Libro de la genealoga (los antepasados) de Jesucristo (Jess el Mesas), hijo (descendiente) de David, hijo (descendiente) de Abraham.
Abraham fue padre de Isaac, Isaac de Jacob, y Jacob de Jud y de sus hermanos;
Jud fue padre de Fares y de Zara, cuya madre fue Tamar; Fares fue padre de Esrom, y Esrom de Aram;
Aram fue padre de Aminadab, Aminadab de Naasn, y Naasn de Salmn;
Salmn fue padre de Booz, cuya madre fue Rahab; Booz fue padre de Obed, cuya madre fue Rut; y Obed fue padre de Isa;
Isa fue padre del rey David. Y David fue padre de Salomn, cuya madre Betsab haba sido mujer de Uras.
Salomn fue padre de Roboam, Roboam de Abas, y Abas de Asa;
Asa fue padre de Josafat, Josafat de Joram, y Joram de Uzas;
Uzas fue padre de Jotam, Jotam de Acaz, y Acaz de Ezequas;
Ezequas fue padre de Manass, Manass de Amn, y Amn de Josas;
Josas fue padre de Jeconas (llamado tambin Joaqun) y de sus hermanos durante la deportacin a Babilonia.
Despus de la deportacin a Babilonia, Jeconas fue padre de Salatiel, y Salatiel de Zorobabel;
Zorobabel fue padre de Abiud, Abiud de Eliaquim, y Eliaquim de Azor;
Azor fue padre de Sadoc, Sadoc de Aquim, y Aquim de Eliud;
Eliud fue padre de Eleazar, Eleazar de Matn, y Matn de Jacob;
Jacob fue padre de Jos, el marido de Mara, de la cual naci Jess, llamado el Cristo (el Mesas).
De manera que todas las generaciones desde Abraham hasta David son catorce generaciones; y desde David hasta la deportacin a Babilonia, catorce generaciones; y desde la deportacin a Babilonia hasta Cristo, catorce generaciones.
El nacimiento de Jesucristo fue como sigue: estando Su madre Mara comprometida para casarse con Jos, antes de que se llevara a cabo el matrimonio, se hall que haba concebido por obra del Espritu Santo.
Entonces Jos su marido, siendo un hombre justo y no queriendo denunciarla pblicamente, quiso abandonarla en secreto.
Pero mientras pensaba en esto, se le apareci en sueos un ngel del Seor, dicindole: "Jos, hijo de David, no temas recibir a Mara tu mujer, porque el Nio que se ha engendrado en ella es del Espritu Santo.
"Y dar a luz un Hijo, y Le pondrs por nombre Jess, porque El salvar a Su pueblo de sus pecados."
Todo esto sucedi para que se cumpliera lo que el Seor haba hablado por medio del profeta (Isaas), diciendo:
"HE AQUI, LA VIRGEN CONCEBIRA Y DARA A LUZ UN HIJO, Y LE PONDRAN POR NOMBRE EMMANUEL," que traducido significa: "DIOS CON NOSOTROS."
Cuando Jos despert del sueo, hizo como el ngel del Seor le haba mandado, y tom consigo a Mara como su mujer;
y la conserv virgen hasta que dio a luz un Hijo; y Le puso por nombre Jess.
Despus de nacer Jess en Beln (Casa del Pan) de Judea, en tiempos del rey Herodes (el Grande), unos sabios (magos) del oriente llegaron a Jerusaln (Ciudad de Paz), preguntando:
"Dnde est el Rey de los Judos que ha nacido? Porque vimos Su estrella en el oriente y Lo hemos venido a adorar."
Cuando lo oy el rey Herodes (el Grande), se turb, y toda Jerusaln con l.
Entonces, el rey reuni a todos los principales sacerdotes y escribas del pueblo, y averigu de ellos dnde haba de nacer el Cristo (el Mesas).
Y ellos le dijeron: "En Beln de Judea, porque as est escrito por el profeta:
'Y TU, BELEN, TIERRA DE JUDA, DE NINGUN MODO ERES LA MAS PEQUEA ENTRE LOS PRINCIPES DE JUDA; PORQUE DE TI SALDRA UN GOBERNANTE QUE PASTOREARA A MI PUEBLO ISRAEL.'"
Entonces Herodes (el Grande) llam a los sabios (magos) en secreto y de ellos determin el tiempo exacto en que haba aparecido la estrella.
Y envindolos a Beln (Casa del Pan), dijo: "Vayan y busquen con diligencia al Nio; y cuando Lo encuentren, avsenme para que yo tambin vaya y Lo adore."
Despus de or al rey, los sabios (magos) se fueron; y la estrella que haban visto en el oriente iba delante de ellos, hasta que lleg y se detuvo sobre el lugar donde estaba el Nio.
Cuando vieron la estrella, se regocijaron mucho con gran alegra.
Entrando en la casa, vieron al Nio con Su madre Mara, y postrndose Lo adoraron; y abriendo sus tesoros Le presentaron obsequios de oro, incienso y mirra.
Y habiendo sido advertidos por Dios en sueos que no volvieran a Herodes (el Grande), se fueron para su tierra por otro camino.
Despus de haberse marchado ellos, un ngel del Seor se apareci a Jos en sueos, diciendo: "Levntate, toma al Nio y a Su madre y huye a Egipto, y qudate all hasta que yo te diga; porque Herodes (el Grande) quiere buscar y matar al Nio."
Y levantndose Jos, tom de noche al Nio y a Su madre, y se traslad a Egipto;
estuvo all hasta la muerte de Herodes (el Grande), para que se cumpliera lo que el Seor habl por medio del profeta, diciendo: "DE EGIPTO LLAME A MI HIJO."
Herodes (el Grande), al verse burlado por los sabios (magos), se enfureci en gran manera, y mand matar a todos los nios que haba en Beln y en todos sus alrededores, de dos aos para abajo, segn el tiempo que haba averiguado de los sabios (magos).
Entonces se cumpli lo que fue dicho por medio del profeta Jeremas, cuando dijo:
"SE OYO UNA VOZ EN RAMA, LLANTO Y GRAN LAMENTACION; RAQUEL QUE LLORA A SUS HIJOS, Y QUE NO QUISO SER CONSOLADA PORQUE ya NO EXISTEN."
Pero cuando muri Herodes (el Grande), un ngel del Seor se apareci en sueos a Jos en Egipto, dicindole:
"Levntate, toma al Nio y a Su madre y vete a la tierra de Israel, porque los que atentaban contra la vida del Nio han muerto."
Y levantndose, Jos tom al Nio y a Su madre, y vino a la tierra de Israel.
Pero cuando oy que Arquelao reinaba sobre Judea en lugar de su padre Herodes (el Grande), tuvo miedo de ir all; y advertido por Dios en sueos, se fue para la regin de Galilea.
Cuando lleg, vivi en una ciudad llamada Nazaret, para que se cumpliera lo que fue dicho por medio de los profetas: "El ser llamado Nazareno."
En aquellos das lleg Juan el Bautista predicando en el desierto de Judea, diciendo:
"Arrepintanse, porque el reino de los cielos se ha acercado."
Porque este Juan es aqul a quien se refiri el profeta Isaas, cuando dijo: "VOZ DEL QUE CLAMA EN EL DESIERTO: 'PREPAREN EL CAMINO DEL SEOR, HAGAN DERECHAS SUS SENDAS.'"
Y l, Juan, tena un vestido de pelo de camello y un cinto de cuero a la cintura; y su comida era de langostas (saltamontes) y miel silvestre.
Entonces Jerusaln, toda Judea y toda la regin alrededor del Jordn, acudan a l,
y confesando sus pecados, eran bautizados por Juan en el ro Jordn.
Pero cuando vio que muchos de los Fariseos y Saduceos venan para el bautismo, les dijo: "Camada de vboras! Quin les ense a huir de la ira que est al venir?
"Por tanto, den frutos dignos de arrepentimiento;
y no piensen que pueden decirse a s mismos: 'Tenemos a Abraham por padre,' porque les digo que Dios puede levantar hijos a Abraham de estas piedras.
"El hacha ya est puesta a la raz de los rboles; por tanto, todo rbol que no da buen fruto es cortado y echado al fuego.
"Yo, en verdad, los bautizo a ustedes con agua para arrepentimiento, pero Aqul que viene detrs de m es ms poderoso que yo, a quien no soy digno de quitar las sandalias; El los bautizar con el Espritu Santo y con fuego.
"El bieldo est en Su mano y limpiar completamente Su era; y recoger Su trigo en el granero, pero quemar la paja en un fuego que no se apaga."
Entonces Jess lleg de Galilea al Jordn, a donde estaba Juan, para ser bautizado por l.
Pero Juan trat de impedirlo, diciendo: "Yo necesito ser bautizado por Ti, y T vienes a m?"
Jess le respondi: "Permtelo ahora; porque es conveniente que as cumplamos toda justicia." Entonces Juan consinti.
Despus de ser bautizado, Jess sali del agua inmediatamente; y los cielos se abrieron en ese momento y l (Juan) vio al Espritu de Dios que descenda como una paloma y vena sobre El.
Y se oy una voz de los cielos que deca: "Este es Mi Hijo amado en quien Me he complacido."
Entonces Jess fue llevado por el Espritu (Santo) al desierto para ser tentado (puesto a prueba) por el diablo.
Despus de haber ayunado cuarenta das y cuarenta noches, entonces tuvo hambre.
Y acercndose el tentador, Le dijo: "Si eres Hijo de Dios, ordena que estas piedras se conviertan en pan."
Pero Jess le respondi: "Escrito est: 'NO SOLO DE PAN VIVIRA EL HOMBRE, SINO DE TODA PALABRA QUE SALE DE LA BOCA DE DIOS.'"
Entonces el diablo Lo llev a la ciudad santa, y Lo puso sobre el pinculo del templo,
y Le dijo: "Si eres Hijo de Dios, lnzate abajo, pues escrito est: 'A SUS ANGELES TE ENCOMENDARA,' Y: 'EN LAS MANOS TE LLEVARAN, NO SEA QUE TU PIE TROPIECE EN PIEDRA.'"
Jess le contest: "Tambin est escrito: 'NO TENTARAS (NO PONDRAS A PRUEBA) AL SEOR TU DIOS.'"
Otra vez el diablo Lo llev a un monte muy alto, y Le mostr todos los reinos del mundo y la gloria de ellos,
y Le dijo: "Todo esto Te dar, si Te postras y me adoras."
Entonces Jess le dijo: "Vete, Satans! Porque escrito est: 'AL SEOR TU DIOS ADORARAS, Y SOLO A EL SERVIRAS (rendirs culto).'"
El diablo entonces Lo dej; y al instante, unos ngeles vinieron y Le servan.
Cuando Jess oy que Juan haba sido encarcelado, regres a Galilea.
Saliendo de Nazaret, fue a vivir en Capernam, que est junto al mar, en la regin de Zabuln y de Neftal;
para que se cumpliera lo que fue dicho por medio del profeta Isaas, cuando dijo:
"TIERRA DE ZABULON Y TIERRA DE NEFTALI, CAMINO DEL MAR, AL OTRO LADO DEL JORDAN, GALILEA DE LOS GENTILES (DE LAS NACIONES)!
EL PUEBLO ASENTADO EN TINIEBLAS VIO UNA GRAN LUZ, Y A LOS QUE VIVIAN EN REGION Y SOMBRA DE MUERTE, UNA LUZ LES RESPLANDECIO."
Desde entonces Jess comenz a predicar: "Arrepintanse, porque el reino de los cielos se ha acercado."
Andando Jess junto al mar de Galilea, vio a dos hermanos, Simn, llamado Pedro, y Andrs su hermano, echando una red al mar, porque eran pescadores.
Y les dijo: "Vengan en pos de M, y Yo los har pescadores de hombres."
Entonces ellos, dejando al instante las redes, Lo siguieron.
Y pasando de all, Jess vio a otros dos hermanos, Jacobo (Santiago), hijo de Zebedeo, y Juan su hermano, en la barca con su padre Zebedeo, remendando sus redes, y los llam.
Y ellos, dejando al instante la barca y a su padre, Lo siguieron.
Y Jess iba por toda Galilea, enseando en sus sinagogas, proclamando el evangelio (las buenas nuevas) del reino, y sanando toda enfermedad y toda dolencia en el pueblo.
