabras que no significan nada. Esas ideas vienen de los poderes espirituales del mundo y de las tradiciones de los hombres, no vienen de Cristo.
Todo lo que Dios es, vive en Cristo, en su cuerpo humano.
En Cristo, ustedes estn completos y no necesitan nada ms pues l est por encima de todos los gobernantes y poderes.
Cuando Cristo los liber del poder de su personalidad inclinada al pecado, fueron circuncidados con otra clase de circuncisin, hecha por l y no por seres humanos.
Al bautizarse, ustedes fueron sepultados junto con Cristo, y tambin en el bautismo fueron resucitados con l. Eso fue posible debido a la fe en el poder de Dios, demostrado cuando hizo resucitar a Cristo de la muerte.
Ustedes estaban espiritualmente muertos debido a sus pecados y a que no fueron circuncidados, pero Dios les dio la vida junto a Cristo y nos perdon todos los pecados.
Tenamos una deuda porque no cumplimos las leyes de Dios. La cuenta de cobro tena todos los cargos contra nosotros, pero Dios nos perdon la deuda y clav la cuenta en la cruz.
Dios venci a todos los poderes y fuerzas espirituales a travs de la cruz, desarmndolos y obligndolos a desfilar derrotados ante el mundo.
Por eso les digo: no permitan que nadie les diga lo que tienen que comer o beber. Tampoco se sientan obligados a celebrar las festividades judas: fiestas de guardar, celebracin de luna nueva o das de descanso.
Esas son cosas del pasado, imgenes borrosas de lo que estaba por venir. Pero ahora, tenemos a Cristo que es la realidad.
Hay gente que aparenta tener humildad, adora a los ngeles, siempre habla de las visiones que ha tenido y quiere que todos la imiten. No les hagan caso ni dejen que decidan lo que ustedes deben hacer. Ellos presumen de lo que no han visto y se guan slo
No estn bajo el mando de Cristo, quien es la cabeza y de quien depende todo el cuerpo. Cristo es quien hace posible que todas las partes del cuerpo estn unidas y se ayuden mutuamente, fortaleciendo y manteniendo unido al cuerpo para que crezca como Dios
Ustedes murieron con Cristo y fueron librados de los poderes espirituales del mundo. Por eso les pregunto: Por qu todava siguen reglas como:
"no coman esto, no prueben esto otro, no toquen aquello"?
Esas reglas hablan de lo que se acaba con el uso y no son mandamientos de Dios sino enseanzas humanas.
Parecen ser sabias porque requieren que la gente practique una intensa devocin, que se niegue s misma y que castigue severamente el cuerpo, pero no ayudan a controlar los malos deseos de nuestra personalidad inclinada a pecar.
Con Cristo, ustedes fueron resucitados de la muerte, por eso busquen las cosas del cielo, donde l est sentado a la derecha de Dios.
Concntrense en las cosas celestiales y no en las terrenales
pues ustedes han muerto a su vieja manera de vivir, y ahora la nueva vida que disfrutan con Cristo, est guardada en Dios.
Por eso, cuando Cristo vuelva, ustedes compartirn su gloria.
As que saquen de su vida todo lo malo: pecados sexuales, inmoralidades, malos pensamientos, malos deseos y codicia, que es una forma de adorar dolos.
Todo esto hace que Dios se enoje con los que son desobedientes.
Eso era lo que hacan ustedes antes, cuando llevaban una vida mala.
Pero ahora, quiten de su vida todo esto: la ira, el enojo, la maldad, los insultos y las malas palabras.
No se mientan unos a otros porque ya se despojaron del antiguo ser humano que eran y del mal que hacan.
Ustedes se han revestido de una nueva forma de ser. Dios los est haciendo nuevos a imagen del aquel que los cre hasta que lleguen al pleno conocimiento de l.
Ahora se acabaron las diferencias entre los judos y los que no son judos, entre los que tienen la circuncisin y los que no la tienen. Ya no importa ser inculto, brbaro, esclavo o libre. Cristo est en todos y l es lo nico que importa.
Dios los escogi y los hizo su pueblo santo porque los ama. Por eso, vivan siempre con compasin, bondad, humildad, gentileza y mucha paciencia.
No se enojen unos con otros, ms bien, perdnense unos a otros. Cuando alguien haga algo malo, perdnenlo, as como tambin el Seor los perdon a ustedes.
Pero lo ms importante de todo es que se amen unos a otros porque el amor es lo que los mantiene perfectamente unidos.
Permitan que la paz de Cristo controle siempre su manera de pensar pues Cristo los ha llamado a formar un solo cuerpo para que haya paz; y den gracias a Dios siempre.
Permitan que el mensaje de Cristo viva plenamente entre ustedes. Ensense y aconsjense unos a otros con toda la sabidura que Dios les da. Canten salmos y canciones espirituales con el corazn lleno de agradecimiento a Dios.
Siempre dediquen al Seor Jess todo lo que digan y lo que hagan, dando gracias a Dios Padre a travs de Jess.
Esposas, estn dispuestas a servir a su esposo, que es lo que deben hacer como seguidoras del Seor.
Esposos, amen a su esposa y no la traten mal.
Hijos, obedezcan siempre a sus padres, porque eso es lo que agrada al Seor.
Padres, no sean tan exigentes con sus hijos, para que ellos no se desanimen.
Siervos, siempre obedezcan a su amo en todo, incluso cuando no los est mirando. Porque ms que agradar a la gente, lo que les debe importar es trabajar honestamente por respeto al Seor.
Cuando hagan cualquier trabajo, hganlo de todo corazn, como si estuvieran trabajando para el Seor y no para los hombres.
Recuerden que ustedes van a recibir la recompensa del Seor que Dios le prometi a su pueblo pues ustedes son siervos de Cristo, su Seor.
Recuerden que todo el que haga lo malo ser castigado y que el Seor trata a todos por igual.
Amos, den a sus esclavos lo que es bueno y justo. Recuerden que ustedes tambin tienen un amo en el cielo.
Nunca dejen de orar. Estn listos para enfrentar cualquier situacin mediante la oracin y el dar gracias a Dios.
Pidan a Dios que nos abra el camino para contar su mensaje a la gente. Aunque ahora estoy en prisin por anunciar este mensaje, oren para que podamos ensear el plan secreto que Dios ha dado a conocer sobre Cristo.
Oren para que yo pueda dar a conocer claramente esta verdad, pues esa es mi misin.
Comprtense con sabidura ante los que no tienen fe, utilizando su tiempo de la mejor manera posible.
Sean siempre amables e inteligentes al hablar, as tendrn una buena respuesta para cada pregunta que les hagan.
Nuestro estimado hermano Tquico, fiel ayudante y siervo del Seor junto conmigo, les dar noticias mas.
Lo envo porque quiero que ustedes sepan cmo estamos, y para que l los anime.
Envo a Tquico con Onsimo, fiel y estimado hermano en Cristo, que es uno de los suyos. Ellos les contarn todo lo que ha pasado aqu.
Aristarco, mi compaero aqu en la crcel les manda saludos, al igual que Marcos, el primo de Bernab. Ya les di instrucciones acerca de Marcos de recibirlo muy bien si alguna vez va a visitarlos.
Jess, a quien llaman el Justo, tambin les manda saludos. Ellos son los nicos judos creyentes que han trabajado conmigo por el reino de Dios y han sido un gran consuelo para m.
Tambin los saluda Epafras, quien es siervo de Jesucristo y uno ms de ustedes. l siempre ora y pide que se mantengan fuertes, que lleguen a ser maduros y que entiendan completamente lo que Dios quiere que hagan.
Puedo decirles que Epafras ha trabajado duro por ustedes y por todos los de Laodicea y de Hierpolis.
Demas y Lucas, el querido doctor, los saludan.
Saluden de mi parte a todos los hermanos de Laodicea, a Ninfa y a toda la iglesia que se rene en su casa.
Cuando terminen de leer esta carta, por favor asegrense de llevarla a la iglesia de Laodicea. Quiero que ellos la lean y que ustedes lean la que les envi a los de Laodicea.
Dganle esto a Arquipo: "Asegrate de hacer el trabajo que el Seor te ha encomendado".
Yo, Pablo, los saludo y les escribo estas palabras de mi puo y letra desde la prisin. Que el Seor los bendiga en abundancia.
Estimados hermanos de la iglesia que est unida a Dios Padre y al Seor Jesucristo, en la ciudad de Tesalnica: Un cordial saludo de Pablo, Silvano y Timoteo. Que la paz y las bendiciones de Dios estn con ustedes.
Cada vez que oramos los recordamos y le damos gracias a Dios por todos ustedes.
Agradecemos a Dios, nuestro Padre, porque su fe y su amor los ha animado y los inspira a trabajar. Tambin damos gracias a Dios porque la esperanza que tienen en nuestro Seor Jesucristo los mantiene constantes.
Hermanos, Dios los ama, y sabemos que los ha escogido para que sean su pueblo.
Lo sabemos porque cuando les anunciamos las buenas noticias no lo hicimos slo con palabras, sino con el poder y total conviccin que nos da el Espritu Santo. Adems, viendo nuestra forma de ser, se convencieron de que hacamos todo por su bien.
Cambiaron y se volvieron como nosotros, siguiendo el ejemplo del Seor. A pesar de que sufrieron mucho, aceptaron esas enseanzas con la alegra que les dio el Espritu Santo.
Ustedes se convirtieron en un ejemplo para todos los creyentes de Macedonia y Acaya, y
han ayudado a extender las enseanzas del Seor no slo all, sino en todas partes. Tanto se ha dado a conocer su fe que nosotros ya no necesitamos decir nada ms.
En todas partes la gente habla de la manera tan buena en que nos aceptaron cuando estuvimos all con ustedes y cmo dejaron de adorar dolos y cambiaron para servir al verdadero Dios viviente.
Ustedes comenzaron a esperar la llegada de su Hijo desde el cielo. l es Jess, a quien Dios resucit y quien nos salva del castigo que el mundo va a recibir por su pecado.
Hermanos, ustedes saben que la visita que les hicimos no fue tiempo perdido.
Antes de llegar a su ciudad, sufrimos mucho en Filipos. Se hablaba mal de nosotros, como ustedes ya lo saben. Cuando llegamos a su ciudad, muchos estaban en contra nuestra, pero Dios nos ayud a ser muy valientes y a contarles las buenas noticias.
No estbamos equivocados en lo que hablamos. Tampoco hablamos con malas intenciones, ni con el propsito de engaar a nadie.
Al contrario, hablamos como quienes han sido aprobados por Dios con la misin de dar de conocer las buenas noticias. No estamos tratando de agradar a ningn ser humano, slo buscamos agradar a Dios, quien juzga si nuestro corazn es bueno o malo.
Ustedes saben que nosotros no hemos tratado de convencerlos hablando bien de ustedes. Tampoco queremos que nos den dinero. Dios es testigo de que no tenemos nada que ocultar.
No buscamos ningn reconocimiento de ustedes ni de nadie.
Somos apstoles de Cristo. Si hubiramos querido, habramos podido imponer nuestra autoridad. Pero hemos sido muy amables con ustedes, como una madre que se preocupa por sus hijos.
Los amamos mucho y por eso nos alegramos de compartir con ustedes las buenas noticias de Dios. Adems, ustedes se han vuelto tan importantes para nosotros que nos sentimos felices de compartir con ustedes hasta nuestra propia vida.
Hermanos, s que ustedes recuerdan lo duro que trabajamos da y noche. No quisimos ser una carga para ustedes, por eso no les pedimos ningn salario por nuestro trabajo de anunciarles las buenas noticias de Dios.
Ustedes y Dios son testigos de que cuando estuvimos con ustedes los creyentes, nos comportamos de una manera santa, justa y honesta.
Ya saben muy bien que nosotros tratamos a cada uno de ustedes como un padre trata a sus propios hijos.
Los exhortamos, consolamos y animamos a vivir de una manera que honre a Dios, quien los invita a entrar en su reino y en su gloriosa presencia.
Siempre damos gracias a Dios por la manera en que ustedes aceptaron las buenas noticias, porque no las recibieron como palabras humanas. Las recibieron como son en realidad: el mensaje de Dios, y ese mensaje est actuando con poder entre ustedes los que c
Hermanos, ustedes siguieron el ejemplo de las iglesias de Dios que creen en Jesucristo y estn en Judea. All, el pueblo de Dios sufri mucho a causa de los otros judos, y lo mismo ha pasado con ustedes pues han sufrido mucho a causa de sus propios compa
Esos judos mataron al Seor Jess y a los profetas, y a nosotros nos obligaron a abandonar el pas. Ellos no agradan a Dios y estn en contra de todos los seres humanos.
Nosotros tratamos de ensear el mensaje de Dios a los que no son judos para que se salven, pero los judos no nos han dejado anunciar esas enseanzas. Por eso estn aadiendo cada vez ms pecados a los que ya tienen, y ahora Dios est muy enojado con ell
Hermanos, estuvimos separados de ustedes por corto tiempo, pero aunque no estbamos presentes, nuestro corazn y pensamiento seguan con ustedes. Tenamos muchas ganas de verlos e hicimos todo lo posible por hacerlo.
En verdad queramos ir a verlos, y yo mismo trat de visitarlos varias veces, pero Satans siempre nos lo impidi.
Ustedes son nuestra esperanza, nuestra alegra y la corona que llevaremos con mucho orgullo cuando nuestro Seor Jesucristo regrese.
Verdaderamente ustedes nos hacen sentir orgullosos y alegres.
Como ya no pudimos resistir ms estar alejados de ustedes, decidimos quedarnos solos, en Atenas,
y que Timoteo fuera a verlos. Timoteo es nuestro estimado hermano y compaero de trabajo, siervo de Dios que anuncia las buenas noticias sobre Cristo. l los animar y los fortalecer en su fe.
As nadie se dar por vencido con tantos problemas. Saben muy bien que debemos sufrir todo eso.
Cuando estbamos all con ustedes, les dijimos que todos ustedes deban sufrir. Ahora ven que todo esto ha ocurrido tal como lo dijimos.
Cuando ya no pude resistir ms, envi a Timoteo para saber cmo estaban en cuanto a la fe, pues tema que el diablo los hubiera empujado al mal y que todo nuestro trabajo se hubiera echado a perder.
Pero Timoteo acaba de regresar y nos ha dado muy buenas noticias sobre la fe y el amor que ustedes tienen. Nos dijo que guardan muy buenos recuerdos de nosotros y tienen muchas ganas de vernos de nuevo, igual que nosotros a ustedes.
Por eso, hermanos, a pesar de todos nuestros sufrimientos y dificultades, todava nos sentimos animados porque ustedes tienen mucha fe.
En realidad, al saber que ustedes siguen firmes en el Seor, nos sentimos reanimados.
Es tan inmensa la alegra que sentimos ante Dios por ustedes, que no es posible agradecerle lo suficiente.
Seguimos orando mucho por ustedes da y noche. Oramos para que podamos estar de nuevo all con ustedes y darles todo lo que necesitan para mantener muy fuerte su fe.
Ahora pedimos que Dios nuestro Padre y nuestro Seor Jesucristo preparen el camino para que podamos llegar hasta ustedes.
Le pedimos al Seor que aumente y multiplique el amor que tienen unos por otros y por todos, y que ustedes se amen unos a otros, as como nosotros los amamos a ustedes.
Todo esto lo pedimos para que l los fortalezca interiormente y para que sean santos ante Dios nuestro Padre. De esa manera estarn preparados cuando nuestro Seor Jess regrese de nuevo con todos sus santos.
Hermanos, tengo algo ms que decirles. Ya les enseamos a vivir de la forma que a Dios le agrada y ustedes estn viviendo de esa manera, ahora los animamos y les pedimos en el nombre del Seor Jess que se esfuercen ms.
Conocen muy bien todo lo que les dijimos por la autoridad del Seor Jess.
Dios quiere que ustedes sean cada vez ms puros, que se mantengan alejados de la inmoralidad sexual
y que cada uno aprenda a controlar su cuerpo. Es decir, que usen su cuerpo de una manera que lleve a la pureza y honre a Dios.
No se dejen llevar por las pasiones del cuerpo como hacen los que no conocen a Dios.
Ninguno debe hacerle dao a su hermano ni engaarlo de esta manera. El Seor castiga a todos los que cometen esos pecados, como ya les hemos advertido antes.
Dios nos ha llamado para ser puros, no para que vivamos en el pecado.
El que se niegue a obedecer estas enseanzas, no est negndose a obedecer a los hombres sino a Dios, quien les da su Espritu Santo.
No es necesario que les escribamos sobre el amor que deben tenerse como hermanos en Cristo, porque Dios ya les ha enseado a amarse unos a otros.
En verdad ustedes aman a todos los hermanos de Macedonia. Por lo tanto, hermanos, ahora los animamos para que los amen cada vez ms.
Hagan todo lo posible por vivir en paz. Cada uno preocpese por lo suyo y trabaje para ganarse la vida, como ya les hemos dicho antes.
Si siguen estas instrucciones, la gente que no es creyente respetar su forma de vivir, y ustedes no tendrn que depender de otros para conseguir lo que necesitan.
Hermanos, queremos que sepan lo que va a suceder con los muertos para que no estn tristes como los dems, que no tienen esperanza.
Creemos que Jess muri y resucit, y de igual manera, Dios har que todos aquellos que murieron y que crean en Jess resuciten para estar con l.
Lo que anunciamos ahora es un mensaje de Dios. Los que estemos vivos cuando regrese el Seor, nos iremos con l, pero los que ya hayan muerto irn antes de los que estn vivos.
El Seor mismo vendr de los cielos. En ese momento dar su orden con voz de mando, de arcngel, sonar la trompeta de Dios y los que hayan muerto en Cristo resucitarn primero.
Luego, nosotros los que estemos vivos en ese momento, subiremos a reunirnos con los resucitados. Todos subiremos a las nubes y nos encontraremos con el Seor en el aire, y as estaremos con el Seor para siempre.
Anmense entonces unos a otros con estas palabras.
Hermanos, no necesitamos escribirles nada sobre das y fechas.
Ustedes saben muy bien que el da en que el Seor regrese ser una sorpresa. Vendr como cuando un ladrn llega en la noche.
Cuando la gente diga: "estamos en paz y a salvo", la destruccin vendr de repente as como le vienen de repente los dolores a una mujer a punto de dar a luz, nadie podr escapar.
Pero ustedes, hermanos, no estn viviendo en la oscuridad como para que ese da los tome por sorpresa como un ladrn.
Todos ustedes pertenecen a la luz y al da; no pertenecemos a la noche ni a la oscuridad.
Entonces no debemos ser como los dems ni estar dormidos, sino estar despiertos y tener dominio propio.
Pues los que duermen, duermen de noche y los que se emborrachan, se emborrachan de noche.
Nosotros pertenecemos al da, as que debemos tener control de nosotros mismos, protegindonos con nuestra fe y nuestro amor, y usando la esperanza de salvacin como un casco protector.
Dios no nos ha escogido para sufrir sus castigos, sino que nos escogi para tener salvacin a travs de nuestro Seor Jesucristo.
Jess muri por nosotros para que vivamos junto con l. As que no importa si estamos vivos o muertos cuando l regrese.
Por eso, anmense unos a otros y fortalzcanse en la fe, as como lo estn haciendo ahora.
Hermanos, les pedimos que respeten mucho a los que estn trabajando entre ustedes, ensendoles y guindolos en el Seor.
Tnganles mucho respeto y amor debido al trabajo que ellos hacen entre ustedes. Vivan en paz unos con otros.
Les pedimos, hermanos, que reprendan a los que no trabajan, animen a los que tengan miedo, ayuden a los dbiles y tengan paciencia con todos.
Asegrense de que nadie pague mal por mal. Mejor, traten siempre de hacer el bien, tanto entre ustedes como a todos.
Estn siempre alegres.
Nunca dejen de orar.
Den gracias a Dios siempre, esto es lo que l quiere para ustedes en Cristo Jess.
No detengan la obra del Espritu.
No crean que las profecas no son importantes.
Pongan todo a prueba y qudense con lo bueno.
Mantnganse alejados de todo lo malo.
Nosotros oramos para que Dios mismo, el Dios de paz, los haga puros y buenos para que pertenezcan slo a l. Tambin pedimos para que todo su ser: su espritu, su alma y su cuerpo permanezcan siempre sin mancha para cuando el Seor Jesucristo regrese.
Dios, que los ha llamado, lo har por ustedes y pueden confiar en l.
Hermanos, oren tambin por nosotros.
Cuando se renan, saldense con un beso santo.
Con la autoridad del Seor, les pido que me prometan que les van a leer esta carta a todos los dems hermanos.
Que nuestro Seor Jesucristo los bendiga en abundancia a todos ustedes.
Estimados hermanos de Tesalnica que pertenecen a la iglesia de Dios Padre y del Seor Jesucristo: Un cordial saludo de Pablo, Silvano y Timoteo.
Que la paz y las bendiciones de Dios Padre y del Seor Jesucristo estn con ustedes.
Siempre debemos dar gracias a Dios por ustedes, hermanos. Es lo justo porque su fe y su amor fraternal estn creciendo mucho.
Nos sentimos muy orgullosos de ustedes y se lo decimos abiertamente a las iglesias de Dios. Aunque han sido perseguidos y estn sufriendo muchos problemas, ustedes soportan todo con paciencia y fe.
Eso demuestra que Dios no se equivoca cuando juzga pues ustedes estn sufriendo por causa del reino de Dios para que l los considere dignos de entrar en su reino.
Dios es justo, y les dar su merecido a todos los que los hagan sufrir.
Por otra parte, a ustedes que ahora estn sufriendo, les dar paz junto a nosotros cuando el Seor Jess venga con sus ngeles poderosos.
El Seor Jess vendr del cielo con fuego ardiente para castigar a todos los que no reconocen a Dios ni aceptan las buenas noticias de nuestro Seor Jesucristo.
El castigo para ellos ser una destruccin que durar para siempre; no disfrutarn de la presencia del Seor ni de su gran poder.
Esto suceder el da en que el Seor regrese para recibir la honra de su pueblo santo y la admiracin de todos aquellos que creyeron en l. Es el da en que ustedes disfrutarn de paz porque han aceptado las enseanzas que les dimos.
Dios los ha llamado a ser su pueblo y nosotros le pedimos que los ayude a vivir como l quiere y que puedan hacer todo el bien que sus buenas intenciones y su fe los motivan a hacer.
De manera que as el nombre de nuestro Seor Jesucristo recibir honor a travs de ustedes y as mismo tambin ustedes recibirn honor a travs de l, gracias al generoso amor de nuestro Dios y del Seor Jesucristo.
Hermanos, queremos hablarles sobre la venida de nuestro Seor Jesucristo y el momento en que nos encontremos con l.
No se preocupen ni se inquieten fcilmente ni tengan miedo si oyen decir que el Seor ya regres, como si fuera una profeca o un mensaje. Tampoco hagan caso si se lo escriben en una carta diciendo falsamente que es de parte nuestra.
No permitan que nadie los engae de ninguna manera. El da del Seor llegar despus de que ocurra la rebelin contra Dios, que no suceder sino hasta que aparezca el hombre maligno destinado a la destruccin.
Ese hombre maligno est en contra de todo lo que se llama dios o de todo a lo que se le rinde culto. Incluso entra en el templo de Dios y se queda ah hacindose pasar por Dios.
Recuerden que cuando estuve con ustedes les dije que eso iba a suceder.
Ustedes ya saben lo que lo detiene por ahora, para que el hombre maligno aparezca a su debido tiempo.
El poder secreto del mal ya est en accin en el mundo, slo falta que el que lo detiene se quite del camino.
Entonces aparecer ese hombre maligno y el Seor Jesucristo lo matar de un solo soplo y lo destruir con el esplendor de su llegada.
El hombre maligno aparecer por obra de Satans y tendr mucho poder para hacer seales y milagros falsos.
Ese hombre maligno har todo lo que pueda para engaar a los que estn perdidos porque no han querido amar la verdad y as ser salvos.
Ellos no quisieron aceptar la verdad, por lo tanto Dios les enviar un poder engaoso que los alejar de la verdad y los har creer en la mentira.
Entonces todos los que no quisieron creer en la verdad y que disfrutaban haciendo el mal, sern condenados.
Pero nosotros siempre damos gracias a Dios por ustedes. Hermanos, el Seor los ama y Dios los eligi desde el principio para salvarlos por medio de la purificacin que viene del Espritu y por la fe que ustedes tienen en la verdad.
A travs de las buenas noticias que les hemos enseado, Dios los ha llamado a la salvacin. Esto es as para que compartan la gloria de nuestro Seor Jesucristo.
Hermanos, sigan fuertes y crean en las enseanzas que les hemos dado, en lo que escucharon de nosotros, y en lo que les hemos escrito por carta.
Dios nuestro Padre, en su generoso amor, les dio consuelo eterno y una esperanza firme. Que nuestro Seor Jesucristo llene su corazn de valor y que les d fortaleza en todo lo bueno que digan o hagan.
Dios nuestro Padre, en su generoso amor, les dio consuelo eterno y una esperanza firme. Que nuestro Seor Jesucristo llene su corazn de valor y que les d fortaleza en todo lo bueno que digan o hagan.
Ahora, hermanos, oren por nosotros para que las enseanzas del Seor continen dndose a conocer y para que la gente respete esas enseanzas, as como lo hacen ustedes.
Oren tambin para que siempre estemos protegidos de la gente mala y perversa, porque no todos tienen fe en el Seor.
El Seor es fiel para darles fortaleza y proteccin contra el mal.
Confiamos en que ustedes hacen ahora lo que les decimos y que continuarn hacindolo.
Que el Seor los ayude a entender el amor de Dios y la paciencia de Cristo.
Hermanos, por la autoridad que nuestro Seor Jesucristo nos ha dado, les ordenamos que se alejen de todo creyente que se niegue a trabajar. Porque los que se niegan a trabajar no estn siguiendo las enseanzas que les dimos.
Ustedes bien saben que deben seguir nuestro ejemplo, que no fuimos perezosos cuando estuvimos con ustedes.
Siempre pagamos la comida que nos dieron. Trabajamos mucho da y noche para no ser una carga para nadie.
Aunque tenamos el derecho de pedirles ayuda, siempre trabajamos para servirles de ejemplo.
Cuando estuvimos con ustedes les dimos esta regla: "El que no trabaje, que no coma".
Hemos escuchado que algunos de ustedes no quieren trabajar y no se ocupan en nada; no se preocupan por trabajar, sino por estar pendientes de los dems.
A esos les ordenamos en el nombre del Seor Jesucristo que dejen de molestar a los dems y que se dediquen a trabajar para conseguir su comida y sustento.
Hermanos, nunca se den por vencidos de hacer el bien.
Si alguien no obedece lo que les decimos en esta carta, fjense bien quin es y aprtense de l para que le d vergenza.
Pero no lo traten como a un enemigo, ms bien corrjanlo como a un hermano.
Que el Seor de paz les de paz en todo momento y de toda manera. Que el Seor est con todos ustedes.
Como en todas mis cartas, yo, Pablo, escribo este saludo de mi puo y letra para demostrar que en realidad la carta es ma.
Que nuestro Seor Jesucristo los bendiga en abundancia a todos ustedes.
Estimado Timoteo: Te saludo yo, Pablo, apstol de Cristo Jess por mandato de Dios nuestro Salvador y de Cristo Jess nuestra esperanza. Mi verdadero hijo en la fe, que la paz, la misericordia y las bendiciones de nuestro Padre y de nuestro Seor Jesucris
Estimado Timoteo: Te saludo yo, Pablo, apstol de Cristo Jess por mandato de Dios nuestro Salvador y de Cristo Jess nuestra esperanza. Mi verdadero hijo en la fe, que la paz, la misericordia y las bendiciones de nuestro Padre y de nuestro Seor Jesucris
Cuando me iba a Macedonia, te ped que te quedaras en feso. Ordnales a los que ensean ideas falsas que dejen de hacerlo.
Diles que dejen de perder el tiempo con leyendas e historias sin fin sobre sus antepasados. Eso slo causa discusiones que no tienen nada que ver con la obra de Dios, que se realiza slo por la fe.
Te digo esto para que haya amor entre todos y que sea el resultado de un corazn puro, de una conciencia limpia y una fe sincera.
Algunos se han apartado de todo eso y ahora pierden su tiempo hablando de cosas que no sirven para nada.
Quieren ser maestros de la ley, pero no saben lo que dicen y ni siquiera entienden lo que ensean con tanta seguridad.
Sabemos que la ley es buena si se aplica de manera correcta.
Tambin sabemos que la ley no es para los que hacen el bien sino para los criminales y los rebeldes, para los que no respetan a Dios, ni viven como l manda; para los pecadores, para los perversos, para los que asesinan a sus padres y para todos los asesi
La ley es para los que cometen pecados sexuales, los homosexuales y los que trafican con seres humanos; para los mentirosos, los que juran en falso y los que de cualquier manera se oponen a la verdadera enseanza que conduce a una vida recta.
