En el principio Dios cre los cielos y la tierra.
La tierra estaba sin orden y vaca, y las tinieblas cubran la superficie del abismo, y el Espritu de Dios se mova sobre la superficie de las aguas.
Entonces dijo Dios: "Sea la luz." Y hubo luz.
Dios vio que la luz era buena; y Dios separ la luz de las tinieblas.
Y Dios llam a la luz da y a las tinieblas llam noche. Y fue la tarde y fue la maana: un da.
Entonces dijo Dios: "Haya expansin (firmamento) en medio de las aguas, y separe las aguas de las aguas."
Dios hizo la expansin (el firmamento), y separ las aguas que estaban debajo de la expansin de las aguas que estaban sobre la expansin. Y as fue.
Y Dios llam a la expansin cielos. Y fue la tarde y fue la maana: el segundo da.
Entonces dijo Dios: "Jntense en un lugar las aguas que estn debajo de los cielos, y que aparezca lo seco." Y as fue.
Dios llam a lo seco "tierra," y al conjunto de las aguas llam "mares." Y Dios vio que era bueno.
Entonces dijo Dios: "Produzca la tierra vegetacin: hierbas que den semilla, y rboles frutales que den su fruto con su semilla sobre la tierra segn su especie." Y as fue.
Y produjo la tierra vegetacin: hierbas que dan semilla segn su especie, y rboles que dan su fruto con semilla, segn su especie. Y Dios vio que era bueno.
Y fue la tarde y fue la maana: el tercer da.
Entonces dijo Dios: "Haya lumbreras en la expansin de los cielos para separar el da de la noche, y sean para seales y para estaciones y para das y para aos;
y sean por luminarias en la expansin de los cielos para alumbrar sobre la tierra." Y as fue.
Dios hizo las dos grandes lumbreras, la lumbrera mayor para dominio del da y la lumbrera menor para dominio de la noche. Hizo tambin las estrellas.
Dios las puso en la expansin de los cielos para alumbrar sobre la tierra,
y para dominar el da y la noche, y para separar la luz de las tinieblas. Y Dios vio que era bueno.
Y fue la tarde y fue la maana: el cuarto da.
Entonces dijo Dios: "Llnense las aguas de multitudes de seres vivientes, y vuelen las aves sobre la tierra en la abierta expansin de los cielos."
Y Dios cre los grandes monstruos marinos y todo ser viviente que se mueve, de los cuales, segn su especie, estn llenas las aguas, y toda ave segn su especie. Y Dios vio que era bueno.
Dios los bendijo, diciendo: "Sean fecundos y multiplquense, y llenen las aguas en los mares, y multiplquense las aves en la tierra."
Y fue la tarde y fue la maana: el quinto da.
Entonces dijo Dios: "Produzca la tierra seres vivientes segn su especie: ganados, reptiles y animales de la tierra segn su especie." Y as fue.
Dios hizo las bestias de la tierra segn su especie, y el ganado segn su especie, y todo lo que se arrastra sobre la tierra segn su especie. Y Dios vio que era bueno.
Y dijo Dios (Padre, Hijo y Espritu Santo): "Hagamos al hombre a Nuestra imagen, conforme a Nuestra semejanza; y ejerza dominio sobre los peces del mar, sobre las aves del cielo, sobre los ganados, sobre toda la tierra, y sobre todo reptil que se arrastr
Dios cre al hombre a imagen Suya, a imagen de Dios lo cre; varn y hembra los cre.
Dios los bendijo y les dijo: "Sean fecundos y multiplquense. Llenen la tierra y somtanla. Ejerzan dominio sobre los peces del mar, sobre las aves del cielo y sobre todo ser viviente que se mueve sobre la tierra."
Tambin les dijo Dios: "Miren, Yo les he dado a ustedes toda planta que da semilla que hay en la superficie de toda la tierra, y todo rbol que tiene fruto que da semilla; esto les servir de alimento.
Y a todo animal de la tierra, a toda ave de los cielos y a todo lo que se mueve sobre la tierra, y que tiene vida, les he dado toda planta verde para alimento." Y as fue.
Dios vio todo lo que haba hecho; y era bueno en gran manera. Y fue la tarde y fue la maana: el sexto da.
As fueron acabados los cielos y la tierra y todas sus huestes (todo lo que en ellos hay).
En el sptimo da ya Dios haba completado la obra que haba estado haciendo, y repos en el da sptimo de toda la obra que haba hecho.
Dios bendijo el sptimo da y lo santific, porque en l repos de toda la obra que El haba creado y hecho.
Estos son los orgenes de los cielos y de la tierra cuando fueron creados, el da en que el SEOR Dios hizo la tierra y los cielos.
An no haba ningn arbusto del campo en la tierra, ni haba an brotado ninguna planta del campo, porque el SEOR Dios no haba enviado lluvia sobre la tierra, ni haba hombre para labrar la tierra.
Pero se levantaba de la tierra un vapor que regaba toda la superficie del suelo.
Entonces el SEOR Dios form al hombre del polvo de la tierra, y sopl en su nariz el aliento de vida, y fue el hombre un ser viviente.
Y el SEOR Dios plant un huerto hacia el oriente, en Edn, y puso all al hombre que haba formado.
El SEOR Dios hizo brotar de la tierra todo rbol agradable a la vista y bueno para comer. Asimismo, en medio del huerto, hizo brotar el rbol de la vida y el rbol del conocimiento (de la ciencia) del bien y del mal.
Del Edn sala un ro para regar el huerto, y de all se divida y se converta en otros cuatro ros.
El nombre del primero es Pisn. Este es el que rodea toda la tierra de Havila, donde hay oro.
El oro de aquella tierra es bueno; all hay bedelio y nice.
El nombre del segundo ro es Gihn. Este es el que rodea la tierra de Cus.
El nombre del tercer ro es Tigris. Este es el que corre al oriente de Asiria. Y el cuarto ro es el Eufrates.
El SEOR Dios tom al hombre y lo puso en el huerto del Edn para que lo cultivara y lo cuidara.
Y el SEOR Dios orden al hombre: "De todo rbol del huerto podrs comer,
pero del rbol del conocimiento (de la ciencia) del bien y del mal no comers, porque el da que de l comas, ciertamente morirs."
Entonces el SEOR Dios dijo: "No es bueno que el hombre est solo; le har una ayuda adecuada."
Y el SEOR Dios form de la tierra todo animal del campo y toda ave del cielo, y los trajo al hombre para ver cmo los llamara. Como el hombre llam a cada ser viviente, se fue su nombre.
El hombre puso nombre a todo ganado y a las aves del cielo y a todo animal del campo, pero para Adn no se encontr una ayuda que fuera adecuada para l.
Entonces el SEOR Dios hizo caer un sueo profundo sobre el hombre, y ste se durmi. Y Dios tom una de sus costillas, y cerr la carne en ese lugar.
De la costilla que el SEOR Dios haba tomado del hombre, form una mujer y la trajo al hombre.
Y el hombre dijo: "Esta es ahora hueso de mis huesos, Y carne de mi carne. Ella ser llamada mujer, Porque del hombre fue tomada."
Por tanto el hombre dejar a su padre y a su madre y se unir a su mujer, y sern una sola carne.
Ambos estaban desnudos, el hombre y su mujer, pero no se avergonzaban.
La serpiente era ms astuta que cualquiera de los animales del campo que el SEOR Dios haba hecho. Y dijo a la mujer: "Conque Dios les ha dicho: 'No comern de ningn rbol del huerto'?"
La mujer respondi a la serpiente: "Del fruto de los rboles del huerto podemos comer;
pero del fruto del rbol que est en medio del huerto, Dios ha dicho: 'No comern de l, ni lo tocarn, para que no mueran.'"
Y la serpiente dijo a la mujer: "Ciertamente no morirn.
"Pues Dios sabe que el da que de l coman, se les abrirn los ojos y ustedes sern como Dios, conociendo el bien y el mal."
Cuando la mujer vio que el rbol era bueno para comer, y que era agradable a los ojos, y que el rbol era deseable para alcanzar sabidura, tom de su fruto y comi. Tambin dio a su marido que estaba con ella, y l comi.
Entonces fueron abiertos los ojos de ambos, y conocieron que estaban desnudos; y cosieron hojas de higuera y se hicieron delantales.
Y oyeron al SEOR Dios que se paseaba en el huerto al fresco del da. Entonces el hombre y su mujer se escondieron de la presencia del SEOR Dios entre los rboles del huerto.
Pero el SEOR Dios llam al hombre y le dijo: "Dnde ests?"
Y l respondi: "Te o en el huerto, tuve miedo porque estaba desnudo, y me escond."
"Quin te ha hecho saber que estabas desnudo?" le pregunt Dios. "Has comido del rbol del cual Yo te mand que no comieras?"
El hombre respondi: "La mujer que T me diste por compaera me dio del rbol, y yo com."
Entonces el SEOR Dios dijo a la mujer: "Qu es esto que has hecho?" "La serpiente me enga, y yo com," respondi la mujer.
Y el SEOR Dios dijo a la serpiente: "Por cuanto has hecho esto, Maldita sers ms que todos los animales, Y ms que todas las bestias del campo. Sobre tu vientre andars, Y polvo comers Todos los das de tu vida.
"Pondr enemistad Entre t y la mujer, Y entre tu simiente y su simiente; l te herir en la cabeza, Y t lo herirs en el taln."
A la mujer dijo: "En gran manera multiplicar Tu dolor en el parto, Con dolor dars a luz los hijos. Con todo, tu deseo ser para tu marido, Y l tendr dominio sobre ti."
Entonces el SEOR dijo a Adn: "Por cuanto has escuchado la voz de tu mujer y has comido del rbol del cual te orden, diciendo: 'No comers de l,' Maldita ser la tierra por tu causa; Con trabajo (dolor) comers de ella Todos los das de tu vida.
"Espinos y cardos te producir, Y comers de las plantas del campo.
"Con el sudor de tu rostro Comers el pan Hasta que vuelvas a la tierra, Porque de ella fuiste tomado; Pues polvo eres, Y al polvo volvers."
El hombre le puso por nombre Eva a su mujer, porque ella era la madre de todos los vivientes.
El SEOR Dios hizo vestiduras de piel para Adn y su mujer, y los visti.
Entonces el SEOR Dios dijo: "Ahora el hombre ha venido a ser como uno de Nosotros (Padre, Hijo y Espritu Santo), conociendo ellos el bien y el mal. Cuidado ahora, no vaya a extender su mano y tome tambin del rbol de la vida, y coma y viva para siempr
Y el SEOR Dios lo ech del huerto del Edn, para que labrara la tierra de la cual fue tomado.
Expuls, pues, al hombre; y al oriente del huerto del Edn puso querubines, y una espada encendida que giraba en todas direcciones para guardar el camino del rbol de la vida.
Y el hombre (Adn) se uni a Eva, su mujer, y ella concibi y dio a luz a Can, y dijo: "He adquirido varn con la ayuda del SEOR."
Despus dio a luz a Abel su hermano. Y Abel fue pastor de ovejas y Can fue labrador de la tierra.
Al transcurrir el tiempo, Can trajo al SEOR una ofrenda del fruto de la tierra.
Tambin Abel, por su parte, trajo de los primognitos de sus ovejas y de la grasa de los mismos. El SEOR mir con agrado a Abel y su ofrenda,
pero no mir con agrado a Can y su ofrenda. Can se enoj mucho y su semblante se demud.
Entonces el SEOR dijo a Can: "Por qu ests enojado, y por qu se ha demudado tu semblante?
"Si haces bien, no sers aceptado? Pero si no haces bien, el pecado yace a la puerta y te codicia, pero t debes dominarlo."
Can dijo a su hermano Abel: "Vayamos al campo." Y aconteci que cuando estaban en el campo, Can se levant contra su hermano Abel y lo mat.
Entonces el SEOR dijo a Can: "Dnde est tu hermano Abel?" Y l respondi: "No s. Soy yo acaso guardin de mi hermano?"
Y el SEOR le dijo: "Qu has hecho? La voz de la sangre de tu hermano clama a M desde la tierra.
"Ahora pues, maldito eres de la tierra, que ha abierto su boca para recibir de tu mano la sangre de tu hermano.
"Cuando cultives el suelo, no te dar ms su vigor. Vagabundo y errante sers en la tierra."
Y Can dijo al SEOR: "Mi castigo es demasiado grande para soportarlo.
"Hoy me has arrojado de la superficie de la tierra, y de Tu presencia me esconder, y ser vagabundo y errante en la tierra. Y suceder que cualquiera que me halle me matar."
Entonces el SEOR le dijo: "No ser as, pues cualquiera que mate a Can, siete veces sufrir venganza." Y el SEOR puso una seal sobre Can, para que cualquiera que lo hallara no lo matara.
Y sali Can de la presencia del SEOR, y se estableci (habit) en la tierra de Nod, al oriente del Edn.
Y conoci Can a su mujer, y ella concibi y dio a luz a Enoc. Can edific una ciudad y la llam Enoc, como el nombre de su hijo.
A Enoc le naci Irad. Irad fue padre de Mehujael, Mehujael fue padre de Metusael, y Metusael fue padre de Lamec.
Lamec tom para s dos mujeres. El nombre de una era Ada, y el nombre de la otra, Zila.
Y Ada dio a luz a Jabal, el cual fue padre de los que habitan en tiendas y tienen ganado.
Su hermano se llamaba Jubal, el cual fue padre de todos los que tocan la lira y la flauta.
Zila a su vez dio a luz a Tubal Can, forjador de todo utensilio de bronce y de hierro. Y la hermana de Tubal Can era Naama.
Lamec dijo a sus mujeres: "Ada y Zila, oigan mi voz; Mujeres de Lamec, Presten odo a mis palabras, Pues he dado muerte a un hombre por haberme herido, Y a un muchacho por haberme pegado.
"Si siete veces es vengado Can, Entonces Lamec lo ser setenta veces siete."
Adn se uni otra vez a su mujer; y ella dio a luz un hijo y le puso por nombre Set, porque, dijo ella: "Dios me ha dado otro hijo en lugar de Abel, pues Can lo mat."
A Set le naci tambin un hijo y le puso por nombre Ens. Por ese tiempo comenzaron los hombres a invocar el nombre del SEOR.
Este es el libro de las generaciones de Adn. El da que Dios cre al hombre, a semejanza de Dios lo hizo.
Varn y hembra los cre. Los bendijo, y los llam Adn el da en que fueron creados.
Cuando Adn haba vivido 130 aos, engendr un hijo a su semejanza, conforme a su imagen, y le puso por nombre Set.
Y los das de Adn despus de haber engendrado a Set fueron 800 aos, y tuvo otros hijos e hijas.
El total de los das que Adn vivi fue de 930 aos, y muri.
Set vivi 105 aos, y fue padre de Ens.
Y vivi Set 807 aos despus de haber engendrado a Ens, y tuvo otros hijos e hijas.
El total de los das de Set fue de 912 aos, y muri.
Ens vivi 90 aos, y fue padre de Cainn.
Y vivi Ens 815 aos despus de haber engendrado a Cainn, y tuvo otros hijos e hijas.
El total de los das de Ens fue de 905 aos, y muri.
Cainn vivi 70 aos, y fue padre de Mahalaleel.
Y vivi Cainn 840 aos despus de haber engendrado a Mahalaleel, y tuvo otros hijos e hijas.
El total de los das de Cainn fue de 910 aos, y muri.
Mahalaleel vivi 65 aos, y fue padre de Jared.
Y vivi Mahalaleel 830 aos despus de haber engendrado a Jared, y tuvo otros hijos e hijas.
El total de los das de Mahalaleel fue de 895 aos, y muri.
Jared vivi 162 aos, y fue padre de Enoc.
Y vivi Jared 800 aos despus de haber engendrado a Enoc, y tuvo otros hijos e hijas.
El total de los das de Jared fue de 962 aos, y muri.
Enoc vivi 65 aos, y fue padre de Matusaln.
Enoc anduvo con Dios 300 aos despus de haber engendrado a Matusaln, y tuvo otros hijos e hijas.
El total de los das de Enoc fue de 365 aos.
Y Enoc anduvo con Dios, y desapareci porque Dios se lo llev.
Matusaln vivi 187 aos, y fue padre de Lamec.
Y vivi Matusaln 782 aos despus de haber engendrado a Lamec, y tuvo otros hijos e hijas.
El total de los das de Matusaln fue de 969 aos, y muri.
Lamec vivi 182 aos, y tuvo un hijo.
Y le puso por nombre No, diciendo: "Este nos dar descanso de nuestra labor y del trabajo de nuestras manos, por causa de la tierra que el SEOR ha maldecido."
Y vivi Lamec 595 aos despus de haber engendrado a No, y tuvo otros hijos e hijas.
El total de los das de Lamec fue de 777 aos, y muri.
No tena 500 aos, y fue padre de Sem, de Cam y de Jafet.
Aconteci que cuando los hombres comenzaron a multiplicarse sobre la superficie de la tierra, y les nacieron hijas,
los hijos de Dios vieron que las hijas de los hombres eran hermosas, y tomaron para s mujeres de entre todas las que les gustaban.
Entonces el SEOR dijo: "Mi Espritu no luchar para siempre con el hombre, porque ciertamente l es carne. Sern, pues, sus das 120 aos."
Haba gigantes en la tierra en aquellos das, y tambin despus, cuando los hijos de Dios se unieron a las hijas de los hombres y ellas les dieron hijos. Estos son los hroes (valientes) de la antigedad, hombres de renombre.
El SEOR vio que era mucha la maldad de los hombres en la tierra, y que toda intencin de los pensamientos de su corazn era slo hacer siempre el mal.
Y al SEOR Le pes haber hecho al hombre en la tierra, y sinti tristeza en Su corazn.
Entonces el SEOR dijo: "Borrar de la superficie de la tierra al hombre que he creado, desde el hombre hasta el ganado, los reptiles y las aves del cielo, porque Me pesa haberlos hecho."
Pero No hall gracia ante los ojos del SEOR.
Estas son las generaciones de No. No era un hombre justo, perfecto (ntegro) entre sus contemporneos. No siempre andaba con Dios.
No engendr tres hijos: Sem, Cam y Jafet.
Pero la tierra se haba corrompido delante de Dios, y estaba la tierra llena de violencia.
Dios mir a la tierra, y vio que estaba corrompida, porque toda carne (toda la gente) haba corrompido su camino sobre la tierra.
Entonces Dios dijo a No: "He decidido poner fin a toda carne, porque la tierra est llena de violencia por causa de ellos; por eso voy a destruirlos junto con la tierra.
"Hazte un arca de madera de ciprs. Hars el arca con compartimientos, y la cubrirs con brea por dentro y por fuera.
"De esta manera la hars: de 135 metros la longitud del arca, de 22.5 metros su anchura y de 13.5 metros su altura.
"Le hars una ventana que terminar a 45 centmetros del techo, y pondrs la puerta en su costado. Hars el arca de tres pisos.
"Entonces Yo traer un diluvio sobre la tierra, para destruir toda carne (todo ser viviente) en que hay aliento de vida debajo del cielo. Todo lo que hay en la tierra perecer.
"Pero establecer Mi pacto contigo. Entrars en el arca t, y contigo tus hijos, tu mujer y las mujeres de tus hijos.
"Y de todo ser viviente, de toda carne, meters dos de cada especie en el arca, para preservarles la vida contigo; macho y hembra sern.
"De las aves segn su especie, de los animales segn su especie y de todo reptil de la tierra segn su especie, dos de cada especie vendrn a ti para que les preserves la vida.
"Y t, toma para ti de todo alimento que se come, y almacnalo, y ser alimento para ti y para ellos."
As lo hizo No; conforme a todo lo que Dios le haba mandado, as lo hizo.
Entonces el SEOR dijo a No: "Entra en el arca t y todos los de tu casa; porque he visto que slo t eres justo delante de M en esta generacin.
"De todo animal limpio tomars contigo siete parejas, el macho y su hembra; y de todo animal que no es limpio, dos, el macho y su hembra.
"Tambin de las aves del cielo, siete parejas, macho y hembra, para conservar viva la especie sobre la superficie de toda la tierra.
"Porque dentro de siete das Yo har llover sobre la tierra cuarenta das y cuarenta noches, y borrar de la superficie de la tierra a todo ser viviente que he creado."
Y No hizo conforme a todo lo que el SEOR le haba mandado.
No tena 600 aos cuando las aguas del diluvio vinieron sobre la tierra.
Entonces No entr en el arca, y con l sus hijos, su mujer y las mujeres de sus hijos, a causa de las aguas del diluvio.
De los animales limpios y de los animales que no son limpios, de las aves y de todo lo que se arrastra sobre la tierra,
entraron de dos en dos con No en el arca, macho y hembra, como Dios haba ordenado a No.
Aconteci que a los siete das las aguas del diluvio vinieron sobre la tierra.
El ao 600 de la vida de No, el mes segundo, a los diecisiete das del mes, en ese mismo da se rompieron todas las fuentes del gran abismo, y las compuertas del cielo fueron abiertas.
Y cay la lluvia sobre la tierra por cuarenta das y cuarenta noches.
En ese mismo da entr No en el arca, con Sem, Cam y Jafet, hijos de No, la mujer de No y las tres mujeres de sus hijos con ellos.
Tambin entr toda fiera segn su especie, todo ganado segn su especie, todo reptil que se arrastra sobre la tierra segn su especie, y toda ave segn su especie, aves de toda clase.
Entraron, pues, con No en el arca de dos en dos de toda carne (todo ser viviente) en que haba aliento de vida;
los que entraron, macho y hembra de toda carne, entraron como Dios se lo haba mandado. Despus el SEOR cerr la puerta detrs de No.
Entonces vino el diluvio sobre la tierra por cuarenta das, y las aguas crecieron y alzaron el arca, y sta se elev sobre la tierra.
Las aguas aumentaron y crecieron mucho sobre la tierra, y el arca flotaba sobre la superficie de las aguas.
Las aguas continuaron aumentando ms y ms sobre la tierra, y fueron cubiertos todos los altos montes que hay debajo de todos los cielos.
Las aguas subieron 6.75 metros por encima de los montes despus que haban sido cubiertos.
Y pereci toda carne que se mueve sobre la tierra: aves, ganados, bestias, y todo lo que se mueve sobre la tierra, y todo ser humano.
Todo aquello en cuya nariz haba aliento de espritu de vida, todo lo que haba sobre la tierra firme, muri.
El SEOR extermin, pues, todo ser viviente que haba sobre la superficie de la tierra. Desde el hombre hasta los ganados, los reptiles y las aves del cielo, fueron exterminados de la tierra. Slo qued No y los que estaban
Las aguas prevalecieron sobre la tierra 150 das.
Entonces Dios se acord de No y de todas las bestias y de todo el ganado que estaban con l en el arca. Y Dios hizo pasar un viento sobre la tierra y decrecieron las aguas.
Las fuentes del abismo y las compuertas del cielo se cerraron, y se detuvo la lluvia del cielo.
Las aguas bajaron (se retiraron) gradualmente de sobre la tierra, y despus de 150 das, las aguas haban disminuido.
Y en el da diecisiete del mes sptimo, el arca descans sobre los montes de Ararat.
Las aguas fueron decreciendo lentamente hasta el mes dcimo; y el da primero del mes dcimo, se vieron las cimas de los montes.
Despus de cuarenta das, No abri la ventana del arca que l haba hecho,
y envi un cuervo, que estuvo yendo y viniendo hasta ver que se secaran las aguas sobre la tierra.
Despus envi una paloma para ver si las aguas haban disminuido sobre la superficie de la tierra.
Pero la paloma no encontr lugar donde posarse, de modo que volvi a l, al arca, porque las aguas estaban sobre la superficie de toda la tierra. Entonces No extendi la mano, la tom y la meti consigo en el arca.
Esper an otros siete das, y volvi a enviar la paloma desde el arca.
Hacia el atardecer la paloma regres a l, trayendo en su pico una hoja de olivo recin arrancada. Entonces No comprendi que las aguas haban disminuido sobre la tierra.
Esper an otros siete das y envi de nuevo la paloma, pero ya no volvi ms a l.
Y aconteci que en el ao 601 de No , en el mes primero, el da primero del mes, se secaron las aguas sobre la tierra. Entonces No quit la cubierta del arca y vio que la superficie de la tierra estaba seca.
En el mes segundo, el da veintisiete del mes, la tierra estaba seca.
Entonces dijo Dios a No:
"Sal del arca t, y contigo tu mujer, tus hijos y las mujeres de tus hijos.
"Saca contigo todo ser viviente de toda carne que est contigo: aves, ganados y todo reptil que se arrastra sobre la tierra, para que se reproduzcan en abundancia sobre la tierra, y sean fecundos y se multipliquen sobre la tierra."
Sali, pues, No, y con l sus hijos y su mujer y las mujeres de sus hijos.
Tambin salieron del arca todas las bestias, todos los reptiles, todas las aves y todo lo que se mueve sobre la tierra, cada uno segn su especie.
Entonces No edific un altar al SEOR, y tom de todo animal limpio y de toda ave limpia, y ofreci holocaustos en el altar.
El SEOR percibi el aroma agradable, y dijo el SEOR para s: "Nunca ms volver a maldecir la tierra por causa del hombre, porque la intencin del corazn del hombre es mala desde su juventud. Nunca ms volver a destruir todo ser viviente como lo he h
Mientras la tierra permanezca, La siembra y la siega, El fro y el calor, El verano y el invierno, El da y la noche, Nunca cesarn."
Y Dios bendijo a No y a sus hijos, y les dijo: "Sean fecundos y multiplquense, y llenen la tierra.
"El temor y el terror de ustedes estarn sobre todos los animales de la tierra, sobre todas las aves del cielo, en todo lo que se arrastra sobre el suelo, y en todos los peces del mar. En su mano son todos entregados.
"Todo lo que se mueve y tiene vida les ser para alimento. Todo lo doy a ustedes como les di la hierba verde.
"Pero carne con su vida, es decir, con su sangre, no comern.
"De la sangre de ustedes, de la vida de ustedes, ciertamente pedir cuenta: a cualquier animal, y a cualquier hombre, pedir cuenta; de cada hombre pedir cuenta de la vida de un ser humano.
"El que derrame sangre de hombre, Por el hombre su sangre ser derramada, Porque a imagen de Dios Hizo El al hombre.
"En cuanto a ustedes, sean fecundos y multiplquense. Pueblen en abundancia la tierra y multiplquense en ella."
Entonces Dios habl a No y a sus hijos que estaban con l y les dijo:
"Miren, Yo establezco Mi pacto con ustedes, y con su descendencia despus de ustedes,
y con todo ser viviente que est con ustedes: aves, ganados y todos los animales de la tierra que estn con ustedes, todos los que han salido del arca, todos los animales de la tierra.
"Yo establezco Mi pacto con ustedes, y nunca ms volver a ser exterminada toda carne (todo ser viviente) por las aguas del diluvio, ni habr ms diluvio para destruir la tierra."
Tambin dijo Dios: "Esta es la seal del pacto que Yo hago con ustedes y todo ser viviente que est con ustedes, por todas las generaciones:
"Pongo Mi arco en las nubes y ser por seal de Mi pacto con la tierra.
"Y acontecer que cuando haga venir nubes sobre la tierra, se ver el arco en las nubes,
y me acordar de Mi pacto, con ustedes y con todo ser viviente de toda carne. Nunca ms se convertirn las aguas en diluvio para destruir toda carne.
"Cuando el arco est en las nubes, lo mirar para acordarme del pacto eterno entre Dios y todo ser viviente de toda carne que est sobre la tierra."
Y dijo Dios a No: "Esta es la seal del pacto que Yo he establecido con toda carne que est sobre la tierra."
Los hijos de No que salieron del arca fueron Sem, Cam y Jafet. Cam fue el padre (antepasado) de Canan.
Estos tres fueron los hijos de No, y de ellos se pobl toda la tierra.
No comenz a labrar la tierra, y plant una via.
Bebi el vino y se embriag, y se desnud en medio de su tienda.
Cam, padre (antepasado) de Canan, vio la desnudez de su padre y se lo cont a sus dos hermanos que estaban afuera.
Entonces Sem y Jafet tomaron un manto, lo pusieron sobre sus hombros, y caminando hacia atrs cubrieron la desnudez de su padre. Como sus rostros estaban vueltos, no vieron la desnudez de su padre.
Cuando No despert de su embriaguez, y supo lo que su hijo menor le haba hecho,
dijo: "Maldito sea Canan; Siervo de siervos Ser para sus hermanos."
Dijo tambin: "Bendito sea el SEOR, El Dios de Sem; Y sea Canan su siervo.
"Engrandezca Dios a Jafet, Y habite en las tiendas de Sem; Y sea Canan su siervo."
No vivi 350 aos despus del diluvio.
El total de los das de No fue de 950 aos, y muri.
Estas son las generaciones de Sem, Cam y Jafet, hijos de No, a quienes les nacieron hijos despus del diluvio.
Los hijos de Jafet: Gomer, Magog, Madai, Javn, Tubal, Mesec y Tiras.
Los hijos de Gomer: Askenaz, Rifat y Togarm.
Los hijos de Javn: Elisa, Tarsis, Quitim y Dodanim.
De stos, las costas de las naciones se dividieron en sus tierras, cada uno conforme a su lengua, segn sus familias, en sus naciones.
Los hijos de Cam: Cus, Mizraim (Egipto), Fut y Canan.
Los hijos de Cus: Seba, Havila, Sabta, Raama y Sabteca, y los hijos de Raama: Seba y Dedn.
Cus fue el padre de Nimrod, que lleg a ser poderoso en la tierra.
El fue un poderoso cazador delante del SEOR. Por tanto se dice: "Como Nimrod, poderoso cazador delante del SEOR."
El comienzo de su reino fue Babel, Erec, Acab y Calne, en la tierra de Sinar.
De aquella tierra sali hacia Asiria y edific Nnive, Rehobot Ir, Cala,
y Resn, entre Nnive y Cala; aqulla es la gran ciudad.
Mizraim (Egipto) fue el padre (antepasado) de Ludim, de Anamim, de Lehabim, de Naftuhim,
de Patrusim, de Casluhim (de donde salieron los Filisteos) y de Caftorim.
Canan fue el padre de Sidn su primognito, y de Het,
y el antepasado del Jebuseo, del Amorreo, Gergeseo,
Heveo, Araceo, Sineo,
del Arvadeo, Zemareo y del Hamateo. Y despus las familias de los Cananeos fueron esparcidas.
El territorio de los Cananeos se extenda desde Sidn, rumbo a Gerar, hasta Gaza; y rumbo a Sodoma, Gomorra, Adma y Zeboim, hasta Lasa.
Estos son los hijos de Cam, segn sus familias, segn sus lenguas, por sus tierras, por sus naciones.
Tambin le nacieron hijos a Sem, padre de todos los hijos de Heber, y hermano mayor de Jafet.
Los hijos de Sem: Elam, Asur, Arfaxad, Lud y Aram.
Los hijos de Aram: Uz, Hul, Geter y Mas.
Arfaxad fue el padre de Sala, y Sala de Heber.
A Heber le nacieron dos hijos: el nombre de uno fue Peleg, porque en sus das fue repartida la tierra, y el nombre de su hermano, Joctn.
Joctn fue el padre de Almodad, Selef, Hazar Mavet, Jera,
Adoram, Uzal, Dicla,
Obal, Abimael, Seba,
Ofir, Havila y de Jobab. Todos stos fueron hijos de Joctn.
Su territorio se extenda desde Mesa rumbo a Sefar, la regin montaosa del oriente.
Estos son los hijos de Sem, segn sus familias, segn sus lenguas, por sus tierras, conforme a sus naciones.
Estas son las familias de los hijos de No segn sus genealogas, por sus naciones. De ellos se propagaron las naciones sobre la tierra despus del diluvio.
Toda la tierra hablaba la misma lengua y las mismas palabras.
Segn iban hacia el oriente, hallaron una llanura en la tierra de Sinar, y se establecieron all.
Y se dijeron unos a otros: "Vamos, fabriquemos ladrillos y cozmoslos bien." Y usaron ladrillo en lugar de piedra y asfalto en lugar de mezcla.
Luego dijeron: "Vamos, edifiqumonos una ciudad y una torre cuya cspide llegue hasta los cielos, y hagmonos un nombre famoso , para que no seamos dispersados sobre la superficie de toda la tierra."
Pero el SEOR descendi para ver la ciudad y la torre que haban edificado los hijos de los hombres.
Y dijo el SEOR: "Son un solo pueblo y todos ellos tienen la misma lengua. Esto es lo que han comenzado a hacer, y ahora nada de lo que se propongan hacer les ser imposible.
"Vamos, bajemos y confundamos all su lengua, para que ninguno entienda el lenguaje del otro."
As el SEOR los dispers desde all sobre la superficie de toda la tierra, y dejaron de edificar la ciudad.
Por eso la ciudad fue llamada Babel (Babilonia), porque all el SEOR confundi la lengua de toda la tierra, y de all el SEOR los dispers sobre la superficie de toda la tierra.
Estas son las generaciones de Sem: Sem tena 100 aos, y fue el padre de Arfaxad, dos aos despus del diluvio.
Y vivi Sem 500 aos despus de haber engendrado a Arfaxad, y tuvo otros hijos e hijas.
Arfaxad vivi 35 aos, y fue padre de Sala.
Y vivi Arfaxad 403 aos despus de haber engendrado a Sala, y tuvo otros hijos e hijas.
Sala vivi 30 aos, y fue padre de Heber.
Y vivi Sala 403 aos despus de haber engendrado a Heber, y tuvo otros hijos e hijas.
Heber vivi 34 aos, y fue padre de Peleg.
Y vivi Heber 430 aos despus de haber engendrado a Peleg, y tuvo otros hijos e hijas.
Peleg vivi 30 aos, y fue padre de Reu.
Y vivi Peleg 209 aos despus de haber engendrado a Reu, y tuvo otros hijos e hijas.
Reu vivi 32 aos, y fue padre de Serug.
Y vivi Reu 207 aos despus de haber engendrado a Serug, y tuvo otros hijos e hijas.
Serug vivi 30 aos, y fue padre de Nacor.
Y vivi Serug 200 aos despus de haber engendrado a Nacor, y tuvo otros hijos e hijas.
Nacor vivi 29 aos, y fue padre de Tar.
Y vivi Nacor 119 aos despus de haber engendrado a Tar, y tuvo otros hijos e hijas.
Tar vivi 70 aos, y fue padre de Abram, de Nacor y de Harn.
Estas son las generaciones de Tar: Tar fue padre de Abram, de Nacor y de Harn. Harn fue padre de Lot.
Harn muri en presencia de su padre Tar en la tierra de su nacimiento, en Ur de los Caldeos.
Abram y Nacor tomaron para s mujeres. El nombre de la mujer de Abram era Sarai, y el nombre de la mujer de Nacor, Milca, hija de Harn, padre de Milca y de Isca.
Pero Sarai era estril; no tena hijo.
Y Tar tom a Abram su hijo, a su nieto Lot, hijo de Harn, y a Sarai su nuera, mujer de su hijo Abram. Salieron juntos de Ur de los Caldeos, en direccin a la tierra de Canan. Llegaron hasta Harn, y se establecieron all.
Los das de Tar fueron 205 aos. Y muri Tar en Harn.
Y el SEOR dijo a Abram: "Vete de tu tierra, De entre tus parientes Y de la casa de tu padre, A la tierra que Yo te mostrar.
"Har de ti una nacin grande, Y te bendecir, Engrandecer tu nombre, Y sers bendicin.
"Bendecir a los que te bendigan, Y al que te maldiga, maldecir. En ti sern benditas todas las familias de la tierra."
Entonces Abram se fue tal como el SEOR le haba dicho, y Lot se fue con l. Abram tena setenta y cinco aos cuando sali de Harn.
Abram tom a Sarai su mujer y a Lot su sobrino, y todas las posesiones que ellos haban acumulado y las personas que haban adquirido en Harn, y salieron para ir a la tierra de Canan; y a la tierra de Canan llegaron.
Abram atraves el pas hasta el lugar de Siquem, hasta la encina de More. Los Cananeos habitaban entonces en esa tierra.
El SEOR se apareci a Abram y le dijo: "A tu descendencia dar esta tierra." Entonces Abram edific all un altar al SEOR que se le haba aparecido.
De all se traslad hacia el monte al oriente de Betel (Casa de Dios), y plant su tienda, teniendo a Betel al occidente y Hai al oriente. Edific all un altar al SEOR, e invoc el nombre del SEOR.
Y Abram sigui su camino, continuando hacia el Neguev (regin del sur).
Pero hubo hambre en el pas, y Abram descendi a Egipto para pasar all un tiempo, porque el hambre era severa en aquella tierra.
Cuando se estaba acercando a Egipto, Abram dijo a Sarai su mujer: "Mira, s que eres una mujer de hermoso parecer;
y suceder que cuando te vean los Egipcios, dirn: 'Esta es su mujer'; y me matarn, pero a ti te dejarn vivir.
"Di, por favor, que eres mi hermana, para que me vaya bien por causa tuya, y para que yo viva gracias a ti."
Cuando Abram entr en Egipto, los Egipcios vieron que la mujer era muy hermosa.
La vieron los oficiales de Faran y la alabaron delante de l. Entonces la mujer fue llevada a la casa de Faran.
Y ste trat bien a Abram por causa de ella. Le dio ovejas, vacas, asnos, siervos, siervas, asnas y camellos.
Pero el SEOR hiri a Faran y a su casa con grandes plagas por causa de Sarai, mujer de Abram.
Entonces Faran llam a Abram, y le dijo: "Qu es esto que me has hecho? Por qu no me avisaste que era tu mujer?
"Por qu dijiste: 'Es mi hermana,' de manera que la tom por mujer? Ahora pues, aqu est tu mujer, tmala y vete."
Faran dio rdenes a sus hombres acerca de Abram; y ellos lo despidieron con su mujer y con todo lo que le perteneca.
Abram subi desde Egipto al Neguev (regin del sur), l y su mujer con todo lo que posea; y con l iba Lot.
Abram era muy rico en ganado, en plata y en oro.
Y anduvo en sus jornadas desde el Neguev hasta Betel (Casa de Dios), al lugar donde su tienda haba estado al principio, entre Betel y Hai,
al lugar del altar que antes haba hecho all. All Abram invoc el nombre del SEOR.
Tambin Lot, que andaba con Abram, tena ovejas, vacas y tiendas.
Pero la tierra no poda sostenerlos para que habitaran juntos, porque sus posesiones eran tantas que ya no podan habitar juntos.
Hubo, pues, problema entre los pastores del ganado de Abram y los pastores del ganado de Lot. Los Cananeos y los Ferezeos habitaban entonces en aquella tierra.
As que Abram dijo a Lot: "Te ruego que no haya problema entre nosotros, ni entre mis pastores y tus pastores, porque somos hermanos.
"No est toda la tierra delante de ti? Te ruego que te separes de m. Si vas a la izquierda, yo ir a la derecha; y si a la derecha, yo ir a la izquierda."
Y alz Lot los ojos y vio todo el valle del Jordn, el cual estaba bien regado por todas partes (esto fue antes de que el SEOR destruyera a Sodoma y Gomorra) como el huerto del SEOR, como la tierra de Egipto rumbo a Zoar.
Lot escogi para s todo el Valle del Jordn, y viaj Lot hacia el oriente. As se separaron el uno del otro.
Abram se estableci en la tierra de Canan, en tanto que Lot se estableci en las ciudades del valle, y fue poniendo sus tiendas hasta Sodoma.
Pero los hombres de Sodoma eran malos y pecadores en gran manera contra el SEOR.
Y el SEOR dijo a Abram despus que Lot se haba separado de l: "Alza ahora los ojos y mira desde el lugar donde ests hacia el norte, el sur, el oriente y el occidente,
pues toda la tierra que ves te la dar a ti y a tu descendencia para siempre.
"Har tu descendencia como el polvo de la tierra; de manera que si alguien puede contar el polvo de la tierra, tambin tu descendencia podr contarse.
"Levntate, recorre la tierra a lo largo y a lo ancho de ella, porque a ti te la dar."
Entonces Abram levant su tienda, y fue y habit en el encinar de Mamre, que est en Hebrn, y all edific un altar al SEOR.
Aconteci en los das de Amrafel, rey de Sinar, de Arioc, rey de Elasar, de Quedorlaomer, rey de Elam, y de Tidal, rey de Goyim (de naciones),
que stos hicieron guerra a Bera, rey de Sodoma, y a Birsa, rey de Gomorra, a Sinab, rey de Adma, a Semeber, rey de Zeboim, y al rey de Bela, es decir, Zoar.
Estos ltimos se reunieron como aliados (se juntaron) en el Valle de Sidim, es decir, el Mar Salado (Mar Muerto).
Doce aos haban servido a Quedorlaomer, pero en el ao trece se rebelaron.
En el ao catorce, Quedorlaomer y los reyes que estaban con l, vinieron y derrotaron a los Refaas en Astarot Karnaim, a los Zuzitas en Ham, a los Emitas en Save Quiriataim,
y a los Horeos en el monte de Seir hasta El Parn, que est junto al desierto.
Entonces volvieron a En Mispat, es decir, Cades, y conquistaron todo el territorio de los Amalecitas, y tambin a los Amorreos que habitaban en Hazezon Tamar.
Entonces el rey de Sodoma, con el rey de Gomorra, el rey de Adma, el rey de Zeboim y el rey de Bela, es decir, Zoar, salieron y les presentaron batalla en el Valle de Sidim:
es decir, a Quedorlaomer, rey de Elam, a Tidal, rey de Goyim (de naciones), a Amrafel, rey de Sinar, y a Arioc, rey de Elasar; cuatro reyes contra cinco.
El Valle de Sidim estaba lleno de pozos de asfalto, y el rey de Sodoma y el de Gomorra al huir cayeron all. Y los dems huyeron a los montes.
Entonces tomaron todos los bienes de Sodoma y Gomorra con todas sus provisiones, y se fueron.
Se llevaron tambin a Lot, sobrino de Abram, con todas sus posesiones, pues l habitaba en Sodoma, y se fueron.
Uno de los que escaparon vino y se lo hizo saber a Abram el Hebreo, que habitaba en el encinar de Mamre el Amorreo, hermano de Escol y hermano de Aner, y stos eran aliados de Abram.
Al or Abram que su sobrino haba sido llevado cautivo, moviliz a sus hombres adiestrados nacidos en su casa, 318 en total, y sali en su persecucin hasta Dan.
Por la noche, l, con sus siervos, organiz sus fuerzas contra ellos, y los derrot y los persigui hasta Hoba, que est al norte de Damasco.
Y recobr todos sus bienes, tambin a su sobrino Lot con sus posesiones, y tambin a las mujeres y a la dems gente.
A su regreso despus de derrotar a Quedorlaomer y a los reyes que estaban con l, sali a su encuentro el rey de Sodoma en el Valle de Save, es decir, el Valle del Rey.
Y Melquisedec, rey de Salem (Jerusaln, Ciudad de Paz), sac pan y vino; l era sacerdote del Dios Altsimo.
El lo bendijo, diciendo: "Bendito sea Abram del Dios Altsimo, Creador (Dueo) del cielo y de la tierra;
Y bendito sea el Dios Altsimo Que entreg a tus enemigos en tu mano." Y Abram le dio el diezmo de todo.
El rey de Sodoma dijo a Abram: "Dame las personas y toma para ti los bienes."
Y Abram dijo al rey de Sodoma: "He jurado al SEOR, Dios Altsimo, creador (dueo) del cielo y de la tierra,
que no tomar ni un hilo ni una correa de zapato, ni ninguna cosa suya, para que no diga: 'Yo enriquec a Abram.'
"Nada tomar, excepto lo que los jvenes han comido y la parte de los hombres que fueron conmigo: Aner, Escol y Mamre. Ellos tomarn su parte."
Despus de estas cosas la palabra del SEOR vino a Abram en visin, diciendo: "No temas, Abram, Yo soy un escudo para ti; Tu recompensa ser muy grande."
Y Abram dijo: "Oh Seor DIOS, qu me dars, puesto que yo estoy sin hijos, y el heredero de mi casa es Eliezer de Damasco?"
Dijo adems Abram: "No me has dado descendencia, y uno nacido en mi casa es mi heredero."
Pero la palabra del SEOR vino a l, diciendo: "Tu heredero no ser ste, sino uno que saldr de tus entraas, l ser tu heredero."
El SEOR lo llev fuera, y le dijo: "Ahora mira al cielo y cuenta las estrellas, si te es posible contarlas." Y aadi: "As ser tu descendencia."
Y Abram crey en el SEOR, y El se lo reconoci por justicia.
Y le dijo: "Yo soy el SEOR que te saqu de Ur de los Caldeos, para darte esta tierra para que la poseas."
Entonces Abram le pregunt: "Oh Seor DIOS, cmo puedo saber que la poseer?"
El SEOR le respondi: "Treme una novilla de tres aos, una cabra de tres aos, un carnero de tres aos, una trtola y un pichn."
Abram Le trajo todos stos, los parti por la mitad, y puso cada mitad enfrente de la otra; pero no parti las aves.
Y las aves de rapia descendan sobre los animales sacrificados, pero Abram las ahuyentaba.
A la puesta del sol un profundo sueo cay sobre Abram. El terror de una gran oscuridad cay sobre l.
Y Dios dijo a Abram: "Ten por cierto que tus descendientes sern extranjeros en una tierra que no es suya, donde sern esclavizados y oprimidos durante 400 aos.
"Pero Yo tambin juzgar a la nacin a la cual servirn, y despus saldrn de all con grandes riquezas.
"T irs a tus padres en paz, y sers sepultado en buena vejez.
"En la cuarta generacin ellos regresarn ac, porque hasta entonces no habr llegado a su colmo la iniquidad de los Amorreos."
Y sucedi que cuando el sol ya se haba puesto, hubo densas tinieblas, y apareci un horno humeante y una antorcha de fuego que pas por entre las mitades de los animales .
En aquel da el SEOR hizo un pacto con Abram, diciendo: "A tu descendencia he dado esta tierra, Desde el ro de Egipto hasta el ro grande, el Ro Eufrates:
la tierra de los Quenitas, los Cenezeos, los Cadmoneos,
los Hititas, los Ferezeos, los Refaas,
los Amorreos, los Cananeos, los Gergeseos y los Jebuseos."
Sarai, mujer de Abram, no le haba dado a luz hijo alguno. Pero ella tena una sierva Egipcia que se llamaba Agar.
Entonces Sarai dijo a Abram: "Mira, el SEOR me ha impedido tener hijos. Llgate, te ruego, a mi sierva; quiz por medio de ella yo tenga hijos." Y Abram escuch la voz de Sarai.
Despus de diez aos de habitar Abram en la tierra de Canan, Sarai, mujer de Abram, tom a su sierva Agar la Egipcia, y se la dio a su marido Abram por mujer.
Y Abram se lleg a Agar, y ella concibi. Cuando ella vio que haba concebido, miraba con desprecio a su seora.
Entonces Sarai dijo a Abram: "Recaiga sobre ti mi agravio. Yo entregu a mi sierva en tus brazos. Pero cuando ella vio que haba concebido, me mir con desprecio. Juzgue el SEOR entre t y yo."
Pero Abram dijo a Sarai: "Mira, tu sierva est bajo tu poder; haz con ella lo que mejor te parezca." Y Sarai trat muy mal a Agar y ella huy de su presencia.
El ngel del SEOR la encontr junto a una fuente de agua en el desierto, junto a la fuente en el camino de Shur,
y le dijo: "Agar, sierva de Sarai, de dnde has venido y a dnde vas?" Ella le respondi: "Huyo de la presencia de mi seora Sarai."
"Vuelve a tu seora y somtete a su autoridad," le dijo el ngel del SEOR.
El ngel del SEOR aadi: "Multiplicar de tal manera tu descendencia que no se podr contar por su multitud."
El ngel del SEOR le dijo adems: "Has concebido Y dars a luz un hijo; Y le llamars Ismael, Porque el SEOR ha odo tu afliccin.
"El ser hombre indmito como asno monts; Su mano ser contra todos, Y la mano de todos contra l, Y habitar separado de todos sus hermanos."
Agar llam el nombre del SEOR que le haba hablado: "T eres un Dios que ve"; porque dijo: "Estoy todava con vida despus de ver a Dios?"
Por eso se llam a aquel pozo Beer Lajai Roi (pozo del Viviente que me ve), el cual est entre Cades y Bered.
Agar le dio un hijo a Abram, y Abram le puso el nombre de Ismael al hijo que Agar le haba dado.
Abram tena ochenta y seis aos cuando Agar dio a luz a Ismael.
Cuando Abram tena noventa y nueve aos, el SEOR se le apareci, y le dijo: "Yo soy el Dios Todopoderoso; Anda delante de M, y s perfecto.
"Yo establecer Mi pacto contigo, Y te multiplicar en gran manera."
Entonces Abram se postr sobre su rostro y Dios habl con l:
"En cuanto a M, ahora Mi pacto es contigo, Y sers padre de multitud de naciones.
"Y no sers llamado ms Abram (Padre Enaltecido); Sino que tu nombre ser Abraham (Padre de Multitud); Porque Yo te har padre de multitud de naciones.
"Te har fecundo en gran manera, y de ti har naciones, y de ti saldrn reyes.
"Establecer Mi pacto contigo y con tu descendencia despus de ti, por todas sus generaciones, por pacto eterno, de ser Dios tuyo y de toda tu descendencia despus de ti.
"Y te dar a ti, y a tu descendencia despus de ti, la tierra de tus peregrinaciones, toda la tierra de Canan como posesin perpetua. Y Yo ser su Dios."
Dijo adems Dios a Abraham: "T, pues, guardars Mi pacto, t y tu descendencia despus de ti, por sus generaciones.
"Este es Mi pacto con ustedes y tu descendencia despus de ti y que ustedes guardarn: Todo varn de entre ustedes ser circuncidado.
"Sern circuncidados en la carne de su prepucio, y esto ser la seal de Mi pacto con ustedes.
"A la edad de ocho das ser circuncidado entre ustedes todo varn por sus generaciones; asimismo el siervo nacido en tu casa, o que sea comprado con dinero a cualquier extranjero, que no sea de tu descendencia.
"Ciertamente ha de ser circuncidado el siervo nacido en tu casa o el comprado con tu dinero. As estar Mi pacto en la carne de ustedes como pacto perpetuo.
"Pero el varn incircunciso, que no es circuncidado en la carne de su prepucio, esa persona ser cortada de entre su pueblo. Ha quebrantado Mi pacto."
Entonces Dios dijo a Abraham: "A Sarai, tu mujer, no la llamars Sarai, sino que Sara (Princesa) ser su nombre.
"La bendecir, y de cierto te dar un hijo por medio de ella. La bendecir y ser madre de naciones. Reyes de pueblos vendrn de ella."
Entonces Abraham se postr sobre su rostro y se ri, y dijo en su corazn: "A un hombre de cien aos le nacer un hijo? Y Sara, que tiene noventa aos, concebir?"
Y Abraham dijo a Dios: "Ojal que Ismael viva delante de Ti!"
Pero Dios respondi: "No, sino que Sara, tu mujer, te dar un hijo, y le pondrs el nombre de Isaac; y establecer Mi pacto con l, pacto perpetuo para su descendencia despus de l.
"En cuanto a Ismael, te he odo. Yo lo bendecir y lo har fecundo y lo multiplicar en gran manera. El ser el padre de doce prncipes y har de l una gran nacin.
"Pero Mi pacto lo establecer con Isaac, el hijo que Sara te dar por este tiempo el ao que viene."
Cuando termin de hablar con l, Dios ascendi dejando a Abraham.
Entonces Abraham tom a su hijo Ismael y a todos los siervos nacidos en su casa y a todos los que haban sido comprados con su dinero, a todo varn de entre las personas de la casa de Abraham, y aquel mismo da les circuncid la carne de su pre
Abraham tena noventa y nueve aos cuando fue circuncidado,
y su hijo Ismael tena trece aos cuando fue circuncidado.
En el mismo da fueron circuncidados Abraham y su hijo Ismael.
Tambin fueron circuncidados con l todos los varones de su casa, que haban nacido en la casa o que haban sido comprados a extranjeros.
Y el SEOR se le apareci a Abraham en el encinar de Mamre, mientras l estaba sentado a la puerta de la tienda en el calor del da.
Cuando Abraham alz los ojos y mir, haba tres hombres parados frente a l. Al verlos corri de la puerta de la tienda a recibirlos, y se postr en tierra,
y dijo: "Seor mo, si ahora he hallado gracia ante sus ojos, le ruego que no pase de largo junto a su siervo.
"Que se traiga ahora un poco de agua y lvense ustedes los pies, y reposen bajo el rbol.
"Yo traer un pedazo de pan para que se alimenten y despus sigan adelante, puesto que han visitado a su siervo." "Haz as como has dicho," dijeron ellos.
Entonces Abraham fue de prisa a la tienda donde estaba Sara, y dijo: "Apresrate a preparar 40 litros de flor de harina, amsala y haz tortas de pan."
Corri tambin Abraham a la vacada y tom un becerro tierno y de los mejores, y se lo dio al criado, que se apresur a prepararlo.
Tom tambin cuajada, leche y el becerro que haba preparado, y lo puso delante de ellos. Mientras coman, Abraham se quedo de pie junto a ellos bajo el rbol.
Entonces ellos le dijeron: "Dnde est Sara tu mujer?" "All en la tienda," les respondi.
Y uno de ellos dijo: "Ciertamente volver a ti por este tiempo el ao prximo, y Sara tu mujer tendr un hijo." Y Sara estaba escuchando a la puerta de la tienda que estaba detrs de l.
Abraham y Sara eran ancianos, entrados en aos. Y a Sara le haba cesado ya la costumbre de las mujeres.
Sara se ri para sus adentros, diciendo: "Tendr placer despus de haber envejecido, siendo tambin viejo mi seor?"
Y el SEOR dijo a Abraham: "Por qu se ri Sara, diciendo: 'Concebir en verdad siendo yo tan vieja?'
"Hay algo demasiado difcil para el SEOR? Volver a ti al tiempo sealado, por este tiempo el ao prximo, y Sara tendr un hijo."
Pero Sara lo neg, porque tuvo miedo, diciendo: "No me re." "No es as, sino que te has redo," le dijo el SEOR.
Entonces los hombres se levantaron de all, y miraron hacia Sodoma. Abraham iba con ellos para despedirlos.
Pero el SEOR dijo: "Ocultar a Abraham lo que voy a hacer?
"Porque ciertamente Abraham llegar a ser una nacin grande y poderosa, y en l sern benditas todas las naciones de la tierra.
"Y Yo lo he escogido para que mande (instruya) a sus hijos y a su casa despus de l que guarden el camino del SEOR, haciendo justicia y juicio, para que el SEOR cumpla en Abraham todo lo que El ha dicho acerca de l."
Despus el SEOR dijo: "El clamor de Sodoma y Gomorra ciertamente es grande, y su pecado es sumamente grave.
"Descender ahora y ver si han hecho en todo conforme a su clamor, el cual ha llegado hasta M. Y si no, lo sabr."
Entonces los hombres se apartaron de all y fueron hacia Sodoma, mientras Abraham estaba todava de pie delante del SEOR.
Y Abraham se acerc al SEOR y dijo: "En verdad destruirs al justo junto con el impo?
"Tal vez haya cincuenta justos dentro de la ciudad. En verdad la destruirs y no perdonars el lugar por amor a los cincuenta justos que hay en ella?
"Lejos de Ti hacer tal cosa: matar al justo con el impo, de modo que el justo y el impo sean tratados de la misma manera. Lejos de Ti! El Juez de toda la tierra, no har justicia?"
Entonces el SEOR le respondi: "Si hallo en Sodoma cincuenta justos dentro de la ciudad, perdonar a todo el lugar por consideracin a ellos."
Y Abraham respondi: "Ahora que me he atrevido a hablar al Seor, yo que soy polvo y ceniza.
"Tal vez falten cinco para los cincuenta justos. Destruirs por los cinco a toda la ciudad?" Y el SEOR respondi: "No la destruir si hallo all cuarenta y cinco."
Abraham le habl de nuevo: "Tal vez se hallen all cuarenta." Y El respondi: "No lo har, por consideracin a los cuarenta."
Entonces Abraham dijo: "No se enoje ahora el Seor, y hablar. Tal vez se hallen all treinta." "No lo har si hallo all treinta," respondi el SEOR.
Y &Abraham dijo: "Ahora me he atrevido a hablar al Seor. Tal vez se hallen all veinte." Y El respondi: "No la destruir por consideracin a los veinte."
Entonces Abraham dijo: "No se enoje ahora el Seor, y hablar slo esta vez. Tal vez se hallen all diez." "No la destruir por consideracin a los diez," respondi el SEOR.
Tan pronto como acab de hablar con Abraham, el SEOR se fue, y Abraham volvi a su lugar.
Los dos ngeles llegaron a Sodoma al caer la tarde, cuando Lot estaba sentado a la Puerta de Sodoma. Al verlos, Lot se levant para recibirlos y se postr rostro en tierra,
y les dijo: "Seores mos, les ruego que entren en la casa de su siervo y pasen en ella la noche y laven sus pies. Entonces se levantarn temprano y continuarn su camino." "No," dijeron ellos, "sino que pasaremos la noche en la plaza."
El, sin embargo, les rog con insistencia, y ellos fueron con l y entraron en su casa. Lot les prepar un banquete y coci pan sin levadura, y comieron.
An no se haban acostado, cuando los hombres de la ciudad, los hombres de Sodoma, rodearon la casa, tanto jvenes como viejos, todo el pueblo sin excepcin.
Y llamaron a Lot, y le dijeron: "Dnde estn los hombres que vinieron a ti esta noche? Scalos para que los conozcamos."
Entonces Lot sali a ellos a la entrada, y cerr la puerta tras s,
"Hermanos mos, les ruego que no obren perversamente," les dijo Lot.
"Miren, tengo dos hijas que no han conocido varn. Permtanme sacarlas a ustedes y hagan con ellas como mejor les parezca. Pero no hagan nada a estos hombres, pues se han amparado bajo mi techo."
"Hazte a un lado!" dijeron ellos. Y dijeron adems: "Este ha venido como extranjero, y ya est actuando como juez; ahora te trataremos a ti peor que a ellos." Se lanzaron contra Lot y estaban a punto de romper la puerta,
pero los dos hombres extendieron la mano y metieron a Lot en la casa con ellos, y cerraron la puerta.
Y a los hombres que estaban a la entrada de la casa los hirieron con ceguera desde el menor hasta el mayor, de manera que se cansaban tratando de hallar la entrada.
Entonces los dos hombres dijeron a Lot: "A quin ms tienes aqu? A tus yernos, a tus hijos, a tus hijas y quienquiera que tengas en la ciudad, scalos de este lugar.
"Porque vamos a destruir este lugar, pues su clamor ha llegado a ser tan grande delante del SEOR, que el SEOR nos ha enviado a destruirlo."
Lot sali y habl a sus yernos que iban a casarse con sus hijas, y dijo: "Levntense, salgan de este lugar porque el SEOR destruir la ciudad." Pero a sus yernos les pareci que bromeaba.
Al amanecer, los ngeles apremiaban a Lot, diciendo: "Levntate, toma a tu mujer y a tus dos hijas que estn aqu, para que no sean destruidos en el castigo de la ciudad."
Pero l titubeaba. Entonces los dos hombres los tomaron de la mano, a l, y a su mujer y a sus dos hijas, porque la compasin del SEOR estaba sobre l. Los sacaron y los pusieron fuera de la ciudad.
Cuando los haban llevado fuera, uno le dijo: "Huye por tu vida. No mires detrs de ti y no te detengas en ninguna parte del valle. Escapa al monte, no sea que perezcas."
"No, por favor, seores mos," les dijo Lot.
"Ahora tu siervo ha hallado gracia ante tus ojos, y has engrandecido tu misericordia la cual me has mostrado salvndome la vida. Pero no puedo escapar al monte, no sea que el desastre me alcance, y muera.
"Mira, esta ciudad est bastante cerca para huir a ella, y es pequea. Te ruego que me dejes huir all (acaso no es pequea?) para salvar mi vida."
Y l le respondi: "Bien, te concedo tambin esta peticin de no destruir la ciudad de que has hablado.
"Date prisa, escapa all, porque nada puedo hacer hasta que llegues all." Por eso el nombre que se le puso a la ciudad fue Zoar (Pequea).
El sol haba salido sobre la tierra cuando Lot lleg a Zoar.
Entonces el SEOR hizo llover azufre y fuego sobre Sodoma y Gomorra, de parte del SEOR desde los cielos.
El destruy aquellas ciudades y todo el valle y todos los habitantes de las ciudades y todo lo que creca en la tierra.
Pero la mujer de Lot, que iba tras l, mir hacia atrs y se convirti en una columna de sal.
Abraham se levant muy de maana, y fue al sitio donde haba estado delante del SEOR.
Dirigi la vista hacia Sodoma y Gomorra y hacia toda la tierra del valle y mir; y el humo ascenda de la tierra como el humo de un horno.
Pero cuando Dios destruy las ciudades del valle, se acord de Abraham e hizo salir a Lot de en medio de la destruccin, cuando destruy las ciudades donde haba habitado Lot.
Lot subi de Zoar y habit en los montes, y sus dos hijas con l, pues tena miedo de quedarse en Zoar. Y habit en una cueva, l y sus dos hijas.
Entonces la mayor dijo a la menor: "Nuestro padre es viejo y no hay ningn hombre en el pas que se llegue a nosotras segn la costumbre de toda la tierra.
"Ven, hagamos que beba vino nuestro padre, y acostmonos con l para preservar nuestra familia por medio de nuestro padre."
Aquella noche hicieron que su padre bebiera vino, y la mayor entr y se acost con su padre, y l no supo cuando ella se acost ni cuando se levant.
Al da siguiente la mayor dijo a la menor: "Mira, anoche yo me acost con mi padre. Hagamos que beba vino esta noche tambin, y entonces entra t y acustate con l, para preservar nuestra familia por medio de nuestro padre."
De manera que tambin aquella noche hicieron que su padre bebiera vino, y la menor se levant y se acost con l, y l no supo cuando ella se acost ni cuando se levant.
As las dos hijas de Lot concibieron de su padre.
Y la mayor dio a luz un hijo, y lo llam Moab. El es el padre de los Moabitas hasta hoy.
En cuanto a la menor, tambin ella dio a luz un hijo, y lo llam Ben (Hijo de) Ammi. El es el padre de los Amonitas hasta hoy.
Abraham sali de donde estaba hacia la tierra del Neguev (regin del sur), y se estableci entre Cades y Shur. Entonces estuvo por un tiempo en Gerar.
Abraham deca de Sara su mujer: "Es mi hermana." Entonces Abimelec, rey de Gerar, envi y tom a Sara.
Pero Dios vino a Abimelec en un sueo de noche, y le dijo: "T eres hombre muerto por razn de la mujer que has tomado, pues est casada."
Pero Abimelec no se haba acercado a ella, y dijo: "Seor, destruirs a una nacin aunque sea inocente?
"No me dijo l mismo: 'Es mi hermana'? Y ella tambin dijo: 'Es mi hermano.' En la integridad de mi corazn y con manos inocentes yo he hecho esto."
Entonces Dios le dijo en el sueo: "S, Yo s que en la integridad de tu corazn has hecho esto. Y adems, Yo te guard de pecar contra m, por eso no te dej que la tocaras.
"Ahora pues, devuelve la mujer al marido, porque l es profeta y orar por ti, y vivirs. Pero si no la devuelves, sabe que de cierto morirs, t y todos los tuyos."
Abimelec se levant muy de maana, llam a todos sus siervos y relat todas estas cosas a odos de ellos; y los hombres se atemorizaron en gran manera.
Entonces Abimelec llam a Abraham, y le dijo: "Qu nos has hecho? Y en qu he pecado contra ti, para que hayas trado sobre m y sobre mi reino un pecado tan grande? Me has hecho cosas que no se deben hacer."
Abimelec aadi a Abraham: "Qu has hallado para que hayas hecho esto?"
Y Abraham respondi: "Porque me dije: Sin duda no hay temor de Dios en este lugar, y me matarn por causa de mi mujer.
"Adems, en realidad es mi hermana, hija de mi padre, pero no hija de mi madre. Ella vino a ser mi mujer.
"Cuando Dios me hizo salir errante de la casa de mi padre, yo le dije a ella: 'Este es el favor que me hars: a cualquier lugar que vayamos, dirs de m: "Es mi hermano."'"
Entonces Abimelec tom ovejas y vacas, siervos y siervas, y se los dio a Abraham, y le devolvi a Sara su mujer.
Y le dijo Abimelec: "Mi tierra est delante de ti. Habita donde quieras."
A Sara le dijo: "Mira, he dado a tu hermano 1,000 monedas de plata. Esta es tu vindicacin delante de todos los que estn contigo, y ante todos quedas vindicada."
Abraham or a Dios, y Dios san a Abimelec, a su mujer y a sus siervas, y tuvieron hijos.
Porque el SEOR haba cerrado completamente toda matriz en la casa de Abimelec por causa de Sara, mujer de Abraham.
Entonces el SEOR prest atencin a Sara como haba dicho, e hizo el SEOR por Sara como haba prometido.
Sara concibi y dio a luz un hijo a Abraham en su vejez, en el tiempo sealado que Dios le haba dicho.
Abraham le puso el nombre de Isaac al hijo que le naci, que le dio Sara.
A los ocho das Abraham circuncid a su hijo Isaac, como Dios le haba mandado.
Abraham tena cien aos cuando le naci su hijo Isaac.
Sara dijo: "Dios me ha hecho rer; cualquiera que lo oiga se reir conmigo."
Y aadi: "Quin le hubiera dicho a Abraham que Sara amamantara hijos? Pues bien, le he dado un hijo en su vejez."
El nio creci y fue destetado, y Abraham hizo un gran banquete el da que Isaac fue destetado.
Pero Sara vio al hijo que Agar la Egipcia le haba dado a Abraham burlndose de su hijo Isaac.
Por eso le dijo a Abraham: "Echa fuera a esta sierva y a su hijo, porque el hijo de esta sierva no ha de ser heredero junto con mi hijo Isaac."
El asunto angusti a Abraham en gran manera por tratarse de su hijo.
Pero Dios dijo a Abraham: "No te angusties por el muchacho ni por tu sierva. Presta atencin a todo lo que Sara te diga, porque por Isaac ser llamada tu descendencia.
"Tambin del hijo de la sierva har una nacin, por ser tu descendiente."
Se levant, pues, Abraham muy de maana, tom pan y un odre de agua y los dio a Agar ponindoselos sobre el hombro, y le dio el muchacho y la despidi. Y ella se fue y anduvo errante por el desierto de Beerseba.
Cuando el agua del odre se acab, ella dej al muchacho debajo de uno de los arbustos.
Entonces ella fue y se sent enfrente, como a un tiro de arco de distancia, porque dijo: "Que no vea yo morir al nio." Y se sent enfrente y alz su voz y llor.
Dios oy la voz del muchacho que lloraba ; y el ngel de Dios llam a Agar desde el cielo, y le dijo: "Qu tienes, Agar? No temas, porque Dios ha odo la voz del muchacho en donde est.
"Levntate, alza al muchacho y sostenlo con tu mano, porque Yo har de l una gran nacin."
Entonces Dios abri los ojos de ella, y vio un pozo de agua. Fue y llen el odre de agua y dio de beber al muchacho.
Dios estaba con el muchacho, que creci y habit en el desierto y se hizo arquero.
Y habit en el desierto de Parn, y su madre tom para l una mujer de la tierra de Egipto.
Aconteci por aquel tiempo que Abimelec, con Ficol, jefe de su ejrcito, habl a Abraham: "Dios est contigo en todo lo que haces.
"Ahora pues, jrame aqu por Dios que no obrars falsamente conmigo, ni con mi descendencia, ni con mi posteridad, sino que conforme a la bondad que te he mostrado, as me mostrars a m y a la tierra en la cual has residido."
"Yo lo juro," le dijo Abraham.
Pero Abraham se quej a Abimelec a causa de un pozo de agua del cual los siervos de Abimelec se haban apoderado.
Y Abimelec dijo: "No s quin haya hecho esto, ni t me lo habas hecho saber, ni yo lo haba odo hasta hoy."
Abraham tom ovejas y vacas y se los dio a Abimelec, y los dos hicieron un pacto.
Entonces Abraham puso aparte siete corderas del rebao.
Abimelec dijo a Abraham: "Qu significan estas siete corderas que has puesto aparte?"
Y Abraham respondi: "Tomars estas siete corderas de mi mano para que esto me sirva de testimonio de que yo cav este pozo."
Por lo cual llam aquel lugar Beerseba (Pozo del Juramento), porque all juraron los dos.
Hicieron, pues, un pacto en Beerseba. Se levant Abimelec con Ficol, jefe de su ejrcito, y regresaron a la tierra de los Filisteos.
Abraham plant un tamarisco en Beerseba, y all invoc el nombre del SEOR, el Dios eterno.
Y peregrin Abraham en la tierra de los Filisteos por muchos das.
Aconteci que despus de estas cosas, Dios prob a Abraham, y le dijo: "Abraham!" Y l respondi: "Aqu estoy."
Y Dios dijo: "Toma ahora a tu hijo, tu nico, a quien amas, a Isaac, y ve a la tierra de Moriah, y ofrcelo all en holocausto sobre uno de los montes que Yo te dir."
Abraham se levant muy de maana, aparej su asno y tom con l a dos de sus criados y a su hijo Isaac. Tambin parti lea para el holocausto, y se levant y fue al lugar que Dios le haba dicho.
Al tercer da alz Abraham los ojos y vio el lugar de lejos.
Entonces Abraham dijo a sus criados: "Qudense aqu con el asno. Yo y el muchacho iremos hasta all, adoraremos y volveremos a ustedes."
Tom Abraham la lea del holocausto y la puso sobre Isaac su hijo, y tom en su mano el fuego y el cuchillo. Y los dos iban juntos.
Isaac habl a su padre Abraham: "Padre mo." Y l respondi: "Aqu estoy, hijo mo." "Aqu estn el fuego y la lea," Isaac dijo, "pero dnde est el cordero para el holocausto?"
Y Abraham respondi: "Dios proveer para s el cordero para el holocausto, hijo mo." Y los dos iban juntos.
Llegaron al lugar que Dios le haba dicho y Abraham edific all el altar, arregl la lea, at a su hijo Isaac y lo puso en el altar sobre la lea.
Entonces Abraham extendi su mano y tom el cuchillo para sacrificar a su hijo.
Pero el ngel del SEOR lo llam desde el cielo y dijo: "Abraham, Abraham!" Y l respondi: "Aqu estoy."
Y el ngel dijo: "No extiendas tu mano contra el muchacho, ni le hagas nada. Porque ahora s que temes (reverencias) a Dios, ya que no Me has rehusado tu hijo, tu nico."
Entonces Abraham alz los ojos y mir, y vio un carnero detrs de l trabado por los cuernos en un matorral. Abraham fue, tom el carnero y lo ofreci en holocausto en lugar de su hijo.
Y Abraham llam aquel lugar con el nombre de El SEOR Proveer, como se dice hasta hoy: "En el monte del SEOR se proveer."
El ngel del SEOR llam a Abraham por segunda vez desde el cielo,
y le dijo: "Por M mismo he jurado," declara el SEOR, "que por cuanto has hecho esto y no me has rehusado tu hijo, tu nico,
de cierto te bendecir grandemente, y multiplicar en gran manera tu descendencia como las estrellas del cielo y como la arena en la orilla del mar, y tu descendencia poseer la puerta de sus enemigos.
"En tu simiente sern bendecidas todas las naciones de la tierra, porque t has obedecido Mi voz."
Entonces Abraham volvi a sus criados, y se levantaron y fueron juntos a Beerseba. Y habit Abraham en Beerseba.
Despus de estas cosas, le dieron noticia a Abraham, diciendo: "Milca tambin le ha dado hijos a tu hermano Nacor:
Uz su primognito, Buz su hermano, y Kemuel, padre de Aram,
Quesed, Hazo, Pildas, Jidlaf y Betuel."
Y Betuel fue el padre de Rebeca. Estos ocho hijos dio a luz Milca a Nacor, hermano de Abraham.
Tambin su concubina, de nombre Rema, dio a luz a Teba, a Gaham, a Tahas y a Maaca.
Sara vivi 127 aos. Estos fueron los aos de la vida de Sara.
Sara muri en Quiriat Arba, que es Hebrn, en la tierra de Canan. Abraham fue a hacer duelo por Sara y a llorar por ella.
Despus Abraham dej a su difunta, y habl a los hijos de Het:
"Yo soy extranjero y peregrino entre ustedes; denme en propiedad una sepultura entre ustedes, para que pueda sepultar a mi difunta y separarla de delante de m."
Los hijos de Het le respondieron a Abraham:
"Escchenos, seor nuestro: usted es un prncipe poderoso entre nosotros. Sepulte a su difunta en el mejor de nuestros sepulcros, pues ninguno de nosotros le negar su sepulcro para que sepulte a su difunta."
Abraham se levant e hizo una reverencia al pueblo de aquella tierra, los hijos de Het,
y habl con ellos: "Si es su voluntad que yo sepulte aqu a mi difunta separndola de delante de m, escchenme e intercedan por m con Efrn, hijo de Zohar,
para que me d la cueva de Macpela que le pertenece, que est al extremo de su campo. Que en presencia de ustedes me la d por un precio justo en posesin para una sepultura."
Efrn estaba sentado entre los hijos de Het. Y Efrn, el Hitita, respondi a Abraham a odos de los hijos de Het y de todos los que entraban por la puerta de su ciudad:
"No, seor mo, esccheme. Le doy el campo y le doy la cueva que est en l. A la vista de los hijos de mi pueblo se lo doy. Sepulte a su difunta."
Entonces Abraham se inclin delante del pueblo de aquella tierra,
y a odos del pueblo de aquella tierra le hablo a Efrn: "Le ruego que me oiga. Le dar el precio del campo. Acptelo de m, para que pueda sepultar all a mi difunta."
Efrn respondi a Abraham:
"Seor mo, esccheme: una tierra que vale 400 siclos (4.56 kilos) de plata, qu es eso entre usted y yo? Sepulte, pues, a su difunta."
Abraham escuch a Efrn. Y Abraham pes la plata que ste haba mencionado a odos de los hijos de Het: 400 siclos de plata, medida comercial.
As el campo de Efrn que est en Macpela, frente a Mamre, el campo y la cueva que hay en l, y todos los rboles en el campo dentro de sus confines, fueron cedidos
a Abraham en propiedad a la vista de los hijos de Het, delante de todos los que entraban por la puerta de su ciudad.
Despus de esto, Abraham sepult a Sara su mujer en la cueva del campo de Macpela frente a Mamre, es decir, Hebrn, en la tierra de Canan.
El campo y la cueva que hay en l fueron cedidos a Abraham en posesin para una sepultura por los hijos de Het.
Abraham era viejo, entrado en aos; y el SEOR haba bendecido a Abraham en todo.
Y Abraham dijo a su siervo, el ms viejo de su casa, que era mayordomo de todo lo que posea: "Te ruego que pongas tu mano debajo de mi muslo,
y te har jurar por el SEOR, Dios de los cielos y Dios de la tierra, que no tomars mujer para mi hijo de las hijas de los Cananeos, entre los cuales yo habito,
sino que irs a mi tierra y a mis parientes, y tomars mujer para mi hijo Isaac."
Y el siervo le dijo: "Tal vez la mujer no quiera seguirme a esta tierra. Debo volver y llevar a su hijo a la tierra de donde usted vino?"
"De ningn modo debes llevar all a mi hijo," le respondi Abraham.
"El SEOR, Dios de los cielos, que me tom de la casa de mi padre y de la tierra donde nac, y que me habl y me jur, diciendo: 'A tu descendencia dar esta tierra,' El mandar Su ngel delante de ti, y tomars de all mujer para mi hijo.
"Si la mujer no quiere seguirte, quedars libre de ste mi juramento. Slo que no lleves all a mi hijo."
El siervo puso la mano debajo del muslo de Abraham su seor, y le jur sobre este asunto.
Entonces el siervo tom diez camellos de entre los camellos de su seor, y parti con toda clase de bienes de su seor en su mano; se levant y fue a Mesopotamia, a la ciudad de Nacor.
El siervo hizo que se arrodillaran los camellos fuera de la ciudad, junto al pozo de agua, al atardecer, a la hora en que las mujeres salen por agua,
y dijo: "Oh SEOR, Dios de mi seor Abraham, Te ruego que me des xito hoy, y que tengas misericordia de mi seor Abraham.
"Yo estoy de pie aqu junto a la fuente de agua, y las hijas de los hombres de la ciudad salen para sacar agua.
"Que sea la joven a quien yo diga: 'Por favor, baje su cntaro para que yo beba,' y que responda: 'Beba, y tambin dar de beber a sus camellos,' la que T has designado para Tu siervo Isaac. Por ello sabr que has mostrado misericordia a mi seor."
Y sucedi que antes de haber terminado de hablar, Rebeca, hija de Betuel, hijo de Milca, mujer de Nacor, hermano de Abraham, sali con el cntaro sobre su hombro.
La joven era muy hermosa, virgen, ningn hombre la haba conocido. Baj ella a la fuente, llen su cntaro y subi.
Entonces el siervo corri a su encuentro, y le dijo: "Le ruego que me d a beber un poco de agua de su cntaro."
"Beba, seor mo," le dijo ella. Y enseguida baj el cntaro a su mano, y le dio de beber.
Cuando haba terminado de darle de beber, dijo: "Sacar tambin para sus camellos hasta que hayan terminado de beber."
Rpidamente vaci el cntaro en el abrevadero, y corri otra vez a la fuente para sacar agua, y sac para todos sus camellos.
Entretanto el hombre la observaba en silencio, para saber si el SEOR haba dado xito o no a su viaje.
Cuando los camellos haban terminado de beber, el hombre tom un anillo de oro que pesaba medio siclo (5.7 gramos), y dos brazaletes que pesaban diez siclos (114 gramos) de oro.
Y le pregunt: "De quin es hija? Dgame, le ruego, hay en la casa de su padre lugar para hospedarnos?"
Ella le respondi: "Soy hija de Betuel, el hijo que Milca dio a Nacor."
Tambin le dijo: "Tenemos suficiente paja y forraje, y lugar para hospedarse."
Entonces el hombre se postr y ador al SEOR,
y dijo: "Bendito sea el SEOR, Dios de mi seor Abraham, que no ha dejado de mostrar Su misericordia y Su fidelidad hacia mi seor. El SEOR me ha guiado en el camino a la casa de los hermanos de mi seor."
La joven corri y cont estas cosas a los de la casa de su madre.
Rebeca tena un hermano que se llamaba Labn, y Labn sali corriendo hacia el hombre a la fuente.
Cuando Labn vio el anillo y los brazaletes en las manos de su hermana, y oy las palabras de su hermana Rebeca, que le cont: "Esto es lo que el hombre me dijo," Labn fue al hombre, que estaba con los camellos junto a la fuente,
y le dijo: "Entra, bendito del SEOR, Por qu ests afuera? Yo he preparado la casa y un lugar para los camellos."
Entonces el hombre entr en la casa, y Labn descarg los camellos y les dio paja y forraje, y trajo agua para que se lavaran los pies, l y los hombres que estaban con l.
Pero cuando la comida fue puesta delante de l para que comiera, dijo: "No comer hasta que haya dicho el propsito de mi viaje." "Habla," le dijo Labn.
"Soy siervo de Abraham," comenz a decir.
"Y el SEOR ha bendecido en gran manera a mi seor, que se ha enriquecido. Le ha dado ovejas y vacas, plata y oro, siervos y siervas, camellos y asnos.
"Sara, la mujer de mi seor, le dio un hijo a mi seor en su vejez; y mi seor le ha dado a l todo lo que posee.
"Mi seor me hizo jurar: 'No tomars mujer para mi hijo de entre las hijas de los Cananeos, en cuya tierra habito,
sino que irs a la casa de mi padre y a mis parientes, y tomars mujer para mi hijo.'
"Yo dije a mi seor: 'Tal vez la mujer no quiera seguirme.'
"Y l me respondi: 'El SEOR, delante de quien he andado, enviar Su ngel contigo para dar xito a tu viaje, y tomars mujer para mi hijo de entre mis parientes y de la casa de mi padre.
'Entonces cuando llegues a mis parientes quedars libre de mi juramento; y si ellos no te la dan, tambin quedars libre de mi juramento.'
"Hoy llegu a la fuente, y dije: 'Oh SEOR, Dios de mi seor Abraham, si ahora quieres, T puedes dar xito a mi viaje en el cual ando.
"Yo estoy parado aqu junto a la fuente de agua. Que la doncella que salga a sacar agua, y a quien yo diga: "Le ruego que me d a beber un poco de agua de su cntaro,"
y ella me diga, "Beba, y tambin sacar para sus camellos," que sea ella la mujer que el SEOR ha designado para el hijo de mi seor.'
"Antes de que yo hubiera terminado de hablar en mi corazn, Rebeca sali con su cntaro al hombro, y baj a la fuente y sac agua, y yo le dije: 'Le ruego que me d de beber.'
"Y ella enseguida baj el cntaro de su hombro, y dijo: 'Beba, y dar de beber tambin a sus camellos'; de modo que beb, y ella dio de beber tambin a los camellos.
"Entonces le pregunt: 'De quin es hija?' Y ella contest: 'Soy hija de Betuel, hijo de Nacor, que le dio a luz Milca'; y puse el anillo en su nariz, y los brazaletes en sus manos.
"Y me postr y ador al SEOR, y bendije al SEOR, Dios de mi seor Abraham, que me haba guiado por camino verdadero para tomar la hija del pariente de mi seor para su hijo.
"Ahora pues, si han de mostrar bondad y sinceridad con mi seor, dganmelo; y si no, dganmelo tambin, para que vaya yo a la mano derecha o a la izquierda."
Labn y Betuel respondieron: "Del SEOR ha salido esto. No podemos decir que est mal ni que est bien.
"Mira, Rebeca est delante de ti, tmala y vete, y que sea ella la mujer del hijo de tu seor, como el SEOR ha dicho."
Cuando el siervo de Abraham escuch sus palabras, se postr en tierra delante del SEOR.
Entonces el siervo sac objetos de plata, objetos de oro y vestidos, y se los dio a Rebeca. Tambin dio cosas preciosas a su hermano y a su madre.
Despus l y los hombres que estaban con l comieron y bebieron y pasaron all la noche. Cuando se levantaron por la maana, el siervo dijo: "Envenme a mi seor."
Pero el hermano y la madre de Rebeca dijeron: "Permite que la joven se quede con nosotros unos das, quiz diez; despus se ir."
"No me detengan," les dijo el siervo, "puesto que el SEOR ha dado xito a mi viaje; envenme para que vaya a mi seor."
"Llamaremos a la joven," respondieron ellos, "y le preguntaremos cules son sus deseos."
Entonces llamaron a Rebeca y le dijeron: "Te irs con este hombre?" "Ir," dijo ella.
Enviaron, pues, a su hermana Rebeca y a su nodriza con el siervo de Abraham y sus hombres.
Bendijeron a Rebeca y le dijeron: "Que t, hermana nuestra, Te conviertas en millares de miradas, Y posean tus descendientes La puerta de los que los aborrecen."
Rebeca se levant con sus doncellas y, montadas en los camellos, siguieron al hombre. El siervo, pues, tom a Rebeca y se fue.
Isaac haba venido a Beer Lajai Roi, pues habitaba en la tierra del Neguev (regin del sur).
Y por la tarde Isaac sali al campo a meditar. Alz los ojos y vio que venan unos camellos.
Rebeca alz los ojos, y cuando vio a Isaac, baj del camello,
y dijo al siervo: "Quin es ese hombre que camina por el campo a nuestro encuentro?" "Es mi seor," le respondi el siervo. Y ella tom el velo y se cubri.
El siervo cont a Isaac todo lo que haba hecho.
Entonces Isaac la trajo a la tienda de su madre Sara, y tom a Rebeca y ella fue su mujer, y la am. As se consol Isaac despus de la muerte de su madre.
Abraham volvi a tomar mujer, y su nombre era Cetura.
Ella le dio hijos: Zimram, Jocsn, Medn, Madin, Isbac y Sa.
Jocsn fue el padre de Seba y de Dedn. Los hijos de Dedn fueron Asurim, Letusim y Leumim.
Los hijos de Madin fueron Efa, Efer, Hanoc, Abida y Elda. Todos estos fueron los hijos de Cetura.
Abraham dio a Isaac todo lo que posea.
A los hijos de sus concubinas Abraham les dio regalos, viviendo an l, y los envi lejos de su hijo Isaac hacia el este, a la tierra del oriente.
Estos fueron los aos de la vida de Abraham: 175 aos.
Abraham muri en buena vejez, anciano y lleno de das, y fue reunido a su pueblo.
Sus hijos Isaac e Ismael lo sepultaron en la cueva de Macpela, en el campo de Efrn, hijo de Zohar, el Hitita, que est frente a Mamre,
el campo que Abraham compr a los hijos de Het. All fue sepultado Abraham con Sara su mujer.
Despus de la muerte de Abraham, Dios bendijo a su hijo Isaac. Y habit Isaac junto a Beer Lajai Roi.
Estas son las generaciones de Ismael, hijo de Abraham, el que Agar la Egipcia, sierva de Sara, le dio a Abraham.
Estos son los nombres de los hijos de Ismael, nombrados por el orden de su nacimiento: el primognito de Ismael, Nebaiot, despus, Cedar, Adbeel, Mibsam,
Misma, Duma, Massa,
Hadar, Tema, Jetur, Nafis y Cedema.
Estos fueron los hijos de Ismael, y stos sus nombres, por sus aldeas y por sus campamentos: doce prncipes segn sus tribus.
Estos fueron los aos de la vida de Ismael: 137 aos. Muri, y fue reunido a su pueblo.
Sus descendientes habitaron desde Havila hasta Shur, que est enfrente de Egipto, segn se va hacia Asiria. Se establecieron all frente a todos sus parientes.
Estas son las generaciones de Isaac, hijo de Abraham: Abraham fue el padre de Isaac.
Tena Isaac cuarenta aos cuando tom por mujer a Rebeca, hija de Betuel, el Arameo de Padn Aram, hermana de Labn el Arameo.
Isaac or al SEOR en favor de su mujer, porque ella era estril; y el SEOR lo escuch, y Rebeca su mujer concibi.
Los hijos luchaban dentro de ella y ella dijo: "Si esto es as, para qu vivo yo?" Y fue a consultar al SEOR.
Y el SEOR le dijo: "Dos naciones hay en tu seno, Y dos pueblos se dividirn desde tus entraas; Un pueblo ser ms fuerte que el otro, Y el mayor servir al menor."
Cuando se cumplieron los das de dar a luz, haba mellizos en su seno.
El primero sali rojizo, todo cubierto de vello, y lo llamaron Esa.
Y despus sali su hermano, con su mano asida al taln de Esa, y lo llamaron Jacob. Isaac tena sesenta aos cuando Rebeca dio a luz a los mellizos.
Los nios crecieron, y Esa lleg a ser diestro cazador, hombre del campo. Pero Jacob era hombre pacfico, que habitaba en tiendas.
Isaac amaba a Esa porque le gustaba lo que cazaba, pero Rebeca amaba a Jacob.
Un da, cuando Jacob haba preparado un potaje, Esa vino agotado del campo.
Entonces Esa dijo a Jacob: "Te ruego que me des a comer un poco de ese guisado rojo, pues estoy agotado." Por eso lo llamaron Edom.
"Vndeme primero tu primogenitura," le contest Jacob.
"Mira, yo estoy a punto de morir," le dijo Esa; "de qu me sirve, pues, la primogenitura?"
"Jramelo primero," replic Jacob. Esa se lo jur, y vendi su primogenitura a Jacob."
Entonces Jacob dio a Esa pan y guisado de lentejas. El comi y bebi, se levant y se fue. As despreci Esa la primogenitura.
Y hubo hambre en la tierra, adems del hambre anterior que haba ocurrido durante los das de Abraham. Entonces Isaac se fue a Gerar, donde viva Abimelec, rey de los Filisteos.
El SEOR se le apareci a Isaac y le dijo: "No desciendas a Egipto. Qudate en la tierra que Yo te dir.
"Reside en esta tierra y Yo estar contigo y te bendecir, porque a ti y a tu descendencia dar todas estas tierras, y confirmar contigo el juramento que jur a tu padre Abraham.
"Multiplicar tu descendencia como las estrellas del cielo, y dar a tu descendencia todas estas tierras. En tu simiente sern bendecidas todas las naciones de la tierra,
porque Abraham Me obedeci, y guard Mi ordenanza, Mis mandamientos, Mis estatutos y Mis leyes."
Habit, pues, Isaac en Gerar.
Cuando los hombres de aquel lugar le preguntaron acerca de su mujer, Isaac dijo: "Es mi hermana"; porque tena temor de decir: "Es mi mujer." Porque pensaba: "no sea que los hombres del lugar me maten por causa de Rebeca, pues es de hermosa apa
Y sucedi que despus de haber estado ellos all largo tiempo, Abimelec, rey de los Filisteos, mir por una ventana y vio a Isaac acariciando a Rebeca su mujer.
Entonces Abimelec llam a Isaac, y le dijo: "Ciertamente ella es tu mujer. Por qu, pues, dijiste: 'Es mi hermana'?" "Porque me dije: 'No sea que yo muera por causa de ella'" respondi Isaac.
Y Abimelec dijo: "Qu es esto que nos has hecho? Porque alguien del pueblo fcilmente pudiera haberse acostado con tu mujer, y hubieras trado culpa sobre nosotros."
Abimelec orden a todo el pueblo: "El que toque a este hombre o a su mujer, de cierto morir."
Isaac sembr en aquella tierra, y cosech aquel ao ciento por uno. Y el SEOR lo bendijo.
Isaac se enriqueci, y sigui engrandecindose hasta que lleg a ser muy poderoso,
porque tena rebaos de ovejas, vacas y mucha servidumbre, y los Filisteos le tenan envidia.
Todos los pozos que los siervos de su padre haban cavado en los das de su padre Abraham, los Filisteos los cegaron llenndolos de tierra.
Entonces Abimelec dijo a Isaac: "Vete de aqu, porque t eres mucho ms poderoso que nosotros."
Isaac se fue de all, acamp en el Valle de Gerar y se estableci (habit) all.
Isaac volvi a cavar los pozos de agua que haban sido cavados en los das de su padre Abraham, porque los Filisteos los haban cegado despus de la muerte de Abraham, y les puso los mismos nombres que su padre les haba puesto.
Cuando los siervos de Isaac cavaron en el valle encontraron all un pozo de aguas vivas.
Entonces rieron los pastores de Gerar con los pastores de Isaac, diciendo: "El agua es nuestra." Por eso l llam al pozo Esek (Ria), porque haban reido con l.
Cavaron otro pozo, y tambin rieron por l; por eso lo llam Sitna (Enemistad).
Y se traslad de all y cav otro pozo, y no rieron por l; por eso lo llam Rehobot (Lugares amplios), porque dijo: "Al fin el SEOR ha hecho lugar para nosotros, y prosperaremos en la tierra."
De all Isaac subi a Beerseba.
El SEOR se le apareci aquella misma noche y le dijo: "Yo soy el Dios de tu padre Abraham; No temas, porque Yo estoy contigo. Y te bendecir y multiplicar tu descendencia, Por amor de Mi siervo Abraham."
Y all Isaac construy un altar e invoc el nombre del SEOR y plant all su tienda; y all abrieron los siervos de Isaac un pozo.
Entonces Abimelec vino a l desde Gerar, con su consejero Ahuzat y con Ficol, jefe de su ejrcito.
Y les dijo Isaac: "Por qu han venido a m, ustedes que me odian y me han echado de entre ustedes?"
Y ellos respondieron: "Vemos claramente que el SEOR ha estado contigo, as es que dijimos: 'Haya ahora un juramento entre nosotros, entre t y nosotros, y hagamos un pacto contigo,
de que no nos hars ningn mal, as como nosotros no te hemos tocado y slo te hemos hecho bien, y te hemos despedido en paz. T eres ahora el bendito del SEOR.'"
Entonces l les prepar un banquete, y comieron y bebieron.
Muy de maana se levantaron y se hicieron mutuo juramento. Entonces Isaac los despidi y ellos se fueron de su lado en paz.
Aquel mismo da los siervos de Isaac llegaron y le informaron acerca del pozo que haban cavado, y le dijeron: "Hemos hallado agua."
Y lo llam Seba (Juramento). Por eso el nombre de la ciudad es Beerseba (Pozo del Juramento) hasta hoy.
Cuando Esa tena cuarenta aos, se cas con Judit, hija de Beeri, el Hitita, y con Basemat, hija de Eln, el Hitita;
y ellas hicieron la vida insoportable para Isaac y Rebeca.
Y aconteci que siendo ya viejo Isaac, y sus ojos demasiado dbiles para ver, llam a Esa, su hijo mayor, y le dijo: "Hijo mo." "Aqu estoy," le respondi Esa.
Y dijo Isaac: " Mira, yo soy viejo y no s el da de mi muerte.
"Ahora pues, te ruego, toma tu equipo, tu aljaba y tu arco, sal al campo y treme caza.
"Preprame un buen guisado como a m me gusta, y tremelo para que yo coma, y que mi alma te bendiga antes que yo muera."
Rebeca estaba escuchando cuando Isaac hablaba a su hijo Esa. Y cuando Esa fue al campo a cazar una pieza para traer a casa ,
Rebeca dijo a su hijo Jacob: "Mira, o a tu padre que hablaba con tu hermano Esa, dicindole:
'Treme caza y preprame un buen guisado para que coma y te bendiga en presencia del SEOR antes de mi muerte.'
"Ahora pues, hijo mo, obedceme en lo que te mando.
"Ve ahora al rebao y treme de all dos de los mejores cabritos de las cabras, y yo preparar con ellos un buen guisado para tu padre como a l le gusta.
"Entonces se lo llevars a tu padre, que comer, para que te bendiga antes de su muerte."
Pero Jacob dijo a su madre Rebeca: "Esa mi hermano es hombre velludo y yo soy lampio.
"Quiz mi padre me toque, y entonces ser para l un engaador y traer sobre m una maldicin y no una bendicin."
Pero su madre le respondi: "Caiga sobre m tu maldicin, hijo mo. Solamente obedceme. Ve y tremelos."
Jacob fue, tom los cabritos y los trajo a su madre, y su madre hizo un buen guisado, como a su padre le gustaba.
Entonces Rebeca tom las mejores vestiduras de Esa, su hijo mayor, que ella tena en la casa, y visti a Jacob, su hijo menor.
Le puso las pieles de los cabritos sobre las manos y sobre la parte lampia del cuello,
y puso el guisado que haba hecho y el pan en manos de su hijo Jacob.
Entonces Jacob fue a su padre, y le dijo: "Padre mo." "Aqu estoy. Quin eres, hijo mo?" pregunt Isaac.
Jacob contest a su padre: "Soy Esa tu primognito. He hecho lo que me dijiste. Levntate, te ruego. Sintate y come de mi caza para que me bendigas."
Pero Isaac dijo a su hijo: "Cmo es que la has encontrado tan pronto, hijo mo?" "Porque el SEOR tu Dios hizo que as me sucediera," respondi Jacob.
Isaac entonces dijo a Jacob: "Te ruego que te acerques para tocarte, hijo mo, a ver si en verdad eres o no mi hijo Esa."
Jacob se acerc a Isaac su padre, y l lo toc y dijo: "La voz es la voz de Jacob, pero las manos son las manos de Esa."
No lo reconoci porque sus manos eran velludas como las de su hermano Esa, y lo bendijo.
Y le pregunt: "Eres en verdad mi hijo Esa?" "Yo soy," respondi Jacob.
Entonces dijo: "Srveme, y comer de la caza de mi hijo para que yo te bendiga." Y le sirvi, y comi; le trajo tambin vino, y bebi.
Y su padre Isaac le dijo: "Te ruego que te acerques y me beses, hijo mo."
Jacob se acerc y lo bes; y al notar el olor de sus vestidos, Isaac lo bendijo, diciendo: "Ciertamente el olor de mi hijo Es como el aroma de un campo que el SEOR ha bendecido.
"Dios te d, pues, del roco del cielo, Y de la riqueza de la tierra, Y abundancia de grano y de vino nuevo.
"Srvante pueblos, Y pstrense ante ti naciones; S seor de tus hermanos, E inclnense ante ti los hijos de tu madre. Malditos los que te maldigan, Y benditos los que te bendigan."
Pero tan pronto como Isaac haba terminado de bendecir a Jacob, y apenas haba salido Jacob de la presencia de su padre Isaac, su hermano Esa lleg de su cacera.
Tambin l hizo un buen guisado y lo trajo a su padre, y dijo a su padre: "Levntese mi padre, y coma de la caza de su hijo, para que t me bendigas."
Y su padre Isaac le dijo: "Quin eres?" "Soy tu hijo, tu primognito, Esa," le respondi.
Isaac tembl con un estremecimiento muy grande, y dijo: "Quin fue entonces el que trajo caza, antes de que t vinieras, y me la trajo y yo com de todo, y lo bendije? S, y bendito ser."
Al or Esa las palabras de su padre, clam con un grande y amargo clamor, y dijo a su padre: "Bendceme, bendceme tambin a m, padre mo!"
Pero Isaac respondi: "Tu hermano vino con engao y se ha llevado tu bendicin."
Y Esa dijo: "Con razn se llama Jacob, pues me ha suplantado estas dos veces. Primero me quit mi primogenitura y ahora me ha quitado mi bendicin." Y aadi: "No has reservado una bendicin para m?"
"Mira," le respondi Isaac, "yo lo he puesto por seor tuyo, y le he dado por siervos a todos sus parientes; y con grano y vino nuevo lo he sustentado. En cuanto a ti qu har, pues, hijo mo?"
Y Esa dijo a su padre: "No tienes ms que una bendicin, padre mo? Bendceme, bendceme tambin a m, padre mo." Y Esa alz su voz y llor.
Entonces su padre Isaac le dijo: "Lejos de la fertilidad de la tierra ser tu morada, Y lejos del roco que baja del cielo.
"Por tu espada vivirs, Y a tu hermano servirs; Mas acontecer que cuando te impacientes, Arrancars su yugo de tu cuello."
Esa, pues, guard rencor a Jacob a causa de la bendicin con que su padre lo haba bendecido; y Esa se dijo: "Los das de luto por mi padre estn cerca; entonces matar a mi hermano Jacob."
Cuando las palabras de Esa, su hijo mayor, le fueron comunicadas a Rebeca, envi a llamar a Jacob, su hijo menor, y le dijo: "Mira, en cuanto a ti, tu hermano Esa se consuela con la idea de matarte.
"Ahora pues, hijo mo, obedece mi voz: levntate y huye a Harn, a casa de mi hermano Labn.
"Qudate con l algunos das hasta que se calme el furor de tu hermano;
hasta que la ira de tu hermano contra ti se calme, y olvide lo que le hiciste. Entonces enviar y te traer de all. Por qu he de sufrir la prdida de ustedes dos en un mismo da?"
Entonces Rebeca dijo a Isaac: "Estoy cansada de vivir a causa de las hijas de Het. Si Jacob toma mujer de las hijas de Het, como stas, de las hijas de esta tierra, para qu me servir la vida?"
Isaac llam a Jacob, lo bendijo y le orden: "No tomars mujer de entre las hijas de Canan.
"Levntate, ve a Padn Aram, a casa de Betuel, padre de tu madre; y toma de all mujer de entre las hijas de Labn, hermano de tu madre.
"El Dios Todopoderoso te bendiga, te haga fecundo y te multiplique, para que llegues a ser multitud de pueblos.
"Que tambin te d la bendicin de Abraham, a ti y a tu descendencia contigo, para que tomes posesin de la tierra de tus peregrinaciones, la que Dios dio a Abraham."
Entonces Isaac despidi a Jacob, y ste fue a Padn Aram, a casa de Labn, hijo de Betuel el Arameo, hermano de Rebeca, madre de Jacob y Esa.
Esa vio que Isaac haba bendecido a Jacob y lo haba enviado a Padn Aram para tomar all mujer para s, y que cuando lo bendijo, le dio rdenes, diciendo: "No tomars para ti mujer de entre las hijas de Canan."
Tambin supo que Jacob haba obedecido a su padre y a su madre, y se haba ido a Padn Aram.
Vio, pues, Esa que las hijas de Canan no eran del agrado de su padre Isaac;
y Esa fue a Ismael, y tom por mujer, adems de las mujeres que ya tena, a Mahalat, hija de Ismael, hijo de Abraham, hermana de Nebaiot.
Jacob sali de Beerseba, y fue para Harn.
Lleg a cierto lugar y pas la noche all, porque el sol se haba puesto; tom una de las piedras del lugar, la puso de cabecera y se acost en aquel lugar.
Tuvo un sueo, y vio que haba una escalera apoyada en la tierra cuyo extremo superior alcanzaba hasta el cielo. Por ella los ngeles de Dios suban y bajaban.
El SEOR estaba de pie junto a l, y dijo: "Yo soy el SEOR, el Dios de tu padre Abraham y el Dios de Isaac. La tierra en la que ests acostado te la dar a ti y a tu descendencia.
"Tambin tu descendencia ser como el polvo de la tierra. Te extenders hacia el occidente y hacia el oriente, hacia el norte y hacia el sur; y en ti y en tu simiente sern bendecidas todas las familias de la tierra.
"Ahora bien, Yo estoy contigo. Te guardar por dondequiera que vayas y te har volver a esta tierra. No te dejar hasta que haya hecho lo que te he prometido."
Despert Jacob de su sueo y dijo: "Ciertamente el SEOR est en este lugar y yo no lo saba."
Y tuvo miedo y aadi: "Cun imponente es este lugar! Esto no es ms que la casa de Dios, y sta es la puerta del cielo."
Jacob se levant muy de maana, y tom la piedra que haba puesto de cabecera, la erigi por seal y derram aceite por encima.
A aquel lugar le puso el nombre de Betel (Casa de Dios), aunque anteriormente el nombre de la ciudad haba sido Luz.
Entonces Jacob hizo un voto, diciendo: "Si Dios est conmigo y me guarda en este camino en que voy, y me da alimento para comer y ropa para vestir,
y vuelvo sano y salvo (en paz) a casa de mi padre, entonces el SEOR ser mi Dios.
"Y esta piedra que he puesto por seal ser casa de Dios; y de todo lo que me des, te dar el diezmo."
Entonces Jacob sigui su camino, y fue a la tierra de los hijos del oriente.
Y mir, y vio un pozo en el campo donde tres rebaos de ovejas estaban echados all junto a l, porque de aquel pozo daban de beber a los rebaos, y la piedra sobre la boca del pozo era grande.
Cuando todos los rebaos se juntaban all, entonces rodaban la piedra de la boca del pozo y daban de beber a las ovejas, y volvan a poner la piedra en su lugar sobre la boca del pozo.
Y Jacob dijo a los pastores: " Hermanos mos, de dnde son?" "Somos de Harn," le contestaron.
Entonces les dijo: "Conocen a Labn, hijo de Nacor?" "Lo conocemos," le respondieron.
"Se encuentra bien?" les pregunt Jacob. "Est bien. Mira, su hija Raquel viene con las ovejas," le contestaron.
Entonces Jacob dijo: "An es pleno da, no es tiempo de recoger el ganado. Den de beber a las ovejas, y vayan a apacentarlas."
Pero ellos dijeron: "No podemos, hasta que se junten todos los rebaos y quiten la piedra de la boca del pozo. Entonces daremos de beber a las ovejas."
Todava estaba l hablando con ellos, cuando lleg Raquel con las ovejas de su padre, pues ella era pastora.
Cuando Jacob vio a Raquel, hija de Labn, hermano de su madre, y las ovejas de Labn, hermano de su madre, Jacob subi y quit la piedra de la boca del pozo, y dio de beber al rebao de Labn, hermano de su madre.
Entonces Jacob bes a Raquel, y alz su voz y llor.
Jacob hizo saber a Raquel que l era pariente de su padre, y que era hijo de Rebeca. Y ella corri y se lo hizo saber a su padre.
Cuando Labn oy las noticias de Jacob, hijo de su hermana, corri a su encuentro, lo abraz, lo bes y lo trajo a su casa. Entonces l cont a Labn todas estas cosas.
Y Labn le dijo: "Ciertamente t eres hueso mo y carne ma." Y Jacob se qued con l todo un mes.
Y Labn dijo a Jacob: "Acaso porque eres mi pariente has de servirme de balde? Hazme saber cul ser tu salario."
Labn tena dos hijas. El nombre de la mayor era Lea, y el nombre de la menor, Raquel.
Los ojos de Lea eran delicados, pero Raquel era de bella figura y de hermoso parecer.
Jacob se haba enamorado de Raquel, y dijo: "Te servir siete aos por Raquel, tu hija menor."
Labn le respondi: "Mejor es drtela a ti que drsela a otro hombre. Qudate conmigo."
Jacob, pues, sirvi siete aos por Raquel, y le parecieron unos pocos das, por el amor que le tena.
Entonces Jacob dijo a Labn: "Dame mi mujer, porque mi tiempo se ha cumplido para unirme a ella."
Labn reuni a todos los hombres del lugar, e hizo un banquete.
Y al anochecer tom a su hija Lea y se la trajo, y Jacob se lleg a ella.
Y Labn dio su sierva Zilpa a su hija Lea como sierva.
Cuando fue de maana, sucedi que era Lea. Y Jacob dijo a Labn: "Qu es esto que me has hecho? No fue por Raquel que te serv? Por qu, pues, me has engaado?"
Y Labn respondi: "No se acostumbra en nuestro lugar dar a la menor antes que a la mayor.
"Cumple la semana nupcial de sta, y te daremos tambin la otra por el servicio que habrs de rendirme an otros siete aos."
As lo hizo Jacob, y cumpli la semana de ella. Y l le dio a su hija Raquel por mujer.
Y Labn dio su sierva Bilha a su hija Raquel como sierva.
Jacob se lleg tambin a Raquel, y am ms a Raquel que a Lea; y sirvi a Labn durante otros siete aos.
Vio el SEOR que Lea era aborrecida, y le concedi hijos. Pero Raquel era estril.
Y concibi Lea y dio a luz un hijo, y le puso por nombre Rubn (Vean, un hijo), pues dijo: "Por cuanto el SEOR ha visto mi afliccin, sin duda ahora mi marido me amar."
Concibi de nuevo y dio a luz un hijo, y dijo: "Por cuanto el SEOR ha odo que soy aborrecida, me ha dado tambin este hijo." As que le puso por nombre Simen (El que oye).
Concibi otra vez y dio a luz un hijo, y dijo: "Ahora esta vez mi marido se apegar a m, porque le he dado tres hijos." As que le puso por nombre Lev (Apegado).
Concibi una vez ms y dio a luz un hijo, y dijo: "Esta vez alabar al SEOR." As que le puso por nombre Jud (Alabado). Y dej de dar a luz.
Pero viendo Raquel que ella no daba hijos a Jacob, tuvo celos de su hermana, y dijo a Jacob: "Dame hijos, o si no, me muero."
Entonces se encendi la ira de Jacob contra Raquel, y dijo: "Estoy yo en lugar de Dios, que te ha negado el fruto de tu vientre?"
Y ella dijo: "Aqu est mi sierva Bilha. Llgate a ella para que d a luz sobre mis rodillas, para que por medio de ella yo tambin tenga hijos."
Raquel le dio a su sierva Bilha por mujer, y Jacob se lleg a ella.
Bilha concibi y dio a luz un hijo a Jacob.
Entonces Raquel dijo: "Dios me ha vindicado. Ciertamente ha odo mi voz y me ha dado un hijo." Por tanto le puso por nombre Dan (El juzg).
Concibi otra vez Bilha, sierva de Raquel, y dio a luz un segundo hijo a Jacob.
Y Raquel dijo: "Con grandes luchas he luchado con mi hermana, y ciertamente he prevalecido." Y le puso por nombre Neftal (Mi lucha).
Viendo Lea que haba dejado de dar a luz, tom a su sierva Zilpa y la dio por mujer a Jacob.
Y Zilpa, sierva de Lea, dio a luz un hijo a Jacob.
Entonces Lea dijo: "Cun afortunada!" Y le puso por nombre Gad (Fortuna).
Despus Zilpa, sierva de Lea, dio a luz un segundo hijo a Jacob.
Y Lea dijo: "Dichosa de m, porque las mujeres me llamarn bienaventurada." Y le puso por nombre Aser (Dichoso).
En los das de la cosecha de trigo, Rubn fue y hall mandrgoras en el campo, y las trajo a su madre Lea. Entonces Raquel dijo a Lea: "Dame, te ruego, de las mandrgoras de tu hijo."
Pero ella le respondi: "Te parece poco haberme quitado el marido? Me quitars tambin las mandrgoras de mi hijo?" "Que l duerma, pues, contigo esta noche a cambio de las mandrgoras de tu hijo," le dijo Raquel.
Cuando Jacob vino del campo por la tarde, Lea sali a su encuentro y le dijo: "Debes llegarte a m, porque ciertamente te he alquilado por las mandrgoras de mi hijo." Y l durmi con ella aquella noche.
Escuch Dios a Lea, y ella concibi y dio a luz el quinto hijo a Jacob.
Entonces Lea dijo: "Dios me ha dado mi recompensa porque di mi sierva a mi marido." Y le puso por nombre Isacar (Recompensa).
Concibi Lea otra vez y dio a luz el sexto hijo a Jacob.
Y Lea dijo: "Dios me ha favorecido con una buena dote. Ahora mi marido vivir conmigo, porque le he dado seis hijos." Y le puso por nombre Zabuln (Exaltado).
Despus dio a luz una hija, y le puso por nombre Dina.
Entonces Dios se acord de Raquel. Y Dios la escuch y le concedi hijos.
Ella concibi y dio a luz un hijo, y dijo: "Dios ha quitado mi afrenta."
Y le puso por nombre Jos (El aade), diciendo: "Que el SEOR me aada otro hijo."
Cuando Raquel hubo dado a luz a Jos, Jacob dijo a Labn: "Despdeme para que me vaya a mi lugar y a mi tierra.
"Dame mis mujeres y mis hijos por los cuales te he servido, y djame ir. Porque t bien sabes el servicio que te he prestado."
Pero Labn le respondi: "Si ahora he hallado gracia ante tus ojos, qudate conmigo. Me he dado cuenta de que el SEOR me ha bendecido por causa tuya."
"Fjame tu salario, y te lo dar," aadi Labn.
Pero Jacob le respondi: "T sabes cmo te he servido, y cmo le ha ido a tu ganado conmigo.
"Porque tenas poco antes de que yo viniera, y ha aumentado hasta ser multitud. El SEOR te ha bendecido en todo lo que he hecho. Y ahora, cundo proveer yo tambin para mi propia casa?"
"Qu te dar?" pregunt Labn. "No me des nada," respondi Jacob. "Volver a pastorear y a cuidar tu rebao si tan slo haces esto por m:
djame pasar por entre todo tu rebao hoy, apartando de l toda oveja moteada o manchada y todos los corderos negros, y las manchadas o moteadas de entre las cabras, y se ser mi salario.
"Mi honradez (justicia) responder por m el da de maana, cuando vengas a ver acerca de mi salario. Todo lo que no sea moteado y manchado entre las cabras, y negro entre los corderos, si es hallado conmigo, se considerar robado."
Y Labn dijo: "Muy bien, sea conforme a tu palabra."
Aquel mismo da apart Labn los machos cabros rayados o manchados y todas las cabras moteadas o manchadas, y todo lo que tena algo de blanco, y de entre los corderos todos los negros, y lo puso todo al cuidado de sus hijo
Y puso una distancia de tres das de camino entre s y Jacob; y Jacob apacentaba el resto de los rebaos de Labn.
Entonces Jacob tom varas verdes de lamo, de almendro y de pltano, y les sac tiras blancas de la corteza, descubriendo as lo blanco de las varas.
Y coloc las varas que haba descortezado delante de los rebaos, en los canales, en los abrevaderos, donde los rebaos venan a beber; y se apareaban cuando venan a beber.
As se apareaban los rebaos junto a las varas, y los rebaos tenan cras rayadas, moteadas y manchadas.
Jacob apart los corderos, y puso los rebaos en direccin a lo rayado y a todo lo negro en el rebao de Labn, y puso su propio rebao aparte. No lo puso con el rebao de Labn.
Adems, cada vez que los ms robustos del rebao se apareaban, Jacob pona las varas a la vista del rebao en los canales, para que se aparearan frente a las varas.
Pero cuando el rebao era dbil, no las pona, de manera que las cras dbiles vinieron a ser de Labn y las robustas de Jacob.
As prosper el hombre en gran manera, y tuvo grandes rebaos, y siervas y siervos, y camellos y asnos.
Pero Jacob oy las palabras de los hijos de Labn, que decan: "Jacob se ha apoderado de todo lo que era de nuestro padre, y de lo que era de nuestro padre ha hecho toda esta riqueza."
Tambin Jacob observ la actitud de Labn, que ya no era amigable para con l como antes.
Entonces el SEOR dijo a Jacob: "Vuelve a la tierra de tus padres y a tus familiares, y Yo estar contigo."
Jacob, pues, envi a llamar a Raquel y a Lea al campo, donde estaba su rebao,
y les dijo: "Veo que el semblante de su padre no es amigable para conmigo como antes. Pero el Dios de mi padre ha estado conmigo.
"Ustedes saben que he servido a su padre con todas mis fuerzas.
"No obstante l me ha engaado, y ha cambiado mi salario diez veces; sin embargo, Dios no le ha permitido perjudicarme.
"Si l deca: 'Las moteadas sern tu salario,' entonces todo el rebao para moteadas; y si deca: 'Las rayadas sern tu salario,' entonces todo el rebao para rayadas.
"De esta manera Dios ha quitado el ganado al padre de ustedes y me lo ha dado a m.
"Y sucedi que por el tiempo cuando el rebao estaba en celo, alc los ojos y vi en sueos que los machos cabros que cubran las hembras eran rayados, moteados y abigarrados.
"Entonces el ngel de Dios me dijo en el sueo: 'Jacob'; y yo respond: 'Aqu estoy.'
"Y l dijo: 'Levanta ahora los ojos y ve que todos los machos cabros que estn cubriendo las hembras son rayados, moteados y abigarrados, pues yo he visto todo lo que Labn te ha hecho.
"Yo soy el Dios de Betel, donde t ungiste un pilar, donde Me hiciste un voto. Levntate ahora, sal de esta tierra, y vuelve a la tierra donde naciste.'"
Raquel y Lea le respondieron: "Tenemos todava nosotras parte o herencia alguna en la casa de nuestro padre?
"No nos ha tratado como extranjeras? Pues nos ha vendido, y tambin ha consumido por completo el precio de nuestra compra.
"Ciertamente, toda la riqueza que Dios ha quitado de nuestro padre es nuestra y de nuestros hijos; ahora pues, todo lo que Dios te ha dicho, hazlo."
Entonces Jacob se levant, mont a sus hijos y a sus mujeres en los camellos,
y puso en camino todo su ganado y todas las posesiones que haba acumulado, el ganado adquirido que haba acumulado en Padn Aram, para ir a Isaac su padre, a la tierra de Canan.
Mientras Labn haba ido a trasquilar sus ovejas, Raquel rob los dolos domsticos que eran de su padre.
Jacob enga a Labn Arameo al no informarle que hua.
Huy, pues, Jacob con todo lo que tena. Se levant, cruz el ro Eufrates y se dirigi hacia la regin montaosa de Galaad.
Al tercer da, cuando informaron a Labn que Jacob haba huido,
tom a sus parientes consigo y lo persigui por siete das; y lo alcanz en los montes de Galaad.
Pero Dios vino a Labn Arameo en sueos durante la noche, y le dijo: "De ningn modo hables a Jacob ni bien ni mal."
Alcanz, pues, Labn a Jacob, quien haba plantado su tienda en la regin montaosa, y Labn y sus parientes acamparon en los montes de Galaad.
Entonces Labn dijo a Jacob: "Qu has hecho, engandome y llevndote a mis hijas como si fueran cautivas de guerra?
"Por qu huiste en secreto y me engaaste, y no me avisaste para que yo pudiera despedirte con alegra y cantos, con panderos y liras?
"Por qu no me has permitido besar a mis hijos y a mis hijas? En esto has obrado neciamente.
"Tengo poder para hacerte dao, pero anoche el Dios de tu padre me dijo: 'De ningn modo hables a Jacob ni bien ni mal.'
"Ahora, ciertamente te has marchado porque anhelabas mucho la casa de tu padre. Pero por qu robaste mis dioses?"
Entonces Jacob respondi a Labn: "Porque tuve miedo, pues dije: 'No sea que me quites a tus hijas a la fuerza.'
"Pero aqul con quien encuentres tus dioses, no vivir. En presencia de nuestros parientes indica (reconoce) lo que es tuyo entre mis cosas y llvatelo." Pues Jacob no saba que Raquel los haba robado.
Entr entonces Labn en la tienda de Jacob, en la tienda de Lea y en la tienda de las dos siervas, pero no los encontr. Despus sali de la tienda de Lea y entr en la tienda de Raquel.
Raquel haba tomado los dolos domsticos, los haba puesto en los aparejos del camello y se haba sentado sobre ellos. Y Labn busc por toda la tienda, pero no los encontr.
Y ella dijo a su padre: "No se enoje mi seor porque no pueda levantarme delante de usted, pues estoy con lo que es comn entre las mujeres." Y l busc, pero no encontr los dolos domsticos.
Entonces se enoj Jacob y discuti con Labn. Y Jacob dijo a Labn: "Cul es mi transgresin? Cul es mi pecado para que con tanta insistencia me hayas perseguido?
"Aunque has buscado en todas mis cosas, qu has hallado de todas las cosas de tu casa? Ponlo delante de mis parientes y de tus parientes para que ellos juzguen entre nosotros dos.
"Estos veinte aos yo he estado contigo. Tus ovejas y tus cabras no han abortado, ni yo he comido los carneros de tus rebaos.
"No te traa lo despedazado por las fieras. Yo cargaba con la prdida. T lo demandabas de mi mano, tanto lo robado de da como lo robado de noche.
"Estaba yo que de da el calor me consuma y de noche la helada, y el sueo hua de mis ojos.
"Estos veinte aos he estado en tu casa. Catorce aos te serv por tus dos hijas y seis por tu rebao, y diez veces cambiaste mi salario.
"Si el Dios de mi padre, Dios de Abraham, y temor de Isaac, no hubiera estado conmigo, ciertamente me hubieras enviado ahora con las manos vacas. Pero Dios ha visto mi afliccin y la labor de mis manos, y anoche hizo justicia."
Respondi Labn a Jacob: "Las hijas son mis hijas, y los hijos mis hijos, y los rebaos mis rebaos, y todo lo que ves es mo. Pero qu puedo yo hacer hoy a estas mis hijas, o a sus hijos que ellas dieron a luz?
"Ahora bien, ven, hagamos un pacto t y yo y que sirva de testimonio entre los dos."
Entonces Jacob tom una piedra y la levant como seal.
Y Jacob dijo a sus parientes: "Recojan piedras." Y tomaron piedras e hicieron un montn, y comieron all junto al montn.
Labn lo llam Jegar Sahaduta, pero Jacob lo llam Galed.
Entonces Labn dijo: "Este montn es hoy un testigo entre t y yo." Por eso fue llamado Galed,
y Mizpa (Viga), porque dijo: "Que el SEOR nos vigile a los dos cuando nos hayamos apartado el uno del otro.
"Si maltratas a mis hijas, o si tomas otras mujeres adems de mis hijas, aunque nadie lo sepa, mira, Dios es testigo entre t y yo."
Y Labn dijo a Jacob: "Mira este montn, y mira el pilar que he puesto entre t y yo.
"Testigo sea este montn y testigo sea el pilar de que yo no pasar de este montn hacia ti y t no pasars de este montn y de este pilar hacia m, para hacer dao.
"El Dios de Abraham y el Dios de Nacor, Dios de sus padres, juzgue entre nosotros." Entonces Jacob jur por el que tema su padre Isaac.
Luego ofreci Jacob un sacrificio en el monte, y llam a sus parientes a comer. Comieron, y pasaron la noche en el monte.
Labn se levant muy de maana, bes a sus hijos y a sus hijas, y los bendijo. Entonces Labn se fue y regres a su lugar.
Cuando Jacob sigui su camino, los ngeles de Dios le salieron al encuentro.
Y al verlos, Jacob dijo: "Este es el campamento de Dios." Por eso le puso a aquel lugar el nombre de Mahanaim (Dos Campamentos).
Entonces Jacob envi mensajeros delante de s a su hermano Esa, a la tierra de Seir, regin de Edom.
Y les dio rdenes, diciendo: "As dirn a mi seor Esa: 'As dice su siervo Jacob: "He morado con Labn, y all me he quedado hasta ahora.
"Tengo bueyes, asnos y rebaos, siervos y siervas; y envo a avisar a mi seor, para hallar gracia ante sus ojos."'"
Los mensajeros regresaron a Jacob, diciendo: "Fuimos a su hermano Esa, y l tambin viene a su encuentro, y 400 hombres con l."
Jacob tuvo mucho temor y se angusti. Dividi en dos campamentos la gente que estaba con l, y las ovejas, las vacas y los camellos,
y dijo: "Si Esa viene a un campamento y lo ataca, el campamento que queda escapar."
Entonces Jacob dijo: "Oh Dios de mi padre Abraham y Dios de mi padre Isaac, oh SEOR, que me dijiste: 'Vuelve a tu tierra y a tus familiares, y Yo te har prosperar.'
"Indigno soy de toda misericordia y de toda la fidelidad que has mostrado a Tu siervo. Porque con slo mi cayado cruc este Jordn, y ahora he llegado a tener dos campamentos.
"Lbrame, Te ruego, de la mano de mi hermano, de la mano de Esa, porque yo le tengo miedo, no sea que venga y me hiera a m y a las madres con los hijos.
"Porque T me dijiste: 'De cierto te har prosperar, y har tu descendencia como la arena del mar que no se puede contar por su gran cantidad.'"
Jacob pas la noche all. Entonces de lo que tena consigo escogi un presente para su hermano Esa:
doscientas cabras y veinte machos cabros, doscientas ovejas y veinte carneros,
treinta camellas criando con sus cras, cuarenta vacas y diez novillos, veinte asnas y diez asnos.
Jacob los entreg a sus siervos, cada manada aparte, y dijo a sus siervos: "Pasen delante de m, y pongan un buen espacio entre manada y manada."
Y orden al primero: "Cuando mi hermano Esa te encuentre y te pregunte: 'De quin eres y adnde vas, y de quin son estos animales que van delante de ti?'
entonces responders: 'Son de su siervo Jacob. Es un presente enviado a mi seor Esa. Mire, l tambin viene detrs de nosotros.'"
Tambin dio rdenes al segundo y al tercero, y a todos los que iban tras las manadas, diciendo: "De esta manera hablarn a Esa cuando lo encuentren,
y dirn: 'Mire, su siervo Jacob tambin viene detrs de nosotros.'" Pues dijo: "Lo apaciguar con el presente que va delante de m. Y despus ver su rostro; quiz me acepte."
El presente pas, pues, delante de l, y Jacob durmi aquella noche en el campamento.
Aquella misma noche Jacob se levant, y tom a sus dos mujeres, a sus dos siervas y a sus once hijos, y cruz el vado de Jaboc.
Despus que los tom y los hizo pasar el arroyo, hizo pasar tambin todo lo que tena.
Jacob se qued solo, y un hombre luch con l hasta rayar el alba.
Cuando vio que no poda prevalecer contra Jacob, lo toc en la coyuntura del muslo, y se disloc la coyuntura del muslo de Jacob mientras luchaba con l.
Entonces el hombre dijo: "Sultame porque raya el alba." "No te soltar si no me bendices," le respondi Jacob.
"Cmo te llamas?" le pregunt el hombre. "Jacob," le respondi l.
Y el hombre dijo: "Tu nombre ya no ser Jacob, sino Israel (El que lucha con Dios), porque has luchado con Dios y con los hombres, y has prevalecido."
Entonces Jacob le dijo: "Dame a conocer ahora tu nombre." "Para qu preguntas por mi nombre?" le respondi el hombre. Y lo bendijo all.
Y Jacob le puso a aquel lugar el nombre de Peniel (El rostro de Dios), porque dijo: "He visto a Dios cara a cara, y ha sido preservada mi vida."
El sol sala cuando Jacob cruzaba Peniel, y cojeaba de su muslo.
Por eso, hasta hoy, los Israelitas no comen el tendn de la cadera que est en la coyuntura del muslo, porque el hombre toc la coyuntura del muslo de Jacob en el tendn de la cadera.
Cuando Jacob alz los ojos, vio que Esa vena y 400 hombres con l. Entonces dividi a los nios entre Lea y Raquel y las dos siervas.
Puso a las siervas con sus hijos delante, a Lea con sus hijos despus, y a Raquel con Jos en ltimo lugar.
Entonces Jacob se les adelant, y se inclin hasta el suelo siete veces hasta que lleg cerca de su hermano.
Esa corri a su encuentro y lo abraz, y echndose sobre su cuello lo bes, y ambos lloraron.
Esa alz sus ojos y vio a las mujeres y a los nios, y dijo: "Quines son stos que vienen contigo?" "Son los hijos que Dios en su misericordia ha concedido a tu siervo," respondi Jacob.
Entonces se acercaron las siervas con sus hijos, y se inclinaron.
Lea tambin se acerc con sus hijos, y se inclinaron. Despus Jos se acerc con Raquel, y se inclinaron.
"Qu te propones con toda esta muchedumbre que he encontrado?" pregunt Esa. "Hallar gracia ante los ojos de mi seor," respondi Jacob.
Pero Esa dijo: "Tengo bastante, hermano mo. Sea tuyo lo que es tuyo."
Pero Jacob respondi: "No, te ruego que si ahora he hallado gracia ante tus ojos, tomes el presente de mi mano, porque veo tu rostro como uno ve el rostro de Dios, y me has recibido favorablemente.
"Acepta, te ruego, el presente que se te ha trado, pues Dios me ha favorecido, y porque yo tengo mucho." Y le insisti, y l lo acept.
Entonces Esa dijo: "Pongmonos en marcha y vmonos; yo ir delante de ti."
Pero l le dijo: "Mi seor sabe que los nios son tiernos, y que debo cuidar de las ovejas y las vacas que estn criando. Si los apuramos mucho, en un solo da todos los rebaos morirn.
"Adelntese ahora mi seor a su siervo; y yo avanzar sin prisa, al paso del ganado que va delante de m, y al paso de los nios, hasta que llegue a mi seor en Seir."
Y Esa dijo: "Permteme dejarte parte de la gente que est conmigo." "Para qu? Halle yo gracia ante los ojos de mi seor," le respondi Jacob.
Aquel mismo da regres Esa por su camino a Seir.
Jacob sigui hasta Sucot. All se edific una casa e hizo cobertizos para su ganado. Por eso al lugar se le puso el nombre de Sucot.
Jacob lleg sin novedad a la ciudad de Siquem, que est en la tierra de Canan, cuando vino de Padn Aram, y acamp frente a la ciudad.
Y la parcela de campo donde haba plantado su tienda se la compr a los hijos de Hamor, padre de Siquem, por 100 monedas (100 siclos, 1140 gr de plata).
All levant un altar, y lo llam: El Elohe Israel (Dios, el Dios de Israel).
Y Dina, la hija de Lea, a quien sta haba dado a luz a Jacob, sali a visitar a las hijas de la tierra.
Cuando la vio Siquem, hijo de Hamor Heveo, prncipe de la tierra, se la llev y se acost con ella y la viol.
Pero l se enamor de Dina, hija de Jacob, y am a la joven y le habl tiernamente.
Entonces Siquem habl a su padre Hamor, diciendo: "Consgueme a esta muchacha por mujer."
Y Jacob oy que Siquem haba deshonrado a su hija Dina, pero como sus hijos estaban con el ganado en el campo, Jacob guard silencio hasta que ellos llegaran.
Hamor, padre de Siquem, sali a donde Jacob para hablar con l.
Y los hijos de Jacob regresaron del campo al orlo. Y aquellos hombres estaban muy tristes e irritados en gran manera porque Siquem haba cometido una terrible ofensa (infamia) en Israel acostndose con la hija de Jacob, pues tal cosa no debe h
Pero Hamor habl con ellos: "El alma de mi hijo Siquem anhela a la hija de ustedes. Les ruego que se la den por mujer.
"Enlcense con nosotros en matrimonios. Dennos sus hijas y tomen las nuestras para ustedes.
"As morarn con nosotros, y la tierra estar a su disposicin. Habiten y comercien y adquieran propiedades en ella."
Dijo tambin Siquem al padre y a los hermanos de ella: "Si hallo gracia ante sus ojos, les dar lo que me digan.
"Pdanme cuanta dote y presentes quieran y les dar conforme a lo que me digan, pero denme a la joven por mujer."
Pero los hijos de Jacob respondieron a Siquem y a su padre Hamor y les hablaron con engao, porque Siquem haba deshonrado a su hermana Dina.
Y les dijeron: "No podemos hacer tal cosa, dar nuestra hermana a un hombre no circuncidado, pues para nosotros eso es una deshonra.
"Slo con esta condicin los complaceremos: si ustedes se hacen como nosotros, circuncidndose cada uno de sus varones;
entonces s les daremos nuestras hijas, y tomaremos sus hijas para nosotros, y moraremos con ustedes y seremos un solo pueblo.
"Pero si no nos escuchan, y no se circuncidan, entonces tomaremos a nuestra hija y nos iremos."
Sus palabras parecieron razonables a Hamor y a Siquem, hijo de Hamor.
El joven, pues, no tard en hacerlo porque estaba enamorado de la hija de Jacob. Y l era el ms respetado de toda la casa de su padre.
Entonces Hamor y su hijo Siquem vinieron a la puerta de su ciudad, y hablaron a los hombres de la ciudad:
"Estos hombres estn en paz con nosotros; djenlos, pues, morar en la tierra y comerciar en ella, porque vean, la tierra es bastante amplia para ellos. Tomemos para nosotros a sus hijas por mujeres y dmosles nuestras hijas.
"Pero slo con esta condicin consentirn ellos en morar con nosotros para que seamos un solo pueblo: que se circuncide todo varn entre nosotros, como ellos estn circuncidados.
"No sern nuestros su ganado y sus propiedades y todos sus animales? Consintamos slo en esto, y morarn con nosotros."
Y escucharon a Hamor y a su hijo Siquem todos los que salan por la puerta de la ciudad, y fue circuncidado todo varn: todos los que salan por la puerta de la ciudad.
Pero sucedi que al tercer da, cuando estaban con ms dolor, dos hijos de Jacob, Simen y Lev, hermanos de Dina, tomaron cada uno su espada y entraron en la ciudad, que estaba desprevenida, y mataron a todo varn.
Mataron tambin a Hamor y a su hijo Siquem a filo de espada, y tomaron a Dina de la casa de Siquem, y salieron.
Despus vinieron los hijos de Jacob, pasaron sobre los muertos y saquearon la ciudad, porque ellos haban deshonrado a su hermana.
Y se llevaron sus ovejas, sus vacas y sus asnos, lo que haba en la ciudad y lo que haba en el campo.
Tambin se llevaron cautivos a todos sus pequeos y a sus mujeres, y saquearon todos sus bienes y todo lo que haba en las casas.
Entonces Jacob dijo a Simen y a Lev: "Ustedes me han trado dificultades, hacindome odioso entre los habitantes del pas, entre los Cananeos y los Ferezeos. Como mis hombres son pocos, ellos se juntarn contra m y me atacarn, y ser destruido yo y m
Pero ellos dijeron: "Haba de tratar l a nuestra hermana como a una ramera?"
Entonces Dios dijo a Jacob: "Levntate, sube a Betel (Casa de Dios) y habita all. Haz all un altar a Dios, que se te apareci cuando huas de tu hermano Esa."
Y Jacob dijo a los de su casa y a todos los que estaban con l: "Quiten los dioses extranjeros que hay entre ustedes. Purifquense y cmbiense los vestidos.
"Levantmonos, y subamos a Betel; y all har un altar a Dios, quien me respondi en el da de mi angustia, y que ha estado conmigo en el camino por donde he andado."
Entregaron, pues, a Jacob todos los dioses extranjeros que tenan en su poder y los pendientes que tenan en sus orejas; y Jacob los escondi debajo de la encina que estaba junto a Siquem.
Al continuar el viaje, hubo gran terror en las ciudades alrededor de ellos, y no persiguieron a los hijos de Jacob.
Lleg Jacob a Luz, es decir, Betel, que est en la tierra de Canan, l y todo el pueblo que estaba con l.
Edific all un altar, y llam al lugar El Betel (Dios de Betel), porque all Dios se le haba manifestado cuando hua de su hermano.
Dbora, nodriza de Rebeca, muri y fue sepultada al pie de Betel, debajo de la encina. Esta fue llamada Aln Bacut (Encina del Llanto).
Cuando Jacob volvi de Padn Aram Dios se le apareci de nuevo, y lo bendijo.
Y Dios le dijo: "Tu nombre es Jacob; No te llamars ms Jacob, Sino que tu nombre ser Israel." Y le puso el nombre de Israel.
Tambin le dijo Dios: "Yo soy el Dios Todopoderoso. S fecundo y multiplcate; Una nacin y multitud de naciones vendrn de ti, Y reyes saldrn de tus entraas.
"La tierra que les di a Abraham y a Isaac, Te la dar a ti Y a tu descendencia despus de ti."
Entonces Dios se alej de su lado, del lugar donde haba hablado con l.
Jacob erigi un pilar en el lugar donde Dios haba hablado con l, un pilar de piedra, y derram sobre l una libacin; tambin derram sobre l aceite.
Y Jacob le puso el nombre de Betel (Casa de Dios) al lugar donde Dios haba hablado con l.
Entonces salieron de Betel; y cuando an faltaba cierta distancia para llegar a Efrata, Raquel comenz a dar a luz y tuvo mucha dificultad en su parto.
Cuando ella estaba en lo ms duro del parto, la partera le dijo: "No temas, porque ahora tienes este otro hijo."
Y cuando su alma parta, (pues muri), lo llam Benoni (Hijo de mi Tristeza); pero su padre lo llam Benjamn (Hijo de la Diestra).
Muri Raquel, y fue sepultada en el camino de Efrata, es decir, Beln (Casa del Pan).
Y Jacob erigi un pilar sobre su sepultura; se es el pilar de la sepultura de Raquel hasta hoy.
Entonces Israel sali y plant su tienda ms all de Migdal Eder (Torre del Rebao).
Y mientras Israel moraba en aquella tierra, Rubn fue y se acost con Bilha, concubina de su padre; e Israel lo supo. Y los hijos de Jacob fueron doce.
Hijos de Lea: Rubn, el primognito de Jacob, despus Simen, Lev, Jud, Isacar y Zabuln.
Hijos de Raquel: Jos y Benjamn.
Hijos de Bilha, sierva de Raquel: Dan y Neftal.
Hijos de Zilpa, sierva de Lea: Gad y Aser. Estos son los hijos de Jacob que le nacieron en Padn Aram.
Jacob fue a su padre Isaac en Mamre de Quiriat Arba, es decir, Hebrn, donde haban residido Abraham e Isaac.
Isaac vivi 180 aos.
Y expir Isaac. Muri y fue reunido a su pueblo, anciano y lleno de das. Sus hijos Esa y Jacob lo sepultaron.
Estas son las generaciones de Esa, es decir, Edom.
Esa tom sus mujeres de las hijas de Canan: a Ada, hija de Eln, el Hitita; a Aholibama, hija de An y nieta de Ziben el Heveo;
y a Basemat, hija de Ismael, hermana de Nebaiot.
Ada dio a luz a Elifaz para Esa; y Basemat dio a luz a Reuel.
Y Aholibama dio a luz a Jes, a Jaalam y a Cor. Estos son los hijos que le nacieron a Esa en la tierra de Canan.
Entonces Esa tom a sus mujeres, sus hijos y sus hijas y todas las personas de su casa, tambin su ganado y todas sus bestias, y todos los bienes que haba acumulado en la tierra de Canan, y se fue a otra tierra lejos de su hermano Jacob.
Porque los bienes de ellos haban llegado a ser tantos que no podan habitar juntos, y la tierra en que moraban no poda sostenerlos a causa de su mucho ganado.
Esa habit en la regin montaosa de Seir. Esa es Edom.
Estas son las generaciones de Esa, padre de los Edomitas, en la regin montaosa de Seir.
Estos son los nombres de los hijos de Esa: Elifaz, hijo de Ada, mujer de Esa, y Reuel, hijo de Basemat, mujer de Esa.
Y los hijos de Elifaz fueron Temn, Omar, Zefo, Gatam y Quenaz.
Timna fue concubina de Elifaz, hijo de Esa, y le dio un hijo, Amalec. Estos son los descendientes de Ada, mujer de Esa.
Estos son los hijos de Reuel: Nahat, Zera, Sama y Miza. Estos fueron los hijos de Basemat, mujer de Esa.
Y stos fueron los hijos de Aholibama, mujer de Esa, hija de An, nieta de Ziben: ella tuvo de Esa a Jes, Jaalam y Cor.
Estos son los jefes de entre los hijos de Esa. Los hijos de Elifaz, primognito de Esa, son: el jefe Temn, el jefe Omar, el jefe Zefo, el jefe Quenaz,
el jefe Cor, el jefe Gatam y el jefe Amalec. Estos son los jefes que descendieron de Elifaz en la tierra de Edom; stos son los hijos de Ada.
Estos son los hijos de Reuel, hijo de Esa: el jefe Nahat, el jefe Zera, el jefe Sama y el jefe Miza. Estos son los jefes que descendieron de Reuel en la tierra de Edom; stos son los hijos de Basemat, mujer de Esa.
Estos son los hijos de Aholibama, mujer de Esa: el jefe Jes, el jefe Jaalam, el jefe Cor. Estos son los jefes que descendieron de Aholibama, mujer de Esa, hija de An.
Estos fueron los hijos de Esa, es decir, Edom, y stos sus jefes.
Estos son los hijos de Seir el Horeo, habitantes de aquella tierra: Lotn, Sobal, Ziben, An,
Disn, Ezer y Disn. Estos son los jefes que descendieron de los Horeos, los hijos de Seir en la tierra de Edom.
Los hijos de Lotn fueron Hori y Hemam; y la hermana de Lotn era Timna.
Estos son los hijos de Sobal: Alvn, Manahat, Ebal, Sefo y Onam.
Estos son los hijos de Ziben: Aja y An. Este es el An que hall las fuentes termales en el desierto cuando pastoreaba los asnos de su padre Ziben.
Estos son los hijos de An: Disn y Aholibama, hija de An.
Estos son los hijos de Disn: Hemdn, Esbn, Itrn y Quern.
Estos son los hijos de Ezer: Bilhn, Zaavn y Acn.
Estos son los hijos de Disn: Uz y Arn.
Estos son los jefes que descendieron de los Horeos: el jefe Lotn, el jefe Sobal, el jefe Ziben, el jefe An,
el jefe Disn, el jefe Ezer y el jefe Disn. Estos son los jefes que descendieron de los Horeos, jefe por jefe, en la tierra de Seir.
Estos son los reyes que reinaron en la tierra de Edom, antes de que rey alguno reinara sobre los Israelitas:
Bela, hijo de Beor, rein en Edom; y el nombre de su ciudad era Dinaba.
Muri Bela, y rein en su lugar Jobab, hijo de Zera, de Bosra.
Muri Jobab, y rein en su lugar Husam, de la tierra de los Temanitas.
Muri Husam, y rein en su lugar Hadad, hijo de Bedad, el que derrot a Madin en el campo de Moab; y el nombre de su ciudad era Avit.
Muri Hadad, y rein en su lugar Samla de Masreca.
Muri Samla, y rein en su lugar Sal de Rehobot, junto al ro Eufrates.
Muri Sal, y rein en su lugar Baal Hann, hijo de Acbor.
Y muri Baal Hann, hijo de Acbor, y rein en su lugar Hadar; y el nombre de su ciudad era Pau; y el nombre de su mujer era Mehetabel, hija de Matred, hija de Mezaab.
Estos son los nombres de los jefes que descendieron de Esa, segn sus familias y sus localidades, por sus nombres: el jefe Timna, el jefe Alva, el jefe Jetet,
el jefe Aholibama, el jefe Ela, el jefe Pinn,
el jefe Quenaz, el jefe Temn, el jefe Mibsar,
el jefe Magdiel y el jefe Iram. Estos son los jefes de Edom, es decir, Esa, padre de los Edomitas, segn sus moradas en la tierra de su posesin.
Jacob habit en la tierra donde haba peregrinado su padre, en la tierra de Canan.
Esta es la historia de las generaciones de Jacob: Cuando Jos tena diecisiete aos, apacentaba el rebao con sus hermanos. El joven estaba con los hijos de Bilha y con los hijos de Zilpa, mujeres de su padre. Y Jos trajo a su padre
Israel amaba a Jos ms que a todos sus hijos, porque era para l el hijo de su vejez; y le hizo una tnica de muchos colores.
Y sus hermanos vieron que su padre amaba ms a Jos que a todos ellos; por eso lo odiaban y no podan hablarle amistosamente.
Jos tuvo un sueo y cuando se lo cont a sus hermanos, ellos lo odiaron an ms.
Y l les dijo: "Les ruego que escuchen este sueo que he tenido.
"Estbamos atando gavillas en medio del campo, y sucedi que mi gavilla se levant y se puso derecha, y entonces las gavillas de ustedes se ponan alrededor y se inclinaban hacia mi gavilla."
Y sus hermanos le dijeron: "Acaso reinars sobre nosotros? O acaso te enseorears sobre nosotros?" Y lo odiaron an ms por causa de sus sueos y de sus palabras.
Jos tuvo tambin otro sueo, y se lo cont a sus hermanos, diciendo: "He tenido otro sueo; y el sol, la luna y once estrellas se inclinaban ante m."
Cuando se lo cont a su padre y a sus hermanos, su padre lo reprendi, y le dijo: "Qu es este sueo que has tenido? Acaso yo, tu madre y tus hermanos vendremos a inclinarnos hasta el suelo ante ti?"
Sus hermanos le tenan envidia, pero su padre reflexionaba sobre lo que se haba dicho.
Despus sus hermanos fueron a apacentar el rebao de su padre en Siquem.
Israel dijo a Jos: "No estn tus hermanos apacentando el rebao en Siquem? Ven, y te voy a enviar a ellos." "Ir," le dijo Jos.
Entonces Israel le dijo: "Ve ahora y mira cmo estn tus hermanos y cmo est el rebao, y treme noticias de ellos." Lo envi, pues, desde el Valle de Hebrn, y Jos fue a Siquem.
Estando l dando vueltas por el campo, un hombre lo encontr, y el hombre le pregunt: "Qu buscas?"
"Busco a mis hermanos," respondi Jos; "le ruego que me informe dnde estn apacentando el rebao."
"Se han ido de aqu," le contest el hombre, "pues yo les o decir: 'Vamos a Dotn.'" Entonces Jos fue tras sus hermanos y los encontr en Dotn.
Cuando ellos lo vieron de lejos, y antes que se les acercara, tramaron contra l para matarlo.
Y se dijeron unos a otros: "Aqu viene el soador.
"Ahora pues, vengan, matmoslo y arrojmoslo a uno de los pozos; y diremos: 'Una fiera lo devor.' Entonces veremos en qu quedan sus sueos."
Pero Rubn oy esto y lo libr de sus manos, y dijo: "No le quitemos la vida."
Rubn les dijo adems: "No derramen sangre. Echenlo en este pozo del desierto, pero no le pongan la mano encima." Esto dijo para poder librarlo de las manos de ellos y devolverlo a su padre.
Y cuando Jos lleg a sus hermanos, lo despojaron de su tnica, la tnica de muchos colores que llevaba puesta.
Lo tomaron y lo echaron en el pozo. El pozo estaba vaco, no haba agua en l.
Entonces se sentaron a comer, y cuando levantaron los ojos, vieron una caravana de Ismaelitas que vena de Galaad con sus camellos cargados de resina aromtica, blsamo y mirra, e iban bajando hacia Egipto.
Y Jud dijo a sus hermanos: "Qu ganaremos con matar a nuestro hermano y ocultar su sangre?
"Vengan, vendmoslo a los Ismaelitas y no pongamos las manos sobre l, pues es nuestro hermano, carne nuestra." Y sus hermanos le hicieron caso.
Pasaron entonces los mercaderes Madianitas, y ellos sacaron a Jos, subindolo del pozo, y vendieron a Jos a los Ismaelitas por veinte monedas de plata. Y stos se llevaron a Jos a Egipto.
Cuando Rubn volvi al pozo, Jos ya no estaba en el pozo. Entonces rasg sus vestidos;
y volvi a sus hermanos y les dijo: "El muchacho no est all ; y yo, adnde ir?"
As que tomaron la tnica de Jos, mataron un macho cabro, y empaparon la tnica en la sangre.
Entonces enviaron la tnica de muchos colores y la llevaron a su padre, y dijeron: "Encontramos esto. Te rogamos que lo examines para ver si es la tnica de tu hijo o no."
El la examin, y dijo: "Es la tnica de mi hijo. Una fiera lo ha devorado. Sin duda Jos ha sido despedazado."
Jacob rasg sus vestidos, puso cilicio sobre sus lomos y estuvo de duelo por su hijo muchos das.
Todos sus hijos y todas sus hijas vinieron para consolarlo, pero l rehus ser consolado, y dijo: "Ciertamente enlutado bajar al Seol (regin de los muertos) por causa de mi hijo." Y su padre llor por l.
Mientras tanto, los Madianitas lo vendieron en Egipto a Potifar, oficial de Faran, capitn de la guardia.
Por aquel tiempo Jud se separ de sus hermanos, y visit a un Adulamita llamado Hira.
All Jud vio a la hija de un Cananeo llamado Sa. La tom, y se lleg a ella.
Ella concibi y dio a luz un hijo, y le puso por nombre Er.
Concibi otra vez y dio a luz otro hijo, y le puso por nombre Onn.
An dio a luz a otro hijo, y le puso por nombre Sela. Y fue en Quezib que le naci.
Entonces Jud tom mujer para Er su primognito, la cual se llamaba Tamar.
Pero Er, primognito de Jud, era malo ante los ojos del SEOR, y el SEOR le quit la vida.
Entonces Jud dijo a Onn: "Llgate a la mujer de tu hermano, y cumple con ella tu deber como cuado, y levanta descendencia a tu hermano."
Y Onn saba que la descendencia no sera suya. Aconteca que cuando se llegaba a la mujer de su hermano, derramaba su semen en tierra para no dar descendencia a su hermano.
Pero lo que haca era malo ante los ojos del SEOR. Tambin a l le quit la vida.
Entonces Jud dijo a su nuera Tamar: "Qudate viuda en casa de tu padre hasta que crezca mi hijo Sela"; pues pensaba: "Temo que l muera tambin como sus hermanos." As que Tamar se fue y se qued en casa de su padre.
Pasaron muchos das y muri la hija de Sa, mujer de Jud. Y pasado el duelo, Jud subi a los trasquiladores de sus ovejas en Timnat, l y su amigo Hira el Adulamita.
Y se lo hicieron saber a Tamar, dicindole: " Mira, tu suegro sube a Timnat a trasquilar sus ovejas."
Entonces ella se quit sus ropas de viuda y se cubri con un velo, se envolvi bien y se sent a la entrada de Enaim que est en el camino de Timnat. Porque vea que Sela haba crecido, y ella an no haba sido dada a l por mujer.
Cuando la vio Jud, pens que era una ramera, pues se haba cubierto el rostro.
Y se acerc a ella junto al camino, y le dijo: "Vamos, djame estar contigo;" pues no saba que era su nuera. "Qu me dars por estar conmigo?" le dijo ella.
"Yo te enviar un cabrito de las cabras del rebao," respondi Jud. "Me dars una prenda hasta que lo enves?" le dijo ella.
"Qu prenda tengo que darte?" pregunt Jud. "Tu sello, tu cordn y el bculo que tienes en la mano," dijo ella. Y l se los dio y se lleg a ella, y ella concibi de l.
Entonces ella se levant y se fue. Se quit el velo y se puso sus ropas de viuda.
Cuando Jud envi el cabrito por medio de su amigo el Adulamita, para recobrar la prenda de mano de la mujer, no la hall.
Y pregunt a los hombres del lugar: "Dnde est la ramera que estaba en Enaim, junto al camino?" "Aqu no ha habido ninguna ramera," dijeron ellos.
El volvi donde Jud, y le dijo: "No la encontr. Adems, los hombres del lugar dijeron: 'Aqu no ha habido ninguna ramera.'"
Entonces Jud dijo: "Que se quede con las prendas, para que no seamos causa de burla. Ya ves que envi este cabrito, y t no la has encontrado."
Y a los tres meses, informaron a Jud, diciendo: "Tu nuera Tamar ha fornicado, y ha quedado encinta a causa de las fornicaciones." "Squenla y que sea quemada," dijo Jud.
Cuando la sacaban, ella envi a decir a su suegro: "Del hombre a quien pertenecen estas cosas estoy encinta." "Le ruego que examine y vea de quin es este sello, este cordn y este bculo," aadi ella.
Jud los reconoci, y dijo: "Ella es ms justa que yo, por cuanto yo no la di por mujer a mi hijo Sela." Y no volvi a tener ms relaciones con ella.
Y sucedi que al tiempo de dar a luz, haba mellizos en su seno.
Aconteci, adems, que mientras daba a luz, uno de ellos sac su mano, y la partera la tom y le at un hilo escarlata en la mano, diciendo: "Este sali primero."
Pero sucedi que cuando l retir su mano, su hermano sali. Entonces ella dijo: "Qu brecha te has abierto!" Por eso le pusieron por nombre Fares (Brecha).
Despus sali su hermano que tena el hilo escarlata en la mano; y le pusieron por nombre Zara (Amanecer).
Cuando Jos fue llevado a Egipto, Potifar, un oficial Egipcio de Faran, capitn de la guardia, lo compr a los Ismaelitas que lo haban llevado all.
Pero el SEOR estaba con Jos, que lleg a ser un hombre prspero, y viva en la casa de su amo el Egipcio.
Vio su amo que el SEOR estaba con l y que el SEOR haca prosperar en su mano todo lo que l haca.
As Jos hall gracia ante sus ojos y lleg a ser su siervo personal, lo hizo mayordomo sobre su casa y entreg en su mano todo lo que posea.
Y sucedi que desde el tiempo que lo hizo mayordomo sobre su casa y sobre todo lo que posea, el SEOR bendijo la casa del Egipcio por causa de Jos. La bendicin del SEOR estaba sobre todo lo que posea en la casa y en el campo.
As que todo lo que posea lo dej en mano de Jos, y con l all no se preocupaba de nada, excepto del pan que coma. Y era Jos de gallarda figura y de hermoso parecer.
Sucedi despus de estas cosas que la mujer de su amo mir a Jos con deseo y le dijo: "Acustate conmigo."
Pero l rehus y dijo a la mujer de su amo: "Estando yo aqu, mi amo no se preocupa de nada en la casa, y ha puesto en mi mano todo lo que posee.
"No hay nadie ms grande que yo en esta casa, y nada me ha rehusado excepto a usted, pues es su mujer. Cmo entonces podra yo hacer esta gran maldad y pecar contra Dios?"
Y ella insista a Jos da tras da, pero l no accedi a acostarse con ella o a estar con ella.
Pero un da que l entr en casa para hacer su trabajo, y no haba ninguno de los hombres de la casa all dentro,
entonces ella tom a Jos de la ropa, y le dijo: "Acustate conmigo!" Pero l le dej su ropa en la mano, y sali huyendo afuera.
Cuando ella vio que l haba dejado su ropa en sus manos y haba huido afuera,
llam a los hombres de su casa y les dijo: "Miren, Potifar nos ha trado un Hebreo para que se burle de nosotros; vino a m para acostarse conmigo, pero yo grit a gran voz.
"Cuando l oy que yo alzaba la voz y gritaba, dej su ropa junto a m y sali huyendo afuera."
Ella dej junto a s la ropa de Jos hasta que su seor vino a casa.
Entonces ella le habl con estas palabras: "Vino a m el esclavo Hebreo que nos trajiste, para burlarse de m.
"Y cuando levant la voz y grit, l dej su ropa junto a m y huy afuera."
Cuando su seor escuch las palabras que su mujer le dijo: "Esto es lo que tu esclavo me hizo," se encendi su ira.
Entonces el amo de Jos lo tom y lo ech en la crcel, en el lugar donde se encerraba a los presos del rey. All permaneci en la crcel.
Pero el SEOR estaba con Jos, le extendi su misericordia y le concedi gracia ante los ojos del jefe de la crcel.
El jefe de la crcel confi en mano de Jos a todos los presos que estaban en la crcel, y de todo lo que all se haca l era responsable.
El jefe de la crcel no supervisaba nada que estuviera bajo la responsabilidad de Jos, porque el SEOR estaba con l, y todo lo que l emprenda, el SEOR lo haca prosperar.
Despus de estas cosas, sucedi que el copero y el panadero del rey de Egipto ofendieron a su seor, el rey de Egipto.
Faran se enoj contra sus dos oficiales, contra el jefe de los coperos y contra el jefe de los panaderos.
Y los puso bajo custodia en la casa del capitn de la guardia, en la crcel, en el mismo lugar donde Jos estaba preso.
El capitn de la guardia se los asign a Jos, y l les serva. All estuvieron bajo custodia por algn tiempo.
Entonces el copero y el panadero del rey de Egipto, que estaban encerrados en la crcel, tuvieron ambos un sueo en una misma noche, cada uno su propio sueo, y cada sueo con su propia interpretacin.
Cuando Jos vino a ellos por la maana y los observ, vio que estaban decados.
Y pregunt a los oficiales de Faran que estaban con l bajo custodia en casa de su seor: "Por qu estn sus rostros tan tristes hoy?"
Y ellos le respondieron: "Hemos tenido un sueo y no hay nadie que lo interprete." Entonces les dijo Jos, "No pertenecen a Dios las interpretaciones? Les ruego que me lo cuenten."
Cont, pues, el jefe de los coperos su sueo a Jos, y le dijo: "En mi sueo, vi que haba una vid delante de m,
y en la vid haba tres ramas. Y al echar brotes, aparecieron las flores, y sus racimos produjeron uvas maduras.
"La copa de Faran estaba en mi mano. As que tom las uvas y las exprim en la copa de Faran, y puse la copa en la mano de Faran."
Entonces Jos le dijo: "Esta es su interpretacin: los tres sarmientos son tres das.
"Dentro de tres das Faran levantar su cabeza, le restaurar a su puesto y usted pondr la copa de Faran en su mano como acostumbraba antes cuando era su copero.
"Slo le pido que se acuerde de m cuando le vaya bien, y le ruego que me haga el favor de hacer mencin de m a Faran, y me saque de esta casa.
"Porque la verdad es que yo fui secuestrado de la tierra de los Hebreos, y aun aqu no he hecho nada para que me pusieran en el calabozo."
Cuando el jefe de los panaderos vio que haba interpretado favorablemente, dijo a Jos: "Yo tambin vi en mi sueo que haba tres cestas de pan blanco sobre mi cabeza.
Sobre la cesta de encima haba toda clase de manjares hechos por un panadero para Faran, y las aves los coman de la cesta sobre mi cabeza."
Entonces Jos respondi: "Esta es su interpretacin: las tres cestas son tres das;
dentro de tres das Faran le quitar la cabeza de sobre usted, le colgar en un rbol y las aves comern la carne de su cuerpo."
Y sucedi que al tercer da, que era el da del cumpleaos de Faran, ste hizo un banquete para todos sus siervos, y levant la cabeza del jefe de los coperos y la cabeza del jefe de los panaderos (al invitarlos al banquete) en medio
Y restaur al jefe de los coperos a su cargo de copero y ste puso la copa en manos de Faran;
pero ahorc al jefe de los panaderos, tal como les haba interpretado Jos.
Pero el jefe de los coperos no se acord de Jos, sino que se olvid de l.
Y aconteci que despus de dos aos, Faran tuvo un sueo. So que estaba de pie junto al Nilo.
Y de pronto, del Nilo subieron siete vacas de hermoso aspecto y gordas, y pacan en el carrizal.
Entonces otras siete vacas de mal aspecto y flacas subieron del Nilo detrs de ellas, y se pararon junto a las otras vacas a la orilla del Nilo.
Y las vacas de mal aspecto y flacas devoraron las siete vacas de hermoso aspecto y gordas. Entonces Faran se despert.
Se qued dormido y so por segunda vez. Vio que siete espigas llenas y buenas crecan en una sola caa,
y que siete espigas, menudas y quemadas por el viento del este, brotaron despus de aqullas.
Y las espigas menudas devoraron a las siete espigas gruesas y llenas. Entonces Faran despert, y result que era un sueo.
Y por la maana su espritu estaba turbado, y mand llamar a todos los magos (sacerdotes adivinos), y a todos sus sabios de Egipto. Faran les cont sus sueos, pero no hubo quien se los pudiera interpretar a Faran.
Entonces el jefe de los coperos habl a Faran: "Quisiera hablar hoy de mis faltas.
"Cuando Faran se enoj con sus siervos y me puso bajo custodia en la casa del capitn de la guardia, a m y al jefe de los panaderos,
"l y yo tuvimos un sueo en una misma noche. Cada uno de nosotros so segn la interpretacin de su propio sueo.
"Y estaba all con nosotros un joven Hebreo, un siervo del capitn de la guardia. Y se los contamos, y l nos interpret los sueos. A cada uno interpret su sueo.
"Tal como nos lo haba interpretado, as sucedi. A m me restableci Faran en mi puesto, pero al otro lo ahorc."
Entonces Faran mand llamar a Jos, y lo sacaron aprisa del calabozo. Despus de afeitarse y cambiarse sus vestidos, vino a Faran.
Y Faran dijo a Jos: "He tenido un sueo y no hay quien lo interprete. Pero he odo decir de ti, que oyes un sueo y lo puedes interpretar."
"No est en m," respondi Jos a Faran. "Dios dar a Faran una respuesta favorable."
Entonces Faran dijo a Jos: "En mi sueo yo estaba de pie a la orilla del Nilo.
"Y vi siete vacas gordas y de hermoso aspecto que salieron del Nilo. Pacan en el carrizal.
"Pero sucedi que otras siete vacas subieron detrs de ellas, pobres, de muy mal aspecto y flacas, de tal fealdad como yo nunca haba visto en toda la tierra de Egipto.
"Y las vacas flacas y feas se comieron las primeras siete vacas gordas.
"Pero cuando las haban devorado, no se poda notar que las hubieran devorado; pues su aspecto era tan feo como al principio. Entonces me despert.
"En mi sueo tambin vi que siete espigas llenas y hermosas crecan en una sola caa;
y que siete espigas marchitas, menudas y quemadas por el viento del este, brotaron despus de aqullas.
"Las espigas menudas devoraron a las siete espigas hermosas. Se lo cont a los magos (sacerdotes adivinos), pero no hubo quien me lo pudiera explicar."
Entonces Jos dijo a Faran: "Los dos sueos de Faran son uno. Dios ha anunciado a Faran lo que El va a hacer.
"Las siete vacas hermosas son siete aos, y las siete espigas hermosas son siete aos. Los dos sueos son uno.
"Y las siete vacas flacas y feas que subieron detrs de ellas son siete aos, y las siete espigas quemadas por el viento del este sern siete aos de hambre.
"Esto es lo que he dicho a Faran: Dios ha mostrado a Faran lo que va a hacer.
"Van a venir siete aos de gran abundancia en toda la tierra de Egipto;
y despus de ellos vendrn siete aos de hambre. Ser olvidada toda la abundancia en la tierra de Egipto, y el hambre asolar la tierra.
"No se conocer la abundancia en la tierra a causa del hambre que vendr, que ser muy severa.
"En cuanto a la repeticin del sueo a Faran dos veces, quiere decir que el asunto est determinado por Dios, y que Dios lo har pronto.
"Ahora pues, busque Faran un hombre prudente y sabio, y pngalo sobre la tierra de Egipto.
"Decida Faran nombrar inspectores sobre el pas y exija un quinto de la produccin de la tierra de Egipto en los siete aos de abundancia.
"Que los inspectores recojan todos los vveres de esos aos buenos que vienen, y almacenen en las ciudades el grano para alimento bajo la autoridad de Faran, y que lo protejan.
"Y que los vveres sean una reserva para el pas durante los siete aos de hambre que ocurrirn en la tierra de Egipto, a fin de que la gente del pas no perezca por el hambre."
La idea pareci bien a Faran y a todos sus siervos.
Entonces Faran dijo a sus siervos: "Podemos hallar un hombre como ste, en quien est el espritu de Dios?"
Y Faran dijo a Jos: "Puesto que Dios te ha hecho saber todo esto, no hay nadie tan prudente ni tan sabio como t.
"T estars sobre mi casa, y todo mi pueblo obedecer tus rdenes. Solamente en el trono yo ser mayor que t."
Faran dijo tambin a Jos: "Mira, te he puesto sobre toda la tierra de Egipto."
Y Faran se quit el anillo de sellar de su mano y lo puso en la mano de Jos. Lo visti con vestiduras de lino fino y puso un collar de oro en su cuello.
Lo hizo montar en su segundo carro, y proclamaron delante de l: "Doblen la rodilla!" Y lo puso sobre toda la tierra de Egipto.
Entonces Faran dijo a Jos: "Aunque yo soy Faran, sin embargo, nadie levantar su mano ni su pie sin tu permiso en toda la tierra de Egipto."
Y Faran llam a Jos por el nombre de Zafnat Panea, y le dio por mujer a Asenat, hija de Potifera, sacerdote de On. Y sali Jos para ver la tierra de Egipto.
Jos tena treinta aos cuando se present ante Faran, rey de Egipto. Y sali Jos de la presencia de Faran y recorri toda la tierra de Egipto.
La tierra produjo a manos llenas durante los siete aos de abundancia.
Jos recogi todo el fruto de estos siete aos de abundancia que hubo en la tierra de Egipto, y guard el alimento en las ciudades. En cada ciudad guard el fruto de sus campos circunvecinos.
As Jos almacen grano en gran abundancia, como la arena del mar, hasta que dej de medirlo porque no se poda medir.
Antes de que llegaran los aos de hambre, le nacieron a Jos dos hijos, los que le dio Asenat, hija de Potifera, sacerdote de On.
Al primognito Jos le puso el nombre de Manass (Hace olvidar), porque dijo: "Dios me ha hecho olvidar todo mi trabajo y toda la casa de mi padre."
Y al segundo le puso el nombre de Efran (Fecundo), porque dijo: "Dios me ha hecho fecundo en la tierra de mi afliccin."
Cuando pasaron los siete aos de abundancia que haba habido en la tierra de Egipto,
comenzaron a venir los siete aos de hambre, tal como Jos haba dicho. Entonces hubo hambre en todas las tierras, pero en toda la tierra de Egipto haba alimento.
Cuando se sinti el hambre en toda la tierra de Egipto, el pueblo clam a Faran por alimento. Faran dijo a todos los Egipcios: "Vayan a Jos, y hagan lo que l les diga."
El hambre tambin se extendi sobre toda la superficie de la tierra. Entonces Jos abri todos los graneros y vendi a los Egipcios, pues el hambre era severa en la tierra de Egipto.
Y de todos los pases venan a Egipto para comprar grano a Jos, porque el hambre era severa en toda la tierra.
Viendo Jacob que haba alimento en Egipto, dijo a sus hijos: "Por qu se estn mirando?
"He odo que hay alimento en Egipto," aadi; "desciendan all, y compren de all un poco para nosotros, para que vivamos y no muramos."
Entonces diez hermanos de Jos descendieron para comprar grano en Egipto.
Pero Jacob no envi con sus hermanos a Benjamn, hermano de Jos, porque dijo: "No sea que le suceda algo malo."
Los Israelitas fueron junto con los que iban a comprar grano, pues tambin haba hambre en la tierra de Canan.
Y Jos era el que mandaba en aquel pas. El era quien venda a todo el pueblo de la tierra. Cuando los hermanos de Jos llegaron, se postraron ante l rostro en tierra.
Al ver Jos a sus hermanos, los reconoci, pero fingi no conocerlos y les habl duramente. Y les dijo: "De dnde han venido?" "De la tierra de Canan para comprar alimentos," le respondieron ellos.
Jos haba reconocido a sus hermanos, aunque ellos no lo haban reconocido a l.
Jos se acord de los sueos que haba tenido acerca de ellos, y les dijo: "Ustedes son espas. Han venido para ver las partes indefensas de nuestra tierra."
"No, seor mo," le dijeron ellos, sino que tus siervos han venido para comprar alimentos.
"Todos nosotros somos hijos de un mismo padre. Somos hombres honrados, tus siervos no son espas."
"No, sino que ustedes han venido para ver las partes indefensas de nuestra tierra," les dijo.
Pero ellos dijeron: "Tus siervos eran doce hermanos, hijos del mismo padre en la tierra de Canan; y el menor est hoy con nuestro padre, y el otro ya no existe."
Entonces Jos les dijo: "Es tal como les dije: ustedes son espas.
"En esto sern probados; por vida de Faran que no saldrn de este lugar a menos que su hermano menor venga aqu.
"Enven a uno de ustedes y que traiga a su hermano, mientras ustedes quedan presos, para que sean probadas sus palabras, a ver si hay verdad en ustedes. Y si no, por vida de Faran!, ciertamente son espas."
Y los puso a todos juntos bajo custodia por tres das.
Jos les dijo al tercer da: "Hagan esto y vivirn, pues yo temo a Dios:
si son hombres honrados, que uno de sus hermanos quede encarcelado en su prisin. El resto de ustedes, vayan, lleven grano para el hambre de sus casas.
"Y triganme a su hermano menor, para que sus palabras sean verificadas, y no morirn." Y as lo hicieron.
Entonces se dijeron el uno al otro: "Verdaderamente somos culpables en cuanto a nuestro hermano, porque vimos la angustia de su alma cuando nos rogaba, y no lo escuchamos, por eso ha venido sobre nosotros esta angustia."
Rubn les respondi: "No les dije yo: 'No pequen contra el muchacho' y no me escucharon? Ahora hay que rendir cuentas por su sangre."
Ellos, sin embargo, no saban que Jos los entenda, porque haba un intrprete entre l y ellos.
Y se apart Jos de su lado y llor. Cuando volvi a ellos y les habl, tom de entre ellos a Simen, y lo at a la vista de sus hermanos.
Jos mand que les llenaran sus vasijas de grano y que devolvieran el dinero a cada uno ponindolo en su saco, y que les dieran provisiones para el camino. Y as se hizo con ellos.
Ellos, pues, cargaron el grano sobre sus asnos, y se fueron de all.
Y cuando uno de ellos abri su saco para dar forraje a su asno en la posada, vio que su dinero estaba en la boca de su costal.
Entonces dijo a sus hermanos: "Me ha sido devuelto mi dinero, y miren, est en mi costal." Y se les sobresalt el corazn, y temblando se decan el uno al otro: "Qu es esto que Dios nos ha hecho?"
Cuando llegaron a su padre Jacob en la tierra de Canan, le contaron todo lo que les haba sucedido:
"El hombre, el seor de aquella tierra, nos habl duramente y nos tom por espas del pas.
"Pero nosotros le dijimos: 'Somos hombres honrados, no somos espas.
'Eramos doce hermanos, hijos de nuestro padre. Uno ya no existe, y el menor est hoy con nuestro padre en la tierra de Canan.'
"Entonces el hombre, el seor de aquel pas, nos dijo: 'Por esto sabr que son hombres honrados: dejen uno de sus hermanos conmigo y tomen grano para el hambre de sus casas, y mrchense.
'Pero triganme a su hermano menor para que yo sepa que ustedes no son espas, sino hombres honrados. Les devolver a su hermano, y podrn comerciar en la tierra.'"
Cuando vaciaron sus sacos, el atado del dinero de cada uno estaba en su saco. Y al ver ellos y su padre los atados de su dinero, tuvieron temor.
Y su padre Jacob les dijo: "Ustedes me han privado de mis hijos; Jos ya no existe, y Simen ya no existe, y ahora se quieren llevar a Benjamn. Todas estas cosas son contra m."
Entonces Rubn habl a su padre: "Puedes dar muerte a mis dos hijos, si no te lo traigo. Ponlo bajo mi cuidado, y yo te lo devolver."
Pero Jacob dijo: "Mi hijo no descender con ustedes. Pues su hermano ha muerto, y slo l me queda. Si algo malo le acontece en el viaje en que van, harn descender mis canas con dolor al Seol (regin de los muertos)."
El hambre iba agravndose en la tierra.
Y cuando acabaron de comer el grano que haban trado de Egipto, su padre les dijo: "Vuelvan all y cmprennos un poco de alimento."
Pero Jud le respondi: "Aquel hombre claramente nos advirti: 'No vern mi rostro si su hermano no est con ustedes.'
"Si envas a nuestro hermano con nosotros, descenderemos y compraremos alimento.
"Pero si no lo envas, no descenderemos. Porque el hombre nos dijo: 'No vern mi rostro si su hermano no est con ustedes.'"
Entonces Israel respondi: "Por qu me han tratado tan mal, informando al hombre que tenan un hermano ms?"
Pero ellos dijeron: "El hombre nos pregunt especficamente acerca de nosotros y nuestros familiares, diciendo: 'Vive an su padre? Tienen otro hermano?' Y nosotros contestamos sus preguntas. Acaso podamos nosotros saber que l dira: 'Trai
Y Jud dijo a su padre Israel: "Enva al muchacho conmigo. Nos levantaremos e iremos, para que vivamos y no perezcamos, tanto nosotros como t y nuestros pequeos.
"Yo me har responsable (fiador) de l. De mi mano lo demandars. Si yo no te lo vuelvo a traer y lo pongo delante de ti, que lleve yo la culpa para siempre delante de ti.
"Porque si no hubiramos perdido tiempo, sin duda ya habramos regresado por segunda vez."
Entonces su padre Israel les dijo: "Si as tiene que ser, hagan esto: tomen de los mejores productos de la tierra en sus vasijas, y lleven a aquel hombre como presente un poco de blsamo y un poco de miel, resina aromtica y mirra, nueces y alm
"Y tomen doble cantidad de dinero en su mano, y lleven de nuevo en su mano el dinero que fue devuelto en la boca de sus costales. Tal vez fue un error.
"Tomen tambin a su hermano, levntense y vuelvan a aquel hombre.
"Que el Dios Todopoderoso les conceda misericordia ante aquel hombre para que ponga en libertad a su otro hermano y a Benjamn. En cuanto a m, si he de ser privado de mis hijos, que as sea."
Tomaron, pues, los hombres este presente, doble cantidad de dinero en su mano y a Benjamn. Se levantaron y descendieron a Egipto y se presentaron delante de Jos.
Cuando Jos vio a Benjamn con ellos, dijo al mayordomo de su casa: "Haz entrar a estos hombres a casa, y mata un animal y prepralo, porque estos hombres comern conmigo al medioda."
El hombre hizo como Jos le dijo, y llev a los hombres a casa de Jos.
Ellos tenan miedo porque eran llevados a casa de Jos y dijeron: "Por causa del dinero que fue devuelto en nuestros costales la primera vez hemos sido trados aqu, para tener pretexto contra nosotros y caer sobre nosotros y tomarnos por esclavos con nu
Entonces se acercaron al mayordomo de la casa de Jos, y le hablaron a la entrada de la casa,
y dijeron: "Oh seor mo, ciertamente descendimos la primera vez para comprar alimentos.
"Y cuando llegamos a la posada, abrimos nuestros costales, y el dinero de cada uno estaba en la boca de su costal, todo nuestro dinero. As que lo hemos vuelto a traer en nuestra mano.
"Tambin hemos trado otro dinero en nuestra mano para comprar alimentos. No sabemos quin puso nuestro dinero en nuestros costales."
Y el mayordomo les dijo: "No se preocupen, no teman. El Dios de ustedes y el Dios de su padre les ha dado ese tesoro en sus costales. Yo har constar que recib el dinero de ustedes." Entonces les sac a Simen.
Despus el hombre llev a los hombres a casa de Jos, y les dio agua y se lavaron los pies. Tambin dio forraje a sus asnos.
Entonces prepararon el presente para la venida de Jos al medioda, pues haban odo que iban a comer all.
Cuando Jos regres a su casa, ellos le trajeron a la casa el presente que traan en su mano y se postraron ante l en tierra.
Entonces l les pregunt cmo se encontraban, y aadi: "Cmo est su anciano padre de quien me hablaron? Vive todava?"
"Su siervo nuestro padre est bien; todava vive," contestaron. Y ellos se inclinaron en reverencia.
Al alzar Jos sus ojos y ver a su hermano Benjamn, hijo de su madre, les pregunt: "Es ste su hermano menor de quien me hablaron?" Y dijo: "Dios te imparta Su favor, hijo mo."
Jos se apresur a salir, pues se sinti profundamente conmovido a causa de su hermano y busc dnde llorar. Entr en su aposento y llor all.
Despus se lav la cara y sali, y controlndose, dijo: "Sirvan la comida."
Le sirvieron a Jos en un lado, a los hermanos en otro lado, y a los Egipcios que coman con l, tambin les sirvieron aparte. Porque los Egipcios no podan comer con los Hebreos, pues esto es abominacin para los Egipcios.
Los sentaron delante de l, el primognito conforme a su derecho de primogenitura, y el ms joven conforme a su edad. Ellos se miraban unos a otros con asombro.
El les llev porciones de su propia mesa, pero la porcin de Benjamn era cinco veces mayor que la de cualquiera de ellos. Bebieron, pues, y se alegraron con l.
Entonces Jos orden al mayordomo de su casa, diciendo: "Llena de alimento los costales de los hombres, todo lo que puedan llevar, y pon el dinero de cada uno de ellos en la boca de su costal.
"Y mi copa, la copa de plata, ponla en la boca del costal del menor, con el dinero de su grano." Y el mayordomo hizo conforme a lo que haba dicho Jos.
Al rayar el alba, fueron despedidos los hombres con sus asnos.
Cuando ellos haban salido de la ciudad, y no estaban muy lejos, Jos dijo al mayordomo de su casa: "Levntate, sigue a esos hombres. Cuando los alcances, diles: 'Por qu han pagado mal por bien?
'No es sta la copa en que bebe mi seor, y que de hecho usa para adivinar? Obraron mal en lo que hicieron.'"
As que los alcanz, les dijo estas palabras.
Y ellos le dijeron: "Por qu habla mi seor de esta manera? Lejos est de sus siervos hacer tal cosa.
"El dinero que encontramos en la boca de nuestros costales, se lo volvimos a traer de la tierra de Canan. Cmo, pues, habamos de robar de la casa de su seor plata u oro?
"Aquel de sus siervos que sea hallado con ella, que muera, y tambin nosotros entonces seremos esclavos de mi seor."
Y l dijo: "Sea ahora tambin conforme a sus palabras. Aqul que sea hallado con ella ser mi esclavo, y los dems de ustedes sern inocentes."
Ellos se dieron prisa. Cada uno baj su costal a tierra, y cada cual abri su costal.
El mayordomo registr, comenzando con el mayor y acabando con el menor, y la copa fue hallada en el costal de Benjamn.
Entonces ellos rasgaron sus vestidos, y despus de cargar cada uno su asno, regresaron a la ciudad.
Cuando Jud lleg con sus hermanos a casa de Jos, l estaba an all, y ellos cayeron a tierra delante de l.
Y Jos les dijo: "Qu accin es sta que han hecho? No saben que un hombre como yo puede ciertamente adivinar?"
Entonces dijo Jud: "Qu podemos decir a mi seor? Qu podemos hablar y cmo nos justificaremos? Dios ha descubierto la iniquidad de sus siervos. As que somos esclavos de mi seor, tanto nosotros como aqul en cuyo poder fue encontrada la copa."
Pero Jos respondi: "Lejos est de m hacer eso. El hombre en cuyo poder ha sido encontrada la copa ser mi esclavo. Pero ustedes, suban en paz a su padre."
Entonces Jud se le acerc, y dijo: "Oh seor mo, permita a su siervo hablar una palabra a los odos de mi seor, y que no se encienda su ira contra su siervo, pues usted es como Faran mismo.
"Mi seor pregunt a sus siervos: 'Tienen padre o hermano?'
"Y respondimos a mi seor: 'Tenemos un padre ya anciano y un hermano pequeo, hijo de su vejez. Su hermano ha muerto, as que slo queda l de los hijos de su madre, y su padre lo ama.'
"Entonces usted dijo a sus siervos: 'Triganmelo para que yo lo vea.'
"Y nosotros respondimos a mi seor: 'El muchacho no puede dejar a su padre, pues si dejara a su padre, ste morira.'
"Usted, sin embargo, dijo a sus siervos: 'Si su hermano menor no desciende con ustedes, no volvern a ver mi rostro.'
"Aconteci, pues, que cuando subimos a mi padre, su siervo, le contamos las palabras de mi seor.
"Y nuestro padre dijo: 'Regresen, cmprennos un poco de alimento.'
"Pero nosotros respondimos: 'No podemos ir. Si nuestro hermano menor va con nosotros, entonces iremos. Porque no podemos ver el rostro del hombre si nuestro hermano no est con nosotros.'
"Y mi padre, su siervo, nos dijo: 'Ustedes saben que mi mujer me dio a luz dos hijos;
el uno sali de mi lado, y dije: "Seguro que ha sido despedazado," y no lo he visto desde entonces.
'Si tambin se llevan a ste de mi presencia, y algo malo le sucede, ustedes harn descender mis canas con dolor al Seol (regin de los muertos).'
"Ahora pues, cuando yo vuelva a mi padre, su siervo, y el muchacho no est con nosotros, como su vida est ligada a la vida del muchacho,
suceder que cuando l vea que el muchacho no est con nosotros, morir. As pues, sus siervos harn descender las canas de nuestro padre, su siervo, con dolor al Seol.
"Porque yo, su siervo, me hice responsable del muchacho con mi padre, diciendo: 'Si no te lo traigo, que lleve yo la culpa delante de mi padre para siempre.'
"Ahora pues, le ruego que quede este su siervo como esclavo de mi seor, en lugar del muchacho, y que el muchacho suba con sus hermanos.
"Pues, cmo subir a mi padre no estando el muchacho conmigo, sin que yo vea el mal que sobrevendr a mi padre?"
Jos ya no pudo contenerse delante de todos los que estaban junto a l, y exclam: "Hagan salir a todos de mi lado." Y no haba nadie con l cuando Jos se dio a conocer a sus hermanos.
Llor tan fuerte que lo oyeron los Egipcios, y la casa de Faran se enter de ello.
Jos dijo a sus hermanos: "Yo soy Jos. Vive todava mi padre?" Pero sus hermanos no podan contestarle porque estaban atnitos delante de l.
Y Jos dijo a sus hermanos: "Acrquense ahora a m." Y ellos se acercaron, y les dijo: "Yo soy su hermano Jos, a quien ustedes vendieron a Egipto.
"Ahora pues, no se entristezcan ni les pese el haberme vendido aqu. Pues para preservar vidas me envi Dios delante de ustedes.
"Porque en estos dos aos ha habido hambre en la tierra y todava quedan otros cinco aos en los cuales no habr ni siembra ni siega.
"Dios me envi delante de ustedes para preservarles un remanente en la tierra, y para guardarlos con vida mediante una gran liberacin.
"Ahora pues, no fueron ustedes los que me enviaron aqu, sino Dios. El me ha puesto por padre de Faran y seor de toda su casa y gobernador sobre toda la tierra de Egipto.
"Dense prisa y suban adonde mi padre, y dganle: 'As dice tu hijo Jos: "Dios me ha hecho seor de todo Egipto. Ven a m, no te demores.
"Y habitars en la tierra de Gosn, y estars cerca de m, t y tus hijos y los hijos de tus hijos, tus ovejas y tus vacas y todo lo que tienes.
"All proveer tambin para ti, pues an quedan cinco aos de hambre, para que no caigas en la miseria t, ni tu casa y todo lo que tienes."'
"Y ahora, los ojos de ustedes y los ojos de mi hermano Benjamn ven que es mi boca la que les habla.
"Notifiquen, pues, a mi padre toda mi gloria en Egipto y todo lo que han visto; dense prisa y traigan aqu a mi padre."
Entonces se ech sobre el cuello de su hermano Benjamn, y llor. Y Benjamn tambin llor sobre su cuello.
Y bes a todos sus hermanos, y llor sobre ellos. Despus sus hermanos hablaron con l.
Cuando se oy la noticia en la casa de Faran, de que los hermanos de Jos haban venido, le agrad a Faran y a sus siervos.
Entonces Faran dijo a Jos: "Dile a tus hermanos: 'Hagan esto: carguen sus animales y vayan a la tierra de Canan;
y tomen a su padre y a sus familias y vengan a m y yo les dar lo mejor de la tierra de Egipto, y comern de la abundancia de la tierra.'
"Y a ti se te ordena decirles: 'Hagan esto: tomen carretas de la tierra de Egipto para sus pequeos y para sus mujeres, y traigan a su padre y vengan.
'Y no se preocupen por sus posesiones personales, pues lo mejor de toda la tierra de Egipto es de ustedes.'"
Y as lo hicieron los Israelitas. Jos les dio carretas conforme a la orden de Faran, y les dio provisiones para el camino.
A todos ellos les dio mudas de ropa, pero a Benjamn le dio 300 monedas de plata y cinco mudas de ropa.
Y a su padre le envi lo siguiente: diez asnos cargados de lo mejor de Egipto, y diez asnas cargadas de grano, pan y alimentos para su padre en el camino.
Luego despidi a sus hermanos, y cuando se iban les dijo: "No rian en el camino."
Ellos subieron de Egipto y vinieron a la tierra de Canan, a su padre Jacob.
Y le informaron: "Jos vive todava y es gobernante en toda la tierra de Egipto." Pero l se qued atnito, porque no les poda creer.
Pero cuando ellos le contaron todas las cosas que Jos les haba dicho, y cuando vio las carretas que Jos haba enviado para llevarlo, el espritu de su padre Jacob revivi.
Entonces Israel dijo: "Basta. Mi hijo Jos vive todava. Ir y lo ver antes que yo muera."
Israel sali con todo lo que tena y lleg a Beerseba, y ofreci sacrificios al Dios de su padre Isaac.
Y Dios habl a Israel en una visin nocturna, y dijo: "Jacob, Jacob." Y l respondi: "Aqu estoy."
Y El dijo: "Yo soy Dios, el Dios de tu padre; no temas descender a Egipto, porque all te har una gran nacin.
"Yo descender contigo a Egipto, y ciertamente, Yo tambin te har volver; y Jos cerrar tus ojos."
Entonces Jacob se fue de Beerseba. Los hijos de Israel llevaron a su padre Jacob, y a sus pequeos y a sus mujeres, en las carretas que Faran haba enviado para llevarlo.
Y tomaron sus ganados y los bienes que haban acumulado en la tierra de Canan y vinieron a Egipto, Jacob y toda su descendencia con l:
sus hijos y sus nietos con l, sus hijas y sus nietas. A toda su descendencia trajo consigo a Egipto.
Estos son los nombres de los hijos de Israel, Jacob y sus hijos, que fueron a Egipto: Rubn, primognito de Jacob.
Los hijos de Rubn: Hanoc, Fal, Hezrn y Carmi.
Los hijos de Simen: Jemuel, Jamn, Ohad, Jaqun, Zohar y Sal, hijo de la Cananea.
Los hijos de Lev: Gersn, Coat y Merari.
Los hijos de Jud: Er, Onn, Sela, Fares y Zara, pero Er y Onn murieron en la tierra de Canan. Los hijos de Fares fueron Hezrn y Hamul.
Los hijos de Isacar: Tola, Fa, Job y Simrn.
Los hijos de Zabuln: Sered, Eln y Jahleel.
Estos son los hijos de Lea, los que le dio a Jacob en Padn Aram, y adems su hija Dina; todos sus hijos y sus hijas eran treinta y tres.
Los hijos de Gad: Zifin, Hagui, Suni, Ezbn, Eri, Arodi y Areli.
Los hijos de Aser: Imna, Isa, Isi, Bera y Sera, hermana de ellos. Y los hijos de Bera: Heber y Malquiel.
Estos son los hijos de Zilpa, a quien Labn dio a su hija Lea, y que le dio a Jacob; en total diecisis personas.
Los hijos de Raquel, mujer de Jacob: Jos y Benjamn.
A Jos, en la tierra de Egipto le nacieron Manass y Efran, los cuales le dio Asenat, hija de Potifera, sacerdote de On.
Los hijos de Benjamn: Bela, Bequer, Asbel, Gera, Naamn, Ehi, Ros, Mupim, Hupim y Ard.
Estos son los hijos de Raquel, que le nacieron a Jacob; catorce personas en total.
Los hijos de Dan: Husim.
Los hijos de Neftal: Jahzeel, Guni, Jezer y Silem.
Estos son los hijos de Bilha, a quien Labn dio a su hija Raquel, y que ella le dio a Jacob; en total siete personas.
Todas las personas de la familia de Jacob, que vinieron a Egipto, descendientes directos suyos, no incluyendo las mujeres de los hijos de Jacob, eran en total sesenta y seis personas.
Y los hijos de Jos, que le nacieron en Egipto, eran dos: todas las personas de la casa de Jacob que vinieron a Egipto, eran setenta.
Jacob envi a Jud delante de s a Jos, para indicar delante de l el camino a Gosn, y llegaron a la tierra de Gosn.
Jos prepar su carro y subi a Gosn para ir al encuentro de su padre Israel. Apenas lo vio, se ech sobre su cuello y llor largamente sobre su cuello.
Entonces Israel dijo a Jos: "Ahora ya puedo morir, despus que he visto tu rostro y s que todava vives."
Y Jos dijo a sus hermanos y a la familia de su padre: "Subir y lo har saber a Faran, y le dir: 'Mis hermanos y la familia de mi padre, que estaban en la tierra de Canan, han venido a m.
'Los hombres son pastores de ovejas, pues son hombres de ganado. Han trado sus ovejas y sus vacas, y todo lo que tienen.'
"Y cuando Faran los llame y les diga: 'Cul es su ocupacin?'
ustedes respondern: 'Sus siervos han sido hombres de ganado desde su juventud hasta ahora, tanto nosotros como nuestros padres,' a fin de que habiten en la tierra de Gosn. Porque para los Egipcios todo pastor de ovejas es una abominacin."
Entonces Jos vino e inform a Faran: "Mi padre y mis hermanos, con sus ovejas, sus vacas y todo lo que tienen, han venido de la tierra de Canan. Ahora ellos estn en la tierra de Gosn."
Y tom cinco hombres de entre sus hermanos, y los present delante de Faran.
Entonces Faran dijo a sus hermanos: "Cul es su ocupacin?" "Sus siervos son pastores de ovejas, tanto nosotros como nuestros padres," ellos respondieron a Faran.
Dijeron tambin a Faran: "Hemos venido a residir en esta tierra, porque no hay pasto para los rebaos de sus siervos, pues el hambre es severa en la tierra de Canan. Ahora pues, permita que sus siervos habiten en la tierra de Gosn."
Y Faran dijo a Jos: "Tu padre y tus hermanos han venido a ti.
"La tierra de Egipto est a tu disposicin. En lo mejor de la tierra haz habitar a tu padre y a tus hermanos. Que habiten en la tierra de Gosn, y si sabes que hay hombres capaces entre ellos, ponlos a cargo de mi ganado."
Jos trajo a su padre Jacob y lo present a Faran. Jacob bendijo a Faran.
Y Faran pregunt a Jacob: "Cuntos aos tienes?"
Entonces Jacob respondi a Faran: "Los aos de mi peregrinacin son 130 aos; pocos y malos han sido los aos de mi vida, y no han alcanzado a los aos que mis padres vivieron en los das de su peregrinacin."
Y Jacob bendijo a Faran, y sali de su presencia.
As, pues, Jos estableci all a su padre y a sus hermanos, y les dio posesin en la tierra de Egipto, en lo mejor de la tierra, en la tierra de Ramss, como Faran haba mandado.
Jos provey de alimentos a su padre, a sus hermanos y a toda la casa de su padre, segn el nmero de sus hijos.
No haba alimento en toda la tierra, de modo que el hambre era muy severa, y la tierra de Egipto y la tierra de Canan desfallecan a causa del hambre.
Y Jos recogi todo el dinero que haba en la tierra de Egipto y en la tierra de Canan a cambio del grano que le compraban, y Jos trajo el dinero a la casa de Faran.
Cuando se acab el dinero en la tierra de Egipto y en la tierra de Canan, todos los Egipcios vinieron a Jos, diciendo: "Denos alimento, pues por qu hemos de morir delante de usted? ya que nuestro dinero se ha acabado."
Entonces Jos dijo: "Entreguen sus ganados y yo les dar alimento por sus ganados, puesto que su dinero se ha acabado."
Trajeron, pues, sus ganados a Jos, y Jos les dio pan a cambio de los caballos, las ovejas, las vacas y los asnos; aquel ao les provey de alimento a cambio de todos sus ganados.
Y terminado aquel ao, vinieron a l el segundo ao, y le dijeron: "No encubriremos a mi seor que el dinero se ha acabado, y que el ganado pertenece a mi seor. No queda nada para mi seor, excepto nuestros cuerpos y nuestras tierras.
"Por qu hemos de morir delante de sus ojos, tanto nosotros como nuestra tierra? Cmprenos a nosotros y a nuestra tierra a cambio de alimento, y nosotros y nuestra tierra seremos siervos de Faran. Denos, pues, semilla para que vivamos y no mu
As compr Jos toda la tierra de Egipto para Faran, pues los Egipcios vendieron cada uno su campo, porque el hambre era severa sobre ellos. Y la tierra lleg a ser de Faran.
En cuanto a la gente, la hizo pasar a las ciudades, desde un extremo de la frontera de Egipto hasta el otro.
Solamente la tierra de los sacerdotes no compr, pues los sacerdotes tenan racin de parte de Faran, y vivan de la racin que Faran les daba. Por tanto no vendieron su tierra.
Entonces Jos dijo al pueblo: "Hoy los he comprado a ustedes y a sus tierras para Faran. Ahora, aqu hay semilla para ustedes. Vayan y siembren la tierra.
"Al tiempo de la cosecha darn la quinta parte a Faran, y cuatro partes sern de ustedes para sembrar la tierra y para el mantenimiento de ustedes, para los de sus casas y para alimento de sus pequeos."
Y ellos dijeron: "Nos ha salvado la vida. Hallemos gracia ante los ojos de Faran mi seor, y seremos siervos de Faran."
Entonces Jos puso una ley respecto a la tierra de Egipto, en vigor hasta hoy: que Faran deba recibir la quinta parte. Slo la tierra de los sacerdotes no lleg a ser de Faran.
Israel habit en la tierra de Egipto, en Gosn. All adquirieron propiedades y fueron fecundos y se multiplicaron en gran manera.
Jacob vivi diecisiete aos en la tierra de Egipto; as que los das de Jacob, los aos de su vida, fueron 147 aos.
Cuando a Israel se le acerc el tiempo de morir, llam a su hijo Jos y le dijo: "Si he hallado gracia ante tus ojos, por favor, pon ahora tu mano debajo de mi muslo y trtame con misericordia y fidelidad: Por favor, no me sepultes en Egipto.
"Cuando duerma con mis padres, me llevars de Egipto y me sepultars en el sepulcro de ellos." "Har segn tu palabra," le respondi Jos.
Y Jacob dijo: "Jramelo ." Y se lo jur. Entonces Israel se inclin en adoracin en la cabecera de la cama.
Y despus de estas cosas, le dijeron a Jos: "Su padre est enfermo." Y l tom consigo a sus dos hijos, Manass y Efran.
Cuando se le avis a Jacob: "Su hijo Jos ha venido a usted;" entonces Israel hizo un esfuerzo y se sent en la cama.
Y Jacob dijo a Jos: "El Dios Todopoderoso se me apareci en Luz, en la tierra de Canan. Me bendijo,
y me dijo: 'Yo te har fecundo y te multiplicar. Y har de ti multitud de pueblos y dar esta tierra a tu descendencia despus de ti en posesin perpetua.'
"Ahora pues, tus dos hijos que te nacieron en la tierra de Egipto, antes de que yo viniera a ti a Egipto, mos son. Efran y Manass sern mos, como lo son Rubn y Simen.
"Pero los hijos que has tenido despus de ellos, sern tuyos. Sern llamados por el nombre de sus hermanos en su heredad.
"En cuanto a m, cuando vine de Padn, Raquel se me muri en la tierra de Canan, en el camino, cuando faltaba todava cierta distancia para llegar a Efrata, y la sepult all en el camino a Efrata, esto es Beln (Casa del Pan)."
Cuando Israel vio a los hijos de Jos, dijo: "Quines son stos?"
Y Jos respondi a su padre: "Son mis hijos, los que Dios me ha dado aqu." "Acrcalos a m, te ruego, para que yo los bendiga," le dijo.
Los ojos de Israel estaban tan dbiles por la vejez que no poda ver. Entonces Jos se los acerc, y l los bes y los abraz.
Israel dijo a Jos: "Nunca esperaba ver tu rostro, y mira, Dios me ha permitido ver tambin a tus hijos."
Entonces Jos los tom de las rodillas de Jacob, y se inclin con su rostro en tierra.
Jos tom a los dos, a Efran con la derecha, hacia la izquierda de Israel, y a Manass con la izquierda, hacia la derecha de Israel, y se los acerc.
Pero Israel extendi su derecha y la puso sobre la cabeza de Efran, que era el menor, y su izquierda sobre la cabeza de Manass, cruzando a propsito sus manos, aunque Manass era el primognito.
Israel bendijo a Jos, y dijo: "El Dios delante de quien anduvieron mis padres Abraham e Isaac, El Dios que ha sido mi pastor toda mi vida hasta este da,
El ngel que me ha rescatado de todo mal, Bendiga a estos muchachos; Y viva en ellos mi nombre, Y el nombre de mis padres Abraham e Isaac; Y crezcan para ser multitud en medio de la tierra."
Cuando Jos vio que su padre haba puesto su mano derecha sobre la cabeza de Efran, esto le desagrad. Y tom la mano de su padre para cambiarla de la cabeza de Efran a la cabeza de Manass.
Y Jos dijo a su padre: "No sea as, padre mo, pues ste es el primognito. Pon tu mano derecha sobre su cabeza."
Pero su padre rehus y dijo: "Lo s, hijo mo, lo s. El tambin llegar a ser un pueblo, y l tambin ser grande. Sin embargo, su hermano menor ser ms grande que l, y su descendencia llegar a ser multitud de naciones."
Y los bendijo aquel da, diciendo: "Por ti bendecir Israel, diciendo: 'Que Dios te haga como Efran y Manass.'" As puso a Efran antes de Manass.
Entonces Israel dijo a Jos: "Yo estoy a punto de morir, pero Dios estar con ustedes y los har volver a la tierra de sus padres.
"Yo te doy una parte ms que a tus hermanos, la cual tom de mano del Amorreo con mi espada y con mi arco."
Entonces Jacob llam a sus hijos, y dijo: "Renanse para que les haga saber lo que les ha de acontecer en los das venideros.
"Jntense y oigan, hijos de Jacob, Y escuchen a Israel su padre.
"Rubn, t eres mi primognito, Mi podero y el principio de mi vigor, Prominente en dignidad y prominente en poder.
"Incontrolable como el agua, no tendrs preeminencia, Porque subiste a la cama de tu padre, Y la profanaste: l subi a mi lecho.
"Simen y Lev son hermanos; Sus armas instrumentos de violencia.
"En su consejo no entre mi alma, A su asamblea no se una mi gloria, Porque en su ira mataron hombres, Y en su terquedad mutilaron bueyes.
"Maldita su ira porque es feroz; Y su furor porque es cruel. Los dividir en Jacob, Y los dispersar en Israel.
"A ti Jud, te alabarn tus hermanos; Tu mano estar en el cuello de tus enemigos; Se inclinarn a ti los hijos de tu padre.
"Cachorro de len es Jud; De la presa, hijo mo, has subido. Se agazapa, se echa como len, O como leona, quin lo despertar?
"El cetro no se apartar de Jud, Ni la vara de gobernante de entre sus pies, Hasta que venga Siloh, Y a l sea dada la obediencia de los pueblos.
"El ata a la vid su pollino, Y a la mejor cepa el hijo de su asna; l lava en vino sus vestiduras, Y en la sangre de las uvas su manto.
"Sus ojos estn apagados por el vino, Y sus dientes blancos por la leche.
"Zabuln habitar a la orilla del mar; Y l ser puerto para naves, Y su lmite ser hasta Sidn.
"Isacar es un asno fuerte, Echado entre los establos.
"Al ver que el lugar de reposo era bueno Y que la tierra era agradable, Inclin su hombro para cargar, Y lleg a ser esclavo en trabajos forzados.
"Dan juzgar a su pueblo, Como una de las tribus de Israel.
"Sea Dan serpiente junto al camino, Vbora junto al sendero, Que muerde los talones del caballo, Y cae su jinete hacia atrs.
"Tu salvacin espero, oh Seor!
"A Gad salteadores lo asaltarn, Mas l asaltar su retaguardia.
"En cuanto a Aser, su alimento ser sustancioso, Y l dar manjares de rey.
"Neftal es una cierva en libertad, Que pronuncia palabras hermosas.
"Rama fecunda es Jos, Rama fecunda junto a un manantial; Sus vstagos se extienden sobre el muro.
"Los arqueros lo atacaron con furor, Lo asaetearon y lo hostigaron;
Pero su arco permaneci firme Y sus brazos fueron giles Por las manos del Poderoso de Jacob (de all es el Pastor, la Roca de Israel),
Por el Dios de tu padre que te ayuda, Y por el Todopoderoso que te bendice Con bendiciones de los cielos de arriba, Bendiciones del abismo que est abajo, Bendiciones de los pechos y del seno materno.
"Las bendiciones de tu padre Han sobrepasado las bendiciones de mis antepasados Hasta el lmite de los collados eternos; Sean ellas sobre la cabeza de Jos, Y sobre la cabeza del consagrado de entre sus hermanos.
"Benjamn es lobo rapaz; De maana devora la presa, Y a la tarde reparte los despojos."
Todas estas son las doce tribus de Israel, y esto es lo que les dijo su padre cuando los bendijo. A cada uno lo bendijo con la bendicin que le corresponda.
Despus les orden y les dijo: "Voy a ser reunido a mi pueblo. Sepltenme con mis padres en la cueva que est en el campo de Efrn el Hitita,
en la cueva que est en el campo de Macpela, que est frente a Mamre, en la tierra de Canan, la cual Abraham compr junto con el campo de Efrn el Hitita, para posesin de una sepultura.
"All sepultaron a Abraham y a su mujer Sara. All sepultaron a Isaac y a su mujer Rebeca, y all sepult yo a Lea.
"El campo y la cueva que hay en l, fueron comprados de los hijos de Het."
Cuando Jacob termin de encargar estas cosas a sus hijos, recogi sus pies en la cama y expir, y fue reunido a su pueblo.
Jos se ech sobre el rostro de su padre, llor sobre l y lo bes.
Jos orden a sus siervos mdicos que embalsamaran a su padre, y los mdicos embalsamaron a Israel.
Se requeran cuarenta das para ello, porque ste es el tiempo requerido para el embalsamamiento. Y los Egipcios lo lloraron setenta das.
Cuando pasaron los das de luto por l, Jos habl a la casa de Faran: "Si he hallado ahora gracia ante los ojos de ustedes, les ruego que hablen a Faran, diciendo:
'Mi padre me hizo jurar, diciendo: "Yo voy a morir. En el sepulcro que cav para m en la tierra de Canan, all me sepultars." Ahora pues, le ruego que me permita ir a sepultar a mi padre, y luego volver.'"
Y Faran dijo: "Sube y sepulta a tu padre como l te hizo jurar."
Entonces Jos subi a sepultar a su padre, y con l subieron todos los siervos de Faran, los ancianos de su casa y todos los ancianos de la tierra de Egipto,
y toda la casa de Jos, y sus hermanos, y la casa de su padre. Slo dejaron a sus pequeos, sus ovejas y sus vacas en la tierra de Gosn.
Subieron tambin con l carros y jinetes; y era un cortejo muy grande.
Cuando llegaron hasta la era de Atad, que est al otro lado del Jordn, all hicieron duelo con una grande y dolorosa lamentacin. Y Jos guard siete das de duelo por su padre.
Cuando los habitantes de la tierra, los Cananeos, vieron el duelo de la era de Atad, dijeron: "Este es un duelo doloroso de los Egipcios." Por eso llamaron al lugar Abel Mizraim, el cual est al otro lado del Jordn.
Sus hijos, pues, hicieron con l tal como les haba mandado.
Pues sus hijos lo llevaron a la tierra de Canan, y lo sepultaron en la cueva del campo de Macpela, frente a Mamre, la cual Abraham haba comprado de Efrn el Hitita, junto con el campo como heredad de una sepultura.
Despus de sepultar a su padre, Jos regres a Egipto, l y sus hermanos, y todos los que haban subido con l para sepultar a su padre.
Al ver los hermanos de Jos que su padre haba muerto, dijeron: "Quiz Jos guarde rencor contra nosotros, y de cierto nos devuelva todo el mal que le hicimos."
Entonces enviaron un mensaje a Jos, diciendo: "Tu padre mand a decir antes de morir:
'As dirn a Jos: "Te ruego que perdones la maldad de tus hermanos y su pecado, porque ellos te trataron mal."' Y ahora, te rogamos que perdones la maldad de los siervos del Dios de tu padre." Y Jos llor cuando le hablaron.
Entonces sus hermanos vinieron tambin y se postraron delante de l, y dijeron: "Ahora somos tus siervos."
Pero Jos les dijo: "No teman, acaso estoy yo en lugar de Dios?
"Ustedes pensaron hacerme mal, pero Dios lo cambi en bien para que sucediera como vemos hoy, y se preservara la vida de mucha gente.
"Ahora pues, no teman. Yo proveer para ustedes y para sus hijos." Y los consol y les habl cariosamente.
Jos se qued en Egipto, l y la casa de su padre; y Jos vivi 110 aos.
Jos vio la tercera generacin de los hijos de Efran; tambin los hijos de Maquir, hijo de Manass, nacieron sobre las rodillas de Jos.
Y Jos dijo a sus hermanos: "Yo voy a morir, pero Dios ciertamente cuidar de ustedes y los har subir de esta tierra a la tierra que El prometi en juramento a Abraham, a Isaac y a Jacob."
Luego Jos hizo jurar a los hijos de Israel, diciendo: "Dios ciertamente los cuidar, y ustedes se llevarn mis huesos de aqu."
Y muri Jos a la edad de 110 aos. Lo embalsamaron y lo pusieron en un atad en Egipto.
Estos son los nombres de los hijos de Israel que fueron a Egipto con Jacob. Cada uno fue con su familia:
Rubn, Simen, Lev y Jud;
Isacar, Zabuln y Benjamn;
Dan, Neftal, Gad y Aser.
Todas las personas que descendieron de Jacob fueron setenta almas. Pero Jos estaba ya en Egipto.
Y muri Jos, y todos sus hermanos, y toda aquella generacin.
Pero los Israelitas tuvieron muchos hijos y aumentaron mucho, y se multiplicaron y llegaron a ser poderosos (numerosos) en gran manera, y el pas se llen de ellos.
Se levant sobre Egipto un nuevo rey que no haba conocido a Jos,
y dijo a su pueblo: "Miren, el pueblo de los hijos de Israel es ms numeroso y ms fuerte que nosotros.
"Procedamos, pues, astutamente con l, no sea que se multiplique y en caso de guerra, se una tambin con los que nos odian y pelee contra nosotros y se vaya del pas."
As que pusieron sobre ellos capataces para oprimirlos con duros trabajos; y edificaron para Faran las ciudades de almacenaje, Pitn y Ramss.
Pero cuanto ms los opriman, ms se multiplicaban y ms se extendan, de manera que los Egipcios llegaron a temer a los Israelitas.
Los Egipcios, pues, obligaron a los Israelitas a trabajar duramente,
y les amargaron la vida con dura servidumbre en hacer barro y ladrillos y en toda clase de trabajo del campo. Todos sus trabajos se los imponan con rigor.
Entonces el rey de Egipto habl a las parteras de las Hebreas, una de las cuales se llamaba Sifra, y la otra Pu,
y les dijo: "Cuando estn asistiendo a las Hebreas a dar a luz, y las vean sobre el lecho del parto, si es un hijo, le darn muerte, pero si es una hija, entonces vivir."
Pero las parteras teman (reverenciaban) a Dios, y no hicieron como el rey de Egipto les haba mandado, sino que dejaron con vida a los nios.
El rey de Egipto hizo llamar a las parteras y les dijo: "Por qu han hecho esto, y han dejado con vida a los nios?"
Las parteras respondieron a Faran: "Porque las mujeres Hebreas no son como las Egipcias, pues son robustas y dan a luz antes que la partera llegue a ellas."
Dios favoreci a las parteras; y el pueblo se multiplic y lleg a ser muy poderoso.
Y por haber las parteras temido a Dios, El prosper sus familias.
Entonces Faran orden a todo su pueblo: "Todo hijo que nazca lo echarn al Nilo, pero a toda hija la dejarn con vida."
Un hombre de la casa de Lev fue y tom por mujer a una hija de Lev.
Y la mujer concibi y dio a luz un hijo. Viendo que era hermoso, lo escondi por tres meses.
Pero no pudiendo ocultarlo por ms tiempo, tom una cestilla de juncos (caas de papiro) y la cubri con asfalto y brea. Entonces puso al nio en ella, y la coloc entre los juncos a la orilla del Nilo.
La hermana del nio se puso a lo lejos para ver (saber) qu le sucedera.
Cuando la hija de Faran baj a baarse al Nilo, mientras sus doncellas se paseaban por la ribera del ro, vio la cestilla entre los juncos y mand a una criada suya para que la trajera.
Al abrirla, vio al nio, y oy que el nio lloraba. Le tuvo compasin, y dijo: "Este es uno de los nios de los Hebreos."
Entonces la hermana del nio dijo a la hija de Faran: "Quiere que vaya y llame a una nodriza de las Hebreas para que cre al nio?"
"S, ve," respondi la hija de Faran. La muchacha fue y llam a la madre del nio.
Y la hija de Faran le dijo: "Llvate a este nio y cramelo, y yo te dar tu salario." La mujer tom al nio y lo cri.
Cuando el nio creci, ella lo llev a la hija de Faran, y vino a ser hijo suyo; y le puso por nombre Moiss, diciendo: "Pues lo he sacado de las aguas."
En aquellos das, crecido ya Moiss, sali a donde sus hermanos y vio sus duros trabajos (sus cargas). Vio a un Egipcio golpeando a un Hebreo, a uno de sus hermanos.
Entonces mir alrededor y cuando vio que no haba nadie, mat al Egipcio y lo escondi en la arena.
Al da siguiente sali y vio a dos Hebreos que rean, y dijo al culpable: "Por qu golpeas a tu compaero?"
"Quin te ha puesto de prncipe o de juez sobre nosotros?" le respondi el culpable. "Ests pensando matarme como mataste al Egipcio?" Entonces Moiss tuvo miedo, y dijo: "Ciertamente se ha divulgado lo sucedido."
Al enterarse Faran de lo que haba pasado, trat de matar a Moiss. Pero Moiss huy de la presencia de Faran y se fue a vivir a la tierra de Madin, y all se sent junto a un pozo.
Y el sacerdote de Madin tena siete hijas, las cuales fueron a sacar agua y llenaron las pilas para dar de beber al rebao de su padre.
Entonces vinieron unos pastores y las echaron de all, pero Moiss se levant y las defendi, y dio de beber a su rebao.
Cuando ellas volvieron a Reuel, su padre, ste les pregunt: "Por qu han vuelto tan pronto hoy?"
"Un Egipcio nos ha librado de mano de los pastores," respondieron ellas; "y adems, nos sac agua y dio de beber al rebao."
Y Reuel dijo a sus hijas: "Y dnde est? Por qu han dejado al hombre? Invtenlo a que coma algo."
Moiss accedi a morar con aquel hombre, y ste le dio su hija Sfora por mujer a Moiss.
Ella dio a luz un hijo, y Moiss le puso por nombre Gersn, porque dijo: "Peregrino soy en tierra extranjera."
Pasado mucho tiempo, muri el rey de Egipto. Los Israelitas geman a causa de la servidumbre, y clamaron. Su clamor subi a Dios, a causa de su servidumbre.
Dios oy su gemido y se acord de su pacto con Abraham, Isaac y Jacob.
Dios mir a los Israelitas y los tuvo en cuenta.
Moiss apacentaba el rebao de Jetro su suegro, sacerdote de Madin; condujo el rebao hacia el lado occidental del desierto y lleg a Horeb, el monte de Dios.
Y el ngel del SEOR se le apareci en una llama de fuego, en medio de una zarza. Al fijarse Moiss, vio que la zarza arda en fuego, pero la zarza no se consuma.
Entonces Moiss dijo: "Me acercar ahora para ver esta maravilla (gran visin), por qu la zarza no se quema."
Cuando el SEOR vio que Moiss se acercaba para mirar, Dios lo llam de en medio de la zarza, y dijo: "Moiss, Moiss!" Y l respondi: "Aqu estoy."
Entonces Dios le dijo: "No te acerques aqu. Qutate las sandalias de los pies, porque el lugar donde ests parado es tierra santa."
Y aadi: "Yo soy el Dios de tu padre, el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob." Entonces Moiss se cubri el rostro, porque tena temor de mirar a Dios.
Y el SEOR dijo: "Ciertamente he visto la afliccin de Mi pueblo que est en Egipto, y he escuchado su clamor a causa de sus capataces, pues estoy consciente de sus sufrimientos.
"As que he descendido para librarlos de mano de los Egipcios, y para sacarlos de aquella tierra a una tierra buena y espaciosa, a una tierra que mana leche y miel, al lugar de los Cananeos, de los Hititas, de los Amorreos, de los Ferezeos, de los Heveos
"Y ahora, el clamor de los Israelitas ha llegado hasta M, y adems he visto la opresin con que los Egipcios los oprimen.
"Ahora pues, ven y te enviar a Faran, para que saques a Mi pueblo, a los Israelitas, de Egipto."
Pero Moiss dijo a Dios: "Quin soy yo para ir a Faran, y sacar a los Israelitas de Egipto?"
"Ciertamente Yo estar contigo," le respondi el SEOR, "y la seal para ti de que soy Yo el que te ha enviado ser sta: cuando hayas sacado al pueblo de Egipto ustedes adorarn (servirn) a Dios en este monte."
Entonces Moiss dijo a Dios: "Si voy a los Israelitas, y les digo: 'El Dios de sus padres me ha enviado a ustedes,' tal vez me digan: 'Cul es Su nombre?' qu les responder?"
Y dijo Dios a Moiss: "YO SOY EL QUE SOY," y aadi: "As dirs a los Israelitas: 'YO SOY me ha enviado a ustedes.'"
Dijo adems Dios a Moiss: "As dirs a los Israelitas: 'El SEOR, el Dios de sus padres, el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob, me ha enviado a ustedes.' Este es Mi nombre para siempre, y con l se har memoria de M de generacin en g
"Ve y rene a los ancianos de Israel, y diles: 'El SEOR, el Dios de sus padres, el Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob, se me ha aparecido y dijo: "Ciertamente los he visitado y he visto lo que les han hecho en Egipto.
"Y he dicho: Los sacar de la afliccin de Egipto a la tierra del Cananeo, del Hitita, del Amorreo, del Ferezeo, del Heveo y del Jebuseo, a una tierra que mana leche y miel."'
"Ellos escucharn tu voz. Entonces t irs con los ancianos de Israel al rey de Egipto, y le dirn: 'El SEOR, el Dios de los Hebreos, nos ha salido al encuentro. Ahora pues, permite que vayamos tres das de camino al desierto para ofrecer sacrificios al
"Pero Yo s que el rey de Egipto no los dejar ir, si no es por la fuerza (por mano fuerte).
"Pero Yo extender Mi mano y herir a Egipto con todos los prodigios (milagros) que har en medio de l, y despus de esto, los dejar ir.
"Y har que este pueblo halle gracia ante los ojos de los Egipcios, y cuando ustedes se vayan, no se irn con las manos vacas.
"Cada mujer pedir a su vecina y a la que vive en su casa, objetos de plata, objetos de oro y vestidos, y los pondrn sobre sus hijos y sobre sus hijas. As despojarn a los Egipcios."
Moiss respondi: "Y si no me creen, ni escuchan mi voz? Porque quiz digan: 'No se te ha aparecido el SEOR.'"
Y el SEOR le pregunt: "Qu es eso que tienes en la mano?" "Una vara," respondi Moiss.
"Echala en tierra," le dijo el SEOR. Y l la ech en tierra y se convirti en una serpiente. Moiss huy de ella;
pero el SEOR dijo a Moiss: "Extiende tu mano y agrrala por la cola." El extendi la mano, la agarr, y se convirti en una vara en su mano.
"Por esto creern que se te ha aparecido el SEOR, Dios de sus padres, Dios de Abraham, Dios de Isaac, Dios de Jacob.
"Ahora mete la mano en tu seno," aadi el SEOR. Y Moiss meti la mano en su seno, y cuando la sac, estaba leprosa, blanca como la nieve.
"Vuelve a meter la mano en tu seno," le dijo El. Y l volvi a meterla en su seno, y cuando la sac, se haba vuelto como el resto de su carne.
"Y suceder que si no te creen, ni obedecen el testimonio (ni escuchan la voz) de la primera seal, quiz crean el testimonio de la segunda seal.
"Pero si todava no creen estas dos seales, ni escuchan tu voz, entonces sacars agua del Nilo y la derramars sobre la tierra seca; y el agua que saques del Nilo se convertir en sangre sobre la tierra seca."
Entonces Moiss dijo al SEOR: "Por favor, Seor, nunca he sido hombre elocuente. Ni ayer ni en tiempos pasados, ni aun despus de que has hablado a Tu siervo; porque soy tardo en el habla y torpe de lengua."
Y el SEOR le dijo: "Quin ha hecho la boca del hombre? O quin hace al hombre mudo o sordo, con vista o ciego? No soy Yo, el SEOR?
"Ahora pues, ve, y Yo estar con tu boca, y te ensear lo que has de hablar."
Pero Moiss dijo: "Te ruego, Seor, enva ahora el mensaje por medio de quien T quieras."
Entonces se encendi la ira del SEOR contra Moiss, y le dijo: "No est all tu hermano Aarn, el Levita? Yo s que l habla bien. Y adems, ahora l sale a recibirte. Al verte, se alegrar en su corazn.
"Y t le hablars, y pondrs las palabras en su boca. Yo estar con tu boca y con su boca y les ensear lo que tienen que hacer.
"Adems, Aarn hablar por ti al pueblo. El te servir como boca y t sers para l como Dios.
"Y esta vara la llevars en tu mano, y con ella hars las seales."
Moiss se fue y volvi a casa de su suegro Jetro, y le dijo: "Te ruego que me dejes ir para volver a mis hermanos que estn en Egipto, y ver si an viven." "Ve en paz," le contest Jetro.
Y el SEOR dijo a Moiss en Madin: "Ve, vuelve a Egipto, porque han muerto todos los hombres que buscaban tu vida."
Moiss tom a su mujer y a sus hijos, los mont sobre un asno y volvi a la tierra de Egipto. Moiss tom tambin la vara de Dios en su mano.
Y el SEOR dijo a Moiss: "Cuando vuelvas a Egipto, mira que hagas delante de Faran todas las maravillas que he puesto en tu mano. Pero Yo endurecer su corazn de modo que no dejar ir al pueblo.
"Entonces dirs a Faran: 'As dice el SEOR: "Israel es Mi hijo, Mi primognito.
"Y te he dicho: 'Deja ir a Mi hijo para que Me sirva,' pero te has negado a dejarlo ir. Por tanto matar a tu hijo, a tu primognito."'"
Y aconteci que en una posada en el camino, el SEOR le sali al encuentro a Moiss y quiso matarlo.
Pero Sfora tom un pedernal, cort el prepucio de su hijo y lo ech a los pies de Moiss, y le dijo: "Ciertamente t eres para m un esposo de sangre."
Entonces Dios lo dej. Pues ella haba dicho: "Eres esposo de sangre," a causa de la circuncisin.
Y el SEOR dijo a Aarn: "Ve al encuentro de Moiss en el desierto." El fue y le sali al encuentro en el monte de Dios, y lo bes.
Moiss cont a Aarn todas las palabras del SEOR con las cuales le enviaba, y todas las seales que le haba mandado hacer .
Entonces fueron Moiss y Aarn y reunieron a todos los ancianos de los Israelitas,
Aarn les habl todas las palabras que Dios haba hablado a Moiss. Este hizo entonces las seales en presencia del pueblo.
El pueblo crey, y al or que el SEOR haba visitado a los Israelitas y haba visto su afliccin, se postraron y adoraron.
Despus Moiss y Aarn fueron y dijeron a Faran: "As dice el SEOR, Dios de Israel: 'Deja ir a Mi pueblo para que Me celebre una fiesta en el desierto.'"
Pero Faran dijo: "Quin es el SEOR para que yo escuche Su voz y deje ir a Israel? No conozco al SEOR, y adems, no dejar ir a Israel."
"El Dios de los Hebreos nos ha salido al encuentro," contestaron ellos. "Djenos ir, le rogamos, camino de tres das al desierto para ofrecer sacrificios al SEOR nuestro Dios, no sea que venga sobre nosotros con pestilencia o con espada."
Pero el rey de Egipto les dijo: "Moiss y Aarn, por qu apartan al pueblo de sus trabajos? Vuelvan a sus labores (cargas).
"Miren," aadi Faran, "el pueblo de la tierra es mucho ahora, y ustedes quieren que ellos cesen en sus labores!"
Aquel mismo da, Faran dio rdenes a los capataces que estaban sobre el pueblo, y a sus jefes y les dijo:
"Ya no darn, como antes, paja al pueblo para hacer ladrillos. Que vayan ellos y recojan paja por s mismos.
"Pero exigirn de ellos la misma cantidad de ladrillos que hacan antes. No la disminuyan en lo ms mnimo. Porque son perezosos, por eso claman y dicen: 'Djanos ir a ofrecer sacrificios a nuestro Dios.'
"Recrguese el trabajo sobre estos hombres, para que estn ocupados en l y no presten atencin a palabras falsas."
Salieron, pues, los capataces del pueblo y sus jefes y hablaron al pueblo y dijeron: "As dice Faran: 'No les dar paja.
'Vayan ustedes mismos y recojan paja donde la hallen. Pero su tarea no ser disminuida en lo ms mnimo.'"
Entonces el pueblo se dispers por toda la tierra de Egipto para recoger rastrojos en lugar de paja.
Los capataces los apremiaban, diciendo: "Acaben sus tareas, su tarea diaria, como cuando tenan (haba) paja."
Y azotaban a los jefes de los Israelitas que los capataces de Faran haban puesto sobre ellos, dicindoles: "Por qu no han terminado, ni ayer ni hoy, la cantidad de ladrillos requerida como antes?"
Entonces los jefes de los Israelitas fueron y clamaron a Faran y dijeron: "Por qu trata usted as a sus siervos?
"No se da paja a sus siervos, sin embargo, siguen dicindonos: 'Hagan ladrillos.' Y adems sus siervos son azotados. Pero la culpa es de su pueblo."
Pero l contest: "Son perezosos, muy perezosos. Por eso dicen: 'Djanos ir a ofrecer sacrificios al SEOR.'
"Ahora pues, vayan y trabajen. Pero no se les dar paja, sin embargo, deben entregar la misma cantidad de ladrillos."
Los jefes de los Israelitas se dieron cuenta de que estaban en dificultades, cuando les dijeron: "No deben disminuir su cantidad diaria de ladrillos."
Al salir de la presencia de Faran, se encontraron con Moiss y Aarn, que los estaban esperando,
y les dijeron: "Mire el SEOR sobre ustedes y los juzgue, pues nos han hecho odiosos ante los ojos de Faran y ante los ojos de sus siervos, ponindoles una espada en la mano para que nos maten."
Entonces Moiss se volvi al SEOR, y dijo: "Oh Seor, por qu has hecho mal a este pueblo? Por qu me enviaste?
"Pues desde que vine a Faran a hablar en Tu nombre, l ha hecho mal a este pueblo, y T no has hecho nada por librar a Tu pueblo."
El SEOR respondi a Moiss: "Ahora vers lo que har a Faran. Porque por la fuerza los dejar ir, y por la fuerza (por mano fuerte) los echar de su tierra."
Dios continu hablando a Moiss, y le dijo: "Yo soy el SEOR.
"Yo me aparec a Abraham, a Isaac y a Jacob como Dios Todopoderoso (El Shaddai), pero por Mi nombre, SEOR, no me di a conocer a ellos.
"Tambin establec Mi pacto con ellos, de darles la tierra de Canan, la tierra donde peregrinaron.
"Adems, he odo el gemido de los Israelitas, porque los Egipcios los tienen esclavizados, y me he acordado de Mi pacto.
"Por tanto, dile a los Israelitas: 'Yo soy el SEOR, y los sacar de debajo de las cargas de los Egipcios. Los librar de su esclavitud, y los redimir con brazo extendido y con grandes juicios.
'Los tomar a ustedes por pueblo Mo, y Yo ser su Dios. Sabrn que Yo soy el SEOR su Dios, que los sac de debajo de las cargas de los Egipcios.
'Los traer a la tierra que jur dar a Abraham, a Isaac y a Jacob, y se la dar a ustedes por heredad. Yo soy el SEOR.'"
De esta manera Moiss habl a los Israelitas, pero ellos no escucharon a Moiss a causa del desaliento y de la dura servidumbre.
Entonces el SEOR habl a Moiss y le dijo:
"Ve, habla a Faran, rey de Egipto, para que deje salir a los Israelitas de su tierra."
Pero Moiss habl delante del SEOR y le dijo: "Los Israelitas no me han escuchado. Cmo, pues, me escuchar Faran, siendo yo torpe de palabra?"
Entonces el SEOR habl a Moiss y a Aarn, y les dio rdenes para los Israelitas y para Faran, rey de Egipto, a fin de sacar a los Israelitas de la tierra de Egipto.
Estos son los jefes de las casas paternas: Los hijos de Rubn, primognito de Israel: Hanoc, Fal, Hezrn y Carmi. Estas son las familias de Rubn.
Los hijos de Simen: Jemuel, Jamn, Ohad, Jaqun, Zohar y Sal, hijo de una Cananea. Estas son las familias de Simen.
Estos son los nombres de los hijos de Lev segn sus generaciones: Gersn, Coat y Merari. Los aos de la vida de Lev fueron 137 aos.
Los hijos de Gersn: Libni y Simei, segn sus familias.
Los hijos de Coat: Amram, Izhar, Hebrn y Uziel. Los aos de la vida de Coat fueron 133 aos.
Los hijos de Merari: Mahli y Musi. Estas son las familias de los Levitas segn sus generaciones.
Amram tom por mujer a Jocabed, su ta, y ella dio a luz a Aarn y a Moiss. Los aos de la vida de Amram fueron 137 aos.
Los hijos de Izhar: Cor, Nefeg y Zicri.
Los hijos de Uziel: Misael, Elzafn y Sitri.
Y Aarn tom por mujer a Eliseba, hija de Aminadab, hermana de Naasn, y ella dio a luz a Nadab, Abi, Eleazar e Itamar.
Los hijos de Cor: Asir, Elcana y Abiasaf. Estas son las familias de los Coretas.
Eleazar, hijo de Aarn, tom por mujer a una de las hijas de Futiel, y ella dio a luz a Finees. Estos son los jefes de las casas paternas de los Levitas, segn sus familias.
Aarn y Moiss son a los que el SEOR dijo: "Saquen a los Israelitas de la tierra de Egipto por sus ejrcitos."
Ellos son los que hablaron a Faran, rey de Egipto, para sacar a los Israelitas de Egipto. Estos fueron, Moiss y Aarn.
El da que el SEOR habl a Moiss en la tierra de Egipto,
el SEOR dijo a Moiss: "Yo soy el SEOR. Dile a Faran, rey de Egipto, todo lo que Yo te diga."
Pero Moiss dijo delante del SEOR: "Yo soy torpe de palabra. Cmo, pues, me escuchar Faran?"
Entonces el SEOR dijo a Moiss: "Mira, Yo te hago como Dios para Faran, y tu hermano Aarn ser tu profeta.
"T hablars todo lo que Yo te mande, y Aarn tu hermano hablar a Faran, para que deje salir de su tierra a los Israelitas.
"Pero Yo endurecer el corazn de Faran para multiplicar Mis seales y Mis prodigios (milagros) en la tierra de Egipto.
"Y Faran no los escuchar. Entonces pondr Mi mano sobre Egipto y sacar de la tierra de Egipto a Mis ejrcitos, a Mi pueblo los Israelitas, con grandes juicios.
"Los Egipcios sabrn que Yo soy el SEOR, cuando Yo extienda Mi mano sobre Egipto y saque de en medio de ellos a los Israelitas."
As hizo Moiss y tambin Aarn. Tal como el SEOR les mand, as lo hicieron.
Moiss tena ochenta aos y Aarn ochenta y tres cuando hablaron a Faran.
El SEOR habl a Moiss y a Aarn y les dijo:
"Cuando Faran, les diga: 'Hagan un milagro,' entonces dirs a Aarn: 'Toma tu vara y chala delante de Faran para que se convierta en serpiente.'"
Vinieron, pues, Moiss y Aarn a Faran e hicieron tal como el SEOR les haba mandado. Aarn ech su vara delante de Faran y de sus siervos, y sta se convirti en serpiente.
Entonces Faran llam tambin a los sabios y a los hechiceros, y tambin ellos, los magos (sacerdotes adivinos) de Egipto, hicieron lo mismo con sus encantamientos (ciencias ocultas).
Cada uno ech su vara, las cuales se convirtieron en serpientes. Pero la vara de Aarn devor las varas de ellos.
Sin embargo el corazn de Faran se endureci y no los escuch, tal como el SEOR haba dicho.
Entonces el SEOR dijo a Moiss: "El corazn de Faran es terco. Se niega a dejar ir al pueblo.
"Presntate a Faran por la maana cuando vaya al agua, y ponte a orillas del Nilo para encontrarte con l. Toma en tu mano la vara que se convirti en serpiente.
"Y dile: 'El SEOR, el Dios de los Hebreos, me ha enviado a ti, diciendo: "Deja ir a Mi pueblo para que Me sirva en el desierto. Pero hasta ahora no has escuchado."
'As dice el SEOR: "En esto conocers que Yo soy el SEOR: Yo golpear con la vara que est en mi mano las aguas que estn en el Nilo, y se convertirn en sangre.
"Los peces que hay en el Nilo morirn, y el ro se corromper y los Egipcios tendrn asco de beber el agua del Nilo."'"
El SEOR dijo tambin a Moiss: "Dile a Aarn: 'Toma tu vara y extiende tu mano sobre las aguas de Egipto, sobre sus ros, sobre sus arroyos, sobre sus estanques, y sobre todos sus depsitos de agua, para que se conviertan en sangre. Habr sangre por tod
As lo hicieron Moiss y Aarn, tal como el SEOR les haba ordenado. Aarn alz la vara y golpe las aguas que haba en el Nilo ante los ojos de Faran y de sus siervos, y todas las aguas que haba en el Nilo se convirtiero
Los peces que haba en el Nilo murieron y el ro se corrompi, de manera que los Egipcios no podan beber agua del Nilo. Haba sangre por toda la tierra de Egipto.
Pero los magos (sacerdotes adivinos) de Egipto hicieron lo mismo con sus encantamientos (ciencias ocultas). El corazn de Faran se endureci y no los escuch, tal como el SEOR haba dicho.
Entonces se volvi Faran y entr en su casa, sin hacer caso tampoco de esto.
Todos los Egipcios cavaron en los alrededores del Nilo en busca de agua para beber, porque no podan beber de las aguas del Nilo.
Pasaron (Se cumplieron) siete das despus que el SEOR hiri al Nilo.
Entonces el SEOR dijo a Moiss: "Ve a Faran y dile: 'As dice el SEOR: "Deja ir a Mi pueblo para que Me sirva.
"Pero si te niegas a dejarlos ir, entonces herir todo tu territorio con ranas.
"El Nilo se llenar de ranas, que subirn y entrarn en tu casa, en tu alcoba y sobre tu cama, en las casas de tus siervos y en tu pueblo, en tus hornos y en tus artesas.
"Subirn las ranas sobre ti, sobre tu pueblo y sobre todos tus siervos."'"
Dijo adems el SEOR a Moiss: "Dile a Aarn: 'Extiende tu mano con tu vara sobre los ros, sobre los arroyos y sobre los estanques, y haz que suban ranas sobre la tierra de Egipto.'"
Aarn extendi su mano sobre las aguas de Egipto, y las ranas subieron y cubrieron la tierra de Egipto.
Los magos (sacerdotes adivinos) hicieron lo mismo con sus encantamientos (ciencias ocultas), e hicieron subir ranas sobre la tierra de Egipto.
Entonces Faran llam a Moiss y a Aarn, y dijo: "Rueguen al SEOR para que quite las ranas de m y de mi pueblo, y yo dejar ir al pueblo para que ofrezca sacrificios al SEOR."
Moiss dijo a Faran: "Dgnate decirme cundo he de rogar por ti, por tus siervos y por tu pueblo, para que las ranas sean quitadas de ti y de tus casas y queden solamente en el ro."
"Maana," respondi Faran. Entonces Moiss dijo: "Sea conforme a tu palabra para que sepas que no hay nadie como el SEOR nuestro Dios.
"Las ranas se alejarn de ti, de tus casas, de tus siervos y de tu pueblo; slo quedarn en el Nilo."
Entonces Moiss y Aarn salieron de la presencia de Faran, y Moiss clam al SEOR acerca de las ranas que El haba puesto sobre Faran.
Y el SEOR hizo conforme a la palabra de Moiss, y murieron las ranas en las casas, en los patios y en los campos.
Las juntaron en montones, y la tierra se corrompi.
Pero al ver Faran que haba alivio, endureci su corazn y no los escuch, tal como el SEOR haba dicho.
Entonces el SEOR dijo a Moiss: "Dile a Aarn: 'Extiende tu vara y golpea el polvo de la tierra para que se convierta en piojos por toda la tierra de Egipto.'"
Y as lo hicieron. Aarn extendi su mano con su vara, y golpe el polvo de la tierra, y hubo piojos en hombres y animales. Todo el polvo de la tierra se convirti en piojos por todo el pas de Egipto.
Los magos (sacerdotes adivinos) trataron de producir piojos con sus encantamientos (ciencias ocultas), pero no pudieron. Hubo, pues, piojos en hombres y animales.
Entonces los magos (sacerdotes adivinos) dijeron a Faran: "Este es el dedo de Dios." Pero el corazn de Faran se endureci y no los escuch, tal como el SEOR haba dicho.
El SEOR dijo a Moiss: "Levntate muy de maana y ponte delante de Faran cuando salga del agua, dile: 'As dice el SEOR: "Deja ir a Mi pueblo para que Me sirva.
"Porque si no dejas ir a Mi pueblo, entonces enviar enjambres de insectos sobre ti y sobre tus siervos, sobre tu pueblo y dentro de tus casas. Las casas de los Egipcios se llenarn de enjambres de insectos, y tambin el suelo sobre el cual estn.
"Pero en aquel da Yo pondr aparte la tierra de Gosn en la que mora Mi pueblo, para que no haya all enjambres de insectos, a fin de que sepas que Yo, el SEOR, estoy en medio de la tierra.
"Yo har distincin entre Mi pueblo y tu pueblo. Maana tendr lugar esta seal."'"
As lo hizo el SEOR. Y entraron grandes enjambres de insectos en la casa de Faran y en las casas de sus siervos, y en todo el pas de Egipto la tierra fue devastada a causa de los enjambres de insectos.
Entonces llam Faran a Moiss y a Aarn, y dijo: "Vayan, ofrezcan sacrificio a su Dios dentro del pas."
"No conviene que lo hagamos as," respondi Moiss, "porque es abominacin para los Egipcios lo que sacrificaremos al SEOR nuestro Dios. Si sacrificamos lo que es abominacin para los Egipcios delante de sus ojos, no nos apedrearn?
"Andaremos una distancia de tres das de camino en el desierto, y ofreceremos sacrificios al SEOR nuestro Dios, tal como El nos manda."
El Faran dijo: "Los dejar ir para que ofrezcan sacrificio al SEOR su Dios en el desierto, slo que no vayan muy lejos. Oren por m."
"Voy a salir de tu presencia," le contest Moiss "y rogar al SEOR que los enjambres de insectos se alejen maana de Faran, de sus siervos y de su pueblo. Pero que Faran no vuelva a obrar con engao, no dejando ir al pueblo a ofrecer sacrificios al S
Sali Moiss de la presencia de Faran y or al SEOR.
Y el SEOR hizo como Moiss Le pidi, y quit los enjambres de insectos de Faran, de sus siervos y de su pueblo. No qued ni uno solo.
Pero Faran endureci su corazn tambin esta vez y no dej salir al pueblo.
Entonces el SEOR dijo a Moiss: "Ve a Faran y dile: 'As dice el SEOR, el Dios de los Hebreos: "Deja ir a Mi pueblo para que Me sirva.
"Porque si te niegas a dejarlos ir y los sigues deteniendo,
entonces la mano del SEOR vendr con gravsima pestilencia sobre tus ganados que estn en el campo: sobre los caballos, sobre los asnos, sobre los camellos, sobre las vacas y sobre las ovejas.
"Pero el SEOR har distincin entre los ganados de Israel y los ganados de Egipto, y nada perecer de todo lo que pertenece a los Israelitas."'"
Y el SEOR fij un plazo definido y dijo: "Maana el SEOR har esto en la tierra."
El SEOR hizo esto al da siguiente, y perecieron todos los ganados de Egipto. Pero de los ganados de los Israelitas, ni un solo animal muri.
Faran envi a ver, y ni un solo animal de los ganados de Israel haba perecido. Pero el corazn de Faran se endureci y no dej ir al pueblo.
Entonces el SEOR dijo a Moiss y a Aarn: "Tomen puados de holln de un horno, y que Moiss lo esparza hacia el cielo en presencia de Faran.
"El holln se convertir en polvo fino sobre toda la tierra de Egipto, y producir tumores que resultarn en lceras en los hombres y en los animales, por toda la tierra de Egipto."
Tomaron, pues, holln de un horno, y se presentaron delante de Faran, y Moiss lo arroj hacia el cielo, y produjo tumores que resultaron en lceras en los hombres y en los animales.
Y los magos (sacerdotes adivinos) no podan estar delante de Moiss a causa de los tumores, pues los tumores estaban tanto en los magos como en todos los Egipcios.
Y el SEOR endureci el corazn de Faran y no los escuch, tal como el SEOR haba dicho a Moiss.
Entonces el SEOR dijo a Moiss: "Levntate muy de maana, y ponte delante de Faran, y dile: 'As dice el SEOR, el Dios de los Hebreos: "Deja ir a Mi pueblo para que Me sirva.
"Porque esta vez enviar todas Mis plagas sobre ti, sobre tus siervos y sobre tu pueblo, para que sepas que no hay otro como Yo en toda la tierra.
"Porque si Yo hubiera extendido Mi mano y te hubiera herido a ti y a tu pueblo con pestilencia, ya habras sido cortado de la tierra.
"Pero en verdad, por esta razn te he permitido permanecer: para mostrarte Mi poder y para proclamar Mi nombre por toda la tierra.
"Y todava te enalteces contra Mi pueblo no dejndolos ir.
"As que maana como a esta hora, enviar granizo muy pesado, tal como no ha habido en Egipto desde el da en que fue fundado hasta ahora.
"Ahora pues, manda poner a salvo tus ganados y todo lo que tienes en el campo, porque todo hombre o todo animal que se encuentre en el campo, y no sea trado a la casa, morir cuando caiga sobre ellos el granizo."'"
El que de entre los siervos de Faran tuvo temor de la palabra del SEOR, hizo poner a salvo a sus siervos y sus ganados en sus casas,
pero el que no hizo caso a la palabra del SEOR, dej a sus siervos y sus ganados en el campo.
Entonces el SEOR dijo a Moiss: "Extiende tu mano hacia el cielo para que caiga granizo en toda la tierra de Egipto, sobre los hombres, sobre los animales y sobre toda planta del campo por toda la tierra de Egipto."
Moiss extendi su vara hacia el cielo, y el SEOR envi truenos y granizo, y cay fuego sobre la tierra. El SEOR hizo llover granizo sobre la tierra de Egipto.
Y hubo granizo muy intenso, y fuego centelleando continuamente en medio del granizo, muy pesado, tal como no haba habido en toda la tierra de Egipto desde que lleg a ser una nacin.
El granizo hiri todo lo que haba en el campo por toda la tierra de Egipto, tanto hombres como animales. El granizo hiri tambin toda planta del campo, y destroz todos los rboles del campo.
Slo en la tierra de Gosn, donde estaban los Israelitas, no hubo granizo.
Entonces Faran envi llamar a Moiss y Aarn y les dijo: "Esta vez he pecado. El SEOR es el justo, y yo y mi pueblo somos los impos.
"Rueguen al SEOR, porque ha habido ya suficientes truenos y granizo de parte de Dios. Los dejar ir y no se quedarn ms aqu."
"Tan pronto como yo salga de la ciudad," le dijo Moiss, "extender mis manos al SEOR. Los truenos cesarn, y no habr ms granizo, para que sepas que la tierra es del SEOR.
"En cuanto a ti y a tus siervos, s que an no temen (reverencian) al SEOR Dios."
Y el lino y la cebada fueron destruidos, pues la cebada estaba en espiga y el lino estaba en flor;
pero el trigo y el centeno no fueron destruidos, por ser tardos.
Sali Moiss de la ciudad, de la presencia de Faran, y extendi sus manos al SEOR, y los truenos y el granizo cesaron, y no cay ms lluvia sobre la tierra.
Pero cuando Faran vio que la lluvia y el granizo y los truenos haban cesado, pec otra vez, y endureci su corazn, tanto l como sus siervos.
Y se endureci el corazn de Faran y no dej ir a los Israelitas, tal como el SEOR haba dicho por medio de Moiss.
Entonces el SEOR dijo a Moiss: "Presntate a Faran, porque Yo he endurecido su corazn y el corazn de sus siervos, para mostrar estas seales Mas en medio de ellos,
y para que cuentes a tu hijo y a tu nieto, cmo Me he burlado de los Egipcios, y cmo he mostrado Mis seales entre ellos, y para que ustedes sepan que Yo soy el SEOR."
Moiss y Aarn fueron a Faran, y le dijeron: "As dice el SEOR, el Dios de los Hebreos: 'Hasta cundo rehusars humillarte delante de M? Deja ir a Mi pueblo, para que Me sirva.
'Porque si te niegas a dejar ir a Mi pueblo, entonces maana traer langostas a tu territorio.
'Cubrirn la superficie de la tierra, de modo que nadie podr ver el suelo. Tambin comern el resto de lo que ha escapado, lo que les ha quedado del granizo, y comern todo rbol que crece para ustedes en el campo.
'Llenarn tus casas, las casas de todos tus siervos y las casas de todos los Egipcios, algo que ni tus padres ni tus abuelos han visto desde el da que vinieron al mundo hasta hoy.'" Moiss se volvi y sali de la presencia de Faran.
Y los siervos de Faran le dijeron: "Hasta cundo este hombre nos ser causa de ruina? Deje ir a los hombres para que sirvan al SEOR su Dios. No se da cuenta de que Egipto est destruido?"
Entonces hicieron volver a Moiss y Aarn ante Faran, y l les dijo: "Vayan, sirvan al SEOR su Dios. Quines son los que han de ir?"
Y Moiss respondi: "Iremos con nuestros jvenes y nuestros ancianos; con nuestros hijos y nuestras hijas; con nuestras ovejas y nuestras vacas iremos, porque hemos de celebrar una fiesta solemne al SEOR."
"As sea el SEOR con ustedes," les dijo Faran, "si los dejo ir a ustedes y a sus pequeos! Tengan cuidado porque tienen malas intenciones.
"No ser as. Vayan ahora slo ustedes los hombres, y sirvan al SEOR, porque eso es lo que han pedido." Y los echaron de la presencia de Faran.
Entonces el SEOR dijo a Moiss: "Extiende tu mano sobre la tierra de Egipto, para traer la langosta, a fin de que suba sobre la tierra de Egipto y devore toda planta de la tierra, todo lo que el granizo ha dejado."
Moiss extendi su vara sobre la tierra de Egipto, y el SEOR hizo soplar un viento del oriente sobre el pas todo aquel da y toda aquella noche. Y al venir la maana, el viento del oriente trajo las langostas.
Subieron las langostas sobre toda la tierra de Egipto y se asentaron en todo el territorio de Egipto. Eran muy numerosas. Nunca haba habido tantas langostas como entonces, ni las habra despus.
Porque cubrieron la superficie de toda la tierra, y la tierra se oscureci. Se comieron toda planta de la tierra y todo el fruto de los rboles que el granizo haba dejado. As que nada verde qued en rbol o planta del campo por toda la tierra de Egipto
Entonces Faran llam apresuradamente a Moiss y a Aarn, y dijo: "He pecado contra el SEOR su Dios y contra ustedes.
"Ahora pues, les ruego que perdonen mi pecado slo esta vez, y que rueguen al SEOR su Dios, para que quite de m esta muerte."
Moiss sali de la presencia de Faran y or al SEOR.
Y el SEOR cambi el viento a un viento occidental muy fuerte que se llev las langostas y las arroj al Mar Rojo. Ni una langosta qued en todo el territorio de Egipto.
Pero el SEOR endureci el corazn de Faran, y ste no dej ir a los Israelitas.
Entonces el SEOR dijo a Moiss: "Extiende tu mano hacia el cielo, para que haya tinieblas sobre la tierra de Egipto, tinieblas tales que puedan tocarse."
Extendi Moiss su mano hacia el cielo, y hubo densas tinieblas en toda la tierra de Egipto por tres das.
No se vean unos a otros, nadie se levant de su lugar por tres das, pero todos los Israelitas tenan luz en sus moradas.
Entonces llam Faran a Moiss y le dijo: "Vayan, sirvan al SEOR. Slo que sus ovejas y sus vacas queden aqu. Aun sus pequeos pueden ir con ustedes."
Pero Moiss contest: "T tambin tienes que darnos sacrificios y holocaustos para que los sacrifiquemos al SEOR nuestro Dios.
"Por tanto, tambin nuestros ganados irn con nosotros. Ni una pezua quedar atrs, porque de ellos tomaremos para servir al SEOR nuestro Dios. Nosotros mismos no sabemos con qu hemos de servir al SEOR hasta que lleguemos all."
Pero el SEOR endureci el corazn de Faran, y ste no quiso dejarlos ir.
Entonces Faran dijo a Moiss: "Aprtate de m! Cudate de volver a ver mi rostro, porque el da en que veas mi rostro morirs."
"Bien has dicho, no volver a ver tu rostro," respondi Moiss.
El SEOR dijo a Moiss: "Una plaga ms traer sobre Faran y sobre Egipto, despus de la cual los dejar ir de aqu. Cuando los deje ir, ciertamente los echar de aqu completamente.
"Dile ahora al pueblo que cada hombre pida a su vecino y cada mujer a su vecina objetos de plata y objetos de oro."
El SEOR hizo que el pueblo se ganara el favor de los Egipcios. Adems el mismo Moiss era muy estimado en la tierra de Egipto, tanto a los ojos de los siervos de Faran como a los ojos del pueblo.
Y Moiss dijo: "As dice el SEOR: 'Como a medianoche Yo pasar por toda la tierra de Egipto,
y morir todo primognito en la tierra de Egipto, desde el primognito de Faran que se sienta en su trono, hasta el primognito de la sierva que est detrs del molino; tambin todo primognito del ganado.
'Y habr gran clamor en toda la tierra de Egipto, como nunca antes lo ha habido y como nunca ms lo habr.
'Pero a ninguno de los Israelitas ni siquiera un perro le ladrar, ni a hombre ni a animal, para que ustedes entiendan cmo el SEOR hace distincin entre Egipto e Israel.'
"Todos estos sus siervos descendern a m y se inclinarn ante m, diciendo: 'Sal, t y todo el pueblo que te sigue'; y despus de esto yo saldr." Y Moiss sali ardiendo en ira de la presencia de Faran.
Entonces el SEOR dijo a Moiss: "Faran no los escuchar, para que Mis maravillas se multipliquen en la tierra de Egipto."
Moiss y Aarn hicieron todas estas maravillas en presencia de Faran. Con todo, el SEOR endureci el corazn de Faran, y ste no dej salir de su tierra a los Israelitas.
En la tierra de Egipto el SEOR habl a Moiss y a Aarn y les dijo:
"Este mes ser para ustedes el principio de los meses. Ser el primer mes del ao para ustedes.
"Hablen a toda la congregacin de Israel y digan: 'El da diez de este mes cada uno tomar para s un cordero, segn sus casas paternas; un cordero para cada casa.
'Pero si la casa es muy pequea para un cordero, entonces l y el vecino ms cercano a su casa tomarn uno segn el nmero de personas. Conforme a lo que cada persona coma, dividirn ustedes el cordero.
'El cordero ser un macho sin defecto, de un ao. Lo apartarn de entre las ovejas o de entre las cabras.
'Y lo guardarn hasta el da catorce del mismo mes. Entonces toda la asamblea de la congregacin de Israel lo matar al anochecer.
'Ellos tomarn parte de la sangre y la pondrn en los dos postes y en el dintel de las casas donde lo coman.
'Comern la carne esa misma noche, asada al fuego, y la comern con pan sin levadura y con hierbas amargas.
'Ustedes no comern nada de l crudo ni hervido en agua, sino asado al fuego, tanto su cabeza como sus patas y sus entraas.
'No dejarn nada de l para la maana, sino que lo que quede de l para la maana lo quemarn en el fuego.
'De esta manera lo comern: ceidas sus cinturas, las sandalias en sus pies y el cayado en su mano, lo comern apresuradamente. Es la Pascua del SEOR.
'Porque esa noche pasar por la tierra de Egipto, y herir a todo primognito en la tierra de Egipto, tanto de hombre como de animal. Ejecutar juicios contra todos los dioses de Egipto. Yo, el SEOR.
'La sangre les ser a ustedes por seal en las casas donde estn. Cuando Yo vea la sangre pasar de largo, y ninguna plaga vendr sobre ustedes para destruirlos cuando Yo hiera la tierra de Egipto.
'Y este da ser memorable para ustedes y lo celebrarn como fiesta al SEOR. Lo celebrarn por todas sus generaciones como ordenanza perpetua.
'Siete das comern panes sin levadura. Adems, desde el primer da quitarn toda levadura de sus casas. Porque cualquiera que coma algo leudado desde el primer da hasta el sptimo, esa persona ser cortada de Israel.
'Y en el primer da tendrn una santa convocacin, y otra santa convocacin en el sptimo da. Ningn trabajo se har en ellos, excepto lo que cada uno deba comer. Slo esto podrn hacer.
'Guardarn tambin la Fiesta de los Panes sin Levadura, porque en ese mismo da saqu Yo a sus ejrcitos de la tierra de Egipto. Por tanto guardarn este da por todas sus generaciones como ordenanza perpetua.
'En el mes primero comern los panes sin levadura, desde el da catorce del mes por la tarde, hasta el da veintiuno del mes por la tarde.
'Por siete das no habr levadura en sus casas. Porque cualquiera que coma algo leudado, esa persona ser cortada de la congregacin de Israel, ya sea extranjero o nativo del pas.
'No comern nada leudado. En todo lugar donde habiten comern panes sin levadura.'"
Entonces Moiss convoc a todos los ancianos de Israel, y les dijo: "Saquen del rebao corderos para ustedes segn sus familias, y sacrifiquen la Pascua.
"Tomarn un manojo de hisopo, y lo mojarn en la sangre que est en la vasija, y untarn con la sangre que est en la vasija el dintel y los dos postes de la puerta. Ninguno de ustedes saldr de la puerta de su casa hasta la maana.
"Pues el SEOR pasar para herir a los Egipcios. Cuando vea la sangre en el dintel y en los dos postes de la puerta, el SEOR pasar de largo aquella puerta, y no permitir que el ngel destructor entre en sus casas para herirlos .
"Y guardarn esta ceremonia como ordenanza para ustedes y para sus hijos para siempre.
"Cuando entren a la tierra que el SEOR les dar, como ha prometido, guardarn este rito.
"Y cuando sus hijos les pregunten: 'Qu significa este rito para ustedes?'
ustedes les dirn: 'Es un sacrificio de la Pascua al SEOR, el cual pas de largo las casas de los Israelitas en Egipto cuando hiri a los Egipcios, y libr nuestras casas.'" Y el pueblo se postr y ador.
Los Israelitas fueron y lo hicieron as. Tal como el SEOR haba mandado a Moiss y a Aarn, as lo hicieron.
Y a la medianoche, el SEOR hiri a todo primognito en la tierra de Egipto, desde el primognito de Faran que se sentaba sobre su trono, hasta el primognito del cautivo que estaba en la crcel, y todo primognito del ganado.
Faran se levant en la noche, l con todos sus siervos y todos los Egipcios. Y se oy un gran clamor en Egipto, porque no haba hogar donde no hubiera alguien muerto.
Entonces Faran llam a Moiss y a Aarn an de noche, y dijo: "Levntense y salgan de entre mi pueblo, ustedes y los Israelitas. Vayan y adoren (sirvan) al SEOR, como han dicho.
"Tomen tambin sus ovejas y sus vacas, como han dicho, y vyanse, y bendganme tambin a m."
Y los Egipcios apremiaban al pueblo, dndose prisa en echarlos de la tierra, porque decan: "Todos seremos muertos."
Tom, pues, el pueblo la masa, antes que fuera leudada, en sus artesas de amasar envueltas en paos, y se las llevaron sobre sus hombros.
Los Israelitas hicieron segn las instrucciones (las palabras) de Moiss, pues pidieron a los Egipcios objetos de plata, objetos de oro y ropa.
Y el SEOR hizo que el pueblo se ganara el favor de los Egipcios, que les concedieron lo que pedan. As despojaron a los Egipcios.
Los Israelitas salieron de Ramss hacia Sucot, unos 600,000 hombres de a pie, sin contar los nios.
Subi tambin con ellos una multitud mixta, junto con ovejas y vacas, una gran cantidad de ganado.
De la masa que haban sacado de Egipto, cocieron tortas de panes sin levadura, pues no se haba leudado, ya que al ser echados de Egipto, no pudieron demorarse ni preparar alimentos para s mismos.
El tiempo que los Israelitas vivieron en Egipto fue de 430 aos.
Y despus de los 430 aos, en aquel mismo da, todos los ejrcitos del SEOR salieron de la tierra de Egipto.
Esta es noche de vigilia para el SEOR por haberlos sacado de la tierra de Egipto. Esta noche es para el SEOR, para ser guardada por todos los hijos de Israel por todas sus generaciones.
Y el SEOR dijo a Moiss y a Aarn: "Esta es la ordenanza de la Pascua: ningn extranjero (peregrino) comer de ella.
"Pero el siervo de todo hombre, comprado por dinero, despus que lo circunciden, podr entonces comer de ella.
"El extranjero y el jornalero no comern de ella.
"Se ha de comer cada cordero en una misma casa. No sacarn nada de la carne fuera de la casa, ni quebrarn ninguno de sus huesos.
"Toda la congregacin de Israel la celebrar.
"Pero si un extranjero reside con ustedes y celebra la Pascua al SEOR, que sea circuncidado todo varn de su casa, y entonces que se acerque para celebrarla, pues ser como un nativo del pas. Pero ninguna persona incircuncisa comer de ella.
"La misma ley se aplicar tanto al nativo como al extranjero que habite entre ustedes."
Entonces lo hicieron as todos los Israelitas. Hicieron tal como el SEOR haba mandado a Moiss y a Aarn.
Y aquel mismo da, el SEOR sac a los Israelitas de la tierra de Egipto por sus ejrcitos.
Entonces el SEOR habl a Moiss y le dijo:
"Consgrame (Santifcame) todo primognito. El primer nacido de toda matriz entre los Israelitas, tanto de hombre como de animal, Me pertenece."
Y Moiss dijo al pueblo: "Acurdense de este da en que salieron de Egipto, de la casa de esclavitud, pues el SEOR los ha sacado de este lugar con mano poderosa. No comern en l nada leudado.
"Van a salir hoy, en el mes de Abib.
"Y ser que cuando el SEOR te lleve a la tierra del Cananeo, del Hitita, del Amorreo, del Heveo y del Jebuseo, la cual jur a tus padres que te dara, tierra que mana leche y miel, celebrars esta ceremonia en este mes.
"Por siete das comers pan sin levadura, y en el sptimo da habr fiesta solemne al SEOR.
"Se comer pan sin levadura durante los siete das. Nada leudado se ver contigo, ni levadura alguna se ver en todo tu territorio.
"Lo hars saber a tu hijo en aquel da, diciendo: 'Esto es con motivo de lo que el SEOR hizo por m cuando sal de Egipto.'
"Y te ser como una seal en tu mano, y como un recordatorio en tu frente, para que la ley del SEOR est en tu boca. Porque con mano fuerte te sac el SEOR de Egipto.
"Guardars, pues, esta ordenanza a su debido tiempo de ao en ao.
"Y cuando el SEOR te lleve a la tierra del Cananeo, como te jur a ti y a tus padres, y te la d,
dedicars al SEOR todo primer nacido de la matriz. Tambin todo primer nacido del ganado que poseas. Los machos pertenecen al SEOR.
"Pero todo primer nacido de asno, lo redimirs con un cordero; pero si no lo redimes, quebrars su cuello. Todo primognito de hombre de entre tus hijos, lo redimirs.
"Y cuando tu hijo te pregunte el da de maana: 'Qu es esto?' le dirs: 'Con mano fuerte nos sac el SEOR de Egipto, de la casa de servidumbre.
'Y aconteci que cuando Faran se obstin en no dejarnos ir, el SEOR mat a todo primognito en la tierra de Egipto, desde el primognito del hombre hasta el primognito de los animales. Por esta causa yo sacrifico al SEOR los machos, todo primer nacid
"Ser, pues, como una seal en tu mano y como insignias entre tus ojos. Porque con mano fuerte nos sac el SEOR de Egipto."
Cuando Faran dej ir al pueblo, Dios no los gui por el camino de la tierra de los Filisteos, aunque estaba cerca, porque dijo Dios: "No sea que el pueblo se arrepienta cuando vea guerra y se vuelva a Egipto."
Dios, pues, hizo que el pueblo diera un rodeo por el camino del desierto, hacia el Mar Rojo. En orden de batalla subieron los Israelitas de la tierra de Egipto.
Moiss tom consigo los huesos de Jos, pues ste haba hecho jurar solemnemente a los Israelitas y dijo: "Ciertamente Dios los visitar, y entonces se llevarn de aqu mis huesos con ustedes."
Y salieron de Sucot y acamparon en Etam, al borde del desierto.
El SEOR iba delante de ellos, de da en una columna de nube para guiarlos por el camino, y de noche en una columna de fuego para alumbrarlos, a fin de que anduvieran de da y de noche.
No quit de delante del pueblo la columna de nube durante el da, ni la columna de fuego durante la noche.
El SEOR habl a Moiss y le dijo:
"Di a los Israelitas que den la vuelta y acampen delante de Pi Hahirot, entre Migdol y el mar. Ustedes acamparn frente a Baal Zefn, en el lado opuesto, junto al mar.
"Porque Faran dir de los Israelitas: 'Andan vagando sin rumbo por la tierra. El desierto los ha encerrado.'
"Pero Yo endurecer el corazn de Faran, y l los perseguir. Y ser glorificado por medio de Faran y de todo su ejrcito, y sabrn los Egipcios que Yo soy el SEOR." Y as lo hicieron.
Cuando le anunciaron al rey de Egipto que el pueblo haba huido, Faran y sus siervos cambiaron de actitud (corazn) hacia el pueblo, y dijeron: "Qu es esto que hemos hecho, que hemos permitido que Israel se fuera y dejaran de servirnos?"
Faran prepar su carro y tom consigo a su gente.
Tom 600 carros escogidos, y todos los dems carros de Egipto, con oficiales sobre todos ellos.
El SEOR endureci el corazn de Faran, rey de Egipto, y ste persigui a los Israelitas, pero stos haban salido con mano fuerte.
Los Egipcios los persiguieron con todos los caballos y carros de Faran, su caballera y su ejrcito, y los alcanzaron acampados junto al mar, junto a Pi Hahirot, frente a Baal Zefn.
Al acercarse Faran, los Israelitas alzaron los ojos, y vieron que los Egipcios marchaban tras ellos. Entonces los Israelitas tuvieron mucho miedo y clamaron al SEOR.
Y dijeron a Moiss: "Acaso no haba sepulcros en Egipto para que nos sacaras a morir en el desierto? Por qu nos has tratado de esta manera, sacndonos de Egipto?
"No es esto lo que te dijimos en Egipto: 'Djanos, para que sirvamos a los Egipcios'? Porque mejor nos hubiera sido servir a los Egipcios que morir en el desierto."
Pero Moiss dijo al pueblo: "No teman; estn firmes y vean la salvacin que el SEOR har hoy por ustedes. Porque los Egipcios a quienes han visto hoy, no los volvern a ver jams.
"El SEOR pelear por ustedes mientras ustedes se quedan callados."
Entonces dijo el SEOR a Moiss: "Por qu clamas a M? Di a los Israelitas que se pongan en marcha.
"Y t, levanta tu vara y extiende tu mano sobre el mar y divdelo. Y los Israelitas pasarn por en medio del mar, sobre tierra seca.
"Pero Yo endurecer el corazn de los Egipcios para que entren a perseguirlos. Me glorificar en Faran y en todo su ejrcito, en sus carros y en su caballera.
"Entonces sabrn los Egipcios que Yo soy el SEOR, cuando sea glorificado en Faran, en sus carros y en su caballera."
El ngel de Dios que haba ido delante del campamento de Israel, se apart, e iba detrs de ellos. La columna de nube que haba ido delante de ellos, se apart, y se les puso detrs,
y vino a colocarse entre el campamento de Egipto y el campamento de Israel. La nube estaba junto con las tinieblas. Sin embargo, de noche alumbraba a Israel, y en toda la noche no se acercaron los unos a los otros.
Moiss extendi su mano sobre el mar, y el SEOR, por medio de un fuerte viento del este que sopl toda la noche, hizo que el mar se retirara, y cambi el mar en tierra seca. As quedaron divididas las aguas.
Los Israelitas entraron por en medio del mar, en seco, y las aguas les eran como un muro a su derecha y a su izquierda.
Entonces los Egipcios reanudaron la persecucin, y entraron tras ellos en medio del mar todos los caballos de Faran, sus carros y sus jinetes.
A la vigilia de la maana (2 a 6 a.m.), el SEOR mir el ejrcito de los Egipcios desde la columna de fuego y de nube, y sembr la confusin en el ejrcito de los Egipcios.
Y entorpeci las ruedas de sus carros, e hizo que avanzaran con dificultad. Entonces los Egipcios dijeron: "Huyamos ante Israel, porque el SEOR pelea por ellos contra los Egipcios."
Entonces el SEOR dijo a Moiss: "Extiende tu mano sobre el mar para que las aguas vuelvan sobre los Egipcios, sobre sus carros y su caballera."
Y Moiss extendi su mano sobre el mar, y al amanecer, el mar regres a su estado normal, y los Egipcios al huir se encontraban con l. As derrib el SEOR a los Egipcios en medio del mar.
Las aguas volvieron y cubrieron los carros y la caballera, a todo el ejrcito de Faran que haba entrado tras ellos en el mar. No qued ni uno de ellos.
Pero los Israelitas pasaron en seco por en medio del mar, y las aguas les eran como un muro a su derecha y a su izquierda.
Aquel da el SEOR salv a Israel de mano de los Egipcios. Israel vio a los Egipcios muertos a la orilla del mar.
Cuando Israel vio el gran poder que el SEOR haba usado contra los Egipcios, el pueblo temi (reverenci) al SEOR, y creyeron en el SEOR y en Moiss, Su siervo.
Entonces Moiss y los Israelitas cantaron este cntico al SEOR, y dijeron: "Canto al SEOR porque ha triunfado gloriosamente (es exaltado en gran manera); Al caballo y a su jinete ha arrojado al mar.
"Mi fortaleza y mi cancin es el SEOR, Y ha sido para m salvacin; ste es mi Dios, y Lo glorificar, El Dios de mi padre, y Lo ensalzar.
"El SEOR es fuerte guerrero; El SEOR es Su nombre.
"Los carros de Faran y su ejrcito arroj al mar, Y los mejores de sus oficiales se ahogaron en el Mar Rojo.
"Los abismos los cubren; Descendieron a las profundidades como una piedra.
"Tu diestra, oh SEOR, es majestuosa en poder; Tu diestra, oh SEOR, destroza al enemigo.
"En la grandeza de Tu excelencia derribas a los que se levantan contra Ti; Envas Tu furor, y los consumes como paja.
"Al soplo de Tu aliento se amontonaron las aguas, Se juntaron las corrientes como en un montn; Se cuajaron los abismos en el corazn del mar.
"El enemigo dijo: 'Perseguir, alcanzar, repartir el despojo; Se cumplir mi deseo contra ellos; Sacar mi espada, los destruir mi mano.'
"Soplaste con Tu viento, los cubri el mar; Se hundieron como plomo en las aguas poderosas (majestuosas).
Quin como T entre los dioses, oh SEOR? Quin como T, majestuoso en santidad, Temible en las alabanzas, haciendo maravillas?
"Extendiste Tu diestra, Los trag la tierra.
"En Tu misericordia has guiado al pueblo que has redimido; Con Tu poder los has guiado a Tu santa morada.
"Lo han odo los pueblos y tiemblan; El pavor se ha apoderado de los habitantes de Filistea.
"Entonces se turbaron los prncipes de Edom; Los valientes (los jefes) de Moab se sobrecogieron de temblor; Se acobardaron todos los habitantes de Canan.
"Terror y espanto cae sobre ellos; Por la grandeza de Tu brazo quedan inmviles, como piedra, Hasta que Tu pueblo pasa, oh SEOR, Hasta que pasa el pueblo que T has comprado.
"T los traers y los plantars en el monte de Tu heredad, El lugar que has hecho para Tu morada, oh SEOR, El santuario, oh Seor, que Tus manos han establecido.
"El SEOR reinar para siempre."
Porque los caballos de Faran con sus carros y sus jinetes entraron en el mar, y el SEOR hizo volver sobre ellos las aguas del mar. Pero los Israelitas anduvieron por en medio del mar sobre tierra seca.
Miriam la profetisa, hermana de Aarn, tom en su mano el pandero, y todas las mujeres salieron tras ella con panderos y danzas.
Y Miriam les responda: "Canten al SEOR porque ha triunfado gloriosamente (es exaltado en gran manera); Al caballo y su jinete ha arrojado al mar."
Moiss hizo partir a Israel del Mar Rojo, y salieron hacia el desierto de Shur. Anduvieron tres das en el desierto y no encontraron agua.
Cuando llegaron a Mara no pudieron beber las aguas de Mara porque eran amargas. Por tanto al lugar le pusieron el nombre de Mara (Amargura).
El pueblo murmur contra Moiss diciendo: "Qu beberemos?"
Entonces Moiss clam al SEOR, y el SEOR le mostr un rbol. El lo ech en las aguas, y las aguas se volvieron dulces. Y Dios les dio all un estatuto y una ordenanza, y all los puso a prueba.
Y Dios les dijo: "Si escuchas atentamente la voz del SEOR tu Dios, y haces lo que es recto ante Sus ojos, y escuchas Sus mandamientos, y guardas todos Sus estatutos, no te enviar ninguna de las enfermedades que envi sobre los Egipcios. Porqu
Entonces llegaron a Elim, donde haba doce fuentes de agua y setenta palmeras, y acamparon all junto a las aguas.
Partieron de Elim, y toda la congregacin de los Israelitas lleg al desierto de Sin, que est entre Elim y Sina, el da 15 del segundo mes despus de su salida de la tierra de Egipto.
Y toda la congregacin de los Israelitas murmur contra Moiss y contra Aarn en el desierto.
Los Israelitas les decan: "Ojal hubiramos muerto a manos del SEOR en la tierra de Egipto cuando nos sentbamos junto a las ollas de carne, cuando comamos pan hasta saciarnos. Pues nos han trado a este desierto para matar de hambre a toda esta multi
Entonces el SEOR dijo a Moiss: "Yo har llover pan del cielo para ustedes. El pueblo saldr y recoger diariamente la porcin de cada da, para ponerlos a prueba si andan o no en Mi ley.
"Y en el sexto da, cuando preparen lo que traigan, la porcin ser el doble de lo que recogen diariamente."
Entonces Moiss y Aarn dijeron a todos los Israelitas: "A la tarde sabrn que el SEOR los ha sacado de la tierra de Egipto.
Por la maana vern la gloria del SEOR, pues El ha odo sus murmuraciones contra el SEOR. Qu somos nosotros para que ustedes murmuren contra nosotros?"
Y Moiss dijo: "Esto suceder cuando el SEOR les d carne para comer por la tarde, y pan hasta saciarse por la maana; porque el SEOR ha odo sus murmuraciones contra El. Pues qu somos nosotros? Sus murmuraciones no son contra nos
Entonces Moiss dijo a Aarn: "Dile a toda la congregacin de los Israelitas: 'Acrquense a la presencia del SEOR, porque El ha odo sus murmuraciones.'"
Mientras Aarn hablaba a toda la congregacin de los Israelitas, miraron hacia el desierto y, vieron que la gloria del SEOR se apareci en la nube.
Y el SEOR habl a Moiss y le dijo:
"He odo las murmuraciones de los Israelitas. Hblales, y diles: 'Al caer la tarde comern carne, y por la maana se saciarn de pan. Sabrn que Yo soy el SEOR su Dios.'"
Por la tarde subieron las codornices y cubrieron el campamento, y por la maana haba una capa de roco alrededor del campamento.
Cuando la capa de roco se evapor, haba sobre la superficie del desierto una cosa delgada, como copos, menuda, como la escarcha sobre la tierra.
Al verla, los Israelitas se dijeron unos a otros: "Qu es esto?," porque no saban lo que era. "Es el pan que el SEOR les da para comer," les dijo Moiss.
"Esto es lo que el SEOR ha mandado: 'Cada uno recoja de l lo que vaya a comer. Tomarn como dos litros por cabeza, conforme al nmero de personas que cada uno de ustedes tiene en su tienda.'"
As lo hicieron los Israelitas, y unos recogieron mucho y otros poco.
Cuando lo midieron por litros (con el gomer), al que haba recogido mucho no le sobr, ni le falt al que haba recogido poco. Cada uno haba recogido lo que iba a comer.
"Que nadie deje nada para la maana siguiente ," les dijo Moiss.
Pero no obedecieron (no escucharon) a Moiss, y algunos dejaron parte del man para la maana siguiente, pero cri gusanos y se pudri. Entonces Moiss se enoj con ellos.
Lo recogan cada maana, cada uno lo que iba a comer, pero cuando el sol calentaba, se derreta.
En el sexto da recogieron doble porcin de alimento, unos cuatro litros para cada uno. Y cuando todos los jefes de la congregacin vinieron y se lo hicieron saber a Moiss,
"Esto es lo que ha dicho el SEOR," les respondi: "Maana es da de reposo, da de reposo consagrado al SEOR. Cuezan lo que han de cocer y hiervan lo que han de hervir, y todo lo que sobre gurdenlo para maana."
Y lo guardaron hasta la maana como Moiss haba mandado, y no se pudri ni hubo en l gusano alguno.
Y Moiss dijo: "Cmanlo hoy, porque hoy es da de reposo para el SEOR. Hoy no lo hallarn en el campo.
"Seis das lo recogern, pero el sptimo da, da de reposo, no habr nada."
Y en el sptimo da, algunos del pueblo salieron a recoger, pero no encontraron nada.
Entonces el SEOR dijo a Moiss: "Hasta cundo se negarn ustedes a guardar Mis mandamientos y Mis leyes?
"Miren que el SEOR les ha dado el da de reposo. Por eso el sexto da les da pan para dos das. Qudese cada uno en su lugar, y que nadie salga de su lugar el sptimo da."
Y el pueblo repos el sptimo da.
La casa de Israel le puso el nombre de man; y era como la semilla del cilantro, blanco, y su sabor era como de hojuelas con miel.
"Esto es lo que el SEOR ha mandado," dijo Moiss: "Que se guarden unos dos litros llenos de man para sus generaciones, para que vean el pan que Yo les di de comer en el desierto cuando los saqu de la tierra de Egipto."
Entonces Moiss dijo a Aarn: "Toma una vasija y pon en ella unos dos litros de man, y colcalo delante del SEOR a fin de guardarlo para las generaciones de ustedes."
Tal como el SEOR orden a Moiss, as lo coloc Aarn delante del Testimonio para que fuera guardado.
Los Israelitas comieron el man cuarenta aos, hasta que llegaron a tierra habitada. Comieron el man hasta que llegaron a los lmites de la tierra de Canan.
Un gomer (2.2 litros) es la dcima parte de un efa (22 litros).
Toda la congregacin de los Israelitas march por jornadas desde el desierto de Sin, conforme al mandamiento del SEOR. Acamparon en Refidim, y no haba agua para que el pueblo bebiera.
Entonces el pueblo discuti con Moiss, y le dijeron: "Danos agua para beber." "Por qu discuten conmigo?" les dijo Moiss. "Por qu tientan al SEOR?"
Pero el pueblo tuvo sed all, y murmur el pueblo contra Moiss, y dijo: "Por qu nos has hecho subir de Egipto para matarnos de sed a nosotros, a nuestros hijos y a nuestros ganados?"
Y clam Moiss al SEOR y dijo: "Qu har con este pueblo? Un poco ms y me apedrearn."
Entonces el SEOR dijo a Moiss: "Pasa delante del pueblo y toma contigo a algunos de los ancianos de Israel, y toma en tu mano la vara con la cual golpeaste el Nilo, y ve.
"Yo estar all delante de ti sobre la pea en Horeb. Golpears la pea, y saldr agua de ella para que beba el pueblo." Y as lo hizo Moiss en presencia de los ancianos de Israel.
Y puso a aquel lugar el nombre de Masah (Prueba) y Meriba (Contienda), por la contienda de los Israelitas, y porque tentaron al SEOR, diciendo: "Est el SEOR entre nosotros o no?"
Entonces vino Amalec y pele contra Israel en Refidim.
Y Moiss dijo a Josu: "Escgenos hombres, y sal a pelear contra Amalec. Maana yo estar sobre la cumbre de la colina con la vara de Dios en mi mano."
Josu hizo como Moiss le dijo, y pele contra Amalec. Moiss, Aarn y Hur subieron a la cumbre de la colina.
Y suceda que mientras Moiss tena en alto su mano, Israel prevaleca; y cuando dejaba caer la mano, prevaleca Amalec.
Pero las manos de Moiss se le cansaban. Entonces tomaron una piedra y la pusieron debajo de l, y se sent en ella. Y Aarn y Hur le sostenan las manos, uno de un lado y otro del otro. As estuvieron sus manos firmes hasta que se puso el sol.
Josu deshizo a Amalec y a su pueblo a filo de espada.
Entonces dijo el SEOR a Moiss: "Escribe esto en un libro para que sirva de memorial, y haz saber a Josu que Yo borrar por completo la memoria de Amalec de debajo del cielo."
Y edific Moiss un altar, y le puso por nombre El SEOR es mi Estandarte,
y dijo: "El SEOR lo ha jurado. El SEOR har guerra contra Amalec de generacin en generacin."
Jetro, sacerdote de Madin, suegro de Moiss, oy de todo lo que Dios haba hecho por Moiss y por Su pueblo Israel, cmo el SEOR haba sacado a Israel de Egipto.
Entonces Jetro, suegro de Moiss, tom a Sfora, mujer de Moiss, despus que ste la haba enviado a su casa,
y a sus dos hijos, uno de los cuales se llamaba Gersn (Soy peregrino all), pues Moiss haba dicho: "He sido peregrino en tierra extranjera."
El nombre del otro era Eliezer (Mi Dios es ayuda), pues haba dicho: " El Dios de mi padre fue mi ayuda y me libr de la espada de Faran."
Y vino Jetro, suegro de Moiss, con los hijos y la mujer de Moiss al desierto, donde ste estaba acampado junto al monte de Dios.
Y mand decir a Moiss: "Yo, tu suegro Jetro, vengo a ti con tu mujer y sus dos hijos con ella."
Sali Moiss a recibir a su suegro, se inclin y lo bes. Se preguntaron uno a otro cmo estaban, y entraron en la tienda.
Moiss cont a su suegro todo lo que el SEOR haba hecho a Faran y a los Egipcios por amor a Israel, todas las dificultades que les haban sobrevenido en el camino y cmo los haba librado el SEOR.
Y Jetro se alegr de todo el bien que el SEOR haba hecho a Israel, al librarlo de la mano de los Egipcios.
Entonces Jetro dijo: "Bendito sea el SEOR que los libr de la mano de los Egipcios y de la mano de Faran, y que libr al pueblo del poder de los Egipcios.
"Ahora s que el SEOR es ms grande que todos los dioses. Ciertamente, esto se prob cuando ellos trataron al pueblo con arrogancia."
Y Jetro, suegro de Moiss, tom un holocausto y sacrificios para Dios, y Aarn vino con todos los ancianos de Israel a comer con el suegro de Moiss delante de Dios.
Al da siguiente Moiss se sent a juzgar al pueblo. El pueblo estuvo delante de Moiss desde la maana hasta el atardecer.
Cuando el suegro de Moiss vio todo lo que l haca por el pueblo, dijo: "Qu es esto que haces por el pueblo? Por qu juzgas t solo, y todo el pueblo est delante de ti desde la maana hasta el atardecer?"
Y Moiss respondi a su suegro: "Porque el pueblo viene a m para consultar a Dios.
"Cuando tienen un pleito, vienen a m, y yo juzgo entre uno y otro, dndoles a conocer los estatutos de Dios y Sus leyes."
El suegro de Moiss le dijo: "No est bien lo que haces.
"Con seguridad desfallecers t, y tambin este pueblo que est contigo, porque el trabajo es demasiado pesado para ti. No puedes hacerlo t solo.
"Ahora, escchame. Yo te aconsejar, y Dios estar contigo. S t el representante del pueblo delante de Dios, y somete los asuntos a Dios.
"Entonces ensales los estatutos y las leyes, y hazles saber el camino en que deben andar y la obra que han de realizar.
"Adems, escogers de entre todo el pueblo hombres capaces, temerosos de Dios, hombres veraces que aborrezcan las ganancias deshonestas, y los pondrs sobre el pueblo como jefes de mil, de cien, de cincuenta y de diez.
"Que sean ellos los que juzguen al pueblo en todo tiempo. Que traigan a ti todo pleito grave, pero que ellos juzguen todo pleito sencillo. As ser ms fcil para ti, y ellos llevarn la carga contigo.
"Si haces esto y Dios te lo manda, t podrs resistir y todo este pueblo por su parte ir en paz a su lugar."
Moiss escuch a su suegro, e hizo todo lo que l haba dicho.
Y escogi Moiss hombres capaces de entre todo Israel, y los puso por cabezas del pueblo, como jefes de mil, de cien, de cincuenta y de diez.
Ellos juzgaban al pueblo en todo tiempo. El pleito difcil lo traan a Moiss, pero todo pleito sencillo lo juzgaban ellos.
Moiss despidi a su suegro, y ste se fue a su tierra.
Al tercer mes de la salida de los Israelitas de la tierra de Egipto, ese mismo da, llegaron al desierto de Sina.
Salieron de Refidim, llegaron al desierto de Sina y acamparon en el desierto. All, delante del monte, acamp Israel.
Moiss subi hacia Dios, y el SEOR lo llam desde el monte y le dijo: "As dirs a la casa de Jacob y anunciars a los Israelitas:
'Ustedes han visto lo que he hecho a los Egipcios, y cmo los he tomado sobre alas de guilas y los he trado a M.
'Ahora pues, si en verdad escuchan Mi voz y guardan Mi pacto, sern Mi especial tesoro entre todos los pueblos, porque Ma es toda la tierra.
'Ustedes sern para M un reino de sacerdotes y una nacin santa.' Estas son las palabras que dirs a los Israelitas."
Entonces Moiss fue y llam a los ancianos del pueblo, y expuso delante de ellos todas estas palabras que el SEOR le haba mandado.
Y todo el pueblo respondi a una, y dijeron: "Haremos todo lo que el SEOR ha dicho." Y Moiss llev al SEOR las palabras del pueblo.
Y el SEOR dijo a Moiss: "Yo vendr a ti en una densa nube, para que el pueblo oiga cuando Yo hable contigo y tambin te crean para siempre." Entonces Moiss comunic al pueblo las palabras del SEOR.
El SEOR dijo tambin a Moiss: "Ve al pueblo y consgralos hoy y maana, y que laven sus vestidos.
"Que estn preparados para el tercer da, porque al tercer da el SEOR descender a la vista de todo el pueblo sobre el Monte Sina.
"Pondrs lmites alrededor para el pueblo, y dirs: 'De ningn modo suban al monte o toquen su lmite. Cualquiera que toque el monte, ciertamente morir.
'Ninguna mano lo tocar, sino que morir apedreado o a flechazos. Sea animal o sea hombre, no vivir.' Cuando suene largamente la bocina ellos subirn al monte."
Y Moiss baj del monte al pueblo, y santific al pueblo. Despus ellos lavaron sus vestidos.
Entonces Moiss dijo al pueblo: "Estn preparados para el tercer da. No se acerquen a mujer."
Y aconteci que al tercer da, cuando lleg la maana, hubo truenos y relmpagos y una densa nube sobre el monte y un sonido tan fuerte de trompeta, que hizo temblar a todo el pueblo que estaba en el campamento.
Entonces Moiss sac al pueblo del campamento para ir al encuentro de Dios, y ellos se quedaron al pie del monte.
Todo el Monte Sina humeaba, porque el SEOR haba descendido sobre l en fuego. El humo suba como el humo de un horno, y todo el monte se estremeca con violencia.
El sonido de la trompeta aumentaba ms y ms. Moiss hablaba, y Dios le responda con el trueno.
El SEOR descendi a la cumbre del Monte Sina. Entonces el SEOR llam a Moiss a la cumbre del monte, y Moiss subi.
Y el SEOR dijo a Moiss: "Desciende, advierte al pueblo, no sea que traspasen los lmites para ver al SEOR y perezcan muchos de ellos.
"Tambin que se santifiquen los sacerdotes que se acercan al SEOR, no sea que el SEOR irrumpa contra ellos."
Y Moiss dijo al SEOR: "El pueblo no puede subir al Monte Sina, porque T nos advertiste: 'Pon lmites alrededor del monte y santifcalo.'"
Entonces el SEOR le dijo: "Ve, desciende, y vuelve a subir, t y Aarn contigo; pero que los sacerdotes y el pueblo no traspasen los lmites para subir al SEOR, no sea que El se lance contra ellos."
Descendi, pues, Moiss y advirti al pueblo.
Entonces Dios habl todas estas palabras diciendo:
"Yo soy el SEOR tu Dios, que te saqu de la tierra de Egipto, de la casa de servidumbre (de la esclavitud).
"No tendrs otros dioses delante de M.
"No te hars ningn dolo (imagen tallada), ni semejanza alguna de lo que est arriba en el cielo, ni abajo en la tierra, ni en las aguas debajo de la tierra.
"No los adorars (No te inclinars ante ellos) ni los servirs (ni los honrars). Porque Yo, el SEOR tu Dios, soy Dios celoso, que castigo la iniquidad de los padres sobre los hijos hasta la tercera y cuarta generacin de los que Me aborrecen,
y muestro misericordia a millares, a los que Me aman y guardan Mis mandamientos.
"No tomars el nombre del SEOR tu Dios en vano, porque el SEOR no tendr por inocente al que tome Su nombre en vano.
"Acurdate del da de reposo para santificarlo.
"Seis das trabajars y hars toda tu obra,
pero el sptimo da es da de reposo para el SEOR tu Dios. No hars en l trabajo alguno, t, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu siervo, ni tu sierva, ni tu ganado, ni el extranjero que est contigo.
"Porque en seis das hizo el SEOR los cielos y la tierra, el mar y todo lo que en ellos hay, y repos en el sptimo da. Por tanto, el SEOR bendijo el da de reposo y lo santific.
"Honra a tu padre y a tu madre, para que tus das sean prolongados en la tierra que el SEOR tu Dios te da.
"No matars (No asesinars).
"No cometers adulterio.
"No hurtars.
"No dars falso testimonio contra tu prjimo.
"No codiciars la casa de tu prjimo. No codiciars la mujer de tu prjimo, ni su siervo, ni su sierva, ni su buey, ni su asno, ni nada que sea de tu prjimo."
Todo el pueblo perciba los truenos y relmpagos, el sonido de la trompeta y el monte que humeaba. Cuando el pueblo vio aquello, temblaron, y se mantuvieron a distancia.
Entonces dijeron a Moiss: "Habla t con nosotros y escucharemos, pero que no hable Dios con nosotros, no sea que muramos."
Moiss respondi al pueblo: "No teman, porque Dios ha venido para ponerlos a prueba, y para que Su temor permanezca en ustedes, y para que no pequen."
El pueblo se mantuvo a distancia, mientras Moiss se acercaba a la densa nube donde estaba Dios.
Entonces el SEOR dijo a Moiss: "As dirs a los Israelitas: 'Ustedes han visto que les he hablado desde el cielo.
'No harn junto a M dioses de plata ni dioses de oro. No se los harn.
'Hars un altar de tierra para M, y sobre l sacrificars tus holocaustos y tus ofrendas de paz, tus ovejas y tus bueyes. En todo lugar donde Yo haga recordar Mi nombre, vendr a ti y te bendecir.
'Si Me haces un altar de piedra, no lo construirs de piedras labradas. Porque si alzas tu cincel sobre l, lo profanars.
'Y no subirs por gradas a Mi altar, para que tu desnudez no se descubra sobre l.'
"Estas son las ordenanzas que pondrs delante de ellos.
"Si compras un siervo Hebreo, te servir seis aos, pero al sptimo saldr libre sin pagar nada.
"Si entr solo, saldr solo. Si tena mujer, entonces su mujer saldr con l.
"Si su amo le da mujer, y ella le da hijos o hijas, la mujer y sus hijos sern de su amo, y l saldr solo.
"Pero si el siervo insiste y dice: 'Amo a mi seor, a mi mujer y a mis hijos. No saldr libre,'
entonces su amo lo traer a Dios, lo traer a la puerta o al poste de la puerta, y su amo le horadar la oreja con una lezna, y l le servir para siempre.
"Si alguien vende a su hija como sierva, ella no saldr libre como salen los siervos.
"Si ella no le gusta a su amo que la haba destinado para s, permitir que sea redimida. Pero no podr venderla a un pueblo extranjero, por haberla tratado con engao.
"Si la destina para su hijo, la tratar conforme a la costumbre de las hijas.
"Si toma para s otra mujer, no disminuir a la primera su alimento, ni su ropa, ni sus derechos conyugales.
"Y si no hace por ella estas tres cosas, entonces ella saldr libre sin pagar nada.
"El que hiera de muerte a otro, ciertamente morir.
"Pero si no estaba al acecho, sino que Dios permiti que cayera en sus manos, entonces yo te sealar un lugar donde pueda refugiarse.
"Sin embargo, si alguien se enfurece contra su prjimo para matarlo con alevosa, lo tomars aun de Mi altar para que muera.
"El que hiera a su padre o a su madre, ciertamente morir.
"El que secuestre a una persona, ya sea que la venda o sea hallada en su poder, ciertamente morir.
"El que maldiga a su padre o a su madre, ciertamente morir.
"Si dos hombres rien y uno hiere al otro con una piedra o con el puo, y no muere, pero guarda cama,
y se levanta y anda afuera con su bastn, el que lo hiri ser absuelto. Slo pagar por su tiempo perdido, y lo cuidar hasta que est completamente curado.
"Si alguien hiere a su siervo o a su sierva con una vara, y muere bajo su mano, ser castigado.
"Sin embargo, si sobrevive uno o dos das, no se tomar venganza, porque es propiedad suya.
"Si algunos hombres luchan entre s y golpean a una mujer encinta, y ella aborta, sin haber otro dao, ciertamente el culpable ser multado segn lo que el esposo de la mujer demande de l. Pagar segn lo que los jueces dec
"Pero si hubiera algn otro dao, entonces pondrs como castigo, vida por vida,
ojo por ojo, diente por diente, mano por mano, pie por pie,
quemadura por quemadura, herida por herida, golpe por golpe.
"Si alguien hiere el ojo de su siervo o de su sierva y se lo inutiliza, lo dejar ir libre a causa del ojo.
"Y si hace saltar un diente a su siervo o a su sierva, lo dejar ir libre a causa del diente.
"Si un buey acornea a un hombre o a una mujer, y le causa la muerte, ciertamente el buey ser apedreado y su carne no se comer; pero el dueo del buey no ser castigado.
"Sin embargo, si el buey tena desde antes el hbito de acornear, y su dueo haba sido advertido, pero no lo haba encerrado, y mata a un hombre o a una mujer, el buey ser apedreado, y su dueo tambin morir.
"Si se le impone precio de rescate, entonces dar por la redencin de su vida lo que se demande de l.
"Si acornea a un hijo o a una hija, ser enjuiciado segn la misma ley.
"Si el buey acornea a un siervo o a una sierva, el dueo dar a su amo treinta siclos (342 gramos) de plata, y el buey ser apedreado.
"Si alguien destapa un pozo, o cava un pozo y no lo cubre, y cae en l un buey o un asno,
el dueo del pozo har restitucin. Dar dinero a su dueo, y el animal muerto ser suyo.
"Si el buey de alguien hiere al buey de otro y le causa la muerte, entonces vendern el buey vivo y se dividirn el dinero, y se dividirn tambin el buey muerto.
"Pero si saba que el buey tena desde antes el hbito de acornear y su dueo no lo haba encerrado, ciertamente pagar buey por buey, y el buey muerto ser suyo.
"Si alguien roba un buey o una oveja, y lo mata o vende, pagar cinco bueyes por el buey y cuatro ovejas por la oveja.
"Si el ladrn es sorprendido forzando una casa, y es herido y muere, no ser homicidio.
"Pero si ya ha salido el sol, ser considerado homicidio. Ciertamente, el que roba debe hacer restitucin. Si no tiene con qu, entonces ser vendido por el valor de su robo.
"Si lo que rob, sea buey o asno u oveja, es hallado vivo en su posesin, pagar el doble.
"Si alguien deja que un campo o via sea pastado totalmente, y deja suelto su animal para que paste en campo ajeno, har restitucin con lo mejor de su campo y con lo mejor de su via.
"Si estalla un incendio y se extiende a los espinos, de modo que las cosechas, amontonadas o en pie, o el campo mismo se consuman, el que encendi el fuego ciertamente har restitucin.
"Si alguien da a su vecino dinero o cosas a guardar, y son hurtados de la casa de ste, el ladrn, si es hallado, pagar el doble.
"Si no es hallado el ladrn, entonces el dueo de la casa se presentar ante los jueces, para determinar si l meti la mano en la propiedad de su vecino.
"En toda clase de fraude, ya se trate de buey, de asno, de oveja, de ropa, o de cualquier cosa perdida, de la cual se pueda decir: 'Esto es mo,' la causa de ambos se llevar ante los jueces; y aqul a quien los jueces decla
"Si alguien da a su vecino un asno, un buey, una oveja, o cualquier otro animal para ser guardado, y muere o sufre dao, o es robado sin que nadie lo vea,
los dos harn juramento delante del SEOR de que no metieron la mano en la propiedad de su vecino, y el dueo lo aceptar, y el otro no har restitucin.
"Pero si en verdad el animal le ha sido robado, har restitucin a su dueo.
"Si ha sido despedazado, que lo traiga como prueba. No har restitucin por lo que ha sido despedazado.
"Si alguien pide prestado un animal a su vecino, y el animal sufre dao o muere en ausencia de su dueo, har completa restitucin.
"Si el dueo est presente, no har restitucin. Si es alquilado, solamente pagar el alquiler.
"Si alguien seduce a una doncella que no est comprometida para casarse, y se acuesta con ella, deber pagar una dote por ella para que sea su mujer.
"Y si el padre rehsa drsela, l pagar una cantidad igual a la dote de las vrgenes.
"No dejars con vida a la hechicera.
"A cualquiera que se eche con un animal, ciertamente se le dar muerte.
"El que ofrezca sacrificio a otro dios, que no sea el SEOR, ser destruido por completo.
"Al extranjero no maltratars ni oprimirs, porque ustedes fueron extranjeros en la tierra de Egipto.
"A la viuda y al hurfano no afligirn.
"Si los afliges y ellos claman a M, ciertamente Yo escuchar su clamor,
y se encender Mi ira y a ustedes los matar a espada, y sus mujeres quedarn viudas y sus hijos hurfanos.
"Si prestas dinero a Mi pueblo, a los pobres entre ustedes, no sers usurero con l; no le cobrars inters.
"Si tomas en prenda el manto de tu prjimo, se lo devolvers antes de ponerse el sol,
porque es su nico abrigo; es el vestido para su cuerpo. En qu otra cosa dormir? Y ser que cuando l clame a M, Yo le oir, porque soy clemente.
"No maldecirs a Dios, ni maldecirs al prncipe de tu pueblo.
"No demorars la ofrenda de tu cosecha ni de tu vendimia. Me dars el primognito de tus hijos.
"Lo mismo hars con tus bueyes y con tus ovejas. Siete das estar con su madre, y al octavo da Me lo dars.
"Ustedes sern hombres santos para M. No comern carne despedazada por las fieras en el campo. A los perros la echarn.
"No propagars falso rumor. No te concertars con el impo para ser testigo falso.
"No seguirs a la multitud para hacer el mal, ni testificars en un pleito inclinndote a la multitud para pervertir la justicia .
"Tampoco sers parcial al pobre en su pleito.
"Si encuentras extraviado el buey de tu enemigo o su asno, ciertamente se lo devolvers.
"Si ves cado debajo de su carga el asno de uno que te aborrece, no se lo dejars a l solo, ciertamente lo ayudars a levantarlo .
"No pervertirs el derecho de tu hermano menesteroso en su pleito.
"Aljate de acusacin falsa, y no mates al inocente ni al justo, porque Yo no absolver al culpable.
"No aceptars soborno, porque el soborno ciega aun al de vista clara y pervierte las palabras del justo.
"No oprimirs al extranjero, porque ustedes conocen los sentimientos del extranjero, ya que ustedes tambin fueron extranjeros en la tierra de Egipto.
"Seis aos sembrars tu tierra y recogers su producto;
pero el sptimo ao la dejars descansar, sin cultivar, para que coman los pobres de tu pueblo, y de lo que ellos dejen, coman los animales del campo. Lo mismo hars con tu via y con tu olivar.
"Seis das trabajars, pero el sptimo da dejars de trabajar, para que descansen tu buey y tu asno, y para que el hijo de tu sierva, as como el extranjero renueven sus fuerzas.
"Y en cuanto a todo lo que les he dicho, estn alerta; no mencionen ni se oiga en sus labios el nombre de otros dioses.
"Tres veces al ao me celebrarn fiesta.
"Guardars la Fiesta de los Panes sin Levadura. Siete das comers pan sin levadura, como Yo te mand, en el tiempo sealado del mes de Abib, pues en l saliste de Egipto. Y nadie se presentar ante M con las manos vacas.
"Tambin guardars la fiesta de la siega de los primeros frutos de tus labores, de lo que siembres en el campo, y la fiesta de la cosecha al fin del ao cuando recojas del campo el fruto de tu trabajo.
"Tres veces al ao se presentarn todos tus varones delante del Seor DIOS.
"No ofrecers la sangre de Mi sacrificio con pan leudado, ni la grasa de Mi fiesta quedar hasta la maana.
"Traers lo mejor de las primicias de tu tierra a la casa del SEOR tu Dios. No cocers el cabrito en la leche de su madre.
"Yo enviar un ngel delante de ti, para que te guarde en el camino y te traiga al lugar que Yo he preparado.
"S prudente delante de l y obedece su voz. No seas rebelde contra l, pues no perdonar la rebelin de ustedes, porque en l est Mi nombre.
"Pero si en verdad obedeces su voz y haces todo lo que Yo digo, entonces ser enemigo de tus enemigos y adversario de tus adversarios.
"Pues Mi ngel ir delante de ti y te llevar a la tierra del Amorreo, del Hitita, del Ferezeo, del Cananeo, del Heveo y del Jebuseo; y los destruir por completo.
"No adorars sus dioses, ni los servirs, ni hars lo que ellos hacen; sino que los derribars totalmente y hars pedazos sus pilares sagrados .
"Pero ustedes servirn al SEOR su Dios. El bendecir tu pan y tu agua. Yo quitar las enfermedades de en medio de ti.
"En tu tierra no habr mujer que aborte ni que sea estril. Har que se cumpla el nmero de tus das.
"Enviar Mi terror delante de ti, y llenar de confusin a todo pueblo donde llegues; y har que todos tus enemigos vuelvan la espalda ante ti.
"Enviar avispas delante de ti para que echen fuera de delante de ti a los Heveos, a los Cananeos y a los Hititas.
"No los echar de delante de ti en un solo ao, a fin de que la tierra no quede desolada y se multipliquen contra ti las bestias del campo.
"Poco a poco los echar de delante de ti, hasta que te multipliques y tomes posesin de la tierra.
"Fijar tus lmites desde el Mar Rojo hasta el mar de los Filisteos, y desde el desierto hasta el Ro Eufrates . Porque en tus manos entregar a los habitantes de esa tierra, y t los echars de delante de ti.
"No hars pacto con ellos ni con sus dioses.
"Ellos no habitarn en tu tierra, no sea que te hagan pecar contra M. Porque si sirves a sus dioses, ciertamente esto ser tropezadero para ti."
Entonces Dios dijo a Moiss: "Sube hacia el SEOR, t y Aarn, Nadab y Abi, y setenta de los ancianos de Israel, y adorarn desde lejos.
"Sin embargo, Moiss se acercar solo al SEOR. Ellos no se acercarn, ni el pueblo subir con l."
Moiss vino y cont al pueblo todas las palabras del SEOR y todas las ordenanzas. Todo el pueblo respondi a una voz, y dijo: "Haremos todas las palabras que el SEOR ha dicho."
Moiss escribi todas las palabras del SEOR. Levantndose muy de maana, edific un altar al pie del monte, con doce columnas por las doce tribus de Israel.
Y envi jvenes Israelitas, que ofrecieron holocaustos y sacrificaron novillos como ofrendas de paz al SEOR.
Moiss tom la mitad de la sangre y la puso en vasijas, y la otra mitad de la sangre la roci sobre el altar.
Luego tom el Libro del Pacto y lo ley a odos del pueblo, y ellos dijeron: "Todo lo que el SEOR ha dicho haremos y obedeceremos."
Entonces Moiss tom la sangre y la roci sobre el pueblo, y dijo: "Esta es la sangre del pacto que el SEOR ha hecho con ustedes, segn todas estas palabras."
Y subi Moiss con Aarn, Nadab y Abi, y setenta de los ancianos de Israel;
y vieron al Dios de Israel. Debajo de Sus pies haba como un embaldosado de zafiro, tan claro como el mismo cielo.
Pero El no extendi Su mano contra los prncipes de los Israelitas. Ellos vieron a Dios, y comieron y bebieron.
Y el SEOR dijo a Moiss: "Sube hasta M, al monte, y espera all, y te dar las tablas de piedra con la ley y los mandamientos que he escrito para instruccin de ellos."
Moiss se levant con Josu su ayudante, y subi Moiss al monte de Dios,
y dijo a los ancianos: "Esprennos aqu hasta que volvamos a ustedes. Aarn y Hur estarn con ustedes. El que tenga algn asunto legal, acuda a ellos."
Entonces Moiss subi al monte, y la nube cubri el monte.
Y la gloria del SEOR repos sobre el Monte Sina, y la nube lo cubri por seis das. Al sptimo da, Dios llam a Moiss de en medio de la nube.
A los ojos de los Israelitas la apariencia de la gloria del SEOR era como un fuego consumidor sobre la cumbre del monte.
Moiss entr en medio de la nube, y subi al monte. Moiss estuvo en el monte cuarenta das y cuarenta noches.
El SEOR habl a Moiss y le dijo:
"Dile a los Israelitas que tomen una ofrenda para M. De todo aqul cuyo corazn le mueva a hacerlo, ustedes tomarn Mi ofrenda.
"Y sta es la ofrenda que tomarn de ellos: oro, plata y bronce;
tela azul, prpura y escarlata, lino fino y pelo de cabra;
pieles de carnero teidas de rojo, pieles de marsopa y madera de acacia;
aceite para el alumbrado, especias para el aceite de la uncin y para el incienso aromtico;
piedras de nice y piedras de engaste para el efod y para el pectoral.
"Que Me hagan un santuario, para que Yo habite entre ellos.
"Conforme a todo lo que te voy a mostrar, conforme al diseo del tabernculo y al diseo de todo su mobiliario, as ustedes lo harn.
"Harn tambin un arca de madera de acacia. Su longitud ser de 1.12 metros, su anchura de 68 centmetros, y su altura de 68 centmetros.
"La revestirs de oro puro. Por dentro y por fuera la revestirs, y hars una moldura de oro alrededor de ella.
"Adems fundirs para ella cuatro argollas de oro, y las pondrs en sus cuatro esquinas, dos argollas a un lado de ella y dos argollas al otro lado.
"Tambin hars varas de madera de acacia y las revestirs de oro.
"Meters las varas por las argollas a los lados del arca, para llevar el arca con ellas.
"Las varas permanecern en las argollas del arca. No sern quitadas de ella.
"Y pondrs en el arca el testimonio que Yo te dar.
"Hars adems un propiciatorio de oro puro. Su longitud ser de 1.12 metros, y su anchura de 68 centmetros.
"Hars tambin dos querubines de oro. Los hars de oro labrado a martillo, en los dos extremos del propiciatorio.
"Hars un querubn en un extremo y el otro en el otro extremo. Hars el propiciatorio con los querubines en sus dos extremos de una sola pieza.
"Los querubines tendrn extendidas las alas hacia arriba, cubriendo el propiciatorio con sus alas, uno frente al otro. Los rostros de los querubines estarn vueltos hacia el propiciatorio.
"Pondrs el propiciatorio encima del arca, y en el arca pondrs el testimonio que Yo te dar.
"All me encontrar contigo, y de sobre el propiciatorio, de entre los dos querubines que estn sobre el arca del testimonio, te hablar acerca de todo lo que he de darte por mandamiento para los Israelitas.
"Hars asimismo una mesa de madera de acacia. Su longitud ser de 90 centmetros, su anchura de 45 centmetros y su altura de 68 centmetros.
"La revestirs de oro puro y hars una moldura de oro a su alrededor.
"Le hars tambin alrededor un borde de 7.5 centmetros de ancho, y hars una moldura de oro alrededor del borde.
"Le hars cuatro argollas de oro, y pondrs argollas en las cuatro esquinas que estn sobre sus cuatro patas.
"Cerca del borde estarn las argollas para meter las varas a fin de llevar la mesa.
"Hars las varas de madera de acacia y las revestirs de oro, y con ellas llevarn la mesa.
"Hars tambin sus fuentes, sus vasijas, sus jarros y sus tazones con los cuales se harn las libaciones. De oro puro los hars.
"Y pondrs sobre la mesa el pan de la Presencia (de la Proposicin) perpetuamente delante de M.
"Entonces hars un candelabro de oro puro. El candelabro, su base y su caa han de hacerse labrados a martillo. Sus copas, sus clices y sus flores sern de una pieza con l.
"Y saldrn de sus lados seis brazos, tres brazos del candelabro de uno de sus lados y tres brazos del candelabro del otro lado.
"Habr tres copas en forma de flor de almendro en un brazo, con un cliz y una flor; y tres copas en forma de flor de almendro en el otro brazo, con un cliz y una flor; as en los seis brazos que salen d
"En la caa del candelabro habr cuatro copas en forma de flor de almendro, con sus clices y sus flores.
"Habr un cliz debajo de los dos primeros brazos que salen de l, y un cliz debajo de los dos siguientes brazos que salen de l, y un cliz debajo de los dos ltimos brazos que salen de l;
"Sus clices y sus brazos sern de una pieza con l. Todo ello ser una sola pieza de oro puro labrado a martillo.
"Entonces hars sus siete lmparas; sus lmparas sern levantadas de modo que alumbren el espacio frente al candelabro.
"Sus despabiladeras y sus platillos sern de oro puro.
"El candelabro, con todos estos utensilios, ser hecho de 34 kilos de oro puro.
"Mira que los hagas segn el diseo que te ha sido mostrado en el monte.
"Hars el tabernculo con diez cortinas de lino fino torcido, y tela azul, prpura y escarlata. Las hars con querubines, obra de hbil artfice.
"La longitud de cada cortina ser de 12.6 metros, y la anchura de cada cortina de 1.8 metros. Todas las cortinas tendrn una misma medida.
"Cinco cortinas estarn unidas una con la otra. Tambin las otras cinco cortinas estarn unidas una con la otra.
"Hars lazos de tela azul en el borde de la cortina del extremo del primer enlace, y de la misma manera los hars en el borde de la cortina del extremo del segundo enlace.
"Hars cincuenta lazos en la primera cortina, y hars cincuenta lazos en el borde de la cortina que est en el segundo enlace. Los lazos se correspondern unos a otros.
"Hars adems cincuenta broches de oro, y con los broches unirs las cortinas una a la otra, de manera que el tabernculo sea una unidad.
"Hars tambin cortinas de pelo de cabra a manera de tienda sobre el tabernculo. En total hars once cortinas.
"La longitud de cada cortina ser de 13.5 metros, y la anchura de cada cortina de 1.8 metros. Las once cortinas tendrn una misma medida.
"Unirs cinco cortinas entre s y las otras seis cortinas tambin entre s, y doblars la sexta cortina en el frente de la tienda.
"Hars cincuenta lazos en el borde de la cortina del extremo del primer enlace, y cincuenta lazos en el borde de la cortina del extremo del segundo enlace.
"Hars adems cincuenta broches de bronce, y pondrs los broches en los lazos y unirs la tienda para que sea un todo.
"El exceso que sobra de las cortinas de la tienda, la media cortina que queda, caer sobre la parte posterior del tabernculo.
"En un lado 45 centmetros y en el otro lado 45 centmetros de lo que sobra de la longitud de las cortinas de la tienda, caer en los costados del tabernculo, a un lado y a otro, para cubrirlo.
"Hars tambin para la tienda una cubierta de pieles de carnero teidas de rojo, y otra cubierta de pieles de marsopa por encima.
"Hars luego para el tabernculo tablas de madera de acacia, colocndolas verticalmente.
"La longitud de cada tabla ser de 4.5 metros, y de 68 centmetros la anchura de cada tabla.
"Cada tabla tendr dos espigas para unirlas una con otra. As hars con todas las tablas del tabernculo.
"Hars, pues, las tablas para el tabernculo: para el lado sur veinte tablas.
"Tambin hars cuarenta basas de plata debajo de las veinte tablas: dos basas debajo de una tabla para sus dos espigas, y dos basas debajo de la otra tabla para sus dos espigas.
"Para el segundo lado del tabernculo, al lado norte, veinte tablas,
y sus cuarenta basas de plata: dos basas debajo de una tabla y dos basas debajo de la otra tabla.
"Para la parte posterior del tabernculo, hacia el occidente, hars seis tablas.
"Hars adems dos tablas para las esquinas del tabernculo en la parte posterior.
"Sern dobles por abajo, y estarn completamente unidas por arriba hasta la primera argolla. As ser con las dos: formarn las dos esquinas.
"Habr ocho tablas con sus basas de plata, 16 basas; dos basas debajo de una tabla y dos basas debajo de la otra tabla.
"Hars tambin barras de madera de acacia; cinco para las tablas de un lado del tabernculo,
y cinco barras para las tablas del otro lado del tabernculo, y cinco barras para las tablas del lado posterior del tabernculo, hacia el occidente.
"La barra del medio en el centro de las tablas pasar de un extremo al otro.
"Y revestirs de oro las tablas, y hars de oro sus argollas por donde pasarn las barras. Revestirs de oro las barras.
"Entonces levantars el tabernculo segn el plan que te ha sido mostrado en el monte.
"Hars adems un velo de tela azul, prpura y escarlata, y de lino fino torcido. Ser hecho con querubines, obra de hbil artfice.
"Lo colgars sobre cuatro columnas de acacia revestidas de oro. Sus ganchos sern tambin de oro, sobre cuatro basas de plata.
"Colgars el velo debajo de los broches, y pondrs all, detrs del velo, el arca del testimonio. El velo les servir como divisin entre el lugar santo y el Lugar Santsimo.
"Pondrs el propiciatorio sobre el arca del testimonio en el Lugar Santsimo.
"Pondrs la mesa fuera del velo, y el candelabro enfrente de la mesa en el lado del tabernculo hacia el sur. Pondrs la mesa en el lado norte.
"Hars tambin una cortina para la entrada de la tienda de tela azul, prpura y escarlata, y de lino fino torcido, obra de tejedor.
"Hars cinco columnas de acacia para la cortina, y las revestirs de oro, y sus ganchos sern tambin de oro. Fundirs cinco basas de bronce para ellas.
"Hars tambin el altar de madera de acacia, de 2.25 metros su longitud, de 2.25 metros su anchura, el altar ser cuadrado, y de 1.35 metros su altura.
"Le hars cuernos en sus cuatro esquinas. Los cuernos sern de una misma pieza con el altar, y lo revestirs de bronce.
"Hars asimismo sus recipientes para recoger las cenizas, y sus palas, sus tazones, sus garfios y sus braseros. Todos sus utensilios los hars de bronce.
"Le hars un enrejado de bronce en forma de red, y sobre la red hars cuatro argollas de bronce en sus cuatro extremos.
"Y la pondrs debajo, bajo el borde del altar, de manera que la red llegue hasta la mitad del altar.
"Hars tambin varas para el altar, varas de madera de acacia, y las revestirs de bronce.
"Las varas se metern en las argollas, de manera que las varas estn en ambos lados del altar cuando sea transportado.
"Hars el altar hueco, de tablas; segn se te mostr en el monte, as lo harn.
"Hars tambin el atrio del tabernculo (de la morada). Al lado sur habr cortinas de lino fino torcido para el atrio, de 45 metros de largo por un lado.
"Sus columnas sern veinte, con sus veinte basas de bronce. Los ganchos de las columnas y sus molduras sern de plata.
"Asimismo, a lo largo del lado norte habr cortinas de 45 metros de largo y sus veinte columnas con sus veinte basas sern de bronce. Los ganchos de las columnas y sus molduras sern de plata.
"Para el ancho del atrio en el lado occidental habr cortinas de 22.5 metros con sus diez columnas y sus diez basas.
"El ancho del atrio en el lado oriental ser de 22.5 metros.
"Las cortinas a un lado de la entrada sern de 6.75 metros con sus tres columnas y sus tres basas.
"Y para el otro lado habr cortinas de 6.75 metros con sus tres columnas y sus tres basas.
"Para la puerta del atrio habr una cortina de 9 metros de tela azul, prpura y escarlata, y de lino fino torcido, obra de tejedor, con sus cuatro columnas y sus cuatro basas.
"Todas las columnas alrededor del atrio tendrn molduras de plata. Sus ganchos sern de plata y sus basas de bronce.
"El largo del atrio ser de 45 metros, y el ancho de 22.5 metros por cada lado, y la altura 2.25 metros; sus cortinas de lino fino torcido, y sus basas de bronce.
"Todos los utensilios del tabernculo usados en todo su servicio, y todas sus estacas, y todas las estacas del atrio sern de bronce.
"Ordenars a los Israelitas que te traigan aceite puro de olivas machacadas para el alumbrado, para que la lmpara arda continuamente.
"En la tienda de reunin, fuera del velo que est delante del testimonio, Aarn y sus hijos la mantendrn en orden (encendida) delante del SEOR desde la tarde hasta la maana. Ser estatuto perpetuo para todas las generaciones de los Israelita
"Entonces hars que se acerque a ti, de entre los Israelitas, tu hermano Aarn, y con l sus hijos, para que Me sirva como sacerdote: Aarn, con Nadab, Abi, Eleazar e Itamar, hijos de Aarn.
"Hars vestiduras sagradas para tu hermano Aarn, para gloria y hermosura.
"Hablars a todos los hbiles artfices, a quienes Yo he llenado de espritu de sabidura, y ellos harn las vestiduras de Aarn para consagrarlo, a fin de que Me sirva como sacerdote.
"Estas son las vestiduras que harn: un pectoral, un efod, un manto, una tnica tejida a cuadros, una tiara y un cinturn. Harn vestiduras sagradas para tu hermano Aarn y para sus hijos, a fin de que Me sirvan como sacerdotes.
"Tomarn para ello el oro y la tela azul, prpura y escarlata, y el lino fino.
"Harn tambin el efod de oro, de tela azul, prpura y escarlata y de lino fino torcido, obra de hbil artfice.
"Tendr dos hombreras que se junten a sus dos extremos, para que se pueda unir.
"El cinto hbilmente tejido que estar sobre l, ser de la misma obra, del mismo material: de oro, de tela azul, prpura y escarlata y de lino fino torcido.
"Tomars dos piedras de nice y grabars en ellas los nombres de los (doce) hijos de Israel:
seis de los nombres en una piedra y los seis nombres restantes en la otra piedra, segn el orden de su nacimiento.
"As como un joyero graba un sello, t grabars las dos piedras con los nombres de los (doce) hijos de Israel. Las engastars en filigrana de oro.
"Pondrs las dos piedras en las hombreras del efod, como piedras memoriales para los hijos de Israel, y Aarn llevar sus nombres delante del SEOR sobre sus dos hombros por memorial.
"Hars engastes de filigrana de oro,
y dos cadenillas de oro puro. Las hars en forma de cordones trenzados, y pondrs las cadenillas trenzadas en los engastes de filigrana.
"Hars el pectoral del juicio, obra de hbil artfice. Lo hars como la obra del efod: de oro, de tela azul, prpura y escarlata y de lino fino torcido lo hars.
"Ser cuadrado y doble, de un palmo de largo y un palmo de ancho.
"Montars en l cuatro hileras de piedras. La primera hilera ser una hilera de un rub, un topacio y una esmeralda;
la segunda hilera, una turquesa, un zafiro y un diamante;
la tercera hilera, un jacinto, una gata y una amatista;
y la cuarta hilera, un berilo, un nice y un jaspe. Todas estarn engastadas en filigrana de oro.
"Las piedras sern doce, segn los nombres de los hijos de Israel, conforme a sus nombres. Sern como las grabaduras de un sello, cada uno segn su nombre para las doce tribus.
"Hars en el pectoral cadenillas de oro puro en forma de cordones trenzados.
"Hars tambin en el pectoral dos anillos de oro, y colocars los dos anillos en los dos extremos del pectoral.
"Pondrs los dos cordones de oro en los dos anillos en los extremos del pectoral.
"Y colocars los otros dos extremos de los dos cordones en los engastes de filigrana, y los fijars en las hombreras del efod, en su parte delantera.
"Hars otros dos anillos de oro y los pondrs en los dos extremos del pectoral, en el borde que da al lado interior del efod.
"Tambin hars otros dos anillos de oro y los pondrs en la parte inferior de las dos hombreras del efod, en la parte delantera, cerca de su unin sobre el cinto tejido del efod.
"Atarn el pectoral por sus anillos a los anillos del efod con un cordn azul, para que est sobre el cinto tejido del efod, y para que el pectoral no se desprenda del efod.
"Aarn llevar los nombres de los hijos de Israel en el pectoral del juicio sobre su corazn cuando entre en el lugar santo, continuamente por memorial delante del SEOR.
"Pondrs en el pectoral del juicio el Urim y el Tumim (las Luces y las Perfecciones), y estarn sobre el corazn de Aarn cuando entre a la presencia del SEOR. Aarn llevar continuamente el juicio de los Israelitas sobre su corazn delante del SEOR.
"Hars asimismo el manto del efod todo de tela azul.
"Habr una abertura en el medio de su parte superior. Alrededor de la abertura habr una orla tejida, como la abertura de una cota de malla, para que no se rompa.
"En su borde inferior hars granadas de tela azul, prpura y escarlata alrededor en todo su borde, y entre ellas, tambin alrededor, campanillas de oro:
una campanilla de oro y una granada, otra campanilla de oro y otra granada, y as alrededor de todo el borde del manto.
"Estar sobre Aarn cuando ministre. Y el tintineo se oir cuando entre en el lugar santo delante del SEOR y cuando salga, para que no muera.
"Hars tambin una lmina de oro puro, y grabars en ella, como las grabaduras de un sello: 'SANTIDAD (CONSAGRADO) AL SEOR.'
"La fijars en un cordn azul, y estar sobre la tiara. Estar en la parte delantera de la tiara.
"Y estar sobre la frente de Aarn, y Aarn quitar la iniquidad de las cosas sagradas que los Israelitas consagren en todas sus ofrendas santas. La lmina estar siempre sobre su frente, para que sean aceptas delante del SEOR.
"Tejers a cuadros la tnica de lino fino, y hars una tiara de lino fino. Hars tambin un cinturn, obra de un tejedor.
"Para los hijos de Aarn hars tnicas, tambin les hars cinturones, y les hars mitras, para gloria y hermosura.
"Y vestirs con ellos a tu hermano Aarn y a sus hijos con l. Los ungirs y ordenars y consagrars para que Me sirvan como sacerdotes.
"Les hars calzoncillos de lino para cubrir su desnudez. Llegarn desde los lomos hasta los muslos.
"Y Aarn y sus hijos los llevarn puestos cuando entren en la tienda de reunin, o cuando se acerquen al altar para ministrar en el lugar santo, para que no incurran en culpa y mueran. Ser estatuto perpetuo para l y para su descendencia despu
"Esto es lo que les hars para consagrarlos para que Me sirvan como sacerdotes: Toma un novillo y dos carneros sin defecto,
panes sin levadura, tortas sin levadura amasadas con aceite, y hojaldres sin levadura untados con aceite. Los hars de flor de harina de trigo.
"Los pondrs en una cesta, y los presentars en la cesta junto con el novillo y los dos carneros.
"Despus hars que Aarn y sus hijos se acerquen a la entrada de la tienda de reunin, y los lavars con agua.
"Tomars las vestiduras y pondrs sobre Aarn la tnica, el manto del efod, el efod y el pectoral, y lo ceirs con el cinto tejido del efod.
"Pondrs la tiara sobre su cabeza, y sobre la tiara pondrs la diadema santa.
"Luego tomars el aceite de la uncin, lo derramars sobre su cabeza, y lo ungirs.
"Tambin hars que sus hijos se acerquen y pondrs tnicas sobre ellos.
"Les ceirs los cinturones a Aarn y a sus hijos, y les atars las mitras, y tendrn el sacerdocio por estatuto perpetuo. As consagrars a Aarn y a sus hijos.
"Entonces llevars el novillo delante de la tienda de reunin, y Aarn y sus hijos pondrn sus manos sobre la cabeza del novillo.
"Matars el novillo delante del SEOR, a la entrada de la tienda de reunin.
"Tomars de la sangre del novillo y la pondrs sobre los cuernos del altar con tu dedo. Y derramars toda la sangre al pie del altar.
"Tomars todo el sebo que cubre las entraas, el lbulo del hgado y los dos riones, y el sebo que hay sobre ellos, y los ofrecers quemndolos sobre el altar.
"Pero la carne del novillo y su piel y su estircol los quemars con fuego fuera del campamento. Es ofrenda por el pecado.
"Tambin tomars uno de los carneros, y Aarn y sus hijos pondrn sus manos sobre la cabeza del carnero.
"Matars el carnero, y tomars su sangre y la rociars en el altar por todos los lados.
"Luego cortars el carnero en pedazos, y lavars sus entraas y sus piernas, y las pondrs con sus pedazos y con su cabeza;
y quemars todo el carnero sobre el altar. Es holocausto al SEOR, aroma agradable al SEOR, ofrenda encendida al SEOR.
"Entonces tomars el otro carnero, y Aarn y sus hijos pondrn sus manos sobre la cabeza del carnero.
"Y matars el carnero, y tomars de su sangre y la pondrs sobre el lbulo de la oreja derecha de Aarn, sobre el lbulo de la oreja derecha de sus hijos, sobre el pulgar de su mano derecha, y sobre el pulgar de su pie derecho, y rociars el
"Despus tomars de la sangre que est sobre el altar y del aceite de la uncin, y lo rociars sobre Aarn y sobre sus vestiduras, sobre sus hijos y sobre las vestiduras de sus hijos. Quedarn consagrados l y sus vestiduras, y tambin sus hijo
"Tomars tambin el sebo del carnero, la cola gorda, el sebo que cubre las entraas, el lbulo del hgado, los dos riones y el sebo que hay sobre ellos, la pierna derecha (porque es un carnero de consagracin),
y una torta de pan, una torta de pan con aceite y un hojaldre de la cesta de los panes sin levadura que est delante del SEOR.
"Lo pondrs todo en las manos de Aarn y en las manos de sus hijos. Lo mecers como ofrenda mecida delante del SEOR.
"Luego lo tomars de sus manos y lo quemars en el altar sobre el holocausto como aroma agradable delante del SEOR; es ofrenda encendida al SEOR.
"Entonces tomars el pecho del carnero de la consagracin de Aarn, y lo mecers como ofrenda mecida delante del SEOR. Esa ser tu porcin.
"Y consagrars el pecho de la ofrenda mecida y la pierna de la ofrenda alzada, lo que fue mecido y lo que fue alzado del carnero de consagracin, de lo que era para Aarn y de lo que era para sus hijos.
"Esto ser como porcin perpetua (estatuto perpetuo) de parte de los Israelitas para Aarn y sus hijos, porque es ofrenda alzada. Ser una ofrenda alzada de los Israelitas, de los sacrificios de sus ofrendas de paz, es decir su ofrenda alzada a
"Las vestiduras sagradas de Aarn sern para sus hijos despus de l, para que en ellas sean ungidos y consagrados.
"Por siete das las vestir aquel de sus hijos que tome su lugar como sacerdote, cuando entre en la tienda de reunin para ministrar en el lugar santo.
"Tomars el carnero de consagracin y cocers su carne en un lugar santo.
"Y Aarn y sus hijos comern la carne del carnero y el pan que est en la cesta, a la entrada de la tienda de reunin.
"As comern las cosas con las cuales se hizo expiacin en la ordenacin y consagracin de ellos. Pero el laico no las comer, porque son sagradas.
"Si sobra algo de la carne de consagracin o algo del pan hasta la maana siguiente, quemars al fuego lo que haya sobrado. No se comer, porque es sagrado.
"As hars, pues, a Aarn y a sus hijos, conforme a todo lo que te he mandado; por siete das los consagrars.
"Cada da ofrecers en expiacin un novillo como ofrenda por el pecado. Purificars el altar cuando hagas expiacin sobre l, y lo ungirs para santificarlo.
"Durante siete das hars expiacin por el altar, y lo santificars. Entonces el altar ser santsimo, y todo lo que toque el altar ser santificado.
"Esto es lo que ofrecers sobre el altar: dos corderos de un ao cada da, continuamente.
"Ofrecers uno de los corderos por la maana y el otro cordero lo ofrecers al atardecer.
"Y ofrecers 2.2 litros de flor de harina mezclada con un litro de aceite batido, y para la libacin, un litro de vino con un cordero.
"Ofrecers el otro cordero al atardecer. Con l ofrecers la misma ofrenda de cereal y la misma libacin que por la maana, como aroma agradable: una ofrenda encendida al SEOR.
"Ser holocausto continuo por las generaciones de ustedes a la entrada de la tienda de reunin, delante del SEOR, donde Yo me encontrar con ustedes, para hablar all contigo.
"All Me encontrar con los Israelitas, y el lugar ser santificado por Mi gloria.
"Santificar la tienda de reunin y el altar. Tambin santificar a Aarn y a sus hijos para que Me sirvan como sacerdotes.
"Habitar entre los Israelitas, y ser su Dios.
"Y conocern que Yo soy el SEOR su Dios, que los saqu de la tierra de Egipto para morar Yo en medio de ellos. Yo soy el SEOR su Dios.
"Hars adems un altar para quemar incienso en l. De madera de acacia lo hars.
"Ser cuadrado: de un codo (45 cm) ser su longitud y de 45 centmetros su anchura; de 90 centmetros ser su altura. Sus cuernos sern de una sola pieza con l.
"Lo revestirs de oro puro: su parte superior, sus lados en derredor y sus cuernos, y le hars una moldura de oro alrededor.
"Le hars dos argollas de oro debajo de su moldura. Los hars en dos de sus lados, en lados opuestos, y servirn de sostn para las varas con las cuales transportarlo.
"Hars las varas de madera de acacia y las revestirs de oro.
"Pondrs el altar delante del velo que est junto al arca del testimonio, delante del propiciatorio que est sobre el arca del testimonio, donde Yo me encontrar contigo.
"Aarn quemar incienso aromtico sobre l. Lo quemar cada maana al preparar las lmparas.
"Cuando Aarn prepare las lmparas al atardecer, quemar incienso. Habr incienso perpetuo delante del SEOR por todas las generaciones de ustedes.
"No ofrecern incienso extrao en este altar, ni holocausto ni ofrenda de cereal; tampoco derramarn libacin sobre l.
"Aarn har expiacin sobre los cuernos del altar una vez al ao. Har expiacin sobre l con la sangre de la ofrenda de expiacin por el pecado, una vez al ao por todas las generaciones de ustedes. Santsimo es al SEOR."
El SEOR habl tambin a Moiss y le dijo:
"Cuando hagas un censo de los Israelitas para contarlos, cada uno dar al SEOR un rescate por su persona cuando sean contados, para que no haya plaga entre ellos cuando los hayas contado.
"Esto dar todo el que sea contado: medio siclo (5.7 gramos de plata), conforme al siclo del santuario. El siclo es de veinte geras. Medio siclo es la ofrenda al SEOR.
"Todo el que sea contado, de veinte aos arriba, dar la ofrenda al SEOR.
"El rico no pagar ms, ni el pobre pagar menos del medio siclo, al dar la ofrenda al SEOR para hacer expiacin por sus vidas.
"Tomars de los Israelitas el dinero de la expiacin y lo dars para el servicio de la tienda de reunin, para que sea un recordatorio para los Israelitas delante del SEOR, como expiacin por sus vidas."
El SEOR habl a Moiss y le dijo:
"Hars tambin una pila de bronce, con su base de bronce, para lavatorio. La colocars entre la tienda de reunin y el altar, y pondrs agua en ella.
"Con ella se lavarn las manos y los pies Aarn y sus hijos.
"Al entrar en la tienda de reunin, se lavarn con agua para que no mueran. Tambin, cuando se acerquen al altar a ministrar para quemar una ofrenda encendida al SEOR,
se lavarn las manos y los pies para que no mueran. Ser estatuto perpetuo para ellos, para Aarn y su descendencia, por todas sus generaciones."
El SEOR habl a Moiss y le dijo:
"Toma tambin de las especias ms finas: de mirra fluida, 500 siclos (5.7 kilos); de canela aromtica, la mitad, 250; y de caa aromtica, 250;
de casia, 500 siclos, conforme al siclo del santuario, y 3.7 litros de aceite de oliva.
"Y hars con ello el aceite de la santa uncin, mezcla de perfume, obra de perfumador. Ser aceite de santa uncin.
"Y con l ungirs la tienda de reunin y el arca del testimonio,
la mesa y todos sus utensilios, el candelabro y sus utensilios, el altar del incienso,
el altar del holocausto y todos sus utensilios, la pila y su base.
"Los consagrars y sern santsimos; todo aquello que los toque ser santificado.
"Y ungirs a Aarn y a sus hijos y los consagrars para que Me sirvan como sacerdotes.
"Y hablars a los Israelitas, diciendo: 'Este ser aceite de santa uncin para M por todas sus generaciones.
'No se derramar sobre nadie, ni harn otro igual en las mismas proporciones. Santo es, y santo ser para ustedes.
'Cualquiera que haga otro semejante, o el que ponga de l sobre un laico, ser cortado de entre su pueblo.'"
Entonces el SEOR dijo a Moiss: "Toma especias, estacte, ua aromtica y glbano, especias con incienso puro. Que haya de cada una igual peso.
"Con ello hars incienso, un perfume, obra de perfumador, sazonado, puro y santo.
"Y molers parte de l muy fino, y pondrs una parte delante del testimonio en el tabernculo de reunin donde Yo me encontrar contigo. Santsimo ser para ustedes.
"Y el incienso que hars, no lo harn en las mismas proporciones para su propio uso. Te ser santo para el SEOR.
"Cualquiera que haga incienso como ste, para usarlo como perfume ser cortado de entre su pueblo."
El SEOR habl adems a Moiss diciendo:
"Mira, he llamado por nombre a Bezalel, hijo de Uri, hijo de Hur, de la tribu de Jud.
"Y lo he llenado del Espritu de Dios en sabidura, en inteligencia, en conocimiento y en toda clase de arte,
para elaborar diseos, para trabajar en oro, en plata y en bronce,
y en el labrado de piedras para engaste, y en el tallado de madera, a fin de que trabaje en toda clase de labor.
"Mira, Yo mismo he nombrado con l a Aholiab, hijo de Ahisamac, de la tribu de Dan. En el corazn de todos los que son hbiles he puesto habilidad a fin de que hagan todo lo que te he mandado:
la tienda de reunin, el arca del testimonio, el propiciatorio sobre ella y todo el mobiliario del tabernculo;
tambin la mesa y sus utensilios, el candelabro de oro puro con todos sus utensilios y el altar del incienso;
el altar del holocausto tambin con todos sus utensilios y la pila con su base;
asimismo las vestiduras tejidas, las vestiduras sagradas para el sacerdote Aarn y las vestiduras de sus hijos, para ministrar como sacerdotes;
tambin el aceite de la uncin, y el incienso aromtico para el lugar santo. Los harn conforme a todo lo que te he mandado."
El SEOR habl a Moiss y le dijo:
"Habla, pues, t a los Israelitas y diles: 'De cierto guardarn Mis das de reposo, porque esto es una seal entre Yo y ustedes por todas sus generaciones, a fin de que sepan que Yo soy el SEOR que los santifico.
'Por tanto, han de guardar el da de reposo porque es santo para ustedes. Todo el que lo profane ciertamente morir. Porque cualquiera que haga obra alguna en l, esa persona ser cortada de entre su pueblo.
'Durante seis das se trabajar, pero el sptimo da ser da de completo reposo, santo al SEOR. Cualquiera que haga obra alguna en el da de reposo ciertamente morir.
'Los Israelitas guardarn, pues, el da de reposo, celebrndolo por todas sus generaciones como pacto perpetuo.'
"Es una seal entre Yo y los Israelitas para siempre. Pues en seis das el SEOR hizo los cielos y la tierra, y en el sptimo da ces de trabajar y repos."
Cuando el SEOR termin de hablar con Moiss sobre el Monte Sina, le dio las dos tablas del testimonio, tablas de piedra, escritas por el dedo de Dios.
Cuando el pueblo vio que Moiss tardaba en bajar del monte, la gente se congreg alrededor de Aarn, y le dijeron: "Levntate, haznos un dios que vaya delante de nosotros. En cuanto a este Moiss, el hombre que nos sac de la tierra de Egipto, no sabemos
Y Aarn les respondi: "Quiten los pendientes de oro de las orejas de sus mujeres, de sus hijos y de sus hijas, y triganmelos."
Entonces todo el pueblo se quit los pendientes de oro que tenan en las orejas y los llevaron a Aarn.
El los tom de sus manos y les dio forma con buril, e hizo de ellos un becerro de fundicin. Y ellos dijeron: "Este es tu dios, Israel, que te ha sacado de la tierra de Egipto."
Cuando Aarn vio esto, edific un altar delante del becerro. Y Aarn hizo una proclama y dijo: "Maana ser fiesta para el SEOR."
Al da siguiente se levantaron temprano y ofrecieron holocaustos y trajeron ofrendas de paz. El pueblo se sent a comer y a beber, y se levant a regocijarse.
Entonces el SEOR habl a Moiss: "Desciende pronto, porque tu pueblo, que sacaste de la tierra de Egipto, se ha corrompido.
"Bien pronto se han desviado del camino que Yo les mand. Se han hecho un becerro de fundicin y lo han adorado, le han ofrecido sacrificios y han dicho: 'Este es tu dios, Israel, que te ha sacado de la tierra de Egipto.'"
El SEOR dijo adems a Moiss: "He visto a este pueblo, y ciertamente es un pueblo terco.
"Ahora pues, djame, para que se encienda Mi ira contra ellos y los consuma. Pero de ti Yo har una gran nacin."
Entonces Moiss suplic ante el SEOR su Dios, y dijo: "Oh SEOR, por qu se enciende Tu ira contra Tu pueblo, que T has sacado de la tierra de Egipto con gran poder y con mano fuerte?
"Por qu han de hablar los Egipcios, diciendo: 'Con malas intenciones los ha sacado, para matarlos en los montes y para exterminarlos de la superficie de la tierra'? Vulvete del ardor de Tu ira, y desiste de hacer dao a Tu pueblo.
"Acurdate de Abraham, de Isaac y de Israel, Tus siervos, a quienes juraste por Ti mismo, y les dijiste: 'Yo multiplicar la descendencia de ustedes como las estrellas del cielo, y toda esta tierra de la cual he hablado, dar a sus descendientes, y ellos
Y el SEOR desisti de hacer el dao que haba dicho que hara a Su pueblo.
Entonces se volvi Moiss y descendi del monte con las dos tablas del testimonio en su mano, tablas escritas por ambos lados. Por uno y por el otro estaban escritas.
Las tablas eran obra de Dios, y la escritura era escritura de Dios grabada sobre las tablas.
Al or Josu el ruido del pueblo que gritaba, dijo a Moiss: "Hay gritos de guerra en el campamento."
Pero l respondi: "No es ruido de gritos de victoria, Ni es ruido de lamentos de derrota; Sino que oigo voces de canto."
Tan pronto como Moiss se acerc al campamento, vio el becerro y las danzas. Se encendi la ira de Moiss, arroj las tablas de sus manos, y las hizo pedazos al pie del monte.
Y tomando el becerro que haban hecho, lo quem en el fuego, lo moli hasta reducirlo a polvo y lo esparci sobre el agua, e hizo que los Israelitas la bebieran.
Entonces dijo Moiss a Aarn: "Qu te ha hecho este pueblo para que hayas trado sobre l tan gran pecado?"
"No se encienda la ira de mi seor," respondi Aarn; "t conoces al pueblo, que es propenso al mal.
"Porque me dijeron: 'Haznos un dios que vaya delante de nosotros, pues no sabemos qu le haya acontecido a este Moiss, el hombre que nos sac de la tierra de Egipto.'
"Y yo les contest: 'El que tenga oro, que se lo quite.' Me lo dieron, lo ech al fuego y sali este becerro."
Viendo Moiss al pueblo desenfrenado, porque Aarn les haba permitido el desenfreno para ser burla de sus enemigos,
se par Moiss a la puerta del campamento, y dijo: "El que est por el SEOR, venga a m." Y se juntaron a l todos los hijos de Lev.
Y l les dijo: "As dice el SEOR, Dios de Israel: 'Pngase cada uno la espada sobre el muslo, y pasen y repasen por el campamento de puerta en puerta, y maten cada uno a su hermano y a su amigo y a su vecino.'"
Los hijos de Lev hicieron conforme a la palabra de Moiss; y cayeron aquel da unos 3,000 hombres del pueblo.
Entonces Moiss dijo: "Consgrense hoy al SEOR, pues cada uno ha estado en contra de su hijo y en contra de su hermano, para que hoy El les d una bendicin."
Al da siguiente Moiss dijo al pueblo: "Ustedes han cometido un gran pecado, y ahora yo voy a subir al SEOR. Quiz pueda hacer expiacin por su pecado."
Entonces volvi Moiss al SEOR y dijo: "Ay!, este pueblo ha cometido un gran pecado: se ha hecho un dios de oro.
"Pero ahora, si es Tu voluntad, perdona su pecado, y si no, brrame del libro que has escrito."
Y el SEOR dijo a Moiss: "Al que haya pecado contra M, lo borrar de Mi libro.
"Pero ahora ve, conduce al pueblo adonde te he dicho. Mi ngel ir delante de ti. Pero el da que Yo los visite, los castigar por su pecado."
Y el SEOR hiri al pueblo por lo que hicieron con el becerro que Aarn haba hecho.
Entonces el SEOR dijo a Moiss: "Anda, sube de aqu, t y el pueblo que has sacado de la tierra de Egipto, a la tierra de la cual jur a Abraham, a Isaac y a Jacob, diciendo: 'A tu descendencia la dar.'
"Enviar un ngel delante de ti, y echar fuera a los Cananeos, a los Amorreos, a los Hititas, a los Ferezeos, a los Heveos y a los Jebuseos.
"Sube a una tierra que mana leche y miel. Pues Yo no subir en medio de ti, oh Israel, no sea que te destruya en el camino, porque eres un pueblo terco."
Cuando el pueblo oy esta mala noticia, hicieron duelo, y ninguno de ellos se puso sus joyas.
Porque el SEOR haba dicho a Moiss: "Dile a los Israelitas: 'Ustedes son un pueblo terco. Si por un momento Yo me presentara en medio de ustedes, los destruira. Ahora pues, qutense sus joyas, para que Yo sepa qu he de hacer con ustedes.'"
A partir del Monte Horeb los Israelitas se despojaron de sus joyas.
Moiss acostumbraba tomar la tienda, y la levantaba fuera del campamento a buena distancia de ste, y la llam la tienda de reunin. Y suceda que todo el que buscaba al SEOR sala a la tienda de reunin, que estaba fuera del campamento.
Cuando Moiss sala a la tienda, todo el pueblo se levantaba y permaneca de pie, cada uno a la entrada de su tienda, y segua con la vista a Moiss hasta que l entraba en la tienda.
Tambin cuando Moiss entraba en la tienda, la columna de nube descenda y permaneca a la entrada de la tienda, y el SEOR hablaba con Moiss.
Cuando todo el pueblo vea la columna de nube situada a la entrada de la tienda de reunin todos se levantaban y adoraban, cada cual a la entrada de su tienda.
Y el SEOR acostumbraba hablar con Moiss cara a cara, como habla un hombre con su amigo. Cuando Moiss regresaba al campamento, su joven ayudante Josu, hijo de Nun, no se apartaba de la tienda.
Entonces Moiss dijo al SEOR: "Mira, T me dices: 'Haz subir a este pueblo.' Pero T no me has declarado a quin enviars conmigo. Adems has dicho: 'Te he conocido por tu nombre, y tambin has hallado gracia ante Mis ojos.'
"Ahora pues, si he hallado gracia ante Tus ojos, Te ruego que me hagas conocer Tus caminos para que yo Te conozca y halle gracia ante Tus ojos. Considera tambin que esta nacin es Tu pueblo."
"Mi presencia ir contigo , y Yo te dar descanso," le contest el SEOR.
Entonces Moiss le dijo: "Si Tu presencia no va con nosotros, no nos hagas salir de aqu.
"Pues en qu se conocer que he hallado gracia ante Tus ojos, yo y Tu pueblo? No es acaso en que T vayas con nosotros, para que nosotros, yo y Tu pueblo, nos distingamos de todos los dems pueblos que estn sobre la superficie de la tierra?"
Y el SEOR respondi a Moiss: "Tambin har esto que has hablado, por cuanto has hallado gracia ante Mis ojos y te he conocido por tu nombre."
Entonces Moiss dijo: "Te ruego que me muestres Tu gloria."
Y el SEOR respondi: "Yo har pasar toda Mi bondad delante de ti, y proclamar el nombre del SEOR delante de ti. Tendr misericordia del que tendr misericordia, y tendr compasin de quien tendr compasin."
Y aadi: "No puedes ver Mi rostro; porque nadie Me puede ver, y vivir."
Entonces el SEOR dijo: "Hay un lugar junto a M, y t estars sobre la pea;
y suceder que al pasar Mi gloria, te pondr en una hendidura de la pea y te cubrir con Mi mano hasta que Yo haya pasado.
"Despus apartar Mi mano y vers Mis espaldas; pero Mi rostro no se ver."
El SEOR dijo a Moiss: "Lbrate dos tablas de piedra como las anteriores, y Yo escribir sobre las tablas las palabras que estaban en las primeras tablas que t quebraste.
"Preprate, pues, para la maana, y sube temprano al Monte Sina, y all presntate a M en la cumbre del monte.
"Que no suba nadie contigo, ni se vea a nadie en todo el monte. Ni siquiera ovejas ni bueyes pasten delante de ese monte."
Moiss, pues, labr dos tablas de piedra como las anteriores, se levant muy de maana y subi al Monte Sina, como el SEOR le haba mandado, llevando en su mano las dos tablas de piedra.
El SEOR descendi en la nube y estuvo all con l, mientras ste invocaba el nombre del SEOR.
Entonces pas el SEOR por delante de l y proclam: "El SEOR, el SEOR, Dios compasivo y clemente, lento para la ira y abundante en misericordia y verdad (fidelidad);
que guarda misericordia a millares, el que perdona la iniquidad, la transgresin y el pecado, y que no tendr por inocente al culpable ; que castiga la iniquidad de los padres sobre los hijos y sobre los hijos de los hijos hasta la tercera y cu
Moiss se apresur a inclinarse a tierra y ador,
y dijo: "Si ahora, Seor, he hallado gracia ante Tus ojos, vaya ahora el Seor en medio de nosotros, aunque el pueblo sea terco. Perdona nuestra iniquidad y nuestro pecado, y tmanos por posesin Tuya."
Entonces Dios contest: "Voy a hacer un pacto. Delante de todo tu pueblo har maravillas que no se han hecho en toda la tierra ni en ninguna de las naciones. Y todo el pueblo en medio del cual habitas ver la obra del SEOR, porque es cosa temi
"Observa lo que te mando hoy: Voy a echar de delante de ti a los Amorreos, a los Cananeos, a los Hititas, a los Ferezeos, a los Heveos y a los Jebuseos.
"Cudate de no hacer pacto con los habitantes de la tierra adonde vas, no sea que esto se convierta en tropezadero en medio de ti.
"Ustedes derribarn sus altares, quebrarn sus pilares sagrados y cortarn sus Aseras.
"No adorars a ningn otro dios, ya que el SEOR, cuyo nombre es Celoso, es Dios celoso.
"No hagas pacto con los habitantes de aquella tierra, no sea que cuando ellos se prostituyan con sus dioses y les ofrezcan sacrificios, alguien te invite y comas de su sacrificio;
y tomes de sus hijas para tus hijos, y ellas se prostituyan con sus dioses, y hagan que tambin tus hijos se prostituyan con los dioses de ellas.
"No te hars dioses de fundicin.
"Guardars la Fiesta de los Panes sin Levadura. Segn te he mandado, por siete das comers panes sin levadura en el tiempo sealado en el mes de Abib, porque en el mes de Abib saliste de Egipto.
"Todo primer nacido Me pertenece, y de todo ganado tuyo, el primer nacido de vaca y de oveja, que sea macho.
"Redimirs con una oveja el primer nacido de asno; y si no lo redimes, quebrars su cuello. Redimirs a todo primognito de tus hijos. Nadie se presentar ante M con las manos vacas.
"Seis das trabajars, pero en el sptimo da descansars. Aun en el tiempo de arar y de segar, descansars.
"Tambin celebrars la Fiesta de las Semanas, es decir, los primeros frutos de la siega del trigo, y la Fiesta de la Cosecha al final del ao.
"Tres veces al ao se presentarn todos tus varones delante de DIOS, el Seor, Dios de Israel.
"Porque Yo expulsar a las naciones de tu presencia y ensanchar tus fronteras, y nadie codiciar tu tierra cuando subas tres veces al ao a presentarte delante del SEOR tu Dios.
"No ofrecers la sangre de Mi sacrificio con pan leudado, ni se dejar nada del sacrificio de la Fiesta de la Pascua hasta la maana.
"Traers a la casa del SEOR tu Dios las primicias de los primeros frutos de tu tierra. No cocers el cabrito en la leche de su madre."
Entonces el SEOR dijo a Moiss: "Escribe estas palabras. Porque conforme a estas palabras he hecho un pacto contigo y con Israel."
Y Moiss estuvo all con el SEOR cuarenta das y cuarenta noches. No comi pan ni bebi agua. Y escribi en las tablas las palabras del pacto, los Diez Mandamientos.
Cuando Moiss descenda del Monte Sina con las dos tablas del testimonio en su mano, al descender del monte, Moiss no saba que la piel de su rostro resplandeca por haber hablado con Dios.
Al ver Aarn y todos los Israelitas que la piel del rostro de Moiss resplandeca, tuvieron temor de acercarse a l.
Entonces Moiss los llam, y Aarn y todos los jefes de la congregacin regresaron a l, y Moiss les habl.
Despus se acercaron todos los Israelitas, y l les mand que hicieran todo lo que el SEOR haba hablado con l en el Monte Sina.
Cuando Moiss acab de hablar con ellos, puso un velo sobre su rostro.
Pero siempre que Moiss entraba a la presencia del SEOR para hablar con El, se quitaba el velo hasta que sala. Siempre que l sala, deca a los Israelitas lo que el SEOR le haba ordenado.
Los Israelitas vean que la piel del rostro de Moiss resplandeca, y Moiss volva a ponerse el velo sobre su rostro hasta que entraba a hablar con Dios.
Entonces Moiss reuni a toda la congregacin de los Israelitas, y les dijo: "Estas son las cosas que el SEOR les ha mandado hacer.
"Seis das se trabajar, pero el sptimo da ser para ustedes un da santo, da de completo reposo para el SEOR. Cualquiera que haga trabajo alguno en l, morir.
"No encendern fuego en ninguna de las moradas de ustedes el da de reposo."
Moiss habl a toda la congregacin de los Israelitas y les dijo: "Esto es lo que el SEOR ha ordenado:
'Tomen de entre ustedes una ofrenda para el SEOR. Todo aqul que sea de corazn generoso, trigala como ofrenda al SEOR: oro, plata y bronce;
tela azul, prpura y escarlata, lino fino y pelo de cabra;
pieles de carnero teidas de rojo, pieles de marsopa y madera de acacia;
aceite para el alumbrado, especias para el aceite de la uncin y para el incienso aromtico;
piedras de nice y piedras de engaste para el efod y para el pectoral.
'Que venga todo hombre hbil de entre ustedes y haga todo lo que el SEOR ha ordenado:
el tabernculo (la morada), su tienda y sus cubiertas, sus broches, sus tablas, sus barras, sus columnas y sus basas;
el arca y sus varas, el propiciatorio y el velo de la cortina;
la mesa y sus varas y todos sus utensilios, y el pan de la Presencia (de la Proposicin);
tambin el candelabro para el alumbrado con sus utensilios y sus lmparas, y el aceite para el alumbrado;
el altar del incienso y sus varas, el aceite de la uncin, el incienso aromtico y la cortina de la puerta a la entrada del tabernculo;
el altar del holocausto con su enrejado de bronce, sus varas y todos sus utensilios, y la pila con su base;
todas las cortinas del atrio, sus columnas y sus basas, y la cortina para la puerta del atrio;
las estacas del tabernculo y las estacas del atrio y sus cuerdas;
las vestiduras tejidas para el ministerio en el lugar santo, las vestiduras sagradas para el sacerdote Aarn, y las vestiduras de sus hijos para ministrar como sacerdotes.'"
Entonces toda la congregacin de los Israelitas sali de la presencia de Moiss.
Y todo aqul a quien impuls su corazn y todo aqul a quien movi su espritu, vino y trajo la ofrenda del SEOR para la obra de la tienda de reunin, para todo su servicio y para las vestiduras santas.
Todos aquellos de corazn generoso, tanto hombres como mujeres, vinieron y trajeron broches, pendientes, anillos y brazaletes, toda clase de objetos de oro. Cada cual, pues, present una ofrenda de oro al SEOR.
Todo aqul que tena tela azul, prpura, escarlata y lino fino, pelo de cabra, pieles de carnero teidas de rojo y pieles de marsopa, los trajo.
Todo aqul que poda hacer una contribucin de plata y bronce trajo la contribucin reservada para el SEOR. Todo el que tena madera de acacia para cualquier obra del servicio, la trajo.
Todas las mujeres hbiles hilaron con sus manos, y trajeron lo que haban hilado, de tela azul, prpura, escarlata y lino fino.
Y todas las mujeres cuyo corazn las llen de habilidad, hilaron pelo de cabra.
Los jefes trajeron piedras de nice y piedras de engaste para el efod y para el pectoral;
y las especias y el aceite para el alumbrado, para el aceite de la uncin y para el incienso aromtico.
Todos los Israelitas, tanto hombres como mujeres, cuyo corazn los mova a traer algo para toda la obra que el SEOR haba ordenado por medio de Moiss que se hiciera, trajeron una ofrenda voluntaria al SEOR.
Entonces Moiss dijo a los Israelitas: "Miren, el SEOR ha llamado por nombre a Bezalel, hijo de Uri, hijo de Hur, de la tribu de Jud.
"Y lo ha llenado del Espritu de Dios en sabidura, en inteligencia, en conocimiento y en toda clase de arte,
para elaborar diseos, para trabajar en oro, en plata y en bronce,
y en el labrado de piedras para engaste, y en el tallado de madera, y para trabajar en toda clase de obra ingeniosa.
"Tambin le ha puesto en su corazn el don de ensear, tanto a l como a Aholiab, hijo de Ahisamac, de la tribu de Dan.
"Los ha llenado de habilidad para hacer toda clase de obra de grabador, de diseador y de bordador en tela azul, en prpura y en escarlata y en lino fino, y de tejedor. Estn capacitados para toda obra y creadores de diseos.
"Bezalel, Aholiab y toda persona hbil en quien el SEOR ha puesto sabidura e inteligencia para saber hacer toda la obra de construccin del santuario, harn todo conforme a lo que el SEOR ha ordenado."
Entonces Moiss llam a Bezalel y a Aholiab y a toda persona hbil en quien el SEOR haba puesto sabidura, y a todo aqul cuyo corazn le impulsaba a venir a la obra para hacerla.
Y recibieron de Moiss todas las ofrendas que los Israelitas haban trado para hacer la obra de la construccin del santuario. Los Israelitas seguan trayndole ofrendas voluntarias cada maana.
As que vinieron todos los hombres hbiles que hacan todo el trabajo del santuario, cada cual del trabajo que estaba haciendo,
y dijeron a Moiss: "El pueblo trae ms de lo que se necesita para la obra de construccin que el SEOR nos ha ordenado que se haga."
Entonces Moiss dio una orden, y se pas una proclama por todo el campamento y dijo: "Ningn hombre ni mujer haga ms trabajo para las contribuciones del santuario." As el pueblo dej de traer ms.
Porque el material que tenan era abundante, y ms que suficiente para hacer toda la obra.
Todos los hombres hbiles de entre los que estaban haciendo la obra hicieron el tabernculo (la morada) con diez cortinas de lino fino torcido, y tela azul, prpura y escarlata, con querubines, obra de hbil artfice. Bezalel las hizo
La longitud de cada cortina era de 12.6 metros y la anchura de cada cortina de 1.6 metros. Todas las cortinas tenan una misma medida.
Uni cinco cortinas una con otra, tambin las otras cinco cortinas las uni una con otra.
Hizo lazos de tela azul en el borde de la cortina del extremo del primer enlace. Lo mismo hizo en el borde de la cortina del extremo del segundo enlace.
Hizo cincuenta lazos en una cortina, e hizo cincuenta lazos en el borde de la cortina que estaba en el segundo enlace. Los lazos se correspondan unos a otros.
Hizo adems cincuenta broches de oro, y uni las cortinas una a la otra con los broches, de manera que el tabernculo lleg a ser una unidad.
Hizo tambin cortinas de pelo de cabra a manera de tienda sobre el tabernculo. Hizo once cortinas en total.
La longitud de cada cortina era de 13.5 metros, y la anchura de cada cortina de 1.8 metros. Las once cortinas tenan una misma medida.
Uni cinco cortinas entre s y las otras seis cortinas tambin entre s.
Hizo cincuenta lazos en el borde de la cortina del extremo del primer enlace, y cincuenta lazos en el borde de la cortina del extremo del segundo enlace.
Hizo adems cincuenta broches de bronce para unir la tienda, a fin de que fuera un todo.
Hizo tambin para la tienda una cubierta de pieles de carnero teidas de rojo, y encima otra cubierta de pieles de marsopa.
Hizo luego para el tabernculo tablas de madera de acacia, colocndolas verticalmente.
La longitud de cada tabla era de 4.5 metros, y de 68 centmetros la anchura de cada tabla.
Cada tabla tena dos espigas para unirlas una con otra. As hizo con todas las tablas del tabernculo.
Hizo, pues, las tablas para el tabernculo: veinte tablas para el lado sur.
Tambin hizo cuarenta basas de plata debajo de las veinte tablas: dos basas debajo de una tabla para sus dos espigas, y dos basas debajo de otra tabla para sus dos espigas.
Para el segundo lado del tabernculo, el lado norte, hizo veinte tablas,
y sus cuarenta basas de plata: dos basas debajo de una tabla y dos basas debajo de la otra tabla.
Para la parte posterior del tabernculo, hacia el occidente, hizo seis tablas.
Hizo adems dos tablas para las esquinas del tabernculo en la parte posterior.
Eran dobles por abajo y estaban unidas por arriba hasta la primera argolla. As hizo con las dos para las dos esquinas.
Haba ocho tablas con sus basas de plata; diecisis basas, dos basas debajo de cada tabla.
Hizo tambin barras de madera de acacia: cinco para las tablas de un lado del tabernculo,
y cinco barras para las tablas del otro lado del tabernculo, y cinco barras para las tablas del lado posterior del tabernculo, hacia el occidente.
La barra del medio en el centro de las tablas la hizo pasar de un extremo al otro.
Revisti de oro las tablas y revisti de oro las barras e hizo de oro sus argollas por donde pasaran las barras.
Hizo adems, el velo de tela azul, prpura y escarlata y lino fino torcido. Lo hizo con querubines, obra de hbil artfice.
Le hizo cuatro columnas de acacia y las revisti de oro. Sus ganchos eran tambin de oro, y fundi para ellas cuatro basas de plata.
Hizo tambin una cortina para la entrada de la tienda de tela azul, prpura y escarlata y de lino fino torcido, obra de tejedor,
con sus cinco columnas y sus ganchos. Revisti de oro sus capiteles y sus molduras, pero sus cinco basas eran de bronce.
Bezalel hizo tambin el arca de madera de acacia. Su longitud era de 1.13 metros, su anchura de 68 centmetros, y su altura de 68 centmetros.
La revisti de oro puro por dentro y por fuera, y le hizo una moldura de oro alrededor.
Adems fundi para ella cuatro argollas de oro en sus cuatro esquinas: dos argollas a un lado de ella y dos argollas al otro lado.
Tambin hizo varas de madera de acacia y las revisti de oro.
Y meti las varas por las argollas a los lados del arca, para transportarla.
Hizo adems un propiciatorio de oro puro; su longitud era de 1.13 metros, y su anchura de 68 centmetros.
Hizo igualmente dos querubines de oro. Los hizo labrados a martillo, en los dos extremos del propiciatorio;
un querubn en un extremo, y el otro querubn en el otro extremo. Hizo los querubines en los dos extremos de una sola pieza con el propiciatorio.
Los querubines tenan extendidas las alas hacia arriba, cubriendo el propiciatorio con sus alas, uno frente al otro. Los rostros de los querubines estaban vueltos hacia el propiciatorio.
Hizo asimismo la mesa de madera de acacia. Su longitud era de 90 centmetros, su anchura de un codo (45 cm) y su altura de 68 centmetros.
La revisti de oro puro y le hizo una moldura de oro alrededor.
Le hizo tambin alrededor un borde de 7.5 centmetros de ancho, e hizo una moldura de oro alrededor del borde.
Fundi para ella cuatro argollas de oro, y puso las argollas en las cuatro esquinas que estaban sobre sus cuatro patas.
Cerca del borde estaban las argollas donde se metan las varas para llevar la mesa.
Hizo las varas de madera de acacia para llevar la mesa y las revisti de oro.
Hizo tambin los utensilios que estaban en la mesa: sus fuentes, sus vasijas, sus tazones y sus jarros, con los cuales hacer las libaciones; todo de oro puro.
Hizo adems el candelabro de oro puro. Hizo el candelabro labrado a martillo, su base y su caa. Sus copas, sus clices y sus flores eran de una pieza con l.
Salan seis brazos de sus lados, tres brazos del candelabro de uno de sus lados y tres brazos del candelabro del otro lado.
Haba tres copas en forma de flor de almendro, un cliz y una flor en un brazo, y tres copas en forma de flor de almendro, un cliz y una flor en el otro brazo. As en los seis brazos que salan del candelabro.
En la caa del candelabro haba cuatro copas en forma de flor de almendro, con sus clices y sus flores.
Y haba un cliz debajo de los dos primeros brazos que salan de l, y un cliz debajo de los dos siguientes brazos que salan de l, y un cliz debajo de los dos ltimos brazos que salan de l
Sus clices y sus brazos eran de una sola pieza con l. Todo era una sola pieza de oro puro labrado a martillo.
Tambin hizo de oro puro sus siete lmparas con sus despabiladeras y sus platillos.
Hizo el candelabro y todos sus utensilios de un talento (34 kilos) de oro puro.
Entonces hizo el altar del incienso de madera de acacia. Era cuadrado, de un codo (45 cm) su longitud, de 45 centmetros su anchura y de 90 centmetros su altura. Sus cuernos eran de una sola pieza con l.
Revisti de oro puro su parte superior, sus lados en derredor y sus cuernos. Hizo tambin una moldura de oro alrededor.
Tambin le hizo dos argollas de oro debajo de su moldura, en dos de sus lados, en lados opuestos, por donde pasaran las varas con las cuales transportarlo.
Entonces hizo las varas de madera de acacia y las revisti de oro.
E hizo el aceite de la santa uncin y el incienso puro, de especias aromticas, obra de perfumador.
Bezalel hizo tambin el altar del holocausto de madera de acacia. Era cuadrado, de 2.25 metros su longitud, de 2.25 metros su anchura, y de 1.35 metros su altura.
Le hizo cuernos en sus cuatro esquinas. Los cuernos eran de una sola pieza con el altar, y lo revisti de bronce.
Hizo asimismo todos los utensilios del altar: los calderos, las palas, los tazones, los garfios y los braseros. Todos sus utensilios los hizo de bronce.
Por debajo, debajo de su borde, hizo para el altar un enrejado de bronce en forma de red, que llegaba hasta la mitad del altar.
Fundi cuatro argollas en los cuatro extremos del enrejado de bronce por donde se metan las varas.
Hizo tambin las varas de madera de acacia y las revisti de bronce.
Y meti las varas por las argollas que estaban en los lados del altar, para transportarlo. Hizo el altar hueco, de tablas.
Adems hizo la pila de bronce y su base de bronce, de los espejos de las mujeres que servan a la puerta de la tienda de reunin.
Hizo tambin el atrio. Hacia el lado del Neguev, al sur, las cortinas del atrio eran de lino fino torcido, de 100 codos (45 m).
Sus veinte columnas y sus veinte basas eran de bronce. Los ganchos de las columnas y sus molduras eran de plata.
Por el lado norte haba 45 metros. Sus veinte columnas con sus veinte basas eran de bronce, los ganchos de las columnas y sus molduras eran de plata.
Por el lado occidental haba cortinas de 22.5 metros con sus diez columnas y sus diez basas. Los ganchos de las columnas y sus molduras eran de plata.
Y por el lado oriental meda 22.5 metros.
Las cortinas a un lado de la entrada eran de 6.75 metros, con tres columnas y sus tres basas,
y lo mismo al otro lado. A los dos lados de la puerta del atrio haba cortinas de 6.75 metros, con sus tres columnas y sus tres basas.
Todas las cortinas alrededor del atrio eran de lino fino torcido.
Las basas para las columnas eran de bronce, los ganchos de las columnas y sus molduras, de plata, y el revestimiento de sus capiteles, de plata, y todas las columnas del atrio tenan molduras de plata.
La cortina de la entrada del atrio de tela azul, prpura y escarlata, y lino fino torcido era obra de tejedor. La longitud era de 9 metros y la altura de 2.25 metros, lo mismo que las cortinas del atrio.
Sus cuatro columnas y sus cuatro basas eran de bronce; sus ganchos eran de plata, y el revestimiento de sus capiteles y sus molduras eran tambin de plata.
Todas las estacas del tabernculo (de la morada) y del atrio alrededor eran de bronce.
Esta es la suma de los materiales del tabernculo, el tabernculo del testimonio, segn fueron enumeradas conforme al mandato de Moiss para el servicio de los Levitas, bajo la direccin de Itamar, hijo del sacerdote Aarn.
Bezalel, hijo de Uri, hijo de Hur, de la tribu de Jud, hizo todo lo que el SEOR haba mandado a Moiss.
Y con l estaba Aholiab, hijo de Ahisamac, de la tribu de Dan, un grabador, artfice y tejedor en tela azul, prpura y escarlata, y en lino fino.
El total del oro empleado para la obra, en toda la obra del santuario, es decir, el oro de la ofrenda mecida, fue de una tonelada, segn la evaluacin del santuario.
La plata de los que fueron contados de la congregacin, fue 100 talentos (3.4 toneladas) y 1,775 siclos (20.2 kilos), segn el siclo del santuario;
un bec por cabeza, o sea medio siclo (5.7 gramos de plata), segn el siclo del santuario, por cada uno de los que fueron contados de veinte aos arriba, por cada uno de los 603,550 hombres.
Los 100 talentos de plata fueron para fundir las basas del santuario y las basas del velo; 100 basas por los 100 talentos, un talento (34 kilos) por basa.
Y de los 1,775 siclos hizo ganchos para las columnas y revisti sus capiteles y les hizo molduras.
El total del bronce de la ofrenda mecida fue de 70 talentos (2.4 toneladas) y 2,400 siclos (27.36 kilos).
Con l Bezalel hizo las basas de la entrada de la tienda de reunin, el altar de bronce y su enrejado de bronce y todos los utensilios del altar,
las basas de alrededor del atrio y las basas de la entrada del atrio, todas las estacas del tabernculo y todas las estacas de alrededor del atrio.
Las vestiduras finamente tejidas para ministrar en el lugar santo se hicieron de tela azul, prpura y escarlata, y tambin se hicieron las vestiduras sagradas para Aarn, tal como el SEOR haba mandado a Moiss.
Bezalel hizo el efod de oro, de tela azul, prpura y escarlata y de lino fino torcido.
Y batieron a martillo lminas de oro, y las cortaron en hilos para entretejerlas con la tela azul, prpura y escarlata y el lino fino, obra de hbil artfice.
Hicieron para el efod hombreras que se fijaban al mismo, y lo fijaron sobre sus dos extremos.
El cinto hbilmente tejido que estaba sobre el efod, era del mismo material, de la misma hechura: de oro, de tela azul, prpura y escarlata y de lino fino torcido, tal como el SEOR haba mandado a Moiss.
Tambin labraron las piedras de nice, montadas en engastes de filigrana de oro. Fueron grabadas como las grabaduras de un sello, con los nombres de los hijos de Israel.
Bezalel las puso sobre las hombreras del efod, como piedras memoriales para los hijos de Israel, tal como el SEOR haba mandado a Moiss.
Tambin hizo el pectoral, obra de hbil artfice como la obra del efod: de oro, de tela azul, prpura y escarlata, y de lino fino torcido.
Era cuadrado y doble. Hicieron el pectoral de un palmo de largo y un palmo de ancho al ser doblado.
En l se montaron cuatro hileras de piedras. La primera hilera era una hilera de un rub, un topacio y una esmeralda;
la segunda hilera, una turquesa, un zafiro y un diamante;
la tercera hilera, un jacinto, una gata y una amatista,
y la cuarta hilera, un berilo, un nice y un jaspe. Estaban montadas en engaste de filigrana de oro.
Las piedras correspondan a los nombres de los hijos de Israel. Eran doce, conforme a sus nombres, grabadas como las grabaduras de un sello, cada una con su nombre conforme a las doce tribus.
Para el pectoral se hicieron cadenillas de oro puro en forma de cordones trenzados.
Se hicieron tambin dos engastes de filigrana de oro y dos anillos de oro, y se pusieron los dos anillos en los dos extremos del pectoral.
Los dos cordones de oro se pusieron en los anillos al extremo del pectoral,
y se colocaron los otros dos extremos de los dos cordones en los dos engastes de filigrana, y los fijaron en las hombreras del efod en su parte delantera.
Hicieron otros dos anillos de oro y los colocaron en los dos extremos del pectoral, en el borde que da al lado interior del efod.
Tambin hicieron otros dos anillos de oro, y los pusieron en la parte inferior de las dos hombreras del efod, delante, cerca de su unin, sobre el cinto tejido del efod.
Ataron el pectoral por sus anillos a los anillos del efod con un cordn azul, para que estuviera sobre el cinto tejido del efod y para que el pectoral no se desprendiera del efod, tal como el SEOR haba mandado a Moiss.
Entonces Bezalel hizo el manto del efod de obra tejida, todo de tela azul.
La abertura del manto estaba en el centro, como la abertura de una cota de malla, con una orla todo alrededor de la abertura para que no se rompiera.
En el borde inferior del manto se hicieron granadas de tela azul, prpura y escarlata y de lino torcido.
Hicieron tambin campanillas de oro puro, y pusieron las campanillas entre las granadas alrededor de todo el borde del manto,
alternando una campanilla y una granada alrededor de todo el borde del manto para el servicio, tal como el SEOR haba mandado a Moiss.
Para Aarn y sus hijos hicieron las tnicas de lino fino tejido,
la tiara de lino fino, los adornos de las mitras de lino fino, los calzoncillos de lino, de lino fino torcido,
y el cinturn de lino fino torcido, de azul, prpura y escarlata, obra de tejedor, tal como el SEOR haba mandado a Moiss.
La lmina de la diadema santa la hicieron de oro puro, y grabaron en ella como la grabadura de un sello: SANTIDAD (CONSAGRADO) AL SEOR.
Y le pusieron un cordn azul para sujetarla sobre la tiara por arriba, tal como el SEOR haba mandado a Moiss.
As fue acabada toda la obra del tabernculo (de la morada) de la tienda de reunin. Los Israelitas hicieron conforme a todo lo que el SEOR haba mandado a Moiss. As lo hicieron.
Entonces trajeron el tabernculo a Moiss, la tienda con todo su mobiliario: sus broches, sus tablas, sus barras, sus columnas y sus basas;
la cubierta de pieles de carnero teidas de rojo, la cubierta de pieles de marsopa y el velo de separacin;
el arca del testimonio, sus varas y el propiciatorio;
la mesa, todos sus utensilios y el pan de la Presencia (de la Proposicin);
el candelabro de oro puro con su conjunto de lmparas y todos sus utensilios, y el aceite para el alumbrado;
el altar de oro, el aceite de la uncin, el incienso aromtico y la cortina para la entrada de la tienda;
el altar de bronce con su enrejado de bronce, sus varas y todos sus utensilios, la pila y su base;
las cortinas del atrio con sus columnas y sus basas, la cortina para la entrada del atrio, sus cuerdas, sus estacas y todos los utensilios del servicio del tabernculo de la tienda de reunin;
las vestiduras tejidas para ministrar en el lugar santo y las vestiduras sagradas para el sacerdote Aarn y las vestiduras de sus hijos para ministrar como sacerdotes.
Los Israelitas hicieron toda la obra conforme a todo lo que el SEOR haba ordenado a Moiss.
Y Moiss examin toda la obra, y vio que la haban llevado a cabo. Tal como el SEOR haba ordenado, as la haban hecho. Y Moiss los bendijo.
Entonces el SEOR habl a Moiss y le dijo:
"El primer da del mes primero levantars el tabernculo (la morada) de la tienda de reunin.
"Pondrs all el arca del testimonio y cubrirs el arca con el velo.
"Meters la mesa y pondrs en orden lo que va sobre ella. Meters tambin el candelabro y colocars encima sus lmparas.
"Asimismo pondrs el altar de oro para el incienso delante del arca del testimonio, y colocars la cortina a la entrada del tabernculo.
"Pondrs el altar del holocausto delante de la entrada del tabernculo de la tienda de reunin.
"Despus colocars la pila entre la tienda de reunin y el altar, y pondrs agua en ella.
"Pondrs el atrio alrededor y colgars el velo a la entrada del atrio.
"Luego tomars el aceite de la uncin, y ungirs el tabernculo y todo lo que hay en l. Lo consagrars con todos sus utensilios, y ser santo.
"Ungirs adems el altar del holocausto y todos sus utensilios. Consagrars el altar, y el altar ser santsimo.
"Ungirs tambin la pila con su base, y la consagrars.
"Entonces hars que Aarn y sus hijos se acerquen a la entrada de la tienda de reunin, y los lavars con agua.
"Y vestirs a Aarn con las vestiduras sagradas, lo ungirs y lo consagrars para que Me sirva como sacerdote.
"Tambin hars que sus hijos se acerquen y les pondrs las tnicas.
"Los ungirs, como ungiste a su padre, para que Me sirvan (ministren) como sacerdotes. Su uncin les servir para sacerdocio perpetuo por todas sus generaciones."
As Moiss lo hizo conforme a todo lo que el SEOR le haba mandado, as lo hizo.
Y en el primer mes del ao segundo, el da primero del mes, el tabernculo fue levantado.
Moiss levant el tabernculo y puso sus basas, coloc sus tablas, meti sus barras y erigi sus columnas.
Y extendi la tienda sobre el tabernculo y puso la cubierta de la tienda arriba, sobre l, tal como el SEOR haba mandado a Moiss.
Entonces tom el testimonio y lo puso en el arca, coloc las varas en el arca y puso el propiciatorio arriba, sobre el arca.
Y meti el arca en el tabernculo y puso un velo por cortina y cubri el arca del testimonio, tal como el SEOR haba mandado a Moiss.
Puso tambin la mesa en la tienda de reunin, en el lado norte del tabernculo, fuera del velo;
y puso en orden sobre ella los panes delante del SEOR, tal como el SEOR haba mandado a Moiss.
Entonces coloc el candelabro en la tienda de reunin, frente a la mesa, en el lado sur del tabernculo,
y encendi las lmparas delante del SEOR, tal como el SEOR haba mandado a Moiss.
Luego coloc el altar de oro en la tienda de reunin, delante del velo;
y quem en l incienso aromtico, tal como el SEOR haba ordenado a Moiss.
Despus coloc la cortina para la entrada del tabernculo,
y puso el altar del holocausto delante de la entrada del tabernculo de la tienda de reunin, y ofreci sobre l el holocausto y la ofrenda de cereal, tal como el SEOR haba ordenado a Moiss.
Puso la pila entre la tienda de reunin y el altar, y puso en ella agua para lavarse,
y Moiss, Aarn y sus hijos se lavaban las manos y los pies en ella.
Cuando entraban en la tienda de reunin y cuando se acercaban al altar, se lavaban, tal como el SEOR haba ordenado a Moiss.
Moiss levant el atrio alrededor del tabernculo y del altar, y colg la cortina para la entrada del atrio. As termin Moiss la obra.
Entonces la nube cubri la tienda de reunin y la gloria del SEOR llen el tabernculo.
Moiss no poda entrar en la tienda de reunin porque la nube estaba sobre ella y la gloria del SEOR llenaba el tabernculo.
Y en todas sus jornadas cuando la nube se alzaba de sobre el tabernculo, los Israelitas se ponan en marcha.
Pero si la nube no se alzaba, ellos no se ponan en marcha hasta el da en que se alzaba.
Porque en todas sus jornadas la nube del SEOR estaba de da sobre el tabernculo, y de noche haba fuego all a la vista de toda la casa de Israel.
El SEOR llam a Moiss y le habl desde la tienda de reunin:
"Di a los Israelitas: 'Cuando alguien de ustedes traiga una ofrenda al SEOR, traern su ofrenda de animales del ganado o del rebao.
'Si su ofrenda es un holocausto (ofrenda encendida) del ganado, ofrecer un macho sin defecto; lo ofrecer a la entrada de la tienda de reunin, para que sea aceptado delante del SEOR.
'Pondr su mano sobre la cabeza del holocausto, y le ser aceptado para expiacin suya.
'Entonces degollar el novillo delante del SEOR; y los sacerdotes hijos de Aarn ofrecern la sangre y la rociarn por todos los lados sobre el altar que est a la entrada de la tienda de reunin.
'Despus desollar el holocausto y lo cortar en pedazos.
'Y los hijos del sacerdote Aarn pondrn fuego en el altar, y colocarn lea sobre el fuego.
'Luego los sacerdotes hijos de Aarn arreglarn los pedazos, la cabeza y el sebo sobre la lea que est en el fuego sobre el altar.
'El que presenta el holocausto lavar las entraas y las patas con agua, y el sacerdote lo quemar todo sobre el altar como holocausto. Es una ofrenda encendida de aroma agradable para el SEOR.
'Pero si su ofrenda para holocausto es del rebao, de los corderos o de las cabras, ofrecer un macho sin defecto.
'Lo degollar al lado norte del altar, delante del SEOR; y los sacerdotes hijos de Aarn rociarn la sangre sobre el altar, por todos los lados.
'Despus lo cortar en pedazos, con su cabeza y el sebo, y el sacerdote los colocar sobre la lea que est en el fuego sobre el altar.
'Las entraas y las patas las lavar con agua, y el sacerdote lo ofrecer todo, quemndolo sobre el altar. Es un holocausto, una ofrenda encendida de aroma agradable para el SEOR.
'Pero si su ofrenda para el SEOR es un holocausto de aves, entonces traer su ofrenda de trtolas o de pichones.
'Y el sacerdote la traer al altar, le quitar la cabeza y la quemar sobre el altar; y su sangre ser exprimida sobre el costado del altar.
'Le quitar tambin el buche con sus plumas y lo echar junto al altar, hacia el oriente, en el lugar de las cenizas.
'La partir despus por las alas, sin dividirla . Entonces el sacerdote la quemar en el altar, sobre la lea que est en el fuego. Es un holocausto, una ofrenda encendida de aroma agradable para el SEOR.
'Cuando alguien ofrezca una ofrenda de cereal como ofrenda al SEOR, su ofrenda ser de flor de harina, sobre la cual echar aceite y pondr incienso.
'Entonces la llevar a los sacerdotes hijos de Aarn; y el sacerdote tomar de ella un puado de la flor de harina, con el aceite y con todo su incienso, y el sacerdote la quemar como memorial sobre el altar. Es u
'El resto de la ofrenda de cereal pertenece a Aarn y a sus hijos. Es cosa santsima de las ofrendas encendidas para el SEOR.
'Cuando ofrezcas una ofrenda al SEOR, una ofrenda de cereal cocida al horno, ser de tortas de flor de harina sin levadura, amasadas con aceite, o de hojaldres sin levadura, untados con aceite.
'Y si tu ofrenda es una ofrenda de cereal preparada en sartn, ser de flor de harina sin levadura, amasada con aceite.
'La partirs en pedazos y echars aceite sobre ella. Es una ofrenda de cereal.
'Si tu ofrenda es una ofrenda de cereal preparada en cazuela, ser hecha de flor de harina con aceite.
'Cuando traigas al SEOR la ofrenda de cereal hecha de estas cosas, ser presentada al sacerdote y l la llevar al altar.
'El sacerdote tomar su porcin de la ofrenda de cereal como memorial, y la quemar sobre el altar como ofrenda encendida de aroma agradable para el SEOR.
'El resto de la ofrenda de cereal pertenece a Aarn y a sus hijos. Es cosa santsima de las ofrendas encendidas para el SEOR.
'Ninguna ofrenda de cereal que ustedes ofrezcan al SEOR ser hecha con levadura, porque no quemarn ninguna levadura ni ninguna miel como ofrenda encendida para el SEOR.
'Como ofrenda de primicias las ofrecern al SEOR, pero no ascendern como aroma agradable sobre el altar.
'Adems, toda ofrenda de cereal tuya sazonars con sal, para que la sal del pacto de tu Dios no falte de tu ofrenda de cereal; con todas tus ofrendas ofrecers sal.
'Pero si ofreces al SEOR una ofrenda de cereal de los primeros frutos, ofrecers espigas verdes tostadas al fuego, granos tiernos desmenuzados, como ofrenda de cereal de tus primeros frutos.
'Luego echars aceite y pondrs incienso sobre ella. Es una ofrenda de cereal.
'Y el sacerdote quemar como memorial parte de los granos desmenuzados, con su aceite y con todo su incienso. Es una ofrenda encendida para el SEOR.
'Si alguien ofrece su ofrenda como sacrificio de las ofrendas de paz, si la ofrece del ganado, sea macho o hembra, la ofrecer sin defecto delante del SEOR.
'Pondr su mano sobre la cabeza de su ofrenda y la degollar a la puerta de la tienda de reunin. Entonces los sacerdotes hijos de Aarn rociarn la sangre sobre el altar por todos los lados.
'El que ofrece el sacrificio de las ofrendas de paz, presentar una ofrenda encendida al SEOR: la grasa que cubre las entraas y toda la grasa que hay sobre las entraas,
los dos riones con la grasa que est sobre ellos y sobre los lomos, y el lbulo del hgado, que quitar con los riones.
'Los hijos de Aarn lo quemarn en el altar, sobre el holocausto que est sobre la lea en el fuego. Es una ofrenda encendida de aroma agradable para el SEOR.
'Pero si su ofrenda como sacrificio de las ofrendas de paz para el SEOR es del rebao, sea macho o hembra, sin defecto la ofrecer.
'Si va a presentar un cordero como su ofrenda, lo ofrecer delante del SEOR.
'Pondr su mano sobre la cabeza de su ofrenda y la degollar delante de la tienda de reunin. Entonces los hijos de Aarn rociarn su sangre sobre el altar por todos los lados.
'Del sacrificio de las ofrendas de paz, traer una ofrenda encendida al SEOR: la grasa, la cola entera, que cortar cerca del espinazo, la grasa que cubre las entraas y toda la grasa que hay sobre las entraas,
los dos riones con la grasa que est sobre ellos y sobre los lomos, y el lbulo del hgado, que quitar con los riones.
'Entonces el sacerdote lo quemar sobre el altar como alimento. Es una ofrenda encendida para el SEOR.
'Si su ofrenda es una cabra, la ofrecer delante del SEOR.
Pondr su mano sobre su cabeza y la degollar delante de la tienda de reunin. Entonces los hijos de Aarn rociarn su sangre sobre el altar por todos los lados.
'Despus presentar de ella su ofrenda como ofrenda encendida para el SEOR: la grasa que cubre las entraas y toda la grasa que hay sobre las entraas,
los dos riones con la grasa que est sobre ellos y sobre los lomos, y el lbulo del hgado, que quitar con los riones.
'Entonces el sacerdote los quemar sobre el altar como alimento. Es una ofrenda encendida como aroma agradable. Toda la grasa es del SEOR.
'Estatuto perpetuo ser por todas sus generaciones, dondequiera que ustedes habiten: ninguna grasa ni ninguna sangre comern.'"
Entonces el SEOR habl a Moiss:
"Di a los Israelitas: 'Si alguien peca inadvertidamente en cualquiera de las cosas que el SEOR ha mandado que no se hagan, y hace alguna de ellas;
si el que peca es el sacerdote ungido, trayendo culpa sobre el pueblo, que entonces ofrezca al SEOR un novillo sin defecto como ofrenda por el pecado, por el pecado que ha cometido.
'Traer el novillo a la puerta de la tienda de reunin delante del SEOR, pondr su mano sobre la cabeza del novillo y lo degollar delante del SEOR.
'Luego el sacerdote ungido tomar de la sangre del novillo y la traer a la tienda de reunin,
y el sacerdote mojar su dedo en la sangre y rociar siete veces de la sangre delante del SEOR, frente al velo del santuario.
'El sacerdote pondr tambin de esa sangre sobre los cuernos del altar del incienso aromtico que est en la tienda de reunin delante del SEOR, y derramar toda la sangre del novillo al pie del altar del holocausto que est a la puerta de la tienda de
'Y quitar toda la grasa del novillo de la ofrenda por el pecado: la grasa que cubre las entraas, toda la grasa que est sobre las entraas,
los dos riones con la grasa que est sobre ellos y sobre los lomos, y el lbulo del hgado, que quitar con los riones
(de la manera que se quita del buey del sacrificio de las ofrendas de paz); y el sacerdote los quemar sobre el altar del holocausto.
'Pero la piel del novillo y toda su carne, con su cabeza, sus patas, sus entraas y su estircol,
es decir, todo el resto del novillo, lo llevar a un lugar limpio fuera del campamento, donde se echan las cenizas, y lo quemar al fuego sobre la lea. Donde se echan las cenizas lo quemar.
'Si toda la congregacin de Israel es la que comete error, y el asunto pasa desapercibido a la asamblea, y hacen cualquiera de las cosas que el SEOR ha mandado que no se hagan, hacindose as culpables,
cuando se llegue a saber el pecado que ellos han cometido, entonces la asamblea ofrecer un novillo del ganado como ofrenda por el pecado, y lo traern delante de la tienda de reunin.
'Los ancianos de la congregacin pondrn sus manos sobre la cabeza del novillo delante del SEOR, y el novillo ser degollado delante del SEOR.
'Entonces el sacerdote ungido traer sangre del novillo a la tienda de reunin;
el sacerdote mojar su dedo en la sangre y la rociar siete veces delante del SEOR, frente al velo.
'Pondr sangre sobre los cuernos del altar que est delante del SEOR en la tienda de reunin, y derramar toda la sangre al pie del altar del holocausto, que est a la puerta de la tienda de reunin.
'Le quitar toda la grasa y lo quemar sobre el altar.
'Har con este novillo lo mismo que hizo con el novillo de la ofrenda por el pecado; de esta manera har con l. As el sacerdote har expiacin por ellos, y ellos sern perdonados.
'Sacar el novillo fuera del campamento y lo quemar como quem el primer novillo. Es la ofrenda por el pecado de la asamblea.
'Cuando es un jefe el que peca e inadvertidamente hace alguna de las cosas que el SEOR su Dios ha mandado que no se hagan, hacindose as culpable,
y se le hace saber el pecado que ha cometido, traer como su ofrenda un macho cabro sin defecto.
'Pondr su mano sobre la cabeza del macho cabro y lo degollar en el lugar donde se degella el holocausto delante del SEOR; es una ofrenda por el pecado.
'Entonces el sacerdote tomar con su dedo de la sangre de la ofrenda por el pecado y la pondr sobre los cuernos del altar del holocausto, y derramar el resto de la sangre al pie del altar del holocausto.
'Quemar toda la grasa sobre el altar como en el caso de la grasa del sacrificio de las ofrendas de paz. As el sacerdote har expiacin por l, por su pecado, y ser perdonado.
'Y si es alguien del pueblo el que peca inadvertidamente, haciendo cualquiera de las cosas que el SEOR ha mandado que no se hagan, y se hace as culpable,
y se le hace saber el pecado que ha cometido, traer como su ofrenda una cabra sin defecto por el pecado que ha cometido.
'Pondr su mano sobre la cabeza de la ofrenda por el pecado y la degollar en el lugar del holocausto.
'Entonces el sacerdote tomar con su dedo de la sangre y la pondr sobre los cuernos del altar del holocausto, y derramar todo el resto de la sangre al pie del altar.
'Luego quitar toda la grasa, de la manera que se quit la grasa del sacrificio de las ofrendas de paz, y el sacerdote lo quemar sobre el altar como aroma agradable para el SEOR. As el sacerdote har expiacin por l y ser perdonado.
'Pero si trae un cordero como su ofrenda por el pecado, que traiga una hembra sin defecto.
'Pondr su mano sobre la cabeza de la ofrenda por el pecado y la degollar como ofrenda por el pecado en el lugar donde se degella el holocausto.
'Entonces el sacerdote tomar con su dedo de la sangre de la ofrenda por el pecado y la pondr sobre los cuernos del altar del holocausto, y derramar todo el resto de la sangre al pie del altar.
'Luego quitar toda la grasa de la misma manera que se quita la grasa del cordero del sacrificio de las ofrendas de paz; y el sacerdote lo quemar en el altar con las ofrendas encendidas para el SEOR. As el sacerdote har expiacin por l, por el pecad
'Si alguien peca al ser llamado a testificar, siendo testigo de lo que ha visto o sabe, y no lo declara, ser culpable.
'O si alguien toca cualquier cosa inmunda, ya sea el cadver de una fiera inmunda, o el cadver de ganado inmundo, o el cadver de un reptil inmundo, aunque no se d cuenta de ello y se contamina, ser culpable.
'O si toca inmundicia humana, de cualquier clase que sea la inmundicia con que se contamine, sin darse cuenta, y despus llega a saberlo, ser culpable.
'O si alguien, sin pensar, jura con sus labios hacer mal o hacer bien, en cualquier asunto que el hombre hable sin pensar con juramento, sin darse cuenta, y luego llega a saberlo, ser culpable de cualquiera de estas cosas.
'Cuando alguien llegue a ser culpable de cualquiera de estas cosas, confesar aquello en que ha pecado.
'Traer tambin al SEOR su ofrenda por la culpa, por el pecado que ha cometido, una hembra del rebao, una cordera o una cabra como ofrenda por el pecado. Entonces el sacerdote le har expiacin por su pecado.
'Pero si no tiene lo suficiente para ofrecer un cordero, entonces traer al SEOR como ofrenda por la culpa de aquello en que ha pecado, dos trtolas o dos pichones, uno como ofrenda por el pecado y el otro como holocausto.
'Los traer al sacerdote, el cual ofrecer primero el que es para ofrenda por el pecado, y le cortar la cabeza por el cuello sin arrancarla .
'Rociar tambin de la sangre de la ofrenda por el pecado sobre un lado del altar, y el resto de la sangre ser exprimida al pie del altar; es ofrenda por el pecado.
'Entonces preparar el segundo como holocausto segn la ordenanza. As el sacerdote har expiacin por l, por el pecado que ha cometido, y le ser perdonado.
'Pero si no tiene lo suficiente para dos trtolas o dos pichones, entonces, como ofrenda por el pecado que ha cometido, traer la dcima parte de un efa (2.2 litros) de flor de harina como ofrenda por el pecado; no pondr aceite ni incienso en ella, pues
'Y la traer al sacerdote, y el sacerdote tomar de ella un puado como memorial, y la quemar sobre el altar con las ofrendas encendidas para el SEOR. Es una ofrenda por el pecado.
'As el sacerdote har expiacin por l, por el pecado que ha cometido en alguna de estas cosas, y le ser perdonado; el resto ser del sacerdote, como en la ofrenda de cereal.'"
El SEOR le dijo a Moiss:
"Si alguien comete una falta y peca inadvertidamente en las cosas sagradas del SEOR, traer su ofrenda por la culpa al SEOR: un carnero sin defecto del rebao, conforme a tu valuacin en siclos de plata (un siclo equivale 11.4 gramos), segn el siclo d
"Har restitucin por aquello en que ha pecado en las cosas sagradas, y aadir a ello la quinta parte, y se lo dar al sacerdote. Y el sacerdote har expiacin por l con el carnero de la ofrenda por la culpa, y le ser perdonado.
"Si alguien peca y hace cualquiera de las cosas que el SEOR ha mandado que no se hagan, aunque no se d cuenta, ser culpable y llevar su castigo.
"Entonces traer al sacerdote un carnero sin defecto del rebao, conforme a tu valuacin, como ofrenda por la culpa. As el sacerdote har expiacin por l por su error mediante el cual ha pecado inadvertidamente, y sin l saberlo, y le ser perdonado.
"Es ofrenda por la culpa; ciertamente era culpable delante del SEOR."
Entonces el SEOR le dijo a Moiss:
"Cuando alguien peque y cometa una falta contra el SEOR, engaando a su prjimo en cuanto a un depsito o alguna cosa que se le ha confiado, o por robo, o por haber extorsionado a su prjimo,
o ha encontrado lo que estaba perdido y ha mentido acerca de ello, y ha jurado falsamente, de manera que peca en cualquiera de las cosas que suele hacer el hombre,
ser, entonces, que cuando peque y sea culpable, devolver lo que tom al robar, o lo que obtuvo mediante extorsin, o el depsito que le fue confiado, o la cosa perdida que ha encontrado,
o cualquier cosa acerca de la cual jur falsamente; har completa restitucin de ello y le aadir una quinta parte ms. Se la dar al que le pertenece el da que presente su ofrenda por la culpa.
"Entonces traer al sacerdote su ofrenda por la culpa para el SEOR, un carnero sin defecto del rebao, conforme a tu valuacin como ofrenda por la culpa,
y el sacerdote har expiacin por l delante del SEOR, y le ser perdonada cualquier cosa que haya hecho por la cual sea culpable."
Entonces el SEOR le dijo a Moiss:
"Ordena a Aarn y a sus hijos, y diles: 'Esta es la ley del holocausto: el holocausto mismo permanecer sobre el fuego, sobre el altar, toda la noche hasta la maana, y el fuego del altar ha de mantenerse encendido en l.
'El sacerdote vestir su tnica de lino y se pondr calzoncillos de lino fino sobre su cuerpo. Tomar las cenizas a que el fuego ha reducido el holocausto sobre el altar y las pondr junto al altar.
'Despus se quitar sus vestiduras, se pondr otras vestiduras y llevar las cenizas fuera del campamento a un lugar limpio.
'El fuego del altar se mantendr encendido sobre el altar; no se apagar, sino que el sacerdote quemar lea en l todas las maanas, y pondr sobre l el holocausto, y quemar sobre l la grasa de las ofrendas de paz.
'El fuego se mantendr encendido continuamente en el altar; no se apagar.
'Esta es la ley de la ofrenda de cereal: los hijos de Aarn la presentarn delante del SEOR frente al altar.
'Entonces uno de los sacerdotes tomar de ella un puado de flor de harina de la ofrenda de cereal, con su aceite y todo el incienso que hay en la ofrenda de cereal, y la quemar sobre el altar. Es aroma agradable, su ofrend
'Y lo que quede de ella, Aarn y sus hijos lo comern. Debe comerse como tortas sin levadura en lugar santo; en el atrio de la tienda de reunin lo comern.
'No se cocer con levadura. Se la he dado como parte de Mis ofrendas encendidas; es cosa santsima, lo mismo que la ofrenda por el pecado y la ofrenda por la culpa.
'Todo varn entre los hijos de Aarn puede comerla; es una ordenanza perpetua por todas las generaciones de ustedes tocante a las ofrendas encendidas para el SEOR. Todo lo que las toque quedar consagrado.'"
Y el SEOR le dijo a Moiss:
"Esta es la ofrenda que Aarn y sus hijos han de ofrecer al SEOR el da de su uncin: la dcima parte de un efa (2.2 litros) de flor de harina como ofrenda perpetua de cereal, la mitad por la maana y la mitad por la tarde.
"Se preparar con aceite en una sartn, y cuando se haya mezclado bien la traers. Ofrecers la ofrenda de cereal en pedazos cocidos al horno como aroma agradable para el SEOR.
"La ofrecer el sacerdote, que de entre los hijos de Aarn sea ungido en su lugar. Por ordenanza perpetua ser totalmente quemada para el SEOR.
"As que toda ofrenda de cereal del sacerdote ser totalmente quemada. No se comer."
Entonces el SEOR habl a Moiss:
"Di a Aarn y a sus hijos: 'Esta es la ley de la ofrenda por el pecado: la ofrenda por el pecado ser ofrecida delante del SEOR en el mismo lugar donde el holocausto es ofrecido; es cosa santsima.
'El sacerdote que la ofrezca por el pecado la comer. Se comer en un lugar santo, en el atrio de la tienda de reunin.
'Todo el que toque su carne quedar consagrado; y si la sangre salpica sobre una vestidura, lavars en un lugar santo lo que fue salpicado.
'Y la vasija de barro en la cual fue hervida, ser quebrada; y si se hirvi en una vasija de bronce, se restregar y se lavar con agua.
'Todo varn de entre los sacerdotes puede comer de ella; es cosa santsima.
'Pero no se comer de ninguna ofrenda por el pecado, cuya sangre se haya trado a la tienda de reunin para hacer expiacin en el lugar santo; al fuego ser quemada.
'Esta es la ley de la ofrenda por la culpa; es cosa santsima.
'En el lugar donde degellan el holocausto han de degollar la ofrenda por la culpa, y el sacerdote rociar su sangre sobre el altar por todos los lados.
'Luego ofrecer de ella toda la grasa: la cola gorda, la grasa que cubre las entraas,
los dos riones con la grasa que hay sobre ellos y sobre los lomos, y quitar el lbulo del hgado con los riones.
'Y el sacerdote los quemar sobre el altar como ofrenda encendida para el SEOR. Es una ofrenda por la culpa.
'Todo varn de entre los sacerdotes puede comer de ella. Se comer en un lugar santo; es cosa santsima.
'La ofrenda por la culpa es como la ofrenda por el pecado, hay una misma ley para ambas; le pertenecer al sacerdote que hace expiacin con ella.
'Tambin al sacerdote que presente el holocausto de alguien, la piel del holocausto que haya presentado ser para l.
'De la misma manera, toda ofrenda de cereal que sea cocida al horno, y todo lo que sea preparado en cazuela o en sartn, pertenecer al sacerdote que la presente.
'Y toda ofrenda de cereal mezclada con aceite, o seca, pertenecer a todos los hijos de Aarn, a todos por igual.
'Esta es la ley del sacrificio de la ofrenda de paz que ser ofrecido al SEOR:
'Si lo ofrece en accin de gracias, entonces, junto con el sacrificio de accin de gracias, ofrecer tortas sin levadura amasadas con aceite, y hojaldres sin levadura untados con aceite, y tortas de flor de harina bien mezclada, amasadas con ac
'Con el sacrificio de sus ofrendas de paz en accin de gracias, presentar su ofrenda con tortas de pan leudado.
'Y de ello presentar una parte de cada ofrenda como contribucin al SEOR; ser para el sacerdote que roca la sangre de las ofrendas de paz.
'En cuanto a la carne del sacrificio de sus ofrendas de paz en accin de gracias, se comer el da que la ofrezca; no dejar nada hasta la maana siguiente .
'Pero si el sacrificio de su ofrenda es por un voto o una ofrenda voluntaria, se comer en el da que ofrezca el sacrificio; y al da siguiente se podr comer lo que quede;
pero lo que quede de la carne del sacrificio ser quemado en el fuego al tercer da.
'De manera que si se come de la carne del sacrificio de sus ofrendas de paz en el tercer da, el que la ofrezca no ser acepto, ni se le tendr en cuenta. Ser cosa ofensiva, y la persona que coma de ella llevar su propia iniquidad.
'La carne que toque cualquier cosa inmunda no se comer; se quemar en el fuego. En cuanto a otra carne, cualquiera que est limpio puede comer de ella.
'Pero la persona que coma la carne del sacrificio de las ofrendas de paz que pertenecen al SEOR, estando inmunda, esa persona ser exterminada de entre su pueblo.
'Y cuando alguien toque alguna cosa inmunda, ya sea inmundicia humana o un animal inmundo, o cualquier cosa abominable e inmunda y coma de la carne del sacrificio de la ofrenda de paz que pertenece al SEOR, esa persona ser exterminada de entr
Despus el SEOR habl a Moiss:
"Diles a los Israelitas: 'No comern ninguna grasa de buey, ni de cordero, ni de cabra.
'La grasa de un animal muerto y la grasa de un animal despedazado por las fieras podr servir para cualquier uso, pero ciertamente no deben comerlo.
'Porque cualquiera que coma la grasa del animal del cual se ofrece una ofrenda encendida al SEOR, la persona que coma ser exterminada de entre su pueblo.
'Y ustedes no comern sangre, ni de ave ni de animal, en ningn lugar en que habiten.
'Toda persona que coma cualquier clase de sangre, esa persona ser exterminada de entre su pueblo.'"
Entonces el SEOR habl a Moiss:
"Di a los Israelitas: 'El que ofrezca el sacrificio de sus ofrendas de paz al SEOR, traer su ofrenda del sacrificio de sus ofrendas de paz al SEOR.
'Sus propias manos traern ofrendas encendidas al SEOR. Traer la grasa con el pecho, para que el pecho sea presentado como ofrenda mecida delante del SEOR.
'El sacerdote quemar el sebo sobre el altar; pero el pecho pertenecer a Aarn y a sus hijos.
'Y ustedes darn al sacerdote la pierna derecha como contribucin de los sacrificios de sus ofrendas de paz.
'Aqul que de entre los hijos de Aarn ofrezca la sangre de las ofrendas de paz y la grasa, recibir la pierna derecha como su porcin.
'Pues Yo he tomado de los Israelitas, de los sacrificios de sus ofrendas de paz, el pecho de la ofrenda mecida y la pierna de la contribucin, y los he dado al sacerdote Aarn y a sus hijos, como su porcin para siempre de parte de lo
'Esta es la porcin consagrada a Aarn y la porcin consagrada a sus hijos de las ofrendas encendidas para el SEOR, desde el da en que Moiss los present para ministrar como sacerdotes al SEOR.
'El SEOR haba ordenado que se les diera esa porcin de parte de los Israelitas el da en que El los ungi. Es la porcin de ellos para siempre, por todas sus generaciones.'"
Esta es la ley del holocausto, de la ofrenda de cereal, de la ofrenda por el pecado, de la ofrenda por la culpa, de la ofrenda de consagracin y del sacrificio de las ofrendas de paz.
El SEOR la orden a Moiss en el Monte Sina, el da en que El mand a los Israelitas que presentaran sus ofrendas al SEOR en el desierto de Sina.
Entonces el SEOR dijo a Moiss:
"Toma a Aarn y con l a sus hijos, y las vestiduras, el aceite de la uncin, el novillo de la ofrenda por el pecado, los dos carneros y la cesta de los panes sin levadura;
y rene a toda la congregacin a la entrada de la tienda de reunin."
Moiss hizo tal como el SEOR le orden, y cuando la congregacin se haba reunido a la entrada de la tienda de reunin,
Moiss dijo a la congregacin: "Esto es lo que el SEOR ha ordenado hacer."
Entonces Moiss hizo que Aarn y sus hijos se acercaran, y los lav con agua.
Puso sobre l la tnica, lo ci con el cinturn y lo visti con el manto; luego le puso el efod, y lo ci con el cinto tejido del efod, con el cual se lo at.
Despus le puso el pectoral, y dentro del pectoral puso el Urim y el Tumim.
Puso tambin la tiara sobre su cabeza, y sobre la tiara, al frente, puso la lmina de oro, la diadema santa, tal como el SEOR haba ordenado a Moiss.
Entonces Moiss tom el aceite de la uncin y ungi el tabernculo y todo lo que en l haba, y los consagr.
Con el aceite roci el altar siete veces y ungi el altar y todos sus utensilios, as como la pila y su base, para consagrarlos.
Despus derram del aceite de la uncin sobre la cabeza de Aarn y lo ungi, para consagrarlo.
Luego Moiss hizo que los hijos de Aarn se acercaran y los visti con tnicas, los ci con cinturones, y les ajust las tiaras tal como el SEOR haba ordenado a Moiss.
Entonces trajo el novillo de la ofrenda por el pecado, y Aarn y sus hijos pusieron sus manos sobre la cabeza del novillo de la ofrenda por el pecado.