Se extendi Su fama por toda Siria; y traan a El todos los que estaban enfermos, afectados con diversas enfermedades y dolores, los endemoniados, epilpticos y paralticos, y El los sanaba.
Y Lo siguieron grandes multitudes de Galilea, Decpolis, Jerusaln y Judea, y del otro lado del Jordn.
Cuando Jess vio a las multitudes, subi al monte; y despus de sentarse, Sus discpulos se acercaron a El.
Y abriendo Su boca, les enseaba, diciendo:
"Bienaventurados (Felices) los pobres en espritu, pues de ellos es el reino de los cielos.
"Bienaventurados los que lloran, pues ellos sern consolados.
"Bienaventurados los humildes, pues ellos heredarn la tierra.
"Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, pues ellos sern saciados.
"Bienaventurados los misericordiosos, pues ellos recibirn misericordia.
"Bienaventurados los de limpio corazn, pues ellos vern a Dios.
"Bienaventurados los que procuran la paz, pues ellos sern llamados hijos de Dios.
"Bienaventurados aqullos que han sido perseguidos por causa de la justicia, pues de ellos es el reino de los cielos.
"Bienaventurados sern cuando los insulten y persigan, y digan todo gnero de mal contra ustedes falsamente, por causa de M.
"Regocjense y algrense, porque la recompensa de ustedes en los cielos es grande, porque as persiguieron a los profetas que fueron antes que ustedes.
"Ustedes son la sal de la tierra; pero si la sal se ha vuelto inspida, con qu se har salada otra vez? Ya no sirve para nada, sino para ser echada fuera y pisoteada por los hombres.
"Ustedes son la luz del mundo. Una ciudad situada sobre un monte no se puede ocultar;
ni se enciende una lmpara y se pone debajo de una vasija (un almud), sino sobre el candelero, y alumbra a todos los que estn en la casa.
"As brille la luz de ustedes delante de los hombres, para que vean sus buenas acciones y glorifiquen a su Padre que est en los cielos.
"No piensen que he venido para poner fin a la Ley o a los Profetas; no he venido para poner fin, sino para cumplir.
"Porque en verdad les digo que hasta que pasen el cielo y la tierra, no se perder ni la letra ms pequea ni una tilde de la Ley hasta que toda se cumpla.
"Cualquiera, pues, que anule uno solo de estos mandamientos, aun de los ms pequeos, y as lo ensee a otros, ser llamado muy pequeo en el reino de los cielos; pero cualquiera que los guarde y los ensee, ste s
"Porque les digo a ustedes que si su justicia no supera la de los escribas y Fariseos, no entrarn en el reino de los cielos.
"Ustedes han odo que se dijo a los antepasados: 'NO MATARAS' y: 'Cualquiera que cometa homicidio ser culpable (responsable) ante la corte.'
"Pero Yo les digo que todo aqul que est enojado con su hermano ser culpable ante la corte; y cualquiera que diga: 'Insensato (Intil)' a su hermano, ser culpable ante la corte suprema (el Sanedrn); y cualquiera que diga: 'Idiota,' ser merecedor del
"Por tanto, si ests presentando tu ofrenda en el altar, y all te acuerdas que tu hermano tiene algo contra ti,
deja tu ofrenda all delante del altar, y ve, reconcliate primero con tu hermano, y entonces ven y presenta tu ofrenda.
"Ponte de acuerdo pronto con tu adversario mientras vas con l por el camino, no sea que tu adversario te entregue al juez, y el juez al guardia, y seas echado en la crcel.
"En verdad te digo que no saldrs de all hasta que hayas pagado el ltimo centavo.
"Ustedes han odo que se dijo: 'NO COMETERAS ADULTERIO.'
"Pero Yo les digo que todo el que mire a una mujer para codiciarla ya cometi adulterio con ella en su corazn.
"Si tu ojo derecho te hace pecar, arrncalo y tralo; porque te es mejor que se pierda uno de tus miembros, y no que todo tu cuerpo sea arrojado al infierno.
"Y si tu mano derecha te hace pecar, crtala y trala; porque te es mejor que se pierda uno de tus miembros, y no que todo tu cuerpo vaya al infierno.
"Tambin se dijo: 'CUALQUIERA QUE REPUDIE A SU MUJER, QUE LE DE CARTA DE DIVORCIO.'
"Pero Yo les digo que todo el que se divorcia de su mujer, a no ser por causa de infidelidad, la hace cometer adulterio; y cualquiera que se casa con una mujer divorciada, comete adulterio.
"Tambin han odo que se dijo a los antepasados: 'NO JURARAS FALSAMENTE, SINO QUE CUMPLIRAS TUS JURAMENTOS AL SEOR.'
"Pero Yo les digo: no juren de ninguna manera; ni por el cielo, porque es el trono de Dios;
ni por la tierra, porque es el estrado de Sus pies; ni por Jerusaln, porque es LA CIUDAD DEL GRAN REY.
"Ni jurars por tu cabeza, porque no puedes hacer blanco o negro ni un solo cabello.
"Antes bien, sea el hablar de ustedes: 'S, s' o 'No, no'; porque lo que es ms de esto, procede del mal (del maligno).
"Ustedes han odo que se dijo: 'OJO POR OJO Y DIENTE POR DIENTE.'
"Pero Yo les digo: no resistan al que es malo; antes bien, a cualquiera que te abofetee en la mejilla derecha, vulvele tambin la otra.
"Al que quiera ponerte pleito y quitarte la tnica, djale tambin la capa.
"Y cualquiera que te obligue a ir un kilmetro, ve con l dos.
"Al que te pida, dale; y al que desee pedirte prestado no le vuelvas la espalda.
"Ustedes han odo que se dijo: 'AMARAS A TU PROJIMO y odiars a tu enemigo.'
"Pero Yo les digo: amen a sus enemigos y oren por los que los persiguen,
para que ustedes sean hijos de su Padre que est en los cielos; porque El hace salir Su sol sobre malos y buenos, y llover sobre justos e injustos.
"Porque si ustedes aman a los que los aman, qu recompensa tienen? No hacen tambin lo mismo los recaudadores de impuestos?
"Y si saludan solamente a sus hermanos, qu hacen ms que otros? No hacen tambin lo mismo los Gentiles (los paganos)?
"Por tanto, sean ustedes perfectos como su Padre celestial es perfecto.
"Cudense de no practicar su justicia delante de los hombres para ser vistos por ellos; de otra manera no tendrn recompensa de su Padre que est en los cielos.
"Por eso, cuando des limosna, no toques trompeta delante de ti, como hacen los hipcritas en las sinagogas y en las calles, para ser alabados por los hombres. En verdad les digo que ya han recibido su recompensa.
"Pero t, cuando des limosna, que no sepa tu mano izquierda lo que hace tu derecha,
para que tu limosna sea en secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensar.
"Cuando ustedes oren, no sean como los hipcritas; porque a ellos les gusta ponerse en pie y orar en las sinagogas y en las esquinas de las calles, para ser vistos por los hombres. En verdad les digo que ya han recibido su recompensa.
"Pero t, cuando ores, entra en tu aposento, y cuando hayas cerrado la puerta, ora a tu Padre que est en secreto, y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensar.
"Y al orar, no usen ustedes repeticiones sin sentido, como los Gentiles, porque ellos se imaginan que sern odos por su palabrera.
"Por tanto, no se hagan semejantes a ellos; porque su Padre sabe lo que ustedes necesitan antes que ustedes lo pidan.
"Ustedes, pues, oren de esta manera: 'Padre nuestro que ests en los cielos, Santificado sea Tu nombre.
'Venga Tu reino. Hgase Tu voluntad, As en la tierra como en el cielo.
'Danos hoy el pan nuestro de cada da.
'Y perdnanos nuestras deudas (ofensas, pecados), como tambin nosotros hemos perdonado a nuestros deudores (los que nos ofenden, nos hacen mal).
'Y no nos metas (no nos dejes caer) en tentacin, sino lbranos del mal (del maligno). Porque Tuyo es el reino y el poder y la gloria para siempre. Amn.'
"Porque si ustedes perdonan a los hombres sus transgresiones (faltas, delitos), tambin su Padre celestial les perdonar a ustedes.
"Pero si no perdonan a los hombres, tampoco su Padre les perdonar a ustedes sus transgresiones (faltas, delitos).
"Y cuando ayunen, no pongan cara triste, como los hipcritas; porque ellos desfiguran sus rostros para mostrar a los hombres que estn ayunando. En verdad les digo que ya han recibido su recompensa.
"Pero t, cuando ayunes, unge tu cabeza y lava tu rostro,
para no hacer ver a los hombres que ayunas, sino a tu Padre que est en secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensar.
"No acumulen para s tesoros en la tierra, donde la polilla y la herrumbre destruyen, y donde ladrones penetran y roban;
sino acumulen tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni la herrumbre destruyen, y donde ladrones no penetran ni roban;
porque donde est tu tesoro, all estar tambin tu corazn.
"La lmpara del cuerpo es el ojo; por eso, si tu ojo est sano, todo tu cuerpo estar lleno de luz.
"Pero si tu ojo est malo, todo tu cuerpo estar lleno de oscuridad. As que, si la luz que hay en ti es oscuridad, cun grande ser la oscuridad!
"Nadie puede servir a dos seores; porque o aborrecer a uno y amar al otro, o apreciar a uno y despreciar al otro. Ustedes no pueden servir a Dios y a las riquezas.
"Por eso les digo, no se preocupen por su vida, qu comern o qu bebern; ni por su cuerpo, qu vestirn. No es la vida ms que el alimento y el cuerpo ms que la ropa?
"Miren las aves del cielo, que no siembran, ni siegan, ni recogen en graneros, y sin embargo, el Padre celestial las alimenta. No son ustedes de mucho ms valor que ellas?
"Quin de ustedes, por ansioso que est, puede aadir una hora al curso de su vida?
"Y por la ropa, por qu se preocupan? Observen cmo crecen los lirios del campo; no trabajan, ni hilan.
"Pero les digo que ni Salomn en toda su gloria se visti como uno de ellos.
"Y si Dios as viste la hierba del campo, que hoy es y maana es echada al horno, no har El mucho ms por ustedes, hombres de poca fe?
"Por tanto, no se preocupen, diciendo: 'Qu comeremos?' o 'qu beberemos?' o 'con qu nos vestiremos?'
"Porque los Gentiles (los paganos) buscan ansiosamente todas estas cosas; que el Padre celestial sabe que ustedes necesitan todas estas cosas.
"Pero busquen primero Su reino y Su justicia, y todas estas cosas les sern aadidas.
"Por tanto, no se preocupen por el da de maana; porque el da de maana se cuidar de s mismo. Bstenle a cada da sus propios problemas.
"No juzguen para que no sean juzgados.
"Porque con el juicio con que ustedes juzguen, sern juzgados; y con la medida con que midan, se les medir.
"Por qu miras la mota que est en el ojo de tu hermano, y no te das cuenta de la viga que est en tu propio ojo?
"O cmo puedes decir a tu hermano: 'Djame sacarte la mota del ojo,' cuando la viga est en tu ojo?
"Hipcrita! Saca primero la viga de tu ojo, y entonces vers con claridad para sacar la mota del ojo de tu hermano.
"No den lo santo a los perros, ni echen sus perlas delante de los cerdos, no sea que las huellen con sus patas, y volvindose los despedacen a ustedes.
"Pidan, y se les dar; busquen, y hallarn; llamen, y se les abrir.
"Porque todo el que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se le abrir.
"O qu hombre hay entre ustedes que si su hijo le pide pan, le dar una piedra,
o si le pide un pescado, le dar una serpiente?
"Pues si ustedes, siendo malos, saben dar buenas ddivas a sus hijos, cunto ms su Padre que est en los cielos dar cosas buenas a los que Le piden?
"Por eso, todo cuanto quieran que los hombres les hagan, as tambin hagan ustedes con ellos, porque sta es la Ley y los Profetas.
"Entren por la puerta estrecha, porque ancha es la puerta y amplia es la senda que lleva a la perdicin (destruccin), y muchos son los que entran por ella.
"Pero estrecha es la puerta y angosta la senda que lleva a la vida, y pocos son los que la hallan.
"Cudense de los falsos profetas, que vienen a ustedes con vestidos de ovejas, pero por dentro son lobos rapaces.
"Por sus frutos los conocern. Acaso se recogen uvas de los espinos o higos de los cardos?
"As, todo rbol bueno da frutos buenos; pero el rbol malo da frutos malos.