Esa enseanza forma parte del glorioso mensaje que el Dios bendito me encarg anunciar.
Doy gracias a Cristo Jess nuestro Seor, quien me ha fortalecido, porque me consider digno de confianza para su servicio.
Antes, yo hablaba en contra de Cristo y lo persegua con violencia, pero Dios tuvo misericordia de m porque en ese tiempo yo no saba lo que haca, pues no era creyente.
Nuestro Seor derram en abundancia su generoso amor sobre m, junto con la fe y el amor que se encuentran en Jesucristo.
Todos pueden estar seguros de que esto es cierto: Jesucristo vino al mundo para salvar a los pecadores, siendo yo el peor de ellos.
Por esta misma razn, Dios tuvo misericordia de m para mostrar que Jesucristo tiene paciencia sin lmite hasta con el peor de los pecadores. l quera que yo fuera un ejemplo para que otros creyeran en Cristo para tener vida eterna.
Honor y gloria para el Rey eterno que vive para siempre y que nadie ha visto! Honor y gloria para siempre al Dios nico! As sea.
Timoteo, hijo mo, te doy este mandato de acuerdo con las profecas que se han hecho acerca de ti para que recuerdes esas profecas y as pelees la buena batalla.
Mantn la fe en Dios y hazle caso a tu conciencia. Algunos se han negado a hacerlo y han perdido la fe,
como Himeneo y Alejandro, a ellos los entregu a Satans para que aprendan a no hablar en contra de Dios.
En primer lugar pido que se ore por todos, que se pida a Dios que supla las necesidades de la gente y bendiga a la humanidad. Oren tambin agradeciendo a Dios la respuesta a esas oraciones.
Que se ore por los reyes y todas las autoridades para que tengamos un ambiente de paz y tranquilidad, donde sea posible adorar y respetar a Dios.
Eso es bueno y agrada a Dios nuestro Salvador.
Dios quiere que todos sean salvos y lleguen a conocer la verdad.
Existe un solo Dios y un solo camino para que los hombres lleguen a l. Ese camino es Jesucristo, quien tambin fue hombre y
dio su propia vida para pagar por la libertad de todos. Jess lleg en el momento oportuno y dio testimonio del deseo de Dios de salvar a todos.
Por eso fui escogido para ser apstol y para anunciar las buenas noticias. No miento cuando digo que fui escogido para ensear la fe verdadera a los que no son judos.
Cuando los hombres oren con manos levantadas a Dios, quiero que lo hagan con un corazn puro, sin enojo ni discusiones.
A su vez, quiero que las mujeres se vistan con modestia, con respeto hacia los dems y con decencia. No se adornen con peinados exagerados, ni oro, ni perlas, ni ropa costosa, sino
adrnense con buenas acciones. Es lo apropiado para las mujeres que dicen honrar a Dios.
La mujer debe aprender manteniendo una actitud de tranquilidad y obediencia.
No permito que una mujer ensee ni ejerza autoridad sobre el hombre, sino que mantenga una actitud de tranquilidad.
Pues Adn fue creado primero, y luego Eva.
l no fue engaado, sino que la mujer al ser completamente engaada, cay en pecado.
Pero las mujeres se salvarn siendo madres, si tienen buen juicio y se mantienen en la fe, el amor y la dedicacin a Dios.
Esto es cierto: el que quiera ser anciano lder, a buena obra se encomienda.
Es necesario que los ancianos lderes lleven una vida que nadie tenga por qu criticar y muestren las siguientes cualidades: ser sensatos, respetables, tener una sola esposa, tener domino propio, estar dispuestos a recibir en su hogar a los necesitados y
Ellos no deben emborracharse ni pelear, sino ser amables, pacficos y no amar el dinero.
Deben dirigir bien a su propia familia, es decir, que sus hijos les obedezcan y siempre los respeten.
Si un hombre no sabe dirigir a su propia familia, entonces tampoco podr cuidar de la iglesia de Dios.
Los ancianos lderes no deben ser nuevos creyentes en Cristo para que no se enorgullezcan ni sean condenados como el diablo.
Adems, deben tener el respeto de la gente que no es de la iglesia. De esa manera evitarn crticas y no caern en las trampas que el diablo tratar de ponerles.
Los ayudantes de la iglesia deben tener cualidades similares a las de los ancianos lderes: ser respetables, sinceros, no tomar mucho vino y no ganar dinero de manera deshonesta.
Deben seguir la verdad que ahora Dios nos ha dado a conocer y tener la conciencia limpia.
Primero, hay que ponerlos a prueba y entonces, si no hay nada en su contra, pueden servir.
As mismo, las mujeres ayudantes deben tener estas cualidades: tener el respeto de los dems, no hablar mal de otros, tener dominio propio y ser dignas de confianza en todo lo que hacen.
Los ayudantes deben tener una sola esposa y dirigir bien a sus hijos y su hogar.
Los ayudantes que hacen bien su trabajo obtienen un puesto honorable y fortalecen su fe en Jesucristo.
Espero ir a verte pronto; sin embargo, te escribo estas instrucciones por ahora.
Tal vez no pueda llegar pronto, as que quiero que sepas cmo se debe vivir en la familia de Dios. Esa familia es la iglesia del Dios viviente, base y apoyo principal de la verdad.
En ella se basa nuestra vida dedicada a Dios. Sin lugar a dudas qu grande es esa verdad que no se nos revel sino hasta ahora: Cristo se dio a conocer en cuerpo humano, el Espritu demostr que lo que l deca era la verdad y fue visto por los ngeles. 
El Espritu Santo habla claramente sobre lo que suceder en los ltimos tiempos. Muchos dejarn de creer en la verdadera fe, les harn caso a espritus que mienten y seguirn enseanzas de demonios.
Esas enseanzas llegan a travs de hombres que mienten y engaan a la gente. Ellos no saben la diferencia entre el bien y el mal. Es como si su entendimiento hubiera sido quemado con hierro candente.
Dicen que es prohibido casarse y que algunos alimentos no se deben comer, pero Dios cre esos alimentos. Los que son creyentes y conocen la verdad saben que pueden comerlos dando gracias a Dios.
Todo lo que Dios cre es bueno y nada debe ser rechazado, sino recibido con agradecimiento.
Todo lo que hizo Dios es purificado por lo que l dijo y por la oracin.
Ensales todo esto a los hermanos, y as sers un buen siervo de Jesucristo, fortalecido por las palabras de fe y la verdadera enseanza que has seguido.
Hay quienes andan inventando cuentos tontos que no son de Dios. No los aceptes, sino ms bien entrnate para una vida dedicada a Dios.
El ejercicio fsico te sirve de algo, pero una vida dedicada a Dios te trae bendiciones en el presente y en el futuro.
Todos pueden estar seguros de que esto es cierto:
el Dios viviente, en quien hemos puesto nuestra esperanza, es el Salvador de todos, pero en particular de aquellos que creen en l. Por eso trabajamos y luchamos.
Ensea a todos lo que te digo y diles que lo pongan en prctica.
No dejes que nadie te considere menos por ser joven. S ejemplo para los creyentes en tu hablar, en tu conducta, en amor, en fe y en pureza.
Hasta que yo llegue, ocpate de leerles a los creyentes las Escrituras, animndolos y ensendoles.
No se te olvide el don que recibiste por medio de profeca cuando los ancianos lderes de la iglesia te impusieron las manos.
Presta atencin a estas cosas y dedica tu vida a hacerlas para que todos vean el avance de tu trabajo.
Ten cuidado con tu forma de vivir y con lo que enseas. Si eres constante, asegurars tanto tu salvacin como la de los que escuchen tus enseanzas.
No le hables fuerte a un hombre mayor, sino hblale como si fuera tu padre. Trata a los jvenes como si fueran tus hermanos.
Trata a las mujeres mayores como a tu propia mam y respeta a las jvenes como a tus hermanas.
Ayuda a las viudas que estn solas.
Si una viuda tiene hijos o nietos, primero ellos deben aprender a honrar a Dios manteniendo a su propia familia. As estarn correspondiendo a los cuidados que les dieron sus padres y abuelos, porque eso agrada a Dios.
Si una viuda est sola y no tiene a nadie que la mantenga, ella pone su esperanza en Dios orando da y noche y pidindole su ayuda.
Pero la viuda que se dedica al placer es como si estuviera muerta en vida.
Diles a todos que hagan esto para que nadie los culpe de descuidar a su familia.
Si alguno no mantiene a su familia, particularmente a los de su propio hogar, niega la fe y es peor que el que no cree.
La lista de viudas debe incluir slo a aquellas que tengan estas cualidades: tener por lo menos sesenta aos de edad, haberle sido fiel a su esposo y
ser conocida por hacer el bien. Por ejemplo, cuidar bien a sus hijos, recibir a otros en su casa, lavar los pies de los santos, ayudar a los necesitados y dedicarse a las buenas obras.
Las viudas jvenes no deben estar en esa lista porque sus pasiones las alejan de su compromiso con Cristo y querrn casarse otra vez.
Sern juzgadas por no cumplir con lo que haban prometido primero.
Adems las viudas jvenes caen en el hbito de la pereza y de andar de casa en casa. No solamente son perezosas sino tambin chismosas y entrometidas, hablando de lo que no les interesa.
Por lo tanto, quiero que las viudas jvenes se casen, tengan hijos y cuiden de su hogar. As nuestro enemigo no podr criticarlas.
Digo esto porque algunas viudas se alejan de Dios y se dedican a Satans.
Puede darse el caso de que una creyente tenga viudas en su casa. Entonces ella misma debe mantenerlas. As la iglesia no tendr que hacerse cargo de ellas y podr ayudar a las que realmente lo necesitan.
Los ancianos lderes que dirigen bien a la iglesia deben recibir doble honor, sobre todo los que trabajan mucho dando consejo y enseando.
Pues as dice la Escritura: "no le pongas bozal al buey cuando trilla". Tambin dice: "es justo que el trabajador reciba su salario".
No hagas caso de las acusaciones contra un anciano lder a menos que haya dos o tres testigos de lo malo que se le acusa.
Corrige delante de los creyentes a los que pecan, de manera que sirva de advertencia a todos.
Delante de Dios, de Jesucristo y de los ngeles escogidos, te encargo que hagas todo esto sin tomar partido ni tener preferencias.
Ten mucho cuidado antes de imponer las manos sobre alguien, para no participar en los pecados de otros. Mantente puro siempre.
No bebas agua solamente, sino toma un poco de vino para que te ayude al estmago y no te enfermes con tanta frecuencia.
Los pecados de algunos estn a la vista aun antes de ser juzgados, pero los de otros no son evidentes sino hasta despus.
Es fcil ver algunas buenas obras, pero aun las que no se ven fcilmente, no pueden permanecer escondidas.
Todos los que sean esclavos deben mostrar completo respeto a sus amos para que no se hable mal del nombre de Dios ni de nuestra enseanza.
Los que tienen amos que son creyentes no deben tenerles menos respeto por ser hermanos en la fe. Al contrario, srvanlos aun mejor porque los que reciben sus servicios son creyentes y hermanos queridos. Ensea lo que te digo y diles a todos que lo pongan
Algunos ensean ideas diferentes que no estn de acuerdo con la verdadera enseanza de nuestro Seor Jesucristo, la cual conduce a una vida recta, dedicada a Dios.
Esos maestros se enorgullecen de lo que saben, pero realmente no saben nada. Estn obsesionados con cuestiones y discusiones que resultan en envidias, conflictos, insultos, malas sospechas y
peleas constantes. Tienen una mente perversa, terminan alejados de la verdad y piensan que la vida dedicada a Dios es una manera de ganar dinero.
Es verdad que dedicarse a Dios es una manera de ganar mucho, pero en el sentido de vivir contento cada uno con lo que tiene.
Cuando llegamos al mundo, no traamos nada y cuando morimos no nos podemos llevar nada.
Por eso, si tenemos alimentos y ropa, podemos darnos por satisfechos.
Los que quieren ser ricos caen en la trampa de la tentacin. Empiezan a tener deseos descabellados que los perjudican. Eso los hunde en la ruina total.
El amor por el dinero causa toda clase de males. Por querer tener ms y ms dinero, algunos se han desviado de la fe y se han causado gran sufrimiento.
Eres un hombre de Dios, as que evita todo esto. Esfurzate por alcanzar una vida recta, dedicarte a Dios y tener fe, amor, constancia y humildad.
Mantener la fe es como una competencia. Haz todo lo posible por ganar la carrera y obtener la vida eterna. Dios te llam para tener esa vida cuando declaraste la gran verdad ante mucha gente.
Te ordeno delante de Dios, quien le da vida a todo, y de Cristo Jess, quien declar esa misma verdad ante Poncio Pilato,
que hagas todo exactamente como se te ha pedido y de manera que nadie pueda criticar. Contina as hasta que nuestro Seor Jesucristo regrese.
A su debido tiempo, Dios har que l regrese. Bendito sea Dios, el nico que tiene completa autoridad. Es el Rey de reyes y el Seor de Seores.
Dios es el nico que vive para siempre, en una luz tan brillante que nadie se le puede acercar. Nadie ha visto a Dios y nadie puede verlo. A Dios Padre sea el honor y poder por toda la eternidad! As sea.
Ordena a los que se hacen ricos con las cosas del mundo que no se llenen de orgullo. Diles que pongan su esperanza en Dios, no en el dinero, porque el dinero no es seguro. En cambio, Dios nos da todo en abundancia para disfrutarlo.
Diles que hagan el bien, que se hagan ricos en buenas obras, que den con alegra y que estn dispuestos a compartir.
Si as lo hacen, estarn acumulando un tesoro en el cielo, que ser una base firme para el futuro. Entonces podrn tener la verdadera vida.
Timoteo, mantnte firme en lo que Dios te ha confiado. Evita a los que hablan tonteras que no vienen de Dios y que contradicen la verdad con un conocimiento que aparenta ser cierto, pero no lo es.
Al aceptar ese "conocimiento", algunos se han desviado de la fe. Que Dios los bendiga en abundancia.
Estimado hijo Timoteo: Te saludo yo, Pablo, apstol de Cristo Jess por mandato de Dios para anunciar la promesa de la vida eterna por medio de Jesucristo. Que la paz, la misericordia y las bendiciones de Dios Padre y nuestro Seor Jesucristo estn contig
Estimado hijo Timoteo: Te saludo yo, Pablo, apstol de Cristo Jess por mandato de Dios para anunciar la promesa de la vida eterna por medio de Jesucristo. Que la paz, la misericordia y las bendiciones de Dios Padre y nuestro Seor Jesucristo estn contig
Siempre te recuerdo en mis oraciones, de da y de noche doy gracias a Dios por ti. Al igual que mis antepasados, sirvo a Dios con conciencia limpia.
Cuando recuerdo tus lgrimas por m, quisiera verte. Qu feliz me hara!
Recuerdo tu fe sincera, como la que tuvo primero tu abuela Loida, luego tu mam Eunice y estoy seguro de que t tambin la tienes.
Por eso quiero que reavives el fuego del don que Dios te dio cuando te impuse las manos.
Porque el Espritu que Dios nos ha dado no nos hace cobardes, sino que l es para nosotros fuente de poder, amor y buen juicio.
De manera que no te avergences de hablar a otros de nuestro Seor Jess. Tampoco te avergences de m, prisionero por servir a su causa. Ms bien, comparte conmigo el sufrimiento por las buenas noticias con el poder que Dios nos da para soportarlo.
Dios nos salv y nos llam a ser su pueblo santo. No lo hizo por lo bueno que habamos hecho, sino porque as lo quiso por su generoso amor. Ese amor nos lo dio antes del inicio del tiempo mediante Jesucristo.
Pero ahora nos ha sido mostrado ese amor por medio de la venida de nuestro Salvador Jesucristo, quien destruy la muerte y ha dado a conocer la manera de tener vida eterna por medio de las buenas noticias.
Dios me nombr apstol y maestro para anunciar las buenas noticias.
Por eso ahora estoy sufriendo a causa de esas buenas noticias, pero no me avergenzo. S muy bien en quin he confiado y estoy seguro de que l puede guardar todo lo que ha puesto en mis manos hasta ese da.
Sigue la enseanza que te di como ejemplo, pues conduce a una vida recta; mantenla con la fe y el amor que tenemos como seguidores de Jesucristo.
Esa enseanza es un tesoro que se te ha confiado, as que gurdalo con la ayuda del Espritu Santo que vive en nosotros.
T sabes que todos los de la provincia de Asia me abandonaron, incluso Figelo y Hermgenes.
Pido al Seor que muestre su misericordia a la familia de Onesforo quien me anim muchas veces. l no se avergonz de que yo estuviera en prisin.
Al contrario, cuando lleg a Roma me busc por todas partes hasta encontrarme.
Que el Seor le permita encontrar misericordia en aquel da. T sabes cunto me ayud Onesforo cuando estuve en feso.
Timoteo, hijo mo, saca fuerzas del generoso amor que Dios nos da por medio de Cristo Jess.
Has escuchado mis enseanza s confirmadas por muchos. Ahora ensaselas a creyentes dignos de confianza, quienes a su vez puedan enserselas a otros.
Como un buen soldado de Jesucristo, comparte conmigo el sufrimiento.
Ningn soldado pierde su tiempo pensando en asuntos de la vida civil, porque lo nico que le preocupa es agradar a su capitn.
Cuando un atleta participa en una competencia, no puede ganar a menos que obedezca todas las reglas.
El campesino que ha trabajado duro tiene derecho a ser el primero en recibir su parte de la cosecha.
Piensa en lo que te digo y el Seor te ayudar a entenderlo todo.
Nunca olvides que Jesucristo es quien resucit de la muerte y vino de la familia de David tal como lo dicen las buenas noticias que yo les anuncio a todos.
Ahora estoy sufriendo por esas buenas noticias hasta el punto de estar encadenado como un criminal, pero el mensaje de Dios no est encadenado.
Por eso soporto todo con paciencia por el bien de los que Dios ha escogido. Lo hago para que puedan tener la salvacin que se encuentra en Jesucristo y disfruten de la gloria eterna.
Esto es cierto: Si morimos con l, tambin viviremos con l.
Si seguimos constantes a pesar del sufrimiento, entonces reinaremos con l. Si decimos que no lo conocemos, entonces l tambin dir que no nos conoce.
Si dejamos de ser fieles, l seguir siendo fiel, pues no puede negarse a s mismo.
Sigue recordndoles como advertencia delante de Dios que no se metan en discusiones que no ayudan para nada, que slo destruyen a los que escuchan.
Esfurzate por presentarte aprobado ante Dios como un trabajador que no tiene nada de qu avergonzarse y que ensea el mensaje de la verdad sin hacerle ningn cambio.
Aljate de los que hablan tonteras, porque esa manera de hablar slo resulta en que haya cada vez menos respeto hacia Dios.
Su enseanza se propagar como un cncer. Himeneo y Fileto han hablado as.
Se han apartado de la verdadera enseanza diciendo que ya sucedi la resurreccin de todos, y con eso destruyen la fe de algunos.
A pesar de eso, Dios ha construido una base slida que contina firme, en la que se encuentran escritas estas palabras: "El Seor conoce a su pueblo" y "Todo el que dice que pertenece al Seor debe apartarse de la maldad".
En una casa grande hay objetos de oro y plata, y tambin otros de madera y barro. Algunos tienen usos especiales, otros uso comn.
As sucede en la casa del Seor. Si uno se mantiene puro, puede tener un uso especial, dedicado y til para el Seor y listo para hacer toda clase de buenas obras.
Evita las pasiones desordenadas que les complacen a los jvenes. Esfurzate por alcanzar una vida recta, tener fe, amor y paz junto con la gente que tiene corazn puro y que ha confiado en el Seor.
No tengas nada que ver con discusiones tontas e intiles que slo conducen a peleas.
Un siervo del Seor no debe pelear, sino que debe ser amable con todos, ser un buen maestro y tener mucha paciencia.
Un siervo del Seor debe ensear amablemente a los que estn en su contra pues tal vez Dios les dar la oportunidad de cambiar y conocer la verdad.
Ellos eran cautivos del diablo para hacer lo que l quera, tal vez caigan en cuenta de eso y escapen de la trampa.
Recuerda que en los ltimos das llegarn tiempos difciles.
La gente se volver egosta, amante del dinero, fanfarrona y orgullosa. Se insultarn unos a otros, no obedecern a sus padres, no darn ni las gracias y sern unos malvados.
No sentirn afecto por los dems ni estarn dispuestos a perdonarlos. Hablarn con maldad, estarn fuera de control, sern crueles y odiarn el bien.
En esos mismos das, la gente traicionar a sus amigos, actuar sin pensar, se enorgullecer de lo que sabe y en vez de amar a Dios, amar los placeres.
Parecern ser muy religiosos, pero con su manera de vivir demostrarn que en realidad rechazan servir a Dios. Timoteo, no te metas con esa gente.
Muchos de ellos entran a las casas a seducir mujeres dbiles llenas de pecado, que se dejan llevar por toda clase de malos deseos.
Aunque ellas siempre tratan de aprender, nunca terminan de entender la verdad.
Todos ellos estn en contra de la verdad, como Janes y Jambres, quienes estaban en contra de Moiss. Tienen mentes retorcidas y han fracasado en la fe.
Pero no tendrn xito en lo que hacen y as todos vern lo tontos que son, como pas con Janes y Jambres.
Pero t me conoces, sabes lo que enseo y cmo vivo. Sabes tambin el propsito de mi vida, que tengo fe, paciencia y amor, y que no me doy por vencido ante
la persecucin ni el sufrimiento. Te enteraste de la clase de persecuciones que sufr en Antioqua, Iconio y Listra y de cmo el Seor me salv de todo eso.
Pues todo el que pertenezca a Jesucristo y quiera vivir dedicado a Dios ser perseguido,
pero los malos y los engaadores irn de mal en peor, engaarn y sern engaados.
Sigue practicando las enseanzas que has aprendido. Sabes que son ciertas porque conoces a quienes te las ensearon.
Desde nio conoces las Sagradas Escrituras que te pueden hacer sabio. Esa sabidura te lleva a la salvacin a travs de la fe en Jesucristo.
Toda la Escritura es un mensaje enviado por Dios, y es til para ensear, reprender, corregir y mostrar a la gente cmo vivir de la manera que Dios manda.
Con las Escrituras, un siervo de Dios estar listo y completamente capacitado para toda buena obra.
Cuando Jesucristo regrese como rey, juzgar a los vivos y a los muertos. As que ante Dios y Jesucristo te ordeno
que anuncies el mensaje y que ests siempre listo para ensear. Mustrales lo malo que han hecho, corrgelos cuando se equivoquen y anmalos; ensea siempre con paciencia.
Porque llegarn tiempos en que la gente no querr escuchar la verdadera enseanza que conduce a una vida recta y slo buscarn rodearse de maestros que los complazcan diciendo lo que quieren escuchar.
La gente dejar de escuchar la verdad y comenzar a dejarse guiar por historias falsas.
Pero no pierdas la calma, soporta los sufrimientos y dedcate a contar las buenas noticias y a cumplir los deberes de un siervo de Dios.
Ya se acerca el momento de mi muerte. Mi vida es derramada como un sacrificio a Dios.
Me fue bien en la competencia: he peleado bien, he terminado la carrera y no he perdido la fe.
Ahora me espera una corona que recibir por agradar a Dios. El Seor, juez justo, me la dar ese da, y tambin a todos los que esperan con anhelo su llegada.
Ven tan pronto como puedas.
Demas me abandon porque amaba las cosas de este mundo y se fue a Tesalnica. Crescente se fue a Galacia y Tito a Dalmacia.
Slo Lucas est conmigo, as que busca a Marcos y trelo cuando vengas. l me ser til en el trabajo aqu.
A Tquico lo envi a feso.
Cuando vengas, por favor treme la capa que dej en la casa de Carpo, en Troas. Tambin treme mis libros, especialmente los escritos en pergamino.
Alejandro, el herrero, me trat muy mal. El Seor lo castigar por lo que hizo.
T tambin cudate de l porque se opuso a nuestra enseanza.
En mi primera defensa nadie me ayud, todos me abandonaron. Que Dios no tome eso en contra de ellos.
Pero el Seor estuvo conmigo y me dio fuerzas para aprovechar al mximo la oportunidad de anunciar el mensaje para que todos los que no son judos pudieran or, y as me rescat de la boca del len.
El Seor me salvar cuando alguien quiera atacarme y me llevar a su reino en el cielo. Al Seor sea el honor por toda la eternidad! As sea.
Saludos a Prisca y Aquila, y a la familia de Onesforo.
Erasto se qued en Corinto y a Trfimo lo deje enfermo en Mileto.
Haz todo lo posible por venir antes del invierno. Saludos de Eubulo, Pudente, Lino, Claudia y de todos los hermanos en Cristo.
Que el Seor est contigo. Que Dios los bendiga en abundancia.
Estimado Tito: Te saludo yo, Pablo, siervo de Dios y apstol de Jesucristo. Fui enviado para que el pueblo que Dios ha escogido tenga fe en l y para que conozca la verdad que ensea cmo servir a Dios. La meta es que tengan la esperanza de vida eterna qu
Estimado Tito: Te saludo yo, Pablo, siervo de Dios y apstol de Jesucristo. Fui enviado para que el pueblo que Dios ha escogido tenga fe en l y para que conozca la verdad que ensea cmo servir a Dios. La meta es que tengan la esperanza de vida eterna qu
Estimado Tito: Te saludo yo, Pablo, siervo de Dios y apstol de Jesucristo. Fui enviado para que el pueblo que Dios ha escogido tenga fe en l y para que conozca la verdad que ensea cmo servir a Dios. La meta es que tengan la esperanza de vida eterna qu
Estimado Tito: Te saludo yo, Pablo, siervo de Dios y apstol de Jesucristo. Fui enviado para que el pueblo que Dios ha escogido tenga fe en l y para que conozca la verdad que ensea cmo servir a Dios. La meta es que tengan la esperanza de vida eterna qu
Te dej en Creta para que pudieras terminar lo que quedaba por hacer y nombraras ancianos lderes de la iglesia en cada pueblo. Como te dije,
un anciano lder debe tener estas cualidades: una reputacin sin mancha, una sola esposa e hijos fieles que nadie pueda acusar de tener mala conducta ni de ser rebeldes.
Un anciano lder debe vivir con honestidad porque est encargado de la obra de Dios. No debe ser arrogante, ni enojarse fcilmente, ni tomar mucho vino, ni gustarle andar en peleas ni ganar dinero de manera deshonesta.
Al contrario, debe estar dispuesto a recibir en su hogar a los necesitados, hacer el bien, ser sensato y justo, hacer lo que agrada a Dios y tener dominio propio.
Un anciano lder de la iglesia se apega al mensaje verdadero tal como lo enseamos. As con la enseanza que produce una vida recta, podr ayudar a los creyentes y corregir a los que se opongan.
Pues hay muchos que son rebeldes, hablan de cosas que no sirven para nada y llevan a otros por el mal camino. En particular me refiero a todos aquellos entre nosotros que dicen que los que no son judos deben ser circuncidados.
Ellos estn destruyendo familias enteras enseando lo que no deben para conseguir dinero mal habido. Hay que taparle la boca a esa gente!
Hasta un profeta de la misma Creta lo ha dicho: "Los de Creta son unos mentirosos, unos animales y unos perezosos que no dejan de comer".
Lo que ese profeta dijo es cierto, as que corrgelos con firmeza para que su fe se fortalezca.
De esa manera ellos no prestarn atencin a leyendas judas ni a reglas inventadas por los que le dan la espalda a la verdad.
Para los de corazn puro, todo es puro, pero para los que estn llenos de pecado y no tienen fe, nada es puro. Por el contrario, su manera de pensar y su conciencia estn corrompidas.
Dicen que conocen a Dios, pero todo lo malo que hacen demuestra que no lo aceptan. Son muy malos, se niegan a obedecer y no son capaces de hacer nada bueno.
Diles a los creyentes lo que deben hacer para estar de acuerdo con la enseanza que produce una vida recta.
Ensea a los ancianos a tener dominio propio, respeto y buen juicio. Ensalos a fortalecerse en la fe y a tener amor y paciencia.
De igual manera, ensea a las ancianas a vivir de una manera que muestre reverencia y respeto a Dios. Diles que no hablen mal de los dems y que no sean esclavas del vino. Estas ancianas deben ensear el bien
para que las ms jvenes aprendan a vivir de una manera que muestre su amor por su esposo y sus hijos.
Las jvenes deben aprender de ellas a tener buen juicio y un corazn puro, a cuidar la casa, a ser amables y a estar dispuestas a servir a su esposo. As nadie podr criticar el mensaje que Dios nos dio.
De igual forma, ensea a los jvenes a tener buen juicio.