Despus Moiss lo degoll y tom la sangre y con su dedo puso parte de ella en los cuernos del altar por todos los lados, y purific el altar. Luego derram el resto de la sangre al pie del altar y lo consagr, para hacer ex
Tom tambin toda la grasa que haba en las entraas y el lbulo del hgado, y los dos riones con su grasa, y Moiss los quem sobre el altar.
Pero el novillo, con su piel, su carne y su estircol, lo quem en el fuego fuera del campamento, tal como el SEOR haba mandado a Moiss.
Entonces present el carnero del holocausto, y Aarn y sus hijos pusieron sus manos sobre la cabeza del carnero.
Y Moiss lo degoll y roci la sangre sobre el altar, por todos los lados.
Cuando haba cortado el carnero en pedazos, Moiss quem la cabeza, los pedazos y el sebo.
Despus de lavar las entraas y las patas con agua, Moiss quem todo el carnero sobre el altar. Fue holocausto de aroma agradable; fue ofrenda encendida para el SEOR, tal como el SEOR haba ordenado a Moiss.
Luego present el segundo carnero, el carnero de la consagracin, y Aarn y sus hijos pusieron sus manos sobre la cabeza del carnero.
Moiss lo degoll y tom de la sangre y la puso en el lbulo de la oreja derecha de Aarn, en el pulgar de su mano derecha y en el pulgar de su pie derecho.
Hizo tambin que se acercaran los hijos de Aarn; y Moiss puso sangre en el lbulo de la oreja derecha de ellos, en el pulgar de su mano derecha y en el pulgar de su pie derecho. Entonces Moiss roci el resto de la sangre sobre el altar, por
Despus tom la grasa y la cola gorda, y toda la grasa que estaba en las entraas, el lbulo del hgado, los dos riones con su grasa y la pierna derecha.
Y de la cesta de los panes sin levadura que estaba delante del SEOR, tom una torta sin levadura, una torta de pan mezclada con aceite y un hojaldre, y los puso sobre las porciones de grasa y sobre la pierna derecha.
Entonces lo puso todo en las manos de Aarn y en las manos de sus hijos, y lo present como una ofrenda mecida delante del SEOR.
Despus Moiss tom todo esto de las manos de ellos y lo quem en el altar con el holocausto. Fue una ofrenda de consagracin como aroma agradable, ofrenda encendida para el SEOR.
Moiss tom tambin el pecho y lo present como ofrenda mecida delante del SEOR; era la porcin del carnero de la consagracin que perteneca a Moiss, tal como el SEOR le haba ordenado.
Moiss tom del aceite de la uncin y de la sangre que estaba sobre el altar, y roci a Aarn y sus vestiduras, y a sus hijos y las vestiduras de sus hijos; y consagr a Aarn y sus vestiduras, y a sus hijos y las vestiduras de sus hijos con l.
Entonces Moiss dijo a Aarn y a sus hijos: "Cuezan la carne a la entrada de la tienda de reunin, y cmanla all junto con el pan que est en la cesta de la ofrenda de consagracin, tal como lo he ordenado, diciendo: 'Aarn y sus hijos lo comern.'
"El resto de la carne y del pan ustedes lo quemarn en el fuego.
"Y no saldrn de la entrada de la tienda de reunin por siete das, hasta que termine el tiempo de su consagracin; porque por siete das sern consagrados.
"El SEOR ha mandado hacer tal como se ha hecho hoy, para hacer expiacin a favor de ustedes.
"Adems, permanecern a la entrada de la tienda de reunin da y noche por siete das, y guardarn la ordenanza del SEOR para que no mueran, porque as se me ha ordenado."
Y Aarn y sus hijos hicieron todas las cosas que el SEOR haba ordenado por medio de Moiss.
Al octavo da Moiss llam a Aarn, a sus hijos y a los ancianos de Israel;
y le dijo a Aarn: "Toma un becerro para la ofrenda por el pecado, y un carnero para el holocausto, ambos sin defecto, y ofrcelos delante del SEOR.
"Luego hablars a los Israelitas: 'Tomen un macho cabro para la ofrenda por el pecado, y un becerro y un cordero, ambos de un ao, sin defecto, para el holocausto,
y un buey y un carnero para las ofrendas de paz, para sacrificar delante del SEOR, y una ofrenda de cereal mezclado con aceite; porque hoy el SEOR se aparecer a ustedes.'"
Llevaron, pues, al frente de la tienda de reunin lo que Moiss haba ordenado, y toda la congregacin se acerc y permaneci de pie delante del SEOR.
Y Moiss dijo: "Esto es lo que el SEOR ha mandado que hagan, para que la gloria del SEOR se aparezca a ustedes."
Entonces Moiss dijo a Aarn: "Acrcate al altar y presenta tu ofrenda por el pecado y tu holocausto, para que hagas expiacin por ti mismo y por el pueblo; luego presenta la ofrenda por el pueblo, para que puedas hacer expiacin por ellos, tal como el S
Se acerc, pues, Aarn al altar y degoll el becerro de la ofrenda por el pecado que era por s mismo.
Y los hijos de Aarn le presentaron la sangre; y l moj su dedo en la sangre, puso parte de ella sobre los cuernos del altar, y derram el resto de la sangre al pie del altar.
Despus quem sobre el altar la grasa, los riones y el lbulo del hgado de la ofrenda por el pecado, tal como el SEOR haba ordenado a Moiss.
Sin embargo, la carne y la piel las quem en el fuego fuera del campamento.
Luego degoll el holocausto; y los hijos de Aarn le dieron la sangre y la roci sobre el altar, por todos los lados.
Y le dieron el holocausto en pedazos, con la cabeza, y los quem sobre el altar.
Lav tambin las entraas y las patas, y las quem con el holocausto sobre el altar.
Luego present la ofrenda por el pueblo, y tom el macho cabro para la ofrenda por el pecado que era por el pueblo, lo degoll y lo ofreci por los pecados, como el primero.
Present tambin el holocausto, y lo ofreci conforme a la ordenanza.
Despus present la ofrenda de cereal, y llen de ella su mano, y la quem sobre el altar, adems del holocausto de la maana.
Luego degoll el buey y el carnero, el sacrificio de las ofrendas de paz que era por el pueblo; y los hijos de Aarn le dieron la sangre y l la roci sobre el altar, por todos los lados.
En cuanto a los pedazos de grasa del buey y del carnero, la cola gorda, la grasa que cubre las entraas , los riones y el lbulo del hgado,
los pusieron sobre los pechos de los animales sacrificados; y l quem los pedazos de sebo sobre el altar.
Pero Aarn present los pechos y la pierna derecha como ofrenda mecida delante del SEOR, tal como Moiss haba ordenado.
Entonces Aarn alz sus manos hacia el pueblo y lo bendijo, y despus de ofrecer la ofrenda por el pecado, el holocausto y las ofrendas de paz, descendi.
Moiss y Aarn entraron en la tienda de reunin, y cuando salieron y bendijeron al pueblo, la gloria del SEOR apareci a todo el pueblo.
Y sali fuego de la presencia del SEOR que consumi el holocausto y los pedazos de grasa sobre el altar. Al verlo, todo el pueblo aclam y se postr rostro en tierra.
Pero Nadab y Abi, hijos de Aarn, tomaron sus respectivos incensarios, y despus de poner fuego en ellos y echar incienso sobre l, ofrecieron delante del SEOR fuego extrao, que El no les haba ordenado.
Y de la presencia del SEOR sali fuego que los consumi, y murieron delante del SEOR.
Entonces Moiss dijo a Aarn: "Esto es lo que el SEOR dijo: 'Como santo ser tratado por los que se acercan a M, Y en presencia de todo el pueblo ser honrado.'" Y Aarn guard silencio.
Moiss llam tambin a Misael y a Elzafn, hijos de Uziel, to de Aarn, y les dijo: "Acrquense, llvense a sus parientes de delante del santuario, fuera del campamento."
Y ellos se acercaron y los llevaron fuera del campamento todava en sus tnicas, como Moiss haba dicho.
Luego Moiss dijo a Aarn y a sus hijos Eleazar e Itamar: "No descubran su cabeza ni rasguen sus vestidos, para que no mueran y para que El no desate todo Su enojo contra toda la congregacin. Pero sus hermanos, toda la casa de Israel, se lamentarn por
"Ni siquiera saldrn de la entrada de la tienda de reunin, no sea que mueran; porque el aceite de uncin del SEOR est sobre ustedes." Y ellos hicieron conforme al mandato de Moiss.
El SEOR le dijo a Aarn:
"Ustedes no bebern vino ni licor, ni t ni tus hijos contigo, cuando entren en la tienda de reunin, para que no mueran. Es un estatuto perpetuo por todas sus generaciones,
y para que hagan distincin entre lo santo y lo profano, entre lo inmundo y lo limpio,
y para que enseen a los Israelitas todos los estatutos que el SEOR les ha dicho por medio de Moiss."
Entonces Moiss dijo a Aarn y a los hijos que le quedaban, Eleazar e Itamar: "Tomen la ofrenda de cereal que queda de las ofrendas encendidas para el SEOR, y cmanla sin levadura junto al altar, porque es santsima.
"La comern, pues, en lugar santo, porque es la porcin tuya y la porcin de tus hijos de las ofrendas encendidas al SEOR; porque as se me ha ordenado.
"Sin embargo, el pecho de la ofrenda mecida y la pierna de la ofrenda pueden comerlos en un lugar limpio, t, y tus hijos y tus hijas contigo; porque han sido dadas como la porcin tuya y la de tus hijos de los sacrificios de las ofrendas de paz de los I
"La pierna que fue ofrecida levantndola, y el pecho que fue ofrecido mecindolo, los traern junto con las ofrendas encendidas de los pedazos de grasa, para presentarlos como ofrenda mecida delante del SEOR. As ser para siempre la
Moiss pregunt con diligencia por el macho cabro de la ofrenda por el pecado, y aconteci que haba sido quemado. Y se enoj con Eleazar e Itamar, los hijos que le haban quedado a Aarn y les dijo:
"Por qu no comieron la ofrenda por el pecado en el lugar santo? Porque es santsima y les ha sido dada para quitar la culpa de la congregacin, para hacer expiacin por ellos delante del SEOR.
"Miren, puesto que la sangre no haba sido trada dentro, al santuario, ciertamente debieran haber comido la ofrenda en el santuario, tal como yo orden."
Pero Aarn respondi a Moiss: "Mira, hoy mismo han presentado ellos su ofrenda por el pecado y su holocausto delante del SEOR. Ya que esto me ha sucedido, si yo hubiera comido hoy de la ofrenda por el pecado, hubiera sido grato a los ojos del SEOR?"
Cuando Moiss oy esto, qued satisfecho.
El SEOR habl de nuevo a Moiss y a Aarn:
"Digan a los Israelitas: 'Estos son los animales que pueden comer de entre todos los animales que hay sobre la tierra.
'De entre los animales, todo el que tiene pezua dividida, formando as cascos hendidos, y rumia, ste comern.
'Sin embargo, de los que rumian o tienen pezua dividida, no comern stos: el camello, porque aunque rumia no tiene pezua dividida; ser inmundo para ustedes.
'El damn, porque aunque rumia, no tiene pezua dividida; ser inmundo para ustedes.
'El conejo, porque aunque rumia, no tiene pezua dividida; ser inmundo para ustedes.
'Y el cerdo, porque aunque tiene pezua dividida, formando as un casco hendido, no rumia; ser inmundo para ustedes.
'No comern de su carne ni tocarn sus cadveres; sern inmundos para ustedes.
'De todos los animales que hay en las aguas, podrn comer stos: todos los que tienen aletas y escamas, en las aguas, en los mares o en los ros, podrn comer.
'Pero todos los que no tienen aletas ni escamas en los mares y en los ros, entre todo lo que se mueve en las aguas y entre todas las criaturas vivientes que estn en el agua, sern abominacin para ustedes;
les sern abominacin, no comern de su carne y abominarn sus cadveres.
'Todo lo que en las aguas no tenga aletas ni escamas, les ser abominacin.
'Adems, stas abominarn de entre las aves, no se comern, son abominacin: el guila, el buitre y el buitre negro,
el milano y el halcn segn su especie;
todo cuervo segn su especie;
el avestruz, la lechuza, la gaviota y el gaviln segn su especie;
el bho, el somormujo, el bho real,
la lechuza blanca, el pelcano, el buitre comn,
la cigea, la garza segn su especie; la abubilla y el murcilago.
'Todo insecto alado que ande sobre cuatro patas les ser abominacin.
'Sin embargo, stos pueden comer de entre todos los insectos alados que andan sobre cuatro patas: los que tienen, adems de sus patas, piernas con coyunturas para saltar con ellas sobre la tierra.
'De ellos pueden comer stos: la langosta segn sus especies, la langosta destructora segn sus especies, el grillo segn sus especies y el saltamontes segn sus especies.
'Pero todos los dems insectos alados que tengan cuatro patas les sern abominacin.
'Por estos animales, pues, sern inmundos; todo el que toque sus cadveres quedar inmundo hasta el atardecer,
y todo el que levante parte de sus cadveres lavar sus vestidos y quedar inmundo hasta el atardecer.
'En cuanto a todo animal de pezua dividida, pero que no forma pezua hendida, o que no rumian, sern inmundos para ustedes; todo el que los toque quedar inmundo.
'De entre los animales que andan sobre cuatro patas, los que andan sobre sus garras son inmundos para ustedes; todo el que toque sus cadveres quedar inmundo hasta el atardecer,
y el que levante sus cadveres lavar sus ropas y quedar inmundo hasta el atardecer; les son inmundos.
'Entre los animales que se arrastran sobre la tierra, stos sern inmundos para ustedes: el topo, el ratn y el lagarto segn sus especies;
el erizo, el cocodrilo, el lagarto, la lagartija de arena y el camalen.
'Estos sern inmundos para ustedes de entre todos los animales que se arrastran; todo el que los toque cuando estn muertos quedar inmundo hasta el atardecer.
'Tambin quedar inmunda cualquier cosa sobre la cual caiga muerto uno de ellos, incluso cualquier artculo de madera, ropa, piel, saco, o cualquier utensilio de trabajo; ser puesto en el agua y quedar inmundo hasta el atardecer; entonces quedar limpi
'Respecto a cualquier vasija de barro en la cual caiga uno de ellos, lo que est en la vasija quedar inmundo y quebrarn la vasija.
'Todo alimento que se come, sobre el cual caiga de esta agua, quedar inmundo, y todo lquido que se bebe, que est en tales vasijas quedar inmundo.
'Todo aquello sobre lo cual caiga parte de sus cadveres quedar inmundo; el horno o fogn ser derribado; son inmundos y seguirn siendo inmundos para ustedes.
'Sin embargo, una fuente o cisterna donde se recoge agua ser limpia, pero lo que toque sus cadveres quedar inmundo.
'Y si parte de sus cadveres cae sobre cualquier semilla que se ha de sembrar, quedar limpia.
'Pero si se pone agua en la semilla, y una parte de sus cadveres cae en ella, ser inmunda para ustedes.
'Si muere uno de los animales que ustedes tienen para comer, el que toque su cadver quedar inmundo hasta el atardecer.
'Y el que coma parte de su cadver lavar sus vestidos y quedar inmundo hasta el atardecer; y el que levante el cadver lavar sus vestidos y quedar inmundo hasta el atardecer.
'Todo animal que se arrastra sobre la tierra es abominable; no se comer.
'Todo lo que anda sobre su vientre, todo lo que camina sobre cuatro patas, todo lo que tiene muchos pies, con respecto a todo lo que se arrastra sobre la tierra, no los comern porque es abominacin.
'No se hagan abominables por causa de ningn animal que se arrastra; y no se contaminen con ellos para que ustedes no sean inmundos.
'Porque Yo soy el SEOR su Dios. Por tanto, consgrense y sean santos, porque Yo soy santo. No se contaminen, pues, con ningn animal que se arrastra sobre la tierra.
'Porque Yo soy el SEOR, que los he hecho subir de la tierra de Egipto para ser su Dios; sern, pues, santos porque Yo soy santo.'"
Esta es la ley acerca de los animales, de las aves, de todo ser viviente que se mueve en las aguas y de todo animal que se arrastra sobre la tierra,
para hacer distincin entre lo inmundo y lo limpio, entre el animal que se puede comer y el animal que no se puede comer.
Entonces el SEOR habl a Moiss:
"Di a los Israelitas: 'Cuando una mujer d a luz y tenga varn, quedar impura por siete das; como en los das de su menstruacin, ser impura.
'Al octavo da la carne del prepucio del nio ser circuncidada.
'Y ella permanecer en la sangre de su purificacin por treinta y tres das; no tocar ninguna cosa consagrada ni entrar al santuario hasta que los das de su purificacin sean cumplidos.
'Pero si da a luz una nia, quedar impura por dos semanas, como en los das de su menstruacin; y permanecer en la sangre de su purificacin por sesenta y seis das.
'Cuando se cumplan los das de su purificacin por un hijo o por una hija, traer al sacerdote, a la entrada de la tienda de reunin, un cordero de un ao como holocausto, y un pichn o una trtola como ofrenda por el pecado.
'Entonces l los ofrecer delante del SEOR y har expiacin por ella, y quedar limpia del flujo de su sangre. Esta es la ley para la que da a luz, sea hijo o hija.
'Pero si no le alcanzan los recursos para ofrecer un cordero, entonces tomar dos trtolas o dos pichones, uno para el holocausto y el otro para la ofrenda por el pecado; y el sacerdote har expiacin por ella, y quedar limpia.'"
El SEOR les dijo a Moiss y a Aarn:
"Cuando alguien tenga en la piel de su cuerpo hinchazn, o erupcin, o mancha blanca lustrosa, y se convierta en infeccin de lepra en la piel de su cuerpo, ser trado al sacerdote Aarn o a uno de sus hijos, los sacerdotes.
"El sacerdote mirar la infeccin en la piel del cuerpo; y si el pelo en la infeccin se ha vuelto blanco, y la infeccin parece ms profunda que la piel de su cuerpo, es una infeccin de lepra; cuando el sacerdote lo haya examinado lo declarar inmundo.
"Pero si la mancha lustrosa es blanca en la piel de su cuerpo, y no parece ser ms profunda que la piel, y el pelo en ella no se ha vuelto blanco, entonces el sacerdote aislar por siete das al que tiene la infeccin.
"Al sptimo da el sacerdote lo examinar, y si en su parecer la infeccin no ha cambiado, y si la infeccin no se ha extendido en la piel, entonces el sacerdote lo aislar por otros siete das.
"El sacerdote lo examinar de nuevo al sptimo da; y si la infeccin ha oscurecido, y la infeccin no se ha extendido en la piel, entonces el sacerdote lo declarar limpio; es slo una postilla. La persona lavar sus vestidos y quedar limpia.
"Pero si la postilla se extiende en la piel despus que l se haya mostrado al sacerdote para su purificacin, volver a presentarse al sacerdote.
"Y el sacerdote lo examinar, y si la postilla se ha extendido en la piel, entonces el sacerdote lo declarar inmundo; es lepra.
"Cuando haya infeccin de lepra en un hombre, ser trado al sacerdote.
"Entonces el sacerdote lo examinar, y si hay hinchazn blanca en la piel, y el pelo se ha vuelto blanco, y hay carne viva en la hinchazn,
es lepra crnica en la piel de su cuerpo, y el sacerdote lo declarar inmundo; no lo aislar, porque es inmundo.
"Y si la lepra brota y se extiende en la piel, y la lepra cubre toda la piel del que tena la infeccin, desde su cabeza hasta sus pies, hasta donde pueda ver el sacerdote,
entonces el sacerdote mirar, y si ve que la lepra ha cubierto todo su cuerpo, declarar limpio al que tena la infeccin; se ha vuelto toda blanca y l es limpio.
"Pero cuando aparezca en l carne viva, quedar inmundo.
"El sacerdote mirar la carne viva, y lo declarar inmundo; la carne viva es inmunda, es lepra.
"Pero si la carne viva cambia nuevamente y se vuelve blanca, entonces vendr al sacerdote,
y el sacerdote lo mirar, y si ve que la infeccin se ha vuelto blanca, el sacerdote declarar limpio al que tena la infeccin; limpio es.
"Cuando el cuerpo tenga una lcera en su piel, y se sane,
y en el lugar de la lcera haya hinchazn blanca, o una mancha lustrosa, blanca rojiza, ser mostrada al sacerdote,
y el sacerdote la examinar, y si parece que est a un nivel ms bajo que la piel y su pelo se ha vuelto blanco, el sacerdote lo declarar inmundo. Es infeccin de lepra, ha brotado en la lcera.
"Pero si el sacerdote la examina, y ve que no hay pelos blancos en ella, y no est a nivel ms bajo que la piel y se ha oscurecido, el sacerdote lo aislar por siete das;
y si se extiende en la piel, el sacerdote lo declarar inmundo: es infeccin.
"Pero si la mancha lustrosa permanece en su lugar y no se extiende, es slo la cicatriz de la lcera. El sacerdote lo declarar limpio.
"Asimismo, si el cuerpo sufre en su piel una quemadura de fuego, y la carne viva de la quemadura se vuelve una mancha lustrosa, blanca rojiza o slo blanca,
entonces el sacerdote la examinar. Y si el pelo en la mancha lustrosa se ha vuelto blanco, y la mancha parece estar ms profunda que la piel, es lepra; ha brotado en la quemadura. Por tanto, el sacerdote lo declarar inmundo. Es infeccin de lepra.
"Pero si el sacerdote la examina, y ve que no hay pelo blanco en la mancha lustrosa y no est ms profunda que la piel, pero est oscura, entonces el sacerdote lo aislar por siete das.
"Al sptimo da el sacerdote lo examinar. Si se ha extendido en la piel, el sacerdote lo declarar inmundo. Es infeccin de lepra.
"Pero si la mancha lustrosa permanece en su lugar y no se ha extendido en la piel, sino que est oscura, es la hinchazn de la quemadura; y el sacerdote lo declarar limpio, pues es slo la cicatriz de la quemadura.
"Si un hombre o una mujer tiene una infeccin en la cabeza o en la barba,
el sacerdote le examinar la infeccin, y si parece estar ms profunda que la piel y hay en ella pelo fino amarillento, entonces el sacerdote lo declarar inmundo. Es tia, es lepra de la cabeza o de la barba.
"Pero si el sacerdote examina la infeccin de la tia, y no parece ser ms profunda que la piel y no hay en ella pelo negro, el sacerdote aislar por siete das a la persona con la infeccin de la tia.
"Al sptimo da el sacerdote examinar la infeccin, y si la tia no se ha extendido, ni ha crecido en ella pelo amarillento, ni la tia parece ser ms profunda que la piel,
entonces se rasurar, pero no rasurar la parte con tia; y el sacerdote aislar al que tiene la tia por otros siete das.
"Al sptimo da el sacerdote examinar la tia, y si sta no se ha extendido en la piel y no parece estar ms profunda que la piel, el sacerdote lo declarar limpio. Entonces, el enfermo lavar sus vestidos y quedar limpio.
"Pero si la tia se extiende en la piel despus de su purificacin,
el sacerdote lo examinar, y si la tia se ha extendido en la piel, el sacerdote no tiene que buscar pelo amarillento; es inmundo.
"Si en su parecer la tia ha permanecido igual y ha crecido pelo negro en ella, la tia ha sanado; es limpio, y el sacerdote lo declarar limpio.
"Cuando un hombre o una mujer tenga manchas lustrosas en la piel de su cuerpo, manchas blancas lustrosas,
el sacerdote las examinar, y si las manchas lustrosas en la piel de su cuerpo son de color blanquecino, es eczema que ha brotado en la piel; la persona es limpia.
"Si un hombre pierde el pelo de la cabeza, es calvo, pero limpio.
"Y si su cabeza pierde el pelo por delante y por los lados, es calvo en la frente; es limpio.
"Pero si en la calva de la cabeza o de la frente aparece una infeccin blanca rojiza, es lepra que brota en la calva de su cabeza o en la calva de su frente.
"Entonces el sacerdote lo examinar; y si la hinchazn de la infeccin es blanca rojiza en la calva de la cabeza o en la calva de la frente, como la apariencia de la lepra en la piel del cuerpo,
es un leproso, es inmundo. El sacerdote ciertamente lo declarar inmundo; su infeccin est en su cabeza.
"En cuanto al leproso que tenga la infeccin, sus vestidos estarn rasgados, el cabello de su cabeza estar descubierto, se cubrir el bozo y gritar: 'Inmundo, inmundo!'
"Permanecer inmundo todos los das que tenga la infeccin; es inmundo. Vivir solo; su morada estar fuera del campamento.
"Cuando un vestido tenga una marca de lepra, sea un vestido de lana o de lino,
sea en la urdimbre o en la trama, de lino o de lana, en cuero o en cualquier artculo hecho de cuero,
si la marca en el vestido o en el cuero, en la urdimbre o en la trama, o en cualquier artculo de cuero, es verdosa o rojiza, es marca de lepra y le ser mostrada al sacerdote.
"Entonces el sacerdote examinar la marca, y aislar el artculo con marca por siete das.
"Al sptimo da examinar la marca; si la marca se ha extendido en el vestido, sea en la urdimbre o en la trama, o en el cuero, cualquiera que sea el uso que se le d al cuero, la marca es una lepra maligna, es inmunda.
"Quemar, pues, el vestido, ya sea la urdimbre o la trama, en lana o en lino, o cualquier artculo de cuero en el cual aparezca la marca, porque es una lepra maligna; ser quemado en el fuego.
"Pero si el sacerdote la examina, y la marca no se ha extendido en el vestido, en la urdimbre o en la trama, o en cualquier artculo de cuero,
entonces el sacerdote les ordenar lavar aquello donde aparezca la marca, y lo aislar por otros siete das.
"Despus que el artculo con la marca haya sido lavado, el sacerdote lo examinar otra vez, y si la marca no ha cambiado de aspecto, aun cuando la marca no se haya extendido, es inmundo; en el fuego lo quemars, ya sea que la corrosin lo haya rado por
"Entonces el sacerdote lo examinar, y si la marca se ha oscurecido despus de haber sido lavada, la arrancar del vestido o del cuero, sea de la urdimbre o de la trama;
y si aparece otra vez en el vestido, sea en la urdimbre o en la trama, o en cualquier artculo de cuero, es una erupcin; el artculo con la marca ser quemado en el fuego.
"El vestido, sea en la urdimbre o en la trama, o cualquier artculo de cuero del cual se haya quitado la marca despus de haberlo lavado, ser lavado por segunda vez y quedar limpio."
Esta es la ley para la marca de lepra en un vestido de lana o de lino, sea en la urdimbre o en la trama, o en cualquier artculo de cuero, para declararlo limpio o inmundo.
Entonces el SEOR le dijo a Moiss:
"Esta ser la ley del leproso en los das de su purificacin. Ser llevado al sacerdote,
y el sacerdote saldr fuera del campamento. El sacerdote lo examinar, y si la infeccin ha sido sanada en el leproso,
entonces el sacerdote mandar tomar dos avecillas vivas y limpias, madera de cedro, un cordn escarlata e hisopo para el que ha de ser purificado.
"Despus el sacerdote mandar degollar una de las avecillas en una vasija de barro sobre agua corriente.
"En cuanto a la avecilla viva, la tomar junto con la madera de cedro, el cordn escarlata y el hisopo, y los mojar junto con la avecilla viva en la sangre del ave muerta sobre el agua corriente.
"Despus rociar siete veces al que ha de ser purificado de la lepra, lo declarar limpio, y soltar al ave viva en campo abierto.
"El que ha de ser purificado lavar su ropa, se rasurar todo el cabello, se baar en agua y quedar limpio. Despus podr entrar al campamento, pero por siete das permanecer fuera de su tienda.
"Al sptimo da se rasurar todo el cabello: se rasurar la cabeza, la barba y las cejas; todo su cabello. Entonces lavar su ropa y se lavar el cuerpo en agua, y quedar limpio.
"En el octavo da tomar dos corderos sin defecto, una cordera de un ao sin defecto, 7.3 litros (tres dcimas de un efa) de flor de harina mezclada con aceite como ofrenda de cereal y un tercio de litro de aceite;
y el sacerdote que lo declare limpio, presentar delante del SEOR al hombre que ha de ser purificado, con las ofrendas, a la entrada de la tienda de reunin.
"Entonces el sacerdote tomar uno de los corderos y lo traer como ofrenda por la culpa, con el tercio de litro de aceite, y los presentar como ofrenda mecida delante del SEOR.
"Enseguida degollar el cordero en el lugar donde degellan la ofrenda por el pecado y el holocausto, en el lugar del santuario, porque la ofrenda por la culpa, lo mismo que la ofrenda por el pecado, pertenece al sacerdote; es cosa santsima.
"Entonces el sacerdote tomar de la sangre de la ofrenda por la culpa, y la pondr el sacerdote sobre el lbulo de la oreja derecha del que ha de ser purificado, sobre el pulgar de su mano derecha y sobre el pulgar de su pie derecho.
"El sacerdote tomar tambin del tercio de litro de aceite, y lo derramar en la palma de su mano izquierda;
despus el sacerdote mojar el dedo de su mano derecha en el aceite que est en la palma de su mano izquierda, y con el dedo rociar del aceite siete veces delante del SEOR.
"De lo que quede del aceite que est en su mano, el sacerdote pondr un poco sobre el lbulo de la oreja derecha del que se ha de purificar, sobre el pulgar de su mano derecha y sobre el pulgar de su pie derecho, encima de la sangre de la ofrenda por la
y el resto del aceite que est en la mano del sacerdote, lo pondr sobre la cabeza del que ha de ser purificado. As el sacerdote har expiacin por l delante del SEOR.
"Luego el sacerdote ofrecer el sacrificio por el pecado y har expiacin por el que se ha de purificar de su inmundicia. Y despus, degollar el holocausto.
"Y el sacerdote ofrecer sobre el altar el holocausto y la ofrenda de cereal. As har expiacin el sacerdote por l, y quedar limpio.
"Pero si es pobre y no tiene suficientes recursos, entonces tomar un cordero como ofrenda por la culpa, como ofrenda mecida, a fin de hacer expiacin por l, y 7.3 litros (una dcima de un efa) de flor de harina mezclada con aceite para ofrend
y dos trtolas o dos pichones, segn sus recursos; uno ser como ofrenda por el pecado y el otro para holocausto.
"Al octavo da los llevar al sacerdote para ofrecerlos por su purificacin, a la entrada de la tienda de reunin, delante del SEOR.
"El sacerdote tomar el cordero de la ofrenda por la culpa y el tercio del litro de aceite, y los presentar como ofrenda mecida delante del SEOR.
"Luego degollar el cordero de la ofrenda por la culpa, y el sacerdote tomar de la sangre de la ofrenda por la culpa y la pondr sobre el lbulo de la oreja derecha del que ha de ser purificado, sobre el pulgar de su mano derecha y sobre el pu
"El sacerdote derramar tambin del aceite sobre la palma de su mano izquierda;
y con el dedo de su mano derecha el sacerdote rociar un poco del aceite que est en la palma de su mano izquierda siete veces delante del SEOR.
"Despus el sacerdote pondr del aceite que est en su mano sobre el lbulo de la oreja derecha del que ha de ser purificado, sobre el pulgar de su mano derecha y sobre el pulgar de su pie derecho, en el lugar de la sangre de la ofrenda por la culpa.
"Y el resto del aceite que est en la mano del sacerdote lo pondr en la cabeza del que ha de ser purificado, a fin de hacer expiacin por l delante del SEOR.
"Entonces ofrecer una de las trtolas o de los pichones, segn sus recursos.
"Ofrecer lo que pueda, uno como ofrenda por el pecado, y el otro como holocausto, junto con la ofrenda de cereal. As el sacerdote har expiacin delante del SEOR en favor del que ha de ser purificado.
"Esta es la ley para el que tenga infeccin de lepra, cuyos recursos para su purificacin sean limitados."
Tambin el SEOR les dijo a Moiss y a Aarn:
"Cuando ustedes entren en la tierra de Canan, que les doy en posesin, y Yo ponga una marca de lepra sobre una casa en la tierra de su posesin,
el dueo de la casa ir y le avisar al sacerdote: 'Algo as como la marca de la lepra ha aparecido en mi casa.'
"El sacerdote entonces ordenar que desocupen la casa antes de que l entre para examinar la marca, a fin de que nada se contamine en la casa; y despus el sacerdote entrar y examinar la casa.
"Examinar la marca, y si la marca sobre las paredes de la casa tiene cavidades verdosas o rojizas, y parece ms profunda que la superficie,
el sacerdote saldr a la puerta de la casa, y cerrar la casa por siete das.
"Al sptimo da el sacerdote regresar y la inspeccionar. Si la marca se ha extendido en las paredes de la casa,
el sacerdote les ordenar quitar las piedras que tienen la marca y arrojarlas a un lugar inmundo fuera de la ciudad.
"Y har raspar toda la casa por dentro, y arrojarn fuera de la ciudad, a un lugar inmundo, el polvo que raspen.
"Luego tomarn otras piedras y reemplazarn aquellas piedras; y l tomar otra mezcla y volver a recubrir la casa.
"Sin embargo, si la marca vuelve a aparecer en la casa despus de que l haya quitado las piedras y raspado la casa, y despus de haberla recubierto con mezcla,
el sacerdote entrar y la examinar. Si ve que la marca se ha extendido en la casa, ser una lepra maligna en la casa; es inmunda.
"Derribar, pues, la casa, sus piedras, sus maderas y todo el emplaste de la casa, y los llevar fuera de la ciudad a un lugar inmundo.
"Adems, cualquiera que entre a la casa durante el tiempo que l la cerr, quedar inmundo hasta el atardecer.
"Tambin, el que duerma en la casa lavar sus ropas, y el que coma en la casa lavar sus ropas.
"Pero si el sacerdote entra y la examina, y la marca no se ha extendido en la casa despus de que la casa fue recubierta, el sacerdote declarar la casa limpia, porque la marca no ha vuelto a aparecer.
"Entonces, para purificar la casa, tomar dos avecillas, madera de cedro, un cordn escarlata e hisopo,
y degollar una de las avecillas en una vasija de barro sobre agua corriente.
"Despus tomar la madera de cedro, el hisopo y el cordn escarlata, junto con la avecilla viva, y los mojar en la sangre de la avecilla muerta y en el agua corriente, y rociar la casa siete veces.
"As purificar la casa con la sangre de la avecilla y con el agua corriente, junto con la avecilla viva, con la madera de cedro, con el hisopo y con el cordn escarlata.
"Sin embargo, a la avecilla viva la dejar ir en libertad, fuera de la ciudad, hacia el campo abierto. As har expiacin por la casa, y quedar purificada."
Esta es la ley acerca de toda infeccin de lepra, o de tia;
y para la ropa o la casa con lepra,
para una hinchazn, una erupcin o una mancha blanca lustrosa,
para ensear cundo son inmundas y cundo son limpias. Esta es la ley sobre la lepra.
El SEOR continu hablando a Moiss y a Aarn:
"Dganles a los Israelitas: 'Cuando algn hombre tenga flujo de su cuerpo, su flujo ser inmundo.
'Esta ser, por tanto, su inmundicia en su flujo: ser su inmundicia, ya sea que su cuerpo permita su flujo o que su cuerpo obstruya su flujo.
'Toda cama sobre la cual se acueste la persona con flujo ser inmunda, y todo sobre lo que se siente ser inmundo.
'Adems, cualquiera que toque su cama lavar su ropa, se baar en agua y quedar inmundo hasta el atardecer;
y cualquiera que se siente en aquello sobre lo cual el que tiene el flujo ha estado sentado, lavar su ropa, se baar en agua y quedar inmundo hasta el atardecer.
'Tambin, cualquiera que toque a la persona con el flujo lavar su ropa, se baar en agua y quedar inmundo hasta el atardecer.
'O si la persona con el flujo escupe sobre uno que es limpio, ste tambin lavar su ropa, se baar en agua y quedar inmundo hasta el atardecer.
'Y toda montura sobre la cual cabalgue la persona con el flujo ser inmunda.
'Todo el que toque cualquiera de las cosas que han estado debajo de l quedar inmundo hasta el atardecer, y el que las lleve lavar su ropa, se baar en agua y quedar inmundo hasta el atardecer.
'Asimismo, a quien toque el que tiene el flujo sin haberse lavado las manos con agua, lavar su ropa, se baar en agua y quedar inmundo hasta el atardecer.
'Sin embargo, una vasija de barro que toque la persona con el flujo ser quebrada, y toda vasija de madera ser lavada con agua.
'Cuando el que tiene el flujo quede limpio de su flujo, contar para s siete das para su purificacin; entonces lavar su ropa, baar su cuerpo en agua corriente y quedar limpio.
'Entonces al octavo da tomar para s dos trtolas o dos pichones, y vendr delante del SEOR a la entrada de la tienda de reunin y los dar al sacerdote;
y el sacerdote los ofrecer, uno como ofrenda por el pecado y el otro como holocausto. As el sacerdote har expiacin por l delante del SEOR a causa de su flujo.
'Y si un hombre tiene emisin de semen, baar todo su cuerpo en agua y quedar inmundo hasta el atardecer.
'En cuanto a cualquier vestidura o piel sobre la cual haya emisin de semen, ser lavada con agua y quedar inmunda hasta el atardecer.
'Si un hombre se acuesta con una mujer y hay emisin de semen, ambos se baarn en agua y quedarn inmundos hasta el atardecer.
'Cuando una mujer tenga flujo, si el flujo en su cuerpo es sangre, ella permanecer en su impureza menstrual por siete das; y cualquiera que la toque quedar inmundo hasta el atardecer.
'Tambin todo aquello sobre lo que ella se acueste durante su impureza menstrual quedar inmundo, y todo aquello sobre lo que ella se siente quedar inmundo.
'Cualquiera que toque su cama lavar su ropa, se baar en agua y quedar inmundo hasta el atardecer.
'Y todo el que toque cualquier cosa sobre la que ella se siente, lavar su ropa, se baar en agua y quedar inmundo hasta el atardecer.
'Sea que est sobre la cama o sobre aquello en lo cual ella se haya sentado, el que lo toque quedar inmundo hasta el atardecer.
'Y si un hombre se acuesta con ella y su impureza menstrual lo mancha, quedar inmundo por siete das, y toda cama sobre la que l se acueste quedar inmunda.
'Si una mujer tiene un flujo de sangre por muchos das, no en el perodo de su impureza menstrual, o si tiene un flujo despus de ese perodo, todos los das de su flujo impuro continuar como en los das de su impureza menstrual; es inmunda.
'Toda cama sobre la cual ella se acueste durante los das de su flujo ser para ella como la cama durante su menstruacin, y todo sobre lo que ella se siente quedar inmundo, como la impureza de su impureza menstrual.
'Cualquiera que toque esas cosas quedar inmundo; lavar su ropa, se baar en agua y quedar inmundo hasta el atardecer.
'Cuando ella quede limpia de su flujo, contar siete das; despus quedar limpia.
'Al octavo da ella tomar consigo dos trtolas o dos pichones, y los traer al sacerdote a la entrada de la tienda de reunin.
'El sacerdote ofrecer uno de ellos como ofrenda por el pecado y el otro como holocausto. As har expiacin el sacerdote por ella delante del SEOR a causa de su flujo impuro.'
As ustedes mantendrn a los Israelitas separados de sus impurezas, para que no mueran en sus impurezas por haber contaminado Mi tabernculo que est entre ellos."
Esta es la ley para el que tiene flujo y para el hombre que tiene una emisin de semen, contaminndose por l,
y para la mujer que est enferma por causa de su impureza menstrual, para el que tenga un flujo, sea hombre o mujer, y para el hombre que se acueste con una mujer inmunda.
El SEOR habl a Moiss despus de la muerte de los hijos de Aarn, cuando se acercaron a la presencia del SEOR y murieron.
El SEOR le dijo a Moiss: "Dile a tu hermano Aarn que no entre en cualquier tiempo en el lugar santo detrs del velo, delante del propiciatorio que est sobre el arca, no sea que muera; porque Yo aparecer en la nube sobre el propiciatorio.
"Aarn podr entrar en el lugar santo con esto: con un novillo para ofrenda por el pecado y un carnero para holocausto.
"Se vestir con la tnica sagrada de lino, y los calzoncillos de lino estarn sobre su cuerpo, y se ceir con el cinturn de lino y se cubrir con la tiara de lino (estas son vestiduras sagradas). Lavar, pues, su cuerpo con agua y se vestir con ellas.
"Aarn tomar de la congregacin de los Israelitas dos machos cabros para ofrenda por el pecado y un carnero para holocausto.
"Entonces Aarn ofrecer el novillo como ofrenda por el pecado, que es por s mismo, para hacer expiacin por s mismo y por su casa.
"Y tomar los dos machos cabros y los presentar delante del SEOR a la entrada de la tienda de reunin.
"Aarn echar suertes sobre los dos machos cabros, una suerte por el SEOR, y otra suerte para el macho cabro expiatorio.
"Luego Aarn ofrecer el macho cabro sobre el cual haya cado la suerte para el SEOR, hacindolo ofrenda por el pecado.
"Pero el macho cabro sobre el cual cay la suerte para el macho cabro expiatorio, ser presentado vivo delante del SEOR para hacer expiacin sobre l, para enviarlo al desierto como macho cabro expiatorio.
"Entonces Aarn ofrecer el novillo de la ofrenda por el pecado, que es por s mismo, y har expiacin por s mismo y por su casa, y degollar el novillo de la ofrenda por el pecado hecha por s mismo.
"Y tomar un incensario lleno de brasas de fuego de sobre el altar que est delante del SEOR, y dos puados de incienso aromtico molido, y lo llevar detrs del velo.
"Pondr el incienso sobre el fuego delante del SEOR, para que la nube del incienso cubra el propiciatorio que est sobre el arca del testimonio, no sea que Aarn muera.
"Tomar adems de la sangre del novillo y la rociar con su dedo en el lado oriental del propiciatorio; tambin delante del propiciatorio rociar de la sangre siete veces con su dedo.
"Despus degollar el macho cabro de la ofrenda por el pecado que es por el pueblo, y llevar su sangre detrs del velo y har con ella como hizo con la sangre del novillo, y la rociar sobre el propiciatorio y delante del propiciatorio.
"Har, pues, expiacin por el lugar santo a causa de las impurezas de los Israelitas y a causa de sus transgresiones, por todos sus pecados; as har tambin con la tienda de reunin que permanece con ellos en medio de sus impurezas.
"Cuando Aarn entre a hacer expiacin en el lugar santo, nadie estar en la tienda de reunin hasta que l salga, para que haga expiacin por s mismo, por su casa y por toda la asamblea de Israel.
"Entonces saldr al altar que est delante del SEOR y har expiacin por l, y tomar de la sangre del novillo y de la sangre del macho cabro y la pondr en los cuernos del altar por todos los lados.
"Y con su dedo rociar sobre l de la sangre siete veces, y lo limpiar, y lo santificar de las impurezas de los Israelitas.
Cuando acabe de hacer expiacin por el lugar santo, la tienda de reunin y el altar, presentar el macho cabro vivo.
"Despus Aarn pondr ambas manos sobre la cabeza del macho cabro y confesar sobre l todas las iniquidades de los Israelitas y todas sus transgresiones, todos sus pecados, y ponindolos sobre la cabeza del macho cabro, lo enviar al desiert
"El macho cabro llevar sobre s todas las iniquidades de ellos a una tierra solitaria; y el hombre soltar el macho cabro en el desierto.
"Entonces Aarn entrar en la tienda de reunin y se quitar las vestiduras de lino que se haba puesto al entrar en el lugar santo, y las dejar all.
"Lavar su cuerpo con agua en un lugar sagrado, se pondr sus vestidos, y saldr y ofrecer su holocausto y el holocausto del pueblo, y har expiacin por s mismo y por el pueblo.
"Luego quemar en el altar la grasa de la ofrenda por el pecado.
"Y el que solt el macho cabro como macho cabro expiatorio, lavar sus ropas y lavar su cuerpo con agua, y despus entrar en el campamento.
"Pero el novillo de la ofrenda por el pecado y el macho cabro de la ofrenda por el pecado, cuya sangre fue llevada dentro del lugar santo para hacer expiacin, sern llevados fuera del campamento, y quemarn en el fuego su piel, su carne y su estircol.
"Entonces el que los queme lavar sus ropas y lavar su cuerpo con agua, y despus entrar en el campamento.
"Y esto ser para ustedes un estatuto perpetuo: en el mes sptimo, a los diez das del mes, humillarn sus almas y no harn obra alguna, ni el nativo ni el extranjero que reside entre ustedes.
"Porque en este da se har expiacin por ustedes para que sean limpios; sern limpios de todos sus pecados delante del SEOR.
"Ser para ustedes da de reposo, de descanso solemne, para que humillen sus almas; es estatuto perpetuo.
"As el sacerdote que es ungido y ordenado para ministrar como sacerdote en lugar de su padre har expiacin: se pondr las vestiduras de lino, las vestiduras sagradas,
y har expiacin por el santo santuario; har expiacin tambin por la tienda de reunin y por el altar. Adems har expiacin por los sacerdotes y por todo el pueblo de la asamblea.
"Ustedes tendrn esto por estatuto perpetuo para hacer expiacin por los Israelitas, por todos sus pecados, una vez cada ao." Tal como el SEOR lo orden a Moiss, as lo hizo.
Entonces el SEOR habl a Moiss:
"Di a Aarn y a sus hijos, y a todos los Israelitas: 'Esto es lo que el SEOR ha ordenado:
"Cualquier hombre de la casa de Israel que degelle un buey, un cordero o una cabra en el campamento, o el que lo degelle fuera del campamento,
sin llevarlo a la puerta de la tienda de reunin para presentarlo como una ofrenda al SEOR, delante del tabernculo del SEOR, ese hombre ser culpable de la sangre. Ha derramado sangre y ese hombre ser exterminado de entre su pueblo.
"Esto es para que los Israelitas traigan los sacrificios que sacrificaban en campo abierto, los traigan al SEOR a la puerta de la tienda de reunin, al sacerdote, y los sacrifiquen como sacrificios de las ofrendas de paz al SEOR.
"Y el sacerdote rociar la sangre sobre el altar del SEOR a la puerta de la tienda de reunin, y quemar la grasa como aroma agradable al SEOR.
"Y ya no sacrificarn sus sacrificios a los demonios (en forma de machos cabros) con los cuales se prostituyen. Esto les ser estatuto perpetuo por todas sus generaciones."'
"Entonces les dirs: 'Cualquier hombre de la casa de Israel, o de los extranjeros que residen entre ellos, que ofrezca holocausto o sacrificio,
y no lo traiga a la entrada de la tienda de reunin para ofrecerlo al SEOR, ese hombre tambin ser exterminado de su pueblo.
'Si algn hombre de la casa de Israel, o de los extranjeros que residen entre ellos, come sangre, Yo pondr Mi rostro contra esa persona que coma sangre, y la exterminar de entre su pueblo.
'Porque la vida de la carne est en la sangre, y Yo se la he dado a ustedes sobre el altar para hacer expiacin por sus almas. Porque es la sangre, por razn de la vida, la que hace expiacin.'
"Por tanto dije a los Israelitas: 'Ninguna persona entre ustedes comer sangre; tampoco comer sangre ningn extranjero que reside entre ustedes.'
"Y cuando algn hombre de los Israelitas o de los extranjeros que residen entre ellos, que al cazar capture un animal o un ave que sea permitido comer, derramar su sangre y la cubrir con tierra.
"Porque la vida de toda carne es su sangre. Por tanto, dije a los Israelitas: 'No comern la sangre de ninguna carne, porque la vida de toda carne es su sangre; cualquiera que la coma ser exterminado.'
"Y cuando alguna persona, sea nativo o extranjero, coma de un animal muerto, o que haya sido despedazado por fieras , lavar sus vestidos y se baar en agua, y quedar inmundo hasta el atardecer; entonces quedar limpio.
"Pero si no los lava o no baa su cuerpo, llevar su culpa."
El SEOR tambin dijo a Moiss:
"Di a los Israelitas: 'Yo soy el SEOR su Dios.
'Ustedes no harn como hacen en la tierra de Egipto en la cual moraron, ni harn como hacen en la tierra de Canan adonde Yo los llevo; no andarn en los estatutos de ellos.
'Habrn de cumplir Mis leyes y guardarn Mis estatutos para vivir segn ellos. Yo soy el SEOR su Dios.
'Por tanto, guardarn Mis estatutos y Mis leyes, por los cuales el hombre vivir si los cumple. Yo soy el SEOR.
'Ninguno de ustedes se acercar a una parienta cercana suya para descubrir su desnudez. Yo soy el SEOR.
'No descubrirs la desnudez de tu padre, o la desnudez de tu madre. Es tu madre, no descubrirs su desnudez.
'No descubrirs la desnudez de la mujer de tu padre; es la desnudez de tu padre.
'La desnudez de tu hermana, sea hija de tu padre o de tu madre, nacida en casa o nacida fuera, su desnudez no descubrirs.
'La desnudez de la hija de tu hijo, o de la hija de tu hija, su desnudez no descubrirs; porque su desnudez es la tuya.
'La desnudez de la hija de la mujer de tu padre, engendrada de tu padre, su desnudez no descubrirs; tu hermana es.
'No descubrirs la desnudez de la hermana de tu padre; parienta de tu padre es.
'No descubrirs la desnudez de la hermana de tu madre; parienta de tu madre es.
'No descubrirs la desnudez del hermano de tu padre; no te acercars a su mujer, tu ta es.
'No descubrirs la desnudez de tu nuera; es mujer de tu hijo, no descubrirs su desnudez.
'No descubrirs la desnudez de la mujer de tu hermano; es la desnudez de tu hermano.
'No descubrirs la desnudez de una mujer y la de su hija, ni tomars la hija de su hijo ni la hija de su hija para descubrir su desnudez; son parientas. Es aborrecible.
'No tomars mujer junto con su hermana, para que sea rival suya, descubriendo su desnudez mientras sta viva.
'Y no te acercars a una mujer para descubrir su desnudez durante su impureza menstrual.
'No te acostars con la mujer de tu prjimo, contaminndote con ella.
'Tampoco dars hijo tuyo para ofrecerlo a Moloc, ni profanars el nombre de tu Dios. Yo soy el SEOR.
'No te acostars con varn como los que se acuestan con mujer; es una abominacin.
'No tendrs trato sexual con ningn animal, contaminndote con l, ni mujer alguna se pondr delante de un animal para tener trato sexual con l; es una perversin.
'No se contaminen con ninguna de estas cosas, porque por todas estas cosas se han contaminado las naciones que voy a echar de delante de ustedes.
'Porque esta tierra se ha corrompido, por tanto, he castigado su iniquidad sobre ella, y la tierra ha vomitado a sus moradores.
'Pero en cuanto a ustedes, guardarn Mis estatutos y Mis leyes y no harn ninguna de estas abominaciones, ni el nativo ni el extranjero que reside entre ustedes
(porque los hombres de esta tierra que fueron antes de ustedes han hecho todas estas abominaciones, y la tierra se ha contaminado),
no sea que la tierra los vomite por haberla contaminado, como vomit a la nacin que estuvo antes de ustedes.
'Porque todo el que haga cualquiera de estas abominaciones, aquellas personas que las hagan, sern exterminadas de entre su pueblo.
'Por tanto, ustedes guardarn Mi ordenanza, no practicando ninguna de las costumbres abominables que se practicaron antes de ustedes, para que no se contaminen con ellas. Yo soy el SEOR su Dios.'"
Entonces el SEOR le dijo a Moiss:
"Habla a toda la congregacin de los Israelitas y diles: 'Santos sern porque Yo, el SEOR su Dios, soy santo.
'Cada uno de ustedes ha de reverenciar a su madre y a su padre, y guardarn Mis das de reposo. Yo soy el SEOR su Dios.
'No se vuelvan a los dolos, ni se hagan dioses de fundicin; Yo soy el SEOR su Dios.
'Cuando ofrezcan sacrificio de ofrendas de paz al SEOR, ofrzcanlo de tal manera que sean aceptos.
'Ser comido el mismo da que lo ofrezcan y al da siguiente; pero lo que quede hasta el tercer da ser quemado en el fuego.
'Y si se come algo de l en el tercer da, es una abominacin; no ser acepto.
'Y todo el que lo coma llevar su iniquidad, porque ha profanado lo santo del SEOR; y esa persona ser exterminada de entre su pueblo.
'Cuando siegues la cosecha de tu tierra, no segars hasta los ltimos rincones de tu campo, ni espigars el sobrante de tu cosecha.
'Tampoco rebuscars tu via, ni recogers el fruto cado de tu via; lo dejars para el pobre y para el extranjero. Yo soy el SEOR su Dios.
'No hurtarn, ni engaarn, ni se mentirn unos a otros.
'Y no jurarn en falso por Mi nombre, profanando as el nombre de tu Dios. Yo soy el SEOR.
'No oprimirs a tu prjimo, ni le robars. El salario de un jornalero no ha de quedar contigo toda la noche hasta la maana.
'No maldecirs al sordo, ni pondrs tropiezo delante del ciego, sino que tendrs temor de (reverenciars a) tu Dios. Yo soy el SEOR.
'No hars injusticia en el juicio; no favorecers al pobre ni complacers al rico, sino que con justicia juzgars a tu prjimo.
'No andars de calumniador entre tu pueblo; no hars nada contra la vida de tu prjimo. Yo soy el SEOR.
'No odiars a tu compatriota en tu corazn; ciertamente podrs reprender a tu prjimo, pero no incurrirs en pecado a causa de l.
'No te vengars, ni guardars rencor a los hijos de tu pueblo, sino que amars a tu prjimo como a ti mismo. Yo soy el SEOR.
'Mis estatutos guardarn. No juntars dos clases distintas de tu ganado; no sembrars tu campo con dos clases de semilla, ni te pondrs un vestido con mezcla de dos clases de material.
'Si un hombre se acuesta con una mujer que sea sierva adquirida para otro hombre, pero que no haya sido redimida ni se le haya dado su libertad, habr castigo; sin embargo, no se les dar muerte, porque ella no era libre.
'Pero l traer al SEOR su ofrenda por la culpa a la entrada de la tienda de reunin; traer un carnero como ofrenda por la culpa.
'Y el sacerdote har expiacin por l con el carnero de la ofrenda por la culpa, delante del SEOR, por el pecado que ha cometido; y el pecado que ha cometido le ser perdonado.
'Cuando ustedes entren en la tierra y planten toda clase de rboles frutales, tendrn por prohibido su fruto. Por tres aos les ser prohibido; no se comer.
'Pero en el cuarto ao todo su fruto les ser santo, una ofrenda de alabanza al SEOR.
'En el quinto ao comern de su fruto, para que les aumente su rendimiento. Yo soy el SEOR su Dios.
'No comern cosa alguna con su sangre, ni sern adivinos ni agoreros.
'No se cortarn los extremos de su cabellera en forma circular, ni se daarn los bordes de su barba.
'No se harn sajaduras en su cuerpo por un muerto, ni se harn tatuajes. Yo soy el SEOR.
'No degradars a tu hija haciendo que se prostituya, para que la tierra no se entregue a la prostitucin ni se llene de corrupcin.
'Mis das de reposo guardarn y tendrn Mi santuario en reverencia. Yo soy el SEOR.
'No se vuelvan a los adivinos ni a los espiritistas, ni los busquen para ser contaminados por ellos. Yo soy el SEOR su Dios.
'Delante de las canas te pondrs en pie; honrars al anciano, y a tu Dios temers (reverenciars). Yo soy el SEOR.
'Cuando un extranjero resida con ustedes en su tierra, no lo maltratarn.
'El extranjero que resida con ustedes les ser como uno nacido entre ustedes, y lo amars como a ti mismo, porque ustedes fueron extranjeros en la tierra de Egipto. Yo soy el SEOR su Dios.
'No harn injusticia en los juicios, ni en las medidas de peso ni de capacidad.
'Tendrn balanzas justas y pesas justas, un efa justo (22 litros) y un hin justo (3.7 litros). Yo soy el SEOR su Dios que los saqu de la tierra de Egipto.
'As pues, observarn todos mis estatutos y todas mis ordenanzas, y los cumplirn. Yo soy el SEOR.'"
El SEOR le dijo a Moiss:
"Dirs tambin a los Israelitas: 'Cualquiera de los Israelitas, o de los extranjeros que residen en Israel, que entregue alguno de sus hijos a Moloc, ciertamente se le dar muerte; el pueblo de la tierra lo matar a pedradas.
'Yo pondr Mi rostro contra ese hombre y lo exterminar de entre su pueblo, porque ha entregado de sus hijos a Moloc, contaminando as Mi santuario y profanando Mi santo nombre.
'Pero si el pueblo de la tierra cierra sus ojos con respecto a ese hombre, cuando l entregue alguno de sus hijos a Moloc, y no le da muerte,
entonces Yo mismo pondr Mi rostro contra ese hombre y contra su familia; y lo exterminar de entre su pueblo, a l y a todos los que con l se prostituyan, prostituyndose en pos de Moloc.
'En cuanto a la persona que vaya a los adivinos o a los espiritistas, para prostituirse en pos de ellos, tambin pondr Mi rostro contra esa persona y la exterminar de entre su pueblo.
'Santifquense, pues, y sean santos, porque Yo soy el SEOR su Dios.
'Guarden Mis estatutos y cmplanlos. Yo soy el SEOR que los santifico.
'Todo aqul que maldiga a su padre o a su madre, ciertamente se le dar muerte; ha maldecido a su padre o a su madre, su culpa de sangre sea sobre l.
'Si un hombre comete adulterio con la mujer de otro hombre, (que cometa adulterio con la mujer de su prjimo), el adltero y la adltera ciertamente han de morir.
'Si alguien se acuesta con la mujer de su padre, ha descubierto la desnudez de su padre; ciertamente han de morir los dos; su culpa de sangre sea sobre ellos.
'Si alguien se acuesta con su nuera, ciertamente han de morir los dos, han cometido grave perversin; su culpa de sangre sea sobre ellos.
'Si alguien se acuesta con varn como los que se acuestan con mujer, los dos han cometido abominacin; ciertamente han de morir. Su culpa de sangre sea sobre ellos.
'Si alguien toma a una mujer y a la madre de ella, es una inmoralidad; l y ellas sern quemados para que no haya inmoralidad entre ustedes.
'Si alguien tiene trato sexual con un animal, ciertamente se le dar muerte; tambin matarn al animal.
'Si alguna mujer se llega a un animal para tener trato sexual con l, matars a la mujer y al animal; ciertamente han de morir. Su culpa de sangre sea sobre ellos.
'Si alguien toma a su hermana, hija de su padre o hija de su madre, viendo la desnudez de ella, y ella ve la desnudez de l, es cosa abominable; sern exterminados a la vista de los hijos de su pueblo. El ha descubierto la desnudez de su hermana, lleva s
'Si alguien se acuesta con mujer menstruosa y descubre su desnudez, ha descubierto su flujo, y ella ha puesto al descubierto el flujo de su sangre; por tanto, ambos sern exterminados de entre su pueblo.
'No descubrirs tampoco la desnudez de la hermana de tu madre, ni la de la hermana de tu padre, porque el que lo haga ha desnudado a su pariente carnal, ellos llevarn su culpa.
'Si alguien se acuesta con la mujer de su to, ha descubierto la desnudez de su to; ellos llevarn su pecado. Sin hijos morirn.
'Si alguien toma a la mujer de su hermano, es cosa aborrecible; ha descubierto la desnudez de su hermano. Se quedarn sin hijos.
'Guarden, por tanto, todos Mis estatutos y todas Mis ordenanzas, y cmplanlos, a fin de que no los vomite la tierra a la cual los llevo para morar en ella.
'Adems, no anden en las costumbres de la nacin que Yo echar de delante de ustedes; porque ellos hicieron todas estas cosas, Yo los aborrec.
'Por eso les he dicho: "Ustedes poseern su tierra, y Yo mismo se la dar para que la posean, una tierra que mana leche y miel." Yo soy el SEOR su Dios, que los he apartado de los pueblos.
'Ustedes harn una distincin entre el animal limpio y el inmundo, entre el ave limpia y la inmunda; no hagan sus almas abominables por causa de animal o de ave o de cosa alguna que se arrastra sobre la tierra, los cuales Yo he apartado de ustedes por in
'Sean ustedes santos, porque Yo, el SEOR, soy santo, y los he apartado de los pueblos para que sean Mos.
'Si hay adivino o espiritista entre ellos, hombre o mujer, ciertamente han de morir; sern apedreados; su culpa de sangre sea sobre ellos.'"
Entonces el SEOR dijo a Moiss: "Habla a los sacerdotes, los hijos de Aarn, y diles: 'Ninguno se contamine con persona muerta entre su pueblo,
salvo por sus parientes ms cercanos, su madre, su padre, su hijo, su hija o su hermano,
o por su hermana virgen, que est cerca de l, por no haber tenido marido; por ella puede contaminarse.
'No se contaminar como pariente por matrimonio entre su pueblo, pues l se profanara.
'No se harn tonsura en la cabeza, ni se rasurarn los bordes de la barba, ni se harn sajaduras en su carne.
'Sern santos a su Dios y no profanarn el nombre de su Dios, porque presentarn las ofrendas encendidas al SEOR, el alimento de su Dios; por tanto, ustedes sern santos.
'No tomarn mujer que haya sido profanada como ramera, ni tomarn mujer divorciada de su marido; porque el sacerdote es santo a su Dios.
'Lo consagrars, pues, porque l ofrece el alimento de tu Dios; ser santo para ti; porque Yo, el SEOR que los santifico, soy santo.
'Y la hija de un sacerdote, si se profana como ramera, a su padre profana; en el fuego ser quemada.
'Y el que sea sumo sacerdote entre sus hermanos, sobre cuya cabeza haya sido derramado el aceite de la uncin y que haya sido consagrado para llevar las vestiduras, no descubrir su cabeza ni rasgar sus vestiduras.
'No se acercar a ningn muerto, ni aun por su padre o por su madre se contaminar.
'No saldr del santuario ni profanar el santuario de su Dios, porque la consagracin del aceite de la uncin de su Dios est sobre l. Yo soy el SEOR.
'Tomar por mujer a una virgen.
'De stas no tomar: viuda, divorciada o una profanada como ramera, sino que tomar por mujer a una virgen de su propio pueblo,
para que no profane a su descendencia entre su pueblo; porque Yo soy el SEOR que lo santifico.'"
Entonces el SEOR habl a Moiss:
"Dile a Aarn: 'Ningn hombre de tu descendencia, por todas sus generaciones, que tenga algn defecto, se acercar para ofrecer el alimento de su Dios.
'Porque ninguno que tenga defecto se acercar: ni ciego, ni cojo, ni uno que tenga el rostro desfigurado, o extremidad deformada,
ni hombre que tenga pie quebrado o mano quebrada,
ni jorobado, ni enano, ni uno que tenga defecto en un ojo, o sarna, o postillas, ni castrado.
'Ningn hombre de la descendencia del sacerdote Aarn que tenga defecto se acercar para ofrecer las ofrendas encendidas del SEOR; porque tiene defecto no se acercar para ofrecer el alimento de su Dios.
'Podr comer el alimento de su Dios, tanto de las cosas santsimas como de las sagradas,
slo que no ha de entrar hasta el velo o acercarse al altar, porque tiene defecto, para que no profane Mis santuarios; porque Yo soy el SEOR que los santifico.'"
As habl Moiss a Aarn, a sus hijos y a todos los Israelitas.
Entonces el SEOR habl a Moiss:
"Dile a Aarn y a sus hijos que tengan cuidado con las cosas sagradas que los Israelitas Me consagran, para que no profanen Mi santo nombre. Yo soy el SEOR.
"Diles: 'Si alguien de entre sus descendientes en todas sus generaciones, se acerca a las cosas sagradas que los Israelitas consagran al SEOR, estando inmundo, esa persona ser eliminada de Mi presencia. Yo soy el SEOR.
'Ningn varn de los descendientes de Aarn que sea leproso, o que tenga flujo, podr comer de las cosas sagradas hasta que sea limpio. Y si alguien toca alguna cosa contaminada por un cadver, o si un hombre tiene una emisin seminal,
si alguien toca ciertos animales por los cuales se pueda contaminar, o a cualquier hombre que lo contamine, cualquiera que sea su inmundicia.
'La persona que toque a cualquiera de stos quedar inmunda hasta el atardecer; no comer de las cosas sagradas a menos que haya lavado su cuerpo con agua.
'Cuando el sol se ponga quedar limpio, y despus comer de las cosas sagradas, porque son su alimento.
'No comer animal que muera o sea despedazado por fieras, contaminndose por ello; Yo soy el SEOR.
'Guardarn, pues, Mi ordenanza para que no se carguen de pecado por ello, y mueran porque la profanen. Yo soy el SEOR que los santifico.
'Ningn extrao comer cosa sagrada; ni husped del sacerdote, ni jornalero comern cosa sagrada.
'Pero si un sacerdote compra con su dinero un esclavo como propiedad suya, ste s puede comer de ella, y tambin los nacidos en su casa podrn comer de su alimento.
'Y si la hija del sacerdote se casa con un extrao, ella no comer de la ofrenda de las cosas sagradas.
'Pero si la hija del sacerdote queda viuda o se divorcia, y no tiene hijo y regresa a la casa de su padre como en su juventud, podr comer del alimento de su padre; pero ningn extrao comer de l.
'Y si un hombre come inadvertidamente cosa sagrada, entonces aadir a ella una quinta parte y restituir la cosa sagrada al sacerdote.
'Los sacerdotes no profanarn las cosas sagradas que los Israelitas ofrecen al SEOR,
causndoles as sufrir castigo por la culpa al comer sus cosas sagradas; porque Yo soy el SEOR que los santifico.'"
Tambin el SEOR le dijo a Moiss:
"Habla a Aarn y a sus hijos y a todos los Israelitas: 'Cualquier hombre de la casa de Israel o de los extranjeros en Israel, que presente su ofrenda, ya sea de sus ofrendas votivas (de sus votos) o de sus ofrendas voluntarias, las cuales presenta al SE
para que les sea aceptada, sta debe ser macho sin defecto del ganado, de los corderos o de las cabras.
'Lo que tenga defecto, no lo ofrecern, porque no les ser aceptado.
'Cuando alguien ofrezca sacrificio de ofrenda de paz al SEOR para cumplir un voto especial o como ofrenda voluntaria, del ganado o del rebao, tiene que ser sin defecto para ser aceptado; no habr imperfeccin en l.
'Los que estn ciegos, quebrados, mutilados, o con llagas purulentas, sarna o roa, no los ofrecern al SEOR, ni harn de ellos una ofrenda encendida sobre el altar al SEOR.
'En cuanto al buey o carnero que tenga un miembro deformado o atrofiado, podrn presentarlo como ofrenda voluntaria, pero por voto no ser aceptado.
'Tambin cualquier animal con sus testculos magullados, aplastados, rasgados o cortados, no lo ofrecern al SEOR ni lo sacrificarn en su tierra;
tampoco aceptarn tales animales de mano de un extranjero por ofrenda como alimento para su Dios; porque su corrupcin est en ellos, tienen defecto y no les sern aceptados.'"
El SEOR habl a Moiss:
"Cuando nazca un ternero, un cordero o un cabrito, quedar siete das con su madre, y desde el octavo da en adelante ser aceptable como sacrificio de ofrenda encendida al SEOR.
"Pero, ya sea vaca u oveja, no matarn a ella y a su cra en el mismo da.
"Y cuando ofrezcan sacrificio de accin de gracias al SEOR, lo sacrificarn para que sean aceptados.
"Lo comern en el mismo da, no dejarn nada de l para la maana siguiente. Yo soy el SEOR.
"As, pues, guardarn Mis mandamientos y los cumplirn. Yo soy el SEOR.
"No profanarn Mi santo nombre, sino que ser santificado entre los Israelitas. Yo soy el SEOR que los santifico,
que los saqu de la tierra de Egipto para ser su Dios. Yo soy el SEOR."
El SEOR habl a Moiss:
"Habla a los Israelitas y diles: 'Las fiestas sealadas del SEOR, que ustedes habrn de proclamar como santas convocaciones, son stas:
'Seis das se trabajar, pero el sptimo da ser da de completo reposo, santa convocacin en que no harn trabajo alguno; es da de reposo al SEOR dondequiera que ustedes habiten.
'Estas son las fiestas sealadas por el SEOR, santas convocaciones que ustedes proclamarn en las fechas sealadas para ellas:
'En el mes primero, el da catorce del mes, al anochecer, es la Pascua del SEOR.
'El da quince del mismo mes es la Fiesta de los Panes sin Levadura para el SEOR; por siete das comern pan sin levadura.
'En el primer da tendrn una santa convocacin; no harn ningn trabajo servil.
'Y durante siete das presentarn al SEOR una ofrenda encendida. El sptimo da es santa convocacin; no harn ningn trabajo servil.'"
Entonces el SEOR habl a Moiss:
"Di a los Israelitas: 'Cuando ustedes entren en la tierra que Yo les dar, y sieguen su cosecha, entonces traern al sacerdote una gavilla de las primicias de su cosecha.
'Y l mecer la gavilla delante del SEOR, a fin de que ustedes sean aceptados; el da siguiente al da de reposo el sacerdote la mecer.
'El mismo da en que sea mecida la gavilla, ofrecern un cordero de un ao sin defecto como holocausto al SEOR.
'La ofrenda de cereal ser de 4.4 litros (dos dcimas de un efa) de flor de harina mezclada con aceite, ofrenda encendida para el SEOR, como aroma agradable, con su libacin, un litro (un cuarto de hin) de vino.
'Hasta ese mismo da, hasta que ustedes hayan trado la ofrenda de su Dios, no comern pan, ni grano tostado, ni espiga tierna. Estatuto perpetuo ser para todas sus generaciones dondequiera que habiten.
'Contarn desde el da que sigue al da de reposo, desde el da en que trajeron la gavilla de la ofrenda mecida; contarn siete semanas completas.
'Contarn cincuenta das hasta el da siguiente al sptimo da de reposo; entonces presentarn una ofrenda de espiga tierna al SEOR.
'Traern de sus moradas dos panes para ofrenda mecida, hechos de dos dcimas de un efa; sern de flor de harina, amasados con levadura, como primeros frutos al SEOR.
'Junto con el pan presentarn siete corderos de un ao sin defecto, un novillo del ganado y dos carneros; sern holocausto al SEOR, junto con sus ofrendas de cereal y sus libaciones, una ofrenda encendida como aroma agradable al SEOR.
'Ofrecern tambin un macho cabro como ofrenda por el pecado y dos corderos de un ao como sacrificio de las ofrendas de paz.
'Entonces el sacerdote los mecer junto con el pan de los primeros frutos y los dos corderos, como ofrenda mecida delante del SEOR; sern cosa sagrada del SEOR para el sacerdote.
'En este mismo da ustedes harn tambin una proclamacin; habrn de tener una santa convocacin. No harn ningn trabajo servil. Estatuto perpetuo ser para todas sus generaciones dondequiera que habiten.
'Cuando sieguen la cosecha de su tierra, no segarn hasta el ltimo rincn de ella ni espigarn el sobrante de su cosecha; los dejarn para el pobre y para el extranjero. Yo soy el SEOR su Dios.'"
Otra vez el SEOR habl a Moiss:
"Di a los Israelitas: 'En el sptimo mes, el primer da del mes, tendrn da de reposo, un memorial al son de trompetas, una santa convocacin.
'No harn ningn trabajo servil, pero presentarn una ofrenda encendida al SEOR.'"
Y el SEOR dijo a Moiss:
"A los diez das de este sptimo mes ser el da de expiacin; ser santa convocacin para ustedes, y humillarn sus almas y presentarn una ofrenda encendida al SEOR.
"Tampoco harn ningn trabajo en este da, porque es da de expiacin, para hacer expiacin por ustedes delante del SEOR su Dios.
"Si alguna persona no se humilla en este mismo da, ser cortada de su pueblo.
"Y a cualquier persona que haga trabajo alguno en este mismo da, a esa persona la exterminar de entre su pueblo.
"Ustedes no harn, pues, trabajo alguno. Estatuto perpetuo ser para sus generaciones dondequiera que habiten.
"Ser da de completo reposo para ustedes, y humillarn sus almas; a los nueve das del mes por la tarde, de una tarde a otra tarde, guardarn su reposo."
De nuevo el SEOR habl a Moiss:
"Di a los Israelitas: 'El da quince de este sptimo mes es la Fiesta de los Tabernculos (de las Enramadas); se celebrar al SEOR por siete das.
'El primer da es santa convocacin; no harn ninguna clase de trabajo servil.
'Durante siete das presentarn al SEOR una ofrenda encendida. El octavo da tendrn una santa convocacin, y presentarn al SEOR una ofrenda encendida; es asamblea solemne. No harn trabajo servil.
'Estas son las fiestas sealadas del SEOR que proclamarn como santas convocaciones, para presentar ofrendas encendidas al SEOR, holocaustos y ofrendas de cereal, sacrificios y libaciones, cada asunto en su propio da,
adems de las ofrendas de los das de reposo del SEOR, adems de sus dones, y adems de todos sus votos y ofrendas voluntarias que den al SEOR.
'El da quince del mes sptimo, cuando hayan recogido el fruto de la tierra, celebrarn la fiesta del SEOR por siete das, con reposo en el primer da y reposo en el octavo da.
'Y el primer da tomarn para ustedes frutos de rboles hermosos, hojas de palmera y ramas de rboles frondosos, y sauces de ro; y se alegrarn delante del SEOR su Dios por siete das.
'As la celebrarn como fiesta al SEOR por siete das en el ao. Ser estatuto perpetuo para todas sus generaciones; la celebrarn en el mes sptimo.
'Habitarn en tabernculos por siete das; todo nativo de Israel vivir en tabernculos,
para que sus generaciones sepan que Yo hice habitar en tabernculos a los Israelitas cuando los saqu de la tierra de Egipto. Yo soy el SEOR su Dios.'"
As declar Moiss a los Israelitas las fiestas sealadas del SEOR.
Entonces el SEOR le dijo a Moiss:
"Manda a los Israelitas que te traigan aceite puro de olivas machacadas para el alumbrado, para hacer arder la lmpara continuamente.
"Fuera del velo del testimonio, en la tienda de reunin, Aarn las dispondr para que ardan desde el anochecer hasta la maana delante del SEOR continuamente; ser estatuto perpetuo para todas sus generaciones.
"Mantendr las lmparas en orden en el candelabro de oro puro, continuamente delante del SEOR.
"Tomars flor de harina y con ella cocers doce tortas; en cada torta habr dos dcimas de efa.
"Las colocars en dos hileras, seis en cada hilera, sobre la mesa de oro puro delante del SEOR.
"Y en cada hilera pondrs incienso puro, para que sea porcin memorial del pan, una ofrenda encendida para el SEOR.
"Cada da de reposo, continuamente, se pondr en orden delante del SEOR. Es un pacto eterno para los Israelitas.
"Y ser para Aarn y para sus hijos, y lo comern en un lugar santo; porque lo tendr como cosa muy sagrada de las ofrendas encendidas para el SEOR, por derecho perpetuo."
El hijo de una mujer Israelita, cuyo padre era Egipcio, sali entre los Israelitas; y el hijo de la Israelita y un hombre de Israel lucharon en el campamento.
Y el hijo de la Israelita blasfem el Nombre, y maldijo. Entonces lo llevaron a Moiss. (El nombre de su madre era Selomit, hija de Dibri, de la tribu de Dan.)
Lo pusieron en la crcel, hasta que se les aclarara la palabra del SEOR.
Entonces el SEOR le dijo a Moiss:
"Saca fuera del campamento al que maldijo, y que todos los que lo oyeron pongan las manos sobre su cabeza, y que toda la congregacin lo apedree.
"Hablars a los Israelitas y les dirs: 'Si alguien maldice a su Dios, llevar su pecado.
'Adems, el que blasfeme el nombre del SEOR, ciertamente ha de morir; toda la congregacin ciertamente lo apedrear. Tanto el extranjero como el nativo, cuando blasfeme el Nombre, ha de morir.
'Si un hombre le quita la vida a algn ser humano, ciertamente ha de morir.
'Y el que quite la vida a un animal lo restituir, vida por vida.
'Si un hombre hiere a su prjimo, segn hizo, as se le har:
fractura por fractura, ojo por ojo, diente por diente; segn la lesin que haya hecho a otro, as se le har.
'El que mate un animal, lo restituir, pero el que mate a un hombre, ha de morir.
'Habr una misma ley para ustedes; ser tanto para el extranjero como para el nativo, porque Yo soy el SEOR su Dios.'"
Entonces Moiss habl a los Israelitas, y ellos sacaron fuera del campamento al que haba maldecido, y lo apedrearon. Los Israelitas hicieron tal como el SEOR haba mandado a Moiss.
Entonces el SEOR habl a Moiss en el Monte Sina:
"Habla a los Israelitas, y diles: 'Cuando entren a la tierra que Yo les dar, la tierra guardar reposo para el SEOR.
'Seis aos sembrars la tierra, seis aos podars tu via y recogers sus frutos,
pero el sptimo ao la tierra tendr completo descanso, un reposo para el SEOR; no sembrars tu campo ni podars tu via.
'Lo que nazca espontneamente despus de tu cosecha no lo segars, y no recogers las uvas de los sarmientos de tu viedo; la tierra tendr un ao de reposo.
'Y el fruto del reposo de la tierra les servir de alimento: a ti, a tus siervos, a tus siervas, a tu jornalero y al extranjero, a los que residen contigo.
'Tambin a tu ganado y a los animales que estn en tu tierra, todas sus cosechas les servirn de alimento.
'Contars tambin siete semanas de aos para ti, siete veces siete aos, para que tengas el tiempo de siete semanas de aos, es decir, cuarenta y nueve aos.
'Entonces tocars fuertemente el cuerno de carnero el dcimo da del sptimo mes; en el da de la expiacin ustedes tocarn el cuerno por toda la tierra.
'As consagrarn el quincuagsimo ao y proclamarn libertad en la tierra para todos sus habitantes. Ser de jubileo para ustedes, y cada uno de ustedes volver a su posesin, y cada uno de ustedes volver a su familia.
'Tendrn el quincuagsimo ao como ao de jubileo: no sembrarn, ni segarn lo que nazca espontneamente, ni vendimiarn sus vias que estn sin podar.
'Porque es jubileo, les ser santo. De lo que produzca el campo, comern.
'En este ao de jubileo cada uno de ustedes volver a su propia posesin.
'Asimismo, si venden algo a su prjimo, o compran algo de la mano de su prjimo, no se hagan mal uno a otro.
'Conforme al nmero de aos despus del jubileo, comprars de tu prjimo, y l te vender conforme al nmero de aos de cosecha.
'Si son muchos los aos, aumentars su precio, y si son pocos los aos, disminuirs su precio; porque es un nmero de cosechas lo que te est vendiendo.
'As que no se hagan mal uno a otro, sino teman (reverencien) a su Dios; porque Yo soy el SEOR su Dios.
'Cumplirn, pues, Mis estatutos y guardarn Mis leyes, para ejecutarlos, para que habiten seguros en la tierra.
'Entonces la tierra dar su fruto, comern hasta que se sacien y habitarn en ella con seguridad.
'Pero si ustedes dicen: "Qu vamos a comer el sptimo ao si no sembramos ni recogemos nuestras cosechas?"
'Yo entonces les enviar Mi bendicin en el sexto ao, de modo que producir fruto para tres aos.
'Cuando estn sembrando en el octavo ao, todava podrn comer cosas aejas de la cosecha, comiendo de lo aejo hasta el noveno ao cuando venga la cosecha.
'Adems, la tierra no se vender en forma permanente, pues la tierra es Ma; porque ustedes son slo extranjeros y peregrinos para conmigo.
'As que en toda tierra que ustedes tengan en propiedad, proveern para que la tierra pueda ser redimida.
'Si uno de tus hermanos llega a ser tan pobre que tiene que vender parte de su posesin, su pariente ms cercano vendr y redimir lo que su hermano haya vendido.
'Y en caso de que un hombre no tenga redentor, pero consiga los medios suficientes para su redencin,
entonces contar los aos desde la venta y devolver el resto al hombre a quien haba vendido la tierra, y as volver a su posesin.
'Pero si no ha hallado medios suficientes para recobrarla por s mismo, entonces lo que ha vendido permanecer en manos del comprador hasta el ao de jubileo; pero en el jubileo saldr de su poder, y el vendedor volver a su posesin.
'Si un hombre vende una casa de vivienda en una ciudad amurallada, su derecho a redimirla es vlido hasta que se cumpla un ao de su venta; su derecho de redencin dura todo un ao.
'Pero si no se la redimen en el espacio de un ao, la casa que est en la ciudad amurallada pasar para siempre a su comprador por todas sus generaciones; no saldr de su poder en el jubileo.
'Las casas de las aldeas que no tienen muro alrededor, sern consideradas como campo abierto; tienen derechos de redencin, y son recuperadas en el jubileo.
'En cuanto a las ciudades de los Levitas, ellos tienen un derecho permanente de redencin para las casas de las ciudades que son propiedad suya.
'As que lo que pertenece a los Levitas se puede redimir, y una casa de su propiedad vendida en la ciudad es recuperada en el jubileo, porque las casas de las ciudades de los Levitas son propiedad suya entre los Israelitas.
'Pero las tierras de pasto de sus ciudades no se vendern porque son propiedad suya para siempre.
'En caso de que un hermano tuyo empobrezca y sus medios para contigo decaigan, t lo sustentars como a un extranjero o peregrino, para que viva contigo.
'No tomes inters y usura de l, pero teme a tu Dios, para que tu hermano viva contigo.
'No le dars tu dinero a inters, ni tus vveres con ganancia.
'Yo soy el SEOR su Dios, que los saqu de la tierra de Egipto para darles la tierra de Canan y para ser su Dios.
'Si un hermano tuyo llega a ser tan pobre para contigo que se vende a ti, no lo someters a trabajo de esclavo.
'Estar contigo como jornalero, como si fuera un peregrino; l servir contigo hasta el ao de jubileo.
'Entonces saldr libre de ti, l y sus hijos con l, y volver a su familia, para que pueda regresar a la propiedad de sus padres.
'Porque ellos son Mis siervos, los cuales saqu de la tierra de Egipto; no sern vendidos en venta de esclavos.
'No te enseorears de l con severidad, ms bien, teme a tu Dios.
'En cuanto a los esclavos y esclavas que puedes tener de las naciones paganas que los rodean, de ellos podrn adquirir esclavos y esclavas.
'Tambin podrn adquirirlos de los hijos de los extranjeros que residen con ustedes, y de sus familias que estn con ustedes, que hayan sido engendradas en su tierra; stos tambin pueden ser posesin de ustedes.
'Aun podrn dejarlos en herencia a sus hijos despus de ustedes, como posesin; podrn servirse de ellos como esclavos para siempre. Pero en cuanto a sus hermanos, los Israelitas, no se enseorearn unos de otros con severidad.
'Si aumentan los bienes del extranjero o del peregrino que mora contigo, y si empobrece tu hermano que est con l, y se vende al extranjero que mora contigo, o se vende a los descendientes de la familia de un extranjero,
l tendr derecho de redencin despus de ser vendido; uno de sus hermanos podr redimirlo;
o su to o el hijo de su to podrn redimirlo; o un pariente cercano de su familia podr redimirlo; o si prospera, l mismo podr redimirse.
'Entonces l, con su comprador, calcular desde el ao en que se vendi a l hasta el ao de jubileo, y el precio de su venta corresponder al nmero de aos. Los das que estar con l sern como los das de un jornalero.
'Si an le quedan muchos aos, devolver parte de su precio de compra en proporcin a ellos para su propia redencin;
y si quedan pocos aos hasta el ao de jubileo, as los calcular con l. En proporcin a los aos devolver la cantidad de su redencin.
'Lo tratar como quien trabaja a jornal ao por ao; no se enseorear de l con severidad delante de sus ojos.
'Aunque no sea redimido por estos medios, todava saldr libre en el ao de jubileo, l y sus hijos con l.
'Pues los Israelitas son Mis siervos; siervos Mos son, a quienes saqu de la tierra de Egipto. Yo soy el SEOR su Dios.
'Ustedes no se harn dolos, ni se levantarn imagen tallada ni pilares sagrados , ni pondrn en su tierra piedra grabada para inclinarse ante ella; porque Yo soy el SEOR su Dios.
'Guardarn Mis das de reposo, y tendrn en reverencia Mi santuario. Yo soy el SEOR.
'Si andan en Mis estatutos y guardan Mis mandamientos para ponerlos por obra,
Yo les dar lluvias en su tiempo, de manera que la tierra dar sus productos, y los rboles del campo darn su fruto.
'Ciertamente, su trilla les durar hasta la vendimia, y la vendimia hasta el tiempo de la siembra. Comern, pues, su pan hasta que se sacien y habitarn seguros en su tierra.
'Dar tambin paz en la tierra, para que duerman sin que nadie los atemorice. Asimismo eliminar las fieras dainas de su tierra, y no pasar espada por su tierra.
'Ustedes perseguirn a sus enemigos y caern a espada delante de ustedes.
'Cinco de ustedes perseguirn a cien, y cien de ustedes perseguirn a diez mil, y sus enemigos caern a espada delante de ustedes.
'Me volver hacia ustedes y los har fecundos y los multiplicar y confirmar Mi pacto con ustedes.
'Comern las provisiones aejas y sacarn lo aejo para guardar lo nuevo.
'Adems, har Mi morada en medio de ustedes, y Mi alma no los aborrecer.
'Andar entre ustedes y ser su Dios, y ustedes sern Mi pueblo.
'Yo soy el SEOR su Dios, que los saqu de la tierra de Egipto para que no fueran esclavos de ellos; romp las varas de su yugo y los hice andar erguidos.
'Pero si ustedes no Me obedecen y no ponen por obra todos estos mandamientos,
si desprecian Mis estatutos y si su alma aborrece Mis ordenanzas para no poner por obra todos Mis mandamientos, quebrantando as Mi pacto,
Yo, por Mi parte, les har esto: Pondr sobre ustedes terror repentino, tisis y fiebre que consuman los ojos y hagan desfallecer el alma. En vano sembrarn su semilla, pues sus enemigos la comern.
'Fijar Mi rostro contra ustedes, para que sean derrotados delante de sus enemigos; los que los aborrecen los dominarn y ustedes huirn sin que nadie los persiga.
'Y si aun con todas estas cosas no Me obedecen, entonces los castigar siete veces ms por sus pecados.
'Tambin quebrantar el orgullo de su podero, y har sus cielos como hierro y su tierra como bronce.
'Y sus fuerzas se consumirn en vano, porque su tierra no dar su producto y los rboles de la tierra no darn su fruto.
'Si proceden con hostilidad contra M y no quieren obedecerme, aumentar la plaga sobre ustedes siete veces conforme a sus pecados.
'Soltar entre ustedes las fieras del campo que los privarn de sus hijos, destruirn su ganado y los reducirn en nmero de manera que sus caminos queden desiertos.
'Y si con estas cosas no se enmiendan ante M, sino que proceden con hostilidad contra M,
entonces Yo proceder con hostilidad contra ustedes; y Yo mismo los herir siete veces por sus pecados.
'Y traer sobre ustedes una espada que ejecutar venganza a causa del pacto; y cuando se renan en sus ciudades, enviar pestilencia entre ustedes, para que sean entregados en manos del enemigo.
'Cuando Yo les quite el sustento del pan, diez mujeres cocern su pan en un horno, y les darn su pan en cantidades medidas, de modo que comern y no se saciarn.
'Si a pesar de todo esto no Me obedecen, sino que proceden con hostilidad contra M,
entonces Yo proceder con ira y hostilidad contra ustedes, Yo mismo los castigar siete veces por sus pecados.
'Comern la carne de sus hijos, y la carne de sus hijas comern.
'Destruir sus lugares altos, derribar sus altares de incienso y amontonar sus cadveres sobre los cadveres de sus dolos, pues Mi alma los aborrecer.
'Tambin dejar en ruinas sus ciudades, desolar sus santuarios y no oler sus suaves aromas.
'Asolar la tierra de tal modo que sus enemigos que se establezcan en ella queden pasmados.
'A ustedes, sin embargo, los esparcir entre las naciones y desenvainar la espada en pos de ustedes, y su tierra ser asolada y sus ciudades quedarn en ruinas.
'Entonces la tierra gozar de sus das de reposo durante todos los das de su desolacin, mientras que ustedes habiten en la tierra de sus enemigos; entonces descansar la tierra y gozar de sus das de reposo.
'Durante todos los das de su desolacin la tierra guardar el descanso que no guard en sus das de reposo mientras habitaban en ella.
'En cuanto a los que queden de ustedes, infundir cobarda en sus corazones en la tierra de sus enemigos; y el sonido de una hoja que se mueva los ahuyentar, y aun cuando nadie los persiga, huirn como quien huye de la espada, y caern.
'Tropezarn unos con otros como si huyeran de la espada aunque nadie los persiga; ustedes no tendrn fuerza para hacer frente a sus enemigos.
'Perecern entre las naciones y los devorar la tierra de sus enemigos.
'As que los que sobrevivan de ustedes se pudrirn a causa de su iniquidad en la tierra de sus enemigos; tambin a causa de las iniquidades de sus antepasados se pudrirn junto con ellos.
'Si confiesan su iniquidad y la iniquidad de sus antepasados, por las infidelidades que cometieron contra M, y tambin porque procedieron con hostilidad contra M,
(Yo tambin proceda con hostilidad contra ellos para llevarlos a la tierra de sus enemigos), o si su corazn incircunciso se humilla, y reconocen sus iniquidades,
entonces Me acordar de Mi pacto con Jacob, Me acordar tambin de Mi pacto con Isaac y de Mi pacto con Abraham, y Me acordar de la tierra.
'Porque la tierra ser abandonada por ellos, y gozar de sus das de reposo mientras quede desolada por su ausencia. Entretanto, ellos pagarn su iniquidad, porque despreciaron Mis ordenanzas y su alma aborreci Mis estatutos.
'Sin embargo, a pesar de esto, cuando estn en la tierra de sus enemigos no los desechar ni los aborrecer tanto como para destruirlos, quebrantando Mi pacto con ellos, porque Yo soy el SEOR su Dios.
'Sino que por ellos Me acordar del pacto con sus antepasados, que Yo saqu de la tierra de Egipto a la vista de las naciones, para ser su Dios. Yo soy el SEOR.'"
Estos son los estatutos, ordenanzas y leyes que el SEOR estableci entre El y los Israelitas por medio de Moiss en el Monte Sina.
El SEOR habl de nuevo a Moiss:
"Di a los Israelitas: 'Cuando un hombre haga un voto difcil de cumplir, l ser evaluado segn tu valuacin de personas pertenecientes al SEOR.
'Si tu valuacin es de varn de veinte hasta sesenta aos, entonces tu valuacin ser de cincuenta siclos (570 gramos) de plata, segn el siclo del santuario.
'O si es de una mujer, tu valuacin ser de treinta siclos.
'Si es una persona de cinco hasta veinte aos, entonces tu valuacin ser de veinte siclos para un varn y de diez siclos para una mujer.
'Pero si son de un mes hasta cinco aos, entonces tu valuacin ser de cinco siclos de plata para el varn, y para la mujer tu valuacin ser de tres siclos de plata.
'Y si son de sesenta aos o ms, si es varn, tu valuacin ser de quince siclos, y para la mujer, de diez siclos.
'Pero si es ms pobre que tu valuacin, entonces ser llevado delante del sacerdote, y ste lo valuar; segn los recursos del que hizo el voto, el sacerdote lo valuar.
'Si es un animal de los que se pueden presentar como ofrenda al SEOR, cualquiera de los tales que uno d al SEOR, ser sagrado.
'No lo reemplazar ni lo cambiar, el bueno por el malo, o el malo por el bueno; pero si cambia un animal por otro animal, entonces ambos, el animal y su sustituto sern sagrados.
'Sin embargo, si es algn animal inmundo de la clase que no se puede presentar como ofrenda al SEOR, entonces pondr el animal delante del sacerdote;
y el sacerdote lo valuar como bueno o como malo; como t, el sacerdote, lo vales, as ser.
'Pero si alguna vez l lo quiere redimir, l aadir la quinta parte a tu valuacin.
'Si un hombre consagra su casa como cosa sagrada al SEOR, el sacerdote la valuar como buena o como mala; como el sacerdote la vale, as ser.
'Pero si el que la consagra quisiera redimir su casa, aadir a tu valuacin la quinta parte del valor de ella; y as ser suya.
'Tambin, si un hombre consagra al SEOR parte de las tierras de su propiedad, entonces tu valuacin ser en proporcin a la semilla que se necesite para ella: cada 220 litros (un homer) de semilla de cebada a cincuenta siclos de plata.
'Si consagra su campo durante el ao de jubileo, conforme a tu valuacin quedar.
'Pero si consagra su campo despus del jubileo, entonces el sacerdote le calcular el precio en proporcin a los aos que quedan hasta el ao de jubileo, y ser rebajado de tu valuacin.
'Y si el que lo consagra quiere redimir el campo, le aadir una quinta parte al precio de tu valuacin para que pase a su posesin.
'Pero si no quiere redimir el campo, y se vende el campo a otro, ya no podr redimirlo;
y cuando quede libre en el jubileo, el campo ser consagrado al SEOR, como campo dedicado; ser para el sacerdote como posesin suya.
'Si alguno consagra al SEOR un campo que ha comprado, que no es parte del campo de su propiedad,
entonces el sacerdote le calcular la cantidad de tu valuacin hasta el ao de jubileo; y en ese da dar tu valuacin como cosa consagrada al SEOR.
'En el ao de jubileo el campo volver a aqul de quien lo compr, a quien pertenece la posesin de la tierra.
'Toda valuacin que hagas ser conforme al siclo del santuario. Veinte geras son un siclo (11.4 gramos de plata).
'Sin embargo, el primognito de los animales, que por su primogenitura pertenece al SEOR, nadie puede consagrarlo; ya sea buey u oveja, es del SEOR.
'Pero si est entre los animales inmundos, entonces lo redimir conforme a tu valuacin, y le aadir a ella una quinta parte; pero si no es redimido, ser vendido conforme a tu valuacin.
'Sin embargo, cualquier cosa dedicada que alguien separe para el SEOR de lo que posee, sea hombre o animal, o campos de su propiedad, no se vender ni redimir. Toda cosa dedicada es santsima al SEOR.
'Ninguna persona que haya sido dedicada como anatema ser redimida; ciertamente se le dar muerte.
'As pues, todo el diezmo de la tierra, de la semilla de la tierra o del fruto del rbol, es del SEOR; es cosa consagrada al SEOR.
'Y si un hombre quiere redimir parte de su diezmo, le aadir la quinta parte.
'Todo diezmo del ganado o del rebao, o sea, de todo lo que pasa debajo del cayado, la dcima cabeza ser cosa consagrada al SEOR.
'No debe considerar si es bueno o malo, tampoco lo cambiar; si lo cambia, tanto el animal como su sustituto sern sagrados. No podrn ser redimidos.'"
Estos son los mandamientos que el SEOR orden a Moiss para los Israelitas en el Monte Sina.
El SEOR habl a Moiss en el desierto de Sina, en la tienda de reunin, el primer da del mes segundo, en el segundo ao de su salida de la tierra de Egipto y le dijo:
"Haz un censo de toda la congregacin de los Israelitas por sus familias, por sus casas paternas, segn el nmero de los nombres, de todo varn, uno por uno;
de veinte aos arriba, todos los que pueden salir a la guerra en Israel, t y Aarn los contarn por sus ejrcitos.
"Con ustedes estar adems, un hombre de cada tribu, cada uno jefe de su casa paterna.
"Estos son los nombres de los hombres que estarn con ustedes: de Rubn, Elisur, hijo de Sedeur;
de Simen, Selumiel, hijo de Zurisadai;
de Jud, Naasn, hijo de Aminadab;
de Isacar, Natanael, hijo de Zuar;
de Zabuln, Eliab, hijo de Heln;
de los hijos de Jos: de Efran, Elisama, hijo de Amiud, y de Manass, Gamaliel, hijo de Pedasur;
de Benjamn, Abidn, hijo de Gedeoni;
de Dan, Ahiezer, hijo de Amisadai;
de Aser, Pagiel, hijo de Ocrn;
de Gad, Eliasaf, hijo de Deuel;
de Neftal, Ahira, hijo de Enn.
"Estos son los que fueron llamados de la congregacin, los principales de las tribus de sus padres; ellos eran los jefes de las divisiones de Israel."
Entonces Moiss y Aarn tomaron a estos hombres que haban sido designados por sus nombres,
y reunieron a toda la congregacin el primer da del mes segundo. Y se registraron segn sus antepasados por familias, por sus casas paternas, segn el nmero de nombres, de veinte aos arriba, uno por uno.
Tal como el SEOR se lo haba mandado, Moiss los cont en el desierto de Sina.
De los descendientes de Rubn, primognito de Israel, fueron contados por su registro genealgico, por sus familias, por sus casas paternas, segn el nmero de nombres, uno por uno, todo varn de veinte aos arriba, todo el que poda
los enumerados de la tribu de Rubn fueron 46,500.
De los descendientes de Simen, fueron contados por su registro genealgico, por sus familias, por sus casas paternas, sus enumerados, segn el nmero de nombres, uno por uno, todo varn de veinte aos arriba, todo el que poda salir
los enumerados de la tribu de Simen fueron 59,300.
De los descendientes de Gad, fueron contados por su registro genealgico, por sus familias, por sus casas paternas, segn el nmero de nombres, de veinte aos arriba, todo el que poda salir a la guerra;
los enumerados de la tribu de Gad fueron 45,650.
De los descendientes de Jud, fueron contados por su registro genealgico, por sus familias, por sus casas paternas, segn el nmero de nombres, de veinte aos arriba, todo el que poda salir a la guerra;
los enumerados de la tribu de Jud fueron 74,600.
De los descendientes de Isacar, fueron contados por su registro genealgico, por sus familias, por sus casas paternas, segn el nmero de nombres, de veinte aos arriba, todo el que poda salir a la guerra;
los enumerados de la tribu de Isacar fueron 54,400.
De los descendientes de Zabuln, fueron contados por su registro genealgico, por sus familias, por sus casas paternas, segn el nmero de nombres, de veinte aos arriba, todo el que poda salir a la guerra;
los enumerados de la tribu de Zabuln fueron 57,400.
De los descendientes de Jos: de los descendientes de Efran, fueron contados por su registro genealgico, por sus familias, por sus casas paternas, segn el nmero de nombres, de veinte aos arriba, todo el que poda salir a la guerr
los enumerados de la tribu de Efran fueron 40,500.
De los descendientes de Manass, fueron contados por su registro genealgico, por sus familias, por sus casas paternas, segn el nmero de nombres, de veinte aos arriba, todo el que poda salir a la guerra;
los enumerados de la tribu de Manass fueron 32,200.
De los descendientes de Benjamn, fueron contados por su registro genealgico, por sus familias, por sus casas paternas, segn el nmero de nombres, de veinte aos arriba, todo el que poda salir a la guerra;
los enumerados de la tribu de Benjamn fueron 35,400.
De los descendientes de Dan, fueron contados por su registro genealgico, por sus familias, por sus casas paternas, segn el nmero de nombres, de veinte aos arriba, todo el que poda salir a la guerra;
los enumerados de la tribu de Dan fueron 62,700.
De los descendientes de Aser, fueron contados por su registro genealgico, por sus familias, por sus casas paternas, segn el nmero de nombres, de veinte aos arriba, todo el que poda salir a la guerra;
los enumerados de la tribu de Aser fueron 41,500.
De los descendientes de Neftal, fueron contados por su registro genealgico, por sus familias, por sus casas paternas, segn el nmero de nombres, de veinte aos arriba, todo el que poda salir a la guerra;
los enumerados de la tribu de Neftal fueron 53,400.
Estos son los que fueron enumerados, los que Moiss y Aarn contaron con los principales de Israel, doce hombres, cada uno de los cuales era jefe de su casa paterna.
As que todos los enumerados de los Israelitas por sus casas paternas, de veinte aos arriba, todo el que poda salir a la guerra en Israel,
fueron en total 603,550.
Pero los Levitas no fueron enumerados con ellos segn la tribu de sus padres.
Porque el SEOR le haba dicho a Moiss:
"Solamente la tribu de Lev no enumerars, ni los contars con los Israelitas;
sino que pondrs a los Levitas a cargo del tabernculo (de la morada) del testimonio, de todos sus utensilios y de todo lo que le pertenece. Ellos llevarn el tabernculo y todos sus utensilios, y lo cuidarn; adems, acamparn alrededor del tabernculo.
"Y cuando el tabernculo haya de ser trasladado, los Levitas lo desarmarn; y cuando el tabernculo acampe, los Levitas lo armarn. Pero el extrao que se acerque, morir.
"Los Israelitas acamparn, cada uno en su campamento, y cada uno junto a su bandera, segn sus ejrcitos.
"Pero los Levitas acamparn alrededor del tabernculo del testimonio, para que no venga la ira sobre la congregacin de los Israelitas. Los Levitas, pues, tendrn a su cargo el tabernculo del testimonio."
As hicieron los Israelitas; conforme a todo lo que el SEOR haba mandado a Moiss, as lo hicieron.
El SEOR habl a Moiss y a Aarn y les dijo:
"Los Israelitas acamparn, cada uno junto a su bandera, bajo las insignias de sus casas paternas; acamparn alrededor de la tienda de reunin, a cierta distancia.
"Los que acampen al oriente, hacia la salida del sol, sern los de la bandera del campamento de Jud, segn sus ejrcitos. El jefe de la tribu de Jud, es Naasn, hijo de Aminadab,
y su ejrcito, los enumerados, 74,600.
"Junto a l acampar la tribu de Isacar. El jefe de la tribu de Isacar, es Natanael, hijo de Zuar,
y su ejrcito, los enumerados, 54,400.
"Despus, la tribu de Zabuln. El jefe de la tribu de Zabuln, es Eliab, hijo de Heln,
y su ejrcito, los enumerados, 57,400.
"El total de los enumerados del campamento de Jud: 186,400 segn sus ejrcitos. Ellos marcharn primero.
"Al sur estar la bandera del campamento de Rubn, segn sus ejrcitos. El jefe de la tribu de Rubn, es Elisur, hijo de Sedeur,
y su ejrcito, los enumerados, 46,500.
"Junto a l acampar la tribu de Simen. El jefe de la tribu de Simen, es Selumiel, hijo de Zurisadai,
y su ejrcito, los enumerados, 59,300.
"Despus, la tribu de Gad. El jefe de la tribu de Gad, es Eliasaf, hijo de Deuel,
y su ejrcito, los enumerados, 45,650.
"El total de los enumerados del campamento de Rubn: 151,450 segn sus ejrcitos. Ellos marcharn en segundo lugar .
Entonces ir la tienda de reunin con el campamento de Levitas en medio de los campamentos; tal como acampan as marcharn, cada uno en su lugar, por sus banderas.
Al occidente estar la bandera del campamento de Efran, segn sus ejrcitos. El jefe de la tribu de Efran, es Elisama, hijo de Amiud,
y su ejrcito, los enumerados, 40,500.
"Junto a l estar la tribu de Manass. El jefe de la tribu de Manass, es Gamaliel, hijo de Pedasur,
y su ejrcito, los enumerados, 32,200.
"Despus, la tribu de Benjamn. El jefe de la tribu de Benjamn, es Abidn, hijo de Gedeoni,
y su ejrcito, los enumerados, 35,400.
"El total de los enumerados del campamento de Efran: 108,100 segn sus ejrcitos. Ellos marcharn en tercer lugar.
Al norte estar la bandera del campamento de Dan, segn sus ejrcitos. El jefe de la tribu de Dan, es Ahiezer, hijo de Amisadai,
y su ejrcito, los enumerados, 62,700.
"Y junto a l acampar la tribu de Aser. El jefe de la tribu de Aser, es Pagiel, hijo de Ocrn,
y su ejrcito, los enumerados, 41,500.
"Despus, la tribu de Neftal. El jefe de la tribu de Neftal, Ahira, hijo de Enn,
y su ejrcito, los enumerados, 53,400.
"El total de los enumerados del campamento de Dan: 157,600. Ellos sern los ltimos en marchar, segn sus banderas."
Estos son los enumerados de los Israelitas, por sus casas paternas; el total de los enumerados de los campamentos, segn sus ejrcitos: 603,550.
Pero los Levitas no fueron contados entre los Israelitas, tal como el SEOR haba ordenado a Moiss.
Y los Israelitas hicieron conforme a todo lo que el SEOR haba ordenado a Moiss; as acamparon por sus banderas y as marcharon, cada uno segn su familia, conforme a su casa paterna.
Y estos son los registros de los descendientes de Aarn y Moiss, el da en que el SEOR habl con Moiss en el Monte Sina.
Estos son los nombres de los hijos de Aarn: Nadab, el primognito, Abi, Eleazar e Itamar.
Estos son los nombres de los hijos de Aarn, los sacerdotes ungidos, a quienes l orden para que ministraran como sacerdotes.
Pero Nadab y Abi murieron delante del SEOR cuando ofrecieron fuego extrao ante el SEOR en el desierto de Sina; y no tuvieron hijos. Y Eleazar e Itamar ejercieron el sacerdocio durante la vida de su padre Aarn.
Entonces el SEOR habl a Moiss:
"Haz que se acerque la tribu de Lev y ponlos delante del sacerdote Aarn, para que le sirvan.
"Ellos se encargarn de las obligaciones de l y de toda la congregacin delante de la tienda de reunin, para cumplir con el servicio del tabernculo.
"Tambin guardarn todos los utensilios de la tienda de reunin, junto con las obligaciones de los Israelitas, para cumplir con el servicio del tabernculo.
"Dars, pues, los Levitas a Aarn y a sus hijos; le son dedicados por completo de entre los Israelitas.
"Y designars a Aarn y a sus hijos para que se encarguen de su sacerdocio; pero el extrao que se acerque ser muerto."
El SEOR dijo adems a Moiss:
"Yo he tomado a los Levitas de entre los Israelitas en lugar de todos los primognitos, los que abren el seno materno de entre los Israelitas. Los Levitas, pues, sern mos.
"Porque Mo es todo primognito; el da en que her a todos los primognitos en la tierra de Egipto, consagr para M a todos los primognitos en Israel, desde el hombre hasta el animal. Mos sern; Yo soy el SEOR."
Despus el SEOR habl a Moiss en el desierto de Sina:
"Cuenta a los hijos de Lev por sus casas paternas, por sus familias; contars todo varn de un mes arriba."
Entonces Moiss los cont conforme a la orden del SEOR, tal como se le haba ordenado.
Estos, pues, son los hijos de Lev por sus nombres: Gersn, Coat y Merari.
Estos son los nombres de los hijos de Gersn por sus familias: Libni y Simei;
y los hijos de Coat, por sus familias: Amram, Izhar, Hebrn y Uziel;
y los hijos de Merari, por sus familias: Mahli y Musi. Estas son las familias de los Levitas conforme a sus casas paternas.
De Gersn era la familia de Libni y la familia de Simei; stas eran las familias de los Gersonitas.
Los enumerados de ellos, o sea en la cuenta de todos los varones de un mes arriba, fueron 7,500.
Las familias de los Gersonitas acampaban detrs del tabernculo, al occidente;
el jefe de las casas paternas de los Gersonitas era Eliasaf, hijo de Lael.
Las responsabilidades de los hijos de Gersn en la tienda de reunin incluan el tabernculo y la tienda, su cubierta, el velo de la entrada de la tienda de reunin,
las cortinas del atrio, el velo para la entrada del atrio que est alrededor del tabernculo y del altar, y sus cuerdas, conforme a todo su servicio.
Y de Coat eran la familia de los Amramitas, la familia de los Izharitas, la familia de los Hebronitas y la familia de los Uzielitas; stas eran las familias de los Coatitas.
Segn el censo de todos los varones de un mes arriba, haba 8,600 que desempeaban los deberes del santuario.
Las familias de los hijos de Coat acampaban al lado sur del tabernculo.
El jefe de las casas paternas de las familias Coatitas era Elizafn, hijo de Uziel.
A cargo de ellos estaban el arca, la mesa, el candelabro, los altares, los utensilios del santuario con que ministran, el velo y todo su servicio.
El principal de los jefes de Lev era Eleazar, hijo del sacerdote Aarn, encargado de los guardas que cuidaban el santuario.
De Merari eran la familia de los Mahlitas y la familia de los Musitas; stas eran las familias de Merari.
Los enumerados en el censo de todos los varones de un mes arriba eran 6,200.
Y el jefe de las casas paternas de las familias de Merari era Zuriel, hijo de Abihail. Estas familias acampaban al lado norte del tabernculo.
A cargo de los hijos de Merari estaban el maderaje del tabernculo, sus barras, sus columnas, sus basas, todos sus utensilios y el servicio relacionado con ellos,
las columnas alrededor del atrio con sus basas, sus estacas y sus cuerdas.
Los que acampaban delante del tabernculo al oriente, delante de la tienda de reunin hacia la salida del sol, eran Moiss, Aarn y sus hijos, desempeando los deberes del santuario para cumplir la obligacin de los Israelitas; pero e
Todos los enumerados de los Levitas, que Moiss y Aarn contaron por sus familias por mandato del SEOR, todos los varones de un mes arriba, eran 22,000.
Entonces el SEOR dijo a Moiss: "Cuenta a todos los primognitos varones de los Israelitas de un mes arriba, y haz una lista de sus nombres.
"Tomars a los Levitas para m en lugar de todos los primognitos de los Israelitas, y el ganado de los Levitas en lugar de todos los primognitos del ganado de los Israelitas. Yo soy el SEOR."
Y Moiss cont a todos los primognitos de los Israelitas, tal como el SEOR le haba ordenado;
y todos los primognitos varones conforme al nmero de sus nombres de un mes arriba, los enumerados, eran 22,273.
Entonces el SEOR le dijo a Moiss:
"Toma a los Levitas en lugar de todos los primognitos de los Israelitas, y el ganado de los Levitas. Los Levitas sern Mos. Yo soy el SEOR.
"Y como precio de rescate por los 273 de los primognitos de los Israelitas que exceden a los Levitas,
tomars cinco siclos (57 gramos de plata) por cada uno; los tomars conforme al siclo del santuario; el siclo (11.4 gramos de plata) tiene veinte geras,
y da el dinero, el rescate de los que hay en exceso entre ellos, a Aarn y a sus hijos."
Moiss, pues, tom el dinero de rescate de los que excedan el nmero de los redimidos por los Levitas;
de los primognitos de los Israelitas tom el dinero conforme al siclo del santuario, 1,365 siclos.
Entonces Moiss dio a Aarn y a sus hijos el dinero del rescate, por mandato del SEOR, tal como el SEOR haba ordenado a Moiss.
Entonces el SEOR habl a Moiss y a Aarn y les dijo:
"Hagan un censo de los descendientes de Coat, de entre los hijos de Lev, por sus familias, conforme a sus casas paternas,
de treinta aos arriba hasta los cincuenta, todos los que se enlistan para servir en la tienda de reunin.
"Este ser el servicio de los descendientes de Coat en la tienda de reunin, con relacin a las cosas ms sagradas:
"Cuando el campamento se traslade, Aarn y sus hijos entrarn en el Lugar Santsimo y quitarn el velo de separacin, y con l cubrirn el arca del testimonio.
"Colocarn sobre ella una cubierta de piel de marsopa, y extendern encima un pao todo de azul puro, y luego colocarn sus varas.
"Sobre la mesa del pan de la Presencia del S&EOR tendern tambin un pao azul, y en l pondrn las fuentes, las cucharas, los tazones para los sacrificios y los jarros para hacer libacin; el pan perpetuo estar sobre l.
"Extendern sobre ellos un pao carmes, y los cubrirn con una cubierta de piel de marsopa, y luego colocarn sus varas.
"Tomarn entonces un pao azul y cubrirn el candelabro del alumbrado, las lmparas, las despabiladeras, los platillos y todos los utensilios para el aceite con que lo sirven.
"Lo pondrn con todos sus utensilios en una cubierta de piel de marsopa, y lo colocarn sobre las varas.
"Extendern sobre el altar de oro un pao azul, y lo cubrirn con una cubierta de piel de marsopa, y colocarn sus varas;
y tomarn todos los utensilios para el ministerio con que sirven en el santuario, los pondrn en un pao azul, los cubrirn con una cubierta de piel de marsopa y los colocarn sobre las varas.
"Quitarn entonces las cenizas del altar y extendern sobre l un pao de prpura.
"Y le pondrn encima todos los utensilios con que sirven en relacin con l: los braseros, los garfios, las palas y los tazones, todos los utensilios del altar. Y extendern sobre l una cubierta de piel de marsopa y colocarn sus varas.
"Cuando Aarn y sus hijos hayan terminado de cubrir los objetos sagrados y todos los utensilios del santuario, cuando el campamento est para trasladarse, vendrn despus los hijos de Coat para transportarlos, pero que no toquen los
"Pero la responsabilidad de Eleazar, hijo del sacerdote Aarn, ser el aceite para el alumbrado, el incienso aromtico, la ofrenda continua de cereal y el aceite para ungir. Tendr la responsabilidad de todo el tabernculo (morada) y de todo lo
Despus el SEOR habl a Moiss y a Aarn y les dijo:
"No permitan que la tribu de las familias de los Coatitas sea exterminada de entre los Levitas.
"Esto harn con ellos para que vivan y no perezcan cuando se acerquen a los objetos santsimos: Aarn y sus hijos entrarn y sealarn a cada uno de ellos su trabajo y su carga;
pero no entrarn, ni por un momento, a ver los objetos sagrados, para que no mueran."
Entonces el SEOR dijo a Moiss:
"Haz tambin un censo de los hijos de Gersn por sus casas paternas, segn sus familias;
los contars desde los treinta hasta los cincuenta aos de edad; todos los que se enlisten para cumplir el servicio, para hacer la obra en la tienda de reunin.
"Este ser el ministerio de las familias de los Gersonitas para servir y para transportar:
llevarn las cortinas del tabernculo (la morada), de la tienda de reunin, con su cubierta, la cubierta de piel de marsopa que est encima de l, el velo de la entrada de la tienda de reunin,
las cortinas del atrio, el velo para la entrada del atrio que est alrededor del tabernculo y del altar, con sus cuerdas y todos los utensilios para el servicio de ellos; todo lo que se deba hacer, ellos lo harn.
"Bajo las rdenes de Aarn y de sus hijos estar todo el ministerio de los hijos de los Gersonitas, en relacin con todas sus cargas y todo su trabajo; y t les asignars como responsabilidad todas sus cargas.
"Este es el servicio de las familias de los hijos de los Gersonitas en la tienda de reunin; sus deberes estarn bajo la direccin de Itamar, hijo del sacerdote Aarn.
"A los hijos de Merari los contars por sus familias, por sus casas paternas.
"Los contars desde los treinta hasta los cincuenta aos de edad, todos los que se enlisten para servir en la tienda de reunin.
"Esta es su responsabilidad de lo que han de transportar, para todo su servicio en la tienda de reunin: las tablas del tabernculo, sus barras, sus columnas, sus basas,
las columnas alrededor del atrio y sus basas, sus estacas y sus cuerdas, con todos sus utensilios y con todo su servicio; y les asignars por nombre los objetos que han de transportar.
"Este es el servicio de las familias de los hijos de Merari. Para todo su servicio en la tienda de reunin estarn bajo las rdenes de Itamar, hijo del sacerdote Aarn."
Entonces Moiss y Aarn y los jefes de la congregacin contaron a los hijos de los Coatitas por sus familias y por sus casas paternas,
de treinta aos en adelante hasta los cincuenta, todo el que se enlist para servir en la tienda de reunin.
Y los enumerados por sus familias fueron 2,750.
Estos son los enumerados de las familias Coatitas, todos los que servan en la tienda de reunin, a quienes Moiss y Aarn contaron conforme al mandamiento del SEOR por medio de Moiss.
Estos son los enumerados de los hijos de Gersn por sus familias y por sus casas paternas,
de treinta aos en adelante hasta los cincuenta, todo el que se enlist para servir en la tienda de reunin;
los enumerados, por sus familias, por sus casas paternas, fueron 2,630.
Estos son los enumerados de las familias de los hijos de Gersn, todos los que servan en la tienda de reunin, a quienes Moiss y Aarn contaron conforme al mandamiento del SEOR.
Y estos son los enumerados de las familias de los hijos de Merari por sus familias y por sus casas paternas,
de treinta aos en adelante hasta los cincuenta, todo el que se enlist para servir en la tienda de reunin;
los enumerados por sus familias, fueron 3,200.
Estos son los enumerados de las familias de los hijos de Merari, a quienes Moiss y Aarn contaron conforme al mandamiento del SEOR por medio de Moiss.
Todos los enumerados de los Levitas a quienes Moiss y Aarn y los jefes de Israel contaron, por sus familias y por sus casas paternas,
de treinta aos en adelante hasta los cincuenta, todo el que poda enlistarse para servir y hacer el trabajo de transportar la tienda de reunin,
fueron 8,580.
Fueron contados conforme al mandamiento del SEOR dado por medio de Moiss, cada uno segn su ministerio o segn su cargo. Estos fueron los enumerados, tal como el SEOR haba ordenado a Moiss.
Y el SEOR le dijo a Moiss:
"Manda a los Israelitas que echen del campamento a todo leproso, a todo el que padece de flujo y a todo el que es inmundo por causa de un muerto.
"Ustedes echarn tanto a hombres como a mujeres. Los echarn fuera del campamento para que no contaminen su campamento, donde Yo habito en medio de ellos."
Y as lo hicieron los Israelitas, y los echaron fuera del campamento. Tal como el SEOR haba dicho a Moiss, as lo hicieron los Israelitas.
Entonces el SEOR dijo a Moiss:
"Habla a los Israelitas y diles: 'El hombre o la mujer que cometa cualquiera de los pecados de la humanidad, actuando prfidamente contra el SEOR, esa persona es culpable;
entonces confesar los pecados que ha cometido, y har completa restitucin por el dao causado, aadir un quinto y lo dar al que l perjudic.
'Pero si la persona no tiene pariente a quien se le haga la restitucin por el dao, la restitucin hecha por el dao debe ir al SEOR, para el sacerdote, adems del carnero de expiacin, con el cual se hace expiacin por l.
'Tambin toda ofrenda correspondiente a todas las cosas consagradas de los Israelitas que ofrecen al sacerdote, sern suyas.
'Las cosas consagradas de toda persona sern del sacerdote; lo que una persona d al sacerdote ser de l.'"
El SEOR dijo adems a Moiss:
"Habla a los Israelitas, y diles: 'Si la mujer de alguien se desva y le es infiel,
teniendo relaciones carnales con otro sin que su marido se d cuenta, ni sea descubierta, aunque ella se haya contaminado y no haya testigo contra ella, ni haya sido sorprendida en el acto mismo ,
y un espritu de celo viene sobre l y tiene celos de su mujer, habindose ella contaminado, o si viene un espritu de celos sobre l y tiene celos de su mujer, no habindose ella contaminado,
el hombre llevar su mujer al sacerdote y llevar como ofrenda por ella 2.2 litros de harina de cebada. No derramar aceite sobre la ofrenda, ni pondr sobre ella incienso, porque es una ofrenda de cereal, de celos, una ofrenda memorial de cere
'El sacerdote har que ella se acerque y la pondr delante del SEOR,
y el sacerdote tomar agua santa en una vasija de barro; tomar del polvo que est sobre el piso del tabernculo (de la morada), y lo pondr en el agua.
'Luego el sacerdote har que la mujer est delante del SEOR y descubrir la cabeza de la mujer, y pondr en sus manos la ofrenda memorial de cereal, que es la ofrenda de celos, y en la mano del sacerdote estar el agua de amargura que trae maldicin.
'Entonces el sacerdote har que ella pronuncie juramento, y dir a la mujer: "Si ningn hombre se ha acostado contigo, y si no te has desviado a la inmundicia, estando sujeta a tu marido, s inmune a esta agua de amargura que trae maldicin;
pero si te has desviado, estando sujeta a tu marido, y te has corrompido, y otro hombre que no es tu marido se ha llegado a ti,"
(entonces el sacerdote har que la mujer jure con el juramento de maldicin, y el sacerdote dir a la mujer): "El SEOR te haga maldicin y juramento entre tu pueblo, haciendo el SEOR que tu muslo se enjute y tu vientre se hinche;
y esta agua que trae maldicin entrar en tus entraas, y har que tu vientre se hinche y tu muslo se enjute." Y la mujer dir: "Amn, amn."
'Entonces el sacerdote escribir estas maldiciones en un rollo, y las lavar en el agua de amargura.
'Despus har que la mujer beba el agua de amargura que trae maldicin, para que el agua que trae maldicin entre a ella para causar amargura.
'Y el sacerdote tomar la ofrenda de cereal de los celos de la mano de la mujer, y mecer la ofrenda de cereal delante del SEOR y la llevar al altar;
el sacerdote tomar un puado de la ofrenda de cereal como su ofrenda memorial y la quemar en el altar, y despus har que la mujer beba el agua.
'Cuando le haya hecho beber el agua, suceder que si ella se ha contaminado y ha sido infiel a su marido, el agua que trae maldicin entrar en ella para producir amargura, y su vientre se hinchar, su muslo se enjutar y la mujer vendr a ser
'Pero si la mujer no se ha contaminado y es limpia, quedar libre y concebir hijos.
'Esta es la ley de los celos: Cuando una mujer que est sujeta a su marido, se desve y se contamine,
o cuando un espritu de celos venga sobre alguien y est celoso de su mujer, entonces har que la mujer se presente delante del SEOR, y el sacerdote le aplicar a ella toda esta ley.
'Adems, el marido quedar libre de culpa, pero la mujer llevar su culpa.'"
De nuevo el SEOR dijo a Moiss:
"Habla a los Israelitas, y diles: 'El hombre o la mujer que haga un voto especial, el voto de Nazareo, para dedicarse al SEOR,
se abstendr de vino y licor; no beber vinagre, ya sea de vino o de licor, tampoco beber ningn jugo de uva, ni comer uvas frescas ni secas.
'Todos los das de su nazareato no comer nada de lo que se hace de la vid, desde las semillas hasta la cscara.
'Durante todos los das del voto de su nazareato no pasar navaja sobre su cabeza. Ser santo hasta que se cumplan los das por los cuales se apart a s mismo para el SEOR; se dejar crecer el cabello.
'Durante todos los das de su nazareato para el SEOR, no se acercar a persona muerta.
'Ni por su padre, ni por su madre, ni por su hermano, ni por su hermana se contaminar a causa de ellos cuando mueran, pues su nazareato para Dios est sobre su cabeza.
'Todos los das de su nazareato l es santo al SEOR.
'Pero si alguien muere repentinamente junto a l, y el Nazareo contamina su cabeza consagrada, entonces se rasurar la cabeza el da de su purificacin; el da sptimo se la rasurar.
'Y al octavo da traer al sacerdote dos trtolas o dos pichones a la entrada de la tienda de reunin.
'El sacerdote ofrecer uno como ofrenda por el pecado y el otro como holocausto, y har expiacin por l, por su pecado, a causa de la persona muerta. Y consagrar su cabeza ese mismo da,
y dedicar al SEOR los das de su nazareato, y traer un cordero de un ao como ofrenda por su culpa; pero los primeros das quedarn anulados, por cuanto su nazareato fue contaminado.
'Esta es la ley del Nazareo cuando se hayan cumplido los das de su nazareato: El llevar la ofrenda a la entrada de la tienda de reunin,
y presentar su ofrenda delante del SEOR, un cordero de un ao, sin defecto, como holocausto, y una cordera de un ao, sin defecto, como ofrenda por el pecado, y un carnero sin defecto, como ofrenda de paz,
y una cesta de tortas sin levadura, de flor de harina mezcladas con aceite, y hojaldres sin levadura untados con aceite, junto con sus ofrendas de cereal y sus libaciones.
'Entonces el sacerdote ofrecer todo esto delante del SEOR, y presentar su ofrenda por el pecado y el holocausto.
'Har con el carnero un sacrificio de las ofrendas de paz al SEOR, junto con la cesta de los panes sin levadura; asimismo, el sacerdote presentar su ofrenda de cereal y su libacin.
'Entonces el Nazareo se rasurar el cabello de su cabeza consagrada a la entrada de la tienda de reunin, y tomar el cabello de su cabeza consagrada y lo pondr en el fuego que arde debajo del sacrificio de las ofrendas de
'El sacerdote tomar la espaldilla hervida, y un pan sin levadura de la cesta, y un hojaldre sin levadura, y los pondr en las manos del Nazareo cuando ste se haya rasurado su cabello de Nazareo.
'Despus el sacerdote los mecer como ofrenda mecida delante del SEOR. Es cosa sagrada para el sacerdote, junto con el pecho mecido y la pierna levantada; despus el Nazareo podr beber vino.'
"Esta es la ley del Nazareo que hace voto de su ofrenda al SEOR, segn su nazareato, adems de lo que sus recursos le permitan; segn el voto que tome, as har conforme a la ley de su nazareato."
Entonces el SEOR dijo a Moiss:
"Habla a Aarn y a sus hijos, y diles: 'As bendecirn a los Israelitas. Les dirn:
El SEOR te bendiga y te guarde;
El SEOR haga resplandecer Su rostro sobre ti, Y tenga de ti misericordia;
El SEOR alce sobre ti Su rostro, Y te d paz.'
"As invocarn Mi nombre sobre los Israelitas, y Yo los bendecir."
El da en que Moiss termin de levantar el tabernculo (la morada), lo ungi y lo consagr con todos sus muebles; tambin ungi y consagr el altar y todos sus utensilios.
Entonces los jefes de Israel, las cabezas de sus casas paternas, presentaron una ofrenda (ellos eran los jefes de las tribus, los que estaban sobre los enumerados).
Y ellos trajeron su ofrenda delante del SEOR: seis carretas cubiertas y doce bueyes, una carreta por cada dos jefes y un buey por cada uno. Los presentaron ante el tabernculo.
Entonces el SEOR dijo a Moiss:
"Acepta de ellos estas cosas, para que sean usadas en el servicio de la tienda de reunin, y las dars a los Levitas, a cada uno conforme a su ministerio."
Entonces Moiss tom las carretas y los bueyes, y se los dio a los Levitas.
A los hijos de Gersn, les dio dos carretas y cuatro bueyes conforme a su ministerio.
Cuatro carretas y ocho bueyes les dio a los hijos de Merari, conforme a su ministerio, bajo la direccin de Itamar, hijo del sacerdote Aarn.
Pero a los hijos de Coat no les dio nada, porque su ministerio consista en llevar sobre sus hombros los objetos sagrados.
Los jefes presentaron la ofrenda de dedicacin del altar el da que fue ungido; los jefes presentaron su ofrenda ante el altar.
Entonces el SEOR dijo a Moiss: "Que presenten su ofrenda, un jefe cada da, para la dedicacin del altar."
El que present su ofrenda el primer da fue Naasn, hijo de Aminadab, de la tribu de Jud.
Y su ofrenda fue una fuente de plata de 130 siclos (1.48 kilos) de peso, un tazn de plata de setenta siclos (798 gramos) conforme al siclo del santuario, ambos llenos de flor de harina mezclada con aceite como ofrenda de cereal;
un recipiente de oro de diez siclos (114 gramos) lleno de incienso;
un novillo, un carnero y un cordero de un ao, como holocausto;
un macho cabro como ofrenda por el pecado;
y para el sacrificio de las ofrendas de paz, dos bueyes, cinco carneros, cinco machos cabros y cinco corderos de un ao. Esta fue la ofrenda de Naasn, hijo de Aminadab.
El segundo da, Natanael, hijo de Zuar, jefe de Isacar, present su ofrenda.
Y l present como su ofrenda una fuente de plata de 130 siclos de peso, un tazn de plata de setenta siclos, conforme al siclo del santuario, ambos llenos de flor de harina mezclada con aceite como ofrenda de cereal;
un recipiente de oro de diez siclos lleno de incienso;
un novillo, un carnero y un cordero de un ao, como holocausto;
un macho cabro como ofrenda por el pecado;
y para el sacrificio de las ofrendas de paz, dos bueyes, cinco carneros, cinco machos cabros y cinco corderos de un ao. Esta fue la ofrenda de Natanael, hijo de Zuar.
El tercer da se present Eliab, hijo de Heln, jefe de la tribu de Zabuln.
Y su ofrenda fue una fuente de plata de 130 siclos de peso, un tazn de plata de setenta siclos, conforme al siclo del santuario, ambos llenos de flor de harina mezclada con aceite como ofrenda de cereal;
un recipiente de oro de diez siclos, lleno de incienso;
un novillo, un carnero y un cordero de un ao, como holocausto;
un macho cabro como ofrenda por el pecado;
y para el sacrificio de las ofrendas de paz, dos bueyes, cinco carneros, cinco machos cabros y cinco corderos de un ao. Esta fue la ofrenda de Eliab, hijo de Heln.
El cuarto da se present Elisur, hijo de Sedeur, jefe de la tribu de Rubn.
Y su ofrenda fue una fuente de plata de 130 siclos de peso, un tazn de plata de setenta siclos, conforme al siclo del santuario, ambos llenos de flor de harina mezclada con aceite como ofrenda de cereal;
un recipiente de oro de diez siclos, lleno de incienso;
un novillo, un carnero y un cordero de un ao, como holocausto;
un macho cabro como ofrenda por el pecado;
y para el sacrificio de las ofrendas de paz, dos bueyes, cinco carneros, cinco machos cabros y cinco corderos de un ao. Esta fue la ofrenda de Elisur, hijo de Zedeur.
El quinto da se present Selumiel, hijo de Zurisadai, jefe de la tribu de Simen.
Y su ofrenda fue una fuente de plata de 130 siclos de peso, un tazn de plata de setenta siclos, conforme al siclo del santuario, ambos llenos de flor de harina mezclada con aceite como ofrenda de cereal;
un recipiente de oro de diez siclos, lleno de incienso;
un novillo, un carnero y un cordero de un ao, como holocausto;
un macho cabro como ofrenda por el pecado;
y para el sacrificio de las ofrendas de paz, dos bueyes, cinco carneros, cinco machos cabros y cinco corderos de un ao. Esta fue la ofrenda de Selumiel, hijo de Zurisadai.
El sexto da se present Eliasaf, hijo de Deuel, jefe de la tribu de Gad.
Y su ofrenda fue una fuente de plata de 130 siclos de peso, un tazn de plata de setenta siclos, conforme al siclo del santuario, ambos llenos de flor de harina mezclada con aceite como ofrenda de cereal;
un recipiente de oro de diez siclos, lleno de incienso;
un novillo, un carnero y un cordero de un ao, como holocausto;
un macho cabro como ofrenda por el pecado;
y para el sacrificio de las ofrendas de paz, dos bueyes, cinco carneros, cinco machos cabros y cinco corderos de un ao. Esta fue la ofrenda de Eliasaf, hijo de Deuel.
El sptimo da se present Elisama, hijo de Amiud, jefe de la tribu de Efran.
Y su ofrenda fue una fuente de plata de 130 siclos de peso, un tazn de plata de setenta siclos, conforme al siclo del santuario, ambos llenos de flor de harina mezclada con aceite como ofrenda de cereal;
un recipiente de oro de diez siclos, lleno de incienso;
un novillo, un carnero y un cordero de un ao, como holocausto;
un macho cabro como ofrenda por el pecado;
y para el sacrificio de las ofrendas de paz, dos bueyes, cinco carneros, cinco machos cabros y cinco corderos de un ao. Esta fue la ofrenda de Elisama, hijo de Amiud.
El octavo da se present Gamaliel, hijo de Pedasur, jefe de la tribu de Manass.
Y su ofrenda fue una fuente de plata de 130 siclos de peso, un tazn de plata de setenta siclos, conforme al siclo del santuario, ambos llenos de flor de harina mezclada con aceite como ofrenda de cereal;
un recipiente de oro de diez siclos, lleno de incienso;
un novillo, un carnero y un cordero de un ao, como holocausto;
un macho cabro como ofrenda por el pecado;
y para el sacrificio de las ofrendas de paz, dos bueyes, cinco carneros, cinco machos cabros y cinco corderos de un ao. Esta fue la ofrenda de Gamaliel, hijo de Pedasur.
El noveno da se present Abidn, hijo de Gedeoni, jefe de la tribu de Benjamn.
Y su ofrenda fue una fuente de plata de 130 siclos de peso, un tazn de plata de setenta siclos, conforme al siclo del santuario, ambos llenos de flor de harina mezclada con aceite como ofrenda de cereal;
un recipiente de oro de diez siclos, lleno de incienso;
un novillo, un carnero y un cordero de un ao, como holocausto;
un macho cabro como ofrenda por el pecado;
y para el sacrificio de las ofrendas de paz, dos bueyes, cinco carneros, cinco machos cabros y cinco corderos de un ao. Esta fue la ofrenda de Abidn, hijo de Gedeoni.
El dcimo da se present Ahiezer, hijo de Amisadai, jefe de la tribu de Dan.
Y su ofrenda fue una fuente de plata de 130 siclos de peso, un tazn de plata de setenta siclos, conforme al siclo del santuario, ambos llenos de flor de harina mezclada con aceite como ofrenda de cereal;
un recipiente de oro de diez siclos, lleno de incienso;
un novillo, un carnero y un cordero de un ao, como holocausto;
un macho cabro como ofrenda por el pecado;
y para el sacrificio de las ofrendas de paz, dos bueyes, cinco carneros, cinco machos cabros y cinco corderos de un ao. Esta fue la ofrenda de Ahiezer, hijo de Amisadai.
El undcimo da se present Pagiel, hijo de Ocrn, jefe de la tribu de Aser.
Y su ofrenda fue una fuente de plata de 130 siclos de peso, un tazn de plata de setenta siclos, conforme al siclo del santuario, ambos llenos de flor de harina mezclada con aceite como ofrenda de cereal;
un recipiente de oro de diez siclos, lleno de incienso;
un novillo, un carnero y un cordero de un ao, como holocausto;
un macho cabro como ofrenda por el pecado;
y para el sacrificio de las ofrendas de paz, dos bueyes, cinco carneros, cinco machos cabros y cinco corderos de un ao. Esta fue la ofrenda de Pagiel, hijo de Ocrn.
El duodcimo da se present Ahira, hijo de Enn, jefe de la tribu de Neftal.
Y su ofrenda fue una fuente de plata de 130 siclos de peso, un tazn de plata de setenta siclos, conforme al siclo del santuario, ambos llenos de flor de harina mezclada con aceite como ofrenda de cereal;
un recipiente de oro de diez siclos, lleno de incienso;
un novillo, un carnero y un cordero de un ao, como holocausto;
un macho cabro como ofrenda por el pecado;
y para el sacrificio de las ofrendas de paz, dos bueyes, cinco carneros, cinco machos cabros y cinco corderos de un ao. Esta fue la ofrenda de Ahira, hijo de Enn.
Esta fue la ofrenda de dedicacin del altar presentadas por los jefes de Israel cuando lo ungieron: doce fuentes de plata, doce tazones de plata, doce recipientes de oro,
cada fuente de plata pesaba 130 siclos, y cada tazn setenta siclos; toda la plata de los utensilios era 2,400 siclos (27.4 kilos), conforme al siclo del santuario;
los doce recipientes de oro, llenos de incienso, pesaban diez siclos cada uno, conforme al siclo del santuario. Todo el oro de los recipientes era 120 siclos (1.4 kilos).
El total de los animales para el holocausto fue de doce novillos; los carneros, doce; los corderos de un ao con sus ofrendas de cereal, doce; y los machos cabros para la ofrenda por el pecado, doce.
El total de los animales para el sacrificio de las ofrendas de paz, fue de veinticuatro novillos; los carneros, sesenta; los machos cabros, sesenta; y los corderos de un ao, sesenta. Esta fue la ofrenda de la dedicacin de
Y al entrar Moiss en la tienda de reunin para hablar con el Seor, oy la voz que le hablaba desde encima del propiciatorio que estaba sobre el arca del testimonio, de entre los dos querubines. As El le habl.
Entonces el SEOR dijo a Moiss:
"Habla a Aarn y dile: 'Cuando pongas las lmparas, las siete lmparas alumbrarn al frente del candelabro.'"
Y as lo hizo Aarn; puso las lmparas al frente del candelabro, como el SEOR haba ordenado a Moiss.
As estaba hecho el candelabro: de oro labrado a martillo; desde su base hasta sus flores fue obra labrada a martillo; segn el modelo que el SEOR le mostr a Moiss, as hizo el candelabro.
De nuevo el SEOR habl a Moiss y le dijo:
"Toma de entre los Israelitas a los Levitas y purifcalos.
"As hars con ellos para su purificacin: rociars sobre ellos agua purificadora, y que ellos hagan pasar una navaja sobre todo su cuerpo, laven sus ropas y quedarn purificados.
"Tomarn entonces un novillo con su ofrenda de cereal, flor de harina mezclada con aceite; y t tomars otro novillo como ofrenda por el pecado.
"Y hars que se acerquen los Levitas delante de la tienda de reunin. Reunirs tambin a toda la congregacin de los Israelitas,
y presentars a los Levitas delante del SEOR; y los Israelitas pondrn sus manos sobre los Levitas.
"Entonces Aarn presentar a los Levitas delante del SEOR, como ofrenda mecida de los Israelitas, para que ellos puedan cumplir el ministerio del SEOR.
"Los Levitas pondrn sus manos sobre la cabeza de los novillos, y entonces ofrecern uno como ofrenda por el pecado y el otro como holocausto al SEOR, para hacer expiacin por los Levitas.
"Hars que los Levitas estn de pie delante de Aarn y delante de sus hijos, para presentarlos como ofrenda mecida al SEOR.
"As separars a los Levitas de entre los Israelitas, y los Levitas sern Mos.
"Y despus de eso, los Levitas podrn entrar para ministrar en la tienda de reunin, t los purificars y los presentars como ofrenda mecida;
porque son enteramente dedicados para M de entre los Israelitas. Los he tomado para M en lugar de todo primer fruto de la matriz, los primognitos de todos los Israelitas.
"Porque Mos son todos los primognitos de entre los Israelitas, tanto de hombres como de animales; el da en que her a todo primognito en la tierra de Egipto, los santifiqu para M.
"Pero he tomado a los Levitas en lugar de los primognitos de entre los Israelitas.
"Y he dado a los Levitas como un don a Aarn y a sus hijos de entre los Israelitas, para cumplir el ministerio de los Israelitas en la tienda de reunin y para hacer expiacin en favor de los Israelitas, para que no haya plaga entre ellos al acercarse al
Moiss, Aarn y toda la congregacin de los Israelitas hicieron as a los Levitas. Conforme a todo lo que el SEOR haba mandado a Moiss acerca de los Levitas, as hicieron con ellos los Israelitas.
Los Levitas se purificaron a s mismos de pecados, y lavaron sus ropas; y Aarn los present como ofrenda mecida delante del SEOR. Tambin Aarn hizo expiacin por ellos para purificarlos.
Entonces, despus de eso, los Levitas entraron para cumplir su ministerio en la tienda de reunin delante de Aarn y delante de sus hijos. Como el SEOR haba ordenado a Moiss acerca de los Levitas, as hicieron con ellos.
Entonces el SEOR le dijo a Moiss:
"Esto es lo que se refiere a los Levitas: desde los veinticinco aos en adelante entrarn a cumplir el servicio en el ministerio de la tienda de reunin.
"Pero a los cincuenta aos se jubilarn de ejercer el ministerio, y no trabajarn ms.
"Sin embargo, pueden ayudar a sus hermanos en la tienda de reunin a cumplir sus obligaciones, pero no a ejercer el ministerio. As hars con los Levitas en cuanto a sus obligaciones."
El SEOR habl as a Moiss en el desierto de Sina, en el primer mes del segundo ao de su salida de la tierra de Egipto:
"Que los Israelitas celebren la Pascua a su tiempo sealado.
"En el da catorce de este mes, al atardecer, ustedes la celebrarn a su tiempo sealado; la celebrarn conforme a todos sus estatutos y conforme a todas sus ordenanzas."
Mand, pues, Moiss a los Israelitas que celebraran la Pascua.
Y celebraron la Pascua en el mes primero, en el da catorce del mes, al atardecer, en el desierto de Sina; tal como el SEOR haba ordenado a Moiss, as lo hicieron los Israelitas.
Pero haba algunos hombres que estaban inmundos por causa de una persona muerta, y no pudieron celebrar la Pascua aquel da. Y vinieron ante Moiss y Aarn aquel da,
y aquellos hombres les dijeron: "Aunque estemos inmundos por causa de una persona muerta, por qu se nos impide presentar la ofrenda del SEOR en su tiempo sealado entre los Israelitas?"
Entonces Moiss les dijo: "Esperen, y oir lo que el SEOR ordene acerca de ustedes."
Entonces el SEOR dijo a Moiss:
"Habla a los Israelitas y diles: 'Si alguien de ustedes o de sus descendientes (generaciones) est inmundo por causa de un muerto, o anda lejos de viaje, puede, sin embargo, celebrar la Pascua al SEOR.
'La celebrarn a los catorce das del segundo mes, al atardecer; la comern con pan sin levadura y hierbas amargas.
'Nada dejarn de ella hasta la maana, ni quebrarn hueso de ella; conforme a todos los estatutos de la Pascua la celebrarn.
'Pero si alguien que est limpio y no anda de viaje, deja de celebrar la Pascua, esa persona ser eliminada de entre su pueblo, porque no present la ofrenda del SEOR a su tiempo sealado. Ese hombre llevar su pecado.
'Y si un extranjero reside entre ustedes y celebra la Pascua al SEOR, conforme al estatuto de la Pascua y conforme a su ordenanza lo har; ustedes tendrn un solo estatuto, tanto para el extranjero como para el nativo de la tierra.'"
El da que fue erigido el tabernculo, la nube cubri el tabernculo, la tienda del testimonio, y al atardecer estaba sobre el tabernculo algo que pareca de fuego, hasta la maana.
As suceda continuamente; la nube lo cubra de da, y la apariencia de fuego de noche.
Y cuando la nube se levantaba de sobre la tienda, enseguida los Israelitas partan; y en el lugar donde la nube se detena, all acampaban los Israelitas.
Al mandato del SEOR los Israelitas partan, y al mandato del SEOR acampaban; mientras la nube estaba sobre el tabernculo, permanecan acampados.
Aun cuando la nube se detena sobre el tabernculo por muchos das, los Israelitas guardaban la ordenanza del SEOR y no partan.
Cuando la nube permaneca algunos das sobre el tabernculo, segn la orden del SEOR, permanecan acampados; y segn la orden del SEOR, partan.
Pero cuando la nube permaneca desde el atardecer hasta la maana, y la nube se levantaba por la maana, ellos partan; y si permaneca durante el da y durante la noche, cuando la nube se levantaba, ellos partan.
Ya fuera que la nube se detuviera sobre el tabernculo permaneciendo sobre l dos das, o un mes, o un ao, los Israelitas permanecan acampados y no partan; pero cuando se levantaba, partan.
Al mandato del SEOR acampaban, y al mandato del SEOR partan; guardaban la ordenanza del SEOR segn el mandato del SEOR por medio de Moiss.
El SEOR dijo a Moiss:
"Hazte dos trompetas de plata; las hars labradas a martillo. Y te servirn para convocar a la congregacin y para dar la orden de poner en marcha los campamentos.
"Cuando se toquen las dos, toda la congregacin se reunir junto a ti a la puerta de la tienda de reunin.
"Cuando se toque una sola, entonces se reunirn junto a ti los principales, los jefes de las divisiones (los millares) de Israel.
"Pero cuando ustedes toquen alarma, marcharn los que estn acampados al oriente.
"Y cuando toquen alarma la segunda vez, marcharn los acampados al sur; se tocar una alarma para que ellos se pongan en marcha.
"Sin embargo, cuando se convoque la asamblea, tocarn, pero no con toque de alarma.
"Adems, los hijos de Aarn, los sacerdotes, tocarn las trompetas; y les ser a ustedes por estatuto perpetuo por sus generaciones.
"Cuando vayan a la guerra en su tierra contra el adversario que los ataque, tocarn alarma con las trompetas a fin de que el SEOR su Dios se acuerde de ustedes, y sean salvados de sus enemigos.
"Asimismo, en el da de su alegra, en sus fiestas sealadas y en el primer da de sus meses, tocarn las trompetas durante sus holocaustos y durante los sacrificios de sus ofrendas de paz; y sern para ustedes como recordatorio delante de su D
En el ao segundo, en el mes segundo, el da veinte del mes, la nube se levant de sobre el tabernculo (la morada) del testimonio;
y los Israelitas salieron, segn su orden de marcha, del desierto de Sina. Y la nube se detuvo en el desierto de Parn.
As marcharon la primera vez conforme al mandamiento del SEOR por medio de Moiss.
La bandera del campamento de los hijos de Jud, segn sus ejrcitos, sali primero, con Naasn, hijo de Aminadab, al frente de su ejrcito;
Natanael, hijo de Zuar, al frente del ejrcito de la tribu de los hijos de Isacar;
Eliab, hijo de Heln, al frente del ejrcito de la tribu de los hijos de Zabuln.
Entonces el tabernculo fue desarmado; y los hijos de Gersn, y los hijos de Merari, que llevaban el tabernculo, partieron.
Despus sali la bandera del campamento de Rubn, segn sus ejrcitos, con Elisur, hijo de Sedeur, al frente de su ejrcito;
Selumiel, hijo de Zurisadai, al frente del ejrcito de la tribu de Simen,
y Eliasaf, hijo de Deuel, estaba al frente del ejrcito de la tribu de los hijos de Gad.
Luego se pusieron en marcha los Coatitas llevando los objetos sagrados; y el tabernculo fue erigido antes de que ellos llegaran.
Despus sali la bandera del campamento de los hijos de Efran, segn sus ejrcitos, con Elisama, hijo de Amiud, al frente de su ejrcito;
Gamaliel, hijo de Pedasur, al frente del ejrcito de la tribu de los hijos de Manass;
y Abidn, hijo de Gedeoni, al frente del ejrcito de la tribu de los hijos de Benjamn.
Despus sali la bandera del campamento de los hijos de Dan, segn sus ejrcitos, los cuales formaban la retaguardia de todos los campamentos, con Ahiezer, hijo de Amisadai, al frente de su ejrcito;
Pagiel, hijo de Ocrn, al frente del ejrcito de la tribu de los hijos de Aser;
y Ahira, hijo de Enn, al frente del ejrcito de la tribu de los hijos de Neftal.
Este fue el orden de marcha de los Israelitas por sus ejrcitos cuando partieron.
Entonces Moiss dijo a Hobab, hijo de Reuel madianita, suegro de Moiss: "Nosotros salimos hacia el lugar del cual el SEOR dijo: 'Yo se lo dar a ustedes.' Ven con nosotros y te haremos bien, pues el SEOR ha prometido el bien a Israel."
Pero l le dijo: "No ir, sino que me ir a mi tierra y a mi familia."
Despus dijo Moiss: "Te ruego que no nos dejes, puesto que t sabes dnde debemos acampar en el desierto, y sers como ojos para nosotros.
"Y ser que si vienes con nosotros, el bien que el SEOR nos haga, te haremos nosotros."
As partieron desde el monte del SEOR tres das de camino, y el arca del pacto del SEOR iba delante de ellos por los tres das, buscndoles un lugar dnde descansar.
La nube del SEOR iba sobre ellos de da desde que partieron del campamento.
Y suceda que cuando el arca se pona en marcha, Moiss deca: "Levntate, oh SEOR! Y sean dispersados Tus enemigos, Huyan de Tu presencia los que Te aborrecen."
Y cuando el arca descansaba, l deca: "Vuelve, oh SEOR, A los millares de millares de Israel."
El pueblo comenz a quejarse en la adversidad a odos del SEOR; y cuando el SEOR lo oy, se encendi Su ira, y el fuego del SEOR ardi entre ellos y consumi un extremo del campamento.
Entonces el pueblo clam a Moiss, y Moiss or al SEOR y el fuego se apag.
Y se le dio a aquel lugar el nombre de Tabera (Encendido), porque el fuego del SEOR haba ardido entre ellos.
El populacho que estaba entre ellos tena un deseo insaciable; y tambin los Israelitas volvieron a llorar, y dijeron: "Quin nos dar carne para comer?
"Nos acordamos del pescado que comamos gratis en Egipto, de los pepinos, de los melones, los puerros, las cebollas y los ajos;
pero ahora no tenemos apetito. Nada hay para nuestros ojos excepto este man."
Y el man era como una semilla de cilantro, y su aspecto como el del bedelio.
El pueblo iba, lo recoga y lo mola entre dos piedras de molino, o lo machacaba en el mortero, y lo herva en el caldero y haca tortas con l; y tena el sabor de tortas cocidas con aceite.
Cuando el roco caa en el campamento por la noche, con l caa el man.
Y Moiss oy llorar al pueblo, por sus familias, cada uno a la puerta de su tienda; y la ira del SEOR se encendi en gran manera, y a Moiss no le agrad.
Entonces Moiss dijo al SEOR: "Por qu has tratado tan mal a Tu siervo? Y por qu no he hallado gracia ante Tus ojos para que hayas puesto la carga de todo este pueblo sobre m?
"Acaso conceb yo a todo este pueblo? Fui yo quien lo dio a luz para que me dijeras: 'Llvalo en tu seno, como la nodriza lleva al nio de pecho, a la tierra que Yo jur a sus padres'?
"De dnde he de conseguir carne para dar a todo este pueblo? Porque claman a m, diciendo: 'Danos carne para que comamos.'
"Yo solo no puedo llevar a todo este pueblo, porque es mucha carga para m.
"Y si as me vas a tratar, Te ruego que me mates si he hallado gracia ante Tus ojos, y no me permitas ver mi desventura."
Entonces el SEOR dijo a Moiss: "Reneme a setenta hombres de los ancianos de Israel, a quienes t conozcas como los ancianos del pueblo y a sus oficiales, y trelos a la tienda de reunin y que permanezcan all contigo.
"Entonces descender y hablar contigo all, y tomar del Espritu que est sobre ti y lo pondr sobre ellos, y llevarn contigo la carga del pueblo para que no la lleves t solo.
"Y dile al pueblo: 'Consgrense para maana, y comern carne, pues han llorado a odos del SEOR, diciendo: "Quin nos diera de comer carne! Porque nos iba mejor en Egipto." El SEOR, pues, les dar carne y comern.
'No comern un da, ni dos das, ni cinco das, ni diez das, ni veinte das,
sino todo un mes, hasta que les salga por las narices y les sea aborrecible, porque han rechazado al SEOR, que est entre ustedes, y han llorado delante de El, diciendo: "Por qu salimos de Egipto?"'"
Pero Moiss dijo: "El pueblo, en medio del cual estoy, llega a 600,000 de a pie; y T has dicho: 'Les dar carne a fin de que coman, por todo un mes.'
"Sera suficiente degollar para ellos las ovejas y los bueyes? O sera suficiente juntar para ellos todos los peces del mar?"
Y el SEOR dijo a Moiss: "Est limitado el poder del SEOR? Ahora vers si Mi palabra se te cumple o no."
Sali Moiss y dijo al pueblo las palabras del SEOR. Reuni despus a setenta hombres de los ancianos del pueblo y los coloc alrededor de la tienda.
Entonces el SEOR descendi en la nube y le habl; y tom del Espritu que estaba sobre l y lo coloc sobre los setenta ancianos. Y sucedi que cuando el Espritu repos sobre ellos, profetizaron; pero no volvieron a hacerlo ms.
Pero dos hombres haban quedado en el campamento; uno se llamaba Eldad, y el otro se llamaba Medad. Y el Espritu repos sobre ellos, (ellos estaban entre los que se haban inscrito, pero no haban salido a la tienda), y profetizaron en el campamento.
Y un joven corri y avis a Moiss: "Eldad y Medad estn profetizando en el campamento."
Entonces respondi Josu, hijo de Nun, ayudante de Moiss desde su juventud: "Moiss, seor mo, detenlos."
Pero Moiss le dijo: "Tienes celos por causa ma? Ojal todo el pueblo del SEOR fuera profeta, que el SEOR pusiera Su Espritu sobre ellos!"
Despus Moiss volvi al campamento, y con l los ancianos de Israel.
Y sali de parte del SEOR un viento que trajo codornices desde el mar y las dej caer junto al campamento, como un da de camino de este lado, y un da de camino del otro lado, por todo alrededor del campamento, y como dos codos (90 cm) cf15
Y el pueblo estuvo levantado todo el da, toda la noche, y todo el da siguiente, y recogieron las codornices, y las tendieron para s por todos los alrededores del campamento; el que recogi menos, recogi diez montones (homeres: 2 t
Pero mientras la carne estaba an entre sus dientes, antes que la masticaran, la ira del SEOR se encendi contra el pueblo, y el SEOR hiri al pueblo con una plaga muy mala.
Por eso llamaron a aquel lugar Kibrot Hataava (Tumbas de la Codicia), porque all sepultaron a los que haban sido codiciosos.
Y de Kibrot Hataava el pueblo sali para Hazerot, y permaneci en Hazerot.
Entonces Miriam y Aarn hablaron contra Moiss por causa de la mujer Cusita con quien se haba casado, pues se haba casado con una mujer Cusita;
y dijeron: "Es cierto que el SEOR ha hablado slo mediante Moiss? No ha hablado tambin mediante nosotros?" Y el SEOR lo oy.
Moiss era un hombre muy humilde, ms que cualquier otro hombre sobre la superficie de la tierra.
Y el SEOR de repente les dijo a Moiss, a Aarn y a Miriam: "Salgan ustedes tres a la tienda de reunin." Y salieron los tres.
Entonces el SEOR descendi en una columna de nube y se puso a la puerta de la tienda; y llam a Aarn y a Miriam. Y cuando los dos se adelantaron,
El dijo: "Oigan ahora Mis palabras: Si entre ustedes hay profeta, Yo, el SEOR, me manifestar a l en visin. Hablar con l en sueos.
No as con Mi siervo Moiss; En toda Mi casa l es fiel.
Cara a cara hablo con l, Abiertamente y no en dichos oscuros, Y l contempla la imagen del SEOR. Por qu, pues, no temieron Hablar contra Mi siervo, contra Moiss?"
Y se encendi la ira del SEOR contra ellos, y El se fue.
Pero cuando la nube se retir de sobre la tienda, vieron que Miriam estaba leprosa, blanca como la nieve. Y cuando Aarn se volvi hacia Miriam, vio que estaba leprosa.
Entonces Aarn dijo a Moiss: "Seor mo, te ruego que no nos cargues este pecado, en el cual hemos obrado neciamente y con el cual hemos pecado.
"No permitas que ella sea como quien nace muerto, que cuando sale del vientre de su madre su carne ya est medio consumida."
Y Moiss clam al SEOR y dijo: "Oh Dios, snala ahora, Te ruego."
Pero el SEOR le respondi a Moiss: "Si su padre le hubiera escupido a ella en el rostro, no llevara su vergenza por siete das? Que sea echada fuera del campamento por siete das, y despus puede ser admitida de nuevo."
Miriam fue confinada fuera del campamento por siete das y el pueblo no se puso en marcha hasta que Miriam volvi.
Despus el pueblo sali de Hazerot y acamp en el desierto de Parn.
Entonces el SEOR habl a Moiss:
"T mismo enva hombres a fin de que reconozcan la tierra de Canan, que voy a dar a los Israelitas. Enviars un hombre de cada una de las tribus de sus padres, cada uno de ellos jefe entre ellos."
Y Moiss los envi desde el desierto de Parn, al mandato del SEOR; todos aquellos hombres eran jefes de los Israelitas.
Y stos eran sus nombres: de la tribu de Rubn, Sama, hijo de Zacur;
de la tribu de Simen, Safat, hijo de Hori;
de la tribu de Jud, Caleb, hijo de Jefone;
de la tribu de Isacar, Igal, hijo de Jos;
de la tribu de Efran, Oseas, hijo de Nun;
de la tribu de Benjamn, Palti, hijo de Raf;
de la tribu de Zabuln, Gadiel, hijo de Sodi;
de la tribu de los hijos de Jos y de la tribu de Manass, Gadi, hijo de Susi;
de la tribu de Dan, Amiel, hijo de Gemali;
de la tribu de Aser, Setur, hijo de Micael;
de la tribu de Neftal, Nahbi, hijo de Vapsi;
de la tribu de Gad, Geuel, hijo de Maqui.
As se llamaban los hombres a quienes Moiss envi a reconocer la tierra; pero a Oseas, hijo de Nun, Moiss lo llam Josu.
Cuando Moiss los envi a reconocer la tierra de Canan, les dijo: "Suban all, al Neguev (regin del sur); despus suban a la regin montaosa.
"Vean cmo es la tierra, y si la gente que habita en ella es fuerte o dbil, si son pocos o muchos;
y cmo es la tierra en que viven, si es buena o mala; y cmo son las ciudades en que habitan, si son como campamentos abiertos o con fortificaciones;
y cmo es el terreno, si frtil o estril. Hay all rboles o no? Procuren obtener algo del fruto de la tierra." Aquel tiempo era el tiempo de las primeras uvas maduras.
Entonces ellos subieron y reconocieron la tierra desde el desierto de Zin hasta Rehob, en Lebo Hamat.
Y subieron por el Neguev, y llegaron hasta Hebrn, donde estaban Ahimn, Sesai y Talmai, los descendientes de Anac. Hebrn fue edificada siete aos antes que Zon en Egipto.
Y llegaron hasta el Valle de Escol (del Racimo) y de all cortaron un sarmiento con un solo racimo de uvas; y lo llevaban en un palo entre dos hombres, con algunas de las granadas y de los higos.
A aquel lugar se le llam Valle de Escol por razn del racimo que los Israelitas cortaron all.
Y volvieron de reconocer la tierra despus de cuarenta das,
y fueron y se presentaron a Moiss, a Aarn, y a toda la congregacin de los Israelitas en el desierto de Parn, en Cades; y les dieron un informe a ellos y a toda la congregacin, y les ensearon el fruto de la tierra.
Y le contaron a Moiss, y le dijeron: "Fuimos a la tierra adonde nos enviaste; ciertamente mana leche y miel, y ste es el fruto de ella.
"Slo que es fuerte el pueblo que habita en la tierra, y las ciudades, fortificadas y muy grandes; y adems vimos all a los descendientes de Anac.
"Amalec habita en la tierra del Neguev, y los Hititas, los Jebuseos y los Amorreos habitan en la regin montaosa, y los Cananeos habitan junto al mar y a la ribera del Jordn."
Entonces Caleb calm al pueblo delante de Moiss, y dijo: "Debemos ciertamente subir y tomar posesin de ella, porque sin duda la conquistaremos."
Pero los hombres que haban subido con l dijeron: "No podemos subir contra ese pueblo, porque es ms fuerte que nosotros."
Y dieron un mal informe a los Israelitas de la tierra que haban reconocido, diciendo: "La tierra por la que hemos ido para reconocerla es una tierra que devora a sus habitantes, y toda la gente que vimos en ella son hombres de gran estatura.
"Vimos all tambin a los gigantes (los hijos de Anac son parte de la raza de los gigantes); y a nosotros nos pareci que ramos como langostas; y as parecamos ante sus ojos."
Entonces toda la congregacin levant la voz y clam, y el pueblo llor aquella noche.
Todos los Israelitas murmuraron contra Moiss y Aarn, y toda la congregacin les dijo: "Ojal hubiramos muerto en la tierra de Egipto! Ojal hubiramos muerto en este desierto!
"Por qu nos trae el SEOR a esta tierra para caer a espada? Nuestras mujeres y nuestros hijos van a caer cautivos. No sera mejor que nos volviramos a Egipto?"
Y se decan unos a otros: "Nombremos un jefe y volvamos a Egipto."
Entonces Moiss y Aarn cayeron sobre sus rostros en presencia de toda la asamblea de la congregacin de los Israelitas.
Y Josu, hijo de Nun, y Caleb, hijo de Jefone, que eran de los que haban reconocido la tierra, rasgaron sus vestidos;
y hablaron a toda la congregacin de los Israelitas y dijeron: "La tierra por la que pasamos para reconocerla es una tierra buena en gran manera.
"Si el SEOR se agrada de nosotros, nos llevar a esa tierra y nos la dar; es una tierra que mana leche y miel.
"Slo que ustedes no se rebelen contra el SEOR, ni tengan miedo de la gente de la tierra, pues sern presa nuestra. Su proteccin les ha sido quitada, y el SEOR est con nosotros; no les tengan miedo."
Pero toda la congregacin dijo que los apedrearan. Entonces la gloria del SEOR apareci en la tienda de reunin a todos los Israelitas.
Y el SEOR dijo a Moiss: "Hasta cundo Me desdear este pueblo? Y hasta cundo no creern en M a pesar de todas las seales que he hecho en medio de ellos?
"Los herir con pestilencia y los desalojar, y a ti te har una nacin ms grande y poderosa que ellos."
Pero Moiss respondi al SEOR: "Entonces lo oirn los Egipcios, pues T sacaste a este pueblo de en medio de ellos con Tu poder,
y se lo dirn a los habitantes de esta tierra. Estos han odo que T, oh SEOR, ests en medio de Tu pueblo, porque T, oh SEOR, eres visto cara a cara cuando Tu nube est sobre ellos; y T vas delante de ellos de da en una columna de nube, y de noche
"Pero si T destruyes a este pueblo como a un solo hombre, entonces las naciones que han odo de Tu fama, dirn:
'Porque el SEOR no pudo introducir a este pueblo a la tierra que les haba prometido con juramento, por eso los mat en el desierto.'
"Pero ahora, yo Te ruego que sea engrandecido el poder del Seor, tal como T lo has declarado:
'El SEOR es lento para la ira y abundante en misericordia, y perdona la iniquidad y la transgresin; pero de ninguna manera tendr por inocente al culpable ; sino que castigar la iniquidad de los padres sobre los hijos hasta la terc
"Perdona, Te ruego, la iniquidad de este pueblo conforme a la grandeza de Tu misericordia, as como has perdonado a este pueblo desde Egipto hasta aqu."
Entonces el SEOR dijo: "Los he perdonado segn tu palabra;
pero ciertamente, vivo Yo, que toda la tierra ser llena de la gloria del SEOR.
"Ciertamente todos los que han visto Mi gloria y las seales que hice en Egipto y en el desierto, y que Me han puesto a prueba estas diez veces y no han odo Mi voz,
no vern la tierra que jur a sus padres, ni la ver ninguno de los que Me desdearon.
"Pero a Mi siervo Caleb, porque ha habido en l un espritu distinto y Me ha seguido plenamente, lo introducir a la tierra donde entr, y su descendencia tomar posesin de ella.
"Ahora bien, los Amalecitas y los Cananeos moran en los valles. Maana, ustedes vuelvan y partan para el desierto, camino del Mar Rojo."
Y el SEOR habl a Moiss y a Aarn y les dijo:
"Hasta cundo tendr que sobrellevar a esta congregacin malvada que murmura contra M? He odo las quejas de los Israelitas, que murmuran contra M.
"Diles: 'Vivo Yo,' declara el SEOR, 'que tal como han hablado a mis odos, as har Yo con ustedes.
'En este desierto caern los cadveres de ustedes, todos sus enumerados de todos los contados de veinte aos arriba, que han murmurado contra M.
'De cierto que ustedes no entrarn en la tierra en la cual jur establecerlos, excepto Caleb, hijo de Jefone, y Josu, hijo de Nun.
'Sin embargo, sus pequeos, de quienes dijeron que seran presa del enemigo, a ellos los introducir, y conocern la tierra que ustedes han despreciado.
'Pero en cuanto a ustedes, sus cadveres caern en este desierto.
'Y sus hijos sern pastores por cuarenta aos en el desierto, y sufrirn por la infidelidad de ustedes, hasta que sus cadveres queden en el desierto.
'Segn el nmero de los das que ustedes reconocieron la tierra, cuarenta das, por cada da llevarn su culpa un ao, hasta cuarenta aos, y conocern Mi enemistad.
'Yo, el SEOR, he hablado; ciertamente esto har a toda esta perversa congregacin que se han juntado contra m. En este desierto sern destruidos, y aqu morirn.'"
En cuanto a los hombres a quienes Moiss envi a reconocer la tierra, y que volvieron e hicieron murmurar contra l a toda la congregacin dando un mal informe acerca de la tierra,
aquellos hombres que dieron el mal informe acerca de la tierra, murieron debido a una plaga delante del SEOR.
Pero Josu, hijo de Nun, y Caleb, hijo de Jefone, sobrevivieron de entre aquellos hombres que fueron a reconocer la tierra.
Cuando Moiss habl estas palabras a todos los Israelitas, el pueblo llor mucho.
Y se levantaron muy de maana y subieron a la cumbre del monte, y dijeron: "Aqu estamos; subamos al lugar que el SEOR ha dicho, porque hemos pecado."
Pero Moiss dijo: "Por qu, entonces, quebrantan ustedes el mandamiento del SEOR, si esto no les saldr bien?
"No suban, no sea que sean derribados delante de sus enemigos, pues el SEOR no est entre ustedes.
"Pues los Amalecitas y los Cananeos estarn all frente a ustedes, y caern a espada por cuanto se han negado a seguir al SEOR. Y el SEOR no estar con ustedes."
Pero ellos se obstinaron en subir a la cumbre del monte; mas ni el arca del pacto del SEOR ni Moiss se apartaron del campamento.
Entonces descendieron los Amalecitas y los Cananeos que habitaban en la regin montaosa, y los hirieron y los derrotaron persiguindolos hasta Horma.
Y el SEOR dijo a Moiss:
"Habla a los Israelitas, y diles: 'Cuando entren en la tierra que Yo les doy por morada,
y presenten, de vacas o de ovejas, una ofrenda encendida al SEOR en holocausto o sacrificio para cumplir un voto especial, o como ofrenda voluntaria, o para ofrecer en sus fiestas sealadas aroma agradable al SEOR,
entonces el que presente su ofrenda, traer al SEOR una ofrenda de cereal de una dcima de un efa (2.2 litros) de flor de harina mezclada con un litro (un cuarto de un hin) de aceite.
'T preparars vino para la libacin, un litro (un cuarto de un hin) con el holocausto o para el sacrificio, por cada cordero.
'Por un carnero preparars como ofrenda de cereal 4.4 litros de flor de harina mezclada con 1.2 litros de aceite;
y para la libacin ofrecers 1.2 litros de vino, como aroma suave al SEOR.
'Cuando prepares un novillo, como holocausto o sacrificio para cumplir un voto especial, o para las ofrendas de paz al SEOR,
entonces ofrecers con el novillo una ofrenda de cereal de 6.6 litros de flor de harina mezclada con 2 litros de aceite;
y ofrecers como libacin 2 litros de vino como ofrenda encendida, como aroma agradable al SEOR.
'As se har con cada buey, o con cada carnero, o con cada uno de los corderos o de las cabras.
'Segn el nmero que ustedes preparen, as harn con cada uno conforme a su nmero.
'Todo nativo har estas cosas en esta forma al presentar una ofrenda encendida, como aroma agradable al SEOR.
'Y si un extranjero reside con ustedes, o uno que est entre ustedes por sus generaciones, y desea presentar una ofrenda encendida como aroma agradable al SEOR, como lo hacen ustedes, as lo har l.
'En cuanto a la asamblea, un estatuto habr para ustedes y para el extranjero que reside con ustedes , un estatuto perpetuo por sus generaciones; como ustedes son, as ser el extranjero delante del SEOR.
'Una sola ley habr, una sola ordenanza, para ustedes y para el extranjero que reside con ustedes.'"
Despus el SEOR dijo a Moiss:
"Habla a los Israelitas, y diles: 'Cuando entren en la tierra adonde los llevo,
ser que cuando coman de la comida de la tierra, elevarn una ofrenda al SEOR.
'De las primicias de su masa elevarn una torta como ofrenda; como la ofrenda de la era, as la elevarn.
'De las primicias de su masa darn al SEOR una ofrenda por sus generaciones.
'Pero cuando ustedes yerren y no observen todos estos mandamientos que el SEOR ha hablado a Moiss,
todo lo que el SEOR les ha mandado por medio de Moiss, desde el da en que el SEOR dio mandamiento, en el futuro, por todas sus generaciones,
entonces suceder que si se hizo inadvertidamente, sin el conocimiento de la congregacin, toda la congregacin ofrecer un novillo como holocausto, como aroma agradable al SEOR, con su ofrenda de cereal y su libacin, segn la ordenanza, y un macho cab
'Entonces el sacerdote har expiacin por toda la congregacin de los Israelitas, y sern perdonados, pues fue un error. Cuando presenten su ofrenda, una ofrenda encendida al SEOR, y su ofrenda por el pecado delante del SEOR por su error,
ser perdonada toda la congregacin de los Israelitas, y el extranjero que reside entre ellos, pues sucedi a todo el pueblo por error.
'Tambin, si una persona peca inadvertidamente, ofrecer una cabra de un ao como ofrenda por el pecado.
'Y el sacerdote har expiacin delante del SEOR por la persona que ha cometido error, cuando peca inadvertidamente, haciendo expiacin por l, y ser perdonado.
'Para el que es nativo entre los Israelitas y para el extranjero que reside entre ellos, ustedes tendrn una sola ley para el que haga algo inadvertidamente.
'Pero aqul que obre con desafo, ya sea nativo o extranjero, se blasfema contra el SEOR, y esa persona ser exterminada de entre su pueblo.
'Porque ha despreciado la palabra del SEOR, y ha quebrantado Su mandamiento, esa persona ser enteramente exterminada; su culpa caer sobre ella.'"
Cuando los Israelitas estaban en el desierto, encontraron a un hombre que recoga lea en el da de reposo.
Los que lo encontraron recogiendo lea, lo llevaron a Moiss y a Aarn y a toda la congregacin;
y lo pusieron bajo custodia, porque no se haba aclarado qu debera hacerse con l.
Entonces el SEOR dijo a Moiss: "Ciertamente al hombre se le dar muerte; toda la congregacin lo apedrear fuera del campamento."
Y toda la congregacin lo sac fuera del campamento y lo apedrearon, y muri, tal como el SEOR haba ordenado a Moiss.
Tambin el SEOR habl a Moiss y dijo:
"Habla a los Israelitas y diles que se hagan flecos en los bordes de sus vestidos, por sus generaciones, y que pongan en el fleco de cada borde un cordn azul.
"Y el fleco les servir a ustedes para que cuando lo vean se acuerden de todos los mandamientos del SEOR, a fin de que los cumplan y no sigan ni a su corazn ni a sus ojos, tras los cuales se han prostituido,
para que se acuerden de cumplir todos Mis mandamientos y sean santos a su Dios.
"Yo soy el SEOR su Dios que los saqu de la tierra de Egipto para ser el Dios de ustedes. Yo soy el SEOR su Dios."
Y se rebel Cor, hijo de Izhar, hijo de Coat, hijo de Lev, con Datn y Abiram, hijos de Eliab, y On, hijo de Pelet, hijos de Rubn,
y se alzaron contra Moiss, junto con algunos de los Israelitas, 250 jefes de la congregacin, escogidos en la asamblea, hombres de renombre.
Y se juntaron contra Moiss y Aarn, y les dijeron: "Basta ya de ustedes! Porque toda la congregacin, todos ellos son santos, y el SEOR est en medio de ellos. Por qu, entonces, ustedes se levantan por encima de la asamblea del SEOR?"
Cuando Moiss escuch esto, cay sobre su rostro;
y habl a Cor y a todo su grupo y dijo: "Maana temprano el SEOR mostrar quin es de El, y quin es santo, y lo acercar a El; aqul a quien El escoja, lo acercar a El.
"Hagan esto, Cor y todo el grupo suyo: tomen incensarios para ustedes,
y pongan fuego en ellos, y echen incienso sobre ellos maana en la presencia del SEOR; y el hombre a quien el SEOR escoja ser el que es santo. Basta ya de ustedes, hijos de Lev!"
Entonces Moiss dijo a Cor: "Oigan ahora, hijos de Lev.
"No les es suficiente que el Dios de Israel los haya separado del resto de la congregacin de Israel, para acercarlos a El, a fin de cumplir el ministerio del tabernculo del SEOR, y para estar ante la congregacin para ministrarles,
y que se te ha acercado a ti, Cor, y a todos tus hermanos, hijos de Lev, contigo? Y pretenden tambin el sacerdocio?
"Por tanto, t y toda tu compaa se han juntado contra el SEOR; pues en cuanto a Aarn, quin es l para que murmuren contra l?"
Entonces Moiss mand llamar a Datn y a Abiram, hijos de Eliab, pero ellos dijeron: "No iremos.
"No es suficiente que nos hayas sacado de una tierra que mana leche y miel para que muramos en el desierto, sino que tambin quieras enseorearte sobre nosotros?
"En verdad, t no nos has trado a una tierra que mana leche y miel, ni nos has dado herencia de campos y vias. Les sacaras los ojos a estos hombres? No iremos!"
Moiss se enoj mucho y dijo al SEOR: "No aceptes su ofrenda! No he tomado de ellos ni un solo asno, ni le he hecho dao a ninguno de ellos."
Y dijo Moiss a Cor: "T y toda tu compaa presntense maana delante del SEOR; t, ellos y Aarn.
"Cada uno de ustedes tome su incensario y ponga incienso en l, y cada uno de ustedes traiga su incensario delante del SEOR, 250 incensarios; t tambin, y Aarn, cada uno traiga su incensario."
Y cada uno tom su incensario y puso fuego en l, y ech incienso en l; y se pusieron a la puerta de la tienda de reunin con Moiss y Aarn.
As reuni Cor a toda la congregacin en contra de ellos a la puerta de la tienda de reunin, y la gloria del SEOR apareci a toda la congregacin.
Entonces el SEOR habl a Moiss y a Aarn:
"Aprtense de entre esta congregacin, para que Yo la destruya en un instante."
Pero ellos cayeron sobre sus rostros, y dijeron: "Oh Dios, Dios de los espritus de toda carne (de todo ser humano), cuando un hombre peque, te enojars con toda la congregacin?"
Entonces respondi el SEOR a Moiss:
"Habla a la congregacin, y diles: 'Aljense de los alrededores de las tiendas de Cor, Datn y Abiram.'"
Entonces se levant Moiss y fue a Datn y a Abiram, y le seguan los ancianos de Israel,
y habl a la congregacin: "Aprtense ahora de las tiendas de estos malvados, y no toquen nada que les pertenezca, no sea que perezcan con todo su pecado."
Se retiraron, pues, de los alrededores de las tiendas de Cor, Datn y Abiram; y Datn y Abiram salieron y se pusieron a la puerta de sus tiendas, junto con sus mujeres, sus hijos y sus pequeos.
Y Moiss dijo: "En esto conocern que el SEOR me ha enviado para hacer todas estas obras, y que no es iniciativa ma.
"Si stos mueren como mueren todos los hombres o si sufren la suerte de todos los hombres, entonces el SEOR no me envi.
"Pero si el SEOR hace algo enteramente nuevo y la tierra abre su boca y los traga con todo lo que les pertenece, y descienden vivos al Seol (regin de los muertos), entonces sabrn que estos hombres han despreciado al SEOR."
Y aconteci que cuando termin de hablar todas estas palabras, la tierra debajo de ellos se parti,
y la tierra abri su boca y se los trag, a ellos y a sus casas y a todos los hombres de Cor con todos sus bienes.
Ellos y todo lo que les perteneca descendieron vivos al Seol; y la tierra los cubri y perecieron de en medio de la asamblea.
Todos los Israelitas que estaban alrededor de ellos huyeron a sus gritos, pues decan: "No sea que la tierra nos trague!"
Sali tambin fuego del SEOR y consumi a los 250 hombres que ofrecan el incienso.
Entonces el SEOR habl a Moiss y dijo:
"Dile a Eleazar, hijo del sacerdote Aarn, que levante los incensarios de en medio de la hoguera, pues son santos; y esparce all las brasas.
"En cuanto a los incensarios de estos que han pecado a costa de sus vidas, que se hagan de ellos lminas batidas para cubrir el altar, puesto que los presentaron ante el SEOR y son santos; y sern por seal a los Israelitas."
El sacerdote Eleazar tom los incensarios de bronce que haban presentado los que fueron quemados, y a golpe de martillo los hicieron una cubierta para el altar,
como recordatorio (memorial) para los Israelitas de que ningn laico (extrao), que no fuera descendiente de Aarn, debera acercarse a quemar incienso delante del SEOR, para que no le sucediera como a Cor y a su grupo, tal como el SEOR se l
Pero al da siguiente, toda la congregacin de los Israelitas murmur contra Moiss y Aarn, diciendo: "Ustedes son los que han sido la causa de la muerte del pueblo del SEOR."
Sucedi, sin embargo, que cuando la congregacin se haba juntado contra Moiss y Aarn, se volvieron hacia la tienda de reunin y vieron que la nube la cubra, y la gloria del SEOR apareci.
Entonces Moiss y Aarn fueron al frente de la tienda de reunin,
y el SEOR habl a Moiss y dijo:
"Aprtense de en medio de esta congregacin, para que Yo la destruya en un instante." Entonces ellos cayeron sobre sus rostros.
Y Moiss le dijo a Aarn: "Toma tu incensario y pon en l fuego del altar, y echa incienso en l; trelo entonces pronto a la congregacin y haz expiacin por ellos, porque la ira ha salido de parte del SEOR. La plaga ha comenzado!"
Aarn tom el incensario como Moiss le haba dicho, y corri hacia el medio de la asamblea, pues vio que la plaga ya haba comenzado entre el pueblo. Y ech el incienso e hizo expiacin por el pueblo.
Entonces se coloc entre los muertos y los vivos, y la plaga se detuvo.
Y los que murieron a causa de la plaga fueron 14,700 sin contar los que murieron por causa de Cor.
Despus Aarn regres a Moiss a la puerta de la tienda de reunin, pues la plaga haba sido detenida.
Entonces el SEOR dijo a Moiss:
"Habla a los Israelitas y toma de ellos una vara por cada una de las casas paternas: doce varas de todos los jefes conforme a sus casas paternas. Y escribirs el nombre de cada uno en su vara,
y escribirs el nombre de Aarn en la vara de Lev; porque hay una vara para cada jefe de sus casas paternas.
"Las pondrs en la tienda de reunin delante del testimonio donde Me encuentro contigo.
"Y acontecer que la vara del hombre que Yo escoja, retoar. As disminuir de sobre M las quejas de los Israelitas que murmuran contra ustedes."
Moiss habl a los Israelitas, y todos los jefes de ellos le dieron varas, una por cada jefe segn sus casas paternas; doce varas, con la vara de Aarn entre sus varas.
Y Moiss coloc las varas en la tienda del testimonio delante del SEOR.
Al siguiente da, Moiss entr en la tienda del testimonio, y vio que la vara de Aarn de la casa de Lev haba retoado y echado botones, y haba producido flores, y almendras maduras.
Moiss entonces sac todas las varas de la presencia del SEOR y las llev a los Israelitas; y ellos las miraron y cada uno tom su vara.
Pero el SEOR dijo a Moiss: "Vuelve a poner la vara de Aarn delante del testimonio para guardarla por seal a los rebeldes, para que hagas cesar sus murmuraciones contra M, y no mueran."
As lo hizo Moiss; como el SEOR le haba ordenado, as lo hizo.
Entonces los Israelitas dijeron a Moiss: "Vamos a morir; estamos perdidos; todos nosotros estamos perdidos.
"Cualquiera que se acerca al tabernculo del SEOR, muere. Hemos de perecer todos?"
Entonces el SEOR dijo a Aarn: "T y tus hijos, y tu casa paterna contigo, llevarn la culpa en relacin con el santuario; y t y tus hijos contigo llevarn la culpa en relacin con su sacerdocio.
"Pero tambin a tus hermanos, la tribu de Lev, la tribu de tu padre, haz que se acerquen para que se junten contigo y te sirvan, mientras que t y tus hijos contigo estn delante de la tienda del testimonio.
"Atendern a lo que t ordenes y a las obligaciones de toda la tienda, pero no se acercarn a los utensilios del santuario y del altar, para que no mueran, tanto ellos como ustedes.
"Y ellos se juntarn contigo, y atendern a las obligaciones de la tienda de reunin, para todo el servicio de la tienda; pero ningn extrao se acercar a ustedes.
"As atendern a las obligaciones del santuario y a las obligaciones del altar, a fin de que la ira no venga ms sobre los Israelitas.
"Yo mismo he tomado a sus hermanos, los Levitas, de entre los Israelitas; son un regalo para ustedes, dedicados al SEOR, para servir en el ministerio de la tienda de reunin.
"Pero t y tus hijos contigo atendern a su sacerdocio en todo lo concerniente al altar y a lo que est dentro del velo, y ministrarn. Les doy el sacerdocio como un regalo para servir, pero el extrao que se acerque morir."
Entonces el SEOR habl a Aarn: "Yo te he dado el cuidado de Mis ofrendas, todas las cosas consagradas de los Israelitas; te las he dado a ti como porcin, y a tus hijos como provisin perpetua.
"Esto ser tuyo de las ofrendas santsimas preservadas del fuego: toda ofrenda de ellos, aun toda ofrenda de cereal y toda ofrenda por el pecado y toda ofrenda por la culpa, que ellos Me han de presentar, ser santsima para ti y para
"Como ofrenda santsima la comers; todo varn la comer. Cosa santa ser para ti.
"Esto tambin ser para ti: la ofrenda de sus ddivas, todas las ofrendas mecidas de los Israelitas; las he dado a ti, a tus hijos y a tus hijas contigo, como porcin perpetua. Todo el que est limpio en tu casa podr comerla.
"Todo lo mejor del aceite nuevo y todo lo mejor del vino nuevo y del cereal, las primicias que presenten al SEOR, te las dar a ti.
"Los primeros frutos maduros de todo lo que hay en su tierra, que traigan al SEOR, sern tuyos. Todo el que est limpio en tu casa podr comer de ello.
"Toda cosa dedicada en Israel, ser tuya.
"Todo lo que abre la matriz de toda carne (de todo ser viviente), ya sea hombre o animal, que presenten al SEOR, ser tuyo; sin embargo, el primognito de hombre ciertamente redimirs, y el primognito de animales inmundos redimirs.
"En cuanto a su redencin, de un mes los redimirs, segn tu valuacin, por cinco siclos (57 gramos) en plata, segn el siclo del santuario que es de veinte geras (11.4 gramos de plata).
"Pero no redimirs el primognito de buey, ni el primognito de oveja, ni el primognito de cabra; son sagrados. Rociars su sangre en el altar y quemars su grasa como ofrenda encendida, como aroma agradable al SEOR.
"Y su carne ser para ti; as como el pecho de la ofrenda mecida y la pierna derecha son tuyas.
"Todas las ofrendas de lo que es santo, que los Israelitas ofrezcan al SEOR, las he dado a ti, a tus hijos y a tus hijas contigo, como porcin perpetua; es un pacto permanente delante del SEOR para ti y para tu descendencia contigo."
Entonces el SEOR dijo a Aarn: "No tendrs heredad en su tierra, ni tendrs posesin entre ellos. Yo soy tu porcin y tu herencia entre los Israelitas.
"Ten en cuenta que Yo he dado a los hijos de Lev todos los diezmos en Israel por heredad, a cambio de su ministerio en el cual sirven, el ministerio de la tienda de reunin.
"Y los Israelitas no se acercarn ms a la tienda de reunin, no sea que carguen con un pecado y mueran.
"Slo los Levitas servirn en el ministerio de la tienda de reunin, y ellos cargarn con la iniquidad del pueblo; ser estatuto perpetuo por todas las generaciones de ustedes, y entre los Israelitas no tendrn heredad.
"Porque el diezmo de los Israelitas, el cual ofrecen como ofrenda al SEOR, Yo lo he dado a los Levitas por heredad; por tanto, en cuanto a ellos he dicho: 'Entre los Israelitas no tendrn heredad.'"
Entonces el SEOR dijo a Moiss:
"Tambin hablars a los Levitas y les dirs: 'Cuando reciban de los Israelitas los diezmos que de ellos les he dado a ustedes por su heredad, ofrecern de ello una ofrenda al SEOR, el diezmo de los diezmos.
'Y su ofrenda les ser considerada como los cereales de la era o como el producto del lagar.
'As tambin ustedes presentarn al SEOR una ofrenda de sus diezmos que reciben de los Israelitas; y de ellos darn la ofrenda del SEOR al sacerdote Aarn.
'De todos los dones que reciban presentarn las ofrendas que le pertenecen al SEOR, de lo mejor de ellas, la parte consagrada de ellas.'
"Y les dirs: 'Cuando hayan ofrecido de ello lo mejor, entonces el resto ser contado a los Levitas como el producto de la era o como el producto del lagar.
'Lo comern en cualquier lugar, ustedes y sus casas, porque es su pago a cambio de su ministerio en la tienda de reunin.
'Y no llevarn pecado por ello, cuando hayan ofrecido lo mejor; as no profanarn las cosas consagradas de los Israelitas, y no morirn.'"
Despus el SEOR habl a Moiss y a Aarn:
"Este es el estatuto de la ley que el SEOR ha ordenado: 'Dile a los Israelitas que te traigan una novilla alazana sin defecto, que no tenga manchas y sobre la cual nunca se haya puesto yugo.
'Y ustedes se la darn al sacerdote Eleazar, y l la sacar fuera del campamento, y ser degollada en su presencia.
'Entonces el sacerdote Eleazar tomar con su dedo de la sangre, y rociar un poco de sangre hacia el frente de la tienda de reunin, siete veces.
'Luego la novilla ser quemada en su presencia; todo se quemar, su cuero, su carne, su sangre y su estircol.
'El sacerdote tomar madera de cedro, e hisopo y escarlata, y los echar en medio del fuego en que arde la novilla.
'Luego el sacerdote lavar su ropa y baar su cuerpo en agua, y despus entrar en el campamento, pero el sacerdote quedar inmundo hasta el atardecer.
'Asimismo, el que la haya quemado lavar su ropa con agua y baar su cuerpo con agua, y quedar inmundo hasta el atardecer.
'Entonces un hombre que est limpio juntar las cenizas de la novilla y las depositar fuera del campamento en un lugar limpio, y la congregacin de los Israelitas las guardar para el agua para la impureza; es agua para purificar del pecado.
'Y el que haya recogido las cenizas de la novilla lavar su ropa y quedar inmundo hasta el atardecer; y ser un estatuto perpetuo para los Israelitas y para el extranjero que reside entre ellos.
'El que toque el cadver de una persona quedar inmundo por siete das.
'Y aqul se purificar a s mismo de su inmundicia con el agua al tercer da y al sptimo da, y entonces quedar limpio; pero si no se purifica a s mismo al tercer da y al sptimo da, no quedar limpio.
'Cualquiera que toque un cadver, el cuerpo de un hombre que ha muerto, y no se purifique a s mismo, contamina el tabernculo (la morada) del SEOR; y esa persona ser eliminada de Israel. Ser inmundo porque el agua para la impureza no se roci sobre 
'Esta es la ley para cuando un hombre muera en una tienda: Todo el que entre en la tienda y todo el que est en la tienda, quedar inmundo por siete das.
'Y toda vasija abierta que no tenga la cubierta atada sobre ella, ser inmunda.
'De igual manera, todo el que en campo abierto toque a uno que ha sido muerto a espada, o que ha muerto de causas naturales, o que toque hueso humano, o tumba, quedar inmundo durante siete das.
'Entonces para la persona inmunda tomarn de las cenizas de lo que se quem para purificacin del pecado, y echarn sobre ella agua corriente en una vasija.
'Y una persona limpia tomar hisopo y lo mojar en el agua, y lo rociar sobre la tienda y sobre todos los muebles, y sobre las personas que estuvieron all y sobre aqul que toc el hueso, o al muerto, o al que mora por cau
'Entonces la persona limpia rociar sobre el inmundo al tercer y al sptimo da; al sptimo da lo purificar de la inmundicia, y l lavar su ropa y se baar en agua, y quedar limpio al llegar la tarde.
'Pero el hombre que sea inmundo y que no se haya purificado a s mismo de su inmundicia, esa persona ser eliminada de en medio de la asamblea, porque ha contaminado el santuario del SEOR; el agua para la impureza no se ha rociado sobre l; es
'Por tanto ser estatuto perpetuo para ellos. Y el que roce el agua para la impureza lavar su ropa, y el que toque el agua para impureza quedar inmundo hasta el atardecer.
'Y todo lo que la persona inmunda toque quedar inmundo; y la persona que lo toque quedar inmunda hasta el atardecer.'"
Toda la congregacin de los Israelitas, llegaron al desierto de Zin en el mes primero; y el pueblo se qued en Cades. All muri Miriam y all la sepultaron.
Y no haba agua para la congregacin; y se juntaron contra Moiss y Aarn.
El pueblo discuti con Moiss y le dijo: "Ojal hubiramos perecido cuando nuestros hermanos murieron delante del SEOR!
"Por qu, pues, has trado al pueblo del SEOR a este desierto, para que nosotros y nuestros animales muramos aqu?
"Y por qu nos hiciste subir de Egipto, para traernos a este miserable lugar? No es lugar de siembras, ni de higueras, ni de vias, ni de granados, ni aun hay agua para beber."
Entonces Moiss y Aarn fueron de delante de la asamblea a la puerta de la tienda de reunin, y se postraron sobre sus rostros; y se les apareci la gloria del SEOR.
Y el SEOR habl a Moiss:
"Toma la vara y rene a la congregacin, t y tu hermano Aarn, y hablen a la pea a la vista de ellos, para que la pea d su agua. As sacars para ellos agua de la pea, y beban la congregacin y sus animales."
Tom Moiss la vara de la presencia del SEOR, tal como El se lo haba ordenado;
y Moiss y Aarn reunieron al pueblo ante la pea. Y l les dijo: "Oigan, ahora, rebeldes. Sacaremos agua de esta pea para ustedes?"
Entonces Moiss levant su mano y golpe la pea dos veces con su vara, y brot agua en abundancia, y bebi el pueblo y sus animales.
Y el SEOR dijo a Moiss y a Aarn: "Porque ustedes no Me creyeron a fin de tratarme como santo ante los ojos de los Israelitas, por tanto no conducirn a este pueblo a la tierra que les he dado."
Aqullas fueron las aguas de Meriba (Contienda) porque los Israelitas discutieron con el SEOR, y El manifest Su santidad entre ellos.
Moiss envi mensajeros desde Cades al rey de Edom, dicindole: "As ha dicho su hermano Israel: 'Usted sabe todas las dificultades que nos han sobrevenido;
que nuestros padres descendieron a Egipto, y estuvimos por largo tiempo en Egipto, y los Egipcios nos maltrataron a nosotros y a nuestros padres.
'Pero cuando clamamos al SEOR, El oy nuestra voz y envi un ngel y nos sac de Egipto. Ahora estamos en Cades, un pueblo de la frontera de tu territorio.
'Permtanos, por favor, pasar por su tierra. No pasaremos por campo labrado ni por viedo; ni siquiera beberemos agua de pozo. Iremos por el camino real, sin volver a la derecha ni a la izquierda hasta que crucemos su territorio.'"
Pero, Edom le respondi: "T no pasars por mi tierra; para que no salga yo con espada a tu encuentro."
Entonces los Israelitas le contestaron: "Iremos por el camino principal, y si yo y mi ganado bebemos de su agua, entonces le pagar su precio. Solamente djeme pasar a pie, nada ms."
Pero l dijo: "T no pasars." Y Edom sali a su encuentro con mucha gente y con mano fuerte.
Rehus, pues, Edom dejar pasar a Israel por su territorio, as que Israel tuvo que desviarse.
Partiendo de Cades, toda la congregacin de los Israelitas lleg al Monte Hor.
El SEOR habl a Moiss y a Aarn en el Monte Hor, en la frontera de la tierra de Edom y les dijo:
"Aarn ser reunido a su pueblo, pues no entrar a la tierra que Yo he dado a los Israelitas, porque ustedes se rebelaron contra Mi orden en las aguas de Meriba.
"Toma a Aarn y a su hijo Eleazar y trelos al Monte Hor;
y qutale a Aarn sus vestidos y ponlos sobre su hijo Eleazar. Entonces Aarn ser reunido a su pueblo , y morir all."
Moiss hizo tal como el SEOR le orden, y subieron al Monte Hor ante los ojos de toda la congregacin.
Y despus que Moiss le quit a Aarn sus vestidos y se los puso a su hijo Eleazar, Aarn muri all sobre la cumbre del monte, y Moiss y Eleazar descendieron del monte.
Cuando toda la congregacin vio que Aarn haba muerto, toda la casa de Israel llor a Aarn por treinta das.
Cuando el Cananeo, el rey de Arad, que habitaba en el Neguev (regin del sur), oy que Israel suba por el camino de Atarim, pele contra Israel y le tom algunos prisioneros.
Entonces Israel hizo un voto al SEOR y dijo: "Si en verdad entregas a este pueblo en mis manos, yo destruir por completo sus ciudades."
Y oy el SEOR la voz de Israel y les entreg a los Cananeos; e Israel los destruy por completo, a ellos y a sus ciudades. Por eso se llam a aqul lugar Horma (Destruccin).
Partieron del Monte Hor, por el camino del Mar Rojo, para rodear la tierra de Edom, y el pueblo se impacient por causa del viaje.
Y el pueblo habl contra Dios y Moiss: "Por qu nos han sacado de Egipto para morir en el desierto? Pues no hay comida (pan) ni agua, y detestamos este alimento tan miserable."
Y el SEOR envi serpientes abrasadoras entre el pueblo, y mordieron al pueblo, y mucha gente de Israel muri.
Entonces el pueblo vino a Moiss y dijo: "Hemos pecado, porque hemos hablado contra el SEOR y contra ti; intercede con el SEOR para que quite las serpientes de entre nosotros." Y Moiss intercedi por el pueblo.
El SEOR dijo a Moiss: "Hazte una serpiente abrasadora y ponla sobre un asta; y acontecer que cuando todo el que sea mordido la mire, vivir."
Y Moiss hizo una serpiente de bronce y la puso sobre el asta; y suceda que cuando una serpiente morda a alguien, y ste miraba a la serpiente de bronce, viva.
Despus los Israelitas salieron y acamparon en Obot.
Y salieron de Obot y acamparon en Ije Abarim, en el desierto que est frente a Moab, al oriente.
De all salieron y acamparon en el Valle de Zered.
De all salieron y acamparon al otro lado del Arnn, que est en el desierto y que sale del territorio de los Amorreos, pues el Arnn es la frontera de Moab, entre Moab y los Amorreos.
Por tanto se dice en el Libro de las Guerras del SEOR: "Vaheb que est en Sufa Y los arroyos del Arnn,
Y la ladera de los arroyos Que llega hasta el sitio de Ar Y descansa en la frontera de Moab."
Y de all continuaron hasta Beer; ste es el pozo donde el SEOR le dijo a Moiss: "Rene al pueblo y les dar agua."
Entonces cant Israel este cntico: "Salta, oh pozo! A l canten.
El pozo que cavaron los jefes, Que los nobles del pueblo hicieron Con el cetro y con sus bculos." Y desde el desierto fueron a Matan.
Y de Matan a Nahaliel, y de Nahaliel a Bamot,
y de Bamot al valle que est en la tierra de Moab, en la cumbre del Pisga, que da al desierto.
Entonces Israel envi mensajeros a Sehn, rey de los Amorreos, dicindole:
"Djeme pasar por su tierra. No nos desviaremos, ni por campos ni por viedos, ni beberemos agua de pozo. Iremos por el camino real hasta que hayamos cruzado sus fronteras."
Pero Sehn no permiti a Israel pasar por su territorio. Y reuni Sehn a todo su pueblo y sali al encuentro de Israel en el desierto, y lleg a Jahaza y pele contra Israel.
Pero Israel lo hiri a filo de espada y tom posesin de su tierra desde el Arnn hasta el Jaboc, hasta la frontera con los Amonitas, porque Jazer era la frontera de los Amonitas.
Israel tom todas estas ciudades, y habit Israel en todas las ciudades de los Amorreos, en Hesbn y en todas sus aldeas.
Porque Hesbn era la ciudad de Sehn, rey de los Amorreos, quien haba peleado contra el rey anterior de Moab y le haba quitado de su mano toda su tierra, hasta el Arnn.
Por eso dicen los que usan proverbios: "Vengan a Hesbn. Sea edificada. Sea establecida la ciudad de Sehn.
Porque fuego sali de Hesbn, Una llama del pueblo de Sehn; Devor a Ar de Moab, A los seores de las alturas del Arnn.
Ay de ti, Moab! Destruido eres, oh pueblo de Quemos! Ha dado a sus hijos como fugitivos Y a sus hijas a la cautividad, A un rey Amorreo, Sehn.
Pero nosotros los hemos arrojado; Hesbn est destruido hasta Dibn; Despus tambin asolamos hasta Nofa, La que llega hasta Medeba."
As habit Israel en la tierra de los Amorreos.
Moiss envi a reconocer a Jazer, y tomaron sus villas y expulsaron a los Amorreos que vivan all.
Despus se volvieron y subieron por el camino de Basn; y Og, rey de Basn, sali con todo su pueblo para presentarles batalla en Edrei.
Pero el SEOR dijo a Moiss: "No le tengas miedo porque lo he entregado en tu mano, y a todo su pueblo y a su tierra. Hars con l como hiciste con Sehn, rey de los Amorreos, el que habitaba en Hesbn."
As que lo mataron a l, a sus hijos y a todo su pueblo, hasta que no le qued remanente; y tomaron posesin de su tierra.
Despus salieron los Israelitas y acamparon en las llanuras de Moab, al otro lado del Jordn, frente a Jeric.
Y Balac, hijo de Zipor, vio todo lo que Israel haba hecho a los Amorreos.
Entonces Moab tuvo mucho temor a causa del pueblo, porque eran muchos; y Moab tuvo miedo ante los Israelitas.
Y Moab dijo a los ancianos de Madin: "Esta multitud lamer todo lo que hay a nuestro derredor, como el buey lame la hierba del campo." En aqul tiempo Balac, hijo de Zipor, era rey de Moab.
Y envi mensajeros a Balaam, hijo de Beor, en Petor, que est cerca del Ro (Eufrates), en la tierra de los hijos de su pueblo, para llamarlo y le dijo: "Mira, un pueblo sali de Egipto y cubren la superficie de la tierra y habitan frente a m.
"Ven ahora, te ruego, y maldceme a este pueblo porque es demasiado poderoso para m; quiz pueda derrotarlos y echarlos de la tierra. Porque yo s que a quien t bendices es bendecido, y a quien t maldices es maldecido."
Los ancianos de Moab y los ancianos de Madin fueron con el precio de la adivinacin en la mano; y llegaron a Balaam, y le repitieron las palabras de Balac.
Y l les dijo: "Pasen la noche aqu y yo les traer palabra segn lo que el SEOR me diga." Y los jefes de Moab se quedaron con Balaam.
Entonces Dios vino a Balaam y le pregunt: "Quines son estos hombres que estn contigo?"
Y Balaam respondi a Dios: "Balac, hijo de Zipor, rey de Moab, me ha enviado un mensaje:
'Mira, el pueblo que sali de Egipto cubre la superficie de la tierra; ven ahora, maldcemelos; quiz yo pueda pelear contra ellos y expulsarlos.'"
Y Dios dijo a Balaam: "No vayas con ellos; no maldecirs al pueblo, porque es bendito."
Balaam se levant de maana y dijo a los jefes de Balac: "Vuelvan a su tierra, porque el SEOR ha rehusado dejarme ir con ustedes."
Y los jefes de Moab se levantaron y volvieron a Balac, y le dijeron: "Balaam rehus venir con nosotros."
Entonces Balac envi jefes otra vez, ms numerosos y ms distinguidos que los anteriores.
Y fueron a Balaam, y le dijeron: "As dice Balac, hijo de Zipor: 'Te ruego que no rehses venir a m;
porque en verdad te honrar en gran manera, y har cualquier cosa que me digas. Ven, pues, te ruego, y maldceme a este pueblo.'"
Y Balaam respondi a los siervos de Balac: "Aunque Balac me diera su casa llena de plata y oro, yo no podra traspasar el mandamiento del SEOR mi Dios para hacer ni poco ni mucho.
"Pero, les ruego que permanezcan aqu tambin esta noche, y sabr que ms me dice el SEOR."
Dios vino a Balaam de noche, y le dijo: "Si los hombres han venido a llamarte, levntate y ve con ellos; pero slo dirs la palabra que Yo te hable."
Y Balaam se levant muy de maana, aparej su asna y se fue con los jefes de Moab.
Pero Dios se enoj porque l iba, y el ngel del SEOR se puso en el camino como un adversario contra l. Y Balaam iba montado sobre su asna, y sus dos sirvientes con l.
Cuando el asna vio al ngel del SEOR de pie en el camino con la espada desenvainada en la mano, el asna se sali del camino y se fue por medio del campo; pero Balaam golpe el asna para hacerla volver al camino.
Entonces el ngel del SEOR se puso en una senda estrecha de los viedos, con una pared a un lado y otra pared al otro lado.
Al ver el asna al ngel del SEOR, se peg contra la pared y presion el pie de Balaam contra la pared; entonces l la golpe otra vez.
El ngel del SEOR se fue ms lejos, y se puso en un sitio estrecho donde no haba manera de volverse ni a la derecha ni a la izquierda.
Y viendo el asna al ngel del SEOR, se ech debajo de Balaam; y Balaam se enoj y golpe al asna con su palo.
Entonces el SEOR abri la boca del asna, la cual dijo a Balaam: "Qu te he hecho yo que me has golpeado estas tres veces?"
Y Balaam respondi al asna: "Porque te has burlado de m. Ojal tuviera una espada en mi mano, que ahora mismo te matara."
Y el asna dijo a Balaam: "No soy yo tu asna, y sobre m has cabalgado toda tu vida hasta hoy? He tenido la costumbre de portarme as contigo?" "No," respondi Balaam.
Entonces el SEOR abri los ojos de Balaam, y l vio al ngel del SEOR de pie en el camino, con la espada desenvainada en su mano, e inclinndose, se postr rostro en tierra;
y el ngel del SEOR le dijo: "Por qu has golpeado a tu asna estas tres veces? Mira, yo he salido como adversario, porque tu camino me era contrario;
pero el asna me vio y se apart de m estas tres veces. Si no se hubiera apartado de m, ciertamente yo te hubiera matado ahora mismo, y a ella la hubiera dejado vivir."
Y Balaam dijo al ngel del SEOR: "He pecado, pues no saba que t estabas en el camino para enfrentarte a m. Pero ahora, si te desagrada, me volver."
El ngel del SEOR respondi a Balaam: "Ve con los hombres, pero hablars slo la palabra que yo te diga." Y Balaam se fue con los jefes de Balac.
Al or Balac que Balaam se acercaba, sali a recibirlo en una ciudad de Moab, que est sobre la frontera del Arnn, al extremo de la frontera.
Entonces Balac dijo a Balaam: "No envi a llamarte con urgencia? Por qu no viniste a m? Acaso no soy capaz de honrarte?"
Balaam respondi a Balac: "Mira, ahora he venido a ti. Hay algo, acaso, que pueda decir? La palabra que Dios ponga en mi boca, sa dir."
Balaam fue con Balac, y llegaron a Quiriat Huzot.
Balac sacrific bueyes y ovejas, y envi algunos a Balaam y a los jefes que estaban con l.
Y a la maana siguiente, Balac tom a Balaam y lo hizo subir a los lugares altos de Baal, y desde all vio un extremo del pueblo.
Entonces Balaam dijo a Balac: "Constryeme aqu siete altares y preprame aqu siete novillos y siete carneros."
Y Balac hizo tal como Balaam le haba dicho, y Balac y Balaam ofrecieron un novillo y un carnero en cada altar.
Luego Balaam dijo a Balac: "Ponte junto a tu holocausto, y yo ir; quiz el SEOR venga a mi encuentro, y lo que me manifieste te lo har saber." Y se fue a un cerro sin vegetacin.
Dios sali al encuentro de Balaam, y ste le dijo: "He preparado los siete altares y he ofrecido un novillo y un carnero sobre cada altar."
Y el SEOR puso palabra en la boca de Balaam, y le dijo: "Vuelve a Balac y as hablars."
El entonces volvi a Balac, y l estaba junto a su holocausto con todos los jefes de Moab.
Y comenz su discurso (parbola), y dijo: "Desde Aram me ha trado Balac, Rey de Moab, desde los montes del oriente: 'Ven, y maldceme a Jacob; Ven, y condena a Israel.'
Cmo maldecir a quien Dios no ha maldecido? Cmo condenar a quien el SEOR no ha condenado?
Porque desde la cumbre de las peas lo veo, Y desde los montes lo observo. Este es un pueblo que mora aparte, Y que no ser contado entre las naciones.
Quin puede contar el polvo de Jacob, O numerar la cuarta parte de Israel? Muera yo la muerte de los rectos, Y sea mi fin como el suyo."
Entonces Balac dijo a Balaam: "Qu me has hecho? Te he trado para maldecir a mis enemigos, pero mira, los has llenado de bendiciones!"
Y l le respondi: "No debo tener cuidado de hablar lo que el SEOR pone en mi boca?"
Entonces Balac le dijo: "Te ruego que vengas conmigo a otro sitio desde donde podrs verlos, aunque slo vers el extremo de ellos, y no los vers a todos; y desde all maldcemelos."
Lo llev al campo de Zofim, sobre la cumbre del Pisga, y edific siete altares y ofreci un novillo y un carnero en cada altar.
Y Balaam le dijo a Balac: "Ponte aqu junto a tu holocausto, mientras voy all a encontrarme con el SEOR."
El SEOR sali al encuentro de Balaam y puso palabra en su boca y le dijo: "Vuelve a Balac y as hablars."
Y l volvi a Balac, quien estaba de pie junto a su holocausto, y los jefes de Moab con l. Y Balac le pregunt: "Qu ha dicho el SEOR?"
Y comenz su discurso (parbola), y dijo: "Levntate, Balac, y escucha; Dame odos, hijo de Zipor.
Dios no es hombre, para que mienta, Ni hijo de hombre, para que se arrepienta. Lo ha dicho El, y no lo har? Ha hablado, y no lo cumplir?
Mira, he recibido orden de bendecir; Si El ha bendecido, yo no lo puedo anular.
El no ha observado iniquidad en Jacob, Ni ha visto malicia en Israel; En l est el SEOR su Dios, Y el jbilo de un rey est en l.
Dios lo saca de Egipto; Es para l como los cuernos del bfalo.
Porque no hay agero contra Jacob, Ni hay adivinacin contra Israel. A su tiempo se le dir a Jacob Y a Israel: 'Vean lo que ha hecho Dios!'
Son un pueblo que se levanta como leona, Y se yergue como len; No se echar hasta que devore la presa Y beba la sangre de los que ha matado."
Entonces Balac dijo a Balaam: "De ninguna manera los maldigas ni los bendigas!"
Pero Balaam respondi a Balac: "No te dije que todo lo que el SEOR hable, eso debo hacer?"
Y Balac dijo a Balaam: "Ven, te ruego, te llevar a otro lugar; quiz le plazca a Dios que me los maldigas desde all."
Entonces Balac llev a Balaam a la cumbre del Monte Peor, que da hacia el desierto.
Y Balaam dijo a Balac: "Constryeme aqu siete altares y preprame aqu siete novillos y siete carneros."
Balac hizo tal como Balaam le haba dicho y ofreci un novillo y un carnero en cada altar.
Cuando Balaam vio que agradaba al SEOR bendecir a Israel, no fue como otras veces a buscar presagios, sino que puso su rostro hacia el desierto.
Y levant Balaam sus ojos y vio a Israel acampado por tribus; y vino sobre l el Espritu de Dios.
Y comenzando su discurso (parbola), dijo: "Orculo de Balaam, hijo de Beor, Y orculo del hombre de ojos abiertos;
Orculo del que escucha las palabras de Dios, Del que ve la visin del Todopoderoso (Shaddai); Cado, pero con los ojos descubiertos.
Cun hermosas son tus tiendas, oh Jacob; Tus moradas, oh Israel!
Como valles que se extienden, Como jardines junto al ro, Como loes plantados por el SEOR, Como cedros junto a las aguas.
Agua correr de sus baldes, Y su simiente estar junto a muchas aguas; Ms grande que Agag ser su rey, Y su reino ser exaltado.
Dios lo saca de Egipto; Es para Israel como los cuernos del bfalo. Devorar a las naciones que son sus adversarios, Y desmenuzar sus huesos, Y los traspasar con sus flechas.
Se agazapa, se echa como len, O como leona quin se atrever a despertarlo? Benditos los que te bendigan, Y malditos los que te maldigan."
Entonces se encendi la ira de Balac contra Balaam, y palmoteando, dijo Balac a Balaam: "Te llam para maldecir a mis enemigos, pero los has llenado de bendiciones estas tres veces.
"Ahora pues, huye a tu lugar. Yo dije que te colmara de honores, pero mira, el SEOR te ha privado de honores."
Y Balaam dijo a Balac: "No les habl yo tambin a los mensajeros que me enviaste y les dije:
'Aunque Balac me diera su casa llena de plata y oro, no podra yo traspasar el mandamiento del SEOR para hacer lo bueno o lo malo de mi propia iniciativa. Lo que hable el SEOR, eso hablar'?
"Ahora, mira, me voy a mi pueblo; pero ven, y te advertir lo que este pueblo har a tu pueblo en los das venideros."
Y comenzando su discurso (parbola), dijo: "Orculo de Balaam, hijo de Beor, Y orculo del hombre de ojos abiertos.
Orculo del que escucha las palabras de Dios, Y conoce la sabidura del Altsimo; Del que ve la visin del Todopoderoso, Cado, pero con los ojos descubiertos.
Lo veo, pero no ahora; Lo contemplo, pero no cerca; Una estrella saldr de Jacob, Y un cetro se levantar de Israel Que aplastar la frente de Moab Y derrumbar a todos los hijos de Set.
Edom ser una posesin, Tambin ser una posesin Seir, su enemigo; Mientras que Israel se conducir con valor.
De Jacob saldr el que tendr dominio, Y destruir al remanente de la ciudad."
Al ver a Amalec, continu su discurso (parbola), y dijo: "Amalec fue la primera de las naciones, Pero su fin ser destruccin."
Despus vio al Quenita, y continu su discurso (parbola), y dijo: "Perdurable es tu morada, Y en la pea est puesto tu nido.
No obstante, el Quenita ser consumido; Hasta cundo te tendr cautivo Asiria?"
Y continuando su discurso (parbola), dijo: "Ay! Quin puede vivir, si Dios no lo ha ordenado?
Pero las naves vendrn de la costa de Quitim, Y afligirn a Asiria y afligirn a Heber; Pero l tambin perecer para siempre."
Entonces se levant Balaam y se march, y volvi a su lugar; tambin Balac se fue por su camino.
Mientras Israel habitaba en Sitim, el pueblo comenz a prostituirse con las hijas de Moab.
Y stas invitaron al pueblo a los sacrificios que hacan a sus dioses, y el pueblo comi y se postr ante sus dioses.
As Israel se uni a Baal de Peor, y se encendi la ira del SEOR contra Israel.
Y el SEOR dijo a Moiss: "Toma a todos los jefes del pueblo y ejectalos delante del SEOR a plena luz del da, para que se aparte de Israel la ardiente ira del SEOR."
Entonces Moiss dijo a los jueces de Israel: "Cada uno de ustedes mate a aqullos de los suyos que se han unido a Baal de Peor."
Entonces un hombre, uno de los Israelitas, vino y present una Madianita a sus parientes, a la vista de Moiss y a la vista de toda la congregacin de los Israelitas, que lloraban a la puerta de la tienda de reunin.
Cuando lo vio Finees, hijo de Eleazar, hijo del sacerdote Aarn, se levant de en medio de la congregacin, y tomando una lanza en su mano,
fue tras el hombre de Israel, entr en la alcoba y los traspas a los dos, al hombre de Israel y a la mujer por su vientre. Y as ces la plaga sobre los Israelitas.
Y los que murieron por la plaga fueron 24,000.
Entonces el SEOR dijo a Moiss:
"Finees, hijo de Eleazar, hijo del sacerdote Aarn, ha apartado Mi furor de los Israelitas porque demostr su celo por M entre ellos, y en Mi celo no he destruido a los Israelitas.
"Por tanto, dile: 'Ciertamente Yo le doy Mi pacto de paz;
y ser para l y para su descendencia despus de l, un pacto de sacerdocio perpetuo, porque tuvo celo por su Dios e hizo expiacin por los Israelitas.'"
El nombre del hombre de Israel que fue muerto con la Madianita era Zimri, hijo de Salu, jefe de una casa paterna de Simen.
Y el nombre de la mujer Madianita que fue muerta era Cozbi, hija de Zur, el cual era cabeza del pueblo de una casa paterna en Madin.
Entonces el SEOR habl a Moiss y le dijo:
"Hostiguen a los Madianitas y hiranlos;
pues ellos han sido hostiles a ustedes con sus engaos, con los que los engaaron en el asunto de Peor, y en el asunto de Cozbi, hija del jefe de Madin, hermana de ellos, que fue muerta el da de la plaga por causa de Peor."
Y aconteci despus de la plaga, que el SEOR habl a Moiss y a Eleazar, hijo del sacerdote Aarn y les dijo:
"Levanten un censo de toda la congregacin de los Israelitas de veinte aos arriba por sus casas paternas, todo el que en Israel pueda salir a la guerra."
Entonces Moiss y el sacerdote Eleazar hablaron con ellos en las llanuras de Moab, junto al Jordn, frente a Jeric y les dijeron:
"Hagan un censo del pueblo de veinte aos arriba, como el SEOR orden a Moiss." Y los Israelitas que salieron de la tierra de Egipto fueron:
Rubn, primognito de Israel. Los hijos de Rubn: de Enoc, la familia de los Enoquitas; de Fal, la familia de los Faluitas;
de Hezrn, la familia de los Hezronitas; de Carmi, la familia de los Carmitas.
Estas son las familias de los Rubenitas, y los que fueron contados de ellas eran 43,730.
El hijo de Fal: Eliab.
Los hijos de Eliab: Nemuel, Datn y Abiram. Estos son el Datn y el Abiram que fueron escogidos por la congregacin, y que se rebelaron contra Moiss y contra Aarn con el grupo de Cor, cuando se rebelaron contra el SEOR,
y la tierra abri su boca y los trag a ellos junto con Cor cuando aqul grupo muri, y cuando el fuego devor a 250 hombres, y sirvieron de escarmiento.
Pero los hijos de Cor no murieron.
Los hijos de Simen segn sus familias: de Nemuel, la familia de los Nemuelitas; de Jamn, la familia de los Jaminitas; de Jaqun, la familia de los Jaquinitas;
de Zera, la familia de los Zeratas; de Sal, la familia de los Saulitas.
Estas son las familias de los Simeonitas: 22,200.
Los hijos de Gad segn sus familias: de Zefn, la familia de los Zefonitas; de Hagui, la familia de los Haguitas; de Suni, la familia de los Sunitas;
de Ozni, la familia de los Oznitas; de Eri, la familia de los Eritas;
de Arod, la familia de los Aroditas; de Areli, la familia de los Arelitas.
Estas son las familias de los hijos de Gad segn los que fueron contados en ellas: 40,500.
Los hijos de Jud: Er y Onn; pero Er y Onn murieron en la tierra de Canan.
Los hijos de Jud segn sus familias fueron: de Sela, la familia de los Selatas; de Fares, la familia de los Faresitas; de Zera, la familia de los Zeratas.
Los hijos de Fares fueron: de Hezrn, la familia de los Hezronitas; de Hamul, la familia de los Hamulitas.
Estas son las familias de Jud segn los que fueron contados en ellas: 76,500.
Los hijos de Isacar segn sus familias: de Tola, la familia de los Tolatas; de Fa, la familia de los Funitas;
de Jasub, la familia de los Jasubitas; de Simrn, la familia de los Simronitas.
Estas son las familias de Isacar segn los que fueron contados en ellas: 64,300.
Los hijos de Zabuln segn sus familias: de Sered, la familia de los Sereditas; de Eln, la familia de los Elonitas; de Jahleel, la familia de los Jahleelitas.
Estas son las familias de los Zabulonitas segn los que fueron contados en ellas: 60,500.
Los hijos de Jos segn sus familias: Manass y Efran.
Los hijos de Manass: de Maquir, la familia de los Maquiritas; y Maquir fue el padre de Galaad; de Galaad, la familia de los Galaaditas.
Estos son los hijos de Galaad: de Jezer, la familia de los Jezeritas; de Helec, la familia de los Helequitas;
y de Asriel, la familia de los Asrielitas; de Siquem, la familia de los Siquemitas;
y de Semida, la familia de los Semidatas; de Hefer, la familia de los Heferitas.
Pero Zelofehad, hijo de Hefer, no tuvo hijos, sino slo hijas; y los nombres de las hijas de Zelofehad fueron Maala, Noa, Hogla, Milca y Tirsa.
Estas son las familias de Manass, y los que fueron contados de ellas: 52,700.
Estos son los hijos de Efran segn sus familias: de Sutela, la familia de los Sutelatas; de Bequer, la familia de los Bequeritas; de Tahn, la familia de los Tahanitas.
Y estos son los hijos de Sutela: de Ern, la familia de los Eranitas.
Estas son las familias de los hijos de Efran segn los que fueron contados de ellas: 32,500. Estos son los hijos de Jos segn sus familias.
Los hijos de Benjamn segn sus familias: de Bela, la familia de los Belatas; de Asbel, la familia de los Asbelitas; de Ahiram, la familia de los Ahiramitas;
de Sufam, la familia de los Sufamitas; de Hufam, la familia de los Hufamitas.
Los hijos de Bela fueron Ard y Naamn: de Ard, la familia de los Arditas; de Naamn, la familia de los Naamitas.
Estos son los hijos de Benjamn segn sus familias, y de ellos los que fueron contados: 45,600.
Estos son los hijos de Dan segn sus familias: de Sham, la familia de los Suhamitas. Estas son las familias de Dan segn sus familias.
Todas las familias de los Suhamitas, segn los que fueron contados en ellas: 64,400.
Los hijos de Aser segn sus familias: de Imna, la familia de los Imnitas; de Isi, la familia de los Isuitas; de Bera, la familia de los Beriatas.
De los hijos de Bera: de Heber, la familia de los Heberitas; de Malquiel, la familia de los Malquielitas.
El nombre de la hija de Aser era Sera.
Estas son las familias de los hijos de Aser segn los que fueron contados en ellas: 53,400.
Los hijos de Neftal segn sus familias: de Jahzeel, la familia de los Jahzeelitas; de Guni, la familia de los Gunitas;
de Jezer, la familia de los Jezeritas; de Silem, la familia de los Silemitas.
Estas son las familias de Neftal segn sus familias, y los que fueron contados en ellas: 45,400.
Estos son los que fueron contados de los Israelitas: 601,730.
Entonces el SEOR le dijo a Moiss:
"La tierra se dividir entre stos por heredad segn el nmero de nombres.
"Al grupo ms grande aumentars su heredad, y al grupo ms pequeo disminuirs su heredad; a cada uno se le dar su heredad segn los que fueron contados de ellos.
"Pero la tierra se dividir por suerte. Recibirn su heredad segn los nombres de las tribus de sus padres.
"Segn la seleccin por suerte se dividir la heredad entre el grupo ms grande y el ms pequeo."
Y estos son los que fueron contados de los Levitas segn sus familias: de Gersn, la familia de los Gersonitas; de Coat, la familia de los Coatitas; de Merari, la familia de los Meraritas.
Estas son las familias de Lev: la familia de los Libnitas, la familia de los Hebronitas, la familia de los Mahlitas, la familia de los Musitas, la familia de los Coretas. Y Coat fue el padre de Amram.
El nombre de la mujer de Amram era Jocabed, hija de Lev, que le naci a Lev en Egipto; y ella dio a luz de Amram, a Aarn, a Moiss y a su hermana Miriam.
A Aarn le nacieron Nadab, Abi, Eleazar e Itamar.
Pero Nadab y Abi murieron cuando ofrecieron fuego extrao delante del SEOR.
Los contados de los Levitas fueron 23,000, todo varn de un mes en adelante. Porque no fueron contados entre los Israelitas, ya que ninguna heredad les fue dada entre los Israelitas.
Estos son los que fueron contados por Moiss y el sacerdote Eleazar, los cuales contaron a los Israelitas en los llanos de Moab, junto al Jordn, frente a Jeric.
Pero entre stos no haba ninguno de los que fueron contados por Moiss y el sacerdote Aarn, cuando contaron a los Israelitas en el desierto de Sina.
Porque el SEOR haba dicho de ellos: "Ciertamente morirn en el desierto." Y no qued ninguno de ellos, sino Caleb, hijo de Jefone, y Josu, hijo de Nun.
Entonces las hijas de Zelofehad, hijo de Hefer, hijo de Galaad, hijo de Maquir, hijo de Manass, de las familias de Manass, hijo de Jos, se acercaron; y estos eran los nombres de sus hijas: Maala, Noa, Hogla, Milca y Tirsa.
Y se presentaron delante de Moiss, delante del sacerdote Eleazar, delante de los jefes y de toda la congregacin, a la entrada de la tienda de reunin y dijeron:
"Nuestro padre muri en el desierto, aunque no estuvo entre el grupo de los que se juntaron contra el SEOR, en el grupo de Cor, sino que muri por su pecado, y no tuvo hijos.
"Por qu ha de desaparecer el nombre de nuestro padre de entre su familia slo porque no tuvo hijo? Dennos herencia entre los hermanos de nuestro padre."
Y Moiss present su caso ante el SEOR.
Entonces el SEOR habl a Moiss y le dijo:
"Las hijas de Zelofehad tienen razn en lo que dicen. Ciertamente les dars herencia entre los hermanos de su padre, y pasars a ellas la herencia de su padre.
"Adems, dirs a los Israelitas: 'Si un hombre muere y no tiene hijo, ustedes pasarn su herencia a su hija.
'Si no tiene hija, entonces darn su herencia a sus hermanos.
'Si no tiene hermanos, entonces darn su herencia a los hermanos de su padre.
'Y si su padre no tiene hermanos, entonces darn su herencia al pariente ms cercano en su familia, y l la poseer. Y ser norma de derecho para los Israelitas, tal como el SEOR orden a Moiss.'"
Entonces el SEOR dijo a Moiss: "Sube a este Monte Abarim, y mira la tierra que Yo he dado a los Israelitas.
"Y cuando la hayas visto, t tambin te reunirs a tu pueblo, como se reuni tu hermano Aarn.
"Porque cuando ustedes se rebelaron contra Mi mandamiento en el desierto de Zin durante la contienda de la congregacin, debieron santificarme en las aguas ante sus ojos." (Esas son las aguas de Meriba, de Cades, en el desierto de Zin.)
Entonces Moiss respondi al SEOR:
"Ponga el SEOR, Dios de los espritus de toda carne, un hombre sobre la congregacin,
que salga y entre delante de ellos, y que los haga salir y entrar a fin de que la congregacin del SEOR no sea como ovejas que no tienen pastor."
Y el SEOR dijo a Moiss: "Toma a Josu, hijo de Nun, hombre en quien est el Espritu, y pon tu mano sobre l;
y haz que se ponga delante del sacerdote Eleazar, y delante de toda la congregacin, e imprtele autoridad a la vista de ellos.
"Pondrs sobre l parte de tu dignidad a fin de que le obedezca toda la congregacin de los Israelitas.
"El se presentar delante del sacerdote Eleazar, quien consultar por l por medio del juicio del Urim delante del SEOR. A su palabra saldrn y a su palabra entrarn, l y todos los Israelitas con l, es decir, toda la congregacin."
Moiss hizo tal como el SEOR le orden; tom a Josu y lo puso delante del sacerdote Eleazar y delante de toda la congregacin.
Luego puso sus manos sobre l y le imparti autoridad, tal como el SEOR haba hablado por medio de Moiss.
Despus el SEOR dijo a Moiss:
"Ordena a los Israelitas, y diles: 'Tendrn cuidado de presentar Mi ofrenda, Mi alimento para Mis ofrendas encendidas, aroma agradable para M, a su tiempo sealado.'
"Y les dirs: 'Esta es la ofrenda encendida que ofrecern al SEOR: dos corderos de un ao, sin defecto, cada da como holocausto continuo.
'Ofrecers un cordero por la maana, y ofrecers el otro cordero al atardecer;
y como ofrenda de cereal, 2.2 litros de flor de harina mezclada con un litro de aceite batido.
'Es un holocausto continuo instituido en el Monte Sina como aroma agradable, ofrenda encendida al SEOR.
'Y su libacin ser de un litro (la cuarta parte de un hin) por cada cordero; en el lugar santo derramars una libacin de bebida fermentada al SEOR.
'El segundo cordero lo ofrecers al atardecer; como la ofrenda de cereal de la maana y como su libacin lo ofrecers, ofrenda encendida, aroma agradable al SEOR.
'El da de reposo ofrecers dos corderos de un ao, sin defecto, y 4.4 litros de flor de harina mezclada con aceite, como ofrenda de cereal y su libacin.
'El holocausto de cada da de reposo ser adems del holocausto continuo y de su libacin.
'Tambin, al principio de cada mes, ustedes presentarn un holocausto al SEOR: dos novillos y un carnero, y siete corderos de un ao, sin defecto,
como ofrenda de cereal, 6.6 litros de flor de harina mezclada con aceite, por cada novillo; y dos dcimas de flor de harina como ofrenda de cereal, mezclada con aceite, por el carnero;
como ofrenda de cereal, 2.2 litros de flor de harina mezclada con aceite, por cada cordero, como holocausto de aroma agradable, ofrenda encendida al SEOR.
'Sus libaciones sern de 2 litros de vino (medio hin) por novillo, 1.2 litros (la tercera parte de un hin) por el carnero y un litro (la cuarta parte de un hin) por cordero. Este es el holocausto de cada mes por los meses del ao.
'Y un macho cabro como ofrenda por el pecado al SEOR, se ofrecer con su libacin adems del holocausto continuo.
'El mes primero, el da catorce del mes, ser la Pascua del SEOR.
'Y el da quince de este mes habr fiesta; por siete das se comer pan sin levadura.
'El primer da habr santa convocacin; no harn trabajo servil.
'Presentarn una ofrenda encendida, holocausto al SEOR: dos novillos, un carnero y siete corderos de un ao; sern sin defecto.
'Y como su ofrenda de cereal, prepararn flor de harina mezclada con aceite: 6.6 litros por novillo y 4.4 litros por el carnero;
prepararn 2.2 litros por cada uno de los siete corderos;
y un macho cabro como ofrenda por el pecado, para hacer expiacin por ustedes.
'Estos los prepararn adems del holocausto de la maana, el cual es como holocausto continuo.
'De esta manera prepararn cada da, por siete das, el alimento de la ofrenda encendida, como aroma agradable al SEOR; se preparar con su libacin adems del holocausto continuo.
'Y al sptimo da tendrn santa convocacin; no harn trabajo servil.
'Tambin, el da de los primeros frutos, cuando ustedes presenten una ofrenda de cereal nuevo al SEOR en la fiesta de las semanas, tendrn santa convocacin; no harn trabajo servil.
'Ofrecern un holocausto como aroma agradable al SEOR: dos novillos, un carnero, siete corderos de un ao;
y su ofrenda de cereal, flor de harina mezclada con aceite: 6.6 litros por cada novillo, 4.4 litros por el carnero,
y 2.2 litros por cada uno de los siete corderos,
y un macho cabro para hacer expiacin por ustedes.
'Esto harn adems del holocausto continuo con su ofrenda de cereal y sus libaciones. Los animales sern sin defecto.
'En el mes sptimo, el primer da del mes, tendrn tambin santa convocacin; no harn trabajo servil. Ser para ustedes da de tocar las trompetas.
'Ofrecern un holocausto como aroma agradable al SEOR: un novillo, un carnero y siete corderos de un ao, sin defecto;
y su ofrenda de cereal, flor de harina mezclada con aceite: tres dcimas de un efa por el novillo, dos dcimas por el carnero,
una dcima por cada uno de los siete corderos;
y un macho cabro como ofrenda por el pecado, para hacer expiacin por ustedes;
esto, adems del holocausto de la luna nueva y de su ofrenda de cereal, y del holocausto continuo y de su ofrenda de cereal y de sus libaciones, segn su ordenanza, como aroma agradable, ofrenda encendida al SEOR.
'El dcimo da de este mes sptimo tendrn santa convocacin y se humillarn; no harn ningn trabajo.
'Y ofrecern al SEOR un holocausto como aroma agradable: un novillo, un carnero, siete corderos de un ao, sin defecto;
y su ofrenda de cereal, flor de harina mezclada con aceite: 6.6 litros por el novillo, 4.4 litros por el carnero,
por cada uno de los siete corderos, 2.2 litros;
y un macho cabro como ofrenda por el pecado, adems de la ofrenda de expiacin por el pecado y del holocausto continuo, de su ofrenda de cereal y de sus libaciones.
'Despus, el da quince del sptimo mes, ustedes tendrn santa convocacin; no harn trabajo servil, y por siete das celebrarn una fiesta al SEOR.
'Ofrecern un holocausto, una ofrenda encendida como aroma agradable al SEOR: trece novillos, dos carneros, catorce corderos de un ao, que sean sin defecto;
y su ofrenda de cereal, flor de harina mezclada con aceite: 6.6 litros por cada uno de los trece novillos, 4.4 litros por cada uno de los dos carneros,
y 2.2 litros por cada uno de los catorce corderos;
y un macho cabro como ofrenda por el pecado, adems del holocausto continuo, de su ofrenda de cereal y de su libacin.
'El segundo da: doce novillos, dos carneros, catorce corderos de un ao, sin defecto;
y su ofrenda de cereal, y sus libaciones por los novillos, por los carneros y por los corderos, por su nmero segn la ordenanza;
y un macho cabro como ofrenda por el pecado, adems del holocausto continuo, de su ofrenda de cereal y de sus libaciones.
'El tercer da: once novillos, dos carneros, catorce corderos de un ao, sin defecto;
y su ofrenda de cereal, y sus libaciones por los novillos, por los carneros y por los corderos, por su nmero segn la ordenanza;
y un macho cabro como ofrenda por el pecado, adems del holocausto continuo, de su ofrenda de cereal y de su libacin.
'El cuarto da: diez novillos, dos carneros, catorce corderos de un ao, sin defecto;
y su ofrenda de cereal, y sus libaciones por los novillos, por los carneros y por los corderos, por su nmero segn la ordenanza;
y un macho cabro como ofrenda por el pecado, adems del holocausto continuo, de su ofrenda de cereal y de su libacin.
'El quinto da: nueve novillos, dos carneros, catorce corderos de un ao, sin defecto;
y su ofrenda de cereal, y sus libaciones por los novillos, por los carneros y por los corderos, por su nmero segn la ordenanza;
y un macho cabro como ofrenda por el pecado, adems del holocausto continuo, de su ofrenda de cereal y de su libacin.
'El sexto da: ocho novillos, dos carneros, catorce corderos de un ao, sin defecto;
y su ofrenda de cereal, y sus libaciones por los novillos, por los carneros y por los corderos, por su nmero segn la ordenanza;
y un macho cabro como ofrenda por el pecado, adems del holocausto continuo, de su ofrenda de cereal y de sus libaciones.
'El sptimo da: siete novillos, dos carneros, catorce corderos de un ao, sin defecto;
y su ofrenda de cereal, y sus libaciones por los novillos, por los carneros y por sus corderos, por su nmero segn la ordenanza;
y un macho cabro como ofrenda por el pecado, adems del holocausto continuo, de su ofrenda de cereal y de su libacin.
'El octavo da ustedes tendrn asamblea solemne; no harn trabajo servil.
'Pero ofrecern un holocausto, una ofrenda encendida como aroma agradable al SEOR: un novillo, un carnero, siete corderos de un ao, sin defecto;
y su ofrenda de cereal, y sus libaciones por el novillo, por el carnero y por los corderos, por su nmero segn la ordenanza;
y un macho cabro como ofrenda por el pecado, adems del holocausto continuo, de su ofrenda de cereal y de su libacin.
'Esto prepararn para el SEOR en sus fechas sealadas, adems de sus ofrendas votivas (de sus votos) y de sus ofrendas de buena voluntad, para sus holocaustos, para sus ofrendas de cereal, para sus libaciones y para sus ofrendas de paz.'"
Y Moiss habl a los Israelitas conforme a todo lo que el SEOR haba ordenado a Moiss.
Entonces Moiss habl a los jefes de las tribus de los Israelitas: "Esto es lo que el SEOR ha ordenado.
"Si un hombre hace un voto al SEOR, o hace un juramento para imponerse una obligacin, no faltar a su palabra; har conforme a todo lo que salga de su boca.
"Asimismo, si una mujer hace un voto al SEOR, y se impone una obligacin en su juventud estando en casa de su padre,
y su padre escucha su voto y la obligacin que se ha impuesto, y su padre no le dice nada, entonces todos los votos de ella sern firmes, y toda obligacin que se ha impuesto ser firme.
"Pero si su padre se lo prohbe el da en que se entera de ello, ninguno de sus votos ni las obligaciones que se ha impuesto sern firmes. El SEOR la perdonar porque su padre se lo prohibi.
"Si ella se casa mientras est bajo sus votos o bajo la declaracin imprudente de sus labios con que se ha atado,
y su marido se entera de ello y no le dice nada el da en que lo oye, entonces su voto permanecer firme, y las obligaciones que se ha impuesto, sern firmes.
"Pero si el da en que su marido se entera de ello, se lo prohbe, entonces l anular el voto bajo el cual ella est, y la declaracin imprudente de sus labios con que se ha comprometido, y el SEOR la perdonar.
"Pero el voto de una viuda o de una divorciada, todo aquello por lo cual se ha comprometido, ser firme contra ella.
"Sin embargo, si hizo el voto en casa de su marido, o se impuso una obligacin por juramento,
y su marido lo oy, pero no le dijo nada y no se lo prohibi, entonces sus votos sern firmes, y toda obligacin que se impuso ser firme.
"Pero si el marido en verdad los anula el da en que se entera de ello, entonces todo lo que salga de los labios de ella en relacin con sus votos, o en relacin con la obligacin de s misma, no ser firme; su marido los ha anulado, y el SEOR
"Todo voto y todo juramento de obligacin para humillarse a s misma, su marido puede confirmarlo o su marido puede anularlo.
"Pero si en verdad el marido nunca le dice nada a ella, entonces confirma todos sus votos o todas sus obligaciones que estn sobre ella; las ha confirmado porque no le dijo nada el da en que se enter de ello.
"Pero si en verdad l los anula despus de haberlos odo, entonces l llevar la culpa de ella."
Estos son los estatutos que el SEOR mand a Moiss, entre un marido y su mujer, y entre un padre y su hija que durante su juventud est an en casa de su padre.
Entonces el SEOR dijo a Moiss:
"Toma completa venganza sobre los Madianitas por los Israelitas; despus sers reunido a tu pueblo."
Y Moiss habl al pueblo y le dijo: "Armen a algunos hombres de entre ustedes para la guerra, a fin de que suban contra Madin para ejecutar la venganza del SEOR en Madin.
"Enviarn a la guerra 1,000 de cada tribu, de todas las tribus de Israel."
Entonces se prepararon de entre los miles de Israel 1,000 de cada tribu, 12,000 hombres armados para la guerra.
Y Moiss los envi a la guerra, 1,000 de cada tribu, y a Finees, hijo del sacerdote Eleazar, a la guerra con ellos, con los vasos sagrados y las trompetas en su mano para la alarma.
Los Israelitas hicieron guerra contra Madin, tal como el SEOR haba ordenado a Moiss, y mataron a todos los varones.
Junto con sus muertos, mataron a los reyes de Madin: Evi, Requem, Zur, Hur y Reba, los cinco reyes de Madin. Tambin mataron a espada a Balaam, hijo de Beor.
Y los Israelitas tomaron cautivas a las mujeres de Madin y a sus pequeos; y saquearon todo su ganado, todos sus rebaos y todos sus bienes.
Despus prendieron fuego a todas las ciudades donde habitaban y a todos sus campamentos.
Y tomaron todo el despojo y todo el botn, tanto de hombres como de animales.
Los cautivos, el botn y los despojos los trajeron a Moiss, al sacerdote Eleazar y a la congregacin de los Israelitas, al campamento en las llanuras de Moab que estn junto al Jordn, frente a Jeric.
Moiss y el sacerdote Eleazar, y todos los jefes de la congregacin salieron a recibirlos fuera del campamento.
Moiss se enoj con los oficiales del ejrcito, los capitanes de miles y los capitanes de cientos, que volvan del servicio en la guerra,
y Moiss les dijo: "Han dejado con vida a todas las mujeres?
"Estas fueron la causa de que los Israelitas, por el consejo de Balaam, fueran infieles al SEOR en el asunto de Peor, por lo que hubo plaga entre la congregacin del SEOR.
"Ahora pues, maten a todo varn entre los nios, y maten a toda mujer que haya conocido varn acostndose con l.
"Pero a todas las jvenes que no hayan conocido varn acostndose con l, las dejarn con vida para ustedes.
"Y ustedes, acampen fuera del campamento por siete das; todo el que haya matado a una persona y todo el que haya tocado a un muerto, purifquense, ustedes y sus cautivos, al tercero y al sptimo da.
"Y purificarn todo vestido, todo artculo de cuero y toda obra de pelo de cabra y todo objeto de madera."
Entonces el sacerdote Eleazar dijo a los hombres de guerra que haban ido a la batalla: "Este es el estatuto de la ley que el SEOR ha ordenado a Moiss:
slo el oro, la plata, el bronce, el hierro, el estao y el plomo,
todo lo que resiste el fuego, pasarn por el fuego y ser limpio, pero ser purificado con el agua para la impureza. Pero todo lo que no resiste el fuego lo pasarn por agua.
"Y en el sptimo da lavarn su ropa y sern limpios; despus podrn entrar al campamento."
Entonces el SEOR dijo a Moiss:
"Cuenta el botn que fue tomado tanto de hombres como de animales; t con el sacerdote Eleazar, y los jefes de las casas paternas de la congregacin,
y divide en mitades el botn entre los guerreros que salieron a la batalla y toda la congregacin.
"Y toma un tributo para el SEOR de los hombres de guerra que salieron a la batalla, uno por cada 500 tanto de las personas como de los bueyes, de los asnos y de las ovejas;
tmalo de la mitad de ellos, y dselo al sacerdote Eleazar, como ofrenda al SEOR.
"De la mitad de los Israelitas tomars uno de cada cincuenta, tanto de las personas como de los bueyes, de los asnos y de las ovejas, de cualquier animal, y los dars a los Levitas que guardan el tabernculo del SEOR."
Moiss y el sacerdote Eleazar hicieron tal como el SEOR haba ordenado a Moiss.
Y el botn que qued del despojo que los hombres de guerra haban tomado fue de 675,000 ovejas,
72,000 cabezas de ganado,
y 61,000 asnos;
y de los seres humanos, de las mujeres que no haban conocido varn acostndose con l, fueron en total 32,000.
Y la mitad, la porcin para los que salieron a la guerra, fue de 337,500 ovejas el nmero;
el tributo al SEOR fue de 675 ovejas;
y las cabezas de ganado, 36,000 de las cuales el tributo al SEOR fue de 72;
y los asnos, 30,500 de los cuales el tributo al SEOR fue de 61.
Y los seres humanos, 16,000 de los cuales el tributo al SEOR fue de 32 personas.
Moiss dio el tributo, que era la ofrenda del SEOR, al sacerdote Eleazar, tal como el SEOR haba ordenado a Moiss.
En cuanto a la mitad para los Israelitas, que Moiss haba apartado de los hombres que haban ido a la guerra,
la mitad del botn de la congregacin fue de 337,500 ovejas,
36,000 cabezas de ganado,
30,500 asnos,
y 16,000 seres humanos.
De la mitad del botn de los Israelitas, Moiss tom uno de cada 50, tanto de hombres como de animales, y se los dio a los Levitas, los cuales estaban encargados del tabernculo del SEOR, tal como el SEOR haba ordenado a Moiss.
Entonces los oficiales que estaban sobre los miles del ejrcito, los capitanes de miles y los capitanes de cientos, se acercaron a Moiss;
y dijeron a Moiss: "Tus siervos han levantado un censo de los hombres de guerra que estn a nuestro cargo, y no falta ninguno de nosotros.
"Por tanto, hemos trado al SEOR, como ofrenda, lo que cada hombre ha hallado: objetos de oro, pulseras, brazaletes, anillos, pendientes y collares, para hacer expiacin por nosotros ante el SEOR."
Moiss y el sacerdote Eleazar recibieron de ellos el oro y toda clase de objetos labrados.
Y el total del oro de la ofrenda que ellos ofrecieron al SEOR, de los capitanes de miles y de los capitanes de cientos, fue de 16,750 siclos (191 kilos).
Los hombres de guerra haban tomado botn, cada hombre tom algo para s mismo.
Moiss y el sacerdote Eleazar recibieron el oro de los capitanes de miles y de cientos, y lo llevaron a la tienda de reunin como memorial para los Israelitas delante del SEOR.
Los hijos de Rubn y los hijos de Gad tenan una cantidad muy grande de ganado. Por eso, cuando vieron la tierra de Jazer y la tierra de Galaad, que en verdad era un lugar bueno para ganado,
los hijos de Gad y los hijos de Rubn fueron y hablaron a Moiss, al sacerdote Eleazar y a los jefes de la congregacin y les dijeron:
"Atarot, Dibn, Jazer, Nimra, Hesbn, Eleale, Sebam, Nebo y Ben,
la tierra que el SEOR conquist delante de la congregacin de Israel es tierra para ganado; y tus siervos tienen ganado.
"Si hemos hallado gracia ante tus ojos, que se d esta tierra a tus siervos como posesin; no nos hagas pasar el Jordn," le dijeron.
Pero Moiss dijo a los Gaditas y a los Rubenitas: "Irn sus hermanos a la guerra, mientras ustedes se quedan aqu?
"Por qu desalientan a los Israelitas a fin de que no pasen a la tierra que el SEOR les ha dado?
"Esto es lo que los padres de ustedes hicieron cuando los envi de Cades Barnea a ver la tierra.
"Pues cuando subieron hasta el Valle de Escol, y vieron la tierra, desalentaron a los Israelitas para que no entraran a la tierra que el SEOR les haba dado.
"La ira del SEOR se encendi aqul da y jur y dijo:
'Ninguno de estos hombres que salieron de Egipto, de veinte aos arriba, ver la tierra que jur a Abraham, a Isaac y a Jacob, porque no Me siguieron fielmente,
sino Caleb, hijo de Jefone el Cenezeo, y Josu, hijo de Nun, pues ellos s han seguido fielmente al SEOR.'
"La ira del SEOR se encendi contra Israel, y los hizo vagar en el desierto por cuarenta aos, hasta que fue acabada toda la generacin de los que haban hecho mal ante los ojos del SEOR.
"Ahora ustedes se han levantado en lugar de sus padres, prole de hombres pecadores, para aadir an ms a la ardiente ira del SEOR contra Israel.
"Pues si dejan de seguirle, otra vez El los abandonar en el desierto, y ustedes destruirn a todo este pueblo."
Entonces ellos se acercaron a l, y le dijeron: "Edificaremos aqu establos para nuestro ganado y ciudades para nuestros pequeos;
pero nosotros nos armaremos para ir delante de los Israelitas hasta que los introduzcamos en su lugar, mientras que nuestros pequeos se quedarn en las ciudades fortificadas por causa de los habitantes de la tierra.
"No volveremos a nuestros hogares hasta que cada uno de los Israelitas haya ocupado su heredad.
"Porque no tendremos heredad con ellos al otro lado del Jordn y ms all, pues nuestra heredad nos ha tocado de este lado del Jordn, al oriente."
Y Moiss les dijo: "Si hacen esto, si se arman delante del SEOR para la guerra,
y todos sus guerreros cruzan el Jordn delante del SEOR hasta que El haya expulsado a Sus enemigos delante de El,
y la tierra quede sometida delante del SEOR; despus volvern y quedarn libres de obligacin para con el SEOR y para con Israel; y esta tierra ser de ustedes en posesin delante del SEOR.
"Pero si no lo hacen as, miren, habrn pecado ante el SEOR, y tengan por seguro que su pecado los alcanzar.
"Edifquense ciudades para sus pequeos, y rediles para sus ovejas; y hagan lo que han prometido."
Entonces los Gaditas y los Rubenitas hablaron a Moiss y dijeron: "Tus siervos harn tal como mi seor ordena.
"Nuestros pequeos, nuestras mujeres, nuestro ganado y nuestros rebaos quedarn all en las ciudades de Galaad;
mientras tus siervos, todos los que estn armados para la guerra, cruzarn delante del SEOR para la batalla, tal como mi seor dice."
As lo orden Moiss en relacin a ellos, al sacerdote Eleazar, a Josu, hijo de Nun, y a los jefes de las casas paternas de las tribus de los Israelitas.
Y Moiss les dijo: "Si los Gaditas y los Rubenitas, todos los que estn armados para la batalla, cruzan con ustedes el Jordn en presencia del SEOR, y la tierra es sometida delante de ustedes, entonces les darn a ellos la tierra de Galaad en posesin;
pero si no cruzan armados con ustedes, tendrn la herencia entre ustedes en la tierra de Canan."
Los Gaditas y los Rubenitas respondieron: "Como el SEOR ha dicho a sus siervos, as haremos.
"Nosotros cruzaremos armados en la presencia del SEOR a la tierra de Canan, y la posesin de nuestra heredad quedar con nosotros de este lado del Jordn."
Entonces Moiss dio a los Gaditas, y a los Rubenitas, y a la media tribu de Manass, hijo de Jos, el reino de Sehn, rey de los Amorreos, y el reino de Og, rey de Basn: la tierra con sus ciudades, con sus territorios, y las ciudades
Los Gaditas construyeron a Dibn, Atarot, Aroer,
Atarot Sofn, Jazer, Jogbeha,
Bet Nimra(Casa de Nimra) y Bet Arn (Casa de Arn), ciudades fortificadas, y rediles para las ovejas.
Los Rubenitas construyeron a Hesbn, Eleale y Quiriataim,
y Nebo, y Baal Men, cambiando sus nombres, y Sibma; y dieron otros nombres a las ciudades que edificaron.
Los hijos de Maquir, hijo de Manass, fueron a Galaad y la tomaron, y expulsaron a los Amorreos que estaban en ella.
Entonces Moiss dio Galaad a Maquir, hijo de Manass, y ste habit en ella.
Jair, hijo de Manass, fue y conquist sus pueblos, y los llam Havot Jair (las Aldeas de Jair).
Tambin Noba fue y conquist a Kenat y sus aldeas, y la llam Noba, igual que l.
Estas son las jornadas de los Israelitas, que salieron de la tierra de Egipto por sus ejrcitos, bajo la direccin de Moiss y Aarn.
Moiss anot los puntos de partida segn sus jornadas, por el mandamiento del SEOR, y stas son sus jornadas, conforme a sus puntos de partida.
El mes primero salieron de Ramss el da quince del mes primero; el da despus de la Pascua, los Israelitas marcharon con mano poderosa a la vista de todos los Egipcios,
mientras los Egipcios sepultaban a todos sus primognitos, a quienes el SEOR haba herido entre ellos. El SEOR tambin haba ejecutado juicios contra sus dioses.
Entonces los Israelitas salieron de Ramss y acamparon en Sucot.
Salieron de Sucot y acamparon en Etam, que est en el extremo del desierto.
Salieron de Etam, se volvieron a Pi Hahirot, frente a Baal Zefn, y acamparon delante de Migdol.
Salieron de delante de Hahirot y cruzaron por en medio del mar hasta el desierto; y anduvieron tres das en el desierto de Etam y acamparon en Mara.
Salieron de Mara y llegaron a Elim; y en Elim haba doce fuentes de agua y setenta palmeras; y acamparon all.
Salieron de Elim y acamparon junto al Mar Rojo.
Salieron del Mar Rojo y acamparon en el desierto de Sin.
Salieron del desierto de Sin y acamparon en Dofca.
Salieron de Dofca y acamparon en Als.
Salieron de Als y acamparon en Refidim; all fue donde el pueblo no tuvo agua para beber.
Salieron de Refidim y acamparon en el desierto de Sina.
Salieron del desierto de Sina y acamparon en Kibrot Hataava.
Salieron de Kibrot Hataava y acamparon en Hazerot.
Salieron de Hazerot y acamparon en Ritma.
Salieron de Ritma y acamparon en Rimn Peres.
Salieron de Rimn Peres y acamparon en Libna.
Salieron de Libna y acamparon en Rissa.
Salieron de Rissa y acamparon en Ceelata.
Salieron de Ceelata y acamparon en el Monte Sefer.
Salieron del Monte Sefer y acamparon en Harada.
Salieron de Harada y acamparon en Macelot.
Salieron de Macelot y acamparon en Tahat.
Salieron de Tahat y acamparon en Tara.
Salieron de Tara y acamparon en Mitca.
Salieron de Mitca y acamparon en Hasmona.
Salieron de Hasmona y acamparon en Moserot.
Salieron de Moserot y acamparon en Bene Jaacn.
Salieron de Bene Jaacn y acamparon en Hor Haggidgad (el Monte de Gidgad).
Salieron de Hor Haggidgad y acamparon en Jotbata.
Salieron de Jotbata y acamparon en Abrona.
Salieron de Abrona y acamparon en Ezin Geber.
Salieron de Ezin Geber y acamparon en el desierto de Zin, esto es, Cades.
Salieron de Cades y acamparon en el Monte Hor, al extremo de la tierra de Edom.
Entonces el sacerdote Aarn subi al Monte Hor por mandato del SEOR, y all muri, el ao cuarenta despus que los Israelitas haban salido de la tierra de Egipto, el primer da del mes quinto.
Aarn tena 123 aos de edad cuando muri en el Monte Hor.
Y el Cananeo, el rey de Arad que habitaba en el Neguev (regin del sur), en la tierra de Canan, oy de la llegada de los Israelitas.
Entonces partieron del Monte Hor y acamparon en Zalmona.
Salieron de Zalmona y acamparon en Punn.
Salieron de Punn y acamparon en Obot.
Salieron de Obot y acamparon en Ije Abarim, en la frontera con Moab.
Salieron de Ije Abarim y acamparon en Dibn Gad.
Salieron de Dibn Gad y acamparon en Almn Diblataim.
Salieron de Almn Diblataim y acamparon en los montes de Abarim, frente a Nebo.
Partieron de los montes de Abarim y acamparon en las llanuras de Moab, junto al Jordn, frente a Jeric.
Y acamparon junto al Jordn, desde Bet Jesimot hasta Abel Sitim, en las llanuras de Moab.
Entonces el SEOR habl a Moiss en las llanuras de Moab, junto al Jordn, frente a Jeric:
"Habla a los Israelitas, y diles: 'Cuando crucen el Jordn a la tierra de Canan,
expulsarn a todos los habitantes de la tierra delante de ustedes, y destruirn todas sus piedras grabadas, y destruirn todas sus imgenes fundidas, y demolern todos sus lugares altos;
y tomarn posesin de la tierra y habitarn en ella, porque les he dado la tierra para que la posean.
'Heredarn la tierra por sorteo, por sus familias; a las ms grandes darn ms heredad, y a las ms pequeas darn menos heredad. Donde la suerte caiga a cada uno, eso ser suyo. Heredarn conforme a las tribus de sus padres.
'Pero si no expulsan de delante de ustedes a los habitantes de la tierra, entonces suceder que los que de ellos dejen sern como aguijones en sus ojos y como espinas en sus costados, y los hostigarn en la tierra en que habiten.
'Y suceder que como pensaba hacerles a ellos, as les har a ustedes.'"
Entonces el SEOR habl a Moiss:
"Manda a los Israelitas y diles: 'Cuando entren en la tierra de Canan, sta es la tierra que les tocar como herencia, la tierra de Canan segn sus fronteras.
'Su lmite sur ser desde el desierto de Zin, por la frontera de Edom, y su frontera sur ser desde el extremo del Mar Salado hacia el oriente.
'Luego, la frontera de ustedes cambiar de direccin, del sur a la subida de Acrabim y continuar a Zin, y su trmino ser al sur de Cades Barnea; y llegar a Hasaradar y continuar hasta Asmn.
'Y la frontera cambiar de direccin de Asmn al torrente de Egipto, y su trmino ser el Mar Grande.
'En cuanto a la frontera occidental, tendrn el Mar Grande, esto es, su costa; sta ser su frontera occidental.
'Y sta ser su frontera norte: trazarn la lnea fronteriza desde el Mar Grande hasta el Monte Hor.
'Trazarn una lnea desde el Monte Hor hasta Lebo Hamat, y el trmino de la frontera ser Zedad;
y la frontera seguir hacia Zifrn, y su trmino ser Hazar Enn. Esta ser su frontera norte.
'Para su frontera oriental, trazarn tambin una lnea desde Hazar Enn hasta Sefam,
y la frontera descender de Sefam a Ribla, sobre el lado oriental de An; y la frontera descender y alcanzar la ribera sobre el lado oriental del Mar de Cineret (de Galilea).
'Y la frontera descender al Jordn, y su trmino ser el Mar Salado. Esta ser la tierra de ustedes, segn sus fronteras alrededor.'"
Entonces Moiss dio rdenes a los Israelitas y les dijo: "Esta es la tierra que repartirn por sorteo entre ustedes como posesin, la cual el SEOR ha ordenado dar a las nueve tribus y a la media tribu.
"Pues la tribu de los hijos de Rubn ha recibido lo suyo segn sus casas paternas, y la tribu de los hijos de Gad segn sus casas paternas y la media tribu de Manass han recibido su posesin.
"Las dos tribus y la media tribu han recibido su posesin al otro lado del Jordn, frente a Jeric, al oriente, hacia la salida del sol."
Entonces el SEOR dijo a Moiss:
"Estos son los nombres de los hombres que les repartirn la tierra por heredad: el sacerdote Eleazar y Josu, hijo de Nun.
"De cada tribu tomars un jefe para repartir la tierra por heredad.
"Y estos son los nombres de los hombres: de la tribu de Jud, Caleb, hijo de Jefone.
"De la tribu de los hijos de Simen, Semuel, hijo de Amiud.
"De la tribu de Benjamn, Elidad, hijo de Quisln.
"De la tribu de los hijos de Dan, un jefe: Buqui, hijo de Jogli.
"De los hijos de Jos: de la tribu de los hijos de Manass, un jefe: Haniel, hijo de Efod.
"De la tribu de los hijos de Efran, un jefe: Kemuel, hijo de Siftn.
"De la tribu de los hijos de Zabuln, un jefe: Elizafn, hijo de Parnac.
"De la tribu de los hijos de Isacar, un jefe: Paltiel, hijo de Azn.
"De la tribu de los hijos de Aser, un jefe: Ahiud, hijo de Selomi.
"Y de la tribu de los hijos de Neftal, un jefe: Pedael, hijo de Amiud."
Estos son los que el SEOR mand que repartieran la heredad a los Israelitas en la tierra de Canan.
El SEOR habl a Moiss en las llanuras de Moab, junto al Jordn, frente a Jeric y le dijo:
"Manda a los Israelitas que de la herencia de su posesin den a los Levitas ciudades en que puedan habitar; tambin darn a los Levitas tierras de pasto alrededor de las ciudades.
"Las ciudades sern suyas para habitar; y sus tierras de pasto sern para sus animales, para sus ganados y para todas sus bestias.
"Las tierras de pasto de las ciudades que darn a los Levitas se extendern desde la muralla de la ciudad hacia afuera 1,000 codos (450 m) alrededor.
"Medirn tambin afuera de la ciudad, al lado oriental 900 metros, al lado sur 900 metros, al lado occidental 900 metros, y al lado norte 900 metros, con la ciudad en el centro. Esto ser de ellos para tierras de pasto en las ciudades.
"De las ciudades que ustedes darn a los Levitas, seis sern ciudades de refugio. Darn estas ciudades para que el que haya matado a alguien huya a ellas. Adems de stas, les darn cuarenta y dos ciudades.
"Todas las ciudades que ustedes darn a los Levitas sern cuarenta y ocho ciudades, junto con sus tierras de pasto.
"En cuanto a las ciudades que darn de la posesin de los Israelitas, tomarn ms del ms grande y tomarn menos del ms pequeo; cada uno dar algunas de sus ciudades a los Levitas en proporcin a la posesin que herede."
Luego el SEOR dijo a Moiss:
"Habla a los Israelitas, y diles: 'Cuando crucen el Jordn a la tierra de Canan,
escogern para ustedes ciudades para que sean sus ciudades de refugio, a fin de que pueda huir all el que haya matado a alguna persona sin intencin.
'Las ciudades sern para ustedes como refugio contra el vengador, para que el que haya matado a alguien no muera hasta que comparezca delante de la congregacin para juicio.
'Las ciudades que darn sern sus seis ciudades de refugio.
'Darn tres ciudades al otro lado del Jordn y tres ciudades en la tierra de Canan; sern ciudades de refugio.
'Estas seis ciudades sern por refugio para los Israelitas, y para el extranjero y para el peregrino entre ellos, para que huya all cualquiera que sin intencin mate a una persona.
'Pero si lo hiri con un objeto de hierro, y muri, es un asesino; al asesino ciertamente se le dar muerte.
'Y si lo hiri con una piedra en la mano, por la cual pueda morir, y muere, es un asesino; al asesino ciertamente se le dar muerte.
'O si lo golpe con un objeto de madera en la mano, por lo cual pueda morir, y muere, es un asesino; al asesino ciertamente se le dar muerte.
'El vengador de sangre, l mismo dar muerte al asesino; le dar muerte cuando se encuentre con l.
'Y si lo empuj con odio, o le arroj algo mientras lo acechaba, y muri,
o si lo hiri con la mano en enemistad, y muri, al que lo hiri ciertamente se le dar muerte; es un asesino. El vengador de sangre dar muerte al asesino cuando se encuentre con l.
'Pero si lo empuj sbitamente sin enemistad, o le arroj algo sin acecharlo,
o tir cualquier piedra que pudo matarlo, y sin ver que le cay encima, muri, no siendo su enemigo ni procurando herirlo,
entonces la congregacin juzgar entre el que mat y el vengador de la sangre conforme a estas ordenanzas.
'La congregacin librar al acusado de la mano del vengador de sangre, y la congregacin lo restaurar a la ciudad de refugio a la cual huy; y vivir en ella hasta la muerte del sumo sacerdote que fue ungido con leo santo.
'Pero si el que caus la muerte del otro sale alguna vez de los lmites de la ciudad de refugio a la cual pudo huir,
y el vengador de sangre lo encuentra fuera de los lmites de la ciudad de refugio, y el vengador de sangre mata al acusado, no ser culpable de sangre.
'Porque el acusado debi haber permanecido en la ciudad de refugio hasta la muerte del sumo sacerdote. Pero despus de la muerte del sumo sacerdote, el que mat a otro volver a su tierra.
'Estas cosas sern por norma de derecho para ustedes por sus generaciones en todas sus moradas.
'Si alguien mata a una persona, al asesino se le dar muerte ante la evidencia de testigos, pero a ninguna persona se le dar muerte por el testimonio de un solo testigo.
'Adems, ustedes no tomarn rescate por la vida de un asesino que es culpable de muerte, sino que de cierto se le dar muerte;
y no tomarn rescate por el que ha huido a la ciudad de refugio para que vuelva y habite en la tierra antes de la muerte del sacerdote.
'As que no contaminarn la tierra en que estn; porque la sangre contamina la tierra, y no se puede hacer expiacin por la tierra, por la sangre derramada en ella, excepto mediante la sangre del que la derram.
'Y no contaminarn la tierra en que ustedes viven, en medio de la cual Yo habito, pues Yo, el SEOR, habito en medio de los Israelitas.'"
Y los jefes de las casas paternas de la familia de los hijos de Galaad, hijo de Maquir, hijo de Manass, de las familias de los hijos de Jos, se acercaron y hablaron ante Moiss y ante los jefes, las cabezas de las casas paternas de
Y dijeron: "El SEOR orden a mi seor dar la tierra por sorteo a los Israelitas por heredad, y el SEOR orden a mi seor dar la heredad de Zelofehad, nuestro hermano, a sus hijas.
"Pero si ellas se casan con alguien de los hijos de las otras tribus de los Israelitas, su heredad ser quitada de la herencia de nuestros padres, y ser aadida a la heredad de la tribu a la que ellos pertenezcan; y as ser quitada de nuestra
"Y cuando llegue el jubileo de los Israelitas, entonces su heredad ser aadida a la heredad de la tribu a la que ellos pertenezcan; as su heredad ser quitada de la heredad de la tribu de nuestros padres."
Entonces Moiss orden a los Israelitas, conforme a la palabra del SEOR y dijo: "La tribu de los hijos de Jos tiene razn en lo que dice.
"Esto es lo que el SEOR ha ordenado tocante a las hijas de Zelofehad: 'Csense con el que bien les parezca; pero deben casarse dentro de la familia de la tribu de su padre.'
"As, ninguna heredad de los Israelitas ser traspasada de tribu a tribu, pues los Israelitas retendrn cada uno la heredad de la tribu de sus padres.
"Y toda hija que entre en posesin de una heredad en alguna de las tribus de los Israelitas, se casar con alguien de la familia de la tribu de su padre, a fin de que los Israelitas posean cada uno la heredad de sus padres.
"De esta manera, ninguna heredad ser traspasada de una tribu a otra tribu, pues las tribus de los Israelitas retendrn cada una su propia heredad."
Y las hijas de Zelofehad hicieron tal como el SEOR haba ordenado a Moiss,
pues Maala, Tirsa, Hogla, Milca y Noa, las hijas de Zelofehad, se casaron con los hijos de sus tos.
Se casaron con los de las familias de los hijos de Manass, hijo de Jos, y su heredad permaneci con la tribu de la familia de su padre.
Estos son los mandamientos y las ordenanzas que el SEOR dio a los Israelitas por medio de Moiss en las llanuras de Moab, junto al Jordn, frente a Jeric.
Estas son las palabras que Moiss habl a todo Israel al otro lado (al este) del ro Jordn, en el desierto, en el Arab, frente a Suf, entre Parn, Tofel, Labn, Hazerot y Dizahab.
Hay once das de camino desde Horeb hasta Cades Barnea por el camino del Monte Seir.
En el ao cuarenta, el mes undcimo, el primer da del mes, Moiss habl a los Israelitas conforme a todo lo que el SEOR le haba ordenado que les diera,
despus de haber derrotado a Sehn, rey de los Amorreos, que habitaba en Hesbn, y a Og, rey de Basn, que habitaba en Astarot y en Edrei.
Al otro lado del Jordn, en la tierra de Moab, Moiss comenz a explicar esta ley:
"El SEOR nuestro Dios nos habl en Horeb y dijo: 'Ustedes han permanecido bastante tiempo en este monte.
'Vulvanse; pnganse en marcha y vayan a la regin montaosa de los Amorreos, y a todos sus vecinos, en el Arab, en la regin montaosa, en el valle, en el Neguev (la regin del sur), y por la costa del mar, la tierra de los Cananeos y el Lbano, hasta
'Miren, he puesto la tierra delante de ustedes. Entren y tomen posesin de la tierra que el SEOR jur dar a sus padres Abraham, Isaac y Jacob, a ellos y a su descendencia despus de ellos.'
"En aquel tiempo les habl: 'Yo solo no puedo llevar la carga de todos ustedes.
'El SEOR su Dios los ha multiplicado y hoy son como las estrellas del cielo en multitud.
'Que el SEOR, el Dios de sus padres, los multiplique mil veces ms de lo que son y los bendiga, tal como les ha prometido.
'Cmo puedo yo solo llevar el peso y la carga de ustedes y sus pleitos?
'Escojan de entre sus tribus hombres sabios, entendidos y expertos, y yo los nombrar como sus jefes.'
"Entonces ustedes me respondieron: 'Bueno es que se haga lo que has dicho.'
"As que tom a los principales de sus tribus, hombres sabios y expertos, y los nombr como dirigentes suyos: jefes de mil, de cien, de cincuenta y de diez, y oficiales para sus tribus.
"En aquella ocasin di rdenes a sus jueces y les dije: 'Oigan los pleitos entre sus hermanos, y juzguen justamente entre un hombre y su hermano, o el extranjero que est con l.
'No mostrarn parcialidad en el juicio; lo mismo oirn al pequeo que al grande. No tendrn temor del hombre, porque el juicio es de Dios. El caso que sea muy difcil para ustedes, me lo traern a m, y yo lo oir.'
"En aquella misma ocasin les mand todas las cosas que deban hacer.
"Entonces salimos de Horeb y pasamos por todo aquel vasto y terrible desierto que ustedes vieron, camino de la regin montaosa de los Amorreos, tal como el SEOR nuestro Dios nos haba mandado, y llegamos a Cades Barnea.
"Y les dije: 'Han llegado a la regin montaosa de los Amorreos que el SEOR nuestro Dios nos va a dar.
'Mira, Israel, el SEOR tu Dios ha puesto la tierra delante de ti; sube, toma posesin de ella, como el SEOR, el Dios de tus padres, te ha dicho. No temas ni te acobardes.'
"Entonces todos ustedes se acercaron a m, y dijeron: 'Enviemos hombres delante de nosotros, que nos exploren la tierra, y nos traigan noticia del camino por el cual hemos de subir y de las ciudades a las cuales entraremos.'
"Me agrad el plan, y tom a doce hombres de entre ustedes, un hombre por cada tribu.
"Ellos salieron y subieron a la regin montaosa, y llegaron hasta el Valle de Escol, y reconocieron la tierra.
"Entonces tomaron en sus manos del fruto de la tierra y nos lo trajeron; y nos dieron un informe y dijeron: 'Es una tierra buena que el SEOR nuestro Dios nos da.'
"Sin embargo, ustedes no quisieron subir, y se rebelaron contra el mandato del SEOR su Dios.
"Murmuraron en sus tiendas y dijeron: 'Porque el SEOR nos aborrece, nos ha sacado de la tierra de Egipto para entregarnos en manos de los Amorreos y destruirnos.
'Adnde subiremos? Nuestros hermanos nos han atemorizado, diciendo: "El pueblo es ms grande y ms alto que nosotros; las ciudades son grandes y fortificadas hasta el cielo. Y adems vimos all a los hijos de Anac."'
"Entonces yo les dije: 'No teman ni les tengan miedo.
'El SEOR su Dios, que va delante de ustedes, El pelear por ustedes, as como lo hizo delante de sus ojos en Egipto
y en el desierto, donde has visto cmo el SEOR tu Dios te llev, como un hombre lleva a su hijo, por todo el camino que anduvieron hasta llegar a este lugar.'
"Pero con todo esto, ustedes no confiaron en el SEOR su Dios,
que iba delante de ustedes en el camino para buscarles lugar dnde acampar, con fuego de noche y nube de da, para mostrarles el camino por donde deban andar.
"Entonces el SEOR oy la voz de las palabras de ustedes, y se enoj y jur:
'Ninguno de estos hombres, esta generacin perversa, ver la buena tierra que jur dar a sus padres,
excepto Caleb, hijo de Jefone; l la ver, y a l y a sus hijos dar la tierra que ha pisado, pues l ha seguido fielmente al SEOR.'
"El SEOR se enoj tambin contra m por causa de ustedes y dijo: 'Tampoco t entrars all.
'Josu, hijo de Nun, que est delante de ti, l entrar all; anmale, porque l har que Israel la posea.
'Adems, en cuanto a los pequeos, que ustedes dijeron que vendran a ser presa, y sus hijos, que hoy no tienen conocimiento del bien ni del mal, entrarn all, y a ellos les dar la tierra y ellos la poseern.
'Pero ustedes, vulvanse y vayan hacia el desierto por el camino del Mar Rojo.'
"Entonces ustedes respondieron: 'Hemos pecado contra el SEOR; nosotros subiremos y pelearemos tal como el SEOR nuestro Dios nos ha mandado.' Y cada uno de ustedes se puso sus armas de guerra, y pensaron que era fcil subir a la regin montaosa.
"Pero el SEOR me dijo: 'Diles: "No suban, ni peleen, pues Yo no estoy entre ustedes; para que no sean derrotados por sus enemigos."'
"As les habl, pero no quisieron escuchar. Al contrario, se rebelaron contra el mandamiento del SEOR, y obraron con orgullo, y subieron a la regin montaosa.
"Los Amorreos que moraban en aquella regin montaosa salieron contra ustedes, y los persiguieron como lo hacen las abejas, y los derrotaron desde Seir hasta Horma.
"Entonces volvieron y lloraron delante del SEOR, pero el SEOR no escuch su voz, ni les hizo caso.
"Por eso ustedes permanecieron en Cades muchos das, los das que pasaron all .
"Despus nos volvimos y salimos hacia el desierto por el camino del Mar Rojo, como el SEOR me haba mandado, y por muchos das dimos vueltas al Monte Seir.
"Entonces el SEOR me habl:
'Ustedes han dado ya bastantes vueltas alrededor de este monte. Vulvanse ahora hacia el norte,
y da orden al pueblo, diciendo: "Ustedes van a pasar por el territorio de sus hermanos, los hijos de Esa que habitan en Seir, y ellos les tendrn miedo. As que tengan mucho cuidado;
no los provoquen, porque no les dar nada de su tierra, ni siquiera la huella de un pie, porque a Esa he dado el Monte Seir por posesin.
"Les comprarn con dinero los alimentos para comer, y tambin con dinero comprarn de ellos agua para beber.
"Pues el SEOR tu Dios te ha bendecido en todo lo que has hecho; El ha conocido tu peregrinar a travs de este inmenso desierto. Por cuarenta aos el SEOR tu Dios ha estado contigo; nada te ha faltado."'
"Pasamos, pues, de largo a nuestros hermanos, los hijos de Esa que habitan en Seir, lejos del camino del Arab, lejos de Elat y de Ezin Geber. Y nos volvimos, y pasamos por el camino del desierto de Moab.
"Entonces el SEOR me dijo: 'No molestes a Moab, ni los provoques a la guerra, porque no te dar nada de su tierra por posesin, pues he dado Ar a los hijos de Lot por posesin.
(Antes habitaban all los Emitas, un pueblo tan grande, numeroso y alto como los Anaceos.
Como los Anaceos, ellos tambin son considerados gigantes, pero los Moabitas los llaman Emitas.
Los Horeos habitaban antes en Seir, pero los hijos de Esa los desalojaron y los destruyeron delante de ellos, y se establecieron en su lugar, tal como Israel hizo con la tierra que el SEOR les dio en posesin.)
'Levntense ahora, y crucen el torrente de Zered,' dijo el S&EOR. Y cruzamos el torrente de Zered.
"El tiempo que nos llev para venir de Cades Barnea, hasta que cruzamos el torrente de Zered, fue de treinta y ocho aos; hasta que pereci toda la generacin de los hombres de guerra de en medio del campamento, como el SEOR les haba jurado.
"Adems, la mano del SEOR fue contra ellos, para destruirlos de en medio del campamento, hasta que todos perecieron.
"Cuando todos los hombres de guerra ya haban perecido de entre el pueblo,
el SEOR me habl:
'T cruzars hoy por Ar la frontera de Moab.
'Y cuando llegues frente a los Amonitas, no los molestes ni los provoques, porque no te dar en posesin nada de la tierra de los Amonitas, pues se la he dado a los hijos de Lot por heredad.'
(Esta regin es tambin conocida como la tierra de los gigantes, porque antiguamente habitaban gigantes en ella, a los que los Amonitas llaman Zomzomeos,
pueblo grande, numeroso y alto como los Anaceos, pero que el SEOR destruy delante de ellos. Y los Amonitas los desalojaron y se establecieron en su lugar,
tal como Dios hizo con los hijos de Esa, que habitan en Seir, cuando destruy a los Horeos delante de ellos; y ellos los desalojaron, y se establecieron en su lugar hasta hoy.
Y a los Aveos que habitaban en aldeas hasta Gaza, los Caftoreos (Filisteos), que salieron de Caftor (Creta), los destruyeron y se establecieron en su lugar.)
'Levntense; pnganse en marcha y pasen por el Valle del Arnn. Mira, he entregado en tu mano a Sehn Amorreo, rey de Hesbn, y a su tierra; comienza a tomar posesin y entra en batalla con l.
'Hoy comenzar a infundir el espanto y terror tuyo sobre los pueblos debajo del cielo, quienes, al or tu fama, temblarn y se angustiarn a causa de ti.'
"Entonces, desde el desierto de Cademot, envi mensajeros a Sehn, rey de Hesbn, con palabras de paz, dicindole:
'Djeme pasar por su tierra; solamente ir por el camino, sin apartarme ni a la derecha ni a la izquierda.
'Me vender comestibles por dinero para que yo pueda comer, y me dar agua por dinero para que pueda beber; djeme tan slo pasar a pie,
tal como hicieron conmigo los hijos de Esa que habitan en Seir y los Moabitas que habitan en Ar, hasta que cruce el Jordn a la tierra que el SEOR nuestro Dios nos da.'
"Pero Sehn, rey de Hesbn, no quiso dejarnos pasar por su tierra porque el SEOR tu Dios endureci su espritu e hizo obstinado su corazn, a fin de entregarlo en tus manos, como lo est hoy.
"Y el SEOR me dijo: 'Mira, he comenzado a entregar a Sehn y su tierra en tus manos. Comienza a ocuparla para que poseas la tierra.'
"Entonces Sehn sali con todo su pueblo a encontrarnos en batalla en Jahaza.
"Y el SEOR nuestro Dios lo entreg a nosotros; y lo derrotamos a l, a sus hijos y a todo su pueblo.
"En aquel tiempo tomamos todas sus ciudades, y exterminamos a hombres, mujeres y nios de cada ciudad. No dejamos ningn sobreviviente.
"Tomamos solamente como nuestro botn los animales y los despojos de las ciudades que habamos capturado.
"Desde Aroer, que est a la orilla del Valle del Arnn, y desde la ciudad que est en el valle, aun hasta Galaad, no hubo ciudad inaccesible para nosotros; el SEOR nuestro Dios nos las entreg todas.
"Pero, conforme a todo lo que el SEOR nuestro Dios haba prohibido, no te acercaste a la tierra de los Amonitas, a todo lo largo del arroyo Jaboc, ni a las ciudades del monte.
"Volvimos, pues, y subimos por el camino de Basn, y Og, rey de Basn, nos sali al encuentro con todo su pueblo para pelear en Edrei.
"Pero el SEOR me dijo: 'No le tengas miedo, porque Yo lo he entregado en tu mano a todo su pueblo y su tierra; y hars con l tal como hiciste con Sehn, rey de los Amorreos, que habitaba en Hesbn.'
"As que el SEOR nuestro Dios tambin entreg en nuestra mano a Og, rey de Basn, con todo su pueblo, y los herimos hasta que no quedaron sobrevivientes.
"Conquistamos en aquel entonces todas sus ciudades; no qued ciudad que no les tomramos: sesenta ciudades, toda la regin de Argob, el reino de Og en Basn.
"Todas stas eran ciudades fortificadas con altas murallas, puertas y barras, aparte de muchos otros pueblos sin murallas.
"Las destruimos totalmente, como hicimos con Sehn, rey de Hesbn, exterminando a todos los hombres, mujeres y nios de cada ciudad.
"Pero tomamos como nuestro botn todos los animales y los despojos de las ciudades.
"Tomamos entonces la tierra de mano de los dos reyes de los Amorreos que estaban del otro lado del Jordn, desde el Valle del Arnn hasta el Monte Hermn
(los Sidonios llaman Sirin, a Hermn, y los Amorreos lo llaman Senir):
todas las ciudades de la meseta, todo Galaad y todo Basn, hasta Salca y Edrei, ciudades del reino de Og en Basn.
"Porque slo Og, rey de Basn, quedaba de los gigantes. Su cama era una cama de hierro; est en Rab, ciudad de los Amonitas. Tena 9 codos (4 m) de largo y 1.6 metros de ancho, segn el codo de un hombre (la distancia del codo al fin de mano, 45 cm).
"Tomamos posesin, pues, de esta tierra en aquel tiempo. Desde Aroer, que est en el Valle del Arnn, y la mitad de la regin montaosa de Galaad y sus ciudades, se la di a los Rubenitas y a los Gaditas.
"Y el resto de Galaad y todo Basn, el reino de Og, toda la regin de Argob, se la di a la media tribu de Manass. (En cuanto a todo Basn, se le llama la tierra de los gigantes.
"Jair, hijo de Manass, tom toda la regin de Argob hasta la frontera con Gesur y Maaca, y la llam, es decir a Basn, segn su propio nombre, Havot Jair, como se llama hasta hoy.)
"A Maquir le di Galaad.
"A los Rubenitas y a los Gaditas les di desde Galaad hasta el Valle del Arnn, el medio del valle como frontera, hasta el arroyo Jaboc, frontera de los Amonitas;
tambin el Arab, con el Jordn como frontera, desde el Cineret (Mar de Galilea) hasta el Mar del Arab, el Mar Salado (Mar Muerto), al pie de las laderas del Pisga al oriente.
"En aquel tiempo yo les orden a ustedes: 'El SEOR su Dios les ha dado esta tierra para poseerla. Todos ustedes, hombres valientes, cruzarn armados delante de sus hermanos, los Israelitas.
'Pero sus mujeres, sus pequeos y su ganado (yo s que ustedes tienen mucho ganado) permanecern en las ciudades que les he dado,
hasta que el SEOR d reposo a sus compatriotas como a ustedes, y ellos posean tambin la tierra que el SEOR, Dios de ustedes, les dar al otro lado del Jordn. Entonces podrn volver cada hombre a la posesin que les he dado.'
"En aquel tiempo le orden a Josu: 'Tus ojos han visto todo lo que el SEOR, Dios de ustedes, ha hecho a estos dos reyes; as har el SEOR a todos los reinos por los cuales vas a pasar.
'No les teman, porque el SEOR su Dios es el que pelea por ustedes.'
"Yo tambin supliqu al SEOR en aquel tiempo:
'Oh Seor DIOS, T has comenzado a mostrar a Tu siervo Tu grandeza y Tu mano poderosa; porque qu dios hay en los cielos o en la tierra que pueda hacer obras y hechos tan poderosos como los Tuyos?
'Permteme, te suplico, cruzar y ver la buena tierra que est al otro lado del Jordn, aquella buena regin montaosa y el Lbano.'
"Pero el SEOR se enoj conmigo por causa de ustedes, y no me escuch; y el SEOR me dijo: 'Basta! No Me hables ms de esto.
'Sube a la cumbre del Monte Pisga y alza tus ojos al occidente, al norte, al sur y al oriente, y mrala con tus propios ojos, porque t no cruzars este Jordn.
'Pero encarga a Josu, y anmalo y fortalcelo, porque l pasar a la cabeza de este pueblo, y l les dar por heredad la tierra que t vers.'
"As que nos quedamos en el valle frente a Bet Peor.
"Ahora pues, oh Israel, escucha los estatutos y los decretos que yo les enseo para que los cumplan, a fin de que vivan y entren a tomar posesin de la tierra que el SEOR, el Dios de sus padres, les da.
"Ustedes no aadirn nada a la palabra que yo les mando, ni quitarn nada de ella, para que guarden los mandamientos del SEOR su Dios que yo les mando.
"Sus ojos han visto lo que el SEOR hizo en el caso de Baal Peor, pues a todo hombre que sigui a Baal Peor, el SEOR, su Dios lo destruy de en medio de ti.
"Pero ustedes, que permanecieron fieles al SEOR su Dios, todos estn vivos hoy.
"Miren, yo les he enseado estatutos y decretos tal como el SEOR mi Dios me orden, para que as los cumplan en medio de la tierra en que van a entrar para poseerla.
"As que gurdenlos y pnganlos por obra, porque sta ser su sabidura y su inteligencia ante los ojos de los pueblos que al escuchar todos estos estatutos, dirn: 'Ciertamente esta gran nacin es un pueblo sabio e inteligente.'
"Porque, qu nacin grande hay que tenga un dios tan cerca de ella como est el SEOR nuestro Dios siempre que Lo invocamos?
"O qu nacin grande hay que tenga estatutos y decretos tan justos como toda esta ley que hoy pongo delante de ustedes?
"Por tanto, cudate y guarda tu alma con diligencia, para que no te olvides de las cosas que tus ojos han visto, y no se aparten de tu corazn todos los das de tu vida; sino que las hagas saber a tus hijos y a tus nietos.
"Recuerda el da que estuviste delante del SEOR tu Dios en Horeb, cuando el SEOR me dijo: 'Reneme el pueblo para que Yo les haga or Mis palabras, a fin de que aprendan a temerme (reverenciarme) todos los das que vivan sobre la tierra y c
"Ustedes se acercaron, pues, y permanecieron al pie del monte, y el monte arda en fuego hasta el mismo cielo: oscuridad, nube y densas tinieblas.
"Entonces el SEOR les habl de en medio del fuego; oyeron su voz, slo la voz, pero no vieron figura alguna.
"Y El les declar Su pacto, el cual les mand poner por obra: esto es, los Diez Mandamientos, y los escribi en dos tablas de piedra.
"El SEOR me orden en aquella ocasin que les enseara estatutos y decretos, a fin de que los cumplieran en la tierra a la cual van a entrar para poseerla.
"As que tengan mucho cuidado, ya que no vieron ninguna figura el da en que el SEOR les habl en Horeb de en medio del fuego;
no sea que se corrompan y hagan para ustedes una imagen tallada semejante a cualquier figura: semejanza de varn o de hembra,
semejanza de cualquier animal que est en la tierra, semejanza de cualquier ave que vuela en el cielo,
semejanza de cualquier animal que se arrastra sobre la tierra, semejanza de cualquier pez que hay en las aguas debajo de la tierra.
"Y ten cuidado, no sea que levantes los ojos al cielo y veas el sol, la luna, las estrellas y todo el ejrcito del cielo, y seas impulsado a adorarlos y servirlos, cosas que el SEOR tu Dios ha concedido a todos los pueblos debajo de
"Pero a ustedes el SEOR los ha tomado y los ha sacado del horno de hierro, de Egipto, para que fueran pueblo de Su heredad como lo son ahora.
"Y el SEOR se enoj conmigo por causa de ustedes, y jur que yo no pasara el Jordn, ni entrara en la buena tierra que el SEOR tu Dios te da por heredad.
"Porque yo morir en esta tierra, no cruzar el Jordn; pero ustedes pasarn y tomarn posesin de esta buena tierra.
"Tengan cuidado, pues, no sea que olviden el pacto que el SEOR su Dios hizo con ustedes, y se hagan imagen tallada en forma de cualquier cosa que el SEOR tu Dios te ha prohibido.
"Porque el SEOR tu Dios es fuego consumidor, un Dios celoso.
"Cuando hayan engendrado hijos y nietos, y hayan permanecido largo tiempo en la tierra, y se corrompan y hagan un dolo (imagen tallada) en forma de cualquier cosa, y hagan lo que es malo ante los ojos del SEOR su Dios para provocarlo a ira,
hoy pongo por testigo contra ustedes al cielo y a la tierra, que pronto sern totalmente exterminados de la tierra donde van a pasar el Jordn para poseerla. No vivirn por mucho tiempo en ella, sino que sern totalmente destruidos.
"El SEOR los dispersar entre los pueblos, y quedarn pocos en nmero entre las naciones adonde el SEOR los llevar.
"All ustedes servirn a dioses hechos por manos de hombre, de madera y de piedra, que no ven, ni oyen, ni comen, ni huelen.
"Pero desde all buscars al SEOR tu Dios, y Lo hallars si Lo buscas con todo tu corazn y con toda tu alma.
"En los postreros das, cuando ests angustiado y todas esas cosas te sobrevengan, volvers al SEOR tu Dios y escuchars Su voz.
"Pues el SEOR tu Dios es Dios compasivo; no te abandonar, ni te destruir, ni olvidar el pacto que El jur a tus padres.
"Ciertamente, pregunta ahora acerca de los tiempos pasados que fueron antes de ti, desde el da en que Dios cre al hombre sobre la tierra; averigua desde un extremo de los cielos hasta el otro. Se ha hecho cosa tan grande como sta, o se ha o
"Ha odo pueblo alguno la voz de Dios, hablando de en medio del fuego, como t la has odo, y ha sobrevivido?
"O ha intentado dios alguno tomar para s una nacin de en medio de otra nacin, con pruebas, con seales y maravillas, con guerra y mano fuerte y con brazo extendido y hechos aterradores, como el SEOR tu Dios hizo por ti en Egipto
"A ti te fue mostrado, para que supieras que el SEOR, El es Dios; ningn otro hay fuera de El.
"Desde los cielos el SEOR te hizo or Su voz para disciplinarte; y sobre la tierra te hizo ver Su gran fuego, y oste Sus palabras de en medio del fuego.
"Porque El am a tus padres, por eso escogi a su descendencia despus de ellos; y personalmente te sac de Egipto con Su gran poder,
expulsando delante de ti naciones ms grandes y ms poderosas que t, para hacerte entrar y darte la tierra de ellos por heredad, como sucede hoy.
"Por tanto, reconoce hoy y reflexiona en tu corazn, que el SEOR es Dios arriba en los cielos y abajo en la tierra; no hay otro.
"As pues, guardars Sus estatutos y Sus mandamientos que yo te ordeno hoy, a fin de que te vaya bien a ti y a tus hijos despus de ti, y para que prolongues tus das sobre la tierra que el SEOR tu Dios te da para siempre."
Entonces Moiss design tres ciudades al otro lado del Jordn, al oriente,
para que huyera all el que involuntariamente hubiera matado a su vecino sin haber tenido enemistad contra l en el pasado; y huyendo a una de estas ciudades, salvara su vida:
Beser en el desierto, sobre la meseta, para los Rubenitas, Ramot en Galaad para los Gaditas, y Goln en Basn para los de Manass.
Esta es, pues, la ley que Moiss puso delante de los Israelitas.
Estos son los testimonios, los estatutos y las ordenanzas que Moiss dio a los Israelitas cuando salieron de Egipto,
al otro lado del Jordn en el valle frente a Bet Peor, en la tierra de Sehn, rey de los Amorreos, que habitaba en Hesbn, a quien Moiss y los Israelitas derrotaron cuando salieron de Egipto.
Y tomaron posesin de su tierra y de la tierra de Og, rey de Basn, los dos reyes de los Amorreos que estaban al otro lado del Jordn hacia el oriente,
desde Aroer, que est a la orilla del Valle del Arnn, hasta el Monte Sion, es decir, Hermn,
con todo el Arab al otro lado del Jordn, al oriente, hasta el Mar del Arab, al pie de las laderas del Monte Pisga.
Entonces llam Moiss a todo Israel y les dijo: "Oye, oh Israel, los estatutos y ordenanzas que hablo hoy a odos de ustedes, para que los aprendan y pongan por obra.
"El SEOR nuestro Dios hizo un pacto con nosotros en Horeb.
"No hizo el SEOR este pacto con nuestros padres, sino con nosotros, con todos aquellos de nosotros que estamos vivos aqu hoy.
"Cara a cara el SEOR habl con ustedes en el monte de en medio del fuego,
mientras yo estaba en aquella ocasin entre el SEOR y ustedes para declararles la palabra del SEOR, porque teman a causa del fuego y no subieron al monte. Y El dijo:
'Yo soy el SEOR tu Dios, que te saqu de la tierra de Egipto, de la casa de servidumbre (de esclavos).
'No tendrs otros dioses delante de M.
'No te hars ningn dolo, ni semejanza alguna de lo que est arriba en el cielo, ni abajo en la tierra, ni en las aguas debajo de la tierra.
'No los adorars ni los servirs; porque Yo, el SEOR tu Dios, soy Dios celoso, que castigo la iniquidad de los padres sobre los hijos, y sobre la tercera y la cuarta generacin de los que Me aborrecen,
pero que muestro misericordia a millares, a los que Me aman y guardan Mis mandamientos.
'No tomars en vano el nombre del SEOR tu Dios, porque el SEOR no tendr por inocente a quien tome Su nombre en vano.
'Guardars el da de reposo para santificarlo, como el SEOR tu Dios lo ha mandado.
'Seis das trabajars y hars todo tu trabajo,
mas el sptimo da es da de reposo para el SEOR tu Dios; no hars en l ningn trabajo, t, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu siervo, ni tu sierva, ni tu buey, ni tu asno, ni ninguno de tus animales, ni el extranjero que est contigo, para que tu
'Acurdate que fuiste esclavo en la tierra de Egipto, y que el SEOR tu Dios te sac de all con mano fuerte y brazo extendido; por tanto, el SEOR tu Dios te ha ordenado que guardes el da de reposo.
'Honra a tu padre y a tu madre, como el SEOR tu Dios te ha mandado, para que tus das sean prolongados y te vaya bien en la tierra que el SEOR tu Dios te da.
'No matars.
'No cometers adulterio.
'No hurtars.
'No dars falso testimonio contra tu prjimo.
'No codiciars la mujer de tu prjimo, y no desears la casa de tu prjimo, ni su campo, ni su siervo, ni su sierva, ni su buey, ni su asno, ni nada que sea de tu prjimo.'
"Estas palabras habl el SEOR a toda la asamblea de ustedes en el monte, de en medio del fuego, de la nube y de las densas tinieblas con una gran voz, y no aadi ms. Y las escribi en dos tablas de piedra y me las dio.
"Y cuando ustedes oyeron la voz de en medio de las tinieblas, mientras el monte arda con fuego, se acercaron a m, todos los jefes de sus tribus y sus ancianos,
y dijeron: 'El SEOR nuestro Dios nos ha mostrado Su gloria y Su grandeza, y hemos odo Su voz de en medio del fuego; hoy hemos visto que Dios habla con el hombre, y ste an vive.
'Ahora pues, por qu hemos de morir? Porque este gran fuego nos consumir; si seguimos oyendo la voz del SEOR nuestro Dios, entonces moriremos.
'Porque, qu hombre hay que haya odo la voz del Dios vivo hablando de en medio del fuego, como nosotros, y haya sobrevivido?
'Acrcate t, y oye lo que el SEOR nuestro Dios dice; entonces dinos todo lo que el SEOR nuestro Dios te diga, y lo escucharemos y lo haremos.'
"El SEOR oy la voz de las palabras de ustedes cuando me hablaron y el SEOR me dijo: 'He odo la voz de las palabras de este pueblo, que ellos te han hablado. Han hecho bien en todo lo que han dicho.
'Oh si ellos tuvieran tal corazn que Me temieran, y guardaran siempre todos Mis mandamientos, para que les fuera bien a ellos y a sus hijos para siempre!
'Ve y diles: "Vuelvan a sus tiendas."
'Pero t, qudate aqu conmigo, para que Yo te diga todos los mandamientos, los estatutos y los decretos que les ensears, a fin de que los cumplan en la tierra que les doy en posesin.'
"As que cuiden de hacer tal como el SEOR su Dios les ha mandado; no se desven a la derecha ni a la izquierda.
"Anden en todo el camino que el SEOR su Dios les ha mandado, a fin de que vivan y les vaya bien, y prolonguen sus das en la tierra que van a poseer.
"Estos, pues, son los mandamientos, los estatutos y los decretos que el SEOR su Dios me ha mandado que les ensee, para que los cumplan en la tierra que van a poseer,
para que temas al SEOR tu Dios, guardando todos Sus estatutos y Sus mandamientos que yo te ordeno, t y tus hijos y tus nietos, todos los das de tu vida, para que tus das sean prolongados.
"Escucha, pues, oh Israel, y cuida de hacerlo, para que te vaya bien y te multipliques en gran manera, en una tierra que mana leche y miel, tal como el SEOR, el Dios de tus padres, te ha prometido.
"Escucha, oh Israel, el SEOR es nuestro Dios, el SEOR uno es.
"Amars al SEOR tu Dios con todo tu corazn, con toda tu alma y con toda tu fuerza.
"Estas palabras que yo te mando hoy, estarn sobre tu corazn.
"Las ensears diligentemente a tus hijos, y hablars de ellas cuando te sientes en tu casa y cuando andes por el camino, cuando te acuestes y cuando te levantes.
"Las atars como una seal a tu mano, y sern por insignias entre tus ojos.
"Las escribirs en los postes de tu casa y en tus puertas.
"Y suceder que cuando el SEOR tu Dios te traiga a la tierra que jur a tus padres Abraham, Isaac y Jacob, que te dara, una tierra con grandes y esplndidas ciudades que t no edificaste,
y casas llenas de toda buena cosa que t no llenaste, y cisternas cavadas que t no cavaste, vias y olivos que t no plantaste, y comas y te sacies;
entonces ten cuidado, no sea que te olvides del SEOR que te sac de la tierra de Egipto, de la casa de servidumbre (de esclavos).
"Temers (Reverenciars) slo al SEOR tu Dios; y a El adorars (servirs) y jurars por Su nombre.
"No seguirn a otros dioses, a ninguno de los dioses de los pueblos que los rodean,
porque el SEOR tu Dios, que est en medio de ti, es Dios celoso, no sea que se encienda la ira del SEOR tu Dios contra ti, y El te borre de la superficie de la tierra.
"No pondrn a prueba al SEOR su Dios, como Lo hicieron en Masah.
"Ustedes deben guardar diligentemente los mandamientos del SEOR su Dios, y Sus testimonios y Sus estatutos que te ha mandado.
"Hars lo que es justo y bueno a los ojos del SEOR, para que te vaya bien, y para que entres y tomes posesin de la buena tierra que el SEOR jur que dara a tus padres,
echando fuera a todos tus enemigos de delante de ti, como el SEOR ha dicho.
"Cuando en el futuro tu hijo te pregunte: 'Qu significan los testimonios y los estatutos y los decretos que el SEOR nuestro Dios les ha mandado?'
entonces dirs a tu hijo: 'Nosotros ramos esclavos de Faran en Egipto, y el SEOR nos sac de Egipto con mano fuerte.
'Adems, el SEOR hizo grandes y temibles seales y maravillas delante de nuestros ojos contra Egipto, contra Faran y contra toda su casa;
y nos sac de all para traernos y darnos la tierra que El haba jurado dar a nuestros padres (antepasados).'
"As que el SEOR nos mand que observramos todos estos estatutos, y que temiramos siempre al SEOR nuestro Dios para nuestro bien y para preservarnos la vida, como hasta hoy.
"Y habr justicia para nosotros si cuidamos de observar todos estos mandamientos delante del SEOR nuestro Dios, tal como El nos ha mandado.
"Cuando el SEOR tu Dios te haya introducido en la tierra donde vas a entrar para poseerla y haya echado de delante de ti a muchas naciones: los Hititas, los Gergeseos, los Amorreos, los Cananeos, los Ferezeos, los Heveos y los Jebuseos, siete naciones m
y cuando el SEOR tu Dios los haya entregado delante de ti, y los hayas derrotado, los destruirs por completo. No hars alianza con ellos ni te apiadars de ellos.
"No contraers matrimonio con ellos; no dars tus hijas a sus hijos, ni tomars sus hijas para tus hijos.
"Porque ellos apartarn a tus hijos de seguirme para servir a otros dioses; entonces la ira del SEOR se encender contra ti, y El pronto te destruir.
"Pero as harn ustedes con ellos: derribarn sus altares, destruirn sus pilares sagrados, y cortarn sus imgenes de Asera, y quemarn a fuego sus imgenes talladas.
"Porque t eres pueblo santo para el SEOR tu Dios; el SEOR tu Dios te ha escogido para ser pueblo Suyo de entre todos los pueblos que estn sobre la superficie de la tierra.
"El SEOR no puso Su amor en ustedes ni los escogi por ser ustedes ms numerosos que otro pueblo, pues eran el ms pequeo de todos los pueblos;
mas porque el SEOR los am y guard el juramento que hizo a sus padres (antepasados), el SEOR los sac con mano fuerte y los redimi de casa de servidumbre (de esclavos), de la mano de Faran, rey de Egipto.
"Reconoce, pues, que el SEOR tu Dios es Dios, el Dios fiel, que guarda Su pacto y Su misericordia hasta mil generaciones con aqullos que Lo aman y guardan Sus mandamientos;
pero al que Lo odia, le da el pago en su misma cara, destruyndolo; y no se tarda en castigar al que Lo odia, en su misma cara le dar el pago.
"Guarda, por tanto, el mandamiento y los estatutos y los decretos que yo te mando hoy, para cumplirlos.
"Entonces suceder, que porque escuchas estos decretos y los guardas y los cumples, el SEOR tu Dios guardar Su pacto contigo y Su misericordia que jur a tus padres.
"Te amar, te bendecir y te multiplicar; tambin bendecir el fruto de tu vientre y el fruto de tu tierra, tu cereal, tu vino nuevo, tu aceite, el aumento de tu ganado y las cras de tu rebao en la tierra que El jur a tus padres que te dara.
"Bendito sers ms que todos los pueblos; no habr varn ni hembra estril en ti, ni en tu ganado.
"Y el SEOR apartar de ti toda enfermedad; y no pondr sobre ti ninguna de las enfermedades malignas de Egipto que has conocido, sino que las pondr sobre los que te odian.
"Destruirs a todos los pueblos que el SEOR tu Dios te entregue; tu ojo no tendr piedad de ellos; tampoco servirs a sus dioses, porque esto sera un tropiezo para ti.
"Si dijeras en tu corazn: 'Estas naciones son ms poderosas que yo, cmo podr desposeerlas?'
"No tengas temor de ellas; recuerda bien lo que el SEOR tu Dios hizo a Faran y a todo Egipto:
las grandes pruebas que tus ojos vieron, las seales y maravillas, y la mano poderosa y el brazo extendido con el cual el SEOR tu Dios te sac. As el SEOR tu Dios har con todos los pueblos a los cuales temes.
"Adems, el SEOR tu Dios enviar la avispa contra ellos, hasta que perezcan los que queden y se escondan de ti.
"No te espantes de ellos, porque en medio de ti est el SEOR tu Dios, Dios grande y temible.
"El SEOR tu Dios echar estas naciones de delante de ti poco a poco; no podrs acabar con ellas rpidamente, no sea que las fieras del campo lleguen a ser demasiado numerosas para ti.
"Pero el SEOR tu Dios las entregar delante de ti, y producir entre ellas gran confusin hasta que perezcan.
"Entregar en tus manos a sus reyes de modo que hars perecer sus nombres de debajo del cielo; ningn hombre podr hacerte frente, hasta que t los hayas destruido a todos .
"Quemars a fuego las esculturas de sus dioses; no codiciars la plata ni el oro que las recubren, ni lo tomars para ti, no sea que por ello caigas en un lazo, porque es abominacin al SEOR tu Dios.
"No traers cosa abominable a tu casa, pues sers anatema (destruido) como ella; ciertamente la aborrecers y la abominars, pues es anatema.
"Todos los mandamientos que yo te ordeno hoy, tendrn cuidado de ponerlos por obra, a fin de que vivan y se multipliquen, y entren y tomen posesin de la tierra que el SEOR jur dar a sus padres (antepasados).
"Y te acordars de todo el camino por donde el SEOR tu Dios te ha trado por el desierto durante estos cuarenta aos, para humillarte, probndote, a fin de saber lo que haba en tu corazn, si guardaras o no Sus mandamientos.
"El te humill, y te dej tener hambre, y te aliment con el man que t no conocas, ni tus padres haban conocido, para hacerte entender que el hombre no slo vive de pan, sino que vive de todo lo que procede de la boca del SEOR.
"Tu ropa no se gast sobre ti, ni se hinch tu pie durante estos cuarenta aos.
"Por tanto, debes comprender en tu corazn que el SEOR tu Dios te estaba disciplinando, as como un hombre disciplina a su hijo.
"Guardars, pues, los mandamientos del SEOR tu Dios, para andar en Sus caminos y para temerlo (reverenciarlo).
"Porque el SEOR tu Dios te trae a una tierra buena, a una tierra de corrientes de aguas, de fuentes y manantiales que fluyen por valles y colinas;
una tierra de trigo y cebada, de vias, higueras y granados; una tierra de aceite de oliva y miel;
una tierra donde comers el pan sin escasez, donde nada te faltar; una tierra cuyas piedras son hierro, y de cuyos montes puedes sacar cobre.
"Cuando hayas comido y te hayas saciado, bendecirs al SEOR tu Dios por la buena tierra que El te ha dado.
"Cudate de no olvidar al SEOR tu Dios dejando de guardar Sus mandamientos, Sus ordenanzas y Sus estatutos que yo te ordeno hoy;
no sea que cuando hayas comido y te hayas saciado, y hayas construido buenas casas y habitado en ellas,
y cuando tus vacas y tus ovejas se multipliquen, y tu plata y oro se multipliquen, y todo lo que tengas se multiplique,
entonces tu corazn se enorgullezca, y te olvides del SEOR tu Dios que te sac de la tierra de Egipto de la casa de servidumbre (de esclavos).
"El te condujo a travs del inmenso y terrible desierto, con sus serpientes abrasadoras y escorpiones, tierra sedienta donde no haba agua; El sac para ti agua de la roca de pedernal.
"En el desierto te aliment con el man que tus padres no haban conocido, para humillarte y probarte, y para finalmente hacerte bien.
"No sea que digas en tu corazn: 'Mi poder y la fuerza de mi mano me han producido esta riqueza.'
"Pero acurdate del SEOR tu Dios, porque El es el que te da poder para hacer riquezas, a fin de confirmar Su pacto, el cual jur a tus padres como en este da.
"Pero suceder que si alguna vez te olvidas del SEOR tu Dios, y vas en pos de otros dioses, y los sirves y los adoras, yo testifico contra ustedes hoy, que ciertamente perecern.
"Como las naciones que el SEOR destruye delante de ustedes, as perecern ustedes, porque no oyeron la voz del SEOR su Dios.
"Oye, Israel: Hoy vas a pasar el Jordn para entrar a desposeer a naciones ms grandes y ms poderosas que t, ciudades grandes y fortificadas hasta el cielo,
un pueblo grande y alto, los hijos de los Anaceos, a quienes conoces y de quienes has odo decir: 'Quin puede resistir ante los hijos de Anac?'
"Comprende, pues, hoy, que es el SEOR tu Dios el que pasa delante de ti como fuego consumidor. El los destruir y los humillar delante de ti, para que los expulses y los destruyas rpidamente, tal como el SEOR te ha dicho.
"No digas en tu corazn cuando el SEOR tu Dios los haya echado de delante de ti: 'Por mi justicia el SEOR me ha hecho entrar para poseer esta tierra,' sino que es a causa de la maldad de estas naciones que el SEOR las expulsa de de
"No es por tu justicia ni por la rectitud de tu corazn que vas a poseer su tierra, sino que por la maldad de estas naciones el SEOR tu Dios las expulsa de delante de ti, para confirmar el pacto que el SEOR jur a tus padres Abraham, Isaac y Jacob.
"Comprende, pues, que no es por tu justicia que el SEOR tu Dios te da esta buena tierra para poseerla, pues eres un pueblo terco.
"Acurdate; no olvides cmo provocaste a ira al SEOR tu Dios en el desierto; desde el da en que saliste de la tierra de Egipto hasta que ustedes llegaron a este lugar, han sido rebeldes contra el SEOR.
"Hasta en Horeb provocaron a ira al SEOR, y el SEOR se enoj tanto contra ustedes que estuvo a punto de destruirlos.
"Cuando sub al monte para recibir las tablas de piedra, las tablas del pacto que el SEOR haba hecho con ustedes, me qued en el monte cuarenta das y cuarenta noches; no com pan ni beb agua.
"El SEOR me dio las dos tablas de piedra escritas por el dedo de Dios; y en ellas estaban todas las palabras que el SEOR les haba dicho en el monte, de en medio del fuego, el da de la asamblea.
"Y aconteci despus de cuarenta das y cuarenta noches, que el SEOR me dio las dos tablas de piedra, las tablas del pacto.
"Entonces el SEOR me dijo: 'Levntate; baja aprisa de aqu, porque tu pueblo que sacaste de Egipto se ha corrompido. Pronto se han apartado del camino que Yo les haba ordenado; se han hecho un dolo de fundicin.'
"Tambin el SEOR me habl y dijo: 'He visto a este pueblo, y en verdad es un pueblo terco.
'Djame que los destruya y borre su nombre de debajo del cielo; y de ti har una nacin ms grande y ms poderosa que ellos.'
"Y volv, y descend del monte mientras el monte arda en fuego, y las dos tablas del pacto estaban en mis dos manos.
"Y vi que en verdad ustedes haban pecado contra el SEOR su Dios. Se haban hecho un becerro de fundicin; pronto se haban apartado del camino que el SEOR les haba ordenado.
"Tom las dos tablas, las arroj de mis manos y las hice pedazos delante de ustedes.
"Entonces me postr delante del SEOR como al principio, por cuarenta das y cuarenta noches; no com pan ni beb agua, a causa de todo el pecado que haban cometido al hacer lo malo ante los ojos del SEOR, provocando as Su ira.
"Porque tem la ira y el furor con que el SEOR estaba enojado contra ustedes para destruirlos, pero el SEOR me escuch tambin esta vez.
"El SEOR se enoj tanto con Aarn que quiso destruirlo; y tambin interced por Aarn al mismo tiempo.
"Y tom el objeto del pecado de ustedes, el becerro que se haban hecho, y lo quem en el fuego, y lo hice pedazos, desmenuzndolo hasta que qued tan fino como el polvo; y ech su polvo al arroyo que bajaba del monte.
"Nuevamente, en Tabera, en Masah y en Kibrot Hataava, provocaron a ira al SEOR.
"Y cuando el SEOR los envi de Cades Barnea, diciendo: 'Suban y tomen posesin de la tierra que Yo les he dado,' entonces se rebelaron contra la orden del SEOR su Dios; no Le creyeron, ni escucharon Su voz.
"Ustedes han sido rebeldes al SEOR desde el da en que los conoc.
"Entonces me postr delante del SEOR los cuarenta das y cuarenta noches, lo cual hice porque el SEOR haba dicho que los iba a destruir.
"Or al SEOR, y dije: 'Oh Seor DIOS, no destruyas a Tu pueblo, a Tu heredad, que T has redimido con Tu grandeza, que T has sacado de Egipto con mano fuerte.
'Acurdate de Tus siervos Abraham, Isaac y Jacob; no mires la dureza de este pueblo ni su maldad ni su pecado.
'De otra manera los de la tierra de donde T nos sacaste dirn: "Por cuanto el SEOR no pudo hacerlos entrar en la tierra que les haba prometido y porque los aborreci, los sac para hacerlos morir en el desierto.'
'Sin embargo, ellos son Tu pueblo, Tu heredad, a quien T has sacado con Tu gran poder y Tu brazo extendido.'
"En aquel tiempo el SEOR me dijo: 'Lbrate dos tablas de piedra como las anteriores, y sube a M al monte, y hazte un arca de madera.
'Yo escribir sobre esas tablas las palabras que estaban sobre las primeras tablas que quebraste, y las pondrs en el arca.'
"Hice, pues, un arca de madera de acacia y labr dos tablas de piedra como las anteriores, y sub al monte con las dos tablas en mi mano.
"Y El escribi sobre las tablas, conforme a la escritura anterior, los Diez Mandamientos que el SEOR les haba hablado a ustedes en el monte de en medio del fuego el da de la asamblea; y el SEOR me las dio.
"Entonces me volv y descend del monte, y puse las tablas en el arca que yo haba hecho; y all estn tal como el SEOR me orden.
(Despus los Israelitas salieron de Beerot Bene Jaacn hacia Mosera. All muri Aarn y all fue sepultado, y su hijo Eleazar ministr como sacerdote en su lugar.
De all salieron hacia Gudgoda; y de Gudgoda hacia Jotbata, una tierra de corrientes de aguas.
En aquel tiempo el SEOR apart la tribu de Lev para que llevara el arca del pacto del SEOR, y para que estuviera delante del SEOR, sirvindole y bendiciendo en Su nombre hasta el da de hoy.
Por tanto, Lev no tiene porcin o herencia con sus hermanos; el SEOR es su herencia, as como el SEOR tu Dios le habl.)
"Me qued en el monte cuarenta das y cuarenta noches como la primera vez, y el SEOR me escuch tambin esta vez; y el SEOR no quiso destruirte.
"Entonces me dijo el SEOR: 'Levntate, contina tu marcha al frente del pueblo, para que entren y tomen posesin de la tierra que Yo jur a sus padres que les dara.'
"Y ahora, Israel, qu requiere de ti el SEOR tu Dios, sino que temas (reverencies) al SEOR tu Dios, que andes en todos Sus caminos, que Lo ames y que sirvas al SEOR tu Dios con todo tu corazn y con toda tu alma,
y que guardes los mandamientos del SEOR y Sus estatutos que yo te ordeno hoy para tu bien?
"Al SEOR tu Dios pertenecen los cielos y los cielos de los cielos, la tierra y todo lo que en ella hay.
"Sin embargo, el SEOR se agrad de tus padres, los am, y escogi a su descendencia despus de ellos, es decir, a ustedes, de entre todos los pueblos, como se ve hoy.
"Circunciden, pues, su corazn, y no sean ms tercos.
"Porque el SEOR su Dios es Dios de dioses y Seor de seores, Dios grande, poderoso y temible que no hace acepcin de personas ni acepta soborno.
"El hace justicia al hurfano y a la viuda, y muestra Su amor al extranjero dndole pan y vestido.
"Muestren, pues, amor al extranjero, porque ustedes fueron extranjeros en la tierra de Egipto.
"Temers (Reverenciars) al SEOR tu Dios; Le servirs, te allegars a El y slo en Su nombre jurars.
"El es el objeto de tu alabanza y El es tu Dios, que ha hecho por ti estas cosas grandes y portentosas que tus ojos han visto.
"Cuando tus padres descendieron a Egipto eran setenta personas, y ahora el SEOR tu Dios te ha hecho tan numeroso como las estrellas del cielo.
"Amars, pues, al SEOR tu Dios, y guardars siempre Sus mandatos, Sus estatutos, Sus ordenanzas y Sus mandamientos.
"Comprendan ustedes hoy que no estoy hablando con sus hijos, los cuales no han visto la disciplina del SEOR su Dios: Su grandeza, Su mano poderosa, Su brazo extendido,
Sus seales y Sus obras que hizo en medio de Egipto a Faran, rey de Egipto, y a toda su tierra;
lo que hizo al ejrcito de Egipto, a sus caballos y a sus carros, al hacer que el agua del Mar Rojo los cubriera cuando los perseguan a ustedes, y el SEOR los destruy completamente;
lo que hizo por ustedes en el desierto hasta que llegaron a este lugar.
"Tambin vieron lo que hizo a Datn y Abiram, los hijos de Eliab, hijo de Rubn, cuando la tierra abri su boca y los trag a ellos, a sus familias, a sus tiendas y a todo ser viviente que los segua, en medio de todo Israel.
"Pero ustedes, con sus propios ojos, han visto toda la gran obra que el SEOR ha hecho.
"Guarden, pues, todos los mandamientos que les ordeno hoy, para que sean fuertes, y entren y tomen posesin de la tierra a la cual entran para poseerla;
para que prolonguen sus das en la tierra que el SEOR jur dar a sus padres y a su descendencia, una tierra que mana leche y miel.
"Porque la tierra a la cual entras para poseerla, no es como la tierra de Egipto de donde ustedes vinieron, donde sembrabas tu semilla, y la regabas con el pie como una huerta de hortalizas,
sino que la tierra a la cual entran para poseerla, tierra de montes y valles, bebe el agua de las lluvias del cielo.
Es una tierra que el SEOR tu Dios cuida; los ojos del SEOR tu Dios estn siempre sobre ella, desde el principio hasta el fin del ao.
"Y suceder que si obedecen mis mandamientos que les ordeno hoy, de amar al SEOR su Dios y de servirle con todo su corazn y con toda su alma,
El dar a la tierra de ustedes la lluvia a su tiempo, lluvia temprana (de otoo) y lluvia tarda (de primavera), para que recojas tu grano, tu vino nuevo y tu aceite.
"Y El dar hierba en tus campos para tu ganado, y comers y te saciars.
"Tengan cuidado, no sea que se engae su corazn y se desven y sirvan a otros dioses, y los adoren.
"No sea que la ira del SEOR se encienda contra ustedes, y cierre los cielos y no haya lluvia y la tierra no produzca su fruto, y pronto perezcan en la buena tierra que el SEOR les da.
"Graben, pues, estas mis palabras en su corazn y en su alma; tenlas como una seal en su mano, y sern por insignias entre sus ojos.
"Ensenlas a sus hijos, hablando de ellas cuando te sientes en tu casa y cuando andes por el camino, cuando te acuestes y cuando te levantes.
"Y escrbelas en los postes de tu casa y en tus puertas,
para que tus das y los das de tus hijos sean multiplicados en la tierra que el SEOR jur dar a tus padres, por todo el tiempo que los cielos permanezcan sobre la tierra.
"Porque si guardan cuidadosamente todo este mandamiento que les ordeno para cumplirlo, amando al SEOR su Dios, andando en todos Sus caminos y allegndose a El,
entonces el SEOR expulsar de delante de ustedes a todas estas naciones, y ustedes desposeern a naciones ms grandes y ms poderosas que ustedes.
"Todo lugar donde pise la planta de su pie ser de ustedes; sus fronteras sern desde el desierto hasta el Lbano, y desde el ro, el Ro Eufrates, hasta el Mar Occidental (el Mediterrneo).
"Nadie les podr hacer frente; el SEOR su Dios infundir, como El les ha dicho, el espanto y terror de ustedes en toda la tierra que pise su pie.
"Miren, hoy pongo delante de ustedes una bendicin y una maldicin:
la bendicin, si escuchan los mandamientos del SEOR su Dios que les ordeno hoy;
y la maldicin, si no escuchan los mandamientos del SEOR su Dios, sino que se apartan del camino que les ordeno hoy, para seguir a otros dioses que no han conocido.
"Y acontecer, que cuando el SEOR tu Dios te lleve a la tierra donde entras para poseerla, pondrs la bendicin sobre el Monte Gerizim y la maldicin sobre el Monte Ebal.
"No estn ellos al otro lado del Jordn, detrs del camino al oeste, en la tierra de los Cananeos que habitan en el Arab, frente a Gilgal, junto al encinar de More?
"Porque ustedes van a pasar el Jordn para ir a poseer la tierra que el SEOR su Dios les da, y la tomarn y habitarn en ella,
y tendrn cuidado de cumplir todos los estatutos y decretos que hoy pongo delante de ustedes.
"Estos son los estatutos y los decretos que observarn cuidadosamente en la tierra que el SEOR, el Dios de tus padres, te ha dado para que la poseas todos los das que ustedes vivan sobre su suelo.
"Destruirn completamente todos los lugares donde las naciones que desposeern sirven a sus dioses: sobre los montes altos, sobre las colinas y debajo de todo rbol frondoso.
"Y demolern sus altares, quebrarn sus pilares sagrados, quemarn a fuego sus imgenes de Asera, derribarn las imgenes talladas de sus dioses y borrarn su nombre de aquel lugar.
"No actuarn as con el SEOR su Dios,
sino que buscarn al SEOR en el lugar en que el SEOR su Dios escoja de todas sus tribus, para poner all Su nombre para Su morada, y all ustedes irn.
"All llevarn sus holocaustos, sus sacrificios, sus diezmos, la contribucin de su mano, sus ofrendas votivas (de sus votos), sus ofrendas voluntarias, y el primognito de sus vacas y de sus ovejas.
"All tambin ustedes y sus familias comern en presencia del SEOR su Dios, y se alegrarn en todas sus empresas en las cuales el SEOR su Dios los ha bendecido.
"De ninguna manera harn lo que hacemos aqu hoy, que cada cual hace lo que le parece bien a sus propios ojos;
porque todava no han llegado al lugar de reposo y a la heredad que el SEOR su Dios les da.
"Cuando crucen el Jordn y habiten en la tierra que el SEOR su Dios les da en heredad, y El les d descanso de todos sus enemigos alrededor de ustedes para que habiten seguros,
entonces suceder que al lugar que el SEOR, su Dios, escoja para morada de Su nombre, all traern todo lo que yo les mando: sus holocaustos y sus sacrificios, sus diezmos y la ofrenda alzada de su mano, y todo lo ms selecto de sus ofrendas votivas que
"Y se alegrarn en presencia del SEOR su Dios, ustedes, sus hijos y sus hijas, sus siervos y sus siervas, y el Levita que vive dentro de sus puertas, ya que no tiene parte ni heredad entre ustedes.
"Cudate de no ofrecer tus holocaustos en cualquier lugar que veas,
sino en el lugar que el SEOR escoja en una de tus tribus, all ofrecers tus holocaustos, y all hars todo lo que yo te mando.
"Sin embargo, podrs matar y comer carne dentro de todas tus puertas (tus ciudades), conforme a tu deseo, segn la bendicin que el SEOR tu Dios te ha dado; el inmundo y el limpio podrn comerla, como si fuera de gacela o de ciervo.
"Slo que ustedes no comern la sangre; la derramarn sobre la tierra como el agua.
"No te es permitido comer dentro de tus ciudades el diezmo de tu grano, de tu vino nuevo o de tu aceite, ni de los primognitos de tus vacas o de tus ovejas, ni ninguna de las ofrendas votivas (los votos) que prometas, ni tus ofrendas voluntarias, ni la
sino que lo comers en presencia del SEOR tu Dios en el lugar que el SEOR tu Dios escoja, t, tu hijo y tu hija, tu siervo y tu sierva, y el Levita que vive dentro de tus puertas (de tus ciudades); y te alegrars en presencia del SEOR tu Dios de toda
"Cudate de no desamparar al Levita mientras vivas en tu tierra.
"Cuando el SEOR tu Dios haya extendido tus fronteras como te ha prometido, y t digas: 'Comer carne,' porque deseas comer carne, entonces podrs comer carne, toda la que desees.
"Si el lugar que el SEOR tu Dios escoge para poner Su nombre est muy lejos de ti, entonces podrs matar de tus vacas y de tus ovejas que el SEOR te ha dado, como te he ordenado, y podrs comer dentro de tus puertas (de tus ciudades) todo lo que desees
"Tal como se come la gacela y el ciervo, as la podrs comer; el inmundo y el limpio podrn comer de ella.
"Slo cudate de no comer la sangre, porque la sangre es la vida, y no comers la vida con la carne.
"No la comers; la derramars sobre la tierra como el agua.
"No la comers, para que te vaya bien a ti y a tus hijos despus de ti, porque estars haciendo lo que es justo delante del SEOR.
"Solamente las cosas sagradas que tengas y tus ofrendas votivas (de tus votos), las tomars e irs al lugar que el SEOR escoja.
"Ofrecers tus holocaustos, la carne y la sangre, sobre el altar del SEOR tu Dios; y la sangre de tus sacrificios ser derramada sobre el altar del SEOR tu Dios, y podrs comer la carne.
"Escucha con cuidado todas estas palabras que te mando, para que te vaya bien a ti y a tus hijos despus de ti para siempre, porque estars haciendo lo que es bueno y justo delante del SEOR tu Dios.
"Cuando el SEOR tu Dios haya destruido delante de ti las naciones que vas a desposeer, y las hayas desposedo y habites en su tierra,
cudate de no caer en una trampa imitndolas, despus que hayan sido destruidas delante de ti, y de no buscar sus dioses, diciendo: 'Cmo servan estas naciones a sus dioses para que tambin yo haga lo mismo?'
"No proceders as para con el SEOR tu Dios, porque toda accin abominable que el SEOR odia, ellos la han hecho en honor de sus dioses; porque aun a sus hijos y a sus hijas queman en el fuego en honor a sus dioses.
"Cuidars de hacer todo lo que te mando; nada le aadirs ni le quitars.
"Si se levanta en medio de ti un profeta o soador de sueos, y te anuncia una seal o un prodigio,
y la seal o el prodigio se cumple, acerca del cual l te haba hablado, diciendo: 'Vamos en pos de otros dioses (a los cuales no has conocido) y sirvmoslos,'
no dars odo a las palabras de ese profeta o de ese soador de sueos; porque el SEOR tu Dios te est probando para ver si amas al SEOR tu Dios con todo tu corazn y con toda tu alma.
"En pos del SEOR su Dios ustedes andarn y a El temern; guardarn Sus mandamientos, escucharn Su voz, Le servirn y a El se unirn.
"Pero a ese profeta o a ese soador de sueos se le dar muerte, por cuanto ha aconsejado rebelin contra el SEOR tu Dios, que te sac de la tierra de Egipto y te redimi de casa de servidumbre, para apartarte del camino en el cual el SEOR tu Dios te m
"Si tu hermano, el hijo de tu madre, o tu hijo, o tu hija, o la mujer que amas, o tu amigo entraable, te invita en secreto, diciendo: 'Vamos y sirvamos a otros dioses' (a quienes ni t ni tus padres han conocido,
de los dioses de los pueblos que te rodean, cerca o lejos de ti, de un trmino de la tierra al otro),
no ceders ni le escuchars; y tu ojo no tendr piedad de l, tampoco lo perdonars ni lo encubrirs,
sino que ciertamente lo matars; tu mano ser la primera contra l para matarlo, y despus la mano de todo el pueblo.
"Lo apedrears hasta que muera porque l trat de apartarte del SEOR tu Dios que te sac de la tierra de Egipto, de la casa de servidumbre (de esclavos).
"Entonces todo Israel oir y temer, y nunca volver a hacer tal maldad en medio de ti.
"Si oyes decir que en alguna de las ciudades que el SEOR tu Dios te da para habitar,
han salido hombres indignos de en medio de ti y han seducido a los habitantes de su ciudad, diciendo: 'Vamos y sirvamos a otros dioses' (a quienes no has conocido),
entonces consultars, buscars y preguntars con diligencia. Y si es verdad y se comprueba que se ha hecho tal abominacin en medio de ti,
ciertamente herirs a filo de espada a los habitantes de esa ciudad, destruyndola por completo con todo lo que hay en ella, y tambin su ganado a filo de espada.
"Entonces amontonars todo su botn en medio de su plaza, y prenders fuego a la ciudad con todo su botn, todo ello como ofrenda encendida al SEOR tu Dios; y ser montn de ruinas para siempre. Nunca ser reconstruida.
"Nada de lo dedicado al anatema (a la destruccin) quedar en tu mano, para que el SEOR se aparte del ardor de Su ira y sea misericordioso contigo, tenga compasin de ti y te multiplique, tal como El jur a tus padres,
si escuchas la voz del SEOR tu Dios, guardando todos Sus mandamientos que yo te ordeno hoy, haciendo lo que es justo ante los ojos del SEOR tu Dios.
"Ustedes son hijos del SEOR su Dios; no se sajarn ni se rasurarn la frente a causa de un muerto.
"Porque eres pueblo santo para el SEOR tu Dios; y el SEOR te ha escogido para que le seas un pueblo de Su exclusiva posesin de entre los pueblos que estn sobre la superficie de la tierra.
No comers nada abominable.
"Estos son los animales que ustedes podrn comer: el buey, la oveja, la cabra,
el ciervo, la gacela, el corzo, la cabra monts, el bice, el antlope y el carnero monts.
"Y cualquier animal de pezua dividida que tenga la pezua hendida en dos mitades y que rumie, lo podrn comer.
"Pero stos no comern de entre los que rumian o de entre los que tienen la pezua dividida en dos: el camello, el conejo y el damn; pues aunque rumian, no tienen la pezua dividida; para ustedes sern inmundos.
"El cerdo, aunque tiene la pezua dividida, no rumia; ser inmundo para ustedes. No comern de su carne ni tocarn sus cadveres.
"De todo lo que vive en el agua, stos podrn comer: todos los que tienen aletas y escamas,
pero no comern nada que no tenga aletas ni escamas; ser inmundo para ustedes.
"Toda ave limpia podrn comer.
"Pero stas no comern: el guila, el buitre y el buitre negro;
el azor, el halcn y el milano segn su especie;
todo cuervo segn su especie;
el avestruz, la lechuza, la gaviota y el gaviln segn su especie;
el bho, el bho real, la lechuza blanca,
el pelcano, el buitre, el somormujo,
la cigea y la garza segn su especie; la abubilla y el murcilago.
"Todo insecto alado ser inmundo para ustedes; no se comer.
"Toda ave limpia podrn comer.
"No comern ningn animal que se muera. Lo podrs dar al extranjero que est en tus ciudades, para que lo coma, o lo podrs vender a un extranjero, porque t eres un pueblo santo al SEOR tu Dios. No cocers el cabrito en la leche de su madre.
"Fielmente diezmars todo el producto de tu siembra, lo que rinda tu campo cada ao.
"Comers en la presencia del SEOR tu Dios, en el lugar que El escoja para poner all Su nombre, el diezmo de tu grano, de tu vino nuevo y de tu aceite, y los primognitos de tus vacas y de tus ovejas, para que aprendas a temer siempre al SEOR tu Dios.
"Pero si el camino es tan largo para ti, que no seas capaz de llevar el diezmo por estar lejos el lugar donde el SEOR tu Dios escoja para poner all Su nombre, cuando el SEOR tu Dios te haya bendecido,
entonces lo cambiars por dinero, y atars el dinero en tu mano e irs al lugar que el SEOR tu Dios escoja.
"Podrs gastar el dinero en todo lo que tu corazn apetezca: en vacas u ovejas, en vino o sidra, o en cualquier otra cosa que tu corazn desee; all comers en presencia del SEOR tu Dios, y te alegrars t y tu casa.
"Tampoco desamparars al Levita que habite en tus ciudades, porque l no tiene parte ni heredad contigo.
"Al fin de cada tercer ao, sacars todo el diezmo de tus productos de aquel ao y lo depositars en tus ciudades.
"Y vendr el Levita, que no tiene parte ni herencia contigo, tambin el extranjero, el hurfano y la viuda que habitan en tus ciudades, y comern y se saciarn, para que el SEOR tu Dios te bendiga en toda obra que tu mano haga.
"Al cabo de cada siete aos hars remisin (perdn) de deudas .
"As se har la remisin (el perdn): todo acreedor har remisin de lo que haya prestado a su prjimo; no lo exigir de su prjimo ni de su hermano, porque se ha proclamado la remisin del SEOR.
"De un extranjero lo puedes exigir, pero tu mano perdonar cualquier cosa tuya que tu hermano tenga.
"Sin embargo, no habr menesteroso entre ustedes, ya que el SEOR de cierto te bendecir en la tierra que el SEOR tu Dios te da por heredad para poseerla,
si slo escuchas fielmente la voz del SEOR tu Dios, para guardar cuidadosamente todo este mandamiento que te ordeno hoy.
"Pues el SEOR tu Dios te bendecir como te ha prometido, y t prestars a muchas naciones, pero t no tomars prestado; y tendrs dominio sobre muchas naciones, pero ellas no tendrn dominio sobre ti.
"Si hay un menesteroso contigo, uno de tus hermanos, en cualquiera de tus ciudades en la tierra que el SEOR tu Dios te da, no endurecers tu corazn, ni cerrars tu mano a tu hermano pobre,
sino que le abrirs libremente tu mano, y con generosidad le prestars lo que le haga falta para cubrir sus necesidades.
"Cudate de que no haya pensamiento perverso en tu corazn, diciendo: 'El sptimo ao, el ao de remisin, est cerca,' y mires con malos ojos a tu hermano pobre, y no le des nada; porque l podr clamar al SEOR contra ti, y esto te ser pecado.
"Con generosidad le dars, y no te doler el corazn cuando le des, ya que el SEOR tu Dios te bendecir por esto en todo tu trabajo y en todo lo que emprendas.
"Porque nunca faltarn pobres en tu tierra; por eso te ordeno: 'Con liberalidad abrirs tu mano a tu hermano, al necesitado y al pobre en tu tierra.'
"Si un hermano tuyo, Hebreo o Hebrea, te es vendido, te servir por seis aos, pero al sptimo ao lo pondrs en libertad.
"Y cuando lo dejes ir libre, no lo enviars con las manos vacas.
"Le abastecers generosamente de tu rebao, de tu era y de tu lagar; le dars conforme te haya bendecido el SEOR tu Dios.
"Y te acordars que fuiste esclavo en la tierra de Egipto, y que el SEOR tu Dios te redimi; por eso te ordeno esto hoy.
"Y suceder que si l te dice: 'No me ir de tu lado,' porque te ama a ti y a tu casa, pues le va bien contigo,
entonces tomars una lezna y horadars su oreja contra la puerta, y ser tu siervo para siempre. Y lo mismo hars a tu sierva.
"No te parezca duro cuando lo dejes en libertad, porque te ha dado seis aos con el doble del servicio de un jornalero; y el SEOR tu Dios te bendecir en todo lo que hagas.
"Todo primognito que nazca de tu ganado y de tu rebao consagrars al SEOR tu Dios; no trabajars con el primognito de tu ganado ni trasquilars el primognito de tu rebao.
"T y tu casa lo comern cada ao delante del SEOR tu Dios en el lugar que el SEOR escoja.
"Pero si tiene algn defecto, si es cojo o ciego o con cualquier otro defecto grave, no lo sacrificars al SEOR tu Dios.
"Lo comers dentro de tus ciudades; el inmundo lo mismo que el limpio pueden comerlo, como se come una gacela o un ciervo.
"Pero no comers su sangre; la derramars como agua sobre la tierra.
"Observars el mes de Abib y celebrars la Pascua al SEOR tu Dios, porque en el mes de Abib el SEOR tu Dios te sac de Egipto de noche.
"Sacrificars la Pascua al SEOR tu Dios con ofrendas de tus rebaos y de tus manadas, en el lugar que el SEOR escoja para poner all Su nombre.
"No comers la Pascua con pan con levadura. Siete das comers con ella pan sin levadura, pan de afliccin (porque aprisa saliste de la tierra de Egipto), para que recuerdes todos los das de tu vida el da que saliste de la tierra de Egipto.
"Durante siete das no se ver contigo levadura en todo tu territorio. De la carne que sacrifiques en la tarde del primer da, no quedar nada para la maana siguiente .
"No podrs sacrificar la Pascua en cualquiera de las ciudades que el SEOR tu Dios te da,
sino que en el lugar que el SEOR tu Dios escoja para poner all Su nombre, sacrificars la Pascua al atardecer, al ponerse el sol, a la hora en que saliste de Egipto.
"La asars y la comers en el lugar que el SEOR tu Dios escoja. Luego, por la maana, regresars a tu habitacin.
"Seis das comers pan sin levadura, y en el sptimo da habr una asamblea solemne para el SEOR tu Dios. Ningn trabajo hars en l.
"Vas a contar siete semanas. Comenzars a contar siete semanas desde el momento en que empieces a meter la hoz a la cosecha.
"Entonces celebrars la Fiesta de las Semanas al SEOR tu Dios con el tributo de una ofrenda voluntaria de tu mano, la cual dars segn el SEOR tu Dios te haya bendecido.
"Y te alegrars delante del SEOR tu Dios, t, tu hijo, tu hija, tu siervo, tu sierva, el Levita que habita en tus ciudades, y el extranjero, el hurfano y la viuda que estn en medio de ti, en el lugar donde el SEOR tu Dios escoja para poner
"Te acordars de que fuiste esclavo en Egipto; cudate de guardar estos estatutos.
"Durante siete das celebrars la Fiesta de los Tabernculos, cuando hayas recogido el producto de tu era y de tu lagar.
"Y te alegrars en tu fiesta, t, con tu hijo y tu hija, tu siervo y tu sierva, el Levita y el extranjero, el hurfano y la viuda que estn en tus ciudades.
"Siete das celebrars fiesta al SEOR tu Dios en el lugar que escoja el SEOR; porque el SEOR tu Dios te bendecir en todos tus productos y en toda la obra de tus manos; por tanto, estars realmente alegre.
"Tres veces al ao se presentarn todos tus varones delante del SEOR tu Dios en el lugar que El escoja: en la Fiesta de los Panes sin Levadura, en la Fiesta de las Semanas y en la Fiesta de los Tabernculos; y no se presentarn con las manos vacas dela
"Cada hombre dar lo que pueda, de acuerdo con la bendicin que el SEOR tu Dios te haya dado.
"Nombrars jueces y oficiales en todas las ciudades que el SEOR tu Dios te da, segn tus tribus, y ellos juzgarn al pueblo con justo juicio.
"No torcers la justicia; no hars acepcin de personas, ni tomars soborno, porque el soborno ciega los ojos del sabio y pervierte las palabras del justo.
"La justicia, y slo la justicia buscars, para que vivas y poseas la tierra que el SEOR tu Dios te da.
"No plantars para ti Asera (dolo) de ninguna clase de rbol junto al altar del SEOR tu Dios que hars para ti.
"Ni levantars para ti pilar sagrado , lo cual aborrece el SEOR tu Dios.
"No sacrificars al SEOR tu Dios buey o cordero que tenga defecto o alguna imperfeccin, porque es cosa abominable al SEOR tu Dios.
"Si en medio de ti, en cualquiera de las ciudades que el SEOR tu Dios te da, se encuentra un hombre o una mujer que hace lo malo ante los ojos del SEOR tu Dios, violando Su pacto,
y que haya ido y servido a otros dioses, adorndolos, o adorando al sol, a la luna o a cualquiera de las huestes celestiales (las estrellas), lo cual Yo no he mandado,
y si te lo dicen y has odo hablar de ello, hars una investigacin minuciosa. Y si es verdad y es cierto el hecho que esta abominacin ha sido cometida en Israel,
entonces sacars a tus puertas (de la ciudad) a ese hombre o a esa mujer que ha cometido esta mala accin, y los apedrears, al hombre o a la mujer, hasta que mueran.
"Al que ha de morir se le dar muerte por la declaracin de dos o tres testigos. No se le dar muerte por la declaracin de un solo testigo.
"La mano de los testigos caer primero contra l para darle muerte, y despus la mano de todo el pueblo. As quitars el mal de en medio de ti.
"Si un caso te es muy difcil de juzgar, como entre una clase de homicidio y otra, entre una clase de pleito y otra, o entre una clase de asalto y otra, siendo casos de litigio en tus puertas, te levantars y subirs al lugar que el SEOR tu Di
"Y vendrs al sacerdote Levita o al juez que oficie en aquellos das, y consultars con ellos , y ellos te declararn el fallo del caso.
"Hars conforme a los trminos de la sentencia que te declaren desde aquel lugar que el SEOR escoja; y cuidars de observar todo lo que ellos te enseen.
"Segn los trminos de la ley que ellos te enseen, y segn la sentencia que te declaren, as hars; no te apartars a la derecha ni a la izquierda de la palabra que ellos te declaren.
"Y el hombre que proceda con orgullo, no escuchando al sacerdote que est all para servir al SEOR tu Dios, ni al juez, ese hombre morir. As quitars el mal de en medio de Israel.
"Entonces todo el pueblo escuchar y temer, y no volver a proceder con arrogancia.
"Cuando entres en la tierra que el SEOR tu Dios te da, y la poseas y habites en ella, y digas: 'Pondr un rey sobre m, como todas las naciones que me rodean,'
ciertamente pondrs sobre ti al rey que el SEOR tu Dios escoja, a uno de entre tus hermanos pondrs por rey sobre ti; no pondrs sobre ti a un extranjero que no sea hermano tuyo.
"Adems, el rey no tendr muchos caballos, ni har que el pueblo vuelva a Egipto para tener muchos caballos, pues el SEOR te ha dicho: 'Jams volvern ustedes por ese camino.'
"Tampoco tendr muchas mujeres, no sea que su corazn se desve; ni tendr grandes cantidades de plata y oro.
"Y cuando l se siente sobre el trono de su reino, escribir para s una copia de esta ley en un libro, en presencia de los sacerdotes Levitas.
"La tendr consigo y la leer todos los das de su vida, para que aprenda a temer al SEOR su Dios, observando cuidadosamente todas las palabras de esta ley y estos estatutos,
para que no se eleve su corazn sobre sus hermanos y no se desve del mandamiento ni a la derecha ni a la izquierda, a fin de que prolongue sus das en su reino, l y sus hijos, en medio de Israel.
"Los sacerdotes Levitas, toda la tribu de Lev, no tendrn porcin ni heredad con el resto de Israel. Ellos comern de las ofrendas encendidas al SEOR y de Su porcin.
"No tendrn heredad entre sus hermanos; el SEOR es su heredad, como les ha prometido.
"Este ser el derecho de los sacerdotes de parte del pueblo, de los que ofrecen como sacrificio buey u oveja: darn para el sacerdote la espaldilla, las quijadas y el cuajar.
"Le dars las primicias de tu grano, de tu vino nuevo, de tu aceite y del primer esquileo (corte de lana) de tus ovejas.
"Porque el SEOR tu Dios lo ha escogido, a l y a sus hijos de entre todas tus tribus, para que est all y sirva en el nombre del SEOR, para siempre.
"Y si un Levita sale de alguna de tus ciudades, de cualquier parte de Israel en que resida, y llega con todo el deseo de su alma al lugar que el SEOR escoja,
l ministrar en el nombre del SEOR su Dios, como todos sus hermanos Levitas que estn all delante del SEOR.
"Comern porciones iguales, excepto lo que reciban de la venta de sus patrimonios.
"Cuando entres en la tierra que el SEOR tu Dios te da, no aprenders a hacer las cosas abominables de esas naciones.
"No sea hallado en ti nadie que haga pasar a su hijo o a su hija por el fuego, ni quien practique adivinacin, ni hechicera, o que sea agorero, o hechicero,
o encantador, o adivino, o espiritista, ni quien consulte a los muertos.
"Porque cualquiera que hace estas cosas es abominable al SEOR; y por causa de estas abominaciones el SEOR tu Dios expulsar a esas naciones de delante de ti.
"Sers intachable delante del SEOR tu Dios.
"Porque esas naciones que vas a desalojar escuchan a los que practican hechicera y a los adivinos, pero a ti el SEOR tu Dios no te lo ha permitido.
"Un profeta de en medio de ti, de tus hermanos, como yo, te levantar el SEOR tu Dios; a l oirn.
"Esto es conforme a todo lo que pediste al SEOR tu Dios en Horeb el da de la asamblea, diciendo: 'No vuelva yo a or la voz del SEOR mi Dios, no vuelva a ver este gran fuego, no sea que muera.'
"Y el SEOR me dijo: 'Bien han hablado en lo que han dicho.
'Un profeta como t levantar de entre sus hermanos, y pondr Mis palabras en su boca, y l les hablar todo lo que Yo le mande.
'Y suceder que a cualquiera que no oiga Mis palabras que l ha de hablar en Mi nombre, Yo mismo le pedir cuenta.
'Pero el profeta que hable con orgullo en Mi nombre una palabra que Yo no le haya mandado hablar, o que hable en el nombre de otros dioses, ese profeta morir.'
"Y si dices en tu corazn: 'Cmo conoceremos la palabra que el SEOR no ha hablado?'
"Cuando un profeta hable en el nombre del SEOR, si lo que fue dicho no acontece ni se cumple, sa es palabra que el SEOR no ha hablado; con arrogancia la ha hablado el profeta; no tendrs temor de l.
"Cuando el SEOR tu Dios destruya las naciones cuya tierra el SEOR tu Dios te da, y las desalojes y habites en sus ciudades y en sus casas,
te reservars tres ciudades en medio de tu tierra que el SEOR tu Dios te da en posesin.
"Preparars los caminos, y dividirs en tres partes el territorio de tu tierra que el SEOR tu Dios te d en posesin, para que huya all todo el que haya matado a alguien.
"Y este ser el caso del que mat y que huye all para vivir: cuando mate a su amigo sin querer, sin haberlo odiado anteriormente
(como cuando un hombre va al bosque con su amigo para cortar lea, y su mano blande el hacha para cortar el rbol, y el hierro salta del mango y golpea a su amigo, y ste muere), l puede huir a una de estas ciudades y vivir.
"No sea que el vengador de la sangre en el furor de su ira persiga al que lo mat, y lo alcance porque el camino es largo, y le quite la vida aunque l no mereca la muerte, porque no lo haba odiado anteriormente.
"Por tanto, te ordeno: 'Reservars para ti tres ciudades.'
"Si el SEOR tu Dios ensancha tu territorio, como ha jurado a tus padres, y te da toda la tierra que ha prometido dar a tus padres
(si guardas cuidadosamente todos estos mandamientos que te mando hoy, de amar al SEOR tu Dios y de andar siempre en Sus caminos), entonces te aadirs tres ciudades ms, adems de estas tres.
"As no se derramar sangre inocente en medio de tu tierra que el SEOR tu Dios te da por heredad, y no seas culpable de derramar sangre.
"Pero si hay un hombre que odia a su prjimo, y acechndolo, se levanta contra l, lo hiere y ste muere, y despus l huye a una de estas ciudades,
entonces los ancianos de su ciudad enviarn a sacarlo de all, y lo entregarn en mano del vengador de la sangre para que muera.
"No tendrs piedad de l; sino que limpiars de Israel la sangre del inocente, para que te vaya bien.
"No movers los linderos de tu prjimo, fijados por los antepasados, en la herencia que recibirs en la tierra que el SEOR tu Dios te da en posesin.
"No se levantar un solo testigo contra un hombre por cualquier iniquidad o por cualquier pecado que haya cometido. El caso ser confirmado por el testimonio de dos o tres testigos.
"Si un testigo falso se levanta contra un hombre para acusarlo de transgresin,
los dos litigantes se presentarn delante del SEOR, delante de los sacerdotes y de los jueces que haya en esos das.
"Y los jueces investigarn minuciosamente; y si el testigo es un testigo falso y ha acusado a su hermano falsamente,
entonces ustedes le harn a l lo que l intentaba hacer a su hermano. As quitars el mal de en medio de ti.
"Los dems oirn y temern, y nunca ms volvern a hacer una maldad semejante en medio de ti.
"No tendrs piedad: vida por vida, ojo por ojo, diente por diente, mano por mano, pie por pie.
"Cuando salgas a la batalla contra tus enemigos y veas caballos y carros, y pueblo ms numeroso que t, no tengas temor de ellos; porque el SEOR tu Dios que te sac de la tierra de Egipto est contigo.
"Cuando se acerquen a la batalla, el sacerdote se llegar y hablar al pueblo,
y les dir: 'Oye, Israel, hoy ustedes se acercan a la batalla contra sus enemigos; no desmaye su corazn; no teman ni se alarmen, ni se aterroricen delante de ellos,
porque el SEOR su Dios es el que va con ustedes, para pelear por ustedes contra sus enemigos, para salvarlos.'
"Los oficiales hablarn al pueblo: 'Quin es el hombre que ha edificado una casa nueva y no la ha estrenado? Que salga y regrese a su casa, no sea que muera en la batalla y otro la estrene.
'Quin es el hombre que ha plantado una via y no ha tomado an de su fruto? Que salga y regrese a su casa, no sea que muera en la batalla y otro goce de su fruto.
'Y quin es el hombre que est comprometido con una mujer y no se ha casado? Que salga y regrese a su casa, no sea que muera en la batalla y otro se case con ella.'
"Entonces los oficiales hablarn otra vez al pueblo, y dirn: 'Quin es hombre medroso y de corazn apocado? Que salga y regrese a su casa para que no haga desfallecer el corazn de sus hermanos como desfallece el corazn suyo.'
"Y cuando los oficiales acaben de hablar al pueblo, nombrarn capitanes de tropas que irn a la cabeza del pueblo.
"Cuando te acerques a una ciudad para pelear contra ella, primero le ofrecers la paz.
"Y si ella est de acuerdo en hacer la paz contigo y te abre sus puertas, entonces todo el pueblo que se encuentra en ella estar sujeto a ti para trabajos forzados y te servir.
"Sin embargo, si no hace la paz contigo, sino que emprende la guerra contra ti, entonces la sitiars.
"Cuando el SEOR tu Dios la entregue en tu mano, herirs a filo de espada a todos sus hombres.
"Slo las mujeres y los nios, los animales y todo lo que haya en la ciudad, todos sus despojos, tomars para ti como botn. Comers del botn de tus enemigos, que el SEOR tu Dios te ha dado.
"As hars a todas las ciudades que estn muy lejos de ti, que no sean de las ciudades de las naciones cercanas.
"Pero en las ciudades de estos pueblos que el SEOR tu Dios te da en heredad, no dejars con vida nada que respire,
sino que los destruirs por completo: a los Hititas, Amorreos, Cananeos, Ferezeos, Heveos y Jebuseos, tal como el SEOR tu Dios te ha mandado,
para que ellos no les enseen a ustedes a imitar todas las abominaciones que ellos han hecho con sus dioses y no pequen contra el SEOR su Dios.
"Cuando sities una ciudad por muchos das, peleando contra ella para tomarla, no destruirs sus rboles metiendo el hacha contra ellos; no los talars, pues de ellos puedes comer. Porque, es acaso el rbol del campo un hombre para que le pongas sitio?
"Slo los rboles que sabes que no dan fruto podrs destruir y talar, para construir mquinas de sitio contra la ciudad que est en guerra contigo, hasta que caiga.
"Si en la tierra que el SEOR tu Dios te da para que la poseas, fuera encontrado alguien asesinado, tendido en el campo, y no se sabe quin lo mat,
entonces tus ancianos y tus jueces irn y medirn la distancia a las ciudades que estn alrededor del muerto.
"Y suceder que los ancianos de la ciudad ms prxima al lugar donde fue hallado el muerto, tomarn de la manada una novilla que no haya trabajado y que no haya llevado yugo;
y los ancianos de esa ciudad traern la novilla a un valle de aguas perennes, el cual no haya sido arado ni sembrado, y quebrarn el cuello de la novilla all en el valle.
"Entonces se acercarn los sacerdotes, hijos de Lev, porque el SEOR tu Dios los ha escogido para que Le sirvan y para bendecir en el nombre del SEOR, y ellos decidirn todo litigio y toda ofensa;
y todos los ancianos de la ciudad ms cercana al lugar donde fue hallado el muerto, lavarn sus manos sobre la novilla cuyo cuello fue quebrado en el valle;
y respondern y dirn: 'Nuestras manos no han derramado esta sangre, ni nuestros ojos han visto nada.
'Perdona a Tu pueblo Israel, al cual has redimido, oh SEOR, y no culpes de sangre inocente a Tu pueblo Israel.' Y la culpa de la sangre les ser perdonada.
"As limpiars la culpa de sangre inocente de en medio de ti, cuando hagas lo que es recto a los ojos del SEOR.
"Cuando salgas a la guerra contra tus enemigos, y el SEOR tu Dios los entregue en tus manos, y los tomes en cautiverio,
y veas entre los cautivos una mujer hermosa, y la desees, y la tomes para ti por mujer,
la traers a tu casa, y ella se rasurar la cabeza y se cortar sus uas.
"Tambin se quitar el vestido de su cautiverio, permanecer en tu casa y llorar por su padre y por su madre por todo un mes; despus de eso podrs llegarte a ella y ser su marido, y ella ser tu mujer.
"Pero si no te agrada, la dejars ir adonde quiera. No la venders por dinero, ni la maltratars, porque la has humillado.
"Si un hombre tiene dos mujeres, una amada y otra aborrecida, y tanto la amada como la aborrecida le han dado hijos, si el primognito es de la aborrecida,
el da que reparta lo que tiene entre sus hijos, no puede l hacer primognito al hijo de la amada con preferencia al hijo de la aborrecida, que es el primognito,
sino que reconocer al primognito, al hijo de la aborrecida, dndole una porcin doble de todo lo que tiene, porque l es el principio de su vigor; a l le pertenece el derecho de primogenitura.
"Si un hombre tiene un hijo terco y rebelde que no obedece a su padre ni a su madre, y aunque lo castiguen, ni aun as les hace caso,
el padre y la madre lo tomarn y lo llevarn fuera a los ancianos de su ciudad, a la puerta de su ciudad natal.
"Y dirn a los ancianos de la ciudad: 'Este hijo nuestro es terco y rebelde, no nos obedece, es glotn y borracho.'
"Entonces todos los hombres de la ciudad lo apedrearn hasta que muera. As quitars el mal de en medio de ti, y todo Israel oir esto y temer.
"Si un hombre ha cometido pecado digno de muerte, y se le ha dado muerte, y lo has colgado de un rbol,
su cuerpo no quedar colgado del rbol toda la noche, sino que ciertamente lo enterrars el mismo da (pues el colgado es maldito de Dios), para que no contamines la tierra que el SEOR tu Dios te da en heredad."
"No vers extraviado el buey de tu hermano, o su oveja, sin que te ocupes de ellos; sin falta los llevars a tu hermano.
"Y si tu hermano no vive cerca de ti, o si no lo conoces, entonces lo traers a tu casa, y estar contigo hasta que tu hermano lo busque; entonces se lo devolvers.
"As hars con su asno, y lo mismo hars con su vestido; as hars igualmente con cualquier cosa que tu hermano haya perdido y que t halles. No te es permitido ignorarlos.
"No vers el asno de tu hermano, o su buey, cado en el camino sin ocuparte de ellos; sin falta lo ayudars a levantarlos.
"La mujer no vestir ropa de hombre, ni el hombre se pondr ropa de mujer; porque cualquiera que hace esto es abominacin al SEOR tu Dios.
"Si encuentras un nido de pjaros por el camino, en un rbol o en la tierra, con polluelos o con huevos, y la madre echada sobre los polluelos o sobre los huevos, no tomars la madre con los hijos;
sin falta dejars ir a la madre, aunque a los hijos los puedes tomar para ti, para que te vaya bien y prolongues tus das.
"Cuando edifiques casa nueva, le hars un muro a tu azotea, para que no traigas culpa de sangre sobre tu casa si alguien se cayera de ella.
"No sembrars tu via con dos clases de semilla, no sea que todo el fruto de la semilla que hayas sembrado y el producto de la via queden inservibles.
"No arars con buey y asno juntos.
"No vestirs ropa de material mezclado de lana y lino.
"Te hars borlas en las cuatro puntas del manto con que te cubras.
"Si un hombre toma a una mujer y se llega a ella, y despus la aborrece,
y la acusa de actos vergonzosos y la denuncia pblicamente y dice: 'Tom a esta mujer, pero al llegarme a ella no la encontr virgen,'
entonces el padre y la madre de la joven tomarn las pruebas de la virginidad de la joven y las llevarn a los ancianos de la ciudad, a la puerta.
"Y el padre de la joven dir a los ancianos: 'Yo di mi hija por mujer a este hombre, pero l la aborreci;
ahora l le atribuye actos vergonzosos, diciendo: "No encontr virgen a tu hija." Pero sta es la prueba de la virginidad de mi hija.' Y extendern la ropa delante de los ancianos de la ciudad.
"Entonces los ancianos de la ciudad tomarn al hombre y lo castigarn;
le pondrn una multa de 100 siclos (1.14 kilos) de plata, que darn al padre de la joven, porque denunci pblicamente a una virgen de Israel. Y ella seguir siendo su mujer; no podr despedirla en todos sus das.
"Pero si el asunto es verdad, que la joven no fue hallada virgen,
entonces llevarn a la joven a la puerta de la casa de su padre, y los hombres de su ciudad la apedrearn hasta que muera, porque ella ha cometido una terrible ofensa (infamia) en Israel prostituyndose en la casa de su padre. As quitars el mal de en m
"Si se encuentra a un hombre acostado con una mujer casada, los dos morirn, el hombre que se acost con la mujer, y la mujer. As quitars el mal de Israel.
"Si hay una joven virgen que est comprometida a un hombre, y otro hombre la encuentra en la ciudad y se acuesta con ella,
entonces ustedes llevarn a los dos a la puerta de esa ciudad y los apedrearn hasta que mueran; la joven, porque no dio voces en la ciudad, y el hombre, porque ha violado a la mujer de su prjimo; as quitars el mal de en medio de ti.
"Pero si el hombre encuentra en el campo a la joven que est comprometida, y el hombre la fuerza y se acuesta con ella; entonces morir slo el que se acuesta con ella.
"No hars nada a la joven; no hay en la joven pecado digno de muerte, porque como cuando un hombre se levanta contra su vecino y lo mata, as es este caso.
"Cuando l la encontr en el campo, la joven comprometida dio voces, pero no haba nadie que la salvara.
"Si un hombre encuentra a una joven virgen que no est comprometida, y se apodera de ella y se acuesta con ella, y son descubiertos,
entonces el hombre que se acost con ella dar cincuenta siclos de plata al padre de la joven, y ella ser su mujer porque la ha violado. No podr despedirla en todos sus das.
"Ninguno tomar a la mujer de su padre para que no descubra lo que es de su padre."
"Ninguno que haya sido castrado o que tenga cortado su miembro viril entrar en la asamblea del SEOR.
"Ningn bastardo entrar en la asamblea del SEOR, ninguno de sus descendientes, aun hasta la dcima generacin, entrar en la asamblea del SEOR.
"Ningn Amonita ni Moabita entrar en la asamblea del SEOR; ninguno de sus descendientes, aun hasta la dcima generacin, entrar jams en la asamblea del SEOR,
porque no fueron al encuentro de ustedes con pan y agua en el camino cuando salieron de Egipto, y porque alquilaron contra ti a Balaam, hijo de Beor, de Petor en Mesopotamia, para maldecirte.
"Pero el SEOR tu Dios no quiso escuchar a Balaam, sino que el SEOR tu Dios te cambi la maldicin en bendicin, porque el SEOR tu Dios te ama.
"Nunca procurars la paz ni la prosperidad de ellos en todos tus das.
"No aborrecers al Edomita, porque es tu hermano; no aborrecers al Egipcio, porque fuiste extranjero en su tierra.
"Los hijos de la tercera generacin que les nazcan podrn entrar en la asamblea del SEOR.
"Cuando salgas como ejrcito contra tus enemigos, te guardars de toda cosa impura.
"Si hay en medio de ti un hombre inmundo a causa de una emisin nocturna, debe salir fuera del campamento; no volver a entrar al campamento.
"Pero al llegar la tarde se baar con agua, y cuando se ponga el sol, podr entrar de nuevo al campamento.
"Tendrs tambin un lugar fuera del campamento y saldrs all;
y entre tus herramientas tendrs una pala, y cuando te sientes all fuera, cavars con ella, y te dars vuelta para cubrir tu excremento.
"Porque el SEOR tu Dios anda en medio de tu campamento para librarte y para derrotar a tus enemigos de delante de ti, por tanto, tu campamento debe ser santo; y El no debe ver nada indecente en medio de ti, no sea que se aparte de ti.
"No entregars a su amo un esclavo que venga a ti huyendo de su seor.
"Contigo habitar en medio de ti, en el lugar que l escoja en una de tus ciudades donde le parezca bien; no lo maltratars.
"Ninguna mujer de Israel ser ramera de culto pagano; tampoco ninguno de los Israelitas ser sodomita de culto pagano.
"No traers la paga de una ramera ni el sueldo de un perro (de un sodomita) a la casa del SEOR tu Dios para cualquier ofrenda votiva (de voto), porque los dos son abominacin para el SEOR tu Dios.
"No cobrars inters a tu hermano: inters sobre dinero, alimento, o cualquier cosa que pueda ser prestado a inters.
"Podrs cobrar inters a un extranjero, pero a tu hermano no le cobrars inters a fin de que el SEOR tu Dios te bendiga en todo lo que emprendas en la tierra que vas a entrar para poseerla.
"Cuando hagas un voto al SEOR tu Dios, no tardars en pagarlo, porque el SEOR tu Dios ciertamente te lo reclamar, y sera pecado en ti si no lo cumples.
"Sin embargo, si te abstienes de hacer un voto, no sera pecado en ti.
"Lo que salga de tus labios, cuidars de cumplirlo, tal como voluntariamente has hecho voto al SEOR tu Dios, lo cual has prometido con tu boca.
"Cuando entres en la via de tu prjimo, podrs comer las uvas que desees hasta saciarte, pero no pondrs ninguna en tu cesto.
"Cuando entres en la cosecha de tu prjimo, entonces podrs arrancar espigas con tu mano, pero no meters la hoz a la cosecha de tu prjimo.
"Cuando alguien toma una mujer y se casa con ella, si sucede que no le es agradable porque ha encontrado algo reprochable en ella, y le escribe certificado de divorcio, lo pone en su mano y la despide de su casa,
y ella sale de su casa y llega a ser mujer de otro hombre;
si el segundo marido la aborrece y le escribe certificado de divorcio, lo pone en su mano y la despide de su casa, o si muere este ltimo marido que la tom para ser su mujer,
al primer marido que la despidi no le es permitido tomarla nuevamente como mujer, porque ha sido despreciada; pues eso es abominacin ante el SEOR. No traers pecado sobre la tierra que el SEOR tu Dios te da por heredad.
"Cuando un hombre es recin casado, no saldr con el ejrcito ni se le impondr ningn deber; quedar libre en su casa por un ao para hacer feliz a la mujer que ha tomado.
"Ninguno tomar en prenda el molino de mano ni la muela del molino (piedra de moler), porque sera tomar en prenda la vida del hombre.
"Si se encuentra a un hombre que haya secuestrado a alguien de sus hermanos de los Israelitas, y lo haya tratado con violencia, o lo haya vendido, entonces ese ladrn morir. As quitars el mal de en medio de ti.
"Cudate de una infeccin de lepra, para que observes diligentemente y hagas conforme a todo lo que los sacerdotes Levitas les enseen. Como les he ordenado, as cuidarn de hacer.
"Recuerda lo que el SEOR tu Dios hizo a Miriam en el camino, cuando ustedes salan de Egipto.
"Cuando prestes cualquier cosa a tu prjimo, no entrars en su casa para tomar su prenda.
"T te quedars afuera, y el hombre a quien hiciste el prstamo te traer la prenda.
"Si l es un hombre pobre, no te acostars reteniendo an su prenda.
"Al ponerse el sol, sin falta le devolvers la prenda para que se acueste con su ropa, y te bendiga; y te ser justicia delante del SEOR tu Dios.
"No oprimirs al jornalero pobre y necesitado, ya sea uno de tus conciudadanos o uno de los extranjeros que habita en tu tierra y en tus ciudades.
"En su da le dars su jornal antes de la puesta del sol, porque es pobre y ha puesto su corazn en l; para que l no clame contra ti al SEOR, y llegue a ser pecado en ti.
"Los padres no morirn por sus hijos, ni los hijos morirn por sus padres; cada uno morir por su propio pecado.
"No pervertirs la justicia debida al extranjero ni al hurfano, ni tomars en prenda la ropa de la viuda,
sino que recordars que fuiste esclavo en Egipto y que el SEOR tu Dios te rescat de all; por tanto, yo te mando que hagas esto.
"Cuando siegues tu cosecha en tu campo y olvides alguna gavilla en el campo, no regresars a recogerla; ser para el extranjero, para el hurfano y para la viuda, para que el SEOR tu Dios te bendiga en toda obra de tus manos.
"Cuando sacudas tus olivos, no recorrers las ramas que hayas dejado tras de ti, sern para el extranjero, para el hurfano y para la viuda.
"Cuando vendimies tu via, no la repasars; ser para el extranjero, para el hurfano y para la viuda.
"Recordars que t fuiste esclavo en la tierra de Egipto; por tanto, yo te mando que hagas estas cosas.
"Si hay pleito entre dos hombres y van a la corte, y los jueces deciden el caso, y absuelven al justo y condenan al culpable,
y si el culpable merece ser azotado, entonces el juez le har tenderse, y ser azotado en su presencia con el nmero de azotes de acuerdo con su culpa.
"Puede darle cuarenta azotes, pero no ms, no sea que le d muchos ms azotes que stos, y tu hermano quede degradado ante tus ojos.
"No pondrs bozal al buey mientras trilla.
"Cuando dos hermanos habitan juntos y uno de ellos muere y no tiene hijo, la mujer del fallecido no se casar fuera de la familia con un extrao. El cuado se allegar a ella y la tomar para s como mujer, y cumplir con el
"Y ser que el primognito que ella d a luz llevar el nombre de su hermano difunto, para que su nombre no sea borrado de Israel.
"Pero si el hombre no quiere tomar a su cuada, entonces su cuada ir a la puerta, a los ancianos, y dir: 'Mi cuado se niega a establecer un nombre para su hermano en Israel; no quiere cumplir para conmigo su deber de cuado.'
"Entonces los ancianos de su ciudad lo llamarn y le hablarn. Y si l persiste y dice: 'No deseo tomarla,'
entonces su cuada vendr a l a la vista de los ancianos, le quitar la sandalia de su pie y le escupir en la cara; y ella declarar: 'As se hace al hombre que no quiere edificar la casa de su hermano.'
"Y en Israel se le llamar: 'La casa del de la sandalia quitada.'
"Si dos hombres luchan entre s, un hombre y su conciudadano, y la mujer de uno se acerca para librar a su marido de la mano del que lo golpea, y ella extiende su mano y le agarra sus partes vergonzosas,
entonces le cortars su mano; no tendrs piedad.
"No tendrs en tu bolsa pesas diferentes, una grande y una pequea.
"No tendrs en tu casa medidas diferentes, una grande y una pequea.
"Tendrs peso completo y justo; tendrs medida completa y justa, para que se prolonguen tus das en la tierra que el SEOR tu Dios te da.
"Porque todo el que hace estas cosas, todo el que comete injusticia, es abominacin para el SEOR tu Dios.
"Acurdate de lo que te hizo Amalec en el camino cuando saliste de Egipto,
cmo te sali al encuentro en el camino, y atac entre los tuyos a todos los agotados en tu retaguardia cuando t estabas fatigado y cansado; y l no temi (reverenci) a Dios.
"Por tanto, cuando el SEOR tu Dios te haya dado descanso de todos tus enemigos alrededor, en la tierra que el SEOR tu Dios te da en heredad para poseerla, borrars de debajo del cielo la memoria de Amalec; no lo olvides."
"Cuando entres en la tierra que el SEOR tu Dios te da por herencia, tomes posesin de ella y habites en ella,
tomars las primicias de todos los frutos del suelo que recojas de la tierra que el SEOR tu Dios te da, y las pondrs en una canasta e irs al lugar que el SEOR tu Dios escoja para establecer Su nombre.
"Te presentars al sacerdote que est en funciones en esos das y le dirs: 'Declaro hoy al SEOR mi Dios que he entrado en la tierra que el SEOR jur a nuestros padres que nos dara.'
"Entonces el sacerdote tomar la canasta de tu mano, y la pondr delante del altar del SEOR tu Dios.
"Y t responders delante del SEOR tu Dios: 'Mi padre fue un Arameo errante y descendi a Egipto y residi all, siendo pocos en nmero; pero all lleg a ser una nacin grande, fuerte y numerosa.
'Pero los Egipcios nos maltrataron y nos afligieron y pusieron sobre nosotros dura servidumbre.
'Entonces clamamos al SEOR, el Dios de nuestros padres, y el SEOR oy nuestra voz y vio nuestra afliccin, nuestro trabajo y nuestra opresin.
'Y el SEOR nos sac de Egipto con mano fuerte y brazo extendido, con gran terror, con seales y milagros;
y nos ha trado a este lugar y nos ha dado esta tierra, una tierra que mana leche y miel.
'Ahora, yo he trado las primicias de los frutos de la tierra que T, oh SEOR, me has dado.' Entonces las pondrs delante del SEOR tu Dios, y adorars delante del SEOR tu Dios;
y t te alegrars, y tambin el Levita y el extranjero que est en medio de ti, por todo el bien que el SEOR tu Dios te ha dado a ti y a tu casa.
"Cuando acabes de separar todo el diezmo de tus frutos en el tercer ao, el ao del diezmo, entonces se lo dars al Levita, al extranjero, al hurfano y a la viuda, para que puedan comer en tus ciudades y sean saciados.
"Entonces dirs delante del SEOR tu Dios: 'He sacado de mi casa la porcin consagrada y tambin la he dado al Levita, al extranjero, al hurfano y a la viuda conforme a todos Tus mandamientos que T me has mandado. No he violado ni o
'No he comido de ella estando de luto, ni he tomado de ella mientras estaba inmundo, ni he ofrecido de ella a los muertos. He escuchado la voz del SEOR mi Dios; he hecho conforme a todo lo que T me has mandado.
'Mira desde Tu morada santa, desde el cielo, y bendice a Tu pueblo Israel y a la tierra que nos has dado, una tierra que mana leche y miel, como juraste a nuestros padres.'
"El SEOR tu Dios te manda hoy que cumplas estos estatutos y ordenanzas. Cuidars, pues, de cumplirlos con todo tu corazn y con toda tu alma.
"Has declarado hoy que el SEOR es tu Dios y que andars en Sus caminos y guardars Sus estatutos, Sus mandamientos y Sus ordenanzas, y que escuchars Su voz.
"Y el SEOR ha declarado hoy que t eres Su pueblo, Su exclusiva posesin, como El te prometi, y que debes guardar todos Sus mandamientos;
y que El te pondr en alto sobre todas las naciones que ha hecho, para alabanza, renombre y honor; y sers un pueblo consagrado al SEOR tu Dios, como El ha dicho."
Moiss y los ancianos de Israel dieron orden al pueblo y dijeron: "Guarden todos los mandamientos que yo les ordeno hoy.
"El da que pasen el Jordn a la tierra que el SEOR tu Dios te da, levantars para ti piedras grandes, y las blanquears con cal,
y escribirs en ellas todas las palabras de esta ley, cuando hayas pasado, para entrar en la tierra que el SEOR tu Dios te da, una tierra que mana leche y miel, tal como el SEOR, el Dios de tus padres te prometi.
"As que cuando pases el Jordn, levantars estas piedras en el Monte Ebal, como yo te ordeno hoy, y las blanquears con cal.
"Adems, edificars all un altar al SEOR tu Dios, un altar de piedras; pero no alzars sobre ellas herramientas de hierro.
"Construirs el altar del SEOR tu Dios de piedras enteras; y sobre l ofrecers holocaustos al SEOR tu Dios;
y sacrificars ofrendas de paz y comers all, y te alegrars delante del SEOR tu Dios.
"Escribirs claramente en las piedras todas las palabras de esta ley."
Entonces Moiss y los sacerdotes Levitas dijeron a todo Israel: "Guarda silencio y escucha, oh Israel. Hoy te has convertido en pueblo del SEOR tu Dios.
"Por tanto, obedecers al SEOR tu Dios, y cumplirs Sus mandamientos y Sus estatutos que hoy te ordeno."
Tambin aquel da Moiss orden al pueblo:
"Cuando pases el Jordn, estas tribus estarn sobre el Monte Gerizim para bendecir al pueblo: Simen, Lev, Jud, Isacar, Jos y Benjamn.
"Y para la maldicin, estas tribus estarn en el Monte Ebal: Rubn, Gad, Aser, Zabuln, Dan y Neftal.
"Entonces los Levitas respondern y dirn en alta voz a todos los hombres de Israel:
'Maldito el hombre que haga dolo o imagen de fundicin, abominacin al SEOR, obra de las manos del artfice, y la erige en secreto.' Y todo el pueblo responder, y dir: 'Amn.'
'Maldito el que desprecie a su padre o a su madre.' Y todo el pueblo dir: 'Amn.'
'Maldito el que cambie el lindero de su vecino.' Y todo el pueblo dir: 'Amn.'
'Maldito el que haga errar al ciego en el camino.' Y todo el pueblo dir: 'Amn.'
'Maldito el que pervierta el derecho del extranjero, del hurfano y de la viuda.' Y todo el pueblo dir: 'Amn.'
'Maldito el que se acueste con la mujer de su padre, porque ha descubierto lo que es de su padre.' Y todo el pueblo dir: 'Amn.'
'Maldito el que se eche con cualquier animal.' Y todo el pueblo dir: 'Amn.'
'Maldito el que se acueste con su hermana, la hija de su padre o de su madre.' Y todo el pueblo dir: 'Amn.'
'Maldito el que se acueste con su suegra.' Y todo el pueblo dir: 'Amn.'
'Maldito el que hiera a su vecino secretamente.' Y todo el pueblo dir: 'Amn.'
'Maldito el que acepte soborno para quitar la vida a un inocente.' Y todo el pueblo dir: 'Amn.'
'Maldito el que no confirme las palabras de esta ley para ponerlas por obra.' Y todo el pueblo dir: 'Amn.'"
"Y suceder que si obedeces diligentemente al SEOR tu Dios, cuidando de cumplir todos Sus mandamientos que yo te mando hoy, el SEOR tu Dios te pondr en alto sobre todas las naciones de la tierra.
"Y todas estas bendiciones vendrn sobre ti y te alcanzarn, si obedeces al SEOR tu Dios:
"Bendito sers en la ciudad, y bendito sers en el campo.
"Bendito el fruto de tu vientre, el producto de tu suelo, el fruto de tu ganado, el aumento de tus vacas y las cras de tus ovejas.
"Benditas sern tu canasta y tu artesa.
"Bendito sers cuando entres, y bendito sers cuando salgas.
"El SEOR har que los enemigos que se levanten contra ti sean derrotados delante de ti; saldrn contra ti por un camino y huirn delante de ti por siete caminos.
"El SEOR mandar que la bendicin sea contigo en tus graneros y en todo aquello en que pongas tu mano, y te bendecir en la tierra que el SEOR tu Dios te da.
"Te establecer el SEOR como pueblo santo para s, como te jur, si guardas los mandamientos del SEOR tu Dios y andas en Sus caminos.
"Entonces vern todos los pueblos de la tierra que sobre ti es invocado el nombre del SEOR; y te temern.
"El SEOR te har abundar en bienes, en el fruto de tu vientre, en el fruto de tu ganado y en el producto de tu suelo, en la tierra que el SEOR jur a tus padres que te dara.
"El SEOR abrir para ti Su buen tesoro, los cielos, para dar lluvia a tu tierra a su tiempo y para bendecir toda la obra de tu mano; y t prestars a muchas naciones, pero no tomars prestado.
"El SEOR te pondr a la cabeza y no a la cola, slo estars encima y nunca estars debajo, si escuchas los mandamientos del SEOR tu Dios que te ordeno hoy, para que los guardes cuidadosamente.
"No te desves de ninguna de las palabras que te ordeno hoy, ni a la derecha ni a la izquierda, para ir tras otros dioses y servirles.
"Pero suceder que si no obedeces al SEOR tu Dios, y no guardas todos Sus mandamientos y estatutos que hoy te ordeno, vendrn sobre ti todas estas maldiciones y te alcanzarn:
"Maldito sers en la ciudad, y maldito sers en el campo.
"Malditas sern tu canasta y tu artesa.
"Maldito el fruto de tu vientre y el producto de tu suelo, el aumento de tu ganado y las cras de tu rebao.
"Maldito sers cuando entres y maldito sers cuando salgas.
"El SEOR enviar sobre ti maldicin, confusin y censura en todo lo que emprendas, hasta que seas destruido y hasta que perezcas rpidamente, a causa de la maldad de tus hechos, porque Me has abandonado.
"El SEOR har que la peste se te pegue hasta que te haya consumido de sobre la tierra adonde vas a entrar para poseerla.
"Te herir el SEOR de tisis, de fiebre, de inflamacin y de gran ardor, con la espada, con pestes y plagas; y te perseguirn hasta que perezcas.
"El cielo que est encima de tu cabeza ser de bronce, y la tierra que est debajo de ti, de hierro.
"El SEOR har que la lluvia de tu tierra sea polvo y ceniza; descender del cielo sobre ti hasta que seas destruido.
"El SEOR har que seas derrotado delante de tus enemigos; saldrs contra ellos por un camino, pero huirs por siete caminos delante de ellos, y sers ejemplo de terror para todos los reinos de la tierra.
"Y tus cadveres sern alimento para todas las aves del cielo y para los animales de la tierra, y no habr nadie que los espante.
"El SEOR te herir con los tumores de Egipto y con lceras, sarna y comezn, de los que no podrs ser sanado.
"Te herir el SEOR con locura, con ceguera y con turbacin de corazn;
y andars a tientas a medioda como el ciego anda a tientas en la oscuridad, y no sers prosperado en tus caminos; ms bien sers oprimido y robado continuamente, sin que nadie te salve.
"Te desposars con una mujer, pero otro hombre se acostar con ella; edificars una casa, pero no habitars en ella; plantars una via, pero no aprovechars su fruto.
"Tu buey ser degollado delante de tus ojos, pero no comers de l; tu asno ser arrebatado, y no te ser devuelto; tu oveja ser dada a tus enemigos, y no tendrs quien te salve.
"Tus hijos y tus hijas sern dados a otro pueblo, mientras tus ojos miran y desfallecen por ellos continuamente, pero no habr nada que puedas hacer.
"Un pueblo que no conoces comer el producto de tu suelo y de todo tu trabajo, y no sers ms que un pueblo oprimido y quebrantado todos los das.
"Y te volvers loco por lo que vern tus ojos.
"Te herir el SEOR en las rodillas y en las piernas con llagas malignas de las que no podrs ser sanado, desde la planta de tu pie hasta la coronilla.
"El SEOR te llevar a ti y a tu rey, al que hayas puesto sobre ti, a una nacin que ni t ni tus padres han conocido, y all servirs a otros dioses de madera y de piedra.
"Y vendrs a ser motivo de horror, proverbio y burla entre todos los pueblos donde el SEOR te lleve.
"Sacars mucha semilla al campo, pero recogers poco, porque la langosta la devorar.
"Plantars y cultivars vias, pero no bebers del vino ni recogers las uvas , porque el gusano se las comer.
"Tendrs olivos por todo tu territorio pero no te ungirs con el aceite, porque tus aceitunas se caern.
"Tendrs hijos e hijas, pero no sern tuyos, porque irn al cautiverio.
"Todos tus rboles y el fruto de tu suelo los consumir la langosta.
"El extranjero que est en medio de ti se elevar sobre ti cada vez ms alto, pero t descenders cada vez ms bajo.
"El te prestar, pero t no le podrs prestar. El ser la cabeza y t sers la cola.
"Todas estas maldiciones vendrn sobre ti y te perseguirn y te alcanzarn hasta que seas destruido, porque t no escuchaste la voz del SEOR tu Dios, y no guardaste los mandamientos y estatutos que El te mand.
"Ellas sern seal y maravilla sobre ti y sobre tu descendencia para siempre.
"Por cuanto no serviste al SEOR tu Dios con alegra y con gozo de corazn, cuando tenas la abundancia de todas las cosas,
por tanto servirs a tus enemigos, los cuales el SEOR enviar contra ti: en hambre, en sed, en desnudez y en escasez de todas las cosas. El pondr yugo de hierro sobre tu cuello hasta que te haya destruido.
"El SEOR levantar contra ti una nacin de lejos, desde el extremo de la tierra, que descender veloz como guila, una nacin cuya lengua no entenders,
una nacin de rostro fiero que no tendr respeto al anciano ni tendr compasin del nio.
"Se comer la cra de tu ganado y el fruto de tu suelo, hasta que seas destruido; tampoco te dejar grano, ni vino nuevo, ni aceite, ni el aumento de tu ganado, ni las cras de tu rebao, hasta que te haya hecho perecer.
"Y esa nacin te pondr sitio en todas tus ciudades, hasta que tus muros altos y fortificados en los cuales t confiabas caigan por toda tu tierra; y te sitiar en todas tus ciudades, por toda la tierra que el SEOR tu Dios te ha dado.
"Entonces comers el fruto de tu vientre, la carne de tus hijos y de tus hijas que el SEOR tu Dios te ha dado, en el asedio y en la angustia con que tu enemigo te oprimir.
"El hombre que es tierno y muy delicado en medio de ti, ser hostil hacia su hermano, hacia la mujer que ama y hacia el resto de sus hijos que le queden,
y no dar a ninguno de ellos nada de la carne de sus hijos que se comer, ya que no le quedar nada en el asedio y en la angustia con que tu enemigo te oprimir en todas tus ciudades.
"La mujer tierna y delicada en medio tuyo, que no osara poner la planta de su pie en tierra por ser delicada y tierna, ser hostil hacia el esposo que ama, tambin hacia su hijo, hacia su hija,
hacia la placenta que salga de su seno y hacia los hijos que d a luz; porque se los comer en secreto por falta de otra cosa, en el asedio y en la angustia con que tu enemigo te oprimir en tus ciudades.
"Si no cuidas de poner en prctica todas las palabras de esta ley que estn escritas en este libro, temiendo (reverenciando) este nombre glorioso y temible, el SEOR tu Dios,
entonces el SEOR har horribles tus plagas y las plagas de tus descendientes, plagas severas y duraderas, y enfermedades perniciosas y crnicas.
"Y traer de nuevo sobre ti todas las enfermedades de Egipto de las cuales tenas temor, y no te dejarn.
"Tambin el SEOR traer sobre ti toda enfermedad y toda plaga que no estn escritas en el libro de esta ley, hasta que seas destruido.
"Entonces quedarn pocos de ustedes en nmero, aunque eran multitud como las estrellas del cielo, porque no obedeciste al SEOR tu Dios.
"Y suceder que tal como el SEOR se deleitaba en ustedes para prosperarlos y multiplicarlos, as el SEOR se deleitar en ustedes para hacerlos perecer y destruirlos; y sern arrancados de la tierra en la cual entran para poseerla.
"Adems, el SEOR te dispersar entre todos los pueblos de un extremo de la tierra hasta el otro extremo de la tierra; y all servirs a otros dioses, de madera y de piedra, que ni t ni tus padres han conocido.
"Y entre esas naciones no hallars descanso, ni habr reposo para la planta de tu pie, sino que all el SEOR te dar un corazn temeroso, desfallecimiento de ojos y desesperacin de alma.
"Tendrs la vida pendiente de un hilo; y estars aterrado de noche y de da, y no tendrs seguridad de tu vida.
"Por la maana dirs: 'Oh, si fuera la tarde!' Y por la tarde dirs: 'Oh, si fuera la maana!' por causa del espanto de tu corazn con que temers y por lo que vern tus ojos.
"Y el SEOR te har volver a Egipto en naves, por el camino del cual yo te haba dicho: 'Nunca ms volvers a verlo.' Y all ustedes se ofrecern en venta como esclavos y esclavas a sus enemigos, pero no habr comprador."
Estas son las palabras del pacto que el SEOR mand a Moiss que hiciera con los Israelitas en la tierra de Moab, adems del pacto que El haba hecho con ellos en Horeb.
Moiss convoc a todo Israel y les dijo: "Delante de sus ojos, ustedes han visto todo lo que el SEOR hizo en la tierra de Egipto a Faran, a todos sus siervos y a toda su tierra,
las grandes pruebas que vieron sus ojos, aquellas grandes seales y maravillas.
"Pero hasta el da de hoy el SEOR no les ha dado corazn para entender, ni ojos para ver, ni odos para or.
"Yo los he conducido durante cuarenta aos en el desierto; no se han gastado los vestidos sobre ustedes y no se ha gastado la sandalia en su pie.
"No han comido pan ni han bebido vino ni sidra, para que sepan que Yo soy el SEOR su Dios.
"Cuando ustedes llegaron a este lugar, Sehn, rey de Hesbn, y Og, rey de Basn, salieron a nuestro encuentro para pelear, pero los derrotamos;
y tomamos su tierra y la dimos en herencia a los Rubenitas, a los Gaditas y a la media tribu de Manass.
"Guarden, pues, las palabras de este pacto y pnganlas en prctica, para que prosperen en todo lo que hagan.
"Hoy estn todos ustedes en presencia del SEOR su Dios: sus jefes, sus tribus, sus ancianos y sus oficiales, todos los hombres de Israel,
sus pequeos, sus mujeres, y el extranjero que est dentro de tus campamentos, desde tu leador hasta el que saca tu agua,
para que entres en el pacto con el SEOR tu Dios, y en Su juramento que el SEOR tu Dios hace hoy contigo,
a fin de establecerte hoy como Su pueblo y que El sea tu Dios, tal como te lo ha dicho y como lo jur a tus padres Abraham, Isaac y Jacob.
"Y no hago slo con ustedes este pacto y este juramento,
sino tambin con los que hoy estn aqu con nosotros en la presencia del SEOR nuestro Dios, y con los que no estn hoy aqu con nosotros
(pues ustedes saben cmo habitamos en la tierra de Egipto y cmo pasamos en medio de las naciones por las cuales han pasado,
adems, han visto sus abominaciones y los dolos de madera y de piedra, de plata y de oro, que tenan con ellos);
no sea que haya entre ustedes hombre o mujer, familia o tribu, cuyo corazn se aleje hoy del SEOR nuestro Dios para ir y servir a los dioses de aquellas naciones; no sea que haya entre ustedes una raz que produzca fruto venenoso y ajenjo.
"Y suceder que cuando l oiga las palabras de esta maldicin, se envanecer, diciendo: 'Tendr paz aunque ande en la terquedad de mi corazn, a fin de destruir la tierra regada junto con la seca.'
"El SEOR jams querr perdonarlo, sino que la ira del SEOR y Su celo ardern contra ese hombre, y toda maldicin que est escrita en este libro caer sobre l, y el SEOR borrar su nombre de debajo del cielo.
"Entonces el SEOR lo sealar para adversidad de entre todas las tribus de Israel, segn todas las maldiciones del pacto que estn escritas en este Libro de la Ley.
Y la generacin venidera, sus hijos que se levanten despus de ustedes y el extranjero que venga de tierra lejana, cuando vean las plagas de la tierra y las enfermedades con las que el SEOR la ha afligido, dirn:
'Toda su tierra es azufre, sal y calcinacin, sin sembrar, nada germina y el pasto no crece en ella, como en la destruccin de Sodoma y Gomorra, de Adma y de Zeboim que el SEOR destruy en Su ira y en Su furor.'
"Y todas las naciones dirn: 'Por qu ha hecho as el SEOR a esta tierra? Por qu esta gran explosin de ira?'
"Entonces los hombres dirn: 'Porque abandonaron el pacto que el SEOR, el Dios de sus padres, hizo con ellos cuando los sac de la tierra de Egipto.
'Y ellos fueron y sirvieron a otros dioses y los adoraron, dioses que no haban conocido y los cuales El no les haba dado.
'Por eso, ardi la ira del SEOR contra aquella tierra, para traer sobre ella toda maldicin que est escrita en este libro;
y el SEOR los desarraig de su tierra con ira, con furor y con gran enojo, y los arroj a otra tierra, hasta hoy.'
"Las cosas secretas pertenecen al SEOR nuestro Dios, pero las cosas reveladas nos pertenecen a nosotros y a nuestros hijos para siempre, a fin de que guardemos todas las palabras de esta ley.
"Y suceder que cuando todas estas cosas hayan venido sobre ti, la bendicin y la maldicin que he puesto delante de ti, y t las recuerdes en todas las naciones adonde el SEOR tu Dios te haya desterrado,
y vuelvas al SEOR tu Dios, t y tus hijos, y Le obedezcas con todo tu corazn y con toda tu alma conforme a todo lo que yo te ordeno hoy,
entonces el SEOR tu Dios te har volver de tu cautividad, y tendr compasin de ti y te recoger de nuevo de entre todos los pueblos adonde el SEOR tu Dios te haya dispersado.
"Si tus desterrados estn en los confines de la tierra, de all el SEOR tu Dios te recoger y de all te har volver.
"Y el SEOR tu Dios te llevar a la tierra que tus padres poseyeron, y t la poseers; y El te prosperar y te multiplicar ms que a tus padres.
"Adems, el SEOR tu Dios circuncidar tu corazn y el corazn de tus descendientes, para que ames al SEOR tu Dios con todo tu corazn y con toda tu alma, a fin de que vivas.
"El SEOR tu Dios pondr todas estas maldiciones sobre los enemigos y sobre los aborrecedores que te persiguieron.
"Y t volvers a escuchar la voz del SEOR, y guardars todos sus mandamientos que yo te ordeno hoy.
"Entonces el SEOR tu Dios te har prosperar abundantemente en toda la obra de tu mano, en el fruto de tu vientre, en el fruto de tu ganado y en el producto de tu tierra, pues el SEOR de nuevo se deleitar en ti para bien, tal como se deleit en tus pad
si obedeces a la voz del SEOR tu Dios, guardando Sus mandamientos y Sus estatutos que estn escritos en este Libro de la Ley, y si te vuelves al SEOR tu Dios con todo tu corazn y con toda tu alma.
"Este mandamiento que yo te ordeno hoy no es muy difcil para ti, ni est fuera de tu alcance.
"No est en el cielo, para que digas: 'Quin subir por nosotros al cielo para trarnoslo y hacrnoslo or a fin de que lo guardemos?'
"Ni est ms all del mar, para que digas: 'Quin cruzar el mar por nosotros para trarnoslo y para hacrnoslo or, a fin de que lo guardemos?'
"Pues la palabra est muy cerca de ti, en tu boca y en tu corazn, para que la guardes.
"Mira, yo he puesto hoy delante de ti la vida y el bien, la muerte y el mal.
"Hoy te ordeno amar al SEOR tu Dios, andar en Sus caminos y guardar Sus mandamientos, Sus estatutos y Sus decretos, para que vivas y te multipliques, a fin de que el SEOR tu Dios te bendiga en la tierra que vas a entrar para poseerla.
"Pero si tu corazn se desva y no escuchas, sino que te dejas arrastrar y te postras ante otros dioses y los sirves,
Yo les declaro hoy que ciertamente perecern. No prolongarn sus das en la tierra adonde t vas, cruzando el Jordn para entrar en ella y poseerla.
"Al cielo y a la tierra pongo hoy como testigos contra ustedes de que he puesto ante ti la vida y la muerte, la bendicin y la maldicin. Escoge, pues, la vida para que vivas, t y tu descendencia,
amando al SEOR tu Dios, escuchando Su voz y allegndote a El; porque eso es tu vida y la largura de tus das, para que habites en la tierra que el SEOR jur dar a tus padres Abraham, Isaac y Jacob."
Entonces Moiss fue y habl estas palabras a todo Israel,
y les dijo: "Hoy tengo 120 aos; ya no puedo ir ni venir, y el SEOR me ha dicho: 'No pasars este Jordn.'
"El SEOR tu Dios pasar delante de ti. El destruir estas naciones delante de ti y las desalojars. Josu es el que pasar delante de ti, tal como el SEOR ha dicho.
"El SEOR har con ellos como hizo con Sehn y con Og, reyes de los Amorreos, y con su tierra cuando El los destruy.
"Y el SEOR los entregar delante de ustedes y harn con ellos conforme a los mandamientos que les he ordenado.
"Sean firmes y valientes, no teman ni se aterroricen ante ellos, porque el SEOR tu Dios es el que va contigo; no te dejar ni te desamparar."
Entonces Moiss llam a Josu y le dijo en presencia de todo Israel: "S firme y valiente, porque t entrars con este pueblo en la tierra que el SEOR ha jurado a sus padres que les dara, y se la dars en heredad.
"El SEOR ir delante de ti; El estar contigo, no te dejar ni te desamparar; no temas ni te acobardes."
Moiss escribi esta ley y la dio a los sacerdotes, hijos de Lev, que llevaban el arca del pacto del SEOR, y a todos los ancianos de Israel.
Entonces Moiss les orden: "Al fin de cada siete aos, durante el tiempo del ao de la remisin de deudas, en la Fiesta de los Tabernculos,
cuando todo Israel venga a presentarse delante del SEOR tu Dios en el lugar que El escoja, leers esta ley delante de todo Israel, a odos de ellos.
"Congrega al pueblo, hombres, mujeres y nios, y al extranjero que est en tu ciudad, para que escuchen, aprendan a temer al SEOR tu Dios, y cuiden de observar todas las palabras de esta ley.
"Y sus hijos, que no la conocen, la oirn y aprendern a temer al SEOR su Dios, mientras vivan en la tierra adonde ustedes van, cruzando al otro lado del Jordn para poseerla."
Entonces el SEOR dijo a Moiss: "El tiempo de tu muerte est cerca; llama a Josu y presntense en la tienda de reunin para que Yo le d mis rdenes." Fueron, pues, Moiss y Josu y se presentaron en la tienda de reunin.
El SEOR se apareci en la tienda en una columna de nube, y la columna de nube se puso a la entrada de la tienda.
Y el SEOR dijo a Moiss: "Mira, t vas a dormir con tus padres; y este pueblo se levantar y fornicar tras los dioses extranjeros de la tierra en la cual va a entrar, y Me dejar y quebrantar Mi pacto que hice con l.
"Entonces Mi ira se encender contra l en aquel da; los abandonar y esconder Mi rostro de ellos. Ser consumido, y muchos males y tribulaciones vendrn sobre l, por lo que dir en aquel da: 'No ser porque mi Dios no est en medio de m que me han
"Pero ciertamente esconder Mi rostro en aquel da por todo el mal que habr hecho, pues se volver a otros dioses.
"Ahora pues, escriban este cntico para ustedes, y t, ensaselo a los Israelitas; ponlo en su boca, para que este cntico Me sea por testigo contra los Israelitas.
"Porque cuando Yo los introduzca en la tierra que mana leche y miel, la cual jur a sus padres, y ellos coman y se sacien y prosperen, se volvern a otros dioses y los servirn, y Me despreciarn y quebrantarn Mi pacto.
"Suceder entonces que cuando muchos males y tribulaciones vengan sobre ellos, este cntico declarar contra ellos como testigo (pues no lo olvidarn los labios de sus descendientes). Porque Yo conozco el plan que ahora estn tramando antes de que los tr
Y escribi Moiss este cntico aquel mismo da, y lo ense a los Israelitas.
Entonces el SEOR nombr a Josu, hijo de Nun, y le dijo: "S fuerte y valiente, pues t llevars a los Israelitas a la tierra que les he jurado, y Yo estar contigo."
Cuando Moiss termin de escribir las palabras de esta ley en un libro, hasta su conclusin,
orden a los Levitas que llevaban el arca del pacto del SEOR:
"Tomen este Libro de la Ley y colquenlo junto al arca del pacto del SEOR su Dios, para que permanezca all como testigo contra ustedes.
"Porque conozco su rebelin y su obstinacin; si estando yo hoy todava vivo con ustedes, han sido rebeldes contra el SEOR; cunto ms lo sern despus de mi muerte?
"Renan ante m a todos los ancianos de sus tribus y a sus oficiales, para que hable estas palabras a sus odos, y ponga a los cielos y a la tierra como testigos en su contra.
"Porque yo s que despus de mi muerte se corrompern y se apartarn del camino que les he mandado; y el mal vendr sobre ustedes en los postreros das, pues harn lo que es malo a la vista del SEOR, provocndole a ira con la obra de sus manos."
Entonces Moiss habl a odos de toda la asamblea de Israel las palabras de este cntico hasta terminarlas.
"Presten atencin, oh cielos, y djenme hablar; Y oiga la tierra las palabras de mi boca.
Caiga como la lluvia mi enseanza, Y destile como el roco mi discurso, Como llovizna sobre el verde prado Y como aguacero sobre la hierba.
Porque yo proclamo el nombre del SEOR; Atribuyan grandeza a nuestro Dios.
La Roca! Su obra es perfecta, Porque todos Sus caminos son justos; Dios de fidelidad y sin injusticia, Justo y recto es El.
En forma pervertida se han portado con El. No son Sus hijos, debido a los defectos de ellos; Son una generacin perversa y torcida.
As pagan ustedes al SEOR, Oh pueblo insensato e ignorante? No es El tu Padre que te compr? El te hizo y te estableci.
Acurdate de los das pasados; Considera los aos de todas las generaciones. Pregunta a tu padre, y l te lo har saber; A tus ancianos, y ellos te lo dirn.
Cuando el Altsimo dio a las naciones su herencia, Cuando separ los hijos del hombre, Fij los lmites de los pueblos Segn el nmero de los Israelitas.
Pues la porcin del SEOR es Su pueblo; Jacob es la parte de Su heredad.
Lo encontr en tierra desierta, En la horrenda soledad de un desierto; Lo rode, cuid de l, Lo guard como a la nia de Sus ojos.
Como un guila que despierta su nidada, Que revolotea sobre sus polluelos, Extendi Sus alas y los tom, Los llev sobre Su plumaje.
El SEOR solo lo gui, Y con l no hubo dios extranjero.
Lo hizo cabalgar sobre las alturas de la tierra, Y comi el producto del campo; Le hizo gustar miel de la pea, Y aceite del pedernal,
Cuajada de vacas y leche de ovejas, Con grasa de corderos, Y carneros de raza de Basn y machos cabros, Con lo mejor del trigo; De la sangre de uvas bebiste vino.
Pero Jesurn (Israel) engord y dio coces (has engordado, ests cebado y rollizo); Entonces abandon a Dios que lo hizo, Y despreci a la Roca de su salvacin.
Lo provocaron a celos con dioses extraos, Con abominaciones Lo provocaron a ira.
Ofrecieron sacrificios a demonios, no a Dios, A dioses que no haban conocido, Dioses nuevos que vinieron recientemente, A los que los padres de ustedes no temieron.
Despreciaste a la Roca que te engendr, Y olvidaste al Dios que te dio a luz.
Y el SEOR vio esto, y se llen de ira A causa de la provocacin de Sus hijos y de Sus hijas.
Entonces El dijo: 'Esconder de ellos Mi rostro, Ver cul ser su fin; Porque son una generacin perversa, Hijos en los cuales no hay fidelidad.
Ellos Me han provocado a celo con lo que no es Dios; Me han irritado con sus dolos. Yo, pues, los provocar a celos con los que no son un pueblo; Los irritar con una nacin insensata.
Porque fuego se ha encendido en Mi ira, Que quema hasta las profundidades del Seol (regin de los muertos), Consume la tierra con su fruto, E incendia los fundamentos de los montes.
Amontonar calamidades sobre ellos, Emplear en ellos Mis flechas.
Sern debilitados por el hambre, y consumidos por la plaga Y destruccin amarga; Dientes de fieras enviar sobre ellos, Con veneno de serpientes que se arrastran en el polvo.
Afuera traer duelo la espada, Y dentro el terror, Tanto al joven como a la virgen, Al nio de pecho como al hombre encanecido.
Yo hubiera dicho: "Los har pedazos, Borrar la memoria de ellos de entre los hombres,"
Si no hubiera temido la provocacin del enemigo, No sea que entendieran mal sus adversarios, No sea que dijeran: "Nuestra mano ha triunfado, Y no es el SEOR el que ha hecho todo esto."'
"Porque son una nacin privada de consejo, Y no hay en ellos inteligencia.
Ojal que fueran sabios, que comprendieran esto, Que comprendieran su futuro.
Cmo es que uno puede perseguir a mil, Y dos hacer huir a diez mil, Si su Roca no los hubiera vendido, Y el SEOR no los hubiera entregado?
En verdad, su roca no es como nuestra Roca; Aun nuestros mismos enemigos as lo juzgan.
Porque la vid de ellos es de la vid de Sodoma Y de los campos de Gomorra; Sus uvas son uvas venenosas, Sus racimos, amargos.
Su vino es veneno de serpientes, Y ponzoa mortal de cobras.
'No tengo Yo esto guardado conmigo, Sellado en Mis tesoros?
Ma es la venganza y la retribucin; A su tiempo el pie de ellos resbalar, Porque el da de su calamidad est cerca, Ya se apresura lo que les est preparado.'
"Porque el SEOR vindicar a Su pueblo Y tendr compasin de Sus siervos, Cuando vea que su fuerza se ha ido, Y que nadie queda, ni siervo ni libre.
Entonces El dir: 'Dnde estn sus dioses, La roca en que buscaban refugio,
Que coman la grasa de sus sacrificios, Y beban el vino de su libacin? Que se levanten y los ayuden! Que sean ellos su refugio!
Vean ahora que Yo, Yo soy el Seor, Y fuera de M no hay dios. Yo hago morir y hago vivir. Yo hiero y Yo sano, Y no hay quien pueda librar de Mi mano.
Ciertamente, alzo a los cielos Mi mano, Y digo: Como que vivo Yo para siempre,
Cuando afile Mi espada flameante Y Mi mano empue la justicia, Me vengar de Mis adversarios Y dar el pago a los que Me aborrecen.
Embriagar Mis flechas con sangre, Y Mi espada se hartar de carne, De sangre de muertos y cautivos, De los jefes de larga cabellera del enemigo.'
Regocjense, naciones, con Su pueblo, Porque El vengar la sangre de Sus siervos; Traer venganza sobre Sus adversarios, Y har expiacin por Su tierra y Su pueblo."