"Un rbol bueno no puede producir frutos malos, ni un rbol malo producir frutos buenos.
"Todo rbol que no da buen fruto es cortado y echado al fuego.
"As que, por sus frutos los conocern.
"No todo el que Me dice: 'Seor, Seor,' entrar en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de Mi Padre que est en los cielos.
"Muchos Me dirn en aquel da: 'Seor, Seor, no profetizamos en Tu nombre, y en Tu nombre echamos fuera demonios, y en Tu nombre hicimos muchos milagros?'
"Entonces les declarar: 'Jams los conoc; APARTENSE DE MI, LOS QUE PRACTICAN LA INIQUIDAD.'
"Por tanto, cualquiera que oye estas palabras Mas y las pone en prctica, ser semejante a un hombre sabio que edific su casa sobre la roca;
y cay la lluvia, vinieron los torrentes, soplaron los vientos y azotaron aquella casa; pero no se cay, porque haba sido fundada sobre la roca.
"Todo el que oye estas palabras Mas y no las pone en prctica, ser semejante a un hombre insensato que edific su casa sobre la arena;
y cay la lluvia, vinieron los torrentes, soplaron los vientos y azotaron aquella casa; y cay, y grande fue su destruccin."
Cuando Jess termin estas palabras, las multitudes se admiraban de Su enseanza;
porque les enseaba como Uno que tiene autoridad, y no como sus escribas.
Cuando Jess baj del monte, grandes multitudes Lo seguan.
Y se acerc un leproso y se postr ante El, diciendo: "Seor, si quieres, puedes limpiarme."
Extendiendo Jess la mano, lo toc, diciendo: "Quiero; s limpio." Y al instante qued limpio de su lepra.
Entonces Jess le dijo: "Mira, no se lo digas a nadie, sino ve, mustrate al sacerdote y presenta la ofrenda que orden Moiss, para que les sirva de testimonio a ellos."
Al entrar Jess en Capernam, se acerc un centurin y Le suplic:
"Seor, mi criado est postrado en casa, paraltico, sufriendo mucho."
Y Jess le dijo: "Yo ir y lo sanar."
Pero el centurin respondi: "Seor, no soy digno de que T entres bajo mi techo; solamente di la palabra y mi criado quedar sano.
"Porque yo tambin soy hombre bajo autoridad, con soldados a mis rdenes; y digo a ste: 'Ve,' y va; y al otro: 'Ven,' y viene; y a mi siervo: 'Haz esto,' y lo hace."
Al orlo Jess, se maravill y dijo a los que Lo seguan: "En verdad les digo que en Israel no he hallado en nadie una fe tan grande.
"Y les digo que vendrn muchos del oriente y del occidente, y se sentarn a la mesa con Abraham, Isaac y Jacob en el reino de los cielos.
"Pero los hijos del reino sern arrojados a las tinieblas de afuera; all ser el llanto y el crujir de dientes."
Entonces Jess dijo al centurin: "Vete; as como has credo, te sea hecho." Y el criado fue sanado en esa misma hora.
Cuando Jess lleg a casa de Pedro, vio a la suegra de ste que estaba en cama con fiebre.
Le toc la mano, y la fiebre la dej; y ella se levant y Le serva.
Y al atardecer, Le trajeron muchos endemoniados; y expuls a los espritus con Su palabra, y san a todos los que estaban enfermos,
para que se cumpliera lo que fue dicho por medio del profeta Isaas cuando dijo: "EL TOMO NUESTRAS FLAQUEZAS Y LLEVO NUESTRAS ENFERMEDADES."
Viendo Jess una multitud a Su alrededor, dio orden de pasar al otro lado del mar.
Y un escriba se acerc y Le dijo: "Maestro, Te seguir adondequiera que vayas."
Jess le respondi: "Las zorras tienen madrigueras (cuevas) y las aves del cielo nidos, pero el Hijo del Hombre no tiene dnde recostar la cabeza."
Otro de los discpulos Le dijo: "Seor, permteme que vaya primero y entierre a mi padre."
Pero Jess le contest: "Ven tras M, y deja que los muertos entierren a sus muertos."
Cuando entr Jess en la barca, Sus discpulos Lo siguieron.
Y de pronto se desat una gran tormenta en el mar de Galilea, de modo que las olas cubran la barca; pero Jess estaba dormido.
Llegndose a El, Lo despertaron, diciendo: "Seor, slvanos , que perecemos!"
Y El les contest: "Por qu tienen miedo, hombres de poca fe?" Entonces Jess se levant, reprendi a los vientos y al mar, y sobrevino una gran calma.
Los hombres se maravillaron, y decan: "Quin es Este, que aun los vientos y el mar Lo obedecen?"
Al llegar Jess al otro lado, a la tierra de los Gadarenos, fueron a Su encuentro dos endemoniados que salan de los sepulcros, violentos en extremo, de manera que nadie poda pasar por aquel camino.
Y gritaron: "Qu hay entre T y nosotros, Hijo de Dios? Has venido aqu para atormentarnos antes del tiempo (designado para el juicio)?"
A cierta distancia de ellos estaba paciendo una manada de muchos cerdos;
y los demonios Le rogaban: "Si vas a echarnos fuera, mndanos a la manada de cerdos."
"Vayan!" les dijo Jess. Y ellos salieron y entraron en los cerdos; y la manada entera se precipit por un despeadero al mar, y perecieron en las aguas.
Los que cuidaban la manada huyeron; y fueron a la ciudad y lo contaron todo, incluso lo de los endemoniados.
Y toda la ciudad sali al encuentro de Jess; y cuando Lo vieron, Le rogaron que se fuera de su regin.
Subiendo Jess en una barca, pas al otro lado del mar y lleg a Su ciudad.
Y Le trajeron un paraltico echado en una camilla; y Jess, viendo la fe de ellos, dijo al paraltico: "Anmate, hijo, tus pecados te son perdonados."
Y algunos de los escribas decan para s: "Este blasfema."
Jess, conociendo sus pensamientos, dijo: "Por qu piensan mal en sus corazones?
"Porque, qu es ms fcil, decir: 'Tus pecados te son perdonados,' o decir: 'Levntate, y anda'?
"Pues para que sepan que el Hijo del Hombre tiene autoridad en la tierra para perdonar pecados," entonces dijo al paraltico: "Levntate, toma tu camilla y vete a tu casa."
Y levantndose, el paraltico se fue a su casa.
Pero cuando las multitudes vieron esto, sintieron temor, y glorificaron a Dios, que haba dado tal poder (autoridad) a los hombres.
Cuando Jess se fue de all, vio a un hombre llamado Mateo, sentado en la oficina de los tributos, y le dijo: "Ven tras M!" Y levantndose, Lo sigui.
Y estando El sentado a la mesa en la casa, muchos recaudadores de impuestos y pecadores llegaron y se sentaron a la mesa con Jess y Sus discpulos.
Cuando los Fariseos vieron esto, dijeron a Sus discpulos: "Por qu come su Maestro con los recaudadores de impuestos y pecadores?"
Al or Jess esto, dijo: "Los que estn sanos no tienen necesidad de mdico, sino los que estn enfermos.
"Pero vayan, y aprendan lo que significa: 'MISERICORDIA QUIERO Y NO SACRIFICIO'; porque no he venido a llamar a justos, sino a pecadores."
Entonces los discpulos de Juan se acercaron a Jess, diciendo: "Por qu nosotros y los Fariseos ayunamos, pero Tus discpulos no ayunan?"
Y Jess les respondi: "Acaso los acompaantes del novio pueden estar de luto mientras el novio est con ellos? Pero vendrn das cuando el novio les ser quitado, y entonces ayunarn.
"Nadie pone un remiendo de tela nueva en un vestido viejo; porque el remiendo al encogerse tira del vestido y se produce una rotura peor.
"Y nadie echa vino nuevo en odres viejos, porque entonces los odres se revientan, el vino se derrama y los odres se pierden; sino que se echa vino nuevo en odres nuevos, y ambos se conservan."
Mientras Jess les deca estas cosas, vino un oficial de la sinagoga y se postr delante de El, diciendo: "Mi hija acaba de morir; pero ven y pon Tu mano sobre ella, y vivir."
Levantndose Jess, lo sigui, y tambin Sus discpulos.
Y una mujer que haba estado sufriendo de flujo de sangre por doce aos, se Le acerc por detrs y toc el borde de Su manto;
pues deca para s: "Si tan slo toco Su manto, sanar."
Pero Jess, volvindose y vindola, dijo: "Hija, ten nimo, tu fe te ha sanado." Y al instante la mujer qued sana.
Cuando Jess entr en la casa del oficial, y vio a los flautistas y al gento en ruidoso desorden,
les dijo: "Retrense, porque la nia no ha muerto, sino que est dormida." Y se burlaban de El.
Pero cuando haban echado fuera a la gente, El entr y la tom de la mano; y la nia se levant.
Y esta noticia (fama) se difundi por toda aquella tierra.
Al irse Jess de all, dos ciegos Lo siguieron, gritando: "Hijo de David, ten misericordia de nosotros!"
Despus de entrar en la casa, se acercaron a El los ciegos, y Jess les dijo: "Creen que puedo hacer esto?" "S, Seor," Le respondieron.
Entonces les toc los ojos, diciendo: "Hgase en ustedes segn su fe."
Y se les abrieron los ojos. Y Jess les advirti rigurosamente: "Miren que nadie lo sepa."
Pero ellos, en cuanto salieron, divulgaron Su fama por toda aquella tierra.
Al salir ellos de all, Le trajeron un mudo endemoniado.
Despus que el demonio haba sido expulsado, el mudo habl; y las multitudes se maravillaban, y decan: "Jams se ha visto cosa igual en Israel."
Pero los Fariseos decan: "El echa fuera los demonios por el prncipe de los demonios."
Jess recorra todas las ciudades y aldeas, enseando en las sinagogas de ellos, proclamando el evangelio del reino y sanando toda enfermedad y toda dolencia.
Y viendo las multitudes, tuvo compasin de ellas, porque estaban angustiadas y abatidas como ovejas que no tienen pastor.
Entonces dijo a Sus discpulos: "La cosecha es mucha, pero los obreros pocos.
"Por tanto, pidan al Seor de la cosecha que enve obreros a Su cosecha."
Llamando a Sus doce discpulos, Jess les dio poder (autoridad) sobre los espritus inmundos para expulsarlos y para sanar toda enfermedad y toda dolencia.
Los nombres de los doce apstoles son stos: primero, Simn, llamado Pedro, y Andrs su hermano; y Jacobo (Santiago), el hijo de Zebedeo, y Juan su hermano;
Felipe y Bartolom; Toms y Mateo, el recaudador de impuestos; Jacobo (Santiago), el hijo de Alfeo, y Tadeo;
Simn el Cananita (el Zelote), y Judas Iscariote, el que tambin Lo entreg.
A estos doce envi Jess despus de instruirlos, diciendo: "No vayan por el camino de los Gentiles ni entren en ninguna ciudad de los Samaritanos.
"Sino vayan ms bien a las ovejas perdidas de la casa de Israel.
"Y cuando vayan, prediquen diciendo: 'El reino de los cielos se ha acercado.'
"Sanen enfermos, resuciten muertos, limpien leprosos, expulsen demonios; de gracia recibieron, den de gracia.
"No se provean de oro, ni de plata, ni de cobre para llevar en sus cintos,
ni de alforja para el camino, ni de dos tnicas, ni de sandalias, ni de bordn; porque el obrero es digno de su sostn.
"En cualquier ciudad o aldea donde entren, averigen quin es digno en ella, y qudense all hasta que se marchen.
"Al entrar en la casa, denle su saludo de paz .
"Y si la casa es digna, que su saludo de paz venga sobre ella; pero si no es digna, que su saludo de paz se vuelva a ustedes.
"Cualquiera que no los reciba ni oiga sus palabras, al salir de esa casa o de esa ciudad, sacudan el polvo de sus pies.
"En verdad les digo que en el da del juicio ser ms tolerable el castigo para la tierra de Sodoma y Gomorra que para esa ciudad.
"Miren, Yo los envo como ovejas en medio de lobos; por tanto, sean astutos como las serpientes e inocentes como las palomas.
"Pero cudense de los hombres, porque los entregarn a los tribunales (sanedrines) y los azotarn en sus sinagogas;
y hasta sern llevados delante de gobernadores y reyes por Mi causa, como un testimonio a ellos y a los Gentiles.