Srveles de ejemplo haciendo siempre lo correcto. Cuando ensees, hazlo con honestidad y de una manera que merezca respeto.
Siempre ensea lo que produce una vida recta para que nadie pueda criticarte. As cualquiera que est en contra se sentir avergonzado porque no tendr nada malo que decir en contra de nosotros.
Ensea a los esclavos a obedecer a su amo en todo momento, a agradarlo, a no discutir con l y
a no robarle, sino a mostrarle que son dignos de confianza. Los esclavos deben comportarse as en todo lo que hagan para que todos vean lo buena que es la enseanza de Dios nuestro Salvador.
Porque ha llegado el generoso amor que puede salvar a todos.
Ese amor nos ensea a no rebelarnos contra de Dios, a abandonar la maldad del mundo y a vivir en este mundo con buen juicio, como Dios quiere, dedicados a l.
Mientras tanto, esperamos la llegada de nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo, quien vendr lleno de gloria. Esperamos ese da feliz
pues l se entreg a la muerte por nosotros para liberarnos de toda maldad y limpiarnos de todo pecado. Tambin lo hizo para que seamos su propio pueblo, ocupado siempre en hacer buenas obras.
Tienes que seguir hablando de todo esto con toda autoridad. Debes usar tambin esa autoridad para ayudarlos y para corregirlos cuando estn equivocados. No permitas que nadie te menosprecie.
Recuerda siempre a todos que deben someterse a los gobernantes y autoridades. Diles que obedezcan y siempre estn listos para hacer el bien,
que no hablen mal de nadie, vivan en paz con los dems, sean comprensivos y traten a todos con amabilidad.
Antes nosotros tambin ramos necios; no obedecamos y estbamos perdidos. ramos esclavos de toda clase de placeres y deseos, ramos malvados y envidiosos. Los dems nos odiaban y nosotros a ellos.
Pero Dios nuestro Salvador mostr su bondad y su amor por la humanidad.
l nos salv gracias a su misericordia, no por algo bueno que hubiramos hecho. Nos salv lavndonos, dndonos una vida nueva. Nos renov por medio del poder del Espritu Santo.
Dios derram en abundancia el Espritu Santo sobre nosotros por medio de Jesucristo, nuestro Salvador.
As que aprobados por el generoso amor de Dios, disfrutamos de la esperanza de la vida eterna que Dios tiene para sus hijos.
Esto es cierto y quiero que insistas en ello para que los que creen en Dios dediquen su vida a hacer el bien. Esto es bueno y beneficia a todo el mundo.
Evita las discusiones tontas y las cuestiones sobre los antepasados. Aljate tambin de problemas y de peleas sobre la ley de Moiss. Esto no sirve para nada y no ayuda a nadie.
Si alguien causa divisiones entre los creyentes, hazle una advertencia. Si lo vuelve hacer, advirtele otra vez y si sigue causando divisiones, explsalo de la iglesia.
T sabes que alguien as tiene la mente retorcida y sus pecados lo condenan.
Despus de que te enve a Artemas o a Tquico, haz todo lo posible por venir a verme a Nicpolis porque he decidido pasar aqu el invierno.
Ayuda todo lo que puedas al abogado Zenas y a Apolos para que no les falte nada en su viaje.
Que nuestra gente aprenda a dedicarse a hacer el bien y a ayudar a los necesitados, as su vida no ser intil.
Todos los que estn conmigo te mandan saludos. Saluda a nuestros amigos creyentes. Que Dios los bendiga en abundancia a todos ustedes.
Estimado Filemn, compaero de trabajo: Te saludamos yo, Pablo, prisionero por la causa de Jesucristo, y nuestro hermano Timoteo.
Tambin les escribimos a nuestra hermana Apia, y a nuestro compaero Arquipo en la lucha por la fe, y a la iglesia que se rene en tu casa.
Que la paz y las bendiciones de Dios nuestro Padre y del Seor Jesucristo estn con ustedes.
Siempre doy gracias a mi Dios al recordarte en mis oraciones,
porque he escuchado del amor que tienes por todo el pueblo santo de Dios y tambin de la fe que tienes en nuestro Seor Jesucristo.
Pido a Dios que la fe que compartes con nosotros te haga entender todas las bendiciones que Cristo nos ha dado.
Estoy muy contento y alegre porque con tu amor, hermano, has animado al pueblo de Dios.
As que aunque siendo tu hermano en Cristo puedo atreverme a decirte qu hacer,
prefiero suplicrtelo en nombre del amor. Yo, Pablo, ya viejo y ahora prisionero por la causa de Jesucristo,
te pido un favor para Onsimo, quien se ha convertido en un hijo para m aqu en la prisin.
Antes, l no te era til, pero ahora se ha vuelto muy til para ti y para m.
Te envo de nuevo a Onsimo aunque eso me parta el alma.
Me gustara que se quedara conmigo para que me ayudara en tu lugar mientras estoy prisionero por haber anunciado las buenas noticias.
Pero no quiero hacer nada sin tu permiso, para que no hagas el favor por obligacin sino por tu propia voluntad.
Tal vez Onsimo fue apartado de ti por un poco tiempo para que pudieras tenerlo de vuelta para siempre.
Ya no vuelve como un esclavo, sino como algo ms valioso que un esclavo: como un hermano querido. Yo lo aprecio muchsimo, pero t lo apreciars an ms, no slo como ser humano sino tambin como hermano en el Seor.
Si me consideras tu hermano en la fe, entonces recibe a Onsimo de nuevo, como si me recibieras a m.
Si Onsimo te ha tratado mal o si te debe algo, yo lo pagar.
Yo, Pablo, escribo con mi propia mano: estoy dispuesto a pagarte lo que Onsimo te deba, por no decir que me debes tu propia vida en la fe.
Entonces, hermano, hazme este favor como seguidor del Seor. Esto me levantara el nimo como hermano en Cristo.
Te escribo esta carta confiado en que hars lo que te pido y aun ms.
Preprame tambin un lugar dnde quedarme, porque espero que Dios responda a sus oraciones de que yo pueda ir a visitarlos.
Saludos de Epafras, un compaero de prisin por la causa de Jesucristo.
Tambin te mandan saludos Marcos, Aristarco, Demas y Lucas, mis compaeros de trabajo.
Que nuestro Seor Jesucristo los bendiga en abundancia.
En el pasado, Dios habl a nuestro pueblo muchas veces y de diferentes maneras por medio de los profetas.
Ahora que estamos en los ltimos das, Dios nos ha hablado de nuevo a travs de su Hijo. l cre todo el universo por medio de su Hijo, a quien escogi para que fuera dueo de todo lo que existe.
El Hijo muestra la grandeza de Dios; es la imagen perfecta de todo lo que Dios es, sostiene todo el universo por medio de su poderosa palabra, nos limpi de nuestros pecados y despus se sent a la derecha del trono de Dios en el cielo.
Dios lo ha hecho mucho ms importante que los ngeles porque su nombre es ms importante que el de ellos.
Dios nunca le dijo esto a ninguno de los ngeles: "T eres mi Hijo, hoy me he convertido en tu Padre". Tampoco dijo de ningn ngel: "Yo ser su Padre, y l ser mi Hijo".
Tambin, al presentar Dios a su Hijo mayor al mundo, dice: "Que todos los ngeles de Dios lo alaben".
Dios dice acerca de los ngeles: "l hace que sus ngeles sean como vientos, y sus siervos como llamas de fuego".
Pero de su Hijo dice: "Tu trono, oh Dios, seguir por siempre, gobernars en tu reino con justicia.
Amas el bien y odias el mal. As que Dios, tu Dios, te ha dado una gran alegra, ms grande que la que les dio a tus compaeros".
Dios tambin dice: "Al principio, Seor, hiciste la tierra y tus manos hicieron el cielo.
Todo esto desaparecer, pero t permanecers. Todo se desgastar como la ropa.
Lo doblars como se dobla un abrigo y lo cambiars como cambiarse de ropa. Pero t nunca cambias, y tu vida nunca terminar".
Dios nunca le dijo a ningn ngel: "Sintate a mi derecha hasta que ponga a tus enemigos bajo tu poder".
Todos los ngeles no son ms que espritus al servicio de Dios, y son enviados para ayudar a los que recibirn la salvacin.
Por eso debemos prestar ms atencin al mensaje que hemos escuchado, para no desviarnos del camino de la verdad.
Recuerden que la enseanza que Dios dio por medio de los ngeles era verdadera y que la gente fue castigada cada vez que la desobedeca.
Entonces, cmo escaparemos del castigo si despreciamos ahora la gran salvacin que hemos recibido? El Seor la anunci primero y luego los que la escucharon de l nos confirmaron que era verdad.
Dios tambin la confirm utilizando seales, maravillas, diferentes milagros y dones que entreg por medio del Espritu Santo segn su voluntad.
Adems, Dios no someti al control de los ngeles el mundo futuro del que estamos hablando.
En un lugar las Escrituras dicen: "Dios, por qu te acuerdas de los seres humanos? Por qu te preocupas por el hijo del hombre? Es l tan importante?
Durante breve tiempo lo hiciste un poco menos que los ngeles. T lo coronaste de gloria y honor.
Pusiste todo bajo su poder". As que, aqu "todo" significa que no hay nada que l no gobierne; sin embargo, no vemos todava que esto se haya cumplido,
pero s vemos que Jess fue hecho "durante breve tiempo un poco menos que los ngeles". Y ahora ha sido "coronado de gloria y honor" porque sufri y muri. Por el generoso amor que Dios tiene hacia nosotros, Jess tuvo que sufrir la muerte para bien de to
Dios hizo todo lo que existe para su propia honra y quera compartir su grandeza con muchos hijos. As que era conveniente perfeccionar a Jess por medio del sufrimiento, porque l es quien los lleva a la salvacin.
Tanto los que son purificados como Jess quien los purifica, tienen el mismo Padre. Por eso Jess no se avergenza de llamarlos sus hermanos
cuando dice: "Hablar de ti a mis hermanos. Cantar tus alabanzas cuando ellos estn reunidos".
Tambin dice: "Confiar en Dios". Y dice adems: "Aqu estoy, y conmigo estn los hijos que Dios me dio".
Los hijos de una familia son seres de carne y hueso, por eso Jess se hizo de carne y hueso igual que ellos. Slo as pudo morir y con su muerte derrotar al diablo, quien tena el poder de la muerte.
Jess se hizo hombre para liberar a los hombres, quienes haban estado esclavizados toda la vida por temor a la muerte.
Sabemos que Jess vino a rescatar a los descendientes de Abraham, no a los ngeles.
Por lo tanto, era necesario que Jess fuera igual a sus hermanos en todo sentido. Se hizo como nosotros para poder ser sumo sacerdote fiel y compasivo en su servicio a Dios. De esta manera Jess pudo ofrecer un sacrificio que quita los pecados de la gente
Jess mismo sufri y fue tentado, por eso puede ayudar a aquellos que son tentados.
Por lo tanto, hermanos santos, ustedes que han sido llamados por Dios, pongan su atencin en Jess. Dios lo envi para ser sumo sacerdote de la fe que tenemos,
y l fue fiel a Dios, tal como Moiss fue fiel en la familia de Dios.
Jess es ms importante que Moiss porque el que construye una casa tiene ms importancia que la casa misma.
Toda casa tiene un constructor, pero Dios es el arquitecto del universo.
Moiss fue respetado como siervo fiel en toda la familia de Dios y su trabajo era ser testigo de lo que Dios iba a decir.
Pero Cristo dirige la familia de Dios como un hijo fiel. Somos la familia de Dios siempre y cuando nos mantengamos seguros y confiados de hablar abiertamente de la esperanza que tenemos.
Pues el Espritu Santo dice: "Si escuchan hoy la voz de Dios,
no se opongan como antes, cuando se rebelaron contra l, el da en que lo pusieron a prueba en el desierto.
Durante cuarenta aos sus antepasados vieron los milagros que hice en el desierto; sin embargo, me pusieron a prueba y se me agot la paciencia que les tena
y por eso me enoj con ese pueblo. Dije: 'Sus pensamientos siempre estn equivocados y nunca han entendido mis enseanzas'.
Como estaba enojado hice una promesa: 'Ese pueblo nunca entrar a disfrutar de mi reposo'".
As que hermanos, presten atencin y cudense de que en ninguno de ustedes se esconda la maldad ni la falta de fe. No le den la espalda al Dios viviente.
Al contrario, anmense unos a otros todos los das, mientras todava exista ese "hoy". Aydense para evitar que el pecado engae a alguno de ustedes y lo vuelva terco contra Dios.
Hemos llegado a ser compaeros de Cristo, pero tenemos que seguir tan confiados y seguros como al principio.
Les repito: "Si escuchan hoy la voz de Dios, no se opongan como antes, cuando se rebelaron contra l".
Y quines fueron los que escucharon la voz de Dios y aun as se rebelaron contra l? Los que Moiss sac de Egipto.
Con quin estuvo Dios enojado durante cuarenta aos? Con esos mismos pecadores que murieron y cuyos cuerpos quedaron tendidos en el desierto.
A quines les estaba hablando Dios cuando dijo que nunca entraran a disfrutar de su reposo? A los que se rebelaron.
Entonces vemos que por su falta de fe, ellos no pudieron entrar a disfrutar del reposo de Dios.
As que debemos tener mucho cuidado porque, aunque todava est vigente la promesa que Dios le dio a ese pueblo de entrar a disfrutar del reposo con Dios, puede ser que algunos de ustedes no entren all.
Porque nosotros, al igual que ellos, tambin recibimos la buena noticia, pero a ellos no les sirvi de nada porque no la aceptaron con fe.
Slo nosotros, los creyentes, podremos entrar a ese lugar de reposo. Como Dios dijo: "Estaba enojado e hice una promesa: 'Ese pueblo nunca entrar a disfrutar de mi reposo'". Aunque en realidad, Dios ya haba preparado todo desde la creacin del mundo.
Pues en alguna parte de las Escrituras dice esto sobre el sptimo da: "Dios repos de todo su trabajo en el sptimo da".
Y en el texto que ya mencion dice: "Ese pueblo no entrar a disfrutar de mi reposo".
Es verdad que todava falta que algunos entren a disfrutar del reposo de Dios, pero los primeros que escucharon la buena noticia no entraron porque no obedecieron.
Entonces Dios plane otro da especial, un nuevo "hoy" y habl de ese da mucho tiempo despus, por medio de David en el texto ya mencionado: "Si escuchan hoy la voz de Dios, no se opongan como antes".
Porque si Josu les hubiera dado el reposo que Dios prometi, el texto no habra hablado de otro "hoy".
Esto nos demuestra que todava est por llegar otro da de reposo para el pueblo de Dios.
Dios repos despus de que termin su trabajo y el que entre a disfrutar del reposo de Dios ser aquel que tambin haya terminado su trabajo.
Hagamos todo lo posible por entrar a disfrutar del reposo de Dios, pues el que desobedezca a Dios, como lo hizo Israel, no entrar.
La palabra de Dios vive, es poderosa y tiene ms filo que cualquier espada de dos filos, penetra tan profundo que divide el alma y el espritu, las coyunturas y los huesos; entra tan profundo en nosotros que juzga los pensamientos y sentimientos de nuestr
No hay nada creado en el mundo que se pueda esconder de Dios; todo est desnudo y expuesto a su vista. Es a l a quien tendremos que rendirle cuentas de nuestra vida.
En Jess, el hijo de Dios, tenemos un gran sumo sacerdote que ha entrado al cielo. As que sigamos firmes en la fe que tenemos.
l fue tentado tal como somos tentados nosotros, con la nica diferencia de que l nunca cometi pecado.
Entonces, acerqumonos con confianza al trono de Dios que es generoso. All recibiremos su compasin y su bondad para ayudarnos cuando lo necesitemos.
Todo sumo sacerdote judo es escogido de entre los hombres. Este sacerdote est encargado de ayudar al pueblo en su servicio a Dios, haciendo ofrendas y sacrificios por los pecados.
l es un hombre dbil como los dems, por eso es comprensivo con los que pecan por ignorancia.
El sumo sacerdote ofrece sacrificios por los pecados de la gente, pero como l tambin tiene debilidades, tiene que ofrecer sacrificios por sus propios pecados.
Es un honor ser un sumo sacerdote, pero nadie escoge por s mismo este trabajo, sino que tiene que ser llamado por Dios, tal como fue llamado Aarn.
Lo mismo sucede con Cristo: no fue l, sino Dios, quien le dio el honor de ser sumo sacerdote. Dios le dijo: "T eres mi Hijo, hoy me he convertido en tu Padre".
Y en otro texto dice: "Sers sacerdote para siempre, de la misma manera que Melquisedec".
Cuando Cristo vivi en la tierra, or a Dios y le pidi ayuda, porque era el nico que lo poda salvar de la muerte. Jess or llorando y suplicando a gritos, y Dios respondi a sus oraciones porque Jess era humilde y haca todo lo que agradaba a Dios.
A pesar de ser su Hijo, aprendi a obedecer por medio de todo lo que sufri.
As que Jess cumpli con todo lo que tena que hacer. Por eso, todos los que lo obedecen pueden tener salvacin eterna
y Dios nombr a Jess sumo sacerdote tal como hizo con Melquisedec.
Tenemos mucho que contarles sobre esto, pero es difcil de explicar porque ustedes son lentos para entender.
Ya es hora de que sean maestros, pero todava necesitan a alguien que les explique las primeras letras acerca de las enseanzas de Dios. Todava necesitan las enseanzas que son como leche pues no estn listos para la comida slida.
El que se alimenta con leche todava es un beb y no sabe cmo reconocer el bien.
La comida slida es para los que han crecido espiritualmente y para aquellos que por la prctica han aprendido la diferencia entre lo bueno y lo malo.
As que dejemos atrs las primeras enseanzas acerca de Cristo. Maduremos! No volvamos a lo que ya se nos ense. Al comienzo aprendimos a confiar en Dios y a dejar lo intil y lo malo que hacamos.
En ese tiempo nos ensearon sobre los bautismos, la imposicin de las manos, la resurreccin de los muertos y el juicio eterno.
Si Dios lo permite, seguiremos adelante con enseanzas ms avanzadas.
Es imposible que los que deciden separarse del camino de Dios vuelvan otra vez a l. Hablo de los que ya conocieron la verdad y recibieron el don de Dios. Ellos participaron tambin del Espritu Santo y disfrutaron el excelente mensaje de Dios y los grand
Es imposible que los que deciden separarse del camino de Dios vuelvan otra vez a l. Hablo de los que ya conocieron la verdad y recibieron el don de Dios. Ellos participaron tambin del Espritu Santo y disfrutaron el excelente mensaje de Dios y los grand
Es imposible que los que deciden separarse del camino de Dios vuelvan otra vez a l. Hablo de los que ya conocieron la verdad y recibieron el don de Dios. Ellos participaron tambin del Espritu Santo y disfrutaron el excelente mensaje de Dios y los grand
Por ejemplo, hay tierra que recibe bastante lluvia, se cuida y se siembra en ella. Si produce plantas que den buen fruto, esa tierra tiene la bendicin de Dios.
Pero esa tierra no vale la pena si slo crecen en ella espinos y maleza. Corre el riesgo de caer bajo maldicin de Dios y terminar destruida con fuego.
Estimados hermanos, lo que acabamos de decir es duro, pero estamos convencidos de que ustedes son como tierra buena donde se cultiva la salvacin.
Dios no es injusto para olvidarse de todo el trabajo que han hecho y recordar que ustedes le han demostrado su amor ayudando al pueblo de Dios y que continan hacindolo.
Queremos que cada uno de ustedes siga esforzndose as toda la vida hasta que vean completamente realizada su esperanza.
No queremos que se vuelvan perezosos. Ms bien, sigan el ejemplo de los que reciben las promesas de Dios porque tienen fe y paciencia.
Dios le hizo una promesa a Abraham, y como no haba nadie ms grande que l por quin jurar, jur por s mismo. As que l se comprometi consigo mismo a cumplir esa promesa.
Dios dijo: "Verdaderamente te bendecir y te dar muchos descendientes".
Abraham esper con paciencia que eso se cumpliera y recibi lo prometido.
Los seres humanos usan el nombre de alguien ms grande que ellos para darle seriedad a una promesa. Al hacerlo as, afirman que lo dicho es verdad y eso termina toda discusin entre ellos.
De igual manera, Dios quera demostrar que su promesa era confiable y que la gente iba a recibir lo prometido. Dios dijo que algo sucedera y lo afirm con una promesa.
Hay dos cosas imposibles: que Dios mienta y que no cumpla lo que promete. Esas dos cosas nos dan confianza a los que nos refugiamos en l. Nos fortalecen para continuar en la esperanza que Dios nos da.
Tenemos esa esperanza tan fuerte y segura como un ancla que sostiene el alma. Nuestra esperanza llega ms all de la cortina del Lugar Santsimo del cielo.
Jess ya entr all y abri camino para nosotros, convirtindose para siempre en sumo sacerdote de la misma clase de Melquisedec.
Este Melquisedec fue rey de Salem y sacerdote del Dios altsimo. Sali al encuentro de Abraham que regresaba de vencer a los reyes, y lo bendijo.
Entonces Abraham le dio la dcima parte de todo lo que tena. El nombre Melquisedec tiene dos significados: "Rey del bien" y "Rey de Salem", o sea "Rey de paz".
Nadie sabe de dnde sali Melquisedec, y no se conoce quin fue su pap ni quin fue su mam, ni cundo naci ni cundo muri. Con l sucede como con el Hijo de Dios: sigue siendo sacerdote para siempre.
Fjense en la gran importancia que tena Melquisedec: Abraham mismo, nuestro gran antepasado, le dio la dcima parte de todo el botn de guerra.
Ahora tengamos en cuenta lo que dice la ley. La ley manda que los sacerdotes descendientes de Lev reciban la dcima parte de los ingresos del propio pueblo. Los sacerdotes recogen esta cuota a pesar de que ellos y el pueblo son descendientes de Abraham.
Melquisedec no era descendiente de Lev, pero de todos modos recibi esa dcima parte como ofrenda de Abraham. Melquisedec bendijo a Abraham, el hombre que tena las promesas de Dios.
Todos saben que el ms importante bendice al menos importante.
Los sacerdotes reciben la dcima parte, pero ellos son simples mortales; sin embargo, las Escrituras dicen que Melquisedec sigue viviendo.
Lev recibe una dcima parte como ofrenda de la nacin, pero podra decirse que Lev le dio a Melquisedec su dcima parte por medio de Abraham.
Cuando Melquisedec conoci a Abraham, Lev no haba nacido, pero su semilla ya exista en su antepasado Abraham.
La ley se entreg al pueblo bajo el sacerdocio de Lev, pero la gente no se poda perfeccionar espiritualmente por medio de ese sacerdocio. Era necesario que apareciera otro sacerdocio, pero no como el de Aarn, sino como el de Melquisedec.
Cuando cambia el sacerdocio, cambia tambin la ley.
Pero todo esto lo decimos con referencia a Jesucristo. l no es descendiente de Lev y nadie de su familia sirvi como sacerdote en el altar.
Est claro que nuestro Seor era descendiente de Jud, pero Moiss no dijo nada de sacerdotes que fueran descendientes de Jud.
Todo se aclara cuando aparece Jess, que es sacerdote como Melquisedec.
Jess no fue designado sacerdote por voluntad humana, sino por el poder de su vida indestructible.
En las Escrituras se dice esto acerca de l: "Eres sacerdote para siempre, de la misma manera que Melquisedec".
La ley antigua qued anulada por dbil e ineficaz,
pues no poda hacer nada perfecto. Pero ahora se nos da una esperanza nueva por la que podemos acercarnos a Dios.
Es muy importante notar que Dios tambin hizo una promesa cuando nombr a Jess sumo sacerdote. Pero no haba ninguna promesa cuando los otros se convertan en sacerdotes.
En cambio, Jess lleg a ser sacerdote con una promesa de Dios, quien le dijo: "El Seor ha hecho una promesa, y no cambiar de opinin. T eres sacerdote para siempre".
Esto quiere decir que Jess es la garanta de un mejor pacto entre Dios y su pueblo.
Igualmente, haba muchos sacerdotes porque cuando uno de ellos mora, no poda seguir en su cargo.
Pero Jess vive para siempre, nunca dejar de ser sacerdote.
Entonces puede salvar para siempre a los que vienen a Dios por medio de l, pues vive para siempre y est listo para ayudarlos cuando se presenten ante Dios.
Jess es la clase de sumo sacerdote que necesitamos. Es santo y no ha hecho nada malo. Es puro y no se deja influenciar por los pecadores. Ha sido elevado a los cielos y
no es como cualquier otro sacerdote. Los otros sacerdotes tenan que ofrecer sacrificios todos los das, primero por sus propios pecados y luego por los pecados del pueblo. Pero Jess no necesita hacer eso, l ofreci un solo sacrificio una sola vez y par
La ley establece sacerdotes humanos con las mismas debilidades que la gente. Pero despus de dar la ley, Dios hizo una promesa con la que nombr sumo sacerdote al Hijo y lo hizo perfecto para siempre.
Este es el asunto principal que estamos tratando: nuestro sumo sacerdote est sentado en el cielo a la derecha del trono de Dios,
y sirve en el Lugar Santsimo, el verdadero lugar de adoracin que fue hecho por Dios, no por los seres humanos.
Todos los sumos sacerdotes tienen el trabajo de presentar ofrendas y sacrificios a Dios. Tambin es necesario que nuestro sumo sacerdote ofrezca algo a Dios.
Si sirviera en la tierra no sera un sacerdote. Aqu ya hay sacerdotes que siguen la ley al presentar ofrendas a Dios.
El culto que rinden estos sacerdotes es en realidad slo una copia, una imagen borrosa de lo que se hace en el cielo. Por eso, Dios le advirti a Moiss cuando iba a construir la Carpa Sagrada: "Asegrate de construir todo como el modelo que te mostr en
Pero a Jess se le ha dado un servicio ms importante. Asimismo, tambin el nuevo pacto que l trajo es ms grande que el anterior porque se basa en mejores promesas.
Si el primer pacto no hubiera tenido falla, entonces no se habra necesitado el segundo pacto.
Pero Dios encontr una falla en el pueblo y dijo: "Dice el Seor: Llegar el tiempo en que har un nuevo pacto con el pueblo de Israel y con el pueblo de Jud.
No ser como el pacto con sus antepasados, cuando los saqu de Egipto con poder. Ellos no fueron fieles a mi pacto, por eso los abandon, dice el Seor.
Este es el nuevo pacto que en el futuro har con el pueblo de Israel. Pondr mis leyes en su mente y las escribir en su corazn. Yo ser su Dios y ellos sern mi pueblo.
No tendrn que ensear a sus vecinos ni a su familia. No habr necesidad de que alguien les diga que conozcan al Seor. Porque todos me conocern, desde el primero hasta el ltimo.
Perdonar todas las maldades que han hecho en mi contra y no recordar ms sus pecados".
Si Dios habla de un nuevo pacto es porque el pacto antiguo envejeci. Todo lo que envejece y se hace intil est a punto de desaparecer.
El primer pacto tena sus reglas para el culto y un lugar de adoracin hecho por el hombre,
que era una carpa. El primer cuarto de la carpa se llamaba el Lugar Santo, donde estaban el candelabro, la mesa y el pan que se dedicaba a Dios.
Detrs de la segunda cortina haba un cuarto llamado el Lugar Santsimo,
all estaba el altar de oro para quemar incienso y el cofre sagrado recubierto de oro, donde se guardaba el pacto antiguo. Dentro del cofre haba un recipiente de oro con man, la vara de Aarn que haba retoado y las tablas de piedra, donde estaban escr
Sobre el cofre, ubicados sobre el lugar del perdn estaban los querubines, que mostraban el esplendor de Dios. Sin embargo, ahora no es el momento de extendernos en estos detalles.
Una vez colocadas estas cosas en su lugar, los sacerdotes entraban en el primer cuarto de la carpa para rendir culto a Dios,
pero al segundo cuarto slo poda entrar el sumo sacerdote. Para entrar all, deba llevar sangre para ofrecerla por sus propios pecados y por los que el pueblo cometa sin darse cuenta de que estaba pecando.
El Espritu Santo quiere darnos una enseanza utilizando estos dos cuartos separados. Lo que nos ensea es que mientras exista el primer cuarto, el camino al Lugar Santsimo no est abierto.
Todo esto es ahora un ejemplo para nosotros que demuestra que las ofrendas y los sacrificios no eran capaces de purificar la conciencia de los que adoraban de esa manera.
Esas ofrendas y sacrificios tenan que ver slo con asuntos de comida, bebidas y ceremonias de purificacin. Eran slo reglas que servan nicamente hasta que Dios estableciera un nuevo orden.