Entonces lleg Moiss y habl todas las palabras de este cntico a odos del pueblo, l, con Josu, hijo de Nun.
Cuando termin Moiss de hablar todas estas palabras a todo Israel,
les dijo: "Fijen en su corazn todas las palabras con que les advierto hoy: ordenarn a sus hijos que obedezcan cuidadosamente todas las palabras de esta ley.
"Porque no es palabra intil para ustedes; ciertamente es su vida. Por esta palabra prolongarn sus das en la tierra adonde ustedes van, cruzando el Jordn a fin de poseerla."
En aquel mismo da, el SEOR le dijo a Moiss:
"Sube a estos montes de Abarim, al Monte Nebo, que est en la tierra de Moab frente a Jeric, y mira hacia la tierra de Canan, la cual doy en posesin a los Israelitas.
"Morirs en el monte al cual subes, y sers reunido a tu pueblo, as como tu hermano Aarn muri sobre el Monte Hor, y fue reunido a su pueblo;
porque ustedes Me fueron infieles en medio de los Israelitas en las aguas de Meriba de Cades, en el desierto de Zin, porque no Me santificaron en medio de los Israelitas.
"Por tanto, slo de lejos vers la tierra, pero no entrars all, a la tierra que doy a los Israelitas."
Esta es la bendicin con la que Moiss, hombre de Dios, bendijo a los Israelitas antes de morir.
Dijo: "El SEOR vino del Sina Esclarecindoles desde Seir; Resplandeci desde el Monte Parn, Y vino de en medio de diez millares de santos; A Su diestra haba fulgor centelleante para ellos.
En verdad, El ama al pueblo; Todos Tus santos estn en Tu mano, Y siguen en Tus pasos; Todos reciben de Tus palabras.
Una ley nos dio Moiss, Una herencia para la asamblea de Jacob.
El era rey en Jesurn (Israel), Cuando se reunieron los jefes del pueblo, Junto con las tribus de Israel.
Viva Rubn, y no muera, Y no sean pocos sus hombres."
En cuanto a Jud, esto dijo: "Escucha, oh SEOR, la voz de Jud, Y trelo a su pueblo. Con sus manos luch por ellos; S T su ayuda contra sus adversarios."
De Lev dijo: "Tu Tumim y Tu Urim sean para Tu hombre santo, A quien pusiste a prueba en Masah, Con quien luchaste en las aguas de Meriba;
El que dijo de su padre y de su madre: 'No los conozco'; Y no reconoci a sus hermanos, Ni consider a sus propios hijos, Porque obedecieron Tu palabra, Y guardaron Tu pacto.
Ellos ensearn Tus ordenanzas a Jacob Y Tu ley a Israel. Pondrn incienso delante de Ti, Y holocaustos perfectos sobre Tu altar.
Bendice, oh SEOR, sus esfuerzos, Y acepta la obra de sus manos; Quebranta los lomos de los que se levantan contra l Y de los que lo odian, para que no se levanten ms."
De Benjamn, dijo: "Habite el amado del SEOR en seguridad junto a Aqul Que le protege todo el da, Y entre cuyos hombros mora."
De Jos, dijo: "Bendita del SEOR sea su tierra, Con lo mejor de los cielos, con el roco Y con las profundidades que estn debajo;
Con lo mejor de los frutos del sol Y con los mejores productos de los meses;
Con lo mejor de los montes antiguos Y con lo escogido de los collados eternos;
Con lo mejor de la tierra y cuanto contiene Y el favor del que habitaba en la zarza. Descienda la bendicin sobre la cabeza de Jos, Y sobre la coronilla del consagrado entre sus hermanos.
Su majestad es como la del primognito del toro, Y sus cuernos son los cuernos del bfalo. Con ellos empujar a los pueblos, Todos juntos, hasta los confines de la tierra. Tales son los diez millares de Efran, Y tales los millares de Manass."
De Zabuln, dijo: "Algrate, Zabuln, en tus salidas Y t Isacar, en tus tiendas.
Llamarn a los pueblos al monte; All ofrecern sacrificios de justicia, Pues disfrutarn de la abundancia de los mares, Y de los tesoros escondidos en la arena."
De Gad, dijo: "Bendito el que ensancha a Gad; Se echa como len, Y desgarra el brazo y tambin la coronilla.
Entonces reserv para s la primera parte , Pues all la porcin de gobernante le estaba reservada. Y l vino con los jefes del pueblo; Ejecut la justicia del SEOR, Y Sus ordenanzas con Israel."
De Dan, dijo: "Dan es cachorro de len Que salta desde Basn."
De Neftal, dijo: "Neftal, colmado de favores, Y lleno de la bendicin del SEOR, Toma posesin del mar y del sur."
Y de Aser, dijo: "Ms bendito que hijos es Aser; Sea favorecido por sus hermanos, Y moje su pie en aceite.
De hierro y de bronce sern tus cerrojos, Y tan largo como tus das ser tu reposo.
Nadie hay como el Dios de Jesurn (Israel), Que cabalga los cielos para venir en tu ayuda, Y las nubes, en Su majestad.
El eterno Dios es tu refugio, Y debajo estn los brazos eternos. El ech al enemigo delante de ti, Y dijo: 'Destruye!'
Por eso Israel habita confiado, La fuente de Jacob habita separada En una tierra de grano y vino nuevo; Sus cielos tambin destilan roco.
Dichoso t, Israel. Quin como t, pueblo salvado por el SEOR? El es escudo de tu ayuda, Y espada de tu gloria. Tus enemigos simularn someterse ante ti, Y t pisotears sus lugares altos."
Y subi Moiss desde la llanura de Moab al Monte Nebo, a la cumbre del Pisga, que est frente a Jeric, y el SEOR le mostr toda la tierra: Galaad hasta Dan,
todo Neftal, la tierra de Efran y de Manass, toda la tierra de Jud hasta el Mar Occidental (el Mediterrneo),
el Neguev (regin del sur) y la llanura del Valle de Jeric, la ciudad de las palmeras, hasta Zoar.
Entonces le dijo el SEOR: "Esta es la tierra que jur dar a Abraham, a Isaac y a Jacob: 'Yo la dar a tu descendencia.' Te he permitido verla con tus ojos, pero no pasars a ella."
Y all muri Moiss, siervo del SEOR, en la tierra de Moab, conforme a la palabra del SEOR.
Y El lo enterr en el valle, en la tierra de Moab, frente a Bet Peor; pero nadie sabe hasta hoy el lugar de su sepultura.
Aunque Moiss tena 120 aos cuando muri, no se haban apagado sus ojos, ni haba perdido su vigor.
Los Israelitas lloraron a Moiss por treinta das en la llanura de Moab; as se cumplieron los das de llanto y duelo por Moiss.
Y Josu, hijo de Nun, estaba lleno del espritu de sabidura, porque Moiss haba puesto sus manos sobre l; y los Israelitas le escucharon e hicieron tal como el SEOR haba mandado a Moiss.
Desde entonces no ha vuelto a surgir en Israel un profeta como Moiss, a quien el SEOR conoca cara a cara,
nadie como l por todas las seales y prodigios que el SEOR le mand hacer en la tierra de Egipto, contra Faran, contra todos sus siervos y contra toda su tierra,
y por la mano poderosa y por todos los hechos grandiosos y terribles que Moiss realiz ante los ojos de todo Israel.
Despus de la muerte de Moiss, siervo del SEOR, el SEOR habl a Josu, hijo de Nun, y ayudante (ministro) de Moiss, y le dijo:
"Mi siervo Moiss ha muerto. Ahora pues, levntate, cruza este Jordn, t y todo este pueblo, a la tierra que Yo les doy a los Israelitas.
"Todo lugar que pise la planta de su pie les he dado a ustedes, tal como dije a Moiss.
"Desde el desierto y este Lbano hasta el gran ro, el Ro Eufrates, toda la tierra de los Hititas hasta el Mar Grande (el Mediterrneo) que est hacia la puesta del sol, ser territorio de ustedes.
"Nadie te podr hacer frente en todos los das de tu vida. As como estuve con Moiss, estar contigo. No te dejar ni te abandonar.
"S fuerte y valiente, porque t dars a este pueblo posesin de la tierra que jur a sus padres que les dara.
"Solamente s fuerte y muy valiente. Cudate de cumplir toda la ley que Moiss mi siervo te mand. No te desves de ella ni a la derecha ni a la izquierda, para que tengas xito dondequiera que vayas.
"Este Libro de la Ley no se apartar de tu boca, sino que meditars en l da y noche, para que cuides de hacer todo lo que en l est escrito. Porque entonces hars prosperar tu camino y tendrs xito.
"No te lo he ordenado Yo? S fuerte y valiente! No temas ni te acobardes, porque el SEOR tu Dios estar contigo dondequiera que vayas."
Entonces Josu dio rdenes a los oficiales del pueblo:
"Pasen por medio del campamento y den rdenes al pueblo, dicindoles: 'Preparen provisiones para ustedes, porque dentro de tres das cruzarn el Jordn para entrar a poseer la tierra que el SEOR su Dios les da en posesin.'"
Y a los Rubenitas, a los Gaditas y a la media tribu de Manass, Josu les dijo:
"Recuerden la palabra que Moiss, siervo del SEOR, les orden: 'El SEOR su Dios les da reposo y les dar esta tierra.'
"Sus mujeres, sus pequeos y su ganado permanecern en la tierra que Moiss les dio al otro lado del Jordn. Pero ustedes, todos los valientes guerreros, pasarn en orden de batalla delante de sus hermanos, y los ayudarn,
hasta que el SEOR d reposo a sus hermanos como a ustedes, y ellos tambin posean la tierra que el SEOR su Dios les da. Entonces volvern a su tierra y poseern lo que Moiss, siervo del SEOR, les dio al otro lado del Jordn hacia el oriente."
Y ellos respondieron a Josu: "Haremos todo lo que nos has mandado, y adondequiera que nos enves, iremos.
"Como obedecimos en todo a Moiss, as te obedeceremos a ti, con tal que el SEOR tu Dios est contigo como estuvo con Moiss.
"Cualquiera que se rebele contra tu mandato y no obedezca tus palabras en todo lo que le mandes, se le dar muerte. Solamente s fuerte y valiente."
Entonces Josu, hijo de Nun, envi secretamente desde Sitim a dos espas dicindoles: "Vayan, reconozcan la tierra, especialmente Jeric." Fueron, pues, y entraron en la casa de una ramera que se llamaba Rahab, y all se hospedaron.
Pero le dieron este aviso al rey de Jeric: "Unos hombres de los Israelitas han venido aqu esta noche para reconocer toda la tierra."
Entonces el rey de Jeric mand decir a Rahab: "Saca a los hombres que han venido a ti, que han entrado en tu casa, porque han venido para reconocer toda la tierra."
Pero la mujer haba tomado a los dos hombres y los haba escondido, y respondi: "S, los hombres vinieron a m, pero yo no saba de dnde eran.
"Los hombres salieron a la hora de cerrar la puerta, al oscurecer. No s adnde fueron. Vayan de prisa tras ellos, que los alcanzarn."
Pero ella los haba hecho subir al terrado, y los haba escondido entre los tallos de lino que haba puesto en orden en el terrado.
Los hombres los persiguieron por el camino al Jordn hasta los vados. Tan pronto como salieron los que los perseguan, fue cerrada la puerta de la ciudad.
Antes que los espas se acostaran, Rahab subi al terrado donde ellos estaban,
y dijo a los hombres: "S que el SEOR les ha dado esta tierra, y que el terror de ustedes ha cado sobre nosotros, y que todos los habitantes del pas se han acobardado ante ustedes.
"Porque hemos odo cmo el SEOR sec el agua del Mar Rojo delante de ustedes cuando salieron de Egipto. Tambin supimos lo que hicieron a los dos reyes de los Amorreos que estaban al otro lado del Jordn, a Sehn y a Og, a quienes destruyeron por comple
"Cuando omos esto, nos acobardamos, no quedando ya valor en hombre alguno por causa de ustedes. Porque el SEOR, el Dios de ustedes, es Dios arriba en los cielos y abajo en la tierra.
"Ahora pues, jrenme por el SEOR, ya que los he tratado con bondad, que ustedes tratarn con bondad a la casa de mi padre. Denme una promesa segura,
de que dejarn vivir a mi padre y a mi madre, a mis hermanos y a mis hermanas, con todos los suyos, y que librarn nuestras vidas de la muerte."
Y los hombres le dijeron: "Nuestra vida responder por la de ustedes, si no revelan nuestro propsito. Y suceder que cuando el SEOR nos d la tierra, te trataremos con bondad y lealtad (sinceridad)."
Entonces ella los hizo bajar con una cuerda por la ventana, porque su casa estaba en la muralla de la ciudad y ella viva en la misma muralla.
Rahab les dijo: "Vayan a la regin montaosa, no sea que los perseguidores los encuentren. Escndanse all por tres das hasta que los perseguidores regresen. Entonces pueden seguir su camino."
Los hombres le dijeron: "Nosotros quedaremos libres de este juramento que nos has hecho jurar,
a menos que, cuando entremos en la tierra, ates este cordn de hilo escarlata a la ventana por la cual nos dejas bajar, y renas contigo en la casa a tu padre y a tu madre, a tus hermanos y a toda la casa de tu padre.
"Cualquiera que salga de las puertas de tu casa a la calle, su sangre caer sobre su propia cabeza, y quedaremos libres; pero la sangre de cualquiera que est en la casa contigo caer sobre nuestra cabeza si alguien pone su
"Pero si divulgas nuestro propsito, quedaremos libres del juramento que nos has hecho jurar."
Rahab respondi: "Conforme a lo que ustedes han dicho, as sea." Y los envi. Ellos se fueron, y ella at el cordn escarlata a la ventana.
Los espas se fueron y llegaron a la regin montaosa. All permanecieron por tres das, hasta que los perseguidores regresaron. Los perseguidores los haban buscado por todo el camino, pero no los haban encontrado.
Entonces los dos hombres regresaron y bajaron de la regin montaosa, y pasaron y vinieron a Josu, hijo de Nun, y le contaron todo lo que les haba acontecido.
Y dijeron a Josu: "Ciertamente, el SEOR ha entregado toda la tierra en nuestras manos, y adems, todos los habitantes de la tierra se han acobardado ante nosotros."
Josu se levant muy de maana; y l y todos los Israelitas salieron de Sitim y llegaron al Jordn. All acamparon antes de cruzar.
Despus de tres das los oficiales pasaron por medio del campamento
y dieron rdenes al pueblo: "Cuando ustedes vean el arca del pacto del SEOR su Dios y a los sacerdotes Levitas llevndola, entonces saldrn de su lugar y la seguirn.
"Sin embargo, dejarn entre ustedes y ella una distancia de unos 900 metros (2,000 codos). No se acerquen a ella para saber el camino por donde deben ir, porque no han pasado antes por este camino."
Entonces Josu dijo al pueblo: "Consgrense, porque maana el SEOR har maravillas entre ustedes."
Y Josu dijo a los sacerdotes: "Tomen el arca del pacto y pasen delante del pueblo." Y ellos tomaron el arca del pacto y fueron delante del pueblo.
El SEOR dijo a Josu: "Hoy comenzar a exaltarte a los ojos de todo Israel, para que sepan que tal como estuve con Moiss, estar contigo.
"Adems, dars rdenes a los sacerdotes que llevan el arca del pacto, dicindoles: 'Cuando lleguen a la orilla de las aguas del Jordn, se detendrn en el Jordn.'"
Entonces Josu dijo a los Israelitas: "Acrquense y oigan las palabras del SEOR su Dios."
Josu aadi: "En esto conocern que el Dios vivo est entre ustedes, y que ciertamente expulsar de delante de ustedes a los Cananeos, a los Hititas, a los Heveos, a los Ferezeos, a los Gergeseos, a los Amorreos y a los Jebuseos.
"Miren, el arca del pacto del Seor de toda la tierra va a pasar el Jordn delante de ustedes.
"Ahora pues, tomen doce hombres de las tribus de Israel, un hombre de cada tribu.
"Y suceder que cuando los sacerdotes que llevan el arca del SEOR, el Seor de toda la tierra, pongan las plantas de los pies en las aguas del Jordn, las aguas del Jordn quedarn cortadas, y las aguas que fluyen de arriba se detendrn en un
As que cuando el pueblo sali de sus tiendas para pasar el Jordn con los sacerdotes llevando el arca del pacto delante del pueblo,
y cuando los que llevaban el arca entraron en el Jordn y los pies de los sacerdotes que llevaban el arca se mojaron en la orilla del agua (porque el Jordn se desborda por todas sus riberas todos los das de la cosecha),
las aguas que venan de arriba se detuvieron y se elevaron en un montn, a una gran distancia en Adam, la ciudad que est al lado de Saretn. Las aguas que descendan hacia el mar de Arab, el Mar Salado, fueron cortadas completamente. As el p
Los sacerdotes que llevaban el arca del pacto del SEOR estuvieron en tierra seca en medio del Jordn mientras que todo Israel cruzaba sobre tierra seca, hasta que todo el pueblo acab de pasar el Jordn.
Cuando todo el pueblo acab de pasar el Jordn, el SEOR le dijo a Josu:
"Escojan doce hombres del pueblo, uno de cada tribu,
y ordnenles: 'Tomen doce piedras de aqu, de en medio del Jordn, del lugar donde los pies de los sacerdotes estn firmes, y llvenlas con ustedes y colquenlas en el lugar donde han de pasar la noche.'"
Josu llam a los doce hombres que haba sealado de entre los Israelitas, uno de cada tribu;
y Josu les dijo: "Pasen delante del arca del SEOR su Dios al medio del Jordn, y alce cada uno una piedra sobre su hombro, de acuerdo con el nmero de las tribus de los Israelitas.
"Sea esto una seal entre ustedes, y ms tarde cuando sus hijos pregunten: 'Qu significan estas piedras para ustedes?'
entonces les respondern: 'Es que las aguas del Jordn quedaron cortadas delante del arca del pacto del SEOR. Cuando sta pas el Jordn, las aguas del Jordn quedaron cortadas.' As que estas piedras servirn como recuerdo a los Israelitas para siempre
As lo hicieron los Israelitas, tal como Josu orden, y alzaron doce piedras de en medio del Jordn, como el SEOR dijo a Josu, segn el nmero de las tribus de los Israelitas. Las llevaron consigo al lugar donde acamparon y all las depositaron.
Entonces Josu coloc doce piedras en medio del Jordn, en el lugar donde haban estado los pies de los sacerdotes que llevaban el arca del pacto, y all permanecen hasta hoy.
Porque los sacerdotes que llevaban el arca estuvieron parados en medio del Jordn hasta que se cumpliera todo lo que el SEOR haba mandado a Josu que dijera al pueblo, de acuerdo con todo lo que Moiss haba mandado a Josu. Y el pueblo se apresur y p
Cuando todo el pueblo haba acabado de pasar, el arca del SEOR y los sacerdotes pasaron delante del pueblo.
Los hijos de Rubn, los hijos de Gad y la media tribu de Manass pasaron en orden de batalla delante de los Israelitas, tal como Moiss les haba dicho.
Como 40,000 equipados para la guerra, pasaron delante del SEOR hacia los llanos de Jeric, listos para la batalla.
Aquel da el SEOR engrandeci a Josu ante los ojos de todo Israel; y le temieron (lo respetaron), tal como haban temido (respetado) a Moiss todos los das de su vida.
Entonces el SEOR habl a Josu:
"Ordena a los sacerdotes que llevan el arca del testimonio que suban del Jordn."
Josu dio rdenes a los sacerdotes y les dijo: "Suban del Jordn."
Y cuando los sacerdotes que llevaban el arca del pacto del SEOR subieron de en medio del Jordn, y las plantas de los pies de los sacerdotes salieron a tierra seca, las aguas del Jordn volvieron a su lugar y corrieron sobre todas sus riberas como antes
El pueblo subi del Jordn el da diez del mes primero y acamparon en Gilgal al lado oriental de Jeric.
Y aquellas doce piedras que haban sacado del Jordn, Josu las erigi en Gilgal.
Entonces habl a los Israelitas: "Cuando sus hijos pregunten a sus padres el da de maana: 'Qu significan estas piedras?'
ustedes se lo explicarn a sus hijos y les dirn: 'Israel cruz este Jordn en tierra seca.'
"Porque el SEOR su Dios sec las aguas del Jordn delante de ustedes hasta que pasaron, tal como el SEOR su Dios haba hecho al Mar Rojo, el cual El sec delante de nosotros hasta que pasamos,
para que todos los pueblos de la tierra conozcan que la mano del SEOR es poderosa, a fin de que ustedes teman (reverencien) al SEOR su Dios para siempre."
Cuando todos los reyes de los Amorreos que estaban al otro lado del Jordn hacia el occidente, y todos los reyes de los Cananeos que estaban junto al mar, oyeron cmo el SEOR haba secado las aguas del Jordn delante de los Israelita
En aquel tiempo el SEOR dijo a Josu: "Hazte cuchillos de pedernal y vuelve a hacer la circuncisin, por segunda vez, a los Israelitas."
Entonces Josu hizo cuchillos de pedernal y circuncid a los Israelitas en la colina de Aralot.
Esta es la razn por la cual Josu los circuncid: todos los del pueblo que salieron de Egipto que eran varones, todos los hombres de guerra, murieron en el desierto, por el camino, despus que salieron de Egipto.
Porque todos los del pueblo que salieron fueron circuncidados, pero todos los del pueblo que nacieron en el desierto, por el camino, despus de salir de Egipto, no haban sido circuncidados.
Pues los Israelitas anduvieron por el desierto cuarenta aos, hasta que pereci toda la nacin, es decir, los hombres de guerra que salieron de Egipto, porque no escucharon la voz del SEOR. A ellos el SEOR les jur que no les permitira ver l
Y a los hijos de ellos, que El levant en su lugar, Josu los circuncid; pues eran incircuncisos, porque no los haban circuncidado en el camino.
Cuando terminaron de circuncidar a toda la nacin, permanecieron en sus lugares en el campamento hasta que sanaron.
Entonces el SEOR dijo a Josu: "Hoy he quitado de ustedes el oprobio de Egipto." Por eso aquel lugar se ha llamado Gilgal hasta hoy.
Estando los Israelitas acampados en Gilgal, celebraron la Pascua en la noche del da catorce del mes en los llanos de Jeric.
El da despus de la Pascua, ese mismo da, comieron del producto de la tierra, panes sin levadura y cereal tostado.
El man ces el da despus que haban comido del producto de la tierra, y los Israelitas no tuvieron ms man, sino que comieron del producto de la tierra de Canan durante aquel ao.
Cuando Josu estaba ya cerca de Jeric, levant los ojos y vio que un hombre estaba frente a l con una espada desenvainada en la mano, y Josu fue hacia l y le dijo: "Es usted de los nuestros o de nuestros enemigos?"
"No," respondi; "ms bien yo vengo ahora como capitn del ejrcito del SEOR." Y Josu se postr en tierra, le hizo reverencia, y dijo: "Qu tiene que decirle mi seor a su siervo?"
Entonces el capitn del ejrcito del SEOR dijo a Josu: "Qutate las sandalias de tus pies, porque el lugar donde ests es santo." Y as lo hizo Josu.
Jeric estaba muy bien cerrada por miedo a los Israelitas. Nadie sala ni entraba.
Pero el SEOR dijo a Josu: "Mira, he entregado en tu mano a Jeric, y a su rey con sus valientes guerreros.
"Ustedes marcharn alrededor de la ciudad, todos los hombres de guerra rodeando la ciudad una vez. As lo hars por seis das.
"Siete sacerdotes llevarn siete trompetas de cuerno de carnero delante del arca. Al sptimo da ustedes marcharn alrededor de la ciudad siete veces, y los sacerdotes tocarn las trompetas.
"Y suceder que cuando toquen un sonido prolongado con el cuerno de carnero, y ustedes oigan el sonido de la trompeta, todo el pueblo gritar a gran voz, y la muralla de la ciudad se vendr abajo. Entonces el pueblo subir, cada hombre derecho hacia adel
Josu, hijo de Nun, llam a los sacerdotes, y les dijo: "Tomen el arca del pacto, y que siete sacerdotes lleven siete trompetas de cuerno de carnero delante del arca del SEOR."
Entonces dijo al pueblo: "Pasen, y marchen alrededor de la ciudad, y que los hombres armados vayan delante del arca del SEOR."
Despus que Josu haba hablado al pueblo, los siete sacerdotes que llevaban las siete trompetas de cuerno de carnero delante del SEOR, se adelantaron y tocaron las trompetas. Y el arca del pacto del SEOR los segua.
Los hombres armados iban delante de los sacerdotes que tocaban las trompetas, y la retaguardia iba detrs del arca, mientras ellos continuaban tocando las trompetas.
Pero Josu dio rdenes al pueblo: "No gritarn ni dejarn or su voz, ni saldr palabra de su boca, hasta el da que yo les diga: 'Griten!' Entonces gritarn."
As hizo que el arca del SEOR fuera alrededor de la ciudad, rodendola una vez. Entonces volvieron al campamento, y pasaron la noche en el campamento.
Josu se levant muy de maana, y los sacerdotes tomaron el arca del SEOR.
Los siete sacerdotes llevando las siete trompetas de cuerno de carnero iban delante del arca del SEOR, andando continuamente y tocando las trompetas. Los hombres armados iban delante de ellos y la retaguardia iba detrs del arca del SEOR mientras ellos
As que el segundo da marcharon una vez alrededor de la ciudad y volvieron al campamento. As lo hicieron por seis das.
Entonces en el sptimo da se levantaron temprano, al despuntar el da, y marcharon alrededor de la ciudad de la misma manera, pero siete veces. Slo aquel da marcharon siete veces alrededor de la ciudad.
A la sptima vez, cuando los sacerdotes tocaron las trompetas, Josu dijo al pueblo: "Griten! Pues el SEOR les ha entregado la ciudad.
"La ciudad ser dedicada al anatema (a la destruccin), ella y todo lo que hay en ella pertenece al SEOR. Slo Rahab la ramera y todos los que estn en su casa vivirn, porque ella escondi a los mensajeros que enviamos.
"Pero ustedes, tengan mucho cuidado en cuanto a las cosas dedicadas al anatema, no sea que las codicien y tomando de las cosas del anatema, hagan maldito el campamento de Israel y traigan desgracia sobre l.
"Toda la plata y el oro, y los utensilios de bronce y de hierro, estn consagrados al SEOR. Entrarn en el tesoro del SEOR."
Entonces el pueblo grit y los sacerdotes tocaron las trompetas; y sucedi que cuando el pueblo oy el sonido de la trompeta, el pueblo grit a gran voz y la muralla se vino abajo. El pueblo subi a la ciudad, cada hombre derecho hacia adelante
Destruyeron por completo, a filo de espada, todo lo que haba en la ciudad: hombres y mujeres, jvenes y ancianos, bueyes, ovejas y asnos.
Pero Josu dijo a los dos hombres que haban reconocido la tierra: "Entren en la casa de la ramera y saquen de all a la mujer y todo lo que posea, tal como se lo juraron."
Entraron, pues, los jvenes espas y sacaron a Rahab, a su padre, a su madre, a sus hermanos, y todo lo que posea. Tambin sacaron a todos sus parientes y los colocaron fuera del campamento de Israel.
Entonces prendieron fuego a la ciudad y a todo lo que en ella haba. Slo pusieron en el tesoro de la casa (del tabernculo) del SEOR, la plata, el oro y los utensilios de bronce y de hierro.
Pero Josu dej vivir a Rahab la ramera, a la casa de su padre y todo lo que ella tena. Ella ha habitado en medio de Israel hasta hoy, porque escondi a los mensajeros a quienes Josu haba enviado a reconocer a Jeric.
Entonces Josu les hizo un juramento en aquel tiempo y dijo: "Maldito sea delante del SEOR el hombre que se levante y reedifique esta ciudad de Jeric. Con la prdida de su primognito echar su cimiento, y con la prdida de su hijo
El SEOR estaba con Josu, y su fama se extendi por toda la tierra.
Pero los Israelitas fueron infieles en cuanto a las cosas dedicadas al anatema (a la destruccin), porque Acn, hijo de Carmi, hijo de Zabdi, hijo de Zera, de la tribu de Jud, tom de las cosas dedicadas al anatema. Entonces la ira del SEOR se encendi
Josu envi hombres desde Jeric a Hai, que est cerca de Bet Avn al este de Betel (Casa de Dios), y les dijo: "Suban y reconozcan la tierra." Y los hombres subieron y reconocieron a Hai.
Cuando volvieron a Josu, le dijeron: "Que no suba todo el pueblo. Slo dos o tres mil hombres subirn a Hai. No hagas cansar a todo el pueblo subiendo all, porque ellos son pocos."
As que subieron all unos tres mil hombres del pueblo, pero huyeron ante los hombres de Hai.
Los hombres de Hai hirieron de ellos a unos treinta y seis hombres, y los persiguieron desde la puerta hasta Sebarim, y los derrotaron en la bajada. El corazn del pueblo desfalleci y se hizo como agua.
Entonces Josu rasg sus vestidos y postr su rostro en tierra delante del arca del SEOR hasta el anochecer, l y los ancianos de Israel; y echaron polvo sobre sus cabezas.
Y Josu dijo: "Ah, Seor DIOS! Por qu hiciste pasar a este pueblo el Jordn, para entregarnos despus en manos de los Amorreos y destruirnos? Ojal nos hubiramos propuesto habitar al otro lado del Jordn!
"Ah, Seor! Qu puedo decir, ya que Israel ha vuelto la espalda ante sus enemigos?
"Porque los Cananeos y todos los habitantes de la tierra se enterarn de ello, y nos rodearn y borrarn nuestro nombre de la tierra. Y qu hars T por Tu gran nombre?"
Y el SEOR dijo a Josu: "Levntate! Por qu te has postrado rostro en tierra?
"Israel ha pecado y tambin ha transgredido Mi pacto que les orden. Y hasta han tomado de las cosas dedicadas al anatema, y tambin han robado y mentido, y adems las han puesto entre sus propias cosas.
"No pueden, pues, los Israelitas hacer frente a sus enemigos. Vuelven la espalda delante de sus enemigos porque se han convertido en anatema. No estar ms con ustedes a menos que destruyan las cosas dedicadas al anatema de en medio de ustedes.
"Levntate, consagra al pueblo y di: 'Consgrense para maana, porque as ha dicho el SEOR, Dios de Israel: "Hay anatema en medio de ti, oh Israel. No podrs hacer frente a tus enemigos hasta que quiten el anatema de en medio de ustedes."
'Por la maana se acercarn, pues, por tribus. Y ser que la tribu que el SEOR seale se acercar por familias, y la familia que el SEOR seale se acercar por casas, y la casa que el SEOR seale se acercar hombre por hombre.
'Y ser que el hombre que sea sorprendido con las cosas dedicadas al anatema ser quemado, l y todo lo que le pertenece, porque ha quebrantado el pacto del SEOR, y ha cometido una terrible ofensa (infamia) en Israel.'"
Josu se levant muy de maana, e hizo acercar a Israel por tribus, y fue designada la tribu de Jud.
Mand acercar a las familias de Jud, y fue designada la familia de los de Zera. Hizo acercar a la familia de Zera, hombre por hombre, y Zabdi fue designado.
Mand acercar su casa hombre por hombre. Fue designado Acn, hijo de Carmi, hijo de Zabdi, hijo de Zera, de la tribu de Jud.
Entonces Josu dijo a Acn: "Hijo mo, te ruego, da gloria al SEOR, Dios de Israel, y dale alabanza. Declrame ahora lo que has hecho. No me lo ocultes."
Y Acn respondi a Josu: "En verdad he pecado contra el SEOR, Dios de Israel, y esto es lo que he hecho.
Cuando vi entre el botn un hermoso manto de Sinar y 200 siclos (2.28 kilos) de plata y una barra de oro de cincuenta siclos de peso, los codici y los tom; todo eso est escondido en la tierra dentro de mi tienda con la plata debajo."
Josu envi emisarios, que fueron corriendo a la tienda y hallaron el manto escondido en su tienda con la plata debajo.
Los sacaron de la tienda y los llevaron a Josu y a todos los Israelitas, y los pusieron delante del SEOR.
Entonces Josu, y todo Israel con l, tomaron a Acn, hijo de Zera, y la plata, el manto, la barra de oro, sus hijos, sus hijas, sus bueyes, sus asnos, sus ovejas, su tienda y todo lo que le perteneca, y los llevaron al Valle de Acor.
Y Josu dijo: "Por qu nos has turbado? El SEOR te turbar hoy." Todo Israel los apedre y los quemaron despus de haberlos apedreado.
Levantaron sobre l un gran montn de piedras que permanece hasta hoy. El SEOR se volvi del furor de su ira. Por eso se ha llamado aquel lugar el Valle de Acor hasta el da de hoy.
Entonces el SEOR dijo a Josu: "No temas ni te acobardes. Toma contigo a todo el pueblo de guerra y levntate, sube a Hai. Mira, he entregado en tu mano al rey de Hai, su pueblo, su ciudad y su tierra.
"Hars con Hai y con su rey lo mismo que hiciste con Jeric y con su rey. Tomarn para ustedes como botn solamente los despojos y el ganado. Prepara una emboscada a la ciudad detrs de ella."
Josu se levant con todo el pueblo de guerra para subir a Hai. Y escogi Josu 30,000 hombres, valientes guerreros, y los envi de noche.
Josu les dio rdenes, dicindoles: "Miren, ustedes van a poner emboscada a la ciudad por detrs de ella. No se alejen mucho de la ciudad, sino estn todos alerta.
"Entonces yo y todo el pueblo que me acompaa nos acercaremos a la ciudad. Cuando ellos salgan a nuestro encuentro como la primera vez, nosotros huiremos delante de ellos,
y ellos saldrn tras nosotros hasta que los hayamos alejado de la ciudad, porque dirn: 'Huyen ante nosotros como la primera vez.' Huiremos, pues, ante ellos.
"Ustedes saldrn de la emboscada y se apoderarn de la ciudad, porque el SEOR su Dios la entregar en sus manos.
"Cuando hayan tomado la ciudad, le prendern fuego. Lo harn conforme a la palabra del SEOR. Miren que yo se lo he mandado."
Josu los envi, y fueron al lugar de la emboscada y se quedaron entre Betel (Casa de Dios) y Hai, al occidente de Hai; pero Josu pas la noche entre el pueblo.
Josu se levant muy de maana, pas revista al pueblo y subi con los ancianos de Israel frente al pueblo de Hai.
Entonces todos los hombres de guerra que estaban con l subieron y se acercaron, y llegaron frente a la ciudad, y acamparon al lado norte de Hai. Haba un valle entre l y Hai.
Josu tom unos 5,000 hombres y los puso en emboscada entre Betel y Hai, al occidente de la ciudad.
Y apostaron al pueblo: todo el ejrcito que acamp al norte de la ciudad, y su retaguardia que acamp al occidente de la ciudad. Y Josu pas aquella noche en medio del valle.
Al ver esto el rey de Hai, los hombres de la ciudad se apresuraron, se levantaron temprano y salieron para enfrentarse a Israel en batalla, l y todo su pueblo, en el lugar sealado frente a la llanura del desierto, sin saber que haba
Josu y todo Israel se fingieron vencidos delante de ellos, y huyeron camino del desierto.
Y todo el pueblo que estaba en la ciudad fue llamado para perseguirlos, y persiguieron a Josu, y se alejaron de la ciudad.
No qued hombre en Hai o Betel que no saliera tras Israel, y dejaron la ciudad sin proteccin por perseguir a Israel.
Entonces el SEOR dijo a Josu: "Extiende la jabalina que est en tu mano hacia Hai, porque la entregar en tu mano." Y Josu extendi hacia la ciudad la jabalina que estaba en su mano.
Los que estaban emboscados se levantaron rpidamente de su lugar, y corrieron cuando l extendi su mano, entraron en la ciudad y se apoderaron de ella, inmediatamente le prendieron fuego a la ciudad.
Cuando los hombres de Hai se volvieron y miraron, vieron que el humo de la ciudad suba al cielo y no tenan lugar adnde huir, ni por un lado ni por el otro, porque el pueblo que iba huyendo hacia el desierto se volvi contra sus perseguidores.
Al ver Josu y todo Israel que los emboscados haban tomado la ciudad y que el humo de la ciudad suba, se volvieron y comenzaron a matar a los hombres de Hai.
Y los de la emboscada salieron de la ciudad a su encuentro, as que los de Hai quedaron en medio de Israel, unos por un lado y otros por el otro. Los mataron hasta no quedar de ellos ni sobreviviente ni fugitivo.
Pero al rey de Hai lo tomaron vivo, y lo trajeron a Josu.
Cuando Israel acab de matar a todos los habitantes de Hai en el campo y en el desierto, adonde ellos los haban perseguido y todos haban cado a filo de espada hasta ser exterminados, todo Israel volvi a Hai y la hirieron a filo de espada.
El total de los que cayeron aquel da, tanto hombres como mujeres, fue de 12,000 todo el pueblo de Hai.
Josu no retir su mano con la cual tena extendida la jabalina, hasta que hubo exterminado por completo a todos los habitantes de Hai.
Slo el ganado y los despojos de aquella ciudad tom Israel para s como botn, conforme a la palabra que el SEOR haba ordenado a Josu.
Josu incendi la ciudad de Hai y la convirti en un montn de ruinas para siempre, en una desolacin hasta el da de hoy.
Tambin colg al rey de Hai en un rbol hasta la tarde. A la puesta del sol Josu dio orden que bajaran su cadver del rbol. Lo arrojaron a la entrada de la puerta de la ciudad y levantaron sobre l un gran montn de piedras que permanece hast
Entonces Josu edific un altar al SEOR, Dios de Israel, en el Monte Ebal,
tal como Moiss, siervo del SEOR, haba ordenado a los Israelitas, como est escrito en el Libro de la Ley de Moiss, un altar de piedras sin labrar, sobre las cuales nadie haba alzado herramienta de hierro. Sobre l ofrecieron holocaustos al
All, sobre las piedras, Josu escribi una copia de la ley que Moiss haba escrito, en presencia de los Israelitas.
Todo Israel, con sus ancianos, oficiales y jueces, estaba de pie a ambos lados del arca, delante de los sacerdotes Levitas que llevaban el arca del pacto del SEOR, tanto el extranjero como el nativo. La mitad de ellos estaba frente al Monte Ge
Despus Josu ley todas las palabras de la ley, la bendicin y la maldicin, conforme a todo lo que est escrito en el Libro de la Ley.
No hubo ni una palabra de todo lo que haba ordenado Moiss que Josu no leyera delante de toda la asamblea de Israel, incluyendo las mujeres, los nios y los extranjeros que vivan entre ellos.
Y sucedi que cuando se enteraron todos los reyes que estaban al otro lado del Jordn, en los montes, en los valles y en toda la costa del Mar Grande hacia el Lbano, los reyes de los Hititas, Amorreos, Cananeos, Ferezeos, Heveos y Je
a una se reunieron y se pusieron de acuerdo para pelear contra Josu y contra Israel.
Cuando los habitantes de Gaban tambin se enteraron de lo que Josu haba hecho a Jeric y a Hai,
ellos usaron de astucia y fueron como embajadores, y llevaron alforjas viejas sobre sus asnos, y odres de vino viejos, rotos y remendados,
y sandalias gastadas y remendadas en sus pies, y vestidos viejos sobre s. Todo el pan de su provisin estaba seco y desmenuzado.
Vinieron a Josu al campamento en Gilgal, y le dijeron a l y a los hombres de Israel: "Hemos venido de un pas lejano. Hagan, pues, pacto con nosotros."
Y los hombres de Israel dijeron a los Heveos: "Quiz habitan en nuestra tierra, cmo, pues, haremos pacto con ustedes?"
Respondieron ellos a Josu: "Somos tus siervos." Y Josu les pregunt: "Quines son, y de dnde vienen?"
Ellos le dijeron: "Tus siervos han venido de un pas muy lejano a causa de la fama del SEOR tu Dios. Porque hemos odo hablar de El, de todo lo que hizo en Egipto,
y de todo lo que hizo a los dos reyes de los Amorreos que estaban al otro lado del Jordn, a Sehn, rey de Hesbn, y a Og, rey de Basn, que estaba en Astarot.
"Y nuestros ancianos y todos los habitantes de nuestro pas nos dijeron: 'Tomen provisiones en su mano para el camino, vayan a su encuentro y dganles: "Somos siervos de ustedes; hagan, pues, pacto con nosotros."'
"Este pan nuestro estaba caliente cuando lo sacamos de nuestras casas para provisin el da que salimos para venir a ustedes, pero ahora est seco y desmenuzado.
"Estos odres de vino que llenamos eran nuevos, y vean que estn rotos. Estos vestidos nuestros y nuestras sandalias estn gastados a causa de lo muy largo del camino."
Y los hombres de Israel tomaron de sus provisiones, y no pidieron el consejo del SEOR.
Josu hizo paz con ellos y celebr pacto con ellos para conservarles la vida. Tambin los jefes de la congregacin se lo juraron.
Pero sucedi que despus de tres das de haber hecho pacto con ellos, los Israelitas se enteraron de que eran vecinos y que habitaban en su tierra.
Entonces salieron los Israelitas, y al tercer da llegaron a sus ciudades. Sus ciudades eran Gaban, Cafira, Beerot y Quiriat Jearim.
Los Israelitas no los mataron porque los jefes de la congregacin les haban hecho un juramento por el SEOR, Dios de Israel. Y toda la congregacin murmuraba contra los jefes.
Pero todos los jefes dijeron a la congregacin: "Nosotros les hemos jurado por el SEOR, Dios de Israel, y ahora no podemos tocarlos.
"Esto es lo que haremos con ellos: los dejaremos vivir, para que no venga sobre nosotros la ira por el juramento que les hemos hecho."
Y los jefes les dijeron: "Djenlos vivir." Y ellos fueron leadores y aguadores para toda la congregacin, tal como los jefes les haban dicho.
Entonces Josu los mand llamar y les habl: "Por qu nos han engaado, diciendo: 'Habitamos muy lejos de ustedes,' cuando habitan en nuestra tierra?
"Ahora pues, malditos son y nunca dejarn de ser esclavos, leadores y aguadores para la casa de mi Dios."
Y ellos respondieron a Josu: "Porque ciertamente tus siervos fueron informados de que el SEOR tu Dios haba ordenado a Su siervo Moiss que les diera toda la tierra, y que destruyera a todos los habitantes de la tierra delante de ustedes. Por tanto, te
"Ahora pues, estamos en tus manos. Haz con nosotros lo que te parezca bueno y justo."
Y as hizo l con ellos, y los libr de las manos de los Israelitas, y stos no los mataron.
Y aquel da Josu los hizo leadores y aguadores para la congregacin y para el altar del SEOR, en el lugar que El escogiera, hasta el da de hoy.
Cuando Adonisedec, rey de Jerusaln (Ciudad de Paz), se enter de que Josu haba capturado a Hai y que la haba destruido por completo (como haba hecho con Jeric y con su rey as haba hecho con Hai y con su rey), y que los habitantes de Gaban haban
tuvo gran temor, porque Gaban era una gran ciudad, como una de las ciudades reales, y porque era ms grande que Hai, y todos sus hombres eran valientes.
Por tanto, Adonisedec, rey de Jerusaln (Ciudad de Paz), envi mensaje a Hoham, rey de Hebrn, a Piream, rey de Jarmut, a Jafa, rey de Laquis y a Debir, rey de Egln, dicindoles:
"Suban a m y aydenme, y ataquemos a Gaban, porque ha hecho paz con Josu y con los Israelitas."
Se reunieron, pues, los cinco reyes de los Amorreos: el rey de Jerusaln, el rey de Hebrn, el rey de Jarmut, el rey de Laquis y el rey de Egln, y subieron ellos con todos sus ejrcitos, y acamparon junto a Gaban y lucharon contra ella.
Entonces los hombres de Gaban enviaron mensaje a Josu al campamento de Gilgal y le dijeron: "No abandone a sus siervos; suba rpidamente a nosotros, slvenos y aydenos, porque todos los reyes de los Amorreos que habitan en los montes se han
Josu subi de Gilgal, l y toda la gente de guerra con l, y todos los valientes guerreros.
Y el SEOR dijo a Josu: "No les tengas miedo, porque los he entregado en tus manos. Ninguno de ellos te podr resistir."
Vino, pues, Josu sobre ellos de repente, habiendo marchado toda la noche desde Gilgal.
Y el SEOR los desconcert delante de Israel, y los hiri con gran matanza en Gaban. Luego los persigui por el camino de la subida de Bet Horn y los hiri hasta Azeca y Maceda.
Mientras huan delante de Israel, cuando estaban en la bajada de Bet Horn, el SEOR arroj desde el cielo grandes piedras sobre ellos hasta Azeca y murieron. Y fueron ms los que murieron por las piedras del granizo que los que matar
Entonces Josu habl al SEOR el da en que el SEOR entreg a los Amorreos delante de los Israelitas, y dijo en presencia de Israel: "Sol, detente en Gaban, Y t luna, en el Valle de Ajaln."
Y el sol se detuvo, y la luna se par, Hasta que la nacin se veng de sus enemigos. No est esto escrito en el Libro de Jaser? Y el sol se detuvo en medio del cielo y no se apresur a ponerse como por un da entero.
Ni antes ni despus hubo da como aqul, cuando el SEOR prest atencin a la voz de un hombre, porque el SEOR pele por Israel.
Entonces Josu, y todo Israel con l, volvi al campamento en Gilgal.
Aquellos cinco reyes haban huido y se haban escondido en la cueva de Maceda.
Y fue dado aviso a Josu: "Los cinco reyes han sido hallados escondidos en la cueva de Maceda."
Y Josu dijo: "Rueden piedras grandes hacia la entrada de la cueva, y pongan junto a ella hombres que los vigilen,
pero ustedes no se queden ah. Persigan a sus enemigos y atquenlos por la retaguardia. No les permitan entrar en sus ciudades, porque el SEOR, Dios de ustedes, los ha entregado en sus manos."
Cuando Josu y los Israelitas terminaron de herirlos con gran matanza, hasta que fueron destruidos, y los sobrevivientes que de ellos quedaron haban entrado en las ciudades fortificadas,
todo el pueblo volvi en paz al campamento y a Josu en Maceda. Nadie profiri palabra alguna contra ninguno de los Israelitas.
Entonces Josu dijo: "Abran la entrada de la cueva y squenme de ella a esos cinco reyes."
As lo hicieron, y le trajeron de la cueva a estos cinco reyes: el rey de Jerusaln, el rey de Hebrn, el rey de Jarmut, el rey de Laquis y el rey de Egln.
Cuando llevaron estos reyes a Josu, Josu llam a todos los hombres de Israel, y dijo a los jefes de los hombres de guerra que haban ido con l: "Acrquense, pongan su pie sobre el cuello de estos reyes." Ellos se acercaron y pusieron los pies sobre su
Entonces Josu les dijo: "No teman ni se acobarden. Sean fuertes y valientes, porque as har el SEOR a todos los enemigos con los que ustedes luchen."
Despus Josu les dio muerte y los colg de cinco rboles, y quedaron colgados de los rboles hasta la tarde.
A la hora de la puesta del sol, Josu dio rdenes y los bajaron de los rboles, y los echaron en la cueva donde se haban escondido, y sobre la boca de la cueva pusieron grandes piedras que permanecen hasta el da de hoy.
Aquel da Josu conquist a Maceda. La hiri a filo de espada junto con su rey y la destruy por completo con todas las personas que haba en ella. No dej ningn sobreviviente, e hizo con el rey de Maceda como haba hecho con el rey de Jeric.
Josu, y todo Israel con l, pas de Maceda a Libna, y pele contra Libna.
El SEOR la entreg tambin, junto con su rey, en manos de Israel, que la hiri a filo de espada con todas las personas que haba en ella. No dej ningn sobreviviente en ella, e hizo con su rey como haba hecho con el rey de Jeric.
Josu, y todo Israel con l, pas de Libna a Laquis, acamp cerca de ella y la atac.
El SEOR entreg a Laquis en manos de Israel, la cual conquistaron al segundo da, y la hirieron a filo de espada con todas las personas que haba en ella, conforme a todo lo que haba hecho a Libna.
Entonces Horam, rey de Gezer, subi en ayuda de Laquis, pero Josu lo derrot a l y a su pueblo, hasta no dejar sobreviviente alguno.
Josu, y todo Israel con l, pasaron de Laquis a Egln, y acamparon cerca de ella y la atacaron.
La conquistaron aquel mismo da y la hirieron a filo de espada. Destruyeron por completo aquel da a todas las personas que haba en ella, conforme a todo lo que haban hecho a Laquis.
Entonces subi Josu, y todo Israel con l, de Egln a Hebrn, y pelearon contra ella.
La conquistaron y la hirieron a filo de espada, con su rey, todas sus ciudades y todas las personas que haba en ella. No dejaron ningn sobreviviente, conforme a todo lo que haba hecho a Egln. La destruyeron por completo con todas las person
Despus Josu, y todo Israel con l, se volvieron contra Debir y pele contra ella.
La conquistaron, con su rey y todas sus ciudades, hirindolas a filo de espada. Destruyeron por completo a todas las personas que haba en ella. Josu no dej sobreviviente alguno. Como haba hecho con Hebrn, y como haba hecho tambi
Hiri, pues, Josu toda la tierra: la regin montaosa, el Neguev (regin del sur), las tierras bajas (la Sefela) y las laderas, y a todos sus reyes. No dej ningn sobreviviente, sino que destruy por completo a todo el que tena vida, tal como el SEOR
Josu los hiri desde Cades Barnea hasta Gaza, y todo el territorio de Gosn hasta Gaban.
A todos estos reyes y sus territorios los captur Josu de una vez, porque el SEOR, Dios de Israel, combata por Israel.
Entonces Josu, y todo Israel con l, volvieron al campamento en Gilgal.
Cuando Jabn, rey de Hazor, se enter de todo esto envi mensajeros a Jobab, rey de Madn, al rey de Simrn, al rey de Acsaf.
Tambin avis a los reyes que estaban al norte en la regin montaosa, en el Arab, al sur del Mar de Cineret (Mar de Galilea), y en las tierras bajas (la Sefela) y en las alturas de Dor al occidente,
a los Cananeos que estaban al oriente y al occidente, a los Amorreos, a los Hititas, a los Ferezeos y a los Jebuseos en la regin montaosa, y a los Heveos al pie del Hermn en la tierra de Mizpa.
Salieron ellos, y todos sus ejrcitos con ellos, tanta gente como la arena que est a la orilla del mar, con muchsimos caballos y carros.
As que todos estos reyes, habiendo acordado unirse, vinieron y acamparon juntos cerca de las aguas de Merom para pelear contra Israel.
Entonces el SEOR dijo a Josu: "No temas a causa de ellos, porque maana a esta hora Yo los entregar a todos ellos muertos delante de Israel. Desjarretars sus caballos y les quemars sus carros."
Josu, y toda la gente de guerra con l, vinieron de repente sobre ellos junto a las aguas de Merom, y los atacaron.
Y el SEOR los entreg en manos de Israel, los derrotaron y los persiguieron hasta Sidn la grande, hasta Misrefot Maim y hasta el Valle de Mizpa al oriente. Los hirieron hasta que no les qued sobreviviente alguno.
Josu hizo con ellos como el SEOR le haba mandado: desjarret sus caballos y les quem sus carros.
Por ese mismo tiempo Josu volvi y se apoder de Hazor e hiri a espada a su rey, porque Hazor antes haba sido cabeza de todos estos reinos.
Mataron a filo de espada a todas las personas que haba en ella, destruyndolas por completo. No qued nadie con vida. A Hazor le prendi fuego.
Josu captur todas las ciudades de estos reyes, y a todos sus reyes. Los hiri a filo de espada y los destruy por completo, tal como Moiss, siervo del SEOR, haba ordenado.
Sin embargo, Israel no quem ninguna de las ciudades que estaban sobre sus colinas, con la nica excepcin de Hazor, la cual Josu incendi.
Los Israelitas tomaron como botn todos los despojos de estas ciudades y el ganado; pero a los hombres hirieron a filo de espada hasta destruirlos. No dejaron a ninguno con vida.
Tal como el SEOR haba ordenado a Moiss Su siervo, as Moiss lo orden a Josu, y as Josu lo hizo. No dej de hacer nada de todo lo que el SEOR haba ordenado a Moiss.
Tom, pues, Josu toda aquella tierra: la regin montaosa, todo el Neguev (regin del sur), toda la tierra de Gosn, las tierras bajas (la Sefela), el Arab, la regin montaosa de Israel y sus llanuras,
desde el Monte Halac, que se levanta hacia Seir, hasta Baal Gad en el Valle del Lbano, al pie del Monte Hermn. Captur a todos sus reyes, los hiri y los mat.
Por mucho tiempo Josu estuvo en guerra con todos estos reyes.
No hubo ciudad que hiciera paz con los Israelitas, excepto los Heveos que vivan en Gaban. De todas se apoderaron por la fuerza.
Porque fue la intencin del SEOR endurecer el corazn de ellos, para que se enfrentaran en batalla con Israel, a fin de que fueran destruidos por completo, sin que tuviera piedad de ellos y los exterminara, tal como el SEOR haba ordenado a M
Por aquel tiempo Josu fue y destruy a los Anaceos de la regin montaosa, de Hebrn, de Debir, de Anab, de toda la regin montaosa de Jud y de toda la regin montaosa de Israel. Josu los destruy por completo con sus ciudades.
No quedaron Anaceos en la tierra de los Israelitas. Slo quedaron algunos en Gaza, en Gat y en Asdod.
Tom, pues, Josu toda la tierra de acuerdo con todo lo que el SEOR haba dicho a Moiss. Y Josu la dio por heredad a Israel conforme a sus divisiones por sus tribus. Entonces la tierra descans de la guerra.
Estos son los reyes de la tierra a quienes los Israelitas derrotaron, y cuya tierra poseyeron al otro lado del Jordn, hacia el oriente, desde el Valle del Arnn hasta el Monte Hermn, y todo el Arab hacia el oriente:
Sehn, rey de los Amorreos, que habitaba en Hesbn y gobernaba desde Aroer, que est al borde del Valle del Arnn, el medio del valle y la mitad de Galaad, y hasta el arroyo de Jaboc, frontera de los Amonitas;
y el Arab hasta el Mar de Cineret (de Galilea) hacia el oriente, y hasta el Mar de Arab, el Mar Salado, al oriente hacia Bet Jesimot, y al sur, al pie de las laderas del Pisga;
y el territorio de Og, rey de Basn, uno de los que quedaba de los Refatas, que habitaba en Astarot y en Edrei,
y que gobernaba en el Monte Hermn, en Salca y en todo Basn, hasta las fronteras del Gesureo y del Maacateo, y la mitad de Galaad, hasta la frontera de Sehn, rey de Hesbn.
A stos Moiss, siervo del SEOR, y los Israelitas los derrotaron; y Moiss, siervo del SEOR, dio su tierra en posesin a los Rubenitas, a los Gaditas y a la media tribu de Manass.
Estos son los reyes de la tierra que Josu y los Israelitas derrotaron al otro lado del Jordn, hacia el occidente, desde Baal Gad en el Valle del Lbano hasta el Monte Halac que se levanta hacia Seir. Josu dio la tierra de estos reyes en posesin a las
en la regin montaosa, en las tierras bajas, en el Arab, en las laderas, en el desierto y en el Neguev (regin del sur); de los Hititas, Amorreos, Cananeos, Ferezeos, Heveos y Jebuseos:
el rey de Jeric, uno; el rey de Hai, que est al lado de Betel (Casa de Dios), uno;
el rey de Jerusaln, uno; el rey de Hebrn, uno;
el rey de Jarmut, uno; el rey de Laquis, uno;
el rey de Egln, uno; el rey de Gezer, uno;
el rey de Debir, uno; el rey de Geder, uno;
el rey de Horma, uno; el rey de Arad, uno;
el rey de Libna, uno; el rey de Adulam, uno;
el rey de Maceda, uno; el rey de Betel (Casa de Dios), uno;
el rey de Tapa, uno; el rey de Hefer, uno;
el rey de Afec, uno; el rey de Sarn, uno;
el rey de Madn, uno; el rey de Hazor, uno;
el rey de Simron Mern, uno; el rey de Acsaf, uno;
el rey de Taanac, uno; el rey de Meguido, uno;
el rey de Cedes, uno; el rey de Jocneam del Carmelo, uno;
el rey de Dor, en las alturas de Dor, uno; el rey de Goyim en Gilgal, uno;
el rey de Tirsa, uno. Treinta y un reyes en total.
Cuando Josu ya era viejo el SEOR le dijo: "T ya eres anciano y todava queda mucha tierra por conquistar.
"Esta es la tierra que queda: todos los distritos de los Filisteos y todos los de los Gesureos;
desde el Sihor, que est al oriente de Egipto, hasta la frontera de Ecrn al norte (que se considera de los Cananeos); los cinco prncipes de los Filisteos: el Gazeo, el Asdodeo, el Ascaloneo, el Geteo, y el Ecroneo; tambin los Aveos.
Hacia el sur, toda la tierra de los Cananeos, y Mehara que pertenece a los Sidonios, hasta Afec, hasta la frontera de los Amorreos;
y la tierra de los Giblitas, y todo el Lbano hacia el oriente, desde Baal Gad al pie del Monte Hermn, hasta Lebo Hamat.
"A todos los habitantes de la regin montaosa desde el Lbano hasta Misrefot Maim, a todos los Sidonios, yo los expulsar de delante de los Israelitas. Solamente t tienes que repartir la tierra por suerte a Israel como heredad tal como te he mandado.
"Ahora pues, reparte esta tierra como heredad a las nueve tribus, y a la media tribu de Manass."
Los Rubenitas y los Gaditas con la otra media tribu haban recibido ya su heredad, la cual Moiss les haba dado al otro lado del Jordn, hacia el oriente, tal como se la haba dado Moiss, siervo del SEOR:
desde Aroer, que est a la orilla del Valle del Arnn, con la ciudad que est en medio del valle, y toda la llanura de Medeba, hasta Dibn;
todas las ciudades de Sehn, rey de los Amorreos, que reinaba en Hesbn, hasta la frontera de los Amonitas.
Tambin Galaad y el territorio de los Gesureos y los Maacateos, y todo el Monte Hermn, y todo Basn hasta Salca;
todo el reino de Og en Basn, el cual reinaba en Astarot y en Edrei (slo l quedaba del remanente de los Refatas); porque Moiss los hiri y los desposey.
Pero los Israelitas no desposeyeron a los Gesureos ni a los Maacateos. As que Gesur y Maaca habitan en medio de Israel hasta hoy.
Slo a la tribu de Lev no le dio Moiss heredad; las ofrendas encendidas al SEOR, Dios de Israel, son su heredad, como El le haba dicho.
Moiss le haba dado una heredad a la tribu de los hijos de Rubn conforme a sus familias.
Y el territorio de ellos era desde Aroer, que est a la orilla del Valle del Arnn, con la ciudad que est en medio del valle, y toda la llanura hasta Medeba;
Hesbn y todas sus ciudades que estn en la llanura: Dibn, Bamot Baal, Bet Baal Men,
Jahaza, Cademot, Mefaat,
Quiriataim, Sibma, Zaret Sahar en el monte del valle,
Bet Peor, las laderas de Pisga, Bet Jesimot,
todas las ciudades de la llanura, y todo el reino de Sehn, rey de los Amorreos, que reinaba en Hesbn, al cual Moiss hiri, as como a los jefes de Madin, Evi, Requem, Zur, Hur y Reba, prncipes de Sehn que habitaban en aquella tierra.
Entre los que mataron los Israelitas, tambin dieron muerte a espada al adivino Balaam, hijo de Beor.
El lmite de los Rubenitas era el Jordn. Esta fue la heredad de la tribu de Rubn segn sus familias: las ciudades y sus aldeas.
Moiss tambin haba dado una heredad a la tribu de Gad, a los hijos de Gad, conforme a sus familias.
Y su territorio era Jazer, todas las ciudades de Galaad y la mitad de la tierra de los Amonitas hasta Aroer, que est frente a Rab;
desde Hesbn hasta Ramat Mizpa y Betonim, y desde Mahanaim hasta la frontera de Debir;
y en el valle, Bet Aram, Bet Nimra, Sucot y Zafn, el resto del reino de Sehn, rey de Hesbn, con el Jordn como lmite, hasta el extremo del Mar de Cineret (Mar de Galilea) al otro lado del Jordn, al oriente.
Esta es la heredad de los hijos de Gad segn sus familias, las ciudades y sus aldeas.
Moiss tambin le haba dado una heredad a la media tribu de Manass. Fue para la media tribu de los hijos de Manass, conforme a sus familias.
Su territorio abarcaba desde Mahanaim, todo Basn, todo el reino de Og, rey de Basn, y todos los pueblos de Jair que estn en Basn, sesenta ciudades.
Tambin la mitad de Galaad con Astarot y Edrei, ciudades del reino de Og en Basn, fueron para los hijos de Maquir, hijo de Manass, para la mitad de los hijos de Maquir conforme a sus familias.
Estos son los territorios que Moiss reparti por heredad en las llanuras de Moab, al otro lado del Jordn, al oriente de Jeric.
Pero a la tribu de Lev, Moiss no le dio heredad. El SEOR, Dios de Israel, es su heredad, como El les haba prometido.
Estos son los territorios que los Israelitas recibieron como heredad en la tierra de Canan, los cuales les repartieron como heredad el sacerdote Eleazar y Josu, hijo de Nun, y las cabezas de familias de las tribus de los Israelitas.
Repartieron por suerte su heredad a las nueve tribus y a la media tribu, tal como el SEOR haba ordenado por medio de Moiss.
Pues Moiss haba dado la heredad de las dos tribus (Rubn y Gad) y de la media tribu (Manass) al otro lado del Jordn; pero no dio heredad entre ellos a los Levitas.
Porque los hijos de Jos eran dos tribus, Manass y Efran. Ellos no dieron a los Levitas ninguna porcin en su tierra, sino ciudades donde habitar, con sus tierras de pasto para sus ganados y para sus posesiones.
Tal como el SEOR haba ordenado a Moiss, as hicieron los Israelitas, y repartieron la tierra.
Entonces los hijos de Jud vinieron a Josu en Gilgal, y Caleb, hijo de Jefone el Cenezeo, le dijo: "T sabes lo que el SEOR dijo a Moiss, hombre de Dios, acerca de ti y de m en Cades Barnea.
"Yo tena cuarenta aos cuando Moiss, siervo del SEOR, me envi de Cades Barnea a reconocer la tierra, y le inform como yo lo senta en mi corazn.
"Sin embargo, mis hermanos que subieron conmigo, hicieron atemorizar el corazn del pueblo. Pero yo segu plenamente al SEOR mi Dios.
"Y aquel da Moiss jur y dijo: 'Ciertamente, la tierra que ha pisado tu pie ser herencia tuya y de tus hijos para siempre, porque has seguido plenamente al SEOR mi Dios.'
"El SEOR me ha permitido vivir, tal como prometi, estos cuarenta y cinco aos, desde el da en que el SEOR habl estas palabras a Moiss, cuando Israel caminaba en el desierto; as que ahora tengo ochenta y cinco aos.
"Todava estoy tan fuerte como el da en que Moiss me envi. Como era entonces mi fuerza, as es ahora mi fuerza para la guerra, y para salir y para entrar.
"Ahora pues, dame esta regin montaosa de la cual el SEOR habl aquel da, porque t oste aquel da que all haba Anaceos con grandes ciudades fortificadas. Tal vez el SEOR est conmigo y los expulsar como el SEOR ha dicho."
Y Josu lo bendijo, y dio Hebrn por heredad a Caleb, hijo de Jefone.
Por tanto, Hebrn vino a ser hasta hoy heredad de Caleb, hijo de Jefone el Cenezeo, porque sigui plenamente al SEOR, Dios de Israel.
Y el nombre de Hebrn antes era Quiriat Arba (la ciudad de Arba). Pues Arba era el hombre ms grande entre los Anaceos. Entonces la tierra descans de la guerra.
La parte que toc en suerte a la tribu de los hijos de Jud conforme a sus familias, llegaba hasta la frontera de Edom, hacia el sur, hasta el desierto de Zin al extremo sur.
Su lmite al sur se extenda desde el extremo del Mar Salado, desde la baha que da hacia el sur,
y segua por el sur hacia la subida de Acrabim y continuaba hasta Zin. Entonces suba por el lado sur de Cades Barnea hasta Hezrn, y suba hasta Adar y volva a Carca.
Despus pasaba por Asmn y segua hasta el torrente de Egipto. Y el lmite terminaba en el Mar Mediterrneo. Este ser el lmite sur para ustedes.
El lmite oriental era el Mar Salado (Mar Muerto) hasta la desembocadura del Jordn. El lmite por el lado norte era desde la baha del mar en la desembocadura del Jordn.
Entonces el lmite suba hasta Bet Hogla y segua al norte de Bet Arab y suba hasta la piedra de Bohn, hijo de Rubn.
El lmite suba hasta Debir desde el Valle de Acor, y volva hacia el norte, hacia Gilgal que est frente a la subida de Adumn, al sur del valle, y segua hasta las aguas de En Semes y terminaba en En Rogel.
Despus el lmite suba por el Valle de Ben Hinom (Hijo de Hinom) hasta la ladera del Jebuseo al sur, es decir, Jerusaln, y suba hasta la cumbre del monte que est frente al Valle de Hinom hacia el occidente, que est al extremo del Valle de Refaim hac
Desde la cumbre del monte el lmite doblaba hacia la fuente de las aguas de Neftoa, y segua hasta las ciudades del Monte Efrn, girando hacia Baala, es decir, Quiriat Jearim.
De Baala el lmite giraba hacia el occidente, hasta el Monte Seir, y continuaba hasta la ladera del Monte Jearim al norte, es decir, Quesaln, y bajaba a Bet Semes, y continuaba por Timna.
El lmite segua hacia el norte por el lado de Ecrn, girando hacia Sicrn, y continuaba hasta el Monte Baala, segua hasta Jabneel y terminaba en el mar.
El lmite occidental era el Mar Grande (el Mediterrneo), es decir, su costa. Este es el lmite alrededor de los hijos de Jud conforme a sus familias.
Y Josu dio a Caleb, hijo de Jefone, una porcin entre los hijos de Jud, segn el mandato del SEOR a Josu, es decir, Quiriat Arba (la ciudad de Arba), siendo Arba el padre de Anac, es decir, Hebrn.
Caleb expuls de all a los tres hijos de Anac: Sesai, Ahimn y Talmai, hijos de Anac.
De all subi contra los habitantes de Debir (el nombre de Debir antes era Quiriat Sfer).
Y Caleb dijo: "Al que ataque a Quiriat Sfer y la tome, yo le dar a mi hija Acsa por mujer."
Otoniel, hijo de Quenaz, hermano de Caleb, la tom, y l le dio a su hija Acsa por mujer.
Y cuando ella vino a l, ste la persuadi a que pidiera un campo a su padre. Ella entonces se baj del asno, y Caleb le dijo: "Qu quieres?"
"Dame una bendicin," respondi ella; "ya que me has dado la tierra del Neguev (regin del sur), dame tambin fuentes de agua." Y l le dio las fuentes de las regiones altas y las fuentes de las regiones bajas.
Esta es la heredad de la tribu de los hijos de Jud conforme a sus familias.
Las ciudades al extremo de la tribu de los hijos de Jud, hacia la frontera de Edom en el sur, fueron: Cabseel, Edar, Jagur,
Cina, Dimona, Adada,
Cedes, Hazor, Itnn,
Zif, Telem, Bealot,
Hazor Hadata, Queriot Hezrn, es decir, Hazor,
Amam, Sema, Molada,
Hazar Gada, Hesmn, Bet Pelet,
Hazar Sual, Beerseba, Bizotia,
Baala, Iim, Esem,
Eltolad, Quesil, Horma,
Siclag, Madmana, Sansana,
Lebaot, Silhim, An y Rimn; en total veintinueve ciudades con sus aldeas.
En las tierras bajas: Estaol, Zora, Asena,
Zanoa, En Ganim, Tapa, Enam,
Jarmut, Adulam, Soco, Azeca,
Saaraim, Aditaim, Gedera y Gederotaim; catorce ciudades con sus aldeas.
Zenn, Hadasa, Migdal Gad,
Dilen, Mizpa, Jocteel,
Laquis, Boscat, Egln,
Cabn, Lahmam, Quitlis,
Gederot, Bet Dagn, Naama y Maceda; diecisis ciudades con sus aldeas.
Libna, Eter, Asn,
Jifta, Asena, Nezib,
Keila, Aczib y Maresa; nueve ciudades con sus aldeas.
Ecrn con sus pueblos y sus aldeas;
desde Ecrn hasta el mar, todas las que estaban cerca de Asdod, con sus aldeas.
Asdod, sus pueblos y sus aldeas; Gaza, sus pueblos y sus aldeas; hasta el torrente de Egipto y el Mar Grande (Mar Mediterrneo) y sus costas.
Y en la regin montaosa: Samir, Jatir, Soco,
Dana, Quiriat Sana, es decir, Debir,
Anab, Estemoa, Anim,
Gosn, Holn y Gilo; once ciudades con sus aldeas.
Arab, Duma, Esn,
Janum, Bet Tapa, Afeca,
Humta, Quiriat Arba, es decir, Hebrn, y Sior; nueve ciudades con sus aldeas.
Man, Carmel, Zif, Juta,
Jezreel, Jocdeam, Zanoa,
Can, Guibe y Timna; diez ciudades con sus aldeas.
Halhul, Bet Sur, Gedor,
Maarat, Bet Anot y Eltecn; seis ciudades con sus aldeas.
Quiriat Baal, es decir, Quiriat Jearim, y Rab; dos ciudades con sus aldeas.
En el desierto: Bet Arab, Midn, Secaca,
Nibsn, la Ciudad de la Sal y Engadi; seis ciudades con sus aldeas.
Pero a los Jebuseos, habitantes de Jerusaln, los hijos de Jud no pudieron expulsarlos; por tanto, los Jebuseos habitan hasta hoy en Jerusaln con los hijos de Jud.
Toc en suerte a los hijos de Jos desde el Jordn frente a Jeric (las aguas de Jeric) al oriente, hacia el desierto, subiendo desde Jeric por la regin montaosa a Betel (Casa de Dios).
Segua desde Betel a Luz, y continuaba hasta la frontera de los Arquitas en Atarot.
Y descenda hacia el occidente al territorio de los Jafletitas, hasta el territorio de Bet Horn de abajo, y hasta Gezer, y terminaba en el mar.
Recibieron, pues, su heredad los hijos de Jos, Manass y Efran.
Este fue el territorio de los hijos de Efran conforme a sus familias: el lmite de su heredad hacia el oriente era Atarot Adar, hasta Bet Horn de arriba.
El lmite iba hacia el occidente en Micmetat al norte, girando hacia el oriente en Taanat Silo, y continuaba ms all al oriente de Janoa.
Descenda de Janoa a Atarot y a Naarat, llegaba a Jeric y sala al Jordn.
De Tapa el lmite continuaba hacia el occidente hasta el arroyo de Can, y terminaba en el mar. Esta es la heredad de la tribu de los hijos de Efran, conforme a sus familias,
junto con las ciudades que fueron apartadas para los hijos de Efran en medio de la heredad de los hijos de Manass, todas las ciudades con sus aldeas.
Pero los de Efran no expulsaron a los Cananeos que habitaban en Gezer. Por tanto, los Cananeos habitan en medio de Efran hasta hoy, pero fueron sometidos a trabajos forzados.
Esta fue la suerte que le toc a la tribu de Manass, porque l era el primognito de Jos: a Maquir, primognito de Manass, padre de Galaad, por cuanto era hombre de guerra, se le otorg Galaad y Basn.
Tambin echaron suertes para el resto de los hijos de Manass conforme a sus familias: para los hijos de Abiezer, para los hijos de Helec, para los hijos de Asriel, para los hijos de Siquem, para los hijos de Hefer y para los hijos de Semida. Estos cf1
Sin embargo, Zelofehad, hijo de Hefer, hijo de Galaad, hijo de Maquir, hijo de Manass, no tena hijos, sino slo hijas. Estos son los nombres de sus hijas: Maala, Noa, Hogla, Milca y Tirsa.
Ellas vinieron delante del sacerdote Eleazar, delante de Josu, hijo de Nun, y delante de los principales y les dijeron: "El SEOR mand a Moiss que nos diera una heredad entre nuestros hermanos." As que segn el mandato del SEOR, Josu les dio hereda
A Manass le tocaron diez porciones, adems de la tierra de Galaad y Basn que est al otro lado del Jordn,
porque las hijas de Manass recibieron heredad entre sus hijos. Y la tierra de Galaad perteneci al resto de los hijos de Manass.
El lmite de Manass se extenda desde Aser hasta Micmetat, que estaba al oriente de Siquem. Entonces el lmite iba hacia el sur hasta los habitantes de En Tapa.
La tierra de Tapa perteneca a Manass, pero Tapa en la frontera con Manass perteneca a los hijos de Efran.
El lmite descenda hasta el arroyo de Can, hacia el sur del arroyo (estas ciudades pertenecan a Efran entre las ciudades de Manass). El lmite de Manass estaba al lado norte del arroyo, y terminaba en el mar.
El lado sur perteneca a Efran, el lado norte a Manass y el mar era su lmite. Lindaban con Aser al norte y con Isacar al oriente.
En Isacar y en Aser, Manass tena Bet Sen y sus aldeas, Ibleam y sus aldeas, los habitantes de Dor y sus aldeas, los habitantes de Endor y sus aldeas, los habitantes de Taanac y sus aldeas, y los habitantes de Meguido y sus aldeas. La tercera es Nfet.
Pero los hijos de Manass no pudieron tomar posesin de estas ciudades, porque los Cananeos persistieron en habitar en esa tierra.
Pero cuando los Israelitas se hicieron fuertes, sometieron a los Cananeos a trabajos forzados, aunque no los expulsaron totalmente.
Entonces los hijos de Jos hablaron a Josu: "Por qu me has dado slo una suerte y una porcin como heredad, siendo yo un pueblo numeroso que hasta ahora el SEOR ha bendecido?"
Josu les dijo: "Si son pueblo tan numeroso, suban al bosque y limpien un lugar para ustedes all en la tierra de los Ferezeos y los Refaas, ya que la regin montaosa de Efran es muy estrecha para ustedes."
Los hijos de Jos le respondieron: "La regin montaosa no es suficiente para nosotros, y todos los Cananeos que viven en la tierra del valle tienen carros de hierro, tanto los que estn en Bet Sen y sus aldeas, como los que estn en el Valle de Jezreel
Pero Josu dijo a la casa de Jos, a las tribus de Efran a Manass: "Eres un pueblo numeroso y tienes gran poder. No te tocar slo una suerte,
sino que la regin montaosa ser tuya. Porque aunque es bosque, la desmontars, y ser tuya hasta sus lmites ms lejanos. Porque expulsars a los Cananeos, aunque tengan carros de hierro y aunque sean fuertes."
Entonces toda la congregacin de los Israelitas se reuni en Silo, y levantaron all la tienda de reunin; y la tierra estaba sometida delante de ellos.
Quedaban siete tribus de los Israelitas que no haban recibido an su heredad.
Dijo, pues, Josu a los Israelitas: "Hasta cundo pospondrn el entrar a tomar posesin de la tierra que el SEOR, el Dios de sus padres, les ha dado?
"Escojan tres hombres de cada tribu, y yo los enviar, y ellos se levantarn y recorrern la tierra, y harn una descripcin de ella segn su heredad. Entonces volvern a m.
"Dividirn la tierra en siete partes. Jud se quedar en su territorio en el sur, y la casa de Jos se quedar en su territorio en el norte.
"Describirn la tierra en siete partes, y me traern aqu la descripcin, y yo les echar suertes aqu delante del SEOR nuestro Dios.
"Pues los Levitas no tienen porcin entre ustedes, porque el sacerdocio del SEOR es su herencia. Gad, Rubn y la media tribu de Manass tambin han recibido su herencia al otro lado del Jordn hacia el oriente, la cual les dio Moiss, siervo del SEOR."
Entonces los hombres se levantaron y salieron, y Josu orden a los que salieron a describir la tierra dicindoles: "Vayan y recorran la tierra, y descrbanla y vuelvan a m. Entonces les echar suertes aqu en Silo delante del SEOR."
Los hombres fueron y recorrieron la tierra, la describieron por ciudades en siete partes en un libro, y vinieron a Josu en el campamento en Silo.
Y Josu les ech suertes en Silo delante del SEOR, y all Josu reparti la tierra a los Israelitas conforme a sus divisiones.
Sali la suerte de la tribu de los hijos de Benjamn conforme a sus familias, y el territorio de su suerte estaba entre la tribu de Jud y la tribu de Jos.
Su lmite por el lado norte comenzaba en el Jordn, suba por el lado de Jeric al norte, ascenda por la regin montaosa hacia el occidente y terminaba en el desierto de Bet Avn.
De all el lmite segua hasta Luz, por el lado sur de Luz, es decir, Betel. Despus el lmite bajaba hasta Atarot Adar, cerca del monte que est al sur de Bet Horn de abajo.
El lmite doblaba all y se extenda hacia el sur por el lado occidental, desde el monte que est frente a Bet Horn hacia el sur; y terminaba en Quiriat Baal, es decir, Quiriat Jearim, ciudad de los hijos de Jud. Este era el lmite
Por el lado sur, desde el extremo de Quiriat Jearim, el lmite segua hacia el occidente e iba hasta la fuente de las aguas de Neftoa.
Entonces el lmite bajaba hasta la orilla del monte que est en el Valle de Ben Hinom, que est en el Valle de Refaim hacia el norte; y bajaba al Valle de Hinom, hasta la ladera del Jebuseo hacia el sur, y bajaba hasta En Rogel.
Luego doblaba hacia el norte e iba hasta En Semes y hasta Gelitot, que est frente a la subida de Adumn, y bajaba hasta la piedra de Bohn, hijo de Rubn,
continuaba por el lado frente al Arab hacia el norte y bajaba hasta el Arab.
El lmite segua por el lado de Bet Hogla hacia el norte, y terminaba en la baha norte del Mar Salado, en el extremo sur del Jordn. Este era el lmite sur.
El Jordn era su lmite al lado oriental. Esta fue la heredad de la tribu de Benjamn, conforme a sus familias y conforme a sus lmites alrededor.
Las ciudades de la tribu de Benjamn, conforme a sus familias, eran: Jeric, Bet Hogla, Emec Casis,
Bet Arab, Zemaraim, Betel (Casa de Dios),
Avim, Par, Ofra,
Quefar Haamoni, Ofni y Geba; doce ciudades con sus aldeas.
Gaban, Ram, Beerot,
Mizpa, Cafira, Mozah,
Requem, Irpeel, Tarala,
Zela, Elef, Jebs, es decir, Jerusaln, Guibe y Quiriat; catorce ciudades con sus aldeas. Esta fue la heredad de la tribu de Benjamn conforme a sus familias.
La segunda suerte toc a Simen, a la tribu de los hijos de Simen conforme a sus familias, y su heredad estaba en medio de la heredad de los hijos de Jud.
Y les correspondi por heredad: Beerseba, Seba, Molada,
Hazar Sual, Bala, Ezem,
Eltolad, Betul, Horma,
Siclag, Bet Marcabot, Hazar Susa,
Bet Lebaot y Saruhn; trece ciudades con sus aldeas;
An, Rimn, Eter y Asn; cuatro ciudades con sus aldeas;
y todas las aldeas que estaban alrededor de estas ciudades hasta Baalat Beer, Ramat del Neguev (regin del sur). Esta fue la heredad de la tribu de los hijos de Simen conforme a sus familias.
La heredad de los hijos de Simen se tom de la porcin de los hijos de Jud, porque la porcin de los hijos de Jud era demasiado grande para ellos. Los hijos de Simen recibieron, pues, heredad en medio de la heredad de Jud.
La tercera suerte toc a los hijos de Zabuln conforme a sus familias. El territorio de su heredad llegaba hasta Sarid.
Y su lmite suba hacia el occidente hasta Marala, tocaba a Dabeset y llegaba hasta el arroyo que est frente a Jocneam.
Luego doblaba desde Sarid al oriente hacia la salida del sol hasta el lmite de Quislot Tabor, segua hasta Daberat y suba hasta Jafa.
Desde all continuaba al oriente hacia la salida del sol hasta Gat Hefer a Ita Cazn, y segua hasta Rimn rodeando a Nea.
Y por el lado norte el lmite la rodeaba hasta Hanatn y terminaba en el Valle del Jefte El.
Tambin estaban incluidas Catat, Naalal, Simrn, Idala y Beln (Casa del Pan); doce ciudades con sus aldeas.
Esta fue la heredad de los hijos de Zabuln conforme a sus familias; estas ciudades con sus aldeas.
La cuarta suerte toc a Isacar, a los hijos de Isacar conforme a sus familias.
Su territorio llegaba hasta Jezreel e inclua Quesulot, Sunem,
Hafaraim, Sihn, Anaharat,
Rabit, Quisin, Abez,
Remet, En Ganim, En Hada y Bet Pases.
Y el lmite llegaba hasta Tabor, Sahazima y Bet Semes y terminaba en el Jordn; diecisis ciudades con sus aldeas.
Esta fue la heredad de la tribu de los hijos de Isacar conforme a sus familias; estas ciudades con sus aldeas.
La quinta suerte toc a la tribu de los hijos de Aser conforme a sus familias.
Su territorio fue: Helcat, Hal, Betn, Acsaf,
Alamelec, Amad y Miseal. Su lmite al occidente llegaba hasta el Monte Carmelo y hasta Sihor Libnat.
Y doblaba hacia el oriente hasta Bet Dagn, y llegaba hasta Zabuln y hacia el norte al Valle del Jefte El hasta Bet Emec y Neiel. Entonces continuaba hacia el norte hasta Cabul,
Hebrn, Rehob, Hamn y Can, hasta la gran Sidn.
Despus el lmite doblaba hacia Ram y la ciudad fortificada de Tiro; entonces el lmite doblaba hacia Hosa y terminaba en el mar por la regin de Aczib.
Tambin estaban incluidas Uma, Afec y Rehob; veintids ciudades con sus aldeas.
Esta fue la heredad de la tribu de los hijos de Aser conforme a sus familias; estas ciudades con sus aldeas.
La sexta suerte toc a los hijos de Neftal; a los hijos de Neftal conforme a sus familias.
Y su lmite era desde Helef, desde la encina de Saananim, Adami Neceb y Jabneel hasta Lacum; y terminaba en el Jordn.
Entonces el lmite doblaba al occidente hacia Aznot Tabor, y de all segua a Hucoc; alcanzaba a Zabuln en el sur, tocaba a Aser en el occidente y a Jud en el Jordn hacia el oriente.
Y las ciudades fortificadas eran Sidim, Zer, Hamat, Racat, Cineret,
Adama, Ram, Hazor,
Cedes, Edrei, En Hazor,
Irn, Migdal El, Horem, Bet Anat y Bet Semes; diecinueve ciudades con sus aldeas.
Esta fue la heredad de la tribu de los hijos de Neftal conforme a sus familias; estas ciudades con sus aldeas.
La sptima suerte toc a la tribu de los hijos de Dan conforme a sus familias.
Y el territorio de su herencia fue: Zora, Estaol, Irsemes,
Saalabn, Ajaln, Jetla,
Eln, Timnat, Ecrn,
Elteque, Gibetn, Baalat,
Jehd, Bene Berac, Gat Rimn,
Mejarcn y Racn, con el territorio junto a Jope.
Pero el territorio de los hijos de Dan continuaba ms all de stas. Porque los hijos de Dan subieron y lucharon contra Lesem y la capturaron. La hirieron a filo de espada, la poseyeron y se establecieron (habitaron) en ella; y a Lesem la llamaron Dan, s
Esta fue la heredad de la tribu de los hijos de Dan conforme a sus familias; estas ciudades con sus aldeas.
Cuando terminaron de repartir la tierra en heredad segn sus lmites, los Israelitas dieron heredad en medio de ellos a Josu, hijo de Nun.
De acuerdo con el mandato del SEOR le dieron la ciudad que l pidi, Timnat Sera, en la regin montaosa de Efran. Y l reconstruy la ciudad y se estableci (habit) en ella.
Estas fueron las heredades que el sacerdote Eleazar, Josu, hijo de Nun, y los jefes de las casas de las tribus de los Israelitas repartieron por suertes en Silo, en presencia del SEOR, a la entrada de la tienda de reunin. As terminaron de repartir la
Entonces el SEOR habl a Josu y le dijo:
"Diles a los Israelitas: 'Designen las ciudades de refugio de las cuales les habl por medio de Moiss,
para que huya all el que haya matado a cualquier persona sin intencin y sin premeditacin. Ellas les servirn a ustedes de refugio contra el vengador de la sangre.
'El que busca refugio huir a una de estas ciudades, se presentar a la entrada de la puerta de la ciudad y expondr su caso a odos de los ancianos de la ciudad. Estos lo llevarn con ellos dentro de la ciudad y le darn un lugar para que habi
'Y si el vengador de la sangre lo persigue, ellos no entregarn al acusado en su mano, porque hiri a su prjimo sin premeditacin y sin odiarlo de antemano.
'Habitar en esa ciudad hasta que comparezca en juicio delante de la congregacin, y hasta la muerte del que sea sumo sacerdote en aquellos das. Entonces el refugiado volver a su ciudad y a su casa, a la ciudad de donde huy.'"
Entonces ellos separaron a Cedes en Galilea, en la regin montaosa de Neftal, y a Siquem en la regin montaosa de Efran, y a Quiriat Arba, es decir, Hebrn, en la regin montaosa de Jud.
Y ms all del Jordn, al oriente de Jeric, designaron a Beser en el desierto, en la llanura de la tribu de Rubn, a Ramot en Galaad, de la tribu de Gad, y a Goln en Basn, de la tribu de Manass.
Estas fueron las ciudades designadas para todos los Israelitas y para el extranjero que resida entre ellos, para que cualquiera que hubiera matado a cualquier persona sin intencin, pudiera huir all, y no muriera a mano del vengador de la sangre hasta q
Entonces los jefes de las casas de los Levitas se acercaron al sacerdote Eleazar, a Josu, hijo de Nun, y a los jefes de las casas de las tribus de los Israelitas,
y les hablaron en Silo en la tierra de Canan y les dijeron: "El SEOR orden por medio de Moiss que se nos dieran ciudades donde habitar, con sus tierras de pasto para nuestro ganado."
Entonces los Israelitas dieron de su heredad a los Levitas estas ciudades con sus tierras de pasto, de acuerdo al mandato del SEOR.
Y la suerte cay en las familias de los Coatitas. Y a los hijos del sacerdote Aarn, que eran de los Levitas, les tocaron en suerte trece ciudades de la tribu de Jud, de la tribu de Simen y de la tribu de Benjamn.
Al resto de los hijos de Coat les tocaron en suerte diez ciudades de las familias de la tribu de Efran, de la tribu de Dan y de la media tribu de Manass.
A los hijos de Gersn les tocaron en suerte trece ciudades de las familias de la tribu de Isacar, de la tribu de Aser, de la tribu de Neftal y de la media tribu de Manass en Basn.
A los hijos de Merari les tocaron, segn sus familias, doce ciudades de la tribu de Rubn, de la tribu de Gad y de la tribu de Zabuln.
Los Israelitas dieron por suerte a los Levitas estas ciudades con sus tierras de pasto, como el SEOR haba ordenado por medio de Moiss.
Les dieron estas ciudades que aqu se mencionan por nombre, de la tribu de los hijos de Jud y de la tribu de los hijos de Simen.
Fueron para los hijos de Aarn, una de las familias de los Coatitas, de los hijos de Lev, porque la suerte fue de ellos primero.
Les dieron Quiriat Arba, siendo Arba el padre de Anac, es decir, Hebrn, en la regin montaosa de Jud, con las tierras de pasto alrededor.
Pero los campos de la ciudad y sus aldeas se los dieron a Caleb, hijo de Jefone, como propiedad suya.
Y a los hijos del sacerdote Aarn les dieron Hebrn, la ciudad de refugio para el que haya matado a alguien, con sus tierras de pasto, Libna con sus tierras de pasto,
Jatir con sus tierras de pasto, Estemoa con sus tierras de pasto,
Holn con sus tierras de pasto, Debir con sus tierras de pasto,
An con sus tierras de pasto, Juta con sus tierras de pasto y Bet Semes con sus tierras de pasto; nueve ciudades de estas dos tribus.
De la tribu de Benjamn, Gaban con sus tierras de pasto, Geba con sus tierras de pasto,
Anatot con sus tierras de pasto y Almn con sus tierras de pasto; cuatro ciudades.
Todas las ciudades de los sacerdotes, hijos de Aarn, eran trece ciudades con sus tierras de pasto.
Las ciudades de la tribu de Efran fueron dadas por suerte a las familias de los hijos de Coat, los Levitas, el resto de los hijos de Coat.
Y les dieron Siquem, la ciudad de refugio para el que haya matado a alguien, con sus tierras de pasto, en la regin montaosa de Efran y Gezer con sus tierras de pasto,
Kibsaim con sus tierras de pasto y Bet Horn con sus tierras de pasto; cuatro ciudades.
De la tribu de Dan, Elteque con sus tierras de pasto, Gibetn con sus tierras de pasto,
Ajaln con sus tierras de pasto y Gat Rimn con sus tierras de pasto; cuatro ciudades.
De la media tribu de Manass, les dieron por suertes Taanac con sus tierras de pasto y Gat Rimn con sus tierras de pasto; dos ciudades.
Todas las ciudades con sus tierras de pasto para las familias del resto de los hijos de Coat fueron diez.
Para los hijos de Gersn, una de las familias de los Levitas, de la media tribu de Manass, les dieron Goln en Basn, la ciudad de refugio para el que haya matado a alguien, con sus tierras de pasto y Beestera con sus tierras de pasto; dos ciu
De la tribu de Isacar, les dieron Quisin con sus tierras de pasto, Daberat con sus tierras de pasto,
Jarmut con sus tierras de pasto y Enganim con sus tierras de pasto; cuatro ciudades.
De la tribu de Aser, les dieron Miseal con sus tierras de pasto, Abdn con sus tierras de pasto,
Helcat con sus tierras de pasto y Rehob con sus tierras de pasto; cuatro ciudades.
De la tribu de Neftal, les dieron Cedes en Galilea, la ciudad de refugio para el que haya matado a alguien, con sus tierras de pasto, Hamot Dor con sus tierras de pasto y Cartn con sus tierras de pasto; tres ciudades.
Todas las ciudades de los Gersonitas, conforme a sus familias, eran trece ciudades con sus tierras de pasto.
A las familias de los hijos de Merari, el resto de los Levitas, les dieron de la tribu de Zabuln, Jocneam con sus tierras de pasto, Carta con sus tierras de pasto,
Dimna con sus tierras de pasto y Naalal con sus tierras de pasto; cuatro ciudades.
De la tribu de Rubn, les dieron Beser con sus tierras de pasto, Jahaza con sus tierras de pasto,
Cademot con sus tierras de pasto y Mefaat con sus tierras de pasto; cuatro ciudades.
De la tribu de Gad, les dieron Ramot en Galaad, la ciudad de refugio para el que haya matado a alguien, con sus tierras de pasto, Mahanaim con sus tierras de pasto,
Hesbn con sus tierras de pasto y Jazer con sus tierras de pasto; cuatro ciudades en total.
Todas estas fueron las ciudades de los hijos de Merari conforme a sus familias, el resto de las familias de los Levitas y su suerte fue doce ciudades.
Todas las ciudades de los Levitas en medio de la posesin de los Israelitas fueron cuarenta y ocho ciudades con sus tierras de pasto.
Cada una de estas ciudades tena sus tierras de pasto alrededor; as fue con todas estas ciudades.
De esa manera el SEOR dio a Israel toda la tierra que haba jurado dar a sus padres, y la poseyeron y habitaron en ella.
Y el SEOR les dio reposo en derredor, conforme a todo lo que haba jurado a sus padres. Ninguno de sus enemigos pudo hacerles frente; el SEOR entreg a todos sus enemigos en sus manos.
No falt ni una palabra de las buenas promesas que el SEOR haba hecho a la casa de Israel. Todas se cumplieron.
Entonces Josu llam a los Rubenitas, a los Gaditas y a la media tribu de Manass,
y les dijo: "Ustedes han guardado todo lo que Moiss, siervo del SEOR, les mand, y han escuchado mi voz en todo lo que les mand.
"Hasta el da de hoy no han abandonado a sus hermanos durante este largo tiempo, sino que ustedes han cuidado de guardar el mandamiento del SEOR su Dios.
"Y ahora el SEOR su Dios ha dado descanso a sus hermanos, como El les haba dicho. Vuelvan, pues, y vayan a sus tiendas, a la tierra de su posesin que Moiss, siervo del SEOR, les dio al otro lado del Jordn.
"Solamente guarden cuidadosamente el mandamiento y la ley que Moiss, siervo del SEOR, les mand, de amar al SEOR su Dios, andar en todos Sus caminos, guardar Sus mandamientos y de allegarse a El y servirle con todo su corazn y con toda su alma."
Josu los bendijo y los despidi, y ellos se fueron a sus tiendas.
Moiss haba dado a la media tribu de Manass una posesin en Basn, pero a la otra media tribu Josu dio una posesin entre sus hermanos hacia el occidente, al otro lado del Jordn. Y cuando Josu los mand a sus tiendas, l
y les dijo: "Vuelvan a sus tiendas con grandes riquezas, con mucho ganado, con plata, oro, bronce, hierro y con muchos vestidos. Repartan con sus hermanos el botn de sus enemigos."
Entonces los Rubenitas y los Gaditas y la media tribu de Manass, volvieron y se separaron de los Israelitas en Silo, que est en la tierra de Canan, para ir a la tierra de Galaad, a la tierra de su posesin la cual ellos haban posedo, conforme al man
Cuando llegaron a la regin del Jordn que est en la tierra de Canan, los Rubenitas, los Gaditas y la media tribu de Manass, edificaron all un altar junto al Jordn, un altar de aspecto grande.
Y los Israelitas oyeron decir: "Los Rubenitas, los Gaditas y la media tribu de Manass han edificado un altar en el lmite de la tierra de Canan, en la regin del Jordn, en el lado que pertenece a los Israelitas."
Cuando los Israelitas oyeron esto, toda la congregacin de los Israelitas se reuni en Silo para subir a pelear contra ellos.
Entonces los Israelitas enviaron a los hijos de Rubn, a los hijos de Gad y a la media tribu de Manass, en la tierra de Galaad, a Finees, hijo del sacerdote Eleazar,
y con l a diez jefes, un jefe por cada casa paterna de cada tribu de Israel. Cada uno de ellos era cabeza de la casa de sus padres entre los millares de Israel.
Y vinieron a los hijos de Rubn, a los hijos de Gad y a la media tribu de Manass, a la tierra de Galaad, y les dijeron:
"As dice toda la congregacin del SEOR: 'Qu infidelidad es sta que ustedes han cometido contra el Dios de Israel, apartndose hoy de seguir al SEOR, edificndose un altar, y rebelndose hoy contra el SEOR?
'No nos es suficiente la iniquidad de Peor, de la cual no nos hemos limpiado hasta hoy, a pesar de que vino una plaga sobre la congregacin del SEOR,
para que tambin ustedes se aparten hoy de seguir al SEOR? Y suceder que si hoy se rebelan contra el SEOR, maana El se enojar con toda la congregacin de Israel.
'Pero si la tierra de la posesin de ustedes es inmunda, entonces pasen a la tierra de la posesin del SEOR, donde est el tabernculo del SEOR, y tomen posesin entre nosotros. Pero no se rebelen contra el SEOR, ni se rebelen contra nosotros edificn
'No fue infiel Acn, hijo de Zera, en cuanto al anatema, y vino la ira sobre toda la congregacin de Israel? Y aquel hombre no pereci solo en su iniquidad.'"
Entonces los hijos de Rubn, los hijos de Gad y la media tribu de Manass respondieron a las cabezas de las familias de Israel:
"El Poderoso Dios (Dios de dioses), el SEOR, el Poderoso Dios, el SEOR! El lo sabe; que Israel mismo lo sepa. Si fue rebelin, o una infidelidad contra el SEOR, que no nos salve hoy.
"Si nos hemos edificado un altar para apartarnos de seguir al SEOR, o para ofrecer holocausto u ofrenda de cereal sobre l, o para ofrecer en l sacrificios de ofrendas de paz, que el SEOR mismo nos lo demande.
"En verdad, hemos hecho esto ms bien por temor, diciendo: 'El da de maana los hijos de ustedes pudieran decir a nuestros hijos: "Qu tienen que ver ustedes con el SEOR, Dios de Israel?
"Porque el SEOR ha puesto el Jordn por lmite entre nosotros y ustedes, hijos de Rubn e hijos de Gad. Ustedes no tienen parte con el SEOR." As sus hijos podran hacer que nuestros hijos dejaran de temer al SEOR.'
Por tanto, dijimos: 'Construyamos ahora un altar, no para holocaustos ni para sacrificios,
sino para que sea testigo entre nosotros y ustedes, y entre nuestras generaciones despus de nosotros, que hemos de cumplir el servicio del SEOR delante de El con nuestros holocaustos, con nuestros sacrificios y con nuestras ofrendas de paz, para que en
"Nosotros, pues, dijimos: 'Suceder el da de maana, que si nos dicen esto a nosotros o a nuestras generaciones, entonces diremos: "Vean la rplica del altar del SEOR que nuestros padres edificaron, no para holocaustos ni para sacrificios, si
"Lejos est de nosotros que nos rebelemos contra el SEOR y nos apartemos de seguir hoy al SEOR, construyendo un altar para holocaustos, para ofrenda de cereal o para sacrificios, aparte del altar del SEOR nuestro Dios que est frente a Su tabernculo
Cuando el sacerdote Finees y los principales de la congregacin, es decir, las cabezas de las familias de Israel que estaban con l, oyeron las palabras que dijeron los Rubenitas, los Gaditas y la media tribu de Manass, les pareci bien.
Y Finees, hijo del sacerdote Eleazar, dijo a los Rubenitas, a los Gaditas y a la media tribu de Manass: "Hoy sabemos que el SEOR est en medio de nosotros, porque no han cometido esta infidelidad contra el SEOR. Ahora han librado a los Israelitas de l
Entonces Finees, hijo del sacerdote Eleazar, y los jefes, dejaron a los Rubenitas y a los Gaditas, y regresaron de la tierra de Galaad a la tierra de Canan, a los Israelitas, y les dieron respuesta.
La respuesta agrad a los Israelitas. Estos bendijeron a Dios, y no hablaron ms de subir a pelear contra ellos para destruir la tierra en que habitaban los Rubenitas y los Gaditas.
Y los Rubenitas y los Gaditas llamaron al altar Testigo; pues dijeron: "Es testigo entre nosotros de que el SEOR es Dios."
Aconteci muchos das despus de haber dado el SEOR reposo a Israel de todos sus enemigos de alrededor, siendo Josu ya muy anciano y avanzado en aos,
que Josu llam a todo Israel, a sus ancianos, a sus jefes, a sus jueces y a sus oficiales, y les dijo: "Yo ya soy viejo y avanzado en aos.
"Y ustedes han visto todo lo que el SEOR su Dios ha hecho a todas estas naciones por causa de ustedes, porque el SEOR su Dios es quien ha peleado por ustedes.
"Miren, les he asignado por suerte, como heredad para sus tribus, estas naciones que an quedan junto con todas las naciones que he destruido, desde el Jordn hasta el Mar Grande (el Mediterrneo), hacia la puesta del sol.
"El SEOR su Dios las echar de delante de ustedes y las expulsar de su presencia; y ustedes poseern su tierra, tal como el SEOR su Dios les ha prometido.
"Esfurcense, pues, en guardar y en hacer todo lo que est escrito en el Libro de la Ley de Moiss, para que no se aparten de ella ni a la derecha ni a la izquierda,
a fin de que no se junten con estas naciones, las que quedan entre ustedes. No mencionen el nombre de sus dioses, ni hagan que nadie jure por ellos, ni los sirvan, ni se inclinen ante ellos,
sino que al SEOR, el Dios de ustedes, se mantendrn unidos, como lo han hecho hasta hoy.
"Porque el SEOR ha expulsado a naciones grandes y poderosas de delante de ustedes. En cuanto a ustedes, nadie les ha podido hacer frente hasta hoy.
"Un solo hombre de ustedes hace huir a mil, porque el SEOR su Dios es quien pelea por ustedes, tal como El les ha prometido.
"Tengan sumo cuidado, por la vida de ustedes, de amar al SEOR su Dios.
"Porque si se vuelven, y se unen al resto de estos pueblos que permanecen entre ustedes, y contraen matrimonio con ellos, y se juntan con ellos, y ellos con ustedes,
ciertamente sepan que el SEOR su Dios no continuar expulsando a estas naciones de delante de ustedes, sino que sern como lazo y trampa para ustedes, como azote en sus costados y como espinas en sus ojos, hasta que perezcan de sobre esta buena tierra q
Miren, hoy me voy por el camino de toda la tierra, y ustedes saben con todo su corazn y con toda su alma que ninguna de las buenas palabras que el SEOR su Dios habl acerca de ustedes ha faltado. Todas les han sido cumplidas, ninguna de ellas ha faltad
"Y suceder que as como han venido sobre ustedes todas las buenas palabras que el SEOR su Dios les habl, de la misma manera el SEOR traer sobre ustedes toda amenaza, hasta que los haya destruido de sobre esta buena tierra que el SEOR su Dios les ha
"Cuando quebranten el pacto que el SEOR su Dios les orden, y vayan y sirvan a otros dioses, y se inclinen ante ellos, entonces la ira del SEOR se encender contra ustedes, y perecern prontamente de sobre esta buena tierra que El les ha dado."
Entonces Josu reuni a todas las tribus de Israel en Siquem, llam a los ancianos de Israel, a sus jefes, a sus jueces y a sus oficiales, y ellos se presentaron delante de Dios.
Y Josu dijo a todo el pueblo: "As dice el SEOR, Dios de Israel: 'Al otro lado del Ro (Eufrates) habitaban antiguamente los padres de ustedes, es decir, Tar, padre de Abraham y de Nacor, y servan a otros dioses.
'Entonces tom a Abraham, padre de ustedes, del otro lado del ro y lo gui por toda la tierra de Canan, multipliqu su descendencia y le di a Isaac.
'A Isaac le di a Jacob y a Esa, y a Esa le di el Monte Seir para que lo poseyera; pero Jacob y sus hijos descendieron a Egipto.
'Entonces envi a Moiss y a Aarn, y her con plagas a Egipto conforme a lo que hice en medio de l. Despus los saqu a ustedes.
'Saqu a sus padres de Egipto y llegaron al mar, y Egipto persigui a sus padres con carros y caballera hasta el Mar Rojo.
'Pero cuando clamaron al SEOR, El puso tinieblas entre ustedes y los Egipcios, e hizo venir sobre ellos el mar, que los cubri. Sus propios ojos vieron lo que hice en Egipto. Y por mucho tiempo ustedes vivieron en el desierto.
'Entonces los traje a la tierra de los Amorreos que habitaban al otro lado del Jordn, y ellos pelearon contra ustedes. Los entregu en sus manos, y tomaron posesin de su tierra cuando Yo los destru delante de ustedes.
'Despus Balac, hijo de Zipor, rey de Moab, se levant y pele contra Israel, y envi a llamar a Balaam, hijo de Beor, para que los maldijera.
'Pero Yo no quise escuchar a Balaam; y l tuvo que bendecirlos a ustedes, y los libr de su mano.
'Ustedes pasaron el Jordn y llegaron a Jeric. Los habitantes de Jeric pelearon contra ustedes, y tambin los Amorreos, los Ferezeos, los Cananeos, los Hititas, los Gergeseos, los Heveos y los Jebuseos, pero yo los entregu en sus manos.
'Entonces envi delante de ustedes avispas que expulsaron a los dos reyes de los Amorreos de delante de ustedes, pero no fue por su espada ni por su arco.
'Y les di a ustedes una tierra en que no haban trabajado, y ciudades que no haban edificado, y habitan en ellas. De vias y olivares que no plantaron, comen.'
"Ahora pues, teman (reverencien) al SEOR y srvanle con integridad y con fidelidad. Quiten los dioses que sus padres sirvieron al otro lado del Ro (Eufrates) y en Egipto, y sirvan al SEOR.
"Y si no les parece bien servir al SEOR, escojan hoy a quin han de servir: si a los dioses que sirvieron sus padres, que estaban al otro lado del ro, o a los dioses de los Amorreos en cuya tierra habitan. Pero yo y mi casa, serviremos al SE
Y el pueblo respondi: "Lejos est de nosotros abandonar al SEOR para servir a otros dioses.
"Porque el SEOR nuestro Dios es el que nos sac, a nosotros y a nuestros padres, de la tierra de Egipto, de la casa de servidumbre, el que hizo estas grandes seales delante de nosotros y nos guard por todo el camino en que anduvimos y entre todos los
"Y el SEOR ech de delante de nosotros a todos los pueblos, incluso a los Amorreos, que moraban en la tierra. Nosotros, pues, tambin serviremos al SEOR, porque El es nuestro Dios."
Entonces Josu dijo al pueblo: "Ustedes no podrn servir al SEOR, porque El es Dios santo. El es Dios celoso; El no perdonar la transgresin de ustedes ni sus pecados.
"Si abandonan al SEOR y sirven a dioses extranjeros, El se volver y les har dao, y los consumir despus de haberlos tratado bien."
Respondi el pueblo a Josu: "No, sino que serviremos al SEOR."
Y Josu dijo al pueblo: "Ustedes son testigos contra s mismos de que han escogido al SEOR para servirle." "Testigos somos;" le contestaron.
"Ahora pues," les dijo Josu, "quiten los dioses extranjeros que estn en medio de ustedes, e inclinen su corazn al SEOR, Dios de Israel."
Y el pueblo respondi a Josu: "Al SEOR nuestro Dios serviremos y Su voz obedeceremos (escucharemos)."
Entonces Josu hizo un pacto con el pueblo aquel da, y les impuso estatutos y ordenanzas en Siquem.
Josu escribi estas palabras en el Libro de la Ley de Dios. Tom una gran piedra y la coloc debajo de la encina que estaba junto al santuario del SEOR.
Y Josu dijo a todo el pueblo: "Ciertamente esta piedra servir de testigo contra nosotros, porque ella ha odo todas las palabras que el SEOR ha hablado con nosotros. Ser, pues, testigo contra ustedes para que no nieguen a su Dios."
Entonces Josu despidi al pueblo, cada uno a su heredad.
Despus de estas cosas Josu, hijo de Nun, siervo del SEOR, muri a la edad de 110 aos.
Y lo sepultaron en la tierra de su heredad, en Timnat Sera, que est en la regin montaosa de Efran, al norte del Monte Gaas.
Israel sirvi al SEOR todos los das de Josu y todos los das de los ancianos que sobrevivieron a Josu y que haban conocido todas las obras que el SEOR haba hecho por Israel.
Los huesos de Jos, que los Israelitas haban trado de Egipto, fueron sepultados en Siquem, en la parcela de campo que Jacob haba comprado a los hijos de Hamor, padre de Siquem, por 100 monedas de plata. Y pasaron a ser posesin de los hijos de Jos.
Y muri Eleazar, hijo de Aarn. Lo sepultaron en Guibe (en la colina) de su hijo Finees, que le haba sido dada en la regin montaosa de Efran.
Despus de la muerte de Josu, los Israelitas consultaron al SEOR, diciendo: "Quin de nosotros subir primero contra los Cananeos para pelear contra ellos?"
Y el SEOR respondi: "Jud subir primero; ya le he entregado el pas en sus manos."
Entonces Jud dijo a su hermano Simen: "Sube conmigo al territorio que me ha tocado, para que peleemos contra los Cananeos. Yo tambin ir contigo al territorio que te ha tocado." Y Simen fue con l.
Jud subi, y el SEOR entreg en sus manos a los Cananeos y a los Ferezeos, y derrotaron a 10,000 hombres en Bezec.
Hallaron a Adoni Bezec en Bezec y pelearon contra l, y derrotaron a los Cananeos y a los Ferezeos.
Adoni Bezec huy, pero lo persiguieron, lo prendieron y le cortaron los pulgares de las manos y de los pies.
Y Adoni Bezec dijo: "Setenta reyes, con los pulgares de sus manos y de sus pies cortados, recogan migajas debajo de mi mesa. Como yo he hecho, as me ha pagado Dios." Lo llevaron a Jerusaln (Ciudad de Paz), y all muri.
Entonces los hijos de Jud pelearon contra Jerusaln y la tomaron, pasaron a filo de espada a sus habitantes y prendieron fuego a la ciudad.
Despus los hijos de Jud descendieron a pelear contra los Cananeos que vivan en la regin montaosa, en el Neguev (regin del sur) y en las tierras bajas.
Y Jud march contra los Cananeos que habitaban en Hebrn (el nombre de Hebrn antes era Quiriat Arba); e hirieron a Sesai, a Ahimn y a Talmai.
Desde all Jud fue contra los habitantes de Debir (el nombre de Debir antes era Quiriat Sfer).
Entonces Caleb dijo: "Al que ataque a Quiriat Sfer y la tome, yo le dar a mi hija Acsa por mujer."
Y Otoniel, hijo de Quenaz, hermano menor de Caleb, tom la ciudad, y Caleb le dio a su hija Acsa por mujer.
Y cuando ella lleg, Otoniel la persuadi a que pidiera un campo a su padre. Ella entonces se baj del asno, y Caleb le dijo: "Qu quieres?"
"Dame una bendicin," le dijo ella, "ya que me has dado la tierra del Neguev, dame tambin fuentes de agua." Y Caleb le dio las fuentes de arriba y las fuentes de abajo.
Los descendientes del Quenita, suegro de Moiss, subieron de la ciudad de las palmeras con los hijos de Jud, al desierto de Jud que est al sur de Arad; y fueron y habitaron con el pueblo.
Entonces Jud fue con Simen su hermano, y derrotaron a los Cananeos que vivan en Sefat, y la destruyeron por completo. Por eso pusieron por nombre a la ciudad, Horma (Destruccin).
Y Jud tom a Gaza con su territorio, a Ascaln con su territorio y a Ecrn con su territorio.
El SEOR estaba con Jud, que tom posesin de la regin montaosa. Pero Jud no pudo expulsar a los habitantes del valle porque stos tenan carros de hierro.
Entonces dieron Hebrn a Caleb, como Moiss haba prometido. Y l expuls de all a los tres hijos de Anac.
Pero los hijos de Benjamn no expulsaron a los Jebuseos que vivan en Jerusaln. As que los Jebuseos han vivido con los Benjamitas en Jerusaln hasta el da de hoy.
De igual manera la casa de Jos subi contra Betel (Casa de Dios); y el SEOR estaba con ellos.
Y la casa de Jos envi espas a Betel (el nombre de la ciudad antes era Luz).
Y los espas vieron a un hombre que sala de la ciudad y le dijeron: "Te rogamos que nos muestres la entrada de la ciudad y te trataremos con misericordia."
El les mostr la entrada de la ciudad, e hirieron la ciudad a filo de espada, pero dejaron ir al hombre y a toda su familia.
Y el hombre fue a la tierra de los Hititas y edific una ciudad a la que llam Luz. Y ste es su nombre hasta hoy.
Pero Manass no tom posesin de Bet Sen y sus aldeas, ni de Taanac y sus aldeas, ni de los habitantes de Dor y sus aldeas, ni de los habitantes de Ibleam y sus aldeas, ni de los habitantes de Meguido y sus aldeas, porque los Cananeos persistan en habi
Pero cuando Israel se hizo fuerte, sometieron a los Cananeos a trabajos forzados, aunque no los expulsaron totalmente.
Tampoco Efran expuls a los Cananeos que habitaban en Gezer; y los Cananeos habitaron en medio de ellos en Gezer.
Zabuln no expuls a los habitantes de Quitrn, ni a los habitantes de Naalal; de manera que los Cananeos habitaron en medio de ellos, aunque fueron sometidos a trabajos forzados.
Aser no expuls a los habitantes de Aco, ni a los habitantes de Sidn, ni de Ahlab, ni de Aczib, ni de Helba, ni de Afec, ni de Rehob.
As que los de Aser habitaron entre los Cananeos, los habitantes de aquella tierra, porque no los pudieron expulsar.
Neftal no expuls a los habitantes de Bet Semes, ni a los habitantes de Bet Anat, sino que habit entre los Cananeos, los habitantes de aquella tierra. Pero los habitantes de Bet Semes y de Bet Anat fueron sometidos a trabajos forzados.
Entonces los Amorreos forzaron a los hijos de Dan hacia la regin montaosa, y no los dejaron descender al valle.
Y los Amorreos persistieron en habitar en el Monte Heres, en Ajaln y en Saalbim; pero cuando el poder de la casa de Jos se fortaleci, los Amorreos, fueron sometidos a trabajos forzados.
La frontera de los Amorreos iba desde la subida de Acrabim, desde Sela hacia arriba.
El ngel del SEOR subi de Gilgal a Boquim y dijo a los Israelitas: "Yo los saqu a ustedes de Egipto y los conduje a la tierra que haba prometido a sus padres y les dije: 'Jams quebrantar Mi pacto con ustedes,
y en cuanto a ustedes, no harn pacto con los habitantes de esta tierra; sus altares derribarn.' Pero no Me han obedecido. Qu es esto que han hecho?
"Por lo cual tambin dije: 'No los echar de delante de ustedes, sino que sern como espinas en su costado, y sus dioses les sern lazo para ustedes.'"
Cuando el ngel del SEOR habl estas palabras a todos los Israelitas, el pueblo alz su voz y llor.
Y llamaron a aquel lugar Boquim (Llorones). Y all ofrecieron sacrificio al SEOR.
Despus que Josu despidi al pueblo, los Israelitas fueron cada uno a su heredad para tomar posesin de la tierra.
El pueblo sirvi al SEOR todos los das de Josu, y todos los das de los ancianos que sobrevivieron a Josu, los cuales haban sido testigos de la gran obra que el SEOR haba hecho por Israel.
Josu, hijo de Nun, siervo del SEOR, muri a la edad de 110 aos.
Y lo sepultaron en el territorio de su heredad, en Timnat Sera, en la regin montaosa de Efran, al norte del Monte Gaas.
Tambin toda aquella generacin fue reunida a sus padres. Y se levant otra generacin despus de ellos que no conoca al SEOR, ni la obra que El haba hecho por Israel.
Entonces los Israelitas hicieron lo malo ante los ojos del SEOR y sirvieron (adoraron) a los Baales.
Abandonaron al SEOR, el Dios de sus padres, que los haba sacado de la tierra de Egipto, y siguieron a otros dioses de entre los dioses de los pueblos que estaban a su derredor; se postraron ante ellos y provocaron a ira al SEOR.
Dejaron al SEOR y sirvieron a Baal y a Astarot.
La ira del SEOR se encendi contra Israel, y los entreg en manos de salteadores que los saquearon. Tambin los vendi en mano de sus enemigos de alrededor, y ya no pudieron hacer frente a sus enemigos.
Por dondequiera que iban, la mano del SEOR estaba contra ellos para mal, tal como el SEOR haba dicho y como el SEOR les haba jurado, y se angustiaron en gran manera.
Entonces el SEOR levant jueces que los libraron de la mano de los que los saqueaban.
Sin embargo no escucharon a sus jueces, porque se prostituyeron siguiendo a otros dioses, y se postraron ante ellos. Se apartaron pronto del camino en que sus padres haban andado en obediencia a los mandamientos del SEOR. No hicieron como sus
Cuando el SEOR les levantaba jueces, el SEOR estaba con el juez y los libraba de mano de sus enemigos todos los das del juez. Porque el SEOR se compadeca por sus gemidos a causa de los que los opriman y afligan.
Pero cuando mora el juez, ellos volvan atrs y se corrompan an ms que sus padres, siguiendo a otros dioses, sirvindoles (adorndolos) e inclinndose ante ellos. No dejaban sus costumbres ni su camino obstinado.
Entonces se encendi la ira del SEOR contra Israel, y dijo: "Por cuanto esta nacin ha quebrantado Mi pacto que orden a sus padres, y no ha escuchado Mi voz,
tampoco Yo volver a expulsar de delante de ellos a ninguna de las naciones que Josu dej cuando muri,
para probar por medio de ellas a Israel, a ver si guardan o no el camino del SEOR, y andan en l como lo hicieron sus padres."
As pues, el SEOR permiti que aquellas naciones se quedaran all, sin expulsarlas enseguida, ni las entreg en manos de Josu.
Estas son las naciones que el SEOR dej para probar con ellas a Israel, (es decir, a los que no haban experimentado ninguna de las guerras de Canan,
y as las generaciones de los Israelitas conocieran la guerra, o sea, aqullos que antes no la haban experimentado).
Estas naciones son: los cinco prncipes de los Filisteos, todos los Cananeos, los Sidonios y los Heveos que habitaban en el Monte Lbano, desde el Monte de Baal Hermn hasta Lebo Hamat.
Y eran para probar a Israel, para ver si obedecan los mandamientos que el SEOR haba ordenado a sus padres por medio de Moiss.
Los Israelitas habitaron entre los Cananeos, los Hititas, los Amorreos, los Ferezeos, los Heveos y los Jebuseos.
Tomaron para s a sus hijas por mujeres, y dieron sus propias hijas a los hijos de ellos, y sirvieron a sus dioses.
Los Israelitas hicieron lo malo ante los ojos del SEOR, y olvidaron al SEOR su Dios, y sirvieron a los Baales y a las imgenes de Asera (deidad femenina).
Entonces se encendi la ira del SEOR contra Israel, y los vendi en manos de Cusn Risataim, rey de Mesopotamia. Y los Israelitas sirvieron a Cusn Risataim por ocho aos.
Cuando los Israelitas clamaron al SEOR, el SEOR levant un libertador a los Israelitas para que los librara, a Otoniel, hijo de Quenaz, hermano menor de Caleb.
Y vino sobre l el Espritu del SEOR, y juzg a Israel. Cuando sali a la guerra, el SEOR entreg en su mano a Cusn Risataim, rey de Mesopotamia, y su poder prevaleci sobre Cusn Risataim.
La tierra tuvo descanso por cuarenta aos. Y muri Otoniel, hijo de Quenaz.
Los Israelitas volvieron a hacer lo malo ante los ojos del SEOR. Entonces el SEOR fortaleci a Egln, rey de Moab, contra Israel, porque haban hecho lo malo ante los ojos del SEOR.
Y Egln reuni consigo a los Amonitas y Amalecitas. Fue y derrot a Israel, y se apoderaron de la Ciudad de las Palmeras (Jeric).
Y los Israelitas sirvieron a Egln, rey de Moab, por dieciocho aos.
Pero los Israelitas clamaron al SEOR, y el SEOR les levant un libertador, a Aod, hijo de Gera, el Benjamita, el cual era zurdo. Y los Israelitas enviaron tributo con l a Egln, rey de Moab.
Aod se hizo una espada de dos filos, de un codo (45 cm) de largo, y la at a su muslo derecho debajo de la ropa.
Y present el tributo a Egln, rey de Moab; y Egln era un hombre muy grueso.
Cuando Aod termin de presentar el tributo, despidi a la gente que haba trado el tributo.
Pero l se volvi desde los dolos que estaban en Gilgal, y dijo: "Tengo un mensaje secreto para usted, oh rey." "Guarda silencio," le dijo el rey. Y todos los que le servan salieron.
Aod vino a l cuando estaba sentado solo en su sala de verano. Y Aod dijo: "Tengo un mensaje de Dios para usted." Y l se levant de su silla.
Aod alarg la mano izquierda, tom la espada de su muslo derecho, y se la hundi en el vientre.
Y la empuadura entr tambin tras la hoja, y la gordura se cerr sobre la hoja, pues no sac la espada de su vientre. Y se le salieron los excrementos.
Entonces sali Aod al corredor, cerr tras s las puertas de la sala de la terraza y les pas el cerrojo.
Despus que l sali, vinieron los siervos y vieron que las puertas de la sala de la terraza tenan el cerrojo pasado, y dijeron: "Sin duda que el rey est haciendo su necesidad en la sala de verano."
Y esperaron hasta sentir inquietud, pues l no abra las puertas de la sala de la terraza. Entonces tomaron la llave y las abrieron, y su seor estaba en el suelo, muerto.
Pero Aod haba escapado mientras ellos esperaban. Pasando por los dolos, haba huido a Seirat.
Cuando lleg, toc la trompeta en la regin montaosa de Efran; y los Israelitas descendieron con l de la regin montaosa, estando l al frente de ellos.
Entonces Aod les dijo: "Persganlos, porque el SEOR ha entregado en sus manos a sus enemigos, los Moabitas." Y descendieron tras l y se apoderaron de los vados del Jordn frente a Moab, y no dejaron pasar a nadie.
En aquella ocasin mataron a unos 10,000 Moabitas, todos hombres robustos y valientes; ninguno escap.
As Moab fue subyugado aquel da bajo la mano de Israel. Y la tierra tuvo descanso durante ochenta aos.
Despus de Aod vino Samgar, hijo de Anat, el cual hiri a 600 Filisteos con una aguijada de bueyes. Y l tambin salv a Israel.
Despus que Aod muri, los Israelitas volvieron a hacer lo malo ante los ojos del SEOR.
Y el SEOR los vendi en mano de Jabn, rey de Canan, que reinaba en Hazor. El comandante de su ejrcito era Ssara, que viva en Haroset Goyim.
Entonces los Israelitas clamaron al SEOR, porque Jabn tena 900 carros de hierro y haba oprimido duramente a los Israelitas durante veinte aos.
Dbora, profetisa, mujer de Lapidot, juzgaba a Israel en aquel tiempo.
Ella se sentaba debajo de la palmera de Dbora entre Ram y Betel, en la regin montaosa de Efran; y los Israelitas suban a ella a pedir juicio.
Ella mand llamar a Barac, hijo de Abinoam, de Cedes de Neftal, y le dijo: "Esto ha ordenado el SEOR, Dios de Israel: 'Ve, marcha al Monte Tabor y lleva contigo a 10,000 hombres de los hijos de Neftal y de los hijos de Zabuln.
'Y yo atraer hacia ti a Ssara, comandante del ejrcito de Jabn, con sus carros y sus muchas tropas hacia el torrente Cisn, y lo entregar en tus manos.'"
Barac le respondi: "Si t vas conmigo, yo ir; pero si no vas conmigo, no ir."
"Ciertamente ir contigo," le dijo Dbora. "Sin embargo, el honor no ser tuyo en la jornada que vas a emprender, porque el SEOR vender a Ssara en manos de una mujer." Entonces Dbora se levant y fue con Barac a Cedes.
Barac convoc a Zabuln y a Neftal en Cedes, y subieron con l 10,000 hombres. Dbora tambin subi con l.
Heber el Quenita, se haba separado de los Quenitas, de los hijos de Hobab, suegro de Moiss, y haba plantado su tienda cerca de la encina en Zaanaim, que est junto a Cedes.
Avisaron a Ssara que Barac, hijo de Abinoam, haba subido al Monte Tabor.
Y junt Ssara todos sus carros, 900 carros de hierro, y a toda la gente que estaba con l, desde Haroset Goyim hasta el torrente Cisn.
Entonces Dbora dijo a Barac: "Levntate! Porque ste es el da en que el SEOR ha entregado a Ssara en tus manos. Ya que el SEOR ha salido delante de ti." Baj, pues, Barac del Monte Tabor seguido de 10,000 hombres.
El SEOR derrot a Ssara, con todos sus carros y todo su ejrcito, a filo de espada delante de Barac. Y Ssara baj de su carro, y huy a pie.
Barac persigui los carros y el ejrcito hasta Haroset Goyim, y todo el ejrcito de Ssara cay a filo de espada. No qued ni uno.
Pero Ssara huy a pie a la tienda de Jael, mujer de Heber el Quenita. Porque haba paz entre Jabn, rey de Hazor, y la casa de Heber el Quenita.
Jael sali al encuentro de Ssara, y le dijo: "Venga, seor mo, venga a m; no tema." Y l fue hacia ella a la tienda, y ella lo cubri con una manta.
Y l le dijo: "Te ruego que me des a beber un poco de agua, porque tengo sed." Y ella abri un odre de leche y le dio de beber; entonces lo cubri.
Y l le dijo: "Ponte a la entrada de la tienda, y si alguien viene y te pregunta: 'Hay alguien aqu?' t responders: 'No.'"
Pero Jael, mujer de Heber, tom una estaca de la tienda y tomando en la mano un martillo, se le acerc silenciosamente y le clav la estaca en las sienes, la cual penetr en la tierra, pues l estaba profundamente dormido y agotado, y muri.
Y cuando Barac vena persiguiendo a Ssara, Jael sali a su encuentro, y le dijo: "Ven, y te mostrar al hombre que buscas." Y l entr con ella, y vio que Ssara estaba tendido, muerto con la estaca en la sien.
As someti Dios en aquel da a Jabn, rey de Canan, delante de los Israelitas.
Y la mano de los Israelitas se hizo ms y ms dura sobre Jabn, rey de Canan, hasta que lo destruyeron.
Entonces Dbora y Barac, hijo de Abinoam, cantaron en aquel da y dijeron:
"Por haberse puesto al frente los jefes en Israel, Por haberse ofrecido el pueblo voluntariamente, Bendigan al SEOR!
Oigan, reyes; presten odo, prncipes! Yo al SEOR, yo cantar, Cantar alabanzas al SEOR, Dios de Israel.
SEOR, cuando saliste de Seir, Cuando marchaste del campo de Edom, La tierra tembl, tambin cayeron gotas del cielo, Y las nubes destilaron agua.
Los montes se estremecieron ante la presencia del SEOR, Aquel Sina, ante la presencia del SEOR, Dios de Israel.
En los das de Samgar, hijo de Anat, En los das de Jael, quedaron desiertos los caminos, Y los viajeros andaban por sendas tortuosas.
Se haban terminado los campesinos, se haban terminado en Israel, Hasta que yo, Dbora, me levant, Hasta que me levant, como madre en Israel.
Haban escogido nuevos dioses; Entonces la guerra estaba a las puertas. No se vea escudo ni lanza Entre 40,000 en Israel.
Mi corazn est con los jefes de Israel, Los voluntarios entre el pueblo. Bendigan al SEOR!
Ustedes que cabalgan en asnas blancas, Que se sientan en ricos tapices, Que viajan por el camino, canten.
Al sonido de los que dividen las manadas entre los abrevaderos, All repetirn los actos de justicia del SEOR, Los actos de justicia para con Sus campesinos en Israel. Entonces el pueblo del SEOR descendi a las puertas.
Despierta, despierta, Dbora. Despierta, despierta, entona un cntico. Levntate, Barac, y lleva a tus cautivos, hijo de Abinoam.
Entonces los sobrevivientes descendieron sobre los nobles. El pueblo del SEOR vino a m como guerreros.
De Efran descendieron los arraigados en Amalec, En pos de ti, Benjamn, con tus pueblos. De Maquir descendieron jefes, Y de Zabuln los que manejan vara de mando.
Los prncipes de Isacar estaban con Dbora; Como estaba Isacar, as estaba Barac. Al valle se apresuraron pisndole los talones. Entre las divisiones de Rubn Haba grandes resoluciones de corazn.
Por qu te sentaste entre los rediles, Escuchando los toques de flauta para los rebaos? Entre las divisiones de Rubn Haba grandes indecisiones de corazn.
Galaad se qued al otro lado del Jordn. Y por qu se qued Dan en las naves? Aser se sent a la orilla del mar, Y se qued junto a sus puertos.
Zabuln era pueblo que despreci su vida hasta la muerte. Y tambin Neftal, en las alturas del campo.
Vinieron los reyes y pelearon; Pelearon entonces los reyes de Canan En Taanac, cerca de las aguas de Meguido. No tomaron despojos de plata.
Desde los cielos las estrellas pelearon, Desde sus rbitas pelearon contra Ssara.
El torrente Cisn los barri, El antiguo torrente, el torrente Cisn. Marcha, alma ma con poder.
Entonces resonaron los cascos de los caballos Por el galopar, el galopar de sus valientes corceles.
'Maldigan a Meroz,' dijo el ngel del SEOR, 'maldigan, maldigan a sus moradores; Porque no vinieron en ayuda del SEOR, En ayuda del SEOR contra los guerreros.'
Bendita entre las mujeres es Jael, Mujer de Heber el Quenita; Bendita sea entre las mujeres de la tienda.
El pidi agua, y ella le dio leche. En taza de nobles le trajo cuajada.
Extendi ella la mano hacia la estaca de la tienda, Y su diestra hacia el martillo de trabajadores. Entonces golpe a Ssara, desbarat su cabeza. Destruy y perfor sus sienes.
A sus pies l se encorv, cay, qued tendido; A sus pies se encorv y cay. Donde se encorv, all qued muerto.
Miraba por la ventana y se lamentaba La madre de Ssara, por entre la celosa: 'Por qu se tarda en venir su carro? Por qu se retrasa el trotar de sus carros?'
Sus sabias princesas le respondan, Aun a s misma ella repite sus palabras:
'Acaso no han hallado el botn y se lo estn repartiendo? Una doncella, dos doncellas para cada guerrero. Para Ssara un botn de tela de colores, Un botn de tela de colores bordada, Tela de colores de doble bordadura en el cuello del victor
As perezcan todos Tus enemigos, oh SEOR. Pero sean los que Te aman como la salida del sol en toda su fuerza." Y el pas tuvo descanso por cuarenta aos.
Entonces los Israelitas hicieron lo malo ante los ojos del SEOR, y el SEOR los entreg en manos de Madin por siete aos.
Y el poder de Madin prevaleci sobre Israel. Por causa de los Madianitas, los Israelitas se hicieron escondites en las montaas y en las cavernas y en los lugares fortificados.
Porque suceda que cuando los hijos de Israel sembraban, los Madianitas venan con los Amalecitas y los hijos del oriente y suban contra ellos.
Acampaban frente a ellos y destruan el producto de la tierra hasta Gaza, y no dejaban sustento alguno en Israel, ni oveja, ni buey, ni asno.
Porque suban con su ganado y sus tiendas, y entraban como langostas en multitud. Tanto ellos como sus camellos eran innumerables, y entraban en la tierra para devastarla.
As fue empobrecido Israel en gran manera por causa de Madin, y los Israelitas clamaron al SEOR.
Cuando los Israelitas clamaron al SEOR a causa de Madin,
el SEOR envi un profeta a los Israelitas que les dijo: "As dice el SEOR, Dios de Israel: 'Fui Yo el que los hice subir a ustedes de Egipto, y los saqu de la casa de servidumbre (de esclavos).
'Los libr de la mano de los Egipcios y de la mano de todos sus opresores. Los desaloj delante de ustedes, les di su tierra,
y les dije: "Yo soy el SEOR su Dios. No temern (reverenciarn) a los dioses de los Amorreos en cuya tierra habitan. Pero ustedes no Me han obedecido."'"
Entonces vino el ngel del SEOR y se sent debajo de la encina que estaba en Ofra, la cual perteneca a Jos de Abiezer. Y su hijo Geden estaba sacudiendo el trigo en el lagar, para esconderlo de los Madianitas.
Y el ngel del SEOR se le apareci, y le dijo: "El SEOR est contigo, valiente guerrero."
Entonces Geden le respondi: "Ah seor mo, si el SEOR est con nosotros, por qu nos ha ocurrido todo esto? Y dnde estn todas Sus maravillas que nuestros padres nos han contado, diciendo: 'No nos hizo el SEOR subir de Egipto?' Pero ahora el SEO
Y el SEOR lo mir, y le dijo: "Ve con esta tu fuerza, y libra a Israel de la mano de los Madianitas. No te he enviado Yo?"
"Ah Seor," le respondi Geden, "cmo librar a Israel? Mi familia es la ms pobre en Manass, y yo el menor de la casa de mi padre."
Pero el SEOR le dijo: "Ciertamente Yo estar contigo, y derrotars a Madin como a un solo hombre."
Y Geden Le dijo: "Si he hallado gracia ante Tus ojos, mustrame una seal de que eres T el que hablas conmigo.
"Te ruego que no Te vayas de aqu hasta que yo vuelva a Ti, y traiga mi ofrenda y la ponga delante de Ti." "Me quedar hasta que vuelvas," le respondi el SEOR.
Y Geden entr y prepar un cabrito y pan sin levadura con un efa de harina (22 litros). Puso la carne en una cesta y el caldo en un caldero, y los llev y se los present al ngel debajo de la encina.
Y el ngel de Dios le dijo: "Toma la carne y el pan sin levadura, ponlos sobre esta pea y derrama el caldo." Y as lo hizo Geden.
Entonces el ngel del SEOR extendi la punta de la vara que estaba en su mano y toc la carne y el pan sin levadura. Y subi fuego de la roca que consumi la carne y el pan sin levadura. Y el ngel del SEOR desapareci de su vista.
Al ver Geden que era el ngel del SEOR, dijo: "Ay de m, Seor DIOS! Porque ahora he visto al ngel del SEOR cara a cara."
Y el SEOR le dijo: "La paz sea contigo. No temas; no morirs."
Y Geden edific all un altar al SEOR y lo llam El SEOR es Paz, el cual permanece en Ofra de Abiezer hasta hoy.
Aquella misma noche el SEOR le dijo: "Toma el novillo de tu padre y otro novillo de siete aos. Derriba el altar de Baal que pertenece a tu padre y corta la Asera (deidad femenina) que est junto a l.
"Edifica despus, en debida forma, un altar al SEOR tu Dios sobre la cumbre de este peasco. Toma el segundo novillo y ofrece holocausto con la lea de la Asera que has cortado."
Geden tom diez hombres de sus siervos e hizo como el SEOR le haba dicho. Pero como tema mucho a la casa de su padre y a los hombres de la ciudad para hacer esto de da, lo hizo de noche.
Cuando los hombres de la ciudad se levantaron temprano en la maana, vieron que el altar de Baal haba sido derribado y cortada la Asera que estaba junto a l, y que el segundo novillo haba sido ofrecido en el altar que se haba edificado.
Y se dijeron unos a otros: "Quin ha hecho esto?" Y cuando buscaron e investigaron, dijeron: "Geden, hijo de Jos, ha hecho esto."
Entonces los hombres de la ciudad dijeron a Jos: "Saca a tu hijo para que muera, porque ha derribado el altar de Baal, y tambin ha cortado la Asera que estaba a su lado."
Pero Jos dijo a todos los que estaban contra l: "Lucharn ustedes por Baal, o lo librarn? A cualquiera que luche por l, se le dar muerte antes de llegar la maana. Si es un dios, que luche por s mismo, porque alguien ha derribado su altar."
Por tanto, aquel da Geden fue llamado Jerobaal, es decir, que Baal luche contra l, porque haba derribado su altar.
Todos los Madianitas, los Amalecitas y los hijos del oriente se reunieron, y cruzaron y acamparon en el Valle de Jezreel.
Y el Espritu del SEOR vino sobre Geden, y ste toc la trompeta y los de Abiezer se juntaron para seguirlo.
Envi mensajeros por todo Manass, que tambin se junt para seguirlo. Y envi mensajeros a Aser, a Zabuln y a Neftal, que subieron a su encuentro.
Entonces Geden dijo a Dios: "Si has de librar a Israel por mi mano, como has dicho,
voy a poner un velln de lana en la era. Si hay roco solamente en el velln y toda la tierra queda seca, entonces sabr que librars a Israel por mi mano, como has dicho."
Y as sucedi. Cuando se levant temprano en la maana, exprimi el velln y escurri el roco del velln, un tazn lleno de agua.
Y Geden dijo a Dios: "No se encienda Tu ira contra m si hablo otra vez. Te ruego que me permitas hacer otra vez una prueba con el velln. Que ahora quede seco el velln y haya roco en toda la tierra."
As lo hizo Dios aquella noche, porque solamente qued seco el velln y haba roco en toda la tierra.
Jerobaal, es decir Geden, se levanto temprano y todo el pueblo que estaba con l, y acamparon junto a la fuente de Harod. El campamento de Madin estaba al norte de ellos, cerca de la colina de More, en el valle.
Y el SEOR dijo a Geden: "El pueblo que est contigo es demasiado numeroso para que Yo entregue a Madin en sus manos; no sea que Israel se vuelva orgulloso, y diga: 'Mi propia fortaleza me ha librado.'
"Ahora pues, proclama a odos del pueblo: 'Cualquiera que tenga miedo y tiemble, que regrese y se vaya del Monte Galaad.'" Y 22,000 personas regresaron, pero quedaron 10,000.
Entonces el SEOR dijo a Geden: "Todava el pueblo es demasiado numeroso. Hazlos bajar al agua y all te los probar. Y ser que de quien Yo te diga: 'Este ir contigo,' se ir contigo. Pero todo aqul de quien Yo te diga: 'Este no ir contigo,' se no
E hizo bajar el pueblo al agua. Y el SEOR dijo a Geden: "Pondrs a un lado a todo aqul que lame el agua con su lengua, como lame el perro, y a todo el que se arrodilla para beber."
Y fue el nmero de los que lamieron, poniendo la mano a su boca, 300 hombres. Pero todo el resto del pueblo se arrodill para beber.
El SEOR dijo entonces a Geden: "Los salvar con los 300 hombres que lamieron el agua y entregar a los Madianitas en tus manos. Que todos los dems del pueblo se vayan, cada uno a su casa."
Y los 300 hombres tomaron en sus manos las provisiones del pueblo y sus trompetas. Y Geden envi a todos los dems hombres de Israel, cada uno a su tienda, pero retuvo a los 300 hombres. El campamento de Madin le quedaba abajo en el
Aquella misma noche, el SEOR le dijo a Geden: "Levntate, desciende contra el campamento porque lo he entregado en tus manos.
"Pero si tienes temor de descender, baja al campamento con tu criado Fura,
y oirs lo que dicen. Entonces tus manos sern fortalecidas para descender contra el campamento." Y descendi con su criado Fura hasta los puestos avanzados del ejrcito que estaban en el campamento.
Los Madianitas, los Amalecitas y todos los hijos del oriente estaban recostados en el valle, numerosos como langostas; y sus camellos eran innumerables, tan numerosos como la arena a la orilla del mar.
Cuando Geden lleg all, un hombre estaba contando un sueo a su amigo: "Escuchen, tuve un sueo. Un pan de cebada iba rodando hasta el campamento de Madin, y lleg hasta la tienda y la golpe de manera que cay, y la volc de arriba abajo y
Su amigo le respondi: "Esto no es otra cosa que la espada de Geden, hijo de Jos, varn de Israel. Dios ha entregado en su mano a Madin y a todo el campamento."
Cuando Geden oy el relato del sueo y su interpretacin, se inclin y ador. Volvi al campamento de Israel, y dijo: "Levntense, porque el SEOR ha entregado en manos de ustedes el campamento de Madin."
Y dividi los 300 hombres en tres compaas, y puso trompetas y cntaros vacos en las manos de todos ellos, con antorchas dentro de los cntaros.
"Mrenme," les dijo, "y hagan lo mismo que yo. Y cuando yo llegue a las afueras del campamento, como yo haga, as harn ustedes.
"Cuando yo y todos los que estn conmigo toquemos la trompeta, entonces tambin ustedes tocarn las trompetas alrededor de todo el campamento, y digan: 'Por el SEOR y por Geden.'"
Geden lleg con los 100 hombres que estaban con l a las afueras del campamento, al principio de la guardia de medianoche, cuando apenas haban apostado la guardia. Entonces tocaron las trompetas y rompieron los cntaros que tenan en las manos.
Cuando las tres compaas tocaron las trompetas, rompieron los cntaros, y sosteniendo las antorchas en la mano izquierda y las trompetas en la mano derecha para tocarlas, gritaron: "La espada del SEOR y de Geden!"
Cada uno se mantuvo en su lugar alrededor del campamento; y todo el ejrcito de los Madianitas ech a correr gritando mientras huan.
Cuando tocaron las 300 trompetas, el SEOR puso la espada del uno contra el otro por todo el campamento; y el ejrcito huy hasta Bet Sita, en direccin de Zerera, hasta la orilla de Abel Mehola, junto a Tabat.
Y los hombres de Israel se reunieron, de Neftal, de Aser y de todo Manass, y persiguieron a los Madianitas.
Geden envi mensajeros por toda la regin montaosa de Efran y dijo: "Desciendan contra Madin y tomen los vados antes que ellos, hasta Bet Bara y el Jordn." Y todos los hombres de Efran se reunieron y tomaron los vados hasta Bet Bara y el Jordn.
Y capturaron a los dos jefes de Madin, Oreb y Zeeb. Mataron a Oreb en la pea de Oreb y mataron a Zeeb en el lagar de Zeeb, cuando perseguan a Madin, y le llevaron a Geden las cabezas de Oreb y Zeeb, del otro lado del Jordn.
Entonces los hombres de Efran le dijeron: "Qu es esto que nos has hecho, al no llamarnos cuando fuiste a pelear contra Madin?" Y lo criticaron duramente.
Pero l les dijo: "Qu he hecho yo ahora en comparacin con ustedes? No es mejor el rebusco de Efran que la vendimia de Abiezer?
"Dios ha entregado en manos de ustedes a los jefes de Madin, Oreb y Zeeb; y qu pude hacer yo en comparacin con ustedes?" Entonces se aplac la ira de ellos contra l cuando dijo esto.
Geden y los 300 hombres que iban con l llegaron al Jordn y lo cruzaron, cansados, pero continuando la persecucin.
Entonces Geden dijo a los hombres de Sucot: "Les ruego que den pan a la gente que me sigue, porque estn cansados, y estoy persiguiendo a Zeba y a Zalmuna, reyes de Madin."
Pero los jefes de Sucot dijeron: "Estn ya las manos de Zeba y Zalmuna en tu poder para que demos pan a tu ejrcito?"
Geden respondi: "Muy bien, cuando el SEOR haya entregado en mi mano a Zeba y a Zalmuna, trillar las carnes de ustedes con espinos y cardos del desierto."
De all subi Geden a Peniel, y les habl de la misma manera; y los hombres de Peniel le respondieron tal como los de Sucot le haban contestado.
Y habl tambin a los hombres de Peniel: "Cuando yo vuelva sano y salvo, derribar esta torre."
Ahora bien, Zeba y Zalmuna estaban en Carcor, y sus ejrcitos con ellos, unos 15,000 hombres, los que haban quedado de todo el ejrcito de los hijos del oriente. Porque los que haban cado eran 120,000 hombres que sacaban espada.
Geden subi por el camino de los que habitaban en tiendas al este de Noba y Jogbeha, y atac el campamento cuando el campamento estaba desprevenido.
Cuando Zeba y Zalmuna huyeron, los persigui. Captur a los dos reyes de Madin, Zeba y Zalmuna y llen de terror a todo el ejrcito.
Despus Geden, hijo de Jos, volvi de la batalla por la subida a Heres.
Y captur a un joven de Sucot y lo interrog. Entonces el joven le dio por escrito los nombres de los prncipes de Sucot y de sus ancianos, setenta y siete hombres.
Entonces Gedeon fue a los hombres de Sucot y les dijo: "Aqu estn Zeba y Zalmuna, acerca de los cuales ustedes me injuriaron, diciendo: 'Estn ya las manos de Zeba y Zalmuna en tu mano para que demos pan a tus hombres que estn fatigados?'"
Entonces tom a los ancianos de la ciudad, y espinos del desierto y cardos, y con ellos castig a los hombres de Sucot.
Derrib la torre de Peniel y mat a los hombres de la ciudad.
Despus dijo a Zeba y a Zalmuna: "Qu clase de hombres eran los que ustedes mataron en Tabor?" "Eran como t," respondieron ellos, "cada uno pareca hijo de rey."
"Eran mis hermanos," dijo l, "hijos de mi madre. Vive el SEOR, que si los hubieran dejado con vida, yo no les quitara la vida a ustedes."
Y dijo a Jeter su primognito: "Levntate y mtalos." Pero el joven no sac la espada porque tena temor, pues todava era muchacho.
Entonces Zeba y Zalmuna dijeron: "Levntate t y cae sobre nosotros; porque como es el hombre, as es su fortaleza (valenta)." Y se levant Geden y mat a Zeba y a Zalmuna, y tom los adornos de media luna que sus camellos llevaban al cuello.
Los hombres de Israel le dijeron a Geden: "Reina sobre nosotros, t y tus hijos, y tambin el hijo de tu hijo, porque nos has librado de la mano de Madin."
Pero Geden les respondi: "No reinar sobre ustedes, ni tampoco reinar sobre ustedes mi hijo. El SEOR reinar sobre ustedes."
"Quisiera pedirles," Geden les dijo, "que cada uno de ustedes me d un zarcillo de su botn" (pues tenan zarcillos de oro, porque eran Ismaelitas).
"De cierto te los daremos," dijeron ellos. Y tendieron un manto, y cada uno de ellos ech all un zarcillo de su botn.
El peso de los zarcillos de oro que l pidi fue de 1,700 siclos (19.4 kilos) de oro, sin contar los adornos de media luna, los pendientes y los vestidos de prpura que llevaban los reyes de Madin y sin contar los collares que cf15
Geden hizo de ello un efod, y lo coloc en Ofra, su ciudad, con el cual todo Israel se prostituy all, y esto vino a ser ruina para Geden y su casa.
Pero Madin fue sometido delante de los Israelitas, y ya no volvieron a levantar cabeza. Y el pas tuvo descanso por cuarenta aos en los das de Geden.
Entonces Jerobaal, (Geden) hijo de Jos, fue y habit en su casa.
Y tuvo setenta hijos que fueron sus descendientes directos, porque tuvo muchas mujeres.
La concubina que tena en Siquem tambin le dio un hijo, y le puso por nombre Abimelec.
Geden, hijo de Jos, muri a una edad avanzada y fue sepultado en el sepulcro de su padre Jos, en Ofra de los Abiezeritas.
Al morir Geden, los Israelitas volvieron a prostituirse con los baales e hicieron a Baal Berit su dios.
As que los Israelitas se olvidaron del SEOR su Dios que los haba librado de manos de todos sus enemigos en derredor.
Tampoco mostraron bondad a la casa de Jerobaal, es decir, Geden, conforme a todo el bien que l haba hecho a Israel.
Abimelec, hijo de Jerobaal, fue a Siquem, a los parientes de su madre, y les dijo a ellos y a toda la familia de la casa del padre de su madre:
"Hablen ahora a odos de todos los habitantes de Siquem: 'Qu es mejor para ustedes, que todos los hijos de Jerobaal, setenta hombres, reinen sobre ustedes, o que reine sobre ustedes un solo hombre?' Adems, acurdense que yo soy hueso y carne de ustede
Y los parientes de su madre hablaron todas estas palabras por l a odos de todos los habitantes de Siquem. Y ellos se inclinaron a seguir a Abimelec, porque dijeron: "Es pariente nuestro."
Le dieron setenta piezas de plata de la casa de Baal Berit, con las cuales Abimelec tom a sueldo hombres indignos y temerarios que lo siguieron.
Luego fue a la casa de su padre en Ofra y sobre una piedra mat a sus hermanos, los hijos de Jerobaal, setenta hombres. Pero Jotam, el hijo menor de Jerobaal, se libr porque se escondi.
Y se reunieron todos los habitantes de Siquem y todo Bet Milo, y fueron e hicieron rey a Abimelec, junto a la encina del pilar que haba en Siquem.
Cuando se lo informaron a Jotam, fue y se par en la cumbre del Monte Gerizim, y alzando su voz, clam y les dijo: "Escchenme, habitantes de Siquem, para que los oiga Dios.
"Una vez los rboles fueron a ungir un rey sobre ellos, y dijeron al olivo: 'Reina sobre nosotros.'
"Pero el olivo les respondi: 'He de dejar mi aceite con el cual se honra a Dios y a los hombres, para ir a ondear sobre los rboles?'
"Entonces los rboles dijeron a la higuera: 'Ven, reina sobre nosotros.'
"Pero la higuera les respondi: 'He de dejar mi dulzura y mi buen fruto, para ir a ondear sobre los rboles?'
"Despus los rboles dijeron a la vid: 'Ven t, reina sobre nosotros.'
"Pero la vid les respondi: 'He de dejar mi vino nuevo, que alegra a Dios y a los hombres, para ir a ondear sobre los rboles?'
"Dijeron entonces todos los rboles a la zarza: 'Ven t, reina sobre nosotros.'
"Y la zarza dijo a los rboles: 'Si en verdad me ungen por rey sobre ustedes, vengan y refgiense a mi sombra; y si no, salga fuego de la zarza y consuma los cedros del Lbano.'
"Ahora pues, si ustedes han procedido con verdad e integridad al hacer rey a Abimelec, y si han procedido bien con Jerobaal y su casa, y si han procedido con l como l mereca
(pues mi padre pele por ustedes, y arriesg su vida y los libr de la mano de Madin,
pero ustedes se han rebelado hoy contra la casa de mi padre y han matado a sus hijos, setenta hombres, sobre una piedra, y han hecho rey sobre los habitantes de Siquem a Abimelec, el hijo de su sierva, porque es pariente de ustedes)
si han, pues, procedido hoy en verdad e integridad para con Jerobaal y su casa, regocjense en Abimelec, y que l tambin se regocije en ustedes.
"Y si no, salga fuego de Abimelec y consuma a los habitantes de Siquem y de Bet Milo. Y salga fuego de los habitantes de Siquem y de Bet Milo y consuma a Abimelec."
Entonces Jotam escap y huy, y se fue a Beer y permaneci all a causa de su hermano Abimelec.
Abimelec rein tres aos sobre Israel.
Pero Dios envi un espritu de discordia entre Abimelec y los habitantes de Siquem; y los habitantes de Siquem procedieron prfidamente con Abimelec,
para que viniera la violencia hecha a los setenta hijos de Jerobaal, y recayera la sangre de ellos sobre su hermano Abimelec que los mat, y sobre los habitantes de Siquem que fortalecieron las manos de l para matar a sus hermanos.
Los habitantes de Siquem pusieron emboscadas contra l en las cumbres de los montes y robaban a todos los que pasaban cerca de ellos por el camino; y se lo hicieron saber a Abimelec.
Gaal, hijo de Ebed, vino con sus parientes, y pasaron a Siquem; y los habitantes de Siquem pusieron su confianza en l.
Y salieron al campo y vendimiaron sus viedos, pisaron las uvas e hicieron fiesta. Y entrando a la casa de su dios, comieron y bebieron y maldijeron a Abimelec.
Entonces Gaal, hijo de Ebed, dijo: "Quin es Abimelec y quin es Siquem para que le sirvamos? No es acaso hijo de Jerobaal, y no es Zebul su oficial? Sirvan a los hombres de Hamor, padre de Siquem; pero por qu hemos de servirle a l?
"Quin pusiera este pueblo en mis manos! Entonces yo quitara a Abimelec." Dira a Abimelec: "Aumenta tu ejrcito, y sal."
Cuando Zebul, gobernante de la ciudad, oy las palabras de Gaal, hijo de Ebed, se encendi en ira.
Y envi secretamente mensajeros a Abimelec, diciendo: "Gaal, hijo de Ebed, y sus parientes han venido a Siquem, y estn alborotando a la ciudad contra ti.
"Ahora pues, levntate de noche, t y el pueblo que est contigo, y pon emboscada en el campo.
"Y en la maana, en cuanto salga el sol, te levantars temprano y atacars la ciudad. Entonces, cuando Gaal y el pueblo que est con l salga contra ti, hars con ellos lo que te venga a mano."
Abimelec y todo el pueblo que estaba con l, se levantaron de noche y pusieron emboscada contra Siquem con cuatro compaas.
Gaal, hijo de Ebed, sali y se par a la entrada de la puerta de la ciudad. Y Abimelec y el pueblo que estaba con l salieron de la emboscada.
Al ver Gaal a la gente, dijo a Zebul: "Mira, viene gente bajando de las cumbres de los montes." "Ests viendo la sombra de los montes como si fueran hombres," le dijo Zebul.
Pero Gaal volvi a hablar y dijo: "Veo gente que baja de la parte ms alta de la tierra, y una compaa viene por el camino de la encina de los adivinos."
Entonces Zebul le dijo: "Dnde est ahora tu jactancia con la cual decas: 'Quin es Abimelec para que le sirvamos?' No es ste el pueblo que despreciabas? Ahora pues, sal y pelea contra l."
Y sali Gaal delante de los habitantes de Siquem y pele contra Abimelec.
Abimelec lo persigui pero Gaal huy delante de l. Y muchos cayeron heridos hasta la entrada de la puerta.
Y Abimelec se qued en Aruma, pero Zebul expuls a Gaal y a sus parientes para que no se quedaran en Siquem.
Al da siguiente el pueblo sali al campo, y se lo hicieron saber a Abimelec.
Y l tom a su gente, la dividi en tres compaas y puso emboscadas en el campo. Cuando mir y vio al pueblo salir de la ciudad, se levant contra ellos y los mat.
Entonces Abimelec y la compaa que estaba con l se lanzaron con mpetu y se situaron a la entrada de la puerta de la ciudad, y las otras dos compaas se lanzaron contra todos los que estaban en el campo y los mataron.
Y pele Abimelec contra la ciudad todo aquel da, captur la ciudad y mat a la gente que haba en ella. Entonces arras la ciudad y la sembr de sal.
Al or esto todos los habitantes de la torre de Siquem, se metieron en la fortaleza del templo de El Berit.
Y le informaron a Abimelec que todos los habitantes de la torre de Siquem estaban reunidos.
Abimelec subi entonces al Monte Salmn, l y toda la gente que estaba con l; y tomando Abimelec un hacha en su mano, cort una rama de los rboles, la levant y la puso sobre su hombro. Y dijo a la gente que estaba con l:
Y todo el pueblo cort tambin cada uno su rama y sigui a Abimelec, y las pusieron sobre la fortaleza; prendieron fuego a la fortaleza sobre los que estaban adentro, y murieron tambin todos los de la torre de Siquem, como 1,000 homb
Despus Abimelec fue a Tebes, la siti y la tom.
Pero haba una torre fortificada en el centro de la ciudad, y todos los hombres y mujeres, todos los habitantes de la ciudad, huyeron all, se encerraron y subieron al techo de la torre.
Abimelec vino a la torre, la atac y se acerc a la entrada de la torre para prenderle fuego.
Pero una mujer arroj una rueda de molino sobre la cabeza de Abimelec rompindole el crneo.
Entonces l llam apresuradamente al muchacho que era su escudero, y le dijo: "Saca tu espada y mtame, no sea que se diga de m: 'Una mujer lo mat.'" Y el muchacho lo traspas, y muri.
Cuando los hombres de Israel vieron que Abimelec haba muerto, cada cual se fue para su casa.
As pag Dios a Abimelec por la maldad que haba hecho a su padre al matar a sus setenta hermanos.
Dios tambin hizo volver sobre sus cabezas toda la maldad de los hombres de Siquem, y vino sobre ellos la maldicin de Jotam, hijo de Jerobaal.
Despus de la muerte de Abimelec para salvar a Israel se levant Tola, hijo de Pu, hijo de Dodo, varn de Isacar. Y habit en Samir, en la regin montaosa de Efran.
Tola juzg a Israel veintitrs aos. Y muri y fue sepultado en Samir.
Y tras l se levant Jair el Galaadita, y juzg a Israel veintids aos.
Este tuvo treinta hijos que cabalgaban en treinta asnos, y tenan treinta ciudades en la tierra de Galaad que se llaman Havot Jair (las aldeas de Jair) hasta hoy.
Y muri Jair, y fue sepultado en Camn.
Pero los Israelitas volvieron a hacer lo malo ante los ojos del SEOR. Sirvieron a los Baales, a Astarot, a los dioses de Aram, a los dioses de Sidn, a los dioses de Moab, a los dioses de los Amonitas y a los dioses de los Filisteos. Abandonaron, pues,
Entonces se encendi la ira del SEOR contra Israel, y los entreg en manos de los Filisteos y en manos de los Amonitas.
Y ellos afligieron y quebrantaron a los Israelitas ese ao. Y por dieciocho aos oprimieron a todos los Israelitas que estaban al otro lado del Jordn, en Galaad, en la tierra de los Amorreos.
Los Amonitas cruzaron el Jordn para pelear tambin contra Jud, contra Benjamn y contra la casa de Efran, y se angusti Israel en gran manera.
Entonces los Israelitas clamaron al SEOR: "Hemos pecado contra Ti, porque ciertamente hemos abandonado a nuestro Dios y hemos servido a los Baales."
Y el SEOR respondi a los Israelitas: "No los libr Yo de los Egipcios, de los Amorreos, de los Amonitas y de los Filisteos?
"Cuando los Sidonios, los Amalecitas y los Maonitas los opriman, clamaron a M, y Yo los libr de sus manos.
"Pero ustedes Me han dejado y han servido a otros dioses. Por tanto, no los librar ms.
"Vayan y clamen a los dioses que han escogido; que ellos los libren en el tiempo de su afliccin."
Los Israelitas respondieron al SEOR: "Hemos pecado, haz con nosotros como bien te parezca. Slo te rogamos que nos libres en este da."
Y quitaron los dioses extranjeros de en medio de ellos y sirvieron al SEOR. Y El no pudo soportar ms la angustia de Israel.
Entonces los Amonitas se reunieron y acamparon en Galaad, y los Israelitas se juntaron y acamparon en Mizpa.
Y el pueblo, los jefes de Galaad, se dijeron unos a otros: "Quin es el hombre que comenzar la batalla contra los Amonitas? El ser caudillo de todos los habitantes de Galaad."
Jeft el Galaadita era un guerrero valiente, hijo de una ramera. Galaad era el padre de Jeft.
Y la mujer de Galaad le dio hijos. Y cuando los hijos de su mujer crecieron, echaron fuera a Jeft, y le dijeron: "No tendrs heredad en la casa de nuestro padre, porque eres hijo de otra mujer."
Jeft huy de sus hermanos y habit en la tierra de Tob. Y hombres indignos se juntaron con Jeft y salan con l.
Despus de cierto tiempo sucedi que los Amonitas pelearon contra Israel.
Y cuando los Amonitas pelearon contra Israel, los ancianos de Galaad fueron a traer a Jeft de la tierra de Tob.
Y dijeron a Jeft: "Ven y s nuestro jefe para que peleemos contra los Amonitas."
Entonces Jeft contest a los ancianos de Galaad: "No me odiaron y me echaron de la casa de mi padre? Por qu, pues, han venido a m ahora cuando estn en apuros?"
Y los ancianos de Galaad dijeron a Jeft: "Por esta causa hemos vuelto a ti: para que vengas con nosotros y pelees contra los Amonitas y seas jefe sobre todos los habitantes de Galaad."
Jeft respondi a los ancianos de Galaad: "Si me hacen volver para pelear contra los Amonitas y el SEOR me los entrega, ser yo el jefe de ustedes?"
Y los ancianos de Galaad dijeron a Jeft: "El SEOR es testigo entre nosotros. Ciertamente haremos como has dicho."
Entonces Jeft fue con los ancianos de Galaad, y el pueblo lo hizo cabeza y jefe sobre ellos. Y Jeft habl todas sus palabras delante del SEOR en Mizpa.
Y envi Jeft mensajeros al rey de los Amonitas para que le dijeran: "Qu hay entre usted y yo, que ha venido a m para pelear contra mi tierra?"
El rey de los Amonitas dijo a los mensajeros de Jeft: "Porque Israel tom mi tierra, cuando subieron de Egipto, desde el Arnn hasta el Jaboc y el Jordn; por tanto devulvela ahora en paz."
Pero Jeft volvi a enviar mensajeros al rey de los Amonitas,
que le dijeron: "As dice Jeft: 'Israel no tom la tierra de Moab, ni la tierra de los Amonitas.
'Porque cuando subieron de Egipto, e Israel pas por el desierto hasta el Mar Rojo y lleg a Cades,
entonces Israel envi mensajeros al rey de Edom dicindole: "Permtanos, le rogamos, pasar por su tierra," pero el rey de Edom no los escuch. Tambin enviaron mensajeros al rey de Moab pero l no consinti, as que Israel permaneci en Cades.
'Luego atravesaron el desierto y rodearon la tierra de Edom y de Moab, llegaron al lado oriental de la tierra de Moab y acamparon al otro lado del Arnn; pero no entraron en el territorio de Moab, porque el Arnn era la frontera de Moab.
'Entonces Israel envi mensajeros a Sehn, rey de los Amorreos, rey de Hesbn, y le dijo Israel: "Permtanos, le rogamos, pasar por su tierra a nuestro lugar."
'Pero Sehn no confi en Israel para darle paso por su territorio. Reuni, pues, Sehn a todo su pueblo y acamp en Jahaza, y pele contra Israel.
'El SEOR, Dios de Israel, entreg a Sehn y a todo su pueblo en manos de Israel, y los derrotaron, e Israel tom posesin de toda la tierra de los Amorreos, los habitantes de esa regin.
'Y poseyeron todo el territorio de los Amorreos desde el Arnn hasta el Jaboc, y desde el desierto hasta el Jordn.
'Puesto que el SEOR, Dios de Israel, expuls a los Amorreos de delante de su pueblo Israel, va usted a poseerla?
'No posee usted lo que Quemos, su dios, le ha dado para poseer? De modo que todo el territorio que el SEOR nuestro Dios ha desposedo delante de nosotros, lo poseeremos.
'Ahora pues, es usted mejor que Balac, hijo de Zipor, rey de Moab? Acaso luch l con Israel, o acaso pele contra ellos?
'Mientras Israel habitaba en Hesbn y sus pueblos, y en Aroer y sus aldeas, y en todas las ciudades que estn a orillas del Arnn por, 300 aos, por qu no las recuper durante ese tiempo?
'Por tanto, yo no he pecado contra usted, pero usted me est haciendo mal al hacer guerra contra m. Que el SEOR, el Juez, juzgue hoy entre los Israelitas y los Amonitas.'"
Pero el rey de los Amonitas no hizo caso al mensaje que Jeft le envi.
El Espritu del SEOR vino sobre Jeft. Entonces Jeft pas por Galaad y Manass. Luego pas por Mizpa de Galaad, y de Mizpa de Galaad fue adonde estaban los Amonitas.
Y Jeft hizo un voto al SEOR, y dijo: "Si en verdad entregas en mis manos a los Amonitas,
suceder que cualquiera que salga de las puertas de mi casa a recibirme cuando yo vuelva en paz de los Amonitas, ser del SEOR, o lo ofrecer como holocausto."
Jeft cruz adonde estaban los Amonitas para pelear contra ellos, y el SEOR los entreg en su mano.
Y los hiri con una gran matanza desde Aroer hasta la entrada de Minit, veinte ciudades, hasta Abel Keramim. Y los Amonitas fueron sometidos delante de los Israelitas.
Cuando Jeft lleg a su casa en Mizpa, su hija sali a recibirlo con panderos y con danzas. Ella era su nica hija. Fuera de ella no tena hijo ni hija.
Al verla, l rasg sus ropas y dijo: "Ay, hija ma! Me has abatido y ests entre los que me afligen. Porque he dado mi palabra al SEOR, y no me puedo retractar."
Entonces ella le dijo: "Padre mo, has dado tu palabra al SEOR. Haz conmigo conforme a lo que has dicho, ya que el SEOR te ha vengado de tus enemigos, los Amonitas."
Y ella dijo a su padre: "Que se haga esto por m; djame sola por dos meses, para que vaya yo a los montes y llore por mi virginidad, yo y mis compaeras."
Y l dijo: "Ve," y la dej ir por dos meses; y ella se fue con sus compaeras, y llor su virginidad por los montes.
Al cabo de los dos meses ella regres a su padre, que cumpli con ella conforme al voto que haba hecho; y ella no tuvo relaciones con ningn hombre. Y se hizo costumbre en Israel,
que de ao en ao las hijas de Israel fueran cuatro das en el ao a conmemorar a la hija de Jeft el Galaadita.
Los hombres de Efran se reunieron y cruzaron el Jordn hacia el norte (hacia Zafn), y dijeron a Jeft: "Por qu cruzaste a pelear contra los Amonitas sin llamarnos para que furamos contigo? Quemaremos tu casa sobre ti."
Y Jeft les respondi: "Yo y mi pueblo estbamos en gran lucha con los Amonitas, y cuando los llam a ustedes, no me libraron de sus manos.
"Viendo, pues, que no me iban a librar, arriesgu mi vida y cruc contra los Amonitas, y el SEOR los entreg en mi mano. Por qu, pues, han subido hoy a pelear contra m?"
Entonces Jeft reuni a todos los hombres de Galaad y pele contra Efran. Los hombres de Galaad derrotaron a Efran, porque stos decan: "Son fugitivos de Efran, ustedes los Galaaditas, en medio de Efran y en medio de Manass."
Y se apoderaron los Galaaditas de los vados del Jordn al lado opuesto de Efran. Cuando alguno de los fugitivos de Efran deca: "Djenme cruzar," los hombres de Galaad le decan: "Eres Efrateo?" Si l responda: "No,"
entonces, le decan: "Di, pues, la palabra Shibolet." Pero l deca: "Sibolet," porque no poda pronunciarla correctamente. Entonces le echaban mano y lo mataban junto a los vados del Jordn. Y cayeron en aquella ocasin 42,000 de los de Efran
Jeft juzg a Israel seis aos. Y muri Jeft el Galaadita, y fue sepultado en una de las ciudades de Galaad.
Despus de Jeft juzg a Israel Ibzn de Beln (Casa del Pan).
Y tuvo treinta hijos y treinta hijas, a stas las cas fuera de la familia, y trajo de afuera treinta hijas para sus hijos. El juzg a Israel siete aos.
Muri Ibzn, y fue sepultado en Beln.
Despus de Ibzn, juzg a Israel Eln el Zabulonita; quien juzg a Israel diez aos.
Muri Eln el Zabulonita, y fue sepultado en Ajaln, en la tierra de Zabuln.
Entonces Abdn, hijo de Hilel el Piratonita, juzg a Israel despus de Eln.
Tuvo cuarenta hijos y treinta nietos que cabalgaban en setenta asnos. El juzg a Israel ocho aos.
Y muri Abdn, hijo de Hilel el Piratonita, y fue sepultado en Piratn, en la tierra de Efran, en la regin montaosa de los Amalecitas.
Los Israelitas volvieron a hacer lo malo ante los ojos del SEOR, y el SEOR los entreg en manos de los Filisteos durante cuarenta aos.
Haba un hombre de Zora, de la familia de los Danitas, el cual se llamaba Manoa; su mujer era estril y no haba tenido hijos.
Entonces el ngel del SEOR se le apareci a la mujer, y le dijo: "T eres estril y no has tenido hijos, pero vas a concebir y a dar a luz un hijo.
"Ahora pues, cudate de no beber vino ni licor, y de no comer ninguna cosa inmunda.
"Porque vas a concebir y a dar a luz un hijo. El no pasar navaja sobre su cabeza, porque el nio ser Nazareo para Dios desde el seno materno. Y l comenzar a salvar a Israel de manos de los Filisteos."
La mujer fue y se lo dijo a su marido: "Un hombre de Dios vino a m, y su aspecto era como el aspecto del ngel de Dios, muy imponente. Yo no le pregunt de dnde vena, ni l me hizo saber su nombre.
"Pero l me dijo: 'Vas a concebir y a dar a luz un hijo; desde ahora no bebers vino ni licor, ni comers cosa inmunda, porque el nio ser Nazareo para Dios desde el seno materno hasta el da de su muerte.'"
Entonces Manoa implor al SEOR, y dijo: "Te ruego Seor, que el hombre de Dios que T enviaste venga otra vez a nosotros, para que nos ensee lo que hemos de hacer con el nio que ha de nacer."
Dios escuch la voz de Manoa. Y el ngel de Dios vino otra vez a la mujer cuando estaba sentada en el campo; pero Manoa su marido no estaba con ella.
La mujer corri rpidamente y avis a su marido, y le dijo: "Ven, se me ha aparecido el hombre que vino el otro da."
Manoa se levant y sigui a su mujer, y cuando lleg al hombre, le dijo: "Eres el hombre que habl a la mujer?" "Yo soy," respondi l.
Y Manoa le pregunt: "Cuando tus palabras se cumplan, cmo debe ser el modo de vivir del muchacho y cul su vocacin?"
Y el ngel del SEOR contest a Manoa: "Que la mujer atienda a todo lo que le dije.
"No comer nada que venga de la vid, no beber vino ni licor, ni comer nada inmundo. Ella deber guardar todo lo que le he ordenado."
Entonces Manoa dijo al ngel del SEOR: "Permtenos detenerte y prepararte un cabrito."
Y el ngel del SEOR respondi a Manoa: "Aunque me detengas, no comer de tu alimento, pero si preparas un holocausto, ofrcelo al SEOR." Y Manoa no saba que era el ngel del SEOR.
Y Manoa dijo al ngel del SEOR: "Cul es tu nombre, para que cuando se cumplan tus palabras, te honremos?"
El ngel del SEOR le respondi: "Por qu preguntas mi nombre, viendo que es maravilloso (incomprensible)?"
Entonces Manoa tom el cabrito con la ofrenda de cereal y los ofreci sobre una piedra al SEOR, y el ngel hizo maravillas mientras que Manoa y su mujer observaban.
Pues sucedi que cuando la llama suba del altar hacia el cielo, el ngel del SEOR ascendi en la llama del altar. Al ver esto, Manoa y su mujer cayeron rostro en tierra.
El ngel del SEOR no se volvi a aparecer a Manoa ni a su mujer. Entonces Manoa supo que era el ngel del SEOR.
Y Manoa dijo a su mujer: "Ciertamente moriremos, porque hemos visto a Dios."
Pero su mujer le contest: "Si el SEOR hubiera deseado matarnos, no habra aceptado el holocausto ni la ofrenda de cereal de nuestras manos; tampoco nos habra mostrado todas estas cosas, ni nos habra permitido ahora or cosas como stas."
Y la mujer dio a luz un hijo y le puso por nombre Sansn. El nio creci y el SEOR lo bendijo.
Y el Espritu del SEOR comenz a manifestarse en l en Majan Dan (el campamento de Dan), entre Zora y Estaol.
Sansn descendi a Timnat y vio all a una mujer de las hijas de los Filisteos.
Cuando regres, se lo cont a su padre y a su madre: "Vi en Timnat a una mujer de las hijas de los Filisteos. Ahora pues, tmenmela por mujer."
Le respondieron su padre y su madre: "No hay mujer entre las hijas de tus parientes o entre todo nuestro pueblo, para que vayas a tomar mujer de los Filisteos incircuncisos?" Pero Sansn dijo a su padre: "Tmala para m, porque ella me agrada."
Su padre y su madre no saban que esto era del SEOR, porque El buscaba ocasin contra los Filisteos, pues en aquel tiempo los Filisteos dominaban a Israel.
Entonces Sansn descendi a Timnat con su padre y con su madre, y lleg hasta los viedos de Timnat. Y all un len joven vena rugiendo hacia l.
Pero el Espritu del SEOR vino sobre l con gran poder, y lo despedaz como se despedaza un cabrito, aunque no tena nada en su mano. Pero no cont a su padre ni a su madre lo que haba hecho.
Descendi y habl con la mujer; y ella le agrad a Sansn.
Cuando regres ms tarde para tomarla, se apart del camino para ver el cadver del len. Y haba un enjambre de abejas y miel en el cuerpo del len.
Recogi la miel en sus manos y sigui adelante, comindola mientras caminaba. Cuando lleg adonde estaban su padre y su madre, les dio miel y ellos comieron. Pero no les cont que haba recogido la miel del cuerpo del len.
Despus el padre descendi adonde estaba la mujer. Y Sansn hizo all un banquete, porque as acostumbraban hacer los jvenes.
Y cuando lo vieron, trajeron a treinta compaeros para que estuvieran con l.
Entonces Sansn les dijo: "Permtanme proponerles ahora una adivinanza. Y si en verdad me lo declaran dentro de los siete das del banquete, y lo descifran, entonces les dar treinta vestidos de lino y treinta mudas de ropa.
"Pero si no pueden declarrmela, entonces ustedes me darn treinta vestidos de lino y treinta mudas de ropa." "Dinos tu adivinanza, para que la escuchemos," le dijeron ellos.
Entonces les dijo: "Del que come sali comida, Y del fuerte sali dulzura." Y no pudieron declararle la adivinanza en tres das.
Al cuarto da dijeron a la mujer de Sansn: "Persuade a tu marido a que nos declare la adivinanza, o te quemaremos a fuego a ti y a la casa de tu padre. Nos han invitado para empobrecernos. No es as?"
La mujer de Sansn llor delante de l, y dijo: "Slo me aborreces y no me quieres. Has propuesto una adivinanza a los hijos de mi pueblo, y no me la has declarado." Y l le dijo: "No se la he declarado ni a mi padre ni a mi madre. Y
Pero ella llor delante de l los siete das que dur su banquete. Y sucedi el sptimo da que l se la declar porque ella le presionaba mucho. Entonces ella declar la adivinanza a los hijos de su pueblo.
Y al sptimo da, antes de ponerse el sol, los hombres de la ciudad le dijeron: "Qu es ms dulce que la miel? Y qu es ms fuerte que un len?" Y Sansn les contest: "Si no hubieran arado con mi novilla, No habran descubierto mi adivinanza."
Entonces el Espritu del SEOR vino sobre l con gran poder, y descendi a Ascaln y mat a treinta de ellos y tomando sus despojos, dio las mudas de ropa a los que haban declarado la adivinanza. Y ardiendo en ira, subi a la casa de su padre.
Pero la mujer de Sansn fue dada al compaero que haba sido su amigo ntimo.
Despus de algn tiempo, en los das de la siega del trigo, sucedi que Sansn fue a visitar a su mujer con un cabrito, y dijo: "Llegar a mi mujer en su recmara." Pero el padre de ella no lo dej entrar.
Y el padre dijo: "Realmente pens que la odiabas intensamente y se la di a tu compaero. No es su hermana menor ms hermosa que ella? Te ruego que la tomes en su lugar."
Entonces Sansn le respondi: "Esta vez no tendr culpa en cuanto a los Filisteos cuando les haga dao."
Y Sansn fue y captur 300 zorras, tom antorchas, junt las zorras cola con cola y puso una antorcha en medio de cada dos colas.
Despus de prender fuego a las antorchas, solt las zorras en los sembrados de los Filisteos, quemando la cosecha recogida, la cosecha en pie, y adems las vias y los olivares.
Entonces los Filisteos dijeron: "Quin hizo esto?" Y les respondieron: "Sansn, el yerno del Timnateo, porque ste tom a su mujer y se la dio a su compaero." Y los Filisteos vinieron y la quemaron a ella y a su padre.
Y Sansn les dijo: "Ya que actan as, ciertamente me vengar de ustedes, y despus de eso, cesar."
Sin piedad los hiri con gran mortandad. Y descendi y habit en la hendidura de la pea de Etam.
Entonces los Filisteos subieron y acamparon en Jud, y se esparcieron por Lehi.
Y los hombres de Jud dijeron: "Por qu han subido contra nosotros?" Y ellos dijeron: "Hemos subido para prender a Sansn a fin de hacerle como l nos ha hecho."
De Jud descendieron 3,000 hombres a la hendidura de la pea de Etam, y dijeron a Sansn: "No sabes que los Filisteos reinan sobre nosotros? Qu, pues, es esto que nos has hecho?" "Como ellos me hicieron, as les he hecho," contest l.
Y ellos le dijeron: "Hemos descendido para prenderte y entregarte en manos de los Filisteos." "Jrenme que no me matarn," les dijo Sansn.
Ellos le respondieron: "No, sino que te ataremos bien y te entregaremos en sus manos. Ciertamente no te mataremos." Entonces lo ataron con dos sogas nuevas y lo sacaron de la pea.
Al llegar l a Lehi, los Filisteos salieron a su encuentro gritando. Y el Espritu del SEOR vino sobre l con poder, y las sogas que estaban en sus brazos fueron como lino quemado con fuego y las ataduras cayeron de sus manos.
Y hall una quijada de asno fresca an, y extendiendo su mano, la tom y mat a 1,000 hombres con ella.
Entonces Sansn dijo: "Con la quijada de un asno, Montones sobre montones, Con la quijada de un asno He matado a 1,000 hombres."
Al terminar de hablar, arroj la quijada de su mano, y llam a aquel lugar Ramat Lehi (Alto de la Quijada).
Despus sinti una gran sed, y clamando al SEOR, dijo: "T has dado esta gran liberacin por mano de Tu siervo, y ahora, morir yo de sed y caer en manos de los incircuncisos?"
Y abri Dios la cuenca que est en Lehi y sali agua de ella. Cuando bebi, recobr sus fuerzas y se reanim. Por eso llam a aquel lugar En Hacore (Manantial del que Clam), el cual est en Lehi hasta el da de hoy.
Sansn juzg a Israel veinte aos en los das de los Filisteos.
Sansn fue a Gaza, y all vio a una ramera y se lleg a ella.
Entonces fue dicho a los de Gaza: "Sansn ha venido ac." Y ellos cercaron el lugar y se apostaron a la puerta de la ciudad toda la noche, acechndolo. Y estuvieron callados toda la noche y dijeron: "Esperemos hasta que amanezca, ento
Pero Sansn permaneci acostado hasta la medianoche, y a la medianoche se levant, y tomando las puertas de la ciudad con los dos postes, las arranc junto con las trancas. Entonces se las ech sobre los hombros y las llev hasta la cumbre del monte que
Despus de esto, Sansn se enamor de una mujer del Valle de Sorec, que se llamaba Dalila.
Los prncipes de los Filisteos fueron a ella y le dijeron: "Persudelo, y ve dnde est su gran fuerza, y cmo podramos dominarlo para atarlo y castigarlo. Entonces cada uno de nosotros te dar 1,100 monedas de plata."
Dalila le dijo a Sansn: "Te ruego que me declares dnde est tu gran fuerza y cmo se te puede atar para castigarte."
Sansn le respondi: "Si me atan con siete cuerdas frescas que no se hayan secado, me debilitar y ser como cualquier otro hombre."
Los prncipes de los Filisteos le llevaron siete cuerdas frescas que no se haban secado, y Dalila lo at con ellas.
Y ella tena hombres al acecho en un aposento interior. Entonces le dijo: "Sansn, los Filisteos se te echan encima!" Pero l rompi las cuerdas como se rompe un hilo de estopa cuando toca el fuego. As que no se descubri el secreto
Entonces Dalila dijo a Sansn: "Mira, me has engaado y me has dicho mentiras. Ahora pues, te ruego que me declares cmo se te puede atar."
"Si me atan fuertemente con sogas nuevas que no se hayan usado," le respondi l, "me debilitar y ser como cualquier otro hombre."
Dalila tom sogas nuevas, lo at con ellas, y le dijo: "Sansn, los Filisteos se te echan encima!" Pues los hombres estaban al acecho en el aposento interior. Pero l rompi las sogas de sus brazos como un hilo.
Dalila entonces dijo a Sansn: "Hasta ahora me has engaado y me has dicho mentiras. Declrame, cmo se te puede atar?" "Si tejes siete trenzas de mi cabellera con la tela y la aseguras con una clavija," le dijo l, "entonces me debilitar y ser como c
Y mientras l dorma Dalila tom las siete trenzas de su cabellera y las teji con la tela. Entonces la asegur con la clavija, y le dijo: "Sansn, los Filisteos se te echan encima!" Pero l despert de su sueo y arranc la clavija del telar
As que ella le dijo: "Cmo puedes decir: 'Te quiero,' cuando tu corazn no est conmigo? Me has engaado estas tres veces y no me has declarado dnde reside tu gran fuerza."
Y como ella le presionaba diariamente con sus palabras y le apremiaba, su alma se angusti hasta la muerte.
El le revel, pues, todo lo que haba en su corazn, dicindole: "Nunca ha pasado navaja sobre mi cabeza, pues he sido Nazareo para Dios desde el vientre de mi madre. Si me cortan el cabello, mi fuerza me dejar y me debilitar y ser como cual
Viendo Dalila que l le haba declarado todo lo que haba en su corazn, mand llamar a los prncipes de los Filisteos y dijo: "Vengan una vez ms, porque l me ha declarado todo lo que hay en su corazn." Entonces los prncipes de lo
Y ella lo hizo dormir sobre sus rodillas, y mand llamar a un hombre que le rasur las siete trenzas de su cabellera. Luego ella comenz a afligirlo y su fuerza lo dej.
Ella entonces dijo: "Sansn, los Filisteos se te echan encima!" Y l despert de su sueo, y dijo: "Saldr como las otras veces y escapar." Pero no saba que el SEOR se haba apartado de l.
Los Filisteos lo prendieron y le sacaron los ojos. Y llevndolo a Gaza, lo ataron con cadenas de bronce y lo pusieron a girar el molino en la prisin.
Pero el cabello de su cabeza comenz a crecer de nuevo despus de rasurado.
Los prncipes de los Filisteos se reunieron para ofrecer un gran sacrificio a su dios Dagn, y para regocijarse, pues decan: "Nuestro dios ha entregado a nuestro enemigo Sansn en nuestras manos."
Cuando la gente lo vio, alabaron a su dios, pues decan: "Nuestro dios ha entregado en nuestras manos a nuestro enemigo, Al que asolaba nuestra tierra, Y multiplicaba nuestros muertos."
Y cuando estaban bien alegres, dijeron: "Llamen a Sansn para que nos divierta." Llamaron, pues, a Sansn de la crcel, y l los diverta. Y lo pusieron de pie entre las columnas.
Entonces Sansn dijo al muchacho que lo tena de la mano: "Djame tocar las columnas sobre las que el edificio descansa, para apoyarme en ellas."
El edificio estaba lleno de hombres y mujeres, y todos los prncipes de los Filisteos estaban all. Y sobre la azotea haba como 3,000 hombres y mujeres mirando mientras Sansn los diverta.
Entonces Sansn invoc al SEOR y dijo: "Seor DIOS, Te ruego que Te acuerdes de m, y Te suplico que me des fuerzas slo esta vez, oh Dios, para vengarme ahora de los Filisteos por mis dos ojos."
Sansn palp las dos columnas del medio sobre las que el edificio descansaba y se apoy contra ellas, con su mano derecha sobre una y con su mano izquierda sobre la otra.
Y dijo Sansn: "Muera yo con los Filisteos!" Y se inclin con todas sus fuerzas y el edificio se derrumb sobre los prncipes y sobre todo el pueblo que estaba en l. As que los que mat al morir fueron ms que los que haba matado durante su
Entonces descendieron sus hermanos y toda la casa de su padre, y tomndolo, lo llevaron y lo sepultaron entre Zora y Estaol en la tumba de Manoa, su padre. Sansn haba juzgado a Israel veinte aos.
Haba un hombre de la regin montaosa de Efran, llamado Micaa.
Y l dijo a su madre: "Las 1,100 monedas de plata que te quitaron, acerca de las cuales proferiste una maldicin a mis odos, mira, esa plata est en mi poder; yo la tom." "Bendito sea mi hijo por el SEOR," le dijo su madre.
Entonces l devolvi las 1,100 monedas de plata a su madre, y su madre dijo: "Yo de corazn dedico la plata de mi mano al SEOR por mi hijo, para hacer una imagen tallada y una de fundicin; ahora, por tanto, yo te las devuelvo."
Cuando l devolvi la plata a su madre, su madre tom 200 monedas de plata y se las dio al platero que las convirti en una imagen tallada y una de fundicin, las cuales quedaron en casa de Micaa.
Y este hombre Micaa tena un santuario. Hizo un efod e dolos domsticos, y consagr a uno de sus hijos para que fuera su sacerdote.
En aquellos das no haba rey en Israel. Cada uno haca lo que le pareca bien ante sus propios ojos.
Haba un joven de Beln (Casa del Pan) de Jud, de la familia de Jud, que era Levita y extranjero all.
Y el hombre sali de la ciudad, de Beln de Jud, para residir donde encontrara lugar; y mientras prosegua su camino, lleg a la regin montaosa de Efran, a la casa de Micaa.
"De dnde vienes?" le pregunto Micaa. "Soy un Levita de Beln de Jud," le respondi l; "y voy a residir donde encuentre lugar."
Entonces Micaa le dijo: "Qudate conmigo y s padre y sacerdote para m, y yo te dar diez monedas de plata por ao, el vestido y la comida." Entonces el Levita entr.
El Levita consinti en quedarse con el hombre, y el joven fue para l como uno de sus hijos.
Micaa consagr al Levita, y el joven vino a ser su sacerdote, y vivi en la casa de Micaa.
Entonces Micaa dijo: "Ahora s que el SEOR me prosperar, porque tengo un Levita por sacerdote."
En aquellos das no haba rey en Israel. Y por aquel tiempo la tribu de los Danitas buscaba para s una heredad donde habitar, porque hasta entonces ninguna heredad se le haba asignado como le corresponda entre las tribus de Israel.
Los hijos de Dan enviaron de su tribu, de entre todos ellos, a cinco hombres, hombres valientes de Zora y Estaol, a reconocer la tierra y explorarla. Y les dijeron: "Vayan, exploren la tierra." Y llegaron a la regin montaosa de Efran, a la casa de Mic
Cuando estaban cerca de la casa de Micaa, reconocieron la voz del joven Levita; y llegndose all, le dijeron: "Quin te trajo aqu? Qu ests haciendo en este lugar y qu tienes aqu?"
El les dijo: "As y de esta manera me ha hecho Micaa, me ha tomado a sueldo y ahora soy su sacerdote."
Y le dijeron: "Te rogamos que consultes a Dios para saber si el camino en que vamos ser prspero."
El sacerdote les respondi: "Vayan en paz; el camino en que andan tiene la aprobacin del SEOR."
Entonces los cinco hombres salieron y llegaron a Lais y vieron al pueblo que haba en ella viviendo en seguridad, tranquilo y confiado, segn la costumbre de los Sidonios. Porque no haba gobernante humillndolos en nada en aquella ti
Al regresar a sus hermanos en Zora y Estaol, sus hermanos les dijeron: "Qu noticias tienen?"
Y ellos respondieron: "Levntense, subamos contra ellos, porque hemos visto la tierra, la cual es muy buena. Estarn, pues, quietos? No se demoren en ir, para entrar a tomar posesin de la tierra.
"Cuando entren, llegarn a un pueblo confiado, con una tierra espaciosa que Dios ha entregado en manos de ustedes. Es un lugar donde no falta nada de lo que hay sobre la tierra."
Entonces de la familia de los Danitas, de Zora y de Estaol, salieron 600 hombres con armas de guerra.
Subieron y acamparon en Quiriat Jearim en Jud. Por tanto, llamaron aquel lugar Majan Dan (Campamento de Dan) hasta hoy. Est al occidente de Quiriat Jearim.
De all pasaron a la regin montaosa de Efran y llegaron a la casa de Micaa.
Y los cinco hombres que fueron a reconocer la regin de Lais, les dijeron a sus parientes: "No saben que en estas casas hay un efod, dolos domsticos, una imagen tallada y una imagen de fundicin? Ahora pues, consideren lo que deben hacer."
All se desviaron y llegaron a la casa del joven Levita, a la casa de Micaa, y le preguntaron cmo estaba.
Y los 600 hombres armados con sus armas de guerra, que eran de los hijos de Dan, se pusieron a la entrada de la puerta.
Y los cinco hombres que fueron a reconocer la tierra subieron y entraron all, y tomaron la imagen tallada, el efod, los dolos domsticos y la imagen de fundicin, mientras el sacerdote estaba junto a la entrada de la puerta con los
Cuando aqullos entraron a la casa de Micaa y tomaron la imagen tallada, el efod, los dolos domsticos y la imagen de fundicin, el sacerdote les dijo: "Qu hacen?"
Ellos le respondieron: "Calla, pon la mano sobre tu boca y ven con nosotros, y s padre y sacerdote para nosotros. Te es mejor ser sacerdote para la casa de un hombre, o ser sacerdote para una tribu y una familia de Israel?"
Y se alegr el corazn del sacerdote, y tom el efod, los dolos domsticos y la imagen tallada, y se fue en medio del pueblo.
Entonces ellos se volvieron y salieron, y pusieron los nios, el ganado y sus bienes por delante.
Cuando se alejaron de la casa de Micaa, los hombres que estaban en las casas cerca de la casa de Micaa, se juntaron y alcanzaron a los hijos de Dan.
Y gritaron a los hijos de Dan, y stos se volvieron y dijeron a Micaa: "Qu te pasa que has juntado gente?"
Y l respondi: "Ustedes se han llevado mis dioses que yo hice, tambin al sacerdote, y se han marchado, y qu me queda? Cmo, pues, me dicen: 'Qu pasa?'"
Los hijos de Dan le dijeron: "Que no se oiga tu voz entre nosotros, no sea que caigan sobre ti hombres fieros y pierdas tu vida y las vidas de los de tu casa."
Y los hijos de Dan prosiguieron su camino. Cuando Micaa vio que eran muy fuertes para l, dio la vuelta y regres a su casa.
Entonces los Danitas tomaron lo que Micaa haba hecho, y al sacerdote que le haba pertenecido, y llegaron a Lais, a un pueblo tranquilo y confiado. Y los hirieron a filo de espada e incendiaron la ciudad.
Y no haba nadie que la librara, porque estaba lejos de Sidn, en el valle que est cerca de Bet Rehob, y ellos no tenan trato con nadie. Despus los Danitas reedificaron la ciudad y habitaron en ella.
Le pusieron el nombre de Dan a la ciudad, segn el nombre de Dan su padre, que le naci a Israel. Pero el nombre de la ciudad anteriormente era Lais.
Y los hijos de Dan levantaron para s la imagen tallada. Jonatn, hijo de Gersn, hijo de Manass, y sus hijos fueron sacerdotes para la tribu de los Danitas, hasta el da del cautiverio de la tierra.
Levantaron, pues, para s la imagen tallada que Micaa haba hecho, todo el tiempo que la casa de Dios estuvo en Silo.
En aquellos das, cuando no haba rey en Israel, haba un Levita que resida en la parte ms remota de la regin montaosa de Efran, el cual tom para s una concubina de Beln de Jud.
Pero su concubina cometi adulterio contra l, y ella se fue de su lado, a la casa de su padre en Beln de Jud, y estuvo all por espacio de cuatro meses.
Su marido se levant y fue tras ella para hablarle cariosamente y hacerla volver, llevando consigo a su criado y un par de asnos. Y ella lo llev dentro de la casa de su padre, y cuando el padre de la joven lo vio, se alegr de conocerlo.
Su suegro, el padre de la joven, lo retuvo, y se qued con l tres das. Y comieron, bebieron y se alojaron all.
Al cuarto da se levantaron muy de maana y el levita se prepar para irse; y el padre de la joven dijo a su yerno: "Alimntate con un bocado de pan y despus se pueden ir."
Se sentaron, pues, los dos y comieron y bebieron juntos. Y el padre de la joven dijo al hombre: "Te ruego que te dignes pasar la noche, y que se alegre tu corazn."
El hombre se levant para irse, pero su suegro insisti, de modo que pas all la noche otra vez.
Y al quinto da se levant muy de maana para irse, y el padre de la joven dijo: "Alimntate, te ruego, y espera hasta la tarde;" y los dos comieron.
Cuando el hombre se levant para irse con su concubina y su criado, su suegro, el padre de la joven, le dijo: "Mira, ya ha declinado el da; te ruego que pases la noche, pues el da llega a su fin. Pasa la noche aqu para que se alegre tu corazn. Y maa
Pero el hombre no quiso pasar la noche, as que se levant y parti, y fue hasta un lugar frente a Jebs, es decir, Jerusaln (Ciudad de Paz). Y estaban con l un par de asnos aparejados; tambin con l estaba su concubina.
Cuando estaban cerca de Jebs, el da casi haba declinado. Y el criado dijo a su seor: "Te ruego que vengas, nos desviemos, y entremos en esta ciudad de los Jebuseos y pasemos la noche en ella."
Pero su seor le dijo: "No nos desviaremos para entrar en la ciudad de extranjeros que no son de los Israelitas, sino que iremos hasta Guibe."
Y dijo a su criado: "Ven, acerqumonos a uno de estos lugares; y pasaremos la noche en Guibe o en Ram."
As que pasaron de largo y siguieron su camino, y el sol se puso sobre ellos cerca de Guibe que pertenece a Benjamn.
Y se desviaron all para entrar y alojarse en Guibe. Cuando entraron, se sentaron en la plaza de la ciudad porque nadie los llev a su casa para pasar la noche.
Entonces, un anciano vena de su trabajo del campo al anochecer. Y el hombre era de la regin montaosa de Efran y se alojaba en Guibe, pero los hombres del lugar eran Benjamitas.
Y alz sus ojos y vio al viajero en la plaza de la ciudad. Y el anciano dijo: "A dnde vas y de dnde vienes?"
Y l le dijo: "Estamos pasando de Beln de Jud a la parte ms remota de la regin montaosa de Efran, pues soy de all. Fui hasta Beln de Jud, y ahora voy a mi casa, pero no hay quien me reciba en su casa.
"Sin embargo, tenemos paja y forraje para nuestros asnos, y tambin pan y vino para m, para tu sierva y para el joven que est con tu siervo; no nos falta nada."
"Paz sea contigo," dijo el anciano. "Permteme suplir todas tus necesidades. Pero no pases la noche en la plaza."
Y lo llev a su casa y dio forraje a los asnos. Ellos se lavaron los pies, comieron y bebieron.
Mientras ellos se alegraban, los hombres de la ciudad, hombres perversos, rodearon la casa; y golpeando la puerta, hablaron al dueo de la casa, al anciano, diciendo: "Saca al hombre que entr en tu casa para que tengamos relaciones con l."
Entonces el hombre, el dueo de la casa, sali a ellos y les dijo: "No, hermanos mos, no se porten tan vilmente. Puesto que este hombre ha entrado en mi casa, no cometan esta terrible ofensa (infamia).
"Aqu est mi hija virgen y la concubina de l. Permtanme que las saque para que abusen de ellas y hagan con ellas lo que quieran, pero no cometan semejante ofensa contra este hombre."
Pero los hombres no quisieron escucharle, as que el Levita tom a su concubina y la trajo a ellos. Y ellos la ultrajaron y abusaron de ella toda la noche hasta la maana; entonces la dejaron libre al amanecer.
Cuando amaneca, la mujer vino y cay a la entrada de la casa del hombre donde estaba su seor hasta que se hizo de da.
Al levantarse su seor por la maana, abri las puertas de la casa y sali para seguir su camino, y vio que su concubina estaba tendida a la entrada de la casa, con sus manos en el umbral.
Y l le dijo: "Levntate y vmonos." Pero ella no respondi. Entonces la recogi, y colocndola sobre el asno, el hombre se levant y se fue a su casa.
Cuando entr en su casa tom un cuchillo, y tomando a su concubina, la cort en doce pedazos, miembro por miembro, y la envi por todo el territorio de Israel.
Y todos los que lo vean, decan: "Nada como esto jams ha sucedido ni se ha visto desde el da en que los Israelitas subieron de la tierra de Egipto hasta el da de hoy. Considrenlo, tomen consejo y hablen."
Entonces salieron todos los Israelitas, desde Dan hasta Beerseba, incluyendo la tierra de Galaad, y la congregacin se reuni al SEOR como un solo hombre en Mizpa.
Y los jefes de todo el pueblo, de todas las tribus de Israel, tomaron su puesto en la asamblea del pueblo de Dios, 400,000 soldados de a pie que sacaban espada.
(Y los hijos de Benjamn oyeron que los Israelitas haban subido a Mizpa). Entonces los Israelitas preguntaron: "Dgannos, cmo ocurri esta maldad?"
El Levita, marido de la mujer que haba sido asesinada, respondi: "Vine con mi concubina a pasar la noche en Guibe de Benjamn.
"Pero los hombres de Guibe se levantaron contra m, y rodearon la casa por la noche por causa ma. Tenan intencin de matarme. Pero en vez de esto, violaron a mi concubina de tal manera que muri.
"Tom entonces a mi concubina, la cort en pedazos y la envi por todo el territorio de la heredad de Israel, porque han cometido lascivia y terrible ofensa (infamia) en Israel.
"As que todos ustedes, Israelitas, den aqu su parecer y consejo."
Entonces todo el pueblo se levant como un solo hombre y dijeron: "Ninguno de nosotros ir a su tienda, ni ninguno de nosotros volver a su casa.
"Esto es lo que haremos ahora a Guibe: subiremos contra la ciudad por sorteo.
"Tomaremos diez hombres de cada 100 por todas las tribus de Israel, y 100 de cada 1,000 y 1,000 de cada 10,000 para proveer vveres para el ejrcito, que vaya a Guibe de Benjamn a castigarlos por toda la infamia que han cometido en Israel."
As se juntaron contra la ciudad todos los hombres de Israel, como un solo hombre.
Entonces las tribus de Israel enviaron hombres por toda la tribu de Benjamn y dijeron: "Qu es esta infamia que se ha cometido entre ustedes?
"Entreguen ahora a los hombres, esos perversos en Guibe, para que les demos muerte y quitemos esta infamia de Israel." Pero los de la tribu de Benjamn no quisieron escuchar la voz de sus hermanos, los Israelitas.
Y los Benjamitas, de sus ciudades, se reunieron en Guibe para salir a combatir contra los Israelitas.
De las ciudades fueron contados en aquel da, de los Benjamitas, 26,000 hombres que sacaban espada, adems de los habitantes de Guibe que fueron contados, 700 hombres escogidos.
De toda esta gente, 700 hombres escogidos eran zurdos; capaces cada uno de lanzar con la honda una piedra a un cabello sin errar.
Entonces los hombres de Israel, aparte de Benjamn, fueron contados, 400,000 hombres que sacaban espada. Todos stos eran hombres de guerra.
Los Israelitas se levantaron, subieron a Betel (Casa de Dios), y consultaron a Dios, y preguntaron: "Quin de nosotros subir primero a pelear contra la tribu de Benjamn?" Entonces el SEOR respondi: "Jud subir primero."
Los Israelitas se levantaron por la maana y acamparon contra Guibe.
Los hombres de Israel salieron a combatir contra Benjamn, y los hombres de Israel se pusieron en orden de batalla contra ellos en Guibe.
Pero los Benjamitas salieron de Guibe y derribaron por tierra en aquel da 22,000 hombres de Israel.
Pero el pueblo, los hombres de Israel, se reanimaron, y se pusieron otra vez en orden de batalla en el lugar donde se haban puesto el primer da.
Y subieron los Israelitas y lloraron delante del SEOR hasta la noche, y consultaron al SEOR, diciendo: "Nos acercaremos otra vez para combatir contra los hijos de mi hermano Benjamn?" Y el SEOR dijo: "Suban contra l."
Entonces los Israelitas fueron contra los de Benjamn el segundo da.
Y sali Benjamn de Guibe contra ellos el segundo da y otra vez hizo caer 18,000 hombres de los Israelitas. Todos stos sacaban espada.
Todos los Israelitas y todo el pueblo subieron y vinieron a Betel y lloraron; y permanecieron all delante del SEOR y ayunaron ese da hasta la noche. Y ofrecieron holocaustos y ofrendas de paz delante del SEOR.
Los Israelitas consultaron al SEOR, porque el arca del pacto de Dios estaba all en aquellos das,
y Finees, hijo de Eleazar, hijo de Aarn, estaba delante de ella para ministrar en aquellos das y pregunt: "Volver a salir otra vez a combatir contra los hijos de mi hermano Benjamn, o desistir?" Y el SEOR respondi: "Suban, porque maan
Puso, pues, Israel emboscadas alrededor de Guibe.
Los Israelitas subieron contra los de Benjamn al tercer da, y se pusieron en orden de batalla contra Guibe como las otras veces.
Salieron los hijos de Benjamn contra el pueblo, y fueron alejados de la ciudad. Comenzaron como las otras veces a herir y a matar a algunos del pueblo por los caminos, uno de los cuales sube a Betel (Casa de Dios) y el otro a Guibe, en campo abierto. Y
Y los hijos de Benjamn dijeron: "Estn derrotados delante de nosotros como la primera vez." Pero los Israelitas dijeron: "Huyamos para que los alejemos de la ciudad hacia los caminos."
Entonces todos los hombres de Israel se levantaron de sus puestos y se pusieron en orden de batalla en Baal Tamar. Y los emboscados de Israel salieron de sus puestos, de Maareh Geba.
Cuando 10,000 hombres escogidos de todo Israel fueron contra Guibe, la batalla se hizo reida; pero Benjamn no saba que el desastre se le acercaba.
Y el SEOR hiri a Benjamn delante de Israel, de modo que los Israelitas mataron ese da a 25,100 hombres de Benjamn, todos ellos sacaban espada.
Y los de Benjamn vieron que estaban derrotados. Cuando los hombres de Israel cedieron terreno a Benjamn porque confiaban en las emboscadas que haban puesto contra Guibe,
los emboscados se apresuraron y se lanzaron contra Guibe. Entonces se desplegaron e hirieron toda la ciudad a filo de espada.
La seal convenida entre los hombres de Israel y los emboscados, era de que ellos haran que se levantara una gran nube de humo de la ciudad,
entonces los hombres de Israel regresaran a la batalla. Y los de Benjamn empezaron a herir y matar a unos treinta hombres de Israel, porque dijeron: "Ciertamente estn derrotados delante de nosotros como en la primera batalla."
Pero cuando la nube de humo como columna empez a levantarse de la ciudad, los de Benjamn miraron tras s; y de toda la ciudad suba humo al cielo.
Entonces los hombres de Israel se volvieron, y los de Benjamn se aterrorizaron porque vieron que el desastre se les acercaba.
Por tanto, volvieron la espalda ante los hombres de Israel en direccin al desierto, pero la batalla los alcanz, y los que salan de las ciudades los destruan en medio de ellos.
Cercaron a Benjamn, lo persiguieron sin tregua y lo aplastaron frente a Guibe, hacia el oriente.
Cayeron 18,000 hombres de Benjamn; todos ellos eran valientes guerreros.
Cuando los dems se volvieron y huyeron al desierto, a la pea de Rimn, los israelitas capturaron a 5,000 de ellos en los caminos, y a otros los persiguieron muy de cerca hasta Gidom y mataron a 2,000 de ellos.
El total de los de Benjamn que cayeron aquel da fue de 25,000 hombres que sacaban espada, todos ellos valientes guerreros.
Pero 600 hombres se volvieron y huyeron al desierto, a la pea de Rimn, y permanecieron en la pea de Rimn cuatro meses.
Entonces los hombres de Israel se volvieron contra los hijos de Benjamn y los hirieron a filo de espada, a toda la ciudad, as como el ganado y todo lo que encontraron; tambin prendieron fuego a todas las ciudades que hallaron.
Los hombres de Israel haban jurado en Mizpa y dijeron: "Ninguno de nosotros dar su hija por mujer a los de Benjamn."
Entonces el pueblo vino a Betel (Casa de Dios), y permaneci all delante de Dios hasta la noche. Y alzaron sus voces y lloraron amargamente.
"Por qu, oh SEOR, Dios de Israel," dijeron, "ha sucedido esto en Israel, que falte hoy una tribu en Israel?"
Y al da siguiente el pueblo se levant temprano, y edificaron all un altar y ofrecieron holocaustos y ofrendas de paz.
Despus los Israelitas dijeron: "Quin de entre todas las tribus de Israel no subi a la asamblea del SEOR?" Porque haban hecho gran juramento en cuanto a todo aqul que no subiera al SEOR en Mizpa, diciendo: "Ciertamente se le dar muerte."
Los Israelitas se entristecieron por su hermano Benjamn, y dijeron: "Hoy ha sido cortada una tribu de Israel.
"Qu haremos para conseguir mujeres para los que han quedado, ya que hemos jurado por el SEOR no darles ninguna de nuestras hijas en matrimonio?"
Entonces dijeron: "Cul de las tribus de Israel no subi al SEOR en Mizpa?" Y sucedi que ninguno de Jabes Galaad haba venido al campamento, a la asamblea.
Porque cuando contaron al pueblo, ninguno de los habitantes de Jabes Galaad estaba all.
La congregacin envi a 12,000 de los hombres de guerra (valientes guerreros) all, y les mandaron diciendo: "Vayan y hieran a los habitantes de Jabes Galaad a filo de espada, con las mujeres y los nios.
"Esto es lo que harn: destruirn a todo hombre y a toda mujer que se haya acostado con varn."
Y hallaron entre los habitantes de Jabes Galaad a 400 vrgenes que no se haban acostado con varn. Y las llevaron al campamento en Silo, que est en la tierra de Canan.
Toda la congregacin envi palabra, y hablaron a los Benjamitas que estaban en la pea de Rimn, y les hablaron de paz.
Volvieron entonces los Benjamitas, y les dieron las mujeres que haban guardado vivas de entre las mujeres de Jabes Galaad. Pero no haba suficientes para todos.
Y el pueblo tuvo tristeza por Benjamn, porque el SEOR haba abierto una brecha en las tribus de Israel.
Entonces los ancianos de la congregacin dijeron: "Qu haremos para conseguir mujeres para los que quedan, ya que las mujeres de Benjamn fueron destruidas?"
Y dijeron: "Debe haber herencia para los Benjamitas que han escapado, para que no sea exterminada una tribu de Israel.
"Pero nosotros no le podemos dar mujeres de nuestras hijas." Porque los Israelitas haban jurado: "Maldito el que d mujer a los de Benjamn."
Y dijeron: "Cada ao hay una fiesta del SEOR en Silo, que est al norte de Betel (Casa de Dios), al lado oriental del camino que sube de Betel a Siquem, y al sur de Lebona."
Y dieron esta orden a los Benjamitas: "Vayan, y embsquense en las vias,
y velen. Cuando las hijas de Silo salgan a tomar parte en las danzas, entonces ustedes saldrn de las vias y cada uno tomar una mujer de las hijas de Silo, y vuelvan a la tierra de Benjamn.
"Y cuando sus padres o sus hermanos vengan a quejarse a nosotros, les diremos: 'Dnnoslas voluntariamente, porque no pudimos tomar en batalla una mujer para cada hombre de Benjamn. Tampoco ustedes se las dieron, pues entonc
As lo hicieron los Benjamitas, y tomaron mujeres conforme a su nmero de entre las que danzaban, de las que se apoderaron. Entonces se fueron y volvieron a su heredad, reedificaron las ciudades y habitaron en ellas.
Los Israelitas se fueron entonces de all, cada uno a su tribu y a su familia. Cada uno de ellos sali de all para su heredad.
En esos das no haba rey en Israel; cada uno haca lo que le pareca bien ante sus propios ojos.
Aconteci que en los das en que gobernaban los jueces, en Israel hubo hambre en el pas. Y un hombre de Beln de Jud fue a residir en los campos de Moab con su mujer y sus dos hijos.
Aquel hombre se llamaba Elimelec, y su mujer se llamaba Noem. Los nombres de sus dos hijos eran Mahln y Quelin, Efrateos de Beln de Jud. Y llegaron a los campos de Moab y all se quedaron.
Y muri Elimelec, marido de Noem, y qued ella con sus dos hijos.
Ellos se casaron con mujeres Moabitas; el nombre de una era Orfa y el nombre de la otra Rut. Y vivieron all unos diez aos.
Murieron tambin los dos, Mahln y Quelin, y la mujer qued privada de sus dos hijos y de su marido.
Entonces se levant con sus nueras para regresar de la tierra de Moab, porque ella haba odo en la tierra de Moab que el SEOR haba visitado a Su pueblo dndole alimento.
Sali, pues, del lugar donde estaba, y sus dos nueras con ella, y se pusieron en camino para volver a la tierra de Jud.
Y Noem dijo a sus dos nueras: "Vayan, regrese cada una a la casa de su madre. Que el SEOR tenga misericordia de ustedes como ustedes la han tenido con los que murieron y conmigo.
"Que el SEOR les conceda que hallen descanso, cada una en la casa de su marido." Entonces las bes, y ellas alzaron sus voces y lloraron,
y le dijeron: "No, sino que ciertamente volveremos contigo a tu pueblo."
Pero Noem dijo: "Vulvanse, hijas mas. Por qu quieren ir conmigo? Acaso tengo an hijos en mis entraas para que sean sus maridos?
"Vulvanse, hijas mas. Vyanse, porque soy demasiado vieja para tener marido. Si dijera que tengo esperanza, y si aun tuviera un marido esta noche y tambin diera a luz hijos,
esperaran por eso hasta que fueran mayores? Dejaran ustedes de casarse por eso? No, hijas mas, porque eso es ms difcil para m que para ustedes, pues la mano del SEOR se ha levantado contra m."
Y ellas alzaron sus voces y lloraron otra vez; y Orfa bes a su suegra, pero Rut se qued con ella.
Entonces Noem dijo: "Mira, tu cuada ha regresado a su pueblo y a sus dioses; vuelve tras tu cuada."
Pero Rut le respondi: "No insistas en que te deje o que deje de seguirte; porque adonde t vayas, yo ir, y donde t mores, morar. Tu pueblo ser mi pueblo, y tu Dios mi Dios.
"Donde t mueras, all morir, y all ser sepultada. As haga el SEOR conmigo, y an peor, si algo, excepto la muerte, nos separa."
Al ver Noem que Rut estaba decidida a ir con ella, no le insisti ms.
Caminaron, pues, las dos hasta que llegaron a Beln. Cuando llegaron a Beln (Casa del Pan), toda la ciudad se conmovi a causa de ellas, y las mujeres decan: "No es sta Noem?"
Ella les dijo: "No me llamen Noem (Placentera), llmenme Mara (Amarga), porque el trato del Todopoderoso (Shaddai) me ha llenado de amargura.
"Llena me fui, pero vaca me ha hecho volver el SEOR. Por qu me llaman Noem, ya que el SEOR ha dado testimonio contra m y el Todopoderoso (Shaddai) me ha afligido?"
Y volvi Noem, y con ella su nuera Rut la Moabita, regresando as de los campos de Moab. Llegaron a Beln al comienzo de la siega de la cebada.
Noem tena un pariente de su marido, un hombre de mucha riqueza, de la familia de Elimelec, el cual se llamaba Booz.
Y Rut la Moabita dijo a Noem: "Te ruego que me dejes ir al campo a recoger espigas en pos de aqul a cuyos ojos halle gracia." Ella le respondi: "Ve, hija ma."
Parti, pues, y espig en el campo en pos de los segadores; y fue a la parte del campo que perteneca a Booz, que era de la familia de Elimelec.
En ese momento vino Booz de Beln (Casa del Pan), y dijo a los segadores: "El SEOR sea con ustedes." "Que el SEOR te bendiga," le respondieron ellos.
Entonces Booz dijo a su siervo que estaba a cargo de los segadores: "De quin es esta joven?"
Y el siervo a cargo de los segadores respondi: "Es la joven Moabita que volvi con Noem de la tierra de Moab.
"Y ella me dijo: 'Te ruego que me dejes espigar y recoger tras los segadores entre las gavillas.' Y vino y ha permanecido desde la maana hasta ahora; slo se ha sentado en la casa por un momento."
Entonces Booz dijo a Rut: "Oye, hija ma. No vayas a espigar a otro campo; tampoco pases de aqu, sino qudate con mis criadas.
"Fjate en el campo donde ellas siegan y sguelas, pues he ordenado a los siervos que no te molesten. Cuando tengas sed, ve a las vasijas y bebe del agua que sacan los siervos."
Ella baj su rostro, se postr en tierra y le dijo: "Por qu he hallado gracia ante sus ojos para que se fije en m, siendo yo extranjera?"
Booz le respondi: "Todo lo que has hecho por tu suegra despus de la muerte de tu esposo me ha sido informado en detalle, y cmo dejaste a tu padre, a tu madre y tu tierra natal, y viniste a un pueblo que antes no conocas.
"Que el SEOR recompense tu obra y que tu pago sea completo de parte del SEOR, Dios de Israel, bajo cuyas alas has venido a refugiarte."
Entonces ella dijo: "Seor mo, he hallado gracia ante sus ojos, porque me ha consolado y en verdad ha hablado con bondad a su sierva, aunque yo no soy ni como una de sus criadas."
A la hora de comer Booz le dijo a Rut: "Ven ac para que comas del pan y mojes tu pedazo de pan en el vinagre." As pues ella se sent junto a los segadores. Booz le sirvi grano tostado, y ella comi hasta saciarse y an le sobr.
Cuando ella se levant para espigar, Booz orden a sus siervos y les dijo: "Djenla espigar aun entre las gavillas y no la avergencen.
"Tambin sacarn a propsito para ella un poco de grano de los manojos y lo dejarn para que ella lo recoja. No la reprendan."
Rut espig en el campo hasta el anochecer, y desgran lo que haba espigado, y fue como 22 litros de cebada.
Ella lo tom y fue a la ciudad, y su suegra vio lo que haba recogido. Rut sac tambin lo que le haba sobrado despus de haberse saciado y se lo dio a Noem.
Entonces su suegra le dijo: "Dnde espigaste y dnde trabajaste hoy? Bendito sea aqul que se fij en ti." Y ella inform a su suegra con quin haba trabajado, y dijo: "El hombre con quien trabaj hoy se llama Booz."
Noem dijo a su nuera: "Sea l bendito del SEOR, porque no ha rehusado su bondad ni a los vivos ni a los muertos." Le dijo tambin Noem: "El hombre es nuestro pariente; es uno de nuestros parientes ms cercanos."
Entonces Rut la Moabita dijo: "Adems, l me dijo: 'Debes estar cerca de mis siervos hasta que hayan terminado toda mi cosecha.'"
Noem dijo a Rut su nuera: "Es bueno, hija ma, que salgas con sus criadas, no sea que en otro campo te maltraten."
Y Rut se qued cerca de las criadas de Booz espigando hasta que se acab la cosecha de cebada y de trigo. Y ella viva con su suegra.
Despus su suegra Noem le dijo: "Hija ma, no he de buscar seguridad para ti, para que te vaya bien?
"Ahora pues, no es Booz nuestro pariente, con cuyas criadas estabas? Mira, l va a aventar cebada en la era esta noche.
"Lvate, pues, perfmate y ponte tu mejor vestido y baja a la era; pero no te des a conocer al hombre hasta que haya acabado de comer y beber.
"Y suceder que cuando l se acueste, notars el lugar donde se acuesta; irs, descubrirs sus pies y te acostars; entonces l te dir lo que debes hacer."
Ella respondi: "Todo lo que me dices, har."
Descendi, pues, Rut a la era e hizo todo lo que su suegra le haba mandado.
Cuando Booz hubo comido y bebido, y su corazn estaba contento, fue a acostarse al pie del montn de grano; y ella vino calladamente, le destap los pies y se acost.
A medianoche Booz se sorprendi, y al voltearse not que una mujer estaba acostada a sus pies.
Booz le pregunt: "Quin eres?" Y ella respondi: "Soy Rut, su sierva. Extienda, pues, su manto sobre su sierva, por cuanto es pariente cercano."
Entonces l dijo: "Bendita seas del SEOR, hija ma. Has hecho tu ltima bondad mejor que la primera, al no ir en pos de los jvenes, ya sean pobres o ricos.
"Ahora hija ma, no temas. Har por ti todo lo que me pidas, pues todo mi pueblo en la ciudad sabe que eres una mujer virtuosa.
"Ahora bien, es verdad que soy pariente cercano, pero hay un pariente ms cercano que yo.
"Qudate esta noche, y cuando venga la maana, si l quiere redimirte, bien, que te redima. Pero si no quiere redimirte, entonces, como que el SEOR vive, yo te redimir. Acustate hasta la maana."
Ella se acost a sus pies hasta la maana, y se levant antes que una persona pudiera reconocer a otra; y l dijo: "Que no se sepa que ha venido mujer a la era."
Luego Booz le dijo: "Dame el manto que tienes puesto y sujtalo." Y ella lo sujet, y l midi seis porciones de cebada y se las puso encima. Entonces ella entr en la ciudad.
Cuando lleg a donde estaba su suegra, sta le pregunt: "Cmo te fue, hija ma?" Y Rut le cont todo lo que Booz haba hecho por ella.
Y aadi: "Me dio estas seis porciones de cebada, pues dijo: 'No vayas a tu suegra con las manos vacas.'"
Entonces Noem dijo: "Espera, hija ma, hasta que sepas cmo se resolver el asunto; porque este hombre no descansar hasta que lo haya arreglado hoy mismo."
Booz subi a la puerta y all se sent, y cuando el pariente ms cercano de quien Booz haba hablado iba pasando, le dijo: "Oye, amigo, ven ac y sintate." Y l vino y se sent.
Y Booz tom diez hombres de los ancianos de la ciudad, y les dijo: "Sintense aqu." Y ellos se sentaron.
Entonces dijo al pariente ms cercano: "Noem, que volvi de la tierra de Moab, tiene que vender la parte de la tierra que perteneca a nuestro hermano Elimelec.
"Y pens informarte, dicindote: 'Cmprala en presencia de los que estn aqu sentados, y en presencia de los ancianos de mi pueblo. Si la vas a redimir, redmela ; y si no, dmelo para que yo
Entonces Booz dijo: "El da que compres el campo de manos de Noem, tambin debes adquirir a Rut la Moabita, viuda del difunto, a fin de conservar el nombre del difunto en su heredad."
Y el pariente ms cercano respondi: "No puedo redimirla para m mismo, no sea que perjudique mi heredad. Redmela para ti; usa t mi derecho de redencin, pues yo no puedo redimirla."
Y la costumbre en tiempos pasados en Israel tocante a la redencin y el intercambio de tierras para confirmar cualquier asunto era sta: uno se quitaba la sandalia y se la daba al otro; y sta era la manera de confirmar cf
El pariente ms cercano dijo a Booz: "Cmprala para ti." Y se quit la sandalia.
Entonces Booz dijo a los ancianos y a todo el pueblo: "Ustedes son testigos hoy que he comprado de la mano de Noem todo lo que perteneca a Elimelec y todo lo que perteneca a Quelin y a Mahln.
"Adems, he adquirido a Rut la Moabita, la viuda de Mahln, para que sea mi mujer a fin de preservar el nombre del difunto en su heredad, para que el nombre del difunto no sea cortado de entre sus hermanos, ni del atrio de su lugar de nacimiento
Y todo el pueblo que estaba en el atrio, y los ancianos, dijeron: "Somos testigos. Haga el SEOR a la mujer que entra en tu casa como a Raquel y a Lea, las cuales edificaron la casa de Israel; y que t adquieras riquezas en Efrata y s
"Adems, sea tu casa como la casa de Fares, el que Tamar dio a luz a Jud, por medio de la descendencia que el SEOR te dar de esta joven."
Booz tom a Rut y ella fue su mujer, y se lleg a ella. Y el SEOR hizo que concibiera, y ella dio a luz un hijo.
Entonces las mujeres dijeron a Noem: "Bendito sea el SEOR que no te ha dejado hoy sin redentor; que su nombre sea clebre en Israel.
"Que el nio tambin sea para ti restaurador de tu vida y sustentador de tu vejez; porque tu nuera, que te ama y que es de ms valor para ti que siete hijos, lo ha dado a luz."
Entonces Noem tom al nio, lo puso en su regazo y se encarg de criarlo.
Las mujeres vecinas le dieron un nombre y dijeron: "Le ha nacido un hijo a Noem." Y lo llamaron Obed. El es el padre de Isa, padre de David.
Estas son las generaciones de Fares: Fares fue el padre de Hezrn,
Hezrn el padre de Ram, Ram el padre de Aminadab,
Aminadab el padre de Naasn, Naasn el padre de Salmn,
Salmn el padre de Booz, Booz el padre de Obed,
Obed el padre de Isa e Isa fue el padre de David.
Haba un hombre de Ramataim de Zofim, de la regin montaosa de Efran, que se llamaba Elcana, hijo de Jeroham, hijo de Eli, hijo de Tohu, hijo de Zuf, el Efrateo.
Elcana tena dos mujeres: el nombre de una era Ana y el de la otra Penina. Penina tena hijos, pero Ana no los tena.
Todos los aos aquel hombre suba de su ciudad para adorar y ofrecer sacrificio al SEOR de los ejrcitos en Silo. All los dos hijos de El, Ofni y Finees, eran sacerdotes del SEOR.
Cuando llegaba el da en que Elcana ofreca sacrificio, daba porciones a Penina su mujer y a todos sus hijos e hijas;
pero a Ana le daba una doble porcin, pues l amaba a Ana, aunque el SEOR no le haba dado hijos.
Su rival, Penina, la provocaba amargamente para irritarla, porque el SEOR no le haba dado hijos.
Esto suceda ao tras ao; siempre que ella suba a la casa del SEOR, Penina la provocaba, por lo que Ana lloraba y no coma.
Entonces Elcana su marido le dijo: "Ana, por qu lloras y no comes? Por qu est triste tu corazn? No soy yo para ti mejor que diez hijos?"
Pero Ana se levant despus de haber comido y bebido estando en Silo, y mientras el sacerdote El estaba sentado en la silla junto al poste de la puerta del templo del SEOR,
ella, muy angustiada, oraba al SEOR y lloraba amargamente.
Entonces hizo voto y dijo: "Oh SEOR de los ejrcitos, si Te dignas mirar la afliccin de Tu sierva, Te acuerdas de m y no Te olvidas de Tu sierva, sino que das un hijo a Tu sierva, yo lo dedicar al SEOR por todos los das de su vida y nunca pasar na
Mientras ella continuaba en oracin delante del SEOR, El le estaba observando la boca.
Pero Ana hablaba en su corazn, slo sus labios se movan y su voz no se oa. El, pues, pens que estaba ebria.
Entonces El le dijo: "Hasta cundo estars embriagada? Echa de ti tu vino."
Pero Ana respondi: "No, seor mo, soy una mujer angustiada en espritu. No he bebido vino ni licor, sino que he derramado mi alma delante del SEOR.
"No tenga a su sierva por mujer indigna. Hasta ahora he estado orando a causa de mi gran congoja y afliccin."
"Ve en paz," le respondi El; "y que el Dios de Israel te conceda la peticin que Le has hecho."
"Halle su sierva gracia ante sus ojos," le dijo ella. Entonces la mujer se puso en camino, comi y ya no estaba triste su semblante.
A la maana siguiente se levantaron bien temprano, adoraron delante del SEOR y regresaron de nuevo a su casa en Ram. Y Elcana se lleg a Ana su mujer, y el SEOR se acord de ella.
Y a su debido tiempo, despus de haber concebido, Ana dio a luz un hijo, y le puso por nombre Samuel (Odo por Dios), diciendo: "Porque se lo he pedido al SEOR."
Subi el varn Elcana con toda su casa a ofrecer al SEOR el sacrificio anual y a pagar su voto.
Pero Ana no subi, pues dijo a su marido: "No subir hasta que el nio sea destetado. Entonces lo llevar para que se presente delante del SEOR y se quede all para siempre."
Elcana su marido le dijo: "Haz lo que mejor te parezca. Qudate hasta que lo hayas destetado; solamente confirme el SEOR Su palabra." Ana se qued y cri a su hijo hasta que lo destet.
Despus de haberlo destetado, llev consigo al nio, y lo trajo a la casa del SEOR en Silo, aunque el nio era pequeo. Tambin llev un novillo de tres aos, un efa (22 litros) de harina y un odre de vino.
Entonces sacrificaron el novillo, y trajeron el nio a El.
"Oh seor mo!" dijo Ana. "Vive su alma, seor mo. Yo soy la mujer que estuvo aqu junto a usted orando al SEOR.
"Por este nio oraba, y el SEOR me ha concedido la peticin que le hice.
"Por lo cual yo tambin lo he dedicado al SEOR. Todos los das de su vida estar dedicado al SEOR." Y ador all al SEOR.
Entonces Ana or y dijo: "Mi corazn se regocija en el SEOR, Mi fortaleza en el SEOR se exalta; Mi boca habla sin temor contra mis enemigos, Por cuanto me regocijo en Tu salvacin.
No hay santo como el SEOR; En verdad, no hay otro fuera de Ti, Ni hay roca como nuestro Dios.
No se jacten ms ustedes con tanto orgullo, No salga la arrogancia de su boca. Porque el SEOR es Dios de sabidura, Y por El son pesadas las acciones.
Quebrados son los arcos de los fuertes, Pero los dbiles se cien de poder.
Los que estaban saciados se alquilan por pan, Y dejan de tener hambre los que estaban hambrientos. Aun la estril da a luz a siete, Pero la que tiene muchos hijos desfallece.
El SEOR da muerte y da vida; Hace bajar al Seol (regin de los muertos) y hace subir.
El SEOR empobrece y enriquece; Humilla y tambin exalta.
Levanta del polvo al pobre, Del muladar levanta al necesitado Para hacerlos sentar con los prncipes, Y heredar un sitio de honor; Pues las columnas de la tierra son del SEOR, Y sobre ellas ha colocado el mundo.
El guarda los pies de Sus santos, Pero los malvados son acallados en tinieblas, Pues no por la fuerza ha de prevalecer el hombre.
Los que se oponen al SEOR sern quebrantados, El tronar desde los cielos contra ellos. El SEOR juzgar los confines de la tierra, Dar fortaleza a Su rey, Y ensalzar el poder de Su ungido."
Entonces Elcana regres a Ram, a su casa. Y el nio Samuel se qued sirviendo al SEOR delante del sacerdote El.
Pero los hijos de El eran hombres indignos; no conocan al SEOR
ni la costumbre de los sacerdotes con el pueblo: cuando alguien ofreca sacrificio, vena el criado del sacerdote con un tenedor de tres dientes en su mano mientras se coca la carne,
lo introduca en la cazuela, la olla, la caldera o el caldero, y todo lo que el tenedor sacaba, lo tomaba el sacerdote para s. As hacan ellos en Silo con todos los Israelitas que iban all.
Adems, antes de quemar la grasa, el criado del sacerdote vena y deca al hombre que ofreca el sacrificio: "Da al sacerdote carne para asar, pues no aceptar de ti carne cocida, sino solamente cruda."
Y si el hombre le deca: "Ciertamente deben quemar primero la grasa y despus toma todo lo que quieras;" l responda: "No, sino que me la dars ahora, y si no la tomar por la fuerza."
El pecado de los jvenes era muy grande delante del SEOR, porque despreciaban la ofrenda del SEOR.
Samuel, siendo nio, ministraba delante del SEOR usando un efod de lino.
Su madre le haca una tnica pequea cada ao, y se la traa cuando suba con su marido a ofrecer el sacrificio anual.
Entonces El bendeca a Elcana y a su mujer, y deca: "Que el SEOR te d hijos de esta mujer en lugar del que ella dedic al SEOR." Y regresaban a su casa.
El SEOR visit a Ana, y ella concibi y dio a luz tres hijos y dos hijas. Y el nio Samuel creca delante del SEOR.
El era ya muy anciano; y oy todo lo que sus hijos estaban haciendo a todo Israel, y cmo se acostaban con las mujeres que servan a la entrada de la tienda de reunin,
y les pregunt: "Por qu hacen estas cosas, las cosas malas de que oigo hablar a todo este pueblo?
"No, hijos mos; porque no es bueno el informe que oigo circular por el pueblo del SEOR.
"Si un hombre peca contra otro, Dios mediar por l; pero si un hombre peca contra el SEOR, quin interceder por l?" Pero ellos no escucharon la voz de su padre, porque el SEOR quera que murieran.
Y el nio Samuel creca en estatura y en gracia para con el SEOR y para con los hombres.
Entonces un hombre de Dios vino a El y le dijo: "As dice el SEOR: 'No me revel ciertamente a la casa de tu padre cuando ellos estaban en Egipto como esclavos de la casa de Faran?
'No los escog de entre todas las tribus (la de Lev) de Israel para ser Mis sacerdotes, para subir a Mi altar, para quemar incienso, para llevar un efod delante de M? No le di a la casa de tu padre todas las ofrendas encendidas de
'Por qu pisotean Mi sacrificio y Mi ofrenda que he ordenado en Mi morada, y honras a tus hijos ms que a M, engordndose ustedes con lo mejor de cada ofrenda de Mi pueblo Israel?'
"Por tanto, el SEOR, Dios de Israel, declara: 'Ciertamente Yo haba dicho que tu casa y la casa de tu padre andaran delante de M para siempre;' pero ahora el SEOR declara: 'Lejos est esto de M, porque Yo honrar a los que Me honran, y los que Me de
'Por tanto, vienen das cuando cortar tu fuerza, y la fuerza de la casa de tu padre, y no habr anciano en tu casa.
'Y vers la angustia de Mi morada, a pesar de todo el bien que hago a Israel; y nunca habr anciano en tu casa.
'Sin embargo, a algunos de los tuyos no cortar de Mi altar para que tus ojos se consuman llorando y tu alma sufra; pero todos los nacidos en tu casa morirn en la flor de la juventud.
'Y para ti, sta ser la seal que vendr en cuanto a tus dos hijos, Ofni y Finees: en el mismo da morirn los dos.
'Pero levantar para M un sacerdote fiel que har conforme a los deseos de Mi corazn y de Mi alma; y le edificar una casa duradera, y l andar siempre delante de Mi ungido.
'Y todo aqul que haya quedado de tu casa vendr y se postrar ante l por una moneda de plata o una torta de pan, y le dir: "Asgname a uno de los oficios sacerdotales para que pueda comer un bocado de pan."'"
El joven Samuel serva (ministraba) al SEOR en presencia de El. La palabra del SEOR escaseaba en aquellos das, y las visiones no eran frecuentes.
Y aconteci un da, estando El acostado en su aposento (sus ojos haban comenzado a oscurecerse y no poda ver bien ),
cuando la lmpara de Dios an no se haba apagado y Samuel estaba acostado en el templo del SEOR donde estaba el arca de Dios,
que el SEOR llam a Samuel, y l respondi: "Aqu estoy."
Entonces corri a El y le dijo: "Aqu estoy, pues me llamaste." Pero El le respondi: "Yo no he llamado, vuelve a acostarte." Y l fue y se acost.
El SEOR lo volvi a llamar: "Samuel!" Y Samuel se levant, fue a El y le dijo: "Aqu estoy, pues me llam." El respondi: "Yo no te he llamado, hijo mo, vuelve a acostarte."
Y Samuel no conoca an al SEOR, ni se le haba revelado an la palabra del SEOR.
El SEOR volvi a llamar a Samuel por tercera vez. Y l se levant, fue a El y le dijo: "Aqu estoy, pues me llam." Entonces El comprendi que el SEOR estaba llamando al muchacho.
Y El dijo a Samuel: "Ve y acustate, y si El te llama, dirs: 'Habla, SEOR, que Tu siervo escucha.'" Y Samuel fue y se acost en su aposento.
Entonces vino el SEOR y se detuvo, y llam como en las otras ocasiones: "Samuel, Samuel!" Y Samuel respondi: "Habla, que Tu siervo escucha."
Y el SEOR dijo a Samuel: "Estoy a punto de hacer una cosa en Israel la cual har retumbar ambos odos a todo aqul que la oiga.
"Ese da cumplir contra El todo lo que he hablado sobre su casa, desde el principio hasta el fin.
"Porque le he hecho saber que estoy a punto de juzgar su casa para siempre a causa de la iniquidad de la cual l saba, pues sus hijos trajeron sobre s una maldicin, y l no los reprendi.
"Por tanto he jurado a la casa de El que la iniquidad de su casa no ser expiada jams, ni con sacrificio ni con ofrenda."
Samuel se acost hasta la maana. Entonces abri las puertas de la casa del SEOR; pero Samuel tema contar la visin a El.
As que El llam a Samuel, y le dijo: "Samuel, hijo mo." "Aqu estoy," respondi Samuel.
Y El dijo: "Cul es la palabra que el SEOR te habl? Te ruego que no me la ocultes. As te haga Dios, y an ms, si me ocultas algo de todas las palabras que El te habl."
Entonces Samuel se lo cont todo, sin ocultarle nada. Y El dijo: "El es el SEOR; que haga lo que bien Le parezca."
Samuel creci, y el SEOR estaba con l. No dej sin cumplimiento ninguna de sus palabras.
Y todo Israel, desde Dan hasta Beerseba, supo que Samuel haba sido confirmado como profeta del SEOR.
Y el SEOR se volvi a aparecer en Silo. Porque el SEOR se revelaba a Samuel en Silo por la palabra del SEOR.
La palabra de Samuel llegaba a todo Israel. Cuando Israel sali para enfrentarse en batalla con los Filisteos, acamp junto a Ebenezer, mientras que los Filisteos haban acampado en Afec.
Los Filisteos se pusieron en orden de batalla para enfrentarse a Israel. Entablado el combate, Israel fue derrotado delante de los Filisteos, quienes mataron como a 4,000 hombres en el campo de batalla.
Cuando el pueblo volvi al campamento, los ancianos de Israel dijeron: "Por qu nos ha derrotado hoy el SEOR delante de los Filisteos? Tomemos con nosotros, de Silo, el arca del pacto del SEOR, para que vaya en medio de nosotros y nos libre del poder
El pueblo envi gente a Silo, y trajeron de all el arca del pacto del SEOR de los ejrcitos que est sobre los querubines. Los dos hijos de El, Ofni y Finees, estaban all con el arca del pacto de Dios.
Y aconteci que cuando el arca del pacto del SEOR entr al campamento, todo Israel grit con voz tan fuerte que la tierra tembl.
Al or los Filisteos el ruido del clamor, dijeron: "Qu significa el ruido de este gran clamor en el campamento de los Hebreos?" Entonces comprendieron que el arca del SEOR haba llegado al campamento.
Y los Filisteos tuvieron temor, pues dijeron: "Dios ha venido al campamento." Y aadieron: "Ay de nosotros! Porque nada como esto ha sucedido antes.
"Ay de nosotros! Quin nos librar de la mano de estos dioses poderosos? Estos son los dioses que hirieron a los Egipcios en el desierto con toda clase de plagas.
"Cobren nimo y sean hombres, oh Filisteos, para que no lleguen a ser esclavos de los Hebreos como ellos han sido esclavos de ustedes. Sean hombres, pues, y peleen."
Los Filisteos pelearon, Israel fue derrotado y cada cual huy a su tienda; la mortandad fue muy grande, pues de Israel cayeron 30,000 soldados de a pie.
El arca de Dios fue capturada, y murieron Ofni y Finees, los dos hijos de El.
Y un hombre de Benjamn corri del campo de batalla, y lleg aquel mismo da a Silo, con sus vestidos rotos y polvo sobre su cabeza.
Cuando lleg, El estaba sentado en su asiento junto al camino esperando ansiosamente, porque su corazn temblaba por causa del arca de Dios. As pues, el hombre fue a anunciarlo en la ciudad, y toda la ciudad prorrumpi en gritos.
Al or El el ruido de los gritos, dijo: "Qu significa el ruido de este tumulto?" Entonces el hombre se acerc apresuradamente y dio la noticia a El.
El tena noventa y ocho aos, sus ojos se haban cegado y no poda ver.
El hombre le dijo a El: "Yo soy el que vine del campo de batalla. Hoy escap del campo de batalla." "Cmo fueron las cosas, hijo mo?" pregunt El.
El que trajo la noticia respondi: "Israel ha huido delante de los Filisteos, adems ha habido gran matanza entre el pueblo, tambin han muerto tus dos hijos, Ofni y Finees, y el arca de Dios ha sido tomada."
Cuando mencion el arca de Dios, El cay de su asiento hacia atrs, junto a la puerta, se rompi la nuca y muri, pues era entrado en aos y pesaba mucho. El haba juzgado a Israel durante cuarenta aos.
Su nuera, la mujer de Finees, estaba encinta y a punto de dar a luz, y al or la noticia que el arca de Dios haba sido tomada y que su suegro y su marido haban muerto, se arrodill y dio a luz, porque le sobrevinieron los dolores de parto.
Al tiempo que mora, las mujeres que estaban junto a ella le dijeron: "No temas, porque has dado a luz un hijo." Ella no respondi ni prest atencin.
Pero llam al nio Icabod (Sin gloria) y dijo: "Se ha ido la gloria de Israel!" por haber sido tomada el arca de Dios, y por la muerte de su suegro y de su marido.
Ella dijo: "Se ha ido la gloria de Israel, porque el arca de Dios ha sido tomada."
Los Filisteos tomaron el arca de Dios y la llevaron de Ebenezer a Asdod.
Entonces los Filisteos tomaron el arca de Dios y la introdujeron en el templo de Dagn, y la pusieron junto a Dagn.
A la maana siguiente, cuando los de Asdod se levantaron temprano, vieron que Dagn haba cado rostro en tierra delante del arca del SEOR. As que tomaron a Dagn y lo pusieron otra vez en su lugar.
Pero al levantarse temprano al da siguiente, otra vez Dagn haba cado rostro en tierra delante del arca del SEOR. Y la cabeza de Dagn y las dos palmas de sus manos estaban cortadas sobre el umbral; slo el tronco le quedaba a Dagn.
Por tanto, hasta hoy, ni los sacerdotes de Dagn ni ninguno de los que entran en el templo de Dagn, pisan el umbral de Dagn en Asdod.
Y la mano del SEOR se hizo pesada sobre los de Asdod, y los desol y los hiri con tumores, tanto a Asdod como a sus territorios.
Cuando los hombres de Asdod vieron lo que les suceda, dijeron: "El arca del Dios de Israel no debe quedar con nosotros, pues su mano es dura sobre nosotros y sobre Dagn nuestro dios."
As que enviaron a buscar e hicieron venir a todos los prncipes de los Filisteos, y les dijeron: "Qu haremos con el arca del Dios de Israel?" "Que se traslade el arca del Dios de Israel a Gat," respondieron ellos. Y trasladaron el arca del Dios de Isr
Pero despus que la haban trasladado, la mano del SEOR estuvo contra la ciudad causando gran confusin; e hiri a los hombres de la ciudad, desde el menor hasta el mayor, salindoles tumores.
Entonces enviaron el arca de Dios a Ecrn. Y sucedi que cuando el arca de Dios lleg a Ecrn, los Ecronitas clamaron y dijeron: "Han trado el arca del Dios de Israel hasta nosotros para matarnos a nosotros y a nuestro pueblo."
Por tanto, mandaron a reunir a todos los prncipes de los Filisteos, y les dijeron: "Saquen de aqu el arca del Dios de Israel, y que vuelva a su sitio, para que no nos mate a nosotros y a nuestro pueblo." Porque haba un pnico mortal por toda la ciudad
Y los hombres que no murieron fueron heridos con tumores, y el clamor de la ciudad subi hasta el cielo.
El arca del SEOR haba estado siete meses en la tierra de los Filisteos.
Entonces los Filisteos llamaron a los sacerdotes y a los adivinos y les preguntaron: "Qu haremos con el arca del SEOR? Dgannos cmo la hemos de enviar a su lugar."
Y ellos contestaron: "Si envan el arca del Dios de Israel, no la enven vaca; sino que ciertamente devolvern a Dios una ofrenda por la culpa. Entonces sern sanados y sabrn por qu Su mano no se ha apartado de ustedes."
Y los Filisteos preguntaron: "Cul ser la ofrenda por la culpa que Le hemos de devolver?" Y ellos dijeron: "Cinco tumores de oro y cinco ratones de oro conforme al nmero de los prncipes de los Filisteos, porque la misma plaga cf
"Harn, pues, semejanzas de sus tumores, y semejanzas de sus ratones que asolan la tierra, y darn gloria al Dios de Israel. Tal vez El alivie Su mano de sobre ustedes, de sobre sus dioses y de sobre su tierra.
"Por qu entonces endurecen sus corazones, como endurecieron sus corazones los Egipcios y Faran? Cuando El los trat severamente, no dejaron ir al pueblo, y ellos se fueron?
"Ahora pues, tomen y preparen un carro nuevo y dos vacas con cras sobre las cuales no se haya puesto ningn yugo. Aten las vacas al carro y lleven sus becerros a casa, lejos de ellas.
"Tomen el arca del SEOR y colquenla en el carro; y pongan en una caja a su lado los objetos de oro que Le entregarn como ofrenda por la culpa. Luego, djenla ir, y que se vaya.
"Y observen bien: si sube por el camino de su territorio a Bet Semes, entonces El nos ha hecho este gran mal. Pero si no, entonces sabremos que no fue Su mano la que nos hiri; nos sucedi por casualidad."
Entonces los hombres lo hicieron as. Tomaron dos vacas con cras, las ataron al carro y encerraron sus becerros en casa.
Colocaron el arca del SEOR en el carro, y la caja con los ratones de oro y las semejanzas de sus tumores.
Y las vacas tomaron el camino recto en direccin a Bet Semes. Iban por el camino, mugiendo mientras iban, y no se desviaron ni a la derecha ni a la izquierda. Los prncipes de los Filisteos las siguieron hasta el lmite de Bet Semes.
El pueblo de Bet Semes estaba segando el trigo en el valle, y alzaron sus ojos y al ver el arca, se alegraron al verla.
El carro lleg al campo de Josu el Bet Semita y se detuvo all donde haba una gran piedra; y ellos partieron la madera del carro y ofrecieron las vacas en holocausto al SEOR.
Los Levitas bajaron el arca del SEOR y la caja que estaba con ella, en la cual estaban los objetos de oro, y las colocaron sobre la piedra grande. Entonces los hombres de Bet Semes ofrecieron holocaustos e hicieron sacrificios aquel da al SEOR.
Cuando los cinco prncipes de los Filisteos vieron esto, regresaron a Ecrn el mismo da.
Estos son los tumores de oro que los Filisteos entregaron como ofrenda por la culpa al SEOR: uno por Asdod, uno por Gaza, uno por Ascaln, uno por Gat y uno por Ecrn;
y ratones de oro conforme al nmero de todas las ciudades de los Filisteos que pertenecan a los cinco prncipes, tanto de ciudades fortificadas como de aldeas sin murallas. La piedra grande sobre la cual colocaron el arca del SEOR es
El Seor hiri a los hombres de Bet Semes porque haban mirado dentro del arca del SEOR. De todo el pueblo hiri a 50,070 hombres, y el pueblo llor porque el SEOR haba herido al pueblo con gran mortandad.
Y los hombres de Bet Semes dijeron: "Quin puede estar delante del SEOR, este Dios santo? Y a quin subir al alejarse de nosotros?"
Entonces enviaron mensajeros a los habitantes de Quiriat Jearim y le dijeron: "Los Filisteos han devuelto el arca del SEOR; desciendan, y llvenla con ustedes."
Los hombres vinieron de Quiriat Jearim, tomaron el arca del SEOR y la llevaron a la casa de Abinadab en la colina, y consagraron a Eleazar su hijo para que guardara el arca del SEOR.
Pero pas mucho tiempo, veinte aos, desde el da en que el arca qued en Quiriat Jearim; y toda la casa de Israel aoraba al SEOR.
Entonces Samuel habl a toda la casa de Israel: "Si es que ustedes se vuelven al SEOR con todo su corazn, entonces quiten de entre ustedes los dioses extranjeros y a Astarot, y dirijan su corazn al SEOR, y srvanle slo a El; y El los librar de la m
Los Israelitas quitaron a los Baales y a Astarot, y sirvieron slo al SEOR.
Y Samuel dijo: "Renan en Mizpa a todo Israel, y yo orar al SEOR por ustedes."
Se reunieron los Israelitas en Mizpa, y sacaron agua y la derramaron delante del SEOR, ayunaron aquel da y dijeron all: "Hemos pecado contra el SEOR." Y Samuel juzg a los Israelitas en Mizpa.
Cuando los Filisteos oyeron que los Israelitas se haban reunido en Mizpa, los prncipes de los Filisteos subieron contra Israel. Cuando oyeron esto los Israelitas, tuvieron temor de los Filisteos.
Entonces los Israelitas dijeron a Samuel: "No dejes de clamar al SEOR nuestro Dios por nosotros, para que El nos libre de la mano de los Filisteos."
Tom Samuel un cordero de leche y lo ofreci como completo holocausto al SEOR; y clam Samuel al SEOR por Israel y el SEOR le respondi.
Mientras Samuel estaba ofreciendo el holocausto, los Filisteos se acercaron para pelear con Israel. Pero el SEOR tron con gran estruendo aquel da contra los Filisteos y los confundi, y fueron derrotados delante de Israel.
Saliendo de Mizpa los hombres de Israel, persiguieron a los Filisteos, hirindolos hasta ms all de Bet Car.
Entonces Samuel tom una piedra y la coloc entre Mizpa y Sen, y la llam Ebenezer (Piedra de Ayuda) y dijo: "Hasta aqu nos ha ayudado el SEOR."
Los Filisteos fueron sometidos y no volvieron ms dentro de los lmites de Israel. Y la mano del SEOR estuvo contra los Filisteos todos los das de Samuel.
Las ciudades que los Filisteos haban tomado de Israel fueron restituidas a Israel, desde Ecrn hasta Gat, e Israel libr su territorio de la mano de los Filisteos. Y hubo paz entre Israel y los Amorreos.
Samuel juzg a Israel todos los das de su vida.
Cada ao acostumbraba hacer un recorrido por Betel, Gilgal y Mizpa, y juzgaba a Israel en todos estos lugares.
Despus volva a Ram, pues all estaba su casa, y all juzgaba a Israel; y edific all un altar al SEOR.
Cuando Samuel ya era viejo, puso a sus hijos como jueces sobre Israel.
El nombre de su primognito era Joel, y el nombre del segundo, Abas; stos juzgaban en Beerseba.
Pero sus hijos no anduvieron en los caminos de su padre, sino que se desviaron tras ganancias deshonestas, aceptaron sobornos y pervirtieron el derecho.
Entonces se reunieron todos los ancianos de Israel y fueron a Samuel en Ram,
y le dijeron: "Mira, has envejecido y tus hijos no andan en tus caminos. Ahora pues, danos un rey para que nos juzgue, como todas las naciones."
Pero fue desagradable a los ojos de Samuel que dijeran: "Danos un rey que nos juzgue." Y Samuel or al SEOR.
Y el SEOR dijo a Samuel: "Escucha la voz del pueblo en cuanto a todo lo que te digan, pues no te han desechado a ti, sino que Me han desechado a M para que Yo no sea rey sobre ellos.
"As como todas las obras que han hecho desde el da en que los saqu de Egipto hasta hoy, abandonndome y sirviendo a otros dioses, as lo estn haciendo contigo tambin.
"Ahora pues, oye su voz. Sin embargo, les advertirs solemnemente y les hars saber el proceder del rey que reinar sobre ellos."
Entonces Samuel habl todas las palabras del SEOR al pueblo que le haba pedido rey.
Y dijo: "As ser el proceder del rey que reinar sobre ustedes: tomar a sus hijos, los pondr a su servicio en sus carros y entre su gente de a caballo, y corrern delante de sus carros reales.
"El rey nombrar para su servicio jefes de mil y de cincuenta, y a otros para labrar sus campos y recoger sus cosechas, y hacer sus armas de guerra y pertrechos para sus carros.
"Tambin tomar a sus hijas para perfumistas, cocineras y panaderas.
"Les tomar lo mejor de sus campos, de sus viedos y de sus olivares y se los dar a sus siervos.
"De su grano y de sus vias tomar el diezmo, para darlo a sus oficiales y a sus siervos.
"Les tomar tambin sus siervos y sus siervas, sus mejores jvenes y sus asnos, y los usar para su servicio.
"De sus rebaos tomar el diezmo, y ustedes mismos vendrn a ser sus siervos.
"Ese da clamarn por causa de su rey a quien escogieron para ustedes, pero el SEOR no les responder en ese da."
No obstante, el pueblo rehus or la voz de Samuel, y dijeron: "No, sino que habr rey sobre nosotros,
a fin de que seamos como todas las naciones, para que nuestro rey nos juzgue, salga delante de nosotros y dirija nuestras batallas."
Despus que Samuel escuch todas las palabras del pueblo, las repiti a odos del SEOR.
Y el SEOR dijo a Samuel: "Escchalos y nmbrales un rey." Entonces Samuel dijo a los hombres de Israel: "Vyase cada uno a su ciudad."
Haba un hombre de Benjamn que se llamaba Cis, hijo de Abiel, hijo de Zeror, hijo de Becorat, hijo de Afa, hijo de un Benjamita, un hombre poderoso e influyente.
Tena un hijo que se llamaba Sal, joven y bien parecido. No haba nadie ms bien parecido que l entre los Israelitas; de los hombros arriba sobrepasaba a cualquiera del pueblo.
Las asnas de Cis, padre de Sal, se haban perdido, por lo cual Cis dijo a su hijo Sal: "Toma ahora contigo uno de los criados, levntate, y ve en busca de las asnas."
Sal pas por la regin montaosa de Efran y recorri la tierra de Salisa, pero no las hallaron. Luego pasaron por la tierra de Saalim, pero no estaban all. Despus atravesaron la tierra de los Benjamitas, pero tampoco c
Cuando llegaron a la tierra de Zuf, Sal dijo al criado que estaba con l: "Ven, regresemos, no sea que mi padre deje de preocuparse por las asnas y se angustie por nosotros."
El criado le respondi: "Mira, en esta ciudad hay un hombre de Dios, el cual es tenido en alta estima; todo lo que l dice se cumple sin falta. Vayamos ahora, quiz pueda orientarnos acerca de la jornada que hemos emprendido."
Entonces Sal dijo a su criado: "Pero, si vamos, qu le llevaremos al hombre? Porque el pan de nuestras alforjas se ha acabado y no hay presente para llevar al hombre de Dios. Qu tenemos?"
Y el criado volvi a responder a Sal: "Aqu tengo la cuarta parte de un siclo (unos tres gramos) de plata; se lo dar al hombre de Dios, y l nos indicar nuestro camino."
(Antiguamente en Israel, cuando uno iba a consultar a Dios, deca: "Vengan, vamos al vidente;" porque al que hoy se le llama profeta, antes se le llamaba vidente.)
Entonces Sal dijo a su criado: "Bien dicho; anda, vamos." Y fueron a la ciudad donde estaba el hombre de Dios.
Segn suban por la cuesta de la ciudad, se encontraron con unas muchachas que salan a sacar agua y les preguntaron: "Est aqu el vidente?"
Y ellas les respondieron: "S, l va delante de ustedes. Apresrense ahora, pues ha venido a la ciudad porque el pueblo tiene hoy un sacrificio en el lugar alto.
"Cuando entren en la ciudad lo encontrarn antes que suba al lugar alto a comer, pues el pueblo no comer hasta que l llegue, porque l tiene que bendecir el sacrificio; despus comern los convidados. Suban ahora, que lo encontrarn enseguida."
Ellos, pues, subieron a la ciudad. Cuando entraban a la ciudad, Samuel sala hacia ellos para subir al lugar alto.
Ahora bien, un da antes de la llegada de Sal, el SEOR haba revelado esto a Samuel:
"Maana como a esta hora te enviar un hombre de la tierra de Benjamn, lo ungirs para que sea prncipe sobre Mi pueblo Israel, y l librar a Mi pueblo del dominio de los Filisteos. Porque Yo he visto la afliccin de Mi pueblo, pues su clamor ha llegad
Cuando Samuel vio a Sal, el SEOR le dijo: "Este es el hombre de quien te habl. El gobernar a Mi pueblo."
Entonces Sal se acerc a Samuel en medio de la puerta y le dijo: "Le ruego que me ensee dnde est la casa del vidente."
Respondi Samuel a Sal: "Yo soy el vidente. Sube delante de m al lugar alto, pues hoy comers conmigo, y por la maana te dejar ir y te declarar todo lo que est en tu corazn.
"En cuanto a tus asnas que se perdieron hace tres das, no te preocupes por ellas pues han sido halladas. Y para quin es todo lo deseable en Israel? No es para ti y para toda la casa de tu padre?"
Sal respondi: "No soy yo Benjamita, de la ms pequea de las tribus de Israel, y no es mi familia la menos importante de todas las familias de la tribu de Benjamn? Por qu, pues, me habla de esta manera?"
Entonces Samuel tom a Sal y a su criado, los llev a la sala y les dio un lugar a la cabecera de los invitados, que eran unos treinta hombres.
Y Samuel dijo al cocinero: "Trae la porcin que te di, de la cual te dije: 'Ponla aparte.'"
Entonces el cocinero alz el pernil con lo que estaba en l y lo coloc delante de Sal. Y Samuel dijo: "Esto es lo que estaba reservado. Ponlo delante de ti y come, porque ha sido guardado para ti hasta el momento
Cuando descendieron del lugar alto a la ciudad, Samuel habl con Sal en el terrado.
Se levantaron temprano, y al romper el alba Samuel llam a Sal en el terrado y le dijo: "Levntate, para que yo te despida." Sal se levant, y ambos, Sal y Samuel, salieron a la calle.
Mientras descendan a las afueras de la ciudad, Samuel dijo a Sal: "Dile al criado que pase delante de nosotros y siga, pero t qudate para que yo te declare la palabra de Dios."
Entonces Samuel tom el frasco de aceite, la derram sobre la cabeza de Sal, lo bes y le dijo: "No te ha ungido el SEOR por prncipe sobre Su heredad?
"Cuando te apartes hoy de m, hallars a dos hombres cerca del sepulcro de Raquel, en el territorio de Benjamn, en Selsa, y te dirn: 'Las asnas que fuiste a buscar han sido halladas. Ahora tu padre ha dejado de preocuparse por las asnas y est angustia
"De all seguirs ms adelante, llegars hasta la encina de Tabor, y all te encontrars con tres hombres que suben a Dios en Betel, uno llevando tres cabritos, otro llevando tres tortas de pan y otro llevando un odre de vino;
ellos te saludarn y te darn dos tortas de pan, las cuales recibirs de sus manos.
"Despus llegars a la colina de Dios donde est la guarnicin de los Filisteos; y suceder que cuando llegues a la ciudad, all encontrars a un grupo de profetas que descienden del lugar alto con arpa, pandero, flauta y lira delante de ellos, y estarn
"Entonces el Espritu del SEOR vendr sobre ti con gran poder, profetizars con ellos y sers cambiado en otro hombre.
"Cuando estas seales te hayan sucedido, haz lo que la situacin requiera, porque Dios est contigo.
"Descenders delante de m a Gilgal, y tambin yo descender a donde ests para ofrecer holocaustos y sacrificar ofrendas de paz. Esperars siete das hasta que venga a verte y te muestre lo que debes hacer."
Cuando Sal volvi la espalda para dejar a Samuel, Dios le cambi el corazn, y todas aquellas seales le acontecieron aquel mismo da.
Cuando Sal y su criado llegaron all a la colina, un grupo de profetas sali a su encuentro; y el Espritu de Dios vino sobre l con gran poder, y profetiz entre ellos.
Cuando todos los que lo conocan de antes vieron que ahora profetizaba con los profetas, los del pueblo se decan unos a otros: "Qu le ha sucedido al hijo de Cis? Est Sal tambin entre los profetas?"
Un hombre de all respondi: "Y quin es el padre de ellos?" Por lo cual esto se hizo proverbio: "Est Sal tambin entre los profetas?"
Cuando acab de profetizar vino al lugar alto.
Y un to de Sal le pregunt a l y a su criado: "Adnde fueron?" Sal respondi: "A buscar las asnas. Cuando vimos que no aparecan, fuimos a ver a Samuel."
El to le dijo: "Te ruego que me cuentes qu les dijo Samuel."
Y Sal respondi a su to: "Nos hizo saber claramente que las asnas haban sido halladas." Pero Sal no le cont acerca del asunto del reino que Samuel le haba mencionado.
Despus Samuel convoc al pueblo delante del SEOR en Mizpa;
y dijo a los hijos de Israel: "As dice el SEOR, Dios de Israel: 'Yo saqu a Israel de Egipto, y los libr del poder de los Egipcios y del poder de todos los reinos que los opriman.'
"Pero ustedes han rechazado hoy a su Dios, que los libra de todas sus calamidades y sus angustias, y han dicho: 'No, sino pon un rey sobre nosotros.' Ahora pues, presntense delante del SEOR por sus tribus y por sus familias."
Samuel hizo que se acercaran todas las tribus de Israel, y fue escogida por sorteo la tribu de Benjamn.
Entonces hizo que se acercara la tribu de Benjamn por sus familias, y fue escogida la familia de Matri. Y Sal, hijo de Cis, fue escogido; pero cuando lo buscaron no lo pudieron hallar.
Volvieron, pues, a consultar al SEOR: "Lleg ya el hombre aqu?" Y el SEOR respondi: "S, est escondido junto al equipaje."
Corrieron y lo trajeron de all. Cuando estuvo en medio del pueblo, de los hombros arriba sobrepasaba a todos.
Y Samuel dijo a todo el pueblo: "Ven al que el SEOR ha escogido? En verdad que no hay otro como l entre todo el pueblo." Entonces todo el pueblo grit, y dijo: "Viva el rey!"
Entonces Samuel dio al pueblo las ordenanzas del reino, y las escribi en el libro, el cual puso delante del SEOR. Y despidi Samuel a todo el pueblo, cada uno a su casa.
Sal tambin se fue a su casa en Guibe, y con l fueron los valientes cuyos corazones Dios haba tocado.
Pero ciertos hombres indignos dijeron: "Cmo puede ste salvarnos?" Y lo despreciaron y no le trajeron presente alguno. Pero l guard silencio.
Y subi Nahas el Amonita y siti a Jabes de Galaad, y todos los hombres de Jabes dijeron a Nahas: "Haz un pacto con nosotros y te serviremos."
Pero Nahas el Amonita les dijo: "Lo har con esta condicin: que a todos ustedes les saque yo el ojo derecho; as har que esto sea una afrenta sobre todo Israel."
Y los ancianos de Jabes le dijeron: "Danos siete das para que enviemos mensajeros por todo el territorio de Israel. Y si no hay quien nos libre, nos entregaremos a ti."
Entonces los mensajeros fueron a Guibe de Sal y hablaron estas palabras a odos del pueblo, y todo el pueblo alz la voz y llor.
Y sucedi que Sal regresaba del campo detrs de los bueyes, y dijo: "Qu pasa con el pueblo que est llorando?" Entonces le contaron las palabras de los mensajeros de Jabes.
El Espritu de Dios vino con poder sobre Sal al escuchar estas palabras, y Sal se enoj grandemente.
Tomando una yunta de bueyes, los cort en pedazos y los mand por todo el territorio de Israel por medio de mensajeros, diciendo: "As se har a los bueyes del que no salga en pos de Sal y en pos de Samuel." Entonces el terror del SEOR cay s
Y Sal los cont en Bezec, y los Israelitas eran 300,000 y los hombres de Jud 30,000.
Y dijeron a los mensajeros que haban venido: "As dirn a los hombres de Jabes de Galaad: 'Maana cuando caliente el sol sern librados.' Entonces los mensajeros fueron y lo anunciaron a los hombres de Jabes, y stos se regocijaron.
Entonces los hombres de Jabes dijeron a Nahas: "Maana saldremos a ustedes y podrn hacernos lo que les parezca bien."
A la maana siguiente, a la vigilia de la maana (2 a 6 a.m.), Sal dispuso al pueblo en tres compaas; y entraron en medio del campamento, e hirieron a los Amonitas hasta que calent el da. Los que quedaron fueron dispersados, no quedando dos de ellos
Entonces el pueblo dijo a Samuel: "Quin es el que dijo: 'Ha de reinar Sal sobre nosotros?' Traigan a esos hombres para que los matemos."
Pero Sal dijo: "A nadie se matar en este da, porque hoy el SEOR ha hecho liberacin en Israel."
Entonces Samuel dijo al pueblo: "Vengan, vayamos a Gilgal y renovemos el reino all."
As que todo el pueblo fue a Gilgal, y all en Gilgal, hicieron rey a Sal delante del SEOR. All tambin ofrecieron sacrificios de las ofrendas de paz delante del SEOR; y se regocijaron grandemente all Sal y todos los hombres de Israel.
Entonces Samuel dijo a todo Israel: "Yo he escuchado su voz en todo lo que me dijeron, y he puesto un rey sobre ustedes.
"Ahora, aqu est el rey que va delante de ustedes. Yo ya soy viejo y lleno de canas, y mis hijos son parte suya. Yo he andado delante de ustedes desde mi juventud hasta hoy.
"Aqu estoy; testifiquen contra m delante del SEOR y delante de Su ungido. A quin he quitado un buey, o a quin he quitado un asno, o a quin he defraudado? A quin he oprimido, o de mano de quin he tomado soborno para cegar mis ojos con l? cf15
Ellos respondieron: "T no nos has defraudado, tampoco nos has oprimido, ni has tomado nada de mano de ningn hombre."
Y Samuel les dijo: "El SEOR es testigo contra ustedes, y Su ungido es testigo en este da que nada han hallado en mi mano." "El es testigo," contestaron ellos.
Entonces Samuel dijo al pueblo: "El SEOR es el que design a Moiss y a Aarn, y el que sac a sus padres de la tierra de Egipto.
"Ahora pues, presntense para que yo discuta con ustedes delante del SEOR acerca de todos los hechos de justicia del SEOR que El hizo por ustedes y por sus padres.
"Cuando Jacob fue a Egipto y sus padres clamaron al SEOR, el SEOR envi a Moiss y a Aarn, quienes sacaron a sus padres de Egipto y los establecieron en este lugar.
"Pero ellos olvidaron al SEOR su Dios, y El los vendi en manos de Ssara, jefe del ejrcito de Hazor, en manos de los Filisteos y en manos del rey de Moab, los cuales pelearon contra ellos.
"Entonces clamaron al SEOR, y dijeron: 'Hemos pecado porque hemos dejado al SEOR y hemos servido a los Baales y a Astarot; pero ahora, lbranos de la mano de nuestros enemigos, y te serviremos.'
"Entonces el SEOR envi a Jerobaal, a Bedn, a Jeft y a Samuel, y los libr a ustedes de mano de sus enemigos en derredor, de manera que habitaron con seguridad.
"Cuando vieron que Nahas, rey de los Amonitas, vena contra ustedes, me dijeron: 'No, sino que un rey ha de reinar sobre nosotros,' aunque el SEOR su Dios era su rey.
"Ahora pues, aqu est el rey que han escogido, a quien han pedido; ste es a quien el SEOR ha puesto rey sobre ustedes.
"Si temen al SEOR y Le sirven, escuchan Su voz y no se rebelan contra el mandamiento del SEOR, entonces ustedes, como el rey que reine sobre ustedes, estarn siguiendo al SEOR su Dios.
"Pero si no escuchan la voz del SEOR, sino que se rebelan contra el mandamiento del SEOR, entonces la mano del SEOR estar contra ustedes, como estuvo contra sus padres.
"Presntense ahora, y vean esta gran cosa que el SEOR har delante de sus ojos.
"No es ahora la siega del trigo? Yo clamar al SEOR, para que mande truenos y lluvia. Entonces conocern y vern que es grande la maldad que han hecho ante los ojos del SEOR, al pedir para ustedes un rey."
Clam Samuel al SEOR, y el SEOR envi aquel da truenos y lluvia; y todo el pueblo temi grandemente al SEOR y a Samuel.
Entonces todo el pueblo dijo a Samuel: "Ruega por tus siervos al SEOR tu Dios para que no muramos, porque hemos aadido este mal a todos nuestros pecados al pedir para nosotros un rey."
Y Samuel dijo al pueblo: "No teman; aunque ustedes han hecho todo este mal, no se aparten de seguir al SEOR, sino sirvan al SEOR con todo su corazn.
"No se deben apartar, porque entonces iran tras vanidades que ni ayudan ni libran, pues son vanidades.
"Porque el SEOR, a causa de Su gran nombre, no desamparar a Su pueblo, pues el SEOR se ha complacido en hacerlos pueblo Suyo.
"Y en cuanto a m, lejos est de m que peque contra el SEOR cesando de orar por ustedes, antes bien, les instruir en el camino bueno y recto.
"Solamente teman al SEOR y srvanle en verdad con todo su corazn; pues han visto cun grandes cosas ha hecho por ustedes.
"Pero si perseveran en hacer mal, ustedes y su rey perecern."
Sal tena treinta aos cuando comenz a reinar, y rein cuarenta y dos aos sobre Israel.
Y Sal escogi para s 3,000 hombres de Israel, de los cuales 2,000 estaban con Sal en Micmas y en la regin montaosa de Betel (Casa de Dios), y 1,000 estaban con Jonatn en Geba de Benjamn. Y al resto del pueblo lo despidi, cada uno a su tienda.
Jonatn hiri la guarnicin de los Filisteos que estaba en Geba, y lo supieron los Filisteos. Entonces Sal toc la trompeta por toda la tierra diciendo: "Que lo oigan los Hebreos."
Y todo Israel oy decir que Sal haba herido la guarnicin de los Filisteos, y tambin que Israel se haba hecho odioso a los Filisteos. Entonces el pueblo se reuni con Sal en Gilgal.
Y los Filisteos se reunieron para pelear contra Israel: 30,000 carros, 6,000 hombres de a caballo y gente tan numerosa como la arena a la orilla del mar; y subieron y acamparon en Micmas, al oriente de Bet Avn.
Cuando los hombres de Israel vieron que estaban en un apuro, pues el pueblo estaba en gran aprieto, el pueblo se escondi en cuevas, en matorrales, en peascos, en stanos y en fosos.
Tambin algunos de los Hebreos pasaron el Jordn a la tierra de Gad y de Galaad. Pero Sal estaba todava en Gilgal, y todo el pueblo le segua atemorizado.
El esper siete das, conforme al tiempo que Samuel haba sealado, pero Samuel no llegaba a Gilgal, y el pueblo se le dispersaba.
Entonces Sal dijo: "Triganme el holocausto y las ofrendas de paz." Y l ofreci el holocausto.
Tan pronto como termin de ofrecer el holocausto, lleg Samuel; y Sal sali a su encuentro para saludarle.
Pero Samuel dijo: "Qu has hecho?" Y Sal respondi: "Como vi que el pueblo se me dispersaba, que t no llegabas dentro de los das sealados y que los Filisteos estaban reunidos en Micmas,
me dije: 'Ahora los Filisteos descendern contra m en Gilgal, y no he implorado el favor del SEOR.' As que me vi forzado, y ofrec el holocausto."
Samuel dijo a Sal: "Has obrado neciamente; no has guardado el mandamiento que el SEOR tu Dios te orden, pues ahora el SEOR hubiera establecido tu reino sobre Israel para siempre.
"Pero ahora tu reino no perdurar. El SEOR ha buscado para s un hombre conforme a Su corazn, y el SEOR lo ha designado como prncipe sobre Su pueblo porque t no guardaste lo que el SEOR te orden."
Entonces Samuel se levant y subi de Gilgal a Guibe de Benjamn. Y Sal cont el pueblo que se hallaba con l, como 600 hombres.
Y Sal, su hijo Jonatn y el pueblo que se hallaba con ellos, estaban situados en Geba de Benjamn, mientras los Filisteos acampaban en Micmas.
Y sali una avanzada del campamento de los Filisteos en tres compaas; una compaa se dirigi por el camino de Ofra, a la tierra de Sual;
otra compaa se dirigi por el camino de Bet Horn, y la otra compaa se dirigi por el camino de la frontera que mira sobre el Valle de Zeboim, hacia el desierto.
En toda la tierra de Israel no poda hallarse ningn herrero, pues los Filisteos decan: "No sea que los Hebreos hagan espadas o lanzas."
Y todo Israel tena que descender a los Filisteos, cada cual para afilar la reja de su arado, su azuela, su hacha o su azadn.
El precio era dos tercios de siclo (8 gramos de plata) por las rejas de arado, las azuelas, las horquillas, las hachas, y para arreglar los azadones.
Y sucedi que en el da de la batalla, no haba espada ni lanza en mano de ninguna de la gente que estaba con Sal y Jonatn, slo las tenan Sal y su hijo Jonatn.
Y la guarnicin de los Filisteos sali hacia el paso de Micmas.
Y aconteci que un da Jonatn, hijo de Sal, dijo al joven que llevaba su armadura: "Ven y pasemos a la guarnicin de los Filisteos que est al otro lado." Pero no se lo hizo saber a su padre.
Sal estaba situado en las afueras de Guibe, debajo del granado que est en Migrn, y la gente que estaba con l eran unos 600 hombres;
y Ahas, hijo de Ahitob, hermano de Icabod, hijo de Finees, hijo de El, el sacerdote del SEOR en Silo, llevaba un efod. El pueblo no saba que Jonatn se haba ido.
Y entre los desfiladeros por donde Jonatn intentaba cruzar a la guarnicin de los Filisteos, haba un peasco puntiagudo por un lado, y un peasco puntiagudo por el otro lado; el nombre de uno era Boses y el nombre del otro Sene.
Uno de los peascos se levantaba al norte, frente a Micmas, y el otro al sur, frente a Geba.
Jonatn dijo al joven que llevaba su armadura: "Ven y pasemos a la guarnicin de estos incircuncisos; quiz el SEOR obrar por nosotros, pues el SEOR no est limitado a salvar con muchos o con pocos."
Y su escudero le respondi: "Haga todo lo que tenga en su corazn; vea, aqu estoy con usted a su disposicin."
Entonces dijo Jonatn: "Mira, vamos a pasar hacia esos hombres y nos mostraremos a ellos.
"Si nos dicen: 'Esperen hasta que lleguemos a ustedes,' entonces nos quedaremos en nuestro lugar y no subiremos a ellos.
"Pero si dicen: 'Suban a nosotros,' entonces subiremos, porque el SEOR los ha entregado en nuestras manos; sta ser la seal para nosotros."
Cuando ambos se mostraron a la guarnicin de los Filisteos, stos dijeron: "Miren, los Hebreos salen de las cavernas donde se haban escondido."
Los hombres de la guarnicin saludaron a Jonatn y a su escudero y dijeron: "Suban a nosotros y les diremos algo." Y Jonatn dijo a su escudero: "Sube tras m, pues el SEOR los ha entregado en manos de Israel."
Entonces Jonatn trep con manos y pies, y tras l su escudero; y los Filisteos caan delante de Jonatn, y tras l su escudero los remataba.
La primera matanza que hicieron Jonatn y su escudero fue de unos veinte hombres en el espacio de media yugada (aprox 15 metros cuadrados) de tierra.
Hubo estremecimiento en el campamento, en el campo y entre todo el pueblo. Aun la guarnicin y los de la avanzada se estremecieron, y la tierra tembl; fue un gran temblor.
Los centinelas de Sal que estaban en Guibe de Benjamn vieron que la multitud se dispersaba e iban en todas direcciones.
Y Sal dijo al pueblo que estaba con l: "Pasen lista ahora y vean quin ha salido de entre nosotros." Cuando ellos pasaron lista, notaron que Jonatn y su escudero no estaban.
Entonces Sal dijo a Ahas: "Trae el arca de Dios." Porque en ese tiempo el arca de Dios estaba con los Israelitas.
Y sucedi que mientras Sal hablaba con el sacerdote, el alboroto en el campamento de los Filisteos continuaba y aumentaba. Entonces Sal dijo al sacerdote: "Retira tu mano."
Y Sal y todo el pueblo que estaba con l se agruparon y fueron a la batalla, y vieron que la espada de cada Filisteo se volva contra su compaero, y haba gran confusin.
Entonces los Hebreos que de antes estaban con los Filisteos y que haban subido con ellos de los alrededores al campamento, aun ellos tambin se unieron con los Israelitas que estaban con Sal y Jonatn.
Cuando todos los hombres de Israel que se haban escondido en la regin montaosa de Efran oyeron que los Filisteos haban huido, ellos tambin los persiguieron muy de cerca en la batalla.
As libr el SEOR a Israel en aquel da. La batalla se extendi ms all de Bet Avn.
Pero los hombres de Israel estaban en gran aprieto aquel da, porque Sal haba puesto al pueblo bajo juramento, diciendo: "Maldito sea el hombre que tome alimento antes del anochecer, antes que me haya vengado de mis enemigos." Y nadie del pue
Y todo el pueblo de la tierra entr en el bosque, y haba miel en el suelo.
Y al entrar el pueblo en el bosque, vieron que la miel destilaba, pero nadie se llev la mano a la boca, porque el pueblo tema el juramento.
Pero Jonatn no haba odo cuando su padre puso al pueblo bajo juramento; por lo cual extendi la punta de la vara que llevaba en su mano, la meti en un panal de miel y se llev la mano a la boca, y brillaron sus ojos.
Entonces uno del pueblo le dijo: "Tu padre puso bajo estricto juramento al pueblo y dijo: 'Maldito sea el hombre que tome alimento hoy.'" Y el pueblo estaba desfallecido.
Entonces Jonatn dijo: "Mi padre ha trado dificultades a esta tierra. Vean ahora cmo brillan mis ojos porque prob un poco de esta miel.
"Cmo sera, si el pueblo hubiera comido hoy libremente del despojo que encontraron de sus enemigos. Pues hasta ahora la matanza entre los Filisteos no ha sido grande."
Aquel da, despus de herir a los Filisteos desde Micmas hasta Ajaln, el pueblo estaba muy cansado.
Entonces el pueblo se lanz sobre el despojo, y tom ovejas, bueyes y becerros y los mataron en el suelo; y el pueblo los comi con la sangre.
Y avisaron a Sal: "Ven, porque el pueblo est pecando contra el SEOR, comiendo carne con la sangre." Y l dijo: "Han obrado prfidamente. Triganme una piedra grande inmediatamente."
Y Sal aadi: "Disprsense entre el pueblo, y dganles: 'Trigame cada uno de ustedes su buey o su oveja; mtenlos aqu y coman, pero no pequen contra el SEOR comiendo carne con sangre.'" Y aquella noche todo el pueblo trajo cada cu
Y edific Sal un altar al SEOR; ste fue el primer altar que l edific al SEOR.
Entonces Sal dijo: "Descendamos contra los Filisteos de noche, tomemos despojo de entre ellos hasta el amanecer, y no dejemos ni uno de ellos." Y ellos dijeron: "Haz lo que te parezca bien." Entonces el sacerdote dijo: "Acerqumonos a Dios aqu
Y consult Sal a Dios: "Descender contra los Filisteos? Los entregars en manos de Israel?" Pero El no le contest en aquel da.
Y Sal dijo: "Acrquense aqu todos ustedes, jefes del pueblo, y averigen y vean cmo este pecado ha acontecido hoy.
"Porque vive el SEOR que libra a Israel, que aunque la culpa est en mi hijo Jonatn, ciertamente morir." Pero nadie, en todo el pueblo, le respondi.
Entonces dijo a todo Israel: "Ustedes estarn a un lado, y yo y mi hijo Jonatn estaremos al otro lado." Y el pueblo dijo a Sal: "Haz lo que bien te parezca."
Sal entonces dijo al SEOR, Dios de Israel: "Da suerte perfecta." Y fueron sealados Jonatn y Sal, pero el pueblo qued libre.
Y Sal dijo: "Echen suertes entre m y Jonatn mi hijo." Y Jonatn fue sealado.
Dijo, pues, Sal a Jonatn: "Cuntame lo que has hecho." Y Jonatn le respondi: "En verdad prob un poco de miel con la punta de la vara que tena en la mano. Aqu estoy, debo morir."
Y dijo Sal: "Que Dios me haga esto, y aun ms, pues ciertamente morirs, Jonatn."
Pero el pueblo dijo a Sal: "Debe morir Jonatn, el que ha obtenido esta gran liberacin en Israel? No sea as. Vive el SEOR que ni un cabello de su cabeza caer a tierra, porque l ha obrado con Dios en este da." As el pueblo rescat a Jonatn, y no
Luego Sal subi, dejando de perseguir a los Filisteos, y los Filisteos se fueron a su tierra.
Cuando Sal asumi el reinado sobre Israel, luch contra todos sus enemigos en derredor: contra Moab, contra los Amonitas, contra Edom, contra los reyes de Soba y contra los Filisteos; adondequiera que se volva, resultaba vencedor.
Obr con valenta derrotando a los Amalecitas, y libr a Israel de manos de los que lo saqueaban.
Los hijos de Sal fueron Jonatn, Isi y Malquisa. Y estos eran los nombres de sus dos hijas: el nombre de la mayor, Merab, y el nombre de la menor, Mical.
El nombre de la mujer de Sal era Ahinoam, hija de Ahimaas. Y el nombre del jefe de su ejrcito era Abner, hijo de Ner, to de Sal.
Cis, padre de Sal, y Ner, padre de Abner, eran hijos de Abiel.
La guerra contra los Filisteos fue encarnizada todos los das de Sal. Cuando Sal vea algn hombre fuerte o valiente, lo una a su servicio.
Entonces Samuel dijo a Sal: "El SEOR me envi a que te ungiera por rey sobre Su pueblo, sobre Israel; ahora pues, est atento a las palabras del SEOR.
"As dice el SEOR de los ejrcitos: 'Yo castigar a Amalec por lo que hizo a Israel, cuando se puso contra l en el camino mientras suba de Egipto.
'Ve ahora, y ataca a Amalec, y destruye por completo todo lo que tiene, y no te apiades de l; antes bien, da muerte tanto a hombres como a mujeres, a nios como a nios de pecho, a bueyes como a ovejas, a camellos como a asnos.'"
Entonces Sal convoc al pueblo, y los cont en Telaim: 200,000 soldados de a pie, y 10,000 hombres de Jud.
Sal fue a la ciudad de Amalec y se embosc en el valle.
Y dijo Sal a los Quenitas: "Vyanse, aprtense, desciendan de entre los Amalecitas, para que yo no los destruya junto con ellos; porque ustedes mostraron misericordia a todos los Israelitas cuando suban de Egipto." Entonces los Quenitas se apartaron de
Sal derrot a los Amalecitas desde Havila en direccin a Shur, que est al oriente de Egipto.
Captur vivo a Agag, rey de los Amalecitas, y destruy por completo a todo el pueblo a filo de espada.
Pero Sal y el pueblo perdonaron a Agag, y lo mejor de las ovejas, de los bueyes, de los animales engordados, de los corderos y de todo lo bueno. No lo quisieron destruir por completo; pero todo lo despreciable y sin valor lo destruyeron totalmente.
Entonces vino la palabra del SEOR a Samuel:
"Me pesa haber hecho rey a Sal, porque ha dejado de seguirme y no ha cumplido Mis mandamientos." Y Samuel se conmovi, y clam al SEOR toda la noche.
Y se levant Samuel muy de maana para ir al encuentro de Sal; y se le dio aviso a Samuel: Sal se ha ido a Carmel, donde se ha levantado un monumento para s, y dando la vuelta, ha seguido adelante bajando a Gilgal.
Entonces Samuel vino a Sal, y Sal le dijo: "Bendito seas del SEOR! He cumplido el mandamiento del SEOR."
Pero Samuel dijo: "Qu es este balido de ovejas en mis odos y el mugido de bueyes que oigo?"
Y Sal respondi: "Los han trado de los Amalecitas, porque el pueblo perdon lo mejor de las ovejas y de los bueyes, para sacrificar al SEOR tu Dios; pero lo dems lo destruimos por completo."
Dijo entonces Samuel a Sal: "Espera, djame declararte lo que el SEOR me dijo anoche." Y l le dijo: "Habla."
Y Samuel dijo: "No es verdad que aunque eras pequeo a tus propios ojos, fuiste nombrado jefe de las tribus de Israel y el SEOR te ungi rey sobre Israel,
y que el SEOR te envi en una misin, y te dijo: 'Ve, y destruye por completo a los pecadores, los Amalecitas, y lucha contra ellos hasta que sean exterminados?'
"Por qu, pues, no obedeciste la voz del SEOR, sino que te lanzaste sobre el botn e hiciste lo malo ante los ojos del SEOR?"
Entonces Sal dijo a Samuel: "Yo obedec la voz del SEOR, y fui en la misin a la cual el SEOR me envi, y he trado a Agag, rey de Amalec, y he destruido por completo a los Amalecitas.
"Pero el pueblo tom del botn ovejas y bueyes, lo mejor de las cosas dedicadas al anatema (a la destruccin), para ofrecer sacrificio al SEOR tu Dios en Gilgal."
Y Samuel dijo: "Se complace el SEOR tanto En holocaustos y sacrificios Como en la obediencia a la voz del SEOR? Entiende, el obedecer es mejor que un sacrificio, Y el prestar atencin, que la grasa de los carneros.
Porque la rebelin es como el pecado de adivinacin, Y la desobediencia, como la iniquidad e idolatra. Por cuanto t has desechado la palabra del SEOR, El tambin te ha desechado para que no seas rey."
Entonces Sal dijo a Samuel: "He pecado. En verdad he quebrantado el mandamiento del SEOR y tus palabras, porque tem al pueblo y escuch su voz.
"Ahora pues, te ruego que perdones mi pecado y vuelvas conmigo para que adore al SEOR."
Pero Samuel respondi a Sal: "No volver contigo; porque has desechado la palabra del SEOR, y el SEOR te ha desechado para que no seas rey sobre Israel."
Cuando Samuel se volva para irse, Sal asi el borde de su manto, y ste se rasg.
Entonces Samuel le dijo: "Hoy el SEOR ha arrancado de ti el reino de Israel, y lo ha dado a un prjimo tuyo que es mejor que t.
"Tambin la Gloria de Israel no mentir ni cambiar su propsito, porque El no es hombre para que cambie de propsito."
Sal respondi: "He pecado, pero te ruego que me honres ahora delante de los ancianos de mi pueblo y delante de Israel y que regreses conmigo para que yo adore al SEOR tu Dios."
Volvi Samuel tras Sal, y Sal ador al SEOR.
Entonces Samuel dijo: "Triganme a Agag, rey de los Amalecitas." Y Agag vino a l alegremente. Y Agag dijo: "Ciertamente, la amargura de la muerte ha pasado ya."
Pero Samuel dijo: "Como tu espada ha dejado a las mujeres sin hijos, as tambin tu madre ser sin hijo entre las mujeres." Y Samuel despedaz a Agag delante del SEOR en Gilgal.
Luego Samuel se fue a Ram, pero Sal subi a su casa en Guibe de Sal.
Samuel no vio ms a Sal mientras vivi. Y Samuel lloraba por Sal, pues el SEOR se haba arrepentido de haber puesto a Sal por rey sobre Israel.
Y el SEOR dijo a Samuel: "Hasta cundo te lamentars por Sal, despus que Yo lo he desechado para que no reine sobre Israel? Llena tu cuerno de aceite y ve; te enviar a Isa, el de Beln (Casa del Pan), porque de entre sus hijos he escogido un rey pa
Samuel respondi: "Cmo puedo ir? Cuando Sal lo sepa, me matar." Y el SEOR dijo: "Toma contigo una novilla y di: 'He venido a ofrecer sacrificio al SEOR.'
"Invitars a Isa al sacrificio y Yo te mostrar lo que habrs de hacer; entonces me ungirs a aqul que Yo te indique."
Samuel hizo lo que el SEOR dijo, y fue a Beln. Y los ancianos de la ciudad vinieron a su encuentro temblando y dijeron: "Vienes en paz?"
Y l respondi: "En paz. He venido a ofrecer sacrificio al SEOR. Consgrense y vengan conmigo al sacrificio." Samuel consagr tambin a Isa y a sus hijos y los invit al sacrificio.
Cuando ellos entraron, Samuel vio a Eliab, y se dijo: "Ciertamente el ungido del SEOR est delante de El."
Pero el SEOR dijo a Samuel: "No mires a su apariencia, ni a lo alto de su estatura, porque lo he desechado; porque Dios no ve como el hombre ve, pues el hombre mira la apariencia exterior, pero el SEOR mira el corazn."
Entonces Isa llam a Abinadab y lo hizo pasar delante de Samuel, y dijo: "Tampoco a ste ha escogido el SEOR."
Despus Isa hizo pasar a Sama. Y Samuel dijo: "Tampoco a ste ha escogido el SEOR."
As Isa hizo pasar a siete de sus hijos delante de Samuel. Pero Samuel dijo a Isa: "El SEOR no ha escogido a stos."
Samuel pregunt: "Son stos todos tus hijos?" Isa respondi: "An queda el menor, es el que est apacentando las ovejas." Samuel insisti: "Manda a buscarlo, pues no nos sentaremos a la mesa hasta que l venga ac."
Y envi a buscarlo y lo hizo entrar. Era rubio, de ojos hermosos y bien parecido. Y el SEOR dijo: "Levntate, ngelo; porque ste es."
Entonces Samuel tom el cuerno de aceite y lo ungi en medio de sus hermanos. Y el Espritu del SEOR vino poderosamente sobre David desde aquel da en adelante. Luego Samuel se levant y se fue a Ram.
El Espritu del SEOR se apart de Sal, y un espritu malo de parte del SEOR lo atormentaba.
Entonces los siervos de Sal le dijeron: "Puesto que un espritu malo de parte de Dios lo est atormentando,
ordena ahora nuestro seor a sus siervos que estn delante de usted, que busquen un hombre que sepa tocar el arpa, y cuando el espritu malo de parte de Dios est sobre usted, l tocar con su mano y le pondr bien."
Entonces Sal dijo a sus siervos: "Bsquenme ahora un hombre que toque bien y triganmelo."
Y respondi uno de los mancebos: "Yo he visto a un hijo de Isa, el de Beln, que sabe tocar, es poderoso y valiente, un hombre de guerra, prudente en su hablar, hombre bien parecido y el SEOR est con l."
Entonces Sal envi mensajeros a Isa y dijo: "Envame a tu hijo David, el que est con el rebao."
Isa tom un asno cargado de pan, un odre de vino y un cabrito, y los envi a Sal con su hijo David.
David fue a Sal y le serva; y Sal lo am grandemente y lo hizo su escudero.
Y Sal envi a decir a Isa: "Te ruego que David se quede delante de m, pues ha hallado gracia ante mis ojos."
Suceda que cuando el espritu malo de parte de Dios vena a Sal, David tomaba el arpa, la tocaba hbilmente con su mano, y Sal se calmaba y se pona bien, y el espritu malo se apartaba de l.
Los Filisteos reunieron sus ejrcitos para la guerra, y se concentraron en Soco, que pertenece a Jud; y acamparon entre Soco y Azeca, en Efes Damim.
Y Sal y los hombres de Israel se reunieron y acamparon en el Valle de Ela, y se pusieron en orden de batalla para enfrentarse a los Filisteos.
Los Filisteos estaban a un lado del monte, e Israel estaba al otro lado del monte, y entre ellos, el valle.
Entonces de los ejrcitos de los Filisteos sali un campen llamado Goliat, de Gat, cuya estatura era de casi tres metros (6 codos y un palmo).
Tena un casco de bronce sobre la cabeza y llevaba puesta una cota de malla, y el peso de la cota era de 5,000 siclos (57 kilos) de bronce.
Tena tambin grebas de bronce en las piernas y una jabalina de bronce colgada entre los hombros.
El asta de su lanza era como un rodillo de telar y la punta de su lanza pesaba 600 siclos (6.84 kilos) de hierro; y su escudero iba delante de l.
Goliat se par y grit a las filas de Israel: "Para qu han salido a ponerse en orden de batalla? Acaso no soy yo Filisteo y ustedes siervos de Sal? Escojan un hombre y que venga contra m.
"Si es capaz de pelear conmigo y matarme, entonces seremos sus siervos; pero si yo lo venzo y lo mato, entonces ustedes sern nuestros siervos y nos servirn."
De nuevo el Filisteo dijo: "Hoy desafo a las filas de Israel. Denme un hombre para que luchemos mano a mano."
Cuando Sal y todo Israel oyeron estas palabras del Filisteo, se acobardaron y tuvieron gran temor.
David era hijo del Efrateo de Beln (Casa del Pan) de Jud, llamado Isa, y ste tena ocho hijos. En los das de Sal, Isa ya era viejo, avanzado en aos entre los hombres.
Los tres hijos mayores de Isa haban ido con Sal a la guerra. Los nombres de los tres hijos que fueron a la guerra eran: Eliab, el primognito, Abinadab, el segundo, y Sama, el tercero.
David era el menor. Los tres mayores siguieron, pues, a Sal,
pero David iba y vena de donde estaba Sal a Beln para apacentar el rebao de su padre.
Durante cuarenta das el Filisteo vino maana y tarde, presentndose en desafo.
Y dijo Isa a su hijo David: "Lleva ahora a tus hermanos un efa (22 litros) de grano tostado y estos diez panes, y corre al campamento a donde estn tus hermanos.
"Lleva tambin estos diez quesos al capitn de los mil, y mira a ver cmo estn tus hermanos y trae noticias de ellos.
"Porque Sal y tus hermanos y todos los hombres de Israel estn en el Valle de Ela, peleando contra los Filisteos."
Y se levant David muy de maana, dej el rebao con un guarda, y tomando las provisiones, se fue como Isa le haba mandado. Lleg al permetro del campamento cuando el ejrcito sala en orden de batalla, lanzando el grito de guerra.
E Israel y los Filisteos se pusieron en orden de batalla, ejrcito contra ejrcito.
Entonces David dej su carga al cuidado del que guardaba el equipaje y corri a la lnea de combate y entr a saludar a sus hermanos.
Mientras hablaba con ellos, el campen, el Filisteo de Gat llamado Goliat, subi de entre las filas de los Filisteos y habl las mismas palabras de su desafo, y David las oy.
Cuando todos los hombres de Israel vieron a Goliat, huyeron de l, y tenan gran temor.
Y los hombres de Israel decan: "Han visto a ese hombre que sube? Ciertamente sube para desafiar a Israel. El rey colmar con grandes riquezas al que lo mate, le dar su hija y har libre en Israel a la casa de su padre."
Entonces David pregunt a los que estaban junto a l: "Qu harn por el hombre que mate a este Filisteo y quite el oprobio de Israel? Quin es este Filisteo incircunciso para desafiar a los escuadrones del Dios viviente?"
Y el pueblo le respondi segn aquella palabra: "As se har al hombre que lo mate."
Eliab, su hermano mayor, oy cuando l hablaba con los hombres; y se encendi la ira de Eliab contra David, y le dijo: "Para qu has descendido ac? Con quin has dejado aquellas pocas ovejas en el desierto? Yo conozco tu soberbia y la maldad
Pero David respondi: "Qu he hecho yo ahora? No fue slo una pregunta?"
Entonces se apart de su lado hacia otro y pregunt lo mismo; y el pueblo respondi lo mismo que antes.
Cuando se supieron las palabras que David haba hablado, se lo dijeron a Sal, y l lo hizo venir.
Y dijo David a Sal: "No se desaliente el corazn de nadie a causa de l; su siervo ir y pelear con este Filisteo."
Entonces Sal dijo a David: "T no puedes ir contra este Filisteo a pelear con l, porque t eres un muchacho y l ha sido un guerrero desde su juventud."
Pero David respondi a Sal: "Su siervo apacentaba las ovejas de su padre, y cuando un len o un oso vena y se llevaba un cordero del rebao,
yo sala tras l, lo atacaba, y lo rescataba de su boca; y cuando se levantaba contra m, lo tomaba por la quijada, lo hera y lo mataba.
"Su siervo ha matado tanto al len como al oso; y este Filisteo incircunciso ser como uno de ellos, porque ha desafiado a los escuadrones del Dios viviente."
Y David aadi: "El SEOR, que me ha librado de las garras del len y de las garras del oso, me librar de la mano de este Filisteo." Y Sal dijo a David: "Ve, y que el SEOR sea contigo."
Sal visti a David con sus ropas militares, le puso un casco de bronce en la cabeza y lo cubri con una armadura.
David se ci la espada sobre sus ropas militares y trat de caminar, pues no se las haba probado antes. Entonces David dijo a Sal: "No puedo caminar con esto, pues no tengo experiencia con ellas." David se las quit,
y tomando su cayado en la mano, escogi del arroyo cinco piedras lisas y las puso en el saco de pastor que traa, en el zurrn, y con la honda en la mano se acerc al Filisteo.
El Filisteo vino, y se fue acercando a David, con su escudero delante de l.
Cuando el Filisteo mir y vio a David, lo tuvo en poco porque era un muchacho, rubio y bien parecido.
Y el Filisteo dijo a David: "Acaso soy un perro, que vienes contra m con palos?" Y el Filisteo maldijo a David por sus dioses.
Tambin dijo el Filisteo a David: "Ven a m, y dar tu carne a las aves del cielo y a las fieras del campo."
Entonces dijo David al Filisteo: "T vienes a m con espada, lanza y jabalina, pero yo vengo a ti en el nombre del SEOR de los ejrcitos, el Dios de los escuadrones de Israel, a quien t has desafiado.
"El SEOR te entregar hoy en mis manos, y yo te derribar y te cortar la cabeza. Y dar hoy los cadveres del ejrcito de los Filisteos a las aves del cielo y a las fieras de la tierra, para que toda la tierra sepa que hay Dios en Israel,
y para que toda esta asamblea sepa que el SEOR no libra ni con espada ni con lanza; porque la batalla es del SEOR y El los entregar a ustedes en nuestras manos."
Sucedi que cuando el Filisteo se levant y se fue acercando para enfrentarse a David, ste corri rpidamente hacia el frente de batalla para enfrentarse al Filisteo.
David meti la mano en su saco, sac de l una piedra, la lanz con la honda, e hiri al Filisteo en la frente. La piedra se hundi en su frente y Goliat cay a tierra sobre su rostro.
As venci David al Filisteo con una honda y una piedra, e hiri al Filisteo y lo mat; pero no haba espada en la mano de David.
Entonces David corri y se puso sobre el Filisteo, tom su espada, la sac de la vaina y lo mat, cortndole la cabeza con ella. Cuando los Filisteos vieron que su campen estaba muerto, huyeron.
Y levantndose los hombres de Israel y de Jud, gritaron y persiguieron a los Filisteos hasta el valle y hasta las Puertas de Ecrn. Los Filisteos muertos estaban tendidos a lo largo del camino a Saaraim, aun hasta Gat y Ecrn.
Los Israelitas regresaron de perseguir a los Filisteos y saquearon sus campamentos.
Entonces David tom la cabeza del Filisteo y la llev a Jerusaln (Ciudad de Paz), pero puso sus armas en su tienda.
Cuando Sal vio a David salir contra el Filisteo, dijo a Abner, el comandante del ejrcito: "Abner, de quin es hijo este joven?" Y Abner dijo: "Por su vida, oh rey, no s."
Y el rey dijo: "Pregunta de quin es hijo el joven."
Cuando regres David de matar al Filisteo, Abner lo tom y lo llev ante Sal, con la cabeza del Filisteo en su mano.
Y Sal le dijo: "Joven, de quin eres hijo?" Y David respondi: "Yo soy hijo de su siervo Isa el de Beln."
Y aconteci que cuando David acab de hablar con Sal, el alma de Jonatn qued ligada al alma de David, y Jonatn lo am como a s mismo.
Sal tom a David aquel da y no lo dej volver a la casa de su padre.
Entonces Jonatn hizo un pacto con David, porque lo amaba como a s mismo.
Jonatn se quit el manto que llevaba puesto y se lo dio a David con sus ropas militares, incluyendo su espada, su arco y su cinturn.
David sala adondequiera que Sal le enviaba, y prosperaba. Sal lo puso sobre hombres de guerra, y esto fue agradable a los ojos de todo el pueblo y tambin a los ojos de los siervos de Sal.
Y aconteci que cuando regresaban, al volver David de matar al Filisteo, las mujeres de todas las ciudades de Israel salan cantando y danzando al encuentro del rey Sal, con panderos, con cnticos de jbilo y con instrumentos musicales.
Las mujeres cantaban mientras tocaban, y decan: "Sal ha matado a sus miles, Y David a sus diez miles."
Entonces Sal se enfureci, pues este dicho le desagrad, y dijo: "Han atribuido a David diez miles, pero a m me han atribuido miles. Y qu ms le falta sino el reino?"
De aquel da en adelante Sal mir a David con recelo.
Y aconteci al da siguiente que un espritu malo de parte de Dios se apoder de Sal, y ste deliraba en medio de la casa, mientras David tocaba el arpa con su mano como de costumbre. Sal tena la lanza en la mano,
y Sal le arroj la lanza, pues se dijo: "Clavar a David en la pared." Pero David lo evadi dos veces.
Sal tema a David, porque el SEOR estaba con l pero El se haba apartado de Sal.
Por tanto, Sal alej a David de su presencia nombrndolo capitn de 1,000 hombres; y l sala y entraba al frente de la tropa.
David prosperaba en todos sus caminos, porque el SEOR estaba con l.
Cuando Sal vio que l prosperaba mucho, le tuvo temor.
Pero todo Israel y Jud amaba a David, porque l sala y entraba delante de ellos.
Entonces Sal dijo a David: "Mira, te dar por mujer a Merab, mi hija mayor, con tal que me seas hombre valiente y pelees las batallas del SEOR." Pues Sal se deca: "No ser mi mano contra l, sino sea contra l la mano de los Filisteos."
Y David respondi a Sal: "Quin soy yo, o qu es mi vida, o quin es la familia de mi padre en Israel, para que yo sea yerno del rey?"
Pero llegado el tiempo en que Merab, hija de Sal, deba ser dada a David, sta fue dada por mujer a Adriel el Meholatita.
Mical, la otra hija de Sal, amaba a David. Cuando se lo informaron a Sal, el asunto le agrad.
Y Sal se dijo: "Se la dar para que le sirva de lazo y para que la mano de los Filisteos sea contra l." Sal, pues, dijo a David por segunda vez: "Sers mi yerno hoy."
Entonces Sal orden a sus siervos: "Hablen en secreto a David y dganle: 'El rey se deleita en ti y todos sus siervos te aman; ahora pues, s yerno del rey.'"
As que los siervos de Sal hablaron estas palabras a odos de David. Pero David dijo: "Les parece poca cosa llegar a ser yerno del rey, siendo yo un hombre pobre y de poca estima?"
Y los siervos de Sal le informaron conforme a estas palabras que David haba hablado.
Entonces Sal dijo: "As dirn a David: 'El rey no desea dote (compensacin) alguna, sino cien prepucios de los Filisteos, para tomar venganza de los enemigos del rey.'" Pero Sal pensaba hacer caer a David por mano de los Filisteos.
Cuando sus siervos contaron a David estas palabras, agrad a David llegar a ser yerno del rey. Y antes que el plazo se cumpliera,
se levant David y se fue con sus hombres, y mat a 200 hombres de entre los Filisteos. Entonces David trajo sus prepucios y se los dio todos al rey a fin de ser yerno del rey. Y Sal le dio a su hija Mical por mujer.
Cuando Sal vio y comprendi que el SEOR estaba con David, y que su hija Mical lo amaba,
temi Sal an ms a David. Y Sal fue siempre enemigo de David.
Y salan los capitanes de los Filisteos a campaa , y suceda que cada vez que salan, David se comportaba con ms sabidura que todos los siervos de Sal, por lo cual su nombre era muy estimado.
Sal les dijo a su hijo Jonatn y a todos sus siervos que dieran muerte a David; pero Jonatn, hijo de Sal, apreciaba grandemente a David.
As que Jonatn le avis a David: "Sal mi padre procura matarte. Ahora pues, te ruego que ests alerta por la maana, y permanezcas en un lugar secreto y te escondas.
"Yo saldr y me pondr al lado de mi padre en el campo donde t te encuentres, y hablar con mi padre de ti. Si descubro algo, te avisar."
Entonces Jonatn habl bien de David a Sal su padre, y le dijo: "No peque el rey contra David su siervo, puesto que l no ha pecado contra usted, y puesto que sus hechos han sido de mucho beneficio para usted.
"Porque puso su vida en peligro e hiri al Filisteo, y el SEOR trajo una gran liberacin a todo Israel; usted lo vio y se regocij. Por qu, pues, pecar contra sangre inocente, dando muerte a David sin causa?"
Y escuch Sal la voz de Jonatn, y jur: "Vive el SEOR que no morir."
Entonces Jonatn llam a David y le comunic todas estas palabras. Y Jonatn llev a David ante Sal, y estuvo en su presencia como antes.
Cuando hubo guerra de nuevo, David sali y pele contra los Filisteos, y los derrot con gran matanza, y huyeron delante de l.
Y vino un espritu malo de parte del SEOR sobre Sal; y estaba l sentado en su casa con su lanza en la mano mientras David tocaba el arpa .
Y Sal trat de clavar a David en la pared con la lanza, pero ste se ech de la presencia de Sal, y la lanza se clav en la pared. David huy y escap aquella noche.
Sal envi mensajeros a la casa de David para vigilarlo a fin de matarlo por la maana; pero Mical, mujer de David, le avis: "Si no pones a salvo tu vida esta noche, maana te darn muerte."
Mical descolg a David por una ventana, y l sali, huy y escap.
Entonces Mical tom el dolo domstico y lo puso en la cama, despus puso a su cabecera una almohada de pelo de cabra y lo cubri con ropa.
Cuando Sal envi mensajeros para llevarse a David, ella dijo: "Est enfermo."
Pero Sal envi a los mensajeros a ver a David, dicindoles: "Triganmelo en la cama, para que yo lo mate."
Cuando los mensajeros entraron, vieron que el dolo domstico era lo que estaba sobre la cama con la almohada de pelo de cabra en su cabecera.
Entonces Sal dijo a Mical: "Por qu me has engaado de esta manera y has dejado ir a mi enemigo, de modo que ha escapado?" Y Mical dijo a Sal: "El me dijo: 'Djame ir, porque si no te mato.'"
Huy, pues, David y escap, y fue a donde estaba Samuel en Ram, y le cont todo lo que Sal le haba hecho. Y David y Samuel fueron y se quedaron en Naiot.
Y se le inform a Sal: "David est en Naiot, en Ram."
As que Sal envi mensajeros para llevarse a David, pero cuando vieron al grupo de los profetas profetizando, y a Samuel de pie presidindolos, el Espritu de Dios vino sobre los mensajeros de Sal, y ellos tambin profetizaron.
Cuando se lo dijeron a Sal, envi otros mensajeros, y tambin ellos profetizaron. Y por tercera vez Sal envi mensajeros, y ellos tambin profetizaron.
Entonces l mismo fue a Ram, y lleg hasta el pozo grande que est en Sec; y pregunt: "Dnde estn Samuel y David? Y alguien dijo: "Estn en Naiot en Ram."
Y l prosigui hasta Naiot en Ram; y el Espritu de Dios tambin vino sobre l, e iba profetizando continuamente hasta llegar a Naiot en Ram.
Se quit adems la ropa, tambin profetiz delante de Samuel, y estuvo echado desnudo todo aquel da y toda la noche. Por lo que suele decirse: "Tambin est Sal entre los profetas?"
Entonces David huy de Naiot en Ram, vino ante Jonatn, y le dijo: "Qu he hecho yo? Cul es mi maldad y cul es mi pecado contra tu padre para que busque mi vida?"
Y l le respondi: "De ninguna manera; no morirs. Mi padre no hace ninguna cosa, grande o pequea, sin revelrmela. Por qu, pues, me ha de ocultar esto mi padre? No ser as."
Pero David volvi a jurar y dijo: "Tu padre sabe bien que he hallado gracia ante tus ojos, y ha dicho: 'Que no lo sepa Jonatn para que no se entristezca.' Pero ciertamente, vive el SEOR y vive tu alma, que apenas hay un paso entre m y la muerte."
"Lo que t digas, har por ti," dijo Jonatn a David.
Y David respondi a Jonatn: "Mira, maana es luna nueva y debo sentarme a comer con el rey, pero djame irme, para que me esconda en el campo hasta el atardecer del tercer da.
"Si tu padre me echa de menos, entonces dile: 'David me rog mucho que le dejara ir a toda prisa a Beln (Casa del Pan) su ciudad, porque all se celebra el sacrificio anual por toda la familia.'
"Si l dice: 'Est bien,' tu siervo estar seguro; pero si se enoja, sabrs que ha decidido hacer el mal.
"Trata entonces con misericordia a tu siervo, ya que has hecho entrar a tu siervo en un pacto del SEOR contigo. Pero si hay maldad en m, mtame t; pues, por qu llevarme a tu padre?"
Respondi Jonatn: "Nunca te suceda tal cosa! Porque si yo me entero que mi padre ha decidido que el mal caiga sobre ti, no te lo avisara yo?"
David respondi a Jonatn: "Quin me avisar si tu padre te responde speramente?"
"Ven, salgamos al campo," dijo Jonatn a David. Y ambos salieron al campo.
Entonces Jonatn dijo a David: "El SEOR, Dios de Israel, sea testigo. Cuando yo haya hablado con mi padre como a esta hora maana, o al tercer da, si hay buen nimo para con David, no habr de enviar a ti para h
"Si mi padre quiere hacerte mal, que as haga el SEOR a Jonatn y aun le aada si no te lo hago saber y te envo para que vayas en paz. Y que el SEOR sea contigo, como ha sido con mi padre.
"Y si todava vivo, no me mostrars la misericordia del SEOR, para que no me maten.
"Ni quitars tu misericordia de mi casa para siempre, ni aun cuando el SEOR haya quitado de la superficie de la tierra a cada uno de los enemigos de David?"
Jonatn, pues, hizo un pacto con la casa de David, diciendo: " El SEOR lo demande de la mano de los enemigos de David."
Y Jonatn hizo jurar a David otra vez a causa de su amor por l, pues lo amaba como a s mismo.
Entonces Jonatn le dijo: "Maana es luna nueva y sers echado de menos, porque tu asiento estar vaco.
"Cuando hayas estado ausente tres das, descenders aprisa y vendrs al lugar donde te escondiste el da de aquel suceso, y permanecers junto a la piedra de Ezel.
"Yo tirar tres flechas hacia un lado, como tirando al blanco.
"Entonces enviar al muchacho, diciendo: 'Ve, busca las flechas.' Si digo claramente al muchacho: 'Mira, las flechas estn ms ac de ti, tmalas,' entonces ven porque hay seguridad para ti y no habr mal, vive el SEOR.
"Pero si digo al joven: 'Mira, las flechas estn ms all de ti,' vete, porque el SEOR quiere que te vayas.
"En cuanto al acuerdo del cual t y yo hemos hablado, que el SEOR est entre nosotros dos para siempre."
Se escondi, pues, David en el campo. Cuando lleg la luna nueva, el rey se sent a comer.
El rey se sent en su asiento como de costumbre, en el asiento junto a la pared. Jonatn se levant, y Abner se sent al lado de Sal, pero el lugar de David estaba vaco.
Sin embargo, Sal no dijo nada aquel da, porque se dijo: "Es una casualidad, no estar limpio; de seguro que no se ha purificado."
Pero al da siguiente, el segundo da de la luna nueva, el lugar de David estaba an vaco. Entonces Sal dijo a su hijo Jonatn: "Por qu no ha venido el hijo de Isa a la comida ni ayer ni hoy?"
Y Jonatn respondi a Sal: "David me rog encarecidamente que le dejara ir a Beln.
Me dijo: 'Te ruego que me dejes ir, pues nuestra familia tiene sacrificio en la ciudad y mi hermano me ha mandado que asista. Ahora pues, si he hallado gracia ante tus ojos, te ruego me dejes ir para ver a mis hermanos.' Por este motivo no ha venido a la
Se encendi la ira de Sal contra Jonatn, y le dijo: "Hijo de perversa y rebelde! Acaso no s yo que prefieres al hijo de Isa, para tu propia vergenza y para vergenza de la desnudez de tu madre?
"Pues mientras viva sobre la tierra el hijo de Isa, ni t ni tu reino sern establecidos. Ahora pues, manda a trarmelo, porque ciertamente ha de morir."
Pero Jonatn respondi a su padre Sal, y le dijo: "Por qu ha de morir? Qu ha hecho?"
Entonces Sal le arroj la lanza para matarlo; as Jonatn supo que su padre haba decidido matar a David.
Jonatn se levant de la mesa ardiendo en ira y no comi pan el segundo da de la luna nueva, pues estaba entristecido por David, porque su padre le haba afrentado.
A la maana siguiente Jonatn sali al campo para reunirse con David, y un muchacho pequeo iba con l.
Y dijo al muchacho: "Corre, busca ahora las flechas que voy a tirar." Y mientras el muchacho corra, tir una flecha ms all de l.
Cuando el muchacho lleg a la flecha que Jonatn haba tirado, Jonatn le grit al muchacho: "No est la flecha ms all de ti?"
Y Jonatn llam al muchacho: "Corre, date prisa, no te detengas." Y el muchacho de Jonatn recogi la flecha y volvi a su seor.
Pero el muchacho no sospechaba nada; slo Jonatn y David saban del asunto.
Entonces Jonatn dio sus armas al muchacho y le dijo: "Vete, llvalas a la ciudad."
Cuando el muchacho se fue, David se levant del lado del sur, y cayendo rostro en tierra, se postr tres veces. Y se besaron el uno al otro y lloraron juntos, pero David llor ms.
Y Jonatn dijo a David: "Vete en paz, ya que nos hemos jurado el uno al otro en el nombre del SEOR, diciendo: 'El SEOR est entre t y yo, y entre mi descendencia y tu descendencia para siempre.'" David se levant y se fue, y Jonatn entr en
Entonces lleg David a Nob, al sacerdote Ahimelec; y Ahimelec vino tembloroso al encuentro de David, y le dijo: "Por qu ests solo y no hay nadie contigo?"
Y David respondi al sacerdote Ahimelec: "El rey me ha encomendado cierto asunto y me ha dicho: 'Que no sepa nadie acerca del asunto por el cual te envo y que te he encomendado; y yo he citado a los jvenes a cierto lugar.'
"Ahora pues, qu tienes a mano? Dame cinco panes, o lo que tengas."
Respondi el sacerdote a David: "No hay pan comn a mano, pero hay pan consagrado; siempre que los jvenes se hayan abstenido de mujer."
Y David respondi al sacerdote: "Ciertamente las mujeres nos han sido vedadas; como anteriormente, cuando he salido en campaa, los cuerpos de los jvenes se han mantenido puros, aunque haya sido un viaje profano; cunto ms puros estarn sus
Entonces el sacerdote le dio pan consagrado; porque all no haba otro pan, sino el pan de la Presencia que haba sido quitado de delante del SEOR para colocar pan caliente en su lugar al ser retirado.
Y uno de los siervos de Sal estaba all aquel da, detenido delante del SEOR; se llamaba Doeg el Edomita, jefe de los pastores de Sal.
David dijo a Ahimelec: "No tienes aqu a mano una lanza o una espada? Pues no traje ni espada ni armas conmigo, porque el asunto del rey era urgente."
Entonces el sacerdote le dijo: "Mira, la espada de Goliat el Filisteo, a quien mataste en el Valle de Ela, est envuelta en un pao detrs del efod; si quieres llevrtela, tmala, porque aqu no hay otra sino sa." Y David dijo: "Como
David se levant y huy aquel da de Sal, y fue a donde estaba Aquis, rey de Gat.
Pero los siervos de Aquis le dijeron: "No es ste David, el rey de la tierra? No cantaban de l en las danzas, diciendo: 'Sal mat a sus miles, Y David a sus diez miles'?"
David tom en serio estas palabras y temi grandemente a Aquis, rey de Gat.
Y se fingi demente ante sus ojos y actuaba como loco en medio de ellos; escriba garabatos en las puertas de la entrada y dejaba que su saliva le corriera por la barba.
Entonces Aquis dijo a sus siervos: "Vean al hombre portndose como un loco. Por qu me lo traes?
"Acaso me hacen falta locos, para que me traigan a ste y haga de loco en mi presencia? Va a entrar ste en mi casa?"
David se fue de all y se refugi en la cueva de Adulam. Cuando sus hermanos y toda la casa de su padre lo supieron, descendieron a l all.
Todo el que estaba en apuros, todo el que estaba endeudado y todo el que estaba descontento se uni a l, y l vino a ser jefe sobre ellos. Y con l haba unos 400 hombres.
De all David fue a Mizpa de Moab, y dijo al rey de Moab: "Permite que mi padre y mi madre vengan y se queden con ustedes hasta que yo sepa lo que Dios har por m."
Los dej, pues, con el rey de Moab, y se quedaron con l todo el tiempo que David estuvo en el refugio.
El profeta Gad dijo a David: "No te quedes en el refugio; vete y entra en la tierra de Jud." Y David se fue y entr en el bosque de Haret.
Entonces se enter Sal de que David y los hombres que estaban con l haban sido descubiertos. Sal estaba en Guibe, sentado bajo un tamarisco, en el alto, con su lanza en la mano, y todos sus siervos estaban de pie alrededor de l.
Y Sal dijo a sus siervos que estaban a su alrededor: "Oiganme ahora, hijos de Benjamn. Les dar tambin el hijo de Isa a todos ustedes campos y vias? Los har a todos capitanes de miles y capitanes de cientos?
"Porque todos ustedes han conspirado contra m y no hay quien me revele cuando mi hijo hace un pacto con el hijo de Isa. Tampoco hay entre ustedes quien tenga piedad de m ni me revele que mi hijo ha instigado a mi siervo contra m para tender
Entonces respondi Doeg el Edomita, que estaba junto a los siervos de Sal: "Yo vi al hijo de Isa venir a Nob, a donde estaba Ahimelec, hijo de Ahitob.
"Y consult al SEOR por l, le dio provisiones y le dio la espada de Goliat el Filisteo."
El rey mand llamar al sacerdote Ahimelec, hijo de Ahitob, y a toda la casa de su padre, los sacerdotes que estaban en Nob, y todos ellos vinieron al rey.
Y Sal dijo: "Escucha ahora, hijo de Ahitob." Y ste respondi: "Aqu estoy, mi seor."
Y le dijo Sal: "Por qu t y el hijo de Isa han conspirado contra m, dndole pan y una espada, y has consultado a Dios por l para que se rebelara contra m, tendindome una emboscada como sucede hoy?"
Ahimelec respondi al rey: "Y quin entre todos tus siervos es tan fiel como David, yerno del rey, jefe de tu guardia y se le honra en tu casa?
"Acaso comenc hoy a consultar a Dios por l? Lejos est esto de m. No culpe el rey de nada a su siervo ni a ninguno de la casa de mi padre, porque su siervo no sabe nada de todo este asunto."
Pero el rey dijo: "Ciertamente morirs, Ahimelec, t y toda la casa de tu padre."
Y el rey dijo a los guardias que le asistan: "Vulvanse y den muerte a los sacerdotes del SEOR, porque la mano de ellos tambin est con David, y porque saban que l estaba huyendo y no me lo revelaron." Pero los siervos del rey no quisieron levantar
Entonces el rey dijo a Doeg: "Vulvete y ataca a los sacerdotes." Y Doeg el Edomita, se volvi y atac a los sacerdotes, y mat aquel da a ochenta y cinco hombres que vestan el efod de lino.
Y a Nob, ciudad de los sacerdotes, la hiri a filo de espada, tanto a hombres como a mujeres, tanto a nios como a nios de pecho; tambin hiri a filo de espada bueyes, asnos y ovejas.
Pero un hijo de Ahimelec, hijo de Ahitob, llamado Abiatar, escap y huy tras David.
Abiatar avis a David que Sal haba matado a los sacerdotes del SEOR.
Entonces David dijo a Abiatar: "Yo saba aquel da, cuando Doeg el Edomita estaba all, que de seguro se lo hara saber a Sal. He causado la muerte de todas las personas en la casa de tu padre.
"Qudate conmigo, no temas, porque el que busca mi vida, busca tu vida; pues conmigo estars a salvo."
Entonces dieron aviso a David: "Los Filisteos estn atacando a Keila, y estn saqueando las eras."
Entonces consult David al SEOR: "Debo ir a atacar a estos Filisteos?" Y el SEOR dijo a David: "Ve, ataca a los Filisteos y libra a Keila."
Pero los hombres de David le dijeron: "Mira, estamos con temor aqu en Jud. Cunto ms si vamos a Keila contra las filas de los Filisteos?"
De nuevo David consult al SEOR; y el SEOR le respondi: "Levntate, desciende a Keila, pues entregar a los Filisteos en tu mano."
Y David y sus hombres fueron a Keila y pelearon contra los Filisteos; y l se llev sus ganados y los hiri con gran mortandad. As libr David a los habitantes de Keila.
Al huir Abiatar, hijo de Ahimelec, a donde estaba David en Keila, descendi con un efod en la mano.
Cuando se avis a Sal que David haba ido a Keila, Sal dijo: "Dios lo ha entregado en mi mano, pues se ha encerrado entrando en una ciudad con puertas dobles y barras."
Y Sal convoc a todo el pueblo a la guerra, para descender a Keila a fin de cercar a David y sus hombres.
David supo que Sal tramaba el mal contra l; as que le dijo al sacerdote Abiatar: "Trae el efod."
Entonces David dijo: "Oh SEOR, Dios de Israel, Tu siervo ciertamente ha odo que Sal procura venir a Keila para destruir la ciudad por causa ma.
"Me entregarn en su mano los hombres de Keila? Descender Sal tal como Tu siervo ha odo? Oh SEOR, Dios de Israel, Te ruego que lo hagas saber a Tu siervo." Y el SEOR dijo: "S, descender."
Entonces David dijo: "Me entregarn los hombres de Keila a m y a mis hombres en manos de Sal?" Y el SEOR dijo: "S, los entregarn."
Se levant, pues, David con sus hombres, como 600, y salieron de Keila y anduvieron de un lugar a otro. Cuando a Sal le informaron que David se haba escapado de Keila, ces de perseguirlo.
David se qued en el desierto en los refugios, y permaneci en la regin montaosa en el desierto de Zif. Sal lo buscaba todos los das, pero Dios no lo entreg en su mano.
Y David se enter de que Sal haba salido para quitarle la vida, y David se encontraba en el desierto de Zif, en Hores.
Jonatn, hijo de Sal, se levant y fue a donde estaba David en Hores, y lo fortaleci en Dios.
Y le dijo: "No temas, porque la mano de Sal mi padre no te encontrar, y t reinars sobre Israel y yo ser segundo despus de ti; Sal mi padre tambin sabe esto."
Hicieron los dos un pacto delante del SEOR; y David permaneci en Hores mientras Jonatn se fue a su casa.
Entonces subieron los de Zif a Sal en Guibe y dijeron: "No est David escondido entre nosotros en los refugios de Hores, en la colina de Haquila que est al sur de Jesimn (del desierto)?
"Ahora bien, oh rey, usted descienda conforme a todo el deseo de su alma para hacerlo; y nuestra parte ser entregarlo en manos del rey."
Y Sal dijo: "Benditos sean del SEOR, porque se compadecieron de m.
"Vayan ahora, asegrense, investiguen y vean dnde est su escondite, y quin lo ha visto all, porque me han dicho que es muy astuto.
"Miren entonces, reconozcan todos los escondites donde se oculta, regresen a m cuando estn seguros, y yo ir con ustedes; y suceder que si estuviera en la tierra, voy a hallarlo entre todos los miles de Jud."
Ellos se levantaron y fueron a Zif delante de Sal. Y David y sus hombres estaban en el desierto de Man, en el Arab, al sur de Jesimn.
Sal fue con sus hombres a buscarlo, pero le avisaron a David, y ste baj a la pea y permaneci en el desierto de Man. Cuando Sal lo supo, persigui a David en el desierto de Man.
Sal iba por un lado del monte y David y sus hombres por el otro lado del monte. David se apresuraba para huir de Sal, pues Sal y sus hombres estaban rodeando a David y a sus hombres para apresarlos.
Pero un mensajero vino a Sal diciendo: Apresrese y venga, pues los Filisteos han hecho una incursin en la tierra.
Regres entonces Sal, dejando de perseguir a David, y fue al encuentro de los Filisteos. Por eso llamaron a aquel lugar la Pea de Escape.
Y subi David de all, y permaneci en los refugios de En Gadi.
Cuando Sal regres de perseguir a los Filisteos, le dieron aviso: "David est en el desierto de En Gadi."
Entonces Sal tom de todo Israel 3,000 hombres escogidos, y fue en busca de David y de sus hombres por los peascos de las cabras monteses.
Lleg a unos rediles de ovejas en el camino, donde haba una cueva, y Sal entr en ella para hacer sus necesidades. Y David y sus hombres estaban sentados en los rincones de la cueva.
Y los hombres de David le dijeron: "Mira, este es el da del que el SEOR te habl: 'Voy a entregar a tu enemigo en tu mano, y hars con l como bien te parezca.'" Entonces David se levant y cort a escondidas la orilla del manto de Sal.
Aconteci despus de esto que la conciencia de David le remorda, porque haba cortado la orilla del manto de Sal.
Y dijo a sus hombres: "El SEOR me guarde de hacer tal cosa contra mi rey, el ungido del SEOR, de extender contra l mi mano, porque es el ungido del SEOR."
David contuvo a sus hombres con estas palabras y no les permiti que se levantaran contra Sal. Y Sal se levant, sali de la cueva, y sigui su camino.
Despus de esto David se levant, sali de la cueva y dio voces tras Sal, diciendo: "Mi seor el rey!" Y cuando Sal mir hacia atrs, David inclin su rostro a tierra y se postr.
Y dijo David a Sal: "Por qu escucha usted las palabras de los hombres, que dicen: 'Mire que David procura su mal'?
"Hoy han visto sus ojos que el SEOR lo ha puesto en mis manos en la cueva en este da; y algunos me dijeron que lo matara, pero mis ojos tuvieron piedad de usted, y dije: 'No extender mi mano contra mi rey, porque es el ungido del SEOR.'
"Mire, padre mo, mire la orilla de su manto en mi mano. Puesto que cort la orilla de su manto y no lo mat, reconozca y vea que no hay maldad ni rebelin en mis manos y que no he pecado contra usted, a pesar de que usted acecha mi vida para quitrmela.
"Juzgue el SEOR entre usted y yo y que el SEOR me vengue de usted, pero mi mano no ser contra usted.
"Como dice el proverbio de los antiguos: 'De los malos procede la maldad,' pero mi mano no ser contra usted.
"Tras quin ha salido el rey de Israel? A quin persigue? A un perro muerto? A una pulga?
"Sea el SEOR juez y decida entre usted y yo; que El vea y defienda mi causa y me libre de su mano."
Cuando David acab de decir a Sal estas palabras, Sal dijo: "Es sta tu voz, David, hijo mo?" Entonces Sal alz su voz y llor.
Y dijo a David: "Eres ms justo que yo, porque t me has tratado bien mientras que yo te he tratado con maldad.
"T has demostrado hoy que me has hecho bien, ya que el SEOR me entreg en tu mano y sin embargo no me diste muerte.
"Porque si un hombre halla a su enemigo, lo dejar ir sano y salvo? Que el SEOR, por tanto, te recompense con bien por lo que has hecho por m hoy.
"Mira, ahora s que ciertamente sers rey, y que el reino de Israel ser establecido en tu mano.
"Ahora pues, jrame por el SEOR que no cortars mi descendencia despus de m, y que no borrars mi nombre de la casa de mi padre."
Y David se lo jur a Sal. Y Sal se fue a su casa, pero David y sus hombres subieron al refugio.
Muri Samuel, y se reuni todo Israel; lo lloraron, y lo sepultaron en su casa en Ram. Despus David se levant y descendi al desierto de Parn.
Haba un hombre en Man que tena sus bienes en Carmel; el hombre era muy rico y tena 3,000 ovejas y 1,000 cabras; y estaba en Carmel trasquilando sus ovejas.
El hombre se llamaba Nabal, y su mujer se llamaba Abigail. Y la mujer era inteligente y de hermosa apariencia, pero el hombre era spero y malo en sus tratos, y era Calebita.
Y David oy en el desierto que Nabal estaba trasquilando sus ovejas.
Entonces David envi diez jvenes, y les dijo: "Suban a Carmel, visiten a Nabal y saldenlo en mi nombre;
y le dirn as: 'Ten una larga vida, paz para ti, paz para tu casa y paz para todo lo que tienes.
'He odo que tienes esquiladores. Ahora bien, tus pastores han estado con nosotros, y no los hemos maltratado, ni les ha faltado nada todos los das que estuvieron en Carmel.
'Pregunta a tus criados, y ellos te lo dirn. Por tanto, permite que mis criados hallen gracia ante tus ojos, porque hemos llegado en un da de fiesta. Te ruego que de lo que tengas a mano, des a tus siervos y a tu hijo David.'"
Cuando llegaron los jvenes de David, dijeron a Nabal todas estas palabras en nombre de David; entonces esperaron.
Pero Nabal respondi a los siervos de David: "Quin es David y quin es el hijo de Isa? Hay muchos siervos hoy da que huyen de su seor.
"He de tomar mi pan, mi agua y la carne que he preparado para mis esquiladores, y he de drselos a hombres cuyo origen no conozco?"
Entonces los jvenes de David se volvieron por su camino, y regresaron; y llegaron y le comunicaron todas estas palabras.
Y David dijo a sus hombres: "Case cada uno su espada." Y cada hombre se la ci. David tambin se ci la suya, y unos 400 hombres subieron tras David, mientras que otros 200 se quedaron cuidando el equipaje.
Pero uno de los criados avis a Abigail, mujer de Nabal: "David envi mensajeros desde el desierto a saludar a nuestro seor, pero l los ha tratado mal.
"Sin embargo, los hombres fueron muy buenos con nosotros; no nos maltrataron ni nos falt nada cuando andbamos con ellos, mientras estbamos en el campo.
"Como muro fueron para nosotros tanto de noche como de da, todo el tiempo que estuvimos con ellos apacentando las ovejas.
"Ahora pues, reflexione y mire lo que ha de hacer, porque el mal ya est determinado contra nuestro seor y contra toda su casa, y l es un hombre tan indigno que nadie puede hablarle."
Entonces Abigail se dio prisa y tom 200 panes, dos odres de vino, cinco ovejas ya preparadas, cinco medidas de grano tostado, 100 racimos de uvas pasas, y 200 tortas de higos, y los puso sobre asnos.
Y dijo a sus criados: "Vayan delante de m; porque yo los seguir." Pero no dijo nada a su marido Nabal.
Cuando ella cabalgaba en su asno y descenda por la parte encubierta del monte, David y sus hombres venan bajando hacia ella, y se encontr con ellos.
Y David haba dicho: "Ciertamente, en vano he guardado todo lo que este hombre tiene en el desierto, de modo que nada se perdi de todo lo suyo; y l me ha devuelto mal por bien.
"As haga Dios a los enemigos de David, y aun ms, si al llegar la maana he dejado tan slo un varn de los suyos."
Cuando Abigail vio a David se dio prisa y baj de su asno, y cayendo sobre su rostro delante de David, se postr en tierra.
Y se ech a sus pies y le dijo: "Seor mo, slo sobre m sea la culpa. Le ruego que permita que su sierva le hable, y que escuche las palabras de su sierva.
"Ruego a mi seor que no haga caso a este hombre indigno, Nabal, porque conforme a su nombre, as es. Se llama Nabal (Insensato), y la insensatez est con l; pero yo su sierva no vi a los jvenes que usted, mi seor, envi.
Ahora pues, seor mo, vive el SEOR y vive su alma. Puesto que el SEOR le ha impedido derramar sangre y vengarse por su propia mano, sean pues como Nabal sus enemigos y los que buscan el mal contra mi seor.
"Y ahora permita que este presente que su sierva ha trado para mi seor se d a los jvenes que acompaan a mi seor.
"Le ruego que perdone la ofensa de su sierva, porque el SEOR ciertamente establecer una casa duradera para mi seor, pues mi seor pelea las batallas del SEOR, y el mal no se hallar en usted en todos sus das.
"Y si alguien se levanta para perseguirlo y buscar su vida, entonces la vida de mi seor estar bien atada en el haz de los que viven con el SEOR su Dios; pero El lanzar la vida de sus enemigos como de en medio de una honda.
"Y suceder que cuando el SEOR haga por mi seor conforme a todo el bien que El ha hablado de usted, y se ponga por prncipe sobre Israel,
esto no causar pesar ni remordimiento a mi seor, tanto por haber derramado sangre sin causa como por haberse vengado mi seor. Cuando el SEOR haya hecho bien a mi seor, entonces acurdese de su sierva."
Entonces David dijo a Abigail: "Bendito sea el SEOR, Dios de Israel, que te envi hoy a encontrarme,
bendito sea tu razonamiento, y bendita seas t, que me has impedido derramar sangre hoy y vengarme por mi propia mano.
"Sin embargo, vive el SEOR, Dios de Israel, que me ha impedido hacerte mal, que si t no hubieras venido pronto a encontrarme, ciertamente, para la luz del alba, no le hubiera quedado a Nabal ni un varn."
Recibi David de su mano lo que ella haba trado y le dijo: "Sube en paz a tu casa. Mira, te he escuchado y te he concedido tu peticin."
Entonces Abigail regres a Nabal, y ste tena un banquete en su casa, como el banquete de un rey. Y el corazn de Nabal estaba alegre, pues estaba muy ebrio, por lo cual ella no le comunic nada hasta el amanecer.
Pero sucedi que por la maana, cuando se le pas el vino a Nabal, su mujer le cont estas cosas, y su corazn se qued como muerto dentro de l, y se puso como una piedra.
Y unos diez das despus, sucedi que el SEOR hiri a Nabal, y muri.
Cuando David supo que Nabal haba muerto, dijo: "Bendito sea el SEOR, que ha defendido la causa de mi afrenta de manos de Nabal, y ha preservado a Su siervo del mal. El SEOR tambin ha devuelto la maldad de Nabal sobre su propia cabeza." Entonces David
Y los siervos de David fueron a casa de Abigail en Carmel, y le hablaron diciendo: "David nos ha enviado a usted, para tomarla para s por mujer."
Ella se levant y postrndose rostro en tierra, dijo: "Miren, su sierva es una criada para lavar los pies de los siervos de mi seor."
Abigail se levant apresuradamente, mont en un asno, y con sus cinco doncellas que la atendan sigui a los mensajeros de David, y fue su mujer.
David haba tomado tambin a Ahinoam de Jezreel, y ambas fueron mujeres suyas.
Pues Sal haba dado a su hija Mical, mujer de David, a Palti, hijo de Lais, que era de Galim.
Entonces vinieron los Zifeos a Sal en Guibe y le dijeron: "No est David escondido en la colina de Haquila, que est frente a Jesimn (al desierto)?"
Se levant, pues, Sal y descendi al desierto de Zif, teniendo consigo 3,000 hombres escogidos de Israel, para buscar a David en el desierto de Zif.
Y acamp Sal en la colina de Haquila, que est frente a Jesimn, junto al camino, y David permaneca en el desierto. Cuando vio que Sal vena tras l al desierto,
David envi espas, y supo que Sal en verdad se acercaba.
Se levant David y vino al lugar donde Sal haba acampado. Y vio David el lugar donde estaban acostados Sal y Abner, hijo de Ner, el comandante de su ejrcito. Sal dorma en medio del campamento y el pueblo estaba acampado alrededor de l.
Entonces habl David a Ahimelec el Hitita y a Abisai, hijo de Sarvia, hermano de Joab y les pregunt: "Quin descender conmigo a donde est Sal en el campamento?" "Yo descender contigo," dijo Abisai.
David y Abisai llegaron de noche al campamento. Sal estaba durmiendo en medio del campamento, con su lanza clavada en tierra a su cabecera, y Abner y la gente estaban acostados alrededor de l.
Entonces Abisai dijo a David: "Hoy Dios ha entregado a tu enemigo en tu mano. Ahora pues, djame clavarlo a la tierra de un solo golpe; no tendr que darle por segunda vez."
Pero David dijo a Abisai: "No lo mates, pues, quin puede extender su mano contra el ungido del SEOR y quedar sin castigo?"
Dijo tambin David: "Vive el SEOR, que ciertamente el SEOR lo herir, o llegar el da en que muera, o descender a la batalla y perecer.
"No permita el SEOR que yo extienda mi mano contra el ungido del SEOR; pero ahora, te ruego, toma la lanza que est a su cabecera y la vasija de agua, y vmonos."
Tom, pues, David la lanza y la vasija de agua de junto a la cabecera de Sal, y se fueron. Pero nadie lo vio ni lo supo, tampoco nadie se despert, pues todos estaban dormidos, ya que un sueo profundo de parte del SEOR ha
David pas al otro lado y se coloc en la cima del monte a cierta distancia, con un gran espacio entre ellos.
Entonces David dio voces al pueblo y a Abner, hijo de Ner y le pregunt: "No responders, Abner?" Entonces Abner respondi: "Quin eres t que llamas al rey?"
Y David dijo a Abner: "No eres t un hombre? Quin es como t en Israel? Por qu, pues, no has protegido a tu seor el rey? Porque uno del pueblo vino para matar a tu seor el rey.
"Esto que has hecho no es bueno. Vive el SEOR, todos ustedes ciertamente deberan morir, porque no protegieron a su seor, el ungido del SEOR. Y ahora, mira dnde est la lanza del rey y la vasija de agua que estaba a su cabecera."
Entonces Sal reconoci la voz de David y dijo: "Es sta tu voz, David, hijo mo?" Y David respondi: "Mi voz es, mi seor el rey."
Tambin dijo: "Por qu persigue mi seor a su siervo? Pues qu he hecho? Qu maldad hay en mi mano?
"Ahora pues, ruego a mi seor el rey que escuche las palabras de su siervo. Si el SEOR lo ha movido a usted contra m, que El acepte una ofrenda, pero si son hombres, malditos sean delante del SEOR, porque me han expulsado hoy para que yo no tenga part
"Ahora pues, no caiga mi sangre a tierra, lejos de la presencia del SEOR; porque el rey de Israel ha salido en busca de una pulga, como quien va a la caza de una perdiz en los montes."
Sal dijo: "He pecado. Vuelve, David, hijo mo, porque no volver a hacerte dao pues mi vida fue muy estimada en tus ojos hoy. Yo he actuado neciamente y he cometido un grave error."
David respondi: "Aqu est la lanza del rey. Que pase ac uno de los jvenes y la recoja.
"El SEOR pagar a cada uno segn su justicia y su fidelidad; pues el SEOR lo entreg hoy en mi mano, pero yo no quise extender mi mano contra el ungido del SEOR.
"As como su vida fue preciosa ante mis ojos hoy, que as sea preciosa mi vida ante los ojos del SEOR, y que El me libre de toda afliccin."
"Bendito seas, David, hijo mo, ciertamente hars grandes cosas y prevalecers," respondi Sal. David sigui por su camino y Sal se volvi a su lugar.
Entonces David se dijo: "Ahora bien, voy a perecer algn da por la mano de Sal. Lo mejor para m es huir a la tierra de los Filisteos. Sal se cansar, y no me buscar ms en todo el territorio de Israel, y escapar de su mano."
Se levant, pues, David y se pas con los 600 hombres que estaban con l a Aquis, hijo de Maoc, rey de Gat.
David mor con Aquis en Gat, l y sus hombres, cada cual con los de su casa; David con sus dos mujeres Ahinoam la Jezreelita, y Abigail la de Carmel, viuda de Nabal.
Y le dieron la noticia a Sal que David haba huido a Gat, y no lo busc ms.
Entonces David dijo a Aquis: "Si he hallado ahora gracia ante sus ojos, que me d un lugar en una de las aldeas en el campo para que habite all; pues, por qu ha de morar su siervo con usted en la ciudad real?"
Aquis le dio Siclag aquel da; por eso Siclag ha pertenecido a los reyes de Jud hasta hoy.
El nmero de los das que David habit en el territorio de los Filisteos fue un ao y cuatro meses.
David y sus hombres subieron e hicieron incursiones contra los Guesuritas, los Guerzitas y los Amalecitas; porque ellos eran los habitantes de la tierra desde tiempos antiguos, segn se va a Shur, hasta la tierra de Egipto.
David atacaba el territorio, y no dejaba con vida hombre ni mujer, y se llevaba las ovejas, el ganado, los asnos, los camellos y la ropa. Entonces regresaba y vena a Aquis.
Y Aquis deca: "Dnde atacaron hoy?" Y David responda: "Contra el Neguev (regin del sur) de Jud, contra el Neguev de Jerameel y contra el Neguev de los Quenitas."
David no dejaba con vida hombre ni mujer para traer a Gat y dijo: "No sea que nos descubran, diciendo: 'As ha hecho David, y as ha sido su costumbre todo el tiempo que ha morado en el territorio de los Filisteos.'"
Aquis confiaba en David y se deca: "En verdad que se ha hecho odioso a su pueblo Israel y ser mi servidor para siempre."
Aconteci en aquellos das que los Filisteos reunieron sus ejrcitos para la guerra, para pelear contra Israel. Y dijo Aquis a David: "Bien sabes que saldrs conmigo a campaa, t y tus hombres."
Respondi David a Aquis: "Muy bien, usted sabr lo que puede hacer su siervo." Entonces Aquis dijo a David: "Muy bien, te har mi guarda personal mientras viva."
Samuel haba muerto, y todo Israel lo haba llorado, y lo haban sepultado en Ram su ciudad. Y Sal haba echado de la tierra a los adivinos y espiritistas.
As que los Filisteos se reunieron, fueron y acamparon en Sunem; y Sal reuni a todo Israel y acamparon en Gilboa.
Al ver Sal el campamento de los Filisteos, tuvo miedo y su corazn se turb en gran manera.
Y Sal consult al SEOR, pero el SEOR no le respondi ni por sueos, ni por Urim, ni por profetas.
Entonces Sal dijo a sus siervos: "Bsquenme una mujer que sea adivina para ir a consultarla." Y sus siervos le dijeron: "Hay una mujer en Endor que es adivina."
Sal se disfraz ponindose otras ropas y fue con dos hombres. Llegaron de noche a ver a la mujer, y l dijo: "Te ruego que evoques por m a un espritu, y que hagas subir al que yo te diga."
Pero la mujer le dijo: "Usted sabe lo que Sal ha hecho, cmo ha echado de la tierra a los que son adivinos y espiritistas. Por qu, pues, pone trampa contra mi vida para hacerme morir?"
Sal le jur por el SEOR: "Vive el SEOR que ningn castigo vendr sobre ti por esto."
Entonces la mujer dijo: "A quin debo hacerle subir?" Y l respondi: "Treme a Samuel."
Cuando la mujer vio a Samuel, clam a gran voz; y la mujer le dijo a Sal: "Por qu me ha engaado? Usted es Sal!"
"No temas; pero, qu ves?" le dijo el rey. Y la mujer respondi a Sal: "Veo a un ser divino subiendo de la tierra."
"Qu aspecto tiene?" le dijo l. Y ella dijo: "Un anciano sube, y est envuelto en un manto." Y Sal supo que era Samuel, e inclinando su rostro a tierra, se postr ante l.
Entonces Samuel dijo a Sal: "Por qu me has perturbado hacindome subir?" Y Sal respondi: "Estoy en gran angustia, pues los Filisteos hacen guerra contra m; Dios se ha apartado de m y ya no me responde ni por los profetas ni por sueos; por esto te
Y Samuel dijo: "Entonces, por qu me preguntas a m, ya que el SEOR se ha apartado de ti y se ha hecho tu enemigo?
"El SEOR ha hecho conforme a lo que dijo por medio de m; y el SEOR ha arrancado el reino de tu mano, y se lo ha dado a tu prjimo, a David.
"Porque t no obedeciste al SEOR, ni llevaste a cabo Su gran ira contra Amalec, el SEOR te ha hecho esto hoy.
"Adems, el SEOR entregar a Israel y a ti en manos de los Filisteos; por tanto, maana t y tus hijos estarn conmigo. Ciertamente, el SEOR entregar el ejrcito de Israel en manos de los Filisteos."
Al instante Sal cay por tierra cuan largo era, y tuvo gran temor por las palabras de Samuel; adems estaba sin fuerzas, porque no haba comido nada en todo el da y toda la noche.
La mujer se acerc a Sal, y viendo que estaba aterrorizado, le dijo: "Mire, su sierva le ha obedecido y he puesto mi vida en peligro al or las palabras que usted me habl.
"Ahora pues, le ruego que tambin escuche la voz de su sierva, y me permita poner delante de usted un bocado de pan para que coma y tenga fuerzas cuando siga su camino."
Pero l rehus, y dijo: "No comer." Sin embargo, sus siervos junto con la mujer le insistieron, y l los escuch. Se levant, pues, del suelo y se sent en la cama.
La mujer tena en casa un ternero engordado y se apresur a matarlo; y tomando harina, la amas y horne de ella pan sin levadura.
Y lo trajo delante de Sal y de sus siervos, y comieron. Despus se levantaron y se fueron aquella noche.
Los Filisteos reunieron todos sus ejrcitos en Afec, mientras los Israelitas acamparon junto a la fuente que est en Jezreel.
Y los prncipes de los Filisteos iban avanzando por cientos y por miles, y David y sus hombres marchaban en la retaguardia con Aquis.
Entonces los jefes de los Filisteos dijeron: "Qu hacen aqu estos Hebreos?" Y Aquis dijo a los jefes de los Filisteos: "No ven que ste es David, el siervo de Sal, rey de Israel, que ha estado conmigo estos das, o ms bi
Pero los jefes de los Filisteos se enojaron contra l, y le dijeron: "Haz que ese hombre se vaya, y regrese al lugar que le asignaste, y no le permitas que descienda a la batalla con nosotros, no sea que en la batalla se convierta en nuestro adversario.
"No es ste David, de quien cantaban en las danzas, diciendo: 'Sal mat a sus miles, Y David a sus diez miles'?"
Aquis llam a David y le dijo: "Vive el SEOR que t has sido recto; tu salir y tu entrar en el ejrcito conmigo son agradables a mis ojos, pues no he hallado mal en ti desde el da en que te pasaste a m hasta hoy. Sin embargo, no eres agradab
"Ahora pues, vuelve y vete en paz, para que no desagrades a los prncipes de los Filisteos."
Y David dijo a Aquis: "Pero, qu he hecho? Y qu ha hallado en su siervo desde el da en que estuve delante de usted hasta hoy, para que yo no vaya y pelee contra los enemigos de mi seor el rey?"
Aquis respondi a David: "Yo s que eres grato a mis ojos como un ngel de Dios; sin embargo, los comandantes de los Filisteos han dicho: 'El no debe subir con nosotros a la batalla.'
"Por tanto, levntate muy de maana con los siervos de tu seor que han venido contigo, y luego que se hayan levantado temprano y haya claridad, partan de aqu ."
David, pues, se levant temprano, l y sus hombres, para salir por la maana y regresar a la tierra de los Filisteos. Y los Filisteos subieron a Jezreel.
Al tercer da, cuando David y sus hombres llegaron a Siclag, los Amalecitas haban hecho una incursin en el Neguev (regin del sur) y contra Siclag, y haban asolado a Siclag y la haban incendiado,
y se haban llevado cautivas a las mujeres y a todos los que estaban en ella, grandes y pequeos, sin dar muerte a nadie. Se los llevaron y siguieron su camino.
Cuando David y sus hombres llegaron a la ciudad, vieron que haba sido quemada; y que sus mujeres, sus hijos y sus hijas haban sido llevados cautivos.
Entonces David y la gente que estaba con l alzaron su voz y lloraron, hasta que no les quedaron fuerzas para llorar.
Las dos mujeres de David, Ahinoam la Jezreelita y Abigail, la viuda de Nabal, el de Carmel, haban sido llevadas cautivas.
Y David estaba muy angustiado porque la gente hablaba de apedrearlo, pues todo el pueblo estaba amargado, cada uno a causa de sus hijos y de sus hijas. Pero David se fortaleci en el SEOR su Dios.
Entonces dijo David al sacerdote Abiatar, hijo de Ahimelec: "Te ruego que me traigas el efod." Y Abiatar llev el efod a David.
Y David consult al SEOR: "Perseguir a esta banda? Podr alcanzarlos?" Y El le respondi: "Persguelos, porque de cierto los alcanzars y sin duda los rescatars a todos."
Parti, pues, David, l y los 600 hombres que estaban con l, y llegaron hasta el torrente Besor, donde algunos se quedaron rezagados.
Pero David sigui adelante, l y 400 hombres, porque 200 que estaban demasiado fatigados para cruzar el torrente Besor, se quedaron atrs.
Y hallaron en el campo a un Egipcio y se lo llevaron a David; le dieron pan y comi, y le dieron a beber agua.
Tambin le dieron un pedazo de torta de higos y dos racimos de uvas pasas y comi, y su espritu se reanim; porque no haba comido pan ni bebido agua en tres das y tres noches.
Y David le dijo: "De quin eres t, y de dnde eres?" Y l dijo: "Soy un joven de Egipto, siervo de un Amalecita; mi amo me dej atrs cuando me enferm hace tres das.
"Hicimos una incursin contra el Neguev de los Cereteos, contra el de Jud y contra el Neguev de Caleb, y pusimos fuego a Siclag."
Entonces David le dijo: "Me llevars a esa banda?" Y l respondi: "Jreme por Dios que no me matar ni me entregar en manos de mi amo, y lo llevar a esa banda."
Cuando lo llev, vieron que los Amalecitas estaban desparramados sobre toda aquella tierra, comiendo, bebiendo y bailando por el gran botn que haban tomado de la tierra de los Filisteos y de la tierra de Jud.
Y David los hiri desde el anochecer hasta el atardecer del da siguiente. Ninguno de ellos escap, excepto 400 jvenes que montaron en camellos y huyeron.
David recuper todo lo que los Amalecitas haban tomado, tambin rescat a sus dos mujeres.
Nada de lo que era de ellos les falt, pequeo o grande, hijos o hijas, botn o cualquier cosa que haban tomado para s; David lo recuper todo.
David tom tambin todas las ovejas y el ganado de los Amalecitas, llevndolos delante de los otros ganados, y decan: "Este es el botn de David."
Cuando David lleg a donde estaban los 200 hombres que, demasiado fatigados para seguir a David, se haban quedado en el torrente Besor, stos salieron al encuentro de David y del pueblo que estaba con l, y David se acerc
Entonces todos los hombres malvados e indignos de entre los que haban ido con David respondieron, y dijeron: "Porque no fueron con nosotros, no les daremos nada del botn que hemos recuperado, sino a cada hombre su mujer y sus hijos, para que se cf15\
Pero David dijo: "No deben hacer eso, hermanos mos, con lo que nos ha dado el SEOR, quien nos ha guardado y ha entregado en nuestra mano la banda que vino contra nosotros.
"Y quin los escuchar a ustedes sobre este asunto? Porque conforme a la parte del que desciende a la batalla, as ser la parte de los que se quedan cuidando el equipaje; ellos recibirn lo mismo."
Y as ha sido desde aquel da en adelante, en que David lo estableci como estatuto y ordenanza para Israel hasta el da de hoy.
Cuando lleg David a Siclag, mand parte del botn a los ancianos de Jud, sus amigos, diciendo: "Aqu est un presente para ustedes del botn de los enemigos del SEOR."
Y lo envi a los de Betel, a los de Ramot del Neguev, a los de Jatir,
a los de Aroer, a los de Sifmot, a los de Estemoa,
a los de Racal, a los de las ciudades de Jerameel, a los de las ciudades del Quenita,
a los de Horma, a los de Corasn, a los de Atac,
a los de Hebrn y a todos los lugares por donde David y sus hombres haban andado.
Los Filisteos pelearon contra Israel y los hombres de Israel huyeron delante de los Filisteos y cayeron muertos en el Monte Gilboa.
Los Filisteos persiguieron muy de cerca a Sal y a sus hijos, y mataron a Jonatn, a Abinadab y a Malquisa, hijos de Sal.
La batalla se intensific contra Sal, y los arqueros lo alcanzaron y fue gravemente herido por ellos.
Entonces Sal dijo a su escudero: "Saca tu espada y traspsame con ella, no sea que vengan estos incircuncisos y me traspasen y hagan burla de m." Pero su escudero no quiso, porque tena mucho miedo. As que Sal tom su espada y se ech sobre ella.
Al ver su escudero que Sal haba muerto, l tambin se ech sobre su espada y muri con l.
As muri Sal aquel da, junto con sus tres hijos, su escudero y todos sus hombres.
Cuando los hombres de Israel que estaban al otro lado del valle, con los que estaban ms all del Jordn, vieron que los hombres de Israel haban huido y que Sal y sus hijos haban muerto, abandonaron las ciudades y huyeron. Entonces
Al da siguiente, cuando vinieron los Filisteos a despojar a los muertos, hallaron a Sal y a sus tres hijos cados en el Monte Gilboa.
Le cortaron la cabeza y lo despojaron de sus armas, y enviaron mensajeros por toda la tierra de los Filisteos, para que llevaran las buenas nuevas a la casa de sus dolos y al pueblo.
Pusieron sus armas en el templo de Astarot, y ataron su cuerpo al muro de Bet Sn.
Cuando oyeron los habitantes de Jabes de Galaad lo que los Filisteos haban hecho a Sal,
se levantaron todos los hombres valientes, y caminando toda la noche, tomaron el cuerpo de Sal y los cuerpos de sus hijos del muro de Bet Sn, y volviendo a Jabes, los quemaron all.
Y tomando sus huesos, los enterraron debajo del tamarisco en Jabes, y ayunaron siete das.
Despus de la muerte de Sal, habiendo regresado David de derrotar a los Amalecitas, David permaneci dos das en Siclag.
Al tercer da, un hombre lleg del campamento de Sal con sus ropas rasgadas y polvo sobre su cabeza. Al llegar ante David, se inclin a tierra y se postr.
David le pregunt: "De dnde vienes?" "Me he escapado del campamento de Israel," le respondi.
David le pregunt: "Qu aconteci? Te ruego que me lo digas." Y l respondi: "El pueblo ha huido de la batalla, y tambin muchos del pueblo han cado y han muerto; tambin Sal y su hijo Jonatn han muerto."
As que David le pregunt al joven que se lo haba contado: "Cmo sabes que Sal y su hijo Jonatn han muerto?"
El joven que se lo haba contado, dijo: "Yo estaba por casualidad en el Monte Gilboa, y vi que Sal estaba apoyado sobre su lanza. Y que los carros y los jinetes lo perseguan de cerca.
"Al mirar l hacia atrs, me vio y me llam. Y dije: 'Aqu estoy.'
"Y l me dijo: 'Quin eres?' Y le respond: 'Soy un Amalecita.'
"Entonces l me dijo: 'Te ruego que te pongas junto a m y me mates, pues la agona se ha apoderado de m, porque todava estoy con vida.'
"Me puse, pues, junto a l y lo mat, porque yo saba que l no poda vivir despus de haber cado. Tom la corona que estaba en su cabeza y la pulsera que estaba en su brazo, y los he trado aqu a mi seor."
Entonces David agarr sus ropas y las rasg, y as hicieron tambin todos los hombres que estaban con l.
Se lamentaron y lloraron y ayunaron hasta el atardecer por Sal y por su hijo Jonatn, por el pueblo del SEOR y por la casa de Israel, porque haban cado a espada.
David le pregunt al joven que se lo haba contado: "De dnde eres?" "Soy hijo de un extranjero, un Amalecita," le respondi.
Y David le dijo: "Cmo es que no tuviste temor de extender tu mano para destruir al ungido del SEOR?"
Llamando David a uno de los jvenes, le dijo: "Ve, mtalo." Y l lo hiri, y muri.
Y David le dijo: "Tu sangre sea sobre tu cabeza, porque tu boca ha testificado contra ti, al decir: 'Yo he matado al ungido del SEOR.'"
Entonces David enton esta elega por Sal y por su hijo Jonatn,
y orden que ensearan a los hijos de Jud el cntico del arco; el cual est escrito en el Libro de Jaser:
"Tu hermosura, oh Israel, ha perecido sobre tus montes. Cmo han cado los valientes!
No lo anuncien en Gat, No lo proclamen en las calles de Ascaln; Para que no se regocijen las hijas de los Filisteos, Para que no se alegren las hijas de los incircuncisos.
Oh montes de Gilboa, No haya sobre ustedes roco ni lluvia, ni campos de ofrendas; Porque all fue deshonrado el escudo de los valientes, El escudo de Sal, no ungido con aceite.
De la sangre de los muertos, de la grasa de los poderosos, El arco de Jonatn no volva atrs, Y la espada de Sal no volva vaca.
Sal y Jonatn, amados y amables en su vida, Y en su muerte no fueron separados; Ms ligeros eran que guilas, Ms fuertes que leones.
Hijas de Israel, lloren por Sal, Que las vesta lujosamente de escarlata, Que pona adornos de oro en sus vestidos.
Cmo han cado los valientes en medio de la batalla! Jonatn, muerto en tus alturas.
Estoy afligido por ti, Jonatn, hermano mo; T me has sido muy estimado. Tu amor fue para m ms maravilloso Que el amor de las mujeres.
Cmo han cado los valientes, Y perecido las armas de guerra!"
Despus de esto David consult al SEOR: "Subir a alguna de las ciudades de Jud?" Y el SEOR le dijo: "Sube." "Adnde subir?" dijo David. Y El dijo: "A Hebrn."
Entonces David subi all, y tambin sus dos mujeres, Ahinoam la Jezreelita y Abigail, viuda de Nabal, el de Carmel.
Y David trajo a los hombres que estaban con l, cada uno con su familia; y habitaron en las ciudades de Hebrn.
Los hombres de Jud vinieron y ungieron all a David como rey sobre la casa de Jud. Y avisaron a David: "Fueron los hombres de Jabes de Galaad los que sepultaron a Sal."
Y David envi mensajeros a los hombres de Jabes de Galaad, a decirles: "Benditos sean del SEOR, porque han mostrado esta bondad a Sal su seor, y lo han sepultado.
"Ahora, que el SEOR les muestre misericordia y verdad; y yo tambin les har bien por esto que han hecho.
"Fortalezcan, pues, sus manos, y sean valientes porque Sal su seor ha muerto, y la casa de Jud me ha ungido rey sobre ellos."
Pero Abner, hijo de Ner, comandante del ejrcito de Sal, haba tomado a Isboset, hijo de Sal, y lo llev a Mahanaim.
Y le hizo rey sobre Galaad, sobre Gesuri, sobre Jezreel, sobre Efran, sobre Benjamn y sobre todo Israel.
Isboset, hijo de Sal, tena cuarenta aos cuando comenz a reinar sobre Israel, y rein dos aos. La casa de Jud, sin embargo, sigui a David.
El tiempo que David rein en Hebrn sobre la casa de Jud fue de siete aos y seis meses.
Abner, hijo de Ner, sali de Mahanaim a Gaban con los siervos de Isboset, hijo de Sal.
Y Joab, hijo de Sarvia, y los siervos de David salieron y los encontraron junto al estanque de Gaban; y se sentaron, unos a un lado del estanque y los otros al otro lado.
Entonces Abner dijo a Joab: "Que se levanten ahora los jvenes y compitan delante de nosotros." "Que se levanten," respondi Joab.
Se levantaron y pasaron en igual nmero, doce por Benjamn e Isboset, hijo de Sal, y doce de los siervos de David.
Cada uno agarr a su adversario por la cabeza, y meti su espada en el costado del adversario de manera que cayeron juntos. Por eso aquel lugar fue llamado Helcat Hazurim, el cual est en Gaban.
Aquel da la batalla fue muy reida, y Abner y los hombres de Israel fueron derrotados delante de los siervos de David.
Estaban all los tres hijos de Sarvia: Joab, Abisai y Asael. Y Asael era tan ligero de pies como una gacela del campo.
Asael persigui a Abner, y no se desvi ni a derecha ni a izquierda de ir tras Abner.
Entonces Abner, mir atrs y dijo: "Eres t Asael?" "Yo soy," respondi l.
Abner le dijo: "Desvate a tu derecha o a tu izquierda, apodrate de uno de los jvenes y toma para ti sus despojos." Pero Asael no quera dejar de perseguirlo.
Abner volvi a decirle a Asael: "Deja de perseguirme. Por qu he de derribarte en tierra? Cmo podra entonces levantar mi rostro ante tu hermano Joab?"
Pero l rehus apartarse; por tanto, Abner lo hiri en el estmago con la parte trasera de la lanza, y la lanza le sali por la espalda; all cay, y all mismo muri. Y todos los que venan al lugar donde Asael haba cado y muerto, se detenan.
Pero Joab y Abisai persiguieron a Abner, y cuando el sol se pona, llegaron a la colina de Amma, que est frente a Ga junto al camino del desierto de Gaban.
Los Benjamitas se agruparon detrs de Abner formando una sola banda, y se detuvieron en la cumbre de una colina.
Abner llam a Joab, y dijo: "Devorar la espada para siempre? No sabes que el final ser amargo? Hasta cundo esperars para decirles que dejen de perseguir a sus hermanos?"
Respondi Joab: "Vive Dios, que si no hubieras hablado, ciertamente el pueblo, despus de perseguir cada cual a su hermano, no se hubiera ido hasta la maana."
Entonces Joab toc la trompeta y todo el pueblo se detuvo; no persiguieron ms a Israel ni continuaron peleando ms.
Abner y sus hombres marcharon toda aquella noche por el Arab, cruzaron el Jordn, y caminando toda la maana, llegaron a Mahanaim.
Joab volvi tambin de perseguir a Abner, y cuando reuni a todo el pueblo, faltaban de los siervos de David, diecinueve hombres, adems de Asael.
Pero los siervos de David haban herido de Benjamn y de los hombres de Abner, a 360 hombres, los cuales murieron.
Se llevaron a Asael y lo sepultaron en el sepulcro de su padre, que estaba en Beln (Casa del Pan). Joab y sus hombres caminaron toda la noche hasta que les amaneci en Hebrn.
Hubo larga guerra entre la casa de Sal y la casa de David; pero David se iba fortaleciendo, mientras que la casa de Sal se iba debilitando.
A David le nacieron hijos en Hebrn; su primognito fue Amnn, hijo de Ahinoam la Jezreelita;
el segundo, Quileab, de Abigail, viuda de Nabal de Carmel; el tercero, Absaln, hijo de Maaca, hija de Talmai, rey de Gesur;
el cuarto, Adonas, hijo de Haguit; el quinto, Sefatas, hijo de Abital,
y el sexto, Itream, de Egla, mujer de David. Estos le nacieron a David en Hebrn.
Durante la guerra que haba entre la casa de Sal y la casa de David, Abner se fortaleci en la casa de Sal.
Y Sal haba tenido una concubina cuyo nombre era Rizpa, hija de Aja; entonces Isboset dijo a Abner: "Por qu te has llegado a la concubina de mi padre?"
Abner se enoj mucho por las palabras de Isboset, y dijo: "Acaso soy yo cabeza de perro que pertenece a Jud? Hoy he mostrado bondad hacia la casa de tu padre Sal, hacia sus hermanos y hacia sus amigos, y no te he entregado en manos de David; sin embar
"As haga Dios a Abner, y an ms, si lo que el SEOR ha jurado a David no lo obtengo para l:
transferir el reino de la casa de Sal y establecer el trono de David sobre Israel y sobre Jud desde Dan hasta Beerseba."
Y l ya no pudo responder a Abner ni una palabra, porque le tema.
Entonces Abner envi mensajeros a David de su parte y pregunt: "De quin es la tierra? Y que dijeran tambin: Haga su pacto conmigo, y mi mano ser con usted para traer a usted a todo Israel."
Y David respondi: "Muy bien. Har pacto contigo, pero una cosa demando de ti: No vers mi rostro a menos de que cuando vengas a verme traigas a Mical, la hija de Sal."
Y David envi mensajeros a Isboset, el hijo de Sal y le dijo: "Dame a mi mujer Mical, con la cual me despos por cien prepucios de los Filisteos."
Isboset, pues, envi a quitrsela a su esposo, a Paltiel, hijo de Lais.
Pero su esposo fue con ella, llorando mientras iba, y la sigui hasta Bahurim. Entonces Abner le dijo: "Ve, vulvete." Y Paltiel se volvi.
Abner habl con los ancianos de Israel: "Hace tiempo que ustedes buscaban a David para que fuera su rey.
"Ahora pues, hganlo. Porque el SEOR ha hablado acerca de David, diciendo: 'Por mano de Mi siervo David salvar a Mi pueblo Israel de mano de los Filisteos y de mano de todos sus enemigos.'"
Tambin Abner habl a odos de los de Benjamn. Abner adems fue a hablar a odos de David en Hebrn de todo lo que pareca bien a Israel y a toda la casa de Benjamn.
Lleg Abner adonde estaba David, en Hebrn, y con l veinte hombres. Y David prepar un banquete para Abner y los hombres que lo acompaaban.
Y Abner dijo a David: "Me levantar e ir a reunir a todo Israel junto a mi seor el rey para que hagan un pacto con usted, y sea rey sobre todo lo que su corazn desea." Entonces David despidi a Abner, y l se fue en paz.
Sucedi que los siervos de David y Joab vinieron de hacer una incursin trayendo consigo mucho botn; pero Abner no estaba con David en Hebrn, porque l lo haba despedido y se haba ido en paz.
Cuando lleg Joab y todo el ejrcito que estaba con l, le dieron aviso a Joab dicindole: "Abner, hijo de Ner, vino al rey, y l lo ha despedido y se ha ido en paz."
Entonces Joab vino al rey y dijo: "Qu ha hecho? Ya que Abner vino a usted; por qu, pues, lo ha despedido y l ya se ha ido?
"Conoce a Abner, hijo de Ner, que vino a engaarlo y saber de sus salidas y de sus entradas, y a enterarse de todo lo que usted hace."
Y saliendo Joab de donde estaba David, envi mensajeros tras Abner, y lo hicieron volver desde el pozo de Sira; pero David no lo saba.
Cuando Abner regres a Hebrn, Joab lo llev aparte en medio de la puerta para hablarle en privado, y all, por causa de la sangre de Asael su hermano, lo hiri en el vientre y muri.
Cuando David lo supo despus, dijo: "Yo y mi reino somos inocentes para siempre delante del SEOR de la sangre de Abner, hijo de Ner.
"Caiga su sangre sobre la cabeza de Joab y sobre toda la casa de su padre, y nunca falte en la casa de Joab quien padezca flujo, ni quien sea leproso, ni quien se sostenga con bculo, ni quien muera a espada, ni quien carezca de pan."
Joab y su hermano Abisai mataron a Abner porque l haba dado muerte a Asael, hermano de ellos, en la batalla de Gaban.
Entonces David dijo a Joab y a todo el pueblo que estaba con l: "Rasguen sus vestidos, y canse de cilicio, y hagan duelo delante de Abner." Y el rey David iba detrs del fretro.
Sepultaron, pues, a Abner en Hebrn. El rey alz su voz y llor junto al sepulcro de Abner, y llor tambin todo el pueblo.
Y el rey enton una elega por Abner, y dijo: "Haba de morir Abner como muere un insensato?
Tus manos no estaban atadas, ni tus pies puestos en grillos; Como el que cae delante de los malvados, has cado." Y todo el pueblo volvi a llorar por l.
Entonces todo el pueblo se lleg a David para persuadirlo a que comiera pan mientras an era de da. Pero David jur: "As me haga Dios y aun ms, si pruebo pan o cosa alguna antes de ponerse el sol."
Todo el pueblo repar en ello, y les agrad, pues todo lo que el rey haca agradaba a todo el pueblo.
As todo el pueblo y todo Israel comprendi aquel da que no haba sido el deseo del rey que se diera muerte a Abner, hijo de Ner.
Entonces el rey dijo a sus siervos: "No saben que un prncipe y un gran hombre ha cado hoy en Israel?
"Hoy soy dbil, aunque ungido rey; y estos hombres, hijos de Sarvia, son ms duros que yo. Que el SEOR pague al malhechor conforme a su maldad."
Cuando oy Isboset, hijo de Sal, que Abner haba sido muerto en Hebrn, se llen de miedo, y todo Israel se turb.
El hijo de Sal tena dos hombres que eran jefes de bandas: el nombre de uno era Baana, y el del otro Recab, hijos de Rimn el Beerotita, de la tribu de Benjamn (porque Beerot es tambin considerado parte de Benjamn,
pues los Beerotitas haban huido a Gitaim y han sido extranjeros all hasta el da de hoy).
Jonatn, hijo de Sal, tena un hijo lisiado de los pies. Este tena cinco aos cuando de Jezreel llegaron las noticias de la muerte de Sal y Jonatn, y su nodriza lo tom y huy, pero sucedi que en su prisa por huir, l se cay y q
Y los hijos de Rimn el Beerotita, Recab y Baana, fueron y entraron en la casa de Isboset en el calor del da, mientras l dorma la siesta.
Llegaron hasta la mitad de la casa como si fueran a buscar trigo, y lo hirieron en el vientre. Despus Recab y su hermano Baana escaparon.
Haban entrado en la casa mientras Isboset estaba acostado en su lecho, en su alcoba; lo hirieron y lo mataron, y le cortaron la cabeza. Y tomando su cabeza, anduvieron toda la noche camino del Arab,
y trajeron la cabeza de Isboset a David en Hebrn, y dijeron al rey: "Esta es la cabeza de Isboset, hijo de su enemigo Sal, el que buscaba su vida; de esta manera el SEOR hoy ha concedido venganza a mi seor el rey sobre Sal y sus descendientes."
Respondiendo David a Recab y a su hermano Baana, hijos de Rimn el Beerotita, les dijo: "Vive el SEOR que ha redimido mi vida de toda angustia,
porque cuando uno me avis: 'Sal ha muerto,' pensando que me traa buenas noticias, yo lo prend y lo mat en Siclag, lo cual fue el pago que le di por sus noticias.
"Cunto ms, cuando hombres malvados han matado a un hombre justo en su propia casa y sobre su cama, no demandar ahora su sangre de las manos de ustedes, borrndolos de la tierra?"
Y David dio una orden a los jvenes, y ellos los mataron y les cortaron las manos y los pies y los colgaron junto al estanque en Hebrn. Pero tomaron la cabeza de Isboset y la sepultaron en el sepulcro de Abner, en Hebrn.
Entonces todas las tribus de Israel fueron a David, en Hebrn, y le dijeron: "Aqu estamos, hueso suyo y carne suya somos.
"Ya desde antes, cuando Sal an era rey sobre nosotros, usted era el que guiaba a Israel en sus salidas y entradas. Y el SEOR le dijo: 'T pastorears a Mi pueblo Israel, y sers prncipe sobre Israel.'"
Vinieron, pues, todos los ancianos de Israel al rey en Hebrn, y el rey David hizo un pacto con ellos en Hebrn delante del SEOR; luego ungieron a David como rey sobre Israel.
David tena treinta aos cuando lleg a ser rey, y rein cuarenta aos.
En Hebrn rein sobre Jud siete aos y seis meses, y en Jerusaln rein treinta y tres aos sobre todo Israel y Jud.
Y el rey y sus hombres fueron a Jerusaln para atacar a los Jebuseos, los habitantes de la tierra. Los Jebuseos le dijeron a David: "Usted no entrar aqu; aun los ciegos y los cojos lo rechazarn"; pues pensaban: "David no puede entrar aqu."
No obstante, David conquist la fortaleza de Sion, es decir, la ciudad de David.
Y dijo David aquel da: "Todo el que quiera herir a los Jebuseos, que suba por el tnel del agua y llegue adonde estn los cojos y los ciegos, a los cuales el alma de David aborrece." Por eso se dice: "Ni los ciegos ni los cojos entrarn en la
David habit en la fortaleza, y la llam la ciudad de David. Y edific David la muralla en derredor desde el Milo (la ciudadela) hacia adentro.
David se engrandeca cada vez ms, porque el SEOR, Dios de los ejrcitos, estaba con l.
Entonces Hiram, rey de Tiro, envi mensajeros a David con madera de cedros, carpinteros y canteros, y construyeron una casa para David.
Y comprendi David que el SEOR lo haba confirmado por rey sobre Israel, y que haba exaltado Su reino por amor a Su pueblo Israel.
Despus que vino de Hebrn, David tom ms concubinas y mujeres de Jerusaln; y le nacieron a David ms hijos e hijas.
Estos son los nombres de los que le nacieron en Jerusaln: Sama, Sobab, Natn, Salomn,
Ibhar, Elisa, Nefeg, Jafa,
Elisama, Eliada y Elifelet.
Al or los Filisteos que David haba sido ungido rey sobre Israel, todos los Filisteos subieron a buscar a David; y cuando David se enter, baj a la fortaleza.
Los Filisteos llegaron y se esparcieron por el Valle de Refaim.
Entonces David consult al SEOR: "Subir contra los Filisteos? Los entregars en mi mano?" Y el SEOR dijo a David: "Sube, porque ciertamente entregar a los Filisteos en tu mano."
As que David fue a Baal Perazim, y all los derrot; y dijo: "El SEOR ha abierto brecha entre mis enemigos delante de m, como brecha de aguas." Por eso llam a aquel lugar Baal Perazim.
Los Filisteos abandonaron all sus dolos, y David y sus hombres se los llevaron.
Despus los Filisteos subieron de nuevo, y se esparcieron por el Valle de Refaim.
Cuando David consult al SEOR, El le dijo: "No subas directamente; da un rodeo por detrs de ellos y sal a ellos frente a las balsameras.
"Y cuando oigas el sonido de marcha en las copas de las balsameras, entonces actuars rpidamente, ya que el SEOR habr salido delante de ti para herir al ejrcito de los Filisteos."
Entonces David lo hizo as, tal como el SEOR le haba ordenado, e hiri a los Filisteos desde Geba hasta Gezer.
Volvi David a reunir a todos los hombres escogidos de Israel, treinta mil.
Y David se levant y fue con todo el pueblo que estaba con l a Baala de Jud, para hacer subir desde all el arca de Dios, la cual es llamada por el Nombre, el nombre del SEOR de los ejrcitos, que est sobre los querubines.
Pusieron el arca de Dios sobre un carro nuevo, para que la pudieran llevar de la casa de Abinadab que estaba en la colina. Uza y Aho, hijos de Abinadab, guiaban el carro nuevo.
Y lo llevaron con el arca de Dios de la casa de Abinadab que estaba en la colina, y Aho iba delante del arca.
David y toda la casa de Israel se regocijaban delante del SEOR con toda clase de instrumentos hechos de madera de abeto, y con liras, arpas, panderos, castauelas y cmbalos.
Pero cuando llegaron a la era de Nacn, Uza extendi la mano hacia el arca de Dios, y la sostuvo porque los bueyes casi la volcaron.
Y se encendi la ira del SEOR contra Uza, y Dios lo hiri all por su irreverencia; y all muri junto al arca de Dios.
Entonces David se enoj porque el SEOR haba estallado en ira contra Uza, y llam aquel lugar Prez Uza hasta el da de hoy.
David tuvo temor del SEOR aquel da, y dijo: "Cmo podr venir a m el arca del SEOR?"
Y David no quiso trasladar el arca del SEOR con l a la ciudad de David, sino que la hizo llevar a la casa de Obed Edom el Geteo.
Por tres meses permaneci el arca del SEOR en la casa de Obed Edom el Geteo; y bendijo el SEOR a Obed Edom y a toda su casa.
Y se dio aviso al rey David: "El SEOR ha bendecido la casa de Obed Edom y todo lo que le pertenece a causa del arca de Dios." Entonces David fue, y con alegra hizo subir el arca de Dios de la casa de Obed Edom a la ciudad de David.
Y cuando los portadores del arca del SEOR haban andado seis pasos, David sacrific un buey y un carnero cebado.
David danzaba con toda su fuerza delante del SEOR, y estaba vestido con un efod de lino.
David y toda la casa de Israel hacan subir el arca del SEOR con aclamacin y sonido de trompeta.
Sucedi que cuando el arca del SEOR entraba a la ciudad de David, Mical, hija de Sal, mir desde la ventana y vio al rey David saltando y danzando delante del SEOR, y lo despreci en su corazn.
Metieron el arca del SEOR y la colocaron en su lugar dentro de la tienda que David haba levantado para ella, y David ofreci holocaustos y ofrendas de paz delante del SEOR.
Cuando David termin de ofrecer el holocausto y las ofrendas de paz, bendijo al pueblo en el nombre del SEOR de los ejrcitos.
Despus reparti a todo el pueblo, a toda la multitud de Israel, tanto a hombres como a mujeres, una torta de pan, una de dtiles y una de pasas a cada uno. Entonces todo el pueblo se fue, cada uno a su casa.
Pero al regresar David para bendecir su casa, Mical, hija de Sal, sali al encuentro de David, y le dijo: "Cmo se ha distinguido hoy el rey de Israel! Se descubri hoy ante los ojos de las criadas de sus siervos, como se descubrira sin deco
Y David dijo a Mical: "Eso fue delante del SEOR que me escogi en preferencia a tu padre y a toda su casa para constituirme por prncipe sobre el pueblo del SEOR, sobre Israel. Por tanto, lo celebrar delante del SEOR.
"Y an ser menos estimado que esto, y ser humillado ante mis propios ojos, pero con las criadas de quienes has hablado, ante ellas ser honrado."
Y Mical, hija de Sal, no tuvo hijos hasta el da de su muerte.
Sucedi que cuando el rey David ya moraba en su casa, y el SEOR le haba dado descanso de sus enemigos por todos lados,
el rey dijo al profeta Natn: "Mira, yo habito en una casa de cedro, pero el arca de Dios mora en medio de cortinas."
Entonces Natn dijo al rey: "Vaya, haga todo lo que est en su corazn, porque el SEOR est con usted."
Y esa misma noche la palabra del SEOR vino a Natn:
"Ve y dile a Mi siervo David: 'As dice el SEOR: "Eres t el que Me va a edificar una casa para morar en ella ?
"Pues no he morado en una casa desde el da en que saqu de Egipto a los Israelitas hasta hoy, sino que he andado errante en una tienda, en un tabernculo.
"Dondequiera que he ido con todos los Israelitas, habl palabra a alguna de las tribus de Israel, a la cual haya ordenado que pastoreara a Mi pueblo Israel, dicindoles: 'Por qu ustedes no Me han edificado una casa de cedro?'"'
"Ahora pues, as dirs a Mi siervo David: 'As dice el SEOR de los ejrcitos: "Yo te tom del pastizal (del redil), de seguir las ovejas, para que fueras prncipe sobre Mi pueblo Israel.
"Y he estado contigo por dondequiera que has ido y he exterminado a todos tus enemigos de delante de ti, y har de ti un gran nombre como el nombre de los grandes que hay en la tierra.
"Asignar tambin un lugar para Mi pueblo Israel, y lo plantar all a fin de que habite en su propio lugar y no sea perturbado de nuevo, ni los malvados los aflijan ms como antes,
desde el da en que orden que hubiera jueces sobre Mi pueblo Israel. A ti te dar reposo de todos tus enemigos. El SEOR tambin te hace saber que el SEOR te edificar una casa.
"Cuando tus das se cumplan y reposes con tus padres, levantar a tu descendiente despus de ti, el cual saldr de tus entraas, y establecer su reino.
"El edificar casa a Mi nombre, y Yo establecer el trono de su reino para siempre.
"Yo ser padre para l y l ser hijo para M. Cuando cometa iniquidad, lo castigar con vara de hombres y con azotes de hijos de hombres,
pero Mi misericordia no se apartar de l, como la apart de Sal a quien quit de delante de ti.
"Tu casa y tu reino permanecern para siempre delante de M; tu trono ser establecido para siempre."'"
Conforme a todas estas palabras y conforme a toda esta visin, as Natn habl a David.
Entonces el rey David entr y se sent delante del SEOR y dijo: "Quin soy yo, oh Seor DIOS, y qu es mi casa para que me hayas trado hasta aqu?
"Y aun esto fue insignificante ante Tus ojos, oh Seor DIOS, pues tambin has hablado de la casa de Tu siervo concerniente a un futuro lejano. Y sta es la ley de los hombres, oh Seor DIOS.
"Y qu ms podra decirte David? Pues T conoces a Tu siervo, oh Seor DIOS.
"A causa de Tu palabra, conforme a Tu propio corazn, T has hecho toda esta grandeza, para que lo sepa Tu siervo.
"Oh Seor DIOS, por eso T eres grande; pues no hay nadie como T, ni hay Dios fuera de Ti, conforme a todo lo que hemos odo con nuestros odos.
"Y qu otra nacin en la tierra es como Tu pueblo Israel, al cual viniste a redimir para Ti como pueblo, a fin de darte un nombre, y hacer grandes cosas a su favor y cosas portentosas para Tu tierra, ante Tu pueblo que rescataste para Ti de Egipto, cf
"Pues T has establecido para Ti a Tu pueblo Israel como pueblo Tuyo para siempre, y T, SEOR, has venido a ser su Dios.
"Y ahora, oh Seor DIOS, confirma para siempre la palabra que has hablado acerca de Tu siervo y acerca de su casa, y haz segn has hablado.
"Y sea engrandecido Tu nombre para siempre, al decirse: 'El SEOR de los ejrcitos es Dios sobre Israel;' y que la casa de Tu siervo David sea establecida delante de Ti.
"Porque T, oh SEOR de los ejrcitos, Dios de Israel, has revelado a Tu siervo, diciendo: 'Yo te edificar casa;' por tanto, Tu siervo ha hallado nimo para elevar esta oracin a Ti.
"Ahora pues, oh Seor DIOS, T eres Dios, Tus palabras son verdad y T has prometido este bien a Tu siervo.
"Y ahora, ten a bien bendecir la casa de Tu siervo, a fin de que permanezca para siempre delante de ti. Porque T, oh Seor DIOS, has hablado y con Tu bendicin ser bendita para siempre la casa de Tu siervo."
Despus de esto, David derrot a los Filisteos y los someti, y David tom el mando de la ciudad principal de mano de los Filisteos.
Tambin derrot a Moab, y los midi con cordel, hacindolos tenderse en tierra. Midi dos cordeles para darles muerte, y un cordel entero para dejarlos vivos. Y los Moabitas fueron siervos de David, trayndole tributo.
David derrot tambin a Hadad Ezer, hijo de Rehob, rey de Soba, cuando ste iba a restaurar su dominio en el Ro (el Eufrates).
David le tom 1,700 hombres de a caballo y 20,000 soldados de a pie. David desjarret los caballos de los carros, pero dej suficientes de ellos para 100 carros.
Cuando vinieron los Arameos de Damasco en ayuda de Hadad Ezer, rey de Soba, David mat a 22,000 hombres de los Arameos.
Entonces David puso guarniciones entre los Arameos de Damasco, y los Arameos fueron siervos de David, trayndole tributo. Y el SEOR ayudaba a David dondequiera que iba.
David tom los escudos de oro que llevaban los siervos de Hadad Ezer, y los trajo a Jerusaln.
Y de Beta y de Berotai, ciudades de Hadad Ezer, el rey David tom una gran cantidad de bronce.
Cuando Toi, rey de Hamat, oy que David haba derrotado a todo el ejrcito de Hadad Ezer,
Toi envi a su hijo Joram al rey David, para saludarlo y bendecirlo, porque haba peleado contra Hadad Ezer y lo haba derrotado; pues Hadad Ezer haba estado en guerra con Toi. Y Joram trajo consigo objetos de plata, de oro y de bronce,
que el rey David dedic tambin al SEOR, junto con la plata y el oro que haba dedicado de todas las naciones que l haba sometido:
de Aram y Moab, de los Amonitas, de los Filisteos y de los Amalecitas, y del botn de Hadad Ezer, hijo de Rehob, rey de Soba.
Y David se hizo de renombre cuando regres de derrotar a 18,000 Arameos en el Valle de la Sal.
Puso guarniciones en Edom; por todo Edom puso guarniciones, y todos los Edomitas fueron siervos de David. Y el SEOR daba la victoria a David dondequiera que iba.
David rein sobre todo Israel, y administraba justicia y derecho a todo su pueblo.
Joab, hijo de Sarvia, era jefe del ejrcito, y Josafat, hijo de Ahilud, era cronista;
Sadoc, hijo de Ahitob, y Ahimelec, hijo de Abiatar, eran sacerdotes, y Seraas era secretario;
Benaa, hijo de Joiada, era jefe de los Cereteos y Peleteos; y los hijos de David eran ministros principales.
Entonces David dijo: "Hay todava alguien que haya quedado de la casa de Sal, para que yo le muestre bondad por amor a Jonatn?"
Y haba un siervo de la casa de Sal que se llamaba Siba, y lo llamaron ante David. Y el rey le dijo: "Eres t Siba?" "Su servidor," respondi l.
Y el rey le pregunt: "No queda an alguien de la casa de Sal a quien yo pueda mostrar la bondad de Dios?" Y Siba respondi al rey: "An queda un hijo de Jonatn lisiado de ambos pies."
"Dnde est l?" le pregunt el rey. Y Siba respondi al rey: "Est en casa de Maquir, hijo de Amiel, en Lodebar."
Entonces el rey David mand traerlo de la casa de Maquir, hijo de Amiel, de Lodebar.
Y Mefiboset, hijo de Jonatn, hijo de Sal, vino a David, y cayendo sobre su rostro, se postr. Y David dijo: "Mefiboset." "Su siervo," respondi l.
David le dijo: "No temas, porque ciertamente te mostrar bondad por amor a tu padre Jonatn, y te devolver toda la tierra de tu abuelo Sal; y t comers siempre a mi mesa."
El se postr de nuevo, y dijo: "Quin es su siervo, para que tome en cuenta a un perro muerto como yo?"
Entonces el rey llam a Siba, siervo de Sal, y le dijo: "Todo lo que perteneca a Sal y a su casa, lo he dado al nieto de tu seor.
"Y t, tus hijos y tus siervos cultivarn la tierra para l, y le llevars los frutos para que el nieto de tu seor tenga alimento. Sin embargo, Mefiboset, nieto de tu seor, comer siempre a mi mesa." Siba tena quince hijos y veinte siervos.
Respondi Siba al rey: "Conforme a todo lo que mi seor el rey mande a su siervo, as har su siervo." Y Mefiboset comi a la mesa de David como uno de los hijos del rey.
Mefiboset tena un hijo pequeo que se llamaba Micaa. Todos los que moraban en la casa de Siba eran siervos de Mefiboset.
Pero Mefiboset moraba en Jerusaln, porque siempre coma a la mesa del rey. Estaba lisiado de ambos pies.
Sucedi despus de esto que muri el rey de los Amonitas, y su hijo Hann rein en su lugar.
Y David dijo: "Ser bondadoso con Hann, hijo de Nahas, tal como su padre fue bondadoso conmigo." Entonces David envi algunos de sus siervos para consolarlo por la muerte de su padre. Pero cuando los siervos de David llegaron a la tierra de lo
los prncipes de los Amonitas dijeron a Hann su seor: "Cree usted que David est honrando a su padre porque le ha enviado consoladores? No le ha enviado David sus siervos para reconocer la ciudad, para espiarla y conquistarla?"
Entonces Hann tom a los siervos de David, les rasur la mitad de la barba, les cort los vestidos por la mitad hasta las caderas, y los despidi.
Cuando le avisaron a David, envi mensajeros a encontrarse con ellos, porque los hombres estaban sumamente avergonzados. Y el rey les dijo: "Qudense en Jeric hasta que les crezca la barba, y despus vuelvan."
Al ver los Amonitas que se haban hecho odiosos a David, los Amonitas mandaron a tomar a sueldo a los Arameos de Bet Rehob y a los Arameos de Soba, 20,000 soldados de a pie, y del rey de Maaca 1,000 hombres, y de Is Tob 12,000 hombres.
Cuando David se enter, envi a Joab y a todo el ejrcito de los valientes.
Y los Amonitas salieron y se pusieron en orden de batalla a la entrada de la ciudad, mientras que los Arameos de Soba y de Rehob y los de Is Tob y de Maaca estaban aparte en el campo.
Viendo Joab que se le presentaba batalla por el frente y por la retaguardia, escogi de entre todos los mejores hombres de Israel, y los puso en orden de batalla contra los Arameos.
Al resto del pueblo lo coloc al mando de su hermano Abisai y lo puso en orden de batalla contra los Amonitas.
Y dijo: "Si los Arameos son demasiado fuertes para m, entonces t me ayudars, y si los Amonitas son demasiado fuertes para ti, entonces vendr en tu ayuda.
"Esfurzate, y mostrmonos valientes por amor a nuestro pueblo y por amor a las ciudades de nuestro Dios; y que el SEOR haga lo que Le parezca bien."
Entonces Joab se acerc con el pueblo que estaba con l para pelear contra los Arameos, y stos huyeron delante de l.
Cuando los Amonitas vieron que los Arameos huan, ellos tambin huyeron delante de Abisai y entraron en la ciudad. Entonces Joab se volvi de pelear contra los Amonitas y vino a Jerusaln.
Al ver los Arameos que haban sido derrotados por Israel, volvieron a concentrarse.
Hadad Ezer mand sacar a los Arameos que estaban al otro lado del Ro (el Eufrates) y fueron a Helam; y Sobac, comandante del ejrcito de Hadad Ezer, iba al frente de ellos.
Cuando se dio aviso a David, ste reuni a todo Israel, cruz el Jordn y lleg a Helam. Los Arameos se pusieron en orden de batalla para enfrentarse a David, y pelearon contra l.
Pero los Arameos huyeron delante de Israel, y David mat a 700 hombres de los carros de los Arameos, y a 40,000 hombres de a caballo, e hiri a Sobac, comandante de su ejrcito, el cual muri all.
Cuando todos los reyes, siervos de Hadad Ezer, vieron que haban sido derrotados por Israel, hicieron la paz con Israel y le sirvieron. Y los Arameos tuvieron temor de ayudar ms a los Amonitas.
Aconteci que en la primavera, en el tiempo cuando los reyes salen a la batalla, David envi a Joab y con l a sus siervos y a todo Israel, y destruyeron a los Amonitas y sitiaron a Rab. Pero David permaneci en Jerusaln.
Al atardecer David se levant de su lecho y se paseaba por el terrado de la casa del rey, y desde el terrado vio a una mujer que se estaba baando; y la mujer era de aspecto muy hermoso.
David mand a preguntar acerca de aquella mujer. Y alguien dijo: "No es sta Betsab, hija de Eliam, mujer de Uras el Hitita?"
David envi mensajeros y la tomaron; y cuando ella vino a l, l durmi con ella. Despus que ella se purific de su inmundicia, regres a su casa.
Y Betsab concibi; y envi aviso a David dicindole: "Estoy encinta."
Entonces David envi a decir a Joab: "Envame a Uras el Hitita." Y Joab envi a Uras a David.
Cuando Uras vino a l, David le pregunt por Joab, por el pueblo y por el estado de la guerra.
Despus dijo David a Uras: "Desciende a tu casa, y lava tus pies." Sali Uras de la casa del rey, y tras l fue enviado un obsequio del rey.
Pero Uras durmi a la entrada de la casa del rey con todos los siervos de su seor, y no baj a su casa.
Cuando se lo contaron a David, le dijeron: "Uras no baj a su casa," David dijo a Uras: "No has venido de hacer un viaje? Por qu no bajaste a tu casa?"
Uras respondi a David: "El arca, Israel y Jud estn bajo tiendas, y mi seor Joab y los siervos de mi seor acampan a campo abierto. He de ir yo a mi casa para comer, beber y acostarme con mi mujer? Por su vida y la vida de su alma, que no har tal c
Entonces David dijo a Uras: "Qudate aqu hoy tambin, y maana te dejar ir." Y se qued Uras en Jerusaln aquel da y el siguiente.
Y David lo convid a comer y a beber con l, y lo embriag. Al anochecer Uras sali a acostarse en su cama con los siervos de su seor, pero no descendi a su casa.
A la maana siguiente David escribi una carta a Joab, y la envi por mano de Uras.
En la carta haba escrito: "Pongan a Uras al frente de la batalla ms reida y retrense de l, para que sea herido y muera."
As que cuando Joab asediaba la ciudad, puso a Uras en el lugar donde saba que haba hombres valientes.
Y los hombres de la ciudad salieron y pelearon contra Joab, y algunos de los siervos de David cayeron, y muri tambin Uras el Hitita.
Joab envi a informar a David de todos los sucesos de la guerra,
y dio orden al mensajero: "Cuando hayas acabado de contar al rey todos los sucesos de la guerra,
si sucede que el furor del rey se enciende y te dice: 'Por qu se acercaron tanto a la ciudad para pelear? No saban que dispararan desde el muro?
'Quin mat a Abimelec, hijo de Jerobaal? No arroj una mujer sobre l una muela de molino (piedra de moler) desde lo alto del muro de manera que muri en Tebes? Por qu se acercaron tanto al muro?' Entonces le dirs: 'Tambin su s
Parti, pues, el mensajero, y lleg e inform a David todo lo que Joab le haba enviado a decir.
Y el mensajero dijo a David: "Los hombres prevalecieron contra nosotros y salieron al campo contra nosotros, pero los rechazamos hasta la entrada de la puerta.
"Pero los arqueros tiraron contra sus siervos desde la muralla; y algunos de los siervos del rey han muerto, y tambin su siervo Uras el Hitita ha muerto."
Entonces David dijo al mensajero: "As dirs a Joab: 'No tengas pesar por esto, porque la espada devora tanto a uno como al otro. Haz ms fuerte tu combate contra la ciudad y destryela'; y t alintalo."
Al or la mujer de Uras que su marido Uras haba muerto, hizo duelo por su marido.
Cuando pas el luto, David mand traerla a su casa, y ella fue su mujer; y dio a luz un hijo. Pero lo que David haba hecho fue malo a los ojos del SEOR.
Entonces el SEOR envi a Natn a David. Y Natn vino a l y le dijo: "Haba dos hombres en una ciudad, el uno rico, y el otro pobre.
El rico tena muchas ovejas y vacas.
Pero el pobre no tena ms que una corderita Que l haba comprado y criado, La cual haba crecido junto con l y con sus hijos. Coma de su pan, beba de su copa y dorma en su seno, Y era como una hija para l.
Vino un viajero a visitar al hombre rico Y ste no quiso tomar de sus ovejas ni de sus vacas Para preparar comida para el caminante que haba venido a l, Sino que tom la corderita de aquel hombre pobre y la prepar para el hombre qu
Y se encendi la ira de David en gran manera contra aquel hombre, y dijo a Natn: "Vive el SEOR, que ciertamente el hombre que hizo esto merece morir;
y debe pagar cuatro veces por la cordera, porque hizo esto y no tuvo compasin."
Entonces Natn dijo a David: "T eres aquel hombre. As dice el SEOR, Dios de Israel: 'Yo te ung rey sobre Israel y te libr de la mano de Sal.
'Yo tambin entregu a tu cuidado la casa de tu seor y las mujeres de tu seor, y te di la casa de Israel y de Jud; y si eso hubiera sido poco, te hubiera aadido muchas cosas como stas.
'Por qu has despreciado la palabra del SEOR haciendo lo malo ante Sus ojos? Has matado a espada a Uras el Hitita, has tomado su mujer para que sea mujer tuya, y a l lo has matado con la espada de los Amonitas.
'Ahora pues, la espada nunca se apartar de tu casa, porque Me has despreciado y has tomado la mujer de Uras el Hitita para que sea tu mujer.'"
"As dice el SEOR: 'Por eso, de tu misma casa levantar el mal contra ti; y aun tomar tus mujeres delante de tus ojos y las dar a tu compaero, y ste se acostar con tus mujeres a plena luz del da.
'En verdad, t lo hiciste en secreto, pero Yo har esto delante de todo Israel y a plena luz del sol.'"
Entonces David dijo a Natn: "He pecado contra el SEOR." Y Natn dijo a David: "El SEOR ha quitado tu pecado; no morirs.
"Sin embargo, por cuanto con este hecho has dado ocasin de blasfemar a los enemigos del SEOR, ciertamente morir el nio que te ha nacido."
Y Natn regres a su casa. Entonces el SEOR hiri al nio que la viuda de Uras dio a David, y se puso muy enfermo.
David rog a Dios por el nio; y ayun, y fue y pas la noche acostado en el suelo.
Los ancianos de su casa se pusieron a su lado para levantarlo del suelo, pero l no quiso, y no comi con ellos.
Sucedi que al sptimo da el nio muri. Los siervos de David teman informarle que el nio haba muerto, pues se decan: "Si cuando el nio todava estaba vivo, le hablbamos y no nos escuchaba, cmo, pues, vamos a decirle que el nio ha mue
Pero viendo David que sus siervos susurraban entre s, comprendi que el nio haba muerto, y dijo a sus siervos: "Ha muerto el nio?" "Ha muerto," respondieron ellos.
Entonces David se levant del suelo, se lav, se ungi y se cambi de ropa; entr en la casa del SEOR y ador. Despus vino a su casa y cuando pidi, le pusieron comida delante y comi.
As que sus siervos le dijeron: "Qu es esto que ha hecho? Mientras el nio viva, usted ayunaba y lloraba, pero cuando el nio muri, se levant y comi pan."
Y l respondi: "Mientras el nio an viva, yo ayunaba y lloraba, pues me deca: 'Quin sabe si el SEOR tendr compasin de m y el nio viva?'
"Pero ahora que ha muerto, por qu he de ayunar? Podr hacer que vuelva? Yo ir a l, pero l no volver a m."
Entonces David consol a Betsab su mujer, y vino a ella y se acost con ella; y ella dio a luz un hijo; y l le puso por nombre Salomn. Y el SEOR lo am,
y envi un mensaje por medio del profeta Natn, y le puso el nombre de Jedidas, por causa del SEOR.
Joab combati contra Rab, ciudad de los Amonitas, y conquist la ciudad real.
Entonces Joab envi mensajeros a David que le dijeran: "He combatido contra Rab, y tambin he tomado la ciudad de las aguas.
"Ahora pues, rena el resto del pueblo y acampe contra la ciudad y tmela, no sea que tome yo la ciudad y sea llamada por mi nombre."
David reuni a todo el pueblo y fue a Rab, y pele contra ella y la tom.
Quit la corona de la cabeza de su rey, la cual pesaba 34 kilos de oro y tena una piedra preciosa, y fue puesta sobre la cabeza de David. Y l sac botn de la ciudad en grandes cantidades.
Y la gente que haba en ella, la sac y la puso a trabajar con sierras, con trillos de hierro y con hachas de hierro; tambin la puso a trabajar en los hornos de ladrillos. As hizo a todas las ciudades de los Amonitas. Entonces regre
Despus de esto aconteci que Absaln, hijo de David, tena una hermana muy hermosa que se llamaba Tamar, de la cual se enamor Amnn, hijo de David.
Y Amnn estaba tan atormentado a causa de su hermana Tamar que se enferm, porque ella era virgen, y le pareca difcil a Amnn hacerle cosa alguna.
Pero Amnn tena un amigo que se llamaba Jonadab, hijo de Simea, hermano de David; y Jonadab era un hombre muy astuto.
Y ste le dijo: "Hijo del rey, por qu ests tan deprimido da tras da? No me lo contars?" "Estoy enamorado de Tamar, hermana de mi hermano Absaln," le respondi Amnn.
Entonces Jonadab le dijo: "Acustate en tu cama, y finge que ests enfermo; y cuando tu padre venga a verte, dile: 'Te ruego que dejes que mi hermana Tamar venga y me d algn alimento para comer, y que prepare la comida delante de m para que
Amnn se acost y se fingi enfermo. Cuando el rey vino a verlo, Amnn dijo al rey: "Te ruego que venga mi hermana Tamar y haga dos tortas delante de m para que yo coma de su mano."
Y David envi mensaje a Tamar, a su casa, diciendo: "Ve ahora a la casa de tu hermano Amnn, y preprale la comida."
Fue, pues, Tamar a la casa de su hermano Amnn, y l estaba acostado. Y ella tom masa, la amas, hizo tortas delante de l y las coci.
Y tomando la sartn, las sirvi delante de l, pero l rehus comer. Y Amnn dijo: "Que salgan todos de aqu." Y todos salieron de all.
Entonces Amnn dijo a Tamar: "Trae la comida a la alcoba para que yo coma de tu mano." Y Tamar tom las tortas que haba hecho y las llev a su hermano Amnn a la alcoba.
Cuando ella se las llev para que comiera, l le ech mano, y le dijo: "Ven, acustate conmigo, hermana ma."
Pero ella le respondi: "No, hermano mo, no abuses de m, porque tal cosa no se hace en Israel; no cometas esta terrible ofensa (infamia).
"Pues, adnde ira yo con mi deshonra? Y t seras como uno de los insensatos de Israel. Ahora pues, te ruego que hables al rey, que l no me negar a ti."
Pero l no quiso escucharla; como era ms fuerte que ella, la forz, y se acost con ella.
Entonces Amnn la aborreci con un odio muy grande; porque el odio con que la aborreci fue mayor que el amor con que la haba amado. Y Amnn le dijo: "Levntate, vete."
Pero ella le respondi: "No, porque esta injusticia que me haces, echndome fuera, es mayor que la otra que me has hecho." Pero l no quiso orla.