"Pero cuando los entreguen, no se preocupen de cmo o qu hablarn; porque a esa hora se les dar lo que habrn de hablar.
"Porque no son ustedes los que hablan, sino el Espritu de su Padre que habla en ustedes.
"El hermano entregar a la muerte al hermano, y el padre al hijo; y los hijos se levantarn contra los padres, y les causarn la muerte.
"Y sern odiados de todos por causa de Mi nombre, pero el que persevere hasta el fin, se ser salvo.
"Pero cuando los persigan en esta ciudad, huyan a la otra; porque en verdad les digo, que no terminarn de recorrer las ciudades de Israel antes que venga el Hijo del Hombre.
"Un discpulo no est por encima del maestro, ni un siervo por encima de su seor.
"Le basta al discpulo llegar a ser como su maestro, y al siervo como su seor. Si al dueo de la casa lo han llamado Beelzeb, cunto ms a los de su casa!
"As que no les tengan miedo, porque nada hay encubierto que no haya de ser revelado, ni oculto que no haya de saberse.
"Lo que les digo en la oscuridad, hblenlo en la luz; y lo que oyen al odo, proclmenlo desde las azoteas.
"No teman a los que matan el cuerpo, pero no pueden matar el alma; ms bien teman a Aqul que puede hacer perecer tanto el alma como el cuerpo en el infierno.
"No se venden dos pajarillos por una monedita? Y sin embargo, ni uno de ellos caer a tierra sin permitirlo el Padre.
"Y hasta los cabellos de la cabeza de ustedes estn todos contados.
"As que no teman; ustedes valen ms que muchos pajarillos.
"Por tanto, todo el que Me confiese delante de los hombres, Yo tambin lo confesar delante de Mi Padre que est en los cielos.
"Pero cualquiera que Me niegue delante de los hombres, Yo tambin lo negar delante de Mi Padre que est en los cielos.
"No piensen que vine a traer paz a la tierra; no vine a traer paz, sino espada.
"Porque vine a PONER AL HOMBRE CONTRA SU PADRE, A LA HIJA CONTRA SU MADRE, Y A LA NUERA CONTRA SU SUEGRA;
y LOS ENEMIGOS DEL HOMBRE sern LOS DE SU MISMA CASA.
"El que ama al padre o a la madre ms que a M, no es digno de M; y el que ama al hijo o a la hija ms que a M, no es digno de M.
"Y el que no toma su cruz y sigue en pos de M, no es digno de M.
"El que ha hallado su vida, la perder; y el que ha perdido su vida por Mi causa, la hallar.
"El que los recibe a ustedes, Me recibe a M; y el que Me recibe a M, recibe al que Me envi.
"El que recibe a un profeta como profeta, recibir recompensa de profeta; y el que recibe a un justo como justo, recibir recompensa de justo.
"Y cualquiera que como discpulo d a beber aunque slo sea un vaso de agua fra a uno de estos pequeos, en verdad les digo que no perder su recompensa."
Y sucedi que cuando Jess termin de dar instrucciones a Sus doce discpulos, se fue de all a ensear y predicar en las ciudades de ellos.
Al or Juan en la crcel de las obras de Cristo (el Mesas), mand por medio de sus discpulos
a decir a Jess: "Eres T el que ha de venir, o esperaremos a otro?"
Jess les respondi: "Vayan y cuenten a Juan lo que oyen y ven:
los CIEGOS RECIBEN LA VISTA y los cojos andan, los leprosos quedan limpios, los sordos oyen, los muertos son resucitados y a los POBRES SE LES ANUNCIA EL EVANGELIO (LAS BUENAS NUEVAS).
"Y bienaventurado es el que no se escandaliza de M."
Mientras ellos (los discpulos de Juan) se iban, Jess comenz a hablar a las multitudes acerca de Juan: "Qu salieron a ver en el desierto? Una caa sacudida por el viento?
"Pero, qu salieron a ver? Un hombre vestido con ropas finas? Miren, los que usan ropas finas estn en los palacios de los reyes.
"Pero, qu salieron a ver? A un profeta? S, les digo, y uno que es ms que un profeta.
"Este es de quien est escrito: 'HE AQUI, YO ENVIO MI MENSAJERO DELANTE DE TI, QUIEN PREPARARA TU CAMINO DELANTE DE TI.'
"En verdad les digo que entre los nacidos de mujer no se ha levantado nadie mayor que Juan el Bautista; sin embargo, el ms pequeo en el reino de los cielos es mayor que l.
"Desde los das de Juan el Bautista hasta ahora, el reino de los cielos sufre violencia, y los violentos lo conquistan por la fuerza.
"Porque todos los profetas y la Ley profetizaron hasta Juan.
"Y si quieren aceptarlo, l es Elas, el que haba de venir.
"El que tiene odos, que oiga.
"Pero, con qu comparar a esta generacin? Es semejante a los muchachos que se sientan en las plazas, que dan voces a los otros,
y dicen: 'Les tocamos la flauta, y no bailaron; entonamos endechas (cantos fnebres), y no se lamentaron.'
"Porque vino Juan que no coma ni beba, y dicen: 'Tiene un demonio.'
"Vino el Hijo del Hombre, que come y bebe, y dicen: 'Miren, un hombre glotn y bebedor de vino, amigo de recaudadores de impuestos y de pecadores.' Pero la sabidura se justifica por sus hechos."
Entonces Jess comenz a reprender a las ciudades en las que haba hecho la mayora de Sus milagros, porque no se haban arrepentido:
"Ay de ti, Corazn! Ay de ti, Betsaida! Porque si los milagros que se hicieron en ustedes se hubieran hecho en Tiro y en Sidn, hace tiempo que se hubieran arrepentido en cilicio y ceniza.
"Por eso les digo que en el da del juicio ser ms tolerable el castigo para Tiro y Sidn que para ustedes.
"Y t, Capernam, acaso sers elevada hasta los cielos? Hasta el Hades (regin de los muertos) descenders! Porque si los milagros que se hicieron en ti se hubieran hecho en Sodoma, sta hubiera permanecido hasta hoy.
"Sin embargo, les digo que en el da del juicio ser ms tolerable el castigo para la tierra de Sodoma que para ti."
En aquel tiempo, Jess dijo: "Te alabo, Padre, Seor del cielo y de la tierra, porque ocultaste estas cosas a sabios e inteligentes, y las revelaste a los nios.
"S, Padre, porque as fue de Tu agrado.
"Todas las cosas Me han sido entregadas por Mi Padre; y nadie conoce al Hijo, sino el Padre, ni nadie conoce al Padre, sino el Hijo, y aqul a quien el Hijo se lo quiera revelar.
"Vengan a M, todos los que estn cansados y cargados, y Yo los har descansar.
"Tomen Mi yugo sobre ustedes y aprendan de M, que Yo soy manso y humilde de corazn, y HALLARAN DESCANSO PARA SUS ALMAS.
"Porque Mi yugo es fcil y Mi carga ligera."
Por aquel tiempo Jess pas por entre los sembrados en el da de reposo; Sus discpulos tuvieron hambre, y empezaron a arrancar espigas y a comer.
Cuando los Fariseos lo vieron, dijeron: "Mira, Tus discpulos hacen lo que no es lcito hacer en el da de reposo."
Pero El les contest: "No han ledo lo que hizo David cuando l y sus compaeros tuvieron hambre,
cmo entr en la casa de Dios y comieron los panes consagrados, que no les era lcito comer, ni a l ni a los que estaban con l, sino slo a los sacerdotes?
"O no han ledo en la Ley, que en los das de reposo los sacerdotes en el templo profanan el da de reposo y estn sin culpa?
"Pues les digo que algo mayor que el templo est aqu.
"Pero si ustedes hubieran sabido lo que esto significa: 'MISERICORDIA (COMPASION) QUIERO Y NO SACRIFICIO,' no hubieran condenado a los inocentes.
"Porque el Hijo del Hombre es Seor del da de reposo."
Pasando de all, entr en la sinagoga de ellos.
Y all estaba un hombre que tena una mano seca (paralizada). Y para poder acusar a Jess, le preguntaron: "Es lcito sanar en el da de reposo?"
Y El les respondi: "Qu hombre habr de ustedes que tenga una sola oveja, si sta se le cae en un hoyo en el da de reposo, no le echa mano y la saca?
"Pues, cunto ms vale un hombre que una oveja! Por tanto, es lcito hacer bien en el da de reposo."
Entonces Jess dijo al hombre: "Extiende tu mano." Y l la extendi, y le fue restaurada, sana como la otra.
Pero cuando los Fariseos salieron, hicieron planes contra El, para ver cmo Lo podran destruir.
Pero Jess, sabindolo, se retir de all. Y muchos Lo siguieron, y los san a todos.
Y les advirti que no revelaran quin era El;
para que se cumpliera lo que fue dicho por medio del profeta Isaas, cuando dijo:
"ESTE ES MI SIERVO, A QUIEN HE ESCOGIDO; MI AMADO EN QUIEN SE AGRADA MI ALMA; SOBRE EL PONDRE MI ESPIRITU, Y A LAS NACIONES (LOS GENTILES) PROCLAMARA JUSTICIA.
"NO CONTENDERA, NI GRITARA, NI HABRA QUIEN EN LAS CALLES OIGA SU VOZ.
"NO QUEBRARA LA CAA CASCADA, NI APAGARA LA MECHA QUE HUMEA, HASTA QUE LLEVE A LA VICTORIA LA JUSTICIA.
"Y EN SU NOMBRE LAS NACIONES (LOS GENTILES) PONDRAN SU ESPERANZA."
Entonces trajeron a Jess un endemoniado ciego y mudo, y lo san, de manera que el mudo hablaba y vea.
Todas las multitudes estaban asombradas, y decan: "Acaso no es ste el Hijo de David?"
Pero cuando los Fariseos lo oyeron, dijeron: "Este no expulsa los demonios sino por Beelzeb, el prncipe de los demonios."
Conociendo Jess sus pensamientos, les dijo: "Todo reino dividido contra s mismo es asolado, y toda ciudad o casa dividida contra s misma no se mantendr en pie.
"Si Satans expulsa a Satans, est dividido contra s mismo; cmo puede entonces mantenerse en pie su reino?
"Y si Yo expulso los demonios por Beelzeb, por quin los expulsan los hijos de ustedes? Por tanto, ellos sern sus jueces.
"Pero si Yo expulso los demonios por el Espritu de Dios, entonces el reino de Dios ha llegado a ustedes.
"O cmo puede alguien entrar en la casa de un hombre fuerte y saquear sus bienes, si primero no lo ata? Y entonces saquear su casa.
"El que no est a favor Mo, est contra M; y el que no recoge a Mi lado, desparrama.
"Por eso les digo, que todo pecado y blasfemia ser perdonado a los hombres, pero la blasfemia contra el Espritu (Santo) no ser perdonada.
"Y a cualquiera que diga una palabra contra el Hijo del Hombre, se le perdonar; pero al que hable contra el Espritu Santo, no se le perdonar ni en este siglo ni en el venidero.
"O hagan ustedes bueno el rbol y bueno su fruto, o hagan malo el rbol y malo su fruto; porque por el fruto se conoce el rbol.
"Camada de vboras! Cmo pueden hablar cosas buenas siendo malos? Porque de la abundancia del corazn habla la boca.
"El hombre bueno de su buen tesoro saca cosas buenas; y el hombre malo de su mal tesoro saca cosas malas.
"Pero Yo les digo que de toda palabra vana que hablen los hombres, darn cuenta de ella en el da del juicio.
"Porque por tus palabras sers justificado, y por tus palabras sers condenado."
Entonces algunos de los escribas y Fariseos dijeron a Jess: "Maestro, queremos ver una seal (un milagro) de parte Tuya."
Pero El respondi: "Una generacin perversa y adltera demanda seal, y ninguna seal (ningn milagro) se le dar, sino la seal de Jons el profeta;
porque como ESTUVO JONAS EN EL VIENTRE DEL MONSTRUO MARINO TRES DIAS Y TRES NOCHES, as estar el Hijo del Hombre tres das y tres noches en el corazn de la tierra.
"Los hombres de Nnive se levantarn con esta generacin en el juicio y la condenarn, porque ellos se arrepintieron con la predicacin de Jons; y miren, algo ms grande que Jons est aqu.