Pero ya vino Cristo, el sumo sacerdote de las bendiciones que nos han llegado ahora. Cristo no presta servicio en una carpa como en la que servan aquellos sacerdotes sino en un lugar grandioso y perfecto, no hecho por seres humanos, que no es de este mun
Cristo entr una sola vez al Lugar Santsimo del cielo. No ofreci la sangre de chivos ni becerros, sino su propia sangre, y de esa forma nos liber verdaderamente y para siempre.
Es cierto que la sangre de los chivos y de los toros, y las cenizas de la novilla se esparcan sobre los que no estaban limpios y los limpiaba por fuera.
Pero la sangre de Cristo puede hacer muchsimo ms! Se ofreci a Dios como un sacrificio perfecto por el Espritu eterno. Su sangre purifica nuestra conciencia del mal que hemos hecho para que as podamos adorar al Dios viviente.
De manera que Cristo trae un nuevo pacto a los que son llamados por Dios. As tendrn por siempre lo que l prometi, porque Cristo muri para librarlos de los pecados que cometieron cuando estaban bajo el pacto antiguo.
Cuando un hombre muere, deja un testamento, pero para que se pueda cumplir, es preciso demostrar que quien lo hizo est muerto.
Un testamento no vale de nada mientras viva el que lo hizo, sino slo cuando haya muerto.
Por esa razn, tambin el primer pacto tuvo que establecerse con derramamiento de sangre.
Primero, Moiss le anunci los mandamientos de la ley a todo el pueblo. Despus mezcl con agua la sangre de terneros, tom lana roja y un racimo de hisopo y roci la sangre sobre el pueblo y sobre el libro de la ley.
Moiss dijo: "Esta es la sangre que confirma el pacto que Dios les manda obedecer".
Igualmente, Moiss roci la sangre sobre la Carpa Sagrada y sobre todo lo que se utilizaba para la adoracin.
La ley dice que casi todo debe limpiarse con sangre, porque si no se derrama sangre los pecados no quedan perdonados.
Estas eran copias de las realidades que estn en el cielo y tenan que limpiarse con sacrificios de animales, pero las realidades del cielo exigen mejores sacrificios.
Pero Cristo no entr al Lugar Santsimo hecho por los hombres, slo copia del verdadero, sino al cielo y est presente all, delante de Dios, para pedir a nuestro favor.
Cristo se ofreci a s mismo, pero no muchas veces como lo hace el sumo sacerdote aqu en la tierra. El sumo sacerdote entra al Lugar Santsimo una vez al ao para ofrecer sangre ajena.
Si fuera as con Cristo, habra tenido que sacrificarse muchas veces desde que se cre el mundo, pero l vino en estos ltimos tiempos y se ofreci de una vez por todas, sacrificndose a s mismo para acabar as con el pecado.
Todos los seres humanos morirn una sola vez y despus vendr el juicio.
Tambin Cristo se sacrific una sola vez para perdonar los pecados de muchos. l vendr por segunda vez, pero ya no por los pecados de la gente, sino para salvar a los que esperan su venida.
La ley es slo una imagen borrosa de las bendiciones que llegaran en el futuro. La ley no es la verdadera bendicin porque exige a la gente que ofrezca los mismos sacrificios todos los aos. Los que se acercan a ofrecer culto a Dios siguen ofreciendo eso
Si la ley lo pudiera hacer, entonces ya estaran limpios, no se sentiran culpables de sus pecados y esos sacrificios ya hubieran dejado de ofrecerse.
Cada ao los sacrificios sirven para recordarles sus pecados,
porque es imposible quitar los pecados con la sangre de toros y chivos.
Por eso, cuando Cristo vino al mundo dijo: "T no quieres sacrificios ni ofrendas, sino que has preparado un cuerpo para m.
A ti no te gustan los sacrificios de animales muertos y quemados, ni los sacrificios que se ofrecen por los pecados.
Entonces dije: 'Aqu estoy, Dios. En el libro de la ley est escrito acerca de m. Vine a hacer lo que t quieres que haga'".
Cristo comienza diciendo: "No te agradan los sacrificios ni las ofrendas. Tampoco te gustan los sacrificios de animales muertos y quemados, ni los sacrificios que se ofrecen por los pecados", aunque todos estos sacrificios los ordena la ley.
Luego aade: "Aqu estoy, Dios. En el libro de la ley est escrito acerca de m. Vine a hacer lo que t quieres que haga". Dios reemplaza el primer sistema de sacrificios por el sacrificio de Cristo.
Por eso el sacrificio del cuerpo de Cristo nos hace santos porque l hizo lo que Dios quera al sacrificarse una sola vez y para siempre.
Todos los das los sacerdotes celebran sus servicios religiosos. Una y otra vez ofrecen los mismos sacrificios que nunca podrn quitar los pecados.
Pero Cristo ofreci un solo sacrificio por los pecados, que es suficiente para todos los tiempos. Luego, se sent a la derecha de Dios.
Ahora Cristo est esperando que Dios ponga a sus enemigos bajo su poder.
Con una sola ofrenda, Cristo ha hecho perfectos a los que l purifica.
El Espritu Santo tambin nos habla de esto. Primero dice:
"Este es el pacto que har con mi pueblo en el futuro, dice el Seor. Pondr mis leyes en su corazn y las escribir en su mente".
Luego dice: "Perdonar sus pecados y nunca ms recordar sus pecados ni sus maldades".
Una vez que todo ha sido perdonado, ya no hay necesidad de otro sacrificio.
Entonces, hermanos, podemos entrar con toda libertad al Lugar Santsimo gracias a la sangre que Jess derram.
Jess abri un camino nuevo para nosotros a travs de la cortina. l mismo es ese camino nuevo y vivo. Es decir, lo abri ofreciendo su propio cuerpo como sacrificio.
El gran sacerdote que tenemos reina sobre la casa de Dios.
Nos ha limpiado y liberado de toda culpa, y ahora nuestro cuerpo est lavado con agua pura. Entonces acerqumonos a Dios con un corazn sincero, seguros de la fe que tenemos.
Mantengmonos firmes en nuestra esperanza porque Dios cumplir lo que prometi. No dejemos nunca de hablarles a los dems de nuestra fe.
Seamos solidarios. Ayudemos a los dems a demostrar su amor y a hacer el bien.
Algunos estn faltando a las reuniones, y eso no est bien. Reunmonos para animarnos unos a otros y con mayor razn ahora que vemos que se acerca el da.
Si decidimos seguir pecando despus de conocer la verdad, entonces no queda otro sacrificio que quite los pecados.
Si decidimos seguir pecando, slo nos queda esperar el juicio terrible, un fuego ardiente que destruir a los enemigos de Dios.
Si alguien desobedece la ley de Moiss, es ejecutado sin compasin cuando hay dos o tres testigos que declaran contra l.
Qu creen que le pasar al que desprecia al Hijo de Dios? Es seguro que recibir mayor castigo por considerar la sangre de Cristo una porquera. Esa sangre que estableci el nuevo pacto lo haba purificado de sus pecados. Por eso recibir un castigo peor
Sabemos que Dios dijo: "Los castigar, les dar su merecido" y "El Seor juzgar a su pueblo".
Es terrible caer en las manos del Dios viviente!
Recuerden aquellos das cuando acababan de conocer la verdad. Enfrentaron muchos sufrimientos, pero siguieron firmes.
En unas ocasiones sufrieron insultos y persecucin, y en otras ayudaron a los que estaban sufriendo lo mismo.
Soportaron con alegra cuando les quitaron sus propiedades. Siguieron felices porque saban que posean algo mucho mejor, algo que dura para siempre.
As que no pierdan la valenta que tenan antes, pues tendrn una gran recompensa.
Tengan paciencia y hagan la voluntad de Dios para que reciban lo prometido.
Dentro de poco: "El que va a venir, vendr. No tarda.
El que est bien conmigo, vivir porque tiene fe; pero no me agradar si por temor se vuelve atrs".
Pero nosotros no somos de los cobardes que se regresan y que se pierden, sino de los que se salvan por su fe.
Ahora bien, tener fe es estar seguro de aquello que esperamos; es creer en algo que no vemos.
Dios aprob a los que vivieron en tiempos pasados por la fe que tenan.
Por la fe, sabemos que Dios cre el mundo con una orden. Esto significa que el universo no surgi de lo que se ve.
Por la fe, Abel ofreci mejores sacrificios que Can. Dios dijo que acept sus ofrendas y lo aprob por su fe. Aunque Abel muri, l sigue hablando por medio de su fe.
Por la fe, Enoc no muri. Dios se lo llev con vida de este mundo, por eso nunca pudieron encontrar su cuerpo. La Escritura dice que, antes de ser llevado, "Enoc agradaba a Dios".
Nadie puede agradar a Dios si no tiene fe. Cualquiera que se acerque a Dios debe creer que Dios existe y que premia a los que lo buscan.
Por la fe, No recibi una advertencia de Dios sobre algo que an no se poda comprobar. Respet la advertencia de Dios y construy un barco muy grande para salvar a su familia. Con su fe, No demostr que el mundo estaba equivocado, y as recibi las ben
Por la fe, Abraham obedeci la orden de Dios de ir a una tierra que iba a recibir como herencia y sali sin saber ni siquiera dnde quedaba ese lugar.
Por la fe, Abraham vivi en la tierra prometida como extranjero. Viva en carpas como Isaac y Jacob, porque Dios tambin les haba hecho a ellos la misma promesa.
Abraham obedeci porque quera ir a la ciudad que tiene bases eternas, una ciudad planeada y construida por Dios.
Abraham estaba ya muy viejo para tener hijos, y Sara no poda tenerlos, pero por la fe de Abraham, Dios hizo que tuvieran hijos. Abraham confiaba en que Dios cumple lo que promete.
Este hombre estaba ya muy viejo, casi en sus ltimos das, pero tuvo tantos descendientes que no se pueden contar, tan numerosos como las estrellas del cielo y como los granos de arena de la playa.
Todos estos grandes hombres mantuvieron la fe toda la vida hasta que murieron. Ellos murieron sin recibir lo que Dios les prometi, pero vieron lo prometido a lo lejos, en el futuro, y aceptaron ser extranjeros en la tierra.
Al obrar as, demostraron claramente que buscaban otra patria.
Si ellos hubieran estado pensando en el pas que habran abandonado, habran tenido tiempo de sobra para regresar;
pero ellos aspiraban a una patria mejor, un pas celestial. Por eso, Dios no se avergonz de ser su Dios y les prepar una ciudad celestial.
Dios prob la fe de Abraham pidindole que sacrificara a Isaac, su nico hijo. Por la fe, Abraham obedeci. l ya tena las promesas de Dios,
quien le haba dicho: "Por medio de Isaac vendrn tus descendientes".
Abraham crea que Dios tena poder para resucitar a los muertos. Entonces se puede decir que prcticamente Abraham recuper a su hijo Isaac de entre los muertos.
Por la fe, Isaac bendijo el futuro de Jacob y de Esa.
Por la fe, Jacob, cuando estaba a punto de morir, bendijo a cada uno de los hijos de Jos y ador a Dios, apoyado en su bastn.
Por la fe, cuando Jos estaba por morir les dijo a los israelitas que algn da habran de salir de Egipto y les hizo prometer que se llevaran su cuerpo con ellos.
Por la fe, los padres de Moiss lo escondieron tres meses despus de que naci. Vieron que era un beb hermoso y no tuvieron miedo de desobedecer las rdenes del rey.
Por la fe, cuando Moiss creci rechaz los honores de ser llamado nieto del faran.
Moiss decidi no disfrutar los placeres pasajeros del pecado; al contrario, escogi sufrir junto al pueblo de Dios.
Prefiri sufrir por el Mesas que tener todos los tesoros de Egipto porque estaba esperando la recompensa de Dios.
Por la fe, Moiss sali de Egipto sin temer al enojo del rey. Sigui firme como si estuviera viendo al Dios invisible.
Por la fe, Moiss prepar el da de la Pascua. Puso sangre en las puertas de las casas para que el ngel de la muerte no matara a los hijos mayores de los israelitas.
Por la fe, el pueblo que segua a Moiss atraves el Mar Rojo como si fuera tierra firme. Los egipcios en cambio trataron de hacer lo mismo, pero se ahogaron.
Por la fe, las murallas de Jeric se derrumbaron cuando el pueblo de Dios march alrededor de ellas durante siete das y luego se desplomaron.
Por la fe, la prostituta Rahab no muri junto con los desobedientes porque ella recibi amistosamente a los espas israelitas.
Qu ms puedo decir? No hay tiempo suficiente para contarles sobre Geden, Barac, Sansn, Jeft, David, Samuel y los profetas.
Por la fe, todos ellos conquistaron reinos, hicieron justicia y recibieron las promesas de Dios. Por la fe, cerraron la boca de leones,
apagaron grandes incendios y se salvaron de morir a espada. Por la fe, los dbiles se hicieron fuertes, llegaron a ser poderosos y derrotaron ejrcitos.
Por la fe, hubo mujeres que recibieron de nuevo con vida a familiares que haban muerto. Otros, en cambio, por alcanzar una mejor resurreccin fueron torturados y no aceptaron ser puestos en libertad.
Por la fe, unos sufrieron burlas y golpes. Otros fueron atados y llevados a la crcel.
Los mataron a pedradas, los cortaron por la mitad y los mataron a espada. Algunos de ellos vestan pieles de ovejas y de cabras. Por la fe, fueron pobres, perseguidos y maltratados por la gente.
El mundo no los mereca! Ellos anduvieron en desiertos y montaas, viviendo en cuevas y huecos.
Todos ellos son reconocidos por su fe, pero ninguno de ellos recibi la promesa de Dios.
Dios tena planeado algo mejor para nosotros, de modo que todos juntos pudiramos alcanzar la perfeccin.
Fijmonos entonces que nos rodean muchsimas personas que demostraron su fe. Corramos sin fallar la carrera que tenemos por delante. Quitemos de nuestra vida cualquier cosa que nos impida avanzar, especialmente el pecado que nos hace caer tan fcilmente.
Fijemos nuestra mirada en Jess, en quien empieza y termina nuestra fe. l sufri la muerte en la cruz y acept la humillacin como si no fuera nada. Pudo hacerlo por el gozo que le esperaba: sentarse a la derecha del trono de Dios.
Si alguna vez se sienten desfallecidos y agobiados, piensen en Jess, quien soport pacientemente el maltrato de los pecadores.
Ustedes han luchado contra el pecado, pero no hasta el punto de perder la vida.
Son hijos de Dios, pero olvidaron lo que l les dice a sus hijos para animarlos: "Hijo mo, toma en serio la disciplina del Seor, no te desanimes cuando el Seor te corrija.
El Seor disciplina a todo el que ama, y castiga a todo al que acepta como su hijo".
Entonces soporten esos sufrimientos como se acepta la disciplina de un padre, porque Dios lo hace como un padre que corrige a sus hijos.
Si Dios no los disciplinara, significara que no le importan. Cuando un padre no corrige a sus hijos es porque realmente no los considera sus hijos.
Todos hemos tenido padres en la tierra que nos han disciplinado y nosotros los respetamos. Entonces es aun ms importante someternos a nuestro Padre celestial para poder vivir.
Nuestros padres en la tierra nos corrigieron por poco tiempo. Lo hicieron de la mejor manera que pudieron, pero Dios nos corrige para ayudarnos a ser santos como l.
No nos gusta cuando nos corrigen porque nos duele, pero luego de haber sido corregidos da buenos resultados. Entonces nos llenamos de paz y empezamos a vivir como debe ser.
Fortalzcanse nuevamente, porque se han debilitado.
Fjense bien por dnde caminan para que su debilidad no los haga perder y puedan salvarse.
Traten de vivir en paz con todo el mundo y tengan una vida libre de pecado. El que no tenga una vida dedicada a Dios, no podr ver al Seor.
Tengan cuidado de que ninguno de ustedes pierda el favor de Dios, ni sea como mala hierba, pues esto los puede perjudicar a todos.
No cometan inmoralidades sexuales ni le falten al respeto a Dios. Eso fue lo que hizo Esa cuando vendi los derechos que tena como hijo mayor a cambio de una sola comida.
Ustedes ya saben que despus trat de conseguir la bendicin de su padre y, aunque la suplic con lgrimas, l no se la dio pues ya no poda cambiar lo que haba hecho.
Ustedes han llegado a un nuevo lugar, muy distinto del monte al que se acerc el pueblo de Israel. No han llegado a un monte que se puede tocar y que echa fuego. No es un lugar tormentoso, tenebroso ni oscuro.
No hay sonidos de trompeta ni esa voz que el pueblo oy y rog no volver a or jams.
No soportaron la orden que se les dio: "Si alguien, incluso un animal, toca el monte, morir a pedradas".
Todo pareca tan terrible que Moiss dijo: "Estoy temblando de miedo".
Ustedes han llegado a un lugar diferente que es el monte Sin, la ciudad del Dios viviente, la Jerusaln celestial, donde se renen millares de ngeles para celebrar, y
tambin estn reunidos los primognitos de Dios, cuyos nombres estn escritos en el cielo. Ustedes han llegado a donde est Dios, el juez de todos, y a donde estn los espritus que fueron aprobados y perfeccionados por l.
Estn junto a Jess, quien trajo el nuevo pacto de Dios a la gente. En este lugar est la sangre que purifica, la que nos habla de algo mejor que la sangre de Abel.
Asegrense de no rechazar al que les est hablando. Los israelitas se negaron a escucharlo cuando l les hizo la advertencia aqu en la tierra, y no escaparon del castigo y mucho menos nosotros si no hacemos caso al que nos habla desde el cielo.
En ese momento su voz hizo temblar la tierra. Ahora l promete: "Nuevamente har temblar la tierra, pero tambin mover el cielo".
La palabra "nuevamente" nos demuestra con claridad que todo lo creado, lo que se puede hacer temblar ser destruido y slo permanecer lo que no se puede mover.
Nosotros estamos recibiendo un reino que nadie puede hacer tambalear. Por eso seamos agradecidos y adoremos a Dios de la manera que a l le agrada. Hagmoslo con respeto y con temor,
porque nuestro Dios es como un fuego que lo consume todo.
Ustedes son hermanos en Cristo, as que sigan tratndose unos a otros con amor.
Den hospedaje a los que lo necesitan, pues recuerden que algunos que as lo hicieron, sin darse cuenta, hospedaron ngeles.
Acurdense de los que estn en la crcel, como si ustedes tambin estuvieran encarcelados con ellos. Tampoco se olviden de los que sufren, trtenlos como si ustedes mismos pasaran por el mismo sufrimiento.
Respeten el matrimonio manteniendo pura su relacin de pareja. Tengan muy en cuenta que Dios castigar duramente a los que cometen adulterio y a los que practiquen inmoralidades sexuales.
No amen el dinero, sino contntense con lo que tienen. Porque Dios dijo: "Nunca te abandonar ni te dejar solo".
As podremos decir con seguridad: "El Seor es mi ayuda. No tendr miedo. Qu dao puede hacerme un simple mortal?"
Tengan en cuenta a sus lderes que les ensearon el mensaje de Dios; piensen cul fue el resultado de su buena manera de vivir e imiten su fe.
Jesucristo es el mismo ayer, hoy y siempre.
No se dejen guiar por enseanzas extraas. Es bueno fortalecerse con el generoso amor de Dios y no con las reglas acerca de las comidas, que no les han servido de nada a los que las practican.
Tenemos un sacrificio y los sacerdotes que sirven en la Carpa Sagrada no tienen derecho a comer de ese sacrificio.
El sumo sacerdote lleva la sangre de un animal al Lugar Santsimo. Ofrece la sangre por los pecados, pero el cuerpo de esos animales se quema fuera del campamento.
Jess tambin sufri la muerte fuera de la ciudad para purificar a su pueblo con su propia sangre.
Vayamos al encuentro de Jess fuera del campamento y aceptemos la misma humillacin que Jess soport.
Aqu en la tierra no tenemos un hogar permanente porque esperamos la ciudad venidera.
Por medio de Jess ofrezcamos siempre un sacrificio a Dios. Ese sacrificio es la alabanza que viene de los labios que proclaman su nombre.
No se olviden de hacer el bien a los dems ni de compartir con otros lo que tienen, porque esos son los sacrificios que agradan a Dios.
Hganles caso a sus lderes y respeten su autoridad, porque ellos son responsables de ustedes y por eso siempre estn pendientes de protegerlos. Hganles caso para que ellos hagan su trabajo con alegra y de buena gana. Ustedes no sacan nada con hacerles
Oren por nosotros. Tenemos la seguridad de estar en lo correcto porque siempre procuramos hacer lo mejor.
Les suplico que oren a Dios para que me lleve pronto de vuelta a ustedes.
Pido que el Dios de paz les d todo lo que necesiten para que hagan lo que a l le agrada. l levant de la muerte por medio de la sangre del pacto eterno a nuestro Seor Jess, el gran pastor de las ovejas. Pido tambin que Dios haga en nuestra vida lo q
Pido que el Dios de paz les d todo lo que necesiten para que hagan lo que a l le agrada. l levant de la muerte por medio de la sangre del pacto eterno a nuestro Seor Jess, el gran pastor de las ovejas. Pido tambin que Dios haga en nuestra vida lo q
Hermanos mos, les pido que escuchen pacientemente estas breves palabras que les he escrito para animarlos.
Quiero que sepan que nuestro hermano Timoteo sali de la crcel, y si l llega a tiempo, ir con l a verlos.
Saluden a todos sus lderes y a todo el pueblo de Dios. Los de Italia los saludan.
Que Dios los bendiga en abundancia.
Queridos hermanos del pueblo de Dios que est disperso por el mundo: Un cordial saludo de Santiago, siervo de Dios y del Seor Jesucristo. Hermanos, algrense cuando tengan que enfrentar diversas dificultades.
Queridos hermanos del pueblo de Dios que est disperso por el mundo: Un cordial saludo de Santiago, siervo de Dios y del Seor Jesucristo. Hermanos, algrense cuando tengan que enfrentar diversas dificultades.
Ustedes ya saben que as se pone a prueba su fe, y eso los har ms pacientes.
Ahora bien, la paciencia debe alcanzar la meta de hacerlos completamente maduros y mantenerlos sin defecto.
Si a alguno de ustedes le falta sabidura, pdasela a Dios, y l se la dar. Dios es generoso y nos da todo con agrado.
Pero deben pedirle a Dios con fe, sin dudar nada. El que duda es como una ola del mar que el viento se lleva de un lado a otro.
El que duda no sabe lo que quiere, por lo tanto no debe esperar nada del Seor pues el que duda es inestable en todo lo que hace.
El que duda no sabe lo que quiere, por lo tanto no debe esperar nada del Seor pues el que duda es inestable en todo lo que hace.
El hermano de condicin humilde no se avergence de ser pobre, porque Dios lo ha puesto en un lugar de honor.
El hermano rico no se avergence cuando Dios lo humille, porque el rico desaparecer como la flor de la hierba.
Cuando sale el sol hace calor y se seca la hierba; la flor se cae y ah termina su hermoso aspecto. As pasa con los ricos, en un momento los vemos ocupados en sus negocios y, de pronto, mueren.
Afortunado el que mantiene la fe cuando es tentado, porque Dios le dar un premio. Cuando pase la prueba, recibir el premio de la vida eterna que Dios ha prometido a los que lo aman.
Cuando uno tenga una tentacin, no diga que es tentado por Dios. l no tiene nada que ver con el mal y no tienta a nadie.
Uno es tentado cuando se deja llevar por un mal deseo que lo atrae y lo seduce.
Luego, el deseo malo da a luz el pecado, y el pecado, una vez que ha crecido, conduce a la muerte.
No se engaen, mis queridos hermanos.
Todo lo bueno que hemos recibido, todo don perfecto, viene de Dios, del Padre creador de los astros del cielo, en quien nunca hay cambio ni sombra.
Dios nos dio nueva vida por medio del mensaje de la verdad para que seamos los hijos mayores de toda su creacin.
Recuerden queridos hermanos: estn ms dispuestos a escuchar que a hablar. No se enojen fcilmente.
El que vive enojado no puede vivir como Dios manda.
Por eso, hay que ser humildes. Dejen toda esa mala conducta y todo lo malo que hacen, y acepten con humildad el mensaje que Dios ha puesto en cada uno de ustedes. Ese mensaje tiene el poder de salvarlos.
Pero no es suficiente con slo or el mensaje de Dios. Hay que obedecerlo. Si slo lo oyen, sin hacer lo que dice, se estn engaando a s mismos.
El que oye el mensaje de Dios sin obedecer lo que dice es como el que se mira en un espejo.
Se mira en el espejo, se va y pronto olvida lo mal que se vea.
Por el contrario, la enseanza que Dios da es perfecta y libera a la gente. Pero uno tiene que fijarse bien en ella y ponerla en prctica, en lugar de ser un oyente olvidadizo. Afortunado el que as lo hace.
Si alguien se cree religioso pero no controla sus palabras, se engaa a s mismo y su religin no vale nada.
La religin pura y sin contaminacin que Dios s acepta es esta: ayudar a los hurfanos y a las viudas en sus dificultades y no dejarse influenciar por la maldad del mundo.
Hermanos mos, ya que tienen fe en nuestro glorioso Seor Jesucristo, no se consideren mejores que los dems.
Supongan que dos hombres entran a su reunin: uno con anillo de oro y muy bien vestido, el otro muy pobre y mal vestido.
Y supongan que ustedes dan especial atencin al hombre que est bien vestido y le dicen: "Tome asiento, aqu hay un buen lugar" y le dicen al hombre pobre: "Usted qudese parado all" o "sintese en el suelo".
Si actan as, estn juzgando mal. Hacer eso no es discriminar?
Escuchen, mis queridos hermanos: Dios escogi a los pobres del mundo para hacerlos ricos en la fe; ellos recibirn de herencia el reino que Dios prometi a los que lo aman.
Pero ustedes no han mostrado respeto por el pobre. Eso es absurdo! Acaso no son los ricos los que los explotan a ustedes? No son ellos mismos los que los arrastran a los tribunales?
No son ellos quienes han hablado mal del buen nombre de Cristo, el Seor de ustedes?
Lo que ustedes deberan hacer es cumplir la ley que rige sobre todas las dems, tal como est en las Escrituras: "Ama a los dems como te amas a ti mismo".
Pero si ustedes estn pecando al discriminar a los dems, son culpables de violar esa ley.
Pues si ustedes cumplen toda la ley de Dios pero la desobedecen en un solo punto, son culpables de desobedecer toda la ley.
Puesto que Dios dijo: "No cometas adulterio", y tambin dijo: "No mates", si no cometen adulterio pero matan a alguien, ustedes son culpables de violar la ley.
La ley que libera a la gente ser la que los juzgue a ustedes. Eso deben tenerlo en cuenta ustedes en todo lo que digan y hagan.
Dios juzgar sin compasin a los que no han tenido compasin de los dems. La compasin triunfa sobre el juicio!
Hermanos mos, de qu puede servir que alguien diga que tiene fe si no hace el bien? Lo podr salvar esa clase de fe?
Supongamos que un hermano o hermana tiene necesidad de vestido o comida.
Llega uno de ustedes y le dice: "Que Dios lo bendiga, abrguese y alimntese!" Sin embargo, si no le da lo que realmente necesita en ese momento, de qu sirve?
De la misma manera, si la fe no est acompaada de hechos, as sola est muerta.
Pero alguien puede decir: "T tienes fe, y yo tengo hechos. Demustrame tu fe sin hechos y yo te demuestro mi fe con mis hechos".
Crees que hay un solo Dios? Qu bien! Pero los demonios tambin creen que hay un solo Dios y tiemblan de miedo.
No seas tonto, la fe sin hechos no sirve para nada. Sabes por qu?
Nuestro antepasado Abraham consigui la aprobacin de Dios por medio de sus hechos cuando ofreci a su hijo Isaac en el altar.
Ahora puedes ver que la fe de Abraham iba de la mano con sus hechos. Su fe se perfeccion con el bien que hizo.
Es as como se cumpli lo que dicen las Escrituras: "Abraham crey a Dios, y Dios tom en cuenta la fe de Abraham y lo aprob". Por esa razn, Abraham fue llamado "amigo de Dios".
Como puedes ver, Dios aprueba a un hombre no solamente por la fe que tenga, sino tambin por lo que haga.
Otro ejemplo es Rahab, la prostituta. Fue aprobada por Dios por lo que hizo cuando recibi a los mensajeros de Dios en su casa y luego los ayud a escapar por otro camino.
De manera que as como un cuerpo que no tenga espritu est muerto, as tambin una fe que no tenga hechos est muerta.
Hermanos mos, no todos pueden ser maestros entre ustedes pues ya saben que Dios juzgar con ms severidad a los que somos maestros.
Todos fallamos mucho, pero el que no cometa errores en lo que dice ha llegado a la perfeccin y puede controlar todo su cuerpo.
Nosotros ponemos el freno en la boca del caballo para que nos obedezca y as poder controlar todo su cuerpo.
Con un pequeo timn los pilotos obligan a grandes barcos a ir a donde ellos quieren que vayan, aun en medio de fuertes vientos.