Llam, pues, a su criado que le serva y le dijo: "Echa a esta mujer fuera de aqu, y cierra la puerta tras ella."
(Ella llevaba un vestido de manga larga, porque as las hijas vrgenes del rey se vestan con tnicas.) Su criado la ech fuera, y cerr la puerta tras ella.
Entonces Tamar se puso ceniza sobre la cabeza, rasg el vestido de manga larga que llevaba puesto, y se fue gritando con las manos sobre la cabeza.
Su hermano Absaln le dijo: "Ha estado contigo tu hermano Amnn? Guarda silencio ahora, hermana ma; tu hermano es; no se angustie tu corazn por este asunto." Tamar, pues, se qued desconsolada en casa de su hermano Absaln.
Cuando el rey David se enter de todas estas cosas, se enoj mucho.
Pero Absaln no le habl a Amnn ni bien ni mal; pues odiaba a Amnn, porque haba violado a su hermana Tamar.
Despus de dos aos, teniendo Absaln esquiladores de ovejas en Baal Hazor, que est junto a Efran, invit a todos los hijos del rey.
Y Absaln vino al rey y le dijo: "Su siervo tiene ahora esquiladores de ovejas; ruego que venga el rey y sus asistentes con su siervo."
Pero el rey respondi a Absaln: "No, hijo mo, no debemos ir todos, para no ser carga para ti." Y aunque le insisti, no quiso ir, pero lo bendijo.
Entonces Absaln dijo: "Pues si no, le ruego que deje ir a mi hermano Amnn con nosotros." "Por qu ha de ir contigo?" le pregunt el rey.
Pero cuando Absaln le insisti, dej ir con l a Amnn y a todos los hijos del rey.
Absaln orden a sus siervos y dijo: "Miren, cuando el corazn de Amnn est alegre por el vino, y cuando yo les diga: 'Hieran a Amnn,' entonces mtenlo. No teman; no se lo he mandado yo? Tengan nimo y sean valientes."
Y los siervos de Absaln hicieron a Amnn tal como Absaln les haba mandado. Entonces todos los hijos del rey se levantaron, y montndose cada uno en su mulo, huyeron.
Estando an ellos en el camino, lleg a David el rumor que deca: "Absaln ha dado muerte a todos los hijos del rey, y no ha quedado ni uno de ellos."
Entonces el rey se levant, rasg sus vestidos y se ech en tierra; y todos sus siervos estaban a su lado con los vestidos rasgados.
Y Jonadab, hijo de Simea, hermano de David, dijo: "No crea mi seor que han dado muerte a todos los jvenes, hijos del rey, pues slo ha muerto Amnn; porque esto haba sido determinado por decisin de Absaln desde el da en que Amnn viol a su hermana
"Ahora pues, no tome en serio mi seor el rey el rumor que dice: 'todos los hijos del rey murieron,' porque slo Amnn ha muerto."
Entre tanto Absaln haba huido. Y el joven que estaba de atalaya alz los ojos y mir, y haba mucha gente que vena por el camino que estaba a sus espaldas del lado del monte.
Y Jonadab dijo al rey: "Son los hijos del rey que vienen; conforme a la palabra de su siervo, as ha sucedido."
Apenas haba acabado de hablar, los hijos del rey llegaron, alzaron su voz y lloraron. Tambin el rey y todos sus siervos lloraron muy amargamente.
Huy Absaln y fue a Talmai, hijo de Amiud, rey de Gesur. Y David lloraba por su hijo todos los das.
As fue que Absaln huy a Gesur, y estuvo all tres aos.
Y el rey David ansiaba ir adonde estaba Absaln, pues con respecto a Amnn que haba muerto, ya se haba consolado.
Joab, hijo de Sarvia, comprendi que el corazn del rey se inclinaba hacia Absaln.
Y Joab envi a Tecoa a traer a una mujer sabia de all, y le dijo: "Te ruego que finjas estar de duelo, te pongas ahora ropas de luto y no te unjas con leo, sino prtate como una mujer que por muchos das ha estado de duelo por un muerto;
despus ve al rey y hblale de esta manera." Y Joab puso las palabras en su boca.
Cuando la mujer de Tecoa habl al rey, cay sobre su rostro en tierra, y postrndose, dijo: "Aydeme, oh rey!"
"Qu te sucede?" le dijo el rey. Ella le respondi: "Ciertamente soy viuda, pues mi marido ha muerto."
"Su sierva tena dos hijos; lucharon entre s en el campo, y no habiendo quien los apartara, uno hiri al otro y lo mat.
"Y toda la familia se ha levantado contra su sierva, y dicen: 'Entrega al que hiri a su hermano, para que le demos muerte por la vida de su hermano a quien mat, y destruyamos al heredero tambin.' As extinguirn el ascua que me queda, no dejando a mi
"Ve a tu casa, y dar rdenes respecto a ti," el rey respondi a la mujer.
Y la mujer de Tecoa dijo al rey: "Oh rey mi seor, la iniquidad sea sobre m y sobre la casa de mi padre, pero el rey y su trono sean sin culpa."
"Cualquiera que te hable, tremelo, y no te molestar ms," dijo el rey.
Y ella dijo: "Le ruego, oh rey, que se acuerde del SEOR su Dios, para que el vengador de sangre no aumente el dao, no sea que destruya a mi hijo." Y l dijo: "Vive el SEOR, ni un pelo de tu hijo caer a tierra."
Dijo entonces la mujer: "Permita que su sierva diga una palabra a mi seor el rey." "Habla," le dijo David.
Y la mujer dijo: "Por qu, pues, ha pensado tal cosa contra el pueblo de Dios? Porque al decir esta palabra, el rey se hace como uno que es culpable, ya que el rey no hace volver a su desterrado.
"Pues ciertamente moriremos; somos como el agua derramada en tierra que no se vuelve a recoger. Pero Dios no quita la vida, sino designa medios para que el desterrado no sea alejado de l.
"Ahora, la razn por la cual he venido a decir esta palabra a mi seor el rey, es porque el pueblo me ha atemorizado; por eso su sierva se dijo: 'Hablar ahora al rey, tal vez el rey cumpla la peticin de su sierva.
'Pues el rey oir y librar a su sierva de mano del hombre que destruira a ambos, a m y a mi hijo, de la heredad de Dios.'
"Se dijo adems su sierva: 'Sea de consuelo la palabra de mi seor el rey, pues como el ngel de Dios, as es mi seor el rey para discernir el bien y el mal. Que el SEOR su Dios sea con usted!'"
Respondi el rey y dijo a la mujer: "Te ruego que no me ocultes nada de lo que voy a preguntarte." "Hable mi seor el rey," le dijo la mujer.
Y el rey dijo: "Est contigo la mano de Joab en todo esto?" Y la mujer respondi: "Vive su alma, mi seor el rey, nadie puede desviarse ni a la derecha ni a la izquierda de todo lo que mi seor el rey ha hablado. En verdad fue su siervo Joab q
su siervo Joab ha hecho esto con el fin de cambiar el aspecto de las cosas. Pero mi seor es sabio, como con la sabidura del ngel de Dios, para saber todo lo que hay en la tierra."
Entonces el rey dijo a Joab: "Mira, ciertamente ahora har esto; ve y trae al joven Absaln."
Joab cay rostro en tierra, y postrndose, bendijo al rey. Entonces Joab dijo: "Oh rey mi seor, hoy su siervo sabe que he hallado gracia ante sus ojos, puesto que el rey ha concedido la peticin de su siervo."
Joab se levant, fue a Gesur y trajo a Absaln a Jerusaln.
Pero el rey dijo: "Que vuelva a su casa y no vea mi rostro." Y Absaln volvi a su casa, y no vio el rostro del rey.
En todo Israel no haba nadie tan bien parecido ni tan celebrado como Absaln. Desde la planta de su pie hasta su coronilla no haba defecto en l.
Cuando se cortaba el cabello (y era al final de cada ao que se lo cortaba, pues le pesaba mucho y por eso se lo cortaba), el cabello pesaba 200 siclos (2.3 kilos) segn el peso real.
A Absaln le nacieron tres hijos y una hija que se llamaba Tamar; ella era una mujer de hermosa apariencia.
Absaln residi dos aos completos en Jerusaln sin ver el rostro del rey.
Entonces Absaln mand a buscar a Joab para enviarlo al rey, pero l no quiso venir. Y por segunda vez envi por l, pero no quiso venir.
Dijo, pues, a sus siervos: "Miren, el campo de Joab est junto al mo, y all tiene cebada; vayan y prndanle fuego." Y los siervos de Absaln prendieron fuego al campo.
Entonces Joab se levant, vino a la casa de Absaln y le dijo: "Por qu tus siervos han prendido fuego a mi campo?"
Y Absaln respondi a Joab: "Mira, mand a decirte: 'Ven ac, para enviarte al rey a decirle: "Para qu vine de Gesur? Mejor me hubiera sido estar an all."' Ahora pues, vea yo el rostro del rey; y si hay iniquidad en m, que me d muerte."
Cuando Joab vino al rey y le hizo saber esto, llam a Absaln, quien vino ante el rey y se postr sobre su rostro en tierra delante del rey. Y el rey bes a Absaln.
Aconteci despus de esto que Absaln consigui un carro y caballos, y cincuenta hombres que corrieran delante de l.
Absaln se levantaba temprano y se situaba junto al camino de la puerta; y suceda que todo aqul que tena un pleito y vena al rey para juicio, Absaln lo llamaba y deca: "De qu ciudad eres?" Y ste responda: "Tu siervo es de una de las t
Entonces Absaln le deca: "Mira, tu causa es buena y justa, pero nadie te va a escuchar de parte del rey."
Deca adems Absaln: "Quin me nombrara juez en la tierra! Entonces todo hombre que tuviera pleito o causa alguna podra venir a m y yo le hara justicia."
Y suceda que cuando alguien se acercaba y se postraba ante l, l extenda su mano, lo levantaba y lo besaba.
De esta manera Absaln trataba a todo Israelita que vena al rey para juicio. As Absaln rob el corazn de los hombres de Israel.
Despus de cuatro aos, Absaln dijo al rey: "Le ruego me deje ir a Hebrn a pagar mi voto que he hecho al SEOR.
"Pues su siervo prometi un voto mientras habitaba en Gesur, en Aram y dijo: 'Si en verdad el SEOR me hace volver a Jerusaln, entonces yo servir al SEOR.'"
"Vete en paz," le dijo el rey. Y l se levant y fue a Hebrn.
Pero Absaln envi espas por todas las tribus de Israel y dijo: "Tan pronto oigan el sonido de la trompeta, entonces dirn: 'Absaln es rey en Hebrn.'"
Con Absaln fueron 200 hombres de Jerusaln como invitados; fueron inocentemente, sin saber nada.
Y Absaln envi por Ahitofel el Gilonita, consejero de David, desde Gilo su ciudad, cuando ofreca los sacrificios. Y la conspiracin se haca fuerte porque constantemente aumentaba la gente que segua a Absaln.
Entonces un mensajero vino a David y le dijo: "El corazn de los hombres de Israel est con Absaln."
Y David dijo a todos sus siervos que estaban con l en Jerusaln: "Levntense y huyamos, porque si no, ninguno de nosotros escapar de Absaln. Vayan de prisa, no sea que nos alcance pronto, traiga desgracia sobre nosotros y hiera la
Y los siervos del rey le dijeron: "Sus siervos estn listos para hacer todo lo que nuestro seor el rey quiera."
Sali el rey, y toda su casa con l, dejando el rey a diez concubinas para cuidar la casa.
Sali, pues, el rey y toda la gente con l, y se detuvieron en la ltima casa.
Todos sus siervos pasaron junto a l, todos los Cereteos, los Peleteos y todos los Geteos, 600 hombres que haban venido con l desde Gat; todos pasaron delante del rey.
Y el rey dijo a Itai el Geteo: "Por qu has de venir t tambin con nosotros? Regresa y qudate con el rey, porque eres un extranjero y tambin un desterrado; regresa a tu lugar.
"Llegaste apenas ayer, y he de hacer que vagues hoy con nosotros mientras yo voy por donde quiera ir? Regresa y haz volver a tus hermanos, y que sean contigo la misericordia y la verdad."
Pero Itai respondi al rey: "Vive el SEOR y vive mi seor el rey, ciertamente dondequiera que est mi seor el rey, ya sea para muerte o para vida, all tambin estar su siervo."
Entonces David dijo a Itai: "Ve y pasa adelante." As Itai el Geteo pas con todos sus hombres y con todos los pequeos que estaban con l.
Mientras todo el pas lloraba en alta voz, todo el pueblo cruz. El rey tambin cruz el torrente Cedrn, y todo el pueblo pas en direccin al desierto.
Y Sadoc pas tambin, y todos los Levitas con l, llevando el arca del pacto de Dios. Y asentaron el arca de Dios, y Abiatar subi despus que haba terminado de pasar todo el pueblo que sala de la ciudad.
Entonces el rey dijo a Sadoc: "Haz volver el arca de Dios a la ciudad. Si hallo gracia ante los ojos del SEOR, El me har volver y me mostrar tanto el arca como Su morada.
"Pero si El dijera as: 'No me complazco en ti,' mira, aqu estoy, que haga conmigo lo que bien le parezca."
Tambin el rey David dijo al sacerdote Sadoc: "No eres vidente? Regresa en paz a la ciudad, y con ustedes sus dos hijos, tu hijo Ahimaas, y Jonatn, hijo de Abiatar.
"Miren, esperar en los vados del desierto hasta que venga palabra de ustedes para informarme."
Sadoc y Abiatar hicieron volver el arca de Dios a Jerusaln, y se quedaron all.
David suba a la cuesta del Monte de los Olivos, y mientras iba, lloraba con la cabeza cubierta y los pies descalzos. Entonces todo el pueblo que iba con l cubri cada uno su cabeza, e iban llorando mientras suban.
Alguien dio aviso a David: "Ahitofel est entre los conspiradores con Absaln." Y David dijo: "Oh SEOR, Te ruego, haz necio el consejo de Ahitofel."
Sucedi que mientras David se acercaba a la cumbre donde se adoraba a Dios, Husai el Arquita sali a su encuentro con su manto desgarrado y polvo sobre la cabeza.
Y David le dijo: "Si pasas conmigo, entonces me sers una carga.
"Pero si regresas a la ciudad, y dices a Absaln: 'Ser su siervo, oh rey; como en el pasado he sido siervo de su padre, as ahora ser su siervo,' entonces har nulo el consejo de Ahitofel en favor mo.
"Y no estn all contigo Sadoc y Abiatar los sacerdotes? Por tanto, todo lo que oigas de la casa del rey lo comunicars a los sacerdotes Sadoc y Abiatar.
"Tambin, sus dos hijos estn all con ellos, Ahimaas, hijo de Sadoc, y Jonatn, hijo de Abiatar, y por medio de ellos me comunicars todo lo que oigas."
Husai, amigo de David, entr en la ciudad cuando Absaln entraba en Jerusaln.
Cuando David pas un poco ms all de la cumbre, vio que Siba, el criado de Mefiboset, sala a su encuentro con un par de asnos aparejados, y sobre ellos haba doscientos panes, cien racimos de uvas pasas, cien frutas de verano y un o
Y el rey dijo a Siba: "Para qu tienes esto?" Y Siba respondi: "Los asnos son para que monte la familia del rey, y el pan y la fruta de verano para que los jvenes coman, y el vino para que beba cualquiera que se fatigue en el desierto."
Entonces el rey dijo: "Y dnde est el hijo de tu seor?" Y Siba respondi al rey: "Est en Jerusaln, pues ha dicho: 'Hoy la casa de Israel me devolver el reino de mi padre.'"
Y el rey dijo a Siba: "Mira, todo lo que pertenece a Mefiboset es tuyo." Y Siba dijo: "Me inclino ante usted; que halle yo gracia ante sus ojos, oh rey, mi seor."
Al llegar el rey David a Bahurim, entonces, sali de all un hombre de la familia de la casa de Sal que se llamaba Simei, hijo de Gera. Cuando sali, iba maldiciendo,
y tiraba piedras a David y a todos los siervos del rey David, aunque todo el pueblo y todos los hombres valientes estaban a su derecha y a su izquierda.
As deca Simei mientras maldeca: "Fuera, fuera, hombre sanguinario e indigno!
"El SEOR ha hecho volver sobre ti toda la sangre derramada de la casa de Sal, en cuyo lugar has reinado; el SEOR ha entregado el reino en mano de tu hijo Absaln. Aqu ests prendido en tu propia maldad, porque eres hombre sanguinario."
Entonces Abisai, hijo de Sarvia, dijo al rey: "Por qu ha de maldecir este perro muerto a mi seor el rey? Djeme que vaya ahora y le corte la cabeza."
Pero el rey dijo: "Qu tengo yo que ver con ustedes, hijos de Sarvia? Si l maldice, y si el SEOR le ha dicho: 'Maldice a David,' quin, pues, le dir: 'Por qu has hecho esto?'"
Entonces David dijo a Abisai y a todos sus siervos: "Mi hijo que sali de mis entraas busca mi vida; cunto ms entonces este Benjamita? Djenlo, que siga maldiciendo, porque el SEOR se lo ha dicho.
"Quiz el SEOR mire mi afliccin y me devuelva bien por su maldicin de hoy."
As pues, David y sus hombres siguieron su camino; y Simei iba por el lado del monte paralelo a l, y mientras iba lo maldeca, le tiraba piedras y le arrojaba polvo.
Y el rey y todo el pueblo que iba con l llegaron al Jordn fatigados, y all descansaron.
Entonces Absaln y todo el pueblo, los hombres de Israel, entraron en Jerusaln, y Ahitofel con l.
Sucedi que cuando Husai el Arquita, amigo de David, vino a Absaln, Husai dijo a Absaln: "Viva el rey! Viva el rey!"
Y Absaln dijo a Husai: "Es sta tu lealtad para con tu amigo? Por qu no fuiste con tu amigo?"
Respondi Husai a Absaln: "No, pues a quien el SEOR, este pueblo y todos los hombres de Israel han escogido, de l ser, y con l me quedar.
"Adems, a quin debera yo servir? No habra de ser en la presencia de su hijo? Tal como he servido delante de tu padre, as ser delante de ti."
Entonces Absaln dijo a Ahitofel: "Den ustedes su consejo. Qu debemos hacer?"
Y Ahitofel respondi a Absaln: "Llguese a las concubinas de su padre, a quienes l ha dejado para guardar la casa. Entonces todo Israel sabr que usted ha hecho odioso a su padre, y las manos de todos los que estn con usted se fortalecern."
Levantaron, pues, una tienda en el terrado para Absaln, y l se lleg a las concubinas de su padre a la vista de todo Israel.
El consejo que Ahitofel daba en aquellos das era como si uno consultara la palabra de Dios. As era considerado todo consejo de Ahitofel tanto por David como por Absaln.
Ahitofel dijo tambin a Absaln: "Le ruego que me deje escoger 12,000 hombres, y esta noche me levantar y perseguir a David.
"Caer sobre l cuando est cansado y fatigado, le infundir terror y huir todo el pueblo que est con l. Entonces herir al rey solamente,
y har volver a usted a todo el pueblo. El regreso de todos depende del hombre a quien busca; despus todo el pueblo estar en paz."
Y el plan agrad a Absaln y a todos los ancianos de Israel.
Entonces Absaln dijo: "Llame tambin ahora a Husai el Arquita y escuchemos lo que l tiene que decir."
Cuando Husai vino a Absaln, ste le dijo: "Ahitofel ha hablado de esta manera, Llevaremos a cabo su plan? Si no, habla."
Y Husai dijo a Absaln: "Esta vez el consejo que Ahitofel ha dado no es bueno."
Dijo adems Husai: "Usted conoce a su padre y a sus hombres, que son hombres valientes y que estn enfurecidos como una osa en el campo privada de sus cachorros. Su padre es un experto en la guerra, y no pasar la noche con el pueblo.
"Ciertamente, l ahora se habr escondido en una de las cuevas o en algn otro lugar. Y suceder que si en el primer asalto caen algunos de los suyos, cualquiera que se entere, dir: 'Ha habido una matanza entre el pueblo que sigue a
"Y aun el valiente, cuyo corazn es como el corazn de un len, se desanimar completamente, pues todo Israel sabe que su padre es un hombre poderoso y que todos los que estn con l son valientes.
"Pero yo aconsejo que todo Israel se rena con usted, desde Dan hasta Beerseba, abundantes como la arena que est a la orilla del mar, y que usted personalmente vaya al combate.
"As que iremos a l en cualquiera de los lugares donde se encuentre, y descenderemos sobre l como cae el roco sobre la tierra. De l y de todos los hombres que estn con l no quedar ni uno.
"Si se refugia en una ciudad, todo Israel traer sogas a aquella ciudad y la arrastraremos al valle hasta que no se encuentre en ella ni una piedra pequea."
Absaln y todos los hombres de Israel dijeron: "El consejo de Husai el Arquita es mejor que el consejo de Ahitofel." Pues el SEOR haba ordenado que se frustrara el buen consejo de Ahitofel para que el SEOR trajera calamidad sobre Absaln.
Despus Husai dijo a los sacerdotes Sadoc y Abiatar: "Esto es lo que Ahitofel aconsej a Absaln y a los ancianos de Israel, y esto es lo que yo he aconsejado.
"Ahora pues, enven inmediatamente y avisen a David: 'No pase la noche en los vados del desierto sino pase al otro lado sin falta, no sea que el rey y el pueblo que est con l sean destruidos.'"
Y Jonatn y Ahimaas aguardaban en En Rogel. Una criada ira a avisarles y ellos iran a avisar al rey David, porque no deban verse entrando a la ciudad.
Pero un muchacho los vio y avis a Absaln; as que los dos salieron rpidamente y fueron a la casa de un hombre en Bahurim que tena un pozo en su patio, al cual descendieron.
Y tomando la mujer una manta, la extendi sobre la boca del pozo y esparci grano sobre ella, de modo que nada se notaba.
Entonces los siervos de Absaln fueron a la casa de la mujer y dijeron: "Dnde estn Ahimaas y Jonatn?" Y la mujer les dijo: "Ellos han pasado el arroyo." Buscaron, y al no encontrarlos, regresaron a Jerusaln.
Despus que los siervos se fueron, salieron del pozo, y fueron y dieron aviso al rey David, dicindole: "Levntense y pasen aprisa las aguas, porque Ahitofel ha aconsejado as contra ustedes."
Entonces David y todo el pueblo que estaba con l se levantaron y pasaron el Jordn. Ya al amanecer no quedaba ninguno que no hubiera pasado el Jordn.
Viendo Ahitofel que no haban seguido su consejo, aparej su asno, se levant y fue a su casa, a su ciudad, puso en orden su casa y se ahorc. As muri, y fue sepultado en la tumba de su padre.
Al llegar David a Mahanaim, Absaln pas el Jordn y con l todos los hombres de Israel.
Absaln nombr a Amasa jefe del ejrcito en lugar de Joab. Amasa era hijo de un hombre que se llamaba Itra, el Israelita, el cual se haba llegado a Abigail, hija de Nahas, hermana de Sarvia, madre de Joab.
Y acamp Israel con Absaln en la tierra de Galaad.
Cuando David lleg a Mahanaim, entonces Sobi, hijo de Nahas de Rab, de los hijos de Amnn, Maquir, hijo de Amiel de Lodebar, y Barzilai el Galaadita de Rogelim,
trajeron camas, copas, vasijas de barro, trigo, cebada, harina, grano tostado, habas, lentejas, semillas tostadas,
miel, cuajada, ovejas, y queso de vaca, para que comieran David y el pueblo que estaba con l, pues decan: "El pueblo est hambriento, cansado y sediento en el desierto."
Entonces David cont el pueblo que estaba con l, y puso sobre ellos capitanes de mil y capitanes de cien.
Y envi David al pueblo: una tercera parte bajo el mando de Joab, otra tercera parte bajo el mando de Abisai, hijo de Sarvia, hermano de Joab, y otra tercera parte bajo el mando de Itai el Geteo. Y el rey dijo al pueblo: "Ciertamente yo tambin saldr co
Pero el pueblo dijo: "No debe salir; porque si tenemos que huir, no harn caso de nosotros. Aunque muera la mitad de nosotros, no harn caso de nosotros. Pero usted vale por diez mil de nosotros; ahora pues, ser mejor que usted est l
"Yo har lo que les parezca mejor," les dijo el rey. Y el rey se puso junto a la puerta, y todo el pueblo sali por centenares y por millares.
Y el rey David mand a Joab, a Abisai y a Itai y dijo: "Por amor a m traten bien al joven Absaln." Y todo el pueblo oy cuando el rey dio orden a todos los capitanes acerca de Absaln.
El pueblo sali al campo al encuentro de Israel, y se entabl la batalla en el bosque de Efran.
All fue derrotado el pueblo de Israel delante de los siervos de David, y la matanza aquel da all fue grande: 20,000 hombres.
La batalla se extendi por toda aquella regin, y el bosque devor ms gente aquel da que la que devor la espada.
Absaln se encontr con los siervos de David. Absaln iba montado en su mulo, y pas el mulo debajo del espeso ramaje de una gran encina, y se le trab la cabeza a Absaln en la encina, y qued colgado entre el cielo y la tierra, mien
Cuando uno de los hombres vio esto, avis a Joab: "Yo vi a Absaln colgado de una encina."
Joab dijo al hombre que le haba avisado: "As que t lo viste, por qu no lo heriste all derribndolo a tierra? Yo te hubiera dado diez monedas de plata y un cinturn."
Respondi el hombre a Joab: "Aunque yo recibiera 1,000 monedas de plata en la mano, no extendera la mano contra el hijo del rey. Porque ante nuestros odos el rey te orden a ti, a Abisai y a Itai: 'Protjanme al joven Absaln.'
"De otro modo, si yo hubiera hecho traicin contra su vida (y no hay nada oculto al rey), t mismo te hubieras mostrado indiferente."
Respondi Joab: "No malgastar mi tiempo aqu contigo." Y tomando tres dardos en la mano, los clav en el corazn de Absaln mientras todava estaba vivo en medio de la encina.
Y diez jvenes escuderos de Joab rodearon e hirieron a Absaln y lo remataron.
Entonces Joab toc la trompeta, y el pueblo regres de perseguir a Israel, porque Joab detuvo al pueblo.
Y tomaron a Absaln, lo echaron en una fosa profunda en el bosque y levantaron sobre l un gran montn de piedras. Y todo Israel huy, cada uno a su tienda.
En vida, Absaln haba tomado y erigido para s una columna que est en el Valle del Rey, pues se haba dicho: "No tengo hijo para perpetuar mi nombre." Y llam la columna por su propio nombre, y hasta hoy da se llama Monumento de Absaln.
Y Ahimaas, hijo de Sadoc, dijo: "Te ruego que me dejes correr y llevar las noticias al rey de que el SEOR lo ha liberado de la mano de sus enemigos."
Pero Joab le dijo: "T no eres el hombre para llevar hoy las noticias; las llevars otro da. No llevars noticias hoy, porque el hijo del rey ha muerto."
Entonces Joab dijo al Cusita (al Etope): "Ve, anuncia al rey lo que has visto." Y el Cusita se inclin ante Joab, y corri.
Y Ahimaas, hijo de Sadoc, volvi a decir a Joab: "Pase lo que pase, te ruego que me dejes correr tras el Cusita." "Por qu corrers, hijo mo, ya que no tendrs recompensa por ir?" le dijo Joab.
Pero l dijo: " Pase lo que pase, correr." Entonces le dijo: "Corre." Y Ahimaas corri por el camino de la llanura, y pas al Cusita.
David estaba sentado entre las dos puertas; y el atalaya subi al terrado de la puerta en el muro, y alzando los ojos mir, y vio a un hombre que corra solo.
Y el atalaya llam y avis al rey. Y el rey dijo: "Si viene solo hay buenas noticias en su boca." Mientras se acercaba ms y ms,
el atalaya vio a otro hombre corriendo. Entonces el atalaya dio voces al portero, y dijo: "Veo a otro hombre corriendo solo." "Este tambin trae buenas noticias," dijo el rey.
Y el atalaya dijo: "Creo que el correr del primero es como el correr de Ahimaas, hijo de Sadoc." Y el rey dijo: "Este es un buen hombre y viene con buenas noticias."
Y Ahimaas dio voces, y dijo al rey: "Todo est bien." Se postr rostro en tierra delante del rey, y dijo: "Bendito es el SEOR su Dios, que ha entregado a los hombres que levantaron sus manos contra mi seor el rey."
"Le va bien al joven Absaln?" pregunt el rey. Y Ahimaas respondi: "Cuando Joab envi al siervo del rey y a su siervo, vi un gran tumulto, pero no supe qu era ."
"Ponte a un lado y qudate aqu," le dijo el rey. Y l se puso a un lado, y se qued all.
Y cuando lleg el Cusita, dijo: "Reciba mi seor el rey buenas noticias, porque el SEOR lo ha librado hoy de la mano de todos aqullos que se levantaron contra usted."
Dijo el rey al Cusita: "Le va bien al joven Absaln?" Y el Cusita respondi: "Sean como ese joven los enemigos de mi seor el rey, y todos los que se levantan contra usted para mal."
El rey se conmovi profundamente, y subi al aposento que haba encima de la puerta y llor. Y deca as mientras caminaba: "Hijo mo Absaln; hijo mo, hijo mo Absaln! Quin me diera haber muerto yo en tu lugar! Absaln, hijo mo, hijo m
Entonces dieron aviso a Joab: El rey est llorando y se lamenta por Absaln.
Y la victoria (la salvacin) aquel da se convirti en duelo para todo el pueblo, porque el pueblo oy decir aquel da: "El rey est entristecido por su hijo."
Aquel da el pueblo entr calladamente en la ciudad, como pueblo que humillado, entra a escondidas cuando huye de la batalla.
Y el rey con su rostro cubierto, clamaba en alta voz: "Oh hijo mo Absaln, oh Absaln, hijo mo, hijo mo!"
Entonces Joab entr en la casa del rey, y dijo: "Hoy usted ha cubierto de vergenza el rostro de todos sus siervos que han salvado hoy su vida, la vida de sus hijos e hijas, la vida de sus mujeres y la vida de sus concubinas,
al amar a aqullos que lo odian y al odiar a aqullos que lo aman. Pues hoy ha demostrado que prncipes y siervos no son nada para usted; porque ahora en este da s que si Absaln estuviera vivo y todos nosotros hoy estuviramos muertos, entonces usted
"Ahora pues, levntese, salga y hable bondadosamente a sus siervos, porque juro por el SEOR que si no sale, ciertamente ni un solo hombre pasar la noche con usted, y esto le ser peor que todo el mal que ha venido sobre usted desde su juventud hasta ah
Entonces el rey se levant y se sent a la puerta. Y cuando avisaron a todo el pueblo, diciendo: "Miren, el rey est sentado a la puerta," entonces todo el pueblo vino delante del rey. Pero los de Israel haban huido, cada uno a su tienda.
Y todo el pueblo rea en todas las tribus de Israel, diciendo: "El rey nos ha librado de mano de nuestros enemigos y nos ha salvado de mano de los Filisteos, pero ahora ha huido de la tierra por causa de Absaln.
"Sin embargo, Absaln, a quien ungimos sobre nosotros, ha muerto en combate. Ahora pues, por qu guardan silencio respecto a restaurar al rey?"
Entonces el rey David envi mensaje a los sacerdotes Sadoc y Abiatar y dijo: "Hablen a los ancianos de Jud, y dganles: 'Por qu son los ltimos en hacer volver al rey a su casa, ya que la palabra de todo Israel ha llegado al rey, a su casa?
'Ustedes son mis hermanos; mi hueso y mi carne son. Por qu, pues, son los ltimos en hacer volver al rey?'
"Y dganle a Amasa: 'No eres hueso mo y carne ma? As haga Dios conmigo y aun ms si no has de ser comandante del ejrcito delante de m para siempre en lugar de Joab.'"
As inclin el corazn de todos los hombres de Jud como el de un solo hombre, y enviaron palabra al rey, diciendo: "Regresa, t y todos tus siervos."
Volvi el rey y lleg hasta el Jordn. Y Jud vino a Gilgal para ir al encuentro del rey, para conducir al rey al otro lado del Jordn.
Entonces Simei, hijo de Gera, el Benjamita que era de Bahurim, se dio prisa y descendi con los hombres de Jud al encuentro del rey David.
Con l haba 1,000 hombres de Benjamn, y Siba, siervo de la casa de Sal, y con l sus quince hijos y sus veinte siervos; y se apresuraron a pasar el Jordn delante del rey.
Y seguan cruzando el vado para pasar a toda la casa del rey, y hacer lo que le pareciera bien. Y Simei, hijo de Gera, se postr ante el rey cuando ste iba a pasar el Jordn.
Y dijo al rey: "No me considere culpable mi seor, ni se acuerde del mal que su siervo hizo el da en que mi seor el rey sali de Jerusaln. Que el rey no lo guarde en su corazn.
"Pues yo su siervo reconozco que he pecado; por tanto, hoy he venido, el primero de toda la casa de Jos, para descender al encuentro de mi seor el rey."
Pero Abisai, hijo de Sarvia, respondi: "No ha de morir Simei por esto, porque maldijo al ungido del SEOR?"
Entonces David dijo: "Qu tengo yo que ver con ustedes, hijos de Sarvia, para que en este da me sean adversarios? Ha de morir hoy hombre alguno en Israel? Acaso no s que hoy soy rey sobre Israel?"
Y el rey dijo a Simei: "No morirs." As el rey se lo jur.
Tambin Mefiboset, nieto de Sal, descendi al encuentro del rey; y no se haba aseado los pies, ni recortado el bigote, ni lavado la ropa, desde el da en que el rey se march hasta el da en que volvi en paz.
Y cuando vino de Jerusaln al encuentro del rey, ste le dijo: "Por qu no fuiste conmigo, Mefiboset?"
Y l respondi: "Oh rey, seor mo, mi siervo me enga; pues su siervo se dijo: 'Me aparejar un asno para montar en l e ir con el rey,' porque su siervo es cojo.
"Adems, ha calumniado a su siervo ante mi seor el rey; pero mi seor el rey es como el ngel de Dios; haga, pues, lo que le parezca bien.
"Porque toda la casa de mi padre no era ms que hombres muertos ante mi seor el rey. Con todo, puso a su siervo entre los que coman a su propia mesa. Qu derecho tengo todava para quejarme ms al rey?"
Y el rey le dijo: "Por qu sigues hablando de tus asuntos? Yo he decidido: 'T y Siba se repartirn las tierras.'"
"Que l las tome todas, ya que mi seor el rey ha vuelto en paz a su propia casa," dijo Mefiboset al rey.
Barzilai el Galaadita tambin haba descendido de Rogelim, y haba cruzado el Jordn con el rey para despedirlo en el Jordn.
Barzilai era muy anciano, de ochenta aos, y haba dado provisiones al rey mientras ste permaneca en Mahanaim, porque era hombre muy poderoso.
Y el rey dijo a Barzilai: "Pasa conmigo y yo te sustentar junto a m en Jerusaln."
Pero Barzilai respondi al rey: "Cunto tiempo me queda de vida para que yo suba con el rey a Jerusaln?
"Ahora tengo ochenta aos. Puedo distinguir entre lo bueno y lo malo? Puede su siervo saborear lo que come o bebe? Puede or an la voz de los cantores o de las cantoras? Por qu, pues, ha de ser su siervo otra carga ms para mi seor el rey?
"Su siervo no hara ms que pasar el Jordn con el rey. Por qu ha de concederme el rey esta recompensa?
"Permita que su siervo vuelva, para morir en mi ciudad junto al sepulcro de mi padre y de mi madre. Sin embargo, aqu tiene a su siervo Quimam; que pase l con mi seor el rey, y haz por l lo que le parezca bien."
Y el rey respondi: "Quimam pasar conmigo, y har por l lo que te parezca bien; y todo lo que me pidas, lo har por ti."
Todo el pueblo pas el Jordn y el rey tambin pas. Entonces el rey bes a Barzilai y lo bendijo, y ste regres a su lugar.
El rey sigui hasta Gilgal y Quimam fue con l; y todo el pueblo de Jud y tambin la mitad del pueblo de Israel acompaaban al rey.
Y todos los hombres de Israel vinieron al rey y le dijeron: "Por qu te han secuestrado nuestros hermanos, los hombres de Jud, y han hecho pasar el Jordn al rey y a su casa, y a todos los hombres de David con l?"
Entonces todos los hombres de Jud respondieron a los hombres de Israel: "Porque el rey es pariente cercano nuestro. Por qu, pues, estn enojados por esto? Acaso hemos comido algo a costa del rey, o se nos ha dado algo?"
Pero los hombres de Israel respondieron a los hombres de Jud: "Nosotros tenemos diez partes en el rey, y por eso tambin tenemos ms derecho que ustedes sobre David. Por qu, pues, nos han despreciado? No fue nuestro consejo el primero que s
Y se encontraba all un hombre indigno que se llamaba Seba, hijo de Bicri, el Benjamita; y ste toc la trompeta y dijo: "No tenemos parte con David, Ni tenemos heredad con el hijo de Isa; Israel, cada uno a sus tiendas!"
Y todos los hombres de Israel dejaron de seguir a David, y siguieron a Seba, hijo de Bicri; pero los hombres de Jud permanecieron fieles a su rey, desde el Jordn hasta Jerusaln.
Cuando David lleg a su casa en Jerusaln, el rey tom las diez mujeres, las concubinas que haba dejado para guardar la casa, las puso bajo custodia y les dio alimento, pero no se lleg a ellas. Ellas estuvieron encerradas hasta el da de su muerte, viv
Entonces el rey dijo a Amasa: "Convcame a los hombres de Jud dentro de tres das, y t tambin presntate aqu."
Amasa fue para convocar a los hombres de Jud, pero tard ms que el tiempo que l le haba sealado.
Y David dijo a Abisai: "Ahora Seba, hijo de Bicri, nos har ms dao que Absaln. Toma a los siervos de tu seor y persguelo, no sea que halle para s ciudades fortificadas y se nos escape."
Entonces los hombres de Joab salieron tras l, junto con los Cereteos, los Peleteos y todos los hombres valientes; salieron de Jerusaln para perseguir a Seba, hijo de Bicri.
Estaban junto a la piedra grande que est en Gaban, cuando Amasa vino a su encuentro. Joab estaba vestido con su ropa militar, y sobre ella llevaba un cinturn atado a la cintura con espada en la vaina y mientras avanzaba, se le cay la espada.
Y Joab dijo a Amasa: "Te va bien, hermano mo?" Y Joab tom a Amasa por la barba con su mano derecha para besarlo.
Pero Amasa no se protegi de la espada que estaba en la mano de Joab y ste lo hiri en el vientre con ella y derram sus entraas por tierra, sin herirlo de nuevo, y muri. Entonces Joab y Abisai su hermano siguieron tras Seba, hijo de Bicri.
Y junto a Amasa estaba uno de los jvenes de Joab, y dijo: "Quien est por Joab y quien est por David, que siga a Joab."
Y Amasa estaba revolcndose en su sangre en medio del camino. Al ver el hombre que todo el pueblo se detena, traslad a Amasa del camino al campo, y ech sobre l una vestidura porque vio que todo el que pasaba junto a l se detena.
Cuando Amasa fue apartado del camino, todos los hombres pasaron tras Joab para perseguir a Seba, hijo de Bicri.
Y pas Seba por todas las tribus de Israel hasta Abel Bet Maaca y todo Barim, quienes se reunieron y fueron tambin tras l.
Llegaron los de Joab y lo sitiaron en Abel Bet Maaca, y levantaron un terrapln contra la ciudad, y ste estaba junto al baluarte. Todo el pueblo que iba con Joab se puso a socavar el muro para derribarlo.
Entonces una mujer sabia grit desde la ciudad: "Oigan, oigan; ruego que digan a Joab: 'Venga ac para que hable con usted.'"
Y l se acerc a ella, y la mujer dijo: "Es usted Joab?" "Yo soy," respondi l. Entonces ella le dijo: "Escuche las palabras de su sierva." "Escucho," respondi Joab.
Ella dijo: "Antes acostumbraban decir: 'Ellos ciertamente pedirn consejo en Abel,' y as terminaban la querella.
"Yo soy de las pacficas y fieles en Israel. Usted procura destruir una ciudad madre (importante) en Israel. Por qu ha de destruir la heredad del SEOR?"
Y Joab respondi: "Lejos, lejos est de m que yo destruya o extermine.
"Este no es el caso, sino que un hombre de la regin montaosa de Efran, llamado Seba, hijo de Bicri, ha levantado su mano contra el rey David. Solamente entrguenlo, y yo me ir de la ciudad." Y la mujer dijo a Joab: "Enseguida su cabeza le ser arroja
Entonces la mujer, con su sabidura, fue a hablar a todo el pueblo; y ellos le cortaron la cabeza a Seba, hijo de Bicri, y se la arrojaron a Joab. El, pues, toc la trompeta y se retiraron de la ciudad, cada uno a su tienda. Joab tamb
Joab era jefe sobre todo el ejrcito de Israel, y Benaa, hijo de Joiada, era jefe sobre los Cereteos y los Peleteos.
Adoram estaba a cargo de los trabajos forzados, y Josafat, hijo de Ahilud, era cronista;
Seva era escriba, y Sadoc y Abiatar eran sacerdotes;
tambin Ira el Jaireo era sacerdote de David.
En los das de David hubo hambre por tres aos consecutivos, y David busc la presencia del SEOR. Y el SEOR dijo: "Es por causa de Sal y de su casa sangrienta, porque l dio muerte a los Gabaonitas."
Y llam el rey a los Gabaonitas y les habl. (Los Gabaonitas no eran de los Israelitas, sino del remanente de los Amorreos, y los Israelitas haban hecho un pacto con ellos, pero Sal haba procurado matarlos en su celo por los Israelitas y los de Jud.)
Dijo, pues, David a los Gabaonitas: "Qu debo hacer por ustedes? Y cmo har restitucin para que bendigan la heredad del SEOR?"
Entonces los Gabaonitas le respondieron: "No nos importa la plata ni el oro de Sal o de su casa, ni nos corresponde dar muerte a ningn hombre en Israel." "Har por ustedes lo que digan," les dijo el rey.
Y ellos dijeron al rey: "Del hombre que nos consumi y que trat de exterminarnos para que no quedramos dentro del territorio de Israel,
que nos entreguen siete hombres de entre sus hijos, y los ahorcaremos delante del SEOR en Guibe de Sal, el elegido del SEOR." "Los entregar," dijo el rey.
Pero el rey perdon a Mefiboset, hijo de Jonatn, hijo de Sal, a causa del pacto del SEOR que haba entre ellos, entre David y Jonatn, hijo de Sal.
El rey tom a los dos hijos de Rizpa, hija de Aja, Armoni y Mefiboset, que ella haba dado a Sal, y a los cinco hijos de Merab, hija de Sal, que ella haba dado a Adriel, hijo de Barzilai el Meholatita,
Entonces los entreg en manos de los Gabaonitas, que los ahorcaron en el monte delante del SEOR, de modo que los siete cayeron a la vez. Les dieron muerte en los primeros das de la cosecha, al comienzo de la cosecha de la cebada.
Y Rizpa, hija de Aja, tom tela de cilicio y lo tendi para s sobre la roca, desde el comienzo de la cosecha hasta que llovi del cielo sobre ellos; y no permiti que las aves del cielo se posaran sobre ellos de da ni las fieras del campo de noche.
Cuando le contaron a David lo que haba hecho Rizpa, hija de Aja, concubina de Sal,
David fue y recogi los huesos de Sal y los huesos de Jonatn su hijo, que estaban en posesin de los hombres de Jabes de Galaad, quienes los haban robado de la plaza de Bet Sn, donde los Filisteos los haban colgado el da que los Filisteos
David trajo de all los huesos de Sal y los huesos de su hijo Jonatn, y recogieron tambin los huesos de los ahorcados.
Entonces sepultaron los huesos de Sal y de su hijo Jonatn en tierra de Benjamn, en Zela, en el sepulcro de su padre Cis, e hicieron todo lo que el rey haba ordenado. Despus de esto Dios fue movido a misericordia para con la tierra.
De nuevo hubo guerra entre los Filisteos e Israel. Descendi David con sus siervos, y mientras peleaban contra los Filisteos, David se cans.
Entonces Isbi Benob, que era de los descendientes del gigante, y cuya lanza pesaba 300 siclos (3.4 kilos) de bronce, y que estaba ceido con una espada nueva, trat de matar a David;
pero Abisai, hijo de Sarvia, vino en su ayuda, e hiri al Filisteo y lo mat. Entonces los hombres de David le juraron: "Nunca ms saldr a la batalla con nosotros, para que no apague la lmpara de Israel."
Despus de esto otra vez hubo guerra en Gob contra los Filisteos. Entonces Sibecai el Husatita mat a Saf, que era de los descendientes del gigante.
De nuevo hubo guerra contra los Filisteos en Gob, y Elhann, hijo de Jaare Oregim, de Beln (Casa del Pan), mat a Goliat el Geteo. El asta de su lanza era como un rodillo de tejedor.
Hubo guerra otra vez en Gat, donde haba un hombre de gran estatura que tena seis dedos en cada mano y seis dedos en cada pie, veinticuatro en total. El tambin descenda del gigante.
Cuando desafi a Israel, lo mat Jonatn, hijo de Simea, hermano de David.
Estos cuatro descendan del gigante en Gat y cayeron por mano de David y por mano de sus siervos.
David habl las palabras de este cntico al SEOR el da que el SEOR lo libr de la mano de todos sus enemigos y de la mano de Sal.
Y dijo: "El SEOR es mi roca, mi baluarte y mi libertador;
Mi Dios, mi roca en quien me refugio; Mi escudo y el poder de mi salvacin, mi altura inexpugnable y mi refugio; Salvador mo, T me salvas de la violencia.
Invoco al SEOR, que es digno de ser alabado, Y soy salvo de mis enemigos.
Las ondas de la muerte me cercaron, Los torrentes de iniquidad me atemorizaron,
Los lazos del Seol (regin de los muertos) me rodearon, Las redes de la muerte surgieron ante m.
En mi angustia invoqu al SEOR, S, clam a mi Dios; Desde Su templo oy mi voz, Y mi clamor lleg a Sus odos.
Entonces la tierra se estremeci y tembl, Los cimientos de los cielos temblaron Y fueron sacudidos, porque El se indign.
Humo subi de Su nariz, Y el fuego de Su boca consuma; Carbones fueron por l encendidos.
Inclin tambin los cielos, y descendi Con densas tinieblas debajo de Sus pies.
Cabalg sobre un querubn, y vol; Y apareci sobre las alas del viento.
De tinieblas hizo pabellones a Su alrededor, Abundantes aguas, densos nubarrones.
Del fulgor de Su presencia Ascuas de fuego se encendieron.
Tron el SEOR desde los cielos, Y el Altsimo dio Su voz.
Envi flechas, y los dispers, Relmpagos, y los confundi.
Entonces los abismos del mar aparecieron, Los cimientos del mundo quedaron al descubierto, Por la reprensin del SEOR, Por el soplo del aliento de Su nariz.
Extendi la mano desde lo alto y me tom; Me sac de las muchas aguas.
Me libr de mi poderoso enemigo, De los que me aborrecan, pues eran ms fuertes que yo.
Se enfrentaron a m el da de mi infortunio, Pero el SEOR fue mi sostn.
Tambin me sac a un lugar espacioso; Me rescat, porque se complaci en m.
El SEOR me ha premiado conforme a mi justicia; Conforme a la pureza de mis manos me ha recompensado.
Porque he guardado los caminos del SEOR, Y no me he apartado impamente de mi Dios.
Pues todas Sus ordenanzas estaban delante de m, Y en cuanto a Sus estatutos, no me apart de ellos.
Tambin fui ntegro (intachable) para con El, Y me guard de mi iniquidad.
Por tanto el SEOR me ha recompensado conforme a mi justicia, Conforme a mi pureza delante de Sus ojos.
Con el benigno (leal) Te muestras benigno (leal), Con el hombre ntegro Te muestras ntegro;
Con el puro eres puro, Y con el perverso eres sagaz.
Salvas al pueblo afligido, Pero Tus ojos estn sobre los altivos A quienes T humillas.
Porque T eres mi lmpara, oh SEOR; El SEOR alumbra mis tinieblas.
Pues contigo aplastar ejrcitos, Con mi Dios escalar murallas.
En cuanto a Dios, Su camino es perfecto; Acrisolada es la palabra del SEOR; El es escudo a todos los que a El se acogen.
Pues quin es Dios, fuera del SEOR? Y quin es roca, sino slo nuestro Dios?
Dios es mi fortaleza poderosa, Y el que pone al ntegro (al intachable) en Su camino.
El hace mis pies como de ciervas, Y me afirma en mis alturas.
El adiestra mis manos para la batalla, Y mis brazos para tensar el arco de bronce.
T me has dado tambin el escudo de Tu salvacin, Y Tu ayuda me engrandece.
Ensanchas mis pasos debajo de m, Y mis pies no han resbalado.
Persegu a mis enemigos y los destru, Y no me volv hasta acabarlos.
Los he consumido y los he destrozado, y no pudieron levantarse; Cayeron debajo de mis pies.
Pues T me has ceido con fuerzas para la batalla; Has subyugado debajo de m a los que contra m se levantaron.
Tambin has hecho que mis enemigos me vuelvan las espaldas, Y destru a los que me odiaban.
Clamaron, pero no hubo quin los salvara; Aun al SEOR clamaron, mas no les respondi.
Entonces los pulveric, como polvo de la tierra, Como lodo de las calles los tritur y los pis.
T me has librado tambin de las contiendas de mi pueblo; Me has guardado para ser cabeza de naciones; Pueblo que yo no conoca me sirve.
Los extranjeros me fingen obediencia, Al orme, me obedecen.
Los extranjeros desfallecen, Y salen temblando de sus fortalezas.
El SEOR vive, bendita sea mi roca, Y ensalzado sea Dios, roca de mi salvacin,
El Dios que por m hace venganza, Y hace caer pueblos debajo de m;
El que me libra de mis enemigos. T me exaltas sobre los que se levantan contra m; Me rescatas del hombre violento.
Por tanto, Te dar gracias, oh SEOR, entre las naciones, Y cantar alabanzas a Tu nombre.
El es torre de salvacin a Su rey, Y muestra misericordia a Su ungido, A David y a su descendencia para siempre."
Estas son las ltimas palabras de David: "Declara David, el hijo de Isa, Y declara el hombre que fue exaltado, El ungido del Dios de Jacob, El dulce salmista de Israel:
El Espritu del SEOR habl por m, Y Su palabra estuvo en mi lengua.
Dijo el Dios de Israel, Me habl la Roca de Israel: 'El que con justicia gobierna sobre los hombres, Que en el temor de Dios gobierna,
Es como la luz de la maana cuando se levanta el sol En una maana sin nubes, Cuando brota de la tierra la tierna hierba Por el resplandor del sol tras la lluvia.'
En verdad, no es as mi casa para con Dios? Pues El ha hecho conmigo un pacto eterno, Ordenado en todo y seguro. Porque toda mi salvacin y todo mi deseo, No los har ciertamente germinar?
Pero los indignos, todos ellos sern arrojados como espinos, Porque no pueden ser tomados con la mano;
Y el hombre que los toque Ha de estar armado con hierro y con asta de lanza, Y por fuego sern consumidos completamente en su lugar."
Estos son los nombres de los valientes que tena David: Joseb Basebet el Tacmonita, principal de los capitanes; ste era llamado Adino el Eznita, por los 800 que mat una vez.
Y despus de l, Eleazar, hijo de Dodo el Ahohta, uno de los tres valientes que estaban con David cuando desafiaron a los Filisteos que se haban reunido all para la batalla y se haban retirado los hombres de Israel.
El se levant e hiri a los Filisteos hasta que su mano se cans y se qued pegada a la espada; aquel da el SEOR concedi una gran victoria. El pueblo volvi en pos de l, pero slo para despojar a los muertos.
Despus de l, fue Sama, hijo de Age el Ararita. Los Filisteos se haban concentrado en tropa donde haba un terreno lleno de lentejas, y el pueblo haba huido de los Filisteos.
Pero l se puso en medio del terreno, lo defendi e hiri a los Filisteos; y el SEOR le concedi una gran victoria.
Descendieron tres de los treinta jefes y fueron a David en la cueva de Adulam al tiempo de la cosecha, mientras la tropa de los Filisteos acampaba en el Valle de Refam.
David estaba entonces en la fortaleza, mientras la guarnicin de los Filisteos estaba en Beln (Casa del Pan).
David sinti un gran deseo, y dijo: "Quin me diera a beber agua del pozo de Beln que est junto a la puerta!"
Entonces los tres valientes se abrieron paso por el campamento de los Filisteos, y sacando agua del pozo de Beln que estaba junto a la puerta, se la llevaron y la trajeron a David. Pero l no quiso beberla, sino que la derr
y dijo: "Lejos est de m, oh SEOR, que yo haga esto. Beber la sangre de los hombres que fueron con riesgo de sus vidas?" Por eso no quiso beberla. Estas cosas hicieron los tres valientes.
Y Abisai, hermano de Joab, hijo de Sarvia, era jefe de los treinta. Y ste blandi su lanza contra 300 y los mat, y tuvo tanto renombre como los tres.
El era el ms distinguido de los treinta, por eso lleg a ser su jefe; pero no igual a los tres primeros.
Benaa, hijo de Joiada, hijo de un valiente de Cabseel, de grandes hazaas, mat a los dos hijos de Ariel de Moab. Y l descendi y mat a un len en medio de un foso un da que estaba nevando.
Tambin mat a un Egipcio, un hombre de apariencia impresionante. El Egipcio tena una lanza en la mano, pero Benaa descendi a l con un palo, y arrebatando la lanza de la mano del Egipcio, lo mat con su propia lanza.
Estas cosas hizo Benaa, hijo de Joiada, y tuvo tanto renombre como los tres valientes.
Fue el ms distinguido entre los treinta, pero no igual a los tres; y David lo puso sobre su guardia.
Asael, hermano de Joab, estaba entre los treinta; tambin, Elhann, hijo de Dodo de Beln,
Sama el Harodita, Elica el Harodita,
Heles el Paltita, Ira, hijo de Iques el Tecota,
Abiezer el Anatotita, Mebunai el Husatita,
Salmn el Ahohta, Maharai el Netofatita,
Heleb, hijo de Baana el Netofatita, Itai, hijo de Ribai de Guibe de los Benjamitas,
Benaa el Piratonita, Hidai de los arroyos de Gaas,
Abi Albn el Arbatita, Azmavet el Barhumita,
Eliaba el Saalbonita, los hijos de Jasn, Jonatn,
Sama el Ararita, Aham, hijo de Sarar el Ararita,
Elifelet, hijo de Ahasbai, hijo de Maaca, Eliam, hijo de Ahitofel el Gilonita,
Hezrai el Carmelita, Paarai el Arbita,
Igal, hijo de Natn de Soba, Bani el Gadita,
Selec el Amonita, Naharai el Beerotita, escuderos de Joab, hijo de Sarvia,
Ira el Itrita, Gareb el Itrita,
Uras el Hitita; treinta y siete en total.
De nuevo la ira del SEOR se encendi contra Israel, y provoc a David contra ellos y dijo: "Ve, haz un censo de Israel y de Jud."
Y el rey dijo a Joab, comandante del ejrcito, que estaba con l: "Recorre todas las tribus de Israel, desde Dan hasta Beerseba, y haz un censo del pueblo para que yo sepa el nmero de la gente."
Pero Joab respondi al rey: "Que el SEOR su Dios aada al pueblo cien veces ms de lo que son, mientras todava vean los ojos de mi seor el rey; pero, por qu se complace mi seor el rey en esto?"
Sin embargo, la palabra del rey prevaleci contra Joab y contra los jefes del ejrcito. Salieron, pues, Joab y los jefes del ejrcito de la presencia del rey para hacer el censo del pueblo de Israel.
Pasaron el Jordn y acamparon en Aroer, a la derecha de la ciudad que est en medio del Valle de Gad, y en direccin a Jazer.
Luego fueron a Galaad y a la tierra de Tahtim Hodsi; fueron a Dan Jan y doblaron para Sidn.
Fueron a la fortaleza de Tiro y a todas las ciudades de los Heveos y de los Cananeos, saliendo finalmente hacia el sur de Jud, a Beerseba.
Habiendo recorrido todo el pas, volvieron a Jerusaln despus de nueve meses y veinte das.
Joab dio al rey la cifra del censo del pueblo: haba en Israel 800,000 hombres valientes que sacaban espada, y los de Jud eran 500,000 hombres.
Despus que David cont el pueblo le pes en su corazn. Y David dijo al SEOR: "He pecado en gran manera por lo que he hecho. Pero ahora, oh SEOR, Te ruego que quites la iniquidad de Tu siervo, porque he obrado muy neciamente."
Cuando David se levant por la maana, la palabra del SEOR vino al profeta Gad, vidente de David, diciendo:
"Ve y dile a David: 'As dice el SEOR: "Te ofrezco tres cosas; escoge para ti una de ellas, para que Yo la haga."'"
As que Gad fue a David y se lo hizo saber, dicindole: "Quieres que te vengan siete aos de hambre en tu tierra, o que huyas por tres meses delante de tus enemigos mientras te persiguen, o que haya tres das de pestilencia en tu tie
David respondi a Gad: "Estoy muy angustiado. Te ruego que nos dejes caer en manos del SEOR porque grandes son Sus misericordias, pero no caiga yo en manos de hombre."
Y el SEOR envi pestilencia sobre Israel desde la maana hasta el tiempo sealado; y desde Dan hasta Beerseba murieron 70,000 hombres del pueblo.
Cuando el ngel extendi su mano hacia Jerusaln para destruirla, el SEOR se arrepinti del mal, y dijo al ngel que destrua al pueblo: "Basta! Detn ahora tu mano!" Y el ngel del SEOR estaba junto a la era de Arauna el Jebuseo.
Entonces David habl al SEOR, cuando vio al ngel que hera al pueblo, y dijo: "Yo soy el que ha pecado, y yo soy el que ha hecho mal; pero estas ovejas, qu han hecho? Te ruego que Tu mano caiga sobre m y sobre la casa de mi padre."
Y Gad vino a David aquel da y le dijo: "Sube, edifica un altar al SEOR en la era de Arauna el Jebuseo."
David subi conforme a la palabra de Gad, tal como el SEOR haba ordenado.
Y Arauna mir y vio al rey y a sus siervos que venan hacia l; y saliendo Arauna, se postr rostro en tierra delante del rey.
Entonces Arauna dijo: "Por qu ha venido mi seor el rey a su siervo?" Y David respondi: "A comprarte la era para edificar un altar al SEOR a fin de detener la plaga del pueblo."
Y Arauna dijo a David: "Tome y ofrezca mi seor el rey lo que parezca bien a sus ojos. Mire, los bueyes para el holocausto, y los trillos y los yugos de los bueyes para la lea.
"Todo, oh rey, Arauna lo da al rey." "Que el SEOR su Dios le sea propicio," dijo Arauna al rey.
Pero el rey dijo a Arauna: "No, sino que ciertamente por precio te lo comprar, pues no ofrecer al SEOR mi Dios holocausto que no me cueste nada." Y David compr la era y los bueyes por cincuenta siclos (570 gramos) de plata.
Y all edific David un altar al SEOR, y ofreci holocaustos y ofrendas de paz. El SEOR escuch la splica por la tierra y la plaga fue detenida en Israel.
El rey David ya era muy anciano, entrado en das; lo cubran de ropas pero no entraba en calor.
Entonces sus siervos le dijeron: "Que se busque para mi seor el rey una joven virgen para que atienda al rey y sea quien lo cuide; que ella se acueste en su seno, para que mi seor el rey entre en calor."
Por toda la tierra de Israel se busc a una joven hermosa, y hallaron a Abisag la Sunamita y la trajeron al rey.
La joven era muy hermosa; ella cuidaba al rey y le serva, pero el rey no tuvo relaciones con ella.
Entretanto Adonas, hijo de Haguit, se ensalzaba diciendo: "Yo ser rey." Y prepar para s carros, hombres de a caballo y cincuenta hombres que corrieran delante de l.
Su padre nunca lo haba contrariado preguntndole: "Por qu has hecho esto?" El era tambin hombre de muy hermoso parecer, y haba nacido despus de Absaln.
Y haba consultado con Joab, hijo de Sarvia, y con el sacerdote Abiatar, que respaldaban a Adonas.
Pero el sacerdote Sadoc, Benaa, hijo de Joiada, el profeta Natn, Simei, Rei y los valientes que tena David, no estaban con Adonas.
Adonas sacrific ovejas, bueyes y animales cebados junto a la piedra de Zohlet, que est al lado de En Rogel. Invit a todos sus hermanos, los hijos del rey David, y a todos los hombres de Jud, siervos del rey.
Pero no invit al profeta Natn, ni a Benaa, ni a los valientes, ni a Salomn su hermano.
Entonces Natn habl a Betsab, madre de Salomn y dijo: "No has odo que Adonas, hijo de Haguit, se ha hecho rey y que David nuestro seor no lo sabe?
"Ahora pues, ven, voy a darte un consejo para que salves tu vida y la vida de tu hijo Salomn.
"Ve ahora mismo al rey David y dile: 'No ha jurado usted, oh rey mi seor, a su sierva, diciendo: "Ciertamente tu hijo Salomn ser rey despus de m y se sentar en mi trono?" Por qu, pues, se ha hecho rey Adonas?'
"As que mientras ests an hablando con el rey, yo entrar tras de ti y confirmar tus palabras."
Betsab vino a ver al rey en la alcoba. El rey ya era muy anciano, y Abisag la Sunamita le serva.
Entonces Betsab se inclin y se postr ante el rey. Y el rey le pregunt: "Qu deseas?"
Ella le respondi: "Mi seor, usted jur a su sierva por el SEOR su Dios: 'Ciertamente su hijo Salomn ser rey despus de m y se sentar en mi trono.'
"Sin embargo, ahora Adonas es rey; y usted, mi seor el rey, hasta ahora no lo sabe.
"El ha sacrificado bueyes, animales cebados y ovejas en abundancia, y ha invitado a todos los hijos del rey, al sacerdote Abiatar y a Joab, jefe del ejrcito, pero no ha invitado a Salomn su siervo.
"En cuanto a usted, mi seor el rey, los ojos de todo Israel estn sobre usted, para que les haga saber quin ha de sentarse en el trono de mi seor el rey despus de l.
"Pues suceder que en cuanto mi seor el rey duerma con sus padres, yo y mi hijo Salomn seremos tenidos por culpables."
Sucedi que mientras ella estaba an hablando con el rey, entr el profeta Natn.
Y le informaron al rey: "Aqu est el profeta Natn." Cuando ste entr a la presencia del rey, se postr ante el rey rostro en tierra.
Entonces Natn dijo: "Mi seor el rey, acaso ha dicho usted: 'Adonas ser rey despus de m y se sentar en mi trono'?
"Porque l ha descendido hoy y ha sacrificado bueyes, animales cebados y ovejas en abundancia, ha invitado a todos los hijos del rey, a los jefes del ejrcito y al sacerdote Abiatar, y all estn comiendo y bebiendo en su presencia, y gritando: 'Viva el
"Pero ni a m, su siervo, ni al sacerdote Sadoc, ni a Benaa, hijo de Joiada, ni a su siervo Salomn ha invitado.
"Ha sido hecho esto por mi seor el rey, y no ha declarado a sus siervos quin haba de sentarse en el trono de mi seor el rey despus de l?"
Entonces el rey David respondi: "Llamen a Betsab." Y ella entr a la presencia del rey, y se puso delante del rey.
Y el rey jur: "Vive el SEOR, que ha redimido mi vida de toda angustia,
que ciertamente como te jur por el SEOR, Dios de Israel: 'Tu hijo Salomn ser rey despus de m, y l se sentar sobre mi trono en mi lugar,' as lo har hoy mismo."
Betsab se inclin rostro en tierra, se postr ante el rey y dijo: "Viva para siempre mi seor el rey David."
Entonces el rey David dijo: "Llamen al sacerdote Sadoc, al profeta Natn y a Benaa, hijo de Joiada." Ellos entraron a la presencia del rey,
y el rey les dijo: "Tomen con ustedes a los siervos de su seor, hagan montar a mi hijo Salomn en mi propia mula y llvenlo a Gihn.
"Que all el sacerdote Sadoc y el profeta Natn lo unjan como rey sobre Israel; y toquen trompeta y digan: 'Viva el rey Salomn!'
"Despus subirn tras l, y l vendr, se sentar en mi trono y reinar en mi lugar; porque lo he escogido para que sea prncipe sobre Israel y sobre Jud."
Y Benaa, hijo de Joiada, respondi al rey: "Amn! As lo diga tambin el SEOR, el Dios de mi seor el rey.
"Como el SEOR ha estado con mi seor el rey, as est con Salomn, y haga su trono ms grande que el trono de mi seor el rey David."
Entonces el sacerdote Sadoc, el profeta Natn, Benaa, hijo de Joiada, los Cereteos y los Peleteos, descendieron e hicieron que Salomn montara en la mula del rey David, y lo llevaron a Gihn.
El sacerdote Sadoc tom el cuerno de aceite de la tienda y ungi a Salomn. Entonces tocaron trompeta, y todo el pueblo grit: "Viva el rey Salomn!"
Luego todo el pueblo subi tras l. El pueblo tocaba flautas y se regocijaba con gran alegra, de modo que la tierra se estremeca con su sonido.
Y lo oy Adonas y todos los invitados que estaban con l cuando haban terminado de comer. Al or Joab el sonido de la trompeta, dijo: "Por qu hace la ciudad tal alboroto?"
Estaba an hablando, cuando lleg Jonatn, hijo del sacerdote Abiatar. Y Adonas le dijo: "Entra, pues t eres hombre valiente y traers buenas noticias."
Pero Jonatn respondi a Adonas: "Al contrario. Nuestro seor el rey David ha hecho rey a Salomn.
"El rey tambin ha enviado con l al sacerdote Sadoc, al profeta Natn, a Benaa, hijo de Joiada, a los Cereteos y a los Peleteos, y ellos lo han montado en la mula del rey.
"Y el sacerdote Sadoc y el profeta Natn lo han ungido rey en Gihn, y de all han subido gozosos y se ha alborotado la ciudad. Este es el ruido que han odo.
"Adems, Salomn ya se ha sentado en el trono del reino,
y aun los siervos del rey han ido a bendecir a nuestro seor el rey David, dicindole: 'Que su Dios haga el nombre de Salomn ms clebre que su nombre y su trono ms grande que el trono de usted.' Y el rey ha adorado en el lecho.
"El rey tambin ha dicho as: 'Bendito sea el SEOR, Dios de Israel, que ha concedido que se siente hoy en mi trono un descendiente mo mientras mis ojos lo ven.'"
Entonces todos los invitados de Adonas se aterrorizaron, y se levantaron y cada uno se fue por su camino.
Adonas tuvo miedo de Salomn, y se levant, se fue y se agarr de los cuernos del altar.
Y avisaron a Salomn, dicindole: "Adonas tiene miedo del rey Salomn, y se ha asido de los cuernos del altar, diciendo: 'Que el rey Salomn me jure hoy que no matar a espada a su siervo.'"
Y Salomn dijo: "Si es hombre digno, ni uno de sus cabellos caer en tierra; pero si se halla maldad en l, morir."
Entonces el rey Salomn envi que lo hicieran descender del altar. Y l vino y se postr ante el rey Salomn, y Salomn le dijo: "Vete a tu casa."
Y acercndose los das de su muerte, David dio rdenes a su hijo Salomn:
"Yo voy por el camino de todos en la tierra. S, pues, fuerte y s hombre.
"Guarda los mandatos del SEOR tu Dios, andando en Sus caminos, guardando Sus estatutos, Sus mandamientos, Sus ordenanzas y Sus testimonios, conforme a lo que est escrito en la ley de Moiss, para que prosperes en todo lo que hagas y dondequiera que vay
para que el SEOR cumpla la promesa que me hizo: 'Si tus hijos guardan su camino, andando delante de M con fidelidad, con todo su corazn y con toda su alma, no te faltar hombre sobre el trono de Israel.'
"Tambin sabes lo que me hizo Joab, hijo de Sarvia, lo que hizo a los dos jefes de los ejrcitos de Israel, a Abner, hijo de Ner, y a Amasa, hijo de Jeter, a los cuales mat; tambin derram sangre de guerra en tiempo de paz. Y puso sangre de g
"Haz, pues, conforme a tu sabidura, y no permitas que sus canas desciendan al Seol (regin de los muertos) en paz.
"Pero muestra bondad a los hijos de Barzilai el Galaadita, y que estn entre los que comen a tu mesa; porque ellos me ayudaron cuando hua de tu hermano Absaln.
"Mira, contigo est Simei, hijo de Gera, el Benjamita de Bahurim; l fue el que me maldijo con una terrible maldicin el da que yo iba a Mahanaim. Pero cuando descendi a mi encuentro en el Jordn, le jur por el SEOR, diciendo: "No te matar a espada.
"Pero ahora, no lo dejes sin castigo, porque eres hombre sabio. Sabrs lo que debes hacer con l y hars que desciendan sus canas con sangre al Seol."
Y durmi David con sus padres y fue sepultado en la ciudad de David.
Los das que David rein sobre Israel fueron cuarenta aos: siete aos rein en Hebrn, y treinta y tres aos rein en Jerusaln.
Salomn se sent en el trono de David su padre y su reino se afianz en gran manera.
Entonces Adonas, hijo de Haguit, vino a Betsab, madre de Salomn; y ella le dijo: "Vienes en paz?" "En paz," respondi l.
Y aadi: "Tengo algo que decirle." Y ella dijo: "Habla."
"Usted sabe," dijo l, "que el reino era mo y que todo Israel esperaba que yo fuera rey; pero el reino ha cambiado de manos y ha venido a ser de mi hermano, porque por voluntad del SEOR era suyo.
"Ahora yo le hago una peticin, no me la niegue." "Habla," le dijo ella.
El entonces dijo: "Le ruego que hable al rey Salomn, pues l no se lo negar, para que me d por mujer a Abisag la Sunamita."
"Muy bien," dijo Betsab; "hablar por ti al rey."
Betsab fue al rey Salomn para hablarle por Adonas. El rey se levant a recibirla, se inclin delante de ella, y se sent en su trono; hizo colocar un trono para la madre del rey y ella se sent a su diestra.
Entonces ella dijo: "Te hago una pequea peticin; no me la niegues." "Pide, madre ma, porque no te la negar," le dijo el rey.
Y ella dijo: "Que se d a Abisag la Sunamita por mujer a tu hermano Adonas."
El rey Salomn respondi a su madre: "Por qu pides a Abisag la Sunamita para Adonas? Pide para l tambin el reino, pues es mi hermano mayor, y con l estn el sacerdote Abiatar y Joab, hijo de Sarvia."
Y el rey Salomn jur por el SEOR, diciendo: "As me haga Dios y aun ms, si Adonas no ha hablado esta palabra contra su propia vida.
"Ahora pues, vive el SEOR que me ha confirmado y me ha puesto en el trono de mi padre David, y que me ha hecho una casa (una dinasta) como haba prometido, que hoy mismo Adonas morir."
El rey Salomn envi a Benaa, hijo de Joiada, y ste atac a Adonas y lo mat.
Entonces dijo el rey al sacerdote Abiatar: "Vete a Anatot, a tu campo, porque mereces morir; pero no te dar muerte en esta ocasin porque llevaste el arca del Seor DIOS delante de mi padre David, y porque fuiste afligido con todas las cosas con que mi
As Salomn priv a Abiatar de ser sacerdote del SEOR, para que se cumpliera la palabra que el SEOR haba hablado acerca de la casa de El en Silo.
Cuando las noticias llegaron a Joab, porque Joab haba seguido a Adonas, aunque no haba seguido a Absaln, Joab huy a la tienda del SEOR y se agarr de los cuernos del altar.
Y se le inform al rey Salomn que Joab haba huido a la tienda del SEOR, y que estaba junto al altar. Entonces Salomn envi a Benaa, hijo de Joiada, diciendo: "Ve y atcalo."
Benaa entr en la tienda del SEOR y le dijo: "As ha dicho el rey: 'Sal de ah.'" Pero l dijo: "No, pues morir aqu." Benaa llev la respuesta al rey: "As Joab habl y as me respondi."
Y el rey le dijo: "Haz como l ha dicho; atcalo, mtalo y entirralo, para que quites de m y de la casa de mi padre la sangre que Joab derram sin causa.
"El SEOR har volver su sangre sobre su propia cabeza, porque l atac a dos hombres ms justos y mejores que l y los mat a espada sin que mi padre David lo supiera: a Abner, hijo de Ner, jefe del ejrcito de Israel, y a Amasa, hijo de Jeter
"Su sangre, pues, recaer sobre la cabeza de Joab y sobre la cabeza de su descendencia para siempre; pero para David y su descendencia, para su casa y su trono, haya paz de parte del SEOR para siempre."
Entonces subi Benaa, hijo de Joiada, lo atac y lo mat; y fue sepultado en su casa en el desierto.
En su lugar el rey nombr sobre el ejrcito a Benaa, hijo de Joiada, y el rey nombr al sacerdote Sadoc en lugar de Abiatar.
Despus el rey envi a llamar a Simei, y le dijo: "Edifcate una casa en Jerusaln, vive ah y no salgas de all a ninguna parte.
"Porque el da que salgas y pases el torrente Cedrn, ten por cierto que sin duda morirs; tu sangre recaer sobre tu cabeza."
Entonces Simei dijo al rey: "La palabra es buena; como ha dicho el rey mi seor, as lo har su siervo." Y vivi Simei en Jerusaln muchos das.
Pero aconteci que despus de tres aos, dos de los siervos de Simei huyeron a donde Aquis, hijo de Maaca, rey de Gat. Le avisaron a Simei: "Tus siervos estn en Gat."
Simei se levant, ensill su asno y fue a Gat a ver a Aquis para buscar a sus siervos. Fue, pues, Simei y trajo sus siervos de Gat.
Pero informaron a Salomn que Simei haba ido de Jerusaln hasta Gat y haba vuelto.
Entonces el rey envi a llamar a Simei y le dijo: "No te hice jurar por el SEOR y te advert seriamente: 'El da que salgas y vayas a cualquier parte, ten por seguro que ciertamente morirs'? Y t me dijiste: 'La palabra que he odo es buena.'
"Por qu, entonces, no guardaste el juramento del SEOR y el mandamiento que te impuse?"
Dijo adems el rey a Simei: "T sabes todo el mal que hiciste a mi padre David, que t reconoces en tu corazn; el SEOR, pues, har recaer tu mal sobre tu propia cabeza.
"Pero el rey Salomn ser bendito, y el trono de David ser firme delante del SEOR para siempre."
Entonces el rey mand a Benaa, hijo de Joiada, y ste sali y atac a Simei y lo mat. As fue confirmado el reino en las manos de Salomn.
Entonces Salomn se emparent con Faran, rey de Egipto, pues tom por esposa a la hija de Faran y la trajo a la ciudad de David mientras acababa de edificar su casa, la casa del SEOR y la muralla alrededor de Jerusaln.
Slo que el pueblo sacrificaba en los lugares altos, porque en aquellos das an no se haba edificado casa al nombre del SEOR.
Salomn amaba al SEOR, andando en los estatutos de su padre David, aunque sacrificaba y quemaba incienso en los lugares altos.
El rey fue a Gaban a sacrificar all, porque se era el lugar alto principal. Salomn ofreci mil holocaustos sobre ese altar.
Y en Gaban el SEOR se apareci a Salomn de noche en sueos, y Dios le dijo: "Pide lo que quieras que Yo te d."
Entonces Salomn le respondi: "T has mostrado gran misericordia a Tu siervo David mi padre, segn l anduvo delante de Ti con fidelidad, justicia y rectitud de corazn hacia Ti; y has guardado para l esta gran misericordia, en que le has dado un hijo
"Ahora, SEOR Dios mo, has hecho a Tu siervo rey en lugar de mi padre David, aunque soy un muchacho y no s cmo salir ni entrar (estoy sin experiencia).
"Tu siervo est en medio de Tu pueblo al cual escogiste, un pueblo inmenso que no se puede numerar ni contar por su multitud.
"Da, pues, a Tu siervo un corazn con entendimiento para juzgar a Tu pueblo y para discernir entre el bien y el mal. Pues quin ser capaz de juzgar a este pueblo Tuyo tan grande?"
Fue del agrado a los ojos del Seor que Salomn pidiera esto.
Y Dios le dijo: "Porque has pedido esto y no has pedido para ti larga vida, ni has pedido para ti riquezas, ni has pedido la vida de tus enemigos, sino que has pedido para ti inteligencia para administrar justicia,
he hecho, pues, conforme a tus palabras. Te he dado un corazn sabio y entendido, de modo que no ha habido ninguno como t antes de ti, ni se levantar ninguno como t despus de ti.
"Tambin te he dado lo que no has pedido, tanto riquezas como gloria, de modo que no habr entre los reyes ninguno como t en todos tus das.
"Y si andas en Mis caminos, guardando Mis estatutos y Mis mandamientos como tu padre David anduvo, entonces prolongar tus das."
Salomn se despert y vio que haba sido un sueo. Entr en Jerusaln y se puso delante del arca del pacto del SEOR. Ofreci holocaustos e hizo ofrendas de paz y tambin dio un banquete para todos sus siervos.
Por ese tiempo dos mujeres que eran rameras, vinieron al rey y se presentaron delante de l.
Y una de las mujeres dijo: "Oh, mi seor, yo y esta mujer vivimos en la misma casa; y yo di a luz estando con ella en la casa.
"Y sucedi que al tercer da despus de dar yo a luz, esta mujer tambin dio a luz; estbamos juntas, nadie de fuera estaba con nosotras en la casa, solamente nosotras dos.
"Y el hijo de esta mujer muri durante la noche, porque ella se durmi sobre l.
"Entonces ella se levant a medianoche, tom a mi hijo de mi lado mientras su sierva estaba dormida y lo puso en su regazo (junto a ella), y a su hijo muerto lo puso en mi regazo (junto a m).
"Cuando me levant al amanecer para dar el pecho a mi hijo, vi que estaba muerto; pero cuando lo observ con cuidado por la maana, vi que no era mi hijo, el que yo haba dado a luz."
Entonces la otra mujer dijo: "No, pues mi hijo es el que vive y tu hijo es el muerto." Pero la primera mujer dijo: "No, tu hijo es el muerto y mi hijo es el que vive." As hablaban ellas delante del rey.
Entonces el rey dijo: "Esta dice: 'Este es mi hijo que est vivo y tu hijo es el muerto'; y la otra dice: 'No, porque tu hijo es el muerto y mi hijo es el que vive.'"
Y el rey dijo: "Triganme una espada." Y trajeron una espada al rey.
Entonces el rey dijo: "Partan al nio vivo en dos, y den la mitad a una y la otra mitad a la otra."
Entonces la mujer de quien era el nio vivo habl al rey, pues estaba profundamente conmovida por su hijo, y dijo: "Oh, mi seor, dle a ella el nio vivo, y de ninguna manera lo mate." Pero la otra deca: "No ser ni mo ni tuyo; prtancf15\
Entonces el rey respondi: "Den el nio vivo a la primera mujer, y de ninguna manera lo maten. Ella es la madre."
Cuando todo Israel oy del juicio que el rey haba pronunciado, temieron (respetaron) al rey, porque vieron que la sabidura de Dios estaba en l para administrar justicia.
El rey Salomn fue rey sobre todo Israel,
y estos eran sus oficiales: Azaras, hijo de Sadoc, era el sacerdote;
Elihoref y Ahas, hijos de Sisa, eran secretarios; Josafat, hijo de Ahilud, era el cronista;
Benaa, hijo de Joiada, estaba sobre el ejrcito; y Sadoc y Abiatar eran sacerdotes;
Azaras, hijo de Natn, estaba sobre los oficiales; y Zabud, hijo de Natn, un sacerdote, era amigo del rey;
Ahisar, era el mayordomo; y Adoniram, hijo de Abda, estaba sobre los hombres que hacan trabajos forzados.
Salomn tena doce oficiales sobre todo Israel, los cuales abastecan al rey y a su casa. Cada uno tena que hacerlo un mes en el ao.
Y estos son sus nombres: Ben Hur, en la regin montaosa de Efran;
Ben Decar en Macaz, en Saalbim, en Bet Semes y en Eln Bet Hann;
Ben Hesed en Arubot (de l eran Soco y toda la tierra de Hefer);
Ben Abinadab, en toda la altura de Dor (Tafat, hija de Salomn, era su mujer);
Baana, hijo de Ahilud, en Taanac y Meguido y todo Bet Sen, que est junto a Saretn, ms abajo de Jezreel, desde Bet Sen hasta Abel Mehola, hasta el otro lado de Jocmeam;
Ben Geber en Ramot de Galaad (las aldeas de Jair, hijo de Manass, que estn en Galaad eran de l: la regin de Argob que est en Basn, sesenta ciudades grandes con muros y cerrojos de bronce eran de l);
Ahinadab, hijo de Iddo, en Mahanaim;
Ahimaas en Neftal (tambin se cas con Basemat, hija de Salomn);
Baana, hijo de Husai, en Aser y Bealot;
Josafat, hijo de Para, en Isacar;
Simei, hijo de Ela, en Benjamn;
Geber, hijo de Uri, en la tierra de Galaad, la regin de Sehn, rey de los Amorreos, y de Og, rey de Basn; l era el nico gobernador que estaba en aquella tierra.
Jud e Israel eran tan numerosos como la arena que est en abundancia a la orilla del mar; coman, beban y se alegraban.
Salomn gobernaba todos los reinos desde el Ro (Eufrates) hasta la tierra de los Filisteos y hasta la frontera de Egipto. Ellos trajeron tributo y sirvieron a Salomn todos los das de su vida.
La provisin de Salomn para un da era de 30 coros (6,600 litros) de flor de harina y 60 coros (13,200 litros) de harina,
diez bueyes cebados, veinte bueyes de pasto y cien ovejas, sin contar los ciervos, gacelas, corzos y aves cebadas.
Porque Salomn tena dominio sobre todos los reinos al oeste del Ro (Eufrates), desde Tifsa hasta Gaza, sobre todos los reyes al oeste del Ro; y tuvo paz por todos lados a su alrededor.
Y Jud e Israel vivieron seguros, cada uno bajo su parra y bajo su higuera, desde Dan hasta Beerseba, todos los das de Salomn.
Salomn tena 40,000 establos de caballos para sus carros y 12,000 jinetes.
Y los gobernadores abastecan, cada uno un mes, al rey Salomn y a todos los que venan a la mesa del rey Salomn. No dejaban que faltara nada.
Tambin llevaban, cada uno segn su obligacin, cebada y paja para los caballos de tiro y los corceles al lugar donde debieran estar.
Dios dio a Salomn sabidura, gran discernimiento y amplitud de corazn como la arena que est a la orilla del mar.
Y la sabidura de Salomn sobrepas la sabidura de todos los hijos del oriente y toda la sabidura de Egipto.
Porque era ms sabio que todos los hombres, ms que Etn el Ezrata, Hemn, Calcol y Darda, hijos de Mahol; y su fama fue conocida por todas las naciones de alrededor.
Tambin pronunci 3,000 proverbios, y sus cantares fueron 1,005.
Disert sobre los rboles, desde el cedro que est en el Lbano hasta el hisopo que crece en la pared. Tambin habl de ganados, aves, reptiles y peces.
Y venan de todos los pueblos para or la sabidura de Salomn, de parte de todos los reyes de la tierra que haban odo de su sabidura.
Hiram, rey de Tiro, envi sus siervos a Salomn, cuando oy que lo haban ungido rey en lugar de su padre, pues Hiram siempre haba sido amigo de David.
Entonces Salomn envi a decir a Hiram:
"T sabes que mi padre David no pudo edificar una casa al nombre del SEOR su Dios a causa de las guerras en que se vio envuelto, hasta que el SEOR puso a sus enemigos bajo las plantas de sus pies.
"Pero ahora el SEOR mi Dios me ha dado paz por todas partes; no hay adversario ni calamidad.
"Por tanto, pienso edificar una casa al nombre del SEOR mi Dios, como el SEOR habl a mi padre David: 'Tu hijo, a quien pondr sobre el trono en tu lugar, l edificar la casa a Mi nombre.'
"Ahora pues, ordena que me corten cedros del Lbano, y mis siervos estarn con tus siervos. Te dar salarios para tus siervos conforme a todo lo que t digas, pues sabes que no hay nadie entre nosotros que sepa labrar madera como los Sidonios."
Cuando Hiram oy las palabras de Salomn, se alegr mucho y dijo: "Bendito sea hoy el SEOR, que ha dado a David un hijo sabio sobre este pueblo tan numeroso."
Y envi Hiram respuesta a Salomn: "He odo el mensaje que me enviaste; har lo que t quieras en cuanto a las maderas de cedro y de ciprs.
"Mis siervos las bajarn desde el Lbano hasta el mar; y har de ellas balsas para ir por mar hasta el lugar adonde me indiques, y all har que las desaten y t te las llevars. Entonces cumplirs mi deseo dando alimento a
As Hiram dio a Salomn todo lo que deseaba de las maderas de cedro y de ciprs.
Y Salomn le daba a Hiram 20,000 coros (4.4 millones de litros) de trigo como alimento para su casa, y 20 coros (4,400 litros) de aceite batido. Esto daba Salomn a Hiram ao tras ao.
El SEOR dio sabidura a Salomn, tal como le haba prometido, y hubo paz entre Hiram y Salomn, y los dos hicieron un pacto.
El rey Salomn impuso una leva (trabajo forzado) a todo Israel, y la leva fue de 30,000 hombres.
Y los envi al Lbano, en relevos de 10,000 cada mes; y se quedaban un mes en el Lbano y dos meses en su casa. Adoniram estaba al frente de la leva.
Salomn tena 70,000 hombres que llevaban las cargas, y 80,000 canteros en las montaas,
adems de los 3,300 oficiales de Salomn que estaban al frente de la obra y que gobernaban la gente que haca el trabajo.
Entonces el rey dio rdenes, y sacaron grandes piedras, piedras costosas, para echar los cimientos de la casa con piedras labradas.
Y los constructores de Salomn, los constructores de Hiram y los Giblitas cortaron y prepararon las maderas y las piedras para edificar la casa (el templo).
Y sucedi que en el ao 480 despus que los Israelitas salieron de la tierra de Egipto, en el cuarto ao del reinado de Salomn sobre Israel, en el mes de Zif, que es el segundo mes, comenz Salomn a edificar la casa (el templo) del SEOR.
La casa que el rey Salomn edific para el SEOR tena 24 metros (60 codos) de largo, 9 metros de ancho y 13.5 metros de alto.
Y el prtico delante de la nave del templo tena 9 metros de largo, conforme al ancho de la casa, y su ancho al frente de la casa era de 4.5 metros.
Tambin para la casa hizo ventanas con celosas.
Junto a la pared de la casa edific pisos alrededor de las paredes de la casa, tanto de la nave como del santuario interior. Tambin hizo cmaras laterales en derredor.
El piso inferior tena 2.25 metros de ancho, el del medio tena 2.7 metros de ancho, y el tercero tena 3.2 metros de ancho; porque por fuera hizo rebajos en la pared de la casa por todo alrededor para no empotrar
La casa, mientras se edificaba, se construa de piedras preparadas en la cantera; y no se oy ni martillo ni hacha ni ningn instrumento de hierro en la casa mientras la construan.
La entrada a la cmara lateral inferior estaba al lado derecho de la casa; y se suba por una escalera de caracol al piso del medio, y del medio al tercero.
Edific, pues, la casa y la termin; y cubri la casa con vigas y tablas de cedro.
Tambin edific pisos junto a toda la casa, cada uno de 2.25 metros de alto, y estaban asegurados a la casa con vigas de cedro.
Y la palabra del SEOR vino a Salomn, dicindole:
"En cuanto a esta casa que ests edificando, si t andas en Mis estatutos, cumples Mis ordenanzas y guardas todos Mis mandamientos andando en ellos, Yo cumplir Mi palabra contigo, la cual habl a David tu padre.
"Habitar en medio de los Israelitas, y no abandonar a Mi pueblo Israel."
Cuando Salomn termin de edificar la casa,
construy las paredes de la casa por dentro con tablas de cedro. Desde el suelo de la casa hasta el techo recubri las paredes interiores con madera. Tambin recubri el piso de la casa con tablas de ciprs.
Edific los 9 metros del fondo de la casa con tablas de cedro desde el suelo hasta el techo. As le edific el santuario interior, el Lugar Santsimo.
La casa, es decir, la nave delante del santuario interior tena 18 metros de largo.
Y por dentro la casa estaba revestida de cedro tallado en forma de calabazas y flores abiertas. Todo era de cedro, no se vea la piedra.
Entonces prepar dentro de la casa el santuario interior, para colocar all el arca del pacto del SEOR.
El santuario interior tena 9 metros de largo, 9 metros de ancho y 9 metros de alto, y lo revisti de oro puro. El altar lo recubri de cedro.
Salomn revisti el interior de la casa de oro puro. Puso cadenas de oro a lo largo del frente del santuario interior, y lo revisti de oro.
Revisti de oro toda la casa, hasta que toda la casa estuvo terminada. Tambin revisti de oro todo el altar que estaba junto al santuario interior.
Tambin en el santuario interior hizo dos querubines de madera de olivo, cada uno de 4.5 metros de alto.
Un ala del querubn tena 2.25 metros y la otra ala del querubn 2.25 metros. Desde la punta de una de sus alas hasta la punta de la otra de sus alas haba 4.5 metros.
El otro querubn tambin meda 4.5 metros; ambos querubines tenan la misma medida y la misma forma.
La altura de uno de los querubines era de 4.5 metros, y asimismo la del otro querubn.
Coloc los querubines en medio de la casa interior; las alas de los querubines se extendan de modo que el ala del uno tocaba una pared y el ala del otro querubn tocaba la otra pared. Sus otras dos alas se tocaban ala con ala en el c
Tambin revisti de oro los querubines.
Luego esculpi todas las paredes de la casa en derredor con grabados de figuras de querubines, palmeras y flores abiertas, tanto el santuario interior como el exterior.
Revisti de oro el piso de la casa, del santuario interior y el exterior.
Para la entrada del santuario interior, Salomn hizo puertas de madera de olivo, el dintel y postes pentagonales.
Las dos puertas eran de madera de olivo, y tall en ellas figuras de querubines, palmeras y flores abiertas, y las revisti de oro; cubri tambin de oro los querubines y las palmeras.
Adems para la entrada de la nave hizo postes cuadrangulares de madera de olivo,
y dos puertas de madera de ciprs; las dos hojas de una puerta eran giratorias, y las dos hojas de la otra puerta tambin eran giratorias.
Tall en ellas querubines, palmeras y flores abiertas, y las revisti de oro bien ajustado a la talladura.
Edific el atrio interior con tres hileras de piedra labrada y una hilera de vigas de cedro.
En el cuarto ao, en el mes de Zif, se echaron los cimientos de la casa del SEOR,
y en el ao undcimo, en el mes de Bul, que es el mes octavo, la casa fue acabada en todas sus partes y conforme a todos sus planos. La edific, pues, en siete aos.
Salomn edific su propia casa (su palacio), y en trece aos la termin toda.
Edific la casa del bosque del Lbano, que tena 45 metros de largo, 22.5 metros de ancho y 13.5 metros de alto, sobre cuatro hileras de columnas de cedro con vigas de cedro sobre las columnas.
Estaba cubierta de cedro sobre las cmaras laterales que estaban sobre las 45 columnas, 15 en cada hilera.
Y haba tres hileras de ventanas con celosas, una ventana frente a la otra en tres filas.
Todas las puertas y los postes tenan marcos cuadrados, una ventana frente a la otra en tres filas.
Salomn hizo el prtico de las columnas de 22.5 metros de largo y 13.5 metros de ancho. Haba otro prtico delante de ellas, con columnas y un umbral delante de ellas.
Tambin hizo el prtico del trono donde haba de juzgar, el prtico del juicio, que fue cubierto de cedro desde el suelo hasta el techo.
Y la casa (el palacio) donde l haba de vivir, tena un atrio dentro del prtico, de la misma hechura. Salomn tambin hizo una casa (un palacio) con un prtico similar, para la hija de Faran que l haba tomado por mujer .
Todas estas obras eran de piedras valiosas, cortadas a la medida, cortadas con sierras por dentro y por fuera, desde el cimiento hasta la cornisa, y por fuera hasta el gran atrio.
El cimiento era de piedras valiosas, piedras grandes, piedras de 4.5 metros y piedras de 3.6 metros.
Y ms arriba haba piedras valiosas, cortadas a la medida, y madera de cedro.
El gran atrio tena en derredor tres hileras de piedras talladas y una hilera de vigas de cedro, igual que el atrio interior de la casa del SEOR y el prtico de la casa.
Y el rey Salomn envi a buscar a Hiram de Tiro.
Este era hijo de una viuda de la tribu de Neftal, y su padre era un hombre de Tiro, artfice en bronce. Estaba lleno de sabidura, inteligencia y pericia para hacer cualquier obra en bronce. Y l vino al rey Salomn e hizo toda su obra.
Fundi las dos columnas de bronce; la altura de una columna era de 8.1 metros, y un cordel de 5.4 metros meda la circunferencia de las dos.
Hizo tambin dos capiteles de bronce fundido para colocarlos en las cabezas de las columnas. La altura de un capitel era de 2.25 metros y la del otro capitel era de 2.25 metros.
Haba redes de obra de malla y trenzas de obra de cadenilla para los capiteles que estaban en la cima de las columnas; siete para un capitel y siete para el otro capitel.
As hizo las columnas y dos hileras alrededor de la malla que cubra los capiteles que estaban sobre las granadas; y as hizo para el otro capitel.
Los capiteles que estaban en las cabezas de las columnas del prtico tenan forma de lirios, y medan 1.6 metros.
Haba tambin capiteles sobre las dos columnas, junto a la protuberancia que estaba al lado de la malla; y haba 200 granadas en hileras alrededor de los dos capiteles.
Erigi, pues, las columnas en el prtico de la nave. Erigi la columna derecha y la llam Jaqun, y erigi la columna izquierda y la llam Boaz.
En lo alto de las columnas haba lirios tallados. As fue terminada la obra de las columnas.
Hizo asimismo el mar de metal fundido de 4.5 metros de borde a borde, en forma circular. Su altura era de 2.25 metros, y tena 13.5 metros de circunferencia.
Debajo del borde haba calabazas alrededor, diez por cada codo (45 cm), rodeando el mar por completo. Las calabazas estaban en dos hileras, fundidas en una sola pieza.
El mar descansaba sobre doce bueyes; tres mirando al norte, tres mirando al occidente, tres mirando al sur y tres mirando al oriente. El mar descansaba sobre ellos y todas sus ancas estaban hacia adentro.
El grueso era de un palmo, y el borde estaba hecho como el borde de un cliz, como una flor de lirio. Tena capacidad para 2,000 batos (44,000 litros).
Entonces hizo las diez basas de bronce; la longitud de cada basa era de 1.6 metros, su anchura de 1.6 metros y su altura de 1.35 metros.
El diseo de las basas era ste: tenan bordes y los bordes estaban entre las molduras,
y en los bordes que estaban entre las molduras haba leones, bueyes y querubines; y en las molduras haba un pedestal arriba, y debajo de los leones y bueyes haba guirnaldas en bajorrelieve.
Cada basa tena cuatro ruedas de bronce, con ejes de bronce, y sus cuatro patas tenan soportes. Debajo de la pila haba soportes fundidos con guirnaldas a cada lado.
La boca de la pila dentro de la corona en la parte superior meda 45 centmetros, y su boca era redonda como el diseo de un pedestal, de 68 centmetros; tambin en su boca haba entalladuras, y sus bordes eran cua
Las cuatro ruedas estaban debajo de los bordes, y los ejes de las ruedas estaban en la basa. La altura de una rueda era de 68 centmetros.
La hechura de las ruedas era como la hechura de una rueda de carro. Sus ejes, sus aros, sus rayos y sus cubos eran todos de fundicin.
Haba cuatro soportes en las cuatro esquinas de cada basa; sus soportes eran parte de la basa misma.
En la parte superior de la basa haba una pieza redonda de 23 centmetros de alto, y en la parte superior de la basa sus soportes y sus bordes formaban parte de ella.
Y en las planchas de sus soportes y en sus bordes grab querubines, leones y palmeras, conforme al espacio disponible de cada una, con guirnaldas alrededor.
Hizo las diez basas de esta manera: todas ellas eran de una misma fundicin, de una misma medida y de una misma forma.
Tambin hizo diez pilas de bronce. En cada pila caban cuarenta batos (880 litros); cada pila meda 1.6 metros, y sobre cada una de las diez basas haba una pila.
Entonces coloc las basas, cinco al lado derecho de la casa y cinco al lado izquierdo de la casa. El mar de metal fundido lo coloc al lado derecho de la casa hacia el sureste.
Hiram hizo tambin los calderos, las palas y los tazones. As termin Hiram toda la obra que hizo para el rey Salomn en la casa del SEOR:
las dos columnas y los tazones de los capiteles que estaban en lo alto de las dos columnas, las dos mallas para cubrir los dos tazones de los capiteles que estaban en lo alto de las columnas;
las 400 granadas para las dos mallas, dos hileras de granadas por cada malla para cubrir los dos tazones de los capiteles que estaban en lo alto de las columnas;
las diez basas con las diez pilas sobre las basas;
el mar y los doce bueyes debajo del mar;
los calderos, las palas y los tazones; todos estos utensilios que Hiram hizo para el rey Salomn en la casa del SEOR eran de bronce bruido.
El rey los fundi en la llanura del Jordn, en la tierra arcillosa entre Sucot y Saretn.
Salomn dej todos los utensilios sin pesarlos porque eran demasiados. El peso del bronce no se pudo determinar.
Salomn hizo todos los utensilios que estaban en la casa del SEOR: el altar de oro y la mesa de oro sobre la cual estaba el pan de la Presencia;
los candelabros de oro puro, cinco a la mano derecha y cinco a la izquierda, frente al santuario interior; las flores, las lmparas y las tenazas de oro;
las copas, las despabiladeras, los tazones, las cucharas y los incensarios de oro puro; y los goznes para las puertas de la casa interior, el Lugar Santsimo, y para las puertas de la casa, es decir, de la nave, tambin de oro.
As fue terminada toda la obra que el rey Salomn hizo en la casa del SEOR. Y Salomn trajo las cosas consagradas por su padre David, es decir, la plata, el oro y los utensilios, y los puso en los tesoros de la casa del SEOR.
Entonces Salomn reuni a los ancianos de Israel, a todos los jefes de las tribus y a los principales de las casas paternas de los Israelitas ante l en Jerusaln, para hacer subir el arca del pacto del SEOR de la ciudad de David, la cual es S
Todos los hombres de Israel se reunieron ante el rey Salomn en la fiesta, en el mes de Etanim, que es el mes sptimo.
Cuando llegaron todos los ancianos de Israel, los sacerdotes alzaron el arca.
Subieron el arca del SEOR, la tienda de reunin y todos los utensilios sagrados que estaban en la tienda; los sacerdotes y los Levitas los subieron.
El rey Salomn y toda la congregacin de Israel que estaba reunida ante l, estaban con l delante del arca, sacrificando tantas ovejas y bueyes que no se podan contar ni numerar.
Entonces los sacerdotes trajeron el arca del pacto del SEOR a su lugar, al santuario interior de la casa, al Lugar Santsimo, bajo las alas de los querubines.
Porque los querubines extendan las alas sobre el lugar del arca, y los querubines cubran el arca y sus barras por encima.
Pero las barras eran tan largas que los extremos de las barras se podan ver desde el lugar santo, que estaba delante del santuario interior, pero no se podan ver desde afuera; y all estn hasta hoy.
En el arca no haba ms que las dos tablas de piedra que Moiss puso all en Horeb, donde el SEOR hizo pacto con los Israelitas cuando salieron de la tierra de Egipto.
Y sucedi que cuando los sacerdotes salieron del lugar santo, la nube llen la casa del SEOR,
as que los sacerdotes no pudieron quedarse a ministrar por causa de la nube, porque la gloria del SEOR llenaba la casa del SEOR.
Entonces Salomn dijo: "El SEOR ha dicho que El morara en la densa nube.
Ciertamente yo te he edificado una casa majestuosa, Un lugar para Tu morada para siempre."
Despus el rey se volvi y bendijo a toda la asamblea de Israel, mientras toda la asamblea de Israel estaba de pie.
Les dijo: "Bendito sea el SEOR, Dios de Israel, que habl por Su boca a mi padre David y por Su mano lo ha cumplido, cuando dijo:
'Desde el da en que saqu a Mi pueblo Israel de Egipto, no escog ninguna ciudad de entre todas las tribus de Israel en la cual edificar una casa para que Mi nombre estuviera all, pero escog a David para que estuviera sobre Mi pueblo Israel.
"Y mi padre David tuvo en su corazn edificar una casa al nombre del SEOR, Dios de Israel.
"Pero el SEOR dijo a mi padre David: 'Por cuanto tuviste en tu corazn edificar una casa a Mi nombre, bien hiciste en desearlo en tu corazn.
'Sin embargo, t no edificars la casa, sino que tu hijo que te nacer, l edificar la casa a Mi nombre.'
"Ahora el SEOR ha cumplido la palabra que haba dicho, pues yo me he levantado en lugar de mi padre David y me he sentado en el trono de Israel, como el SEOR prometi, y he edificado la casa al nombre del SEOR, Dios de Israel.
"Y he puesto all un lugar para el arca, en la cual est el pacto del SEOR que El hizo con nuestros padres cuando los trajo de la tierra de Egipto."
Entonces Salomn se puso delante del altar del SEOR en presencia de toda la asamblea de Israel y extendi las manos al cielo.
Y dijo: "Oh SEOR, Dios de Israel, no hay Dios como T ni arriba en los cielos ni abajo en la tierra, que guardas el pacto y muestras misericordia a Tus siervos que andan delante de Ti con todo su corazn,
que has cumplido con Tu siervo David mi padre lo que le prometiste; ciertamente has hablado con Tu boca y lo has cumplido con Tu mano como sucede hoy.
"Ahora pues, oh SEOR, Dios de Israel, cumple con Tu siervo David mi padre lo que le prometiste, diciendo: 'No te faltar quien se siente en el trono de Israel, con tal que tus hijos guarden su camino para andar delante de M como t has andado delante d
"Ahora pues, oh Dios de Israel, Te ruego que se cumpla Tu palabra que hablaste a Tu siervo, mi padre David.
Pero, morar verdaderamente Dios sobre la tierra? Si los cielos y los cielos de los cielos no Te pueden contener, cunto menos esta casa que yo he edificado.
"No obstante, atiende a la oracin de Tu siervo y a su splica, oh SEOR Dios mo, para que oigas el clamor y la oracin que Tu siervo hace hoy delante de Ti;
que Tus ojos estn abiertos noche y da hacia esta casa, hacia el lugar del cual has dicho: 'Mi nombre estar all,' para que oigas la oracin que Tu siervo haga hacia este lugar.
"Y escucha la splica de Tu siervo y de Tu pueblo Israel cuando oren hacia este lugar; escucha T en el lugar de Tu morada, en los cielos; escucha y perdona.
"Si alguien peca contra su prjimo y se le exige juramento, y viene y jura delante de Tu altar en esta casa,
escucha T desde los cielos y obra y juzga a Tus siervos, condenando al impo haciendo recaer su conducta sobre su cabeza, y justificando al justo dndole conforme a su justicia.
"Cuando Tu pueblo Israel sea derrotado delante de un enemigo por haber pecado contra Ti, si se vuelven a Ti y confiesan Tu nombre, y oran y Te hacen splica en esta casa,
escucha T desde los cielos y perdona el pecado de Tu pueblo Israel, y hazlos volver a la tierra que diste a sus padres.
"Cuando los cielos estn cerrados y no haya lluvia por haber ellos pecado contra Ti, y oren hacia este lugar y confiesen Tu nombre, y se vuelvan de su pecado cuando T los aflijas,
escucha T desde los cielos y perdona el pecado de Tus siervos y de Tu pueblo Israel; s, ensales el buen camino por el que deben andar. Y enva lluvia sobre Tu tierra, la que diste a Tu pueblo por heredad.
"Si hay hambre en la tierra, si hay pestilencia, si hay pestes o plagas, langosta o saltamontes, si su enemigo los sitia en la tierra de sus ciudades, cualquier plaga, cualquier enfermedad que haya ,
toda oracin o toda splica que sea hecha por cualquier hombre o por todo Tu pueblo Israel, conociendo cada cual la afliccin de su corazn, y extendiendo sus manos hacia esta casa;
escucha T desde los cielos, el lugar de Tu morada, y perdona, acta y da a cada uno conforme a todos sus caminos, ya que conoces su corazn, porque slo T conoces el corazn de todos los hijos de los hombres,
para que Te teman (reverencien) todos los das que vivan sobre la superficie de la tierra que diste a nuestros padres.
"Tambin en cuanto al extranjero que no es de Tu pueblo Israel, cuando venga de una tierra lejana a causa de Tu nombre
(porque oirn de Tu gran nombre, de Tu mano poderosa y de Tu brazo extendido); cuando venga a orar a esta casa,
escucha T desde los cielos, el lugar de Tu morada, y haz conforme a todo lo que el extranjero Te pida. Para que todos los pueblos de la tierra conozcan Tu nombre para que Te teman, como Te teme Tu pueblo Israel, y para que sepan que
"Cuando Tu pueblo salga a la batalla contra su enemigo, por cualquier camino que T los enves, y oren al SEOR vueltos hacia la ciudad que T has escogido y hacia la casa que he edificado a Tu nombre,
escucha desde los cielos su oracin y su splica, y hazles justicia.
"Cuando pequen contra Ti (pues no hay hombre que no peque) y ests lleno de ira contra ellos, y los entregues delante del enemigo, y stos los lleven cautivos a la tierra del enemigo, lejos o cerca,
si recapacitan en la tierra adonde hayan sido llevados cautivos, y se arrepienten y Te hacen splica en la tierra de los que los llevaron cautivos, diciendo: 'Hemos pecado y hemos cometido iniquidad, hemos obrado perversamente,'
si se vuelven a Ti con todo su corazn y con toda su alma en la tierra de sus enemigos que los llevaron cautivos, y oran a Ti vueltos hacia la tierra que diste a sus padres, hacia la ciudad que has escogido, y hacia la casa que he edi
entonces escucha T desde los cielos, el lugar de Tu morada, su oracin y su splica y hazles justicia.
"Perdona a Tu pueblo que ha pecado contra Ti, todas las transgresiones que hayan cometido contra Ti, y hazlos objeto de compasin ante los que los llevaron cautivos, para que tengan compasin de ellos
(porque ellos son Tu pueblo y Tu heredad que sacaste de Egipto, de en medio del horno de hierro).
"Que Tus ojos estn abiertos a la splica de Tu siervo y a la splica de Tu pueblo Israel, para escucharlos siempre que Te invoquen.
"Pues T los has separado de entre todos los pueblos de la tierra como Tu heredad, como lo dijiste por medio de Tu siervo Moiss, cuando sacaste a nuestros padres de Egipto, oh Seor DIOS."
Cuando Salomn termin de decir toda esta oracin y splica al SEOR, se levant de delante del altar del SEOR, de estar de rodillas con sus manos extendidas hacia el cielo.
Y se puso de pie y bendijo a toda la asamblea de Israel en alta voz, diciendo:
"Bendito sea el SEOR, que ha dado reposo a Su pueblo Israel, conforme a todo lo que prometi. Ninguna palabra ha fallado de toda Su buena promesa que hizo por medio de Su siervo Moiss.
"Que el SEOR nuestro Dios est con nosotros, como estuvo con nuestros padres; que no nos deje ni nos abandone,
para que incline nuestro corazn hacia El, para que andemos en todos Sus caminos y para que guardemos Sus mandamientos, Sus estatutos y Sus preceptos que orden a nuestros padres.
"Que estas palabras mas, con las que he suplicado delante del SEOR, estn cerca del SEOR nuestro Dios da y noche, para que El haga justicia a Su siervo y justicia a Su pueblo Israel, segn las necesidades de cada da,
a fin de que todos los pueblos de la tierra sepan que el SEOR es Dios; no hay otro.
"Estn, pues, los corazones de ustedes enteramente dedicados al SEOR nuestro Dios, para que andemos en Sus estatutos y guardemos Sus mandamientos, como en este da."
Entonces el rey y todo Israel con l ofrecieron sacrificios delante del SEOR.
Y Salomn ofreci al SEOR como sacrificio de las ofrendas de paz, 22,000 bueyes y 120,000 ovejas. As dedicaron la casa del SEOR, el rey y todos los Israelitas.
Aquel da el rey consagr la parte central del atrio que estaba delante de la casa del SEOR, pues all ofreci el holocausto, la ofrenda de cereal y la grasa de las ofrendas de paz; porque el altar de bronce que estaba delante del SE
As Salomn celebr la fiesta en aquella ocasin, y todo Israel con l, una gran asamblea desde la entrada de Hamat hasta el torrente de Egipto, delante del SEOR nuestro Dios, por siete das y siete das ms, o sea catorce das.
Al octavo da despidi al pueblo. Ellos bendijeron al rey, y se fueron a sus tiendas gozosos y alegres de corazn por todo el bien que el SEOR haba mostrado a Su siervo David y a Su pueblo Israel.
Y sucedi que cuando Salomn haba acabado de edificar la casa del SEOR, la casa del rey y todo lo que Salomn deseaba hacer,
el SEOR se apareci a Salomn por segunda vez, tal como se le haba aparecido en Gaban.
Y el SEOR le dijo: "He odo tu oracin y tu splica que has hecho delante de M; he consagrado esta casa que has edificado, poniendo all Mi nombre para siempre. En ella estarn Mis ojos y Mi corazn perpetuamente.
"Y en cuanto a ti, si andas delante de M como anduvo tu padre David, en integridad de corazn y en rectitud, haciendo conforme a todo lo que te he mandado, y guardas Mis estatutos y Mis ordenanzas,
Yo afirmar el trono de tu reino sobre Israel para siempre, tal como promet a tu padre David, diciendo: 'No te faltar hombre sobre el trono de Israel.'
"Pero si en verdad ustedes o sus hijos se apartan de M y no guardan Mis mandamientos y Mis estatutos que he puesto delante de ustedes, y se van y sirven a otros dioses y los adoran,
entonces cortar a Israel de sobre la superficie de la tierra que les he dado; y la casa que he consagrado a Mi nombre la echar de Mi presencia, e Israel se convertir en refrn y escarnio entre todos los pueblos.
"Y esta casa se convertir en un montn de ruinas. Todo el que pase quedar atnito y silbar, y dir: 'Por qu ha hecho as el SEOR a esta tierra y a esta casa?'
"Y le respondern: 'Porque abandonaron al SEOR su Dios, que sac a sus padres de la tierra de Egipto, y tomaron para s otros dioses, los adoraron y los sirvieron. Por eso el SEOR ha trado toda esta adversidad sobre ellos.'"
Y sucedi que despus de los veinte aos, en los cuales Salomn haba edificado las dos casas, la casa del SEOR y la casa del rey
(Hiram, rey de Tiro, haba proporcionado a Salomn maderas de cedro y de ciprs y oro conforme a todo su deseo) que el rey Salomn dio a Hiram veinte ciudades en la tierra de Galilea.
Sali Hiram de Tiro para ver las ciudades que Salomn le haba dado, y no le gustaron.
Y dijo: "Qu son estas ciudades que me has dado, hermano mo?" Por eso fueron llamadas tierra de Cabul (Intil) hasta hoy.
Hiram haba enviado al rey 4.1 toneladas de oro.
Y estos son los datos de la leva (trabajo forzado) que el rey Salomn impuso para edificar la casa del SEOR, su propia casa, el Milo (la fortaleza), el muro de Jerusaln, y las ciudades de Hazor, Meguido y Gezer.
Porque Faran, rey de Egipto, haba subido y capturado Gezer, le haba prendido fuego, haba matado a los Cananeos que habitaban en la ciudad, y la haba dado en dote (regalo de bodas) a su hija, la mujer de Salomn.
Entonces Salomn reconstruy Gezer y tambin Bet Horn de abajo,
Baalat y Tadmor en el desierto, en la tierra de Jud,
y todas las ciudades de almacenaje que Salomn tena, y las ciudades de sus carros y las ciudades para sus hombres de a caballo, y todo lo que Salomn quiso edificar en Jerusaln, en el Lbano y en toda la tierra de su dominio.
A todo el pueblo que haba quedado de los Amorreos, Hititas, Ferezeos, Heveos y Jebuseos, que no eran de los Israelitas,
es decir, a sus descendientes que haban quedado en la tierra despus de ellos, a quienes los Israelitas no haban podido destruir completamente, Salomn les impuso leva de trabajo forzado hasta el da de hoy.
Pero de los Israelitas Salomn no hizo esclavos, porque ellos eran los hombres de guerra, sus servidores, sus prncipes, sus capitanes, los comandantes de sus carros y sus hombres de a caballo.
Estos eran los oficiales que estaban al frente de la obra de Salomn: 550 los cuales supervisaban al pueblo que haca la obra.
Tan pronto como la hija de Faran subi de la ciudad de David a la casa que Salomn le haba construido, entonces edific el Milo (la fortaleza).
Tres veces al ao Salomn ofreca holocaustos y ofrendas de paz sobre el altar que l haba edificado al SEOR, quemando incienso al mismo tiempo sobre el altar que estaba delante del SEOR despus que termin la casa.
El rey Salomn tambin construy una flota en Ezin Geber, que est cerca de Elot, en la ribera del Mar Rojo, en la tierra de Edom.
Hiram envi a sus siervos con la flota, marineros que conocan el mar, junto con los siervos de Salomn,
y fueron a Ofir, y de all tomaron 14.3 toneladas de oro que llevaron al rey Salomn.
Cuando la reina de Sab oy de la fama de Salomn, por causa del nombre del SEOR, vino a probarlo con preguntas difciles.
Lleg a Jerusaln con un squito muy grande, con camellos cargados de especias, y gran cantidad de oro y piedras preciosas. Cuando vino a Salomn, habl con l de todo lo que tena en su corazn.
Y Salomn contest todas sus preguntas; no hubo nada tan difcil que el rey no pudiera explicrselo.
Cuando la reina de Sab vio toda la sabidura de Salomn, la casa que l haba edificado,
los manjares de su mesa, las habitaciones de sus siervos, el porte de sus ministros y sus vestiduras, sus coperos, y la escalinata por la cual l suba a la casa del SEOR, se qued sin aliento.
Entonces le dijo al rey: "Era verdad lo que haba odo en mi tierra acerca de sus palabras y de su sabidura!
"Pero yo no poda creer lo que me decan, hasta que he venido y mis propios ojos lo han visto. No se me haba contado ni la mitad. Usted supera en sabidura y prosperidad la fama que haba odo.
"Bienaventurados sus hombres, bienaventurados stos sus siervos que estn delante de usted continuamente y oyen su sabidura.
"Bendito sea el SEOR su Dios que se agrad de usted para ponerle sobre el trono de Israel. Por el amor que el SEOR ha tenido siempre a Israel, le ha puesto por rey para hacer derecho y justicia."
Entonces ella dio al rey 4.1 toneladas de oro, y gran cantidad de especias aromticas y piedras preciosas. Nunca ms entr tanta abundancia de especias aromticas como las que la reina de Sab dio al rey Salomn.
Tambin las naves de Hiram, que haban trado oro de Ofir, trajeron de all gran cantidad de madera de sndalo y piedras preciosas.
Con la madera de sndalo, el rey hizo pilares para la casa del SEOR y para el palacio del rey; tambin liras y arpas para los cantores. Esa clase de madera de sndalo no ha entrado ms ni se ha vuelto a ver hasta hoy.
El rey Salomn dio a la reina de Sab todo cuanto ella quiso pedirle, adems de lo que le dio conforme a su real magnificencia. Despus ella se volvi, y regres a su tierra con sus siervos.
El peso del oro que llegaba a Salomn en un ao era de 22.6 toneladas de oro,
sin contar lo de los mercaderes, las mercancas de los comerciantes, de todos los reyes de Arabia y de los gobernadores de la tierra.
El rey Salomn hizo 200 escudos grandes de oro batido, usando 600 siclos (6.84 kilos) de oro en cada escudo.
Tambin hizo 300 escudos de oro batido, usando tres minas (1.7 kilos) de oro en cada escudo; el rey los puso en la casa del bosque del Lbano.
El rey hizo adems, un gran trono de marfil y lo revisti de oro finsimo.
Haba seis gradas hasta el trono, y por detrs, la parte superior del trono era redonda, con brazos a cada lado del asiento y dos leones de pie junto a los brazos.
Doce leones estaban de pie all en las seis gradas a uno y otro lado; nada semejante se haba hecho para ningn otro reino.
Todos los vasos de beber del rey Salomn eran de oro, tambin todas las vasijas de la casa del bosque del Lbano eran de oro puro, ninguna era de plata; sta no era considerada importante en los das de Salomn.
Porque el rey tena en el mar las naves de Tarsis junto con las naves de Hiram, y cada tres aos las naves de Tarsis le traan oro, plata, marfil, monos y pavos reales.
As el rey Salomn lleg a ser ms grande que todos los reyes de la tierra en riqueza y sabidura.
Y toda la tierra procuraba ver a Salomn, para or la sabidura que Dios haba puesto en su corazn.
Cada uno de ellos traa su presente: objetos de plata y objetos de oro, vestidos, armas, especias, caballos y mulos; y as ao tras ao.
Salomn reuni carros y hombres de a caballo; y tena 1,400 carros y 12,000 hombres de a caballo, y los situ en las ciudades de carros y junto al rey en Jerusaln.
El rey hizo la plata tan comn en Jerusaln como las piedras, e hizo los cedros tan abundantes como los sicmoros que estn en el llano.
Los caballos de Salomn eran importados de Egipto y de Coa, y los mercaderes del rey los adquiran de Coa por cierto precio.
Un carro de Egipto se importaba por 600 siclos (6.84 kilos) de plata, y un caballo por 150 y de la misma forma los exportaban a todos los reyes de los Hititas y a los reyes de Aram.
Pero el rey Salomn, adems de la hija de Faran, am a muchas mujeres extranjeras, Moabitas, Amonitas, Edomitas, Sidonias e Hititas,
de las naciones acerca de las cuales el SEOR haba dicho a los Israelitas: "No se unirn a ellas, ni ellas se unirn a ustedes, porque ciertamente desviarn su corazn tras sus dioses." Pero Salomn se apeg a ellas con amor.
Y tuvo 700 mujeres que eran princesas y 300 concubinas, y sus mujeres desviaron su corazn.
Porque cuando Salomn ya era viejo, sus mujeres desviaron su corazn tras otros dioses, y su corazn no estuvo dedicado por completo al SEOR su Dios, como haba estado el corazn de David su padre.
Porque Salomn sigui a Astoret, diosa de los Sidonios, y a Milcom, dolo abominable de los Amonitas.
Salomn hizo lo malo a los ojos del SEOR, y no sigui plenamente al SEOR, como Lo haba seguido su padre David.
Entonces Salomn edific un lugar alto a Quemos, dolo abominable de Moab, en el monte que est frente a Jerusaln, y a Moloc, dolo abominable de los Amonitas.
As hizo tambin para todas sus mujeres extranjeras, las cuales quemaban incienso y ofrecan sacrificios a sus dioses.
Entonces el SEOR se enoj con Salomn porque su corazn se haba apartado del SEOR, Dios de Israel, que se le haba aparecido dos veces,
y le haba ordenado en cuanto a esto que no siguiera a otros dioses, pero l no guard lo que el SEOR le haba ordenado.
Y el SEOR dijo a Salomn: "Porque has hecho esto, y no has guardado Mi pacto y Mis estatutos que te he ordenado, ciertamente arrancar el reino de ti, y lo dar a tu siervo.
"Sin embargo, no lo har en tus das, por amor a tu padre David, sino que lo arrancar de la mano de tu hijo.
"Tampoco arrancar todo el reino, sino que dar una tribu a tu hijo por amor a Mi siervo David y por amor a Jerusaln la cual he escogido."
Entonces el SEOR levant un adversario a Salomn, Hadad el Edomita; ste era de linaje real en Edom.
Sucedi que cuando David estaba en Edom, Joab, el jefe del ejrcito, subi a enterrar a los muertos y mat a todos los varones de Edom
(pues Joab y todo Israel permanecieron all seis meses hasta que dieron muerte a todos los varones en Edom),
pero Hadad huy a Egipto, l y algunos Edomitas de los siervos de su padre con l, siendo Hadad an un muchacho.
Salieron de Madin y fueron a Parn. Tomaron consigo hombres de Parn y fueron a Egipto, a Faran, rey de Egipto, quien le dio a Hadad una casa, le asign alimentos y le dio tierra.
Hadad hall gran favor ante los ojos de Faran, y ste le dio por mujer a la hermana de su esposa, la hermana de la reina Tahpenes.
La hermana de Tahpenes dio a luz a su hijo Genubat, a quien Tahpenes destet en casa de Faran; y Genubat permaneci en casa de Faran entre los hijos de Faran.
Pero cuando Hadad oy en Egipto que David haba dormido con sus padres, y que Joab, jefe del ejrcito, haba muerto, Hadad dijo a Faran: "Despdame para que vaya a mi tierra."
Entonces Faran le dijo: "Qu te ha faltado junto a m, que ahora procuras irte a tu tierra?" Y l respondi: "Nada; sin embargo, debe dejarme ir."
Dios tambin le levant otro adversario a Salomn , a Rezn, hijo de Eliada, el cual haba huido de su seor Hadad Ezer, rey de Soba;
y haba reunido consigo hombres y se haba hecho jefe de una banda de merodeadores, despus que David mat a los de Soba; y fueron a Damasco y permanecieron all, y reinaron en Damasco.
Rezn fue adversario de Israel durante todos los das de Salomn, adems de la maldad hecha por Hadad; y aborreci a Israel y rein sobre Aram.
Entonces Jeroboam, hijo de Nabat, un Efrateo de Sereda, cuya madre, una mujer viuda, se llamaba Zera, era siervo de Salomn y se rebel contra el rey.
Y sta fue la causa por la cual se rebel contra el rey: Salomn haba edificado el Milo (la fortaleza) y cerrado la brecha de la ciudad de su padre David.
Este Jeroboam era guerrero valiente, y cuando Salomn vio que el joven era industrioso, lo puso al frente de todo el trabajo forzado de la casa de Jos.
Y en aquel tiempo, cuando Jeroboam sala de Jerusaln, el profeta Ahas el Silonita lo encontr en el camino. Ahas se haba puesto un manto nuevo y los dos estaban solos en el campo.
Entonces Ahas tom el manto nuevo que llevaba sobre s, lo rasg en doce pedazos,
y le dijo a Jeroboam: "Toma para ti diez pedazos; porque as dice el SEOR, Dios de Israel: 'Voy a arrancar el reino de la mano de Salomn y a ti te dar diez tribus
(pero l tendr una tribu, por amor a Mi siervo David y por amor a Jerusaln, la ciudad que he escogido de entre todas las tribus de Israel),
porque Me han abandonado, y han adorado a Astoret, diosa de los Sidonios, a Quemos, dios de los Moabitas, y a Milcom, dios de los Amonitas, y no han andado en Mis caminos, para hacer lo recto delante de Mis ojos y guardar Mis estatutos y Mis or
'Sin embargo, no quitar todo el reino de su mano, sino que lo har prncipe todos los das de su vida, por amor a Mi siervo David a quien escog, el cual guard Mis mandamientos y Mis estatutos;
pero quitar el reino de mano de su hijo y te lo dar a ti, es decir, las diez tribus.
'Y a su hijo le dar una tribu, para que Mi siervo David tenga siempre una lmpara delante de M en Jerusaln, la ciudad que Yo he escogido para poner all Mi nombre.
'Y a ti te tomar, y reinars sobre todo lo que desees, y sers rey sobre Israel.
'Y suceder, que si escuchas todo lo que te ordeno y andas en Mis caminos, y haces lo recto delante de Mis ojos, guardando Mis estatutos y Mis mandamientos, como lo hizo David Mi siervo, entonces estar contigo y te edificar una casa perdurable como la
y afligir la descendencia de David por esto, pero no para siempre.'"
Salomn procur dar muerte a Jeroboam, pero Jeroboam se levant y huy a Egipto, a Sisac, rey de Egipto, y estuvo all hasta la muerte de Salomn.
Los dems hechos de Salomn, todo lo que hizo y su sabidura, no estn escritos en el libro de los hechos de Salomn?
El tiempo que Salomn rein en Jerusaln sobre todo Israel fue de cuarenta aos.
Y durmi Salomn con sus padres, y fue sepultado en la ciudad de su padre David; y su hijo Roboam rein en su lugar.
Entonces Roboam fue a Siquem, porque todo Israel haba ido a Siquem para hacerlo rey.
Cuando lo supo Jeroboam, hijo de Nabat, que estaba viviendo en Egipto (porque todava estaba en Egipto, adonde haba huido de la presencia del rey Salomn),
y enviaron a llamarlo, entonces vino Jeroboam con toda la asamblea de Israel, y hablaron con Roboam, y le dijeron:
"Su padre hizo pesado nuestro yugo. Ahora pues, aligere la dura servidumbre de su padre y el pesado yugo que puso sobre nosotros y le serviremos."
Entonces l les dijo: "Vyanse por tres das, despus vuelvan a m." Y el pueblo se fue.
El rey Roboam pidi consejo a los ancianos que haban servido a su padre Salomn cuando an viva, diciendo: "Qu me aconsejan que responda a este pueblo?"
Y ellos le respondieron: "Si hoy se hace servidor de este pueblo, y les sirva y les conceda su peticin y les diga buenas palabras, entonces ellos sern sus siervos para siempre."
Pero l abandon el consejo que le haban dado los ancianos, y pidi consejo a los jvenes que haban crecido con l y le servan.
Y les pregunt: "Qu aconsejan que respondamos a este pueblo que me ha dicho: 'Aligere el yugo que su padre puso sobre nosotros?'"
Y los jvenes que se haban criado con l le respondieron: "As dir a este pueblo que le dijo: 'Su padre hizo pesado nuestro yugo; pero usted hgalo ms ligero para nosotros.' As les hablar: 'Mi dedo meique es ms grueso que los lomos de mi padre.
'Por cuanto mi padre los carg con un pesado yugo, yo aadir al yugo de ustedes; mi padre los castig con ltigos, pero yo los castigar con escorpiones.'"
Entonces vino Jeroboam con todo el pueblo a Roboam al tercer da como el rey haba dicho, diciendo: "Vuelvan a m al tercer da."
El rey respondi con dureza al pueblo, pues haba despreciado el consejo que los ancianos le haban dado,
y les habl conforme al consejo de los jvenes, dicindoles: "Mi padre hizo pesado el yugo de ustedes, pero yo aadir a su yugo; mi padre los castig con ltigos, pero yo los castigar con escorpiones."
El rey no escuch al pueblo, porque lo que haba sucedido era del SEOR, para que El confirmara la palabra que el SEOR haba hablado por medio de Ahas el Silonita a Jeroboam, hijo de Nabat.
Cuando todo Israel vio que el rey no les escuchaba, el pueblo respondi al rey: "Qu parte tenemos nosotros con David? No tenemos herencia con el hijo de Isa. A tus tiendas, Israel! Mire ahora por su casa, David!" Y todo Israel se
Pero en cuanto a los Israelitas que habitaban en las ciudades de Jud, Roboam rein sobre ellos.
Entonces el rey Roboam envi a Adoram, que estaba a cargo de los trabajos forzados, pero todo Israel lo mat a pedradas; y el rey Roboam se apresur a subir a su carro para huir a Jerusaln.
As Israel ha estado en rebelda contra la casa de David hasta hoy.
Cuando todo Israel supo que Jeroboam haba vuelto, enviaron a llamarlo a la asamblea y lo hicieron rey sobre todo Israel. No hubo quien siguiera a la casa de David, sino slo la tribu de Jud.
Cuando Roboam lleg a Jerusaln, reuni a toda la casa de Jud y a la tribu de Benjamn, 180,000 hombres, guerreros escogidos, para pelear contra la casa de Israel y restituir el reino a Roboam, hijo de Salomn.
Pero la palabra de Dios vino a Semaas, hombre de Dios, diciendo:
"Habla a Roboam, hijo de Salomn, rey de Jud, y a toda la casa de Jud y de Benjamn, y al resto del pueblo, dicindoles:
'As dice el SEOR: "No subirn ni pelearn contra sus hermanos los Israelitas. Vuelva cada uno a su casa, porque de M ha venido esto."'" Y ellos escucharon la palabra del SEOR, y se volvieron para irse conforme a la palabra del SEOR.
Entonces Jeroboam edific Siquem en la regin montaosa de Efran, y habit all. De all sali y edific Penuel.
Y Jeroboam se dijo en su corazn: "Ahora el reino volver a la casa de David.
"Porque si este pueblo contina subiendo a ofrecer sacrificios en la casa del SEOR en Jerusaln, el corazn de este pueblo se volver a su seor, es decir a Roboam, rey de Jud, y me matarn y volvern a Roboam, rey de Jud."
As que el rey busc consejo, hizo dos becerros de oro, y dijo al pueblo: "Es mucho para ustedes subir a Jerusaln; aqu estn sus dioses, oh Israel, los cuales te hicieron subir de la tierra de Egipto."
Puso uno en Betel (Casa de Dios) y el otro lo puso en Dan.
Y esto fue motivo de pecado, porque el pueblo iba aun hasta Dan a adorar delante de uno de los becerros.
Hizo tambin casas en los lugares altos, y nombr sacerdotes de entre el pueblo que no eran de los hijos de Lev.
Jeroboam instituy una fiesta en el mes octavo, en el da 15 del mes, como la fiesta que hay en Jud, y subi al altar. As hizo en Betel (Casa de Dios), ofreciendo sacrificio a los becerros que haba hecho. Y puso en Betel a los sacerdotes de los lugare
Entonces subi al altar que haba hecho en Betel el da 15 del mes octavo, es decir en el mes que l haba planeado en su propio corazn. Instituy una fiesta para los Israelitas y subi al altar para quemar incienso.
Sucedi que un hombre de Dios fue desde Jud a Betel (Casa de Dios) por palabra del SEOR, cuando Jeroboam estaba junto al altar para quemar incienso.
Y el hombre de Dios clam contra el altar por palabra del SEOR, y dijo: "Oh altar, altar, as dice el SEOR: 'A la casa de David le nacer un hijo, que se llamar Josas; y l sacrificar sobre ti a los sacerdotes de los lugares altos que queman inciens
Aquel mismo da dio una seal, y dijo: "Esta es la seal de que el SEOR ha hablado: 'El altar se romper y las cenizas que estn sobre l se derramarn.'"
Cuando el rey oy la palabra que el hombre de Dios haba clamado contra el altar de Betel, extendi su mano desde el altar y dijo: "Prndanlo!" Pero la mano que extendi contra l se le qued rgida, de modo que no poda volverla hacia s.
El altar se rompi y las cenizas se derramaron del altar, conforme a la seal que el hombre de Dios haba dado por palabra del SEOR.
El rey respondi al hombre de Dios: "Te ruego que supliques al SEOR tu Dios, y ores por m, para que mi mano me sea restaurada." El hombre de Dios suplic al SEOR y la mano del rey le fue restaurada, y qued como antes.
Entonces el rey dijo al hombre de Dios: "Ven conmigo a casa y refrscate, y te dar una recompensa."
Pero el hombre de Dios dijo al rey: "Aunque usted me diera la mitad de su casa no ira con usted, tampoco comera pan ni bebera agua en este lugar.
"Porque as se me orden por palabra del SEOR, que me dijo: 'No comers pan, ni bebers agua, ni volvers por el camino que fuiste.'"
Y se fue por otro camino, no regres por el camino por donde haba ido a Betel.
Moraba entonces en Betel un anciano profeta; y sus hijos fueron y le contaron todo lo que el hombre de Dios haba hecho aquel da en Betel. Las palabras que l haba hablado al rey, tambin las contaron a su padre.
Y su padre les dijo: "Por dnde se fue?" Y sus hijos le mostraron el camino por donde se haba ido el hombre de Dios que haba venido de Jud.
Entonces dijo a sus hijos: "Aparjenme el asno." Le aparejaron el asno, se mont sobre l,
y fue tras el hombre de Dios; lo hall sentado debajo de una encina, y le dijo: "Eres t el hombre de Dios que vino de Jud?" Y l respondi: "Yo soy."
Entonces le dijo: "Ven conmigo a casa y come pan."
Y l respondi: "No puedo volver contigo ni ir contigo; tampoco comer pan ni beber agua contigo en este lugar.
"Porque me vino un mandato por palabra del SEOR: 'No comers pan ni bebers agua all, ni volvers por el camino que fuiste.'"
Y el otro le respondi: "Yo tambin soy profeta como t, y un ngel me habl por palabra del SEOR, diciendo: 'Trelo contigo a tu casa, para que coma pan y beba agua.'" Pero le estaba mintiendo.
Entonces se volvi con l, comi pan en su casa y bebi agua.
Y cuando ellos estaban a la mesa, la palabra del SEOR vino al profeta que le haba hecho volver;
y l le grit al hombre de Dios que vino de Jud: "As dice el SEOR: 'Porque has desobedecido el mandato del SEOR, y no has guardado el mandamiento que el SEOR tu Dios te ha ordenado,
sino que has vuelto y has comido pan y bebido agua en el lugar del cual El te dijo: "No comers pan ni bebers agua," tu cadver no entrar en el sepulcro de tus padres.'"
Y despus de haber comido pan y de haber bebido agua, aparej el asno para l, para el profeta que haba hecho volver.
Y cuando ste se fue, un len lo encontr en el camino y lo mat, y su cadver qued tirado en el camino y el asno estaba junto a l; tambin el len estaba junto al cadver.
Entonces pasaron unos hombres y vieron el cadver tirado en el camino y el len que estaba junto al cadver; y fueron y lo dijeron en la ciudad donde viva el anciano profeta.
Cuando el profeta que le haba hecho volver del camino lo oy, dijo: "Es el hombre de Dios, que desobedeci el mandato del SEOR; por tanto el SEOR lo ha entregado al len que lo ha desgarrado y matado, conforme a la palabra que el SEOR le ha
Entonces habl a sus hijos, diciendo: "Aparjenme el asno." Y se lo aparejaron.
Fue y hall el cadver tirado en el camino, y el asno y el len estaban junto al cadver; el len no haba comido el cadver ni desgarrado el asno.
El profeta levant el cadver del hombre de Dios, lo puso sobre el asno y lo trajo. Vino a la ciudad del anciano profeta para hacer duelo por l y enterrarlo.
Puso el cadver en su propio sepulcro, e hicieron duelo por l, diciendo: "Ay, hermano mo!"
Y despus de haberlo enterrado, dijo a sus hijos: "Cuando yo muera, entirrenme en el sepulcro donde est enterrado el hombre de Dios; pongan mis huesos junto a sus huesos.
"Porque ciertamente suceder lo que l clam por palabra del SEOR contra el altar en Betel y contra todas las casas de los lugares altos que estn en las ciudades de Samaria."
Despus de este hecho, Jeroboam no se volvi de su mal camino, sino que volvi a nombrar sacerdotes para los lugares altos de entre el pueblo; al que lo deseaba lo investa para que fuera sacerdote de los lugares altos.
Y esto fue motivo de pecado para la casa de Jeroboam, lo que hizo que fuera borrada y destruida de sobre la superficie de la tierra.
Por aquel tiempo Abas, hijo de Jeroboam, se enferm.
Y Jeroboam dijo a su mujer: "Levntate ahora y disfrzate para que no conozcan que eres la mujer de Jeroboam, y ve a Silo, pues all est el profeta Ahas, que dijo de m que yo sera rey sobre este pueblo.
"Toma en tus manos diez panes, tortas y un jarro de miel, y ve a l. El te dir lo que le ha de suceder al nio."
As lo hizo la mujer de Jeroboam; se levant, fue a Silo y lleg a casa de Ahas. Y Ahas no poda ver porque sus ojos se haban nublado a causa de su vejez.
Pero el SEOR haba dicho a Ahas: "La mujer de Jeroboam viene a consultarte sobre su hijo, pues est enfermo. Esto y esto le dirs, pues ser que cuando ella venga, fingir ser otra mujer."
Cuando Ahas oy el ruido de los pasos de ella al entrar por la puerta, dijo: "Entra, mujer de Jeroboam. Por qu finges ser otra mujer? Pues he sido enviado a ti con un duro mensaje.
"Ve, dile a Jeroboam: 'As dice el SEOR, Dios de Israel: "Yo te levant de entre el pueblo y te hice prncipe sobre Mi pueblo Israel.
"Arranqu el reino de la casa de David y te lo di a ti, pero t no has sido como Mi siervo David, que guard Mis mandamientos y Me sigui de todo corazn, para hacer slo lo que era recto a Mis ojos;
sino que has hecho ms mal que todos los que fueron antes de ti, y fuiste e hiciste para ti otros dioses e imgenes fundidas para provocarme a ira, y Me arrojaste detrs de tus espaldas;
por tanto, voy a traer mal sobre la casa de Jeroboam, y cortar de Jeroboam a todo varn, tanto esclavo como libre en Israel. Barrer completamente la casa de Jeroboam, como se barre el estircol hasta que desaparece del todo.
"Cualquiera de los de Jeroboam que muera en la ciudad, se lo comern los perros. Y el que muera en el campo, se lo comern las aves del cielo; porque el SEOR ha hablado."'
"Y t, levntate, vete a tu casa. Cuando tus pies entren en la ciudad, el nio morir.
"Y todo Israel har duelo por l y lo sepultarn, pues slo ste de la familia de Jeroboam ir a la sepultura, porque de la casa de Jeroboam, slo en l fue hallado algo bueno hacia el SEOR, Dios de Israel.
"Y el SEOR levantar para s un rey sobre Israel que destruir la casa de Jeroboam en este da, y de ahora en adelante.
"El SEOR, pues, herir a Israel, como se agita una caa en el agua, y El arrancar a Israel de esta buena tierra que dio a sus padres, y los esparcir ms all del ro Eufrates, porque han hecho sus Aseras (deidades femeninas), provocando a ir
"El abandonar a Israel a causa de los pecados que cometi Jeroboam y con los cuales hizo pecar a Israel."
Entonces la mujer de Jeroboam se levant, se fue y lleg a Tirsa. Y al entrar ella por el umbral de la casa, el nio muri.
Y todo Israel lo sepult e hizo duelo por l, conforme a la palabra que el SEOR haba hablado por medio de Su siervo, el profeta Ahas.
Los dems hechos de Jeroboam, cmo pele en las guerras y cmo rein, estn escritos en el Libro de las Crnicas de los reyes de Israel.
El tiempo que Jeroboam rein fue de veintids aos, y durmi con sus padres; y su hijo Nadab rein en su lugar.
Roboam, hijo de Salomn, rein en Jud. Roboam tena cuarenta y un aos cuando comenz a reinar, y rein diecisiete aos en Jerusaln, la ciudad que el SEOR haba escogido de entre todas las tribus de Israel para poner all Su nombre. El nombr
Jud hizo lo malo ante los ojos del SEOR, y Lo provocaron a celos ms que todo lo que sus padres Lo haban provocado con los pecados que haban hecho.
Porque ellos tambin edificaron para s lugares altos, pilares sagrados y Aseras en toda colina alta y bajo todo rbol frondoso.
Hubo tambin en la tierra sodomitas de cultos paganos. Hicieron conforme a todas las abominaciones de las naciones que el SEOR haba echado delante de los Israelitas.
Y sucedi que en el quinto ao del rey Roboam, Sisac, rey de Egipto, subi contra Jerusaln.
Tom los tesoros de la casa del SEOR y los tesoros del palacio del rey. Se apoder de todo, llevndose aun todos los escudos de oro que haba hecho Salomn.
Entonces el rey Roboam hizo escudos de bronce en su lugar, y los entreg al cuidado de los jefes de la guardia que custodiaban la entrada de la casa del rey.
Cuando el rey entraba en la casa del SEOR, los de la guardia llevaban los escudos; y despus los devolvan a la sala de los de la guardia.
Los dems hechos de Roboam y todo lo que hizo, no estn escritos en el Libro de las Crnicas de los reyes de Jud?
Hubo guerra continua entre Roboam y Jeroboam.
Y durmi Roboam con sus padres y fue sepultado con sus padres en la ciudad de David; y el nombre de su madre era Naama, una Amonita. Y su hijo Abiam rein en su lugar.
En el ao dieciocho del rey Jeroboam, hijo de Nabat, Abiam comenz a reinar sobre Jud.
Rein tres aos en Jerusaln; y el nombre de su madre era Maaca, hija de Abisalom.
Y Abiam anduvo en todos los pecados que su padre haba cometido antes de l. Su corazn no estuvo dedicado por completo al SEOR su Dios, como el corazn de su padre David.
Pero por amor a David, el SEOR su Dios le dio una lmpara en Jerusaln, levantando a su hijo despus de l y sosteniendo a Jerusaln.
Porque David haba hecho lo recto ante los ojos del SEOR, y no se haba apartado de nada de lo que El le haba ordenado durante todos los das de su vida, excepto en el caso de Uras el Hitita.
Y hubo guerra entre Roboam y Jeroboam todos los das de su vida.
Los dems hechos de Abiam y todo lo que hizo, no estn escritos en el Libro de las Crnicas de los reyes de Jud? Y hubo guerra entre Abiam y Jeroboam.
Y durmi Abiam con sus padres y lo sepultaron en la ciudad de David; y su hijo Asa rein en su lugar.
En el ao veinte de Jeroboam, rey de Israel, Asa comenz a reinar sobre Jud.
Rein cuarenta y un aos en Jerusaln; y el nombre de su abuela era Maaca, hija de Abisalom.
Asa hizo lo recto ante los ojos del SEOR, como David su padre.
Tambin expuls de la tierra a los sodomitas de cultos paganos, y quit todos los dolos que sus padres haban hecho.
Tambin quit a Maaca su abuela de ser reina madre, porque ella haba hecho una horrible imagen de Asera. Adems Asa derrib su horrible imagen y la quem junto al torrente Cedrn.
Pero los lugares altos no fueron quitados; sin embargo el corazn de Asa estuvo dedicado por completo al SEOR todos sus das.
Trajo a la casa del SEOR las cosas consagradas por su padre y sus propias cosas consagradas: plata, oro y utensilios.
Y hubo guerra entre Asa y Baasa, rey de Israel, todos sus das.
Baasa, rey de Israel, subi contra Jud y fortific Ram para prevenir que nadie saliera o entrara en ayuda de Asa, rey de Jud.
Entonces Asa tom toda la plata y el oro que haba quedado en los tesoros de la casa del SEOR y en los tesoros de la casa del rey, y los puso en manos de sus siervos. Y el rey Asa los envi a Ben Adad, hijo de Tabrimn, hijo de Hezin, rey de Aram, que
"Haya alianza entre t y yo, como hubo entre mi padre y tu padre. Te envo un presente de plata y de oro. Ve, rompe tu alianza con Baasa, rey de Israel, para que se aparte de m."
Ben Adad escuch al rey Asa y envi a los jefes de sus ejrcitos contra las ciudades de Israel, y conquist Ijn, Dan, Abel Bet Maaca, y toda Cineret, adems de toda la tierra de Neftal.
Y cuando Baasa lo oy, dej de fortificar Ram, y se qued en Tirsa.
Entonces el rey Asa hizo una proclamacin a todo Jud, sin excepcin, y se llevaron las piedras de Ram y la madera con que Baasa haba estado edificando. Y con ellas el rey Asa fortific Geba de Benjamn y Mizpa.
Los dems hechos de Asa y todo su podero, todo lo que hizo y las ciudades que edific, no estn escritos en el Libro de las Crnicas de los reyes de Jud? Slo que en el tiempo de su vejez se enferm de los pies.
Durmi Asa con sus padres y fue sepultado con sus padres en la ciudad de David su padre; y su hijo Josafat rein en su lugar.
Y Nadab, hijo de Jeroboam, comenz a reinar sobre Israel en el segundo ao de Asa, rey de Jud, y rein sobre Israel dos aos.
E hizo lo malo ante los ojos del SEOR, y anduvo en el camino de su padre y en el pecado con que hizo pecar a Israel.
Entonces Baasa, hijo de Ahas, de la casa de Isacar, conspir contra l, y Baasa lo hiri en Gibetn, que perteneca a los Filisteos, mientras Nadab y todo Israel sitiaban a Gibetn.
Baasa lo mat en el tercer ao de Asa, rey de Jud, y rein en su lugar.
Y en cuanto fue rey, Baasa hiri a toda la casa de Jeroboam. No dej con vida a ninguno de los de Jeroboam, hasta destruirlos, conforme a la palabra que el SEOR haba hablado por medio de Su siervo Ahas el Silonita,
por los pecados que Jeroboam haba cometido, y con los cuales haba hecho pecar a Israel, y por la provocacin con que provoc a ira al SEOR, Dios de Israel.
Los dems hechos de Nadab y todo lo que hizo, no estn escritos en el Libro de las Crnicas de los reyes de Israel?
Hubo guerra entre Asa y Baasa, rey de Israel, todos los das que vivieron.
En el tercer ao de Asa, rey de Jud, Baasa, hijo de Ahas, comenz a reinar sobre todo Israel en Tirsa, y rein veinticuatro aos.
Hizo lo malo ante los ojos del SEOR, y anduvo en el camino de Jeroboam y en el pecado con que hizo pecar a Israel.
Y la palabra del SEOR vino a Jeh, hijo de Hanan, contra Baasa:
"Yo te levant del polvo y te hice prncipe sobre Mi pueblo Israel, y has andado en el camino de Jeroboam, y has hecho pecar a Mi pueblo Israel provocndome a ira con sus pecados.
"Por tanto, consumir a Baasa y a su casa, y har su casa como la casa de Jeroboam, hijo de Nabat.
"El que de Baasa muera en la ciudad, se lo comern los perros, y el que de l muera en el campo, se lo comern las aves del cielo."
Los dems hechos de Baasa, lo que hizo y su podero, no estn escritos en el Libro de las Crnicas de los reyes de Israel?
Y durmi Baasa con sus padres y fue sepultado en Tirsa; y su hijo Ela rein en su lugar.
Tambin, la palabra del SEOR vino por medio del profeta Jeh, hijo de Hanan, contra Baasa y su casa, no slo por todo el mal que hizo ante los ojos del SEOR, provocndolo a ira con la obra de sus manos, siendo semejante a la casa de Jeroboam, sino tam
En el ao veintisis de Asa, rey de Jud, Ela, hijo de Baasa, comenz a reinar sobre Israel en Tirsa y rein dos aos.
Y su siervo Zimri, jefe de la mitad de sus carros, conspir contra l. Y Ela estaba en Tirsa bebiendo hasta emborracharse en la casa de Arsa, que era mayordomo de la casa en Tirsa.
Entonces Zimri entr, lo hiri, y le dio muerte en el ao veintisiete de Asa, rey de Jud, y rein en su lugar.
Y sucedi que cuando comenz a reinar, tan pronto como se sent en su trono, mat a toda la casa de Baasa; no dej ni un solo varn, ni de sus parientes ni de sus amigos.
As Zimri destruy toda la casa de Baasa, conforme a la palabra que el SEOR haba hablado contra Baasa por medio del profeta Jeh,
por todos los pecados de Baasa y por los pecados de su hijo Ela, con los cuales pecaron y con los que hicieron pecar a Israel, provocando a ira con sus dolos al SEOR, Dios de Israel.
Los dems hechos de Ela y todo lo que hizo, no estn escritos en el Libro de las Crnicas de los reyes de Israel?
En el ao veintisiete de Asa, rey de Jud, Zimri rein siete das en Tirsa. Y el pueblo estaba acampado contra Gibetn, que perteneca a los Filisteos.
El pueblo que estaba acampado oy decir: "Zimri ha conspirado y tambin ha matado al rey." Entonces, ese mismo da en el campamento, todo Israel hizo a Omri, jefe del ejrcito, rey sobre Israel.
Entonces Omri subi desde Gibetn, y todo Israel con l, y sitiaron a Tirsa.
Cuando Zimri vio que la ciudad era tomada, entr en la ciudadela de la casa del rey, prendi fuego a la casa del rey y muri,
a causa de los pecados que haba cometido, haciendo lo malo ante los ojos del SEOR, andando en el camino de Jeroboam, y por el pecado que cometi, haciendo pecar a Israel.
Los dems hechos de Zimri, y la conspiracin que llev a cabo, no estn escritos en el Libro de las Crnicas de los reyes de Israel?
Entonces el pueblo de Israel se dividi en dos partes: la mitad del pueblo sigui a Tibni, hijo de Ginat, para hacerlo rey; la otra mitad sigui a Omri.
Pero el pueblo que sigui a Omri prevaleci sobre el pueblo que sigui a Tibni, hijo de Ginat. Y Tibni muri, y Omri comenz a reinar.
En el ao treinta y uno de Asa, rey de Jud, Omri comenz a reinar sobre Israel, y rein doce aos; seis aos rein en Tirsa.
Y compr a Semer el Monte Samaria por 68 kilos de plata; edific sobre el monte, y a la ciudad que edific puso por nombre Samaria, del nombre de Semer, dueo del monte.
Omri hizo lo malo ante los ojos del SEOR, y obr ms perversamente que todos los que fueron antes que l;
pues anduvo en todos los caminos de Jeroboam, hijo de Nabat, y en los pecados con que hizo pecar a Israel, provocando al SEOR, Dios de Israel, con sus dolos.
Los dems hechos que Omri hizo y el podero que mostr no estn escritos en el Libro de las Crnicas de los reyes de Israel?
Y durmi Omri con sus padres y fue sepultado en Samaria; y su hijo Acab rein en su lugar.
Acab, hijo de Omri, comenz a reinar sobre Israel en el ao treinta y ocho de Asa, rey de Jud, y Acab, hijo de Omri, rein veintids aos sobre Israel en Samaria.
Y Acab, hijo de Omri, hizo lo malo a los ojos del SEOR ms que todos los que fueron antes que l.
Como si fuera poco el andar en los pecados de Jeroboam, hijo de Nabat, tom por mujer a Jezabel, hija de Et Baal, rey de los Sidonios, y fue a servir a Baal y lo ador.
Edific un altar a Baal en la casa de Baal que edific en Samaria.
Acab hizo tambin una Asera (deidad femenina). As Acab hizo ms para provocar al SEOR, Dios de Israel, que todos los reyes de Israel que fueron antes que l.
En tiempos de Acab, Hiel de Betel (Casa de Dios) reedific Jeric. A costa de la vida de Abiram su primognito puso sus cimientos, y a costa de la vida de su hijo menor Segub levant sus puertas, conforme a la palabra que el SEOR hab
Elas el Tisbita, que era de los moradores de Galaad, dijo a Acab: "Vive el SEOR, Dios de Israel, delante de quien estoy, que ciertamente no habr roco ni lluvia en estos aos, sino por la palabra de mi boca."
Y vino a Elas la palabra del SEOR, diciendo:
"Sal de aqu y dirgete hacia el oriente, y escndete junto al arroyo Querit, que est al oriente del Jordn.
"Y bebers del arroyo, y he ordenado a los cuervos que te sustenten all."
El fue e hizo conforme a la palabra del SEOR, pues fue y habit junto al arroyo Querit, que est al oriente del Jordn.
Y los cuervos le traan pan y carne por la maana, y pan y carne al atardecer, y beba del arroyo.
Sucedi que despus de algn tiempo el arroyo se sec, porque no haba cado lluvia en la tierra.
Vino despus a l la palabra del SEOR, diciendo:
"Levntate, ve a Sarepta, que pertenece a Sidn, y qudate all; porque yo he mandado a una viuda de all que te sustente."
El se levant y fue a Sarepta. Cuando lleg a la entrada de la ciudad, all estaba una viuda recogiendo lea, entonces la llam y le dijo: "Te ruego que me consigas un poco de agua en un vaso para que yo beba."
Cuando ella iba a conseguirla, la llam y le dijo: "Te ruego que me traigas tambin un bocado de pan en tu mano."
Pero ella respondi: "Vive el SEOR tu Dios, que no tengo pan, slo tengo un puado de harina en la tinaja y un poco de aceite en la vasija y estoy recogiendo unos trozos de lea para entrar y prepararlo para m y para mi hijo, para q
Entonces Elas le dijo: "No temas; ve, haz como has dicho, pero primero hazme una pequea torta de eso y tremela; despus hars para ti y para tu hijo.
"Porque as dice el SEOR, Dios de Israel: 'No se acabar la harina en la tinaja ni se agotar el aceite en la vasija, hasta el da en que el SEOR mande lluvia sobre la superficie de la tierra.'"
Entonces ella fue e hizo conforme a la palabra de Elas, y ella, l y la casa de ella comieron por muchos das.
La harina de la tinaja no se acab ni se agot el aceite de la vasija, conforme a la palabra que el SEOR haba hablado por medio de Elas.
Pero sucedi que despus de estas cosas, se enferm el hijo de la mujer duea de la casa; y su enfermedad fue tan grave que no qued aliento en l.
Y ella le dijo a Elas: "Qu tengo que ver contigo, oh hombre de Dios? Has venido para traer a memoria mis iniquidades y hacer morir a mi hijo!"
"Dame a tu hijo," le respondi Elas. Y l lo tom de su regazo y lo llev a la cmara alta donde l viva, y lo acost en su propia cama.
Y clam al SEOR: "Oh SEOR, Dios mo, has trado tambin mal a la viuda con quien estoy hospedado haciendo morir a su hijo?"
Entonces se tendi tres veces sobre el nio, y clam al SEOR: "Oh SEOR, Dios mo, Te ruego que el alma de este nio vuelva a l."
El SEOR escuch la voz de Elas, y el alma del nio volvi a l y revivi.
Y Elas tom al nio, lo baj de la cmara alta a la casa y se lo dio a su madre; y Elas dijo: "Mira, tu hijo vive."
Entonces la mujer dijo a Elas: "Ahora conozco que t eres hombre de Dios, y que la palabra del SEOR en tu boca es verdad."
Despus de muchos das, la palabra del SEOR vino a Elas en el tercer ao, dicindole: "Ve, mustrate a Acab, y enviar lluvia sobre la superficie de la tierra."
Y Elas fue a mostrarse a Acab. Y el hambre era intensa en Samaria.
Y Acab llam a Abdas que era mayordomo de la casa. (Y Abdas tema (reverenciaba) en gran manera al SEOR;
pues cuando Jezabel destruy a los profetas del SEOR, Abdas tom a cien profetas y los escondi de cincuenta en cincuenta en una cueva, y los sustent con pan y agua.)
Entonces Acab dijo a Abdas: "Ve por la tierra a todas las fuentes de agua y a todos los valles; quiz hallaremos hierba y conservaremos con vida los caballos y los mulos, y no tendremos que matar parte del ganado."
Y dividieron la tierra entre ellos para recorrerla; Acab se fue solo por un camino, y Abdas se fue solo por otro.
Abdas estaba en el camino cuando Elas le sali al encuentro, y Abdas lo reconoci y cay sobre su rostro, y le dijo: "Es usted Elas, mi seor?"
El le respondi: "Yo soy. Ve, dile a tu seor: 'Aqu est Elas.'"
Y l dijo: "Qu pecado he cometido, que entrega a su siervo en manos de Acab para que me mate?
"Vive el SEOR su Dios, que no hay nacin ni reino adonde mi seor no haya enviado a buscarlo; y cuando decan: 'No est aqu,' haca jurar al reino o a la nacin que no lo haban hallado.
"Y ahora dices: 'Ve, dile a tu seor: "Aqu est Elas."'
"Y suceder que cuando lo deje, el Espritu del SEOR lo llevar adonde yo no sepa; as que cuando yo vaya y se lo diga a Acab y l no pueda encontrarlo, me matar, aunque yo su siervo he temido (reverenciado) al SEOR desde mi juventud.
"No le han contado a mi seor lo que hice cuando Jezabel mat a los profetas del SEOR, que escond a cien de los profetas del SEOR de cincuenta en cincuenta en una cueva, y los sustent con pan y agua?
"Y ahora usted me dice: 'Ve, dile a tu seor: "Aqu est Elas"'; entonces me matar."
Elas le dijo: "Vive el SEOR de los ejrcitos, delante de quien estoy, que hoy ciertamente me mostrar a l."
Abdas fue al encuentro de Acab, y le dio aviso; y Acab fue al encuentro de Elas.
Cuando Acab vio a Elas, Acab le dijo: "Eres t, perturbador de Israel?"
Y l respondi: "Yo no he perturbado a Israel, sino t y la casa de tu padre, porque ustedes han abandonado los mandamientos del SEOR y han seguido a los baales.
"Ahora pues, enva a reunir conmigo a todo Israel en el Monte Carmelo, junto con 450 profetas de Baal y 400 profetas de la Asera que comen a la mesa de Jezabel."
Acab envi mensaje a todos los Israelitas y reuni a los profetas en el Monte Carmelo.
Elas se acerc a todo el pueblo y dijo: "Hasta cundo vacilarn entre dos opiniones? Si el SEOR es Dios, sganlo; y si Baal, sganlo a l." Pero el pueblo no le respondi ni una palabra.
Entonces Elas dijo al pueblo: "Solo yo he quedado como profeta del SEOR, pero los profetas de Baal son 450 hombres.
"Que nos den, pues, dos novillos. Que escojan un novillo para ellos y lo despedacen, y lo coloquen sobre la lea, pero que no le pongan fuego debajo; y yo preparar el otro novillo y lo colocar sobre la lea, y no le pondr
"Entonces invoquen el nombre de su dios, y yo invocar el nombre del SEOR; y el Dios que responda por fuego, se es Dios." Y todo el pueblo respondi: "La idea es buena."
Y Elas dijo a los profetas de Baal: "Escojan un novillo para ustedes y preprenlo primero, pues son los ms, e invoquen el nombre de su dios, pero no le pongan fuego."
Entonces tomaron el novillo que les dieron y lo prepararon, e invocaron el nombre de Baal desde la maana hasta el medioda, diciendo: "Oh Baal, respndenos." Pero no hubo voz ni nadie respondi. Y danzaban alrededor del altar que haban hecho.
Como al medioda, Elas se burlaba de ellos y deca: "Clamen en voz alta, pues es un dios; tal vez estar meditando o se habr desviado, o estar de viaje, quiz est dormido y habr que despertarlo."
Y gritaban a grandes voces y se sajaban, segn su costumbre, con espadas y lanzas hasta que la sangre chorreaba sobre ellos.
Pasado el medioda, se pusieron a gritar frenticamente hasta la hora de ofrecerse el sacrificio de la tarde ; pero no hubo voz, ni nadie respondi ni nadie hizo caso.
Entonces Elas dijo a todo el pueblo: "Acrquense a m." Y todo el pueblo se acerc a Elas. Entonces l repar el altar del SEOR que haba sido derribado.
Elas tom doce piedras conforme al nmero de las tribus de los hijos de Jacob, a quien haba venido la palabra del SEOR, diciendo: "Israel ser tu nombre."
Con las piedras edific un altar en el nombre del SEOR, e hizo una zanja alrededor del altar, suficientemente grande para contener dos medidas (14.6 litros) de semilla.
Dispuso despus la lea, cort el novillo en pedazos y lo coloc sobre la lea.
Y dijo: "Llenen cuatro cntaros de agua y derrmenla sobre el holocausto y sobre la lea." Despus dijo: "Hganlo por segunda vez; y lo hicieron por segunda vez." Y aadi: "Hganlo por tercera vez;" y lo hicieron por tercera vez.
El agua corra alrededor del altar, y tambin llen la zanja de agua.
Y a la hora de ofrecerse el sacrificio de la tarde , el profeta Elas se acerc y dijo: "Oh SEOR, Dios de Abraham, de Isaac y de Israel, que se sepa hoy que T eres Dios en Israel, que yo soy Tu siervo y que he hecho todas estas cosas por pala
"Respndeme, oh SEOR, respndeme, para que este pueblo sepa que T, oh SEOR, eres Dios, y que has hecho volver sus corazones."
Entonces cay el fuego del SEOR, y consumi el holocausto, la lea, las piedras y el polvo, y sec el agua de la zanja.
Cuando todo el pueblo lo vio, se postraron sobre su rostro y dijeron: "El SEOR, El es Dios; el SEOR, El es Dios."
Entonces Elas les dijo: "Prendan a los profetas de Baal, que no se escape ninguno de ellos." Los prendieron, y Elas los hizo bajar al torrente Cisn y all los degoll.
Y Elas dijo a Acab: "Sube, come y bebe; porque se oye el estruendo de mucha lluvia."
Acab subi a comer y a beber, pero Elas subi a la cumbre del Carmelo; y all se agach en tierra y puso su rostro entre las rodillas.
Y dijo a su criado: "Sube ahora, y mira hacia el mar." Y l subi, mir y dijo: "No hay nada." Y Elas dijo siete veces: "Vuelve a mirar."
Y sucedi que a la sptima vez, l dijo: "Veo una nube tan pequea como la mano de un hombre, que sube del mar." Y Elas le dijo: "Sube, y dile a Acab: 'Prepara tu carro y desciende, para que la fuerte lluvia no te
Al poco tiempo, el cielo se oscureci con nubes y viento, y hubo gran lluvia. Y Acab mont en su carro y fue a Jezreel.
Y la mano del SEOR estaba sobre Elas, quien ajustndose el cinturn corri delante de Acab hasta Jezreel.
Acab le cont a Jezabel todo lo que Elas haba hecho y cmo haba matado a espada a todos los profetas.
Entonces Jezabel envi un mensajero a Elas, diciendo: "As me hagan los dioses y aun me aadan, si maana a estas horas yo no he puesto tu vida como la vida de uno de ellos."
Elas tuvo miedo, y se levant y se fue para salvar su vida; y vino a Beerseba de Jud y dej all a su criado,
y anduvo por el desierto un da de camino, y vino y se sent bajo un arbusto (enebro); pidi morirse y dijo: "Basta ya, SEOR, toma mi vida porque yo no soy mejor que mis padres."
Y acostndose bajo el arbusto, se durmi; pero un ngel lo toc y le dijo: "Levntate, come."
Entonces vio que en su cabecera haba una torta cocida sobre piedras calientes y una vasija de agua. Comi y bebi, y volvi a acostarse.
El ngel del SEOR volvi por segunda vez, lo toc y le dijo: "Levntate, come, porque es muy largo el camino para ti."
Se levant, pues, y comi y bebi, y con la fuerza de aquella comida camin cuarenta das y cuarenta noches hasta Horeb, el monte de Dios.
All entr en una cueva y pas en ella la noche; y vino a l la palabra del SEOR, y El le dijo: "Qu haces aqu, Elas?"
Y l respondi: "He tenido mucho celo por el SEOR, Dios de los ejrcitos; porque los Israelitas han abandonado Tu pacto, han derribado Tus altares y han matado a espada a Tus profetas. He quedado yo solo y buscan mi vida para quitrmela."
Entonces el SEOR le dijo: "Sal y ponte en el monte delante del SEOR." En ese momento el SEOR pasaba, y un grande y poderoso viento destrozaba los montes y quebraba las peas delante del SEOR; pero el SEOR no estaba en el viento.
Despus del terremoto, un fuego; pero el SEOR no estaba en el fuego. Y despus del fuego, el susurro de una brisa apacible.
Cuando Elas lo oy, se cubri el rostro con su manto, y sali y se puso a la entrada de la cueva. Y una voz vino a l y le pregunt: "Qu haces aqu, Elas?"
Entonces l respondi: "He tenido mucho celo por el SEOR, Dios de los ejrcitos; porque los Israelitas han abandonado Tu pacto, han derribado Tus altares y han matado a espada a Tus profetas. He quedado yo solo y buscan mi vida para quitrmela."
Y el SEOR le dijo: "Ve, regresa por tu camino al desierto de Damasco y cuando hayas llegado, ungirs a Hazael por rey sobre Aram;
y a Jeh, hijo de Nimsi, ungirs por rey sobre Israel; y a Eliseo, hijo de Safat de Abel Mehola, ungirs por profeta en tu lugar.
"Al que escape de la espada de Hazael, Jeh lo matar, y al que escape de la espada de Jeh, Eliseo lo matar.
"Pero dejar 7,000 en Israel, todas las rodillas que no se han doblado ante Baal y toda boca que no lo ha besado."
Elas parti de all y encontr a Eliseo, hijo de Safat, que estaba arando con doce yuntas de bueyes delante de l, y l estaba con la ltima. Elas pas adonde l estaba y le ech su manto encima.
Dejando l los bueyes, corri tras Elas, y dijo: "Permtame besar a mi padre y a mi madre, entonces lo seguir." Y l le dijo: "Ve, vulvete, pues, qu te he hecho yo?"
Entonces se volvi, dejando de seguirlo, tom un par de bueyes y los sacrific, y con los aparejos de los bueyes coci su carne, y la dio a la gente y ellos comieron. Despus se levant y fue tras Elas, y le serva.
Entonces Ben Adad, rey de Aram, reuni todo su ejrcito, y tena con l treinta y dos reyes con caballos y carros; y subi, siti a Samaria y pele contra ella.
Envi mensajeros a la ciudad, a Acab, rey de Israel, dicindole: "As dice Ben Adad:
'Tu plata y tu oro son mos; mos son tambin tus mujeres y tus hijos ms hermosos.'"
El rey de Israel le respondi: "Sea conforme a tu palabra, oh rey, seor mo; tuyo soy yo y todo lo que tengo."
Despus volvieron los mensajeros y dijeron: "As dice Ben Adad: 'Por cierto que envi a decirte: "Me dars tu plata, tu oro, tus mujeres y tus hijos."
'Pero maana como a esta hora te enviar mis siervos, y registrarn tu casa y las casas de tus siervos; y todo lo que sea agradable a tus ojos lo tomarn en su mano y se lo llevarn.'"
El rey de Israel llam a todos los ancianos del pas, y les dijo: "Miren cmo ste slo busca hacer dao; pues l envi a pedir me mis mujeres, mis hijos, mi plata y mi oro, y no se los negu."
Y todos los ancianos y todo el pueblo le dijeron: "No escuche ni consienta."
Entonces l respondi a los mensajeros de Ben Adad: "Digan a mi seor el rey: 'Har todo lo que mandaste a tu siervo la primera vez, pero esto otro no lo puedo hacer.'" Se fueron los mensajeros y le llevaron la respuesta.
Y Ben Adad envi a decirle: "As me hagan los dioses y aun me aadan, si el polvo de Samaria bastar para llenar las manos de todo el pueblo que me sigue."
Respondi el rey de Israel: "Dganle: 'No se jacte el que se pone las armas como el que se las quita.'"
Cuando Ben Adad oy esta palabra, estaba bebiendo con los reyes en las tiendas, y dijo a sus siervos: "Tomen posiciones." Y tomaron posiciones contra la ciudad.
Y un profeta se acerc a Acab, rey de Israel, y le dijo: "As dice el SEOR: 'Has visto toda esta gran multitud? Hoy la entregar en tu mano, y sabrs que Yo soy el SEOR.'"
Acab le pregunt: "Por medio de quin?" Y l dijo: "As dice el SEOR: 'Por medio de los jvenes de los jefes de las provincias.'" Entonces Acab dijo: "Quin comenzar la batalla?" Y l respondi: "T."
Entonces pas revista a los jvenes de los jefes de las provincias y eran 232; despus de ellos, pas revista a todo el pueblo, es decir, todos los Israelitas, 7,000.
Salieron al medioda, mientras Ben Adad estaba bebiendo hasta emborracharse en las tiendas junto con los treinta y dos reyes que lo ayudaban.
Los jvenes de los jefes de las provincias salieron primero; y envi Ben Adad mensajeros que le avisaron, diciendo: "Han salido hombres de Samaria."
Entonces dijo: "Si en paz han salido, prndanlos vivos; o si en guerra han salido, prndanlos vivos."
Salieron, pues, aqullos de la ciudad, los jvenes de los jefes de las provincias y el ejrcito que los segua.
Y mat cada uno a su hombre; los Arameos huyeron e Israel los persigui, y Ben Adad, rey de Aram, escap a caballo con algunos jinetes.
El rey de Israel sali y atac los caballos y los carros, y derrot a los Arameos causndoles gran matanza.
Entonces el profeta se acerc al rey de Israel, y le dijo: "Vaya, fortalzcase, y entienda bien lo que tiene que hacer; porque a la vuelta del ao el rey de Aram subir contra usted."
Y los siervos del rey de Aram le dijeron: "Sus dioses son dioses de los montes, por eso fueron ms fuertes que nosotros; mejor peleemos contra ellos en la llanura, pues no seremos ms fuertes que ellos?
"Haga, pues, esto: quite a los reyes, cada uno de su puesto, y ponga capitanes en su lugar.
"Aliste un ejrcito como el ejrcito que perdi, caballo por caballo y carro por carro. Entonces pelearemos contra ellos en la llanura, pues no seremos ms fuertes que ellos?" El escuch su consejo y lo hizo as.
A la vuelta del ao, Ben Adad alist a los Arameos y subi a Afec para pelear contra Israel.
Y los Israelitas fueron alistados y provistos de raciones, y salieron a su encuentro. Los Israelitas acamparon delante de ellos como dos rebaos pequeos de cabras pero los Arameos llenaban la tierra.
Entonces un hombre de Dios se acerc y habl al rey de Israel, y dijo: "As dice el SEOR: 'Porque los Arameos han dicho: "El SEOR es un dios de los montes, pero no es un dios de los valles; por tanto, entregar a toda esta gran multitud en tu mano, y s
Acamparon unos frente a otros por siete das. Al sptimo da comenz la batalla, y los Israelitas mataron de los Arameos a 100,000 hombres de a pie en un solo da.
Los dems huyeron a Afec, a la ciudad, y el muro cay sobre los 27,000 hombres que quedaban. Tambin Ben Adad huy y se refugi en la ciudad en un aposento interior.
Y sus siervos le dijeron: "Hemos odo que los reyes de la casa de Israel son reyes misericordiosos; le rogamos que nos deje poner cilicio en nuestros lomos y cuerdas sobre nuestras cabezas, y salgamos al rey de Israel; quizs l salve su vida."
Se cieron cilicio en sus lomos, pusieron cuerdas sobre sus cabezas y vinieron al rey de Israel, y dijeron: "Su siervo Ben Adad dice: 'Te ruego que me perdones la vida.'" Y l dijo: "Vive todava? Es mi hermano."
Y los hombres tomaron esto como seal, y tomando de l la palabra prestamente dijeron: "Tu hermano Ben Adad vive." Y l dijo: "Vayan y triganlo." Entonces Ben Adad sali a l, y l le hizo subir en el carro.
Y Ben Adad le dijo al rey: "Devolver las ciudades que mi padre tom de tu padre, y te hars calles en Damasco, como mi padre hizo en Samaria. Y yo, dijo Acab, con este pacto te dejar ir." Hizo, pues, pacto con l y lo dej
Y cierto hombre de los hijos de los profetas dijo a otro por palabra del SEOR: "Te ruego que me hieras." Pero el hombre se neg a herirlo.
Entonces le dijo: "Porque no has atendido a la voz del SEOR, tan pronto como te apartes de m, un len te matar." Y tan pronto se apart de l, un len lo encontr y lo mat.
Entonces hall a otro hombre y le dijo: "Te ruego que me hieras." Y el hombre le dio un golpe, hirindolo.
Y el profeta se fue y esper al rey en el camino; se haba disfrazado con una venda sobre los ojos.
Cuando el rey pasaba, clam al rey y dijo: "Su siervo fue al centro de la batalla; y all, un hombre se apart de las filas y me trajo a uno, y me dijo: 'Guarda a este hombre; si por alguna razn llega a faltar, entonces tu vida respo
"Mientras su siervo estaba ocupado aqu y all, l desapareci." Y el rey de Israel le dijo: "As ser tu sentencia; t mismo lo has decidido."
Entonces l se apresur a quitarse la venda de los ojos, y el rey de Israel lo reconoci como uno de los profetas.
Y l le dijo: "As dice el SEOR: 'Porque has dejado salir de tu mano al hombre a quien Yo haba destinado a la destruccin, tu vida responder por su vida y tu pueblo por su pueblo.'"
El rey de Israel se fue a su casa disgustado y molesto, y entr en Samaria.
Despus de estas cosas aconteci que Nabot de Jezreel tena una via que estaba en Jezreel, junto al palacio de Acab, rey de Samaria,
y Acab le dijo a Nabot: "Dame tu via para que me sirva de huerta para hortaliza porque est cerca, al lado de mi casa, y en su lugar yo te dar una via mejor; si prefieres, te dar su precio en dinero."
Pero Nabot le dijo a Acab: "No permita el SEOR que le d la herencia de mis padres."
Acab entonces se fue a su casa disgustado y molesto a causa de la palabra que Nabot de Jezreel le haba dicho; pues dijo: "No le dar la herencia de mis padres." Acab se acost en su cama, volvi su rostro y no comi.
Pero Jezabel su mujer se acerc a l, y le pregunt: "Por qu est tu espritu tan decado que no comes?"
Entonces Acab le respondi: "Porque le habl a Nabot de Jezreel, y le dije: 'Dame tu via por dinero; o, si prefieres, te dar una via en su lugar.' Pero l dijo: 'No te dar mi via.'"
Su mujer Jezabel le dijo: "No reinas ahora sobre Israel? Levntate, come, y algrese tu corazn. Yo te dar la via de Nabot de Jezreel."
Y ella escribi cartas en nombre de Acab, las sell con su sello y envi las cartas a los ancianos y a los nobles que vivan en la ciudad con Nabot.
Y escribi en las cartas: "Proclamen ayuno y sienten a Nabot a la cabeza del pueblo.
"Sienten a dos hombres malvados delante de l que testifiquen contra l, diciendo: 'T has blasfemado a Dios y al rey.' Entonces squenlo y apedrenlo para que muera."
Los hombres de su ciudad, los ancianos y los nobles que vivan en su ciudad, hicieron como Jezabel les haba mandado, tal como estaba escrito en las cartas que ella les haba enviado.
Proclamaron ayuno y sentaron a Nabot a la cabeza del pueblo.
Entonces entraron los dos hombres malvados y se sentaron delante de l; y los dos hombres malvados testificaron contra l, es decir, contra Nabot delante del pueblo, diciendo: "Nabot ha blasfemado a Dios y al rey." Y lo llevaron fuera de la ciudad, lo ap
Despus enviaron un mensaje a Jezabel, diciendo: "Nabot ha sido apedreado y ha muerto."
Cuando Jezabel oy que Nabot haba sido apedreado y haba muerto, Jezabel dijo a Acab: "Levntate, toma posesin de la via de Nabot de Jezreel, la cual l se neg a drtela por dinero, porque Nabot no est vivo, sino muerto."
As que cuando Acab oy que Nabot haba muerto, se levant para descender a la via de Nabot de Jezreel, para tomar posesin de ella.
Entonces vino la palabra del SEOR a Elas el Tisbita, diciendo:
"Levntate, desciende al encuentro de Acab, rey de Israel, que est en Samaria; ahora l est en la via de Nabot, adonde ha descendido a tomar posesin de ella.
"Le hablars: 'As dice el SEOR: "Has asesinado, y adems has tomado posesin de la via ?"' Tambin le hablars: 'As dice el SEOR: "En el lugar donde los perros lamieron la sangre de Nabot, los perros lamern tu sangre, tu misma s
Y Acab dijo a Elas: "Me has encontrado, enemigo mo?" Y l respondi: "Te he encontrado, porque te has vendido para hacer el mal ante los ojos del SEOR.
"Por tanto, traer mal sobre ti, te barrer completamente y cortar de Acab todo varn, tanto siervo como libre en Israel.
"Har tu casa como la casa de Jeroboam, hijo de Nabat, y como la casa de Baasa, hijo de Ahas, por la provocacin con la que Me has provocado a ira y porque has hecho pecar a Israel.
"Tambin de Jezabel ha hablado el SEOR: 'Los perros comern a Jezabel en la parcela de Jezreel.'
"Cualquiera de Acab que muera en la ciudad, lo comern los perros, y el que muera en el campo, lo comern las aves del cielo."
Ciertamente no hubo nadie como Acab que se vendiera para hacer lo malo ante los ojos del SEOR, porque Jezabel su mujer lo haba convencido.
Su conducta fue muy abominable, pues fue tras los dolos conforme a todo lo que haban hecho los Amorreos, a los que el SEOR haba echado de delante de los Israelitas.
Cuando Acab oy estas palabras, rasg sus vestidos, puso cilicio sobre s y ayun, se acost con el cilicio y andaba abatido.
Entonces la palabra del SEOR vino a Elas el Tisbita, diciendo:
"Ves como Acab se ha humillado delante de M? Porque se ha humillado delante de M, no traer el mal en sus das; pero en los das de su hijo traer el mal sobre su casa."
Pasaron tres aos sin que hubiera guerra entre Aram e Israel.
Al tercer ao, Josafat, rey de Jud, descendi a visitar al rey de Israel.
El rey de Israel dijo a sus siervos: "Saben que Ramot de Galaad nos pertenece, y no estamos haciendo nada para quitarla de mano del rey de Aram?"
Y le pregunt a Josafat: "Quieres venir conmigo a pelear contra Ramot de Galaad?" Respondi Josafat al rey de Israel: "Yo soy como t, mi pueblo como tu pueblo, mis caballos como tus caballos."
Josafat dijo adems al rey de Israel: "Te ruego que consultes primero la palabra del SEOR."
Entonces el rey de Israel reuni a los profetas, unos 400 hombres, y les dijo: "Debo ir a pelear contra Ramot de Galaad o debo desistir?" Y ellos respondieron: "Suba porque el Seor la entregar en manos del rey."
Pero Josafat dijo: "No queda an aqu algn profeta del SEOR, para que lo consultemos?"
Y el rey de Israel dijo a Josafat: "Todava queda un hombre por medio de quien podemos consultar al SEOR, pero lo aborrezco, porque no profetiza lo bueno en cuanto a m, sino lo malo. Es Micaas, hijo de Imla." Pero Josafat dijo: "No hable el rey as."
Entonces el rey de Israel llam a un oficial, y le dijo: "Trae pronto a Micaas, hijo de Imla."
El rey de Israel y Josafat, rey de Jud, estaban sentados cada uno en su trono, vestidos con sus mantos reales, en la era a la entrada de la Puerta de Samaria; y todos los profetas estaban profetizando delante de ellos.
Y Sedequas, hijo de Quenaana, se haba hecho unos cuernos de hierro y deca: "As dice el SEOR: 'Con stos acornears a los Arameos hasta acabarlos.'"
Y todos los profetas profetizaban as: "Suba a Ramot de Galaad y tendr xito, pues el SEOR la entregar en manos del rey."
Y el mensajero que fue a llamar a Micaas le dijo: "Mira, las palabras de los profetas son unnimes en favor del rey. Te ruego que tu palabra sea como la palabra de uno de ellos, y que hables favorablemente."
Pero Micaas dijo: "Vive el SEOR que lo que el SEOR me diga, eso hablar."
Cuando lleg al rey, ste le dijo: "Micaas, iremos a Ramot de Galaad a pelear, o debemos desistir?" Y l le respondi: "Suba, y tendr xito, y el SEOR la entregar en manos del rey."
Entonces el rey le dijo: "Cuntas veces he de tomarte juramento de que no me digas ms que la verdad en el nombre del SEOR?"
Micaas respondi: "Vi a todo Israel Esparcido por los montes, Como ovejas sin pastor; Y el SEOR dijo: 'Estos no tienen seor, Que cada uno vuelva a su casa en paz.'"
Entonces el rey de Israel dijo a Josafat: "No te dije que no profetizara lo bueno acerca de m, sino lo malo?"
Respondi Micaas: "Por tanto, escuche la palabra del SEOR. Yo vi al SEOR sentado en Su trono, y todo el ejrcito de los cielos estaba junto a El, a Su derecha y a Su izquierda.
"Y el SEOR dijo: 'Quin persuadir a Acab para que suba y caiga en Ramot de Galaad?' Y uno deca de una manera, y otro de otra.
"Entonces un espritu se adelant, y se puso delante del SEOR, y dijo: 'Yo lo persuadir.'
"El SEOR le pregunt: 'Cmo?' Y l respondi: 'Saldr y ser espritu de mentira en boca de todos sus profetas.' Entonces El dijo: 'Lo persuadirs y tambin prevalecers. Ve y hazlo as.'
"Y ahora el SEOR ya ha puesto un espritu de mentira en boca de todos estos sus profetas; pues el SEOR ha decretado el mal contra usted."
Entonces se acerc Sedequas, hijo de Quenaana, y golpe a Micaas en la mejilla y dijo: "Cmo es que el Espritu del SEOR pas de m para hablarte a ti?"
Respondi Micaas: "T mismo lo vers aquel da en que entres en un aposento interior para esconderte."
Entonces el rey de Israel dijo: "Toma a Micaas y llvaselo a Amn, gobernador de la ciudad, y a Jos, hijo del rey,
y dile: 'As dice el rey: "Echen a ste a la crcel, y alimntenlo con poco pan y poca agua hasta que yo vuelva en paz."'"
Micaas le respondi: "Si en verdad vuelves en paz, el SEOR no ha hablado por m." Y aadi: "Oigan, pueblos todos."
El rey de Israel y Josafat, rey de Jud, subieron contra Ramot de Galaad.
Y el rey de Israel dijo a Josafat: "Yo me disfrazar para entrar en la batalla, pero t ponte tus ropas reales." El rey de Israel se disfraz y entr en la batalla.
Pero el rey de Aram haba ordenado a los treinta y dos capitanes de sus carros, diciendo: "No peleen contra chico ni contra grande, sino slo contra el rey de Israel."
Cuando los capitanes de los carros vieron a Josafat, dijeron: "Ciertamente ste es el rey de Israel," y se desviaron para pelear contra l, pero Josafat grit.
Al ver los capitanes de los carros que no era el rey de Israel, dejaron de perseguirlo.
Un hombre dispar su arco al azar e hiri al rey de Israel por entre la juntura de la armadura. Y l dijo a su cochero: "Da la vuelta y scame de la batalla, pues estoy gravemente herido."
Pero la batalla arreci aquel da, y el rey fue sostenido en su carro frente a los Arameos y al atardecer muri. La sangre de la herida corra hasta el fondo del carro.
A la puesta del sol, pas un grito por el ejrcito que deca: "Cada hombre a su ciudad y cada uno a su tierra."
Pues el rey haba muerto. Y fue llevado a Samaria, y sepultaron al rey en Samaria.
Lavaron el carro junto al estanque de Samaria y los perros lamieron su sangre (y all se baaban las rameras), conforme a la palabra que el SEOR haba hablado.
Los dems hechos de Acab y todo lo que hizo, la casa de marfil que edific y todas las ciudades que edific, no estn escritos en el Libro de las Crnicas de los reyes de Israel?
Durmi, pues, Acab con sus padres; y su hijo Ocozas rein en su lugar.
Josafat, hijo de Asa, comenz a reinar sobre Jud en el cuarto ao de Acab, rey de Israel.
Josafat tena treinta y cinco aos cuando comenz a reinar, y rein veinticinco aos en Jerusaln. El nombre de su madre era Azuba, hija de Silhi.
Anduvo en todo el camino de su padre Asa; no se desvi de l, haciendo lo recto ante los ojos del SEOR. Sin embargo, los lugares altos no fueron quitados; todava el pueblo sacrificaba y quemaba incienso en los lugares altos.
Tambin Josafat hizo la paz con el rey de Israel.
Los dems hechos de Josafat, el podero que mostr y cmo pele en las guerras, no estn escritos en el Libro de las Crnicas de los reyes de Jud?
Y ech fuera de la tierra al resto de los sodomitas que haban quedado desde los das de su padre Asa.
No haba entonces ningn rey en Edom; haba gobernador en lugar de rey.
Josafat se construy naves de Tarsis para ir a Ofir por oro, pero no fueron porque las naves se rompieron en Ezin Geber.
Entonces Ocozas, hijo de Acab, dijo a Josafat: "Permite que mis siervos vayan con tus siervos en las naves." Pero Josafat no quiso.
Josafat durmi con sus padres y fue sepultado con ellos en la ciudad de su padre David; y su hijo Joram rein en su lugar.
Ocozas, hijo de Acab, comenz a reinar sobre Israel en Samaria en el ao diecisiete de Josafat, rey de Jud, y rein dos aos sobre Israel.
Pero hizo lo malo ante los ojos del SEOR, y anduvo en el camino de su padre, en el camino de su madre y en el camino de Jeroboam, hijo de Nabat, el que hizo pecar a Israel.
Sirvi, pues, a Baal y lo ador, y provoc a ira al SEOR, Dios de Israel, conforme a todo lo que haba hecho su padre.
Despus de la muerte de Acab, Moab se rebel contra Israel.
En Samaria, Ocozas se cay por la ventana de su aposento alto, y se enferm. Entonces envi mensajeros dicindoles: "Vayan, consulten a Baal Zebub, dios de Ecrn, si he de sanar de esta enfermedad."
Pero el ngel del SEOR dijo a Elas el Tisbita: "Levntate, sube al encuentro de los mensajeros del rey de Samaria y diles: 'Acaso no hay Dios en Israel para que ustedes vayan a consultar a Baal Zebub, dios de Ecrn?'
"Por tanto, as dice el SEOR: 'No te levantars del lecho donde te has acostado, sino que ciertamente morirs.'" Entonces Elas se fue.
Cuando los mensajeros volvieron al rey, ste les dijo: "Por qu han vuelto?"
Ellos le respondieron: "Un hombre vino a nuestro encuentro y nos dijo: 'Vayan, vuelvan al rey que los envi, y dganle: "As dice el SEOR: 'Acaso no hay Dios en Israel para que enves a consultar a Baal Zebub, dios de Ecrn? Por tanto, no te levantars
Y l rey les pregunt: "Qu aspecto tena el hombre que subi al encuentro de ustedes y les habl estas palabras?"
"Era un hombre cubierto de pelo, con un cinturn de cuero ceido a sus lomos," respondieron ellos. "Es Elas el Tisbita," dijo el rey.
Entonces el rey envi un capitn de cincuenta con sus cincuenta hombres a buscarlo. El capitn subi a l, y all estaba Elas sentado en la cumbre del monte, y le dijo: "Hombre de Dios, el rey dice: 'Desciende.'"
Elas respondi al capitn de cincuenta: "Si yo soy hombre de Dios, que descienda fuego del cielo y te consuma a ti y a tus cincuenta." Entonces descendi fuego del cielo, y lo consumi a l y a sus cincuenta.
De nuevo el rey envi a l otro capitn de cincuenta con sus cincuenta que le habl: "Hombre de Dios, as dice el rey: 'Desciende inmediatamente.'"
"Si yo soy hombre de Dios," respondi Elas, "que descienda fuego del cielo y te consuma a ti y a tus cincuenta." Entonces el fuego de Dios descendi del cielo y lo consumi a l y a sus cincuenta.
De nuevo el rey le envi al tercer capitn de cincuenta con sus cincuenta. Cuando el tercer capitn de cincuenta subi, vino y se postr de rodillas delante de Elas y le rog, dicindole: "Hombre de Dios, le ruego que mi vida y la vida de estos cincuent
"Ya que ha descendido fuego del cielo y ha consumido a los dos primeros capitanes de cincuenta con sus cincuenta; pero ahora, sea mi vida preciosa ante sus ojos."
Entonces el ngel del SEOR dijo a Elas: "Desciende con l y no le tengas miedo." Se levant Elas y descendi con l a ver al rey,
y le dijo: "As dice el SEOR: 'Por cuanto has enviado mensajeros a consultar a Baal Zebub, dios de Ecrn (acaso no hay Dios en Israel para consultar Su palabra?), por tanto no bajars del lecho al que has subido, sino que ciertamente morirs.'"
Ocozas muri conforme a la palabra del SEOR que Elas haba hablado. Y Joram rein en su lugar durante el ao segundo de Joram, hijo de Josafat, rey de Jud, porque Ocozas no tena ningn hijo.
Los dems hechos de Ocozas, lo que hizo, no estn escritos en el Libro de las Crnicas de los reyes de Israel?
Y sucedi que cuando el SEOR iba a llevarse a Elas al cielo en un torbellino, Elas vena de Gilgal con Eliseo.
Y Elas le dijo a Eliseo: "Te ruego que te quedes aqu, porque el SEOR me ha enviado hasta Betel (Casa de Dios)." Pero Eliseo le dijo: "Vive el SEOR y vive tu alma, que no me apartar de ti." As que ambos descendieron a Betel.
Entonces los hijos de los profetas que estaban en Betel salieron al encuentro de Eliseo y le dijeron: "Sabes que hoy el SEOR va a quitarte a tu seor?" Y l dijo: "S, yo lo s; cllense."
Elas entonces le dijo: "Eliseo, te ruego que te quedes aqu, porque el SEOR me ha enviado a Jeric." Pero l dijo: "Vive el SEOR y vive tu alma, que no me apartar de ti." Y fueron juntos a Jeric.
Tambin los hijos de los profetas que estaban en Jeric se acercaron a Eliseo y le dijeron: "Sabes que hoy el SEOR va a quitarte a tu seor?" Y l respondi: "S, yo lo s; cllense."
Entonces Elas le dijo: "Te ruego que te quedes aqu, porque el SEOR me ha enviado al Jordn." Pero Eliseo dijo: "Vive el SEOR y vive tu alma, que no me apartar de ti." Y los dos siguieron caminando.
Y cincuenta hombres de los hijos de los profetas fueron y se pararon frente a ellos, a lo lejos, mientras ellos dos se detuvieron junto al Jordn.
Entonces Elas tom su manto, lo dobl y golpe las aguas, y stas se dividieron a uno y a otro lado, y los dos pasaron por tierra seca.
Cuando ya haban pasado, Elas le dijo a Eliseo: "Pide lo que quieras que yo haga por ti antes de que yo sea separado de ti." Y Eliseo le respondi: "Te ruego que una doble porcin de tu espritu sea sobre m."
Elas le dijo: "Has pedido una cosa difcil. Sin embargo, si me ves cuando sea llevado de tu lado, as te suceder; pero si no, no ser as."
Mientras ellos iban andando y hablando, de pronto, apareci un carro de fuego y caballos de fuego que separ a los dos. Y Elas subi al cielo en un torbellino.
Eliseo lo vio y clam: "Padre mo, padre mo, los carros de Israel y su gente de a caballo." Y no lo vio ms. Entonces tom sus vestidos y los rasg en dos pedazos.
Tambin recogi el manto de Elas que se le haba cado, y regres y se par a la orilla del Jordn.
Y tomando el manto de Elas que se le haba cado, golpe las aguas, y dijo: "Dnde est el SEOR, el Dios de Elas?" Y cuando l golpe tambin las aguas, stas se dividieron a uno y a otro lado, y Eliseo pas.
Cuando lo vieron los hijos de los profetas que estaban en Jeric frente a l , dijeron: "El espritu de Elas reposa sobre Eliseo." Entonces fueron a su encuentro y se postraron ante l,
y le dijeron: "Aqu entre tus siervos hay cincuenta hombres fuertes; te rogamos que los dejes ir a buscar a tu seor; tal vez el Espritu del SEOR lo ha levantado y lo ha echado en algn monte o en algn valle." Y l dijo: "No los enven."
Pero cuando le insistieron hasta la saciedad, dijo: "Envenlos." Entonces enviaron cincuenta hombres; y buscaron durante tres das, pero no lo hallaron.
Volvieron a Eliseo que se haba quedado en Jeric, y l les dijo: "No les dije: 'No vayan'?"
Entonces los hombres de la ciudad dijeron a Eliseo: "El emplazamiento de esta ciudad es bueno, como mi seor ve, pero el agua es mala y la tierra estril."
Y l dijo: "Triganme una vasija nueva, y pongan sal en ella." Y se la trajeron.
Eliseo fue al manantial de las aguas, ech sal en l, y dijo: "As dice el SEOR: 'He purificado estas aguas; de all no saldr ms muerte ni esterilidad.'"
Y las aguas han quedado purificadas hasta hoy, conforme a la palabra que habl Eliseo.
Despus subi de all a Betel (Casa de Dios); y mientras suba por el camino, unos muchachos salieron de la ciudad y se burlaban de l, dicindole: "Sube, calvo; sube, calvo!"
Cuando l mir hacia atrs y los vio, los maldijo en el nombre del SEOR. Entonces salieron dos osas del bosque y despedazaron de ellos a cuarenta y dos muchachos.
De all, Eliseo fue al Monte Carmelo, y desde all regres a Samaria.
Joram, hijo de Acab, comenz a reinar sobre Israel en Samaria en el ao dieciocho de Josafat, rey de Jud; y rein doce aos.
Hizo lo malo ante los ojos del SEOR, aunque no como su padre y su madre, pues quit el pilar sagrado de Baal que su padre haba hecho.
Sin embargo, se aferr a los pecados de Jeroboam, hijo de Nabat, con los que hizo pecar a Israel, y no se apart de ellos.
Y Mesa, rey de Moab, era criador de ovejas, y pagaba al rey de Israel 100,000 corderos y la lana de 100,000 carneros.
Pero cuando Acab muri, el rey de Moab se rebel contra el rey de Israel.
Y aquel mismo da el rey Joram sali de Samaria y alist a todo Israel.
Y fue y envi palabra a Josafat, rey de Jud, diciendo: "El rey de Moab se ha rebelado contra m. Irs conmigo a pelear contra Moab?" Y l respondi: "Subir. Yo soy como t, mi pueblo como tu pueblo, mis caballos como tus caballos."
Y le pregunt: "Por qu camino subiremos?" Y Joram respondi: "Por el camino del desierto de Edom."
Entonces el rey de Israel fue con el rey de Jud y el rey de Edom; y despus de dar un rodeo de siete das de camino, no haba agua para el ejrcito ni para los animales que los seguan.
As que el rey de Israel dijo: "Ah! Porque el SEOR ha llamado a estos tres reyes para entregarlos en manos de Moab."
Pero Josafat dijo: "No hay aqu un profeta del SEOR para que consultemos al SEOR por medio de l?" Y uno de los siervos del rey de Israel respondi: "Aqu est Eliseo, hijo de Safat, el que verta agua en las manos de Elas."
Y Josafat dijo: "La palabra del SEOR est con l." As que el rey de Israel y Josafat y el rey de Edom fueron adonde estaba Eliseo.
Entonces Eliseo dijo al rey de Israel: "Qu tengo que ver con usted? Vaya a los profetas de su padre y a los profetas de su madre." Y el rey de Israel le dijo: "No, porque el SEOR ha llamado a estos tres reyes para entregarlos en mano de Moab."
Y Eliseo dijo: "Vive el SEOR de los ejrcitos, ante quien estoy, que si no fuera por respeto a la presencia de Josafat, rey de Jud, no lo mirara ni lo atendera.
"Pero triganme ahora un msico. Y sucedi que mientras el msico tocaba, la mano del SEOR vino sobre Eliseo,
y l dijo: "As dice el SEOR: 'Hagan en este valle muchas zanjas.'
"Pues as dice el SEOR: 'No vern viento, ni vern lluvias; sin embargo ese valle se llenar de agua, y bebern ustedes y sus ganados y sus bestias.'
'Aun esto es poco ante los ojos del SEOR; tambin entregar en manos de ustedes a los Moabitas.
'Ustedes destruirn toda ciudad fortificada y toda ciudad principal, talarn todo rbol bueno, cegarn todas las fuentes de agua y daarn con piedras todo terreno frtil.'"
Y aconteci que por la maana, a la hora de ofrecer el sacrificio, el agua vino por el camino de Edom, y la tierra se llen de agua.
Y todos los Moabitas oyeron que los reyes haban subido a pelear contra ellos. Y convocaron a todos, desde los que podan ponerse armadura en adelante, y se colocaron en la frontera.
Se levantaron muy de maana, y cuando el sol brill sobre el agua, los Moabitas vieron el agua frente a ellos tan roja como la sangre.
Entonces dijeron: "Esto es sangre; sin duda los reyes han peleado entre s, y se han matado unos a otros. Ahora pues, Moab, al despojo!"
Pero cuando llegaron al campamento de Israel, los Israelitas se levantaron e hirieron a los Moabitas, y stos huyeron delante de ellos; y los Israelitas invadieron el pas matando a los Moabitas.
Destruyeron las ciudades, y cada uno arroj su piedra en toda parcela de tierra buena, y las llenaron. Cegaron todas las fuentes de agua y talaron todos los rboles buenos, hasta dejar en Kir Hareset slo sus piedras; no obstante, los honderos
Al ver el rey de Moab que la batalla arreciaba contra l, tom consigo 700 hombres que sacaban espada, para abrir brecha hacia el rey de Edom, pero no pudieron.
Entonces tom a su hijo primognito que haba de reinar en su lugar, y lo ofreci en holocausto sobre la muralla. Y hubo gran ira contra los Israelitas, quienes se apartaron de all y regresaron a su tierra.
Y una mujer de las mujeres de los hijos de los profetas clam a Eliseo, diciendo: "Su siervo, mi marido, ha muerto, y usted sabe que su siervo tema al SEOR; y ha venido el acreedor a tomar a mis dos hijos para esclavos suyos."
Y Eliseo le dijo: "Qu puedo hacer por ti? Dime qu tienes en casa." Y ella respondi: "Su sierva no tiene en casa ms que una vasija de aceite."
Entonces Eliseo le dijo: "Ve, pide vasijas prestadas por todas partes de todos tus vecinos, vasijas vacas; no pidas pocas.
"Luego entra y cierra la puerta detrs de ti y de tus hijos y echas el aceite en todas estas vasijas, poniendo aparte las que estn llenas."
Y ella se fue de su lado, y cerr la puerta tras s y de sus hijos; y ellos traan las vasijas y ella echaba el aceite.
Cuando las vasijas estuvieron llenas, ella dijo a un hijo suyo: "Treme otra vasija." Y l le dijo: "No hay ms vasijas." Y ces el aceite.
Entonces ella fue y se lo cont al hombre de Dios. Y l le dijo: "Ve, vende el aceite y paga tu deuda, y t y tus hijos pueden vivir de lo que quede."
Un da pasaba Eliseo por Sunem, donde haba una mujer distinguida, y ella lo persuadi a que comiera. Y suceda que siempre que pasaba, entraba all a comer.
Y ella dijo a su marido: "Ahora entiendo que ste que siempre pasa por nuestra casa, es un santo hombre de Dios.
"Te ruego que hagamos un pequeo aposento alto, con paredes, y pongamos all para l una cama, una mesa, una silla y un candelero; y cuando venga a nosotros, se podr retirar all."
Y un da que Eliseo vino por all, se retir al aposento alto y all se acost.
Despus dijo a Giezi su criado: "Llama a esta Sunamita." Y cuando la llam, ella se present delante de l.
Entonces Eliseo le dijo a Giezi: "Dile ahora: 'Ya que te has preocupado por nosotros con todo este cuidado, qu puedo hacer por ti? Quieres que hable por ti al rey o al jefe del ejrcito?'" Y ella respondi: "Yo vivo en medio de mi pueblo."
Eliseo entonces pregunt: "Qu, pues, se puede hacer por ella?" Y Giezi respondi: "En verdad ella no tiene ningn hijo y su marido es viejo."
Y Eliseo dijo: "Llmala." Cuando l la llam, ella se detuvo a la entrada.
Entonces Eliseo le dijo: "Por este tiempo, el ao que viene, abrazars un hijo." Y ella dijo: "No, seor mo, hombre de Dios, no engae usted a su sierva."
Pero la mujer concibi y dio a luz un hijo al ao siguiente en el tiempo que Eliseo le haba dicho.
Cuando el nio creci, lleg el da en que sali al campo adonde estaba su padre con los segadores,
y dijo a su padre: "Ay, mi cabeza, mi cabeza!" Y el padre dijo a un criado: "Llvalo a su madre."
Y tomndolo, el criado lo llev a su madre, y el nio estuvo sentado en sus rodillas hasta el medioda, y muri.
Entonces ella subi y lo puso sobre la cama del hombre de Dios, cerr la puerta, y sali.
Luego llam a su marido y le dijo: "Te ruego que me enves uno de los criados y una de las asnas, para que yo vaya corriendo al hombre de Dios y regrese."
Y l dijo: "Por qu vas hoy a l? No es luna nueva ni da de reposo." Y ella respondi: "Qudate en paz."
Entonces ella aparej el asna y dijo a su criado: "Arrea y anda; no detengas el paso por m a menos que yo te lo diga."
Y ella fue y lleg al hombre de Dios en el Monte Carmelo. Cuando el hombre de Dios la vio a lo lejos, dijo a Giezi su criado: "Mira, all viene la Sunamita.
"Te ruego que corras ahora a su encuentro y le digas: 'Te va bien a ti? Le va bien a tu marido? Le va bien al nio?'" Y ella respondi: "Estamos bien."
Pero cuando ella lleg al monte, al hombre de Dios, se abraz de sus pies. Y Giezi se acerc para apartarla, pero el hombre de Dios dijo: "Djala, porque su alma est angustiada y el SEOR me lo ha ocultado y no me lo ha revelado."
Entonces ella dijo: "Acaso ped un hijo a mi seor? No dije: 'No me engae usted?'"
Entonces Eliseo dijo a Giezi: "Preprate, toma mi bculo en tu mano, y vete. Si encuentras a alguien, no lo saludes, y si alguien te saluda, no le respondas, y pon mi bculo sobre el rostro del nio."
Y la madre del nio dijo: "Vive el SEOR y vive su alma, que no me apartar de usted." Entonces Eliseo se levant y la sigui.
Y Giezi se adelant a ellos y puso el bculo sobre el rostro del nio, pero no hubo voz ni reaccin. As que volvi para encontrar a Eliseo, y le dijo: "El nio no ha despertado."
Cuando Eliseo entr en la casa, el nio ya estaba muerto, tendido sobre su cama.
Y entrando, cerr la puerta tras ambos y or al SEOR.
Entonces subi y se acost sobre el nio, y puso la boca sobre su boca, los ojos sobre sus ojos y las manos sobre sus manos, y se tendi sobre l; y la carne del nio entr en calor.
Entonces Eliseo volvi y camin por la casa de un lado para otro, y subi y se tendi sobre l; y el nio estornud siete veces y abri sus ojos.
Eliseo llam a Giezi y le dijo: "Llama a la Sunamita." Y l la llam. Cuando ella vino a Eliseo, l le dijo: "Toma a tu hijo."
Entonces ella entr, cay a sus pies y se postr en tierra, y tomando a su hijo, sali.
Cuando Eliseo regres a Gilgal, haba hambre en la tierra. Estando sentados los hijos de los profetas delante de l, dijo a su criado: "Pon la olla grande y prepara un potaje para los hijos de los profetas."
Entonces uno de ellos sali al campo a recoger hierbas, y encontr una via silvestre y de ella llen su manto de calabazas silvestres, y vino y las cort en pedazos en la olla de potaje, porque no saba lo que eran.
Y lo sirvieron para que los hombres comieran. Y sucedi que cuando coman el potaje, clamaron y dijeron: "Oh hombre de Dios, hay muerte en la olla!" Y no pudieron comer.
Pero Eliseo les dijo: "Triganme harina." Y la ech en la olla, y dijo: "Srvanlo a la gente para que coman." Y ya no haba nada malo en la olla.
Y vino un hombre de Baal Salisa y trajo al hombre de Dios panes de primicias, veinte panes de cebada y espigas de grano nuevo en su bolsa. Y l dijo: "Dselos a la gente para que coman."
Su sirviente le dijo: "Cmo pondr esto delante de cien hombres?" Pero l respondi: "Dselos a la gente para que coman, porque as dice el SEOR: 'Comern y sobrar.'"
Y lo puso delante de ellos y comieron, y sobr conforme a la palabra del SEOR.
Naamn, capitn del ejrcito del rey de Aram, era un gran hombre delante de su seor y tenido en alta estima, porque por medio de l el SEOR haba dado la victoria (salvacin) a Aram. Tambin el hombre era un guerrero valiente, pero leproso.
Los Arameos, que haban salido en bandas, haban tomado cautiva a una muchacha muy joven de la tierra de Israel, y ella estaba al servicio de la mujer de Naamn.
Y ella dijo a su seora: "Ah, si mi seor estuviera con el profeta que est en Samaria! El entonces lo curara de su lepra."
Entonces Naamn fue y habl a su seor el rey dicindole: "Esto y esto ha dicho la muchacha que es de la tierra de Israel."
Y el rey de Aram le dijo: "Ve ahora, y enviar una carta al rey de Israel." Y l fue y llev consigo 340 kilos de plata y 6,000 siclos (68.4 kilos) de oro y diez mudas de ropa.
Tambin llev al rey de Israel la carta que deca: "Y cuando llegue a ti esta carta, comprenders que te he enviado a mi siervo Naamn para que lo cures de su lepra."
Cuando el rey de Israel ley la carta, rasg sus vestidos, y dijo: "Acaso soy yo Dios, para dar muerte y para dar vida, para que ste me mande a decir que cure a un hombre de su lepra? Consideren ahora esto y vean cmo busca pleito c
Al or Eliseo, el hombre de Dios, que el rey de Israel haba rasgado sus vestidos, envi aviso al rey dicindole: "Por qu ha rasgado sus vestidos? Que venga l a m ahora, y sabr que hay profeta en Israel."
Vino, pues, Naamn con sus caballos y con su carro, y se par a la entrada de la casa de Eliseo.
Y Eliseo le envi un mensajero, diciendo: "Ve y lvate en el Jordn siete veces, y tu carne se te restaurar y quedars limpio."
Pero Naamn se enoj, y se fue diciendo: "Yo pens: 'Seguramente l vendr a m, y se detendr e invocar el nombre del SEOR su Dios, mover su mano sobre la parte enferma y curar la lepra.'
"No son el Aban y el Farfar, ros de Damasco, mejores que todas las aguas de Israel? No pudiera yo lavarme en ellos y ser limpio?" Y dio la vuelta, y se fue enfurecido.
Pero sus siervos se le acercaron y le dijeron: "Padre mo, si el profeta le hubiera dicho que hiciera alguna gran cosa, no la hubiera hecho? Cunto ms cuando le dice a usted: 'Lvese, y quedar limpio'!"
Entonces l baj y se sumergi siete veces en el Jordn conforme a la palabra del hombre de Dios; y su carne se volvi como la carne de un nio, y qued limpio.
Cuando regres al hombre de Dios con toda su compaa, fue y se puso delante de l, y le dijo: "Ahora reconozco que no hay Dios en toda la tierra, sino en Israel. Le ruego, pues, que reciba ahora un presente de su siervo."
Pero l respondi: "Vive el SEOR, delante de quien estoy, que no aceptar nada." Y Naamn le insisti para que lo recibiera, pero l rehus.
Y Naamn dijo: "Pues si no, le ruego que de esta tierra, se le d a su siervo la carga de un par de mulos, porque su siervo ya no ofrecer holocausto ni sacrificar a otros dioses, sino al SEOR.
"Que el SEOR perdone a su siervo en esto: Cuando mi seor entre en el templo de Rimn para adorar all y se apoye en mi mano, y yo me incline en el templo de Rimn cuando tenga que adorar all, que el SEOR perdone a su siervo por esto."
Y l le dijo: "Vete en paz." Y se alej de l a cierta distancia.
Pero Giezi, criado de Eliseo, el hombre de Dios, dijo para s: "Puesto que mi seor ha dispensado a este Naamn Arameo al no recibir de sus manos lo que l trajo, vive el SEOR que correr tras l y tomar algo de l."
Y Giezi sigui a Naamn. Cuando Naamn vio a uno corriendo tras l, baj de su carro a encontrarlo, y dijo: "Est todo bien?"
Y l dijo: "Todo est bien. Mi seor me ha enviado, diciendo: 'En este mismo momento dos jvenes de los hijos de los profetas han venido a m de la regin montaosa de Efran. Te ruego que les des 34 kilos de plata y dos mudas de ropa.'"
Y Naamn dijo: "Dgnate aceptar 64 kilos." Y le insisti y at 64 kilos de plata en dos bolsas con dos mudas de ropa, y los entreg a dos de sus criados; y stos los llevaron delante de Giezi.
Cuando lleg al monte, los tom de sus manos y los guard en la casa, luego despidi a los hombres y ellos se fueron.
Entonces l entr y se puso delante de su seor. Y Eliseo le dijo: "Dnde has estado, Giezi?" Y l respondi: "Tu siervo no ha ido a ninguna parte."
Entonces l le dijo: "No iba contigo mi corazn, cuando el hombre se volvi de su carro para encontrarte? Acaso es tiempo de aceptar dinero y de aceptar ropa, olivares, vias, ovejas, bueyes, siervos y siervas?
"Por tanto, la lepra de Naamn se te pegar a ti y a tus descendientes para siempre." Y l sali de su presencia leproso, blanco como la nieve.
Los hijos de los profetas dijeron a Eliseo: "Mire, el lugar en que habitamos con usted es muy estrecho para nosotros.
"Le rogamos que nos deje ir al Jordn, para que cada uno de nosotros tome de all una viga, y nos hagamos all un lugar donde habitar." Y l dijo: "Vayan."
Entonces uno dijo: "Le rogamos que consienta ir con sus siervos." Y Eliseo respondi: "Yo ir."
Fue, pues, con ellos; y cuando llegaron al Jordn, cortaron rboles.
Pero sucedi que cuando uno de ellos estaba derribando un tronco, el hierro del hacha se le cay al agua; y grit, y dijo: "Ah, seor mo, era prestado!"
Entonces el hombre de Dios dijo: "Dnde cay?" Y cuando le mostr el lugar, cort un palo y lo ech all, e hizo flotar el hierro.
Y Eliseo le dijo: "Tmalo." Y el hombre extendi la mano y lo tom.
El rey de Aram estaba en guerra con Israel; y consult con sus siervos, dicindoles: "En tal y tal lugar estar mi campamento."
Y el hombre de Dios envi un mensaje al rey de Israel: "Procura no pasar por tal lugar, porque los Arameos van a bajar all."
Entonces el rey de Israel envi gente al lugar que el hombre de Dios le haba dicho; as que, al prevenirlo l, se cuid de ir all, y esto no una ni dos veces.
Y se enfureci el corazn del rey de Aram por este hecho; y llamando a sus siervos, les dijo: "No me van a revelar quin de los nuestros est a favor del rey de Israel?"
Y uno de sus siervos dijo: "No, rey seor mo, sino que Eliseo, el profeta que est en Israel, le dice al rey de Israel las palabras que t hablas en el interior de tu alcoba."
Y l dijo: "Vayan y vean donde est, y enviar a prenderlo." Y le avisaron: "El est en Dotn."
Entonces envi all caballos, carros y un gran ejrcito; y llegaron de noche y cercaron la ciudad.
Y cuando el que serva al hombre de Dios se levant temprano y sali, vio que un ejrcito con caballos y carros rodeaba la ciudad. Y su criado le dijo: "Ah, seor mo! Qu haremos?"
Y l respondi: "No temas, porque los que estn con nosotros son ms que los que estn con ellos."
Eliseo entonces or, y dijo: "Oh SEOR, Te ruego que abras sus ojos para que vea." Y el SEOR abri los ojos del criado, y mir que el monte estaba lleno de caballos y carros de fuego alrededor de Eliseo.
Cuando descendieron hacia l los Arameos, Eliseo or al SEOR, y dijo: "Te ruego que hieras a esta gente con ceguera." Y El los hiri con ceguera conforme a la palabra de Eliseo.
Entonces Eliseo les dijo: "Este no es el camino, ni es sta la ciudad; sganme y yo los guiar al hombre que buscan." Y los llev a Samaria.
Cuando llegaron a Samaria, dijo Eliseo: "Oh Seor, abre los ojos de stos para que vean." Y el SEOR abri sus ojos y vieron que estaban en medio de Samaria.
Al verlos, el rey de Israel dijo a Eliseo: "Los mato, padre mo? Los mato?"
Y l respondi: "No los mates. Mataras a los que has tomado cautivos con tu espada y con tu arco? Pon delante de ellos pan y agua para que coman y beban y se vuelvan a su seor."
Entonces les prepar un gran banquete; y despus que comieron y bebieron, los despidi, y se volvieron a su seor. Y las bandas armadas de Arameos no volvieron a entrar ms en la tierra de Israel.
Pero aconteci que despus de esto, Ben Adad, rey de Aram, reuni a todo su ejrcito, y subi y siti a Samaria.
Y hubo gran hambre en Samaria. La sitiaron de tal modo que la cabeza de un asno se venda por ochenta siclos (912 gramos) de plata, y medio litro de estircol de paloma por cinco siclos de plata.
Pasando el rey de Israel por la muralla, una mujer le grit, diciendo: "Aydeme, oh rey seor mo!"
Y l respondi: "Si el SEOR no te ayuda, de dnde te podr ayudar? De la era o del lagar?"
Y el rey le dijo: "Qu te pasa?" Y ella respondi: "Esta mujer me dijo: 'Da tu hijo para que lo comamos hoy, y mi hijo lo comeremos maana.'
As que cocimos a mi hijo y nos lo comimos; y al da siguiente, le dije a ella: 'Da tu hijo, para que lo comamos'; pero ella ha escondido a su hijo."
Cuando el rey oy las palabras de la mujer, rasg sus vestidos y como l pasaba por la muralla, la gente mir, y vio que interiormente, llevaba cilicio sobre su cuerpo.
Entonces l dijo: "As me haga Dios, y aun me aada, si la cabeza de Eliseo, hijo de Safat, se mantiene sobre sus hombros hoy."
Eliseo estaba sentado en su casa, y los ancianos estaban sentados con l. El rey envi a un hombre de los que estaban en su presencia; pero antes de que el mensajero llegara a Eliseo, ste dijo a los ancianos: "Ven cmo est
Todava estaba hablando con ellos, cuando el mensajero descendi a l, y le dijo: "Mira, este mal viene del SEOR; por qu he de esperar ms en el SEOR?"
Entonces Eliseo dijo: "Oigan la palabra del SEOR. As dice el SEOR: 'Maana como a esta hora en la Puerta de Samaria, una medida (7.3 litros) de flor de harina se vender a un siclo (11.4 gr de plata), y dos medidas de cebada a un siclo.'"
El oficial real en cuyo brazo se apoyaba el rey, respondi al hombre de Dios, y dijo: "Mira, aunque el SEOR hiciera ventanas en los cielos, podra suceder tal cosa?" Entonces Eliseo dijo: "Bien, t lo vers con tus propios ojos, pero no comer
Haba cuatro leprosos a la entrada de la puerta, y se dijeron el uno al otro: "Por qu estamos aqu sentados esperando la muerte?
"Si decimos: 'Vamos a entrar en la ciudad,' como el hambre est en la ciudad, moriremos all; y si nos sentamos aqu, tambin moriremos. Ahora pues, vayamos y pasemos al campamento de los Arameos. Si nos perdonan la vida, viviremos; y si nos matan, pues
Los leprosos se levantaron al anochecer para ir al campamento de los Arameos, y cuando llegaron a las afueras del campamento de los Arameos, result que no haba nadie all.
Porque el Seor haba hecho que el ejrcito de los Arameos oyera estruendo de carros y ruido de caballos, el estruendo de un gran ejrcito, de modo que se dijeron el uno al otro: "Ciertamente el rey de Israel ha tomado a sueldo contra nosotros a los reye
Por lo cual se levantaron y huyeron al anochecer, y abandonaron sus tiendas, sus caballos y sus asnos y el campamento tal como estaba, y huyeron para salvar sus vidas.
Cuando los leprosos llegaron a las afueras del campamento, entraron en una tienda y comieron y bebieron, y se llevaron de all plata y oro y ropas, y fueron y lo escondieron; y volvieron y entraron en otra tienda y de all tambin se
Entonces se dijeron el uno al otro: "No estamos haciendo bien. Hoy es da de buenas nuevas, pero nosotros estamos callados; si esperamos hasta la luz de la maana, nos vendr castigo. Vamos pues, ahora, y entremos a dar la noticia a la casa del rey."
As que fueron y llamaron a los porteros de la ciudad, y les informaron: "Fuimos al campamento de los Arameos, y vimos que no haba nadie all, ni siquiera se oa voz de hombre; solamente los caballos atados, tambin los asnos atados y las tien
Los porteros de la puerta llamaron, y lo anunciaron dentro de la casa del rey.
Entonces el rey se levant de noche y dijo a sus siervos: "Ahora les dir lo que los Arameos nos han hecho. Saben que estamos hambrientos; por tanto han salido del campamento para esconderse en el campo, diciendo: 'Cuando salgan de la ciudad, los tomarem
Entonces uno de sus siervos respondi: "Deja que algunos hombres tomen cinco de los caballos que quedan, de los que quedan en la ciudad. Porque en todo caso les suceder como a toda la multitud de Israel que queda en la ciud
As que tomaron dos carros con caballos, y el rey los envi en pos del ejrcito de los Arameos, diciendo: "Vayan y vean."
Los siguieron hasta el Jordn, y result que todo el camino estaba lleno de vestidos y objetos diferentes que los Arameos haban arrojado en su prisa. Entonces los mensajeros volvieron e informaron al rey.
Y el pueblo sali y saque el campamento de los Arameos. Entonces una medida de flor de harina se vendi a un siclo y dos medidas de cebada a un siclo, conforme a la palabra del SEOR.
El rey haba puesto a cargo de la puerta de la ciudad al oficial real en cuyo brazo se apoyaba; pero el pueblo lo atropell junto a la puerta y muri, tal como haba dicho el hombre de Dios, el cual habl cuando el rey descendi a verlo.
Aconteci tal como el hombre de Dios haba hablado al rey, cuando dijo: "Maana a estas horas a la Puerta de Samaria dos medidas de cebada sern vendidas a un siclo y una medida de flor de harina a un siclo."
Y el oficial real, haba respondido al hombre de Dios, diciendo: "Mira, aunque el SEOR hiciera ventanas en los cielos, podra suceder tal cosa?" Y Eliseo le dijo: "Bien, t lo vers con tus propios ojos, pero no comers de ello."
Y as sucedi, porque el pueblo lo atropell a la puerta, y muri.
Eliseo habl a la mujer, a cuyo hijo l haba devuelto la vida, dicindole: "Levntate y vete, t y tu casa, y reside donde puedas residir, porque el SEOR ha llamado al hambre que vendr sobre la tierra por siete aos."
Entonces la mujer se levant e hizo conforme a la palabra del hombre de Dios, y se fue ella con los de su casa y residi en la tierra de los Filisteos siete aos.
Despus de los siete aos, la mujer volvi de la tierra de los Filisteos; y sali a implorar al rey por su casa y por su campo.
El rey estaba hablando con Giezi, criado del hombre de Dios, dicindole: "Te ruego que me cuentes todas las grandes cosas que ha hecho Eliseo."
Mientras l contaba al rey cmo haba devuelto la vida a un muerto, en ese momento la mujer a cuyo hijo haba devuelto la vida, implor al rey por su casa y por su campo. Y Giezi dijo: "Oh rey seor mo, sta es la mujer y ste es su hijo, al que Eliseo
Cuando el rey pregunt a la mujer, ella se lo cont. Entonces el rey le asign un oficial, diciendo: "Resturale todo lo que era suyo y todo el fruto del campo desde el da que dej el pas hasta ahora."
Entonces Eliseo fue a Damasco. Y Ben Adad, rey de Aram, estaba enfermo, y le avisaron: "El hombre de Dios ha venido ac."
Y el rey dijo a Hazael: "Toma un presente en tu mano y ve al encuentro del hombre de Dios y consulta al SEOR por medio de l, diciendo: 'Sanar de esta enfermedad?'"
Hazael fue a ver a Eliseo, y tom un presente en su mano de todo lo bueno de Damasco, la carga de cuarenta camellos; y vino y se puso delante de l y le dijo: "Su hijo Ben Adad, rey de Aram, me ha enviado a usted, y preguntarle: 'Sanar de esta enfermed
Entonces Eliseo le dijo: "Ve y dile: 'Ciertamente usted sanar'; pero el SEOR me ha mostrado que ciertamente morir."
Y puso rgido su rostro y fij sus ojos en Hazael hasta que se sinti avergonzado, y el hombre de Dios llor.
Y Hazael dijo: "Por qu llora mi seor?" Entonces respondi: "Porque s el mal que hars a los Israelitas: incendiars sus fortalezas, matars a espada a sus jvenes, estrellars a sus nios y rasgars el vientre a sus mujeres encinta."
Entonces Hazael dijo: "Pero, qu es su siervo, sino un perro, para que haga tan enorme cosa?" Y Eliseo respondi: "El SEOR me ha mostrado que usted ser rey de Aram."
Entonces Hazael se alej de Eliseo y regres a su seor, quien le dijo: "Qu te dijo Eliseo?" Y l respondi: "Me dijo que ciertamente usted sanar."
Pero al da siguiente Hazael tom una colcha, la empap en agua y se la puso al rey sobre la cara, y muri. Entonces Hazael rein en su lugar.
En el ao quinto de Joram, hijo de Acab, rey de Israel, siendo Josafat rey de Jud, comenz a reinar Joram, hijo de Josafat, rey de Jud.
Tena treinta y dos aos cuando comenz a reinar, y rein ocho aos en Jerusaln.
Y anduvo en el camino de los reyes de Israel, tal como haba hecho la casa de Acab (porque la hija de Acab era su mujer); e hizo lo malo ante los ojos del SEOR.
Sin embargo, el SEOR no quiso destruir a Jud por amor a David Su siervo, ya que le haba prometido darle una lmpara por medio de sus hijos para siempre.
En sus das se rebel Edom contra el dominio de Jud, y pusieron rey sobre ellos.
Entonces pas Joram a Zair, y todos sus carros con l. Y se levant de noche y atac a los Edomitas que lo tenan cercado a l y a los jefes de los carros, pero su ejrcito huy a sus tiendas.
Y Edom se rebel contra el dominio de Jud, hasta el da de hoy. Entonces Libna se rebel en ese mismo tiempo.
Los dems hechos de Joram y todo lo que hizo, no estn escritos en el Libro de las Crnicas de los reyes de Jud?
Y Joram durmi con sus padres y fue sepultado con ellos en la ciudad de David; y su hijo Ocozas rein en su lugar.
En el ao doce de Joram, hijo de Acab, rey de Israel, comenz a reinar Ocozas, hijo de Joram, rey de Jud.
Ocozas tena veintids aos cuando comenz a reinar, y rein un ao en Jerusaln. El nombre de su madre era Atala, nieta de Omri, rey de Israel.
El tambin anduvo en el camino de la casa de Acab, e hizo lo malo ante los ojos del SEOR, como haba hecho la casa de Acab, porque era yerno de Acab.
Entonces fue con Joram, hijo de Acab, a la guerra contra Hazael, rey de Aram, en Ramot de Galaad; y los Arameos hirieron a Joram.
Y el rey Joram regres a Jezreel para ser curado de las heridas que los Arameos le haban hecho en Ramot, cuando pele contra Hazael, rey de Aram. Entonces Ocozas, hijo de Joram, rey de Jud, descendi a Jezreel para visitar a Joram, hijo de Acab, porqu
El profeta Eliseo llam a uno de los hijos de los profetas, y le dijo: "Preprate, toma este frasco de aceite en tu mano y ve a Ramot de Galaad.
"Cuando llegues all, busca a Jeh, hijo de Josafat, hijo de Nimsi. Entra y haz que se levante de entre sus hermanos, y llvalo a un aposento interior.
"Entonces toma el frasco de aceite, derrmalo sobre su cabeza, y dile: 'As dice el SEOR: "Yo te he ungido rey sobre Israel.'" Abre luego la puerta y huye, no esperes."
El joven, el siervo del profeta, fue a Ramot de Galaad.
Cuando lleg all los capitanes del ejrcito estaban sentados, y l dijo: "Capitn, tengo un mensaje para ti." Y Jeh dijo: "Para cul de nosotros?" Y l dijo: "Para ti, capitn."
Entonces Jeh se levant y entr en la casa, y el joven derram el aceite sobre su cabeza y le dijo: "As dice el SEOR, Dios de Israel: 'Yo te he ungido rey sobre el pueblo del SEOR, sobre Israel.
'T herirs la casa de Acab tu seor, para que Yo cobre venganza por la sangre de Mis siervos los profetas, y la sangre de todos los siervos del SEOR derramada por mano de Jezabel.
'Toda la casa de Acab perecer, y cortar de Acab todo varn, tanto siervo como libre en Israel.
'Yo pondr la casa de Acab como la casa de Jeroboam, hijo de Nabat, y como la casa de Baasa, hijo de Ahas.
'Los perros se comern a Jezabel en el campo de Jezreel, y nadie la sepultar.'" Entonces abri la puerta y huy.
Entonces Jeh sali a los siervos de su seor, y uno le dijo: "Va todo bien? Por qu vino a ti este loco?" Y l les dijo: "Ustedes conocen bien al hombre y sus palabras."
Y ellos dijeron: "Mentira; cuntanos ahora." Y l dijo: "As y as me dijo: 'As dice el SEOR: "Yo te he ungido rey sobre Israel."'"
Entonces todos se apresuraron y cada uno tom su manto y lo puso bajo Jeh sobre los escalones, tocaron la trompeta y dijeron: "Jeh es rey."
Y Jeh, hijo de Josafat, hijo de Nimsi, conspir contra Joram. El rey Joram, con todo Israel, haba estado defendiendo a Ramot de Galaad contra Hazael, rey de Aram,
pero Joram haba regresado a Jezreel para ser curado de las heridas que los Arameos le haban hecho cuando pele contra Hazael, rey de Aram. Y Jeh dijo: "Si es el deseo de ustedes, que nadie se escape ni salga de la ciudad para ir a anunciarlo
Entonces Jeh mont en un carro y fue a Jezreel, porque Joram estaba all en cama. Y Ocozas, rey de Jud, haba descendido para ver a Joram.
Y el centinela que estaba en la torre de Jezreel vio la comitiva de Jeh que vena, y dijo: "Veo una comitiva." Y Joram dijo: "Toma un jinete y envalo a su encuentro, y que diga: 'Hay paz?'"
Fue el jinete a su encuentro, y dijo: "As dice el rey: 'Hay paz?'" Y Jeh dijo: "Qu tienes t que ver con la paz? Ponte detrs de m." Y el centinela le avis: "El mensajero lleg hasta ellos, pero no regres."
Entonces envi un segundo jinete, que vino a ellos, y dijo: "As dice el rey: 'Hay paz?'" Y Jeh respondi: "Qu tienes t que ver con la paz? Ponte detrs de m."
El centinela le aviso de nuevo: "El lleg hasta ellos, y no regres; y el modo de guiar es como el guiar de Jeh, hijo de Nimsi, porque gua alocadamente."
Entonces Joram dijo: "Preparen el carro." Y prepararon su carro. Y salieron Joram, rey de Israel, y Ocozas, rey de Jud, cada uno en su carro, y fueron al encuentro de Jeh, y lo hallaron en el campo de Nabot de Jezreel.
Cuando Joram vio a Jeh, dijo: "Hay paz, Jeh?" Y l respondi: "Qu paz, mientras sean tantas las prostituciones de tu madre Jezabel y sus hechiceras?"
Pero Joram volvi las riendas para huir, y dijo a Ocozas: "Traicin, Ocozas!"
Pero Jeh entes su arco con toda su fuerza e hiri a Joram en la espalda; y la flecha sali por su corazn y se desplom en su carro.
Entonces Jeh dijo a su oficial Bidcar: "Tmalo y tralo en la porcin del campo de Nabot de Jezreel, pues recuerdo cuando t y yo bamos juntos montados detrs de su padre Acab, que el SEOR pronunci esta sentencia (este orculo pro
'Ayer ciertamente he visto la sangre de Nabot y la sangre de sus hijos,' declar el SEOR, 'y te recompensar en este campo,' declar el SEOR. Ahora pues, tmalo y tralo en el campo, conforme a la palabra del SEOR."
Cuando Ocozas, rey de Jud, vio esto, huy por el camino de la casa del huerto. Y Jeh lo persigui y dijo: "Mtenlo a l tambin en el carro." Y lo hirieron en la subida de Gur, que est en Ibleam. Y huy a Meguido, y all muri.
Entonces sus siervos lo llevaron en carro a Jerusaln, y lo sepultaron en su sepulcro con sus padres en la ciudad de David.
En el ao once de Joram, hijo de Acab, Ocozas haba comenzado a reinar sobre Jud.
Y lleg Jeh a Jezreel, y cuando Jezabel lo oy, se pint los ojos, adorn su cabeza y se asom por la ventana.
Cuando Jeh entraba por la puerta, ella dijo: "Le va bien a Zimri, asesino de tu seor?"
Entonces Jeh alz su rostro hacia la ventana y dijo: "Quin est conmigo? Quin?" Y dos o tres oficiales se asomaron desde arriba.
Y Jeh les dijo: "Echenla abajo." Y la echaron abajo y parte de su sangre salpic la pared y los caballos, y l la pisote.
Cuando l entr, comi y bebi; entonces dijo: "Encrguense ahora de esta maldita y entirrenla, pues es hija de rey."
Cuando fueron a enterrarla, no encontraron de ella ms que el crneo, los pies y las palmas de sus manos.
Entonces, volvieron y se lo hicieron saber. Entonces Jeh dijo: "Esta es la palabra que el SEOR habl por medio de Su siervo Elas el Tisbita: 'En la parcela de Jezreel los perros comern la carne de Jezabel;
y el cadver de Jezabel ser como estircol sobre la superficie del campo en la parcela de Jezreel, para que no puedan decir: "Esta es Jezabel."'"
Acab tena setenta hijos en Samaria. Y Jeh escribi cartas y las envi a Samaria, a los prncipes de Jezreel, a los ancianos y a los preceptores de los hijos de Acab, diciendo:
"Ahora, cuando esta carta llegue a ustedes, como los hijos de su seor estn con ustedes, as como tambin los carros y los caballos y una ciudad fortificada y las armas,
escojan al mejor y ms capaz de entre los hijos de su seor, y pnganlo en el trono de su padre, y luchen por la casa de su seor."
Pero ellos temieron en gran manera y dijeron: "Si los dos reyes no pudieron sostenerse delante de l; cmo, pues, podremos sostenernos nosotros?"
Y el que estaba a cargo de la casa, y el que estaba sobre la ciudad, los ancianos, y los preceptores de los hijos, enviaron palabra a Jeh, diciendo: "Somos sus siervos, haremos todo lo que nos digas, a nadie procl
Entonces por segunda vez les escribi una carta, diciendo: "Si estn de mi parte y escuchan mi voz, tomen las cabezas de los hombres, de los hijos de su seor, y vengan a verme a Jezreel maana a estas horas." Y los hijos del rey, setenta personas, cf1
Cuando les lleg la carta, tomaron a los hijos del rey y los degollaron, setenta personas, pusieron sus cabezas en canastas y se las enviaron a Jeh en Jezreel.
Cuando el mensajero vino y le avis: "Han trado las cabezas de los hijos del rey," l dijo: "Pnganlas en dos montones a la entrada de la puerta hasta la maana."
Por la maana, Jeh sali, y estando en pie, dijo a todo el pueblo: "Ustedes son inocentes; porque yo conspir contra mi seor y lo mat, pero, quin mat a todos stos?
"Sepan entonces que no caer a tierra ninguna de las palabras del SEOR, las cuales el SEOR habl acerca de la casa de Acab. El SEOR ha hecho lo que habl por medio de Su siervo Elas."
Jeh mat a todos los que quedaban de la casa de Acab en Jezreel, y a todos sus grandes, a sus amigos ntimos y a sus sacerdotes, hasta que no le dej ningn sobreviviente.
Despus Jeh se levant y parti, y fue a Samaria. En el camino mientras estaba en Bet Eked de los pastores,
se encontr con los parientes de Ocozas, rey de Jud, y les pregunt: "Quines son ustedes?" Y ellos respondieron: "Somos parientes de Ocozas; y hemos descendido para saludar a los hijos del rey y a los hijos de la reina madre."
Entonces Jeh dijo: "Tmenlos vivos." Y los tomaron vivos, y los mataron en el foso de Bet Eked, cuarenta y dos hombres. No dej ninguno de ellos.
Cuando parti de all, Jeh se encontr con Jonadab, hijo de Recab, que vena a su encuentro, lo salud y le dijo: "Es recto tu corazn como mi corazn es con el tuyo?" Y Jonadab respondi: "Lo es." Y Jeh dijo: " Si lo es, dacf15\
Y l dijo: "Ven conmigo y vers mi celo por el SEOR." Y lo hizo ir con l en su carro.
Cuando lleg a Samaria, mat a todos los que quedaban de Acab en Samaria, hasta acabar con ellos, conforme a la palabra que el SEOR haba hablado a Elas.
Entonces Jeh reuni a todo el pueblo, y les dijo: "Acab sirvi a Baal un poco, Jeh lo servir mucho.
"Llamen ahora a todos los profetas de Baal, a todos sus adoradores y a todos sus sacerdotes. Que no falte ninguno, porque tengo un gran sacrificio para Baal; todo el que falte no vivir." Pero Jeh lo hizo con astucia para poder destruir a los adoradores
Y Jeh dijo: "Santifiquen una asamblea solemne para Baal." Y ellos la convocaron.
Entonces Jeh envi aviso por todo Israel y vinieron todos los adoradores de Baal, y no qued ninguno que no viniera. Y cuando entraron en la casa de Baal, la casa de Baal se llen de un extremo al otro.
Y dijo al que estaba encargado del vestuario: "Saca vestiduras para todos los adoradores de Baal." Y l les sac vestiduras.
Jeh entr en la casa de Baal con Jonadab, hijo de Recab; y dijo a los adoradores de Baal: "Busquen y vean que no haya aqu con ustedes ninguno de los siervos del SEOR, sino slo los adoradores de Baal."
Entonces entraron a ofrecer sacrificios y holocaustos. Y Jeh haba colocado ochenta hombres afuera, y haba dicho: "El que permita escapar a uno de los hombres que yo ponga en manos de ustedes, dar su vida por la de l."
Tan pronto como acab de ofrecer el holocausto, Jeh dijo a la guardia y a los oficiales reales: "Entren, mtenlos; que ninguno salga." Y los mataron a filo de espada; y la guardia y los oficiales reales los echaron fuera, y llegaron hasta el a
Sacaron los pilares sagrados de la casa de Baal, y los quemaron.
Tambin derribaron el pilar sagrado de Baal y demolieron la casa de Baal, y la convirtieron en una letrina, hasta hoy.
As Jeh extirp a Baal de Israel.
Sin embargo, en cuanto a los pecados con que Jeroboam, hijo de Nabat, hizo pecar a Israel, Jeh no se apart de stos, o sea, de los becerros de oro que estaban en Betel (Casa de Dios) y en Dan.
Y el SEOR dijo a Jeh: "Porque has hecho bien al hacer lo recto ante Mis ojos, y has hecho a la casa de Acab conforme a todo lo que estaba en Mi corazn, tus hijos hasta la cuarta generacin se sentarn en el trono de Israel."
Pero Jeh no se cuid de andar en la ley del SEOR, Dios de Israel, con todo su corazn, ni se apart de los pecados con que Jeroboam hizo pecar a Israel.
En aquellos das el SEOR comenz a cortar partes de Israel; y Hazael los derrot por todo el territorio de Israel:
desde el Jordn hacia el oriente, toda la tierra de Galaad, de Gad, de Rubn y de Manass; desde Aroer, que est junto al Valle del Arnn, y hasta Galaad y Basn.
Los dems hechos de Jeh, y todo lo que hizo y todo su poder, no estn escritos en el Libro de las Crnicas de los reyes de Israel?
Y durmi Jeh con sus padres, y lo sepultaron en Samaria. Y su hijo Joacaz rein en su lugar.
El tiempo que Jeh rein sobre Israel en Samaria fue de veintiocho aos.
Cuando Atala, madre de Ocozas, vio que su hijo haba muerto, se levant y extermin a toda la descendencia real.
Pero Josaba, hija del rey Joram, hermana de Ocozas, tom a Jos, hijo de Ocozas, y lo sac a escondidas de entre los hijos del rey a quienes estaban dando muerte, y lo puso a l y a su nodriza en la alcoba. As lo escondieron de Atala, y no le dieron
Y Jos estuvo escondido con ella en la casa del SEOR seis aos, mientras Atala reinaba en el pas.
Pero en el sptimo ao Joiada mand a buscar e hizo venir a los capitanes de centenas de los Cariteos y de la guardia, y los hizo venir a l en la casa del SEOR. Entonces hizo un pacto con ellos en la casa del SEOR y los puso bajo juramento, y les most
Y les dio orden, diciendo: "Esto es lo que harn: una tercera parte de ustedes, los que entran en el da de reposo y hacen la guardia en la casa del rey,
harn la guardia en la casa para su defensa; tambin otra tercera parte estar en la Puerta Sur, y la otra tercera parte en la puerta detrs de los guardias.
"Dos partes de ustedes, es decir, todos los que salen el da de reposo, tambin harn la guardia en la casa del SEOR junto al rey.
"Entonces rodearn al rey, cada uno con sus armas en la mano; y cualquiera que penetre las filas ser muerto. Y estn con el rey cuando salga y cuando entre."
Y los capitanes de centenas hicieron conforme a todo lo que haba ordenado el sacerdote Joiada. Y cada uno de ellos tom sus hombres, los que haban de entrar en el da de reposo, junto con los que haban de salir el da de reposo, y vinieron al sacerdot
Entonces el sacerdote dio a los capitanes de centenas las lanzas y los escudos que haban sido del rey David, que estaban en la casa del SEOR.
Y los guardias se colocaron cada uno con sus armas en la mano, desde el lado derecho de la casa hasta el lado izquierdo de la misma, junto al altar y junto a la casa, alrededor del rey.
Entonces Joiada sac al hijo del rey y le puso la corona, y le dio el libro del Testimonio; lo hicieron rey y lo ungieron, y batiendo palmas, gritaron: "Viva el rey!"
Al or Atala el ruido de la guardia y del pueblo, se lleg al pueblo en la casa del SEOR,
y vio que el rey estaba de pie junto a la columna, segn la costumbre, y los capitanes y los trompeteros estaban al lado del rey; y todo el pueblo del pas se regocijaba y tocaba trompetas. Entonces Atala rasg sus vestidos, y grit: "Traicin, traici
Pero el sacerdote Joiada dio orden a los capitanes de centenas que estaban al mando del ejrcito: "Squenla de entre las filas, y al que la siga, mtenlo a espada." Porque el sacerdote haba dicho: 'No la maten en la casa del SEOR.'
Y le echaron mano; y cuando ella lleg a la entrada de los caballos de la casa del rey, all la mataron.
Entonces Joiada hizo un pacto entre el SEOR y el rey y el pueblo, de que ellos seran el pueblo del SEOR; asimismo entre el rey y el pueblo.
Y todo el pueblo del pas fue a la casa de Baal y la derribaron, destruyeron completamente sus altares y sus imgenes y mataron delante de los altares a Matn, sacerdote de Baal. Y el sacerdote nombr oficiales sobre la casa del SEOR.
Tom a los capitanes de centenas, a los Cariteos, a los guardias y a todo el pueblo del pas, e hicieron descender al rey de la casa del SEOR, y vinieron por el camino de la puerta de los guardias a la casa del rey, y Jos se sent en el trono de los re
Y todo el pueblo del pas se regocij, y la ciudad qued tranquila, porque Atala haba sido muerta a espada en la casa del rey.
Jos tena siete aos cuando comenz a reinar.
En el sptimo ao de Jeh, Jos comenz a reinar, y rein cuarenta aos en Jerusaln; y el nombre de su madre era Sibia de Beerseba.
Y Jos hizo lo recto ante los ojos del SEOR todos los das en que el sacerdote Joiada lo dirigi.
Slo que los lugares altos no fueron quitados. El pueblo an sacrificaba y quemaba incienso en los lugares altos.
Entonces Jos dijo a los sacerdotes: "Todo el dinero de las cosas sagradas que se trae a la casa del SEOR en moneda corriente, tanto el dinero estipulado a cada persona, como todo el dinero que cada uno voluntariamente traiga a la ca
que los sacerdotes lo tomen para s, cada cual de sus conocidos; y ellos repararn los daos de la casa dondequiera que se encuentre algn dao."
Pero en el ao veintitrs del rey Jos, los sacerdotes an no haban reparado los daos de la casa.
Entonces el rey Jos llam al sacerdote Joiada y a los otros sacerdotes, y les dijo: "Por qu no reparan los daos de la casa? Ahora pues, no tomen ms dinero de sus conocidos, sino entrguenlo para los daos de la casa."
Y consintieron los sacerdotes en no tomar ms dinero del pueblo, ni reparar ellos los daos de la casa.
Entonces el sacerdote Joiada tom un cofre e hizo un agujero en la tapa, y lo puso junto al altar, al lado derecho conforme se entra a la casa del SEOR; y los sacerdotes que custodiaban el umbral depositaban en l todo el dinero que se traa a la casa d
Cuando vean que haba mucho dinero en el cofre, el escriba del rey y el sumo sacerdote suban y lo ponan en sacos, y contaban el dinero que se encontraba en la casa del SEOR.
Y entregaban el dinero que haba sido contado en manos de los que hacan el trabajo, los cuales tenan a su cargo la casa del SEOR, y ellos lo traan para pagar a los carpinteros y a los constructores que trabajaban en la casa del SEOR,
y a los albailes y canteros, y para comprar madera y piedra de cantera para reparar los daos de la casa del SEOR, y para todo lo que se gastaba para la casa, a fin de repararla.
Pero del dinero que se traa a la casa del SEOR, no se hicieron ni copas de plata, ni despabiladeras, ni tazones, ni trompetas, ni ninguna vasija de oro, ni vasijas de plata para la casa del SEOR;
porque lo daban a los que hacan el trabajo, y con l reparaban la casa del SEOR.
Y no se pedan cuentas a los hombres en cuyas manos se pona el dinero para drselo a los que hacan el trabajo, porque procedan fielmente.
No se traa a la casa del SEOR el dinero de las ofrendas por la culpa ni el dinero de las ofrendas por el pecado; era para los sacerdotes.
Entonces Hazael, rey de Aram, subi y pele contra Gat y la tom; y Hazael se propuso subir contra Jerusaln.
Y Jos, rey de Jud, tom todas las cosas sagradas que Josafat, Joram y Ocozas, sus padres, reyes de Jud, haban consagrado, y sus propias cosas sagradas y todo el oro que se encontraba en las tesoreras de la casa del SEOR y de la casa del rey, y c
Los dems hechos de Jos, y todo lo que hizo, no estn escritos en el Libro de las Crnicas de los reyes de Jud?
Y sus siervos se levantaron y tramaron una conspiracin, y mataron a Jos en la casa de Milo, cuando descenda a Sila.
Pues sus siervos Josacar, hijo de Simeat, y Jozabad, hijo de Somer, lo hirieron y muri; y lo sepultaron con sus padres en la ciudad de David, y Amasas su hijo rein en su lugar.
En el ao veintitrs de Jos, hijo de Ocozas, rey de Jud, comenz a reinar Joacaz, hijo de Jeh, sobre Israel en Samaria, y rein diecisiete aos.
Hizo lo malo ante los ojos del SEOR, y sigui tras los pecados con que Jeroboam, hijo de Nabat, hizo pecar a Israel; no se apart de ellos.
Y la ira del SEOR se encendi contra Israel, y los entreg da tras da en mano de Hazael, rey de Aram, y en mano de Ben Adad, hijo de Hazael.
Entonces Joacaz implor el favor del SEOR, y el SEOR lo oy; porque El vio la opresin de Israel, de cmo el rey de Aram los oprima.
Y el SEOR dio a Israel un libertador, y escaparon del poder de los Arameos; y habitaron los Israelitas en sus tiendas como antes.
Con todo, no se apartaron de los pecados con que la casa de Jeroboam hizo pecar a Israel, sino que anduvieron en ellos; y tambin la Asera (deidad femenina) permaneci en pie en Samaria.
Pues a Joacaz no le haba quedado del ejrcito ms que cincuenta hombres de a caballo, diez carros y 10,000 hombres de a pie, porque el rey de Aram los haba destruido y los haba hecho como polvo de trilla.
Los dems hechos de Joacaz y todo lo que hizo y su poder, no estn escritos en el Libro de las Crnicas de los reyes de Israel?
Y durmi Joacaz con sus padres y lo sepultaron en Samaria, y su hijo Jos rein en su lugar.
En el ao treinta y siete de Jos, rey de Jud, Jos, hijo de Joacaz, comenz a reinar sobre Israel en Samaria, y rein diecisis aos.
E hizo lo malo ante los ojos del SEOR; no se apart de todos los pecados con que Jeroboam, hijo de Nabat, hizo pecar a Israel, sino que anduvo en ellos.
Los dems hechos de Jos, y todo lo que hizo, y el poder con que pele contra Amasas, rey de Jud, no estn escritos en el Libro de las Crnicas de los reyes de Israel?
Y durmi Jos con sus padres, y Jeroboam se sent en su trono; y Jos fue sepultado en Samaria con los reyes de Israel.
Cuando Eliseo se enferm con la enfermedad de la cual haba de morir, Jos, rey de Israel, descendi a l y llor sobre su rostro, y dijo: "Padre mo, padre mo, los carros de Israel y sus hombres de a caballo!"
Y Eliseo le dijo: "Toma un arco y flechas." Y l tom un arco y flechas.
Entonces dijo al rey de Israel: "Pon tu mano en el arco." Y l puso su mano sobre el arco; entonces Eliseo coloc sus manos sobre las manos del rey.
Y dijo: "Abre la ventana hacia el oriente, y l la abri." Entonces Eliseo dijo: "Tira." Y l tir. Y Eliseo dijo: "Flecha de victoria del SEOR, y flecha de victoria sobre Aram, porque derrotars a los Arameos en Afec hasta extermina
Entonces aadi: "Toma las flechas;" y l las tom. Y dijo al rey de Israel: "Golpea la tierra;" y l la golpe tres veces y se detuvo.
Y el hombre de Dios se enoj con l, y dijo: "Deberas haber golpeado cinco o seis veces, entonces hubieras herido a Aram hasta exterminarlo. Pero ahora herirs a Aram slo tres veces."
Eliseo muri y lo sepultaron. Las bandas de los Moabitas solan invadir la tierra en la primavera de cada ao.
Y una vez cuando estaban sepultando a un hombre, vieron que una banda de merodeadores se les acercaba; as que arrojaron al hombre en la tumba de Eliseo. Cuando el hombre cay y toc los huesos de Eliseo, revivi, y se puso en pie.
Hazael, rey de Aram, haba oprimido a Israel todos los das de Joacaz.
Pero el SEOR tuvo piedad de ellos, y les tuvo compasin y se volvi a ellos a causa de su pacto con Abraham, Isaac y Jacob, y no quiso destruirlos ni echarlos de su presencia hasta hoy.
Al morir Hazael, rey de Aram, su hijo Ben Adad rein en su lugar.
Entonces Jos, hijo de Joacaz, recobr de nuevo de mano de Ben Adad, hijo de Hazael, las ciudades que ste haba tomado en guerra de mano de su padre Joacaz. Tres veces Jos lo derrot y recobr las ciudades de Israel.
En el ao segundo de Jos, hijo de Joacaz, rey de Israel, comenz a reinar Amasas, hijo de Jos, rey de Jud.
Tena veinticinco aos cuando comenz a reinar, y rein veintinueve aos en Jerusaln. El nombre de su madre era Joadn, de Jerusaln.
Hizo lo recto ante los ojos del SEOR, pero no como su padre David; hizo conforme a todo lo que su padre Jos haba hecho.
Slo que los lugares altos no fueron quitados. Todava el pueblo sacrificaba y quemaba incienso en los lugares altos.
Una vez afianzado el reino en su mano, Amasas mat a los siervos que haban asesinado a su padre el rey.
Pero a los hijos de los asesinos no les dio muerte, conforme a lo que est escrito en el Libro de la Ley de Moiss, tal como el SEOR orden, diciendo: "No se dar muerte a los padres por causa de los hijos, ni se dar muerte a los hijos por causa de los
Amasas mat a 10,000 de Edom en el Valle de Sal y tom a Sela en batalla, y la llam Jocteel, hasta hoy.
Entonces Amasas envi mensajeros a Jos, hijo de Joacaz, hijo de Jeh, rey de Israel, dicindole: "Ven, vemonos cara a cara."
Y Jos, rey de Israel, envi mensaje a Amasas, rey de Jud, dicindole: "El cardo que estaba en el Lbano envi a decir al cedro que estaba en el Lbano: 'Da tu hija por mujer a mi hijo.' Pero pas una fiera que estaba en el Lbano, y pisote
"Ciertamente has derrotado a Edom, y tu corazn se ha envanecido. Disfruta tu gloria y qudate en tu casa; pues, por qu quieres provocar el mal de modo que caigas t y Jud contigo?"
Pero Amasas no quiso escuchar. Y subi Jos, rey de Israel; y l y Amasas, rey de Jud, se enfrentaron en Bet Semes, que pertenece a Jud.
Y Jud fue derrotado por Israel, y cada uno huy a su tienda.
Entonces Jos, rey de Israel, captur a Amasas, rey de Jud, hijo de Jos, hijo de Ocozas, en Bet Semes. Despus vino a Jerusaln y derrib la muralla de Jerusaln desde la puerta de Efran hasta la Puerta del Angulo, 400 codos (180m).
Tom todo el oro, la plata y todos los utensilios que se encontraban en la casa del SEOR y en los tesoros de la casa del rey, tambin los rehenes; y volvi a Samaria.
Los dems hechos de Jos, cunto hizo y su poder, y cmo pele con Amasas, rey de Jud; no estn escritos en el Libro de las Crnicas de los reyes de Israel?
Y durmi Jos con sus padres, y fue sepultado en Samaria con los reyes de Israel; y su hijo Jeroboam rein en su lugar.
Y Amasas, hijo de Jos, rey de Jud, vivi quince aos despus de la muerte de Jos, hijo de Joacaz, rey de Israel.
Los dems hechos de Amasas, no estn escritos en el Libro de las Crnicas de los reyes de Jud?
En Jerusaln conspiraron contra l, y Amasas huy a Laquis; pero lo persiguieron hasta Laquis y all lo mataron.
Lo trajeron sobre caballos y fue sepultado en Jerusaln con sus padres en la ciudad de David.
Y todo el pueblo de Jud tom a Azaras, que tena diecisis aos, y lo hicieron rey en lugar de su padre Amasas.
El edific a Elat y la restituy a Jud, despus que el rey durmi con sus padres.
En el ao quince de Amasas, hijo de Jos, rey de Jud, Jeroboam, hijo de Jos, rey de Israel, comenz a reinar en Samaria, y rein cuarenta y un aos.
Hizo lo malo ante los ojos del SEOR; no se apart de todos los pecados con que Jeroboam, hijo de Nabat, hizo pecar a Israel.
El restableci la frontera de Israel desde la entrada de Hamat hasta el Mar de Arab, conforme a la palabra que el SEOR, Dios de Israel, haba hablado por medio de Su siervo el profeta Jons, hijo de Amitai, que era de Gat Hefer.
Porque el SEOR haba visto la afliccin de Israel, que era muy amarga; pues no haba siervo ni libre, ni nadie que ayudara a Israel.
El SEOR no haba dicho que borrara el nombre de Israel de debajo del cielo, y los salv por mano de Jeroboam, hijo de Jos.
Los dems hechos de Jeroboam y todo lo que hizo y su poder, cmo pele y cmo recobr para Israel a Damasco y a Hamat, que haban pertenecido a Jud, no estn escritos en el Libro de las Crnicas de los reyes de Israel?
Jeroboam durmi con sus padres, con los reyes de Israel, y su hijo Zacaras rein en su lugar.
En el ao veintisiete de Jeroboam, rey de Israel, comenz a reinar Azaras (Uzas), hijo de Amasas, rey de Jud.
Tena diecisis aos cuando comenz a reinar, y rein cincuenta y dos aos en Jerusaln. El nombre de su madre era Jecola, de Jerusaln.
Hizo lo recto ante los ojos del SEOR, conforme a todo lo que su padre Amasas haba hecho.
Slo que los lugares altos no fueron quitados. El pueblo todava sacrificaba y quemaba incienso en los lugares altos.
Y el SEOR hiri al rey, y qued leproso hasta el da de su muerte. Y habit en una casa separada, mientras Jotam, hijo del rey, estaba al frente de la casa, gobernando al pueblo de la tierra.
Los dems hechos de Azaras y todo lo que hizo, no estn escritos en el Libro de las Crnicas de los reyes de Jud?
Y durmi Azaras con sus padres, y lo sepultaron con ellos en la ciudad de David, y su hijo Jotam rein en su lugar.
En el ao treinta y ocho de Azaras, rey de Jud, Zacaras, hijo de Jeroboam, rein seis meses sobre Israel en Samaria.
Hizo lo malo ante los ojos del SEOR, como haban hecho sus padres; no se apart de los pecados con que Jeroboam, hijo de Nabat, hizo pecar a Israel.
Entonces Salum, hijo de Jabes, conspir contra l y lo hiri delante del pueblo y lo mat, y rein en su lugar.
Los dems hechos de Zacaras, estn escritos en el Libro de las Crnicas de los reyes de Israel.
Esta es la palabra que el SEOR habl a Jeh: "Tus hijos hasta la cuarta generacin se sentarn en el trono de Israel." Y as fue.
Salum, hijo de Jabes, comenz a reinar en el ao treinta y nueve de Uzas (Azaras), rey de Jud, y rein un mes en Samaria.
Entonces Manahem, hijo de Gadi, subi de Tirsa y vino a Samaria, e hiri a Salum, hijo de Jabes, en Samaria, y lo mat y rein en su lugar.
Los dems hechos de Salum y la conspiracin que tram, estn escritos en el Libro de las Crnicas de los reyes de Israel.
Entonces Manahem hiri a Tifsa y a todos los que estaban en ella y en sus alrededores desde Tirsa, porque no le abrieron las puertas, por eso la hiri; y abri el vientre a todas las mujeres que estaban e
En el ao treinta y nueve de Azaras, rey de Jud, Manahem, hijo de Gadi, comenz a reinar sobre Israel; y rein diez aos en Samaria.
Hizo lo malo ante los ojos del SEOR; en todos sus das no se apart de los pecados con que Jeroboam, hijo de Nabat, hizo pecar a Israel.
Pul (Tiglat Pileser III), rey de Asiria, vino contra el pas, y Manahem dio a Pul 34 toneladas de plata para que su mano estuviera con l para fortalecer el reino bajo su mando.
Entonces Manahem exigi este dinero a Israel, a todos los ricos poderosos, de cada uno cincuenta siclos (570 gr) de plata para pagar al rey de Asiria. Y el rey de Asiria se volvi y no se detuvo all en el pas.
Los dems hechos de Manahem y todo lo que hizo, no estn escritos en el Libro de las Crnicas de los reyes de Israel?
Y durmi Manahem con sus padres, y su hijo Pekaa rein en su lugar.
En el ao cincuenta de Azaras, rey de Jud, Pekaa, hijo de Manahem, comenz a reinar sobre Israel en Samaria, y rein dos aos.
Hizo lo malo ante los ojos del SEOR; no se apart de los pecados con que Jeroboam, hijo de Nabat, hizo pecar a Israel.
Entonces su oficial, Peka, hijo de Remalas, conspir contra l y lo hiri en Samaria, en la ciudadela de la casa del rey, y tambin a Argob y a Arie; y con l estaban cincuenta hombres de los hijos de los Galaaditas. Lo mat y rein en su luga
Los dems hechos de Pekaa y todo lo que hizo, estn escritos en el Libro de las Crnicas de los reyes de Israel.
En el ao cincuenta y dos de Azaras, rey de Jud, Peka, hijo de Remalas, comenz a reinar sobre Israel en Samaria, y rein veinte aos.
Hizo lo malo ante los ojos del SEOR; no se apart de los pecados con que Jeroboam, hijo de Nabat, hizo pecar a Israel.
En los das de Peka, rey de Israel, vino Tiglat Pileser, rey de Asiria, y tom Ijn, Abel Bet Maaca, Janoa, Cedes, Hazor, Galaad y Galilea, toda la tierra de Neftal; y se los llev cautivos a Asiria.
Oseas, hijo de Ela, tram una conspiracin contra Peka, hijo de Remalas, y lo hiri y le dio muerte; y rein en su lugar, en el ao veinte de Jotam, hijo de Uzas.
Los dems hechos de Peka y todo lo que hizo, estn escritos en el Libro de las Crnicas de los reyes de Israel.
En el segundo ao de Peka, hijo de Remalas, rey de Israel, comenz a reinar Jotam, hijo de Uzas, rey de Jud.
Tena veinticinco aos cuando comenz a reinar, y rein diecisis aos en Jerusaln; y el nombre de su madre era Jerusa, hija de Sadoc.
Hizo lo recto ante los ojos del SEOR; hizo conforme a todo lo que su padre Uzas haba hecho.
Slo que los lugares altos no fueron quitados. El pueblo todava sacrificaba y quemaba incienso en los lugares altos. El edific la puerta superior de la casa del SEOR.
Los dems hechos de Jotam y todo lo que hizo, no estn escritos en el Libro de las Crnicas de los reyes de Jud?
En aquellos das el SEOR comenz a enviar a Rezn, rey de Aram, y a Peka, hijo de Remalas, contra Jud.
Jotam durmi con sus padres, y fue sepultado con ellos en la ciudad de su padre David; y su hijo Acaz rein en su lugar.
En el ao diecisiete de Peka, hijo de Remalas, comenz a reinar Acaz, hijo de Jotam, rey de Jud.
Acaz tena veinte aos cuando comenz a reinar, y rein diecisis aos en Jerusaln; pero no hizo lo recto ante los ojos del SEOR su Dios como su padre David haba hecho.
Anduvo en el camino de los reyes de Israel, y aun hizo pasar a su hijo por el fuego, conforme a las abominaciones de las naciones que el SEOR haba arrojado de delante de los Israelitas.
Y sacrific y quem incienso en los lugares altos, en las colinas y debajo de todo rbol frondoso.
Entonces Rezn, rey de Aram, y Peka, hijo de Remalas, rey de Israel, subieron a Jerusaln para hacer guerra y sitiaron a Acaz; pero no lo podan vencer.
En aquel tiempo Rezn, rey de Aram, recuper a Elat para Aram, y ech a los Judos de Elat completamente; y los Arameos vinieron a Elat y all han morado hasta hoy.
Acaz envi mensajeros a Tiglat Pileser, rey de Asiria, dicindole: "Yo soy tu siervo y tu hijo; sube y lbrame de la mano del rey de Aram y de la mano del rey de Israel que se han levantado contra m."
Acaz tom la plata y el oro que se hallaba en la casa del SEOR y en los tesoros de la casa del rey, y envi un presente al rey de Asiria.
El rey de Asiria lo escuch, y el rey de Asiria subi contra Damasco y la tom, y se llev a su pueblo al destierro en Kir, y dio muerte a Rezn.
El rey Acaz fue a Damasco a ver a Tiglat Pileser, rey de Asiria, y vio el altar que estaba en Damasco; y el rey Acaz envi al sacerdote Uras el diseo del altar y su rplica, conforme a toda su hechura.
Y el sacerdote Uras edific un altar; conforme a todo lo que el rey Acaz haba enviado de Damasco, as lo hizo el sacerdote Uras antes del regreso del rey Acaz de Damasco.
Cuando vino el rey de Damasco y vio el altar, el rey se acerc al altar y subi hasta l;
quem su holocausto y su ofrenda de cereal, derram su libacin y roci la sangre de sus ofrendas de paz sobre el altar;
y el altar de bronce, que estaba delante del SEOR, lo trajo de delante de la casa, de entre su altar y la casa del SEOR, y lo puso al lado norte de su altar.
Entonces el rey Acaz dio rdenes al sacerdote Uras: "Quema sobre el gran altar el holocausto de la maana y la ofrenda de cereal de la tarde, el holocausto del rey y su ofrenda de cereal, con el holocausto de todo el pueblo de la tierra y con su ofrenda
Y el sacerdote Uras hizo conforme a todo lo que el rey Acaz le haba ordenado.
Entonces el rey Acaz cort los bordes de las basas, y quit de ellas la pila. Tambin quit el mar de sobre los bueyes de bronce que estaban debajo de l y lo puso sobre un enlosado de piedra.
Y el prtico para el da de reposo, que haban edificado en la casa, y la entrada exterior del rey, los quit de la casa del SEOR a causa del rey de Asiria.
Los dems hechos de Acaz, lo que hizo, no estn escritos en el Libro de las Crnicas de los reyes de Jud?
Acaz durmi con sus padres, y fue sepultado con ellos en la ciudad de David; y su hijo Ezequas rein en su lugar.
En el ao doce de Acaz, rey de Jud, Oseas, hijo de Ela, comenz a reinar sobre Israel en Samaria, y rein nueve aos.
Hizo lo malo ante los ojos del SEOR, aunque no como los reyes de Israel que haban sido antes de l.
Subi contra l Salmanasar, rey de Asiria, y Oseas fue hecho su siervo, y le pagaba tributo.
Pero el rey de Asiria descubri una conspiracin de Oseas, quien haba enviado mensajeros a So, rey de Egipto, y no haba pagado tributo al rey de Asiria como haba hecho ao tras ao. Por tanto el rey de Asiria lo detuvo y lo encaden en la c
Entonces el rey de Asiria invadi todo el pas y subi a Samaria, y le puso sitio por tres aos.
En el ao noveno de Oseas, el rey de Asiria tom Samaria y se llev a Israel al destierro en Asiria, y los puso en Halah y en Habor, ro de Gozn, y en las ciudades de los Medos.
Esto sucedi porque los Israelitas haban pecado contra el SEOR su Dios, que los haba sacado de la tierra de Egipto de bajo la mano de Faran, rey de Egipto, y haban reverenciado a otros dioses;
y anduvieron en las costumbres de las naciones que el SEOR haba arrojado de delante de los Israelitas, y en las costumbres de los reyes de Israel que ellos haban introducido.
Los Israelitas secretamente hicieron cosas que no eran rectas contra el SEOR su Dios. Adems se edificaron lugares altos en todas sus ciudades, desde las torres de atalaya hasta las ciudades fortificadas.
Se erigieron pilares sagrados y Aseras (deidades femeninas) sobre toda colina alta y bajo todo rbol frondoso.
Quemaron incienso all en todos los lugares altos, como las naciones que el SEOR se haba llevado al destierro de delante de ellos; e hicieron cosas malas provocando al SEOR.
Y sirvieron a dolos, acerca de los cuales el SEOR les haba dicho: "Ustedes no harn esto."
El SEOR amonestaba a Israel y a Jud por medio de todos Sus profetas y de todo vidente, diciendo: "Vulvanse de sus malos caminos y guarden Mis mandamientos, Mis estatutos conforme a toda la ley que orden a sus padres y que les envi por medi
Sin embargo, ellos no escucharon, sino que fueron tercos como sus padres, que no creyeron en el SEOR su Dios.
Desecharon Sus estatutos y el pacto que El haba hecho con sus padres, y Sus advertencias con las cuales los haba amonestado. Siguieron la vanidad y se hicieron vanos, y fueron en pos de las naciones que los rodeaban, respecto de las cuales el
Y abandonaron todos los mandamientos del SEOR su Dios, y se hicieron imgenes fundidas de dos becerros; hicieron una Asera (deidad femenina), adoraron a todo el ejrcito de los cielos y sirvieron a Baal.
Hicieron pasar por el fuego a sus hijos y a sus hijas. Practicaron la adivinacin y los encantamientos, y se entregaron a hacer lo malo ante los ojos del SEOR, provocndolo.
Y el SEOR se enoj en gran manera contra Israel y los quit de su presencia. Slo qued la tribu de Jud.
Tampoco Jud guard los mandamientos del SEOR su Dios, sino que anduvieron en las costumbres que Israel haba introducido.
Y el SEOR desech a toda la descendencia de Israel, y los afligi y los entreg en mano de saqueadores, hasta que los ech de su presencia.
Cuando El arranc a Israel de la casa de David, ellos hicieron rey a Jeroboam, hijo de Nabat. Entonces Jeroboam apart a Israel de seguir al SEOR, y les hizo cometer un gran pecado.
Los Israelitas anduvieron en todos los pecados que haba cometido Jeroboam; no se apartaron de ellos,
hasta que el SEOR quit a Israel de Su presencia, como El haba hablado por medio de todos Sus siervos los profetas. E Israel fue llevado de su propia tierra al destierro, a Asiria, hasta hoy.
El rey de Asiria trajo hombres de Babilonia, de Cuta, de Ava, de Hamat y de Sefarvaim, y los puso en las ciudades de Samaria en lugar de los Israelitas. Y tomaron posesin de Samaria y habitaron en sus ciudades.
Al principio de habitar ellos all, no temieron al SEOR, as que el SEOR envi leones entre ellos que mataron a muchos de ellos.
Entonces hablaron al rey de Asiria: "Las naciones que ha llevado al destierro a las ciudades de Samaria, no conocen la costumbre del dios de la tierra; por eso l ha enviado leones entre ellos, y es la causa por la que los leones los matan porq
Y el rey de Asiria orden: "Lleven all a uno de los sacerdotes que ustedes llevaron al destierro, y que l vaya y habite all; y que les ensee la costumbre del dios de la tierra."
Y vino uno de los sacerdotes que haban llevado al destierro desde Samaria, y habit en Betel (Casa de Dios), y les ense cmo haban de temer al SEOR.
Pero cada nacin continu haciendo sus propios dioses, y los pusieron en las casas de los lugares altos que los Samaritanos haban hecho, cada nacin en las ciudades en que habitaban.
Y los hombres de Babilonia hicieron a Sucot Benot; los hombres de Cuta hicieron a Nergal; los hombres de Hamat hicieron a Asima;
y los Aveos hicieron a Nibhaz y a Tartac; y los de Sefarvaim quemaban a sus hijos en el fuego como ofrenda a Adramelec y Anamelec, dioses de Sefarvaim.
Tambin teman (reverenciaban) al SEOR pero nombraron de entre s sacerdotes de los lugares altos, que oficiaban por ellos en las casas de los lugares altos.
Teman al SEOR pero servan a sus dioses conforme a la costumbre de las naciones de donde haban sido llevados al destierro.
Hasta el da de hoy siguen haciendo conforme a sus antiguas costumbres. No temen (reverencian) al SEOR, ni siguen sus estatutos ni sus ordenanzas ni la ley ni el mandamiento que el SEOR haba ordenado a los hijos de Jacob, a quien puso el nombre de Isr
con los cuales el SEOR hizo un pacto y les orden: "No temern (reverenciarn) a otros dioses ni se inclinarn ante ellos, no los servirn ni les ofrecern sacrificios.
"Sino que al SEOR, que los hizo subir de la tierra de Egipto con gran poder y con brazo extendido, a El temern (reverenciarn) y ante El se inclinarn y a El ofrecern sacrificios.
"Y los estatutos, las ordenanzas, la ley y el mandamiento que El les escribi, cuidarn de cumplirlos siempre, y no temern a otros dioses.
"Y el pacto que he hecho con ustedes, no lo olvidarn, ni temern a otros dioses.
"Sino que al SEOR su Dios temern, y El los librar de mano de todos sus enemigos."
Pero ellos no escucharon, sino que hicieron conforme a su antigua costumbre.
Y aunque estas naciones teman al SEOR, tambin servan a sus dolos; y de la misma manera que hicieron sus padres, as hacen hasta hoy sus hijos y sus nietos.
En el ao tercero de Oseas, hijo de Ela, rey de Israel, comenz a reinar Ezequas, hijo de Acaz, rey de Jud.
Tena veinticinco aos cuando comenz a reinar, y rein veintinueve aos en Jerusaln. El nombre de su madre era Abi, hija de Zacaras.
Hizo lo recto ante los ojos del SEOR, conforme a todo lo que su padre David haba hecho.
Quit los lugares altos, derrib los pilares sagrados y cort la Asera (deidad femenina). Tambin hizo pedazos la serpiente de bronce que Moiss haba hecho, porque hasta aquellos das los Israelitas le quemaban incienso; y la llamaban Nehustn
Ezequas confi en el SEOR, Dios de Israel. Despus de l, no hubo ninguno como l entre todos los reyes de Jud, ni entre los que fueron antes de l,
porque se apeg al SEOR; no se apart de El, sino que guard los mandamientos que el SEOR haba ordenado a Moiss.
El SEOR estaba con l; adondequiera que iba prosperaba. Se rebel contra el rey de Asiria y no le sirvi.
Derrot a los Filisteos hasta Gaza y su territorio, desde las torres de atalaya hasta las ciudades fortificadas.
En el ao cuarto del rey Ezequas, que era el ao sptimo de Oseas, hijo de Ela, rey de Israel, Salmanasar, rey de Asiria, subi contra Samaria y la siti,
y despus de tres aos la tomaron. En el ao sexto de Ezequas, que era el ao noveno de Oseas, rey de Israel, Samaria fue tomada.
Y el rey de Asiria llev a Israel al destierro en Asiria, y los puso en Halah y en el Habor, ro de Gozn, y en las ciudades de los Medos,
porque no obedecieron la voz del SEOR su Dios, sino que quebrantaron Su pacto, es decir, todo lo que Moiss, siervo del SEOR, haba ordenado; no escucharon, ni lo cumplieron.
En el ao catorce del rey Ezequas, subi Senaquerib, rey de Asiria, contra todas las ciudades fortificadas de Jud, y las tom.
Entonces Ezequas, rey de Jud, envi a decir al rey de Asiria en Laquis: "He hecho lo malo. Retrate de m; lo que me impongas, aceptar." Y el rey de Asiria impuso a Ezequas, rey de Jud, 10.2 toneladas de plata y una tonelada de oro.
Y Ezequas le dio toda la plata que se hallaba en la casa del SEOR y en los tesoros de la casa del rey.
En aquel tiempo Ezequas quit el oro de las puertas del templo del SEOR, y de los postes de las puertas que el mismo Ezequas, rey de Jud, haba revestido de oro, y lo entreg al rey de Asiria.
Desde Laquis el rey de Asiria envi a Jerusaln, al Tartn, al Rabsaris y al Rabsaces (oficiales de alto rango) con un gran ejrcito contra el rey Ezequas. Y subieron y llegaron a Jerusaln. Y cuando subieron, llegaron y se colocaron junto al acueducto
Llamaron al rey, y sali a ellos Eliaquim, hijo de Hilcas, que era mayordomo, con el escriba Sebna y el cronista Joa, hijo de Asaf.
Entonces el Rabsaces les dijo: "Digan ahora a Ezequas: 'As dice el gran rey, el rey de Asiria: "Qu confianza es sta que t tienes?
"T dices (pero slo son palabras vanas): 'Tengo consejo y poder para la guerra.' Pero ahora, en quin confas que te has rebelado contra m?
"Yo s que t confas en el bculo de esta caa quebrada, es decir, en Egipto, en el cual, si un hombre se apoya, penetrar en su mano y la traspasar. As es Faran, rey de Egipto, para todos los que confan en l.
"Pero si ustedes me dicen: 'Nosotros confiamos en el SEOR nuestro Dios,' no es El aquel cuyos lugares altos y cuyos altares Ezequas ha quitado y ha dicho a Jud y a Jerusaln: 'Adorarn delante de este altar en Jerusaln'?
"Ahora pues, te ruego que llegues a un acuerdo con mi seor el rey de Asiria, y yo te dar 2,000 caballos, si por tu parte puedes poner jinetes sobre ellos.
"Cmo, pues, puedes rechazar a un oficial de los menores de los siervos de mi seor, y confiar en Egipto para tener carros y hombres de a caballo?
"He subido ahora sin el consentimiento del SEOR contra este lugar para destruirlo? El SEOR me dijo: 'Sube contra esta tierra y destryela.'"'"
Entonces Eliaquim, hijo de Hilcas, Sebna y Joa dijeron al Rabsaces: "Le rogamos que hable a sus siervos en Arameo, porque nosotros lo entendemos, y no nos hable en la lengua de Jud a odos del pueblo que est sobre la muralla."
Pero el Rabsaces les dijo: "Acaso me ha enviado mi seor para hablar estas palabras slo a tu seor y a ti, y no a los hombres que estn sentados en la muralla, condenados a comer sus propios excrementos y beber su propia orina con u
El Rabsaces se puso en pie, grit a gran voz en la lengua de Jud, y dijo: "Escuchen la palabra del gran rey, el rey de Asiria.
"As dice el rey: 'Que no los engae Ezequas, porque l no los podr librar de mi mano;
ni que Ezequas les haga confiar en el SEOR, diciendo: "Ciertamente el SEOR nos librar, y esta ciudad no ser entregada en manos del rey de Asiria.'"
'No escuchen a Ezequas, porque as dice el rey de Asiria: "Hagan la paz conmigo y salgan a m, y coma cada uno de su vid y cada uno de su higuera, y beba cada cual de las aguas de su cisterna,
hasta que yo venga y los lleve a una tierra como la tierra de ustedes, tierra de grano y de vino nuevo, tierra de pan y de vias, tierra de olivos y de miel, para que vivan y no mueran." Pero no escuchen a Ezequas porque los engaa, diciendo: "El SEOR
'Acaso alguno de los dioses de las naciones ha librado su tierra de la mano del rey de Asiria?
'Dnde estn los dioses de Hamat y de Arfad? Dnde estn los dioses de Sefarvaim, de Hena y de Iva? Cundo han librado ellos a Samaria de mi mano?
'Quines de entre todos los dioses de estas tierras han librado su tierra de mi mano, para que el SEOR libre a Jerusaln de mi mano?'"
Pero el pueblo se qued callado y no le respondi palabra alguna, porque la orden del rey era: "No le respondan."
Entonces Eliaquim, hijo de Hilcas, mayordomo de la casa real, el escriba Sebna y el cronista Joa, hijo de Asaf, fueron a Ezequas con sus vestidos rasgados, y le relataron las palabras del Rabsaces.
Cuando el rey Ezequas oy esto rasg sus vestidos, se cubri de cilicio y entr en la casa del SEOR.
Envi entonces a Eliaquim, mayordomo de la casa real, con el escriba Sebna y los ancianos de los sacerdotes, cubiertos de cilicio, para hablar con el profeta Isaas, hijo de Amoz.
Y ellos le dijeron: "As dice Ezequas: 'Este da es da de angustia, de reprensin y de desprecio, pues hijos estn para nacer, pero no hay fuerzas para dar a luz.
'Tal vez el SEOR tu Dios oir todas las palabras del Rabsaces, a quien su seor, el rey de Asiria, ha enviado para injuriar al Dios vivo, y lo reprender por las palabras que el SEOR tu Dios ha odo. Eleva, pues, una oracin por el remanente
Cuando llegaron los siervos del rey Ezequas ante Isaas,
ste les dijo: "As dirn a su seor: 'As dice el SEOR: "No temas por las palabras que has odo, con las que los criados del rey de Asiria Me han blasfemado.
"Yo pondr en l un espritu, oir un rumor y se volver a su tierra; y en su tierra lo har caer a espada."'"
Entonces el Rabsaces volvi y hall al rey de Asiria peleando contra Libna, pues haba odo que el rey haba partido de Laquis.
Y les oy decir acerca de Tirhaca, rey de Cus (Etiopa): "Ha salido a pelear contra ti." Entonces envi de nuevo mensajeros a Ezequas, diciendo:
"As dirn a Ezequas, rey de Jud: 'No te engae tu Dios en quien t confas, diciendo: "Jerusaln no ser entregada en mano del rey de Asiria."
'T has odo lo que los reyes de Asiria han hecho a todas las naciones, destruyndolas por completo, y sers t librado?
'Acaso los libraron los dioses de las naciones que mis padres destruyeron, es decir, Gozn, Harn, Resef y a los hijos de Edn que estaban en Telasar?
'Dnde est el rey de Hamat, el rey de Arfad, el rey de la ciudad de Sefarvaim, de Hena y de Iva?'"
Entonces Ezequas tom la carta de mano de los mensajeros y la ley, y subi a la casa del SEOR y la extendi delante del SEOR.
Y or Ezequas delante del SEOR, y dijo: "Oh SEOR, Dios de Israel, que ests sobre los querubines, slo T eres Dios de todos los reinos de la tierra. T hiciste los cielos y la tierra.
"Inclina, oh SEOR, Tu odo y escucha; abre, oh SEOR, Tus ojos y mira; escucha las palabras que Senaquerib ha enviado para injuriar al Dios vivo.
"En verdad, oh SEOR, los reyes de Asiria han asolado las naciones y sus tierras,
y han echado sus dioses al fuego, porque no eran dioses, sino obra de manos de hombre, de madera y piedra; por eso los han destruido.
"Y ahora, oh SEOR, Dios nuestro, lbranos, Te ruego, de su mano para que todos los reinos de la tierra sepan que slo T, oh SEOR, eres Dios."
Entonces Isaas, hijo de Amoz, envi a decir a Ezequas: "As dice el SEOR, Dios de Israel: 'Lo que Me has rogado acerca de Senaquerib, rey de Asiria, he escuchado.'
"Esta es la palabra que el SEOR ha hablado contra l: 'Te ha despreciado y se ha burlado de ti La virgen hija de Sion; Ha movido la cabeza a tus espaldas La hija de Jerusaln.
'A quin has injuriado y blasfemado? Y contra quin has alzado la voz Y levantado con orgullo tus ojos? Contra el Santo de Israel!
'Por mano de tus mensajeros has injuriado al Seor, Y has dicho: "Con mis numerosos carros Sub a las cumbres de los montes, A las partes ms remotas del Lbano; Cort sus altos cedros y sus mejores cipreses, Y entr en su morada ms lejana, en
"Yo cav pozos y beb aguas extranjeras, Y sequ con la planta de mi pie Todos los ros de Egipto."
'No has odo? Hace mucho tiempo que lo hice, Desde la antigedad lo haba planeado. Ahora lo he realizado, Para que conviertas las ciudades fortificadas En montones de ruinas.
'Sus habitantes, faltos de fuerzas, Fueron desalentados y humillados; Vinieron a ser como la vegetacin del campo Y como la hierba verde, Como la hierba en los techos que se quema Antes de que haya crecido.
'Pero conozco tu sentarte, Tu salir y tu entrar, Y tu furor contra M.
'Porque ests lleno de ira contra M, Y porque tu arrogancia ha subido hasta Mis odos, Pondr, pues, Mi argolla en tu nariz Y Mi freno en tus labios, Y te har volver por el camino por donde viniste.
'Esto te ser por seal: Este ao ustedes comern lo que crezca espontneamente; el segundo ao lo que nazca de por s, y en el tercer ao siembren, sieguen, planten vias y coman su fruto.
'Y el remanente de la casa de Jud que se salve, de nuevo echar races por debajo y dar fruto por arriba.
'Porque de Jerusaln saldr un remanente, y del Monte Sion sobrevivientes. El celo del SEOR de los ejrcitos har esto.
'Por tanto, as dice el SEOR acerca del rey de Asiria: "El no entrar en esta ciudad, ni lanzar all flecha alguna; tampoco vendr delante de ella con escudo, ni levantar terrapln contra ella.
"Por el camino que vino, por l se volver, y no entrar en esta ciudad,"' declara el SEOR.
'Porque defender esta ciudad para salvarla por amor a M mismo y por amor a Mi siervo David.'"
Aconteci que aquella misma noche sali el ngel del SEOR e hiri a 185,000 en el campamento de los Asirios. Cuando los dems se levantaron por la maana, vieron que todos eran cadveres.
Senaquerib, rey de Asiria, sali y regres a su tierra , y habit en Nnive.
Y mientras l adoraba en la casa de su dios Nisroc, Adramelec y Sarezer lo mataron a espada y huyeron a la tierra de Ararat. Y su hijo Esar Hadn rein en su lugar.
En aquellos das Ezequas cay enfermo de muerte. Y vino a l el profeta Isaas, hijo de Amoz, y le dijo: "As dice el SEOR: 'Pon tu casa en orden, porque morirs y no vivirs.'"
Entonces l volvi su rostro hacia la pared y or al SEOR, diciendo:
"Te ruego, oh SEOR, que Te acuerdes ahora de cmo yo he andado delante de Ti en verdad y con corazn ntegro, y he hecho lo bueno ante Tus ojos." Y Ezequas llor amargamente.
Y antes que Isaas hubiera salido del patio central, vino a l la palabra del SEOR, diciendo:
"Vuelve y dile a Ezequas, prncipe de Mi pueblo: 'As dice el SEOR, Dios de tu padre David: "He escuchado tu oracin y he visto tus lgrimas; entonces te sanar. Al tercer da subirs a la casa del SEOR.
"Y aadir quince aos a tu vida, y te librar a ti y a esta ciudad de la mano del rey de Asiria; y defender esta ciudad por amor a M mismo y por amor a Mi siervo David."'"
Entonces Isaas dijo: "Tomen una masa de higos." La tomaron y la pusieron sobre la lcera, y san.
Y Ezequas dijo a Isaas: "Cul ser la seal de que el SEOR me sanar, y de que subir a la casa del SEOR al tercer da?"
Respondi Isaas: "Esta ser la seal del SEOR para ti, de que el SEOR har lo que ha dicho: avanzar la sombra diez grados o retroceder diez grados?"
Y Ezequas respondi: "Es fcil que la sombra decline diez grados; pero no que la sombra vuelva atrs diez grados."
El profeta Isaas clam al SEOR, y El hizo volver atrs la sombra diez grados en las gradas por las que haba declinado, en las gradas de Acaz.
En aquel tiempo Berodac Baladn, hijo de Baladn, rey de Babilonia, envi cartas y un regalo a Ezequas, porque oy que Ezequas haba estado enfermo.
Y Ezequas los escuch y les mostr toda su casa del tesoro: la plata y el oro, las especias y el aceite precioso, su arsenal y todo lo que se hallaba en sus tesoros. No hubo nada en su casa ni en todo su dominio que Ezequas no les mostrara.
Entonces el profeta Isaas vino al rey Ezequas, y le dijo: "Qu han dicho esos hombres y de dnde han venido a ti?" Y Ezequas respondi: "Han venido de un pas lejano, de Babilonia."
Y l dijo: "Qu han visto en tu casa?" Y Ezequas respondi: "Han visto todo lo que hay en mi casa; no hay nada entre mis tesoros que yo no les haya mostrado."
Entonces Isaas dijo a Ezequas: "Oye la palabra del SEOR:
'Vienen das cuando todo lo que hay en tu casa y todo lo que tus padres han atesorado hasta el da de hoy, ser llevado a Babilonia; nada quedar,' dice el SEOR.
'Y algunos de tus hijos que saldrn de ti, los que engendrars, sern llevados, y sern oficiales en el palacio del rey de Babilonia.'"
Entonces Ezequas dijo a Isaas: "La palabra del SEOR que has hablado es buena. Pues pensaba: No es as, si hay paz y seguridad en mis das?"
Los dems hechos de Ezequas y todo su podero, y cmo hizo el estanque y el acueducto, y trajo agua a la ciudad, no estn escritos en el Libro de las Crnicas de los reyes de Jud?
Y durmi Ezequas con sus padres; y su hijo Manass rein en su lugar.
Manass tena doce aos cuando comenz a reinar, y rein cincuenta y cinco aos en Jerusaln. El nombre de su madre era Hepsiba.
Hizo lo malo ante los ojos del SEOR, conforme a las abominaciones de las naciones que el SEOR haba desposedo delante de los Israelitas.
Porque reedific los lugares altos que su padre Ezequas haba destruido; levant tambin altares a Baal e hizo una Asera (deidad femenina), como haba hecho Acab, rey de Israel, y ador a todo el ejrcito de los cielos y los sirvi.
Edific adems altares en la casa del SEOR, de la cual el SEOR haba dicho: "En Jerusaln pondr Mi nombre."
Edific altares a todo el ejrcito de los cielos en los dos atrios de la casa del SEOR.
Hizo pasar por fuego a su hijo, practic la hechicera, us la adivinacin y trat con adivinos y espiritistas. Hizo mucho mal ante los ojos del SEOR, provocndolo a ira .
Coloc la imagen tallada de Asera (deidad femenina) que l haba hecho, en la casa de la cual el SEOR haba dicho a David y a su hijo Salomn: "En esta casa y en Jerusaln, que he escogido de entre todas las tribus de Israel, pondr Mi nombre para siemp
"Y har que nunca ms los pies de Israel vaguen fuera de la tierra que di a sus padres, con tal de que cuiden de hacer conforme a todo lo que les he mandado, y conforme a toda la ley que Mi siervo Moiss les orden."
Pero ellos no escucharon, y Manass hizo que se extraviaran para que hicieran lo malo, ms que las naciones que el SEOR haba destruido delante de los Israelitas.
Entonces el SEOR habl por medio de Sus siervos los profetas:
"Por cuanto Manass, rey de Jud, ha hecho estas abominaciones, habiendo hecho lo malo ms que todo lo que hicieron los Amorreos antes de l, haciendo pecar tambin a Jud con sus dolos;
por tanto, as dice el SEOR, Dios de Israel: 'Voy a traer tal calamidad sobre Jerusaln y Jud, que a todo el que oiga de ello le retumbarn ambos odos.
'Extender sobre Jerusaln el cordel de Samaria y la plomada de la casa de Acab, y limpiar a Jerusaln como se limpia un plato, limpindolo y volvindolo boca abajo.
'Abandonar al remanente de Mi heredad y los entregar en mano de sus enemigos, y sern para presa y despojo para todos sus enemigos;
porque han hecho lo malo ante Mis ojos, y han estado provocndome a ira desde el da en que sus padres salieron de Egipto, hasta el da de hoy.'"
Adems, Manass derram muchsima sangre inocente hasta llenar a Jerusaln de un extremo a otro, aparte de su pecado con el que hizo pecar a Jud para que hiciera lo malo ante los ojos del SEOR.
Los dems hechos de Manass, todo lo que hizo y el pecado que cometi, no estn escritos en el Libro de las Crnicas de los reyes de Jud?
Manass durmi con sus padres, y fue sepultado en el jardn de su casa, en el jardn de Uza; y su hijo Amn rein en su lugar.
Amn tena veintids aos cuando comenz a reinar, y rein dos aos en Jerusaln. El nombre de su madre era Mesulemet, hija de Haruz, de Jotba.
Hizo lo malo ante los ojos del SEOR, como haba hecho su padre Manass.
Pues anduvo en todo el camino en que su padre haba andado, sirvi a los dolos a los que su padre haba servido y los ador.
Abandon al SEOR, el Dios de sus padres, y no anduvo en el camino del SEOR.
Y conspiraron contra l los siervos de Amn y mataron al rey en su casa.
Pero el pueblo de la tierra mat a todos los que haban conspirado contra el rey Amn, y en su lugar el pueblo de la tierra hizo rey a su hijo Josas.
Los dems hechos que Amn hizo, no estn escritos en el Libro de las Crnicas de los reyes de Jud?
Amn fue sepultado en su sepulcro en el jardn de Uza; y su hijo Josas rein en su lugar.
Josas tena ocho aos cuando comenz a reinar, y rein treinta y un aos en Jerusaln. El nombre de su madre era Jedida, hija de Adaa, de Boscat.
Hizo lo recto ante los ojos del SEOR y anduvo en todo el camino de su padre David; no se apart ni a la derecha ni a la izquierda.
Y en el ao dieciocho del rey Josas, el rey envi al escriba Safn, hijo de Azala, de Mesulam, a la casa del SEOR, dicindole:
"Ve al sumo sacerdote Hilcas para que cuente el dinero trado a la casa del SEOR, que los guardianes del umbral han recogido del pueblo,
y que lo pongan en mano de los obreros encargados de supervisar la casa del SEOR, y que ellos lo den a los obreros que estn asignados en la casa del SEOR para reparar los daos de la casa,
a los carpinteros, a los constructores y a los albailes, y para comprar maderas y piedra de cantera para reparar la casa.
"Pero no se les pedir cuenta del dinero entregado en sus manos porque obran con fidelidad."
Entonces el sumo sacerdote Hilcas dijo al escriba Safn: "He hallado el Libro de la Ley en la casa del SEOR." E Hilcas dio el libro a Safn, y ste lo ley.
Y el escriba Safn vino al rey, y trajo palabra al rey, diciendo: "Sus siervos han tomado el dinero que se hall en la casa, y lo han puesto en mano de los obreros encargados de supervisar la casa del SEOR."
El escriba Safn inform tambin al rey: "El sacerdote Hilcas me ha dado un libro." Y Safn lo ley en la presencia del rey.
Cuando el rey oy las palabras del Libro de la Ley, rasg sus vestidos.
Entonces el rey orden al sacerdote Hilcas, a Ahicam, hijo de Safn, a Acbor, hijo de Micaas, al escriba Safn y a Asaas, siervo del rey:
"Vayan, consulten al SEOR por m, por el pueblo y por todo Jud acerca de las palabras de este libro que se ha encontrado, porque grande es la ira del SEOR que se ha encendido contra nosotros, por cuanto nuestros padres no han escuchado las palabras de
Entonces el sacerdote Hilcas, y Ahicam, Acbor, Safn y Asaas fueron a la profetisa Hulda, mujer de Salum, hijo de Ticva, hijo de Harhas, encargado del vestuario. Ella habitaba en Jerusaln en el segundo sector, y hablaron con ella.
Y ella les dijo: "As dice el SEOR, Dios de Israel: 'Digan al hombre que los ha enviado a m:
'As dice el SEOR: "Voy a traer mal sobre este lugar y sobre sus habitantes, segn todas las palabras del libro que ha ledo el rey de Jud.
"Por cuanto Me han abandonado y han quemado incienso a otros dioses para provocarme a ira con toda la obra de sus manos, por tanto Mi ira arde contra este lugar y no se apagar."'
"Pero al rey de Jud que los envi a consultar al SEOR, as le dirn: 'As dice el SEOR, Dios de Israel: "En cuanto a las palabras que has odo,
porque se enterneci tu corazn y te humillaste delante del SEOR cuando oste lo que habl contra este lugar y contra sus habitantes, que vendran a ser desolacin y maldicin, y has rasgado tus vestidos y has llorado delante de M, ciertamente te he o
"Por tanto, te reunir con tus padres y sers recogido en tu sepultura en paz, y tus ojos no vern todo el mal que Yo voy a traer sobre este lugar."'" Y llevaron la respuesta al rey.
Entonces el rey mand reunir con l a todos los ancianos de Jud y Jerusaln.
Y el rey subi a la casa del SEOR, y con l todos los hombres de Jud, todos los habitantes de Jerusaln, los sacerdotes, los profetas y todo el pueblo, desde el menor hasta el mayor; y ley en su presencia todas las palabras del Libro del Pacto que hab
Despus el rey se puso en pie junto a la columna e hizo pacto delante del SEOR de andar en pos del SEOR y de guardar Sus mandamientos, Sus testimonios y Sus estatutos con todo su corazn y con toda su alma, para cumplir las palabras
Despus el rey orden que el sumo sacerdote Hilcas y los sacerdotes de segundo orden y los guardianes del umbral, sacaran del templo del SEOR todas las vasijas que se haban hecho para Baal, para la Asera (deidad femenina) y para todo el ejrcito de lo
Josas quit a los sacerdotes idlatras que los reyes de Jud haban nombrado para quemar incienso en los lugares altos en las ciudades de Jud y en los alrededores de Jerusaln, tambin a los que quemaban incienso a Baal, al sol y a la luna, a las const
Y sac la Asera de la casa del SEOR fuera de Jerusaln, al torrente Cedrn, y la quem junto al torrente Cedrn; la redujo a polvo y arroj el polvo sobre los sepulcros de los hijos del pueblo.
Tambin derrib las casas de los dedicados a la prostitucin que estaban en la casa del SEOR, donde las mujeres tejan pabellones para la Asera.
Entonces Josas trajo a todos los sacerdotes de las ciudades de Jud, y profan los lugares altos donde los sacerdotes haban quemado incienso, desde Geba hasta Beerseba, y derrib los lugares altos de las puertas que estaban a la entrada de la
Sin embargo, los sacerdotes de los lugares altos no podan subir al altar del SEOR en Jerusaln, sino que coman panes sin levadura entre sus hermanos.
Tambin profan al Tofet que est en el Valle de Ben Hinom, para que nadie hiciera pasar por fuego a su hijo o a su hija para honrar a Moloc.
A la entrada de la casa del SEOR, junto a la cmara de Natn Melec, el oficial que estaba en las dependencias, quit los caballos que los reyes de Jud haban dedicado al sol, y prendi fuego a los carros del sol.
Y los altares que estaban sobre el techo, el aposento alto de Acaz que haban hecho los reyes de Jud, y los altares que haba hecho Manass en los dos atrios de la casa del SEOR el rey los derrib, los destroz all y arroj su polvo al torre
El rey tambin profan los lugares altos que estaban frente a Jerusaln, los que estaban a la derecha del monte de destruccin, que Salomn, rey de Israel, haba edificado a Astoret, abominacin de los Sidonios, y a Quemos, abominaci
Asimismo hizo pedazos los pilares sagrados , derrib las Aseras y llen sus lugares con huesos humanos.
Adems, derrib el altar que estaba en Betel y el lugar alto que haba hecho Jeroboam, hijo de Nabat, el que hizo pecar a Israel, o sea, derrib tambin aquel altar y el lugar alto, destruy sus piedras, las redujo
Al regresar, Josas vio los sepulcros que estaban all en el monte, y envi a recoger los huesos de los sepulcros y los quem sobre el altar, profanndolo, conforme a la palabra del SEOR que haba proclamado el hombre de Dios que hab
Entonces dijo: "Qu monumento es ste que veo?" Y los hombres de la ciudad le dijeron: "Es el sepulcro del hombre de Dios que vino de Jud y proclam estas cosas que has hecho contra el altar de Betel."
Y l dijo: "Djenlo en paz; que nadie moleste sus huesos." As dejaron sus huesos intactos con los huesos del profeta que vino de Samaria.
Josas quit tambin todas las casas de los lugares altos que estaban en las ciudades de Samaria, las cuales haban hecho los reyes de Israel provocando a ira al SEOR. Les hizo tal y como haba hecho en Betel.
Y mat sobre los altares a todos los sacerdotes de los lugares altos que estaban all, y quem huesos humanos sobre ellos. Y regres a Jerusaln.
Entonces el rey orden a todo el pueblo: "Celebren la Pascua al SEOR su Dios como est escrito en este Libro del Pacto."
En verdad que tal Pascua no se haba celebrado desde los das de los jueces que gobernaban a Israel, ni en ninguno de los das de los reyes de Israel y de los reyes de Jud.
Slo en el ao dieciocho del rey Josas fue celebrada esta Pascua al SEOR en Jerusaln.
Josas tambin quit a los adivinos y a los espiritistas, los dolos domsticos y los otros dolos, y todas las abominaciones que se vean en la tierra de Jud y en Jerusaln, con el fin de confirmar las palabras de la ley que estaban escritas
Y antes de l no hubo rey como l que se volviera al SEOR con todo su corazn, con toda su alma y con todas sus fuerzas, conforme a toda la ley de Moiss, ni otro como l se levant despus de l.
Sin embargo, el SEOR no desisti del furor de Su gran ira, ya que arda Su ira contra Jud a causa de todas las provocaciones con que Manass Lo haba provocado.
Y el SEOR dijo: "Tambin quitar a Jud de Mi presencia, como he quitado a Israel. Y desechar a esta ciudad que Yo haba escogido, a Jerusaln, y al templo del cual dije: 'Mi nombre estar all.'"
Los dems hechos de Josas y todo lo que hizo, no estn escritos en el Libro de las Crnicas de los reyes de Jud?
En sus das subi Faran Necao, rey de Egipto, contra el rey de Asiria junto al Ro Eufrates. Y el rey Josas fue a su encuentro, pero Faran Necao lo mat en Meguido en cuanto lo vio.
Sus siervos llevaron su cuerpo en un carro desde Meguido, lo trajeron a Jerusaln y lo sepultaron en su sepulcro. Entonces el pueblo de aquella tierra tom a Joacaz, hijo de Josas, y lo ungieron y lo hicieron rey en lugar de su padre.
Joacaz tena veintitrs aos cuando comenz a reinar, y rein tres meses en Jerusaln. El nombre de su madre era Hamutal, hija de Jeremas, de Libna.
Hizo lo malo ante los ojos del SEOR, conforme a todo lo que haban hecho sus padres.
Y Faran Necao lo puso en prisin en Ribla, en la tierra de Hamat, para que no reinara en Jerusaln; e impuso una multa sobre la tierra de 34 toneladas de plata y 34 kilos de oro.
Faran Necao hizo rey a Eliaquim, hijo de Josas, en lugar de Josas su padre, y cambi su nombre por el de Joacim. Pero tom a Joacaz y lo llev a Egipto, y all muri.
Y Joacim dio la plata y el oro a Faran, e impuso contribuciones al pas para entregar el dinero conforme al mandato de Faran. Exigi la plata y el oro del pueblo del pas, a cada uno conforme a sus bienes, para drselo a Faran Necao.
Joacim tena veinticinco aos cuando comenz a reinar, y rein once aos en Jerusaln. El nombre de su madre era Zebuda, hija de Pedaas, de Ruma.
Hizo lo malo ante los ojos del SEOR, conforme a todo lo que haban hecho sus padres.
En los das de Joacim subi Nabucodonosor, rey de Babilonia, y Joacim fue su siervo por tres aos; despus se levant y se rebel contra l.
Entonces el SEOR envi contra Joacim bandas de Caldeos, bandas de Arameos, bandas de Moabitas y bandas de Amonitas. Y las envi contra Jud para destruirla, conforme a la palabra que el SEOR haba hablado por medio de sus siervos los profetas.
Ciertamente por mandato del SEOR sucedi esto contra Jud para quitarlos de Su presencia, por los pecados de Manass, por todo lo que haba hecho.
Tambin por la sangre inocente que derram, pues llen a Jerusaln de sangre inocente, y el SEOR no quiso perdonar.
Los dems hechos de Joacim y todo lo que hizo no estn escritos en el Libro de las Crnicas de los reyes de Jud?
Durmi Joacim con sus padres; y su hijo Joaqun rein en su lugar.
El rey de Egipto no sali ms de su tierra, porque el rey de Babilonia haba tomado todo lo que perteneca al rey de Egipto desde el torrente de Egipto hasta el Ro Eufrates.
Joaqun tena dieciocho aos cuando comenz a reinar, y rein tres meses en Jerusaln. El nombre de su madre era Nehusta, hija de Elnatn, de Jerusaln.
Hizo lo malo ante los ojos del SEOR, conforme a todo lo que haba hecho su padre.
En aquel tiempo los siervos de Nabucodonosor, rey de Babilonia, subieron a Jerusaln, y la ciudad fue sitiada.
Nabucodonosor, rey de Babilonia, lleg a la ciudad mientras sus siervos la tenan sitiada.
Joaqun, rey de Jud, se rindi al rey de Babilonia, l y su madre, sus siervos, sus jefes y sus oficiales. El rey de Babilonia lo apres en el ao octavo de su reinado.
Nabucodonosor sac de all todos los tesoros de la casa del SEOR, los tesoros de la casa del rey, y destroz todos los utensilios de oro que Salomn, rey de Israel, haba hecho en el templo del SEOR, tal como el SEOR haba dicho.
Y se llev en cautiverio a todo Jerusaln: a todos los jefes, a todos los hombres valientes, 10,000 cautivos, y a todos los artesanos y herreros. Nadie qued, excepto la gente ms pobre del pas.
Tambin se llev a Joaqun en cautiverio a Babilonia. Asimismo se llevo en cautiverio de Jerusaln a Babilonia a la madre del rey y a las mujeres del rey, a sus oficiales y a los poderosos del pas.
Todos los hombres valientes, 7,000 y los artesanos y herreros, 1,000 todos fuertes y aptos para la guerra, tambin a stos el rey de Babilonia llev en cautiverio a Babilonia.
Entonces el rey de Babilonia puso por rey en lugar de Joaqun, a su to Matanas y cambi su nombre por el de Sedequas.
Sedequas tena veintin aos cuando comenz a reinar, y rein once aos en Jerusaln. El nombre de su madre era Hamutal, hija de Jeremas, de Libna.
Hizo lo malo ante los ojos del SEOR, conforme a todo lo que haba hecho Joacim.
Por causa de la ira del SEOR sucedi esto en Jerusaln y en Judea, hasta que los ech de Su presencia. Y Sedequas se rebel contra el rey de Babilonia.
Y en el noveno ao de su reinado, en el dcimo mes, el da diez del mes, vino Nabucodonosor, rey de Babilonia, l y todo su ejrcito contra Jerusaln, acamp contra ella y construy un muro de asedio alrededor de ella.
La ciudad estuvo sitiada hasta el undcimo ao del rey Sedequas.
A los nueve das del mes cuarto el hambre era tan grande en la ciudad que no haba alimento para la poblacin.
Y al ser abierta una brecha en la ciudad, todos los hombres de guerra huyeron de noche por el camino de la puerta entre las dos murallas, junto al jardn del rey, estando los Caldeos alrededor de la ciudad, y se fueron por el camino del Arab.
Pero el ejrcito de los Caldeos persigui al rey y lo alcanz en los llanos de Jeric, y todo su ejrcito se dispers de su lado.
Entonces capturaron al rey y lo trajeron al rey de Babilonia en Ribla, y ste lo sentenci.
Y degollaron a los hijos de Sedequas en su presencia, y a Sedequas le sac los ojos, lo at con cadenas de bronce y lo llev a Babilonia.
En el mes quinto, a los siete das del mes, en el ao diecinueve de Nabucodonosor, rey de Babilonia, vino a Jerusaln Nabuzaradn, capitn de la guardia, siervo del rey de Babilonia.
Y quem la casa del SEOR, la casa del rey y todas las casas de Jerusaln; prendi fuego a toda casa grande.
Todo el ejrcito de los Caldeos que estaba con el capitn de la guardia derrib las murallas alrededor de Jerusaln;
y al resto del pueblo que haba quedado en la ciudad, a los desertores que se haban pasado al rey de Babilonia y al resto de la multitud, los llev en cautiverio Nabuzaradn, capitn de la guardia.
Pero el capitn de la guardia dej a algunos de los ms pobres del pas para que fueran viadores y labradores.
Los Caldeos hicieron pedazos las columnas de bronce que estaban en la casa del SEOR, y las basas y el mar de bronce que estaban en la casa del SEOR, y llevaron el bronce a Babilonia.
Tambin se llevaron las ollas, las palas, las despabiladeras, las cucharas, y todos los utensilios de bronce que se usaban en el servicio del templo .
El capitn de la guardia se llev adems los incensarios y los tazones, lo que era de oro puro y lo que era de plata pura.
En cuanto a las dos columnas, el mar y las basas que Salomn haba hecho para la casa del SEOR; no era posible calcular el peso del bronce de todos estos objetos.
La altura de una columna era de 8.1 metros (18 codos), y tena sobre ella un capitel de bronce; la altura del capitel era de 1.35 metros, con una obra de malla y granadas alrededor del capitel, todo de bronce. Y la segunda columna era
Entonces el capitn de la guardia tom al sumo sacerdote Seraas y al segundo sacerdote Sofonas y a los tres oficiales del templo.
Y de la ciudad prendi a un oficial que estaba encargado de los hombres de guerra, y a cinco hombres de los consejeros del rey que se hallaban en la ciudad, y al escriba del capitn del ejrcito, que alistaba a la gente del pas, y a sesenta hombres del
Nabuzaradn, capitn de la guardia, los tom y se los llev al rey de Babilonia en Ribla.
Entonces el rey de Babilonia los hiri y les dio muerte en Ribla, en la tierra de Hamat. As Jud fue llevado al cautiverio, lejos de su tierra.
Y en cuanto al pueblo que qued en la tierra de Jud, al que Nabucodonosor, rey de Babilonia, haba dejado, puso sobre ellos a Gedalas, hijo de Ahicam, hijo de Safn.
Cuando todos los jefes de tropas, ellos y sus hombres, oyeron que el rey de Babilonia haba nombrado gobernador a Gedalas, vinieron a ste en Mizpa: Ismael, hijo de Netanas, Johann, hijo de Carea, Seraas, hijo de Tanhumet el Netof
Gedalas les hizo un juramento, a ellos y a sus hombres, y les dijo: "No teman a los siervos de los Caldeos; habiten en la tierra y sirvan al rey de Babilonia, y les ir bien."
Pero sucedi que en el sptimo mes, Ismael, hijo de Netanas, hijo de Elisama, de la familia real, vino con diez hombres e hiri a Gedalas, y ste muri junto con los Judos y los Caldeos que estaban con l en Mizpa.
Entonces todo el pueblo, desde el menor hasta el mayor, y los jefes de las tropas se levantaron y se fueron a Egipto, porque teman a los Caldeos.
En el ao treinta y siete del cautiverio de Joaqun, rey de Jud, en el mes duodcimo, a los veintisiete das del mes, Evil Merodac, rey de Babilonia, en el ao en que comenz a reinar, sac de la prisin a Joaqun, rey de Jud;
y le habl con benevolencia y puso su trono por encima de los tronos de los reyes que estaban con l en Babilonia.
Le cambi sus vestidos de prisin, y comi siempre en la presencia del rey, todos los das de su vida;
y para su sustento, se le dio de continuo una racin de parte del rey, una porcin para cada da, todos los das de su vida.
Adn, Set, Ens,
Cainn, Mahalaleel, Jared,
Enoc, Matusaln, Lamec,
No, Sem, Cam y Jafet.
Los hijos de Jafet fueron Gomer, Magog, Madai, Javn, Tubal, Mesec y Tiras.
Los hijos de Gomer fueron Askenaz, Difat y Togarm.
Los hijos de Javn fueron Elisa, Tarsis, Quitim y Rodanim.
Los hijos de Cam fueron Cus, Mizrayim, Fut y Canan.
Los hijos de Cus fueron Seba, Havila, Sabta, Raama y Sabteca; y los hijos de Raama fueron Seba y Dedn.
Cus fue el padre de Nimrod; ste lleg a ser poderoso sobre la tierra.
Y Mizrayim fue el padre del pueblo de Ludim, Anamim, Lehabim, Neftuhim,
Patrusim y Casluhim, de los cuales vinieron los Filisteos, y Caftor.
Canan fue el padre de Sidn su primognito, y de Het,
y de los Jebuseos, los Amorreos, los Gergeseos,
de los Heveos, los Araceos, los Sineos,
de los Arvadeos, los Zemareos y Hamateos.
Los hijos de Sem fueron Elam, Asur, Arfaxad, Lud, Aram, Uz, Hul, Geter y Mesec.
Arfaxad fue el padre de Sela, y Sela fue padre de Heber.
A Heber le nacieron dos hijos, el nombre de uno fue Peleg, porque en sus das fue repartida la tierra, y el nombre de su hermano era Joctn.
Joctn fue el padre de Almodad, Selef, Hazar Mavet, Jera,
Adoram, Uzal, Dicla,
Ebal, Abimael, Seba,
Ofir, Havila y Jobab; todos estos fueron hijos de Joctn.
Sem, Arfaxad, Sela,
Heber, Peleg, Reu,
Serug, Nacor, Tar,
Abram, es decir, Abraham.
Los hijos de Abraham fueron Isaac e Ismael.
Estas son sus genealogas: el primognito de Ismael, Nebaiot, luego Cedar, Adbeel, Mibsam,
Misma, Duma, Massa, Hadad, Tema,
Jetur, Nafis y Cedema; estos fueron los hijos de Ismael.
Los hijos que Cetura, concubina de Abraham, dio a luz, fueron Zimram, Jocsn, Medn, Madin, Isbac y Sa. Y los hijos de Jocsn fueron Seba y Dedn.
Los hijos de Madin fueron Efa, Efer, Hanoc, Abida y Elda. Todos estos fueron hijos de Cetura.
Abraham fue el padre de Isaac. Los hijos de Isaac fueron Esa e Israel.
Los hijos de Esa fueron Elifaz, Reuel, Jes, Jaalam y Cor.
Los hijos de Elifaz fueron Temn, Omar, Zef, Gatam, Quenaz, Timna y Amalec.
Los hijos de Reuel fueron Nahat, Zera, Sama y Miza.
Los hijos de Seir fueron Lotn, Sobal, Ziben, An, Disn, Ezer y Disn.
Los hijos de Lotn fueron Hori y Homam, y la hermana de Lotn fue Timna.
Los hijos de Sobal fueron Alan, Manahat, Ebal, Sofi y Onam. Y los hijos de Ziben fueron Aja y An.
El hijo de An fue Disn. Y los hijos de Disn fueron Amram, Esbn, Itrn y Quern.
Los hijos de Ezer fueron Bilhn, Zaavn y Jaacn. Los hijos de Disn fueron Uz y Arn.
Estos son los reyes que reinaron en la tierra de Edom antes que reinara rey alguno de los Israelitas. Bela fue hijo de Beor, y el nombre de su ciudad era Dinaba.
Cuando muri Bela, rein en su lugar Jobab, hijo de Zera, de Bosra.
Cuando muri Jobab, rein en su lugar Husam de la tierra de los Temanitas.
Cuando muri Husam, rein en su lugar Hadad, hijo de Bedad, que derrot a Madin en el campo de Moab. El nombre de su ciudad era Avit.
Cuando muri Hadad, rein en su lugar Samla de Masreca.
Cuando muri Samla, rein en su lugar Sal de Rehobot, que est junto al ro.
Cuando muri Sal, rein en su lugar Baal Hann, hijo de Acbor.
Cuando muri Baal Hann, rein en su lugar Hadad. El nombre de su ciudad era Pai, y el nombre de su mujer era Mehetabel, hija de Matred, hija de Mezaab.
Hadad muri. Y los jefes de Edom fueron: el jefe Timna, el jefe Alya, el jefe Jetet,
el jefe Aholibama, el jefe Ela, el jefe Pinn,
el jefe Quenaz, el jefe Temn, el jefe Mibzar,
el jefe Magdiel, el jefe Iram. Estos fueron los jefes de Edom.
Estos son los hijos de Israel (Jacob): Rubn, Simen, Lev, Jud, Isacar, Zabuln,
Dan, Jos, Benjamn, Neftal, Gad y Aser.
Los hijos de Jud fueron Er, Onn, y Sela; estos tres le nacieron de Bet Sa la Cananea. Y Er, primognito de Jud, fue malo ante los ojos del SEOR, quien le dio muerte.
Tamar, su nuera, dio a luz a Prez y a Zera. Jud tuvo cinco hijos en total.
Los hijos de Prez fueron Hezrn y Hamul.
Los hijos de Zera fueron Zimri, Etn, Hemn, Calcol y Dara: cinco en total.
El hijo de Carmi fue Acar (Acn), el perturbador de Israel, que hizo mal en cuanto al anatema.
El hijo de Etn fue Azaras.
Los hijos que le nacieron a Hezrn, fueron Jerameel, Ram y Quelubai.
Ram fue el padre de Aminadab y Aminadab fue el padre de Naasn, jefe de los hijos de Jud;
Naasn fue el padre de Salmn y Salmn fue padre de Booz;
Booz fue el padre de Obed y Obed el padre de Isa,
e Isa fue el padre de Eliab su primognito, luego Abinadab el segundo y Simea el tercero.
Natanael el cuarto, Radai el quinto,
Ozem el sexto, y David el sptimo;
y sus hermanas fueron Sarvia y Abigail. Y los tres hijos de Sarvia fueron Abisai, Joab y Asael.
Abigail dio a luz a Amasa, y el padre de Amasa fue Jeter el Ismaelita.
Y Caleb, hijo de Hezrn, tuvo hijos de Azuba su mujer, y de Jeriot; y estos fueron los hijos de ella: Jeser, Sobab y Ardn.
Cuando Azuba muri, Caleb tom por mujer a Efrata, la cual dio a luz a Hur.
Hur fue el padre de Uri y Uri fue el padre de Bezalel.
Despus Hezrn se uni a la hija de Maquir, padre de Galaad, y la tom por mujer cuando l tena sesenta aos; y ella dio a luz a Segub.
Segub fue el padre de Jair, que tuvo veintitrs ciudades en la tierra de Galaad.
Pero Gesur y Aram les tomaron las aldeas de Jair, con Kenat y sus aldeas, sesenta ciudades. Todos estos fueron los hijos de Maquir, padre de Galaad.
Despus de la muerte de Hezrn en Caleb Efrata, Abas, mujer de Hezrn, dio a luz a Asur, padre de Tecoa.
Los hijos de Jerameel, primognito de Hezrn, fueron Ram el primognito, luego Buna, Orn, Ozem y Ahas.
Jerameel tuvo otra mujer, cuyo nombre era Atara; ella fue la madre de Onam.
Los hijos de Ram, primognito de Jerameel, fueron Maaz, Jamn y Equer.
Los hijos de Onam fueron Samai y Jada. Y los hijos de Samai fueron Nadab y Abisur.
Y el nombre de la mujer de Abisur era Abihail, y ella dio a luz a Ahbn y a Molid.
Los hijos de Nadab fueron Seled y Apaim, y Seled muri sin hijos.
El hijo de Apaim fue Isi, el hijo de Isi fue Sesn, y el hijo de Sesn fue Ahlai.
Los hijos de Jada, hermano de Samai, fueron Jeter y Jonatn. Jeter muri sin hijos.
Los hijos de Jonatn fueron Pelet y Zaza. Estos fueron los hijos de Jerameel.
Sesn no tuvo hijos, sino hijas. Sesn tena un siervo Egipcio cuyo nombre era Jarha.
Sesn dio a su hija por mujer a Jarha su siervo, y ella dio a luz a Atai.
Atai fue el padre de Natn y Natn fue el padre de Zabad,
Zabad fue el padre de Eflal y Eflal fue el padre de Obed,
Obed fue el padre de Jeh y Jeh fue el padre de Azaras,
Azaras fue el padre de Heles y Heles fue el padre de Elasa,
Elasa fue el padre de Sismai y Sismai fue el padre de Salum,
Salum fue el padre de Jecamas y Jecamas fue el padre de Elisama.
Los hijos de Caleb, hermano de Jerameel, fueron Mesa su primognito, que fue el padre de Zif; y su hijo fue Maresa, padre de Hebrn.
Los hijos de Hebrn fueron Cor, Tapa, Requem y Sema.
Sema fue el padre de Raham, padre de Jorcoam; y Requem fue el padre de Samai.
El hijo de Samai fue Man, y Man fue el padre de Bet Sur.
Efa, concubina de Caleb, dio a luz a Harn, a Mosa y a Gazez. Y Harn fue el padre de Gazez.
Los hijos de Jahdai fueron Regem, Jotam, Gesam, Pelet, Efa y Saaf.
Maaca, concubina de Caleb, dio a luz a Seber y a Tirhana.
Tambin dio a luz a Saaf, padre de Madmana, a Seva, padre de Macbena y padre de Gibea; y la hija de Caleb fue Acsa.
Estos fueron los hijos de Caleb. Los hijos de Hur, primognito de Efrata, fueron Sobal, padre de Quiriat Jearim,
Salma, padre de Beln, y Haref, padre de Bet Gader.
Sobal, padre de Quiriat Jearim, tuvo hijos: Haroe, la mitad de los Manahetitas,
y las familias de Quiriat Jearim: los Itritas, los Futitas, los Sumatitas y los Misratas; de stos salieron los Zoratitas y los Estaolitas.
Los hijos de Salma fueron Beln y los Netofatitas, Atrot Bet Joab y la mitad de los Manahetitas, los Zoratas.
Y las familias de los escribas que habitaron en Jabes fueron los Tirateos, los Simeateos y los Sucateos. Esos son los Quenitas que vinieron de Hamat, padre de la casa de Recab.
Estos fueron los hijos de David que le nacieron en Hebrn: el primognito, Amnn, de Ahinoam la de Jezreel; el segundo, Daniel, de Abigail la de Carmel;
el tercero, Absaln, hijo de Maaca, hija de Talmai, rey de Gesur; el cuarto, Adonas, hijo de Haguit;
el quinto, Sefatas, de Abital; el sexto, Itream, de Egla su mujer.
Seis hijos le nacieron en Hebrn. All rein siete aos y seis meses, y en Jerusaln rein treinta y tres aos.
Y stos le nacieron en Jerusaln: Simea, Sobab, Natn y Salomn: los cuatro de Bet Sa, hija de Amiel.
Tambin Ibhar, Elisama, Elifelet,
Noga, Nefeg y Jafa.
Elisama, Eliada y Elifelet: nueve.
Todos estos fueron los hijos de David, adems de los hijos de las concubinas; y Tamar fue hermana de ellos.
El hijo de Salomn fue Roboam; Abas fue su hijo, Asa su hijo, Josafat su hijo,
Joram su hijo, Ocozas su hijo, Jos su hijo,
Amasas su hijo, Azaras su hijo, Jotam su hijo,
Acaz su hijo, Ezequas su hijo, Manass su hijo,
Amn su hijo, Josas su hijo.
Los hijos de Josas fueron Johann el primognito, y el segundo fue Joacim, el tercero Sedequas, el cuarto Salum.
Los hijos de Joacim fueron Jeconas su hijo, Sedequas su hijo.
Los hijos de Jeconas, el cautivo, fueron Salatiel su hijo,
y Malquiram, Pedaas, Senazar, Jecamas, Hosama y Nedabas.
Los hijos de Pedaas fueron Zorobabel y Simei. Y los hijos de Zorobabel fueron Mesulam y Hananas, y Selomit fue su hermana;
y Hasuba, Ohel, Berequas, Hasadas y Jusab Hesed: cinco.
Los hijos de Hananas fueron Pelatas y Jesaas, los hijos de Refaas, los hijos de Arnn, los hijos de Abdas, los hijos de Secanas.
Los descendientes de Secanas fueron Semaas, y los hijos de Semaas: Hats, Igal, Baras, Nearas y Safat: seis.
Los hijos de Nearas fueron Elioenai, Ezequas y Azricam: tres.
Los hijos de Elioenai fueron Hodavas, Eliasib, Pelaas, Acub, Johann, Dalaas y Anani: siete.
Los hijos de Jud fueron Prez, Hazrn, Carmi, Hur y Sobal.
Reaa, hijo de Sobal, fue padre de Jahat, y Jahat fue el padre de Ahumai y de Lahad. Estas fueron las familias de los Zoratitas.
Estos fueron los hijos de Etam: Jezreel, Isma e Ibdas; y el nombre de su hermana era Hazelelponi.
Penuel fue el padre de Gedor, y Ezer, padre de Husa. Estos fueron los hijos de Hur, primognito de Efrata, padre de Beln.
Asur, padre de Tecoa, tuvo dos mujeres: Hela y Naara.
Naara dio a luz a Ahuzam, Hefer, Temeni y Ahastari. Estos fueron los hijos de Naara.
Los hijos de Hela fueron Zeret, Izhar y Etnn.
Cos fue el padre de Anub y Zobeba y de las familias de Aharhel, hijo de Harum.
Jabes fue ms ilustre que sus hermanos, y su madre lo llam Jabes, diciendo: "Porque lo di a luz con dolor."
Jabes invoc al Dios de Israel, diciendo: "Oh, si en verdad me bendijeras, ensancharas mi territorio, y Tu mano estuviera conmigo y me guardaras del mal para que no me causara dolor!" Y Dios le concedi lo que pidi.
Quelub, hermano de Sa, fue el padre de Mehir, que fue padre de Estn.
Estn fue el padre de Bet Rafa, de Paseah y de Tehina, padre de Ir Nahas. Estos son los hombres de Reca.
Los hijos de Quenaz fueron Otoniel y Seraas. Y los hijos de Otoniel fueron Hatat y Meonotai.
Meonotai el padre de Ofra, y Seraas fue el padre de Joab, padre de Gue Jarasim, porque eran artfices.
Los hijos de Caleb, hijo de Jefone, fueron Iru, Ela y Naam; y el hijo de Ela fue Quenaz.
Los hijos de Jehalelel fueron Zif y Zifa, Tiras y Asareel.
Los hijos de Esdras fueron Jeter, Mered, Efer y Jaln. (Estos son los hijos de Bitia, hija de Faran, que Mered tom por mujer.) Bitia concibi y dio a luz a Miriam, a Samai y a Isba, padre de Estemoa.
Y su mujer Jehudaa dio a luz a Jered, padre de Gedor, a Heber, padre de Soco, y a Jecutiel, padre de Zanoa.
Los hijos de la mujer de Hodas, hermana de Naham, fueron los padres de Keila el Garmita y Estemoa el Maacateo.
Los hijos de Simn fueron Amnn y Rina, Ben Hann y Tiln. Y los hijos de Isi fueron Zohet y Benzohet.
Los hijos de Sela, hijo de Jud, fueron Er, padre de Leca, y Laada, padre de Maresa, y las familias de la casa de los que trabajaban el lino en Bet Asbea;
y Joacim, los hombres de Cozeba, Jos y Saraf, que gobernaban en Moab, y Jasubi Lehem. Y los registros son antiguos.
Estos eran alfareros y habitantes de Netam y Gedera; moraban all con el rey para hacer su trabajo.
Los hijos de Simen fueron Nemuel, Jamn, Jarib, Zera, Sal;
Salum su hijo, Mibsam su hijo, Misma su hijo.
Los hijos de Misma fueron Hamuel su hijo, Zacur su hijo, Simei su hijo.
Simei tuvo diecisis hijos y seis hijas, pero sus hermanos no tuvieron muchos hijos, ni se multiplicaron todas sus familias como los hijos de Jud.
Y habitaron en Beerseba, Molada y Hazar Sual,
en Bilha, Ezem, Tolad,
Betuel, Horma, Siclag,
Bet Marcabot, Hazar Susim, Bet Birai y Saaraim. Estas fueron sus ciudades hasta el reinado de David.
Y sus aldeas fueron Etam, An, Rimn, Toqun y Asn, cinco ciudades;
y todas sus aldeas que estaban alrededor de las mismas ciudades hasta Baal. Estas fueron sus moradas, y tienen su genealoga.
Y Mesobab, Jamlec, Josas, hijo de Amasas,
Joel, Jeh, hijo de Josibas, hijo de Seraas, hijo de Asiel,
Elioenai, Jaacoba, Jesohaa, Asaas, Adiel, Jesimiel, Benaa,
Ziza, hijo de Sifi, hijo de Aln, hijo de Jedaas, hijo de Simri, hijo de Semaas;
stos, mencionados por nombre, fueron jefes de sus familias; y sus casas paternas aumentaron en gran manera.
Ellos fueron a la entrada de Gedor, hasta el lado oriental del valle, para buscar pastos para sus ganados.
All encontraron pastos abundantes y buenos, y la tierra era espaciosa, tranquila y reposada, porque los que habitaban antes all eran los de Cam.
Estos, registrados por nombre, llegaron en los das de Ezequas, rey de Jud, y atacaron sus tiendas y a los Meunitas que se encontraban all, y los destruyeron completamente hasta el da de hoy, y habitaron en su lugar, porque all haba pastos para sus
Y de ellos, de los hijos de Simen, 500 hombres fueron al Monte Seir, con Pelatas, Nearas, Refaas y Uziel, hijos de Isi, como sus jefes.
Y destruyeron al remanente de los de Amalec, que haban escapado, y all han habitado hasta el da de hoy.
Hijos de Rubn, primognito de Israel (aunque l era el primognito, como profan la cama de su padre, sus derechos de primogenitura fueron dados a los hijos de Jos, hijo de Israel; de modo que Rubn no est inscrito en la genealoga conforme a los dere
Es cierto que Jud prevaleci sobre sus hermanos, y de l procedi el Prncipe, pero los derechos de primogenitura pertenecan a Jos).
Los hijos de Rubn, el primognito de Israel fueron Hanoc, Fal, Hezrn y Carmi.
Los hijos de Joel fueron Semaas su hijo, Gog su hijo, Simei su hijo,
Micaa su hijo, Reaa su hijo, Baal su hijo,
Beera su hijo, a quien Tilgat Pilneser, rey de los Asirios, se llev al destierro; ste fue jefe de los Rubenitas.
Sus parientes, por sus familias, en la genealoga de sus generaciones, fueron Jeiel el jefe, despus Zacaras
y Bela, hijo de Azaz, hijo de Sema, hijo de Joel, que habit en Aroer hasta Nebo y Baal Men.
Y hacia el oriente habit hasta la entrada del desierto desde el Ro Eufrates, porque su ganado haba aumentado en la tierra de Galaad.
En los das de Sal hicieron guerra contra los Agarenos, los cuales cayeron en sus manos, de modo que ellos ocuparon sus tiendas por toda la tierra al oriente de Galaad.
Y los hijos de Gad habitaron frente a ellos en la tierra de Basn, hasta Salca.
Joel fue el jefe, y Safn el segundo, despus Jaanai y Safat en Basn.
Los parientes de sus casas paternas fueron Micael, Mesulam, Seba, Jorai, Jacn, Za y Heber: siete.
Estos fueron los hijos de Abihail, hijo de Huri, hijo de Jaroa, hijo de Galaad, hijo de Micael, hijo de Jesisai, hijo de Jahdo, hijo de Buz;
Ah, hijo de Abdiel, hijo de Guni, fue jefe de sus casas paternas.
Y habitaron en Galaad, en Basn y en sus ciudades, y en todos los ejidos de Sarn, hasta sus fronteras.
Todos stos fueron inscritos por genealogas en los das de Jotam, rey de Jud, y en los das de Jeroboam, rey de Israel.
Los Rubenitas, los Gaditas y la media tribu de Manass, hombres valientes, hombres que traan escudo y espada, tiraban con arco, y que eran diestros en batalla, fueron 44,760 que salan a la guerra.
E hicieron guerra contra los Agarenos, Jetur, Nafis y Nodab.
Dios los ayud contra ellos, y los Agarenos y todos los que estaban con ellos fueron entregados en sus manos; porque clamaron a Dios en la batalla, y Dios fue propicio a ellos porque confiaron en El.
Y se apoderaron de sus ganados: 50,000 camellos, 250,000 ovejas, 2,000 asnos; tambin 100,000 hombres.
Muchos, pues, cayeron muertos, porque la guerra era de Dios. Y habitaron en su lugar hasta el destierro.
Los hijos de la media tribu de Manass habitaron en la regin; eran muy numerosos desde Basn hasta Baal Hermn, Senir y el Monte Hermn.
Y estos fueron los jefes de sus casas paternas: Efer, Isi, Eliel, Azriel, Jeremas, Hodavas y Jahdiel, hombres fuertes de gran valor, hombres de renombre, jefes de sus casas paternas.
Pero traicionaron al Dios de sus padres, y se prostituyeron con los dioses de los pueblos de la tierra, los cuales Dios haba destruido delante de ellos.
Por lo cual el Dios de Israel movi el espritu de Pul, rey de Asiria, o sea, el espritu de Tilgat Pilneser, rey de Asiria, quien los llev al destierro, es decir, a los Rubenitas, los Gaditas y a la media tribu de Manass, llevndolos a Halah, Habor, H
Los hijos de Lev fueron Gersn, Coat y Merari.
Los hijos de Coat fueron Amram, Izhar, Hebrn y Uziel.
Los hijos de Amram fueron Aarn, Moiss y Miriam. Y los hijos de Aarn fueron Nadab, Abi, Eleazar e Itamar.
Eleazar fue el padre de Finees y Finees fue el padre de Abisa,
Abisa fue el padre de Buqui y Buqui fue el padre de Uzi,
Uzi fue el padre de Zeraas y Zeraas fue el padre de Meraiot,
Meraiot fue el padre de Amaras y Amaras fue el padre de Ahitob,
Ahitob fue el padre Sadoc y Sadoc fue el padre de Ahimaas,
Ahimaas fue el padre de Azaras y Azaras fue el padre de Johann,
Johann fue el padre de Azaras (ste fue el que sirvi como sacerdote en la casa que Salomn haba edificado en Jerusaln),
Azaras fue el padre de Amaras y Amaras fue el padre de Ahitob,
Ahitob fue el padre de Sadoc y Sadoc fue el padre de Salum,
Salum fue el padre de Hilcas e Hilcas fue el padre de Azaras,
Azaras fue el padre de Seraas y Seraas fue el padre de Josadac,
y Josadac fue al destierro cuando el SEOR se llev en cautiverio a Jud y a Jerusaln por medio de Nabucodonosor.
Los hijos de Lev fueron Gersn, Coat y Merari.
Y estos son los nombres de los hijos de Gersn: Libni y Simei.
Los hijos de Coat fueron Amram, Izhar, Hebrn y Uziel.
Los hijos de Merari fueron Mahli y Musi. Y estas son las familias de los Levitas conforme a sus casas paternas.
De Gersn: Libni su hijo, Jahat su hijo, Zima su hijo,
Joa su hijo, Iddo su hijo, Zera su hijo, Zeatrai su hijo.
Los hijos de Coat fueron Aminadab su hijo, Cor su hijo, Asir su hijo,
Elcana su hijo, Ebiasaf su hijo, Asir su hijo,
Tahat su hijo, Uriel su hijo, Uzas su hijo, Sal su hijo.
Los hijos de Elcana fueron Amasai y Ahimot.
Elcana su hijo, Zofai su hijo, Nahat su hijo.
Eliab su hijo, Jeroham su hijo, Elcana su hijo.
Los hijos de Samuel fueron Joel el primognito, y Abas el segundo.
Los hijos de Merari fueron Mahli, Libni su hijo, Simei su hijo, Uza su hijo,
Simea su hijo, Hagua su hijo, Asasas su hijo.
Estos son los que David puso sobre el servicio del canto en la casa del SEOR, despus que el arca descans all .
Ellos ministraban con el canto delante del tabernculo de la tienda de reunin, hasta que Salomn edific la casa del SEOR en Jerusaln, entonces servan su oficio en ella conforme a su orden.
Estos son los que servan con sus hijos: de los hijos de los Coatitas eran Hemn el cantor, hijo de Joel, hijo de Samuel,
hijo de Elcana, hijo de Jeroham, hijo de Eliel, hijo de Toa,
hijo de Zuf, hijo de Elcana, hijo de Mahat, hijo de Amasai,
hijo de Elcana, hijo de Joel, hijo de Azaras, hijo de Sofonas,
hijo de Tahat, hijo de Asir, hijo de Abiasaf, hijo de Cor,
hijo de Izhar, hijo de Coat, hijo de Lev, hijo de Israel.
El hermano de Hemn, Asaf, estaba a su mano derecha: Asaf, hijo de Berequas, hijo de Simea,
hijo de Micael, hijo de Baasas, hijo de Malquas,
hijo de Etni, hijo de Zera, hijo de Adaa,
hijo de Etn, hijo de Zima, hijo de Simei,
hijo de Jahat, hijo de Gersn, hijo de Lev.
A la mano izquierda estaban sus parientes, hijos de Merari: Etn, hijo de Quisi, hijo de Abdi, hijo de Maluc,
hijo de Hasabas, hijo de Amasas, hijo de Hilcas,
hijo de Amsi, hijo de Bani, hijo de Semer,
hijo de Mahli, hijo de Musi, hijo de Merari, hijo de Lev.
Y sus parientes, los Levitas, fueron designados para todo el servicio del tabernculo de la casa de Dios.
Aarn y sus hijos sacrificaban sobre el altar del holocausto y sobre el altar del incienso, para toda la obra del Lugar Santsimo y para hacer expiacin por Israel, conforme a todo lo que Moiss, siervo de Dios, haba ordenado.
Estos son los hijos de Aarn: Eleazar su hijo, Finees su hijo, Abisa su hijo,
Buqui su hijo, Uzi su hijo, Zeraas su hijo,
Meraiot su hijo, Amaras su hijo, Ahitob su hijo,
Sadoc su hijo, Ahimaas su hijo.
Y estas son sus moradas, conforme a sus campamentos dentro de sus territorios. A los hijos de Aarn, de las familias de los Coatitas (pues a ellos les toc la suerte primero).
A ellos les dieron Hebrn, en la tierra de Jud, y sus tierras de pastos alrededor de ella;
pero dieron los campos de la ciudad y sus aldeas a Caleb, hijo de Jefone.
Y a los hijos de Aarn les dieron las siguientes ciudades de refugio: Hebrn, Libna con sus tierras de pastos, Jatir, Estemoa con sus tierras de pastos,
Hiln con sus tierras de pastos, Debir con sus tierras de pastos,
Asn con sus tierras de pastos y Bet Semes con sus tierras de pastos.
Y de la tribu de Benjamn: Geba con sus tierras de pastos, Alemet con sus tierras de pastos y Anatot con sus tierras de pastos. Todas sus ciudades repartidas entre sus familias fueron trece ciudades.
A los dems hijos de Coat fueron dadas por suerte diez ciudades de la familia de la tribu de Efran, de la tribu de Dan y de la media tribu de Manass.
A los hijos de Gersn, segn sus familias, fueron dadas de la tribu de Isacar, de la tribu de Aser, de la tribu de Neftal y de la tribu de Manass en Basn, trece ciudades.
A los hijos de Merari fueron dadas por suerte, segn sus familias, de la tribu de Rubn, de la tribu de Gad y de la tribu de Zabuln, doce ciudades.
As los Israelitas dieron a los Levitas ciudades con sus tierras de pastos.
Dieron por suerte de la tribu de Jud, de la tribu de Simen y de la tribu de Benjamn, estas ciudades que se mencionan por nombre.
Algunas de las familias de los hijos de Coat tuvieron ciudades de sus territorios de la tribu de Efran.
Y les dieron las siguientes ciudades de refugio: Siquem con sus tierras de pastos en la tierra montaosa de Efran, tambin Gezer con sus tierras de pastos,
Jocmeam con sus tierras de pastos, Bet Horn con sus tierras de pastos,
Ajaln con sus tierras de pastos y Gat Rimn con sus tierras de pastos;
y de la media tribu de Manass: Aner con sus tierras de pastos y Bileam con sus tierras de pastos, para el resto de la familia de los hijos de Coat.
A los hijos de Gersn fueron dadas, de la familia de la media tribu de Manass: Goln en Basn con sus tierras de pastos y Astarot con sus tierras de pastos;
y de la tribu de Isacar: Cedes con sus tierras de pastos, Daberat con sus tierras de pastos,
Ramot con sus tierras de pastos y Anem con sus tierras de pastos;
y de la tribu de Aser: Masal con sus tierras de pastos, Abdn con sus tierras de pastos,
Hucoc con sus tierras de pastos y Rehob con sus tierras de pastos;
y de la tribu de Neftal: Cedes en Galilea con sus tierras de pastos, Hamn con sus tierras de pastos y Quiriataim con sus tierras de pastos.
A los dems Levitas, los hijos de Merari, fueron dadas, de la tribu de Zabuln: Rimn con sus tierras de pastos, Tabor con sus tierras de pastos;
y ms all del Jordn en Jeric, al lado oriental del Jordn, les fueron dadas, de la tribu de Rubn: Beser en el desierto con sus tierras de pastos, Jaza con sus tierras de pastos,
Cademot con sus tierras de pastos y Mefaat con sus tierras de pastos;
y de la tribu de Gad: Ramot en Galaad con sus tierras de pastos, Mahanaim con sus tierras de pastos,
Hesbn con sus tierras de pastos y Jazer con sus tierras de pastos.
Los hijos de Isacar fueron cuatro: Tola, Fa, Jasub y Simrn.
Los hijos de Tola fueron Uzi, Refaas, Jeriel, Jahmai, Jibsam y Samuel, jefes de sus casas paternas. Los hijos de Tola fueron hombres fuertes y valientes en sus generaciones; su nmero en los das de David era de 2
El hijo de Uzi fue Israhas. Y los hijos de Israhas fueron Micael, Obadas, Joel e Isas; los cinco eran todos jefes.
Y con ellos por sus generaciones, conforme a sus casas paternas, fueron 36,000 tropas del ejrcito para la guerra, porque tenan muchas mujeres e hijos.
Y sus parientes entre todas las familias de Isacar eran hombres fuertes y valientes, inscritos por genealoga, 87,000 en total.
Los hijos de Benjamn fueron tres: Bela, Bequer y Jediael.
Los hijos de Bela fueron cinco: Ezbn, Uzi, Uziel, Jerimot e Iri. Ellos fueron jefes de casas paternas, hombres fuertes y valientes, y fueron 22,034 inscritos por genealoga.
Los hijos de Bequer fueron Zemira, Jos, Eliezer, Elioenai, Omri, Jerimot, Abas, Anatot y Alamet. Todos estos fueron los hijos de Bequer.
Y fueron inscritos por genealoga, conforme a sus generaciones, jefes de sus casas paternas, 20,200 hombres fuertes y valientes.
El hijo de Jediael fue Bilhn. Y los hijos de Bilhn fueron Jes, Benjamn, Aod, Quenaana, Zetn, Tarsis y Ahisahar.
Todos estos fueron hijos de Jediael, conforme a los jefes de sus casas paternas, 17,200 hombres fuertes y valientes, que estaban listos para salir con el ejrcito a la guerra.
Y Supim y Hupim fueron hijos de Hir; Husim fue hijo de Aher.
Los hijos de Neftal fueron Jahzeel, Guni, Jezer y Salum, hijos de Bilha.
Los hijos de Manass fueron Asriel, a quien su concubina Aramea dio a luz; ella dio a luz tambin a Maquir, padre de Galaad.
Y Maquir tom mujer para Hupim y Supim, y el nombre de su hermana fue Maaca. Y el nombre del segundo fue Zelofehad, y Zelofehad tuvo hijas.
Y Maaca, mujer de Maquir, dio a luz un hijo, y lo llam Peres; y el nombre de su hermano fue Seres, y sus hijos fueron Ulam y Requem.
El hijo de Ulam fue Bedn. Estos fueron los hijos de Galaad, hijo de Maquir, hijo de Manass.
Y su hermana Hamolequet dio a luz a Isod y Abiezer y Mahala.
Los hijos de Semida fueron Ahin, Siquem, Likhi y Aniam.
Los hijos de Efran fueron Sutela y Bered su hijo, Tahat su hijo, Elada su hijo, Tahat su hijo,
Zabad su hijo, Sutela su hijo, Ezer y Elad. Los hombres de Gat que nacieron en la tierra los mataron, porque descendieron a tomar sus ganados.
Y su padre Efran hizo duelo por muchos das, y sus parientes vinieron a consolarlo.
Despus se uni a su mujer, y ella concibi y dio a luz un hijo, y l lo llam Bera, porque la calamidad haba venido sobre su casa.
Y su hija fue Seera, que edific a Bet Horn la de abajo y la de arriba, y tambin Uzen Seera.
Y Refa fue su hijo junto con Resef, Telah su hijo, Tahn su hijo,
Laadn su hijo, Amiud su hijo, Elisama su hijo,
Non (Nun) su hijo, y Josu su hijo.
Sus posesiones y moradas fueron Betel (Casa de Dios) con sus aldeas, y hacia el oriente Naarn, y hacia el occidente Gezer con sus aldeas, y Siquem con sus aldeas hasta Aya con sus aldeas;
y junto a los lmites de los hijos de Manass, Bet Sen con sus aldeas, Taanac con sus aldeas, Meguido con sus aldeas, Dor con sus aldeas. En stas habitaron los hijos de Jos, hijo de Israel.
Los hijos de Aser fueron Imna, Isa, e Isi, Bera y su hermana Sera.
Los hijos de Bera fueron Heber y Malquiel, que fue padre de Birzavit.
Y Heber fue el padre de Jaflet, de Somer de Hotam, y de Sa su hermana.
Los hijos de Jaflet fueron Pasac, Bimhal y Asvat. Estos fueron los hijos de Jaflet.
Los hijos de Semer (Somer) fueron Ah y Rohga, Jehba y Aram.
Los hijos de su hermano Helem fueron Zofa, Imna, Seles y Amal.
Los hijos de Zofa fueron Sa, Harnefer, Sal, Beri e Imra,
Beser, Hod, Sama, Silsa, Itrn y Beera.
Los hijos de Jeter fueron Jefone, Pispa y Ara.
Los hijos de Ula fueron Ara, Haniel y Rezia.
Todos estos fueron los hijos de Aser, jefes de las casas paternas, escogidos, fuertes y valientes, jefes de prncipes. Y el nmero de ellos inscritos por genealoga para el servicio en la guerra fue de 26,000 hombres.
Benjamn fue el padre de Bela su primognito, Asbel el segundo, Ahara el tercero,
Noha el cuarto, y Rafa el quinto.
Y Bela tuvo hijos: Adar, Gera, Abiud,
Abisa, Naamn, Ahoa,
Gera, Sefufn e Hiram.
Y estos son los hijos de Aod: estos son los jefes de las casas paternas de los habitantes de Geba, y que fueron llevados al destierro a Manahat,
es decir, Naamn, Ahas y Gera; ste los llev al destierro, y fue el padre de Uza y de Ahiud.
Saharaim tuvo hijos en la tierra de Moab, despus de repudiar a sus mujeres Husim y Baara.
Y de su mujer Hodes tuvo a Jobab, Sibia, Mesa, Malcam,
Jez, Saquas y Mirma. Estos fueron sus hijos, jefes de las casas paternas.
Y de Husim tuvo a Abitob y a Elpaal.
Los hijos de Elpaal fueron Heber, Misam y Semed, que edific a Ono y Lod con sus aldeas;
Bera y Sema, que fueron jefes de las casas paternas de los habitantes de Ajaln, hicieron huir a los habitantes de Gat;
y Aho, Sasac y Jeremot.
Zebadas, Arad, Ader,
Micael, Ispa y Joha fueron los hijos de Bera.
Zebadas, Mesulam, Hizqui, Heber,
Ishmerai, Jezlas y Jobab fueron los hijos de Elpaal.
Jaquim, Zicri, Zabdi,
Elienai, Ziletai, Eliel,
Adaas, Beraas y Simrat fueron los hijos de Simei.
Ispn, Heber, Eliel,
Abdn, Zicri, Hann,
Hananas, Elam, Anatotas,
Ifdaas y Peniel fueron los hijos de Sasac.
Samserai, Seharas, Atalas,
Jaresas, Elas y Zicri fueron los hijos de Jeroham.
Estos fueron jefes de las casas paternas conforme a sus generaciones, hombres principales que vivieron en Jerusaln.
En Gaban habitaba Jehiel, padre de Gaban, y el nombre de su mujer era Maaca;
y su primognito fue Abdn; despus Zur, Cis, Baal, Nadab,
Gedor, Aho y Zequer.
Miclot fue el padre de Simea. Y habitaban tambin con sus parientes en Jerusaln enfrente de sus otros parientes.
Ner fue el padre de Cis, Cis fue padre de Sal y Sal fue el padre de Jonatn, Malquisa, Abinadab y Es Baal.
El hijo de Jonatn fue Merib Baal, y Merib Baal fue el padre de Micaa.
Los hijos de Micaa fueron Pitn, Melec, Tarea y Acaz.
Acaz fue el padre de Joada, Joada fue padre de Alemet, Azmavet y Zimri, y Zimri engendr a Mosa;
y Mosa fue el padre de Bina; Rafa fue su hijo, Elasa su hijo, Azel su hijo.
Azel tuvo seis hijos y estos eran sus nombres: Azricam, Bocru, Ismael, Searas, Obadas y Hann. Todos estos fueron hijos de Azel.
Los hijos de Esec su hermano fueron Ulam su primognito, Jehs el segundo, y Elifelet el tercero.
Los hijos de Ulam eran hombres fuertes de gran valor, arqueros, y tuvieron muchos hijos y nietos, 150 en total. Todos stos fueron de los hijos de Benjamn.
Todo Israel fue inscrito por genealogas; y estn escritos en el Libro de los Reyes de Israel. Y Jud fue llevado al destierro a Babilonia por su infidelidad.
Los primeros que habitaron en sus posesiones en sus ciudades fueron Israel (Israelitas), los sacerdotes, los Levitas y los sirvientes del templo.
Algunos de los hijos de Jud, de los hijos de Benjamn, y de los hijos de Efran y Manass habitaron en Jerusaln:
Utai, hijo de Amiud, hijo de Omri, hijo de Imri, hijo de Bani, de los hijos de Prez, hijo de Jud.
De los Silonitas: Asaas el primognito, y sus hijos.
De los hijos de Zera: Jeuel y sus parientes: 690 de ellos.
De los hijos de Benjamn: Sal, hijo de Mesulam, hijo de Hodavas, hijo de Asena,
Ibneas, hijo de Jeroham, y Ela, hijo de Uzi, hijo de Micri, y Mesulam, hijo de Sefatas, hijo de Reuel, hijo de Ibnas;
y sus parientes, conforme a sus generaciones, 956. Todos estos fueron jefes de las casas paternas conforme a las casas de sus padres.
De los sacerdotes: Jedaas, Joiarib, Jaqun,
Azaras, hijo de Hilcas, hijo de Mesulam, hijo de Sadoc, hijo de Meraiot, hijo de Ahitob, oficial principal de la casa de Dios;
Adaa, hijo de Jeroham, hijo de Pasur, hijo de Malquas, y Masai, hijo de Adiel, hijo de Jazera, hijo de Mesulam, hijo de Mesilemit, hijo de Imer;
y sus parientes, jefes de sus casas paternas, 1,760 hombres, muy capaces para la obra del servicio de la casa de Dios.
De los Levitas: Semaas, hijo de Hasub, hijo de Azricam, hijo de Hasabas, de los hijos de Merari;
Bacbacar, Heres y Galal, y Matanas, hijo de Micaa, hijo de Zicri, hijo de Asaf;
Obadas, hijo de Semaas, hijo de Galal, hijo de Jedutn, y Berequas, hijo de Asa, hijo de Elcana, que habit en las aldeas de los Netofatitas.
Los porteros eran: Salum, Acub, Talmn, Ahimn y sus parientes. Salum el jefe,
estacionado hasta ahora a la puerta del rey, al oriente. Estos eran los porteros del campamento de los hijos de Lev.
Salum, hijo de Cor, hijo de Ebiasaf, hijo de Cor, y sus parientes, de la casa de su padre, los Coratas, estaban encargados de la obra del servicio, guardianes de los umbrales de la tienda; sus padres haban estado encargados del ca
Finees, hijo de Eleazar, antes haba sido jefe de ellos, y el SEOR estaba con l.
Zacaras, hijo de Meselemas, era portero a la entrada de la tienda de reunin.
El total de los que fueron escogidos para porteros en los umbrales era de 212. Estos fueron inscritos por genealoga en sus aldeas, a los cuales David y el vidente Samuel pusieron en sus puestos de confianza.
As pues, ellos y sus hijos estuvieron encargados de las puertas de la casa del SEOR, es decir, la casa de la tienda.
Los porteros estaban en los cuatro lados: al oriente, al occidente, al norte y al sur.
Y sus parientes en sus aldeas tenan que entrar cada siete das para estar con ellos de tiempo en tiempo;
porque los cuatro jefes de los porteros que eran Levitas estaban en puestos de confianza, y estaban encargados de las cmaras y los tesoros de la casa de Dios.
Pasaban la noche alrededor de la casa de Dios, porque la guardia estaba a su cargo; y ellos estaban encargados de abrirla cada maana.
Algunos de los Levitas estaban encargados de los utensilios del servicio y los contaban cuando los traan y cuando los sacaban.
Otros de ellos tambin fueron puestos a cargo del mobiliario, de todos los utensilios del santuario, de la flor de harina, del vino, del aceite, del incienso y de las especias.
Y algunos de los hijos de los sacerdotes preparaban la mezcla de las especias aromticas.
Matatas, uno de los Levitas, el primognito de Salum Coreta, era responsable de las cosas que se preparaban en sartenes.
Y algunos de sus parientes, de los hijos de Coat, estaban encargados de los panes de la proposicin para ponerlos en orden cada da de descanso.
Tambin haba cantores, jefes de casas paternas de los Levitas, que habitaban en las cmaras del templo, libres de todo otro servicio, porque estaban ocupados en su trabajo da y noche.
Estos eran jefes de casas paternas de los Levitas conforme a sus generaciones, jefes que habitaban en Jerusaln.
En Gaban habitaba Jehiel, padre de Gaban, y el nombre de su mujer era Maaca,
y su hijo primognito fue Abdn; despus Zur, Cis, Baal, Ner, Nadab,
Gedor, Aho, Zacaras y Miclot.
Miclot fue el padre de Simeam. Y habitaban tambin con sus parientes en Jerusaln enfrente de sus otros parientes.
Ner fue el padre de Cis, Cis el padre de Sal y Sal el padre de Jonatn, Malquisa, Abinadab y Es Baal.
El hijo de Jonatn fue Merib Baal, y Merib Baal fue el padre de Micaa.
Los hijos de Micaa fueron Pitn, Melec, Tarea y Acaz.
Acaz fue el padre de Jara, Jara fue padre de Alemet, Azmavet y Zimri, y Zimri fue padre de Mosa;
y Mosa fue el padre de Bina y de Refaas su hijo, Elasa su hijo, Azel su hijo.
Azel tuvo seis hijos y estos eran sus nombres: Azricam, Bocru, Ismael, Searas, Obadas y Hann. Estos fueron los hijos de Azel.
Los Filisteos pelearon contra Israel y los hombres de Israel huyeron delante de los Filisteos y cayeron muertos en el Monte Gilboa.
Los Filisteos persiguieron muy de cerca a Sal y a sus hijos, y mataron a Jonatn, a Abinadab y a Malquisa, hijos de Sal.
La batalla arreci contra Sal, y los arqueros lo alcanzaron y fue herido por ellos.
Entonces Sal dijo a su escudero: "Saca tu espada y traspsame con ella, no sea que vengan estos incircuncisos y hagan burla de m." Pero su escudero no quiso, porque tena mucho miedo. Por lo cual Sal tom su espada y se ech sobre ella.
Al ver su escudero que Sal haba muerto, l tambin se ech sobre su espada y muri.
As muri Sal con sus tres hijos, y todos los de su casa murieron junto con l.
Cuando todos los hombres de Israel que vivan en el valle, vieron que los suyos haban huido y que Sal y sus hijos haban muerto, abandonaron sus ciudades y huyeron; entonces los Filisteos vinieron y habitaron en ellas.
Al da siguiente, cuando los Filisteos vinieron para despojar a los muertos, hallaron a Sal y a sus hijos cados en el Monte Gilboa.
Lo despojaron, tomaron su cabeza y sus armas y enviaron mensajeros por toda la tierra de los Filisteos para que llevaran las buenas nuevas a sus dolos y al pueblo.
Pusieron su armadura en la casa de sus dioses y clavaron su cabeza en la casa de Dagn.
Cuando los de Jabes de Galaad oyeron todo lo que los Filisteos haban hecho a Sal,
se levantaron todos los hombres valientes y se llevaron el cuerpo de Sal y los cuerpos de sus hijos, los trajeron a Jabes y enterraron sus huesos bajo la encina en Jabes, y ayunaron siete das.
As muri Sal por la transgresin que cometi contra el SEOR por no haber guardado la palabra del SEOR, y tambin porque consult y pidi consejo a una adivina,
y no consult al SEOR. Por tanto, El le quit la vida y transfiri el reino a David, hijo de Isa.
Entonces se congreg todo Israel alrededor de David en Hebrn, y le dijeron: "Mire, somos hueso suyo y carne suya.
"Ya de antes, cuando Sal an era rey, usted era el que sacaba a Israel y el que lo volva a traer. Y el SEOR su Dios le dijo: 'T pastorears a Mi pueblo Israel, y sers prncipe sobre Mi pueblo Israel.'"
Vinieron, pues, todos los ancianos de Israel al rey en Hebrn, y David hizo un pacto con ellos en Hebrn delante del SEOR; luego ungieron a David como rey sobre Israel, conforme a la palabra del SEOR por medio de Samuel.
Entonces David fue con todo Israel a Jerusaln, es decir, Jebs, y all estaban los Jebuseos, habitantes de la tierra.
Los habitantes de Jebs dijeron a David: "Usted no entrar aqu." Pero David captur la fortaleza de Sion, es decir, la ciudad de David.
Y David haba dicho: "El que primero hiera a un Jebuseo ser jefe y comandante." Y Joab, hijo de Sarvia, subi primero, y fue hecho jefe.
David habit en la fortaleza; por tanto fue llamada la ciudad de David.
Y edific la ciudad alrededor, desde el Milo (la ciudadela) hasta la muralla que la rodeaba; y Joab repar el resto de la ciudad.
David se engrandeca cada vez ms, y el SEOR de los ejrcitos estaba con l.
Estos son los jefes de los valientes que tena David, quienes le dieron fuerte apoyo en su reino, junto con todo Israel, para hacerlo rey, conforme a la palabra del SEOR concerniente a Israel.
Y stos constituyen la lista de los valientes que tena David: Jasobeam, hijo de Hacmoni, jefe de los treinta; l blandi su lanza contra 300 a los cuales mat de una sola vez.
Despus de l, Eleazar, hijo de Dodo el Ahohta; l era uno de los tres valientes.
El estaba con David en Pasdamim cuando los Filisteos se reunieron all para la batalla; y haba una parcela llena de cebada, y el pueblo huy delante de los Filisteos,
y se apostaron en medio de la parcela, y la defendieron e hirieron a los Filisteos; y el SEOR los salv con una gran victoria (salvacin).
Tres de los treinta jefes descendieron a la roca donde estaba David, en la cueva de Adulam, mientras el ejrcito de los Filisteos acampaba en el Valle de Refaim.
David estaba entonces en la fortaleza, mientras la guarnicin de los Filisteos estaba en Beln (Casa del Pan).
David sinti un gran deseo, y dijo: "Quin me diera a beber agua del pozo de Beln que est junto a la puerta!"
Entonces los tres se abrieron paso por el campamento de los Filisteos, y sacando agua del pozo de Beln que estaba junto a la puerta, se la llevaron y la trajeron a David; pero David no quiso beberla, sino que la derram par
y dijo: "Lejos est de m que haga tal cosa delante de mi Dios. Beber la sangre de estos hombres que fueron con riesgo de sus vidas? Porque con riesgo de sus vidas la trajeron." Por eso no quiso beberla. Estas cosas hicieron los tres valiente
Y Abisai, hermano de Joab, era el primero de los treinta, y blandi su lanza contra 300 y los mat; y l tuvo tanto renombre como los tres.
De los treinta en el segundo grupo, l fue el ms distinguido y lleg a ser capitn de ellos; pero no igual a los tres primeros.
Benaa, hijo de Joiada, hijo de un valiente de Cabseel, de grandes hazaas, mat a los dos hijos de Ariel de Moab. Y l descendi y mat a un len en medio de un foso un da que estaba nevando.
Tambin mat a un Egipcio, un hombre grande de 2.25 metros de estatura; y en la mano del Egipcio haba una lanza como un rodillo de tejedor, pero Benaa descendi a l con un palo, y arrebatando la lanza de la mano del Egipcio, lo mat
Estas cosas hizo Benaa, hijo de Joiada, y tuvo tanto renombre como los tres valientes.
El fue el ms distinguido entre los treinta, pero no igual a los tres; y David lo puso sobre su guardia.
Y los valientes de los ejrcitos fueron Asael, hermano de Joab, Elhanan, hijo de Dodo de Beln,
Samot el Harodita, Heles el Pelonita,
Ira, hijo de Iques el Tecota, Abiezer el Anatotita,
Sibecai el Husatita, Ilai el Ahohta,
Maharai el Netofatita, Heled, hijo de Baana el Netofatita,
Itai, hijo de Ribai de Guibe de los hijos de Benjamn, Benaa el Piratonita,
Hurai de los arroyos de Gaas, Abiel el Arbatita,
Azmavet el Barhumita, Eliaba el Saalbonita,
los hijos de Hasem el Gizonita, Jonatn, hijo de Sage el Ararita,
Aham, hijo de Sacar el Ararita, Elifal, hijo de Ur,
Hefer el Megueratita, Ahas el Pelonita,
Hezro el Carmelita, Naarai, hijo de Ezbai,
Joel, hermano de Natn, Mibhar, hijo de Hagrai,
Selec el Amonita, Naharai el Beerotita, escudero de Joab, hijo de Sarvia,
Ira el Itrita, Gareb el Itrita,
Uras el Hitita, Zabad, hijo de Ahlai,
Adina, hijo de Siza el Rubenita, jefe de los Rubenitas, y treinta con l.
Hann, hijo de Maaca, y Josafat el Mitnita,
Uzas el Astarotita, Sama y Jehiel, hijos de Hotam el Aroerita,
Jediael, hijo de Simri, y Joha su hermano, el Tizita,
Eliel el Mahavita, Jerebai y Josava, hijos de Elnaam, Itma el Moabita,
Eliel, Obed y Jaasiel el Mesobata.
Estos son los que vinieron a David en Siclag, mientras an se ocultaba por causa de Sal, hijo de Cis. Eran de los hombres valientes que lo ayudaron en la guerra.
Estaban armados con arcos, y usaban tanto la mano derecha como la izquierda para lanzar piedras y tirar flechas con el arco. Eran parientes de Sal de Benjamn.
El jefe era Ahiezer, despus Jos, hijos de Semaa el Guibeatita; Jeziel y Pelet, hijos de Azmavet; Beraca y Jeh el Anatotita;
Ismaas el Gabaonita, hombre valiente entre los treinta, y jefe de los treinta. Despus Jeremas, Jahaziel, Johann, Jozabad el Gederatita,
Eluzai, Jerimot, Bealas, Semaras, Sefatas el Harufita,
Elcana, Isas, Azareel, Joezer, Jasobeam, los Coretas,
y Joela y Zebadas, hijos de Jeroham de Gedor.
Tambin de los de Gad se pasaron a David en la fortaleza en el desierto, hombres fuertes y valientes, entrenados para la guerra, diestros con el escudo y la lanza, cuyos rostros eran como rostros de leones, y eran tan ligeros como las gacelas s
Ezer fue el primero, Obadas el segundo, Eliab el tercero,
Mismana el cuarto, Jeremas el quinto,
Atai el sexto, Eliel el sptimo,
Johann el octavo, Elzabad el noveno,
Jeremas el dcimo, Macbanai el undcimo.
De los hijos de Gad, stos fueron capitanes del ejrcito; el menor vala por 100 hombres y el mayor por 1,000.
Estos son los que cruzaron el Jordn en el primer mes, cuando todas sus riberas estaban inundadas, y pusieron en fuga a todos los de los valles, tanto al oriente como al occidente.
Entonces vinieron algunos de los hijos de Benjamn y Jud a David a la fortaleza.
Y David sali a su encuentro, y les dijo: "Si vienen a m en paz para ayudarme, mi corazn se unir con ustedes; pero si vienen para entregarme a mis enemigos, ya que no hay maldad en mis manos, que el Dios de nuestros padres lo vea y
Entonces el Espritu vino sobre Amasai, jefe de los treinta, el cual dijo: "Tuyos somos, oh David, Y contigo estamos, hijo de Isa. Paz, paz a ti, Y paz al que te ayuda; Ciertamente tu Dios te ayuda." Entonces David los reci
Algunos de Manass se pasaron tambin a David, cuando ste iba con los Filisteos a la batalla contra Sal. Pero stos no les ayudaron, porque los prncipes de los Filisteos, despus de tomar consejo, despidieron a David, diciendo: "A costa de n
Y cuando David iba a Siclag, se pasaron a l de Manass: Adnas, Jozabad, Jediaiel, Micael, Jozabad, Eli y Ziletai, capitanes de miles que eran de Manass.
Ellos ayudaron a David contra la banda de merodeadores, pues todos eran hombres fuertes y valientes, y capitanes en el ejrcito.
Porque da tras da se pasaban hombres a David para ayudarlo, hasta que hubo un gran ejrcito, como un ejrcito de Dios.
Y stos son los nmeros de los escuadrones equipados para la guerra, que vinieron a David en Hebrn para transferirle el reino de Sal, conforme a la palabra del SEOR:
Los hijos de Jud que llevaban escudo y lanza eran 6,800 equipados para la guerra.
De los hijos de Simen, hombres fuertes y valientes para la guerra, 7,100.
De los hijos de Lev, 4,600.
Y Joiada, prncipe de la casa de Aarn, y con l 3,700;
tambin Sadoc, joven fuerte y valiente, y de la casa de su padre veintids capitanes.
De los hijos de Benjamn, parientes de Sal, 3,000; porque hasta entonces la mayor parte de ellos haban permanecido fieles a la casa de Sal.
De los hijos de Efran, 20,800 hombres fuertes y valientes, famosos en sus casas paternas.
De la media tribu de Manass, 18,000 que por nombre fueron designados para venir y hacer rey a David.
De los hijos de Isacar, expertos en discernir los tiempos, con conocimiento de lo que Israel deba hacer, sus jefes eran 200; y todos sus parientes estaban bajo sus rdenes.
De Zabuln haba 50,000 que salieron con el ejrcito, que podan ponerse en orden de batalla con toda clase de armas de guerra y que ayudaron a David sin doblez de corazn.
De Neftal haba 1,000 capitanes, y con ellos 37,000 con escudo y lanza.
De los de Dan que podan ponerse en orden de batalla, haba 28,600.
De Aser haba 40,000 que salieron con el ejrcito para ponerse en orden de batalla.
Del otro lado del Jordn de los Rubenitas y Gaditas y de la media tribu de Manass, haba 120,000 con toda clase de armas de guerra para la batalla.
Todos stos, hombres de guerra, que podan ponerse en orden de batalla, vinieron con corazn perfecto a Hebrn, para hacer rey a David sobre todo Israel; tambin todos los dems de Israel eran de un mismo parecer para hacer rey a David.
Y estuvieron all con David tres das, comiendo y bebiendo, porque sus parientes haban hecho provisin para ellos.
Tambin, los que estaban cerca de ellos, y hasta los de Isacar, Zabuln y Neftal, trajeron vveres en asnos, camellos, mulos y bueyes; grandes cantidades de tortas de harina, tortas de higos y racimos de uvas pasas, vino, aceite, bueyes y ovej
Entonces David consult con los capitanes de millares y de centenas, es decir, con todos los jefes.
Y David dijo a toda la asamblea de Israel: "Si les parece bien, y si es del SEOR nuestro Dios, enviemos mensaje a todas partes, a nuestros parientes que permanecen en toda la tierra de Israel, y tambin a los sacerdotes y a los Levitas que est
y traigamos a nuestro lado el arca de nuestro Dios, porque no la consultamos en los das de Sal."
Toda la asamblea dijo que as lo haran, porque esto pareci bien a todo el pueblo.
Entonces David congreg a todo Israel, desde Sihor de Egipto hasta la entrada de Hamat, para traer el arca de Dios de Quiriat Jearim.
David subi con todo Israel a Baala, es decir, a Quiriat Jearim, que pertenece a Jud, para hacer subir desde all el arca de Dios el SEOR, que est sobre los querubines, donde se invoca Su nombre.
Llevaron el arca de Dios de la casa de Abinadab en un carro nuevo, y Uza y Aho guiaban el carro.
David y todo Israel se regocijaban delante de Dios con todas sus fuerzas, con cnticos y liras, arpas, panderos, cmbalos y trompetas.
Pero cuando llegaron a la era de Quidn, Uza extendi su mano para sostener el arca, porque los bueyes casi la volcaron.
Y se encendi la ira del SEOR contra Uza, y lo hiri porque haba extendido su mano al arca; y all muri delante de Dios.
Entonces David se enoj porque el SEOR haba estallado en ira contra Uza; y llam aquel lugar Prez Uza hasta el da de hoy.
David tuvo temor a Dios aquel da, y dijo: "Cmo puedo traer a m el arca de Dios?"
As que David no llev consigo el arca a la ciudad de David, sino que la hizo llevar a la casa de Obed Edom el Geteo.
As que el arca de Dios permaneci tres meses en la casa de la familia de Obed Edom; y el SEOR bendijo a la familia de Obed Edom y todo lo que tena.
Hiram, rey de Tiro, envi mensajeros a David, con madera de cedro, albailes y carpinteros, para edificarle una casa.
Y comprendi David que el SEOR lo haba confirmado por rey sobre Israel, y que su reino haba sido exaltado en gran manera por amor a su pueblo Israel.
En Jerusaln David tom ms mujeres, y tuvo David ms hijos e hijas.
Estos son los nombres de los hijos que le nacieron en Jerusaln: Sama, Sobab, Natn, Salomn,
Ibhar, Elisa, Elpelet,
Noga, Nefeg, Jafa,
Elisama, Beeliada y Elifelet.
Al or los Filisteos que David haba sido ungido rey sobre todo Israel, todos los Filisteos subieron en busca de David. Pero cuando David se enter, sali contra ellos.
Pues los Filisteos haban venido y hecho una incursin en el Valle de Refaim.
David consult a Dios: "Subir contra los Filisteos? Los entregars en mi mano?" Y el SEOR le dijo: "Sube, porque los entregar en tu mano."
Entonces subieron a Baal Perazim, y David los derrot all. Y dijo David: "Dios ha abierto brecha entre mis enemigos por mi mano, como brecha de aguas." Por eso llam aquel lugar Baal Perazim.
Los Filisteos abandonaron all sus dioses, y David orden que fueran quemados.
Despus los Filisteos hicieron de nuevo otra incursin en el valle.
David volvi a consultar a Dios, y Dios le dijo: "No subas contra ellos; dales un rodeo por detrs, y sal a ellos frente a las balsameras.
"Y cuando oigas el sonido de marcha en las copas de las balsameras, entonces saldrs a la batalla, porque Dios ya habr salido delante de ti para herir al ejrcito de los Filisteos."
David hizo tal como Dios le haba mandado, e hirieron al ejrcito de los Filisteos desde Gaban hasta Gezer.
La fama de David se extendi por todas aquellas tierras, y el SEOR puso el terror de David sobre todas las naciones.
David hizo casas para s en la ciudad de David, y prepar un lugar para el arca de Dios y levant una tienda para ella.
Entonces David dijo: "Nadie ha de llevar el arca de Dios sino los Levitas; porque el SEOR los escogi para llevar el arca de Dios y servirle a El para siempre."
David congreg a todo Israel en Jerusaln para subir el arca del SEOR al lugar que haba preparado para ella.
Tambin David reuni a los hijos de Aarn y a los Levitas:
de los hijos de Coat: Uriel el jefe, y 120 de sus parientes;
de los hijos de Merari: Asaas el jefe, y 220 de sus parientes;
de los hijos de Gersn: Joel el jefe, y 130 de sus parientes;
de los hijos de Elizafn: Semaas el jefe, y 200 de sus parientes;
de los hijos de Hebrn: Eliel el jefe, y 80 de sus parientes;
de los hijos de Uziel: Aminadab el jefe, y 112 de sus parientes.
Entonces David hizo llamar a los sacerdotes Sadoc y Abiatar y a los Levitas Uriel, Asaas, Joel, Semaas, Eliel y Aminadab,
y les dijo: "Ustedes son los jefes de las casas paternas de los Levitas. Santifquense, tanto ustedes como sus parientes, para que suban el arca del SEOR, Dios de Israel, al lugar que le he preparado.
"Puesto que ustedes no la llevaron la primera vez, el SEOR nuestro Dios estall en ira contra nosotros, ya que no Lo buscamos conforme a la ordenanza."
Se santificaron, pues, los sacerdotes y los Levitas para subir el arca del SEOR, Dios de Israel.
Los hijos de los Levitas llevaron el arca de Dios sobre sus hombros, con las barras puestas, como Moiss haba ordenado conforme a la palabra del SEOR.
Entonces David habl a los jefes de los Levitas para que designaran a sus parientes los cantores, con instrumentos de msica, arpas, liras y cmbalos muy resonantes, alzando la voz con alegra.
Y los Levitas designaron a Hemn, hijo de Joel; y de sus parientes, a Asaf, hijo de Berequas; y de los hijos de Merari, sus parientes, a Etn, hijo de Cusaas,
y con ellos en segundo lugar a sus parientes: Zacaras, Ben, Jaaziel, Semiramot, Jehiel, Uni, Eliab, Benaa, Maasas, Matatas, Elifelehu, Micnas, Obed Edom y Jeiel, los porteros.
Los cantores Hemn, Asaf y Etn fueron designados para hacer resonar cmbalos de bronce;
Zacaras, Aziel, Semiramot, Jehiel, Uni, Eliab, Maasas y Benaa, con arpas templadas para alamot (arpas con notas altas);
Matatas, Elifelehu, Micnas, Obed Edom, Jeiel y Azazas, para dirigir con liras templadas para el seminit (arpas de ocho cuerdas).
Quenanas, jefe de los Levitas, estaba a cargo del canto; l diriga el canto, porque era hbil.
Berequas y Elcana eran porteros del arca.
Sebanas, Josafat, Natanael, Amasai, Zacaras, Benaa y Eliezer, los sacerdotes, tocaban las trompetas delante del arca de Dios. Obed Edom y Jehas tambin eran porteros del arca.
Fue, pues, David con los ancianos de Israel y los capitanes sobre miles a traer con alegra el arca del pacto del SEOR desde la casa de Obed Edom.
Y como Dios ayudaba a los Levitas que llevaban el arca del pacto del SEOR, ellos sacrificaron siete novillos y siete carneros.
David iba vestido de un manto de lino fino, tambin todos los Levitas que llevaban el arca, asimismo los cantores y Quenanas, director de canto entre los cantores. David adems llevaba encima un efod de lino.
As todo Israel iba subiendo el arca del pacto del SEOR con aclamaciones, con sonido de bocina, con trompetas, con cmbalos muy resonantes, con arpas y liras.
Y sucedi que cuando el arca del pacto del SEOR entr en la ciudad de David, Mical, hija de Sal, mir por la ventana, y vio al rey David saltando y regocijndose; y lo despreci en su corazn.
El arca de Dios la trajeron y la colocaron en medio de la tienda que David haba levantado para ella, y ofrecieron holocaustos y ofrendas de paz delante de Dios.
Cuando David termin de ofrecer el holocausto y las ofrendas de paz, bendijo al pueblo en el nombre del SEOR.
Y reparti a todos en Israel, tanto hombre como mujer, a cada uno una torta de pan, una porcin de carne y una torta de pasas.
Design a algunos Levitas como ministros delante del arca del SEOR, para que celebraran, dieran gracias y alabaran al SEOR, Dios de Israel:
Asaf el jefe, y segundo despus de l, Zacaras; despus Jeiel, Semiramot, Jehiel, Matatas, Eliab, Benaa, Obed Edom y Jeiel, con instrumentos musicales, arpas, liras. Tambin Asaf tocaba cmbalos muy resonantes,
y los sacerdotes Benaa y Jahaziel tocaban trompetas continuamente delante del arca del pacto de Dios.
Entonces en aquel da David, por primera vez, puso en manos de Asaf y sus parientes este salmo para dar gracias al SEOR:
Den gracias al SEOR, invoquen Su nombre; Den a conocer Sus obras entre los pueblos.
Cntenle, cntenle alabanzas; Hablen de todas Sus maravillas.
Glorense en Su santo nombre; Algrese el corazn de los que buscan al SEOR.
Busquen al SEOR y Su fortaleza; Busquen Su rostro continuamente.
Recuerden las maravillas que El ha hecho, Sus prodigios y los juicios de Su boca,
Oh simiente de Israel, Su siervo, Hijos de Jacob, Sus escogidos.
El es el SEOR nuestro Dios; Sus juicios estn en toda la tierra.
Acurdense de Su pacto para siempre, De la palabra que orden a mil generaciones,
Del pacto que hizo con Abraham, Y de Su juramento a Isaac."
Tambin lo confirm a Jacob por estatuto, A Israel como pacto eterno,
Diciendo: "A ti te dar la tierra de Canan Como porcin de la heredad de ustedes."
Cuando eran pocos en nmero, Muy pocos, y extranjeros en ella,
Y vagaban de nacin en nacin Y de un reino a otro pueblo,
El no permiti que nadie los oprimiera, Y por amor a ellos reprendi a reyes, diciendo:
"No toquen a Mis ungidos, Ni hagan mal a Mis profetas."
Canten al SEOR, toda la tierra; Proclamen de da en da las buenas nuevas de Su salvacin.
Cuenten Su gloria entre las naciones, Sus maravillas entre todos los pueblos.
Porque grande es el SEOR, y muy digno de ser alabado; Temible es El tambin sobre todos los dioses.
Porque todos los dioses de los pueblos son dolos, Mas el SEOR hizo los cielos.
Gloria y majestad estn delante de El; Poder y alegra en Su morada.
Tributen al SEOR, oh familias de los pueblos, Tributen al SEOR gloria y poder.
Tributen al SEOR la gloria debida a Su nombre; Traigan ofrenda, y vengan delante de El; Adoren al SEOR en la majestad de la santidad.
Tiemblen ante Su presencia, toda la tierra; Ciertamente el mundo est bien afirmado, ser inconmovible.
Algrense los cielos y regocjese la tierra; Y digan entre las naciones: "El SEOR reina."
Ruja el mar y cuanto contiene; Regocjese el campo y todo lo que en l hay.
Entonces los rboles del bosque cantarn con gozo delante del SEOR; Porque viene a juzgar la tierra.
Den gracias al SEOR, porque El es bueno; Porque para siempre es Su misericordia.
Entonces digan: "Slvanos, oh Dios de nuestra salvacin, Y jntanos y lbranos de las naciones, Para que demos gracias a Tu santo nombre, Y nos gloriemos en Tu alabanza."
Bendito sea el SEOR, Dios de Israel, Desde la eternidad hasta la eternidad. Entonces todo el pueblo dijo: "Amn;" y alab al SEOR.
Y David dej all, delante del arca del pacto del SEOR, a Asaf y a sus parientes para ministrar continuamente delante del arca, segn demandaba el trabajo de cada da.
Tambin dej como porteros a Obed Edom con sus sesenta y ocho parientes, a Obed Edom, tambin hijo de Jedutn, y a Hosa.
David dej a Sadoc el sacerdote y a sus parientes los sacerdotes delante del tabernculo del SEOR en el lugar alto que estaba en Gaban,
para ofrecer continuamente holocaustos al SEOR sobre el altar del holocausto, por la maana y por la noche, conforme a todo lo que est escrito en la ley del SEOR, que El orden a Israel.
Con ellos estaban Hemn y Jedutn, y los dems que fueron escogidos, que fueron designados por nombre, para dar gracias al SEOR, porque para siempre es Su misericordia.
Y con ellos estaban Hemn y Jedutn con trompetas y cmbalos para los que haran resonancia, y con instrumentos para los cnticos de Dios, y design a los hijos de Jedutn como porteros.
Entonces todo el pueblo se fue, cada uno a su casa, y David se volvi para bendecir su casa.
Cuando David ya moraba en su casa, le dijo al profeta Natn: "Yo habito en una casa de cedro, pero el arca del pacto del SEOR est bajo una tienda."
Entonces Natn dijo a David: "Haga todo lo que est en su corazn, porque Dios est con usted."
Esa misma noche la palabra de Dios vino a Natn y le dijo:
"Ve y dile a Mi siervo David: 'As dice el SEOR: "T no Me edificars casa para que Yo habite en ella.
"No he morado en una casa desde el da en que hice subir a Israel hasta hoy, sino que he ido de tienda en tienda y de morada en morada .
"En todos los lugares donde he andado con todo Israel, he hablado alguna palabra con alguien de los jueces de Israel, a quienes mand apacentar a Mi pueblo, dicindoles: 'Por qu ustedes no Me han edificado una casa de cedro?'"'
"Ahora pues, as dirs a Mi siervo David: 'As dice el SEOR de los ejrcitos: "Yo te tom del pastizal (redil), de seguir las ovejas, para que fueras prncipe sobre Mi pueblo Israel.
"He estado contigo por dondequiera que has ido y he exterminado a todos tus enemigos de delante de ti, y har de ti un nombre como el nombre de los grandes que hay en la tierra.
"Asignar tambin un lugar para Mi pueblo Israel, y lo plantar all para que habite en su propio lugar y no sea removido ms. Tampoco los malvados los oprimirn ms como antes,
como desde los das que orden que hubiera jueces sobre Mi pueblo Israel; y someter a todos tus enemigos. Adems te hago saber que el SEOR te edificar una casa.
"Y suceder que cuando se cumplan tus das para que vayas a estar con tus padres, levantar a uno de tus descendientes despus de ti, que ser de tus hijos; y establecer su reino.
"El Me edificar una casa, y Yo establecer su trono para siempre.
"Yo ser padre para l y l ser hijo para M; y no quitar de l Mi misericordia, como la quit de aqul que estaba antes de ti.
"Sino que lo confirmar en Mi casa y en Mi reino para siempre, y su trono ser establecido para siempre."'"
Conforme a todas estas palabras y conforme a toda esta visin, as habl Natn a David.
Entonces el rey David entr y se present delante del SEOR, y dijo: "Quin soy yo, oh SEOR Dios, y qu es mi casa para que me hayas trado hasta aqu?
"Y aun esto fue poco ante Tus ojos, oh Dios, pues tambin has hablado de la casa de Tu siervo concerniente a un futuro lejano, y me has considerado conforme a la medida de un hombre excelso, oh SEOR Dios.
"Qu ms te puede decir David en cuanto al honor concedido a Tu siervo? Porque T conoces a Tu siervo.
"Oh SEOR, por amor a Tu siervo y segn Tu corazn, T has hecho esta gran cosa para manifestar todas estas grandezas.
"Oh SEOR, no hay nadie como T, ni hay Dios fuera de Ti, conforme a todo lo que hemos odo con nuestros odos.
"Y qu otra nacin en la tierra es como Tu pueblo Israel, al cual Dios vino a redimir como pueblo para S, a fin de darte un nombre por medio de cosas grandes y terribles, al echar naciones de delante de Tu pueblo, al que rescataste
"Pues hiciste a Tu pueblo Israel pueblo Tuyo para siempre, y T, SEOR, has venido a ser su Dios.
"Y ahora, SEOR, que la palabra que T has hablado acerca de Tu siervo y acerca de su casa sea afirmada para siempre. Haz segn has hablado.
"Y sea confirmado y engrandecido Tu nombre para siempre, al decirse: 'El SEOR de los ejrcitos, el Dios de Israel, es Dios para Israel; y que la casa de Tu siervo David sea establecida delante de Ti.'
"Porque T, Dios mo, has revelado a Tu siervo que le edificars una casa; por tanto Tu siervo ha hallado nimo para orar delante de Ti.
"Ahora pues, SEOR, T eres Dios, y has prometido bien a Tu siervo.
"Y ahora, ten a bien bendecir la casa de Tu siervo, a fin de que permanezca para siempre delante de Ti; porque T, SEOR, la has bendecido, y es bendecida para siempre."
Despus de esto, David derrot a los Filisteos y los someti, y tom Gat y sus aldeas de mano de los Filisteos.
Tambin derrot a Moab, y los Moabitas fueron siervos de David, trayndole tributo.
David derrot adems a Hadad Ezer, rey de Soba, cerca de Hamat, cuando ste iba a establecer su dominio en el Ro Eufrates.
David le tom 1,000 carros y 7,000 hombres de a caballo y 20,000 soldados de a pie; David desjarret todos los caballos de los carros, pero dej suficientes caballos para 100 carros.
Cuando vinieron los Arameos de Damasco en ayuda de Hadad Ezer, rey de Soba, David mat a 22,000 hombres de los Arameos.
Entonces David puso guarniciones en Aram de Damasco; y los Arameos fueron siervos de David, trayndole tributo. Y el SEOR ayudaba a David dondequiera que iba.
David tom los escudos de oro que llevaban los siervos de Hadad Ezer, y los trajo a Jerusaln.
Asimismo David tom una gran cantidad de bronce de Tibhat y de Cun, ciudades de Hadad Ezer, con el cual Salomn hizo el mar de bronce, las columnas y los utensilios de bronce.
Cuando Tou, rey de Hamat, oy que David haba derrotado a todo el ejrcito de Hadad Ezer, rey de Soba,
envi a su hijo Adoram al rey David para saludarlo y bendecirlo, porque haba peleado contra Hadad Ezer y lo haba derrotado, pues Hadad Ezer haba estado en guerra con Tou. Y Adoram trajo toda clase de objetos de oro, de plata y de bronce.
Estos el rey David dedic tambin al SEOR, junto con la plata y el oro que haba tomado de todas estas naciones: de Edom, Moab, Amn, Filistea y Amalec.
Adems Abisai, hijo de Sarvia, derrot a 18,000 Edomitas en el Valle de la Sal.
Puso guarniciones en Edom, y todos los Edomitas fueron siervos de David. Y el SEOR daba la victoria a David dondequiera que iba.
David rein sobre todo Israel, y administraba justicia y derecho a todo su pueblo.
Joab, hijo de Sarvia, era comandante del ejrcito; y Josafat, hijo de Ahilud, era cronista;
Sadoc, hijo de Ahitob, y Abimelec, hijo de Abiatar, eran sacerdotes, y Savs era escriba;
Benaa, hijo de Joiada, era jefe de los Cereteos y Peleteos; y los hijos de David eran los primeros junto al rey.
Despus de esto muri Nahas, rey de los Amonitas, y su hijo rein en su lugar.
Y David dijo: "Ser bondadoso con Hann, hijo de Nahas, porque su padre fue bondadoso conmigo." Envi, pues, David mensajeros para consolarlo por la muerte de su padre. Pero cuando los siervos de David llegaron a la tierra de los Amonitas a c
los prncipes de los Amonitas dijeron a Hann: "Cree usted que David est honrando a su padre porque le ha enviado consoladores? No han venido a usted sus siervos para reconocer, para destruir y para espiar la tierra?"
Entonces Hann tom a los siervos de David y los rap, les cort los vestidos por la mitad hasta las caderas, y los despidi.
Y algunos fueron y le avisaron a David acerca de los hombres. Y l envi gente a su encuentro, porque los hombres estaban muy humillados. Y el rey dijo: "Qudense en Jeric hasta que les crezca la barba, y despus vuelvan."
Al ver los Amonitas que se haban hecho odiosos a David, Hann y los Amonitas enviaron 34 toneladas de plata para tomar a sueldo carros y hombres de a caballo de Mesopotamia, de Aram Maaca y de Soba.
Tomaron a sueldo 32,000 carros, y al rey de Maaca y a su pueblo, los cuales vinieron y acamparon delante de Medeba. Tambin los Amonitas se reunieron desde sus ciudades y vinieron a la batalla.
Cuando David se enter, envi a Joab y a todo el ejrcito de los valientes.
Y los Amonitas salieron y se pusieron en orden de batalla a la entrada de la ciudad, y los reyes que haban venido estaban aparte en el campo.
Viendo Joab que se le presentaba batalla por el frente y por la retaguardia, escogi de entre los mejores hombres de Israel y los puso en orden de batalla contra los Arameos.
Al resto del pueblo lo coloc al mando de su hermano Abisai; y se pusieron en orden de batalla contra los Amonitas.
Y dijo: "Si los Arameos son demasiado fuertes para m, entonces t me ayudars, y si los Amonitas son demasiado fuertes para ti, entonces yo te ayudar.
"Esfurzate, y mostrmonos valientes por amor a nuestro pueblo y por amor a las ciudades de nuestro Dios; y que el SEOR haga lo que Le parezca bien."
Entonces se acerc Joab con el pueblo que estaba con l para enfrentarse en combate con los Arameos, y stos huyeron delante de l.
Cuando los Amonitas vieron que los Arameos huan, ellos tambin huyeron delante de su hermano Abisai y entraron en la ciudad. Entonces Joab volvi a Jerusaln.
Al ver los Arameos que haban sido derrotados por Israel, enviaron mensajeros, y trajeron a los Arameos que estaban al otro lado del Ro (Eufrates), con Sofac, comandante del ejrcito de Hadad Ezer, al frente de ellos.
Cuando se dio aviso a David, ste reuni a todo Israel, cruz el Jordn y lleg frente a ellos y se puso en orden de batalla contra ellos. Y cuando David se puso en orden de batalla para enfrentarse a los Arameos, stos pele
Pero los Arameos huyeron delante de Israel, y David mat de los Arameos a 7,000 hombres de los carros y 40,000 hombres de a pie, tambin dio muerte a Sofac, comandante del ejrcito.
Cuando los siervos de Hadad Ezer vieron que haban sido derrotados por Israel, hicieron la paz con David y le sirvieron. Y los Arameos no quisieron ayudar ms a los Amonitas.
En la primavera, en el tiempo en que los reyes salen a la guerra, Joab sac el ejrcito y devast la tierra de los Amonitas, y fue y puso sitio a Rab; pero David se qued en Jerusaln. Y Joab hiri a Rab y la destruy.
David tom la corona de la cabeza del rey de los Amonitas, y hall que pesaba 34 kilos de oro y que tena en ella una piedra preciosa; y fue puesta sobre la cabeza de David. Sac adems una gran cantidad de botn de la ciudad.
Y a la gente que haba en ella, la sac y la puso a trabajar con sierras, con trillos de hierro y con hachas. Y as hizo David a todas las ciudades de los Amonitas. Entonces regres David con todo el pueblo cf15\
Sucedi despus de esto que hubo guerra en Gezer contra los Filisteos. Entonces Sibecai el Husatita mat a Sipai, uno de los descendientes de los gigantes, los cuales fueron dominados.
De nuevo hubo guerra contra los Filisteos, y Elhann, hijo de Jair, mat a Lahmi, hermano de Goliat el Geteo; el asta de su lanza era como un rodillo de tejedor.
Y hubo guerra otra vez en Gat, donde haba un hombre de gran estatura que tena veinticuatro dedos, seis en cada mano y seis en cada pie; l tambin descenda de los gigantes.
Cuando desafi a Israel, lo mat Jonatn, hijo de Simea, hermano de David.
Estos descendan de los gigantes en Gat y cayeron por mano de David y por mano de sus siervos.
Satans se levant contra Israel y provoc a David a hacer un censo de Israel.
Dijo, pues, David a Joab y a los jefes del pueblo: "Vayan, cuenten a Israel desde Beerseba hasta Dan, y triganme el resultado para que yo sepa el nmero de ellos."
Pero Joab dijo: "Aada el SEOR a Su pueblo cien veces ms de lo que son. Pero, oh rey, seor mo, no son todos ellos siervos de mi seor? Por qu procura esto mi seor? Por qu ha de ser l motivo de culpa para Israel?"
Sin embargo, la palabra del rey prevaleci contra Joab. Sali, pues, Joab y recorri todo Israel, y volvi a Jerusaln.
Y Joab dio a David el total del censo de todo el pueblo. Y en todo Israel haba 1,100,000 hombres que sacaban espada; y en Jud haba 470,000 hombres que sacaban espada.
Pero entre ellos no hizo un censo de Lev ni de Benjamn, porque la orden del rey era detestable para Joab.
Tambin el censo desagrad a Dios, e hiri a Israel.
Entonces David dijo a Dios: "He pecado gravemente al hacer esto. Pero ahora Te ruego que quites la iniquidad de Tu siervo, porque he obrado muy neciamente."
Y el SEOR habl a Gad, vidente de David, diciendo:
"Ve y dile a David: 'As dice el SEOR: "Te propongo tres cosas; escoge para ti una de ellas, para que Yo te la haga."'"
Entonces vino Gad a David y le dijo: "As dice el SEOR: 'Escoge para ti:
tres aos de hambre, o tres meses de derrota delante de tus adversarios mientras te alcanza la espada de tus enemigos, o tres das de la espada del SEOR, esto es, la pestilencia en la tierra y el ngel del SEOR haciendo estragos por todo el t
"Estoy muy angustiado," David respondi a Gad. "Te ruego que me dejes caer en manos del SEOR, porque Sus misericordias son muy grandes; pero no caiga yo en manos de hombre."
As que el SEOR envi pestilencia sobre Israel, y cayeron 70,000 hombres de Israel.
Despus Dios envi un ngel a Jerusaln para destruirla; pero cuando estaba a punto de destruirla, el SEOR mir y sinti pesar por la calamidad, y dijo al ngel destructor: "Basta, detn ahora tu mano." Y el ngel del SEOR estaba junto a la e
David alz sus ojos y vio al ngel del SEOR que estaba entre la tierra y el cielo, con una espada desenvainada en su mano, extendida sobre Jerusaln. Entonces David y los ancianos, vestidos de cilicio, cayeron sobre sus rostros.
Y David dijo a Dios: "No soy yo el que orden enumerar al pueblo? Ciertamente yo soy el que ha pecado y obrado muy perversamente, pero estas ovejas, qu han hecho? Oh SEOR, Dios mo, Te ruego que Tu mano sea contra m y contra la casa de mi padre, per
Luego el ngel del SEOR orden a Gad que dijera a David que subiera y edificara un altar al SEOR en la era de Ornn el Jebuseo.
David subi segn la palabra que Gad haba hablado en nombre del SEOR.
Y volvindose Ornn, vio al ngel, pero sus cuatro hijos que estaban con l se escondieron. Y Ornn estaba trillando trigo.
Cuando David lleg junto a Ornn, ste mir, y al ver a David, sali de la era y se postr ante David rostro en tierra.
Entonces David dijo a Ornn: "Dame el lugar de esta era, para que edifique en l un altar al SEOR. Me lo dars por su justo precio, para que se retire la plaga del pueblo."
Ornn respondi a David: "Tmelo para usted, y que mi seor el rey haga lo que sea bueno ante sus ojos. Mire, dar los bueyes para holocaustos y los trillos para lea y el trigo para la ofrenda de cereal; lo dar todo."
Pero el rey David dijo a Ornn: "No, sino que ciertamente lo comprar por su justo precio; porque no tomar para el SEOR lo que es tuyo, ni ofrecer un holocausto que no me cueste nada."
Y David dio a Ornn el peso de 600 siclos (6.84 kilos) de oro por el lugar.
Entonces David edific all un altar al SEOR, y ofreci holocaustos y ofrendas de paz. E invoc al SEOR, y El le respondi con fuego del cielo sobre el altar del holocausto.
Y el SEOR orden al ngel, y ste volvi su espada a la vaina.
En aquel tiempo, viendo David que el SEOR le haba respondido en la era de Ornn el Jebuseo, ofreci all sacrificios;
porque el tabernculo del SEOR que Moiss haba hecho en el desierto y el altar del holocausto estaban en aquel tiempo en el lugar alto en Gaban.
Pero David no pudo ir all, delante del altar, para consultar a Dios, porque estaba aterrado a causa de la espada del ngel del SEOR.
Entonces David dijo: "Esta es la casa del SEOR Dios, y ste es el altar del holocausto para Israel."
Y David dio rdenes de reunir a los extranjeros que estaban en la tierra de Israel, y design canteros para labrar piedras para edificar la casa de Dios.
David prepar grandes cantidades de hierro para hacer clavos para las puertas de la entrada y para las grapas, y ms bronce del que poda pesarse;
y madera de cedro incalculable, porque los Sidonios y los Tirios trajeron grandes cantidades de madera de cedro a David.
"Mi hijo Salomn," dijo David, "es joven y sin experiencia, y la casa que ha de edificarse al SEOR ser de gran magnificencia, de renombre y de gloria por todas las tierras. Por tanto har preparativos para ella." As que David hizo grandes preparativos
Entonces llam a su hijo Salomn, y le encarg que edificara una casa al SEOR, Dios de Israel.
Y David le dijo a Salomn: "Hijo mo, yo tena el propsito de edificar una casa al nombre del SEOR mi Dios.
"Pero vino a m la palabra del SEOR, diciendo: 'T has derramado sangre en abundancia, y has emprendido grandes guerras. No edificars una casa a Mi nombre, porque has derramado mucha sangre en la tierra delante de M.
'Pero te nacer un hijo que ser hombre de paz; Yo le dar paz de todos sus enemigos en derredor, pues Salomn (Pacfico) ser su nombre y en sus das dar paz y reposo a Israel.
'El edificar una casa a Mi nombre, y l ser Mi hijo y Yo ser su padre; y establecer el trono de su reino sobre Israel para siempre.'
"Ahora pues, hijo mo, el SEOR sea contigo para que prosperes y edifiques la casa del SEOR tu Dios tal como El ha hablado de ti.
"Que el SEOR te d prudencia y entendimiento, y te d dominio sobre Israel, para que guardes la ley del SEOR tu Dios.
"Entonces prosperars, si te cuidas de observar los estatutos y ordenanzas que el SEOR orden a Moiss para Israel. Esfurzate y s valiente, no temas ni te acobardes.
"Con grandes esfuerzos yo he preparado para la casa del SEOR 3,400 toneladas de oro y 34,000 toneladas de plata, y bronce y hierro sin medida, porque hay en abundancia. Tambin he preparado madera y piedra, a lo cual t podrs aadir.
"Adems, tienes contigo muchos obreros, canteros, albailes, carpinteros y todo experto en toda clase de obra.
"Del oro, de la plata, del bronce y del hierro no hay lmite. Levntate y trabaja, y que el SEOR sea contigo."
David tambin orden a todos los jefes de Israel que ayudaran a su hijo Salomn, dicindoles:
"No est con ustedes el SEOR su Dios? Y no les ha dado paz por todos lados? Pues El ha entregado en mi mano a los habitantes de la tierra, y la tierra est sometida delante del SEOR y delante de Su pueblo.
"Dispongan ahora su corazn y su alma para buscar al SEOR su Dios. Levntense, pues, y edifiquen el santuario del SEOR Dios, para que traigan el arca del pacto del SEOR y los utensilios sagrados de Dios a la casa que se ha de edificar para el nombre d
Cuando David ya era muy anciano y colmado de das, puso a su hijo Salomn como rey sobre Israel.
Y reuni a todos los principales de Israel con los sacerdotes y los Levitas.
Los Levitas fueron contados de treinta aos para arriba, y su nmero, segn el censo de los hombres, fue de 38,000.
De stos, 24,000 deban dirigir la obra de la casa del SEOR, 6,000 eran oficiales y jueces,
y 4,000 eran porteros y 4,000 alababan al SEOR con los instrumentos que David haba hecho para tributar alabanza.
David los dividi en clases conforme a los hijos de Lev: Gersn, Coat y Merari.
De los de Gersn fueron Laadn y Simei.
Los hijos de Laadn fueron Jehiel el primero, Zetam y Joel: tres.
Los hijos de Simei fueron Selomit, Haziel y Harn: tres. Estos fueron los jefes de las casas paternas de Laadn.
Y los hijos de Simei fueron Jahat, Zina, Jes y Bera. Estos cuatro fueron los hijos de Simei.
Jahat fue el primero y Zina el segundo; pero Jes y Bera no tuvieron muchos hijos, por lo cual constituyeron una casa paterna, un grupo.
Los hijos de Coat fueron cuatro: Amram, Izhar, Hebrn y Uziel.
Los hijos de Amram fueron Aarn y Moiss. Y Aarn fue separado para ser santificado como el ms santo, l y sus hijos para siempre, para quemar incienso delante del SEOR, para servirle y para bendecir en Su nombre para siempre.
Pero en cuanto a Moiss el hombre de Dios, sus hijos fueron contados entre la tribu de Lev.
Los hijos de Moiss fueron Gersn y Eliezer.
El hijo de Gersn fue Sebuel el jefe.
Y el hijo de Eliezer fue Rehabas el jefe; y Eliezer no tuvo ms hijos, pero los hijos de Rehabas fueron muchos.
El hijo de Izhar fue Selomit el jefe.
Los hijos de Hebrn fueron Jeras el primero, Amaras el segundo, Jahaziel el tercero, y Jecamn el cuarto.
Los hijos de Uziel fueron Micaa el primero, e Isas el segundo.
Los hijos de Merari fueron Mahli y Musi. Los hijos de Mahli fueron Eleazar y Cis.
Y Eleazar muri y no tuvo hijos, sino slo hijas, de modo que sus parientes, los hijos de Cis, las tomaron por mujeres.
Los hijos de Musi fueron tres: Mahli, Eder y Jeremot.
Estos fueron los hijos de Lev conforme a sus casas paternas, es decir, los jefes de las casas paternas de los que fueron contados, en la cuenta de nombres segn su censo, de veinte aos para arriba, los cuales hacan la obr
Porque David dijo: "El SEOR, Dios de Israel, ha dado reposo a su pueblo, y El habita en Jerusaln para siempre.