"La Reina del Sur se levantar con esta generacin en el juicio y la condenar, porque ella vino desde los confines de la tierra para or la sabidura de Salomn; y miren, algo ms grande que Salomn est aqu.
"Cuando el espritu inmundo sale del hombre, pasa por lugares ridos buscando descanso y no lo halla.
"Entonces dice: 'Volver a mi casa de donde sal'; y cuando llega, la encuentra desocupada, barrida y arreglada.
"Entonces va, y toma consigo otros siete espritus ms depravados que l, y entrando, moran all; y el estado final de aquel hombre resulta peor que el primero. As ser tambin con esta generacin perversa."
Mientras Jess an estaba hablando a la multitud, Su madre y Sus hermanos estaban afuera, deseando hablar con El.
Y alguien Le dijo: "Tu madre y Tus hermanos estn afuera y Te quieren hablar."
Pero Jess respondi al que Le inform: "Quin es Mi madre, y quines son Mis hermanos?"
Y extendiendo la mano hacia Sus discpulos, dijo: "Miren, aqu estn Mi madre y Mis hermanos!
"Porque cualquiera que hace la voluntad de Mi Padre que est en los cielos, se es Mi hermano y Mi hermana y Mi madre."
Ese mismo da sali Jess de la casa y se sent a la orilla del mar.
Y se congregaron junto a El grandes multitudes, por lo que subi a una barca y se sent; y toda la multitud estaba de pie en la playa.
Y les habl muchas cosas en parbolas, diciendo: "El sembrador sali a sembrar;
y al sembrar, parte de la semilla cay junto al camino, y vinieron las aves y se la comieron.
"Otra parte cay en pedregales donde no tena mucha tierra; y enseguida brot porque no tena profundidad de tierra;
pero cuando sali el sol, se quem; y porque no tena raz, se sec.
"Otra parte cay entre espinos; y los espinos crecieron y la ahogaron.
"Y otra parte cay en tierra buena y dio fruto, algunas semillas a ciento por uno, otras a sesenta y otras a treinta.
"El que tiene odos, que oiga."
Y acercndose los discpulos, dijeron a Jess: "Por qu les hablas en parbolas?"
Jess les respondi: "Porque a ustedes se les ha concedido conocer los misterios del reino de los cielos, pero a ellos no se les ha concedido.
"Porque a cualquiera que tiene, se le dar ms, y tendr en abundancia; pero a cualquiera que no tiene, aun lo que tiene se le quitar.
"Por eso les hablo en parbolas; porque viendo no ven, y oyendo no oyen ni entienden.
"Y en ellos se cumple la profeca de Isaas que dice: 'AL OIR, USTEDES OIRAN, PERO NO ENTENDERAN; Y VIENDO VERAN, PERO NO PERCIBIRAN;
PORQUE EL CORAZON DE ESTE PUEBLO SE HA VUELTO INSENSIBLE, Y CON DIFICULTAD OYEN CON SUS OIDOS; Y HAN CERRADO SUS OJOS; DE OTRO MODO, VERIAN CON LOS OJOS, OIRIAN CON LOS OIDOS, Y ENTENDERIAN CON EL CORAZON, Y SE CONVERTIRIAN, Y YO LOS SANARIA.'
"Pero dichosos los ojos de ustedes, porque ven, y sus odos, porque oyen.
"Porque en verdad les digo que muchos profetas y justos desearon ver lo que ustedes ven, y no lo vieron; y or lo que ustedes oyen, y no lo oyeron.
"Ustedes, pues, escuchen la parbola del sembrador.
"A todo el que oye la palabra del reino y no la entiende, el maligno viene y arrebata lo que fue sembrado en su corazn. Este es aqul en quien se sembr la semilla junto al camino.
"Y aqul en quien se sembr la semilla en pedregales, ste es el que oye la palabra y enseguida la recibe con gozo;
pero no tiene raz profunda en s mismo, sino que slo es temporal, y cuando por causa de la palabra viene la afliccin o la persecucin, enseguida se aparta de ella.
"Y aqul en quien se sembr la semilla entre espinos, ste es el que oye la palabra, pero las preocupaciones del mundo y el engao de las riquezas ahogan la palabra, y se queda sin fruto.
"Pero aqul en quien se sembr la semilla en tierra buena, ste es el que oye la palabra y la entiende; ste s da fruto y produce, uno a ciento, otro a sesenta y otro a treinta por uno."
Jess les cont otra parbola: "El reino de los cielos puede compararse a un hombre que sembr buena semilla en su campo.
"Pero mientras los hombres dorman, vino su enemigo y sembr cizaa entre el trigo, y se fue.
"Cuando el trigo brot y produjo grano, entonces apareci tambin la cizaa.
"Y los siervos del dueo fueron y le dijeron: 'Seor, no sembr usted buena semilla en su campo? Cmo, pues, tiene cizaa?'
"El les dijo: 'Un enemigo ha hecho esto.' Y los siervos le dijeron: 'Quiere, usted, que vayamos y la recojamos?'
"Pero l dijo: 'No, no sea que al recoger la cizaa, arranquen el trigo junto con ella.
'Dejen que ambos crezcan juntos hasta la cosecha; y al tiempo de la cosecha dir a los segadores: "Recojan primero la cizaa y tenla en manojos para quemarla, pero el trigo recjanlo en mi granero."'"
Otra parbola les cont Jess: "El reino de los cielos es semejante a un grano de mostaza, que un hombre tom y sembr en su campo,
y que de todas las semillas es la ms pequea; pero cuando ha crecido, es la mayor de las hortalizas, y se hace rbol, de modo que LAS AVES DEL CIELO vienen y ANIDAN EN SUS RAMAS."
Les dijo otra parbola: "El reino de los cielos es semejante a la levadura que una mujer tom y escondi en tres medidas (39 litros) de harina hasta que todo qued fermentado."
Todo esto habl Jess en parbolas a las multitudes, y nada les hablaba sin parbola,
para que se cumpliera lo que fue dicho por medio del profeta, cuando dijo: "ABRIRE MI BOCA EN PARABOLAS; HABLARE DE COSAS OCULTAS DESDE LA FUNDACION DEL MUNDO."
Entonces Jess dej a la multitud y entr en la casa. Y se acercaron Sus discpulos, diciendo: "Explcanos la parbola de la cizaa del campo."
Jess les respondi: "El que siembra la buena semilla es el Hijo del Hombre,
y el campo es el mundo; la buena semilla son los hijos del reino, y la cizaa son los hijos del maligno;
el enemigo que la sembr es el diablo, la siega es el fin del mundo, y los segadores son los ngeles.
"Por tanto, as como la cizaa se recoge y se quema en el fuego, de la misma manera ser en el fin del mundo.
"El Hijo del Hombre enviar a Sus ngeles, y recogern de Su reino a todos los que son piedra de tropiezo y a los que hacen iniquidad;
y los echarn en el horno de fuego; all ser el llanto y el crujir de dientes.
"Entonces LOS JUSTOS RESPLANDECERAN COMO EL SOL en el reino de su Padre. El que tiene odos, que oiga.
"El reino de los cielos es semejante a un tesoro escondido en el campo, que al encontrarlo un hombre, lo vuelve a esconder, y de alegra por ello, va, vende todo lo que tiene y compra aquel campo.
"El reino de los cielos tambin es semejante a un mercader que busca perlas finas,
y al encontrar una perla de gran valor, fue y vendi todo lo que tena y la compr.
"El reino de los cielos tambin es semejante a una red barredera que se ech en el mar, y recogi peces de toda clase.
"Cuando se llen, la sacaron a la playa; y se sentaron y recogieron los peces buenos en canastas, pero echaron fuera los malos.
"As ser en el fin del mundo; los ngeles saldrn, y sacarn a los malos de entre los justos,
y los arrojarn en el horno de fuego; all ser el llanto y el crujir de dientes.
"Han entendido ustedes todas estas cosas?" "S," Le dijeron ellos.
Entonces Jess les dijo: "Por eso todo escriba que se ha convertido en un discpulo del reino de los cielos es semejante al dueo de casa que saca de su tesoro cosas nuevas y cosas viejas."
Sucedi que cuando Jess termin estas parbolas, se fue de all.
Y llegando a Su pueblo, les enseaba en la sinagoga de ellos, de tal manera que se maravillaban y decan: "Dnde obtuvo Este tal sabidura y estos poderes milagrosos?
"No es Este el Hijo del carpintero? No se llama Su madre Mara, y Sus hermanos Jacobo (Santiago), Jos, Simn y Judas?
"No estn todas Sus hermanas con nosotros? Dnde, pues, obtuvo Este todas estas cosas?"
Y se escandalizaban a causa de El. Pero Jess les dijo: "No hay profeta sin honra, sino en su propia tierra y en su casa."
Y no hizo muchos milagros all a causa de la incredulidad de ellos.
Por aquel tiempo, Herodes (Antipas, hijo de Herodes el Grande) el tetrarca (gobernador de Galilea) oy la fama de Jess,
y dijo a sus sirvientes: "Este es Juan el Bautista. El ha resucitado de entre los muertos, y por eso es que poderes milagrosos actan en l."
Porque antes Herodes (Antipas) haba prendido a Juan, y lo haba atado y puesto en la crcel por causa de Herodas, mujer de su hermano Felipe;
porque Juan le deca: "No te es lcito tenerla."
Y aunque Herodes (Antipas) quera matarlo, tena miedo al pueblo, porque consideraban a Juan como un profeta.
Pero cuando lleg el cumpleaos de Herodes (Antipas), la hija de Herodas (Salom) danz ante ellos y agrad a Herodes (Antipas).
Por lo cual le prometi con juramento darle lo que ella pidiera.
Ella, instigada por su madre, dijo: "Dame aqu, en una bandeja la cabeza de Juan el Bautista."
Y aunque el rey se entristeci, a causa de sus juramentos y de sus invitados, orden que se la dieran;
y mand decapitar a Juan en la crcel.
Trajeron su cabeza en una bandeja y se la dieron a la muchacha (Salom), y ella se la llev a su madre (Herodas).
Los discpulos de Juan llegaron y recogieron el cuerpo y lo sepultaron; y fueron y se lo comunicaron a Jess.
Al or esto, Jess se fue de all en una barca, solo, a un lugar desierto; y cuando las multitudes lo supieron, Lo siguieron a pie desde las ciudades.
Cuando Jess desembarc, vio una gran multitud, y tuvo compasin de ellos y san a sus enfermos.
Al atardecer se acercaron los discpulos, diciendo: "El lugar est desierto y la hora ya es avanzada; despide, pues, a las multitudes para que vayan a las aldeas y se compren alimentos."
Pero Jess les dijo: "No hay necesidad de que se vayan; denles ustedes de comer."
Entonces ellos dijeron: "No tenemos aqu ms que cinco panes y dos peces."
"Traigan ac los panes y los peces," les dijo.
Y ordenando a la muchedumbre que se sentara sobre la hierba, Jess tom los cinco panes y los dos peces, y levantando los ojos al cielo, bendijo los alimentos . Despus parti los panes y se los dio a los discpulos y los discpulos a la multit
Todos comieron y se saciaron; y recogieron lo que sobr de los pedazos: doce cestas llenas.
Y los que comieron fueron unos 5,000 hombres, sin contar las mujeres y los nios.
Enseguida Jess hizo que los discpulos subieran a la barca y fueran delante de El a la otra orilla, mientras El despeda a la multitud.
Despus de despedir a la multitud, subi al monte a solas para orar; y al anochecer, estaba all solo.
Pero la barca ya estaba muy lejos de tierra, y era azotada por las olas, porque el viento era contrario.
A la cuarta vigilia de la noche (3 a 6 a.m.), Jess vino a ellos andando sobre el mar.
Y los discpulos, al ver a Jess andar sobre el mar, se turbaron, y decan: "Es un fantasma!" Y de miedo, se pusieron a gritar.
Pero enseguida Jess les dijo: "Tengan nimo, soy Yo; no teman."
Y Pedro Le respondi: "Seor, si eres T, mndame que vaya a Ti sobre las aguas."
"Ven," le dijo Jess. Y descendiendo Pedro de la barca, camin sobre las aguas, y fue hacia Jess.
Pero viendo la fuerza del viento tuvo miedo, y empezando a hundirse grit: "Seor, slvame!"
Al instante Jess, extendiendo la mano, lo sostuvo y le dijo: "Hombre de poca fe, por qu dudaste?"