De la misma manera, la lengua es una pequea parte del cuerpo, pero presume de grandes cosas. Hasta un gran bosque puede incendiarse con una pequea y dbil llama de fuego.
La lengua es como la chispa que prende el fuego. De todas las partes del cuerpo, la lengua es todo un mundo de maldad, contamina todo el cuerpo. La lengua incendia todo el curso de nuestra vida y sus llamas vienen del mismo infierno.
Los hombres siempre han podido domar toda clase de animales: pjaros, reptiles y peces.
Pero ningn hombre puede domar su lengua. Es como un mal que no descansa y est llena de veneno mortal.
Con la lengua bendecimos a nuestro Seor y Padre y con ella maldecimos a las personas que han sido creadas a imagen y semejanza de Dios!
De manera que con la misma boca bendecimos y maldecimos. Eso, hermanos mos, no debera ser as.
Acaso puede dar un manantial agua dulce y agua amarga al mismo tiempo?
Hermanos mos, puede una higuera dar aceitunas y una vid higos? As tampoco un manantial de agua salada puede dar agua dulce.
Hay entre ustedes alguien verdaderamente sabio y entendido? Que demuestre su sabidura con su buena conducta y con buenas obras hechas con humildad. El verdadero sabio no es orgulloso.
Pero si ustedes estn llenos de celos y envidia, no tienen por qu drselas de sabios. Su orgullo es una mentira que oculta la verdad.
Esa no es la clase de sabidura que viene del cielo sino terrenal, producto de la mente; aunque en realidad viene del demonio.
Por eso, donde hay celos y envidia, tambin hay desorden y toda clase de mal.
Pero la sabidura que viene del cielo es, ante todo, pura. Tambin es pacfica, considerada y flexible. Adems siempre es compasiva y produce una cosecha de bondad. As mismo es justa y sincera.
Aquellos que promueven la paz por medios pacficos estn sembrando una cosecha de justicia.
De dnde vienen todos los conflictos y peleas que hay entre ustedes? Vienen de ustedes mismos, de sus deseos egostas que siempre estn librando una guerra en su interior.
Ustedes desean las cosas pero no las consiguen. Su envidia puede llegar hasta el extremo de matar y aun as no consiguen lo que quieren. Por eso discuten y pelean. No consiguen lo que quieren porque no se lo piden a Dios.
Y cuando le piden a Dios no reciben nada porque la razn por la que piden es mala, para poder gastar en sus propios placeres.
Gente infiel! No saben que amar al mundo es lo mismo que odiar a Dios? El que quiera convertirse en amigo del mundo se convierte en enemigo de Dios.
Creen que la Escritura no tiene ningn significado? La Escritura dice: "El Espritu que Dios nos dio nos ama celosamente".
Pero Dios nos muestra aun ms su generoso amor. Como dice la Escritura: "Dios rechaza a los orgullosos, pero ayuda con su generoso amor a los humildes".
As que, entrguense a Dios, resistan al diablo y el diablo huir de ustedes.
Acrquense a Dios y l se acercar a ustedes. Quiten el pecado de su vida, pecadores. Concentren su mente en Dios, ustedes que quieren seguir a Dios y al mundo.
Lamntense, pnganse tristes y lloren! Que su risa se convierta en llanto y su felicidad en tristeza.
Humllense ante el Seor y l les dar honra.
Hermanos, no sigan hablando mal los unos de los otros. El que habla en contra de su hermano o quien juzga a su hermano est hablando en contra de la ley y est juzgando a la ley. Si t juzgas a la ley, no ests siguiendo lo que ella dice y te conviertes e
Solamente Dios hace las leyes y es juez. Dios es el nico capaz de salvar y destruir. Entonces, quin te crees que eres para juzgar a los dems?
Escuchen, los que dicen: "Hoy o maana viajaremos a esta u otra ciudad y estaremos all un ao, y haremos negocios y ganaremos mucho dinero".
Ustedes ni siquiera saben qu va a pasar con su vida el da de maana, porque ustedes son como vapor que aparece slo por un momento y despus desaparece.
Por el contrario, siempre deberan decir: "Si el Seor quiere, viviremos y haremos esto o aquello".
Pero ahora ustedes se sienten orgullosos y son arrogantes. Todo ese orgullo es malo.
Si uno sabe hacer el bien y no lo hace, est pecando.
Oigan, ricos! Sintanse tristes y lloren por todo lo que van a sufrir.
Sus riquezas se pudrirn y las polillas se comern su ropa.
El oro y la plata {que ustedes tanto valoran} ya estn perdiendo valor. Esa basura ser la evidencia en su contra el da del juicio. Su afn por las riquezas pasajeras los consumir como fuego. Ustedes han amontonado todo eso en un mundo que llega a su fi
Pues robaron el sueldo a los que trabajaron en la cosecha de sus tierras, y ahora ellos se quejan a gritos contra ustedes. Tampoco pagaron a los que cosecharon sus tierras. Los gritos de ellos tambin han llegado a odos del Seor Todopoderoso.
Ustedes han llevado una vida de lujos aqu en la tierra y se han dado gusto en todo lo que han querido. Se han engordado tal como se engordan los animales para el da de la matanza.
Ustedes han condenado y matado a gente inocente y ellos no se les han resistido.
Hermanos, tengan paciencia hasta que el Seor regrese. Recuerden que el campesino espera con paciencia a que pasen las pocas de lluvia para que la tierra produzca frutos.
Ustedes tambin deben esperar con paciencia. Mantnganse firmes porque el Seor regresa pronto.
Hermanos, no se sigan quejando unos de otros para que no sean declarados culpables. Miren, el juez est esperando en la puerta, listo para entrar.
Hermanos, sigan el ejemplo de paciencia y sufrimiento de los profetas que hablaron en el nombre del Seor.
A ellos les decimos afortunados porque resistieron. Ustedes han odo de la paciencia de Job y saben el buen final que el Seor le dio. Todo esto demuestra que el Seor est dispuesto a perdonar y es muy compasivo.
Pero sobre todo, hermanos mos, no juren por el cielo ni por la tierra, ni hagan ningn otro tipo de juramento para probar lo que dicen. Cuando digan "s" que signifique "s" y cuando digan "no" que signifique "no", para que no sean juzgados por Dios.
Si alguien est en problemas, que ore a Dios. Si alguien est feliz, que cante alabanzas.
Si alguno est enfermo, que les pida a los ancianos lderes de la iglesia que oren por l y que lo unjan con aceite en el nombre del Seor.
La oracin hecha con fe sanar al enfermo y el Seor lo levantar. Si ha cometido pecados, el Seor lo perdonar.
Por eso, confisense sus pecados unos a otros, y luego oren unos por otros. Hagan eso para que Dios los sane. La oracin de quien est bien con Dios es poderosa y efectiva.
Elas fue un ser humano como cualquiera de nosotros, y pidi que no lloviera, y no llovi por tres aos y medio.
Despus or otra vez, llovi y la tierra produjo sus cosechas.
Hermanos mos, alguno de ustedes puede haberse extraviado del camino de la verdad. Tambin es posible que otro de ustedes lo ayude a volver.
Recuerden esto: el que lo ayude a volver de su error, lo ha rescatado de la muerte {eterna}, y as ver muchos pecados perdonados.
Querido pueblo escogido por Dios: Esta carta la escribo yo, Pedro, apstol de Jesucristo. Un cordial saludo a ustedes que viven como extranjeros esparcidos por Ponto, Galacia, Capadocia, Asia y Bitinia.
Segn el plan de Dios, l los escogi de antemano. Tambin por medio del Espritu los purifica para que lo obedezcan y queden limpios con la sangre de Jesucristo. Reciban de Dios generoso amor y paz.
Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Seor Jesucristo, quien nos tuvo gran compasin y nos hizo nacer de nuevo por medio de la resurreccin de Jesucristo. As nos dio la plena esperanza
de que recibiremos las bendiciones que Dios tiene guardadas para sus hijos en el cielo. Estas bendiciones no se arruinan, ni se destruyen, ni pierden su valor.
Por medio de la fe, el poder de Dios los protege para que reciban la salvacin que Dios les dar a conocer en el da final.
Eso es motivo de alegra para ustedes, aunque durante un tiempo tengan que soportar muchas dificultades que los entristezcan.
Tales dificultades sern una gran prueba para su fe, y se pueden comparar con el fuego que prueba la pureza del oro. Pero su fe es ms valiosa que el oro, porque el oro no dura para siempre. En cambio, la fe que pasa la prueba dar alabanza, gloria y hono
Ustedes no han visto jams a Jess, pero aun as lo aman. Aunque no lo pueden ver ahora, creen en l, y estn llenos de un gozo maravilloso que no puede ser expresado con palabras.
Eso significa que estn recibiendo la salvacin que es el resultado de su fe.
Los profetas estudiaron los detalles de esta salvacin tratando de entenderla y hablaron sobre el generoso amor que Dios les ha dado a ustedes.
El Espritu de Cristo estaba en esos profetas y les hablaba de lo que Cristo tendra que sufrir y de la gloria que recibira despus del sufrimiento. Los profetas intentaban saber cundo llegaran esos sufrimientos y cmo sera el mundo en esa poca.
Dios les hizo entender que lo que decan no era para servirse a s mismos, sino para ayudarlos a ustedes. Adems, quienes les anunciaron a ustedes las buenas noticias les contaron el mismo mensaje de los profetas por medio del Espritu Santo que fue envia
Por eso, preparen su mente para servir y practiquen el dominio propio. Pongan toda su esperanza en el generoso amor que se les dar cuando llegue Jesucristo.
Antes, ustedes no entendan y por eso seguan sus malos deseos. Pero ahora, son hijos obedientes de Dios y no deben vivir como antes.
Ms bien, sean santos en todo lo que hacen, porque Dios, quien los llam, es santo.
Pues la Escritura dice: "Sean santos, porque yo soy santo".
Ustedes oran a Dios y lo llaman "Padre", y l juzga a todos por igual segn lo que hacen. Por eso deben mostrarle respeto en todo lo que hagan durante el tiempo que estn en este mundo.
Dios los rescat a ustedes de la vida sin sentido que llevaban antes; as vivan sus antepasados, y ellos les ensearon a ustedes a vivir de la misma manera. Pero ustedes saben muy bien que el precio de su libertad no fue pagado con algo pasajero como el
sino con la sangre preciosa de Cristo, quien es como un cordero perfecto y sin mancha.
Cristo fue escogido antes de que el mundo fuera creado, pero se dio a conocer para beneficio de ustedes en los ltimos tiempos.
Por medio de Cristo, ustedes son fieles a Dios, quien resucit a Cristo de entre los muertos y le dio honor. Por eso han puesto su fe y su esperanza en Dios.
Obedeciendo la verdad se han purificado y pueden amar sinceramente a sus hermanos. mense los unos a los otros de todo corazn.
Ustedes nacieron de nuevo, no por medio de padres mortales, sino por medio del mensaje vivo y eterno de Dios.
Las Escrituras dicen: "Los seres humanos son como la hierba. Toda su gloria es como una flor silvestre. La hierba se seca y la flor se cae,
pero el mensaje del Seor vivir para siempre". Ese es el mensaje que se les anunci a ustedes.
Entonces, no hagan ningn mal: no digan mentiras, no sean hipcritas, no sean envidiosos ni se maldigan unos a otros.
Sean como bebs recin nacidos y busquen con ansias la leche espiritual pura. As podrn crecer y ser salvos,
ya que han comprobado que el Seor es bueno.
Acrquense al Seor Jess, quien es la piedra viva, rechazada por los hombres, pero escogida y valiosa ante Dios.
Ustedes tambin son como piedras vivas que Dios utiliza para construir un templo espiritual. Ustedes sirven a Dios en ese templo como sacerdotes santos, y por medio de Jesucristo ofrecen sacrificios espirituales agradables a Dios.
Pues as tambin dicen las Escrituras dicen: "Miren, pongo en Sin la piedra principal, escogida por su valor. El que confe en esa piedra, no ser defraudado".
Para ustedes los que creen, esa piedra es de mucho valor; pero para los que no creen, se cumple lo que dicen las Escrituras: "La piedra que los constructores rechazaron se convirti en la ms importante".
Para los que no creen, esa piedra tambin es: "Una piedra que los hace tropezar. Una piedra que los hace pecar". Tropezaron porque no obedecieron el mensaje; eso es lo que Dios tena planeado para ellos.
Pero ustedes son un pueblo escogido por Dios, sacerdotes al servicio del Rey, una nacin santa, y un pueblo que pertenece a Dios, quien los escogi para que anuncien las poderosas obras que ha hecho y los llam a salir de la oscuridad para entrar en su lu
Antes, ustedes no eran ni siquiera un pueblo, pero ahora son el pueblo de Dios. Ustedes no haban recibido compasin, pero ahora han recibido la compasin de Dios.
Queridos hermanos, ustedes son como extranjeros y forasteros en esta sociedad. Por eso les ruego que luchen para no complacer aquellos deseos humanos que van en contra de su nueva vida.
Ustedes viven rodeados de gente que no cree y tal vez ellos digan que ustedes hacen el mal; sin embargo, si ustedes llevan una vida honesta, ellos vern el bien que ustedes hacen y alabarn a Dios el da en que l venga a juzgar a todos.
Por el honor que le deben al Seor, respeten a todo ser humano: tanto al rey, que es la mxima autoridad,
como a los gobernadores que son enviados por el rey para castigar a los que hacen el mal y elogiar a los que hacen el bien.
Dios quiere que ustedes hagan el bien para que de esa manera los necios dejen de hacer acusaciones ignorantes en contra de ustedes.
Vivan como gente libre, pero no usen su libertad como excusa para hacer el mal. Vivan como siervos de Dios.
Respeten y amen a todos los hermanos de la familia de Dios. Teman a Dios y den honor al rey.
Esclavos, acepten con respeto la autoridad de su amo, no importa si l es amable y bueno, o si es malo.
Pues Dios bendice a los que estn dispuestos a sufrir y soportar dolor injustamente con tal de cumplir la voluntad de Dios.
Si son castigados por hacer el mal, no hay por qu felicitarlos cuando soporten el dolor, pero si hacen el bien y soportan con paciencia el sufrimiento, Dios los bendecir.
Dios los llam a soportar ese sufrimiento porque Cristo tambin sufri por ustedes.
"l no cometi pecado. Ninguna mentira sali de su boca".
Cuando insultaban a Cristo, l no responda con insultos, y cuando sufra no responda con amenazas. l dej todo en manos de Dios, quien siempre juzga con justicia.
En la cruz, Cristo carg nuestros pecados en su propio cuerpo para apartarnos de ellos y para que vivamos como le agrada a Dios; por las heridas que l sufri, ustedes fueron sanados.
Ustedes eran como ovejas perdidas, pero ahora han regresado al Pastor y Protector de sus vidas.
De la misma manera, esposas, acepten la autoridad de su esposo. Si algn esposo no obedece la palabra de Dios, podr ser convencido sin que se le tenga que decir una sola palabra, sino a travs de la conducta y
al ver la forma de ser santa y respetuosa de su esposa.
Que su belleza no venga de los adornos externos, como peinados exagerados, joyas de oro o ropa fina.
Su belleza debe venir del corazn, del interior de su ser, porque la belleza que no se echa a perder es la de un espritu suave y tranquilo, valioso ante los ojos de Dios.
As suceda con las mujeres santas que vivieron hace mucho tiempo. Tenan puesta su esperanza en Dios y se hicieron bellas aceptando la autoridad de su esposo.
Me refiero a mujeres como Sara, quien obedeci a Abraham, su esposo, y lo llamaba su seor. Ustedes son verdaderas hijas de Sara si hacen el bien y no le dan lugar al miedo.
De la misma manera, los esposos deben saber vivir con su esposa y respetarla como es debido. Ella es ms dbil que ustedes, pero al igual que a ustedes, Dios le ha dado la vida como un regalo. Resptenla para que nada impida que Dios escuche sus oraciones
Finalmente, vivan todos ustedes en paz y unidad. Traten de entenderse los unos a los otros. mense como hermanos, sean amables y humildes.
No devuelvan mal por mal. En lugar de insultar a los que los insultan, pidan que Dios los bendiga a ellos, porque ustedes mismos fueron llamados a recibir una bendicin.
Las Escrituras dicen: "Quien quiera amar la vida y disfrutar das buenos, cuide su lengua del mal, y su boca de las mentiras.
Deje de hacer el mal y empiece a hacer el bien. Busque y trate de alcanzar la paz.
El Seor ve a los que hacen el bien, y escucha sus oraciones; pero est en contra de los que hacen el mal".
As que, quin podr hacerles dao, si ustedes siempre estn tratando de hacer el bien?
Sin embargo, tambin es posible que sufran por hacer el bien. Si eso sucede, entonces son afortunados. "No se preocupen ni les tengan miedo a quienes los hacen sufrir".
Ms bien, preocpense slo por honrar a Cristo como Seor y estn siempre listos a responder a todo el que les pregunte cul es la razn de su esperanza.
Pero cuando respondan, hganlo con humildad y respeto, manteniendo una conciencia limpia. As, los que hablan mal de su buena conducta en Cristo sentirn vergenza por haberlos criticado.
Es mejor sufrir por hacer el bien, si esa es la voluntad de Dios, que sufrir por hacer el mal.
Porque Cristo mismo sufri la muerte por nuestros pecados, una vez y para siempre. Cristo no era culpable y aun as muri por los que s lo eran, para poder llevarlos a ustedes ante Dios. Lo mataron, pero volvi a la vida por medio del Espritu.
Por el Espritu, Jesucristo fue a proclamar su victoria a los espritus que estaban presos
porque se negaron a obedecer a Dios en el tiempo de No. Dios esperaba pacientemente por ellos mientras No construa el arca en la que solamente ocho fueron salvados mediante el agua.
El agua representa el bautismo que ahora los salva a ustedes. Pero el bautismo no consiste en limpiar el cuerpo, sino en el compromiso para con Dios de tener una conciencia limpia. El bautismo los salva porque Jesucristo fue resucitado de entre los muerto
se ha ido al cielo y est sentado a la derecha de Dios. Jesucristo reina por encima de ngeles, autoridades y poderes.
Cristo sufri fsicamente, as que preprense para luchar armndose con la misma actitud que tuvo l. Pues quien sufre fsicamente da a entender que ha abandonado el pecado.
Eso significa que est dispuesto a vivir el resto de su vida segn la voluntad de Dios y no segn los deseos humanos.
Ustedes ya han vivido suficiente tiempo como personas que no creen en Dios. Cometan pecados sexuales y hacan todo el mal que queran. Se emborrachaban, andaban en orgas, parrandas y adoraban dolos abominables.
Por eso, a los que no creen, ahora les parece extrao que ustedes ya no se unan a ellos en su vida loca y desenfrenada, y por eso hablan mal de ustedes.
Cristo est listo para juzgar a los vivos y a los muertos, as que ellos tendrn que rendir cuentas por lo que han hecho.
Los que ahora estn muertos tal vez fueron condenados por los hombres en este mundo; sin embargo, se les anunciaron las buenas noticias para que pudieran vivir ante Dios por el Espritu.
El final de todo est cerca, as que mantnganse sobrios y sepan controlarse. Eso los ayudar a orar.
Y sobre todo, mense profundamente, porque el amor es capaz de perdonar muchas ofensas.
Reciban a todos en su casa sin quejarse.
Cada uno de ustedes recibi un don espiritual que debe ser utilizado para servir a los dems. As sern buenos administradores del generoso amor que Dios les ha dado en tantas formas.
El que hable, que hable de acuerdo con las palabras de Dios; el que sirve, que sirva con el poder que da Dios. Todo lo que hagan sea para alabar a Dios por medio de Jesucristo, a quien pertenecen el poder y la gloria para siempre. As sea.
Queridos hermanos, no se sorprendan con la dolorosa prueba por la que estn pasando como si fuera algo extrao.
Ms bien, algrense de compartir los sufrimientos de Cristo para que estn llenos de alegra el da en que l aparezca con su gloria.
Si otros los maldicen por causa de Cristo, ustedes son afortunados porque el glorioso Espritu de Dios est sobre ustedes.
Si son asesinos, ladrones o delincuentes, o si se meten en asuntos ajenos merecern sufrir y pasar vergenza.
Pero si alguno de ustedes sufre por ser cristiano, no se avergence. Ms bien, agradezca a Dios por tener el privilegio de sufrir como cristiano.
Porque ya es hora de que empiece el juicio que comenzar con la familia de Dios. Y si empieza primero con nosotros, qu les pasar a los que rechazan las buenas noticias de Dios?
"Si resulta difcil que alguien que hace el bien se salve, qu pasar con el que rechaza las buenas noticias de Dios y est lleno de pecado?"
As que, los que sufren por obedecer a Dios, que se pongan en manos de l, su Creador, y sigan haciendo el bien.
Tengo algo que decirles a sus ancianos lderes: Yo mismo soy un anciano, soy testigo de los sufrimientos de Cristo y compartir la gloria que nos ser revelada.
Les ruego que cuiden el rebao de Dios que ha sido puesto bajo su responsabilidad, y no lo hagan por obligacin, sino de buena voluntad, como Dios quiere. Hganlo con entusiasmo y no por ganar dinero.
No sean crueles con los que estn a cargo de ustedes. Ms bien, sean un buen ejemplo para ellos.
As, cuando venga nuestro gran Pastor, recibirn una corona gloriosa que nunca perder su valor.
Tambin tengo algo que decirles a los jvenes: acepten la autoridad de los ancianos lderes. Vstanse todos ustedes de humildad y srvanse unos a otros porque: "Dios est en contra de los orgullosos, pero da su generoso amor a los humildes".
Cuando Dios los corrija con su mano poderosa, acptenlo con humildad. Despus, cuando llegue la hora, l los exaltar.
Confen a Dios todas sus preocupaciones, porque l cuida de ustedes.
Tengan dominio propio y mantnganse alerta. Su enemigo el diablo anda por ah como un len hambriento buscando a quin devorar.
Resistan al diablo y tengan una fe fuerte. Sepan que sus hermanos en todo el mundo sufren igual que ustedes,
pero Dios, quien los llam para compartir su gloria eterna en Cristo, les mostrar todo su generoso amor. Sufrirn por un tiempo, pero despus Dios los sanar, los fortalecer, los apoyar y evitar que caigan.
El poder de Dios continuar por siempre. As sea.
Escrib esta breve carta con ayuda de Silas, a quien considero un hermano fiel en Cristo, para darles nimo y asegurarles que tambin la situacin en que se encuentran ahora muestra en realidad el generoso amor de Dios. Mantnganse fieles a ese generoso a
La iglesia de Babilonia los saluda. Ellos fueron escogidos tal como lo fueron ustedes. Marcos, mi hijo en Cristo, tambin les manda saludos.
Saldense unos a otros con un beso de hermanos. La paz sea con todos ustedes que estn en Cristo.
Yo, Simn Pedro, siervo y apstol de Jesucristo, les escribo a todos los que comparten una fe tan preciosa como la nuestra. Ustedes recibieron esa fe porque nuestro Dios y Salvador Jesucristo es justo.
Que Dios les d cada vez ms de su generoso amor y paz a travs de su conocimiento de Dios, y de nuestro Seor Jess.
Con su poder divino, Jess nos da todo lo que necesitamos para dedicar nuestra vida a Dios. Todo lo tenemos porque lo conocemos a l, quien nos llam por su gloria y su poder.
As, nos dio promesas preciosas y valiosas; confiando en ellas, ustedes sern semejantes a Dios y podrn escapar del mundo, el cual ser destruido a causa de los malos deseos de los seres humanos.
Como ya tienen esas promesas, esfurcense ahora por mejorar su vida as: a la fe, adanle buena conducta; a la buena conducta, adanle conocimiento.
Al conocimiento, adanle dominio propio; al dominio propio, adanle constancia; a la constancia, adanle servicio a Dios;
al servicio a Dios, adanle afecto a sus hermanos en Cristo y a ese afecto, adanle amor por todos.
Si todas estas cosas estn presentes en su vida y aumentan, entonces no sern gente intil y no habrn conocido en vano a nuestro Seor Jesucristo.
Si a alguien le faltan estas cosas, no puede ver bien, est ciego y ha olvidado que sus pecados fueron perdonados.
Hermanos, Dios los llam y los escogi. Esfurcense por demostrarlo en su vida, y as nunca caern,
sino que recibirn una grandiosa bienvenida al reino eterno de nuestro Seor y Salvador Jesucristo.
Ustedes ya saben todo esto y permanecen firmes en la verdad que se les ense; sin embargo, yo siempre los ayudar a recordarlo.
Creo que hago bien en recordarles esto mientras est aqu en la tierra, porque
nuestro Seor Jesucristo me ha hecho saber que pronto tendr que dejar esta vida.
Por eso har todo lo que pueda para asegurarme de que siempre tengan esto presente, aun despus de que yo me vaya.
No les estbamos contando ningn cuento cuando les dijimos que nuestro Seor Jesucristo vendr y revelar su poder porque nosotros vimos la grandeza de Jess con nuestros propios ojos.
l recibi honor y gloria cuando escuch la voz de Dios Padre, el grandioso y glorioso, diciendo: "Este es mi hijo amado, estoy muy contento con l".
Nosotros escuchamos esa voz que vino del cielo mientras estbamos con Jess en la montaa sagrada.
Podemos confiar por completo en lo que dijeron los profetas y est muy bien que ustedes sigan cuidadosamente sus palabras. Sus profecas son como una lmpara que alumbra en la oscuridad hasta que llegue el amanecer en el que Cristo, como la estrella de la
Sobre todo, deben entender que ninguna profeca de las Escrituras fue interpretada segn la voluntad de los profetas.
Ninguna profeca fue dicha por el impulso de algn hombre. Todo lo contrario, los profetas hablaron de parte de Dios, guiados por el Espritu Santo.
En el pasado hubo falsos profetas entre el pueblo de Dios, as como tambin los habr entre ustedes. Sin que ustedes se den cuenta, ellos les darn falsas enseanzas que los llevarn a ustedes a la condenacin. Se atrevern incluso a negar al mismo Seor,
Muchos los seguirn en su conducta indecente, y por culpa de ellos habr quienes hablen mal del camino de la verdad.
Lo que en realidad quieren los falsos maestros es quitarles su dinero y explotarlos con engaos. Pero Dios les tiene preparado a ellos su juicio desde hace tiempo, y no podrn escapar del que los destruir.
Dios no dej sin castigo a los ngeles que pecaron. Al contrario, los envi al infierno y los puso en cavernas oscuras, donde estarn hasta el da del juicio.
Tampoco dej sin castigo al perverso mundo antiguo, sino que le mand el diluvio, del que slo salv a No, quien enseaba la forma correcta de vivir, y a siete personas ms.
Dios tambin castig a las ciudades de Sodoma y Gomorra reducindolas a cenizas. Estas ciudades son ejemplo y advertencia de lo que les espera a quienes estn en contra de Dios.
Pero Dios salv a Lot, un buen hombre que se angustiaba por la mala vida que llevaba esa gente perversa.
Lot era bueno, pero su corazn se atormentaba por todo lo que tena que ver y or todos los das viviendo entre tantos perversos.
Esto es una prueba de que Dios sabe rescatar de las dificultades a los que dedican su vida a l, pero tambin sabe cmo castigar a los perversos mientras esperan el da de su juicio.
El Seor castigar sobre todo a aquellos que se dejan llevar por sus sucios deseos y no respetan su autoridad. Ellos son los falsos maestros, unos atrevidos y tercos, que no tienen miedo de insultar ni siquiera a los poderes superiores.
Los ngeles son ms fuertes y poderosos que los falsos maestros; sin embargo, ni siquiera los ngeles se atreven a acusar con insultos a estos poderes ante el Seor.
Estos maestros insultan lo que no entienden. Actan sin pensar, como animales que nacen para ser atrapados y muertos, y terminarn como esos animales.
Ellos les hacen mal a otros y se les pagar con la misma moneda. Disfrutan haciendo a la vista de todos lo que les viene en gana; cuando cenan con ustedes, ellos son una mancha que causa vergenza, pues con sus maas lo echan todo a perder.
No pueden ver a una mujer sin desvestirla con la mirada. Ese es su pecado permanente. Hacen pecar a las personas inestables, son avaros y expertos en aprovecharse de los dems. Por eso estn bajo maldicin.
Se apartaron del buen camino y se desviaron por el mismo camino de Balaam, el hijo de Bosor, a quien le encantaba que le pagaran por hacer maldades.
Balaam fue reprendido por su pecado. A pesar de que los burros no hablan, una burra le habl como habla un ser humano y le dijo que estaba cometiendo un error. As logr detener la locura del profeta Balaam.
Esos falsos maestros, son como ros sin agua y como nubes a las que se lleva el viento. Dios los ha destinado a un lugar en la ms negra oscuridad.