"Y adems los Levitas ya no tendrn que llevar el tabernculo y todos los utensilios para su servicio."
Porque de acuerdo con las ltimas palabras de David, los hijos de Lev eran contados de veinte aos para arriba;
y su oficio sera ayudar a los hijos de Aarn en el servicio de la casa del SEOR, en los atrios y en las cmaras y en la purificacin de todas las cosas sagradas y en la obra del servicio de la casa de Dios.
Tambin deban encargarse de los panes de la proposicin, la flor de harina para la ofrenda de cereal, los hojaldres sin levadura, lo preparado en sartn, lo bien mezclado y todas las medidas de capacidad y longitud.
Deban estar presentes cada maana para dar gracias y para alabar al SEOR, y asimismo por la noche,
para ofrecer todos los holocaustos al SEOR todos los das de reposo, las lunas nuevas y las fiestas sealadas segn el nmero fijado por la ordenanza que las prescribe, continuamente delante del SEOR.
As estaran encargados de cuidar la tienda de reunin, de cuidar el lugar santo y de cuidar a los hijos de Aarn sus parientes, para el servicio de la casa del SEOR.
Estas fueron las clases de los descendientes de Aarn. Los hijos de Aarn fueron Nadab, Abi, Eleazar e Itamar.
Pero Nadab y Abi murieron antes que su padre y no tuvieron hijos. De modo que Eleazar e Itamar sirvieron como sacerdotes.
Y David, con Sadoc de los hijos de Eleazar y Ahimelec de los hijos de Itamar, los dividi segn sus oficios para su ministerio.
Puesto que se encontraron ms hombres principales entre los descendientes de Eleazar que entre los descendientes de Itamar, los dividieron as: de los descendientes de Eleazar, diecisis jefes de casas paternas, y ocho de los descendientes de Itamar seg
As fueron divididos por suerte los unos y los otros; porque eran funcionarios del santuario y funcionarios de la casa de Dios, tanto los descendientes de Eleazar como los descendientes de Itamar.
Y Semaas, hijo del escriba Natanael, de los Levitas, los inscribi en la presencia del rey, de los prncipes, del sacerdote Sadoc, de Ahimelec, hijo de Abiatar, y de los jefes de las casas paternas de los sacerdotes y de los Levitas; una casa
La primera suerte toc a Joiarib, la segunda a Jedaas,
la tercera a Harim, la cuarta a Seorim,
la quinta a Malquas, la sexta a Mijamn,
la sptima a Cos, la octava a Abas,
la novena a Jesa, la dcima a Secanas,
la undcima a Eliasib, la duodcima a Jaquim,
la decimotercera a Hupa, la decimocuarta a Jesebeab,
la decimoquinta a Bilga, la decimosexta a Imer,
la decimosptima a Hezir, la decimoctava a Afiss,
la decimonovena a Petaas, la vigsima a Hezequiel,
la vigesimoprimera a Jaqun, la vigesimosegunda a Gamul,
la vigesimotercera a Delaa, la vigesimocuarta a Maazas.
Estos fueron sus deberes para su ministerio cuando entraron en la casa del SEOR segn la ordenanza que les fue dada por medio de su padre Aarn, tal como el SEOR, Dios de Israel, le haba mandado.
Y para el resto de los hijos de Lev: de los hijos de Amram, Subael; de los hijos de Subael, Jehedas.
De Rehabas: de los hijos de Rehabas, Isas el primero.
De los Izharitas, Selomot; de los hijos de Selomot, Jahat.
Y de los hijos de Hebrn: Jeras el primero, Amaras el segundo, Jahaziel el tercero, Jecamn el cuarto.
De los hijos de Uziel, Micaa; de los hijos de Micaa, Samir.
El hermano de Micaa, Isas; de los hijos de Isas, Zacaras.
Los hijos de Merari: Mahli y Musi; de los hijos de Jaazas, Beno.
Los hijos de Merari por Jaazas: Beno, Soham, Zacur e Ibri.
Por Mahli: Eleazar, que no tuvo hijos.
Por Cis: de los hijos de Cis, Jerameel.
Y los hijos de Musi: Mahli, Edar y Jerimot. Estos fueron los hijos de los Levitas conforme a sus casas paternas.
Estos tambin echaron suertes como sus parientes, los hijos de Aarn, en la presencia del rey David, de Sadoc, de Ahimelec y de los jefes de las casas paternas de los sacerdotes y de los Levitas. El principal de las casas paternas c
Adems, David y los jefes del ejrcito separaron para el servicio a algunos de los hijos de Asaf, de Hemn y de Jedutn, que haban de profetizar con liras, arpas y cmbalos; y el nmero de stos, conforme a su servicio fue:
de los hijos de Asaf: Zacur, Jos, Netanas y Asarela; los hijos de Asaf estaban bajo la direccin de Asaf, que profetizaba bajo la direccin del rey.
De Jedutn, los hijos de Jedutn: Gedalas, Zeri, Jesaas, Simei, Hasabas y Matatas: seis, bajo la direccin de su padre Jedutn con la lira, que profetizaban dando gracias y alabando al SEOR.
De Hemn, los hijos de Hemn: Buquas, Matanas, Uziel, Sebuel, Jeremot, Hananas, Hanan, Eliata, Gidalti, Romanti Ezer, Josbecasa, Maloti, Hotir y Mahaziot.
Todos stos fueron los hijos de Hemn, el vidente del rey, para ensalzarlo conforme a las palabras de Dios, porque Dios dio a Hemn catorce hijos y tres hijas.
Todos stos estaban bajo la direccin de su padre para cantar en la casa del SEOR, con cmbalos, arpas y liras, para el servicio de la casa de Dios. Asaf, Jedutn y Hemn estaban bajo la direccin del rey.
El nmero de los que fueron instruidos en el canto al SEOR, con sus parientes, todos los que eran hbiles, fue de 288.
Y echaron suertes para designar sus cargos, todos por igual, tanto el pequeo como el grande, tanto el maestro como el discpulo.
La primera suerte sali para Jos, de la casa de Asaf; la segunda para Gedalas que con sus parientes e hijos fueron doce;
la tercera para Zacur, sus hijos y sus parientes: doce;
la cuarta para Izri, sus hijos y sus parientes: doce;
la quinta para Netanas, sus hijos y sus parientes: doce;
la sexta para Buquas, sus hijos y sus parientes: doce;
la sptima para Jesarela, sus hijos y sus parientes: doce;
la octava para Jesahas, sus hijos y sus parientes: doce;
la novena para Matanas, sus hijos y sus parientes: doce;
la dcima para Simei, sus hijos y sus parientes: doce;
la undcima para Azareel, sus hijos y sus parientes: doce;
la duodcima para Hasabas, sus hijos y sus parientes: doce;
para la decimotercera, Subael, sus hijos y sus parientes: doce;
para la decimocuarta, Matatas, sus hijos y sus parientes: doce;
para la decimoquinta, a Jeremot, sus hijos y sus parientes: doce;
para la decimosexta, a Hananas, sus hijos y sus parientes: doce;
para la decimosptima, a Josbecasa, sus hijos y sus parientes: doce;
para la decimoctava, a Hanan, sus hijos y sus parientes: doce;
para la decimonovena, a Maloti, sus hijos y sus parientes: doce;
para la vigsima, a Eliata, sus hijos y sus parientes: doce;
para la vigesimoprimera, a Hotir, sus hijos y sus parientes: doce;
para la vigesimosegunda, a Gidalti, sus hijos y sus parientes: doce;
para la vigesimotercera, a Mahaziot, sus hijos y sus parientes: doce;
para la vigesimocuarta, a Romanti Ezer, sus hijos y sus parientes: doce.
Para las clases de porteros haba: de los Coretas, Meselemas, hijo de Cor, de los hijos de Asaf.
Meselemas tuvo hijos: Zacaras el primognito, Jediael el segundo, Zebadas el tercero, Jatniel el cuarto,
Elam el quinto, Johann el sexto, Elioenai el sptimo.
Obed Edom tuvo hijos: Semaas el primognito, Jozabad el segundo, Joa el tercero, Sacar el cuarto, Natanael el quinto,
Amiel el sexto, Isacar el sptimo y Paultai el octavo; porque Dios lo haba bendecido.
Y a Semaas tambin le nacieron hijos que gobernaron la casa de su padre, porque eran hombres fuertes y valientes.
Los hijos de Semaas fueron Otni, Rafael, Obed y Elzabad, y sus hermanos, los valientes Eli y Samaquas.
Todos stos fueron hijos de Obed Edom; ellos, sus hijos y sus parientes fueron hombres capaces con fuerza para el servicio: sesenta y dos de Obed Edom.
Meselemas tuvo hijos y parientes: dieciocho hombres valientes.
Tambin Hosa, uno de los hijos de Merari, tuvo hijos: Simri el primero (aunque no era el primognito, su padre lo hizo el primero),
Hilcas el segundo, Tebalas el tercero, Zacaras el cuarto; todos los hijos y parientes de Hosa fueron trece.
A estas clases de los porteros, a los hombres principales, se les dieron responsabilidades, al igual que a sus parientes, para servir en la casa del SEOR.
Echaron suertes, tanto los pequeos como los grandes, conforme a sus casas paternas, para cada puerta.
Y la suerte para la oriental cay a Selemas. Entonces echaron suertes para su hijo Zacaras, consejero entendido, y le toc en suerte la del norte.
A Obed Edom le toc la del sur, y a sus hijos los almacenes.
Para Supim y Hosa les toc la del occidente, junto a la Puerta de Salequet, en el camino de la subida. Guardia con guardia se correspondan:
al oriente haba seis Levitas, al norte cuatro por da, al sur cuatro por da, y en el almacn de dos en dos;
en el Parbar (atrio), al occidente, haba cuatro en el camino y dos en el Parbar.
Estas fueron las clases de los porteros de los hijos de Cor y de los hijos de Merari.
Los Levitas, sus parientes, estaban a cargo de los tesoros de la casa de Dios y de los tesoros de los presentes consagrados.
Los hijos de Laadn, hijos de los Gersonitas de Laadn, es decir, los Jehielitas, eran los jefes de las casas paternas de Laadn el Gersonita.
Los hijos de Jehieli, Zetam y su hermano Joel, estaban a cargo de los tesoros de la casa del SEOR.
De los Amramitas, los Izharitas, los Hebronitas y los Uzielitas,
Sebuel, hijo de Gersn, hijo de Moiss, era oficial sobre los tesoros.
Y sus parientes de parte de Eliezer fueron Rehabas su hijo, Jesaas su hijo, Joram su hijo, Zicri su hijo y Selomit su hijo.
Este Selomit y sus parientes estaban a cargo de todos los tesoros de las cosas sagradas que el rey David, los jefes de las casas paternas, los capitanes de millares y centenares y los capitanes del ejrcito haban consagrado.
Consagraron parte del botn ganado en batalla para reparar la casa del SEOR.
Y todo lo que haba consagrado el vidente Samuel, y Sal, hijo de Cis, y Abner, hijo de Ner, y Joab, hijo de Sarvia, todo lo consagrado estaba a cargo de Selomit y sus parientes.
En cuanto a los Izharitas, Quenanas y sus hijos fueron asignados para los negocios exteriores de Israel, como oficiales y jueces.
En cuanto a los Hebronitas, Hasabas y sus parientes, 1,700 hombres de valor, estaban a cargo de los negocios de Israel al occidente del Jordn, de toda la obra del SEOR y del servicio del rey.
En cuanto a los Hebronitas, Jeras era el jefe (estos Hebronitas fueron investigados en relacin con sus genealogas y casas paternas en el ao cuarenta del reinado de David, y hombres muy capaces fueron hallados entre ellos en Jazer
y sus parientes, hombres valientes, eran 2,700 en nmero, jefes de casas paternas. Y el rey David los constituy jefes sobre los Rubenitas, los Gaditas y la media tribu de Manass para todos los asuntos de Dios y del rey.
Esta es la enumeracin de los hijos de Israel, los jefes de casas paternas, los capitanes de miles y de cientos, y sus oficiales que servan al rey en todos los asuntos de las divisiones que entraban y salan, mes por mes durante todo
A cargo de la primera divisin para el primer mes estaba Jasobeam, hijo de Zabdiel; y en su divisin haba 24,000.
El era de los hijos de Prez, y fue jefe de todos los capitanes del ejrcito para el primer mes.
A cargo de la divisin para el segundo mes estaba Dodai el Ahohta con su divisin, siendo Miclot el jefe principal; y en su divisin haba 24,000.
El tercer comandante del ejrcito para el tercer mes era Benaa, hijo del sacerdote Joiada, como jefe; y en su divisin haba 24,000.
Este Benaa era un valiente de los treinta, y estaba sobre los treinta, y en su divisin estaba su hijo Amisabad.
El cuarto para el cuarto mes era Asael, hermano de Joab, y despus de l Zebadas su hijo; y en su divisin haba 24,000.
El quinto para el quinto mes era el capitn Samhut el Izrata; y en su divisin haba 24,000.
El sexto para el sexto mes era Ira, hijo de Iques el Tecota; y en su divisin haba 24,000.
El sptimo para el sptimo mes era Heles el Pelonita, de los hijos de Efran; y en su divisin haba 24,000.
El octavo para el octavo mes era Sibecai el Husatita, de los Zeratas; y en su divisin haba 24,000.
El noveno para el noveno mes era Abiezer el Anatotita, de los Benjamitas; y en su divisin haba 24,000.
El dcimo para el dcimo mes era Maharai el Netofatita, de los Zeratas; y en su divisin haba 24,000.
El undcimo para el undcimo mes era Benaa el Piratonita, de los hijos de Efran; y en su divisin haba 24,000.
El duodcimo para el duodcimo mes era Heldai el Netofatita, de Otoniel; y en su divisin haba 24,000.
A cargo de las tribus de Israel estaban: Eliezer, hijo de Zicri, jefe principal de los Rubenitas; de los Simeonitas, Sefatas, hijo de Maaca;
de Lev, Hasabas, hijo de Kemuel; de Aarn, Sadoc;
de Jud, Eli, uno de los hermanos de David; de Isacar, Omri, hijo de Micael;
de Zabuln, Ismaas, hijo de Abdas; de Neftal, Jerimot, hijo de Azriel;
de los hijos de Efran, Oseas, hijo de Azazas; de la media tribu de Manass, Joel, hijo de Pedaas;
de la media tribu de Manass en Galaad, Iddo, hijo de Zacaras; de Benjamn, Jaasiel, hijo de Abner;
de Dan, Azareel, hijo de Jeroham. Estos eran los prncipes de las tribus de Israel.
Pero David no enumer a los de veinte aos para abajo, porque el SEOR haba dicho que El multiplicara a Israel como las estrellas del cielo.
Joab, hijo de Sarvia, haba comenzado a contarlos, pero no acab; y debido a esto, la ira cay sobre Israel, y el nmero no fue incluido en el registro de las crnicas del rey David.
A cargo de los almacenes del rey estaba Azmavet, hijo de Adiel. Y a cargo de los almacenes en el campo, en las ciudades, en las aldeas y en las torres estaba Jonatn, hijo de Uzas.
Sobre los obreros agrcolas que labraban la tierra estaba Ezri, hijo de Quelub.
A cargo de las vias estaba Simei el Ramatita; y a cargo del producto de las vias guardado en las bodegas estaba Zabdi el Sifmita.
A cargo de los olivares y sicmoros en la Sefela (tierras bajas) estaba Baal Hann el Gederita; y a cargo de los depsitos de aceite estaba Jos.
A cargo del ganado que pastaba en Sarn estaba Sitrai el Saronita; y a cargo del ganado en los valles estaba Safat, hijo de Adlai.
A cargo de los camellos estaba Obil el Ismaelita; y a cargo de las asnas estaba Jehedas el Meronotita.
A cargo de las ovejas estaba Jaziz el Agareno. Todos stos eran administradores de las propiedades del rey David.
Tambin Jonatn, hombre de entendimiento, to de David, era consejero y escriba; y Jehiel, hijo de Hacmoni, instrua a los hijos del rey.
Ahitofel era consejero del rey, y Husai el Arquita era amigo del rey.
Y Joiada, hijo de Benaa, y Abiatar sucedieron a Ahitofel. Y Joab era el comandante del ejrcito del rey.
David reuni en Jerusaln a todos los oficiales de Israel, los jefes de las tribus, los capitanes de las divisiones que servan al rey, los capitanes de millares, los capitanes de centenas y los administradores de toda la hacienda y del ganado del rey y
Entonces el rey David se puso en pie y dijo: "Escchenme, hermanos mos y pueblo mo. Yo haba pensado edificar una casa permanente para el arca del pacto del SEOR y para estrado de nuestro Dios. As que haba hecho arreglos para edificarcf1
"Pero Dios me dijo: 'No edificars casa a Mi nombre, porque eres hombre de guerra y has derramado mucha sangre.'
"Sin embargo, el SEOR, Dios de Israel, me escogi de toda la casa de mi padre para ser rey de Israel para siempre. Porque El escogi a Jud para ser jefe; y de la casa de Jud, la casa de mi padre; y entre los hijos de mi padre, El se agrad de m para
"Y de todos mis hijos (porque el SEOR me ha dado muchos hijos), El ha escogido a mi hijo Salomn para que se siente en el trono del reino del SEOR sobre Israel.
"Y El me dijo: 'Tu hijo Salomn es quien edificar Mi casa y Mis atrios; porque lo he escogido por hijo Mo, y Yo le ser por padre.
'Establecer su reino para siempre si se mantiene firme en cumplir Mis mandamientos y Mis ordenanzas, como en este da.'
"De manera que ahora, en presencia de todo Israel, asamblea del SEOR, y a odos de nuestro Dios, guarden y busquen todos los mandamientos del SEOR su Dios para que posean la buena tierra y la dejen como heredad a sus hijos despus de ustedes
"En cuanto a ti, Salomn, hijo mo, reconoce al Dios de tu padre, y srvele de todo corazn y con nimo dispuesto; porque el SEOR escudria todos los corazones, y entiende todo intento de los pensamientos. Si Lo buscas, El te dejar que Lo encuentres; p
"Ahora pues, considera que el SEOR te ha escogido para edificar una casa para el santuario; esfurzate y hazla ."
Entonces David dio a su hijo Salomn el plano del prtico del templo, de sus edificios, almacenes, aposentos altos, cmaras interiores y del lugar del propiciatorio.
Tambin le dio el plano de todo lo que tena en mente para los atrios de la casa del SEOR y para todas las cmaras alrededor, para los almacenes de la casa de Dios y para los almacenes de las cosas consagradas;
tambin para las clases de los sacerdotes y de los Levitas y para toda la obra del servicio de la casa del SEOR y para todos los utensilios del servicio en la casa del SEOR.
Para los utensilios de oro, le dio el peso del oro para todos los utensilios para toda clase de servicio; para los utensilios de plata, el peso de la plata para todos los utensilios para toda clase de servicio.
David le dio tambin el peso del oro para los candelabros de oro y sus lmparas de oro, con el peso de cada candelabro y sus lmparas; y el peso de la plata para los candelabros de plata, con el peso de cada candelabro y sus
Para cada mesa, le dio el oro por peso para las mesas de los panes de la proposicin, y la plata para las mesas de plata;
y los garfios, los tazones, y los jarros de oro puro; y para las tazas de oro con el peso de cada taza; y para las tazas de plata con el peso de cada taza;
y oro acrisolado por peso para el altar del incienso; y oro para el diseo del carro, es decir, de los querubines, que extendan sus alas y cubran el arca del pacto del SEOR.
"Todo esto,^ dijo David, "me fue trazado por mano del SEOR, hacindome entender todos los detalles del diseo."
Entonces David dijo a su hijo Salomn: "Esfurzate, s valiente y haz la obra; no temas ni te acobardes, porque el SEOR Dios, mi Dios, est contigo. El no te fallar ni te abandonar, hasta que toda la obra del servicio de la casa del SEOR se
"Y t tienes las clases de los sacerdotes y los Levitas para todo el servicio de la casa de Dios; y todo voluntario con alguna habilidad estar contigo en toda la obra para toda clase de servicio. Tambin los oficiales y todo el pueblo estarn
Entonces el rey David dijo a toda la asamblea: "Mi hijo Salomn, el nico que Dios ha escogido, es an joven y sin experiencia, y la obra es grande; porque el templo no es para hombre, sino para el SEOR Dios.
"Con toda mi habilidad he provisto para la casa de mi Dios, el oro para las cosas de oro, la plata para las cosas de plata, el bronce para las cosas de bronce, el hierro para las cosas de hierro, la madera para las
"Adems, en mi amor por la casa de mi Dios, el tesoro que tengo de oro y de plata, lo doy a la casa de mi Dios, adems de todo lo que ya he provisto para la santa casa,
es decir, 102 toneladas de oro, del oro de Ofir, y 238 toneladas de plata acrisolada para revestir las paredes de los edificios;
de oro para las cosas de oro, y de plata para las cosas de plata, es decir, para toda la obra hecha por los artesanos. Quin, pues, est dispuesto a dar su ofrenda hoy al SEOR?"
Entonces los jefes de las casas paternas, y los jefes de las tribus de Israel, y los capitanes de millares y de centenares, con los supervisores sobre la obra del rey, ofrecieron voluntariamente sus donativos ;
y para el servicio de la casa de Dios dieron 170 toneladas y 10,000 monedas (85 kilos) de oro, 1340 toneladas de plata, 612 toneladas de bronce y 3,400 toneladas de hierro.
Y todos los que tenan piedras preciosas las dieron al tesoro de la casa del SEOR a cargo de Jehiel el Gersonita.
Entonces el pueblo se alegr porque haban contribuido voluntariamente, porque de todo corazn hicieron su ofrenda al SEOR; y tambin el rey David se alegr en gran manera.
Y David bendijo al SEOR en presencia de toda la asamblea, y dijo: "Bendito eres, oh SEOR, Dios de Israel, nuestro padre por los siglos de los siglos.
"Tuya es, oh SEOR, la grandeza y el poder y la gloria y la victoria y la majestad, en verdad, todo lo que hay en los cielos y en la tierra; Tuyo es el dominio, oh SEOR, y Te exaltas como soberano sobre todo.
"De Ti proceden la riqueza y el honor; T reinas sobre todo y en Tu mano estn el poder y la fortaleza, y en Tu mano est engrandecer y fortalecer a todos.
"Ahora pues, Dios nuestro, Te damos gracias y alabamos Tu glorioso nombre.
"Pero quin soy yo y quin es mi pueblo para que podamos ofrecer tan generosamente todo esto? Porque de Ti proceden todas las cosas, y de lo recibido de Tu mano Te damos.
"Porque somos extranjeros y peregrinos delante de Ti, como lo fueron todos nuestros padres; como una sombra son nuestros das sobre la tierra, y no hay esperanza.
"Oh SEOR, Dios nuestro, toda esta abundancia que hemos preparado para edificarte una casa para Tu santo nombre procede de Tu mano, y todo es Tuyo.
"Sabiendo yo, Dios mo, que T pruebas el corazn y Te deleitas en la rectitud, yo he ofrecido voluntariamente todas estas cosas en la integridad de mi corazn; y ahora he visto con alegra a Tu pueblo, que est aqu, hacer sus ofrend
"Oh SEOR, Dios de nuestros padres Abraham, Isaac e Israel, preserva esto para siempre en las intenciones del corazn de Tu pueblo, y dirige su corazn hacia Ti.
"Dale a mi hijo Salomn un corazn perfecto para que guarde Tus mandamientos, Tus testimonios y Tus estatutos, para que los cumpla todos y edifique el templo, para el cual he provisto."
Entonces David dijo a toda la asamblea: "Bendigan ahora al SEOR su Dios." Y toda la asamblea bendijo al SEOR, al Dios de sus padres, y se inclinaron y se postraron ante el SEOR y ante el rey.
Al da siguiente sacrificaron vctimas al SEOR y le ofrecieron holocaustos: 1,000 novillos, 1,000 carneros y 1,000 corderos, con sus libaciones y sacrificios en abundancia por todo Israel.
Comieron, pues, y bebieron aquel da delante del SEOR con gran alegra. Y por segunda vez proclamaron rey a Salomn, hijo de David, y lo ungieron como prncipe para el SEOR, y a Sadoc como sacerdote.
Entonces Salomn se sent en el trono del SEOR como rey en lugar de su padre David; prosper y todo Israel le obedeci.
Y todos los oficiales, los hombres valientes, y tambin todos los hijos del rey David juraron obediencia al rey Salomn.
El SEOR engrandeci en gran manera a Salomn ante los ojos de todo Israel, y le dio un reinado glorioso como nunca haba tenido ningn rey en Israel antes de l.
David, hijo de Isa, rein sobre todo Israel;
el tiempo que rein sobre Israel fue de cuarenta aos; rein en Hebrn siete aos y en Jerusaln rein treinta y tres.
Y muri en buena vejez, lleno de das, riquezas y gloria; y su hijo Salomn rein en su lugar.
Los hechos del rey David, desde el primero hasta el ltimo, estn escritos en las crnicas del vidente Samuel, en las crnicas del profeta Natn y en las crnicas del vidente Gad,
con todo su reinado, su poder y todos los acontecimientos que vinieron sobre l, sobre Israel y sobre todos los reinos de aquellas tierras.
Salomn, hijo de David, se estableci firmemente en su reino, y el SEOR su Dios estaba con l y lo engrandeci en gran manera.
Y Salomn habl a todo Israel, a los capitanes de miles y de cientos, a los jueces y a todos los prncipes de todo Israel, jefes de casas paternas.
Entonces Salomn y toda la asamblea con l fueron al lugar alto que haba en Gaban, porque all estaba la tienda de reunin de Dios, que Moiss, siervo del SEOR, haba hecho en el desierto.
Pero David haba trado el arca de Dios de Quiriat Jearim al lugar que haba preparado para ella, porque le haba levantado una tienda en Jerusaln.
Y el altar de bronce que haba hecho Bezalel, hijo de Uri, hijo de Hur, estaba delante del tabernculo del SEOR, al cual consultaron Salomn y la asamblea.
Subi Salomn all, delante del SEOR, al altar de bronce que estaba en la tienda de reunin, y ofreci sobre l mil holocaustos.
Aquella noche Dios se apareci a Salomn y le dijo: "Pide lo que quieras que Yo te d."
Entonces Salomn dijo a Dios: "T has mostrado gran misericordia con mi padre David, y me has hecho rey en su lugar.
"Ahora, oh SEOR Dios, Tu promesa a mi padre David se ha cumplido, porque me has hecho rey sobre un pueblo tan numeroso como el polvo de la tierra.
"Dame ahora sabidura y conocimiento, para que pueda salir y entrar delante de este pueblo; porque, quin podr juzgar a este pueblo Tuyo tan grande?"
Y dijo Dios a Salomn: "Por cuanto esto estaba en tu corazn, y no has pedido riquezas, ni bienes, ni gloria, ni la vida de los que te odian, ni aun has pedido larga vida, sino que has pedido para ti sabidura y conocimiento para poder gobernar a Mi pueb
sabidura y conocimiento te han sido concedidos. Tambin te dar riquezas y bienes y gloria, tales como no las tuvieron ninguno de los reyes que fueron antes de ti, ni los que vendrn despus de ti."
Salomn sali del lugar alto que estaba en Gaban, de la tienda de reunin, a Jerusaln, y rein sobre Israel.
Y Salomn junt carros y hombres de a caballo; y tena 1,400 carros y 12,000 hombres de a caballo, y los puso en las ciudades de los carros, y en Jerusaln, junto al rey.
El rey hizo la plata y el oro tan comn en Jerusaln como las piedras, e hizo los cedros tan abundantes como los sicmoros en el llano.
Los caballos de Salomn eran importados de Egipto y de Coa, y los mercaderes del rey los adquiran de Coa por cierto precio.
Y se importaba un carro de Egipto por 600 siclos (6.84 kilos) de plata, y un caballo por 150 y de la misma manera los exportaban a todos los reyes de los Hititas y a los reyes de Aram.
Y Salomn decidi edificar una casa al nombre del SEOR, y un palacio real para s.
Y design Salomn 70,000 hombres para llevar cargas, 80,000 para labrar piedra en los montes y 3,600 para dirigirlos.
Entonces Salomn envi un mensaje a Hiram, rey de Tiro, diciendo: "Haz conmigo como hiciste con mi padre David, envindole cedros para edificarle una casa donde habitar.
"Voy a edificar una casa al nombre del SEOR mi Dios, para consagrrsela, para quemar incienso aromtico delante de El, para colocar continuamente los panes de la proposicin y para ofrecer holocaustos por la maana y por la tarde, en los das
"Y la casa que voy a edificar ser grande; porque nuestro Dios es grande, ms que todos los dioses.
"Pero quin ser capaz de edificar una casa a Dios, cuando los cielos y los cielos de los cielos no pueden contenerlo? Quin soy yo para que Le edifique una casa, aunque slo sea para quemar incienso delante de El?
"Ahora pues, envame un hombre diestro para trabajar en oro, en plata, en bronce, en hierro, y en material de prpura, carmes y violeta, y que sepa hacer grabados, para trabajar con los expertos que tengo en Jud y en Jerusaln, los
"Envame tambin del Lbano madera de cedro, ciprs y sndalo, porque yo s que tus siervos saben cortar la madera del Lbano; y mis siervos trabajarn con tus siervos
para que me preparen madera en abundancia, porque la casa que voy a edificar ser grande y maravillosa.
"Por mi parte yo dar a tus siervos, los trabajadores que cortan la madera, 4.4 millones de litros (20,000 coros) de trigo en grano, y 4.4 millones de litros de cebada, y 444,000 litros (20,000 batos) de vino, y 444,000 litros de aceite."
Hiram, rey de Tiro, respondi en una carta que envi a Salomn: "Por cuanto el SEOR ama a Su pueblo, te ha hecho rey sobre ellos."
Y aadi Hiram: "Bendito sea el SEOR, Dios de Israel, que ha hecho los cielos y la tierra, que ha dado al rey David un hijo sabio, dotado de prudencia y entendimiento, que edificar una casa para el SEOR y un palacio real para s.
Y ahora te envo a Hiram Ab, hombre hbil, dotado de entendimiento,
hijo de una mujer de las hijas de Dan y cuyo padre es de Tiro, el cual sabe trabajar en oro, en plata, en bronce, en hierro, en piedra, en madera y en material de prpura, violeta, lino y carmes, y sabe hacer toda clase de
"Ahora pues, enve mi seor a sus siervos el trigo, la cebada, el aceite y el vino, de los cuales ha hablado.
"Y nosotros cortaremos toda la madera que necesites del Lbano, te la traeremos en balsas por el mar hasta Jope y t la hars llevar a Jerusaln."
Salomn cont todos los extranjeros que estaban en la tierra de Israel, despus del censo que su padre David haba hecho; y se hallaron 153,600.
Puso 70,000 de ellos a llevar cargas, 80,000 a labrar piedras en los montes y 3,600 como capataces para hacer trabajar al pueblo.
Entonces Salomn comenz a edificar la casa del SEOR en Jerusaln en el Monte Moriah, donde el SEOR se haba aparecido a su padre David, en el lugar que David haba preparado en la era de Ornn Jebuseo.
Y comenz a edificar en el segundo da del segundo mes, del ao cuarto de su reinado.
Estos son los cimientos que Salomn puso para la edificacin de la casa de Dios: la longitud en codos (un codo: 45 cm), conforme a la medida antigua, era de 24 metros, y la anchura de 9 metros.
Y el prtico que estaba al frente del templo tena la misma longitud que la anchura de la casa, 9 metros, y la altura, 120; y lo revisti por dentro de oro puro.
Recubri el saln principal de madera de ciprs, la revisti de oro fino y la adorn con palmas y cadenillas.
Adorn adems la casa con piedras preciosas; y el oro era oro de Parvaim.
Tambin revisti de oro la casa: las vigas, los umbrales, sus paredes y sus puertas; y esculpi querubines en las paredes.
Hizo asimismo la habitacin del Lugar Santsimo; su longitud, correspondiente a la anchura de la casa, era de 9 metros, y su anchura era de 9 metros; la revisti de oro fino, que ascenda a 20.4 toneladas.
El peso de los clavos era de cincuenta siclos (570 gramos) de oro. Tambin revisti de oro los aposentos altos.
Entonces hizo dos querubines de obra tallada en la habitacin del Lugar Santsimo y los revisti de oro.
Y las alas de los dos querubines medan 9 metros; el ala de uno, de 2.25 metros, tocaba la pared de la casa, y su otra ala, de 2.25 metros, tocaba el ala del otro querubn.
Y el ala del otro querubn, de 2.25 metros, tocaba la pared de la casa; y su otra ala, de 2.25 metros, se una al ala del primer querubn.
Las alas de estos querubines se extendan 9 metros; estaban de pie, con sus rostros vueltos hacia el saln principal.
Hizo despus el velo de violeta, prpura, carmes y lino fino, e hizo bordar querubines en l.
Hizo tambin dos columnas para el frente de la casa, de 15.75 metros de alto, y el capitel encima de cada una era de 2.25 metros.
Hizo asimismo cadenillas en el santuario interior, y las puso encima de las columnas; e hizo 100 granadas y las puso en las cadenillas.
Y erigi las columnas delante del templo, una a la derecha y otra a la izquierda, y llam a la de la derecha Jaqun y a la de la izquierda Boaz.
Entonces hizo un altar de bronce de 9 metros (20 codos) de largo, de 9 metros de ancho y de 4.5 metros de alto.
Hizo tambin el mar de metal fundido, de 4.5 metros de borde a borde, en forma circular; su altura era de 2.25 metros y su circunferencia de 13.5 metros.
Y haba figuras como de bueyes debajo de l y todo alrededor, diez por cada codo (45 cm), rodeando por completo el mar. Los bueyes estaban en dos hileras, fundidos en una sola pieza.
El mar descansaba sobre doce bueyes; tres mirando al norte, tres mirando al occidente, tres mirando al sur y tres mirando al oriente; el mar descansaba sobre ellos y todas sus ancas estaban hacia adentro.
Su grueso era de un palmo, y su borde estaba hecho como el borde de un cliz, como una flor de lirio; tena capacidad para 66,000 litros (3,000 batos).
Hizo tambin diez pilas para lavar, y puso cinco a la derecha y cinco a la izquierda para lavar las cosas para el holocausto; pero el mar era para que los sacerdotes se lavaran en l.
Entonces hizo los diez candelabros de oro segn su diseo y los puso en el templo, cinco a la derecha y cinco a la izquierda.
Hizo adems diez mesas y las coloc en el templo, cinco a la derecha y cinco a la izquierda. Hizo tambin 100 tazones de oro.
Despus hizo el atrio de los sacerdotes, el gran atrio y las puertas para el atrio, y revisti las puertas de bronce.
Y puso el mar al lado derecho de la casa, hacia el sureste.
Hiram hizo tambin los calderos, las palas y los tazones. As termin Hiram la obra que hizo para el rey Salomn en la casa de Dios:
las dos columnas, los tazones y los capiteles en lo alto de las dos columnas, y las dos mallas para cubrir los dos tazones de los capiteles que estaban encima de las columnas,
y las 400 granadas para las dos mallas, dos hileras de granadas para cada malla, para cubrir los dos tazones de los capiteles que estaban sobre las columnas.
Hizo tambin las basas, e hizo las pilas sobre las basas,
y el mar con los doce bueyes debajo de l.
Los calderos, las palas, los garfios y todos sus utensilios los hizo de bronce pulido Hiram Ab para el rey Salomn, para la casa del SEOR.
El rey los fundi en la llanura del Jordn, en la tierra arcillosa entre Sucot y Seredata.
Salomn hizo todos estos utensilios en gran cantidad, de tal manera que el peso del bronce no se pudo determinar.
Salomn hizo tambin todas las cosas que estaban en la casa de Dios: el altar de oro, las mesas con el pan de la Presencia sobre ellas,
los candelabros con sus lmparas de oro puro, para que ardieran frente al santuario interior en la manera designada;
las flores, las lmparas y las tenazas de oro, de oro pursimo;
y las despabiladeras, los tazones, las cucharas y los incensarios de oro puro. La entrada de la casa, sus puertas interiores para el Lugar Santsimo y las puertas de la casa para la nave eran tambin de oro.
As fue terminada toda la obra que Salomn hizo para la casa del SEOR. Y Salomn trajo las cosas consagradas por su padre David, es decir, la plata, el oro y todos los utensilios, y los puso en los tesoros de la casa de Dios.
Entonces Salomn reuni en Jerusaln a los ancianos de Israel, a todos los jefes de las tribus y a los principales de las casas paternas de los Israelitas, para subir el arca del pacto del SEOR de la ciudad de David, la cual es Sion.
Y se reunieron ante el rey todos los hombres de Israel en la fiesta del mes sptimo.
Cuando llegaron todos los ancianos de Israel, los Levitas alzaron el arca;
y llevaron el arca y la tienda de reunin y todos los utensilios sagrados que estaban en la tienda; los sacerdotes Levitas los llevaron.
Y el rey Salomn y toda la congregacin de Israel, que estaba reunida con l delante del arca, sacrificaban tantas ovejas y bueyes que no se podan contar ni numerar.
Los sacerdotes trajeron el arca del pacto del SEOR a su lugar, al santuario interior de la casa, al Lugar Santsimo, bajo las alas de los querubines.
Porque los querubines extendan las alas sobre el lugar del arca, y los querubines cubran el arca y sus barras por encima.
Pero las barras eran tan largas que los extremos de las barras del arca se podan ver delante del santuario interior, pero no se podan ver desde afuera; y all estn hasta hoy.
En el arca no haba ms que las dos tablas que Moiss puso all en Horeb, donde el SEOR hizo pacto con los Israelitas cuando salieron de Egipto.
Cuando los sacerdotes salieron del lugar santo (porque todos los sacerdotes que estaban presentes se haban santificado sin tener en cuenta las clases),
todos los Levitas cantores, Asaf, Hemn, Jedutn y sus hijos y sus parientes, vestidos de lino fino, con cmbalos, arpas y liras, estaban de pie al oriente del altar, y con ellos 120 sacerdotes que tocaban trompetas.
Cuando los trompeteros y los cantores al unsono se hacan or a una voz alabando y glorificando al SEOR, cuando levantaban sus voces acompaados por trompetas y cmbalos e instrumentos de msica, cuando alababan al SEOR diciendo: "Ciertament
y los sacerdotes no pudieron quedarse a ministrar a causa de la nube, porque la gloria del SEOR llenaba la casa de Dios.
Entonces Salomn dijo: "El SEOR ha dicho que El morara en la densa nube.
Yo, pues, Te he edificado una casa majestuosa, Un lugar donde mores para siempre."
Despus el rey se volvi y bendijo a toda la asamblea de Israel, mientras toda la asamblea de Israel estaba de pie,
y dijo: "Bendito sea el SEOR, Dios de Israel, que habl por Su boca a mi padre David y por Su mano lo ha cumplido, cuando dijo:
'Desde el da en que saqu a Mi pueblo de la tierra de Egipto, no escog ninguna ciudad de entre todas las tribus de Israel en la cual edificar una casa para que Mi nombre estuviera all, ni escog a hombre alguno por prncipe sobre Mi pueblo I
mas escog a Jerusaln para que Mi nombre estuviera all, y escog a David para que estuviera sobre Mi pueblo Israel.'
"Mi padre David tuvo en su corazn edificar una casa al nombre del SEOR, Dios de Israel.
"Pero el SEOR dijo a mi padre David: 'Ya que tuviste en tu corazn edificar una casa a Mi nombre, bien hiciste en desearlo en tu corazn.
'Sin embargo, t no edificars la casa, sino que tu hijo que te nacer, l edificar la casa a Mi nombre.'
"Ahora el SEOR ha cumplido la palabra que haba dicho; pues yo me he levantado en lugar de mi padre David y me he sentado en el trono de Israel, como el SEOR prometi, y he edificado la casa al nombre del SEOR, Dios de Israel.
"Y he puesto all el arca, en la cual est el pacto que el SEOR hizo con los Israelitas."
Entonces Salomn se puso delante del altar del SEOR en presencia de toda la asamblea de Israel y extendi las manos.
Porque Salomn haba hecho un estrado de bronce de 2.25 metros de largo, 2.25 metros de ancho y 1.35 metros de alto, y lo haba puesto en medio del atrio; se puso sobre l, se hinc de rodillas en presencia de toda la asamblea de Israel y extendiendo las
dijo: "Oh SEOR, Dios de Israel, no hay Dios como T ni en el cielo ni en la tierra, que guardas el pacto y muestras misericordia a Tus siervos que andan delante de Ti con todo su corazn;
que has cumplido con Tu siervo David mi padre lo que le prometiste; ciertamente has hablado con Tu boca y lo has cumplido con Tu mano, como sucede hoy.
"Ahora pues, oh SEOR, Dios de Israel, cumple con Tu siervo David mi padre lo que le prometiste, diciendo: 'No te faltar quin se siente en el trono de Israel, con tal que tus hijos guarden sus caminos para andar en Mi ley como T has andado delante de
"Ahora pues, oh SEOR, Dios de Israel, que se cumpla la palabra que hablaste a Tu siervo David.
"Pero, morar verdaderamente Dios con los hombres en la tierra? Si los cielos y los cielos de los cielos no Te pueden contener, cunto menos esta casa que yo he edificado.
"No obstante, atiende a la oracin de Tu siervo y a su splica, oh SEOR Dios mo, para que oigas el clamor y la oracin que Tu siervo hace delante de Ti.
"Que Tus ojos estn abiertos da y noche sobre esta casa, sobre el lugar del cual has dicho que all pondras Tu nombre, para que oigas la oracin que Tu siervo har hacia este lugar.
"Y escucha las splicas de Tu siervo y de Tu pueblo Israel cuando oren hacia este lugar; escucha T desde el lugar de Tu morada, desde los cielos; escucha y perdona.
"Si alguien peca contra su prjimo, y se le exige juramento, y viene y jura delante de Tu altar en esta casa,
escucha T desde los cielos y obra y juzga a Tus siervos, castigando al impo, haciendo recaer su conducta sobre su cabeza, y justificando al justo dndole conforme a su justicia.
"Y si Tu pueblo Israel es derrotado delante del enemigo por haber pecado contra Ti, y se vuelven a Ti y confiesan Tu nombre, y oran y hacen splica delante de Ti en esta casa,
escucha T desde los cielos y perdona el pecado de Tu pueblo Israel, y hazlos volver a la tierra que diste a ellos y a sus padres.
"Cuando los cielos estn cerrados y no haya lluvia por haber ellos pecado contra Ti, y oren hacia este lugar y confiesen Tu nombre, y se vuelvan de su pecado cuando T los aflijas,
escucha T desde los cielos y perdona el pecado de Tus siervos y de Tu pueblo Israel; s, ensales el buen camino por el que deben andar, y enva lluvia sobre Tu tierra, la que diste a Tu pueblo por heredad.
"Si hay hambre en la tierra, si hay pestilencia, si hay pestes o plagas, langosta o saltamontes, si sus enemigos los sitian en la tierra de sus ciudades, cualquier plaga o cualquier enfermedad que haya ,
toda oracin o toda splica que sea hecha por cualquier hombre o por todo Tu pueblo Israel, conociendo cada cual su afliccin y su dolor, y extendiendo sus manos hacia esta casa,
escucha T desde los cielos, el lugar de Tu morada, y perdona y da a cada uno conforme a todos sus caminos, ya que conoces su corazn (porque slo T conoces el corazn de los hijos de los hombres),
para que Te teman (reverencien) y anden en Tus caminos todos los das que vivan sobre la superficie de la tierra que diste a nuestros padres.
"Tambin en cuanto al extranjero que no es de Tu pueblo Israel, cuando venga de una tierra lejana a causa de Tu gran nombre y de Tu mano poderosa y de Tu brazo extendido, cuando ellos vengan a orar a esta casa,
escucha T desde los cielos, desde el lugar de Tu morada, y haz conforme a todo lo que el extranjero Te pida, para que todos los pueblos de la tierra conozcan Tu nombre, para que Te teman (reverencien), como Te teme Tu pueblo Israel, y para que
"Cuando Tu pueblo salga a la batalla contra sus enemigos, por cualquier camino que los enves, y oren a Ti vueltos hacia esta ciudad que has escogido, y hacia la casa que he edificado a Tu nombre,
escucha desde los cielos su oracin y su splica, y hazles justicia.
"Cuando pequen contra Ti (pues no hay hombre que no peque) y ests lleno de ira contra ellos, y los entregues delante del enemigo, y stos los lleven cautivos a una tierra, lejana o cercana,
si recapacitan en la tierra adonde hayan sido llevados cautivos, y se arrepienten y Te suplican en la tierra de su cautiverio, diciendo: 'Hemos pecado, hemos cometido iniquidad y hemos obrado perversamente';
si se vuelven a Ti con todo su corazn y con toda su alma en la tierra de su cautiverio adonde hayan sido llevados cautivos, y oran vueltos hacia la tierra que diste a sus padres, hacia la ciudad que has escogido y hacia la casa que he edificad
escucha T desde los cielos, desde el lugar de tu morada, su oracin y sus splicas, hazles justicia y perdona a Tu pueblo que ha pecado contra Ti.
"Ahora, oh Dios mo, Te ruego que Tus ojos estn abiertos y Tus odos atentos a la oracin elevada en este lugar.
"Ahora pues, levntate, oh SEOR Dios, hacia Tu reposo, T y el arca de Tu poder; que Tus sacerdotes, oh SEOR Dios, se revistan de salvacin y Tus santos se regocijen en lo que es bueno.
"Oh SEOR Dios, no rechaces el rostro de Tu ungido; acurdate de Tus misericordias para con Tu siervo David."
Cuando Salomn termin de orar, descendi fuego desde el cielo y consumi el holocausto y los sacrificios, y la gloria del SEOR llen la casa (el templo).
Los sacerdotes no podan entrar en la casa del SEOR, porque la gloria del SEOR llenaba la casa del SEOR.
Y todos los Israelitas, viendo descender el fuego y la gloria del SEOR sobre la casa, se postraron rostro en tierra sobre el pavimento y adoraron y alabaron al SEOR, diciendo: "Ciertamente El es bueno; ciertamente Su misericordia es para siem
Entonces el rey y todo el pueblo ofrecieron sacrificio delante del SEOR.
Y el rey Salomn ofreci un sacrificio de 22,000 bueyes y 120,000 ovejas. As dedicaron la casa de Dios, el rey y todo el pueblo.
Los sacerdotes estaban en sus debidos lugares, tambin los Levitas con los instrumentos de msica para el SEOR, los cuales haba hecho el rey David para alabar al SEOR (porque para siempre es Su misericordia), cuando David ofreca alabanza por medio de
Salomn consagr tambin la parte central del atrio que estaba delante de la casa del SEOR, pues all haba ofrecido los holocaustos y la grasa de las ofrendas de paz, porque el altar de bronce que Salomn haba hecho no poda contener el holo
Salomn celebr la fiesta en aquella ocasin por siete das, y todo Israel con l, una asamblea muy grande, que vinieron desde la entrada de Hamat hasta el torrente de Egipto.
Y al octavo da tuvieron una asamblea solemne; porque haban celebrado la dedicacin del altar por siete das y la fiesta por siete das.
Entonces, el da veintitrs del mes sptimo, Salomn envi al pueblo a sus tiendas, gozosos y alegres de corazn por el bien que el SEOR haba mostrado a David, a Salomn y a Su pueblo Israel.
As acab Salomn la casa del SEOR y el palacio del rey, y llev a cabo todo lo que se haba propuesto hacer en la casa del SEOR y en su palacio.
Y el SEOR se apareci a Salomn de noche y le dijo: "He odo tu oracin, y he escogido para M este lugar como casa de sacrificio.
"Si cierro los cielos para que no haya lluvia, o si mando la langosta a devorar la tierra, o si envo la pestilencia entre Mi pueblo,
y se humilla Mi pueblo sobre el cual es invocado Mi nombre, y oran, buscan Mi rostro y se vuelven de sus malos caminos, entonces Yo oir desde los cielos, perdonar su pecado y sanar su tierra.
"Ahora Mis ojos estarn abiertos y Mis odos atentos a la oracin que se haga en este lugar,
pues ahora he escogido y consagrado esta casa para que Mi nombre est all para siempre, y Mis ojos y Mi corazn estarn all todos los das.
"Y en cuanto a ti, si andas delante de M como anduvo tu padre David, haciendo conforme a todo lo que te he mandado, y guardas Mis estatutos y Mis ordenanzas,
Yo afirmar el trono de tu reino como pact con tu padre David, diciendo: 'No te faltar hombre que gobierne en Israel.'
"Pero si ustedes se apartan y abandonan Mis estatutos y Mis mandamientos que he puesto delante de ustedes, y van y sirven a otros dioses y los adoran,
Yo los arrancar de Mi tierra que les he dado, y echar de Mi presencia esta casa que he consagrado a Mi nombre, y la convertir en refrn y escarnio entre todos los pueblos.
"Y en cuanto a esta casa, que ha sido exaltada, todo el que pase cerca de ella, se asombrar y dir: 'Por qu ha hecho as el SEOR a esta tierra y a esta casa?'
"Y respondern: 'Porque abandonaron al SEOR, Dios de sus padres, que los sac de la tierra de Egipto, y tomaron otros dioses, los adoraron y los sirvieron; por eso El ha trado toda esta adversidad sobre ellos.'"
Despus de los veinte aos, en los cuales Salomn haba edificado la casa del SEOR y su propia casa,
reedific las ciudades que Hiram le haba dado, y estableci all a los Israelitas.
Despus Salomn fue a Hamat de Soba y la tom.
Y reedific Tadmor en el desierto y todas las ciudades de almacenaje que haba edificado en Hamat.
Tambin reedific Bet Horn de arriba y Bet Horn de abajo, ciudades fortificadas, con muros, puertas y barras;
y Baalat y todas las ciudades de almacenaje que Salomn tena, y todas las ciudades para sus carros, y las ciudades para sus hombres de a caballo, y todo lo que Salomn quiso edificar en Jerusaln, en el Lbano y en toda la tierra de su dominio.
A todo el pueblo que haba quedado de los Hititas, Amorreos, Ferezeos, Heveos y de los Jebuseos, que no eran de Israel,
es decir, a sus descendientes que haban quedado en la tierra despus de ellos, a quienes los Israelitas no haban destruido, Salomn les impuso leva de servidumbre hasta el da de hoy.
Pero de los Israelitas Salomn no hizo esclavos para su obra, sino que ellos eran los hombres de guerra, sus capitanes escogidos, los comandantes de sus carros y sus hombres de a caballo.
Estos eran los principales oficiales del rey Salomn: 250 que gobernaban sobre el pueblo.
Y Salomn hizo subir a la hija de Faran de la ciudad de David a la casa que l le haba edificado; pues dijo: "Mi mujer no habitar en la casa de David, rey de Israel, porque los lugares donde el arca del SEOR ha entrado son sagrados."
Entonces Salomn ofreci holocaustos al SEOR sobre el altar del SEOR que haba edificado delante del prtico;
y lo hizo conforme a lo prescrito para cada da, ofrecindolos conforme al mandamiento de Moiss, para los das de reposo, las lunas nuevas y las tres fiestas anuales: la Fiesta de los Panes sin Levadura, la Fiesta de las Semanas y la
Y conforme a las ordenanzas de su padre David, design las clases sacerdotales en sus servicios, a los Levitas en sus deberes de alabar y ministrar delante de los sacerdotes segn lo prescrito para cada da y a los porteros por sus clases para cada puert
Y no se apartaron del mandamiento del rey tocante a los sacerdotes y a los Levitas en cosa alguna, ni tocante a los almacenes.
As fue llevada a cabo toda la obra de Salomn desde el da en que se echaron los cimientos de la casa del SEOR hasta que fue terminada. As fue acabada la casa del SEOR.
Entonces Salomn fue a Ezin Geber y a Elot junto a la costa en la tierra de Edom.
Y por medio de sus siervos, Hiram le envi naves y marinos conocedores del mar; y stos fueron con los siervos de Salomn a Ofir, y de all tomaron 15.3 toneladas de oro, que llevaron al rey Salomn.
Cuando la reina de Sab oy de la fama de Salomn, vino a Jerusaln a probar a Salomn con preguntas difciles. Ella tena un squito muy grande, con camellos cargados de especias y gran cantidad de oro y piedras preciosas. Cuando vino a Salomn, habl c
Y Salomn contest todas sus preguntas; no hubo nada tan difcil que Salomn no pudiera explicrselo.
Cuando la reina de Sab vio la sabidura de Salomn, la casa que l haba edificado,
los manjares de su mesa, las habitaciones de sus siervos, el porte de sus ministros y sus vestiduras, sus coperos y sus vestiduras, y la escalinata por la cual l suba a la casa del SEOR, se qued asombrada.
Entonces dijo al rey: "Era verdad lo que haba odo en mi tierra acerca de sus palabras y de su sabidura.
"Pero yo no crea lo que me decan, hasta que he venido y mis ojos lo han visto; no se me haba contado ni la mitad de la grandeza de su sabidura. Usted supera todo lo que haba odo.
"Bienaventurados sus hombres, bienaventurados estos sus siervos que estn delante de usted continuamente y oyen su sabidura.
"Bendito sea el SEOR su Dios que se agrad en usted, ponindole sobre Su trono como rey para el SEOR su Dios; porque su Dios am a Israel afirmndolo para siempre, por lo cual le ha puesto por rey sobre ellos para hacer derecho y justicia."
Entonces la reina le dio al rey 4.1 toneladas de oro, y gran cantidad de especias aromticas y piedras preciosas. Nunca hubo especias aromticas como las que la reina de Sab dio al rey Salomn.
Y los siervos de Hiram y los siervos de Salomn que haban trado oro de Ofir, trajeron tambin madera de sndalo y piedras preciosas.
Con la madera de sndalo el rey hizo gradas para la casa del SEOR y para el palacio del rey; tambin liras y arpas para los cantores; no se haba visto en la tierra de Jud madera como sa.
El rey Salomn dio a la reina de Sab todo cuanto ella quiso pedirle, ms de lo que haba trado al rey. Despus ella se volvi y regres a su tierra con sus siervos.
El peso del oro que llegaba a Salomn en un solo ao era de 22.6 toneladas de oro,
sin contar lo que los mercaderes y los comerciantes traan. Todos los reyes de Arabia y los gobernadores de la tierra traan oro y plata a Salomn.
El rey Salomn hizo 200 escudos grandes de oro batido, usando 600 siclos (6.84 kilos) de oro batido en cada escudo.
Tambin hizo 300 escudos de oro batido, usando 300 siclos de oro en cada escudo. El rey puso los escudos en la casa del bosque del Lbano.
El rey hizo adems un gran trono de marfil y lo revisti de oro puro.
Y haba seis gradas hasta el trono y un estrado de oro unido al trono, con brazos a cada lado del asiento, y dos leones de pie junto a los brazos.
Y doce leones estaban all de pie en las seis gradas a uno y otro lado; nada semejante se hizo para ningn otro reino.
Todos los vasos de beber del rey Salomn eran de oro, y todas las vasijas de la casa del bosque del Lbano eran de oro puro. A la plata no se le atribua valor en los das de Salomn,
porque el rey tena naves que iban a Tarsis con los siervos de Hiram, y cada tres aos las naves de Tarsis venan trayendo oro, plata, marfil, monos y pavos reales.
As el rey Salomn lleg a ser ms grande que todos los reyes de la tierra en riqueza y sabidura.
Y todos los reyes de la tierra procuraban ver a Salomn, para or la sabidura que Dios haba puesto en su corazn.
Cada uno de ellos traa su presente: objetos de plata y objetos de oro, vestidos, armas, especias, caballos y mulos; y as ao tras ao.
Salomn tena 4,000 establos para los caballos y carros y 12,000 hombres de a caballo, y los situ en las ciudades de carros y en Jerusaln, junto al rey.
El tena dominio sobre todos los reyes desde el Ro (Eufrates) hasta la tierra de los Filisteos, y hasta la frontera de Egipto.
El rey hizo la plata tan comn en Jerusaln como las piedras, e hizo los cedros tan abundantes como los sicmoros que estn en el llano.
Y traan para Salomn caballos de Egipto y de todos los pases.
Los dems hechos de Salomn, los primeros y los postreros, no estn escritos en las palabras del profeta Natn y en la profeca de Ahas el Silonita, en las visiones del vidente Iddo acerca de Jeroboam, hijo de Nabat?
Salomn rein cuarenta aos en Jerusaln sobre todo Israel.
Y durmi Salomn con sus padres, y fue sepultado en la ciudad de su padre David; y su hijo Roboam rein en su lugar.
Entonces Roboam fue a Siquem, porque todo Israel haba ido a Siquem para hacerlo rey.
Y cuando lo oy Jeroboam, hijo de Nabat, (porque l estaba en Egipto adonde haba huido de la presencia del rey Salomn), volvi Jeroboam de Egipto.
Y enviaron a llamarlo. Entonces vino con todo Israel, y hablaron a Roboam:
"Su padre hizo pesado nuestro yugo; ahora pues, aligere la dura servidumbre de su padre y el pesado yugo que puso sobre nosotros y le serviremos."
Entonces l les dijo: "Vuelvan otra vez a m dentro de tres das." Y el pueblo se fue.
El rey Roboam pidi consejo a los ancianos que haban servido a su padre Salomn cuando an viva, diciendo: "Qu me aconsejan que responda a este pueblo?"
Y ellos le respondieron: "Si usted es bueno con este pueblo, les complace y les dice buenas palabras, entonces ellos sern sus siervos para siempre."
Pero l abandon el consejo que le haban dado los ancianos, y pidi consejo a los jvenes que se haban criado con l y le servan.
"Qu aconsejan," les pregunto, "que respondamos a este pueblo que me ha hablado: 'Aligere el yugo que su padre puso sobre nosotros'?"
Y los jvenes que se haban criado con l le respondieron: "As dir al pueblo que le ha hablado: 'Su padre hizo pesado nuestro yugo, pero usted hgalo ms ligero para nosotros.' As usted les dir: 'Mi dedo meique es ms grueso que los lomos de mi padr
'Por cuanto mi padre los carg con un pesado yugo, yo aadir a su yugo; mi padre los castig con ltigos, pero yo los castigar con escorpiones.'"
Entonces vino Jeroboam con todo el pueblo a Roboam al tercer da como el rey lo haba dicho: 'Vuelvan a m al tercer da.'
El rey les respondi con dureza, pues el rey Roboam haba despreciado el consejo de los ancianos,
y les habl conforme al consejo de los jvenes, diciendo: "Mi padre les hizo pesado su yugo, pero yo lo har ms pesado; mi padre los castig con ltigos, pero yo los castigar con escorpiones."
El rey no escuch al pueblo, porque esto vena de parte de Dios, para que el SEOR confirmara la palabra que El haba hablado por medio de Ahas el Silonita a Jeroboam, hijo de Nabat.
Cuando todo Israel vio que el rey no los escuchaba, el pueblo respondi al rey: "Qu parte tenemos nosotros con David? No tenemos herencia con el hijo de Isa. Cada uno a su tienda, Israel! Mire ahora por su casa, David!" Y todo Is
Pero en cuanto a los Israelitas que habitaban en las ciudades de Jud, Roboam rein sobre ellos.
Entonces el rey Roboam envi a Adoram, que estaba a cargo de los trabajos forzados, pero los Israelitas lo mataron a pedradas; y el rey Roboam se apresur a subir a su carro para huir a Jerusaln.
As Israel ha estado en rebelda contra la casa de David hasta hoy.
Cuando Roboam lleg a Jerusaln, reuni la casa de Jud y Benjamn, 180,000 hombres, guerreros escogidos, para pelear contra Israel y restituir el reino a Roboam.
Pero la palabra del SEOR vino a Semaas, hombre de Dios, diciendo:
"Habla a Roboam, hijo de Salomn, rey de Jud, y a todo Israel en Jud y Benjamn, dicindoles:
'As dice el SEOR: "No subirn ni pelearn contra sus hermanos; vuelva cada uno a su casa, porque de M ha venido esto."'" Y ellos escucharon las palabras del SEOR y desistieron de ir contra Jeroboam.
Y Roboam habit en Jerusaln, y edific ciudades para defensa en Jud.
As edific Beln (Casa del Pan), Etam, Tecoa,
Bet Sur, Soco, Adulam,
Gat, Maresa, Zif,
Adoraim, Laquis, Azeca,
Zora, Ajaln y Hebrn, que son ciudades fortificadas en Jud y en Benjamn.
Tambin reforz las fortalezas y puso comandantes en ellas, y provisiones de vveres, aceite y vino.
Y puso escudos y lanzas en todas las ciudades y las reforz en gran manera. As mantuvo a su lado a Jud y a Benjamn.
Y los sacerdotes y los Levitas que estaban en todo Israel se pasaron a l desde todos sus distritos.
Porque los Levitas dejaron sus tierras de pastos y sus propiedades y vinieron a Jud y a Jerusaln, pues Jeroboam y sus hijos los haban excluido de servir al SEOR como sacerdotes.
Y Jeroboam design sus propios sacerdotes para los lugares altos, para los demonios (dolos), y para los becerros que l haba hecho.
Aqullos de entre todas las tribus de Israel que haban resuelto en su corazn buscar al SEOR, Dios de Israel, los siguieron a Jerusaln para sacrificar al SEOR, Dios de sus padres.
Y fortalecieron el reino de Jud y apoyaron a Roboam, hijo de Salomn, por tres aos, pues por tres aos anduvieron en el camino de David y de Salomn.
Entonces Roboam tom por mujer a Mahalat, hija de Jerimot, hijo de David y de Abihail, hija de Eliab, hijo de Isa,
y ella le dio hijos: Jes, Semaras y Zaham.
Despus de ella tom a Maaca, hija de Absaln, y ella le dio a Abas, Atai, Ziza y Selomit.
Y am Roboam a Maaca, hija de Absaln, ms que a todas sus otras mujeres y concubinas. Porque haba tomado dieciocho mujeres y sesenta concubinas, y tuvo veintiocho hijos y sesenta hijas.
Roboam puso a Abas, hijo de Maaca, por cabeza y jefe entre sus hermanos, porque quera hacerlo rey.
Y obr sabiamente, y distribuy a algunos de sus hijos por todos los territorios de Jud y de Benjamn, por todas las ciudades fortificadas, les dio alimento en abundancia, y les busc muchas mujeres.
Cuando el reino de Roboam se haba afianzado y fortalecido, l abandon la ley del SEOR y todo Israel con l.
Y sucedi que en el ao quinto del rey Roboam, debido a que ellos haban sido infieles al SEOR, Sisac, rey de Egipto, subi contra Jerusaln
con 1,200 carros y 60,000 hombres de a caballo. Y era innumerable el pueblo que vino con l de Egipto: los Libios, los Suquienos y los Etopes.
Y tom las ciudades fortificadas de Jud y lleg hasta Jerusaln.
Entonces el profeta Semaas vino a Roboam y a los prncipes de Jud que se haban reunido en Jerusaln por causa de Sisac, y les dijo: "As dice el SEOR: 'Ustedes me han abandonado, por eso tambin Yo los abandono en manos de Sisac.'"
Y los prncipes de Israel y el rey se humillaron y dijeron: "Justo es el SEOR."
Cuando el SEOR vio que se haban humillado, vino la palabra del SEOR a Semaas, diciendo: "Se han humillado; no los destruir, sino que les conceder cierta libertad y Mi furor no se derramar sobre Jerusaln por medio de Sisac.
"Pero sern sus siervos para que aprendan la diferencia entre servirme a M y servir a los reinos de los pases."
Subi, pues, Sisac, rey de Egipto, contra Jerusaln y tom los tesoros de la casa del SEOR y los tesoros del palacio del rey. De todo se apoder; se llev hasta los escudos de oro que haba hecho Salomn.
Entonces el rey Roboam hizo en su lugar escudos de bronce, y los entreg al cuidado de los jefes de la guardia que custodiaban la entrada de la casa del rey.
Y suceda que cuando el rey entraba en la casa del SEOR, venan los de la guardia y los llevaban, y despus los devolvan a la sala de los de la guardia.
Cuando l se humill, la ira del SEOR se apart de l para no destruirlo totalmente; adems las cosas mejoraron en Jud.
Se fortaleci, pues, el rey Roboam en Jerusaln, y rein. Roboam tena cuarenta y un aos cuando comenz a reinar, y rein diecisiete aos en Jerusaln, la ciudad que el SEOR haba escogido de entre todas las tribus de Israel para poner all S
Roboam hizo lo malo porque no dispuso su corazn para buscar al SEOR.
Los hechos de Roboam, los primeros y los postreros, no estn escritos en los libros del profeta Semaas y del vidente Iddo, conforme al registro genealgico? Hubo guerras continuamente entre Roboam y Jeroboam.
Y durmi Roboam con sus padres, y fue sepultado en la ciudad de David; y su hijo Abas rein en su lugar.
En el ao dieciocho del rey Jeroboam, Abas comenz a reinar sobre Jud.
Rein tres aos en Jerusaln. El nombre de su madre era Micaas, hija de Uriel, de Guibe. Y hubo guerra entre Abas y Jeroboam.
Abas comenz la batalla con un ejrcito de valientes guerreros, 400,000 hombres escogidos, mientras que Jeroboam se puso en orden de batalla contra l con 800,000 hombres escogidos, valientes y fuertes.
Entonces Abas se levant en el Monte Zemaraim que est en la regin montaosa de Efran, y dijo: "Escchenme, Jeroboam y todo Israel:
"No saben ustedes que el SEOR, Dios de Israel, dio a David el reino sobre Israel para siempre, a l y a sus hijos con pacto de sal?
"Pero Jeroboam, hijo de Nabat, siervo de Salomn, hijo de David, se alz y se rebel contra su seor.
"Con l se juntaron hombres indignos y malvados que prevalecieron sobre Roboam, hijo de Salomn, cuando Roboam era joven y tmido, y no pudo prevalecer contra ellos.
"Y ahora ustedes intentan resistir al reinado del SEOR que est en manos de los hijos de David, porque son una gran multitud y tienen con ustedes los becerros de oro que Jeroboam les hizo por dioses.
"No han echado fuera ustedes a los hijos de Aarn, y a los sacerdotes del SEOR, y a los Levitas, y se han hecho sacerdotes como los pueblos de otras tierras? Cualquiera que venga a consagrarse con un novillo y siete carneros, aun ste puede l
"Pero en cuanto a nosotros, el SEOR es nuestro Dios, y no Lo hemos abandonado; y los hijos de Aarn sirven al SEOR como sacerdotes, y los Levitas en sus funciones.
"Y cada maana y cada tarde ellos queman holocaustos e incienso aromtico al SEOR; y el pan est colocado sobre la mesa limpia, y el candelabro de oro con sus lmparas para ser encendidas cada tarde. Porque nosotros guardamos la ordenanza del SEOR nues
"As que Dios est con nosotros a la cabeza, y Sus sacerdotes con las trompetas de aviso para tocar la alarma contra ustedes. Oh Israelitas!, no luchen contra el SEOR, Dios de sus padres, porque nada lograrn."
Mientras tanto Jeroboam haba puesto una emboscada para atacar por detrs, as que aunque Israel estaba frente a Jud, la emboscada estaba detrs de stos.
Cuando Jud se volvi, vieron que eran atacados por delante y por detrs. Clamaron, pues, al SEOR, y los sacerdotes tocaron las trompetas.
Entonces los hombres de Jud lanzaron el grito de guerra; y mientras los hombres de Jud lanzaban el grito de guerra, Dios hiri a Jeroboam y a todo Israel delante de Abas y de Jud.
Cuando los Israelitas huyeron delante de Jud, Dios los entreg en sus manos.
Abas y su gente los derrotaron con una gran matanza, y cayeron muertos 500,000 hombres escogidos de Israel.
As fueron humillados los Israelitas en aquel tiempo, y los hijos de Jud prevalecieron porque se apoyaron en el SEOR, Dios de sus padres.
Abas persigui a Jeroboam, y le tom varias ciudades: Betel (Casa de Dios) con sus aldeas, Jesana con sus aldeas y Efran con sus aldeas.
Jeroboam no volvi a recuperar poder en los das de Abas; y el SEOR lo hiri y muri.
Abas se hizo poderoso. Tom para s catorce mujeres, y tuvo veintids hijos y diecisis hijas.
Los dems hechos de Abas, y sus caminos y sus palabras estn escritos en la historia del profeta Iddo.
Abas durmi con sus padres, y lo sepultaron en la ciudad de David, y su hijo Asa rein en su lugar. El pas estuvo en paz por diez aos durante sus das.
Asa hizo lo bueno y lo recto ante los ojos del SEOR su Dios,
porque quit los altares extranjeros y los lugares altos, destruy los pilares sagrados, derrib las Aseras (deidades femeninas).
Tambin orden a Jud que buscara al SEOR, Dios de sus padres y cumpliera la ley y el mandamiento de El.
Quit adems los lugares altos y los altares de incienso de todas las ciudades de Jud. Y bajo l, el reino estuvo en paz.
Edific ciudades fortificadas en Jud, ya que el pas estaba en paz y nadie estuvo en guerra con l durante aquellos aos, porque el SEOR le haba dado tranquilidad.
Por tanto Asa dijo a Jud: "Edifiquemos estas ciudades y cerqumoslas de murallas con torres, puertas y barras. La tierra es an nuestra, porque hemos buscado al SEOR nuestro Dios. Lo hemos buscado, y El nos ha dado tranquilidad por todas part
Asa tena un ejrcito de 300,000 hombres de Jud que llevaban escudos grandes y lanzas, y 280,000 de Benjamn que llevaban escudos y usaban arcos. Todos ellos eran valientes guerreros.
Zera el etope sali contra ellos con un ejrcito de 1,000,000 de hombres y 300 carros, y vino hasta Maresa.
Asa sali a su encuentro, y se pusieron en orden de batalla en el Valle de Sefata junto a Maresa.
Entonces Asa invoc al SEOR su Dios, y dijo: "SEOR, no hay nadie ms que T para ayudar en la batalla entre el poderoso y los que no tienen fuerza. Aydanos, oh SEOR Dios nuestro, porque en Ti nos apoyamos y en Tu nombre hemos venido contra
Y el SEOR derrot a los Etopes delante de Asa y delante de Jud, y los Etopes huyeron.
Pero Asa y el pueblo que estaba con l los persiguieron hasta Gerar. Cayeron tantos Etopes que no pudieron rehacerse, porque fueron destrozados delante del SEOR y delante de Su ejrcito. Los de Jud recogieron muchsimo botn.
Despus destruyeron todas las ciudades alrededor de Gerar, porque el terror del SEOR haba cado sobre ellas; y todas las saquearon, pues haba mucho botn en ellas.
Tambin hirieron a los que posean ganado, y se llevaron gran cantidad de ovejas y camellos. Entonces regresaron a Jerusaln.
El Espritu de Dios vino sobre Azaras, hijo de Oded,
y sali al encuentro de Asa y le dijo: "Oiganme, Asa y todo Jud y Benjamn: el SEOR estar con ustedes mientras ustedes estn con El. Y si Lo buscan, se dejar encontrar por ustedes; pero si Lo abandonan, El los abandonar.
"Por muchos das Israel estuvo sin el Dios verdadero y sin sacerdote que enseara, y sin ley.
"Pero en su angustia se volvieron al SEOR, Dios de Israel, y Lo buscaron, y El se dej encontrar por ellos.
"En aquellos tiempos no haba paz para el que sala ni para el que entraba, sino muchas tribulaciones sobre todos los habitantes de las tierras.
"Y era destruida nacin por nacin, y ciudad por ciudad, porque Dios los afligi con toda clase de adversidades.
"Pero ustedes, esfurcense y no desmayen, porque hay recompensa por sus obras."
Cuando Asa oy estas palabras y la profeca del profeta Azaras, hijo de Oded, se anim y quit los dolos abominables de toda la tierra de Jud y de Benjamn, y de las ciudades que haba conquistado en la regin montaosa de Efran. Tambin restaur el
Entonces reuni a todo Jud y Benjamn y a los de Efran, Manass y Simen que residan con ellos. Porque muchos de Israel se pasaron a l cuando vieron que el SEOR su Dios estaba con l.
As que se reunieron en Jerusaln en el tercer mes del ao quince del reinado de Asa.
Y aquel da sacrificaron al SEOR 700 bueyes y 7,000 ovejas del botn que haban trado.
Hicieron pacto para buscar al SEOR, Dios de sus padres, con todo su corazn y con toda su alma;
y que todo el que no buscara al SEOR, Dios de Israel, morira, ya fuera pequeo o grande, hombre o mujer.
Adems, lo juraron al SEOR a gran voz, con gritos, trompetas y cuernos.
Y todo Jud se alegr en cuanto al juramento, porque haban jurado de todo corazn y haban buscado sinceramente al SEOR y El se dej encontrar por ellos. Y el SEOR les dio tranquilidad por todas partes.
El rey Asa tambin depuso a Maaca, su madre, de ser reina madre, porque ella haba hecho una horrible imagen de Asera (diosa de Canan). Asa derrib la horrible imagen, la hizo pedazos y la quem junto al torrente Cedrn.
Pero los lugares altos no fueron quitados de Israel; sin embargo, el corazn de Asa fue intachable todos sus das.
Y trajo a la casa de Dios las cosas consagradas por su padre y sus propias cosas consagradas: plata, oro y utensilios.
No hubo ms guerra hasta el ao treinta y cinco del reinado de Asa.
En el ao treinta y seis del reinado de Asa, subi Baasa, rey de Israel, contra Jud y fortific Ram para prevenir que nadie saliera o entrara en ayuda de Asa, rey de Jud.
Entonces Asa sac plata y oro de los tesoros de la casa del SEOR y de la casa del rey, y los envi a Ben Adad, rey de Aram, que habitaba en Damasco, dicindole:
"Haya alianza entre t y yo, como hubo entre mi padre y tu padre. Mira, te he enviado plata y oro. Ve, rompe tu alianza con Baasa, rey de Israel, para que se aparte de m."
Y Ben Adad escuch al rey Asa y envi a los capitanes de sus ejrcitos contra las ciudades de Israel, y conquistaron Ijn, Dan, Bel Maim y todas las ciudades de almacenaje de Neftal.
Y cuando Baasa se enter, dej de fortificar Ram, y abandon su obra.
Entonces el rey Asa trajo a todo Jud, y se llevaron las piedras de Ram y la madera con que Baasa la haba estado edificando, y con ellas fortific Geba y Mizpa.
En ese tiempo el vidente Hanan vino a Asa, rey de Jud, y le dijo: "Por cuanto te has apoyado en el rey de Aram y no te has apoyado en el SEOR tu Dios, por eso el ejrcito del rey de Aram ha escapado de tu mano.
"No eran los Etopes y los Libios un ejrcito numeroso con muchsimos carros y hombres de a caballo? Sin embargo, porque te apoyaste en el SEOR, El los entreg en tu mano.
"Porque los ojos del SEOR recorren toda la tierra para fortalecer a aqullos cuyo corazn es completamente Suyo. T has obrado neciamente en esto. Ciertamente, desde ahora habr guerras contra ti."
Entonces Asa se irrit contra el vidente y lo meti en la crcel, porque estaba enojado contra l por esto. Por ese tiempo, Asa oprimi a algunos del pueblo.
Los hechos de Asa, los primeros y los postreros, estn escritos en el Libro de los Reyes de Jud y de Israel.
En el ao treinta y nueve de su reinado, Asa se enferm de los pies. Su enfermedad era grave, pero aun en su enfermedad no busc al SEOR, sino a los mdicos.
Y Asa durmi con sus padres. Muri el ao cuarenta y uno de su reinado.
Lo sepultaron en el sepulcro que l haba excavado para s en la ciudad de David, y lo pusieron sobre el lecho que l haba llenado de especias de varias clases, mezcladas segn el arte de los perfumistas. Adems le encendieron una hoguera muy grande.
Entonces su hijo Josafat rein en su lugar, y afirm su dominio sobre Israel.
Puso tropas en todas las ciudades fortificadas de Jud. Tambin puso guarniciones en el territorio de Jud y en las ciudades de Efran que su padre Asa haba tomado.
Y el SEOR estuvo con Josafat porque anduvo en los primeros caminos de su padre David y no busc a los Baales,
sino que busc al Dios de su padre, anduvo en sus mandamientos y no hizo como Israel.
El SEOR, pues, afirm el reino bajo su mano; y todo Jud le traa presentes a Josafat, y tuvo grandes riquezas y honores.
Y su corazn se entusiasm en los caminos del SEOR, y adems quit de Jud los lugares altos y las Aseras.
En el ao tercero de su reinado envi a sus oficiales Ben Hail, Abdas, Zacaras, Natanael y Micaas, para que instruyeran a los habitantes de las ciudades de Jud.
Con ellos envi a los Levitas Semaas, Netanas, Zebadas, Asael, Semiramot, Jonatn, Adonas, Tobas y Tobadonas, Levitas todos; y con stos a los sacerdotes Elisama y Joram.
Ellos ensearon a la gente en Jud, teniendo consigo el Libro de la Ley del SEOR. Recorrieron todas las ciudades de Jud y ensearon al pueblo.
Y el terror del SEOR vino sobre todos los reinos de las tierras que estaban alrededor de Jud, y no hicieron guerra contra Josafat.
Algunos de los Filisteos trajeron presentes y plata como tributo a Josafat; tambin los Arabes le trajeron rebaos: 7,700 carneros y 7,700 machos cabros.
Josafat se engrandeca ms y ms, y edific fortalezas y ciudades de almacenaje en Jud.
Tena muchas provisiones en las ciudades de Jud, y hombres de guerra, valientes guerreros, en Jerusaln.
Este era su nmero segn sus casas paternas: De Jud, de los capitanes de millares, Adnas era el capitn, y con l 300,000 valientes guerreros;
despus de l estaba el capitn Johann, y con l 280,000;
y tras ste, Amasas, hijo de Zicri, que se ofreci voluntariamente al SEOR, y con l 200,000 valientes guerreros.
De Benjamn, estaba Eliada, un valiente guerrero, y con l 200,000 armados de arco y escudo;
y despus de ste, Jozabad, y con l 180,000 armados para la guerra.
Estos son los que sirvieron al rey, sin contar los que el rey puso en las ciudades fortificadas por todo Jud.
Josafat tena grandes riquezas y gloria; se emparent con Acab.
Algunos aos despus descendi a Samaria para visitar a Acab. Y Acab mat muchas ovejas y bueyes para l y para el pueblo que estaba con l, y lo persuadi a que subiera con l contra Ramot de Galaad.
Acab, rey de Israel, le pregunt a Josafat, rey de Jud: "Irs conmigo contra Ramot de Galaad?" Y Josafat le respondi: "Yo soy como t, y mi pueblo como tu pueblo; estaremos contigo en la batalla."
Dijo adems Josafat al rey de Israel: "Te ruego que primero consultes la palabra del SEOR."
Entonces el rey de Israel reuni a los profetas, 400 hombres, y les pregunt: "Iremos a pelear contra Ramot de Galaad, o debo desistir?" "Suba," contestaron ellos, "porque Dios la entregar en mano del rey."
Pero Josafat dijo: "No queda an aqu algn profeta del SEOR para que le consultemos?"
Y el rey de Israel dijo a Josafat: "Todava queda un hombre por medio de quien podemos consultar al SEOR, pero lo aborrezco, porque nunca profetiza lo bueno en cuanto a m, sino siempre lo malo. Es Micaas, hijo de Imla." "No hable el rey as," dijo Jos
Entonces el rey de Israel llam a un oficial, y le dijo: "Trae pronto a Micaas, hijo de Imla."
El rey de Israel y Josafat, rey de Jud, estaban sentados cada uno en su trono, vestidos con sus mantos, en la era, a la entrada de la puerta de Samaria; y todos los profetas estaban profetizando delante de ellos.
Sedequas, hijo de Quenaana, se haba hecho cuernos de hierro y deca: "As dice el SEOR: 'Con stos acornears a los Arameos hasta acabarlos.'"
Y todos los profetas profetizaban as, diciendo: "Sube a Ramot de Galaad y tendrs xito, pues el SEOR la entregar en manos del rey."
El mensajero que fue a llamar a Micaas le advirti: "Mira, las palabras de los profetas son unnimes en favor del rey. Por esto te ruego que tu palabra sea como la de uno de ellos, y hables favorablemente."
Pero Micaas le contest: "Vive el SEOR, que lo que mi Dios me diga, eso hablar."
Cuando lleg al rey, ste le pregunt: "Micaas, iremos a Ramot de Galaad a pelear, o debo desistir?""Sube y tendrs xito," respondi l, "porque sern entregados en tu mano."
Entonces el rey le dijo a Micaas: "Cuntas veces he de tomarte juramento de que no me digas ms que la verdad en el nombre del SEOR?"
Y l respondi: "Vi a todo Israel Esparcido por los montes, Como ovejas sin pastor; Y el SEOR dijo: 'Estos no tienen seor; Que cada uno vuelva a su casa en paz.'"
Entonces el rey de Israel le dijo a Josafat: "No te dije que no profetizara lo bueno acerca de m, sino lo malo?"
Micaas respondi: "Por tanto, escuchen la palabra del SEOR. Yo vi al SEOR sentado en Su trono, y todo el ejrcito de los cielos estaba a Su derecha y a Su izquierda.
"Y el SEOR dijo: 'Quin persuadir a Acab, rey de Israel, para que suba y caiga en Ramot de Galaad?' Y uno deca de una manera, y otro de otra.
"Entonces se adelant un espritu y se puso delante del SEOR, y dijo: 'Yo lo persuadir.' Y el SEOR le dijo: 'Cmo?'
"Y l respondi: 'Saldr y ser un espritu de mentira en boca de todos sus profetas.' Entonces El dijo: 'Lo persuadirs y tambin prevalecers. Ve y hazlo as.'
"Ahora el SEOR ha puesto un espritu de mentira en boca de estos sus profetas, pues el SEOR ha decretado el mal contra usted."
Entonces se acerc Sedequas, hijo de Quenaana, y golpe a Micaas en la mejilla, y le dijo: "Cmo pas el Espritu del SEOR de m para hablarte a ti?"
Respondi Micaas: "T lo vers aqul da en que entres en un aposento interior para esconderte."
Entonces el rey de Israel orden: "Tomen a Micaas y devulvanlo a Amn, gobernador de la ciudad, y a Jos, hijo del rey;
y dganles: 'As dice el rey: "Echen a ste en la crcel, y alimntenlo con poco pan y poca agua hasta que yo vuelva en paz."'"
Micaas le dijo: "Si en verdad vuelves en paz, el SEOR no ha hablado por m." Y aadi: "Oigan, pueblos todos."
Y subi el rey de Israel con Josafat, rey de Jud, contra Ramot de Galaad.
El rey de Israel dijo a Josafat: "Yo me disfrazar para entrar en la batalla, pero t ponte tus ropas reales." Y el rey de Israel se disfraz y entraron en la batalla.
Pero el rey de Aram haba ordenado a los capitanes de sus carros: "No peleen contra chico ni contra grande, sino slo contra el rey de Israel."
Cuando los capitanes de los carros vieron a Josafat, dijeron: "Este es el rey de Israel;" y se desviaron para pelear contra l. Pero Josafat clam, y el SEOR vino en su ayuda, y Dios los apart de l,
pues al ver los capitanes de los carros que no era el rey de Israel, dejaron de perseguirlo.
Pero alguien dispar su arco al azar e hiri al rey de Israel por entre la juntura de la armadura. Y l dijo al cochero: "Da la vuelta y scame de la batalla pues estoy gravemente herido."
La batalla arreci aquel da, y el rey de Israel fue sostenido en el carro frente a los Arameos hasta la tarde; y muri al ponerse el sol.
Entonces Josafat, rey de Jud, regres en paz a su casa en Jerusaln.
Pero el vidente Jeh, hijo de Hanan, sali a encontrarlo y dijo al rey Josafat: "Vas a ayudar al impo y amar a los que odian al SEOR, y con esto traer sobre ti la ira del SEOR?
"Sin embargo, se han hallado en ti cosas buenas, porque has quitado las Aseras de la tierra y has dispuesto tu corazn para buscar a Dios."
Y habit Josafat en Jerusaln, y volvi a salir por entre el pueblo, desde Beerseba hasta la regin montaosa de Efran, y los hizo volver al SEOR, Dios de sus padres.
Puso jueces en el pas en todas las ciudades fortificadas de Jud, ciudad por ciudad,
y dijo a los jueces: "Miren lo que hacen, pues no juzgan en lugar de los hombres, sino en lugar del SEOR que est con ustedes cuando hacen justicia.
"Ahora pues, que el temor del SEOR est sobre ustedes. Tengan cuidado en lo que hacen, porque con el SEOR nuestro Dios no hay injusticia ni acepcin de personas ni soborno."
Tambin en Jerusaln Josafat puso algunos de los Levitas y de los sacerdotes y algunos de los jefes de las familias de Israel, para el juicio del SEOR y para juzgar querellas entre los habitantes de Jerusaln.
Y les orden: "As harn en el temor del SEOR, con fidelidad y de todo corazn.
"Cuando llegue a ustedes cualquier querella de sus hermanos que habitan en sus ciudades, entre sangre y sangre, entre ley y mandamiento, estatutos y ordenanzas, ustedes los amonestarn para que no sean culpables delante del SEOR, y la ira no v
"Amaras, el sumo sacerdote, presidir sobre ustedes en todos los asuntos del SEOR, y Zebadas, hijo de Ismael, jefe de la casa de Jud, en todos los asuntos del rey. Tambin los Levitas sern oficiales delante de ustedes. Sean valientes y obren cf15\
Aconteci despus de esto, que los Moabitas, los Amonitas, y con ellos algunos de los Meunitas, vinieron a pelear contra Josafat.
Entonces vinieron algunos y dieron aviso a Josafat: "Viene contra ti una gran multitud de ms all del mar, de Aram y ya estn en Hazezon Tamar, es decir, En Gadi."
Josafat tuvo miedo y se dispuso a buscar al SEOR, y proclam ayuno en todo Jud.
Y Jud se reuni para buscar ayuda del SEOR; aun de todas las ciudades de Jud vinieron para buscar al SEOR.
Entonces Josafat se puso en pie en la asamblea de Jud y de Jerusaln, en la casa del SEOR, delante del atrio nuevo,
y dijo: "Oh SEOR, Dios de nuestros padres, no eres T Dios en los cielos? Y no gobiernas T sobre todos los reinos de las naciones? En Tu mano hay poder y fortaleza y no hay quien pueda resistirte.
"No fuiste T, oh Dios nuestro, el que echaste a los habitantes de esta tierra delante de Tu pueblo Israel, y la diste para siempre a la descendencia de Tu amigo Abraham?
"Y han habitado en ella, y all Te han edificado un santuario a Tu nombre, diciendo:
'Si viene mal sobre nosotros, espada, juicio, pestilencia o hambre, nos presentaremos delante de esta casa y delante de Ti (porque Tu nombre est en esta casa), y clamaremos a Ti en nuestra angustia, y T oirs y nos salvars.'
"Y ahora, los Amonitas y Moabitas y los del Monte Seir, a quienes no permitiste que Israel invadiera cuando sali de la tierra de Egipto (por lo cual se apartaron de ellos y no los destruyeron),
mira cmo nos pagan, viniendo a echarnos de Tu posesin, la que nos diste en heredad.
"Oh Dios nuestro, no los juzgars? Porque no tenemos fuerza alguna delante de esta gran multitud que viene contra nosotros, y no sabemos qu hacer; pero nuestros ojos estn vueltos hacia Ti."
Todo Jud estaba de pie delante del SEOR, con sus nios, sus mujeres y sus hijos.
Entonces el Espritu del SEOR vino en medio de la asamblea sobre Jahaziel, hijo de Zacaras, hijo de Benaa, hijo de Jeiel, hijo de Matanas, Levita de los hijos de Asaf,
y dijo Jahaziel: "Presten atencin, todo Jud, habitantes de Jerusaln y t, rey Josafat: as les dice el SEOR: 'No teman, ni se acobarden delante de esta gran multitud, porque la batalla no es de ustedes, sino de Dios.
'Desciendan maana contra ellos; pues ellos subirn por la cuesta de Sis, y los hallarn en el extremo del valle, frente al desierto de Jeruel.
'No necesitan pelear en esta batalla; tomen sus puestos y estn quietos, y vean la salvacin del SEOR con ustedes, oh Jud y Jerusaln.' No teman ni se acobarden; salgan maana al encuentro de ellos porque el SEOR est con ustedes."
Entonces Josafat se inclin rostro en tierra, y todo Jud y los habitantes de Jerusaln se postraron delante del SEOR, adorando al SEOR.
Y se levantaron los Levitas, de los hijos de Coat y de los hijos de Cor, para alabar al SEOR, Dios de Israel, en voz muy alta.
Se levantaron muy de maana y salieron al desierto de Tecoa. Cuando salan, Josafat se puso en pie y dijo: "Oiganme, Jud y habitantes de Jerusaln, confen en el SEOR su Dios, y estarn seguros. Confen en Sus profetas y triunfarn."
Despus de consultar con el pueblo, design a algunos que cantaran al SEOR y a algunos que le alabaran en vestiduras santas, conforme salan delante del ejrcito y que dijeran: "Den gracias al SEOR, porque para siempre es Su misericordia."
Cuando comenzaron a entonar cnticos y alabanzas, el SEOR puso emboscadas contra los Amonitas, los Moabitas y los del Monte Seir, que haban venido contra Jud, y fueron derrotados.
Porque los Amonitas y los Moabitas se levantaron contra los habitantes del Monte Seir destruyndolos completamente, y cuando haban acabado con los habitantes de Seir, se pusieron a destruirse unos a otros.
Cuando Jud lleg a la torre (atalaya) del desierto, miraron hacia la multitud, y slo vieron cadveres tendidos por tierra, ninguno haba escapado.
Al llegar Josafat y su pueblo para recoger el botn, hallaron mucho entre los cadveres, incluyendo mercaderas, vestidos y objetos preciosos que tomaron para s, ms de los que podan llevar. Estuvieron tres das recogiendo el botn, pues hab
Al cuarto da se reunieron en el Valle de Beraca, porque all bendijeron al SEOR. Por tanto llamaron aquel lugar el Valle de Beraca (de Bendicin) hasta hoy.
Y todos los hombres de Jud y de Jerusaln, con Josafat al frente de ellos, regresaron a Jerusaln con alegra, porque el SEOR les haba hecho regocijarse sobre sus enemigos.
Entraron en Jerusaln, en la casa del SEOR, con arpas, liras y trompetas.
Y vino el terror de Dios sobre todos los reinos de aquellas tierras cuando oyeron que el SEOR haba peleado contra los enemigos de Israel.
El reino de Josafat estuvo en paz, porque su Dios le dio tranquilidad por todas partes.
Josafat rein sobre Jud. Tena treinta y cinco aos cuando comenz a reinar, y rein veinticinco aos en Jerusaln. El nombre de su madre era Azuba, hija de Silhi.
Anduvo en el camino de su padre Asa, y no se apart de l, haciendo lo recto ante los ojos del SEOR.
Sin embargo, los lugares altos no fueron quitados, pues el pueblo no haba vuelto an su corazn al Dios de sus padres.
Los dems hechos de Josafat, los primeros y los postreros, estn escritos en las crnicas de Jeh, hijo de Hanan, que estn mencionados en el Libro de los Reyes de Israel.
Despus de esto Josafat, rey de Jud, se ali con Ocozas, rey de Israel. Al hacer esto obr impamente.
Y se ali con l para hacer naves que fueran a Tarsis, y construyeron las naves en Ezin Geber.
Entonces Eliezer, hijo de Dodava de Maresa, profetiz contra Josafat: "Por cuanto te has aliado con Ocozas, el SEOR ha destruido tus obras." As que las naves fueron destruidas y no pudieron ir a Tarsis.
Josafat durmi con sus padres, y fue sepultado con sus padres en la ciudad de David. Su hijo Joram rein en su lugar.
Tena varios hermanos, los hijos de Josafat: Azaras, Jehiel, Zacaras, Azaryahu, Micael y Sefatas. Todos estos eran hijos de Josafat, rey de Israel.
Su padre les haba dado muchos presentes de plata, oro y cosas preciosas, y ciudades fortificadas en Jud, pero dio el reino a Joram porque era el primognito.
Cuando Joram tom posesin del reino de su padre y se hizo fuerte, mat a espada a todos sus hermanos, y tambin a algunos de los jefes de Israel.
Joram tena treinta y dos aos cuando comenz a reinar, y rein ocho aos en Jerusaln.
Y anduvo en el camino de los reyes de Israel, tal como haba hecho la casa de Acab (pues la hija de Acab era su mujer), e hizo lo malo ante los ojos del SEOR.
Sin embargo el SEOR no quiso destruir la casa de David a causa del pacto que haba hecho con David, y porque le haba prometido darle una lmpara a l y a sus hijos para siempre.
En sus das se rebel Edom contra el dominio de Jud, y pusieron rey sobre ellos.
Entonces pas Joram con sus capitanes, y todos sus carros con l. Y levantndose de noche, atac a los Edomitas que lo tenan cercado a l y a los capitanes de los carros.
Y Edom continu en rebelda contra el dominio de Jud hasta el da de hoy. Entonces Libna se rebel en ese mismo tiempo contra su dominio, porque haba abandonado al SEOR, Dios de sus padres.
Adems, Joram hizo lugares altos en los montes de Jud, haciendo que los habitantes de Jerusaln se prostituyeran y que Jud se desviara.
Entonces le lleg a Joram una carta del profeta Elas, que deca: "As dice el SEOR, Dios de tu padre David: 'Por cuanto no has andado en los caminos de Josafat tu padre, ni en los caminos de Asa, rey de Jud,
sino que has andado en el camino de los reyes de Israel, y has hecho que Jud y los habitantes de Israel se hayan prostituido como se prostituy la casa de Acab, y tambin has matado a tus hermanos, tu propia familia, que eran mejores que t,
el SEOR herir con gran azote a tu pueblo, a tus hijos, a tus mujeres y a todas tus posesiones;
y t sufrirs una grave enfermedad, una enfermedad de los intestinos, hasta que da tras da se te salgan a causa de la enfermedad.'"
Entonces el SEOR movi contra Joram el espritu de los Filisteos y de los Arabes que eran vecinos de los Etopes;
los cuales subieron contra Jud y la invadieron, y se llevaron todas las posesiones que se hallaban en la casa del rey, y tambin a sus hijos y a sus mujeres, de modo que no le qued ms hijo que Joacaz, el menor de sus hijos.
Despus de todo esto, el SEOR hiri a Joram en los intestinos con una enfermedad incurable.
Con el correr del tiempo, despus de dos aos, los intestinos se le salieron a causa de su enfermedad, y muri con grandes dolores. Su pueblo no le encendi una hoguera como la hoguera que haban encendido por sus padres.
Joram tena treinta y dos aos cuando comenz a reinar, y rein ocho aos en Jerusaln; y muri sin que nadie lo lamentara. Lo sepultaron en la ciudad de David, pero no en los sepulcros de los reyes.
Entonces los habitantes de Jerusaln hicieron rey en su lugar a Ocozas (Joacaz), hijo menor de Joram, porque la banda de hombres que vinieron con los Arabes al campamento haba matado a todos los hijos mayores. Por lo cual Ocozas, hijo de Jor
Ocozas tena veintids aos cuando comenz a reinar, y rein un ao en Jerusaln. El nombre de su madre era Atala, nieta de Omri.
El tambin anduvo en los caminos de la casa de Acab, porque su madre fue su consejera para que hiciera lo malo.
Hizo lo malo ante los ojos del SEOR, como lo haba hecho la casa de Acab, porque despus de la muerte de su padre ellos fueron sus consejeros para perdicin suya.
Ocozas tambin anduvo conforme al consejo de ellos, y fue con Joram, hijo de Acab, rey de Israel, a hacer guerra contra Hazael, rey de Aram, en Ramot de Galaad. Los Arameos hirieron a Joram,
y ste volvi a Jezreel para ser curado de las heridas que le haban hecho en Ramot, cuando pele contra Hazael, rey de Aram. Entonces Ocozas, hijo de Joram, rey de Jud, descendi a visitar a Joram, hijo de Acab, en Jezreel, que estaba enferm
La destruccin de Ocozas vino de Dios, por ir a visitar a Joram. Pues cuando lleg, sali con Joram contra Jeh, hijo de Nimsi, a quien el SEOR haba ungido para exterminar la casa de Acab.
Cuando Jeh estaba ejecutando justicia contra la casa de Acab, encontr a los prncipes de Jud y a los hijos de los hermanos de Ocozas que estaban al servicio de Ocozas, y los mat.
Tambin busc a Ocozas, que lo prendieron cuando estaba escondido en Samaria. Lo llevaron a Jeh y lo mataron, pero le dieron sepultura, pues decan: "Es hijo de Josafat, que busc al SEOR con todo su corazn." As que no qued nadie de la casa de Ocoz
Cuando Atala, madre de Ocozas, vio que su hijo haba muerto, se levant y extermin toda la descendencia real de la casa de Jud.
Pero Josabet, hija del rey, tom a Jos, hijo de Ocozas, y lo sac a escondidas de entre los hijos del rey a quienes estaban dando muerte, y lo puso a l y a su nodriza en la alcoba. As Josabet, hija del rey Joram, mujer del sacerdote Joiada (pues era
Y Jos estuvo escondido con ellos en la casa de Dios seis aos, mientras Atala reinaba en el pas.
En el sptimo ao, el sacerdote Joiada cobr nimo, y tom a estos capitanes de centenas: Azaras, hijo de Jeroham, Ismael, hijo de Johann, Azaras, hijo de Obed, Maasas, hijo de Adaa, y Elisafat, hijo de Zicri, los cuales hicieron
Y recorrieron Jud y reunieron a los Levitas de todas las ciudades de Jud y a los jefes de las casas paternas de Israel, y vinieron a Jerusaln.
Entonces toda la asamblea hizo pacto con el rey en la casa de Dios. Y Joiada les dijo: "Miren, el hijo del rey reinar, como el SEOR ha hablado respecto a los hijos de David.
"Esto es lo que harn: una tercera parte de ustedes, de los sacerdotes y los Levitas que entran en el da de reposo estarn de porteros;
otra tercera parte estar en la casa del rey, y otra tercera parte en la Puerta del Cimiento; y todo el pueblo estar en los atrios de la casa del SEOR.
"Pero que nadie entre en la casa del SEOR, excepto los sacerdotes y los Levitas que ministran; stos pueden entrar porque son santos. Y que todo el pueblo guarde el precepto del SEOR.
"Los Levitas rodearn al rey, cada uno con sus armas en la mano; y cualquiera que entre en la casa ser muerto. Ustedes estarn con el rey cuando entre y cuando salga."
Y los Levitas y todo Jud hicieron conforme a todo lo que haba ordenado el sacerdote Joiada. Cada uno de ellos tom sus hombres, los que haban de entrar en el da de reposo, junto con los que haban de salir el da de reposo, porque el sacerdote Joiada
Entonces el sacerdote Joiada dio a los capitanes de cientos las lanzas y los escudos grandes y pequeos que haban sido del rey David, que estaban en la casa de Dios.
Y coloc a todo el pueblo, cada hombre con su arma en la mano, desde el lado derecho de la casa hasta el lado izquierdo de la misma, junto al altar y junto a la casa, alrededor del rey.
Entonces sacaron al hijo del rey y le pusieron la corona, le dieron el Libro del Testimonio y lo proclamaron rey. Y Joiada y sus hijos lo ungieron, y gritaron: "Viva el rey!"
Al or Atala el estruendo del pueblo que corra y alababa al rey, se lleg al pueblo en la casa del SEOR,
y mir que el rey estaba de pie junto a su columna a la entrada, y los capitanes y los trompetas estaban junto al rey. Y todo el pueblo del pas se regocijaba y tocaba trompetas, y los cantores con sus instrumentos de msica dirigan
Pero el sacerdote Joiada sac a los capitanes de centenas que estaban al mando del ejrcito, y les dijo: "Squenla de entre las filas; y al que la siga, mtenlo a espada." Porque el sacerdote les haba dicho: "No la maten en la casa del SEOR."
As que le echaron mano, y cuando ella lleg a la entrada de la Puerta de los Caballos de la casa del rey, all la mataron.
Entonces Joiada hizo un pacto entre todo el pueblo y el rey, de que ellos seran el pueblo del SEOR.
Y todo el pueblo fue a la casa de Baal y la derribaron, hicieron pedazos sus altares y sus imgenes y mataron delante de los altares a Matn, sacerdote de Baal.
Adems Joiada puso los oficios de la casa del SEOR bajo la autoridad de los sacerdotes Levitas, a quienes David haba designado sobre la casa del SEOR para ofrecer los holocaustos del SEOR, como est escrito en la ley de Moiss, con alegra y con cnt
Coloc porteros junto a las puertas de la casa del SEOR, de modo que no entrara ninguno que por alguna causa estuviera inmundo.
Despus Joiada tom a los capitanes de cientos, a los nobles, a los gobernantes del pueblo y a todo el pueblo del pas, e hizo descender al rey de la casa del SEOR, entraron por la puerta superior a la casa del rey, y sentaron al rey sobre el trono real
Y todo el pueblo del pas se regocij, y la ciudad qued tranquila, porque Atala haba sido muerta a espada.
Jos tena siete aos cuando comenz a reinar, y rein cuarenta aos en Jerusaln. El nombre de su madre era Sibia de Beerseba.
Jos hizo lo recto ante los ojos del SEOR todos los das del sacerdote Joiada.
Joiada escogi dos mujeres para el rey, y ste tuvo hijos e hijas.
Sucedi despus de esto que Jos decidi restaurar la casa del SEOR.
As que reuni a los sacerdotes y a los Levitas, y les dijo: "Salgan a las ciudades de Jud, y recojan dinero de todo Israel para reparar anualmente la casa de su Dios; y dense prisa en esto." Pero los Levitas no se apresuraron.
Entonces el rey llam al sumo sacerdote Joiada, y le dijo: "Por qu no has exigido a los Levitas que traigan de Jud y de Jerusaln la contribucin que Moiss, siervo del SEOR, impuso sobre la congregacin de Israel para la tienda d
Porque los hijos de la perversa Atala haban forzado la entrada a la casa de Dios y aun haban usado para los Baales las cosas sagradas de la casa del SEOR.
Entonces el rey, mand que hicieran un cofre y lo colocaron afuera, junto a la puerta de la casa del SEOR.
Y proclamaron en Jud y en Jerusaln que trajeran al SEOR la contribucin que Moiss, siervo de Dios, impuso sobre Israel en el desierto.
Todos los oficiales y todo el pueblo se regocijaron y trajeron sus contribuciones y las echaron en el cofre hasta llenarlo.
Y suceda que siempre que el cofre era trado al oficial del rey por los Levitas, y cuando vean que haba mucho dinero, entonces el escriba del rey y el oficial del sumo sacerdote venan, vaciaban el cofre, lo tomaban y lo volvan a su lugar. As hacan
El rey y Joiada lo daban a los que hacan la obra del servicio de la casa del SEOR. Estos contrataron canteros y carpinteros para reparar la casa del SEOR, y tambin artfices en hierro y bronce para reparar la casa del SEOR.
Los obreros hicieron su trabajo, y el trabajo de reparacin progres en sus manos, y restauraron la casa de Dios conforme a sus planos y la reforzaron.
Cuando terminaron, trajeron el resto del dinero delante del rey y de Joiada; y lo convirtieron en utensilios para la casa del SEOR, utensilios para el ministerio y para el holocausto, y recipientes y utensilios de oro y de plata. Todos los das de Joiad
Joiada envejeci y muri a una edad muy avanzada. Tena 130 aos cuando muri.
Lo sepultaron en la ciudad de David con los reyes, porque haba hecho bien en Israel, a Dios y a Su templo.
Pero despus de la muerte de Joiada, vinieron los oficiales de Jud y se inclinaron ante el rey, y el rey los escuch.
Abandonaron la casa del SEOR, el Dios de sus padres, y sirvieron a las Aseras y a los dolos; entonces vino la ira de Dios sobre Jud y Jerusaln a causa de esta culpa suya.
No obstante, El les envi profetas para hacerlos volver al SEOR; y aunque stos dieron testimonio contra ellos, ellos no prestaron atencin.
Entonces el Espritu de Dios vino sobre Zacaras, hijo del sacerdote Joiada. El se puso en pie, en un lugar ms alto que el pueblo, y les dijo: "As ha dicho Dios: 'Por qu quebrantan ustedes los mandamientos del SEOR y no prosperan ? Por hab
Pero ellos conspiraron contra Zacaras, y por orden del rey lo mataron a pedradas en el atrio de la casa del SEOR.
No se acord el rey Jos de la bondad que Joiada, padre de Zacaras, le haba mostrado, sino que asesin a su hijo. Y ste al morir dijo: "Que lo vea el SEOR y tome venganza."
Y aconteci que a la vuelta del ao, el ejrcito de los Arameos subi contra Jos; y vinieron a Jud y a Jerusaln, destruyeron de entre la poblacin a todos los oficiales del pueblo, y enviaron todo el botn al rey de Damasco.
Ciertamente, el ejrcito de los Arameos vino con pocos hombres; sin embargo, el SEOR entreg a un ejrcito muy grande en sus manos, porque los de Jud haban abandonado al SEOR, Dios de sus padres. As ejecutaron juicio contra Jos.
Cuando los Arameos se alejaron de l (dejndolo muy herido), sus mismos siervos conspiraron contra l a causa de la sangre del hijo del sacerdote Joiada, y lo mataron en su cama. Jos muri, y lo sepultaron en la ciudad de David, pero no lo sepultaron en
Estos son los que conspiraron contra l: Zabad, hijo de Simeat la Amonita, y Jozabad, hijo de Simrit la Moabita.
En cuanto a sus hijos, los muchos orculos contra l y la restauracin de la casa de Dios, estn escritos en la historia del Libro de los Reyes. Entonces su hijo Amasas rein en su lugar.
Amasas tena veinticinco aos cuando comenz a reinar, y rein veintinueve aos en Jerusaln. El nombre de su madre era Joadn, de Jerusaln.
Amasas hizo lo recto ante los ojos del SEOR, aunque no de todo corazn.
Y una vez afianzado el reino en su mano, mat a los siervos suyos que haban asesinado al rey su padre.
Pero a sus hijos no les dio muerte, sino que hizo conforme a lo que est escrito en la ley en el Libro de Moiss, tal como el SEOR orden: "No se dar muerte a los padres por culpa de los hijos, ni se dar muerte a los hijos por cf
Adems Amasas reuni a Jud, y conforme a sus casas paternas los puso bajo capitanes de miles y capitanes de cientos por todo Jud y Benjamn. Hizo un censo de los de veinte aos arriba, y hall 300,000 hombres escogidos, h
Tambin tom a sueldo a 100,000 guerreros valientes de Israel por 3.4 toneladas de plata.
Pero un hombre de Dios vino a Amasas y le dijo: "Oh rey, no permita que el ejrcito de Israel vaya con usted, porque el SEOR no est con Israel ni con ninguno de los hijos de Efran.
"Pero si usted va, hgalo, esfurcese para la batalla; sin embargo Dios lo derribar delante del enemigo, porque Dios tiene poder para ayudar y para derribar."
Amasas dijo al hombre de Dios: "Y qu debo hacer con los 3.4 toneladas que he dado a las tropas de Israel?" "El SEOR tiene mucho ms que darle que esto," respondi el hombre de Dios.
Entonces Amasas despidi las tropas que vinieron a l de Efran, para que se fueran a sus casas. Porque se encendi en gran manera la ira de ellos contra Jud, as que regresaron a sus casas ardiendo en ira.
Amasas se fortaleci, y al frente de su pueblo fue al Valle de la Sal y mat a 10,000 de los hijos de Seir.
Tambin los hijos de Jud capturaron vivos a 10,000 y los llevaron a la cumbre de la pea, los echaron abajo desde la cumbre de la pea y todos fueron despedazados.
Pero las tropas que Amasas haba hecho volver para que no fueran con l a la batalla, saquearon las ciudades de Jud desde Samaria hasta Bet Horn, mataron a 3,000 de ellos y tomaron mucho botn.
Despus que Amasas regres de la matanza de los Edomitas, trajo los dioses de los hijos de Seir y los puso como sus dioses, se postr delante de ellos y les quem incienso.
Entonces se encendi la ira del SEOR contra Amasas, y le envi un profeta que le dijo: "Por qu has buscado a los dioses de otro pueblo que no pudieron librar a su propio pueblo de tu mano?"
Y mientras el profeta hablaba con l, el rey le dijo: "Acaso te hemos constituido consejero real? Detente. Por qu buscas que te maten?" Entonces el profeta se detuvo, y dijo: "Yo s que Dios ha determinado destruirte, porque has he
Entonces Amasas, rey de Jud, tom consejo y envi mensajeros a Jos, hijo de Joacaz, hijo de Jeh, rey de Israel, y le dijeron: "Ven, vemonos cara a cara."
Jos, rey de Israel, envi este mensaje a Amasas, rey de Jud: "El cardo que estaba en el Lbano, envi a decir al cedro que estaba en el Lbano: 'Da a tu hija por mujer a mi hijo.' Pero pas una fiera que estaba en el Lbano, y pisote el car
"T dijiste: 'He derrotado a Edom'; y tu corazn se ha envanecido para gloriarte. Qudate ahora en tu casa; por qu quieres provocar el mal, de modo que caigas t y Jud contigo?"
Pero Amasas no quiso escuchar, porque esto vena de Dios, para entregarlo en mano de Jos, porque haba buscado los dioses de Edom.
Subi Jos, rey de Israel, y l y Amasas, rey de Jud, se enfrentaron en Bet Semes, que pertenece a Jud.
Y Jud fue derrotado por Israel, y huyeron, cada uno a su tienda.
Entonces Jos, rey de Israel, captur en Bet Semes a Amasas, rey de Jud, hijo de Jos, hijo de Joacaz, y lo llev a Jerusaln; y derrib la muralla de Jerusaln desde la Puerta de Efran hasta la Puerta del Angulo, 180 metros.
Jos tom todo el oro y la plata, todos los utensilios que se encontraban con Obed Edom en la casa de Dios, los tesoros de la casa del rey y tambin los rehenes, y se volvi a Samaria.
Y Amasas, hijo de Jos, rey de Jud, vivi quince aos despus de la muerte de Jos, hijo de Joacaz, rey de Israel.
Los dems hechos de Amasas, desde el primero hasta el postrero, no estn escritos en el Libro de los Reyes de Jud y de Israel?
Desde el da en que Amasas se apart de seguir al SEOR, conspiraron contra l en Jerusaln, y l huy a Laquis; pero lo persiguieron hasta Laquis y all lo mataron.
Lo trajeron en caballos y lo sepultaron con sus padres en la ciudad de David.
Y todo el pueblo de Jud tom a Uzas (Azaras), que tena diecisis aos, y lo hicieron rey en lugar de su padre Amasas.
El edific a Elot y la restituy a Jud despus que el rey Amasas durmi con sus padres.
Uzas tena diecisis aos cuando comenz a reinar, y rein cincuenta y dos aos en Jerusaln. El nombre de su madre era Jecolas, de Jerusaln.
Uzas hizo lo recto ante los ojos del SEOR, conforme a todo lo que su padre Amasas haba hecho.
Y persisti en buscar a Dios durante los das de Zacaras, quien tena entendimiento por medio de la visin de Dios; y mientras busc al SEOR, Dios le prosper.
Sali y pele contra los Filisteos, y derrib la muralla de Gat, la muralla de Jabnia y la muralla de Asdod. Adems edific ciudades en la regin de Asdod y entre los Filisteos.
Dios lo ayud contra los Filisteos, contra los Arabes que habitaban en Gurbaal y contra los Meunitas.
Los Amonitas pagaron tributo a Uzas, y su fama se divulg hasta la frontera de Egipto, pues lleg a ser muy poderoso.
Uzas edific torres en Jerusaln en la Puerta del Angulo, en la Puerta del Valle y en la esquina de la muralla, y las fortific.
Edific tambin torres en el desierto y excav muchas cisternas, porque tena mucho ganado, tanto en las tierras bajas como en la llanura. Tambin tena labradores y viadores en la regin montaosa y en los campos frtiles porque amaba la tier
Uzas tena un ejrcito listo para la batalla, que sala al combate por divisiones conforme al nmero de su alistamiento, preparado por el escriba Jeiel y el oficial Maasas, bajo la direccin de Hananas, uno de los oficiales del rey.
El nmero total de los jefes de familia, guerreros valientes, era de 2,600.
Y bajo su mando estaba un ejrcito poderoso de 307,500 que hacan la guerra con gran poder para ayudar al rey contra el enemigo.
Uzas provey adems a todo el ejrcito de escudos, lanzas, cascos, corazas, arcos y hondas para tirar piedras.
Y en Jerusaln hizo mquinas de guerra inventadas por hombres hbiles para ponerlas en las torres y en las esquinas, para arrojar flechas y grandes piedras. Por eso su fama se extendi hasta muy lejos, porque fue ayudado en forma prod
Pero cuando lleg a ser fuerte, su corazn se hizo tan orgulloso que obr corruptamente, y fue infiel al SEOR su Dios, pues entr al templo del SEOR para quemar incienso sobre el altar del incienso.
Entonces el sacerdote Azaras entr tras l, y con l ochenta sacerdotes del SEOR, hombres valientes,
y se opusieron al rey Uzas, y le dijeron: "No le corresponde a usted, Uzas, quemar incienso al SEOR, sino a los sacerdotes, hijos de Aarn, que son consagrados para quemar incienso. Salga del santuario, porque usted ha sido infiel y no recibir honra
Pero Uzas, con un incensario en su mano para quemar incienso, se llen de ira; y mientras estaba enojado contra los sacerdotes, la lepra le brot en la frente, delante de los sacerdotes en la casa del SEOR, junto al altar del incienso.
Y el sumo sacerdote Azaras y todos los sacerdotes lo miraron, y l tena lepra en la frente; y lo hicieron salir de all a toda prisa, y tambin l mismo se apresur a salir, porque el SEOR lo haba herido.
El rey Uzas qued leproso hasta el da de su muerte, y habit en una casa separada, ya que era leproso, porque fue excluido de la casa del SEOR. Y su hijo Jotam estaba al frente de la casa del rey gobernando al pueblo de la tierra.
Los dems hechos de Uzas, los primeros y los postreros, fueron escritos por el profeta Isaas, hijo de Amoz.
Uzas durmi con sus padres, y lo sepultaron con sus padres en el campo del cementerio que perteneca a los reyes, porque dijeron: "Es leproso." Y su hijo Jotam rein en su lugar.
Jotam tena veinticinco aos cuando comenz a reinar, y rein diecisis aos en Jerusaln. El nombre de su madre era Jerusa, hija de Sadoc.
Jotam hizo lo recto ante los ojos del SEOR, conforme a todo lo que su padre Uzas haba hecho; pero no entr en el templo del SEOR. Pero el pueblo segua corrompindose.
Jotam edific la puerta superior de la casa del SEOR, y edific extensamente en la muralla de Ofel.
Edific adems ciudades en la regin montaosa de Jud, y edific fortalezas y torres en los bosques.
Tambin pele contra el rey de los Amonitas y los venci, y los Amonitas le dieron aquel ao 3.4 toneladas de plata, 2.2 millones de litros (10,000 coros) de trigo y 2.2 millones de litros de cebada. Los Amonitas le pagaron tambin lo mismo en el segundo
Jotam se hizo poderoso porque orden sus caminos delante del SEOR su Dios.
Los dems hechos de Jotam y todas sus guerras y sus obras, estn escritos en el Libro de los Reyes de Israel y de Jud.
Tena veinticinco aos cuando comenz a reinar, y rein diecisis aos en Jerusaln.
Jotam durmi con sus padres, y lo sepultaron en la ciudad de David; y su hijo Acaz rein en su lugar.
Acaz tena veinte aos cuando comenz a reinar, y rein diecisis aos en Jerusaln; pero no hizo lo recto ante los ojos del SEOR como su padre David lo haba hecho,
sino que anduvo en los caminos de los reyes de Israel; tambin hizo imgenes fundidas para los Baales.
Adems quem incienso en el Valle de Ben Hinom, e hizo pasar a sus hijos por el fuego, conforme a las abominaciones de las naciones que el SEOR haba arrojado de delante de los Israelitas.
Acaz sacrific y quem incienso en los lugares altos, en los montes y debajo de todo rbol frondoso.
Por lo cual el SEOR su Dios lo entreg en manos del rey de los Arameos, que lo derrotaron, tomaron de l gran nmero de cautivos y los llevaron a Damasco. Y tambin l fue entregado en manos del rey de Israel, el cual lo hiri con gran mortand
Porque Peka, hijo de Remalas, mat en Jud a 120,000 en un da, todos hombres valientes, porque haban abandonado al SEOR, Dios de sus padres.
Y Zicri, hombre poderoso de Efran, mat a Maasas, hijo del rey, y a Azricam, mayordomo de la casa, y a Elcana, segundo despus del rey.
Los Israelitas se llevaron cautivos de sus hermanos a 200,000 mujeres, hijos e hijas; y tomaron tambin mucho botn de ellos y se llevaron el botn a Samaria.
Pero haba all un profeta del SEOR llamado Oded, y ste sali al encuentro del ejrcito que vena a Samaria, y les dijo: "Porque el SEOR, Dios de sus padres, estaba lleno de ira contra Jud, los ha entregado en sus manos, y ustedes los han m
"Y ahora se proponen subyugar a los hijos de Jud y de Jerusaln como sus esclavos y esclavas. No tienen ciertamente transgresiones de parte de ustedes contra el SEOR su Dios?
"Ahora pues, iganme, y devuelvan a los cautivos que capturaron de sus hermanos, porque el furor de la ira del SEOR est contra ustedes."
Entonces algunos de los jefes de los hijos de Efran: Azaras, hijo de Johann, Berequas, hijo de Mesilemot, Ezequas, hijo de Salum, y Amasa, hijo de Hadlai, se levantaron contra los que venan de la batalla,
y les dijeron: "No traigan aqu a los cautivos; porque se proponen traer sobre nosotros culpa contra el SEOR, aadiendo a nuestros pecados y a nuestra culpa. Porque nuestra culpa es grande y el furor de Su ira est contra Israel."
Entonces los hombres armados dejaron a los cautivos y el botn delante de los oficiales y de toda la asamblea.
Y se levantaron los hombres que haban sido designados por nombre y tomaron a los cautivos, y del botn vistieron a todos los desnudos y les dieron vestidos y sandalias. Tambin les dieron de comer y de beber y los ungieron, y a todos los dbiles los con
En aquel tiempo el rey Acaz envi a pedir ayuda a los reyes de Asiria.
Porque los Edomitas haban venido de nuevo y atacado a Jud y se haban llevado algunos cautivos.
Tambin los Filisteos haban invadido las ciudades de las tierras bajas y del Neguev de Jud, y haban tomado Bet Semes, Ajaln, Gederot y Soco con sus aldeas, Timna con sus aldeas, y Gimzo con sus aldeas; y se establecieron all.
Porque el SEOR humill a Jud a causa de Acaz, rey de Israel, pues l haba permitido el desenfreno en Jud, y fue muy infiel al SEOR.
Y vino contra l Tilgat Pilneser, rey de Asiria, y lo afligi en vez de fortalecerlo.
Pues Acaz haba tomado una porcin del tesoro de la casa del SEOR, del palacio del rey y de los prncipes, y la haba dado al rey de Asiria; pero no le sirvi de nada.
Y en el tiempo de su angustia este rey Acaz fue an ms infiel al SEOR.
Sacrificaba a los dioses de Damasco que lo haban derrotado, y deca: "Por cuanto los dioses de los reyes de Aram los ayudaron, sacrificar a ellos para que me ayuden." Pero ellos fueron su ruina y la de todo Israel.
Adems, cuando Acaz recogi los utensilios de la casa de Dios, hizo pedazos los utensilios de la casa de Dios; cerr las puertas de la casa del SEOR e hizo para s altares en cada rincn de Jerusaln.
En cada ciudad de Jud hizo lugares altos para quemar incienso a otros dioses, y provoc a ira al SEOR, Dios de sus padres.
Los dems hechos de Acaz y todos sus caminos, los primeros y los postreros, estn escritos en el Libro de los Reyes de Jud y de Israel.
Acaz durmi con sus padres, y lo sepultaron en la ciudad, en Jerusaln, pues no lo pusieron en los sepulcros de los reyes de Israel. Su hijo Ezequas rein en su lugar.
Ezequas comenz a reinar cuando tena veinticinco aos, y rein veintinueve aos en Jerusaln. El nombre de su madre era Abas, hija de Zacaras.
Ezequas hizo lo recto ante los ojos del SEOR, conforme a todo lo que su padre David haba hecho.
En el primer ao de su reinado, en el mes primero, abri las puertas de la casa del SEOR y las repar.
Hizo venir a los sacerdotes y a los Levitas y los reuni en la plaza oriental.
Entonces les dijo: "Oiganme, Levitas. Santifquense ahora, y santifiquen la casa del SEOR, Dios de sus padres, y saquen lo inmundo del lugar santo.
"Porque nuestros padres han sido infieles y han hecho lo malo ante los ojos del SEOR nuestro Dios, Lo han abandonado, han apartado sus rostros de la morada del SEOR y Le han vuelto las espaldas.
"Tambin han cerrado las puertas del prtico y han apagado las lmparas, y no han quemado incienso ni ofrecido holocaustos en el lugar santo al Dios de Israel.
"Por tanto, la ira del SEOR vino contra Jud y Jerusaln, y El los hizo objeto de espanto, de horror y de burla, como ustedes lo ven con sus propios ojos.
"Por eso nuestros padres han cado a espada, y nuestros hijos y nuestras hijas y nuestras mujeres estn en cautividad a causa de esto.
"Ahora he decidido en mi corazn hacer un pacto con el SEOR, Dios de Israel, para que el ardor de Su ira se aparte de nosotros.
"Hijos mos, no sean ahora negligentes, porque el SEOR los ha escogido a fin de que estn delante de El, para servirle y para ser Sus ministros y quemar incienso."
Entonces se levantaron los Levitas: Mahat, hijo de Amasai, y Joel, hijo de Azaras, de los hijos de los Coatitas; y de los hijos de Merari, Cis, hijo de Abdi, y Azaras, hijo de Jehalelel; y de los Gersonitas, Joa, hijo de Zima, y Edn, hijo de Joa;
de los hijos de Elizafn, Simri y Jeiel; y de los hijos de Asaf, Zacaras y Matanas;
de los hijos de Hemn, Jehiel y Simei; y de los hijos de Jedutn, Semaas y Uziel.
Estos Levitas reunieron a sus hermanos, se santificaron y entraron para limpiar la casa del SEOR, conforme al mandamiento del rey segn las palabras del SEOR.
Los sacerdotes entraron al interior de la casa del SEOR para limpiarla, y sacaron al atrio de la casa del SEOR todas las cosas inmundas que hallaron en el templo del SEOR. Entonces los Levitas las recogieron para llevarlas
Comenzaron la santificacin el primer da del mes primero, y el octavo da del mes entraron hasta el prtico del SEOR; entonces santificaron la casa del SEOR en ocho das, y terminaron el da diecisis del mes primero.
Despus fueron al rey Ezequas, y le dijeron: "Hemos limpiado toda la casa del SEOR, el altar del holocausto con todos sus utensilios, y la mesa del pan de la proposicin con todos sus utensilios.
"Adems, todos los utensilios que el rey Acaz en su infidelidad haba desechado durante su reino los hemos preparado y santificado, y ahora estn delante del altar del SEOR."
Entonces el rey Ezequas se levant temprano, reuni a los prncipes de la ciudad y subi a la casa del SEOR.
Y trajeron siete novillos, siete carneros, siete corderos y siete machos cabros como ofrenda por el pecado del reino, por el santuario y por Jud. El rey orden a los sacerdotes, los hijos de Aarn, que los ofrecieran sobre el altar del SEOR.
Mataron los novillos, y los sacerdotes recogieron la sangre y la esparcieron sobre el altar. Tambin mataron los carneros y esparcieron la sangre sobre el altar; asimismo mataron los corderos y esparcieron la sangre sobre el altar.
Despus trajeron los machos cabros de la ofrenda por el pecado del rey y de la asamblea, y pusieron sus manos sobre ellos.
Los sacerdotes los mataron y purificaron el altar con su sangre como expiacin por todo Israel, porque el rey haba ordenado el holocausto y la ofrenda por el pecado por todo Israel.
Luego Ezequas situ a los Levitas en la casa del SEOR con cmbalos, con arpas y con liras, conforme al mandamiento de David y de Gad, el vidente del rey, y del profeta Natn. Porque el mandamiento proceda del SEOR por medio de Sus profetas.
Los Levitas se colocaron con los instrumentos musicales de David, y los sacerdotes con las trompetas.
Entonces Ezequas mand ofrecer el holocausto sobre el altar. Cuando el holocausto comenz, tambin comenz el canto al SEOR con las trompetas, acompaado por los instrumentos de David, rey de Israel.
Mientras toda la asamblea adoraba, tambin los cantores cantaban y las trompetas sonaban; todo esto continu hasta que se consumi el holocausto.
Despus de consumido el holocausto, el rey y todos los que estaban con l se inclinaron y adoraron.
El rey Ezequas y los oficiales ordenaron a los Levitas que cantaran alabanzas al SEOR con las palabras de David y del vidente Asaf. Cantaron alabanzas con alegra, y se inclinaron y adoraron.
Entonces Ezequas dijo: "Ahora que ustedes se han consagrado al SEOR, acrquense y traigan sacrificios y ofrendas de gratitud a la casa del SEOR." Y la asamblea trajo sacrificios y ofrendas de gratitud, y todos los que quisieron traj
El nmero de los holocaustos que la asamblea trajo fue de 70 bueyes, 100 carneros y 200 corderos; todos estos fueron para el holocausto al SEOR.
Y las cosas consagradas fueron 600 bueyes y 3,000 ovejas.
Pero los sacerdotes eran pocos, y no pudieron desollar todos los holocaustos; por eso sus hermanos los Levitas los ayudaron hasta que se acab la obra y hasta que los otros sacerdotes se hubieron santificado. Porque los Levitas fueron ms cuida
Hubo tambin holocaustos en abundancia con la grasa de las ofrendas de paz y con las libaciones para los holocaustos. As qued restablecido el servicio de la casa del SEOR.
Entonces Ezequas se regocij con todo el pueblo por lo que Dios haba preparado para el pueblo, pues todo sucedi rpidamente.
Entonces Ezequas envi aviso por todo Israel y Jud, y tambin escribi cartas a Efran y a Manass, para que vinieran a la casa del SEOR en Jerusaln a fin de celebrar la Pascua al SEOR, Dios de Israel.
Pues el rey y sus prncipes y toda la asamblea en Jerusaln haban decidido celebrar la Pascua en el mes segundo,
porque no la haban podido celebrar a su debido tiempo, pues los sacerdotes no se haban santificado en nmero suficiente, ni el pueblo se haba reunido en Jerusaln.
Y esto pareci bien a los ojos del rey y de toda la asamblea.
As que proclamaron un decreto para hacer correr la voz por todo Israel, desde Beerseba hasta Dan, para que vinieran a celebrar la Pascua al SEOR, Dios de Israel, en Jerusaln. Porque muchos no la haban celebrado como estaba escrito.
Los mensajeros fueron por todo Israel y Jud con cartas de parte del rey y de sus prncipes, conforme al mandamiento del rey, diciendo: "Israelitas, vulvanse al SEOR, Dios de Abraham, de Isaac y de Israel, para que El se vuelva a aquellos de ustedes qu
"No sean como sus padres y sus hermanos, que fueron infieles al SEOR, Dios de sus padres, de modo que El los ha hecho objeto de horror, como ustedes ven.
"No sean tercos como sus padres, sino somtanse al SEOR y entren en Su santuario, que El ha santificado para siempre, y sirvan al SEOR su Dios para que Su ardiente ira se aparte de ustedes.
"Porque si se vuelven al SEOR, sus hermanos y sus hijos hallarn compasin delante de los que los llevaron cautivos, y volvern a esta tierra. Porque el SEOR su Dios es clemente y compasivo, y no apartar Su rostro de ustedes si se
Pasaron, pues, los mensajeros de ciudad en ciudad por la tierra de Efran y de Manass y hasta Zabuln, pero los escarnecan y se burlaban de ellos.
No obstante, algunos hombres de Aser, de Manass y de Zabuln se humillaron y vinieron a Jerusaln.
Tambin sobre Jud estuvo la mano de Dios para darles un solo corazn a fin de hacer lo que el rey y los prncipes ordenaron conforme a la palabra del SEOR.
En el mes segundo, se reuni mucha gente en Jerusaln para celebrar la Fiesta de los Panes sin Levadura; una asamblea muy grande.
Y se levantaron y quitaron los altares que haba en Jerusaln; tambin quitaron todos los altares de incienso y los arrojaron al torrente Cedrn.
Entonces mataron los corderos de la Pascua el da catorce del mes segundo. Y los sacerdotes y los Levitas, avergonzados, se santificaron y trajeron holocaustos a la casa del SEOR.
Y se colocaron en sus puestos segn su costumbre, conforme a la ley de Moiss, hombre de Dios; los sacerdotes rociaban la sangre que reciban de mano de los Levitas.
Porque haba muchos en la asamblea que no se haban santificado; por eso los Levitas estaban encargados de la matanza de los corderos de la Pascua por todos los que estaban inmundos, para santificarlos al
Pues una gran multitud del pueblo, es decir, muchos de Efran y de Manass, de Isacar y de Zabuln, no se haban purificado; no obstante, comieron la Pascua contrario a lo escrito. Porque Ezequas or por ellos, diciendo: "Que el buen SEOR per
a todo el que prepare su corazn para buscar a Dios el SEOR, Dios de sus padres, aunque no lo haga conforme a los ritos de purificacin del santuario."
Y oy el SEOR a Ezequas y san al pueblo.
Los Israelitas que se hallaban en Jerusaln celebraron con gran alegra la Fiesta de los Panes sin Levadura por siete das; y los Levitas y los sacerdotes alababan al SEOR da tras da, cantando al SEOR con instrumentos resonantes.
Entonces Ezequas habl al corazn de todos los Levitas que mostraban buen entendimiento en las cosas del SEOR. Y comieron durante los siete das sealados, sacrificando ofrendas de paz y dando gracias al SEOR, Dios de sus padres.
Toda la asamblea determin celebrar la fiesta otros siete das; y celebraron los siete das con alegra.
Porque Ezequas, rey de Jud, haba contribuido a la asamblea 1,000 novillos y 7,000 ovejas; y los prncipes haban contribuido a la asamblea 1,000 novillos y 10,000 ovejas; y gran nmero de sacerdotes se santificaron.
Y se regocij toda la asamblea de Jud, junto con los sacerdotes, los Levitas y todo el pueblo que vino de Israel, tanto los peregrinos que vinieron de la tierra de Israel como los que habitaban en Jud.
Y hubo gran regocijo en Jerusaln, porque desde los das de Salomn, hijo de David, rey de Israel, no haba habido cosa semejante en Jerusaln.
Entonces los sacerdotes Levitas se levantaron y bendijeron al pueblo; y se oy su voz, y su oracin lleg hasta Su santa morada, hasta los cielos.
Cuando todo esto haba terminado, todos los de Israel que estaban presentes, salieron a las ciudades de Jud, despedazaron los pilares sagrados, cortaron las Aseras. Tambin derribaron los lugares altos y los altares por todo Jud y B
Ezequas design las clases de los sacerdotes y de los Levitas, cada uno en su clase, segn su servicio, tanto sacerdotes como Levitas, para los holocaustos y para las ofrendas de paz, para que ministraran, dieran gracias y alabaran e
Tambin design de sus propios bienes la porcin del rey para los holocaustos, es decir, para los holocaustos de la maana y de la tarde, y los holocaustos de los das de reposo, de las lunas nuevas y de las fiestas sealada
Tambin orden al pueblo que habitaba en Jerusaln que diera la porcin correspondiente a los sacerdotes y a los Levitas, a fin de que se pudieran dedicar a la ley del SEOR.
Tan pronto como se divulg la orden, los Israelitas proveyeron en abundancia las primicias de grano, vino nuevo, aceite, miel y de todo producto del campo. Trajeron el diezmo de todo en abundancia.
Los Israelitas y los de Jud que habitaban en las ciudades de Jud, trajeron el diezmo de bueyes y ovejas y el diezmo de las cosas sagradas dedicadas al SEOR su Dios, y los depositaron en montones.
En el mes tercero comenzaron a formar los montones y los terminaron en el mes sptimo.
Cuando Ezequas y los jefes vinieron y vieron los montones, bendijeron al SEOR y a Su pueblo Israel.
Ezequas pregunt a los sacerdotes y a los Levitas acerca de los montones,
y el sumo sacerdote Azaras, de la casa de Sadoc, le dijo: "Desde que se comenzaron a traer las ofrendas a la casa del SEOR, hemos tenido bastante para comer y ha sobrado mucho, porque el SEOR ha bendecido a Su pueblo. Esta gran cantidad es lo que ha s
Entonces Ezequas orden que prepararan cmaras en la casa del SEOR, y las prepararon.
Fielmente llevaron all las ofrendas y los diezmos y las cosas consagradas. El Levita Conanas era el intendente encargado de ellas, y su hermano Simei era el segundo.
Jehiel, Azazas, Nahat, Asael, Jerimot, Jozabad, Eliel, Ismaquas, Mahat y Benaa eran inspectores bajo el mando de Conanas y de Simei, su hermano, por nombramiento del rey Ezequas, y Azaras era el oficial principal de la
El Levita Cor, hijo de Imna, portero de la puerta oriental, estaba a cargo de las ofrendas voluntarias hechas a Dios, para repartir las ofrendas dedicadas al SEOR y las cosas santsimas.
Bajo su mando estaban Edn, Miniamn, Jesa, Semaas, Amaras y Secanas en las ciudades de los sacerdotes, para distribuir fielmente las porciones, por clases, a sus hermanos, fueran grandes o pequeos,
sin tener en cuenta su registro genealgico, a los varones de treinta aos arriba, todos los que entraban en la casa del SEOR para las tareas diarias, por su trabajo en sus oficios segn sus clases.
Los sacerdotes estaban inscritos genealgicamente conforme a sus casas paternas, y los Levitas de veinte aos arriba, segn sus oficios y sus clases.
El registro genealgico inclua todos sus nios pequeos, sus mujeres, sus hijos y sus hijas de toda la asamblea, porque fielmente se consagraban en santidad.
Tambin para los hijos de Aarn, los sacerdotes que estaban en las tierras de pasto de sus ciudades, o en cualquiera de las ciudades, haba hombres que estaban designados por nombre para distribuir porciones a todo varn entre los sac
As hizo Ezequas por todo Jud; y l hizo lo bueno, lo recto y lo verdadero delante del SEOR su Dios.
Y toda obra que emprendi en el servicio de la casa de Dios por ley y por mandamiento, buscando a su Dios, lo hizo con todo su corazn y prosper.
Despus de estos actos de fidelidad, Senaquerib, rey de Asiria, vino e invadi a Jud y siti las ciudades fortificadas, y mand conquistarlas para s.
Cuando Ezequas vio que Senaquerib haba venido y que se propona hacer guerra contra Jerusaln,
decidi con sus oficiales y guerreros cortar el agua de las fuentes que estaban fuera de la ciudad, y ellos lo ayudaron.
Y se reuni mucha gente y cegaron todas las fuentes y el arroyo que flua por la regin, diciendo: "Por qu han de venir los reyes de Asiria y hallar tanta agua?"
Y Ezequas cobr nimo y reedific toda la muralla que haba sido derribada y levant torres en ella, edific otra muralla exterior, fortific el Milo en la ciudad de David, e hizo armas arrojadizas y escudos en gran cantidad.
Puso tambin oficiales militares sobre el pueblo, los reuni a su lado en la plaza a la puerta de la ciudad y les habl dndoles nimo:
"Sean fuertes y valientes; no teman ni se acobarden a causa del rey de Asiria, ni a causa de toda la multitud que est con l, porque el que est con nosotros es ms poderoso que el que est con l.
"Con l est slo un brazo de carne, pero con nosotros est el SEOR nuestro Dios para ayudarnos y pelear nuestras batallas." Y el pueblo confi en las palabras de Ezequas, rey de Jud.
Despus de esto, mientras Senaquerib, rey de Asiria, estaba sitiando Laquis con todas sus fuerzas, envi a sus siervos a Jerusaln, a decirle a Ezequas, rey de Jud, y a todos los de Jud que estaban en Jerusaln:
"As dice Senaquerib, rey de Asiria: 'En qu estn ustedes confiando para que permanezcan bajo sitio en Jerusaln?
'No los engaa Ezequas para entregarlos a morir de hambre y de sed, dicindoles: "El SEOR nuestro Dios nos librar de la mano del rey de Asiria?"
'Acaso no es el mismo Ezequas el que ha quitado Sus lugares altos y Sus altares, y ha dicho a Jud y a Jerusaln: "Delante de un solo altar ustedes adorarn, y sobre l quemarn incienso?"
'No saben lo que yo y mis padres hemos hecho a todos los pueblos de estas tierras? Pudieron los dioses de las naciones de las tierras librar su tierra de mi mano?
'Quin de entre todos los dioses de aquellas naciones que mis padres destruyeron completamente pudo librar a su pueblo de mi mano, para que el Dios de ustedes pueda librarlos de mi mano?
'Ahora pues, no dejen que Ezequas los engae y los extrave en esta forma. No crean en l, porque ningn dios de ninguna nacin ni reino pudo librar a su pueblo de mi mano ni de la mano de mis padres. Cunto menos los librar de mi mano el Dios de uste
Y los siervos de Senaquerib hablaron an ms contra el SEOR Dios y contra su siervo Ezequas.
Tambin Senaquerib escribi cartas para insultar al SEOR, Dios de Israel, y para hablar contra El, en que deca: "Como los dioses de las naciones de las tierras no han librado a sus pueblos de mi mano, as el Dios de Ezequas no librar a Su pueblo de m
Proclamaron esto a gran voz en la lengua de Jud al pueblo de Jerusaln que estaba sobre la muralla, para espantarlos y aterrorizarlos, para as poder tomar la ciudad.
Y hablaron del Dios de Jerusaln como de los dioses de los pueblos de la tierra, obra de manos de hombres.
Pero el rey Ezequas y el profeta Isaas, hijo de Amoz, oraron sobre esto, y clamaron al cielo.
El SEOR envi un ngel que destruy a todo guerrero valiente, comandante y capitn en el campamento del rey de Asiria. As regres avergonzado a su propia tierra. Y cuando entr al templo de su dios, algunos de sus propios hijos lo mataron all a espada
As salv el SEOR a Ezequas y a los habitantes de Jerusaln de mano de Senaquerib, rey de Asiria, y de mano de todos los dems, y los gui por todas partes.
Y muchos traan presentes al SEOR en Jerusaln y presentes valiosos a Ezequas, rey de Jud, de modo que despus de esto fue engrandecido delante de todas las naciones.
En aquellos das Ezequas cay enfermo de muerte; y or al SEOR, y El le habl y le dio una seal.
Pero Ezequas no correspondi al bien que haba recibido, porque su corazn era orgulloso; por tanto, la ira vino sobre l, sobre Jud y sobre Jerusaln.
Pero despus Ezequas se humill, quitando el orgullo de su corazn, tanto l como los habitantes de Jerusaln, de modo que no vino sobre ellos la ira del SEOR en los das de Ezequas.
Ezequas tena inmensas riquezas y honores. Hizo para s depsitos para plata, oro, piedras preciosas, especias, escudos y toda clase de objetos de valor.
Hizo tambin almacenes para el producto de granos, vino y aceite, corrales para toda clase de ganado y rediles para los rebaos.
El edific ciudades y adquiri rebaos y ganados en abundancia, porque Dios le haba dado muchsimas riquezas.
Ezequas fue el que ceg la salida superior de las aguas de Gihn y las condujo al lado occidental de la ciudad de David. Ezequas prosper en todo lo que hizo.
Aun en el asunto de los enviados por los gobernantes de Babilonia, que los mandaron a l para investigar la maravilla que haba acontecido en el pas, Dios lo dej solo para probarlo, a fin de saber todo lo que haba en su corazn.
Los dems hechos de Ezequas y sus obras piadosas, estn escritos en la visin del profeta Isaas, hijo de Amoz, y en el Libro de los Reyes de Jud y de Israel.
Ezequas durmi con sus padres, y lo sepultaron en la parte superior de los sepulcros de los hijos de David; y todo Jud y los habitantes de Jerusaln le rindieron honores en su muerte. Y su hijo Manass rein en su lugar.
Manass tena doce aos cuando comenz a reinar, y rein cincuenta y cinco aos en Jerusaln.
Pero hizo lo malo ante los ojos del SEOR conforme a las abominaciones de las naciones que el SEOR haba expulsado delante de los Israelitas.
Porque reedific los lugares altos que su padre Ezequas haba derribado. Levant tambin altares a los Baales e hizo Aseras, y ador a todo el ejrcito de los cielos y los sirvi.
Edific altares en la casa del SEOR, de la cual el SEOR haba dicho: "Mi nombre estar en Jerusaln para siempre."
Edific altares a todo el ejrcito de los cielos en los dos atrios de la casa del SEOR.
Adems Manass hizo pasar por el fuego a sus hijos en el Valle de Ben Hinom; practic la hechicera, us la adivinacin, practic la brujera y trat con adivinos y espiritistas. Hizo mucho mal ante los ojos del SEOR, provocndolo a ira.
Coloc la imagen tallada del dolo que haba hecho, en la casa de Dios, de la cual Dios haba dicho a David y a su hijo Salomn: "En esta casa y en Jerusaln, que he escogido de entre todas las tribus de Israel, pondr Mi nombre para siempre,
y no volver a quitar el pie de Israel de la tierra que Yo he asignado para sus padres, con tal de que cuiden de hacer todo lo que les he mandado conforme a toda la ley, los estatutos y las ordenanzas dados por medio de Moiss."
As Manass hizo extraviar a Jud y a los habitantes de Jerusaln para que hicieran lo malo ms que las naciones que el SEOR haba destruido delante de los Israelitas.
El SEOR habl a Manass y a su pueblo, pero ellos no hicieron caso.
Por eso el SEOR hizo venir contra ellos a los capitanes del ejrcito del rey de Asiria, que capturaron a Manass con garfios, lo ataron con cadenas de bronce y lo llevaron a Babilonia.
Cuando estaba en angustia, Manass implor al SEOR su Dios, y se humill grandemente delante del Dios de sus padres.
Y cuando or a El, Dios se conmovi por su ruego, oy su splica y lo trajo de nuevo a Jerusaln, a su reino. Entonces Manass reconoci que el SEOR era Dios.
Despus de esto, Manass edific la muralla exterior de la ciudad de David al occidente de Gihn, en el valle, hasta la entrada de la Puerta del Pescado; y rode con ella el Ofel y la hizo muy alta. Entonces puso capitanes del ejrcito en todas
Tambin quit los dioses extranjeros y el dolo de la casa del SEOR, as como todos los altares que haba edificado en el monte de la casa del SEOR y en Jerusaln, y los arroj fuera de la ciudad.
Repar el altar del SEOR, y sacrific sobre l ofrendas de paz y ofrendas de gratitud; y orden a Jud que sirviera al SEOR, Dios de Israel.
Sin embargo, el pueblo an sacrificaba en los lugares altos, aunque slo al SEOR su Dios.
Los dems hechos de Manass, y su oracin a su Dios, y las palabras de los videntes que le hablaron en el nombre del SEOR, Dios de Israel, estn en los registros de los reyes de Israel.
Tambin su oracin y cmo fue odo, todo su pecado y su infidelidad, y los sitios donde edific lugares altos y levant las Aseras y las imgenes talladas antes de humillarse, estn escritos en los registros de los Hozai.
Manass durmi con sus padres, y lo sepultaron en su casa; y su hijo Amn rein en su lugar.
Amn tena veintids aos cuando comenz a reinar, y rein dos aos en Jerusaln.
Pero hizo lo malo ante los ojos del SEOR, como haba hecho su padre Manass. Amn ofreci sacrificios a todas las imgenes talladas que su padre Manass haba hecho, y las sirvi.
Adems, no se humill delante del SEOR como su padre Manass se haba humillado, sino que Amn aument su culpa.
Y conspiraron contra l sus siervos y le dieron muerte en su casa.
Pero el pueblo del pas mat a todos los que haban conspirado contra el rey Amn; y en su lugar el pueblo del pas hizo rey a su hijo Josas.
Josas tena ocho aos cuando comenz a reinar, y rein treinta y un aos en Jerusaln.
El hizo lo recto ante los ojos del SEOR y anduvo en los caminos de su padre David; no se apart ni a la derecha ni a la izquierda.
Porque en el octavo ao de su reinado, siendo an joven, comenz a buscar al Dios de su padre David; y en el ao doce empez a purificar a Jud y a Jerusaln de los lugares altos, de las Aseras, de las imgenes talladas y de las imgenes fundidas.
Y derribaron en su presencia los altares de los Baales; destroz los altares del incienso que estaban puestos en alto, encima de ellos; despedaz tambin las Aseras, las imgenes talladas y las imgenes fundidas y las redujo a polvo, que esparc
Entonces quem los huesos de los sacerdotes sobre sus altares y purific a Jud y a Jerusaln.
En las ciudades de Manass, Efran, Simen y hasta en Neftal, y en sus ruinas alrededor,
derrib tambin los altares y redujo a polvo las Aseras y las imgenes talladas, y destroz todos los altares de incienso por todas las tierras de Israel. Despus regres a Jerusaln.
En el ao dieciocho de su reinado, cuando termin de purificar el pas y la casa (el templo), Josas envi a Safn, hijo de Azala, y a Maasas, un oficial de la ciudad, y a Joa, hijo de Joacaz, escriba, para que repararan la casa (el templo) del SEOR s
Ellos vinieron al sumo sacerdote Hilcas y le entregaron el dinero que haba sido trado a la casa de Dios, y que los Levitas guardianes del umbral haban recogido de Manass y de Efran y de todo el remanente de Israel, y de todo Jud y Benjamn y de lo
Entonces entregaron el dinero en manos de los obreros que estaban encargados de la casa del SEOR; y los obreros que trabajaban en la casa del SEOR lo usaron para restaurar y reparar la casa.
Ellos a su vez les dieron dinero a los carpinteros y a los constructores para comprar piedra de cantera y maderas para las uniones, y hacer vigas para los edificios que los reyes de Jud haban dejado que se arruinaran.
Los hombres hicieron el trabajo fielmente con estos capataces sobre ellos para dirigirlos: Jahat y Abdas, Levitas de los hijos de Merari, y Zacaras y Mesulam, de los hijos de Coat, y de los Levitas, todos los que eran hbiles con in
Ellos tambin estaban sobre los cargadores y dirigan, de trabajo en trabajo, a todos los que hacan la obra. Algunos de los Levitas eran escribas, oficiales y porteros.
Mientras ellos sacaban el dinero que haban trado a la casa del SEOR, el sacerdote Hilcas encontr el Libro de la Ley del SEOR dada por Moiss.
Entonces Hilcas dijo al escriba Safn: "He hallado el Libro de la Ley en la casa del SEOR." Hilcas le dio el libro a Safn,
y ste llev el libro al rey y le dio ms noticias: "Todo lo que fue encomendado a sus siervos, lo estn haciendo.
"Tambin han tomado el dinero que se encontraba en la casa del SEOR, y lo han entregado en manos de los encargados y de los obreros."
El escriba Safn inform tambin al rey: "El sacerdote Hilcas me ha dado un libro." Y Safn ley de l en la presencia del rey.
Cuando el rey oy las palabras de la ley, rasg sus vestidos.
Entonces el rey orden a Hilcas, a Ahicam, hijo de Safn, a Abdn, hijo de Micaa, al escriba Safn y a Asaas, siervo del rey:
"Vayan, consulten al SEOR por m y por los que quedan en Israel y en Jud, acerca de las palabras del libro que se ha encontrado. Porque grande es el furor del SEOR que se derrama sobre nosotros, por cuanto nuestros padres no han guardado la palabra de
Entonces Hilcas fue con los que el rey haba dicho a la profetisa Hulda, mujer de Salum, hijo de Ticva, hijo de Harhas, encargado del vestuario. Ella habitaba en Jerusaln en el segundo sector, y hablaron con ella acerca de esto.
Y ella les dijo: "As dice el SEOR, Dios de Israel: 'Digan al hombre que los ha enviado a M:
as dice el SEOR: "Voy a traer mal sobre este lugar y sobre sus habitantes, es decir, todas las maldiciones escritas en el libro que ellos han ledo en presencia del rey de Jud.
"Por cuanto Me han abandonado y han quemado incienso a otros dioses para provocarme a ira con todas las obras de sus manos, por tanto Mi furor se derramar sobre este lugar, y no se apagar."'"
"Pero al rey de Jud que los envi a ustedes a consultar al SEOR, as le dirn: 'As dice el SEOR, Dios de Israel: "En cuanto a las palabras que has odo,
porque se enterneci tu corazn y te humillaste delante de Dios cuando oste Sus palabras contra este lugar y contra sus habitantes, y te humillaste delante de M, y rasgaste tus vestidos y lloraste delante de M, ciertamente te he odo," declara el SEO
"Te reunir con tus padres y sers recogido en tu sepultura en paz, y tus ojos no vern todo el mal que Yo voy a traer sobre este lugar y sobre sus habitantes."'" Y llevaron la respuesta al rey.
Entonces el rey mand reunir a todos los ancianos de Jud y de Jerusaln.
Y subi el rey a la casa del SEOR con todos los hombres de Jud, los habitantes de Jerusaln, los sacerdotes, los Levitas y todo el pueblo, desde el mayor hasta el menor, y ley en su presencia todas las palabras del Libro del Pacto que haba sido halla
Despus el rey se puso en pie en su lugar e hizo pacto delante del SEOR de andar en pos del SEOR y de guardar Sus mandamientos, Sus testimonios y Sus estatutos con todo su corazn y con toda su alma, para cumplir las palabras del pacto escritas en este
Adems, hizo suscribir el pacto a todos los que se encontraban en Jerusaln y en Benjamn. Y los habitantes de Jerusaln hicieron conforme al pacto de Dios, el Dios de sus padres.
Y Josas quit todas las abominaciones de todas las tierras que pertenecan a los Israelitas, e hizo que todos los que se encontraban en Israel sirvieran al SEOR su Dios. Mientras l vivi no se apartaron de seguir al SEOR, Dios de sus padres.
Entonces Josas celebr la Pascua al SEOR en Jerusaln, y mataron los animales de la Pascua el da catorce del mes primero.
Y puso a los sacerdotes en sus oficios y los anim al servicio de la casa del SEOR.
Tambin dijo a los Levitas que enseaban a todo Israel y que estaban consagrados al SEOR: "Pongan el arca santa en la casa que edific Salomn, hijo de David, rey de Israel. No ser ms una carga sobre sus hombros. Ahora sirvan al SE
"Preprense segn sus casas paternas en sus clases, conforme a lo escrito por David, rey de Israel, y conforme a lo escrito por su hijo Salomn.
"Adems, estn en el lugar santo conforme a las secciones de las casas paternas de sus hermanos, los hijos del pueblo, y conforme a los Levitas, segn la divisin de una casa paterna.
"Ahora pues, maten los animales de la Pascua, santifquense y hagan las preparaciones para que sus hermanos hagan conforme a la palabra del SEOR dada por Moiss."
Josas contribuy para los hijos del pueblo, para todos los que estaban presentes, rebaos de corderos y cabritos en nmero de 30,000 ms 3,000 bueyes, todo para las ofrendas de la Pascua; todo ello de las posesiones del rey.
Tambin sus jefes contribuyeron con una ofrenda voluntaria al pueblo, a los sacerdotes y a los Levitas. Hilcas, Zacaras y Jehiel, oficiales de la casa de Dios, dieron a los sacerdotes 2,600 ovejas y 300 bueyes para las ofrendas de la Pascua.
Asimismo Conanas, y Semaas y Natanael sus hermanos, y Hasabas, Jeiel y Josabad, jefes de los Levitas, contribuyeron para los Levitas 5,000 ovejas y 500 bueyes para las ofrendas de la Pascua.
As fue preparado el servicio; los sacerdotes se colocaron en sus puestos y los Levitas segn sus clases, conforme al mandato del rey.
Los Levitas mataron los animales de la Pascua, y mientras los sacerdotes rociaban la sangre recibida de la mano de ellos, los Levitas los desollaban.
Entonces quitaron los holocaustos para drselos a las secciones de las casas paternas de los hijos del pueblo, para que los presentaran al SEOR, como est escrito en el Libro de Moiss. Hicieron esto tambin con los bueyes.
Y asaron los animales de la Pascua sobre el fuego conforme a la ordenanza, y cocieron las cosas consagradas en calderos, ollas y sartenes, y las llevaron rpidamente a todos los hijos del pueblo.
Despus hicieron las preparaciones, para s y para los sacerdotes, porque los sacerdotes, hijos de Aarn, estuvieron ofreciendo los holocaustos y la grasa hasta la noche; por eso los Levitas prepararon para s y para los sacerdotes, hijos de Aa
Tambin los cantores, los hijos de Asaf, estaban en sus puestos conforme a lo ordenado por David, Asaf, Hemn, y Jedutn, vidente del rey. Los porteros en cada puerta no tenan que apartarse de su servicio, porque sus hermanos los Levitas prepa
As se prepar todo el servicio del SEOR en aquel da para celebrar la Pascua y para ofrecer holocaustos sobre el altar del SEOR, conforme al mandato del rey Josas.
Los Israelitas que estaban presentes celebraron la Pascua en ese tiempo, y la Fiesta de los Panes sin Levadura por siete das.
No se haba celebrado una Pascua como sta en Israel desde los das del profeta Samuel. Tampoco ninguno de los reyes de Israel haba celebrado una Pascua como la que celebr Josas con los sacerdotes, los Levitas y todos los de Jud e Israel que estaban
Esta Pascua se celebr en el ao dieciocho del reinado de Josas.
Despus de todo esto, cuando Josas haba terminado de reparar el templo, Necao, rey de Egipto, subi para combatir en Carquemis junto al Eufrates, y Josas sali para enfrentarse a l.
Pero Necao le envi mensajeros, dicindole: "Qu tenemos que ver el uno con el otro, oh rey de Jud? No vengo hoy contra ti, sino contra la casa con la que estoy en guerra, y Dios me ha ordenado que me apresure. Por tu propio bien, deja de c
Sin embargo, Josas no quiso retirarse de l, sino que se disfraz para combatir contra l. Tampoco escuch las palabras de Necao que venan de boca de Dios, sino que vino a entablar batalla en la llanura de Meguido.
Y los arqueros hirieron al rey Josas, y el rey dijo a sus siervos: "Llvenme, porque estoy gravemente herido."
Sus siervos lo sacaron del carro y lo llevaron en el segundo carro que l tena, y lo trajeron a Jerusaln donde muri, y fue sepultado en los sepulcros de sus padres. Y todo Jud y Jerusaln hicieron duelo por Josas.
Entonces Jeremas enton una elega por Josas. Y todos los cantores y cantoras en sus lamentaciones hablan de Josas hasta hoy. Y las establecieron como ordenanza en Israel. Tambin estn escritas en las Lamentaciones.
Los dems hechos de Josas y sus obras piadosas conforme a lo escrito en la ley del SEOR,
y sus hechos, primeros y postreros, estn escritos en el Libro de los Reyes de Israel y de Jud.
Entonces el pueblo de la tierra tom a Joacaz, hijo de Josas, y lo proclam rey en Jerusaln en lugar de su padre.
Joacaz tena veintitrs aos cuando comenz a reinar, y rein tres meses en Jerusaln.
Pero el rey de Egipto lo destituy en Jerusaln, e impuso a la tierra una multa de 3.4 toneladas de plata y 34 kilos de oro.
Y el rey de Egipto puso por rey sobre Jud y Jerusaln, a Eliaquim, hermano de Joacaz, y cambi su nombre por el de Joacim; pero a su hermano Joacaz, lo tom Necao y lo llev a Egipto.
Joacim tena veinticinco aos cuando comenz a reinar, y rein once aos en Jerusaln. Pero hizo lo malo ante los ojos del SEOR su Dios.
Subi contra l Nabucodonosor, rey de Babilonia, y lo at con cadenas de bronce para llevarlo a Babilonia.
Nabucodonosor tambin llev algunos de los objetos de la casa del SEOR a Babilonia, y los puso en su templo en Babilonia.
Los dems hechos de Joacim, las abominaciones que hizo y lo que fue hallado contra l, estn escritos en el Libro de los Reyes de Israel y de Jud. Su hijo Joaqun rein en su lugar.
Joaqun tena ocho aos cuando comenz a reinar, y rein tres meses y diez das en Jerusaln, e hizo lo malo ante los ojos del SEOR.
A la vuelta del ao, el rey Nabucodonosor mand que lo trajeran a Babilonia con los objetos preciosos de la casa del SEOR, y nombr a su pariente Sedequas rey sobre Jud y Jerusaln.
Sedequas tena veintin aos cuando comenz a reinar, y rein once aos en Jerusaln.
Pero hizo lo malo ante los ojos del SEOR su Dios; y no se humill delante del profeta Jeremas que le hablaba por boca del SEOR.
Tambin se rebel contra el rey Nabucodonosor que le haba hecho jurar fidelidad por Dios. Pero Sedequas fue terco y obstin su corazn en vez de volverse al SEOR, Dios de Israel.
Asimismo todos los jefes de los sacerdotes y el pueblo fueron infieles en gran manera, y siguieron todas las abominaciones de las naciones, y profanaron la casa del SEOR que El haba consagrado en Jerusaln.
El SEOR, Dios de sus padres, les envi palabra repetidas veces por Sus mensajeros, porque El tena compasin de Su pueblo y de Su morada.
Pero ellos continuamente se burlaban de los mensajeros de Dios, despreciaban Sus palabras y se burlaban de Sus profetas, hasta que subi el furor del SEOR contra Su pueblo, y ya no hubo remedio.
Entonces Dios hizo subir contra ellos al rey de los Caldeos, que mat a espada a sus jvenes en la casa de su santuario, y no tuvo compasin del joven ni de la virgen, del viejo ni del dbil; a todos ellos los entreg en su mano.
Todos los objetos de la casa de Dios, grandes y pequeos, los tesoros de la casa del SEOR y los tesoros del rey y de sus oficiales, todo se lo llev a Babilonia.
Y quemaron la casa de Dios, derribaron la muralla de Jerusaln, prendieron fuego a todos sus palacios y destruyeron todos sus objetos valiosos.
A los que haban escapado de la espada los llev a Babilonia; y fueron siervos de l y de sus hijos hasta el dominio del reino de Persia,
para que se cumpliera la palabra del SEOR por boca de Jeremas, hasta que la tierra hubiera gozado de sus das de reposo. Todos los das de su desolacin la tierra repos hasta que se cumplieron los setenta aos.
Y en el primer ao de Ciro, rey de Persia, para que se cumpliera la palabra del SEOR por boca de Jeremas, el SEOR movi el espritu de Ciro, rey de Persia, y ste envi a proclamar de palabra y tambin por escrito, por todo su reino:
"As dice Ciro, rey de Persia: 'El SEOR, el Dios de los cielos, me ha dado todos los reinos de la tierra, y me ha designado para que yo Le edifique una casa en Jerusaln, que est en Jud. Quien de entre ustedes sea de Su pueblo, suba all, y
En el primer ao de Ciro, rey de Persia, para que se cumpliera la palabra del SEOR por boca de Jeremas, el SEOR movi el espritu de Ciro, rey de Persia, y ste hizo proclamar por todo su reino y tambin por escrito:
"As dice Ciro, rey de Persia: 'El SEOR, el Dios de los cielos, me ha dado todos los reinos de la tierra, y El me ha designado para que Le edifique una casa en Jerusaln, que est en Jud.
'El que de entre todos ustedes pertenezca a Su pueblo, sea su Dios con l. Que suba a Jerusaln, que est en Jud, y edifique la casa del SEOR, Dios de Israel; El es el Dios que est en Jerusaln.
'Y a todo sobreviviente, en cualquier lugar que habite, que los hombres de aquel lugar lo ayuden con plata y oro, con bienes y ganado, junto con una ofrenda voluntaria para la casa de Dios que est en Jerusaln.'"
Entonces se levantaron los jefes de las casas paternas de Jud y de Benjamn, y los sacerdotes y los Levitas, y todos aqullos cuyo espritu Dios haba movido a subir para edificar la casa del SEOR que est en Jerusaln.
Y todos los que habitaban alrededor de ellos los ayudaron con objetos de plata, con oro, con bienes, con ganado y con objetos preciosos, adems de todo lo que fue dado como ofrenda voluntaria.
Tambin el rey Ciro sac los objetos de la casa del SEOR que Nabucodonosor se haba llevado de Jerusaln y haba puesto en la casa de sus dioses.
Ciro, rey de Persia, los hizo sacar por mano del tesorero Mitrdates, que los dio contados a Sesbasar, prncipe de Jud.
Este fue su nmero: 30 platos de oro, 1,000 platos de plata, 29 cuchillos duplicados;
30 tazas de oro; 410 tazas de plata de otra clase; y 1,000 de varias clases.
Todos los objetos de oro y de plata fueron 5,400. Sesbasar los trajo todos con los desterrados que subieron de Babilonia a Jerusaln.
Estos son los hijos de la provincia que subieron de la cautividad, de los desterrados que Nabucodonosor, rey de Babilonia, haba llevado cautivos a Babilonia y que volvieron a Jerusaln y a Jud, cada uno a su ciudad,
los cuales vinieron con Zorobabel, Jesa, Nehemas, Seraas, Reelaas, Mardoqueo, Bilsn, Mispar, Bigvai, Rehum y Baana. El nmero de hombres del pueblo de Israel:
los hijos de Paros, 2,172;
los hijos de Sefatas, 372;
los hijos de Ara, 775;
los hijos de Pahat Moab, de los hijos de Jesa y de Joab, 2,812;
los hijos de Elam, 1,254;
los hijos de Zatu, 945;
los hijos de Zacai, 760;
los hijos de Bani, 642;
los hijos de Bebai, 623;
los hijos de Azgad, 1,222;
los hijos de Adonicam, 666;
los hijos de Bigvai, 2,056;
los hijos de Adn, 454;
los hijos de Ater, de Ezequas, 98;
los hijos de Bezai, 323;
los hijos de Jora, 112;
los hijos de Hasum, 223;
los hijos de Gibar, 95;
los hombres de Beln, 123;
los hombres de Netofa, 56;
los hombres de Anatot, 128;
los hijos de Azmavet, 42;
los hijos de Quiriat Jearim, Cafira y Beerot, 743;
los hijos de Ram y Geba, 621;
los hombres de Micmas, 122;
los hombres de Betel (Casa de Dios) y Hai, 223;
los hijos de Nebo, 52;
los hijos de Magbis, 156;
los hijos del otro Elam, 1,254;
los hijos de Harim, 320;
los hijos de Lod, Hadid y Ono, 725;
los hombres de Jeric, 345;
los hijos de Senaa, 3,630.
Los sacerdotes: los hijos de Jedaas, de la casa de Jesa, 973;
los hijos de Imer, 1,052;
los hijos de Pasur, 1,247;
los hijos de Harim, 1,017.
Los Levitas: los hijos de Jesa y de Cadmiel, de los hijos de Hodavas, 74.
Los cantores: los hijos de Asaf, 128.
Los hijos de los porteros: los hijos de Salum, los hijos de Ater, los hijos de Talmn, los hijos de Acub, los hijos de Hatita, los hijos de Sobai, en total 139.
Los sirvientes del templo: los hijos de Ziha, los hijos de Hasufa, los hijos de Tabaot,
los hijos de Queros, los hijos de Siaha, los hijos de Padn,
los hijos de Lebana, los hijos de Hagaba, los hijos de Acub,
los hijos de Hagab, los hijos de Salmai, los hijos de Hann,
los hijos de Gidel, los hijos de Gahar, los hijos de Reaa,
los hijos de Rezn, los hijos de Necoda, los hijos de Gazam,
los hijos de Uza, los hijos de Paseah, los hijos de Besai,
los hijos de Asena, los hijos de Mehunim, los hijos de Nefusim,
los hijos de Bacbuc, los hijos de Hacufa, los hijos de Harhur,
los hijos de Bazlut, los hijos de Mehda, los hijos de Harsa,
los hijos de Barcos, los hijos de Ssara, los hijos de Tema,
los hijos de Neza, los hijos de Hatifa.
Los hijos de los siervos de Salomn: los hijos de Sotai, los hijos de Soferet, los hijos de Peruda,
los hijos de Jaala, los hijos de Darcn, los hijos de Gidel,
los hijos de Sefatas, los hijos de Hatil, los hijos de Poqueret Hazebaim, los hijos de Ami.
El total de los sirvientes del templo y de los hijos de los siervos de Salomn, era de 392.
Y estos fueron los que subieron de Tel Mela, Tel Harsa, Querub, Addn e Imer, aunque no pudieron demostrar si sus casas paternas o su descendencia eran de Israel:
los hijos de Delaa, los hijos de Tobas, los hijos de Necoda, 652.
De los hijos de los sacerdotes: los hijos de Habaa, los hijos de Cos, los hijos de Barzilai, que haba tomado por mujer a una de las hijas de Barzilai el Galaadita, con cuyo nombre fue llamado.
Estos buscaron en su registro de genealogas, pero no se hallaron, y fueron considerados inmundos y excluidos del sacerdocio.
El gobernador les dijo que no comieran de las cosas santsimas hasta que un sacerdote se levantara con Urim y Tumim.
Toda la asamblea reunida era de 42,360,
sin contar sus siervos y siervas, que eran 7,337; y tenan 200 cantores y cantoras.
Sus caballos eran 736; sus mulos, 245;
sus camellos, 435; sus asnos, 6,720.
Cuando algunos de los jefes de casas paternas llegaron a la casa del SEOR que est en Jerusaln, hicieron ofrendas voluntarias en la casa de Dios para reedificarla sobre sus mismos cimientos.
Segn sus medios dieron al tesoro para la obra 61,000 dracmas (518.5 kilos) de oro, 5,000 minas (2,850 kilos) de plata y 100 tnicas sacerdotales.
Los sacerdotes y los Levitas, algunos del pueblo, los cantores, los porteros y los sirvientes del templo habitaban en sus ciudades, y el resto de Israel en sus ciudades.
Cuando lleg el mes sptimo, y ya estando los Israelitas en las ciudades, el pueblo se reuni como un solo hombre en Jerusaln.
Entonces Jesa, hijo de Josadac, con sus hermanos los sacerdotes, y Zorobabel, hijo de Salatiel, con sus hermanos, se levantaron y edificaron el altar del Dios de Israel, para ofrecer holocaustos sobre l, como est escrito en la ley de Moiss, hombre de
Asentaron el altar sobre su base, porque estaban aterrorizados a causa de los pueblos de aquellas tierras; y sobre l ofrecieron holocaustos al SEOR, los holocaustos de la maana y de la tarde.
Celebraron la Fiesta de los Tabernculos (de las Enramadas) como est escrito, con el nmero diario de holocaustos, conforme a lo prescrito para cada da;
y despus ofrecieron el holocausto continuo, y los de las lunas nuevas, los de todas las fiestas sealadas del SEOR que haban sido consagradas, y los de todos aqullos que ofrecan una ofrenda voluntaria al SEOR.
Desde el primer da del mes sptimo comenzaron a ofrecer holocaustos al SEOR, pero los cimientos del templo del SEOR no se haban echado todava.
Entonces dieron dinero a los canteros y a los carpinteros, y alimento, bebida y aceite a los Sidonios y a los Tirios para que trajeran madera de cedro desde el Lbano por mar hasta Jope, conforme al permiso que tenan de Ciro, rey de Persia.
Y en el segundo ao de su llegada a la casa de Dios en Jerusaln, en el mes segundo, Zorobabel, hijo de Salatiel, y Jesa, hijo de Josadac, y los dems de sus hermanos los sacerdotes y los Levitas, y todos los que haban venido de la cautividad a Jerusal
Entonces Jesa, con sus hijos y sus hermanos, Cadmiel con sus hijos, los hijos de Jud y los hijos de Henadad con sus hijos y sus hermanos los Levitas, se presentaron todos a una para dirigir a los obreros en la ca
Cuando los albailes terminaron de echar los cimientos del templo del SEOR, se presentaron los sacerdotes en sus vestiduras, con trompetas, y los Levitas, hijos de Asaf, con cmbalos, para alabar al SEOR conforme a las instrucciones del rey David de Is
Y cantaban, alabando y dando gracias al SEOR: "Porque El es bueno, porque para siempre es Su misericordia sobre Israel." Y todo el pueblo aclamaba a gran voz alabando al SEOR porque se haban echado los cimientos de la casa del SEOR.
Pero muchos sacerdotes y Levitas y jefes de casas paternas, que ya eran ancianos y que haban visto el primer templo, cuando se echaban los cimientos de este templo delante de sus ojos, lloraban en alta voz mientras muchos daban gritos de alegr
As que el pueblo no poda distinguir entre el clamor de los gritos de alegra y el clamor del llanto del pueblo, porque el pueblo gritaba en voz alta, y se oa el clamor desde lejos.
Cuando se enteraron los enemigos de Jud y de Benjamn de que el pueblo del destierro estaba edificando un templo al SEOR, Dios de Israel,
se presentaron ante Zorobabel y ante los jefes de casas paternas, y les dijeron: "Vamos a edificar con ustedes, porque, como ustedes, buscamos a su Dios, y le hemos estado ofreciendo sacrificios desde los das de Esar Hadn, rey de Asiria, que
Pero Zorobabel y Jesa y los dems jefes de casas paternas de Israel les dijeron: "No tienen nada en comn con nosotros para que juntos edifiquemos una casa a nuestro Dios, sino que nosotros unidos la edificaremos al SEOR,
Entonces el pueblo de aquella tierra se puso a desanimar al pueblo de Jud, y a atemorizarlos para que dejaran de edificar.
Tomaron a sueldo consejeros contra ellos para frustrar sus propsitos, todos los das de Ciro, rey de Persia, hasta el reinado de Daro, rey de Persia.
En el reinado de Asuero (Jerjes), al principio de su reinado, sus enemigos escribieron una acusacin contra los habitantes de Jud y de Jerusaln.
Y en los das de Artajerjes, Bislam, Mitrdates, Tabeel y sus dems compaeros escribieron a Artajerjes, rey de Persia, y el texto de la carta estaba en escritura Aramea y traducido al Arameo.
El gobernador Rehum y el escriba Simsai, escribieron una carta al rey Artajerjes contra Jerusaln, de esta manera:
El gobernador Rehum, el escriba Simsai, y sus dems compaeros, los jueces y los gobernadores de menos categora, los oficiales, los secretarios, los hombres de Erec, los Babilonios, los hombres de Susa, es decir, los Elamitas,
y las dems naciones que el grande y noble Asnapar deport y estableci en la ciudad de Samaria, y en el resto de la provincia al otro lado del Ro (Eufrates). Y ahora
esta es la copia de la carta que le enviaron: "Al rey Artajerjes, de sus siervos, los hombres de la provincia al otro lado del Ro: Y ahora
sepa el rey que los Judos que salieron por orden suya, han venido a nosotros en Jerusaln; estn reedificando la ciudad rebelde y perversa, y estn terminando las murallas y reparando los cimientos.
"Sepa tambin el rey, que si esa ciudad es reedificada y las murallas terminadas, ellos no pagarn tributo, ni impuesto, ni peaje, lo cual perjudicar los ingresos de los reyes.
"Y debido a que estamos en el servicio del palacio, y no es apropiado que veamos el desprecio al rey, por eso hemos enviado a hacrselo saber al rey,
a fin de que se investigue en el Libro de las Memorias de sus padres. Y en el Libro de las Memorias hallar y sabr que esa ciudad es una ciudad rebelde y perjudicial a los reyes y a las provincias, y que en tiempos pasados han surgido rebeliones dentro
"Nosotros informamos al rey que si esa ciudad es reedificada y las murallas terminadas, como resultado, el territorio ms all del Ro no ser suyo."
Entonces el rey envi respuesta al gobernador Rehum, al escriba Simsai, y a sus dems compaeros que habitan en Samaria y en las dems provincias al otro lado del Ro: "Paz. Y ahora
el documento que nos enviaron ha sido ledo claramente delante de m.
"Y por m fue proclamado un decreto. Se investigaron los hechos, y se ha descubierto que esa ciudad en tiempos pasados se ha levantado contra los reyes, y que en ella se ha fomentado rebelin e insurreccin;
que reyes poderosos han reinado sobre Jerusaln, gobernando todas las provincias ms all del Ro, y que se les pagaba tributo, impuesto y peaje.
"Ahora pues, proclamen un decreto para que estos hombres paren la obra y que esa ciudad no sea reedificada hasta que se proclame un decreto por m.
"Cudense de no ser negligentes en cumplir este asunto; por qu se ha de aumentar el dao en perjuicio de los reyes?"
As que tan pronto como la copia del documento del rey Artajerjes fue leda delante de Rehum, del escriba Simsai, y sus compaeros, fueron a toda prisa a Jerusaln, a los Judos, y por la fuerza los hicieron parar la obra.
Entonces ces la obra en la casa de Dios que estaba en Jerusaln, y qued suspendida hasta el ao segundo del reinado de Daro, rey de Persia.
Cuando los profetas Hageo y Zacaras, hijo de Iddo, profetizaron a los Judos que estaban en Jud y en Jerusaln, en el nombre del Dios de Israel que estaba sobre ellos,
Zorobabel, hijo de Salatiel, y Jesa, hijo de Josadac, se levantaron entonces y comenzaron a reedificar la casa de Dios en Jerusaln; y los profetas de Dios estaban con ellos apoyndolos.
En aquel tiempo Tatnai, gobernador de la provincia al otro lado del Ro (Eufrates), y Setar Boznai y sus compaeros vinieron a ellos y les hablaron as: "Quin les dio orden de reedificar este templo y de terminar este edificio?"
Tambin les dijeron as: "Cules son los nombres de los hombres que estn reedificando este edificio?"
Pero el ojo de su Dios velaba sobre los ancianos de los Judos, y no les detuvieron la obra hasta que un informe llegara a Daro, y volviera una respuesta escrita tocante al asunto.
Esta es la copia de la carta que Tatnai, gobernador de la provincia al otro lado del ro, y Setar Boznai y sus compaeros los oficiales que estaban al otro lado del ro, enviaron al rey Daro.
Le enviaron un informe que estaba escrito as: "Al rey Daro, toda paz.
"Sepa el rey que hemos ido a la provincia de Jud, a la casa del gran Dios, que est siendo edificada con piedras enormes y vigas empotradas en las paredes; y esta obra se adelanta con gran esmero y prospera en sus manos.
"Entonces preguntamos a aquellos ancianos, y les dijimos as: 'Quin les dio orden de reedificar este templo y de terminar este edificio?'
"Tambin les preguntamos sus nombres para informarle, y para dar por escrito los nombres de los hombres que eran sus jefes.
"Y as nos respondieron: 'Somos los siervos del Dios del cielo y de la tierra, y estamos reedificando el templo que fue construido hace muchos aos, el cual un gran rey de Israel edific y termin.
'Pero como nuestros padres provocaron a ira al Dios del cielo, El los entreg en mano de Nabucodonosor, rey de Babilonia, el Caldeo, quien destruy este templo, y llev cautivo al pueblo a Babilonia.
'Sin embargo, en el ao primero de Ciro, rey de Babilonia, el rey Ciro proclam un decreto de que se reedificara esta casa de Dios.
'Tambin los utensilios de oro y de plata de la casa de Dios, que Nabucodonosor haba sacado del templo que estaba en Jerusaln y llevado al templo de Babilonia, los sac el rey Ciro del templo de Babilonia, y fueron entregados a Sesbasar, a qu
'Y le dijo: "Toma estos utensilios, ve y colcalos en el templo que est en Jerusaln, y sea la casa de Dios reedificada en su lugar."
'Entonces aquel Sesbasar vino y puso los cimientos de la casa de Dios que est en Jerusaln; y desde entonces hasta ahora se sigue construyendo, pero an no est terminada.'
"Ahora, si al rey le parece bien, que se busque en la casa del tesoro del rey que est all en Babilonia, a ver si es que fue proclamado un decreto de parte del rey Ciro para reedificar esta casa de Dios en Jerusaln; y que se nos env
Entonces el rey Daro proclam un decreto, y buscaron en los archivos donde se guardaban los tesoros all en Babilonia.
Y en Acmeta, en la fortaleza que est en la provincia de Media, hallaron un rollo en el que estaba escrito lo siguiente: Memorndum:
"En el ao primero del rey Ciro, el rey Ciro proclam un decreto: 'En cuanto a la casa de Dios en Jerusaln, que sea reedificado el templo, el lugar donde se ofrecen los sacrificios, y que se conserven sus cimientos, con su altura de 24 metros
con tres hileras de piedras enormes y una hilera de madera; y que los gastos se paguen del tesoro real.
'Y que tambin se devuelvan los utensilios de oro y de plata de la casa de Dios, los cuales Nabucodonosor sac del templo en Jerusaln y trajo a Babilonia, y que se lleven a sus lugares en el templo en Jerusaln y sean colocados en la casa de Dios.'
Ahora pues, Tatnai, gobernador de la provincia al otro lado del Ro (Eufrates), Setar Boznai, y sus compaeros, los oficiales del otro lado del ro, aljense de all.
"No impidan esta obra de la casa de Dios, y que el gobernador de los Judos y los ancianos de los Judos reedifiquen esta casa de Dios en su lugar.
"Adems, ste es mi decreto en cuanto a lo que han de hacer por estos ancianos de Jud en la reedificacin de esta casa de Dios: del tesoro real de los tributos del otro lado del ro se han de pagar todos los gastos a este pueblo, y esto sin demora.
"Y todo lo que se necesite: novillos, carneros y corderos para holocausto al Dios del cielo, y trigo, sal, vino y aceite de uncin, segn lo pidan los sacerdotes que estn en Jerusaln, se les dar da por da sin falta,
para que puedan ofrecer sacrificios agradables al Dios del cielo y orar por la vida del rey y de sus hijos.
"He proclamado un decreto de que cualquiera que quebrante este edicto, se arranque un madero de su casa, y levantndolo, sea colgado en l, y que su casa sea reducida a escombros a causa de esto.
"Y que el Dios que ha hecho morar all Su nombre derribe a todo rey o pueblo que trate de cambiarlo para destruir esta casa de Dios en Jerusaln. Yo, Daro, he proclamado este decreto; que sea ejecutado con toda exactitud."
Entonces Tatnai, gobernador de la provincia al otro lado del Ro (Eufrates), Setar Boznai y sus compaeros llevaron a cabo el decreto con toda exactitud, tal como el rey Daro haba ordenado.
Y los ancianos de los Judos tuvieron xito en la edificacin segn la profeca del profeta Hageo y de Zacaras, hijo de Iddo. Y terminaron de edificar conforme al mandato del Dios de Israel y al decreto de Ciro, de Daro y de Artajerjes, rey de Persia.
Y este templo fue terminado el tercer da del mes de Adar; era el ao sexto del reinado del rey Daro.
Los Israelitas, los sacerdotes, los Levitas y los dems desterrados, celebraron con jbilo la dedicacin de esta casa de Dios.
Y para la dedicacin de esta casa de Dios ofrecieron 100 novillos, 200 carneros, 400 corderos, y como ofrenda por el pecado por todo Israel, doce machos cabros, conforme al nmero de las tribus de Israel.
Entonces asignaron a los sacerdotes en sus secciones y a los Levitas en sus clases para el servicio de Dios en Jerusaln, como est escrito en el Libro de Moiss.
Los desterrados celebraron la Pascua el da catorce del mes primero.
Puesto que los sacerdotes y los Levitas se haban purificado juntos, todos ellos estaban purificados, entonces mataron al cordero de la Pascua para todos los desterrados, tanto para sus hermanos los sacerdotes como para s mismos.
Los Israelitas que haban vuelto del destierro y todos aqullos que se haban apartado de la impureza de las naciones de la tierra para unirse a ellos, comieron la Pascua para buscar al SEOR, Dios de Israel.
Y por siete das celebraron gozosos la Fiesta de los Panes sin Levadura, porque el SEOR los haba llenado de regocijo, y haba vuelto hacia ellos el corazn del rey de Asiria para animarlos en la obra de la casa de Dios, el Dios de Israel.
Despus de estas cosas, en el reinado de Artajerjes, rey de Persia, subi Esdras hijo de Seraas, hijo de Azaras, hijo de Hilcas,
hijo de Salum, hijo de Sadoc, hijo de Ahitob,
hijo de Amaras, hijo de Azaras, hijo de Meraiot,
hijo de Zeraas, hijo de Uzi, hijo de Buqui,
hijo de Abisa, hijo de Finees, hijo de Eleazar, hijo de Aarn, sumo sacerdote.
Este Esdras subi de Babilonia, y era escriba experto en la ley de Moiss, que el SEOR, Dios de Israel, haba dado. El rey le concedi todo lo que peda porque la mano del SEOR su Dios estaba sobre l.
Tambin algunos de los Israelitas y de los sacerdotes, Levitas, cantores, porteros y sirvientes del templo subieron a Jerusaln en el ao sptimo del rey Artajerjes.
Esdras lleg a Jerusaln en el mes quinto; era el ao sptimo del rey.
Porque el primer da del mes primero comenz a subir de Babilonia; y el primer da del mes quinto lleg a Jerusaln, pues la mano bondadosa de su Dios estaba sobre l,
porque Esdras haba dedicado su corazn a estudiar la ley del SEOR, y a practicarla, y a ensear Sus estatutos y ordenanzas en Israel.
Esta es la copia del decreto que el rey Artajerjes dio al sacerdote Esdras, el escriba, instruido en las palabras de los mandamientos del SEOR y de Sus estatutos para Israel:
"Artajerjes, rey de reyes, al sacerdote Esdras, escriba de la ley del Dios del cielo: Paz perfecta. Y ahora
yo he proclamado un decreto de que cualquiera del pueblo de Israel, de sus sacerdotes y de los Levitas en mi reino que est dispuesto a ir a Jerusaln, puede ir contigo.
"Por cuanto eres enviado por el rey y sus siete consejeros para investigar acerca de Jud y de Jerusaln conforme a la ley de tu Dios que est en tu mano,
y para llevar la plata y el oro que el rey y sus consejeros han ofrendado voluntariamente al Dios de Israel, cuya morada est en Jerusaln,
tambin lleva toda la plata y el oro que halles en toda la provincia de Babilonia, con la ofrenda voluntaria que el pueblo y los sacerdotes hayan ofrecido voluntariamente para la casa de su Dios que est en Jerusaln.
"Con este dinero diligentemente comprars novillos, carneros y corderos, con sus ofrendas de cereal y sus libaciones correspondientes , y los ofrecers sobre el altar de la casa del Dios de ustedes que est en Jerusaln.
"Y lo que a ti y a tus hermanos les parezca bien hacer con la plata y el oro que quede, hganlo conforme a la voluntad de su Dios.
"Tambin los utensilios que te son entregados para el servicio de la casa de tu Dios, entrgalos todos delante del Dios de Jerusaln.
"Lo dems que se necesite para la casa de tu Dios, para lo cual tengas ocasin de proveer, provelo del tesoro real.
"Yo, el rey Artajerjes, proclamo un decreto a todos los tesoreros que estn en las provincias ms all del Ro (Eufrates), que todo lo que les pida el sacerdote Esdras, escriba de la ley del Dios del cielo, sea hecho puntualmente,
hasta 3.4 toneladas de plata, 22,000 litros (100 coros) de trigo, 2,200 litros (100 batos) de vino, 2,200 litros de aceite y sal sin medida.
"Todo cuanto ordene el Dios del cielo, sea hecho con esmero para la casa del Dios del cielo, no sea que venga la ira contra el reino del rey y sus hijos.
"Tambin les hacemos saber que no se permite cobrar tributo, impuesto o peaje a ninguno de los sacerdotes, Levitas, cantores, porteros, sirvientes, o ministros de esta casa de Dios.
"Y t, Esdras, conforme a la sabidura que posees de tu Dios, nombra magistrados y jueces para juzgar a todo el pueblo que est en la provincia ms all del Ro, a todos los que conocen las leyes de tu Dios; y a cualquiera que las ign
"Todo aqul que no cumpla la ley de tu Dios y la ley del rey, que la justicia se le aplique severamente, sea para muerte o destierro o confiscacin de bienes o encarcelamiento."
Bendito sea el SEOR, Dios de nuestros padres, que ha puesto esto en el corazn del rey, para embellecer la casa del SEOR que est en Jerusaln,
y que me ha extendido misericordia delante del rey y de sus consejeros y delante de todos los prncipes poderosos del rey. As fui fortalecido segn estaba la mano del SEOR mi Dios sobre m, y reun a los jefes de Israel para que subieran conm
Estos son los jefes de sus casas paternas, con su genealoga, que subieron conmigo de Babilonia en el reinado del rey Artajerjes:
de los hijos de Finees, Gersn; de los hijos de Itamar, Daniel; de los hijos de David, Hats;
de los hijos de Secanas, que era de los hijos de Paros, Zacaras, y con l 150 varones que estaban en la lista genealgica;
de los hijos de Pahat Moab, Elioenai, hijo de Zeraas, y con l 200 varones;
de los hijos de Zatu, Secanas, hijo de Jahaziel, y con l 300 varones;
de los hijos de Adn, Ebed, hijo de Jonatn, y con l cincuenta varones;
de los hijos de Elam, Jesaas, hijo de Atalas, y con l setenta varones;
de los hijos de Sefatas, Zebadas, hijo de Micael, y con l ochenta varones;
de los hijos de Joab, Obadas, hijo de Jehiel, y con l 218 varones;
de los hijos de Bani, Selomit, hijo de Josifas, y con l 160 varones;
de los hijos de Bebai, Zacaras, hijo de Bebai, y con l veintiocho varones;
de los hijos de Azgad, Johann, hijo de Hacatn, y con l 110 varones;
de los hijos de Adonicam, los postreros, cuyos nombres son estos: Elifelet, Jeiel y Semaas, y con ellos sesenta varones;
y de los hijos de Bigvai, Utai y Zabud, y con ellos setenta varones.
Y los reun junto al ro que corre hacia Ahava, donde acampamos tres das; y habiendo buscado entre el pueblo y los sacerdotes, no hall ninguno de los hijos de Lev all.
Por eso envi a llamar a Eliezer, Ariel, Semaas, Elnatn, Jarib, Elnatn, Natn, Zacaras y Mesulam, jefes, y a Joiarib y a Elnatn, hombres sabios;
y los envi a Iddo, jefe en la localidad de Casifia. Puse en boca de ellos las palabras que deban decir a Iddo y a sus hermanos, los sirvientes del templo en la localidad de Casifia, para que nos trajeran ministros para la casa de nuestro Dios
Y conforme a la mano bondadosa de nuestro Dios sobre nosotros, nos trajeron a un hombre con entendimiento de los hijos de Mahli, hijo de Lev, hijo de Israel, es decir, a Serebas, con sus hijos y hermanos, dieciocho hombres;
y a Hasabas y a Jesaas de los hijos de Merari, con sus hermanos y sus hijos, veinte hombres;
y de los sirvientes del templo, a quienes David y los prncipes haban puesto para el servicio de los Levitas, 220 sirvientes del templo, todos ellos designados por sus nombres.
Entonces proclam all, junto al ro Ahava, un ayuno para que nos humillramos delante de nuestro Dios a fin de implorar de El un viaje feliz para nosotros, para nuestros pequeos y para todas nuestras posesiones.
Porque tuve vergenza de pedir al rey tropas y hombres de a caballo para protegernos del enemigo en el camino, pues habamos dicho al rey: "La mano de nuestro Dios es propicia para con todos los que Lo buscan, pero Su poder y Su ira contra todos los que
Ayunamos, pues, y pedimos a nuestro Dios acerca de esto, y El escuch nuestra splica.
Entonces apart a doce de los sacerdotes principales, a Serebas, a Hasabas, y con ellos diez de sus hermanos.
Les pes la plata, el oro y los utensilios, la ofrenda para la casa de nuestro Dios que haban ofrecido el rey, sus consejeros, sus prncipes y todo Israel que all estaba.
Pes, pues, y entregu en sus manos 22.1 toneladas de plata, y utensilios de plata que valan 3.4 toneladas, y 3.4 toneladas de oro;
tambin veinte tazas de oro que pesaban 8.5 kilos (mil dricos), y dos utensilios de fino y reluciente bronce, valiosos como el oro.
Y les dije: "Ustedes estn consagrados al SEOR, y los utensilios son sagrados. La plata y el oro son ofrenda voluntaria al SEOR, Dios de sus padres.
"Vigilen y gurdenlos hasta que los pesen delante de los principales sacerdotes, los Levitas y los jefes de casas paternas de Israel en Jerusaln, en las cmaras de la casa del SEOR."
As que los sacerdotes y los Levitas recibieron la plata, el oro y los utensilios ya pesados, para traerlos a Jerusaln a la casa de nuestro Dios.
Partimos del ro Ahava el da doce del mes primero para ir a Jerusaln; y la mano de nuestro Dios estaba sobre nosotros, y nos libr de mano del enemigo y de las emboscadas en el camino.
Llegamos a Jerusaln y nos quedamos all tres das.
Y al cuarto da la plata y el oro y los utensilios fueron pesados en la casa de nuestro Dios y entregados en mano de Meremot, hijo del sacerdote Uras, y con l estaba Eleazar, hijo de Finees; y con ellos estaban los Levitas
Todo fue contado y pesado, y todo el peso fue anotado en aquel tiempo.
Los desterrados que haban venido de la cautividad ofrecieron holocaustos al Dios de Israel: doce novillos por todo Israel, noventa y seis carneros, setenta y siete corderos, doce machos cabros como ofrenda por el pecado; todo como holocausto al SEOR.
Entonces entregaron los edictos del rey a los strapas del rey, y a los gobernadores del otro lado del Ro (Eufrates); y stos apoyaron al pueblo y a la casa de Dios.
Acabadas estas cosas, se me acercaron los prncipes y me dijeron: "El pueblo de Israel, los sacerdotes y los Levitas no se han separado de los pueblos de las tierras y sus abominaciones: de los Cananeos, Hititas, Ferezeos, Jebuseos, Amonitas, Moabitas, E
sino que han tomado mujeres de entre las hijas de ellos para s y para sus hijos, y el linaje santo se ha mezclado con los pueblos de las tierras; es ms, la mano de los prncipes y de los gobernantes ha sido la primera en cometer esta infideli
Cuando o de este asunto, rasgu mi vestido y mi manto, y arranqu pelo de mi cabeza y de mi barba, y me sent atnito.
Entonces se reunieron conmigo todos los que temblaban ante las palabras del Dios de Israel por causa de la infidelidad de los desterrados, y estuve sentado atnito hasta la ofrenda de la tarde.
Pero a la hora de la ofrenda de la tarde, me levant de mi humillacin con mi vestido y mi manto rasgados, y ca de rodillas y extend mis manos al SEOR mi Dios;
y dije: "Dios mo, estoy avergonzado y confuso para poder levantar mi rostro a Ti, mi Dios, porque nuestras iniquidades se han multiplicado por encima de nuestras cabezas, y nuestra culpa ha crecido hasta los cielos.
"Desde los das de nuestros padres hasta el da de hoy hemos estado bajo gran culpa, y a causa de nuestras iniquidades, nosotros, nuestros reyes y nuestros sacerdotes hemos sido entregados en mano de los reyes de estas tierras, a la e
"Pero ahora, por un breve momento, ha habido misericordia de parte del SEOR nuestro Dios, para dejarnos un remanente que ha escapado y darnos un refugio en Su lugar santo, para que nuestro Dios ilumine nuestros ojos y nos conceda un poco de vi
"Porque siervos somos; pero en nuestra servidumbre, nuestro Dios no nos ha abandonado, sino que ha extendido Su misericordia sobre nosotros ante los ojos de los reyes de Persia, dndonos nimo para levantar la casa de nuestro Dios y para restau
"Y ahora, Dios nuestro, qu diremos despus de esto? Porque hemos abandonado Tus mandamientos,
que por medio de Tus siervos los profetas nos ordenaste: 'La tierra a la cual ustedes entran para poseerla es una tierra inmunda con la impureza de los pueblos de estas tierras, con sus abominaciones que la han llenado de un extremo a otro, y c
'Ahora pues, no den sus hijas a sus hijos ni tomen sus hijas para sus hijos, y nunca procuren la paz de ellos ni su prosperidad, para que ustedes sean fuertes y coman lo mejor de la tierra y la dejen por heredad a sus hijos para siempre.'
"Y despus de todo lo que nos ha sobrevenido a causa de nuestras malas obras y nuestra gran culpa, puesto que T, nuestro Dios, nos has pagado menos de lo que nuestras iniquidades merecen, y nos has dado un remanent
hemos de quebrantar de nuevo Tus mandamientos emparentndonos con los pueblos que cometen estas abominaciones? No Te enojaras con nosotros hasta destruirnos , sin que quedara remanente ni quien escapara?
"Oh SEOR, Dios de Israel, T eres justo, porque hemos quedado un remanente que ha escapado, como en este da. Ahora, estamos delante de Ti con nuestra culpa, porque nadie puede estar delante de Ti a causa de esto."
Mientras Esdras oraba y haca confesin, llorando y postrndose delante de la casa de Dios, una gran asamblea de Israel, hombres, mujeres y nios se junt a l; y el pueblo lloraba amargamente.
Y Secanas, hijo de Jehiel, uno de los hijos de Elam, dijo a Esdras: "Hemos sido infieles a nuestro Dios, y nos hemos casado con mujeres extranjeras de los pueblos de esta tierra; pero todava hay esperanza para Israel a pesar de esto.
"Hagamos ahora un pacto con nuestro Dios de despedir a todas las mujeres y a sus hijos, conforme al consejo de mi seor y de los que tiemblan ante el mandamiento de nuestro Dios; y que sea hecho conforme a la ley.
"Levntate, porque este asunto es tu responsabilidad, pero estaremos contigo; anmate y hazlo ."
Esdras se levant e hizo jurar a los principales sacerdotes, a los Levitas y a todo Israel que haran conforme a esta propuesta; y ellos lo juraron.
Despus Esdras se levant de delante de la casa de Dios y entr a la cmara de Johann, hijo de Eliasib. Aunque entr all, no comi pan ni bebi agua, porque haca duelo a causa de la infidelidad de los desterrados.
Entonces hicieron una proclama en Jud y Jerusaln a todos los desterrados para que se reunieran en Jerusaln,
y a cualquiera que no viniera dentro de tres das, conforme al consejo de los jefes y de los ancianos, le seran confiscadas todas sus posesiones y l mismo sera excluido de la asamblea de los desterrados.
Se reunieron, pues, todos los hombres de Jud y Benjamn en Jerusaln dentro de los tres das. Era el mes noveno, el da veinte del mes, y todo el pueblo se sent en la plaza delante de la casa de Dios, temblando a causa de este asunt
Entonces se levant el sacerdote Esdras y les dijo: "Ustedes han sido infieles y se han casado con mujeres extranjeras aadiendo as a la culpa de Israel.
"Ahora pues, confiesen al SEOR, Dios de sus padres, y hagan Su voluntad; seprense de los pueblos de esta tierra y de las mujeres extranjeras."
Toda la asamblea respondi, y dijo a gran voz: "Est bien! Tal como has dicho es nuestro deber cumplirlo.
"Slo que el pueblo es numeroso, y es la temporada de lluvia, y no podemos permanecer afuera. Tampoco se puede hacer todo en un solo da ni en dos, porque hemos pecado en gran manera en este asunto.
"Que nuestros jefes representen toda la asamblea y que todos aquellos en nuestras ciudades que se han casado con mujeres extranjeras vengan en tiempos sealados, junto con los ancianos y jueces de cada ciudad, hasta que la tremenda ira de nuestro Dios a
Solamente Jonatn, hijo de Asael, y Jahazas, hijo de Ticva, se opusieron a esto, con Mesulam y el Levita Sabetai respaldndolos.
Pero los desterrados s lo hicieron. Y el sacerdote Esdras design a hombres jefes de casas paternas por cada una de sus casas paternas, todos ellos por nombre. Y se reunieron el primer da del mes dcimo para investigar el asunto.
Terminaron de investigar a todos los hombres que se haban casado con mujeres extranjeras el primer da del mes primero.
Entre los hijos de los sacerdotes que se haban casado con mujeres extranjeras se encontraron, de los hijos de Jesa, hijo de Josadac, y de sus hermanos: Maasas, Eliezer, Jarib y Gedalas.
(Ellos juraron despedir a sus mujeres, y siendo culpables, ofrecieron un carnero del rebao por su delito).
De los hijos de Imer: Hanan y Zebadas;
de los hijos de Harim: Maasas, Elas, Semaas, Jehiel y Uzas;
de los hijos de Pasur: Elioenai, Maasas, Ismael, Natanael, Jozabad y Elasa.
Entre los Levitas: Jozabad, Simei, Kelaa, (es decir, Kelita), Petaas, Jud y Eliezer.
De los cantores: Eliasib, y de los porteros: Salum, Telem y Uri.
Tambin entre los de Israel: de los hijos de Paros: Rama, Jezas, Malquas, Mijamn, Eleazar, Malquas y Benaa;
de los hijos de Elam: Matanas, Zacaras, Jehiel, Abdi, Jeremot y Elas;
de los hijos de Zatu: Elioenai, Eliasib, Matanas, Jeremot, Zabad y Aziza;
de los hijos de Bebai: Johann, Hananas, Zabai y Atlai;
de los hijos de Bani: Mesulam, Maluc, Adaa, Jasub, Seal y Ramot;
de los hijos de Pahat Moab: Adna, Quelal, Benaa, Maasas, Matanas, Bezalel, Bini y Manass;
de los hijos de Harim: Eliezer, Isas, Malquas, Semaas, Simen,
Benjamn, Maluc y Semaras;
de los hijos de Hasum: Matenai, Matata, Zabad, Elifelet, Jeremai, Manass y Simei;
de los hijos de Bani: Madai, Amram, Uel,
Benaa, Bedas, Quelhi,
Vanas, Meremot, Eliasib,
Matanas, Matenai, Jaasai,
Bani, Bini, Simei,
Selemas, Natn, Adaa,
Macnadebai, Sasai, Sarai,
Azareel, Selemas, Semaras,
Salum, Amaras y Jos;
de los hijos de Nebo: Jeiel, Matatas, Zabad, Zebina, Jadau, Joel y Benaa.
Todos stos se haban casado con mujeres extranjeras, y algunos de ellos tenan mujeres que les haban dado hijos.
Palabras de Nehemas, hijo de Hacalas: En el mes de Quisleu, en el ao veinte del rey Artajerjes de Persia, estando yo en la fortaleza de Susa,
vino Hanan, uno de mis hermanos, con algunos hombres de Jud, y les pregunt por los Judos, los que haban escapado y haban sobrevivido a la cautividad, y por Jerusaln.
Y me dijeron: "El remanente, los que sobrevivieron a la cautividad all en la provincia, estn en gran afliccin y oprobio, y la muralla de Jerusaln est derribada y sus puertas quemadas a fuego."
Cuando o estas palabras, me sent y llor; hice duelo algunos das, y estuve ayunando y orando delante del Dios del cielo.
Y dije: "Te ruego, oh SEOR, Dios del cielo, el grande y temible Dios, que guarda el pacto y la misericordia para con aqullos que Lo aman y guardan Sus mandamientos,
que estn atentos Tus odos y abiertos Tus ojos para or la oracin de Tu siervo, que yo hago ahora delante de Ti da y noche por los Israelitas Tus siervos, confesando los pecados que los Israelitas hemos cometido contra Ti; s, yo y la casa de mi padre
"Hemos procedido perversamente contra Ti y no hemos guardado los mandamientos, ni los estatutos, ni las ordenanzas que mandaste a Tu siervo Moiss.
"Acurdate ahora de la palabra que ordenaste a Tu siervo Moiss: 'Si ustedes son infieles, Yo los dispersar entre los pueblos;
pero si se vuelven a M y guardan Mis mandamientos y los cumplen, aunque sus desterrados estn en los confines de los cielos, de all los recoger y los traer al lugar que he escogido para hacer morar Mi nombre all.'
"Ellos son Tus siervos y Tu pueblo, los que T redimiste con Tu gran poder y con Tu mano poderosa.
"Te ruego, oh Seor, que Tu odo est atento ahora a la oracin de Tu siervo y a la oracin de Tus siervos que se deleitan en reverenciar Tu nombre. Haz prosperar hoy a Tu siervo, y concdele favor delante de este hombre." Era yo entonces copero del rey.
Aconteci que en el mes de Nisn, en el ao veinte del rey Artajerjes, estando ya el vino delante de l, tom el vino y se lo di al rey. Yo nunca haba estado triste en su presencia.
As que el rey me pregunt: "Por qu est triste tu rostro? T no ests enfermo; eso no es ms que tristeza de corazn." Entonces tuve mucho temor,
y le dije al rey: "Viva para siempre el rey. Cmo no ha de estar triste mi rostro cuando la ciudad, lugar de los sepulcros de mis padres, est desolada y sus puertas han sido consumidas por el fuego?"
Entonces el rey me dijo: "Qu es lo que pides?" As que or al Dios del cielo,
y respond al rey: "Si le place al rey, y si su siervo ha hallado gracia delante de usted, enveme a Jud, a la ciudad de los sepulcros de mis padres, para que yo la reedifique."
Entonces el rey me dijo, estando la reina sentada junto a l: "Cunto durar tu viaje, y cundo volvers?" Y le agrad al rey enviarme, y yo le di un plazo fijo.
Y le dije al rey: "Si le agrada al rey, que se me den cartas para los gobernadores de las provincias ms all del Ro (Eufrates), para que me dejen pasar hasta que llegue a Jud,
y una carta para Asaf, guarda del bosque del rey, a fin de que me d madera para hacer las vigas de las puertas de la fortaleza que est junto al templo, para la muralla de la ciudad y para la casa a la cual ir." Y el rey me lo concedi, porqu
Fui entonces a los gobernadores de ms all del Ro y les entregu las cartas del rey. El rey tambin haba enviado conmigo oficiales del ejrcito y hombres de a caballo.
Cuando se enteraron Sanbalat el Horonita y Tobas el oficial Amonita, les disgust mucho que alguien hubiera venido a procurar el bienestar de los Israelitas.
Llegu a Jerusaln y despus de estar all tres das,
me levant de noche, yo y unos pocos hombres conmigo, pero no inform a nadie lo que mi Dios haba puesto en mi corazn que hiciera por Jerusaln. No llevaba conmigo ningn animal excepto el animal sobre el cual yo iba montado.
Sal de noche por la Puerta del Valle hacia la Fuente del Dragn y hacia la Puerta del Muladar, inspeccionando las murallas de Jerusaln que estaban derribadas y sus puertas que estaban consumidas por el fuego.
Pas luego hacia la Puerta de la Fuente y hacia el Estanque del Rey, pero no haba lugar para que pasara mi cabalgadura.
As que sub de noche por el torrente e inspeccion la muralla. Entonces entr de nuevo por la Puerta del Valle y regres.
Los oficiales no saban adnde yo haba ido ni qu haba hecho. Tampoco se lo haba hecho saber todava a los Judos, ni a los sacerdotes, ni a los nobles, ni a los oficiales, ni a los dems que hacan la obra.
Entonces les dije: "Ustedes ven la mala situacin en que estamos, que Jerusaln est desolada y sus puertas quemadas a fuego. Vengan, reedifiquemos la muralla de Jerusaln para que no seamos ms motivo de burla."
Les cont cmo la mano de mi Dios haba sido bondadosa conmigo, y tambin las palabras que el rey me haba dicho. Entonces dijeron: "Levantmonos y edifiquemos." Y esforzaron sus manos en la buena obra.
Pero cuando se enteraron Sanbalat el Horonita, Tobas el oficial Amonita y Gesem el Arabe, se burlaron de nosotros, nos despreciaron y dijeron: "Qu es esto que estn haciendo? Se estn rebelando contra el rey?"
Yo les respond: "El Dios del cielo nos dar xito. Por tanto, nosotros Sus siervos nos levantaremos y edificaremos, pero ustedes no tienen parte ni derecho ni memorial en Jerusaln."
Entonces el sumo sacerdote Eliasib se levant con sus hermanos los sacerdotes y edificaron la Puerta de las Ovejas; la consagraron y asentaron sus hojas. Consagraron la muralla hasta la Torre de los Cien y hasta la Torre de Hananeel.
Junto a l edificaron los hombres de Jeric, y a su lado edific Zacur, hijo de Imri.
La Puerta del Pescado la edificaron los hijos de Senaa. Colocaron sus vigas y asentaron sus hojas, sus cerrojos y sus barras.
Junto a ellos hizo reparaciones Meremot, hijo de Uras, hijo de Cos. A su lado hizo reparaciones Mesulam, hijo de Berequas, hijo de Mesezabeel; y junto a ste hizo reparaciones Sadoc, hijo de Baana.
A su lado hicieron tambin reparaciones los Tecotas, pero sus nobles no apoyaron la obra de sus seores.
La Puerta Vieja la repararon Joiada, hijo de Paseah, y Mesulam, hijo de Besodas. Colocaron sus vigas y asentaron sus hojas con sus cerrojos y sus barras.
Junto a ellos, Melatas el Gabaonita y Jadn el Meronotita, hombres de Gaban y de Mizpa, hicieron tambin reparaciones para la sede oficial del gobernador de la provincia ms all del Ro (Eufrates).
A su lado hizo reparaciones Uziel, hijo de Harhaa, de los orfebres; y junto a l hizo reparaciones Hananas, uno de los perfumistas. Ellos restauraron a Jerusaln hasta la Muralla Ancha.
Y junto a ellos hizo reparaciones Refaas, hijo de Hur, oficial de la mitad del distrito de Jerusaln.
A su lado Jedaas, hijo de Harumaf, hizo reparaciones frente a su casa. Y junto a l hizo reparaciones Hats, hijo de Hasabnas.
Malquas, hijo de Harim, y Hasub, hijo de Pahat Moab, repararon otra seccin y la Torre de Hornos.
Junto a l hizo reparaciones Salum, hijo de Halohes, oficial de la mitad del distrito de Jerusaln, l con sus hijas.
Hann y los habitantes de Zanoa repararon la Puerta del Valle. La edificaron y asentaron sus hojas con sus cerrojos y sus barras, y 450 metros (1,000 codos) de la muralla hasta la Puerta del Muladar.
Malquas, hijo de Recab, oficial del distrito de Bet Haquerem repar la Puerta del Muladar. La edific y asent sus hojas, sus cerrojos y sus barras.
Salum, hijo de Col Hoze, oficial del distrito de Mizpa, repar la Puerta de la Fuente. La edific, la revisti y asent sus hojas, sus cerrojos y sus barras, y la muralla del estanque de Silo en el jardn del rey hasta las gradas que descienden de la ci
Despus de l hizo reparaciones Nehemas, hijo de Azbuc, oficial de la mitad del distrito de Bet Sur, hasta un punto frente a los sepulcros de David, hasta el estanque artificial y hasta la casa de los valientes.
Tras l hicieron reparaciones los Levitas bajo Rehum, hijo de Bani. Junto a l Hasabas, oficial de la mitad del distrito de Keila, hizo reparaciones por su distrito.
Despus de l hicieron reparaciones sus hermanos bajo Bavai, hijo de Henadad, oficial de la otra mitad del distrito de Keila.
Y junto a l Ezer, hijo de Jesa, oficial de Mizpa, repar otra seccin, enfrente de la subida al arsenal del Angulo.
Despus de l Baruc, hijo de Zabai, con todo fervor repar otra seccin, desde el Angulo hasta la puerta de la casa del sumo sacerdote Eliasib.
Tras l Meremot, hijo de Uras, hijo de Cos, repar otra seccin, desde la puerta de la casa de Eliasib hasta el extremo de su casa.
Y despus de l hicieron reparaciones los sacerdotes, los hombres del valle.
Tras ellos Benjamn y Hasub hicieron reparaciones frente a su casa. Despus de ellos Azaras, hijo de Maasas, hijo de Ananas, hizo reparaciones junto a su casa.
Bini, hijo de Henadad, repar otra seccin, desde la casa de Azaras hasta el Angulo y hasta la esquina.
Palal, hijo de Uzai, hizo reparaciones frente al Angulo y la torre que sobresale de la casa alta del rey, que est junto al atrio de la guardia. Despus de l hizo reparaciones Pedaas, hijo de Faros.
Los sirvientes del templo que habitaban en Ofel hicieron reparaciones hasta el frente de la Puerta de las Aguas, hacia el oriente y hasta la torre sobresaliente.
Despus de ellos los Tecotas repararon otra seccin frente a la gran torre sobresaliente y hasta el muro de Ofel.
Ms arriba de la Puerta de los Caballos, los sacerdotes hicieron reparaciones cada uno frente a su casa.
Despus de ellos Sadoc, hijo de Imer, hizo reparaciones frente a su casa. Y tras l hizo reparaciones Semaas, hijo de Secanas, portero de la Puerta Oriental.
Despus de l Hananas, hijo de Selemas, y Hann, sexto hijo de Salaf, repararon otra seccin. Tras ellos Mesulam, hijo de Berequas, hizo reparaciones frente a su vivienda.
Despus de l, Malquas, uno de los orfebres, hizo reparaciones hasta la casa de los sirvientes del templo y de los mercaderes, frente a la Puerta de la Inspeccin y hasta el aposento alto de la esquina.
Los orfebres y los mercaderes hicieron reparaciones entre el aposento alto de la esquina y la Puerta de las Ovejas.
Cuando Sanbalat se enter de que estbamos reedificando la muralla, se enfureci y se enoj mucho. Y burlndose de los Judos,
habl en presencia de sus hermanos y de los ricos de Samaria, y dijo: "Qu hacen estos dbiles Judos? La restaurarn para s mismos? Podrn ofrecer sacrificios? Terminarn en un da? Harn revivir las piedras de los escombros polvorientos
Tobas el Amonita estaba cerca de l, y dijo: "Aun lo que estn edificando, si un zorro saltara sobre ello , derribara su muralla de piedra."
Oye, oh Dios nuestro, cmo somos despreciados. Devuelve su oprobio sobre sus cabezas y entrgalos por despojo en una tierra de cautividad.
No perdones su iniquidad, ni su pecado sea borrado de delante de Ti, porque han desmoralizado a los que edifican.
Y edificamos la muralla hasta que toda la muralla estaba unida hasta la mitad de su altura, porque el pueblo tuvo nimo para trabajar.
Cuando Sanbalat, Tobas, los Arabes, los Amonitas y los de Asdod se enteraron que continuaba la reparacin de las murallas de Jerusaln, que las brechas comenzaban a ser cerradas, se enojaron mucho.
Y todos ellos conspiraron juntos para venir a luchar contra Jerusaln y causar disturbio en ella.
Entonces oramos a nuestro Dios, y para defendernos montamos guardia contra ellos de da y de noche.
Pero se deca en Jud: "Desfallecen las fuerzas de los cargadores, Y queda mucho escombro; Nosotros no podemos Reedificar la muralla."
Y nuestros enemigos decan: "No sabrn ni vern hasta que entremos en medio de ellos y los matemos y hagamos cesar la obra."
As que cuando los Judos que habitaban cerca de ellos vinieron y nos dijeron diez veces: "Subirn contra nosotros de todo lugar adonde ustedes se vuelvan,"
entonces apost hombres en las partes ms bajas del lugar, detrs de la muralla y en los sitios descubiertos; apost al pueblo por familias con sus espadas, sus lanzas y sus arcos.
Cuando vi su temor, me levant y dije a los nobles, a los oficiales y al resto del pueblo: "No les tengan miedo. Acurdense del Seor, que es grande y temible, y luchen por sus hermanos, sus hijos, sus hijas, sus mujeres y sus casas."
Sucedi que nuestros enemigos se enteraron que conocamos sus propsitos y que Dios haba desbaratado sus planes; entonces todos nosotros volvimos a la muralla, cada uno a su trabajo.
Desde aquel da la mitad de mis hombres trabajaban en la obra mientras que la otra mitad portaba las lanzas, los escudos, los arcos y las corazas; y los capitanes estaban detrs de toda la casa de Jud.
Los que reedificaban la muralla y los que llevaban cargas llevaban la carga en una mano trabajando en la obra, y en la otra empuaban un arma.
Cada uno de los que reedificaban tena ceida al lado su espada mientras edificaba. El que tocaba la trompeta estaba junto a m.
Y dije a los nobles, a los oficiales y al resto del pueblo: "La obra es grande y extensa, y estamos separados en la muralla, lejos el uno del otro.
"En el lugar que oigan el sonido de la trompeta, renanse all con nosotros; nuestro Dios pelear por nosotros."
Hacamos el trabajo con la mitad empuando lanzas desde el despuntar del alba hasta que salan las estrellas.
En aquel tiempo dije tambin al pueblo: "Cada hombre con su ayudante pase la noche dentro de Jerusaln, para que nos sirvan de centinela por la noche y de obrero por el da."
Ni yo, ni mis hermanos, ni mis criados, ni los hombres de la guardia que me seguan, ninguno de nosotros se quit la ropa; cada uno llevaba su arma aun en el agua.
Y hubo gran clamor del pueblo y de sus mujeres contra sus hermanos Judos.
Haba quienes decan: "Nosotros, nuestros hijos y nuestras hijas somos muchos; por tanto, que se nos d trigo para que comamos y vivamos."
Haba otros que decan: "Nosotros tenemos que empear nuestros campos, nuestras vias y nuestras casas para conseguir grano, a causa del hambre."
Tambin haba otros que decan: "Hemos pedido dinero prestado para el impuesto del rey sobre nuestros campos y nuestras vias.
"Ahora bien, nuestra carne es como la carne de nuestros hermanos, y nuestros hijos como sus hijos. Sin embargo, estamos obligando a nuestros hijos y a nuestras hijas a que sean esclavos, y algunas de nuestras hijas ya estn
Entonces me enoj en gran manera cuando o su clamor y estas palabras.
Se rebel mi corazn dentro de m, y reprend a los nobles y a los oficiales y les dije: "Ustedes estn cobrando en exceso cada uno a su hermano." Por tanto congregu contra ellos una gran asamblea.
Y les dije: "Nosotros, conforme a nuestras posibilidades, hemos redimido a nuestros hermanos Judos que fueron vendidos a las naciones; y ahora, venderan ustedes aun a sus hermanos para que sean vendidos a nosotros?" Ellos se quedaron callados y no hal
Agregu adems: "No est bien lo que hacen. No deben andar en el temor de nuestro Dios a causa del oprobio de las naciones enemigas nuestras?
"Tambin yo y mis hermanos y mis siervos les hemos prestado dinero y grano. Les ruego, pues, que abandonemos esta usura.
"Les ruego que hoy mismo les devuelvan sus campos, sus vias, sus olivares y sus casas; tambin la centsima parte del dinero y del grano, del vino nuevo y del aceite que estn exigiendo de ellos."
Entonces ellos dijeron: "Lo devolveremos y no les exigiremos nada; haremos tal como has dicho." As que llam a los sacerdotes y les hice jurar que haran conforme a esta promesa.
Tambin sacud los pliegues de mi manto y dije: "As sacuda Dios de su casa y de sus bienes a todo hombre que no cumpla esta promesa; as sea sacudido y despojado." Y toda la asamblea dijo: "Amn!" Y alabaron al SEOR. Entonces el pueblo hizo conforme a
Adems, desde el da en que el rey me mand que fuera gobernador en la tierra de Jud, desde el ao veinte hasta el ao treinta y dos del rey Artajerjes, doce aos, ni yo ni mis hermanos hemos comido del pan del gobernador.
Pero los gobernadores anteriores que me precedieron gravaban al pueblo y tomaban de ellos cuarenta siclos (456 gramos) de plata adems del pan y del vino; tambin sus sirvientes opriman al pueblo. Pero yo no hice as, a causa del temor de Dios.
Tambin yo me dediqu a la obra en esta muralla; y no compramos ningn terreno, y todos mis siervos estaban reunidos all para la obra.
Haba a mi mesa 150 Judos y oficiales, sin contar los que vinieron a nosotros de las naciones que nos rodeaban.
Lo que se preparaba para cada da era un buey y seis ovejas escogidas, tambin eran preparadas aves para m; cada diez das se provea en abundancia toda clase de vino. Y con todo esto, no reclam el pan del gobernador, porque la serv
Acurdate de m, Dios mo, para bien, conforme a todo lo que he hecho por este pueblo.
Cuando se les inform a Sanbalat, a Tobas, a Gesem el Arabe y a los dems enemigos nuestros que yo haba reedificado la muralla y que no quedaba ninguna brecha en ella (aunque en aquel tiempo yo no haba asentado todava las hojas en las puertas),
Sanbalat y Gesem enviaron a decirme: "Ven, reunmonos en Quefirim en el llano de Ono." Pero ellos tramaban hacerme dao.
Y les envi mensajeros, dicindoles: "Yo estoy haciendo una gran obra y no puedo descender. Por qu ha de detenerse la obra mientras la dejo y desciendo a ustedes?"
Cuatro veces me enviaron mensajes en la misma forma, y en cada ocasin yo les respond de la misma manera.
Entonces Sanbalat, por quinta vez, me envi su siervo en la misma forma, con una carta abierta en su mano.
En ella estaba escrito: "Se ha odo entre las naciones, y Gasmu dice, que t y los Judos estn tramando rebelarse; por eso reedificas la muralla. Y segn estos informes t vas a ser su rey.
"Tambin has puesto profetas para anunciar en Jerusaln en cuanto a ti: 'Un rey est en Jud.' Y ahora llegarn a odos del rey estos informes. Ahora pues, ven, consultemos juntos."
Entonces le envi un mensaje, dicindole: "No han sucedido esas cosas que t dices, sino que las ests inventando en tu corazn."
Porque todos ellos queran atemorizarnos, pensando: "Ellos se desanimarn con la obra y no ser hecha." Pero ahora, oh Dios, fortalece mis manos.
Cuando yo entr en casa de Semaas, hijo de Delaa, hijo de Mehetabel, que estaba encerrado all , l dijo: "Reunmonos en la casa de Dios, dentro del templo, y cerremos las puertas del templo, porque vienen a matarte, vienen de noche a matarte
Pero yo dije: "Huir un hombre como yo? Y acaso uno como yo entrara al templo para salvar su vida? No entrar."
Entonces me di cuenta de que ciertamente Dios no lo haba enviado, sino que haba dicho su profeca contra m porque Tobas y Sanbalat le haban pagado.
Le pagaron por esta razn: para que yo me atemorizara y obrara de esa manera y pecara, y as ellos tuvieran un mal informe de m y pudieran reprocharme.
Acurdate, Dios mo, de Tobas y de Sanbalat conforme a estas obras suyas, tambin de la profetisa Noadas y de los dems profetas que estaban atemorizndome.
La muralla fue terminada el veinticinco del mes de Elul, en cincuenta y dos das.
Cuando se enteraron todos nuestros enemigos y lo vieron todas las naciones que estaban alrededor nuestro, decay su nimo; porque reconocieron que esta obra haba sido hecha con la ayuda de nuestro Dios.
Tambin en aquellos das se enviaban muchas cartas de los nobles de Jud a Tobas, y de Tobas venan cartas a ellos.
Porque muchos en Jud estaban unidos a l bajo juramento porque l era yerno de Secanas, hijo de Ara, y su hijo Johann se haba casado con la hija de Mesulam, hijo de Berequas.
Adems, hablaban de sus buenas obras en mi presencia y a l le informaban de mis palabras. Y Tobas me enviaba cartas para atemorizarme.
Cuando la muralla qued reconstruida y yo haba asentado las puertas, y haban sido designados los porteros, los cantores y los Levitas,
puse al frente de Jerusaln a mi hermano Hanan y a Hananas, jefe de la fortaleza, porque ste era hombre fiel y temeroso de Dios ms que muchos.
Entonces les dije: "No se abrirn las Puertas de Jerusaln hasta que caliente el sol; y estando todava los porteros en sus puestos, se cerrarn y atrancarn las puertas. Designen tambin guardias de los habitantes de Jerusaln, unos en su puest
La ciudad era espaciosa y grande, pero el pueblo dentro de ella era poco y no haba casas reedificadas.
Entonces mi Dios puso en mi corazn reunir a los nobles, a los oficiales y al pueblo para que fueran inscritos por genealogas. Y encontr el libro de la genealoga de los que haban subido primero, y hall escrito en l:
Estos son los hijos de la provincia que subieron de la cautividad, aqullos que Nabucodonosor, rey de Babilonia, haba llevado cautivos y que volvieron a Jerusaln y a Jud, cada uno a su ciudad,
los cuales vinieron con Zorobabel, Jesa, Nehemas, Azaras, Raamas, Nahaman, Mardoqueo, Bilsn, Misperet, Bigvai, Nehum y Baana. El nmero de hombres del pueblo de Israel:
los hijos de Paros, 2,172;
los hijos de Sefatas, 372;
los hijos de Ara, 652;
los hijos de Pahat Moab, de los hijos de Jesa y de Joab, 2,818;
los hijos de Elam, 1,254;
los hijos de Zatu, 845;
los hijos de Zacai, 760;
los hijos de Bini, 648;
los hijos de Bebai, 628;
los hijos de Azgad, 2,322;
los hijos de Adonicam, 667;
los hijos de Bigvai, 2,077;
los hijos de Adn, 655;
los hijos de Ater, de Ezequas, 98;
los hijos de Hasum, 328;
los hijos de Bezai, 324;
los hijos de Harif, 112;
los hijos de Gaban, 95;
los hombres de Beln y Netofa, 188;
los hombres de Anatot, 128;
los hombres de Bet Azmavet, 42;
los hombres de Quiriat Jearim, Cafira y Beerot, 743;
los hombres de Ram y Geba, 621;
los hombres de Micmas, 122;
los hombres de Betel (Casa de Dios) y Hai, 123;
los hombres del otro Nebo, 52;
los hijos del otro Elam, 1,254;
los hijos de Harim, 320;
los hombres de Jeric, 345;
los hijos de Lod, Hadid y Ono, 721;
los hijos de Senaa, 3,930.
Los sacerdotes: los hijos de Jedaas de la casa de Jesa, 973;
los hijos de Imer, 1,052;
los hijos de Pasur, 1,247;
los hijos de Harim, 1,017.
Los Levitas: los hijos de Jesa y de Cadmiel, de los hijos de Hodavas, 74.
Los cantores: los hijos de Asaf, 148.
Los porteros: los hijos de Salum, los hijos de Ater, los hijos de Talmn, los hijos de Acub, los hijos de Hatita, los hijos de Sobai, 138.
Los sirvientes del templo: los hijos de Ziha, los hijos de Hasufa, los hijos de Tabaot,
los hijos de Queros, los hijos de Siaha, los hijos de Padn,
los hijos de Lebana, los hijos de Hagaba, los hijos de Salmai,
los hijos de Hann, los hijos de Gidel, los hijos de Gahar,
los hijos de Reaa, los hijos de Rezn, los hijos de Necoda,
los hijos de Gazam, los hijos de Uza, los hijos de Paseah,
los hijos de Besai, los hijos de Mehunim, los hijos de Nefisesim,
los hijos de Bacbuc, los hijos de Hacufa, los hijos de Harhur,
los hijos de Bazlut, los hijos de Mehda, los hijos de Harsa,
los hijos de Barcos, los hijos de Ssara, los hijos de Tema,
los hijos de Neza, los hijos de Hatifa.
Los hijos de los siervos de Salomn: los hijos de Sotai, los hijos de Soferet, los hijos de Perida,
los hijos de Jaala, los hijos de Darcn, los hijos de Gidel,
los hijos de Sefatas, los hijos de Hatil, los hijos de Poqueret Hazebaim, los hijos de Amn.
El total de los sirvientes del templo y de los hijos de los siervos de Salomn, era de 392.
Estos fueron los que subieron de Tel Mela, Tel Harsa, Querub, Adn e Imer, aunque no pudieron demostrar si sus casas paternas o su descendencia eran de Israel:
los hijos de Delaa, los hijos de Tobas, los hijos de Necoda, 642.
De los sacerdotes: los hijos de Habaa, los hijos de Cos, los hijos de Barzilai, que haba tomado por mujer a una de las hijas de Barzilai el Galaadita, con cuyo nombre fue llamado.
Estos buscaron en su registro de genealogas pero no se hallaron, y fueron considerados inmundos y excluidos del sacerdocio.
Y el gobernador les dijo que no comieran de las cosas santsimas hasta que un sacerdote se levantara con Urim y Tumim.
Toda la asamblea reunida era de 42,360,
sin contar sus siervos y siervas, que eran 7,337; y tenan 245 cantores y cantoras.
Sus caballos eran 736; sus mulos, 245;
sus camellos, 435; sus asnos, 6,720.
Algunos de los jefes de casas paternas contribuyeron para la obra. El gobernador dio para el tesoro 1,000 dracmas (8.5 kilos) de oro, 50 tazones y 530 tnicas sacerdotales.
Los jefes de casas paternas dieron para el tesoro de la obra 20,000 dracmas (170 kilos) de oro y 2,200 minas (1,254 kilos) de plata.
Lo que dio el resto del pueblo fue 170 kilos de oro, 1,140 kilos de plata y 67 tnicas sacerdotales.
Y los sacerdotes, los Levitas, los porteros, los cantores, algunos del pueblo, los sirvientes del templo y el resto de Israel habitaron en sus ciudades. Cuando lleg el mes sptimo, los Israelitas ya estaban en sus ciudades.
Todo el pueblo se reuni como un solo hombre en la plaza que estaba delante de la Puerta de las Aguas, y pidieron al escriba Esdras que trajera el Libro de la Ley de Moiss que el SEOR haba dado a Israel.
Entonces el sacerdote Esdras trajo la ley delante de la asamblea de hombres y mujeres y de todos los que podan entender lo que oan. Era el primer da del mes sptimo.
Y ley en el libro frente a la plaza que estaba delante de la Puerta de las Aguas, desde el amanecer hasta el medioda, en presencia de hombres y mujeres y de los que podan entender; y los odos de todo el pueblo estaban atentos al Libro de la
El escriba Esdras estaba sobre un estrado de madera que haban hecho para esta ocasin. Junto a l, a su derecha, estaban Matatas, Sema, Anas, Uras, Hilcas y Maasas; y a su izquierda, Pedaas, Misael, Malquas, Hasum, Hasbadana, Zacaras
Esdras abri el libro a la vista de todo el pueblo, pues l estaba en un lugar ms alto que todo el pueblo; y cuando lo abri, todo el pueblo se puso en pie.
Entonces Esdras bendijo al SEOR, el gran Dios. Y todo el pueblo respondi: "Amn, Amn!," mientras alzaban las manos. Despus se postraron y adoraron al SEOR rostro en tierra.
Tambin Jesa, Bani, Serebas, Jamn, Acub, Sabetai, Hodas, Maasas, Kelita, Azaras, Jozabed, Hann, Pelaas, y los Levitas, explicaban la ley al pueblo mientras el pueblo permaneca en su lugar.
Y leyeron en el Libro de la Ley de Dios, interpretndolo y dndole el sentido para que entendieran la lectura.
Entonces Nehemas, que era el gobernador, y Esdras, el sacerdote y escriba, y los Levitas que enseaban al pueblo, dijeron a todo el pueblo: "Este da es santo para el SEOR su Dios; no se entristezcan, ni lloren." Porque todo el pueblo lloraba
Tambin les dijo: "Vayan, coman de la grasa, beban de lo dulce, y manden raciones a los que no tienen nada preparado; porque este da es santo para nuestro Seor. No se entristezcan, porque la alegra del SEOR es la fortaleza de ustedes."
Los Levitas calmaron a todo el pueblo dicindole: "Callen, porque el da es santo, no se entristezcan."
Entonces todo el pueblo se fue a comer, a beber, a mandar porciones y a celebrar una gran fiesta, porque comprendieron las palabras que les haban enseado.
Al segundo da los jefes de casas paternas de todo el pueblo, los sacerdotes y los Levitas se reunieron junto al escriba Esdras para entender las palabras de la ley.
Y encontraron escrito en la ley que el SEOR haba mandado por medio de Moiss que los Israelitas habitaran en tabernculos (tiendas) durante la fiesta del mes sptimo.
As que ellos dieron a conocer esta proclama en todas sus ciudades y en Jerusaln: "Salgan al monte y traigan ramas de olivo, ramas de olivo silvestre, ramas de mirto, ramas de palmera y ramas de otros rboles frondosos, para hacer ta
El pueblo sali y trajeron las ramas y se hicieron tabernculos, cada uno en su terrado, en sus patios, en los patios de la casa de Dios, en la plaza de la Puerta de las Aguas y en la plaza de la Puerta de Efran.
Toda la asamblea de los que haban regresado de la cautividad hicieron tabernculos y habitaron en ellos. Los Israelitas ciertamente no haban hecho de esta manera desde los das de Josu, hijo de Nun, hasta aquel da. Y hubo gran regocijo.
Esdras ley del Libro de la Ley de Dios cada da, desde el primer da hasta el ltimo da. Celebraron la fiesta siete das, y al octavo da hubo una asamblea solemne segn lo establecido.
El da veinticuatro de ese mes se congregaron los Israelitas en ayuno, vestidos de cilicio y con polvo sobre s.
Y los descendientes de Israel se separaron de todos los extranjeros, y se pusieron en pie, confesando sus pecados y las iniquidades de sus padres.
Puestos de pie, cada uno en su lugar, una cuarta parte del da estuvieron leyendo en el Libro de la Ley del SEOR su Dios, y otra cuarta parte, estuvieron confesando y adorando al SEOR su Dios.
Y sobre el estrado de los Levitas se levantaron Jesa, Bani, Cadmiel, Sebanas, Buni, Serebas, Bani y Quenani, y clamaron en alta voz al SEOR su Dios.
Entonces los Levitas, Jesa, Cadmiel, Bani, Hasabnas, Serebas, Hodas, Sebanas y Petaas, dijeron: "Levntense, bendigan al SEOR su Dios por siempre y para siempre. Sea bendito Tu glorioso nombre Y exaltado sobre toda bendicin y alabanza.
Slo T eres el SEOR. T hiciste los cielos, Los cielos de los cielos con todo su ejrcito, La tierra y todo lo que en ella hay, Los mares y todo lo que en ellos hay. T das vida a todos ellos Y el ejrcito de los cielos se postra ante Ti.
T eres el SEOR Dios Que escogiste a Abram, Lo sacaste de Ur de los Caldeos Y le diste por nombre Abraham.
Hallaste fiel su corazn delante de Ti, E hiciste con l un pacto Para darle la tierra del Cananeo, Del Hitita, del Amorreo, Del Ferezeo, del Jebuseo y del Gergeseo, Para darla a su descendencia. Y has cumplido Tu palabra, porque eres justo.
T viste la afliccin de nuestros padres en Egipto, Y escuchaste su clamor junto al Mar Rojo.
Entonces hiciste seales y maravillas contra Faran, Contra todos sus siervos y contra todo el pueblo de su tierra; Pues supiste que ellos los trataban con soberbia, Y Te hiciste un nombre como el de hoy.
Dividiste el mar delante de ellos, Y pasaron por medio del mar sobre tierra firme; Y echaste en los abismos a sus perseguidores, Como a una piedra en aguas turbulentas.
Con columna de nube los guiaste de da, Y con columna de fuego de noche, Para alumbrarles el camino En que deban andar.
Luego bajaste sobre el Monte Sina, Y desde el cielo hablaste con ellos; Les diste ordenanzas justas y leyes verdaderas, Estatutos y mandamientos buenos.
Les hiciste conocer Tu santo da de reposo, Y les entregaste mandamientos, estatutos y la ley Por medio de Tu siervo Moiss.
Les proveste pan del cielo para su hambre, Les sacaste agua de la pea para su sed, Y les dijiste que entraran a poseer La tierra que T habas jurado darles.
Pero ellos, nuestros padres, obraron con soberbia, Fueron tercos y no escucharon Tus mandamientos.
Rehusaron escuchar, Y no se acordaron de las maravillas que hiciste entre ellos; Fueron tercos y eligieron un jefe para volver a su esclavitud en Egipto. Pero T eres un Dios de perdn, Clemente y compasivo, Lento para la ira y abundante en misericordia,
Ni siquiera cuando hicieron Un becerro de metal fundido Y dijeron: 'Este es tu Dios Que te sac de Egipto,' Y cometieron grandes blasfemias,
En Tu gran compasin, T no los abandonaste en el desierto. La columna de nube no los dej de da Para guiarlos en el camino, Ni la columna de fuego de noche para alumbrarles el camino por donde deban andar.
Y diste Tu buen Espritu para instruirles; No retiraste Tu man de su boca, Y les diste agua para su sed.
Por cuarenta aos proveste para ellos en el desierto y nada les falt, Sus vestidos no se gastaron ni se hincharon sus pies.
Tambin les diste reinos y pueblos, Y se los repartiste con sus lmites. Tomaron posesin de la tierra de Sehn, rey de Hesbn, Y la tierra de Og, rey de Basn.
Multiplicaste sus hijos como las estrellas del cielo, Y los llevaste a la tierra Que habas dicho a sus padres que entraran a poseerla.
As que entraron los hijos y poseyeron la tierra. Y T sometiste delante de ellos a los habitantes de la tierra, a los Cananeos, Y los entregaste en su mano, con sus reyes y los pueblos de la tierra, Para hacer con ellos como quisieran.
Capturaron ciudades fortificadas y una tierra frtil. Tomaron posesin de casas llenas de toda cosa buena, Cisternas excavadas, vias y olivares, Y rboles frutales en abundancia. Comieron, se saciaron, engordaron Y se deleitaron en tu gran bondad.
Pero fueron desobedientes y se rebelaron contra Ti, Echaron Tu ley a sus espaldas, Mataron a Tus profetas que los amonestaban (les testificaban) Para que se volvieran a Ti; Y cometieron grandes blasfemias.
Entonces los entregaste en mano de sus enemigos, que los oprimieron; Pero en el tiempo de su angustia clamaron a Ti, Y T escuchaste desde el cielo, y conforme a Tu gran compasin Les diste libertadores que los libraron de mano de sus opresores.
Pero cuando tenan descanso, volvan a hacer lo malo delante de Ti; Por tanto, T los abandonabas en mano de sus enemigos para que los dominaran. Cuando clamaban de nuevo a Ti, T oas desde el cielo Y muchas veces los rescataste conforme a Tu compasin.
Los amonestaste para que volvieran a Tu ley, Pero ellos obraron con soberbia y no escucharon Tus mandamientos, sino que pecaron contra Tus ordenanzas, Las cuales si el hombre las cumple, por ellas vivir. Dieron la espalda en rebelda, fueron tercos y no
Sin embargo, T fuiste paciente con ellos por muchos aos, Y los amonestaste con Tu Espritu por medio de Tus profetas, Pero no prestaron odo. Entonces los entregaste en mano de los pueblos de estas tierras.
Pero en Tu gran compasin no los Exterminaste ni los abandonaste, Porque T eres un Dios clemente y compasivo.
Ahora pues, Dios nuestro, Dios grande, poderoso y temible, que guardas el pacto y la misericordia, No parezca insignificante ante Ti toda la afliccin Que nos ha sobrevenido, a nuestros reyes, a nuestros prncipes, a nuestros sacerdotes, a nuestros profe
Pero T eres justo en todo lo que ha venido sobre nosotros, Porque T has obrado fielmente, Pero nosotros, perversamente.
Nuestros reyes, nuestros jefes, nuestros sacerdotes y nuestros padres no han observado Tu ley Ni han hecho caso a Tus mandamientos ni a Tus amonestaciones con que los amonestabas.
Pero ellos en su propio reino, Con los muchos bienes que T les diste, Con la espaciosa y rica tierra que pusiste delante de ellos, No Te sirvieron ni se convirtieron de sus malas obras.
Por tanto, hoy somos esclavos, Y en cuanto a la tierra que diste a nuestros padres Para comer de sus frutos y de sus bienes, Ahora somos esclavos en ella.
Y su abundante fruto es para los reyes Que T pusiste sobre nosotros a causa de nuestros pecados, Los cuales dominan nuestros cuerpos Y nuestros ganados como les place, Y en gran angustia estamos.
A causa de todo esto, nosotros hacemos un pacto fiel por escrito; y en el documento sellado estn los nombres de nuestros jefes, nuestros Levitas y nuestros sacerdotes."
En el documento sellado estaban los nombres de Nehemas el gobernador, hijo de Hacalas, y Sedequas,
Seraas, Azaras, Jeremas,
Pasur, Amaras, Malquas,
Hats, Sebanas, Maluc,
Harim, Meremot, Obadas,
Daniel, Ginetn, Baruc,
Mesulam, Abas, Mijamn,
Maazas, Bilga y Semaas. Estos eran los sacerdotes.
Y los Levitas: Jesa, hijo de Azanas, Bini, de los hijos de Henadad, Cadmiel;
tambin sus hermanos Sebanas, Hodas, Kelita, Pelaas, Hann,
Micaa, Rehob, Hasabas,
Zacur, Serebas, Sebanas,
Hodas, Bani y Beninu.
Los jefes del pueblo: Paros, Pahat Moab, Elam, Zatu, Bani,
Buni, Azgad, Bebai,
Adonas, Bigvai, Adn,
Ater, Ezequas, Azur,
Hodas, Hasum, Bezai,
Harif, Anatot, Nebai,
Magpas, Mesulam, Hezir,
Mesezabeel, Sadoc, Jada,
Pelatas, Hann, Anaas,
Oseas, Hananas, Hasub,
Halohes, Pilha, Sobec,
Rehum, Hasabna, Maasas,
Ahas, Hann, Ann,
Maluc, Harim y Baana.
Y el resto del pueblo, los sacerdotes, los Levitas, los porteros, los cantores, los sirvientes del templo, y todos los que se han apartado de los pueblos de las tierras para aceptar la ley de Dios, tambin sus mujeres, sus hijos y sus hijas, y todos los
se adhieren a sus parientes, sus nobles, y toman sobre s un voto y un juramento de andar en la ley de Dios que fue dada por medio de Moiss, siervo de Dios, y de guardar y cumplir todos los mandamientos de DIOS nuestro Seor, y Sus ordenanzas y Sus esta
y que no daremos nuestras hijas a los pueblos de la tierra ni tomaremos sus hijas para nuestros hijos.
En cuanto a los pueblos de la tierra que traigan mercancas o cualquier clase de grano para vender en el da de reposo, no compraremos de ellos en da de reposo ni en da santo. Tambin renunciaremos a las cosechas del ao sptimo y a
Adems, nos imponemos la obligacin de contribuir con un tercio de un siclo (11.4 gr de plata) al ao para el servicio de la casa de nuestro Dios:
para los panes de la proposicin y la ofrenda continua de cereal; para el holocausto continuo, los das de reposo, las lunas nuevas y las fiestas sealadas; para las cosas sagradas, para las ofrendas por el pecado para hacer expiacin por Israel y cf15
Asimismo echamos suertes para la provisin de madera entre los sacerdotes, los Levitas y el pueblo para que la traigan a la casa de nuestro Dios, conforme a nuestras casas paternas, en los tiempos fijados cada ao, para quemar sobre el altar de
Adems nos hemos propuesto traer cada ao los primeros frutos de nuestra tierra y los primeros frutos de todo rbol a la casa del SEOR,
y traer a la casa de nuestro Dios los primognitos de nuestros hijos y de nuestros ganados como est escrito en la ley; los primognitos de nuestras vacas y de nuestras ovejas son para los sacerdotes que ministran en la casa de nuestro Dios.
Tambin traeremos las primicias de nuestra harina y nuestras ofrendas del fruto de todo rbol, del vino nuevo y del aceite para los sacerdotes a las cmaras de la casa de nuestro Dios, y el diezmo de nuestras cosechas a los Levitas, porque los Levitas so
Y un sacerdote, hijo de Aarn, estar con los Levitas cuando los Levitas reciban los diezmos, y los Levitas llevarn la dcima parte de los diezmos a la casa de nuestro Dios, a las cmaras del almacn.
Porque los Israelitas y los hijos de Lev llevan la contribucin del cereal, del vino nuevo y del aceite a las cmaras; all estn los utensilios del santuario, los sacerdotes que ministran, los porteros y los cantores. As no descuidaremos la casa de nu
Los jefes del pueblo habitaron en Jerusaln, pero el resto del pueblo ech suertes a fin de traer uno de cada diez para que habitara en Jerusaln, la ciudad santa, mientras los otros nueve se quedaran en las otras ciudades.
Y el pueblo bendijo a todos los hombres que se ofrecieron para habitar en Jerusaln.
Estos son los jefes de la provincia que habitaron en Jerusaln (en las ciudades de Jud cada cual habit en su propiedad, en sus ciudades; los Israelitas, los sacerdotes, los Levitas, los sirvientes del templo, los descendientes de los siervos de Salomn
Algunos de los hijos de Jud y algunos de los hijos de Benjamn habitaron en Jerusaln): De los hijos de Jud: Ataas, hijo de Uzas, hijo de Zacaras, hijo de Amaras, hijo de Sefatas, hijo de Mahalaleel, de los hijos de Fares,
y Maasas, hijo de Baruc, hijo de Col Hoze, hijo de Hazaas, hijo de Adaas, hijo de Joiarib, hijo de Zacaras, hijo de Siloni.
Todos los hijos de Fares que habitaron en Jerusaln fueron 468 hombres fuertes.
Estos son los hijos de Benjamn: Sal, hijo de Mesulam, hijo de Joed, hijo de Pedaas, hijo de Colaas, hijo de Maasas, hijo de Itiel, hijo de Jesaas;
y despus de l, Gabai y Salai, 928.
Joel, hijo de Zicri, era su superintendente, y Jud, hijo de Sena, era segundo en el mando de la ciudad.
De los sacerdotes: Jedaas, hijo de Joiarib, Jaqun,
Seraas, hijo de Hilcas, hijo de Mesulam, hijo de Sadoc, hijo de Meraiot, hijo de Ahitob, jefe de la casa de Dios,
y sus parientes que hacan la obra del templo, 822; y Adaas, hijo de Jeroham, hijo de Pelalas, hijo de Amsi, hijo de Zacaras, hijo de Pasur, hijo de Malquas,
y sus parientes, jefes de casas paternas, 242; y Amasai, hijo de Azareel, hijo de Azai, hijo de Mesilemot, hijo de Imer,
y sus parientes, guerreros valientes, 128. Su superintendente era Zabdiel, hijo de Gedolim.
De los Levitas: Semaas, hijo de Hasub, hijo de Azricam, hijo de Hasabas, hijo de Buni;
Sabetai y Jozabad, de los jefes de los Levitas, encargados de la obra fuera de la casa de Dios;
Matanas, hijo de Micaa, hijo de Zabdi, hijo de Asaf, que era jefe para comenzar la accin de gracias en la oracin, y Bacbuquas, el segundo entre sus hermanos; y Abda, hijo de Sama, hijo de Galal, hijo de Jedutn.
El total de los Levitas en la ciudad santa era de 284.
Y los porteros, Acub, Talmn y sus parientes, que guardaban las puertas, eran 172.
El resto de Israel, de los sacerdotes y de los Levitas estaban en todas las ciudades de Jud, cada uno en su heredad.
Pero los sirvientes del templo habitaban en Ofel; y Ziha y Gispa estaban encargados de los sirvientes del templo.
El superintendente de los Levitas en Jerusaln era Uzi, hijo de Bani, hijo de Hasabas, hijo de Matanas, hijo de Micaa, de los hijos de Asaf, cantores para el servicio de la casa de Dios.
Porque haba un mandato del rey acerca de ellos y un reglamento fijo para los cantores de cada da.
Y Petaas, hijo de Mesezabeel, de los hijos de Zera, hijo de Jud, era representante del rey en todos los asuntos del pueblo.
En cuanto a las aldeas con sus campos, algunos de los hijos de Jud habitaron en Quiriat Arba y sus ciudades, en Dibn y sus ciudades, en Jecabseel y sus aldeas,
en Jesa, en Molada y Bet Pelet,
en Hazar Sual, en Beerseba y sus ciudades,
en Siclag, en Mecona y sus ciudades,
en En Rimn, en Zora, en Jarmut,
Zanoa, Adulam y sus aldeas, Laquis y sus campos, Azeca y sus ciudades. Y ellos acamparon desde Beerseba hasta el Valle de Hinom.
Los hijos de Benjamn habitaron tambin desde Geba, en Micmas y Aa, en Betel (Casa de Dios) y sus ciudades,
en Anatot, Nob, Ananas,
Hazor, Ram, Gitaim,
Hadid, Seboim, Nebalat,
Lod y Ono, el valle de los artfices.
Y de los Levitas, algunos grupos de Jud habitaban en Benjamn.
Estos son los sacerdotes y los Levitas que subieron con Zorobabel, hijo de Salatiel, y con Jesa: Seraas, Jeremas, Esdras,
Amaras, Maluc, Hats,
Secanas, Rehum, Meremot,
Iddo, Ginetn, Abas,
Mijamn, Maadas, Bilga,
Semaas, Joiarib, Jedaas,
Sal, Amoc, Hilcas y Jedaas. Estos eran los jefes de los sacerdotes y sus parientes en los das de Jesa.
Y los Levitas eran Jesa, Bini, Cadmiel, Serebas, Jud y Matanas; ste y sus hermanos estaban encargados de los cnticos de accin de gracias.
Tambin Bacbuquas y Uni, sus hermanos, estaban frente a ellos en sus ministerios respectivos .
Y Jesa fue el padre de Joiacim, y Joiacim el padre de Eliasib, y Eliasib el padre de Joiada,
y Joiada fue el padre Jonatn, y Jonatn el padre de Jada.
En los das de Joiacim, los sacerdotes jefes de casas paternas fueron: de Seraas, Meraas; de Jeremas, Hananas;
de Esdras, Mesulam; de Amaras, Johann;
de Melic, Jonatn; de Sebanas, Jos;
de Harim, Adna; de Meraiot, Helcai;
de Iddo, Zacaras; de Ginetn, Mesulam;
de Abas, Zicri; de Miniamn y de Moadas, Piltai;
de Bilga, Sama; de Semaas, Jonatn;
de Joiarib, Matenai; de Jedaas, Uzi;
de Salai, Calai; de Amoc, Eber;
de Hilcas, Hasabas; de Jedaas, Natanael.
En cuanto a los Levitas, jefes de casas paternas, fueron inscritos en los das de Eliasib, Joiada, Johann y Jada; tambin los sacerdotes hasta el reinado de Daro el Persa.
Los hijos de Lev, jefes de casas paternas, fueron inscritos en el Libro de las Crnicas hasta los das de Johann, hijo de Eliasib.
Los principales de los Levitas eran Hasabas, Serebas y Jesa, hijo de Cadmiel, con sus hermanos frente a ellos, para alabar y dar gracias, segn lo prescrito por David, hombre de Dios, seccin frente a seccin.
Matanas, Bacbuquas, Obadas, Mesulam, Talmn y Acub eran porteros que mantenan guardia en los almacenes junto a las puertas.
Estos sirvieron en los das de Joiacim, hijo de Jesa, hijo de Josadac, y en los das de Nehemas, el gobernador, y de Esdras, el sacerdote y escriba.
En la dedicacin de la muralla de Jerusaln buscaron a los Levitas de todos sus lugares para traerlos a Jerusaln, a fin de celebrar la dedicacin con alegra, con himnos de accin de gracias y con cnticos, acompaados de cmbalos, arpas y lir
Y se reunieron los hijos de los cantores del distrito alrededor de Jerusaln, de las aldeas de los Netofatitas,
de Bet Gilgal y de los campos de Geba y Azmavet, pues los cantores se haban edificado aldeas alrededor de Jerusaln.
Los sacerdotes y los Levitas se purificaron; tambin purificaron al pueblo, las puertas y la muralla.
Entonces hice subir a los jefes de Jud sobre la muralla, y form dos grandes coros, el primero marchaba hacia la derecha, por encima de la muralla, hacia la Puerta del Muladar.
Y tras ellos iban Osaas y la mitad de los jefes de Jud,
con Azaras, Esdras, Mesulam,
Jud, Benjamn, Semaas, Jeremas,
as como algunos de los hijos de los sacerdotes con trompetas; y Zacaras, hijo de Jonatn, hijo de Semaas, hijo de Matanas, hijo de Micaas, hijo de Zacur, hijo de Asaf,
y sus parientes, Semaas, Azareel, Milalai, Gilalai, Maai, Natanael, Jud y Hanan, con los instrumentos musicales de David, hombre de Dios. Y el escriba Esdras iba delante de ellos.
Y a la Puerta de la Fuente subieron directamente las gradas de la ciudad de David por la escalera de la muralla, por encima de la casa de David hasta la Puerta de las Aguas al oriente.
El segundo coro marchaba hacia la izquierda, y yo iba tras ellos con la mitad del pueblo por encima de la muralla, pasando por la Torre de los Hornos, hasta la Muralla Ancha,
y por la Puerta de Efran, junto a la Puerta Vieja, junto a la Puerta del Pescado, y la Torre de Hananeel, y la Torre de los Cien hasta la Puerta de las Ovejas, y se detuvieron en la Puerta de la Guardia.
Luego los dos coros tomaron su lugar en la casa de Dios. Tambin yo, y la mitad de los oficiales conmigo,
y los sacerdotes Eliacim, Maasas, Miniamn, Micaas, Elioenai, Zacaras y Hananas, con trompetas,
y Maasas, Semaas, Eleazar, Uzi, Johann, Malquas, Elam y Ezer. Los cantores cantaban, con su director Izrahas.
Aquel da ofrecieron gran cantidad de sacrificios y se regocijaron porque Dios les haba dado mucha alegra, tambin las mujeres y los nios se regocijaron. El regocijo de Jerusaln se oa desde lejos.
Aquel da fueron designados hombres a cargo de las cmaras destinadas a almacenes de las contribuciones, de las primicias y de los diezmos, para que de los campos de las ciudades, recogieran en ellas las porciones dispuestas por la ley para los sacerdote
Ellos ministraban en la adoracin de su Dios y en el ministerio de la purificacin, junto con los cantores y los porteros, conforme al mandato de David y de su hijo Salomn.
Porque en los das de David y Asaf, en tiempos antiguos, haba directores de los cantores, cnticos de alabanza e himnos de accin de gracias a Dios.
Y todo Israel, en das de Zorobabel y en das de Nehemas, daba las porciones correspondientes a los cantores y a los porteros como se demandaba para cada da, y consagraban parte para los Levitas, y los Levitas consagraban parte para
Aquel da leyeron del Libro de Moiss a odos del pueblo; y se encontr escrito en l que los Amonitas y los Moabitas no deban entrar jams en la asamblea de Dios,
porque no recibieron a los Israelitas con pan y agua, sino que contrataron contra ellos a Balaam para maldecirlos; pero nuestro Dios convirti la maldicin en bendicin.
Y cuando oyeron la ley, excluyeron de Israel a todo extranjero.
Antes de esto, el sacerdote Eliasib, encargado de los aposentos de la casa de nuestro Dios, y que era pariente de Tobas,
le haba preparado una habitacin amplia, donde anteriormente se colocaban las ofrendas de cereal, el incienso, los utensilios, y los diezmos del cereal, del vino nuevo y del aceite prescritos para los Levitas, los cantores y los porteros, y las contribu
Pero durante todo este tiempo yo no estaba en Jerusaln, porque en el ao treinta y dos de Artajerjes, rey de Babilonia, yo haba ido al rey; pero despus de algn tiempo, ped permiso al rey,
y vine a Jerusaln y me enter del mal que Eliasib haba hecho por favorecer a Tobas, al prepararle un aposento en los atrios de la casa de Dios.
Esto me desagrad mucho, por lo cual arroj todos los muebles de la casa de Tobas fuera del aposento.
Entonces orden que limpiaran los aposentos; y puse de nuevo all los utensilios de la casa de Dios con las ofrendas de cereal y el incienso.
Tambin descubr que las porciones de los Levitas no se les haban dado, por lo que los Levitas y los cantores que hacan el servicio se haban ido, cada uno a su campo.
Por tanto, reprend a los oficiales, y les dije: "Por qu est la casa de Dios abandonada?" Entonces reun a los Levitas y los restablec en sus puestos.
Entonces todo Jud trajo el diezmo del cereal, del vino nuevo y del aceite a los almacenes.
Y puse al frente de los almacenes al sacerdote Selemas, al escriba Sadoc, y a Pedaas, uno de los Levitas; adems de stos estaba Hann, hijo de Zacur, hijo de Matanas; porque se les consideraba dignos de confianza, y su responsabilidad era r
Acurdate de m por esto, Dios mo, y no borres las obras de misericordia que he hecho por la casa de mi Dios y por sus servicios.
En aquellos das vi en Jud a algunos que pisaban los lagares en el da de reposo, y traan manojos de trigo y los cargaban en asnos, y tambin vino, uvas, higos y toda clase de carga, y los traan a Jerusaln en el da de reposo. Y
Tambin habitaban all, en Jerusaln, Tirios, que importaban pescado y toda clase de mercancas, y los vendan a los hijos de Jud en el da de reposo.
Entonces reprend a los nobles de Jud, y les dije: "Qu accin tan mala es sta que cometen profanando el da de reposo?
"No hicieron lo mismo sus padres, y nuestro Dios trajo sobre nosotros y sobre esta ciudad toda esta afliccin? Ustedes, pues, aumentan Su furor contra Israel al profanar el da de reposo."
As que cuando iba oscureciendo a las Puertas de Jerusaln, antes del da de reposo, orden que se cerraran las puertas y que no las abrieran hasta despus del da de reposo. Entonces puse algunos de mis siervos a las puertas para que no entrar
Pero una o dos veces, los mercaderes y vendedores de toda clase de mercanca pasaron la noche fuera de Jerusaln.
Entonces les advert, y les dije: "Por qu pasan la noche delante de la muralla? Si lo hacen de nuevo, usar fuerza contra ustedes." Desde entonces no vinieron ms en el da de reposo.
Y orden a los Levitas que se purificaran y que vinieran a guardar las puertas para santificar el da de reposo. Por esto tambin acurdate de m, Dios mo, y ten piedad de m conforme a la grandeza de Tu misericordia.
En aquellos das tambin vi a Judos que se haban casado con mujeres Asdoditas, Amonitas y Moabitas.
De sus hijos, la mitad hablaban la lengua de Asdod, y ninguno de ellos poda hablar la lengua de Jud, sino la lengua de su propio pueblo.
As que los reprend y los maldije, her a algunos de ellos y les arranqu el cabello, y les hice jurar por Dios, dicindoles: "No darn sus hijas a sus hijos; tampoco tomarn de sus hijas para sus hijos ni para ustedes mismos.
"No pec por esto Salomn, rey de Israel? Sin embargo, entre tantas naciones no hubo rey como l, y era amado por su Dios, y Dios le haba hecho rey sobre todo Israel; pero an a l le hicieron pecar las mujeres extranjeras.
"Y se debe or de ustedes que han cometido todo este gran mal obrando infielmente contra nuestro Dios casndose con mujeres extranjeras?"
Aun uno de los hijos de Joiada, hijo del sumo sacerdote Eliasib, era yerno de Sanbalat el Horonita, y lo ech de mi lado.
"Acurdate de ellos, Dios mo, porque han profanado el sacerdocio y el pacto del sacerdocio y de los Levitas.
As los purifiqu de todo lo extranjero, y design oficios para los sacerdotes y Levitas, cada uno en su ministerio,
e hice arreglos para la provisin de lea en los tiempos sealados y para las primicias. Acurdate de m, Dios mo, para bien!"
Eran los das de Asuero (Jerjes), el rey Asuero que rein desde la India hasta Etiopa sobre 127 provincias.
En aquellos das, estando el rey Asuero reinando desde su trono real, en la fortaleza de Susa,
en el ao tercero de su reinado, ofreci un banquete para todos sus prncipes y servidores, estando en su presencia los oficiales del ejrcito de Persia y Media, los nobles y los prncipes de sus provincias.
Y l les mostr las riquezas de la gloria de su reino y el magnfico esplendor de su majestad durante muchos das, 180 das.
Cuando se cumplieron estos das, el rey ofreci un banquete de siete das para todo el pueblo que se encontraba en la fortaleza de Susa, desde el mayor hasta el menor, en el atrio del jardn del palacio del rey.
Haba colgaduras de lino blanco y violeta, sostenidas por cordones de lino fino y prpura en anillos de plata y columnas de mrmol, y lechos de oro y plata sobre un pavimento mosaico de prfido, de mrmol, de alabastro y de piedras pr
Las bebidas se servan en vasijas de oro de diferentes formas, y el vino real abundaba conforme a la liberalidad del rey.
Se beba conforme a la ley, no haba obligacin, porque as el rey haba dado rdenes a todos los oficiales de su casa para que hicieran conforme a los deseos de cada persona.
La reina Vasti tambin hizo un banquete para las mujeres en el palacio del rey Asuero.
Al sptimo da, cuando el corazn del rey estaba alegre a causa del vino, l orden a Mehumn, a Bizta, a Harbona, a Bigta, a Abagta, a Zetar y a Carcas, los siete eunucos que servan en la presencia del rey Asuero,
que trajeran a la reina Vasti a la presencia del rey con su corona real, para mostrar al pueblo y a los prncipes su belleza, porque era muy hermosa.
Pero la reina Vasti rehus venir al mandato del rey comunicado por los eunucos. Entonces el rey se enoj mucho y se encendi su furor en l.
Entonces el rey dijo a los sabios que conocan los tiempos (pues era costumbre del rey consultar as a todos los que conocan la ley y el derecho,
y estaban junto a l Carsena, Setar, Admata, Tarsis, Meres, Marsena y Memucn, los siete prncipes de Persia y Media que tenan entrada a la presencia del rey y que ocupaban los primeros puestos en el reino):
Conforme a la ley, qu se debe hacer con la reina Vasti, por no haber obedecido el mandato del rey Asuero comunicado por los eunucos?
En presencia del rey y de los prncipes, Memucn dijo: "La reina Vasti no slo ha ofendido al rey sino tambin a todos los prncipes y a todos los pueblos que estn en todas las provincias del rey Asuero.
"Porque la conducta de la reina llegar a conocerse por todas las mujeres y har que ellas miren con desdn a sus maridos, y digan: 'El rey Asuero orden que la reina Vasti fuera llevada a su presencia, pero ella no fue.'
"Y desde hoy las seoras de Persia y Media que han odo de la conducta de la reina hablarn de la misma manera a todos los prncipes del rey, y habr mucho desdn y enojo.
"Si le place al rey, proclame l un decreto real y que se escriba en las leyes de Persia y Media para que no sea revocado, que Vasti no entre ms a la presencia del rey Asuero, y que el rey d su ttulo de reina a otra que sea ms digna que ella.
"Y cuando el decreto que haga el rey sea odo por todo su reino, inmenso como es, entonces todas las mujeres darn honra a sus maridos, desde el mayor hasta el menor."
Esta palabra pareci bien al rey y a los prncipes, y el rey hizo conforme a lo que fue dicho por Memucn.
Y envi cartas a todas las provincias del rey, a cada provincia conforme a su escritura y a cada pueblo conforme a su lengua, para que todo hombre fuera seor en su casa y que en ella se hablara la lengua de su pueblo.
Despus de estas cosas, cuando el furor del rey Asuero se haba aplacado, l se acord de Vasti, de lo que ella haba hecho y de lo que se haba decretado contra ella.
Entonces los cortesanos al servicio del rey, dijeron: "Busquen para el rey muchachas vrgenes y de buen parecer.
"Que el rey nombre oficiales en todas las provincias de su reino para que renan a todas las jvenes vrgenes y de buen parecer en el harn de la fortaleza de Susa. Estarn bajo la custodia de Hegai, eunuco del rey, encargado de las mujeres, y que se c
"Entonces la joven que agrade al rey sea reina en lugar de Vasti." Esto le pareci bien al rey, y as lo hizo.
Y haba en la fortaleza de Susa un Judo que se llamaba Mardoqueo, hijo de Jair, hijo de Simei, hijo de Cis, el Benjamita.
El haba sido deportado de Jerusaln con los cautivos que haban sido deportados con Jeconas, rey de Jud, a quien se haba llevado cautivo Nabucodonosor, rey de Babilonia.
Mardoqueo estaba criando a Hadasa, es decir, Ester, hija de su to, pues ella no tena ni padre ni madre. La joven era de hermosa figura y de buen parecer, y cuando su padre y su madre murieron, Mardoqueo la tom como hija suya.
As que cuando el mandato y el decreto del rey fueron odos, muchas jvenes fueron reunidas en la fortaleza de Susa bajo la custodia de Hegai. Ester tambin fue llevada al palacio del rey, bajo la custodia de Hegai, encargado de las mujeres.
La joven le agrad a Hegai y hall favor delante de l, por lo que se apresur en proveerle cosmticos y alimentos. Le dio siete doncellas escogidas del palacio del rey, y la traslad con sus doncellas al mejor lugar del harn.
Ester no dio a conocer ni su pueblo ni su familia, porque Mardoqueo le haba mandado que no los diera a conocer.
Todos los das Mardoqueo se paseaba delante del patio del harn para enterarse de cmo estaba Ester y qu le suceda.
Cuando le tocaba a cada joven venir al rey Asuero, al cumplirse sus doce meses, segn las ordenanzas para las mujeres, pues los das de su embellecimiento se cumplan as: seis meses con aceite de mirra y seis meses con especias y cosmticos para las muj
entonces la joven vena al rey de esta manera: cualquier cosa que ella deseaba se le conceda para que la llevara consigo del harn al palacio del rey.
Ella entraba por la tarde y a la maana siguiente volva al segundo harn, bajo la custodia de Saasgaz, eunuco del rey, encargado de las concubinas. Ella no iba otra vez al rey a menos que el rey se complaciera en ella y fuera llamada por nombr
Cuando a Ester, hija de Abihail, to de Mardoqueo, que la haba tomado como hija, le toc venir al rey, ella no pidi cosa alguna sino lo que le aconsej Hegai, eunuco del rey, encargado de las mujeres. Y Ester hallaba favor ante los ojos de cuantos la v
Ester fue llevada al rey Asuero a su palacio real el mes dcimo, que es el mes Tebet, en el ao sptimo de su reinado.
Y el rey am a Ester ms que a todas las otras mujeres, y ella hall gracia y bondad con l ms que todas las dems vrgenes. As que l puso la corona real sobre su cabeza y la hizo reina en lugar de Vasti.
Entonces el rey hizo un gran banquete para todos sus prncipes y siervos, el banquete de Ester. Tambin concedi un da de descanso para las provincias y dio presentes conforme a la liberalidad del rey.
Cuando las vrgenes fueron reunidas por segunda vez, Mardoqueo estaba sentado a la puerta del rey.
Ester todava no haba dado a conocer ni su familia ni su pueblo, tal como Mardoqueo le haba mandado, porque Ester hizo lo que le haba dicho Mardoqueo, como cuando estaba bajo su tutela.
En aquellos das, estando Mardoqueo sentado a la puerta del rey, Bigtn y Teres, dos eunucos del rey, guardianes del umbral, se enojaron y procuraban echar mano al rey Asuero.
Pero el asunto lleg a conocimiento de Mardoqueo, y l se lo comunic a la reina Ester, y Ester inform al rey en nombre de Mardoqueo.
Cuando el asunto fue investigado y hallado cierto, los dos eunucos fueron colgados en una horca. Esto fue escrito en el Libro de las Crnicas en presencia del rey.
Despus de esto el rey Asuero engrandeci a Amn, hijo de Hamedata el Agagueo, y lo ensalz y estableci su autoridad sobre todos los prncipes que estaban con l.
Y todos los siervos del rey que estaban a la puerta del rey se inclinaban y se postraban ante Amn, porque as haba ordenado el rey en cuanto a l; pero Mardoqueo ni se inclinaba ni se postraba.
Entonces los siervos del rey, que estaban a la puerta del rey, dijeron a Mardoqueo: "Por qu traspasas el mandato del rey?"
Despus que ellos le estuvieron hablando da tras da y l se haba negado a escucharlos, se lo informaron a Amn para ver si la palabra de Mardoqueo era firme, porque l les haba declarado que era Judo.
Cuando Amn vio que Mardoqueo no se inclinaba ni se postraba ante l, Amn se llen de furor.
Y l no se content con echar mano slo a Mardoqueo, pues le haban informado cul era el pueblo de Mardoqueo. Por tanto Amn procur destruir a todos los Judos, el pueblo de Mardoqueo, que estaban por todo el reino de Asuero.
En el mes primero, que es el mes de Nisn, el ao doce del rey Asuero, se ech el Pur, es decir la suerte, delante de Amn para cada da y cada mes hasta el mes doce, que es el mes de Adar.
Y Amn dijo al rey Asuero: "Hay un pueblo esparcido y diseminado entre los pueblos en todas las provincias de su reino; sus leyes son diferentes de las de todos los dems pueblos, y no guardan las leyes del rey, as que no conviene al
"Si al rey le parece bien, que se decrete que sean destruidos, y yo pagar 340 toneladas de plata en manos de los que manejan los negocios del rey, para que los pongan en los tesoros del rey.
El rey tom de su mano el anillo de sellar y se lo dio a Amn, hijo de Hamedata el Agagueo, enemigo de los Judos.
Le dijo el rey a Amn: "Qudate con la plata y tambin con el pueblo, para que hagas con l lo que te parezca bien."
Entonces fueron llamados los escribas del rey el da trece del mes primero, y conforme a todo lo que Amn haba ordenado, fue escrito a los strapas del rey, a los gobernadores que estaban sobre cada provincia y a los prncipes de cada pueblo, a cada pro
Se enviaron cartas por medio de los correos a todas las provincias del rey para destruir, matar y exterminar a todos los Judos, jvenes y ancianos, nios y mujeres, en un solo da, el da trece del mes doce, que es el mes de Adar, y sus posesi
La copia del edicto que sera promulgada ley en cada provincia fue publicada a todos los pueblos para que estuvieran preparados para ese da.
Salieron los correos apremiados por la orden del rey. El decreto fue promulgado (fue dado al pueblo) en la fortaleza de Susa, y mientras el rey y Amn se sentaron a beber, la ciudad de Susa estaba turbada.
Cuando Mardoqueo supo todo lo que se haba hecho, rasg sus vestidos, se visti de cilicio y ceniza, y sali por la ciudad, lamentndose con grande y amargo clamor.
Y lleg hasta la puerta del rey, porque nadie poda entrar por la puerta del rey vestido de cilicio.
En cada una de las provincias y en todo lugar donde llegaba la orden del rey y su decreto, haba entre los Judos gran duelo y ayuno, llanto y lamento. Muchos se acostaban sobre cilicio y ceniza.
Vinieron las doncellas de Ester y sus eunucos y se lo comunicaron, y la reina se angusti en gran manera. Y envi ropa para que Mardoqueo se vistiera y se quitara el cilicio de encima, pero l no la acept.
Entonces Ester llam a Hatac, uno de los eunucos que el rey haba puesto a su servicio, y le orden que fuera a Mardoqueo para saber qu era aquello y por qu.
Y sali Hatac a donde estaba Mardoqueo en la plaza de la ciudad, frente a la puerta del rey.
Y Mardoqueo le inform de todo lo que le haba acontecido, y la cantidad exacta de dinero que Amn haba prometido pagar a los tesoros del rey por la destruccin de los Judos.
Le dio tambin una copia del texto del decreto que haba sido promulgado en Susa para la destruccin de los Judos, para que se la mostrara a Ester y le informara, y le mandara que ella fuera al rey para implorar su favor y para interceder ante
Regres Hatac y cont a Ester las palabras de Mardoqueo.
Entonces Ester habl a Hatac y le orden que respondiera a Mardoqueo:
"Todos los siervos del rey y el pueblo de las provincias del rey saben que para cualquier hombre o mujer que vaya al rey en el atrio interior, sin ser llamado, l tiene una sola ley, que se le d muerte, a menos que el rey le extienda el cetro de oro par
Y contaron a Mardoqueo las palabras de Ester.
Entonces Mardoqueo les dijo que respondieran a Ester: "No pienses que estando en el palacio del rey slo t escapars entre todos los Judos.
"Porque si permaneces callada en este tiempo, alivio y liberacin vendrn de otro lugar para los Judos, pero t y la casa de tu padre perecern. Y quin sabe si para una ocasin como sta t habrs llegado a ser reina?"
Y Ester les dijo que respondieran a Mardoqueo:
"Ve, rene a todos los Judos que se encuentran en Susa y ayunen por m; no coman ni beban por tres das, ni de noche ni de da. Tambin yo y mis doncellas ayunaremos. Y as ir al rey, lo cual no es conforme a la ley; y si perezco, perezco."
Y Mardoqueo se fue e hizo conforme a todo lo que Ester le haba ordenado.
Al tercer da Ester se visti con sus vestiduras reales y se puso en el atrio interior del palacio del rey delante de los aposentos del rey. El rey estaba sentado en su trono real en el aposento del trono, frente a la entrada del palacio.
Cuando el rey vio a la reina Ester de pie en el atrio, ella obtuvo gracia ante sus ojos; y el rey extendi hacia Ester el cetro de oro que estaba en su mano. Ester entonces se acerc y toc el extremo del cetro.
Y el rey le dijo: "Qu te preocupa, reina Ester? Y cul es tu peticin? Hasta la mitad del reino se te dar."
Ester respondi: "Si le parece bien al rey, venga hoy el rey con Amn al banquete que le he preparado."
"Traigan pronto a Amn para que hagamos como Ester desea," dijo el rey. Y el rey vino con Amn al banquete que Ester haba preparado.
Y mientras beban el vino en el banquete, el rey dijo a Ester: "Cul es tu peticin? Te ser concedida. Y cul es tu deseo? Aun hasta la mitad del reino, se te dar."
Respondi Ester: "Mi peticin y mi deseo es:
si he hallado gracia ante los ojos del rey, y si le place al rey conceder mi peticin y hacer lo que yo pido, que venga el rey con Amn al banquete que yo les preparar, y maana har conforme a la palabra del rey."
Aquel da Amn sali alegre y con corazn contento; pero cuando Amn vio a Mardoqueo en la puerta del rey y que ste no se levantaba ni temblaba delante de l, Amn se llen de furor contra Mardoqueo.
Amn, sin embargo, se contuvo, fue a su casa, y mand traer a sus amigos y a su mujer Zeres.
Entonces Amn les cont la gloria de sus riquezas, la multitud de sus hijos, y todas las ocasiones en que el rey lo haba engrandecido, y cmo lo haba exaltado sobre los prncipes y siervos del rey.
Y Amn aadi: "Aun la reina Ester no permiti que nadie, excepto yo, viniera con el rey al banquete que ella haba preparado; y tambin para maana estoy invitado por ella junto con el rey.
"Sin embargo nada de esto me satisface mientras vea al Judo Mardoqueo sentado a la puerta del rey."
Su mujer Zeres y todos sus amigos le dijeron: "Haz que se prepare una horca de 50 codos (22.5m) de alto, y por la maana pide al rey que ahorquen a Mardoqueo en ella; entonces ve gozoso con el rey al banquete." Y el consejo agrad a Amn, y mand prepara
Aquella noche el rey no poda dormir y dio orden que trajeran el Libro de las Memorias, las crnicas, y que las leyeran delante del rey.
Y fue hallado escrito lo que Mardoqueo haba informado acerca de Bigtn y Teres, dos de los eunucos del rey, guardianes del umbral, de que ellos haban procurado echar mano al rey Asuero.
Y el rey pregunt: "Qu honor o distincin se le ha dado a Mardoqueo por esto?" Respondieron los siervos del rey que le servan: "Nada se ha hecho por l."
Entonces el rey pregunt: "Quin est en el atrio?" Y Amn acababa de entrar al atrio exterior del palacio del rey, para pedir al rey que hiciera ahorcar a Mardoqueo en la horca que l le haba preparado.
Los siervos del rey le respondieron: "Amn est en el atrio." El rey dijo: "Que entre."
Cuando Amn entr, el rey le pregunt: "Qu se debe hacer para el hombre a quien el rey quiere honrar?" Y Amn se dijo: "A quin deseara el rey honrar ms que a m?"
Amn respondi al rey: "Para el hombre a quien el rey quiere honrar,
que traigan un manto real con que se haya vestido el rey, y un caballo en el cual el rey haya montado y en cuya cabeza se haya colocado una diadema real;
y el manto y el caballo sean entregados en mano de uno de los prncipes ms nobles del rey, y vistan al hombre a quien el rey quiere honrar, lo lleven a caballo por la plaza de la ciudad y anuncian delante de l: 'As se hace al hombre a quien el rey qui
Entonces el rey dijo a Amn: "Toma presto el manto y el caballo como has dicho, y hazlo as con el Judo Mardoqueo, que est sentado a la puerta del rey. No omitas nada de todo lo que has dicho."
Y Amn tom el manto y el caballo, visti a Mardoqueo y lo llev a caballo por la plaza de la ciudad, y anunci delante de l: "As se hace al hombre a quien el rey quiere honrar."
Despus Mardoqueo regres a la puerta del rey, pero Amn se apresur a volver a su casa, lamentndose, con la cabeza cubierta.
Y Amn cont a su mujer Zeres y a todos sus amigos todo lo que le haba acontecido. Entonces sus sabios y su mujer Zeres le dijeron: "Si Mardoqueo, delante de quien has comenzado a caer, es de descendencia Juda, no podrs con l, sino que ciertamente ca
An estaban hablando con l, cuando llegaron los eunucos del rey y llevaron aprisa a Amn al banquete que Ester haba preparado.
El rey y Amn fueron al banquete a beber vino con la reina Ester.
Tambin el segundo da, mientras beban vino en el banquete, el rey dijo a Ester: "Cul es tu peticin, reina Ester? Te ser concedida. Cul es tu deseo? Hasta la mitad del reino se te dar."
La reina Ester respondi: "Si he hallado gracia ante sus ojos, oh rey, y si le place al rey, que me sea concedida la vida segn mi peticin, y la de mi pueblo segn mi deseo;
porque hemos sido vendidos, yo y mi pueblo, para el exterminio, para la matanza y para la destruccin. Y si slo hubiramos sido vendidos como esclavos o esclavas, hubiera permanecido callada, porque el mal no se podra comparar con el disgusto
Entonces el rey Asuero pregunt a la reina Ester: "Quin es, y dnde est el que pretende hacer tal cosa?"
Ester respondi: "El adversario y enemigo es este malvado Amn!" Entonces Amn se sobrecogi de terror delante del rey y de la reina.
Y dejando de beber vino, el rey se levant lleno de furor y sali al jardn del palacio. Pero Amn se qued para rogar por su vida a la reina Ester, porque vio que el mal haba sido determinado contra l por el rey.
Cuando el rey volvi del jardn del palacio al lugar donde estaban bebiendo vino, Amn se haba dejado caer sobre el lecho donde se hallaba Ester. Entonces el rey dijo: "An se atreve a hacer violencia a la reina estando yo en la casa?" Al sal
Entonces Harbona, uno de los eunucos que estaban delante del rey, dijo: "Precisamente, la horca de 22.5 metros de alto est en la casa de Amn, la cual Amn haba preparado para Mardoqueo, quien haba hablado bien en favor del rey." "Ahrquenlo
Colgaron, pues, a Amn en la horca que haba preparado para Mardoqueo, y se aplac el furor del rey.
Aquel mismo da el rey Asuero dio a la reina Ester la casa de Amn, enemigo de los Judos; y Mardoqueo vino delante del rey, porque Ester le haba revelado lo que era l para ella.
Entonces el rey se quit el anillo que haba recobrado de Amn, y se lo dio a Mardoqueo. Y Ester puso a Mardoqueo sobre la casa de Amn.
Ester habl de nuevo delante del rey, cay a sus pies, y llorando, le implor que impidiera los propsitos perversos de Amn el Agagueo y el plan que haba tramado contra los Judos.
El rey extendi hacia Ester el cetro de oro, y Ester se levant y se puso delante del rey,
y dijo: "Si le place al rey, y si he hallado gracia delante de l, si el asunto le parece bien al rey y yo soy grata ante sus ojos, que se escriba para revocar las cartas concebidas por Amn, hijo de Hamedata, el Agagueo, las cuales escribi para destrui
"Porque cmo podra yo ver la calamidad que caera sobre mi pueblo? Cmo podra yo ver la destruccin de mi gente?"
Entonces el rey Asuero dijo a la reina Ester y al Judo Mardoqueo: "Miren, he dado a Ester la casa de Amn, y a l lo han colgado en la horca porque extendi su mano contra los Judos.
"Ustedes, pues, escriban acerca de los Judos como les parezca bien, en nombre del rey, y sllenlo con el anillo del rey. Porque un decreto que est escrito en nombre del rey y sellado con el anillo del rey no puede ser revocado."
As que fueron llamados los escribas del rey en aquel momento en el mes tercero (es decir, el mes de Sivn), en el da veintitrs; y conforme a todo lo que orden Mardoqueo se escribi a los Judos, a los strapas, a los gobernadores y a los pr
Mardoqueo escribi en nombre del rey Asuero y sellaron las cartas con el anillo del rey, y se enviaron por medio de correos a caballo, que montaban en corceles engendrados por caballos reales.
En ellas el rey conceda a los Judos que estaban en cada ciudad el derecho de reunirse y defender su vida, de destruir, de matar y de exterminar al ejrcito de cualquier pueblo o provincia que los atacara, incluso a nios y mujeres,
en un mismo da en todas las provincias del rey Asuero, el da trece del mes doce (es decir, el mes de Adar).
Una copia del edicto que haba de promulgarse como ley en cada provincia fue publicado a todos los pueblos, para que los Judos estuvieran listos para ese da a fin de vengarse de sus enemigos.
Los correos, apresurados y apremiados por la orden del rey, salieron montados en los corceles reales; y el decreto fue promulgado en la fortaleza de Susa.
Entonces Mardoqueo sali de la presencia del rey en vestiduras reales de azul y blanco, con una gran corona de oro y un manto de lino fino y prpura. La ciudad de Susa dio vivas y se regocij.
Para los Judos fue da de luz y alegra, de gozo y gloria.
En cada provincia, en cada ciudad y en todo lugar adonde llegaba el mandato del rey y su decreto haba alegra y gozo para los Judos, banquete y da festivo. Y muchos de entre los pueblos de la tierra se hicieron Judos, porque haba cado sobre ellos e
En el mes doce (es decir, el mes de Adar), el da trece cuando estaban para ejecutarse el mandato y edicto del rey, el mismo da que los enemigos de los Judos esperaban obtener dominio sobre ellos, sucedi lo contrario, porque fueron los Judo
Se reunieron los Judos en sus ciudades por todas las provincias del rey Asuero para echar mano a los que buscaban hacerles dao. Nadie poda oponrseles, porque el temor a ellos haba cado sobre todos los pueblos.
Y todos los prncipes de las provincias, los strapas, los gobernadores y los que manejaban los negocios del rey ayudaron a los Judos, porque el temor a Mardoqueo haba cado sobre ellos.
Mardoqueo era grande en la casa del rey, y su fama se haba extendido por todas las provincias, porque Mardoqueo se engrandeca ms y ms.
Los Judos hirieron a todos sus enemigos a filo de espada, con matanza y destruccin; e hicieron lo que quisieron con los que los odiaban.
En la fortaleza de Susa los Judos mataron y destruyeron a 500 hombres,
tambin a Parsandata, Dalfn, Aspata,
Porata, Adala, Aridata,
Parmasta, Arisai, Aridai y Vaizata,
los diez hijos de Amn, hijo de Hamedata, enemigo de los Judos; pero no echaron mano a sus bienes.
Aquel mismo da comunicaron al rey el nmero de los que fueron muertos en la fortaleza de Susa.
Y el rey dijo a la reina Ester: "En la fortaleza de Susa los Judos han matado y exterminado a 500 hombres y a los diez hijos de Amn. Qu habrn hecho en las dems provincias del rey! Cul es tu peticin ahora? Pues te ser concedida. Qu m
Entonces Ester dijo: "Si le place al rey, que maana tambin se conceda a los Judos que estn en Susa hacer conforme al edicto de hoy; y que los diez hijos de Amn sean colgados en la horca."
El rey orden que as se hiciera; y un edicto fue promulgado en Susa, y los diez hijos de Amn fueron colgados.
Los Judos que se hallaban en Susa se reunieron tambin el da catorce del mes de Adar y mataron a 300 hombres en Susa, pero no echaron mano a sus bienes.
Los dems Judos que se hallaban en las provincias del rey se reunieron para defender sus vidas y librarse de sus enemigos. Mataron a 75,000 de los que los odiaban, pero no echaron mano a sus bienes.
Esto sucedi el da trece del mes de Adar, y el da catorce descansaron, y lo proclamaron da de banquete y de regocijo.
Pero los Judos que se hallaban en Susa se reunieron el trece y el catorce del mismo mes, y descansaron el da quince y lo proclamaron da de banquete y de regocijo.
Por eso los Judos de las reas rurales, que habitan en las ciudades abiertas (sin murallas), proclaman el da catorce del mes de Adar da festivo para regocijarse, hacer banquetes y enviarse porciones de comida unos a otros.
Entonces Mardoqueo escribi estos hechos, y envi cartas a todos los Judos que se hallaban en todas las provincias del rey Asuero, tanto cercanas como lejanas,
ordenndoles que celebraran anualmente el da catorce del mes de Adar, y el da quince del mismo mes.
Porque en esos das los Judos se libraron de sus enemigos, y fue para ellos un mes que se convirti de tristeza en alegra y de duelo en da festivo. Los haran das de banquete y de regocijo, para que se enviaran porciones de comida unos a ot
As los Judos llevaron a cabo lo que haban comenzado a hacer, y lo que Mardoqueo les haba escrito.
Pues Amn, hijo de Hamedata, el Agagueo, enemigo de todos los Judos, haba hecho planes contra los Judos para destruirlos, y haba echado el Pur, es decir, la suerte, para su ruina y destruccin.
Pero cuando esto lleg al conocimiento del rey, ste orden por carta que el perverso plan que Amn haba tramado contra los Judos recayera sobre su cabeza, y que l y sus hijos fueran colgados en la horca.
Por eso estos das son llamados Purim (Suertes), por el nombre Pur. Y a causa de las instrucciones en esta carta, tanto por lo que haban visto sobre este asunto y por lo que les haba acontecido,
los Judos establecieron e hicieron una costumbre para ellos, para sus descendientes y para todos los que se aliaban con ellos, que no dejaran de celebrar estos dos das conforme a su ordenanza y conforme a su tiempo sealado cada ao.
Para que estos das fueran recordados y celebrados por todas las generaciones, por cada familia, cada provincia y cada ciudad; y que estos das de Purim no dejaran de celebrarse entre los Judos, ni su memoria se extinguiera entre sus descendientes.
Entonces la reina Ester, hija de Abihail, y el Judo Mardoqueo escribieron con toda autoridad para confirmar esta segunda carta acerca de Purim.
Y se enviaron cartas a todos los Judos, a las 127 provincias del reino de Asuero, palabras de paz y de verdad,
para establecer estos das de Purim en sus tiempos sealados, tal como haban establecido para ellos el Judo Mardoqueo y la reina Ester, segn haban fijado para ellos y sus descendientes, con instrucciones para sus tiempos de ayuno y de lamentaciones.
El mandato de Ester estableci estas costumbres acerca de Purim, y esto fue escrito en el libro.
El rey Asuero impuso tributo sobre la tierra y sobre las costas del mar.
Y todos los actos de su autoridad y poder, y todo el relato de la grandeza de Mardoqueo, con que el rey le engrandeci, no estn escritos en el Libro de las Crnicas de los reyes de Media y Persia?
Porque el Judo Mardoqueo era el segundo despus del rey Asuero, grande entre los Judos y estimado por la multitud de sus hermanos, el cual busc el bien de su pueblo y procur el bienestar de toda su gente.
Hubo un hombre en la tierra de Uz llamado Job. Aquel hombre era intachable (ntegro), recto, temeroso de Dios y apartado del mal.
Le nacieron siete hijos y tres hijas.
Su hacienda era de 7,000 ovejas, 3,000 camellos, 500 yuntas de bueyes, 500 asnas y muchsima servidumbre. Aquel hombre era el ms grande de todos los hijos del oriente.
Sus hijos acostumbraban ir y hacer un banquete en la casa de cada uno por turno, e invitaban a sus tres hermanas para comer y beber con ellos.
Cuando los das del banquete haban pasado, Job enviaba a buscarlos y los santificaba, y levantndose temprano, ofreca holocaustos conforme al nmero de todos ellos. Porque Job deca: "Quiz mis hijos hayan pecado y maldecido a Dios
Un da, cuando los hijos de Dios vinieron a presentarse delante del SEOR, Satans (el adversario) vino tambin entre ellos.
Y el SEOR pregunt a Satans: "De dnde vienes?" Entonces Satans respondi al SEOR: "De recorrer la tierra y de andar por ella."
Y el SEOR dijo a Satans: "Te has fijado en Mi siervo Job? Porque no hay ninguno como l sobre la tierra; es un hombre intachable (ntegro) y recto, temeroso de Dios y apartado del mal."
Satans respondi al SEOR: "Acaso teme Job a Dios de balde?
"No has hecho T una valla alrededor de l, de su casa y de todo lo que tiene, por todos lados? Has bendecido el trabajo de sus manos y sus posesiones han aumentado en la tierra.
"Pero extiende ahora Tu mano y toca todo lo que tiene, y vers si no Te maldice en Tu misma cara."
Entonces el SEOR dijo a Satans: "Todo lo que l tiene est en tu poder; pero no extiendas tu mano sobre l." Y Satans sali de la presencia del SEOR.
Y aconteci que un da en que los hijos y las hijas de Job estaban comiendo y bebiendo en la casa del hermano mayor,
vino un mensajero a Job y le dijo: "Los bueyes estaban arando y las asnas paciendo junto a ellos,
y los Sabeos atacaron y se los llevaron. Tambin mataron a los criados a filo de espada. Slo yo escap para contrselo a usted."
Mientras estaba ste hablando, vino otro y dijo: "Fuego de Dios cay del cielo y quem las ovejas y a los criados y los consumi; slo yo escap para contrselo a usted."
Mientras ste estaba hablando, vino otro y dijo: "Los Caldeos formaron tres cuadrillas, se lanzaron sobre los camellos y se los llevaron, y mataron a los criados a filo de espada. Slo yo escap para contrselo a usted."
Mientras ste estaba hablando, vino otro y dijo: "Sus hijos y sus hijas estaban comiendo y bebiendo vino en la casa del hermano mayor,
y entonces vino un gran viento del otro lado del desierto y azot las cuatro esquinas de la casa, y sta cay sobre los jvenes y murieron; slo yo escap para contrselo a usted."
Entonces Job se levant, rasg su manto, se rasur la cabeza, y postrndose en tierra, ador,
y dijo: "Desnudo sal del vientre de mi madre Y desnudo volver all. El SEOR dio y el SEOR quit; Bendito sea el nombre del SEOR."
En todo esto Job no pec ni culp a Dios.
Y sucedi que el da cuando los hijos de Dios vinieron a presentarse delante del SEOR, vino tambin Satans (el adversario) entre ellos para presentarse delante del SEOR.
Y el SEOR pregunt a Satans: "De dnde vienes?" Entonces Satans respondi al SEOR: "De recorrer la tierra y de andar por ella."
Y el SEOR dijo a Satans: "Te has fijado en Mi siervo Job? Porque no hay otro como l sobre la tierra; es un hombre intachable (ntegro), recto, temeroso de Dios y apartado del mal. El todava conserva su integridad a pesar de que t me incitaste contr
Satans respondi al SEOR: "Piel por piel! S, todo lo que el hombre tiene dar por su vida.
"Sin embargo, extiende ahora Tu mano y toca su hueso y su carne, vers si no Te maldice en Tu misma cara."
Y el SEOR dijo a Satans: "El est en tu mano; pero respeta su vida."
Entonces Satans sali de la presencia del SEOR, e hiri a Job con llagas malignas desde la planta del pie hasta la coronilla.
Y Job tom un pedazo de teja para rascarse mientras estaba sentado entre las cenizas.
Entonces su mujer le dijo: "An conservas tu integridad? Maldice a Dios y murete."
Pero l le dijo: "Hablas como habla cualquier mujer necia. Aceptaremos el bien de Dios pero no aceptaremos el mal?" En todo esto Job no pec con sus labios.
Cuando tres amigos de Job, Elifaz, el Temanita, Bildad, el Suhita y Zofar, el Naamatita, oyeron de todo este mal que haba venido sobre l, vinieron cada uno de su lugar, pues se haban puesto de acuerdo para ir juntos a condolerse de l y a consolarlo.
Y cuando alzaron los ojos desde lejos y no lo reconocieron, levantaron sus voces y lloraron. Cada uno de ellos rasg su manto y esparcieron polvo hacia el cielo sobre sus cabezas.
Entonces se sentaron en el suelo con l por siete das y siete noches sin que nadie le dijera una palabra, porque vean que su dolor era muy grande.
Despus de esto, Job abri su boca y maldijo el da de su nacimiento.
Y dijo Job:
"Perezca el da en que yo nac, Y la noche que dijo: 'Un varn ha sido concebido.'
Sea ese da tinieblas, No lo tome en cuenta Dios desde lo alto, Ni resplandezca sobre l la luz.
Apodrense de l tinieblas y densa oscuridad, Psese sobre l una nube, Llnelo de terror la negrura del da.
Y en cuanto a aquella noche, apodrense de ella las tinieblas; Que no se alegre entre los das del ao, Ni se cuente en el nmero de los meses.
Que sea estril aquella noche, No entren en ella gritos de jbilo.
Maldganla los que maldicen el da, Los que estn listos para despertar a Leviatn (al monstruo marino).
Oscurzcanse las estrellas de su alba; Que espere la luz pero no la tenga, Que tampoco vea el rayar de la aurora;
Porque no cerr las puertas del vientre de mi madre, Ni escondi la afliccin de mis ojos.
"Por qu no mor yo al nacer, O expir al salir del vientre?
"Por qu me recibieron las rodillas, Y para qu los pechos que me dieron de mamar?
Porque ahora yo reposara tranquilo; Dormira, y entonces tendra descanso
Con los reyes y los consejeros de la tierra, Que reedificaron ruinas para s;
O con prncipes que tenan oro, Que llenaban sus casas de plata.
O como aborto desechado, yo no existira, Como los nios que nunca vieron la luz.
All los impos dejan de sentir ira, Y all reposan los cansados.
Juntos reposan los prisioneros; No oyen la voz del capataz.
All estn los pequeos y los grandes, Y el esclavo es libre de su seor.
"Por qu se da luz al que sufre, Y vida al amargado de alma;
A los que ansan la muerte, pero no llega, Y cavan por ella ms que por tesoros;
Que se alegran sobremanera, Y se regocijan cuando encuentran el sepulcro?
"Por qu dar luz al hombre cuyo camino est escondido, Y a quien Dios ha cercado?
Porque al ver mi alimento salen mis gemidos, Y mis clamores se derraman como agua.
Pues lo que temo viene sobre m, Y lo que me aterroriza me sucede.
No tengo reposo ni estoy tranquilo, No descanso, sino que me viene turbacin."
Entonces respondi Elifaz, el Temanita:
"Si alguien tratara de hablarte, te pondras impaciente? Pero quin puede abstenerse de hablar?
T has exhortado a muchos, Y las manos dbiles has fortalecido.
Al que tropezaba, tus palabras lo levantaban, Y las rodillas dbiles fortalecas.
Pero ahora que te ha llegado a ti, te impacientas; Te toca a ti, y te desalientas.
No es tu temor (reverencia) a Dios tu confianza, Y la integridad de tus caminos tu esperanza?
Recuerda ahora, quin siendo inocente ha perecido jams? O dnde han sido destruidos los rectos?
Por lo que yo he visto, los que aran iniquidad Y los que siembran afliccin, eso siegan.
Por el aliento de Dios perecen, Y por la explosin (el soplo) de Su ira son consumidos.
El rugido del len, el bramido de la fiera Y los dientes de los leoncillos son quebrantados.
El len perece por falta de presa, Y los cachorros de la leona se dispersan.
Una palabra me fue trada secretamente, Y mi odo percibi un susurro de ella.
Entre pensamientos inquietantes de visiones nocturnas, Cuando el sueo profundo cae sobre los hombres,
Me sobrevino un espanto, un temblor Que hizo estremecer todos mis huesos.
Entonces un espritu pas cerca de mi rostro, Y el pelo de mi piel se eriz.
Algo se detuvo, pero no pude reconocer su aspecto; Una figura estaba delante de mis ojos, Hubo silencio, despus o una voz:
'Es el mortal justo delante de Dios? Es el hombre puro delante de su Hacedor?
Dios no confa ni an en Sus mismos siervos; Y a Sus ngeles atribuye errores.
Cunto ms a los que habitan en casas de barro, Cuyos cimientos estn en el polvo, Que son aplastados como la polilla!
Entre la maana y la tarde son hechos pedazos; Sin que nadie se d cuenta, perecen para siempre.
No les es arrancada la cuerda de su tienda? Mueren, pero sin sabidura.'"
"Llama ahora, habr quin te responda? Y a cul de los santos te volvers?
Porque el enojo mata al insensato, Y la ira da muerte al necio.
Yo he visto al insensato echar races, Y al instante maldije su morada.
Sus hijos no tienen seguridad alguna, Aun en la puerta (de la ciudad) son oprimidos, Y no hay quien los libre.
Su cosecha la devoran los hambrientos, La toman aun de entre los espinos, Y el intrigante ansa su riqueza.
Porque la afliccin no viene del polvo, Ni brota el infortunio de la tierra;
Pues el hombre nace para la afliccin, Como las chispas vuelan hacia arriba.
Pero en cuanto a m, yo buscara a Dios, Y delante de Dios presentara mi causa;
El hace cosas grandes e inescrutables, Maravillas sin nmero.
El da la lluvia sobre la superficie de la tierra, Y enva las aguas sobre los campos.
Para poner en alto a los humildes, Y levantar a los que lloran a lugar seguro.
El frustra las tramas de los astutos, Para que sus manos no tengan xito.
El prende a los sabios en su propia astucia, Y el consejo de los sagaces pronto lo frustra.
De da tropiezan con las tinieblas, Y a medioda andan a tientas como de noche.
Pero El salva al pobre de la espada en sus bocas, Y de la mano del poderoso.
El desamparado, pues, tiene esperanza, Y la injusticia tiene que cerrar su boca.
Cun bienaventurado es el hombre a quien Dios reprende; No desprecies, pues, la disciplina del Todopoderoso (Shaddai).
Porque El inflige dolor, pero da alivio; El hiere, pero Sus manos tambin sanan.
De seis aflicciones te librar, Y en la sptima no te tocar el mal.
En el hambre, El te salvar de la muerte, Y en la guerra, del poder de la espada.
Estars a cubierto del azote de la lengua, Y no temers la violencia cuando venga.
De la violencia y del hambre te reirs, Y no temers a las fieras de la tierra.
Pues con las piedras del campo hars tu alianza, Y las fieras del campo estarn en paz contigo.
Y sabrs que tu tienda est segura, Porque visitars tu morada y no temers prdida alguna.
Tambin sabrs que tu descendencia ser numerosa, Y tus vstagos como la hierba de la tierra.
En pleno vigor llegars al sepulcro, Como se recogen las gavillas a su tiempo.
Esto lo hemos examinado, y as es; yelo, y concelo para tu bien."
Entonces Job respondi:
"Oh, si pudiera pesarse mi sufrimiento, Y ponerse en la balanza junto con mi calamidad!
Porque pesaran ahora ms que la arena de los mares; Por eso mis palabras han sido precipitadas.
Porque las flechas del Todopoderoso (Shaddai) estn clavadas en m, Cuyo veneno bebe mi espritu; Contra m se juntan los terrores de Dios.
Acaso rebuzna el asno monts junto a su hierba, O muge el buey junto a su forraje?
Se come sin sal lo inspido, O hay gusto en la clara del huevo?
Mi alma se niega a tocar estas cosas; Son alimento repugnante para m.
Quin me diera que mi peticin se cumpliera, Que Dios me concediera mi anhelo,
Que Dios consintiera en aplastarme, Que soltara Su mano y acabara conmigo!
Pero an tengo consuelo, Y me regocijo en el dolor sin tregua, Que no he negado las palabras del Santo.
Cul es mi fuerza, para que yo espere, Y cul es mi fin, para que yo resista?
Es mi fuerza la fuerza de las piedras, O es mi carne de bronce?
Es que mi ayuda no est dentro de m, Y est alejado de m todo auxilio?
Para el abatido, debe haber compasin de parte de su amigo; No sea que abandone el temor (la reverencia) del Todopoderoso.
Mis hermanos han obrado engaosamente como un torrente, Como las corrientes de los arroyos que se desvanecen,
Que a causa del hielo estn turbios Y en los que la nieve se derrite.
Cuando se quedan sin agua, estn silenciosos, Cuando hace calor, desaparecen de su lugar.
Serpentean las sendas de su curso, Se evaporan en la nada y perecen.
Las caravanas de Temn los buscaron, Los viajeros de Sab contaban con ellos.
Quedaron frustrados porque haban confiado, Llegaron all y fueron confundidos.
Ciertamente, as son ustedes ahora, Ven algo aterrador y se espantan.
Acaso he dicho: 'Denme algo, De su riqueza ofrzcanme un soborno,
Lbrenme de la mano del adversario,' O: 'Resctenme de la mano de los tiranos'?
Instryanme, y yo me callar; Mustrenme en qu he errado.
Cun dolorosas son las palabras sinceras! Pero qu prueba el argumento de ustedes?
Piensan censurar mis palabras, Cuando las palabras del desesperado se las lleva el viento?
Aun echaran suerte sobre los hurfanos, Y especularan con su amigo.
Y ahora, traten de mirarme, Y vean si miento en sus propias caras.
Desistan, por favor; que no haya injusticia; S, desistan; en ello est an mi justicia.
Acaso hay injusticia en mi lengua? No puede mi paladar discernir calamidades?
"No est el hombre obligado a trabajar sobre la tierra? No son sus das como los das de un jornalero?
Como esclavo que suspira por la sombra, Y como jornalero que espera con ansias su paga,
As me han dado en herencia meses intiles, Y noches de afliccin me han asignado.
Cuando me acuesto, digo: 'Cundo me levantar?' Pero la noche sigue, Y estoy dando vueltas continuamente hasta el amanecer.
Mi carne est cubierta de gusanos y de una costra de tierra; Mi piel se endurece y supura.
Mis das pasan ms veloces que la lanzadera de telar, Y llegan a su fin sin esperanza.
Recuerda, oh Dios, que mi vida es un soplo, Mis ojos no volvern a ver el bien.
El ojo del que me ve no me ver ms; Tus ojos estarn sobre m, pero yo no existir.
Como una nube se desvanece y pasa, As el que desciende al Seol (regin de los muertos) no subir;
No volver ms a su casa, Ni su lugar lo ver ms.
Por tanto, no refrenar mi boca, Hablar en la angustia de mi espritu, Me quejar en la amargura de mi alma.
Soy yo el mar, o un monstruo marino, Para que T me pongas guardia?
Si digo: 'Mi cama me consolar, Mi lecho atenuar mi queja,'
Entonces T me asustas con sueos Y me aterrorizas con visiones.
Mi alma, pues, escoge la asfixia, La muerte, en lugar de mis dolores.
Languidezco; no he de vivir para siempre. Djame solo, pues mis das son un soplo.
Qu es el hombre para que lo engrandezcas, Para que Te preocupes por l,
Para que lo examines cada maana, Y a cada momento lo pongas a prueba?
Nunca apartars de m Tu mirada, Ni me dejars solo hasta que trague mi saliva?
He pecado? Qu Te he hecho, Oh guardin de los hombres? Por qu has hecho de m Tu blanco, De modo que soy una carga para m mismo?
Entonces, por qu no perdonas mi transgresin Y quitas mi iniquidad? Porque ahora dormir en el polvo; Y T me buscars, pero ya no existir."
Entonces respondi Bildad, el Suhita:
"Hasta cundo hablars estas cosas, Y sern viento impetuoso las palabras de tu boca?
Acaso tuerce Dios la justicia O tuerce el Todopoderoso (Shaddai) lo que es justo?
Si tus hijos pecaron contra El, Entonces El los entreg al poder de su transgresin.
Si t buscaras a Dios E imploraras la misericordia del Todopoderoso,
Si fueras puro y recto, Ciertamente El se despertara ahora en tu favor Y restaurara tu justa condicin.
Aunque tu principio haya sido insignificante, Con todo, tu final aumentar sobremanera.
Pregunta, te ruego, a las generaciones pasadas, Y considera las cosas escudriadas por sus padres.
Porque nosotros somos de ayer y nada sabemos, Pues nuestros das sobre la tierra son como una sombra.
No te instruirn ellos y te hablarn, Y de sus corazones sacarn palabras?
Puede crecer el papiro sin cenagal? Puede el junco crecer sin agua?
Estando an verde y sin cortar, Con todo, se seca antes que cualquier otra planta.
As son las sendas de todos los que se olvidan de Dios. As perecer la esperanza del impo,
Porque es frgil su confianza, Y una tela de araa su seguridad.
Confa en su casa, pero sta no se sostiene; Se aferra a ella, pero sta no perdura.
Crece con vigor delante del sol, Y sus renuevos brotan sobre su jardn.
Sus races se entrelazan sobre un montn de rocas; Vive en una casa de piedras.
Si lo arrancan de su lugar, Este le negar, diciendo: 'Nunca te vi.'
Este es el gozo de Su camino; Y del polvo brotarn otros.
Dios no rechaza al ntegro, Ni sostiene a los malhechores.
An El ha de llenar de risa tu boca, Y tus labios de gritos de jbilo.
Los que te odian sern cubiertos de vergenza, Y la tienda de los impos no existir ms."
Entonces Job respondi:
"En verdad yo s que es as, Pero cmo puede un hombre ser justo delante de Dios?
Si alguien quisiera discutir con El, No podra contestar ni una vez entre mil.
Sabio de corazn y robusto de fuerzas, Quin Lo ha desafiado sin sufrir dao?
Dios es el que remueve los montes, y stos no saben cmo Cuando los vuelca en Su furor;
El es el que sacude la tierra de su lugar, Y sus columnas tiemblan.
El que manda al sol que no brille, Y pone sello a las estrellas;
El que solo extiende los cielos, Y anda sobre las olas del mar;
El es el que hace la Osa, el Orin y las Plyades, Y las cmaras del sur;
El que hace grandes cosas, inescrutables, Y maravillas sin nmero.
Si El pasara junto a m, no Lo vera; Si me pasara adelante, no Lo percibira.
Si El arrebatara algo, quin Lo impedira? Quin podr decirle: 'Qu haces?'
Dios no retirar Su ira; Debajo de El quedan humillados los que ayudan al Rahab (monstruo marino).
Cmo puedo yo responderle, Y escoger mis palabras delante de El?
Porque aunque yo tuviera razn, no podra responder; Tendra que implorar la misericordia de mi Juez.
Si yo llamara y El me respondiera, No podra creer que escuchara mi voz.
Porque El me quebranta con tempestad, Y sin causa multiplica mis heridas.
No me permite cobrar aliento, Sino que me llena de amarguras.
Si es cuestin de poder, El es poderoso; Y si es cuestin de justicia, quin Lo citar?
Aunque soy justo, mi boca me condenar; Aunque soy inocente (ntegro), El me declarar culpable.
Inocente soy, No hago caso de m mismo, Desprecio mi vida.
Todo es lo mismo, por tanto digo: 'El destruye al inocente y al impo.'
Si el azote mata de repente, El se burla de la desesperacin del inocente.
La tierra es entregada en manos de los impos; El cubre el rostro de sus jueces; Si no es El, entonces quin ser?
Mis das son ms ligeros que un corredor; Huyen, no ven el bien;
Se deslizan como barcos de juncos, Como guila que se arroja sobre su presa.
Aunque yo diga: 'Olvidar mi queja, Cambiar mi triste semblante y me alegrar,'
Temeroso estoy de todos mis dolores, S que T no me absolvers.
Si soy impo, Para qu, pues, esforzarme en vano?
Si me lavara con nieve Y limpiara mis manos con leja,
Aun as me hundiras en la fosa, Y mis propios vestidos me aborreceran.
Porque El no es hombre como yo, para que Le responda, Para que juntos vengamos a juicio.
No hay rbitro entre nosotros, Que ponga su mano sobre ambos.
Que El quite de m Su vara, Y no me espante Su terror.
Entonces yo hablar y no Le temer; Porque en mi opinin yo no soy as.
"Hastiado estoy de mi vida: Dar rienda suelta a mi queja, Hablar en la amargura de mi alma.
Le dir a Dios: 'No me condenes, Hazme saber que tienes contra m.
Es justo para Ti oprimir, Rechazar la obra de Tus manos, Y mirar con favor los designios de los malos?
Acaso tienes T ojos de carne, O ves como el hombre ve?
Son Tus das como los das de un mortal, O Tus aos como los aos del hombre,
Para que andes averiguando mi culpa, Y buscando mi pecado?
Segn Tu conocimiento ciertamente no soy culpable; Sin embargo no hay salvacin de Tu mano.
Tus manos me formaron y me hicieron, Y me destruirs?
Acurdate ahora que me has modelado como a barro, Y me hars volver al polvo?
No me derramaste como leche, Y como queso me cuajaste?
No me vestiste de piel y de carne, Y me entretejiste con huesos y tendones?
Vida y misericordia me has concedido, Y Tu cuidado ha guardado mi espritu.
Sin embargo, tienes escondidas estas cosas en Tu corazn, Yo s que esto est dentro de Ti:
Si pecara, me lo tomaras en cuenta, Y no me absolveras de mi culpa.
Si soy malvado, ay de m!, Y si soy justo, no me atrevo a levantar la cabeza. Estoy lleno de deshonra y consciente de mi afliccin.
Si mi cabeza se levantara, como len me cazaras, Y mostraras Tu poder contra m.
Renuevas Tus pruebas contra m, Y Te ensaas conmigo; Tropas de relevo vienen contra m.
Por qu, pues, me sacaste de la matriz? Ojal que hubiera muerto y nadie me hubiera visto!
Sera como si no hubiera existido, Llevado del vientre a la sepultura.'
No dejar El en paz mis breves das? Aprtate de m para que me consuele un poco
Antes que me vaya, para no volver, A la tierra de tinieblas y de sombras profundas;
Tierra tan lbrega como las mismas tinieblas, De sombras profundas, sin orden, Y donde la luz es como las tinieblas."
Entonces Zofar, el Naamatita respondi:
"Quedar sin respuesta esa multitud de palabras? Ser absuelto el que mucho habla?
Har callar a los hombres tu palabrera? Hars escarnio sin que nadie te reprenda?
Pues has dicho: 'Mi enseanza es pura, Y soy inocente ante tus ojos.'
Pero, quin diera que Dios hablara, Que abriera Sus labios contra ti
Y te declarara los secretos de la sabidura! Porque la verdadera sabidura tiene dos lados. Sabras entonces que Dios da por olvidada parte de tu iniquidad.
Podrs t descubrir las profundidades de Dios? Podrs descubrir los lmites del Todopoderoso (Shaddai)?
Altos son como los cielos; qu puedes t hacer? Ms profundos son que el Seol (regin de los muertos); qu puedes t saber?
Ms extensa que la tierra es su dimensin, Y ms ancha que el mar.
Si El pasa, o encierra, O convoca una asamblea, quin podr impedrselo?
Porque El conoce a los hombres falsos, Y ve la iniquidad sin investigar.
El hombre tonto se har inteligente Cuando el pollino de un asno monts nazca hombre.
Si diriges bien tu corazn Y extiendes a El tu mano,
Si en tu mano hay iniquidad y la alejas de ti Y no permites que la maldad more en tus tiendas,
Entonces, ciertamente levantars tu rostro sin mancha, Estars firme y no temers.
Porque olvidars tu afliccin, Como aguas que han pasado la recordars.
Tu vida ser ms radiante que el medioda, Y hasta la oscuridad ser como la maana.
Entonces confiars, porque hay esperanza, Mirars alrededor y te acostars seguro.
Descansars y nadie te atemorizar, Y muchos buscarn tu favor.
Pero los ojos de los malvados languidecern, Y no habr escape para ellos; Su esperanza es dar su ltimo suspiro."
Entonces respondi Job:
"En verdad que ustedes son el pueblo, Y con ustedes morir la sabidura.
Pero yo tambin tengo inteligencia como ustedes; No soy inferior a ustedes. Y quin no sabe esto?
Soy motivo de burla para mis amigos, Yo, el que clamaba a Dios, y El le responda. Motivo de burla es el justo e intachable.
El que est en holgura desprecia la calamidad, Como cosa preparada para aqullos cuyos pies resbalan.
Las tiendas de los destructores prosperan, Y los que provocan a Dios estn seguros, A quienes Dios ha dado el poder que tienen.
Ahora pregunta a los animales, y que ellos te instruyan, Y a las aves de los cielos, y que ellas te informen.
O habla a la tierra, y que ella te instruya, Y que los peces del mar te lo declaren.
Quin entre todos ellos no sabe Que la mano del SEOR ha hecho esto,
Que en Su mano est la vida de todo ser viviente, Y el aliento de todo ser humano?
No distingue el odo las palabras Como el paladar prueba la comida?
En los ancianos est la sabidura, Y en largura de das el entendimiento.
En El estn la sabidura y el poder, Y el consejo y el entendimiento son Suyos.
El derriba, y no se puede reedificar; Aprisiona a un hombre, y no puede ser liberado.
El retiene las aguas, y todo se seca, Y las enva, e inundan la tierra.
En El estn la fuerza y la prudencia, Suyos son el engaado y el engaador.
El hace que los consejeros anden descalzos, Y hace necios a los jueces.
Rompe las cadenas de los reyes Y ata sus cinturas con cuerda.
Hace que los sacerdotes anden descalzos Y derriba a los que estn seguros.
Priva del habla a los hombres de confianza Y quita a los ancianos el discernimiento.
Vierte desprecio sobre los nobles Y afloja el cinto de los fuertes.
El revela los misterios de las tinieblas Y saca a la luz la densa oscuridad.
Engrandece las naciones, y las destruye; Ensancha las naciones, y las dispersa.
Priva de inteligencia a los jefes de la gente de la tierra Y los hace vagar por un desierto sin camino;
Andan a tientas en tinieblas, sin luz, Y los hace tambalearse como borrachos.
"Todo esto han visto mis ojos, Lo han escuchado mis odos y lo han entendido.
Lo que ustedes saben yo tambin lo s; No soy menos que ustedes.
Pero quiero hablarle al Todopoderoso (Shaddai), Y deseo argumentar con Dios.
Porque ustedes son forjadores de mentiras; Todos ustedes son mdicos intiles.
Quin diera que guardaran completo silencio Y se convirtiera esto en sabidura suya!
Oigan, les ruego, mi razonamiento, Y presten atencin a los argumentos de mis labios.
Hablarn ustedes por Dios lo que es injusto Y dirn por El lo que es engaoso?
Mostrarn por El parcialidad? Lucharn ustedes por Dios?
Les ir bien cuando El los escudrie, O Lo engaarn como se engaa a un hombre?
Ciertamente El los reprender Si en secreto muestran parcialidad.
No los llenar de temor Su majestad, Y no caer sobre ustedes Su terror?
Las mximas de ustedes son proverbios de ceniza, Sus defensas son defensas de barro.
Cllense delante de m para que yo pueda hablar; Y que venga lo que venga sobre m.
Por qu he de quitarme la carne con mis dientes, Y poner mi vida en mis manos?
Aunque El me mate, En El esperar. Sin embargo defender mis caminos delante de El;
Esto tambin ser mi salvacin, Porque un impo no comparecera en Su presencia.
Escuchen atentamente mis palabras, Y que mi declaracin llene sus odos.
Pues yo he preparado mi causa; S que ser justificado.
Quin discutir conmigo? Porque entonces me callara y morira.
Slo dos cosas deseo que T hagas conmigo, Y no me esconder de Tu rostro:
Que retires de m Tu mano, Y que no me espante Tu terror.
Entonces llmame, y yo responder; O djame hablar, y respndeme T.
Cuntas son mis iniquidades y pecados? Hazme conocer mi rebelin y mi pecado.
Por qu escondes Tu rostro Y me consideras Tu enemigo?
Hars que tiemble una hoja llevada por el viento, O perseguirs a la paja seca?
Pues escribes contra m cosas amargas, Y me haces responsable de las iniquidades de mi juventud.
Pones mis pies en el cepo, Y vigilas todas mis sendas; Pones lmite a las plantas de mis pies,
Mientras me deshago como cosa podrida, Como vestido comido de polilla.
"El hombre, nacido de mujer, Corto de das y lleno de tormentos,
Como una flor brota y se marchita, Y como una sombra huye y no permanece.
Sobre l ciertamente abres Tus ojos, Y lo traes a juicio contigo.
Quin har algo limpio de lo inmundo? Nadie!
Ya que sus das estn determinados, El nmero de sus meses Te es conocido, Y has fijado sus lmites para que no pueda pasarlos.
Aparta de l Tu mirada para que descanse, Hasta que cumpla su da como jornalero.
Porque hay esperanza para un rbol Cuando es cortado, que volver a retoar, Y sus renuevos no le faltarn.
Aunque envejezcan sus races en la tierra, Y muera su tronco en el polvo,
Al olor del agua reverdecer Y como una planta joven echar renuevos.
Pero el hombre muere y yace inerte. El hombre expira, y dnde est?
Como las aguas se evaporan del mar, Como un ro se agota y se seca,
As el hombre se acuesta y no se levanta; Hasta que los cielos ya no existan, No se despertar ni se levantar de su sueo.
Oh, si me escondieras en el Seol (regin de los muertos), Si me ocultaras hasta que Tu ira se pasara, Si me pusieras un plazo y de m te acordaras!
Si el hombre muere, volver a vivir? Todos los das de mi batallar esperar Hasta que llegue mi relevo.
T llamars, y yo Te responder; Anhelars la obra de Tus manos.
Porque ahora cuentas mis pasos, No observas mi pecado.
Sellada est en un saco mi transgresin, Y tienes cubierta mi iniquidad.
Pero el monte que cae se desmorona, Y se cambia la roca de su lugar;
El agua desgasta las piedras, Sus torrentes se llevan el polvo de la tierra; As destruyes T la esperanza del hombre.
Prevaleces para siempre contra l, y se va; Cambias su apariencia, y lo despides.
Alcanzan honra sus hijos, pero l no lo sabe; O son humillados, pero l no lo percibe.
Pero su cuerpo le da dolores, Y se lamenta slo por s mismo."
Entonces Elifaz, el Temanita respondi:
"Debe responder un sabio con hueca sabidura Y llenarse de viento del este?
Debe argumentar con razones intiles O con palabras sin provecho?
Ciertamente, t rechazas la reverencia, E impides la meditacin delante de Dios.
Porque tu culpa ensea a tu boca, Y escoges el lenguaje de los astutos.
Tu propia boca te condena, y no yo, Y tus propios labios testifican contra ti.
Fuiste t el primer hombre en nacer, O fuiste dado a luz antes que las colinas?
Oyes t el secreto de Dios, Y retienes para ti la sabidura?
Qu sabes t que nosotros no sepamos? Qu entiendes t que nosotros no entendamos?
Tambin entre nosotros hay canosos y ancianos De ms edad que tu padre.
Te parecen poco los consuelos de Dios, Y la palabra hablada a ti con dulzura?
Por qu te arrebata el corazn, Y por qu centellean tus ojos,
Para volver tu espritu contra Dios Y dejar salir de tu boca tales palabras?
Qu es el hombre para que sea puro, O el nacido de mujer para que sea justo?
Si Dios no confa en Sus santos, Y ni los cielos son puros ante Sus ojos;
cunto menos el hombre, un ser abominable y corrompido, Que bebe la iniquidad como agua!
Yo te mostrar, escchame, Y te contar lo que he visto;
Lo que los sabios han dado a conocer, Sin ocultar nada de sus padres;
A ellos solos se les dio la tierra, Y ningn extranjero pas entre ellos.
Todos sus das el impo se retuerce de dolor, Y contados estn los aos reservados para el tirano.
Ruidos de espanto hay en sus odos, Mientras est en paz, el destructor viene sobre l.
El no cree que volver de las tinieblas, Y que est destinado para la espada.
Vaga en busca de pan, diciendo: 'Dnde est?' Sabe que es inminente el da de las tinieblas.
La ansiedad y la angustia lo aterran, Lo dominan como rey dispuesto para el ataque;
Porque l ha extendido su mano contra Dios, Y se porta con soberbia contra el Todopoderoso (Shaddai).
Corre contra El con cuello erguido, Con su escudo macizo;
Porque ha cubierto su rostro con su gordura, Se le han hecho pliegues de grasa sobre la cintura,
Y ha vivido en ciudades desoladas, En casas inhabitables, Destinadas a convertirse en ruinas.
No se enriquecer, ni sus bienes perdurarn, Ni su espiga se inclinar a tierra.
No escapar de las tinieblas, Secar la llama sus renuevos, Y por el soplo de Su boca desaparecer.
Que no confe en la vanidad, engandose a s mismo, Pues vanidad ser su recompensa.
Antes de su tiempo se cumplir, Y la hoja de su palmera no reverdecer.
Dejar caer sus uvas verdes como la vid, Y como el olivo dejar caer su flor.
Porque estril es la compaa de los impos, Y el fuego consume las tiendas del corrupto.
Conciben malicia, dan a luz iniquidad, Y en su mente traman engao."
Respondi entonces Job:
"He odo muchas cosas como stas; Consoladores molestos son todos ustedes.
No hay fin a las palabras vacas? O qu te provoca para que as respondas?
Yo tambin hablara como ustedes, Si yo estuviera en su lugar. Podra recopilar palabras contra ustedes, Y mover ante ustedes la cabeza.
Les podra alentar con mi boca, Y el consuelo de mis labios podra aliviar su dolor.
Si hablo, mi dolor no disminuye, Y si callo, no se aparta de m.
Pero ahora El me ha agobiado; T has asolado toda mi compaa,
Y me has llenado de arrugas Que en testigo se han convertido; Mi flacura se levanta contra m, Testifica en mi cara.
Su ira me ha despedazado y me ha perseguido, Contra m El ha rechinado los dientes; Mi adversario aguza los ojos contra m.
Han abierto contra m su boca, Con injurias me han abofeteado; A una se han juntado contra m.
Dios me entrega a los impos, Y me echa en manos de los malvados.
Estaba yo tranquilo, y El me sacudi, Me agarr por la nuca y me hizo pedazos; Tambin me hizo Su blanco.
Me rodean Sus flechas, Parte mis riones sin compasin, Derrama por tierra mi hiel.
Abre en m brecha tras brecha; Me ataca como un guerrero.
Sobre mi piel he cosido cilicio, Y he hundido en el polvo mi poder (mi cuerno).
Mi rostro est enrojecido por el llanto, Y cubren mis prpados densa oscuridad,
Aunque no hay violencia en mis manos, Y es pura mi oracin.
Oh tierra, no cubras mi sangre, Y no deje de haber lugar para mi clamor!
Aun ahora mi testigo est en el cielo, Y mi defensor est en las alturas.
Mis amigos son mis escarnecedores; Mis ojos lloran a Dios.
Ah, si un hombre pudiera discutir con Dios Como un hombre con su vecino!
Pues cuando hayan pasado unos pocos aos Me ir por el camino sin regreso.
"Mi espritu est quebrantado, mis das extinguidos, El sepulcro est preparado para m.
No hay sino escarnecedores conmigo, Y mis ojos ven su provocacin.
Coloca, pues, junto a Ti una fianza para m; Quin hay que quiera ser mi fiador?
Porque has escondido su corazn del entendimiento, Por tanto no los exaltars.
Al que denuncie a sus amigos por una parte del botn , A sus hijos se les debilitarn los ojos.
Porque El me ha hecho burla del pueblo, Y soy uno a quien los hombres escupen.
Mis ojos se oscurecen tambin por el sufrimiento, Y todos mis miembros son como una sombra.
Los hombres rectos se quedarn pasmados de esto, Y el inocente se indignar contra el impo.
Sin embargo el justo se mantendr en su camino, Y el de manos limpias se fortalecer ms y ms.
Pero vulvanse todos ustedes, y vengan ahora, Pues no hallo entre ustedes a ningn sabio.
Mis das han pasado, se deshicieron mis planes, Los deseos de mi corazn.
Algunos convierten la noche en da, diciendo: 'La luz est cerca,' en presencia de las tinieblas.
Si espero que el Seol (regin de los muertos) sea mi casa, Hago mi lecho en las tinieblas;
Si digo al hoyo: 'Mi padre eres t,' Y al gusano: 'Mi madre y mi hermana.'
Dnde est, pues, mi esperanza? Y mi esperanza quin la ver?
Descender conmigo al Seol? Nos hundiremos juntos en el polvo?"
Entonces Bildad, el Suhita respondi:
"Hasta cundo estarn rebuscando palabras? Muestren entendimiento y entonces hablaremos.
Por qu somos considerados como bestias, Y torpes a sus ojos?
Oh t, que te desgarras en tu ira! Ha de ser abandonada la tierra por tu causa, O removida la roca de su lugar?
Ciertamente la luz de los impos se apaga, Y no brillar la llama de su fuego.
La luz en su tienda se oscurece, Y su lmpara sobre l se apaga.
Su vigoroso paso es acortado, Y su propio designio lo hace caer.
Porque es arrojado en la red por sus propios pies, Y sobre mallas camina.
Por el taln lo aprisiona un lazo, Y una trampa se cierra sobre l.
Escondido est en la tierra un lazo para l, Y una trampa lo aguarda en la senda.
Por todas partes lo atemorizan terrores, Y lo hostigan a cada paso.
Se agota por el hambre su vigor, Y la desgracia est presta a su lado.
Devora su piel la enfermedad, Devora sus miembros el primognito de la muerte.
Es arrancado de la seguridad de su tienda, Es conducido al rey de los terrores.
Nada suyo mora en su tienda; Azufre es esparcido sobre su morada.
Por abajo se secan sus races, Y por arriba se marchita su ramaje.
Su memoria perece de la tierra, Y no tiene nombre en toda la regin.
Es lanzado de la luz a las tinieblas, Y de la tierra habitada lo echan.
No tiene descendencia ni posteridad entre su pueblo, Ni sobreviviente alguno donde l peregrin.
De su destino se asombran los del occidente, Y los del oriente se sobrecogen de terror.
Ciertamente tales son las moradas del impo, Este es el lugar del que no conoce a Dios."
Entonces Job respondi:
"Hasta cundo me angustiarn Y me aplastarn con palabras?
Estas diez veces me han insultado, No les da vergenza perjudicarme?
Aunque en verdad yo haya errado, Mi error queda conmigo.
Si en verdad se jactan contra m, Y comprueban mi oprobio,
Sepan ahora que Dios me ha agraviado Y me ha envuelto en Su red.
Yo grito: 'Violencia!,' pero no obtengo respuesta; Clamo pidiendo ayuda, pero no hay justicia.
El ha amurallado mi camino y no puedo pasar, Y ha puesto tinieblas en mis sendas.
Me ha despojado de mi honor Y quitado la corona de mi cabeza.
Me destruye por todos lados, y perezco, Y como a un rbol ha arrancado mi esperanza.
Tambin ha encendido Su ira contra m Y me ha considerado Su enemigo.
Se concentran a una Sus ejrcitos, Preparan su camino (terrapln) de asalto contra m, Y alrededor de mi tienda acampan.
El ha alejado de m a mis hermanos, Y mis conocidos se han apartado completamente de m.
Mis parientes me fallaron Y mis ntimos amigos me han olvidado.
Los moradores de mi casa y mis criadas me tienen por extrao, Extranjero soy a sus ojos.
Llamo a mi siervo, y no responde, Con mi propia boca tengo que rogarle.
Mi aliento es odioso a mi mujer, Y soy repugnante a mis propios hermanos.
Hasta los nios me desprecian, Me levanto, y hablan contra m.
Todos mis compaeros me aborrecen, Y los que amo se han vuelto contra m.
Mis huesos se pegan a mi piel y a mi carne, Slo he escapado con la piel de mis dientes.
Tengan piedad, tengan piedad de m, ustedes mis amigos, Porque la mano de Dios me ha herido.
Por qu me persiguen como Dios lo hace , Y no dejan ya de saciarse de mi carne?
Oh, si mis palabras se escribieran, Si se grabaran en un libro!
Si con cincel de hierro y con plomo Fueran esculpidas en piedra para siempre!
Yo s que mi Redentor (Defensor) vive, Y al final se levantar sobre el polvo.
Y despus de deshecha mi piel, Aun en mi carne ver a Dios;
Al cual yo mismo contemplar, Y a quien mis ojos vern y no los de otro. Desfallece mi corazn dentro de m!
Si dicen: 'Cmo lo perseguiremos?' Y: 'Qu pretexto hallaremos contra l?'
Teman la espada ustedes mismos, Porque el furor trae el castigo de la espada Para que sepan que hay juicio."
Entonces Zofar, el Naamatita respondi:
"Por esto mis pensamientos me hacen responder, A causa de mi inquietud interior.
He escuchado la reprensin que me insulta, Y el espritu de mi entendimiento me hace responder.
Acaso sabes esto, que desde la antigedad, Desde que el hombre fue puesto sobre la tierra,
Es breve el jbilo de los malvados, Y un instante dura la alegra del impo?
Aunque su orgullo llegue a los cielos, Y su cabeza toque las nubes,
Como su propio estircol perece para siempre; Los que lo han visto dirn: 'Dnde est?'
Huye como un sueo, y no lo pueden encontrar, Y como visin nocturna es ahuyentado.
El ojo que lo vea, ya no lo ve, Y su lugar no lo contempla ms.
Sus hijos favorecen a los pobres, Y sus manos devuelven sus riquezas.
Sus huesos estn llenos de vigor juvenil, Pero yacen con l en el polvo.
Aunque el mal sea dulce en su boca, Y lo oculte bajo su lengua,
aunque lo desee y no lo deje ir, Sino que lo retenga en su paladar,
Con todo la comida en sus entraas se transforma En veneno de cobras dentro de l.
Traga riquezas, Pero las vomitar; De su vientre se las har echar Dios.
Chupa veneno de cobras, Lengua de vbora lo mata.
No mira a los arroyos, A los ros que fluyen miel y cuajada.
Devuelve lo que ha ganado, No lo puede tragar; En cuanto a las riquezas de su comercio, No las puede disfrutar.
Pues ha oprimido y abandonado a los pobres; Se ha apoderado de una casa que no construy.
Porque no conoci quietud en su interior, No retiene nada de lo que desea.
Nada le qued por devorar, Por eso no dura su prosperidad.
En la plenitud de su abundancia estar en estrechez; La mano de todo el que sufre vendr contra l.
Cuando llene su vientre, Dios enviar contra l el ardor de Su ira Y la har llover sobre l mientras come.
Tal vez huya del arma de hierro, Pero el arco de bronce lo atravesar.
La flecha lo traspasa y sale por su espalda, Y la punta relumbrante por su hiel. Vienen sobre l terrores,
Completas tinieblas estn reservadas para sus tesoros; Fuego no atizado lo devorar, Y consumir al que quede en su tienda.
Los cielos revelarn su iniquidad, Y la tierra se levantar contra l.
Las riquezas de su casa se perdern; Sern arrasadas en el da de Su ira.
Esta es la porcin de Dios para el hombre impo, Y la herencia decretada por Dios para l."
Entonces Job respondi:
"Escuchen atentamente mis palabras, Y que sea ste su consuelo para m.
Tengan paciencia y hablar; Y despus que haya hablado, se podrn burlar.
En cuanto a m, me quejo yo al hombre? Y por qu no he de ser impaciente?
Mrenme, y qudense atnitos, Y pongan la mano sobre su boca.
Aun cuando me acuerdo, me perturbo, Y el horror se apodera de mi carne.
Por qu siguen viviendo los impos, Y al envejecer, tambin se hacen muy poderosos?
En su presencia se afirman con ellos sus descendientes, Y sus vstagos delante de sus ojos;
Sus casas estn libres de temor, Y no est la vara de Dios sobre ellos.
Su toro engendra sin fallar, Su vaca pare y no aborta.
Envan fuera a sus nios cual rebao, Y sus hijos andan saltando.
Cantan (Alzan la voz) con pandero y arpa, Y al son de la flauta se regocijan.
Pasan sus das en prosperidad, Pero de repente descienden al Seol (regin de los muertos).
Y dicen a Dios: 'Aprtate de nosotros! No deseamos el conocimiento de Tus caminos.
Quin es el Todopoderoso (Shaddai), para que Le sirvamos, Y qu ganaramos con rogarle?'
No est en mano de ellos su prosperidad; El consejo de los impos lejos est de m.
Cuntas veces es apagada la lmpara de los impos, O cae sobre ellos su calamidad? Reparte Dios dolores en Su ira?
Son como paja delante del viento, Y como tamo que arrebata el torbellino?
Ustedes dicen: 'Dios guarda la iniquidad de un hombre para sus hijos.' Que Dios le pague para que aprenda.
Vean sus ojos su ruina, Y beba de la furia del Todopoderoso.
Pues qu le importa la suerte de su casa despus de l (despus que l muera) Cuando el nmero de sus meses haya sido cortado?
Puede ensearse a Dios sabidura, Siendo que El juzga a los encumbrados?
Uno muere en pleno vigor, Estando completamente tranquilo y satisfecho;
Sus costados estn repletos de grasa, Hmeda est la mdula de sus huesos,
Mientras otro muere con alma amargada, Y sin haber probado nada bueno.
Juntos yacen en el polvo, Y los gusanos los cubren.
Yo conozco los pensamientos de ustedes, Y los designios con los cuales me daaran.
Porque dicen: 'Dnde est la casa del noble, Y dnde la tienda donde moraban los impos?'
No han preguntado a los caminantes, Y no reconocen su testimonio?
Porque el impo es preservado para el da de la destruccin; Ellos sern conducidos en el da de la ira.
Quin le declarar en su cara sus acciones, Y quin le pagar por lo que ha hecho?
Mientras es llevado al sepulcro, Velarn sobre su tumba.
Los terrones del valle suavemente lo cubrirn, Y le seguirn todos los hombres, E innumerables otros irn delante de l.
Cmo, pues, me consuelan en vano? Sus respuestas estn llenas de falsedad."
Entonces Elifaz, el Temanita respondi:
"Puede un hombre ser til a Dios, O un sabio til para s mismo?
Es de algn beneficio al Todopoderoso (Shaddai) que t seas justo, O gana algo si haces perfectos tus caminos?
Es a causa de tu piedad que El te reprende, Que entra en juicio contigo?
No es grande tu maldad, Y sin fin tus iniquidades?
Porque sin razn tomabas prendas de tus hermanos, Y has despojado de sus ropas a los desnudos.
No dabas a beber agua al cansado, Y le negabas pan al hambriento.
Pero la tierra es del poderoso, Y el privilegiado mora en ella.
Despedas a las viudas con las manos vacas Y quebrabas los brazos de los hurfanos.
Por eso te rodean lazos, Y te aterra temor repentino,
O tinieblas, y no puedes ver, Y abundancia de agua te cubre.
No est Dios en lo alto de los cielos? Mira tambin las ms lejanas estrellas, cun altas estn!
Y t dices: 'Qu sabe Dios? Puede El juzgar a travs de las densas tinieblas?
Las nubes Lo ocultan, y no puede ver, Y se pasea por la bveda del cielo.'
Seguirs en la senda antigua En que anduvieron los hombres malvados,
Que fueron arrebatados antes de su tiempo, Y cuyos cimientos fueron arrasados por un ro?
Ellos dijeron a Dios: 'Aprtate de nosotros' Y: 'Qu puede hacernos el Todopoderoso?'
El haba llenado de bienes sus casas, Pero el consejo de los malos est lejos de m.
Los justos ven y se alegran, Y el inocente se burla de ellos,
Diciendo: 'Ciertamente nuestros adversarios han sido destruidos, Y el fuego ha consumido su abundancia.'
Cede ahora y haz la paz con El, As te vendr el bien.
Recibe, te ruego, la instruccin (la ley) de Su boca, Y pon Sus palabras en tu corazn.
Si vuelves al Todopoderoso, sers restaurado (edificado). Si alejas de tu tienda la injusticia,
Y pones tu oro en el polvo, Y el oro de Ofir entre las piedras de los arroyos,
El Todopoderoso ser para ti tu oro Y tu plata escogida.
Porque entonces te deleitars en el Todopoderoso, Y alzars a Dios tu rostro.
Orars a El y te escuchar, Y cumplirs tus votos.
Decidirs una cosa, y se te cumplir, Y en tus caminos resplandecer la luz.
Cuando ests abatido, hablars con confianza Y El salvar al humilde.
El librar aun al que no es inocente, Que ser librado por la pureza de tus manos."
Entonces Job respondi:
"Aun hoy mi queja es rebelin; Su mano es pesada a pesar de mi gemido.
Quin me diera saber dnde encontrarlo, Para poder llegar hasta Su trono!
Expondra ante El mi causa, Llenara mi boca de argumentos.
Aprendera yo las palabras que El me respondiera, Y entendera lo que me dijera.
Discutira El conmigo con la grandeza de Su poder? No, ciertamente me prestara atencin.
All el justo razonara con El, Y yo sera librado para siempre de mi Juez.
Me adelanto, pero El no est all, Retrocedo, pero no Lo puedo percibir;
Cuando se manifiesta a la izquierda, no Lo distingo, Se vuelve a la derecha, y no Lo veo.
Pero El sabe el camino que tomo; Cuando me haya probado, saldr como el oro.
Mi pie ha seguido firme en Su senda, Su camino he guardado y no me he desviado.
Del mandamiento de Sus labios no me he apartado, He atesorado las palabras de Su boca ms que mi comida.
Pero El es nico, y quin Lo har cambiar? Lo que desea Su alma, eso hace.
Porque El hace lo que est determinado para m, Y muchos decretos como stos hay con El.
Por tanto, me espantara ante Su presencia; Cuando lo pienso, siento terror de El.
Es Dios el que ha hecho desmayar mi corazn, Y el Todopoderoso el que me ha perturbado;
Pero no me hacen callar las tinieblas, Ni la densa oscuridad que me cubre.
"Por qu no se reserva los tiempos el Todopoderoso (Shaddai), Y por qu no ven Sus das los que Lo conocen?
Algunos quitan los linderos, Roban y devoran los rebaos.
Se llevan los asnos de los hurfanos, Toman en prenda el buey de la viuda.
Apartan del camino a los necesitados, Hacen que se escondan completamente los pobres de la tierra.
Como asnos monteses en el desierto, Salen los pobres con afn en busca de alimento Y de pan para sus hijos en lugar desolado.
Cosechan su forraje en el campo, Y vendimian la via del impo.
Pasan la noche desnudos, sin ropa, Y no tienen cobertura contra el fro.
Mojados estn con los aguaceros de los montes, Y se abrazan a la pea por falta de abrigo.
Otros arrancan del pecho al hurfano, Y contra el pobre exigen prenda.
Hacen que el pobre ande desnudo, sin ropa, Y al hambriento quitan las gavillas.
Entre sus paredes producen aceite; Pisan los lagares, pero pasan sed.
Desde la ciudad gimen los hombres, Y claman las almas de los heridos, Pero Dios no hace caso a su splica.
Otros han estado con los que se rebelan contra la luz; No quieren conocer sus caminos, Ni morar en sus sendas.
Al amanecer se levanta el asesino; Mata al pobre y al necesitado, Y de noche es como un ladrn.
El ojo del adltero espera el anochecer, Diciendo: 'Ningn ojo me ver,' Y disfraza su rostro.
En la oscuridad minan las casas, Y de da se encierran; No conocen la luz.
Porque para l la maana es como densa oscuridad, Pues est acostumbrado a los terrores de la densa oscuridad.
Sobre la superficie de las aguas son insignificantes; Maldita es su porcin sobre la tierra, Nadie se vuelve hacia las vias.
La sequa y el calor consumen las aguas de la nieve, Y el Seol (regin de los muertos) a los que han pecado.
La madre lo olvidar; El gusano lo saborear hasta que nadie se acuerde de l, Y la iniquidad ser quebrantada como un rbol.
Maltrata a la mujer estril, Y no hace ningn bien a la viuda.
Pero Dios arrastra a los poderosos con Su poder; Cuando se levanta, nadie est seguro de la vida.
Les provee seguridad y son sostenidos, Y los ojos de El estn en sus caminos.
Son exaltados por poco tiempo, despus desaparecen; Adems son humillados y como todo, recogidos; Como las cabezas de las espigas son cortados.
Y si no, quin podr desmentirme, Y reducir a nada mi discurso?"
Entonces Bildad, el Suhita respondi:
"Dominio y pavor pertenecen Al que establece la paz en Sus alturas.
Tienen nmero Sus ejrcitos? Y sobre quin no se levanta Su luz?
Cmo puede un hombre, pues, ser justo con Dios? O cmo puede ser limpio el que nace de mujer?
Si aun la luna no tiene brillo Y las estrellas no son puras a Sus ojos,
cunto menos el hombre, esa larva, Y el hijo del hombre, ese gusano!"
Entonces respondi Job:
"Qu ayuda eres para el dbil! Cmo has salvado al brazo sin fuerza!
Qu consejos has dado al que no tiene sabidura, Y qu til conocimiento has dado en abundancia!
A quin has proferido tus palabras, Y de quin es el espritu que habl en ti?
Las sombras (de los muertos) tiemblan Bajo las aguas y sus habitantes.
Desnudo est el Seol (regin de los muertos) ante El, Y el Abadn (lugar de destruccin) no tiene cobertura.
El extiende el norte sobre el vaco, Y cuelga la tierra sobre la nada.
Envuelve las aguas en Sus nubes, Y la nube no se rompe bajo ellas.
Oscurece la superficie de la luna llena, Y extiende sobre ella Su nube.
Ha trazado un crculo sobre la superficie de las aguas En el lmite de la luz y las tinieblas.
Las columnas del cielo tiemblan Y se espantan ante Su reprensin.
Al mar agit con Su poder, Y al monstruo Rahab quebrant con Su entendimiento.
Con Su soplo se limpian los cielos; Su mano ha traspasado la serpiente huidiza.
Estos son los bordes de Sus caminos; Y cun leve es la palabra que de El omos! Pero Su potente trueno, quin lo puede comprender?"
Entonces Job continu su discurso y dijo:
"Vive Dios, que ha quitado mi derecho, Y el Todopoderoso (Shaddai), que ha amargado mi alma!
Porque mientras haya vida en m, Y el aliento de Dios est en mis narices,
Mis labios, ciertamente, no hablarn injusticia, Ni mi lengua pronunciar mentira.
Lejos est de m que les d la razn a ustedes; Hasta que muera, no abandonar mi integridad.
Me aferrar a mi justicia y no la soltar. Mi corazn no reprocha ninguno de mis das.
Sea como el impo mi enemigo, Y como el injusto mi adversario.
Porque, cul es la esperanza del impo cuando es cortado, Cuando Dios reclama su alma?
Oir Dios su clamor, Cuando venga sobre l la angustia?
Se deleitar en el Todopoderoso? Invocar a Dios en todo tiempo?
Les instruir en el poder de Dios; No ocultar lo que concierne al Todopoderoso.
Todos ustedes lo han visto; Por qu, entonces, obran neciamente?
Esta es la porcin de parte de Dios para el hombre impo, Y la herencia que los tiranos reciben del Todopoderoso.
Aunque sean muchos sus hijos, estn destinados a la espada, Y sus vstagos no se saciarn de pan.
Sus sobrevivientes sern sepultados a causa de la plaga, Y sus viudas no podrn llorar.
Aunque amontone plata como polvo, Y prepare vestidos abundantes como el barro;
l los puede preparar, pero el justo los vestir, Y el inocente repartir la plata.
Edifica su casa como tela de araa, O como choza que un guarda construye.
Rico se acuesta, pero no volver a serlo; Abre sus ojos, y ya no hay nada.
Lo alcanzan los terrores como una inundacin; De noche lo arrebata un torbellino.
Se lo lleva el viento del este, y desaparece, Pues como torbellino lo arranca de su lugar.
Sin compasin se arrojar contra l; Ciertamente l tratar de huir de su poder.
Batirn palmas por su ruina, Y desde su propio lugar le silbarn.
"Ciertamente hay una mina para la plata, Y un lugar donde se refina el oro.
El hierro se saca de la tierra, Y de la piedra se funde el cobre.
El hombre pone fin a las tinieblas, Y hasta los lmites ms remotos escudria La roca que est en densa oscuridad.
Abren minas lejos de lo habitado, Olvidado por el pie; Suspendidos se balancean lejos de los hombres.
De la tierra viene el alimento, Y abajo est revuelta como por fuego.
Sus piedras son yacimientos de zafiros, Y su polvo contiene oro.
Senda que ave de rapia no conoce, Ni que ojo de halcn ha alcanzado a ver;
Las orgullosas bestias no la han pisado, Ni el fiero len ha pasado por ella.
Pone el hombre su mano en el pedernal; Vuelca de raz los montes.
Abre canales en las rocas, Y su ojo ve todo lo preciado.
Detiene los arroyos para que no corran, Y saca a luz lo oculto.
Pero la sabidura, dnde se hallar? Y dnde est el lugar de la inteligencia?
No conoce el hombre su valor, Ni se encuentra en la tierra de los vivientes.
El abismo dice: 'No est en m'; Y el mar dice: 'No est conmigo.'
No se puede dar oro puro por ella, Ni peso de plata por su precio.
No puede evaluarse con oro de Ofir, Ni con nice precioso, ni con zafiro.
No la pueden igualar ni el oro ni el vidrio, Ni se puede cambiar por artculos de oro puro.
Coral y cristal ni se mencionen; La adquisicin de la sabidura es mejor que las perlas.
El topacio de Etiopa no puede igualarla, Ni con oro puro se puede evaluar.
De dnde, pues, viene la sabidura? Y dnde est el lugar de la inteligencia?
Est escondida de los ojos de todos los vivientes, Y oculta a todas las aves del cielo.
El Abadn (lugar de destruccin) y la muerte dicen: 'Con nuestros odos hemos odo su fama.'
Dios entiende el camino de ella, Y conoce su lugar.
Porque El contempla los confines de la tierra, Y ve todo bajo los cielos.
Cuando El dio peso al viento Y determin las aguas por medida;
Cuando puso lmite a la lluvia Y camino para el rayo,
Entonces El la vio y la declar, La estableci y tambin la escudri.
Y dijo al hombre: 'El temor (La reverencia) del Seor es sabidura, Y apartarse del mal, inteligencia.'"
Y reanud Job su discurso, y dijo:
"Quin me diera volver a ser como en meses pasados, Como en los das en que Dios velaba sobre m;
Cuando Su lmpara resplandeca sobre mi cabeza, Y a Su luz caminaba yo en las tinieblas;
Como era yo en los das de mi juventud, Cuando el favor de Dios estaba sobre mi tienda;
Cuando el Todopoderoso (Shaddai) estaba an conmigo, Y mis hijos en derredor mo;
Cuando en leche se baaban mis pies, Y la roca me derramaba ros de aceite!
Cuando yo sala a la puerta de la ciudad, Cuando en la plaza tomaba mi asiento,
Me vean los jvenes y se escondan, Y los ancianos se levantaban y permanecan en pie.
Los prncipes dejaban de hablar Y ponan la mano sobre su boca;
La voz de los nobles se apagaba, Y la lengua se les pegaba al paladar.
Porque el odo que oa me llamaba bienaventurado, Y el ojo que vea daba testimonio de m;
Porque yo libraba al pobre que clamaba, Y al hurfano que no tena quien lo ayudara.
Vena sobre m la bendicin del que estaba a punto de perecer, Y el corazn de la viuda yo llenaba de gozo.
De justicia me vesta, y ella me cubra; Como manto y turbante era mi derecho.
Ojos era yo para el ciego, Y pies para el cojo.
Padre era para los necesitados, Y examinaba la causa que no conoca.
Quebraba los colmillos del impo, Y de sus dientes arrancaba la presa.
Entonces pensaba: 'En mi nido morir, Y multiplicar mis das como la arena.
Mi raz se extiende hacia las aguas, Y el roco se posa de noche en mi rama.
Conmigo siempre es nueva mi gloria, Y mi arco en mi mano se renueva.'
Me escuchaban y esperaban, Y guardaban silencio para or mi consejo.
Despus de mis palabras no hablaban de nuevo, Y sobre ellos caa gota a gota mi discurso.
Me esperaban como a la lluvia, Y abran su boca como a lluvia de primavera.
Yo les sonrea cuando ellos no crean, Y no abatan la luz de mi rostro.
Les escoga el camino y me sentaba como jefe, Y moraba como rey entre las tropas, Como el que consuela a los que lloran.
"Pero ahora se burlan de m Los que son ms jvenes que yo, A cuyos padres no consideraba yo dignos De poner con los perros de mi ganado.
En verdad, la fuerza de sus manos de qu me serva? Haba desaparecido de ellos el vigor.
De miseria y hambre estaban extenuados; Roan la tierra seca de noche en desierto y desolacin;
Arrancaban malvas junto a los matorrales, Y raz de retama era su alimento.
De la comunidad fueron expulsados, Gritaban contra ellos como contra un ladrn.
Moraban en valles de terror, En las cuevas de la tierra y de las peas.
Entre los matorrales clamaban; Bajo las ortigas se reunan.
Necios, s, hijos sin nombre, Echados a latigazos de la tierra.
Y ahora he venido a ser su escarnio, Y soy para ellos motivo de burla.
Me aborrecen y se alejan de m, Y no se retraen de escupirme a la cara.
Por cuanto El ha aflojado la cuerda de Su arco y me ha afligido, Se han quitado el freno delante de m.
A mi derecha se levanta el populacho, Arrojan lazos a mis pies Y preparan contra m sus caminos de destruccin.
Arruinan mi senda, A causa de mi destruccin se benefician, Nadie los detiene.
Como por ancha brecha vienen, En medio de la tempestad siguen rodando.
Contra m se vuelven los terrores, Como el viento persiguen mi honor, Y como nube se ha disipado mi prosperidad.
Y ahora en m se derrama mi alma; Das de afliccin se han apoderado de m.
De noche El traspasa mis huesos dentro de m, Y los dolores que me corroen no descansan.
Una gran fuerza deforma mi vestidura, Me aprieta como el cuello de mi tnica.
El me ha arrojado al lodo, Y soy como el polvo y la ceniza.
Clamo a Ti, y no me respondes; Me pongo en pie, y no me prestas atencin.
Te has vuelto cruel conmigo, Con el poder de Tu mano me persigues.
Me alzas al viento, me haces cabalgar en l, Y me deshaces en la tempestad.
Pues s que a la muerte me llevars, A la casa de reunin de todos los vivientes.
Sin embargo no extiende la mano el que est en un montn de ruinas, Cuando clama en su calamidad?
No he llorado por aqul cuya vida es difcil? No se angusti mi alma por el necesitado?
Cuando esperaba yo el bien, vino el mal, Cuando esperaba la luz, vino la oscuridad.
Por dentro me hierven las entraas, y no puedo descansar; Me vienen al encuentro das de afliccin.
Ando enlutado, sin consuelo; Me levanto en la asamblea y clamo.
He venido a ser hermano de chacales Y compaero de avestruces.
Mi piel se ennegrece sobre m, Y mis huesos se queman por la fiebre.
Se ha convertido en duelo mi arpa, Y mi flauta en voz de los que lloran.
"Hice un pacto con mis ojos, Cmo poda entonces mirar a una virgen?
Y cul es la porcin de Dios desde arriba, O la heredad del Todopoderoso (Shaddai) desde las alturas?
No es la calamidad para el injusto, Y el infortunio para los que obran iniquidad?
No ve El mis caminos, Y cuenta todos mis pasos?
Si he caminado con la mentira, Y si mi pie se ha apresurado tras el engao,
Que El me pese en balanzas de justicia, Y que Dios conozca mi integridad.
Si mi paso se ha apartado del camino, Si mi corazn se ha ido tras mis ojos, Y si alguna mancha se ha pegado en mis manos,
Que yo siembre y otro coma, Y sean arrancadas mis cosechas.
Si mi corazn fue seducido por mujer, O he estado al acecho a la puerta de mi prjimo,
Que muela para otro mi mujer, Y otros se encorven sobre ella.
Porque eso sera una terrible ofensa (infamia), Y una iniquidad castigada por los jueces;
Porque sera fuego que consume hasta el Abadn (lugar de destruccin), Y arrancara toda mi ganancia.
Si he negado el derecho de mi siervo o de mi sierva Cuando presentaron queja contra m,
qu har cuando Dios se levante? Y cuando El me pida cuentas, qu Le responder?
Acaso Aqul que me hizo en el seno materno, no lo hizo tambin a l? No fue uno mismo el que nos form en la matriz?
Si he impedido a los pobres su deseo, O he hecho desfallecer los ojos de la viuda,
O si he comido mi bocado solo, Y el hurfano no ha comido de l
(aunque desde mi juventud l creci conmigo como con un padre, Y a la viuda la gui desde mi infancia);
Si he visto a alguien perecer por falta de ropa, Y sin abrigo al necesitado,
Si su corazn no me ha expresado gratitud, Pues se ha calentado con el velln de mis ovejas;
Si he alzado contra el hurfano mi mano, Porque vi que yo tena apoyo en la puerta (de la ciudad),
Que mi hombro se caiga de la coyuntura, Y mi brazo se quiebre en el codo.
Porque el castigo de Dios es terror para m, Y ante Su majestad (exaltacin) nada puedo hacer.
Si he puesto en el oro mi confianza, Y he dicho al oro fino: 'T eres mi seguridad;'
Si me he alegrado porque mi riqueza era grande, Y porque mi mano haba adquirido mucho;
Si he mirado al sol cuando brillaba, O a la luna marchando en esplendor,
Y fue mi corazn seducido en secreto, Y mi mano tir un beso de mi boca,
Eso tambin hubiera sido iniquidad que mereca juicio, Porque habra negado al Dios de lo alto.
Acaso me he alegrado en la destruccin de mi enemigo, O me he regocijado cuando el mal le sobrevino?
No, no he permitido que mi boca peque Pidiendo su vida en una maldicin.
Acaso no han dicho los hombres de mi tienda: 'Quin puede hallar a alguien que no se haya saciado con su carne?'
El extranjero no pasa la noche afuera, Porque al viajero he abierto mis puertas.
Acaso he cubierto mis transgresiones como Adn, Ocultando en mi seno mi iniquidad,
Porque tem a la gran multitud, O el desprecio de las familias me aterr, Y guard silencio y no sal de mi puerta?
Quin me diera que alguien me oyera! Aqu est mi firma. Que me responda el Todopoderoso! Y la acusacin que ha escrito mi adversario,
Ciertamente yo la llevara sobre mi hombro, Y me la pondra como una corona.
Del nmero de mis pasos yo Le dara cuenta, Como a un prncipe me acercara a El.
Si mi tierra clama contra m, Y sus surcos lloran juntos;
Si he comido su fruto sin dinero, O si he causado que sus dueos pierdan sus vidas,
que en lugar de trigo crezcan cardos, Y en lugar de cebada hierba maloliente!" Aqu terminan las palabras de Job.
Entonces estos tres hombres dejaron de responder a Job porque l era justo a sus propios ojos.
Pero se encendi la ira de Eli, hijo de Baraquel el Buzita, de la familia de Ram. Se encendi su ira contra Job porque se justificaba delante de Dios.
Su ira se encendi tambin contra sus tres amigos porque no haban hallado respuesta, y sin embargo haban condenado a Job.
Eli haba esperado para hablar a Job porque los otros eran de ms edad que l.
Pero cuando vio Eli que no haba respuesta en la boca de los tres hombres, se encendi su ira.
Y respondi Eli, hijo de Baraquel el Buzita, y dijo: "Yo soy joven, y ustedes ancianos; Por eso tena timidez y me atemorizaba declararles lo que pienso.
Yo pens que los das hablaran, Y los muchos aos ensearan sabidura.
Pero hay un espritu en el hombre, Y el soplo del Todopoderoso (Shaddai) le da entendimiento.
Los de muchos aos quiz no sean sabios, Ni los ancianos entiendan justicia.
Por eso digo: 'Escchenme, Tambin yo declarar lo que pienso.'
Yo esper sus palabras, Escuch sus argumentos, Mientras buscaban qu decir;
Les prest adems mucha atencin. Pero no hubo ninguno que pudiera contradecir a Job, Ninguno de ustedes que respondiera a sus palabras.
No digan: 'Hemos hallado sabidura; Dios lo derrotar, no el hombre.'
Pero l no ha dirigido sus palabras contra m, Ni yo le responder con los argumentos de ustedes.
Estn desconcertados, ya no responden; Les han faltado las palabras.
Y he de esperar porque no hablan, Porque se detienen y ya no responden?
Yo tambin responder mi parte, Yo tambin declarar lo que pienso.
Porque estoy lleno de palabras; Dentro de m el espritu me constrie.
Mi vientre es como vino sin respiradero, Est a punto de reventar como odres nuevos.
Djenme hablar para que encuentre alivio, Djenme abrir los labios y responder.
Que no haga yo acepcin de persona, Ni use lisonja con nadie.
Porque no s lisonjear, De otra manera mi Hacedor me llevara pronto.
"Por tanto, Job, oye ahora mi discurso, Y presta atencin a todas mis palabras.
Ahora abro mi boca, En mi paladar habla mi lengua.
Mis palabras proceden de la rectitud de mi corazn, Y con sinceridad mis labios hablan lo que saben.
El Espritu de Dios me ha hecho, Y el aliento del Todopoderoso (Shaddai) me da vida.
Contradceme si puedes; Colcate delante de m, ponte en pie.
Yo, al igual que t, pertenezco a Dios; Del barro yo tambin he sido formado.
Mi temor no te debe espantar, Ni mi mano agravarse sobre ti.
Ciertamente has hablado a odos mos, Y el sonido de tus palabras he odo:
'Yo soy limpio, sin transgresin; Soy inocente y en m no hay culpa.
Dios busca pretextos contra m; Me tiene como Su enemigo.
Pone mis pies en el cepo; Vigila todas mis sendas.'
Pero djame decirte que no tienes razn en esto, Porque Dios es ms grande que el hombre.
Por qu te quejas contra El, Diciendo que no da cuenta de todas Sus acciones?
Ciertamente Dios habla una vez, Y otra vez, pero nadie se da cuenta de ello.
En un sueo, en una visin nocturna, Cuando un sueo profundo cae sobre los hombres, Mientras dormitan en sus lechos,
Entonces El abre el odo de los hombres, Y sella su instruccin,
Para apartar al hombre de sus obras, Y del orgullo guardarlo;
Libra su alma de la fosa Y su vida de pasar al Seol (regin de los muertos).
El hombre es castigado tambin con dolor en su lecho, Y con queja continua en sus huesos,
Para que su vida aborrezca el pan, Y su alma el alimento favorito.
Su carne desaparece a la vista, Y sus huesos que no se vean, aparecen.
Entonces su alma se acerca a la fosa, Y su vida a los que causan la muerte.
Si hay un ngel que sea su mediador, Uno entre mil, Para declarar al hombre lo que es bueno para l,
Y que tenga piedad de l, y diga: 'Lbralo de descender a la fosa, He hallado su rescate';
Que su carne se vuelva ms tierna que en su juventud, Que regrese a los das de su vigor juvenil.
Entonces orar a Dios, y El lo aceptar, Para que vea con gozo Su rostro, Y restaure Su justicia al hombre.
Cantar l a los hombres y dir: 'He pecado y pervertido lo que es justo, Y no es apropiado para m.
El ha redimido mi alma de descender a la fosa, Y mi vida ver la luz.'
Dios hace todo esto con frecuencia a los hombres,
Para rescatar su alma de la fosa, Para que sea iluminado con la luz de la vida.
Pon atencin, Job, escchame; Guarda silencio y djame hablar.
Si algo tienes que decir, respndeme; Habla, porque deseo justificarte.
Si no, escchame; Pon atencin y te ensear sabidura."
Entonces prosigui Eli, y dijo:
"Oigan, sabios, mis palabras, Y ustedes los que saben, prstenme atencin.
Porque el odo distingue las palabras, Como el paladar prueba la comida.
Escojamos para nosotros lo que es justo; Conozcamos entre nosotros lo que es bueno.
Porque Job ha dicho: 'Yo soy justo, Pero Dios me ha quitado mi derecho.
'He de mentir respecto a mi derecho? Mi herida es incurable, sin haber yo cometido transgresin.'
Qu hombre es como Job, Que bebe el escarnio como agua,
Que va en compaa de los que hacen iniquidad, Y anda con hombres perversos?
Porque ha dicho: 'Nada gana el hombre Cuando se complace en Dios.'
Por tanto, escchenme, hombres de entendimiento. Lejos est de Dios la iniquidad, Y del Todopoderoso (Shaddai) la maldad.
Porque El paga al hombre conforme a su trabajo, Y retribuye a cada uno conforme a su conducta.
Ciertamente, Dios no obrar perversamente, Y el Todopoderoso no pervertir el juicio.
Quin Le dio autoridad sobre la tierra? Y quin ha puesto a Su cargo el mundo entero?
Si El determinara hacerlo as, Si hiciera volver a s mismo Su espritu y Su aliento,
Toda carne (toda la humanidad) a una perecera, Y el hombre volvera al polvo.
Pero si tienes inteligencia, oye esto, Escucha la voz de mis palabras.
Gobernar el que aborrece la justicia? Y condenars al Justo poderoso,
Que dice a un rey: 'Indigno,' A los nobles: 'Perversos';
Que no hace acepcin de prncipes, Ni considera al rico sobre el pobre, Ya que todos son obra de Sus manos?
En un momento mueren, y a medianoche Se estremecen los pueblos y pasan, Y los poderosos son quitados sin esfuerzo.
Porque Sus ojos observan los caminos del hombre, Y El ve todos sus pasos.
No hay tinieblas ni densa oscuridad Donde puedan esconderse los que hacen iniquidad.
Porque El no necesita considerar ms al hombre, Para que vaya ante Dios en juicio.
El quebranta a los poderosos sin indagar, Y pone a otros en su lugar.
Pues El conoce sus obras, De noche los derriba Y son aplastados.
Como a malvados los azota En un lugar pblico,
Porque se apartaron de seguirle, Y no consideraron ninguno de Sus caminos,
Haciendo que el clamor del pobre llegara a El, Y que oyera el clamor de los afligidos.
Cuando est quieto, quin puede condenarlo?; Y cuando esconde Su rostro, quin puede contemplarlo?; Esto es, tanto nacin como hombre,
Para que no gobiernen hombres impos, Ni sean trampas para el pueblo.
Porque ha dicho alguien a Dios: 'He sufrido castigo, Ya no ofender ms;
Ensame lo que no veo; Si he obrado mal, No lo volver a hacer?'
Ha de retribuir El segn tus condiciones, porque t has rehusado? Porque t tienes que escoger y no yo, Por tanto, declara lo que sabes.
Los hombres entendidos me dirn, Y tambin el sabio que me oiga:
'Job habla sin conocimiento, Y sus palabras no tienen sabidura.
Job debe ser juzgado hasta el lmite, Porque responde como los hombres perversos.
Porque a su pecado aade rebelin; Bate palmas entre nosotros, Y multiplica sus palabras contra Dios.'"
Continu Eli, y dijo:
"Piensas que esto es justo? Dices: 'Mi justicia es ms que la de Dios.'
Porque dices: 'Qu ventaja ser para Ti? Qu ganar yo por no haber pecado?'
Yo te dar razones, Y a tus amigos contigo.
Mira a los cielos y ve, Contempla las nubes, son ms altas que t.
Si has pecado, qu logras t contra El? Y si tus transgresiones son muchas, qu Le haces?
Si eres justo, qu Le das, O qu recibe El de tu mano?
Tu maldad es para un hombre como t, Y tu justicia para un hijo de hombre.
A causa de la multitud de opresiones claman los hombres ; Gritan a causa del brazo de los poderosos.
Pero ninguno dice: 'Dnde est Dios mi Hacedor, Que inspira cnticos en la noche,
Que nos ensea ms que a las bestias de la tierra, Y nos hace ms sabios que las aves de los cielos?'
All claman, pero El no responde A causa del orgullo de los malos.
Ciertamente el clamor vano no escuchar Dios, El Todopoderoso (Shaddai) no lo tomar en cuenta.
Cunto menos cuando dices que no Lo contemplas, Que la causa est delante de El, y tienes que esperarlo.
Y ahora, porque El no ha castigado con Su ira, Ni se ha fijado bien en la transgresin,
Job abre vanamente su boca, Multiplica palabras sin sabidura."
Entonces continu Eli, y dijo:
"Esprame un poco, y te mostrar Que todava hay ms que decir en favor de Dios.
Traer mi conocimiento desde lejos, Y atribuir justicia a mi Hacedor.
Porque en verdad no son falsas mis palabras; Uno perfecto en conocimiento est contigo.
Dios es poderoso pero no desprecia a nadie , Es poderoso en la fuerza del entendimiento.
No mantiene vivo al impo, Pero da justicia al afligido.
No aparta Sus ojos de los justos, Y con los reyes sobre el trono Los ha sentado para siempre, y son ensalzados.
Y si estn aprisionados con cadenas, Si son atrapados en las cuerdas de afliccin,
Entonces les muestra su obra Y sus transgresiones, porque ellos se han engrandecido.
El abre sus odos para la instruccin, Y ordena que se vuelvan del mal.
Si escuchan y Le sirven, Acabarn sus das en prosperidad Y sus aos en delicias.
Pero si no escuchan, perecern a espada, Y morirn sin conocimiento.
Pero los impos de corazn acumulan la ira; No claman pidiendo ayuda cuando El los ata.
Mueren en su juventud, Y su vida perece entre los sodomitas de cultos paganos.
El libra al afligido en medio de su afliccin, Y abre su odo en tiempos de opresin.
Entonces, en verdad, El te atrajo de la boca de la angustia, A un lugar espacioso, sin limitaciones, en lugar de aqulla; Y lo que se puso sobre tu mesa estaba lleno de grasa.
Pero t estabas lleno de juicio sobre el malvado; El juicio y la justicia se apoderan de ti.
Ten cuidado, no sea que el furor te seduzca a burlarte; No dejes que la grandeza del rescate te extrave.
Te protegern tus riquezas de la angustia, O todas las fuerzas de tu poder?
No anheles la noche, Cuando los pueblos desaparecen de su lugar.
Ten cuidado, no te inclines al mal; Pues has preferido ste a la afliccin.
Dios es exaltado en Su poder, Quin es maestro como El?
Quin Le ha sealado Su camino, Y quin Le ha dicho: 'Has hecho mal'?
Recuerda que debes ensalzar Su obra, La cual han cantado los hombres.
Todos los hombres la han visto; El hombre la contempla desde lejos.
Dios es exaltado, y no Lo conocemos; El nmero de Sus aos es inescrutable.
Porque El atrae las gotas de agua, Y ellas, del vapor, destilan lluvia,
Que derraman las nubes, Y en abundancia gotean sobre el hombre.
Puede alguien comprender la extensin de las nubes, O el tronar de Su pabelln?
El extiende Su relmpago en derredor suyo, Y cubre los abismos del mar.
Pues por estos medios El juzga a los pueblos, Y da alimento en abundancia.
El cubre Sus manos con el relmpago, Y le ordena dar en el blanco.
Su trueno anuncia Su presencia; Tambin el ganado, respecto a lo que se levanta.
"Ante esto, tambin tiembla mi corazn, Y salta de su lugar.
Escuchen atentamente el estruendo de Su voz, Y el rugido que sale de Su boca.
Bajo todos los cielos lo suelta, Y Su relmpago hasta los confines de la tierra.
Tras l, ruge una voz; Truena El con Su majestuosa voz, Y no retiene los relmpagos mientras se oye Su voz.
Maravillosamente truena Dios con Su voz, Haciendo grandes cosas que no comprendemos.
Porque a la nieve dice: 'Cae sobre la tierra,' Y al aguacero y a la lluvia: 'Sean fuertes.'
El sella la mano de todo hombre, Para que todos conozcan Su obra.
La fiera entra en su guarida, Y permanece en su madriguera.
Del sur viene el torbellino, Y del norte el fro.
Del soplo de Dios se forma el hielo, Y se congela la extensin de las aguas.
Tambin El llena (carga) de humedad la densa nube, Y esparce la nube con Su relmpago;
Aqulla gira y da vueltas por Su sabia direccin, Para hacer todo lo que El le ordena Sobre la superficie de toda la tierra.
Ya sea por correccin, o por el mundo suyo, O por misericordia, El hace que suceda.
Escucha esto, Job, Detente y considera las maravillas de Dios.
Sabes t cmo Dios las establece, Y hace resplandecer el relmpago de Su nube?
Sabes t la posicin de las densas nubes, Maravillas del perfecto en conocimiento,
T, cuyos vestidos estn calientes Cuando la tierra est en calma a causa del viento del sur?
Puedes con El extender el firmamento, Fuerte como espejo de metal fundido?
Ensanos qu Le hemos de decir a Dios; No podemos ordenar nuestro argumento a causa de las tinieblas.
Habr que contarle que yo quiero hablar? O debe un hombre decir que quiere ser tragado?
Ahora los hombres no ven la luz que brilla en el firmamento; Pero pasa el viento y lo despeja.
Del norte viene dorado esplendor: Majestad impresionante alrededor de Dios.
Es el Todopoderoso (el Shaddai); no Lo podemos alcanzar; El es grande en poder, Y no pervertir el juicio ni la abundante justicia.
Por eso Le temen los hombres; El no estima a ninguno que se cree sabio de corazn."
El SEOR respondi a Job desde el torbellino y dijo:
"Quin es ste que oscurece el consejo Con palabras sin conocimiento?
Cie ahora tus lomos como un hombre, Y Yo te preguntar, y t Me instruirs.
Dnde estabas t cuando Yo echaba los cimientos de la tierra? Dmelo, si tienes inteligencia.
Quin puso sus medidas? Ya que sabes. O quin extendi sobre ella cordel?
Sobre qu se asientan sus basas, O quin puso su piedra angular
Cuando cantaban juntas las estrellas del alba, Y todos los hijos de Dios gritaban de gozo?
O quin encerr con puertas el mar, Cuando, irrumpiendo, se sali de su seno;
Cuando hice de una nube su vestidura, Y de espesa oscuridad sus paales;
Cuando sobre l establec lmites, Puse puertas y cerrojos,
Y dije: 'Hasta aqu llegars, pero no ms all; Aqu se detendr el orgullo de tus olas?'
Alguna vez en tu vida has mandado a la maana, O le has hecho conocer al alba su lugar,
Para que ella eche mano a los confines de la tierra, Y de ella sean sacudidos los impos?
Ella cambia como barro bajo el sello; Y como con vestidura se presenta.
Pero es quitada la luz a los impos, Y es quebrado el brazo rebelde.
Has entrado hasta las fuentes del mar, O andado en las profundidades del abismo?
Te han sido reveladas las puertas de la muerte, O has visto las puertas de la densa oscuridad?
Has comprendido la extensin de la tierra? Dmelo, si t sabes todo esto.
Dnde est el camino a la morada de la luz? Y la oscuridad, dnde est su lugar,
Para que la lleves a su territorio, Y para que entiendas los senderos de su casa?
T lo sabes, porque entonces ya habas nacido, Y grande es el nmero de tus das!
Has entrado en los depsitos de la nieve, O has visto los depsitos del granizo,
Que he reservado para el tiempo de angustia, Para el da de guerra y de batalla?
Dnde est el camino en que se divide la luz, O el viento del este esparcido sobre la tierra?
Quin ha abierto un canal para el turbin, O un camino para el rayo,
Para traer lluvia sobre tierra despoblada, Sobre un desierto sin hombre alguno,
Para saciar la tierra desierta y desolada, Y hacer brotar las semillas de la hierba?
Tiene padre la lluvia? Quin ha engendrado las gotas de roco?
Del vientre de quin ha salido el hielo? Y la escarcha del cielo, quin la ha dado a luz?
El agua se endurece como la piedra, Y aprisionada est la superficie del abismo.
Puedes t atar las cadenas de estrellas de las Plyades, O desatar las cuerdas de la constelacin Orin?
Haces aparecer una constelacin a su tiempo, Y conduces (las estrellas de) la Osa con sus hijos?
Conoces t las ordenanzas de los cielos, O fijas su dominio en la tierra?
Puedes levantar tu voz a las nubes, Para que abundancia de agua te cubra?
Envas los relmpagos para que vayan Y te digan: 'Aqu estamos'?
Quin ha puesto sabidura en lo ms ntimo del ser , O ha dado a la mente inteligencia?
Quin puede contar las nubes con sabidura, O inclinar los cntaros de los cielos,
Cuando el polvo en masa se endurece, Y los terrones se pegan entre s?
Puedes cazar la presa para la leona, O saciar el apetito de los leoncillos
Cuando se agachan en sus madrigueras, O estn al acecho en sus guaridas?
Quin prepara para el cuervo su alimento Cuando sus cras claman a Dios Y vagan sin comida?
"Conoces t el tiempo en que paren las cabras monteses? Has observado el parto de las ciervas?
Puedes contar los meses de su gestacin, O conoces el tiempo en que han de parir?
Se encorvan, paren sus cras, Y se libran de sus dolores de parto.
Sus cras se fortalecen, crecen en campo abierto; Se van y no vuelven a ellas.
Quin dej en libertad al asno monts? Y quin solt las ataduras del asno veloz,
Al cual di por hogar el desierto, Y por morada la tierra salada?
Se burla del tumulto de la ciudad, No escucha los gritos del arriero.
Explora los montes buscando su pasto, Y anda tras toda hierba verde.
Consentir en servirte el bfalo, O pasar la noche en tu pesebre?
Puedes atar al bfalo con coyundas para el surco, O rastrillar los valles en pos de ti?
Confiars en l por ser grande su fuerza Y le confiars tu labor?
Tendrs fe en l de que te devolver tu grano, Y de que lo recoger de tu era?
Baten alegres las alas del avestruz, Acaso con el ala y plumaje del amor?
Porque abandona sus huevos en la tierra, Y sobre el polvo los calienta;
Se olvida de que algn pie los puede aplastar, O una bestia salvaje los puede pisotear.
Trata a sus hijos con crueldad, como si no fueran suyos; Aunque su trabajo sea en vano, le es indiferente;
Porque Dios le ha hecho olvidar la sabidura, Y no le ha dado su porcin de inteligencia.
Pero cuando se levanta en alto, Se burla del caballo y de su jinete.
Das t al caballo su fuerza? Revistes su cuello de crines?
Le haces saltar como la langosta? Terrible es su formidable resoplido;
Escarba en el valle, y se regocija en su fuerza; Sale al encuentro de las armas.
Se burla del temor y no se acobarda, Ni retrocede ante la espada.
Resuena contra l la aljaba, La lanza reluciente y la jabalina.
Con mpetu y furor corre sobre la tierra; Y no se est quieto al sonido de la trompeta.
Cada vez que la trompeta suena, como que dice: 'Ea!' Y desde lejos olfatea la batalla, Las voces atronadoras de los capitanes y el grito de guerra.
Acaso por tu sabidura se eleva el gaviln, Extendiendo sus alas hacia el sur?
Acaso a tu mandato se remonta el guila Y hace en las alturas su nido?
En la pea mora y se aloja, Sobre la cima del despeadero, lugar inaccesible.
Desde all acecha la presa; Desde muy lejos sus ojos la divisan.
Sus polluelos chupan la sangre; Y donde hay muertos, all est ella."
Entonces continu el SEOR y dijo a Job:
"Podr el que censura discutir con el Todopoderoso (Shaddai)? El que reprende a Dios, responda a esto."
Entonces Job respondi al SEOR:
"Yo soy insignificante; qu puedo yo responderte? Mi mano pongo sobre la boca.
Una vez he hablado, y no responder; Aun dos veces, y no aadir ms."
Entonces el SEOR respondi a Job desde la tormenta:
"Cie ahora tus lomos como un hombre; Yo te preguntar, y t Me instruirs.
Anulars realmente Mi juicio? Me condenars para justificarte t?
Acaso tienes t un brazo como el de Dios, Y truenas con una voz como la suya?
Adrnate ahora de majestad y dignidad, Y vstete de gloria y de esplendor.
Derrama los torrentes de tu ira, Mira a todo soberbio y abtelo,
Mira a todo soberbio y humllalo, Y pisotea a los impos donde estn.
Escndelos juntos en el polvo; talos en el lugar oculto.
Entonces Yo tambin te confesar Que tu mano derecha te puede salvar.
Mira a Behemot (al hipoptamo), al cual hice como a ti, Que come hierba como el buey.
Su fuerza est en sus lomos, Y su vigor en los msculos de su vientre.
Mueve su cola como un cedro; Entretejidos estn los tendones de sus muslos.
Sus huesos son tubos de bronce; Sus miembros como barras de hierro.
Es la primera de las obras de Dios; Que slo su hacedor le acerque su espada.
Ciertamente alimento le traen los montes, Y todas las bestias del campo retozan all.
Bajo los lotos se echa, En lo oculto de las caas y del pantano.
Lo cubren los lotos con su sombra; Los sauces del arroyo lo rodean.
Si el ro ruge, l no se alarma; Tranquilo est, aunque el Jordn se lance hacia su boca.
Lo capturar alguien cuando est vigilando? Perforar alguien su nariz con garfios?
"Sacars t a Leviatn (al monstruo marino) con anzuelo, O sujetars con cuerda su lengua?
Pondrs una soga en su nariz, O perforars su quijada con gancho?
Acaso te har muchas splicas, O te hablar palabras sumisas?
Har un pacto contigo? Lo tomars como siervo para siempre?
Jugars con l como con un pjaro, O lo atars para tus doncellas?
Traficarn con l los comerciantes? Lo repartirn entre los mercaderes?
Podrs llenar su piel de arpones, O de lanzas de pescar su cabeza?
Pon tu mano sobre l; Te acordars de la batalla y no lo volvers a hacer.
Falsa es tu esperanza; Con slo verlo sers derribado.
Nadie hay tan audaz que lo despierte; Quin, pues, podr estar delante de M?
Quin Me ha dado algo para que Yo se lo restituya? Cuanto existe debajo de todo el cielo es Mo.
No dejar de hablar de sus miembros, Ni de su gran poder, ni de su agraciada figura.
Quin lo desnudar de su armadura exterior? Quin penetrar su doble malla?
Quin abrir las puertas de sus fauces? Alrededor de sus dientes hay terror.
Sus fuertes escamas son su orgullo, Cerradas como con apretado sello.
La una est tan cerca de la otra Que el aire no puede penetrar entre ellas.
Unidas estn una a la otra; Se traban entre s y no pueden separarse.
Sus estornudos dan destellos de luz, Y sus ojos son como los prpados del alba.
De su boca salen antorchas, Chispas de fuego saltan.
De sus narices sale humo, Como de una olla que hierve sobre juncos encendidos.
Su aliento enciende carbones, Y una llama sale de su boca.
En su cuello reside el poder, Y salta el desaliento delante de l.
Unidos estn los pliegues de su carne, Firmes estn en l e inconmovibles.
Su corazn es duro como piedra, Duro como piedra de molino.
Cuando l se levanta, los poderosos tiemblan; A causa del estruendo quedan confundidos.
La espada que lo alcance no puede prevalecer, Ni la lanza, el dardo, o la jabalina.
Estima el hierro como paja, El bronce como madera carcomida.
No lo hace huir la flecha; En hojarasca se convierten para l las piedras de la honda.
Como hojarasca son estimados los mazos; Se re del blandir de la jabalina.
Por debajo tiene como tiestos puntiagudos; Se extiende como trillo sobre el lodo.
Hace hervir las profundidades como olla; Hace el mar como un recipiente de ungento.
Detrs de s hace brillar una estela; Se dira que el abismo es blanca cabellera.
Nada en la tierra es semejante a l, Que fue hecho sin temer a nada.
Desafa a todo ser altivo; l es rey sobre todos los orgullosos."
Entonces Job respondi al SEOR:
"Yo s que T puedes hacer todas las cosas, Y que ninguno de Tus propsitos puede ser frustado.
Quin es ste que oculta el consejo sin entendimiento?' Por tanto, he declarado lo que no comprenda, Cosas demasiado maravillosas para m, que yo no saba.
Escucha ahora, y hablar; Te preguntar y T me instruirs.
He sabido de Ti slo de odas, Pero ahora mis ojos Te ven.
Por eso me retracto, Y me arrepiento en polvo y ceniza."
Despus que el SEOR habl estas palabras a Job, el SEOR dijo a Elifaz el Temanita: "Se ha encendido Mi ira contra ti y contra tus dos amigos, porque no han hablado de M lo que es recto, como Mi siervo Job.
"Ahora pues, tomen siete novillos y siete carneros, vayan a Mi siervo Job y ofrezcan holocausto por ustedes, y Mi siervo Job orar por ustedes. Porque ciertamente a l atender para no hacer con ustedes conforme a su insensatez, porque no han h
Y Elifaz el Temanita, y Bildad el Suhita y Zofar el Naamatita fueron e hicieron tal como el SEOR les haba dicho; y el SEOR acept a Job.
Y el SEOR restaur el bienestar de Job cuando ste or por sus amigos; y el SEOR aument al doble todo lo que Job haba posedo.
Entonces todos sus hermanos y todas sus hermanas y todos los que le haban conocido antes, vinieron a l y comieron con l en su casa; se condolieron de l y lo consolaron por todo el mal que el SEOR haba trado sobre l. Cada uno le dio una moneda (11
El SEOR bendijo los ltimos das de Job ms que los primeros; y tuvo 14,000 ovejas, 6,000 camellos, 1,000 yuntas de bueyes y 1,000 asnas.
Tuvo adems siete hijos y tres hijas.
Llam a la primera Jemina, a la segunda Cesia y a la tercera Keren Hapuc.
En toda la tierra no se encontraban mujeres tan hermosas como las hijas de Job. Su padre les dio tambin herencia entre sus hermanos.
Despus de esto vivi Job 140 aos, y vio a sus hijos y a los hijos de sus hijos, hasta cuatro generaciones.
Y muri Job, anciano y lleno de das.
Cun bienaventurado es el hombre que no anda en el consejo de los impos, Ni se detiene en el camino de los pecadores, Ni se sienta en la silla de los escarnecedores,
Sino que en la ley del SEOR est su deleite, Y en Su ley medita de da y de noche!
Ser como rbol plantado junto a corrientes de agua, Que da su fruto a su tiempo Y su hoja no se marchita; En todo lo que hace, prospera.
No as los impos, Que son como paja que se lleva el viento.
Por tanto, no se sostendrn los impos en el juicio, Ni los pecadores en la congregacin de los justos.
Porque el SEOR conoce el camino de los justos, Pero el camino de los impos perecer.
Por qu se sublevan las naciones, Y los pueblos traman cosas vanas?
Se levantan los reyes de la tierra, Y los gobernantes traman unidos Contra el SEOR y contra Su Ungido, diciendo:
"Rompamos Sus cadenas Y echemos de nosotros Sus cuerdas!"
El que se sienta como Rey en los cielos se re, El Seor se burla de ellos.
Luego les hablar en Su ira, Y en Su furor los aterrar, diciendo:
"Pero Yo mismo he consagrado a Mi Rey Sobre Sion, Mi santo monte."
"Ciertamente anunciar el decreto del SEOR Que me dijo: 'Mi Hijo eres T, Yo Te he engendrado hoy.
'Pdeme, y Te dar las naciones como herencia Tuya, Y como posesin Tuya los confines de la tierra.
'T los quebrantars con vara de hierro; Los desmenuzars como vaso de alfarero.'"
Ahora pues, oh reyes, muestren discernimiento; Reciban amonestacin, oh jueces de la tierra.
Adoren al SEOR con reverencia, Y algrense con temblor.
Honren al Hijo para que no se enoje y perezcan en el camino, Pues puede inflamarse de repente Su ira. Cun bienaventurados son todos los que en El se refugian!
b Salmo de David, cuando hua de su hijo Absaln. Oh SEOR, cmo se han multiplicado mis adversarios! Muchos se levantan contra m.
Muchos dicen de mi: "Para l no hay salvacin en Dios." (Selah)
Pero T, oh SEOR, eres escudo en derredor mo, Mi gloria, y el que levanta mi cabeza.
Con mi voz clam al SEOR, Y El me respondi desde Su santo monte. (Selah)
Yo me acost y me dorm; Despert, pues el SEOR me sostiene.
No temer a los diez millares de enemigos Que se han puesto en derredor contra m.
Levntate, SEOR! Slvame, Dios mo! Porque T hieres a todos mis enemigos en la mejilla; Rompes los dientes de los impos.
La salvacin es del SEOR. Sea sobre Tu pueblo Tu bendicin! (Selah)
b Para el director del coro; para instrumentos de cuerda. Salmo de David. Cuando clamo, respndeme, oh Dios de mi justicia. En la angustia me has aliviado; Ten piedad de m, escucha mi oracin.
Hijos de hombres, hasta cundo cambiarn mi honra en deshonra? Hasta cundo amarn la vanidad y buscarn la mentira? (Selah)
Sepan, pues, que el SEOR ha apartado al piadoso para s; El SEOR oye cuando a El clamo.
Tiemblen, y no pequen; Mediten en su corazn sobre su lecho, y callen. (Selah)
Ofrezcan sacrificios de justicia, Y confen en el SEOR.
Muchos dicen: "Quin nos mostrar el bien?" Alza, oh SEOR, sobre nosotros la luz de Tu rostro!
Alegra pusiste en mi corazn, Mayor que la de ellos cuando abundan su grano y su vino nuevo.
En paz me acostar y as tambin dormir, Porque slo T, SEOR, me haces vivir seguro.
b Para el director del coro; para acompaamiento de flauta. Salmo de David. Escucha mis palabras, oh SEOR; Considera mi lamento.
Atiende a la voz de mi clamor, Rey mo y Dios mo, Porque es a Ti a quien oro.
Oh SEOR, de maana oirs mi voz; De maana presentar mi oracin a Ti, Y con ansias esperar.
Porque T no eres un Dios que se complace en la maldad; El mal no mora en Ti.
Los que se ensalzan no estarn delante de Tus ojos; Aborreces a todos los que hacen iniquidad.
Destruyes a los que hablan falsedad; El SEOR aborrece al hombre sanguinario y engaador.
Pero yo, por la abundancia de Tu misericordia entrar en Tu casa; Me postrar en Tu santo templo con reverencia.
SEOR, guame en Tu justicia por causa de mis enemigos; Allana delante de m Tu camino.
Porque no hay sinceridad en lo que dicen; Destruccin son sus entraas, Sepulcro abierto es su garganta; Con su lengua hablan lisonjas.
Tenlos por culpables, oh Dios; Que caigan por sus mismas intrigas! Echalos fuera por la multitud de sus transgresiones, Porque se rebelan contra Ti.
Pero algrense todos los que en Ti se refugian; Para siempre canten con jbilo, Porque T los proteges; Regocjense en Ti los que aman Tu nombre.
Porque T, oh SEOR, bendices al justo, Como con un escudo lo rodeas de Tu favor.
b Para el director del coro; con instrumentos de cuerda, sobre una lira de ocho cuerdas. Salmo de David. SEOR, no me reprendas en Tu ira, Ni me castigues en Tu furor.
Ten piedad de m, SEOR, porque estoy sin fuerza; Sname, SEOR, porque mis huesos se estremecen.
Mi alma tambin est muy angustiada; Y T, oh SEOR, hasta cundo?
Vulvete, SEOR, rescata mi alma; Slvame por Tu misericordia.
Porque no hay en la muerte memoria de Ti; En el Seol, quin Te da gracias?
Cansado estoy de mis gemidos; Todas las noches inundo de llanto mi lecho, Con mis lgrimas riego mi cama.
Se consumen de sufrir mis ojos; Han envejecido a causa de todos mis adversarios.
Aprtense de m, todos ustedes que hacen iniquidad, Porque el SEOR ha odo la voz de mi llanto.
El SEOR ha escuchado mi splica; El SEOR recibe mi oracin.
Todos mis enemigos sern avergonzados y se turbarn en gran manera; Se volvern, y de repente sern avergonzados.
b Sigain de David, que cant al SEOR acerca de Cus, el Benjamita. Oh SEOR, Dios mo, en Ti me refugio; Slvame de todo el que me persigue, y lbrame,
No sea que alguno desgarre mi vida como len, Y me despedace sin que haya quien me libre.
Oh SEOR, Dios mo, si yo he hecho esto, Si hay en mis manos injusticia,
Si he pagado con el mal al que estaba en paz conmigo, O he despojado al que sin causa era mi adversario,
Que el enemigo me persiga y me alcance; Que pisotee en tierra mi vida Y eche en el polvo mi gloria. (Selah)
Levntate, oh SEOR, en Tu ira; Alzate contra la furia de mis adversarios, Y despirtate en favor mo; T has establecido juicio.
Que Te rodee la asamblea de los pueblos, Y T en lo alto regresa sobre ella.
El SEOR juzga a los pueblos. Jzgame oh SEOR, conforme a mi justicia y a la integridad que hay en m.
Que se acabe la maldad de los impos, pero establece T al justo, Porque el Dios justo prueba los corazones y las mentes.
Mi escudo est en Dios, Que salva a los rectos de corazn.
Dios es juez justo, Y un Dios que se indigna cada da contra el impo .
Y si el impo no se arrepiente, El afilar Su espada; Tensado y preparado est Su arco.
Ha preparado tambin Sus armas de muerte; Hace de Sus flechas saetas ardientes.
Miren, el impo con la maldad sufre dolores, Y concibe la iniquidad y da a luz el engao.
Ha cavado una fosa y la ha ahondado, Y ha cado en el hoyo que hizo.
Su iniquidad volver sobre su cabeza, Y su violencia descender sobre su coronilla.
Dar gracias al SEOR conforme a Su justicia, Y cantar alabanzas al nombre del SEOR, el Altsimo.
b Para el director del coro; sobre Gitit. Salmo de David. Posiblemente instrumento o meloda procedente de Gat. Oh SEOR, Seor nuestro, Cun glorioso es Tu nombre en toda la tierra, Que has desplegado Tu gloria sobre los cielos!
Por boca de los infantes y de los nios de pecho has establecido Tu fortaleza, Por causa de Tus adversarios, Para hacer cesar al enemigo y al vengativo.
Cuando veo Tus cielos, obra de Tus dedos, La luna y las estrellas que T has establecido,
Digo: Qu es el hombre para que Te acuerdes de l, Y el hijo del hombre para que lo cuides?
Sin embargo, lo has hecho un poco menor que los ngeles, Y lo coronas de gloria y majestad!
T le haces seorear sobre las obras de Tus manos; Todo lo has puesto bajo sus pies:
Todas las ovejas y los bueyes, Y tambin las bestias del campo,
Las aves de los cielos y los peces del mar, Cuanto atraviesa las sendas de los mares.
Oh SEOR, Seor nuestro, Cun glorioso es Tu nombre en toda la tierra!
b Para el director del coro; sobre Mut Laben. Salmo de David. Dar gracias al SEOR con todo mi corazn; Todas Tus maravillas contar.
En Ti me alegrar y me regocijar; Cantar alabanzas a Tu nombre, oh Altsimo.
Cuando mis enemigos retroceden, Tropiezan y perecen delante de Ti.
Porque T has mantenido mi derecho y mi causa; Te sientas en el trono juzgando con justicia.
Has reprendido a las naciones, has destruido al impo, Has borrado su nombre para siempre.
El enemigo ha llegado a su fin en desolacin eterna, Y T has destruido sus ciudades; Su recuerdo ha perecido con ellas.
Pero el SEOR permanece para siempre; Ha establecido Su trono para juicio,
Y juzgar al mundo con justicia; Con equidad ejecutar juicio sobre los pueblos.
El SEOR ser tambin baluarte para el oprimido, Baluarte en tiempos de angustia.
En Ti pondrn su confianza los que conocen Tu nombre, Porque T, oh SEOR, no abandonas a los que Te buscan.
Canten alabanzas al SEOR, que mora en Sion; Proclamen entre los pueblos Sus proezas.
Porque el que pide cuentas de la sangre derramada, se acuerda de ellos; No olvida el clamor de los afligidos.
Oh SEOR, ten piedad de m; Mira mi afliccin por causa de los que me aborrecen, T que me levantas de las puertas de la muerte;
Para que yo cuente todas Tus alabanzas, Para que en las puertas de la hija de Sion Me regocije en Tu salvacin.
Las naciones se han hundido en el foso que hicieron; En la red que escondieron, su propio pie qued prendido.
El SEOR se ha dado a conocer; Ha ejecutado juicio. El impo es atrapado en la obra de sus propias manos. (Higaion, Selah)
Los impos volvern al Seol, O sea, todas las naciones que se olvidan de Dios.
Pues el necesitado no ser olvidado para siempre, Ni la esperanza de los afligidos perecer eternamente.
Levntate, oh SEOR; no prevalezca el hombre; Sean juzgadas las naciones delante de Ti.
Pon temor en ellas, oh SEOR; Aprendan las naciones que no son ms que hombres. (Selah)
Por qu, oh SEOR, Te mantienes alejado, Y Te escondes en tiempos de tribulacin?
Con arrogancia el impo acosa al afligido; Que sea atrapado en las trampas que ha preparado!
Porque del deseo de su corazn se glora el impo, Y el codicioso maldice y desprecia al SEOR.
El impo, en la arrogancia de su rostro, no busca a Dios . Todo su pensamiento es: "No hay Dios."
Sus caminos prosperan en todo tiempo; Tus juicios, oh Dios, estn en lo alto, lejos de su vista; A todos sus adversarios los desprecia.
Dice en su corazn: "No hay quien me mueva; Por todas las generaciones no sufrir adversidad."
Llena est su boca de blasfemia, engao y opresin; Bajo su lengua hay malicia e iniquidad.
Se sienta al acecho en las aldeas, En los escondrijos mata al inocente; Sus ojos espan al desvalido.
Acecha en el escondrijo como len en su guarida; Acecha para atrapar al afligido, Y atrapa al afligido arrastrndolo a su red.
Se agazapa, se encoge, Y los desdichados caen en sus garras.
El impo dice en su corazn: "Dios se ha olvidado; Ha escondido Su rostro; nunca ver nada."
Levntate, oh SEOR; alza, oh Dios, Tu mano. No Te olvides de los pobres.
Por qu ha despreciado el impo a Dios? Ha dicho en su corazn: "T no le pedirs cuentas."
T lo has visto, porque has contemplado la malicia y el maltrato, para hacer justicia con Tu mano. A Ti se acoge el desvalido; T has sido amparo del hurfano.
Quibrale el brazo al impo y al malvado; Persigue su maldad hasta que desaparezca.
El SEOR es Rey eternamente y para siempre; Las naciones han perecido de Su tierra.
Oh SEOR, T has odo el deseo de los humildes; T fortalecers su corazn e inclinars Tu odo
Para hacer justicia al hurfano y al afligido; Para que no vuelva a causar terror el hombre que es de la tierra.
b Para el director del coro. Salmo de David. En el SEOR me refugio; Cmo es que ustedes le dicen a mi alma: "Huye como ave al monte?
Porque, los impos tensan el arco, Preparan su flecha sobre la cuerda Para disparar en lo oscuro a los rectos de corazn.
Si los fundamentos son destruidos; Qu puede hacer el justo?"
El SEOR est en Su santo templo, el trono del SEOR est en los cielos; Sus ojos contemplan, Sus prpados examinan a los hijos de los hombres.
El SEOR prueba al justo y al impo, Y Su alma aborrece al que ama la violencia.
Sobre los impos har llover carbones encendidos; Fuego, azufre y viento abrasador ser la porcin de su copa.
Pues el SEOR es justo; El ama la justicia; Los rectos contemplarn Su rostro.
b Para el director del coro; sobre una lira de ocho cuerdas. Salmo de David. Salva, SEOR, porque el piadoso deja de ser; Porque los fieles desaparecen de entre los hijos de los hombres.
Falsedad habla cada uno a su prjimo; Hablan con labios lisonjeros y con doblez de corazn.
Corte el SEOR todo labio lisonjero, La lengua que habla con exageracin;
A los que han dicho: "Con nuestra lengua prevaleceremos, Nuestros labios nos defienden; quin es seor sobre nosotros?"
"Por la desolacin del afligido, por los gemidos del menesteroso, Me levantar ahora," dice el SEOR; "lo pondr en la seguridad que anhela."
Las palabras del SEOR son palabras puras, Plata probada en un crisol en la tierra, siete veces refinada.
T, SEOR, los guardars; De esta generacin los preservars para siempre.
Por todas partes se pasean los impos, Cuando la maldad es exaltada entre los hijos de los hombres.
b Para el director del coro. Salmo de David. Hasta cundo, oh SEOR? Me olvidars para siempre? Hasta cundo esconders de m Tu rostro?
Hasta cundo he de tomar consejo en mi alma, Teniendo pesar en mi corazn todo el da? Hasta cundo mi enemigo se enaltecer sobre m?
Considera y respndeme, oh SEOR, Dios mo; Ilumina mis ojos, no sea que duerma el sueo de la muerte;
No sea que mi enemigo diga: "Lo he vencido;" Y mis adversarios se regocijen cuando yo sea sacudido.
Pero yo en Tu misericordia he confiado; Mi corazn se regocijar en Tu salvacin.
Cantar al SEOR, Porque me ha llenado de bienes.
b Para el director del coro. Salmo de David. El necio ha dicho en su corazn: "No hay Dios." Todos se han corrompido, han cometido hechos abominables; No hay quien haga el bien.
El SEOR ha mirado desde los cielos sobre los hijos de los hombres Para ver si hay alguien que entienda, Alguien que busque a Dios.
Pero todos se han desviado, a una se han corrompido; No hay quien haga el bien, no hay ni siquiera uno.
No tienen conocimiento todos los que hacen iniquidad, Que devoran a mi pueblo como si comieran pan, Y no invocan al SEOR?
All estn temblando de miedo, Pues Dios est con la generacin justa.
Del consejo del afligido ustedes se burlaran, Pero el SEOR es su refugio.
Oh, si de Sion saliera la salvacin de Israel! Cuando el SEOR restaure a Su pueblo cautivo, Se regocijar Jacob y se alegrar Israel.
b Salmo de David. SEOR, quin habitar en Tu tabernculo? Quin morar en Tu santo monte?
El que anda en integridad y obra justicia, Y habla verdad en su corazn.
El que no calumnia con su lengua, No hace mal a su prjimo, Ni toma reproche contra su amigo;
En cuyos ojos el perverso es despreciado, pero honra a los que temen al SEOR; El que aun jurando en perjuicio propio, no cambia;
El que su dinero no da a inters, Ni acepta soborno contra el inocente. El que hace estas cosas permanecer firme.
b Mictam de David. Protgeme, oh Dios, pues en Ti me refugio.
Yo dije al SEOR: "T eres mi Seor; Ningn bien tengo fuera de Ti."
En cuanto a los santos que estn en la tierra, Ellos son los nobles en quienes est toda mi delicia.
Se multiplicarn las aflicciones de aqullos que han corrido tras otro dios ; No derramar yo sus libaciones de sangre, Ni sus nombres pronunciarn mis labios.
El SEOR es la porcin de mi herencia y de mi copa; T sustentas mi suerte.
Las cuerdas me cayeron en lugares agradables; En verdad es hermosa la herencia que me ha tocado.
Bendecir al SEOR que me aconseja; En verdad, en las noches mi corazn me instruye.
Al SEOR he puesto continuamente delante de m; Porque est a mi diestra, permanecer firme.