Cuando ellos subieron a la barca, el viento se calm.
Entonces los que estaban en la barca Lo adoraron, diciendo: "En verdad eres Hijo de Dios."
Terminada la travesa, bajaron a tierra en Genesaret.
Y cuando los hombres de aquel lugar reconocieron a Jess, enviaron a decirlo por toda aquella regin de alrededor y Le trajeron todos los que tenan algn mal.
Y Le rogaban que les dejara tocar siquiera el borde de Su manto; y todos los que lo tocaban quedaban curados.
Entonces se acercaron a Jess algunos escribas y Fariseos de Jerusaln, diciendo:
"Por qu Tus discpulos quebrantan la tradicin de los ancianos? Pues no se lavan las manos cuando comen pan."
Jess les pregunt: "Por qu tambin quebrantan ustedes el mandamiento de Dios a causa de su tradicin?"
"Porque Dios dijo: 'HONRA A tu PADRE Y A tu MADRE,' y: 'QUIEN HABLE MAL DE su PADRE O DE su MADRE, QUE MUERA.'
"Pero ustedes dicen: 'Cualquiera que diga a su padre o a su madre: "Es ofrenda a Dios todo lo mo con que pudieras ser ayudado,"
no necesitar ms honrar a su padre o a su madre.' Y as ustedes invalidaron la palabra de Dios por causa de su tradicin.
"Hipcritas! Bien profetiz Isaas de ustedes cuando dijo:
'ESTE PUEBLO CON LOS LABIOS ME HONRA, PERO SU CORAZON ESTA MUY LEJOS DE MI.
'PUES EN VANO ME RINDEN CULTO, ENSEANDO COMO DOCTRINAS PRECEPTOS DE HOMBRES.'"
Llamando junto a El a la multitud, Jess les dijo: "Oigan y entiendan:
no es lo que entra en la boca lo que contamina al hombre; sino lo que sale de la boca, eso es lo que contamina al hombre."
Entonces, acercndose los discpulos, Le dijeron: "Sabes que los Fariseos se escandalizaron cuando oyeron Tus palabras?"
Pero El contest: "Toda planta que Mi Padre celestial no haya plantado, ser desarraigada.
"Djenlos; son ciegos guas de ciegos. Y si un ciego gua a otro ciego, ambos caern en el hoyo."
Entonces Pedro dijo a Jess: "Explcanos la parbola."
Jess les dijo: "Tambin estn ustedes an faltos de entendimiento?
"No entienden que todo lo que entra en la boca va al estmago y luego se elimina?
"Pero lo que sale de la boca proviene del corazn, y eso es lo que contamina al hombre.
"Porque del corazn provienen malos pensamientos, homicidios, adulterios, fornicaciones, robos, falsos testimonios y calumnias.
"Estas cosas son las que contaminan al hombre; pero comer sin lavarse las manos no contamina al hombre."
Saliendo Jess de all, se retir a la regin de Tiro y de Sidn.
Entonces una mujer Cananea que haba salido de aquella regin, comenz a gritar: "Seor, Hijo de David, ten misericordia de m; mi hija est terriblemente endemoniada."
Pero El no le contest nada. Y acercndose Sus discpulos, Le rogaban: "Atindela, pues viene gritando tras nosotros."
Y Jess respondi: "No he sido enviado sino a las ovejas perdidas de la casa de Israel."
Pero acercndose ella, se postr ante El, diciendo: "Seor, aydame!"
Y El le dijo: "No est bien tomar el pan de los hijos, y echrselo a los perrillos."
Ella respondi: "S, Seor; pero tambin los perrillos comen de las migajas que caen de la mesa de sus amos."
Entonces Jess le dijo: "Oh mujer, grande es tu fe; que te suceda como deseas." Y su hija qued sana desde aquel momento.
Pasando Jess de all, vino junto al mar de Galilea, y subiendo al monte, se sent all.
Y vinieron a El grandes multitudes trayendo consigo cojos, lisiados, ciegos, mudos y muchos otros enfermos y los pusieron a Sus pies y El los san;
de modo que la muchedumbre se maravill al ver que los mudos hablaban, los lisiados quedaban restaurados, los cojos caminaban y los ciegos vean; y glorificaron al Dios de Israel.
Entonces Jess, llamando junto a El a Sus discpulos, les dijo: "Tengo compasin de la multitud, porque ya hace tres das que estn aqu y no tienen qu comer; y no quiero despedirlos sin comer, no sea que desfallezcan en el camino."
Y los discpulos Le dijeron: "Dnde podramos conseguir en el desierto tantos panes para saciar a una multitud tan grande?"
"Cuntos panes tienen?" les pregunt Jess. Ellos respondieron: "Siete, y unos pocos pececillos."
Y El mand a la multitud que se sentara en el suelo;
tom los siete panes y los peces, y despus de dar gracias, los parti y empez a darlos a los discpulos, y los discpulos a las multitudes.
Comieron todos y se saciaron; y recogieron de lo que sobr de los pedazos, siete canastas llenas.
Los que comieron fueron 4,000 hombres, sin contar las mujeres y los nios.
Despus de despedir a la muchedumbre, subi a la barca y se fue a la regin de Magadn.
Entonces los Fariseos y los Saduceos se acercaron, y poniendo a prueba a Jess, Le pidieron que les mostrara una seal (un milagro) del cielo.
Pero El les dijo: "Al caer la tarde ustedes dicen: 'Har buen tiempo, porque el cielo est rojizo.'
"Y por la maana: 'Hoy habr tempestad, porque el cielo est rojizo y amenazador.' Saben ustedes discernir el aspecto del cielo, pero no pueden discernir las seales de los tiempos?
"Una generacin perversa y adltera busca una seal (un milagro), y no se le dar seal, sino la seal de Jons." Y dejndolos, se fue.
Los discpulos, al pasar al otro lado, se haban olvidado de tomar panes.
Entonces Jess les dijo: "Estn atentos y cudense de la levadura de los Fariseos y Saduceos."
Y ellos discutan entre s, diciendo: "Lo dice porque no tomamos panes."
Pero Jess, dndose cuenta, dijo: "Hombres de poca fe, por qu discuten entre ustedes que no tienen pan?
"Todava no entienden ni recuerdan los cinco panes para los cinco mil, y cuntas cestas recogieron?
"Ni los siete panes para los cuatro mil, y cuntas canastas recogieron?
"Cmo es que no entienden que no les habl de los panes? Pero cudense de la levadura de los Fariseos y Saduceos."
Entonces entendieron que El no les haba dicho que se cuidaran de la levadura de los panes, sino de la enseanza de los Fariseos y Saduceos.
Cuando Jess lleg a la regin de Cesarea de Filipo, pregunt a Sus discpulos: "Quin dicen los hombres que es el Hijo del Hombre?"
Y ellos respondieron: "Unos, Juan el Bautista; y otros, Elas; pero otros, Jeremas o alguno de los profetas."
"Y ustedes, quin dicen que soy Yo?" les pregunt Jess.
Simn Pedro respondi: "T eres el Cristo (el Mesas), el Hijo del Dios viviente."
Entonces Jess le dijo: "Bienaventurado eres, Simn, hijo de Jons, porque esto no te lo revel carne ni sangre, sino Mi Padre que est en los cielos.
"Yo tambin te digo que t eres Pedro, y sobre esta roca edificar Mi iglesia; y las Puertas del Hades (los poderes de la muerte) no prevalecern contra ella.
"Yo te dar las llaves del reino de los cielos; y lo que ates en la tierra, ser atado en los cielos; y lo que desates en la tierra, ser desatado en los cielos."
Entonces orden a los discpulos que a nadie dijeran que El era el Cristo (el Mesas).
Desde entonces Jesucristo comenz a declarar a Sus discpulos que deba ir a Jerusaln y sufrir muchas cosas de parte de los ancianos, de los principales sacerdotes y de los escribas, y ser muerto, y resucitar al tercer da.
Tomando aparte a Jess, Pedro Lo reprendi: "No lo permita Dios, Seor! Eso nunca Te acontecer."
Pero volvindose El, dijo a Pedro: "Qutate de delante de M, Satans! Me eres piedra de tropiezo; porque no ests pensando en las cosas de Dios, sino en las de los hombres."
Entonces Jess dijo a Sus discpulos: "Si alguien quiere venir en pos de M, niguese a s mismo, tome su cruz y que Me siga.
"Porque el que quiera salvar su vida (su alma), la perder; pero el que pierda su vida (su alma) por causa de M, la hallar.
"Pues qu provecho obtendr un hombre si gana el mundo entero, pero pierde su alma? O qu dar un hombre a cambio de su alma?
"Porque el Hijo del Hombre ha de venir en la gloria de Su Padre con Sus ngeles, y ENTONCES RECOMPENSARA A CADA UNO SEGUN SU CONDUCTA.
"En verdad les digo que hay algunos de los que estn aqu que no probarn la muerte hasta que vean al Hijo del Hombre venir en Su reino."
Seis das despus, Jess tom con El a Pedro, a Jacobo (Santiago) y a Juan su hermano, y los llev aparte a un monte alto.
Delante de ellos se transfigur; y Su rostro resplandeci como el sol y Sus vestiduras se volvieron blancas como la luz.
En esto, se les aparecieron Moiss y Elas hablando con El.
Entonces Pedro dijo a Jess: "Seor, bueno es que estemos aqu; si quieres, har aqu tres enramadas, una para Ti, otra para Moiss y otra para Elas."
Mientras estaba an hablando, una nube luminosa los cubri; y una voz sali de la nube, diciendo: "Este es Mi Hijo amado en quien Yo estoy complacido; iganlo a El."
Cuando los discpulos oyeron esto, cayeron sobre sus rostros y tuvieron gran temor.
Entonces Jess se les acerc, y tocndolos, dijo: "Levntense y no teman."
Y cuando alzaron sus ojos no vieron a nadie, sino a Jess solo.
Mientras descendan del monte, Jess les orden: "No cuenten a nadie la visin hasta que el Hijo del Hombre haya resucitado de entre los muertos."
Los discpulos entonces Le preguntaron: "Por qu, pues, dicen los escribas que Elas debe venir primero?"
Respondi Jess: "Elas ciertamente viene, y restaurar todas las cosas;
pero Yo les digo que Elas ya vino y no lo reconocieron, sino que le hicieron todo lo que quisieron. As tambin el Hijo del Hombre va a padecer a manos de ellos."
Entonces los discpulos entendieron que El les haba hablado de Juan el Bautista.
Cuando llegaron a la multitud, se acerc a Jess un hombre, que arrodillndose delante de El, dijo:
"Seor, ten misericordia de mi hijo, porque es epilptico y sufre terriblemente, porque muchas veces cae en el fuego y muchas en el agua.
"Lo traje a Tus discpulos y ellos no pudieron curarlo."
Jess respondi: "Oh generacin incrdula y perversa! Hasta cundo estar con ustedes? Hasta cundo tendr que soportarlos? Triganmelo ac."
Jess lo reprendi y el demonio sali de l, y el muchacho qued curado desde aquel momento.
Entonces los discpulos, llegndose a Jess en privado, dijeron: "Por qu nosotros no pudimos expulsarlo?"
Y El les dijo: "Por la poca fe de ustedes; porque en verdad les digo que si tienen fe como un grano de mostaza, dirn a este monte: 'Psate de aqu all,' y se pasar; y nada les ser imposible.
"Pero esta clase no sale sino con oracin y ayuno."
Mientras andaban juntos por Galilea, Jess les dijo: "El Hijo del Hombre va a ser entregado en manos de los hombres.
Lo matarn, y al tercer da resucitar." Y ellos se entristecieron mucho.
Cuando llegaron a Capernam, se acercaron a Pedro los que cobraban las dos dracmas (salario de dos das) del impuesto del templo y dijeron: "No paga su maestro el impuesto del templo?"
"S," contest Pedro. Y cuando l lleg a casa, Jess se le anticip, diciendo: "Qu te parece, Simn? De quines cobran tributos o impuestos los reyes de la tierra, de sus hijos o de los extraos?"
"De los extraos," respondi Pedro. "Entonces los hijos estn exentos," le dijo Jess.
"Sin embargo, para que no los escandalicemos, ve al mar, echa el anzuelo, y toma el primer pez que salga; y cuando le abras la boca hallars un siclo (salario de cuatro das); tmalo y dselo por ti y por M."
En aquel momento se acercaron los discpulos a Jess, diciendo: "Quin es el mayor en el reino de los cielos?"