Buscan impresionar a la gente con sus palabras, que en realidad no valen nada. Con sus malos deseos y consejos seducen a quienes a duras penas logran escapar de los que viven en el error.
Les prometen libertad, pero ellos mismos son esclavos de hbitos que los destruirn, pues uno es esclavo de aquello que lo domina.
Ellos escaparon del mal que hay en el mundo cuando conocieron a nuestro Seor Jesucristo, pero si son atrapados y dominados nuevamente por ese mal, terminarn peor que al principio.
Hubiera sido mejor para ellos no haber conocido nunca el camino correcto, que haberlo conocido y luego apartarse de las santas enseanzas que recibieron.
Con esa gente se cumple lo que dice el dicho: "El perro que vomita, regresa a su mismo vmito", y: "Aunque se lave al cerdo, ir de nuevo a revolcarse en el barro".
Hermanos, esta es la segunda carta que les escribo. Escrib ambas cartas para despertar su conciencia y para que consideren todo esto con honestidad.
Quiero que tengan presentes las palabras que los santos profetas dijeron en el pasado. Recuerden la orden que nos dio nuestro Seor y Salvador por medio de sus apstoles.
Es importante que entiendan lo que suceder en los ltimos das: habr gente que vivir slo para sus malos deseos y se burlar de ustedes.
Dirn: "Jess prometi venir de nuevo, pero dnde est? Nuestros padres ya murieron, y el mundo sigue igual desde que fue creado".
Pero quieren ignorar que hace mucho tiempo con la palabra de Dios se cre el cielo, y la tierra fue creada a partir del agua y se mantiene por el agua.
Despus, el mundo fue inundado y destruido con agua.
Esa misma palabra de Dios es la que sostiene la tierra y los cielos que ahora existen, hasta que llegue el momento de su destruccin con el fuego en el da del juicio. Ese da tambin sern destruidos todos los que no tienen temor de Dios.
No ignoren esto, amados hermanos: para el Seor, un da es como mil aos, y mil aos son como un da.
No es que el Seor se tarde en cumplir lo que prometi como piensa la gente. Lo que pasa es que Dios es paciente porque no quiere que nadie sea destruido y quiere que todos cambien su corazn y dejen de pecar.
El da en que el Seor regrese, lo har de sorpresa, como un ladrn. El cielo desaparecer con un sonido muy fuerte y todo lo que hay en l ser destruido con fuego. La tierra y todas las obras que hay en ella quedarn expuestas ante Dios.
Todo ser destruido. Por lo tanto, piensen qu clase de persona deben ser y vivan una vida dedicada a servir a Dios.
Esperen la llegada del da de Dios y hagan lo posible para que llegue pronto. En ese momento, el cielo ser destruido con fuego y todo lo que hay en l ser consumido por el calor.
Estamos esperando el nuevo cielo y la nueva tierra que Dios nos prometi, donde todos harn lo que Dios quiere.
Estimados hermanos: ya que estn esperando que eso suceda, asegrense de que su vida est libre de pecado y busquen la paz con Dios.
Consideren la paciencia de nuestro Seor como una oportunidad para obtener la salvacin. Esto es lo mismo que les ha escrito nuestro querido hermano Pablo con la sabidura que Dios le dio.
Pablo escribe sobre estos temas en todas sus cartas, pero a veces hay en ellas cosas difciles de entender. Los ignorantes y los dbiles en la fe cambian el significado de las enseanzas de Pablo y de las otras Escrituras, causando as su propia destrucci
Estimados hermanos, ustedes ya saben esto. As que tengan cuidado y no permitan que esos perversos los lleven por el mal camino ni que su fe se debilite.
Conozcan mejor a nuestro Seor y Salvador Jesucristo y as recibirn cada vez ms de su generoso amor. Alaben a Cristo ahora y siempre! As sea.
Les escribimos acerca de lo que siempre ha existido. Lo hemos odo, lo hemos visto con nuestros propios ojos, lo hemos observado y lo hemos tocado con nuestras propias manos. Hablamos de la Palabra que da vida.
La Vida lleg, la hemos visto y damos testimonio de ella. Es la misma Vida que estaba con el Padre y ahora les anunciamos que esa Vida eterna se present ante nosotros.
Lo que hemos visto y odo se lo contamos tambin a ustedes para que tengan compaerismo con nosotros, as como nosotros tenemos compaerismo con el Padre y con su Hijo, Jesucristo.
Les escribimos esto para aumentar al mximo nuestra alegra.
Este es el mensaje que hemos escuchado de Jesucristo y se lo estamos comunicando a ustedes: Dios es luz y no hay oscuridad en l.
Si decimos que estamos bien con Dios pero seguimos viviendo en el pecado, estamos mintiendo pues no seguimos la verdad.
Dios vive en la luz y nosotros tambin debemos vivir en la luz. Si continuamos viviendo en la luz, estamos todos unidos con Dios. Mientras vivimos en la luz, la sangre de Jesucristo, el Hijo de Dios, contina limpindonos de toda maldad.
Si decimos que no pecamos, nos engaamos a nosotros mismos y la verdad no est en nosotros;
pero si admitimos nuestros pecados, Dios nos perdonar. l es fiel y justo para limpiarnos de toda maldad.
Si decimos que nunca hemos pecado es como decir que Dios es un mentiroso y eso indica que no hemos aceptado realmente su enseanza.
Hijitos mos, les escribo esto para que no pequen. Pero si alguno peca, tenemos un defensor ante Dios: Jesucristo, el Justo.
l sacrific su vida para quitar nuestros pecados y no slo los nuestros, sino los de todo el mundo.
Podemos estar seguros de que conocemos a Dios si hacemos lo que l nos manda.
Alguien puede decir: "Yo conozco a Dios", pero si no obedece sus mandamientos es un mentiroso y la verdad no est en su vida.
Pues el amor llega a su perfeccin cuando uno obedece lo que Dios ensea. La prueba de que andamos bien con Dios es la siguiente:
el que dice que vive en Dios, debe vivir como vivi Jess.
Mis queridos amigos, no les estoy escribiendo un nuevo mandamiento, sino el que han tenido desde el principio. Este mandamiento antiguo es el mensaje que ustedes ya han odo.
Por otra parte, les estoy escribiendo este mandamiento nuevo que ha sido demostrado en la vida de Jess y en la de ustedes, porque la oscuridad est llegando a su fin y ya brilla la verdadera luz.
El que dice que vive en la luz, pero odia a su hermano, todava est en la oscuridad.
El que ama a su hermano vive en la luz, y no hay nada en su vida que lo haga caer en el pecado.
Pero el que odia a su hermano est en la oscuridad, vive en la oscuridad y no sabe a dnde va, porque la falta de luz lo deja sin poder ver.
Hijitos, les escribo porque sus pecados han sido perdonados por Cristo.
Padres, les escribo porque conocen al que siempre ha existido. Jvenes, les escribo porque han vencido al maligno.
Hijos, les escribo porque conocen al Padre. Padres, les escribo porque conocen al que siempre ha existido. Jvenes, les escribo porque son fuertes; el mensaje de Dios vive en ustedes y han vencido al maligno.
No sigan amando al mundo ni a lo que hay en l. Si alguno ama al mundo es porque no tiene el amor del Padre.
Esto es lo malo del mundo: desear cosas slo por complacer nuestras malas pasiones; dejarnos atraer por lo malo que vemos y sentirnos orgullosos de las cosas que tenemos. Pero nada de eso viene del Padre, sino del mundo.
El mundo est llegando a su fin junto con los deseos que hay en l; pero el que hace lo que Dios quiere, vive para siempre.
Hijos, el fin est cerca. Y as como han escuchado que el enemigo de Cristo va a venir, han aparecido ahora muchos enemigos de Cristo; por esto sabemos que el fin est cerca.
Los enemigos de Cristo estaban entre nosotros pero se fueron, pues realmente no eran de los nuestros. Si ellos de verdad hubieran sido de los nuestros, se habran quedado, pero se fueron y as demostraron que ninguno de ellos era realmente de los nuestros
Cristo, el Santo, les dio a todos ustedes el don del Espritu. As que todos conocen la verdad.
No les escribo porque no conozcan la verdad, sino porque la conocen y porque saben que ninguna mentira viene de la verdad.
Quin es mentiroso? El que dice que Jess no es el Cristo. El que dice eso es el enemigo de Cristo, pues rechaza tanto al Padre como al Hijo.
El que no cree en el Hijo, no tiene al Padre; pero el que acepta al Hijo, tambin tiene al Padre.
Asegrense de mantenerse en la enseanza que se les dio desde el principio, y de esta manera permanecern en el Hijo y en el Padre.
Dios nos ha prometido la vida eterna.
Esto que les escribo tiene que ver con aquellos que los llevan por un camino equivocado.
En cuanto a ustedes, tienen el Espritu como un don que recibieron de Cristo. Ese don vive en ustedes y por eso no necesitan que nadie les ensee. Su don les ensea todo porque es verdad y no mentira. Ustedes permanezcan en Cristo, as como ese don les en
As que hijitos mos, continen viviendo en Cristo. Si vivimos as, no tendremos ningn miedo ni pasaremos vergenza ante l cuando regrese.
Si ustedes saben que Cristo es bueno, tambin saben que todo aquel que hace lo bueno es hijo de Dios.
Miren lo grande que es el amor que el Padre nos ha mostrado, hasta llega a hacer posible que seamos llamados hijos de Dios! Y eso es lo que de verdad somos. Por eso la gente del mundo no nos conoce, pues el mundo no conoce a Dios.
Mis queridos amigos, ahora somos hijos de Dios pero todava no sabemos lo que seremos en el futuro. Lo que s sabemos, es que cuando Cristo regrese seremos como l, pues lo veremos tal y como l es.
Y todo el que tenga esta esperanza puesta en l, se purifica a s mismo, as como Cristo es puro.
El que peca viola la ley de Dios porque pecar es vivir en contra de la ley de Dios.
Ustedes saben que Cristo vino para quitar nuestros pecados, y en l no hay ningn pecado.
Todo el que vive en Cristo no sigue pecando. Todo el que sigue pecando, nunca lo ha visto y ni siquiera lo ha conocido.
Hijitos, no dejen que nadie los lleve por el camino equivocado. El que practica el bien es bueno, as como Cristo es bueno.
El que sigue pecando es del diablo, pues el diablo siempre ha pecado, por eso el hijo de Dios vino para destruir las obras que hace el diablo.
Ninguno que sea hijo de Dios contina en el pecado, pues tiene la nueva vida que Dios le dio y por esto no puede seguir pecando.
Hay una forma de saber quin es hijo de Dios y quin es hijo del diablo: el que no hace el bien y no ama a su hermano, no es de Dios.
Este es el mensaje que han odo desde el principio: que debemos amarnos unos a otros.
No debemos ser como Can, quien era del diablo y mat a su hermano. Y por qu razn lo mat? Porque sus actos eran malos, mientras que los de su hermano eran buenos.
Hermanos, no se sorprendan si la gente del mundo los odia.
Sabemos que hemos dejado la muerte y pasado a la vida porque amamos a nuestros hermanos. El que no ama todava est muerto.
Todo el que no ama a su hermano es un asesino, y ustedes saben que ningn asesino tiene la vida eterna.
Sabemos lo que es el verdadero amor porque Cristo dio su vida por nosotros. Entonces nosotros tambin debemos dar la vida por nuestros hermanos.
Pero si alguien tiene mucho dinero, y ve a su hermano en necesidad y no siente el deseo de ayudarlo, cmo puede vivir el amor de Dios en l?
Hijitos, nuestro amor no debe ser slo de palabras, pues el verdadero amor se demuestra con hechos.
As es como sabemos que pertenecemos a la verdad. Tendremos paz con Dios incluso si nuestra conciencia nos hace sentir culpables, porque Dios es ms grande que nuestros sentimientos, y lo sabe todo.
As es como sabemos que pertenecemos a la verdad. Tendremos paz con Dios incluso si nuestra conciencia nos hace sentir culpables, porque Dios es ms grande que nuestros sentimientos, y lo sabe todo.
Queridos amigos, si no nos sentimos culpables de estar haciendo lo malo, entonces podremos acercarnos a Dios sin miedo.
Recibiremos de l cualquier cosa que le pidamos porque obedecemos sus mandamientos y estamos haciendo lo que a l le agrada.
Este es su mandamiento: que pongamos nuestra fe en su hijo Jesucristo y que nos amemos unos a otros as como Jess mand.
El que obedece los mandamientos de Dios, est unido a Dios, y Dios a l. As es como sabemos que Dios vive en nosotros: por el Espritu que l nos dio.
Queridos amigos, actualmente hay muchos falsos profetas en el mundo. Por eso, no le crean a todo espritu. Mejor pongan a prueba a todo espritu para comprobar si viene de Dios.
As es como reconocern al Espritu de Dios: el que diga que cree que Jesucristo vino al mundo y vino como ser humano, es de Dios.
Y el espritu que no confiese a Jess, no es de Dios sino del enemigo de Cristo. Ustedes ya han odo que el enemigo de Cristo viene, y ya est en el mundo.
Mis hijitos, ustedes son de Dios y por esto ya han derrotado a los enemigos de Cristo porque el que est en ustedes es ms grande que el que est en el mundo.
Los que son del mundo, hablan de lo del mundo y el mundo les hace caso.
Nosotros somos de Dios, y el que conoce a Dios hace caso de lo que decimos; pero el que no conoce a Dios no nos hace caso. As es como podemos diferenciar al espritu verdadero del falso.
Queridos amigos, ammonos unos a otros porque el amor viene de Dios. Todo el que ama tiene a Dios como su Padre y conoce a Dios.
Aquel que no ama no ha conocido a Dios, pues Dios es amor.
Y cmo nos demostr Dios su amor? Pues enviando a su nico hijo al mundo para que tuviramos vida por medio de l.
El verdadero amor de Dios no es que nosotros amemos a Dios, sino el amor que Dios demostr al enviar a su Hijo como sacrificio para quitar nuestros pecados.
Queridos amigos, si Dios nos demostr su amor de esa manera, debemos amarnos unos a otros.
Nadie ha visto jams a Dios. Sin embargo, si nos amamos unos a otros, Dios vive en nosotros y su amor se ha manifestado plenamente en nosotros.
As es como podemos saber que nosotros vivimos en Dios y l en nosotros: porque l nos ha dado su Espritu.
Nosotros vimos y declaramos que el Padre envi a su Hijo para ser el Salvador del mundo.
Quien reconoce que Jess es el Hijo de Dios, vive en Dios y Dios vive en l.
As sabemos que Dios nos ama y confiamos en el amor que l nos tiene. Dios es amor. El que vive en amor, vive en Dios y Dios en l.
De esta manera, el amor alcanza su plenitud en nosotros, y as podremos estar seguros en el da del juicio. Tenemos esa confianza porque as como Dios es amor, tambin lo somos nosotros en este mundo.
No hay ningn temor en el amor. Por el contrario, el perfecto amor quita el temor, pues el temor tiene que ver con el castigo. As que el que tiene temor, todava tiene que perfeccionarse en el amor.
Nosotros amamos porque Dios nos am primero.
Si alguno dice que ama a Dios, pero odia a su hermano, es un mentiroso. Porque si no ama a su hermano, a quien puede ver, mucho menos va a amar a Dios, a quien no puede ver.
Jesucristo nos dio este mandamiento: el que ama a Dios, ame tambin a su hermano.
Todo el que cree que Jess es el Cristo, ha llegado a ser hijo de Dios. El que ama al Padre, tambin ama a los hijos de ese Padre.
Si amamos a Dios y hacemos lo que l nos manda, sabemos que amamos a los hijos de Dios.
Cmo demostramos el amor a Dios? Lo demostramos obedeciendo sus mandamientos, y sus mandamientos no son difciles de obedecer,
porque todo aquel que sea hijo de Dios le ha ganado al mundo. Nuestra fe nos ha dado la victoria sobre el mundo.
Quin es el que le gana al mundo? El que cree que Jess es el Hijo de Dios.
Jesucristo es el que vino a nosotros mediante agua y sangre; no vino solamente mediante agua sino tambin mediante sangre. El Espritu nos dice que esto es cierto, porque el Espritu es la verdad.
Hay tres testigos:
el Espritu, el agua y la sangre, y los tres estn de acuerdo en su testimonio.
Si aceptamos el testimonio de los hombres, debemos reconocer que el testimonio de Dios es ms importante; y lo que Dios nos dice es la verdad acerca de su propio Hijo.
El que cree en el Hijo de Dios acepta ese testimonio. Pero el que no cree en lo que Dios ha dicho, est diciendo que Dios es un mentiroso porque ese no cree en el testimonio que Dios da acerca de su Hijo.
Este es el testimonio: Dios nos ha dado vida eterna, y esa vida se encuentra en su Hijo.
El que tiene al Hijo tiene esa vida, pero el que no tiene al Hijo de Dios, no la tiene.
Les escribo esto a ustedes que creen en el Hijo de Dios, para que sepan que tienen vida eterna.
La seguridad que tenemos al estar unidos a Dios es esta: Dios escucha nuestras oraciones cuando le pedimos conforme a su voluntad.
Puesto que sabemos que Dios nos escucha, tengamos la certeza de que l nos dar cualquier cosa que le pidamos.
Si alguno ve que su hermano en Cristo est cometiendo un pecado que no lo lleva a la muerte eterna, debe orar por su hermano y Dios le dar vida a su hermano. Digo un pecado que no lleva a la muerte eterna, porque hay un pecado que lleva a la muerte etern
Todo lo que se hace con maldad es pecado, pero hay pecados que no llevan a la muerte eterna.
Todo el que ha llegado a ser hijo de Dios deja de pecar. El Hijo de Dios lo mantiene seguro, y el maligno no le puede hacer dao.
Sabemos que somos de Dios aunque el mundo entero est controlado por el maligno.
Tambin sabemos que el Hijo de Dios vino y nos dio el entendimiento para conocer a Dios, al nico Dios verdadero. Nosotros lo conocemos, pues estamos en su Hijo Jesucristo. El Padre es el verdadero Dios y la vida eterna.
Hijitos, mantnganse alejados de los dioses falsos.
Del anciano para la seora escogida por Dios y para sus hijos. Los amo en la verdad, y no slo yo, sino tambin todos los que conocen la verdad.
Los amo por causa de esa verdad que vive en ustedes y que estar con nosotros para siempre.
Que el generoso amor, la compasin y la paz de Dios Padre y su Hijo Jesucristo permanezcan con nosotros. Estas bendiciones se reciben por medio de la verdad y del amor.
Me alegr mucho porque encontr a algunos de tus hijos viviendo en la verdad, tal como el Padre nos orden.
Ahora, estimada seora, te ruego que nos amemos unos a otros. No estoy dndote un mandamiento nuevo, sino el que hemos odo desde el principio.
El amor es poner en prctica los mandamientos de Dios. Es el mismo mandamiento que ustedes han odo desde el principio: que vivan una vida de amor.
En el mundo hay muchos engaadores que no creen que Jesucristo vino como ser humano. Quien ensee eso es un falso maestro y enemigo de Cristo.
Tengan mucho cuidado para no echar a perder el resultado de nuestro trabajo, y para recibir completa su recompensa.
Todo aquel que vaya ms all de la enseanza acerca de Cristo y la cambie, no tiene a Dios. Pero el que viva de acuerdo a ella, tiene al Padre y al Hijo.
No reciban en su casa al que no tenga esta enseanza, ni le den la bienvenida.
El que le d la bienvenida participa en sus malas acciones.
Aunque tengo mucho ms que decirles, no quiero decirlo por carta. Espero ir y hablar personalmente con ustedes. As podremos alegrarnos juntos.
Los hijos de tu hermana, la escogida por Dios, te mandan saludos.
Del anciano para mi querido hermano Gayo, a quien amo en la verdad:
Querido hermano: le pido a Dios que te vaya bien en todo y que tengas buena salud fsica, as como la tienes espiritualmente.
Me alegr mucho cuando vinieron algunos hermanos en Cristo y me contaron que sigues fiel a la verdad y la practicas.
Lo que ms me alegra es or que mis hijos vivan de acuerdo a la verdad.
Estimado hermano, ests haciendo un buen trabajo al ayudar lo mejor posible a nuestros hermanos, aun cuando no los conozcas.
Ellos le han contado a la iglesia sobre el amor que t tienes. Aydalos a que continen su viaje y hazlo de una manera que agrade a Dios.
Pues ellos se fueron de viaje para servir a Jesucristo, y no aceptan nada de los que no creen.
As que nosotros debemos ayudarlos para que juntos trabajemos por la verdad.
Le escrib una carta a la iglesia, pero Ditrefes no acepta lo que decimos. l siempre quiere ser el que manda.
Por eso, cuando yo vaya le llamar la atencin por todo el mal que hace. l dice mentiras contra m y no recibe a nuestros hermanos. Tampoco deja que otros los ayuden, sino que echa de la iglesia a los que quieren ayudarlos.
Estimado hermano, no sigas los malos ejemplos, sino los buenos. El que hace lo bueno es de Dios, pero el que hace lo malo nunca ha conocido a Dios.
Todos hablan bien de Demetrio, quien vive segn la verdad. Nosotros tambin hablamos bien de l, y t bien sabes que lo que decimos es verdad.
Tengo muchas cosas que decirte,
pero no quiero decrtelo por carta. Espero mejor verte pronto y hablar contigo personalmente.
Estimados hermanos que han sido llamados por Dios Padre: Les saludo yo, Judas, siervo de Jesucristo y hermano de Santiago. Dios los ama y Jesucristo los protege. Que cada vez reciban ms misericordia, amor y paz! De verdad he querido escribirles acerca d
Estimados hermanos que han sido llamados por Dios Padre: Les saludo yo, Judas, siervo de Jesucristo y hermano de Santiago. Dios los ama y Jesucristo los protege. Que cada vez reciban ms misericordia, amor y paz! De verdad he querido escribirles acerca d
Estimados hermanos que han sido llamados por Dios Padre: Les saludo yo, Judas, siervo de Jesucristo y hermano de Santiago. Dios los ama y Jesucristo los protege. Que cada vez reciban ms misericordia, amor y paz! De verdad he querido escribirles acerca d
Pues hay unos que no creen en Dios que se han metido secretamente entre ustedes; de ellos ya se ha dicho en las Escrituras que van a ser condenados. Estn en contra de Dios, toman el generoso amor de Dios como excusa para justificar su conducta inmoral y
Quiero recordarles algo que ustedes ya saben: que el Seor salv a su pueblo de Egipto pero luego destruy a los que no creyeron.
Acurdense tambin de los ngeles que no conservaron su posicin de autoridad sino que abandonaron su lugar. Dios los mantiene en la oscuridad, atados eternamente con cadenas, esperando el gran juicio.
Recuerden tambin a Sodoma y Gomorra y las ciudades cercanas. Dios las conden al fuego eterno porque cometieron inmoralidades y perversiones sexuales. Son como los ngeles antes mencionados, su castigo nos sirve de advertencia.
No obstante, estos individuos tambin contaminan su cuerpo. Viven soando, no aceptan la autoridad e insultan a los seres espirituales superiores.
Ni siquiera el arcngel Miguel cuando estaba discutiendo con el diablo sobre el cuerpo de Moiss se atrevi a insultar al diablo, sino que le dijo: "Que el Seor te reprenda!"
Pero estos critican lo que no entienden, y lo poco que entienden lo usan para destruirse, como si fueran animales que actan por instinto.
Pobre gente! Se fueron por el mismo camino de Can. Por conseguir dinero se van por el camino equivocado como Balaam y hablan contra la autoridad y son destruidos como le pas a Cor.
Esa gente es un peligro para ustedes en sus reuniones fraternales. Slo vienen a comer y a divertirse sin tener ningn respeto a Dios. Son como nubes sin agua que arrastra el viento y como rboles que ya deberan dar fruto pero no lo dan. Estn completame
Son como fuertes olas del mar que producen mucha espuma. Ellos cometen acciones vergonzosas como las olas producen espuma. Son como planetas que vagan en el cielo, en la ms negra oscuridad.
Enoc, que fue el sptimo descendiente desde Adn, dijo sobre esta gente: "Miren! el Seor va a venir con miles y miles de sus santos ngeles
para juzgar y castigar a cada uno por la maldad que haya hecho y por todo lo malo que haya dicho en contra de Dios".
Esta gente se la pasa quejndose y buscando faltas en los dems, pero ellos siempre hacen el mal que les da la gana. Se enorgullecen de s mismos y adulan a los dems slo para aprovecharse de ellos.
Pero ustedes, queridos hermanos, recuerden las palabras que antes dijeron los apstoles de nuestro Seor Jesucristo.
Ellos continuamente les decan: "En los ltimos tiempos, habr algunos que se burlarn de Dios y vivirn conforme a sus malos deseos".
Esos son los que causan divisin, viven de acuerdo a los instintos naturales y no tienen el Espritu.
Pero ustedes, estimados hermanos, fortalzcanse unos a otros en su fe santsima. Oren por medio del Espritu Santo.
Permanezcan en el amor de Dios. Sigan recibiendo la misericordia de nuestro Seor Jesucristo hasta que los lleve a la vida eterna.
Tengan compasin de los que tienen dudas.
A otros slvenlos del fuego y traten al resto con misericordia, pero ojo! Tengan mucho cuidado, hay que odiar el pecado y rechazar hasta la ropa contaminada por la mala vida que ellos llevan.
Dios es capaz de cuidarnos para que no caigamos, y puede tambin hacernos entrar a su presencia gloriosa con gran alegra y sin falta alguna.
l es el nico Dios y Salvador nuestro. A l sea la gloria, la grandeza, el poder y la autoridad por Jesucristo nuestro Seor, antes, ahora y siempre. As sea.
Esta es la revelacin que le dio Dios a Jesucristo para mostrarles a sus seguidores todo lo que pronto va a suceder. Jesucristo envi a su ngel para que le mostrara esto a su siervo Juan.
l cont todo lo que vio, es decir, la verdad que le dio Jesucristo, el mensaje de Dios.
Afortunado el que lee esta profeca y tambin los que escuchan y hacen caso de este mensaje, porque est cerca el tiempo en que esto suceder.
De Juan, Para las siete iglesias que estn en Asia: Que todos ustedes gocen del generoso amor y la paz de parte del que es, era y ser, de parte de los siete espritus que estn ante su trono
y de Jesucristo, quien es el testigo fiel, el primero en resucitar y el que gobierna por encima de los reyes del mundo. Cristo nos ama y con su sangre nos liber de nuestros pecados,
ha hecho de nosotros un reino y nos hizo sacerdotes que sirven a Dios su Padre. A l sean el poder y la gloria por siempre! As sea.
Miren, Cristo va a venir en las nubes. Todos lo vern, incluso los que le atravesaron el costado con una lanza, y todas las naciones de la tierra llorarn por l. As sea.
El Seor Dios dice: "Yo soy el Alfa y la Omega, el que es, era y ser. Soy el Todopoderoso".
Yo soy Juan, hermano de ustedes en Cristo; estamos unidos en Jess y compartimos su sufrimiento, su reino y su fortaleza. Me encontraba en la isla de Patmos por ser fiel al mensaje de Dios y dar testimonio sobre Jess.
En el da del Seor, el Espritu me tom bajo su control y o detrs de m una voz tan fuerte como una trompeta,
que deca: "Escribe en un libro lo que veas y envaselo a las siete iglesias: feso, Esmirna, Prgamo, Tiatira, Sardis, Filadelfia y Laodicea".
Entonces me volv para ver quin me hablaba y vi siete candelabros de oro.
En medio de ellos, estaba uno que pareca un ser humano, vestido con una tnica larga y tena una banda dorada atada a su pecho.
Su cabello era blanco como la lana o la nieve, y sus ojos brillaban como llamas de fuego.
Sus pies eran como bronce brillante recin salido del horno y su voz era como el sonido de una catarata.
En su mano derecha tena siete estrellas y de su boca sala una espada de doble filo. Su cara se vea como el sol cuando brilla con fuerza.
Al verlo, ca a sus pies como muerto. Luego, l puso su mano derecha sobre m y dijo: "No tengas miedo. Yo soy el Primero y el ltimo.
Soy el que vive; estuve muerto, pero mira: ahora vivo para siempre. Tengo poder sobre la muerte y tambin tengo las llaves del lugar de los muertos.
Escribe lo que has visto, lo que est sucediendo y lo que va a suceder despus de esto.
Aqu est el significado secreto de las siete estrellas que viste en mi mano derecha y de los siete candelabros dorados: los siete candelabros son las siete iglesias y las siete estrellas son los ngeles de las siete iglesias.
"Escribe esto al ngel de la iglesia de feso: 'Esto es lo que dice el que tiene las siete estrellas en su mano derecha y que camina entre los siete candelabros de oro.
Yo s todo lo que haces, que trabajas duro y nunca te rindes, y que no aceptas a los malos. Has puesto a prueba a los que dicen ser apstoles pero en realidad no lo son y te has dado cuenta de que son slo unos mentirosos.