Por tanto, mi corazn se alegra y mi alma se regocija; Tambin mi carne morar segura,
Porque T no abandonars mi alma en el Seol, Ni permitirs que Tu Santo sufra corrupcin.
Me dars a conocer la senda de la vida; En Tu presencia hay plenitud de gozo; En Tu diestra hay deleites para siempre.
b Oracin de David. Oye, oh SEOR, una causa justa; atiende a mi clamor; Presta odo a mi oracin, que no es de labios engaosos.
Que de Tu presencia venga mi vindicacin; Que Tus ojos vean lo que es justo.
T has probado mi corazn, Me has visitado de noche; Me has puesto a prueba y nada hallaste. He resuelto que mi boca no peque.
En cuanto a las obras de los hombres, por la palabra de Tus labios Yo me he guardado de los caminos de los violentos.
Mis pasos se han mantenido firmes en Tus sendas. No han resbalado mis pies.
Yo Te he invocado, oh Dios, porque T me responders; Inclina a m Tu odo, escucha mi palabra.
Muestra maravillosamente Tu misericordia, Oh, Salvador de los que se refugian a Tu diestra Huyendo de los que se levantan contra ellos.
Gurdame como a la nia de Tus ojos; Escndeme a la sombra de Tus alas
De los impos que me despojan, De mis enemigos mortales que me rodean.
Han cerrado su insensible corazn ; Hablan arrogantemente con su boca.
Ahora han cercado nuestros pasos; Fijan sus ojos para echarnos por tierra,
Como len que ansa despedazar, Como leoncillo que acecha en los escondites.
Levntate, SEOR, sal a su encuentro, derrbalo; Con Tu espada libra mi alma del impo.
Lbrame de los hombres, con Tu mano, oh SEOR, De los hombres del mundo, cuya herencia est en esta vida, Y cuyo vientre llenas de Tu tesoro. Se llenan de hijos, Y dejan lo que les abunda a sus pequeos.
En cuanto a m, en justicia contemplar Tu rostro; Al despertar, me saciar cuando contemple Tu semblante.
b Para el director del coro. Salmo de David, siervo del SEOR, el cual dirigi al SEOR las palabras de este cntico el da que el SEOR lo libr de la mano de todos sus enemigos, y de la mano de Sal. Y dijo: "Yo Te amo, SEOR, fortaleza m
El SEOR es mi roca, mi baluarte y mi libertador; Mi Dios, mi roca en quien me refugio; Mi escudo y el poder de mi salvacin, mi altura inexpugnable.
Invoco al SEOR, que es digno de ser alabado, Y soy salvo de mis enemigos.
Los lazos de la muerte me cercaron, Y los torrentes de iniquidad me atemorizaron.
Los lazos del Seol me rodearon; Las redes de la muerte surgieron ante m.
En mi angustia invoqu al SEOR, Y clam a mi Dios; Desde Su templo oy mi voz, Y mi clamor delante de El lleg a Sus odos.
Entonces la tierra se estremeci y tembl; Los cimientos de los montes temblaron Y fueron sacudidos, porque El se indign.
Humo subi de Su nariz, Y el fuego de Su boca consuma; Carbones fueron por l encendidos.
Tambin inclin los cielos, y descendi Con densas tinieblas debajo de Sus pies.
Cabalg sobre un querubn, y vol; Y rpido vol sobre las alas del viento.
De las tinieblas hizo Su escondedero, Su pabelln a Su alrededor; Tinieblas de las aguas, densos nubarrones.
Por el fulgor de Su presencia se desvanecieron Sus densas nubes En granizo y carbones encendidos.
El SEOR tambin tron en los cielos, Y el Altsimo dio Su voz: Granizo y carbones encendidos.
El envi Sus flechas, y los dispers, Y muchos relmpagos, y los confundi.
Entonces apareci el lecho de las aguas, Y los cimientos del mundo quedaron al descubierto A Tu reprensin, oh SEOR, Al soplo del aliento de Tu nariz.
Extendi la mano desde lo alto y me tom; Me sac de las muchas aguas.
Me libr de mi poderoso enemigo, Y de los que me aborrecan, pues eran ms fuertes que yo.
Se enfrentaron a m el da de mi infortunio, Pero el SEOR fue mi sostn.
Tambin me sac a un lugar espacioso; Me rescat, porque se complaci en m.
El SEOR me ha premiado conforme a mi justicia; Conforme a la pureza de mis manos me ha recompensado.
Porque he guardado los caminos del SEOR, Y no me he apartado impamente de mi Dios.
Pues todas Sus ordenanzas estaban delante de m, Y no alej de m Sus estatutos.
Tambin fui ntegro para con El, Y me guard de mi iniquidad.
Por tanto el SEOR me ha recompensado conforme a mi justicia, Conforme a la pureza de mis manos delante de Sus ojos.
Con el benigno Te muestras benigno, Con el ntegro Te muestras ntegro.
Con el puro eres puro, Y con el perverso eres sagaz.
Porque T salvas al pueblo afligido, Pero humillas los ojos altivos.
T enciendes mi lmpara, oh SEOR; Mi Dios que alumbra mis tinieblas.
Pues contigo aplastar ejrcitos, Y con mi Dios escalar murallas.
En cuanto a Dios, Su camino es perfecto; Acrisolada es la palabra del SEOR; El es escudo a todos los que a El se acogen.
Pues, quin es Dios, fuera del SEOR? Y quin es roca, sino slo nuestro Dios,
El Dios que me cie de poder, Y ha hecho perfecto mi camino?
El hace mis pies como de ciervas, Y me afirma en mis alturas.
El adiestra mis manos para la batalla, Y mis brazos para tensar el arco de bronce.
T me has dado tambin el escudo de Tu salvacin; Tu diestra me sostiene, Y Tu benevolencia me engrandece.
Ensanchas mis pasos debajo de m, Y mis pies no han resbalado.
Persegu a mis enemigos y los alcanc; Y no me volv hasta acabarlos.
Los destroc y no pudieron levantarse; Cayeron debajo de mis pies.
Pues T me has ceido con fuerza para la batalla; Has subyugado debajo de m a los que contra m se levantaron.
Tambin has hecho que mis enemigos me vuelvan las espaldas, Y destru a los que me odiaban.
Clamaron, pero no hubo quin los salvara; Aun al SEOR clamaron, pero no les respondi.
Entonces los desmenuc como polvo delante del viento; Los arroj como lodo de las calles.
T me has librado de las contiendas del pueblo; Me has puesto por cabeza de las naciones; Pueblo que yo no conoca me sirve.
Al orme, me obedecen; Los extranjeros me fingen obediencia.
Los extranjeros desfallecen, Y salen temblando de sus fortalezas.
El SEOR vive, bendita sea mi roca, Y ensalzado sea el Dios de mi salvacin,
El Dios que por m ejecuta venganza, Y subyuga pueblos debajo de m;
El que me libra de mis enemigos. Ciertamente T me exaltas sobre los que se levantan contra m; Me rescatas del hombre violento.
Por tanto, Te dar gracias, oh SEOR, entre las naciones, Y cantar alabanzas a Tu nombre.
Grandes victorias da El a Su rey, Y muestra misericordia a Su ungido, A David y a su descendencia para siempre.
b Para el director del coro. Salmo de David. Los cielos proclaman la gloria de Dios, Y el firmamento anuncia la obra de Sus manos.
Un da transmite el mensaje al otro da, Y una noche a la otra noche revela sabidura.
No hay mensaje, no hay palabras; No se oye su voz.
Pero por toda la tierra sali su voz, Y hasta los confines del mundo sus palabras. En ellos Dios puso una tienda para el sol,
Y ste, como un esposo que sale de su alcoba, Se regocija como hombre fuerte al correr su carrera.
De un extremo de los cielos es su salida, Y su curso hasta el otro extremo de ellos; Y no hay nada que se esconda de su calor.
La ley del SEOR es perfecta, que restaura el alma; El testimonio del SEOR es seguro, que hace sabio al sencillo.
Los preceptos del SEOR son rectos, que alegran el corazn; El mandamiento del SEOR es puro, que alumbra los ojos.
El temor del SEOR es limpio, que permanece para siempre; Los juicios del SEOR son verdaderos, todos ellos justos;
Deseables ms que el oro; s, ms que mucho oro fino, Ms dulces que la miel y que el destilar del panal.
Adems, Tu siervo es amonestado por ellos; En guardarlos hay gran recompensa.
Quin puede discernir sus propios errores? Absulveme de los que me son ocultos.
Guarda tambin a Tu siervo de pecados de soberbia; Que no se enseoreen de m. Entonces ser ntegro, Y ser absuelto de gran transgresin.
Sean gratas las palabras de mi boca y la meditacin de mi corazn delante de Ti, Oh SEOR, roca ma y Redentor mo.
b Para el director del coro. Salmo de David. Que el SEOR te responda en el da de la angustia; Que el nombre del Dios de Jacob te ponga en alto.
Que desde el santuario te enve ayuda Y desde Sion te sostenga.
Que se acuerde de todas tus ofrendas, Y halle aceptable tu holocausto. (Selah)
Que te conceda el deseo de tu corazn, Y cumpla todos tus anhelos.
Nosotros cantaremos con gozo por tu victoria (salvacin), Y en el nombre de nuestro Dios alzaremos bandera. Que el SEOR cumpla todas tus peticiones.
Ahora s que el SEOR salva a Su ungido; Le responder desde Su santo cielo Con la potencia salvadora de Su diestra.
Algunos confan en carros y otros en caballos, Pero nosotros en el nombre del SEOR nuestro Dios confiaremos.
Ellos se doblegaron y cayeron, Pero nosotros nos hemos levantado y nos mantenemos en pie.
Salva, oh SEOR! Que el Rey nos responda el da que clamemos.
b Para el director del coro. Salmo de David. Oh SEOR, en Tu fortaleza se alegrar el rey, y cunto se regocijar en Tu salvacin!
T le has dado el deseo de su corazn, Y no le has negado la peticin de sus labios. (Selah)
Porque le sales al encuentro con bendiciones de bien; Corona de oro fino colocas en su cabeza.
Vida Te pidi y T se la diste, Largura de das eternamente y para siempre.
Grande es su gloria por Tu salvacin, Esplendor y majestad has puesto sobre l.
Pues le haces bienaventurado para siempre; Con Tu presencia le deleitas con alegra.
Porque el rey confa en el SEOR, Y por la misericordia del Altsimo no ser conmovido.
Hallar Tu mano a todos Tus enemigos; Tu diestra hallar a aqullos que Te odian.
Los hars como horno encendido en el tiempo de Tu enojo. El SEOR en Su ira los devorar, Y fuego los consumir.
Su descendencia destruirs de la superficie de la tierra, Y sus descendientes de entre los hijos de los hombres.
Aunque intentaron el mal contra Ti, Y fraguaron una conspiracin, No prevalecern,
Pues T los pondrs en fuga, Apuntars a sus rostros con Tu arco.
Engrandcete, oh SEOR, en Tu poder; Cantaremos y alabaremos Tu podero.
b Para el director del coro; sobre ajelet Hasahar. Salmo de David. Dios mo, Dios mo, por qu me has abandonado? Por qu ests tan lejos de mi salvacin y de las palabras de mi clamor?
Dios mo, de da clamo y no respondes; Y de noche, pero no hay para m reposo.
Sin embargo, T eres santo, Que habitas entre las alabanzas de Israel.
En Ti confiaron nuestros padres; Confiaron, y T los libraste.
A Ti clamaron, y fueron librados; En Ti confiaron, y no fueron decepcionados.
Pero yo soy gusano, y no hombre; Oprobio de los hombres, y despreciado del pueblo.
Todos los que me ven, de m se burlan; Hacen muecas con los labios, menean la cabeza, diciendo:
Que se encomiende al SEOR; que El lo libre; Que El lo rescate, puesto que en El se deleita.
Porque T me sacaste del seno materno;  Me hiciste confiar estando a los pechos de mi madre.
A Ti fui entregado desde mi nacimiento; Desde el vientre de mi madre T eres mi Dios.
No ests lejos de m, porque la angustia est cerca, Pues no hay nadie que ayude.
Muchos toros me han rodeado; Toros fuertes de Basn me han cercado.
Avidos abren su boca contra m, Como un len que despedaza y ruge.
Soy derramado como agua, Y todos mis huesos estn descoyuntados; Mi corazn es como cera; Se derrite en medio de mis entraas.
Como un tiesto se ha secado mi vigor, Y la lengua se me pega al paladar; Me has puesto en el polvo de la muerte.
Porque perros me han rodeado; Me ha cercado cuadrilla de malhechores; Me horadaron las manos y los pies.
Puedo contar todos mis huesos; Ellos me miran, me observan.
Se reparten entre s mis vestidos, Y sobre mi ropa echan suertes.
Pero T, oh SEOR, no ests lejos; Fuerza ma, apresrate a socorrerme.
Libra mi alma de la espada, Mi nica vida de las garras del perro.
Slvame de la boca del len Y de los cuernos de los bfalos; respndeme.
Hablar de Tu nombre a mis hermanos; En medio de la congregacin Te alabar.
Los que temen al SEOR, albenlo; Descendencia toda de Jacob, glorifquenlo, Tmanlo, descendencia toda de Israel.
Porque El no ha despreciado ni aborrecido la afliccin del angustiado, Ni le ha escondido Su rostro; Sino que cuando clam al SEOR, lo escuch.
De Ti viene mi alabanza en la gran congregacin; Mis votos cumplir delante de los que Le temen.
Los pobres comern y se saciarn; Los que buscan al SEOR, Lo alabarn. Viva para siempre el corazn de ustedes!
Todos los trminos de la tierra se acordarn y se volvern al SEOR, Y todas las familias de las naciones adorarn delante de Ti.
Porque del SEOR es el reino, Y El gobierna las naciones.
Todos los grandes de la tierra comern y adorarn; Se postrarn ante El todos los que descienden al polvo, Aun aqul que no puede conservar viva su alma.
La posteridad Le servir; Esto se dir del Seor hasta la generacin venidera.
Vendrn y anunciarn Su justicia; A un pueblo por nacer, anunciarn que El ha hecho esto.
b Salmo de David. El SEOR es mi pastor, Nada me faltar.
En lugares de verdes pastos me hace descansar; Junto a aguas de reposo me conduce.
El restaura mi alma; Me gua por senderos de justicia Por amor de Su nombre.
Aunque pase por el valle de sombra de muerte, No temer mal alguno, porque T ests conmigo; Tu vara y Tu cayado me infunden aliento.
T preparas mesa delante de m en presencia de mis enemigos; Has ungido mi cabeza con aceite; Mi copa est rebosando.
Ciertamente el bien y la misericordia me seguirn todos los das de mi vida, Y en la casa del SEOR morar por largos das.
b Salmo de David. Del SEOR es la tierra y todo lo que hay en ella, El mundo y los que en l habitan.
Porque El la fund sobre los mares, Y la asent sobre los ros.
Quin subir al monte del SEOR? Y quin podr estar en Su lugar santo?
El de manos limpias y corazn puro, El que no ha alzado su alma a la falsedad Ni jurado con engao.
Ese recibir bendicin del SEOR, Y justicia del Dios de su salvacin.
Tal es la generacin de los que Lo buscan, De los que buscan Tu rostro, como Jacob. (Selah)
Alcen, oh puertas, sus cabezas, lcense, puertas eternas, Para que entre el Rey de la gloria.
Quin es este Rey de la gloria? El SEOR, fuerte y poderoso; El SEOR, poderoso en batalla.
Alcen, oh puertas, sus cabezas, lcenlas, puertas eternas, Para que entre el Rey de la gloria.
Quin es este Rey de la gloria? El SEOR de los ejrcitos, El es el Rey de la gloria. (Selah)
b Salmo de David. A Ti, oh SEOR, elevo mi alma.
Dios mo, en Ti confo; No sea yo avergonzado, Que no se regocijen sobre m mis enemigos.
Ciertamente ninguno de los que esperan en Ti ser avergonzado; Sean avergonzados los que sin causa se rebelan.
SEOR, mustrame Tus caminos, Ensame Tus sendas.
Guame en Tu verdad y ensame, Porque T eres el Dios de mi salvacin; En Ti espero todo el da.
Acurdate, oh SEOR, de Tu compasin y de Tus misericordias, Que son eternas.
No Te acuerdes de los pecados de mi juventud ni de mis transgresiones; Acurdate de m conforme a Tu misericordia, Por Tu bondad, oh SEOR.
Bueno y recto es el SEOR; Por tanto, El muestra a los pecadores el camino.
Dirige a los humildes en la justicia, Y ensea a los humildes su camino.
Todas las sendas del SEOR son misericordia y verdad Para aqullos que guardan Su pacto y Sus testimonios.
Oh SEOR, por amor de Tu nombre, Perdona mi iniquidad, porque es grande.
Quin es el hombre que teme al SEOR? El le instruir en el camino que debe escoger.
En prosperidad habitar su alma, Y su descendencia poseer la tierra.
Los secretos del SEOR son para los que Le temen, Y El les dar a conocer Su pacto.
De continuo estn mis ojos hacia el SEOR, Porque El sacar mis pies de la red.
Vulvete a m y tenme piedad, Porque estoy solitario y afligido.
Las angustias de mi corazn han aumentado; Scame de mis congojas.
Mira mi afliccin y mis trabajos, Y perdona todos mis pecados.
Mira mis enemigos, que son muchos, Y con odio violento me detestan.
Guarda mi alma y lbrame; No sea yo avergonzado, porque en Ti me refugio.
La integridad y la rectitud me preserven, Porque en Ti espero.
Oh Dios, redime a Israel De todas sus angustias.
b Salmo de David. Hazme justicia, oh SEOR, porque yo en mi integridad he andado, Y en el SEOR he confiado sin titubear.
Examname, oh SEOR, y prubame; Escudria mi mente y mi corazn.
Porque delante de mis ojos est Tu misericordia, Y en Tu verdad he andado.
Con los falsos no me he sentado, Ni con los hipcritas ir.
Aborrezco la reunin de los malhechores, Y no me sentar con los impos.
Lavar en inocencia mis manos, Y andar alrededor de Tu altar, oh SEOR,
Proclamando con voz de accin de gracias Y contando todas Tus maravillas.
Oh SEOR, yo amo la habitacin de Tu casa, Y el lugar donde habita Tu gloria.
No juntes mi alma con pecadores, Ni mi vida con hombres sanguinarios,
En cuyas manos hay intrigas, Y cuya diestra est llena de sobornos.
Pero yo en mi integridad andar; Redmeme, y ten piedad de m.
Sobre tierra firme est mi pie; En las congregaciones bendecir al SEOR.
b Salmo de David. El SEOR es mi luz y mi salvacin; A quin temer? El SEOR es la fortaleza de mi vida; De quin tendr temor?
Cuando los malhechores vinieron sobre m para devorar mis carnes, Ellos, mis adversarios y mis enemigos, tropezaron y cayeron.
Si un ejrcito acampa contra m, No temer mi corazn; Si contra m se levanta guerra, A pesar de ello, yo estar confiado.
Una cosa he pedido al SEOR, y sa buscar: Que habite yo en la casa del SEOR todos los das de mi vida, Para contemplar la hermosura del SEOR Y para meditar en Su templo.
Porque en el da de la angustia me esconder en Su tabernculo; En lo secreto de Su tienda me ocultar; Sobre una roca me pondr en alto.
Entonces ser levantada mi cabeza sobre mis enemigos que me cercan, Y en Su tienda ofrecer sacrificios con voces de jbilo; Cantar, s, cantar alabanzas al SEOR.
Escucha, oh SEOR, mi voz cuando clamo; Ten piedad de m, y respndeme.
Cuando dijiste: "Busquen Mi rostro," mi corazn Te respondi: "Tu rostro, SEOR, buscar."
No escondas Tu rostro de m; No rechaces con ira a Tu siervo; T has sido mi ayuda. No me abandones ni me desampares, Oh Dios de mi salvacin.
Porque aunque mi padre y mi madre me hayan abandonado, El SEOR me recoger.
SEOR, ensame Tu camino, Y guame por senda llana Por causa de mis enemigos.
No me entregues a la voluntad de mis adversarios; Porque testigos falsos se han levantado contra m, Y los que respiran violencia.
Hubiera yo desmayado, si no hubiera credo que haba de ver la bondad del SEOR En la tierra de los vivientes.
Espera al SEOR; Esfurzate y alintese tu corazn. S, espera al SEOR.
b Salmo de David. A Ti clamo, oh SEOR; Roca ma, no seas sordo para conmigo, No sea que si guardas silencio hacia m, Venga a ser semejante a los que descienden a la fosa.
Escucha la voz de mis splicas cuando a Ti pido auxilio; Cuando levanto mis manos hacia el Lugar Santsimo de Tu santuario.
No me arrastres con los impos Ni con los que obran iniquidad, Que hablan de paz con su prjimo, Mientras hay maldad en su corazn.
Dales conforme a su obra y segn la maldad de sus hechos; Dales conforme a la obra de sus manos; Pgales su merecido.
Porque no tienen en cuenta los hechos del SEOR Ni la obra de Sus manos, El los derribar y no los edificar.
Bendito sea el SEOR, Porque ha odo la voz de mis splicas.
El SEOR es mi fuerza y mi escudo; En El confa mi corazn, y soy socorrido; Por tanto, mi corazn se regocija, Y Le dar gracias con mi cntico.
El SEOR es la fuerza de su pueblo, Y El es defensa salvadora de Su ungido.
Salva a Tu pueblo y bendice a Tu heredad, Pastoralos y llvalos en Tus brazos para siempre.
b Salmo de David. Tributen al SEOR, oh hijos de los poderosos, Tributen al SEOR gloria y poder.
Tributen al SEOR la gloria debida a Su nombre; Adoren al SEOR en la majestad de la santidad.
Voz del SEOR sobre las aguas. El Dios de gloria truena, El SEOR est sobre las muchas aguas.
La voz del SEOR es poderosa, La voz del SEOR es majestuosa.
La voz del SEOR rompe los cedros; S, el SEOR hace pedazos los cedros del Lbano;
Y como becerro hace saltar al Monte Lbano; Y al Monte Sirin (Hermn) como cra de bfalo.
La voz del SEOR levanta llamas de fuego.
La voz del SEOR hace temblar el desierto; El SEOR hace temblar el desierto de Cades.
La voz del SEOR hace parir a las ciervas Y deja los bosques desnudos, Y en Su templo todo dice: "Gloria!"
El SEOR se sent como Rey durante el diluvio; S, como Rey se sienta el SEOR para siempre.
El SEOR dar fuerza a Su pueblo; El SEOR bendecir a Su pueblo con paz.
b Salmo. Cntico para la dedicacin de la Casa. Salmo de David. Te ensalzar, oh SEOR, porque me has elevado, Y no has permitido que mis enemigos se ran de m.
Oh SEOR, Dios mo, A Ti ped auxilio y me sanaste.
Oh SEOR, has sacado mi alma del Seol; Me has guardado con vida, para que no descienda al sepulcro.
Canten alabanzas al SEOR, ustedes Sus santos, Y alaben Su santo nombre.
Porque Su ira es slo por un momento, Pero Su favor es por toda una vida. El llanto puede durar toda la noche, Pero a la maana vendr el grito de alegra.
En cuanto a m, en mi prosperidad dije: "Jams ser conmovido."
Oh SEOR, con Tu favor has hecho que mi monte permanezca fuerte; T escondiste Tu rostro, fui conturbado.
A Ti, oh SEOR, clam, Y al Seor dirig mi splica:
"Qu provecho hay en mi sangre (mi muerte) si desciendo al sepulcro? Acaso Te alabar el polvo? Anunciar Tu fidelidad?
Escucha, oh SEOR, y ten piedad de m; Oh SEOR, s T mi ayuda."
T has cambiado mi lamento en danza; Has desatado mi ropa de luto y me has ceido de alegra;
Para que mi alma Te cante alabanzas y no est callada. Oh SEOR, Dios mo, Te dar gracias por siempre.
b Para el director del coro. Salmo de David. En Ti, oh SEOR, me refugio; Jams sea yo avergonzado; Lbrame en Tu justicia.
Inclina a m Tu odo, resctame pronto; S para m roca fuerte, Fortaleza para salvarme.
Porque T eres mi roca y mi fortaleza, Y por amor de Tu nombre me conducirs y me guiars.
Me sacars de la red que en secreto me han tendido; Porque T eres mi refugio.
En Tu mano encomiendo mi espritu; T me has redimido, oh SEOR, Dios de verdad.
Aborrezco a los que confan en dolos vanos; Pero yo confo en el SEOR.
Me gozar y me alegrar en Tu misericordia, Porque T has visto mi afliccin; Has conocido las angustias de mi alma,
Y no me has entregado en manos del enemigo; T has puesto mis pies en lugar espacioso.
Ten piedad de m, oh SEOR, porque estoy en angustia; Se consumen de sufrir mis ojos, mi alma y mis entraas.
Pues mi vida se gasta en tristeza Y mis aos en suspiros; Mis fuerzas se agotan a causa de mi iniquidad, Y se ha consumido mi cuerpo.
A causa de todos mis adversarios, he llegado a ser objeto de oprobio, Especialmente para mis vecinos, Y causa de espanto para mis conocidos; Los que me ven en la calle huyen de m.
Como un muerto soy olvidado, sin ser recordado, Soy semejante a un vaso roto.
Porque he odo la calumnia de muchos, El terror est por todas partes; Mientras traman juntos contra m, Planean quitarme la vida.
Pero yo, oh SEOR, en Ti confo; Digo: "T eres mi Dios."
En Tu mano estn mis aos; Lbrame de la mano de mis enemigos, y de los que me persiguen.
Haz resplandecer Tu rostro sobre Tu siervo; Slvame en Tu misericordia.
Oh SEOR, no sea yo avergonzado, porque a Ti clamo; Sean avergonzados los impos; que desciendan en silencio al Seol.
Enmudezcan los labios mentirosos, Porque hablan arrogantes contra el justo Con soberbia y desprecio.
Cun grande es Tu bondad, Que has reservado para los que Te temen, Que has manifestado para los que en Ti se refugian, Delante de los hijos de los hombres!
De las conspiraciones de los hombres T los escondes en lo secreto de Tu presencia; En un refugio los pondrs a cubierto de los enredos de las lenguas.
Bendito sea el SEOR, Porque ha hecho maravillosa Su misericordia para m en ciudad asediada (fortificada).
Y yo alarmado, deca: "Cortado soy de delante de Tus ojos!" Sin embargo T oste la voz de mis splicas Cuando a Ti clamaba.
Amen al SEOR, todos Sus santos! El SEOR preserva a los fieles, Pero les da su merecido a los que obran con soberbia.
Esfurcense, y alintese su corazn, Todos ustedes que esperan en el SEOR.
b Salmo de David. Masquil. Cun bienaventurado es aqul cuya transgresin es perdonada, Cuyo pecado es cubierto!
Cun bienaventurado es el hombre a quien el SEOR no culpa de iniquidad, Y en cuyo espritu no hay engao!
Mientras call mi pecado , mi cuerpo se consumi Con mi gemir durante todo el da.
Porque da y noche Tu mano pesaba sobre m; Mi vitalidad se desvaneca con el calor del verano. (Selah)
Te manifest mi pecado, Y no encubr mi iniquidad. Dije: "Confesar mis transgresiones al SEOR;" Y T perdonaste la culpa de mi pecado. (Selah)
Por eso, que todo santo ore a Ti en el tiempo en que puedas ser hallado; Ciertamente, en la inundacin de muchas aguas, no llegarn stas a l.
T eres mi escondedero; de la angustia me preservars; Con cnticos de liberacin me rodears. (Selah)
Yo te har saber y te ensear el camino en que debes andar; Te aconsejar con Mis ojos puestos en ti.
No seas como el caballo o como el mulo, que no tienen entendimiento; Cuyos arreos incluyen brida y freno para sujetarlos, Porque si no, no se acercan a ti.
Muchos son los dolores del impo, Pero al que confa en el SEOR, la misericordia lo rodear.
Algrense en el SEOR y regocjense, justos; Den voces de jbilo todos ustedes, los rectos de corazn.
Canten de jbilo en el SEOR, ustedes los justos; Apropiada es para los rectos la alabanza.
Den gracias al SEOR con la lira; Cantnle alabanzas con el arpa de diez cuerdas.
Cntenle cntico nuevo; Taan con arte, con voz de jbilo.
Porque la palabra del SEOR es recta, Y toda su obra es hecha con fidelidad.
El ama la justicia y el derecho; Llena est la tierra de la misericordia del SEOR.
Por la palabra del SEOR fueron hechos los cielos, Y todo su ejrcito por el aliento de Su boca.
El junta las aguas del mar como un montn; Pone en almacenes los abismos.
Tema al SEOR toda la tierra; Tiemblen en Su presencia todos los habitantes del mundo.
Porque El habl, y fue hecho; El mand, y todo se confirm.
El SEOR hace nulo el consejo de las naciones; Frustra los designios de los pueblos.
El consejo del SEOR permanece para siempre, Los designios de Su corazn de generacin en generacin.
Bienaventurada la nacin cuyo Dios es el SEOR, El pueblo que El ha escogido como Su herencia.
El SEOR mira desde los cielos; El ve a todos los hijos de los hombres.
Desde el lugar de su morada El observa A todos los habitantes de la tierra;
El es el que modela el corazn de cada uno de ellos; El es el que entiende todas las obras de ellos.
El rey no se salva por gran ejrcito; Ni es librado el valiente por la mucha fuerza.
Falsa esperanza de victoria (salvacin) es el caballo, Ni con su mucha fuerza puede librar.
Los ojos del SEOR estn sobre los que Le temen, Sobre los que esperan en Su misericordia,
Para librar su alma de la muerte, Y conservarlos con vida en tiempos de hambre.
Nuestra alma espera al SEOR; El es nuestra ayuda y nuestro escudo;
Pues en El se regocija nuestro corazn, Porque en Su santo nombre hemos confiado.
Sea sobre nosotros Tu misericordia, oh SEOR, Segn hemos esperado en Ti.
b Salmo de David cuando se fingi loco delante de Abimelec, quien lo ech, y l se fue. Bendecir al SEOR en todo tiempo; Continuamente estar Su alabanza en mi boca.
En el SEOR se gloriar mi alma; Lo oirn los humildes y se regocijarn.
Engrandezcan al SEOR conmigo, Y exaltemos a una Su nombre.
Busqu al SEOR, y El me respondi, Y me libr de todos mis temores.
Los que a El miraron, fueron iluminados; Sus rostros jams sern avergonzados.
Este pobre clam, y el SEOR le oy, Y lo salv de todas sus angustias.
El ngel del SEOR acampa alrededor de los que Le temen, Y los rescata.
Prueben y vean que el SEOR es bueno. Cun bienaventurado es el hombre que en El se refugia!
Teman al SEOR, ustedes Sus santos, Pues nada les falta a aqullos que Le temen.
Los leoncillos pasan necesidad y tienen hambre, Pero los que buscan al SEOR no carecern de bien alguno.
Vengan, hijos, escchenme; Les ensear el temor del SEOR.
Quin es el hombre que desea vida Y quiere muchos das para ver el bien?
Guarda tu lengua del mal Y tus labios de hablar engao.
Aprtate del mal y haz el bien, Busca la paz y sguela.
Los ojos del SEOR estn sobre los justos, Y Sus odos atentos a su clamor.
El rostro del SEOR est contra los que hacen mal, Para cortar de la tierra su memoria.
Claman los justos, y el SEOR los oye Y los libra de todas sus angustias.
Cercano est el SEOR a los quebrantados de corazn, Y salva a los abatidos de espritu.
Muchas son las aflicciones del justo, Pero de todas ellas lo libra el SEOR.
El guarda todos sus huesos; Ni uno de ellos es quebrantado.
La maldad dar muerte al impo, Y los que aborrecen al justo sern condenados.
El SEOR redime el alma de Sus siervos, Y no ser condenado ninguno de los que en El se refugian.
b Salmo de David. Combate, oh SEOR, a los que me combaten; Ataca a los que me atacan.
Echa mano del broquel y del escudo, Y levntate en mi ayuda.
Empua tambin la lanza y el hacha para enfrentarte a los que me persiguen; Dile a mi alma: "Yo soy tu salvacin."
Sean avergonzados y confundidos los que buscan mi vida; Sean puestos en fuga y humillados los que traman el mal contra m.
Sean como paja delante del viento, Con el ngel del SEOR acosndolos.
Sea su camino tenebroso y resbaladizo, Con el ngel del SEOR persiguindolos.
Porque sin causa me tendieron su red; Sin causa cavaron fosa para mi alma.
Que venga destruccin sobre l sin darse cuenta, Y la red que l mismo tendi lo prenda, Que caiga en esa misma destruccin!
Y mi alma se regocijar en el SEOR; En Su salvacin se gozar.
Dirn todos mis huesos: "SEOR, quin como T, Que libras al afligido de aqul que es ms fuerte que l, S, al afligido y al necesitado de aqul que lo despoja?"
Se levantan testigos malvados, Y de lo que no s me preguntan.
Me devuelven mal por bien Para afliccin de mi alma.
Pero yo, cuando ellos estaban enfermos, vesta de cilicio; Humill mi alma con ayuno, Y mi oracin se repeta en mi pecho.
Como por mi amigo, como por mi hermano, andaba de aqu para all; Como el que est de duelo por la madre, enlutado me encorvaba.
Pero ellos se alegraron en mi tropiezo, y se reunieron; Los agresores, a quienes no conoca, se juntaron contra m; Me despedazaban sin cesar.
Como bufones impos en una fiesta, Rechinaban sus dientes contra m.
Hasta cundo, Seor, estars mirando? Rescata mi alma de sus estragos, Mi nica vida de los leones.
En la gran congregacin Te dar gracias; Entre mucha gente Te alabar.
No permitas que se regocijen a costa ma los que injustamente son mis enemigos, Ni que guien el ojo con malicia los que sin causa me aborrecen.
Porque ellos no hablan paz, Sino que piensan palabras engaosas contra los pacficos de la tierra,
Y abrieron bien grande su boca contra m; Dijeron: "Aj, nuestros ojos lo han visto!"
T lo has visto, SEOR, no calles; Seor, no ests lejos de m.
Despierta y levntate para mi defensa Y para mi causa, Dios mo y Seor mo.
Jzgame conforme a Tu justicia, oh SEOR, Dios mo; Que no se ran de m.
Que no digan en su corazn: "Esto es lo que queramos!" Que no digan: "Lo hemos devorado!"
Sean avergonzados y humillados a una los que se alegran de mi mal; Cbranse de vergenza y deshonra los que se engrandecen contra m.
Canten de jbilo y regocjense los que favorecen mi causa; Y digan continuamente: "Engrandecido sea el SEOR, Que se deleita en la paz de Su siervo."
Y mi lengua hablar de Tu justicia Y de Tu alabanza todo el da.
b Para el director del coro. Salmo de David, siervo del SEOR. La transgresin habla al impo dentro de su corazn; No hay temor de Dios delante de sus ojos.
Porque en sus propios ojos la transgresin le engaa En cuanto a descubrir su iniquidad y aborrecerla.
Las palabras de su boca son iniquidad y engao; Ha dejado de ser sabio y de hacer el bien.
Planea la iniquidad en su cama; Se obstina en un camino que no es bueno; No aborrece el mal.
Tu misericordia, oh SEOR, se extiende hasta los cielos, Tu fidelidad, hasta el firmamento.
Tu justicia es como los montes de Dios; Tus juicios son como profundo abismo. T preservas, oh SEOR, al hombre y al animal.
Cun preciosa es, oh Dios, Tu misericordia! Por eso los hijos de los hombres se refugian a la sombra de Tus alas.
Se sacian de la abundancia de Tu casa, Y les das a beber del ro de Tus delicias.
Porque en Ti est la fuente de la vida; En Tu luz vemos la luz.
Contina Tu misericordia para con los que Te conocen, Y Tu justicia para con los rectos de corazn.
Que no me alcance el pie del orgullo, Ni me mueva la mano de los impos.
All han cado los que obran iniquidad; Han sido derribados y no se pueden levantar.
b Salmo de David. No te irrites a causa de los malhechores; No tengas envidia de los que practican la iniquidad.
Porque como la hierba pronto se secarn Y se marchitarn como la hierba verde.
Confa en el SEOR, y haz el bien; Habita en la tierra, y cultiva la fidelidad.
Pon tu delicia en el SEOR, Y El te dar las peticiones de tu corazn.
Encomienda al SEOR tu camino, Confa en El, que El actuar;
Har resplandecer tu justicia como la luz, Y tu derecho como el medioda.
Confa callado en el SEOR y espera en El con paciencia; No te irrites a causa del que prospera en su camino, Por el hombre que lleva a cabo sus intrigas.
Deja la ira y abandona el furor; No te irrites, slo haras lo malo.
Porque los malhechores sern exterminados, Pero los que esperan en el SEOR poseern la tierra.
Un poco ms y no existir el impo; Buscars con cuidado su lugar, pero l no estar all .
Pero los humildes poseern la tierra Y se deleitarn en abundante prosperidad.
El impo trama contra el justo, Y contra l rechina sus dientes.
El Seor se re de l, Porque ve que su da se acerca.
Los impos han sacado la espada y entesado el arco Para abatir al afligido y al necesitado, Para matar a los de recto proceder.
Su espada les atravesar su propio corazn, Y sus arcos sern quebrados.
Mejor es lo poco del justo Que la abundancia de muchos impos.
Porque los brazos de los impos sern quebrados, Pero el SEOR sostiene a los justos.
El SEOR conoce los das de los ntegros, Y su herencia ser perpetua.
No sern avergonzados en el tiempo malo, Y en das de hambre se saciarn.
Pero los impos perecern, Y los enemigos del SEOR sern como las flores de los prados; Desaparecen, se desvanecen como el humo.
El impo pide prestado y no paga, Pero el justo es compasivo y da.
Porque los que son bendecidos por el SEOR poseern la tierra, Pero los maldecidos por El sern exterminados.
Por el SEOR son ordenados los pasos del hombre, Y el SEOR se deleita en su camino.
Cuando caiga, no quedar derribado, Porque el SEOR sostiene su mano.
Yo fui joven, y ya soy viejo, Y no he visto al justo desamparado, Ni a su descendencia mendigando pan.
Todo el da es compasivo y presta, Y su descendencia es para bendicin.
Aprtate del mal y haz el bien, Y tendrs morada para siempre.
Porque el SEOR ama la justicia, Y no abandona a Sus santos; Ellos son preservados para siempre, Pero la descendencia de los impos ser exterminada.
Los justos poseern la tierra, Y para siempre morarn en ella.
La boca del justo profiere sabidura Y su lengua habla rectitud.
La ley de su Dios est en su corazn; No vacilan sus pasos.
El impo acecha al justo Y procura matarlo.
El SEOR no dejar al justo en sus manos, Ni permitir que lo condenen cuando sea juzgado.
Espera en el SEOR y guarda Su camino, Y El te exaltar para que poseas la tierra. Cuando los impos sean exterminados, t lo vers.
He visto al impo, violento, Extenderse como frondoso rbol en su propio suelo.
Luego pas, y ya no estaba; Lo busqu, pero no se pudo encontrar.
Observa al que es ntegro, mira al que es recto; Porque el hombre de paz tendr descendencia.
Pero los transgresores sern destruidos a una; La posteridad de los impos ser exterminada.
Pero la salvacin de los justos viene del SEOR; El es su fortaleza en el tiempo de la angustia.
El SEOR los ayuda y los libra; Los libra de los impos y los salva, Porque en El se refugian.
b Salmo de David. Para conmemorar. SEOR, no me reprendas en Tu enojo, Ni me castigues en Tu furor.
Porque Tus flechas se han clavado en m, Y sobre m ha descendido Tu mano.
Nada hay sano en mi carne a causa de Tu indignacin; En mis huesos no hay salud a causa de mi pecado.
Porque mis iniquidades han sobrepasado mi cabeza; Como pesada carga, pesan mucho para m.
Mis llagas huelen mal y supuran A causa de mi necedad.
Estoy encorvado y abatido en gran manera, Y ando sombro todo el da.
Porque mis lomos estn inflamados de fiebre, Y nada hay sano en mi carne.
Estoy entumecido y abatido en gran manera; Gimo a causa de la agitacin de mi corazn.
Seor, todo mi anhelo est delante de Ti, Y mi suspiro no Te es oculto.
Palpita mi corazn, mis fuerzas me abandonan, Y aun la luz de mis ojos se ha ido de m.
Mis amigos y mis compaeros se mantienen lejos de mi plaga, Y mis parientes se mantienen a distancia.
Los que buscan mi vida me tienden lazos; Los que procuran mi mal hablan de mi destruccin, Y traman traicin todo el da.
Pero yo, como el sordo, no oigo; Soy como el mudo que no abre la boca.
S, soy como el hombre que no oye, Y en cuya boca no hay rplica.
Porque en Ti espero, oh SEOR; T responders, Seor, Dios mo.
Pues dije: "Que no se alegren de m Los que, cuando mi pie resbala, se engrandecen sobre m."
Porque yo estoy a punto de caer, Y mi dolor est continuamente delante de m.
Confieso, pues, mi iniquidad; Afligido estoy a causa de mi pecado.
Pero mis enemigos son vigorosos y fuertes; Muchos son los que sin causa me aborrecen.
Y los que pagan mal por bien Se me oponen, porque yo sigo lo bueno.
No me abandones, oh SEOR; Dios mo, no ests lejos de m.
Apresrate a socorrerme, Oh Seor, salvacin ma.
b Para el director del coro, para Jedutn. Salmo de David. Yo dije: "Guardar mis caminos Para no pecar con mi lengua; Guardar mi boca como con mordaza Mientras el impo est en mi presencia."
Enmudec y call; Guard silencio aun acerca de lo bueno, Y se agrav mi dolor.
Arda mi corazn dentro de m; Mientras meditaba, se encendi el fuego; Entonces dije con mi lengua:
"SEOR, hazme saber mi fin, Y cul es la medida de mis das, Para que yo sepa cun efmero soy.
T has hecho mis das muy breves, Y mi existencia es como nada delante de Ti; Ciertamente todo hombre, aun en la plenitud de su vigor, es slo un soplo. (Selah)
S, como una sombra anda el hombre; Ciertamente en vano se afana; Acumula riquezas, y no sabe quin las recoger.
Y ahora, Seor, qu espero? En Ti est mi esperanza.
Lbrame de todas mis transgresiones; No me hagas la burla de los necios.
Mudo me he quedado, no abro la boca, Porque T eres el que ha obrado.
Quita de m Tu plaga; Por la dureza de Tu mano estoy pereciendo.
Con castigos reprendes al hombre por su iniquidad; Como la polilla, consumes lo que es ms precioso para l. Ciertamente, todo hombre es slo un soplo. (Selah)
Escucha mi oracin, oh SEOR, y presta odo a mi clamor; No guardes silencio ante mis lgrimas; Porque extranjero soy junto a Ti, Peregrino, como todos mis padres.
Aparta de m Tu mirada, para poder alegrarme Antes de que me vaya de aqu y ya no exista."
b Para el director del coro. Salmo de David. Esper pacientemente al SEOR, Y El se inclin a m y oy mi clamor.
Me sac del hoyo de la destruccin, del lodo cenagoso; Asent mis pies sobre una roca y afirm mis pasos.
Puso en mi boca un cntico nuevo, un canto de alabanza a nuestro Dios. Muchos vern esto, y temern Y confiarn en el SEOR.
Cun bienaventurado es el hombre que ha puesto en el SEOR su confianza, Y no se ha vuelto a los soberbios ni a los que caen en falsedad.
Muchas son, SEOR, Dios mo, las maravillas que T has hecho, Y muchos Tus designios para con nosotros; Nadie hay que se compare contigo; Si los anunciara, y hablara de ellos, No podran ser enumerados.
Sacrificio y ofrenda de cereal no has deseado; Me has abierto los odos; Holocausto y ofrenda por el pecado no has pedido.
Entonces dije: "Aqu estoy; En el rollo del libro est escrito de m;
Me deleito en hacer Tu voluntad, Dios mo; Tu ley est dentro de mi corazn."
He proclamado buenas nuevas de justicia en la gran congregacin; No refrenar mis labios, Oh SEOR, T lo sabes.
No he escondido Tu justicia dentro de mi corazn; He proclamado Tu fidelidad y Tu salvacin; No he ocultado a la gran congregacin Tu misericordia y Tu fidelidad.
T, oh SEOR, no retengas Tu compasin de m; Tu misericordia y Tu fidelidad me guarden continuamente,
Porque me rodean males sin nmero; Mis iniquidades me han alcanzado, y no puedo ver; Son ms numerosas que los cabellos de mi cabeza, Y el corazn me falla.
Ten a bien, oh SEOR, libertarme; Apresrate, SEOR, a socorrerme.
Sean avergonzados y humillados a una Los que buscan mi vida para destruirla; Sean vueltos atrs y cubiertos de ignominia Los que se complacen en mi mal.
Queden atnitos a causa de su vergenza Los que me dicen: "Aj, aj!"
Regocjense y algrense en Ti todos los que Te buscan; Que los que aman Tu salvacin digan continuamente: "Engrandecido sea el SEOR!"
Por cuanto yo estoy afligido y necesitado, El Seor me tiene en cuenta. T eres mi ayuda y mi libertador; Dios mo, no Te tardes.
b Para el director del coro. Salmo de David. Bienaventurado el que piensa en el pobre; En el da del mal el SEOR lo librar.
El SEOR lo proteger y lo mantendr con vida, Y ser bienaventurado sobre la tierra. T no lo entregars a la voluntad de sus enemigos.
El SEOR lo sostendr en su lecho de enfermo; En su enfermedad, restaurars su salud.
Yo dije: "Oh SEOR, ten piedad de m; Sana mi alma, porque contra Ti he pecado."
Mis enemigos hablan mal contra m, diciendo: "Cundo morir y perecer su nombre?"
Y si alguien viene a verme, habla falsedades; Su corazn recoge iniquidad para s; Cuando sale fuera, lo publica.
Todos los que me odian murmuran a una contra m; Traman hacerme dao, diciendo:
"Una cosa del demonio ha sido derramada sobre l, As que cuando se acueste, no volver a levantarse."
Aun mi ntimo amigo en quien yo confiaba, El que de mi pan coma, Contra m ha levantado su taln.
Pero T, oh SEOR, ten piedad de m y levntame, Para que yo les pague como se merecen.
En esto sabr que conmigo Te complaces, Que mi enemigo no cante victoria sobre m.
En cuanto a m, me mantienes en mi integridad, Y me afirmas en Tu presencia para siempre.
Bendito sea el SEOR, Dios de Israel, Desde la eternidad hasta la eternidad. Amn y amn.
b Para el director del coro. Masquil de los hijos de Cor. Como el ciervo anhela las corrientes de agua, As suspira por Ti, oh Dios, el alma ma.
Mi alma tiene sed de Dios, del Dios viviente; Cundo vendr y me presentar delante de Dios?
Mis lgrimas han sido mi alimento de da y de noche, Mientras me dicen todo el da: "Dnde est tu Dios?"
Me acuerdo de estas cosas y derramo mi alma dentro de m; De cmo iba yo con la multitud y la guiaba hasta la casa de Dios, Con voz de alegra y de accin de gracias, con la muchedumbre en fiesta.
Por qu te desesperas, alma ma, Y por qu te turbas dentro de m? Espera en Dios, pues he de alabarlo otra vez Por la salvacin de Su presencia.
Dios mo, mi alma est en m deprimida; Por eso me acuerdo de Ti desde la tierra del Jordn, Y desde las cumbres del Hermn, desde el Monte Mizar.
Un abismo llama a otro abismo a la voz de Tus cascadas; Todas Tus ondas y Tus olas han pasado sobre m.
De da mandar el SEOR Su misericordia, Y de noche Su cntico estar conmigo; Elevar una oracin al Dios de mi vida.
A Dios, mi roca, dir: "Por qu me has olvidado? Por qu ando sombro por la opresin del enemigo?"
Como quien quebranta mis huesos, mis adversarios me afrentan, Mientras me dicen todo el da: "Dnde est tu Dios?"
Por qu te desesperas, alma ma, Y por qu te turbas dentro de m? Espera en Dios, pues Lo he de alabar otra vez. El es la salvacin de mi ser, y mi Dios!
Hazme justicia, oh Dios, y defiende mi causa contra una nacin impa; Lbrame del hombre engaoso e injusto.
Ya que T eres el Dios de mi fortaleza, por qu me has rechazado? Por qu ando sombro por la opresin del enemigo?
Enva Tu luz y Tu verdad; que ellas me guen, Que me lleven a Tu santo monte Y a Tus moradas.
Entonces llegar al altar de Dios, A Dios, mi supremo gozo; Y al son de la lira Te alabar, oh Dios, Dios mo.
Por qu te desesperas, alma ma, Y por qu te turbas dentro de m? Espera en Dios, pues Lo he de alabar otra vez. El es la salvacin de mi ser, y mi Dios!
b Para el director del coro. Masquil de los hijos de Cor. Oh Dios, con nuestros odos hemos odo, Nuestros padres nos han contado La obra que hiciste en sus das, En los tiempos antiguos:
T con Tu mano echaste fuera las naciones, Pero a ellos los plantaste. Afligiste a los pueblos, Pero a ellos los hiciste crecer.
Pues no fue por su espada que tomaron posesin de la tierra, Ni fue su brazo el que los salv, Sino Tu diestra y Tu brazo, y la luz de Tu presencia, Porque Te complaciste en ellos.
T eres mi Rey, oh Dios; Manda victorias a Jacob.
Contigo rechazaremos a nuestros adversarios; En Tu nombre pisotearemos a los que contra nosotros se levanten.
Porque yo no confiar en mi arco, Ni me podr salvar mi espada;
Pues T nos has salvado de nuestros adversarios, Y has avergonzado a los que nos aborrecen.
En Dios nos hemos gloriado todo el da. Por siempre alabaremos Tu nombre. (Selah)
Sin embargo, T nos has rechazado y nos has confundido, Y no sales con nuestros ejrcitos.
Nos haces retroceder ante el adversario, Y los que nos aborrecen tomaron botn para s.
Nos entregas como ovejas para ser devorados, Y nos has esparcido entre las naciones.
Vendes a Tu pueblo a bajo precio, Y nada has ganado con su venta.
Nos haces el oprobio de nuestros vecinos, Escarnio y burla de los que nos rodean.
Nos pones por proverbio entre las naciones, Causa de risa entre los pueblos.
Todo el da mi ignominia est delante de m, Y la vergenza de mi rostro me ha abrumado
Por la voz del que me reprocha e insulta, Por la presencia del enemigo y del vengativo.
Todo esto nos ha sobrevenido, pero no nos hemos olvidado de Ti, Ni hemos faltado a Tu pacto.
No se ha vuelto atrs nuestro corazn, Ni se han desviado nuestros pasos de Tu senda;
Sin embargo, nos has quebrantado en la regin de los chacales, Y nos has cubierto con la sombra de la muerte.
Si nos hubiramos olvidado del nombre de nuestro Dios, O extendido nuestras manos a un dios extrao,
No se habra dado cuenta Dios de esto? Pues El conoce los secretos del corazn.
Pero por causa Tuya nos matan cada da; Se nos considera como ovejas para el matadero.
Despierta! Por qu duermes, Seor? Levntate! No nos rechaces para siempre.
Por qu escondes Tu rostro Y te olvidas de nuestra afliccin y de nuestra opresin?
Porque nuestra alma se ha hundido en el polvo; Nuestro cuerpo est pegado a la tierra.
Levntate! S nuestra ayuda, Y redmenos por amor de Tu misericordia.
b Para el director del coro; segn Sosanim. Masquil de los hijos de Cor. Cancin de amor. Rebosa en mi corazn un tema bueno; Al Rey dirijo mis versos; Mi lengua es como pluma de escribiente muy ligero.
Eres el ms hermoso de los hijos de los hombres; La gracia se derrama en Tus labios; Por tanto, Dios Te ha bendecido para siempre.
Prepara Tu espada sobre el muslo, oh valiente, En Tu esplendor y Tu majestad.
En Tu majestad cabalga en triunfo, Por la causa de la verdad, de la humildad y de la justicia; Que Tu diestra Te ensee cosas tremendas.
Tus flechas son agudas; Los pueblos caen debajo de Ti; En el corazn de los enemigos del rey estn Tus flechas.
Tu trono, oh Dios, es eterno y para siempre; Cetro de equidad es el cetro de Tu reino.
Has amado la justicia y aborrecido la iniquidad; Por tanto Dios, Tu Dios, Te ha ungido Con leo de alegra ms que a Tus compaeros.
Todas Tus vestiduras estn perfumadas con mirra, loe y casia; Desde palacios de marfil Te han alegrado con instrumentos de cuerda.
Hijas de reyes hay entre Tus damas nobles; A Tu diestra, en oro de Ofir, est la reina.
Escucha, hija, presta atencin e inclina tu odo; Olvdate de tu pueblo y de la casa de tu padre.
Entonces el Rey desear tu hermosura; Inclnate ante El, porque El es tu seor.
Y la hija de Tiro vendr con presentes; Los ricos del pueblo suplicarn tu favor.
Toda radiante est la hija del Rey dentro de su palacio;  Recamado de oro est su vestido.
En vestido bordado ser conducida al Rey; Las vrgenes, sus compaeras que la siguen, Sern llevadas a Ti.
Sern conducidas con alegra y regocijo; Entrarn al palacio del Rey.
En lugar de tus padres estarn tus hijos; Los hars prncipes en toda la tierra.
Har que Tu nombre sea recordado por todas las generaciones; Por tanto, los pueblos Te darn gracias eternamente y para siempre.
b Para el director del coro. Salmo de los hijos de Cor, compuesto para Alamot. Cntico. Dios es nuestro refugio y fortaleza, Nuestro pronto auxilio en las tribulaciones.
Por tanto, no temeremos aunque la tierra sufra cambios, Y aunque los montes se deslicen al fondo de los mares;
Aunque bramen y se agiten sus aguas, Aunque tiemblen los montes con creciente enojo. (Selah)
Hay un ro cuyas corrientes alegran la ciudad de Dios, Las moradas santas del Altsimo.
Dios est en medio de ella, no ser sacudida; Dios la ayudar al romper el alba.
Bramaron las naciones, se tambalearon los reinos; Dio El Su voz, y la tierra se derriti.
El SEOR de los ejrcitos est con nosotros; Nuestro baluarte es el Dios de Jacob. (Selah)
Vengan, contemplen las obras del SEOR, Que ha hecho asolamientos en la tierra;
Que hace cesar las guerras hasta los confines de la tierra; Quiebra el arco, parte la lanza, Y quema los carros en el fuego.
Estn quietos, y sepan que Yo soy Dios; Exaltado ser entre las naciones, exaltado ser en la tierra.
El SEOR de los ejrcitos est con nosotros; Nuestro baluarte es el Dios de Jacob. (Selah)
b Para el director del coro. Salmo de los hijos de Cor. Batan palmas, pueblos todos; Aclamen a Dios con voz de jbilo.
Porque el SEOR, el Altsimo, es digno de ser temido; Rey grande es sobre toda la tierra.
El somete pueblos debajo de nosotros, Y naciones bajo nuestros pies.
El nos escoge nuestra heredad, La gloria de Jacob a quien El ama. (Selah)
Dios ha ascendido entre aclamaciones, El SEOR, al son de trompeta.
Canten alabanzas a Dios, canten alabanzas; Canten alabanzas a nuestro Rey, canten alabanzas.
Porque Dios es Rey de toda la tierra; Canten alabanzas con armonioso salmo.
Dios reina sobre las naciones; Sentado est Dios en Su santo trono.
Se han reunido los prncipes de los pueblos como el pueblo del Dios de Abraham; Porque de Dios son los escudos de la tierra; El es ensalzado en gran manera.
b Cntico. Salmo de los hijos de Cor. Grande es el SEOR, y muy digno de ser alabado En la ciudad de nuestro Dios, Su santo monte.
Hermoso en su elevacin, el gozo de toda la tierra Es el Monte Sion, en el extremo norte, La ciudad del gran Rey.
Dios en sus palacios Se dio a conocer como baluarte.
Pues, los reyes se reunieron; Pasaron juntos.
Ellos la vieron y quedaron pasmados; Se aterrorizaron y huyeron alarmados.
All se apoder de ellos un temblor; Dolor como el de mujer que est de parto.
Con el viento del este T destrozas las naves de Tarsis.
Como lo hemos odo, as lo hemos visto En la ciudad del SEOR de los ejrcitos, en la ciudad de nuestro Dios; Dios la afirmar para siempre. (Selah)
Hemos meditado en Tu misericordia, oh Dios, En medio de Tu templo.
Oh Dios, como es Tu nombre, As es Tu alabanza hasta los confines de la tierra; Llena de justicia est Tu diestra.
Algrese el Monte Sion, Regocjense las hijas de Jud, A causa de Tus juicios.
Caminen por Sion y vayan alrededor de ella; Cuenten sus torres;
Consideren atentamente sus murallas, Recorran sus palacios, Para que lo cuenten a la generacin venidera.
Porque Este es Dios, Nuestro Dios para siempre; El nos guiar hasta la muerte.
b Para el director del coro. Salmo de los hijos de Cor. Oigan esto, pueblos todos; Escuchen, habitantes todos del mundo,
Tanto humildes como encumbrados, Ricos y pobres juntos.
Mi boca hablar sabidura, Y la meditacin de mi corazn ser entendimiento.
Inclinar al proverbio mi odo, Con el arpa declarar mi enigma.
Por qu he de temer en los das de adversidad Cuando la iniquidad de mis enemigos me rodee,
De los que confan en sus bienes Y se jactan de la abundancia de sus riquezas?
Nadie puede en manera alguna redimir a su hermano, Ni dar a Dios rescate por l,
Porque la redencin de su alma es muy costosa, Y debe abandonar el intento para siempre,
Para que viva eternamente, Para que no vea corrupcin.
Porque l ve que aun los sabios mueren; El torpe y el necio perecen de igual manera, Y dejan sus riquezas a otros.
Su ntimo pensamiento es que sus casas sern eternas, Y sus moradas por todas las generaciones; A sus tierras han dado sus nombres.
Pero el hombre, en su vanagloria, no permanecer; Es como las bestias que perecen.
Este es el camino de los insensatos, Y de los que despus de ellos aprueban sus palabras. (Selah)
Como ovejas son destinados para el Seol, La muerte los pastorear, Los rectos los regirn por la maana; Su forma ser para que el Seol la consuma, De modo que no tienen morada.
Pero Dios redimir mi alma del poder del Seol, Pues El me recibir. (Selah)
No temas cuando alguien se enriquece, Cuando la gloria de su casa aumenta;
Porque nada se llevar cuando muera, Ni su gloria descender con l.
Aunque mientras viva, a s mismo se felicite (y aunque los hombres te alaben cuando prosperes),
Ir a reunirse con la generacin de sus padres, Quienes nunca vern la luz.
El hombre en su vanagloria, pero sin entendimiento, Es como las bestias que perecen.
b Salmo de Asaf. El poderoso Dios, el SEOR, ha hablado, Y convocado a la tierra, desde el nacimiento del sol hasta su ocaso.
Desde Sion, perfeccin de hermosura, Dios ha resplandecido.
Que venga nuestro Dios y no calle; El fuego consume delante de El, Y a Su derredor hay gran tempestad.
El convoca a los cielos en lo alto Y a la tierra, para juzgar a Su pueblo,
Y dice: "Junten a Mis santos, Los que han hecho conmigo pacto con sacrificio."
Y los cielos declaran Su justicia, Porque Dios mismo es el juez. (Selah)
"Oye, pueblo Mo, y hablar; Israel, Yo testificar contra ti. Yo soy Dios, tu Dios.
No te reprendo por tus sacrificios, Ni por tus holocaustos, que estn continuamente delante de M.
No tomar novillo de tu casa, Ni machos cabros de tus corrales.
Porque Mo es todo animal del bosque, Y el ganado sobre mil colinas.
Conozco a todas las aves de los montes, Y Mo es todo lo que en el campo se mueve.
Si Yo tuviera hambre, no te lo dira a ti; Porque Mo es el mundo y todo lo que en l hay.
Acaso he de comer carne de toros, O beber sangre de machos cabros?
Ofrece a Dios sacrificio de accin de gracias, Y cumple tus votos al Altsimo.
Invoca Mi nombre en el da de la angustia; Yo te librar, y t Me honrars."
Pero al impo Dios le dice: "Qu derecho tienes t de hablar de Mis estatutos, Y de tomar Mi pacto en tus labios?
Porque t aborreces la disciplina, Y a tus espaldas echas Mis palabras.
Cuando ves a un ladrn, te complaces con l, Y con adlteros te asocias.
Das rienda suelta a tu boca para el mal, Y tu lengua trama engao.
Te sientas y hablas contra tu hermano; Al hijo de tu propia madre calumnias.
Estas cosas has hecho, y Yo he guardado silencio; Pensaste que Yo era tal como t; Pero te reprender, y delante de tus ojos expondr tus delitos .
Entiendan ahora esto ustedes, los que se olvidan de Dios, No sea que los despedace, y no haya quien los libre.
El que ofrece sacrificio de accin de gracias Me honra; Y al que ordena bien su camino, Le mostrar la salvacin de Dios."
b Para el director del coro. Salmo de David, cuando despus que se lleg a Betsab, el profeta Natn lo visit. Ten piedad de m, oh Dios, conforme a Tu misericordia; Conforme a lo inmenso de Tu compasin, borra mis transgresiones.
Lvame por completo de mi maldad, Y lmpiame de mi pecado.
Porque yo reconozco mis transgresiones, Y mi pecado est siempre delante de m.
Contra Ti, contra Ti slo he pecado, Y he hecho lo malo delante de Tus ojos, De manera que eres justo cuando hablas, Y sin reproche cuando juzgas.
Yo nac en iniquidad, Y en pecado me concibi mi madre.
T deseas la verdad en lo ms ntimo, Y en lo secreto me hars conocer sabidura.
Purifcame con hisopo, y ser limpio; Lvame, y ser ms blanco que la nieve.
Hazme or gozo y alegra, Haz que se regocijen los huesos que has quebrantado.
Esconde Tu rostro de mis pecados, Y borra todas mis iniquidades.
Crea en m, oh Dios, un corazn limpio, Y renueva un espritu recto dentro de m.
No me eches de Tu presencia, Y no quites de m Tu Santo Espritu.
Restityeme el gozo de Tu salvacin, Y sostenme con un espritu de poder.
Entonces ensear a los transgresores Tus caminos, Y los pecadores se convertirn a Ti.
Lbrame de delitos de sangre, oh Dios, Dios de mi salvacin, Entonces mi lengua cantar con gozo Tu justicia.
Abre mis labios, oh Seor, Para que mi boca anuncie Tu alabanza.
Porque T no Te deleitas en sacrificio, de lo contrario yo lo ofrecera; No Te agrada el holocausto.
Los sacrificios de Dios son el espritu contrito; Al corazn contrito y humillado, oh Dios, no despreciars.
Haz bien con Tu benevolencia a Sion; Edifica los muros de Jerusaln.
Entonces Te agradarn los sacrificios de justicia, El holocausto y el sacrificio perfecto; Entonces se ofrecern novillos sobre Tu altar.
b Para el director del coro. Masquil de David, cuando fue Doeg el Edomita e inform a Sal, dicindole: "David est en casa de Ahimelec." Por qu te gloras del mal, oh poderoso? La misericordia de Dios es constante.
Tu lengua trama destruccin Como afilada navaja, oh artfice de engao.
Amas el mal ms que el bien, La mentira ms que decir lo que es justo. (Selah)
Amas toda palabra destructora, Oh lengua de engao.
Pero Dios te destruir para siempre; Te arrebatar y te arrancar de tu tienda, Y te desarraigar de la tierra de los vivientes. (Selah)
Los justos vern esto y temern, Y se reirn de l, diciendo:
"Ese es el hombre que no quiso hacer de Dios su refugio, Sino que confi en la abundancia de sus riquezas Y se hizo fuerte en sus malos deseos."
Pero yo soy como olivo verde en la casa de Dios; En la misericordia de Dios confo eternamente y para siempre.
Te dar gracias para siempre por lo que has hecho, Y esperar en Tu nombre, porque es bueno delante de Tus santos.
b Para el director del coro; segn Mahalat. Masquil de David. El necio ha dicho en su corazn: "No hay Dios." Se han corrompido, han cometido injusticias abominables; No hay quien haga el bien.
Dios ha mirado desde los cielos sobre los hijos de los hombres Para ver si hay alguien que entienda, Alguien que busque a Dios.
Todos se han desviado, a una se han corrompido; No hay quien haga el bien, no hay ni siquiera uno.
Acaso no tienen conocimiento los que hacen iniquidad, Que devoran a Mi pueblo como si comieran pan, Y no invocan a Dios?
Donde antes no haba terror, all tiemblan de espanto, Porque Dios esparci los huesos del que acampaba contra ti; T los avergonzaste, porque Dios los haba rechazado.
Oh, si de Sion saliera la salvacin de Israel! Cuando Dios restaure a Su pueblo cautivo, Se regocijar Jacob y se alegrar Israel.
b Para el director del coro; con instrumentos de cuerda. Masquil de David, cuando los Zifeos vinieron y dijeron a Sal: "No est David escondido entre nosotros?" Slvame! Oh Dios, por Tu nombre, Y hazme justicia con Tu poder.
Escucha mi oracin, oh Dios, Presta odo a las palabras de mi boca.
Porque extraos se han levantado contra m, Y hombres violentos buscan mi vida; No han puesto a Dios delante de s. (Selah)
Pero Dios es el que me ayuda; El Seor es el que sostiene mi alma.
El devolver el mal a mis enemigos; Destryelos por Tu fidelidad.
Voluntariamente sacrificar a Ti; Alabar Tu nombre, oh SEOR, porque es bueno.
Porque El me ha librado de toda angustia, Y mis ojos han visto a mis enemigos derrotados .
b Para el director del coro; con instrumentos de cuerda. Masquil de David. Escucha, oh Dios, mi oracin, Y no Te escondas de mi splica.
Atindeme y respndeme; Conmovido estoy en mi queja y muy conturbado,
A causa de la voz del enemigo, Por la opresin del impo; Porque echan iniquidad sobre m, Y con furia me persiguen.
Angustiado est mi corazn dentro de m, Y sobre m han cado los terrores de la muerte.
Terror y temblor me invaden, Y horror me ha cubierto.
Y dije: "Quin me diera alas como de paloma! Volara y hallara reposo.
Ciertamente huira muy lejos; Morara en el desierto. (Selah)
Me apresurara a buscar mi lugar de refugio Contra el viento borrascoso y la tempestad."
Confunde, Seor, divide sus lenguas, Porque he visto violencia y rencilla en la ciudad.
Da y noche la rondan sobre sus muros, Y en medio de ella hay iniquidad y malicia.
Hay destruccin en medio de ella, Y la opresin y el engao no se alejan de sus calles.
Porque no es un enemigo el que me reprocha, Si as fuera, podra soportarlo; Ni es uno que me odia el que se ha alzado contra m, Si as fuera, podra ocultarme de l;
Sino t, que eres mi igual, Mi compaero, mi ntimo amigo;
Nosotros que juntos tenamos dulce comunin, Que con la multitud andbamos en la casa de Dios.
Que la muerte sorprenda a mis enemigos , Que desciendan vivos al Seol, Porque la maldad est en su morada, en medio de ellos.
En cuanto a m, a Dios invocar, Y el SEOR me salvar.
Tarde, maana y medioda me lamentar y gemir, Y El oir mi voz.
En paz redimir mi alma de la guerra que hay contra m, Pues son muchos los que estn contra m.
Dios oir y les responder, El, que reina desde la antigedad, (Selah) Porque no hay cambio en ellos Ni temen a Dios.
Aqul ha extendido sus manos contra los que estaban en paz con l, Ha violado su pacto.
Las palabras de su boca eran ms blandas que la mantequilla, Pero en su corazn haba guerra; Ms suaves que el aceite eran sus palabras, Sin embargo, eran espadas desnudas.
Echa sobre el SEOR tu carga, y El te sustentar; El nunca permitir que el justo sea sacudido.
Pero T, oh Dios, hars caer a los malvados en el pozo de la destruccin; Los hombres sanguinarios y engaadores no vivirn la mitad de sus das; Pero yo en Ti confiar.
b Para el director del coro; segn la tonada de "La Paloma Silenciosa de los que Estn Lejos." Mictam de David cuando los Filisteos lo prendieron en Gat. Ten piedad de m, oh Dios, porque el hombre me ha pisoteado; Me oprime combatindome todo el da.
Mis enemigos me han pisoteado todo el da, Porque muchos son los que con soberbia pelean contra m.
El da en que temo, Yo en Ti confo.
En Dios, cuya palabra alabo, En Dios he confiado, no temer. Qu puede hacerme el hombre?
Todo el da pervierten mis palabras; Todos sus pensamientos contra m son para mal.
Atacan, se esconden, Espan mis pasos, Como esperando para quitarme la vida.
Por causa de la iniquidad, arrjalos, En Tu ira humilla a los pueblos, oh Dios.
T has tomado en cuenta mi vida errante; Pon mis lgrimas en Tu frasco; Acaso no estn en Tu libro?
Entonces mis enemigos retrocedern el da en que yo Te invoque. Esto s: que Dios est a favor mo.
En Dios, cuya palabra alabo, En el SEOR, cuya palabra honro;
En Dios he confiado, no temer. Qu puede hacerme el hombre?
Estn sobre m, oh Dios, los votos que Te hice; Ofrendas de accin de gracias Te ofrecer.
Pues T has librado mi alma de la muerte, Y mis pies de tropiezo, Para que yo pueda andar delante de Dios En la luz de la vida.
b Para el director del coro; segn tonada de "No Destruyas." Mictam de David, en la cueva, cuando hua de Sal. Ten piedad de m, oh Dios, ten piedad de m, Porque en Ti se refugia mi alma; En la sombra de Tus alas me amparar Hasta que la d
Clamar al Dios Altsimo, Al Dios que todo lo hace para m.
El enviar desde los cielos y me salvar; El reprocha al que me pisotea. (Selah) Dios enviar Su misericordia y Su verdad.
Mi alma est entre leones; Tengo que acostarme entre los que vomitan fuego; Entre los hijos de los hombres, cuyos dientes son lanzas y saetas, Y cuya lengua es espada afilada.
Exaltado seas sobre los cielos, oh Dios; Sea Tu gloria sobre toda la tierra.
Han tendido una red para mis pasos; Mi alma est abatida; Han cavado una fosa delante de m, Pero ellos mismos han cado en medio de ella. (Selah)
Firme est mi corazn, oh Dios, mi corazn est firme; Cantar y entonar salmos!
Despierta, gloria ma! Despierten, arpa y lira! A la aurora despertar!
Te alabar entre los pueblos, Seor; Te cantar alabanzas entre las naciones.
Porque grande, hasta los cielos, es Tu misericordia, Y hasta el firmamento Tu verdad.
Exaltado seas sobre los cielos, oh Dios; Sobre toda la tierra sea Tu gloria.
b Para el director del coro; segn tonada de "No Destruyas." Mictam de David. Hablan ustedes en verdad justicia, oh poderosos? Juzgan rectamente, hijos de los hombres?
No, pues en el corazn cometen iniquidad; La violencia de sus manos reparten en la tierra.
Desde la matriz estn desviados los impos; Desde su nacimiento se descarran los que hablan mentiras.
Tienen veneno como veneno de serpiente; Son como una cobra sorda que cierra su odo,
Que no oye la voz de los que encantan, Ni siquiera al ms diestro encantador.
Oh Dios, rompe los dientes de su boca; Quiebra las muelas de los leoncillos, SEOR.
Que se diluyan como las aguas que corren; Cuando disparen sus flechas, que sean como si estuvieran sin punta.
Que sean como el caracol, que se disuelve segn se arrastra, Como los que nacen muertos, que nunca ven el sol.
Antes que las ollas de ustedes puedan sentir el fuego de los espinos, Tanto los verdes como los que arden, los barrer El con torbellino.
El justo se alegrar cuando vea la venganza, Se lavar los pies en la sangre de los impos;
Entonces los hombres dirn: "Ciertamente hay recompensa para el justo, Ciertamente hay un Dios que juzga en la tierra."
b Para el director del coro; segn tonada de "No Destruyas." Mictam de David, cuando Sal envi hombres y vigilaron la casa para matarlo. Lbrame de mis enemigos, Dios mo; Ponme a salvo en lo alto, lejos de los que se le
Lbrame de los que hacen iniquidad, Y slvame de los hombres sanguinarios.
Porque han puesto emboscada contra mi vida; Hombres feroces me atacan, Pero no es por mi transgresin, ni por mi pecado, SEOR.
Sin culpa ma, corren y se preparan contra m. Despierta para ayudarme, y mira.
T, SEOR, Dios de los ejrcitos, Dios de Israel, Despierta para castigar a todas las naciones; No tengas piedad de ningn malvado traidor. (Selah)
Regresan al anochecer, allan como perros, Y rondan por la ciudad.
Mira, echan espuma por la boca; Hay espadas en sus labios, Pues dicen: "Quin oye?"
Pero T, oh SEOR, Te res de ellos; Te burlas de todas las naciones.
A causa de su fuerza esperar en Ti, Porque Dios es mi baluarte.
Mi Dios en Su misericordia vendr a mi encuentro; Dios me permitir verme victorioso sobre mis enemigos.
No los mates, para que mi pueblo no se olvide; Disprsalos con Tu poder, y humllalos, Oh Seor, escudo nuestro.
Por el pecado de su boca y la palabra de sus labios, Sean presos en su orgullo, Y a causa de las maldiciones y mentiras que profieren.
Acbalos en Tu furor, acbalos, para que ya no existan; Para que los hombres sepan que Dios gobierna en Jacob Hasta los confines de la tierra. (Selah)
Regresan al anochecer, allan como perros, Y rondan por la ciudad;
Merodean buscando qu devorar, Y si no se sacian, gruen.
Pero yo cantar de Tu poder; S, gozoso cantar por la maana Tu misericordia; Porque T has sido mi baluarte Y refugio en el da de mi angustia.
Oh fortaleza ma, a Ti cantar alabanzas; Porque mi baluarte es Dios, el Dios que me muestra misericordia.
b Para el director del coro; segn la tonada de "El Lirio del Testimonio." Mictam de David para ensear, cuando luch con Aram Naharaim y contra Aram Soba, y volvi Joab e hiri a 12,000 Edomitas en el Valle de la Sal. Oh Dios, T nos has rechazado, n
Has hecho temblar la tierra, la has hendido; Sana sus hendiduras, porque se tambalea.
Cosas duras has hecho ver a Tu pueblo; Nos has dado a beber vino embriagador.
Has dado un estandarte a los que Te temen, Para que sea alzado por causa de la verdad. (Selah)
Para que sean librados Tus amados, Salva con Tu diestra, y respndeme.
Dios ha hablado en Su santidad: "Me alegrar, repartir a Siquem, Y medir el Valle de Sucot.
Mo es Galaad, Mo es Manass, Efran es el casco de Mi cabeza, Jud es Mi cetro.
Moab es la vasija en que Me lavo; Sobre Edom arrojar Mi calzado; Clama a gritos, oh Filistea, a causa de M."
Quin me conducir a la ciudad fortificada? Quin me guiar hasta Edom?
No eres T, oh Dios, el que nos ha rechazado? No saldrs, oh Dios, con nuestros ejrcitos?
Danos ayuda contra el adversario, Pues vano es el auxilio del hombre.
En Dios haremos proezas, Y El pisotear a nuestros adversarios.
b Para el director del coro. Sobre instrumentos de cuerdas. Salmo de David. Oye, oh Dios, mi clamor; Atiende a mi oracin.
Desde los confines de la tierra Te invoco, cuando mi corazn desmaya. Condceme a la roca que es ms alta que yo.
Porque T has sido refugio para m, Torre fuerte frente al enemigo.
Que more yo en Tu tienda para siempre; Y me abrigue bajo el refugio de Tus alas. (Selah)
Porque T, oh Dios, has escuchado mis votos; T me has dado la heredad de los que temen Tu nombre.
T aadirs das a los das del rey; Sus aos sern como muchas generaciones.
El reinar para siempre delante de Dios; Concdele misericordia y fidelidad para que lo guarden.
As cantar alabanzas a Tu nombre para siempre, Cumpliendo mis votos da tras da.
b Para el director del coro; segn Jedutn. Salmo de David. En Dios solamente espera en silencio mi alma; De El viene mi salvacin.
Slo El es mi roca y mi salvacin, Mi baluarte, nunca ser sacudido.
Hasta cundo atacarn a un hombre, Todos ustedes, para derribarlo, Como pared inclinada, como cerca que se tambalea?
Ellos solamente consultan para derribarlo de su eminencia; En la falsedad se deleitan; Bendicen con la boca, Pero por dentro maldicen. (Selah)
Alma ma, espera en silencio solamente en Dios, Pues de El viene mi esperanza.
Slo El es mi roca y mi salvacin, Mi refugio, nunca ser sacudido.
En Dios descansan mi salvacin y mi gloria; La roca de mi fortaleza, mi refugio, est en Dios.
Confen en El en todo tiempo, Oh pueblo; derramen su corazn delante de El; Dios es nuestro refugio. (Selah)
Los hombres de baja condicin slo son vanidad, y los de alto rango son mentira; En la balanza suben, Todos juntos pesan menos que un soplo.
No confen ustedes en la opresin, Ni en el robo pongan su esperanza; Si las riquezas aumentan, no pongan el corazn en ellas .
Una vez ha hablado Dios; Dos veces he odo esto: Que de Dios es el poder;
Y Tuya es, oh Seor, la misericordia, Pues T pagas al hombre conforme a sus obras.
b Salmo de David, cuando estaba en el desierto de Jud. Oh Dios, T eres mi Dios; Te buscar con afn. Mi alma tiene sed de Ti, mi carne Te anhela Cual tierra seca y rida donde no hay agua.
As Te contemplaba en el santuario, Para ver Tu poder y Tu gloria.
Porque Tu misericordia es mejor que la vida, Mis labios Te alabarn.
As Te bendecir mientras viva, En Tu nombre alzar mis manos.
Como con mdula y grasa est saciada mi alma; Y con labios jubilosos Te alaba mi boca.
Cuando en mi lecho me acuerdo de Ti, En Ti medito durante las vigilias de la noche.
Porque T has sido mi ayuda, Y a la sombra de Tus alas canto gozoso.
A Ti se aferra mi alma; Tu diestra me sostiene.
Pero los que buscan mi vida para destruirla, Caern a las profundidades de la tierra.
Sern entregados al poder de la espada; Presa sern de las zorras.
Pero el rey se regocijar en Dios; Y todo el que por El jura se gloriar, Porque la boca de los que dicen mentiras ser cerrada.
b Para el director del coro. Salmo de David. Escucha mi voz, oh Dios, en mi queja; Guarda mi vida del terror del enemigo.
Escndeme de los planes secretos de los malhechores, Del asalto de los obradores de iniquidad,
Que afilan su lengua como espada, Y lanzan palabras amargas como flecha,
Para herir en oculto al ntegro; Lo hieren repentinamente, y no temen.
Se aferran en propsitos malignos; Hablan de tender trampas en secreto, Y dicen: "Quin las ver?"
Traman injusticias, diciendo:  "Estamos listos con una trama bien concebida; Pues los pensamientos del hombre y su corazn son profundos."
Pero Dios les disparar con flecha; Repentinamente sern heridos.
Vuelven su lengua tropezadero contra s mismos; Todos los que los vean movern la cabeza.
Entonces todos los hombres temern, Declararn la obra de Dios Y considerarn sus hechos.
El justo se alegrar en el SEOR, y en El se refugiar; Y todos los rectos de corazn se gloriarn.
b Para el director del coro. Salmo de David. Cntico. Silencio habr delante de Ti, y alabanza en Sion, oh Dios. A Ti se cumplir el voto.
Oh T, que escuchas la oracin! Hasta Ti viene todo hombre.
Las iniquidades prevalecen contra m, Pero nuestras transgresiones T las perdonas.
Cun bienaventurado es aquel que T escoges, y acercas a Ti , Para que more en Tus atrios. Seremos saciados con el bien de Tu casa, Tu santo templo.
Con grandes prodigios nos respondes en justicia, Oh Dios de nuestra salvacin, T eres la confianza de todos los trminos de la tierra y del ms lejano mar;
El que afirma los montes con Su poder, Ceido de potencia;
El que calma el rugido de los mares, El estruendo de las olas, Y el tumulto de los pueblos.
Por eso los que moran en los confines de la tierra temen Tus obras, T haces cantar de jbilo a la aurora y al ocaso.
T visitas la tierra y la riegas en abundancia, En gran manera la enriqueces. El ro de Dios rebosa de agua; T les preparas su grano, porque as preparas la tierra.
Riegas sus surcos abundantemente, Allanas sus camellones, La ablandas con lluvias, Bendices sus renuevos.
T has coronado el ao con Tus bienes, Y Tus huellas destilan grasa.
Destilan los pastos del desierto, Y los collados se adornan de alegra.
Las praderas se visten de rebaos, Y los valles se cubren de grano; Dan voces de jbilo, s, cantan.
b Para el director del coro. Cntico. Salmo. Aclamen con jbilo a Dios, habitantes de toda la tierra;
Canten la gloria de Su nombre; Hagan gloriosa Su alabanza.
Digan a Dios: "Cun portentosas son Tus obras! Por la grandeza de Tu poder, Tus enemigos fingirn que Te obedecen.
Toda la tierra Te adorar, Y cantar alabanzas a Ti, Cantar alabanzas a Tu nombre." (Selah)
Vengan y vean las obras de Dios, Admirable en Sus hechos a favor de los hijos de los hombres.
Convirti el mar en tierra seca; Cruzaron el ro a pie; Regocijmonos all en El.
El domina con Su poder para siempre; Sus ojos velan sobre las naciones; No se enaltezcan los rebeldes. (Selah)
Bendigan, oh pueblos, a nuestro Dios, Y hagan or la voz de Su alabanza.
El es quien nos guarda con vida, Y no permite que nuestros pies resbalen.
Porque T nos has probado, oh Dios; Nos has refinado como se refina la plata.
Nos metiste en la red; Carga pesada pusiste sobre nuestros lomos.
Hiciste cabalgar hombres sobre nuestras cabezas; Pasamos por el fuego y por el agua, Pero T nos sacaste a un lugar de abundancia.
Entrar en Tu casa con holocaustos; A Ti cumplir mis votos,
Los que pronunciaron mis labios Y habl mi boca cuando yo estaba en angustia.
Te ofrecer holocaustos de animales engordados, Con el humo de la ofrenda de carneros; Har una ofrenda de toros y machos cabros. (Selah)
Vengan y oigan, todos los que temen (reverencian) a Dios, Y contar lo que El ha hecho por mi alma.
Con mi boca clam a El, Y ensalzado fue con mi lengua.
Si observo iniquidad en mi corazn, El Seor no me escuchar.
Pero ciertamente Dios me ha odo; El atendi a la voz de mi oracin.
Bendito sea Dios, Que no ha desechado mi oracin, Ni apartado de m Su misericordia.
b Para el director del coro; con instrumentos de cuerda. Salmo. Cntico. Dios tenga piedad de nosotros y nos bendiga, Y haga resplandecer Su rostro sobre nosotros, (Selah)
Para que sea conocido en la tierra Tu camino, Entre todas las naciones Tu salvacin.
Te den gracias los pueblos, oh Dios, Todos los pueblos Te den gracias.
Algrense y canten con jbilo las naciones, Porque T juzgars a los pueblos con equidad, Y guiars a las naciones en la tierra. (Selah)
Te den gracias los pueblos, oh Dios, Todos los pueblos Te den gracias.
La tierra ha dado su fruto; Dios, nuestro Dios, nos bendice.
Dios nos bendice, Para que Le teman todos los trminos de la tierra.
b Para el director del coro. Salmo de David. Cntico. Levntese Dios; sean esparcidos Sus enemigos, Y huyan delante de El los que Lo aborrecen.
Como se disipa el humo, dispalos ; Como la cera se derrite delante del fuego, As perezcan los impos delante de Dios.
Pero algrense los justos, regocjense delante de Dios; S, que rebosen de alegra.
Canten a Dios, canten alabanzas a Su nombre; Abran paso al que cabalga por los desiertos, Cuyo nombre es el SEOR; regocjense delante de El.
Padre de los hurfanos y defensor de las viudas Es Dios en Su santa morada.
Dios prepara un hogar para los solitarios; Conduce a los cautivos a prosperidad; Slo los rebeldes habitan en una tierra seca.
Oh Dios, cuando saliste al frente de Tu pueblo, Cuando marchaste por el desierto, (Selah)
Tembl la tierra; Tambin se derramaron los cielos ante la presencia de Dios; El Sina mismo tembl delante de Dios, el Dios de Israel.
T esparciste lluvia abundante, oh Dios, T fortaleciste Tu heredad cuando estaba extenuada.
Los de Tu pueblo se establecieron en ella; En Tu bondad, oh Dios, proveste para el pobre.
El Seor da la palabra; Las mujeres que anuncian las buenas nuevas son gran multitud:
"Los reyes de los ejrcitos huyen; s huyen, Y la que se queda en casa repartir el botn."
Cuando ustedes se acuestan en los rediles, Son como alas de paloma cubiertas de plata, Y sus plumas de oro resplandeciente.
Cuando el Omnipotente dispers all a los reyes, Nevaba en el Monte Salmn.
Monte de Dios es el Monte de Basn; Monte de muchos picos es el Monte de Basn.
Por qu miran con envidia, oh montes de muchos picos, Al monte que Dios ha deseado para morada Suya? Ciertamente el SEOR habitar all para siempre.
Los carros de Dios son miradas, millares de millares; El Seor est entre ellos en santidad, como en el Sina.
T has ascendido a lo alto, has llevado en cautividad a Tus cautivos; Has recibido dones entre los hombres, Y aun entre los rebeldes, para que el SEOR Dios habite entre ellos.
Bendito sea el Seor, que cada da lleva nuestra carga, El Dios que es nuestra salvacin. (Selah)
Dios es para nosotros un Dios de salvacin, Y a DIOS el Seor pertenece el librar de la muerte.
Ciertamente Dios herir la cabeza de Sus enemigos, La testa cabelluda del que anda en sus delitos.
Dijo el Seor: "De Basn los har volver; Los har volver de las profundidades del mar,
Para que tu pie los aplaste en sangre, Y la lengua de tus perros tenga la porcin de tus enemigos."
Ellos han visto Tu procesin, oh Dios, La procesin de mi Dios, mi Rey, hacia el santuario.
Los cantores iban delante, los msicos detrs, En medio de las doncellas tocando panderos.
Bendigan a Dios en las congregaciones, Al SEOR, ustedes del linaje de Israel.
All va Benjamn, el ms joven, dirigindolos, Los prncipes de Jud con su grupo, Los prncipes de Zabuln, los prncipes de Neftal.
El Dios tuyo ha mandado tu fuerza; Muestra Tu poder, oh Dios, T que has obrado por nosotros.
Por causa de Tu templo en Jerusaln Te traern presentes los reyes.
Reprende las fieras de las caas, La manada de toros con los becerros de los pueblos, Pisoteando las piezas de plata; El ha dispersado a los pueblos que se deleitan en la guerra.
De Egipto saldrn mensajeros; Etiopa se apresurar a extender sus manos hacia Dios.
Canten a Dios, oh reinos de la tierra; Canten alabanzas al Seor. (Selah)
Canten al que cabalga sobre los cielos de los cielos, que son desde la antigedad; El da Su voz, voz poderosa.
Atribuyan a Dios fortaleza; Su majestad es sobre Israel, Y Su poder est en los cielos.
Imponente eres, oh Dios, desde Tu santuario. El Dios mismo de Israel da fortaleza y poder al pueblo. Bendito sea Dios!
b Para el director del coro; segn "Los Lirios." Salmo de David. Slvame, oh Dios, Porque las aguas me han llegado hasta el alma.
Me he hundido en cieno profundo, y no hay donde apoyar el pie; He llegado a lo profundo de las aguas, y la corriente me cubre.
Cansado estoy de llorar; reseca est mi garganta; Mis ojos desfallecen mientras espero a mi Dios.
Ms que los cabellos de mi cabeza son los que sin causa me aborrecen; Poderosos son los que quieren destruirme, Sin razn son mis enemigos, Me hacen devolver aquello que no rob.
Oh Dios, T conoces mi insensatez, Y mis transgresiones no Te son ocultas.
No se avergencen de m los que en Ti esperan, oh Seor, DIOS de los ejrcitos! No sean humillados por m los que Te buscan, oh Dios de Israel!
Pues por amor de Ti he sufrido insultos; La ignominia ha cubierto mi rostro.
Me he convertido en extrao para mis hermanos, Y en extranjero para los hijos de mi madre.
Porque el celo por Tu casa me ha consumido, Y los insultos de los que Te injurian han cado sobre m.
Cuando lloraba afligiendo con ayuno mi alma, Eso se convirti en afrenta para m.
Cuando hice de cilicio mi vestido, Me convert en proverbio para ellos.
Hablan de m los que se sientan a la puerta, Y soy la cancin de los borrachos.
Pero yo elevo a Ti mi oracin, oh SEOR, en tiempo propicio; Oh Dios, en la grandeza de Tu misericordia, Respndeme con Tu verdad salvadora.
Scame del cieno y no dejes que me hunda; Sea yo librado de los que me odian, y de lo profundo de las aguas.
No me cubra la corriente de las aguas, Ni me trague el abismo, Ni el pozo cierre sobre m su boca.
Respndeme, oh SEOR, pues buena es Tu misericordia; Vulvete a m, conforme a Tu inmensa compasin,
Y no escondas Tu rostro de Tu siervo, Porque estoy en angustia; respndeme pronto.
Acrcate a mi alma y redmela; Por causa de mis enemigos, resctame.
T conoces mi afrenta, mi vergenza y mi ignominia; Todos mis adversarios estn delante de Ti.
La afrenta ha quebrantado mi corazn, y estoy enfermo; Esper compasin, pero no la hubo; Busqu consoladores, pero no los hall.
Y por comida me dieron hiel, Y para mi sed me dieron a beber vinagre.
Que la mesa delante de ellos se convierta en lazo, Y cuando estn en paz, se vuelva una trampa.
Nblense sus ojos para que no puedan ver, Y haz que sus lomos tiemblen continuamente.
Derrama sobre ellos Tu indignacin, Y que el ardor de Tu ira los alcance.
Sea desolado su campamento, Y nadie habite en sus tiendas.
Porque han perseguido al que ya T has herido, Y cuentan del dolor de aqullos que T has traspasado.
Aade iniquidad a su iniquidad, Y que no entren en Tu justicia.
Sean borrados del Libro de la Vida, Y no sean inscritos con los justos.
Pero yo estoy afligido y adolorido; Tu salvacin, oh Dios, me ponga en alto.
Con cntico alabar el nombre de Dios, Y con accin de gracias Lo exaltar.
Y esto agradar al SEOR ms que el sacrificio de un buey O de un novillo con cuernos y pezuas.
Esto han visto los humildes y se alegran. Viva su corazn, ustedes los que buscan a Dios.
Porque el SEOR oye a los necesitados Y no desprecia a los suyos que estn presos.
Albenle los cielos y la tierra, Los mares y todo lo que en ellos se mueve.
Porque Dios salvar a Sion y edificar las ciudades de Jud, Para que ellos moren all y la posean.
Y la descendencia de Sus siervos la heredar, Y los que aman Su nombre morarn en ella.
b Para el director del coro. Salmo de David. Para conmemorar. Oh Dios, apresrate a librarme; Apresrate, oh SEOR, a socorrerme.
Sean avergonzados y humillados Los que buscan mi vida; Sean vueltos atrs y cubiertos de ignominia Los que se complacen en mi mal.
Sean vueltos atrs por causa de su vergenza Los que dicen: "Aj, aj!"
Regocjense y algrense en Ti todos los que Te buscan; Que digan continuamente: "Engrandecido sea Dios!" Los que aman Tu salvacin.
Pero yo estoy afligido y necesitado; Oh Dios, ven pronto a m. T eres mi ayuda y mi libertador; SEOR, no Te tardes.
En Ti, oh SEOR, me refugio; Jams sea yo avergonzado.
Lbrame en Tu justicia, y resctame; Inclina a m Tu odo, y slvame.
S para m una roca de refugio, a la cual pueda ir continuamente; T has dado mandamiento para salvarme, Porque T eres mi roca y mi fortaleza.
Dios mo, resctame de la mano del impo, De la mano del malhechor y del implacable,
Porque T eres mi esperanza; Oh Seor DIOS, T eres mi confianza desde mi juventud.
De Ti he recibido apoyo desde mi nacimiento; T eres el que me sac del seno de mi madre; Para Ti es de continuo mi alabanza.
He llegado a ser el asombro de muchos, Porque T eres mi refugio fuerte.
Llena est mi boca de Tu alabanza Y de Tu gloria todo el da.
No me rechaces en el tiempo de la vejez; No me desampares cuando me falten las fuerzas.
Porque mis enemigos han hablado de m; Y los que acechan mi vida han consultado entre s,
Diciendo: "Dios lo ha desamparado; Persganlo y aprsenlo, pues no hay quien lo libre."
Oh Dios, no ests lejos de m; Dios mo, apresrate a socorrerme.
Sean avergonzados y consumidos los enemigos de mi alma; Sean cubiertos de afrenta y de ignominia los que procuran mi mal.
Pero yo esperar continuamente, Y an Te alabar ms y ms.
Todo el da contar mi boca De Tu justicia y de Tu salvacin, Porque son innumerables.
Vendr con los hechos poderosos de DIOS el Seor; Har mencin de Tu justicia, de la Tuya sola.
Oh Dios, T me has enseado desde mi juventud, Y hasta ahora he anunciado Tus maravillas.
Y aun en la vejez y las canas, no me desampares, oh Dios, Hasta que anuncie Tu poder a esta generacin, Tu podero a todos los que han de venir.
Porque Tu justicia, oh Dios, alcanza hasta los cielos, T que has hecho grandes cosas; Oh Dios, quin como T?
T que me has hecho ver muchas angustias y aflicciones, Me volvers a dar vida, Y me levantars de nuevo de las profundidades de la tierra.
Aumenta T mi grandeza Y vuelve a consolarme.
Y yo Te dar gracias con el arpa, Cantar Tu verdad, Dios mo; A Ti cantar alabanzas con la lira, Oh Santo de Israel.
Darn voces de jbilo mis labios, cuando Te cante alabanzas, Y mi alma, que T has redimido.
Tambin mi lengua hablar de Tu justicia todo el da, Porque han sido avergonzados, porque han sido humillados, los que procuran mi mal.
b Salmo a Salomn. Oh Dios, da Tus juicios al rey, Y Tu justicia al hijo del rey.
Juzgue l a Tu pueblo con justicia, Y a Tus afligidos con equidad.
Traigan paz los montes al pueblo, Y justicia los collados.
Haga el rey justicia a los afligidos del pueblo, Salve a los hijos de los pobres, Y aplaste al opresor.
Que Te teman mientras duren el sol y la luna, Por todas las generaciones.
Descienda el rey como la lluvia sobre la hierba cortada, Como aguaceros que riegan la tierra.
Florezca la justicia en sus das, Y abundancia de paz hasta que no haya luna.
Domine l de mar a mar Y desde el Ro Eufrates hasta los confines de la tierra.
Doblguense ante l los moradores del desierto, Y sus enemigos laman el polvo.
Los reyes de Tarsis y de las islas traigan presentes; Los reyes de Sab y de Seba ofrezcan tributo;
Y pstrense ante l todos los reyes de la tierra ; Srvanle todas las naciones.
Porque l librar al necesitado cuando clame, Tambin al afligido y al que no tiene quien lo auxilie.
Tendr compasin del pobre y del necesitado, Y la vida de los necesitados salvar.
Rescatar su vida de la opresin y de la violencia, Y su sangre ser preciosa ante sus ojos.
Que viva, pues, y se le d del oro de Sab, Y que se ore por l continuamente; Que todo el da se le bendiga.
Haya abundancia de grano en la tierra, en las cumbres de los montes; Su fruto se mecer como los cedros del Lbano; Que los de la ciudad florezcan como la hierba de la tierra.
Sea su nombre para siempre; Que su nombre se engrandezca mientras dure el sol, Y sean benditos por l los hombres ; Llmenlo bienaventurado todas las naciones.
Bendito sea el SEOR Dios, el Dios de Israel, El nico que hace maravillas.
Bendito sea Su glorioso nombre para siempre, Sea llena de Su gloria toda la tierra. Amn y amn.
Aqu terminan las oraciones de David, hijo de Isa.
b Salmo de Asaf. Ciertamente Dios es bueno para con Israel, Para con los puros de corazn.
En cuanto a m, mis pies estuvieron a punto de tropezar, Casi resbalaron mis pasos.
Porque tuve envidia de los arrogantes Al ver la prosperidad de los impos.
Porque no hay dolores en su muerte, Y su cuerpo es robusto.
No sufren penalidades como los mortales, Ni son azotados como los dems hombres.
Por tanto, el orgullo es su collar; El manto de la violencia los cubre.
Los ojos se les saltan de gordura; Se desborda su corazn con sus antojos.
Se burlan, y con maldad hablan de opresin; Hablan desde su encumbrada posicin.
Contra el cielo han puesto su boca, Y su lengua se pasea por la tierra.
Por eso el pueblo de Dios vuelve a este lugar, Y beben las aguas de la abundancia.
Y dicen: "Cmo lo sabe Dios? Hay conocimiento en el Altsimo?"
Miren, estos son los impos, Y, siempre desahogados, han aumentado sus riquezas.
Ciertamente en vano he guardado puro mi corazn Y lavado mis manos en inocencia,
Pues he sido azotado todo el da Y castigado cada maana.
Si yo hubiera dicho: "As hablar," Habra traicionado a la generacin de Tus hijos.
Cuando pensaba, tratando de entender esto, Fue difcil para m,
Hasta que entr en el santuario de Dios; Entonces comprend el fin de ellos.
Ciertamente T los pones en lugares resbaladizos; Los arrojas a la destruccin.
Cmo son destruidos en un momento! Son totalmente consumidos por terrores repentinos.
Como un sueo del que despierta, Oh Seor, cuando Te levantes, despreciars su apariencia.
Cuando mi corazn se llen de amargura, Y en mi interior senta punzadas,
Entonces era yo torpe y sin entendimiento; Era como una bestia delante de Ti.
Sin embargo, yo siempre estoy contigo; T me has tomado de la mano derecha.
Con Tu consejo me guiars, Y despus me recibirs en gloria.
A quin tengo yo en los cielos, sino a Ti? Fuera de Ti, nada deseo en la tierra.
Mi carne y mi corazn pueden desfallecer, Pero Dios es la fortaleza de mi corazn y mi porcin para siempre.
Porque los que estn lejos de Ti perecern; T has destruido a todos los que Te son infieles.
Pero para m, estar cerca de Dios es mi bien; En DIOS el Seor he puesto mi refugio Para contar todas Tus obras.
b Masquil de Asaf. Oh Dios, por qu nos has rechazado para siempre? Por qu se enciende Tu ira contra las ovejas de Tu prado?
Acurdate de Tu congregacin, la que adquiriste desde los tiempos antiguos, La que redimiste para que fuera la tribu de Tu heredad, Y de este Monte Sion donde has habitado.
Dirige Tus pasos hacia las ruinas eternas; Todo lo que hay en el santuario lo ha daado el enemigo.
Tus adversarios han rugido en medio de Tu lugar de reunin; Han puesto sus estandartes por seales.
Parece como si alguien hubiera levantado El hacha en espeso bosque.
Y ahora, toda su obra de talla Hacen pedazos con hachas y martillos.
Han quemado Tu santuario hasta los cimientos; Han profanado la morada de Tu nombre.
Dijeron en su corazn: "Arrasmoslos por completo." Han quemado todos los santuarios de Dios en la tierra.
No vemos nuestras seales; Ya no queda profeta, Ni hay entre nosotros quien sepa hasta cundo.
Hasta cundo, oh Dios, blasfemar el adversario? Despreciar el enemigo Tu nombre para siempre?
Por qu retiras Tu mano, Tu diestra? Scala de dentro de Tu seno, destryelos !
Con todo, Dios es mi rey desde la antigedad, El que hace obras de salvacin en medio de la tierra.
T dividiste el mar con Tu poder; Quebraste las cabezas de los monstruos en las aguas.
T aplastaste las cabezas de Leviatn; Lo diste por comida a los moradores del desierto.
T abriste fuentes y torrentes; T secaste ros inagotables.
Tuyo es el da, Tuya es tambin la noche; T has preparado la lumbrera y el sol.
T has establecido todos los trminos de la tierra; T has hecho el verano y el invierno.
Acurdate de esto, SEOR: que el enemigo ha blasfemado, Y que un pueblo insensato ha despreciado Tu nombre.
No entregues a las fieras el alma de Tu trtola; No olvides para siempre la vida de Tus afligidos.
Mira el pacto, SEOR, Porque los lugares tenebrosos de la tierra estn llenos de moradas de violencia.
No vuelva avergonzado el oprimido; Alaben Tu nombre el afligido y el necesitado.
Levntate, oh Dios, defiende Tu causa; Acurdate de cmo el necio Te injuria todo el da.
No Te olvides del vocero de Tus adversarios, Del tumulto de los que se levantan contra Ti, que sube continuamente.
b Para el director del coro; segn tonada de "No Destruyas." Salmo de Asaf. Cntico. Te damos gracias, oh Dios, Te damos gracias, Pues cercano est Tu nombre; Los hombres declaran Tus maravillas.
"Cuando Yo escoja el tiempo oportuno, Ser Yo quien juzgar con equidad.
Tiemblan la tierra y todos sus moradores, Pero Yo sostengo sus columnas. (Selah)
Dije a los orgullosos: 'No se jacten;' Y a los impos: 'No alcen la frente;
No levanten en alto su frente; No hablen con orgullo insolente.'"
Porque ni del oriente ni del occidente, Ni del desierto viene el enaltecimiento,
Sino que Dios es el Juez; A uno humilla y a otro ensalza.
Porque hay una copa en la mano del SEOR, y el vino se fermenta, Lleno de mixtura, y de ste El sirve; Ciertamente lo sorbern hasta el fondo y lo bebern todos los impos de la tierra.
Pero yo lo anunciar para siempre; Cantar alabanzas al Dios de Jacob.
Quebrar todo el podero de los impos, Pero el podero del justo ser ensalzado.
b Para el director del coro; con instrumentos de cuerdas. Salmo de Asaf. Cntico. Dios es conocido en Jud; Grande es Su nombre en Israel.
En Salem est Su tabernculo, Y en Sion Su morada.
All quebr las flechas encendidas del arco, El escudo, la espada y las armas de guerra. (Selah)
Resplandeciente eres, Ms majestuoso que los montes de caza.
Fueron despojados los fuertes de corazn; Durmieron su sueo, Y ninguno de los guerreros pudo usar sus manos.
A Tu reprensin, oh Dios de Jacob, Jinete y caballo cayeron en profundo sueo.
T, slo T, has de ser temido; Y quin podr estar en pie en Tu presencia en el momento de Tu ira?
Hiciste or juicio desde los cielos; Temi la tierra y enmudeci
Cuando Dios se levant para juzgar, Para salvar a todos los humildes de la tierra. (Selah)
Pues el furor del hombre Te alabar; Con un residuo de furor Te ceirs.
Hagan votos ustedes al SEOR su Dios, y cmplanlos ; Todos los que estn alrededor de El traigan presentes al que debe ser temido.
El cortar el espritu de los prncipes; Temido es por los reyes de la tierra.
b Para el director del coro; segn Jedutn. Salmo de Asaf. Mi voz se eleva a Dios, y a El clamar; Mi voz se eleva a Dios, y El me oir.
En el da de mi angustia busqu al Seor; En la noche mi mano se extenda sin cansarse; Mi alma rehusaba ser consolada.
Me acuerdo de Dios, y me siento turbado; Me lamento, y mi espritu desmaya. (Selah)
Has mantenido abiertos mis prpados; Estoy tan turbado que no puedo hablar.
He pensado en los das pasados, En los aos antiguos.
De noche me acordar de mi cancin; En mi corazn meditar, Y mi espritu indaga:
Rechazar el Seor para siempre? No mostrar ms Su favor?
Ha cesado para siempre Su misericordia? Ha terminado para siempre Su promesa?
Ha olvidado Dios tener piedad, O ha retirado con Su ira Su compasin? (Selah)
Entonces dije: "Este es mi dolor: Que la diestra del Altsimo ha cambiado."
Me acordar de las obras del SEOR; Ciertamente me acordar de Tus maravillas antiguas.
Meditar en toda Tu obra, Y reflexionar en Tus hechos.
Santo es, oh Dios, Tu camino; Qu dios hay grande como nuestro Dios?
T eres el Dios que hace maravillas, Has hecho conocer Tu poder entre los pueblos.
Con Tu brazo has redimido a Tu pueblo, A los hijos de Jacob y de Jos. (Selah)
Las aguas Te vieron, oh Dios, Te vieron las aguas y temieron, Los abismos tambin se estremecieron.
Derramaron aguas las nubes, Tronaron los nubarrones, Tambin Tus saetas centellearon por todos lados.
La voz de Tu trueno estaba en el torbellino, Los relmpagos iluminaron al mundo, La tierra se estremeci y tembl.
En el mar estaba Tu camino, Y Tus sendas en las aguas inmensas, Y no se conocieron Tus huellas.
Como rebao guiaste a Tu pueblo Por mano de Moiss y de Aarn.
b Masquil de Asaf. Escucha, pueblo mo, mi enseanza; Inclinen ustedes su odo a las palabras de mi boca.
En parbolas abrir mi boca; Hablar enigmas de la antigedad,
Que hemos odo y conocido, Y que nuestros padres nos han contado.
No lo ocultaremos a sus hijos, Sino que contaremos a la generacin venidera las alabanzas del SEOR, Su poder y las maravillas que hizo.
Porque El estableci un testimonio en Jacob, Y puso una ley en Israel, La cual orden a nuestros padres Que ensearan a sus hijos,
Para que la generacin venidera lo supiera, aun los hijos que haban de nacer, Y stos se levantaran y lo contaran a sus hijos,
Para que ellos pusieran su confianza en Dios, Y no se olvidaran de las obras de Dios Sino que guardaran Sus mandamientos;
Y que no fueran como sus padres, Una generacin porfiada y rebelde, Generacin que no prepar su corazn, Y cuyo espritu no fue fiel a Dios.
Los hijos de Efran eran arqueros bien equipados, Pero volvieron las espaldas el da de la batalla.
No guardaron el pacto de Dios Y rehusaron andar en Su ley;
Olvidaron Sus obras Y los milagros que les haba mostrado.
El hizo maravillas en presencia de sus padres, En la tierra de Egipto, en el campo de Zon.
Dividi el mar y los hizo pasar, Y contuvo las aguas como en un montn.
Despus los gui de da con la nube Y toda la noche con un resplandor de fuego.
Parti las rocas en el desierto, Y les dio agua tan abundante como las profundidades del ocano;
Hizo salir corrientes de la pea E hizo descender aguas como ros.
Pero an siguieron pecando contra El, Rebelndose contra el Altsimo en el desierto.
Y en sus corazones tentaron a Dios, Pidiendo comida a su gusto.
Hablaron contra Dios, Y dijeron: "Podr Dios preparar mesa en el desierto?
Entonces El golpe la roca y brotaron aguas, Y torrentes se desbordaron; Podr tambin dar pan? Proveer carne para Su pueblo?"
Por tanto, al orlo, el SEOR se indign; Un fuego se encendi contra Jacob, Y aument tambin la ira contra Israel,
Porque no creyeron en Dios, Ni confiaron en Su salvacin.
Sin embargo, dio rdenes a las nubes arriba, Y abri las puertas de los cielos;
Hizo llover sobre ellos man para comer, Y les dio comida del cielo.
Pan de ngeles comi el hombre; Dios les mand comida hasta saciarlos.
Hizo soplar en el cielo el viento del este, Y con Su poder dirigi el viento del este,
El hizo llover sobre ellos carne como polvo, Aladas aves como arena de los mares,
Y las hizo caer en medio del campamento, Alrededor de sus viviendas.
Comieron y quedaron bien saciados, Y les concedi su deseo.
Antes de que hubieran satisfecho su deseo, Mientras la comida an estaba en su boca,
La ira de Dios se alz contra ellos Y mat a algunos de los ms robustos, Y subyug a los escogidos de Israel.
A pesar de todo esto, todava pecaron Y no creyeron en Sus maravillas.
El, pues, hizo terminar sus das en vanidad, Y sus aos en terror sbito.
Cuando los hera de muerte, entonces Lo buscaban, Y se volvan y buscaban con diligencia a Dios;
Se acordaban de que Dios era su Roca, Y el Dios Altsimo su Redentor.
Pero con su boca Lo engaaban Y con su lengua Le mentan.
Pues su corazn no era leal para con El, Ni eran fieles a Su pacto.
Pero El, siendo compasivo, perdonaba sus iniquidades y no los destrua; Muchas veces contuvo Su ira, Y no despert todo Su furor.
Se acordaba de que ellos eran carne, Un soplo que pasa y no vuelve.
Cuntas veces se rebelaron contra El en el desierto, Y Lo entristecieron en las soledades!
Tentaron a Dios una y otra vez, Y afligieron al Santo de Israel.
No se acordaron de Su poder, Del da que los redimi del adversario,
Cuando hizo Sus seales en Egipto, Y Sus prodigios en el campo de Zon.
Convirti en sangre sus ros Y sus corrientes, y no pudieron beber.
Envi entre ellos enjambres de moscas que los devoraban, Y ranas que los destruan.
Entreg tambin sus cosechas al saltamontes, Y el fruto de su trabajo a la langosta.
Destruy sus vias con granizo, Y sus sicmoros con escarcha.
Entreg tambin al granizo sus ganados, Y sus rebaos a los rayos.
Envi sobre ellos el ardor de Su ira, Furia, indignacin y angustia, Un ejrcito de ngeles destructores.
Prepar senda para Su ira; No libr sus almas de la muerte, Sino que entreg sus vidas a la plaga,
E hiri a todos los primognitos en Egipto, Las primicias de su virilidad en las tiendas de Cam.
Pero a Su pueblo lo sac como a ovejas, Como a rebao los condujo en el desierto;
Los gui con seguridad, de modo que no temieron, Pero el mar se trag a sus enemigos.
Los trajo, pues, a Su tierra santa, A esta tierra montaosa que Su diestra haba adquirido.
Y expuls a las naciones de delante de ellos; Las reparti con medida por herencia, E hizo habitar en sus tiendas a las tribus de Israel.
Sin embargo ellos pusieron a prueba y provocaron al Dios Altsimo, Y no guardaron Sus testimonios,
Sino que se volvieron atrs y fueron desleales como sus padres; Se desviaron como arco engaoso.
Lo provocaron con sus lugares altos, Y despertaron Sus celos con sus imgenes talladas.
Al orlo Dios, se indign, Y aborreci a Israel en gran manera.
Abandon la morada en Silo, La tienda que haba levantado entre los hombres,
Y entreg al cautiverio Su podero, Y Su gloria en manos del adversario.
Entreg tambin Su pueblo a la espada, Y se indign contra Su heredad.
El fuego consumi a sus jvenes, Y no tuvieron canciones de bodas sus vrgenes.
Sus sacerdotes cayeron a espada, Y sus viudas no pudieron llorar.
Entonces despert el Seor como de un sueo, Como guerrero vencido por el vino,
E hizo retroceder a Sus adversarios, Poniendo sobre ellos una afrenta perpetua.
Desech tambin la tienda de Jos, Y no escogi a la tribu de Efran,
Sino que escogi a la tribu de Jud, Al Monte Sion que El amaba.
Y edific Su santuario como las alturas, Como la tierra que ha fundado para siempre.
Escogi tambin a David Su siervo, Lo tom de entre los rediles de las ovejas;
Lo trajo de cuidar las ovejas con sus corderitos, Para pastorear a Jacob, Su pueblo, Y a Israel, Su heredad.
Y l los pastore segn la integridad de su corazn, Y los gui con la destreza de sus manos.
b Salmo de Asaf. Oh Dios, las naciones han invadido Tu heredad; Han profanado Tu santo templo; Han dejado a Jerusaln en ruinas.
Han dado los cadveres de Tus siervos por comida a las aves del cielo, La carne de Tus santos a las fieras de la tierra.
Como agua han derramado su sangre alrededor de Jerusaln; Y no hubo quien les diera sepultura.
Hemos sido el oprobio de nuestros vecinos, Escarnio y burla de los que nos rodean.
Hasta cundo, SEOR? Estars enojado para siempre? Ardern como fuego Tus celos?
Derrama Tu furor sobre las naciones que no Te conocen, Y sobre los reinos que no invocan Tu nombre.
Pues han devorado a Jacob Y han asolado su morada.
No recuerdes contra nosotros las iniquidades de nuestros antepasados; Venga pronto a nuestro encuentro Tu compasin, Porque estamos muy abatidos.
Aydanos oh Dios de nuestra salvacin, Por la gloria de Tu nombre; Lbranos y perdona nuestros pecados por amor de Tu nombre.
Por qu han de decir las naciones: "Dnde est su Dios?" Sea notoria entre las naciones, a nuestra vista, La venganza por la sangre derramada de Tus siervos.
Llegue a Tu presencia el gemido del cautivo; Conforme a la grandeza de Tu poder preserva a los condenados a muerte.
Y devuelve a nuestros vecinos siete veces en su seno La afrenta con que Te han ofendido, Seor.
Y nosotros, pueblo Tuyo y ovejas de Tu prado, Te daremos gracias para siempre; A todas las generaciones hablaremos de Tu alabanza.
b Para el director del coro; segn la tonada "A los Lirios"; Testimonio. Salmo de Asaf. Presta odo, oh Pastor de Israel; T que guas a Jos como un rebao; T que ests sentado ms alto que los querubines; resplandece!
Delante de Efran, de Benjamn y de Manass, despierta Tu poder Y ven a salvarnos.
Resturanos, oh Dios, Y haz resplandecer Tu rostro sobre nosotros , y seremos salvos.
Oh SEOR, Dios de los ejrcitos, Hasta cundo estars enojado contra la oracin de Tu pueblo?
Les has dado a comer pan de lgrimas, Y les has hecho beber lgrimas en gran abundancia.
Nos haces objeto de burla para nuestros vecinos, Y nuestros enemigos se ren entre s.
Oh Dios de los ejrcitos, resturanos; Haz resplandecer Tu rostro sobre nosotros, y seremos salvos.
T removiste una vid de Egipto; Expulsaste las naciones y plantaste la vid.
Limpiaste el terreno delante de ella; Ech profundas races y llen la tierra.
Los montes fueron cubiertos con su sombra, Y los cedros de Dios con sus ramas.
Extenda sus ramas hasta el mar Y sus renuevos hasta el ro.
Por qu has derribado sus vallados, De modo que la vendimian todos los que pasan de camino?
El puerco monts la devora, Y de ella se alimenta todo lo que se mueve en el campo.
Oh Dios de los ejrcitos, vuelve ahora, Te rogamos; Mira y ve desde el cielo, y cuida esta vid,
La cepa que Tu diestra ha plantado Y el hijo que para Ti has fortalecido.
Est quemada con fuego, y cortada; Ante el reproche de Tu rostro perecen.
Sea Tu mano sobre el hombre de Tu diestra, Sobre el hijo de hombre que para Ti fortaleciste.
Entonces no nos apartaremos de Ti; Avvanos, e invocaremos Tu nombre.
Oh SEOR, Dios de los ejrcitos, resturanos; Haz resplandecer Tu rostro sobre nosotros y seremos salvos.
b Para el director del coro; sobre Gitit. Salmo de Asaf. Canten con gozo a Dios, fortaleza nuestra; Aclamen con jbilo al Dios de Jacob.
Entonen canto de alabanza, y toquen el pandero, La melodiosa lira con el arpa.
Toquen la trompeta en la luna nueva, En la luna llena, en el da de nuestra fiesta.
Porque es estatuto para Israel, Ordenanza del Dios de Jacob.
El lo estableci por testimonio en Jos, Cuando sali sobre la tierra de Egipto. Un lenguaje que yo no conoca, o:
"Yo libr su hombro de la carga, Sus manos se libraron de las canastas.
En la angustia llamaste, y Yo te rescat; Te respond en el escondite del trueno; En las aguas de Meriba te prob. (Selah)
Oye, pueblo Mo, y te amonestar. Oh Israel, si t Me oyeras!
No haya en ti dios ajeno, Ni adores a dios extranjero.
Yo, el SEOR, soy tu Dios, Que te saqu de la tierra de Egipto; Abre bien tu boca y la llenar.
Pero Mi pueblo no escuch Mi voz; Israel no Me obedeci.
Por eso los entregu a la dureza de su corazn, Para que anduvieran en sus propias intrigas.
Oh, si Mi pueblo me oyera, Si Israel anduviera en Mis caminos!
En un momento Yo subyugara a sus enemigos Y volvera Mi mano contra sus adversarios.
Los que aborrecen al SEOR Le fingiran obediencia, Y el tiempo de su castigo sera para siempre.
Pero Yo te alimentara con lo mejor del trigo, Y con miel de la pea te saciara."
b Salmo de Asaf. Dios ocupa Su lugar en Su congregacin; El juzga en medio de los jueces.
Hasta cundo juzgarn ustedes injustamente Y favorecern a los impos? (Selah)
Defiendan al dbil y al hurfano; Hagan justicia al afligido y al menesteroso.
Rescaten al dbil y al necesitado; Librenlos de la mano de los impos.
Ellos no saben ni entienden; Caminan en tinieblas; Son sacudidos todos los cimientos de la tierra.
Yo dije: "Ustedes son dioses, Y todos son hijos del Altsimo.
Sin embargo, como hombres morirn, Y caern como cualquiera de los prncipes."
Levntate, oh Dios, juzga la tierra! Porque T posees todas las naciones.
b Cntico. Salmo de Asaf. Oh Dios, no permanezcas en silencio; No calles, oh Dios, ni Te quedes quieto.
Porque, Tus enemigos rugen, Y los que Te aborrecen se han enaltecido.
Hacen planes astutos contra Tu pueblo, Y juntos conspiran contra Tus protegidos.
Han dicho: "Vengan, y destruymoslos como nacin, Para que ya no haya memoria del nombre de Israel."
Porque de corazn han conspirado a una; Hacen pacto contra Ti:
Las tiendas de Edom y de los Ismaelitas, Moab y los Agarenos,
Gebal, Amn y Amalec, Filistea con los habitantes de Tiro;
Asiria tambin se ha unido a ellos; Se han convertido en ayuda para los hijos de Lot. (Selah)
Trtalos como a Madin, Como a Ssara, como a Jabn en el torrente Cisn,
Que fueron destruidos en Endor, Que quedaron como estircol para la tierra.
Pon a sus nobles como a Oreb y Zeeb, Y a todos sus prncipes como a Zeba y Zalmuna,
Que dijeron: "Apodermonos De los prados de Dios."
Oh Dios mo, ponlos como polvo en remolino; Como paja ante el viento.
Como fuego que consume el bosque, Y como llama que incendia las montaas,
As persguelos con Tu tempestad, Y aterrorzalos con Tu torbellino.
Cubre sus rostros de vergenza, Para que busquen Tu nombre, oh SEOR.
Sean avergonzados y turbados para siempre; Sean humillados y perezcan,
Para que sepan que slo T, que Te llamas el SEOR, Eres el Altsimo sobre toda la tierra.
b Para el director del coro; sobre Gitit. Salmo de los hijos de Cor. Cun preciosas son Tus moradas, Oh SEOR de los ejrcitos!
Anhela mi alma, y aun desea con ansias los atrios del SEOR; Mi corazn y mi carne cantan con gozo al Dios vivo.
Aun el gorrin ha hallado casa, Y la golondrina nido para s donde poner sus polluelos: Tus altares, oh SEOR de los ejrcitos, Rey mo y Dios mo!
Cun bienaventurados son los que moran en Tu casa! Continuamente Te alaban. (Selah)
Cun bienaventurado es el hombre cuyo poder est en Ti, En cuyo corazn estn los caminos a Sion !
Pasando por el Valle de Baca (de Lgrimas) lo convierten en manantial, Tambin las lluvias tempranas lo cubren de bendiciones.
Van de poder en poder, Cada uno de ellos comparece ante Dios en Sion.
Oh SEOR, Dios de los ejrcitos, oye mi oracin; Escucha, oh Dios de Jacob! (Selah)
Mira, oh Dios, escudo nuestro, Y contempla el rostro de Tu ungido.
Porque mejor es un da en Tus atrios que mil fuera de ellos. Prefiero estar en el umbral de la casa de mi Dios Que morar en las tiendas de impiedad.
Porque sol y escudo es el SEOR Dios; Gracia y gloria da el SEOR; Nada bueno niega a los que andan en integridad.
Oh SEOR de los ejrcitos, Cun bienaventurado es el hombre que en Ti confa!
b Para el director del coro. Salmo de los hijos de Cor. Oh SEOR, T mostraste favor a Tu tierra, Cambiaste la cautividad de Jacob.
Perdonaste la iniquidad de Tu pueblo, Cubriste todo su pecado. (Selah)
Retiraste toda Tu furia, Te apartaste del ardor de Tu ira.
Resturanos, oh Dios de nuestra salvacin, Haz cesar Tu indignacin contra nosotros.
Estars enojado con nosotros para siempre? Prolongars Tu ira de generacin en generacin?
No volvers a darnos vida Para que Tu pueblo se regocije en Ti?
Mustranos, oh SEOR, Tu misericordia, Y danos Tu salvacin.
Escuchar lo que dir Dios el SEOR, Porque hablar paz a Su pueblo, a Sus santos; Pero que no vuelvan ellos a la insensatez.
Ciertamente cercana est Su salvacin para los que Le temen, Para que more Su gloria en nuestra tierra.
La misericordia y la verdad se han encontrado, La justicia y la paz se han besado.
La verdad brota de la tierra, Y la justicia mira desde los cielos.
Ciertamente el SEOR dar lo que es bueno, Y nuestra tierra dar su fruto.
La justicia ir delante de El Y pondr por camino Sus pasos.
b Oracin de David. Inclina, oh SEOR, Tu odo y respndeme, Porque estoy afligido y necesitado.
Guarda mi alma, pues soy piadoso; T eres mi Dios; salva a Tu siervo que en Ti confa.
Ten piedad de m, oh Seor, Porque a Ti clamo todo el da.
Alegra el alma de Tu siervo, Porque a Ti, oh Seor, elevo mi alma.
Pues T, Seor, eres bueno y perdonador, Abundante en misericordia para con todos los que Te invocan.
Escucha, oh SEOR, mi oracin, Y atiende a la voz de mis splicas.
En el da de la angustia Te invocar, Porque T me responders.
No hay nadie como T entre los dioses, oh Seor, Ni hay obras como las Tuyas.
Todas las naciones que T has hecho vendrn y adorarn delante de Ti, Seor, Y glorificarn Tu nombre.
Porque T eres grande y haces maravillas; Slo T eres Dios.
Ensame, oh SEOR, Tu camino; Andar en Tu verdad; Unifica mi corazn para que tema Tu nombre.
Te dar gracias, Seor mi Dios, con todo mi corazn, Y glorificar Tu nombre para siempre.
Porque grande es Tu misericordia para conmigo, Y has librado mi alma de las profundidades del Seol.
Oh Dios, los arrogantes se han levantado contra m, Y una banda de violentos ha buscado mi vida, Y no Te han tenido en cuenta.
Pero T, Seor, eres un Dios compasivo y lleno de piedad, Lento para la ira y abundante en misericordia y fidelidad.
Vulvete hacia m, y tenme piedad; Da Tu poder a Tu siervo, Y salva al hijo de Tu sierva.
Mustrame una seal de bondad, Para que la vean los que me aborrecen y se avergencen, Porque T, oh SEOR, me has ayudado y consolado.
b Salmo de los hijos de Cor. Cntico. En los montes santos estn Sus cimientos.
El SEOR ama las Puertas de Sion Ms que todas las otras moradas de Jacob.
Cosas gloriosas se dicen de Ti, Oh ciudad de Dios: (Selah)
"Mencionar a Egipto y a Babilonia entre los que Me conocen; A Filistea y Tiro con Etiopa. De sus moradores se dir: 'Este naci all.'"
Pero de Sion se dir: "Este y aqul nacieron en ella;" Y el Altsimo mismo la establecer.
El SEOR contar al inscribir los pueblos: "Este naci all." (Selah)
Entonces tanto los cantores como los flautistas, dirn:  "En ti estn todas mis fuentes de gozo ."
b Cntico. Salmo de los hijos de Cor. Para el director del coro; sobre Mahalat Leannot. Masquil de Hemn el Ezrata. Oh SEOR, Dios de mi salvacin, De da y de noche he clamado delante de Ti.
Llegue mi oracin a Tu presencia; Inclina Tu odo a mi clamor.
Porque mi alma est llena de males, Y mi vida se ha acercado al Seol.
Soy contado entre los que descienden a la fosa; He llegado a ser como hombre sin fuerza,
Abandonado entre los muertos; Como los cados a espada que yacen en el sepulcro, De quienes ya no Te acuerdas, Y que han sido arrancados de Tu mano.
Me has puesto en la fosa ms profunda, En lugares tenebrosos, en las profundidades.
Ha reposado sobre m Tu furor, Y me has afligido con todas Tus olas. (Selah)
Has alejado de m mis amistades, Me has hecho objeto de repugnancia para ellos; Encerrado estoy y no puedo salir.
Han languidecido mis ojos a causa de la afliccin; Oh SEOR, cada da Te he invocado, He extendido mis manos hacia Ti.
Hars maravillas a los muertos? Se levantarn los muertos y Te alabarn? (Selah)
Se hablar de Tu misericordia en el sepulcro, Y de Tu fidelidad en el Abadn (lugar de destruccin)?
Se darn a conocer Tus maravillas en las tinieblas, Y Tu justicia en la tierra del olvido?
Pero yo, a Ti pido auxilio, SEOR, Y mi oracin llega ante Ti por la maana.
Por qu, SEOR, rechazas mi alma? Por qu escondes de m Tu rostro?
He estado afligido y a punto de morir desde mi juventud; Sufro Tus terrores, estoy abatido.
Sobre m ha pasado Tu ardiente ira; Tus terrores me han destruido.
Me han rodeado como aguas todo el da; A una me han cercado.
Has alejado de m al compaero y al amigo; Mis conocidos estn en tinieblas.
b Masquil de Etn el Ezrata. Por siempre cantar de las misericordias del SEOR; Con mi boca dar a conocer Tu fidelidad a todas las generaciones.
Porque dije: "Para siempre ser edificada la misericordia; En los cielos mismos establecers Tu fidelidad."
"Yo he hecho un pacto con Mi escogido, He jurado a David Mi siervo:
Establecer tu descendencia para siempre, Y edificar tu trono por todas las generaciones." (Selah)
Los cielos alabarn Tus maravillas, SEOR, Y tambin Tu fidelidad en la asamblea de los santos.
Porque, quin en el firmamento se puede comparar al SEOR? Quin entre los hijos de los poderosos es como el SEOR,
Dios es muy temido en el consejo de los santos, E imponente sobre todos los que estn en Su derredor?
Oh SEOR, Dios de los ejrcitos, quin como T, poderoso SEOR? Tu fidelidad tambin Te rodea.
T dominas la soberbia del mar; Cuando sus olas se levantan, T las calmas.
T aplastaste a Egipto como a uno herido de muerte; Esparciste a Tus enemigos con Tu brazo poderoso.
Tuyos son los cielos, Tuya tambin la tierra; El mundo y todo lo que en l hay, T lo fundaste.
El norte y el sur, T los creaste; El Tabor y el Hermn aclamarn con gozo a Tu nombre.
T tienes un brazo fuerte; Tu mano es poderosa, Tu diestra es exaltada.
La justicia y el derecho son el fundamento de Tu trono; La misericordia y la verdad van delante de Ti.
Cun bienaventurado es el pueblo que sabe lo que es la voz de jbilo! Andan, SEOR, a la luz de Tu rostro.
En Tu nombre se regocijan todo el da, Y por Tu justicia son enaltecidos.
Porque T eres la gloria de su potencia, Y por Tu gracia es exaltado nuestro poder.
Pues del SEOR es nuestro escudo, Y del Santo de Israel nuestro rey.
Una vez hablaste en visin a Tus santos, Y dijiste: "He ayudado a un poderoso; He exaltado a uno escogido de entre el pueblo.
He hallado a David Mi siervo; Lo he ungido con Mi leo santo,
Y con l estar siempre Mi mano; Mi brazo tambin lo fortalecer.
No lo engaar el enemigo, Ni lo afligir el hijo de maldad.
Sino que Yo aplastar a sus adversarios delante de l, Y herir a los que lo aborrecen.
Con l estarn Mi fidelidad y Mi misericordia, Y en Mi nombre ser exaltado su poder.
Pondr tambin su mano sobre el mar Y su diestra sobre los ros.
El clamar a M: 'Mi Padre eres T, Mi Dios y la roca de mi salvacin.'
Yo tambin lo har Mi primognito, El ms excelso de los reyes de la tierra.
Para siempre conservar Mi misericordia hacia l, Y Mi pacto le ser confirmado.
As establecer su descendencia para siempre Y su trono como los das de los cielos.
Si sus hijos abandonan Mi ley Y no andan en Mis juicios,
Si violan Mis estatutos Y no guardan Mis mandamientos,
Entonces castigar con vara su transgresin Y con azotes su iniquidad.
Pero no quitar de l Mi misericordia, Ni obrar falsamente en Mi fidelidad.
No quebrantar Mi pacto, Ni cambiar la palabra de Mis labios.
Una vez he jurado por Mi santidad; No mentir a David.
Su descendencia ser para siempre, Y su trono como el sol delante de M.
Ser establecido para siempre como la luna, Fiel testigo en el cielo." (Selah)
Pero T lo has rechazado y desechado, Contra Tu ungido Te has enfurecido.
Has despreciado el pacto de Tu siervo; Has profanado su corona echndola por tierra.
Has derribado todos sus muros; Has convertido en ruinas sus fortalezas.
Todos los que pasan por el camino lo saquean; Ha venido a ser una afrenta para sus vecinos.
T has exaltado la diestra de sus adversarios; Has hecho que se regocijen todos sus enemigos.
Has retirado tambin el filo de su espada, Y no le has hecho estar firme en la batalla.
Has hecho cesar su esplendor, Y has echado por tierra su trono.
Has acortado los das de su juventud; Lo has cubierto de ignominia. (Selah)
Hasta cundo, SEOR? Te esconders para siempre? Arder como el fuego Tu furor?
Recuerda cun breve es mi vida; Con qu propsito vano has creado a todos los hijos de los hombres!
Qu hombre podr vivir y no ver la muerte? Podr librar su alma del poder del Seol? (Selah)
Dnde estn, Seor, Tus misericordias de antes, Que en Tu fidelidad juraste a David?
Recuerda, Seor, el oprobio de Tus siervos; Cmo llevo dentro de m el oprobio de muchos pueblos,
Con el cual Tus enemigos, oh SEOR, han injuriado, Con el cual han injuriado los pasos de Tu ungido.
Bendito sea el SEOR para siempre! Amn y amn.
b Oracin de Moiss, hombre de Dios. Seor, T has sido un refugio para nosotros De generacin en generacin.
Antes que los montes fueran engendrados, Y nacieran la tierra y el mundo, Desde la eternidad y hasta la eternidad, T eres Dios.
Haces que el hombre vuelva a ser polvo, Y dices: "Vuelvan, hijos de los hombres."
Porque mil aos ante Tus ojos Son como el da de ayer que ya pas, Y como una vigilia de la noche.
T los has barrido como un torrente, son como un sueo; Son como la hierba que por la maana reverdece;
Por la maana florece y reverdece; Al atardecer se marchita y se seca.
Porque hemos sido consumidos con Tu ira, Y por Tu furor hemos sido conturbados.
Has puesto nuestras iniquidades delante de Ti, Nuestros pecados secretos a la luz de Tu presencia.
Porque por Tu furor han declinado todos nuestros das; Acabamos nuestros aos como un suspiro.
Los das de nuestra vida llegan a setenta aos; Y en caso de mayor vigor, a ochenta aos. Con todo, su orgullo es slo trabajo y pesar, Porque pronto pasa, y volamos.
Quin conoce el poder de Tu ira, Y Tu furor conforme al temor (a la reverencia) que se debe a Ti?
Ensanos a contar de tal modo nuestros das, Que traigamos al corazn sabidura.
Vuelve, SEOR; hasta cundo? Y compadcete de Tus siervos.
Scianos por la maana con Tu misericordia, Y cantaremos con gozo y nos alegraremos todos nuestros das.
Algranos conforme a los das que nos afligiste, Y a los aos en que vimos adversidad.
Sea manifestada Tu obra a Tus siervos, Y Tu majestad a sus hijos,
Y sea la gracia del Seor nuestro Dios sobre nosotros. Confirma, pues, sobre nosotros la obra de nuestras manos; S, la obra de nuestras manos confirma.
El que habita al amparo del Altsimo Morar a la sombra del Omnipotente.
Dir yo al SEOR: "Refugio mo y fortaleza ma, Mi Dios, en quien confo."
Porque El te libra del lazo del cazador Y de la pestilencia mortal.
Con Sus plumas te cubre, Y bajo Sus alas hallas refugio; Escudo y baluarte es Su fidelidad.
No temers el terror de la noche, Ni la flecha que vuela de da,
Ni la pestilencia que anda en tinieblas, Ni la destruccin que hace estragos en medio del da.
Aunque caigan mil a tu lado Y diez mil a tu diestra, A ti no se acercar.
Con tus ojos mirars Y vers la paga de los impos.
Porque has puesto al SEOR, que es mi refugio, Al Altsimo, por tu habitacin.
No te suceder ningn mal, Ni plaga se acercar a tu morada.
Pues El dar rdenes a Sus ngeles acerca de ti, Para que te guarden en todos tus caminos.
En sus manos te llevarn, Para que tu pie no tropiece en piedra.
Sobre el len y la cobra pisars; Pisotears al cachorro de len y a la serpiente.
"Porque en M ha puesto su amor, Yo entonces lo librar; Lo exaltar, porque ha conocido Mi nombre.
Me invocar, y le responder; Yo estar con l en la angustia; Lo rescatar y lo honrar;
Lo saciar de larga vida, Y le har ver Mi salvacin."
b Salmo. Cntico para el da de reposo. Bueno es dar gracias al SEOR, Y cantar alabanzas a Tu nombre, oh Altsimo;
Anunciar por la maana Tu bondad, Y Tu fidelidad por las noches,
Con lad de diez cuerdas y con el arpa, Con la msica sonora de la lira.
Porque T, oh SEOR, me has alegrado con Tus obras, Cantar con gozo ante las obras de Tus manos.
Qu grandes son Tus obras, oh SEOR, Cun profundos Tus pensamientos!
El hombre torpe no tiene conocimiento, Y el necio no entiende esto:
Que cuando los impos brotaron como la hierba, Y florecieron todos los que hacan iniquidad, Slo fue para ser destruidos para siempre.
Pero T, oh SEOR, excelso eres eternamente.
Porque Tus enemigos, SEOR, Porque Tus enemigos perecern; Sern esparcidos todos los que hacen iniquidad.
Pero T has exaltado mi poder como el del bfalo; He sido ungido con aceite fresco.
Mis ojos satisfechos han mirado a los que me acechaban, Y oyen mis odos de los malhechores que se levantan contra m.
El justo florecer como la palma, Crecer como cedro en el Lbano.
Plantados en la casa del SEOR, Florecern en los atrios de nuestro Dios.
Aun en la vejez darn fruto; Estarn vigorosos y muy verdes,
Para anunciar cun recto es el SEOR; El es mi Roca, y que en El no hay injusticia.
El SEOR reina, vestido est de majestad; El SEOR se ha vestido y ceido de poder; Ciertamente el mundo est bien afirmado, ser inconmovible.
Desde la antigedad est establecido Tu trono; T eres desde la eternidad.
Los torrentes han alzado, oh SEOR, Los torrentes han alzado su voz; Los torrentes alzan sus batientes olas.
Ms que el fragor de muchas aguas, Ms que las poderosas olas del mar, Es poderoso el SEOR en las alturas.
Tus testimonios son muy fidedignos; La santidad conviene a Tu casa, Eternamente, oh SEOR.
Oh SEOR, Dios de las venganzas, Oh Dios de las venganzas, resplandece!
Levntate, Juez de la tierra; Da su merecido a los soberbios.
Hasta cundo los impos, SEOR, Hasta cundo los impos se regocijarn?
Charlan, hablan con arrogancia; Todos los que hacen iniquidad se vanagloran.
Aplastan a Tu pueblo, SEOR, Y afligen a Tu heredad.
Matan a la viuda y al extranjero, Y asesinan a los hurfanos.
Y dicen: "El SEOR no ve nada Ni hace caso el Dios de Jacob."
Hagan caso, torpes del pueblo; Necios, cundo entendern?
El que hizo el odo, acaso no oye? El que dio forma al ojo, acaso no ve?
No reprender el que castiga a las naciones, El que ensea conocimiento al hombre?
El SEOR conoce los pensamientos del hombre, Sabe que son slo un soplo.
Bienaventurado el hombre a quien reprendes, SEOR, Y lo instruyes en Tu ley;
Para darle descanso en los das de afliccin, Hasta que se cave una fosa para el impo.
Porque el SEOR no abandonar a Su pueblo, Ni desamparar a Su heredad.
Porque el juicio volver a ser justo, Y todos los rectos de corazn lo seguirn.
Quin se levantar por m contra los malhechores? Quin me defender de los que hacen iniquidad?
Si el SEOR no hubiera sido mi ayuda, Pronto habra habitado mi alma en el lugar del silencio.
Si digo: "Mi pie ha resbalado," Tu misericordia, oh SEOR, me sostendr.
Cuando mis inquietudes se multiplican dentro de m, Tus consuelos deleitan mi alma.
Puede ser aliado Tuyo un trono de destruccin, Que planea el mal por decreto?
Se unen contra la vida del justo, Y condenan a muerte al inocente.
Pero el SEOR ha sido mi baluarte, Y mi Dios la roca de mi refugio.
El ha hecho volver sobre ellos su propia iniquidad, Y los destruir en su maldad; El SEOR, nuestro Dios, los destruir.
Vengan, cantemos con gozo al SEOR, Aclamemos con jbilo a la roca de nuestra salvacin.
Vengamos ante Su presencia con accin de gracias; Aclamemos a El con salmos.
Porque Dios grande es el SEOR, Y Rey grande sobre todos los dioses,
En cuya mano estn las profundidades de la tierra; Suyas son tambin las cumbres de los montes.
Suyo es el mar, pues El lo hizo, Y Sus manos formaron la tierra firme.
Vengan, adoremos y postrmonos; Doblemos la rodilla ante el SEOR nuestro Hacedor.
Porque El es nuestro Dios, Y nosotros el pueblo de Su prado y las ovejas de Su mano. Si ustedes oyen hoy Su voz,
No endurezcan su corazn como en Meriba, Como en el da de Masah en el desierto,
Cuando sus padres Me tentaron, Me pusieron a prueba, aunque haban visto Mi obra.
Por cuarenta aos Me repugn aquella generacin, Y dije: "Es un pueblo que se desva en su corazn Y no conocen Mis caminos.
Por tanto, jur en Mi ira: Ciertamente no entrarn en Mi reposo."
Canten al SEOR un cntico nuevo; Canten al SEOR, toda la tierra.
Canten al SEOR, bendigan Su nombre; Proclamen de da en da las buenas nuevas de Su salvacin.
Cuenten Su gloria entre las naciones, Sus maravillas entre todos los pueblos.
Porque grande es el SEOR, y muy digno de ser alabado; Temible es El sobre todos los dioses.
Porque todos los dioses de los pueblos son dolos, Pero el SEOR hizo los cielos.
Gloria y majestad estn delante de El; Poder y hermosura en Su santuario.
Den al SEOR, oh familias de los pueblos, Den al SEOR gloria y poder.
Den al SEOR la gloria debida a Su nombre; Traigan ofrenda y entren en Sus atrios.
Adoren al SEOR en vestiduras santas; Tiemblen ante Su presencia, toda la tierra.
Digan entre las naciones: "El SEOR reina; Ciertamente el mundo est bien afirmado, ser inconmovible; El juzgar a los pueblos con equidad."
Algrense los cielos y regocjese la tierra; Ruja el mar y cuanto contiene;
Gcese el campo y todo lo que en l hay. Entonces todos los rboles del bosque cantarn con gozo
Delante del SEOR, porque El viene; Porque El viene a juzgar la tierra: Juzgar al mundo con justicia Y a los pueblos con Su fidelidad.
El SEOR reina; regocjese la tierra; Algrense las muchas islas.
Nubes y densas tinieblas Lo rodean, Justicia y derecho son el fundamento de Su trono.
Fuego va delante de El, Y quema a Sus adversarios en derredor.
Sus relmpagos iluminaron el mundo; La tierra vio y se estremeci.
Como cera se derritieron los montes ante la presencia del SEOR, Ante la presencia del Seor de toda la tierra.
Los cielos proclaman Su justicia, Y todos los pueblos han visto Su gloria.
Sean avergonzados todos los que sirven a imgenes talladas, Los que se gloran en los dolos. Pstrense ante El todos los dioses.
Oy Sion esto y se alegr, Y las hijas de Jud se han regocijado A causa de Tus juicios, oh SEOR.
Porque T eres el SEOR, el Altsimo sobre toda la tierra, Muy excelso sobre todos los dioses.
Los que aman al SEOR, aborrezcan el mal; El guarda las almas de Sus santos; Los libra de la mano de los impos.
Luz se ha sembrado para el justo, Y alegra para los rectos de corazn.
Justos, algrense en el SEOR, Y alaben Su santo nombre.
b Salmo. Canten al SEOR un cntico nuevo, Porque ha hecho maravillas, Su diestra y Su santo brazo Le han dado la victoria (salvacin).
El SEOR ha dado a conocer Su victoria (salvacin); A la vista de las naciones ha revelado Su justicia.
Se ha acordado de Su misericordia y de Su fidelidad para con la casa de Israel; Todos los trminos de la tierra han visto la salvacin de nuestro Dios.
Aclamen con jbilo al SEOR, toda la tierra; Prorrumpan y canten con gozo, canten alabanzas.
Canten alabanzas al SEOR con la lira, Con la lira y al son de la meloda.
Con trompetas y sonido de cuerno, Den voces ante el Rey, el SEOR.
Ruja el mar y cuanto contiene, El mundo y los que en l habitan.
Batan palmas los ros, A una canten jubilosos los montes
Delante del SEOR, pues viene a juzgar la tierra; El juzgar al mundo con justicia, Y a los pueblos con equidad.
El SEOR reina, estremzcanse los pueblos; El est sentado como Rey sobre los querubines, tiemble la tierra!
El SEOR es grande en Sion, Y exaltado sobre todos los pueblos.
Alaben Tu nombre grande y temible; El es santo.
El poder del Rey ama la justicia; T has establecido la equidad; Has hecho juicio y justicia en Jacob.
Exalten al SEOR nuestro Dios, Y pstrense ante el estrado de Sus pies; El es santo.
Moiss y Aarn estaban entre Sus sacerdotes, Y Samuel entre los que invocaron Su nombre; Ellos clamaron al SEOR, y El les respondi.
Les habl en la columna de nube; Guardaron Sus testimonios, Y el estatuto que El les dio.
Oh SEOR, Dios nuestro, T les respondiste; Fuiste para ellos un Dios perdonador, Pero tambin vengador de sus malas obras.
Exalten al SEOR nuestro Dios, Y pstrense ante Su santo monte, Porque santo es el SEOR nuestro Dios.
b Salmo de accin de gracias. Aclamen con jbilo al SEOR, toda la tierra.
Sirvan al SEOR con alegra; Vengan ante El con cnticos de jbilo.
Sepan que El, el SEOR, es Dios; El nos hizo, y no nosotros a nosotros mismos;  Pueblo Suyo somos y ovejas de Su prado.
Entren por Sus puertas con accin de gracias, Y a Sus atrios con alabanza. Denle gracias, bendigan Su nombre.
Porque el SEOR es bueno; Para siempre es Su misericordia, Y Su fidelidad por todas las generaciones.
b Salmo de David. La misericordia y la justicia cantar; A Ti, oh SEOR, cantar alabanzas.
Prestar atencin al camino de integridad. Cundo vendrs, Seor, a m? En la integridad de mi corazn andar dentro de mi casa.
No pondr cosa indigna delante de mis ojos; Aborrezco la obra de los que se desvan; No se aferrar a m.
El corazn perverso se alejar de m; No conocer maldad.
Destruir al que en secreto calumnia a su prjimo; No tolerar al de ojos altaneros y de corazn arrogante.
Mis ojos estarn sobre los fieles de la tierra, para que moren conmigo; El que anda en camino de integridad me servir.
El que practica el engao no morar en mi casa; El que habla mentiras no permanecer en mi presencia.
Cada maana destruir a todos los impos de la tierra, Para exterminar de la ciudad del SEOR a todos los que hacen iniquidad.
b Plegaria de uno que sufre, cuando desmaya y expone su queja ante el SEOR. Oh SEOR, escucha mi oracin, Y llegue a Ti mi clamor.
No escondas de m Tu rostro en el da de mi angustia; Inclina hacia m Tu odo; El da en que Te invoco, respndeme pronto.
Porque mis das han sido consumidos en humo, Y como brasero han sido quemados mis huesos.
Mi corazn ha sido herido como la hierba y se ha secado, Y hasta me olvido de comer mi pan.
A causa de la intensidad de mi gemido Mis huesos se pegan a la piel.
Me parezco al pelcano del desierto; Como el bho de las soledades he llegado a ser.
No puedo dormir; Soy cual pjaro solitario sobre un tejado.
Mis enemigos me han afrentado todo el da; Los que me escarnecen han usado mi nombre como maldicin.
Porque he comido cenizas por pan, Y con lgrimas he mezclado mi bebida,
A causa de Tu indignacin y de Tu enojo; Pues T me has levantado y me has rechazado.
Mis das son como sombra que se alarga; Y yo me seco como la hierba.
Pero T, SEOR, permaneces para siempre, Y Tu nombre por todas las generaciones.
Te levantars y tendrs compasin de Sion, Porque es tiempo de apiadarse de ella, Pues ha llegado la hora.
Ciertamente Tus siervos se deleitan en sus piedras, Y se apiadan de su polvo.
Las naciones temern el nombre del SEOR, Y todos los reyes de la tierra, Su gloria.
Porque el SEOR ha edificado a Sion, Y se ha manifestado en Su gloria.
Ha considerado la oracin de los menesterosos, Y no ha despreciado su plegaria.
Esto se escribir para las generaciones futuras, Para que un pueblo an por crear alabe al SEOR.
Pues El mir desde Su excelso santuario; Desde el cielo el SEOR se fij en la tierra,
Para or el gemido de los prisioneros, Para poner en libertad a los condenados a muerte;
Para que los hombres anuncien en Sion el nombre del SEOR Y Su alabanza en Jerusaln,
Cuando los pueblos y los reinos se congreguen a una Para servir al SEOR.
El debilit mis fuerzas en el camino; Acort mis das.
Dije: "Dios mo, no me lleves a la mitad de mis das; Tus aos son por todas las generaciones.
Desde la antigedad T fundaste la tierra, Y los cielos son la obra de Tus manos.
Ellos perecern, pero T permaneces. Todos ellos como una vestidura se desgastarn, Como vestido los cambiars, y sern cambiados.
Pero T eres el mismo, Y Tus aos no tendrn fin.
Los hijos de Tus siervos permanecern, Y su descendencia ser establecida delante de Ti."
b Salmo de David. Bendice, alma ma, al SEOR, Y bendiga todo mi ser Su santo nombre.
Bendice, alma ma, al SEOR, Y no olvides ninguno de Sus beneficios.
El es el que perdona todas tus iniquidades, El que sana todas tus enfermedades;
El que rescata de la fosa tu vida, El que te corona de bondad y compasin;
El que colma de bienes tus aos, Para que tu juventud se renueve como el guila.
El SEOR hace justicia, Y juicios a favor de todos los oprimidos.
A Moiss dio a conocer Sus caminos, Y a los Israelitas Sus obras.
Compasivo y clemente es el SEOR, Lento para la ira y grande en misericordia.
No luchar con nosotros para siempre, Ni para siempre guardar Su enojo .
No nos ha tratado segn nuestros pecados, Ni nos ha pagado conforme a nuestras iniquidades.
Porque como estn de altos los cielos sobre la tierra, As es de grande Su misericordia para los que Le temen (reverencian).
Como est de lejos el oriente del occidente, As alej de nosotros nuestras transgresiones.
Como un padre se compadece de sus hijos, As se compadece el SEOR de los que Le temen.
Porque El sabe de qu estamos hechos, Se acuerda de que slo somos polvo.
El hombre, como la hierba son sus das; Como la flor del campo, as florece;
Cuando el viento pasa sobre ella, deja de ser, Y su lugar ya no la reconoce.
Pero la misericordia del SEOR es desde la eternidad hasta la eternidad, para los que Le temen, Y su justicia para los hijos de los hijos,
Para los que guardan Su pacto Y se acuerdan de Sus preceptos para cumplirlos.
El SEOR ha establecido Su trono en los cielos, Y Su reino domina sobre todo.
Bendigan al SEOR, ustedes Sus ngeles, Poderosos en fortaleza, que ejecutan Su mandato, Obedeciendo la voz de Su palabra.
Bendigan al SEOR, ustedes todos Sus ejrcitos, Que Le sirven haciendo Su voluntad.
Bendigan al SEOR, ustedes todas Sus obras, En todos los lugares de Su dominio. Bendice, alma ma, al SEOR.
Bendice, alma ma, al SEOR. SEOR, Dios mo, cun grande eres; Te has vestido de esplendor y de majestad,
Cubrindote de luz como con un manto, Extendiendo los cielos como una cortina.
El es el que pone las vigas de Sus altos aposentos en las aguas; El que hace de las nubes Su carroza; El que anda sobre las alas del viento;
Que hace de los vientos Sus mensajeros, Y de las llamas de fuego Sus ministros.
El estableci la tierra sobre sus cimientos, Para que jams sea sacudida.
La cubriste con el abismo como con un vestido; Las aguas estaban sobre los montes.
A Tu reprensin huyeron, Al sonido de Tu trueno se precipitaron.
Se levantaron los montes, se hundieron los valles, Al lugar que T estableciste para ellos.
Pusiste un lmite que no pueden cruzar, Para que no vuelvan a cubrir la tierra.
El hace brotar manantiales en los valles, Corren entre los montes;
Dan de beber a todas las bestias del campo, Los asnos monteses mitigan su sed.
Junto a ellos habitan las aves de los cielos, Elevan sus trinos entre las ramas.
El riega los montes desde Sus aposentos, Del fruto de Sus obras se sacia la tierra.
El hace brotar la hierba para el ganado, Y las plantas para el servicio del hombre, Para que l saque alimento de la tierra,
Y vino que alegra el corazn del hombre, Para que haga brillar con aceite su rostro, Y alimento que fortalece el corazn del hombre.
Los rboles del SEOR se sacian, Los cedros del Lbano que El plant,
Donde hacen sus nidos las aves, Y la cigea, cuya morada est en los cipreses.
Los montes altos son para las cabras monteses; Las peas son refugio para los tejones.
El hizo la luna para sealar las estaciones; El sol conoce el lugar de su ocaso.
T ordenas la oscuridad y se hace de noche, En ella andan todas las bestias del bosque.
Rugen los leoncillos tras su presa, Y buscan de Dios su comida.
Al salir el sol se esconden, Y se echan en sus guaridas.
Sale el hombre a su trabajo, Y a su labor hasta el atardecer.
Cun numerosas son Tus obras, oh SEOR! Con sabidura las has hecho todas; Llena est la tierra de Tus posesiones.
He all el mar, grande y anchuroso, En el cual se mueve un sinnmero De animales tanto pequeos como grandes.
All surcan las naves, Y el Leviatn (monstruo marino) que hiciste para que jugara en l.
Todos ellos esperan en Ti Para que les des su comida a su tiempo.
T les das, ellos recogen; Abres Tu mano, se sacian de bienes.
Escondes Tu rostro, se turban; Les quitas el aliento, expiran, Y vuelven al polvo.
Envas Tu Espritu, son creados, Y renuevas la superficie de la tierra.
Sea para siempre la gloria del SEOR! Algrese el SEOR en sus obras!
El mira a la tierra, y ella tiembla; Toca los montes, y humean.
Al SEOR cantar mientras yo viva; Cantar alabanzas a mi Dios mientras yo exista.
Sale agradable mi meditacin; Yo me alegrar en el SEOR.
Sean consumidos de la tierra los pecadores, Y los impos dejen de ser. Bendice, alma ma, al SEOR. Aleluya!
Den gracias al SEOR, invoquen Su nombre; Den a conocer Sus obras entre los pueblos.
Cntenle, cntenle; Hablen de todas Sus maravillas.
Glorense en Su santo nombre; Algrese el corazn de los que buscan al SEOR.
Busquen al SEOR y Su fortaleza; Busquen Su rostro continuamente.
Recuerden las maravillas que El ha hecho, Sus prodigios y los juicios de Su boca,
Oh simiente de Abraham, Su siervo, Hijos de Jacob, Sus escogidos.
El es el SEOR nuestro Dios; Sus juicios estn en toda la tierra.
Para siempre se ha acordado de Su pacto, De la palabra que orden a mil generaciones,
Del pacto que hizo con Abraham, Y de Su juramento a Isaac.
Tambin lo confirm a Jacob por estatuto, A Israel como pacto eterno,
Diciendo: "A ti te dar la tierra de Canan Como porcin de la heredad de ustedes."
Cuando eran pocos en nmero, Muy pocos, y extranjeros en el pas,
Cuando vagaban de nacin en nacin, Y de un reino a otro pueblo,
El no permiti que nadie los oprimiera, Y por amor a ellos reprendi a reyes, dicindoles:
"No toquen a Mis ungidos, Ni hagan mal a Mis profetas."
Y llam al hambre sobre la tierra; Quebr todo sustento de pan.
Envi a un hombre delante de ellos, A Jos, vendido como esclavo.
Con grillos afligieron sus pies, El mismo fue puesto en cadenas,
Hasta que su prediccin se cumpli; La palabra del SEOR lo puso a prueba.
El rey envi, y lo solt, El soberano de los pueblos, lo puso en libertad.
Lo puso por seor de su casa, Y administrador sobre todos sus bienes,
Para que encarcelara a sus prncipes a voluntad suya, Y a sus ancianos enseara sabidura.
Tambin Israel entr en Egipto, As peregrin Jacob en la tierra de Cam.
E hizo que su pueblo se multiplicara mucho, Y los hizo ms fuertes que sus adversarios.
Les cambi el corazn para que odiaran a Su pueblo, Para que obraran astutamente contra Sus siervos.
Envi a Moiss Su siervo, Y a Aarn a quien haba escogido.
Estos hicieron las maravillas de Dios entre ellos, Y prodigios en la tierra de Cam.
Mand tinieblas e hizo que se oscureciera, Pero ellos no atendieron a Sus palabras.
Convirti sus aguas en sangre, E hizo morir sus peces.
Se llen su tierra de ranas Hasta en las alcobas de sus reyes.
El habl, y vinieron enjambres de moscas Y mosquitos por todo su territorio.
Les dio granizo por lluvia, Y llamas de fuego en su tierra.
Devast tambin sus vides y sus higueras, Y destroz los rboles de sus territorios.
El habl, y vinieron langostas, Y orugas sin nmero;
Que devoraron toda la vegetacin de su pas, Y se comieron el fruto de su suelo.
Tambin hiri de muerte a todo primognito de su tierra; Las primicias de todo su vigor.
Pero a Su pueblo lo sac con plata y oro, Y entre Sus tribus no hubo quien tropezara.
Egipto se alegr cuando se fueron, Porque su terror haba cado sobre ellos.
Extendi una nube para cubrirlos, Y fuego para iluminarlos de noche.
Pidieron, y les mand codornices, Y los saci de pan del cielo.
Abri la roca, y brotaron las aguas; Corrieron como un ro en tierra seca.
Porque se acord de Su santa palabra Dada a Abraham Su siervo,
Y sac a Su pueblo con alegra, Y a Sus escogidos con gritos de jbilo.
Tambin les dio las tierras de las naciones, Y poseyeron el fruto del trabajo de los pueblos,
A fin de que guardaran Sus estatutos, Y observaran Sus leyes. Aleluya!
Aleluya! Den gracias al SEOR, porque es bueno; Porque para siempre es Su misericordia.
Quin puede relatar los poderosos hechos del SEOR, O expresar toda Su alabanza?
Bienaventurados los que guardan el juicio, Los que practican la justicia en todo tiempo.
Acurdate de m, oh SEOR, en Tu bondad hacia Tu pueblo; Vistame con Tu salvacin,
Para que yo vea la prosperidad de Tus escogidos, Para que me regocije en la alegra de Tu nacin, Para que me glore con Tu heredad.
Nosotros hemos pecado como nuestros padres, Hemos hecho iniquidad, nos hemos conducido impamente.
Nuestros padres en Egipto no entendieron Tus maravillas; No se acordaron de Tu infinito amor, Sino que se rebelaron junto al mar, en el Mar Rojo.
No obstante, los salv por amor de Su nombre, Para manifestar Su poder.
Reprendi al Mar Rojo, y se sec; Y los condujo por las profundidades, como por un desierto.
Los salv de mano del que los odiaba, Y los redimi de mano del enemigo.
Las aguas cubrieron a sus adversarios, Ni uno de ellos escap.
Entonces ellos creyeron en Sus palabras, Y cantaron Su alabanza.
Pero pronto se olvidaron de Sus obras; No esperaron Su consejo.
Tuvieron apetitos desenfrenados en el desierto, Y tentaron a Dios en las soledades.
El les concedi lo que pedan, Pero envi una plaga mortal sobre ellos.
Cuando en el campamento tuvieron envidia de Moiss, Y de Aarn, el santo del SEOR,
La tierra se abri y trag a Datn, Y se cerr sobre el grupo de Abiram.
Un fuego ardi contra su grupo, La llama consumi a los impos.
Hicieron un becerro en Horeb, Y adoraron una imagen de fundicin;
Cambiaron su gloria Por la imagen de un buey que come hierba.
Se olvidaron de Dios su Salvador, Que haba hecho grandes cosas en Egipto,
Maravillas en la tierra de Cam, Y cosas asombrosas en el Mar Rojo.
El dijo que los hubiera destruido, De no haberse puesto Moiss, Su escogido, en la brecha delante de El, A fin de apartar Su furor para que no los destruyera.
Aborrecieron la tierra deseable, No creyeron en Su palabra,
Sino que murmuraron en sus tiendas, Y no escucharon la voz del SEOR.
Por tanto, les jur Abatirlos en el desierto,
Y esparcir su simiente entre las naciones, Y dispersarlos por las tierras.
Se unieron tambin a Baal Peor, Y comieron sacrificios ofrecidos a los muertos.
Lo provocaron a ira con sus actos, Y la plaga se desat entre ellos.
Entonces Finees se levant e intervino, Y ces la plaga.
Y le fue contado por justicia Por todas las generaciones para siempre.
Tambin hicieron que El se enojara en las aguas de Meriba, Y le fue mal a Moiss por culpa de ellos,
Puesto que fueron rebeldes contra Su Espritu, Y l habl precipitadamente con sus labios.
No destruyeron a los pueblos, Como el SEOR les haba mandado,
Sino que se mezclaron con las naciones, Aprendieron sus costumbres,
Y sirvieron a sus dolos Que se convirtieron en lazo para ellos.
Sacrificaron a sus hijos y a sus hijas a los demonios,
Y derramaron sangre inocente, La sangre de sus hijos y de sus hijas, A quienes sacrificaron a los dolos de Canan, Y la tierra fue contaminada con sangre.
As se contaminaron en sus costumbres, Y fueron infieles en sus hechos.
Entonces se encendi la ira del SEOR contra Su pueblo, Y El aborreci Su heredad.
Los entreg en mano de las naciones, Y los que los aborrecan se enseorearon sobre ellos.
Sus enemigos tambin los oprimieron, Y fueron subyugados bajo su poder.
Muchas veces los libr; Pero, ellos fueron rebeldes en sus propsitos, Y se hundieron en su iniquidad.
Sin embargo, El vio su angustia Al escuchar su clamor,
Y se acord de Su pacto por amor a ellos, Y se arrepinti conforme a la grandeza de Su misericordia.
Los hizo tambin objeto de compasin En presencia de todos los que los tenan cautivos.
Slvanos, oh SEOR, Dios nuestro, Y renenos de entre las naciones, Para dar gracias a Tu santo nombre, Y para gloriarnos en Tu alabanza.
Bendito sea el SEOR, Dios de Israel, Desde la eternidad y hasta la eternidad. Y todo el pueblo diga: "Amn." Aleluya!
Den gracias al SEOR, porque El es bueno; Porque para siempre es Su misericordia.
Dganlo los redimidos del SEOR, A quienes ha redimido de la mano del adversario,
Y los ha reunido de las tierras, Del oriente y del occidente, Del norte y del sur.
Vagaron por el desierto, por lugar desolado, No hallaron camino a ciudad habitada;
Hambrientos y sedientos, Su alma desfalleca en ellos.
Entonces en su angustia clamaron al SEOR, Y El los libr de sus aflicciones;
Y los gui por camino recto, Para que fueran a una ciudad habitada.
Den gracias al SEOR por Su misericordia Y por Sus maravillas para con los hijos de los hombres.
Porque El ha saciado al alma sedienta, Y ha llenado de bienes al alma hambrienta.
Moradores de tinieblas y de sombra de muerte, Prisioneros en miseria y en cadenas,
Porque fueron rebeldes a las palabras de Dios Y despreciaron el consejo del Altsimo;
Humill sus corazones con trabajos, Tropezaron y no hubo quien los socorriera.
Entonces en su angustia clamaron al SEOR Y El los salv de sus aflicciones;
Los sac de las tinieblas y de la sombra de muerte Y rompi sus cadenas.
Den gracias al SEOR por Su misericordia Y por Sus maravillas para con los hijos de los hombres.
Porque El rompi las puertas de bronce E hizo pedazos las barras de hierro.
Por causa de sus caminos rebeldes, Y por causa de sus iniquidades, los insensatos fueron afligidos.
Su alma aborreci todo alimento, Y se acercaron hasta las puertas de la muerte.
Entonces en su angustia clamaron al SEOR Y El los salv de sus aflicciones.
El envi Su palabra y los san Y los libr de la muerte.
Que ellos den gracias al SEOR por Su misericordia Y por Sus maravillas para con los hijos de los hombres.
Ofrezcan tambin sacrificios de accin de gracias Y hablen de Sus obras con cantos de jbilo.
Los que descienden al mar en naves Y hacen negocio sobre las grandes aguas,
Han visto las obras del SEOR Y Sus maravillas en lo profundo.
Pues El habl, y levant un viento tempestuoso Que encresp las olas del mar.
Subieron a los cielos, descendieron a las profundidades, Sus almas se consuman por el mal.
Temblaban y se tambaleaban como ebrios, Y toda su pericia desapareci.
En su angustia clamaron al SEOR Y El los sac de sus aflicciones.
Cambi la tempestad en suave brisa Y las olas del mar se calmaron.
Entonces se alegraron, porque las olas se haban aquietado, Y El los gui al puerto anhelado.
Que den gracias al SEOR por Su misericordia Y por Sus maravillas para con los hijos de los hombres.
Exltenlo tambin en la congregacin del pueblo, Y albenlo en la reunin de los ancianos.
El convierte los ros en desierto Y los manantiales en secadales;
La tierra frtil en salinas, Por la maldad de los que moran en ella.
Transforma el desierto en estanque de aguas, Y la tierra seca en manantiales;
En ella hace morar a los hambrientos, Para que establezcan una ciudad donde vivir,
Y siembren campos, planten vias, Y recojan una cosecha abundante.
Los bendice tambin y se multiplican mucho, Y no disminuye su ganado.
Cuando son disminuidos y abatidos Por la opresin, la calamidad y la afliccin,
Vierte desprecio sobre los prncipes, Y los hace vagar por un lugar desolado sin camino.
Pero al pobre lo levanta de la miseria y lo pone seguro en alto, Y multiplica sus familias como un rebao.
Los rectos lo ven y se alegran, Pero a toda iniquidad se le cierra la boca.
Quin es sabio? Que preste atencin a estas cosas, Y considere las bondades del SEOR.
b Cntico. Salmo de David. Mi corazn est firme, oh Dios; Cantar, cantar alabanzas, aun con mi alma.
Despierten, arpa y lira! A la aurora despertar!
Te dar gracias entre los pueblos, SEOR; Te cantar alabanzas entre las naciones.
Porque grande, por encima de los cielos, es Tu misericordia, Y hasta el firmamento Tu verdad.
Exaltado seas sobre los cielos, oh Dios, Sobre toda la tierra sea Tu gloria.
Para que sean librados Tus amados, Salva con Tu diestra, y respndeme.
Dios ha hablado en Su santuario: "Me alegrar, repartir a Siquem Y medir el Valle de Sucot.
Mo es Galaad, Mo es Manass, Efran es el casco de Mi cabeza, Jud es Mi cetro.
Moab es la vasija en que me lavo; Sobre Edom arrojar Mi calzado; Sobre Filistea lanzar gritos."
Quin me conducir a la ciudad fortificada? Quin me guiar hasta Edom?
No eres T, oh Dios, el que nos ha rechazado? No saldrs, oh Dios, con nuestros ejrcitos?
Danos ayuda contra el adversario, Pues vano es el auxilio del hombre.
En Dios haremos proezas, Y El pisotear a nuestros adversarios.
b Para el director del coro. Salmo de David. Oh Dios de mi alabanza, No calles.
Porque contra m han abierto su boca impa y engaosa; Con lengua mentirosa han hablado contra m.
Me han rodeado tambin con palabras de odio, Y sin causa han luchado contra m.
En pago de mi amor, obran como mis acusadores, Pero yo oro.
As me han pagado mal por bien, Y odio por mi amor.
Pon a un impo sobre l, Y que un acusador est a su diestra.
Cuando sea juzgado, salga culpable, Y su oracin se convierta en pecado.
Sean pocos sus das, Y que otro tome su cargo.
Sean hurfanos sus hijos, Y viuda su mujer.
Vaguen errantes sus hijos, y mendiguen, Y busquen el sustento lejos de sus hogares en ruinas.
Que el acreedor se apodere de todo lo que tiene, Y extraos saqueen el fruto de su trabajo.
Que no haya quien le extienda misericordia, Ni haya quien se apiade de sus hurfanos.
Sea exterminada su posteridad, Su nombre sea borrado en la siguiente generacin.
Sea recordada ante el SEOR la iniquidad de sus padres, Y no sea borrado el pecado de su madre.
Estn continuamente delante del SEOR, Para que El corte de la tierra su memoria;
Porque l no se acord de mostrar misericordia, Sino que persigui al afligido, al necesitado Y al de corazn decado para matarlos .
Tambin amaba la maldicin, y sta vino sobre l; No se deleit en la bendicin, y ella se alej de l.
Se visti de maldicin como si fuera su manto, Y entr como agua en su cuerpo Y como aceite en sus huesos.
Sale como vestidura con que se cubra, Y por cinto con que se cia siempre.
Sea esta la paga del SEOR para mis acusadores, Y para los que hablan mal contra mi alma.
Pero T, oh DIOS, Seor, por amor de Tu nombre hazme bien;  Lbrame, pues es buena Tu misericordia;
Porque afligido y necesitado estoy, Y mi corazn est herido dentro de m.
Voy pasando como sombra que se alarga; Soy sacudido como la langosta.
Mis rodillas estn dbiles por el ayuno, Y mi carne sin gordura ha enflaquecido.
Me he convertido tambin en objeto de oprobio para ellos; Cuando me ven, menean la cabeza.
Aydame, SEOR, Dios mo, Slvame conforme a Tu misericordia;
Y que sepan que sta es Tu mano, Que T, SEOR, lo has hecho.
Maldigan ellos, pero T bendice; Cuando se levanten, sern avergonzados, Pero Tu siervo se alegrar.
Sean vestidos de oprobio mis acusadores, Y cbranse con su propia vergenza como con un manto.
Con mi boca dar abundantes gracias al SEOR, Y en medio de la multitud Lo alabar.
Porque El est a la diestra del pobre, Para salvarlo de los que juzgan su alma.
b Salmo de David. Dice el SEOR a mi Seor: "Sintate a Mi diestra, Hasta que ponga a Tus enemigos por estrado de Tus pies."
El SEOR extender desde Sion Tu poderoso cetro, diciendo:  "Domina en medio de Tus enemigos."
Tu pueblo se ofrecer voluntariamente en el da de Tu poder; En el esplendor de la santidad, desde el seno de la aurora; Tu juventud es para Ti como el roco.
El SEOR ha jurado y no se retractar: "T eres sacerdote para siempre Segn el orden de Melquisedec."
El Seor est a Tu diestra; Quebrantar reyes en el da de Su ira.
Juzgar entre las naciones, Las llenar de cadveres, Quebrantar cabezas sobre la ancha tierra.
El beber del arroyo en el camino; Por tanto levantar la cabeza.
Aleluya! Dar gracias al SEOR con todo mi corazn, En la compaa de los rectos y en la congregacin.
Grandes son las obras del SEOR, Buscadas por todos los que se deleitan en ellas.
Esplendor y majestad es Su obra, Y Su justicia permanece para siempre.
Ha hecho Sus maravillas para ser recordadas; Clemente y compasivo es el SEOR.
Ha dado alimento a los que Le temen (reverencian); Recordar Su pacto para siempre.
Ha hecho conocer a Su pueblo el poder de Sus obras, Al darle la heredad de las naciones.
Las obras de Sus manos son verdad y justicia, Fieles todos Sus preceptos.
Son afirmados para siempre, Ejecutados en verdad y rectitud.
El ha enviado redencin a Su pueblo, Ha ordenado Su pacto para siempre; Santo y temible es Su nombre.
El principio de la sabidura es el temor del SEOR; Buen entendimiento tienen todos los que practican Sus mandamientos; Su alabanza permanece para siempre.
Aleluya! Cun bienaventurado es el hombre que teme al SEOR, Que mucho se deleita en Sus mandamientos.
Poderosa en la tierra ser su descendencia; La generacin de los rectos ser bendita.
Bienes y riquezas hay en su casa, Y su justicia permanece para siempre.
Luz resplandece en las tinieblas para el que es recto; El es clemente, compasivo y justo.
Bien le va al hombre que se apiada y presta; Arreglar sus asuntos con juicio.
Porque nunca ser sacudido; Para siempre ser recordado el justo.
No temer recibir malas noticias; Su corazn est firme, confiado en el SEOR.
Su corazn est seguro, no temer, Hasta que vea vencidos a sus adversarios.
Con liberalidad ha dado a los pobres; Su justicia permanece para siempre; Su poder ser exaltado con honor.
Lo ver el impo y se irritar; Rechinar los dientes y se consumir; El deseo de los impos perecer.
Aleluya! Alaben, siervos del SEOR, Alaben el nombre del SEOR.
Bendito sea el nombre del SEOR Desde ahora y para siempre.
Desde el nacimiento del sol hasta su ocaso, Alabado sea el nombre del SEOR.
Excelso sobre todas las naciones es el SEOR; Su gloria est sobre los cielos.
Quin es como el SEOR nuestro Dios, Que est sentado en las alturas,
Que se humilla para mirar Lo que hay en el cielo y en la tierra?
El levanta al pobre del polvo, Y al necesitado saca del muladar,
Para sentarlos con prncipes, Con los prncipes de Su pueblo.
Hace habitar en casa a la mujer estril, Gozosa de ser madre de hijos. Aleluya!
Cuando Israel sali de Egipto, La casa de Jacob de entre un pueblo de lengua extraa,
Jud vino a ser Su santuario, Israel, Su dominio.
Lo mir el mar, y huy; El Jordn se volvi atrs.
Los montes saltaron como carneros, Y los collados como corderitos.
Qu te pasa, oh mar, que huyes, Y a ti, Jordn, que te vuelves atrs,
A ustedes, montes, que saltan como carneros, Y a ustedes, collados, que saltan como corderitos?
Tiembla, oh tierra, ante la presencia del Seor, Ante la presencia del Dios de Jacob,
Que convirti la roca en estanque de agua, Y en fuente de aguas el pedernal.
No a nosotros, SEOR, no a nosotros, Sino a Tu nombre da gloria, Por Tu misericordia, por Tu fidelidad.
Por qu han de decir las naciones: Dnde est ahora su Dios?
Nuestro Dios est en los cielos; El hace lo que Le place.
Los dolos de ellos son plata y oro, Obra de manos de hombre.
Tienen boca, y no hablan; Tienen ojos, y no ven;
Tienen odos, y no oyen; Tienen nariz, y no huelen;
Tienen manos, y no tocan; Tienen pies, y no caminan; No emiten sonido alguno con su garganta.
Se volvern como ellos los que los hacen, Y todos los que en ellos confan.
Oh Israel, confa en el SEOR; El es tu ayuda y tu escudo.
Oh casa de Aarn, confen ustedes en el SEOR; El es su ayuda y su escudo.
Los que temen (reverencian) al SEOR, confen en el SEOR; El es su ayuda y su escudo.
El SEOR se ha acordado de nosotros; El nos bendecir; Bendecir a la casa de Israel; Bendecir a la casa de Aarn.
El bendecir a los que temen al SEOR, Tanto a pequeos como a grandes.
El SEOR los prospere, A ustedes y a sus hijos.
Benditos sean del SEOR, Que hizo los cielos y la tierra.
Los cielos son los cielos del SEOR, Pero la tierra la ha dado a los hijos de los hombres.
Los muertos no alaban al SEOR, Ni ninguno de los que descienden al silencio.
Pero nosotros bendeciremos al SEOR Desde ahora y para siempre. Aleluya!
Amo al SEOR, porque oye Mi voz y mis splicas.
Porque a m ha inclinado Su odo; Por tanto Le invocar mientras yo viva.
Los lazos de la muerte me rodearon, Y los terrores del Seol vinieron sobre m; Angustia y tristeza encontr.
Invoqu entonces el nombre del SEOR, diciendo:  "Te ruego, oh SEOR: salva mi vida."
Clemente y justo es el SEOR; S, compasivo es nuestro Dios.
El SEOR guarda a los sencillos; Estaba yo postrado y me salv.
Vuelve, alma ma, a tu reposo, Porque el SEOR te ha colmado de bienes.
Pues T has rescatado mi alma de la muerte, Mis ojos de lgrimas, Mis pies de tropezar.
Andar delante del SEOR En la tierra de los vivientes.
Yo crea, aun cuando deca: "Estoy muy afligido."
Dije alarmado: "Todo hombre es mentiroso."
Qu dar al SEOR Por todos Sus beneficios para conmigo?
Alzar la copa de la salvacin, E invocar el nombre del SEOR.
Cumplir mis votos al SEOR, S, en presencia de todo Su pueblo.
Estimada a los ojos del SEOR Es la muerte de Sus santos.
Ah, SEOR! Ciertamente yo soy Tu siervo, Siervo Tuyo soy, hijo de Tu sierva; T desataste mis ataduras.
Te ofrecer sacrificio de accin de gracias, E invocar el nombre del SEOR.
Al SEOR cumplir mis votos, S, en presencia de todo Su pueblo,
En los atrios de la casa del SEOR, En medio de ti, oh Jerusaln. Aleluya!
Alaben al SEOR, naciones todas; Albenle, pueblos todos.
Porque grande es Su misericordia para con nosotros, Y la fidelidad del SEOR es eterna. Aleluya!
Den gracias al SEOR, porque El es bueno; Porque para siempre es Su misericordia.
Diga ahora Israel: "Para siempre es Su misericordia."
Diga ahora la casa de Aarn: "Para siempre es Su misericordia."
Digan ahora los que temen (reverencian) al SEOR: "Para siempre es Su misericordia."
En medio de mi angustia invoqu al SEOR; El SEOR me respondi y me puso en un lugar espacioso.
El SEOR est a mi favor; no temer. Qu puede hacerme el hombre?
El SEOR est por m entre los que me ayudan; Por tanto, mirar triunfante sobre los que me aborrecen.
Es mejor refugiarse en el SEOR Que confiar en el hombre.
Es mejor refugiarse en el SEOR Que confiar en prncipes.
Todas las naciones me rodearon; En el nombre del SEOR ciertamente las destru.
Me rodearon, s, me rodearon; En el nombre del SEOR ciertamente las destru.
Me rodearon como abejas; Fueron extinguidas como fuego de espinos; En el nombre del SEOR ciertamente las destru.
Me empujaste con violencia para que cayera, Pero el SEOR me ayud.
El SEOR es mi fortaleza y mi cancin, Y ha sido salvacin para m.
Voz de jbilo y de salvacin hay en las tiendas de los justos; La diestra del SEOR hace proezas.
La diestra del SEOR es exaltada; La diestra del SEOR hace proezas.
No morir, sino que vivir, Y contar las obras del SEOR.
El SEOR me ha reprendido severamente, Pero no me ha entregado a la muerte.
Abranme las puertas de la justicia; Entrar por ellas y dar gracias al SEOR.
Esta es la puerta del SEOR; Los justos entrarn por ella.
Te dar gracias porque me has respondido, Y has sido mi salvacin.
La piedra que desecharon los edificadores Ha venido a ser la piedra principal del ngulo.
Obra del SEOR es esto; Admirable a nuestros ojos.
Este es el da que el SEOR ha hecho; Regocijmonos y alegrmonos en l.
Te rogamos, oh SEOR, slvanos ahora; Te rogamos, oh SEOR, prospranos ahora.
Bendito el que viene en el nombre del SEOR; Desde la casa del SEOR los bendecimos.
El SEOR es Dios y nos ilumina; Aten el sacrificio de la fiesta con cuerdas a los cuernos del altar.
T eres mi Dios, y Te doy gracias; T eres mi Dios, y yo Te exalto.
Den gracias al SEOR, porque El es bueno; Porque para siempre es Su misericordia.
b Alef. Cun bienaventurados son los de camino perfecto, Los que andan en la ley del SEOR!
Cun bienaventurados son los que guardan Sus testimonios, Y con todo el corazn Lo buscan!
No cometen iniquidad, Sino que andan en Sus caminos.
T has ordenado Tus preceptos, Para que los guardemos con diligencia.
Ojal mis caminos sean afirmados Para guardar Tus estatutos!
Entonces no ser avergonzado, Al considerar todos Tus mandamientos.
Con rectitud de corazn Te dar gracias, Al aprender Tus justos juicios.
Tus estatutos guardar; No me dejes en completo desamparo.
b Bet. Cmo puede el joven guardar puro su camino? Guardando Tu palabra.
Con todo mi corazn Te he buscado; No dejes que me desve de Tus mandamientos.
En mi corazn he atesorado Tu palabra, Para no pecar contra Ti.
Bendito T, oh SEOR; Ensame Tus estatutos.
He contado con mis labios De todas las ordenanzas de Tu boca.
Me he gozado en el camino de Tus testimonios, Ms que en todas las riquezas.
Meditar en Tus preceptos, Y considerar Tus caminos.
Me deleitar en Tus estatutos, Y no olvidar Tu palabra.
b Gumel. Favorece a Tu siervo, Para que viva y guarde Tu palabra.
Abre mis ojos, para que vea Las maravillas de Tu ley.
Peregrino soy en la tierra, No escondas de m Tus mandamientos.
Quebrantada est mi alma anhelando Tus ordenanzas en todo tiempo.
T reprendes a los soberbios, los malditos, Que se desvan de Tus mandamientos.
Quita de m el oprobio y el desprecio, Porque yo guardo Tus testimonios.
Aunque los prncipes se sienten y hablen contra m, Tu siervo medita en Tus estatutos.
Tambin Tus testimonios son mi deleite; Ellos son mis consejeros.
b Dlet. Postrada est mi alma en el polvo; Vivifcame conforme a Tu palabra.
De mis caminos Te cont, y T me has respondido; Ensame Tus estatutos.
Hazme entender el camino de Tus preceptos, Y meditar en Tus maravillas.
De tristeza llora mi alma; Fortalceme conforme a Tu palabra.
Quita de m el camino de la mentira, Y en Tu bondad concdeme Tu ley.
He escogido el camino de la verdad; He puesto Tus ordenanzas delante de m.
Me apego a Tus testimonios; SEOR, no me avergences.
Por el camino de Tus mandamientos correr, Porque T ensanchars mi corazn.
b He. Ensame, oh SEOR, el camino de Tus estatutos, Y lo guardar hasta el fin.
Dame entendimiento para que guarde Tu ley Y la cumpla de todo corazn.
Hazme andar por la senda de Tus mandamientos, Porque en ella me deleito.
Inclina mi corazn a Tus testimonios Y no a la ganancia deshonesta.
Aparta mis ojos de mirar la vanidad, Y vivifcame en Tus caminos.
Confirma a Tu siervo Tu palabra, Que inspira reverencia por Ti.
Quita de m el oprobio que me causa temor, Porque Tus juicios son buenos.
Yo anhelo Tus preceptos; Vivifcame por Tu justicia.
b Vav. Venga tambin a m Tu misericordia, oh SEOR, Tu salvacin, conforme a Tu palabra.
As tendr respuesta para el que me afrenta, Pues confo en Tu palabra.
No quites jams de mi boca la palabra de verdad, Porque yo espero en Tus ordenanzas.
As que guardar continuamente Tu ley, Para siempre y eternamente.
Y andar en libertad, Porque busco Tus preceptos.
Hablar tambin de Tus testimonios delante de reyes, Y no me avergonzar.
Me deleitar en Tus mandamientos, Los cuales amo.
Levantar mis manos a Tus mandamientos, Los cuales amo, Y meditar en Tus estatutos.
b Zain. Acurdate de la palabra dada a Tu siervo, En la cual me has hecho esperar.
Este es mi consuelo en la afliccin: Que Tu palabra me ha vivificado.
Los soberbios me insultaron en gran manera, Sin embargo, no me he apartado de Tu ley.
Me acuerdo de Tus ordenanzas antiguas, oh SEOR, Y me consuelo.
Profunda indignacin se ha apoderado de m por causa de los impos Que abandonan Tu ley.
Cnticos para m son Tus estatutos En la casa de mi peregrinacin.
Por la noche me acuerdo de Tu nombre, oh SEOR, Y guardo Tu ley.
Esto se ha hecho parte de m: Guardar Tus preceptos.
b Jet. El SEOR es mi porcin; He prometido guardar Tus palabras.
Supliqu Tu favor con todo mi corazn; Ten piedad de m conforme a Tu promesa.
Consider mis caminos, Y volv mis pasos a Tus testimonios.
Me apresur y no me tard En guardar Tus mandamientos.
Los lazos de los impos me han rodeado, Pero no me he olvidado de Tu ley.
A medianoche me levantar para dar gracias a Ti Por Tus justas ordenanzas.
Compaero soy de todos los que Te temen (reverencian), Y de los que guardan Tus preceptos.
La tierra, oh SEOR, est llena de Tu misericordia; Ensame Tus estatutos.
b Tet. Bien has obrado con Tu siervo, Oh SEOR, conforme a Tu palabra.
Ensame buen juicio y conocimiento, Pues creo en Tus mandamientos.
Antes que fuera afligido, yo me descarri, Pero ahora guardo Tu palabra.
Bueno eres T, y bienhechor; Ensame Tus estatutos.
Los soberbios han forjado mentira contra m, Pero de todo corazn guardar Tus preceptos.
Su corazn est cubierto de grasa, Pero yo me deleito en Tu ley.
Bueno es para m ser afligido, Para que aprenda Tus estatutos.
Mejor es para m la ley de Tu boca Que millares de monedas de oro y de plata.
b Yod. Tus manos me hicieron y me formaron; Dame entendimiento para que aprenda Tus mandamientos.
Que los que Te temen, me vean y se alegren, Porque espero en Tu palabra.
Yo s, SEOR, que Tus juicios son justos, Y que en Tu fidelidad me has afligido.
Sea ahora Tu misericordia para consuelo mo, Conforme a Tu promesa dada a Tu siervo.
Venga a m Tu compasin, para que viva, Porque Tu ley es mi deleite.
Sean avergonzados los soberbios, porque me agravian con mentira; Pero yo en Tus preceptos meditar.
Vulvanse a m los que Te temen Y conocen Tus testimonios.
Sea ntegro mi corazn en Tus estatutos, Para que yo no sea avergonzado.
b Caf. Mi alma desfallece por Tu salvacin; En Tu palabra espero.
Mis ojos desfallecen esperando Tu palabra, Mientras digo: Cundo me consolars?
Aunque he llegado a ser como odre al humo, No me olvido de Tus estatutos.
Cuntos son los das de Tu siervo? Cundo hars juicio contra mis perseguidores?
Fosas me han cavado los soberbios, Los que no estn de acuerdo con Tu ley.
Todos Tus mandamientos son fieles; Con mentira me han perseguido; aydame!
Casi me destruyen en la tierra, Pero yo no abandon Tus preceptos.
Vivifcame conforme a Tu misericordia, Para que guarde el testimonio de Tu boca.
b Lmed. Para siempre, oh SEOR, Tu palabra est firme en los cielos.
Tu fidelidad permanece por todas las generaciones; T estableciste la tierra, y ella permanece.
Por Tus ordenanzas permanecen hasta hoy, Pues todas las cosas Te sirven.
Si Tu ley no hubiera sido mi deleite, Entonces habra perecido en mi afliccin.
Jams me olvidar de Tus preceptos, Porque por ellos me has vivificado.
Tuyo soy, Seor, slvame, Pues Tus preceptos he buscado.
Los impos me esperan para destruirme; Tus testimonios considerar.
He visto un lmite a toda perfeccin; Tu mandamiento es sumamente amplio.
b Mem. Cunto amo Tu ley! Todo el da es ella mi meditacin.
Tus mandamientos me hacen ms sabio que mis enemigos, Porque son mos para siempre.
Tengo ms discernimiento que todos mis maestros, Porque Tus testimonios son mi meditacin.
Entiendo ms que los ancianos, Porque Tus preceptos he guardado.
De todo mal camino he refrenado mis pies, Para guardar Tu palabra.
No me he desviado de Tus ordenanzas, Porque T me has enseado.
Cun dulces son a mi paladar Tus palabras!, S, ms que la miel a mi boca.
De Tus preceptos recibo entendimiento, Por tanto aborrezco todo camino de mentira.
b Nun. Lmpara es a mis pies Tu palabra, Y luz para mi camino.
He jurado, y lo confirmar, Que guardar Tus justas ordenanzas.
Estoy profundamente afligido; SEOR, vivifcame conforme a Tu palabra.
Te ruego aceptes las ofrendas voluntarias de mi boca, oh SEOR, Y ensame Tus ordenanzas.
En peligro continuo est mi vida, Con todo, no me olvido de Tu ley.
Los impos me han tendido lazo, Pero no me he desviado de Tus preceptos.
Tus testimonios he tomado como herencia para siempre, Porque son el gozo de mi corazn.
He inclinado mi corazn para cumplir Tus estatutos Por siempre, y hasta el fin.
b Smec. Aborrezco a los hipcritas, Pero amo Tu ley.
T eres mi escondedero y mi escudo; En Tu palabra espero.
Aprtense de m, malhechores, Para que guarde yo los mandamientos de mi Dios.
Sostenme conforme a Tu promesa, para que viva, Y no dejes que me avergence de mi esperanza.
Sostenme, para estar seguro, Y que continuamente preste atencin a Tus estatutos.
Has rechazado a todos los que se desvan de Tus estatutos, Porque su engao es en vano.
Como basura has quitado de la tierra a todos los impos, Por tanto amo Tus testimonios.
Mi carne se estremece por temor a Ti, Y de Tus juicios tengo miedo.
b Ayin. He practicado el juicio y la justicia; No me abandones a mis opresores.
S fiador de Tu siervo para bien; Que no me opriman los soberbios.
Desfallecen mis ojos por Tu salvacin Y por la promesa de Tu justicia.
Haz con Tu siervo segn Tu misericordia Y ensame Tus estatutos.
Yo soy Tu siervo, dame entendimiento Para que conozca Tus testimonios.
Es tiempo de que acte el SEOR, Porque han quebrantado Tu ley.
Por tanto, amo Tus mandamientos Ms que el oro, s, ms que el oro fino.
Por tanto, estimo rectos todos Tus preceptos acerca de todas las cosas, Y aborrezco todo camino de mentira.
b Pe. Maravillosos son Tus testimonios, Por lo que los guarda mi alma.
La exposicin de Tus palabras imparte luz; Da entendimiento a los sencillos.
Abr mi boca y suspir, Porque anhelaba Tus mandamientos.
Vulvete a m y tenme piedad, Como acostumbras con los que aman Tu nombre.
Afirma mis pasos en Tu palabra, Y que ninguna iniquidad me domine.
Resctame de la opresin del hombre, Para que yo guarde Tus preceptos.
Haz resplandecer Tu rostro sobre tu siervo, Y ensame Tus estatutos.
Ros de lgrimas vierten mis ojos, Porque ellos no guardan Tu ley.
b Tsade. Justo eres T, SEOR, Y rectos Tus juicios.
Has ordenado Tus testimonios con justicia, Y con suma fidelidad.
Mi celo me ha consumido, Porque mis adversarios han olvidado Tus palabras.
Es muy pura Tu palabra, Y Tu siervo la ama.
Pequeo soy, y despreciado, Pero no me olvido de Tus preceptos.
Tu justicia es justicia eterna, Y Tu ley verdad.
Angustia y afliccin han venido sobre m, Pero Tus mandamientos son mi deleite.
Tus testimonios son justos para siempre; Dame entendimiento para que yo viva.
b Cof. He clamado con todo mi corazn; respndeme, SEOR! Guardar Tus estatutos.
A Ti clam; slvame, Y guardar Tus testimonios.
Me anticipo al alba y clamo; En Tus palabras espero.
Mis ojos se anticipan a las vigilias de la noche, Para meditar en Tu palabra.
Oye mi voz conforme a Tu misericordia; Vivifcame, oh SEOR, conforme a Tus ordenanzas.
Se me acercan los que siguen la maldad; Lejos estn de Tu ley.
T ests cerca, SEOR, Y todos Tus mandamientos son verdad.
Desde hace tiempo he sabido de Tus testimonios, Que para siempre los has fundado.
b Resh. Mira mi afliccin y lbrame, Porque no me olvido de Tu ley.
Defiende mi causa y redmeme; Vivifcame conforme a Tu palabra.
Lejos est de los impos la salvacin, Porque no buscan Tus estatutos.
Muchas son, oh SEOR, Tus misericordias; Vivifcame conforme a Tus ordenanzas.
Muchos son mis perseguidores y mis adversarios, Pero yo no me aparto de Tus testimonios.
Veo a los malvados y me repugnan, Porque no guardan Tu palabra.
Mira cunto amo Tus preceptos; Vivifcame, SEOR, conforme a Tu misericordia.
La suma de Tu palabra es verdad, Y eterna cada una de Tus justas ordenanzas.
b Sin. Prncipes me persiguen sin causa, Pero mi corazn teme Tus palabras.
Me regocijo en Tu palabra, Como quien halla un gran botn.
Aborrezco y desprecio la mentira, Pero amo Tu ley.
Siete veces al da Te alabo, A causa de Tus justas ordenanzas.
Mucha paz tienen los que aman Tu ley, Y nada los hace tropezar.
Espero Tu salvacin, SEOR, Y cumplo Tus mandamientos.
Mi alma guarda Tus testimonios, Y en gran manera los amo.
Guardo Tus preceptos y Tus testimonios, Porque todos mis caminos estn delante de Ti.
b Tau. Que llegue mi clamor ante Ti, SEOR; Conforme a Tu palabra dame entendimiento.
Llegue mi splica delante de Ti; Lbrame conforme a Tu palabra.
Que profieran mis labios alabanzas, Pues T me enseas Tus estatutos.
Que cante mi lengua de Tu palabra, Porque todos Tus mandamientos son justicia.
Que est pronta Tu mano a socorrerme, Porque Tus preceptos he escogido.
Anhelo Tu salvacin, SEOR, Y Tu ley es mi deleite.
Que viva mi alma para alabarte, Y que Tus ordenanzas me ayuden.
Me he descarriado como oveja perdida; busca a Tu siervo, Porque no me olvido de Tus mandamientos.
b Cntico de ascenso gradual. En mi angustia clam al SEOR, Y El me respondi.
Libra mi alma, SEOR, de labios mentirosos, Y de lengua engaosa.
Qu te dar, y qu te aadir, Oh lengua engaosa?
Agudas flechas de guerrero, Con brasas de enebro.
Ay de m, porque soy peregrino en Mesec, Y habito entre las tiendas de Cedar!
Demasiado tiempo ha morado mi alma Con los que odian la paz.
Yo amo la paz, pero cuando hablo, Ellos estn por la guerra.
b Cntico de ascenso gradual. Levantar mis ojos a los montes; De dnde vendr mi ayuda?
Mi ayuda viene del SEOR, Que hizo los cielos y la tierra.
No permitir que tu pie resbale; No se adormecer el que te guarda.
Jams se adormecer ni dormir El que guarda a Israel.
El SEOR es tu guardador; El SEOR es tu sombra a tu mano derecha.
El sol no te herir de da, Ni la luna de noche.
El SEOR te proteger de todo mal; El guardar tu alma.
El SEOR guardar tu salida y tu entrada Desde ahora y para siempre.
b Cntico de ascenso gradual; de David. Yo me alegr cuando me dijeron: "Vamos a la casa del SEOR."
Plantados estn nuestros pies Dentro de tus puertas, oh Jerusaln.
Jerusaln, que est edificada Como ciudad compacta, bien unida,
A la cual suben las tribus, las tribus del SEOR, (lo cual es ordenanza para Israel) Para alabar el nombre del SEOR.
Porque all se establecieron tronos para juicio, Los tronos de la casa de David.
Oren ustedes por la paz de Jerusaln: "Sean prosperados los que te aman.
Haya paz dentro de tus muros, Y prosperidad en tus palacios."
Por amor de mis hermanos y de mis amigos, Dir ahora: "Sea la paz en ti."
Por amor de la casa del SEOR nuestro Dios Procurar tu bien.
b Cntico de ascenso gradual. A Ti levanto mis ojos, Oh T que reinas en los cielos!
Como los ojos de los siervos miran a la mano de su seor, Como los ojos de la sierva a la mano de su seora, As nuestros ojos miran al SEOR nuestro Dios Hasta que se apiade de nosotros.
Ten piedad de nosotros, oh SEOR, ten piedad de nosotros, Porque ya no soportamos el desprecio.
Nuestra alma est cansada Del escarnio de los que estn en holgura Y del desprecio de los soberbios.
b Cntico de ascenso gradual; de David. "Si el SEOR no hubiera estado a nuestro favor," Que lo diga ahora Israel.
"Si el SEOR no hubiera estado a nuestro favor Cuando los hombres se levantaron contra nosotros,
Vivos nos hubieran tragado entonces Cuando su ira se encendi contra nosotros.
Entonces las aguas nos hubieran cubierto, Un torrente hubiera pasado sobre nuestra alma,
Hubieran pasado entonces sobre nuestra alma las aguas impetuosas."
Bendito sea el SEOR, Que no nos ha entregado como presa de los dientes de ellos.
Nuestra alma ha escapado cual ave del lazo de los cazadores; El lazo se rompi y nosotros escapamos.
Nuestra ayuda est en el nombre del SEOR, Que hizo los cielos y la tierra.
b Cntico de ascenso gradual. Los que confan en el SEOR Son como el Monte Sion, que es inconmovible, que permanece para siempre.
Como los montes rodean a Jerusaln, As el SEOR rodea a Su pueblo Desde ahora y para siempre.
Pues el cetro de la impiedad no descansar sobre la tierra de los justos, Para que los justos no extiendan sus manos para hacer el mal.
Haz bien, SEOR, a los buenos Y a los rectos de corazn.
Pero a los que se desvan por sus caminos torcidos, El SEOR los llevar con los que hacen iniquidad. Paz sea sobre Israel!
b Cntico de ascenso gradual. Cuando el SEOR hizo volver a los cautivos de Sion, Eramos como los que suean.
Entonces nuestra boca se llen de risa, Y nuestra lengua de gritos de alegra; Entonces dijeron entre las naciones: "Grandes cosas ha hecho el SEOR con ellos."
Grandes cosas ha hecho el SEOR con nosotros; Estamos alegres.
Haz volver, SEOR, a nuestros cautivos, Como las corrientes en el sur.
Los que siembran con lgrimas, segarn con gritos de jbilo.
El que con lgrimas anda, llevando la semilla de la siembra, En verdad volver con gritos de alegra, trayendo sus gavillas.
b Cntico de ascenso gradual; de Salomn. Si el SEOR no edifica la casa, En vano trabajan los que la edifican; Si el SEOR no guarda la ciudad, En vano vela la guardia.
Es en vano que se levanten de madrugada, Que se acuesten tarde, Que coman el pan de afanosa labor, Pues El da a Su amado aun mientras duerme.
Un don del SEOR son los hijos, Y recompensa es el fruto del vientre.
Como flechas en la mano del guerrero, As son los hijos tenidos en la juventud.
Bienaventurado el hombre que de ellos tiene llena su aljaba; No ser avergonzado Cuando hable con sus enemigos en la puerta.
b Cntico de ascenso gradual. Bienaventurado todo aqul que teme al SEOR, Que anda en Sus caminos.
Cuando comas del trabajo de tus manos, Dichoso sers y te ir bien.
Tu mujer ser como fecunda vid En el interior de tu casa; Tus hijos como plantas de olivo Alrededor de tu mesa.
As ser bendecido el hombre Que teme al SEOR.
El SEOR te bendiga desde Sion, Veas la prosperidad de Jerusaln todos los das de tu vida,
Y veas a los hijos de tus hijos. Paz sea sobre Israel!
b Cntico de ascenso gradual. "Muchas veces me han perseguido desde mi juventud," Que lo diga ahora Israel.
"Muchas veces me han perseguido desde mi juventud, Pero no han prevalecido contra m.
Sobre mis espaldas araron los aradores; Alargaron sus surcos."
El SEOR es justo; Ha cortado las ataduras de los impos.
Sean avergonzados y vueltos atrs Todos los que odian a Sion.
Que sean como la hierba en los techos, Que se seca antes de crecer;
Con la cual el segador no llena su mano, Ni el recogedor de gavillas sus brazos.
Que no digan los que pasan: "La bendicin del SEOR sea sobre ustedes; Los bendecimos en el nombre del SEOR."
b Cntico de ascenso gradual. Desde lo ms profundo, oh SEOR, he clamado a Ti.
Seor, oye mi voz! Estn atentos Tus odos A la voz de mis splicas.
SEOR, si T tuvieras en cuenta las iniquidades, Quin, oh Seor, podra permanecer?
Pero en Ti hay perdn, Para que seas temido.
Espero en el SEOR; en El espera mi alma, Y en Su palabra tengo mi esperanza.
Mi alma espera al Seor Ms que los centinelas a la maana; S, ms que los centinelas a la maana.
Oh Israel, espera en el SEOR, Porque en el SEOR hay misericordia, Y en El hay abundante redencin;
El redimir a Israel De todas sus iniquidades.
b Cntico de ascenso gradual; de David. Seor, mi corazn no es soberbio, ni mis ojos altivos; No ando tras las grandezas, Ni en cosas demasiado difciles para m;
Sino que he calmado y acallado mi alma; Como un nio destetado en el regazo de su madre, Como un nio destetado est mi alma dentro de m.
Espera, oh Israel, en el SEOR, Desde ahora y para siempre.
b Cntico de ascenso gradual. Acurdate, SEOR, de David, De toda su afliccin;
De cmo jur al SEOR, Y prometi al Poderoso de Jacob:
"Ciertamente no entrar en mi casa, Ni en mi lecho me acostar;
No dar sueo a mis ojos, Ni a mis prpados adormecimiento,
Hasta que halle un lugar para el SEOR, Una morada para el Poderoso de Jacob."
Omos de ella en Efrata; La hallamos en los campos de Jaar.
Entremos a Sus moradas; Postrmonos ante el estrado de Sus pies.
Levntate, SEOR, al lugar de Tu reposo; T y el arca de Tu poder.
Vstanse de justicia Sus sacerdotes; Y canten con gozo Sus santos.
Por amor a David Su siervo, No hagas volver el rostro de Su ungido.
El SEOR ha jurado a David Una verdad de la cual no se retractar: "De tu descendencia pondr sobre tu trono.
Si tus hijos guardan Mi pacto, Y Mi testimonio que les ensear, Sus hijos tambin ocuparn tu trono para siempre."
Porque el SEOR ha escogido a Sion; La quiso para Su habitacin.
"Este es Mi lugar de reposo para siempre; Aqu habitar, porque la he deseado.
Su provisin bendecir en abundancia; De pan saciar a sus pobres.
A sus sacerdotes tambin vestir de salvacin, Y sus santos darn voces de jbilo.
All har surgir el poder de David; He preparado una lmpara para Mi ungido.
A sus enemigos cubrir de vergenza, Pero sobre l resplandecer su corona."
b Cntico de ascenso gradual; de David. Miren cun bueno y cun agradable es Que los hermanos habiten juntos en armona.
Es como el leo precioso sobre la cabeza, El cual desciende sobre la barba, La barba de Aarn, Que desciende hasta el borde de sus vestiduras.
Es como el roco de Hermn, Que desciende sobre los montes de Sion; Porque all mand el SEOR la bendicin, la vida para siempre.
b Cntico de ascenso gradual. Bendigan al SEOR todos los siervos del SEOR, Los que sirven por la noche en la casa del SEOR.
Alcen sus manos al santuario Y bendigan al SEOR.
Desde Sion te bendiga el SEOR, Que hizo los cielos y la tierra.
Aleluya! Alaben el nombre del SEOR; Albenlo, siervos del SEOR,
Los que estn en la casa del SEOR, En los atrios de la casa de nuestro Dios.
Aleluya! Porque el SEOR es bueno; Canten alabanzas a Su nombre, porque es agradable.
Porque el SEOR ha escogido a Jacob para s, A Israel para posesin Suya.
Porque yo s que el SEOR es grande, Y que nuestro Seor est sobre todos los dioses.
Todo cuanto el SEOR quiere, lo hace, En los cielos y en la tierra, en los mares y en todos los abismos.
El hace subir las nubes desde los extremos de la tierra, Hace los relmpagos para la lluvia Y saca el viento de Sus depsitos.
Hiri a los primognitos de Egipto, Tanto de hombre como de animal.
Envi seales y prodigios en medio de ti, oh Egipto, Sobre Faran y todos sus siervos.
Hiri a muchas naciones Y mat a reyes poderosos;
A Sehn, rey de los Amorreos, A Og, rey de Basn, Y a todos los reinos de Canan;
Y dio sus tierras en herencia, En herencia a Israel Su pueblo.
Tu nombre, SEOR, es eterno; Tu memoria, SEOR, por todas las generaciones.
Porque el SEOR juzgar a Su pueblo, Y tendr compasin de Sus siervos.
Los dolos de las naciones son plata y oro, Obra de manos de hombre.
Tienen boca, y no hablan; Tienen ojos, y no ven;
Tienen odos, y no oyen; Tampoco hay aliento en su boca.
Los que los hacen sern semejantes a ellos, S, todos los que en ellos confan.
Oh casa de Israel, bendigan ustedes al SEOR; Oh casa de Aarn, bendigan al SEOR;
Oh casa de Lev, bendigan al SEOR; Los que temen al SEOR, bendigan al SEOR.
Bendito desde Sion sea el SEOR, Que mora en Jerusaln. Aleluya!
Den gracias al SEOR porque El es bueno, Porque para siempre es Su misericordia.
Den gracias al Dios de dioses, Porque para siempre es Su misericordia.
Den gracias al Seor de seores, Porque para siempre es Su misericordia.
Al nico que hace grandes maravillas, Porque para siempre es Su misericordia.
Al que con sabidura hizo los cielos, Porque para siempre es Su misericordia.
Al que extendi la tierra sobre las aguas, Porque para siempre es Su misericordia.
Al que hizo las grandes lumbreras, Porque para siempre es Su misericordia;
El sol para que reine de da, Porque para siempre es Su misericordia;
La luna y las estrellas para que reinen de noche, Porque para siempre es Su misericordia.
Al que hiri a Egipto en sus primognitos, Porque para siempre es Su misericordia;
Y sac a Israel de en medio de ellos, Porque para siempre es Su misericordia,
Con mano fuerte y brazo extendido, Porque para siempre es Su misericordia.
Al que dividi en dos el Mar Rojo, Porque para siempre es Su misericordia,
E hizo pasar a Israel por en medio de l, Porque para siempre es Su misericordia;
Pero a Faran y a su ejrcito destruy en el Mar Rojo, Porque para siempre es Su misericordia.
Al que condujo a Su pueblo por el desierto, Porque para siempre es Su misericordia;
Al que hiri a grandes reyes, Porque para siempre es Su misericordia;
Y mat a reyes poderosos, Porque para siempre es Su misericordia;
A Sehn, rey de los Amorreos, Porque para siempre es Su misericordia,
Y a Og, rey de Basn, Porque para siempre es Su misericordia;
Y dio la tierra de ellos en heredad, Porque para siempre es Su misericordia,
En heredad a Israel Su siervo, Porque para siempre es Su misericordia.
El que se acord de nosotros en nuestra humillacin, Porque para siempre es Su misericordia,
Y nos rescat de nuestros adversarios, Porque para siempre es Su misericordia.
El que da sustento a toda carne (a todo ser humano), Porque para siempre es Su misericordia.
Den gracias al Dios del cielo, Porque para siempre es Su misericordia.
Junto a los ros de Babilonia, Nos sentbamos y llorbamos Al acordarnos de Sion.
Sobre los sauces en medio de ella Colgamos nuestras arpas.
Pues all los que nos haban llevado cautivos nos pedan canciones, Y los que nos atormentaban nos pedan alegra, diciendo:  "Cntennos alguno de los cnticos de Sion."
Cmo cantaremos la cancin del SEOR En tierra extraa?
Si me olvido de ti, oh Jerusaln, Pierda mi diestra su destreza.
Pguese mi lengua al paladar Si no me acuerdo de ti, Si no enaltezco a Jerusaln Sobre mi supremo gozo.
Recuerda, oh SEOR, contra los hijos de Edom El da de Jerusaln, Quienes dijeron: "Arrsenla, arrsenla Hasta sus cimientos."
Oh hija de Babilonia, la devastada, Bienaventurado el que te devuelva El pago con que nos pagaste.
Bienaventurado ser el que tome y estrelle tus pequeos Contra la pea.
b Salmo de David. Con todo mi corazn Te dar gracias; En presencia de los dioses Te cantar alabanzas.
Me postrar hacia Tu santo templo, Y dar gracias a Tu nombre por Tu misericordia y Tu fidelidad; Porque has engrandecido Tu palabra conforme a todo Tu nombre.
En el da que invoqu, me respondiste; Me hiciste valiente con fortaleza en mi alma.
Todos los reyes de la tierra Te alabarn, SEOR, Cuando hayan odo los dichos de Tu boca.
Y cantarn de los caminos del SEOR, Porque grande es la gloria del SEOR.
Porque el SEOR es excelso, Y atiende al humilde, Pero al altivo conoce de lejos.
Aunque yo ande en medio de la angustia, T me vivificars; Extenders Tu mano contra la ira de mis enemigos, Y Tu diestra me salvar.
El SEOR cumplir Su propsito en m; Eterna, oh SEOR, es Tu misericordia; No abandones las obras de Tus manos.
b Para el director del coro. Salmo de David. Oh SEOR, T me has escudriado y conocido.
T conoces mi sentarme y mi levantarme; Desde lejos comprendes mis pensamientos.
T escudrias mi senda y mi descanso, Y conoces bien todos mis caminos.
Aun antes de que haya palabra en mi boca, Oh SEOR, T ya la sabes toda.
Por detrs y por delante me has cercado, Y Tu mano pusiste sobre m.
Tal conocimiento es demasiado maravilloso para m; Es muy elevado, no lo puedo alcanzar.
Adnde me ir de Tu Espritu, O adnde huir de Tu presencia?
Si subo a los cielos, all ests T; Si en el Seol preparo mi lecho, all T ests.
Si tomo las alas del alba, Y si habito en lo ms remoto del mar,
Aun all me guiar Tu mano, Y me tomar Tu diestra.
Si digo: "Ciertamente las tinieblas me envolvern, Y la luz a mi alrededor ser noche;"
Ni aun las tinieblas son oscuras para Ti, Y la noche brilla como el da. Las tinieblas y la luz son iguales para Ti.
Porque T formaste mis entraas; Me hiciste en el seno de mi madre.
Te dar gracias, porque asombrosa y maravillosamente he sido hecho; Maravillosas son Tus obras, Y mi alma lo sabe muy bien.
No estaba oculto de Ti mi cuerpo, Cuando en secreto fui formado, Y entretejido en las profundidades de la tierra.
Tus ojos vieron mi embrin, Y en Tu libro se escribieron todos Los das que me fueron dados, Cuando no exista ni uno solo de ellos.
Cun preciosos tambin son para m, oh Dios, Tus pensamientos! Cun inmensa es la suma de ellos!
Si los contara, seran ms que la arena; Al despertar an estoy contigo.
Oh Dios, si T hicieras morir al impo! Por tanto, aprtense de m, hombres sanguinarios.
Porque hablan contra Ti perversamente, Y Tus enemigos toman Tu nombre en vano.
No odio a los que Te aborrecen, SEOR? Y no me repugnan los que se levantan contra Ti?
Los aborrezco con el ms profundo odio; Se han convertido en mis enemigos.
Escudrame, oh Dios, y conoce mi corazn; Prubame y conoce mis inquietudes.
Y ve si hay en m camino malo, Y guame en el camino eterno.
b Para el director del coro. Salmo de David. Lbrame, oh SEOR, de los hombres malignos; Gurdame de los hombres violentos,
Que traman maldades en su corazn; Que cada da provocan guerras.
Aguzan su lengua como serpiente; Veneno de vbora hay bajo sus labios. (Selah)
Gurdame, SEOR, de las manos del impo; Protgeme de los hombres violentos, Que se han propuesto hacerme tropezar.
Los soberbios han ocultado trampa y cuerdas para m; Han tendido red al borde del sendero; Me han puesto lazos. (Selah)
Dije al SEOR: "T eres mi Dios; Escucha, oh SEOR, la voz de mis splicas.
Oh DIOS, Seor, poder de mi salvacin, T cubriste mi cabeza en el da de la batalla.
No concedas, SEOR, los deseos del impo; No hagas prosperar sus malos designios, para que no se exalten. (Selah)
En cuanto a los que me rodean, Que la malicia de sus labios los cubra.
Caigan sobre ellos carbones encendidos; Sean arrojados en el fuego, En abismos profundos de donde no se puedan levantar.
Que el hombre de mala lengua no permanezca en la tierra; Que al hombre violento lo persiga el mal implacablemente."
Yo s que el SEOR sostendr la causa del afligido, Y el derecho de los pobres.
Ciertamente los justos darn gracias a Tu nombre, Y los rectos morarn en Tu presencia.
b Salmo de David. Oh SEOR, a Ti clamo, apresrate a venir a m. Escucha mi voz cuando Te invoco.
Sea puesta mi oracin delante de Ti como incienso, El alzar de mis manos como la ofrenda de la tarde.
SEOR, pon guarda a mi boca; Vigila la puerta de mis labios.
No dejes que mi corazn se incline a nada malo, Para practicar obras impas Con los hombres que hacen iniquidad, Y no me dejes comer de sus manjares.
Que el justo me hiera con bondad y me reprenda; Es aceite sobre la cabeza; No lo rechace mi cabeza, Pues todava mi oracin es contra sus obras malas.
Sus jueces son lanzados contra los costados de la pea, Y oyen mis palabras, que son agradables.
Como cuando se ara y se rompe la tierra, Nuestros huesos han sido esparcidos a la boca del Seol.
Porque mis ojos miran hacia Ti, oh DIOS, Seor; En Ti me refugio, no me desampares.
Gurdame de las garras de la trampa que me han tendido, Y de los lazos de los que hacen iniquidad.
Caigan los impos en sus propias redes, Mientras yo paso a salvo.
b Masquil de David, cuando estaba en la cueva. Plegaria. Clamo al SEOR con mi voz; Con mi voz suplico al SEOR.
Delante de El expongo mi queja; En Su presencia manifiesto mi angustia.
Cuando mi espritu desmayaba dentro de m, T conociste mi senda. En la senda en que camino Me han tendido una trampa.
Mira a la derecha, y ve, Porque no hay quien me tome en cuenta; No hay refugio para m; No hay quien cuide de mi alma.
A Ti he clamado, SEOR; Dije: "T eres mi refugio, Mi porcin en la tierra de los vivientes.
Atiende a mi clamor, Porque estoy muy abatido; Lbrame de los que me persiguen, Porque son ms fuertes que yo.
Saca mi alma de la prisin, Para que yo d gracias a Tu nombre; Los justos me rodearn, Porque T me colmars de bendiciones."
b Salmo de David. Oh SEOR, escucha mi oracin, Presta odo a mis splicas, Respndeme por Tu fidelidad, por Tu justicia;
Y no entres en juicio con Tu siervo, Porque no es justo delante de Ti ningn ser humano.
Pues el enemigo ha perseguido mi alma, Ha aplastado mi vida contra la tierra; Me ha hecho morar en lugares tenebrosos, como los que hace tiempo estn muertos.
Por tanto, en m est agobiado mi espritu; Mi corazn est turbado dentro de m.
Me acuerdo de los das antiguos; En todas Tus obras medito, Reflexiono en la obra de Tus manos.
A Ti extiendo mis manos; Mi alma Te anhela como la tierra sedienta. (Selah)
Respndeme pronto, oh SEOR, porque mi espritu desfallece; No escondas de m Tu rostro, Para que no llegue yo a ser como los que descienden a la sepultura.
Por la maana hazme or Tu misericordia, Porque en Ti confo; Ensame el camino por el que debo andar, Pues a Ti elevo mi alma.
Lbrame de mis enemigos, oh SEOR; En Ti me refugio.
Ensame a hacer Tu voluntad, Porque T eres mi Dios; Tu buen Espritu me gue a tierra firme.
Por amor a Tu nombre, SEOR, vivifcame; Por Tu justicia, saca mi alma de la angustia.
Y por Tu misericordia, acaba con mis enemigos, Y destruye a todos los que afligen mi alma; Pues yo soy Tu siervo.
b Salmo de David. Bendito sea el SEOR, mi Roca, Que adiestra mis manos para la guerra, Y mis dedos para la batalla.
Misericordia ma y fortaleza ma, Mi baluarte y mi libertador, Escudo mo en quien me he refugiado, El que sujeta a mi pueblo debajo de m.
Oh SEOR, qu es el hombre para que T lo tengas en cuenta, O el hijo del hombre para que pienses en l?
El hombre es semejante a un soplo; Sus das son como una sombra que pasa.
Oh SEOR, inclina Tus cielos y desciende; Toca los montes para que humeen.
Despide relmpagos y disprsalos; Lanza Tus flechas y confndelos.
Extiende Tu mano desde lo alto; Resctame y lbrame de las muchas aguas; De la mano de extranjeros,
Cuya boca habla falsedad Y cuya diestra es diestra de mentira.
Oh Dios, un cntico nuevo Te cantar; Con arpa de diez cuerdas cantar alabanzas a Ti,
El que da la victoria (salvacin) a los reyes, El que rescata a David Su siervo de la espada maligna.
Resctame y lbrame de la mano de extranjeros, Cuya boca habla falsedad Y cuya diestra es diestra de mentira.
Sean nuestros hijos en su juventud como plantos florecientes, Y nuestras hijas como columnas de esquinas labradas como las de un palacio.
Estn llenos nuestros graneros, suministrando toda clase de sustento, Y nuestros rebaos produzcan miles y diez miles en nuestros campos.
Est cargado nuestro ganado, Sin fracasos y sin prdida, Y no haya gritos de alarma en nuestras calles.
Bienaventurado el pueblo a quien as le sucede; Bienaventurado el pueblo cuyo Dios es el SEOR.
b Salmo de Alabanza; de David. Te exaltar mi Dios, oh Rey, Y bendecir Tu nombre eternamente y para siempre.
Todos los das Te bendecir, Y alabar Tu nombre eternamente y para siempre.
Grande es el SEOR, y digno de ser alabado en gran manera, Y Su grandeza es inescrutable.
Una generacin alabar Tus obras a otra generacin, Y anunciar Tus hechos poderosos.
En el glorioso esplendor de Tu majestad, Y en Tus obras maravillosas meditar.
Los hombres hablarn del poder de Tus hechos portentosos, Y yo contar Tu grandeza.
Ellos proclamarn con entusiasmo la memoria de Tu mucha bondad, Y cantarn con gozo de Tu justicia.
Clemente y compasivo es el SEOR, Lento para la ira y grande en misericordia.
El SEOR es bueno para con todos, Y su compasin, sobre todas Sus obras.
SEOR, Tus obras todas Te darn gracias, Y Tus santos Te bendecirn.
La gloria de Tu reino dirn, Y hablarn de Tu poder,
Para dar a conocer a los hijos de los hombres Tus hechos poderosos Y la gloria de la majestad de Tu reino.
Tu reino es reino por todos los siglos, Y Tu dominio permanece por todas las generaciones.
El SEOR sostiene a todos los que caen, Y levanta a todos los oprimidos.
A Ti miran los ojos de todos, Y a su tiempo T les das su alimento.
Abres Tu mano, Y sacias el deseo de todo ser viviente.
Justo es el SEOR en todos Sus caminos, Y bondadoso en todos Sus hechos.
El SEOR est cerca de todos los que Lo invocan, De todos los que Lo invocan en verdad.
Cumplir el deseo de los que Le temen, Tambin escuchar su clamor y los salvar.
El SEOR guarda a todos los que Lo aman, Pero a todos los impos destruir.
Mi boca proclamar la alabanza del SEOR; Y toda carne (toda la humanidad) bendecir Su santo nombre eternamente y para siempre.
Aleluya! Oh alma ma, alaba al SEOR.
Alabar al SEOR mientras yo viva; Cantar alabanzas a mi Dios mientras yo exista.
No confen ustedes en prncipes, Ni en hijo de hombre en quien no hay salvacin.
Su espritu exhala, l vuelve a la tierra; En ese mismo da perecen sus pensamientos.
Bienaventurado aqul cuya ayuda es el Dios de Jacob, Cuya esperanza est en el SEOR su Dios,
Que hizo los cielos y la tierra, El mar y todo lo que en ellos hay; Que guarda la verdad para siempre;
Que hace justicia a los oprimidos, Y da pan a los hambrientos. El SEOR pone en libertad a los cautivos.
El SEOR abre los ojos a los ciegos, El SEOR levanta a los cados, El SEOR ama a los justos.
El SEOR protege a los extranjeros, Sostiene al hurfano y a la viuda, Pero frustra el camino a los impos.
El SEOR reinar para siempre, Tu Dios, oh Sion, por todas las generaciones. Aleluya!
Aleluya! Porque bueno es cantar alabanzas a nuestro Dios, Porque agradable y apropiada es la alabanza.
El SEOR edifica a Jerusaln; Congrega a los dispersos de Israel;
Sana a los quebrantados de corazn Y venda sus heridas.
Cuenta el nmero de las estrellas, Y a todas ellas les pone nombre.
Grande es nuestro Seor, y muy poderoso; Su entendimiento es infinito.
El SEOR sostiene al afligido Pero humilla a los impos hasta la tierra.
Canten al SEOR con accin de gracias; Canten alabanzas con la lira a nuestro Dios,
El que cubre de nubes los cielos, El que provee lluvia para la tierra, El que hace brotar la hierba en los montes.
El da su alimento al ganado Y a la cra de los cuervos cuando chillan.
No se deleita en la fuerza del caballo, Ni se complace en las piernas giles del hombre.
El SEOR favorece a los que Le temen, A los que esperan en Su misericordia.
Alaba al SEOR, oh Jerusaln! Alaba a tu Dios, oh Sion!
Porque El ha reforzado los cerrojos de tus puertas; Ha bendecido a tus hijos dentro de ti.
El hace la paz en tus fronteras; Te sacia con lo mejor del trigo.
Enva Sus rdenes a la tierra; Su palabra corre velozmente.
Manda la nieve como lana; Esparce la escarcha cual ceniza.
Arroja Su hielo como migas de pan; Quin puede resistir ante Su fro?
Enva Su palabra y los derrite; Hace soplar Su viento y el agua corre.
Declara Su palabra a Jacob, Y Sus estatutos y Sus ordenanzas a Israel.
No ha hecho as con ninguna otra nacin; Y en cuanto a Sus ordenanzas, no las han conocido. Aleluya!
Aleluya! Alaben al SEOR desde los cielos; Albenlo en las alturas.
Albenlo, todos Sus ngeles; Albenlo, todos Sus ejrcitos.
Albenlo, sol y luna; Albenlo, todas las estrellas luminosas.
Albenlo, cielos de los cielos, Y las aguas que estn sobre los cielos.
Alaben ellos el nombre del SEOR, Pues El orden y fueron creados;
Los estableci eternamente y para siempre, Les dio ley que no pasar.
Alaben al SEOR desde la tierra, Monstruos marinos y todos los abismos;
Fuego y granizo, nieve y bruma; Viento tempestuoso que cumple Su palabra;
Los montes y todas las colinas; rboles frutales y todos los cedros;
Las fieras y todo el ganado; Reptiles y aves que vuelan;
Reyes de la tierra y todos los pueblos; Prncipes y todos los jueces de la tierra;
Jvenes y tambin vrgenes; Los ancianos junto con los nios.
Alaben ellos el nombre del SEOR, Porque slo Su nombre es exaltado; Su gloria es sobre tierra y cielos.
El ha exaltado el poder de Su pueblo, Alabanza para todos Sus santos, Para los Israelitas, pueblo a El cercano. Aleluya!
Aleluya! Canten al SEOR un cntico nuevo, Y Su alabanza en la congregacin de los santos.
Algrese Israel en su Creador; Regocjense los hijos de Sion en su Rey.
Alaben Su nombre con danza; Y canten a El alabanza con pandero y lira.
Porque el SEOR se deleita en Su pueblo; Adornar de salvacin a los afligidos.
Regocjense de gloria los santos; Canten con gozo sobre sus camas.
Sean las alabanzas de Dios en su boca, Y una espada de dos filos en su mano,
Para ejecutar venganza en las naciones Y castigo en los pueblos;
Para atar a sus reyes con cadenas Y a sus nobles con grillos de hierro;
Para ejecutar en ellos el juicio decretado: Esto es gloria para todos Sus santos. Aleluya!
Aleluya! Alaben a Dios en Su santuario; Albenlo en Su majestuoso firmamento.
Alaben a Dios por Sus hechos poderosos; Albenlo segn la excelencia de Su grandeza.
Alaben a Dios con sonido de trompeta; Albenlo con arpa y lira.
Alaben a Dios con pandero y danza; Albenlo con instrumentos de cuerda y flauta.
Alaben a Dios con cmbalos sonoros; Albenlo con cmbalos resonantes.
Todo lo que respira alabe al SEOR. Aleluya!
Los proverbios de Salomn, hijo de David, rey de Israel:
Para aprender sabidura e instruccin, Para discernir dichos profundos,
Para recibir instruccin en sabia conducta, Justicia, juicio y equidad;
Para dar a los simples prudencia, Y a los jvenes conocimiento y discrecin.
El sabio oir y crecer en conocimiento, Y el inteligente adquirir habilidad,
Para entender proverbio y metfora, Las palabras de los sabios y sus enigmas.
El temor del (La reverencia al) SEOR es el principio de la sabidura; Los necios desprecian la sabidura y la instruccin.
Oye, hijo mo, la instruccin de tu padre Y no abandones la enseanza de tu madre;
Porque son guirnalda de gracia para tu cabeza, Y collares para tu cuello.
Hijo mo, si los pecadores te quieren seducir, No consientas.
Si dicen: "Ven con nosotros, Pongmonos al asecho para derramar sangre, Sin causa asechemos al inocente,
Devormoslos vivos como el Seol, Enteros, como los que descienden al abismo;
Hallaremos toda clase de preciadas riquezas, Llenaremos nuestras casas de botn;
Echa tu suerte con nosotros, Todos tendremos una bolsa,"
Hijo mo, no andes en el camino con ellos. Aparta tu pie de su senda,
Porque sus pies corren hacia el mal, Y se apresuran a derramar sangre.
Porque es en vano tender la red Ante los ojos de cualquier ave;
Pero ellos a su propia sangre asechan, Tienden lazo a sus propias vidas.
Tales son los caminos de todo el que se beneficia por la violencia: Que quita la vida de sus poseedores.
La sabidura clama en la calle, En las plazas alza su voz;
Clama en las esquinas de las calles concurridas; A la entrada de las puertas de la ciudad pronuncia sus discursos:
"Hasta cundo, oh simples, amarn la simpleza, Y los burladores se deleitarn en hacer burla, Y los necios aborrecern el conocimiento?
Vulvanse a mi reprensin, Y derramar mi espritu sobre ustedes; Les har conocer mis palabras.
Porque he llamado y han rehusado or , He extendido mi mano y nadie ha hecho caso.
Han desatendido todo consejo mo Y no han deseado mi reprensin.
Tambin yo me reir de la calamidad de ustedes, Me burlar cuando sobrevenga lo que temen,
Cuando venga como tormenta lo que temen Y su calamidad sobrevenga como torbellino, Cuando vengan sobre ustedes tribulacin y angustia.
Entonces me invocarn, pero no responder; Me buscarn con diligencia, pero no me hallarn,
Porque odiaron el conocimiento, Y no escogieron el temor del SEOR,
Ni quisieron aceptar mi consejo, Y despreciaron toda mi reprensin.
Comern del fruto de su conducta, Y de sus propias artimaas se hartarn.
Porque el desvo de los simples los matar, Y la complacencia de los necios los destruir.
Pero el que me escucha vivir seguro, Y descansar, sin temor al mal."
Hijo mo, si recibes mis palabras Y atesoras mis mandamientos dentro de ti,
Da odo a la sabidura, Inclina tu corazn al entendimiento.
Porque si clamas a la inteligencia, Alza tu voz por entendimiento;
Si la buscas como a la plata, Y la procuras como a tesoros escondidos,
Entonces entenders el temor del SEOR Y descubrirs el conocimiento de Dios.
Porque el SEOR da sabidura, De Su boca vienen el conocimiento y la inteligencia.
El reserva la prosperidad para los rectos Y es escudo para los que andan en integridad,
Guarda las sendas del juicio, Y preserva el camino de Sus santos.
Entonces discernirs justicia y juicio, Equidad y todo buen sendero.
Porque la sabidura entrar en tu corazn, Y el conocimiento ser grato a tu alma;
La discrecin velar sobre ti, El entendimiento te proteger,
Para librarte de la senda del mal, Del hombre que habla cosas perversas;
De los que dejan las sendas de rectitud, Para andar por los caminos tenebrosos;
De los que se deleitan en hacer el mal Y se regocijan en las perversidades del mal;
Cuyas sendas son torcidas, Y se extravan en sus senderos.
La discrecin te librar de la mujer extraa, De la desconocida que lisonjea con sus palabras,
La cual deja al compaero de su juventud, Y olvida el pacto de su Dios;
Porque su casa se inclina hacia la muerte, Y sus senderos hacia los muertos.
Todos los que van a ella, no vuelven, Ni alcanzan las sendas de la vida.
Por tanto andars, en el camino de los buenos Y guardars las sendas de los justos.
Porque los rectos morarn en la tierra, Y los ntegros permanecern en ella;
Pero los impos sern cortados de la tierra, Y los malvados sern desarraigados de ella.
Hijo mo, no te olvides de mi enseanza, Y tu corazn guarde mis mandamientos,
Porque largura de das y aos de vida Y paz te aadirn.
La misericordia y la verdad nunca se aparten de ti; Atalas a tu cuello, Escrbelas en la tabla de tu corazn.
As hallars favor y buena estimacin Ante los ojos de Dios y de los hombres.
Confa en el SEOR con todo tu corazn, Y no te apoyes en tu propio entendimiento.
Reconcelo en todos tus caminos, Y El enderezar tus sendas.
No seas sabio a tus propios ojos; Teme (Reverencia) al SEOR y aprtate del mal.
Ser medicina para tu cuerpo Y alivio para tus huesos.
Honra al SEOR con tus bienes Y con las primicias de todos tus frutos;
Entonces tus graneros se llenarn con abundancia Y tus lagares rebosarn de vino nuevo.
Hijo mo, no rechaces la disciplina del SEOR Ni aborrezcas Su reprensin,
Porque el SEOR ama a quien reprende, Como un padre al hijo en quien se deleita.
Bienaventurado el hombre que halla sabidura Y el hombre que adquiere entendimiento.
Porque su ganancia es mejor que la ganancia de la plata, Y sus utilidades mejor que el oro fino.
Es ms preciosa que las joyas, Y nada de lo que deseas se compara con ella.
Larga vida hay en su mano derecha, En su mano izquierda, riquezas y honra.
Sus caminos son caminos agradables Y todas sus sendas, paz.
Es rbol de vida para los que echan mano de ella, Y felices son los que la abrazan.
Con sabidura fund el SEOR la tierra, Con inteligencia estableci los cielos.
Con su conocimiento los abismos fueron divididos Y los cielos destilan roco.
Hijo mo, no se aparten estas cosas de tus ojos; Guarda la prudencia y la discrecin,
Y sern vida para tu alma Y adorno para tu cuello.
Entonces andars con seguridad por tu camino, Y tu pie no tropezar.
Cuando te acuestes no tendrs temor, S, te acostars y ser dulce tu sueo.
No temers el pavor repentino, Ni el ataque de los impos cuando venga,
Porque el SEOR ser tu confianza, Y guardar tu pie de ser apresado.
No niegues el bien a quien se le debe, Cuando est en tu mano el hacerlo.
No digas a tu prjimo: "Ve y vuelve, Y maana te lo dar," Cuando lo tienes contigo.
No trames el mal contra tu prjimo, Mientras habite seguro a tu lado.
No pelees con nadie sin motivo, Si no te ha hecho dao.
No envidies al hombre violento, Y no escojas ninguno de sus caminos.
Porque el hombre perverso es abominacin para el SEOR; Pero El es amigo ntimo de los rectos.
La maldicin del SEOR est sobre la casa del impo, Pero El bendice la morada del justo.
Ciertamente El se burla de los burladores, Pero da gracia a los afligidos.
El sabio heredar honra, Pero los necios hacen resaltar su deshonra.
Oigan, hijos, la instruccin de un padre, Y presten atencin para que ganen entendimiento,
Porque les doy buena enseanza; No abandonen mi instruccin.
Cuando yo fui hijo para mi padre, Tierno y nico a los ojos de mi madre,
Entonces l me enseaba y me deca: "Retenga tu corazn mis palabras, Guarda mis mandamientos y vivirs.
Adquiere sabidura, adquiere inteligencia; No te olvides ni te apartes de las palabras de mi boca.
No la abandones y ella velar sobre ti; Amala y ella te proteger.
Lo principal es la sabidura; adquiere sabidura, Y con todo lo que obtengas adquiere inteligencia.
Estmala, y ella te ensalzar; Ella te honrar si t la abrazas;
Guirnalda de gracia pondr en tu cabeza, Corona de hermosura te entregar."
Oye, hijo mo, recibe mis palabras, Y muchos sern los aos de tu vida.
Por el camino de la sabidura te he conducido, Por sendas de rectitud te he guiado.
Cuando andes, tus pasos no sern obstruidos, Y si corres, no tropezars.
Afrrate a la instruccin, no la sueltes; Gurdala, porque ella es tu vida.
No entres en la senda de los impos, Ni vayas por el camino de los malvados.
Evtalo, no pases por l; Aprtate de l y sigue adelante.
Porque ellos no duermen a menos que hagan lo malo, Y pierden el sueo si no han hecho caer a alguien.
Porque comen pan de maldad, Y beben vino de violencia.
Pero la senda de los justos es como la luz de la aurora, Que va aumentando en resplandor hasta que es pleno da.
El camino de los impos es como las tinieblas, No saben en qu tropiezan.
Hijo mo, presta atencin a mis palabras; Inclina tu odo a mis razones.
Que no se aparten de tus ojos; Gurdalas en medio de tu corazn.
Porque son vida para los que las hallan, Y salud para todo su cuerpo.
Con toda diligencia guarda tu corazn, Porque de l brotan los manantiales de la vida.
Aparta de ti la boca perversa Y aleja de ti los labios falsos.
Miren tus ojos hacia adelante, Y que tu mirada se fije en lo que est frente a ti.
Fjate en el sendero de tus pies, Y todos tus caminos sern establecidos.
No te desves a la derecha ni a la izquierda; Aparta tu pie del mal.
Hijo mo, presta atencin a mi sabidura, Inclina tu odo a mi prudencia,
Para que guardes la discrecin Y tus labios conserven el conocimiento.
Porque los labios de la extraa destilan miel, Y su lengua es ms suave que el aceite;
Pero al final es amarga como el ajenjo, Aguda como espada de dos filos.
Sus pies descienden a la muerte, Sus pasos slo logran el Seol.
No considera la senda de la vida; Sus senderos son inestables, y no lo sabe.
Ahora pues, hijos mos, escchenme, Y no se aparten de las palabras de mi boca.
Aleja de la extraa tu camino, Y no te acerques a la puerta de su casa;
No sea que des tu vigor a otros Y tus aos al cruel;
No sea que se sacien los extraos de tus bienes Y tu esfuerzo vaya a casa del extranjero;
Y al final te lamentes, Cuando tu carne y tu cuerpo se hayan consumido,
Y digas: "Cmo he aborrecido la instruccin, Y mi corazn ha despreciado la correccin!
No he escuchado la voz de mis maestros, Ni he inclinado mi odo a mis instructores.
He estado a punto de completa ruina En medio de la asamblea y la congregacin."
Bebe agua de tu cisterna Y agua fresca de tu pozo.
Se derramarn por fuera tus manantiales, Tus arroyos de aguas por las calles?
Sean para ti solo, Y no para los extraos contigo.
Sea bendita tu fuente, Y regocjate con la mujer de tu juventud,
Amante cierva y graciosa gacela; Que sus senos te satisfagan en todo tiempo, Su amor te embriague para siempre.
Por qu has de embriagarte, hijo mo, con una extraa, Y abrazar el seno de una desconocida?
Pues los caminos del hombre estn delante de los ojos del SEOR, Y El observa todos sus senderos.
De sus propias iniquidades ser presa el impo, Y en los lazos de su pecado quedar atrapado.
Morir por falta de instruccin, Y por su mucha necedad perecer.
Hijo mo, si has salido fiador por tu prjimo, Si has dado promesa a un extrao,
Si te has enredado con las palabras de tu boca, Si con las palabras de tu boca has sido atrapado,
Haz esto ahora, hijo mo, y lbrate, Ya que has cado en la mano de tu prjimo: Ve, humllate e importuna a tu prjimo.
No des sueo a tus ojos Ni adormecimiento a tus prpados;
Lbrate como la gacela de la mano del cazador Y como ave de la mano del que caza.
Ve, mira la hormiga, perezoso, Observa sus caminos, y s sabio.
La cual sin tener jefe, Ni oficial ni seor,
Prepara en el verano su alimento Y recoge en la cosecha su sustento.
Hasta cundo, perezoso, estars acostado? Cundo te levantars de tu sueo?
"Un poco de dormir, un poco de dormitar, Un poco de cruzar las manos para descansar,"
Y vendr tu pobreza como vagabundo, Y tu necesidad como un hombre armado.
La persona indigna, el hombre malvado, Es el que anda con boca perversa,
El que guia los ojos, el que hace seas con los pies, El que seala con los dedos,
El que con perversidad en su corazn, continuamente trama el mal, El que siembra discordia.
Por tanto su desgracia vendr de repente; Al instante ser quebrantado, y no habr remedio.
Seis cosas hay que el SEOR odia, Y siete son abominacin para El:
Ojos soberbios, lengua mentirosa, Manos que derraman sangre inocente,
Un corazn que trama planes perversos, Pies que corren rpidamente hacia el mal,
Un testigo falso que dice mentiras, Y el que siembra discordia entre hermanos.
Hijo mo, guarda el mandamiento de tu padre Y no abandones la enseanza de tu madre;
Atalos de continuo en tu corazn, Enlzalos a tu cuello.
Cuando andes, te guiarn; Cuando duermas, velarn por ti; Al despertarte, hablarn contigo.
Porque el mandamiento es lmpara, y la enseanza luz, Y camino de vida las reprensiones de la instruccin,
Para librarte de la mujer mala, De la lengua suave de la desconocida.
No codicies su hermosura en tu corazn, Ni dejes que te cautive con sus prpados.
Porque por causa de una ramera uno es reducido a un pedazo de pan, Pero la adltera anda a la caza de la vida preciosa.
Puede un hombre poner fuego en su seno Sin que arda su ropa?
O puede caminar un hombre sobre carbones encendidos Sin que se quemen sus pies?
As es el que se llega a la mujer de su prjimo; Cualquiera que la toque no quedar sin castigo.
No se desprecia al ladrn si roba Para saciarse cuando tiene hambre;
Pero cuando es sorprendido, debe pagar siete veces; Tiene que dar todos los bienes de su casa.
El que comete adulterio no tiene entendimiento; El que lo hace destruye su alma.
Heridas y vergenza hallar, Y su afrenta no se borrar.
Porque los celos enfurecen al hombre, Y no perdonar en el da de la venganza.
No aceptar ningn rescate, Ni se dar por satisfecho aunque le des muchos presentes.
Hijo mo, guarda mis palabras Y atesora mis mandamientos contigo.
Guarda mis mandamientos y vivirs, Y mi enseanza como la nia de tus ojos.
Atalos a tus dedos, Escrbelos en la tabla de tu corazn.
Di a la sabidura: "T eres mi hermana," Y llama a la inteligencia tu mejor amiga,
Para que te guarden de la mujer extraa, De la desconocida que lisonjea con sus palabras.
Porque desde la ventana de mi casa Miraba por la celosa,
Y vi entre los simples, Distingu entre los muchachos A un joven falto de juicio,
Pasando por la calle, cerca de su esquina; Iba camino de su casa,
Al atardecer, al anochecer, En medio de la noche y la oscuridad.
Entonces una mujer le sale al encuentro, Vestida como ramera y astuta de corazn.
Es alborotadora y rebelde, Sus pies no permanecen en casa;
Est ya en las calles, ya en las plazas, Y acecha por todas las esquinas.
As que ella lo agarra y lo besa, Y descarada le dice:
"Tena que ofrecer ofrendas de paz, Y hoy he cumplido mis votos;
Por eso he salido a encontrarte, Buscando tu rostro con ansiedad, y te he hallado.
He tendido mi lecho con colchas, Con linos de Egipto en colores.
He rociado mi cama Con mirra, loes y canela.
Ven, embriagumonos de amor hasta la maana, Deleitmonos con caricias.
Porque mi marido no est en casa, Se ha ido a un largo viaje;
Se ha llevado en la mano la bolsa del dinero, Volver a casa para la luna llena."
Con sus palabras persuasivas lo atrae, Lo seduce con sus labios lisonjeros.
Al instante la sigue Como va el buey al matadero, O como uno en grillos al castigo de un necio,
Hasta que una flecha le traspasa el hgado; Como el ave que se precipita en la trampa, Y no sabe que esto le costar la vida.
Ahora pues, hijos mos, escchenme, Y presten atencin a las palabras de mi boca.
No se desve tu corazn hacia sus caminos, No te extraves en sus sendas.
Porque muchas son las vctimas derribadas por ella, Y numerosos los que ha matado.
Su casa es el camino al Seol, Que desciende a las cmaras de la muerte.
No clama la sabidura, Y levanta su voz la prudencia?
En la cima de las alturas, junto al camino, Donde cruzan las sendas, se coloca;
Junto a las puertas, a la salida de la ciudad, En el umbral de las puertas, da voces:
"Oh hombres, a ustedes clamo, Para los hijos de los hombres es mi voz.
Oh simples, aprendan prudencia; Y ustedes, necios, aprendan sabidura.
Escuchen, porque hablar cosas excelentes, Y con el abrir de mis labios rectitud.
Porque mi boca proferir la verdad, Abominacin a mis labios es la impiedad.
Conforme a la justicia son todas las palabras de mi boca, No hay en ellas nada torcido ni perverso.
Todas son sinceras para el que entiende, Y rectas para los que han hallado conocimiento.
Reciban mi instruccin y no la plata, Y conocimiento antes que el oro escogido,
Porque mejor es la sabidura que las joyas, Y todas las cosas deseables no pueden compararse con ella.
Yo, la sabidura, habito con la prudencia, Y he hallado conocimiento y discrecin.
El temor del SEOR es aborrecer el mal. El orgullo, la arrogancia, el mal camino Y la boca perversa, yo aborrezco.
Mo es el consejo y la prudencia, Yo soy la inteligencia, el poder es mo.
Por m reinan los reyes, Y los gobernantes decretan justicia.
Por m gobiernan los prncipes y los nobles, Todos los que juzgan con justicia.
Amo a los que me aman, Y los que me buscan con diligencia me hallarn.
Conmigo estn las riquezas y el honor, La fortuna duradera y la justicia.
Mi fruto es mejor que el oro, que el oro puro, Y mi ganancia es mejor que la plata escogida.
Yo ando por el camino de la justicia, Por en medio de las sendas del derecho,
Para otorgar heredad a los que me aman Y as llenar sus tesoros.
El SEOR me posey al principio de Su camino, Antes de Sus obras de tiempos pasados.
Desde la eternidad fui establecida, Desde el principio, desde los orgenes de la tierra.
Cuando no haba abismos fui engendrada, Cuando no haba manantiales abundantes en aguas.
Antes que los montes fueran asentados, Antes que las colinas, fui engendrada,
Cuando El no haba hecho an la tierra y los campos, Ni el polvo primero del mundo.
Cuando estableci los cielos, all estaba yo; Cuando traz un crculo sobre la superficie del abismo,
Cuando arriba afirm los cielos, Cuando las fuentes del abismo se afianzaron,
Cuando al mar puso sus lmites Para que las aguas no transgredieran Su mandato, Cuando seal los cimientos de la tierra,
Yo estaba entonces junto a El, como arquitecto; Yo era Su delicia de da en da, Regocijndome en todo tiempo en Su presencia,
Regocijndome en el mundo, en Su tierra, Y teniendo mis delicias con los hijos de los hombres.
Ahora pues, hijos, escchenme, Porque bienaventurados son los que guardan mis caminos.
Escuchen la instruccin y sean sabios, Y no la desprecien.
Bienaventurado el hombre que me escucha, Velando a mis puertas da a da, Aguardando en los postes de mi entrada.
Porque el que me halla, halla la vida Y alcanza el favor del SEOR.
Pero el que peca contra m, a s mismo se daa; Todos los que me odian, aman la muerte."
La sabidura ha edificado su casa, Ha labrado sus siete columnas;
Ha preparado su alimento, ha mezclado su vino, Ha puesto tambin su mesa;
Ha enviado a sus doncellas, y clama Desde los lugares ms altos de la ciudad:
"El que sea simple que entre aqu." Al falto de entendimiento le dice:
"Ven, come de mi pan, Y bebe del vino que he mezclado.
Abandona la necedad y vivirs; Anda por el camino del entendimiento."
El que instruye al insolente, atrae sobre s deshonra, Y el que reprende al impo recibe insultos.
No reprendas al insolente, para que no te aborrezca; Reprende al sabio, y te amar.
Da instruccin al sabio, y ser an ms sabio, Ensea al justo, y aumentar su saber.
El principio de la sabidura es el temor del SEOR, Y el conocimiento del Santo es inteligencia.
Pues por m se multiplicarn tus das, Y aos de vida te sern aadidos.
Si eres sabio, eres sabio para provecho tuyo, Y si escarneces, t slo lo sufrirs.
La mujer insensata es alborotadora, Es simple y no sabe nada.
Se sienta a la puerta de su casa, En un asiento, en los lugares altos de la ciudad,
Llamando a los que pasan, A los que van derechos por sus sendas:
"El que sea simple, que entre aqu." Y al falto de entendimiento, le dice:
"Dulces son las aguas hurtadas, Y el pan comido en secreto es sabroso."
Pero l no sabe que all estn los muertos, Que sus invitados estn en las profundidades del Seol.
Los proverbios de Salomn. El hijo sabio alegra al padre, Pero el hijo necio es tristeza para su madre.
Tesoros mal adquiridos no aprovechan, Pero la justicia libra de la muerte.
El SEOR no permitir que el justo padezca hambre, Pero rechazar la avidez de los impos.
Pobre es el que trabaja con mano negligente, Pero la mano de los diligentes enriquece.
El que recoge en el verano es hijo sabio, El que se duerme durante la siega es hijo que avergenza.
Hay bendiciones sobre la cabeza del justo, Pero la boca de los impos oculta violencia.
La memoria del justo es bendita, Pero el nombre del impo se pudrir.
El sabio de corazn aceptar mandatos, Pero el necio charlatn ser derribado.
El que anda en integridad anda seguro, Pero el que pervierte sus caminos ser descubierto.
El que guia el ojo causa disgustos, Y el necio charlatn ser derribado.
Fuente de vida es la boca del justo, Pero la boca de los impos encubre violencia.
El odio crea rencillas, Pero el amor cubre todas las transgresiones.
En los labios del entendido se halla sabidura, Pero la vara es para las espaldas del falto de entendimiento.
Los sabios atesoran conocimiento, Pero la boca del necio es ruina cercana.
La fortuna del rico es su fortaleza, La ruina de los pobres es su pobreza.
El salario del justo es vida, La ganancia del impo, castigo.
Por senda de vida va el que guarda la instruccin, Pero el que abandona la reprensin se extrava.
El que oculta el odio tiene labios mentirosos, Y el que esparce calumnia es un necio.
En las muchas palabras, la transgresin es inevitable, Pero el que refrena sus labios es prudente.
La lengua del justo es plata escogida, Pero el corazn de los impos es poca cosa.
Los labios del justo apacientan a muchos, Pero los necios mueren por falta de entendimiento.
La bendicin del SEOR es la que enriquece, Y El no aade tristeza con ella.
Como diversin es para el necio el hacer maldad, Y la sabidura lo es para el hombre de entendimiento.
Lo que el impo teme vendr sobre l, Y el deseo de los justos ser concedido.
Cuando pasa el torbellino, ya no existe el impo, Pero el justo tiene cimiento eterno.
Como el vinagre a los dientes y el humo a los ojos, As es el perezoso para quienes lo envan.
El temor del (La reverencia al) SEOR multiplica los das, Pero los aos de los impos sern acortados.
La esperanza de los justos es alegra, Pero la expectacin de los impos perecer.
Fortaleza para el ntegro es el camino del SEOR, Pero ruina para los que obran iniquidad.
El justo nunca ser conmovido, Pero los impos no habitarn en la tierra.
De la boca del justo brota sabidura, Pero la lengua perversa ser cortada.
Los labios del justo dan a conocer lo agradable, Pero la boca de los impos, lo perverso.
La balanza falsa es abominacin al SEOR, Pero el peso cabal es Su deleite.
Cuando viene la soberbia, viene tambin la deshonra; Pero la sabidura est con los humildes.
La integridad de los rectos los guiar, Pero la perversidad de los traidores los destruir.
De nada sirven las riquezas el da de la ira, Pero la justicia libra de la muerte.
La justicia del ntegro enderezar su camino, Pero el impo caer por su propia impiedad.
La justicia de los rectos los librar, Pero los traidores en su codicia sern atrapados.
Cuando muere el hombre impo, su esperanza se acaba, Y la expectacin de los poderosos perece.
El justo es librado de tribulacin, Y el impo toma su lugar.
Con la boca el impo destruye a su prjimo, Pero por el conocimiento los justos sern librados.
Con el bien de los justos, se regocija la ciudad, Y cuando perecen los impos, hay gritos de alegra.
Por la bendicin de los rectos, se enaltece la ciudad, Pero por la boca de los impos, es derribada.
El que desprecia a su prjimo carece de entendimiento, Pero el hombre prudente guarda silencio.
El que anda en chismes revela secretos, Pero el de espritu leal oculta las cosas.
Donde no hay buen consejo, el pueblo cae, Pero en la abundancia de consejeros est la victoria (la salvacin).
Ciertamente sufrir el que sale fiador por un extrao, Pero el que odia salir fiador est seguro.
La mujer agraciada alcanza honra, Y los poderosos alcanzan riquezas.
El hombre misericordioso se hace bien a s mismo, Pero el cruel a s mismo se hace dao.
El impo gana salario engaoso, Pero el que siembra justicia recibe verdadera recompensa.
El que persiste en la justicia alcanzar la vida, Y el que va en pos del mal, su propia muerte.
Los de corazn perverso son abominacin al SEOR, Pero los de camino intachable son Su deleite.
Ciertamente el malvado no quedar sin castigo, Pero la descendencia de los justos ser librada.
Como anillo de oro en el hocico de un cerdo Es la mujer hermosa que carece de discrecin.
El deseo de los justos es slo el bien, Pero la esperanza de los malvados es la ira.
Hay quien reparte, y le es aadido ms, Y hay quien retiene lo que es justo, slo para venir a menos.
El alma generosa ser prosperada, Y el que riega ser tambin regado.
Al que retiene el grano, el pueblo lo maldecir, Pero habr bendicin sobre la cabeza del que lo vende.
El que con diligencia busca el bien, se procura favor, Pero el que busca el mal, ste le vendr.
El que confa en sus riquezas, caer, Pero los justos prosperarn como la hoja verde .
El que turba su casa, heredar viento, Y el necio ser siervo del sabio de corazn.
El fruto del justo es rbol de vida, Y el que gana almas es sabio.
Si el justo es recompensado en la tierra, Cunto ms el impo y el pecador!
El que ama la instruccin ama el conocimiento, Pero el que odia la reprensin es torpe.
El bueno alcanzar el favor del SEOR, Pero El condenar al hombre de malos designios.
El hombre no se afianzar por medio de la impiedad, Y la raz de los justos no ser removida.
La mujer virtuosa es corona de su marido, Pero la que lo avergenza es como podredumbre en sus huesos.
Los pensamientos de los justos son rectos, Los consejos de los impos, engaosos.
Las palabras de los impos son asechanzas sangrientas, Pero a los rectos su boca los librar.
Los impos son derribados y ya no existen, Pero la casa de los justos permanecer.
El hombre ser alabado conforme a su discernimiento, Pero el perverso de corazn ser despreciado.
Ms vale el poco estimado que tiene siervo, Que el que se alaba y carece de pan.
El justo se preocupa de la vida de su ganado, Pero las entraas de los impos son crueles.
El que labra su tierra se saciar de pan, Pero el que persigue lo vano carece de entendimiento.
El impo codicia el botn de los malos, Pero la raz de los justos da fruto .
En la transgresin de sus labios se enreda el malvado, Pero el justo escapar del apuro.
Por el fruto de su boca cada uno se saciar de bien, Y las obras de las manos del hombre volvern a l.
El camino del necio es recto a sus propios ojos, Pero el que escucha consejos es sabio.
El enojo del necio se conoce al instante, Pero el prudente oculta la deshonra.
El que habla verdad declara lo que es justo, Pero el testigo falso, falsedad.
Hay quien habla sin tino como golpes de espada, Pero la lengua de los sabios sana.
Los labios veraces permanecern para siempre, Pero la lengua mentirosa, slo por un momento.
Hay engao en el corazn de los que traman el mal, Pero gozo en los consejeros de paz.
Ningn dao sobreviene al justo, Pero los impos estn llenos de pesares.
Los labios mentirosos son abominacin al SEOR, Pero los que obran fielmente son Su deleite.
El hombre prudente oculta su conocimiento, Pero el corazn de los necios proclama su necedad.
La mano de los diligentes gobernar, Pero la indolencia ser sujeta a trabajos forzados.
La ansiedad en el corazn del hombre lo deprime, Pero la buena palabra lo alegra.
El justo es gua para su prjimo, Pero el camino de los impos los extrava.
El indolente no asa su presa, Pero la posesin ms preciosa del hombre es la diligencia.
En la senda de la justicia est la vida, Y en su camino no hay muerte.
El hijo sabio acepta la disciplina de su padre, Pero el insolente no escucha la reprensin.
Del fruto de su boca el hombre comer el bien, Pero el deseo de los traidores es la violencia.
El que guarda su boca, preserva su vida; El que mucho abre sus labios, termina en ruina.
El alma del perezoso desea mucho, pero nada consigue, Sin embargo, el alma de los diligentes queda satisfecha.
El justo aborrece la falsedad, Pero el impo causa repugnancia y vergenza.
La justicia guarda al ntegro en su camino, Pero la maldad destruye al pecador.
Hay quien pretende ser rico, y nada tiene; Hay quien pretende ser pobre, y tiene una gran fortuna.
El rescate de la vida de un hombre est en sus riquezas, Pero el pobre no oye amenazas.
La luz de los justos brilla alegremente, Pero la lmpara de los impos se apaga.
Por la soberbia slo viene la contienda, Pero con los que reciben consejos est la sabidura.
La fortuna obtenida con fraude disminuye, Pero el que la recoge con trabajo la aumenta.
La esperanza que se demora enferma el corazn, Pero el deseo cumplido es rbol de vida.
El que desprecia la palabra pagar por ello, Pero el que teme el mandamiento ser recompensado.
La enseanza del sabio es fuente de vida, Para apartarse de los lazos de la muerte.
El buen entendimiento produce favor, Pero el camino de los malvados es difcil.
Todo hombre prudente obra con conocimiento, Pero el necio ostenta necedad.
El mensajero perverso cae en la adversidad, Pero el enviado fiel trae sanidad.
Pobreza y vergenza vendrn al que desprecia la instruccin, Pero el que acepta la reprensin ser honrado.
Deseo cumplido es dulzura para el alma, Pero es abominacin para los necios el apartarse del mal.
El que anda con sabios ser sabio, Pero el compaero de los necios sufrir dao.
A los pecadores los persigue el mal, Pero los justos sern recompensados con el bien.
El hombre bueno deja herencia a los hijos de sus hijos, Pero la riqueza del pecador est reservada para el justo.
El terreno de los pobres tiene mucho de comer, Pero se pierde por la injusticia.
El que evita la vara odia a su hijo, Pero el que lo ama lo disciplina con diligencia.
El justo come hasta saciar su alma, Pero el vientre de los impos sufre escasez.
La mujer sabia edifica su casa, Pero la necia la derriba con sus manos.
El que anda en rectitud teme al SEOR, Pero el de perversos caminos Lo desprecia.
En la boca del necio hay una vara para su espalda, Pero los labios de los sabios los protegern.
Donde no hay bueyes, el pesebre est limpio, Pero mucho rendimiento se obtiene por la fuerza del buey.
El testigo veraz no mentir, Pero el testigo falso habla mentiras.
El insolente busca sabidura, y no la halla, Pero para el hombre entendido el conocimiento es fcil.
Aprtate de la presencia del necio, Porque en l no discernirs palabras de conocimiento.
La sabidura del prudente est en entender su camino, Pero la necedad de los necios es engao.
Los necios se ren del pecado, Pero entre los rectos hay buena voluntad.
El corazn conoce su propia amargura, Y un extrao no comparte su alegra.
La casa de los impos ser destruida, Pero la tienda de los rectos florecer.
Hay camino que al hombre le parece derecho, Pero al final, es camino de muerte.
Aun en la risa, el corazn puede tener dolor, Y el final de la alegra puede ser tristeza.
El de corazn descarriado se saciar de sus caminos, Pero el hombre bueno estar satisfecho con el suyo.
El simple todo lo cree, Pero el prudente mira bien sus pasos.
El sabio teme y se aparta del mal, Pero el necio es arrogante y descuidado.
El hombre pronto a la ira obra neciamente, Y el hombre de malos designios es aborrecido.
Los simples heredan necedad, Pero los prudentes son coronados de conocimiento.
Los malos se inclinarn ante los buenos, Y los impos, a las puertas del justo.
Aun por su vecino es odiado el pobre, Pero muchos son los que aman al rico.
El que desprecia a su prjimo peca, Pero es feliz el que se apiada de los pobres.
No se perdern los que traman el mal? Pero misericordia y verdad recibirn los que planean el bien.
En todo trabajo hay ganancia, Pero el vano hablar conduce slo a la pobreza.
La corona de los sabios es su riqueza, Pero la necedad de los necios es insensatez.
El testigo veraz salva vidas, Pero el que habla mentiras es traidor.
En el temor del SEOR hay confianza segura, Y a los hijos dar refugio.
El temor del SEOR es fuente de vida, Para evadir los lazos de la muerte.
En la multitud del pueblo est la gloria del rey, Pero en la falta de pueblo est la ruina del prncipe.
El lento para la ira tiene gran prudencia, Pero el que es irascible ensalza la necedad.
Un corazn apacible es vida para el cuerpo, Pero las pasiones son podredumbre de los huesos.
El que oprime al pobre afrenta a su Hacedor, Pero el que se apiada del necesitado Lo honra.
El impo es derribado por su maldad, Pero el justo tiene un refugio cuando muere.
En el corazn del prudente reposa la sabidura, Pero en medio de los necios no se da a conocer.
La justicia engrandece a la nacin, Pero el pecado es afrenta para los pueblos.
El favor del rey es para el siervo que obra sabiamente, Pero su enojo es contra el que obra vergonzosamente.
La suave respuesta aparta el furor, Pero la palabra hiriente hace subir la ira.
La lengua del sabio hace grato el conocimiento, Pero la boca de los necios habla necedades.
En todo lugar estn los ojos del SEOR, Observando a los malos y a los buenos.
La lengua apacible es rbol de vida, Pero la perversidad en ella quebranta el espritu.
El necio rechaza la disciplina de su padre, Pero es prudente el que acepta la reprensin.
En la casa del justo hay mucha riqueza, Pero en las ganancias del impo hay turbacin.
Los labios de los sabios esparcen conocimiento, Pero no as el corazn de los necios.
El sacrificio de los impos es abominacin al SEOR, Pero la oracin de los rectos es Su deleite.
Abominacin al SEOR es el camino del impo, Pero El ama al que sigue la justicia.
La disciplina severa es para el que abandona el camino; El que aborrece la reprensin morir.
El Seol y el Abadn estn delante del SEOR, Cunto ms los corazones de los hombres!
El insolente no ama al que lo reprende, Ni se allegar a los sabios.
El corazn gozoso alegra el rostro, Pero en la tristeza del corazn se quebranta el espritu.
El corazn inteligente busca conocimiento, Pero la boca de los necios se alimenta de necedades.
Todos los das del afligido son malos, Pero el de corazn alegre tiene un banquete continuo.
Mejor es poco con temor del SEOR, Que gran tesoro con turbacin.
Mejor es un plato de legumbres donde hay amor, Que buey engordado con odio.
El hombre irascible provoca rias, Pero el lento para la ira apacigua pleitos.
El camino del perezoso es como un seto de espinos, Pero la senda de los rectos es una calzada.
El hijo sabio alegra al padre, Pero el hombre necio desprecia a su madre.
La necedad es alegra para el insensato, Pero el hombre inteligente anda rectamente.
Sin consulta, los planes se frustran, Pero con muchos consejeros, triunfan.
El hombre se alegra con la respuesta adecuada, Y una palabra a tiempo, cun agradable es!
La senda de la vida para el sabio es hacia arriba Para que se aparte del Seol que est abajo.
El SEOR derribar la casa de los soberbios, Pero afianzar los linderos de la viuda.
Abominacin al SEOR son los planes perversos, Pero son puras las palabras agradables.
Perturba su casa el que tiene ganancias ilcitas, Pero el que aborrece el soborno, vivir.
El corazn del justo medita cmo responder, Pero la boca de los impos habla lo malo.
El SEOR est lejos de los impos, Pero escucha la oracin de los justos.
La luz de los ojos alegra el corazn, Y las buenas noticias fortalecen los huesos.
Aquel cuyo odo escucha las reprensiones de la vida Morar entre los sabios.
El que tiene en poco la disciplina se desprecia a s mismo, Pero el que escucha las reprensiones adquiere entendimiento.
El temor del SEOR es instruccin de sabidura, Y antes de la gloria est la humildad.
Los propsitos del corazn son del hombre, Pero la respuesta de la lengua es del SEOR.
Todos los caminos del hombre son limpios ante sus propios ojos, Pero el SEOR sondea los espritus.
Encomienda tus obras al SEOR, Y tus propsitos se afianzarn.
Todas las cosas hechas por el SEOR tienen su propio fin, Hasta el impo, para el da del mal.
Abominacin al SEOR es todo el que es altivo de corazn; Ciertamente no quedar sin castigo.
Con misericordia y verdad se expa la culpa, Y con el temor del SEOR el hombre se aparta del mal.
Cuando los caminos del hombre son agradables al SEOR, Aun a sus enemigos hace que estn en paz con l.
Mejor es poco con justicia, Que gran ganancia con injusticia.
La mente del hombre planea su camino, Pero el SEOR dirige sus pasos.
Decisin divina hay en los labios del rey; En el juicio no debe errar su boca.
El peso y las balanzas justas son del SEOR; Todas las pesas de la bolsa son obra Suya.
Es abominacin para los reyes cometer iniquidad, Porque el trono se afianza en la justicia.
El agrado de los reyes son los labios justos, Y amado ser el que hable lo recto.
El furor del rey es como mensajero de muerte, Pero el hombre sabio lo aplacar.
En el resplandor del rostro del rey hay vida, Y su favor es como nube de lluvia tarda.
Adquirir sabidura, cunto mejor que el oro, Y adquirir inteligencia es preferible a la plata.
La senda de los rectos es apartarse del mal; El que guarda su camino preserva su alma.
Delante de la destruccin va el orgullo, Y delante de la cada, la arrogancia de espritu.
Mejor es ser de espritu humilde con los pobres Que dividir el botn con los soberbios.
El que pone atencin a la palabra hallar el bien, Y el que confa en el SEOR es bienaventurado.
El sabio de corazn ser llamado prudente, Y la dulzura de palabras aumenta la persuasin.
El entendimiento es fuente de vida para el que lo posee, Pero la instruccin de los necios es necedad.
El corazn del sabio ensea a su boca Y aade persuasin a sus labios.
Panal de miel son las palabras agradables, Dulces al alma y salud para los huesos.
Hay camino que al hombre le parece derecho, Pero al final es camino de muerte.
El apetito del trabajador para l trabaja, Porque su boca lo impulsa.
El hombre indigno planea el mal, Y sus palabras son como fuego abrasador.
El hombre perverso provoca pleitos, Y el chismoso separa a los mejores amigos.
El hombre violento provoca a su prjimo Y lo gua por camino que no es bueno.
El que guia los ojos lo hace para tramar perversidades; El que aprieta los labios ya hizo el mal.
La cabeza canosa es corona de gloria, Y se encuentra en el camino de la justicia.
Mejor es el lento para la ira que el poderoso, Y el que domina su espritu que el que toma una ciudad.
La suerte se echa en el regazo, Pero del SEOR viene toda decisin.
Mejor es un bocado seco y con l tranquilidad, Que una casa llena de banquetes con discordia.
El siervo prudente prevalecer sobre el hijo sin honra, Y con los hermanos participar de la herencia.
El crisol es para la plata y el horno para el oro, Pero el SEOR prueba los corazones.
El malhechor escucha a los labios perversos; El mentiroso presta atencin a la lengua detractora.
El que se burla del pobre afrenta a su Hacedor; El que se regocija de la desgracia no quedar sin castigo.
Corona de los ancianos son los nietos, Y la gloria de los hijos son sus padres.
No convienen al necio las palabras elocuentes, Mucho menos al prncipe los labios mentirosos.
Talismn (Piedra de favor) es el soborno a los ojos de su dueo; Dondequiera que se vuelva, prospera.
El que cubre una falta busca afecto, Pero el que repite el asunto separa a los mejores amigos.
La reprensin penetra ms en el que tiene entendimiento Que cien azotes en el necio.
El rebelde slo busca el mal, Y un cruel mensajero se enviar contra l.
Mejor es encontrarse con una osa privada de sus cachorros, Que con un necio en su necedad.
Al que devuelve mal por bien, El mal no se apartar de su casa.
El comienzo del pleito es como el soltar de las aguas; Deja, pues, la ria antes de que empiece.
El que justifica al impo, y el que condena al justo, Ambos son igualmente abominacin al SEOR.
De qu sirve el precio en la mano del necio para comprar sabidura Cuando no tiene entendimiento?
En todo tiempo ama el amigo, Y el hermano nace para tiempo de angustia.
El hombre falto de entendimiento se compromete, Y sale fiador a favor de su prjimo.
El que ama la transgresin, ama el pleito; El que alza su puerta, busca la destruccin.
El de corazn perverso nunca encuentra el bien, Y el de lengua pervertida cae en el mal.
El que engendra un necio, para su tristeza lo engendra, Y el padre del necio no tiene alegra.
El corazn alegre es buena medicina, Pero el espritu quebrantado seca los huesos.
El impo recibe soborno bajo el manto Para pervertir las sendas del derecho.
En presencia del que tiene entendimiento est la sabidura, Pero los ojos del necio estn en los extremos de la tierra.
El hijo necio es pesadumbre de su padre Y amargura para la que lo dio a luz.
Ciertamente no es bueno multar al justo, Ni golpear a los nobles por su rectitud.
El que retiene sus palabras tiene conocimiento, Y el de espritu sereno es hombre entendido.
Aun el necio, cuando calla, es tenido por sabio, Cuando cierra los labios, por prudente.
El que vive aislado busca su propio deseo, Contra todo consejo se encoleriza.
El necio no se deleita en la prudencia, Sino slo en revelar su corazn.
Cuando llega el impo, llega tambin el desprecio, Y con la deshonra viene la afrenta.
Aguas profundas son las palabras de la boca del hombre; Arroyo que fluye, la fuente de la sabidura.
No es bueno mostrar preferencia por el impo, Para ignorar al justo en el juicio.
Los labios del necio provocan ria, Y su boca llama a los golpes.
La boca del necio es su ruina, Y sus labios una trampa para su alma.
Las palabras del chismoso son como bocados deliciosos, Y penetran hasta el fondo de las entraas.
Tambin el que es negligente en su trabajo Es hermano del que destruye.
El nombre del SEOR es torre fuerte, A ella corre el justo y est a salvo.
La fortuna del rico es su ciudad fortificada, Y como muralla alta en su imaginacin.
Antes de la destruccin el corazn del hombre es altivo, Pero a la gloria precede la humildad.
El que responde antes de escuchar, Cosecha necedad y vergenza.
El espritu del hombre puede soportar su enfermedad, Pero el espritu quebrantado, quin lo puede sobrellevar?
El corazn del prudente adquiere conocimiento, Y el odo del sabio busca el conocimiento.
La ddiva del hombre le abre camino Y lo lleva ante la presencia de los grandes.
Justo parece el primero que defiende su causa Hasta que otro viene y lo examina.
La suerte pone fin a los pleitos Y decide entre los poderosos.
El hermano ofendido es ms difcil de ganar que una ciudad fortificada, Y los pleitos son como cerrojos de fortaleza.
Con el fruto de su boca el hombre sacia su vientre, Con el producto de sus labios se saciar.
Muerte y vida estn en poder de la lengua, Y los que la aman comern su fruto.
El que halla esposa halla algo bueno Y alcanza el favor del SEOR.
El pobre habla suplicando, Pero el rico responde con dureza.
El hombre de muchos amigos se arruina, Pero hay amigo ms unido que un hermano.
Mejor es el pobre que anda en su integridad Que el de labios perversos y necio.
Tampoco es bueno para una persona carecer de conocimiento, Y el que se apresura con los pies peca.
La insensatez del hombre pervierte su camino, Y su corazn se irrita contra el SEOR.
La riqueza aade muchos amigos, Pero el pobre es separado de su amigo.
El testigo falso no quedar sin castigo, Y el que cuenta mentiras no escapar.
Muchos buscan el favor del generoso, Y todo hombre es amigo del que da.
Todos los hermanos del pobre lo aborrecen, Cunto ms sus amigos se alejarn de l! Los persigue con palabras, pero ellos se han ido.
El que adquiere cordura ama su alma; El que guarda la prudencia hallar el bien.
El testigo falso no quedar sin castigo, Y el que cuenta mentiras perecer.
Al necio no conviene la vida de lujo; Mucho menos a un siervo gobernar a los prncipes.
La discrecin del hombre le hace lento para la ira, Y su gloria es pasar por alto una ofensa.
Como rugido de len es la ira del rey, Y su favor como roco sobre la hierba.
El hijo necio es ruina de su padre, Y gotera constante las contiendas de una esposa.
Casa y riqueza son herencia de los padres, Pero la mujer prudente viene del SEOR.
La pereza hace caer en profundo sueo, Y el alma ociosa sufrir hambre.
El que guarda el mandamiento guarda su alma, Pero el que desprecia sus caminos morir.
El que se apiada del pobre presta al SEOR, Y El lo recompensar por su buena obra.
Disciplina a tu hijo mientras hay esperanza, Pero no desee tu alma causarle la muerte.
El hombre de gran ira llevar el castigo, Porque si t lo rescatas, tendrs que hacerlo de nuevo.
Escucha el consejo y acepta la correccin, Para que seas sabio el resto de tus das.
Muchos son los planes en el corazn del hombre, Mas el consejo del SEOR permanecer.
Lo que es deseable en un hombre es su bondad, Y es mejor ser pobre que mentiroso.
El temor del SEOR conduce a la vida, Para poder dormir satisfecho, sin ser tocado por el mal.
El perezoso mete su mano en el plato, Y ni aun a su boca la llevar.
Golpea al insolente y el ingenuo se volver astuto, Pero reprende al que tiene inteligencia y ganar en conocimiento.
El que asalta a su padre y echa fuera a su madre Es un hijo que trae vergenza y desgracia.
Cesa, hijo mo, de escuchar la instruccin, Y te desviars de las palabras de sabidura.
El testigo perverso se burla de la justicia, Y la boca de los impos esparce iniquidad.
Los juicios estn preparados para los insolentes, Y los azotes para la espalda de los necios.
El vino es provocador, la bebida fuerte alborotadora, Y cualquiera que con ellos se embriaga no es sabio.
Como rugido de len es el furor del rey, El que lo provoca a ira pone en peligro su propia vida.
Es honra para el hombre evitar las discusiones, Pero cualquier necio se enredar en ellas.
Desde el otoo, el perezoso no ara, As que pide durante la cosecha, pero no hay nada.
Como aguas profundas es el consejo en el corazn del hombre, Y el hombre de entendimiento lo sacar.
Muchos hombres proclaman su propia lealtad, Pero un hombre digno de confianza, quin lo hallar?
El justo anda en su integridad; Cun dichosos son sus hijos despus de l!
El rey que se sienta sobre el trono del juicio, Disipa con sus ojos todo mal.
Quin puede decir: "Yo he limpiado mi corazn, Limpio estoy de mi pecado"?
Pesas desiguales y medidas desiguales, Ambas cosas son abominables al SEOR.
Aun por sus hechos un muchacho se da a conocer Si su conducta es pura y recta.
El odo que oye y el ojo que ve, Ambos los ha hecho el SEOR.
No ames el sueo, no sea que te empobrezcas; Abre tus ojos y te saciars de pan.
"Malo, malo," dice el comprador, Pero cuando se marcha, entonces se jacta.
Hay oro y abundancia de joyas, Pero cosa ms preciosa son los labios con conocimiento.
Tmale la ropa al que sale fiador del extrao; Y tmale prenda por los extranjeros.
El pan obtenido con falsedad es dulce al hombre, Pero despus su boca se llenar de grava.
Los proyectos con consejo se preparan, Y con direccin sabia se hace la guerra.
El que anda murmurando revela secretos, Por tanto no te asocies con el chismoso.
Al que maldice a su padre o a su madre, Se le apagar su lmpara en medio de las tinieblas.
La herencia adquirida de prisa al principio, No ser bendecida al final.
No digas: "Yo pagar mal por mal;" Espera en el SEOR, y El te salvar.
Pesas desiguales son abominacin al SEOR, Y no est bien usar una balanza falsa.
Por el SEOR son ordenados los pasos del hombre, Cmo puede, pues, el hombre entender su camino?
Lazo es para el hombre decir a la ligera: "Es santo," Y despus de los votos investigar.
El rey sabio avienta a los impos, Y hace pasar la rueda de trillar sobre ellos.
Lmpara del SEOR es el espritu del hombre Que escudria lo ms profundo de su ser.
Lealtad y verdad guardan al rey, Y por la justicia sostiene su trono.
La gloria de los jvenes es su fuerza, Y la honra de los ancianos, sus canas.
Los azotes que hieren limpian del mal, Y los golpes llegan a lo ms profundo del cuerpo.
Como canales de agua es el corazn del rey en la mano del SEOR; El lo dirige donde le place.
Todo camino del hombre es recto ante sus ojos, Pero el SEOR sondea los corazones.
El hacer justicia y derecho Es ms deseado por el SEOR que el sacrificio.
Los ojos altivos y el corazn arrogante, Y la lmpara de los impos son pecado.
Los proyectos del diligente ciertamente son ventaja, Pero todo el que se apresura, ciertamente llega a la pobreza.
Conseguir tesoros con lengua mentirosa Es un vapor fugaz, es buscar la muerte.
La violencia de los impos los arrastrar, Porque se niegan a obrar con justicia.
Torcido es el camino del pecador Mas el proceder del limpio es recto.
Mejor es vivir en un rincn del terrado Que en una casa con mujer rencillosa.
El alma del impo desea el mal; Su prjimo no halla favor a sus ojos.
Cuando el insolente es castigado, el simple se hace sabio; Pero cuando se instruye al sabio, adquiere conocimiento.
El justo observa la casa del impo, Llevando al impo a la ruina.
El que cierra su odo al clamor del pobre, Tambin l clamar y no recibir respuesta.
Una ddiva en secreto aplaca la ira, Y el soborno bajo el manto, el furor violento.
El cumplimiento de la justicia es gozo para el justo, Pero terror para los que obran iniquidad.
El hombre que se aparta del camino del saber Reposar en la asamblea de los muertos.
El que ama el placer ser pobre; El que ama el vino y los ungentos no se enriquecer.
El impo es rescate para el justo, Y el malvado est en lugar de los rectos.
Mejor es habitar en tierra desierta Que con mujer rencillosa y molesta.
Tesoro precioso y aceite hay en la casa del sabio, Pero el necio todo lo disipa.
El que sigue la justicia y la lealtad Halla vida, justicia y honor.
El sabio escala la ciudad de los poderosos Y derriba la fortaleza en que confiaban.
El que guarda su boca y su lengua, Guarda su alma de angustias.
"Altivo," "arrogante" y "escarnecedor," son los nombres Del que obra con orgullo insolente.
El deseo del perezoso lo mata, Porque sus manos rehsan trabajar;
Todo el da codicia, Mientras el justo da y nada retiene.
El sacrificio de los impos es abominacin, Cunto ms trayndolo con mala intencin.
El testigo falso perecer, Pero el hombre que escucha la verdad, hablar siempre.
El hombre impo muestra audacia en su rostro, Pero el recto asegura su camino.
No vale sabidura, ni entendimiento, Ni consejo, ante el SEOR.
Se prepara al caballo para el da de la batalla, Pero la victoria es del SEOR.
Ms vale el buen nombre que las muchas riquezas, Y el favor que la plata y el oro.
El rico y el pobre tienen un lazo comn: A ambos los hizo el SEOR.
El prudente ve el mal y se esconde, Pero los simples siguen adelante y son castigados.
La recompensa de la humildad y el temor del SEOR Son la riqueza, el honor y la vida.
Espinos y lazos hay en el camino del perverso; El que cuida su alma se alejar de ellos.
Instruye al nio en el camino que debe andar, Y aun cuando sea viejo no se apartar de l.
El rico domina a los pobres, Y el deudor es esclavo del acreedor.
El que siembra iniquidad segar vanidad, Y la vara de su furor perecer.
El generoso ser bendito, Porque da de su pan al pobre.
Echa fuera al insolente y saldr la discordia, Y cesarn tambin los pleitos y la ignominia.
El que ama la pureza de corazn Tiene gracia en sus labios, y el rey es su amigo.
Los ojos del SEOR guardan el conocimiento, Pero El confunde las palabras del engaador.
El perezoso dice: "Hay un len afuera; Ser muerto en las calles."
Fosa profunda es la boca de las mujeres extraas; El que es maldito del SEOR caer en ella.
La necedad est ligada al corazn del nio, Pero la vara de la disciplina lo alejar de ella.
El que oprime al pobre para engrandecerse, O da al rico, slo llegar a la pobreza.
Inclina tu odo y oye las palabras de los sabios, Y aplica tu corazn a mi conocimiento;
Porque te ser agradable si las guardas dentro de ti, Para que estn listas en tus labios.
Para que tu confianza est en el SEOR, Te he instruido hoy a ti tambin.
No te he escrito cosas excelentes De consejo y conocimiento,
Para hacerte saber la certeza de las palabras de verdad A fin de que respondas correctamente al que te ha enviado?
No robes al pobre, porque es pobre, Ni aplastes al afligido en la puerta;
Porque el SEOR defender su causa Y quitar la vida de los que los despojan.
No te asocies con el hombre iracundo, Ni andes con el hombre violento,
No sea que aprendas sus maneras Y tiendas lazo para ti mismo.
No ests entre los que dan fianzas, Entre los que salen de fiadores de prstamos.
Si no tienes con qu pagar, Por qu han de quitarte la cama de debajo de ti?
No muevas el lindero antiguo Que pusieron tus padres.
Has visto un hombre diestro en su trabajo? Estar delante de los reyes; No estar delante de hombres sin importancia.
Cuando te sientes a comer con un gobernante, Considera bien lo que est delante de ti,
Y pon cuchillo a tu garganta Si eres hombre de mucho apetito.
No desees sus manjares, Porque es alimento engaoso.
No te fatigues en adquirir riquezas, Deja de pensar en ellas .
Cuando pones tus ojos en ella, ya no est. Porque la riqueza ciertamente se hace alas Como guila que vuela hacia los cielos.
No comas el pan del egosta, Ni desees sus manjares;
Pues como piensa dentro de s, as es l. El te dice: "Come y bebe," Pero su corazn no est contigo.
Vomitars el bocado que has comido, Y malgastars tus cumplidos.
No hables a odos del necio, Porque despreciar la sabidura de tus palabras.
No muevas el lindero antiguo, Ni entres en la heredad de los hurfanos,
Porque su Redentor es fuerte; El defender su causa contra ti.
Aplica tu corazn a la instruccin Y tus odos a las palabras del conocimiento.
No escatimes la disciplina del nio; Aunque lo castigues con vara, no morir.
Lo castigars con vara, Y librars su alma del Seol.
Hijo mo, si tu corazn es sabio, Mi corazn tambin se me alegrar;
Y se regocijarn mis entraas Cuando tus labios hablen lo que es recto.
No envidie tu corazn a los pecadores, Antes vive siempre en el temor del SEOR.
Porque ciertamente hay un futuro, Y tu esperanza no ser cortada.
Escucha, hijo mo, y s sabio, Y dirige tu corazn por el buen camino.
No ests con los bebedores de vino, Ni con los comilones de carne,
Porque el borracho y el glotn se empobrecern, Y la vagancia se vestir de harapos.
Escucha a tu padre, que te engendr, Y no desprecies a tu madre cuando envejezca.
Compra la verdad y no la vendas, Adquiere sabidura, instruccin e inteligencia.
El padre del justo se regocijar en gran manera, Y el que engendra un sabio se alegrar en l.
Algrense tu padre y tu madre, Y regocjese la que te dio a luz.
Dame, hijo mo, tu corazn, Y que tus ojos se deleiten en mis caminos.
Porque fosa profunda es la ramera Y pozo angosto es la mujer desconocida.
Ciertamente ella acecha como ladrn, Y multiplica los infieles entre los hombres.
De quin son los ayes? De quin las tristezas? De quin las luchas? De quin las quejas? De quin las heridas sin causa? De quin los ojos enrojecidos?
De los que se demoran mucho con el vino, De los que van en busca de vinos mezclados.
No mires al vino cuando rojea, Cuando resplandece en la copa; Entra suavemente,
Pero al final muerde como serpiente, Y pica como vbora.
Tus ojos vern cosas extraas, Y tu corazn proferir perversidades.
Y sers como el que se acuesta en medio del mar, O como el que se acuesta en lo alto de un mstil.
Y dirs: "Me hirieron, pero no me doli; Me golpearon, pero no lo sent. Cuando despierte, Volver a buscar ms."
No tengas envidia de los malvados, Ni desees estar con ellos;
Porque su corazn trama violencia, Y sus labios hablan de hacer mal.
Con sabidura se edifica una casa, Y con prudencia se afianza;
Con conocimiento se llenan las cmaras De todo bien preciado y deseable.
El hombre sabio es fuerte, Y el hombre de conocimiento aumenta su poder.
Porque con direccin sabia hars la guerra, Y en la abundancia de consejeros est la victoria.
Muy alta est la sabidura para el necio, En la puerta de la ciudad no abre su boca.
Al que planea hacer el mal, Lo llamarn intrigante.
El tramar necedad es pecado, Y el insolente es abominacin a los hombres.
Si eres dbil en da de angustia, Tu fuerza es limitada.
Libra a los que son llevados a la muerte, Y retn a los que van con pasos vacilantes a la matanza.
Si dices: "Mira, no sabamos esto." No lo tiene en cuenta el que sondea los corazones? No lo sabe el que guarda tu alma? No dar a cada hombre segn su obra?
Come miel, hijo mo, porque es buena; S, la miel del panal es dulce a tu paladar.
Debes saber que as es la sabidura para tu alma; Si la hallas, entonces habr un futuro, Y tu esperanza no ser cortada.
No aceches, oh impo, la morada del justo; No destruyas su lugar de descanso;
Porque el justo cae siete veces, y vuelve a levantarse, Pero los impos caern en la desgracia.
No te regocijes cuando caiga tu enemigo, Y no se alegre tu corazn cuando tropiece;
No sea que el SEOR lo vea y Le desagrade, Y aparte de l Su ira.
No te impacientes a causa de los malhechores Ni tengas envidia de los impos;
Porque no habr futuro para el malo. La lmpara de los impos ser apagada.
Hijo mo, teme al SEOR y al rey; No te asocies con los que son inestables;
Porque de repente se levantar su desgracia, Y la destruccin que vendr de ambos, quin la sabe?
Tambin stos son dichos de los sabios: "Hacer acepcin de personas en el juicio no es bueno."
Al que dice al impo: "Eres justo," Lo maldecirn los pueblos, lo aborrecern las naciones;
Pero los que lo reprenden tendrn felicidad, Y sobre ellos vendr abundante bendicin.
Besa los labios El que da una respuesta correcta.
Ordena tus labores de fuera Y tenlas listas para ti en el campo, Y despus edifica tu casa.
No seas, sin causa, testigo contra tu prjimo, Y no engaes con tus labios.
No digas: "Como l me ha hecho, as le har; Pagar al hombre segn su obra."
He pasado junto al campo del perezoso Y junto a la via del hombre falto de entendimiento,
Y vi que todo estaba lleno de cardos, Su superficie cubierta de ortigas, Y su cerca de piedras, derribada.
Cuando lo vi, reflexion sobre ello; Mir, y recib instruccin.
"Un poco de dormir, otro poco de dormitar, Otro poco de cruzar las manos para descansar,"
Y llegar tu pobreza como ladrn, Y tu necesidad como hombre armado.
Tambin stos son proverbios de Salomn, que transcribieron los hombres de Ezequas, rey de Jud:
Es gloria de Dios encubrir una cosa, Pero la gloria de los reyes es investigar un asunto.
Como la altura de los cielos y la profundidad de la tierra, As es el corazn de los reyes, inescrutable.
Quita la escoria de la plata, Y saldr un vaso para el orfebre;
Quita al malo de delante del rey, Y su trono se afianzar en la justicia.
No hagas ostentacin ante el rey, Y no te pongas en el lugar de los grandes;
Porque es mejor que te digan: "Sube ac," A que te humillen delante del prncipe A quien tus ojos han visto.
No te apresures a presentar pleito; Pues qu hars al final, Cuando tu prjimo te avergence?
Discute tu caso con tu prjimo Y no descubras el secreto de otro,
No sea que te reproche el que lo oiga Y tu mala fama no se acabe.
Como manzanas de oro en engastes de plata Es la palabra dicha a su tiempo.
Como pendiente de oro y adorno de oro fino Es el sabio que reprende al odo atento.
Como frescura de nieve en tiempo de la siega Es el mensajero fiel para los que lo envan, Porque refresca el alma de sus seores.
Como las nubes y el viento sin lluvia Es el hombre que se jacta falsamente de sus dones.
Con la mucha paciencia se persuade al prncipe, Y la lengua suave quebranta los huesos.
Has hallado miel? Come slo lo que necesites, No sea que te hartes y la vomites.
No frecuente tu pie la casa de tu vecino, No sea que l se haste de ti y te aborrezca.
Como mazo y espada y flecha aguda Es el hombre que levanta falso testimonio contra su prjimo.
Como diente malo y pie que resbala Es la confianza en el hombre engaador en tiempo de angustia.
Como el que se quita la ropa en da de fro, o como el vinagre sobre la leja, Es el que canta canciones a un corazn afligido.
Si tu enemigo tiene hambre, dale de comer pan, Y si tiene sed, dale a beber agua;
Porque as amontonars brasas sobre su cabeza, Y el SEOR te recompensar.
El viento del norte trae la lluvia, Y la lengua murmuradora, el semblante lleno de ira.
Mejor es vivir en un rincn del terrado Que en una casa con mujer rencillosa.
Como agua fra para el alma sedienta, As son las buenas nuevas de una tierra lejana.
Como manantial turbio y pozo contaminado Es el justo que cede ante el impo.
No es bueno comer mucha miel, Ni el buscar la propia gloria es gloria.
Como ciudad invadida y sin murallas Es el hombre que no domina su espritu.
Como nieve en el verano y como lluvia en la siega, As la honra no es apropiada para el necio.
Como el gorrin en su vagar y la golondrina en su vuelo As la maldicin no viene sin causa.
El ltigo es para el caballo, la brida para el asno, Y la vara para la espalda de los necios.
No respondas al necio de acuerdo con su necedad, Para que no seas t tambin como l.
Responde al necio segn su necedad se merece, Para que no sea sabio ante sus propios ojos.
Se corta los pies y bebe violencia El que enva recado por mano de un necio.
Como las piernas que penden del lisiado, As es el proverbio en boca de los necios.
Como el que ata la piedra a la honda, As es el que da honor al necio.
Como espina que se clava en la mano de un borracho, As es el proverbio en boca de los necios.
Como arquero que a todos hiere, As es el que toma a sueldo al necio o a los que pasan.
Como perro que vuelve a su vmito Es el necio que repite su necedad.
Has visto a un hombre que se tiene por sabio? Ms esperanza hay para el necio que para l.
El perezoso dice: "Hay un len en el camino; Hay un len en medio de la plaza."
Como la puerta gira sobre sus goznes, As da vueltas el perezoso en su cama.
El perezoso mete la mano en el plato, Pero se fatiga de llevrsela a la boca.
El perezoso es ms sabio ante sus propios ojos Que siete que den una respuesta discreta.
Como el que toma un perro por las orejas, As es el que pasa y se entremete en pleito que no es suyo.
Como el enloquecido que lanza Teas encendidas, flechas y muerte,
As es el hombre que engaa a su prjimo, Y dice: "Acaso no estaba yo bromeando?"
Por falta de lea se apaga el fuego, Y donde no hay chismoso, se calma la discusin.
Como carbn para las brasas y lea para el fuego, As es el hombre rencilloso para encender pleitos.
Las palabras del chismoso son como bocados deliciosos, Y penetran hasta el fondo de las entraas.
Como vasija de barro revestida de escoria de plata, As son los labios ardientes y el corazn perverso.
El que odia, disimula con sus labios, Pero en su corazn acumula engao.
Cuando su voz sea agradable, no lo creas, Pues hay siete abominaciones en su corazn.
Aunque su odio se cubra con engao, Su perversidad ser descubierta en la asamblea.
El que cava un hoyo caer en l, Y el que hace rodar una piedra, sobre l volver.
La lengua mentirosa odia a los que oprime, Y la boca lisonjera causa ruina.
No te glores del da de maana, Porque no sabes qu traer el da.
Que te alabe el extrao, y no tu boca; El extranjero, y no tus labios.
Pesada es la piedra y pesada la arena, Pero la provocacin del necio es ms pesada que ambas.
Cruel es el furor e inundacin la ira; Pero quin se mantendr ante los celos?
Mejor es la reprensin franca Que el amor encubierto.
Fieles son las heridas del amigo, Pero engaosos los besos del enemigo.
El hombre saciado aborrece la miel, Pero para el hombre hambriento todo lo amargo le es dulce.
Como pjaro que vaga lejos de su nido, As es el hombre que vaga lejos de su hogar.
El ungento y el perfume alegran el corazn, Y dulce para su amigo es el consejo del hombre.
No abandones a tu amigo ni al amigo de tu padre, Ni vayas a la casa de tu hermano el da de tu infortunio. Mejor es un vecino cerca que un hermano lejos.
S sabio, hijo mo, y alegra mi corazn, Para que yo responda al que me afrenta.
El hombre prudente ve el mal y se esconde, Los simples siguen adelante y pagan las consecuencias.
Tmale la ropa al que sale fiador del extrao; Y tmale prenda por la mujer desconocida.
Al que muy de maana bendice a su amigo en alta voz, Le ser contado como una maldicin.
Gotera constante en da de lluvia Y mujer rencillosa, son semejantes;
El que trata de contenerla, es como refrenar al viento Y recoger aceite con su mano derecha.
El hierro con hierro se afila, Y un hombre aguza a otro.
El que cuida la higuera comer su fruto, Y el que atiende a su seor ser honrado.
Como el agua refleja el rostro, As el corazn del hombre refleja al hombre.
El Seol y el Abadn nunca se sacian; Tampoco se sacian los ojos del hombre.
El crisol es para la plata y el horno para el oro, Y al hombre se le prueba por la alabanza que recibe.
Aunque machaques con el mazo al necio en un mortero entre el grano molido, No se apartar de l su necedad.
Conoce bien la condicin de tus rebaos, Y presta atencin a tu ganado;
Porque las riquezas no son eternas, Ni perdurar la corona por todas las generaciones.
Cuando la hierba desaparece se ve el retoo, Y se recogen las hierbas de los montes;
Los corderos darn para tu vestido, Y las cabras para el precio de un campo,
Y habr suficiente leche de cabra para tu alimento, Para el alimento de tu casa, Y sustento para tus doncellas.
El impo huye sin que nadie lo persiga, Pero los justos estn confiados como un len.
Por la transgresin de la tierra, muchos son sus prncipes; Pero por el hombre entendido y de conocimiento permanece estable.
El pobre que oprime a los humildes Es como lluvia torrencial que no deja pan.
Los que abandonan la ley alaban a los impos, Pero los que guardan la ley luchan contra ellos.
Los hombres malvados no entienden de justicia, Pero los que buscan al SEOR lo entienden todo.
Mejor es el pobre que anda en su integridad Que el que es perverso, aunque sea rico.
El que guarda la ley es hijo entendido, Pero el que es compaero de glotones avergenza a su padre.
El que aumenta su riqueza por inters y usura, La recoge para el que se apiada de los pobres.
Al que aparta su odo para no or la ley, Su oracin tambin es abominacin.
El que extrava a los rectos por el mal camino En su propia fosa caer, Pero los ntegros heredarn el bien.
El rico es sabio ante sus propios ojos, Pero el pobre que es entendido, lo sondea.
Cuando los justos triunfan, grande es la gloria, Pero cuando los impos se levantan, los hombres se esconden.
El que encubre sus pecados no prosperar, Pero el que los confiesa y los abandona hallar misericordia.
Cun bienaventurado es el hombre que siempre teme, Pero el que endurece su corazn caer en el infortunio.
Cual len rugiente y oso agresivo Es el gobernante perverso sobre el pueblo pobre.
Al prncipe que es gran opresor le falta entendimiento, Pero el que odia las ganancias injustas prolongar sus das.
El hombre cargado con culpa de sangre humana, Fugitivo ser hasta la muerte; que nadie lo apoye.
El que anda en integridad ser salvo, Pero el que es de camino torcido caer de repente.
El que labra su tierra se saciar de pan, Pero el que sigue propsitos vanos se llenar de pobreza.
El hombre fiel abundar en bendiciones, Pero el que se apresura a enriquecerse no quedar sin castigo.
Hacer acepcin de personas no es bueno, Pues por un bocado de pan el hombre pecar.
El hombre avaro corre tras la riqueza Y no sabe que la miseria vendr sobre l.
El que reprende al hombre hallar despus ms favor Que el que lo lisonjea con la lengua.
El que roba a su padre o a su madre Y dice: "No es transgresin," Es compaero del hombre destructor.
El hombre arrogante provoca rencillas, Pero el que confa en el SEOR prosperar.
El que confa en su propio corazn es un necio, Pero el que anda con sabidura ser librado.
El que da al pobre no pasar necesidad, Pero el que cierra sus ojos tendr muchas maldiciones.
Cuando los impos se levantan, los hombres se esconden; Pero cuando perecen, los justos se multiplican.
El hombre que despus de mucha reprensin se pone terco, De repente ser quebrantado sin remedio.
Cuando los justos aumentan, el pueblo se alegra; Pero cuando el impo gobierna, el pueblo gime.
El que ama la sabidura alegra a su padre, Pero el que anda con rameras malgasta su fortuna.
El rey con la justicia afianza la tierra, Pero el hombre que acepta soborno la destruye.
El hombre que adula a su prjimo Tiende una red ante sus pasos.
El hombre malo es atrapado en la transgresin, Pero el justo canta y se regocija.
El justo se preocupa por la causa de los pobres, Pero el impo no entiende tal preocupacin.
Los provocadores agitan la ciudad, Pero los sabios alejan la ira.
Cuando un sabio tiene controversia con un necio, Este se enoja o se re, y no hay descanso.
Los hombres sanguinarios odian al intachable, Pero los rectos se preocupan por su alma.
El necio da rienda suelta a su ira, Pero el sabio la reprime.
Si un gobernante presta atencin a palabras mentirosas, Todos sus servidores se vuelven impos.
El pobre y el opresor tienen esto en comn: El SEOR alumbra a los ojos de ambos.
El rey que juzga con verdad a los pobres Afianzar su trono para siempre.
La vara y la reprensin dan sabidura, Pero el nio consentido avergenza a su madre.
Cuando aumentan los impos, aumenta la transgresin, Pero los justos vern su cada.
Disciplina a tu hijo y te dar descanso, Y dar alegra a tu alma.
Donde no hay visin, el pueblo se desenfrena, Pero bienaventurado es el que guarda la ley.
Un siervo no aprende slo con palabras; Aunque entienda, no responder.
Ves a un hombre precipitado en sus palabras? Ms esperanza hay para el necio que para l.
El que mima a su siervo desde la niez, Al final lo tendr por hijo.
El hombre lleno de ira provoca rencillas, Y el hombre violento abunda en transgresiones.
El orgullo del hombre lo humillar, Pero el de espritu humilde obtendr honores.
El que se asocia con un ladrn aborrece su propia vida; Oye el juramento, pero no dice nada.
El temor al hombre es un lazo, Pero el que confa en el SEOR estar seguro.
Muchos buscan el favor del gobernante, Pero del SEOR viene la justicia para el hombre.
Abominacin para los justos es el malvado, Y abominacin para el impo es el recto en su camino.
Palabras de Agur, hijo de Jaqu: el orculo. Declaracin del hombre a Itiel, a Itiel y a Ucal.
Ciertamente soy el ms torpe de los hombres, Y no tengo inteligencia humana.
Y no he aprendido sabidura, Ni tengo conocimiento del Santo.
Quin subi al cielo y descendi? Quin recogi los vientos en Sus puos? Quin envolvi las aguas en Su manto? Quin estableci todos los confines de la tierra? Cul es Su nombre o el nombre de Su hijo? Ciertamente t lo sabes.
Probada es toda palabra de Dios; El es escudo para los que en El se refugian.
No aadas a Sus palabras, No sea que El te reprenda y seas hallado mentiroso.
Dos cosas te he pedido, No me las niegues antes que muera:
Aleja de m la mentira y las palabras engaosas, No me des pobreza ni riqueza; Dame a comer mi porcin de pan,
No sea que me sacie y te niegue, y diga: "Quin es el SEOR?" O que sea menesteroso y robe, Y profane el nombre de mi Dios.
No hables mal del esclavo ante su amo, No sea que te acuse y seas hallado culpable.
Hay gente que maldice a su padre, Y no bendice a su madre.
Hay gente que se tiene por pura, Pero no est limpia de su inmundicia.
Hay gente de ojos altivos, Cuyos prpados se alzan en arrogancia.
Hay gente cuyos dientes son espadas, Y sus muelas cuchillos, Para devorar a los pobres de la tierra, Y a los menesterosos de entre los hombres.
La sanguijuela tiene dos hijas, que dicen: "Dame!" "Dame!" Hay tres cosas que no se saciarn, Y una cuarta que no dir: "Basta!"
El Seol, la matriz estril, La tierra que jams se sacia de agua, Y el fuego que nunca dice: "Basta!"
Al ojo que se burla del padre Y escarnece a la madre, Lo sacarn los cuervos del valle, Y lo comern los aguiluchos.
Hay tres cosas que son incomprensibles para m, Y una cuarta que no entiendo:
El rastro del guila en el cielo, El rastro de la serpiente sobre la roca, El rastro del barco en medio del mar, Y el rastro del hombre en la doncella.
As es el proceder de la mujer adltera: Come, se limpia la boca, Y dice: "No he hecho nada malo."
Por tres cosas tiembla la tierra, Y por una cuarta no se puede sostener:
Por el esclavo cuando llega a ser rey, Por el necio cuando se sacia de pan,
Por la mujer odiada cuando se casa, Y por la sierva cuando suplanta a su seora.
Cuatro cosas son pequeas en la tierra, Pero son sumamente sabias:
Las hormigas, pueblo sin fuerza, Que preparan su alimento en el verano;
Los tejones, pueblo sin poder, Que hacen su casa en la pea;
Las langostas, que no tienen rey, Pero todas salen en escuadrones,
Y el lagarto, que se puede agarrar con las manos, Pero est en los palacios de los reyes.
Hay tres cosas majestuosas en su marcha, Y aun una cuarta de elegante caminar:
El len, poderoso entre las fieras, Que no retrocede ante ninguna,
El gallo, que se pasea erguido, asimismo el macho cabro, Y el rey cuando tiene el ejrcito con l.
Si has sido necio en ensalzarte, O si has tramado el mal, pon la mano sobre tu boca;
Porque batiendo la leche se saca mantequilla, Y apretando la nariz sale sangre, Y forzando la ira se produce pleito.
Palabras del rey Lemuel, orculo que le ense su madre.
Qu, hijo mo? Y qu, hijo de mis entraas? Y qu, hijo de mis votos?
No des tu vigor a las mujeres, Ni tus caminos a lo que destruye a los reyes.
No es para los reyes, oh Lemuel, No es para los reyes beber vino, Ni para los gobernantes desear bebida fuerte;
No sea que beban y olviden lo que se ha decretado, Y perviertan los derechos de todos los afligidos.
Denle bebida fuerte al que est pereciendo, Y vino a los amargados de alma.
Que beba y se olvide de su pobreza, Y no recuerde ms su afliccin.
Abre tu boca por los mudos, Por los derechos de todos los desdichados.
Abre tu boca, juzga con justicia, Y defiende los derechos del afligido y del necesitado.
Mujer hacendosa, quin la hallar? Su valor supera en mucho al de las joyas.
En ella confa el corazn de su marido, Y no carecer de ganancias.
Ella le trae bien y no mal Todos los das de su vida.
Busca lana y lino, Y con agrado trabaja con sus manos.
Es como las naves de mercader, Trae su alimento de lejos.
Tambin se levanta cuando an es de noche, Y da alimento a los de su casa Y tarea a sus doncellas.
Evala un campo y lo compra; Con sus ganancias planta una via.
Ella se cie de fuerza Y fortalece sus brazos.
Nota que su ganancia es buena, No se apaga de noche su lmpara.
Extiende sus manos a la rueca, Y sus manos toman el huso.
Extiende su mano al pobre, Y alarga sus manos al necesitado.
No tiene temor de la nieve por los de su casa, Porque todos los de su casa llevan ropa escarlata.
Se hace mantos para s; Su ropa es de lino fino y de prpura.
Su marido es conocido en las puertas de la ciudad, Cuando se sienta con los ancianos de la tierra.
Hace telas de lino y las vende, Y provee cinturones a los mercaderes.
Fuerza y dignidad son su vestidura, Y sonre al futuro.
Abre su boca con sabidura, Y hay enseanza de bondad en su lengua.
Ella vigila la marcha de su casa, Y no come el pan de la ociosidad.
Sus hijos se levantan y la llaman bienaventurada, Tambin su marido, y la alaba diciendo:
"Muchas mujeres han obrado con nobleza, Pero t las superas a todas."
Engaosa es la gracia y vana la belleza, Pero la mujer que teme al SEOR, sa ser alabada.
Denle el fruto de sus manos, Y que sus obras la alaben en las puertas de la ciudad.
Palabras del Predicador, hijo de David, rey en Jerusaln.
"Vanidad de vanidades," dice el Predicador, "Vanidad de vanidades, todo es vanidad."
Qu provecho recibe el hombre de todo el trabajo Con que se afana bajo el sol?
Una generacin va y otra generacin viene, Pero la tierra permanece para siempre.
El sol sale y el sol se pone, A su lugar se apresura. De all vuelve a salir.
Soplando hacia el sur, Y girando hacia el norte, Girando y girando va el viento; Y sobre sus giros el viento regresa.
Todos los ros van hacia el mar, Pero el mar no se llena. Al lugar donde los ros fluyen, All vuelven a fluir.
Todas las cosas son fatigosas, El hombre no puede expresarlas. No se sacia el ojo de ver, Ni se cansa el odo de or.
Lo que fue, eso ser, Y lo que se hizo, eso se har; No hay nada nuevo bajo el sol.
Hay algo de que se pueda decir: "Mira, esto es nuevo?" Ya exista en los siglos Que nos precedieron.
No hay memoria de las cosas primeras Ni tampoco de las postreras que sucedern; No habr memoria de ellas Entre los que vendrn despus.
Yo, el Predicador, he sido rey sobre Israel en Jerusaln.
Y apliqu mi corazn a buscar e investigar con sabidura todo lo que se ha hecho bajo el cielo. Tarea dolorosa dada por Dios a los hijos de los hombres para ser afligidos con ella.
He visto todas las obras que se han hecho bajo el sol, y he observado que todo es vanidad y correr tras el viento.
Lo torcido no puede enderezarse, Y lo que falta no se puede contar.
Yo me dije: "Yo he engrandecido y aumentado en sabidura ms que todos los que estuvieron antes de m sobre Jerusaln; mi corazn ha contemplado mucha sabidura y conocimiento."
Y apliqu mi corazn a conocer la sabidura y a conocer la locura y la insensatez. Me di cuenta de que esto tambin es correr tras el viento.
Porque en la mucha sabidura hay mucha angustia, Y quien aumenta el conocimiento, aumenta el dolor.
Entonces me dije: "Ven ahora, te probar con el placer; divirtete." Y result que tambin esto era vanidad.
Dije de la risa: "Es locura;" y del placer: "Qu logra esto?"
Consider en mi corazn estimular mi cuerpo con el vino, mientras mi corazn me guiaba con sabidura, y echar mano de la insensatez, hasta que pudiera ver qu hay de bueno bajo el cielo que los hijos de los hombres hacen en los contados das de
Engrandec mis obras, me edifiqu casas, me plant vias;
me hice jardines y huertos, y plant en ellos toda clase de rboles frutales;
me hice estanques de aguas para regar el bosque con rboles en pleno crecimiento.
Compr esclavos y esclavas, y tuve esclavos nacidos en casa. Tuve tambin ganados, vacas y ovejas, ms que todos los que me precedieron en Jerusaln.
Reun tambin plata y oro para m y el tesoro de los reyes y de las provincias. Me prove de cantores y cantoras, y de los placeres de los hombres, de muchas concubinas.
Me engrandec y super a todos los que me precedieron en Jerusaln; tambin la sabidura permaneci conmigo.
Y de todo cuanto mis ojos deseaban, nada les negu, ni priv a mi corazn de ningn placer, porque mi corazn gozaba de todo mi trabajo. Esta fue la recompensa de toda mi labor.
Consider luego todas las obras que mis manos haban hecho y el trabajo en que me haba empeado, y result que todo era vanidad y correr tras el viento, y sin provecho bajo el sol.
Yo volv, pues, a considerar la sabidura, la locura y la insensatez. Porque qu har el hombre que venga despus del rey sino lo que ya ha sido hecho?
Y yo vi que la sabidura sobrepasa a la insensatez, como la luz a las tinieblas.
El sabio tiene ojos en su cabeza, Pero el necio anda en tinieblas. Aunque yo s tambin que ambos corren la misma suerte.
Entonces me dije: "Como la suerte del necio, as tambin ser la ma. Para qu, pues, me aprovecha haber sido tan sabio?" Y me dije: "Tambin esto es vanidad.
Porque no hay memoria duradera del sabio ni del necio, ya que todos sern olvidados en los das venideros. Cmo mueren tanto el sabio como el necio!"
Y aborrec la vida, porque me era penosa la obra que se hace bajo el sol, pues todo es vanidad y correr tras el viento.
Asimismo aborrec todo el fruto de mi trabajo con que me haba afanado bajo el sol, el cual tendr que dejar al hombre que vendr despus de m.
Y quin sabe si ser sabio o necio? Sin embargo, l tendr dominio sobre todo el fruto de mi trabajo con que me afan obrando sabiamente bajo el sol. Tambin esto es vanidad.
Por tanto me desesper en gran manera por todo el fruto de mi trabajo con que me haba afanado bajo el sol.
Cuando hay un hombre que ha trabajado con sabidura, con conocimiento y con destreza, y da su hacienda al que no ha trabajado en ella, esto tambin es vanidad y un mal muy grande.
Pues, qu recibe el hombre de todo su trabajo y del esfuerzo de su corazn con que se afana bajo el sol?
Porque durante todos sus das su tarea es dolorosa y penosa; ni aun de noche descansa su corazn. Tambin esto es vanidad.
No hay nada mejor para el hombre que comer y beber y decirse que su trabajo es bueno. Yo he visto que tambin esto es de la mano de Dios.
Porque quin comer y quin se alegrar sin El?
Porque a la persona que Le agrada, El le ha dado sabidura, conocimiento y gozo; pero al pecador le ha dado la tarea de recoger y amontonar para drselo al que agrada a Dios. Esto tambin es vanidad y correr tras el viento.
Hay un tiempo sealado para todo, y hay un tiempo para cada suceso bajo el cielo:
Tiempo de nacer, y tiempo de morir; Tiempo de plantar, y tiempo de arrancar lo plantado;
Tiempo de matar, y tiempo de curar; Tiempo de derribar, y tiempo de edificar;
Tiempo de llorar, y tiempo de rer; Tiempo de lamentarse, y tiempo de bailar;
Tiempo de lanzar piedras, y tiempo de recoger piedras; Tiempo de abrazar, y tiempo de rechazar el abrazo;
Tiempo de buscar, y tiempo de dar por perdido; Tiempo de guardar, y tiempo de desechar;
Tiempo de rasgar, y tiempo de coser; Tiempo de callar, y tiempo de hablar;
Tiempo de amar, y tiempo de odiar; Tiempo de guerra, y tiempo de paz.
Qu saca el trabajador de aquello en que se afana?
He visto la tarea que Dios ha dado a los hijos de los hombres para que en ella se ocupen.
El ha hecho todo apropiado a su tiempo. Tambin ha puesto la eternidad en sus corazones, sin embargo el hombre no descubre la obra que Dios ha hecho desde el principio hasta el fin.
S que no hay nada mejor para ellos que regocijarse y hacer el bien en su vida;
adems, s que todo hombre que coma y beba y vea lo bueno en todo su trabajo, que eso es don de Dios.
S que todo lo que Dios hace ser perpetuo; No hay nada que aadirle Y no hay nada que quitarle. Dios ha obrado as  Para que delante de El teman (reverencien) los hombres .
Lo que es, ya ha sido, Y lo que ser, ya fue, Porque Dios busca lo que ha pasado.
Aun he visto ms bajo el sol: Que en el lugar del derecho est la impiedad, Y en el lugar de la justicia est la iniquidad.
Yo me dije: "Al justo como al impo juzgar Dios," Porque hay un tiempo para cada cosa y para cada obra.
Me dije tambin en cuanto a los hijos de los hombres: "Ciertamente Dios los ha probado para que vean que son como los animales."
Porque la suerte de los hijos de los hombres y la suerte de los animales es la misma: como muere el uno as muere el otro. Todos tienen un mismo aliento de vida; el hombre no tiene ventaja sobre los animales, porque todo es vanidad.
Todos van a un mismo lugar. Todos han salido del polvo Y todos vuelven al polvo.
Quin sabe si el aliento de vida del hombre asciende hacia arriba y el aliento de vida del animal desciende hacia abajo, a la tierra?
He visto que no hay nada mejor para el hombre que gozarse en sus obras, porque sa es su suerte. Porque quin le har ver lo que ha de suceder despus de l?
Entonces yo me volv y observ todas las opresiones que se cometen bajo el sol: Y vi las lgrimas de los oprimidos, Y no tenan quien los consolara; En mano de sus opresores estaba el poder, Y no tenan quien los consolara.
As que felicit a los muertos, los que ya murieron, Ms que a los vivos, los que an viven.
Pero mejor que ambos est el que nunca ha existido, Que nunca ha visto las malas obras que se cometen bajo el sol.
He visto que todo trabajo y toda obra hbil que se hace, es el resultado de la rivalidad entre el hombre y su prjimo. Tambin esto es vanidad y correr tras el viento.
El necio se cruza de manos Y devora su propia carne.
Ms vale una mano llena de descanso Que dos puos llenos de trabajo y correr tras el viento.
Entonces yo me volv y observ la vanidad bajo el sol:
Haba un hombre solo, sin sucesor, Que no tena hijo ni hermano, Sin embargo, no haba fin a todo su trabajo. En verdad, sus ojos no se saciaban de las riquezas, Y nunca se pregunt: "Para quin trabajo yo Y privo a mi vida del place
Ms valen dos que uno solo, Pues tienen mejor pago por su trabajo.
Porque si uno de ellos cae, el otro levantar a su compaero; Pero ay del que cae cuando no hay otro que lo levante!
Adems, si dos se acuestan juntos se mantienen calientes, Pero uno solo cmo se calentar?
Y si alguien puede prevalecer contra el que est solo, Dos lo resistirn. Un cordel de tres hilos no se rompe fcilmente.
Mejor es un joven pobre y sabio Que un rey viejo y necio, Que ya no sabe recibir consejos (instruccin).
Porque ha salido de la crcel para reinar, Aunque naci pobre en su reino.
He visto a todos los vivientes bajo el sol apresurarse a ir junto al joven sucesor que lo reemplaza.
No tena fin la multitud de todos los que lo seguan, y ni aun los que vendrn despus estarn contentos con l; pues tambin esto es vanidad y correr tras el viento.
Guarda tus pasos cuando vas a la casa de Dios, y acrcate a escuchar en vez de ofrecer el sacrificio de los necios, porque stos no saben que hacen el mal.
No te des prisa en hablar, Ni se apresure tu corazn a proferir palabra delante de Dios. Porque Dios est en el cielo y t en la tierra; Por tanto sean pocas tus palabras.
Porque los sueos vienen de la mucha tarea, Y la voz del necio de las muchas palabras.
Cuando haces un voto a Dios, no tardes en cumplirlo, porque El no se deleita en los necios. El voto que haces, cmplelo.
Es mejor que no hagas votos, a que hagas votos y no los cumplas.
No permitas que tu boca te haga pecar, y no digas delante del mensajero de Dios que fue un error. Por qu ha de enojarse Dios a causa de tu voz y destruir la obra de tus manos?
Porque en los muchos sueos y en las muchas palabras hay vanidades; t, sin embargo, teme (reverencia) a Dios.
Si ves la opresin del pobre y la negacin del derecho y de la justicia en la provincia, no te sorprendas del hecho, porque un oficial vigila sobre otro oficial, y hay oficiales superiores sobre ellos.
Con todo, es de beneficio para el pas que el rey mantenga cultivado el campo.
El que ama el dinero no se saciar de dinero, Y el que ama la abundancia no se saciar de ganancias. Tambin esto es vanidad.
Cuando aumentan los bienes, Aumentan tambin los que los consumen. As, pues, cul es la ventaja para sus dueos, sino verlos con sus ojos?
Dulce es el sueo del trabajador, Coma mucho o coma poco; Pero la hartura del rico no le permite dormir.
Hay un grave mal que he visto bajo el sol: Las riquezas guardadas por su dueo para su mal.
Cuando esas riquezas se pierden por un mal negocio, Y l engendra un hijo, No queda nada para mantenerlo.
Como sali del vientre de su madre, desnudo, As volver, yndose tal como vino. Nada saca del fruto de su trabajo Que pueda llevarse en la mano.
Tambin esto es un grave mal: Que tal como vino, as se ir. Por tanto, qu provecho tiene el que trabaja para el viento?
Adems todos los das de su vida come en tinieblas, Con mucha molestia, enfermedad y enojo.
Esto es lo que yo he visto que es bueno y conveniente: comer, beber y gozarse uno de todo el trabajo en que se afana bajo el sol en los contados das de la vida que Dios le ha dado; porque sta es su recompensa.
Igualmente, a todo hombre a quien Dios ha dado riquezas y bienes, lo ha capacitado tambin para comer de ellos, para recibir su recompensa y regocijarse en su trabajo: esto es don de Dios.
Pues l no se acordar mucho de los das de su vida, porque Dios lo mantiene ocupado con alegra en su corazn.
Hay un mal que he visto bajo el sol, y muy comn entre los hombres:
un hombre a quien Dios ha dado riquezas, bienes y honores, y nada le falta a su alma de todo lo que desea, pero que Dios no le ha capacitado para disfrutar de ellos, porque un extrao los disfruta. Esto es vanidad y penosa afliccin.
Si un hombre engendra cien hijos y vive muchos aos, por muchos que sean sus aos, si su alma no se ha saciado de cosas buenas, y tampoco halla sepultura, entonces digo: "Mejor es el abortivo que l,
porque en vano viene, y a la oscuridad va; y en la oscuridad su nombre quedar oculto."
"Adems, no ha visto el sol y nada sabe; ms reposo tiene ste que aqul.
"Aunque el hombre viva dos veces mil aos, pero no disfruta de cosas buenas, no van todos al mismo lugar?"
Todo el trabajo del hombre es para su boca, Sin embargo su apetito no se sacia.
Pues qu ventaja tiene el sabio sobre el necio? Qu ventaja tiene el pobre que sabe comportarse entre los vivientes?
Mejor es lo que ven los ojos que lo que el alma desea. Tambin esto es vanidad y correr tras el viento.
A lo que existe, ya se le ha dado nombre, Y se sabe lo que es un hombre: No puede luchar con el que es ms fuerte que l.
Cuando hay muchas palabras, aumenta la vanidad. Cul es entonces la ventaja para el hombre?
Porque, quin sabe lo que es bueno para el hombre durante su vida, en los contados das de su vana vida? Los pasar como una sombra. Pues, quin har saber al hombre lo que suceder despus de l bajo el sol?
Mejor es el buen nombre que el buen ungento, Y el da de la muerte que el da del nacimiento.
Mejor es ir a una casa de luto Que ir a una casa de banquete, Porque aquello (la muerte) es el fin de todo hombre, Y al que vive lo har reflexionar en su corazn.
Mejor es la tristeza que la risa, Porque cuando el rostro est triste el corazn puede estar contento.
El corazn de los sabios est en la casa del luto, Mientras que el corazn de los necios est en la casa del placer.
Mejor es or la reprensin del sabio Que or la cancin de los necios.
Porque como crepitar de espinos bajo la olla, As es la risa del necio. Y tambin esto es vanidad.
Ciertamente la opresin enloquece al sabio, Y el soborno corrompe el corazn.
Mejor es el fin de un asunto que su comienzo; Mejor es la paciencia de espritu que la arrogancia de espritu.
No te apresures en tu espritu a enojarte, Porque el enojo se anida en el seno de los necios.
No digas: "Por qu fueron los das pasados mejores que stos?" Pues no es sabio que preguntes sobre esto.
Buena es la sabidura con herencia, Y provechosa para los que ven el sol.
Porque la sabidura protege como el dinero protege; Pero la ventaja del conocimiento es que la sabidura preserva la vida de sus poseedores.
Considera la obra de Dios: Porque quin puede enderezar lo que El ha torcido?
Algrate en el da de la prosperidad, Y en el da de la adversidad considera: Dios ha hecho tanto el uno como el otro Para que el hombre no descubra nada que suceda despus de l.
He visto todo durante mi vida de vanidad: Hay justo que perece en su justicia, Y hay impo que alarga su vida en su perversidad.
No seas demasiado justo, Ni seas sabio en exceso. Por qu has de destruirte?
No seas demasiado impo, Ni seas necio. Por qu has de morir antes de tu tiempo?
Bueno es que retengas esto Sin soltar aquello de tu mano; Porque el que teme a Dios se sale con todo ello.
La sabidura hace ms fuerte al sabio Que diez gobernantes que haya en una ciudad.
Ciertamente no hay hombre justo en la tierra Que haga el bien y nunca peque.
Tampoco tomes en serio todas las palabras que se hablan, No sea que oigas a tu siervo maldecirte.
Porque t tambin te das cuenta Que muchas veces has maldecido a otros de la misma manera.
Todo esto prob con sabidura, y dije: "Ser sabio"; pero eso estaba lejos de m.
Est lejos lo que ha sido, Y en extremo profundo. Quin lo descubrir?
Dirig mi corazn a conocer, A investigar y a buscar la sabidura y la razn, Y a reconocer la maldad de la insensatez Y la necedad de la locura.
Y hall ms amarga que la muerte A la mujer cuyo corazn es lazos y redes, Cuyas manos son cadenas. El que agrada a Dios escapar de ella, Pero el pecador ser por ella apresado.
"Mira," dice el Predicador, "he descubierto esto, Agregando una cosa a otra para hallar la razn,
Que mi alma est todava buscando pero no ha hallado: He hallado a un hombre entre mil, Pero no he hallado mujer entre todas stas.
Mira, slo esto he hallado: Que Dios hizo rectos a los hombres, Pero ellos se buscaron muchas artimaas."
Quin es como el sabio? Y quin otro sabe la explicacin de un asunto? La sabidura del hombre ilumina su rostro Y hace que la dureza de su rostro cambie.
Yo digo: "Guarda el mandato del rey por causa del juramento de Dios.
"No te apresures a irte de su presencia. No te unas a una causa impa, porque l har todo lo que le plazca."
Puesto que la palabra del rey es soberana, quin le dir: "Qu haces?"
El que guarda el mandato real no experimenta ningn mal; Porque el corazn del sabio conoce el tiempo y el modo de hacerlo.
Porque para cada deleite hay un tiempo y un modo, Aunque la afliccin del hombre sea mucha sobre l.
Si nadie sabe qu suceder, Quin le anunciar cmo ha de suceder?
No hay hombre que tenga potestad para refrenar el viento con el viento, Ni potestad sobre el da de la muerte. No se da licencia en tiempo de guerra, Ni la impiedad salvar a los que la practican.
Todo esto he visto, y he puesto mi corazn en toda obra que se hace bajo el sol, cuando el hombre domina a otro hombre para su mal.
Tambin he visto a los impos ser sepultados, los que entraban y salan del lugar santo, y que fueron pronto olvidados en la ciudad en que as haban actuado. Tambin esto es vanidad.
Porque la sentencia contra una mala obra no se ejecuta enseguida, el corazn de los hijos de los hombres est en ellos entregado enteramente a hacer el mal.
Aunque el pecador haga el mal cien veces y alargue su vida , con todo, yo s que les ir bien a los que temen a Dios, a los que temen ante Su presencia.
Pero no le ir bien al impo, ni alargar sus das como una sombra, porque no teme ante la presencia de Dios.
Hay una vanidad que se hace sobre la tierra: hay justos a quienes les sucede conforme a las obras de los impos, y hay impos a quienes les sucede conforme a las obras de los justos. Digo que tambin esto es vanidad.
Por tanto yo alab el placer, porque no hay nada bueno para el hombre bajo el sol sino comer, beber y divertirse, y esto le acompaar en sus afanes en los das de su vida que Dios le haya dado bajo el sol.
Cuando apliqu mi corazn a conocer la sabidura y a ver la tarea que ha sido hecha sobre la tierra (aunque uno no durmiera ni de da ni de noche),
y vi toda la obra de Dios, decid que el hombre no puede descubrir la obra que se ha hecho bajo el sol. Aunque el hombre busque con afn, no la descubrir; y aunque el sabio diga que la conoce, no puede descubrirla .
Pues bien, he tomado todas estas cosas en mi corazn y declaro todo esto: que los justos y los sabios y sus hechos estn en la mano de Dios. Los hombres no saben ni de amor ni de odio, aunque todo est delante de ellos.
A todos les sucede lo mismo: Hay una misma suerte para el justo y para el impo; Para el bueno, para el limpio y para el inmundo; Para el que ofrece sacrificio y para el que no sacrifica. Como el bueno, as es el pecador; Como el que jura, as es el que
Este mal hay en todo lo que se hace bajo el sol: que hay una misma suerte para todos. Adems, el corazn de los hijos de los hombres est lleno de maldad y hay locura en su corazn toda su vida. Despus se van a los muertos.
Para cualquiera que est unido con los vivos, hay esperanza; ciertamente un perro vivo es mejor que un len muerto.
Porque los que viven saben que han de morir, Pero los muertos no saben nada, Ni tienen ya ninguna recompensa, Porque su recuerdo est olvidado.
En verdad, su amor, su odio y su celo ya han perecido, Y nunca ms tendrn parte en todo lo que se hace bajo el sol.
Vete, come tu pan con gozo, Y bebe tu vino con corazn alegre, Porque Dios ya ha aprobado tus obras.
En todo tiempo sean blancas tus ropas, Y que no falte ungento sobre tu cabeza.
Goza de la vida con la mujer que amas todos los das de tu vida fugaz que El te ha dado bajo el sol, todos los das de tu vanidad. Porque sta es tu parte en la vida y en el trabajo con que te afanas bajo el sol.
Todo lo que tu mano halle para hacer, hazlo segn tus fuerzas; porque no hay actividad ni propsito ni conocimiento ni sabidura en el Seol (regin de los muertos) adonde vas.
Vi adems que bajo el sol No es de los ligeros la carrera, Ni de los valientes la batalla; Y que tampoco de los sabios es el pan, Ni de los entendidos las riquezas, Ni de los hbiles el favor, Sino que el tiempo y la suerte les llegan a todos.
Porque el hombre tampoco conoce su tiempo: Como peces atrapados en la red traicionera Y como aves apresadas en la trampa, As son atrapados los hijos de los hombres en el tiempo malo Cuando ste cae de repente sobre ellos.
Tambin esto llegu a ver como sabidura bajo el sol, y me impresion:
Haba una pequea ciudad con pocos hombres en ella. Lleg un gran rey, la cerc y construy contra ella grandes baluartes.
Pero en ella se hallaba un hombre pobre y sabio; y l con su sabidura libr la ciudad; sin embargo, nadie se acord de aquel hombre pobre.
Y yo me dije: "Mejor es la sabidura que la fuerza." Pero la sabidura del pobre se desprecia Y no se presta atencin a sus palabras.
Las palabras del sabio odas en quietud son mejores Que los gritos del gobernante entre los necios.
Mejor es la sabidura que las armas de guerra, Pero un solo pecador destruye mucho bien.
Las moscas muertas hacen que el ungento del perfumista d mal olor; Un poco de insensatez pesa ms que la sabidura y el honor.
El corazn del sabio lo gua hacia la derecha, Y el corazn del necio, hacia la izquierda.
Aun cuando el necio ande por el camino, Le falta entendimiento Y demuestra a todos que es un necio.
Si la ira del gobernante se levanta contra ti, No abandones tu puesto, Porque la serenidad suaviza grandes ofensas.
Hay un mal que he visto bajo el sol, Como error que procede del gobernante:
La necedad colocada en muchos lugares elevados, Mientras los ricos se sientan en lugares humildes.
He visto siervos a caballo Y prncipes caminando como siervos sobre la tierra.
El que cava un hoyo cae en l, Y al que abre brecha en un muro, lo muerde la serpiente.
El que saca piedras, puede lastimarse con ellas, Y el que corta lea, puede lesionarse con ella.
Si el hierro est embotado y l no ha amolado su filo, Entonces tiene que ejercer ms fuerza; La sabidura tiene la ventaja de impartir xito.
Si la serpiente muerde antes de ser encantada, No hay ganancia para el encantador.
Llenas de gracia son las palabras de la boca del sabio, Mientras que los labios del necio a l lo consumen,
El comienzo de las palabras de su boca es insensatez, Y el final de su habla perversa es locura.
El necio multiplica las palabras, Pero nadie sabe lo que suceder, Y quin le har saber lo que ha de suceder despus de l?
El trabajo del necio lo cansa tanto Que no sabe ir a la ciudad.
Ay de ti, tierra, cuyo rey es un muchacho, Y cuyos prncipes banquetean de maana!
Bienaventurada t, tierra, cuyo rey es de noble cuna Y cuyos prncipes comen a su debida hora, Para fortalecerse y no para embriagarse.
Por negligencia se hunde el techo, Y por pereza tiene goteras la casa.
Para el placer se prepara la comida, Y el vino alegra la vida, Y el dinero es la respuesta para todo.
Ni aun en tu recmara maldigas al rey, Ni en tus alcobas maldigas al rico, Porque un ave de los cielos llevar el rumor, Y un ser alado har conocer el asunto.
Echa tu pan sobre las aguas, Que despus de muchos das lo hallars.
Reparte tu porcin con siete, o aun con ocho, Porque no sabes qu mal puede venir sobre la tierra.
Si las nubes estn llenas, Derraman lluvia sobre la tierra; Y caiga el rbol al sur o al norte, Donde cae el rbol all se queda.
El que observa el viento no siembra, Y el que mira las nubes no siega.
Como no sabes cul es el camino del viento, O cmo se forman los huesos en el vientre de la mujer encinta, Tampoco conoces la obra de Dios que hace todas las cosas.
De maana siembra tu semilla Y a la tarde no des reposo a tu mano, Porque no sabes si esto o aquello prosperar, O si ambas cosas sern igualmente buenas.
Agradable es la luz, Y bueno para los ojos ver el sol.
Ciertamente, si un hombre vive muchos aos, Que en todos ellos se regocije, Pero recuerde que los das de tinieblas sern muchos. Todo lo por venir es vanidad.
Algrate, joven, en tu juventud, Y tome placer tu corazn en los das de tu juventud. Sigue los impulsos de tu corazn y el gusto de tus ojos; Pero debes saber que por todas estas cosas, Dios te traer a juicio.
Por tanto, aparta de tu corazn la congoja Y aleja el sufrimiento de tu cuerpo, Porque la juventud y la primavera de la vida son vanidad.
Acurdate, pues, de tu Creador en los das de tu juventud, Antes que vengan los das malos, Y se acerquen los aos en que digas: "No tengo en ellos placer."
Antes que se oscurezcan el sol y la luz, La luna y las estrellas, Y las nubes vuelvan tras la lluvia;
El da cuando tiemblen los guardas de la casa Y los fuertes se encorven, Las que muelen estn ociosas porque son pocas, Y se nublen los que miran por las ventanas.
Cuando adems se cierren las puertas de la calle Por ser bajo el sonido del molino, Y se levante uno al canto del ave, Y todas las hijas del canto sean abatidas;
Se temer a la altura y a los terrores en el camino. Cuando florezca el almendro, se arrastre la langosta y la alcaparra pierda su efecto; Porque el hombre va a su morada eterna Mientras los del duelo andan por la calle.
Acurdate de El antes que se rompa el hilo de plata, Se quiebre el cuenco de oro, Se rompa el cntaro junto a la fuente, Y se haga pedazos la rueda junto al pozo;
Entonces el polvo volver a la tierra como lo que era, Y el espritu volver a Dios que lo dio.
"Vanidad de vanidades," dice el Predicador, "todo es vanidad."
El Predicador, adems de ser sabio, ense tambin sabidura al pueblo; y reflexion, investig y compuso muchos proverbios.
El Predicador trat de encontrar palabras agradables, y de escribir correctamente palabras de verdad.
Las palabras de los sabios son como aguijones, y como clavos bien clavados las de los maestros de estas colecciones, dadas por un Pastor.
Pero adems de esto, hijo mo, estate prevenido: el hacer muchos libros no tiene fin, y demasiada dedicacin a ellos es fatiga del cuerpo.
La conclusin, cuando todo se ha odo, es sta:  Teme a Dios y guarda Sus mandamientos, Porque esto concierne a toda persona.
Porque Dios traer toda obra a juicio, Junto con todo lo oculto, Sea bueno o sea malo.
El cantar de los cantares de Salomn.
"Que me bese con los besos de su boca! Porque mejores son tus amores que el vino.
Tus ungentos tienen olor agradable, Tu nombre es como ungento purificado; Por eso te aman las doncellas.
Llvame en pos de ti y corramos juntos. El rey me ha llevado a sus cmaras."
"Soy morena pero preciosa, Oh hijas de Jerusaln, Como las tiendas de Cedar, Como las cortinas de Salomn.
No se fijen en que soy morena, Porque el sol me ha quemado. Los hijos de mi madre se enojaron conmigo; Me pusieron a guardar las vias, Pero mi propia via no guard.
Dime, amado de mi alma: Dnde apacientas tu rebao ? Dnde lo haces descansar al medioda? Por qu he de ser yo como una que se cubre con velo Junto a los rebaos de tus compaeros?"
"Si t no lo sabes, Oh la ms hermosa de las mujeres!, Sal tras las huellas del rebao, Y apacienta tus cabritas Junto a las cabaas de los pastores."
"A mi yegua, entre los carros de Faran, Yo te comparo, amada ma.
Hermosas son tus mejillas entre los adornos, Tu cuello entre los collares."
"Haremos para ti adornos de oro Con cuentas de plata."
"Mientras el rey estaba a la mesa, Mi perfume esparci su fragancia.
Mi amado es para m como bolsita de mirra Que reposa toda la noche entre mis pechos.
Ramillete de flores de alhea es mi amado para m En las vias de En Gadi."
"Cun hermosa eres, amada ma, Cun hermosa eres! Tus ojos son como palomas."
"Cun hermoso eres, amado mo, Y tan placentero! Ciertamente nuestro lecho es de exuberante verdor.
Las vigas de nuestras casas son cedros, Nuestros artesonados, cipreses."
"Yo soy la rosa de Sarn, El lirio de los valles."
"Como el lirio entre los espinos, As es mi amada entre las doncellas."
"Como el manzano entre los rboles del bosque, As es mi amado entre los jvenes. A su sombra placentera me he sentado, Y su fruto es dulce a mi paladar.
El me ha trado a la sala del banquete, Y su estandarte sobre m es el amor.
Sustntenme con tortas de pasas, Reanmenme con manzanas, Porque estoy enferma de amor.
Que su izquierda est bajo mi cabeza Y su derecha me abrace."
"Yo les ruego, oh hijas de Jerusaln, Por las gacelas o por las ciervas del campo, Que no levanten ni despierten a mi amor Hasta que quiera."
"Una voz! Mi amado! Miren, l viene, Saltando por los montes, Brincando por los collados!
Mi amado es semejante a una gacela o a un cervatillo. Miren, se detiene detrs de nuestro muro, Mirando por las ventanas, Espiando por las celosas!
Mi amado habl, y me dijo: 'Levntate, amada ma, hermosa ma, Y ven conmigo.
'Pues mira, ha pasado el invierno, Ha cesado la lluvia y se ha ido.
'Han aparecido las flores en la tierra; Ha llegado el tiempo de podar las vides, Y se oye la voz de la trtola en nuestra tierra.
'La higuera ha madurado sus higos, Y las vides en flor han esparcido su fragancia. Levntate amada ma, hermosa ma, Y ven conmigo!'"
"Paloma ma, en las grietas de la pea, En lo secreto de la senda escarpada, Djame ver tu semblante, Djame or tu voz; Porque tu voz es dulce, Y precioso tu semblante."
"Agarren las zorras, Las zorras pequeas que arruinan las vias, Pues nuestras vias estn en flor."
"Mi amado es mo, y yo soy suya; l apacienta su rebao entre los lirios.
Hasta que sople la brisa del da y huyan las sombras, Vuelve, amado mo, y s semejante a una gacela O a un cervatillo sobre los montes de Beter."
"En mi lecho, por las noches, he buscado Al que ama mi alma; Lo busqu, pero no lo hall.
'Me levantar ahora, y andar por la ciudad; Por las calles y por las plazas Buscar al que ama mi alma.' Lo busqu, pero no lo hall.
Me hallaron los guardas que rondan la ciudad, Y les dije: 'Han visto al que ama mi alma?'
Apenas los haba pasado Cuando hall al que ama mi alma; Lo agarr y no quise soltarlo, Hasta que lo llev a la casa de mi madre Y a la alcoba de la que me concibi."
"Yo les ruego, oh hijas de Jerusaln, Por las gacelas o por las ciervas del campo, Que no levanten ni despierten a mi amor, Hasta que quiera."
"Qu es eso que sube del desierto Como columnas de humo, Con perfume de mirra e incienso, Con todos los polvos aromticos del mercader?
Miren! Es la litera de Salomn; Sesenta valientes la rodean, De los valientes de Israel.
Todos ellos manejan la espada, Son diestros en la guerra, Cada uno tiene la espada a su lado, Contra los peligros de la noche.
El rey Salomn se ha hecho un carruaje De madera del Lbano.
Hizo sus columnas de plata, Su respaldo de oro Y su asiento de prpura, Su interior tapizado con amor Por las hijas de Jerusaln.
Salgan, hijas de Sion, Y contemplen al rey Salomn con la corona Con la cual su madre lo coron El da de sus bodas, El da de la alegra de su corazn."
"Cun hermosa eres, amada ma. Cun hermosa eres! Tus ojos son como palomas detrs de tu velo; Tu cabellera, como rebao de cabras Que descienden del Monte Galaad.
Tus dientes son como rebao de ovejas trasquiladas Que suben del lavadero, Todas tienen mellizas, Y ninguna de ellas ha perdido su cra.
Tus labios son como hilo de escarlata, Y tu boca, encantadora. Tus mejillas, como mitades de granada Detrs de tu velo.
Tu cuello, como la torre de David Edificada con hileras de piedras; Miles de escudos cuelgan de ella, Todos escudos de los valientes.
Tus dos pechos, como dos cras, Mellizas de una gacela Que pacen entre los lirios.
Antes de que sople la brisa del da Y huyan las sombras, Me ir al monte de la mirra Y al collado del incienso.
Toda t eres hermosa, amada ma, Y no hay defecto en ti.
Ven conmigo desde el Lbano, esposa ma , Ven conmigo desde el Lbano. Baja desde la cumbre del Aman, Desde la cumbre del Senir y del Hermn, Desde las guaridas de los leones, Desde los montes de los leopardos.
Has cautivado mi corazn, hermana ma, esposa ma ; Has cautivado mi corazn con una sola mirada de tus ojos, Con una sola hebra de tu collar.
Cun hermosos son tus amores, hermana ma, esposa ma! Cunto mejores son tus amores que el vino, Y la fragancia de tus ungentos Que todos los blsamos!
Miel virgen destilan tus labios, esposa ma, Miel y leche hay debajo de tu lengua, Y la fragancia de tus vestidos es como la fragancia del Lbano.
Huerto cerrado eres, hermana ma, esposa ma, Huerto cerrado, fuente sellada.
Tus renuevos son paraso de granados, Con frutas escogidas, alhea y nardos,
Nardo y azafrn, clamo aromtico y canela, Con todos los rboles de incienso, Mirra y loes, con todos los mejores blsamos.
T eres fuente de huertos, Pozo de aguas vivas, Y corrientes que fluyen del Lbano."
"Despierta, viento del norte, Y ven, viento del sur; Hagan que mi huerto exhale fragancia , Que se esparzan sus aromas. Entre mi amado en su huerto Y coma sus mejores frutas."
"He entrado en mi huerto, hermana ma, esposa ma ; He recogido mi mirra con mi blsamo. He comido mi panal y mi miel; He bebido mi vino y mi leche. Coman, amigos; Beban y embriguense, oh amados."
"Yo dorma, pero mi corazn velaba, Una voz! Mi amado toca a la puerta! 'Abreme, hermana ma, amada ma, Paloma ma, perfecta ma, Pues mi cabeza est empapada de roco, Mis cabellos empapados de la humedad de la noche.'
Me he quitado la ropa, Cmo he de vestirme de nuevo ? Me he lavado los pies, Cmo he de ensuciarlos de nuevo ?
Mi amado meti su mano por la abertura de la puerta, Y se estremecieron por l mis entraas.
Yo me levant para abrir a mi amado; Y mis manos destilaron mirra, Y mis dedos mirra lquida, Sobre las manecillas de la cerradura.
Abr yo a mi amado, Pero mi amado se haba retirado, se haba ido. Tras su hablar sali mi alma. Lo busqu, y no lo hall; Lo llam, y no me respondi.
Me hallaron los guardas que rondan la ciudad, Me golpearon y me hirieron; Me quitaron de encima mi chal los guardas de las murallas.
Yo les ruego, oh hijas de Jerusaln, Si encuentran a mi amado, Qu le han de decir?: Que estoy enferma de amor."
"Qu clase de amado es tu amado, Oh la ms hermosa de las mujeres? Qu clase de amado es tu amado, Que as nos ruegas?"
"Mi amado es apuesto y sonrosado, Distinguido entre diez mil.
Su cabeza es como oro, oro puro, Sus cabellos, como racimos de dtiles, Negros como el cuervo.
Sus ojos son como palomas Junto a corrientes de agua, Baados en leche, Colocados en su engaste.
Sus mejillas, como eras de blsamo, Como riberas de hierbas aromticas; Sus labios son lirios Que destilan mirra lquida.
Sus manos son barras de oro Engastadas de berilo; Su vientre es marfil tallado Recubierto de zafiros.
Sus piernas son columnas de alabastro Asentadas sobre basas de oro puro; Su aspecto es como el Lbano, Gallardo como los cedros.
Su paladar es dulcsimo, Y todo l, deseable. Este es mi amado y ste es mi amigo, Hijas de Jerusaln."
"Adnde se ha ido tu amado, Oh la ms hermosa de las mujeres? Adnde se ha dirigido tu amado, Para que lo busquemos contigo?"
"Mi amado ha descendido a su huerto, A las eras de blsamo, A apacentar su rebao en los huertos Y recoger lirios.
Yo soy de mi amado y mi amado es mo, El apacienta su rebao entre los lirios."
"Eres hermosa como Tirsa, amada ma, Encantadora como Jerusaln, Imponente como un ejrcito con estandartes.
Aparta de m tus ojos, Porque ellos me han confundido; Tu cabellera es como un rebao de cabras Que descienden de Galaad.
Tus dientes son como rebao de ovejas Que suben del lavadero, Todas tienen mellizas, Y ninguna de ellas ha perdido su cra.
Tus mejillas son como mitades de granada Detrs de tu velo.
Sesenta son las reinas y ochenta las concubinas, Y las doncellas, sin nmero;
Pero sin igual es mi paloma, mi perfecta, Es la hija nica de su madre, La preferida de la que la dio a luz. Las doncellas la vieron y la llamaron bienaventurada, Tambin las reinas y las concubinas, y la alabaron,
'Quin es sta que se asoma como el alba, Hermosa como la luna llena, Refulgente como el sol, Imponente como escuadrones abanderados?'
Descend al huerto de los nogales Para ver el verdor del valle, Para ver si la vid haba retoado, Si los granados haban florecido.
Sin que me diera cuenta, mi alma me coloc Sobre los carros de mi noble pueblo."
"Regresa, regresa, oh Sulamita; Regresa, regresa, para que te contemplemos!" "Por qu han de contemplar a la Sulamita, Como en la danza de los dos coros?
Cun hermosos son tus pies en sandalias, Oh hija de prncipe! Las curvas de tus caderas son como joyas, Obra de manos de artfice.
Tu ombligo, como una taza redonda Que nunca le falta vino mezclado; Tu vientre como montn de trigo Cercado de lirios.
Tus dos pechos, como dos cras, Mellizas de una gacela.
Tu cuello, como torre de marfil, Tus ojos, como los estanques en Hesbn Junto a la Puerta de Bat Rabim; Tu nariz, como la torre del Lbano Que mira hacia Damasco.
Tu cabeza se eleva como el Monte Carmelo, Y la cabellera suelta de tu cabeza es como hilos de prpura; El rey se ha cautivado de tus trenzas.
Qu hermosa y qu encantadora eres, Amor mo , con todos tus encantos!
Tu estatura es semejante a la palmera, Y tus pechos, a sus racimos.
Yo dije: 'Subir a la palmera, Tomar sus frutos.' Sean tus pechos como racimos de la vid, El perfume de tu aliento como manzanas,
Y tu paladar como el mejor vino!" "Entra suavemente el vino en mi amado, Como fluye por los labios de los que se duermen.
Yo soy de mi amado, Y para m es todo su deseo.
Ven, amado mo, salgamos al campo, Pasemos la noche en las aldeas.
Levantmonos temprano y vayamos a las vias; Veamos si la vid ha brotado, Si se han abierto sus flores, Y si han florecido los granados. All te entregar mi amor.
Las mandrgoras han exhalado su fragancia, Y a nuestras puertas hay toda clase de frutas escogidas, Tanto nuevas como aejas, Que he guardado para ti, amado mo.
Ah, si t fueras como mi hermano, Amamantado a los pechos de mi madre! Si te encontrara afuera, te besara, Y no me despreciaran.
Te llevara y te introducira En la casa de mi madre, que me enseaba; Te dara a beber vino sazonado del zumo de mis granadas.
Que est su izquierda bajo mi cabeza Y su derecha me abrace."
"Quiero que juren, oh hijas de Jerusaln; Que no despertarn ni levantarn a mi amor, Hasta que quiera."
"Quin es sta que sube del desierto, Recostada sobre su amado?" "Debajo del manzano te despert; All tu madre tuvo dolores de parto por ti, All tuvo dolores de parto, y te dio a luz."
"Ponme como un sello sobre tu corazn, Como un sello sobre tu brazo, Porque fuerte como la muerte es el amor, Inexorables como el Seol, los celos; Sus destellos, son destellos de fuego, La llama misma del SEOR.
Las muchas aguas no podrn extinguir el amor, Ni los ros lo apagarn. Si el hombre diera todos los bienes de su casa por amor, Slo lograra desprecio."
"Tenemos una hermana pequea, Y todava no tiene pechos; Qu haremos por nuestra hermana El da en que sea pedida?
Si ella es una muralla, Edificaremos sobre ella un baluarte de plata; Pero si es una puerta, La reforzaremos con tablas de cedro."
"Yo soy una muralla, y mis pechos como torres, Entonces fui a sus ojos como quien halla la paz.
Salomn tena una via en Baal Hamn, Confi la via a los guardas; Cada uno deba traer por su fruto mil siclos (11.4 kilos) de plata.
Mi via, que es ma, est a mi disposicin; Los mil siclos son para ti, Salomn, Y doscientos, para los que guardan su fruto."
"Oh t, que moras en los huertos, Mis compaeros estn atentos a tu voz; Djame que la oiga."
"Apresrate, amado mo, Y s como una gacela o un cervatillo Sobre los montes de los aromas."
Visin que tuvo Isaas, hijo de Amoz, con relacin a Jud y Jerusaln, en los das de Uzas, Jotam, Acaz y Ezequas, reyes de Jud.
Oigan, cielos, y escucha, tierra, Porque el SEOR habla: "Hijos cri y los hice crecer, Pero ellos se han rebelado contra M.
El buey conoce a su dueo Y el asno el pesebre de su amo; Pero Israel no conoce, Mi pueblo no tiene entendimiento."
Ay, nacin pecadora, Pueblo cargado de iniquidad, Generacin de malvados, Hijos corrompidos! Han abandonado al SEOR, Han despreciado al Santo de Israel, Se han apartado de El.
Dnde ms sern castigados? Continuarn en rebelin? Toda cabeza est enferma, Y todo corazn desfallecido.
Desde la planta del pie hasta la cabeza No hay nada sano en l, Sino golpes, verdugones y heridas recientes; No han sido curadas, ni vendadas, Ni suavizadas con aceite.
La tierra de ustedes est desolada, Sus ciudades quemadas por el fuego, Su suelo lo devoran los extraos delante de ustedes, Y es una desolacin, como destruida por extraos.
La hija de Sion ha quedado como cobertizo en una via, Como choza en un pepinar, como ciudad sitiada.
Si el SEOR de los ejrcitos No nos hubiera dejado algunos sobrevivientes, Seramos como Sodoma, Y semejantes a Gomorra.
Oigan la palabra del SEOR, Gobernantes de Sodoma. Escuchen la instruccin de nuestro Dios, Pueblo de Gomorra:
"Qu es para M la abundancia de sus sacrificios?" Dice el SEOR. "Cansado estoy de holocaustos de carneros, Y de sebo de ganado cebado; La sangre de novillos, corderos y machos cabros no me complace.
Cuando vienen a presentarse delante de M, Quin demanda esto de ustedes, de que pisoteen Mis atrios?
No traigan ms sus vanas ofrendas, El incienso Me es abominacin. Luna nueva y da de reposo, el convocar asambleas: No tolero iniquidad y asamblea solemne!
Sus lunas nuevas y sus fiestas sealadas las aborrece Mi alma. Se han vuelto una carga para M, Estoy cansado de soportarlas .
Cuando extiendan sus manos, Esconder Mis ojos de ustedes. S, aunque multipliquen las oraciones, No escuchar. Sus manos estn llenas de sangre.
Lvense, lmpiense, Quiten la maldad de sus obras de delante de Mis ojos. Cesen de hacer el mal.
Aprendan a hacer el bien, Busquen la justicia, Reprendan al opresor, Defiendan al hurfano, Aboguen por la viuda.
Vengan ahora, y razonemos," Dice el SEOR, "Aunque sus pecados sean como la grana, Como la nieve sern emblanquecidos. Aunque sean rojos como el carmes, Como blanca lana quedarn.
Si ustedes quieren y obedecen, Comern lo mejor de la tierra.
Pero si rehsan y se rebelan, Por la espada sern devorados." Ciertamente, la boca del SEOR ha hablado.
Cmo se ha convertido en ramera la ciudad fiel, La que estaba llena de justicia! Moraba en ella la rectitud, Pero ahora, asesinos.
Tu plata se ha vuelto escoria, Tu vino est mezclado con agua.
Tus gobernantes son rebeldes Y compaeros de ladrones; Cada uno ama el soborno Y corre tras las ddivas. No defienden al hurfano, Ni llega a ellos la causa de la viuda.
Por tanto, declara el Seor, DIOS de los ejrcitos, El Poderoso de Israel: "Ah!, me librar de Mis adversarios, Y me vengar de Mis enemigos.
Tambin volver Mi mano contra ti, Te limpiar de tu escoria como con leja, Y quitar toda tu impureza.
Entonces restaurar tus jueces como al principio, Y tus consejeros como al comienzo. Despus de lo cual sers llamada Ciudad de Justicia, Ciudad Fiel."
Sion ser redimida con juicio, Y sus arrepentidos (los que regresan) con justicia.
Pero los transgresores y los pecadores sern aplastados a una, Y los que abandonan al SEOR perecern.
Ciertamente ustedes se avergonzarn de las encinas que han deseado, Y se avergonzarn de los jardines que han escogido.
Porque ustedes sern como encina cuya hoja est marchita, Y como jardn en que no hay agua.
El fuerte se convertir en estopa, Y su trabajo en chispa. Ardern ambos a una, Y no habr quien los apague.
Lo que vio Isaas, hijo de Amoz, con relacin a Jud y Jerusaln.
Acontecer en los postreros das, Que el monte de la casa del SEOR Ser establecido como cabeza de los montes. Se alzar sobre los collados, Y confluirn a l todas las naciones.
Vendrn muchos pueblos, y dirn: "Vengan, subamos al monte del SEOR, A la casa del Dios de Jacob, Para que nos ensee acerca de Sus caminos, Y andemos en Sus sendas." Porque de Sion saldr la ley (la instruccin), Y de Jerusaln la palabra del
El juzgar entre las naciones, Y har decisiones por muchos pueblos. Forjarn sus espadas en rejas de arado, Y sus lanzas en podaderas. No alzar espada nacin contra nacin, Ni se adiestrarn ms para la guerra.
Casa de Jacob, vengan y caminemos a la luz del SEOR.
Ciertamente has abandonado a Tu pueblo, la casa de Jacob, Porque estn llenos de costumbres del oriente, Son adivinos como los Filisteos, Y hacen tratos con hijos de extranjeros.
Se ha llenado su tierra de plata y de oro, Y no tienen fin sus tesoros. Su tierra se ha llenado de caballos, Y no tienen fin sus carros.
Tambin su tierra se ha llenado de dolos. Adoran la obra de sus manos, Lo que han hecho sus dedos.
Ha sido humillado el hombre comn, Y ha sido abatido el hombre de importancia ; Pero no los perdones.
Mtete en la roca, y escndete en el polvo Del terror del SEOR y del esplendor de Su majestad.
La mirada altiva del hombre ser abatida, Y humillada la soberbia de los hombres. Slo el SEOR ser exaltado en aquel da.
Porque el da del SEOR de los ejrcitos vendr Contra todo el que es soberbio y orgulloso, Contra todo el que se ha ensalzado, Y sern abatidos.
Y esto ser contra todos los cedros del Lbano Altos y erguidos, Contra todas las encinas de Basn,
Contra todos los montes encumbrados, Contra todos los collados elevados,
Contra toda torre alta, Contra toda muralla fortificada,
Contra todas las naves de Tarsis Y contra toda obra de arte preciada.
Ser humillado el orgullo del hombre Y abatido el orgullo de los hombres. Slo el SEOR ser exaltado en aquel da,
Y los dolos desaparecern por completo.
Los hombres se metern en las cuevas de las rocas Y en las hendiduras de la tierra, Ante el terror del SEOR Y ante el esplendor de Su majestad, Cuando El se levante para hacer temblar la tierra.
Aquel da el hombre arrojar a los topos y a los murcilagos, Sus dolos de plata y sus dolos de oro Que se haba hecho para adorarlos.
Y se meter en las cavernas de las rocas y en las hendiduras de las peas, Ante el terror del SEOR y ante el esplendor de Su majestad, Cuando El se levante para hacer temblar la tierra.
Dejen de considerar al hombre, cuyo soplo de vida est en su nariz. Pues en qu ha de ser l estimado?
Porque el Seor, DIOS de los ejrcitos, quitar de Jerusaln y de Jud El sustento y el apoyo: todo sustento de pan Y todo sustento de agua;
Al poderoso y al guerrero, Al juez y al profeta, Al adivino y al anciano,
Al capitn de cincuenta y al hombre respetable, Al consejero, al diestro artfice y al hbil encantador.
Les dar muchachos por prncipes, Y nios caprichosos gobernarn sobre ellos.
Y el pueblo ser oprimido, El uno por el otro y cada cual por su prjimo. El joven se alzar contra el anciano, Y el indigno contra el honorable.
Cuando un hombre eche mano a su hermano en la casa de su padre, le dir: "T tienes manto, sers nuestro jefe, Y estas ruinas estarn bajo tu mando,"
Ese da el otro se indignar, diciendo: "No ser el sanador de ustedes, Porque en mi casa no hay ni pan ni manto; No deben nombrarme jefe del pueblo."
Pues Jerusaln ha tropezado y Jud ha cado, Porque su lengua y sus obras estn contra el SEOR, Rebelndose contra Su gloriosa presencia.
La expresin de sus rostros testifica contra ellos, Y como Sodoma publican su pecado. No lo encubren. Ay de ellos!, Porque han trado mal sobre s mismos.
Digan a los justos que les ir bien, Porque el fruto de sus obras comern.
Ay del impo! Le ir mal, Porque lo que l merece se le har.
Oh pueblo Mo! Sus opresores son muchachos, Y mujeres lo dominan. Pueblo Mo, los que te guan te hacen desviar Y confunden el curso de tus sendas.
El SEOR se levanta para luchar, Est en pie para juzgar a los pueblos.
El SEOR entra en juicio con los lderes de Su pueblo y con Sus prncipes: "Pues ustedes han devorado la via, El despojo del pobre est en sus casas.
Qu piensan al aplastar a Mi pueblo Y al moler la cara de los pobres?" Declara el Seor, DIOS de los ejrcitos.
Adems, dijo el SEOR: "Por cuanto las hijas de Sion son orgullosas Y caminan con el cuello erguido, y con ojos seductores, Dan pasitos cortos Para hacer tintinear los adornos en sus pies,
Entonces el Seor herir con tia los crneos de las hijas de Sin, Y el SEOR desnudar sus frentes."
En aquel da el Seor les quitar los adornos: las ajorcas los tocados y lunetas,
Los pendientes, brazaletes y velos,
Las redecillas, cadenillas de los pies, cintas, los frascos de perfume y amuletos,
Los anillos y aretes de nariz,
Las ropas de gala, tnicas, mantos y bolsas,
Los espejos, ropa interior, turbantes y velos.
Y suceder que en vez de perfume aromtico habr podredumbre. En vez de cinturn, cuerda; En vez de peinado artificioso, calvicie; En vez de ropa fina, ceidor de cilicio; Cicatriz en vez de hermosura.
Tus hombres caern a espada, Y tus poderosos en batalla.
Las puertas de la ciudad se lamentarn y estarn de luto; Y ella, desolada, se sentar en tierra.
Porque en aquel da siete mujeres echarn mano de un hombre, diciendo: "Nuestro pan comeremos y con nuestra ropa nos vestiremos; tan slo djanos llevar tu nombre. Quita nuestro oprobio."
Aquel da el Renuevo del SEOR ser hermoso y lleno de gloria, y el fruto de la tierra ser el orgullo y adorno de los sobrevivientes de Israel.
Y acontecer que el que sea dejado en Sion y el que quede en Jerusaln ser llamado santo: todos los que estn inscritos para vivir en Jerusaln.
Cuando el Seor haya lavado la inmundicia de las hijas de Sion y haya limpiado la sangre derramada de en medio de Jerusaln con el espritu del juicio y el espritu abrasador,
entonces el SEOR crear sobre todo lugar del Monte Sion y sobre sus asambleas, una nube durante el da, o sea humo, y un resplandor de llamas de fuego por la noche; porque sobre toda la gloria habr un dosel.
Ser un cobertizo para dar sombra contra el calor del da, y refugio y proteccin contra la tormenta y la lluvia.
Cantar ahora a mi amado, El canto de mi amado acerca de Su via. Mi bien amado tena una via en una frtil colina.
La cav por todas partes, quit sus piedras, Y la plant de vides escogidas. Edific una torre en medio de ella, Y tambin excav en ella un lagar. Esperaba que produjera uvas buenas, Pero slo produjo uvas silvestres.
Y ahora, moradores de Jerusaln y hombres de Jud, Juzguen entre M y Mi via.
Qu ms se puede hacer por Mi via, Que Yo no haya hecho en ella? Por qu, cuando esperaba que produjera uvas buenas, Produjo uvas silvestres?
Ahora pues, dejen que les diga Lo que Yo he de hacer a Mi via: "Quitar su vallado y ser consumida; Derribar su muro y ser pisoteada.
Y har que quede desolada. No ser podada ni labrada, Y crecern zarzas y espinos. Tambin mandar a las nubes que no derramen lluvia sobre ella."
Ciertamente, la via del SEOR de los ejrcitos es la casa de Israel, Y los hombres de Jud Su planto delicioso. El esperaba equidad, pero hubo derramamiento de sangre; Justicia, pero hubo clamor.
Ay de los que juntan casa con casa, Y aaden campo a campo Hasta que no queda sitio alguno, Para as habitar ustedes solos en medio de la tierra!
A mis odos el SEOR de los ejrcitos ha jurado: "Ciertamente muchas casas sern desoladas, Grandes y hermosas, pero sin moradores.
Porque cuatro hectreas (2 acres)de via producirn slo 22 litros de vino , Y 220 litros de semilla producirn slo 22 litros de grano ."
Ay de los que se levantan muy de maana para ir tras la bebida, De los que trasnochan para que el vino los encienda!
En sus banquetes hay lira y arpa, pandero y flauta, y vino, Pero no contemplan las obras del SEOR, Ni ven la obra de Sus manos.
Por eso va cautivo Mi pueblo por falta de discernimiento. Sus notables estn muertos de hambre Y su multitud reseca de sed.
Por tanto el Seol (regin de los muertos) ha ensanchado su garganta y ha abierto sin medida su boca. Y a l desciende el esplendor de Jerusaln, su multitud, su alboroto y el que se diverta en ella.
El hombre comn ser humillado y el hombre de importancia abatido, Y los ojos de los altivos sern abatidos.
Pero el SEOR de los ejrcitos ser exaltado por Su juicio, Y el Dios santo se mostrar santo por Su justicia.
Entonces pastarn los corderos como en praderas propias, Y en los lugares desolados de los ricos, extranjeros comern.
Ay de los que arrastran la iniquidad con cuerdas de falsedad Y el pecado como con coyundas de carretas!
Los que dicen: "Que se d prisa, que apresure Su obra, para que la veamos; Que se acerque y venga el propsito del Santo de Israel, Para que lo sepamos."
Ay de los que llaman al mal bien y al bien mal, Que tienen las tinieblas por luz y la luz por tinieblas, Que tienen lo amargo por dulce y lo dulce por amargo!
Ay de los sabios a sus propios ojos E inteligentes ante s mismos!
Ay de los hroes para beber vino Y valientes para mezclar bebidas,
Que justifican al impo por soborno Y quitan al justo su derecho!
Por tanto, como la lengua de fuego consume el rastrojo, Y la hierba seca cae ante la llama, Su raz como podredumbre se volver y su flor como polvo ser esparcida. Porque desecharon la ley del SEOR de los ejrcitos, Y despreciaron la palabra del Santo
Por esta causa se ha encendido la ira del SEOR contra Su pueblo, Y ha extendido Su mano contra ellos y los ha herido. Los montes temblaron y sus cadveres yacen como desecho en medio de las calles. Con todo esto, no se ha agotado Su ira, Y an est exte
Alzar estandarte a la nacin lejana, Y le silbar desde los confines de la tierra, Y vendr muy pronto, con rapidez.
En ella nadie est cansado ni nadie se tambalea, Ninguno dormita ni duerme. A ninguno se le ha desatado el cinturn de la cintura, Ni se le ha roto la correa de su sandalia.
Sus flechas estn afiladas y todos sus arcos entesados. Los cascos de sus caballos son como pedernal y las ruedas de sus carros como torbellino.
Su rugido es como de leona, ruge como leoncillos. Grue y atrapa la presa, Y se la lleva sin que nadie la libre.
En aquel da gruir sobre ella como el bramido del mar. Si se mira hacia la tierra, hay tinieblas y angustia; Aun la luz es oscurecida por sus nubes.
En el ao de la muerte del rey Uzas vi yo al Seor sentado sobre un trono alto y sublime, y la orla de Su manto llenaba el templo.
Por encima de El haba serafines. Cada uno tena seis alas: con dos cubran sus rostros, con dos cubran sus pies y con dos volaban.
Y el uno al otro daba voces, diciendo: "Santo, Santo, Santo, es el SEOR de los ejrcitos, Llena est toda la tierra de Su gloria."
Y se estremecieron los cimientos de los umbrales a la voz del que clamaba, y la casa se llen de humo.
Entonces dije: "Ay de m! Porque perdido estoy, Pues soy hombre de labios inmundos Y en medio de un pueblo de labios inmundos habito, Porque mis ojos han visto al Rey, el SEOR de los ejrcitos."
Entonces vol hacia m uno de los serafines con un carbn encendido en su mano, que haba tomado del altar con las tenazas.
Con l toc mi boca, y me dijo: "Esto ha tocado tus labios, y es quitada tu iniquidad y perdonado tu pecado."
Y o la voz del Seor que deca: "A quin enviar, y quin ir por nosotros?" "Aqu estoy; envame a m," le respond.
Y El dijo: "Ve, y dile a este pueblo: 'Escuchen bien, pero no entiendan; Miren bien, pero no comprendan.'
Haz insensible el corazn de este pueblo, Endurece sus odos, Y nubla sus ojos, No sea que vea con sus ojos, Y oiga con sus odos, Y entienda con su corazn, Y se arrepienta y sea curado."
Entonces dije: "Hasta cundo, Seor?" Y El respondi: "Hasta que las ciudades estn destruidas y sin habitantes, Las casas sin gente, Y la tierra completamente desolada;
Hasta que el SEOR haya alejado a los hombres, Y sean muchos los lugares abandonados en medio de la tierra.
Pero an quedar una dcima parte en ella, Y sta volver a ser consumida Como el roble o la encina, Cuyo tronco permanece cuando es cortado: La simiente santa ser su tronco."
Y aconteci que en los das de Acaz, hijo de Jotam, hijo de Uzas, rey de Jud, subi Rezn, rey de Aram, con Peka, hijo de Remalas, rey de Israel, a Jerusaln para combatir contra ella, pero no pudieron tomarla.
Cuando se dio este aviso a la casa de David: "Los Arameos han acampado en Efran," se estremeci el corazn del rey y el corazn de su pueblo como se estremecen los rboles del bosque ante el viento.
Entonces el SEOR dijo a Isaas: "Sal ahora al encuentro de Acaz, t, y tu hijo Sear Jasub, al extremo del acueducto del estanque superior, en la calzada del campo del Batanero,
y dile: 'Cudate y ten calma. No temas ni desmaye tu corazn ante estos dos cabos de tizones humeantes, a causa de la ira encendida de Rezn de Aram y del hijo de Remalas.
'Porque Aram ha tramado mal contra ti, junto con Efran y el hijo de Remalas, y han dicho:
"Subamos contra Jud y aterroricmosla, hagamos una brecha en sus murallas y pongamos por rey en medio de ella al hijo de Tabeel."
'Por tanto as dice el Seor DIOS: "No prevalecer ni se cumplir.
"Porque la cabeza de Aram es Damasco, y la cabeza de Damasco es Rezn (y dentro de otros sesenta y cinco aos Efran ser destrozado, dejando de ser pueblo),
y la cabeza de Efran es Samaria, y la cabeza de Samaria es el hijo de Remalas. Si ustedes no lo creen, de cierto no permanecern."'"
El SEOR habl de nuevo a Acaz:
"Pide para ti una seal del SEOR tu Dios que sea tan profunda como el Seol (regin de los muertos) o tan alta como el cielo."
Pero Acaz respondi: "No pedir, ni tentar al SEOR."
Entonces Isaas dijo: "Oigan ahora, casa de David: Les parece poco cansar a los hombres, que tambin cansarn a mi Dios?
"Por tanto, el Seor mismo les dar esta seal: Una virgen concebir y dar a luz un hijo, y Le pondr por nombre Emmanuel (Dios con nosotros).
"Comer cuajada y miel hasta que sepa lo suficiente para desechar lo malo y escoger lo bueno.
"Porque antes que el nio sepa desechar lo malo y escoger lo bueno, ser abandonada la tierra cuyos dos reyes t temes.
"El SEOR har venir sobre ti, sobre tu pueblo y sobre la casa de tu padre, das como nunca han venido desde el da en que Efran se apart de Jud, es decir, al rey de Asiria."
Y suceder en aquel da que el SEOR silbar a la mosca que est en lo ms remoto de los ros de Egipto, y a la abeja que est en la tierra de Asiria.
Y todas ellas vendrn y se posarn en los precipicios de las barrancas, en las hendiduras de las peas, en todos los espinos y en todos los abrevaderos.
En aquel da, con navaja alquilada en las regiones ms all del Eufrates, es decir, con el rey de Asiria, el Seor afeitar la cabeza y el pelo de las piernas, y tambin quitar la barba.
En aquel da cada uno criar una novilla y un par de ovejas.
Y por la abundancia de leche que darn, comer cuajada, porque todo el que quede en la tierra comer cuajada y miel.
En aquel da, en todo lugar donde haba mil vides valoradas en 1,000 siclos (11.4 kilos) de plata, habr zarzas y espinos.
La gente se ir all con arcos y flechas, porque toda la tierra ser zarzas y espinos.
Y en cuanto a todas las colinas que eran cultivadas con la azada, no irs all por temor de las zarzas y espinos; pero se convertirn en lugar para soltar los bueyes y para ser pisoteado por las ovejas.
Entonces el SEOR me dijo: "Toma una tablilla grande y escribe sobre ella en caracteres comunes: Veloz es el botn, rpida la presa.
"Y tom conmigo como testigos fieles al sacerdote Uras y a Zacaras, hijo de Jeberequas."
Me acerqu a la profetisa, y ella concibi y dio a luz un hijo. Y el SEOR me dijo: "Ponle por nombre Maher Shalal Hash Baz.
"Porque antes que el nio sepa clamar 'padre mo' o 'madre ma,' la riqueza de Damasco y el botn de Samaria sern llevados ante el rey de Asiria."
Y volvi el SEOR a hablarme de nuevo, diciendo:
"Por cuanto este pueblo ha rehusado las aguas de Silo que corren mansamente, Y se ha regocijado en Rezn y en el hijo de Remalas,
Por tanto, el Seor va a traer sobre ellos las aguas impetuosas y abundantes del Eufrates, Es decir, al rey de Asiria con toda su gloria, Que se saldr de todos sus cauces y pasar sobre todas sus riberas.
Fluir con mpetu en Jud, inundar y seguir adelante, Hasta el cuello llegar, Y la extensin de sus alas Llenar la anchura de tu tierra, oh Emmanuel (Dios con nosotros).
Quebrntense, pueblos, que sern destrozados; Presten odo, confines todos de la tierra. Preprense, que sern destrozados; Preprense, que sern destrozados.
Tracen un plan, pero ser frustrado; Profieran una palabra, pero no permanecer, Porque Dios est con nosotros (Emmanuel)."
Pues as el SEOR me habl con gran poder y me instruy para que no anduviera en el camino de este pueblo, y dijo:
"No digan ustedes: 'Es conspiracin,' A todo lo que este pueblo llama conspiracin, Ni teman lo que ellos temen, ni se aterroricen.
Al SEOR de los ejrcitos es a quien ustedes deben tener por santo. Sea El su temor, Y sea El su terror.
Entonces El vendr a ser santuario; Pero piedra de tropiezo y roca de escndalo Para ambas casas de Israel, Y lazo y trampa para los habitantes de Jerusaln.
Muchos tropezarn all, Y caern y sern quebrantados; Sern enlazados y apresados."
Ata el testimonio, sella la ley entre mis discpulos.
Aguardar al SEOR que esconde Su rostro de la casa de Jacob. S, a El esperar.
Yo y los hijos que el SEOR me ha dado estamos por seales y prodigios en Israel, de parte del SEOR de los ejrcitos que mora en el Monte Sion.
Y cuando les digan: "Consulten a los adivinos y a los espiritistas que susurran y murmuran," digan: 'No debe un pueblo consultar a su Dios?' Acaso consultar a los muertos por los vivos?
A la ley y al testimonio! Si ellos no hablan conforme a esta palabra, es porque no hay para ellos amanecer.
Y pasarn por la tierra oprimidos y hambrientos. Y suceder que cuando tengan hambre, se enojarn y maldecirn a su rey y a su Dios, volviendo el rostro hacia arriba.
Despus mirarn hacia la tierra, y vern tribulacin y tinieblas, lo sombro de la angustia; y sern lanzados a la oscuridad.
Pero no habr ms melancola (tristeza) para la que estaba en angustia. Como en tiempos pasados El trat con desprecio a la tierra de Zabuln y a la tierra de Neftal, pero despus la har gloriosa por el camino del mar al otro lado d
El pueblo que andaba en tinieblas Ha visto gran luz; A los que habitaban en tierra de sombra de muerte, La luz ha resplandecido sobre ellos.
Multiplicaste la nacin, Aumentaste su alegra. Se alegran en Tu presencia Como con la alegra de la cosecha, Como se regocijan los hombres cuando se reparten el botn.
Porque T quebrars el yugo de su carga, el bculo de sus hombros, Y la vara de su opresor, como en la batalla de Madin.
Porque toda bota que calza el guerrero en el fragor de la batalla, Y el manto revolcado en sangre, sern para quemar, combustible para el fuego.
Porque un Nio nos ha nacido, un Hijo nos ha sido dado, Y la soberana reposar sobre Sus hombros. Y se llamar Su nombre Admirable Consejero, Dios Poderoso, Padre Eterno, Prncipe de Paz.
El aumento de Su soberana y de la paz no tendrn fin Sobre el trono de David y sobre su reino, Para afianzarlo y sostenerlo con el derecho y la justicia Desde entonces y para siempre. El celo del SEOR de los ejrcitos har esto.
El Seor enva mensaje (palabra) contra Jacob, Y cae sobre Israel.
Y todo el pueblo lo sabe, Es decir, Efran y los habitantes de Samaria, Los que con arrogancia y orgullo de corazn afirman:
"Los ladrillos han cado, Pero con piedras labradas reedificaremos. Los sicmoros han sido cortados, Pero con cedros los reemplazaremos."
Por tanto el SEOR levanta adversarios de Rezn contra ellos, E incita a sus enemigos,
Los Arameos en el oriente y los Filisteos en el occidente, Que devoran a Israel a boca llena. Con todo eso no se aparta Su ira, Y an est Su mano extendida.
Pero el pueblo no ha vuelto a Aquel que los hiri, No han buscado al SEOR de los ejrcitos.
El SEOR, pues, corta de Israel la cabeza y la cola, La hoja de palmera y el junco en un mismo da.
El anciano y venerable es la cabeza, Y el profeta que ensea la mentira, es la cola.
Porque los que guan a este pueblo lo extravan. Y los guiados por ellos son confundidos.
Por eso no se complace el Seor en sus jvenes, Ni se compadece de sus hurfanos ni de sus viudas. Porque todos ellos son impos y malhechores, Y toda boca habla necedades. Con todo eso no se aparta Su ira, Y an est Su mano extendida.
Porque arde como fuego la impiedad, Zarzas y espinos consume, Y enciende la espesura del bosque. Como remolino suben en columna de humo.
Por el furor del SEOR de los ejrcitos es quemada la tierra, Y el pueblo es como combustible para el fuego. El hombre no perdona a su hermano.
Cortan de un tajo lo que est a la derecha, pero an tienen hambre, Y comen lo que est a la izquierda, pero no se sacian. Cada cual come la carne de su propio brazo.
Manass devora a Efran, y Efran a Manass, Y ambos estn contra Jud. Con todo eso, no se ha apartado Su ira, Y an est Su mano extendida.
Ay de los que decretan estatutos inicuos, Y de los que constantemente escriben decisiones injustas,
Para privar de justicia a los necesitados, Para robar de sus derechos a los pobres de Mi pueblo, Para hacer de las viudas su botn, Y despojar a los hurfanos!
Y que harn ustedes en el da del castigo, En la devastacin que vendr de lejos? A quin huirn por auxilio? Y dnde dejarn su riqueza?
Slo queda encorvarse entre los cautivos O caer entre los muertos. Con todo eso, no se aparta Su ira, Y an est Su mano extendida.
Ay de Asiria, vara de Mi ira Y bculo en cuyas manos est Mi indignacin!
Contra una nacin impa la envo Y contra el pueblo de Mi furor la mandar, Para que capture botn y tome despojos Y los pisotee como el lodo de las calles.
Pero ella no tiene tal intento, Ni piensa as en su corazn, Sino que su intencin es destruir Y exterminar no pocas naciones.
Porque dice: "No son mis prncipes todos reyes?
No es Calno como Carquemis? No es Hamat como Arfad? No es Samaria como Damasco?
Como mi mano alcanz los reinos de los dolos, Cuyas imgenes talladas excedan a las de Jerusaln y Samaria,
Como hice a Samaria y a sus dolos, No har as tambin a Jerusaln y a sus imgenes?"
Y suceder que cuando el Seor haya terminado toda Su obra en el Monte Sion y en Jerusaln, dir: "Castigar el fruto del corazn orgulloso del rey de Asiria y la ostentacin de su arrogancia."
Porque ha dicho: "Con el poder de mi mano lo hice, Y con mi sabidura, pues tengo entendimiento. Quit las fronteras de los pueblos, Saque sus tesoros, Y como hombre fuerte abat a sus habitantes.
Mi mano alcanz las riquezas de los pueblos como a un nido; Como se recogen los huevos abandonados, yo junt toda la tierra, Y no hubo quien aleteara ni abriera el pico ni gorgojeara."
Ha de enaltecerse el hacha sobre el que corta con ella? Ha de engrandecerse la sierra sobre el que la maneja? Como si un bculo manejara a los que lo levantan, Como si una vara levantara al que no es madera!
Por eso el Seor, DIOS de los ejrcitos, enviar una enfermedad extenuante entre sus robustos guerreros; Y debajo de su gloria encender una hoguera como fuego abrasador.
La Luz de Israel se convertir en fuego y su Santo en llama, Y quemar y consumir sus espinos y sus zarzas en un solo da.
El destruir la gloria de su bosque y de su frtil huerto, tanto el alma como el cuerpo, Y ser como cuando un enfermo languidece.
Y los rboles que queden de su bosque sern tan pocos Que un nio podr contarlos.
Suceder en aquel da que el remanente de Israel y los de la casa de Jacob que hayan escapado, no volvern a apoyarse ms en el que los hiri, sino que en verdad se apoyarn en el SEOR, el Santo de Israel.
Un remanente volver; un remanente de Jacob volver al Dios poderoso.
Pues aunque tu pueblo, oh Israel, sea como la arena del mar, Slo un remanente de l volver. La destruccin decidida rebosa justicia.
Pues una destruccin completa, ya decretada, ejecutar el Seor, DIOS de los ejrcitos, en medio de toda la tierra.
Por tanto, as dice el Seor, DIOS de los ejrcitos: "Pueblo Mo que moras en Sion, no temas al Asirio que te hiere con vara y levanta su bculo contra ti a la manera de Egipto.
"Porque dentro de muy poco Mi indignacin contra ti terminar, y Mi ira la dirigir contra ellos para su destruccin."
Y el SEOR de los ejrcitos levantar un ltigo contra l como en la matanza de Madin en la pea de Oreb; Su vara estar sobre el mar y lo levantar de la manera que lo hizo en Egipto.
En aquel da la carga de Asiria ser quitada de tus hombros y su yugo de tu cuello, y el yugo se romper a causa de la gordura.
El ha venido contra Ajat, Ha pasado por Migrn. En Micmas dej su equipaje.
Han pasado por el desfiladero, diciendo: "Geba ser nuestro alojamiento." Ram est aterrada, y Guibe de Sal ha huido.
Clama a gran voz, oh hija de Galim! Pon atencin, Lais; desdichada de ti Anatot!
Ha huido Madmena. Los habitantes de Gebim han buscado refugio.
Hoy mismo l se detendr en Nob. Agitar su mano contra el monte de la hija de Sion, la colina de Jerusaln.
El Seor, DIOS de los ejrcitos, Desgajar el ramaje con terrible crujido. Los rboles de gran altura sern cortados, Los ms elevados sern abatidos.
El cortar la espesura del bosque con hacha de hierro, Y el Lbano caer ante el Poderoso.
Entonces un retoo brotar del tronco de Isa, Y un vstago dar fruto de sus races.
Y reposar sobre El el Espritu del SEOR, Espritu de sabidura y de inteligencia, Espritu de consejo y de poder, Espritu de conocimiento y de temor del SEOR.
El se deleitar en el temor del SEOR, Y no juzgar por lo que vean Sus ojos, Ni sentenciar por lo que oigan Sus odos;
Sino que juzgar al pobre con justicia, Y fallar con equidad por los afligidos de la tierra. Herir la tierra con la vara de Su boca, Y con el soplo de Sus labios matar al impo.
La justicia ser ceidor de Sus lomos, Y la fidelidad ceidor de Su cintura.
El lobo morar con el cordero, Y el leopardo se echar con el cabrito. El becerro, el leoncillo y el animal domstico andarn juntos, Y un nio los conducir.
La vaca con la osa pastar, Sus cras se echarn juntas, Y el len, como el buey, comer paja.
El nio de pecho jugar junto a la cueva de la cobra, Y el nio destetado extender su mano sobre la guarida de la vbora.
No daarn ni destruirn en todo Mi santo monte, Porque la tierra estar llena del conocimiento del SEOR Como las aguas cubren el mar.
Acontecer en aquel da Que las naciones acudirn a la raz de Isa, Que estar puesta como seal (estandarte) para los pueblos, Y ser gloriosa Su morada.
Entonces acontecer en aquel da que el Seor Ha de recobrar de nuevo con Su mano, por segunda vez, Al remanente de Su pueblo que haya quedado De Asiria, de Egipto, de Patros, de Cus (Etiopa), de Elam, de Sinar, de Hamat Y de las islas (costas) del mar.
Alzar un estandarte ante las naciones, Reunir a los desterrados de Israel, Y juntar a los dispersos de Jud De los cuatro confines de la tierra.
Entonces se disipar la envidia de Efran, Y los que hostigan a Jud sern exterminados. Efran no envidiar a Jud, Ni Jud hostigar a Efran.
Ellos se lanzarn sobre el costado de los Filisteos al occidente, Juntos despojarn a los hijos del oriente. Edom y Moab estarn bajo su dominio, Y los Amonitas les estarn sujetos.
Y el SEOR destruir La lengua del mar de Egipto. Agitar Su mano sobre el Ro (Eufrates) Con Su viento abrasador; Lo partir en siete arroyos Y har que se pueda pasar en sandalias.
Y habr una calzada desde Asiria Para el remanente que quede de Su pueblo, As como la hubo para Israel El da que subieron de la tierra de Egipto.
Y en aquel da dirs: "Te doy gracias, oh SEOR, Porque aunque estabas enojado conmigo, Tu ira se ha apartado Y me has consolado.
Dios es mi salvacin, Confiar y no temer; Porque mi fortaleza y mi cancin es el SEOR DIOS, El ha sido mi salvacin."
Con gozo sacars agua De los manantiales de la salvacin.
Y en aquel da dirs: "Den gracias al SEOR, invoquen Su nombre, Hagan conocer entre los pueblos Sus obras, Hagan recordar (proclamen) que Su nombre es exaltado."
Canten alabanzas al SEOR, porque ha hecho cosas maravillosas. Sea conocido esto por toda la tierra.
Clama y grita de jbilo, habitante de Sion, Porque grande es en medio de ti el Santo de Israel.
Orculo (Profeca) sobre Babilonia que tuvo en visin Isaas, hijo de Amoz.
Levanten estandarte sobre la colina pelada, Alcen a ellos la voz, Agiten la mano para que entren por las puertas de los nobles.
Yo he dado rdenes a Mis consagrados, Tambin he llamado a Mis guerreros, A los que se regocijan de Mi gloria, Para ejecutar Mi ira.
Se oye ruido de tumulto en los montes, Como de mucha gente! Ruido de estruendo de reinos, De naciones reunidas! El SEOR de los ejrcitos pasa revista al ejrcito para la batalla.
Vienen de una tierra lejana, De los ms lejanos horizontes, El SEOR y los instrumentos de Su indignacin, Para destruir toda la tierra.
Giman, porque cerca est el da del SEOR; Vendr como destruccin del Todopoderoso (Shaddai).
Por tanto todas las manos se debilitarn, El corazn de todo hombre desfallecer.
Todos se aterrarn; Dolores y angustias se apoderarn de ellos, Como mujer de parto se retorcern; Se mirarn el uno al otro con asombro, Rostros en llamas sern sus rostros.
Miren, el da del SEOR viene, Cruel, con furia y ardiente ira, Para convertir en desolacin la tierra Y exterminar de ella a sus pecadores.
Pues las estrellas del cielo y sus constelaciones No destellarn su luz. Se oscurecer el sol al salir, Y la luna no irradiar su luz.
Castigar al mundo por su maldad Y a los impos por su iniquidad. Tambin pondr fin a la arrogancia de los soberbios, Y abatir el orgullo de los despiadados.
Har al mortal ms escaso que el oro puro, Y a la humanidad ms escasa que el oro de Ofir.
Por tanto, har estremecer los cielos, Y la tierra ser removida de su lugar Ante la furia del SEOR de los ejrcitos, En el da de Su ardiente ira.
Y suceder, que como gacela perseguida O como ovejas que nadie rene, Cada uno volver a su propio pueblo, Y cada uno huir a su propia tierra.
Cualquiera que sea hallado ser traspasado, Y cualquiera que sea capturado caer a espada.
Tambin sus pequeos sern estrellados Delante de sus ojos; Sern saqueadas sus casas Y violadas sus mujeres.
Voy a provocar a los Medos contra ellos, Que no estiman la plata ni se deleitan en el oro.
Con sus arcos barrern a los jvenes, No tendrn compasin ni aun del fruto del vientre, Tampoco de los nios tendrn piedad sus ojos.
Y Babilonia, hermosura de los reinos, gloria del orgullo de los Caldeos, Ser como cuando Dios destruy a Sodoma y a Gomorra.
Nunca ms ser poblada ni habitada de generacin en generacin. No pondr tienda all el Arabe, Ni los pastores harn descansar all sus rebaos .
Sino que all descansarn los moradores del desierto, Y sus casas estarn llenas de bhos. Tambin habitarn all los avestruces, y all brincarn las cabras peludas.
En sus torres fortificadas aullarn las hienas Y en sus lujosos palacios los chacales. Est prximo a llegar su tiempo, Y sus das no se prolongarn.
Cuando el SEOR tenga compasin de Jacob, y escoja de nuevo a Israel y los establezca en su propia tierra, entonces se les juntarn extranjeros que se unirn a la casa de Jacob.
Los pueblos los tomaran y los llevarn a su lugar, y la casa de Israel los poseer como siervos y siervas en la tierra del SEOR. Tomarn cautivos a los que los haban llevado cautivos, y dominarn sobre sus opresores.
Y el da en que el SEOR te d descanso de tu dolor, de tu desesperacin y de la dura servidumbre a la que fuiste sometido,
pronunciars esta burla contra el rey de Babilonia, y dirs: "Cmo se ha acabado el opresor, Y cmo ha cesado el furor!
El SEOR ha quebrado el bculo de los impos, El cetro de los gobernantes
Que golpeaba con furia a los pueblos con golpes incesantes, Que someta con ira a las naciones en incesante persecucin.
Toda la tierra est en reposo, est tranquila. Prorrumpe en gritos de jbilo.
Aun los cipreses y los cedros del Lbano se alegran a causa de ti, y dicen: 'Desde que fuiste derribado, no ha subido talador contra nosotros.'
El Seol (regin de los muertos), desde abajo, se estremece por ti al recibirte en tu venida; Por ti despierta a los espritus de los muertos, a todos los jefes de la tierra; Levanta de sus tronos a todos los reyes de las naciones.
Todos ellos respondern y te dirn: 'Tambin t has sido debilitado como nosotros, Has venido a ser semejante a nosotros.
Han sido derribadas al Seol Tu ostentacin y la msica de tus arpas. Debajo de ti las larvas se extienden como cama, Y los gusanos son tu cobertura.'
Cmo has cado del cielo, Oh lucero de la maana, hijo de la aurora! Has sido derribado por tierra, T que debilitabas a las naciones.
Pero t dijiste en tu corazn: 'Subir al cielo, Por encima de las estrellas de Dios levantar mi trono, Y me sentar en el monte de la asamblea, En el extremo norte.
Subir sobre las alturas de las nubes, Me har semejante al Altsimo.'
Sin embargo, sers derribado al Seol, A lo ms remoto del abismo.
Los que te vean te observarn, Te contemplarn, y dirn: 'Es ste aquel hombre que haca temblar la tierra, Que sacuda los reinos,
Que puso al mundo como un desierto, Que derrib sus ciudades, Que a sus prisioneros no abri la crcel?'
Todos los reyes de las naciones, Todos ellos yacen con gloria, Cada uno en su sepulcro.
Pero t has sido echado de tu sepulcro Como vstago desechado, Como ropa de muertos traspasados a espada, Que descienden a las piedras de la fosa, Como cadver pisoteado.
No estars unido con ellos en el sepelio, Porque has destruido tu tierra, Has matado a tu pueblo. Que no se nombre jams la descendencia de los malhechores.
Preparen para sus hijos el matadero A causa de la iniquidad de sus padres. Que no se levanten y tomen posesin de la tierra, Y llenen de ciudades la faz del mundo."
"Yo me levantar contra ellos," declara el SEOR de los ejrcitos, "y cortar de Babilonia nombre y sobrevivientes, descendencia y posteridad," declara el SEOR.
"La convertir en posesin de erizos y en aguas estancadas, y la barrer con la escoba de la destruccin," declara el SEOR de los ejrcitos.
El SEOR de los ejrcitos ha jurado: "Ciertamente, tal como lo haba pensado, as ha sucedido; tal como lo haba planeado, as se cumplir:
Quebrantar a Asiria en Mi tierra, y la pisotear sobre Mis montes. Entonces su yugo se les quitar de encima, y su carga ser quitada de sus hombros.
"Este es el plan acordado contra toda la tierra, y sta es la mano que est extendida contra todas las naciones.
"Si el SEOR de los ejrcitos lo ha determinado, quin puede frustrarlo? Y en cuanto a Su mano extendida, quin podr apartarla?"
El ao en que muri el rey Acaz, vino este orculo (esta profeca):
"No te alegres, toda t, Filistea, De que la vara que te hiri est quebrada; Pues de la raz de la serpiente saldr una vbora, Y su fruto ser serpiente voladora.
Los ms dbiles comern, Y los necesitados se acostarn seguros. Pero har morir de hambre tu raz, Y sta matar tus sobrevivientes.
Gime, puerta; clama, ciudad; Derrtete (Desanmate), toda t, Filistea. Porque del norte viene humo, Y nadie de sus filas se queda atrs.
Cmo, pues, se responder a los mensajeros de la nacin?: Que el SEOR ha fundado a Sion, Y en ella buscarn refugio los afligidos de Su pueblo."
Orculo (Profeca) sobre Moab: "Ciertamente en una noche Ar de Moab fue devastada y destruida, Ciertamente en una noche Kir de Moab fue devastada y destruida.
Han subido al templo y a Dibn, a los lugares altos a llorar. Sobre Nebo y sobre Medeba gime Moab; En todas sus cabezas, calvicie; toda barba, rasurada.
En sus calles se han ceido de cilicio. En sus terrados y en sus plazas Todos gimen, deshechos en lgrimas.
Tambin claman Hesbn y Eleale, Se oye su voz hasta Jahaza. Por tanto, gritarn los hombres armados de Moab, Su alma tiembla dentro de ella.
Mi corazn clama por Moab. Sus fugitivos huyen hasta Zoar y Eglat Selisiya, Y suben la cuesta de Luhit llorando. Ciertamente en el camino a Horonaim dan gritos de angustia por su ruina.
Porque las aguas de Nimrim se han agotado, Ciertamente la hierba est seca, la hierba tierna ha muerto, No hay nada verde.
Por tanto, la abundancia que han adquirido y almacenado Se la llevan al otro lado del arroyo Arabim (de los Sauces).
Porque el clamor ha dado vuelta por el territorio de Moab; Hasta Eglaim llega su gemir, hasta Beer Elim su gemido.
Porque las aguas de Dimn estn llenas de sangre. Ciertamente aadir ms peligros sobre Dimn: Un len sobre los fugitivos de Moab y sobre el remanente de la tierra.
Enven el cordero del tributo al gobernante de la tierra, Desde Sela en el desierto al monte de la hija de Sion.
Entonces como aves fugitivas o nidada dispersa, Sern las hijas de Moab en los vados del Arnn.
"Danos consejo, toma una decisin. Da tu sombra como la noche en pleno medioda; Esconde a los desterrados, no entregues al fugitivo.
Qudense contigo los desterrados de Moab; S para ellos escondedero ante el destructor." Porque ha llegado a su fin el explotador, ha cesado la destruccin, Han desaparecido los opresores de la tierra.
Un trono se establecer en la misericordia, Y en l se sentar con fidelidad (verdad), en la tienda de David, Un juez que busque lo justo Y est presto a la justicia.
Hemos odo del orgullo de Moab, un orgullo extremado, De su arrogancia, de su orgullo y de su furor; Son falsas sus vanas jactancias.
Por tanto Moab gemir por Moab; todo l gemir. Por las tortas de pasas de Kir Hareset se lamentarn, Abatidos por completo.
Porque los campos de Hesbn se han marchitado, tambin las vides de Sibma. Los seores de las naciones pisotearon sus mejores racimos, Hasta Jazer alcanzaban y se extendan por el desierto; Sus sarmientos se extendan y pasa
Por eso llorar amargamente por Jazer, por la via de Sibma. Te baar con mis lgrimas, oh Hesbn y Eleale, Porque sobre tus frutos de verano y sobre tu cosecha se ha extinguido el clamor,
Y se han retirado la alegra y el regocijo del campo frtil. En las vias nadie canta de jbilo ni grita de alegra. El pisador no pisa vino en los lagares, Pues he hecho cesar el clamor.
Por eso mis entraas vibran por Moab como un arpa, Y mi interior por Kir Hareset.
Y suceder que cuando Moab se presente, Cuando se fatigue sobre su lugar alto, Y venga a su santuario para orar, No prevalecer."
Esta es la palabra que el SEOR habl antes acerca de Moab.
Pero ahora el SEOR dice: "Dentro de tres aos, como los contara un jornalero, la gloria de Moab ser despreciada con toda su gran muchedumbre, y su remanente ser muy pequeo y dbil."
Orculo (Profeca) contra Damasco: "Damasco dejar de ser ciudad, Y vendr a ser un montn de ruinas.
Abandonadas estn las ciudades de Aroer. Sern para los rebaos, para que se echen en ellas , Y no habr quien los espante.
Desaparecer la fortaleza de Efran Y la soberana de Damasco, Y el resto de Aram Vendr a ser como la gloria de los Israelitas," Declara el SEOR de los ejrcitos.
En aquel da la gloria de Jacob disminuir, Y enflaquecer la gordura de su cuerpo.
Ser como cuando el segador recoge la cosecha, Y su brazo cosecha las espigas. O ser como el que recoge espigas En el Valle de Refaim.
Pero quedarn en l rebuscos como cuando se varea el olivo: Dos o tres aceitunas en la rama ms alta, Cuatro o cinco en las ramas de un rbol fructfero," Declara el SEOR, Dios de Israel.
En aquel da el hombre tendr en estima a su Hacedor, Y sus ojos mirarn al Santo de Israel.
No tendr en estima los altares, obra de sus manos, Ni mirar a lo que sus dedos hicieron: Las Aseras y los altares de incienso.
Aquel da tus ciudades fuertes sern como lugares Abandonados en el bosque, O como ramas que fueron abandonadas delante de los Israelitas. La tierra ser una desolacin.
Porque te olvidaste del Dios de tu salvacin Y no te acordaste de la Roca de tu refugio. Por tanto, siembras plantas deleitosas Y les injertas sarmientos de un dios extrao.
El da que las plantes las cercars con cuidado, Y por la maana hars que florezca tu semilla. Pero la cosecha ser un montn inservible En el da de enfermedad y de dolor incurable.
Ay!, bramar de muchos pueblos Que braman como el bramido de los mares; Rugir de naciones Que rugen como el rugido de violentas aguas.
Las naciones rugen como el rugido de muchas aguas, Pero El las reprender y huirn lejos. Sern perseguidas como la paja de los montes delante del viento, Y como polvo de torbellino delante del vendaval.
Al tiempo de la tarde, hay terror. Antes de la maana ya no existen. Tal ser la porcin de los que nos despojan, Y la suerte de los que nos saquean.
Ay de la tierra del zumbido de alas Que est ms all de los ros de Cus (Etiopa),
La que enva por el mar embajadores En naves de junco sobre la superficie de las aguas! Id, veloces mensajeros, a una nacin De alta estatura y de piel brillante, A un pueblo temido por todas partes, Una nacin poderosa y opresora Cuya tierra s
Todos ustedes, habitantes del mundo y moradores de la tierra, Tan pronto como se alce la bandera sobre los montes, la vern, Y tan pronto como la trompeta sea tocada, la oirn.
Porque as me ha dicho el SEOR: "Me estar quieto y mirar desde Mi morada, Como calor resplandeciente al sol, Como nube de roco en el calor de la cosecha."
Pues antes de la cosecha, tan pronto como el botn se abra Y la flor se convierta en uva madura, El cortar los pmpanos con podaderas Y podar y quitar los sarmientos.
Juntos sern dejados para las aves de rapia de los montes, Y para las bestias de la tierra. Pasarn all el verano las aves de rapia, Y todas las bestias de la tierra all invernarn.
En aquel tiempo ser trado un obsequio al SEOR de los ejrcitos De parte de un pueblo de alta estatura y de piel brillante, De un pueblo temido por todas partes, De una nacin poderosa y opresora, Cuya tierra surcan los ros, Al lugar del nom
Orculo (Profeca) sobre Egipto: "El SEOR va montado sobre una nube veloz y llega a Egipto. Se estremecen los dolos de Egipto ante Su presencia, Y el corazn de los Egipcios se derrite dentro de ellos.
Voy a provocar a Egipcios contra Egipcios, Y cada uno pelear contra su hermano y cada cual contra su prjimo, Ciudad contra ciudad y reino contra reino.
Entonces el espritu de los Egipcios se apocar dentro de ellos. Confundir sus planes, Y ellos acudirn a los dolos, a los espritus de los muertos, A los adivinos y a los espiritistas.
Entregar a los Egipcios en manos de un amo cruel, Y un rey poderoso gobernar sobre ellos,' declara el Seor, DIOS de los ejrcitos.
Se agotarn las aguas del mar, El ro se secar y quedar seco.
Los canales olern mal, Disminuirn y se secarn las corrientes de Egipto; La caa y el junco se marchitarn.
Las caas junto al ro, a orillas del Nilo, Y todos los sembrados junto al Nilo Se secarn, sern esparcidos, y no existirn ms.
Se lamentarn los pescadores, Y harn duelo todos los que echan anzuelo en el Nilo. Los que extienden sus redes sobre las aguas desfallecern.
Sern confundidos los que trabajan el lino peinado Y los tejedores de tela blanca.
Las columnas de Egipto sern demolidas, Todos los jornaleros estarn abatidos.
No son ms que necios los prncipes de Zon. El consejo de los ms sabios consejeros de Faran se ha vuelto torpe. Cmo dicen a Faran: 'Yo soy hijo de los sabios, hijo de los antiguos reyes?'
Pues bien, dnde estn tus sabios? Que ellos ahora te declaren, Y te hagan saber lo que el SEOR de los ejrcitos Ha determinado contra Egipto.
Han obrado neciamente los prncipes de Zon, Han sido engaados los prncipes de Menfis. Han extraviado a Egipto Los que son la piedra angular de sus tribus.
El SEOR ha mezclado en medio de ella un espritu de distorsin, Y han hecho extraviar a Egipto en todas sus empresas, Como se tambalea el ebrio en su vmito.