El, llamando a un nio, lo puso en medio de ellos,
y dijo: "En verdad les digo que si no se convierten y se hacen como nios, no entrarn en el reino de los cielos.
"As pues, cualquiera que se humille como este nio, se es el mayor en el reino de los cielos.
"Y el que reciba a un nio como ste en Mi nombre, Me recibe a M.
"Pero al que haga pecar a uno de estos pequeitos que creen en M, mejor le sera que le colgaran al cuello una piedra de molino de las que mueve un asno, y que se ahogara en lo profundo del mar.
"Ay del mundo por sus piedras de tropiezo! Porque es inevitable que vengan piedras de tropiezo; pero ay de aquel hombre por quien viene el tropiezo!
"Si tu mano o tu pie te hace pecar, crtalo y tralo. Es mejor que entres en la vida manco o cojo, que teniendo dos manos y dos pies, ser echado en el fuego eterno.
"Y si tu ojo te hace pecar, arrncalo y tralo. Es mejor que entres en la vida con un solo ojo, que teniendo dos ojos, ser echado en el infierno de fuego.
"Miren que no desprecien a uno de estos pequeitos, porque les digo que sus ngeles en los cielos contemplan siempre el rostro de Mi Padre que est en los cielos.
"Porque el Hijo del Hombre ha venido a salvar lo que se haba perdido.
"Qu les parece? Si un hombre tiene cien ovejas y una de ellas se ha descarriado, no deja las noventa y nueve en los montes, y va en busca de la descarriada?
"Y si sucede que la halla, en verdad les digo que se regocija ms por sta que por las noventa y nueve que no se han descarriado.
"As, no es la voluntad del Padre que est en los cielos que se pierda uno de estos pequeitos.
"Si tu hermano peca, ve y reprndelo a solas; si te escucha, has ganado a tu hermano.
"Pero si no te escucha, lleva contigo a uno o a dos ms, para que TODA PALABRA SEA CONFIRMADA POR BOCA DE DOS O TRES TESTIGOS.
"Y si rehsa escucharlos, dilo a la iglesia; y si tambin rehsa escuchar a la iglesia, sea para ti como el Gentil (el pagano) y el recaudador de impuestos.
"En verdad les digo, que todo lo que ustedes aten en la tierra, ser atado en el cielo; y todo lo que desaten en la tierra, ser desatado en el cielo.
"Adems les digo, que si dos de ustedes se ponen de acuerdo sobre cualquier cosa que pidan aqu en la tierra, les ser hecho por Mi Padre que est en los cielos.
"Porque donde estn dos o tres reunidos en Mi nombre, all estoy Yo en medio de ellos."
Entonces acercndose Pedro, pregunt a Jess: "Seor, cuntas veces pecar mi hermano contra m que yo haya de perdonarlo? Hasta siete veces?"
Jess le contest: "No te digo hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete.
"Por eso, el reino de los cielos puede compararse a cierto rey que quiso ajustar cuentas con sus siervos.
"Al comenzar a ajustarlas, le fue presentado uno que le deba 10,000 talentos (216 toneladas de plata).
"Pero no teniendo l con qu pagar, su seor orden que lo vendieran, junto con su mujer e hijos y todo cuanto posea, y as pagara la deuda.
"Entonces el siervo cay postrado ante l, diciendo: 'Tenga paciencia conmigo y todo se lo pagar.'
"Y el seor de aquel siervo tuvo compasin, lo solt y le perdon la deuda.
"Pero al salir aquel siervo, encontr a uno de sus consiervos que le deba 100 denarios (salario de 100 das), y echndole mano, lo ahogaba, diciendo: 'Paga lo que debes.'
"Entonces su consiervo, cayendo a sus pies, le suplicaba: 'Ten paciencia conmigo y te pagar.'
"Sin embargo, l no quiso, sino que fue y lo ech en la crcel hasta que pagara lo que deba.
"As que cuando sus consiervos vieron lo que haba pasado, se entristecieron mucho, y fueron y contaron a su seor todo lo que haba sucedido.
"Entonces, llamando al siervo, su seor le dijo: 'Siervo malvado, te perdon toda aquella deuda porque me suplicaste.
'No deberas t tambin haberte compadecido de tu consiervo, as como yo me compadec de ti?'
"Y enfurecido su seor, lo entreg a los verdugos hasta que pagara todo lo que le deba.
"As tambin Mi Padre celestial har con ustedes, si no perdonan de corazn cada uno a su hermano."
Cuando Jess termin estas palabras, parti de Galilea y se fue a la regin de Judea, al otro lado del Jordn;
y grandes multitudes siguieron a Jess, y los san all.
Y se acercaron a El algunos Fariseos para ponerlo a prueba, diciendo: "Le est permitido a un hombre divorciarse de su mujer por cualquier motivo?"
Jess les respondi: "No han ledo que Aqul que los cre, desde el principio LOS HIZO VARON Y HEMBRA,
y dijo: 'POR ESTA RAZON EL HOMBRE DEJARA A su PADRE Y A su MADRE Y SE UNIRA A SU MUJER, Y LOS DOS SERAN UNA SOLA CARNE'?
"As que ya no son dos, sino una sola carne. Por tanto, lo que Dios ha unido, ningn hombre lo separe."
Ellos Le dijeron: "Entonces, por qu mand Moiss DARLE CARTA DE DIVORCIO Y REPUDIARLA?"
El les contest: "Por la dureza de su corazn Moiss les permiti a ustedes divorciarse de sus mujeres; pero no ha sido as desde el principio.
"Pero Yo les digo que cualquiera que se divorcie de su mujer, salvo por infidelidad, y se case con otra, comete adulterio."
Los discpulos Le dijeron: "Si as es la relacin del hombre con su mujer, no conviene casarse."
Jess les dijo: "No todos pueden aceptar este precepto, sino slo aqullos a quienes les ha sido dado.
"Porque hay eunucos que nacieron as desde el seno de su madre, y hay eunucos que fueron hechos eunucos por los hombres, y tambin hay eunucos que a s mismos se hicieron eunucos por causa del reino de los cielos. El que pueda aceptar
Entonces trajeron algunos nios a Jess para que pusiera las manos sobre ellos y orara; y los discpulos los reprendieron.
Pero Jess dijo: "Dejen a los nios, y no les impidan que vengan a M, porque de los que son como stos es el reino de los cielos."
Y despus de poner El las manos sobre ellos, se fue de all.
Y un hombre se acerc a Jess y Le dijo: "Maestro, qu cosa buena har para obtener la vida eterna?"
Jess le respondi: "Por qu Me preguntas acerca de lo que es bueno? Slo Uno es bueno; pero si deseas entrar en la vida, guarda los mandamientos."
"Cules?" pregunt el hombre. Y Jess respondi: "NO MATARAS; NO COMETERAS ADULTERIO; NO HURTARAS; NO DARAS FALSO TESTIMONIO;
HONRA A tu PADRE Y A tu MADRE; y AMARAS A TU PROJIMO COMO A TI MISMO."
El joven dijo: "Todo esto lo he guardado; qu me falta todava?"
Jess le respondi: "Si quieres ser perfecto, ve y vende lo que posees y da a los pobres, y tendrs tesoro en los cielos; y ven, s Mi discpulo."
Pero al or el joven estas palabras, se fue triste, porque era dueo de muchos bienes.
Jess dijo entonces a Sus discpulos: "En verdad les digo que es difcil que un rico entre en el reino de los cielos.
"Otra vez les digo que es ms fcil para un camello pasar por el ojo de una aguja, que para un rico entrar en el reino de Dios."
Al or esto, los discpulos estaban llenos de asombro, y decan: "Entonces, quin podr salvarse?"
Jess, mirndolos, les dijo: "Para los hombres eso es imposible, pero para Dios todo es posible."
Entonces Pedro Le respondi: "Mira, nosotros lo hemos dejado todo y Te hemos seguido; qu, pues, recibiremos?"
Jess les dijo: "En verdad les digo que ustedes que Me han seguido, en la regeneracin, cuando el Hijo del Hombre se siente en el trono de Su gloria, ustedes se sentarn tambin sobre doce tronos para juzgar a las doce tribus de Israel.
"Y todo el que haya dejado casas, o hermanos, o hermanas, o padre, o madre, o hijos o tierras por Mi nombre, recibir cien veces ms, y heredar la vida eterna.
"Pero muchos primeros sern ltimos, y los ltimos, primeros.
"Porque el reino de los cielos es semejante a un hacendado que sali muy de maana para contratar obreros para su via.
"Y habiendo convenido con los obreros en un denario (moneda romana; salario de un da) al da, los envi a su via.
"Sali despus como a la hora tercera (9 a.m.), y vio parados en la plaza a otros que estaban sin trabajo;
y a stos les dijo: 'Vayan tambin ustedes a la via, y les dar lo que sea justo.' Y ellos fueron.
"Volvi a salir como a la hora sexta (medioda) y a la novena (3 p.m.), e hizo lo mismo.
"Y saliendo como a la hora undcima (5 p.m.), encontr a otros parados, y les dijo: 'Por qu han estado aqu parados todo el da sin trabajar?'
"Ellos le dijeron: 'Porque nadie nos ha contratado.' El les dijo: 'Vayan tambin ustedes a la via.'
"Al atardecer, el seor de la via dijo a su mayordomo: 'Llama a los obreros y pgales su jornal, comenzando por los ltimos y terminando con los primeros.'
"Cuando llegaron los que haban sido contratados como a la hora undcima (5 p.m.), cada uno recibi un denario.
"Cuando llegaron los que fueron contratados primero, pensaban que recibiran ms; pero ellos tambin recibieron un denario cada uno.
"Y al recibirlo, murmuraban contra el hacendado,
diciendo: 'Estos ltimos han trabajado slo una hora, pero usted los ha hecho iguales a nosotros que hemos soportado el peso y el calor abrasador del da.'
"Pero respondiendo el hacendado, dijo a uno de ellos: 'Amigo, no te hago ninguna injusticia; no conviniste conmigo en un denario?
'Toma lo que es tuyo, y vete; pero yo quiero darle a este ltimo lo mismo que a ti.
'No me es lcito hacer lo que quiero con lo que es mo? O es tu ojo malo porque yo soy bueno?'
"As, los ltimos sern primeros, y los primeros, ltimos."
Cuando Jess iba subiendo a Jerusaln, tom aparte a los doce discpulos, y por el camino les dijo:
"Ahora subimos a Jerusaln, y el Hijo del Hombre ser entregado a los principales sacerdotes y escribas, y Lo condenarn a muerte;
y Lo entregarn a los Gentiles para burlarse de El, Lo azotarn y crucificarn, pero al tercer da resucitar."
Entonces se acerc a Jess la madre de los hijos de Zebedeo con sus hijos, y postrndose ante El, Le pidi algo.
Jess le pregunt: "Qu deseas?" Ella Le dijo: "Ordena que en Tu reino estos dos hijos mos se sienten uno a Tu derecha y el otro a Tu izquierda."
Pero Jess dijo: "No saben lo que piden. Pueden beber la copa que Yo voy a beber?" Ellos respondieron: "Podemos."
El les dijo: "Mi copa ciertamente bebern, pero el sentarse a Mi derecha y a Mi izquierda no es Mo el concederlo, sino que es para quienes ha sido preparado por Mi Padre."
Al or esto, los otros diez se indignaron contra los dos hermanos.
Pero Jess, llamndolos junto a El, dijo: "Ustedes saben que los gobernantes de los Gentiles se enseorean de ellos, y que los grandes ejercen autoridad sobre ellos.
"No ha de ser as entre ustedes, sino que el que entre ustedes quiera llegar a ser grande, ser su servidor,
y el que entre ustedes quiera ser el primero, ser su siervo;
as como el Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir y para dar Su vida en rescate por muchos."
Al salir de Jeric, una gran multitud sigui a Jess.
Y dos ciegos que estaban sentados junto al camino, al or que Jess pasaba, gritaron: "Seor, Hijo de David, ten misericordia de nosotros!"
La gente los reprenda para que se callaran, pero ellos gritaban ms an: "Seor, Hijo de David, ten misericordia de nosotros!"
Y detenindose Jess, los llam y les dijo: "Qu quieren que Yo haga por ustedes?"
Ellos Le respondieron: "Seor, deseamos que nuestros ojos sean abiertos."