S que te mantienes firme sin rendirte y que has enfrentado problemas por mi causa, sin darte por vencido.
'Pero tengo esto en tu contra: has dejado a un lado el amor que tenas al comienzo.
As que recuerda dnde estabas antes de caer. Cambia y haz lo que hacas al principio. Si no cambias, vendr a ti y quitar tu candelabro de su lugar.
Pero tienes esto a tu favor: al igual que yo, odias lo que hacen los nicolatas.
'Oigan bien lo que el Espritu est diciendo a las iglesias. Al que salga victorioso, le permitir comer del rbol de la vida que est en el jardn de Dios'.
"Escribe esto al ngel de la iglesia de Esmirna: 'Esto es lo que dice el que es el Primero y el ltimo, el que muri y ha vuelto a vivir.
Conozco tu sufrimiento y tu pobreza, aunque en realidad eres muy rico. Tambin s lo mal que hablan de ti los que se dicen ser judos y no lo son. Ellos no son verdaderos judos, sino una sinagoga al servicio de Satans.
No te asustes por los sufrimientos que vienen. Escucha, el diablo va a meter a algunos de ustedes en la crcel para ponerlos a prueba. Van a sufrir durante diez das, pero sigue firme en tu fe, incluso si tienes que morir. Si no renuncias a tu fe, yo te p
'Oigan bien lo que el Espritu est diciendo a las iglesias. El que salga victorioso, ser librado de la segunda muerte'.
"Escribe esto al ngel de la iglesia de Prgamo: 'Esto es lo que dice el que tiene la espada de doble filo:
'S que vives donde Satans tiene su trono; aun as, has sido muy leal conmigo y no renunciaste a tu fe en m ni siquiera cuando mataron a Antipas, mi fiel testigo, en esa ciudad donde vive Satans.
'Sin embargo, tengo algunas cosas en tu contra: hay entre ustedes algunos que siguen las enseanzas que le dio Balaam a Balac para que hiciera pecar al pueblo de Israel comiendo alimentos ofrecidos en sacrificio a los dolos y cometiendo pecados sexuales.
Adems, hay algunos que creen en lo que dicen los nicolatas.
Por lo tanto, cambia; de lo contrario, ir a ti rpidamente y pelear contra ellos con la espada que sale de mi boca.
'El que pueda or que escuche lo que el Espritu dice a las iglesias: 'Al que salga victorioso, le dar el man escondido. Tambin le dar una piedrita blanca en la que estar escrito un nuevo nombre que slo puede conocer el que la recibe'.
"Escribe esto al ngel de la iglesia de Tiatira: 'Esto es lo que dice el Hijo de Dios, cuyos ojos son como una llama de fuego y cuyos pies son como bronce fino.
'S lo que haces y conozco tu amor, tu fe, tu servicio y tu constancia. S que ahora ests haciendo ms de lo que hacas al principio.
Pero tengo esto en tu contra: permites que esa mujer, Jezabel, haga lo que quiera. Ella dice ser profetisa, pero con sus enseanzas est alejando de mi lado a mi pueblo y les est haciendo cometer pecados sexuales y comer alimentos ofrecidos en sacrificio
Le di tiempo para que cambiara, pero ella no ha querido alejarse de su inmoralidad.
'Por eso, voy a hacer que caiga enferma en cama y que los que cometieron adulterio con ella sufran mucho, a menos que dejen de pecar con ella.
Voy a matar a sus seguidores con una plaga y as, todos los creyentes sabrn que yo s todo lo que la gente piensa y siente. A cada uno de ustedes le pagar segn lo que haya hecho.
'Tengo algo que decir al resto de ustedes en Tiatira: a quienes no siguen esas enseanzas ni han aprendido lo que ellos llaman los profundos secretos de Satans, no les exigir nada ms.
Slo prtense como lo han hecho, hasta que yo llegue.
Al que salga victorioso y siga haciendo hasta el final lo que yo pido, le dar poder sobre todas las naciones.
'l las gobernar con un bastn de hierro. Las partir en pedazos como si fueran vasijas de barro.
'Esa autoridad es la misma que recibo de mi Padre. Tambin le dar al vencedor la estrella de la maana.
Oigan bien lo que el Espritu est diciendo a las iglesias.
"Escribe esto al ngel de la iglesia de Sardis: 'Esto es lo que dice el que tiene los siete espritus de Dios y las siete estrellas. 'Yo s todo lo que haces. Pareces estar vivo, pero en realidad ests muerto.
Despierta y fortalece lo que te queda de fe antes de que se acabe, porque he visto que tus obras no son lo suficientemente buenas ante los ojos de mi Dios.
As que no olvides lo que has recibido y escuchado; obedcelo y cambia. Si no despiertas, vendr a ti de repente como un ladrn y no sabrs en qu momento te sorprender.
'Sin embargo, an hay unos pocos de ustedes en Sardis que no han manchado su ropa. Ellos caminarn conmigo vestidos de blanco porque son dignos.
El que salga victorioso, ir vestido de blanco. No quitar su nombre del libro de la vida y delante de mi Padre y de sus ngeles, dir que es mo.
Oigan bien lo que el Espritu dice a las iglesias'.
"Escribe esto al ngel de la iglesia de Filadelfia: 'Esto es lo que dice el que es santo y verdadero, el que tiene la llave del reino de David. Cuando l abre, nadie puede volver a cerrar; y cuando cierra, nadie puede volver a abrir.
'Yo s todo lo que haces. Escucha bien: he puesto ante ti una puerta abierta que nadie puede cerrar. S que aunque no tienes mucho poder, has seguido mis enseanzas y no has renunciado a tu fe en m.
Hay un grupo que pertenece a la sinagoga de Satans, son unos mentirosos que dicen ser judos pero en realidad no lo son. Har que ellos vengan y se arrodillen a tus pies y les har saber que yo te he amado.
T obedeciste mi mandato de resistir pacientemente, por eso te proteger del tiempo de sufrimiento que llegar sobre todo el mundo para poner a prueba a los habitantes de la tierra.
'Vendr pronto. Sigue fiel como hasta ahora y nadie te quitar tu premio.
El que salga victorioso, ser una columna en el templo de mi Dios y permanecer siempre all. En l escribir el nombre de mi Dios y de su ciudad, la nueva Jerusaln que bajar del cielo, de donde est mi Dios. Tambin escribir sobre l mi nombre nuevo.
Oigan bien lo que el Espritu dice a las iglesias.
"Escribe esto al ngel de la iglesia de Laodicea: 'Esto dice el Amn, el testigo fiel y verdadero que dio inicio a todo lo que Dios cre:
S todo lo que haces. No eres ni fro ni caliente. Sera bueno que fueras lo uno o lo otro!
Como eres tibio, no fro ni caliente, te voy a escupir de mi boca.
T dices que eres rico, que tienes cosas en abundancia y que no necesitas nada, pero no te das cuenta de que en realidad eres un desdichado, miserable, pobre, ciego y desnudo.
Te aconsejo que compres de m, oro que ha sido refinado en fuego para que as seas realmente rico. Compra tambin de m, ropa blanca para que cubras tu vergonzosa desnudez y compra tambin de m, medicina para tus ojos para que as realmente puedas ver.
'Yo corrijo y castigo a los que amo. As que, esfurzate y cambia.
Mira, aqu estoy llamando a la puerta. Si alguien escucha mi voz y me abre, entrar, cenar con l y l conmigo.
'Al que salga victorioso, le permitir sentarse a mi lado en mi trono, de la misma manera que yo consegu la victoria y me sent al lado de mi Padre en su trono.
Oigan bien lo que el Espritu dice a las iglesias'".
Despus de esto, mir al cielo y all haba una puerta abierta ante m. La misma voz que haba escuchado antes y que sonaba como trompeta, me dijo: "Ven aqu y te mostrar lo que va a suceder en el futuro".
Inmediatamente, el Espritu comenz a controlarme. All haba un trono en el cielo en el que alguien estaba sentado.
El que estaba sentado tena la apariencia que tienen las piedras preciosas, como el diamante y el rub. Alrededor del trono haba un arco iris que pareca una esmeralda.
Haba tambin otros veinticuatro tronos donde estaban sentados veinticuatro ancianos que estaban vestidos de blanco y tenan coronas de oro.
Del trono salan rayos, ruidos y truenos. Ante l haba siete antorchas de fuego que son los siete espritus de Dios.
Ante el trono tambin haba algo que pareca un mar de vidrio transparente como el cristal. Frente al trono y a cada uno de sus lados haba cuatro criaturas cubiertas de ojos por delante y por detrs.
La primera criatura pareca un len, la segunda un buey, la tercera un ser humano y la cuarta un guila.
Cada una de las criaturas tena seis alas y su cuerpo estaba cubierto de ojos. Ni de noche ni de da dejaban de decir: "Santo, santo, santo es el Seor, el Dios Todopoderoso, el que era, es y ser!"
Todo el tiempo, las criaturas daban gloria, honor y gracias al que estaba sentado en el trono y que vive para siempre.
Al mismo tiempo, los veinticuatro ancianos se arrodillaban ante l para adorarlo. Se quitaban las coronas y las colocaban en el suelo ante el trono y decan:
"Seor y Dios nuestro! T mereces que te demos la gloria, el honor y el poder, pues creaste todo lo que existe segn tu voluntad".
En la mano derecha del que estaba sentado en el trono vi un rollo que estaba escrito por ambas caras, y que estaba cerrado con siete sellos.
Y vi un ngel poderoso que deca con voz fuerte: "Quin es digno de romper los sellos y abrir el rollo?"
Pero no haba nadie ni en el cielo, ni en la tierra, ni debajo de ella que pudiera abrirlo y leerlo.
Yo lloraba mucho, pues no se haba encontrado a nadie que mereciera abrir el rollo y leer lo que deca.
Entonces uno de los ancianos me dijo: "Deja de llorar. Oye, el Len de la familia de Jud, el descendiente de David ha ganado la victoria. l puede romper los siete sellos y abrir el rollo".
Luego vi a un Cordero frente al trono, con las cuatro criaturas y los ancianos a su alrededor. Pareca un Cordero sacrificado. Tena siete cuernos y siete ojos que son los siete espritus de Dios enviados a toda la tierra.
Entonces el Cordero vino y tom el rollo de la mano derecha del que estaba sentado en el trono.
En ese momento, las cuatro criaturas y los veinticuatro ancianos se arrodillaron ante el Cordero. Cada uno tena un arpa y vasijas doradas llenas de incienso que son las oraciones del pueblo santo de Dios.
Todos ellos cantaban una cancin nueva al Cordero: "T mereces tomar el rollo y romper sus sellos porque fuiste sacrificado. Con tu sangre compraste un pueblo para Dios de todas las razas, lenguas, pueblos y naciones.
Hiciste que ese pueblo fuera un reino y que fueran sacerdotes para nuestro Dios. Ellos reinarn sobre la tierra".
Luego o las voces de millones y millones de ngeles que estaban alrededor del trono, de las criaturas y de los ancianos.
Ellos decan con voz fuerte: "El Cordero que fue sacrificado es digno de recibir el poder, la riqueza, la sabidura, la fuerza, el honor, la gloria y la alabanza".
Escuch entonces a todos los seres en el cielo, en la tierra, debajo de ella y en el mar, que decan: "Toda la alabanza, el honor, la gloria y el poder sean para el que est sentado en el trono y para el Cordero por siempre!"
Las cuatro criaturas respondan: "As sea!", y los ancianos se arrodillaban y adoraban.
Cuando el Cordero rompi el primer sello, o a una de las cuatro criaturas que deca con voz de trueno: "Ven!"
Entonces vi que delante de m haba un caballo blanco. Su jinete tena un arco, recibi una corona y sali con nimo triunfante para vencer una vez ms.
Cuando el Cordero rompi el segundo sello, o que la segunda criatura deca: "Ven!"
Entonces sali otro caballo rojo como el fuego. Su jinete haba recibido el poder de quitar la paz de la tierra y hacer que la gente se matara entre s, y para ello se le dio una gran espada.
Cuando el Cordero rompi el tercer sello, o a la tercera criatura que deca: "Ven!" Entonces vi delante de m a un caballo negro y a su jinete con una balanza en la mano.
Y escuch algo como una voz que sala de entre las cuatro criaturas y deca: "Un kilo de trigo o tres kilos de cebada por el salario de un da, pero que no haya escasez ni de aceite ni de vino".
Cuando el Cordero rompi el cuarto sello, o la voz de la cuarta criatura que deca: "Ven!"
Entonces mir y delante de m haba un caballo amarillento. Su jinete se llamaba Muerte y el Hades lo segua muy de cerca. A ellos se les dio el poder sobre la cuarta parte del mundo para poder matar a la gente por medio de la guerra, del hambre, de las e
Cuando el Cordero rompi el quinto sello, mir debajo del altar y vi las almas de quienes haban sido asesinados por ser fieles al mensaje de Dios y al testimonio que haban recibido.
Gritaban muy fuerte: "Seor santo y verdadero, cundo vas a juzgar a los habitantes de la tierra y a castigarlos por habernos asesinado?"
Cada uno recibi una vestidura blanca y se les dijo que esperaran un poco ms porque an haba algunos hermanos y siervos de Cristo que deban ser asesinados como haban sido asesinados ellos.
Cuando el Cordero rompi el sexto sello, mir y hubo un gran terremoto. El sol se oscureci como si estuviera de luto y la luna se puso toda roja como la sangre.
Las estrellas del cielo cayeron a la tierra, como los higos verdes caen de la higuera cuando soplan fuertes vientos.
El cielo desapareci como un pergamino que se enrolla y todas las montaas e islas se movieron de su lugar.
La gente se escondi en cuevas y detrs de las rocas de las montaas. Todos se escondieron: reyes, gobernantes, generales; ricos y poderosos, esclavos y libres.
Todos les decan a las montaas y a las rocas: "Caigan sobre nosotros y escndannos del que est sentado en el trono y de la ira del Cordero.
El gran da de su ira ha llegado y nadie podr sobrevivir".
Despus de esto, vi a cuatro ngeles en los cuatro puntos cardinales de la tierra. Ellos detenan los cuatro vientos de la tierra para que ninguno soplara en ella, ni en el mar, ni en ningn rbol.
Luego vi a otro ngel que vena del oriente y que traa la marca del Dios viviente. Este ngel grit a los cuatro ngeles que haban recibido el poder de hacer dao a la tierra y al mar.
Les deca: "Todava no hagan dao a la tierra ni al mar ni a los rboles hasta que les pongamos una seal en la frente a todos los que sirven a nuestro Dios!"
Entonces o el nmero de los que haban recibido la seal: eran ciento cuarenta y cuatro mil de todas las familias del pueblo de Israel.
Recibieron la seal: doce mil de la familia de Jud; doce mil de la familia de Rubn; doce mil de la familia de Gad;
doce mil de la familia de Aser; doce mil de la familia de Neftal; doce mil de la familia de Manass;
doce mil de la familia de Simen; doce mil de la familia de Lev; doce mil de la familia de Isacar;
doce mil de la familia de Zabuln; doce mil de la familia de Jos y doce mil de la familia de Benjamn.
Despus de esto vi una gran multitud delante de m. Haba gente de todas las naciones, familias, razas y lenguas, y era imposible contarlos. Estaban de pie, vestidos de blanco ante el trono y ante el Cordero y tenan ramas de palma en las manos.
Gritaban: "La salvacin viene de nuestro Dios, que est sentado en el trono, y del Cordero!"
Todos los ngeles estaban de pie alrededor del trono, de los ancianos y de las cuatro criaturas. Ellos se inclinaron hasta el suelo ante el trono y adoraban a Dios
diciendo: "As sea! Alabanza, gloria, sabidura, gratitud, honor, poder y fortaleza a nuestro Dios por siempre. As sea!"
Entonces uno de los ancianos me pregunt: -Quines son los que estn vestidos de blanco y de dnde vienen?
Yo le respond: -Usted lo sabe seor. Entonces me dijo: -Son los que han pasado por un gran sufrimiento. Han lavado su ropa con la sangre del Cordero y ahora su ropa est limpia y blanca.
Por eso estn ahora ante el trono de Dios para adorarlo en su templo da y noche. El que est sentado en el trono los proteger con su presencia.
Nunca ms sentirn hambre ni sed, ni los quemar el sol ni el calor.
El Cordero que est frente al trono ser su pastor y los guiar a manantiales de agua que da vida. Dios secar todas las lgrimas de sus ojos.
Cuando el Cordero rompi el sptimo sello, hubo silencio en el cielo durante casi media hora.
Luego vi a los siete ngeles de pie ante Dios y cada uno recibi una trompeta.
Lleg otro ngel y se puso de pie frente al altar. Tena un recipiente de oro con mucho incienso para ofrecerlo junto con las oraciones de todo el pueblo de Dios. As que puso esta ofrenda sobre el altar de oro que estaba frente al trono.
El humo del incienso sali del recipiente que el ngel tena en la mano y lleg ante Dios junto con las oraciones de su pueblo.
Luego, el ngel tom el recipiente donde estaba el incienso, lo llen con fuego del altar. Entonces lo arroj sobre la tierra, y hubo truenos, ruidos, rayos y un terremoto.
Luego los siete ngeles con las siete trompetas se prepararon para tocarlas.
El primer ngel toc la trompeta, y cayeron sobre la tierra granizo y fuego mezclados con sangre. Se quemaron la tercera parte de la tierra, la tercera parte de los rboles y todo el pasto.
El segundo ngel toc la trompeta, y cay sobre el mar algo parecido a una gran montaa envuelta en llamas que hizo que la tercera parte del mar se convirtiera en sangre.
Muri la tercera parte de todos los seres del mar y fue destruida la tercera parte de todos los barcos.
El tercer ngel toc la trompeta y cay del cielo una gran estrella encendida como una antorcha, sobre la tercera parte de los ros y los manantiales.
La estrella se llamaba Ajenjo y volvi amarga la tercera parte del agua de los ros. Mucha gente muri por haber bebido de esa agua.
El cuarto ngel toc la trompeta y la tercera parte del sol, la luna y las estrellas fueron golpeadas y se oscurecieron. As, una tercera parte del da y de la noche quedaron sin luz.
Entonces, vi un guila volando alto y o que deca con voz fuerte: "Desastres, desastres, desastres para la gente que vive en la tierra. Comenzarn despus de que los tres ltimos ngeles toquen las trompetas".
El quinto ngel toc la trompeta y vi una estrella que cay del cielo a la tierra. Esa estrella recibi la llave de la entrada al abismo profundo.
Entonces, la estrella abri la entrada y de all sali humo como de un gran horno; y el humo oscureci el sol y el cielo.
Luego, del humo bajaron langostas a la tierra, que recibieron un poder como el de los escorpiones.
Se les dijo que no daaran el pasto, ni las plantas ni los rboles, sino a la gente que no tuviera la seal de Dios en su frente.
Pero no podan matar a la gente, sino torturarla durante cinco meses; el dolor que causaban era como el de la picadura de un escorpin.
Durante esos cinco meses, la gente buscar la muerte pero no la encontrar; desear morir, pero la muerte se alejar de ellos.
Las langostas parecan caballos listos para la guerra. En la cabeza tenan algo parecido a una corona de oro, y su cara era como de ser humano.
Su crin era como el cabello de las mujeres, y sus dientes como los de los leones.
Sus pechos parecan armaduras de acero, y sus alas sonaban como carros llevados por caballos que corren a la guerra.
Tenan colas con aguijones parecidas a las de los escorpiones en las que llevaban el poder de hacer sufrir a la gente durante cinco meses.
El rey de las langostas era el ngel del abismo. Su nombre en hebreo es Abadn y en griego es Apolin.
El primer gran desastre ya pas, pero an faltan por venir dos ms.
El sexto ngel toc la trompeta y o una voz que vena desde los cuatro cuernos del altar de oro que est ante Dios.
La voz le dijo al sexto ngel que tena la trompeta: "Deja libres a los cuatro ngeles que estn atados junto al gran ro ufrates".
Los cuatro ngeles haban sido preparados precisamente para ese ao, mes, da y hora, entonces fueron liberados para que mataran a la tercera parte de la humanidad.
O el nmero total de sus tropas a caballo: eran doscientos millones.
En mi visin, vi los caballos y sus jinetes con armaduras rojas como el fuego, azules como el jacinto y amarillas como el azufre. La cabeza de los caballos pareca de len y de su boca sala fuego, humo y azufre.
La tercera parte de los seres humanos muri a causa de estas tres plagas que salan de la boca de los caballos.
El poder de los caballos estaba en su boca y en su cola, que era como una serpiente que hera con la cabeza.
El resto de los seres humanos no muri por estas plagas, pero ni aun as dejaron de hacer maldades ni de adorar a los demonios, ni a los dolos que haban hecho de oro, plata, bronce, piedra y madera, los cuales no pueden ver ni or ni caminar.
Tampoco dejaron de cometer asesinatos, ni se apartaron de la brujera, ni de sus pecados sexuales, ni de sus robos.
Despus, vi a otro ngel poderoso que bajaba del cielo envuelto en una nube y con un arco iris alrededor de su cabeza. Su cara era como el sol y sus piernas como columnas de fuego.
Llevaba en la mano un pequeo rollo abierto. Puso el pie derecho en el mar y el izquierdo en la tierra.
Entonces grit tan fuerte como un len que ruge y luego se oyeron las voces de siete truenos.
Cuando los siete truenos hablaron, estaba yo por escribir, pero o una voz del cielo que me deca: "Guarda en secreto lo que dijeron los siete truenos y no lo escribas".
Luego, el ngel que vi de pie sobre el mar y la tierra levant la mano derecha al cielo
y jur por el que vive para siempre, el Creador del cielo, de la tierra, del mar y de todo lo que hay en ellos, diciendo: "No habr ms espera".
Cuando el sptimo ngel toque la trompeta, Dios cumplir su plan secreto tal como lo anunci a sus siervos, los profetas.
Otra vez o la voz del cielo que me deca: "Ve y toma el rollo abierto que tiene en la mano el ngel que est de pie sobre el mar y la tierra".
As que me acerqu al ngel y le ped que me diera el rollo pequeo. l me dijo: "Toma el rollo y cmetelo. En tu estmago ser amargo, pero en tu boca ser dulce como la miel".
As que tom el rollo pequeo de la mano del ngel y lo com. Saba dulce como la miel, pero en mi estmago era amargo.
Entonces me dijeron: "Tienes que profetizar nuevamente sobre muchas razas, naciones, lenguas y reyes".
Luego, me dio una caa parecida a una vara de medir y me dijo: "Ve y mide el templo de Dios y el altar, y cuenta a los que estn adentro adorando.
Pero no midas la parte de afuera del templo, pues ah estn los que no creen en m. Ellos pisotearn la ciudad santa durante cuarenta y dos meses.
Yo les dar poder a mis dos testigos, ellos profetizarn durante mil doscientos sesenta das y se vestirn de luto para mostrar su tristeza".
Estos testigos son los dos olivos y las dos lmparas que estn ante el Seor de la tierra.
Si alguien trata de hacerles dao a los dos testigos, ellos lo matarn con el fuego que sale de su boca y que consume a sus enemigos.
Estos testigos tienen el poder de evitar que llueva mientras profetizan. Tambin tienen el poder de hacer que el agua se convierta en sangre y de enviar toda clase de desastres sobre la tierra cuando ellos quieran.
Cuando los dos testigos terminen de dar su mensaje, la bestia que sale del abismo los atacar, los vencer y los matar.
Sus cuerpos quedarn tendidos en las calles de la gran ciudad, simblicamente llamada Sodoma y Egipto, donde su Seor fue crucificado.
Gente de todas las razas, grupos, lenguas y naciones ir a ver los cuerpos de los dos testigos durante tres das y medio, y se negar a enterrarlos.
Los que viven en la tierra estarn felices por su muerte. Harn fiestas y se darn regalos, porque estos dos profetas los atormentaban.
Pero despus de los tres das y medio, Dios les dio de nuevo vida a los profetas y ellos resucitaron. Los que los vieron se asustaron mucho.
Los dos profetas oyeron una fuerte voz desde el cielo, que les deca: "Suban ac". Ellos subieron al cielo y sus enemigos los vieron irse.
En ese preciso momento hubo un gran terremoto y la dcima parte de la ciudad se derrumb dejando siete mil personas muertas. Los dems quedaron muy asustados y alabaron a Dios, que est en el cielo.
Ya pas el segundo gran desastre, pero pronto llegar el tercero.
El sptimo ngel toc la trompeta y se oyeron fuertes voces que decan: "El reino del mundo es ahora el reino de nuestro Seor y de su Cristo, y l reinar por siempre".
Luego, los veinticuatro ancianos que estaban sentados en sus tronos ante Dios se inclinaron hasta el suelo y lo adoraron,
diciendo: "Te damos gracias Seor, Dios Todopoderoso. T eres el que es y ha sido siempre. Te damos gracias porque hiciste uso de tu gran poder y comenzaste a gobernar!
Los que no creen en ti se enojaron, pero ahora ha llegado el momento de tu ira. Ahora es el momento de juzgar a los muertos. Es el momento de recompensar a tus siervos los profetas, y de recompensar a tu pueblo santo, a los que te respetan, tanto grandes
Entonces se abri el templo de Dios en el cielo y dentro de l se vea el cofre sagrado que guardaba el pacto. Hubo rayos, ruidos, truenos, un terremoto y una gran tormenta.
Apareci una gran seal en el cielo: una mujer vestida con el sol, y con la luna bajo sus pies. En la cabeza tena una corona con doce estrellas.
La mujer estaba embarazada y gritaba de dolor porque iba a dar a luz.
Luego apareci otra seal en el cielo: un dragn rojo con siete cabezas, diez cuernos y una corona en cada cabeza. Tena diez cuernos.
Con su cola arrastr la tercera parte de las estrellas del cielo y las arroj a la tierra. El dragn se detuvo delante de la mujer que iba a dar a luz y quera comerse a su hijo tan pronto naciera.
La mujer tuvo un hijo varn que gobernar a todas las naciones con vara de hierro, pero su hijo fue llevado ante el trono de Dios.
La mujer huy al desierto, a un lugar que Dios haba preparado para que ella fuera protegida durante mil doscientos sesenta das.
Luego, hubo una guerra en el cielo. Miguel y sus ngeles lucharon contra el dragn y sus ngeles.
El dragn y sus ngeles fueron derrotados y perdieron su lugar en el cielo.
El dragn, esa antigua serpiente llamada tambin Diablo o Satans que engaa a todo el mundo, fue expulsado del cielo y fue arrojado a la tierra junto con sus ngeles.
Luego, o una fuerte voz en el cielo que deca: "Han llegado ahora la victoria, el poder, el reino de nuestro Dios y el poder de su Cristo; porque ha sido arrojado a la tierra el que de da y de noche acusaba a nuestros hermanos delante de Dios.
Nuestros hermanos lo vencieron con la sangre del Cordero y con el mensaje que anunciaban. No se aferraban demasiado a la vida ni teman a la muerte.
Algrense los cielos y todos los que viven all. Pero a ustedes, los que viven en la tierra y el mar, les ir muy mal; porque el diablo sabe que le queda poco tiempo y ha bajado furioso a donde estn ustedes".
Cuando el dragn vio que lo haban arrojado a la tierra, comenz a perseguir a la mujer que haba dado a luz al nio.
Pero a la mujer se le haban dado las alas de una gran guila, y pudo volar al lugar que tena en el desierto, donde sera protegida y estara lejos del dragn durante tres aos y medio.
El dragn arroj agua por su boca, como si fuera un ro para que la corriente arrastrara a la mujer.
Pero la tierra ayud a la mujer, abrindose y tragndose el agua que el dragn haba arrojado.
El dragn se puso furioso con la mujer y se fue a pelear con el resto de sus hijos, que son los que cumplen los mandamientos de Dios y siguen dando testimonio sobre Jess.
Luego, vi salir del mar a una bestia con diez cuernos y siete cabezas. En cada cuerno tena una corona y en cada cabeza tena escrito un nombre que insultaba a Dios.
La bestia era como un leopardo con patas de oso y boca de len. El dragn le dio a la bestia su poder, su trono y gran autoridad.
Una de las cabezas de la bestia pareca que haba recibido una herida mortal; pero fue curada, lo que tena al mundo entero asombrado y segua a la bestia.
Adoraban al dragn por haberle dado su poder a la bestia y tambin adoraban a la bestia y decan: "Quin es tan poderoso como la bestia, como para poder pelear contra ella?"
Se le permiti a la bestia decir palabras llenas de orgullo para insultar a Dios y se le dio poder para usarlo durante cuarenta y dos meses.
La bestia empez a insultar a Dios, a decir cosas en contra de su nombre, del lugar donde vive y de los que viven en el cielo.