Y no habr para Egipto obra alguna Que pueda hacer su cabeza o su cola, su hoja de palmera o su junco.
En aquel da los Egipcios sern como las mujeres, y temblarn y estarn aterrados ante la mano alzada que el SEOR de los ejrcitos agitar contra ellos.
Y la tierra de Jud ser terror para Egipto, todo aqul a quien se la mencionen quedar aterrado de ella, a causa del propsito que el SEOR de los ejrcitos ha determinado contra ellos.
Aquel da cinco ciudades en la tierra de Egipto hablarn la lengua de Canan y jurarn lealtad al SEOR de los ejrcitos. Una de ellas ser llamada Ciudad de Destruccin.
Aquel da habr un altar al SEOR en medio de la tierra de Egipto, y un pilar al SEOR cerca de su frontera.
Y ser por seal y por testimonio al SEOR de los ejrcitos en la tierra de Egipto. Porque clamarn al SEOR a causa de sus opresores, y El les enviar un Salvador y un Poderoso, el cual los librar.
El SEOR se dar a conocer en Egipto, y los Egipcios conocern al SEOR en aquel da. Adorarn con sacrificios y ofrendas, harn voto al SEOR y lo cumplirn.
Y el SEOR herir a Egipto; herir pero sanar. Y ellos volvern al SEOR, y El les responder y los sanar.
Aquel da habr una calzada desde Egipto hasta Asiria. Los Asirios entrarn en Egipto y los Egipcios en Asiria, y los Egipcios adorarn junto con los Asirios.
Aquel da Israel ser un tercero con Egipto y con Asiria, una bendicin en medio de la tierra,
porque el SEOR de los ejrcitos lo ha bendecido, diciendo: 'Bendito es Egipto Mi pueblo, y Asiria obra de Mis manos, e Israel Mi heredad.'"
El ao en que el comandante vino a Asdod, cuando Sargn, rey de Asiria, lo envi, pele contra Asdod y la tom.
En aquel tiempo el SEOR habl por medio de Isaas, hijo de Amoz, y le dijo: "Ve y qutate el cilicio de tus lomos, y desata las sandalias de tus pies." As lo hizo Isaas, y anduvo desnudo y descalzo.
Entonces el SEOR dijo: "Tal como Mi siervo Isaas ha andado desnudo y descalzo por tres aos como seal y smbolo contra Egipto y contra Cus (Etiopa),
as el rey de Asiria llevar a los cautivos de Egipto y a los desterrados de Cus, jvenes y viejos, desnudos, descalzos y con las nalgas descubiertas, para vergenza de Egipto.
"Entonces se desanimarn y se avergonzarn a causa de Cus, su esperanza, y de Egipto, su jactancia.
"Y dirn los habitantes de esta costa en aquel da: 'As ha sido nuestra esperanza, adonde huamos buscando auxilio para ser librados del rey de Asiria; y cmo escaparemos nosotros?'"
Orculo (Profeca) sobre el desierto del mar: "Como se lanzan los torbellinos en el Neguev (regin del sur), As viene el invasor del desierto, de una tierra temible.
Una visin dura me ha sido mostrada: El traidor obra prfidamente, y el destructor destruye. Sube, Elam; sitia, Media. He puesto fin a todo gemir que ella ha causado.
Por esta razn mis lomos estn llenos de angustia; Dolores se han apoderado de m como dolores de mujer de parto. Estoy tan confundido que no oigo, tan aterrado que no veo.
Desvara mi mente, el espanto me sobrecoge. El anochecer que anhelaba se me convirti en terror.
Ponen la mesa, extienden el mantel, comen, beben. Levntense, capitanes, engrasen los escudos!,
Porque as me ha dicho el Seor: 'Ve, pon centinela que d aviso de lo que vea.
Cuando vea hombres montados, jinetes de dos en dos, Filas de asnos, filas de camellos, Que preste mucha atencin, muchsima atencin.'"
Entonces el centinela grit: "Oh Seor, de da yo estoy continuamente en la atalaya, Y todas las noches permanezco en mi puesto de guardia.
Veo que vienen hombres montados, jinetes de dos en dos." Y uno respondi: "Cay, cay Babilonia, Y todas las imgenes de sus dioses estn destrozadas sobre la tierra."
Oh mi pueblo trillado y afligido de mi era! Lo que he odo del SEOR de los ejrcitos, Dios de Israel, les doy a conocer.
Orculo (Profeca) sobre Edom: "Alguien sigue llamndome desde Seir: 'Centinela, qu hora es de la noche? Centinela, qu hora es de la noche?'
El centinela responde: "Viene la maana y tambin la noche. Si quieren preguntar, pregunten; Vuelvan otra vez."
Orculo (Profeca) sobre Arabia: "En las espesuras de Arabia pasen la noche, Caravanas de Dedanitas.
Traigan agua para el sediento, Habitantes de la tierra de Tema, Salgan con pan al encuentro del fugitivo.
Porque han huido ante las espadas, Ante la espada desnuda, ante el arco tensado Y ante la violencia de la batalla."
Pues as me ha dicho el Seor: "En un ao, como lo contara un jornalero, terminar todo el esplendor de Cedar.
Y del resto del nmero de los arqueros, los poderosos de los hijos de Cedar, quedarn pocos, porque ha hablado el SEOR, Dios de Israel."
Orculo (Profeca) sobre el valle de la visin: "Qu te pasa ahora, que has subido en tu totalidad a los terrados?
T, llena de bulla, Ciudad alborotada, ciudad divertida. Tus muertos no fueron muertos a espada, Tampoco murieron en batalla.
Todos tus gobernantes han huido juntos, Sin disparo de arco han sido capturados. Todos los tuyos que hallaron fueron capturados a una, Aunque haban huido lejos.
Por tanto digo: 'Aparten de m la mirada, Djenme llorar amargamente. No traten de consolarme por la destruccin de la hija de mi pueblo'.
Pues hay un da de pnico, servidumbre y confusin de parte del Seor, DIOS de los ejrcitos, En el valle de la visin, Un derribar de murallas Y un clamor al monte.
Elam tom la aljaba Con carros, infantera, y jinetes, Y Kir desnud el escudo.
Tus mejores valles estaban llenos de carros, Y los jinetes tomaron posiciones a la puerta.
Entonces cay la defensa de Jud. Ustedes confiaron aquel da en las armas de la casa del bosque,
Y vieron que eran muchas las brechas En la muralla de la ciudad de David, Y recogieron las aguas del estanque inferior.
Entonces contaron las casas de Jerusaln, Y derribaron casas para fortificar la muralla.
Hicieron un depsito entre las dos murallas Para las aguas del estanque viejo. Pero ustedes no confiaron en Aquel que lo hizo, Ni consideraron al que hace mucho tiempo lo plane.
Por eso aquel da, el Seor, DIOS de los ejrcitos, los llam a llanto y a lamento, A raparse la cabeza y a vestirse de cilicio.
Sin embargo hay gozo y alegra, Matanza de bueyes y degello de ovejas. Comiendo carne y bebiendo vino, dicen: 'Comamos y bebamos, que maana moriremos.'
Pero el SEOR de los ejrcitos me revel al odo: "Ciertamente esta iniquidad no les ser perdonada Hasta que mueran," dice el Seor, DIOS de los ejrcitos.
As dice el Seor, DIOS de los ejrcitos: "Anda, ve a ese mayordomo, A Sebna, que est encargado de la casa real, y dile:
'Qu es tuyo aqu, Y a quin tienes aqu, Que te has labrado aqu un sepulcro, Como el que labra en alto un sepulcro, Como el que esculpe una morada para s en la pea?
Oh hombre, el SEOR te arrojar con violencia. Te tomar firmemente,
Te enrollar bien como una pelota, Y te lanzar a una tierra muy espaciosa. All morirs y all quedarn tus magnficos carros, Oh t, vergenza de la casa de tu Seor.'
Te destituir de tu cargo, Y te derribar de tu puesto.
Y suceder en aquel da, Que llamar a Mi siervo Eliaquim, hijo de Hilcas,
Lo vestir con tu tnica, Con tu cinturn lo ceir, Tu autoridad pondr en su mano, Y llegar a ser un padre para los habitantes de Jerusaln Y para la casa de Jud.
Entonces pondr la llave de la casa de David sobre su hombro; Cuando l abra, nadie cerrar, Cuando l cierre, nadie abrir.
Lo clavar como clavija en lugar seguro, Y ser un trono de gloria para la casa de su padre.
"Y colgarn de l toda la gloria de la casa de su padre, descendencia y vstagos, todas las vasijas menores, desde los tazones hasta los cntaros."
"En aquel da," declara el SEOR de los ejrcitos "la clavija clavada en un lugar firme se aflojar, se quebrar y caer, y la carga colgada de ella ser destruida, porque el SEOR ha hablado."
Orculo (Profeca) sobre Tiro: "Giman, naves de Tarsis, Porque Tiro ha sido destruida, sin casas y sin puerto. Desde la tierra de Chipre les ha sido revelado.
Callen, moradores de la costa, Mercaderes de Sidn. Tus mensajeros cruzaron el mar,
Y estuvieron en muchas aguas. Sus ingresos eran el grano del Nilo y la cosecha del Ro, Y ella era el mercado de las naciones.
Avergnzate, Sidn, Porque habla el mar, la fortaleza del mar, y dice: 'No he estado de parto, ni he dado a luz, No he educado jvenes, ni he criado vrgenes.'
Cuando la noticia llegue a Egipto, Se angustiarn por las nuevas de Tiro.
Pasen a Tarsis; Giman, moradores de la costa.
Es sta su ciudad divertida Cuyos das se remontan a la antigedad, Cuyos pies la llevaban a establecerse en lugares distantes?
Quin ha planeado esto contra Tiro, la que conceda coronas, Cuyos mercaderes eran prncipes, cuyos comerciantes eran los nobles de la tierra?
El SEOR de los ejrcitos lo ha planeado para abatir el orgullo de toda hermosura, Para humillar a todos los nobles de la tierra.
Inunda tu tierra como el Nilo, hija de Tarsis, Ya no hay ms restriccin.
El SEOR ha extendido Su mano sobre el mar, Ha hecho temblar los reinos. Ha dado orden respecto a Canan para que destruyan sus fortalezas.
El ha dicho: 'No te divertirs ms, Virgen oprimida, hija de Sidn. Levntate, pasa a Chipre. Aun all no hallars descanso.'
Miren la tierra de los Caldeos: Este pueblo no exista; Asiria lo design para moradores del desierto. Ellos levantaron sus torres de sitio, despojaron sus palacios y la convirtieron en ruinas.
Giman, naves de Tarsis, Porque ha sido destruida su fortaleza.
Y acontecer en aquel da que Tiro ser olvidada por setenta aos, como los das de un rey. Despus de los setenta aos le suceder a Tiro como en la cancin de la ramera:
'Toma la lira, anda por la ciudad, Oh ramera olvidada. Tae hbilmente las cuerdas, canta muchas canciones, Para que seas recordada.'"
Y suceder que despus de los setenta aos el SEOR visitar a Tiro. Entonces ella regresar a su paga de ramera, y se prostituir con todos los reinos sobre la superficie de la tierra.
Pero sus ganancias y su paga de ramera sern consagradas al SEOR. No sern almacenadas ni acumuladas, sino que su ganancia llegar a ser suficiente alimento y vestidura selecta para aqullos que habiten en la presencia del SEOR.
Miren, el SEOR arrasa la tierra, la devasta, trastorna su superficie y dispersa sus habitantes.
Le suceder tanto al pueblo como al sacerdote, al siervo como a su amo, a la doncella como a su ama, al comprador como al vendedor, al que presta como al que toma prestado, al acreedor como al deudor.
La tierra ser totalmente arrasada y completamente saqueada, porque el SEOR ha dicho esta palabra.
De duelo y marchitada est la tierra, el mundo desfallece y se marchita, languidecen los grandes del pueblo de la tierra.
Tambin la tierra es profanada por sus habitantes, porque traspasaron las leyes, violaron los estatutos, quebrantaron el pacto eterno.
Por eso, una maldicin devora la tierra, y son tenidos por culpables los que habitan en ella. Por eso, son consumidos los habitantes de la tierra, y pocos hombres quedan en ella.
El vino nuevo est de duelo, Desfallece la vid, Suspiran todos los de alegre corazn.
Cesa el jbilo de los panderos, Se acaba el alboroto de los que se divierten, Cesa el jbilo de la lira.
No beben vino con cancin. El licor es amargo a los que lo beben.
Derribada est la ciudad del caos, Toda casa est cerrada para que no entre nadie.
Hay clamor en las calles por falta de vino, Toda alegra se convierte en tinieblas, Desterrado est el jbilo de la tierra.
Desolacin queda en la ciudad, Y su puerta est hecha pedazos, en ruinas.
Porque as ser en medio de la tierra, entre los pueblos, Como cuando se varea el olivo, Como en los rebuscos cuando se acaba la vendimia.
Ellos alzan sus voces, gritan de jbilo. Desde el occidente dan voces por la majestad del SEOR.
Por tanto, glorifiquen al SEOR en el oriente, El nombre del SEOR, Dios de Israel, En las costas del mar.
Desde los confines de la tierra omos cnticos: "Gloria al Justo." Pero yo digo: "Pobre de m! Pobre de m! Ay de m! Los traidores obran con perfidia, Con mucha perfidia obran los traidores."
Terror, foso y lazo Te asedian, oh morador de la tierra.
Entonces suceder que el que huya del ruido del terror, caer en el foso, Y el que salga del foso, ser atrapado en el lazo. Porque las ventanas de arriba estn abiertas, y los cimientos de la tierra se estremecen.
Se hace pedazos la tierra, En gran manera se agrieta, Con violencia tiembla la tierra.
Se tambalea, oscila la tierra como un ebrio, Se balancea como una choza, Pues pesa sobre ella su transgresin, Y caer, y no volver a levantarse.
Y suceder en aquel da, Que el SEOR castigar al ejrcito celestial en las alturas, Y a los reyes de la tierra en la tierra.
Y sern agrupados en montn Como prisioneros en un calabozo; Sern encerrados en la crcel, Y despus de muchos das sern castigados.
Entonces la luna se abochornar y el sol se avergonzar Porque el SEOR de los ejrcitos reinar en el Monte Sion y en Jerusaln, Y delante de Sus ancianos estar Su gloria.
Oh SEOR, T eres mi Dios; Te ensalzar, dar alabanzas a Tu nombre, Porque has hecho maravillas, Designios concebidos desde tiempos antiguos con toda fidelidad.
Porque has convertido la ciudad en un montn de escombros, La ciudad fortificada, en una ruina. El palacio de extranjeros ya no es ciudad, Nunca ser reedificado.
Por eso Te glorificar un pueblo fuerte, Ciudades de crueles naciones Te reverenciarn.
Porque T has sido baluarte para el desvalido, Baluarte para el necesitado en su angustia, Refugio contra la tormenta, sombra contra el calor. Pues el aliento de los crueles Es como turbin contra el muro.
Como calor durante la sequa, T aquietas el estruendo de los extranjeros. Como el calor a la sombra de una nube, es acallado el cntico de los tiranos.
El SEOR de los ejrcitos preparar en este monte para todos los pueblos un banquete de manjares suculentos, Un banquete de vino aejo, pedazos escogidos con tutano, Y vino aejo refinado.
Y destruir en este monte la cobertura que cubre todos los pueblos, El velo que est extendido sobre todas las naciones.
El destruir la muerte para siempre. El Seor DIOS enjugar las lgrimas de todos los rostros, Y quitar el oprobio de Su pueblo de sobre toda la tierra, Porque el SEOR ha hablado.
Y en aquel da se dir: "Este es nuestro Dios a quien hemos esperado para que nos salvara. Este es el SEOR a quien hemos esperado; Regocijmonos y alegrmonos en su salvacin."
Porque la mano del SEOR reposar en este monte, Y Moab ser pisoteado en su sitio Como es pisoteada la paja en el agua del muladar.
Y en medio de l, Moab extender sus manos Como el nadador extiende sus manos para nadar, Pero el Seor abatir su arrogancia y la destreza de sus manos.
Y derribar las fortalezas inconmovibles de tus murallas, Las humillar y las echar por tierra, hasta el polvo.
En aquel da se cantar este cntico en la tierra de Jud: "Ciudad fuerte tenemos; Para proteccin El pone murallas y baluartes.
Abran las puertas para que pueda entrar la nacin justa, La que permanece fiel.
Al de firme propsito guardars en perfecta paz, Porque en Ti confa.
Confen en el SEOR para siempre, Porque en DIOS el SEOR, tenemos una Roca eterna.
Porque El ha abatido a los que moran en lo alto, a la ciudad inconmovible; La humilla, la humilla hasta la tierra, la derriba hasta el polvo,
Y la pisotearn los pies, Los pies de los afligidos, las pisadas de los desvalidos."
La senda del justo es rectitud. T, que eres recto, allana el sendero del justo.
Ciertamente, siguiendo la senda de Tus juicios, Oh SEOR, Te hemos esperado. Tu nombre y Tu memoria son el anhelo del alma.
En la noche Te desea mi alma, En verdad mi espritu dentro de m Te busca con diligencia. Porque cuando la tierra tiene conocimiento de Tus juicios, Aprenden justicia los habitantes del mundo.
Aunque se le muestre piedad al impo, No aprende justicia. Obra injustamente en tierra de rectitud, Y no ve la majestad del SEOR.
Oh SEOR, levantada est Tu mano, mas ellos no la ven. Que vean Tu celo por el pueblo y se avergencen. Ciertamente el fuego devorar a Tus enemigos.
SEOR, T establecers paz para nosotros, Ya que tambin todas nuestras obras T las hiciste por nosotros.
Oh SEOR, Dios nuestro, otros seores fuera de Ti nos han gobernado. Pero slo en Ti confesamos Tu nombre.
Los muertos no vivirn, los espritus no se levantarn, Pues los castigaste y destruiste, Y has borrado todo recuerdo de ellos.
Has aumentado la nacin, oh SEOR, Has aumentado la nacin, Te has glorificado, Has ensanchado todos los lmites de la tierra.
Oh SEOR, en la angustia Te buscaron. Apenas susurraban una oracin, Cuando Tu castigo estaba sobre ellos.
Como la mujer encinta, al acercarse el momento de dar a luz, Se retuerce y grita en sus dolores de parto, As ramos nosotros delante de Ti, oh SEOR.
Estbamos encinta, nos retorcamos en los dolores, Dimos a luz, al parecer, slo viento. No logramos liberacin para la tierra, Ni nacieron habitantes del mundo.
Tus muertos vivirn, Sus cadveres se levantarn. Moradores del polvo, despierten y den gritos de jbilo!, Porque tu roco es como el roco del alba, Y la tierra dar a luz a los espritus.
Ven, pueblo mo, entra en tus aposentos Y cierra tras ti tus puertas; Escndete por corto tiempo Hasta que pase la indignacin.
Porque el SEOR va a salir de Su lugar Para castigar la iniquidad de los habitantes de la tierra, Y la tierra pondr de manifiesto su sangre derramada Y no ocultar ms a sus asesinados.
Aquel da el SEOR castigar Con Su espada inflexible, grande y poderosa, A Leviatn (monstruo marino), serpiente huidiza, A Leviatn, serpiente tortuosa, Y matar al dragn que vive en el mar.
Aquel da se dir: "Una via de vino; de ella canten.
Yo, el SEOR, soy su guardador; A cada momento la riego. Para que nadie la dae, La guardo noche y da.
No tengo furor. Si alguien Me da zarzas y espinos en batalla, Los pisotear, los quemar completamente,
A no ser que l confe en Mi proteccin, Que haga la paz conmigo, Que conmigo haga la paz."
En los das venideros Jacob echar races, Israel florecer y brotar, Y llenar el mundo entero de fruto.
Acaso fue herido con la herida de Aquel que lo hiri? Acaso fue muerto como con la matanza de sus muertos?
Luchaste con l desterrndolo, expulsndolo. Con Su soplo violento El lo expuls en el da del viento del este.
As pues, con esto la iniquidad de Jacob ser perdonada, Y ste ser todo el fruto del perdn de su pecado: Cuando haga todas las piedras del altar como piedras de cal pulverizadas; Cuando no estn en pie las Aseras y los altares de incienso.
Porque solitaria est la ciudad fortificada, Un lugar desamparado y abandonado como un desierto. All pastar el becerro, Y all se echar y se alimentar de sus ramas.
Cuando su ramaje est seco, es quebrado, Vienen las mujeres y le prenden fuego. Porque no es pueblo de discernimiento, Por tanto su Hacedor no le tendr compasin, Y su Creador no tendr piedad de l.
En aquel da el SEOR trillar desde la corriente del Eufrates hasta el torrente de Egipto, y ustedes sern recogidos uno a uno, oh Israelitas.
Tambin en aquel da se tocar una gran trompeta, y los que perecan en la tierra de Asiria y los desterrados en la tierra de Egipto, vendrn y adorarn al SEOR en el monte santo en Jerusaln.
Ay de la corona de arrogancia de los ebrios de Efran, Y de la flor marchita de su gloriosa hermosura, Que est sobre la cabeza del valle frtil De los vencidos por el vino!
Miren, uno fuerte y poderoso de parte del Seor, Como tormenta de granizo, tempestad destructora, Como tormenta de violentas aguas desbordadas, Los ha lanzado a tierra con Su mano.
Con los pies es pisoteada la corona de arrogancia de los ebrios de Efran.
Y la flor marchita de su gloriosa hermosura, Que est sobre la cabeza del valle frtil, Ser como el primer higo maduro antes del verano, El cual uno ve, Y tan pronto est en su mano se lo traga.
En aquel da el SEOR de los ejrcitos ser hermosa corona Y gloriosa diadema para el remanente de Su pueblo,
Espritu de justicia para el que se sienta en juicio, Y fuerza para los que rechazan el asalto en la puerta.
Tambin stos se tambalean por el vino y dan traspis por el licor: El sacerdote y el profeta por el licor se tambalean, Estn ofuscados por el vino, por el licor dan traspis; Vacilan en sus visiones, Titubean al pronunciar juicio.
Porque todas las mesas estn llenas de vmito asqueroso, sin un solo lugar limpio.
A quin ensear conocimiento, O a quin interpretar el mensaje? A los recin destetados? A los recin quitados de los pechos?
Porque dice: "Mandato sobre mandato, mandato sobre mandato, Lnea sobre lnea, lnea sobre lnea, Un poco aqu, un poco all."
En verdad, con tartamudez de labios Y en lengua extranjera, El hablar a este pueblo,
Al cual haba dicho: "Aqu hay reposo, den reposo al cansado;" Y: "Aqu hay descanso." Pero no quisieron escuchar.
Por lo cual la palabra del SEOR para ellos ser: "Mandato sobre mandato, mandato sobre mandato, Lnea sobre lnea, lnea sobre lnea, Un poco aqu, un poco all, Para que vayan y caigan de espaldas, Se quiebren los huesos, Y sean enlazados y a
Por tanto, oigan la palabra del SEOR, oh insolentes, Gobernantes de este pueblo que est en Jerusaln.
Porque han dicho: "Hemos hecho un pacto con la muerte, Hemos hecho un convenio con el Seol (regin de los muertos). Cuando pase el azote abrumador, no nos alcanzar, Porque hemos hecho de la mentira nuestro refugio Y en el engao nos hemos escondido."
Por tanto, as dice el Seor DIOS: "Yo pongo por fundamento en Sion una piedra, una piedra probada, Angular, preciosa, fundamental, bien colocada. El que crea en ella no ser perturbado.
Pondr el juicio como medida, Y la justicia como nivel; Entonces el granizo barrer el refugio de la mentira, Y las aguas cubrirn el escondite.
Ser terminado el pacto de ustedes con la muerte, Su convenio con el Seol no quedar en pie. Cuando pase el azote abrumador, Ustedes sern pisoteados por l.
Cuantas veces pase, los arrebatar, Porque pasar maana tras maana, de da y de noche. Y ser terrible espanto el comprender el mensaje."
La cama es muy corta para estirarse en ella, Y la manta muy estrecha para envolverse en ella.
Porque el SEOR se levantar como en el Monte Perazim, Se enojar como en el Valle de Gaban, Para hacer Su tarea, Su extraa tarea, Y para hacer Su obra, Su extraordinaria obra.
Y ahora, no continen ustedes como insolentes, No sea que se hagan ms fuertes sus grillos, Pues de parte del Seor, DIOS de los ejrcitos, he odo De una destruccin decretada sobre la tierra.
Escuchen y oigan mi voz, Presten atencin y oigan mis palabras.
Acaso para sembrar se pasa arando el labrador todo el da, Abriendo y rastrillando su tierra?
No allana su superficie Y siembra eneldo y esparce comino, Y siembra trigo en hileras, Cebada en su debido lugar, y centeno dentro de sus lmites?
Porque su Dios lo instruye y le ensea cmo hacerlo.
Pues no se trilla el eneldo con el trillo, Ni se hace girar la rueda de carreta sobre el comino; Sino que con vara se sacude el eneldo, y con palo el comino.
El grano es triturado, Pero no lo seguirn trillando indefinidamente; Debido a que la rueda de la carreta y sus caballos lo daarn, No lo triturarn ms.
Tambin esto procede del SEOR de los ejrcitos, Que ha hecho maravilloso Su consejo y grande Su sabidura.
Ay, Ariel (Len de Dios), Ariel la ciudad donde acamp David! Aadan ao sobre ao, celebren las fiestas a su tiempo.
Traer angustias a Ariel, Y ser una ciudad de lamento y de duelo; Ser para M como un Ariel (un brasero del altar).
Acampar contra ti rodendote, Pondr contra ti vallas de asedio, Y levantar contra ti baluartes.
Entonces sers humillada, Desde el suelo hablars, Y desde el polvo donde ests postrada Saldr tu habla. Tu voz ser tambin como la de un espritu de la tierra, Y desde el polvo susurrar tu habla.
Pero la multitud de tus enemigos ser como polvo fino, Y la multitud de los crueles como paja que se va volando; Suceder en un instante, de repente.
Sers castigada por el SEOR de los ejrcitos con truenos y terremotos y gran ruido, Con torbellino y tempestad y con llama de fuego consumidor.
Y ser como un sueo, una visin nocturna, La multitud de todas las naciones que combaten contra Ariel, Todos los que combaten contra ella y su fortaleza, y los que la afligen.
Ser como cuando un hambriento suea Que est comiendo; Pero cuando despierta, su hambre no ha sido satisfecha. O como cuando un sediento suea Que est bebiendo; Pero cuando despierta, est desfallecido, Y su sed no ha sido aplacada. As ser la multitu
Detnganse y esperen, Ciguense y qudense ciegos. Ustedes se embriagan, pero no con vino; Se tambalean, pero no con licor.
Porque el SEOR ha derramado sobre ustedes espritu de sueo profundo, El ha cerrado sus ojos: los profetas, Y ha cubierto sus cabezas: los videntes.
Toda la visin ser para ustedes como las palabras de un libro sellado, que cuando se le da al que sabe leer, dicindole: "Lee esto, por favor;" y l dir: "No puedo, porque est sellado."
Entonces el libro ser dado al que no sabe leer, dicindole: "Lee esto, por favor;" y l dir: "No s leer."
Dijo entonces el Seor: "Por cuanto este pueblo se acerca a M con sus palabras Y Me honra con sus labios, Pero aleja de M su corazn, Y su veneracin hacia M es slo una tradicin aprendida de memoria ,
Por tanto, volver a hacer maravillas con este pueblo, prodigiosas maravillas. Y perecer la sabidura de sus sabios, Y se eclipsar el entendimiento de sus entendidos."
Ay de los que van muy hondo Para esconder sus planes al SEOR, Y realizan sus obras en tinieblas Y dicen: "Quin nos ve? o Quin nos conoce?"
Qu equivocacin la suya! Es acaso el alfarero igual que el barro, Para que lo que est hecho diga a su hacedor: "El no me hizo;" O lo que est formado diga al que lo form: "El no tiene entendimiento?"
Acaso no queda ya muy poco tiempo Para que el Lbano se convierta en campo frtil, Y el campo frtil sea considerado bosque?
En aquel da los sordos oirn las palabras de un libro, Y desde la oscuridad y las tinieblas los ojos de los ciegos vern.
Los afligidos aumentarn tambin su alegra en el SEOR, Y los necesitados de la humanidad se regocijarn en el Santo de Israel.
Porque el violento tendr su fin, el insolente ser acabado, Y sern cortados todos los que se desvelan para hacer el mal;
Los que hacen que una persona sea acusada por una palabra, Y tienden lazos al que juzga en la puerta, Y defraudan al justo con vanos argumentos.
Por tanto, el SEOR, que redimi a Abraham, dice as acerca de la casa de Jacob: "Jacob no ser ahora avergonzado, ni palidecer ahora su rostro,
Porque cuando vea a sus hijos, la obra de Mis manos, en medio suyo, Ellos santificarn Mi nombre. Ciertamente, santificarn al Santo de Jacob, Y tendrn temor al Dios de Israel.
Los descarriados de espritu conocern la verdad, Y los murmuradores aceptarn instruccin."
"Ay de los hijos rebeldes," declara el SEOR "que ejecutan planes, pero no los Mos, Y hacen alianza, pero no segn Mi Espritu, Para aadir pecado sobre pecado!
Los que descienden a Egipto Sin consultarme, Para refugiarse al amparo de Faran, Y buscar abrigo (refugio) a la sombra de Egipto.
Por tanto, el amparo de Faran ser su vergenza, Y el abrigo (refugio) a la sombra de Egipto, su humillacin.
Porque sus prncipes estn en Zon, Y sus embajadores llegan a Hanes.
Todos se avergonzarn a causa de un pueblo que no les trae provecho, No les sirve de ayuda ni de utilidad, sino de vergenza y tambin de oprobio."
Orculo (Profeca) sobre las bestias del Neguev (regin del sur). Por tierra de tribulacin y angustia, De donde vienen la leona y el len, la vbora y la serpiente voladora, Llevan sus riquezas sobre lomos de pollinos Y sus tesoros sobre lomos
O sea, a Egipto, cuya ayuda es vana y vaca. Por tanto lo he llamado Rahab (monstruo marino) el destruido.
Ahora ve, escrbelo en una tablilla delante de ellos Y grbalo en un rollo, Para que sirva en el da postrero Como testigo para siempre.
Porque ste es un pueblo rebelde, hijos falsos, Hijos que no quieren escuchar La instruccin del SEOR;
Que dicen a los videntes: "No vean visiones;" Y a los profetas: "No nos profeticen lo que es recto, Dgannos palabras agradables, Profeticen ilusiones.
Aprtense del camino, desvense de la senda, No oigamos ms acerca del Santo de Israel."
Por tanto, as dice el Santo de Israel: "Ya que han desechado esta palabra, Y han confiado en la opresin y en el engao, y se han apoyado en ellos,
Por eso esta iniquidad ser para ustedes Como muro agrietado a punto de caer, Como abultamiento en una pared alta, Cuya cada viene de repente, en un instante.
Su cada es como el romper de una vasija de alfarero, Despedazada sin piedad; No se halla entre sus pedazos ni un tiesto Para tomar fuego del hogar O para sacar agua de una cisterna."
Porque as ha dicho el Seor DIOS, el Santo de Israel: "En arrepentimiento y en reposo sern salvos; En quietud y confianza est su poder." Pero ustedes no quisieron,
Y dijeron: "No, porque huiremos a caballo." Por tanto, huirn. Y: "Sobre corceles veloces cabalgaremos." Por tanto, sern veloces los que los persigan.
Mil huirn ante la amenaza de uno solo; Ante la amenaza de cinco huirn, Hasta que sean dejados como una ensea (un asta) en la cima de un monte, Y como seal (estandarte) sobre una colina.
Por tanto, el SEOR desea tener piedad de ustedes, Y por eso se levantar para tener compasin de ustedes. Porque el SEOR es un Dios de justicia; Cun bienaventurados son todos los que en El esperan!
Oh pueblo de Sion, morador de Jerusaln, no llorars ms. Ciertamente Dios se apiadar de ti a la voz de tu clamor. Cuando la oiga, te responder.
Aunque el Seor les ha dado pan de escasez y agua de opresin, El, tu Maestro, no se esconder ms, sino que tus propios ojos contemplarn a tu Maestro.
Tus odos oirn detrs de ti estas palabras: "Este es el camino, anden en l," ya sea que vayan a la derecha o a la izquierda.
Entonces profanars tus imgenes talladas recubiertas de plata, y tus imgenes fundidas revestidas de oro. Las esparcirs como cosa inmunda, y les dirs: "Fuera de aqu!"
Y El te dar lluvia para la semilla que siembres en la tierra, y el pan del producto de la tierra ser rico y abundante. En aquel da tus ganados sern apacentados en espaciosos pastizales (praderas).
Tambin los bueyes y los asnos que labran la tierra comern forraje con sal, que ha sido aventado con pala y con bieldo.
Sobre todo monte alto y sobre toda colina elevada habr arroyos de aguas perennes el da de la gran matanza, cuando caigan las torres.
La luz de la luna ser como la luz del sol, y la luz del sol ser siete veces mayor, como la luz de siete das, el da que el SEOR ponga una venda en la fractura de Su pueblo y cure la llaga que El ha causado.
Miren, el nombre del SEOR viene de lejos; Ardiente es Su ira, y denso es Su humo. Sus labios estn llenos de indignacin, Su lengua es como fuego consumidor,
Y Su aliento como un torrente desbordado Que llega hasta el cuello, Para zarandear a las naciones en una zaranda de destruccin, Y poner la brida que conduce a la ruina en las mandbulas de los pueblos.
Ustedes tendrn cnticos como en la noche sagrada de fiesta, Y alegra de corazn como cuando uno marcha al son de la flauta, Para ir al monte del SEOR, a la Roca de Israel.
Y el SEOR har or la majestad de Su voz, Y dejar ver la descarga de Su brazo Con furia de ira y llama de fuego consumidor, Con turbin, aguacero y piedra de granizo.
Porque a la voz del SEOR, Asiria se aterrar, Cuando El la hiera con la vara.
Y cada golpe de la vara de castigo Que el SEOR descargue sobre ella, Ser al son de panderos y liras; Y en batallas, blandiendo armas, El pelear contra ellos.
Porque Tofet (lugar de sacrificios) est preparado desde hace tiempo, Ciertamente, ha sido dispuesto para el rey. El lo ha hecho profundo y ancho, Una pira de fuego con abundante lea; El soplo del SEOR, como torrente de azufre, lo enciende.
Ay de los que descienden a Egipto por ayuda! En los caballos buscan apoyo, Y confan en los carros porque son muchos, Y en los jinetes porque son muy fuertes, Pero no miran al Santo de Israel, ni buscan al SEOR.
Pero El tambin es sabio, y traer el mal, Y no se retractar de Sus palabras; Sino que se levantar contra la casa de los malhechores Y contra la ayuda de los que obran iniquidad.
Pues los Egipcios son hombres, y no Dios, Y sus caballos son carne, y no espritu. El SEOR, pues, extender Su mano, Y el que ayuda tropezar, Y el que recibe ayuda caer; Todos ellos a una perecern.
Porque as me dice el SEOR: "Tal como grue el len o el leoncillo sobre su presa, Contra el que se rene una multitud de pastores, Pero que no se atemoriza de sus voces ni se acobarda por su multitud, As descender el SEOR de los ejrcitos
Como aves que vuelan, as proteger el SEOR de los ejrcitos a Jerusaln; La proteger y la librar, La perdonar y la rescatar.
Vuelvan a Aqul de quien tan profundamente se han apartado, oh hijos de Israel.
Porque en aquel da cada uno repudiar sus dolos de plata y sus dolos de oro, que les han hecho sus manos pecadoras.
El Asirio caer por espada, no de hombre, Y la espada no humana lo devorar. No escapar de la espada, Y sus jvenes sern sometidos a trabajos forzados.
"Su fortaleza (Su pea) a causa del terror pasar, Y sus prncipes se espantarn ante el estandarte," Declara el SEOR, que tiene Su fuego en Sion y Su horno en Jerusaln.
Ciertamente, un rey reinar con justicia, Y prncipes gobernarn con rectitud.
Cada uno ser como refugio contra el viento Y un abrigo (amparo) contra la tormenta, Como corrientes de agua en tierra seca, Como la sombra de una gran pea en tierra rida.
No se cegarn entonces los ojos de los que ven, Y los odos de los que oyen escucharn.
El corazn de los imprudentes discernir la verdad, Y la lengua de los tartamudos se apresurar a hablar claramente.
Ya no se llamar noble al necio, Ni se le dir generoso al tramposo.
Pues el necio habla necedades, Y su corazn se inclina hacia el mal, Para practicar la impiedad y hablar falsedad contra el SEOR, Para mantener con hambre al hambriento Y para privar de bebida al sediento.
En cuanto al tramposo, sus armas son malignas; Trama designios perversos Para destruir con calumnias a los afligidos, Aun cuando el necesitado hable lo que es justo.
Pero el noble concibe planes nobles, Y en las cosas nobles se afirma.
Levntense, mujeres perezosas, Y oigan mi voz. Hijas confiadas, Presten odo a mi palabra.
Dentro de un ao y algunos das, Se conturbarn, hijas confiadas, Porque se habr acabado la vendimia, Y la recoleccin del fruto no vendr.
Tiemblen, mujeres perezosas; Contrbense, hijas confiadas. Desvstanse, desndense, y canse cilicio en la cintura.
Golpense el pecho, por los campos agradables, por la vid fructfera,
Por el suelo de mi pueblo donde crecern espinos y zarzas; S, por todas las casas alegres y por la ciudad divertida.
Porque el palacio ha sido abandonado, hecha un desierto la populosa ciudad. Colina y atalaya se han convertido en cuevas para siempre, Un deleite para asnos monteses, un pasto para rebaos;
Hasta que se derrame sobre nosotros el Espritu desde lo alto, El desierto se convierta en campo frtil Y el campo frtil sea considerado como bosque.
En el desierto morar el derecho, Y la justicia habitar en el campo frtil.
La obra de la justicia ser paz, Y el servicio de la justicia, tranquilidad y confianza para siempre.
Entonces habitar mi pueblo en albergue de paz, En mansiones seguras y en lugares de reposo;
Aunque caiga granizo cuando el bosque caiga, Y la ciudad sea derribada por completo.
Cun bienaventurados sern ustedes los que siembran junto a todas las aguas, Y dejan sueltos al buey y al asno!
Ay de ti que destruyes, Y no has sido destruido; Y de aqul que es traidor, cuando otros no actuaron con perfidia contra l! Cuando termines de destruir, sers destruido; Cuando acabes de actuar con perfidia, con perfidia actuarn co
Oh SEOR, ten piedad de nosotros; en Ti hemos esperado. S nuestra fortaleza cada maana, Tambin nuestra salvacin en tiempo de angustia.
Al estruendo del tumulto los pueblos huyen; Al levantarte T, las naciones se dispersan.
Se recoge el botn como recoge la oruga, Se lanzan sobre l como se lanzan las langostas.
Exaltado es el SEOR, pues mora en lo alto; Ha llenado a Sion de derecho y de justicia.
El ser la seguridad de tus tiempos, Abundancia de salvacin, sabidura y conocimiento; El temor del SEOR es tu tesoro.
Miren cmo sus valientes claman en las calles, Los mensajeros de paz lloran amargamente.
Las calzadas estn desiertas, el viajero ya no pasa. Ha quebrantado el pacto, ha despreciado las ciudades, No tiene en estima al hombre.
La tierra est de duelo y desfallece, El Lbano est avergonzado y se marchita. Sarn es como una llanura desierta, Y pierden su follaje Basn y el Carmelo.
"Ahora me levantar," dice el SEOR "ahora ser exaltado, ahora ser ensalzado.
Ustedes concibieron hierba seca, darn a luz rastrojo; Mi aliento como fuego los consumir.
Y los pueblos sern calcinados, Como espinos cortados que son quemados en el fuego.
Oigan, los que estn lejos, lo que he hecho; Y los que estn cerca, reconozcan Mi poder."
Aterrados estn los pecadores en Sion, El temblor se ha apoderado de los impos. Quin de nosotros habitar con el fuego consumidor? Quin de nosotros habitar con las llamas eternas?
El que anda en justicia y habla con sinceridad, El que rehsa la ganancia injusta, Y se sacude las manos para que no retengan soborno; El que se tapa los odos para no or del derramamiento de sangre, Y cierra los ojos para no ver el mal.
Ese morar en las alturas, En la pea inconmovible estar su refugio; Se le dar su pan, Tendr segura su agua.
Tus ojos contemplarn al Rey en Su hermosura, Vern una tierra muy lejana.
Tu corazn meditar en el terror, y dir: "Dnde est el que cuenta? Dnde est el que pesa? Dnde est el que cuenta las torres?"
No vers ms al pueblo feroz, Pueblo de habla incomprensible, que nadie entiende, De lengua tartamuda, que nadie comprende.
Contempla a Sion, ciudad de nuestras fiestas sealadas. Tus ojos vern a Jerusaln, morada de quietud, Tienda que no ser plegada, Cuyas estacas no sern arrancadas nunca ms, Ni rotas ninguna de sus cuerdas.
Porque all, el Majestuoso, el SEOR, ser para nosotros Lugar de ros y de anchos canales, Por donde no andar embarcacin de remos, Ni nave potente por l pasar.
Porque el SEOR es nuestro juez, El SEOR es nuestro legislador, El SEOR es nuestro rey; El nos salvar.
Se han aflojado tus cuerdas; No pueden sostener firme el mstil Ni entesar la vela. Entonces ser repartida la presa de un abundante botn. Los cojos se llevarn los despojos.
Ningn habitante dir: "Estoy enfermo." Al pueblo que all habita, le ser perdonada su iniquidad.
Acrquense, naciones, para or, y escuchen, pueblos. Oiga la tierra y cuanto hay en ella, el mundo y todo lo que de l brota.
Porque el enojo del SEOR es contra todas las naciones, Y Su furor contra todos sus ejrcitos. Las ha destruido por completo, Las ha entregado a la matanza.
Sus muertos sern arrojados, De sus cadveres subir el hedor, Y las montaas sern empapadas con su sangre.
Todo el ejrcito de los cielos se consumir, Y los cielos se enrollarn como un pergamino. Tambin todos sus ejrcitos se marchitarn Como se marchita la hoja de la vid, O como se marchita la de la higuera.
Porque Mi espada est embriagada en el cielo, Descender para hacer juicio sobre Edom Y sobre el pueblo que Yo he dedicado a la destruccin.
La espada del SEOR est llena de sangre, Est llena de sebo, de la sangre de corderos y de machos cabros, De sebo de los riones de carneros. Porque el SEOR tiene un sacrificio en Bosra, Y una gran matanza en la tierra de Edom.
Con ellos caern bfalos Y novillos junto con toros. As su tierra se embriagar de sangre, Y su polvo ser engrasado de sebo.
Porque es da de venganza del SEOR, Ao de retribucin para la causa de Sion.
Los torrentes de Edom se convertirn en brea, Su polvo en azufre, Y su tierra ser brea ardiente.
No se apagar ni de noche ni de da, Su humo subir para siempre. De generacin en generacin permanecer desolada, Nunca jams pasar nadie por ella.
Pero el pelcano y el erizo la poseern, El bho y el cuervo habitarn en ella. Dios extender sobre ella el cordel de desolacin Y la plomada del vaco.
Sus nobles (y all no hay ninguno A quien puedan proclamar rey) Y todos sus prncipes sern nada.
Espinos crecern en sus palacios, Ortigas y cardos en sus ciudades fortificadas. Ser tambin guarida de chacales Y morada de cras de avestruz.
Las fieras del desierto se encontrarn con las hienas, El macho cabro llamar a los de su especie. S, el monstruo nocturno se establecer all, Y encontrar para s lugar de reposo.
All la serpiente anidar y pondr sus huevos, Los incubar y juntar su cra bajo su sombra. Tambin all se juntarn los halcones, Cada uno con su compaera.
Busquen en el libro del SEOR, y lean: Ninguno de ellos faltar, Ninguno carecer de su compaera. Porque Su boca lo ha mandado, Y Su Espritu los ha reunido.
El les ha echado suertes, Y Su mano les ha repartido la tierra con el cordel. La poseern para siempre; De generacin en generacin morarn en ella.
El desierto y el lugar desolado se alegrarn, Y se regocijar el Arab y florecer; Como el azafrn
Florecer copiosamente Y se regocijar en gran manera y gritar de jbilo. La gloria del Lbano le ser dada, La majestad del Carmelo y de Sarn. Ellos vern la gloria del SEOR, La majestad de nuestro Dios.
Fortalezcan las manos dbiles Y afiancen las rodillas vacilantes.
Digan a los de corazn tmido: "Esfurcense, no teman, Pues su Dios viene con venganza; La retribucin vendr de Dios mismo, Mas El los salvar."
Entonces se abrirn los ojos de los ciegos, Y los odos de los sordos se destaparn.
El cojo entonces saltar como un ciervo, Y la lengua del mudo gritar de jbilo, Porque aguas brotarn en el desierto Y arroyos en el Arab.
La tierra abrasada se convertir en laguna, Y el secadal en manantiales de aguas. En la guarida de chacales, su lugar de descanso, La hierba se convertir en caas y juncos.
All habr una calzada, un camino, Y ser llamado Camino de Santidad. El inmundo no viajar por l, Sino que ser para el que ande en ese camino. Los necios no vagarn por l .
All no habr len, Ni subir por l bestia feroz; Estos no se hallarn all. Sin embargo por all andarn los redimidos.
Volvern los rescatados del SEOR, Entrarn en Sion con gritos de jbilo, Con alegra eterna sobre sus cabezas. Gozo y alegra alcanzarn, Y huirn la tristeza y el gemido.
Y aconteci que en el ao catorce del rey Ezequas, subi Senaquerib, rey de Asiria, contra todas las ciudades fortificadas de Jud, y las tom.
El rey de Asiria envi desde Laquis a Jerusaln, al Rabsaces con un gran ejrcito, contra el rey Ezequas. Y se coloc junto al acueducto del estanque superior que est en la calzada del campo del Batanero (del Lavandero).
Entonces Eliaquim, hijo de Hilcas, mayordomo de la casa real, el escriba Sebna y el cronista Joa, hijo de Asaf, salieron a recibirlo.
Y el Rabsaces les dijo: "Digan ahora a Ezequas: 'As dice el gran rey, el rey de Asiria: "Qu confianza es sta que t tienes?
"Yo digo: 'Tu consejo y podero para la guerra slo son palabras vacas.' Ahora pues, en quin confas que te has rebelado contra m?
"Yo s que t confas en el bculo de esta caa quebrada, es decir, en Egipto, en el cual, si un hombre se apoya, penetrar en su mano y la traspasar. As es Faran, rey de Egipto, para todos los que confan en l.
"Pero si me dicen: 'Nosotros confiamos en el SEOR nuestro Dios,' no es El aqul cuyos lugares altos y cuyos altares Ezequas ha quitado y ha dicho a Jud y a Jerusaln: 'Adoren delante de este altar'?
"Ahora pues, te ruego que llegues a un acuerdo con mi seor el rey de Asiria, y yo te dar 2,000 caballos, si por tu parte puedes poner jinetes sobre ellos.
"Cmo, pues, puedes rechazar a un oficial de los menores de los siervos de mi seor, y confiar en Egipto para tener carros y hombres de a caballo?
"He subido ahora sin el consentimiento del SEOR contra esta tierra para destruirla? El SEOR me dijo: 'Sube contra esta tierra y destryela.'"'"
Entonces Eliaquim, Sebna y Joa dijeron al Rabsaces: "Le rogamos que usted hable a sus siervos en Arameo porque nosotros lo entendemos, y no nos hable en la lengua de Jud (Hebreo) a odos del pueblo que est sobre la muralla."
Pero el Rabsaces dijo: "Acaso me ha enviado mi seor para hablar estas palabras slo a tu seor y a ti, y no a los hombres que estn sentados en la muralla, condenados a comer sus propios excrementos y a beber su propia ori
El Rabsaces se puso en pie, grit a gran voz en la lengua de Jud: "Escuchen las palabras del gran rey, el rey de Asiria.
"As dice el rey: 'Que no los engae Ezequas, porque l no los podr librar.
Que tampoco Ezequas los haga confiar en el SEOR, diciendo: "Ciertamente el SEOR nos librar, y esta ciudad no ser entregada en manos del rey de Asiria.'"
'No escuchen a Ezequas, porque as dice el rey de Asiria: "Hagan la paz conmigo y salgan a m, y coma cada uno de su vid y cada uno de su higuera, y beba cada cual de las aguas de su cisterna,
hasta que yo venga y los lleve a una tierra como su tierra, tierra de grano y de vino nuevo, tierra de pan y de vias.'
'Cuidado, no sea que Ezequas los engae, diciendo: "El SEOR nos librar." Acaso alguno de los dioses de las naciones ha librado su tierra de la mano del rey de Asiria?
'Dnde estn los dioses de Hamat y de Arfad? Dnde estn los dioses de Sefarvaim? Cundo han librado ellos a Samaria de mi mano?
'Quines de entre todos los dioses de estas tierras han librado su tierra de mi mano, para que el SEOR libre a Jerusaln de mi mano?'"
Pero ellos se quedaron callados y no le respondieron palabra alguna; porque el rey haba dado un mandato al pueblo dicindole: "No le respondan."
Entonces Eliaquim, hijo de Hilcas, mayordomo de la casa real, el escriba Sebna y el cronista Joa, hijo de Asaf, fueron a Ezequas con sus vestidos rasgados, y le relataron las palabras del Rabsaces.
Cuando el rey Ezequas, oy esto rasg sus vestidos, se cubri de cilicio y entr en la casa del SEOR.
Entonces envo a Eliaquim, mayordomo de la casa real, con el escriba Sebna y los ancianos de los sacerdotes, cubiertos de cilicio, al profeta Isaas, hijo de Amoz.
Y ellos le dijeron: "As dice Ezequas: 'Este da es da de angustia, de reprensin y de desprecio, pues hijos estn para nacer, pero no hay fuerzas para dar a luz.
'Tal vez el SEOR tu Dios oir las palabras del Rabsaces, a quien su seor, el rey de Asiria, ha enviado para injuriar al Dios vivo, y lo reprender por las palabras que el SEOR tu Dios ha odo. Eleva, pues, una oracin por el remanente que a
Cuando llegaron los siervos del rey Ezequas ante Isaas,
ste les dijo: "As dirn a su seor: 'As dice el SEOR: "No temas por las palabras que has odo, con las que los siervos del rey de Asiria Me han blasfemado.
"Voy a poner en l un espritu, oir un rumor y se volver a su tierra; y en su tierra lo har caer a espada."'"
Entonces el Rabsaces volvi y hall al rey de Asiria peleando contra Libna, pues haba odo que el rey haba partido de Laquis.
Y les oy decir acerca de Tirhaca, rey de Cus (Etiopa): "Ha salido a pelear contra ti," y cuando lo oy, Senaquerib envi mensajeros a Ezequas, diciendo:
"As dirn a Ezequas, rey de Jud: 'No te engae tu Dios en quien t confas, diciendo: "Jerusaln no ser entregada en mano del rey de Asiria."
'T has odo lo que los reyes de Asiria han hecho a todas las naciones, destruyndolas por completo, y sers t librado?
'Acaso los libraron los dioses de las naciones que mis padres destruyeron, es decir, Gozn, Harn, Resef y a los hijos de Edn que estaban en Telasar?
'Dnde est el rey de Hamat, el rey de Arfad, el rey de la ciudad de Sefarvaim, de Hena y de Iva?'"
Entonces Ezequas tom la carta de mano de los mensajeros y la ley. Despus subi a la casa del SEOR y la extendi delante del SEOR.
Y Ezequas or al SEOR, y dijo:
"Oh SEOR de los ejrcitos, Dios de Israel, que ests sobre los querubines, slo T eres Dios de todos los reinos de la tierra. T hiciste los cielos y la tierra.
"Inclina, oh SEOR, Tu odo y escucha; abre, oh SEOR, Tus ojos y mira; escucha todas las palabras que Senaquerib ha enviado para injuriar al Dios vivo.
"En verdad, oh SEOR, los reyes de Asiria han asolado todas las naciones y sus tierras,
y han echado sus dioses al fuego, porque no eran dioses, sino obra de manos de hombre, de madera y piedra; por eso los han destruido.
"Y ahora, SEOR, Dios nuestro, lbranos de su mano para que todos los reinos de la tierra sepan que slo T, oh SEOR, eres Dios."
Entonces Isaas, hijo de Amoz, envi a decir a Ezequas: "As dice el SEOR, Dios de Israel: 'Por cuanto Me has rogado acerca de Senaquerib, rey de Asiria,
esta es la palabra que el SEOR ha hablado contra l: "Te ha despreciado y se ha burlado de ti La virgen hija de Sion; Ha movido la cabeza a tus espaldas La hija de Jerusaln.
"A quin has injuriado y blasfemado? Y contra quin has alzado la voz Y levantado con orgullo tus ojos? Contra el Santo de Israel!
"Por mano de tus siervos has injuriado al Seor, Y has dicho: 'Con mis numerosos carros Yo sub a las cumbres de los montes, A las partes ms lejanas del Lbano, Y cort sus altos cedros y sus mejores cipreses. Ir a su ms alta cima, a su ms
'Yo cav pozos y beb aguas, Y sequ con la planta de mis pies Todos los ros de Egipto.'
"No has odo? Hace mucho tiempo que lo hice, Desde la antigedad lo haba planeado. Ahora he hecho que suceda, Para que conviertas las ciudades fortificadas En montones de ruinas.
"Sus habitantes, faltos de fuerzas, Fueron desalentados y humillados. Vinieron a ser como la vegetacin del campo Y como la hierba verde, Como la hierba en los techos que se quema Antes de que haya crecido.
"Pero conozco tu sentarte, Tu salir y tu entrar, Y tu furor contra M.
"A causa de tu furor contra M, Y porque tu arrogancia ha subido hasta Mis odos, Pondr, pues, Mi garfio en tu nariz Y Mi freno en tu boca, Y te har volver por el camino por donde viniste.
"Entonces sta ser la seal para ti, Ezequas: Este ao ustedes comern lo que crezca espontneamente; el segundo ao lo que nazca de por s, y en el tercer ao siembren, sieguen, planten vias y coman su fruto.
"El remanente de la casa de Jud que se salve, echar de nuevo races por debajo y dar fruto por arriba.
"Porque de Jerusaln saldr un remanente, y del Monte Sion sobrevivientes. El celo del SEOR de los ejrcitos har esto."'"
"Por tanto, as dice el SEOR acerca del rey de Asiria: 'El no entrar en esta ciudad ni lanzar all flecha alguna; tampoco vendr delante de ella con escudo ni levantar terrapln contra ella.
'Por el camino que vino, por l se volver, y no entrar en esta ciudad,' declara el SEOR.
'Porque defender esta ciudad para salvarla por amor a M mismo y por amor a Mi siervo David.'"
Y sali el ngel del SEOR e hiri a 185,000 en el campamento de los Asirios. Cuando los dems se levantaron por la maana, vieron que todos eran cadveres.
Entonces Senaquerib, rey de Asiria, parti y regres a su tierra, y habit en Nnive.
Y mientras l adoraba en la casa de su dios Nisroc, sus hijos Adramelec y Sarezaer lo mataron a espada y huyeron a la tierra de Ararat. Y su hijo Esar Hadn rein en su lugar.
En aquellos das Ezequas cay enfermo de muerte. Y vino a l el profeta Isaas, hijo de Amoz, y le dijo: "As dice el SEOR: 'Pon tu casa en orden, porque vas a morir y no vivirs.'"
Entonces Ezequas volvi su rostro hacia la pared y or al SEOR:
"Te ruego, oh SEOR, que Te acuerdes ahora de cmo yo he andado delante de Ti en verdad y con corazn ntegro, y he hecho lo bueno ante Tus ojos." Y Ezequas llor amargamente.
Entonces la palabra del SEOR vino a Isaas:
"Ve y dile a Ezequas: 'As dice el SEOR, Dios de tu padre David: "He escuchado tu oracin y he visto tus lgrimas; voy a aadir quince aos a tus das.
"Y te librar a ti y a esta ciudad de la mano del rey de Asiria, y defender esta ciudad."'"
Esta ser para ti la seal del SEOR, de que el SEOR har lo que ha dicho:
"Har que la sombra que ha descendido con el sol en las gradas de Acaz, vuelva atrs diez grados." Y la sombra del sol retrocedi diez grados en las gradas por las que haba descendido.
Este es el escrito de Ezequas, rey de Jud, cuando enferm y san de su enfermedad:
Yo dije: "A la mitad de mis das He de entrar por las puertas del Seol (regin de los muertos); Se me priva del resto de mis aos."
Dije: "No ver ms al SEOR, Al SEOR en la tierra de los vivientes. No ver ms hombre alguno entre los habitantes del mundo.
Como tienda de pastor, mi morada es arrancada y alejada de m; Como un tejedor enroll mi vida. Del telar, El me cort; Del da a la noche acabas conmigo.
Sosegu mi alma hasta la maana. Como len, El rompe todos mis huesos; Del da a la noche, acabas conmigo.
Como una golondrina, como una grulla, as me quejo, Gimo como una paloma. Mis ojos miran ansiosamente a las alturas. Oh Seor, estoy oprimido, s T mi ayudador.
Qu dir? Pues El me ha hablado y El mismo lo ha hecho. Andar errante todos mis aos a causa de la amargura de mi alma.
Oh Seor, por estas cosas viven los hombres , Y en todas ellas est la vida de mi espritu. Restablceme la salud y haz que viva.
Por causa de mi bienestar tuve gran amargura. Eres T quien ha guardado mi alma del abismo de la nada, Porque echaste tras Tus espaldas todos mis pecados.
Pues el Seol no Te expresa gratitud, Ni la muerte Te alaba. Los que descienden a la fosa no pueden esperar Tu fidelidad (verdad).
El que vive, el que vive es el que Te da gracias, como yo lo hago hoy. El padre cuenta a sus hijos Tu fidelidad.
El SEOR me salvar; Y tocaremos mis canciones en instrumentos de cuerda Todos los das de nuestra vida en la casa del SEOR."
Isaas haba dicho: "Que tomen una masa de higos y la pongan en la llaga para que se recupere."
Entonces Ezequas haba preguntado: "Cul ser la seal de que subir a la casa del SEOR?"
En aquel tiempo Merodac Baladn, hijo de Baladn, rey de Babilonia, envi cartas y un regalo a Ezequas porque oy que haba estado enfermo y se haba recuperado.
Se alegr por ello Ezequas y les mostr la casa de su tesoro: la plata y el oro, las especias y el aceite precioso, todo su arsenal y todo lo que se hallaba en sus tesoros. No hubo nada en su casa ni en todo su dominio que Ezequas no les mostrara.
Entonces el profeta Isaas vino al rey Ezequas, y le pregunt: "Qu han dicho esos hombres y de dnde han venido a ti?" Y Ezequas respondi: "Han venido a m de un pas lejano, de Babilonia."
"Qu han visto en tu casa?" pregunt el profeta. "Han visto todo lo que hay en mi casa," respondi Ezequas; "no hay nada entre mis tesoros que yo no les haya mostrado."
Entonces Isaas dijo a Ezequas: "Oye la palabra del SEOR de los ejrcitos:
'Ciertamente vienen das cuando todo lo que hay en tu casa y todo lo que tus padres han atesorado hasta el da de hoy, ser llevado a Babilonia; nada quedar,' dice el SEOR.
'Y algunos de tus hijos que saldrn de ti, los que engendrars, sern llevados y sern oficiales para servir en el palacio del rey de Babilonia.'"
Entonces Ezequas dijo a Isaas: "La palabra del SEOR que has hablado es buena." Pues pensaba: "Habr paz y seguridad en mis das."
"Consuelen, consuelen a Mi pueblo," dice su Dios.
"Hablen al corazn de Jerusaln Y dganle a voces que su lucha ha terminado, Que su iniquidad ha sido quitada, Que ha recibido de la mano del SEOR El doble por todos sus pecados."
Una voz clama: "Preparen en el desierto camino al SEOR; Allanen en la soledad calzada para nuestro Dios.
Todo valle sea elevado, Y bajado todo monte y collado; Vulvase llano el terreno escabroso, Y lo abrupto, ancho valle.
Entonces ser revelada la gloria del SEOR, Y toda carne (toda persona) a una la ver, Pues la boca del SEOR ha hablado."
Una voz dijo: "Clama." Entonces l respondi: "Qu he de clamar?" Que toda carne (todo ser viviente) es como la hierba, y todo su esplendor es como la flor del campo.
Se seca la hierba, se marchita la flor Cuando el aliento del SEOR sopla sobre ella; En verdad el pueblo es hierba.
Se seca la hierba, se marchita la flor, Pero la palabra de nuestro Dios permanece para siempre.
Sbete a un alto monte, Oh Sion, portadora de buenas nuevas. Levanta con fuerza tu voz, Oh Jerusaln, portadora de buenas nuevas; Levntala, no temas. Dile a las ciudades de Jud: "Aqu est su Dios."
Miren, el Seor DIOS vendr con poder, Y Su brazo gobernar por El. Con El est Su galardn, Y Su recompensa delante de El.
Como pastor apacentar Su rebao, En Su brazo recoger los corderos, Y en Su seno los llevar; Guiar con cuidado a las recin paridas.
Quin midi las aguas en el hueco de Su mano, Y con Su palmo tom la medida de los cielos, O con un tercio de medida calcul el polvo de la tierra. Quin pes los montes con la bscula, Y las colinas con la balanza?
Quin gui al Espritu del SEOR, O como consejero suyo Le ense?
A quin pidi consejo y quin Le dio entendimiento? Quin Lo instruy en la senda de la justicia, Le ense conocimiento, Y Le mostr el camino de la inteligencia?
Las naciones Le son como gota en un cubo, Y son estimadas como grano de polvo en la balanza. El levanta las islas como al polvo fino.
El Lbano no basta para el fuego, Ni bastan sus bestias para el holocausto.
Todas las naciones ante El son como nada, Menos que nada e insignificantes son consideradas por El.
A quin, pues, asemejarn a Dios, O con qu semejanza Lo compararn?
El artfice funde el dolo, El orfebre lo recubre de oro Y el platero le hace cadenas de plata.
El que es muy pobre para tal ofrenda Escoge un rbol que no se pudra; Se busca un hbil artfice Para erigir un dolo que no se tambalee.
No saben? No han odo? No se lo han anunciado desde el principio? No lo han entendido desde la fundacin de la tierra?
El es el que est sentado sobre la redondez de la tierra, Cuyos habitantes son como langostas. El es el que extiende los cielos como una cortina Y los despliega como una tienda para morar.
El es el que reduce a la nada a los gobernantes, Y hace insignificantes a los jueces de la tierra.
Apenas han sido plantados, Apenas han sido sembrados, Apenas ha arraigado en la tierra su tallo, Cuando El sopla sobre ellos, se secan, Y la tempestad como hojarasca se los lleva.
"A quin, pues, ustedes Me harn semejante Para que Yo sea su igual?" dice el Santo.
Alcen a lo alto sus ojos Y vean quin ha creado estos astros : El que hace salir en orden a su ejrcito, Y a todos llama por su nombre. Por la grandeza de Su fuerza y la fortaleza de Su poder No falta ni uno.
Por qu dices, Jacob, y afirmas, Israel: "Escondido est mi camino del SEOR, Y mi derecho pasa inadvertido a mi Dios?"
Acaso no lo sabes? Es que no lo has odo? El Dios eterno, el SEOR, el creador de los confines de la tierra No se fatiga ni se cansa. Su entendimiento es inescrutable.
El da fuerzas al fatigado, Y al que no tiene fuerzas, aumenta el vigor.
Aun los mancebos se fatigan y se cansan, Y los jvenes tropiezan y vacilan,
Pero los que esperan en el SEOR Renovarn sus fuerzas. Se remontarn con alas como las guilas, Corrern y no se cansarn, Caminarn y no se fatigarn.
Guarden silencio ante M, costas, Y renueven sus fuerzas los pueblos. Acrquense y entonces hablen, Juntos vengamos a juicio.
Quin ha levantado del oriente Al que El llama en justicia a Sus pies? Ante El entrega naciones, Y a reyes somete. Los deja como polvo con su espada, Como hojarasca los dispersa con su arco,
Los persigue, pasando seguros Por una senda por donde no haban andado sus pies.
Quin lo ha hecho y lo ha realizado, Llamando a las generaciones desde el principio? Yo, el SEOR, soy el primero, y con los postreros soy.
Las costas han visto y temen, Tiemblan los confines de la tierra, Se han acercado y han venido.
Cada uno ayuda a su prjimo, Y dice a su hermano: "S fuerte."
El artfice anima al fundidor, Y el que alisa a martillo, al que bate el yunque, Diciendo de la soldadura: "Est bien." Entonces asegura su obra con clavos, Para que no se mueva.
Pero t, Israel, siervo Mo, Jacob, a quien he escogido, Descendiente de Abraham, Mi amigo.
T, a quien tom de los confines de la tierra, Y desde sus lugares ms remotos te llam, Y te dije: 'Mi siervo eres t; Yo te he escogido y no te he rechazado.'
No temas, porque Yo estoy contigo; No te desalientes, porque Yo soy tu Dios. Te fortalecer, ciertamente te ayudar, S, te sostendr con la diestra de Mi justicia.
Ciertamente, los que se enojan contra ti sern avergonzados y humillados. Los que luchen contigo sern como nada y perecern.
Buscars a los que rien contigo, pero no los hallars. Sern como nada, como si no existieran, los que te hacen guerra.
Porque Yo soy el SEOR tu Dios, que sostiene tu diestra, Que te dice: 'No temas, Yo te ayudar.'
"No temas, gusano de Jacob, ustedes hombres de Israel. Yo te ayudar," declara el SEOR, "tu Redentor es el Santo de Israel.
Te he convertido en trillo nuevo, cortante, de doble filo; Trillars los montes y los hars polvo, Y los collados dejars como hojarasca.
Los aventars, el viento se los llevar, Y la tempestad los dispersar. Pero t te regocijars en el SEOR, En el Santo de Israel te gloriars.
Los afligidos y los necesitados buscan agua, pero no la hay, Su lengua est reseca de sed. Yo, el SEOR, les responder, Yo, el Dios de Israel, no los abandonar.
Abrir ros en las alturas desoladas, Y manantiales en medio de los valles. Transformar el desierto en estanque de aguas, Y la tierra seca en manantiales.
Pondr en los desiertos el cedro, La acacia, el mirto y el olivo; Pondr en el lugar desolado el ciprs, Junto con el olmo y el boj,
Para que vean y entiendan, Consideren y comprendan a una Que la mano del SEOR ha hecho esto, Que el Santo de Israel lo ha creado.
"Presenten su causa," dice el SEOR. Expongan sus fuertes argumentos Dice el Rey de Jacob.
Que expongan y nos declaren lo que ha de suceder. En cuanto a los hechos anteriores, declaren lo que fueron, Para que los consideremos y sepamos su resultado, O bien, annciennos lo que ha de venir.
Declaren lo que ha de suceder en el futuro, Para que sepamos que ustedes son dioses. S, hagan algo bueno o malo, para que nos desalentemos y temamos a una.
Miren, ustedes no son nada, Y su obra es vana; Abominacin es el que los escoge.
Del norte levant a uno, y ha venido. Del nacimiento del sol invocar Mi nombre, Y vendr sobre los gobernantes, como sobre lodo, Como el alfarero pisotea el barro."
Quin lo anunci desde el principio, para que supiramos, O desde tiempos antiguos, para que dijramos: "Tiene razn?" Ciertamente no haba quien lo anunciara, S, no haba quien lo proclamara, Ciertamente no haba quien oy
Dije primero a Sion: 'Mira, aqu estn,' Y a Jerusaln: 'Les dar un mensajero de buenas nuevas.'
Pero cuando miro, no hay nadie, Y entre ellos no hay consejeros A quienes, si les pregunto, puedan responder.
Pues todos ellos son falsos; Sus obras intiles, Viento y vacuidad sus imgenes fundidas.
Este es Mi Siervo, a quien Yo sostengo, Mi escogido, en quien Mi alma se complace. He puesto Mi Espritu sobre El; El traer justicia a las naciones.
No clamar ni alzar Su voz, Ni har or Su voz en la calle.
No quebrar la caa cascada, Ni apagar la mecha que casi no arde; Con fidelidad traer justicia.
No se desanimar ni desfallecer Hasta que haya establecido en la tierra la justicia. Su ley (instruccin) esperarn las costas.
As dice Dios el SEOR, Que crea los cielos y los extiende, Que afirma la tierra y lo que de ella brota, Que da aliento al pueblo que hay en ella, Y espritu a los que por ella andan:
"Yo soy el SEOR, en justicia te he llamado. Te sostendr por la mano y por ti velar, Y te pondr como pacto para el pueblo, Como luz para las naciones,
Para que abras los ojos a los ciegos, Para que saques de la crcel a los presos, Y de la prisin a los que moran en tinieblas.
Yo soy el SEOR, se es Mi nombre; Mi gloria a otro no dar, Ni Mi alabanza a imgenes talladas.
Las cosas anteriores ya se han cumplido, Y Yo anuncio cosas nuevas; Antes que sucedan, se las anuncio."
Canten al SEOR un cntico nuevo, Canten Su alabanza desde los confines de la tierra, Los que descienden al mar y cuanto hay en l, Las islas y sus moradores.
Levanten la voz el desierto y sus ciudades, Las aldeas donde habita Cedar. Canten de jbilo los habitantes de Sela, Desde las cimas de los montes griten de alegra.
Den gloria al SEOR, Y proclamen en las costas Su alabanza.
El SEOR como guerrero saldr, Como hombre de guerra despertar Su celo. Gritar, s, lanzar un grito de guerra, Contra Sus enemigos prevalecer.
Por mucho tiempo he guardado silencio, He estado callado y Me he contenido. Pero ahora grito como mujer de parto, Resuello y jadeo a la vez.
Asolar montes y collados, Y secar toda su vegetacin. Convertir los ros en islas, Y las lagunas secar.
Conducir a los ciegos por un camino que no conocen, Por sendas que no conocen los guiar; Cambiar delante de ellos las tinieblas en luz Y lo escabroso en llanura. Estas cosas har, Y no las dejar sin hacer .
Sern vueltos atrs y completamente avergonzados, Los que confan en dolos, Los que dicen a las imgenes fundidas: Ustedes son nuestros dioses.
Sordos, oigan; Ciegos, miren y vean.
Quin es ciego sino Mi siervo, O tan sordo como el mensajero a quien envo? Quin es tan ciego como el que est en paz conmigo, O tan ciego como el siervo del SEOR?
T has visto muchas cosas, pero no las observas. Los odos estn abiertos, pero nadie oye.
El SEOR se agrad por causa de Su justicia En hacer la ley grande y gloriosa.
Pero ste es un pueblo saqueado y despojado, Todos estn atrapados en cuevas, O escondidos en prisiones. Se han convertido en presa sin que nadie los libre Y en despojo sin que nadie diga: "Devulvelos."
Quin de ustedes prestar odo a esto? Quin pondr atencin y escuchar en el futuro?
Quin entreg a Jacob al despojo, Y a Israel a los saqueadores? No fue el SEOR, contra quien pecamos? En Sus caminos no quisieron andar, Ni obedecieron Su ley.
Por eso derram sobre l el ardor de Su ira Y la violencia de la batalla. Le prendi fuego por todos lados, Pero l no se dio cuenta; Lo consumi, pero l no hizo caso.
Mas ahora, as dice el SEOR tu Creador, oh Jacob, Y el que te form, oh Israel: "No temas, porque Yo te he redimido, Te he llamado por tu nombre; Mo eres t.
Cuando pases por las aguas, Yo estar contigo, Y si por los ros, no te cubrirn. Cuando pases por el fuego, no te quemars, Ni la llama te abrasar.
Porque Yo soy el SEOR tu Dios, El Santo de Israel, tu Salvador; He dado a Egipto por tu rescate, A Cus (Etiopa) y a Seba en lugar tuyo.
Ya que eres precioso a Mis ojos, Digno de honra, y Yo te amo, Entregar a otros hombres en lugar tuyo, Y a otros pueblos por tu vida.
No temas, porque Yo estoy contigo; Del oriente traer tu descendencia, Y del occidente te reunir.
Dir al norte: "Entrgalos;" Y al sur: "No los retengas." Trae a Mis hijos desde lejos Y a Mis hijas desde los confines de la tierra,
A todo el que es llamado por Mi nombre Y a quien he creado para Mi gloria, A quien he formado y a quien he hecho."
Saquen al pueblo ciego, aunque tiene ojos, Y a los sordos, aunque tienen odos.
Todas las naciones a una se han reunido Y se han congregado los pueblos. Quin de ellos declarar esto Y nos proclamar las cosas anteriores? Que presenten sus testigos y que se justifiquen, Que oigan y digan: "Es verdad."
"Ustedes son Mis testigos," declara el SEOR, "y Mi siervo a quien he escogido, Para que Me conozcan y crean en M, Y entiendan que Yo soy. Antes de M no fue formado otro dios, Ni despus de M lo habr.
Yo, Yo soy el SEOR, Y fuera de M no hay salvador.
Yo soy el que lo he anunciado, he salvado y lo he proclamado, Y no hay entre ustedes dios extrao. Ustedes, pues, son Mis testigos," declara el SEOR, "y Yo soy Dios.
Aun desde la eternidad, Yo soy, Y no hay quien libre de Mi mano. Yo acto, y quin lo revocar?"
As dice el SEOR su Redentor, el Santo de Israel: "Por su causa envi a Babilonia E hice descender como fugitivos a todos ellos, Es decir, a los Caldeos, en las naves de las cuales se gloriaban.
Yo soy el SEOR, su Santo, El Creador de Israel, su Rey."
As dice el SEOR, Que abre camino en el mar Y sendero en las aguas impetuosas;
El que hace salir carro y caballo, Ejrcito y fuerza (a una se echarn y no se levantarn, Como mecha han sido apagados y extinguidos):
"No recuerden las cosas anteriores Ni consideren las cosas del pasado.
Yo hago algo nuevo, Ahora acontece; No lo perciben? Aun en los desiertos har camino Y ros en los lugares desolados.
Me glorificarn las bestias del campo, Los chacales y los avestruces, Porque he puesto aguas en los desiertos Y ros en los lugares desolados, Para dar de beber a Mi pueblo escogido.
El pueblo que Yo he formado para M Proclamar Mi alabanza.
Pero no Me has invocado, Jacob, Sino que te has cansado de M, Israel.
No Me has trado las ovejas de tus holocaustos, Ni Me has honrado con tus sacrificios. No te he abrumado exigiendo ofrendas de cereal, Ni te he cansado exigiendo incienso.
No Me has comprado con dinero caa aromtica, Ni con la grasa de tus sacrificios Me has saciado. Por el contrario Me has abrumado con tus pecados, Y Me has cansado con tus iniquidades.
Yo, Yo soy el que borro tus transgresiones por amor a M mismo, Y no recordar tus pecados.
Hazme recordar, discutamos juntos nuestro caso; Habla t para justificarte.
Tu primer padre pec, Y tus voceros se rebelaron contra M.
Por tanto, profanar a los prncipes del santuario, Y entregar a Jacob al anatema (a la destruccin) y a Israel al oprobio.
"Mas ahora escucha, Jacob, siervo Mo, Israel, a quien Yo he escogido.
As dice el SEOR que te cre, Que te form desde el seno materno, y que te ayudar: 'No temas, Jacob, siervo Mo, Ni t, Jesurn (Israel), a quien he escogido.
Porque derramar agua sobre la tierra sedienta, Y torrentes sobre la tierra seca. Derramar Mi Espritu sobre tu posteridad, Y Mi bendicin sobre tus descendientes.
Ellos brotarn entre la hierba Como sauces junto a corrientes de agua.'
Este dir: 'Yo soy del SEOR,' Otro invocar el nombre de Jacob, Y otro escribir en su mano: 'Del SEOR soy' Dir, como un alto honor, el nombre de Israel.
As dice el SEOR, el Rey de Israel, Y su Redentor, el SEOR de los ejrcitos: 'Yo soy el primero y Yo soy el ltimo, Y fuera de M no hay Dios.
Y quin como Yo? Que lo proclame y lo declare. S, que en orden lo relate ante M, Desde que establec la antigua nacin. Que les anuncien las cosas venideras Y lo que va a acontecer.
No tiemblen ni teman; No se lo he hecho or y lo he anunciado desde hace tiempo? Ustedes son Mis testigos. Hay otro dios fuera de M, O hay otra Roca? No conozco ninguna.'"
Todos los que dan forma a un dolo son nada, y sus cosas ms preciadas de nada sirven. Aun sus propios testigos no ven ni entienden, por eso sern avergonzados.
Quin ha dado forma a un dios o fundido un dolo para no tener ganancia?
Ciertamente todos sus compaeros sern avergonzados, pues los artfices son slo hombres. Que se renan todos, que se levanten, que tiemblen, que sean a una avergonzados.
El herrero hace un instrumento cortante; lo trabaja sobre las brasas, lo forma con martillo y lo forja con su brazo fuerte. Despus siente hambre y flaquean sus fuerzas; no bebe agua, y desfallece.
El carpintero extiende el cordel de medir, traza el diseo con tiza roja, lo labra con cinceles, lo traza con el comps y le da forma de hombre y belleza humana para colocarlo en una casa.
Corta cedros para s, toma un ciprs o una encina, y hace que sea fuerte entre los rboles del bosque. Planta un pino y la lluvia lo hace crecer.
Luego sirve para que el hombre haga fuego, y toma uno y se calienta; tambin hace fuego para cocer pan. Adems hace un dios y lo adora; hace de l una imagen tallada (un dolo) y se postra delante de ella.
La mitad del leo quema en el fuego; sobre esta mitad prepara un asado, come carne y se sacia. Tambin se calienta, y dice: "Ah!, me he calentado, he visto la llama."
Y del resto hace un dios, su dolo. Se postra delante de l, lo adora, y le ruega, diciendo: "Lbrame, pues t eres mi dios."
Ellos no saben ni entienden, porque El ha cerrado sus ojos para que no vean y su corazn para que no comprendan.
Ninguno reflexiona; no tienen conocimiento ni inteligencia para decir: "He quemado la mitad en el fuego, y tambin he cocido pan sobre sus brasas. He asado carne y la he comido; y del resto har una abominacin? Me postrar ante un pedazo de
Se alimenta de cenizas; el corazn engaado le ha extraviado. A s mismo no se puede librar, ni decir: "No es mentira lo que tengo en mi diestra?"
"Recuerda estas cosas, Jacob, Y t Israel, porque eres Mi siervo. Yo te he formado, siervo Mo eres. Israel, no Me olvidar de ti.
He disipado como una densa nube tus transgresiones, Y como espesa niebla tus pecados. Vulvete a M, porque Yo te he redimido."
Griten de jbilo, cielos, porque el SEOR lo ha hecho. Griten de alegra, profundidades de la tierra. Prorrumpan, montes, en gritos de jbilo, Y el bosque, y todo rbol que en l hay , Porque el SEOR ha redimido a
As dice el SEOR, tu Redentor, El que te form desde el seno materno: "Yo, el SEOR, creador de todo, Que extiendo los cielos Yo solo Y afirmo la tierra sin ayuda.
Hago fallar los pronsticos de los impostores (falsos profetas), Hago necios a los adivinos, Hago retroceder a los sabios, Y convierto en necedad su sabidura.
Yo soy el que confirmo la palabra de Su siervo, Y cumplo el propsito de Sus mensajeros; El que dice de Jerusaln: 'Ser habitada'; Y de las ciudades de Jud: 'Sern reedificadas, Y sus ruinas levantar.'
Yo soy el que dice a la profundidad del mar: 'Scate'; Y Yo secar tus ros.
El que dice de Ciro: 'El es Mi pastor, Y l cumplir todos Mis deseos,' Y dice de Jerusaln: 'Ser reedificada,' Y al templo: 'Sern echados tus cimientos.'"
As dice el SEOR a Ciro, Su ungido, A quien he tomado por la diestra, Para someter ante l naciones, Y para desatar lomos de reyes, Para abrir ante l las puertas, Para que no queden cerradas las entradas:
"Yo ir delante de ti y allanar los lugares escabrosos; Romper las puertas de bronce y har pedazos sus barras de hierro.
Te dar los tesoros ocultos, Y las riquezas de los lugares secretos, Para que sepas que soy Yo, El SEOR, Dios de Israel, el que te llama por tu nombre.
Por amor a Mi siervo Jacob Y a Israel Mi escogido, Te he llamado por tu nombre; Te he honrado, Aunque no Me conocas.
Yo soy el SEOR, y no hay ningn otro; Fuera de M no hay Dios. Yo te fortalecer, aunque no Me has conocido,
Para que se sepa que desde el nacimiento del sol hasta donde se pone, No hay ninguno fuera de M. Yo soy el SEOR, y no hay otro.
Yo soy el que forma la luz y crea las tinieblas, El que causa bienestar y crea calamidades, Yo, el SEOR, es el que hace todo esto.
Destilen, oh cielos, desde lo alto, Y derramen justicia las nubes; brase la tierra y d fruto la salvacin, Y brote la justicia con ella. Yo, el SEOR, lo he creado.
Ay del que contiende con su Hacedor! el tiesto entre los tiestos de tierra! Dir el barro al alfarero: 'Qu haces'? O tu obra dir: 'El no tiene manos'?
Ay de aqul que diga al padre: 'Qu engendras?' O a la mujer: 'Qu das a luz?'"
As dice el SEOR, el Santo de Israel y su Hacedor: "Pregntenme acerca de las cosas venideras tocante a Mis hijos, Y dejarn a Mi cuidado la obra de Mis manos.
Yo hice la tierra y cre al hombre sobre ella. Yo extend los cielos con Mis manos, Y di rdenes a todo su ejrcito.
Yo lo he despertado en justicia, Y todos sus caminos allanar. El edificar Mi ciudad y dejar libres a Mis desterrados Sin pago ni recompensa," dice el SEOR de los ejrcitos.
As dice el SEOR: "Los productos de Egipto, la mercadera de Cus (Etiopa) Y los Sabeos, hombres de gran estatura, Pasarn a ti y tuyos sern. Detrs de ti caminarn, pasarn encadenados Y ante ti se inclinarn. Te suplicarn: 'Ciertamente Dios est con
En verdad, T eres un Dios que te ocultas, oh Dios de Israel, Salvador!
Avergonzados y aun humillados sern todos ellos; Los fabricantes de dolos a una se irn humillados.
Israel ha sido salvado por el SEOR Con salvacin eterna. Ustedes no sern avergonzados ni humillados Por toda la eternidad.
Porque as dice el SEOR, que cre los cielos; (el Dios que form la tierra y la hizo, La estableci y no la hizo un lugar desolado, Sino que la form para ser habitada): "Yo soy el SEOR y no hay ningn otro.
No he hablado en secreto, En alguna tierra oscura; No dije a la descendencia de Jacob: 'Bsquenme en lugar desolado.' Yo, el SEOR, hablo justicia Y declaro lo que es recto.
Renanse y vengan; Juntos acrquense, fugitivos de las naciones. No tienen conocimiento Los que llevan su dolo de madera Y suplican a un dios que no puede salvar.
Declaren y presenten su caso; S, que deliberen juntos. Quin ha anunciado esto desde la antigedad Y lo ha declarado desde entonces? No soy Yo, el SEOR? No hay ms Dios que Yo, Un Dios justo y salvador; No hay ninguno fu
Vulvanse a M y sean salvos, todos los trminos de la tierra; Porque Yo soy Dios, y no hay ningn otro.
Por M mismo he jurado, Ha salido de Mi boca en justicia Una palabra que no ser revocada: Que ante M se doblar toda rodilla, y toda lengua jurar lealtad .
De M dirn: 'Slo en el SEOR hay justicia y fuerza.' A El vendrn y sern avergonzados Todos los que contra El se enojaron.
En el SEOR ser justificada y se gloriar Toda la descendencia de Israel."
Se ha postrado Bel, se derrumba Nebo; Sus imgenes son puestas sobre bestias, sobre animales de carga. Sus bultos son pesados, Una carga agobiadora para la bestia fatigada.
Se derrumbaron, a una se han postrado. No pudieron salvar la carga, Sino que ellos mismos han ido en cautividad.
Escchenme, casa de Jacob, Y todo el remanente de la casa de Israel, Los que han sido llevados por M desde el vientre, Cargados desde la matriz.
Aun hasta su vejez, Yo ser el mismo, Y hasta sus aos avanzados, Yo los sostendr. Yo lo he hecho, y Yo los cargar; Yo los sostendr, y Yo los librar.
A quin Me asemejarn, Me igualarn o Me compararn Para que seamos semejantes?
Los que derrochan el oro de la bolsa Y pesan la plata en la balanza Pagan a un orfebre para que haga un dios de ello, Se postran y lo adoran.
Lo levantan en hombros y lo llevan; Lo colocan en su lugar y all se est. No se mueve de su lugar. Aunque alguien clame a l, no responde, De su angustia no lo libra.
Acurdense de esto, y estn confiados (firmes); Pnganlo en su corazn, transgresores.
Acurdense de las cosas anteriores ya pasadas, Porque Yo soy Dios, y no hay otro; Yo soy Dios, y no hay ninguno como Yo,
Que declaro el fin desde el principio Y desde la antigedad lo que no ha sido hecho. Yo digo: 'Mi propsito ser establecido, Y todo lo que quiero realizar.'
Yo llamo del oriente un ave de rapia, Y de tierra lejana al hombre de Mi propsito. En verdad he hablado, y ciertamente har que suceda; Lo he planeado, as lo har.
Escchenme ustedes, duros de corazn, Que estn lejos de la justicia.
Yo acerco Mi justicia, no est lejos; Y Mi salvacin no tardar. Pondr salvacin en Sion, Y para Israel ser Mi gloria.
Desciende y sintate en el polvo, Virgen hija de Babilonia. Sintate en la tierra, sin trono, Hija de los Caldeos, Porque nunca ms sers llamada tierna y delicada.
Toma las piedras de molino y muele la harina. Qutate el velo, despjate de la falda, Descubre tus piernas, pasa los ros.
Ser descubierta tu desnudez, Tambin ser expuesta tu vergenza. Tomar venganza y no perdonar a hombre alguno.
Nuestro Redentor, el SEOR de los ejrcitos es Su nombre, El Santo de Israel.
Sintate en silencio y entra en las tinieblas, Hija de los Caldeos, Porque nunca ms te llamarn Soberana de reinos.
Estaba enojado contra Mi pueblo, Profan Mi heredad Y en tu mano los entregu. No les mostraste compasin, Sobre el anciano hiciste muy pesado tu yugo,
Y dijiste: 'Ser soberana para siempre.' No consideraste esto en tu corazn, Ni te acordaste de su resultado.
Ahora pues, oye esto, voluptuosa, T que moras confiadamente, Que dices en tu corazn: 'Yo, y nadie ms. No me quedar viuda, Ni sabr de prdida de hijos.'
Pero estas dos cosas vendrn de repente sobre ti en un mismo da: Prdida de hijos y viudez. Vendrn sobre ti en toda su plenitud A pesar de tus muchas hechiceras, A pesar del gran poder de tus encantamientos.
Te sentiste segura en tu maldad y dijiste: 'Nadie me ve.' Tu sabidura y tu conocimiento te han engaado, Y dijiste en tu corazn: 'Yo, y nadie ms.'
Pero un mal vendr sobre ti Que no sabrs impedir; Caer sobre ti un desastre Que no podrs remediar. Vendr de repente sobre ti Una destruccin que no conoces.
Permanece ahora en tus encantamientos Y en tus muchas hechiceras En las cuales te has ocupado desde tu juventud. Tal vez podrs sacar provecho, Tal vez causars temor.
Ests fatigada por los muchos consejos. Que se levanten ahora los que contemplan los cielos (los astrlogos), Los que profetizan por medio de las estrellas, Los que pronostican cada luna nueva, Y te salven de lo que vendr sobre ti.
Ellos se han vuelto como rastrojo, El fuego los quema; No librarn sus vidas del poder de la llama. No habr brasas para calentarse, Ni lumbre ante la cual sentarse.
As han venido a ser para ti aqullos con quienes has trabajado, Que han negociado contigo desde tu juventud. Cada cual vaga por su camino, No hay nadie que te salve.
Oigan esto, casa de Jacob, los que llevan el nombre de Israel Y salieron de las entraas de Jud, Los que juran por el nombre del SEOR Y hacen mencin del Dios de Israel, Pero no en verdad ni en justicia,
Aunque llevan el nombre de la ciudad santa, Y se apoyan en el Dios de Israel, Cuyo nombre es SEOR de los ejrcitos.
Las cosas pasadas desde hace tiempo las declar, De Mi boca salieron y las proclam. De repente actu y se cumplieron.
Por cuanto s que eres obstinado, Que tu cuello es tendn de hiero Y tu frente de bronce,
Yo, pues, te las declar desde hace tiempo. Antes de que sucedieran te las proclam, No sea que dijeras: 'Mi dolo las ha hecho, Y mi imagen tallada o fundida las ha ordenado.'
Lo has odo; mralo todo. Y ustedes, no lo declararn? Desde este momento te hago or cosas nuevas Y ocultas que no conocas.
Ahora han sido creadas, y no hace tiempo, Y antes de hoy no las habas odo, Para que no digas: 'Yo las conoca.'
S, t no las oste, ni nunca las conociste. Ciertamente, no haban sido abiertos de antemano tus odos, Porque Yo saba que obraras con mucha perfidia, Y rebelde te han llamado desde el seno materno.
Por amor a Mi nombre contengo Mi ira, Y para Mi alabanza la reprimo contra ti A fin de no destruirte.
Pues te he purificado, pero no como a plata; Te he probado en el crisol de la afliccin.
Por amor Mo, por amor Mo, lo har, Porque cmo podra ser profanado Mi nombre? Mi gloria, pues, no la dar a otro.
Oyeme, Jacob, Israel a quien llam: "Yo soy, Yo soy el primero y tambin soy el ltimo.
Ciertamente Mi mano fund la tierra, Y Mi diestra extendi los cielos; Cuando los llamo, comparecen juntos.
Congrguense, todos ustedes, y escuchen. Quin de entre ellos ha declarado estas cosas? El SEOR lo ama. El ejecutar Su voluntad en Babilonia, Y Su brazo ser contra los Caldeos.
Yo, Yo he hablado, en verdad lo he llamado, Lo he trado; y su camino prosperar.
Acrquense a M, escuchen esto: Desde el principio no he hablado en secreto, Desde el momento en que sucedi, all estaba Yo. Y ahora Me ha enviado el Seor DIOS, y Su Espritu."
As dice el SEOR, tu Redentor, el Santo de Israel: "Yo soy el SEOR tu Dios, que te ensea para tu beneficio, Que te conduce por el camino en que debes andar.
Si tan slo hubieras atendido a Mis mandamientos! Entonces habra sido tu paz como un ro, Y tu justicia como las olas del mar.
Sera como la arena tu descendencia, Y tus hijos como sus granos. Nunca habra sido cortado ni borrado su nombre de Mi presencia."
Salgan de Babilonia, huyan de los Caldeos; Con voz de jbilo anuncien, proclamen esto, Publquenlo hasta los confines de la tierra; Digan: "El SEOR ha redimido a Su siervo Jacob."
No padecieron sed cuando El los condujo por los desiertos. Hizo que brotara agua de la roca para ellos, Parti la pea, y las aguas corrieron.
"No hay paz para los malvados," dice el SEOR.
Escchenme, islas, Y atiendan, pueblos lejanos. El SEOR Me llam desde el seno materno, Desde las entraas de Mi madre mencion Mi nombre.
Ha hecho Mi boca como espada afilada, En la sombra de Su mano Me ha escondido. Me ha hecho tambin como flecha escogida, En Su aljaba Me ha escondido.
Y Me dijo: "T eres Mi siervo, Israel, En quien Ti mostrar Mi gloria."
Y Yo dije: "En vano he trabajado, En vanidad y en nada he gastado Mis fuerzas; Pero Mi derecho est en el SEOR, Y Mi recompensa con Mi Dios."
Y ahora dice el SEOR (el que Me form desde el seno materno para ser Su siervo, Para hacer que Jacob vuelva a El y que Israel se rena con El, Porque honrado soy a los ojos del SEOR Y Mi Dios ha sido mi fortaleza),
Dice El: "Poca cosa es que T seas Mi siervo, Para levantar las tribus de Jacob y para restaurar a los que quedaron de Israel. Tambin Te har luz de las naciones, Para que Mi salvacin alcance hasta los confines de la tierra."
As dice el SEOR, el Redentor de Israel, el Santo suyo, Al despreciado, al aborrecido de la nacin, Al siervo de gobernantes: "Lo vern reyes y se levantarn, Prncipes, y se postrarn, A causa del SEOR que es fiel, Del Santo de Israel que Te
As dice el SEOR: "En tiempo propicio Te he respondido, En da de salvacin Te he ayudado. Te guardar y Te dar por pacto del pueblo, Para restaurar la tierra, para repartir las heredades asoladas,
Para decir a los presos: 'Salgan'; A los que estn en tinieblas: 'Mustrense.' Por los caminos pastarn, Y en todas las alturas desoladas tendrn sus pastos.
No pasarn hambre ni sed, No los herir el calor abrasador ni el sol, Porque el que tiene compasin de ellos los guiar, Y los conducir a manantiales de aguas.
Convertir todos Mis montes en camino, Y Mis calzadas sern levantadas.
Miren, stos vendrn de lejos; Otros del norte y del occidente, Y aquellos de la tierra de Sinim."
Griten de jbilo, cielos, y regocjate, tierra. Prorrumpan, montes, en gritos de alegra, Porque el SEOR ha consolado a Su pueblo, Y de Sus afligidos tendr compasin.
Pero Sion dijo: "El SEOR me ha abandonado, El Seor se ha olvidado de m."
Puede una mujer olvidar a su nio de pecho, Sin compadecerse del hijo de sus entraas? Aunque ella se olvidara, Yo no te olvidar.
En las palmas de Mis manos, te he grabado; Tus muros estn constantemente delante de M.
Tus edificadores se apresuran; Tus destructores y tus devastadores Se alejarn de ti.
Levanta en derredor tus ojos y mira: Todos ellos se renen, vienen a ti. "Vivo Yo," declara el SEOR "Que a todos ellos como joyas te los pondrs, y te adornars con ellos como una novia.
En cuanto a tus lugares desiertos y desolados y tu tierra arruinada, Ahora sers ciertamente demasiado estrecha para los moradores, Y tus devoradores estarn muy lejos.
Todava te dirn al odo los hijos de los que fuiste privada: 'El lugar es muy estrecho para m; Hazme sitio para que yo more aqu .'
Y dirs en tu corazn: 'Quin me ha dado stos? Pues yo haba sido privada de mis hijos, Y era estril, desterrada y errante. Y a stos, quin los ha criado? Yo haba sido dejada sola; Y stos, dnde estaban?'"
As dice el Seor DIOS: "Levantar hacia las naciones Mi mano, Y hacia los pueblos alzar Mi estandarte. Traern a tus hijos en brazos, Y tus hijas en hombros sern llevadas.
Reyes sern tus tutores, Y sus princesas, tus nodrizas. Rostro en tierra te rendirn homenaje Y el polvo de tus pies lamern. Y sabrs que Yo soy el SEOR, Y que no se avergonzarn los que esperan en M.
Se le podr quitar la presa al poderoso, O rescatar al cautivo del tirano?"
Ciertamente as dice el SEOR: "Aun los cautivos del poderoso sern recobrados, Y rescatada ser la presa del tirano. Con el que luche contigo Yo luchar, Y salvar a tus hijos.
Har comer a tus opresores su propia carne, Y como si fuera vino dulce, con su sangre se embriagarn. Y toda carne (todo ser humano) sabr que Yo, el SEOR, soy tu Salvador Y tu Redentor, el Poderoso de Jacob."
As dice el SEOR: "Dnde est esa carta de divorcio Con la que repudi a su madre? O a cul de Mis acreedores los vend? Por causa de sus iniquidades ustedes fueron vendidos, Y por sus transgresiones fue repudiada su madre.
Por qu cuando vine no haba nadie, Y cuando llam no haba quien respondiera? Acaso es tan corta Mi mano que no puede rescatar, O no tengo poder para librar? Con Mi reprensin seco el mar, Convierto los ros en desierto. Sus peces huelen mal
Yo revisto de negrura los cielos, Y hago de cilicio su cobertura."
El Seor DIOS Me ha dado lengua de discpulo, Para que Yo sepa sostener con una palabra al fatigado. Maana tras maana Me despierta, Despierta Mi odo para escuchar como los discpulos.
El Seor DIOS Me ha abierto el odo; Y no fui desobediente, Ni me volv atrs.
Ofrec Mi espalda a los que Me heran, Y Mis mejillas a los que Me arrancaban la barba; No escond Mi rostro de injurias y salivazos.
El Seor DIOS Me ayuda, Por eso no soy humillado, Por eso he puesto Mi rostro como pedernal, Y s que no ser avergonzado.
Cercano est el que Me justifica; Quin discutir conmigo? Comparezcamos juntos; Quin es el enemigo de Mi causa? Que se acerque a M.
Si el Seor DIOS Me ayuda; Quin es el que Me condena? Todos ellos como un vestido se gastarn, La polilla se los comer.
Quin hay entre ustedes que tema al SEOR, Que oiga la voz de Su siervo, Que ande en tinieblas y no tenga luz? Confe en el nombre del SEOR y apyese en su Dios.
Todos ustedes que encienden fuego, Que se rodean de teas, Anden a la lumbre de su fuego Y entre las teas que han encendido. Esto les vendr de Mi mano: En tormento yacern.
"Escchenme, ustedes que siguen la justicia, Los que buscan al SEOR. Miren la roca de donde fueron tallados, Y la cantera de donde fueron extrados.
Miren a Abraham, su padre, Y a Sara, que los dio a luz. Cuando l era uno solo lo llam, Y lo bendije y lo multipliqu."
Ciertamente el SEOR consolar a Sion, Consolar todos sus lugares desolados. Convertir su desierto en Edn, Y sus lugares desolados en huerto del SEOR. Gozo y alegra se encontrarn en ella, Acciones de gracias y voces de alabanza.
"Prstame atencin, pueblo Mo, Y yeme, nacin Ma. Porque de M saldr una ley, Y establecer Mi justicia para luz de los pueblos.
Cerca est Mi justicia, ha salido Mi salvacin, Y Mis brazos juzgarn a los pueblos. Por M esperan las costas, Y en Mi brazo ponen su esperanza.
Alcen los ojos a los cielos, Y miren la tierra abajo. Porque los cielos como humo se desvanecern, Y la tierra como un vestido se gastar. Sus habitantes como mosquitos morirn, Pero Mi salvacin ser para siempre, Y Mi justicia no disminuir.
Escchenme, ustedes que conocen la justicia, Pueblo en cuyo corazn est Mi ley. No teman el oprobio del hombre, Ni se desalienten a causa de sus ultrajes.
Porque como a vestido se los comer la polilla, Y como a lana se los comer la larva. Pero Mi justicia durar para siempre, Y Mi salvacin por todas las generaciones."
Despierta, despierta, vstete de poder, oh brazo del SEOR. Despierta como en los das de antao, en las generaciones pasadas. No eres T el que despedaz a Rahab (al monstruo marino), El que traspas al dragn?
No eres T el que sec el mar, Las aguas del gran abismo; El que transform en camino las profundidades del mar Para que pasaran los redimidos?
Los rescatados del SEOR volvern, Entrarn en Sion con gritos de jbilo, Con alegra eterna sobre sus cabezas. Gozo y alegra alcanzarn, Y huirn la tristeza y el gemido.
"Yo, Yo soy su consolador. Quin eres t que temes al hombre mortal, Y al hijo del hombre que como hierba es tratado?
Has olvidado al SEOR, tu Hacedor, Que extendi los cielos Y puso los cimientos de la tierra, Para que ests temblando sin cesar todo el da ante la furia del opresor, Mientras ste se prepara para destruir? Pero dnde est la furia del opresor?
"El desterrado pronto ser libertado, y no morir en la crcel, ni le faltar su pan.
"Porque Yo soy el SEOR tu Dios, que agito el mar y hago bramar sus olas (el SEOR de los ejrcitos es Su nombre)
"Y he puesto Mis palabras en tu boca, y con la sombra de Mi mano te he cubierto al establecer los cielos, poner los cimientos de la tierra y decir a Sion: 'T eres Mi pueblo.'"
Despierta, despierta! Levntate, Jerusaln, T, que has bebido de la mano del SEOR la copa de Su furor, Que has bebido el cliz del vrtigo hasta vaciarlo.
No hay quien la gue entre todos los hijos que dio a luz, Ni hay quien la tome de la mano entre todos los hijos que cri.
Estas dos cosas te han acontecido, Quin te confortar?; Desolacin y destruccin, hambre y espada, Quin te consolar?
Tus hijos han desfallecido, Yacen en las esquinas de todas las calles Como antlope en la red, Llenos del furor del SEOR, De la reprensin de tu Dios.
Por tanto, oye ahora esto, afligida, Que ests ebria, pero no de vino:
As dice tu Seor, el SEOR tu Dios, Que lucha por Su pueblo: "He quitado de tu mano la copa del vrtigo, El cliz de Mi furor, Nunca ms lo bebers.
Lo pondr en las manos de los que te atormentan, Que te han dicho: 'Pstrate para que pasemos.' Y t pusiste tu espalda como suelo, Como calle para los que pasaban."
Despierta, despierta, Vstete de tu poder, oh Sion. Vstete de tus ropajes hermosos, Oh Jerusaln, ciudad santa. Porque el incircunciso y el inmundo No volvern a entrar en ti.
Sal del polvo, levntate, Cautiva Jerusaln. Lbrate de las cadenas de tu cuello, Cautiva hija de Sion.
Porque as dice el SEOR: "De balde fueron ustedes vendidos y sin dinero sern redimidos."
Porque as dice el Seor DIOS: "Mi pueblo descendi a Egipto al principio para residir all; despus los Asirios los oprimieron sin motivo.
"Y ahora, qu hago Yo aqu," declara el SEOR "viendo que se llevan a Mi pueblo sin causa?" Tambin declara el SEOR: "Sus dominadores dan gritos, y sin cesar Mi nombre es blasfemado todo el da.
"Por tanto, Mi pueblo conocer Mi nombre. As que en aquel da comprendern que Yo soy el que dice: 'Aqu estoy.'"
Qu hermosos son sobre los montes Los pies del que trae buenas nuevas, Del que anuncia la paz, Del que trae las buenas nuevas de gozo, Del que anuncia la salvacin, Y dice a Sion: "Tu Dios reina!"
Una voz! Tus centinelas alzan la voz, A una gritan de jbilo Porque vern con sus propios ojos Cuando el SEOR restaure a Sion.
Prorrumpan a una en gritos de jbilo, Lugares desolados de Jerusaln, Porque el SEOR ha consolado a Su pueblo, Ha redimido a Jerusaln.
El SEOR ha desnudado Su santo brazo A la vista de todas las naciones, Y todos los confines de la tierra vern La salvacin de nuestro Dios.
Aprtense, aprtense, salgan de all, Nada inmundo toquen. Salgan de en medio de ella, purifquense, Ustedes que llevan las vasijas del SEOR.
Pues no saldrn precipitadamente, Ni irn como fugitivos. Porque delante de ustedes ir el SEOR, Y su retaguardia ser el Dios de Israel.
Oigan esto: Mi siervo prosperar, Ser enaltecido, levantado y en gran manera exaltado.
De la manera que muchos se asombraron de ti, pueblo Mo, As fue desfigurada Su apariencia ms que la de cualquier hombre, Y Su aspecto ms que el de los hijos de los hombres.
Ciertamente El asombrar a muchas naciones, Los reyes cerrarn la boca ante El. Porque lo que no les haban contado vern, Y lo que no haban odo entendern.
Quin ha credo a nuestro mensaje? A quin se ha revelado el brazo del SEOR?
Creci delante de El como renuevo tierno, Como raz de tierra seca. No tiene aspecto hermoso ni majestad Para que Lo miremos, Ni apariencia para que Lo deseemos.
Fue despreciado y desechado de los hombres, Varn de dolores y experimentado en afliccin; Y como uno de quien los hombres esconden el rostro, Fue despreciado, y no Lo estimamos.
Ciertamente El llev nuestras enfermedades, Y carg con nuestros dolores. Con todo, nosotros Lo tuvimos por azotado, Por herido de Dios y afligido.
Pero El fue herido (traspasado) por nuestras transgresiones, Molido por nuestras iniquidades. El castigo, por nuestra paz, cay sobre El, Y por Sus heridas (llagas) hemos sido sanados.
Todos nosotros nos descarriamos como ovejas, Nos apartamos cada cual por su camino; Pero el SEOR hizo que cayera sobre El La iniquidad de todos nosotros.
Fue oprimido y afligido, Pero no abri Su boca. Como cordero que es llevado al matadero, Y como oveja que ante sus trasquiladores permanece muda, El no abri Su boca.
Por opresin y juicio fue quitado; Y en cuanto a Su generacin, quin tuvo en cuenta Que El fuera cortado de la tierra de los vivientes Por la transgresin de mi pueblo, a quien corresponda la herida?
Se dispuso con los impos Su sepultura, Pero con el rico fue en Su muerte, Aunque no haba hecho violencia, Ni haba engao en Su boca.
Pero quiso el SEOR Quebrantarlo, sometindolo a padecimiento. Cuando El se entregue a s mismo como ofrenda de expiacin, Ver a Su descendencia, Prolongar Sus das, Y la voluntad del SEOR en Su mano prosperar.
Debido a la angustia de Su alma, El lo ver y quedar satisfecho. Por Su conocimiento, el Justo, Mi Siervo, justificar a muchos, Y cargar las iniquidades de ellos.
Por tanto, Yo Le dar parte con los grandes Y con los fuertes repartir despojos, Porque derram Su alma hasta la muerte Y con los transgresores fue contado; Llev el pecado de muchos, E intercedi por los transgresores.
"Grita de jbilo, oh estril, la que no ha dado a luz; Prorrumpe en gritos de jbilo y clama en alta voz, la que no ha estado de parto; Porque son ms los hijos de la desolada Que los hijos de la casada," dice el SEOR.
"Ensancha el lugar de tu tienda, Extiende las cortinas de tus moradas, no escatimes; Alarga tus cuerdas Y refuerza tus estacas.
Porque te extenders hacia la derecha y hacia la izquierda; Tu descendencia poseer naciones, Y poblarn ciudades desoladas.
No temas, pues no sers avergonzada, Ni te sientas humillada, pues no sers agraviada; Sino que te olvidars de la vergenza de tu juventud, Y del oprobio de tu viudez no te acordars ms.
Porque tu esposo es tu Hacedor, El SEOR de los ejrcitos es Su nombre; Y tu Redentor es el Santo de Israel, Que se llama Dios de toda la tierra.
Porque como a mujer abandonada y afligida de espritu, Te ha llamado el SEOR, Y como a esposa de la juventud que es repudiada," Dice tu Dios.
"Por un breve momento te abandon, Pero con gran compasin te recoger.
En un acceso de ira Escond Mi rostro de ti por un momento, Pero con misericordia eterna tendr compasin de ti," Dice el SEOR tu Redentor.
"Porque esto es para M como en los das de No, Cuando jur que las aguas de No Nunca ms inundaran la tierra. As he jurado que no me enojar contra ti, Ni te reprender.
Porque los montes sern quitados y las colinas temblarn, Pero Mi misericordia no se apartar de ti, Y el pacto de Mi paz no ser quebrantado," Dice el SEOR, que tiene compasin de ti.
"Oh afligida, azotada por la tempestad, sin consuelo, Yo asentar tus piedras en antimonio, Y tus cimientos en zafiros.
Har tus almenas de rubes, Tus puertas de cristal Y todo tu muro de piedras preciosas.
Todos tus hijos sern enseados por el SEOR, Y grande ser el bienestar de tus hijos.
En justicia sers establecida. Estars lejos de la opresin, pues no temers, Y del terror, pues no se acercar a ti.
Si alguien te ataca ferozmente, no ser de Mi parte. Cualquiera que te ataque, por causa de ti caer.
Yo he creado al herrero que sopla las brasas en el fuego Y saca una herramienta para su trabajo; Yo he creado al devastador para destruir.
Ningn arma forjada contra ti prosperar, Y condenars toda lengua que se alce contra ti en juicio. Esta es la herencia de los siervos del SEOR, Y su justificacin procede de M," declara el SEOR.
"Todos los sedientos, vengan a las aguas; Y los que no tengan dinero, vengan, compren y coman. Vengan, compren vino y leche Sin dinero y sin costo alguno.
Por qu gastan dinero en lo que no es pan, Y su salario en lo que no sacia? Escchenme atentamente, y coman lo que es bueno, Y se deleitar su alma en la abundancia.
Inclinen su odo y vengan a M, Escuchen y vivir su alma. Y har con ustedes un pacto eterno, Conforme a las fieles misericordias mostradas a David.
Lo he puesto por testigo a los pueblos, Por gua y jefe de las naciones.
T llamars a una nacin que no conocas, Y una nacin que no te conoca, correr a ti A causa del SEOR tu Dios, el Santo de Israel; Porque El te ha glorificado."
Busquen al SEOR mientras puede ser hallado, Llmenlo en tanto que est cerca.
Abandone el impo su camino, Y el hombre malvado sus pensamientos, Y vulvase al SEOR, Que tendr de l compasin, Al Dios nuestro, Que ser amplio en perdonar.
"Porque Mis pensamientos no son los pensamientos de ustedes, Ni sus caminos son Mis caminos," declara el SEOR.
"Porque como los cielos son ms altos que la tierra, As Mis caminos son ms altos que sus caminos, Y Mis pensamientos ms que sus pensamientos.
Porque como descienden de los cielos la lluvia y la nieve, Y no vuelven all sino que riegan la tierra, Hacindola producir y germinar, Dando semilla al sembrador y pan al que come,
As ser Mi palabra que sale de Mi boca, No volver a M vaca Sin haber realizado lo que deseo, Y logrado el propsito para el cual la envi.
Porque con alegra saldrn, Y con paz sern conducidos. Los montes y las colinas prorrumpirn en gritos de jbilo delante de ustedes, Y todos los rboles del campo aplaudirn.
En lugar del espino crecer el ciprs, Y en lugar de la ortiga crecer el mirto. Y esto ser para gloria del SEOR, Para seal eterna que nunca ser borrada."
As dice el SEOR: "Preserven el derecho y hagan justicia, Porque Mi salvacin est para llegar Y Mi justicia para ser revelada.
Cun bienaventurado es el hombre que hace esto, Y el hijo del hombre que a ello se aferra; Que guarda el da de reposo sin profanarlo, Y guarda su mano de hacer mal alguno."
Que el extranjero que se ha allegado al SEOR, no diga: "Ciertamente el SEOR me separar de Su pueblo." Ni diga el eunuco: "Soy un rbol seco."
Porque as dice el SEOR: "A los eunucos que guardan Mis das de reposo, Escogen lo que Me agrada Y se mantienen firmes en Mi pacto,
Les dar en Mi casa y en Mis muros un lugar, Y un nombre mejor que el de hijos e hijas. Les dar nombre eterno que nunca ser borrado.
Y a los extranjeros que se unan al SEOR Para servirle, y para amar el nombre del SEOR, Para ser Sus siervos, a todos los que guardan el da de reposo sin profanarlo, Y se mantienen firmes en Mi pacto,
Yo los traer a Mi santo monte, Y los alegrar en Mi casa de oracin. Sus holocaustos y sus sacrificios sern aceptados sobre Mi altar; Porque Mi casa ser llamada casa de oracin para todos los pueblos."
Declara el Seor DIOS que rene a los dispersos de Israel: "Todava les juntar otros a los ya reunidos."
Todas las bestias del campo, Todas las bestias del bosque, Vengan a comer.
Los centinelas de Israel son ciegos, Ninguno sabe nada. Todos son perros mudos que no pueden ladrar, Soadores acostados, amigos de dormir;
Y los perros son voraces, no se sacian. Ellos son pastores que no saben entender. Todos se han apartado por su propio camino, Cada cual, hasta el ltimo, busca su propia ganancia.
"Vengan," dicen "busquemos vino y embriagumonos de licor; Y maana ser como hoy, slo que mucho mejor."
El justo perece, y no hay quien se preocupe; Los hombres piadosos son arrebatados, sin que nadie comprenda. Porque el justo es arrebatado ante el mal,
Y entra en la paz; Descansan en sus lechos (sepulturas) Los que andan en su camino recto.
"Pero ustedes vengan ac, hijos de hechicera, Descendientes de adltero y ramera.
De quin se burlan? Contra quin abren la boca Y sacan la lengua? No son ustedes hijos de rebelda, Descendientes de la mentira;
Que arden con pasin entre los robles, Bajo todo rbol frondoso; Que sacrifican los hijos en las quebradas, Debajo de las hendiduras de las peas?
Entre las piedras lisas de la quebrada Est tu parte; ellas, ellas son tu suerte. Tambin para ellas has derramado libacin, Has ofrecido ofrenda de cereal. He de aplacarme con estas cosas?
Sobre un monte alto y encumbrado Has puesto tu cama; All tambin subiste a ofrecer sacrificio.
Y detrs de la puerta y del umbral Has puesto tu seal. En verdad, bien lejos de M te has descubierto, Y has subido y ensanchado tu cama; De ellos has logrado pacto a tu favor, Has amado su cama, Has contemplado su virilidad.
Has ido al rey con ungento, Y has multiplicado tus perfumes; Has enviado tus emisarios a gran distancia, Y los has hecho descender al Seol (regin de los muertos).
Te cansaste por lo largo de tu camino, Pero no dijiste: 'No hay esperanza.' Hallaste nuevas fuerzas, Por eso no desfalleciste.
Y de quin te asustaste y tuviste miedo, Cuando mentiste y no te acordaste de M, Ni pensaste en ello? No es acaso porque he guardado silencio por mucho tiempo Que no Me temes?
Yo declarar tu justicia y tus hechos, Pero de nada te aprovecharn.
Cuando clames, que tus dolos te libren. Pero a todos se los llevar el viento, Un soplo los arrebatar. Pero el que en M se refugie, heredar la tierra, Y poseer Mi santo monte."
Y se dir: "Construyan, construyan, preparen el camino, Quiten los obstculos del camino de Mi pueblo."
Porque as dice el Alto y Sublime Que vive para siempre, cuyo nombre es Santo: "Yo habito en lo alto y santo, Y tambin con el contrito y humilde de espritu, Para vivificar el espritu de los humildes Y para vivificar el corazn de l
Porque no estar en pleito para siempre, Ni estar siempre enojado, Pues el espritu desfallecera ante M, Y el aliento de los que Yo he creado.
A causa de la iniquidad de su codicia, Me enoj y lo her. Escond Mi rostro y Me indign, Y l sigui desvindose por el camino de su corazn.
He visto sus caminos, pero lo sanar. Lo guiar y le dar consuelo a l y a los que con l lloran,
Poniendo alabanza en los labios. Paz, paz al que est lejos y al que est cerca," Dice el SEOR, "y Yo lo sanar."
Pero los impos son como el mar agitado, Que no puede estar quieto, Y sus aguas arrojan cieno y lodo.
"No hay paz," dice mi Dios, "para los impos."
"Clama a voz en cuello, no te detengas. Alza tu voz como trompeta, Declara a Mi pueblo su transgresin Y a la casa de Jacob sus pecados.
Con todo Me buscan da tras da y se deleitan en conocer Mis caminos, Como nacin que hubiera hecho justicia, Y no hubiera abandonado la ley de su Dios. Me piden juicios justos, Se deleitan en la cercana de Dios.
Dicen: 'Por qu hemos ayunado, y T no lo ves? Por qu nos hemos humillado, y T no haces caso?' Pero en el da de su ayuno buscan su conveniencia Y oprimen a todos sus trabajadores.
Ayunan para discusiones y rias, Y para herir con un puo malvado. No ayunen como hoy, Para que se oiga en lo alto su voz.
Es se el ayuno que Yo escog para que un da se humille el hombre? Es acaso para que incline su cabeza como un junco, Y para que se acueste en cilicio y ceniza? Llamarn a esto ayuno y da acepto al SEOR?
No es ste el ayuno que Yo escog: Desatar las ligaduras de impiedad, Soltar las coyundas del yugo, Dejar ir libres a los oprimidos, Y romper todo yugo?
No es para que compartas tu pan con el hambriento, Y recibas en casa a los pobres sin hogar; Para que cuando veas al desnudo lo cubras, Y no te escondas de tu semejante?
Entonces tu luz despuntar como la aurora, Y tu recuperacin brotar con rapidez. Delante de ti ir tu justicia; Y la gloria del SEOR ser tu retaguardia.
Entonces invocars, y el SEOR responder; Clamars, y El dir: 'Aqu estoy.' Si quitas de en medio de ti el yugo, El amenazar con el dedo y el hablar iniquidad,
Y si te ofreces ayudar al hambriento, Y sacias el deseo del afligido, Entonces surgir tu luz en las tinieblas, Y tu oscuridad ser como el medioda.
El SEOR te guiar continuamente, Saciar tu deseo en los lugares ridos Y dar vigor a tus huesos. Sers como huerto regado Y como manantial cuyas aguas nunca faltan.
Los tuyos reedificarn las ruinas antiguas. T levantars los cimientos de generaciones pasadas, Y te llamarn reparador de brechas, Restaurador de calles donde habitar.
Si por causa del da de reposo apartas tu pie Para no hacer lo que te plazca en Mi da santo, Y llamas al da de reposo delicia, al da santo del SEOR, honorable, Y lo honras, no siguiendo tus caminos, Ni buscando tu placer, Ni hablando de c
Entonces te deleitars en el SEOR, Y Yo te har cabalgar sobre las alturas de la tierra, Y te alimentar con la heredad de tu padre Jacob; Porque la boca del SEOR ha hablado."
La mano del SEOR no se ha acortado para salvar; Ni Su odo se ha endurecido para or.
Pero las iniquidades de ustedes han hecho separacin entre ustedes y su Dios, Y los pecados le han hecho esconder Su rostro para no escucharlos .
Porque las manos de ustedes estn manchadas de sangre, Y sus dedos de iniquidad. Sus labios hablan mentira, Su lengua murmura maldad.
No hay quien clame con justicia ni quien abogue con honestidad. Confan en la confusin, y hablan falsedades; Conciben malicia, y dan a luz iniquidad.
Incuban huevos de spides y tejen telas de araa; El que come de sus huevos muere, Y del que es aplastado sale una vbora.
Sus telas no servirn de vestidos, Ni se cubrirn con lo que hacen. Sus obras son obras de iniquidad, Y actos de violencia hay en sus manos.
Sus pies corren al mal, Y se apresuran a derramar sangre inocente. Sus pensamientos son pensamientos de iniquidad, Desolacin y destruccin hay en sus caminos.
Camino de paz no conocen, Y no hay justicia en sus senderos. Han torcido a su favor las sendas, Cualquiera que ande en ellas no conoce la paz.
Por tanto el derecho est lejos de nosotros, Y no nos alcanza la justicia. Esperamos luz, y slo hay tinieblas; Claridad, pero andamos en oscuridad.
Vamos tocando la pared como ciegos, Y andamos a tientas como los que no tienen ojos; Tropezamos al medioda como al anochecer, Entre los robustos somos como muertos.
Todos nosotros gruimos como osos, Y gemimos tristemente como palomas. Esperamos la justicia, pero no la hay, La salvacin, pero est lejos de nosotros.
Porque se han multiplicado nuestras transgresiones delante de Ti, Y nuestros pecados testifican contra nosotros. Porque nuestras transgresiones estn con nosotros, Y conocemos nuestras iniquidades:
Transgredir y negar al SEOR, Apartarse de nuestro Dios, Hablar de opresin y rebelin, Concebir y proferir en el corazn palabras mentirosas.
Se ha vuelto atrs el derecho, Y la justicia permanece lejos; Porque ha tropezado en la plaza la verdad, Y la rectitud no puede entrar.
S, falta la verdad, Y el que se aparta del mal es hecho presa. Y lo vio el SEOR, Y desagrad a Sus ojos que no hubiera derecho.
Vio que no haba nadie, Y se asombr de que no hubiera quien intercediera. Entonces Su brazo Le trajo salvacin, Y Su justicia Lo sostuvo.
Se puso la justicia como coraza, Y el casco de salvacin en Su cabeza; Como vestidura se puso ropas de venganza, Y se envolvi de celo como de un manto.
Conforme a los hechos, as El pagar: Furor para Sus adversarios, justo pago para Sus enemigos; A las islas dar su pago.
Y temern (reverenciarn) desde el occidente el nombre del SEOR Y desde el nacimiento del sol Su gloria, Porque El vendr como torrente impetuoso, Que el viento del SEOR impulsa.
"Y vendr un Redentor a Sion Y a los que se aparten de la transgresin en Jacob," declara el SEOR.
"En cuanto a M," dice el SEOR, "ste es Mi pacto con ellos": "Mi Espritu que est sobre ti, y Mis palabras que he puesto en tu boca, no se apartarn de tu boca, ni de la boca de tu descendencia, ni de la boca de la descendencia de tu descendencia," di
Levntate, resplandece, porque ha llegado tu luz Y la gloria del SEOR ha amanecido sobre ti.
Porque tinieblas cubrirn la tierra Y densa oscuridad los pueblos. Pero sobre ti amanecer el SEOR, Y sobre ti aparecer Su gloria.
Y acudirn las naciones a tu luz, Y los reyes al resplandor de tu amanecer.
Levanta tus ojos en derredor y mira: Todos se renen, vienen a ti. Tus hijos vendrn de lejos, Y tus hijas sern llevadas en brazos.
Entonces lo vers y resplandecers, Y se estremecer y se regocijar tu corazn, Porque vendr sobre ti la abundancia del mar, Las riquezas de las naciones vendrn a ti.
Una multitud de camellos te cubrir, Camellos jvenes de Madin y de Efa. Todos los de Sab vendrn, Traern oro e incienso, Y traern buenas nuevas de las alabanzas del SEOR.
Todos los rebaos de Cedar sern reunidos para ti, Los carneros de Nebaiot estarn a tu servicio. Subirn como ofrenda agradable sobre Mi altar, Y Yo glorificar la casa de Mi gloria.
Quines son stos que vuelan como nubes, Y como palomas a sus palomares?
Ciertamente las costas Me esperarn, Y las naves de Tarsis vendrn primero, Para traer a tus hijos de lejos, Y su plata y su oro con ellos, Por el nombre del SEOR tu Dios, Y por el Santo de Israel porque El te ha glorificado.
Extranjeros edificarn tus murallas, Y sus reyes te servirn. Porque en Mi furor te her, Pero en Mi benevolencia he tenido compasin de ti.
Tus puertas estarn abiertas de continuo. Ni de da ni de noche se cerrarn, Para que te traigan las riquezas de las naciones, Con sus reyes llevados en procesin.
Porque la nacin y el reino que no te sirvan, perecern, Y esas naciones sern completamente destruidas.
La gloria del Lbano vendr a ti, El ciprs, el olmo y el boj a una, Para hermosear el lugar de Mi santuario. Y Yo har glorioso el lugar de Mis pies.
Vendrn a ti humillados los hijos de los que te afligieron, Se postrarn a las plantas de tus pies todos los que te despreciaban, Y te llamarn Ciudad del SEOR, Sion del Santo de Israel.
Por cuanto t estabas abandonada y aborrecida, Sin que nadie pasara por ti, Har de ti gloria eterna, Gozo de generacin en generacin.
Y mamars la leche de las naciones, Mamars al pecho de los reyes. Entonces sabrs que Yo, el SEOR, soy tu Salvador Y tu Redentor, el Poderoso de Jacob.
En vez de bronce, traer oro, En vez de hierro, traer plata, En vez de madera, bronce, Y en vez de piedras, hierro. Pondr como tus administradores la paz, Y como tus gobernantes la justicia.
No se oir hablar ms de violencia en tu tierra, Ni de desolacin, ni de destruccin dentro de tus lmites; Sino que llamars a tus murallas salvacin y a tus puertas alabanza.
Ya el sol no ser para ti luz del da, Ni el resplandor de la luna te alumbrar; Sino que tendrs al SEOR por luz eterna, Y a tu Dios por tu gloria.
Nunca ms se pondr tu sol, Ni menguar tu luna, Porque tendrs al SEOR por luz eterna, Y se habrn acabado los das de tu luto.
Entonces todos los de tu pueblo sern justos. Para siempre poseern la tierra, Vstago de Mi planto, Obra de Mis manos, Para que Yo me glorifique.
El ms pequeo llegar a ser un millar (una tribu), Y el ms insignificante una nacin poderosa. Yo, el SEOR, a su tiempo lo apresurar.
El Espritu del Seor DIOS est sobre m, Porque me ha ungido el SEOR Para traer buenas nuevas a los afligidos. Me ha enviado para vendar a los quebrantados de corazn, Para proclamar libertad a los cautivos Y liberacin a los prisioneros;
Para proclamar el ao favorable del SEOR, Y el da de venganza de nuestro Dios; Para consolar a todos los que lloran,
Para conceder que a los que lloran en Sion Se les d diadema en vez de ceniza, Aceite de alegra en vez de luto, Manto de alabanza en vez de espritu abatido; Para que sean llamados robles de justicia, Planto del SEOR, para que El sea glorifi
Entonces reedificarn las ruinas antiguas, Levantarn los lugares devastados de antao, Y restaurarn las ciudades arruinadas, Los lugares devastados de muchas generaciones.
Se presentarn extraos y apacentarn los rebaos de ustedes, E hijos de extranjeros sern sus labradores y sus viadores.
Y ustedes sern llamados sacerdotes del SEOR; Ministros de nuestro Dios se les llamar. Comern las riquezas de las naciones, Y en su gloria se jactarn.
En vez de su vergenza tendrn doble porcin , Y en vez de humillacin ellos gritarn de jbilo por su herencia. Por tanto poseern el doble en su tierra, Y tendrn alegra eterna.
Porque Yo, el SEOR, amo el derecho, Odio el robo en el holocausto. Fielmente les dar su recompensa, Y har con ellos un pacto eterno.
Entonces su descendencia ser conocida entre las naciones, Y sus vstagos en medio de los pueblos. Todos los que los vean los reconocern, Porque son la simiente que el SEOR ha bendecido.
En gran manera me gozar en el SEOR, Mi alma se regocijar en mi Dios. Porque El me ha vestido de ropas de salvacin, Me ha envuelto en manto de justicia Como el novio se engalana con una corona, Como la novia se adorna con sus joyas.
Porque como la tierra produce sus renuevos, Y como el huerto hace brotar lo sembrado en l, As el Seor DIOS har que la justicia y la alabanza Broten en presencia de todas las naciones.
Por amor de Sion no callar, Y por amor de Jerusaln no me estar quieto, Hasta que salga su justicia como resplandor, Y su salvacin se encienda como antorcha.
Entonces vern las naciones tu justicia, Y todos los reyes tu gloria, Y te llamarn con un nombre nuevo, Que la boca del SEOR determinar.
Sers tambin corona de hermosura en la mano del SEOR, Y diadema real en la palma de tu Dios.
Nunca ms se dir de ti: "Abandonada," Ni de tu tierra se dir jams: "Desolada;" Sino que se te llamar: "Mi deleite est en ella," Y a tu tierra: "Prometida." Porque en ti se deleita el SEOR, Y tu tierra tendr esposo.
Porque como el joven se desposa con una virgen, Se desposarn contigo tus hijos; Y como se regocija el esposo por la esposa, Tu Dios se regocijar por ti.
Sobre tus murallas, oh Jerusaln, he colocado centinelas; En todo el da y en toda la noche jams callarn. Ustedes que hacen que el SEOR recuerde, no se den descanso,
Ni Le concedan descanso hasta que la restablezca, Hasta que haga de Jerusaln una alabanza en la tierra.
El SEOR ha jurado por Su diestra y por Su fuerte brazo: "Nunca ms dar tu grano por alimento a tus enemigos, Ni hijos de extranjeros bebern tu vino nuevo por el que trabajaste."
Pero los que lo cosechen, lo comern y alabarn al SEOR; Y los que lo recolecten, lo bebern en los atrios de Mi santuario.
Pasen, pasen por las puertas; Abran camino al pueblo. Construyan, construyan la calzada; Quiten las piedras, alcen estandarte sobre los pueblos.
El SEOR ha proclamado hasta los confines de la tierra: "Digan a la hija de Sion: 'Tu salvacin viene; Su galardn est con El, y delante de El Su recompensa.'"
Y los llamarn: "Pueblo Santo. Redimidos del SEOR." Y a ti te llamarn: "Ciudad Deseada. Ciudad no abandonada."
Quin es ste que viene de Edom, De Bosra con vestiduras de colores brillantes; Este, majestuoso en Su ropaje, Que marcha en la plenitud de Su fuerza? Soy Yo que hablo en justicia, poderoso para salvar.
Por qu es rojo Tu ropaje, Y Tus vestiduras como las del que pisa en el lagar?
"El lagar lo he pisado Yo solo; De los pueblos, ningn hombre estaba conmigo. Los pis en Mi ira Y los aplast en Mi furor. Su sangre salpic Mis vestiduras Y manch todo Mi ropaje.
Porque el da de la venganza estaba en Mi corazn, Y el ao de Mi redencin haba llegado.
Mir, y no haba quien ayudara, Me asombr de que no hubiera quien apoyara. Entonces Mi propio brazo obtuvo salvacin por M, Y fue Mi propio furor el que Me sostuvo.
Pisote los pueblos en Mi ira, Los embriagu en Mi furor Y derram su sangre por tierra."
Las misericordias del SEOR recordar, las alabanzas del SEOR, Conforme a todo lo que nos ha otorgado el SEOR, Por Su gran bondad hacia la casa de Israel, Que les ha otorgado conforme a Su compasin Y conforme a la multitud de Sus misericordias.
Porque El dijo: "Ciertamente, ellos son Mi pueblo, Hijos que no engaarn." Y El fue su Salvador.
En todas sus angustias El estuvo afligido, Y el ngel de Su presencia los salv. En Su amor y en Su compasin los redimi, Los levant y los sostuvo todos los das de antao.
Pero ellos se rebelaron Y afligieron Su Santo Espritu; Por lo cual El se convirti en su enemigo Y pele contra ellos.
Entonces Su pueblo se acord de los das antiguos, de Moiss. Dnde est el que los sac del mar con los pastores de Su rebao? Dnde est el que puso Su Santo Espritu en medio de ellos,
El que hizo que Su glorioso brazo fuera a la derecha de Moiss, El que dividi las aguas delante de ellos para hacerse un nombre eterno,
El que los condujo por los abismos? Como un caballo en el desierto, no tropezaron;
Como a ganado que desciende al valle, El Espritu del SEOR les dio descanso. As guiaste a Tu pueblo, Para hacerte un nombre glorioso.
Mira desde el cielo, y ve desde Tu santa y gloriosa morada; Dnde est Tu celo y Tu poder? La conmocin de Tus entraas y Tu compasin para conmigo se han restringido.
Porque T eres nuestro Padre, aunque Abraham no nos conoce, Ni nos reconoce Israel. T, oh SEOR, eres nuestro Padre, Desde la antigedad Tu nombre es Nuestro Redentor.
Por qu, oh SEOR, nos haces desviar de Tus caminos Y endureces nuestro corazn a Tu temor? Vulvete por amor de Tus siervos, las tribus de Tu heredad.
Tu pueblo santo posey Tu santuario por breve tiempo; Pero nuestros adversarios lo han pisoteado.
Hemos venido a ser como aqullos sobre los que nunca gobernaste, Como aqullos que nunca fueron llamados por Tu nombre.
Oh, si rasgaras los cielos y descendieras! Si los montes se estremecieran ante Tu presencia
(como el fuego enciende el matorral, como el fuego hace hervir el agua), Para dar a conocer Tu nombre a Tus adversarios, Para que ante Tu presencia tiemblen las naciones!
Cuando hiciste cosas terribles que no esperbamos, Y descendiste, los montes se estremecieron ante Tu presencia.
Desde la antigedad no haban escuchado ni puesto atencin, Ni el ojo haba visto a un Dios fuera de Ti Que obrara a favor del que esperaba en El.
Sales al encuentro del que se regocija en practicar la justicia, De los que se acuerdan de Ti en Tus caminos. Pero Te enojaste porque pecamos; Continuamos en los pecados por mucho tiempo, Y seremos salvos?
Todos nosotros somos como el inmundo, Y como trapo de inmundicia todas nuestras obras justas. Todos nos marchitamos como una hoja, Y nuestras iniquidades, como el viento, nos arrastran.
Y no hay quien invoque Tu nombre, Quien se despierte para agarrarse de Ti. Porque has escondido Tu rostro de nosotros Y nos has entregado al poder de nuestras iniquidades.
Pero ahora, oh SEOR, T eres nuestro Padre, Nosotros el barro, y T nuestro alfarero; Obra de Tus manos somos todos nosotros.
No Te enojes en exceso, oh SEOR, Ni para siempre Te acuerdes de la iniquidad. Mira, Te rogamos, todos nosotros somos Tu pueblo.
Tus ciudades santas se han vuelto un desierto; Sion se ha convertido en un desierto, Jerusaln en una desolacin.
Nuestra casa santa y hermosa Donde Te alababan nuestros padres, Ha sido quemada por el fuego Y todas nuestras cosas preciosas se han convertido en ruinas.
Te detendrs ante estas cosas, oh SEOR? Guardars silencio y nos afligirs sin medida?
"Me dej buscar por los que no preguntaban por M; Me dej hallar por los que no Me buscaban. Dije: 'Aqu estoy, aqu estoy,' A una nacin que no invocaba Mi nombre.
Extend Mis manos todo el da hacia un pueblo rebelde, Que anda por el camino que no es bueno, en pos de sus pensamientos.
Es un pueblo que de continuo Me provoca en Mi propio rostro, Sacrificando en huertos y quemando incienso sobre ladrillos;
Que se sienta entre sepulcros y pasa la noche en lugares secretos; Que come carne de cerdo, Y en sus ollas hay caldo de carnes inmundas;
Que dice: 'Qudate donde ests, no te acerques a m, Porque soy ms santo que t.' Estos son humo en Mi nariz, Fuego que arde todo el da.
Esto est escrito delante de M: No guardar silencio, sino que les dar su pago, Y les recompensar en su seno,
Por sus iniquidades y por las iniquidades de sus padres tambin," dice el SEOR. "Porque quemaron incienso en los montes, Y en las colinas Me injuriaron; Por tanto medir en su seno su obra pasada."
As dice el SEOR: "Como cuando se encuentra vino nuevo en el racimo Y alguien dice: 'No lo destruyas, Porque en l hay bendicin,' As har Yo por Mis siervos Para no destruirlos a todos.
Sacar de Jacob descendencia Y de Jud heredero de Mis montes. Mis escogidos la heredarn, Y Mis siervos morarn all.
Sarn ser pastizal (redil) para ovejas, Y el Valle de Acor para lugar de descanso de vacas, Para Mi pueblo que Me busca.
Pero ustedes que abandonan al SEOR, Que olvidan Mi santo monte, Que ponen mesa para el dios de la Fortuna, Y que preparan vino mezclado para el dios del Destino,
Yo los destinar a la espada, Y todos ustedes se encorvarn para la matanza. Porque llam, pero no respondieron, Habl, pero no oyeron; Hicieron lo malo ante Mis ojos Y escogieron aquello que no me complaca."
Por tanto, as dice el Seor DIOS: "Ciertamente Mis siervos comern, pero ustedes tendrn hambre. Mis siervos bebern, pero ustedes tendrn sed. Mis siervos se alegrarn, pero ustedes sern avergonzados;
Mis siervos darn gritos de jbilo con corazn alegre, Pero ustedes clamarn con corazn triste, Y con espritu quebrantado gemirn.
Y dejarn su nombre como maldicin a Mis escogidos. El Seor DIOS te matar, Pero Mis siervos sern llamados por otro nombre.
Porque el que es bendecido en la tierra, Ser bendecido por el Dios de la verdad; Y el que jura en la tierra, Jurar por el Dios de la verdad. Porque han sido olvidadas las angustias primeras, Y porque estn ocultas a Mis ojos.
Por tanto, Yo creo cielos nuevos y una tierra nueva, Y no sern recordadas las cosas primeras ni vendrn a la memoria.
Pero gcense y regocjense para siempre en lo que Yo voy a crear; pues voy a crear a Jerusaln para regocijo, Y a su pueblo para jbilo.
Me regocijar por Jerusaln y Me gozar por Mi pueblo. No se oir ms en ella Voz de lloro ni voz de clamor.
No habr ms all nio que viva pocos das, Ni anciano que no complete sus das. Porque el joven morir a los cien aos, Y el que no alcance los cien aos Ser considerado maldito.
Construirn casas y las habitarn, Tambin plantarn vias y comern su fruto.
No edificarn para que otro habite, Ni plantarn para que otro coma; Porque como los das de un rbol, as sern los das de Mi pueblo, Y Mis escogidos disfrutarn de la obra de sus manos.
No trabajarn en vano, Ni darn a luz para desgracia, Porque son la simiente de los benditos del SEOR, Ellos, y sus vstagos con ellos.
"Y suceder que antes que ellos clamen, Yo responder; an estarn hablando, y Yo habr odo.
"El lobo y el cordero pastarn juntos, y el len, como el buey, comer paja, y para la serpiente el polvo ser su alimento. No harn mal ni daarn en todo Mi santo monte," dice el SEOR.
As dice el SEOR: "El cielo es Mi trono y la tierra el estrado de Mis pies. Dnde, pues, est la casa que podran edificarme? Dnde est el lugar de Mi reposo?
Todo esto lo hizo Mi mano, Y as todas estas cosas llegaron a ser," declara el SEOR. "Pero a ste mirar: Al que es humilde y contrito de espritu, y que tiembla ante Mi palabra.
El que mata un buey es como el que mata a un hombre, El que sacrifica un cordero como el que desnuca un perro, El que presenta ofrenda de cereal como el que ofrece sangre de cerdo, El que quema incienso como el que
Tambin Yo escoger sus castigos, Y traer sobre ellos lo que temen. Porque llam, pero nadie respondi, Habl, pero no escucharon. Ms bien hicieron lo malo ante Mis ojos, Y escogieron lo que no Me complaca."
Oigan la palabra del SEOR, ustedes que tiemblan ante Su palabra: "Sus hermanos que los aborrecen, que los excluyen por causa de Mi nombre, Han dicho: 'Sea el SEOR glorificado, para que veamos la alegra de ustedes.' Pero ellos sern avergonzados.
Voz de estruendo viene de la ciudad, una voz sale del templo: La voz del SEOR que da el pago a Sus enemigos.
Antes que estuviera de parto, ella dio a luz; Antes que le vinieran los dolores, dio a luz un nio.
Quin ha odo cosa semejante? Quin ha visto tales cosas? Es dado a luz un pas en un solo da? Nace una nacin toda de una vez? Pues Sion apenas estuvo de parto, dio a luz a sus hijos.
Yo que hago que se abra la matriz, no har nacer?" dice el SEOR. "Yo que hago nacer, cerrar la matriz?," dice tu Dios.
Algrense con Jerusaln y regocjense por ella, todos los que la aman; Rebosen de jbilo con ella, todos los que por ella hacen duelo,
Para que mamen y se sacien del pecho de sus consolaciones, Para que chupen y se deleiten de su seno abundante.
Porque as dice el SEOR: "Yo extiendo hacia ella paz como un ro, Y la gloria de las naciones como torrente desbordado. Y ustedes mamarn, sern llevados sobre la cadera y acariciados sobre las rodillas.
Como a uno a quien consuela su madre, as los consolar Yo; En Jerusaln sern consolados."
Cuando lo vean, se llenar de gozo su corazn, Y sus huesos florecern como hierba tierna. La mano del SEOR se dar a conocer a Sus siervos, Y Su indignacin a Sus enemigos.
Porque el SEOR vendr en fuego Y Sus carros como torbellino, Para descargar Su ira con furor Y Su reprensin con llamas de fuego.
Porque el SEOR juzgar con fuego Y con Su espada a toda carne (todo ser humano), Y sern muchos los muertos por el SEOR.
"Los que se santifican y se purifican para ir a los huertos, Tras uno que est en el centro, Que comen carne de cerdo, cosas detestables y ratones, A una perecern," declara el SEOR.
"Pero Yo conozco sus obras y sus pensamientos. Llegar el tiempo de juntar a todas las naciones y lenguas, y vendrn y vern Mi gloria.
"Y pondr seal entre ellos y enviar a sus sobrevivientes a las naciones: a Tarsis, a Fut, a Lud, a Mesec, a Ros, a Tubal y a Javn (Grecia), a las costas remotas que no han odo de Mi fama ni han visto Mi gloria. Y ellos anunciarn Mi gloria entre las
"Entonces traern a todos sus hermanos de todas las naciones como ofrenda al SEOR, en caballos, en carros, en literas, en mulos y en camellos, a Mi santo monte, Jerusaln," dice el SEOR, "tal como los Israelitas traen su ofrenda de grano en vasijas lim
"Y tambin tomar algunos de ellos para sacerdotes y para Levitas" dice el SEOR.
"Porque como los cielos nuevos y la tierra nueva Que Yo hago permanecern delante de M," declara el SEOR, "as permanecern su descendencia y su nombre.
Y suceder que de luna nueva en luna nueva Y de da de reposo en da de reposo, Todo mortal vendr a postrarse delante de M," dice el SEOR.
"Y cuando salgan, vern Los cadveres de los hombres Que se rebelaron contra M; Porque su gusano no morir, Ni su fuego se apagar, Y sern el horror de toda la humanidad."
Palabras de Jeremas, hijo de Hilcas, de los sacerdotes que habitaban en Anatot, en la tierra de Benjamn,
a quien vino la palabra del SEOR en los das de Josas, hijo de Amn, rey de Jud, en el ao trece de su reinado.
Tambin vino a l la palabra en los das de Joacim, hijo de Josas, rey de Jud, hasta el fin del ao once de Sedequas, hijo de Josas, rey de Jud, o sea, hasta el destierro de Jerusaln en el mes quinto.
Y vino a m la palabra del SEOR:
"Antes que Yo te formara en el seno materno, te conoc, Y antes que nacieras, te consagr; Te puse por profeta a las naciones."
Entonces dije: "Ah, Seor DIOS! No s hablar, Porque soy joven."
Pero el SEOR me dijo: "No digas: 'Soy joven,' Porque adondequiera que te enve, irs, Y todo lo que te mande, dirs.
No tengas temor ante ellos, Porque contigo estoy para librarte," declara el SEOR.
Entonces el SEOR extendi Su mano y toc mi boca. Y el SEOR me dijo: "Yo he puesto Mis palabras en tu boca.
Mira, hoy te he dado autoridad sobre las naciones y sobre los reinos, Para arrancar y para derribar, Para destruir y para derrocar, Para edificar y para plantar."
Vino entonces a m la palabra del SEOR: "Qu ves t, Jeremas?" "Veo una vara de almendro," respond.
"Bien has visto," me dijo el SEOR, "porque Yo velo sobre Mi palabra para cumplirla."
Por segunda vez vino a m la palabra del SEOR: "Qu ves t?" "Veo una olla hirviendo que se vuelca desde el norte," respond.
Entonces me dijo el SEOR: "Desde el norte vendr el mal Sobre todos los habitantes de esta tierra.
Porque Yo voy a llamar A todas las familias de los reinos del norte," Declara el SEOR. "Vendrn, y cada uno pondr su trono A la entrada de las Puertas de Jerusaln, Frente a todos sus muros alrededor Y frente a todas las ciudades de Jud.
Y Yo pronunciar Mis juicios contra ellos Por toda su maldad, porque Me abandonaron, Ofrecieron sacrificios a otros dioses Y adoraron la obra de sus manos.
T, pues, preprate, Levntate y diles todo lo que Yo te mande. No temas ante ellos, No sea que Yo te infunda temor delante de ellos.
Yo te he puesto hoy Como ciudad fortificada, Como columna de hierro y como muro de bronce Contra toda esta tierra: Contra los reyes de Jud, sus prncipes, Sus sacerdotes y el pueblo de la tierra.
Pelearn contra ti, pero no te vencern, Porque Yo estoy contigo," declara el SEOR, "para librarte."
Y vino a m la palabra del SEOR:
"Ve y clama a los odos de Jerusaln, diciendo: 'As dice el SEOR: "De ti recuerdo el cario de tu juventud, Tu amor de novia, De cuando Me seguas en el desierto, Por tierra no sembrada.
Santo era Israel para el SEOR, Primicias de Su cosecha; Todos los que coman de ella se hacan culpables; El mal vena sobre ellos," declara el SEOR.'"
Oigan la palabra del SEOR, casa de Jacob, y todas las familias de la casa de Israel.
As dice el SEOR: "Qu injusticia hallaron en M sus padres, Para que se alejaran de M Y anduvieran tras lo vano y se hicieran vanos?
Tampoco dijeron: 'Dnde est el SEOR Que nos hizo subir de la tierra de Egipto, Que nos condujo por el desierto, Por una tierra de lugares desolados y barrancos, Por una tierra seca y tenebrosa (de sombra de muerte), Una tierra por la que nadie pas Y
Yo los traje a ustedes a una tierra frtil, Para que comieran de su fruto y de sus delicias. Pero vinieron y contaminaron Mi tierra, Y de Mi heredad hicieron abominacin.
Los sacerdotes no dijeron: 'Dnde est el SEOR?' Los que se ocupaban de la ley no Me conocieron, Los gobernantes (pastores) se rebelaron contra M, Y los profetas profetizaban por Baal, Y andaban tras cosas que no aprovechan.
Por tanto, an lidiar con ustedes," declara el SEOR, "tambin con los hijos de sus hijos lidiar.
Pasen, pues, a las islas de Quitim (Chipre) y vean; Enven gente a Cedar y observen atentamente, Y vean si ha habido cosa semejante:
Ha cambiado alguna nacin sus dioses, Aunque sos no son dioses? Pues Mi pueblo ha cambiado su gloria Por lo que no aprovecha.
Espntense, oh cielos, por esto, Y tiemblen, queden en extremo desolados," declara el SEOR.
Porque dos males ha hecho Mi pueblo: Me han abandonado a M, Fuente de aguas vivas, Y han cavado para s cisternas, Cisternas agrietadas que no retienen el agua.
Acaso Israel es un esclavo o un siervo nacido en casa? Por qu se ha convertido en presa?
Contra l rugieron los leoncillos, Fuertemente rugieron, Y han hecho de su tierra una desolacin; Sus ciudades estn quemadas, sin habitantes.
Incluso los hombres de Menfis y de Tafnes Te han afeitado la coronilla.
No te ha sucedido esto Por haber dejado al SEOR tu Dios, Cuando El te guiaba por el camino?
Y ahora, qu haces en el camino a Egipto Para beber las aguas del Nilo? O qu haces en el camino a Asiria Para beber las aguas del Eufrates?
Te castigar tu propia maldad, Y tus apostasas te condenarn. Reconoce, pues, y ve que es malo y amargo El dejar al SEOR tu Dios, Y no tener temor de M," declara el Seor, DIOS de los ejrcitos.
"Porque desde hace tiempo romp tu yugo Y arranqu tus coyundas; Pero dijiste: 'No servir.' Porque sobre toda colina alta Y bajo todo rbol frondoso Te echabas como ramera.
Pero Yo te plant como vid escogida, Toda ella de semilla genuina. Cmo, pues, te has convertido delante de M En un sarmiento degenerado de una vid extraa?
Aunque te laves con leja Y uses mucho jabn, La mancha de tu iniquidad est an delante de M," declara el Seor DIOS.
"Cmo puedes decir: 'No estoy manchada, No me he ido tras los Baales'? Mira tu proceder en el valle, Reconoce lo que has hecho. Eres una camella joven y liviana que enreda sus pasos,
Asna monts acostumbrada al desierto, Que en su ardor olfatea el viento. En la poca de su celo quin la puede refrenar? Todos los que la busquen, no se tienen que fatigar, En su mes la hallarn.
Guarda tus pies de andar descalzos Y tu garganta de la sed. Pero t dijiste: 'Es en vano. No! Porque amo a los extraos, Y tras ellos andar.'
Como se avergenza el ladrn cuando es descubierto, As se ha avergonzado la casa de Israel: Ellos, sus reyes, sus prncipes, Sus sacerdotes y sus profetas.
Son los que dicen al leo: 'Mi padre eres t,' Y a la piedra: 'T me engendraste.' Porque ellos Me han dado las espaldas, Y no el rostro; Pero en el tiempo de su calamidad dirn: 'Levntate y slvanos.'
Pero dnde estn tus dioses, Los que hiciste para ti? Que se levanten, a ver si pueden salvarte En el tiempo de tu calamidad; Porque segn el nmero de tus ciudades Son tus dioses, oh Jud.
Por qu contienden conmigo? Todos ustedes se han rebelado contra M," declara el SEOR.
"En vano he herido a sus hijos, No han aceptado correccin. La espada de ustedes ha devorado a sus profetas Como len destructor.
Oh generacin, atiendan a la palabra del SEOR! He sido Yo un desierto para Israel, O una tierra de densa oscuridad? Por qu dice Mi pueblo: 'Vaguemos libremente; No vendremos ms a Ti'?
Se olvida una virgen de sus adornos, O una novia de su atavo? Pues Mi pueblo Me ha olvidado Por innumerables das.
Qu bien preparas tu camino Para buscar amor! Por eso aun a las malvadas Has enseado tus caminos.
Tambin en tus faldas se halla Sangre de la vida de pobres inocentes; No los encontraste forzando la entrada. Pero a pesar de todo esto,
An dices: 'Soy inocente, Ciertamente Su ira se ha apartado de m.' Por tanto, entrar en juicio contigo Porque dices: 'No he pecado.'
Por qu das tantas vueltas Cambiando tu camino? Tambin por Egipto sers avergonzada Como fuiste avergonzada por Asiria.
Tambin de all saldrs Con las manos en la cabeza; Porque el SEOR ha desechado a aqullos en quienes confas, Y no prosperars con ellos."
Dios dice: "Si un hombre se divorcia de su mujer, Y ella se va de su lado Y llega a ser de otro hombre, Volver l a ella? No quedar esa tierra totalmente profanada? Pues t eres una ramera con muchos amantes, Y sin embargo, vuelves a M," d
"Alza tus ojos a las alturas desoladas y mira; Dnde no te has prostituido? Junto a los caminos te sentabas para ellos Como el Arabe en el desierto. Has profanado la tierra Con tu prostitucin y tu maldad.
Por eso fueron detenidas las lluvias, Y no hubo lluvia de primavera; Pero t tenas frente de ramera, No quisiste avergonzarte.
No acabas de llamarme: 'Padre Mo, T eres el amigo (gua) de mi juventud'? pensando:
'Guardar rencor para siempre? Estar indignado hasta el fin?' As has hablado, Pero has hecho lo malo, Y has hecho tu voluntad."
El SEOR me dijo en das del rey Josas: "Has visto lo que hizo la infiel Israel? Ella andaba sobre todo monte alto y bajo todo rbol frondoso, y all se prostitua.
"Y me dije: 'Despus que ella haya hecho todas estas cosas, volver a M'; pero no regres, y lo vio su rebelde hermana Jud.
"Y vio que a causa de todos los adulterios de la infiel Israel, Yo la haba despedido, dndole carta de divorcio. Con todo, su rebelde hermana Jud no tuvo temor, sino que ella tambin fue y se hizo ramera.
"A causa de la liviandad con que se prostituy, profan la tierra, y cometi adulterio con la piedra y con el leo.
"A pesar de todo esto, su rebelde hermana Jud tampoco se volvi a M de todo corazn, sino con engao," declara el SEOR.
Y el SEOR me dijo: "Ms justa ha probado ser la infiel Israel que la rebelde Jud.
Ve y proclama estas palabras al norte, y di: 'Regresa, infiel Israel,' declara el SEOR, 'no te mirar con ira, Porque soy misericordioso,' declara el SEOR; 'no guardar rencor para siempre.
'Slo reconoce tu iniquidad, Pues contra el SEOR tu Dios te has rebelado, Has repartido tus favores a los extraos bajo todo rbol frondoso, Y no has obedecido Mi voz,' declara el SEOR.
'Vuelvan, hijos infieles,' declara el SEOR, 'porque Yo soy su dueo, y los tomar, uno de cada ciudad y dos de cada familia, y los llevar a Sion.'
"Entonces les dar pastores segn Mi corazn, que los apacienten con conocimiento y con inteligencia.
"En aquellos das, cuando ustedes se multipliquen y crezcan en la tierra," declara el SEOR, "no se dir ms: 'Arca del pacto del SEOR.' No les vendr a la mente ni la recordarn, no la echarn de menos ni ser hecha de nuevo.
"En aquel tiempo llamarn a Jerusaln: 'Trono del SEOR'; y todas las naciones acudirn a ella, a Jerusaln, a causa del nombre del SEOR; y no andarn ms tras la terquedad de su malvado corazn.
"En aquellos das andar la casa de Jud con la casa de Israel, y vendrn juntas de la tierra del norte a la tierra que di en heredad a sus padres.
"Yo haba dicho: 'Cmo quisiera ponerte entre Mis hijos, Y darte una tierra deseable, La ms hermosa heredad de las naciones!' Y deca: 'Padre Mo Me llamarn, Y no se apartarn de seguirme.'
Ciertamente, como una mujer se aparta en rebelda de su amado, As ustedes han obrado en rebelda conmigo, Oh casa de Israel," declara el SEOR.
Se oye una voz sobre las alturas desoladas, El llanto de las splicas de los Israelitas; Porque han pervertido su camino, Han olvidado al SEOR su Dios.
Vuelvan, hijos infieles, Yo sanar su infidelidad. Aqu estamos, venimos a Ti, Porque T, el SEOR, eres nuestro Dios.
Ciertamente un engao son las colinas Y el tumulto sobre los montes. Ciertamente, en el SEOR nuestro Dios Est la salvacin de Israel.
"Pero lo vergonzoso consumi el trabajo de nuestros padres desde nuestra juventud: sus ovejas y sus vacas, sus hijos y sus hijas.
"Acostmonos en nuestra vergenza, y que nos cubra nuestra humillacin, porque hemos pecado contra el SEOR nuestro Dios, nosotros y nuestros padres desde nuestra juventud hasta hoy, y no hemos obedecido la voz del SEOR nuestro Dios."
"Si has de volver, oh Israel," declara el SEOR "vulvete a M. Si quitas de Mi presencia tus abominaciones, Y no vacilas,
Y juras: 'Vive el SEOR,' En verdad, en juicio y en justicia, Entonces en El sern bendecidas las naciones, Y en El se gloriarn."
Porque as dice el SEOR a los hombres de Jud y de Jerusaln: "Rompan la tierra no labrada, Y no siembren entre espinos.
Circuncdense para el SEOR, Y quiten los prepucios de sus corazones, Hombres de Jud y habitantes de Jerusaln, No sea que Mi furor salga como fuego Y arda y no haya quien lo apague, A causa de la maldad de sus obras."
Declaren en Jud y proclamen en Jerusaln, y digan: "Toquen la trompeta en la tierra; Clamen en alta voz, y digan: 'Renanse y entremos En las ciudades fortificadas.'
Levanten bandera hacia Sion; Busquen refugio, no se detengan; Porque traigo del norte la calamidad, Una gran destruccin.
Ha salido el len de la espesura, Y el destructor de naciones se ha puesto en marcha; Ha salido de su lugar Para convertir tu tierra en desolacin. Tus ciudades quedarn en ruinas, sin habitantes.
Por eso, vstanse de cilicio, Lamntense y giman; Porque no se ha apartado de nosotros La ardiente ira del SEOR."
"Y suceder en aquel da," declara el SEOR "que fallar el corazn del rey Y el corazn de los prncipes; Se quedarn atnitos los sacerdotes Y los profetas se pasmarn."
Entonces dije: "Ah, Seor DIOS! Ciertamente has engaado en gran manera a este pueblo y a Jerusaln, diciendo: 'Paz tendrn,' cuando tienen la espada al cuello."
En aquel tiempo se dir a este pueblo y a Jerusaln: "Un viento abrasador de las alturas desoladas del desierto, en direccin a la hija de Mi pueblo, no para aventar, ni para limpiar,
un viento demasiado fuerte para esto, vendr a Mi mandato. Ahora Yo pronunciar juicios contra ellos.
Miren, l sube como las nubes, Y sus carros como un torbellino; Sus caballos son ms ligeros que las guilas. Ay de nosotros, porque estamos perdidos!"
Lava de maldad tu corazn, Jerusaln, Para que seas salvada. Hasta cundo morarn dentro de ti Pensamientos perversos?
Porque una voz lo anuncia desde Dan, Y proclama el mal desde los montes de Efran.
"Avsenlo a las naciones: Aqu estn! Proclamen sobre Jerusaln: 'Sitiadores vienen de tierra lejana Y alzan sus voces contra las ciudades de Jud.
'Como guardas de campo estn apostados contra ella por todos lados, Porque se ha rebelado contra M,' declara el SEOR.
"Tu comportamiento y tus acciones Te han trado estas cosas. Esta es tu maldad. Qu amarga! Cmo ha penetrado hasta tu corazn!"
Alma ma, alma ma! (Entraas mas, entraas mas!) Estoy angustiado, oh corazn mo! Mi corazn se agita dentro de m; No callar, Porque has odo, alma ma, El sonido de la trompeta, El pregn de guerra.
Desastre sobre desastre se anuncia, Porque es arrasada toda la tierra. De repente son arrasadas mis tiendas, En un instante mis cortinas.
Hasta cundo he de ver la bandera Y he de or el sonido de la trompeta?
"Porque Mi pueblo es necio, No Me conoce; Hijos torpes son, No son inteligentes. Astutos son para hacer el mal, Pero no saben hacer el bien."
Mir a la tierra, y estaba sin orden y vaca; Y a los cielos, y no tenan luz.
Mir a los montes, y temblaban, Y todas las colinas se estremecan.
Mir, y no haba hombre alguno, Y todas las aves del cielo haban huido.
Mir, y la tierra frtil (el Carmelo) era un desierto, Y todas sus ciudades estaban arrasadas Delante del SEOR, delante del ardor de Su ira.
Porque as dice el SEOR: "Una desolacin ser toda la tierra, Pero no causar una destruccin total.
Por eso se enlutar la tierra, Y se oscurecern los cielos arriba, Porque he hablado, lo he decidido, Y no Me arrepentir, ni Me retractar de ello."
Al ruido de jinetes y arqueros huye toda la ciudad; Entran en las espesuras y trepan por los peascos. Toda ciudad est abandonada, Y no queda en ellas morador alguno.
Y t, desolada, qu hars? Aunque te vistas de escarlata, Aunque te pongas adornos de oro, Aunque te agrandes los ojos con pintura, En vano te embelleces; Te desprecian tus amantes, Slo buscan tu vida.
Porque o un grito como de mujer de parto, Angustia como de primeriza; Era el grito de la hija de Sion que se ahogaba, Y extenda sus manos, diciendo: "Ay ahora de m, porque desfallezco ante los asesinos!"
"Recorran las calles de Jerusaln, Y miren ahora, e infrmense; Busquen en sus plazas, A ver si hallan algn hombre, Si hay quien haga justicia, que busque la verdad, Y Yo la perdonar.
Pues aunque digan: 'Vive el SEOR,' De cierto juran falsamente."
Oh, SEOR, no buscan Tus ojos la verdad? T los heriste, Mas no les doli; T los consumiste, Mas ellos rehusaron recibir correccin. Endurecieron sus rostros ms que la roca, Rehusaron arrepentirse.
Entonces yo dije: "Ciertamente estos slo son gente ignorante, Son necios, Porque no conocen el camino del SEOR Ni las ordenanzas de su Dios.
Me dirigir a los grandes Y les hablar, Porque ellos s conocen el camino del SEOR Y las ordenanzas de su Dios." Pero tambin todos ellos a una haban quebrado el yugo Y roto las coyundas.
Por tanto los herir el len de la selva, El lobo de los desiertos los destruir; Un leopardo acecha sus ciudades, Y todo el que salga de ellas ser despedazado, Porque son muchas sus transgresiones, Y numerosas sus apostasas.
"Por qu he de perdonarte por esto? Tus hijos Me han abandonado Y han jurado por lo que no es Dios. Cuando los saci, cometieron adulterio Y fueron en tropel a casa de las rameras.
Eran caballos cebados y fogosos, Cada cual relinchando tras la mujer de su prjimo.
No he de castigar a este pueblo?" declara el SEOR. "De una nacin como sta, No he de vengarme?
Suban por entre sus hileras de vides y destruyan, Pero no hagan destruccin total; Arranquen sus sarmientos, Pues no son del SEOR;
Porque la casa de Israel y la casa de Jud Han obrado prfidamente conmigo," declara el SEOR.
Han mentido acerca del SEOR Y dijeron: "El no existe . Ninguna calamidad vendr sobre nosotros, Y no veremos ni espada ni hambre.
Los profetas son como el viento, Y la palabra no est en ellos. Que as se les haga a ellos."
Por tanto, as dice el SEOR, Dios de los ejrcitos: "Por cuanto han hablado esta palabra, Yo pongo Mis palabras en tu boca por fuego Y a este pueblo por lea, y los consumir.
Voy a traer de lejos una nacin contra ustedes, oh casa de Israel," declara el SEOR. Es una nacin fuerte, Es una nacin antigua, Una nacin cuya lengua no conoces, Y no podrs entender lo que hable.
Su aljaba es como sepulcro abierto, Todos ellos son valientes.
Devorar tu cosecha y tu pan, Devorar a tus hijos y a tus hijas, Devorar tus ovejas y tus vacas, Devorar tus vias y tus higueras; A espada destruir tus ciudades fortificadas en que confas.
"Sin embargo, aun en aquellos das," declara el SEOR,"no llevar a cabo una destruccin total de ustedes.
"Y cuando te pregunten: 'Por qu el SEOR nuestro Dios nos ha hecho todo esto?' Les dirs: 'As como ustedes Me dejaron y sirvieron a dioses extraos en su tierra, as servirn a extranjeros en una tierra que no es la de ustedes.'
"Anuncien esto en la casa de Jacob Y proclmenlo en Jud, diciendo:
'Oigan ahora esto, pueblo necio e insensible, Que tienen ojos y no ven, Tienen odos y no oyen.
No Me temen?' declara el SEOR. 'No tiemblan delante de M, Que puse la arena como frontera del mar, Lmite perpetuo que no traspasar? Aunque se agiten las olas, no prevalecern; Aunque bramen, no pasarn sobre ella.
Pero este pueblo tiene un corazn terco y rebelde; Se han desviado y se han ido.
No dicen en su corazn: "Temamos ahora al SEOR nuestro Dios, Que da la lluvia a su tiempo, Tanto la lluvia de otoo como la de primavera, Y que reserva para nosotros Las semanas establecidas de la cosecha."
'Sus iniquidades han alejado estas cosas, Y sus pecados los han privado del bien.
Porque en Mi pueblo se encuentran impos Que vigilan como cazadores al acecho; Ponen trampa, Atrapan hombres.
Como una jaula llena de pjaros, As estn sus casas llenas de engao; Por eso se engrandecieron y se enriquecieron.
Han engordado y se han puesto lustrosos. Tambin sobrepasan en obras de maldad; No defienden la causa, La causa del hurfano, para que prospere, Ni defienden los derechos del pobre.
No he de castigar por esto?' declara el SEOR. 'De una nacin como sta No he de vengarme?'
"Algo espantoso y terrible Ha sucedido en la tierra:
Los profetas profetizan falsamente, Los sacerdotes gobiernan por su cuenta, Y a Mi pueblo as le gusta. Pero qu harn al final de esto?
Huyan, hijos de Benjamn, De en medio de Jerusaln! Toquen trompeta en Tecoa, Y alcen seal sobre Bet Haquerem, Porque desde el norte se asoma el mal Y una gran destruccin.
A la hermosa y delicada hija de Sion destruir.
A ella vendrn pastores con sus rebaos, Levantarn sus tiendas a su alrededor, Y cada uno apacentar en su lugar.
Preparen guerra contra ella; Levntense y ataquemos al medioda. Ay de nosotros, porque el da declina, Porque se extienden las sombras del anochecer!
Levntense, ataquemos de noche Y destruyamos sus palacios."
Porque as dice el SEOR de los ejrcitos: "Corten sus rboles, Y pongan sitio contra Jerusaln. Esta es la ciudad que ha de ser castigada, Todo dentro de ella es opresin.
Como un pozo mantiene frescas sus aguas, As ella mantiene fresca su maldad. En ella se oyen violencia y destruccin; Ante M hay de continuo enfermedades y heridas.
S precavida, oh Jerusaln, No sea que mi alma se aleje de ti; No sea que Yo te convierta en desolacin, En tierra despoblada."
As dice el SEOR de los ejrcitos: "Buscarn, rebuscarn como en una via al remanente de Israel. Vuelve a pasar tu mano como un vendimiador Por los sarmientos."
A quines hablar y advertir, para que oigan? Sus odos estn cerrados, Y no pueden escuchar. La palabra del SEOR les es oprobio; No se deleitan en ella.
Pero estoy lleno del furor del SEOR, Estoy cansado de retenerlo . "Derrmalo sobre los nios en la calle, Y sobre la reunin de los jvenes; Porque sern apresados tanto el marido como la mujer, El viejo y el muy anciano.
Sus casas sern entregadas a otros, Junto con sus campos y sus mujeres; Porque extender Mi mano Contra los habitantes de esta tierra," declara el SEOR.
"Porque desde el menor hasta el mayor, Todos ellos codician ganancias, Y desde el profeta hasta el sacerdote, Todos practican el engao.
Curan a la ligera el quebranto de Mi pueblo, Diciendo: 'Paz, paz,' Pero no hay paz.
Se han avergonzado de la abominacin que han cometido? Ciertamente no se han avergonzado, Ni an han sabido ruborizarse; Por tanto caern entre los que caigan; En la hora que Yo los castigue sern derribados," dice el SEOR.
As dice el SEOR: "Prense en los caminos y miren, Y pregunten por los senderos antiguos, Cul es el buen camino, y anden por l; Y hallarn descanso para sus almas. Pero dijeron: 'No andaremos en l.'
Entonces puse centinelas sobre ustedes, que dijeran: 'Escuchen el sonido de la trompeta.' Pero dijeron: 'No escucharemos.'
Por tanto, oigan, naciones, Y entiende, congregacin, lo que se har entre ellos.
Oye, tierra: Yo traigo una calamidad sobre este pueblo, El fruto de sus planes, Porque no han escuchado Mis palabras, Y han desechado Mi ley.
Para qu viene a M este incienso de Sab Y la dulce caa de una tierra lejana? Sus holocaustos no son aceptables, Y sus sacrificios no Me agradan."
Por tanto, as dice el SEOR: "Yo pongo piedras de tropiezo delante de este pueblo, Y tropezarn en ellas Padres e hijos a una; El vecino y su prjimo perecern."
As dice el SEOR: "Viene un pueblo de tierras del norte, Y una gran nacin se levantar de los confines de la tierra.
Empuan arco y jabalina, Crueles son, no tienen misericordia; Sus voces braman como el mar, Y montan a caballo, Como hombres dispuestos para la guerra Contra ti, hija de Sion."
Hemos odo de su fama, Flaquean nuestras manos. La angustia se ha apoderado de nosotros, Dolor como de mujer de parto.
No salgas al campo Ni andes por el camino, Porque espada tiene el enemigo, Hay terror por todas partes.
Hija de mi pueblo, cete el cilicio Y revulcate en ceniza. Haz duelo como por hijo nico, Lamento de gran amargura, Porque de pronto el destructor Vendr sobre nosotros.
"Te he puesto como observador y como examinador entre Mi pueblo, Para que conozcas y examines su conducta."
Todos ellos son rebeldes obstinados Que andan calumniando. Son de hierro y bronce; Todos ellos estn corrompidos.
El fuelle sopla con furor, El plomo es consumido por el fuego; En vano se sigue refinando, Pues los malvados no son separados.
Los llaman plata de deshecho, Porque el SEOR los ha desechado.
Palabra que vino a Jeremas de parte del SEOR, diciendo:
"Prate a la puerta de la casa del SEOR y proclama all esta palabra, y di: 'Oigan la palabra del SEOR, todos los de Jud, los que entran por estas puertas para adorar al SEOR.'"
As dice el SEOR de los ejrcitos, el Dios de Israel: "Enmienden sus caminos y sus obras, y har que ustedes moren en este lugar.
"No confen en palabras engaosas que dicen: 'Este es el templo del SEOR, el templo del SEOR, el templo del SEOR.'
"Porque si en verdad enmiendan sus caminos y sus obras, si en verdad hacen justicia entre el hombre y su prjimo,
y no oprimen al extranjero, al hurfano y a la viuda, ni derraman sangre inocente en este lugar, ni andan en pos de otros dioses para su propia ruina,
entonces har que moren en este lugar, en la tierra que di a sus padres para siempre.
"Ustedes confan en palabras engaosas que no aprovechan.
"Robarn, matarn, cometern adulterio, jurarn falsamente, ofrecern sacrificios a Baal y andarn en pos de otros dioses que no haban conocido?
"Y vendrn luego y se pondrn delante de M en esta casa, que es llamada por Mi nombre, y dirn: 'Ya estamos salvos'; para despus seguir haciendo todas estas abominaciones?
"Se ha convertido esta casa, que es llamada por Mi nombre, en cueva de ladrones delante de sus ojos? Yo mismo lo he visto," declara el SEOR.
"Ahora pues, vayan a Mi lugar en Silo, donde al principio hice morar Mi nombre, y vean lo que hice con l a causa de la maldad de Mi pueblo Israel.
"Y ahora, por cuanto han hecho todas estas obras," declara el SEOR, "y a pesar de que les habl desde temprano y hablando sin cesar , no oyeron; los llam, pero no respondieron.
"Como hice con Silo, as har con la casa que es llamada por Mi nombre, en la cual confan, y al lugar que di a ustedes y a sus padres.
"Y los echar de Mi presencia, como ech a todos sus hermanos, a toda la descendencia de Efran.
"En cuanto a ti, no ruegues por este pueblo, ni levantes por ellos clamor ni oracin, ni intercedas ante M, porque no te oir.
"No ves lo que ellos hacen en las ciudades de Jud y en las calles de Jerusaln?
"Los hijos recogen la lea, los padres encienden el fuego, las mujeres preparan la masa para hacer tortas a la reina del cielo, y derraman libaciones a otros dioses para ofenderme."
"Me ofenden a M?" declara el SEOR "No es a s mismos que se ofenden para su propia vergenza?"
Por tanto, as dice el Seor DIOS: "Mi ira y mi furor sern derramados sobre este lugar, sobre los hombres y sobre los animales, sobre los rboles del campo y sobre el fruto de la tierra; arder y no se apagar."
As dice el SEOR de los ejrcitos, el Dios de Israel: "Aadan sus holocaustos a sus sacrificios y coman la carne.
"Porque Yo no habl a sus padres, ni les orden nada en cuanto a los holocaustos y sacrificios, el da que los saqu de la tierra de Egipto.
"Sino que esto es lo que les orden: 'Escuchen Mi voz (Obedzcanme) y Yo ser su Dios y ustedes sern Mi pueblo, y andarn en todo camino por el que Yo los enve para que les vaya bien.'
"Pero ellos no escucharon ni inclinaron su odo, sino que anduvieron en sus propias deliberaciones y en la terquedad de su malvado corazn, y fueron hacia atrs y no hacia adelante.
"Desde el da que los padres de ustedes salieron de la tierra de Egipto hasta hoy, les he enviado a todos Mis siervos los profetas, madrugando cada da y envindolos .
"Pero no Me escucharon ni inclinaron su odo, sino que fueron tercos e hicieron peor que sus padres.
"Les dirs, pues, todas estas palabras, pero no te escucharn; los llamars, y no te respondern.
"Entonces les dirs: 'Esta es la nacin que no escuch la voz del SEOR su Dios, ni acept correccin; ha perecido la verdad, ha sido eliminada de su boca.
'Crtate el cabello y tralo, Y entona una endecha en las alturas desoladas; Porque el SEOR ha desechado y abandonado A la generacin objeto de Su furor.'
"Porque los hijos de Jud han hecho lo que es malo ante Mis ojos," declara el SEOR, "han puesto sus abominaciones en la casa que es llamada por Mi nombre, profanndola.
"Y han edificado los lugares altos de Tofet, que est en el Valle de Ben Hinom, para quemar a sus hijos y a sus hijas en el fuego, lo cual Yo no mand, ni me pas por la mente."
"Por tanto, vienen das," declara el SEOR "cuando no se dir ms Tofet, ni Valle de Ben Hinom, sino el Valle de la Matanza; porque enterrarn en Tofet por no haber otro lugar.
"Y los cadveres de este pueblo servirn de comida para las aves del cielo y para las bestias de la tierra, sin que nadie las espante.
"Entonces har cesar de las ciudades de Jud y de las calles de Jerusaln la voz de gozo y la voz de alegra, la voz del novio y la voz de la novia; porque la tierra quedar desolada."
"En aquel tiempo," declara el SEOR, "sacarn de sus tumbas los huesos de los reyes de Jud, los huesos de sus prncipes, los huesos de los sacerdotes, los huesos de los profetas y los huesos de los habitantes de Jerusaln;
los esparcirn al sol, a la luna y a todo el ejrcito del cielo, a quienes amaron y sirvieron, y a quienes siguieron, a quienes buscaron y adoraron. No sern recogidos ni enterrados; sern como estircol sobre la superficie de la tierra.
"La muerte ser escogida en lugar de la vida por todo el remanente que quede de este linaje malvado, los que queden en todos los lugares adonde los he arrojado," declara el SEOR de los ejrcitos.
"Y les dirs: 'As dice el SEOR: "Los que caen no se levantan? El que se desva no se arrepiente?
Por qu entonces este pueblo, Jerusaln, Se ha desviado en continua apostasa? Se aferran al engao, Rehsan volver.
He escuchado y odo, Han hablado lo que no es recto; Ninguno se arrepiente de su maldad, Diciendo: 'Qu he hecho?' Cada cual vuelve a su carrera, Como caballo que se lanza en la batalla.
Aun la cigea en el cielo Conoce sus estaciones, Y la trtola, la golondrina y la grulla Guardan la poca de sus migraciones; Pero Mi pueblo no conoce La ordenanza del SEOR.
Cmo pueden decir: 'Somos sabios, Y la ley del SEOR est con nosotros,' Cuando la ha cambiado en mentira La pluma mentirosa de los escribas?
Los sabios son avergonzados, Estn abatidos y atrapados; Ellos han desechado la palabra del SEOR, Y qu clase de sabidura tienen?
Por tanto, dar sus mujeres a otros, Y sus campos a nuevos dueos; Porque desde el menor hasta el mayor Todos ellos codician ganancias; Desde el profeta hasta el sacerdote Todos practican el engao.
Curan a la ligera el quebranto de la hija de Mi pueblo, Diciendo: 'Paz, paz,' Pero no hay paz.
Se han avergonzado de la abominacin que han cometido? Ciertamente no se han avergonzado, Tampoco han sabido ruborizarse. Por tanto caern entre los que caigan, En la hora de su castigo sern derribados," dice el SEOR.
"Ciertamente los destruir," declara el SEOR; "No habr uvas en la vid, Ni higos en la higuera, Y la hoja se marchitar; Lo que les he dado, les ser quitado."'"
Por qu estamos an sentados? Congrguense, y entremos en las ciudades fortificadas, Y perezcamos all, Pues el SEOR nuestro Dios nos hace perecer Y nos ha dado a beber agua envenenada, Porque hemos pecado contra el SEOR.
Esperbamos paz, pero no vino ningn bien; Tiempo de curacin, pero sobrevino terror.
Desde Dan se oye el resoplido de sus caballos; Al sonido de los relinchos de sus corceles, Tiembla toda la tierra; Vienen y devoran la tierra y cuanto hay en ella, La ciudad y los que en ella habitan.
"Porque Yo envo contra ustedes serpientes, spides contra los cuales no hay encantamiento, Y los mordern," declara el SEOR.
Mi tristeza no tiene remedio, Mi corazn desfallece en m .
La voz del clamor de la hija de mi pueblo desde una tierra lejana es esta: "No est el SEOR en Sion? No est su rey en ella?" "Por qu Me han provocado con sus imgenes talladas, con dolos extranjeros?"
"Pas la siega, termin el verano, Y nosotros no hemos sido salvados."
Por el quebrantamiento de la hija de mi pueblo estoy quebrantado; Ando enlutado, el espanto se ha apoderado de m.
No hay blsamo en Galaad? No mdico hay all? Por qu, pues, no se ha restablecido la salud de la hija de mi pueblo?
Quin me diera que mi cabeza se hiciera agua, Y mis ojos fuente de lgrimas, Para que yo llorara da y noche Por los muertos de la hija de mi pueblo.
Quin me diera en el desierto Un albergue de caminantes, Para dejar a mi pueblo Y alejarme de ellos. Porque todos ellos son adlteros, Una asamblea de traidores.
"Tensan su lengua como su arco; La mentira y no la verdad prevalece en la tierra; Porque de mal en mal proceden, Y a M no Me conocen," declara el SEOR.
"Gurdese cada uno de su prjimo, Y no confe en ningn hermano; Porque todo hermano obra con engao, Y todo prjimo anda calumniando.
Cada uno engaa a su prjimo, Y no habla la verdad, Han enseado sus lenguas a hablar mentiras; Se afanan por cometer iniquidad.
Tu morada est en medio del engao; Por causa del engao rehsan conocerme," declara el SEOR.
Por tanto, as dice el SEOR de los ejrcitos: "Los refinar y los probar, Porque qu ms puedo hacer con la hija de Mi pueblo?
Saeta mortfera es su lengua, Engao habla; Con su boca habla cada uno de paz a su prjimo, Pero dentro de s le tiende emboscada.
Por estas cosas no los castigar?" declara el SEOR. "De una nacin como sta No se vengar Mi alma?
"Alcen por los montes lloro y lamentacin, Y una elega por los pastos del desierto, Porque han sido desolados; nadie pasa por ellos , Ni se oye el bramido del ganado; Desde las aves del cielo hasta las bestias han huido, se han ido.
Har de Jerusaln un montn de ruinas, Una guarida de chacales, Y de las ciudades de Jud una desolacin, sin habitante."
Quin es el hombre sabio que entienda esto? A quin ha hablado la boca del SEOR que pueda declararlo? Por qu est arruinado el pas, desolado como un desierto sin que nadie pase por l?
El SEOR respondi: "Porque han abandonado Mi ley que puse delante de ellos, y no han obedecido Mi voz ni andado conforme a ella,
sino que han andado tras la terquedad de sus corazones y tras los Baales, tal como sus padres les ensearon."
Por tanto, as dice el SEOR de los ejrcitos, el Dios de Israel: "Yo dar de comer ajenjo a este pueblo y le dar a beber agua envenenada.
"Los esparcir entre naciones que ni ellos ni sus padres conocieron, y enviar tras ellos la espada hasta aniquilarlos."
As dice el SEOR de los ejrcitos: "Consideren, llamen a las plaideras, que vengan; Enven por las ms hbiles, que vengan,
Que se apresuren y eleven una lamentacin por nosotros, Para que derramen lgrimas nuestros ojos Y fluya agua de nuestros prpados.
Porque voz de lamentacin se oye desde Sion: 'Cmo hemos sido arrasados! En gran manera estamos avergonzados, Pues tenemos que abandonar la tierra, Porque han derribado nuestras moradas.'"
Oigan, pues, mujeres, la palabra del SEOR, Y reciba el odo de ustedes la palabra de Su boca; Enseen la lamentacin a sus hijas Y la endecha cada una a su vecina.
Porque la muerte ha subido por nuestras ventanas, Ha entrado en nuestros palacios, Exterminando a los nios de las calles, A los jvenes de las plazas.
As declara el SEOR: "Los cadveres de los hombres caern Como estircol sobre la superficie del campo, Y como gavillas tras el segador Sin haber quien las recoja."
As dice el SEOR: "No se glore el sabio de su sabidura, Ni se glore el poderoso de su poder, Ni el rico se glore de su riqueza;
Pero si alguien se glora, glorese de esto: De que Me entiende y Me conoce, Pues Yo soy el SEOR que hago misericordia, Derecho y justicia en la tierra, Porque en estas cosas Me complazco," declara el SEOR.
"Ciertamente vienen das," declara el SEOR, "en que castigar a todo el que est circuncidado slo en la carne:
a Egipto, Jud, Amn, Moab y a todos los que se rapan las sienes, a los que habitan en el desierto. Porque todas las naciones son incircuncisas, y toda la casa de Israel es incircuncisa de corazn."
Oigan la palabra que el SEOR les habla, oh casa de Israel.
As dice el SEOR: "El camino de las naciones no aprendan, Ni de las seales de los cielos se aterroricen, Aunque las naciones les tengan terror.
Porque las costumbres de los pueblos son vanidad; Pues un leo del bosque es cortado, Lo trabajan las manos de un artfice con el cincel;
Con plata y oro lo adornan, Con clavos y martillos lo aseguran Para que no se mueva.
Como los espantapjaros de un pepinar, Sus dolos no hablan; Tienen que ser transportados, Porque no andan. No les tengan miedo, Porque no pueden hacer ningn mal, Ni tampoco hacer bien alguno."
No hay nadie como T, oh SEOR. Grande eres T, y grande es Tu nombre en podero.
Quin no Te temer, oh Rey de las naciones? Porque esto se Te debe. Porque entre todos los sabios de las naciones, Y en todos sus reinos, No hay nadie como T.
Pero ellos a una son torpes y necios En su enseanza de vanidades, pues su dolo es un leo.
Plata laminada es trada de Tarsis Y oro de Ufaz. Ese dolo es obra de un artfice y de las manos de un orfebre; Su vestido es de violeta y prpura; Todo ello obra de peritos.
Pero el SEOR es el Dios verdadero; El es el Dios vivo y el Rey eterno. Ante Su enojo tiembla la tierra, Y las naciones son impotentes ante Su indignacin.
As les dirn: "Los dioses que no hicieron los cielos ni la tierra, perecern de la tierra y de debajo de los cielos."
El es el que hizo la tierra con Su poder, El que estableci el mundo con Su sabidura, Y con Su inteligencia extendi los cielos.
Cuando El emite Su voz, hay estruendo de aguas en los cielos; El hace subir las nubes desde los extremos de la tierra, Hace los relmpagos para la lluvia Y saca el viento de sus depsitos.
Todo hombre es torpe, falto de conocimiento; Todo orfebre se avergenza de su dolo; Porque engaosas son sus imgenes fundidas, Y no hay aliento en ellas.
Vanidad son, obra ridcula, En el tiempo de su castigo perecern.
No es como sta la porcin de Jacob; Porque El es el Hacedor de todo, E Israel es la tribu de Su heredad; El SEOR de los ejrcitos es Su nombre.
Recoge del suelo tus pertenencias, T que moras sitiada.
Porque as dice el SEOR: "En esta ocasin, lanzar con honda a los habitantes de la tierra, Y los afligir Para que me puedan hallar."
Ay de m, por mi quebranto! Mi herida es incurable. Pero yo me dije: "De cierto sta es una enfermedad, Y debo soportarla."
Mi tienda est destruida, Y todas mis cuerdas rotas; Mis hijos me han abandonado y no queda ninguno. No hay quien plante de nuevo mi tienda Ni coloque mis cortinas.
Porque los pastores se han entorpecido Y no han buscado al SEOR; Por tanto, no prosperaron, Y todo su rebao se ha dispersado.
Se oye un rumor! Viene Una gran conmocin desde la tierra del norte, Para convertir las ciudades de Jud En desolacin, en guarida de chacales.
Yo s, oh SEOR, que no depende del hombre su camino, Ni de quien anda el dirigir sus pasos.
Reprndeme, oh SEOR, pero con justicia, No con Tu ira, no sea que me reduzcas a nada.
Derrama furor sobre las naciones que no Te conocen, Y sobre los linajes que no invocan Tu nombre. Porque han devorado a Jacob, Lo han devorado y lo han consumido, Y han asolado su morada.
Esta es la palabra que vino a Jeremas de parte del SEOR:
"Oigan las palabras de este pacto, y dganlas a los hombres de Jud y a los habitantes de Jerusaln.
"Les dirn: 'As dice el SEOR, Dios de Israel: "Maldito el hombre que no obedezca las palabras de este pacto
que mand a sus padres el da que los saqu de la tierra de Egipto, del horno de hierro, y les dije: 'Escuchen Mi voz (Obedzcanme), y hagan conforme a todo lo que Yo les mando; y ustedes sern Mi pueblo, y Yo ser su Dios,'
para confirmar el juramento que jur a sus padres, de darles una tierra que mana leche y miel, como lo es hoy."'" Entonces respond: "Amn, SEOR."
Y el SEOR me dijo: "Proclama todas estas palabras en las ciudades de Jud y en las calles de Jerusaln, diciendo: 'Oigan las palabras de este pacto y cmplanlas.
'Porque bien advert a sus padres el da que los hice subir de la tierra de Egipto, y hasta hoy los he amonestado con insistencia, dicindoles: "Escuchen Mi voz (Obedzcanme)."
'Pero no escucharon ni inclinaron su odo, sino que cada cual anduvo en la terquedad de su malvado corazn. Por tanto, hice caer sobre ellos todas las palabras de este pacto, que Yo les mand cumplir y no lo cumplieron.'"
Entonces el SEOR me dijo: "Se ha descubierto una conspiracin entre los hombres de Jud y entre los habitantes de Jerusaln.
"Se han vuelto a las iniquidades de sus antepasados, los cuales rehusaron escuchar Mis palabras, y se han ido tras otros dioses para servirlos. La casa de Israel y la casa de Jud han violado Mi pacto, el cual hice con sus padres."
Por tanto, as dice el SEOR: "Yo traigo sobre ellos una calamidad de la que no podrn escapar; aunque clamen a M, no los escuchar.
"Entonces irn las ciudades de Jud y los habitantes de Jerusaln, y clamarn a los dioses a quienes queman incienso, pero ellos ciertamente no podrn salvarlos en la hora de su afliccin.
"Porque segn el nmero de tus ciudades son tus dioses, oh Jud, y segn el nmero de las calles de Jerusaln, son los altares que has levantado a lo vergonzoso, altares para quemar incienso a Baal.
"Pero t no ruegues por este pueblo, ni eleves clamor ni oracin por ellos; porque no escuchar cuando clamen a M a causa de su afliccin.
"Qu derecho tiene Mi amada en Mi casa Cuando ha hecho tantas cosas malas? Puede la carne consagrada quitar de ti tu calamidad Para que puedas regocijarte?"
"Olivo frondoso, hermoso en fruto y forma," Te puso por nombre el SEOR. Con ruido de un gran estrpito Ha prendido fuego en l, Y sus ramas son inservibles.
El SEOR de los ejrcitos, que te plant, ha decretado una calamidad contra ti a causa de la maldad que la casa de Israel y la casa de Jud han hecho, provocndome al ofrecer sacrificios a Baal.
El SEOR me lo hizo saber y lo comprend. Entonces me hiciste ver sus obras.
Pero yo era como un cordero manso llevado al matadero, y no saba que tramaban intrigas contra m, diciendo: "Destruyamos el rbol con su fruto, y cortmoslo de la tierra de los vivientes, para que su nombre no se recuerde ms."
Pero, oh SEOR de los ejrcitos, que juzgas rectamente, Que examinas los sentimientos y el corazn, Vea yo Tu venganza contra ellos, Porque a Ti he expuesto mi causa.
Por tanto, as dice el SEOR en cuanto a los hombres de Anatot que buscan tu vida, y dicen: "No profetices en el nombre del SEOR, para que no mueras a manos nuestras."
As, pues, dice el SEOR de los ejrcitos: "Voy a castigarlos. Los jvenes morirn a espada, sus hijos e hijas morirn de hambre,
y no quedar de ellos remanente, porque traer una calamidad sobre los hombres de Anatot, el ao de su castigo."
Justo eres T, oh SEOR, cuando a Ti presento mi causa; En verdad asuntos de justicia voy a discutir contigo. Por qu prospera el camino de los impos Y viven en paz todos los que obran con perfidia?
T los plantas, y echan races; Crecen, dan fruto. Cerca ests de sus labios, Pero lejos de su corazn.
Pero T me conoces, oh SEOR, T me ves, Y compruebas la actitud de mi corazn para contigo. Arrstralos como ovejas para el matadero Y sepralos para el da de la matanza.
Hasta cundo estar de luto la tierra Y marchita la vegetacin de todo el campo? Por la maldad de los que moran en ella Han sido destruidos los animales y las aves, Porque han dicho: "Dios no ver nuestro fin."
"Si corriste con los de a pie y te cansaron, Cmo, pues, vas a competir con los caballos? Si caes en tierra de paz, Cmo te ir en la espesura del Jordn?
Porque adems tus hermanos y la casa de tu padre, Tambin ellos te han traicionado, Tambin ellos han dado gritos en pos de ti. No les creas aunque te digan cosas agradables.
He dejado Mi casa, He abandonado Mi heredad, He entregado a la amada de Mi alma En manos de sus enemigos.
Mi heredad vino a ser para M Como len en la selva; Rugi contra M; Por tanto, la aborrec.
Es acaso Mi heredad para M como ave de rapia de varios colores? Estn las aves de rapia por todos lados contra ella? Vayan, renan a todas las bestias del campo, Triganlas para que la devoren.
Muchos pastores han arruinado Mi via, Han pisoteado Mi heredad; Han hecho de Mi hermosa heredad Un desierto desolado.
Fue hecha una desolacin, Desolada, llora sobre M; Todo el pas ha sido desolado, Porque no hubo nadie que le importara.
Sobre todas las alturas desoladas del desierto Han venido destructores, Porque la espada del SEOR devora De un extremo de la tierra al otro; No hay paz para nadie.
Han sembrado trigo y han segado espinos, Se han esforzado sin provecho alguno. Avergncense, pues, de sus cosechas A causa de la ardiente ira del SEOR."
As dice el SEOR en cuanto a todos Mis malvados vecinos que atacan la heredad que he dado en posesin a Mi pueblo Israel: "Los arrancar de su tierra, y a la casa de Jud la arrancar de en medio de ellos.
"Despus que los haya arrancado, volver y les tendr compasin, y los har regresar cada uno a su heredad y cada cual a su tierra.
"Y si ellos de verdad aprenden los caminos de Mi pueblo, jurando en Mi nombre: 'Vive el SEOR,' as como ellos ensearon a Mi pueblo a jurar por Baal, entonces sern restablecidos en medio de Mi pueblo.
"Pero si no escuchan (obedecen), entonces arrancar esa nacin, s la arrancar y la destruir," declara el SEOR.
As me dijo el SEOR: "Ve y cmprate un cinturn de lino y pntelo en la cintura, pero no lo metas en agua."
Compr, pues, el cinturn conforme a la palabra del SEOR, y me lo puse en la cintura.
Entonces vino a m la palabra del SEOR por segunda vez:
"Toma el cinturn que has comprado, que llevas a la cintura, y levntate, vete al Eufrates y escndelo all en una hendidura de la pea."
Fui, pues, y lo escond junto al Eufrates como el SEOR me haba mandado.
Despus de muchos das el SEOR me dijo: "Levntate, vete al Eufrates y toma de all el cinturn que te mand que escondieras all."
Fui, pues, al Eufrates y cav, tom el cinturn del lugar donde lo haba escondido, y result que el cinturn estaba podrido; no serva para nada.
Entonces vino a m la palabra del SEOR:
"As dice el SEOR: 'De la misma manera har que se pudra la soberbia de Jud y la gran soberbia de Jerusaln.
'Este pueblo malvado, que rehsa escuchar Mis palabras, que anda en la terquedad de su corazn y se ha ido tras otros dioses a servirles y a postrarse ante ellos, ha de ser como este cinturn que no sirve para nada.
'Porque como el cinturn se adhiere a la cintura del hombre, as hice adherirse a M a toda la casa de Israel y a toda la casa de Jud,' declara el SEOR, 'a fin de que fueran para M por pueblo y por renombre, para alabanza y para gloria, pero no escuch
"Tambin les dirs esta palabra: 'As dice el SEOR, Dios de Israel: "Todo cntaro se llenar de vino."' Y cuando ellos te digan: 'Acaso no sabemos bien que todo cntaro ha de llenarse de vino?'
entonces les dirs: 'As dice el SEOR: "Voy a llenar de embriaguez a todos los habitantes de esta tierra: a los reyes sucesores de David que se sientan sobre su trono, a los sacerdotes, a los profetas y a todos los habitantes de Jerusaln.
"Los estrellar unos contra otros, los padres y los hijos por igual," declara el SEOR. "No tendr piedad, ni lstima, ni compasin, para dejar de destruirlos."'"
Escuchen y presten atencin, no sean altaneros, Porque el SEOR ha hablado.
Den gloria al SEOR su Dios, Antes que El haga venir las tinieblas Y antes que los pies de ustedes tropiecen Sobre los montes oscuros, Y mientras ustedes estn esperando la luz, El la transforme en profundas tinieblas, La cambie en densa oscuri
Pero si no escuchan esto, Mi alma sollozar en secreto por tal orgullo; Mis ojos llorarn amargamente Y se llenarn de lgrimas, Porque ha sido hecho cautivo el rebao del SEOR.
Di al rey y a la reina madre: "Humllense, sintense en el suelo , Porque ha cado de sus cabezas Su hermosa corona."
Las ciudades del Neguev (regin del sur) han sido cerradas, Y no hay quien las abra: todo Jud ha sido llevado al destierro, Llevado al cautiverio en su totalidad.
"Alcen sus ojos, y vean A los que vienen del norte. Dnde est el rebao que te fue confiado, Tus hermosas ovejas?
Qu dirs cuando El ponga sobre ti (a los que t mismo habas enseado) A antiguos compaeros para ser jefes tuyos? No te vendrn dolores Como de mujer de parto?
Y si dices en tu corazn: 'Por qu me han sucedido estas cosas?' Por la magnitud de tu iniquidad Te han quitado las faldas Y descubierto tus talones.
Puede el Etope mudar su piel, O el leopardo sus manchas? As ustedes, podrn hacer el bien Estando acostumbrados a hacer el mal?
Por tanto, los esparcir como paja arrastrada Por el viento del desierto.
Esta es tu suerte, la porcin que ya he medido para ti," declara el SEOR, "porque Me has olvidado, Y has confiado en la mentira.
Por lo cual Yo tambin te levantar las faldas sobre tu rostro, Para que se vea tu vergenza.
En tus adulterios y en tus relinchos, En la bajeza de tu prostitucin Sobre las colinas del campo, He visto tus abominaciones. Ay de ti, Jerusaln! Hasta cundo seguirs sin purificarte?"
Lo que vino como palabra del SEOR a Jeremas respecto a la sequa:
"De luto est Jud, Y sus puertas desfallecen, Estn por tierra enlutadas, Y sube el clamor de Jerusaln.
Sus nobles enviaban a sus siervos por agua; Iban a las cisternas y no hallaban agua; Volvan con sus vasijas vacas. Quedaron avergonzados y humillados, Y se cubrieron la cabeza.
El suelo est agrietado, Pues no ha habido lluvia sobre la tierra; Los labradores, avergonzados, Se han cubierto la cabeza.
Porque aun la cierva en el campo ha parido, pero abandona su cra Porque no hay hierba.
Los asnos monteses se paran en las alturas desoladas, Jadeando por aire como chacales; Desfallecen sus ojos Porque no hay vegetacin.
Aunque nuestras iniquidades testifican contra nosotros, Oh SEOR, obra por amor de Tu nombre. En verdad han sido muchas nuestras apostasas, Contra Ti hemos pecado.
T, esperanza de Israel, Salvador suyo en tiempo de angustia, Por qu has de ser como extranjero en la tierra, O como caminante que ha plantado su tienda para pasar la noche?
Por qu has de ser como hombre desalentado, Como guerrero incapaz de salvar? Sin embargo T ests en medio nuestro, oh SEOR, Y por Tu nombre somos llamados; No nos abandones!"
As dice el SEOR de este pueblo: "Cmo les ha gustado vagar! No han refrenado sus pies. El SEOR, pues, no los acepta; ahora se acordar El de su iniquidad y castigar sus pecados."
Y el SEOR me dijo: "No ruegues por el bienestar de este pueblo.
"Cuando ayunen, no escuchar su clamor; cuando ofrezcan holocausto y ofrenda de cereal, no los aceptar; sino que con espada, con hambre y con pestilencia los destruir."
Pero yo dije: "Ah, Seor DIOS! Los profetas les dicen: 'No vern espada ni tendrn hambre, sino que les dar paz verdadera en este lugar.'"
Entonces el SEOR me dijo: "Los profetas profetizan mentira en Mi nombre. Yo no los he enviado, ni les he dado rdenes, ni les he hablado. Ellos les estn profetizando visiones falsas, adivinaciones, vanidades y engaos de sus propios corazones.
"Por tanto, as dice el SEOR: 'En cuanto a los profetas que profetizan en Mi nombre sin que Yo los haya enviado, y que dicen: "No habr espada ni hambre en esta tierra," a espada y de hambre esos profetas perecern.'
"Tambin el pueblo a quien profetizan estar tirado por las calles de Jerusaln a causa del hambre y de la espada. No habr quien los entierre a ellos, ni a sus mujeres, ni a sus hijos, ni a sus hijas, pues derramar sobre ellos su maldad.
"T les dirs esta palabra: 'Que viertan lgrimas mis ojos noche y da, Sin cesar, Porque con gran quebranto ha sido quebrantada la virgen hija de mi pueblo, De una herida muy dolorosa.
Si salgo al campo, Veo muertos a espada; Y si entro en la ciudad, Hay enfermedades por el hambre. Porque tanto el profeta como el sacerdote Andan errantes en una tierra que no conocen.'"
Has desechado por completo a Jud, O ha aborrecido Tu alma a Sion? Por qu nos has herido sin que haya curacin para nosotros? Esperbamos paz, pero no vino ningn bien; Tiempo de curacin, pero sobrevino terror.
Reconocemos, oh SEOR, nuestra impiedad, La iniquidad de nuestros padres, pues hemos pecado contra ti.
No nos desprecies, por amor a Tu nombre, No deshonres el trono de Tu gloria; Acurdate, no anules Tu pacto con nosotros.
Hay entre los dolos (las vanidades) de las naciones alguien que haga llover? O pueden los cielos solos dar lluvia? No eres T, oh SEOR, nuestro Dios? En Ti, pues, esperamos, Porque T has hecho todas estas cosas.
Entonces el SEOR me dijo: "Aunque Moiss y Samuel se presentaran ante M, Mi corazn no estara con este pueblo. Echalos de Mi presencia, y que se vayan.
"Y cuando te digan: 'Adnde iremos?' les responders: 'As dice el SEOR: "Los destinados para la muerte, a la muerte; Los destinados para la espada, a la espada; Los destinados para el hambre, al hambre, Y los des
"Y enviar sobre ellos cuatro clases de males," declara el SEOR: "la espada para matar, los perros para despedazar, y las aves del cielo y las bestias de la tierra para devorar y destruir.
"Y los har motivo de espanto para todos los reinos de la tierra, a causa de Manass, hijo de Ezequas, rey de Jud, por lo que hizo en Jerusaln.
"Porque, quin se compadecer de ti, oh Jerusaln? Quin llorar por ti, O quin se apartar de su camino para preguntar por tu bienestar?
T Me has dejado," declara el SEOR, "Sigues retrocediendo. Extender, pues, Mi mano contra ti y te destruir; Estoy cansado de compadecerme.
Los aventar con el bieldo En las puertas del pas; Los privar de hijos, destruir a Mi pueblo, Pues no se arrepintieron de sus caminos.
Har que sus viudas sean ms numerosas Que la arena de los mares. Traer contra la madre de sus jvenes, Al destructor en pleno medioda; De repente traer sobre ella Angustia y pavor.
Languidece la que dio a luz siete hijos ; Exhala su alma. Se puso su sol siendo an de da, Ha sido avergonzada y humillada. A sus sobrevivientes los entregar a la espada Delante de sus enemigos," declara el SEOR.
Ay de m, madre ma, porque me diste a luz Como hombre de contienda y hombre de discordia para toda la tierra! No he prestado ni me han prestado, Sin embargo todos me maldicen.
El SEOR dijo: "Ciertamente te librar para bien; Ciertamente har que el enemigo te suplique En tiempo de calamidad y en tiempo de angustia.
Puede alguien destrozar el hierro, El hierro del norte, o el bronce?
Tus riquezas y tus tesoros Entregar al saqueo, sin costo alguno, Por todos tus pecados En todas tus fronteras.
Entonces har que tus enemigos te lleven A una tierra que no conoces; Porque un fuego se ha encendido en Mi ira Que sobre ustedes arder."
T que lo sabes, oh SEOR, Acurdate de m, atindeme, Y vngame de mis perseguidores. Conforme a Tu paciencia, no dejes que sea yo arrebatado; Sabes que por Ti sufro oprobio.
Cuando se presentaban Tus palabras, yo las coma; Tus palabras eran para m el gozo y la alegra de mi corazn, Porque se me llamaba por Tu nombre, Oh SEOR, Dios de los ejrcitos.
No me sent en la asamblea de los que se divierten, ni me regocij. A causa de Tu mano, solitario me sent, Porque de indignacin me llenaste.
Por qu es mi dolor perpetuo Y mi herida incurable, que rehsa sanar? Sers en verdad para m como corriente engaosa, Como aguas en las que no se puede confiar?
Entonces dijo as el SEOR: "Si vuelves, Yo te restaurar, En Mi presencia estars; Si apartas lo precioso de lo vil, Sers Mi portavoz. Que se vuelvan ellos a ti, Pero t no te vuelvas a ellos.
Y te pondr para este pueblo Por muralla de bronce invencible; Lucharn contra ti, Pero no te vencern, Porque Yo estoy contigo para salvarte Y librarte," declara el SEOR.
"Te librar de la mano de los malos, Y te redimir de la garra de los violentos."
Entonces la palabra del SEOR vino a m, y me dijo:
"No tomes para ti mujer ni tengas hijos ni hijas en este lugar."
Porque as dice el SEOR acerca de los hijos e hijas nacidos en este lugar, y acerca de las madres que los dieron a luz, y de los padres que los engendraron en esta tierra:
"De enfermedades crueles morirn; no sern llorados ni sepultados. Sern como estircol sobre la superficie de la tierra. A espada y por hambre sern acabados, y sus cadveres servirn de alimento para las aves del cielo y para las bestias de la tierra."
Porque as dice el SEOR: "No entres en casa de duelo, ni vayas a lamentar, ni los consueles; pues he retirado de este pueblo Mi paz, la misericordia y la compasin," declara el SEOR.
"Morirn grandes y pequeos en esta tierra; no sern enterrados, ni los llorarn, y nadie se sajar ni se rapar por ellos.
"No partirn el pan en el duelo para ellos, a fin de consolarlos por el muerto, ni les darn a beber la copa de consolacin por su padre o por su madre.
"Tampoco entres en casa de banquete para sentarte con ellos a comer y beber."
Porque as dice el SEOR de los ejrcitos, el Dios de Israel: "Voy a hacer que desaparezca de este lugar, ante los ojos de ustedes y en sus das, la voz de gozo y la voz de alegra, la voz del novio y la voz de la novia.
"Y suceder que cuando anuncies a este pueblo todas estas palabras, ellos te dirn: 'Por qu el SEOR ha pronunciado toda esta gran calamidad contra nosotros? Cul es nuestra iniquidad y cul es nuestro pecado que hemos cometido contra el SEOR nuestro
"Entonces les dirs: 'Esto es porque sus padres Me abandonaron,' declara el SEOR 'y siguieron a otros dioses y los sirvieron y se postraron ante ellos, pero a M Me abandonaron y no guardaron Mi ley.
'Y ustedes han hecho peor que sus padres, porque cada uno de ustedes anda tras la terquedad de su malvado corazn, sin escucharme.
'Por tanto, Yo los arrojar de esta tierra a una tierra que ni ustedes ni sus padres han conocido; y all servirn a otros dioses da y noche, pues no les mostrar clemencia.'
"Por tanto, vienen das," declara el SEOR "cuando ya no se dir: 'Vive el SEOR, que sac a los Israelitas de la tierra de Egipto,'
sino: 'Vive el SEOR, que hizo subir a los Israelitas de la tierra del norte y de todos los pases adonde los haba desterrado.' Porque los har volver a su tierra, la cual di a sus padres.
"Enviar a muchos pescadores," declara el SEOR "que los pescarn; y despus enviar a muchos cazadores, que los cazarn por todo monte y por toda colina y por las hendiduras de las peas.
"Porque Mis ojos estn puestos sobre todos sus caminos, que no se Me ocultan, ni su iniquidad est encubierta a Mis ojos.
"Pero primero, pagar al doble su iniquidad y su pecado, porque ellos han contaminado Mi tierra con los cadveres de sus dolos abominables y han llenado Mi heredad con sus abominaciones."
Oh SEOR, fuerza ma y fortaleza ma, Refugio mo en el da de angustia! A ti vendrn las naciones Desde los confines de la tierra y dirn: "Nuestros padres heredaron slo mentira, Vanidad y cosas sin provecho."
Puede hacer el hombre dioses para s? Pero no son dioses!
"Por tanto, voy a darles a conocer, Esta vez les har conocer Mi poder y Mi fortaleza; Entonces sabrn que Mi nombre es el SEOR".
El pecado de Jud est escrito con cincel de hierro, Con punta de diamante est grabado sobre la tabla de su corazn Y en los cuernos de sus altares.
Como ellos se acuerdan de sus hijos, As se acuerdan de sus altares y de sus Aseras (deidades femeninas) Junto a los rboles frondosos, en las altas colinas.
Oh montaa Ma en el campo, Entregar al saqueo tus riquezas y todos tus tesoros, A causa del pecado de tus lugares altos en todo tu territorio.
Y por tu causa hars que se pierda la heredad Que Yo te di; Te har servir a tus enemigos En un pas que no conoces; Porque has prendido un fuego en Mi ira Que arder para siempre.
As dice el SEOR: "Maldito el hombre que en el hombre confa, Y hace de la carne su fortaleza (brazo), Y del SEOR se aparta su corazn.
Ser como arbusto en lugar desolado Y no ver cuando venga el bien; Habitar en pedregales en el desierto, Una tierra salada y sin habitantes.
Bendito es el hombre que confa en el SEOR, Cuya confianza es el SEOR.
Ser como rbol plantado junto al agua, Que extiende sus races junto a la corriente; No temer cuando venga el calor, Y sus hojas estarn verdes; En ao de sequa no se angustiar Ni cesar de dar fruto.
Ms engaoso que todo, es el corazn, Y sin remedio; Quin lo comprender?
Yo, el SEOR, escudrio el corazn, Pruebo los pensamientos, Para dar a cada uno segn sus caminos, Segn el fruto de sus obras.
Como perdiz que incuba lo que no ha puesto, Es el que adquiere una fortuna, pero no con justicia, En la mitad de sus das lo abandonar, Y al final ser un insensato."
Trono de gloria, enaltecido desde el principio Es el lugar de nuestro santuario.
Oh SEOR, esperanza de Israel, Todos los que Te abandonan sern avergonzados. Los que se apartan de ti sern escritos en el polvo, Porque abandonaron al SEOR, fuente de aguas vivas.
Sname, oh SEOR, y ser sanado; Slvame y ser salvado, Porque T eres mi alabanza.
Mira, ellos me dicen: "Dnde est la palabra del SEOR? Que venga ahora."
Pero yo no me he apresurado a dejar de ser tu pastor, Ni el da de angustia he anhelado; T sabes que lo que ha salido de mis labios En Tu presencia est.
No seas para m terror; T eres mi refugio en el da de calamidad.
Sean avergonzados los que me persiguen, pero no sea yo avergonzado; Sean atemorizados ellos, pero que no me atemorice yo. Trae sobre ellos el da de calamidad, Y destryelos con doble destruccin.
As me dijo el SEOR: "Ve y ponte a la puerta de los hijos del pueblo, por la cual entran y salen los reyes de Jud, y asimismo en todas las Puertas de Jerusaln,
y diles: 'Escuchen la palabra del SEOR, reyes de Jud, todo Jud y todos los habitantes de Jerusaln que entran por estas puertas:
'As dice el SEOR: "Cudense, por su vida, de no llevar carga en da de reposo, y de meterla por las Puertas de Jerusaln.
"Tampoco saquen carga de sus casas en da de reposo, ni hagan trabajo alguno, sino santifiquen el da de reposo, como mand a sus padres.
"Sin embargo, ellos no escucharon ni inclinaron sus odos, sino que fueron tercos para no or ni recibir correccin.
"Pero suceder que si me escuchan con atencin," declara el SEOR, "no metiendo carga por las puertas de esta ciudad en da de reposo, y santifican el da de reposo, sin hacer en l trabajo alguno,
entonces entrarn por las puertas de esta ciudad reyes y prncipes que se sienten sobre el trono de David; vendrn montados en carros y caballos, ellos y sus prncipes, los hombres de Jud y los habitantes de Jerusaln; y esta ciudad ser habitada para s
"Vendrn de las ciudades de Jud y de los alrededores de Jerusaln, de la tierra de Benjamn, de la tierra baja, de la regin montaosa y del Neguev (regin del sur), trayendo holocaustos, sacrificios, ofrendas de grano e incienso, y trayendo sacrificios
"Pero si no Me escuchan en cuanto a santificar el da de reposo, y traen carga y entran por las Puertas de Jerusaln en da de reposo, entonces prender fuego a sus puertas, que consumir los palacios (las fortalezas) de Jerusaln, y no se apagar."'"
Palabra que vino a Jeremas de parte del SEOR:
"Levntate y desciende a la casa del alfarero, y all te anunciar Mis palabras."
Entonces descend a la casa del alfarero, y all estaba l, haciendo un trabajo sobre la rueda.
Y la vasija de barro que estaba haciendo se ech a perder en la mano del alfarero; as que volvi a hacer de ella otra vasija, segn le pareci mejor al alfarero hacerla.
Entonces vino a m la palabra del SEOR:
"Acaso no puedo Yo hacer con ustedes, casa de Israel, lo mismo que hace este alfarero?" declara el SEOR. "Tal como el barro en manos del alfarero, as son ustedes en Mi mano, casa de Israel.
"En un momento Yo puedo hablar contra una nacin o contra un reino, de arrancar, de derribar y de destruir;
pero si esa nacin contra la que he hablado se vuelve de su maldad, me arrepentir del mal que pensaba traer sobre ella.
"O en otro momento, puedo hablar acerca de una nacin o de un reino, de edificar y de plantar;
pero si hace lo malo ante Mis ojos, no obedeciendo Mi voz, entonces me arrepentir del bien con que haba prometido bendecirlo.
"Ahora pues, habla a los hombres de Jud y a los habitantes de Jerusaln, y diles: 'As dice el SEOR: "Estoy preparando una calamidad contra ustedes y tramando un plan contra ustedes. Vulvanse, pues, cada uno de su mal camino y enmienden sus caminos y
"Pero ellos dirn: 'Es en vano; porque vamos a seguir nuestros propios planes, y cada uno de nosotros obrar conforme a la terquedad de su malvado corazn.'
"Por tanto, as dice el SEOR: 'Pregunten ahora entre las naciones: Quin ha odo cosa semejante? Algo muy horrible ha hecho La virgen de Israel.
Faltar la nieve del Lbano de la roca agreste? O se agotarn las aguas fras que fluyen de tierras lejanas?
Pues bien, Mi pueblo Me ha olvidado, Queman incienso a dioses vanos (a la vanidad), Y se han desviado de sus caminos, De las sendas antiguas, Para andar por senderos, No por calzada,
Convirtiendo su tierra en una desolacin, En una burla perpetua. Todo el que pase por ella se quedar atnito Y mover la cabeza.
Como viento del este los esparcir Delante del enemigo; Les mostrar la espalda y no el rostro El da de su calamidad.'"
Entonces dijeron: "Vengan y tramemos planes contra Jeremas. Ciertamente la ley no le faltar al sacerdote, ni el consejo al sabio, ni la palabra al profeta. Vengan, vamos a herirlo con la lengua, y no hagamos caso a ninguna de sus palabras."
Atindeme, oh SEOR, Y escucha lo que dicen mis contrarios.
Acaso se debe pagar el bien con el mal? Pues ellos han cavado una fosa para m. Recuerda cmo me puse delante de Ti Para hablar bien en favor de ellos, Para apartar de ellos Tu furor.
Por tanto, entrega sus hijos al hambre, Y abandnalos al poder de la espada. Que se queden sus mujeres sin hijos y viudas; Sean sus maridos asesinados, Sus jvenes heridos a espada en la batalla.
Que se oigan los gritos desde sus casas, Cuando de repente traigas sobre ellos saqueadores; Porque han cavado fosa para atraparme, Y han escondido trampas a mis pies.
Pero T, oh SEOR, conoces Todos sus planes de muerte contra m. No perdones su iniquidad Ni borres de Tu vista su pecado. Que sean derribados delante de Ti; En el tiempo de Tu ira acta contra ellos.
As dijo el SEOR: "Ve y compra una vasija de barro de un alfarero, y toma contigo a algunos de los ancianos del pueblo y de los ancianos de los sacerdotes.
"Entonces sal al Valle de Ben (Hijo de) Hinom, que est a la entrada de la puerta de los tiestos, y proclama all las palabras que Yo te dir.
"Dirs: 'Oigan la palabra del SEOR, reyes de Jud y habitantes de Jerusaln. As dice el SEOR de los ejrcitos, el Dios de Israel: "Voy a traer tal calamidad sobre este lugar, que a todo el que oiga de ella le zumbarn los odos.
"Porque ellos Me han abandonado, han hecho extrao este lugar y han ofrecido sacrificios (quemado incienso) en l a otros dioses, que ni ellos, ni sus padres, ni los reyes de Jud haban conocido, y porque han llenado este lugar de sangre de in
y han edificado los lugares altos de Baal para quemar a sus hijos en el fuego como holocaustos a Baal, cosa que nunca mand, ni de la cual habl, ni Me pas por la mente.
"Por tanto, vienen das," declara el SEOR "cuando este lugar no se llamar ms Tofet ni Valle de Ben Hinom, sino Valle de la Matanza.
"Y har nulo el consejo de Jud y de Jerusaln en este lugar, y los har caer a espada delante de sus enemigos y a mano de los que buscan su vida, y entregar sus cadveres por alimento a las aves del cielo y a las bestias de la tierra.
"Tambin convertir esta ciudad en desolacin y burla; todo aqul que pase por ella se quedar atnito y silbar a causa de toda su destruccin.
"Les har comer la carne de sus hijos y la carne de sus hijas, y cada uno comer la carne de su prjimo durante el sitio y en la afliccin con que los afligirn sus enemigos y los que buscan su vida."'
"Entonces rompers la vasija a la vista de los hombres que te acompaen,
y les dirs: 'As dice el SEOR de los ejrcitos: "De igual manera romper Yo a este pueblo y a esta ciudad, como quien rompe una vasija de alfarero, que no se puede reparar ms; y los enterrarn en Tofet por no haber otro lugar donde
"As har con este lugar y con sus habitantes," declara el SEOR, "poniendo esta ciudad como Tofet.
"Y las casas de Jerusaln y las casas de los reyes de Jud sern como el lugar de Tofet, inmundas, a causa de todas las casas en cuyos terrados ofrecieron sacrificios (quemaron incienso) a todo el ejrcito del cielo y derramaron libaciones a otros dioses
Entonces Jeremas volvi de Tofet, adonde lo haba enviado el SEOR a profetizar, y ponindose en pie en el atrio de la casa del SEOR, dijo a todo el pueblo:
"As dice el SEOR de los ejrcitos, el Dios de Israel: 'Voy a traer sobre esta ciudad y sobre todas sus aldeas la calamidad que he declarado contra ella, porque se han hecho tercos para no hacer caso a Mis palabras.'"
Cuando el sacerdote Pasur, hijo de Imer, que era el oficial principal en la casa del SEOR, oy a Jeremas profetizar estas cosas,
hizo azotar al profeta Jeremas y lo puso en el cepo que estaba en la parte superior de la Puerta de Benjamn, la cual conduca a la casa del SEOR.
Al da siguiente, cuando Pasur solt a Jeremas del cepo, Jeremas le dijo: "No es Pasur el nombre con que el SEOR te llama ahora, sino Magor Misabib (terror por todas partes).
"Porque as dice el SEOR: 'Te voy a convertir en terror para ti mismo y para todos tus amigos; ellos caern por la espada de tus enemigos, y tus ojos lo vern. Entregar a todo Jud en manos del rey de Babilonia, y l los llevar como desterrados a Babi
'Tambin entregar toda la riqueza de esta ciudad, todos sus productos y todas las cosas de gran valor, aun todos los tesoros de los reyes de Jud, los entregar en manos de sus enemigos, que los saquearn, los tomarn y se los llevarn a Babilonia.
'Y t, Pasur, con todos los moradores de tu casa, irs al cautiverio y entrars en Babilonia; all morirs y all sers enterrado, t y todos tus amigos a quienes has profetizado falsamente.'"
Me persuadiste, oh SEOR, y qued persuadido; Fuiste ms fuerte que yo y prevaleciste. He sido el hazmerrer cada da; Todos se burlan de m.
Porque cada vez que hablo, grito; Proclamo: Violencia, destruccin! Pues la palabra del SEOR ha venido a ser para m Oprobio y escarnio cada da.
Pero si digo: "No Lo recordar Ni hablar ms en Su nombre," Esto se convierte dentro de m como fuego ardiente Encerrado en mis huesos. Hago esfuerzos por contenerlo , Y no puedo.
Porque he odo las murmuraciones de muchos: "Terror por todas partes! Denncienlo, vamos a denunciarlo!" Todos mis amigos de confianza, Esperando mi cada, dicen: "Tal vez ser persuadido, prevaleceremos contra l Y tomaremos nuestr
Pero el SEOR est conmigo como campen temible; Por tanto, mis perseguidores tropezarn y no prevalecern. Quedarn muy avergonzados, pues no triunfaron, Tendrn afrenta perpetua que nunca ser olvidada.
Oh SEOR de los ejrcitos, que pruebas al justo, Que ves las entraas y el corazn, Vea yo Tu venganza sobre ellos, Pues a Ti he encomendado mi causa.
Canten al SEOR, alaben al SEOR, Porque ha librado el alma del pobre De manos de los malvados.
Maldito el da en que nac; El da en que mi madre me dio a luz no sea bendito.
Maldito el hombre que dio la noticia A mi padre, dicindole: "Te ha nacido un hijo varn!" Hacindolo muy feliz.
Sea ese hombre como las ciudades Que el SEOR destruy sin piedad; Oiga gritos de maana Y alaridos al medioda,
Porque no me mat en el vientre Para que mi madre hubiera sido mi sepultura, Y su vientre embarazado para siempre.
Por qu sal del vientre Para ver pena y afliccin, Y que acaben en vergenza mis das?
Palabra que vino a Jeremas de parte del SEOR cuando el rey Sedequas le envi a l a Pasur, hijo de Malquas, y al sacerdote Sofonas, hijo de Maasas, para decirle:
"Consulta ahora de nuestra parte al SEOR, porque Nabucodonosor, rey de Babilonia, nos hace la guerra. Tal vez el SEOR haga con nosotros conforme a todas Sus maravillas, para que el enemigo se retire de nosotros."
Entonces Jeremas les dijo: "As le dirn a Sedequas:
'As dice el SEOR, Dios de Israel: "Yo har volver atrs las armas de guerra que ustedes tienen en sus manos, con las cuales pelean contra el rey de Babilonia y contra los Caldeos que los sitian fuera de los muros, y las reunir en medio de esta ciudad.
"Yo mismo pelear contra ustedes con mano extendida y brazo poderoso, aun con ira, furor y gran enojo.
"Herir a los habitantes de esta ciudad, y hombres y animales morirn por una gran pestilencia.
"Y despus," declara el SEOR, "a Sedequas, rey de Jud, a sus siervos, al pueblo y a los que sobrevivan en esta ciudad de la pestilencia, de la espada y del hambre, los entregar en manos de Nabucodonosor, rey de Babilonia, en manos de sus enemigos y e
"Tambin dirs a este pueblo: 'As dice el SEOR: "Ahora pongo delante de ustedes el camino de la vida y el camino de la muerte.
"El que se quede en esta ciudad morir a espada, de hambre y de pestilencia; pero el que salga y se entregue a los Caldeos que los sitian, vivir, y tendr su propia vida como botn.
"Porque he puesto Mi rostro contra esta ciudad para mal, y no para bien," declara el SEOR. "Ser entregada en manos del rey de Babilonia, quien le prender fuego."'
"Entonces dile a la casa del rey de Jud: 'Oigan la palabra del SEOR,
Casa de David, as dice el SEOR: "Hagan justicia cada maana, Y liberen al despojado de manos de su opresor, No sea que Mi furor salga como fuego, Y arda y no haya quien lo apague, A causa de la maldad de las obras de ustedes.
Yo estoy contra ti, moradora del valle, Roca de la llanura," declara el SEOR, "Los que dicen: 'Quin descender contra nosotros? Quin entrar en nuestras moradas?'
Yo los castigar conforme al fruto de sus obras," declara el SEOR, "Y prender fuego en su bosque Que consumir todos sus alrededores."'"
As dice el SEOR: "Desciende a la casa del rey de Jud y habla all esta palabra:
'Escucha la palabra del SEOR, oh rey de Jud, que te sientas sobre el trono de David, t, tus siervos y tu pueblo que entran por estas puertas.
'As dice el SEOR: "Practiquen el derecho y la justicia, y liberen al despojado de manos de su opresor. Tampoco maltraten ni hagan violencia al extranjero, al hurfano o a la viuda, ni derramen sangre inocente en este lugar.
"Porque si en verdad observan este mandato, entonces entrarn reyes por las puertas de esta casa, y se sentarn en el lugar de David, en su trono. Entrarn montados en carros y caballos, el rey, sus siervos y su pueblo.
"Pero si no obedecen estas palabras, juro por m mismo," declara el SEOR, "que esta casa vendr a ser una desolacin."'"
Porque as dice el SEOR acerca de la casa del rey de Jud: "Eres como Galaad para M, Como la cumbre del Lbano; Pero ciertamente te convertir en un desierto, Como ciudades deshabitadas.
Designar contra ti destructores, Cada uno con sus armas, Y cortarn tus cedros ms selectos Y los echarn al fuego.
"Pasarn muchas naciones junto a esta ciudad, y cada cual dir a su prjimo: 'Por qu ha hecho as el SEOR a esta gran ciudad?'
"Entonces respondern: 'Porque abandonaron el pacto del SEOR su Dios, y se postraron ante otros dioses y les sirvieron.'"
No lloren por el muerto ni hagan duelo por l, Lloren amargamente por el que se va cautivo , Porque jams volver Ni ver su tierra natal.
Porque as dice el SEOR acerca de Salum (Joacaz), hijo de Josas, rey de Jud, que rein en lugar de su padre Josas, y que sali de este lugar: "Nunca ms volver aqu;
sino que en el lugar adonde lo llevaron cautivo, all morir, y no ver ms esta tierra.
"Ay del que edifica su casa sin justicia Y sus aposentos altos sin derecho, Que a su prjimo hace trabajar de balde Y no le da su salario.
El que dice: 'Me edificar una casa espaciosa Con amplios aposentos altos'; Y le abre ventanas, La recubre de cedro y la pinta de rojo.
Acaso te hars rey porque compites en cedro? No comi y bebi tu padre Y practic el derecho y la justicia? Por eso le fue bien.
Defendi la causa del pobre y del necesitado; Entonces le fue bien. No es esto conocerme?" declara el SEOR.
"Pero tus ojos y tu corazn Slo estn para tu propia ganancia, Para derramar sangre inocente, Y para practicar la opresin y la violencia."
Por tanto, as dice el SEOR acerca de Joacim, hijo de Josas, rey de Jud: "No llorarn por l: 'Ay, hermano mo!' o 'Ay, hermana!' No llorarn por l: 'Ay, seor!' o 'Ay, su gloria!'
Ser enterrado con entierro de asno: Ser arrastrado y tirado fuera de las Puertas de Jerusaln.
Sube al Lbano y clama, Y da voces en Basn; Clama tambin desde Abarim, Porque han sido destruidos todos tus amantes.
Te habl en tu prosperidad, Pero dijiste: 'No escuchar.' Esta ha sido tu costumbre desde tu juventud, Que nunca has escuchado mi voz.
A todos tus pastores arrasar el viento, Y tus amantes irn al cautiverio; Entonces ciertamente sers avergonzada y humillada A causa de toda tu maldad.
T que moras en el Lbano, Anidada en los cedros, Cmo gemirs cuando te vengan los dolores, Dolores como de mujer de parto!
"Vivo Yo," declara el SEOR, "aunque Conas, hijo de Joacim, rey de Jud, fuera un anillo en Mi mano derecha, aun de all lo arrancara.
"Te entregar en manos de los que buscan tu vida, s, en manos de los que temes: en manos de Nabucodonosor, rey de Babilonia, y en manos de los Caldeos.
"Te arrojar a ti y a la madre que te dio a luz a otro pas donde no nacieron, y all morirn.
"Pero a la tierra a la cual con toda el alma anhelan volver, a ella no volvern.
"Es acaso este hombre Conas una vasija despreciada y rota? Es un objeto indeseable? Por qu han sido arrojados l y sus descendientes Y echados a una tierra que no conocan?
Oh tierra, tierra, tierra!, Oye la palabra del SEOR.
As dice el SEOR: 'Inscriban a este hombre como sin hijos, Hombre que no prosperar en sus das; Porque ninguno de sus descendientes lograr Sentarse sobre el trono de David Ni gobernar de nuevo en Jud.'"
"Ay de los pastores que destruyen y dispersan las ovejas de Mis prados!," declara el SEOR.
Por tanto, as dice el SEOR, Dios de Israel, acerca de los pastores que apacientan a Mi pueblo: "Ustedes han dispersado Mis ovejas y las han ahuyentado, y no se han ocupado de ellas. Por eso Yo me encargar de ustedes por la maldad de sus obras," declar
"Yo mismo reunir el remanente de Mis ovejas de todas las tierras adonde las he echado, y las har volver a sus pastos; y crecern y se multiplicarn.
"Pondr sobre ellas pastores que las apacentarn, y nunca ms tendrn temor, ni se aterrarn, ni faltar ninguna de ellas," declara el SEOR.
"Vienen das," declara el SEOR, "en que levantar a David un Renuevo justo; Y El reinar como rey, actuar sabiamente, Y practicar el derecho y la justicia en la tierra.
En sus das Jud ser salvada, E Israel morar seguro; Y ste es Su nombre por el cual ser llamado: 'El SEOR, justicia nuestra.'
"Por tanto, vienen das," declara el SEOR, "cuando no dirn ms: 'Vive el SEOR, que hizo subir a los Israelitas de la tierra de Egipto,'
sino: 'Vive el SEOR que hizo subir y trajo a los descendientes de la casa de Israel de la tierra del norte y de todas las tierras adonde los haba echado.' Entonces habitarn en su propio suelo."
En cuanto a los profetas: Quebrantado est mi corazn dentro de m, Tiemblan todos mis huesos; Estoy como un ebrio, Como un hombre a quien domina el vino, Por causa del SEOR Y por causa de Sus santas palabras.
Porque la tierra est llena de adlteros; Porque a causa de la maldicin se ha enlutado la tierra, Se han secado los pastos del desierto. Pues es mala la carrera de ellos Y su podero no es recto.
"Porque tanto el profeta como el sacerdote estn corrompidos; Aun en Mi casa he hallado su maldad," declara el SEOR.
"Por tanto, su camino ser para ellos como sendas resbaladizas; Sern empujados a las tinieblas y en ellas caern; Porque traer sobre ellos calamidad En el ao de su castigo," declara el SEOR.
"Adems, entre los profetas de Samaria he visto algo ofensivo: Profetizaban en nombre de Baal y extraviaban a Mi pueblo Israel.
Tambin entre los profetas de Jerusaln he visto algo horrible: Cometan adulterio y andaban en mentiras; Fortalecan las manos de los malhechores, Sin convertirse ninguno de su maldad. Todos ellos son para M como Sodoma, Y sus habitantes como Gomorra.
"Por tanto, as dice el SEOR de los ejrcitos acerca de los profetas: 'Voy a darles de comer ajenjo Y hacerles que beban agua envenenada, Porque de los profetas de Jerusaln Ha salido la corrupcin a todo el pas.'"
As dice el SEOR de los ejrcitos: "No escuchen las palabras de los profetas que les profetizan. Ellos los conducen hacia lo vano; Les cuentan las visiones de su propia fantasa, No de la boca del SEOR.
Dicen de continuo a los que Me desprecian: 'El SEOR ha dicho: "Tendrn paz"'; Y a todo el que anda en la terquedad de su corazn Dicen: 'No vendr calamidad sobre ustedes.'
Pero quin ha estado en el consejo del SEOR, Y vio y oy Su palabra? Quin ha prestado atencin a Su palabra y la ha escuchado?
La tempestad del SEOR ha salido con furor, Un torbellino impetuoso Descargar sobre la cabeza de los impos.
No se apartar la ira del SEOR Hasta que haya realizado y llevado a cabo los propsitos de Su corazn. En los postreros das lo entendern claramente.
Yo no envi a esos profetas, Pero ellos corrieron; No les habl, Mas ellos profetizaron.
Pero si ellos hubieran estado en Mi consejo, Habran hecho or Mis palabras a Mi pueblo, Y lo habran hecho volver de su mal camino Y de la maldad de sus obras.
Acaso soy Yo un Dios slo de cerca," declara el SEOR, "y no un Dios de lejos?"
"Podr alguien esconderse en escondites De modo que Yo no lo vea?" declara el SEOR. "No lleno Yo los cielos y la tierra?" declara el SEOR.
"He odo lo que dicen los profetas que profetizan mentira en Mi nombre, diciendo: 'He tenido un sueo, he tenido un sueo!'
"Hasta cundo? Qu hay en los corazones de los profetas que profetizan la mentira, de los profetas que proclaman el engao de su corazn,
que tratan de que Mi pueblo se olvide de Mi nombre con los sueos que se cuentan unos a otros, tal como sus padres olvidaron Mi nombre a causa de Baal?
"El profeta que tenga un sueo, que cuente su sueo, pero el que tenga Mi palabra, que hable Mi palabra con fidelidad. Qu tiene que ver la paja con el grano?" declara el SEOR.
"No es Mi palabra como fuego," declara el SEOR, "y como martillo que despedaza la roca?"
"Por tanto, estoy contra los profetas," declara el SEOR, "que se roban Mis palabras el uno al otro.
"Estoy contra los profetas," declara el SEOR, "que usan sus lenguas y dicen: 'El SEOR declara.'
"Estoy contra los que profetizan sueos falsos," declara el SEOR, "y los cuentan y hacen errar a Mi pueblo con sus mentiras y sus presunciones, cuando Yo no los envi ni les di rdenes, ni son de provecho alguno para este pueblo," declara el SEOR.
"As que cuando te pregunte este pueblo, o el profeta, o un sacerdote: 'Cul es el orculo (la profeca) del SEOR?' les dirs: 'Cul orculo?' El SEOR declara: 'Yo los abandonar.'
"Y al profeta, al sacerdote o al pueblo que diga: 'Orculo (Profeca) del SEOR,' traer castigo sobre tal hombre y sobre su casa.
"As dir cada uno a su prjimo y cada uno a su hermano: 'Qu ha respondido el SEOR? Qu ha hablado el SEOR?'
"Y no se acordarn ms del orculo (la profeca) del SEOR, porque la palabra de cada uno le ser por orculo, pues han pervertido las palabras del Dios viviente, del SEOR de los ejrcitos, nuestro Dios.
"Jeremas, as dirs al profeta: 'Qu te ha respondido el SEOR? Qu ha hablado el SEOR?'
"Pero si ustedes dicen: 'Orculo (Profeca) del SEOR!' entonces as dice el SEOR: 'Por cuanto han dicho esta palabra: "Orculo del SEOR!" habiendo Yo enviado a decirles: "No digan: 'Orculo del SEOR!'"
"Por tanto, ciertamente me olvidar de ustedes y los echar de Mi presencia, junto con la ciudad que les di a ustedes y a sus padres;
y pondr sobre ustedes oprobio eterno y humillacin eterna que nunca ser olvidada."
Despus que Nabucodonosor, rey de Babilonia, desterr a Jeconas, hijo de Joacim, rey de Jud, y a los oficiales de Jud junto con los artesanos y herreros de Jerusaln, y los llev a Babilonia, el SEOR me mostr dos cestas de higos colocadas delante de
Una cesta tena higos muy buenos, como los primeros higos maduros; y la otra tena higos muy malos, que de podridos no se podan comer.
Entonces el SEOR me dijo: "Qu ves, Jeremas?" Yo dije: "Higos; los higos buenos son muy buenos, pero los malos son muy malos, que de podridos no se pueden comer."
Entonces vino a m la palabra del SEOR:
"As dice el SEOR, Dios de Israel: 'Como a estos higos buenos, as considerar como buenos a los desterrados de Jud que Yo he echado de este lugar a la tierra de los Caldeos.
'Porque pondr Mis ojos sobre ellos para bien, y los traer de nuevo a esta tierra; los edificar y no los derribar, los plantar y no los arrancar.
'Les dar un corazn para que Me conozcan, porque Yo soy el SEOR; y ellos sern Mi pueblo y Yo ser su Dios, pues volvern a M de todo corazn.
'Pero como a los higos malos que de podridos no se pueden comer,' as dice el SEOR, 'de la misma manera abandonar a Sedequas, rey de Jud, a sus oficiales, al remanente de Jerusaln que queda en esta tierra y a los que habitan en la tierra de Egipto.
'Los har motivo de espanto y de calamidad para todos los reinos de la tierra, de oprobio y refrn, de burla y maldicin en todos los lugares adonde los dispersar.
'Y enviar sobre ellos espada, hambre y pestilencia hasta que sean exterminados de la tierra que les di a ellos y a sus padres.'"
Palabra que vino a Jeremas acerca de todo el pueblo de Jud, en el ao cuarto de Joacim, hijo de Josas, rey de Jud (ste era el primer ao de Nabucodonosor, rey de Babilonia),
la cual el profeta Jeremas habl a todo el pueblo de Jud y a todos los habitantes de Jerusaln, dicindoles:
"Desde el ao trece de Josas, hijo de Amn, rey de Jud, hasta hoy, en estos veintitrs aos ha venido a m la palabra del SEOR, y les he hablado repetidas veces, pero no han escuchado.
"Y el SEOR les envi repetidas veces a todos Sus siervos los profetas, pero ustedes no escucharon ni pusieron atencin.
"Ellos les decan: 'Vulvase ahora cada uno de su camino y de la maldad de sus obras, y habitarn en la tierra que el SEOR les dio a ustedes y a sus padres para siempre.
'No vayan tras otros dioses para servirles y postrarse ante ellos, no Me provoquen a ira con la obra de sus manos, y no les har ningn mal.'
"Pero no Me han escuchado," declara el SEOR, "de modo que Me provocaron a ira con la obra de sus manos para su propio mal.
"Por tanto, as dice el SEOR de los ejrcitos: 'Por cuanto no han obedecido Mis palabras,
mandar a buscar a todas las familias del norte,' declara el SEOR, 'y a Nabucodonosor, rey de Babilonia, Mi siervo. Los traer contra esta tierra, contra sus habitantes y contra todas estas naciones de alrededor; los destruir por completo y los har ob
'Adems, har cesar de ellos la voz de gozo y la voz de alegra, la voz del novio y la voz de la novia, el sonido de las piedras de molino y la luz de la lmpara.
'Toda esta tierra ser desolacin y horror, y estas naciones servirn setenta aos al rey de Babilonia.
'Despus que se hayan cumplido los setenta aos, castigar al rey de Babilonia y a esa nacin por su iniquidad,' declara el SEOR, 'y a la tierra de los Caldeos la har una desolacin eterna.
'Y traer sobre esa tierra todas las palabras que he hablado contra ella, todo lo que est escrito en este libro que Jeremas ha profetizado contra todas las naciones.
'(Pues tambin a ellos los harn esclavos muchas naciones y grandes reyes, y les pagar conforme a sus hechos y conforme a la obra de sus manos).'"
Porque as me ha dicho el SEOR, Dios de Israel: "Toma de Mi mano esta copa del vino del furor, y haz que beban de ella todas las naciones a las cuales Yo te envo.
"Ellas bebern y se tambalearn y enloquecern a causa de la espada que enviar en medio de ellas."
Entonces tom la copa de la mano del SEOR, e hice beber de ella a todas las naciones a las cuales me envi el SEOR:
a Jerusaln y a las ciudades de Jud, a sus reyes y a sus prncipes, para ponerlos por desolacin, horror, burla y maldicin, como hasta hoy;
a Faran, rey de Egipto, a sus siervos, a sus prncipes y a todo su pueblo;
a todos los extranjeros, a todos los reyes de la tierra de Uz, a todos los reyes de la tierra de los Filisteos (es decir, Ascaln, Gaza, Ecrn y al remanente de Asdod);
a Edom, a Moab y a los hijos de Amn;
a todos los reyes de Tiro, a todos los reyes de Sidn y a los reyes de las costas que estn ms all del mar;
a Dedn, a Tema, a Buz y a todos los que se rapan las sienes;
a todos los reyes de Arabia y a todos los reyes de los extranjeros que habitan en el desierto;
a todos los reyes de Zimri, a todos los reyes de Elam y a todos los reyes de Media;
a todos los reyes del norte, los de cerca y los de lejos, los unos con los otros, y a todos los reinos del mundo que estn sobre la superficie de la tierra. El rey de Sesac (Babilonia) beber despus de ellos.
"T les dirs: 'As dice el SEOR de los ejrcitos, el Dios de Israel: "Beban, embriguense, vomiten, ciganse y no se levanten a causa de la espada que Yo enviar en medio de ustedes."'
"Y suceder que si rehsan tomar la copa de tu mano para beber, les dirs: "As dice el SEOR de los ejrcitos: 'Ciertamente van a beber.
"Porque Yo comienzo a causar mal en esta ciudad que se llama por Mi nombre, y quedarn ustedes sin castigo alguno? No quedarn sin castigo, porque llamo a la espada contra todos los habitantes de la tierra," declara el SEOR de los ejrcitos.'
"T, pues, profetizars contra ellos todas estas palabras, y les dirs: 'El SEOR rugir desde lo alto, Y dar Su voz desde Su santa morada; Rugir fuertemente contra Su rebao. Dar gritos como los que pisan las uvas Contra todos los habitante
Ha llegado el estruendo hasta el fin de la tierra, Porque el SEOR tiene un pleito contra las naciones; Entra en juicio contra toda carne; A los impos, los entrega a la espada,' declara el SEOR."
As dice el SEOR de los ejrcitos: "El mal va De nacin en nacin, Y una gran tempestad se levanta De los confines de la tierra.
"En aquel da los muertos por el SEOR estarn desde un extremo de la tierra hasta el otro. No los llorarn, ni los recogern, ni los sepultarn; sern como estircol sobre la superficie de la tierra.
"Den gemidos, pastores, y clamen; Revulquense en ceniza , mayorales del rebao; Porque se han cumplido los das de su matanza y de su dispersin, Y caern como vaso escogido.
No habr huida para los pastores, Ni escape para los mayorales del rebao.
Se oye el sonido del clamor de los pastores, Y el gemido de los mayorales del rebao, Porque el SEOR est destruyendo sus pastos,
Y son silenciados los rebaos apacibles A causa de la ardiente ira del SEOR.
El ha abandonado como un len Su guarida, Porque su tierra se ha convertido en horror Por el furor de la espada opresora, Y a causa de Su ardiente ira."
Al comienzo del reinado de Joacim, hijo de Josas, rey de Jud, vino esta palabra del SEOR:
"As dice el SEOR: 'Ponte en el atrio de la casa del SEOR, y habla a todas las ciudades de Jud que vienen a adorar en la casa del SEOR, todas las palabras que te he mandado decirles. No omitas ni una palabra.
'Tal vez escuchen y cada uno se vuelva de su mal camino, y Yo me arrepienta del mal que pienso hacerles a causa de la maldad de sus obras.'
"T les dirs: 'As dice el SEOR: "Si no Me escuchan, para andar en Mi ley que he puesto delante de ustedes,
para que escuchen las palabras de Mis siervos los profetas que les he enviado repetidas veces, pero no los han escuchado,
entonces pondr esta casa como Silo, y esta ciudad la pondr por maldicin para todas las naciones de la tierra."'"
Los sacerdotes, los profetas y todo el pueblo oyeron a Jeremas decir estas palabras en la casa del SEOR.
Cuando Jeremas termin de decir todo lo que el SEOR le haba mandado que hablara a todo el pueblo, lo apresaron los sacerdotes, los profetas y todo el pueblo, diciendo: "De cierto, morirs.
"Por qu has profetizado en nombre del SEOR, diciendo: 'Esta casa ser como Silo y esta ciudad quedar desolada sin habitante alguno?'" Y todo el pueblo se congreg contra Jeremas en la casa del SEOR.
Cuando los jefes de Jud oyeron estas cosas, subieron de la casa del rey a la casa del SEOR, y se sentaron a la entrada de la Puerta Nueva de la casa del SEOR.
Entonces los sacerdotes y los profetas hablaron a los jefes y a todo el pueblo, y les dijeron: "Sentencia de muerte para este hombre!, porque ha profetizado contra esta ciudad, como han odo con sus propios odos."
Entonces Jeremas habl a todos los jefes y a todo el pueblo, y les dijo: "El SEOR me ha enviado a profetizar contra esta casa y contra esta ciudad todas las palabras que han odo.
"Ahora bien, enmienden sus caminos y sus obras, y obedezcan al SEOR su Dios, y el SEOR se arrepentir del mal que ha pronunciado contra ustedes.
"En cuanto a m, estoy en sus manos; hagan de m como mejor y ms recto sea a sus ojos.
"Pero sepan bien que si me matan, sangre inocente echarn sobre ustedes y sobre esta ciudad y sobre sus habitantes; porque en verdad el SEOR me ha enviado a ustedes para hablar en sus odos todas estas palabras."
Entonces los jefes y todo el pueblo dijeron a los sacerdotes y a los profetas: "Que no haya sentencia de muerte para este hombre, porque en nombre del SEOR nuestro Dios nos ha hablado."
Y se levantaron algunos de los ancianos del pas y hablaron a toda la asamblea del pueblo, y dijeron:
"Miqueas de Morset profetiz en das de Ezequas, rey de Jud, y habl a todo el pueblo de Jud: 'As ha dicho el SEOR de los ejrcitos: "Sion ser arada como un campo, Jerusaln se convertir en un montn de ruinas, Y el monte del santuario
"Acaso Ezequas, rey de Jud, y todo Jud le dieron muerte a Miqueas? No temi l al SEOR y suplic el favor del SEOR, y el SEOR se arrepinti del mal que haba pronunciado contra ellos? Nosotros, pues, estamos cometiendo un gran mal contra nosotros
Hubo tambin un hombre que profetiz en el nombre del SEOR, Uras, hijo de Semaas de Quiriat Jearim. El profetiz contra esta ciudad y contra esta tierra palabras semejantes a todas las de Jeremas.
Cuando el rey Joacim y todos sus valientes y todos los jefes oyeron sus palabras, el rey procur matarlo; pero Uras se enter, tuvo miedo, huy y se fue a Egipto.
Entonces el rey Joacim envi hombres a Egipto: a Elnatn, hijo de Acbor, y a otros hombres con l, a Egipto.
Y trajeron a Uras de Egipto y lo llevaron al rey Joacim, quien lo mat a espada y ech su cadver a la fosa comn.
Pero la mano de Ahicam, hijo de Safn, estaba con Jeremas, de manera que no fue entregado en manos del pueblo para que le dieran muerte.
Al principio del reinado de Sedequas, hijo de Josas, rey de Jud, vino esta palabra de parte del SEOR a Jeremas:
As me ha dicho el SEOR: "Hazte coyundas y yugos y pntelos al cuello,
y enva palabra al rey de Edom, al rey de Moab, al rey de Amn, al rey de Tiro y al rey de Sidn por medio de los mensajeros que vienen a Jerusaln a ver a Sedequas, rey de Jud.
"Y ordnales que digan a sus seores: 'As dice el SEOR de los ejrcitos, el Dios de Israel, as le dirn a sus seores:
"Yo hice la tierra, los hombres y los animales que estn sobre la superficie de la tierra con Mi gran poder y con Mi brazo extendido, y la doy a quien Me place.
"Y ahora Yo he puesto todas estas tierras en manos de Mi siervo Nabucodonosor, rey de Babilonia, siervo mo, y tambin le he dado las bestias del campo para que le sirvan.
"Y todas las naciones le servirn a l, a su hijo, y al hijo de su hijo, hasta que llegue tambin la hora a su propia tierra; entonces muchas naciones y grandes reyes lo harn su siervo.
"Y suceder que la nacin o el reino que no sirva a Nabucodonosor, rey de Babilonia, y que no ponga su cuello bajo el yugo del rey de Babilonia, a esa nacin castigar con espada, con hambre y con pestilencia," declara el SEOR, "hasta que Yo la haya des
"Ustedes, pues, no escuchen a sus profetas, a sus adivinos, a sus soadores, a sus agoreros ni a sus hechiceros que les dicen: 'No servirn al rey de Babilonia.'
"Porque ellos les profetizan mentira, para alejarlos a ustedes de su tierra, y para que Yo los expulse y perezcan.
"Pero la nacin que ponga su cuello bajo el yugo del rey de Babilonia y le sirva, la dejar en su tierra," declara el SEOR "y la cultivar y habitar en ella."'"
Y a Sedequas, rey de Jud, habl palabras como stas: "Pongan su cuello bajo el yugo del rey de Babilonia, y srvanle a l y a su pueblo, y vivirn.
"Por qu han de morir, t y tu pueblo, por la espada, el hambre y la pestilencia, tal como ha hablado el SEOR de la nacin que no sirva al rey de Babilonia?
"No escuchen las palabras de los profetas que les dicen: 'No servirn al rey de Babilonia,' porque les profetizan mentira.
"Yo no los he enviado," declara el SEOR, "y ellos profetizan mentira en Mi nombre, para que Yo los expulse y perezcan ustedes y los profetas que les profetizan."
Entonces habl a los sacerdotes y a todo este pueblo, y les dije: "As dice el SEOR: No escuchen las palabras de sus profetas que les profetizan: 'Los utensilios de la casa del SEOR sern devueltos en breve de Babilonia,' porque ellos les profetizan me
"No los escuchen; sirvan al rey de Babilonia y vivirn. Por qu ha de convertirse en ruinas esta ciudad?
"Pero si ellos son profetas, y si la palabra del SEOR est con ellos, que supliquen ahora al SEOR de los ejrcitos para que los utensilios que quedan en la casa del SEOR, en la casa del rey de Jud y en Jerusaln, no sean llevados a Babilonia.
"Porque as dice el SEOR de los ejrcitos acerca de las columnas, del mar, de las basas y de los dems utensilios que quedan en esta ciudad,
los cuales no tom Nabucodonosor, rey de Babilonia, cuando llev al destierro a Jeconas, hijo de Joacim, rey de Jud, de Jerusaln a Babilonia con todos los nobles de Jud y de Jerusaln.
"S, as dice el SEOR de los ejrcitos, el Dios de Israel, acerca de los utensilios que quedan en la casa del SEOR, en la casa del rey de Jud y en Jerusaln:
'A Babilonia sern llevados, y all quedarn hasta el da en que Yo los visite,' declara el SEOR. 'Entonces los traer y los restituir a este lugar.'"
En el mismo ao, al comienzo del reinado de Sedequas, rey de Jud, en el ao cuarto, en el mes quinto, el profeta Hananas, hijo de Azur, que era de Gaban, me dijo en la casa del SEOR en presencia de los sacerdotes y de todo el pueblo:
"As dice el SEOR de los ejrcitos, el Dios de Israel: 'He quebrado el yugo del rey de Babilonia.
'Dentro de dos aos har volver a este lugar todos los utensilios de la casa del SEOR, que Nabucodonosor, rey de Babilonia, tom de este lugar y llev a Babilonia.
'Y a Jeconas, hijo de Joacim, rey de Jud, y a todos los desterrados de Jud que fueron a Babilonia, Yo los har volver a este lugar,' declara el SEOR, 'porque romper el yugo del rey de Babilonia.'"
Entonces el profeta Jeremas respondi al profeta Hananas en presencia de los sacerdotes y en presencia de todo el pueblo que estaba de pie en la casa del SEOR;
y el profeta Jeremas dijo: "Amn, as lo haga el SEOR. Confirme el SEOR tus palabras, que has profetizado para que sean devueltos los utensilios de la casa del SEOR y vuelvan todos los desterrados de Babilonia a este lugar.
"Pero oye ahora esta palabra que voy a hablar a tus odos y a odos de todo el pueblo:
"Los profetas que fueron antes de m y antes de ti desde la antigedad, profetizaron guerra, calamidad y pestilencia contra muchas tierras y contra grandes reinos.
"Si un profeta profetiza paz, cuando la palabra del profeta se cumpla, ese profeta ser conocido como el que el SEOR en verdad ha enviado."
Entonces el profeta Hananas quit el yugo del cuello del profeta Jeremas y lo rompi.
Y Hananas dijo en presencia de todo el pueblo: "As dice el SEOR: 'De esta manera romper dentro de dos aos el yugo de Nabucodonosor, rey de Babilonia, del cuello de todas las naciones.'" Luego el profeta Jeremas se fue por su camino.
Despus que Hananas haba roto el yugo del cuello del profeta Jeremas, vino a Jeremas la palabra del SEOR:
"Ve y habla a Hananas: 'As dice el SEOR: "Has roto yugos de madera, pero en su lugar hars yugos de hierro."
'Porque as dice el SEOR de los ejrcitos, el Dios de Israel: "Yugo de hierro he puesto sobre el cuello de todas estas naciones, para que sirvan a Nabucodonosor, rey de Babilonia, y le servirn. Y le he dado tambin las bestias del campo."'"
Y el profeta Jeremas dijo al profeta Hananas: "Escucha ahora, Hananas, el SEOR no te ha enviado, y t has hecho que este pueblo confe en una mentira.
"Por tanto, as dice el SEOR: 'Te voy a quitar de sobre la superficie de la tierra. Este ao morirs, porque has aconsejado la rebelin contra el SEOR.'"
Y muri el profeta Hananas aquel mismo ao, en el mes sptimo.
Estas son las palabras de la carta que el profeta Jeremas envi desde Jerusaln al resto de los ancianos del destierro, a los sacerdotes, a los profetas y a todo el pueblo que Nabucodonosor haba llevado al destierro de Jerusaln a Babilonia.
(Esto sucedi despus de salir de Jerusaln el rey Jeconas, junto con la reina madre, los oficiales de la corte, los prncipes de Jud y de Jerusaln, los artfices y los herreros).
La carta que fue enviada por mano de Elasa, hijo de Safn, y de Gemaras, hijo de Hilcas, a quienes Sedequas, rey de Jud, envi a Babilonia, a Nabucodonosor, rey de Babilonia, deca:
"As dice el SEOR de los ejrcitos, el Dios de Israel, a todos los desterrados que envi al destierro de Jerusaln a Babilonia:
'Edifiquen casas y habtenlas, planten huertos y coman de su fruto.
'Tomen mujeres y tengan hijos e hijas, tomen mujeres para sus hijos y den sus hijas a maridos para que den a luz hijos e hijas, y multiplquense all y no disminuyan.
'Y busquen el bienestar (la paz) de la ciudad adonde los he desterrado, y rueguen al SEOR por ella; porque en su bienestar tendrn bienestar.'
"Porque as dice el SEOR de los ejrcitos, el Dios de Israel: 'Que no los engaen sus profetas, que estn en medio de ustedes, ni sus adivinos, ni escuchen los sueos que tienen.
'Porque les profetizan falsamente en Mi nombre. Yo no los he enviado,' declara el SEOR.
"Pues as dice el SEOR: 'Cuando se le hayan cumplido a Babilonia setenta aos, Yo los visitar y cumplir Mi buena palabra de hacerlos volver a este lugar.
'Porque Yo s los planes que tengo para ustedes,' declara el SEOR 'planes de bienestar y no de calamidad, para darles un futuro y una esperanza.
'Ustedes me invocarn y vendrn a rogarme, y Yo los escuchar.
'Me buscarn y Me encontrarn, cuando Me busquen de todo corazn.
'Me dejar hallar de ustedes,' declara el SEOR, 'y restaurar su bienestar (har volver a sus cautivos) y los reunir de todas las naciones y de todos los lugares adonde los expuls,' declara el SEOR, 'y los traer de nuevo al lugar desde donde los env
"Por cuanto ustedes han dicho: 'El SEOR nos ha levantado profetas en Babilonia'
(pues as dice el SEOR acerca del rey que se sienta sobre el trono de David, y acerca de todo el pueblo que habita en esta ciudad, sus hermanos que no fueron con ustedes al destierro),
as dice el SEOR de los ejrcitos: 'Yo envo contra ellos la espada, el hambre y la pestilencia, y los pondr como higos reventados que de podridos no se pueden comer.
'Los perseguir con la espada, con el hambre y con la pestilencia, y los har motivo de espanto para todos los reinos de la tierra, para que sean maldicin, horror, burla y oprobio entre todas las naciones adonde los he arrojado.
Porque ellos no han escuchado Mis palabras,' declara el SEOR, 'las que les envi repetidas veces por medio de Mis siervos los profetas; pero no escucharon,' declara el SEOR.
"Oigan, pues, la palabra del SEOR, todos ustedes los desterrados, a quienes he enviado de Jerusaln a Babilonia."
"As dice el SEOR de los ejrcitos, el Dios de Israel, acerca de Acab, hijo de Colaas, y acerca de Sedequas, hijo de Maasas, que les profetizan mentira en Mi nombre: 'Yo los entregar en manos de Nabucodonosor, rey de Babilonia, y l los matar delan
'Por causa de ellos ser tomada esta maldicin por todos los desterrados de Jud que estn en Babilonia: "Que el SEOR te haga como a Sedequas y como a Acab, a quienes el rey de Babilonia as en el fuego.
"Porque obraron neciamente en Israel, cometieron adulterio con las mujeres de sus prjimos y hablaron en Mi nombre palabras falsas que no les mand. Yo soy el que sabe y soy testigo," declara el SEOR.'"
Y a Semaas el Nehelamita le dirs:
"As dice el SEOR de los ejrcitos, el Dios de Israel: 'Por cuanto has enviado cartas en tu nombre a todo el pueblo que est en Jerusaln, y al sacerdote Sofonas, hijo de Maasas, y a todos los sacerdotes, dicindole a Sofonas :
"El SEOR te ha puesto por sacerdote en lugar del sacerdote Joiada, para estar encargado en la casa del SEOR de todo loco que profetice, a fin de que lo pongas en el cepo y la argolla.
"Entonces por qu no has reprendido a Jeremas de Anatot que les profetiza a ustedes?
"Porque l nos ha enviado un mensaje a Babilonia, dicindonos: 'El destierro ser largo; edifiquen casas y habtenlas, planten huertos y coman de su fruto.'"'"
Y el sacerdote Sofonas ley esta carta a odos del profeta Jeremas.
Entonces vino a Jeremas la palabra del SEOR:
"Enva un mensaje a todos los desterrados, dicindoles: 'As dice el SEOR acerca de Semaas el Nehelamita: "Por cuanto Semaas les ha profetizado sin que Yo lo haya enviado, y les ha hecho confiar en una mentira,"
por tanto, as dice el SEOR: "Voy a castigar a Semaas el Nehelamita y a su descendencia. No tendr a nadie que habite en medio de este pueblo, ni ver el bien que voy a hacer a Mi pueblo," declara el SEOR "porque predic la rebelin contra el SEOR."'
Palabra que vino a Jeremas de parte del SEOR:
"As dice el SEOR, Dios de Israel: 'Escribe en un libro todas las palabras que te he hablado.
'Porque, vienen das,' declara el SEOR, 'cuando restaurar el bienestar (har volver a los cautivos) de Mi pueblo, Israel y Jud.' El SEOR dice: 'Tambin los har volver a la tierra que di a sus padres y la poseern.'"
Estas son las palabras que el SEOR habl acerca de Israel y de Jud:
"Porque as dice el SEOR: 'He odo voces de terror, De pnico, y no de paz.
Pregunten ahora, y vean Si el varn da a luz. Por qu veo a todos los hombres Con las manos sobre sus caderas, como mujer de parto? Y por qu se han puesto plidos todos los rostros?
Ay! Porque grande es aquel da, No hay otro semejante a l. Es tiempo de angustia para Jacob, Mas de ella ser librado.
'En aquel da,' declara el SEOR de los ejrcitos, 'quebrar el yugo de su cuello y romper sus coyundas, y extranjeros no lo esclavizarn ms,
sino que servirn al SEOR su Dios, y a David su rey, a quien Yo levantar para ellos.
'As que t no temas, Jacob, siervo Mo,' declara el SEOR, 'ni te atemorices, Israel; Porque te salvar de lugar remoto, Y a tu descendencia de la tierra de su cautiverio. Y volver Jacob, y estar tranquilo Y seguro, y nadie lo atemorizar.
'Porque Yo estoy contigo,' declara el SEOR 'para salvarte; Pues acabar con todas las naciones entre las que te he esparcido, Pero no acabar contigo, Sino que te castigar con justicia. De ninguna manera te dejar sin castigo.'
Porque as dice el SEOR: 'Incurable es tu quebranto, Y grave tu herida.
No hay quien defienda tu causa; No hay cura para tu llaga, No hay mejora para ti.
Todos tus amantes te han olvidado, Ya no te buscan; Porque con herida de enemigo te han herido, Con castigo de hombre cruel, Por lo grande de tu iniquidad Y lo numeroso de tus pecados.
Por qu gritas a causa de tu quebranto? Tu dolor es incurable. Por lo grande de tu iniquidad Y lo numeroso de tus pecados, Te he hecho esto.
Por tanto, todos los que te devoran sern devorados, Y todos tus adversarios, todos ellos, irn al cautiverio. Todos los que te saquean sern saqueados, Y a todos los que te despojan los dar al despojo.
Porque Yo te devolver la salud, Y te sanar de tus heridas,' declara el SEOR, 'porque te han llamado la Desechada, diciendo: "Esta es Sion, nadie se preocupa por ella."'
As dice el SEOR: 'Restaurar el bienestar de las tiendas de Jacob, Y tendr misericordia de sus moradas. La ciudad ser reedificada sobre sus ruinas, Y el palacio se asentar como estaba.
Saldr de ellos el canto de accin de gracias Y la voz de los que se divierten. Los multiplicar y no disminuirn, Los honrar y no sern despreciados.
Y sern sus hijos como antes, Su congregacin delante de M ser confirmada, Y castigar a todos sus opresores.
Uno de ellos ser su gua, De en medio de ellos saldr su gobernante. Lo har acercarse y l se llegar a M; Porque quin se atrevera a arriesgar su vida para llegarse a M?' declara el SEOR.
'Ustedes sern Mi pueblo, Y Yo ser su Dios.'"
La tempestad del SEOR Ha salido con furor; Una tempestad devastadora Descargar sobre la cabeza de los malvados.
La ardiente ira del SEOR no se aplacar Hasta que haya hecho y cumplido Los propsitos de Su corazn. En los postreros das ustedes entendern esto.
"En aquel tiempo," declara el SEOR. "Yo ser el Dios de todas las familias de Israel, y ellos sern Mi pueblo."
As dice el SEOR: "Ha hallado gracia en el desierto El pueblo que escap (sobrevivi) de la espada: Israel, cuando iba en busca de su reposo."
Desde lejos el SEOR se le apareci, y le dijo: "Con amor eterno te he amado, Por eso te he sacado con misericordia.
De nuevo te edificar, y sers reedificada, Virgen de Israel; De nuevo tomars tus panderos, Y saldrs a las danzas con los que se divierten.
De nuevo plantars vias En los montes de Samaria; Los plantadores las plantarn Y las disfrutarn.
Porque habr un da en que clamarn los guardas En la regin montaosa de Efran: 'Levntense y subamos a Sion, Al SEOR nuestro Dios.'"
Porque as dice el SEOR: "Griten con alegra por Jacob, Y den voces por la primera de las naciones. Proclamen, den alabanza, y digan: 'Oh SEOR, salva a Tu pueblo, Al remanente de Israel.'
Yo los traigo del pas del norte, Y los reunir de los confines de la tierra, Entre ellos los ciegos y los cojos, La mujer encinta y tambin la que est dando a luz. Una gran compaa volver ac.
Con llanto vendrn, Y entre splicas los guiar. Los har andar junto a arroyos de aguas, Por camino derecho en el cual no tropezarn; Porque soy un padre para Israel, Y Efran es Mi primognito."
Oigan, naciones, la palabra del SEOR, Anuncien en las costas lejanas, Y digan: "El que dispers a Israel lo reunir, Y lo guardar como un pastor a su rebao."
Porque el SEOR ha rescatado a Jacob Y lo ha redimido de manos ms fuertes que l.
"Vendrn y gritarn de jbilo en lo alto de Sion, Y radiarn de gozo por la bondad del SEOR: Por el grano, por el vino y por el aceite, Y por las cras de las ovejas y de las vacas. Su alma ser como huerto regado, Y nunca ms languidecern.
Entonces la virgen se alegrar en la danza, Y los jvenes y los ancianos a una; Cambiar su duelo en gozo, Los consolar y los alegrar de su tristeza.
Y llenar con abundancia el alma de los sacerdotes, Y Mi pueblo se saciar de Mi bondad," declara el SEOR.
As dice el SEOR: "Se oye una voz en Ram, Lamento y llanto amargo. Raquel llora por sus hijos; Rehsa ser consolada, por sus hijos Que ya no existen."
As dice el SEOR: "Reprime tu voz del llanto, Y tus ojos de las lgrimas; Hay pago para tu trabajo," declara el SEOR, "pues volvern de la tierra del enemigo.
Y hay esperanza para tu porvenir," declara el SEOR, "los hijos volvern a su territorio.
Ciertamente he odo a Efran lamentarse: 'Me has castigado, y castigado fui Como becerro indmito. Hazme volver para que sea restaurado, Pues T, SEOR, eres mi Dios.
Porque despus que me apart, me arrepent, Y despus que comprend, me di golpes en el muslo; Me avergonc y tambin me humill, Porque llevaba el oprobio de mi juventud.'
No es Efran Mi hijo amado? No es un nio encantador? Pues siempre que hablo contra l, Lo recuerdo an ms. Por eso Mis entraas se conmueven por l, Ciertamente tendr de l misericordia," declara el SEOR.
"Levanta para ti seales, Coloca para ti majanos; Presta atencin a la calzada, Al camino que anduviste. Vuelve, virgen de Israel, Vuelve a estas tus ciudades.
Hasta cundo andars errante, Hija infiel? Porque el SEOR ha creado algo nuevo en la tierra: La mujer rodear al hombre."
As dice el SEOR de los ejrcitos, el Dios de Israel: "Otra vez hablarn esta palabra en la tierra de Jud y en sus ciudades, cuando Yo restaure su bienestar (haga volver a sus cautivos): 'El SEOR te bendiga, morada de justicia, Monte santo.'
"Y morarn juntos en ella Jud y todas sus ciudades, los labradores y los que van con los rebaos.
"Porque Yo he de satisfacer al alma cansada y he de saciar a toda alma atribulada."
En esto me despert y mir, y mi sueo me result agradable.
"Vienen das," declara el SEOR, "en que sembrar la casa de Israel y la casa de Jud de simiente de hombre y de simiente de animal.
"Y como vel sobre ellos para arrancar y para derribar, para derrocar para destruir y para traer calamidad, as velar sobre ellos para edificar y para plantar," declara el SEOR.
"En aquellos das no dirn ms: 'Los padres comieron uvas agrias, Y los dientes de los hijos tienen la dentera,'
sino que cada cual por su propia iniquidad morir. Todo hombre que coma uvas agrias, sus dientes tendrn la dentera.
"Vienen das," declara el SEOR "en que har con la casa de Israel y con la casa de Jud un nuevo pacto,
no como el pacto que hice con sus padres el da que los tom de la mano para sacarlos de la tierra de Egipto, Mi pacto que ellos rompieron, aunque fui un esposo para ellos," declara el SEOR.
"Porque ste es el pacto que har con la casa de Israel despus de aquellos das," declara el SEOR. "Pondr Mi ley dentro de ellos, y sobre sus corazones la escribir. Entonces Yo ser su Dios y ellos sern Mi pueblo.
"No tendrn que ensear ms cada uno a su prjimo y cada cual a su hermano, dicindole: 'Conoce al SEOR,' porque todos Me conocern, desde el ms pequeo de ellos hasta el ms grande," declara el SEOR, "pues perdonar su maldad, y no recordar ms su p
As dice el SEOR, El que da el sol para luz del da, Y las leyes de la luna y de las estrellas para luz de la noche, El que agita el mar para que bramen sus olas; El SEOR de los ejrcitos es Su nombre:
"Si estas leyes se apartan De Mi presencia," declara el SEOR, "tambin la descendencia de Israel dejar De ser nacin en Mi presencia para siempre."
As dice el SEOR: "Si los cielos arriba pueden medirse, Y explorarse abajo los cimientos de la tierra, Tambin Yo desechar toda la descendencia de Israel Por todo lo que hayan hecho," declara el SEOR.
"Vienen das," declara el SEOR, "en que la ciudad ser reedificada para el SEOR, desde la Torre de Hananel hasta la Puerta del Angulo.
"Y el cordel de medir saldr ms all, directamente hasta la colina de Gareb, y girar hasta Goa.
"Y todo el valle de los cadveres y de las cenizas, y todos los campos hasta el arroyo Cedrn, hasta la esquina de la Puerta de los Caballos hacia el oriente, sern santos al SEOR. La ciudad no ser arrancada ni derribada nunca jams."
Palabra que vino a Jeremas de parte del SEOR en el ao dcimo de Sedequas, rey de Jud, que fue el ao dieciocho de Nabucodonosor.
En aquel tiempo el ejrcito del rey de Babilonia tena sitiada a Jerusaln, y el profeta Jeremas estaba encerrado en el patio de la guardia, que estaba en la casa del rey de Jud,
porque Sedequas, rey de Jud, lo haba encerrado, dicindole: "Por qu profetizas: 'As dice el SEOR: "Voy a entregar esta ciudad en manos del rey de Babilonia, y l la tomar;
y Sedequas, rey de Jud, no escapar de la mano de los Caldeos, sino que ciertamente ser entregado en manos del rey de Babilonia que hablar con l cara a cara, y sus ojos vern sus ojos;
y Nabucodonosor llevar a Sedequas a Babilonia, y all estar hasta que Yo lo visite," declara el SEOR, "y si ustedes pelean contra los Caldeos, no tendrn xito"'?"
Entonces Jeremas dijo: "Vino a m la palabra del SEOR y me dijo:
'Hanamel, hijo de tu to Salum, viene a verte y te dir: "Cmprate el campo que tengo en Anatot, porque t tienes el derecho de rescate para comprarlo."'
"Y Hanamel, hijo de mi to, vino a verme al patio de la guardia conforme a la palabra del SEOR, y me dijo: 'Te ruego que compres el campo que tengo en Anatot, que est en la tierra de Benjamn, porque t tienes el derecho de posesin y el rescate es tuy
"As que compr a Hanamel, hijo de mi to, el campo que estaba en Anatot, y le pes la plata, diecisiete siclos (194 gramos) de plata.
"Firm la escritura y la sell, llam testigos y pes la plata en la balanza.
"Luego tom la escritura de compra, la copia sellada con los trminos y condiciones, y tambin la copia abierta;
y entregu la escritura de compra a Baruc, hijo de Neras, hijo de Maasas, en presencia de Hanamel, hijo de mi to, en presencia de los testigos que firmaron la escritura de compra y en presencia de todos los Judos que se encontraban en el pa
"Y en presencia de ellos, orden a Baruc:
'As dice el SEOR de los ejrcitos, el Dios de Israel: "Toma estas escrituras, esta escritura de compra sellada y esta escritura abierta, y ponlas en una vasija de barro para que duren mucho tiempo."
'Porque as dice el SEOR de los ejrcitos, el Dios de Israel: "De nuevo se comprarn casas, campos y vias en esta tierra."'
"Despus de haber entregado la escritura de compra a Baruc, hijo de Neras, or al SEOR:
'Ah, Seor DIOS! Ciertamente, T hiciste los cielos y la tierra con Tu gran poder y con Tu brazo extendido. Nada es imposible para Ti,
que muestras misericordia a millares, pero que castigas la iniquidad de los padres en sus hijos despus de ellos. Oh grande y poderoso Dios, el SEOR de los ejrcitos es Su nombre.
'El es grande en consejo y poderoso en obras, cuyos ojos estn abiertos sobre todos los caminos de los hijos de los hombres, para dar a cada uno conforme a sus caminos y conforme al fruto de sus obras.
'T realizaste seales y portentos en la tierra de Egipto hasta este da, y en Israel y entre los hombres, y te has hecho un nombre, como se ve hoy.
'Sacaste a Tu pueblo Israel de la tierra de Egipto con seales y portentos, con mano fuerte y con brazo extendido y con gran terror,
y les diste esta tierra, que habas jurado dar a sus padres, tierra que mana leche y miel.
'Ellos entraron y tomaron posesin de ella, pero no obedecieron Tu voz ni anduvieron en Tu ley. No hicieron nada de todo lo que les mandaste hacer; por tanto T has hecho venir sobre ellos toda esta calamidad.
'Los terraplenes de asalto han llegado a la ciudad para tomarla. La ciudad va a ser entregada en manos de los Caldeos que pelean contra ella, por causa de la espada, el hambre y la pestilencia. Lo que habas hablado ha venido a ser, y T lo est
'T me has dicho, oh Seor DIOS: "Cmprate el campo con dinero, y llama testigos"; aunque la ciudad sea entregada en manos de los Caldeos.'"
Entonces vino palabra del SEOR a Jeremas:
"Yo soy el SEOR, el Dios de toda carne, habr algo imposible para M?"
Por tanto, as dice el SEOR: "Voy a entregar esta ciudad en mano de los Caldeos y en mano de Nabucodonosor, rey de Babilonia, y l la tomar.
"Los Caldeos que atacan esta ciudad entrarn y prendern fuego a la ciudad y la quemarn, junto con las casas en las que han ofrecido incienso a Baal sobre sus terrazas y han derramado libaciones a otros dioses para provocarme a ira.
"Porque los Israelitas y los hijos de Jud slo han hecho lo malo ante Mis ojos desde su juventud. Ciertamente los Israelitas no han hecho ms que provocarme a ira con la obra de sus manos," declara el SEOR.
"Porque motivo de Mi ira y de Mi furor ha sido esta ciudad para M, desde el da en que la edificaron hasta hoy, de modo que ser quitada de Mi presencia
por todo el mal que los Israelitas y los hijos de Jud hicieron para provocarme a ira, ellos, sus reyes, sus jefes, sus sacerdotes, sus profetas, los hombres de Jud y los habitantes de Jerusaln.
"Ellos Me dieron la espalda, y no el rostro. Aunque les enseaba, ensendoles una y otra vez, no escucharon ni aceptaron correccin,
sino que pusieron sus abominaciones en la casa que es llamada por Mi nombre, profanndola.
"Tambin edificaron los lugares altos de Baal que estn en el Valle de Ben Hinom, para hacer pasar por el fuego a sus hijos y a sus hijas en honor de Moloc. Esto nunca les haba mandado, ni Me pas por la mente que ellos cometieran ta
"Ahora pues, as dice el SEOR, Dios de Israel, en cuanto a esta ciudad de la cual ustedes dicen: 'Va a ser entregada en mano del rey de Babilonia por la espada, por el hambre y por la pestilencia.'
"Yo los reunir de todas las tierras a las cuales los he echado en Mi ira, en Mi furor y con gran enojo, y los har volver a este lugar y los har morar seguros.
"Ellos sern Mi pueblo, y Yo ser su Dios;
y les dar un solo corazn y un solo camino, para que Me teman siempre, para bien de ellos y de sus hijos despus de ellos.
"Har con ellos un pacto eterno, de que Yo no me apartar de ellos para hacerles bien, e infundir Mi temor en sus corazones para que no se aparten de M.
"Me regocijar en ellos hacindoles bien, y ciertamente los plantar en esta tierra, con todo Mi corazn y con toda Mi alma.
"Porque as dice el SEOR: 'Como he trado a este pueblo toda esta gran calamidad as he de traer sobre ellos todo el bien que les prometo.
'Y se comprarn campos en esta tierra de la cual ustedes dicen: "Es una desolacin, sin hombres ni animales; entregada est en mano de los Caldeos."
'La gente comprar campos por dinero, firmarn y sellarn escrituras y llamarn a testigos, en la tierra de Benjamn, en los alrededores de Jerusaln, en las ciudades de Jud, en las ciudades de la regin montaosa, en las ciudades de la llanura y en las
Entonces vino la palabra del SEOR a Jeremas por segunda vez, mientras l estaba an detenido en el patio de la guardia:
"As dice el SEOR que hizo la tierra, el SEOR que la form para establecerla; el SEOR es Su nombre:
'Clama a M, y Yo te responder y te revelar cosas grandes e inaccesibles, que t no conoces.'
"Porque as dice el SEOR, Dios de Israel, acerca de las casas de esta ciudad y acerca de las casas de los reyes de Jud, las cuales han sido derribadas para hacer defensas contra los terraplenes de asalto y contra la espada:
'Mientras ellos vienen a pelear contra los Caldeos que llenarn la ciudad con los cadveres de los hombres que her en Mi ira y en Mi furor, pues Yo haba escondido Mi rostro de esta ciudad a causa de toda su maldad.
'Pero ciertamente Yo le traer salud y sanidad; los sanar y les revelar abundancia de paz y de verdad.
'Restaurar el bienestar de Jud y el bienestar de Israel y los reedificar como eran al principio.
'Los limpiar de toda la maldad que cometieron contra M, y perdonar todas las iniquidades con que pecaron contra M y con las que se rebelaron contra M.
'Y la ciudad ser para M un nombre de gozo, de alabanza y de gloria ante todas las naciones de la tierra, las cuales oirn de todo el bien que Yo le hago, y temern y temblarn a causa de todo el bien y de toda la paz que Yo le doy.'
"As dice el SEOR: 'En este lugar, del cual ustedes dicen: "Es una desolacin, sin hombres y sin animales," en las ciudades de Jud y en las calles de Jerusaln que estn desoladas, sin hombres, sin habitantes y sin animales, se oir de nuevo
voz de gozo y voz de alegra, la voz del novio y la voz de la novia, la voz de los que dicen: "Den gracias al SEOR de los ejrcitos, Porque el SEOR es bueno, Porque para siempre es Su misericordia"; y de los que traen ofrenda de accin de gra
"As dice el SEOR de los ejrcitos: 'En este lugar desolado, sin hombres y sin animales, y en todas sus ciudades, habr de nuevo morada de pastores que hagan descansar sus rebaos.
'En las ciudades de la regin montaosa, en las ciudades de la llanura, en las ciudades del Neguev (regin del sur), en la tierra de Benjamn, en los alrededores de Jerusaln y en las ciudades de Jud, volvern a pasar las ovejas bajo las manos del que l
'Vienen das,' declara el SEOR, 'en que cumplir la buena palabra que he hablado a la casa de Israel y a la casa de Jud.
'En aquellos das y en aquel tiempo har brotar de David un Renuevo justo, y El har juicio y justicia en la tierra.
'En aquellos das Jud estar a salvo y Jerusaln morar segura, y ste es el nombre con el cual ser llamada: el SEOR es nuestra justicia.'
"Porque as dice el SEOR: 'Nunca le faltar a David quien se siente sobre el trono de la casa de Israel.
'Tampoco a los sacerdotes Levitas les faltar quien en Mi presencia ofrezca holocausto, queme ofrendas de cereal y prepare sacrificios todos los das.'"
Y vino palabra del SEOR a Jeremas:
"As dice el SEOR: 'Si ustedes pudieran romper Mi pacto con el da y Mi pacto con la noche, de modo que el da y la noche no vinieran a su tiempo,
entonces tambin se podra romper Mi pacto con Mi siervo David, y l no tendra hijo para reinar sobre su trono con los sacerdotes Levitas, Mis ministros.
'Como no se puede contar el ejrcito del cielo, ni se puede medir la arena del mar, as multiplicar la descendencia de Mi siervo David y de los Levitas que Me sirven.'"
Y vino palabra del SEOR a Jeremas:
"No has observado lo que dice este pueblo: 'Las dos familias que el SEOR escogi, El las ha desechado'? Desprecian a Mi pueblo, ya no son una nacin ante sus ojos.
"As dice el SEOR: 'Si no hubiera permanecido Mi pacto con el da y con la noche, y si Yo no hubiera establecido las leyes del cielo y de la tierra,
entonces hubiera desechado la descendencia de Jacob y de Mi siervo David, para no tomar de su descendencia quien gobernara sobre la descendencia de Abraham, de Isaac y de Jacob. Pero Yo restaurar su bienestar y tendr misericordia de ellos.'"
La palabra que vino a Jeremas de parte del SEOR, cuando Nabucodonosor, rey de Babilonia, y todo su ejrcito y todos los reinos de la tierra que estaban bajo su dominio y todos los pueblos, peleaban contra Jerusaln y contra todas sus ciudades:
"As dice el SEOR, Dios de Israel: 'Ve y habla a Sedequas, rey de Jud, y dile: "As dice el SEOR: 'Yo entrego esta ciudad en manos del rey de Babilonia, y l le prender fuego.
'T no escapars de su mano, sino que ciertamente sers capturado y entregado en su mano. Tus ojos vern los ojos del rey de Babilonia, y l te hablar cara a cara, y a Babilonia irs.'"'
"Sin embargo oye la palabra del SEOR, oh Sedequas, rey de Jud. As dice el SEOR acerca de ti: 'No morirs a espada;
en paz morirs. Como quemaron especias por tus padres, los reyes anteriores que te precedieron, as quemarn especias por ti, y con "Ay, seor!" harn lamento por ti.' Porque Yo he hablado la palabra," declara el SEOR.
Entonces el profeta Jeremas habl a Sedequas, rey de Jud, todas estas palabras en Jerusaln
mientras el ejrcito del rey de Babilonia peleaba contra Jerusaln y contra todas las ciudades que quedaban en Jud, es decir, Laquis y Azeca, pues slo stas quedaban como ciudades fortificadas entre las ciudades de Jud.
Palabra que vino a Jeremas de parte del SEOR, despus que el rey Sedequas haba hecho un pacto con todo el pueblo que haba en Jerusaln para proclamarles libertad:
que cada uno deba poner en libertad a su siervo y a su sierva Hebreos, para que nadie retuviera a un Judo, hermano suyo, en servidumbre.
Y obedecieron todos los oficiales y todo el pueblo que haban entrado en el pacto, de que cada uno dejara en libertad a su siervo y cada uno a su sierva, de modo que nadie los mantuviera ms en servidumbre; obedecieron y los pusieron e
Pero despus se arrepintieron y volvieron a tomar a los siervos y a las siervas a quienes haban dejado en libertad, y los sometieron a servidumbre como siervos y como siervas.
Entonces vino la palabra del SEOR a Jeremas, diciendo:
"As dice el SEOR, Dios de Israel: 'Yo hice un pacto con los padres de ustedes el da que los saqu de la tierra de Egipto, de la casa de servidumbre (de esclavos). Les dije:
"Despus de siete aos cada uno de ustedes pondr en libertad al hermano Hebreo que le fue vendido y que le ha servido por seis aos, y lo dejar ir libre; pero sus padres no Me escucharon, ni prestaron atencin.
"Aunque recientemente se haban arrepentido y haban hecho lo que es recto ante Mis ojos, cada uno proclamando libertad a su prjimo, habiendo hecho un pacto delante de M en la casa que es llamada por Mi nombre.
"Sin embargo ustedes se han vuelto atrs y han profanado Mi nombre. Cada uno ha tomado de nuevo a su siervo y cada uno a su sierva, a quienes haban dejado libres segn su deseo, y los han sometido a servidumbre como siervos y como siervas."'
"Por tanto, as dice el SEOR: 'Ustedes no Me han obedecido, al no proclamar libertad cada uno a su hermano y cada uno a su prjimo. Por eso proclamo contra ustedes libertad,' declara el SEOR 'a la espada, a la pestilencia y al hambre; y har de ustedes
'Y entregar a los hombres que han transgredido Mi pacto, que no han cumplido las palabras del pacto que hicieron delante de M, cuando cortaron en dos el becerro y pasaron entre las dos mitades:
a los oficiales de Jud, a los oficiales de Jerusaln, a los oficiales de la corte, a los sacerdotes y a todo el pueblo de la tierra que pasaron entre las mitades del becerro.
'A ellos los entregar en manos de sus enemigos y en manos de los que buscan su vida. Sus cadveres servirn de comida para las aves del cielo y para las bestias de la tierra.
'Y a Sedequas, rey de Jud, y a sus oficiales los entregar en manos de sus enemigos, en manos de los que buscan su vida y en manos del ejrcito del rey de Babilonia, que se ha retirado de ustedes.
'Yo dar rdenes,' declara el SEOR, 'y los har volver a esta ciudad, y pelearn contra ella, la tomarn y le prendern fuego; y har de las ciudades de Jud una desolacin sin habitantes.'"
Palabra que vino a Jeremas de parte del SEOR en los das de Joacim, hijo de Josas, rey de Jud:
"Ve a la casa de los Recabitas, habla con ellos, llvalos a la casa del SEOR, a una de las cmaras, y dales a beber vino."
Entonces tom a Jaazanas, hijo de Jeremas, hijo de Habasinas, y a sus hermanos, a todos sus hijos y a toda la casa de los Recabitas,
y los llev a la casa del SEOR, a la cmara de los hijos de Hann, hijo de Igdalas, hombre de Dios. Esta cmara estaba cerca de la cmara de los oficiales, que estaba encima de la cmara de Maasas, hijo de Salum, guarda del umbral.
Entonces puse delante de los hombres de la casa de los Recabitas jarras y tazas llenas de vino, y les dije: "Beban vino."
Pero ellos dijeron: "No beberemos vino, porque Jonadab, hijo de Recab, nuestro padre, nos orden: 'No bebern vino jams, ni ustedes ni sus hijos.
'Tampoco edificarn casa, ni sembrarn simiente, ni plantarn via, ni poseern ninguna, sino que habitarn en tiendas todos sus das, para que vivan muchos das en la tierra donde son peregrinos.'
"Y nosotros hemos obedecido la voz de Jonadab, hijo de Recab, nuestro padre, en todo lo que l nos mand de no beber vino en todos nuestros das, ni nosotros, ni nuestras mujeres, ni nuestros hijos, ni nuestras hijas,
y de no edificarnos casa en donde morar, y de no tener via, ni campo, ni siembra.
"Hemos habitado solamente en tiendas, y hemos obedecido y hecho conforme a todo lo que nos mand nuestro padre Jonadab.
"Pero sucedi que cuando Nabucodonosor, rey de Babilonia, subi contra la tierra, dijimos: 'Vengan y huyamos a Jerusaln ante el ejrcito de los Caldeos y ante el ejrcito de los Arameos.' Por eso habitamos en Jerusaln."
Entonces vino palabra del SEOR a Jeremas:
"As dice el SEOR de los ejrcitos, el Dios de Israel: 'Ve y dile a los hombres de Jud y a los habitantes de Jerusaln: "No aprendern a escuchar Mis palabras?" declara el SEOR.
"Las palabras de Jonadab, hijo de Recab, que mand a sus hijos de no beber vino, son guardadas. Por eso no beben vino hasta hoy, porque han obedecido el mandato de su padre. Pero Yo he hablado a ustedes repetidas veces, con todo no Me han escuc
"Tambin les he enviado a todos Mis siervos los profetas, envindolos repetidas veces, a decirles: 'Vulvase ahora cada uno de su mal camino, enmienden sus obras y no vayan tras otros dioses para adorarlos, y habitarn en la tierra qu
'Ciertamente los hijos de Jonadab, hijo de Recab, han guardado el mandato que su padre les orden, pero este pueblo no Me ha escuchado.'"'
"Por tanto as dice el SEOR, Dios de los ejrcitos, el Dios de Israel: 'Ciertamente traigo sobre Jud y sobre todos los habitantes de Jerusaln toda la calamidad que he pronunciado contra ellos, porque les habl, pero no escucharon, y los llam, pero no
Entonces Jeremas dijo a la casa de los Recabitas: "As dice el SEOR de los ejrcitos, el Dios de Israel: 'Por cuanto han obedecido el mandato de su padre Jonadab, guardando todos sus mandatos y haciendo conforme a todo lo que l les orden,
por tanto, as dice el SEOR de los ejrcitos, el Dios de Israel: "A Jonadab, hijo de Recab, no le faltar hombre que est delante de M todos los das."'"
En el ao cuarto de Joacim, hijo de Josas, rey de Jud, vino esta palabra a Jeremas de parte del SEOR:
"Toma un rollo y escribe en l todas las palabras que te he hablado acerca de Israel, acerca de Jud y acerca de todas las naciones, desde el da que te habl, desde los das de Josas, hasta hoy.
"Tal vez la casa de Jud oiga toda la calamidad que pienso traer sobre ellos, y se vuelva cada uno de su mal camino; entonces perdonar su iniquidad y su pecado."
Llam, pues, Jeremas a Baruc, hijo de Neras, y Baruc escribi al dictado de Jeremas, en un rollo, todas las palabras que el SEOR le haba hablado.
Entonces Jeremas dio rdenes a Baruc: "Estoy detenido; no puedo entrar en la casa del SEOR.
"Ve, pues, y lee en el rollo que has escrito al dictado mo, las palabras del SEOR a odos del pueblo, en la casa del SEOR un da de ayuno. Tambin las leers a odos de todos los de Jud que vienen de sus ciudades.
"Tal vez su splica llegue delante del SEOR, y todos se vuelvan de su mal camino, porque grande es la ira y el furor que el SEOR ha pronunciado contra este pueblo."
Baruc, hijo de Neras, hizo conforme a todo lo que el profeta Jeremas le haba mandado, y ley en el libro las palabras del SEOR, en la casa del SEOR.
Y en el ao quinto de Joacim, hijo de Josas, rey de Jud, en el mes noveno, todo el pueblo en Jerusaln y todo el pueblo que vino de las ciudades de Jud a Jerusaln proclamaron ayuno delante del SEOR.
Baruc ley en el libro las palabras de Jeremas a odos de todo el pueblo en la casa del SEOR, en la cmara de Gemaras, hijo del escriba Safn, en el atrio superior, a la entrada de la Puerta Nueva de la casa del SEOR.
Al or Micaas, hijo de Gemaras, hijo de Safn, todas las palabras del SEOR que estaban en el libro,
descendi a la casa del rey, a la cmara del escriba. Y estaban sentados all todos los oficiales: el escriba Elisama, Delaa, hijo de Semaas, Elnatn, hijo de Acbor, Gemaras, hijo de Safn, Sedequas, hijo de Ananas, y todos los dems ofici
Micaas les declar todas las palabras que haba odo cuando Baruc ley en el libro a odos del pueblo.
Entonces todos los oficiales enviaron a Jehud, hijo de Netanas, hijo de Selemas, hijo de Cusi, a decir a Baruc: "Toma en tu mano el rollo en el que has ledo a odos del pueblo y ven." Y Baruc, hijo de Neras, tom el rollo en su mano y fue a ellos.
Y le dijeron: "Sintate ahora, y lenoslo." Y Baruc se lo ley.
Cuando oyeron todas las palabras, se miraron unos a otros atemorizados, y dijeron a Baruc: "Ciertamente haremos saber al rey todas estas palabras."
Y le preguntaron a Baruc: "Cuntanos ahora cmo escribiste todas estas palabras. Fue al dictado suyo?"
Baruc les respondi: "El me dict todas estas palabras, y yo las escrib con tinta en el libro."
Entonces los oficiales dijeron a Baruc: "Ve, escndete, t y Jeremas, y que nadie sepa donde estn."
Despus de haber depositado el rollo en la cmara del escriba Elisama, los oficiales entraron al atrio donde estaba el rey, y contaron a odos del rey todas las palabras.
Entonces el rey envi a Jehud a buscar el rollo, y ste lo tom de la cmara del escriba Elisama, y Jehud lo ley al rey y a todos los oficiales que estaban junto al rey.
El rey estaba sentado en la casa de invierno (en el mes noveno), y haba un brasero encendido delante de l.
Y suceda que despus que Jehud haba ledo tres o cuatro columnas, el rey lo cortaba con el cuchillo del escriba y lo echaba al fuego que estaba en el brasero, hasta consumir todo el rollo en el fuego que estaba
Ni el rey ni ninguno de sus siervos que oyeron todas estas palabras tuvieron temor ni rasgaron sus vestiduras.
Y aunque Elnatn y Delaa y Gemaras rogaron al rey que no quemara el rollo, l no les hizo caso.
Luego el rey orden a Jerameel, hijo del rey, a Seraas, hijo de Azriel, y a Selemas, hijo de Abdeel, que prendieran al escriba Baruc y al profeta Jeremas, pero el SEOR los escondi.
Entonces vino la palabra del SEOR a Jeremas, despus que el rey haba quemado el rollo y las palabras que Baruc haba escrito al dictado de Jeremas:
"Vuelve a tomar otro rollo y escribe en l todas las palabras que antes haba en el primer rollo que quem Joacim, rey de Jud.
"Y a Joacim, rey de Jud, le dirs: 'As dice el SEOR: "T has quemado este rollo, diciendo: 'Por qu has escrito en l que ciertamente vendr el rey de Babilonia y destruir esta tierra, y har desaparecer de ella a hombres y animales?'"
'Por tanto, as dice el SEOR acerca de Joacim, rey de Jud: "No tendr quien se siente sobre el trono de David, y su cadver quedar tirado al calor del da y a la escarcha de la noche.
"Lo castigar, a l, a su descendencia y a sus siervos por su iniquidad, y traer sobre ellos, sobre los habitantes de Jerusaln y sobre los hombres de Jud toda la calamidad que les he anunciado, sin que ellos escucharan."'"
Entonces Jeremas tom otro rollo y se lo dio al escriba Baruc, hijo de Neras, y ste escribi en l al dictado de Jeremas todas las palabras del libro que Joacim, rey de Jud, haba quemado en el fuego, y aun se le aadieron muchas palabras semejantes
Sedequas, hijo de Josas, a quien Nabucodonosor, rey de Babilonia, haba hecho rey en la tierra de Jud, rein en lugar de Conas, hijo de Joacim.
Pero ni l, ni sus siervos, ni el pueblo de la tierra escucharon las palabras que el SEOR haba hablado por medio del profeta Jeremas.
Sin embargo el rey Sedequas envi a Jucal, hijo de Selemas, y al sacerdote Sofonas, hijo de Maasas, a decir al profeta Jeremas: "Ruega ahora por nosotros al SEOR nuestro Dios."
Y Jeremas entraba y sala en medio del pueblo, porque todava no lo haban puesto en la crcel.
Entretanto, el ejrcito de Faran haba salido de Egipto, y cuando los Caldeos que tenan sitiada a Jerusaln oyeron la noticia acerca de ellos, levantaron el sitio de Jerusaln.
Entonces vino la palabra del SEOR al profeta Jeremas:
"As dice el SEOR, Dios de Israel: 'As dirn al rey de Jud, que los envi a M para consultarme: "El ejrcito de Faran que sali para ayudarles a ustedes, volver a su tierra de Egipto.
"Y los Caldeos volvern y pelearn contra esta ciudad, la capturarn y le prendern fuego."'
"As dice el SEOR: 'No se engaen, diciendo: "Ciertamente los Caldeos se apartarn de nosotros," porque no se apartarn.
'Pues aunque ustedes hubieran derrotado a todo el ejrcito de los Caldeos que peleaba contra ustedes, y slo quedaran heridos entre ellos, se levantara cada uno en su tienda, y prenderan fuego a esta ciudad.'"
Y cuando el ejrcito de los Caldeos levant el sitio de Jerusaln por causa del ejrcito de Faran,
Jeremas trat de salir de Jerusaln para ir a la tierra de Benjamn a tomar all posesin de una propiedad en el pueblo.
Estando l a la Puerta de Benjamn, haba all un capitn de la guardia que se llamaba Iras, hijo de Selemas, hijo de Hananas, el cual apres al profeta Jeremas, dicindole: "T vas a pasarte a los Caldeos."
Pero Jeremas dijo: "No es verdad! No voy a pasarme a los Caldeos." Sin embargo l no le hizo caso. Apres, pues, a Jeremas y lo llev a los oficiales.
Entonces los oficiales se enojaron contra Jeremas y lo azotaron, y lo encarcelaron en la casa del escriba Jonatn, la cual haban convertido en prisin.
Entr, pues, Jeremas en el calabozo, es decir, en la celda abovedada; y all permaneci Jeremas muchos das.
El rey Sedequas envi a sacarlo, y en su palacio el rey le pregunt secretamente, y le dijo: "Hay palabra del SEOR?" "La hay," respondi Jeremas. Y aadi: "En manos del rey de Babilonia ser entregado."
Dijo tambin Jeremas al rey Sedequas: "En qu he pecado contra usted, o contra sus siervos, o contra este pueblo para que me haya puesto en prisin?
"Dnde, pues, estn sus profetas que les profetizaban: 'El rey de Babilonia no vendr contra ustedes ni contra esta tierra'?
"Pero ahora, le ruego que escuche, oh rey mi seor; venga ahora mi splica delante de usted, y no me haga volver a la casa del escriba Jonatn, no sea que yo muera all."
Entonces el rey Sedequas orden que pusieran a Jeremas en el patio de la guardia y le dieran una torta de pan al da de la calle de los panaderos, hasta que se acabara todo el pan en la ciudad. As que Jeremas permaneci en el patio de la guardia.
Y Sefatas, hijo de Matn, Gedalas, hijo de Pasur, Jucal, hijo de Selemas, y Pasur, hijo de Malquas, oyeron las palabras que Jeremas hablaba a todo el pueblo:
"As dice el SEOR: 'El que se quede en esta ciudad morir a espada, de hambre o de pestilencia, pero el que se pase a los Caldeos, vivir y tendr su vida por botn y seguir viviendo.'
"As dice el SEOR: 'Ciertamente esta ciudad ser entregada en manos del ejrcito del rey de Babilonia, y l la tomar.'"
Entonces dijeron los oficiales al rey: "Den muerte ahora a este hombre, porque l desanima a los hombres de guerra que quedan en esta ciudad y a todo el pueblo dicindoles tales palabras. Este hombre no busca el bien de este pueblo, sino el mal."
El rey Sedequas dijo: "El est en sus manos; pues el rey nada puede hacer contra ustedes."
Entonces ellos tomaron a Jeremas, y bajndolo con cuerdas lo echaron en la cisterna de Malaquas, hijo del rey, que haba en el patio de la guardia. En la cisterna no haba agua, sino lodo, as que Jeremas se hundi en el lodo.
Ebed Melec el Etope, eunuco del palacio del rey, oy que haban echado a Jeremas en la cisterna. Estando el rey sentado a la Puerta de Benjamn,
sali Ebed Melec del palacio real y habl al rey y le dijo:
"Oh rey, mi seor, estos hombres han obrado mal en todo lo que han hecho al profeta Jeremas echndolo en la cisterna. El morir donde est a causa del hambre, porque no hay ms pan en la ciudad."
Entonces el rey orden al etope Ebed Melec: "Toma bajo tu mando tres hombres de aqu, y saca al profeta Jeremas de la cisterna antes que muera."
Ebed Melec tom a los hombres bajo su mando, entr en el palacio del rey al lugar debajo del cuarto del tesoro y tom de all ropas radas y trapos viejos, y con sogas los baj a Jeremas en la cisterna.
Y el etope Ebed Melec dijo a Jeremas: "Ponte ahora estas ropas radas y trapos bajo tus brazos, debajo de las sogas"; y as lo hizo Jeremas.
Tiraron de Jeremas con las sogas y lo subieron de la cisterna. Y Jeremas se qued en el patio de la guardia.
Entonces el rey Sedequas mand que le trajeran al profeta Jeremas a la entrada tercera que haba en la casa del SEOR; y el rey le dijo a Jeremas: "Voy a preguntarte una cosa; no me ocultes nada."
Y Jeremas dijo a Sedequas: "Si se la hago saber a usted, no es cierto que me matar? Adems si le doy un consejo, no me escuchar."
Pero el rey Sedequas le jur en secreto a Jeremas: "Vive el SEOR, que nos dio esta vida, que ciertamente no te matar ni te entregar en manos de esos hombres que buscan tu vida."
Entonces Jeremas dijo a Sedequas: "As dice el SEOR, Dios de los ejrcitos, el Dios de Israel: 'Si en verdad usted se pasa a los oficiales del rey de Babilonia, entonces vivir, y esta ciudad no ser incendiada, y usted y su casa vivirn.
'Pero si usted no se pasa a los oficiales del rey de Babilonia, entonces esta ciudad ser entregada en manos de los Caldeos; y ellos la incendiarn y usted no escapar de su mano.'"
Entonces el rey Sedequas respondi a Jeremas: "Tengo temor de los Judos que se han pasado a los Caldeos, no sea que me entreguen en sus manos y me maltraten."
Pero Jeremas dijo: "No lo entregarn. Le ruego que escuche la voz del SEOR en lo que le digo, y le ir bien y vivir.
"Pero si sigue usted rehusando pasarse, sta es la palabra que el SEOR me ha mostrado:
'Todas las mujeres que quedan en el palacio del rey de Jud, sern llevadas a los oficiales del rey de Babilonia, y ellas dirn: "Te han engaado y han prevalecido contra ti; Tus buenos amigos, Mientras tus pies estaban hundidos en el lodo, Se volvieron
'Todas sus mujeres y sus hijos sern llevados a los Caldeos. Tampoco usted escapar de sus manos, sino que ser apresado por la mano del rey de Babilonia, y esta ciudad ser incendiada.'"
Entonces Sedequas dijo a Jeremas: "Que nadie sepa de estas palabras, y no morirs.
"Pero si los oficiales se enteran de que he hablado contigo, y vienen a ti y te dicen: 'Dinos ahora lo que dijiste al rey y lo que el rey te dijo, no nos lo ocultes, y no te mataremos,'
t les dirs: 'Presentaba al rey mi splica de que no me hiciera volver a la casa de Jonatn, a morir all.'"
Luego vinieron todos los oficiales a Jeremas y lo interrogaron. Y l les inform conforme a todas estas palabras que el rey le haba ordenado; y no volvieron a preguntarle, ya que de la conversacin nadie haba odo nada.
As Jeremas qued en el patio de la guardia hasta el da en que Jerusaln fue tomada.
Y aconteci que Jerusaln al fin fue tomada. En el ao noveno de Sedequas, rey de Jud, en el dcimo mes. Cuando vino Nabucodonosor, rey de Babilonia, con todo su ejrcito contra Jerusaln, y la sitiaron.
En el ao undcimo de Sedequas, en el mes cuarto, a los nueve das del mes, se abri una brecha en el muro de la ciudad.
Entonces todos los oficiales del rey de Babilonia entraron y se sentaron en la Puerta Central: Nergal Sarezer, Samgar Nebo, Sarse Quim el Rabsaris, Nergal Sarezer el Rabmag y todos los dems oficiales del rey de Babilonia.
Cuando los vieron Sedequas, rey de Jud, y todos los hombres de guerra, huyeron y salieron de noche de la ciudad por el camino del jardn del rey, por la puerta entre los dos muros, y se fueron por el camino del Arab (del Valle del Jordn).
Pero el ejrcito de los Caldeos los persigui, y alcanzaron a Sedequas en los llanos de Jeric; lo apresaron y lo llevaron a Ribla en la tierra de Hamat, donde Nabucodonosor, rey de Babilonia, dict sentencia contra l.
Entonces el rey de Babilonia degoll a los hijos de Sedequas ante sus ojos en Ribla; tambin el rey de Babilonia degoll a todos los nobles de Jud.
Despus le sac los ojos a Sedequas y lo at con grillos de bronce para llevarlo a Babilonia.
Los Caldeos prendieron fuego al palacio del rey y a las casas del pueblo y derribaron los muros de Jerusaln.
En cuanto al resto del pueblo que quedaba en la ciudad, a los desertores que se haban pasado a l, y los dems del pueblo que quedaban, Nabuzaradn, capitn de la guardia, los llev cautivos a Babilonia.
Pero a algunos de los ms pobres del pueblo que no tenan nada, Nabuzaradn, capitn de la guardia, los dej en la tierra de Jud, y aquel da les dio vias y campos.
Y Nabucodonosor, rey de Babilonia, dio rdenes a Nabuzaradn, capitn de la guardia, respecto a Jeremas, dicindole:
"Tmalo y vela por l, y no le hagas dao alguno; sino que hars con l conforme a lo que l mismo te diga."
Entonces dio rdenes Nabuzaradn, capitn de la guardia, junto con Nebusazbn el Rabsaris, y Nergal Sarezer el Rabmag, y todos los oficiales principales del rey de Babilonia;
y enviaron a sacar a Jeremas del patio de la guardia y lo pusieron al cuidado de Gedalas, hijo de Ahicam, hijo de Safn, para que lo llevara a casa. Y Jeremas se qued en medio del pueblo.
La palabra del SEOR haba venido a Jeremas mientras estaba detenido en el patio de la guardia, dicindole:
"Ve y dile al Etope Ebed Melec: 'As dice el SEOR de los ejrcitos, el Dios de Israel: "Ciertamente, traigo Mis palabras sobre esta ciudad para mal y no para bien; y se cumplirn delante de ti en aquel da.
"Pero Yo te librar en aquel da," declara el SEOR, "y no sers entregado en manos de los hombres que temes.
"Porque ciertamente te librar, y no caers a espada; antes bien, tendrs tu vida por botn, porque confiaste en M," declara el SEOR.'"
La palabra que vino a Jeremas de parte del SEOR despus que Nabuzaradn, capitn de la guardia, lo haba dejado libre en Ram, cuando lo haba tomado estando l encadenado entre todos los desterrados de Jerusaln y Jud que iban deportados a Babilonia.
Tom, pues, el capitn de la guardia a Jeremas, y le dijo: "El SEOR tu Dios decret esta calamidad contra este lugar,
y el SEOR la ha trado y hecho tal como haba dicho. Porque ustedes pecaron contra el SEOR y no escucharon su voz, por tanto les ha sucedido esto.
"Pero ahora, hoy te libro de las cadenas que estn en tus manos. Si te parece bien venir conmigo a Babilonia, ven, y yo te cuidar; pero si te parece mal venir conmigo a Babilonia, no te preocupes. Mira, toda la tierra est delante de ti; ve adonde mejor
Como Jeremas aun no se volva, le dijo: "Vuelve a Gedalas, hijo de Ahicam, hijo de Safn, a quien el rey de Babilonia ha puesto para gobernar sobre las ciudades de Jud, y qudate con l en medio del pueblo; y si no, ve adonde te pa
Jeremas fue entonces a Gedalas, hijo de Ahicam, en Mizpa, y se qued con l en medio del pueblo que haba quedado en la tierra.
Y todos los jefes de las tropas que estaban en el campo, ellos y sus hombres, oyeron que el rey de Babilonia haba puesto a Gedalas, hijo de Ahicam, para gobernar la tierra, y que le haba encomendado los hombres, mujeres y nios y los ms pobres de la
Fueron, pues, a Gedalas en Mizpa, junto con Ismael, hijo de Netanas, y Johann y Jonatn, hijos de Carea, y Seraas, hijo de Tanhumet, y los hijos de Efai el Netofatita, y Jezanas, hijo de un Maacateo, ellos y sus hombres.
Entonces Gedalas, hijo de Ahicam, hijo de Safn, les jur a ellos y a sus hombres: "No teman servir a los Caldeos; qudense en la tierra y sirvan al rey de Babilonia, y les ir bien.
"As que, por mi parte, yo me quedar en Mizpa para estar en lugar de ustedes delante de los Caldeos que vengan a nosotros. Pero en cuanto a ustedes, recojan vino y frutos de verano y aceite, y gurdenlos en sus vasijas, y habiten en
Tambin todos los Judos que estaban en Moab, Amn, y Edom, y los que estaban en todos los dems pases, oyeron que el rey de Babilonia haba dejado un remanente en Jud y que haba puesto para gobernar sobre ellos a Gedalas, hijo de
Entonces todos los Judos regresaron de todos los lugares donde haban sido dispersados, y vinieron a la tierra de Jud, a Gedalas en Mizpa, y recogieron vino y frutos de verano en gran abundancia.
Johann, hijo de Carea, y todos los jefes de las tropas que estaban en el campo vinieron a Gedalas en Mizpa,
y le dijeron: "Sabes que Baalis, rey de los Amonitas, ha enviado a Ismael, hijo de Netanas, para quitarte la vida?" Pero Gedalas, hijo de Ahicam, no les crey.
Entonces Johann, hijo de Carea, le dijo en secreto a Gedalas en Mizpa: "Djame ir a matar a Ismael, hijo de Netanas, y nadie lo sabr. Por qu te ha de quitar la vida y se dispersen as todos los Judos que se han reunido alrededor de ti, y
Pero Gedalas, hijo de Ahicam, dijo a Johann, hijo de Carea: "No hagas eso, porque es mentira lo que dices de Ismael."
En el mes sptimo fue Ismael, hijo de Netanas, hijo de Elisama, de la familia real, y uno de los oficiales principales del rey, junto con diez hombres, adonde estaba Gedalas, hijo de Ahicam, en Mizpa. Y mientras coman juntos all e
se levant Ismael, hijo de Netanas, y los diez hombres que estaban con l, e hirieron a espada a Gedalas, hijo de Ahicam, hijo de Safn, y mataron al que el rey de Babilonia haba puesto para gobernar sobre la tierra.
Ismael mat tambin a todos los Judos que estaban con l, es decir, con Gedalas, en Mizpa, y a los hombres de guerra Caldeos que se encontraban all.
Y al da siguiente del asesinato de Gedalas, cuando nadie lo saba an,
ochenta hombres vinieron de Siquem, de Silo y de Samaria, con las barbas rapadas, las vestiduras rasgadas y cubiertos de incisiones, y con ofrendas de cereal e incienso en sus manos, para llevarlos a la casa del SEOR.
Entonces Ismael, hijo de Netanas, sali a su encuentro desde Mizpa, iba llorando; y cuando los encontr, les dijo: "Vengan a Gedalas, hijo de Ahicam."
Cuando entraron en la ciudad, Ismael, hijo de Netanas, y los hombres que con l estaban, los degollaron y los echaron en la cisterna.
Pero diez hombres que se encontraban entre ellos, dijeron a Ismael: "No nos mates; pues tenemos escondidos en el campo, depsitos de trigo, cebada, aceite y miel." Y l se contuvo y no los mat como a sus compaeros.
Y la cisterna donde Ismael haba echado todos los cadveres de los hombres que l haba matado por causa de Gedalas, era la que el rey Asa haba hecho por causa de Baasa, rey de Israel; Ismael, hijo de Netanas, la llen de muertos.
Despus Ismael tom cautivo a todo el resto del pueblo que estaba en Mizpa, a las hijas del rey y a todo el pueblo que haba quedado en Mizpa, a los cuales Nabuzaradn, capitn de la guardia, haba puesto bajo el mando de Gedalas, hijo de Ahic
Y oy Johann, hijo de Carea, y todos los jefes de las tropas que estaban con l de todo el mal que haba hecho Ismael, hijo de Netanas.
Entonces tomaron a todos sus hombres y fueron a pelear contra Ismael, hijo de Netanas, y lo encontraron junto al gran estanque que est en Gaban.
Cuando todo el pueblo que estaba con Ismael vio a Johann, hijo de Carea, y a los jefes de las tropas que estaban con l, se alegraron.
Y todo el pueblo que Ismael llevaba cautivo a Mizpa dio la vuelta y regres y se fue con Johann, hijo de Carea.
Pero Ismael, hijo de Netanas, escap de Johann con ocho hombres y se fue con los Amonitas.
Entonces Johann, hijo de Carea, y todos los jefes de las tropas que estaban con l, tomaron de Mizpa a todo el resto del pueblo que l haba recobrado de Ismael, hijo de Netanas, despus que ste haba matado a Gedalas, hijo de Ahicam, cf1
Y fueron y se quedaron en Gerut Quimam, que est junto a Beln (Casa del Pan), a fin de ir y entrar en Egipto,
a causa de los Caldeos, porque les teman, ya que Ismael, hijo de Netanas, haba matado a Gedalas, hijo de Ahicam, a quien el rey de Babilonia haba puesto para gobernar el pas.
Entonces se acercaron todos los jefes de las tropas, Johann, hijo de Carea, Jezanas, hijo de Osaas, y todo el pueblo desde el menor hasta el mayor,
y dijeron al profeta Jeremas: "Llegue ahora ante ti nuestra splica, y ruega al SEOR tu Dios por nosotros, por todo este remanente, porque quedamos pocos de muchos que ramos, como pueden ver tus ojos,
para que el SEOR tu Dios nos indique el camino por donde debemos ir y lo que debemos hacer."
Entonces el profeta Jeremas les dijo: "Los he odo. Voy a orar al SEOR su Dios conforme a sus palabras, y todas las palabras que el SEOR les responda, yo se las declarar. No les ocultar palabra alguna."
Y ellos dijeron a Jeremas: "Que el SEOR sea un testigo veraz y fiel contra nosotros si no obramos conforme a toda palabra que el SEOR tu Dios te mande para nosotros.
"Sea buena o mala, escucharemos la voz del SEOR nuestro Dios a quien te enviamos, para que nos vaya bien cuando escuchemos la voz del SEOR nuestro Dios."
Despus de diez das, vino la palabra del SEOR a Jeremas.
Entonces llam a Johann, hijo de Carea, y a todos los jefes de las tropas que estaban con l, y a todo el pueblo desde el menor hasta el mayor,
y Jeremas les dijo: "As dice el SEOR, Dios de Israel, a quien me enviaron para presentar delante de El la splica de ustedes:
'Si se quedan en esta tierra, entonces los edificar y no los derribar, los plantar y no los arrancar, porque estoy arrepentido del mal que les he hecho.
'No teman al rey de Babilonia, a quien temen; no le teman,' declara el SEOR, 'porque Yo estoy con ustedes para salvarlos y librarlos de su mano.
'Tambin tendr compasin de ustedes, para que l les tenga compasin y los restaure a la tierra de ustedes.
'Pero si dicen: "No nos quedaremos en esta tierra," no obedeciendo as la voz del SEOR su Dios,
y dicen: "No, sino que iremos a la tierra de Egipto, donde no veremos guerra, ni oiremos el sonido de la trompeta, ni tendremos hambre de pan, y all nos quedaremos";
en este caso, oigan la palabra del SEOR, remanente de Jud. As dice el SEOR de los ejrcitos, el Dios de Israel: "Si se obstinan en entrar en Egipto, y entran para residir all,
entonces suceder que la espada que ustedes temen, los alcanzar all en la tierra de Egipto, y el hambre que les preocupa, les seguir de cerca all en Egipto, y all morirn.
"As pues, todos los hombres que se obstinen en ir a Egipto para residir all, morirn a espada, de hambre y de pestilencia. No les quedar sobreviviente ni quien escape del mal que voy a traer sobre ellos."'"
Porque as dice el SEOR de los ejrcitos, el Dios de Israel: "Como se derram Mi ira y Mi furor sobre los habitantes de Jerusaln, as se derramar Mi furor sobre ustedes cuando entren en Egipto. Y sern motivo de maldicin, de horror, de impr
El SEOR les ha hablado, remanente de Jud: "No entren en Egipto." Spanlo bien, que hoy lo he declarado contra ustedes.
Porque se engaan a s mismos, pues ustedes fueron los que me enviaron al SEOR su Dios, diciendo: "Ruega por nosotros al SEOR nuestro Dios, y lo que el SEOR nuestro Dios diga, nos lo haces saber y lo haremos."
Y hoy se lo he declarado, pero no han escuchado la voz del SEOR su Dios, ni en cosa alguna de lo que El me ha enviado a decir les.
Ahora pues, spanlo bien, que morirn a espada, de hambre y de pestilencia en el lugar adonde desean ir a residir.
Pero tan pronto como Jeremas termin de hablar a todo el pueblo todas las palabras del SEOR su Dios, es decir, todas estas palabras con las cuales el SEOR su Dios le haba enviado,
Azaras, hijo de Osaas, y Johann, hijo de Carea, y todos los hombres arrogantes dijeron a Jeremas: "Es mentira lo que dices. El SEOR nuestro Dios no te ha enviado a decir: 'No deben entrar en Egipto para residir all';
sino que Baruc, hijo de Neras, te provoca contra nosotros para entregarnos en mano de los Caldeos, a fin de que nos maten o nos deporten a Babilonia."
As que Johann, hijo de Carea, ni ninguno de los jefes de las tropas, ni nadie del pueblo, obedecieron la voz del SEOR, de quedarse en la tierra de Jud,
sino que Johann, hijo de Carea, y todos los jefes de las tropas, tomaron a todo el remanente de Jud que haba vuelto de todas las naciones a las cuales haban sido dispersados, para residir en la tierra de Jud:
a hombres, mujeres y nios, a las hijas del rey y a toda persona que Nabuzaradn, capitn de la guardia, haba dejado con Gedalas, hijo de Ahicam y nieto de Safn, y tambin al profeta Jeremas y a Baruc, hijo de Neras,
y entraron en la tierra de Egipto (pues no escucharon la voz del SEOR) y llegaron hasta Tafnes.
Entonces vino la palabra del SEOR a Jeremas en Tafnes:
"Toma en tus manos piedras grandes y escndelas en la mezcla en la terraza de ladrillo que est a la entrada del palacio de Faran en Tafnes, a vista de los Judos,
y diles: 'As dice el SEOR de los ejrcitos, el Dios de Israel: "Voy a enviar que traigan a Nabucodonosor, rey de Babilonia, siervo Mo, y pondr su trono sobre estas piedras que he escondido, y l extender su pabelln sobre ellas.
"Vendr y herir la tierra de Egipto; los que sean para la muerte, a la muerte, los que para el cautiverio, al cautiverio, y los que para la espada, a la espada.
"Prender fuego a los templos de los dioses de Egipto, los quemar y se llevar cautivos a sus dolos. Y se envolver de la tierra de Egipto como el pastor se envuelve con su capa, y saldr de all en paz.
"Tambin quebrar los obeliscos de Helipolis, que est en la tierra de Egipto, y prender fuego a los templos de los dioses de Egipto."'"
La palabra que vino a Jeremas para todos los Judos que moraban en la tierra de Egipto, los que moraban en Migdol, en Tafnes, en Menfis y en la tierra de Patros:
"As dice el SEOR de los ejrcitos, el Dios de Israel: 'Ustedes han visto toda la calamidad que he trado sobre Jerusaln y sobre todas las ciudades de Jud, y que hoy estn en ruinas y que en ellas no hay morador alguno,
a causa de la maldad que ellos cometieron para provocarme a ira, quemando constantemente sacrificios y sirviendo a otros dioses que no haban conocido, ni ellos, ni ustedes, ni sus padres.
'Con todo, les envi a todos Mis siervos los profetas repetidas veces, dicindoles: "No hagan ahora esta cosa abominable que Yo aborrezco."
'Pero no escucharon ni prestaron atencin para apartarse de su maldad, para dejar de quemar sacrificios a otros dioses.
'Por tanto, se derram Mi ira y Mi furor y ardi en las ciudades de Jud y en las calles de Jerusaln, que fueron convertidas en ruinas y en desolacin, como lo estn hoy.
'Ahora pues, as dice el SEOR Dios de los ejrcitos, el Dios de Israel: "Por qu ustedes se hacen un dao tan grande a s mismos cortando de entre ustedes a hombre y mujer, nio y lactante de en medio de Jud, sin que les quede remanente,
provocndome a ira con la obra de sus manos, quemando sacrificios a otros dioses en la tierra de Egipto, adonde han entrado a residir, de modo que sean exterminados y vengan a ser maldicin y oprobio entre todas las naciones de la tierra?
"Han olvidado las maldades de sus padres, las maldades de los reyes de Jud y las maldades de sus mujeres, las propias maldades de ustedes y las maldades de sus mujeres, que cometieron en la tierra de Jud y en las calles de Jerusaln?
"Pero hasta hoy no se han humillado, ni han temido, ni han andado en Mi ley ni en Mis estatutos que puse delante de ustedes y delante de sus padres."'
"Por tanto, as dice el SEOR de los ejrcitos, el Dios de Israel: 'Yo volver el rostro contra ustedes para mal, y para destruir a todo Jud.
'Quitar el remanente de Jud que ha decidido entrar en la tierra de Egipto para residir all, y sern acabados en la tierra de Egipto; caern a espada, por el hambre sern acabados. Tanto el pequeo como el grande morirn a espada y de hambre. Sern c
'Castigar a los que moran en la tierra de Egipto, como he castigado a Jerusaln, con espada, con hambre y con pestilencia.
'As que no quedar quien escape ni quien sobreviva del remanente de Jud que ha entrado en la tierra de Egipto para residir all, para luego volver a la tierra de Jud a la cual anhelan volver a fin de morar all, porque ninguno volver, excep
Entonces todos los hombres que saban que sus mujeres quemaban sacrificios a otros dioses, junto con todas las mujeres que estaban presentes, una gran multitud, y todo el pueblo que moraba en la tierra de Egipto, en Patros, respondieron a Jeremas:
"En cuanto al mensaje que nos has hablado en el nombre del SEOR, no vamos a escucharte,
sino que ciertamente cumpliremos toda palabra que ha salido de nuestra boca, y quemaremos sacrificios a la reina del cielo, derramndole libaciones, como hacamos nosotros, nuestros padres, nuestros reyes y nuestros prncipes en las ciudades de Jud y en
"Pero desde que dejamos de quemar sacrificios a la reina del cielo y de derramarle libaciones, carecemos de todo, y por la espada y por el hambre hemos sido acabados."
Y las mujeres dijeron: "Cuando nosotras quembamos sacrificios a la reina del cielo y le derrambamos libaciones, acaso no saban nuestros maridos que le hacamos tortas con su imagen y le derrambamos libaciones?"
Entonces Jeremas habl a todo el pueblo, a hombres y a mujeres, a todo el pueblo que as le responda:
"En cuanto a los sacrificios que han quemado en las ciudades de Jud y en las calles de Jerusaln, ustedes y sus padres, sus reyes y sus prncipes y el pueblo de la tierra, no se ha acordado el SEOR de ellos, y no ha venido esto a Su mente?
"El SEOR no pudo soportar ms, a causa de la maldad de las obras de ustedes y a causa de las abominaciones que haban cometido. Por eso su tierra fue convertida en ruinas, en objeto de horror y maldicin, sin habitantes, como est ho
"Porque ustedes quemaron sacrificios y pecaron contra el SEOR y no obedecieron la voz del SEOR ni anduvieron en Su ley, ni en Sus estatutos, ni en Sus testimonios, por tanto, les ha sobrevenido esta calamidad, como sucede hoy."
Entonces Jeremas dijo a todo el pueblo y a todas las mujeres: "Oigan la palabra del SEOR, todo Jud, los que estn en la tierra de Egipto:
"As dice el SEOR de los ejrcitos, el Dios de Israel: 'Ustedes y sus mujeres han hablado con su boca y lo han realizado con sus manos, diciendo: "Ciertamente cumpliremos los votos que hemos hecho de quemar sacrificios a la reina del cielo y d
"Pero oigan la palabra del SEOR, todo Jud, los que habitan en la tierra de Egipto: 'He jurado por Mi gran nombre,' dice el SEOR, 'que nunca ms ser invocado Mi nombre en toda la tierra de Egipto por boca de ningn hombre de Jud, diciendo: "Vive el S
'Pues Yo velo sobre ellos para mal y no para bien, y sern acabados todos los hombres de Jud que estn en la tierra de Egipto por la espada y por el hambre hasta que sean totalmente exterminados.
'Y los que escapen de la espada, pocos en nmero, volvern de la tierra de Egipto a la tierra de Jud. Entonces sabr todo el remanente de Jud que ha ido a la tierra de Egipto para residir all, qu palabra ha de permanecer, si la Ma o la de ellos.
'Y sta ser la seal para ustedes,' declara el SEOR, 'de que los voy a castigar en este lugar, para que sepan que ciertamente Mis palabras permanecern para mal contra ustedes.'
"As dice el SEOR: 'Voy a entregar a Faran Hofra, rey de Egipto, en manos de sus enemigos, en manos de los que buscan su vida, as como entregu a Sedequas, rey de Jud, en manos de Nabucodonosor, rey de Babilonia, su enemigo, que buscaba su vida.'"
Este es el mensaje que el profeta Jeremas dio a Baruc, hijo de Neras, cuando ste escribi estas palabras en un libro al dictado de Jeremas, en el ao cuarto de Joacim, hijo de Josas, rey de Jud, dicindole:
"As dice el SEOR, Dios de Israel, acerca de ti, oh Baruc:
'T dijiste: "Ay, infeliz de m!, porque el SEOR ha aadido tristeza a mi dolor. Cansado estoy de gemir y no he hallado reposo."'
"As le dirs: 'As dice el SEOR: "Lo que he edificado, lo derribo, y lo que he plantado, lo arranco, es decir, toda esta tierra."
'Pero t, buscas para ti grandes cosas? No las busques; porque voy a traer calamidad sobre toda carne,' declara el SEOR, 'pero a ti te dar tu vida por botn en todos los lugares adonde vayas.'"
Lo que vino como palabra del SEOR al profeta Jeremas acerca de las naciones.
A Egipto, acerca del ejrcito de Faran Necao, rey de Egipto, que estaba junto al Ro Eufrates en Carquemis, al cual derrot Nabucodonosor, rey de Babilonia, en el ao cuarto de Joacim, hijo de Josas, rey de Jud:
"Preparen escudo y broquel, Y avancen hacia la batalla!
Aparejen los caballos, Monten los corceles! Presntense con los cascos puestos! Tengan bruidas las lanzas, Vstanse las corazas!
Pero qu es lo que veo? Estn aterrados, Retroceden, Y sus valientes estn derrotados. En la huida buscan refugio Sin mirar atrs. Hay terror por todas partes" Declara el SEOR.
Que no pueda huir el ligero, Ni escapar el poderoso. En el norte, junto al Ro Eufrates, Han tropezado y cado.
Quin es ste que sube como el Nilo, Cuyas aguas se agitan como ros?
Es Egipto que sube como el Nilo, Cuyas aguas se agitan como ros, Y ha dicho: "Subir y cubrir esa tierra; Ciertamente destruir la ciudad y sus habitantes."
Suban, caballos, y corran furiosos, carros, Para que avancen los poderosos: Etiopa y Put, que manejan escudo, Y los de Lud, que manejan y entesan el arco.
Pero aquel da es para el Seor, DIOS de los ejrcitos, Da de venganza, para vengarse de Sus enemigos; La espada devorar y se saciar Y se empapar con su sangre; Pues habr una matanza para el Seor, DIOS de los ejrcitos, En la tierra del norte, junt
Sube a Galaad y consigue blsamo, Virgen, hija de Egipto. En vano has multiplicado los remedios; No hay curacin para ti.
Han odo las naciones de tu afrenta, Y tu clamor llena la tierra; Porque guerrero con guerrero ha tropezado, Y a una han cado ambos.
Palabra que el SEOR habl al profeta Jeremas acerca de la venida de Nabucodonosor, rey de Babilonia, para herir la tierra de Egipto:
"Anuncien en Egipto y hganlo or en Migdol, Hganlo or tambin en Menfis y en Tafnes; Digan: 'Ponte en pie y preprate, Porque la espada ha devorado a los que te rodean.'
Por qu han quedado postrados tus valientes? No se mantienen en pie porque el SEOR los ha derribado.
Han tropezado muchas veces; En verdad, han cado uno sobre otro. Entonces dijeron: 'Levntate y volvamos A nuestro pueblo y a nuestra tierra natal, Ante la espada opresora.'
All gritaron: 'Faran, rey de Egipto, es slo un gran ruido; Ha dejado pasar el tiempo sealado.'
"Vivo Yo," declara el Rey Cuyo nombre es el SEOR de los ejrcitos "Que ciertamente como se destaca el Tabor entre los montes, O el Carmelo junto al mar, as ser el que ha de venir.
Prepara tu equipaje para el destierro, Hija que moras en Egipto, Porque Menfis ser convertida en desolacin, Incendiada y despoblada.
Novilla hermosa es Egipto, Pero un tbano del norte viene; ya est al venir.
Tambin sus mercenarios en medio de ella Son como becerros engordados; Porque tambin ellos se han vuelto atrs, Y a una han huido, no resistieron; Porque el da de su ruina ha venido sobre ellos, La hora de su castigo.
Se oye su sonido como el de una serpiente, Pues el enemigo avanza como un ejrcito. Vienen contra ella con hachas, como leadores.
Talan su bosque," declara el SEOR "Aunque sea impenetrable, Aunque sean ms numerosos que las langostas, Innumerables.
Es avergonzada la hija de Egipto, Es entregada al poder del pueblo del norte."
Dice el SEOR de los ejrcitos, el Dios de Israel: "Voy a castigar a Amn de Tebas, a Faran y a Egipto junto con sus dioses y sus reyes; a Faran y a los que en l confan.
"Y los entregar en manos de los que buscan su vida, en manos de Nabucodonosor, rey de Babilonia, y en manos de su siervo. Pero despus ser habitado como en los das de antao," declara el SEOR.
"Pero t no temas, siervo Mo Jacob, Ni te atemorices, Israel; Porque te salvar de lugar remoto, Y a tu descendencia de la tierra de su cautiverio. Y volver Jacob, y estar tranquilo Y seguro, y nadie lo atemorizar.
T no temas, siervo Mo Jacob," declara el SEOR, "porque Yo estoy contigo; Pues acabar con todas las naciones Adonde te he expulsado, Pero no acabar contigo, Sino que te castigar con justicia, Pero de ninguna manera te dejar sin castigo."
Lo que vino como palabra del SEOR al profeta Jeremas acerca de los Filisteos, antes que Faran conquistara Gaza.
As dice el SEOR: "Suben aguas del norte Y se convierten en torrente desbordante, Que inunda la tierra y su plenitud, La ciudad y los que en ella habitan. Clamarn los hombres, Y gemir todo habitante de la tierra
A causa del sonido de los cascos de sus corceles, Del estruendo de sus carros y del estrpito de sus ruedas. No se vuelven los padres para cuidar a sus hijos, Por la debilidad de sus brazos,
A causa del da que viene Para destruir a todos los Filisteos, Para exterminar de Tiro y de Sidn A todo aliado que quede. Porque el SEOR destruir a los Filisteos, Al remanente de la costa de Caftor.
Le ha sobrevenido la calvicie a Gaza, Desolada ha sido Ascaln. Remanente de su valle, Hasta cundo te sajars?
Ay, espada del SEOR! Hasta cundo estars inquieta? Vulvete a tu vaina, Reposa y clmate.
Cmo puede estar quieta, Cuando el SEOR le ha dado rdenes? Contra Ascaln y contra la costa del mar, All la ha asignado."
Acerca de Moab. As dice el SEOR de los ejrcitos, el Dios de Israel: "Ay de Nebo, porque ha sido destruida! Quiriataim ha sido avergonzada, ha sido tomada; La altiva fortaleza ha sido avergonzada y destrozada.
Ya no hay alabanza para Moab, En Hesbn han tramado mal contra ella: 'Vengan y quitmosla de entre las naciones.' Tambin t, Madmena, sers silenciada, La espada te seguir.
Voz de clamor desde Horonaim: 'Devastacin y gran destruccin.'
Moab est quebrantada, Sus pequeos dejan or gritos de angustia.
Porque la cuesta de Luhit La suben con llanto continuo; Porque a la bajada de Horonaim Se oyen gritos angustiosos de destruccin.
Huyan, salven sus vidas, Sean como un arbusto en el desierto.
Por cuanto pusiste tu confianza en tus ganancias y en tus tesoros, Tambin t sers conquistada, Quemos, tu dios, saldr al destierro Junto con sus sacerdotes y sus prncipes.
Vendr el destructor de cada ciudad, Y ninguna ciudad escapar; Tambin el valle ser devastado, Y la meseta ser destruida, Como ha dicho el SEOR.
Den alas a Moab, Para que se escape; Sus ciudades sern una desolacin, Sin que nadie habite en ellas.
Maldito el que hace la obra del SEOR con engao; Maldito el que retrae su espada de la sangre.
Reposada ha estado Moab desde su juventud, Ha estado tranquila sobre su sedimento; No ha sido vaciada de vasija en vasija, Ni ha ido al destierro; Por eso retiene su sabor, Y su aroma no ha cambiado.
"Por tanto, vienen das," declara el SEOR, "cuando le enviar gente que lo trasvasarn; vaciarn sus vasijas y harn pedazos sus cntaros.
"Y Moab se avergonzar de Quemos, como la casa de Israel se avergonz de Betel (Casa de Dios), su confianza.
"Cmo pueden decir: 'Somos poderosos guerreros, Y hombres valientes para la guerra'?
Es destruida Moab, el devastador ha subido a sus ciudades; La flor de sus jvenes desciende a la matanza," Declara el Rey, cuyo nombre es el SEOR de los ejrcitos.
"La ruina de Moab vendr pronto, Y su calamidad se ha apresurado.
Lloren por l, todos los que habitan a su alrededor, Y todos los que saben su nombre. Digan: 'Cmo se ha roto el poderoso cetro, El bculo glorioso!'
Desciende de tu gloria, Sintate en tierra reseca, Moradora hija de Dibn, Porque el destructor de Moab ha subido contra ti, Para destruir tus fortalezas.
Prate junto al camino y vela, Moradora de Aroer; Pregunta al que huye y a la que escapa, Y di: 'Qu ha sucedido?'
Avergonzada est Moab porque ha sido destrozada. Den gemidos y clamen; Anuncien junto al Arnn Que Moab ha sido destruida.
"Tambin ha venido juicio sobre la llanura, sobre Holn, sobre Jahaza y contra Mefaat,
contra Dibn, contra Nebo y contra Bet Deblataim,
contra Quiriataim, contra Bet Gamul y contra Bet Men,
contra Queriot, contra Bosra y contra todas las ciudades de la tierra de Moab, las lejanas y las cercanas.
"El cuerno (poder) de Moab ha sido cortado y quebrado su brazo," declara el SEOR.
"Embriguenlo, porque se ha vuelto arrogante con el SEOR. Moab se revolcar en su vmito, y ser tambin objeto de burla.
"Acaso no fue Israel objeto de burla para ti? O fue sorprendido entre ladrones? Porque cada vez que hablas de l, te burlas.
"Abandonen las ciudades y moren en las peas, Moradores de Moab, Sean como paloma que anida Ms all de la boca de la caverna.
Hemos odo del orgullo de Moab (es muy orgulloso), De su soberbia, de su orgullo, de su arrogancia y de su altivez.
Yo conozco su clera," declara el SEOR "pero es intil; Sus vanas jactancias nada consiguen.
Por tanto, gemir por Moab, S, por todo Moab clamar; Sollozar por los hombres de Kir Hares.
Ms que el llanto por Jazer Llorar por ti, via de Sibma. Tus sarmientos pasaron el mar, Llegaron hasta el mar de Jazer; Sobre tus frutos de verano y sobre tu vendimia Ha cado el destructor,
Y fueron quitados la alegra y el regocijo Del campo frtil, de la tierra de Moab. He hecho que se acabe el vino de los lagares; Nadie los pisar con gritos de regocijo, Y si hay gritos no sern gritos de
"El clamor de Hesbn llega hasta Eleale y hasta Jahaza; levantaron su voz, desde Zoar hasta Horonaim y hasta Eglat Selisiya; porque tambin las aguas de Nimrim se secarn.
"Y har desaparecer de Moab," declara el SEOR "al que ofrece sacrificios en lugar alto y al que quema incienso a sus dioses.
"Por tanto, Mi corazn gime por Moab como una flauta; Mi corazn gime tambin como una flauta por los hombres de Kir Hares, ya que perdieron la abundancia que se haba producido.
"Porque toda cabeza est rapada y toda barba rasurada; en todas las manos hay sajaduras y sobre los lomos cilicio.
"En todas las terrazas de Moab y en sus calles todo es lamentacin, porque he quebrado a Moab como a vaso indeseable," declara el SEOR.
"Cmo ha sido destrozada! Cmo ha gemido! Cmo ha vuelto la espalda Moab avergonzada! Moab ser, pues, objeto de burla y de terror para todos los que lo rodean."
Porque as dice el SEOR: "Como guila volar veloz, Uno que extender sus alas contra Moab.
Ha sido tomada Queriot Y las fortalezas han sido ocupadas; Ser el corazn de los valientes de Moab en aquel da Como el corazn de una mujer de parto.
Y Moab ser destruida, dejar de ser pueblo Porque se engrandeci contra el SEOR.
Terror, foso y lazo vienen sobre ti, Morador de Moab," declara el SEOR.
"El que huya del terror Caer en el foso, Y el que suba del foso Caer en el lazo; Porque Yo traer sobre l, sobre Moab, El ao de su castigo," declara el SEOR.
"A la sombra de Hesbn Se paran sin fuerzas los fugitivos; Pues ha salido fuego de Hesbn, Y una llama de en medio de Sehn, Que ha consumido las sienes de Moab Y los crneos de los hijos del tumulto.
Ay de ti, Moab! Ha perecido el pueblo de Quemos; Porque tus hijos han sido tomados en cautiverio, Y tus hijas en cautividad.
Pero restaurar el bienestar de Moab En los postreros das," declara el SEOR. Hasta aqu, el juicio de Moab.
Acerca de los Amonitas. As dice el SEOR: "No tiene hijos Israel? No tiene heredero? Por qu, pues, Milcom se ha apoderado de Gad Y su pueblo se ha establecido en sus ciudades?
Por tanto, vienen das," declara el SEOR, "En que har que se oiga el grito de guerra Contra Rab de los Amonitas, Y ser convertida en montn de ruinas, Y sus ciudades sern incendiadas. Entonces se apoderar Israel de los que lo posean," dice el SEO
"Gime, Hesbn, porque Hai ha sido destruida. Clamen, hijas de Rab, Canse de cilicio y lamntense, Corran de un lado a otro por entre los muros, Porque Milcom ir al destierro Junto con sus sacerdotes y sus prncipes.
Cmo te jactas de los valles! Tu valle se desvanece, Hija infiel, La que confa en sus tesoros, diciendo: 'Quin vendr contra m?'
Traigo sobre ti terror," Declara el Seor, DIOS de los ejrcitos, "de todos tus alrededores; Y sern lanzados cada uno delante de s, Y no habr quien rena a los fugitivos.
Pero despus restaurar El bienestar de los Amonitas," Declara el SEOR.
Acerca de Edom. As dice el SEOR de los ejrcitos: "No hay ya sabidura en Temn? Se ha perdido el consejo de los prudentes? Se ha corrompido su sabidura?
Huyan, vuelvan, moren en las profundidades, Habitantes de Dedn, Porque la ruina de Esa traer sobre l Al momento de castigarlo.
Si vinieran a ti vendimiadores, No dejaran algunos racimos? Si vinieran ladrones de noche, Slo destruiran hasta que les bastara.
Pero Yo he despojado totalmente a Esa, He descubierto sus escondrijos Y no podr esconderse. Ha sido destruida su descendencia, sus hermanos Y vecinos, y l ya no existe.
Deja a tus hurfanos, Yo los conservar con vida; Que tus viudas confen en M."
Pues as dice el SEOR: "Los que no estaban condenados a beber la copa, ciertamente la bebern, y sers t absuelto por completo? No sers absuelto, sino que ciertamente la bebers.
"Porque por M he jurado," declara el SEOR, "que Bosra ser motivo de horror, de oprobio, de ruina y de maldicin. Todas sus ciudades se convertirn en ruinas perpetuas."
He odo un mensaje de parte del SEOR, Y un mensajero es enviado entre las naciones, dicindoles: "Renanse y vengan contra l, Y levntense para la guerra."
"Pues pequeo te he hecho entre las naciones, Despreciado entre los hombres.
En cuanto al terror que infundas, Te ha engaado la soberbia de tu corazn; T que vives en las hendiduras de las peas, Que ocupas la cumbre del monte. Aunque hagas tu nido tan alto como el del guila, De all te har bajar," declara el SEOR.
"Y Edom se convertir en objeto de horror; todo el que pase por l se quedar atnito y silbar a causa de todas sus heridas.
"Como en la destruccin de Sodoma y Gomorra y de sus ciudades vecinas," dice el SEOR, "nadie habitar all, ni residir en l hijo de hombre.
"Viene uno que subir como len de la espesura del Jordn contra la pradera de verdes pastos, y en un instante lo har huir de l, y al que sea escogido nombrar sobre l. Porque quin es como Yo y quin Me citar a juicio? Quin es el pastor
Por tanto, oigan el plan que el SEOR ha trazado contra Edom, y los designios que ha decretado contra los habitantes de Temn: ciertamente los arrastrarn, aun a los ms pequeos del rebao; ciertamente a causa de ellos har una desolacin de s
Al estruendo de su cada tiembla la tierra; hay un clamor. Hasta el Mar Rojo se oye su voz.
Se remonta, vuela veloz como un guila y extiende Sus alas contra Bosra. En aquel da el corazn de los valientes de Edom ser como el corazn de una mujer de parto.
Acerca de Damasco. "Avergonzadas estn Hamat y Arfad. Porque han odo malas noticias Estn desalentadas. Hay ansiedad como en el mar Que no se puede calmar.
Desamparada est Damasco; Se ha vuelto para huir, Y el pnico se ha apoderado de ella; Angustia y dolores la oprimen Como a mujer de parto.
Cmo es que no ha sido abandonada la ciudad alabada, La ciudad de Mi regocijo?
Por eso sus jvenes caern en sus calles, Y todos los hombres de guerra sern Silenciados en aquel da," declara el SEOR de los ejrcitos.
"Y prender fuego al muro de Damasco Que consumir los palacios de Ben Adad."
Acerca de Cedar y de los reinos de Hazor, que derrot Nabucodonosor, rey de Babilonia. As dice el SEOR: "Levntense, suban a Cedar Y destruyan a los hijos del oriente.
Sus tiendas y sus rebaos sern tomados; Las cortinas de sus tiendas, todos sus bienes y sus camellos se los llevarn, Y gritarn el uno al otro: 'Terror por todas partes!'
Escapen, huyan; moren en las profundidades, Habitantes de Hazor," declara el SEOR, "porque Nabucodonosor, rey de Babilonia, ha concebido un plan contra ustedes, Ha trazado un designio contra ustedes.
Levntense, suban contra una nacin tranquila, Que vive confiada," declara el SEOR. "No tiene puertas ni cerrojos; Viven solitarios.
Sus camellos sern el despojo, Y la multitud de sus ganados el botn; Esparcir a todos los vientos a los que se rapan las sienes, Y de todos lados les traer su ruina," declara el SEOR.
"Y Hazor ser guarida de chacales, Una desolacin para siempre; Nadie habitar all, Ni residir en ella hijo de hombre."
Palabra del SEOR que vino al profeta Jeremas acerca de Elam al comienzo del reinado de Sedequas, rey de Jud:
"As dice el SEOR de los ejrcitos: 'Voy a quebrar el arco de Elam, Lo mejor de su fortaleza.
Y traer sobre Elam los cuatro vientos Desde los cuatro extremos del cielo, Y a todos estos vientos los esparcir. No habr nacin Adonde no vayan los expulsados de Elam.
Destrozar a Elam delante de sus enemigos Y delante de los que buscan sus vidas; Traer sobre ellos calamidad, El ardor de Mi ira,' declara el SEOR, 'y enviar tras ellos la espada Hasta que los haya acabado.
Entonces pondr Mi trono en Elam, Y all destruir al rey y a los prncipes,' Declara el SEOR.
'Pero suceder en los postreros das Que restaurar el bienestar de Elam,'" Declara el SEOR.
La palabra que el SEOR habl acerca de Babilonia, la tierra de los Caldeos, por medio del profeta Jeremas:
"Anncienlo entre las naciones y hganlo or; Levanten estandarte, hganlo or. No lo oculten, sino digan: 'Ha sido tomada Babilonia, Est avergonzado Bel, destrozado Merodac; Han sido avergonzadas sus imgenes, destrozados sus dolos
Porque ha subido contra ella una nacin del norte Que har de su tierra objeto de horror, Y no habr habitante en ella. Tanto hombres como animales habrn huido, se habrn ido.
En aquellos das y en aquel tiempo," declara el SEOR "vendrn los Israelitas, ellos junto con los hijos de Jud; Vendrn andando y llorando, Y al SEOR su Dios buscarn.
Preguntarn por el camino de Sion, Hacia donde volvern sus rostros; Vendrn para unirse al SEOR En un pacto eterno que no ser olvidado.
Mi pueblo ha venido a ser como ovejas perdidas; Sus pastores las han descarriado, Hacindolas vagar por los montes. Han andado de monte en collado Y han olvidado su lugar de descanso.
Todos los que los hallaban, los devoraban; Y sus enemigos han dicho: 'No somos culpables, Porque ellos han pecado contra el SEOR, morada de justicia, El SEOR, esperanza de sus padres.'
Huyan de en medio de Babilonia, Y salgan de la tierra de los Caldeos; Sean como machos cabros al frente del rebao.
Porque Yo hago despertar y subir contra Babilonia Una horda de grandes naciones de la tierra del norte, Que se alinearn para la batalla contra ella; Desde all ser llevada cautiva. Sus flechas sern como de diestro guerrero Que no vuelve con las manos
Y Caldea se convertir en botn; Todos los que la saqueen se saciarn," declara el SEOR.
"Porque ustedes se alegran, porque se regocijan, Saqueadores de Mi heredad, Porque saltan como novilla trilladora Y relinchan como caballos sementales,
Su madre se avergonzar en gran manera, Ser humillada la que los dio a luz. Ser la ltima de las naciones: Desierto, sequedal y lugar desolado.
A causa del enojo del SEOR, no ser habitada, Sino que estar desolada toda ella; Todo el que pase por Babilonia se quedar atnito Y silbar a causa de todas sus heridas.
Pnganse en orden contra Babilonia en derredor suyo, Todos los que entesan el arco; Tiren contra ella, no escatimen las flechas, Porque ha pecado contra el SEOR.
Den grito de guerra en derredor contra ella. Se ha rendido, caen sus columnas, Son derribadas sus murallas. Porque sta es la venganza del SEOR: Tomen venganza de ella; Como ella ha hecho, as hagan con ella.
Exterminen de Babilonia al sembrador Y al que maneja la hoz en tiempo de la siega; Ante la espada opresora, Cada uno volver a su pueblo, Cada uno huir a su tierra.
"Rebao descarriado es Israel; los leones lo han ahuyentado. Primero lo devor el rey de Asiria, y despus Nabucodonosor, rey de Babilonia, quebr sus huesos.
"Por tanto, as dice el SEOR de los ejrcitos, el Dios de Israel: 'Voy a castigar al rey de Babilonia y a su tierra, como castigu al rey de Asiria.
'Y volver a traer a Israel a su pastizal (redil), y pastar en el Carmelo y en Basn, y se saciarn sus deseos en la regin montaosa de Efran y en Galaad.
'En aquellos das y en aquel tiempo,' declara el SEOR 'se buscar la iniquidad de Israel, pero no habr ninguna, y los pecados de Jud, pero no se hallarn; porque perdonar a los que Yo haya dejado como remanente.'
"Sube contra la tierra de Merataim, contra ella Y contra los habitantes de Pecod. Mtalos y destryelos," declara el SEOR, "y haz conforme a todo lo que te he ordenado.
Hay estruendo de guerra en el pas, Y gran destruccin!
Cmo ha sido cortado y quebrado El martillo de toda la tierra! Cmo se ha convertido Babilonia En objeto de horror entre las naciones!
Babilonia, te puse lazo, y fuiste atrapada, Y t no te diste cuenta; Has sido sorprendida y apresada Porque te pusiste a provocar al SEOR."
El SEOR ha abierto Su arsenal Y ha sacado las armas de Su indignacin, Porque sta es obra del Seor, DIOS de los ejrcitos, En la tierra de los Caldeos.
Vengan contra ella desde los ltimos confines; Abran sus graneros, Convirtanla en montones Y destryanla por completo; Que no le quede nada.
Pasen a espada todos sus novillos; Que desciendan al matadero. Ay de ellos, porque ha llegado su da, La hora de su castigo!
Se oye la voz de los que huyeron y escaparon de la tierra de Babilonia Anunciando en Sion la venganza del SEOR nuestro Dios, La venganza de Su templo.
"Recluten arqueros contra Babilonia, A todos los que entesan el arco; Acampen contra ella por todos lados, Que no haya escape. Denle el pago conforme a su obra; Conforme a todo lo que ha hecho, as hagan con ella; Porque se ha vuelto insolente
Por tanto, sus jvenes caern en sus calles, Y todos sus hombres de guerra sern silenciados en aquel da," declara el SEOR.
"Estoy contra ti, arrogante," declara el Seor, DIOS de los ejrcitos, "porque ha llegado tu da, La hora en que te castigar.
Y la arrogante tropezar y caer Sin que nadie la levante. Prender fuego a sus ciudades, El cual devorar todos sus alrededores."
As dice el SEOR de los ejrcitos: "Oprimidos estn los Israelitas Y los hijos de Jud tambin; Todos los que los tomaron cautivos los han retenido, Se han negado a soltarlos.
Pero su Redentor es fuerte, el SEOR de los ejrcitos es Su nombre; Defender su causa con energa Para traer reposo a la tierra Y turbacin a los habitantes de Babilonia.
Espada contra los Caldeos," declara el SEOR, "y contra los habitantes de Babilonia, Contra sus oficiales y sus sabios.
Espada contra los impostores (falsos profetas, orculos sacerdotes), y se volvern necios. Espada contra sus valientes, y sern destrozados.
Espada contra sus caballos y contra sus carros, Y contra todos los extranjeros que estn en medio de ella, Y sern como mujeres. Espada contra sus tesoros, y sern saqueados.
Sequa sobre sus aguas, y se secarn; Porque es una tierra de dolos, Y se vuelven locos por sus horribles dolos.
Por tanto, all vivirn las fieras del desierto junto con las hienas, Tambin vivirn avestruces en ella; Nunca ms ser habitada Ni poblada por generacin y generacin.
Como cuando Dios destruy a Sodoma, A Gomorra y a sus ciudades vecinas," declara el SEOR "ningn hombre habitar all, Ni residir en ella hijo de hombre.
Un pueblo viene del norte, Una gran nacin, Y muchos reyes se levantarn De los confines de la tierra.
Empuan arco y jabalina; Son crueles y no tienen misericordia. Su voz ruge como el mar, Y a caballo van montados, Alineados como un solo hombre para la batalla Contra ti, hija de Babilonia.
El rey de Babilonia ha odo noticias de ellos, Y flaquean sus manos; La angustia se ha apoderado de l, Agona como de mujer de parto.
Viene uno que subir como len De la espesura del Jordn a una pradera de verdes pastos, Y en un instante lo har huir de l, Y al que sea escogido nombrar sobre l. Porque quin es como Yo y quin Me citar a juicio? Quin es el pastor que
Por tanto, oigan el plan que el SEOR ha trazado contra Babilonia, y los designios que ha decretado contra la tierra de los Caldeos; ciertamente los arrastrarn, aun a los ms pequeos del rebao; ciertamente a causa de ellos har una desolaci
Al grito de "Babilonia ha sido tomada!" La tierra tiembla y el clamor se oye entre las naciones.
As dice el SEOR: "Levanto contra Babilonia Y contra los habitantes de Leb Camay (Caldea) El espritu de un destructor.
Y enviar extranjeros a Babilonia que la aventarn Y vaciarn su tierra; Porque estarn contra ella por todos lados El da de su tribulacin.
Que no entese el arquero su arco, Ni se levante con su coraza; No perdonen a sus jvenes; Entreguen a la destruccin todo su ejrcito.
Caern muertos en la tierra de los Caldeos, Y traspasados en sus calles."
Porque ni Israel ni Jud han sido abandonados Por su Dios, el SEOR de los ejrcitos, Aunque su tierra est llena de culpa Delante del Santo de Israel.
Huyan de en medio de Babilonia, Y salve cada uno su vida. No perezcan por su culpa, Pues ste es el tiempo de la venganza del SEOR; El le dar su pago.
Copa de oro ha sido Babilonia en la mano del SEOR, Que embriagaba toda la tierra. De su vino bebieron las naciones; Se enloquecieron, por tanto, las naciones.
De repente cae Babilonia y se hace pedazos. Den gemidos por ella, Traigan blsamo para su dolor; Quiz se cure.
Quisimos curar a Babilonia, pero no ha sanado; Djenla, y vayamos cada cual a su tierra, Porque ha llegado al cielo su juicio, Se ha elevado hasta las nubes.
El SEOR ha sacado a la luz nuestra justicia; Vengan y contemos en Sion La obra del SEOR nuestro Dios.
Afilen las flechas, llenen las aljabas; El SEOR ha despertado el espritu de los reyes de Media, Porque Su plan contra Babilonia es destruirla; Porque sta es la venganza del SEOR, la venganza de Su templo.
Levanten bandera contra los muros de Babilonia; Refuercen la guardia, Pongan centinelas, Preparen emboscadas; Porque el SEOR ha decidido, y tambin ejecutar Lo que habl acerca de los habitantes de Babilonia.
Oh, t, que moras junto a muchas aguas, Rica en tesoros, Ha llegado tu fin, El trmino de tu codicia.
El SEOR de los ejrcitos ha jurado por s mismo: "Ciertamente te llenar de hombres como langostas, Y entonarn contra ti gritos de victoria."
El es el que hizo la tierra con Su poder, El que estableci el mundo con Su sabidura, Y con Su inteligencia extendi los cielos.
Cuando El emite Su voz, hay tumulto de aguas en los cielos, Y hace subir las nubes desde los confines de la tierra. El produce los relmpagos para la lluvia, Y saca el viento de Sus depsitos.
Toda la humanidad es necia, falta de conocimiento; Se avergenza todo orfebre de sus dolos, Porque sus imgenes fundidas son engao, Y no hay aliento en ellas.
Vanidad son, obra ridcula; En el tiempo de su castigo perecern.
No es como estas cosas la porcin de Jacob; Porque El es el Hacedor de todo, Y de la tribu de Su heredad; El SEOR de los ejrcitos es Su nombre.
El dice: " Eres Mi mazo, Mi arma de guerra; Contigo destrozar naciones, Contigo destruir reinos,
Contigo destrozar el caballo y a su jinete, Contigo destrozar el carro y al que lo conduce,
Contigo destrozar al hombre y a la mujer, Contigo destrozar al anciano y al joven, Contigo destrozar al joven y a la virgen,
Contigo destrozar al pastor y su rebao, Contigo destrozar al labrador y su yunta Y contigo destrozar a los gobernadores y a los magistrados.
Y pagar a Babilonia y a todos los habitantes de Caldea Todo el mal que han hecho en Sion Delante de los ojos de ustedes," declara el SEOR.
"Yo estoy contra ti, monte destructor, Que destruyes toda la tierra," declara el SEOR. "Extender Mi mano contra ti, Te har rodar desde las peas Y te reducir a monte quemado.
Y no tomarn de ti piedra angular, Ni piedra para cimientos, Pues desolacin eterna sers," declara el SEOR.
Levanten seal (bandera) en la tierra, Toquen trompeta entre las naciones. Renan las naciones contra ella, Convoquen contra ella los reinos de Ararat, Mini y Asquenaz; Nombren contra ella capitn, Hagan subir caballos como langostas erizadas.
Renan a las naciones contra ella, A los reyes de Media, A sus gobernadores, a todos sus magistrados Y a toda la tierra de su dominio.
La tierra tiembla y se retuerce, Porque se cumplen los designios del SEOR contra Babilonia De hacer de la tierra de Babilonia Una desolacin, sin habitantes.
Han dejado de luchar los valientes de Babilonia, Permanecen en las fortalezas; Se han agotado sus fuerzas, Se han vuelto como mujeres; Han sido incendiadas sus moradas, Rotos estn sus cerrojos.
Un correo corre al encuentro de otro Y un mensajero al encuentro de otro, Para decirle al rey de Babilonia Que su ciudad ha sido tomada de un extremo al otro.
Tambin los vados han sido ocupados, Y quemados a fuego los juncos, Y los guerreros estn aterrados.
Porque as dice el SEOR de los ejrcitos, el Dios de Israel: "La hija de Babilonia es como una era Al tiempo de ser pisoteada; Dentro de poco, le llegar el tiempo de la siega."
"Me ha devorado y aplastado Nabucodonosor, rey de Babilonia, Me ha dejado como vaso vaco, Me ha tragado como un monstruo, Ha llenado su estmago de mis delicias, Me ha expulsado.
Caiga sobre Babilonia la violencia hecha a m y a mi carne," Dir la moradora de Sion. "Caiga mi sangre sobre los habitantes de Caldea," Dir Jerusaln.
Por tanto, as dice el SEOR: "Yo defender tu causa, Y ejecutar tu venganza; Secar su mar Y har que se sequen sus manantiales.
Y Babilonia se convertir en escombros, en guarida de chacales, En objeto de horror y de burla, sin habitantes.
A una rugirn como leones, Gruirn como cachorros de len.
Cuando entren en calor, les servir su banquete Y los embriagar, para que se diviertan, Duerman un sueo eterno Y no despierten," declara el SEOR.
"Los har bajar como corderos al matadero, Como carneros y machos cabros.
Cmo ha sido tomada Sesac (Babilonia), Y arrebatada la gloria de toda la tierra! Cmo se ha convertido Babilonia en objeto de horror entre las naciones!
El mar ha subido sobre Babilonia; Con la multitud de sus olas ha sido cubierta.
Sus ciudades se han convertido en desolacin, En sequedal y lugar desolado; Una tierra en la cual nadie habita, Y por la cual ningn hijo de hombre pasa.
Y castigar a Bel en Babilonia, Sacar de su boca lo que se ha tragado, Y no afluirn ms a l las naciones. Aun la muralla de Babilonia caer.
Salgan de en medio de ella, pueblo Mo, Y salve cada uno su vida Del ardor de la ira del SEOR.
Y que no desmaye su corazn, Ni teman al rumor que se oir en la tierra; Porque el rumor vendr un ao, Y despus otro rumor en otro ao, Y habr violencia en la tierra Con gobernante contra gobernante.
Por tanto, vienen das En que castigar a los dolos de Babilonia. Toda su tierra ser avergonzada, Y todos sus muertos caern en medio de ella.
Entonces gritarn de gozo sobre Babilonia El cielo y la tierra y todo lo que en ellos hay, Porque del norte vendrn a ella destructores," declara el SEOR.
Ciertamente caer Babilonia por los muertos de Israel, Como tambin por Babilonia han cado los muertos de toda la tierra.
Los que escaparon de la espada, Caminen, no se detengan; Acurdense desde lejos del SEOR, Y venga Jerusaln a su memoria.
Estamos avergonzados porque hemos odo la afrenta; La deshonra ha cubierto nuestros rostros, Porque extranjeros han entrado En los santuarios de la casa del SEOR.
"Por tanto, vienen das," declara el SEOR, "en que castigar a sus dolos, Y por toda su tierra gemirn los heridos de muerte.
Aunque Babilonia ascienda a los cielos, Y aunque fortifique en lo alto su baluarte, De Mi parte llegarn destructores a ella," declara el SEOR.
Clamor de gritos desde Babilonia, Y de gran destruccin de la tierra de los Caldeos!
Porque el SEOR destruir a Babilonia, Y har desaparecer de ella su gran bullicio. Bramarn sus olas como muchas aguas; Resonar el estruendo de sus voces.
Porque viene contra ella, contra Babilonia, el destructor, Sus valientes sern apresados, Quebrados estn sus arcos; Porque Dios es el SEOR de retribuciones, Ciertamente dar la paga.
"Yo embriagar a sus prncipes y a sus sabios, A sus gobernantes, a sus magistrados y a sus valientes, Y dormirn un sueo eterno y no despertarn," Declara el Rey cuyo nombre es el SEOR de los ejrcitos.
As dice el SEOR de los ejrcitos: "La ancha muralla de Babilonia ser totalmente arrasada, Y sus altas puertas quemadas; Los pueblos habrn trabajado en vano, Y las naciones slo para el fuego se habrn fatigado."
Mensaje que el profeta Jeremas mand a Seraas, hijo de Neras, hijo de Maasas, cuando fue con Sedequas, rey de Jud, a Babilonia en el ao cuarto de su reinado. (Seraas era jefe de abastecimientos.)
Escribi, pues, Jeremas en un solo rollo toda la calamidad que haba de venir sobre Babilonia, es decir, todas estas palabras que han sido escritas acerca de Babilonia.
Entonces Jeremas dijo a Seraas: "Tan pronto llegues a Babilonia, lee en voz alta todas estas palabras,
y di: 'Oh SEOR, T has hablado acerca de este lugar, de destruirlo hasta que no quede morador en ella, ya sea hombre o animal, sino que desolacin eterna ser.'
"Y tan pronto termines de leer este rollo, le atars una piedra y lo arrojars en medio del Eufrates,
y dirs: 'As se hundir Babilonia y no se levantar ms, por la calamidad que traer sobre ella; extenuados sucumbirn .'" Hasta aqu las palabras de Jeremas.
Sedequas tena veintin aos cuando comenz a reinar, y rein once aos en Jerusaln. El nombre de su madre era Hamutal, hija de Jeremas, de Libna.
El hizo lo malo ante los ojos del SEOR conforme a todo lo que haba hecho Joacim.
Por causa de la ira del SEOR sucedi esto en Jerusaln y en Jud, hasta que El los ech de Su presencia. Y Sedequas se rebel contra el rey de Babilonia.
Y aconteci que en el ao noveno de su reinado, en el mes dcimo, a los diez das del mes, vino Nabucodonosor, rey de Babilonia, l y todo su ejrcito, contra Jerusaln y acamparon contra ella, y edificaron un muro de asedio alrededor de ella.
La ciudad estuvo bajo sitio hasta el ao once del rey Sedequas.
En el mes cuarto, a los nueve das del mes, cuando se agrav el hambre en la ciudad y no haba alimento para el pueblo,
se abri una brecha en la ciudad, y todos los hombres de guerra huyeron y salieron de la ciudad de noche por el camino de la puerta entre los dos muros que haba junto al jardn del rey, a pesar de que los Caldeos estaban alrededor de
Pero el ejrcito de los Caldeos persigui al rey y alcanz a Sedequas en los llanos de Jeric, y todo su ejrcito se dispers de su lado.
Entonces capturaron al rey y lo trajeron al rey de Babilonia en Ribla en la tierra de Hamat, y all l lo sentenci.
El rey de Babilonia degoll a los hijos de Sedequas ante sus ojos y tambin degoll a todos los prncipes de Jud en Ribla.
Despus sac los ojos a Sedequas, y el rey de Babilonia lo at con grillos de bronce y lo llev a Babilonia y lo puso en prisin hasta el da de su muerte.
En el mes quinto, a los diez das del mes, siendo el ao diecinueve del rey Nabucodonosor, rey de Babilonia, vino a Jerusaln Nabuzaradn, capitn de la guardia, que estaba al servicio del rey de Babilonia.
Y quem la casa del SEOR, la casa del rey y todas las casas de Jerusaln; prendi fuego a toda casa grande.
Y todo el ejrcito de los Caldeos que estaba con el capitn de la guardia derrib todas las murallas alrededor de Jerusaln.
Entonces Nabuzaradn, capitn de la guardia, llev al destierro a algunos de los ms pobres del pueblo, al resto del pueblo que haba quedado en la ciudad, a los desertores que se haban pasado al rey de Babilonia, y al resto de los artesanos.
Pero Nabuzaradn, capitn de la guardia, dej a algunos de los ms pobres de la tierra para que fueran viadores y labradores.
Los Caldeos rompieron en pedazos las columnas de bronce que estaban en la casa del SEOR, tambin las basas y el mar de bronce que estaban en la casa del SEOR, y llevaron todo su bronce a Babilonia.
Se llevaron adems los calderos, las palas, las despabiladeras, los tazones, los cucharones y todos los utensilios de bronce que se usaban en el servicio del templo .
El capitn de la guardia tambin se llev los cuencos, los braseros, los tazones, los calderos, los candelabros, los cucharones y los tazones de libacin, lo que era de oro puro y lo que era de plata pura.
En cuanto a las dos columnas, el mar, los doce toros de bronce que estaban debajo del mar y las basas que el rey Salomn haba hecho para la casa del SEOR, no era posible calcular el peso del bronce de todos estos objetos.
Respecto a las columnas, la altura de cada columna era de 18 codos (8.1 m), y tena 5.4 metros de circunferencia y cuatro dedos de espesor, y era hueca.
Y haba sobre ella un capitel de bronce; la altura de cada capitel era de 2.25 metros, con una malla y granadas sobre el capitel, rodendolo, todo de bronce. Y la segunda columna era igual, incluyendo las granadas.
Y haba noventa y seis granadas que pendan; el total de las granadas era de cien en la malla alrededor.
Entonces el capitn de la guardia tom a Seraas, el principal sacerdote, y a Sofonas, el segundo sacerdote, y a los tres oficiales del templo.
Tambin tom de la ciudad a un oficial que estaba encargado de los hombres de guerra, a siete de los consejeros del rey que se hallaban en la ciudad, al escriba del comandante del ejrcito que reclutaba al pueblo de la tierra, y a sesenta hombres del pue
Nabuzaradn, capitn de la guardia, los tom y los llev al rey de Babilonia en Ribla.
Entonces el rey de Babilonia los hiri y les dio muerte en Ribla en la tierra de Hamat. As fue llevada Jud al destierro lejos de su tierra.
Este es el pueblo que Nabucodonosor llev al destierro: en el ao sptimo, 3,023 Judos;
en el ao dieciocho de Nabucodonosor, 832 personas de Jerusaln;
en el ao veintitrs de Nabucodonosor, Nabuzaradn, capitn de la guardia, llev al destierro a 745 Judos; en total fueron 4,600 personas.
Y en el ao treinta y siete del destierro de Joaqun, rey de Jud, en el mes doce, a los veinticinco das del mes, Evil Merodac, rey de Babilonia, en el ao primero de su reino, favoreci a Joaqun, rey de Jud, y lo sac de la crcel
Le habl amigablemente y puso su trono por encima de los tronos de los reyes que estaban con l en Babilonia.
Joaqun se quit sus vestidos de prisin y comi siempre en la presencia del rey , todos los das de su vida;
y para su sustento, se le dio de continuo una racin de parte del rey de Babilonia, una porcin para cada da, todos los das de su vida hasta el da de su muerte.
Cmo yace solitaria La ciudad de tanta gente! Se ha vuelto como una viuda La grande entre las naciones! La princesa entre las provincias Se ha convertido en tributaria.
Llora amargamente en la noche, Y le corren las lgrimas por sus mejillas. No hay quien la consuele Entre todos sus amantes. Todos sus amigos la han traicionado, Se han convertido en sus enemigos.
Jud ha ido al destierro bajo afliccin Y bajo dura servidumbre. Ella habita entre las naciones, Pero no halla descanso; Todos sus perseguidores la han alcanzado En medio de la angustia.
Los caminos de Sion estn de luto, Porque nadie viene a las fiestas solemnes. Todas sus puertas estn desoladas; Gimen sus sacerdotes, Sus vrgenes estn afligidas, Y ella misma est amargada.
Sus adversarios se han convertido en sus amos, Sus enemigos prosperan, Porque el SEOR la ha afligido Por la multitud de sus transgresiones; Sus nios han ido cautivos Delante del adversario.
De la hija de Sion se ha ido Todo su esplendor. Sus prncipes son como ciervos Que no hallan pasto, Y huyen sin fuerzas Delante del perseguidor.
Jerusaln recuerda en los das de su afliccin y de su vagar Todos sus tesoros Que existan desde los tiempos antiguos, Cuando su pueblo cay en mano del adversario Sin que nadie la ayudara. Al verla sus adversarios, Se burlaron de su ruina.
En gran manera ha pecado Jerusaln, Por lo cual se ha vuelto cosa inmunda. Todos los que la honraban la desprecian Porque han visto su desnudez, Y ella gime y se vuelve de espaldas.
Su inmundicia est en sus faldas; No consider su futuro, Por tanto ha cado de manera sorprendente; No hay quien la consuele. "Mira, oh SEOR, mi afliccin, Porque se ha engrandecido el enemigo."
El adversario ha extendido su mano A todos sus tesoros; Ciertamente ella ha visto a las naciones entrar en su santuario, A las que T ordenaste Que no entraran en Tu congregacin.
Todo su pueblo gime buscando pan; Han dado sus tesoros a cambio de comida Para restaurar sus vidas. "Mira, oh SEOR, y observa Que me estn despreciando."
"Ustedes, todos los que pasan por el camino, no les importa esto? Observen y vean si hay dolor como mi dolor, Con el que fui atormentada, Con el que el SEOR me afligi el da de Su ardiente ira.
Desde lo alto El envi fuego Que penetr en mis huesos. Ha tendido una red a mis pies, Me ha hecho volver atrs; Me ha dejado desolada, Desfallecida todo el da.
Atado ha sido el yugo de mis transgresiones, Por la mano del SEOR han sido entrelazadas, Han cado sobre mi cuello. El ha hecho que me falten las fuerzas; El Seor me ha entregado en manos Contra las cuales no puedo resistir.
A todos mis valientes ha rechazado el Seor De en medio de m; Ha convocado contra m un tiempo determinado Para quebrantar a mis jvenes; El Seor ha pisoteado, como en un lagar, A la virgen hija de Jud.
Por estas cosas lloro yo; Mis ojos derraman agua, Porque lejos de m est el consolador, El que reanima mi alma. Mis hijos estn desolados Porque ha prevalecido el enemigo."
Sion extiende sus manos; No hay quien la consuele. El SEOR ha ordenado contra Jacob Que los que lo rodean sean sus adversarios; Jerusaln se ha vuelto cosa inmunda en medio de ellos.
"El SEOR es justo, Pues me he rebelado contra Su mandamiento. Oigan ahora, pueblos todos, Y vean mi dolor: Mis vrgenes y mis jvenes Han ido al cautiverio.
Llam a mis amantes, mas ellos me han engaado. Mis sacerdotes y mis ancianos han perecido en la ciudad, Cuando buscaban alimento para s a fin de restaurar sus fuerzas.
Mira, oh SEOR, que estoy angustiada; Hierven mis entraas, Mi corazn se revuelve dentro de m, Porque he sido muy rebelde. En la calle la espada me deja sin hijos, En la casa es como la muerte.
Han odo que gimo, Pero no hay quien me consuele. Todos mis enemigos han odo de mi mal, Se regocijan de que T lo hayas hecho. Oh, si T trajeras el da que has anunciado, Para que sean ellos como yo!
Venga toda su maldad delante de Ti, Y trtalos como a m me has tratado Por todas mis transgresiones; Porque son muchos mis gemidos y desfallece mi corazn."
Cmo el Seor nubl, en Su ira, A la hija de Sion! Ha arrojado del cielo a la tierra La gloria de Israel, Y no se ha acordado del estrado de Sus pies En el da de Su ira.
El Seor ha devorado, no ha perdonado Ninguna de las moradas de Jacob. Ha derribado en Su furor Las fortalezas de la hija de Jud, Las ha echado por tierra; Ha profanado al reino y a sus prncipes.
En el ardor de Su ira ha exterminado Todas las fuerzas de Israel; Retir Su diestra En presencia del enemigo; Y se ha encendido en Jacob como llamas de fuego Devorando todo en derredor.
Ha entesado Su arco como enemigo, Ha afirmado Su diestra como adversario Y ha matado todo lo que era agradable a la vista; En la tienda de la hija de Sion Ha derramado Su furor como fuego.
Se ha vuelto el Seor como enemigo: Ha devorado a Israel, Ha devorado todos sus palacios, Ha destruido sus fortalezas Y ha multiplicado en la hija de Jud El lamento y el duelo.
Y ha tratado con violencia a Su tabernculo, como a cabaa de huerto; Ha destruido Su lugar de reunin. El SEOR ha hecho olvidar en Sion La fiesta solemne y el da de reposo, Y en el furor de Su ira ha rechazado Al rey y al sacerdote.
El SEOR ha rechazado Su altar, Ha despreciado Su santuario; Ha entregado en manos del enemigo Los muros de sus palacios. Gritos se han dado en la casa del SEOR Como en da de fiesta solemne.
El SEOR determin destruir La muralla de la hija de Sion; Ha extendido el cordel, No ha retrado Su mano de destruir, Y ha hecho que se lamenten el antemuro y el muro; A una desfallecen.
Se han hundido en la tierra sus puertas, El ha destruido y quebrado sus cerrojos. Su rey y sus prncipes estn entre las naciones; Ya no hay ley; Tampoco sus profetas hallan Visin del SEOR.
Estn sentados en tierra, en silencio, Los ancianos de la hija de Sion. Han echado polvo sobre sus cabezas, Se han ceido de cilicio. Han inclinado a tierra sus cabezas Las vrgenes de Jerusaln.
Mis ojos se consumen por las lgrimas, Hierven mis entraas; Mi hiel se derrama por tierra, A causa de la destruccin de la hija de mi pueblo (Jerusaln), Cuando nios y lactantes desfallecen En las calles de la ciudad.
Dicen a sus madres: "Dnde hay grano y vino?" Mientras desfallecen como heridos En las calles de la ciudad, Mientras exhalan su espritu En el regazo de sus madres.
Cmo he de amonestarte? A qu te comparar, Hija de Jerusaln? A qu te igualar al consolarte, Virgen hija de Sion? Porque grande como el mar es tu ruina; Quin te podr sanar?
Tus profetas tuvieron para ti Visiones falsas y necias, Y no manifestaron tu iniquidad Para que regresaras de tu cautiverio, Sino que vieron para ti orculos falsos y engaosos.
Baten palmas contra ti Todos los que pasan por el camino; Silban y mueven sus cabezas Contra la hija de Jerusaln, diciendo: "Es sta la ciudad de la cual decan: 'La perfeccin de la hermosura, El gozo de toda la tierra?'"
Han abierto su boca contra ti Todos tus enemigos; Silban y rechinan los dientes. Dicen: "La hemos devorado. Ciertamente ste es el da que esperbamos; Lo hemos alcanzado, lo hemos visto."
El SEOR ha hecho lo que se propuso, Ha cumplido Su palabra Que haba ordenado desde tiempos antiguos. Ha derribado sin perdonar, Ha hecho que se alegre el enemigo sobre ti, Ha exaltado el poder de tus adversarios.
El corazn de ellos clam al Seor: "Muralla de la hija de Sion, Corran tus lgrimas como un ro da y noche, No te des reposo, No tengan descanso tus ojos.
Levntate, da voces en la noche Al comenzar las vigilias. Derrama como agua tu corazn Ante la presencia del Seor. Alza hacia El tus manos Por la vida de tus pequeos, Que desfallecen de hambre En las esquinas de todas las calles."
Mira, oh SEOR, y observa: A quin has tratado as? Haban de comerse las mujeres el fruto de sus entraas , A los pequeos criados con cario? Haban de ser muertos en el santuario del Seor El sacerdote y el profeta?
Yacen por tierra en las calles Jvenes y ancianos; Mis vrgenes y mis mancebos Han cado a espada. Has matado en el da de Tu ira, Has hecho matanza, no has perdonado.
Como en da de fiesta solemne convocaste Mis terrores de todas partes; Y no hubo en el da de la ira del SEOR Quien escapara ni sobreviviera. A los que cri y mantuve, Mi enemigo los extermin.
Yo soy el hombre que ha visto la afliccin A causa de la vara de Su furor.
El me ha llevado y me ha hecho andar En tinieblas y no en luz.
Ciertamente contra m ha vuelto y revuelto Su mano todo el da.
Ha hecho que se consuman mi carne y mi piel, Ha quebrado mis huesos.
Me ha sitiado y rodeado De amargura y de fatiga.
En lugares tenebrosos me ha hecho morar, Como los que han muerto hace tiempo.
Con muro me ha cercado y no puedo salir, Ha hecho pesadas mis cadenas.
Aun cuando clamo y pido auxilio, El cierra el paso a mi oracin.
Ha cerrado mis caminos con piedra labrada, Ha hecho tortuosos mis senderos.
El es para m como oso en acecho, Como len en lugares ocultos.
Ha desviado mis caminos y me ha destrozado, Me ha dejado desolado.
Ha tensado Su arco Y me ha puesto como blanco de la flecha.
Hizo que penetraran en mis entraas Las flechas de Su aljaba.
He venido a ser objeto de burla de todo mi pueblo, Su cancin todo el da.
El me ha llenado de amargura, Me ha embriagado con ajenjo.
Ha quebrado con guijarro mis dientes, Ha hecho que me revuelque en el polvo.
Y mi alma ha sido privada de la paz, He olvidado la felicidad.
Digo, pues: "Se me acabaron las fuerzas, Y mi esperanza que vena del SEOR."
Acurdate de mi afliccin y de mi vagar, Del ajenjo y de la amargura.
Ciertamente mi alma lo recuerda Y se abate mi alma dentro de m.
Esto traigo a mi corazn, Por esto tengo esperanza:
Que las misericordias del SEOR jams terminan, Pues nunca fallan Sus bondades;
Son nuevas cada maana; Grande es Tu fidelidad!
"El SEOR es mi porcin," dice mi alma, "por tanto en El espero."
Bueno es el SEOR para los que en El esperan, Para el alma que Lo busca.
Bueno es esperar en silencio La salvacin del SEOR.
Bueno es para el hombre llevar El yugo en su juventud.
Que se siente solo y en silencio Ya que El se lo ha impuesto.
Que ponga su boca en el polvo, Quiz haya esperanza;
Que d la mejilla al que lo hiere; Que se sacie de oprobios.
Porque el Seor no rechaza para siempre,
Antes bien, si aflige, tambin se compadecer Segn Su gran misericordia.
Porque El no castiga por gusto Ni aflige a los hijos de los hombres.
Aplastar bajo los pies A todos los prisioneros de un pas,
Privar del derecho a un hombre En presencia del Altsimo,
Defraudar a un hombre en su litigio: Estas cosas no aprueba el Seor.
Quin es aqul que habla y as sucede, A menos que el Seor lo haya ordenado?
No salen de la boca del Altsimo Tanto el mal como el bien?
Por qu ha de quejarse el ser viviente? Sea valiente frente a sus pecados!
Examinemos nuestros caminos y escudrimoslos, Y volvamos al SEOR.
Alcemos nuestro corazn en nuestras manos Hacia Dios en los cielos.
Nosotros hemos transgredido y nos hemos rebelado; T no has perdonado.
Te has cubierto de ira y nos has perseguido; Has matado y no has perdonado.
Te has cubierto de una nube Para que no pase la oracin.
Basura y escoria nos has hecho En medio de los pueblos.
Han abierto su boca contra nosotros Todos nuestros enemigos.
Nos han sobrevenido terror y foso, Desolacin y destruccin.
Arroyos de lgrimas derraman mis ojos A causa de la destruccin de la hija de mi pueblo (Jerusaln).
Mis ojos fluyen sin cesar, Ya que no hay descanso
Hasta que el SEOR mire Y vea desde los cielos.
Mis ojos traen dolor a mi alma Por todas las hijas de mi ciudad.
Mis enemigos, sin haber causa, Constantemente me han dado caza como a un ave.
Silenciaron mi vida en la fosa, Pusieron piedra sobre m.
Cubrieron las aguas mi cabeza, Dije: "Estoy perdido!"
Invoqu Tu nombre, oh SEOR, Desde la fosa ms profunda.
T oste mi voz: "No escondas Tu odo a mi clamor, a mi grito de auxilio."
Te acercaste el da que Te invoqu, Dijiste: "No temas!"
T has defendido, oh Seor, la causa de mi alma, T has redimido mi vida.
T has visto, oh SEOR, mi opresin, Juzga mi causa.
Has visto toda su venganza, Todas sus tramas contra m.
Has odo sus oprobios, oh SEOR, Todas sus tramas contra m;
Los labios de mis agresores y sus murmuraciones Estn contra m todo el da.
Se sienten o se levanten, mralos , Yo soy el objeto de su cancin.
T les dars su pago, oh SEOR, Conforme a la obra de sus manos.
Les dars dureza de corazn, Tu maldicin ser sobre ellos.
Los perseguirs con ira y los destruirs De debajo de los cielos del SEOR.
Cmo se ha ennegrecido el oro, Cmo ha cambiado el oro puro! Esparcidas estn las piedras sagradas Por las esquinas de todas las calles.
Los hijos preciados de Sion, Que valan su peso en oro puro, Cmo son tenidos por vasijas de barro, Obra de manos de alfarero!
Aun los chacales dan las ubres, Dan de mamar a sus cras; Pero la hija de mi pueblo (Jerusaln) se ha vuelto cruel Como los avestruces en el desierto.
La lengua del nio de pecho se le pega Al paladar por la sed; Los pequeos piden pan, Pero no hay quien se lo reparta.
Los que coman manjares Andan desolados por las calles; Los que se criaron entre prpura Abrazan cenizales.
La iniquidad de la hija de mi pueblo Es mayor que el pecado de Sodoma, Que fue derribada en un instante Sin que manos actuaran contra ella.
Sus consagrados eran ms puros que la nieve, Ms blancos que la leche, Ms rojizos de cuerpo que los corales, Como el zafiro era su apariencia.
Ms negro que el holln es su aspecto, No se les reconoce por las calles; Se les ha pegado la piel a sus huesos, Se ha marchitado, se ha vuelto como madera.
Ms dichosos son los que mueren a espada Que los que mueren de hambre, Que se consumen, extenuados, Por falta de los frutos de los campos.
Las manos de mujeres compasivas Cocieron a sus propios hijos, Que les sirvieron de comida A causa de la destruccin de la hija de mi pueblo (Jerusaln).
El SEOR ha cumplido Su furor, Ha derramado Su ardiente ira. Ha prendido un fuego en Sion Que ha consumido sus cimientos.
No creyeron los reyes de la tierra, Ni ninguno de los habitantes del mundo, Que el adversario y el enemigo pudieran entrar Por las Puertas de Jerusaln.
Pero a causa de los pecados de sus profetas Y de las iniquidades de sus sacerdotes, Quienes derramaron en medio de ella La sangre de los justos,
Vagaron ciegos por las calles, Manchados de sangre, Sin que nadie pudiera tocar sus vestidos.
"Aprtense! Inmundos!" gritaban de s mismos. "Aprtense, aprtense, no nos toquen!" As que huyeron y vagaron. Entre las naciones se deca: "No seguirn residiendo entre nosotros."
La presencia del SEOR los dispers, No volver a mirarlos. Ellos no honraron a los sacerdotes, Ni tuvieron piedad de los ancianos.
Aun nuestros ojos desfallecan, Buscar ayuda fue intil. En nuestro velar hemos aguardado A una nacin incapaz de salvar.
Ponan trampas a nuestros pasos Para que no anduviramos por nuestras calles. Nuestro fin se acercaba, Se cumplieron nuestros das, Porque haba llegado nuestro fin.
Nuestros perseguidores eran ms veloces Que las guilas del cielo; Por los montes nos persiguieron, En el desierto nos tendieron emboscadas.
El aliento de nuestras vidas, el ungido del SEOR, Fue atrapado en sus fosos, Aqul de quien habamos dicho: "A su sombra Viviremos entre las naciones."
Regocjate y algrate, hija de Edom, La que habitas en la tierra de Uz; Tambin a ti llegar la copa, Te embriagars y te desnudars.
Se ha completado el castigo de tu iniquidad, hija de Sion: No volver El a desterrarte; Mas castigar tu iniquidad, hija de Edom; Pondr al descubierto tus pecados.
Acurdate, oh SEOR, de lo que nos ha sucedido; Mira y ve nuestro oprobio.
Nuestra heredad ha pasado a extraos, Nuestras casas a extranjeros.
Hemos quedado hurfanos, sin padre, Nuestras madres, como viudas.
Por el agua que bebemos tenemos que pagar, Nuestra lea nos llega por precio.
Sobre nuestros cuellos estn nuestros perseguidores; No hay descanso para nosotros, estamos agotados.
A Egipto y a Asiria nos hemos sometido Para saciarnos de pan.
Nuestros padres pecaron, ya no existen, Y nosotros cargamos con sus iniquidades.
Esclavos dominan sobre nosotros, No hay quien nos libre de su mano.
Con peligro de nuestras vidas conseguimos nuestro pan, Enfrentndonos a la espada en el desierto.
Nuestra piel quema como un horno, A causa de los ardores del hambre.
Violaron a las mujeres en Sion, A las vrgenes en las ciudades de Jud.
Los prncipes fueron colgados de sus manos, Los rostros de los ancianos no fueron respetados.
Los jvenes trabajaron en el molino, Y los muchachos cayeron bajo el peso de la lea.
Los ancianos han dejado de estar a las puertas de la ciudad, Los jvenes de su msica.
Ha cesado el gozo de nuestro corazn, Se ha convertido en duelo nuestra danza.
Ha cado la corona de nuestra cabeza. Ay de nosotros, pues hemos pecado!
Por esto est abatido nuestro corazn, Por estas cosas se nublan nuestros ojos,
Porque el Monte Sion est asolado; Las zorras merodean en l.
Pero T, oh SEOR, reinas para siempre, Tu trono permanece de generacin en generacin.
Por qu Te olvidas para siempre de nosotros, Y nos abandonas a perpetuidad?
Resturanos a Ti, oh SEOR, y seremos restaurados; Renueva nuestros das como antao,
A no ser que nos hayas desechado totalmente, Y ests enojado en gran manera contra nosotros.
En el ao treinta, al quinto da del mes cuarto, estando yo entre los desterrados junto al ro Quebar, los cielos se abrieron y contempl visiones de Dios.
(En aquel da cinco del mes, en el ao quinto del destierro del rey Joaqun,
la palabra del SEOR fue dirigida al sacerdote Ezequiel, hijo de Buzi, en la tierra de los Caldeos junto al ro Quebar, y all vino sobre l la mano del SEOR.)
Mientras miraba, vi que vena del norte un viento huracanado, una gran nube con fuego fulgurante y un resplandor a su alrededor. En su centro haba algo como un metal refulgente en medio del fuego.
Tambin en su centro vi figuras semejantes a cuatro seres vivientes. Y ste era su aspecto: tenan forma humana.
Cada uno de ellos tena cuatro caras, y cuatro alas.
Sus piernas eran rectas, y la planta de sus pies era como la planta de la pezua del ternero, y brillaban como bronce bruido.
Bajo sus alas, a sus cuatro lados, tenan manos humanas. Los cuatro tenan caras y alas.
Sus alas se tocaban una a la otra y sus caras no se volvan cuando andaban. Cada uno iba de frente hacia adelante.
La forma de sus caras era como la cara de un hombre; los cuatro tenan cara de len a la derecha y cara de toro a la izquierda; y los cuatro tenan cara de guila.
As eran sus caras. Sus alas se extendan por encima; con dos se tocaban entre s y con dos cubran su cuerpo.
Cada uno iba de frente hacia adelante; adondequiera que iba el espritu, iban ellos, sin volverse cuando andaban.
En medio de los seres vivientes haba algo que pareca carbones encendidos en llamas, eran como antorchas que se lanzaban de un lado a otro entre los seres vivientes. El fuego resplandeca, y del fuego salan rayos.
Y los seres vivientes corran de un lado a otro como el fulgor del relmpago.
Mir a los seres vivientes, y vi que haba una rueda en la tierra junto a cada uno de los seres vivientes de cuatro caras.
El aspecto de las ruedas y su hechura era como el brillo del crislito, y las cuatro tenan la misma forma; su aspecto y su hechura eran como si una rueda estuviera dentro de la otra rueda.
Cuando andaban, se movan en las cuatro direcciones, sin volverse cuando andaban.
Sus aros eran altos e imponentes, y los aros de las cuatro ruedas estaban llenos de ojos alrededor.
Cuando los seres vivientes andaban, las ruedas se movan con ellos. Y cuando los seres vivientes se levantaban de la tierra, las ruedas tambin se levantaban.
Adondequiera que iba el espritu, iban ellos en esa direccin. Y las ruedas se levantaban junto con ellos; porque el espritu de los seres vivientes estaba en las ruedas.
Cuando los seres andaban, andaban ellas, y cuando ellos se detenan, se detenan ellas. Y cuando ellos se levantaban de la tierra, las ruedas se levantaban junto con ellos, porque el espritu de los seres vivientes estaba en las ruedas.
Sobre las cabezas de los seres vivientes haba algo semejante a un firmamento con el brillo deslumbrante de un cristal, extendido por encima de sus cabezas.
Debajo del firmamento sus alas se extendan derechas, la una hacia la otra; cada uno tena dos que cubran sus cuerpos por un lado y por el otro.
Y o el ruido de sus alas cuando andaban, como el estruendo de muchas aguas, como la voz del Todopoderoso (Shaddai), un ruido de tumulto como el ruido de un campamento militar. Cada vez que se detenan, bajaban sus alas.
Tambin hubo un ruido por encima del firmamento que haba sobre sus cabezas. Cada vez que se detenan, bajaban sus alas.
Sobre el firmamento que estaba por encima de sus cabezas haba algo semejante a un trono, de aspecto como de piedra de zafiro; y en lo que se asemejaba a un trono, sobre l, en lo ms alto, haba una figura con apariencia de
Entonces observ que en lo que parecan Sus lomos y hacia arriba, haba algo como metal refulgente que luca como fuego dentro de ella en derredor, y en lo que parecan Sus lomos y hacia abajo vi algo como fuego, y un resplandor a Su alrededor.
Como el aspecto del arco iris que aparece en las nubes en un da lluvioso, as era el aspecto del resplandor en derredor. Tal era el aspecto de la semejanza de la gloria del SEOR. Cuando lo vi, ca rostro en tierra y o una
Entonces El me dijo: "Hijo de hombre, ponte en pie para que Yo te hable."
Mientras El me hablaba el Espritu entr en m y me puso en pie; y o al que me hablaba.
Entonces me dijo: "Hijo de hombre, Yo te envo a los Israelitas, a una nacin de rebeldes que se ha rebelado contra M; ellos y sus padres se han levantado contra M hasta este mismo da.
"A los hijos de duro semblante y corazn empedernido, a quienes te envo, les dirs: 'As dice el Seor DIOS.'
"Tal vez ellos escuchen o dejen de escuchar, porque son una casa rebelde, sabrn que un profeta ha estado entre ellos.
"Y t, hijo de hombre, no temas; no les temas a ellos ni a sus palabras aunque haya contigo cardos y espinas y te sientes en escorpiones. No temas sus palabras ni te atemorices ante ellos, porque son una casa rebelde.
"Les hablars Mis palabras, escuchen o dejen de escuchar, porque son rebeldes.
"Y t, hijo de hombre, escucha lo que te hablo; no seas rebelde como esa casa rebelde. Abre tu boca y come lo que te voy a dar."
Entonces mir que una mano estaba extendida hacia m, y en ella haba un libro (un rollo).
El lo desenroll delante de m, y estaba escrito por delante y por detrs; y en l estaban escritas lamentaciones, gemidos y ayes.
Entonces El me dijo: "Hijo de hombre, come lo que tienes delante; cmete este rollo, y ve, habla a la casa de Israel."
Abr, pues, mi boca, y El me dio a comer el rollo.
Entonces me dijo: "Hijo de hombre, alimenta tu estmago y llena tu cuerpo de este rollo que te doy." Y lo com, y fue en mi boca dulce como la miel.
Me dijo adems: "Hijo de hombre, ve a la casa de Israel y hblales con Mis palabras.
"Porque no eres enviado a un pueblo de habla incomprensible y lengua difcil, sino a la casa de Israel.
"Tampoco te envo a pueblos numerosos de habla incomprensible y lengua difcil cuyas palabras no puedas entender. Aunque si te enviara a ellos, ellos te escucharan.
"Pero la casa de Israel no querr escucharte, ya que no quieren escucharme a M. Ciertamente toda la casa de Israel es terca y de duro corazn.
"Por eso he hecho tu rostro tan duro como sus rostros, y tu frente tan dura como sus frentes.
"Como esmeril, ms duro que el pedernal, he hecho tu frente. No les temas ni te atemorices ante ellos, porque son casa rebelde."
Adems me dijo: "Hijo de hombre, recibe en tu corazn todas Mis palabras que Yo te hablo, y escchalas atentamente.
"Y ve a los desterrados, a los hijos de tu pueblo; hblales y diles, escuchen o dejen de escuchar: 'As dice el Seor DIOS.'"
Entonces el Espritu me levant, y o detrs de m un gran ruido atronador: "Bendita sea la gloria del SEOR desde Su lugar."
O el ruido de las alas de los seres vivientes que se tocaban una a la otra, y el ruido de las ruedas junto a ellos, un gran ruido atronador.
El Espritu me levant y me tom; yo iba con amargura en la indignacin de mi espritu, y la mano del SEOR era fuerte sobre m.
Entonces vine a los desterrados de Tel Abib que habitaban junto al ro Quebar, y all donde ellos vivan, estuve sentado siete das, atnito, en medio de ellos.
Despus de los siete das vino a m la palabra del SEOR:
"Hijo de hombre, te he puesto por centinela de la casa de Israel. Cuando oigas la palabra de Mi boca, advirteles de Mi parte.
"Cuando Yo diga al impo: 'Ciertamente morirs,' si no le adviertes, si no hablas para advertir al impo de su mal camino a fin de que viva, ese impo morir por su iniquidad, pero Yo demandar su sangre de tu mano.
"Pero si t has advertido al impo, y ste no se aparta de su impiedad ni de su camino impo, l morir por su iniquidad, pero t habrs salvado tu vida.
"Y cuando un justo se desve de su justicia y cometa iniquidad, Yo pondr un obstculo delante de l, y morir; porque t no le advertiste, l morir por su pecado, y las obras de justicia que haba hecho no sern recordadas, pero Yo demandar
"Sin embargo, si t has advertido al justo de que el justo no debe pecar, y l no peca, ciertamente vivir porque acept la advertencia, y t habrs salvado tu vida."
La mano del SEOR vino all sobre m, y El me dijo: "Levntate, ve a la llanura, y all te hablar."
As que me levant y sal a la llanura; y la gloria del SEOR estaba parada all, como la gloria que yo haba visto junto al ro Quebar, y ca rostro en tierra.
Entonces el Espritu entr en m, me hizo ponerme en pie y habl conmigo, y me dijo: "Ve, encirrate en tu casa.
"Y t, hijo de hombre, mira, te echarn cuerdas y con ellas te atarn para que no salgas en medio de ellos.
"Har que tu lengua se te pegue al paladar y enmudecers, y no sers para ellos el hombre que reprenda, porque son una casa rebelde.
"Pero cuando Yo te hable, te abrir la boca, y les dirs: 'As dice el Seor DIOS.' El que oye, que oiga; el que rehse or, que rehse; porque son una casa rebelde.
"Y t, hijo de hombre, toma una tableta de barro, ponla delante de ti y graba en ella una ciudad, Jerusaln.
"Entonces pon sitio contra ella: edifica un muro de asedio contra ella, echa un terrapln contra ella, pon campamentos delante de ella, y coloca contra ella arietes alrededor.
"Despus toma una sartn de hierro y colcala como un muro de hierro entre ti y la ciudad, dirige tu rostro hacia ella y quedar bajo sitio: t la sitiars. Esta es una seal para la casa de Israel.
"Y t acustate sobre el lado izquierdo, y pon sobre l la iniquidad de la casa de Israel; por el nmero de das que ests acostado sobre l, llevars su iniquidad.
"Porque Yo te he asignado un nmero de das igual a los aos de su iniquidad, 390 das. T cargars, pues, con la iniquidad de la casa de Israel.
"Cuando los hayas cumplido, te acostars por segunda vez, pero sobre el lado derecho, y llevars la iniquidad de la casa de Jud. Te la he asignado por cuarenta das, un da por cada ao.
"Entonces dirigirs tu rostro y tu brazo desnudo hacia el sitio de Jerusaln, y profetizars contra ella.
"Te atar con cuerdas para que no puedas volverte de un lado a otro, hasta que hayas cumplido los das de tu sitio.
"En cuanto a ti, toma trigo, cebada, habas, lentejas, millo y centeno; ponlos en una vasija y hazte pan con ellos; conforme al nmero de das que ests acostado sobre tu lado, 390 das, lo comers.
"El alimento que comas ser de veinte siclos (228 gramos) de peso por da; lo comers de tiempo en tiempo.
"Bebers el agua por medida: medio litro (la sexta parte de un hin); la bebers de tiempo en tiempo.
"Comers torta de cebada, habindola cocido sobre excrementos humanos a la vista de ellos."
Entonces el SEOR dijo: "As comern los Israelitas su pan inmundo entre las naciones donde los arrojar."
Pero yo dije: "Ah, Seor DIOS! Nunca me he contaminado; porque desde mi juventud hasta ahora nunca he comido animal muerto o despedazado, ni jams ha entrado en mi boca carne inmunda."
Entonces El me dijo: "Mira, te concedo que prepares tu pan sobre estircol de vaca en lugar de sobre excremento humano."
Me dijo adems: "Hijo de hombre, voy a romper la provisin de pan en Jerusaln, y comern el pan por peso y con angustia, y bebern el agua por medida y con terror,
para que al escasear el pan y el agua, se aterren unos a otros y se consuman en su iniquidad.
"Y t, hijo de hombre, toma una espada afilada; tmala y hazla pasar sobre tu cabeza y sobre tu barba como navaja de barbero. Toma luego una balanza y divide el pelo cortado.
"Una tercera parte del pelo lo quemars a fuego en medio de la ciudad cuando terminen los das del sitio. Tomars otra tercera parte y golpears con la espada alrededor de la ciudad; y la otra tercera parte la esparcirs al viento. Entonces Yo
"Toma tambin de all unos pocos de los pelos y talos en la orla de tu manto.
"Toma otra vez algunos de ellos, chalos en medio del fuego, y qumalos en el fuego. De ah saldr el fuego hacia toda la casa de Israel.
"As dice el Seor DIOS: 'Esta es Jerusaln. Yo la coloqu en el centro de las naciones y de los territorios a su alrededor.
'Pero ella se ha rebelado contra Mis ordenanzas con ms impiedad que las naciones, y contra Mis estatutos ms que los territorios alrededor de ella; porque ha desechado Mis ordenanzas y no han andado en Mis estatutos.'
"Por tanto, as dice el Seor DIOS: 'Porque la rebelin de ustedes es mayor que la de las naciones que los rodean, y no han andado en Mis estatutos ni observado Mis ordenanzas, ni tampoco han observado las ordenanzas de las naciones que los rodean,'
por eso, as dice el Seor DIOS: 'Yo, Yo mismo, estoy contra ti, y ejecutar juicios en medio de ti a la vista de las naciones.
'Y har en ti lo que no he hecho y lo que no volver a hacer jams a causa de todas tus abominaciones.
'Por eso, los padres se comern a sus hijos en medio de ti, y los hijos se comern a sus padres; ejecutar juicios en ti y esparcir cuantos te queden a todos los vientos.
'Por tanto, vivo Yo!,' declara el Seor DIOS, 'que por haber profanado Mi santuario con todos tus dolos detestables y con todas tus abominaciones, Yo me retirar, Mi ojo no tendr piedad y tampoco perdonar.