La bestia recibi el poder de pelear contra el pueblo santo de Dios y de vencerlo. Recibi poder sobre cada familia, raza, lengua y nacin.
A la bestia la adorarn todos los que viven en la tierra y que no tengan sus nombres escritos, desde la creacin del mundo, en el libro de la vida del Cordero que fue sacrificado.
El que pueda or, que oiga esto:
"Quien deba estar preso, preso estar. Quien deba morir a espada, a espada morir". Esto significa que el pueblo santo de Dios debe tener paciencia y fe.
Luego, vi a otra bestia que sala de la tierra. Tena dos cuernos como un cordero, pero hablaba como un dragn.
Esta bestia recibi autorizacin para ejercer el poder de la primera y lo usaba para hacer que toda la gente adorara a la primera bestia que tena curada la herida mortal.
Esta segunda bestia haca grandes milagros; incluso, haca bajar fuego del cielo a la tierra delante de mucha gente.
Engaaba a la gente de la tierra haciendo esos milagros con la autorizacin de la primera bestia. La segunda bestia orden a la gente que hiciera una imagen en honor a la primera que haba sido herida con una espada y haba regresado a la vida.
La segunda bestia haba recibido el poder de darle vida a la imagen de la primera, para que as pudiera no solamente hablar, sino tambin mandar matar a todos los que no la adoraban.
La segunda bestia tambin oblig a todos, grandes y pequeos, ricos y pobres, libres y esclavos a llevar una marca en la mano derecha o en la frente.
Nadie poda comprar ni vender si no tena la marca del nombre de la bestia o el nmero que corresponde a su nombre.
Requiere sabidura entender esto, pero todo el que tenga entendimiento puede encontrar el significado del nmero de la bestia. El nmero corresponde al nombre de un hombre. Es seiscientos sesenta y seis.
Despus vi al Cordero, que estaba de pie en el Monte Sin junto a ciento cuarenta y cuatro mil personas que tenan el nombre del Cordero y el de su Padre en la frente.
O un sonido que vena del cielo y que era parecido al sonido de una catarata o de un fuerte trueno. Sonaba como gente tocando arpas.
Cantaban una cancin nueva ante el trono, las cuatro criaturas y los ancianos. Los nicos que podan aprender la cancin eran los ciento cuarenta y cuatro mil por quienes se haba pagado el precio para liberarlos de la tierra.
Ellos fueron los nicos que no usaron a las mujeres para contaminarse pues son vrgenes y siguen al Cordero dondequiera que va. Fueron comprados de entre la humanidad por Dios y por el Cordero para hacerlos una ofrenda de la ms alta calidad.
No son mentirosos y no tienen falta alguna.
Luego, vi a otro ngel que volaba alto en el cielo. El ngel tena un mensaje eterno de buenas noticias para drselo a los que viven en la tierra, a toda nacin, raza, lengua y pueblo.
El ngel dijo con voz fuerte: "Teman a Dios y denle gloria, porque ha llegado el momento en que l va a juzgarlos a todos. Adoren al que hizo el cielo, la tierra, el mar y los manantiales de agua".
Un segundo ngel sigui al primero y deca: "Ha sido destruida! La gran ciudad de Babilonia ha sido destruida! Ella hizo que todas las naciones tomaran del apasionante vino de su inmoralidad sexual".
Entonces un tercer ngel los sigui y dijo con voz fuerte: "El que adore a la bestia y a su imagen y reciba la marca de la bestia en la frente o en la mano,
tendr que beber el fuerte vino que Dios prepar en la copa de su ira. Tambin ser torturado con azufre hirviente ante la presencia de los santos ngeles y del Cordero.
El humo del fuego que los tortura se elevar por siempre. Los que adoren a la bestia y a su imagen y los que tengan la marca de su nombre, no tendrn descanso ni de da ni de noche".
Esto significa que el pueblo santo de Dios debe ser paciente, obedecer los mandatos de Dios y permanecer fiel a Jess.
Luego, escuch una voz del cielo que deca: "Escribe esto: 'Afortunados los que a partir de este momento mueran unidos al Seor'". E Espritu dice: "S, eso es cierto, ahora ellos descansarn de su trabajo pues sus obras los acompaarn".
Despus vi una nube blanca sobre la que estaba sentado el que 'pareca un ser humano'. Tena una corona de oro en su cabeza y en su mano una hoz afilada que se usa para cosechar el grano.
Luego, sali otro ngel del templo y le grit al que estaba sentado en la nube: "Usa tu hoz y recoge la cosecha, pues ha llegado el tiempo de segar, y la cosecha de la tierra est madura".
Entonces, el que estaba sobre la nube pas su hoz sobre la tierra y recogi la cosecha.
Sali otro ngel del templo en el cielo y tambin tena una hoz afilada.
Luego, vino desde el altar otro ngel que tena poder sobre el fuego y le dijo con voz fuerte al ngel que tena la hoz afilada: "Usa tu hoz y rene los racimos de uvas de la vid de la tierra, porque sus uvas estn maduras".
El ngel pas su hoz sobre la tierra, recogi las uvas y las arroj a la enorme pileta donde se exprimen las uvas y que representa la ira de Dios.
Las uvas fueron exprimidas fuera de la ciudad, y de la pileta sali tanta sangre que alcanz a llegar hasta la altura de la cabeza de los caballos en una distancia de trescientos kilmetros.
Luego, vi en el cielo otra seal grande y extraordinaria: siete ngeles que traan las ltimas siete plagas. Despus de estas plagas, acabara la ira de Dios.
Haba como un mar de vidrio mezclado con fuego y junto al mar vi a los que vencieron a la bestia, a su imagen y al nmero de su nombre. Ellos tenan las arpas que Dios les haba dado.
Cantaban la cancin de Moiss, siervo de Dios, y la cancin del Cordero: "Grandes y maravillosas son tus obras, Seor, Dios Todopoderoso. Lo que t haces es correcto y justo, Rey de las naciones.
Seor, toda la gente te temer. Todos alabarn tu nombre, pues slo t eres santo. Todas las naciones vendrn ante ti a adorarte, porque es claro que tus juicios son justos".
Despus de esto, vi que se abra el templo del cielo, el Lugar Santo de la presencia de Dios.
Salieron de all los siete ngeles que traan las siete plagas. Estaban vestidos con ropa de lino limpia y brillante, y llevaban bandas doradas alrededor del pecho.
Entonces, una de las cuatro criaturas le dio a cada uno de los ngeles una copa de oro llena de la ira de Dios, quien vive por siempre.
El templo se llen del humo de la gloria y del poder de Dios, y nadie pudo entrar all hasta que se acabaron las siete plagas tradas por los siete ngeles.
Luego, o una fuerte voz que vena del templo y les deca a los siete ngeles: "Vayan y derramen sobre la tierra la ira de Dios que est en las siete copas".
Entonces, el primer ngel fue y vaci su copa sobre la tierra. A todos los que tenan la marca de la bestia y que adoraban su imagen les salieron llagas terribles y muy dolorosas.
Despus, el segundo ngel vaci su copa sobre el mar. El agua se convirti en sangre como de muerto y todos los seres del mar murieron.
El tercer ngel vaci su copa sobre los ros y los manantiales de agua, y se convirtieron en sangre.
Entonces, o al ngel de las aguas que le deca a Dios: "T eres el que es y ha sido siempre. T eres el Santo y eres justo al hacer estos juicios.
Ellos derramaron la sangre de tu pueblo santo y de tus profetas. Ahora les diste sangre para que bebieran. Eso es lo que merecen".
O tambin que el altar deca: "S, Seor, Dios Todopoderoso, tus juicios son correctos y justos".
Despus, el cuarto ngel vaci su copa sobre el sol, y el sol recibi el poder de quemar a la gente con fuego.
Los seres humanos sufrieron graves quemaduras, pero no cambiaron su forma de pensar ni de vivir. No glorificaron a Dios, quien controla esas plagas, sino que maldijeron su nombre.
El quinto ngel vaci su copa sobre el trono de la bestia y su reino se oscureci. La gente se morda la lengua de dolor.
Pero no sintieron remordimiento por sus pecados ni cambiaron, sino que por sus dolores y sus llagas maldijeron al Dios del cielo.
Luego, el sexto ngel vaci su copa sobre el gran ro ufrates y el agua del ro se sec. As se prepar el camino a los reyes que venan del oriente.
Despus, vi a tres espritus malos que parecan ranas. Salieron de la boca del dragn, de la bestia y del falso profeta.
Estos eran espritus de demonios que tenan el poder de hacer milagros. Salan a reunir a los reyes del mundo entero para la batalla del gran da del Dios Todopoderoso.
"Escuchen, voy a llegar de sorpresa como un ladrn. Afortunado el que encuentre despierto y vestido, pues no tendr que salir desnudo sintiendo vergenza de que lo vean as".
Entonces, los espritus malos reunieron a los reyes en un lugar que en hebreo se llama Armagedn.
El sptimo ngel vaci su copa en el aire, y del templo sali una fuerte voz desde el trono que deca: "Todo se acab!"
Despus hubo rayos, ruidos, truenos y un gran terremoto, el peor de todos desde que el hombre apareci en la tierra.
La gran ciudad se parti en tres y se destruyeron las ciudades de las naciones. Dios no olvid castigar a la gran Babilonia y le dio la copa llena del vino de su terrible ira.
Todas las islas desaparecieron y no qued ninguna montaa.
Sobre la gente cay granizo del cielo que pesaba cerca de cuarenta kilos. La gente maldijo a Dios por esa tremenda tormenta de granizo.
Luego, vino uno de los siete ngeles que tena las siete copas y me dijo: "Ven, te voy a mostrar el castigo que recibir la gran prostituta que est sentada cerca de muchos ros.
Los reyes de la tierra se han acostado con ella, y los hombres del mundo se emborracharon con el vino de su pecado sexual".
Despus, por medio del Espritu, el ngel me llev al desierto. All vi a una mujer montada en una bestia roja que tena siete cabezas y diez cuernos. La bestia estaba cubierta con nombres que insultaban a Dios.
La mujer estaba vestida con ropa de colores morado y rojo y llevaba adornos de oro, piedras preciosas y perlas. En la mano llevaba una copa dorada llena del vino que representa sus pecados.
En su frente estaba escrito un nombre que tena un significado secreto: LA GRAN CIUDAD DE BABILONIA, MADRE DE LAS PROSTITUTAS Y DE TODAS LAS ACCIONES ABOMINABLES DE LA TIERRA.
Observ que la mujer estaba borracha pues se haba embriagado con la sangre del pueblo santo de Dios y de los que murieron por hablar acerca de Jess. Cuando vi a la mujer, me asombr.
Luego, el ngel me pregunt: "De qu te asombras? Te voy a explicar lo que significan la mujer y la bestia de siete cabezas y diez cuernos en la que ella estaba montada.
La bestia que viste estuvo viva alguna vez, pero ya no. Est por salir del abismo y despus ser destruida. La gente que vive en la tierra y cuyos nombres nunca han estado escritos en el libro de la vida desde la creacin del mundo, se asombrar cuando ve
"Se necesita ser sabio para entender esto: las siete cabezas de la bestia son los siete montes sobre los que est sentada la mujer y tambin son siete reyes.
Cinco de los reyes ya murieron, uno vive ahora, el otro todava no ha llegado; pero cuando llegue, se quedar slo por un corto tiempo.
La bestia que estuvo viva alguna vez, pero que ya no lo est, es el octavo rey. Ese octavo rey es tambin uno de los siete primeros reyes, y ser destruido.
"Los diez cuernos que viste son diez reyes que todava no han recibido poder para reinar. Recibirn ese poder para gobernar junto con la bestia durante una hora.
Todos estos diez reyes tendrn el mismo propsito: le darn su poder y autoridad a la bestia.
Pelearn contra el Cordero, pero el Cordero los vencer porque l es Seor de seores y Rey de reyes. l los vencer junto con sus fieles seguidores, a quienes l mismo escogi y llam".
Entonces, el ngel me dijo: "Los ros donde estaba sentada la prostituta, representan a todas las personas, razas, naciones y lenguas.
La bestia y los diez cuernos que viste odiarn a la prostituta y le quitarn todo lo que tiene dejndola desnuda. Se comern su cuerpo y lo quemarn.
Dios hizo que los diez cuernos se pusieran de acuerdo en un slo objetivo para poder cumplir el propsito de Dios: darle a la bestia su poder para gobernar hasta que se cumpla el plan de Dios.
La mujer que viste es la gran ciudad que gobierna a los reyes de la tierra".
Despus de esto, vi a otro ngel que bajaba del cielo con gran poder y la tierra se ilumin con su esplendor.
El ngel grit muy fuerte: "Ha sido destruida! La gran ciudad de Babilonia ha sido destruida! Ahora es un lugar para los demonios, un lugar para toda clase de espritus malignos. Una ciudad llena de aves impuras y de toda clase de animales sucios y abom
Pues ella hizo que todas las naciones bebieran del vino de su pecado sexual y de la ira de Dios. Los reyes de la tierra se acostaron con ella. Los comerciantes se hicieron ricos con la extravagancia de sus lujos".
Despus o otra voz del cielo que deca: "Pueblo mo, sal de esa ciudad para que no compartas sus pecados. As no sufrirs ninguno de los desastres que llegarn a ella.
Los pecados de esa ciudad han llegado hasta el cielo. Dios no ha olvidado todo lo malo que ella hizo.
Trtenla como ella trat a los dems, y pguenle con el doble de lo que hizo. Preprenle un vino dos veces ms fuerte que el que ella prepar para los dems.
Denle tanto tormento y sufrimiento como la gloria y el lujo que ella se dio a s misma. Pues se la pasa dicindose: 'Soy una reina sentada en su trono. No soy una viuda y nunca estar de luto'.
As que tan solo en un da le caern todas las plagas: enfermedades, luto y hambre. Ella ser destruida con fuego porque el Seor Dios que la juzg es fuerte.
"Los reyes de la tierra que cometieron pecado sexual con ella y que compartieron sus lujos, llorarn y se lamentarn cuando vean el humo de su cuerpo quemado.
Se quedarn lejos de ella por miedo a recibir su mismo sufrimiento, y le dirn: 'Qu terrible, muy terrible para ti, gran ciudad. Poderosa ciudad de Babilonia, tu castigo lleg tan solo en una hora!'
"Los comerciantes del mundo tambin llorarn y se lamentarn por ella, porque ya nadie comprar sus mercancas.
Vendan oro, plata, piedras preciosas, perlas, ropa de lino y de seda, y tela prpura y roja; toda clase de maderas fragantes y cosas hechas de marfil, de madera fina, de bronce, de hierro y de mrmol.
Canela, especias aromticas, incienso, mirra y perfumes. Vino y aceite de oliva, harina fina y trigo, ganado y ovejas, caballos, carruajes, esclavos y prisioneros. Y ellos dirn:
'Pobre de ti, Babilonia! Ya no tienes todas las cosas buenas que tanto deseaste. Toda tu riqueza y tus lujos han desaparecido. Nunca ms los recuperars'.
"Los comerciantes que se haban vuelto ricos gracias a lo que le vendan a ella, se alejarn, pues tendrn miedo de recibir su mismo sufrimiento. Ellos llorarn y se lamentarn:
'Qu terrible! Esto es muy terrible para la gran ciudad! Se vesta con ropa de lino fino, de prpura y de rojo. Llevaba oro, piedras preciosas y perlas.
Todas sus riquezas fueron destruidas en tan slo una hora'. "Entonces, todos los capitanes de barco y todos los que viajaban por mar, los marineros y todos los que traficaban en el mar, se alejaron de Babilonia.
Cuando vieron que sala humo de ella decan: 'Nunca hubo una ciudad como esta gran ciudad!'
Luego, se echaron polvo sobre la cabeza, llorando y lamentndose: 'Qu terrible! Esto es muy terrible para la gran ciudad! Todos los que tenan barcos en el mar se enriquecieron gracias a ella, pero fue destruida en slo una hora!
Oh, cielo, algrate! Algrense el pueblo de Dios, los apstoles y los profetas porque Dios la castig por todo lo que les hizo a ustedes!'
Entonces, un ngel muy fuerte vino y tom una piedra tan grande como una piedra de molino. La arroj al mar y dijo: "As ser derribada la gran ciudad de Babilonia. Nunca ms se le volver a ver.
Nunca ms se oir en ti la msica de arpas, flautas, trompetas, ni cantantes. Nunca ms se encontrar en ti un artesano. Nunca ms se oir el sonido de la piedra de molino.
En ti nunca ms brillar la luz de una lmpara. Nunca ms se escuchar la voz de un novio o de una novia. Tus comerciantes eran los ms importantes de la tierra. Todas las naciones fueron engaadas por tu magia.
Babilonia fue la culpable de la muerte de los profetas y del pueblo de Dios, y de todos los que fueron asesinados en la tierra".
Despus de esto, escuch algo como el ruido de mucha gente en el cielo que deca: "Alabado sea Dios! La victoria, el honor y el poder son de nuestro Dios.
Sus juicios son correctos y justos. l castig a la gran prostituta que corrompi al mundo con su pecado sexual. Dios castig a la prostituta para cobrarle la muerte de sus siervos".
Tambin decan: "Alabado sea Dios! Ella se est quemando y su humo se elevar eternamente".
Luego, los veinticuatro ancianos y las cuatro criaturas se arrodillaron y adoraron a Dios que estaba sentado en el trono, y decan: "As sea, alabado sea Dios!"
Luego, sali una voz del trono que deca: "Alaben a nuestro Dios todos ustedes los que le sirven. Albenlo todos los que lo respetan, tanto grandes como pequeos".
O entonces voces como el ruido de mucha gente, como el sonido de una catarata o como el retumbar de los truenos, que decan: "Alabado sea Dios! Porque el Seor, nuestro Dios Todopoderoso reina.
Alegrmosnos, seamos felices y alabmoslo, porque ha llegado el momento de las bodas del Cordero. Su novia ya est lista,
ha recibido lino fino y resplandeciente para vestirse". El lino representa las buena obras del pueblo de Dios.
Entonces, el ngel me dijo: "Escribe esto: Afortunados los que fueron invitados a las bodas del Cordero!" Luego me dijo: "Estas son las verdaderas palabras de Dios".
Me arrodill a los pies del ngel para adorarlo, pero me dijo: "No hagas eso! Soy un siervo como t y tus hermanos que siguen dando su testimonio sobre Jess. Adora a Dios! Quienes dan testimonio sobre Jess tienen el espritu de la profeca".
Despus vi el cielo abierto y delante de m haba un caballo blanco. Su jinete se llama Fiel y Verdadero porque juzga y combate con justicia.
Sus ojos eran como una llama de fuego y tena muchas coronas en su cabeza. Tena un nombre escrito en l, pero solamente l lo conoca.
Su ropa estaba empapada en sangre y su nombre era: La Palabra de Dios.
Los ejrcitos del cielo lo seguan montados en caballos blancos. Estaban vestidos con lino blanco fino y puro.
De su boca sali una espada para vencer a las naciones. Las gobernar con vara de hierro y exprimir las uvas en la pileta de la gran ira del Dios Todopoderoso.
Este nombre estaba escrito en su ropa y en su muslo: REY DE REYES Y SEOR DE SEORES.
Despus, vi a un ngel que estaba de pie en el sol y gritaba a todas las aves del cielo: "Vengan y renanse para la gran cena de Dios.
As ustedes podrn comerse los cuerpos de los reyes, los generales y los hombres famosos. Vengan a comer los cuerpos de los caballos y de sus jinetes y los cuerpos de toda la gente, esclavos y libres, grandes y pequeos".
Vi entonces a la bestia y a los reyes de la tierra junto con sus ejrcitos reunidos para declararle la guerra al jinete del caballo y a su ejrcito.
Fueron capturados la bestia y el falso profeta que haba hecho milagros delante de ella. Con esos milagros quera engaar a los que tenan la marca de la bestia y adoraban su imagen. La bestia y el falso profeta fueron arrojados vivos al lago de fuego don
Sus ejrcitos fueron muertos con la espada que sala de la boca del jinete y todas las aves comieron sus cuerpos hasta quedar satisfechas.
Despus, vi a un ngel que bajaba del cielo. Llevaba en su mano la llave del abismo y una gran cadena.
El ngel atrap al dragn, a esa serpiente antigua que es el Diablo o Satans, y lo encaden durante mil aos.
Luego, lo arroj al abismo, lo encerr y sell la salida para que no engaara ms a la gente hasta que pasaran los mil aos. Despus de los mil aos, ser puesto en libertad por corto tiempo.
Despus vi unos tronos y los que estaban sentados en ellos haba recibido el poder de juzgar. Tambin vi a las almas de los que haban sido decapitados por dar testimonio sobre Jess y anunciar el mensaje de Dios. Ellos no haban adorado a la bestia ni a
(Los dems muertos no volvieron a vivir hasta que terminaron los mil aos). Esta es la primera resurreccin.
Afortunados y santos los que participan en la primera resurreccin porque ellos sern librados de la segunda muerte. Ellos sern sacerdotes de Dios y de Cristo, y reinarn con l por mil aos.
Cuando terminen los mil aos, Satans quedar libre de su prisin en el abismo.
Ir a engaar a las naciones de todo el mundo, a Gog y a Magog, y las reunir para la batalla. Habr tanta gente como arena hay en el mar.
El ejrcito de Satans marchar a lo largo y ancho de la tierra y rodear el campamento del pueblo de Dios, que es la ciudad que Dios tanto ama. Pero caer fuego del cielo y destruir al ejrcito de Satans.
El diablo, el que enga a esa gente, ser arrojado al lago de fuego y azufre, donde estn la bestia y el falso profeta. All sufrirn da y noche por siempre.
Despus, vi un gran trono blanco y al que estaba sentado en l. Los cielos y la tierra desaparecieron.
Vi enfrente del trono a los muertos, grandes y pequeos. El libro de la vida estaba abierto junto con otros libros. Los muertos fueron juzgados por sus obras, las cuales estaban escritas en los libros.
El mar, la Muerte y el Hades dejaron salir a los muertos que haba en ellos y todos fueron juzgados por sus obras.
Luego, la Muerte y el Hades fueron arrojados al lago de fuego, que es la segunda muerte.
El que no tena su nombre escrito en el libro de la vida era arrojado al lago de fuego.
Luego vi un cielo nuevo y una tierra nueva. El primer cielo y la primera tierra haban desaparecido. El mar ya no exista.
Tambin vi la ciudad santa, la nueva Jerusaln que bajaba del cielo, desde donde est Dios. La ciudad estaba arreglada como una novia para su novio, lista para casarse.
O una fuerte voz del cielo que deca: "Ahora, el hogar de Dios est con los seres humanos y l vivir con ellos. Sern su pueblo y Dios mismo estar con ellos como su Dios.
l secar todas sus lgrimas, y ya no habr muerte ni sufrimiento, ni llanto, ni dolor, porque el mundo que exista antes ya desapareci".
Entonces, el que estaba sentado en el trono dijo: "Yo estoy haciendo todo nuevo." Tambin dijo: "Escribe esto porque estas palabras son verdaderas y confiables".
Despus me dijo: "Ya est hecho! Yo soy el Alfa y la Omega, el principio y el fin. A todos los que tengan sed, les permitir beber del manantial del agua que da vida.
Todo eso voy a darle al que salga victorioso; yo ser su Dios y l ser mi hijo.
Pero los cobardes, los que renunciaron a su fe, los abominables, los asesinos, los que cometen pecados sexuales, los que practican la brujera, los que adoran dolos y todos los mentirosos, tendrn un lugar en el lago de fuego y azufre. Esta es la segunda
Luego, vino uno de los siete ngeles que tena las siete copas con las ltimas siete plagas y me dijo: "Ven ac que te voy a mostrar a la novia del Cordero".
El ngel me llev por medio del Espritu a lo alto de una montaa y me mostr la ciudad santa de Jerusaln, que bajaba del cielo, desde donde est Dios.
La ciudad brillaba con la luz de Dios. Pareca una piedra preciosa, un diamante, y era clara como un cristal.
Tena una muralla grande y alta con doce puertas, en las cuales haba doce ngeles. En cada puerta estaba escrito el nombre de una de las familias de Israel.
Haba tres puertas hacia el oriente, tres hacia el norte, tres hacia el sur y tres hacia el occidente.
La muralla de la ciudad estaba construida sobre doce cimientos de piedra, y sobre cada piedra estaba escrito el nombre de uno de los doce apstoles del Cordero.
El ngel que estaba hablando conmigo tena una vara de oro para medir la ciudad, sus puertas y su muralla.
La ciudad era cuadrada y su largo era igual a su ancho. El ngel midi la ciudad y cada uno de sus lados meda como dos mil doscientos kilmetros.
Luego midi la muralla. Meda sesenta y cinco metros de alto segn las medidas humanas que el ngel estaba usando.
La muralla estaba hecha de diamante, y la ciudad era de oro puro tan claro como el cristal.
Las bases de la muralla estaban adornadas con toda clase de piedras preciosas. La primera con diamante, la segunda con zafiro, la tercera con gata, la cuarta con esmeralda,
la quinta con nix, la sexta con rub, la sptima con cuarzo amarillo, la octava con aguamarina, la novena con topacio, la dcima con crisopraso, la undcima con jacinto y la duodcima con amatista.
Cada una de las doce puertas era una perla y la calle de la ciudad era de oro puro transparente como el vidrio.
No vi ningn templo en la ciudad, pues su templo era el Seor Dios Todopoderoso y el Cordero.
La ciudad no necesita la luz del sol ni de la luna porque el esplendor de Dios la ilumina y el Cordero es su lmpara.
Las naciones vivirn a la luz que sale de la ciudad y los reyes de la tierra le entregarn su gloria a ella.
Sus puertas nunca se cerrarn durante el da y en ella no habr noche.
Las riquezas y el esplendor de las naciones sern llevados a la ciudad.
No entrar a ella nada impuro ni el que haga cosas vergonzosas o diga mentiras, slo los que tengan su nombre escrito en el libro de la vida del Cordero.
Luego el ngel me mostr el ro del agua que da vida. Era tan brillante como el cristal y sala del trono de Dios y del Cordero.
Corra en medio de la calle de la ciudad. A cada lado del ro estaba el rbol de la vida que produce fruto cada mes, es decir doce veces al ao; sus hojas se usan para sanar a todas las naciones.
No habr en la ciudad nada que Dios considere inaceptable. All estar el trono de Dios y del Cordero, y los que sirven a Dios lo adorarn.
Vern su rostro y su nombre de l estar en la frente.
Nunca ms se har de noche ni se necesitar la luz de una lmpara o del sol. El Seor Dios les dar su luz y reinarn para siempre.
Entonces el ngel me dijo: "Estas palabras son verdaderas y dignas de confianza. El Seor, el Dios que inspira a los profetas, ha enviado a su ngel para que mostrara a sus siervos lo que va a suceder pronto".
Oigan! Voy a llegar pronto. Afortunado el que hace caso de las palabras de la profeca que est en este libro".
Yo soy Juan, el que vio y oy todas estas cosas. Cuando las vi y las escuch, me arrodill para adorar al ngel que me las haba mostrado.
Pero l me dijo: "No hagas eso! Yo slo soy un siervo de Dios como t y tus hermanos los profetas, y todos los que toman en cuenta lo que dice este libro. Adora a Dios".
Luego me dijo: "No mantengas en secreto las palabras de la profeca que est en este libro, porque est cerca el tiempo en que se van a cumplir.
Deja que el que hace el mal, siga haciendo el mal; que el impuro, siga siendo impuro; que el bueno, siga siendo bueno; y que el santo, siga siendo santo".
"Estn alerta porque vengo pronto! Traer conmigo la recompensa que cada cual merece por lo que ha hecho.
Yo soy el Alfa y la Omega, el Primero y el ltimo, el Principio y el Fin.
"Afortunados los que lavan sus ropas porque comern del rbol de la vida y entrarn por las puertas de la ciudad.
Afuera de la ciudad quedarn los perversos: los que practican la brujera, los que cometen pecados sexuales, los asesinos, los que adoran falsos dioses y todos a los que les gusta mentir y lo hacen todo el tiempo.
"Yo, Jess, he enviado a mi ngel para que les cuente todo esto a las iglesias. Soy el descendiente de la familia de David, soy la brillante Estrella de la maana".
El Espritu y la novia del Cordero dicen: "Ven! Que todos los que escuchen tambin digan: "Ven!" Que todo el que tenga sed y quiera, venga y beba gratis del agua de la vida.
Tenga cuidado todo el que escuche las palabras de la profeca de este libro. A quien le aada algo, Dios le aadir a l las plagas escritas en este libro.
Si alguien le quita algo a las palabras de la profeca de este libro, Dios le quitar su parte del rbol de la vida y de la ciudad santa, que se nombran aqu.
Jess, el que dice que estas palabras son ciertas, dice: "S, vengo pronto." As sea. Ven, Seor Jess!
Que el generoso amor del Seor Jess est con todos.