'Una tercera parte de ti morir de pestilencia o ser consumida por el hambre en medio de ti, otra tercera parte caer a espada alrededor de ti y la otra tercera parte esparcir a todos los vientos, y Yo desenvainar la espada tras ellos.
'Se desahogar Mi ira, saciar en ellos Mi furor y Me vengar; entonces sabrn que Yo, el SEOR, he hablado en Mi celo cuando desahogue Mi furor contra ellos.
'Te har desolacin y oprobio entre las naciones que te rodean, a los ojos de todos los que pasen.
'Y sers oprobio, escarnio, advertencia y objeto de horror para las naciones que te rodean, cuando haga juicios contra ti con ira, furor y terribles reprensiones. Yo, el SEOR, he hablado.
'Cuando enve contra ellos las saetas mortferas del hambre para destruccin, las cuales enviar para destruirlos, entonces tambin aumentar el hambre sobre ustedes y romper la provisin de pan.
'Enviar tambin sobre ti hambre y fieras, y te dejarn sin hijos. La plaga y la sangre pasarn por ti, y mandar sobre ti la espada. Yo, el SEOR, he hablado.'"
Y vino a m la palabra del SEOR:
"Hijo de hombre, pon tu rostro hacia los montes de Israel, profetiza contra ellos,
y di: 'Montes de Israel, escuchen la palabra del Seor DIOS. As dice el Seor DIOS a los montes, las colinas, las barrancas y a los valles: "Yo mismo traer sobre ustedes la espada y destruir sus lugares altos.
"Sus altares sern devastados, sus altares de incienso sern destrozados y har que caigan sus muertos delante de sus dolos.
"Tambin pondr los cadveres de los Israelitas delante de sus dolos, y esparcir sus huesos alrededor de sus altares.
"Dondequiera que ustedes tengan sus moradas, las ciudades quedarn desoladas y los lugares altos devastados, para que queden desolados y devastados sus altares, rotos y eliminados sus dolos, derribados sus altares de incienso y borradas sus ob
"Los muertos caern en medio de ustedes, y sabrn que Yo soy el SEOR.
"Sin embargo dejar un remanente, porque tendrn entre las naciones a los que escaparon de la espada cuando estn esparcidos por las tierras.
"Entonces los que de ustedes escapen Me recordarn entre las naciones adonde sern llevados cautivos. Porque he sufrido a causa de sus corazones adlteros que se apartaron de M, y a causa de sus ojos que se prostituyeron tras sus dolos. Pero se aborrec
"Y sabrn que Yo soy el SEOR; no en vano he dicho que les hara este mal."'
"As dice el Seor DIOS: 'Bate tus manos, golpea con tu pie, y di: "Ay!, a causa de todas las graves abominaciones de la casa de Israel, que a espada, de hambre y de pestilencia caern.
"El que est lejos morir de pestilencia, el que est cerca caer a espada, y el que quede y est sitiado morir de hambre. As desahogar Mi furor sobre ellos.
"Entonces ustedes sabrn que Yo soy el SEOR, cuando sus muertos estn en medio de sus dolos alrededor de sus altares, en toda colina elevada, en todas las cumbres de los montes, bajo todo rbol verde y bajo toda encina frondosa, lugares donde ofrecan
"As que por todas sus moradas extender Mi mano contra ellos, y har la tierra ms desolada y devastada que el desierto hacia Diblat; y sabrn que Yo soy el SEOR."'"
Y vino a m la palabra del SEOR:
"Y t, hijo de hombre, di: 'As dice el Seor DIOS a la tierra de Israel: "El fin, el fin viene sobre los cuatro extremos de esta tierra!
"Ahora viene el fin sobre ti y enviar Mi ira contra ti; te juzgar conforme a tus caminos y traer sobre ti todas tus abominaciones.
"Mi ojo no tendr piedad de ti ni Yo te perdonar; sino que te pagar conforme a tus caminos, y tus abominaciones en medio de ti quedarn; y sabrn que Yo soy el SEOR."'
"As dice el Seor DIOS: 'Un desastre! Viene un desastre sin igual!
'El fin viene, viene el fin; se ha despertado contra ti; ya ha venido.
'Te ha llegado tu turno (tu sentencia), oh habitante de la tierra. Ha llegado el tiempo, se acerca el da; pnico, y no jbilo, en los montes.
'Ahora pronto derramar Mi furor sobre ti y descargar Mi ira contra ti. Te juzgar conforme a tus caminos y traer sobre ti todas tus abominaciones.
'Mi ojo no tendr piedad ni Yo perdonar. Te pagar conforme a tus caminos, y tus abominaciones quedarn en medio de ti; y sabrn que soy Yo, el SEOR, el que hiere.
'Llega el da; ya viene. Ha salido tu turno, ha florecido la vara, ha reverdecido la arrogancia.
'Se ha levantado la violencia para hacerse vara de impiedad. Nada quedar de ellos, ni de su multitud, ni de su riqueza, ni gloria entre ellos.
'El tiempo ha llegado, ha venido el da. No se alegre el que compra ni se lamente el que vende, porque el furor est sobre toda su multitud.
'Ciertamente el vendedor no recuperar lo vendido mientras ambos vivan, porque la visin acerca de toda su multitud no ser revocada; y nadie, a causa de su iniquidad, podr conservar su vida.
'Han tocado la trompeta y lo han preparado todo, pero nadie va a la batalla; porque Mi furor est contra toda su multitud.
'La espada est afuera, y la plaga y el hambre estn dentro. El que est en el campo morir a espada, y al que est en la ciudad, la plaga y el hambre lo consumirn.
'Aun cuando escapen los sobrevivientes, estarn sobre los montes como palomas de los valles, todos ellos gimiendo por su iniquidad.
'Todas las manos se debilitarn, y todas las rodillas sern como de agua.
'Se ceirn de cilicio y los cubrir el terror; en todos los rostros habr vergenza y todas las cabezas estarn rapadas.
'Arrojarn su plata en las calles y su oro se convertir en cosa abominable; ni su plata ni su oro podrn librarlos el da de la ira del SEOR. No saciarn su apetito ni llenarn sus estmagos, porque su iniquidad ha llegado a ser ocasin de tropiezo.
'Cambiaron la belleza de Sus ornamentos en orgullo, y de ellos hicieron las imgenes de sus abominaciones y de sus cosas detestables; por tanto, har que esto sea cosa abominable para ellos.
'Lo entregar todo en manos de extraos por botn y a los impos de la tierra por despojo, y lo profanarn.
'Apartar de ellos Mi rostro y profanarn Mi lugar secreto; entrarn en l ladrones y lo profanarn.
'Haz la cadena, porque la tierra est llena de crmenes sangrientos y la ciudad llena de violencia.
'Por tanto, traer a las ms perversas de las naciones, y se apoderarn de sus casas; har cesar el orgullo de los poderosos y sus santuarios sern profanados.
'Cuando llegue la angustia, buscarn la paz, pero no habr paz .
'Vendr calamidad sobre calamidad, y habr rumor tras rumor. Entonces buscarn visin del profeta, y la ley desaparecer del sacerdote y el consejo de los ancianos.
'El rey har duelo, el prncipe se vestir de horror y temblarn las manos del pueblo de la tierra. Segn su conducta los tratar, y por sus juicios los juzgar; y sabrn que Yo soy el SEOR.'"
Y sucedi en el ao sexto, en el da cinco del mes sexto, que estando yo sentado en mi casa con los ancianos de Jud sentados ante m, baj all sobre m la mano del Seor DIOS.
Entonces mir, y vi una figura con aspecto de hombre; desde Sus lomos para abajo tena la apariencia de fuego, y desde Sus lomos para arriba tena la apariencia de un resplandor, como el aspecto de un metal refulgente.
Y extendi algo semejante a una mano y me tom por un mechn de mi cabello; y el Espritu me alz entre la tierra y el cielo y me llev a Jerusaln en visiones de Dios, a la entrada de la puerta que mira al norte del atrio interior, a
La gloria del Dios de Israel estaba all, como la visin que yo haba visto en la llanura.
Y Dios me dijo: "Hijo de hombre, levanta ahora tus ojos hacia el norte." Y levant mis ojos hacia el norte, y vi que al norte de la puerta del altar, a la entrada estaba el dolo de los celos.
Entonces El me dijo: "Hijo de hombre, ves lo que hacen stos, las grandes abominaciones que comete aqu la casa de Israel para que Me aleje de Mi santuario? Pero an vers mayores abominaciones."
Despus me llev a la entrada del atrio, y mir que haba un agujero en el muro.
Y me dijo: "Hijo de hombre, cava ahora en el muro." Cav en el muro, y tena una entrada.
Entonces me dijo: "Entra y mira las perversas abominaciones que ellos estn cometiendo aqu."
Entr, pues, y mir; y vi grabados en el muro, por todo alrededor, toda clase de reptiles y bestias y cosas abominables, y todos los dolos de la casa de Israel.
Frente a ellos estaban de pie setenta hombres de los ancianos de la casa de Israel. Tambin Jaazanas, hijo de Safn, estaba de pie entre ellos, cada uno con su incensario en la mano; y el aroma de la nube de incienso suba.
Entonces Dios me dijo: "Hijo de hombre, has visto lo que hacen en la oscuridad los ancianos de la casa de Israel, cada uno en su cmara de imgenes grabadas? Porque ellos dicen: 'El SEOR no nos ve; el SEOR ha abandonado la tierra.'"
Tambin me dijo: "An vers que cometen mayores abominaciones."
Entonces me llev a la entrada de la puerta de la casa del SEOR que est al norte; y haba all mujeres sentadas llorando a Tamuz.
Y me dijo: "Has visto, hijo de hombre? An vers mayores abominaciones que stas."
Entonces me llev al atrio interior de la casa del SEOR. Y a la entrada del templo del SEOR, entre el prtico y el altar, haba unos veinticinco hombres de espaldas al templo del SEOR y de cara al oriente, y se postraban hacia el oriente, ha
Y El me dijo: "Has visto, hijo de hombre? Le parece poco a la casa de Jud cometer las abominaciones que aqu han cometido, que han llenado la tierra de violencia y Me han provocado repetidas veces? Porque se llevan el ramo a la nariz.
"Por tanto, ciertamente Yo obrar con furor. Mi ojo no tendr piedad, ni Yo perdonar; y aunque griten a Mis odos con gran voz, no los escuchar."
Entonces Dios grit a mis odos con gran voz, diciendo: "Acrquense, verdugos de la ciudad, cada uno con su arma destructora en la mano."
Y seis hombres venan por el camino de la puerta superior que mira al norte, cada uno con su arma destructora en la mano. Entre ellos haba un hombre vestido de lino con una cartera de escribano a la cintura. Y entraron y se pusieron junto al altar de br
Entonces la gloria del Dios de Israel subi del querubn sobre el cual haba estado, hacia el umbral del templo. Y llam al hombre vestido de lino que tena la cartera de escribano a la cintura;
y el SEOR le dijo: "Pasa por en medio de la ciudad, por en medio de Jerusaln, y pon una seal en la frente de los hombres que gimen y se lamentan por todas las abominaciones que se cometen en medio de ella."
Pero o que a los otros les dijo: "Pasen por la ciudad en pos de l y hieran; no tenga piedad su ojo, no perdonen.
"Maten a viejos, jvenes, doncellas, nios y mujeres hasta el exterminio, pero no toquen a ninguno sobre quien est la seal. Comenzarn por Mi santuario." Comenzaron, pues, con los ancianos que estaban delante del templo.
Entonces les dijo: "Profanen el templo y llenen de muertos los atrios. Salgan!" Y salieron, y fueron hiriendo por la ciudad.
Mientras heran, qued yo solo y ca sobre mi rostro; clam y dije: "Ah, Seor DIOS! Destruirs a todo el remanente de Israel derramando Tu furor sobre Jerusaln?"
Entonces el SEOR me respondi: "La iniquidad de la casa de Israel y de Jud es grande en extremo, la tierra est llena de sangre y la ciudad est llena de perversin; porque dicen: 'El SEOR ha abandonado la tierra, el SEOR nada ve.'
"Pero en cuanto a M, tampoco Mi ojo tendr piedad, ni Yo perdonar, sino que har recaer su conducta sobre sus cabezas."
Entonces el hombre vestido de lino que tena la cartera a la cintura, trajo un informe, diciendo: "He hecho tal como me ordenaste."
Despus mir, y en el firmamento que estaba sobre las cabezas de los querubines, vi que apareci sobre ellos como una piedra de zafiro de apariencia semejante a un trono.
Y el SEOR le dijo al hombre vestido de lino: "Entra en medio de las ruedas debajo de los querubines, llena tus manos de carbones encendidos de entre los querubines y esprcelos sobre la ciudad." Y el hombre entr ante mis ojos.
Los querubines estaban de pie a la derecha del templo cuando el hombre entr, y la nube llenaba el atrio interior.
Entonces la gloria del SEOR subi del querubn hacia el umbral del templo, y el templo se llen de la nube, y el atrio se llen del resplandor de la gloria del SEOR.
El ruido de las alas de los querubines se oa hasta el atrio exterior, como la voz del Dios Todopoderoso (El Shaddai) cuando habla.
Cuando El le orden al hombre vestido de lino: "Toma fuego de entre las ruedas, de entre los querubines," l entr y se par junto a una rueda.
El querubn extendi su mano de entre los querubines hacia el fuego que estaba entre ellos, lo tom y lo puso en las manos del que estaba vestido de lino, el cual lo tom y sali.
Debajo de sus alas los querubines parecan tener la forma de la mano de un hombre.
Entonces mir, y vi cuatro ruedas junto a los querubines, cada rueda junto a cada querubn; el aspecto de las ruedas era como el brillo de una piedra de Tarsis.
En cuanto a su apariencia, las cuatro tenan la misma semejanza, como si una rueda estuviera dentro de la otra rueda.
Cuando andaban, se movan en las cuatro direcciones, sin volverse cuando andaban, sino que seguan la direccin en que ponan el rostro, sin volverse cuando andaban.
Y todo su cuerpo, sus espaldas, sus manos, sus alas y las ruedas estaban llenos de ojos alrededor, las ruedas de los cuatro.
A las ruedas se les llam "torbellino," y yo lo o.
Y cada uno de los querubines tena cuatro caras. La primera cara era la cara de un querubn, la segunda, la cara de un hombre, la tercera, la cara de un len y la cuarta, la cara de un guila.
Entonces los querubines se levantaron. Estos eran los seres vivientes que yo haba visto en el ro Quebar.
Cuando los querubines andaban, las ruedas andaban a su lado; y cuando los querubines alzaban sus alas para elevarse del suelo, las ruedas no se apartaban de su lado.
Cuando los querubines se detenan, las ruedas se detenan, y cuando se levantaban, las ruedas se levantaban con ellos, porque el espritu de los seres vivientes estaba en ellas.
Entonces la gloria del SEOR sali de sobre el umbral del templo y se puso sobre los querubines.
Cuando los querubines alzaron sus alas y se elevaron del suelo ante mis ojos salieron con las ruedas a su lado, y se detuvieron a la entrada de la puerta oriental de la casa del SEOR. Y la gloria del Dios de Israel estaba por encima, sobre ellos.
Estos eran los seres vivientes que yo haba visto debajo del Dios de Israel junto al ro Quebar; entonces supe que eran querubines.
Cada uno tena cuatro caras y cada uno cuatro alas, y haba una semejanza de manos de hombre debajo de sus alas.
En cuanto a la forma de sus caras, eran las mismas caras cuya apariencia yo haba visto junto al ro Quebar. Cada uno caminaba derecho hacia adelante.
Entonces el Espritu me levant y me llev a la puerta oriental de la casa del SEOR que mira al oriente. Y a la entrada de la puerta haba veinticinco hombres, y entre ellos vi a Jaazanas, hijo de Azur, y a Pelatas, hijo de Benaa, jefes del
Y Dios me dijo: "Hijo de hombre, estos son los hombres que traman iniquidad y dan malos consejos en esta ciudad,
los cuales dicen: 'No est cerca el tiempo de edificar casas? Esta ciudad es la olla y nosotros la carne.'
"Por tanto, profetiza contra ellos, profetiza, hijo de hombre."
Entonces el Espritu del SEOR cay sobre m, y me orden que dijera: "As dice el SEOR: 'As han dicho ustedes, casa de Israel, Yo conozco sus pensamientos.
"Han multiplicado sus muertos en esta ciudad, han llenado sus calles de muertos."
'Por tanto, as dice el Seor DIOS: "Sus muertos, los que han dejado en medio de la ciudad, son la carne, y ella es la olla; pero Yo los sacar de ella.
"Han temido la espada, y espada traer sobre ustedes," declara el Seor DIOS.
"Los sacar de en medio de la ciudad, los entregar en manos de extraos y traer juicios contra ustedes.
"A espada caern; en los confines de Israel los juzgar; y sabrn que Yo soy el SEOR.
"Esta ciudad no ser olla para ustedes, ni ustedes sern carne en medio de ella; hacia los confines de Israel los juzgar.
"As sabrn que Yo soy el SEOR; porque no han andado en Mis estatutos ni han cumplido Mis ordenanzas, sino que han obrado conforme a las costumbres de las naciones que los rodean."'"
Y mientras yo profetizaba, Pelatas, hijo de Benaa, muri. Entonces ca sobre mi rostro, y clam a gran voz: "Ah, Seor DIOS! Vas a acabar por completo con el remanente de Israel?"
Entonces vino a m la palabra del SEOR:
"Hijo de hombre, tus hermanos, tus parientes, los hombres en el destierro contigo y toda la casa de Israel, todos ellos, son aqullos a quienes los habitantes de Jerusaln han dicho: 'Aljense del SEOR; a nosotros se nos ha dado esta tierra en
"Por tanto, di: 'As dice el Seor DIOS: "Aunque los haba echado lejos entre las naciones, y aunque Yo los haba dispersado por las tierras, sin embargo fui para ellos un santuario por poco tiempo en las tierras adonde haban ido."'
"Por tanto di: 'As dice el Seor DIOS: "Yo los recoger de entre los pueblos y los reunir de las tierras entre las cuales han sido dispersados, y les dar la tierra de Israel."'
"Cuando lleguen all, quitarn de ella todas sus cosas detestables y todas sus abominaciones.
"Yo les dar un solo corazn y pondr un espritu nuevo dentro de ellos. Y quitar de su carne el corazn de piedra y les dar un corazn de carne,
para que anden en Mis estatutos, guarden Mis ordenanzas y los cumplan. Entonces sern Mi pueblo y Yo ser su Dios.
"Pero en cuanto a aqullos cuyo corazn va detrs de sus cosas detestables y abominaciones, har recaer su conducta sobre su cabeza," declara el Seor DIOS.
Entonces los querubines alzaron sus alas con las ruedas a su lado, y la gloria del Dios de Israel estaba por encima, sobre ellos.
La gloria del SEOR se elev de en medio de la ciudad, y se detuvo sobre el monte que est al oriente de la ciudad.
Y el Espritu me levant y me llev a Caldea (Babilonia), a los desterrados, en visin por el Espritu de Dios. Y se alej de m la visin que haba visto.
Entonces habl a los desterrados de todas las cosas que el SEOR me haba mostrado.
Entonces vino a m la palabra del SEOR:
"Hijo de hombre, t habitas en medio de la casa rebelde; tienen ojos para ver y no ven, odos para or y no oyen, porque son una casa rebelde.
"Y t, hijo de hombre, preprate el equipaje del destierro y sal al destierro de da, ante sus ojos; sal al destierro desde tu lugar a otro lugar, ante sus ojos. Quiz entiendan, aunque son una casa rebelde.
"Saca tu equipaje como equipaje del destierro, de da, ante sus ojos. Entonces sal t por la tarde, ante sus ojos, como los que salen al destierro.
"Ante sus ojos haz un hueco en el muro y sal por l.
"Ante sus ojos carga el equipaje sobre los hombros y scalo en la oscuridad. Cbrete el rostro para no ver la tierra, porque te he puesto por seal a la casa de Israel."
Yo hice tal como se me haba mandado. Saqu mi equipaje de da como el equipaje de un desterrado. Entonces al atardecer cav con mis manos a travs del muro; sal en la oscuridad y cargu el equipaje sobre los hombros, a la vista de ellos.
Por la maana vino a m la palabra del SEOR:
"Hijo de hombre, no te ha dicho la casa de Israel, esa casa rebelde: 'Qu ests haciendo?'
"Diles: 'As dice el Seor DIOS: "Esta carga (Este orculo) se refiere al prncipe en Jerusaln y a toda la casa de Israel que est en medio de ella."'
"Yo soy su seal. 'Como he hecho, as se har con ellos; irn al destierro, a la cautividad.'
"Y el prncipe que est en medio de ellos, cargar su equipaje sobre los hombros en la oscuridad, y saldr. Cavar un hueco en el muro para sacarlo. Cubrir su rostro para no ver la tierra con sus ojos.
"Extender Mi red sobre l y quedar preso en Mi trampa. Lo llevar a Babilonia, a la tierra de los Caldeos; pero no la ver, y morir all.
"Y a todos los que los rodean, sus servidores y todas sus tropas, los esparcir a todos los vientos y sacar la espada tras ellos.
"Y sabrn que Yo soy el SEOR cuando los disperse entre las naciones y los esparza por las tierras.
"Pero preservar a algunos de ellos de la espada, del hambre y de la pestilencia, para que cuenten todas sus abominaciones entre las naciones adonde vayan, y sepan que Yo soy el SEOR."
Y vino a m la palabra del SEOR:
"Hijo de hombre, come tu pan con temblor y bebe tu agua con estremecimiento y angustia.
"Y dile a la gente de la tierra: 'As dice el Seor DIOS acerca de los habitantes de Jerusaln sobre el suelo de Israel: "Comern su pan con angustia y bebern su agua con terror, porque su tierra ser despojada de su abundancia a causa de la violencia d
"Las ciudades habitadas sern devastadas y la tierra vendr a ser una desolacin. As ustedes sabrn que Yo soy el SEOR."'"
Entonces vino a m la palabra del SEOR:
"Hijo de hombre, qu proverbio es se que ustedes tienen acerca de la tierra de Israel, que dice: 'Se alargan los das y desaparece toda visin'?
"Por tanto, diles: 'As dice el Seor DIOS: "Har cesar este proverbio para que ya no lo usen como proverbio en Israel." Diles, pues: "Se acercan los das y el cumplimiento de toda visin.
"Porque ya no habr ninguna visin falsa ni adivinacin lisonjera en medio de la casa de Israel.
"Porque Yo, el SEOR, hablar, y toda palabra que diga se cumplir. No se demorar ms, sino que en sus das, oh casa rebelde, hablar la palabra y la cumplir," declara el Seor DIOS.'"
Y vino a m la palabra del SEOR:
"Hijo de hombre, la casa de Israel dice: 'La visin que l ve es para dentro de muchos das, y para tiempos lejanos l profetiza.'
"Por tanto, diles: 'As dice el Seor DIOS: "Ninguna de Mis palabras se demorar ms. Toda palabra que diga se cumplir,"'" declara el Seor DIOS.
Entonces vino a m la palabra del SEOR:
"Hijo de hombre, profetiza contra los profetas de Israel que profetizan, y dile a los que profetizan por su propia inspiracin: 'Escuchen la palabra del SEOR.
'As dice el Seor DIOS: "Ay de los profetas necios que siguen su propio espritu y no han visto nada!
"Como zorras entre ruinas han sido tus profetas, oh Israel.
"Ustedes no han subido a las brechas, ni han levantado un muro alrededor de la casa de Israel, para que pueda resistir en la batalla en el da del SEOR.
"Han visto falsedad y adivinacin mentirosa los que dicen: 'El SEOR declara,' cuando el SEOR no los ha enviado; no obstante, esperan el cumplimiento de su palabra.
"No han visto una visin falsa y han hablado una adivinacin mentirosa cuando dicen: 'El SEOR declara,' y Yo no he hablado?"'"
Por tanto, as dice el Seor DIOS: "Por cuanto han hablado falsedad y han visto mentira, por tanto, Yo estoy contra ustedes," declara el Seor DIOS.
"Y estar Mi mano contra los profetas que ven visiones falsas y hablan adivinaciones mentirosas. No estarn en el consejo de Mi pueblo, no sern inscritos en el libro de la casa de Israel, ni entrarn en la tierra de Israel. As ustedes sabrn que Yo soy
"S, porque han engaado a Mi pueblo, diciendo: 'Paz!' cuando no hay paz. Y cuando alguien edifica un muro, ellos lo recubren con cal.
"Diles, pues, a los que lo recubren con cal, que el muro caer; vendr una lluvia torrencial y ustedes, piedras de granizo, caern; y se desencadenar un viento huracanado.
"Cuando el muro haya cado, no les preguntarn: 'Dnde est la cal con que lo recubrieron?'"
Por tanto, as dice el Seor DIOS: "En Mi enojo har que un viento huracanado se desencadene; tambin por Mi ira vendr una lluvia torrencial y granizo para consumirlo con furor.
"As derribar el muro que han recubierto con cal, lo echar a tierra y quedar al descubierto su cimiento. Y cuando caiga, ustedes sern destruidos en medio de l. As sabrn que Yo soy el SEOR.
"Desahogar as Mi furor contra el muro y contra los que lo han recubierto con cal, y les dir: 'No existe el muro ni existen los que lo recubrieron,
ni los profetas de Israel que profetizaban acerca de Jerusaln y que vean para ella visiones de paz cuando no haba paz,' declara el Seor DIOS.
"Y t, hijo de hombre, pon tu rostro contra las hijas de tu pueblo que profetizan por su propia inspiracin, profetiza contra ellas
y di: 'As dice el Seor DIOS: "Ay de las que cosen cintas mgicas para todas las coyunturas de la mano y hacen velos para las cabezas de personas de toda talla con el fin de cazar vidas! Cazarn las vidas de Mi pueblo y preservarn
"Ustedes Me han profanado ante Mi pueblo por puados de cebada y por pedazos de pan, dando muerte a algunos que no deban morir y dejando con vida a otros que no deban vivir, mintiendo a Mi pueblo que escucha la mentira."'"
Por tanto, as dice el Seor DIOS: "Yo estoy contra sus cintas mgicas con las que all cazan vidas como aves; las arrancar de sus brazos y dejar ir las vidas, las vidas que cazan como aves.
"Tambin rasgar sus velos y librar a Mi pueblo de sus manos, y no sern ms presa en sus manos. Y ustedes sabrn que Yo soy el SEOR.
"Porque ustedes han entristecido el corazn del justo con falsedad, cuando Yo no lo he entristecido, y han fortalecido las manos del impo para que no se aparte de su mal camino a fin de preservar su vida.
"Por tanto, no vern ms visiones falsas ni practicarn ms la adivinacin, y librar a Mi pueblo de sus manos. As ustedes sabrn que Yo soy el SEOR."
Entonces vinieron a m algunos de los ancianos de Israel y se sentaron delante de m.
Y vino a m la palabra del SEOR:
"Hijo de hombre, estos hombres han erigido sus dolos en su corazn, y han puesto delante de su rostro lo que los hace caer en su iniquidad. Me dejar Yo consultar por ellos?
"Por tanto, diles: 'As dice el Seor DIOS: "Cualquier hombre de la casa de Israel que erija sus dolos en su corazn, y que ponga delante de su rostro lo que lo hace caer en su iniquidad, y despus venga al profeta, Yo, el SEOR, le responder
a fin de alcanzar a la casa de Israel en sus corazones, que estn apartados de M a causa de todos sus dolos."'
"Por tanto, dile a la casa de Israel: 'As dice el Seor DIOS: "Arrepintanse y aprtense de sus dolos, y de todas sus abominaciones aparten sus rostros.
"Porque a cualquiera de la casa de Israel, o de los extranjeros que residen en Israel, que se aleje de M y erija sus dolos en su corazn, que ponga delante de su rostro lo que lo hace caer en su iniquidad, y despus venga al profeta para cons
"Pondr Mi rostro contra ese hombre, har de l seal y proverbio, y lo cortar de en medio de Mi pueblo. As ustedes sabrn que Yo soy el SEOR.
"Pero si el profeta se deja persuadir y dice algo, soy Yo, el SEOR, el que he persuadido a ese profeta, y extender Mi mano contra l y lo exterminar de en medio de Mi pueblo Israel.
"Ambos llevarn el castigo de su iniquidad; como la iniquidad del que consulta ser la iniquidad del profeta,
a fin de que la casa de Israel no se desve ms de M ni se contamine ms con todas sus transgresiones. Y ellos sern Mi pueblo y Yo ser su Dios,"'" declara el Seor DIOS.
Entonces vino a m la palabra del SEOR:
"Hijo de hombre, si un pas peca contra M cometiendo infidelidad, y Yo extiendo Mi mano contra l, destruyo su provisin de pan y envo hambre contra l y corto de l hombres y animales,
y aunque estos tres hombres, No, Daniel y Job, estuvieran en medio de ese pas, slo ellos se salvaran a s mismos por su justicia," declara el Seor DIOS.
"Si Yo hiciera pasar por esa tierra fieras y ellas la despoblaran, y se volviera desolada sin que nadie pasara por ella a causa de las fieras,
aunque estos tres hombres estuvieran en medio de esa tierra, vivo Yo," declara el Seor DIOS, "ni a sus hijos ni a sus hijas podran salvar; slo ellos se salvaran, pero el pas estara desolado.
"O si Yo trajera la espada contra ese pas, y dijera: 'Pase la espada por el pas,' y extermino de l hombres y animales,
y estos tres hombres estuvieran en medio de l, vivo Yo," declara el Seor DIOS, "que no podran salvar a sus hijos ni a sus hijas; sino que slo ellos se salvaran.
"O si Yo enviara una plaga contra ese pas y derramara Mi furor sobre l con sangre, para cortar de l hombres y animales,
aunque No, Daniel y Job estuvieran en medio de l, vivo Yo," declara el Seor DIOS, "que ni a su hijo ni a su hija podran salvar; slo ellos se libraran a s mismos por su justicia."
Porque as dice el Seor DIOS: "Cunto ms cuando Yo enve Mis cuatro terribles juicios contra Jerusaln: espada, hambre, fieras y plaga para exterminar de ella hombres y animales!
"Sin embargo, en ella quedarn sobrevivientes, hijos e hijas que sern sacados. Saldrn hacia ustedes y vern su conducta y sus obras; entonces sern consolados de la calamidad que he trado contra Jerusaln, de todo lo que he trado sobre ella.
"Y ellos los consolarn cuando vean sus caminos y sus obras, y sabrn que no he hecho en vano lo que hice en ella," declara el Seor DIOS.
Entonces vino a m la palabra del SEOR:
"Hijo de hombre, en qu es mejor la madera de la vid que cualquier otra rama de rbol que haya entre los rboles del bosque?
"Se toma madera de ella para hacer alguna obra? Se toma acaso una estaca de ella para colgar alguna vasija?
"Si en el fuego se ha puesto para consumirla y el fuego ha consumido los dos extremos, tambin la parte de en medio ha sido quemada, es an til para algo?
"Si cuando estaba intacta, no se utilizaba para nada, cunto menos, cuando la haya consumido el fuego y est quemada, se podr hacer an algo de ella!
"Por tanto, as dice el Seor DIOS: 'Como la madera de la vid entre los rboles del bosque, que he entregado al fuego para consumirla, as he entregado Yo a los habitantes de Jerusaln.
'He puesto Mi rostro contra ellos; del fuego han escapado, pero el fuego los consumir. Y sabrn que Yo soy el SEOR, cuando ponga Mi rostro contra ellos.
'Y convertir la tierra en desolacin, por cuanto han cometido infidelidad,'" declara el Seor DIOS.
Entonces vino a m la palabra del SEOR:
"Hijo de hombre, haz saber a Jerusaln sus abominaciones,
y di: 'As dice el Seor DIOS a Jerusaln: "Por tu origen y tu nacimiento eres de la tierra del Cananeo, tu padre era Amorreo y tu madre Hetea.
"En cuanto a tu nacimiento, el da que naciste no fue cortado tu cordn umbilical, ni fuiste lavada con agua para limpiarte; no fuiste frotada con sal, ni envuelta en paales.
"Ningn ojo se apiad de ti para hacer por ti alguna de estas cosas, para compadecerse de ti; sino que fuiste echada al campo abierto, porque fuiste aborrecida el da en que naciste.
"Yo pas junto a ti y te vi revolcndote en tu sangre. Mientras estabas en tu sangre, te dije: 'Vive!' S, te dije, mientras estabas en tu sangre: 'Vive!'
"Te hice tan numerosa como la hierba del campo. Y creciste, te hiciste grande y llegaste a la plenitud de tu hermosura. Se formaron tus pechos y creci tu pelo, pero estabas desnuda y descubierta.
"Entonces pas junto a ti y te vi, y tu tiempo era tiempo de amores; extend Mi manto sobre ti y cubr tu desnudez. Te hice juramento y entr en pacto contigo, y fuiste Ma," declara el Seor DIOS.
"Te lav con agua, te limpi la sangre y te ung con aceite.
"Te vest con tela bordada y puse en tus pies sandalias de piel de marsopa; te envolv con lino fino y te cubr con seda.
"Te engalan con adornos, puse brazaletes en tus manos y un collar a tu cuello.
"Puse un anillo en tu nariz, pendientes en tus orejas y una hermosa corona en tu cabeza.
"Estabas adornada con oro y plata, y tu vestido era de lino fino, seda y tela bordada. Comas flor de harina, miel y aceite; eras hermosa en extremo y llegaste a la realeza.
"Entonces tu fama se divulg entre las naciones por tu hermosura, que era perfecta, gracias al esplendor que Yo puse en ti," declara el Seor DIOS.
"Pero t confiaste en tu hermosura, te prostituiste a causa de tu fama y derramaste tus prostituciones a todo el que pasaba, fuera quien fuera.
"Tomaste algunos de tus vestidos y te hiciste lugares altos de varios colores, y te prostituiste en ellos, cosa que nunca debiera haber sucedido ni jams suceder.
"Tomaste tambin tus bellas joyas de oro y de plata que Yo te haba dado, y te hiciste imgenes de hombres para prostituirte con ellas.
"Tomaste tu tela bordada y las cubriste, y ofreciste ante ellas Mi aceite y Mi incienso.
"Tambin te di Mi pan, la flor de harina, el aceite y la miel con que Yo te alimentaba, y lo ofrecas ante ellas como aroma agradable. As sucedi," declara el Seor DIOS.
"Tomaste adems a tus hijos y a tus hijas que habas dado a luz para M, y se los sacrificaste como alimento. Acaso eran poca cosa tus prostituciones,
para que mataras a Mis hijos y se los ofrecieras a los dolos, hacindolos pasar por fuego ?
"Y en todas tus abominaciones y prostituciones no te acordaste de los das de tu juventud, cuando estabas desnuda y descubierta y revolcndote en tu sangre.
"Y despus de toda tu maldad ('Ay, ay de ti!' declara el Seor DIOS,)
te edificaste un santuario y te hiciste un lugar alto en todas las plazas.
"En toda cabecera de camino te edificaste tu lugar alto, e hiciste abominable tu hermosura. Te entregaste a todo el que pasaba y multiplicaste tu prostitucin.
"Tambin te prostituiste a los Egipcios, tus vecinos de cuerpos robustos, y multiplicaste tu prostitucin para provocarme a ira.
"Y Yo extend Mi mano contra ti y disminu tus raciones. Y te entregu al deseo de las que te odiaban, las hijas de los Filisteos, que se avergonzaban de tu conducta deshonesta.
"Adems, te prostituiste a los Asirios porque no te habas saciado; te prostituiste a ellos y ni aun entonces te saciaste.
"Tambin multiplicaste tu prostitucin en la tierra de los mercaderes, Caldea, y ni aun con esto te saciaste."'"
"Qu dbil es tu corazn," declara el Seor DIOS, "cuando haces todas estas cosas, las acciones de una ramera desvergonzada!
"Cuando edificaste tu santuario en toda cabecera de camino y te hiciste tu lugar alto en cada plaza, al despreciar la paga, no eras como la ramera.
"Mujer adltera, que en lugar de su marido recibe a extraos!
"A todas las rameras les dan regalos, pero t dabas regalos a todos tus amantes y los sobornabas para que vinieran a ti de todas partes para tus prostituciones.
"En tus prostituciones eras distinta de las otras mujeres: nadie te solicitaba para fornicar; t dabas la paga, pero a ti ninguna paga se te daba. Eras distinta."
Por tanto, ramera, oye la palabra del SEOR.
As dice el Seor DIOS: "Por cuanto fue derramada tu lascivia y descubierta tu desnudez en tus prostituciones con tus amantes y con todos tus detestables dolos, y a causa de la sangre de tus hijos que les ofreciste,
por tanto, Yo reunir a todos tus amantes con quienes te gozaste, a todos los que amaste y a todos los que aborreciste; los reunir de todas partes contra ti, descubrir tu desnudez ante ellos y ellos vern toda tu desnudez.
"Te juzgar como son juzgadas las adlteras y las que derraman sangre, y traer sobre ti sangre de furor y de celos.
"Tambin te entregar en manos de tus amantes y ellos derribarn tus santuarios, destruirn tus lugares altos, te despojarn de tus vestidos, te quitarn tus bellas joyas y te dejarn desnuda y descubierta.
"Provocarn contra ti a una multitud, y te apedrearn y te harn pedazos con sus espadas.
"Prendern fuego a tus casas y ejecutarn juicios contra ti a la vista de muchas mujeres. Entonces har que dejes de ser ramera y no dars ms paga a tus amantes.
"Desahogar Mi furor en ti; Mis celos se apartarn de ti, me apaciguar y no me enojar ms.
"Por cuanto no te has acordado de los das de tu juventud, sino que Me has irritado con todas estas cosas, tambin Yo har recaer tu conducta sobre tu cabeza," declara el Seor DIOS, "para que no cometas esta lascivia con todas tus otr
"Todo aqul que cita proverbios repetir este proverbio acerca de ti: 'De tal madre, tal hija.'
"Eres hija de tu madre que aborreci a su marido y a sus hijos, y hermana de tus hermanas que aborrecieron a sus maridos y a sus hijos. Su madre era Hitita y su padre Amorreo.
"Tu hermana mayor es Samaria que con sus hijas (sus aldeas) habita al norte de ti, y tu hermana menor es Sodoma que habita al sur de ti con sus hijas.
"Pero no slo has andado en sus caminos y has hecho segn sus abominaciones, sino que, como si eso fuera muy poco, te has corrompido ms que ellas en todos tus caminos.
"Vivo Yo," declara el Seor DIOS, "que tu hermana Sodoma y sus hijas no han hecho como t y tus hijas han hecho.
"Pues sta fue la iniquidad de tu hermana Sodoma: arrogancia, abundancia de pan y completa ociosidad tuvieron ella y sus hijas; pero no ayudaron al pobre ni al necesitado,
y se enorgullecieron y cometieron abominaciones delante de M. Y cuando lo vi las hice desaparecer.
"Ni an Samaria ha cometido ni la mitad de tus pecados, pues t has multiplicado tus abominaciones ms que ellas, y has hecho aparecer justas a tus hermanas con todas las abominaciones que has cometido.
"Tambin t, carga con tu ignominia ya que has hecho que se hagan juicios favorables de tus hermanas. A causa de tus pecados, en los que obraste en forma ms abominable que ellas, ellas son ms justas que t. T pues, avergnzate tambin y car
"Y cambiar su suerte, la suerte de Sodoma y de sus hijas, la suerte de Samaria y de sus hijas, y junto con ellas, tu propia suerte,
para que cargues con tu humillacin y te avergences de todo lo que has hecho cuando seas consuelo para ellas.
"Y tus hermanas, Sodoma con sus hijas y Samaria con sus hijas, volvern a su estado anterior; tambin t y tus hijas volvern a su estado anterior.
"El nombre de tu hermana Sodoma no era mencionado en tu boca el da de tu soberbia,
antes que fuera descubierta tu maldad. Como ella, t has venido a ser el oprobio de las hijas de Edom, de todas sus vecinas y de las hijas de los Filisteos que te desprecian por todos lados.
"Llevas sobre ti el castigo de tu lascivia y de tus abominaciones," declara el SEOR.
Porque as dice el Seor DIOS: "Yo har contigo como has hecho t, que has despreciado el juramento violando el pacto.
"Sin embargo, Yo recordar Mi pacto contigo en los das de tu juventud, y establecer para ti un pacto eterno.
"Entonces te acordars de tus caminos y te avergonzars cuando recibas a tus hermanas, las mayores que t y las menores que t; y te las dar por hijas, pero no por causa de tu pacto.
"Establecer Mi pacto contigo; y sabrs que Yo soy el SEOR;
para que recuerdes y te avergences, y nunca ms abras la boca a causa de tu humillacin, cuando Yo te haya perdonado por todo lo que has hecho," declara el Seor DIOS.
Y vino a m la palabra del SEOR:
"Hijo de hombre, propn un enigma y relata una parbola a la casa de Israel.
"Dirs: 'As dice el Seor DIOS: "Una gran guila de grandes alas, Largos piones y espeso plumaje de muchos colores, Vino al Lbano y se llev la copa del cedro;
Arranc el ms alto de sus renuevos, Lo llev a una tierra de mercaderes Y lo puso en una ciudad de comerciantes.
Despus tom semilla del pas Y la plant en terreno frtil. La puso junto a aguas abundantes; La plant como un sauce.
Brot y se hizo una vid Muy extendida, de poca altura, Con sus sarmientos vueltos hacia el guila, Pero sus races quedaron debajo de ella. As se hizo una vid, Ech pmpanos y se hizo frondosa.
Pero haba otra gran guila De grandes alas y abundante plumaje, Y esta vid dobl sus races hacia ella, Y hacia ella extendi sus sarmientos Desde los surcos donde estaba plantada para que la regara.
En tierra frtil, junto a aguas abundantes estaba plantada, Para echar ramas y dar fruto, Para hacerse una vid excelente."'
"Dile: 'As dice el Seor DIOS: "Prosperar? No arrancar sus races y cortar su fruto Para que se seque y se sequen todas sus hojas tiernas? Y no har falta gran poder ni mucha gente Para arrancarla de sus races.
Aunque est plantada, prosperar? Cuando el viento del este la azote, no se secar totalmente? En los surcos donde creci se secar."'"
Y vino a m la palabra del SEOR:
"Dile ahora a la casa rebelde: 'No saben lo que significan estas cosas?' Di: 'El rey de Babilonia vino a Jerusaln, tom a su rey y a sus prncipes y los llev consigo a Babilonia.
'Y tom a uno de la familia real, hizo un pacto con l y le hizo prestar juramento. Se llev tambin a los poderosos de la tierra,
para que el reino quedara sometido sin poder levantarse, a fin de que guardando su pacto se mantuviera.
'Pero se ha rebelado contra l enviando embajadores a Egipto para que le den caballos y muchas tropas. Tendr xito? Escapar el que hace tales cosas? Puede romper el pacto y escapar?
'Vivo Yo,' declara el Seor DIOS 'que ciertamente en la tierra del rey que lo puso en el trono, cuyo juramento despreci y cuyo pacto rompi, all, en medio de Babilonia, morir.
'Ni con poderoso ejrcito ni con gran compaa lo ayudar Faran en la guerra, cuando levanten terraplenes y construyan muros de asedio para cortar muchas vidas.
'Pues ha despreciado el juramento al romper el pacto; jur fidelidad pero hizo todas estas cosas. No escapar.'"
Por tanto, as dice el Seor DIOS: "Vivo Yo, que ciertamente Mi juramento que l despreci, Mi pacto que l rompi, lo har recaer sobre su cabeza.
"Y tender sobre l Mi red y ser atrapado en Mi trampa. Entonces lo llevar a Babilonia y all entrar en juicio con l por la infidelidad que ha cometido contra M.
"Y todos los escogidos de todas sus tropas a espada caern, y los sobrevivientes sern esparcidos a todos los vientos. Y ustedes sabrn que Yo, el SEOR, he hablado."
As dice el Seor DIOS: "Yo tambin tomar un renuevo de lo ms alto de la copa del cedro y lo plantar; arrancar de la punta de sus renuevos uno tierno y lo plantar en un monte alto y eminente.
"En el alto monte de Israel lo plantar; extender ramas y dar fruto, y llegar a ser un cedro majestuoso. Debajo de l anidarn toda clase de aves, a la sombra de sus ramas anidarn.
"Y todos los rboles del campo sabrn que Yo soy el SEOR; humillo al rbol elevado y elevo al rbol humilde; seco al rbol verde y hago reverdecer al rbol seco. Yo, el SEOR, he hablado y lo har."
Entonces vino a m la palabra del SEOR:
"Qu quieren decir ustedes al usar este proverbio acerca de la tierra de Israel, que dice: 'Los padres comen las uvas agrias, Y los dientes de los hijos tienen la dentera'?
"Vivo Yo," declara el Seor DIOS, "que no volvern a usar ms este proverbio en Israel.
"Todas las almas son Mas; tanto el alma del padre como el alma del hijo Mas son. El alma que peque, sa morir.
"Pero el hombre que es justo, y practica el derecho y la justicia,
no come en los santuarios de los montes ni levanta sus ojos a los dolos de la casa de Israel. No deshonra a la mujer de su prjimo, ni se acerca a una mujer durante su menstruacin.
"Ese hombre no oprime a nadie, sino que devuelve al deudor su prenda; no comete robo, sino que da su pan al hambriento y cubre con ropa al desnudo.
"No presta dinero a inters ni exige con usura, retrae su mano de la maldad y hace juicio verdadero entre hombre y hombre.
"Tambin anda en Mis estatutos y Mis ordenanzas obrando fielmente, se hombre es justo; ciertamente vivir," declara el Seor DIOS.
"Pero si tiene un hijo violento que derrama sangre y que hace cualquiera de estas cosas a un hermano
(aunque el padre mismo no hizo ninguna de estas cosas); tambin come en los santuarios de los montes y deshonra a la mujer de su prjimo.
"Adems oprime al pobre y al necesitado, comete robo, no devuelve la prenda, levanta sus ojos a los dolos y comete abominacin;
tambin presta a inters y exige con usura; vivir? No vivir! Ha cometido todas estas abominaciones, ciertamente morir; su sangre ser sobre l.
"Pero si tiene un hijo que observa todos los pecados que su padre ha cometido, y vindolo no hace lo mismo,
pues no come en los santuarios de los montes, ni levanta sus ojos a los dolos de la casa de Israel, ni deshonra a la mujer de su prjimo;
no oprime a nadie, ni retiene la prenda, ni comete robo, sino que da su pan al hambriento y cubre al desnudo con ropa,
adems retrae su mano del pobre, no cobra inters ni usura, cumple Mis ordenanzas y anda en Mis estatutos; se hijo no morir por la iniquidad de su padre, sino que vivir.
"Su padre, que practic la extorsin, rob a su hermano e hizo lo que no era bueno en medio de su pueblo, morir por su iniquidad.
"Y ustedes dicen: 'Por qu no carga el hijo con la iniquidad de su padre?' Cuando el hijo ha practicado el derecho y la justicia, ha observado todos Mis estatutos y los ha cumplido, ciertamente vivir.
"El alma que peque, sa morir. El hijo no cargar con la iniquidad del padre, ni el padre cargar con la iniquidad del hijo. La justicia del justo ser sobre l y la maldad del impo ser sobre l.
"Pero si el impo se aparta de todos los pecados que ha cometido, guarda todos Mis estatutos y practica el derecho y la justicia, ciertamente vivir, no morir.
"Ninguna de las transgresiones que ha cometido le sern recordadas; por la justicia que ha practicado, vivir.
"Acaso me complazco Yo en la muerte del impo," declara el Seor DIOS, "y no en que se aparte de sus caminos y viva?
"Pero si el justo se aparta de su justicia y comete iniquidad, actuando conforme a todas las abominaciones que comete el impo, vivir? Ninguna de las obras justas que ha hecho le sern recordadas; por la infidelidad que ha cometido y el pecado que ha c
"Y ustedes dicen: 'No es recto el camino del Seor.' Oigan ahora, casa de Israel: No es recto Mi camino? No son los caminos de ustedes los que no son rectos?
"Cuando el justo se aparta de su justicia, comete iniquidad y muere a causa de ello, muere por la iniquidad que ha cometido.
"Y cuando el impo se aparta de la maldad que ha cometido y practica el derecho y la justicia, salvar su vida.
"Porque consider y se apart de todas las transgresiones que haba cometido, ciertamente vivir, no morir.
"Pero la casa de Israel dice: 'El camino del Seor no es recto.' No son rectos mis caminos, oh casa de Israel? No son los caminos de ustedes los que no son rectos?
"Por tanto, los juzgar, a cada uno conforme a su conducta, oh casa de Israel," declara el Seor DIOS. "Arrepintanse y aprtense de todas sus transgresiones, para que la iniquidad no les sea piedra de tropiezo.
"Arrojen de ustedes todas las transgresiones que han cometido, y hganse un corazn nuevo y un espritu nuevo. Por qu han de morir, casa de Israel?
"Pues Yo no Me complazco en la muerte de nadie," declara el Seor DIOS. "Arrepintanse y vivan."
"Y t, eleva una elega por los prncipes de Israel,
y di: 'Qu era tu madre? Una leona entre leones. Echada en medio de leoncillos, Cri a sus cachorros.
Cuando exalt a uno de sus cachorros, Este se hizo len, Y aprendi a desgarrar su presa; Devor hombres.
Entonces las naciones oyeron de l; En su foso fue capturado, Y lo llevaron con garfios A la tierra de Egipto.
Cuando ella vio, mientras aguardaba, Que su esperanza estaba perdida, Tom otro de sus cachorros Y lo hizo un leoncillo.
Y l andaba entre los leones; Hecho ya un leoncillo, Aprendi a desgarrar su presa; Devor hombres.
Destruy sus torres fortificadas Y asol sus ciudades; La tierra y cuanto haba en ella estaban aterrados Por el estruendo de sus rugidos.
Entonces se pusieron contra l los pueblos De las provincias de alrededor, Y tendieron sobre l su red; En su foso fue capturado.
Lo pusieron en una jaula con garfios Y lo llevaron al rey de Babilonia; Lo llevaron enjaulado Para que su voz no se oyera ms En los montes de Israel.
Tu madre era como una vid en tu via, Plantada junto a las aguas; Estaba llena de frutos y ramas Por la abundancia de aguas.
Tena ramas fuertes Propias para cetros de gobernantes, Y su estatura se elev Hasta en medio de las nubes, Y fue vista a causa de su altura Y por sus muchos sarmientos.
Pero fue arrancada con furor, Derribada a tierra, Y el viento del este sec su fruto; Su rama fuerte fue quebrada Y se sec; El fuego la consumi.
Y ahora est plantada en el desierto, En una tierra rida y reseca.
De su rama ha salido fuego, Que ha consumido sus pmpanos y su fruto, Y no queda en ella rama fuerte, Para cetro de gobernante.'" Esta es una elega, y de elega servir.
En el ao sptimo, el da diez del mes quinto, vinieron algunos de los ancianos de Israel a consultar al SEOR, y se sentaron delante de m.
Y vino a m la palabra del SEOR:
"Hijo de hombre, habla a los ancianos de Israel y diles: 'As dice el Seor DIOS: "Vienen a consultarme? Vivo Yo, que no Me dejar consultar por ustedes,"' declara el Seor DIOS.
"Los juzgars? Los juzgars, hijo de hombre? Hazles saber las abominaciones de sus padres.
"Diles: 'As dice el Seor DIOS: "El da que escog a Israel y jur a los descendientes de la casa de Jacob, Me di a conocer a ellos en la tierra de Egipto, y les jur: Yo soy el SEOR su Dios.
"Aquel da les jur que los sacara de la tierra de Egipto a una tierra que Yo haba escogido para ellos, que mana leche y miel y que es la ms hermosa de todas las tierras.
"Y les dije: 'Cada uno arroje las cosas detestables que les atraen, y no se contaminen con los dolos de Egipto; Yo soy el SEOR su Dios.'
"Pero se rebelaron contra M y no quisieron escucharme; no arrojaron las cosas detestables que les atraan, ni abandonaron los dolos de Egipto. Entonces decid derramar Mi furor sobre ellos, para desahogar contra ellos Mi ira en medio de la tierra de Eg
"Pero actu en consideracin a Mi nombre, para que no fuera profanado ante los ojos de las naciones en medio de las cuales vivan, y a cuya vista Me haba dado a conocer sacndolos de la tierra de Egipto.
"Los saqu, pues, de la tierra de Egipto y los llev al desierto.
"Les di Mis estatutos y les hice conocer Mis decretos, por los cuales el hombre vivir si los cumple.
"Tambin les di Mis das de reposo por seal entre ellos y Yo, para que supieran que Yo soy el SEOR, el que los santifica.
"Pero la casa de Israel se rebel contra M en el desierto; no anduvieron en Mis estatutos y desecharon Mis decretos, por los cuales el hombre que los cumple vivir, y Mis das de reposo profanaron en gran manera. Entonces decid derramar Mi furor sobre
"Pero actu en consideracin a Mi nombre, para que no fuera profanado ante los ojos de las naciones a cuya vista los haba sacado.
"Tambin les jur en el desierto que no los llevara a la tierra que les haba dado, que mana leche y miel y que es la ms hermosa de todas las tierras,
porque desecharon Mis decretos, no anduvieron en Mis estatutos y profanaron Mis das de reposo, porque su corazn se iba tras sus dolos.
"Sin embargo, Mi ojo los perdon para no destruirlos, y no los hice exterminar en el desierto.
"Y dije a sus hijos en el desierto: 'No anden en los estatutos de sus padres, ni guarden sus decretos, ni se contaminen con sus dolos.
'Yo soy el SEOR su Dios. Anden en Mis estatutos, guarden Mis decretos y pnganlos por obra.
'Santifiquen Mis das de reposo; y que sean una seal entre Yo y ustedes, para que sepan que Yo soy el SEOR su Dios.'
"Pero los hijos se rebelaron contra M, no anduvieron en Mis estatutos, ni tuvieron cuidado de cumplir Mis decretos, por los cuales el hombre que los cumple vivir. Adems profanaron Mis das de reposo. Entonces decid derramar Mi furor sobre ellos, para
"Pero retir Mi mano y actu en consideracin a Mi nombre, para que no fuera profanado ante los ojos de las naciones a cuya vista los haba sacado.
"Tambin Yo les jur en el desierto que los dispersara entre las naciones y los esparcira por las tierras,
porque no haban cumplido Mis decretos, haban desechado Mis estatutos y haban profanado Mis das de reposo, y tras los dolos de sus padres se iban sus ojos.
"Tambin les di estatutos que no eran buenos y decretos por los cuales no podran vivir;
y los declar inmundos en sus ofrendas, pues hicieron pasar por el fuego a todos sus primognitos y tuviera Yo que desolarlos, para que supieran que Yo soy el SEOR."'
"Por tanto, hijo de hombre, habla a la casa de Israel, y diles: 'As dice el Seor DIOS: "Aun en esto Me han blasfemado sus padres actuando deslealmente contra M.
"Cuando los traje a la tierra que haba jurado darles, miraron a toda colina alta y todo rbol frondoso, y all ofrecieron sus sacrificios y all presentaron sus ofrendas provocativas. All presentaron tambin su aroma agradable y all derramaron sus lib
"Entonces les dije: 'Qu es el lugar alto adonde van?' Y se le dio el nombre de Bama (Lugar Alto) hasta el da de hoy."'
"Por tanto, dile a la casa de Israel: 'As dice el Seor DIOS: "Se contaminarn a la manera de sus padres y se prostituirn tras sus abominaciones?
"Cuando ofrecen sus ofrendas, cuando hacen pasar por el fuego a sus hijos, se contaminan con todos sus dolos hasta el da de hoy. Me dejar consultar Yo por ustedes, casa de Israel? Vivo Yo," declara el Seor DIOS, "que no Me dejar consultar por usted
"Y no suceder lo que estn pensando, cuando dicen: 'Seremos como las naciones, como las tribus de otras tierras, que sirven a la madera y a la piedra.'
"Vivo Yo," declara el Seor DIOS, "que con mano fuerte, con brazo extendido y con furor derramado Yo ser rey sobre ustedes.
"Los sacar de entre los pueblos y los reunir de las tierras donde estn dispersos con mano fuerte, con brazo extendido y con furor derramado;
y los llevar al desierto de los pueblos y all entrar en juicio con ustedes cara a cara.
"Como entr en juicio con sus padres en el desierto de la tierra de Egipto, as entrar en juicio con ustedes," declara el Seor DIOS.
"Los har pasar bajo la vara y los har entrar en el vnculo del pacto;
y separar de ustedes a los rebeldes, a los que han transgredido contra M; y los sacar de la tierra donde peregrinan, pero no entrarn en la tierra de Israel. Y ustedes sabrn que Yo soy el SEOR.
"En cuanto a ustedes, casa de Israel," as dice el Seor DIOS, "Vaya cada uno a servir a sus dolos; pero ms tarde ciertamente Me escucharn y no profanarn ms Mi santo nombre con sus ofrendas y con sus dolos.
"Porque en Mi santo monte, en el alto monte de Israel," declara el Seor DIOS "all Me servir toda la casa de Israel, toda ella, en esta tierra. All los aceptar y all reclamar sus ofrendas y las primicias de sus dones con todas sus cosas s
"Como aroma agradable los aceptar, cuando los haya sacado de entre los pueblos y los haya recogido de las tierras donde estn dispersos. Mostrar Mi santidad entre ustedes a la vista de las naciones.
"Y ustedes sabrn que Yo soy el SEOR, cuando los traiga a la tierra de Israel, a la tierra que jur dar a sus padres.
"All se acordarn de sus caminos y de todas sus obras con las que se han contaminado, y se aborrecern a ustedes mismos por todas las iniquidades que han cometido.
"Y sabrn que Yo soy el SEOR, cuando acte con ustedes en consideracin a Mi nombre, y no conforme a sus malos caminos ni conforme a sus perversas obras, casa de Israel,'" declara el Seor DIOS.
Y vino a m la palabra del SEOR:
"Hijo de hombre, pon tu rostro hacia Teman y habla contra el sur, profetiza contra el bosque del Neguev (regin del sur),
y dile al bosque del Neguev: 'Oye la palabra del SEOR. As dice el Seor DIOS: "Voy a prenderte un fuego que consumir en ti todo rbol verde y todo rbol seco. No se apagar la llama abrasadora, y por ella ser quemada toda la superficie, de sur a nort
"Y toda carne ver que Yo, el SEOR, lo he encendido; no se apagar."'"
Entonces dije: "Ah, Seor DIOS! Ellos dicen de m: 'No habla ste ms que parbolas?'"
Y vino a m la palabra del SEOR:
"Hijo de hombre, pon tu rostro hacia Jerusaln y habla contra los santuarios, profetiza contra la tierra de Israel,
y dile a la tierra de Israel: 'As dice el SEOR: "Yo estoy contra ti. Sacar Mi espada de la vaina y cortar de ti al justo y al impo.
"Puesto que he de cortar de ti al justo y al impo, por tanto Mi espada saldr de la vaina contra toda carne desde el sur hasta el norte.
"As sabr toda carne que Yo, el SEOR, he sacado Mi espada de la vaina. No volver ms a su vaina ."'
"Y t, hijo de hombre, gime con corazn quebrantado; con amargura gemirs a la vista de ellos.
"Y cuando te digan: 'Por qu gimes?' dirs: 'Por la noticia que viene, todo corazn desfallecer, toda mano se debilitar, todo espritu se apagar y toda rodilla flaquear. Porque viene y suceder,' declara el Seor DIOS."
De nuevo vino a m la palabra del SEOR:
"Hijo de hombre, profetiza y proclama: 'As dice el SEOR.' Proclama: 'Espada, espada afilada Y tambin pulida.
'Para la matanza ha sido afilada, Para brillar como el rayo ha sido pulida.' Acaso hemos de alegrarnos, cuando el cetro de Mi hijo desprecia toda vara?
"Es dada para que sea pulida, para que sea empuada; Ha sido afilada la espada, ha sido pulida, Para ponerla en manos del matador.
Clama y gime, hijo de hombre, Porque ella est contra Mi pueblo, Est contra todos los prncipes de Israel; Ellos son entregados a la espada junto con Mi pueblo; Por tanto, golpate el muslo.
"Porque la prueba est hecha; y qu, si el cetro mismo que desprecia la espada deja de existir?" declara el Seor DIOS.
"T, pues, hijo de hombre, profetiza y bate palmas; Sea la espada duplicada y triplicada, La espada para los muertos. Es la espada de la gran vctima, Que los tiene rodeados,
Para que sus corazones se acobarden y caigan muchos. En todas sus puertas he puesto la espada reluciente. Ah!, hecha para centellear, Pulida para la matanza.
Mustrate afilada, ve a la derecha; preprate, ve a la izquierda, Adondequiera que tu filo sea dirigido.
Tambin Yo batir palmas, Y aplacar Mi furor. Yo, el SEOR, he hablado."
Y vino a m la palabra del SEOR:
"T, hijo de hombre, traza dos caminos por donde venga la espada del rey de Babilonia; ambos saldrn de una misma tierra. Haz una seal y ponla al comienzo del camino a la ciudad.
"Trazars el camino por donde venga la espada hacia Rab de los Amonitas, y hacia Jud, que en Jerusaln tiene su fortaleza.
"Porque el rey de Babilonia se ha detenido en la bifurcacin del camino, al comienzo de los dos caminos, para emplear la adivinacin. Sacude las flechas, consulta con los dolos domsticos, observa el hgado.
"En su mano derecha estaba la adivinacin: Jerusaln. A colocar arietes, a llamar a la matanza, a alzar la voz en grito de guerra, a poner arietes contra las puertas, a levantar terraplenes, a edificar muro de asedio!
"Pero fue para los Judos como adivinacin falsa a sus ojos, pues haban hecho juramentos solemnes. Pero l les har recordar su iniquidad y sern apresados.
"Por tanto, as dice el Seor DIOS: 'Por cuanto han hecho que su iniquidad sea recordada poniendo al descubierto sus transgresiones, de modo que se manifiestan sus pecados en todas sus obras, por cuanto han sido recordados, sern apresados por s
'Y t, infame y malvado prncipe de Israel, cuyo da ha llegado, la hora del castigo final,'
as dice el Seor DIOS: 'Qutate la tiara y depn la corona; esto cambiar. Lo humilde ser exaltado y lo exaltado ser humillado.
'A ruina, a ruina, a ruina lo reducir; tampoco esto suceder hasta que venga Aqul a quien pertenece el derecho, y a quien Yo se lo dar.'
"Y t, hijo de hombre, profetiza y di: 'As dice el Seor DIOS acerca de los Amonitas y de su oprobio.' Dirs: 'La espada, la espada est desenvainada, para la matanza est pulida, para hacer exterminio, para centellear
(mientras ellos ven para ti visiones falsas, mientras adivinan para ti mentiras), para ponerla sobre los cuellos de los infames malvados cuyo da ha llegado en la hora del castigo final.
'Vulvela a su vaina. En el lugar donde fuiste creada, en tu tierra de origen, te juzgar.
'Y derramar sobre ti Mi indignacin, soplar sobre ti el fuego de Mi furor y te entregar en mano de hombres brutales, expertos en destruccin.
'Sers pasto del fuego, tu sangre quedar en medio de la tierra. No quedar memoria de ti, porque Yo, el SEOR, he hablado.'"
Y vino a m la palabra del SEOR:
"T, hijo de hombre, Vas a juzgar? Vas a juzgar a la ciudad sanguinaria? Hazle saber todas sus abominaciones.
"Dirs: 'As dice el Seor DIOS: "Ciudad que derrama sangre en medio de s misma para que llegue su hora, y que se hace dolos para contaminarse!
"Por la sangre que has derramado te has hecho culpable, y con los dolos que has hecho te has contaminado. Has hecho que se acerque tu da y has llegado al trmino de tus aos. Por tanto te he hecho oprobio de las naciones y objeto de burla de todas las
"Las que estn cerca de ti y las que estn lejos se burlarn de ti, ciudad de mala fama, llena de confusin.
"Los prncipes de Israel, cada uno segn su poder, han estado en ti para derramar sangre.
"En ti despreciaron al padre y a la madre, en medio de ti trataron con violencia al extranjero, y en ti oprimieron al hurfano y a la viuda.
"Has despreciado Mis cosas sagradas y has profanado Mis das de reposo.
"En ti han estado calumniadores para derramar sangre y en ti han comido en los santuarios de los montes. En ti han cometido perversidades.
"En ti se ha descubierto la desnudez del padre, en ti han humillado a la que estaba impura por su menstruacin.
"Uno ha cometido abominacin con la mujer de su prjimo, otro ha manchado a su nuera con lascivia, y en ti otro ha humillado a su hermana, la hija de su padre.
"En ti se ha recibido soborno para derramar sangre; has tomado inters y usura, y has daado a tus prjimos, extorsionndolos y de M te has olvidado," declara el Seor DIOS.
"Por eso voy a batir palmas contra las ganancias deshonestas que has adquirido y contra el derramamiento de sangre que hay en medio de ti.
"Aguantar tu corazn o sern fuertes tus manos en los das que Yo acte contra ti? Yo, el SEOR, he hablado y lo har.
"Yo te dispersar entre las naciones, te esparcir por las tierras y har desaparecer de ti tu inmundicia.
"Y por ti misma quedars profanada a la vista de las naciones; y sabrs que Yo soy el SEOR."'"
Y vino a m la palabra del SEOR:
"Hijo de hombre, la casa de Israel se ha convertido en escoria para M. Todos ellos son bronce, estao, hierro y plomo en medio del horno; escoria de plata son.
"Por tanto, as dice el Seor DIOS: 'Por cuanto todos ustedes se han convertido en basura, por tanto, los voy a reunir en medio de Jerusaln.
'Como se junta plata, bronce, hierro, plomo y estao en medio del horno, y se atiza el fuego en l para fundirlos, as los juntar Yo en Mi ira y en Mi furor, los pondr all y los fundir.
'Los reunir y atizar sobre ustedes el fuego de Mi furor, y sern fundidos en medio de Jerusaln.
'Como se funde la plata en el horno, as sern fundidos ustedes en medio de la ciudad; y sabrn que Yo, el SEOR, he derramado Mi furor sobre ustedes.'"
Y vino a m la palabra del SEOR:
"Hijo de hombre, dile a Israel: 'T eres tierra que no ha sido lavada ni mojada con la lluvia el da de la indignacin.'
"Hay conspiracin de sus profetas en medio de Jerusaln, como len rugiente que desgarra la presa. Han devorado almas, de las riquezas y cosas preciosas se han apoderado, las viudas se han multiplicado en medio de ella.
"Sus sacerdotes han violado Mi ley y han profanado Mis cosas sagradas; entre lo sagrado y lo profano no han hecho diferencia, y entre lo inmundo y lo limpio no han enseado a distinguir; han escondido sus ojos de Mis das de reposo, y he sido profanado e
"Sus prncipes en medio de la ciudad son como lobos que desgarran la presa, derramando sangre y destruyendo vidas para obtener ganancias injustas.
"Y sus profetas los han recubierto con cal, viendo visiones falsas y adivinndoles mentiras, diciendo: 'As dice el Seor DIOS,' cuando el SEOR no ha hablado.
"Las gentes de la tierra han hecho violencia y cometido robo, han oprimido al pobre y al necesitado y han maltratado injustamente al extranjero.
"Busqu entre ellos alguien que levantara un muro y se pusiera en pie en la brecha delante de M a favor de la tierra, para que Yo no la destruyera, pero no lo hall.
"He derramado, pues, Mi indignacin sobre ellos; con el fuego de Mi furor los he consumido; he hecho recaer su conducta sobre sus cabezas," declara el Seor DIOS.
Y vino a m la palabra del SEOR:
"Hijo de hombre, haba dos mujeres, hijas de una misma madre,
que se prostituyeron en Egipto; se prostituyeron en su juventud. All fueron tocados sus pechos y all fueron acariciados sus senos virginales.
"Sus nombres eran Ahol, la mayor, y Aholib, su hermana. Vinieron a ser Mas y dieron a luz hijos e hijas. Y en cuanto a sus nombres, Ahol es Samaria y Aholib es Jerusaln.
"Ahol se prostituy cuando era Ma; y se apasion de sus amantes, los Asirios, vecinos suyos,
vestidos de prpura, gobernadores y oficiales, todos ellos jvenes apuestos, jinetes montados a caballo.
"Ella cometi sus prostituciones con ellos, con lo ms selecto de los Asirios; y con todos los que se haba apasionado, con todos sus dolos se contamin.
"Y no abandon sus prostituciones de cuando estaba en Egipto; pues en su juventud muchos se haban acostado, y acariciaron sus senos virginales y derramaron sobre ella su pasin.
"Por tanto, la entregu en manos de sus amantes, en mano de los Asirios, de los que se haba apasionado.
"Ellos descubrieron su desnudez, se llevaron a sus hijos y a sus hijas, y a ella la mataron a espada. Y vino a ser ejemplo para las mujeres, pues se ejecutaron juicios contra ella.
"Aunque su hermana Aholib vio esto, se corrompi en su pasin ms que ella, y sus prostituciones fueron mayores que las prostituciones de su hermana.
"Se apasion de los Asirios, gobernadores y oficiales, vecinos suyos, lujosamente vestidos, jinetes montados a caballo, todos ellos jvenes apuestos.
"Y vi que ella se haba contaminado; un mismo camino haban seguido las dos.
"Pero Aholib aument sus prostituciones. Vio hombres pintados en la pared, figuras de Caldeos pintadas de rojo,
ceidos sus lomos con cinturones y amplios turbantes en sus cabezas, con aspecto de oficiales todos ellos, semejantes a los Babilonios de Caldea, tierra de su nacimiento.
"Cuando los vio se apasion de ellos y les envi mensajeros a Caldea.
"Y vinieron a ella los Babilonios, al lecho de amores, y la contaminaron con sus prostituciones. Y despus de haber sido contaminada con ellos, su alma se hasti de ellos.
"Revel sus prostituciones y exhibi su desnudez; entonces Me hasti de ella como Me haba hastiado de su hermana.
"Sin embargo ella multiplic sus prostituciones, recordando los das de su juventud, cuando se prostitua en la tierra de Egipto.
"Y se apasion de sus amantes, cuya carne es como la carne de los asnos y cuyo flujo es como el flujo de los caballos.
"Anhelaste as la lujuria de tu juventud, cuando los Egipcios tocaban tu seno, acariciando los pechos de tu juventud.
"Por tanto, Aholib, as dice el Seor DIOS: 'Voy a provocar contra ti a tus amantes, de los que te alejaste, y los traer contra ti de todos lados:
los Babilonios y todos los Caldeos, los de Pecod, Soa y Coa, y con ellos todos los Asirios, jvenes apuestos, todos ellos gobernadores y oficiales, capitanes y hombres de renombre, todos montados a caballo.
'Vendrn contra ti con armas, carros y carretas, y con multitud de pueblos. Se apostarn contra ti de todos lados con broquel, escudo y casco. A ellos les encargar el juicio y ellos te juzgarn conforme a sus costumbres.
'Pondr Mi celo contra ti, y te tratarn con furor. Te arrancarn la nariz y las orejas, y tus sobrevivientes caern a espada; te quitarn tus hijos y tus hijas, y los que queden sern consumidos por el fuego.
'Tambin te despojarn de tus vestidos y te quitarn tus bellas joyas.
'As pondr fin a tu lujuria y a tu prostitucin tradas de la tierra de Egipto, y no levantars ms tus ojos hacia ellos ni recordars ms a Egipto.'
"Porque as dice el Seor DIOS: 'Voy a entregarte en manos de los que odias, en manos de aqullos de los que te alejaste.
'Ellos te tratarn con odio, te quitarn todas tus posesiones y te dejarn desnuda y descubierta. Y ser descubierta la vergenza de tus prostituciones; tanto tu lujuria como tus prostituciones.
'Estas cosas se harn contigo porque te has prostituido con las naciones, porque te has contaminado con sus dolos.
'Has andado en el camino de tu hermana; por tanto pondr su copa en tu mano.'
"As dice el Seor DIOS: 'Bebers la copa de tu hermana, Que es hondo y ancho; Servir de risa y de escarnio Porque es de gran capacidad.
De embriaguez y de dolor te llenars. La copa de horror y desolacin Es la copa de tu hermana Samaria.
La bebers y la agotars; Roers sus fragmentos, Y te desgarrars los pechos. Porque Yo he hablado,' declara el Seor DIOS.
"Por tanto, as dice el Seor DIOS: 'Porque Me has olvidado y Me has arrojado a tus espaldas, carga ahora con el castigo de tu lujuria y de tus prostituciones.'"
Tambin me dijo el SEOR: "Hijo de hombre, juzgars a Ahol y a Aholib? Entonces hazles saber sus abominaciones.
"Porque ambas han cometido adulterio y hay sangre en sus manos. Han cometido adulterio con sus dolos, y an a sus hijos, que dieron a luz para M, han hecho pasar por el fuego como alimento para los dolos.
"Adems Me han hecho esto: han contaminado Mi santuario en ese da y han profanado Mis das de reposo.
"Despus de sacrificar sus hijos a sus dolos, entraron en Mi santuario el mismo da para profanarlo. Eso fue lo que hicieron en medio de Mi casa.
"An ms, mandaron a buscar hombres que vinieran de lejos, a quienes se les envi un mensajero, y vinieron. Para ellos te baaste, te pintaste los ojos y te ataviaste con adornos.
"Luego te sentaste en un suntuoso divn ante el cual estaba preparada una mesa en la que habas puesto Mi incienso y Mi aceite.
"El ruido de una multitud despreocupada se oa all, multitud de hombres, bebedores trados del desierto. Y pusieron brazaletes en las manos de las mujeres y hermosas coronas sobre sus cabezas.
"Entonces dije acerca de aqulla que estaba consumida por sus adulterios: 'Cometern ahora fornicaciones con ella, estando ella as?'
"Y se llegaron a ella como quien se llega a una ramera. As se llegaron a Ahol y a Aholib, mujeres depravadas.
"Pero los hombres justos los juzgarn en el juicio de las adlteras y en el juicio de las mujeres que derraman sangre, por ser ellas adlteras y haber sangre en sus manos.
"Porque as dice el Seor DIOS: 'Trigase una multitud contra ellas, y sean entregadas al terror y al pillaje.
'La multitud las apedrear y las cortar con sus espadas. Matarn a sus hijos y a sus hijas y prendern fuego a sus casas.
'As har cesar la lascivia (lujuria) de la tierra, y todas las mujeres sern advertidas y no cometern lascivia como ustedes.
'Y recaer su lascivia sobre ambas, y cargarn el castigo de haber adorado a sus dolos. As ustedes sabrn que Yo soy el Seor DIOS.'"
Y vino a m la palabra del SEOR en el ao noveno, el mes dcimo, a los diez das del mes:
"Hijo de hombre, escribe la fecha del da, del da de hoy. Este mismo da el rey de Babilonia ha avanzado contra Jerusaln.
"Relata una parbola a la casa rebelde y diles: 'As dice el Seor DIOS: "Pon la olla, ponla, Y echa tambin en ella agua;
Pon en ella los trozos, Todo trozo bueno, pierna y espalda; Llnala de huesos escogidos.
Toma lo mejor del rebao, Y apila tambin la lea debajo de ella; Hazla hervir a borbotones, Cuece tambin sus huesos en ella."
'Porque as dice el Seor DIOS: "Ay de la ciudad sanguinaria, De la olla que tiene herrumbre, Cuya herrumbre no se le va! Trozo por trozo scala, Sin echar suertes sobre ella.
Porque su sangre est en medio de ella, La puso sobre la roca desnuda; No la derram sobre la tierra Para que el polvo la cubriera.
Para hacer subir el furor, Para tomar venganza, Yo he puesto su sangre sobre la roca desnuda, Para que no sea cubierta."
'Por tanto, as dice el Seor DIOS: "Ay de la ciudad sanguinaria! Yo tambin har grande el montn de lea.
Aumenta la lea, enciende el fuego, Hierve bien la carne, Mzclale las especias, Y que se quemen los huesos.
Luego pon la olla vaca sobre las brasas, Para que se caliente, Se ponga al rojo su bronce, Se funda en ella su inmundicia, Y sea consumida su herrumbre.
De tanto trabajo Me ha fatigado la olla, Y no se le ha ido su mucha herrumbre. Consmase en el fuego su herrumbre!
En tu inmundicia hay lujuria. Por cuanto Yo quise limpiarte Pero no te dejaste limpiar, No volvers a ser purificada de tu inmundicia, Hasta que Yo haya saciado Mi furor sobre ti.
"Yo, el SEOR, he hablado. Esto viene y Yo actuar; no Me volver atrs, no Me apiadar y no Me arrepentir. Segn tus caminos y segn tus obras te juzgar," declara el Seor DIOS.'"
Y vino a m la palabra del SEOR:
"Hijo de hombre, voy a quitarte de golpe el encanto de tus ojos; pero no te lamentars, ni llorars, ni corrern tus lgrimas.
"Gime en silencio, no hagas duelo por los muertos; tate el turbante, ponte el calzado en los pies y no te cubras los bigotes ni comas pan de duelo."
Habl al pueblo por la maana, y por la tarde muri mi mujer; y a la maana siguiente hice como me fue mandado.
Y el pueblo me dijo: "No nos declarars lo que significan para nosotros estas cosas que ests haciendo?"
Entonces les respond: "La palabra del SEOR vino a m, y me dijo:
'Habla a la casa de Israel: "As dice el Seor DIOS: 'Voy a profanar Mi santuario, que para ustedes es orgullo de su fuerza, encanto de sus ojos y deleite de su alma. Sus hijos y sus hijas que ustedes han dejado detrs, caern a espada.
'Harn como Yo he hecho; no cubrirn sus bigotes ni comern pan de duelo.
'Sus turbantes estarn sobre sus cabezas y su calzado en sus pies. No se lamentarn ni llorarn, sino que se pudrirn en sus iniquidades y gemirn unos con otros.
'Ezequiel, pues, les servir de seal; segn todo lo que l ha hecho, ustedes harn; cuando esto suceda, sabrn que Yo soy el Seor DIOS.'"
'Y t, hijo de hombre, no ser que el da en que les quite su fortaleza, el gozo de su gloria, el encanto de sus ojos, el anhelo de su alma, y a sus hijos y a sus hijas,
en ese da el que escape vendr a ti con noticias para tus odos?
'En ese da se abrir tu boca para el que escap, y hablars y dejars de estar mudo. Y servirs para ellos de seal, y sabrn que Yo soy el SEOR.'"
Y vino a m la palabra del SEOR:
"Hijo de hombre, pon tu rostro hacia los Amonitas, y profetiza contra ellos.
"Dile a los Amonitas: 'Oigan la palabra del Seor DIOS. As dice el Seor DIOS: "Por cuanto dijiste: 'Aj!' contra Mi santuario cuando era profanado, y contra la tierra de Israel cuando era desolada, y contra la casa de Jud cuando iba en cautiverio,
por tanto, te entregar por posesin a los hijos del oriente, y asentarn en ti sus campamentos y pondrn en ti sus tiendas; ellos comern tus frutos y bebern tu leche.
"Yo har de Rab un pastizal para camellos, y de Amn un descansadero para rebaos. As ustedes sabrn que Yo soy el SEOR.'"
'Porque as dice el Seor DIOS: "Por haber batido palmas y golpeado con tus pies, por haberte alegrado con todo el escarnio de tu alma contra la tierra de Israel,
por tanto, Yo he extendido Mi mano contra ti y te dar por despojo a las naciones; te cortar de entre los pueblos y te exterminar de entre las tierras. Te destruir. As sabrs que Yo soy el SEOR.'"
'As dice el Seor DIOS: "Por cuanto Moab y Seir dicen: 'La casa de Jud es como todas las naciones,'
por tanto, voy a abrir el flanco de Moab y privarla de sus ciudades, de las ciudades que estn en sus fronteras, la gloria de la tierra, Bet Jesimot, Baal Men y Quiriataim,
dar su tierra en posesin a los hijos del oriente, junto con los Amonitas, para que los Amonitas no sean recordados ms entre las naciones.
"Har juicios contra Moab, y sabrn que Yo soy el SEOR.'"
'As dice el Seor DIOS: "Por cuanto Edom ha obrado vengativamente contra la casa de Jud, ha incurrido en grave culpa y se ha vengado de ellos,"
por tanto, as dice el Seor DIOS: "Yo extender tambin Mi mano contra Edom y cortar de ella hombres y animales y la dejar en ruinas; desde Temn hasta Dedn caern a espada.
"Pondr Mi venganza contra Edom en mano de Mi pueblo Israel, y harn en Edom conforme a Mi ira y conforme a Mi furor; as conocern Mi venganza'" declara el Seor DIOS.
'As dice el Seor DIOS: "Por cuanto los Filisteos han obrado vengativamente, y con desprecio de alma han tomado venganza, destruyendo por causa de perpetua enemistad,"
por tanto, as dice el Seor DIOS: "Voy a levantar Mi mano contra los Filisteos, y cortar a los Cereteos y har perecer a los que quedan en la costa del mar.
"Ejecutar contra ellos grandes venganzas con terribles reprensiones; y sabrn que Yo soy el SEOR cuando haga venir Mi venganza sobre ellos."'"
En el ao undcimo, el da primero del mes, vino a m la palabra del SEOR:
"Hijo de hombre, por cuanto Tiro ha dicho acerca de Jerusaln: 'Aj!, la puerta de los pueblos est rota, se abri para m, me llenar, ya que ella est asolada,'
por tanto, as dice el Seor DIOS: 'Yo estoy contra ti, Tiro, y har subir contra ti muchas naciones, como el mar hace subir sus olas.
'Y destruirn las murallas de Tiro y demolern sus torres; barrer de ella sus escombros y la har una roca desnuda.
'Ser tendedero de redes en medio del mar, porque Yo he hablado,' declara el Seor DIOS 'y ella ser despojo para las naciones.
'Y sus hijas (aldeas) que estn tierra adentro, sern muertas a espada, y sabrn que Yo soy el SEOR.'"
Porque as dice el Seor DIOS: "Desde el norte voy a traer sobre Tiro a Nabucodonosor, rey de Babilonia, rey de reyes, con caballos, carros, jinetes y un gran ejrcito.
"Matar a espada a tus hijas que estn tierra adentro. Edificar contra ti muros de asedio, levantar contra ti un terrapln y alzar contra ti un escudo grande.
"Y dirigir el golpe de sus arietes contra tus murallas, y con sus hachas demoler tus torres.
"Por la multitud de sus caballos, su polvo te cubrir; por el estruendo de la caballera, de las carretas y de los carros, se estremecern tus murallas cuando entre l por tus puertas como se entra en una ciudad en que se ha hecho brecha.
"Con los cascos de sus caballos pisotear todas tus calles, a tu pueblo matar a espada, y tus fuertes columnas caern por tierra.
"Los Babilonios saquearn tus riquezas y robarn tus mercancas; demolern tus murallas y destruirn tus suntuosas casas, y arrojarn al agua tus piedras, tus maderas y tus escombros.
"As har cesar el ruido de tus canciones, y el son de tus arpas no se oir ms.
"Y har de ti una roca desnuda; sers un tendedero de redes. No volvers a ser edificada, porque Yo, el SEOR, he hablado," declara el Seor DIOS.
As dice el Seor DIOS a Tiro: "Al estruendo de tu cada, cuando giman los heridos, cuando se haga la matanza en medio de ti, no se estremecern las costas?
"Entonces descendern de sus tronos todos los prncipes del mar, se quitarn sus mantos y se despojarn de sus vestiduras bordadas. Se vestirn de temor, se sentarn en tierra, temblarn a cada momento y se horrorizarn a causa de ti.
"Elevarn una elega por ti, y te dirn: 'Cmo has perecido, habitada de los mares, La ciudad renombrada, Que era poderosa en el mar! Ella y sus habitantes, Infundan terror A todos sus vecinos.
Ahora tiemblan las costas Por el da de tu cada; S, las costas del mar se espantan de tu fin.'"
Porque as dice el Seor DIOS: "Cuando Yo te convierta en una ciudad desolada, como las ciudades despobladas; cuando haga subir sobre ti el abismo, y te cubran las grandes aguas,
entonces te har descender con los que descienden a la fosa, con el pueblo de antao. Te har habitar en las profundidades de la tierra, como las antiguas ruinas, con los que descienden a la fosa, para que no seas habitada; y pondr gloria en la tierra d
"Traer sobre ti terrores, y no existirs ms; aunque seas buscada, no sers encontrada jams," declara el Seor DIOS.
Entonces vino a m la palabra del SEOR:
"T, hijo de hombre, eleva una elega por Tiro;
y dile a Tiro, que est asentada en las entradas del mar, negociante de los pueblos de muchas costas: 'As dice el Seor DIOS: "Tiro, t has dicho: 'Soy de perfecta hermosura.'
En el corazn de los mares estn tus fronteras; Tus edificadores perfeccionaron tu hermosura.
De los cipreses de Senir te han hecho todas tus tablas; Del Lbano han tomado un cedro para hacerte un mstil.
De encinas de Basn han hecho tus remos; Tu cubierta de boj de las costas de Chipre la han incrustado con marfil.
De lino fino bordado de Egipto era tu vela Para que te sirviera de distintivo (estandarte); De azul y prpura de las costas de Elisa era tu pabelln.
Los habitantes de Sidn y de Arvad eran tus remeros; Tus sabios, Tiro, estaban a bordo; eran tus pilotos.
Los ancianos de Gebal y sus mejores obreros estaban contigo Reparando tus junturas; Todas las naves del mar y sus marineros estaban contigo Para negociar con tus productos.
"Los Persas, los de Lud y los de Fut eran tus hombres de guerra en tu ejrcito. Colgaban en ti el escudo y el casco, manifestaban tu esplendor.
"Los hijos de Arvad, con tu ejrcito, estaban en tus murallas todo alrededor, y los Gamadeos estaban en tus torres. Colgaban sus escudos en tus murallas todo alrededor; ellos perfeccionaban tu hermosura.
"Tarsis era tu cliente por la abundancia de toda riqueza; con plata, hierro, estao y plomo pagaban tus mercancas.
"Javn, Tubal y Mesec comerciaban contigo; con hombres y con utensilios de bronce pagaban tus productos.
"Los de Bet Togarm daban caballos y corceles de guerra y mulos por tus mercancas.
"Los hijos de Dedn comerciaban contigo. Muchas costas eran clientes tuyas; colmillos de marfil y madera de bano te traan como pago.
"Aram era tu cliente por la abundancia de tus productos; pagaban tus mercancas con turquesas, prpura, bordados, lino fino, corales y rubes.
"Jud y la tierra de Israel comerciaban contigo; con trigo de Minit, tortas, miel, aceite y blsamo pagaban tus productos.
"Damasco era tu cliente por la abundancia de tus productos, por la abundancia de toda riqueza, por el vino de Helbn y la lana blanca.
"Vedn y Javn pagaban tus mercancas desde Uzal; hierro forjado, casia y caa dulce estaban entre tus productos.
"Dedn comerciaba contigo en mantas para cabalgaduras.
"Arabia y todos los prncipes de Cedar eran clientes tuyos: comerciaban en corderos, carneros y machos cabros; en estas cosas eran tus clientes.
"Los comerciantes de Sab y de Raama comerciaban contigo; con lo mejor de todas las especias, y con toda clase de piedras preciosas y oro pagaban tus mercancas.
"Harn, Cane, Edn, los comerciantes de Sab, de Asiria y de Quilmad comerciaban contigo.
"Ellos comerciaban contigo en lujosos vestidos, en mantos de azul y bordados, en tapices multicolores, en cordones firmemente trenzados, que haba entre tus mercancas.
"Las naves de Tarsis eran las portadoras de tus productos. Fuiste repleta y muy gloriosa En el corazn de los mares.
A muchas aguas te condujeron Tus remeros; El viento del este te destroz En el corazn de los mares.
Tus riquezas, tus mercancas, tu comercio, Tus marineros y tus pilotos, Tus calafateadores, tus agentes comerciales, Y todos los hombres de guerra que hay en ti, Con toda tu tripulacin que en medio de ti est, Caern en el corazn de los mares El da de
A la voz del grito de tus pilotos Se estremecern las praderas.
Y descendern de sus naves Todos los que empuan el remo; Los marineros y todos los pilotos del mar Se quedarn en tierra.
Harn or su voz por ti Y gritarn amargamente. Echarn polvo sobre sus cabezas, Se revolcarn en ceniza.
Se raparn la cabeza por tu causa Y se ceirn de cilicio; Llorarn por ti, en la amargura de su alma, Con amargo duelo.
En su llanto elevarn por ti una elega Y se lamentarn por ti: 'Quin como Tiro, Como la silenciosa en medio del mar?
Cuando tus mercancas salan por los mares Saciabas a muchos pueblos. Con la abundancia de tus riquezas y de tus productos Enriquecas a los reyes de la tierra.
Ahora que ests destrozada por los mares En las profundidades de las aguas, Tu carga y toda tu tripulacin Se han hundido contigo.
Todos los habitantes de las costas Estn pasmados por causa tuya; Sus reyes estn aterrorizados sobremanera, Demudados sus rostros.
Los mercaderes entre los pueblos te silban; Te has convertido en terror, Y ya no existirs ms.'"
De nuevo vino a m la palabra del SEOR:
"Hijo de hombre, dile al prncipe de Tiro: 'As dice el Seor DIOS: "Aun cuando tu corazn se ha enaltecido Y has dicho: 'Soy un dios, Sentado estoy en el trono de los dioses, En el corazn de los mares,' No eres ms que un hombre y no dios, Aunque hayas
T eres ms sabio que Daniel; Ningn secreto te es oculto.
Con tu sabidura y tu entendimiento Has adquirido riquezas para ti, Y has adquirido oro y plata para tus tesoros.
Con tu gran sabidura, con tu comercio, Has aumentado tus riquezas, Y se ha enaltecido tu corazn a causa de tus riquezas.
Por lo cual, as dice el Seor DIOS: 'Por cuanto has puesto tu corazn Como el corazn de un dios,
Por tanto, voy a traer sobre ti extranjeros, Los ms crueles de entre las naciones. Y ellos desenvainarn sus espadas Contra la hermosura de tu sabidura Y profanarn tu esplendor.
Te harn bajar al sepulcro, Y morirs con la muerte de los que mueren En el corazn de los mares.
Dirs an: "Un dios soy," En presencia de tu verdugo, T que eres un hombre y no Dios, En manos de los que te hieren?
Con la muerte de los incircuncisos morirs A manos de extraos, Porque Yo he hablado,' declara el Seor DIOS."'"
Vino a m de nuevo la palabra del SEOR:
"Hijo de hombre, eleva una elega sobre el rey de Tiro y dile: 'As dice el Seor DIOS: "T eras el sello de la perfeccin, Lleno de sabidura y perfecto en hermosura.
En el Edn estabas, en el huerto de Dios; Toda piedra preciosa era tu vestidura: El rub, el topacio y el diamante, El berilo, el nice y el jaspe, El zafiro, la turquesa y la esmeralda; Y el oro, la hechura de tus engastes y de tus encajes, Es
T, querubn protector de alas desplegadas, Yo te puse all. Estabas en el santo monte de Dios, Andabas en medio de las piedras de fuego.
Perfecto eras en tus caminos Desde el da que fuiste creado Hasta que la iniquidad se hall en ti.
A causa de la abundancia de tu comercio Te llenaste de violencia, Y pecaste; Yo, pues, te he expulsado por profano Del monte de Dios, Y te he eliminado, querubn protector, De en medio de las piedras de fuego.
Se enalteci tu corazn a causa de tu hermosura; Corrompiste tu sabidura a causa de tu esplendor. Te arroj en tierra, Te puse delante de los reyes, Para que vieran en ti un ejemplo .
Por la multitud de tus iniquidades, Por la injusticia de tu comercio, Profanaste tus santuarios. Y Yo he sacado fuego de en medio de ti, Que te ha consumido; Y te he reducido a ceniza sobre la tierra A los ojos de todos los que te miran.
Todos los que entre los pueblos te conocen Estn asombrados de ti; Te has convertido en terror, Y ya no existirs ms."'"
Y vino a m la palabra del SEOR:
"Hijo de hombre, pon tu rostro hacia Sidn, profetiza contra ella,
y di: 'As dice el Seor DIOS: "Yo estoy contra ti, Sidn, Y ser glorificado en medio de ti. Entonces sabrn que Yo soy el SEOR, cuando ejecute juicios en Sidn, Y manifieste en ella Mi santidad.
Enviar a ella pestilencia Y sangre a sus calles; Los heridos caern en medio de ella Por la espada que est sobre ella por todos lados. Entonces sabrn que Yo soy el SEOR.
"Y no habr ms zarza punzante ni espina dolorosa para la casa de Israel de ninguno de los que la rodean y la desprecian. Entonces sabrn que Yo soy el Seor DIOS.'"
'As dice el Seor DIOS: "Cuando Yo recoja a la casa de Israel de los pueblos donde est dispersa, y manifieste en ellos Mi santidad a los ojos de las naciones, entonces habitarn en su propia tierra, la que di a Mi siervo Jacob.
"Y habitarn seguros en ella; edificarn casas, plantarn vias, y habitarn seguros, cuando Yo haga juicios sobre todos los que a su alrededor la desprecian. Entonces sabrn que Yo soy el SEOR su Dios."'"
En el ao dcimo, el mes dcimo, a los doce das del mes, vino a m la palabra del SEOR:
"Hijo de hombre, pon tu rostro contra Faran, rey de Egipto, y profetiza contra l y contra todo Egipto.
"Habla y di: 'As dice el Seor DIOS: "Yo estoy contra ti, Faran, rey de Egipto, El gran monstruo que yace en medio de sus ros, Que ha dicho: 'Mo es el Nilo, Yo mismo me lo hice.'
Pondr garfios en tus quijadas, Y har que los peces de tus ros se peguen a tus escamas; Te sacar de en medio de tus ros, Con todos los peces de tus ros pegados a tus escamas.
Y te abandonar en el desierto, A ti y a todos los peces de tus ros. Caers en campo abierto, No sers juntado ni recogido. A las fieras de la tierra y a las aves del cielo Te he dado por alimento.
Entonces sabrn todos los habitantes de Egipto que Yo soy el SEOR, Porque han sido slo vara de caa para la casa de Israel.
Cuando te tomaron en la mano, Te quebraste, y desgarraste todas sus manos; Y cuando se apoyaron en ti, Te quebraste y e hiciste que se estremecieran todos sus lomos.'"
'Por tanto, as dice el Seor DIOS: "Voy a traer contra ti la espada, y exterminar de ti hombres y animales.
"Y la tierra de Egipto se convertir en desolacin y ruina. Entonces sabrn que Yo soy el SEOR. Porque dijiste: 'El Nilo es mo y yo lo he hecho,'
por tanto, estoy contra ti y contra tus ros, y har de la tierra de Egipto una ruina completa, una desolacin, desde Migdol hasta Sevene y hasta la frontera de Etiopa.
"No pasar por ella pie de hombre, ni pie de animal pasar por ella, ni ser habitada por cuarenta aos.
"Y har de la tierra de Egipto una desolacin en medio de tierras desoladas; y sus ciudades, en medio de ciudades devastadas, estarn desoladas por cuarenta aos. Dispersar a los Egipcios entre las naciones y los esparcir por las tierras.'"
'Porque as dice el Seor DIOS: "Despus de cuarenta aos recoger a los Egipcios de entre los pueblos donde estaban dispersos;
y cambiar la suerte de Egipto y los har volver a la tierra de Patros, a la tierra de su origen; y all sern un reino humilde.
"Ser el ms humilde de los reinos y jams se levantar sobre las naciones. Los empequeecer para que no dominen a las naciones.
"Y nunca ms ser la confianza de la casa de Israel, al recordar la iniquidad de haber vuelto a Egipto. Entonces sabrn que Yo soy el Seor DIOS."'"
En el ao veintisiete, el mes primero, el da primero del mes, vino a m la palabra del SEOR:
"Hijo de hombre, Nabucodonosor, rey de Babilonia, hizo que su ejrcito realizara una gran campaa contra Tiro; toda cabeza ha quedado calva y toda espalda desollada. Pero l y su ejrcito no recibieron pago de Tiro por la campaa que haba realizado cont
Por tanto, as dice el Seor DIOS: "Voy a dar la tierra de Egipto a Nabucodonosor, rey de Babilonia. Se llevar sus riquezas, capturar su botn y tomar su despojo; y esto ser la paga para su ejrcito.
"Le he dado la tierra de Egipto por la obra que realiz contra Tiro, porque trabajaron para m," declara el Seor DIOS.
"En aquel da har brotar el podero de la casa de Israel, y abrir tu boca en medio de ellos. Entonces sabrn que Yo soy el SEOR."
De nuevo vino a m la palabra del SEOR:
"Hijo de hombre, profetiza y di: 'As dice el Seor DIOS: "Giman: 'Ay de aquel da!'
Porque cerca est el da, S, est cerca el da del SEOR; Da de nubarrones, La hora de las naciones.
La espada vendr sobre Egipto Y habr angustia en Etiopa, Cuando caigan traspasados en Egipto, Se lleven sus riquezas Y sean derribados sus cimientos.
"Etiopa, Put, Lud, toda Arabia, Libia, y el pueblo de la tierra en alianza caern a espada con ellos.'"
'As dice el SEOR: "Ciertamente caern los que apoyan a Egipto, Y se vendr abajo el orgullo de su poder. Desde Migdol hasta Sevene Caern a espada con l," Declara el Seor DIOS.
"Estarn desolados En medio de las tierras desoladas, Y sus ciudades, en medio de las ciudades estarn devastadas.
Y sabrn que Yo soy el SEOR, Cuando ponga fuego a Egipto Y sean destrozados todos los que le ayudan.
"Aquel da saldrn de Mi presencia mensajeros en naves para aterrorizar a la confiada Etiopa; y vendr angustia sobre ellos como en el da de Egipto. Ciertamente, ese da viene."
'As dice el Seor DIOS: "Voy a acabar con la multitud de Egipto Por mano de Nabucodonosor, rey de Babilonia.
Nabucodonosor, y su pueblo con l, La ms cruel de las naciones, Ser trada para destruir la tierra; Sacarn sus espadas contra Egipto Y llenarn de traspasados la tierra.
Convertir en sequedal los canales del Nilo Y vender la tierra en manos de malvados. Desolar la tierra Y cuanto hay en ella por mano de extraos. Yo, el SEOR, he hablado.'"
'As dice el Seor DIOS: "Destruir tambin los dolos Y har cesar las imgenes de Menfis. Ya no habr prncipe en la tierra de Egipto, Y pondr temor en la tierra de Egipto.
Asolar a Patros, Pondr fuego en Zon, Y ejecutar juicios contra Tebas.
Derramar Mi furor sobre Sin, La fortaleza de Egipto; Tambin exterminar a la multitud de Tebas.
Y pondr fuego en Egipto; Sin se retorcer de dolor, Tebas ser destruida, Y Menfis tendr angustias cada da.
Los jvenes de On y de Pi Beset Caern a espada, Y las mujeres irn al cautiverio.
En Tafnes el da se oscurecer Cuando Yo quiebre all los yugos de Egipto, Y cesar en ella la soberbia de su podero; Una nube la cubrir, Y sus hijas irn al cautiverio.
As ejecutar juicios en Egipto, Y sabrn que Yo soy el SEOR."'"
En el ao once, el mes primero, el da siete del mes, vino a m la palabra del SEOR:
"Hijo de hombre, he quebrado el brazo de Faran, rey de Egipto, y no ha sido vendado para curarlo, ni ligado con vendas de modo que cobre fuerzas para empuar la espada.
"Por tanto, as dice el Seor DIOS: 'Yo estoy en contra de Faran, rey de Egipto. Quebrar sus brazos, tanto el fuerte como el fracturado, y har que la espada caiga de su mano.
'Dispersar a los Egipcios entre las naciones y los esparcir por las tierras.
'Fortalecer los brazos del rey de Babilonia y pondr Mi espada en su mano; y quebrar los brazos de Faran, que delante de Nabucodonosor gemir con gemidos de un mal herido.
'Fortalecer, pues, los brazos del rey de Babilonia, pero los brazos de Faran caern. Entonces sabrn que Yo soy el SEOR, cuando ponga Mi espada en la mano del rey de Babilonia y l la esgrima contra la tierra de Egipto.
'Cuando Yo disperse a los Egipcios entre las naciones y los esparza por las tierras, entonces sabrn que Yo soy el SEOR.'"
En el ao undcimo, el mes tercero, el da primero del mes, vino a m la palabra del SEOR:
"Hijo de hombre, dile a Faran, rey de Egipto, y a su multitud: 'A quin te pareces en tu grandeza?
Recuerda que Asiria era un cedro en el Lbano De hermosas ramas y frondoso, de sombra abundante Y de elevada altura, Y su copa estaba entre las nubes.
Las aguas lo hicieron crecer y las corrientes profundas lo encumbraron; Con sus ros se extenda alrededor del lugar donde estaba plantado, Y enviaba sus corrientes a todos los rboles del campo.
Por eso su altura era mayor que la de todos los rboles del campo. Se multiplicaban sus ramas y se alargaba su ramaje, Extendindose a causa de las muchas aguas.
En sus ramas anidaban todas las aves del cielo, Bajo su ramaje paran todas las bestias del campo, Y a su sombra habitaban todas las grandes naciones.
Era, pues, hermoso en su grandeza, por la extensin de sus ramas; Porque sus races estaban junto a muchas aguas.
Los cedros no lo igualaban en el huerto de Dios; Los cipreses no se podan comparar con su ramaje, Y los pltanos no igualaban sus ramas. Ningn rbol en el huerto de Dios poda compararse a l en su hermosura.
Hermoso lo hice por la multitud de sus ramas, Y lo envidiaban todos los rboles del Edn que estaban en el huerto de Dios.
'Por tanto, as dice el Seor DIOS: "Porque es de elevada altura, y ha puesto su copa entre las nubes, y su corazn es altivo por su altura,
lo entregar, pues, en manos de un dspota de las naciones que lo tratar con dureza. Conforme a su maldad lo he echado fuera.
"Y extranjeros, los ms crueles de entre las naciones, lo han derribado y abandonado. Sus ramas han cado sobre los montes y en todos los valles, y su ramaje ha sido quebrado en todas las barrancas de la tierra. Todos los pueblos de la tierra se han reti
"Sobre sus ruinas habitarn todas las aves del cielo, y sobre su ramaje derribado estarn todas las bestias del campo,
para que no se exalten en su altura ninguno de los rboles junto a las aguas, ni alcen su copa entre las nubes, ni confen en su altura sus poderosos bien regados. Porque todos han sido entregados a la muerte, a las profundidades de la tierra, entre los
'As dice el Seor DIOS: "El da en que el cedro descendi al Seol (regin de los muertos) caus lamentaciones, le cerr las corrientes profundas y detuve sus ros. Sus muchas aguas cesaron, e hice que el Lbano se lamentara por l y por l tod
"Al estruendo de su cada hice temblar a las naciones, cuando lo hice descender al Seol con los que descienden a la fosa. Entonces todos los rboles bien regados del Edn, los escogidos y los mejores del Lbano, se consolaron en las profundidades de la t
"Tambin ellos descendieron con l al Seol, con los que murieron a espada; y los que eran su fuerza habitaban bajo su sombra en medio de las naciones.
"A quin, pues, eres semejante en gloria y grandeza entre los rboles del Edn? Sin embargo, sers derribado con los rboles del Edn a las profundidades de la tierra. Yacers en medio de los incircuncisos, con los que fueron muertos a espada. As es Fa
En el ao duodcimo, el mes duodcimo, el da primero del mes, vino a m la palabra del SEOR:
"Hijo de hombre, eleva una elega por Faran, rey de Egipto, y dile: 'Parecas un leoncillo de las naciones Pero eras como el monstruo de los mares; Prorrumpas en tus ros, Enturbiabas las aguas con tus pies Y ensuciabas sus ros.'"
As dice el Seor DIOS: "Mi red tender sobre ti En compaa de muchos pueblos, Y ellos te alzarn en Mi red.
Te dejar en tierra, Te echar en campo abierto, Y har que habiten sobre ti todas las aves del cielo, Y saciar de ti a las bestias de toda la tierra.
Pondr tu carne sobre los montes, Y llenar los valles de tu carroa.
Tambin har que la tierra se empape con el derramamiento de tu sangre Hasta los montes, Y las barrancas se llenarn de ti.
Cuando te hayas extinguido, cubrir los cielos Y oscurecer sus estrellas; Cubrir el sol de nubes, Y la luna no dar su luz.
Todos los astros brillantes del cielo Oscurecer por causa tuya, Y pondr tinieblas sobre tu tierra," Declara el Seor DIOS.
"Tambin turbar el corazn de muchos pueblos, cuando haga llegar la noticia de tu destruccin entre las naciones, hasta tierras que no has conocido.
"Y har que muchos pueblos se queden pasmados por causa tuya, y sus reyes en gran manera se aterrorizarn de ti cuando Yo blanda Mi espada ante ellos. Temblarn constantemente, cada uno por su vida, el da de tu cada."
Pues as dice el Seor DIOS: "La espada del rey de Babilonia vendr sobre ti.
"Con las espadas de los poderosos har caer tu multitud, tiranos todos ellos de las naciones, Que asolarn el orgullo de Egipto, Y toda su multitud ser destruida.
Tambin destruir todo su ganado junto a aguas abundantes; No las enturbiar ms pie de hombre, Ni pezuas de animales las enturbiarn.
Entonces har asentarse sus aguas, Y har correr sus ros como el aceite," Declara el Seor DIOS.
"Cuando Yo haga de la tierra de Egipto una desolacin, Y la tierra quede despojada de lo que la llenaba, Cuando Yo hiera a todos los que en ella viven, Entonces sabrn que Yo soy el SEOR.
"Esta es la lamentacin y la cantarn; las hijas de las naciones la cantarn. Sobre Egipto y sobre toda su multitud la cantarn," declara el Seor DIOS.
En el ao duodcimo, el da quince del mes, vino a m de nuevo la palabra del SEOR:
"Hijo de hombre, lamntate por la multitud de Egipto, hazla descender, con las hijas de las naciones poderosas, a las profundidades de la tierra, con los que descienden a la fosa;
'A quin superas en hermosura? Desciende, y yace con los incircuncisos.'
"En medio de los muertos a espada ellos caern. Egipto es entregado a la espada; lo han arrastrado con toda su multitud.
"Los fuertes entre los poderosos hablarn de Egipto y de sus auxiliares de en medio del Seol (regin de los muertos): 'Han descendido, yacen los incircuncisos muertos a espada.'
"All est Asiria con toda su multitud, sus tumbas la rodean; todos ellos muertos, cados a espada.
"Sus tumbas estn en las partes ms profundas de la fosa, y su multitud est alrededor de su tumba; todos ellos muertos, cados a espada, los cuales infundan terror en la tierra de los vivientes.
"All est Elam y toda su multitud alrededor de su tumba; todos ellos muertos, cados a espada, los cuales descendieron incircuncisos a las profundidades de la tierra. Ellos que infundan su terror en la tierra de los vivientes, cargaron su ignominia con
"Le han hecho un lecho en medio de los muertos con toda su multitud. Sus tumbas lo rodean; todos son incircuncisos, muertos a espada: por haber infundido su terror en la tierra de los vivientes, cargaron su ignominia con los que descienden a la fosa; fue
"Mesec, Tubal y toda su multitud estn all; sus tumbas los rodean; todos ellos incircuncisos. Los mataron a espada, por haber infundido su terror en la tierra de los vivientes.
"Y no yacen junto a los hroes cados de entre los incircuncisos que descendieron al Seol con sus armas de guerra, cuyas espadas estaban colocadas debajo de sus cabezas; pero el castigo de su iniquidad cay sobre sus huesos, porque el terror de
"Pero t, en medio de los incircuncisos sers quebrantado, y yacers con los muertos a espada.
"All est Edom, sus reyes y todos sus prncipes, quienes con todo su podero fueron puestos con los muertos a espada. Ellos estn tendidos con los incircuncisos y con los que descienden a la fosa.
"All estn los jefes del norte, todos ellos y todos los Sidonios, quienes a pesar del terror causado por su podero, descendieron avergonzados con los muertos. Estn tendidos los incircuncisos con los muertos a espada y cargaron su ignominia con los que
"A stos ver Faran y se consolar con respecto a toda su multitud muerta a espada, Faran y todo su ejrcito," declara el Seor DIOS.
"Aunque Yo infund el terror de Faran en la tierra de los vivientes, sin embargo a Faran y a toda su multitud se le har estar entre los incircuncisos con los muertos a espada," declara el Seor DIOS.
Y vino a m la palabra del SEOR:
"Hijo de hombre, habla a los hijos de tu pueblo y diles: 'Si Yo traigo una espada sobre un pas, y la gente del pas toma a un hombre de entre ellos y lo ponen de centinela,
y ste ve venir la espada sobre el pas, y toca la trompeta y advierte al pueblo,
y el que oye el sonido de la trompeta no se da por advertido, y viene una espada y se lo lleva, su sangre recaer sobre su propia cabeza.
'Oy el sonido de la trompeta pero no se dio por advertido; su sangre recaer sobre l. Pero si hubiera hecho caso, habra salvado su vida.
'Pero si el centinela ve venir la espada y no toca la trompeta, y el pueblo no es advertido, y una espada viene y se lleva a uno de entre ellos, l ser llevado por su iniquidad; pero Yo demandar su sangre de mano del centinela.'
"Y a ti, hijo de hombre, te he puesto por centinela de la casa de Israel; oirs, pues, la palabra de Mi boca, y les advertirs de Mi parte.
"Cuando Yo diga al impo: 'Impo, ciertamente morirs,' si t no hablas para advertir al impo de su camino, ese impo morir por su iniquidad, pero Yo demandar su sangre de tu mano.
"Pero si t, de tu parte adviertes al impo para que se aparte de su camino, y l no se aparta de su camino, morir por su iniquidad, pero t habrs librado tu vida.
"Y t, hijo de hombre, dile a la casa de Israel: 'As han hablado: "Ciertamente nuestras transgresiones y nuestros pecados estn sobre nosotros, y por ellos nos estamos consumiendo; cmo, pues, podremos vivir?"'
"Diles: 'Vivo Yo,' declara el Seor DIOS 'que no me complazco en la muerte del impo, sino en que el impo se aparte de su camino y viva. Vulvanse, vulvanse de sus malos caminos. Por qu han de morir, oh casa de Israel?'
"Y t, hijo de hombre, dile a los hijos de tu pueblo: 'La justicia del justo no lo salvar el da de su transgresin, y la maldad del impo no le ser tropiezo el da que se aparte de su maldad; como tampoco el justo podr vivir por su justicia el da qu
"Cuando Yo diga al justo que ciertamente vivir, si l confa tanto en su justicia que hace iniquidad, ninguna de sus obras justas le ser recordada, sino que por la misma iniquidad que cometi morir.
"Pero cuando Yo diga al impo: 'Ciertamente morirs,' si l se aparta de su pecado y practica el derecho y la justicia,
si el impo devuelve la prenda, restituye lo que ha robado, anda en los preceptos de vida sin cometer iniquidad, ciertamente vivir, no morir.
"Ninguno de los pecados que ha cometido le ser recordado. El ha practicado el derecho y la justicia; ciertamente vivir.
"Pero los hijos de tu pueblo dicen: 'No es recto el camino del Seor,' pero es su propio camino el que no es recto.
"Cuando el justo se aparta de su justicia y hace iniquidad, morir por ello.
"Pero cuando el impo se aparta de su maldad y practica el derecho y la justicia, vivir por ello.
"Sin embargo ustedes dicen: 'No es recto el camino del Seor.' Yo los juzgar a cada uno de ustedes segn sus caminos, oh casa de Israel."
En el ao duodcimo de nuestro destierro, a los cinco das del mes dcimo, vino a m un fugitivo de Jerusaln, diciendo: "La ciudad ha sido tomada."
Y la mano del SEOR haba venido sobre m la tarde antes de llegar el fugitivo. Y El abri mi boca cuando aqul lleg a m por la maana; mi boca se abri y dej de estar mudo.
Entonces vino a m la palabra del SEOR:
"Hijo de hombre, los que viven en estos lugares desolados de la tierra de Israel, dicen: 'Uno solo era Abraham, y posey la tierra; as que a nosotros que somos muchos se nos ha dado la tierra en posesin.'
"Por tanto, diles: 'As dice el Seor DIOS: "Ustedes comen carne con sangre, alzan los ojos a sus dolos mientras derraman sangre. Poseern entonces la tierra?
"Ustedes confan en su espada, cometen abominaciones, cada uno contamina la mujer de su prjimo. Poseern entonces la tierra?"'
"As les dirs: 'As dice el Seor DIOS: "Vivo Yo, que los que estn en los lugares desolados caern a espada, y los que estn en campo abierto los entregar a las fieras para ser devorados, y los que estn en los refugios y en las cuevas, de pestilencia
"Convertir la tierra en desolacin y en soledad, y cesar el orgullo de su poder; los montes de Israel sern desolados, y nadie pasar por ellos.
"Y sabrn que Yo soy el SEOR, cuando Yo convierta la tierra en desolacin y en soledad por todas las abominaciones que han cometido."'
"Pero en cuanto a ti, hijo de hombre, los hijos de tu pueblo hablan de ti junto a los muros y en las entradas de las casas; hablan el uno al otro, cada cual a su hermano, diciendo: 'Vengan ahora, y oigan cual es la palabra que viene del SEOR.'
"Y vienen a ti como viene el pueblo, y se sientan delante de ti como pueblo Mo, oyen tus palabras y no las cumplen sino que siguen los deseos sensuales expresados por su boca, y sus corazones andan tras sus ganancias.
"Y t eres para ellos como la cancin de amor de uno que tiene una voz hermosa y toca bien un instrumento; oyen tus palabras, pero no las ponen en prctica.
"Y cuando esto suceda, como ciertamente suceder, sabrn que hubo un profeta en medio de ellos."
Entonces vino a m la palabra del SEOR:
"Hijo de hombre, profetiza contra los pastores de Israel; profetiza y di a los pastores: 'As dice el Seor DIOS: "Ay de los pastores de Israel que se apacientan a s mismos! No deben los pastores apacentar el rebao?
"Comen la grasa, se han vestido con la lana, degellan la oveja engordada, pero no apacientan el rebao.
"Ustedes no han fortalecido a las dbiles, no han curado a la enferma, no han vendado a la herida, no han hecho volver a la descarriada, no han buscado a la perdida; sino que las han dominado con dureza y con severidad.
"Las ovejas se han dispersado por falta de pastor, y se han convertido en alimento para toda fiera del campo. Se han dispersado!
"Mis ovejas andaban errantes por todos los montes y por toda colina alta. Mis ovejas han sido dispersadas por toda la superficie de la tierra, sin haber quien las busque ni pregunte por ellas ."'"
Por tanto, pastores, oigan la palabra del SEOR:
"Vivo Yo," declara el Seor DIOS, "ya que Mi rebao se ha convertido en presa, que incluso Mi rebao se ha convertido en alimento para todas las fieras del campo por falta de pastor, y que Mis pastores no han buscado Mis ovejas, sino que los pastores se
por tanto, pastores, oigan la palabra del SEOR:
'As dice el Seor DIOS: "Yo estoy contra los pastores y demandar Mi rebao de su mano y har que dejen de apacentar el rebao. As los pastores ya no se apacentarn ms a s mismos, sino que Yo librar Mis ovejas de su boca, y no sern ms alimento par
Porque as dice el Seor DIOS: "Yo mismo buscar Mis ovejas y velar por ellas.
"Como un pastor vela por su rebao el da que est en medio de sus ovejas dispersas, as Yo velar por Mis ovejas y las librar de todos los lugares adonde fueron dispersadas un da nublado y sombro.
"Las sacar de los pueblos y las juntar de las tierras; las traer a su propia tierra, y las apacentar en los montes de Israel, por las barrancas y por todos los lugares habitados del pas.
"Las apacentar en buenos pastos, y en los altos montes de Israel estar su apacentadero. All reposarn en apacentadero bueno, y apacentarn en ricos pastos sobre los montes de Israel.
"Yo apacentar Mis ovejas y las llevar a reposar," declara el Seor DIOS.
"Buscar la perdida, har volver la descarriada, vendar la herida y fortalecer la enferma; pero destruir la engordada y la fuerte. Las apacentar con justicia.
"Pero en cuanto a ustedes, ovejas Mas, as dice el Seor DIOS: 'Yo juzgar entre oveja y oveja, entre carneros y machos cabros.
'Les parece poco comer en los buenos pastos, para que despus hollen con sus pies el resto de sus pastos; o que beban de las aguas claras, para que despus enturbien el resto con sus pies?
'Y en cuanto a Mis ovejas, tienen que comer lo que ustedes han hollado con sus pies, y tienen que beber lo que ustedes han enturbiado con sus pies.'"
Por tanto, as les dice el Seor DIOS: "Yo mismo juzgar entre la oveja engordada y la oveja flaca.
"Por cuanto ustedes han empujado con el costado y con el hombro, y han embestido con sus cuernos a todas las dbiles hasta dispersarlas fuera,
librar Mis ovejas y ya no sern presa; juzgar entre oveja y oveja.
"Entonces pondr sobre ellas un solo pastor que las apacentar: Mi siervo David. El las apacentar y ser su pastor.
"Entonces Yo, el SEOR, ser su Dios, y Mi siervo David ser prncipe en medio de ellas. Yo, el SEOR, he hablado.
"Har un pacto de paz con ellos y eliminar de la tierra las bestias feroces, para que habiten seguros en el desierto y duerman en los bosques.
"Har de ellos y de los alrededores de mi collado una bendicin. Har descender lluvias a su tiempo; sern lluvias de bendicin.
"El rbol del campo dar su fruto y la tierra dar sus productos, y ellos estarn seguros en su tierra. Y sabrn que Yo soy el SEOR cuando Yo quiebre las varas de su yugo y los libre de la mano de los que los han esclavizado.
"No sern ms presa de las naciones, y las fieras de la tierra no los devorarn; sino que habitarn seguros y nadie los atemorizar.
"Establecer para ellos un planto de renombre, y no sern ms vctimas del hambre en la tierra, ni sufrirn ms los insultos de las naciones.
"Entonces sabrn que Yo, el SEOR su Dios, estoy con ellos, y que ellos, la casa de Israel, son Mi pueblo," declara el Seor DIOS.
"Ustedes, ovejas Mas, son el rebao de Mi prado, hombres son, y Yo soy su Dios," declara el Seor DIOS.
Y vino a m la palabra del SEOR:
"Hijo de hombre, pon tu rostro hacia el Monte Seir, y profetiza contra l,
y dile: 'As dice el Seor DIOS: "Yo estoy contra ti, Monte Seir, Extender Mi mano contra ti, Y te convertir en desolacin y en soledad.
Dejar en ruinas tus ciudades, Y sers convertida en desolacin; Y sabrs que Yo soy el SEOR.
"Por cuanto tuviste enemistad perpetua y entregaste a los Israelitas al poder de la espada en el tiempo de su calamidad, en el tiempo del castigo final,
por tanto, vivo Yo," declara el Seor DIOS, "que a sangre te entregar y la sangre te perseguir. Ya que no has odiado el derramamiento de sangre, la sangre te perseguir.
"Har del Monte Seir un desierto y una desolacin, y cortar de l al que vaya y al que venga.
"Y llenar sus montes de sus muertos. En tus colinas y en tus valles y en todas tus barrancas caern los muertos a espada.
"Te har una desolacin perpetua, y tus ciudades no sern habitadas. Entonces ustedes sabrn que Yo soy el SEOR.
"Por cuanto has dicho: 'Las dos naciones y las dos tierras sern mas, y las poseeremos,' aunque el SEOR estaba all.
"Por tanto, vivo Yo," declara el Seor DIOS, "har contigo conforme a tu ira y conforme al celo que mostraste a causa de tu odio contra ellos, y Me har conocer entre ellos cuando te juzgue.
"Entonces sabrs que Yo, el SEOR, he odo todas las injurias que has hablado contra los montes de Israel, diciendo: 'Estn desolados; nos han sido dados para alimento.'
"Con arrogancia ustedes han hablado contra M y han multiplicado sus palabras contra M; Yo lo he odo.'"
'As dice el Seor DIOS: "Para alegra de toda la tierra, Yo har de ti una desolacin.
"Como te alegraste sobre la heredad de la casa de Israel porque fue asolada, as te har Yo a ti. Sers una desolacin, Monte Seir, y todo Edom, todo l. Entonces sabrn que Yo soy el SEOR."'
"Y t, hijo de hombre, profetiza a los montes de Israel, y di: 'Montes de Israel, oigan la palabra del SEOR.
'As dice el Seor DIOS: "Por cuanto el enemigo ha dicho contra ustedes: 'Aj!' y: 'Las alturas eternas han pasado a ser posesin nuestra,'
por tanto, profetiza y di: 'As dice el Seor DIOS: "Porque los han asolado y aplastado por todos lados, para que fueran posesin de las dems naciones, a ustedes los han hecho el blanco de la habladura y de la calumnia del pueblo."'"
'Por tanto, montes de Israel, oigan la palabra del Seor DIOS. As dice el Seor DIOS a los montes y a las colinas, a las barrancas y a los valles, a las ruinas desoladas y a las ciudades abandonadas, que han venido a ser presa y escarnio de las dems na
por eso, as dice el Seor DIOS: "Ciertamente en el fuego de Mi celo he hablado contra las dems naciones y contra todo Edom, que se han apropiado de Mi tierra como posesin, con alegra, de todo corazn y con desprecio de alma, para dejarla co
'Por tanto, profetiza acerca de la tierra de Israel, y diles a los montes y a las colinas, a las barrancas y a los valles: "As dice el Seor DIOS: 'Yo he hablado en mi celo y en mi furor porque han soportado los insultos de las naciones.'
"Por lo cual, as dice el Seor DIOS: 'Yo he jurado que las naciones que los rodean, ellas mismas cargarn sus propios insultos.
'Pero ustedes, montes de Israel, echarn sus ramas y producirn su fruto para Mi pueblo Israel; porque pronto vendrn.
'Pues, Yo estoy por ustedes y Me volver a ustedes, y sern labrados y sembrados.
'Multiplicar los hombres en ustedes, toda la casa de Israel, toda ella; y las ciudades sern habitadas, y las ruinas reedificadas.
'Multiplicar en ustedes hombres y animales; se multiplicarn y sern fecundos. Har que sean habitados como lo fueron anteriormente y los tratar mejor que al principio. As ustedes sabrn que Yo soy el SEOR.
'S, har que hombres anden sobre el territorio de ustedes (Mi pueblo Israel). Ellos tomarn posesin de ti, y sers su heredad, y nunca ms les privars de sus hijos.'
"As dice el Seor DIOS: 'Porque te dicen: "Eres devoradora de hombres y has privado de hijos a tu nacin,"
por tanto, ya no devorars hombres y ya no privars de hijos a tu nacin,' declara el Seor DIOS.
"Y nunca ms te har or el ultraje de las naciones, ni soportars ms los insultos de los pueblos, ni hars que tu nacin tropiece ms," declara el Seor DIOS.'"
Entonces vino a m la palabra del SEOR:
"Hijo de hombre, cuando la casa de Israel habitaba en su propia tierra, ellos mismos la contaminaron con su conducta y con sus obras; como la impureza de una mujer en su menstruacin fue su conducta delante de M.
"Por tanto, derram Mi furor sobre ellos por la sangre que haban derramado sobre la tierra y por haberla contaminado con sus dolos.
"Los esparc entre las naciones y fueron dispersados por las tierras. Conforme a sus caminos y a sus obras los juzgu.
"Cuando llegaron a las naciones adonde fueron, profanaron Mi santo nombre, porque de ellos se deca: 'Estos son el pueblo del SEOR, y han salido de Su tierra.'
"Pero Yo he tenido compasin de Mi santo nombre, que la casa de Israel haba profanado entre las naciones adonde fueron.
"Por tanto, dile a la casa de Israel: 'As dice el Seor DIOS: "No es por ustedes, casa de Israel, que voy a actuar, sino por Mi santo nombre, que han profanado entre las naciones adonde fueron.
"Vindicar la santidad de Mi gran nombre profanado entre las naciones, el cual ustedes han profanado en medio de ellas. Entonces las naciones sabrn que Yo soy el SEOR," declara el Seor DIOS "cuando demuestre Mi santidad entre ustedes a la vista de ell
"Porque los tomar de las naciones, los recoger de todas las tierras y los llevar a su propia tierra.
"Entonces los rociar con agua limpia y quedarn limpios; de todas sus inmundicias y de todos sus dolos los limpiar.
"Adems, les dar un corazn nuevo y pondr un espritu nuevo dentro de ustedes; quitar de su carne el corazn de piedra y les dar un corazn de carne.
"Pondr dentro de ustedes Mi espritu y har que anden en Mis estatutos, y que cumplan cuidadosamente Mis ordenanzas.
"Habitarn en la tierra que di a sus padres; y ustedes sern Mi pueblo y Yo ser su Dios.
"Los librar de todas sus inmundicias; llamar al trigo y lo multiplicar, y no traer hambre sobre ustedes.
"Y multiplicar el fruto de los rboles y el producto del campo, para que no reciban ms el oprobio del hambre entre las naciones.
"Entonces se acordarn de sus malos caminos y de sus obras que no eran buenas, y se aborrecern a ustedes mismos por sus iniquidades y por sus abominaciones.
"No hago esto por ustedes," declara el Seor DIOS, "spanlo bien. Avergncense y abochrnense de su conducta, casa de Israel."
'As dice el Seor DIOS: "En el da que Yo los limpie de todas sus iniquidades, har que las ciudades sean habitadas y las ruinas reedificadas.
"La tierra desolada ser cultivada en vez de ser desolacin a la vista de todo el que pasa.
"Y dirn: 'Esta tierra desolada se ha hecho como el huerto del Edn; y las ciudades desiertas, desoladas y arruinadas estn fortificadas y habitadas.'
"Y las naciones que quedan a su alrededor sabrn que Yo, el SEOR, he reedificado los lugares en ruinas y plantado lo que estaba desolado. Yo, el SEOR, he hablado y lo har."
'As dice el Seor DIOS: "An permitir a la casa de Israel que Me pida hacer esto por ellos: Multiplicar sus hombres como un rebao.
"Como el rebao para los sacrificios, como el rebao en Jerusaln en sus fiestas sealadas, as se llenarn las ciudades desiertas de rebaos de hombres. Entonces sabrn que Yo soy el SEOR."'"
La mano del SEOR vino sobre m, y me sac en el Espritu del SEOR, y me puso en medio del valle que estaba lleno de huesos.
El me hizo pasar en derredor de ellos, y vi que eran muchsimos sobre la superficie del valle; y estaban muy secos.
Y me pregunt: "Hijo de hombre, vivirn estos huesos?" Y yo respond: "Seor DIOS, T lo sabes."
Entonces me dijo: "Profetiza sobre estos huesos, y diles: 'Huesos secos, oigan la palabra del SEOR.'
"As dice el Seor DIOS a estos huesos: 'Voy a hacer que en ustedes entre espritu, y vivirn.
'Y pondr tendones sobre ustedes, har crecer carne sobre ustedes, los cubrir de piel y pondr espritu en ustedes, y vivirn; y sabrn que Yo soy el SEOR.'"
Profetic, pues, como me fue mandado; y mientras yo profetizaba hubo un ruido, y luego un estremecimiento, y los huesos se juntaron cada hueso con su hueso.
Y mir que haba tendones sobre ellos, creci la carne y la piel los cubri, pero no haba espritu en ellos.
Entonces El me dijo: "Profetiza al espritu, profetiza, hijo de hombre, y dile al espritu: 'As dice el Seor DIOS: "Ven de los cuatro vientos, oh espritu, y sopla sobre estos muertos, y vivirn."'"
Y profetic como El me haba ordenado, y el espritu entr en ellos, y vivieron y se pusieron en pie, un enorme e inmenso ejrcito.
Entonces El me dijo: "Hijo de hombre, estos huesos son toda la casa de Israel. Ellos dicen: 'Nuestros huesos se han secado, y nuestra esperanza ha perecido. Estamos completamente destruidos.'
"Por tanto, profetiza, y diles: 'As dice el Seor DIOS: "Voy a abrir sus sepulcros y los har subir de sus sepulcros, pueblo Mo, y los llevar a la tierra de Israel.
"Y sabrn que Yo soy el SEOR, cuando abra sus sepulcros y los haga subir a ustedes de sus sepulcros, pueblo Mo.
"Pondr Mi Espritu en ustedes, y vivirn, y los establecer en su tierra. Entonces sabrn que Yo, el SEOR, he hablado y lo he hecho," declara el SEOR.'"
Y vino a m la palabra del SEOR:
"T, hijo de hombre, toma una vara y escribe en ella: 'Para Jud y para los Israelitas, sus compaeros.' Toma luego otra vara y escribe en ella: 'Para Jos, la vara de Efran, y para toda la casa de Israel, sus compaeros.'
"Jntalas la una con la otra en una sola vara para que sean una sola en tu mano.
"Y cuando los hijos de tu pueblo te pregunten: 'No nos explicars qu quieres decir con esto?'
diles: 'As dice el Seor DIOS: "Voy a tomar la vara de Jos, que est en la mano de Efran, y las tribus de Israel, sus compaeros; las pondr con aqulla, con la vara de Jud, y las har una sola vara, y sern una en Mi mano."'
"Las varas en que escribas estarn en tu mano a la vista de ellos,
y diles: 'As dice el Seor DIOS: "Voy a tomar a los Israelitas de entre las naciones adonde han ido, los recoger de todas partes y los traer a su propia tierra.
"Y har de ellos una nacin en la tierra, en los montes de Israel; un solo rey ser rey de todos ellos; nunca ms sern dos naciones, y nunca ms sern divididos en dos reinos.
"No se contaminarn ms con sus dolos, ni con sus abominaciones, ni con ninguna de sus transgresiones; sino que los librar de todos los lugares en que pecaron y los limpiar. Y ellos sern Mi pueblo y Yo ser su Dios.
"Mi siervo David ser rey sobre ellos, y todos ellos tendrn un solo pastor; andarn en Mis ordenanzas y guardarn Mis estatutos y los cumplirn.
"Habitarn en la tierra que di a Mi siervo Jacob, en la cual habitaron sus padres; en ella habitarn ellos y sus hijos, y los hijos de sus hijos para siempre; y Mi siervo David ser su prncipe para siempre.
"Har con ellos un pacto de paz; ser un pacto eterno con ellos. Y los establecer, los multiplicar y pondr Mi santuario en medio de ellos para siempre.
"Mi morada estar tambin junto a ellos, y Yo ser su Dios y ellos sern Mi pueblo.
"Y las naciones sabrn que Yo, el SEOR, santifico a Israel, cuando Mi santuario est en medio de ellos para siempre."'"
Y vino a m la palabra del SEOR:
"Hijo de hombre, pon tu rostro hacia Gog, de la tierra de Magog, prncipe supremo de Mesec y Tubal, y profetiza contra l,
y di: 'As dice el Seor DIOS: "Yo estoy contra ti, oh Gog, prncipe supremo de Mesec y Tubal.
"Te har dar vuelta, pondr garfios en tus quijadas y te sacar con todo tu ejrcito, caballos y jinetes, todos ellos bien equipados; una gran compaa con broquel y escudo, todos ellos empuando espada;
Persia, Etiopa y Fut con ellos, todos con escudo y casco;
Gomer con todas sus tropas, Bet Togarm, de las partes remotas del norte, con todas sus tropas; muchos pueblos estn contigo.
"Disponte y preprate, t y toda la multitud que se ha reunido alrededor tuyo, y s para ellos guarda.
"Despus de muchos das recibirs rdenes; al fin de los aos vendrs a la tierra recuperada de la espada, cuyos habitantes han sido recogidos de muchas naciones en los montes de Israel, que haban sido una desolacin continua. Este pu
"T subirs y vendrs como una tempestad; sers como una nube que cubre la tierra, t y todas tus tropas, y muchos pueblos contigo."
'As dice el Seor DIOS: "Suceder en aquel da que pensamientos vendrn a tu mente y concebirs un plan malvado,
y dirs: 'Subir contra una tierra indefensa. Ir contra los que viven tranquilos, que habitan confiados, que habitan todos ellos sin murallas, sin cerrojos ni puertas;
para tomar botn y para proceder al saqueo, para volver tu mano contra los lugares desolados, ahora poblados, y contra el pueblo reunido de entre las naciones, que ha adquirido ganado y posesiones, que habita en medio de la tierra.'
"Sab y Dedn, y los mercaderes de Tarsis con todos sus pueblos te dirn: 'Has venido para tomar botn? Has reunido tu compaa para saquear, para llevar plata y oro, para llevar ganado y posesiones, para tomar gran botn?'"'
"Por tanto, profetiza, hijo de hombre, y dile a Gog: 'As dice el Seor DIOS: "En aquel da cuando Mi pueblo Israel habite seguro, no lo sabrs t?
"Vendrs de tu lugar de las partes remotas del norte, t y mucha gente contigo, todos montados a caballo, una gran multitud y un poderoso ejrcito;
y subirs contra Mi pueblo Israel como una nube para cubrir la tierra. Suceder en los postreros das que te traer contra Mi tierra, para que las naciones Me conozcan cuando Yo sea santificado por medio de ti ante sus ojos, oh Gog."
'As dice el Seor DIOS: "Eres t aqul de quien habl en tiempos pasados por medio de Mis siervos los profetas de Israel, que profetizaron en aquellos das, durante aos, que Yo te traera contra ellos?
"Suceder en aquel da cuando venga Gog contra la tierra de Israel," declara el Seor DIOS, "que subir mi furor y Mi ira.
"Y en Mi celo y en el fuego de Mi furor declaro que ciertamente en aquel da habr un gran terremoto en la tierra de Israel.
"Los peces del mar, las aves del cielo, las bestias del campo y todos los animales que se arrastran sobre la tierra, y todos los hombres sobre la superficie de la tierra temblarn en Mi presencia; tambin se derrumbarn los montes, se desplomarn los pre
"En todos Mis montes llamar la espada contra Gog," declara el Seor DIOS. "La espada de cada cual se volver contra su hermano.
"Con pestilencia y con sangre har juicio contra l; har caer una lluvia torrencial, y piedras de granizo, fuego y azufre sobre l, sobre sus tropas, y sobre los muchos pueblos que estn con l.
"Y mostrar Mi grandeza y santidad, y Me dar a conocer a los ojos de muchas naciones; y sabrn que Yo soy el SEOR."'
"Y t, hijo de hombre, profetiza contra Gog, y di: 'As dice el Seor DIOS: "Yo estoy contra ti, Gog, prncipe supremo de Mesec y Tubal.
"Te har dar vuelta y te empujar, te recoger de las partes remotas del norte y te traer contra los montes de Israel.
"Romper el arco de tu mano izquierda, y derribar las flechas de tu mano derecha.
"Sobre los montes de Israel caers, t y todas tus tropas y los pueblos que estn contigo. Te dar por comida a toda clase de ave de rapia y a las bestias del campo.
"Sobre el campo abierto caers; porque soy Yo el que ha hablado," declara el Seor DIOS.
"Enviar fuego sobre Magog y sobre los que habitan seguros en las costas; y sabrn que Yo soy el SEOR.
"Dar a conocer Mi santo nombre en medio de Mi pueblo Israel, y nunca ms permitir que Mi santo nombre sea profanado; y sabrn las naciones que Yo soy el SEOR, el Santo en Israel.
"Ciertamente viene y se cumplir," declara el Seor DIOS. "Este es el da del cual he hablado.
"Entonces saldrn los habitantes de las ciudades de Israel y harn hogueras con las armas, y quemarn escudos, broqueles, arcos y flechas, mazos y lanzas, y harn fuego con ellos durante siete aos.
"No tomarn lea del campo ni la recogern de los bosques, porque harn hogueras con las armas; despojarn a sus despojadores y saquearn a sus saqueadores," declara el Seor DIOS.
"Y suceder en aquel da que dar a Gog un lugar para sepultura all en Israel, el valle de los que pasan al oriente del mar, y cortar el paso a los viajeros. All enterrarn a Gog con toda su multitud, y lo llamarn el Valle de Hamn Gog.
"Durante siete meses la casa de Israel los estar enterrando para limpiar la tierra.
"Todo el pueblo de la tierra los enterrar; y ser para ellos memorable el da en que Yo Me glorifique," declara el Seor DIOS.
"Escogern hombres que constantemente recorran la tierra y entierren a los que pasen, a los que queden sobre la superficie de la tierra, para limpiarla. Despus de siete meses harn un reconocimiento.
"Cuando pasen los que recorran la tierra, el que vea un hueso humano, pondr seal junto a l, hasta que los sepultureros lo entierren en el Valle de Hamn Gog.
"Y el nombre de la ciudad ser Hamona (Multitud); y dejarn limpia la tierra."'
"En cuanto a ti, hijo de hombre, as dice el Seor DIOS: 'Dile a toda clase de ave y a toda bestia del campo: "Congrguense y vengan, jntense de todas partes al sacrificio que voy a preparar para ustedes, un gran sacrificio sobre los montes de Israel, y
"Comern carne de poderosos y bebern sangre de los prncipes de la tierra, como si fueran carneros, corderos, machos cabros y toros, engordados todos en Basn.
"Comern grasa hasta que se harten, y bebern sangre hasta que se embriaguen, del sacrificio que he preparado para ustedes.
"En mi mesa se hartarn de caballos y jinetes, de poderosos y de todos los hombres de guerra," declara el Seor DIOS.
"Pondr Mi gloria entre las naciones; y todas las naciones vern el juicio que he hecho y Mi mano que he puesto sobre ellos.
"La casa de Israel sabr que Yo soy el SEOR su Dios desde ese da en adelante.
"Las naciones sabrn que la casa de Israel fue al cautiverio por su iniquidad porque actuaron prfidamente contra M; escond, pues, Mi rostro de ellos, los entregu en manos de sus adversarios y todos ellos cayeron a espada.
"Conforme a su inmundicia y conforme a sus transgresiones, as los trat, y de ellos escond Mi rostro."'"
Por tanto, as dice el Seor DIOS: "Ahora restaurar el bienestar (har volver a los cautivos) de Jacob, y tendr misericordia de toda la casa de Israel, y Me mostrar celoso de Mi santo nombre.
"Y ellos olvidarn su ignominia y todas las infidelidades que cometieron contra M, cuando habiten seguros en su tierra sin que nadie los atemorice.
"Cuando Yo los traiga de entre los pueblos y los rena de las tierras de sus enemigos, ser santificado en ellos ante los ojos de muchas naciones.
"Entonces sabrn que Yo soy el SEOR su Dios, porque los hice ir al cautiverio entre las naciones, y despus los reun de nuevo en su propia tierra, sin dejar all a ninguno de ellos.
"No les ocultar ms Mi rostro, porque habr derramado Mi Espritu sobre la casa de Israel," declara el Seor DIOS.
En el ao veinticinco de nuestro destierro, al principio del ao, a los diez das del mes, catorce aos despus de haber sido tomada la ciudad, en aquel mismo da vino sobre m la mano del SEOR, y me llev all.
En visiones de Dios, El me llev a la tierra de Israel y me puso sobre un monte muy alto, sobre el cual, hacia el sur, haba una construccin parecida a una ciudad.
Me llev all; y vi a un hombre cuyo aspecto era semejante al bronce, con un cordel de lino y una caa de medir (unos 3 m) en la mano, y estaba de pie en la puerta.
Y el hombre me dijo: "Hijo de hombre, mira con tus ojos, oye con tus odos y presta atencin a todo lo que te voy a mostrar; porque has sido trado aqu para que te sea mostrado. Declara todo lo que ves a la casa de Israel."
Entonces vi que por el exterior del templo haba un muro, todo alrededor, y en la mano del hombre haba una caa de medir de 6 codos (3.2 m), cada codo era de un codo y un palmo menor (52.5 cm). Midi el muro, y ten
Entonces fue a la puerta que miraba al oriente, subi las gradas, y midi el umbral de la puerta, y tena 3.2 metros de ancho, y el otro umbral, 3.2 metros de ancho.
La cmara tena 3.2 metros de largo y 3.2 metros de ancho; y entre las cmaras haba 2.63 metros; el umbral de la puerta junto al vestbulo de la puerta hacia el interior tena 3.2 metros de fondo .
Entonces midi el vestbulo de la puerta, hacia el interior, y tena 3.2 metros.
Midi el vestbulo de la puerta, y tena 4.2 metros, y sus pilares, 1.05 metros. Y el vestbulo de la puerta estaba hacia el interior.
Las cmaras de la puerta hacia el oriente eran tres por cada lado; las tres tenan la misma medida. Los pilares a cada lado tenan tambin la misma medida.
El hombre midi la anchura del vestbulo, y tena 5.25 metros, y la longitud de la puerta, 6.83 metros.
Y haba una barrera frente a las cmaras de un codo (52.5 cm) por un lado, y de 52.5 centmetros por el otro; cada cmara tena 3.2 metros por un lado y 3.2 metros por el otro.
Midi la puerta desde el techo de una cmara al techo de la otra; una anchura de 13.13 metros desde una puerta hasta la puerta opuesta.
Midi tambin los pilares, y tenan 31.5 metros de altura. El atrio alrededor de la puerta se extenda hasta el pilar lateral.
Desde el frente de la puerta de entrada hasta el frente del vestbulo de la puerta interior haba 26.25 metros.
Y haba ventanas estrechas que daban hacia las habitaciones, hacia sus pilares de dentro de la puerta por todo alrededor y asimismo para los prticos. Haba ventanas todo alrededor por dentro, y en cada pilar cf1
Entonces el hombre me llev al atrio exterior, en el cual haba cmaras y un pavimento construido todo alrededor del atrio; treinta cmaras daban al pavimento.
El pavimento (esto es, el pavimento inferior) estaba al lado de las puertas, y corresponda a la longitud de las puertas.
Midi el ancho desde el frente de la puerta inferior hasta el frente del atrio interior por fuera, y tena 52.5 metros al oriente y al norte.
Y con respecto a la puerta del atrio exterior que daba al norte, midi su longitud y su anchura.
Haba tres cmaras en cada lado, y sus pilares y sus prticos eran de la misma medida que la primera puerta. Su longitud era de 26.25 metros, y la anchura de 13.13 metros.
Sus ventanas, sus prticos y sus figuras de palmeras tenan las mismas medidas de la puerta que daba al oriente; se suba a ella por siete gradas, y su prtico estaba delante de ellas.
El atrio interior tena una puerta frente a la puerta del norte as como tambin a la puerta del oriente; y midi 52.5 metros de puerta a puerta.
Luego el hombre me llev hacia el sur, donde haba una puerta que daba hacia el sur; y midi sus pilares y sus prticos conforme a aquellas mismas medidas.
La puerta y sus prticos tenan ventanas todo alrededor como las otras ventanas; la longitud era de 26.25 metros y la anchura de 13.13 metros.
Y haba siete gradas para subir a ella, y sus prticos estaban delante de ellas; y tena figuras de palmeras sobre sus pilares, una a cada lado.
El atrio interior tena una puerta hacia el sur; y midi de puerta a puerta hacia el sur, y eran 52.5 metros.
Despus me llev al atrio interior por la puerta del sur, y midi la puerta del sur conforme a aquellas mismas medidas.
Tambin sus cmaras, sus pilares y sus prticos eran conforme a aquellas mismas medidas. Y la puerta y sus prticos tenan ventanas todo alrededor; era de 13.13 metros de largo y 13.13 metros de ancho.
Y haba prticos todo alrededor de 13.13 metros de largo y 2.63 metros de ancho.
Sus prticos daban al atrio exterior; y haba figuras de palmeras en sus pilares, y se suba por ocho gradas.
Entonces me llev al atrio interior que daba al oriente, y midi la puerta conforme a aquellas mismas medidas.
Tambin sus cmaras, sus pilares, y sus prticos eran conforme a aquellas mismas medidas. Y la puerta y sus prticos tenan ventanas todo alrededor; era de 26.25 metros de largo y 13.13 metros de ancho.
Sus prticos daban al atrio exterior; y haba figuras de palmeras en sus pilares a cada lado, y se suba por ocho gradas.
El hombre me llev luego a la puerta del norte, y la midi conforme a aquellas mismas medidas,
con sus cmaras, sus pilares y sus prticos. La puerta tena ventanas a su alrededor; era de 26.25 metros de largo y 13.13 metros de ancho.
Sus pilares daban al atrio exterior; y haba figuras de palmeras en sus pilares a cada lado, y se suba por ocho gradas.
Haba una cmara con su entrada junto a los pilares de las puertas; all lavaban el holocausto.
En el vestbulo de la puerta haba a cada lado dos mesas, en las cuales degollaban el holocausto, la ofrenda por el pecado y la ofrenda por la culpa.
Y por el lado de afuera, conforme uno suba a la entrada de la puerta, hacia el norte, haba dos mesas; y al otro lado del vestbulo de la puerta haba dos mesas.
Haba cuatro mesas a un lado y cuatro mesas al otro lado, junto a la puerta: ocho mesas sobre las cuales degollaban los sacrificios .
Para el holocausto haba cuatro mesas de piedra labrada de 79 centmetros de largo, 79 centmetros de ancho y 52.5 centmetros de alto, sobre las cuales se colocaban los instrumentos con que degollaban el holocausto y el sacrificio.
Ganchos dobles, de 7.5 centmetros (un palmo menor) de longitud, estaban colocados en el interior, todo alrededor; y sobre las mesas estaba la carne de la ofrenda.
Fuera de la puerta interior, en el atrio de adentro, haba dos cmaras, una de las cuales estaba al lado de la puerta del norte con su fachada hacia el sur, y la otra al lado de la puerta del sur con su f
Y el hombre me dijo: "Esta cmara cuya fachada da al sur, es para los sacerdotes encargados del templo;
y la cmara cuya fachada da al norte, es para los sacerdotes encargados del altar. Estos son los hijos de Sadoc, que, de los hijos de Lev, se acercan al SEOR para servirle."
Y midi el atrio, un cuadrado de 52.5 metros de largo y 52.5 metros de ancho; y el altar estaba delante del templo.
Me llev despus al prtico del templo y midi cada pilar del prtico, 2.63 metros por un lado y 2.63 metros por el otro; y la anchura de la puerta, 1.58 metros por un lado y 1.58 metros por el otro.
La longitud del prtico era de 10.5 metros y la anchura de 5.78 metros; y junto a las gradas por donde se suba a l, haba columnas junto a los pilares, una a un lado y otra al otro.
Entonces el hombre me llev a la nave y midi los pilares; 3.2 metros de ancho por un lado y 3.2 metros de ancho por el otro era la anchura de cada pilar.
Y la anchura de la entrada era de 5.25 metros, y los lados de la entrada eran de 2.63 metros por un lado y 2.63 metros por el otro. Midi la longitud de la nave y tena 21 metros, y la anchura, 10.5 metros.
Luego entr al interior y midi cada pilar de la entrada, y tenan 1.05 metros, la entrada tena 3.2 metros de altura , y la anchura de la entrada, 3.68 metros.
Midi su longitud y tena 10.5 metros, y la anchura, 10.5 metros delante de la nave. Entonces me dijo: "Este es el lugar santsimo."
Despus midi la anchura del muro del templo y tena 3.2 metros, y la anchura de las cmaras laterales, 2.1 metros por todos los lados alrededor del templo.
Las cmaras laterales estaban superpuestas en tres pisos, treinta en cada piso; y las cmaras laterales se extendan hasta el muro que estaba en su lado interior, todo alrededor, para que fueran aseguradas sin que fueran aseguradas al muro del
Las cmaras laterales alrededor del templo se ensanchaban en cada piso sucesivo. Debido a que la estructura alrededor del templo se ensanchaba por etapas por todos los lados del templo, la anchura del templo aumentaba segn
Tambin vi que el templo tena todo alrededor una plataforma elevada; los cimientos de las cmaras laterales tenan de alto una caa entera de 3.2 metros largos.
La anchura del muro exterior de las cmaras laterales era de 2.63 metros. Pero el espacio libre entre las cmaras laterales que pertenecan al templo
y las cmaras exteriores era de 10.5 metros de anchura por todos los lados alrededor del templo.
Las entradas de las cmaras laterales que daban hacia el espacio libre consistan en una entrada hacia el norte y otra entrada hacia el sur; y la anchura del espacio libre era de 2.63 metros, todo alrededor.
El edificio que estaba enfrente de la zona separada, hacia el lado occidental, tena 36.75 metros de ancho; y el muro del edificio tena 2.63 metros de ancho, todo alrededor, y su longitud era de 47.25 metros.
El hombre midi el templo y tena 52.5 metros de largo; la zona separada con el edificio y sus muros tenan tambin 52.5 metros de largo.
La anchura del frente del templo y la de las zonas separadas a lo largo del lado oriental tambin sumaban 52.5 metros.
Midi la longitud del edificio a lo largo del frente de la zona separada que haba detrs de l, con una galera a cada lado, y era de 52.5 metros; tambin midi la nave interior y los prticos del atrio.
Los umbrales, las ventanas con celosas y las galeras alrededor de sus tres pisos, frente al umbral, estaban recubiertos de madera todo alrededor, desde el suelo hasta las ventanas (pero las ventanas estaban cubiertas con ce
sobre la entrada, hasta el santuario interior y el exterior, y alrededor de todo el muro, por dentro y por fuera, segn sus medidas.
Y haba esculpidos de querubines y palmeras; una palmera entre querubn y querubn, y cada querubn tena dos caras:
cara de hombre hacia la palmera por un lado y cara de leoncillo hacia la palmera por el otro lado; estaban esculpidos alrededor de todo el templo.
Desde el suelo hasta encima de la entrada haba esculpidos de querubines y palmeras, as como en la pared de la nave.
Los postes de la nave eran cuadrados, tambin los del frente del santuario; el aspecto de uno era como el aspecto del otro.
El altar era de madera de 1.58 metros de alto, y su longitud de 1.05 metros; sus esquinas, su base y sus lados eran de madera. Y l me dijo: "Esta es la mesa que est delante del SEOR."
La nave y el santuario tenan puertas dobles.
Las puertas tenan dos hojas, dos hojas giratorias; dos hojas una puerta y dos la otra.
Tambin estaban esculpidos en ellas, en las puertas de la nave, querubines y palmeras como los esculpidos en las paredes; y haba un portal de madera en la fachada del vestbulo por el exterior.
Y haba ventanas con celosas y palmeras a uno y otro lado, a los dos lados del vestbulo; as eran las cmaras laterales del templo y los umbrales.
Luego el hombre me sac al atrio exterior, hacia el norte, y me llev a la cmara que estaba frente a la zona separada y frente al edificio hacia el norte.
A lo largo de la longitud, que era de 52.5 metros, estaba la puerta del norte; la anchura era de 26.25 metros.
Frente a los 10.5 metros del atrio interior, y frente al pavimento del atrio exterior, haba una galera frente a la otra galera en los tres pisos.
Y delante de las cmaras haba un corredor interior de 5.25 metros de ancho, una va de 52.5 metros; y sus entradas daban al norte.
Las cmaras superiores eran ms estrechas porque las galeras les quitaban ms espacio que a las inferiores y a las intermedias del edificio.
Pues estaban en tres pisos y no tenan pilares como los pilares de los atrios; por tanto las cmaras superiores se estrechaban a partir del suelo ms que las inferiores y las intermedias.
El muro exterior a lo largo de las cmaras, en direccin al atrio exterior frente a las cmaras, tena 26.25 metros de largo.
Porque la longitud de las cmaras que estaban en el atrio exterior era de 26.25 metros; y las que estaban frente al templo tenan 52.5 metros.
Y debajo de estas cmaras estaba la entrada del lado oriental, para entrar en ellas desde el atrio exterior.
A lo ancho del muro del atrio hacia el oriente, frente a la zona separada y frente al edificio, haba cmaras.
El corredor delante de ellas era semejante al de las cmaras que estaban al norte; su longitud era igual a su anchura; y todas sus salidas, as como sus disposiciones y sus entradas, eran iguales.
Y correspondiendo a las entradas de las cmaras que daban hacia el sur, haba una entrada al comienzo del corredor, el corredor frente al muro que daba al oriente, segn se entra a ellas.
Entonces el hombre me dijo: "Las cmaras del norte y las cmaras del sur que estn frente a la zona separada, son las cmaras santas donde los sacerdotes que estn cerca del SEOR, comern las cosas santsimas. All pondrn las cosas santsimas
"Cuando entren los sacerdotes all, no saldrn al atrio exterior desde el santuario sin haber dejado las vestiduras con que ministran, porque son santas. Se pondrn otras vestiduras para poder acercarse a lo que es del pueblo."
Cuando acab de medir el interior del templo, me sac por el camino de la puerta que daba al oriente, y lo midi todo alrededor.
Midi el lado oriental con la caa de medir, y tena 262.5 metros con la caa de medir.
Midi el lado norte con la caa de medir, y tena 262.5 metros.
Al lado sur midi 262.5 metros con la caa de medir.
Se volvi al lado occidental y midi 262.5 metros con la caa de medir.
Por los cuatro lados lo midi; tena un muro todo alrededor de 262.5 metros de largo y 262.5 metros de ancho, para dividir entre lo sagrado y lo profano.
Entonces el hombre me llev a la puerta, la puerta que da hacia el oriente;
y vi que la gloria del Dios de Israel vena de la parte del oriente. Su voz era como el sonido de muchas aguas, y la tierra resplandeca de Su gloria.
Tena el aspecto de la visin que vi, como la visin que haba visto cuando El vino a destruir la ciudad; y las visiones eran como la visin que yo haba visto junto al ro Quebar. Entonces me postr sobre mi rostro.
La gloria del SEOR entr en el templo por el camino de la puerta que da hacia el oriente.
Entonces el Espritu me levant y me llev al atrio interior, y la gloria del SEOR llen el templo.
Y o a uno que me hablaba desde el templo, mientras el hombre estaba de pie junto a m,
y me dijo: "Hijo de hombre, este es el lugar de Mi trono, el lugar de las plantas de Mis pies, donde habitar entre los Israelitas para siempre. Y la casa de Israel no volver a profanar Mi santo nombre, ni ellos ni sus reyes, con sus prostituc
poniendo su umbral junto a Mi umbral, y sus postes junto a Mis postes con slo un muro entre ellos y Yo. Ellos han profanado Mi santo nombre con las abominaciones que han cometido; por eso los he consumido en Mi ira.
"Que alejen ahora de M sus prostituciones y los cadveres de sus reyes, y Yo habitar entre ellos para siempre.
"Y t, hijo de hombre, describe el templo a la casa de Israel, para que se avergencen de sus iniquidades, y tomen las medidas de su plano.
"Y si se avergenzan de todo lo que han hecho, ensales el diseo del templo, su estructura, sus salidas, sus entradas, todos sus diseos, todos sus estatutos y todas sus leyes. Escribe esto ante sus ojos para que guarden todas sus leyes y tod
"Esta es la ley del templo: todo su territorio sobre la cumbre del monte por todo alrededor ser santsimo. As es la ley del templo.
"Estas son las medidas del altar en codos (cada codo real de un codo y un palmo menor): la base, 52.5 centmetros (un codo real), el ancho, 52.5 centmetros; su reborde en la orilla por todo alrededor, 26 centmetros (un palmo). Y st
desde la base en el suelo hasta el zcalo inferior ser de 1.05 metros, por un codo (52.5 cm) de ancho; y desde el zcalo menor hasta el zcalo mayor ser de 2.1 metros, por 52.5 centmetros de ancho.
"El hogar del altar ser de 2.1 metros, y del hogar del altar se extendern hacia arriba cuatro cuernos.
"El hogar del altar ser de 6.30 metros de largo por 6.30 metros de ancho, cuadrado por sus cuatro lados.
"Y el zcalo ser de 7.35 metros de largo por 7.35 metros de ancho por sus cuatro lados; el borde alrededor ser de 26.25 centmetros, y su base, de 52.5 centmetros alrededor; sus gradas mirarn al oriente."
Y el hombre me dijo: "Hijo de hombre, as dice el Seor DIOS: 'Estos son los estatutos para el altar el da que sea construido, para ofrecer holocaustos sobre l y para esparcir sobre l sangre.
'A los sacerdotes Levitas que son de la descendencia de Sadoc, que se acercan a M para servirme,' declara el Seor DIOS, 'dars un novillo de la vacada para la ofrenda por el pecado.
'Y tomars de su sangre y la pondrs sobre sus cuatro cuernos, en los cuatro ngulos del zcalo y en el borde todo alrededor; as lo limpiars y hars expiacin por l.
'Luego tomars el novillo para la ofrenda por el pecado, y ser quemado en el lugar sealado del templo, fuera del santuario.
'Al segundo da ofrecers un macho cabro sin defecto para la ofrenda por el pecado, y purificars el altar como lo purificaron con el novillo.
'Cuando hayas terminado de purificarlo, ofrecers un novillo sin defecto de la vacada y un carnero sin defecto del rebao.
'Los ofrecers delante del SEOR, y los sacerdotes echarn sal sobre ellos y los ofrecern en holocausto al SEOR.
'Durante siete das preparars diariamente un macho cabro para la ofrenda por el pecado; tambin sern preparados un novillo de la vacada y un carnero sin defecto del rebao.
'Durante siete das harn expiacin por el altar y lo purificarn; as lo consagrarn.
'Cuando hayan terminado estos das, suceder que del octavo da en adelante, los sacerdotes ofrecern sobre el altar sus holocaustos y sus ofrendas de paz; y Yo Me complacer en ustedes,' declara el Seor DIOS."
Entonces el hombre me hizo volver por el camino de la puerta exterior del santuario que da hacia el oriente, y estaba cerrada.
Y el SEOR me dijo: "Esta puerta estar cerrada; no se abrir y nadie entrar por ella, porque el SEOR, Dios de Israel, ha entrado por ella; por tanto permanecer cerrada.
"En cuanto al prncipe, l, como prncipe, se sentar all para comer pan delante del SEOR; entrar por el camino del vestbulo de la puerta y por el mismo camino saldr."
Luego me llev por el camino de la puerta del norte al frente del templo; mir que la gloria del SEOR llenaba la casa del SEOR, y me postr sobre mi rostro.
Y el SEOR me dijo: "Hijo de hombre, pon atencin, mira con tus ojos y oye con tus odos todo lo que te digo acerca de todos los estatutos de la casa del SEOR y acerca de todas sus leyes; y fjate bien en cuanto a la entrada del templo y a tod
"Y dirs a los rebeldes, a la casa de Israel: 'As dice el Seor DIOS: "Son ya demasiadas todas sus abominaciones, oh casa de Israel,
cuando introdujeron extranjeros, incircuncisos de corazn e incircuncisos de carne, para que estuvieran en Mi santuario y profanaran Mi casa; cuando les ofrecieron Mi alimento, la grasa y la sangre; invalidaron, pues, Mi pacto; esto a
"No se han ocupado de guardar Mis cosas sagradas, sino que han puesto extranjeros como guardas de Mis ordenanzas en Mi santuario."
'As dice el Seor DIOS: "Ningn extranjero, incircunciso de corazn e incircunciso de carne, entrar en Mi santuario; ninguno de los extranjeros que estn entre los Israelitas.
"Y los Levitas que se alejaron de M cuando Israel se descarriaba, y se alejaron de M tras sus dolos, llevarn el castigo por su iniquidad.
"Sern servidores en Mi santuario, encargados de las puertas del templo y servidores en el templo; ofrecern el holocausto y el sacrificio para el pueblo, y estarn delante de ellos para servirles.
"Por cuanto les sirvieron delante de sus dolos, y fueron tropezadero de iniquidad para la casa de Israel, por tanto he jurado contra ellos," declara el Seor DIOS "que llevarn el castigo por su iniquidad.
"No se acercarn a M para servirme de sacerdotes, ni se acercarn a ninguna de Mis cosas santas, ni a las cosas santsimas, sino que cargarn su ignominia y las abominaciones que han cometido.
"Los pondr como guardas de las ordenanzas del templo, de todo su servicio y de todo lo que se ha de hacer en l.
"Pero los sacerdotes Levitas, hijos de Sadoc, que se ocupaban de guardar Mi santuario cuando los Israelitas se alejaron de M, se acercarn a M para servirme, y estarn delante de M para ofrecerme la grasa y la sangre," declara el Seor DIOS.
"Ellos entrarn en Mi santuario, y se acercarn a Mi mesa para servirme y guardar Mis ordenanzas.
"Cuando entren por las puertas del atrio interior, se pondrn vestiduras de lino; no se pondrn lana mientras estn sirviendo en las puertas del atrio interior y en el templo.
"Llevarn turbantes de lino sobre sus cabezas, y calzoncillos de lino sobre sus lomos; no se pondrn nada que los haga sudar.
"Cuando salgan al atrio exterior, al atrio exterior donde est el pueblo, se quitarn las vestiduras con que han estado sirviendo y las dejarn en las cmaras sagradas, y se pondrn otras vestiduras a fin de no santificar al pueblo con sus vestiduras.
"No se afeitarn la cabeza, ni se dejarn crecer el cabello; slo se recortarn el pelo de su cabeza.
"Ningn sacerdote beber vino cuando entre al atrio interior.
"No tomar por mujer ni a viuda ni a divorciada, sino que tomar a una virgen del linaje de la casa de Israel, o a una viuda que sea viuda de sacerdote.
"Ensearn a Mi pueblo a discernir entre lo sagrado y lo profano, y harn que ellos sepan distinguir entre lo inmundo y lo limpio.
"En un pleito actuarn como jueces; lo decidirn conforme a Mis ordenanzas. Tambin guardarn Mis leyes y Mis estatutos en todas Mis fiestas sealadas, y santificarn Mis das de reposo.
"No se acercarn a persona muerta para no contaminarse; pero por el padre, la madre, el hijo, la hija, el hermano, la hermana que no tenga marido, s podrn contaminarse.
"Despus de haberse purificado, se le contarn siete das.
"El da que entre en el santuario, en el atrio interior, para ministrar en el santuario, ofrecer su ofrenda por el pecado," declara el Seor DIOS.
"Con respecto a la heredad para ellos, Yo soy su heredad; no les darn posesin en Israel: Yo soy su posesin.
"Comern la ofrenda de cereal, la ofrenda por el pecado y la ofrenda por la culpa; toda cosa consagrada en Israel ser de ellos.
"Y las primicias de todos los primeros frutos de todo, y de toda clase de ofrenda de sus ofrendas, sern para los sacerdotes; tambin darn al sacerdote las primicias de sus masas para que haga reposar una bendicin sobre su casa.
"Los sacerdotes no comern el cuerpo muerto o despedazado de ninguna ave ni de ningn animal.
"Cuando repartan por suertes la tierra en heredad, ofrecern una parte al SEOR, una porcin sagrada de la tierra; la longitud ser de 13,125 metros, y la anchura ser de 10,500 metros. Ser sagrada en toda su extensin alrededor.
"De ella se tomar para el santuario 262.5 metros por 262.5 metros, en cuadro alrededor, y un espacio abierto en derredor 26.25 metros.
"Y de esta rea medirs una longitud de 13,125 metros y una anchura de 5,250 metros; y en ella estar el santuario, el Lugar Santsimo.
"Esta ser la porcin consagrada de la tierra para los sacerdotes, ministros del santuario, que se acercan para ministrar al SEOR; ser un lugar para sus casas y un lugar sagrado para el santuario.
"Y un rea de 13,125 metros de largo y de 5,250 metros de ancho ser para los Levitas, ministros del templo, para su posesin, con ciudades donde habitar.
"Darn a la ciudad en posesin un rea de 2,625 metros de ancho y de 13,125 metros de largo junto a la parte reservada de la porcin sagrada; sta ser para toda la casa de Israel.
"Y el prncipe tendr tierra a ambos lados de la parte sagrada y de la propiedad de la ciudad, a lo largo de la parte sagrada y de la propiedad de la ciudad; por el lado occidental hacia el occidente y por el lado oriental hacia el oriente, c
"Esta tierra ser su posesin en Israel; as Mis prncipes no oprimirn ms a Mi pueblo, sino que darn el resto de la tierra a la casa de Israel segn sus tribus."
'As dice el Seor DIOS: "Basta ya, prncipes de Israel; dejen la violencia y la destruccin, y practiquen el derecho y la justicia. Acaben con las extorsiones que hacen a Mi pueblo," declara el Seor DIOS.
"Tendrn balanzas justas, efa justo (22 litros) y bato justo (22 litros).
"El efa y el bato sern de la misma cantidad, de modo que el bato contenga un dcimo del homer (22 litros) y el efa un dcimo del homer; se les medir de acuerdo con el homer (220 litros).
"Y el siclo (11.4 gramos de plata) ser de veinte geras. Veinte siclos, veinticinco siclos y quince siclos sern una mina (en este vers 60 siclos) para ustedes.
"Esta es la ofrenda que ofrecern: 3.7 litros por cada 220 litros de trigo; 3.7 litros por cada 220 litros de cebada;
y la ordenanza para el aceite, para el bato de aceite (22 litros), ser la dcima parte de un bato por cada coro; ste equivale a diez batos o un homer (220 litros); porque diez batos son un homer;
y una oveja por cada rebao de doscientas de los abrevaderos de Israel, para la ofrenda de cereal, para el holocausto y para las ofrendas de paz, a fin de hacer expiacin por ellos," declara el Seor DIOS.
"Todo el pueblo de la tierra contribuir a esta ofrenda para el prncipe en Israel.
"Y al prncipe le corresponder proveer los holocaustos, las ofrendas de cereal y las libaciones en las fiestas, en las lunas nuevas y en los das de reposo, en todas las fiestas sealadas de la casa de Israel. El proveer la ofrenda
'As dice el Seor DIOS: "En el mes primero, el primer da del mes, tomars de la vacada un novillo sin defecto y purificars el santuario.
"El sacerdote tomar de la sangre de la ofrenda por el pecado y la pondr sobre los postes de la puerta del templo, en los cuatro ngulos del zcalo del altar y sobre los postes de la puerta del atrio interior.
"Y as hars el da sptimo del mes para todo aqul que se desve o que sea ingenuo. As harn expiacin por el templo.
"En el mes primero, a los catorce das del mes, ser para ustedes la Pascua, fiesta de siete das; en ella se comer el pan sin levadura.
"En ese da, el prncipe ofrecer por s mismo y por todo el pueblo de la tierra un novillo en ofrenda por el pecado.
"En los siete das de la fiesta ofrecer en holocausto al SEOR siete novillos y siete carneros sin defecto, cada da de los siete das, y en ofrenda por el pecado un macho cabro cada da.
"Proveer como ofrenda de cereal 22 litros por novillo, 22 litros por carnero, y 3.7 litros de aceite por cada 22 litros.
"En el mes sptimo, a los quince das del mes, en la fiesta, proveer de igual manera por siete das para la ofrenda por el pecado, para el holocausto, para la ofrenda de cereal y para el aceite."
'As dice el Seor DIOS: "La puerta del atrio interior que mira al oriente estar cerrada los seis das de trabajo; pero se abrir el da de reposo; tambin se abrir el da de la luna nueva.
"El prncipe entrar desde el exterior por el camino del vestbulo de la puerta y se detendr junto al poste de la puerta. Entonces los sacerdotes ofrecern su holocausto y sus ofrendas de paz, y l adorar junto al umbral de la puerta y luego saldr, pe
"El pueblo de la tierra tambin adorar a la entrada de esa puerta delante del SEOR los das de reposo y en las lunas nuevas.
"El holocausto que el prncipe ofrecer al SEOR el da de reposo ser de seis corderos sin defecto y un carnero sin defecto;
y la ofrenda de cereal ser de 22 litros por carnero, y la ofrenda de cereal con los corderos segn lo que pueda dar, y 3.7 litros de aceite por cada 22 litros.
"El da de la luna nueva ofrecer un novillo sin defecto de la vacada, tambin seis corderos y un carnero, que sern sin defecto.
"Y proveer una ofrenda de cereal, 22 litros por novillo y 22 litros por carnero, y con los corderos segn lo que pueda, y 3.7 litros de aceite por cada 22 litros.
"Cuando el prncipe entre, entrar por el camino del vestbulo de la puerta y saldr por el mismo camino.
"Pero cuando el pueblo de la tierra venga delante del SEOR en las fiestas sealadas, el que entre por la puerta del norte para adorar, saldr por la puerta del sur, y el que entre por la puerta del sur, saldr por la puerta del norte. Nadie saldr por l
"Y cuando entren, el prncipe entrar en medio de ellos; y cuando ellos salgan, saldr l.
"En los das festivos y en las fiestas sealadas la ofrenda de cereal ser 22 litros por novillo y 22 litros por cordero, y con los corderos, segn lo que pueda dar, y 3.7 litros de aceite por cada 22 litros.
"Y cuando el prncipe ofrezca una ofrenda voluntaria, un holocausto u ofrendas de paz como ofrenda voluntaria al SEOR, le abrirn la puerta que da al oriente, y ofrecer su holocausto y sus ofrendas de paz como lo hace en el da de reposo. Lue
"Cada da ofrecers un cordero de un ao sin defecto para holocausto al SEOR; maana tras maana lo ofrecers.
"Tambin cada maana ofrecers con l una ofrenda de cereal, unos 5 litros de aceite para humedecer la flor de harina; es la ofrenda continua de cereal al SEOR como ordenanza perpetua.
"Ofrecern, pues, el cordero, la ofrenda de cereal y el aceite, maana tras maana, como un holocausto continuo."
'As dice el Seor DIOS: "Si de su heredad el prncipe hace un regalo a alguno de sus hijos, ser para sus hijos; es posesin de ellos por heredad.
"Pero si de su heredad hace un regalo a uno de sus siervos, ser de l hasta el ao del jubileo; despus volver al prncipe. Su heredad ser slo de sus hijos; a ellos pertenecer.
"El prncipe no tomar nada de la heredad del pueblo, despojndolos de su posesin; dar heredad a sus hijos de su propia posesin, para que ninguno de Mi pueblo sea echado de su posesin."'"
Despus me llev por la entrada que estaba al lado de la puerta, a las cmaras sagradas de los sacerdotes, las cuales daban al norte; y all haba un lugar al fondo, hacia el occidente.
Y me dijo: "Este es el lugar donde los sacerdotes cocern la ofrenda por la culpa y la ofrenda por el pecado, y donde cocern la ofrenda de cereal, para que no tengan que sacarlas al atrio exterior, y santifiquen as al pueb
Entonces me sac al atrio exterior y me llev por los cuatro ngulos del atrio; y en cada ngulo del atrio haba un atrio pequeo.
En los cuatro ngulos del atrio haba atrios cercados, de 21 metros de largo y 15.75 metros de ancho; los cuatro atrios en los ngulos tenan una misma medida.
Y haba un muro alrededor de ellos, alrededor de los cuatro, y debajo haba fogones construidos alrededor de los muros.
Y me dijo: "Estos son los fogones donde los servidores de la casa cocern los sacrificios del pueblo."
Despus me hizo volver a la entrada del templo; y vi que brotaban aguas de debajo del umbral del templo hacia el oriente, porque la fachada del templo daba hacia el oriente. Y las aguas descendan de debajo, del lado derecho del templo, al sur del altar.
Me sac por la puerta del norte y me hizo dar la vuelta por fuera hasta la puerta exterior, por la puerta que da al oriente. Y las aguas fluan del lado sur.
Cuando el hombre sali hacia el oriente con un cordel en la mano, midi 525 metros, y me hizo pasar por las aguas, con el agua hasta los tobillos.
Midi otros mil, y me hizo pasar por las aguas, con el agua hasta las rodillas. De nuevo midi otros mil y me hizo pasar por las aguas, con el agua hasta la cintura.
Y midi otros mil; y ya era un ro que yo no pude vadear, porque las aguas haban crecido, aguas que tenan que pasarse a nado, un ro que no se poda vadear.
Entonces me pregunt: "Has visto, hijo de hombre?" Me llev y me hizo volver a la orilla del ro.
Cuando volv, vi que en la orilla del ro haba muchsimos rboles a uno y otro lado.
Y me dijo: "Estas aguas salen hacia la regin oriental y descienden al Arab; luego siguen hacia el mar y desembocan en el mar; entonces las aguas del mar quedan purificadas.
"Y suceder que dondequiera que pase el ro, todo ser viviente que en l se mueve, vivir. Y habr muchsimos peces, porque estas aguas van all, y las otras son purificadas; as vivir todo por donde pase el ro.
"Junto a l se pararn los pescadores, y desde En Gadi hasta En Eglaim habr un lugar para tender las redes. Sus peces sern segn sus especies, como los peces del Mar Grande (Mar Mediterrneo), numerossimos.
"Pero sus pantanos y marismas no sern purificados; sern dejados para salinas.
"Junto al ro, en su orilla, a uno y otro lado, crecern toda clase de rboles que den fruto para comer. Sus hojas no se marchitarn, ni faltar su fruto. Cada mes darn fruto porque sus aguas fluyen del santuario; su fruto ser para
As dice el Seor DIOS: "Estos sern los lmites segn los cuales repartirn la tierra por heredad entre las doce tribus de Israel; Jos tendr dos partes.
"La repartirn por heredad a cada uno en igual proporcin que a su hermano; porque jur darla a sus padres, esta tierra les tocar en heredad.
"Y stos sern los lmites de la tierra: Por el lado norte, desde el Mar Grande, camino de Hetln, hasta la entrada de Zedad;
Hamat, Berota, Sibraim, que est entre el territorio de Damasco y el territorio de Hamat; Hazar Haticn, que est en el lmite de Haurn.
"El lmite se extender desde el mar hasta Hazar Enn en la frontera con Damasco, y en el norte, hacia el norte, hasta la frontera con Hamat; ste es el lado norte.
"Por el lado oriental, entre Haurn, Damasco, Galaad y la tierra de Israel, al Jordn; medirn desde el lmite norte hasta el mar oriental (Mar Muerto); ste es el lado oriental.
"Y el lado sur, hacia el sur, se extender desde Tamar hasta las aguas de Meriba de Cades, hacia el torrente de Egipto , hasta el Mar Grande; ste es el lado sur, hacia el sur.
"Y el lado occidental ser el Mar Grande, desde el lmite sur hasta enfrente de Lebo Hamat; ste es el lado occidental.
"Repartirn, pues, esta tierra entre ustedes segn las tribus de Israel.
"La sortearn como heredad entre ustedes y entre los extranjeros que residen en medio de ustedes y que hayan tenido hijos entre ustedes. Y sern para ustedes como nativos entre los Israelitas; se les sortear herencia con ustedes entre las trib
"En la tribu en la cual el extranjero resida, all le darn su herencia," declara el Seor DIOS.
"Estos son los nombres de las tribus: desde el extremo norte, junto al camino de Hetln a Lebo Hamat, hasta Hazar Enn en el lmite con Damasco al norte, junto a Hamat, desde el lado oriental hasta el occidental: Dan, una parte.
"Junto al lmite de Dan, desde el lado oriental hasta el lado occidental: Aser, una parte.
"Junto al lmite de Aser, desde el lado oriental hasta el lado occidental: Neftal, una parte.
"Junto al lmite de Neftal, desde el lado oriental hasta el lado occidental: Manass, una parte.
"Junto al lmite de Manass, desde el lado oriental hasta el lado occidental: Efran, una parte.
"Junto al lmite de Efran, desde el lado oriental hasta el lado occidental: Rubn, una parte.
"Junto al lmite de Rubn, desde el lado oriental hasta el lado occidental: Jud, una parte.
"Y junto al lmite de Jud, desde el lado oriental hasta el lado occidental estar la porcin que separarn, de 13,125 metros de ancho, y de largo como una de las dems partes, desde el lado oriental hasta el lado occidental; y el santuario est
"La porcin que separarn para el SEOR ser de 13,125 metros de largo y 5,250 metros de ancho.
"Y la porcin sagrada ser para stos, es decir, para los sacerdotes, hacia el norte, de 13,125 metros de largo, hacia el occidente de 5,250 metros de ancho, hacia el oriente de 5,250 de ancho, y hacia el sur de 13,125 metros de largo; y el san
"Esta ser para los sacerdotes santificados de los hijos de Sadoc, que han guardado Mi ordenanza, que no se descarriaron cuando los Israelitas se descarriaron, como se descarriaron los Levitas.
"Y ser para ellos una porcin de la porcin de la tierra, un Lugar Santsimo, junto al lmite de los Levitas.
"A lo largo del lmite de los sacerdotes, los Levitas tendrn 13,125 metros de largo y 5,250 metros de ancho. La longitud total ser de 13.125 metros y la anchura de 5,250 metros.
"No vendern nada de ella ni la cambiarn, ni cedern esta porcin escogida de la tierra, porque es consagrada para el SEOR.
"El resto de 2,625 metros de ancho y de 13,125 metros de largo ser para uso comn de la ciudad, para viviendas y para pastizales; y la ciudad estar en medio de ella.
"Y stas sern sus medidas: al lado norte, 2,363 metros, al lado sur, 2,363 metros, al lado oriental, 2,363 metros, y al lado occidental, 2,363 metros.
"La ciudad tendr pastizales (praderas): al norte, 131.25 metros, al sur, 131.25 metros, al oriente, 131.25 metros, y al occidente, 131.25 metros.
"Lo que quede de la longitud a lo largo de la porcin sagrada ser de 5,250 metros hacia el oriente y de 5,250 metros hacia el occidente; y estar a lo largo de la porcin sagrada. Y sus productos servirn de alimento para los trabajadores de l
"Y los trabajadores de la ciudad, de todas las tribus de Israel, la cultivarn.
"Toda la porcin ser de 13,125 metros por 13,125 metros; separarn la porcin sagrada, un cuadrado, junto con la propiedad de la ciudad.
"Y lo que quede ser para el prncipe, a uno y otro lado de la porcin santa y de la propiedad de la ciudad; a lo largo de los 13,125 metros de la porcin hasta el lmite oriental y hacia el occidente enfrente de los 13,125 metros, hacia el lm
"Y excluyendo la propiedad de los Levitas y la propiedad de la ciudad que estn en medio de lo que pertenece al prncipe, todo lo que est entre el lmite de Jud y el lmite de Benjamn, ser para el prncipe.
"En cuanto a las dems tribus, desde el lado oriental hasta el lado occidental: Benjamn, una parte.
"Junto al lmite de Benjamn, desde el lado oriental hasta el lado occidental: Simen, una parte.
"Junto al lmite de Simen, desde el lado oriental hasta el lado occidental: Isacar, una parte.
"Junto al lmite de Isacar, desde el lado oriental hasta el lado occidental: Zabuln, una parte.
"Junto al lmite de Zabuln, desde el lado oriental hasta el lado occidental: Gad, una parte.
"Y junto al lmite de Gad, al lado sur, hacia el sur, el lmite ser desde Tamar hasta las aguas de Meriba de Cades, hacia el torrente de Egipto hasta el Mar Grande.
"Esta es la tierra que sortearn como herencia para las tribus de Israel, y stas sern sus porciones," declara el Seor DIOS.
"Y estas son las salidas de la ciudad: al lado norte, 2,363 metros por medida.
"Las puertas de la ciudad llevarn los nombres de las tribus de Israel; tres puertas al norte: la Puerta de Rubn, una; la Puerta de Jud, otra; la Puerta de Lev, otra.
"Al lado oriental, 2,363 metros, y tres puertas: la Puerta de Jos, una; la Puerta de Benjamn, otra; la Puerta de Dan, otra.
"Al lado sur, 2,363 metros por medida, y tres puertas: la Puerta de Simen, una; la Puerta de Isacar, otra; la Puerta de Zabuln, otra.
"Y al lado occidental, 2,363 metros sus tres puertas: la Puerta de Gad, una; la Puerta de Aser, otra; la Puerta de Neftal, otra.
"La ciudad tendr 9,450 metros en derredor; y el nombre de la ciudad desde ese da ser : 'el SEOR est all.'"
En el tercer ao del reinado de Joacim, rey de Jud, vino Nabucodonosor, rey de Babilonia, a Jerusaln y la siti.
El Seor entreg en sus manos a Joacim, rey de Jud, as como algunos de los utensilios de la casa de Dios. Estos se los llev a la tierra de Sinar, a la casa de su dios, colocando los utensilios en la casa del tesoro de su dios.
Entonces el rey mand a Aspenaz, jefe de sus oficiales, que trajera de los Israelitas a algunos de la familia real y de los nobles.
Estos jvenes no deban tener defecto alguno, seran de buen parecer, inteligentes en toda rama del saber, dotados de entendimiento y habilidad para discernir y que tuvieran la capacidad para servir en el palacio del rey; y le dio orde
El rey les asign una racin diaria de los manjares del rey y del vino que l beba, y mand que los educaran por tres aos, despus de los cuales entraran al servicio del rey.
Entre stos estaban Daniel, Ananas, Misael y Azaras, de los hijos de Jud.
Entonces el jefe de oficiales les puso nuevos nombres: a Daniel le puso Beltsasar; a Ananas, Sadrac; a Misael, Mesac; y a Azaras, Abed Nego.
Pero Daniel se propuso en su corazn no contaminarse con los manjares del rey ni con el vino que l beba, y pidi al jefe de oficiales que le permitiera no contaminarse.
Dios concedi a Daniel hallar favor (misericordia) y gracia ante el jefe de oficiales,
y el jefe de oficiales dijo a Daniel: "Temo a mi seor el rey, porque l ha asignado su comida y su bebida. Por qu ha de ver sus rostros ms plidos que los de los dems jvenes de su edad? As pondran en peligro mi cabeza ante el rey."
Pero Daniel dijo al mayordomo a quien el jefe de oficiales haba nombrado sobre Daniel, Ananas, Misael y Azaras:
"Te ruego que pongas a prueba a tus siervos por diez das, y que nos den legumbres para comer y agua para beber.
"Que se compare despus nuestra apariencia en tu presencia con la apariencia de los jvenes que comen los manjares del rey, y haz con tus siervos segn lo que veas."
El mayordomo los escuch en esto y los puso a prueba por diez das.
Despus de los diez das el aspecto de ellos pareca mejor y estaban ms rollizos que todos los jvenes que haban estado comiendo los manjares del rey.
As que el mayordomo sigui suprimiendo los manjares y el vino que deban beber, y les daba legumbres.
A estos cuatro jvenes Dios les dio conocimiento e inteligencia en toda clase de literatura (escritura) y sabidura. Adems Daniel entenda toda clase de visiones y sueos.
Despus de los das que el rey haba fijado para que fueran presentados, el jefe de oficiales los trajo ante Nabucodonosor.
El rey habl con ellos, y de entre todos ellos no se hall ninguno como Daniel, Ananas, Misael y Azaras. Entraron, pues, al servicio del rey.
Y en todo asunto de sabidura y conocimiento que el rey les consult, los encontr diez veces superiores a todos los magos (sacerdotes adivinos) y encantadores que haba en todo su reino.
Daniel estuvo all hasta el primer ao del rey Ciro.
En el segundo ao del reinado de Nabucodonosor, ste tuvo sueos, y se turb su espritu y no poda dormir.
Entonces el rey mand a llamar a los magos (sacerdotes adivinos), encantadores, hechiceros y Caldeos (astrlogos), para que le explicaran al rey sus sueos. Vinieron, pues, y se presentaron ante el rey.
Y el rey les dijo: "He tenido un sueo, y mi espritu se ha turbado por el deseo de entender el sueo."
Entonces los Caldeos hablaron al rey en Arameo: "Oh rey, viva para siempre! Cuente el sueo a sus siervos, y nosotros le declararemos la interpretacin."
El rey respondi a los Caldeos: "Mis rdenes son firmes: si no me dan a conocer el sueo y su interpretacin, sern descuartizados y sus casas sern reducidas a escombros.
"Pero si me declaran el sueo y su interpretacin, recibirn de m regalos, recompensas y grandes honores. Por tanto, declrenme el sueo y su interpretacin."
Respondieron ellos por segunda vez: "Refiera el rey su sueo a sus siervos, y declararemos la interpretacin."
Respondi el rey: "Ciertamente s que quieren ganar tiempo, porque ven que mis rdenes son firmes.
"Si no me declaran el sueo, hay una sola sentencia para ustedes. Porque se han concertado para hablar delante de m palabras falsas y perversas hasta que cambie la situacin. Por tanto, dganme el sueo para que yo sepa que me pueden dar su interpretaci
Los Caldeos respondieron al rey: "No hay hombre sobre la tierra que pueda declarar el asunto al rey, puesto que ningn gran rey o gobernante jams ha pedido cosa semejante a ningn mago (sacerdote adivino), encantador o Caldeo.
"Lo que el rey demanda es difcil y no hay nadie que lo pueda declarar al rey sino los dioses cuya morada no est entre los hombres."
A causa de esto el rey se indign y se enfureci en gran manera y dio la orden de que mataran a todos los sabios de Babilonia.
Y se public el decreto de que mataran a todos los sabios. Buscaron tambin a Daniel y a sus amigos para matarlos.
Entonces Daniel habl con discrecin y sensatez a Arioc, capitn de la guardia del rey, que haba salido para matar a los sabios de Babilonia.
Y pregunt a Arioc, capitn del rey: "Por qu es tan riguroso el decreto del rey?" Y Arioc inform a Daniel sobre el asunto.
As que Daniel fue a pedirle al rey que le diera tiempo para declarar la interpretacin al rey.
Entonces Daniel fue a su casa e inform el asunto a sus amigos Ananas, Misael y Azaras,
para que pidieran misericordia del Dios del cielo acerca de este misterio, a fin de que no perecieran Daniel y sus amigos con el resto de los sabios de Babilonia.
Entonces el misterio fue revelado a Daniel en una visin de noche. Daniel entonces bendijo al Dios del cielo,
y dijo: "Sea el nombre de Dios bendito por los siglos de los siglos, Porque la sabidura y el poder son de El.
El es quien cambia los tiempos y las edades; Quita reyes y pone reyes. Da sabidura a los sabios, Y conocimiento a los entendidos.
El es quien revela lo profundo y lo escondido. Conoce lo que est en tinieblas, Y la luz mora con El.
A ti, Dios de mis padres, yo doy gracias y alabo, Porque me has dado sabidura y poder, Y ahora me has revelado lo que Te habamos pedido, Pues nos has dado a conocer el asunto del rey."
Despus fue Daniel adonde estaba Arioc, a quien el rey haba designado para dar muerte a los sabios de Babilonia. Fue y le habl as: "No des muerte a los sabios de Babilonia. Llvame ante el rey, y declarar al rey la interpretacin."
Entonces Arioc se apresur a llevar a Daniel ante el rey, y le dijo as: "He hallado a un hombre entre los deportados de Jud que dar a conocer al rey la interpretacin."
El rey le pregunt a Daniel, a quien llamaban Beltsasar: "Eres t capaz de darme a conocer el sueo que he visto y su interpretacin?"
Daniel respondi ante el rey, y dijo: "En cuanto al misterio que el rey quiere saber, no hay sabios, encantadores, magos (sacerdotes adivinos) ni adivinos que puedan declararlo al rey.
"Pero hay un Dios en el cielo que revela los misterios, y El ha dado a conocer al rey Nabucodonosor lo que suceder al fin de los das. Su sueo y las visiones que usted ha tenido en su cama eran stos:
"A usted, oh rey, en su cama le surgieron pensamientos sobre lo que habr de suceder en el futuro, y el que revela los misterios le ha dado a conocer lo que suceder.
"En cuanto a m, me ha sido revelado este misterio, no porque yo tenga ms sabidura que cualquier otro viviente, sino con el fin de dar a conocer al rey la interpretacin, y para que usted entienda los pensamientos de su corazn.
"Usted, oh rey, tuvo una visin en la que haba una gran estatua. Esa estatua era enorme y su brillo extraordinario; estaba en pie delante de usted y su aspecto era terrible.
"La cabeza de esta estatua era de oro puro, su pecho y sus brazos de plata, y su vientre y sus muslos de bronce,
sus piernas de hierro, sus pies en parte de hierro y en parte de barro.
"La estuvo mirando hasta que una piedra fue cortada sin ayuda de manos, y golpe la estatua en sus pies de hierro y de barro, y los desmenuz.
"Entonces fueron desmenuzados, todos a la vez, el hierro, el barro, el bronce, la plata y el oro. Quedaron como el tamo de las eras en verano, y el viento se los llev sin que quedara rastro alguno de ellos. Y la piedra que haba golpeado la estatua se c
"Este es el sueo. Ahora diremos ante el rey su interpretacin.
"Usted, oh rey, es rey de reyes, a quien el Dios del cielo ha dado el reino (la soberana), el poder, la fuerza y la gloria.
"Y dondequiera que habiten los hijos de los hombres, las bestias del campo o las aves del cielo, El los ha entregado en su mano y lo ha hecho soberano de todos ellos; usted es la cabeza de oro.
"Despus de usted se levantar otro reino, inferior a usted, y luego un tercer reino, de bronce, que gobernar sobre toda la tierra.
"Y habr un cuarto reino, tan fuerte como el hierro. Y as como el hierro desmenuza y destroza todas las cosas, como el hierro que tritura, as l desmenuzar y triturar a todos stos.
"Lo que usted vio, los pies y los dedos, parte de barro de alfarero y parte de hierro, ser un reino dividido. Pero tendr la solidez del hierro, ya que vio el hierro mezclado con barro corriente.
"Y as como los dedos de los pies eran parte de hierro y parte de barro cocido, tambin parte del reino ser fuerte y parte ser frgil.
"En cuanto al hierro mezclado con barro corriente que ha visto, se mezclarn mediante simiente humana. Pero no se unirn el uno con el otro, como no se mezcla el hierro con el barro.
"En los das de estos reyes, el Dios del cielo levantar un reino que jams ser destruido, y este reino no ser entregado a otro pueblo. Desmenuzar y pondr fin a todos aquellos reinos, y l permanecer para siempre,
tal como usted vio que una piedra fue cortada del monte sin ayuda de manos y que desmenuz el hierro, el bronce, el barro, la plata y el oro. El gran Dios ha hecho saber al rey lo que suceder en el futuro. As, pues, el sueo es verdadero y la
Entonces el rey Nabucodonosor cay sobre su rostro, se postr ante Daniel, y orden que le ofrecieran presentes e incienso.
El rey habl a Daniel, y le dijo: "En verdad que su Dios es Dios de dioses, Seor de reyes y revelador de misterios, ya que t has podido revelar este misterio."
Entonces el rey engrandeci a Daniel y le dio muchos regalos esplndidos, y le hizo gobernador sobre toda la provincia de Babilonia y jefe supremo sobre todos los sabios de Babilonia.
Por solicitud de Daniel, el rey puso sobre la administracin de la provincia de Babilonia a Sadrac, Mesac y a Abed Nego, mientras que Daniel qued en la corte del rey.
El rey Nabucodonosor hizo una estatua de oro cuya altura era de 60 codos (27 m) y su anchura de 2.7 metros. La levant en el llano de Dura, en la provincia de Babilonia.
Entonces el rey Nabucodonosor mand reunir a los strapas, prefectos y gobernadores, los consejeros, tesoreros, jueces, magistrados y todos los gobernantes de las provincias para que vinieran a la dedicacin de la estatua que el rey Nabucodonosor haba l
Se reunieron, pues, los strapas, prefectos y gobernadores, los consejeros, tesoreros, jueces, magistrados y todos los gobernantes de las provincias para la dedicacin de la estatua que el rey Nabucodonosor haba levantado. Y todos estaban de p
Entonces el heraldo proclam con fuerza: "Se les ordena a ustedes, pueblos, naciones y lenguas,
que en el momento en que oigan el sonido del cuerno, la flauta, la lira, el arpa, el salterio, la gaita y toda clase de msica, se postren y adoren la estatua de oro que el rey Nabucodonosor ha levantado.
"Pero el que no se postre y adore, ser echado inmediatamente en un horno de fuego ardiente."
Por tanto, en el momento en que todos los pueblos oyeron el sonido del cuerno, la flauta, la lira, el arpa, el salterio, la gaita y toda clase de msica, todos los pueblos, naciones y lenguas se postraron y adoraron la estatua de oro que el rey
Sin embargo en aquel tiempo algunos Caldeos se presentaron y acusaron a los Judos.
Hablaron y dijeron al rey Nabucodonosor: "Oh rey, viva para siempre!
"Usted, oh rey, ha proclamado un decreto de que todo hombre que oiga el sonido del cuerno, la flauta, la lira, el arpa, el salterio, la gaita y toda clase de msica, se postre y adore la estatua de oro,
y el que no se postre y adore, ser echado en un horno de fuego ardiente.
"Pero hay algunos Judos a quienes usted ha puesto sobre la administracin de la provincia de Babilonia, es decir, Sadrac, Mesac y Abed Nego, estos hombres, oh rey, no le hacen caso. No sirven a sus dioses ni adoran la estatua de oro
Entonces Nabucodonosor, enojado y furioso, dio orden de traer a Sadrac, Mesac y Abed Nego. Estos hombres, pues, fueron conducidos ante el rey.
Habl Nabucodonosor y les dijo: "Es verdad Sadrac, Mesac y Abed Nego que no sirven a mis dioses ni adoran la estatua de oro que he levantado?
"Estn dispuestos ahora, para que cuando oigan el sonido del cuerno, la flauta, la lira, el arpa, el salterio, la gaita y toda clase de msica, se postren y adoren la estatua que he hecho? Porque si no la adoran, inmediatamente sern echados e
Sadrac, Mesac y Abed Nego le respondieron al rey Nabucodonosor: "No necesitamos darle una respuesta acerca de este asunto.
"Ciertamente nuestro Dios a quien servimos puede librarnos del horno de fuego ardiente. Y de su mano, oh rey, nos librar.
"Pero si no lo hace, ha de saber, oh rey, que no serviremos a sus dioses ni adoraremos la estatua de oro que ha levantado."
Entonces Nabucodonosor se llen de furor, y demud su semblante contra Sadrac, Mesac y Abed Nego. Reaccion ordenando que se calentara el horno siete veces ms de lo que se acostumbraba calentar.
Y mand que algunos valientes guerreros de su ejrcito ataran a Sadrac, Mesac y Abed Nego, y los echaran en el horno de fuego ardiente.
Entonces estos hombres fueron atados y arrojados con sus mantos, sus tnicas, sus gorros y sus otras ropas en el horno de fuego ardiente.
Como la orden (la palabra del rey) era apremiante (severa) y el horno haba sido calentado excesivamente, la llama del fuego mat a los que haban alzado a Sadrac, Mesac y Abed Nego.
Pero estos tres hombres, Sadrac, Mesac y Abed Nego cayeron, atados, en medio del horno de fuego ardiente.
Entonces el rey Nabucodonosor se espant, y levantndose apresuradamente pregunt a sus altos oficiales: "No eran tres los hombres que echamos atados en medio del fuego?" "As es, oh rey," respondieron ellos.
"Miren!" respondi el rey. "Veo a cuatro hombres sueltos que se pasean en medio del fuego sin sufrir dao alguno, y el aspecto del cuarto es semejante al de un hijo de los dioses."
Entonces Nabucodonosor se acerc a la puerta del horno de fuego ardiente y dijo: "Sadrac, Mesac y Abed Nego, siervos del Dios Altsimo, salgan y vengan ac." Entonces Sadrac, Mesac y Abed Nego salieron de en medio del fuego.
Y los strapas, los prefectos, los gobernadores y los altos oficiales del rey se reunieron para ver a estos hombres, cmo el fuego no haba tenido efecto alguno sobre sus cuerpos, ni el cabello de sus cabezas se haba chamuscado, ni sus mantos haban suf
Entonces Nabucodonosor dijo: "Bendito sea el Dios de Sadrac, Mesac y Abed Nego que ha enviado a Su ngel y ha librado a Sus siervos que, confiando en El, desobedecieron la orden del rey y entregaron sus cuerpos antes de servir y adorar a ningn
"Por tanto, proclamo un decreto de que todo pueblo, nacin o lengua que diga blasfemia contra el Dios de Sadrac, Mesac y Abed Nego sea descuartizado y sus casas reducidas a escombros, ya que no hay otro dios que pueda librar de esta manera."
Entonces el rey hizo prosperar a Sadrac, Mesac y Abed Nego en la provincia de Babilonia.
Nabucodonosor, rey, a todos los pueblos, naciones y lenguas que habitan en toda la tierra: "Que abunde su paz.
"Me ha parecido bien declarar las seales y maravillas que ha hecho conmigo el Dios Altsimo.
"Cun grandes son Sus seales, Y cun poderosas Sus maravillas! Su reino es un reino eterno, Y Su dominio de generacin en generacin.
"Yo, Nabucodonosor, estaba tranquilo en mi casa y prspero en mi palacio.
"Tuve un sueo que me hizo temblar; y estas fantasas, estando en mi cama, y las visiones de mi mente me aterraron.
"Por lo cual di rdenes que trajeran ante m a todos los sabios de Babilonia para que me dieran a conocer la interpretacin del sueo.
"Entonces vinieron los magos (sacerdotes adivinos), los encantadores, los Caldeos (astrlogos) y los adivinos y les cont el sueo. Pero no pudieron darme su interpretacin.
"Pero al fin vino ante m Daniel, cuyo nombre es Beltsasar, como el nombre de mi dios, en quien est el espritu de los dioses santos, y yo le cont mi sueo:
'Oh Beltsasar, jefe de los magos (sacerdotes adivinos), ya que s que en ti est el espritu de los dioses santos y que ningn misterio te confunde, declrame las visiones del sueo que he visto, y su interpretacin.
'Y las visiones de mi mente, que vi estando en mi cama, fueron as: Vi un rbol en medio de la tierra, Cuya altura era muy grande.
'El rbol creci y se hizo fuerte, Su copa llegaba hasta el cielo, Y era visible desde los confines de la tierra.
'Su follaje era hermoso y su fruto abundante, Y en l haba alimento para todos. Debajo de l hallaban sombra las bestias del campo, Las aves del cielo hacan morada en sus ramas, Y de l se alimentaban todos los seres vivientes.
'En las visiones de mi mente que vi estando en mi cama, haba un vigilante, un santo que descendi del cielo.
'Clamando fuertemente, dijo as: "Derriben el rbol, corten sus ramas, Arranquen su follaje, desparramen su fruto. Huyan las bestias que estn debajo de l, Y las aves de sus ramas.
"Pero dejen en tierra el tocn con sus races, Con ataduras de hierro y bronce Entre la hierba del campo; Que se empape con el roco del cielo, Y comparta con las bestias la hierba de la tierra.
"Sea cambiado su corazn de hombre, Y le da un corazn de bestia, Y pasen sobre l siete aos (tiempos).
"Esta sentencia es por decreto de los vigilantes, Y la orden es por decisin de los santos, Con el fin de que sepan los vivientes Que el Altsimo domina sobre el reino de los hombres, Y se lo da a quien le place, Y pone sobre l al ms humilde de los hom
'Este es el sueo que yo, el rey Nabucodonosor, he tenido. Y t, Beltsasar, dime su interpretacin, ya que ninguno de los sabios de mi reino ha podido darme a conocer su interpretacin. Pero t puedes, porque el espritu de los dioses
"Entonces Daniel, a quien llamaban Beltsasar, se qued atnito por un momento, y le turbaron sus pensamientos. El rey le dijo: "Beltsasar, no dejes que el sueo ni su interpretacin te turben." "Seor mo," respondi Beltsasar. "Sea el sueo para los que
'El rbol que vio, que se hizo fuerte y corpulento, cuya copa llegaba hasta el cielo y que era visible en toda la tierra,
y cuyo follaje era hermoso y su fruto abundante, y en el que haba alimento para todos, debajo del cual moraban las bestias del campo y en cuyas ramas anidaban las aves del cielo,
es usted, oh rey, que se ha hecho grande y fuerte, su grandeza ha crecido y ha llegado hasta el cielo, y su dominio hasta los confines de la tierra.
'En cuanto al vigilante, al santo que el rey vio, que descenda del cielo y deca: "Derriben el rbol y destryanlo, pero dejen el tocn con sus races en la tierra, con ataduras de hierro y bronce en la hierba del campo, y que se empape con el roco del
esta es la interpretacin, oh rey, y ste es el decreto del Altsimo que ha venido sobre mi seor el rey:
Ser usted echado de entre los hombres, y su morada estar con las bestias del campo, y le darn hierba para comer como al ganado, y ser empapado con el roco del cielo. Y siete aos (tiempos) pasarn sobre usted, hasta que reconozca que el Altsimo dom
'Y en cuanto a la orden de dejar el tocn con las races del rbol, su reino le ser afirmado despus que usted reconozca que es el Cielo el que gobierna.
'Por tanto, oh rey, que mi consejo le sea grato: ponga fin a sus pecados haciendo justicia, y a sus iniquidades mostrando misericordia a los pobres. Quizs sea prolongada su prosperidad.'
"Todo esto le sucedi al rey Nabucodonosor.
"Doce meses despus, pasendose por la azotea del palacio real de Babilonia,
el rey reflexion, y dijo: "No es sta la gran Babilonia que yo he edificado como residencia real con la fuerza de mi poder y para gloria de mi majestad?"
"An estaba la palabra en la boca del rey, cuando una voz vino del cielo: "Rey Nabucodonosor, a ti se te declara: El reino te ha sido quitado,
y sers echado de entre los hombres, y tu morada estar con las bestias del campo. Te darn hierba para comer como al ganado, y siete aos (tiempos) pasarn sobre ti, hasta que reconozcas que el Altsimo domina sobre el reino de los hombres, y
"En aquel mismo instante se cumpli la palabra acerca de Nabucodonosor: fue echado de entre los hombres, coma hierba como el ganado y su cuerpo se empap con el roco del cielo hasta que sus cabellos crecieron como las plumas de las guilas y
"Pero al fin de los das, yo, Nabucodonosor, alc mis ojos al cielo, y recobr mi razn, y bendije al Altsimo y alab y glorifiqu al que vive para siempre. Porque Su dominio es un dominio eterno, Y Su reino permanece de generacin en generaci
"Todos los habitantes de la tierra son considerados como nada, Mas El acta conforme a Su voluntad en el ejrcito del cielo Y entre los habitantes de la tierra. Nadie puede detener Su mano, Ni decirle: 'Qu has hecho?'
"En ese momento recobr mi razn. Y mi majestad y mi esplendor me fueron devueltos para gloria de mi reino, y mis consejeros y mis nobles vinieron a buscarme. Y fui restablecido en mi reino (soberana), y mayor grandeza me fue aadida.
"Ahora yo, Nabucodonosor, alabo, ensalzo y glorifico al Rey del cielo, porque Sus obras son todas verdaderas y justos Sus caminos. El puede humillar a los que caminan con soberbia."
Belsasar, rey de Babilonia ofreci un gran banquete a mil de sus nobles, y en presencia de los mil se puso a beber vino.
Mientras saboreaba el vino, Belsasar orden traer los vasos de oro y plata que Nabucodonosor su padre (antepasado) haba sacado del templo que estaba en Jerusaln, para que bebieran en ellos el rey y sus nobles, sus mujeres y sus concubinas.
Entonces trajeron los vasos de oro que haban sido sacados del templo, la casa de Dios que estaba en Jerusaln, y el rey y sus nobles, sus mujeres y sus concubinas bebieron en ellos.
Bebieron vino y alabaron a los dioses de oro y plata, de bronce, hierro, madera y piedra.
De pronto aparecieron los dedos de una mano humana y comenzaron a escribir frente al candelabro sobre lo encalado de la pared del palacio del rey, y el rey vio el dorso de la mano que escriba.
Entonces el rostro del rey palideci, y sus pensamientos lo turbaron, las coyunturas de sus caderas se le relajaron y sus rodillas comenzaron a chocar una contra otra.
El rey grit fuertemente que trajeran a los encantadores, a los Caldeos (astrlogos) y a los adivinos. El rey habl, y dijo a los sabios de Babilonia: "Cualquiera que pueda leer esta inscripcin y declararme su interpretacin, ser vestido de prpura,
Entonces entraron todos los sabios del rey, pero no pudieron leer la inscripcin ni dar a conocer al rey su interpretacin.
Y el rey Belsasar se turb en gran manera, su rostro palideci an ms. Tambin sus nobles quedaron perplejos.
La reina, al enterarse de las palabras del rey y de sus nobles, entr en la sala del banquete y tomando la palabra, dijo: "Oh rey, viva para siempre! No le turben sus pensamientos ni se mude su semblante.
"Hay un hombre en su reino en quien est el espritu de los dioses santos. Y en los das de su padre se hall en l luz, inteligencia y sabidura como la sabidura de los dioses. Y su padre, el rey Nabucodonosor, su padre el rey, lo nombr jefe de los ma
debido a que se hall un espritu extraordinario, conocimiento e inteligencia, interpretacin de sueos, explicacin de enigmas y solucin de problemas difciles en este hombre, Daniel, a quien el rey llamaba Beltsasar. Que llamen ahora a Danie
Entonces Daniel fue trado ante el rey. El rey pregunt a Daniel: "Eres t aqul Daniel de los deportados de Jud, que el rey mi padre trajo de Jud?
"He odo de ti que el espritu de los dioses est en ti, y que luz, inteligencia y extraordinaria sabidura se hallan en ti.
"Ahora mismo los sabios y encantadores fueron trados delante de m para que leyeran esta inscripcin y me dieran a conocer su interpretacin, pero no pudieron declarar la interpretacin del escrito.
"Pero yo he odo decir de ti que puedes dar interpretaciones y resolver problemas difciles. Ahora, si puedes leer la inscripcin y darme a conocer su interpretacin, sers vestido de prpura y llevars un collar de oro al cuello, y tendrs aut
Entonces Daniel respondi delante del rey: "Sean para ti tus regalos y da tus recompensas a otro. Yo leer, sin embargo, la inscripcin al rey y le dar a conocer su interpretacin.
"Oh rey, el Dios Altsimo concedi a tu padre Nabucodonosor soberana (el reino), grandeza, gloria y majestad.
"Y a causa de la grandeza que El le concedi, todos los pueblos, naciones y lenguas teman y temblaban delante de l. A quien quera, mataba, y a quien quera, dejaba con vida; exaltaba a quien quera, y a quien quera humillaba.
"Pero cuando su corazn se enalteci y su espritu se endureci en su arrogancia, fue depuesto de su trono real y su gloria le fue quitada.
"Fue echado de entre los hombres, su corazn se hizo semejante al de las bestias y con los asnos monteses tuvo su morada. Se le dio a comer hierba como al ganado y su cuerpo se empap con el roco del cielo, hasta que reconoci que el
"Pero usted, su hijo (descendiente) Belsasar, no se ha humillado su corazn aunque saba todo esto,
sino que se ha ensalzado usted contra el Seor del cielo. Y han trado delante de usted los vasos de Su templo, y usted y sus nobles, sus mujeres y sus concubinas, han estado bebiendo vino en ellos y han alabado a los dioses de plata y oro, de bronce, hi
"Por lo cual El envi de Su presencia la mano que traz esta inscripcin.
"Esta es la inscripcin que fue trazada: MENE, MENE, TEKEL, UFARSIN.
"Esta es la interpretacin del escrito: MENE: Dios ha contado su reino y le ha puesto fin.
"TEKEL: ha sido pesado en la balanza y hallado falto de peso.
"PERES: su reino ha sido dividido y entregado a los Medos y Persas."
Entonces Belsasar orden que vistieran a Daniel de prpura y le pusieran un collar de oro al cuello, y que proclamaran acerca de l, que l tena ahora autoridad como tercero en el reino.
Aquella misma noche fue asesinado Belsasar, rey de los Caldeos.
Y Daro el Medo recibi el reino cuando tena sesenta y dos aos.
Le pareci bien a Daro constituir sobre el reino 120 strapas que gobernaran en todo el reino,
y sobre ellos, tres funcionarios (uno de los cuales era Daniel) a quienes estos strapas rindieran cuenta, para que el rey no fuera perjudicado.
Pero este mismo Daniel sobresala entre los funcionarios y strapas porque haba en l un espritu extraordinario, de modo que el rey pens ponerlo sobre todo el reino.
Entonces los funcionarios y strapas buscaron un motivo para acusar a Daniel con respecto a los asuntos del reino. Pero no pudieron encontrar ningn motivo de acusacin ni evidencia alguna de corrupcin, por cuanto l era fiel, y ninguna neglig
Entonces estos hombres dijeron: "No encontraremos ningn motivo de acusacin contra este Daniel a menos que encontremos algo contra l en relacin con la ley de su Dios."
Estos funcionarios y strapas, de comn acuerdo, fueron entonces al rey y le dijeron as: "Rey Daro, viva para siempre!
"Todos los funcionarios del reino, prefectos, strapas, altos oficiales y gobernadores, han acordado que el rey promulgue un edicto y ponga en vigor el mandato de que cualquiera que en el trmino de treinta das haga peticin a cualquier dios u hombre fu
"Ahora pues, oh rey, promulgue el mandato y firme el documento para que no sea modificado, conforme a la ley de los Medos y Persas, que no puede ser revocada."
Por tanto, el rey Daro firm el documento, esto es, el mandato.
Cuando Daniel supo que haba sido firmado el documento, entr en su casa (en su aposento superior tena ventanas abiertas en direccin a Jerusaln), y como sola hacerlo antes, continu arrodillndose tres veces al da, orando y dando gracias delante de
Entonces estos hombres, de comn acuerdo, fueron y encontraron a Daniel orando y suplicando delante de su Dios;
por lo cual se presentaron ante el rey y le hablaron tocante al mandato real: "No firm usted un mandato que cualquier hombre que en el trmino de treinta das hiciera peticin a cualquier dios u hombre fuera de usted, oh rey, fuera echado en
Entonces ellos respondieron: "Daniel, que es uno de los deportados de Jud, no le hace caso, oh rey, ni del mandato que usted firm, sino que tres veces al da hace su oracin."
Al or estas palabras, el rey se afligi mucho y se propuso librar a Daniel. Y hasta la puesta del sol estuvo buscando la manera de librarlo.
Entonces aquellos hombres vinieron de comn acuerdo al rey y le dijeron: "Reconozca, oh rey, que es ley de los Medos y Persas que ningn mandato o edicto que el rey establezca, puede ser revocado."
El rey entonces dio rdenes que trajeran a Daniel y lo echaran en el foso de los leones. El rey habl a Daniel y le dijo: "Tu Dios, a quien sirves con perseverancia, El te librar."
Trajeron una piedra y la pusieron sobre la boca del foso. El rey la sell con su anillo y con los anillos de sus nobles, para que nada pudiera cambiarse de lo ordenado en cuanto a Daniel.
Despus el rey se fue a su palacio y pas la noche en ayuno. Ningn entretenimiento fue trado ante l y se le fue el sueo.
Entonces el rey se levant al amanecer, al rayar el alba, y fue a toda prisa al foso de los leones.
Y acercndose al foso, grit a Daniel con voz angustiada. El rey habl a Daniel y le dijo: "Daniel, siervo del Dios viviente, tu Dios, a quien sirves con perseverancia, te ha podido librar de los leones?"
Entonces Daniel respondi al rey: "Oh rey, viva para siempre.
"Mi Dios envi Su ngel, que cerr la boca de los leones, y no me han hecho dao alguno porque fui hallado inocente ante El. Y tampoco ante usted, oh rey, he cometido crimen alguno."
El rey entonces se alegr mucho y mand sacar a Daniel del foso. Cuando Daniel fue sacado del foso, no se encontr en l lesin alguna, porque haba confiado en su Dios.
El rey dio rdenes que trajeran a aquellos hombres que haban acusado falsamente a Daniel, y que los echaran, a ellos, a sus hijos y a sus mujeres en el foso de los leones. No haban llegado an al fondo del foso, cuando ya los leones se haban apoderado
Entonces el rey Daro escribi a todos los pueblos, naciones y lenguas que habitaban en toda la tierra: "Que abunde su paz.
"De parte ma se proclama un decreto de que en todo el dominio de mi reino todos teman y tiemblen delante del Dios de Daniel, Porque El es el Dios viviente que permanece para siempre, Y Su reino no ser destruido Y Su dominio durar p
El es el que libra y rescata, hace seales y maravillas En el cielo y en la tierra, El que ha librado a Daniel del poder de los leones."
Y este mismo Daniel prosper durante el reinado de Daro y durante el reinado de Ciro el Persa.
En el primer ao del rey Belsasar de Babilonia, Daniel tuvo un sueo y visiones en su mente, estando en su cama. Entonces escribi el sueo y relat el resumen de l:
"Miraba yo en mi visin nocturna que los cuatro vientos del cielo agitaban el gran mar;
y cuatro bestias enormes, diferentes unas de otras, suban del mar.
"La primera era como un len y tena alas de guila. Mientras yo miraba, sus alas le fueron arrancadas, fue levantada del suelo y puesta sobre dos pies, como un hombre, y le fue dado corazn de hombre.
"Y otra segunda bestia, semejante a un oso, estaba levantada de un costado, y en su boca, entre sus dientes, tena tres costillas. Y le dijeron as: 'Levntate, y devora mucha carne.'
"Despus de esto segu mirando, y otra ms, semejante a un leopardo que tena sobre su lomo cuatro alas de ave. La bestia tena cuatro cabezas, y le fue dado dominio.
"Despus de esto, segu mirando en las visiones nocturnas, y vi una cuarta bestia, terrible, espantosa y en gran manera fuerte. Tena enormes dientes de hierro y devoraba, desmenuzaba y pisoteaba los restos con sus pies. Era diferente de todas las bestia
"Mientras yo contemplaba los cuernos, vi que otro cuerno, uno pequeo, surgi entre ellos, y tres de los primeros cuernos fueron arrancados delante de l. Y este cuerno tena ojos como los ojos de un hombre y una boca que hablaba con mucha arrogancia.
Segu mirando Hasta que se establecieron tronos, Y el Anciano de Das se sent. Su vestidura era blanca como la nieve, Y el cabello de Su cabeza como lana pura, Su trono, llamas de fuego, Y sus ruedas, fuego abrasador.
Un ro de fuego corra, Saliendo de delante de El. Miles de millares Le servan, Y miradas de miradas (innumerables) estaban en pie delante de El. El tribunal se sent, Y se abrieron los libros.
"Entonces yo segu mirando a causa del ruido de las palabras arrogantes que el cuerno deca. Segu mirando hasta que mataron a la bestia, destrozaron su cuerpo y lo echaron a las llamas del fuego.
"A las dems bestias, se les quit el dominio, pero les fue concedida una prolongacin de la vida por un tiempo determinado.
Segu mirando en las visiones nocturnas, Y en las nubes del cielo Vena uno como un Hijo de Hombre, Que se dirigi al Anciano de Das Y fue presentado ante El.
Y Le fue dado dominio, Gloria y reino (soberana), Para que todos los pueblos, naciones y lenguas Le sirvieran. Su dominio es un dominio eterno Que nunca pasar, Y Su reino uno Que no ser destruido.
"A m, Daniel, se me angusti por dentro el espritu, y las visiones de mi mente seguan turbndome.
"Me acerqu a uno de los que estaban all de pie y le ped que me dijera la verdad acerca de todo esto. Y me respondi, dndome a conocer la interpretacin de estas cosas:
'Estas bestias enormes, que son cuatro, son cuatro reyes que se levantarn de la tierra.
'Pero los santos del Altsimo recibirn el reino y poseern el reino para siempre, por los siglos de los siglos.'
"Entonces quise saber la verdad acerca de la cuarta bestia, que era diferente de todas las dems, y en gran manera terrible, con sus dientes de hierro y sus garras de bronce, y que devoraba, desmenuzaba y pisoteaba los restos con sus
y la verdad acerca de los diez cuernos que tena en su cabeza, y del otro cuerno que haba surgido, delante del cual cayeron tres de ellos, es decir, el cuerno que tena ojos y una boca que hablaba con mucha arrogancia, y cu
"Mientras yo miraba, este cuerno haca guerra contra los santos y prevaleca sobre ellos,
hasta que vino el Anciano de Das y se hizo justicia a favor de los santos del Altsimo, y lleg el tiempo cuando los santos tomaron posesin del reino.
"Despus me dijo: 'La cuarta bestia ser un cuarto reino en la tierra, que ser diferente de todos los otros reinos. Devorar toda la tierra, la pisotear y la desmenuzar.
'Y los diez cuernos de este reino son diez reyes que se levantarn, y otro se levantar despus de ellos. El ser diferente de los anteriores y subyugar a tres reyes.
'El proferir palabras contra el Altsimo y afligir a los santos del Altsimo, e intentar cambiar los tiempos y la ley. Y le sern entregados en sus manos por tres aos y medio (un tiempo, tiempos y medio tiempo).
'Pero el tribunal se sentar para juzgar , y su dominio le ser quitado, aniquilado y destruido para siempre.
'Y la soberana (el reino), el dominio y la grandeza de todos los reinos debajo de todo el cielo sern entregados al pueblo de los santos del Altsimo. Su reino ser un reino eterno, y todos los dominios Le servirn y Le obedecern.'
Hasta aqu la revelacin. En cuanto a m, Daniel, mis pensamientos me turbaron en gran manera y mi rostro palideci, pero guard el asunto en mi corazn."
En el tercer ao del reinado del rey Belsasar, se me apareci a m, Daniel, una visin, despus de aqulla que se me haba aparecido anteriormente.
Cuando mir en la visin, sucedi que al mirar, yo me encontraba en la ciudadela de Susa, que est en la provincia de Elam, y vi en la visin que yo estaba junto al Ro Ulai.
Alc, pues, mis ojos y mir que un carnero estaba delante del ro. Tena dos cuernos, y los dos cuernos eran altos, pero uno era ms alto que el otro, y el ms alto creci el ltimo.
Vi al carnero dando cornadas al oeste, al norte y al sur, y ninguna bestia poda mantenerse en pie delante de l, y nadie poda librarse de su poder. Haca lo que quera, y se engrandeci.
Al estar yo observando, vi que un macho cabro vena del occidente sobre la superficie de toda la tierra sin tocar el suelo. El macho cabro tena un cuerno prominente entre los ojos.
Se dirigi al carnero que tena los dos cuernos, que yo haba visto parado delante del ro, y lo acometi con la furia de su poder.
Lo vi venir junto al carnero, y enfurecido contra l, hiri al carnero y le rompi los dos cuernos, y el carnero no tena fuerza para mantenerse en pie delante de l. Lo arroj en tierra y lo pisote, y no hubo nadie que librara al carnero de su poder.
El macho cabro se engrandeci sobremanera, pero en cuanto lleg a ser poderoso, el gran cuerno se le rompi, y en su lugar le salieron cuatro cuernos prominentes hacia los cuatro vientos del cielo.
Y de uno de ellos sali un cuerno pequeo, que creci mucho hacia el sur, hacia el oriente y hacia la Tierra Hermosa (Palestina).
Creci hasta el ejrcito del cielo, e hizo caer a la tierra parte del ejrcito y de las estrellas, y las pisote.
Se engrandeci hasta igualarse con el Jefe del ejrcito, le quit Su sacrificio continuo y fue derribado el lugar de Su santuario.
Y el ejrcito ser entregado al cuerno junto con el sacrificio continuo a causa de la transgresin; arrojar por tierra la verdad y har su voluntad y prosperar.
O entonces hablar a un santo, y otro santo dijo al que hablaba: "Hasta cundo durar la visin del sacrificio continuo, de la transgresin que espanta, y de que el lugar santo y el ejrcito sean pisoteados?"
Y el santo le respondi: "Por 2,300 tardes y maanas; entonces el lugar santo ser restaurado."
Y sucedi que despus que yo, Daniel, haba visto la visin y trataba de comprenderla, vi de pie, ante m, uno con apariencia de hombre.
Y o una voz de hombre entre las mrgenes del Ro Ulai, que gritaba: "Gabriel, explcale a ste la visin."
El se acerc adonde yo estaba, y cuando lleg, me aterroric y ca sobre mi rostro, pero l me dijo: "Entiende, hijo de hombre, que la visin se refiere al tiempo del fin."
Mientras l hablaba conmigo, ca en un sueo profundo con mi rostro en tierra. El me toc y me hizo incorporar donde yo estaba.
"Te voy a dar a conocer lo que suceder al final de la ira, porque se refiere al tiempo sealado del fin," me dijo.
"El carnero que viste, con los dos cuernos, representa a los reyes de Media y de Persia.
"El macho cabro peludo representa al reino de Grecia, y el cuerno grande que est entre sus ojos es el primer rey.
"El cuerno roto y los cuatro cuernos que salieron en su lugar representan cuatro reinos que se levantarn de su nacin, pero no con su poder.
Y al final de su reinado (soberana), Cuando los transgresores se acaben, Se levantar un rey, Insolente y hbil en intrigas.
Su poder ser grande, pero no por su propio poder; Destruir en forma extraordinaria, Prosperar y har su voluntad. Destruir a los poderosos y al pueblo santo.
Y por su astucia Har que el engao prospere por su influencia. El se engrandecer en su corazn, Y destruir a muchos que estn confiados. Aun se levantar contra el Prncipe de los prncipes, Pero ser destruido sin intervencin humana.
La visin de las tardes y de las maanas Que ha sido relatada, es verdadera. Pero t, guarda en secreto la visin, Porque se refiere a muchos das an lejanos ."
Yo, Daniel, me sent agotado y enfermo algunos das. Despus me levant y atend los asuntos del rey; pero yo estaba espantado a causa de la visin, y no haba nadie que la interpretara.
En el ao primero de Daro, hijo de Asuero, descendiente de los Medos, que fue constituido rey sobre el reino de los Caldeos,
en el ao primero de su reinado, yo, Daniel, pude entender en los libros el nmero de los aos en que, por palabra del SEOR que fue revelada al profeta Jeremas, deban cumplirse las desolaciones de Jerusaln: setenta aos.
Volv mi rostro a Dios el Seor para buscarlo en oracin y splicas, en ayuno, cilicio y ceniza.
Or al SEOR mi Dios e hice confesin y dije: "Ay, Seor, el Dios grande y temible, que guarda el pacto y la misericordia para los que Lo aman y guardan Sus mandamientos,
hemos pecado, hemos cometido iniquidad, hemos hecho lo malo, nos hemos rebelado y nos hemos apartado de Tus mandamientos y de Tus ordenanzas.
"No hemos escuchado a Tus siervos los profetas que hablaron en Tu nombre a nuestros reyes, a nuestros prncipes, a nuestros padres y a todo el pueblo de la tierra.
Tuya es la justicia, oh Seor, y nuestra la vergenza en el rostro, como sucede hoy a los hombres de Jud, a los habitantes de Jerusaln y a todo Israel, a los que estn cerca y a los que estn lejos en todos los pases adonde los has echado, a
"Oh SEOR, nuestra es la vergenza del rostro, y de nuestros reyes, de nuestros prncipes y de nuestros padres, porque hemos pecado contra Ti.
"Al Seor nuestro Dios pertenece la compasin y el perdn, porque nos hemos rebelado contra El,
y no hemos obedecido la voz del SEOR nuestro Dios para andar en Sus enseanzas, que El puso delante de nosotros por medio de Sus siervos los profetas.
"Ciertamente todo Israel ha transgredido Tu ley y se ha apartado, sin querer obedecer Tu voz. Por eso ha sido derramada sobre nosotros la maldicin y el juramento que est escrito en la ley de Moiss, siervo de Dios, porque hemos pecado contra El.
"Y El ha confirmado las palabras que habl contra nosotros y contra nuestros jefes que nos gobernaron, trayendo sobre nosotros gran calamidad, pues nunca se ha hecho debajo del cielo nada como lo que se ha hecho contra Jerusaln.
"Como est escrito en la ley de Moiss, toda esta calamidad ha venido sobre nosotros, pero no hemos buscado el favor del SEOR nuestro Dios, apartndonos de nuestra iniquidad y prestando atencin a Tu verdad.
"Por tanto, el SEOR ha estado guardando esta calamidad y la ha trado sobre nosotros. Porque el SEOR nuestro Dios es justo en todas las obras que ha hecho, pero nosotros no hemos obedecido Su voz.
Y ahora, Seor Dios nuestro, que sacaste a Tu pueblo de la tierra de Egipto con mano poderosa, y Te has hecho un nombre, como hoy se ve , hemos pecado, hemos sido malos.
"Oh Seor, conforme a todos Tus actos de justicia, aprtese ahora Tu ira y Tu furor de Tu ciudad, Jerusaln, Tu santo monte. Porque a causa de nuestros pecados y de las iniquidades de nuestros padres, Jerusaln y Tu pueblo son el oprobio de todos los que
"Y ahora, Dios nuestro, escucha la oracin de Tu siervo y sus splicas, y haz resplandecer Tu rostro sobre Tu santuario desolado, por amor de Ti mismo, oh Seor.
"Inclina Tu odo, Dios mo, y escucha. Abre Tus ojos y mira nuestras desolaciones y la ciudad sobre la cual se invoca Tu nombre. Pues no es por nuestros propios mritos que presentamos nuestras splicas delante de Ti, sino por Tu gran compasin.
"Oh Seor, escucha! Seor, perdona! Seor, atiende y acta! No tardes, por amor de Ti mismo, Dios mo! Porque Tu nombre se invoca sobre Tu ciudad y sobre Tu pueblo."
An estaba yo hablando, orando y confesando mi pecado y el pecado de mi pueblo Israel, y presentando mi splica delante del Seor mi Dios por el santo monte de mi Dios,
todava estaba yo hablando en oracin, cuando Gabriel, el hombre a quien haba visto en la visin al principio, se me acerc, estando yo muy cansado, como a la hora de la ofrenda de la tarde.
Me instruy, y me dijo: "Daniel, he salido ahora para darte sabidura y entendimiento.
"Al principio de tus splicas se dio la orden, y he venido para explicrtela , porque eres muy estimado. Pon atencin a la orden y entiende la visin.
Setenta semanas han sido decretadas sobre tu pueblo y sobre tu santa ciudad, para poner fin a la transgresin, para terminar con el pecado, para expiar la iniquidad, para traer justicia eterna, para sellar la visin y la profeca, y para ungir el cf15\
"Has de saber y entender que desde la salida de la orden para restaurar y reconstruir a Jerusaln hasta el Mesas Prncipe, habr siete semanas y sesenta y dos semanas. Volver a ser edificada, con plaza y foso, pero en tiempos de ang
"Despus de las sesenta y dos semanas el Mesas ser muerto y no tendr nada, y el pueblo del prncipe que ha de venir destruir la ciudad y el santuario. Su fin vendr con inundacin. Aun hasta el fin habr guerra; las desolaciones estn deter
"Y l har un pacto firme con muchos por una semana, pero a la mitad de la semana pondr fin al sacrificio y a la ofrenda de cereal. Sobre el ala de abominaciones vendr el desolador, hasta que una destruccin completa, la que est decretada, s
En el tercer ao de Ciro, rey de Persia, un mensaje fue revelado a Daniel, a quien llamaban Beltsasar. El mensaje era verdadero y acerca de un gran conflicto; l comprendi el mensaje y tuvo entendimiento de la visin.
En aquellos das, yo, Daniel, haba estado en duelo durante tres semanas completas.
No com manjar delicado ni entr en mi boca carne ni vino, ni us ungento alguno, hasta que se cumplieron las tres semanas.
Y el da veinticuatro del primer mes, estando yo junto a la orilla del gran ro, es decir, el Tigris,
alc los ojos y mir, y haba un hombre vestido de lino, cuya cintura estaba ceida con un cinturn de oro puro de Ufaz.
Su cuerpo era como de berilo, su rostro tena la apariencia de un relmpago, sus ojos eran como antorchas de fuego, sus brazos y pies como el brillo del bronce bruido, y el sonido de sus palabras como el estruendo de una multitud.
Y slo yo, Daniel, vi la visin. Los hombres que estaban conmigo no vieron la visin, pero un gran terror cay sobre ellos y huyeron a esconderse.
Me qued solo viendo esta gran visin. No me quedaron fuerzas, y mi rostro se demud, desfigurndose, sin retener yo fuerza alguna.
Pero o el sonido de sus palabras, y al or el sonido de sus palabras, ca en un sueo profundo sobre mi rostro, con mi rostro en tierra.
Entonces, una mano me toc, y me hizo temblar sobre mis rodillas y sobre las palmas de mis manos.
"Daniel, hombre muy estimado, entiende las palabras que te voy a decir y ponte en pie, porque ahora he sido enviado a ti," me dijo. Cuando l me dijo estas palabras, me puse en pie temblando.
Entonces me dijo: "No temas, Daniel, porque desde el primer da en que te propusiste en tu corazn entender y humillarte delante de tu Dios, fueron odas tus palabras, y a causa de tus palabras he venido.
"Pero el prncipe del reino de Persia se me opuso por veintin das, pero Miguel, uno de los primeros prncipes, vino en mi ayuda, ya que yo haba sido dejado all con los reyes de Persia.
"Y he venido para darte a conocer lo que suceder a tu pueblo al final de los das, porque la visin es para das an lejanos."
Cuando habl conmigo estas palabras, volv mi rostro a tierra y enmudec.
Y uno semejante a un hombre toc mis labios. Entonces abr mi boca y habl, y dije al que estaba delante de m: "Seor mo, a causa de la visin me ha invadido la angustia y me he quedado sin fuerzas.
"Cmo podr, pues, este siervo de mi seor hablar con uno como mi seor? Porque a m en este momento no me queda fuerza alguna, ni tampoco me queda aliento."
Entonces el que tena semejanza de hombre me toc otra vez y me fortaleci,
y me dijo: "No temas, hombre muy estimado. La paz sea contigo. S fuerte y alintate." Cuando habl conmigo, recobr las fuerzas, y dije: "Hable mi seor, porque me has fortalecido."
Entonces l dijo: "Sabes por qu he venido a ti? Ahora vuelvo para luchar contra el prncipe de Persia, y cuando yo termine, el prncipe de Grecia vendr.
"Sin embargo, te declarar lo que est inscrito en el libro de la verdad, pero no hay nadie que se mantenga firme a mi lado contra estas fuerzas, sino Miguel, el prncipe de ustedes.
"Y en el primer ao de Daro el Medo, yo mismo me levant para serle fortalecedor y protector.
"Ahora te declarar la verdad: Se levantarn tres reyes ms en Persia, y un cuarto rey obtendr muchas ms riquezas que todos ellos. Cuando ste se haya hecho fuerte con sus riquezas, provocar a todo el imperio co
"Se levantar entonces un rey poderoso que gobernar con gran autoridad y har lo que le plazca.
"Pero cuando se haya levantado, su reino ser fragmentado y repartido hacia los cuatro vientos del cielo, no a sus descendientes, ni segn el poder que ejerci, pues su reino ser arrancado y dado a otros fuera de ellos.
"Entonces el rey del sur se har poderoso, y uno de sus prncipes se har ms poderoso que l y dominar. Su dominio ser un gran dominio.
"Y aos despus, harn alianza, y la hija del rey del sur vendr al rey del norte para hacer el pacto. Pero ella no retendr su posicin de poder, ni l permanecer con su poder, sino que ella ser entregada junto con los que la trajeron, con el que la e
"Pero se levantar un vstago de sus races en su lugar, y vendr contra el ejrcito y entrar en la fortaleza del rey del norte, y luchar con ellos y prevalecer.
"Aun sus dioses, sus imgenes fundidas y sus vasijas preciosas de plata y de oro los tomar y se los llevar a Egipto, y por algunos aos l se mantendr lejos del rey del norte.
"Y ste entrar en el reino del rey del sur, y luego se volver a su tierra.
"Pero sus hijos se movilizarn y reunirn una multitud de grandes ejrcitos, y uno de ellos seguir avanzando e inundar y pasar adelante, para hacer guerra de nuevo hasta la misma fortaleza.
"El rey del sur se enfurecer, y saldr y pelear contra el rey del norte. Y ste levantar una gran multitud, pero esa multitud ser entregada en manos de aqul.
"Cuando se haya llevado la multitud, su corazn se enaltecer y har caer a muchos millares, pero no prevalecer.
"El rey del norte volver a levantar una multitud mayor que la primera, y despus de algunos aos avanzar con un gran ejrcito y con mucho equipo.
"En aquellos tiempos, muchos se levantarn contra el rey del sur. Los violentos de tu pueblo tambin se levantarn para cumplir la visin, pero caern.
"Vendr el rey del norte, levantar un terrapln y tomar una ciudad bien fortificada. Y las fuerzas del sur no podrn mantenerse, ni aun sus tropas ms selectas, porque no habr fuerzas para resistir.
"Pero el que viene contra l har lo que quiera, y nadie podr resistirlo. Y permanecer por algn tiempo en la Tierra Hermosa (Palestina), llevando la destruccin en su mano.
"Y afirmar su rostro para venir con el poder de todo su reino, trayendo consigo oferta de paz, lo cual llevar a cabo. Tambin le dar una hija de las mujeres para destruirlo, pero ella no le respaldar ni se pondr a su lado.
"Entonces volver su rostro hacia las costas y tomar muchas de ellas . Pero un prncipe pondr fin a su afrenta. Adems, har recaer sobre l su afrenta.
"Despus volver su rostro hacia las fortalezas de su tierra, pero tropezar y caer, y no se le hallar ms.
"Y se levantar en su lugar otro que enviar un opresor a travs de la Joya de su reino. Pero a los pocos das ser destruido, aunque no en ira ni en batalla.
"En su lugar se levantar un hombre despreciable, a quien no se le han otorgado los honores de la realeza. Vendr cuando haya tranquilidad y se apoderar del reino con intrigas.
"Las fuerzas abrumadoras sern barridas ante l y destruidas, as como tambin el prncipe del pacto.
"Y despus que se haya hecho alianza con l, actuar con engao, y subir y ganar poder con poca gente.
"En un tiempo de tranquilidad entrar en los lugares ms ricos de la provincia, y lograr lo que nunca lograron sus padres, ni los padres de sus padres. Repartir entre ellos despojos, botn y riquezas, y contra las fortalezas planear sus intr
"Va a usar su fuerza y su corazn contra el rey del sur con un gran ejrcito. Y el rey del sur movilizar para la guerra un ejrcito muy grande y muy poderoso, pero no podr resistir, porque planearn intrigas contra l.
"Y los que comen de sus manjares lo destruirn. Su ejrcito ser barrido y muchos caern muertos.
"En cuanto a los dos reyes, en sus corazones tramarn el mal, y en la misma mesa se hablarn mentiras. Pero esto no tendr xito, porque el fin an ha de venir en el tiempo sealado.
"Entonces volver a su tierra con grandes riquezas, pero pondr su corazn contra el pacto santo. Actuar contra ste, y volver a su tierra.
"En el tiempo sealado volver y entrar en el sur, pero esta ltima vez no resultar como la primera.
"Porque vendrn contra l naves de Quitim (Chipre), y se desanimar. Volver y se enfurecer contra el pacto santo y actuar contra l; volver, pues, y favorecer a los que abandonen el pacto santo.
"Y de su parte se levantarn tropas, profanarn el santuario fortaleza, pondrn fin al sacrificio perpetuo y establecern la abominacin de la desolacin.
"Con halagos corromper a los que obran inicuamente hacia el pacto, pero el pueblo que conoce a su Dios se mostrar fuerte y actuar.
"Los entendidos entre el pueblo instruirn a muchos. Sin embargo, durante muchos das caern a espada y a fuego, en cautiverio y despojo.
"Cuando caigan, recibirn poca ayuda, y muchos se unirn a ellos hipcritamente.
"Tambin algunos de los entendidos caern, a fin de ser refinados, purificados y emblanquecidos hasta el tiempo del fin. Porque an est por venir el tiempo sealado.
"El rey har lo que le plazca, se enaltecer y se engrandecer sobre todo dios, y contra el Dios de los dioses dir cosas horrendas. El prosperar hasta que se haya acabado la indignacin, porque lo que est decretado se cumplir.
"No le importarn los dioses de sus padres ni el favorito de las mujeres, tampoco le importar ningn otro dios, porque l se ensalzar sobre todos ellos.
"En su lugar honrar al dios de las fortalezas, un dios a quien sus padres no conocieron; lo honrar con oro y plata, piedras preciosas y cosas de gran valor.
"Actuar contra la ms fuerte de las fortalezas con la ayuda de un dios extranjero. A los que lo reconozcan colmar de honores, los har gobernar sobre muchos y repartir la tierra por un precio.
"Y al tiempo del fin, el rey del sur se enfrentar con l, y el rey del norte lo atacar con carros, jinetes y con numerosas naves. Entrar en sus tierras, las invadir y pasar.
"Tambin entrar a la Tierra Hermosa (Palestina), y muchos pases caern. Pero stos sern librados de su mano: Edom, Moab y lo ms selecto de los Amonitas.
"Y extender su mano contra otros pases, y la tierra de Egipto no escapar.
"Se apoderar de los tesoros ocultos de oro y plata y de todas las cosas preciosas de Egipto. Libios y Etopes seguirn sus pasos.
"Pero rumores del oriente y del norte lo turbarn, y saldr con gran furor para destruir y aniquilar a muchos.
"Y plantar las tiendas de su pabelln entre los mares y el monte glorioso y santo. Pero llegar a su fin y no habr quien lo ayude.
"En aquel tiempo se levantar Miguel, el gran prncipe que vela sobre los hijos de tu pueblo. Ser un tiempo de angustia cual nunca hubo desde que existen las naciones hasta entonces. Y en ese tiempo tu pueblo ser librado, todos los que se encuentren in
"Y muchos de los que duermen en el polvo de la tierra despertarn, unos para la vida eterna, y otros para la ignominia, para el desprecio eterno.
"Los entendidos brillarn como el resplandor del firmamento, y los que guiaron a muchos a la justicia, como las estrellas, por toda la eternidad.
"Pero t, Daniel, guarda en secreto estas palabras y sella el libro hasta el tiempo del fin. Muchos corrern de aqu para all, y el conocimiento aumentar."
Entonces yo, Daniel, mir, y vi que otros dos estaban de pie, uno a este lado del ro, y el otro al otro lado del ro.
Y uno de ellos dijo al hombre vestido de lino que estaba sobre las aguas del ro: "Para cundo ser el fin de estas maravillas?"
Y o al hombre vestido de lino, que estaba sobre las aguas del ro, que levantando su mano derecha y su mano izquierda al cielo, jur por Aqul que vive para siempre, que ser por tres aos y medio (un tiempo, tiempos y la mitad de un tiempo ).
Yo o, pero no pude entender. Entonces dije: "Seor mo, cul ser el resultado de estas cosas?"
Y l respondi: "Anda, Daniel, porque estas palabras estn cerradas y selladas hasta el tiempo del fin.
"Muchos sern purificados, emblanquecidos y refinados. Los impos procedern impamente, y ninguno de los impos comprender, pero los entendidos comprendern.
"Y desde el tiempo en que el sacrificio perpetuo sea quitado y puesta la abominacin de la desolacin, habr 1,290 das.
"Bienaventurado el que espere y llegue a 1,335 das.
"Pero t, sigue hasta el fin. Descansars y te levantars para recibir tu heredad al fin de los das."
Palabra del SEOR que vino a Oseas, hijo de Beeri, en das de Uzas, Jotam, Acaz y Ezequas, reyes de Jud, y en das de Jeroboam, hijo de Jos, rey de Israel.
Cuando por primera vez el SEOR habl por medio de Oseas, el SEOR le dijo: "Ve, toma para ti a una mujer ramera y ten con ella hijos de prostitucin; porque la tierra se prostituye gravemente, abandonando al SEOR."
Oseas fue y tom a Gomer, hija de Diblaim; y ella concibi y dio a luz un hijo.
Y el SEOR dijo a Oseas: "Ponle por nombre Jezreel (Dios siembra), porque dentro de poco castigar a la casa de Jeh por la sangre derramada en Jezreel, y pondr fin al reino de la casa de Israel.
"En aquel da quebrar el arco de Israel en el Valle de Jezreel."
Ella concibi otra vez y dio a luz una hija. Y el SEOR le dijo: "Ponle por nombre Lo Ruham (No Compadecida), porque ya no Me compadecer de la casa de Israel, pues no los perdonar jams.
"Pero Me compadecer de la casa de Jud y los salvar por el SEOR su Dios; y no los salvar con arco, ni con espada, ni con batalla, ni con caballos ni jinetes."
Despus de haber destetado a Lo Ruham, ella concibi y dio a luz un hijo.
Y el SEOR dijo: "Ponle por nombre Lo Amm (No es Pueblo Mo), porque ustedes no son Mi pueblo y Yo no soy su Dios."
Pero el nmero de los Israelitas Ser como la arena del mar, Que no se puede medir ni contar; Y suceder que en el lugar Donde se les dice: "No son Mi pueblo," Se les dir: "Son hijos del Dios viviente."
Y los hijos de Jud y los Israelitas se reunirn, Y nombrarn para s un solo jefe, Y subirn de la tierra, Porque grande ser el da de Jezreel.
Digan a sus hermanos: "Amm (Pueblo Mo)," y a sus hermanas: "Ruham (Compadecida)."
"Discutan con su madre, discutan, Porque ella no es mi mujer, y Yo no soy su marido; Que quite, pues, de su rostro sus prostituciones, Y sus adulterios de entre sus pechos;
No sea que Yo la desnude completamente Y la deje como el da en que naci, Y la ponga como un desierto, La reduzca a tierra seca Y la mate de sed.
Tampoco tendr compasin de sus hijos, Porque son hijos de prostitucin,
Pues su madre se prostituy; La que los concibi se deshonr, Porque dijo: 'Ir tras mis amantes, Que me dan mi pan y mi agua, Mi lana y mi lino, mi aceite y mi bebida.'
Por tanto, voy a cercar su camino con espinos, Y levantar un muro contra ella para que no encuentre sus senderos.
Ella seguir a sus amantes, pero no los alcanzar; Los buscar, pero no los hallar. Entonces dir: 'Ir y volver a mi primer marido, Porque mejor me iba entonces que ahora.'
Pues ella no saba que era Yo el que le daba el trigo, el vino nuevo y el aceite, Y le prodigaba la plata y el oro, Que ellos usaban para Baal.
Por tanto, volver a tomar Mi trigo a su tiempo Y Mi vino nuevo a su sazn. Tambin me llevar Mi lana y Mi lino Que le di para que cubriera su desnudez.
Y entonces descubrir su vergenza Ante los ojos de sus amantes, Y nadie la librar de Mi mano.
Har cesar tambin todo su regocijo, Sus fiestas, sus lunas nuevas, sus das de reposo, Y todas sus solemnidades.
Devastar sus vides y sus higueras, De las cuales deca ella: 'Son la paga Que mis amantes me han dado.' Y las convertir en matorral, Y las devorarn las bestias del campo.
La castigar por los das de los Baales Cuando ella les ofreca sacrificios Y se adornaba con sus zarcillos y joyas, Y se iba tras sus amantes, y se olvidaba de M," declara el SEOR.
"Por tanto, voy a seducirla, Llevarla al desierto, Y hablarle al corazn.
All le dar sus vias, Y el Valle de Acor por puerta de esperanza. Y all cantar como en los das de su juventud, Como en el da en que subi de la tierra de Egipto.
Suceder en aquel da," declara el SEOR, "que Me llamars Ish (esposo mo) Y no Me llamars ms Baal (mi seor).
Porque quitar de su boca los nombres de los Baales, Y nunca ms sern mencionados por sus nombres.
En aquel da har tambin un pacto por ellos Con las bestias del campo, Con las aves del cielo Y con los reptiles de la tierra. Quitar de la tierra el arco, la espada y la guerra, Y har que ellos duerman seguros.
Te desposar conmigo para siempre; S, te desposar conmigo en justicia y en derecho, En misericordia y en compasin;
Te desposar conmigo en fidelidad, Y t conocers al SEOR.
Y suceder que en aquel da Yo responder," declara el SEOR, "responder a los cielos, y ellos respondern a la tierra,
Y la tierra responder al trigo, al vino nuevo y al aceite, Y ellos respondern a Jezreel (Dios siembra).
La sembrar para M en la tierra, Y tendr compasin de la que no recibi compasin, Y dir al que no era Mi pueblo: 'T eres Mi pueblo,' Y l dir: 'T eres mi Dios.'"
Entonces el SEOR me dijo: "Ve otra vez, ama a una mujer amada por otro y adltera, as como el SEOR ama a los Israelitas a pesar de que ellos se vuelven a otros dioses y se deleitan con tortas de pasas."
La compr, pues, para m por 15 siclos (171 gr) de plata y 330 litros de cebada.
Y le dije: "Te quedars conmigo por muchos das. No te prostituirs, ni sers de otro hombre, y Yo tambin ser para ti."
Porque por muchos das los Israelitas quedarn sin rey y sin prncipe, sin sacrificio y sin pilar sagrado , sin efod y sin dolos domsticos.
Despus los Israelitas volvern y buscarn al SEOR su Dios y a David su rey; y acudirn temblorosos al SEOR y a Su bondad en los ltimos das.
Escuchen la palabra del SEOR, Israelitas, Porque el SEOR tiene querella contra los habitantes de la tierra, Pues no hay fidelidad, ni misericordia (ni lealtad), Ni conocimiento de Dios en la tierra.
Slo hay falso juramento, mentira, asesinato, robo y adulterio. Emplean la violencia, y homicidios tras homicidios se suceden.
Por eso la tierra est de luto, Y desfallece todo morador en ella Junto con las bestias del campo y las aves del cielo; Aun los peces del mar desaparecen.
Pero que nadie contienda ni nadie reprenda; Porque tu pueblo es como los que contienden con el sacerdote.
Tropezars de da, Y tambin el profeta tropezar contigo de noche, Y destruir a tu madre.
Mi pueblo es destruido por falta de conocimiento. Por cuanto t has rechazado el conocimiento, Yo tambin te rechazar para que no seas Mi sacerdote. Como has olvidado la ley de tu Dios, Yo tambin Me olvidar de tus hijos.
Cuanto ms se multiplicaron, ms pecaron contra M; Cambiar, pues, su gloria en afrenta.
Del pecado de Mi pueblo se alimentan, Y hacia su iniquidad dirigen sus deseos.
Como el pueblo, as ser el sacerdote; Los castigar por su proceder, Y les pagar segn sus obras.
Comern, pero no se saciarn; Se prostituirn, pero no se multiplicarn, Porque han dejado de hacer caso al SEOR.
La prostitucin, el vino y el vino nuevo quitan el juicio.
Mi pueblo consulta a su dolo de madera, y su vara les informa; Porque un espritu de prostitucin los ha descarriado, Y se han prostituido, apartndose de su Dios.
Ofrecen sacrificios sobre las cumbres de los montes Y queman incienso sobre las colinas, Debajo de las encinas, los lamos y los terebintos, Porque su sombra es agradable. Por tanto, sus hijas se prostituyen, Y sus nueras cometen adulterio.
No castigar a sus hijas cuando se prostituyan Ni a sus nueras cuando cometan adulterio, Porque los hombres mismos se retiran con rameras Y ofrecen sacrificios con las rameras del culto pagano; As se pierde el pueblo sin entendimiento.
Aunque t, Israel, te prostituyas, Que no se haga culpable Jud; Tampoco vayan a Gilgal, Ni suban a Bet Avn, Ni juren: "Vive el SEOR!"
Ya que Israel es terco Como una novilla indmita, Los pastorear ahora el SEOR Como a un cordero en campo espacioso?
Efran se ha unido a los dolos; Djalo.
Acabada su bebida, Se entregaron a la prostitucin; Sus prncipes aman mucho la ignominia.
El viento los envuelve en sus alas, Y se avergonzarn de sus sacrificios.
Oigan esto, sacerdotes! Estn atentos, casa de Israel! Escuchen casa del rey! Porque para ustedes es el juicio; Pues han sido lazo en Mizpa, Y red tendida en el Monte Tabor.
Los rebeldes se han ahondado en la perversin; Pero Yo los castigar a todos ellos.
Yo conozco a Efran, e Israel no se me oculta; Porque ahora te has prostituido, Efran, Se ha contaminado Israel.
No les permiten sus obras Volver a su Dios, Porque hay un espritu de prostitucin dentro de ellos, Y no conocen al SEOR.
Adems, el orgullo de Israel testifica contra l, E Israel y Efran tropiezan en su iniquidad; Tambin Jud ha tropezado con ellos.
Irn con sus rebaos y sus ganados En busca del SEOR, pero no Lo encontrarn; El se ha retirado de ellos.
Han obrado perversamente contra el SEOR, Porque han tenido hijos ilegtimos. Ahora los devorar la luna nueva junto con sus heredades.
Toquen la bocina en Guibe, La trompeta en Ram. Suenen alarma en Bet Avn: Estte alerta, Benjamn!
Efran ser una desolacin en el da de la reprensin; En las tribus de Israel Yo hago saber lo que es cierto.
Los prncipes de Jud son como los que mueven los linderos; Sobre ellos derramar Mi furor como agua.
Efran est oprimido, quebrantado por el juicio, Porque insista en seguir mandato de hombre .
Yo, pues, soy como polilla para Efran, Y como carcoma para la casa de Jud.
Cuando Efran vio su enfermedad Y Jud su herida, Efran fue a Asiria Y envi mensaje al rey Jareb (al gran rey); Pero l no los podr sanar, Ni curar su herida.
Porque Yo ser como len para Efran, Y como leoncillo para la casa de Jud. Yo, Yo mismo, desgarrar y me ir, Arrebatar y no habr quien libre.
Me ir y volver a Mi lugar Hasta que reconozcan su culpa y busquen Mi rostro; En su angustia Me buscarn con diligencia.
"Vengan, volvamos al SEOR. Pues El nos ha desgarrado, pero nos sanar; Nos ha herido, pero nos vendar.
Nos dar vida despus de dos das, Al tercer da nos levantar Y viviremos delante de El.
Conozcamos, pues, esforcmonos por conocer al SEOR. Su salida es tan cierta como la aurora, Y El vendr a nosotros como la lluvia, Como la lluvia de primavera que riega la tierra."
Qu har contigo, Efran? Qu har contigo, Jud? Porque la lealtad (misericordia) de ustedes es como nube matinal, Y como el roco, que temprano desaparece.
Por tanto los he despedazado por medio de los profetas, Los he matado con las palabras de Mi boca; Los juicios sobre ti son como la luz que sale.
Porque Me deleito ms en la lealtad (misericordia) que en el sacrificio, Y en el conocimiento de Dios que en los holocaustos.
Pero ellos, como Adn (la humanidad), han transgredido el pacto; All Me han traicionado.
Galaad es ciudad de malhechores, Con huellas de sangre.
Como bandidos al acecho de un hombre, Es la banda de sacerdotes que asesina en el camino a Siquem; Ciertamente han cometido iniquidad.
En la casa de Israel he visto una cosa horrible: All est la prostitucin de Efran, se ha contaminado Israel.
Para ti tambin, oh Jud, hay preparada una cosecha, Cuando Yo restaure el bienestar de Mi pueblo.
Cuando Yo quera curar a Israel, Se descubri la iniquidad de Efran Y las maldades de Samaria, Porque practican el engao; El ladrn entra, Los bandidos despojan por fuera,
Y ellos no consideran en su corazn Que Yo recuerdo toda su maldad. Ahora les rodean sus hechos, Ante Mi rostro estn.
Con su maldad alegran al rey, Y con sus mentiras a los prncipes.
Todos ellos son adlteros; Son como horno encendido por el hornero, Que deja de atizar el fuego Desde que prepara la masa hasta que fermenta.
En la fiesta de nuestro rey, los prncipes se enfermaron por el calor del vino; l extendi la mano a los provocadores,
Pues sus corazones son como un horno Mientras se acercan a su emboscada; Toda la noche duerme su ira, Por la maana arde como llamas de fuego.
Todos ellos estn calientes como un horno, Y devoran a sus gobernantes; Todos sus reyes han cado. No hay entre ellos quien Me invoque.
Efran se mezcla con las naciones; Efran es como una torta no volteada.
Devoran extranjeros su fuerza, Y l no lo sabe; Tambin tiene cabellos canos, Y l no lo sabe.
Testifica contra l el orgullo de Israel, Pero no se han vuelto al SEOR su Dios, Ni Lo han buscado a pesar de todo esto.
Efran es como paloma incauta, sin entendimiento; Llaman a Egipto, acuden a Asiria.
Cuando vayan, tender sobre ellos Mi red, Como aves del cielo los har caer; Los castigar conforme a lo anunciado a su congregacin.
Ay de ellos, pues de M se han alejado! Sobre ellos vendr la destruccin, porque contra M se han rebelado; Yo los redimira, pero ellos hablan mentiras contra M.
Y no claman a M de corazn Cuando gimen en sus lechos; Por el trigo y el vino nuevo se renen, Y se alejan de M.
Aunque Yo adiestr y fortalec sus brazos, Traman el mal contra M.
Se vuelven, pero no hacia lo alto (el Altsimo), Son como un arco engaoso. Sus prncipes caern a espada Por la insolencia de sus lenguas. Esto ser su escarnio en la tierra de Egipto.
Pon la trompeta a tu boca. Como un guila viene el enemigo contra la casa del SEOR, Porque han transgredido Mi pacto, Y se han rebelado contra Mi ley.
Claman a M: "Dios mo, los de Israel Te conocemos!"
Israel rechaz el bien, El enemigo lo perseguir.
Ellos han puesto reyes, pero no escogidos por M; Han nombrado prncipes, pero sin saberlo Yo. Con su plata y su oro se han hecho dolos, Para su propia destruccin.
El ha rechazado tu becerro, oh Samaria, diciendo: "Mi ira se enciende contra ellos." Hasta cundo sern incapaces de lograr la purificacin?
Porque de Israel es ste tambin; Un artfice lo hizo, y l no es Dios; Ciertamente ser hecho pedazos el becerro de Samaria.
Porque siembran viento, Y recogern tempestades. El trigo no tiene espigas, No da grano, Y si lo diera, se lo tragaran los extraos.
Israel ha sido devorado; Ahora estn entre las naciones Como vasija en que nadie se deleita.
Porque Israel ha subido a Asiria Como asno monts solitario. Efran alquil amantes;
Aunque alquilen aliados entre las naciones, Ahora los juntar, Y comenzarn a debilitarse A causa de la carga del rey de prncipes.
Por cuanto Efran ha multiplicado altares para pecar, En altares para pecar se le han convertido.
Aunque le escrib diez mil preceptos de Mi ley, Son considerados como cosa extraa.
En cuanto a Mis ofrendas de sacrificio, Sacrifican la carne y se la comen, Pero el SEOR no se ha complacido en ellas. Ahora se acordar de su iniquidad, Y los castigar por sus pecados: Ellos volvern a Egipto.
Pues Israel se ha olvidado de su Hacedor y ha edificado palacios, Y Jud ha multiplicado ciudades fortificadas; Pero Yo enviar fuego a sus ciudades que consumir sus fortalezas.
No te alegres, Israel, con gran jbilo como las naciones, Porque te has prostituido, abandonando a tu Dios; Has amado el salario de ramera sobre todas las eras de trigo.
Ni la era ni el lagar los alimentarn, Y el vino nuevo les faltar.
No permanecern en la tierra del SEOR, Sino que Efran volver a Egipto, Y en Asiria comern cosas inmundas.
No harn libaciones de vino al SEOR, Ni Le sern gratos sus sacrificios. Su pan les ser como pan de duelo, Todos los que lo coman se contaminarn, Porque su pan ser slo para ellos, No entrar en la casa del SEOR.
Qu harn el da de la fiesta sealada Y el da de la fiesta del SEOR?
Pues, se irn a causa de la destruccin; Egipto los recoger, Menfis los sepultar. La ortiga poseer sus tesoros de plata; Cardos crecern en sus tiendas.
Han llegado los das del castigo, Han llegado los das de la retribucin; Que lo sepa Israel! Un insensato es el profeta, Un loco el hombre inspirado, A causa de la magnitud de tu culpa, Y por tu mucha hostilidad.
Viga con mi Dios era Efran, un profeta; Sin embargo el lazo de cazador est en todos sus caminos, Y en la casa de su Dios slo hay hostilidad.
Se han corrompido profundamente Como en los das de Guibe; El se acordar de su iniquidad, Castigar sus pecados.
Como uvas en el desierto hall a Israel; Como las primicias de la higuera en su primera cosecha vi a sus padres. Pero fueron a Baal Peor y se consagraron a la vergenza, Y se hicieron tan abominables como lo que amaban.
Como un ave volar de Efran su gloria: No habr nacimiento, ni embarazo, ni concepcin.
Aunque cren a sus hijos, Se los quitar hasta que no quede hombre alguno. S, ay de ellos tambin cuando de ellos Me aparte!
Efran, segn he visto, Est como Tiro, plantado en pradera hermosa; Pero Efran sacar a sus hijos al verdugo.
Dales, oh SEOR, qu les dars? Dales matriz que aborte y pechos secos.
Toda su maldad est en Gilgal; All, pues, los aborrec. Por la maldad de sus hechos Los expulsar de Mi casa, No los amar ms; Todos sus prncipes son rebeldes.
Efran est herido, su raz est seca; No darn ms fruto. Aunque den a luz, Yo matar el fruto de su vientre.
Mi Dios los desechar Porque no Lo han escuchado, Y andarn errantes entre las naciones.
Israel es un viedo frondoso, Dando fruto para s mismo. Segn la abundancia de su fruto, As multiplicaba los altares; Cuanto ms rica era su tierra, Ms hermosos hacan sus pilares sagrados .
Su corazn es infiel; Ahora sern hallados culpables; El Seor derribar sus altares Y destruir sus pilares sagrados .
Ciertamente ahora dirn: "No tenemos rey, Porque no hemos temido al SEOR. Y el rey, qu hara por nosotros?"
Hablan slo palabras, Hacen pactos con juramentos vanos, Y el juicio brotar como hierbas venenosas en los surcos del campo.
Por el becerro de Bet Avn Temern los habitantes de Samaria. En verdad, por l har duelo su pueblo, Y sus sacerdotes idlatras se lamentarn a causa de l, Porque de l se ha alejado su gloria.
Tambin el becerro ser llevado a Asiria Como tributo al rey Jareb (al gran rey); Efran se cubrir de vergenza, E Israel se avergonzar de su consejo.
Samaria ser destruida con su rey, Como astilla sobre la superficie del agua.
Tambin sern destruidos los lugares altos de Avn, el pecado de Israel; Espinos y cardos crecern sobre sus altares. Entonces dirn a los montes: "Cbrannos!", y a los collados: "Caigan sobre nosotros!"
Desde los das de Guibe has pecado, oh Israel; All se han quedado! No los alcanzar en Guibe la batalla contra los hijos de la iniquidad?
Cuando Yo lo desee, los castigar; Y se juntarn pueblos contra ellos Cuando sean castigados por su doble iniquidad.
Efran es una novilla domesticada que le gusta trillar, Pero Yo pasar un yugo sobre su hermoso cuello; Uncir a Efran, Arar Jud, rastrillar Jacob por s mismo.
Siembren para ustedes segn la justicia, Sieguen conforme a la misericordia (lealtad); Rompan la tierra para sembrar, Porque es tiempo de buscar al SEOR Hasta que venga a ensearles justicia.
Ustedes han arado iniquidad, han segado injusticia, Han comido fruto de mentira. Porque has confiado en tu camino, en la multitud de tus guerreros,
Se levantar un tumulto entre tu pueblo, Y todas tus fortalezas sern destruidas, Como Salmn destruy a Bet Arbel el da de la batalla, Cuando las madres fueron despedazadas con sus hijos.
As les ser hecho en Betel (Casa de Dios) a causa de su gran iniquidad. Al amanecer, el rey de Israel ser totalmente destruido.
Cuando Israel era nio, Yo lo am, Y de Egipto llam a Mi hijo.
Cuanto ms los llamaban los profetas , Tanto ms se alejaban de ellos; Seguan sacrificando a los Baales Y quemando incienso a los dolos.
Sin embargo, Yo ense a andar a Efran, Yo lo llev en Mis brazos; Pero ellos no comprendieron que Yo los sanaba.
Con cuerdas humanas los conduje, con lazos de amor, Y fui para ellos como quien alza el yugo de sobre sus quijadas; Me inclin y les di de comer.
No volvern a la tierra de Egipto, Sino que Asiria ser su rey, Porque rehusaron volver a M .
La espada girar contra sus ciudades, Destruir sus cerrojos Y los consumir por causa de sus intrigas.
Pues Mi pueblo se mantiene infiel contra M; Aunque ellos (los profetas) lo llaman para que se vuelva al Altsimo, Ninguno Lo exalta.
Cmo podr abandonarte, Efran? Cmo podr entregarte, Israel? Cmo podr Yo hacerte como a Adma? Cmo podr tratarte como a Zeboim? Mi corazn se conmueve dentro de M, Se enciende toda Mi compasin.
No ejecutar el furor de Mi ira; No volver a destruir a Efran. Porque Yo soy Dios y no hombre, el Santo en medio de ti, Y no vendr con furor.
En pos del SEOR caminarn, El rugir como un len; Ciertamente El rugir, Y Sus hijos vendrn temblando desde el occidente.
De Egipto vendrn temblando como aves, Y de la tierra de Asiria como palomas, Y Yo los establecer en sus casas, declara el SEOR.
Efran Me rodea de mentiras, Y de engao la casa de Israel; Jud todava anda lejos de Dios, Y del Santo, que es fiel.
Efran se alimenta de viento, Y persigue sin cesar al viento del este. Multiplica la mentira y la violencia; Hacen adems pacto con Asiria, Y el aceite es llevado a Egipto.
El SEOR tambin tiene pleito con Jud, Y castigar a Jacob conforme a sus caminos; Conforme a sus obras le pagar.
En el vientre tom a su hermano por el taln, Y en su madurez luch con Dios.
S, luch con el ngel y prevaleci, Llor y Le pidi Su ayuda; En Betel (Casa de Dios) Lo encontr, Y all El habl con nosotros,
S, el SEOR, Dios de los ejrcitos, El SEOR es Su nombre.
Y t, vuelve a tu Dios, Practica la misericordia (la lealtad) y la justicia (el derecho), Y espera siempre en tu Dios.
A un mercader, en cuyas manos hay balanzas falsas, Le gusta oprimir.
Efran ha dicho: "Ciertamente me he enriquecido, He adquirido riquezas para m; En todos mis trabajos no hallarn en m Iniquidad alguna que sea pecado."
Pero Yo he sido el SEOR tu Dios desde la tierra de Egipto; De nuevo te har habitar en tiendas, Como en los das de la fiesta sealada.
Tambin he hablado a los profetas Y multipliqu las visiones; Y por medio de los profetas habl en parbolas.
Hay iniquidad en Galaad? Ciertamente son indignos. En Gilgal sacrifican toros, S, sus altares son como montones de piedra En los surcos del campo.
Pero Jacob huy a la tierra de Aram, E Israel sirvi por una mujer, Y por una mujer cuid rebaos.
Por un profeta el SEOR hizo subir a Israel de Egipto, Y por un profeta fue guardado.
Efran le ha irritado amargamente; Por eso su Seor dejar sobre l su culpa de sangre, Y le devolver su oprobio.
Cuando Efran hablaba, reinaba el temor; Se haba exaltado a s mismo en Israel, Pero por causa de Baal pec y muri.
Y ahora continan pecando: Se hacen imgenes fundidas, dolos, con su plata, conforme a su pericia, Todo ello obra de artfices. De ellos dicen: "Que los hombres que sacrifican, besen los becerros."
Por tanto, sern como niebla de la maana, Y como roco que pronto desaparece, Como paja aventada de la era, Y como humo de chimenea.
Pero Yo he sido el SEOR tu Dios Desde la tierra de Egipto; No reconocers a otro dios fuera de M, Pues no hay ms salvador que Yo.
Yo te cuid en el desierto, En tierra muy rida.
Cuando coman sus pastos, se saciaron, Y al estar saciados, se ensoberbeci su corazn; Por tanto, se olvidaron de M.
Ser, pues, para ellos como len; Como leopardo junto al camino acechar.
Como osa privada de sus cachorros, me enfrentar a ellos Y les desgarrar el pecho, All los devorar como leona, Como los desgarrara una bestia salvaje.
Tu destruccin vendr, oh Israel, Porque ests contra M, contra tu ayuda.
Dnde est ahora tu rey Para que te salve en todas tus ciudades, Y tus jueces de quienes Me decas: "Dame rey y prncipes"?
En Mi ira te di un rey, Y te lo quit en Mi furor.
Atada est la iniquidad de Efran, Guardado su pecado.
Dolores de parto vienen sobre l; No es un hijo sensato, Porque no es hora de que se demore en abrirse la matriz.
Los librar del poder del Seol (regin de los muertos)? Los redimir de la muerte? Dnde estn, oh muerte, tus espinas? Dnde est, oh Seol, tu aguijn? La compasin estar oculta a Mi vista.
Aunque l florezca entre los juncos, Vendr el viento solano (del este), Viento del SEOR que sube del desierto, Su fuente se secar Y su manantial se agotar; Despojar su tesoro de todos los objetos preciosos.
Samaria ser considerada culpable, Porque se rebel contra su Dios. Caern a espada; Sern estrellados sus nios, Y abiertos los vientres de sus mujeres encinta.
Vuelve, oh Israel, al SEOR tu Dios, Pues has tropezado a causa de tu iniquidad.
Tomen con ustedes palabras, y vulvanse al SEOR. Dganle: "Quita toda iniquidad, Y acptanos bondadosamente, Para que podamos presentar el fruto de nuestros labios.
Asiria no nos salvar, No montaremos a caballo, Y nunca ms diremos: 'Dios nuestro' A la obra de nuestras manos, Pues en Ti el hurfano halla misericordia."
Yo sanar su apostasa, Los amar generosamente, Pues Mi ira se ha apartado de ellos.
Ser como roco para Israel; Florecer como lirio, Y extender sus races como los cedros del Lbano.
Brotarn sus renuevos, Y ser su esplendor como el del olivo, Y su fragancia como la de los cedros del Lbano.
Los que moran a su sombra, Cultivarn de nuevo el trigo Y florecern como la vid. Su fama ser como la del vino del Lbano.
Efran, qu tengo Yo que ver ya con los dolos? Yo respondo y te cuido. Yo soy como un frondoso ciprs; De M procede tu fruto.
Quien es sabio, que entienda estas cosas; Quien es prudente, que las comprenda. Porque rectos son los caminos del SEOR, Y los justos andarn por ellos; Pero los transgresores tropezarn en ellos.
Palabra del SEOR que vino a Joel, hijo de Petuel.
Oigan esto, ancianos, Y presten odo, habitantes todos de la tierra. Ha acontecido cosa semejante en sus das, O en los das de sus padres?
Cuntenselo a los hijos de ustedes, Y sus hijos a los suyos, Y sus hijos a la siguiente generacin.
Lo que dej la oruga, lo comi la langosta; Lo que dej la langosta, lo comi el pulgn; Y lo que dej el pulgn, lo comi el saltn.
Despierten, borrachos, y lloren, Y giman todos los que beben vino, A causa del vino dulce Que les quitan de la boca.
Porque una nacin ha subido contra mi tierra, Poderosa e innumerable; Sus dientes son dientes de len, Y tiene colmillos de leona.
Ha hecho de mi vid una desolacin, Y astillas de mi higuera. Del todo las ha descortezado y derribado; Sus ramas se han vuelto blancas.
Lamntate como virgen ceida de cilicio Por el esposo de su juventud.
Han sido cortadas la ofrenda de cereal y la libacin De la casa del SEOR. Estn de duelo los sacerdotes, Los ministros del SEOR.
El campo est asolado, La tierra est de duelo, Porque el grano est arruinado, El vino nuevo se seca, Y el aceite virgen se pierde.
Avergncense, labradores, Giman, viadores, Por el trigo y la cebada, Porque la cosecha del campo se ha perdido.
La vid se seca, Y se marchita la higuera; Tambin el granado, la palmera y el manzano, Todos los rboles del campo se secan. Ciertamente se seca la alegra De los hijos de los hombres.
Canse de cilicio , Y lamntense, sacerdotes; Giman, ministros del altar. Vengan, pasen la noche ceidos de cilicio, Ministros de mi Dios, Porque sin ofrenda de cereal y sin libacin Ha quedado la casa de su Dios.
Promulguen ayuno, Convoquen asamblea; Congreguen a los ancianos Y a todos los habitantes de la tierra En la casa del SEOR su Dios, Y clamen al SEOR.
Ay de ese da! Porque est cerca el da del SEOR, Y vendr como destruccin del Todopoderoso (Shaddai).
No ha sido suprimido el alimento de delante de nuestros ojos, Y la alegra y el regocijo de la casa de nuestro Dios?
Las semillas se han secado bajo los terrones; Los almacenes han sido asolados, Los graneros derribados Porque se sec el grano.
Cmo muge el ganado! Andan vagando las manadas de vacas Porque no hay pasto para ellas; Hasta los rebaos de ovejas sufren.
A Ti clamo, oh SEOR, Porque el fuego ha devorado los pastos del desierto, Y la llama ha consumido todos los rboles del campo.
Aun las bestias del campo braman por Ti, Porque se han secado los arroyos de agua, Y el fuego ha devorado los pastos del desierto.
Toquen trompeta en Sion, Y suenen alarma en Mi santo monte. Tiemblen todos los habitantes de la tierra, Porque viene el da del SEOR; Ciertamente est cercano,
Da de tinieblas y densas sombras, Da nublado y de densa oscuridad. Como la aurora sobre los montes, se extiende Un pueblo grande y poderoso; Nunca ha habido nada semejante a l, Ni tampoco lo habr despus Por aos de muchas generaciones.
Delante de l consume el fuego, Y detrs de l abrasa la llama. Como el huerto del Edn es la tierra delante de l; Y detrs de l, un desierto desolado, Y de l nada escapa.
Como aspecto de caballos es su aspecto, Y como corceles de guerra, as corren.
Como estrpito de carros Saltan sobre las cumbres de los montes, Como el crepitar de llama de fuego que consume la hojarasca, Como pueblo poderoso dispuesto para la batalla.
Ante l tiemblan los pueblos, Palidecen todos los rostros.
Como valientes corren, Como soldados escalan la muralla; Cada uno marcha por su camino, Y no se desvan de sus sendas.
No se aprietan uno contra otro, Cada cual marcha por su calzada; Y cuando irrumpen por las defensas, No rompen las filas.
Se lanzan sobre la ciudad, Corren por la muralla, Suben a las casas, Entran por las ventanas como ladrones.
Ante ellos tiembla la tierra, Se estremecen los cielos, El sol y la luna se oscurecen, Y las estrellas pierden su resplandor.
El SEOR da Su voz delante de Su ejrcito, Porque es inmenso Su campamento, Porque poderoso es el que ejecuta Su palabra. Grande y terrible es en verdad el da del SEOR, Y quin podr soportarlo?
"Aun ahora," declara el SEOR "vuelvan a M de todo corazn, Con ayuno, llanto y lamento.
Rasguen su corazn y no sus vestidos." Vuelvan ahora al SEOR su Dios, Porque El es compasivo y clemente, Lento para la ira, abundante en misericordia, Y se arrepiente de infligir el mal.
Quin sabe si reconsidere y se apiade, Y deje tras s bendicin, Es decir, ofrenda de cereal y libacin Para el SEOR su Dios?
Toquen trompeta en Sion, Promulguen ayuno, convoquen asamblea.
Renan al pueblo, santifiquen la asamblea, Congreguen a los ancianos, Renan a los pequeos y a los nios de pecho. Salga el novio de su aposento Y la novia de su alcoba.
Entre el prtico y el altar, Lloren los sacerdotes, ministros del SEOR, Y digan: "Perdona, oh SEOR, a Tu pueblo, Y no entregues Tu heredad al oprobio, A la burla entre las naciones. Por qu han de decir entre los pueblos: 'Dnde est su Dios?'"
Entonces el SEOR se llenar de celo por Su tierra, Y tendr piedad de Su pueblo.
El SEOR responder a Su pueblo: "Yo les enviar grano, vino nuevo y aceite, Y se saciarn de ello, Y nunca ms los entregar al oprobio entre las naciones.
Al ejrcito del norte lo alejar de ustedes Y lo echar a una tierra rida y desolada, Su vanguardia hacia el mar oriental, Y su retaguardia hacia el mar occidental. Y ascender su hedor y subir su fetidez, Porque ha hecho cosas terribles."
No temas, oh tierra, regocjate y algrate, Porque el SEOR ha hecho grandes cosas.
No teman, bestias del campo, Porque los pastos del desierto han reverdecido, Porque el rbol ha dado su fruto, La higuera y la vid han producido en abundancia.
Hijos de Sion, regocjense Y algrense en el SEOR su Dios; Porque El les ha dado la lluvia temprana (de otoo) para su vindicacin, Y les ha hecho descender la lluvia, La lluvia temprana y la tarda (de primavera) como en el principi
Y las eras se llenarn de grano, Y las tinajas rebosarn de vino nuevo y de aceite virgen.
"Entonces los compensar por los aos En que devoraban la langosta, El pulgn, el saltn y la oruga, Mi gran ejrcito, que envi contra ustedes.
Tendrn mucho que comer y se saciarn, Y alabarn el nombre del SEOR su Dios, Que ha obrado maravillosamente con ustedes; Y nunca jams ser avergonzado Mi pueblo.
Y sabrn que en medio de Israel estoy Yo, Y que Yo soy el SEOR su Dios Y no hay otro. Nunca jams ser avergonzado Mi pueblo.
Y suceder que despus de esto, Derramar Mi Espritu sobre toda carne; Y sus hijos y sus hijas profetizarn, Sus ancianos soarn sueos, Sus jvenes vern visiones.
Y aun sobre los siervos y las siervas Derramar Mi Espritu en esos das.
Har prodigios en el cielo y en la tierra: Sangre, fuego y columnas de humo.
El sol se convertir en tinieblas, Y la luna en sangre, Antes que venga el da del SEOR, grande y terrible.
Y todo aqul que invoque el nombre del SEOR Ser salvo; Porque en el Monte Sion y en Jerusaln Habr salvacin, Como ha dicho el SEOR, Y entre los sobrevivientes estarn los que el SEOR llame.
"Porque en aquellos das y en aquel tiempo, Cuando Yo restaure el bienestar (haga volver a los cautivos) de Jud y Jerusaln,
Reunir a todas las naciones, Y las har bajar al Valle de Josafat. Y all entrar en juicio con ellas A favor de Mi pueblo y Mi heredad, Israel, A quien ellas esparcieron entre las naciones, Y repartieron Mi tierra.
Tambin echaron suertes sobre Mi pueblo, Cambiaron un nio por una ramera, Y vendieron una nia por vino para poder beber.
"Adems, Tiro, Sidn y todas las regiones de Filistea qu tienen ustedes que ver conmigo? Acaso se quieren vengar de M? Si de esta manera se vengan de M, bien pronto har volver su venganza sobre su cabeza.
"Por cuanto han tomado Mi plata y Mi oro, y se han llevado Mis valiosos tesoros a sus templos,
y han vendido los hijos de Jud y Jerusaln a los Griegos para alejarlos de su territorio,
Yo los levantar del lugar donde los vendieron, y devolver su venganza sobre su cabeza.
"Tambin vender sus hijos y sus hijas a los hijos de Jud, y ellos los vendern a los Sabeos, a una nacin lejana," porque el SEOR lo ha dicho.
Proclamen esto entre las naciones: Preprense para la guerra, despierten a los valientes; Acrquense, suban todos los soldados.
Forjen espadas de sus rejas de arado Y lanzas de sus podaderas; Diga el dbil: "Fuerte soy."
Apresrense y vengan, naciones todas de alrededor, Y renanse all. Haz descender, oh SEOR, a Tus valientes.
Despirtense y suban las naciones Al Valle de Josafat, Porque all Me sentar a juzgar A todas las naciones de alrededor.
Metan la hoz, porque la cosecha est madura; Vengan, pisen, que el lagar est lleno; Las tinajas rebosan, porque grande es su maldad.
Multitudes de multitudes en el valle de la decisin. Porque cerca est el da del SEOR en el valle de la decisin.
El sol y la luna se oscurecen, Y las estrellas pierden su resplandor.
El SEOR ruge desde Sion Y desde Jerusaln da Su voz, Y tiemblan los cielos y la tierra. Pero el SEOR es refugio para Su pueblo Y fortaleza para los Israelitas.
Entonces sabrn que Yo soy el SEOR su Dios, Que habito en Sion, Mi santo monte. Y Jerusaln ser santa, Y los extranjeros no pasarn ms por ella.
Y suceder que en aquel da Los montes destilarn vino dulce, Las colinas fluirn leche, Y por todos los arroyos de Jud corrern las aguas; Brotar un manantial de la casa del SEOR Y regar el Valle de Sitim.
Egipto ser una desolacin, Y Edom ser un desierto desolado, Por la violencia hecha a los hijos de Jud, En cuya tierra han derramado sangre inocente.
Pero Jud ser habitada para siempre, Y Jerusaln por todas las generaciones.
Y Yo vengar su sangre, que an no he vengado, Pues el SEOR habita en Sion.
Palabras de Ams, que fue uno de los pastores de Tecoa, de lo que vio en visin acerca de Israel en das de Uzas, rey de Jud, y en das de Jeroboam, hijo de Jos, rey de Israel, dos aos antes del terremoto.
Ams dijo: "El SEOR ruge desde Sion, Y desde Jerusaln da Su voz; Los pastizales (rediles) de los pastores estn de duelo, Y se seca la cumbre del Monte Carmelo."
As dice el SEOR: "Por tres transgresiones de Damasco, y por cuatro, No revocar su castigo, Porque trillaron a Galaad con trillos de hierro.
Por eso enviar fuego sobre la casa de Hazael, Que consumir los palacios (las fortalezas) de Ben (Hijo de) Adad.
Tambin romper el cerrojo de Damasco, Exterminar al morador del Valle de Avn Y al que empua el cetro de Bet Edn. El pueblo de Aram ser desterrado a Kir," Dice el SEOR.
As dice el SEOR: "Por tres transgresiones de Gaza, y por cuatro, No revocar su castigo, Por haber deportado a todo un pueblo Para entregarlo a Edom.
Enviar, pues, fuego sobre la muralla de Gaza, Que consumir sus palacios.
Tambin exterminar al morador de Asdod, Y al que empua el cetro de Ascaln; Desatar Mi poder (Mi mano) contra Ecrn, Y el remanente de los Filisteos perecer," Dice el Seor DIOS.
As dice el SEOR: "Por tres transgresiones de Tiro, y por cuatro, No revocar su castigo, Por haber entregado todo un pueblo cautivo a Edom Sin acordarse del pacto de hermanos.
Enviar, pues, fuego sobre la muralla de Tiro, Que consumir sus palacios."
As dice el SEOR: "Por tres transgresiones de Edom, y por cuatro, No revocar su castigo, Porque con espada persigui a su hermano, Y suprimi su compasin; Su ira continu despedazando Y mantuvo su furor para siempre.
Enviar, pues, fuego sobre Temn, Que consumir los palacios de Bosra."
As dice el SEOR: "Por tres transgresiones de los Amonitas, y por cuatro, No revocar su castigo, Porque abrieron los vientres de las mujeres encinta de Galaad Para ensanchar sus fronteras.
Encender, pues, fuego en la muralla de Rab, Que consumir sus palacios En medio de gritos de guerra en el da de la batalla, En medio de una tempestad en el da de la tormenta.
Su rey ir al destierro, l y sus prncipes con l," dice el SEOR.
As dice el SEOR: "Por tres transgresiones de Moab, y por cuatro, No revocar su castigo , Porque quem los huesos del rey de Edom hasta calcinarlos.
Enviar, pues, fuego sobre Moab, Que consumir los palacios (las fortalezas) de Queriot, Y Moab morir entre el tumulto, Entre gritos de guerra y sonido de trompeta.
Tambin exterminar al juez de en medio de ella, Y matar a todos sus prncipes con l," dice el SEOR.
As dice el SEOR: "Por tres transgresiones de Jud, y por cuatro, No revocar su castigo , Porque desecharon la ley del SEOR Y no guardaron Sus estatutos; Tambin les han hecho errar sus mentiras, Tras las cuales anduvieron sus padres.
Enviar, pues, fuego sobre Jud, Y consumir los palacios de Jerusaln."
As dice el SEOR: "Por tres transgresiones de Israel, y por cuatro, No revocar su castigo , Porque venden al justo por dinero Y al necesitado por un par de sandalias.
Los que pisotean en el polvo de la tierra la cabeza de los desvalidos, Tambin tuercen el camino de los humildes. Un hombre y su padre se llegan a la misma joven Profanando Mi santo nombre.
Sobre ropas empeadas se tienden junto a cualquier altar, Y el vino de los que han sido multados lo beben en la casa de su Dios.
Yo mismo destru a los Amorreos delante de ellos, Cuya altura era como la altura de los cedros, Y era fuerte como las encinas; Destru su fruto arriba y su raz abajo.
Y a ustedes Yo los hice subir de la tierra de Egipto, Y los conduje por el desierto cuarenta aos Para que tomaran posesin de la tierra del Amorreo.
Y levant profetas de entre sus hijos Y Nazareos de entre sus jvenes. No es as, Israelitas?" declara el SEOR.
"Pero ustedes hicieron beber vino a los Nazareos, Y a los profetas les ordenaron: 'No profeticen.'
As que yo estoy oprimido debajo de ustedes Como est oprimida una carreta llena de gavillas.
La huida le fallar al ligero, Y el fuerte no fortalecer su poder, Ni el valiente salvar su vida.
El que empua el arco no resistir, El ligero de pies no escapar, Ni el que monta a caballo salvar su vida.
Aun el ms intrpido entre los valientes huir desnudo aquel da," declara el SEOR.
Oigan esta palabra que el SEOR ha hablado contra ustedes, Israelitas, contra toda la familia que El sac de la tierra de Egipto:
"Slo a ustedes he escogido (he conocido) de todas las familias de la tierra; Por eso los castigar (los visitar) por todas sus iniquidades."
Andan dos hombres juntos si no se han puesto de acuerdo?
Ruge un len en la selva sin tener presa? Grue un leoncillo desde su guarida si no ha apresado algo?
Cae un ave en la trampa en la tierra si no hay cebo en ella? Se levanta la trampa del suelo si no ha atrapado algo?
Si se toca la trompeta en la ciudad, no temblar el pueblo? Si sucede una calamidad en la ciudad, no la ha causado el SEOR?
Ciertamente el Seor DIOS no hace nada Sin revelar Su secreto A Sus siervos los profetas.
Ha rugido un len, quin no temer? Ha hablado el Seor DIOS, quin no profetizar?
Proclamen en los palacios (las fortalezas) de Asdod y en los palacios de la tierra de Egipto, y digan: "Congrguense en los montes de Samaria y vean los grandes tumultos dentro de ella y la opresin en medio suyo.
"No saben hacer lo recto," declara el SEOR, "los que acumulan violencia y destruccin en sus palacios."
Por tanto, as dice el Seor DIOS: "Un enemigo, rodeando la tierra, Echar abajo tu poder Y sern saqueados tus palacios."
As dice el SEOR: "Como el pastor rescata de la boca del len dos patas o un pedazo de oreja, As sern rescatados los Israelitas que moran en Samaria, En la esquina de una cama y en la cubierta de un sof.
Oigan y testifiquen contra la casa de Jacob," Declara el Seor DIOS, el Dios de los ejrcitos.
"Porque el da que Yo castigue las transgresiones de Israel, Castigar tambin los altares de Betel (Casa de Dios); Los cuernos del altar sern cortados Y caern a tierra.
Derribar tambin la casa de invierno junto con la casa de verano; Tambin perecern las casas de marfil, Y muchas casas sern destruidas," Declara el SEOR.
Oigan esta palabra, vacas de Basn, ustedes que estn en el monte de Samaria, Que oprimen a los pobres, quebrantan a los menesterosos, Y dicen a sus maridos: "Traigan ahora, para que bebamos."
El Seor DIOS ha jurado por Su santidad: "Vendrn das sobre ustedes En que las llevarn con garfios, Y a su remanente con anzuelos.
Saldrn por las brechas, Una tras otra, Y sern expulsadas al Harmn," declara el SEOR.
"Entren en Betel (Casa de Dios) y pequen, Multipliquen en Gilgal las transgresiones; Traigan sus sacrificios cada maana, Sus diezmos cada tres das.
Ofrezcan tambin pan leudado en ofrenda de gratitud, Y proclamen ofrendas voluntarias, denlas a conocer, Puesto que as les place, Israelitas," Declara el Seor DIOS.
"Pero yo tambin los he puesto a diente limpio en todas sus ciudades, Y a falta de pan en todos sus lugares. Sin embargo, ustedes no se han vuelto a M," declara el SEOR.
"Y adems les retuve la lluvia Cuando an faltaban tres meses para la siega. Hice llover sobre una ciudad Y sobre otra ciudad no hice llover; Sobre una parte llova, Y la parte donde no llova, se sec.
As que de dos o tres ciudades iban tambalendose a otra ciudad para beber agua, Y no se saciaban. Sin embargo, ustedes no se han vuelto a M," declara el SEOR.
"Los her con viento abrasador y con plagas; Y la oruga ha devorado Sus muchos huertos y viedos, sus higueras y sus olivos. Sin embargo, ustedes no se han vuelto a M," declara el SEOR.
"Envi contra ustedes una plaga, como la plaga de Egipto, Mat a espada a sus jvenes, junto con sus caballos capturados, E hice subir hasta sus narices el hedor de su campamento. Sin embargo, ustedes no se han vuelto a M," declara el SEOR.
"Los destru como Dios destruy a Sodoma y a Gomorra, Y fueron como tizn arrebatado de la hoguera. Sin embargo, ustedes no se han vuelto a M," declara el SEOR.
"Por tanto, as har contigo, Israel; Y porque te he de hacer esto, Preprate para encontrarte con tu Dios, oh Israel."
Pues el que forma los montes, crea el viento Y declara al hombre cules son Sus pensamientos, El que del alba hace tinieblas Y camina sobre las alturas de la tierra: El SEOR, Dios de los ejrcitos, es Su nombre.
Oigan esta palabra que yo pronuncio como lamentacin sobre ustedes, casa de Israel.
Ha cado, no volver a levantarse La virgen de Israel. Abandonada yace en su tierra, No hay quien la levante.
Porque as dice el Seor DIOS: "La ciudad que sale con mil, Se quedar con cien; Y la que sale con cien, Se quedar con diez en la casa de Israel."
Porque as dice el SEOR a la casa de Israel: "Bsquenme, y vivirn.
Pero no busquen a Betel (Casa de Dios), Ni vayan a Gilgal, Ni pasen a Beerseba; Porque ciertamente Gilgal ser llevada cautiva, Y Betel caer en desgracia.
Busquen al SEOR y vivirn, No sea que El les caiga como fuego, oh casa de Jos, Y consuma a Betel sin que haya quien lo apague;
Consuma a los que convierten el juicio en ajenjo Y echan por tierra la justicia."
El que hizo las Plyades y el Orin, Cambia las densas tinieblas en aurora, Y hace oscurecer el da en noche; El que llama a las aguas del mar, Y las derrama sobre la superficie de la tierra: El SEOR es Su nombre.
El es quien desencadena destruccin sobre el fuerte, Y hace que la ruina venga sobre la fortaleza.
Ellos odian en la puerta (de la ciudad) al que reprende, Y aborrecen al que habla con integridad.
Por tanto, ya que imponen fuertes impuestos sobre el pobre Y exigen de l tributo de grano, Las casas de piedra labrada que han edificado, No las habitarn; Han plantado vias escogidas, pero no bebern su vino.
Pues yo s que muchas son sus transgresiones y graves sus pecados: Oprimen al justo, aceptan soborno Y rechazan a los pobres en la puerta (de la ciudad).
Por tanto, el prudente se calla en ese tiempo, pues es tiempo malo.
Busquen lo bueno y no lo malo, para que vivan; Y as sea con ustedes el SEOR, Dios de los ejrcitos. Tal como han dicho!
Aborrezcan el mal, amen el bien, Y establezcan la justicia (el derecho) en la puerta (de la ciudad). Tal vez el SEOR, Dios de los ejrcitos, Sea misericordioso con el remanente de Jos.
Por tanto, as dice el SEOR, el Seor Dios de los ejrcitos: "En todas las plazas hay llanto, Y en todas las calles dicen: 'Ay! Ay!' Llaman a duelo al labrador, Y a lamentacin a los llorones profesionales.
En todas las vias habr llanto, Porque pasar por en medio de ti," dice el SEOR.
Ay de los que ansan el da del SEOR! De qu les servir el da del SEOR? Ser tinieblas, y no luz;
Como cuando uno huye de un len, Y se encuentra con un oso, O va a casa, apoya la mano en la pared, Y lo muerde una culebra.
No ser tinieblas el da del SEOR, y no luz, Oscuridad, y no resplandor?
"Aborrezco, desprecio sus fiestas, Tampoco Me agradan sus asambleas solemnes.
Aunque ustedes Me ofrezcan holocaustos y sus ofrendas de grano, No los aceptar; Ni mirar a las ofrendas de paz de sus animales cebados.
Aparten de M el ruido de sus cnticos, Pues no escuchar ni siquiera la msica de sus arpas.
Pero corra el juicio como las aguas Y la justicia como una corriente inagotable.
"Acaso Me ofrecieron sacrificios y ofrendas de cereal por cuarenta aos en el desierto, oh casa de Israel?
"Ms bien, llevaron a Sicut, su rey, y a Quiyn, sus dolos, la estrella de sus dioses que ustedes se hicieron.
"Yo los har, pues, deportar ms all de Damasco," dice el SEOR, cuyo nombre es Dios de los ejrcitos.
Ay de los que viven reposadamente en Sion, Y de los que se sienten seguros en el monte de Samaria, Los notables de las naciones principales, A quienes acude la casa de Israel!
Pasen a Calne y miren, Y de all vayan a Hamat la grande, Desciendan luego a Gat de los Filisteos. Son ustedes mejores que estos reinos, O es su territorio mayor que el de ustedes?
Alejan ustedes el da de la calamidad, Y acercan la silla de la violencia?
Los que se acuestan en camas de marfil, Se tienden sobre sus lechos, Comen corderos del rebao Y terneros de en medio del establo;
Que improvisan al son del arpa, Y como David han compuesto cantos para s;
Que beben vino en tazones del altar Y se ungen con los leos ms finos, Pero no se lamentan por la ruina de Jos,
Irn por tanto ahora al destierro a la cabeza de los desterrados, Y se acabarn los banquetes de los disolutos.
El Seor DIOS ha jurado por s mismo, ha declarado el Seor, Dios de los ejrcitos: "Aborrezco la arrogancia de Jacob, Y odio sus palacios; As que entregar la ciudad y cuanto hay en ella."
Y si diez hombres quedan en una misma casa, morirn.
Entonces su to o su incinerador, levantar a cada uno para sacar sus huesos de la casa, y dir al que est en el fondo de la casa: "Hay alguien ms contigo?" Y ste responder: "Nadie." Entonces aqul dir: "Gua
Porque el SEOR ordenar que la casa grande sea reducida a escombros y que la casa pequea sea hecha pedazos.
Corren los caballos por la pea? Se ara en ella con bueyes? Pues ustedes han convertido el derecho en veneno, Y el fruto de la justicia en amargura;
Ustedes que se alegran por Lo Debar (en nada), Que dicen: "No hemos tomado para nosotros Carnyim (dos cuernos) Con nuestra propia fuerza?"
"Por tanto, voy a levantar contra ustedes, oh casa de Israel," Declara el SEOR, Dios de los ejrcitos, "una nacin que los afligir desde la entrada de Hamat Hasta el arroyo del Arab."
Esto me mostr el Seor DIOS: El formaba enjambre de langostas cuando comenzaba a brotar la cosecha de primavera. Y la cosecha de primavera era despus de la siega del rey.
Sucedi que cuando haban terminado de devorar la hierba de la tierra, yo dije: "Seor DIOS, Te ruego que perdones. Cmo podr resistir Jacob Si es tan pequeo?"
El SEOR se apiad de esto: "No suceder," dijo el SEOR.
Esto me mostr el Seor DIOS: El Seor DIOS llamaba para juzgarlos con fuego, y consumi el gran abismo y empez a consumir el campo.
Entonces dije: "Seor DIOS, Te ruego que ceses. Cmo podr resistir Jacob Si es tan pequeo?"
El SEOR se apiad de esto: "Esto tampoco suceder," dijo el Seor DIOS.
Esto El me mostr: El Seor estaba junto a un muro hecho a plomo, y tena en Su mano una plomada.
Y el SEOR me dijo: "Qu ves, Ams?" "Una plomada," le respond. Entonces el Seor dijo: "Voy a poner una plomada En medio de Mi pueblo Israel. Ya no volver a dejarlos sin castigo.
Los lugares altos de Isaac sern asolados Y los santuarios de Israel destruidos; Y Yo me levantar con espada contra la casa de Jeroboam."
Entonces Amasas, sacerdote de Betel (Casa de Dios), envi palabra a Jeroboam, rey de Israel: "Ams conspira contra ti en medio de la casa de Israel; la tierra ya no puede soportar todas sus palabras.
"Porque as dice Ams: 'Jeroboam morir a espada y ciertamente Israel saldr en cautiverio de su tierra.'"
Entonces Amasas dijo a Ams: "Vete, vidente, huye a la tierra de Jud, come all pan y all profetiza.
"Pero en Betel no vuelvas a profetizar ms, porque es santuario del rey y residencia real."
Entonces Ams le respondi a Amasas: "Yo no soy profeta, ni hijo de profeta, sino que soy boyero y cultivador de higueras.
"Pero el SEOR me tom cuando pastoreaba el rebao, y me dijo: 'Ve, profetiza a Mi pueblo Israel.'
"Ahora pues, escucha la palabra del SEOR: T dices: 'No profetices contra Israel ni hables contra la casa de Isaac.'
"Por tanto, as dice el SEOR: 'Tu mujer se prostituir en la ciudad, tus hijos y tus hijas caern a espada, tu tierra ser repartida a cordel, y t morirs en una tierra inmunda. Adems, Israel ciertamente saldr de su tierra en cautiverio.'"
Esto me mostr el Seor DIOS: Mir una canasta de fruta de verano,
y El me pregunt: "Qu ves, Ams?" "Una canasta de fruta de verano," respond. Entonces el SEOR me dijo: "Ha llegado el fin para Mi pueblo Israel. Ya no volver a dejarlos sin castigo.
"Los cantos del palacio se convertirn en gemido en aquel da," declara el Seor DIOS. "Muchos sern los cadveres; en todo lugar los echarn fuera en silencio."
Oigan esto, los que pisotean a los menesterosos, y quieren exterminar a los pobres de la tierra,
diciendo: "Cundo pasar la luna nueva Para vender el grano, Y el da de reposo para abrir el mercado de trigo, Achicar el efa (una medida de 22 litros), aumentar el siclo (moneda Hebrea, 11.4 gr de plata) Y engaar con balanzas falsas;
Para comprar por dinero a los desvalidos Y a los pobres por un par de sandalias, Y vender los desechos del trigo?"
El SEOR ha jurado por el orgullo de Jacob: "Ciertamente, nunca me olvidar de ninguna de sus obras.
No temblar por esto la tierra, Y har duelo todo aqul que habita en ella? Subir toda ella como el Nilo, Se agitar Y disminuir como el Nilo de Egipto.
"Y suceder que en aquel da," declara el Seor DIOS, "Yo har que el sol se ponga al medioda Y que la tierra en pleno da se oscurezca.
Entonces cambiar sus fiestas en llanto Y todos sus cantos en lamento. Pondr cilicio sobre todo lomo Y calvicie sobre toda cabeza. Har que sea como duelo por hijo nico, Y su fin, como da de amargura.
"Vienen das," declara el Seor DIOS, "en que enviar hambre sobre la tierra, No hambre de pan, ni sed de agua, Sino de or las palabras del SEOR.
La gente vagar de mar a mar, Y del norte hasta el oriente; Andarn de aqu para all en busca de la palabra del SEOR, Pero no la encontrarn.
En aquel da las vrgenes hermosas Y los jvenes desfallecern de sed.
Los que juran por el pecado de Samaria, Y dicen: 'Viva tu dios, oh Dan,' Y 'Viva el camino de Beerseba,' Caern y nunca ms se levantarn."
Vi al Seor de pie junto al altar, y me dijo: "Golpea los capiteles para que se estremezcan los umbrales, Y rmpelos sobre la cabeza de todos. Entonces matar a espada al resto de ellos; No habr entre ellos fugitivo que huya, Ni refugiado de e
Aunque caven hasta el Seol (regin de los muertos), De all los tomar Mi mano; Y aunque suban al cielo, De all los har bajar.
Aunque se escondan en la cumbre del Carmelo, All los buscar y los tomar; Aunque se oculten de Mis ojos en el fondo del mar, All ordenar a la serpiente que los muerda.
Aunque vayan al cautiverio delante de sus enemigos, All ordenar a la espada que los mate, Y pondr sobre ellos Mis ojos para mal y no para bien."
El Seor, DIOS de los ejrcitos, El que toca la tierra, y sta se derrite, Y se lamentan todos los que en ella habitan, Sube toda ella como el Nilo Y disminuye como el Nilo de Egipto;
El que edifica en los cielos Sus altos aposentos, Y sobre la tierra ha establecido Su bveda; El que llama a las aguas del mar Y las derrama sobre la superficie de la tierra: El SEOR es Su nombre.
"No son ustedes para M como hijos de Etiopa, Oh Israelitas?" declara el SEOR. "No hice Yo subir a Israel de la tierra de Egipto Y a los Filisteos de Caftor y a los Arameos de Kir?
Por eso los ojos del Seor DIOS estn sobre el reino pecador, Y voy a destruirlo de sobre la superficie de la tierra; Sin embargo, no destruir totalmente a la casa de Jacob," declara el SEOR.
"Porque Yo dar un mandato, Y zarandear a la casa de Israel entre todas las naciones, Como se zarandea el grano en la criba, Sin que caiga ni un grano en tierra.
A espada morirn todos los pecadores de Mi pueblo, Los que dicen: 'No nos alcanzar ni se nos acercar la desgracia.'
En aquel da levantar el tabernculo cado de David, Reparar sus brechas, Levantar sus ruinas, Y lo reedificar como en el tiempo pasado,
Para que tomen posesin del remanente de Edom Y de todas las naciones donde se invoca Mi nombre," Declara el SEOR, que hace esto.
"Vienen das," declara el SEOR "cuando el arador alcanzar al segador, Y el que pisa la uva al que siembra la semilla; Cuando destilarn vino dulce los montes, Y todas las colinas se derretirn.
Restaurar el bienestar (Har volver a los desterrados) de Mi pueblo Israel, Y ellos reedificarn las ciudades asoladas y habitarn en ellas ; Tambin plantarn vias y bebern su vino, Y cultivarn huertos y comern sus frutos.
Los plantar en su tierra, Y no sern arrancados jams de la tierra Que les he dado," Dice el SEOR tu Dios.
Visin de Abdas. As dice el Seor DIOS acerca de Edom: "Hemos odo un mensaje del SEOR, Y un mensajero ha sido enviado a las naciones, a decirles: "Levntense y alcmonos contra Edom en batalla."
"Yo te har pequeo entre las naciones; Despreciado eres en gran manera.
La soberbia de tu corazn te ha engaado, T que habitas en las hendiduras de la pea, En las alturas de tu morada; Que dices en tu corazn: 'Quin me derribar por tierra?'
Aunque te remontes como el guila, Y aunque entre las estrellas pongas tu nido, De all te derribar," declara el SEOR.
"Si vinieran a ti ladrones O salteadores de noche (cmo quedaras arruinado!), No robaran slo hasta que les bastara? Si vinieran a ti vendimiadores, No dejaran algunos rebuscos (racimos)?
Cmo ser escudriado Esa, Y rebuscados sus tesoros escondidos!
Hasta la frontera te echarn Todos tus aliados; Te engaarn, te dominarn Los que estn en paz contigo; Los que comen tu pan Tendern emboscada contra ti. (No hay entendimiento en l (Esa).)
No destruir en aquel da," declara el SEOR "a los sabios de Edom Y el entendimiento del monte de Esa?
Entonces tus valientes sern atemorizados, oh Temn, De modo que todo hombre ser cortado del monte de Esa con muerte violenta.
Por la violencia contra tu hermano Jacob, Te cubrir la vergenza, Y sers cortado para siempre.
El da que te pusiste a un lado, El da en que extraos se llevaban su riqueza, Y extranjeros entraban por su puerta Y sobre Jerusaln echaban suertes, T tambin eras como uno de ellos.
No te alegres en el da de tu hermano, En el da de su exterminio. No te alegres de los hijos de Jud En el da de su destruccin. S, no te jactes En el da de su angustia.
No entres por la puerta de Mi pueblo En el da de su ruina. S, no te alegres t de su desgracia En el da de su ruina; No te apoderes de sus riquezas En el da de su ruina.
No aceches en la encrucijada Para exterminar a sus fugitivos, Y no entregues a sus sobrevivientes En el da de su angustia.
Porque se acerca el da del SEOR sobre todas las naciones. Como t has hecho, te ser hecho; Tus acciones recaern sobre tu cabeza.
Como ustedes bebieron en Mi santo monte, As bebern continuamente todas las naciones. Bebern y tragarn, Y sern como si no hubieran sido.
Pero en el Monte Sion quedar un remanente, Y ser lugar santo, Y la casa de Jacob volver a tomar sus posesiones.
Entonces la casa de Jacob ser un fuego, Y la casa de Jos una llama, Y hojarasca la casa de Esa. Los quemarn y los consumirn, Y no quedar sobreviviente alguno de la casa de Esa," Porque el SEOR ha hablado.
Entonces los del Neguev (regin del sur) poseern el monte de Esa, Y los de la Sefela, la llanura de los Filisteos; Poseern tambin el territorio de Efran y el territorio de Samaria, Y Benjamn poseer Galaad.
Y los desterrados de este ejrcito de los Israelitas Que estn entre los Cananeos hasta Sarepta, Y los desterrados de Jerusaln que estn en Sefarad, Poseern las ciudades del Neguev.
Los libertadores subirn al Monte Sion Para juzgar al monte de Esa, Y el reino ser del SEOR.
La palabra del SEOR vino a Jons, hijo de Amitai:
"Levntate, ve a Nnive, la gran ciudad, y proclama contra ella, porque su maldad ha subido hasta M."
Jons se levant, pero para huir a Tarsis, lejos de la presencia del SEOR. Y descendiendo a Jope, encontr un barco que iba a Tarsis, pag el pasaje y entr en l para ir con ellos a Tarsis, lejos de la presencia del SEOR.
Pero el SEOR desat sobre el mar un fuerte viento, y hubo una tempestad tan grande en el mar que el barco estuvo a punto de romperse.
Los marineros tuvieron miedo y cada uno clamaba a su dios; y arrojaron al mar la carga que estaba en el barco para aligerarlo. Pero Jons haba bajado a la bodega del barco, se haba acostado y dorma profundamente.
El capitn se le acerc y le dijo: "Cmo es que ests durmiendo? Levntate, invoca a tu Dios! Quizs tu Dios piense en nosotros y no pereceremos."
Y cada uno dijo a su compaero: "Vengan, echemos suertes para saber por causa de quin nos ha venido esta calamidad." Y echaron suertes, y cay la suerte sobre Jons.
Entonces le dijeron: "Declranos ahora por causa de quin nos ha venido esta calamidad. Qu oficio tienes, y de dnde vienes? Cul es tu tierra, y de qu pueblo eres?"
El les respondi: "Soy Hebreo, y temo al SEOR Dios del cielo, que hizo el mar y la tierra."
Los hombres se atemorizaron en gran manera y le dijeron: "Qu es esto que has hecho?" Porque ellos saban que l hua de la presencia del SEOR, por lo que l les haba declarado.
Ellos le preguntaron: "Qu haremos contigo para que el mar se calme alrededor nuestro?" Pues el mar se embraveca ms y ms.
Y l les respondi: "Tmenme y lncenme al mar, y el mar se calmar alrededor de ustedes, pues yo s que por mi causa ha venido esta gran tempestad sobre ustedes."
Los hombres se pusieron a remar con afn para volver a tierra firme, pero no pudieron, porque el mar segua embravecindose contra ellos.
Entonces invocaron al SEOR, y dijeron: "Te rogamos, oh SEOR, no permitas que perezcamos ahora por causa de la vida de este hombre, ni pongas sobre nosotros sangre inocente; porque T, SEOR, has hecho como has deseado."
Tomaron, pues, a Jons y lo lanzaron al mar; y el mar ces en su furia.
Y aquellos hombres temieron en gran manera al SEOR; ofrecieron un sacrificio al SEOR y le hicieron votos.
Y el SEOR dispuso un gran pez que se tragara a Jons; y Jons estuvo en el vientre del pez tres das y tres noches.
Entonces Jons or al SEOR su Dios desde el vientre del pez,
y dijo: "En mi angustia clam al SEOR, Y El me respondi. Desde el seno del Seol (regin de los muertos) ped auxilio, Y T escuchaste mi voz.
Pues me habas echado a lo profundo, En el corazn de los mares, Y la corriente me envolvi; Todas tus encrespadas olas y tus ondas pasaron sobre m.
Entonces dije: 'He sido expulsado de delante de Tus ojos; Sin embargo volver a mirar hacia Tu santo templo.'
Me rodearon las aguas hasta el alma, El gran abismo me envolvi, Las algas se enredaron en mi cabeza.
Descend hasta las races de los montes, La tierra con sus cerrojos me pona cerco para siempre; Pero T sacaste de la fosa mi vida, oh SEOR, Dios mo.
Cuando en m desfalleca mi alma, Del SEOR me acord; Y mi oracin lleg hasta Ti, Hasta Tu santo templo.
Los que confan en dolos vanos Su propia misericordia abandonan.
Pero yo con voz de accin de gracias Te ofrecer sacrificios. Lo que promet, pagar. La salvacin es del SEOR."
Entonces el SEOR dio orden al pez, y ste vomit a Jons en tierra firme.
La palabra del SEOR vino por segunda vez a Jons:
"Levntate, ve a Nnive, la gran ciudad, y proclama en ella el mensaje que Yo te dir."
Y Jons se levant y fue a Nnive conforme a la palabra del SEOR. Nnive era una ciudad muy grande, de un recorrido de tres das.
Entonces Jons comenz a recorrer la ciudad camino de un da, y proclamaba: "Dentro de cuarenta das Nnive ser arrasada."
Entonces los habitantes de Nnive creyeron en Dios, y proclamaron ayuno y se vistieron de cilicio desde el mayor hasta el menor de ellos.
Cuando lleg la noticia al rey de Nnive, se levant de su trono, se despoj de su manto, se cubri de cilicio y se sent sobre ceniza.
Y mand proclamar y anunciar en Nnive, por decreto del rey y de sus grandes: "Ni hombre ni animales, ni buey ni oveja prueben cosa alguna. No dejen que pasten o beban agua.
"Cbranse de cilicio hombres y animales, y clamen a Dios con fuerza, y vulvase cada uno de su mal camino y de la violencia que hay en sus manos.
"Quin sabe! Quiz Dios se vuelva, se arrepienta y aparte el ardor de Su ira, y no perezcamos."
Cuando Dios vio sus acciones, que se haban apartado de su mal camino, entonces Dios se arrepinti del mal que haba dicho que les hara, y no lo hizo.
Pero esto desagrad a Jons en gran manera, y se enoj.
Y or al SEOR: "Ah SEOR! No era esto lo que yo deca cuando an estaba en mi tierra? Por eso me anticip a huir a Tarsis. Porque yo saba que T eres un Dios clemente y compasivo, lento para la ira y rico en misericordia, y que Te arrepientes del mal
"Y ahora, oh SEOR, Te ruego que me quites la vida, porque mejor me es la muerte que la vida."
Y el SEOR dijo: "Tienes acaso razn para enojarte?"
Entonces sali Jons de la ciudad y se sent al oriente de la misma. All se hizo un cobertizo y se sent bajo la sombra de l, hasta ver qu sucedera en la ciudad.
Y el SEOR Dios dispuso que una planta creciera sobre Jons para que hiciera sombra sobre su cabeza y lo librara de su incomodidad. Y Jons se alegr grandemente por la planta.
Pero al rayar el alba del da siguiente Dios dispuso que un gusano atacara la planta, y sta se sec.
Y sucedi que al salir el sol, Dios dispuso un sofocante viento del este, y el sol hiri la cabeza de Jons, as que l desfalleca, y con toda su alma deseaba morir, y deca: "Mejor me es la muerte que la vida."
Entonces Dios le pregunt a Jons: "Tienes acaso razn para enojarte por causa de la planta?" "Tengo mucha razn para enojarme hasta la muerte," le respondi.
Entonces el SEOR le dijo: "T te apiadaste de la planta por la que no trabajaste ni hiciste crecer, que naci en una noche y en una noche pereci,
y no he de apiadarme Yo de Nnive, la gran ciudad, en la que hay ms de 120,000 personas que no saben distinguir entre su derecha y su izquierda, y tambin muchos animales?"
Palabra del SEOR que vino a Miqueas de Morset en los das de Jotam, Acaz y Ezequas, reyes de Jud; lo que vio acerca de Samaria y Jerusaln.
Oigan, pueblos todos, Escucha, tierra y cuanto hay en ti; Sea el Seor DIOS testigo contra ustedes, El Seor desde Su santo templo.
Porque el SEOR sale de Su lugar, Y descender y caminar sobre las alturas de la tierra.
Debajo de El los montes se derretirn, Y los valles se partirn, Como la cera ante el fuego, Como las aguas derramadas por una pendiente.
Todo esto por la rebelin de Jacob Y por los pecados de la casa de Israel. Cul es la rebelin de Jacob? No es Samaria? Cul es el lugar alto de Jud? No es Jerusaln?
Har, pues, de Samaria un montn de ruinas en el campo, Lugares para plantar vias; Derramar sus piedras por el valle, Y pondr al descubierto sus cimientos.
Todos sus dolos sern destrozados, Y todas sus ganancias sern quemadas por el fuego. Destruir todas sus imgenes, Porque las obtuvo de ganancias de ramera, Y a ganancias de ramera volvern.
Por eso me lamentar y gemir, Andar descalzo y desnudo. Dar aullidos como los chacales Y lamentos como los avestruces.
Porque es incurable su herida, Pues ha llegado hasta Jud; Se ha acercado hasta la puerta de mi pueblo, Hasta Jerusaln.
En Gat no lo anuncien, Tampoco lloren. En Bet Le Afr revulcate en el polvo.
Vete al cautiverio, habitante de Safir, en vergonzosa desnudez. La que habita en Zaann no escapa. La lamentacin de Bet Esel es Que El quitar de ustedes su apoyo.
Porque se debilita esperando el bien La que habita en Marot, Pues la calamidad ha descendido del SEOR Hasta la Puerta de Jerusaln.
Ata al carro los corceles, Habitante de Laquis (ella fue el principio de pecado Para la hija de Sion); Porque en ti fueron halladas Las rebeliones de Israel.
Por tanto, dars presentes de despedida A Morset Gat; Las casas de Aczib sern un engao Para los reyes de Israel.
Adems, traer contra ti Al que toma posesin, Oh habitante de Maresa. Hasta Adulam se ir la gloria de Israel.
Arrncate los cabellos y afitate Por los hijos de tus delicias; Ensancha tu calva como la del buitre, Porque irn al cautiverio lejos de ti.
Ay de los que planean la iniquidad, Los que traman el mal en sus camas! Al clarear la maana lo ejecutan, Porque est en el poder de sus manos.
Codician campos y se apoderan de ellos , Codician casas, y las toman. Roban al dueo y a su casa, Al hombre y a su heredad.
Por tanto, as dice el SEOR: "Estoy planeando traer contra esta familia un mal, Del cual no librarn su cuello. No andarn erguidos, Porque ser un tiempo malo.
En aquel da se dir contra ustedes un refrn Y se proferir esta amarga lamentacin: 'Hemos sido totalmente destruidos; El ha cambiado la porcin de mi pueblo. Cmo me la ha quitado! Al infiel ha repartido nuestros campos.'
Por tanto, no habr quin eche el cordel para ustedes Por sorteo en la asamblea del SEOR.
'No profeticen' dicen, y profetizan. Aunque ellos (los profetas) no profeticen acerca de estas cosas, No sern retenidos los reproches.
No se dice, oh casa de Jacob: 'Es impaciente el Espritu del SEOR? Son stas Sus obras?' No hacen bien Mis palabras Al que camina rectamente?
Hace poco Mi pueblo se ha levantado como enemigo. De sobre las vestiduras arrebatan el manto A los que pasan confiados, A los que vuelven de la guerra.
A las mujeres de Mi pueblo arrojan De la casa de sus delicias; De sus hijos arrebatan Mi gloria para siempre.
Levntense y marchen, Pues este no es lugar de descanso Por la impureza que trae destruccin, Destruccin dolorosa.
Si un hombre, andando tras el viento y la falsedad, Hablara mentiras, diciendo: 'Les hablar del vino y del licor,' Ese sera el profeta para este pueblo.
Ciertamente los reunir a todos, oh Jacob, Ciertamente recoger al remanente de Israel, Los agrupar como ovejas en el redil; Como rebao en medio de su pastizal (pradera), Harn estruendo por la multitud de hombres.
El que abre brecha subir delante de ellos; Abrirn brecha, pasarn la puerta y saldrn por ella; Su rey pasar delante de ellos, Y el SEOR a su cabeza."
Y dije: "Oigan ahora, jefes de Jacob Y gobernantes de la casa de Israel. No corresponde a ustedes conocer la justicia (el derecho)?
Ustedes que aborrecen lo bueno y aman lo malo, Que le arrancan al pueblo la piel de encima Y la carne de sobre sus huesos;
Ustedes que comen la carne de mi pueblo, Les quitan su piel, Quiebran sus huesos, Y los hacen pedazos como para la olla, Como carne dentro de la caldera."
Entonces clamarn al SEOR, Pero El no les responder; Sino que esconder de ellos Su rostro en aquel tiempo, Porque han hecho malas obras.
As dice el SEOR acerca de los profetas Que hacen errar a mi pueblo, Los cuales cuando tienen algo que morder, Proclaman: "Paz." Pero contra aqul que no les pone nada en la boca, Declaran guerra santa.
Por tanto, para ustedes ser noche sin visin, Y oscuridad sin adivinacin. Se pondr el sol sobre los profetas, Y se oscurecer el da sobre ellos.
Los videntes sern avergonzados, Y confundidos los adivinos. Todos ellos se cubrirn la boca Porque no hay respuesta de Dios.
Yo, en cambio, estoy lleno de poder, Del Espritu del SEOR, Y de juicio y de valor, Para dar a conocer a Jacob su rebelin, Y a Israel su pecado.
Oigan ahora esto, jefes de la casa de Jacob Y gobernantes de la casa de Israel, Que aborrecen la justicia (el derecho) Y tuercen todo lo recto,
Que edifican a Sion con sangre Y a Jerusaln con iniquidad.
Sus jefes juzgan por soborno, Sus sacerdotes ensean por precio, Sus profetas adivinan por dinero, Y se apoyan en el SEOR, diciendo: "No est el SEOR en medio de nosotros? No vendr sobre nosotros mal alguno."
Por tanto, a causa de ustedes, Sion ser arada como un campo, Jerusaln se convertir en un montn de ruinas, Y el monte del templo ser como las alturas de un bosque.
Y suceder en los ltimos das Que el monte de la casa del SEOR Ser establecido como cabeza de los montes; Se elevar sobre las colinas, Y corrern a l los pueblos.
Vendrn muchas naciones y dirn: "Vengan y subamos al monte del SEOR, A la casa del Dios de Jacob, Para que El nos instruya en Sus caminos, Y nosotros andemos en Sus sendas." Porque de Sion saldr la ley, Y de Jerusaln la palabra del SEOR.
El juzgar entre muchos pueblos, Y enjuiciar a naciones poderosas y lejanas; Entonces forjarn sus espadas en rejas de arado Y sus lanzas en podaderas. No alzar espada nacin contra nacin, Ni se adiestrarn ms para la guerra.
Cada uno se sentar bajo su parra Y bajo su higuera, Y no habr quien los atemorice, Porque la boca del SEOR de los ejrcitos ha hablado.
Aunque todos los pueblos anden Cada uno en el nombre de su dios, Nosotros andaremos En el nombre del SEOR nuestro Dios para siempre.
"En aquel da," declara el SEOR, "Reunir a la coja Y recoger a la perseguida, A las que Yo haba maltratado.
Har de la coja un remanente, Y de la perseguida una nacin fuerte. Y el SEOR reinar sobre ellos en el Monte Sion Desde ahora y para siempre.
Y t, torre del rebao, Colina de la hija de Sion, Hasta ti vendr, Vendr el antiguo dominio, El reino de la hija de Jerusaln.
Ahora, por qu gritas tan fuerte? No hay rey en ti? Ha perecido tu consejero, Que el dolor te aflige como a mujer de parto?
Returcete y gime, Hija de Sion, Como mujer de parto, Porque ahora saldrs de la ciudad Y habitars en el campo, E irs hasta Babilonia. All sers rescatada, All te redimir el SEOR De la mano de tus enemigos.
Pero ahora se han juntado contra ti muchas naciones, Que dicen: 'Sea profanada, Y que se deleiten en Sion nuestros ojos.'
Pero ellos no conocen los pensamientos del SEOR, Ni comprenden Su propsito; Porque los ha recogido como gavillas en la era.
Levntate y trilla, hija de Sion, Pues Yo har tu cuerno de hierro Y tus pezuas de bronce, Para que desmenuces a muchos pueblos, Para que consagres al SEOR su injusta ganancia, Y sus riquezas al Seor de toda la tierra."
Rene ahora tus tropas, hija de guerreros; Han puesto sitio contra nosotros. Con una vara herirn en la mejilla al juez de Israel.
Pero t, Beln (Casa del Pan) Efrata, Aunque eres pequea entre las familias de Jud, De ti Me saldr el que ha de ser gobernante en Israel. Y sus orgenes son desde tiempos antiguos, Desde los das de la eternidad.
Por tanto, El los abandonar hasta el tiempo En que d a luz la que ha de dar a luz. Entonces el resto de sus hermanos Volver a los Israelitas.
Y El se afirmar y pastorear Su rebao Con el poder del SEOR, Con la majestad del nombre del SEOR Su Dios. Y permanecern, Porque en aquel tiempo El ser engrandecido Hasta los confines de la tierra.
El ser nuestra paz. Cuando el Asirio invada nuestra tierra, Y cuando pisotee nuestros palacios, Levantaremos contra l Siete pastores y ocho prncipes del pueblo.
Y ellos pastorearn la tierra de Asiria con espada, La tierra de Nimrod en sus puertas; El nos librar del Asirio Cuando invada nuestra tierra Y pisotee nuestro territorio.
Entonces el remanente de Jacob, En medio de muchos pueblos, Ser como roco que viene del SEOR, Como lluvias sobre la hierba Que no espera al hombre Ni aguarda a los hijos de los hombres.
El remanente de Jacob Ser entre las naciones, En medio de muchos pueblos, Como len entre las fieras de la selva, Como leoncillo entre los rebaos de ovejas, Que si pasa, Pisotea y desgarra, Y no hay quien libre.
Se alzar tu mano contra tus adversarios, Y todos tus enemigos sern exterminados.
"Y suceder en aquel da," declara el SEOR, "Que exterminar tus caballos de en medio de ti, Tambin destruir tus carros.
Exterminar adems las ciudades de tu tierra, Y derribar todas tus fortalezas.
Exterminar las hechiceras de tu mano, Y no tendrs ms adivinos.
Exterminar tus imgenes talladas Y tus pilares sagrados de en medio de ti, Y ya no te postrars ms Ante la obra de tus manos.
Arrancar tus Aseras de en medio de ti, Y destruir tus ciudades.
Y con ira y furor tomar venganza De las naciones que no obedecieron."
Oigan ahora lo que dice el SEOR: "Levntate, litiga con los montes, Y oigan las colinas tu voz.
Oigan, montes, la acusacin del SEOR, Y ustedes, perdurables cimientos de la tierra, Porque el SEOR tiene litigio contra Su pueblo, Y con Israel entablar juicio.
Pueblo Mo, qu te he hecho, O en qu te he molestado? Respndeme!
Pues Yo te hice subir de la tierra de Egipto, Y de la casa de servidumbre te redim, Y envi delante de ti a Moiss, a Aarn y a Miriam.
Pueblo Mo, acurdate ahora De lo que tram Balac, rey de Moab, Y de lo que le respondi Balaam, hijo de Beor, Desde Sitim hasta Gilgal, Para que conozcas las justicias del SEOR."
Con qu me presentar al SEOR Y me postrar ante el Dios de lo alto? Me presentar delante de El con holocaustos, Con becerros de un ao?
Se agrada el SEOR de millares de carneros, De miradas de ros de aceite? Ofrecer mi primognito por mi rebelda, El fruto de mis entraas por el pecado de mi alma?
El te ha declarado, oh hombre, lo que es bueno. Y qu es lo que demanda el SEOR de ti, Sino slo practicar la justicia (el derecho), amar la misericordia (lealtad), Y andar humildemente con tu Dios?
La voz del SEOR clamar a la ciudad (prudente es temer Tu nombre): "Escucha, oh tribu, quin ha sealado su tiempo?
Hay todava alguien en casa del impo Con tesoros de impiedad Y medida escasa que es maldita?
Puedo justificar balanzas falsas Y bolsa de pesas engaosas?
Porque los ricos de la ciudad estn llenos de violencia, Sus habitantes hablan mentiras Y su lengua es engaosa en su boca.
Por eso Yo tambin te har enfermar, hirindote, Asolndote por tus pecados.
T comers, pero no te saciars, Y tu maldad estar en medio de ti. Apartars, pero nada salvars, Y lo que salves, Yo lo entregar a la espada.
Sembrars, pero no segars; Pisars la oliva, pero no te ungirs con aceite, Y la uva, pero no bebers vino.
Han sido guardados los estatutos de Omri Y todas las obras de la casa de Acab, Y andas en sus consejos. Por tanto te entregar a la destruccin, Y a tus habitantes a la burla. Ustedes tendrn que soportar el oprobio de Mi pueblo."
Ay de m!, porque soy Como los recogedores de frutos de verano, como los rebuscadores en la vendimia. No hay racimo de uvas que comer, Ni higo temprano que tanto deseo.
Ha desaparecido el bondadoso de la tierra, Y no hay ninguno recto entre los hombres. Todos acechan para derramar sangre, Unos a otros se echan la red.
Para el mal las dos manos son diestras. El prncipe pide, y tambin el juez, una recompensa, El grande habla de lo que desea su alma, Y juntos lo traman.
El mejor de ellos es como un zarzal, Y el ms recto como un seto de espinos. El da que pongas tus centinelas, Tu castigo llegar. Entonces ser su confusin!
No se fen del vecino, Ni confen en el amigo. De la que reposa en tu seno, Guarda tus labios.
Porque el hijo trata con desdn al padre, La hija se levanta contra la madre, Y la nuera contra su suegra; Los enemigos del hombre son los de su propia casa.
Pero yo pondr mis ojos en el SEOR, Esperar en el Dios de mi salvacin. Mi Dios me oir.
No te alegres de m, enemiga ma. Aunque caiga, me levantar, Aunque more en tinieblas, el SEOR es mi luz.
La indignacin del SEOR soportar, Porque he pecado contra El, Hasta que defienda mi causa y establezca mi derecho. El me sacar a la luz, Y yo ver Su justicia.
Entonces mi enemiga lo ver, Y se cubrir de vergenza la que me deca: "Dnde est el SEOR tu Dios?" Mis ojos la contemplarn; Entonces ser pisoteada Como el lodo de las calles.
Viene el da para la edificacin de tus muros; Aquel da se extendern tus lmites.
Viene el da cuando ellos vendrn hasta ti Desde Asiria y las ciudades de Egipto; Desde Egipto hasta el Ro (Eufrates), De mar a mar y de monte a monte.
Y la tierra ser desolada a causa de sus habitantes, Por el fruto de sus obras.
Pastorea a Tu pueblo con Tu cayado, El rebao de Tu heredad, Que mora solo en el bosque, En medio de un campo frtil. Que se apacienten en Basn y Galaad Como en los das de antao.
"Como en los das de tu salida de la tierra de Egipto, Te mostrar milagros."
Vern las naciones y se avergonzarn De todo su podero; Se pondrn la mano sobre la boca, Sus odos se ensordecern.
Lamern el polvo como la serpiente, Como los reptiles de la tierra. Saldrn temblando de sus fortalezas, Al SEOR nuestro Dios vendrn llenos de miedo, Y temern delante de ti.
Qu Dios hay como T, que perdona la iniquidad Y pasa por alto la rebelda del remanente de su heredad? No persistir en Su ira para siempre, Porque se complace en la misericordia.
Volver a compadecerse de nosotros, Eliminar (Pisotear) nuestras iniquidades. S, arrojars a las profundidades del mar Todos nuestros pecados.
Otorgars a Jacob la verdad (fidelidad) Y a Abraham la misericordia, Las cuales juraste a nuestros padres Desde los das de antao.
Orculo (Profeca) sobre Nnive. Libro de la visin de Nahm de Elcos.
Dios celoso y vengador es el SEOR; Vengador es el SEOR e irascible. El SEOR se venga de Sus adversarios, Y guarda rencor a Sus enemigos.
El SEOR es lento para la ira y grande en poder, Y ciertamente el SEOR no dejar sin castigo al culpable. En el torbellino y la tempestad est Su camino, Y las nubes son el polvo de Sus pies.
El reprende al mar y lo hace secar, Y todos los ros agota. Languidecen Basn y el Carmelo, Y las flores del Lbano se marchitan.
Los montes tiemblan ante El, Y los collados se derriten. S, en Su presencia se levanta la tierra, El mundo y todos los que en l habitan.
En presencia de Su indignacin, quin resistir? Quin se mantendr en pie ante el ardor de Su ira? Su furor se derrama como fuego, Y las rocas se despedazan ante El.
Bueno es el SEOR, Una fortaleza en el da de la angustia, Y conoce a los que en El se refugian.
Pero con inundacin desbordante Pondr fin a su lugar (a Nnive), Y perseguir a Sus enemigos aun en las tinieblas.
Lo que tramen contra el SEOR, El lo har completa destruccin; No surgir dos veces la angustia.
Porque ellos, como espinos enmaraados, Y ebrios con su bebida, Sern consumidos como paja totalmente seca.
De ti ha salido El que ha tramado el mal contra el SEOR, Un consejero perverso.
As dice el SEOR: "Aunque estn con todo su vigor y por ms que sean muchos, Aun as sern cortados y desaparecern. Aunque te haya afligido, Jud No te afligir ms.
Y ahora, quebrar su yugo de sobre ti, Y romper tus coyundas."
El SEOR ha dado una orden en cuanto a ti (rey de Nnive): "No se perpetuar ms tu nombre. De la casa de tus dioses Arrancar los dolos y las imgenes de fundicin. Yo preparar tu sepultura, porque eres vil."
Miren, sobre los montes andan Los pies del que trae buenas nuevas, Del que anuncia la paz. Celebra tus fiestas, Jud, Cumple tus votos. Porque nunca ms volver A pasar por ti el malvado; Ha sido exterminado por completo.
El destructor ha subido contra ti. Monta guardia en la fortaleza, Vigila el camino; Fortalece tus lomos, Refuerza ms tu poder.
Porque el SEOR restaurar la gloria de Jacob Como la gloria de Israel, Aunque devastadores los han devastado Y destruido sus sarmientos.
El escudo de los valientes es rojo, Los guerreros estn vestidos de escarlata, Y de acero centelleante los carros Cuando estn en formacin, Y se blanden las lanzas de ciprs.
Por las calles corren furiosos los carros, Se precipitan por las plazas, Su aspecto es semejante a antorchas, Como relmpagos se lanzan.
Se acuerda l de sus nobles Que tropiezan en su marcha, Se apresuran a su muralla, Y es preparada la defensa.
Las compuertas de los ros se abren, Y el palacio se llena de terror.
Est decretado: La reina es despojada y deportada, Y sus sirvientas gimen como palomas, Golpendose el pecho.
Aunque Nnive era como estanque de aguas desde la antigedad; Ahora ellos huyen. "Detnganse! Detnganse!" Pero nadie se vuelve.
Saqueen la plata! Saqueen el oro! No hay lmite a los tesoros, A las riquezas de toda clase de objetos codiciables.
Vaca est! S, desolada y desierta. Los corazones se derriten y las rodillas tiemblan; Hay tambin angustia en todo el cuerpo, Y los rostros de todos han palidecido.
Dnde est la guarida de los leones Y el lugar donde comen los leoncillos, Donde andaban el len, la leona y su cachorro, Sin que nada los asustara?
El len desgarraba lo suficiente para sus cachorros, Mataba para sus leonas, Llenaba de presa sus cuevas Y de carne desgarrada sus guaridas.
"Aqu estoy contra ti," declara el SEOR de los ejrcitos. "Quemar y reducir a humo tus carros, la espada devorar tus leoncillos, arrancar de la tierra tu presa, y no se oir ms la voz de tus mensajeros."
Ay de la ciudad sanguinaria, Toda llena de mentira y de pillaje, Que nunca cesa en su rapia!
Chasquido de ltigos, Ruido del crujir de ruedas, Galopar de caballos, Y saltar de carros;
Carga de caballera, Flamear de espadas, Fulgor de lanzas; Multitud de heridos, Montones de muertos, Innumerables cadveres; Tropiezan en los cadveres.
Todo por las muchas prostituciones de la ramera, La encantadora, la maestra de hechizos, Que seduce a las naciones con sus prostituciones Y a los pueblos con sus hechizos.
"Aqu estoy contra ti," declara el SEOR de los ejrcitos. "Levantar tus faldas sobre tu rostro, Y mostrar a las naciones tu desnudez Y a los reinos tu vergenza.
Echar sobre ti inmundicias, Te har despreciable, y har de ti un espectculo.
Y suceder que todo el que te vea Huir de ti, y dir: 'Asolada est Nnive! Quin llorar por ella?' Dnde te buscar consoladores?"
Eres t mejor que Tebas, La asentada junto al Nilo, Rodeada de aguas, Cuyo baluarte era el mar Y las aguas su muralla?
Etiopa era su fortaleza, Tambin Egipto, y no tena lmite. Fut y Libia estaban entre los que la ayudaban.
Sin embargo ella fue desterrada, Llevada al cautiverio; Tambin sus nios fueron estrellados En todas las bocacalles. Sobre sus nobles echaron suertes, Y todos sus principales fueron atados con cadenas.
T tambin quedars embriagada, Estars escondida; T tambin buscars refugio del enemigo.
Todas tus fortalezas son higueras Cargadas de los primeros frutos; Si se sacuden, caen En la boca de quien las va a comer.
As es tu pueblo: slo mujeres en medio de ti. Las puertas de tu tierra se abren de par en par a tus enemigos; El fuego devora tus cerrojos.
Abastcete de agua para el asedio, Refuerza tus fortalezas, Mtete en el lodo y pisa el barro, Toma el molde de ladrillos.
All te consumir el fuego, Te destruir la espada, Te devorar como el pulgn. Multiplcate como el pulgn, Multiplcate como la langosta.
Has multiplicado tus mercaderes Ms que las estrellas del cielo; El pulgn despoja y vuela.
Tus oficiales son como la langosta, Tus jefes como nubes de langostas Posados sobre las tapias En un da de fro; Sale el sol, y se van, Y no se sabe donde estn.
Duermen tus pastores, Oh rey de Asiria; Tus nobles reposan. Tu pueblo est disperso por los montes Y no hay quien lo rena.
No hay remedio para tu quebranto, Tu herida es incurable. Todos los que oigan noticias de ti Batirn palmas sobre ti, Porque sobre quin no pas Constantemente tu maldad?
Orculo (Profeca) que tuvo en visin el profeta Habacuc.
Hasta cundo, oh SEOR, pedir ayuda, Y no escuchars? Clamo a Ti: "Violencia!" Sin embargo T no salvas?
Por qu me haces ver la iniquidad, Y me haces mirar la opresin? La destruccin y la violencia estn delante de m, Hay rencilla y surge la discordia.
Por eso no se cumple la ley Y nunca prevalece la justicia (el derecho). Porque el impo asedia al justo; Por eso sale pervertida la justicia.
"Miren entre las naciones! Observen! Asmbrense, qudense atnitos! Porque har una obra en sus das Que ustedes no la creeran si alguien se las contara.
"Porque voy a levantar a los Caldeos (Babilonios), Pueblo feroz e impetuoso, Que marcha por la anchura de la tierra Para apoderarse de moradas ajenas.
"Imponente y temible es; De l mismo proceden su justicia y su grandeza.
"Sus caballos son ms veloces que leopardos Y ms astutos que lobos al anochecer. Al galope vienen sus jinetes, Sus jinetes vienen de lejos, Vuelan como guila que se precipita a devorar.
"Vienen todos ellos para hacer violencia, Su horda de rostros avanza, Recoge cautivos como arena.
"Se burla de los reyes, Y los gobernantes le son motivo de risa; Se re de toda fortaleza, Amontona escombros para tomarla.
"Entonces pasar como el viento y seguir, Y se le tendr por culpable, Porque hace de su poder su dios."
No eres T desde la eternidad, Oh SEOR, Dios mo, Santo mo? No moriremos. Oh SEOR, para juicio lo has puesto; T, oh Roca, lo has establecido para correccin.
Muy limpios son Tus ojos para mirar el mal, Y no puedes contemplar la opresin. Por qu miras con agrado A los que proceden prfidamente, Y guardas silencio cuando el impo devora Al que es ms justo que l?
Por qu has hecho a los hombres como los peces del mar, Como reptiles que no tienen jefe?
A todos los saca con anzuelo el pueblo invasor, Los arrastra con su red Y los junta en su malla. Por eso se alegra y se regocija,
Por eso ofrece sacrificio a su red Y quema incienso a su malla, Pues gracias a ellas su pesca es abundante, Y suculenta su comida.
Vaciar, pues, su red Y seguir matando sin piedad a las naciones?
Estar en mi puesto de guardia, Y sobre la fortaleza me pondr; Velar para ver lo que El me dice, Y qu he de responder cuando sea reprendido.
Entonces el SEOR me respondi: "Escribe la visin y grbala en tablas, Para que corra el que la lea.
Porque es an visin para el tiempo sealado; Se apresura hacia el fin y no defraudar. Aunque tarde, esprala; Porque ciertamente vendr, no tardar.
As es el orgulloso: En l, su alma no es recta, Mas el justo por su fe vivir.
Adems, el vino traiciona al hombre arrogante, De modo que no se queda en casa. Porque ensancha su garganta como el Seol (regin de los muertos), Y es como la muerte, que nunca se sacia; Rene para s todas las naciones, Y recoge para s todos los pueblo
No pronunciarn todos stos contra l una stira, Y burlas e intrigas contra l? Y dirn: 'Ay del que aumenta lo que no es suyo hasta cundo? Y se hace rico con prstamos!'
No se levantarn de repente tus acreedores, Y se despertarn tus cobradores? Ciertamente sers despojo para ellos.
Porque t has despojado a muchas naciones, Todos los dems pueblos te despojarn a ti, Por la sangre humana y la violencia hecha a la tierra, Al pueblo y a todos sus habitantes.
Ay del que obtiene ganancias ilcitas para su casa, Para poner en alto su nido, Para librarse de la mano de la calamidad!
Has tramado cosa vergonzosa para tu casa, Destruyendo a muchos pueblos, Pecando contra ti mismo.
Ciertamente la piedra clamar desde el muro, Y la viga le contestar desde el armazn.
Ay del que edifica una ciudad con sangre Y funda un pueblo con violencia!
No viene del SEOR de los ejrcitos Que los pueblos trabajen para el fuego Y las naciones se fatiguen en vano?
Pues la tierra se llenar Del conocimiento de la gloria del SEOR Como las aguas cubren el mar.
Ay del que da de beber a su prjimo! Ay de ti que mezclas tu veneno hasta embriagarlo, Para contemplar su desnudez!
Sers saciado de deshonra ms que de gloria. Bebe t tambin y muestra tu desnudez. Se volver sobre ti la copa de la diestra del SEOR, Y la ignominia sobre tu gloria.
Porque la violencia contra el Lbano te cubrir, Y el exterminio de las fieras te aterrar, A causa del derramamiento de sangre humana y la violencia hecha a la tierra, A la ciudad y a todos los que habitan en ella.
De qu sirve el dolo que su artfice ha esculpido, O la imagen fundida, maestra de mentiras, Para que su hacedor confe en su obra Cuando hace dolos mudos?
Ay del que dice al madero: 'Despierta,' O a la piedra muda: 'Levntate!' Ser esto tu maestro? Mira que est cubierto de oro y plata, Y no hay aliento alguno en su interior.
Pero el SEOR est en Su santo templo: Calle delante de El toda la tierra."
Oracin del profeta Habacuc, en tono de Sigionot (Canto vehemente).
Oh SEOR, he odo lo que se dice de Ti y tem. Aviva, oh SEOR, Tu obra en medio de los aos, En medio de los aos dala a conocer; En la ira, acurdate de tener compasin.
Dios viene de Temn, Y el Santo, del Monte Parn. (Selah) Su esplendor cubre los cielos, Y de Su alabanza est llena la tierra.
Su resplandor es como la luz; Tiene rayos que salen de Su mano, Y all se oculta Su poder.
Delante de El va la pestilencia, Y la plaga sigue Sus pasos.
Se detuvo, e hizo temblar la tierra, Mir e hizo estremecerse a las naciones. S, se desmoronaron los montes perpetuos, Se hundieron las colinas antiguas. Sus caminos son eternos.
Bajo afliccin vi las tiendas de Cusn, Temblaban las tiendas de la tierra de Madin.
Te indignaste, SEOR, contra los ros? Contra los ros fue Tu ira, Contra el mar Tu furor, Cuando montaste en Tus caballos, En Tus carros de victoria?
Tu arco fue desnudado por completo, Las varas de castigo fueron juradas. (Selah) Con ros hendiste la tierra.
Te vieron los montes y temblaron, El diluvio de aguas pas; Dio el abismo su voz, Levant en alto sus manos.
El sol y la luna se detuvieron en su sitio; A la luz de Tus flechas se fueron, Al resplandor de Tu lanza fulgurante.
Con indignacin marchaste por la tierra; Con ira pisoteaste las naciones.
Saliste para salvar a Tu pueblo, Para salvar a Tu ungido. Destrozaste la cabeza de la casa del impo, Descubrindolo de arriba abajo. (Selah)
Traspasaste con sus propios dardos La cabeza de sus guerreros Que irrumpieron para dispersarnos; Su regocijo fue como el de los que devoran en secreto a los oprimidos.
Marchaste por el mar con Tus caballos, En el oleaje de las inmensas aguas.
O, y se estremecieron mis entraas; A Tu voz temblaron mis labios. Entra podredumbre en mis huesos, Y tiemblo donde estoy. Tranquilo espero el da de la angustia, Al pueblo que se levantar para invadirnos.
Aunque la higuera no eche brotes, Ni haya fruto en las vias; Aunque falte el producto del olivo, Y los campos no produzcan alimento; Aunque falten las ovejas del redil, Y no haya vacas en los establos,
Con todo yo me alegrar en el SEOR, Me regocijar en el Dios de mi salvacin.
El Seor DIOS es mi fortaleza; El ha hecho mis pies como los de las ciervas, Y por las alturas me hace caminar. Para el director del coro, con mis instrumentos de cuerda.
Palabra del SEOR que vino a Sofonas, hijo de Cusi, hijo de Gedalas, hijo de Amaras, hijo de Ezequas, en los das de Josas, hijo de Amn, rey de Jud:
"Eliminar por completo todo De la superficie de la tierra," declara el SEOR.
"Eliminar hombres y animales, Eliminar las aves del cielo Y los peces del mar, Y har tropezar a los impos. Exterminar al hombre de la superficie de la tierra," declara el SEOR.
"Extender mi mano contra Jud Y contra todos los habitantes de Jerusaln. Exterminar de este lugar al remanente de Baal Y los nombres de los ministros idlatras junto con sus sacerdotes.
Exterminar a los que se postran en las terrazas Ante el ejrcito del cielo, A los que se postran y juran por el SEOR Y juran tambin por Milcom,
A los que han dejado de seguir al SEOR, Y a los que no han buscado al SEOR ni Le han consultado."
Calla delante del Seor DIOS! Porque el da del SEOR est cerca, Porque el SEOR ha preparado un sacrificio, Ha consagrado a Sus invitados.
"Suceder que en el da del sacrificio del SEOR Castigar a los prncipes, A los hijos del rey Y a todos los que visten ropa extranjera.
Aquel da castigar A todos los que saltan sobre el umbral, A los que llenan la casa de su seor De violencia y de engao.
"En aquel da," declara el SEOR "habr gritos de auxilio desde la Puerta del Pescado, Y gemidos desde el segundo distrito, Y gran estruendo desde las colinas.
Giman, habitantes del Mortero, Porque ser silenciado todo el pueblo de Canan, Exterminados todos los que pesan plata.
Y suceder en aquel tiempo Que Yo escudriar a Jerusaln con lmparas, Y castigar a los hombres Que reposan como el vino en su sedimento, Que dicen en su corazn: 'Ni bien ni mal har el SEOR.'
Sus riquezas se convertirn en despojos, Y sus casas en desolacin; Edificarn casas, pero no las habitarn, Plantarn vias, pero no bebern su vino."
Cercano est el gran da del SEOR, Cercano y muy prximo. El clamor del da del SEOR es amargo; All gritar el guerrero.
Da de ira aquel da, Da de congoja y de angustia, Da de destruccin y desolacin, Da de tinieblas y densas sombras, Da nublado y de densa oscuridad,
Da de trompeta y grito de guerra Contra las ciudades fortificadas Y contra los torreones de las esquinas.
Traer angustia sobre los hombres, Y andarn como ciegos, Porque han pecado contra el SEOR. Su sangre ser derramada como polvo, Y su carne como estircol.
Ni su plata ni su oro Podrn librarlos En el da de la ira del SEOR, Cuando por el fuego de Su celo Toda la tierra sea consumida; Porque El har una destruccin Total y terrible De todos los habitantes de la tierra.
Congrguense, congrguense, Oh nacin sin pudor,
Antes que entre en vigencia el decreto (como tamo pasa el da), Antes que venga sobre ustedes El ardor de la ira del SEOR, Antes que venga sobre ustedes El da de la ira del SEOR.
Busquen al SEOR, Todos ustedes, humildes de la tierra Que han cumplido Sus preceptos; Busquen la justicia, busquen la humildad. Quiz sern protegidos El da de la ira del SEOR.
Porque Gaza ser abandonada, Y Ascaln desolada; Asdod ser expulsada al medioda, Y Ecrn ser desarraigada.
Ay de los habitantes de la costa del mar, La nacin de los Cereteos! La palabra del SEOR est contra ustedes: Canan, tierra de los Filisteos, Yo te destruir hasta que no quede habitante alguno.
Y la costa del mar se convertir en pastizales (praderas), En campos para pastores y rediles para ovejas.
La costa ser Para el remanente de la casa de Jud; All apacentarn Y en las casas de Ascaln reposarn al atardecer; Porque el SEOR su Dios los cuidar Y los har volver de su cautiverio.
"He odo las afrentas de Moab Y los ultrajes de los Amonitas, Con los cuales afrentaron a Mi pueblo Y se engrandecieron sobre su territorio.
"Por tanto, vivo Yo," declara el SEOR de los ejrcitos, Dios de Israel "que Moab ser como Sodoma, Y Amn como Gomorra: Campo de ortigas y mina de sal, Una desolacin perpetua. El remanente de Mi pueblo los saquear, Y el resto de Mi nacin los heredar
Esto tendrn ellos como pago por su orgullo, porque han afrentado y se han engrandecido sobre el pueblo del SEOR de los ejrcitos.
Terrible ser el SEOR contra ellos, porque debilitar a todos los dioses de la tierra; y se inclinarn a El todas las costas de las naciones cada una desde su lugar.
"Tambin ustedes, Etopes, sern muertos por Mi espada."
El extender Su mano contra el norte Y destruir a Asiria, Y har de Nnive una desolacin, rida como el desierto.
Los rebaos se echarn en medio de ella, Toda clase de animales. Tanto el pelcano como el erizo Pasarn la noche en los capiteles; El ave cantar en la ventana, Habr desolacin en el umbral, Porque El ha dejado al descubierto el entablado de
Esta es la ciudad divertida Que viva confiada, Que deca en su corazn: "Yo soy, y no hay otra ms que yo." Cmo ha sido hecha una desolacin, Una guarida de fieras! Todo el que pase por ella silbar Y agitar su mano.
Ay de la rebelde y contaminada, La ciudad opresora!
No escuch la voz, Ni acept la correccin. No confi en el SEOR, Ni se acerc a su Dios.
Sus prncipes en medio de ella son leones rugientes, Sus jueces, lobos al anochecer; No dejan nada para la maana.
Sus profetas son temerarios, hombres desleales. Sus sacerdotes han profanado el santuario, Han violado la ley.
El SEOR es justo en medio de ella; No cometer injusticia. Cada maana saca a luz Su juicio, Nunca falta; Pero el injusto no conoce la vergenza.
"Yo he exterminado naciones; Sus torreones estn en ruinas, Hice desiertas sus calles, Sin que nadie pase por ellas. Sus ciudades estn desoladas, Sin hombre alguno, sin ningn habitante.
"Dije: 'Ciertamente Me temers (reverenciars), Aceptars correccin.' Entonces no ser destruida su morada A pesar de todo lo que Yo haba determinado sobre ella; Pero ellos se apresuraron a corromper todas sus acciones.
"Por tanto, esprenme," declara el SEOR, "hasta el da en que Me levante como testigo, Porque Mi decisin es reunir a las naciones, Juntar a los reinos, Para derramar sobre ellos Mi indignacin, Todo el ardor de Mi ira. Porque por el fuego de Mi celo To
En ese tiempo dar a los pueblos labios puros, Para que todos ellos invoquen el nombre del SEOR, Para que Le sirvan de comn acuerdo.
Desde ms all de los ros de Etiopa Mis adoradores, Mis dispersos, Traern Mi ofrenda.
Aquel da no te avergonzars De ninguna de tus acciones Con que te rebelaste contra M. Porque entonces Yo quitar de en medio de ti A los que se regocijan en tu orgullo, Y nunca ms te envanecers En Mi santo monte.
Y dejar en medio de ti Un pueblo humilde y pobre, Que se refugiar en el nombre del SEOR.
El remanente de Israel no har injusticia Ni dir mentira, Ni se hallar en su boca Lengua engaosa, Porque ellos se alimentarn y reposarn Sin que nadie los atemorice."
Canta jubilosa, hija de Sion. Lanza gritos de alegra, Israel. Algrate y regocjate de todo corazn, Hija de Jerusaln.
El SEOR ha retirado Sus juicios contra ti, Ha expulsado a tus enemigos. El Rey de Israel, el SEOR, est en medio de ti; Ya no temers mal alguno.
Aquel da le dirn a Jerusaln: "No temas, Sion; No desfallezcan tus manos.
El SEOR tu Dios est en medio de ti, Guerrero victorioso; Se gozar en ti con alegra, En Su amor guardar silencio, Se regocijar por ti con cantos de jbilo.
Reunir a los que se afligen por las fiestas sealadas, Tuyos son, oh Sion, El oprobio del destierro es una carga para ellos.
En aquel tiempo Me ocupar De todos tus opresores. Salvar a la coja Y recoger a la desterrada, Y convertir su vergenza en alabanza y renombre En toda la tierra.
En aquel tiempo los traer, En aquel tiempo los reunir. Ciertamente, les dar renombre y alabanza Entre todos los pueblos de la tierra, Cuando Yo haga volver a sus cautivos ante sus ojos," Dice el SEOR.
El ao segundo del rey Daro, en el mes sexto, el da primero del mes, vino la palabra del SEOR por medio del profeta Hageo a Zorobabel, hijo de Salatiel, gobernador de Jud, y al sumo sacerdote Josu, hijo de Josadac:
"As dice el SEOR de los ejrcitos: 'Este pueblo dice: "No ha llegado el tiempo, el tiempo de que la casa del SEOR sea reedificada."'"
Entonces vino la palabra del SEOR por medio del profeta Hageo:
"Es acaso tiempo para que ustedes habiten en sus casas artesonadas mientras esta casa est desolada?"
Ahora pues, as dice el SEOR de los ejrcitos: "Consideren bien sus caminos!
"Siembran mucho, pero recogen poco; comen, pero no hay suficiente para que se sacien; beben, pero no hay suficiente para que se embriaguen; se visten, pero nadie se calienta; y el que recibe salario, recibe salario en bolsa rota."
As dice el SEOR de los ejrcitos: "Consideren bien sus caminos!
"Suban al monte, traigan madera y reedifiquen el templo, para que me agrade de l y Yo sea glorificado," dice el SEOR.
"Esperan mucho, pero hay poco; y lo que traen a casa, Yo lo aviento." "Por qu?" declara el SEOR de los ejrcitos. "Por causa de Mi casa que est desolada, mientras cada uno de ustedes corre a su casa.
"Por tanto, por causa de ustedes, los cielos han retenido su roco y la tierra ha retenido su fruto.
"Llam a la sequa sobre la tierra, sobre los montes, sobre el trigo, sobre el vino nuevo, sobre el aceite, sobre lo que produce la tierra, sobre los hombres, sobre el ganado y sobre todo el trabajo de sus manos."
Entonces Zorobabel, hijo de Salatiel, el sumo sacerdote Josu, hijo de Josadac, y todo el remanente del pueblo, obedecieron la voz del SEOR su Dios y las palabras del profeta Hageo, como el SEOR su Dios le haba mandado. Y temi el pueblo delante del S
Entonces Hageo, mensajero del SEOR, por mandato del SEOR, habl al pueblo: "Yo estoy con ustedes," declara el SEOR.
Y el SEOR despert el espritu de Zorobabel, hijo de Salatiel, gobernador de Jud, y el espritu del sumo sacerdote Josu, hijo de Josadac, y el espritu de todo el remanente del pueblo. As que vinieron y comenzaron la obra en la casa del SEOR de los
el da veinticuatro del mes sexto, en el ao segundo del rey Daro.
El da veintiuno del mes sptimo, vino la palabra del SEOR por medio del profeta Hageo:
"Habla ahora a Zorobabel, hijo de Salatiel, gobernador de Jud, y al sumo sacerdote Josu, hijo de Josadac, y al remanente del pueblo:
'Quin ha quedado entre ustedes que haya visto este templo en su gloria primera? Y cmo lo ven ahora? Tal como est, no es como nada ante sus ojos?
'Pero ahora, esfurzate, Zorobabel,' declara el SEOR, 'esfurzate t tambin, Josu, hijo de Josadac, sumo sacerdote, y esfurcense todos ustedes, pueblo de la tierra,' declara el SEOR, 'y trabajen, porque Yo estoy con ustedes,' declara el SEOR de los
'Conforme a la promesa que les hice cuando salieron de Egipto, Mi Espritu permanece en medio de ustedes; no teman.'
"Porque as dice el SEOR de los ejrcitos: 'Una vez ms, dentro de poco, Yo har temblar los cielos y la tierra, el mar y la tierra firme.
'Y har temblar a todas las naciones; vendrn entonces los tesoros (vendr el deseo) de todas las naciones, y Yo llenar de gloria esta casa,' dice el SEOR de los ejrcitos.
'Ma es la plata y Mo es el oro,' declara el SEOR de los ejrcitos.
'La gloria postrera de esta casa ser mayor que la primera,' dice el SEOR de los ejrcitos, 'y en este lugar dar paz,' declara el SEOR de los ejrcitos."
El da veinticuatro del mes noveno, en el ao segundo de Daro, vino la palabra del SEOR al profeta Hageo:
"As dice el SEOR de los ejrcitos: 'Pide ahora instruccin (la ley) a los sacerdotes:
'Si alguien lleva carne consagrada en la falda de su vestidura, y con su falda toca pan, alimento cocido, vino, aceite o cualquier otro alimento, quedar ste consagrado?'" Y los sacerdotes respondieron: "No."
Y dijo Hageo: "Si alguien, inmundo por el contacto con un cadver, toca cualquiera de estas cosas, quedar inmunda?" "Quedar inmunda," respondieron los sacerdotes.
Entonces volvi a hablar Hageo: " 'As es este pueblo y as es esta nacin delante de M,' declara el SEOR, 'y as es toda obra de sus manos; y lo que aqu ofrecen, inmundo es.
'Ahora pues, consideren bien esto de hoy en adelante: antes que se pusiera piedra sobre piedra en el templo del SEOR,
en aquel tiempo, cuando alguien buscaba un montn de 20 medidas, slo encontraba 10; vena alguien al lagar para sacar 50 cntaros, y slo sacaba 20.
'Los her con viento abrasador, plaga y granizo en toda obra de sus manos; pero ninguno de ustedes se volvi a M,' declara el SEOR.
'Pero consideren bien esto desde hoy en adelante, desde el da veinticuatro del mes noveno; desde el da en que se pusieron los cimientos del templo del SEOR, consideren bien:
'Est todava la semilla en el granero? Todava la vid, la higuera, el granado y el olivo no han dado fruto; pero desde hoy Yo los bendecir.'"
La palabra del SEOR vino por segunda vez a Hageo, el da veinticuatro del mes, diciendo:
"Habla a Zorobabel, gobernador de Jud: 'Yo estremecer los cielos y la tierra,
y volcar el trono de los reinos y destruir el poder de los reinos de las naciones; y volcar el carro y a los que montan en l, y caern los caballos y sus jinetes, cada uno por la espada de su hermano.
'En aquel da,' declara el SEOR de los ejrcitos, 'te tomar a ti, Zorobabel, hijo de Salatiel, siervo Mo,' declara el SEOR, 'y te pondr como anillo de sellar, porque Yo te he escogido,'" declara el SEOR de los ejrcitos.
En el octavo mes del segundo ao de Daro, vino la palabra del SEOR al profeta Zacaras, hijo de Berequas, hijo de Iddo, diciendo:
"El SEOR se enoj mucho contra sus padres.
"Diles, pues: 'As dice el SEOR de los ejrcitos: "Vulvanse a M," declara el SEOR de los ejrcitos, "y Yo me volver a ustedes," dice el SEOR de los ejrcitos.
"No sean como sus padres, a quienes los antiguos profetas proclamaron, diciendo: 'As dice el SEOR de los ejrcitos: "Vulvanse ahora de sus malos caminos y de sus malas obras."'" Pero no Me escucharon ni Me hicieron caso,' declara el SEOR.
"Sus padres, dnde estn? Y los profetas, viven para siempre?
"Acaso no alcanzaron a sus padres Mis palabras y Mis estatutos que Yo orden a Mis siervos los profetas? Por eso se arrepintieron y dijeron: 'Como el SEOR de los ejrcitos se propuso hacer con nosotros conforme a nuestros caminos y conforme a nuestras
El da veinticuatro del mes undcimo, que es el mes de Sebat, en el segundo ao de Daro, vino la palabra del SEOR al profeta Zacaras, hijo de Berequas, hijo de Iddo, de esta manera:
En una visin nocturna vi un hombre que iba montado en un caballo rojo. El hombre estaba entre los mirtos que haba en la quebrada, y detrs de l, caballos rojos, castaos y blancos.
Entonces dije: "Quines son stos, seor mo?" Y el ngel que hablaba conmigo me dijo: "Te mostrar quienes son stos."
Y el hombre que estaba entre los mirtos respondi: "Estos son los que el SEOR ha enviado a recorrer la tierra."
Y ellos respondieron al ngel del SEOR que estaba entre los mirtos y dijeron: "Hemos recorrido la tierra, y toda la tierra est en paz y tranquila."
Entonces el ngel del SEOR respondi: "Oh SEOR de los ejrcitos, hasta cundo seguirs sin compadecerte de Jerusaln y de las ciudades de Jud, contra las cuales has estado indignado estos setenta aos?"
Y el SEOR respondi al ngel que hablaba conmigo palabras buenas, palabras consoladoras.
Y el ngel que hablaba conmigo me dijo: "Proclama, diciendo: 'As dice el SEOR de los ejrcitos: "Estoy celoso en gran manera por Jerusaln y por Sion.
"Pero Yo estoy muy enojado contra las naciones que estn confiadas; porque cuando Yo estaba un poco enojado, ellas contribuyeron al mal.'"
'Por tanto, as dice el SEOR: "Me volver a Jerusaln con compasin. En ella ser reedificada Mi casa,' declara el SEOR de los ejrcitos, "y el cordel ser tendido sobre Jerusaln."'"
"Proclama de nuevo: 'As dice el SEOR de los ejrcitos: "Otra vez rebosarn Mis ciudades de bienes, otra vez el SEOR consolar a Sion y de nuevo escoger a Jerusaln."'"
Despus alc mis ojos y mir cuatro cuernos.
Y dije al ngel que hablaba conmigo: "Qu son stos?" "Estos son los cuernos que dispersaron a Jud, a Israel y a Jerusaln," me respondi.
Entonces el SEOR me mostr cuatro artesanos.
Y dije: "Qu vienen a hacer stos?" Y l respondi: "Aqullos son los cuernos que dispersaron a Jud, de modo que nadie ha podido levantar la cabeza; pero estos artesanos han venido para aterrorizarlos, para derribar los cuernos de las nacione
Entonces alc los ojos y mir a un hombre con un cordel de medir en la mano.
Y le dije: "Adnde vas?" "A medir a Jerusaln, para ver cunta es su anchura y cunta su longitud," me respondi.
Cuando el ngel que hablaba conmigo se iba, otro ngel le sali al encuentro,
y le dijo: "Corre, habla a ese joven, y dile: 'Sin muros ser habitada Jerusaln, a causa de la multitud de hombres y de ganados dentro de ella.
'Porque Yo ser para ella,' declara el SEOR, 'una muralla de fuego en derredor, y gloria ser en medio de ella.'"
"Escchenme! Huyan de la tierra del norte," declara el SEOR, "pues Yo los dispers por los cuatro vientos del cielo," declara el SEOR.
Sion, t que moras con la hija de Babilonia, escpate!
Porque as dice el SEOR de los ejrcitos, cuya gloria me ha enviado contra las naciones que los despojaron, porque el que los toca, toca la nia de Su ojo:
"Yo alzar Mi mano contra ellas, y sern despojo para sus esclavos. Entonces sabrn que el SEOR de los ejrcitos Me ha enviado.
"Canta de jbilo y algrate, oh hija de Sion; porque voy a venir, y habitar en medio de ti," declara el SEOR.
"Y muchas naciones se unirn al SEOR aquel da, y sern Mi pueblo. Entonces habitar en medio de ti, y sabrs que el SEOR de los ejrcitos Me ha enviado a ti.
"El SEOR poseer a Jud, Su porcin en la tierra santa, y escoger de nuevo a Jerusaln.
"Guarde silencio toda carne delante del SEOR, porque El se ha levantado de Su santa morada."
Entonces me mostr al sumo sacerdote Josu, que estaba delante del ngel del SEOR; y Satans (el adversario) estaba a su derecha para acusarlo.
Y el ngel del SEOR dijo a Satans: "El SEOR te reprenda, Satans. Reprndate el SEOR que ha escogido a Jerusaln. No es ste un tizn arrebatado del fuego?"
Josu estaba vestido de ropas sucias, en pie delante del ngel.
Y ste habl, y dijo a los que estaban delante de l: "Qutenle las ropas sucias." Y a l le dijo: "Mira, he quitado de ti tu iniquidad y te vestir con ropas de gala."
Despus dijo: "Que le pongan un turbante limpio en la cabeza." Y le pusieron un turbante limpio en la cabeza y le vistieron con ropas de gala ; y el ngel del SEOR estaba all.
Entonces el ngel del SEOR amonest a Josu, diciendo:
"As dice el SEOR de los ejrcitos: 'Si andas en Mis caminos, y si guardas Mis ordenanzas, tambin t gobernars Mi casa. Adems tendrs a tu cargo Mis atrios y te dar libre acceso entre stos que estn aqu .
'Escucha ahora, Josu, sumo sacerdote, t y tus compaeros que se sientan ante ti, que son hombres de presagio, pues Yo voy a traer a Mi siervo, el Renuevo.
'Porque la piedra que he puesto delante de Josu, sobre esta nica piedra hay siete ojos. Yo grabar una inscripcin en ella,' declara el SEOR de los ejrcitos, 'y quitar la iniquidad de esta tierra en un solo da.
'Aquel da,' declara el SEOR de los ejrcitos, 'convidarn cada uno a su prjimo bajo su parra y bajo su higuera.'"
Entonces el ngel que hablaba conmigo volvi, y me despert como a un hombre que es despertado de su sueo.
Y me pregunt: "Qu ves?" Y respond: "Veo un candelabro todo de oro con su depsito en la parte superior, y sus siete lmparas encima de l con siete tubos para cada una de las lmparas que tiene encima;
y junto a l hay dos olivos, uno a la derecha del depsito y el otro a la izquierda."
Continu, y dije al ngel que hablaba conmigo: "Qu es esto seor mo?"
Respondi el ngel que hablaba conmigo, y me dijo: "No sabes qu es esto?" "No, seor mo," respond.
Continu l, y me dijo: "Esta es la palabra del SEOR a Zorobabel: 'No por el poder ni por la fuerza, sino por Mi Espritu,' dice el SEOR de los ejrcitos.
'Quin eres t, oh gran monte? Ante Zorobabel, te convertirs en llanura; y l sacar la piedra clave entre aclamaciones de "Gracia, gracia a ella!"'"
Y vino a m la palabra del SEOR:
"Las manos de Zorobabel han puesto los cimientos de esta casa, y sus manos la acabarn. Entonces sabrn que el SEOR de los ejrcitos me ha enviado a ustedes.
"Pues quin ha despreciado el da de las pequeeces? Estos siete se alegrarn cuando vean la plomada en la mano de Zorobabel; estos son los ojos del SEOR que recorren toda la tierra."
Entonces le pregunt: "Qu son estos dos olivos a la derecha y a la izquierda del candelabro?"
Habl por segunda vez, y le pregunt: "Qu son las dos ramas de olivo que estn junto a los dos tubos de oro, que vierten de s el aceite dorado?"
Y me respondi: "No sabes qu son stos?" Y yo le contest: "No, seor mo."
Entonces l dijo: "Estos son los dos ungidos que estn de pie junto al Seor de toda la tierra."
Alc de nuevo mis ojos y mir un rollo que volaba.
Y el ngel me dijo: "Qu ves?" Y respond: "Veo un rollo que vuela; su longitud es de 20 codos (9 m) y su anchura de 10 codos (4.5 m)."
Entonces me dijo: "Esta es la maldicin que sale sobre la superficie de toda la tierra. Ciertamente todo el que roba ser destruido segn lo escrito en un lado, y todo el que jura ser destruido segn lo escrito en el otro lado.
"La har salir," declara el SEOR de los ejrcitos,"y entrar en casa del ladrn y en casa del que jura por Mi nombre en falso; y pasar la noche dentro de su casa y la consumir junto con sus maderas y sus piedras."
Entonces el ngel que hablaba conmigo, sali y me dijo: "Alza ahora tus ojos y mira qu es esto que sale."
Y pregunt: "Qu es?" "Esto es el efa (una cesta de 22 litros) que sale," dijo l. Y aadi: "Esta es la iniquidad de ellos en toda la tierra."
"Entonces una tapa de plomo fue levantada, y haba una mujer sentada dentro del efa (de la cesta).
Entonces dijo: "Esta es la Maldad." Y la arroj al interior del efa (de la cesta) y arroj la tapa de plomo sobre su abertura.
Luego alc los ojos y mir dos mujeres que salan con el viento en sus alas. Tenan alas como alas de cigea, y alzaron el efa (la cesta) entre la tierra y el cielo.
Dije entonces al ngel que hablaba conmigo: "Adnde llevan el efa (la cesta)?"
Y l me respondi: "A la tierra de Sinar para edificarle un templo; y cuando est preparado, ser asentado all sobre su base."
Alc de nuevo mis ojos y vi cuatro carros que salan de entre dos montes; y los montes eran montes de bronce.
Del primer carro tiraban caballos rojos, del segundo carro caballos negros,
del tercer carro caballos blancos y del cuarto carro fuertes caballos pintos.
Entonces pregunt al ngel que hablaba conmigo: "Qu son stos, seor mo?"
Y el ngel me contest: "Estos son los cuatro vientos del cielo que salen despus de presentarse ante el Seor de toda la tierra.
"Con uno de ellos salen los caballos negros hacia la tierra del norte, y los blancos salen tras ellos, mientras los pintos salen hacia la tierra del sur.
"Briosos salan los caballos, impacientes por ir a recorrer la tierra." Y el ngel dijo: "Vayan, recorran la tierra." Y recorrieron la tierra.
Entonces el ngel me llam y me dijo: "Mira, los que salen hacia la tierra del norte aplacan Mi espritu en la tierra del norte."
Y vino la palabra del SEOR a m:
"Toma ofrendas de los desterrados, de Heldai, de Tobas y de Jedaas; y el mismo da ve y entra en la casa de Josas, hijo de Sofonas, adonde ellos han llegado de Babilonia.
"Toma plata y oro, haz una corona y ponla en la cabeza del sumo sacerdote Josu, hijo de Josadac.
"Y dile: 'As dice el SEOR de los ejrcitos: "Vendr un hombre cuyo nombre es Renuevo, porque El brotar del lugar donde est y reedificar el templo del SEOR.
"S, El reedificar el templo del SEOR, y El llevar gloria y se sentar y gobernar en Su trono. Ser sacerdote sobre Su trono y habr consejo de paz entre los dos oficios."'"
"La corona ser para Helem, Tobas, Jedaas y Hen, hijo de Sofonas, como recuerdo en el templo del SEOR.
"Los que estn lejos vendrn y reedificarn el templo del SEOR." Entonces sabrn que el SEOR de los ejrcitos me ha enviado a ustedes. Esto suceder si escuchan obedientes la voz del SEOR su Dios.
En el ao cuarto del rey Daro vino la palabra del SEOR a Zacaras, el cuarto da del mes noveno, Quisleu.
La aldea de Betel (Casa de Dios) haba enviado a Sarezer, a Regem Melec y a sus hombres a implorar el favor del SEOR,
y preguntar a los sacerdotes que eran de la casa del SEOR de los ejrcitos, y a los profetas: "Debemos llorar en el mes quinto y abstenernos como lo hemos hecho durante tantos aos?"
Entonces vino a m la palabra del SEOR de los ejrcitos:
"Habla a todo el pueblo de la tierra y a los sacerdotes, y diles: 'Cuando ustedes ayunaban y se lamentaban en el quinto y el sptimo mes durante estos setenta aos, ayunaban en verdad por M?
'Y cuando comen y beben, no comen y beben para ustedes mismos?
'No son estas las palabras que el SEOR proclam por medio de los antiguos profetas, cuando Jerusaln estaba habitada y prspera con sus ciudades a su alrededor, y el Neguev (regin del sur) y la tierra baja estaban habitados?'"
Entonces vino la palabra del SEOR a Zacaras:
"As ha dicho el SEOR de los ejrcitos: 'Juicio verdadero juzguen, y misericordia y compasin practiquen cada uno con su hermano.
'No opriman a la viuda, al hurfano, al extranjero ni al pobre, ni tramen el mal en sus corazones unos contra otros.'
"Pero ellos rehusaron escuchar y volvieron la espalda rebelde y se taparon los odos para no or.
"Y endurecieron sus corazones como el diamante para no or la ley ni las palabras que el SEOR de los ejrcitos haba enviado por Su Espritu, por medio de los antiguos profetas. Vino, pues, gran enojo de parte del SEOR de los ejrcitos.
"Y como Yo haba clamado y ellos no haban querido escuchar, as ellos clamaron y Yo no quise escuchar," dice el SEOR de los ejrcitos,
"sino que los dispers en torbellino entre todas las naciones que no conocan. Y la tierra fue desolada tras ellos, sin que nadie fuera ni viniera; convirtieron la tierra deseable en desolacin."
Y vino la palabra del SEOR de los ejrcitos:
"As dice el SEOR de los ejrcitos: 'He celado a Sion con gran celo, s, con gran furor la he celado.'
"As dice el SEOR: 'Volver a Sion y en medio de Jerusaln morar. Y Jerusaln se llamar Ciudad de la Verdad (Fidelidad), y el monte del SEOR de los ejrcitos, Monte Santo.'
"As dice el SEOR de los ejrcitos: 'An se sentarn ancianos y ancianas en las calles de Jerusaln, cada uno con su bastn en la mano por causa de sus muchos das.
'Y las calles de la ciudad se llenarn de muchachos y muchachas que jugarn en sus calles.'
"As dice el SEOR de los ejrcitos: 'Si en aquellos das esto parece muy difcil a los ojos del remanente de este pueblo, ser tambin muy difcil a Mis ojos?' declara el SEOR de los ejrcitos.
"As dice el SEOR de los ejrcitos: 'Yo salvar a Mi pueblo de la tierra del oriente y de la tierra donde se pone el sol;
y los traer y habitarn en medio de Jerusaln; y ellos sern Mi pueblo y Yo ser su Dios en verdad (fidelidad) y en justicia.'
As dice el SEOR de los ejrcitos: 'Sean fuertes sus manos, ustedes que escuchan en estos das estas palabras de la boca de los profetas, los cuales hablaron el da en que se pusieron los cimientos de la casa del SEOR de los ejrcitos para la
'Porque antes de aquellos das no haba paga para hombre ni paga para el ganado; y no haba paz para el que sala o entraba a causa del enemigo, y Yo puse a todos los hombres unos contra otros.
'Pero ahora Yo no tratar al remanente de este pueblo como en los das pasados,' declara el SEOR de los ejrcitos.
'Porque habr simiente de paz: la vid dar su fruto, la tierra dar su producto y los cielos darn su roco; y har que el remanente de este pueblo herede todas estas cosas.
'Y suceder que como fueron maldicin entre las naciones, casa de Jud y casa de Israel, as los salvar para que sean bendicin. No teman, mas sean fuertes sus manos.'
"Porque as dice el SEOR de los ejrcitos: 'Tal como me propuse hacerles mal cuando sus padres Me hicieron enojar,' dice el SEOR de los ejrcitos, 'y no me he arrepentido,
as me he propuesto en estos das volver a hacer bien a Jerusaln y a la casa de Jud. No teman!
'Estas son las cosas que deben hacer: dganse la verdad unos a otros, juzguen con verdad y con juicio de paz en sus puertas (tribunales),
no tramen en su corazn el mal uno contra otro, ni amen el juramento falso; porque todas estas cosas son las que odio,' declara el SEOR."
Entonces la palabra del SEOR de los ejrcitos vino a m:
"As dice el SEOR de los ejrcitos: 'El ayuno del cuarto mes , el ayuno del quinto, el ayuno del sptimo y el ayuno del dcimo mes se convertirn para la casa de Jud en gozo, alegra y fiestas alegres. As que amen la verdad y la pa
"As dice el SEOR de los ejrcitos: 'Y ser que an vendrn pueblos y habitantes de muchas ciudades;
y los habitantes de una irn a otra, diciendo: "Vamos sin demora a implorar el favor del SEOR, y a buscar al SEOR de los ejrcitos. Yo tambin ir."
'Y vendrn muchos pueblos y naciones poderosas a buscar al SEOR de los ejrcitos en Jerusaln y a implorar el favor del SEOR.'
"As dice el SEOR de los ejrcitos: 'En aquellos das diez hombres de todas las lenguas de las naciones tomarn el vestido de un Judo, diciendo: "Iremos con ustedes, porque hemos odo que Dios est con ustedes."'"
Profeca de la palabra del SEOR contra la tierra de Hadrac y Damasco, su lugar de reposo (porque hacia el SEOR estn puestos los ojos de los hombres y de todas las tribus de Israel),
Y tambin contra Hamat, que linda con ella, Y contra Tiro y Sidn, aunque sean muy sabias.
Tiro se ha edificado una fortaleza, Y ha amontonado plata como polvo Y oro como barro de las calles.
Pero el Seor la despojar, Arrojar al mar su riqueza Y ella ser consumida por el fuego.
Ascaln lo ver y temer, Tambin Gaza, y se retorcer con gran dolor, Lo mismo Ecrn, pues su esperanza ha sido confundida. Adems perecer el rey de Gaza, Y Ascaln no ser habitada.
Un pueblo bastardo habitar en Asdod, Y Yo destruir el orgullo de los Filisteos.
Quitar la sangre de su boca, Y sus abominaciones de entre sus dientes. Entonces l ser tambin un remanente para nuestro Dios, Ser como una tribu en Jud, Y Ecrn ser como el Jebuseo.
Pero Yo acampar junto a Mi casa como un guardin Para que nadie vaya ni venga, Y no pasar ms sobre ellos el opresor, Porque ahora vigilo con Mis ojos.
Regocjate sobremanera, hija de Sion! Da voces de jbilo, hija de Jerusaln! Tu Rey viene a ti, Justo y dotado de salvacin, Humilde, montado en un asno, En un pollino, hijo de asna.
Destruir el carro de Efran Y el caballo de Jerusaln, Y el arco de guerra ser destruido. El hablar paz a las naciones, Y Su dominio ser de mar a mar, Y desde el Ro (Eufrates) hasta los confines de la tierra.
En cuanto a ti, por la sangre de Mi pacto contigo, He librado a tus cautivos de la cisterna En la que no hay agua.
Vuelvan a la fortaleza, Oh cautivos de la esperanza; Hoy mismo anuncio Que te restituir el doble.
Porque entesar a Jud como Mi arco, Y cargar el arco con Efran. Provocar a tus hijos, oh Sion, Contra tus hijos, oh Grecia, Y te har como espada de guerrero.
Entonces el SEOR aparecer sobre ellos, Y Su flecha saldr como un rayo; El Seor DIOS tocar la trompeta, Y caminar en los torbellinos del sur.
El SEOR de los ejrcitos los defender; Ellos devorarn y pisotearn las piedras de la honda, Bebern y alborotarn como embriagados de vino, Se llenarn como tazn de sacrificio, Empapados como las esquinas del altar.
Los salvar el SEOR su Dios aquel da Como rebao de Su pueblo; Porque como piedras de una corona Brillan sobre Su tierra.
Pues cunta es su gracia y cunta su hermosura! El trigo har florecer a los jvenes y el vino nuevo a las vrgenes.
Pidan lluvia al SEOR En el tiempo de la lluvia tarda (de primavera), Al SEOR que hace los nubarrones; El les dar aguaceros, Y hierba en el campo a cada uno.
Porque los terafines hablan iniquidad (vanidad), Y los adivinos ven visiones mentirosas, Y cuentan sueos falsos; En vano dan consuelo. Por tanto, el pueblo vaga como ovejas, Est afligido porque no hay pastor.
"Contra los pastores se enciende Mi ira, Y a los machos cabros castigar. Porque el SEOR de los ejrcitos ha visitado Su rebao, la casa de Jud, Y har de ellos como Su caballo de honor en la batalla.
De Jud saldr la piedra angular, De l la clavija, De l el arco de guerra, De l todo gobernante; todos juntos.
Ellos sern como valientes, Que en la batalla pisotean al enemigo en el barro de las calles. Pelearn, porque el SEOR estar con ellos, Y sern avergonzados los que montan a caballo.
Fortalecer la casa de Jud Y la casa de Jos salvar, Y los har volver Porque Me he compadecido de ellos. Sern como si no los hubiera rechazado, Porque Yo soy el SEOR su Dios, y les responder.
Efran ser como un valiente, Y se alegrar su corazn como por el vino; Sus hijos lo vern y se alegrarn, Y se regocijar su corazn en el SEOR.
Y les silbar para reunirlos, Porque los he redimido; Y sern tan numerosos como eran.
Cuando Yo los esparza entre los pueblos, Aun en lejanas tierras se acordarn de M, Y vivirn con sus hijos, y volvern.
Los har volver de la tierra de Egipto, Y de Asiria los recoger; Los traer a la tierra de Galaad y del Lbano, Hasta que no haya sitio para ellos.
Pasarn por el mar de la angustia, Y El herir las olas en el mar Y se secarn todas las profundidades del Nilo; Y ser abatido el orgullo de Asiria Y apartado el cetro de Egipto.
Yo los fortalecer en el SEOR, Y en Su nombre andarn," declara el SEOR.
Abre tus puertas, Lbano, Y consuma el fuego tus cedros.
Gime, ciprs, porque ha cado el cedro, Porque los rboles majestuosos han sido derribados. Giman, encinas de Basn, Porque ha cado el bosque impenetrable.
Voz de gemido de pastores, Porque su esplendor est arruinado; Voz del rugido de leoncillos, Porque derribada est la gloria del Jordn.
As dice el SEOR mi Dios: "Apacienta las ovejas destinadas para la matanza.
"Los que las compran las matan y salen sin ser castigados, y el que las vende dice: 'Bendito sea el SEOR, porque me he enriquecido!'; y ni sus propios pastores se compadecen de ellas.
"Pues Yo no Me compadecer ms de los habitantes de esta tierra," declara el SEOR, "sino que har que los hombres caigan cada uno en manos de otro y en manos de su rey; y ellos herirn la tierra y Yo no los librar de sus manos."
Apacent, pues, las ovejas destinadas para la matanza, esto es, los afligidos del rebao. Y tom para m dos cayados: a uno lo llam Gracia y al otro lo llam Unin; y apacent las ovejas.
Destru a los tres pastores en un mes, pues mi alma se impacient con ellos y su alma tambin se cans de m.
Entonces dije: "No los apacentar ms. La que ha de morir, que muera; y la que ha de ser destruida, que sea destruida; y las que queden, cmanse la carne unas a otras."
Tom mi cayado Gracia y lo quebr para romper el pacto que yo haba hecho con todos los pueblos.
En aquel mismo da fue roto el pacto; as los afligidos del rebao que me observaban, conocieron que era la palabra del SEOR.
Y les dije: "Si les parece bien, denme mi paga; y si no, djenla." Y pesaron como mi salario treinta monedas de plata.
Entonces el SEOR me dijo: "Arrjalo al alfarero (ese magnfico precio con que me valoraron)." Tom pues, las treinta monedas de plata y las arroj al alfarero en la casa del SEOR.
Y quebr mi segundo cayado, Unin, para romper la hermandad entre Jud e Israel.
Y el SEOR me dijo: "Toma otra vez los aperos de un pastor insensato.
"Porque Yo voy a levantar en la tierra un pastor que no se preocupar de la que perece, ni buscar a la descarriada, ni curar a la herida, ni sustentar a la fuerte, sino que comer la carne de la engordada y arrancar sus pezuas.
Ay del pastor intil Que abandona el rebao! Caiga la espada sobre su brazo Y sobre su ojo derecho! Su brazo se secar por completo, Y su ojo derecho totalmente se oscurecer."
Profeca, palabra del SEOR acerca de Israel. El SEOR que extiende los cielos, pone los cimientos de la tierra y forma el espritu del hombre dentro de l, declara:
"Yo har de Jerusaln una copa de vrtigo para todos los pueblos de alrededor, y cuando haya asedio contra Jerusaln, tambin lo habr contra Jud.
"Y suceder en aquel da que har de Jerusaln una piedra pesada para todos los pueblos. Todos los que la levanten sern severamente desgarrados, y contra ella se congregarn todas las naciones de la tierra.
"En aquel da," declara el SEOR, "herir de espanto a todo caballo, y a su jinete, de locura. Pero sobre la casa de Jud abrir Mis ojos, mientras hiero de ceguera a todo caballo de los pueblos.
"Entonces los jefes de familias de Jud dirn en su corazn: 'Gran apoyo para nosotros son los habitantes de Jerusaln por el SEOR de los ejrcitos, su Dios.'
"En aquel da har de los jefes de familias de Jud como brasero de fuego entre leos, y como antorcha ardiendo entre gavillas, y consumirn a diestra y a siniestra a todos los pueblos de alrededor, mientras que Jerusaln ser habitada de nuevo
"El SEOR salvar primero las tiendas de Jud, para que la gloria de la casa de David y la gloria de los habitantes de Jerusaln no se engrandezca sobre Jud.
"En aquel da el SEOR defender a los habitantes de Jerusaln, y el dbil entre ellos aquel da ser como David, y la casa de David ser como Dios, como el ngel del SEOR delante de ellos.
"Y suceder en aquel da que me dispondr a destruir a todas las naciones que vengan contra Jerusaln.
"Y derramar sobre la casa de David y sobre los habitantes de Jerusaln, el Espritu de gracia y de splica, y Me mirarn a M, a quien han traspasado. Y se lamentarn por El, como quien se lamenta por un hijo nico, y llorarn por El, como se llora por
"En aquel da habr gran lamentacin en Jerusaln, como la lamentacin de Hadad Rimn en la llanura de Meguido.
"Y se lamentar la tierra, cada familia por su lado: la familia de la casa de David por su lado, y sus mujeres por su lado; la familia de la casa de Natn por su lado, y sus mujeres por su lado;
la familia de la casa de Lev por su lado, y sus mujeres por su lado; la familia de los Simetas por su lado, y sus mujeres por su lado;
todas las dems familias, cada familia por su lado, y sus mujeres por su lado.
"En aquel da habr una fuente abierta para la casa de David y para los habitantes de Jerusaln, para lavar el pecado y la impureza.
"Y suceder en aquel da," declara el SEOR de los ejrcitos, "que eliminar de la tierra los nombres de los dolos, y nunca ms sern recordados; tambin Yo quitar de la tierra a los profetas y al espritu inmundo.
"Y suceder que si alguien profetiza todava, su padre y su madre que lo engendraron le dirn: 'No vivirs porque has hablado falsamente en el nombre del SEOR'; y su padre y su madre que lo engendraron lo traspasarn mientras profetiza.
"Tambin suceder aquel da que los profetas se avergonzarn cada uno de su visin cuando profetice, y no se vestirn con el manto de piel para engaar,
sino que cada uno dir: 'No soy profeta, soy labrador de la tierra, porque un hombre me vendi como esclavo en mi juventud.'
"Y alguien le dir: 'Qu son esas heridas en tu cuerpo?' Y l responder: 'Son aqullas con que fui herido en casa de mis amigos.'
"Despierta, espada, contra Mi pastor, Y contra el hombre compaero Mo," Declara el SEOR de los ejrcitos. "Hiere al Pastor y se dispersarn las ovejas, Y volver Mi mano contra los pequeos.
"Y suceder en toda la tierra," declara el SEOR, "que dos partes sern cortadas en ella, y perecern; Pero la tercera quedar en ella.
Y meter la tercera parte en el fuego, Los refinar como se refina la plata, Y los probar como se prueba el oro. Invocarn Mi nombre, Y Yo les responder; Dir: 'Ellos son Mi pueblo,' Y ellos dirn: 'El SEOR es mi Dios.'"
Viene el da del SEOR en el cual sern repartidos tus despojos en medio de ti.
Porque Yo reunir a todas las naciones en batalla contra Jerusaln; y ser tomada la ciudad y sern saqueadas las casas y violadas las mujeres. La mitad de la ciudad ser desterrada, pero el resto del pueblo no ser cortado de la ciudad.
Entonces saldr el SEOR y pelear contra aquellas naciones, como cuando El pele el da de la batalla.
Sus pies se posarn aquel da en el Monte de los Olivos, que est frente a Jerusaln, al oriente; y el Monte de los Olivos se hendir por el medio, de oriente a occidente, formando un enorme valle, y una mitad del monte se apartar hacia el nor
Ustedes huirn al valle de Mis montes, porque el valle de los montes llegar hasta Azal. Huirn tal como huyeron a causa del terremoto en los das de Uzas, rey de Jud. Entonces vendr el SEOR mi Dios, y todos los santos con El.
Y suceder que en aquel da no habr luz; las luminarias se oscurecern.
Ser un da nico, conocido slo del SEOR, ni da ni noche; y suceder que a la hora de la tarde habr luz.
En aquel da brotarn aguas vivas de Jerusaln, una mitad hacia el mar Oriental y la otra mitad hacia el mar Occidental, ser lo mismo en verano que en invierno.
El SEOR ser Rey sobre toda la tierra. En aquel da el SEOR ser uno, y uno Su nombre.
Toda la tierra se volver como una llanura desde Geba hasta Rimn, al sur de Jerusaln. Pero sta se levantar y ser habitada en su lugar desde la Puerta de Benjamn hasta el lugar de la Puerta Primera, hasta la Puerta del Angulo, y d
Y habitarn en ella y no habr ms maldicin; y Jerusaln habitar en seguridad.
Esta ser la plaga con que el SEOR herir a todos los pueblos que han hecho guerra contra Jerusaln: se pudrir su carne estando ellos an de pie, y se pudrirn sus ojos en sus cuencas, y su lengua se pudrir en su boca.
Y suceder que en aquel da habr entre ellos un gran pnico del SEOR; y cada uno agarrar la mano de su prjimo, y la mano de uno se levantar contra la mano de su prjimo.
Tambin Jud pelear en Jerusaln; y se amontonarn las riquezas de todas las naciones circunvecinas: oro, plata y vestidos en gran abundancia.
Como aquella plaga as ser la plaga del caballo, del mulo, del camello, del asno y de todos los animales que haya en aquellos campamentos.
Y suceder que todo sobreviviente de todas las naciones que fueron contra Jerusaln subirn de ao en ao para adorar al Rey, SEOR de los ejrcitos, y para celebrar la Fiesta de los Tabernculos (de las Enramadas).
Y suceder que los de las familias de la tierra que no suban a Jerusaln para adorar al Rey, SEOR de los ejrcitos, no recibirn lluvia sobre ellos.
Y si la familia de Egipto no sube ni viene, entonces sobre ellos no habr lluvia; ser la plaga con la cual el SEOR herir a las naciones que no suban a celebrar la Fiesta de los Tabernculos.
Este ser el castigo de Egipto y el castigo de todas las naciones que no suban a celebrar la Fiesta de los Tabernculos.
En aquel da estar grabado en los cascabeles de los caballos: "SANTIDAD AL SEOR." Y sern las ollas en la casa del SEOR como los tazones delante del altar.
Toda olla en Jerusaln y en Jud ser consagrada al SEOR de los ejrcitos. Todos los que ofrezcan sacrificios vendrn y tomarn de ellas y en ellas cocern. Y no habr ms mercader en la casa del SEOR de los ejrcitos en aquel da.
Orculo (Profeca) de la palabra del SEOR a Israel por medio de Malaquas (Mi mensajero).
"Yo los he amado," dice el SEOR. Pero ustedes dicen: "En qu nos has amado?" "No era Esa hermano de Jacob?" declara el SEOR. "Sin embargo, Yo am a Jacob,
y aborrec a Esa, e hice de sus montes desolacin, y di su heredad a los chacales del desierto."
Aunque Edom dice: "Hemos sido destruidos, pero volveremos y edificaremos las ruinas," el SEOR de los ejrcitos dice as: "Ellos edificarn, pero Yo destruir. Y los llamarn territorio impo y pueblo contra quien el SEOR est indignado para siempre."
Sus ojos lo vern, y ustedes dirn: "Sea engrandecido el SEOR ms all de la frontera de Israel."
"El hijo honra a su padre, y el siervo a su seor. Pues si Yo soy padre, dnde est Mi honor? Y si Yo soy seor, dnde est Mi temor?" dice el SEOR de los ejrcitos a ustedes sacerdotes que desprecian Mi nombre. Pero ustedes dicen: 'En qu
"En que ustedes ofrecen pan inmundo sobre Mi altar. Y ustedes preguntan: 'En qu Te hemos deshonrado?' En que dicen: 'La mesa del SEOR es despreciable.'
"Y cuando presentan un animal ciego para el sacrificio, no es eso malo? Y cuando presentan el cojo y el enfermo, no es eso malo? Por qu no lo ofreces a tu gobernador? Se agradara de ti o te recibira con benignidad?" dice el SEOR de los
"Ahora pues, no pedirn ustedes el favor de Dios, para que se apiade de nosotros? Con tal ofrenda de su parte, los recibir El con benignidad?" dice el SEOR de los ejrcitos.
"Oh, si hubiera entre ustedes quien cerrara las puertas para que no encendieran Mi altar en vano! No me complazco en ustedes," dice el SEOR de los ejrcitos "ni de su mano aceptar ofrenda.
"Porque desde la salida del sol hasta su puesta, Mi nombre ser grande entre las naciones, y en todo lugar se ofrecer incienso a Mi nombre, y ofrenda pura de cereal; porque grande ser Mi nombre entre las naciones," dice el SEOR de
"Pero ustedes lo profanan, cuando dicen: 'La mesa del Seor es inmunda, y su fruto, su alimento despreciable.'"
"Tambin dicen: 'Ay, qu fastidio!' Y con indiferencia lo desprecian," dice el SEOR de los ejrcitos "y traen lo robado, o cojo, o enfermo; as traen la ofrenda. Aceptar eso de su mano?" dice el SEOR.
"Maldito sea el engaador que tiene un macho en su rebao, y lo promete, pero sacrifica un animal daado al Seor! Porque Yo soy el Gran Rey," dice el SEOR de los ejrcitos "y Mi nombre es temido (reverenciado) entre las naciones."
"Y ahora, para ustedes, sacerdotes, es este mandamiento.
"Si no escuchan, y si no deciden de corazn dar honor a Mi nombre," dice el SEOR de los ejrcitos "enviar sobre ustedes maldicin, y maldecir sus bendiciones; y en verdad, ya las he maldecido, porque no lo han decidido de corazn.
"Yo reprender a su descendencia, y les echar estircol a la cara, el estircol de sus fiestas, y sern llevados con l.
"Entonces sabrn que les he enviado este mandamiento para que Mi pacto siga con Lev," dice el SEOR de los ejrcitos.
"Mi pacto con l era de vida y paz, las cuales le di para que Me reverenciara; y l Me reverenci, y estaba lleno de temor ante Mi nombre.
"La verdadera instruccin (ley) estaba en su boca, y no se hallaba iniquidad en sus labios; en paz y rectitud caminaba conmigo, y apartaba a muchos de la iniquidad.
"Pues los labios del sacerdote deben guardar la sabidura, y los hombres deben buscar la instruccin de su boca, porque l es el mensajero del SEOR de los ejrcitos.
"Pero ustedes se han desviado del camino, han hecho tropezar a muchos en la ley, han corrompido el pacto de Lev," dice el SEOR de los ejrcitos.
"Por eso Yo tambin los he hecho despreciables y viles ante todo el pueblo, as como ustedes no han guardado Mis caminos y hacen acepcin de personas al aplicar la ley.
"No tenemos todos un mismo padre? No nos ha creado un mismo Dios? Por qu nos portamos deslealmente unos contra otros, profanando el pacto de nuestros padres?
"Deslealmente ha obrado Jud. Una abominacin se ha cometido en Israel y en Jerusaln; porque Jud ha profanado el santuario del SEOR, que El ama, y se ha casado con la hija de un dios extrao.
"Que el SEOR extermine de las tiendas de Jacob al hombre que hace esto (sea testigo o defensor) aunque presente una ofrenda al SEOR de los ejrcitos.
"Y esta otra cosa hacen: cubren el altar del SEOR de lgrimas, llantos y gemidos, porque El ya no mira la ofrenda ni la acepta con agrado de su mano.
"Y ustedes dicen: 'Por qu?' Porque el SEOR ha sido testigo entre t y la mujer de tu juventud, contra la cual has obrado deslealmente, aunque ella es tu compaera y la mujer de tu pacto.
"Pero ninguno que tenga un remanente del Espritu lo ha hecho as . Y qu hizo ste mientras buscaba una descendencia de parte de Dios? Presten atencin, pues, a su espritu; no seas desleal con la mujer de tu juventud.
"Porque Yo detesto el divorcio," dice el SEOR, Dios de Israel, "y al que cubre de iniquidad su vestidura," dice el SEOR de los ejrcitos. "Presten atencin, pues, a su espritu y no sean desleales."
Ustedes han cansado al SEOR con sus palabras. Y dicen: "En qu Lo hemos cansado?" Cuando dicen: "Todo el que hace mal es bueno a los ojos del SEOR, y en ellos El se complace; o: Dnde est el Dios de la justicia?"
"Yo envo a Mi mensajero (ngel), y l preparar el camino delante de M. Y vendr de repente a Su templo el Seor a quien ustedes buscan; el mensajero del pacto en quien ustedes se complacen, ya viene;" dice el SEOR de los ejrcitos.
"Pero quin podr soportar el da de Su venida? Y quin podr mantenerse en pie cuando El aparezca? Porque El es como fuego de fundidor y como jabn de lavanderos.
"Y El se sentar como fundidor y purificador de plata, y purificar a los hijos de Lev y los acrisolar como a oro y como a plata, y sern los que presenten ofrendas en justicia al SEOR.
"Entonces ser grata al SEOR la ofrenda de Jud y de Jerusaln, como en los das de antao y como en los aos pasados.
"Me acercar a ustedes para el juicio, y ser un testigo veloz contra los hechiceros, contra los adlteros, contra los que juran en falso y contra los que oprimen al jornalero en su salario, a la viuda y al hurfano, contra los que niegan cf1
"Porque Yo, el SEOR, no cambio; por eso ustedes, oh hijos de Jacob, no han sido consumidos.
"Desde los das de sus padres se han apartado de Mis estatutos y no los han guardado. Vuelvan a M y Yo volver a ustedes," dice el SEOR de los ejrcitos. Pero dicen: 'Cmo hemos de volver?'
"Robar el hombre a Dios? Pues ustedes Me estn robando. Pero dicen: 'En qu Te hemos robado?' En los diezmos y en las ofrendas.
"Con maldicin estn malditos, porque ustedes, la nacin entera, Me estn robando.
"Traigan todo el diezmo al alfol, para que haya alimento en Mi casa; y pnganme ahora a prueba en esto;" dice el SEOR de los ejrcitos "si no les abro las ventanas de los cielos, y derramo para ustedes bendicin hasta que sobreabunde.
"Por ustedes reprender al devorador, para que no les destruya los frutos del suelo, ni su vid en el campo sea estril," dice el SEOR de los ejrcitos.
"Y todas las naciones los llamarn a ustedes bienaventurados, porque sern una tierra de delicias," dice el SEOR de los ejrcitos.
"Las palabras de ustedes han sido duras contra M," dice el SEOR. Pero dicen: 'Qu hemos hablado contra Ti?'
"Ustedes han dicho: 'En vano es servir a Dios. Qu provecho hay en que guardemos Sus ordenanzas y en que andemos de duelo delante del SEOR de los ejrcitos?
'Por eso ahora llamamos bienaventurados a los soberbios. No slo prosperan los que hacen el mal, sino que tambin ponen a prueba a Dios y escapan sin ser castigados.'"
Entonces los que teman (reverenciaban) al SEOR se hablaron unos a otros, y el SEOR prest atencin y escuch, y fue escrito delante de El un libro memorial para los que temen (reverencian) al SEOR y para los que estiman Su nombre.
"Y ellos sern Mos," dice el SEOR de los ejrcitos "el da en que Yo prepare Mi tesoro especial, y los perdonar como un hombre perdona al hijo que le sirve."
Entonces volvern a distinguir entre el justo y el impo, entre el que sirve a Dios y el que no Le sirve.
"Porque viene el da, ardiente como un horno, y todos los soberbios y todos los que hacen el mal sern como paja; y el da que va a venir les prender fuego," dice el SEOR de los ejrcitos "que no les dejar ni raz ni rama.
"Pero para ustedes que temen (reverencian) Mi nombre, se levantar el sol de justicia con la salud en sus alas; y saldrn y saltarn como terneros del establo.
"Y ustedes pisotearn a los impos, pues ellos sern ceniza bajo las plantas de sus pies el da en que Yo acte," dice el SEOR de los ejrcitos.
"Acurdense de la ley de Mi siervo Moiss, de los estatutos y las ordenanzas que Yo le di en Horeb para todo Israel.
"Yo les envo al profeta Elas antes que venga el da del SEOR, da grande y terrible.
"El har volver el corazn de los padres hacia los hijos, y el corazn de los hijos hacia los padres, no sea que Yo venga y hiera la tierra con maldicin (destruccin total)."