Entonces Jess, movido a compasin, toc los ojos de ellos, y al instante recobraron la vista, y Lo siguieron.
Cuando se acercaron a Jerusaln y llegaron a Betfag, junto al Monte de los Olivos, Jess entonces envi a dos discpulos,
dicindoles: "Vayan a la aldea que est enfrente de ustedes, y enseguida encontrarn un asna atada y un pollino con ella; destenla y triganlos a M.
"Y si alguien les dice algo, digan: 'El Seor los necesita;' y enseguida los enviar."
Esto sucedi para que se cumpliera lo que fue dicho por medio del profeta, cuando dijo:
"DIGAN A LA HIJA DE SION: 'MIRA, TU REY VIENE A TI, HUMILDE Y MONTADO EN UN ASNA, Y EN UN POLLINO, HIJO DE BESTIA DE CARGA.'"
Entonces fueron los discpulos e hicieron tal como Jess les haba mandado,
y trajeron el asna y el pollino. Pusieron sobre ellos sus mantos y Jess se sent encima.
La mayora de la multitud tendi sus mantos en el camino; otros cortaban ramas de los rboles y las tendan por el camino.
Y las multitudes que iban delante de El y las que iban detrs, gritaban: "Hosanna al Hijo de David! BENDITO AQUEL QUE VIENE EN EL NOMBRE DEL SEOR! Hosanna en las alturas!"
Cuando Jess entr en Jerusaln, toda la ciudad se agit, y decan: "Quin es Este?"
Y las multitudes contestaban: "Este es el profeta Jess, de Nazaret de Galilea."
Jess entr en el templo y ech fuera a todos los que compraban y vendan en el templo. Tambin volc las mesas de los que cambiaban el dinero y los asientos de los que vendan las palomas.
Y les dijo: "Escrito est, 'MI CASA SERA LLAMADA CASA DE ORACION,' pero ustedes la estn haciendo CUEVA DE LADRONES."
En el templo se acercaron a El los ciegos y los cojos, y los san.
Pero cuando los principales sacerdotes y los escribas vieron las maravillas que haba hecho, y a los muchachos que gritaban en el templo y decan: "Hosanna al Hijo de David!" se indignaron.
Y Le dijeron: "Oyes lo que stos dicen?" Y Jess les respondi: "S, nunca han ledo: 'DE LA BOCA DE LOS PEQUEOS Y DE LOS NIOS DE PECHO TE HAS PREPARADO ALABANZA?'"
Y dejndolos, sali fuera de la ciudad, a Betania, y se hosped all.
Por la maana, cuando regresaba a la ciudad (Jerusaln), Jess tuvo hambre.
Y al ver una higuera junto al camino, se acerc a ella, pero no hall nada en ella sino slo hojas, y le dijo: "Nunca jams brote fruto de ti." Y al instante se sec la higuera.
Los discpulos se maravillaron al ver esto, y decan: "Cmo es que la higuera se sec al instante?"
Jess les respondi: "En verdad les digo que si tienen fe y no dudan, no slo harn lo de la higuera, sino que aun si dicen a este monte: 'Qutate y chate al mar,' as suceder.
"Y todo lo que pidan en oracin, creyendo, lo recibirn."
Cuando Jess lleg al templo, los principales sacerdotes y los ancianos del pueblo se acercaron a El mientras enseaba, diciendo: "Con qu autoridad haces estas cosas, y quin Te dio esta autoridad?"
Y Jess les respondi: "Yo tambin les har una pregunta, que si Me la contestan, Yo tambin les dir con qu autoridad hago estas cosas.
"De dnde era el bautismo de Juan, del cielo o de los hombres?" Y ellos discutan entre s, diciendo: "Si decimos: 'Del cielo,' El nos dir: 'Entonces, por qu no le creyeron?'
"Y si decimos: 'De los hombres,' tememos a la multitud; porque todos tienen a Juan por profeta."
Y respondieron a Jess: "No lo sabemos." El a su vez les dijo: "Tampoco Yo les dir con qu autoridad hago estas cosas.
"Pero, qu les parece? Un hombre tena dos hijos, y llegndose al primero, le dijo: 'Hijo, ve, trabaja hoy en la via.'
"Y l respondi: 'No quiero;' pero despus, arrepentido, fue.
"Llegndose al otro, le dijo lo mismo; y ste respondi: 'Yo ir, seor;' pero no fue.
"Cul de los dos hizo la voluntad del padre?" "El primero," respondieron ellos. Jess les dijo: "En verdad les digo que los recaudadores de impuestos y las rameras entran en el reino de Dios antes que ustedes.
"Porque Juan vino a ustedes en camino de justicia y no le creyeron, pero los recaudadores de impuestos y las rameras le creyeron; y ustedes, viendo esto, ni siquiera se arrepintieron despus para creerle.
"Escuchen otra parbola. Haba una vez un hacendado que PLANTO UNA VIA Y LA CERCO CON UN MURO, Y CAVO EN ELLA UN LAGAR Y EDIFICO UNA TORRE, la arrend a unos labradores y se fue de viaje.
"Cuando se acerc el tiempo de la cosecha, envi sus siervos a los labradores para recibir sus frutos.
"Pero los labradores, tomando a los siervos, a uno lo golpearon, a otro lo mataron y a otro lo apedrearon.
"Volvi a mandar otro grupo de siervos, mayor que el primero; y les hicieron lo mismo.
"Finalmente les envi a su hijo, diciendo: 'Respetarn a mi hijo.'
"Pero cuando los labradores vieron al hijo, dijeron entre s: 'Este es el heredero; vengan, matmoslo y apodermonos de su heredad.'
"Y echndole mano, lo arrojaron fuera de la via y lo mataron.
"Cuando venga, pues, el dueo de la via, qu har a esos labradores?"
Ellos respondieron: "Llevar a esos miserables a un fin lamentable, y arrendar la via a otros labradores que le paguen los frutos a su tiempo."
Jess les dijo: "Nunca leyeron en las Escrituras: 'LA PIEDRA QUE DESECHARON LOS CONSTRUCTORES, ESA, EN PIEDRA ANGULAR SE HA CONVERTIDO; ESTO FUE HECHO DE PARTE DEL SEOR, Y ES MARAVILLOSO A NUESTROS OJOS'?
"Por eso les digo que el reino de Dios les ser quitado a ustedes y ser dado a una nacin que produzca los frutos del reino.
"Y el que caiga sobre esta piedra ser hecho pedazos; pero sobre quien ella caiga, lo esparcir como polvo."
Al or las parbolas de Jess los principales sacerdotes y los Fariseos, comprendieron que El hablaba de ellos.
Y cuando procuraron prender a Jess, tuvieron miedo de la multitud, porque ellos Lo tenan por profeta.
Jess comenz a hablarles otra vez en parbolas, diciendo:
"El reino de los cielos puede compararse a un rey que hizo un banquete de bodas para su hijo.
"Y envi a sus siervos a llamar a los que haban sido invitados a las bodas, pero no quisieron venir.
"De nuevo envi otros siervos, dicindoles: 'Digan a los que han sido invitados: "Ya he preparado mi banquete; he matado mis novillos y animales cebados, y todo est preparado; vengan a las bodas."'
"Pero ellos no hicieron caso y se fueron: uno a su campo, otro a sus negocios,
y los dems, echando mano a los siervos, los maltrataron y los mataron.
"Entonces el rey se enfureci, y enviando sus ejrcitos, destruy a aquellos asesinos e incendi su ciudad.
"Luego dijo a sus siervos: 'La boda est preparada, pero los que fueron invitados no eran dignos.
'Vayan, por tanto, a las salidas de los caminos, e inviten a las bodas a cuantos encuentren.'
"Aquellos siervos salieron por los caminos, y reunieron a todos los que encontraron, tanto malos como buenos; y el saln de bodas se llen de invitados.
"Pero cuando el rey entr a ver a los invitados, vio all a uno que no estaba vestido con traje de boda,
y le dijo: 'Amigo, cmo entraste aqu sin traje de boda?' Pero el hombre se qued callado.
"El rey entonces dijo a los sirvientes: 'Atenle las manos y los pies, y chenlo a las tinieblas de afuera; all ser el llanto y el crujir de dientes.'
"Porque muchos son llamados, pero pocos son escogidos."
Entonces los Fariseos se fueron y deliberaron entre s cmo atrapar a Jess en alguna palabra que El dijera.
Y los Fariseos enviaron algunos de sus discpulos junto con los partidarios de Herodes (Antipas), diciendo: "Maestro, sabemos que eres veraz y que enseas el camino de Dios con verdad, y no buscas el favor de nadie, porque eres imparcial.
"Dinos, pues, cul es Tu opinin: Est permitido pagar impuesto al Csar, o no?"
Pero Jess, conociendo su malicia, dijo: "Por qu me ponen a prueba, hipcritas?
"Traigan la moneda que se usa para pagar ese impuesto." Y Le trajeron un denario (salario de un da).
Y El les pregunt: "De quin es esta imagen y esta inscripcin?"
Ellos le dijeron: "Del Csar." Entonces El les dijo: "Pues den al Csar lo que es del Csar, y a Dios lo que es de Dios."
Al or esto, se maravillaron; Lo dejaron y se fueron.
Ese da se acercaron a Jess algunos Saduceos, los que dicen que no hay resurreccin,
y Le dijeron: "Maestro, Moiss dijo: 'SI ALGUIEN MUERE SIN TENER HIJOS, SU HERMANO, COMO PARIENTE MAS CERCANO, SE CASARA CON SU MUJER Y LEVANTARA DESCENDENCIA A SU HERMANO.'
"Ahora bien, haba entre nosotros siete hermanos; el primero se cas, y muri; pero no teniendo descendencia, le dej la mujer a su hermano.
"De igual manera tambin el segundo, y el tercero, hasta el sptimo.
"Y despus de todos, muri la mujer.
"Por tanto, en la resurreccin, de cul de los siete ser mujer? Porque todos ellos la tuvieron."
Pero Jess les respondi: "Estn equivocados por no comprender las Escrituras ni el poder de Dios.
"Porque en la resurreccin, ni se casan ni son dados en matrimonio, sino que son como los ngeles de Dios en el cielo.
"Y en cuanto a la resurreccin de los muertos, no han ledo lo que les fue dicho por Dios, cuando dijo:
'YO SOY EL DIOS DE ABRAHAM, Y EL DIOS DE ISAAC, Y EL DIOS DE JACOB'? El no es Dios de muertos, sino de vivos."
Al or esto, las multitudes se admiraban de Su enseanza.
Los Fariseos se agruparon al or que Jess haba dejado callados a los Saduceos.
Uno de ellos, intrprete de la Ley (experto en la Ley de Moiss), para poner a prueba a Jess, Le pregunt:
"Maestro, cul es el gran mandamiento de la Ley?"
Y El le contest: "AMARAS AL SEOR TU DIOS CON TODO TU CORAZON, Y CON TODA TU ALMA, Y CON TODA TU MENTE.
"Este es el grande y primer mandamiento.
"Y el segundo es semejante a ste: AMARAS A TU PROJIMO COMO A TI MISMO.
"De estos dos mandamientos dependen toda la Ley y los Profetas."
Estando reunidos los Fariseos, Jess les hizo una pregunta:
"Cul es la opinin de ustedes sobre el Cristo (el Mesas)? De quin es hijo?" "De David," le contestaron ellos.
Jess les dijo: "Entonces, cmo es que David en el Espritu Lo llama 'Seor,' diciendo:
'DIJO EL SEOR A MI SEOR: "SIENTATE A MI DIESTRA, HASTA QUE PONGA A TUS ENEMIGOS DEBAJO DE TUS PIES"'?
"Pues si David Lo llama 'Seor,' cmo es El su hijo?"
Y nadie Le pudo contestar ni una palabra, ni ninguno desde ese da se atrevi a hacer ms preguntas a Jess.
Entonces Jess habl a la muchedumbre y a Sus discpulos:
"Los escribas y los Fariseos se han sentado en la ctedra de Moiss.
"De modo que hagan y observen todo lo que les digan; pero no hagan conforme a sus obras, porque ellos dicen y no hacen.
"Atan cargas pesadas y difciles de llevar, y las ponen sobre las espaldas de los hombres, pero ellos ni con un dedo quieren moverlas.
"Sino que hacen todas sus obras para ser vistos por los hombres; pues agrandan sus distintivos religiosos (filacterias) y alargan los adornos (flecos) de sus mantos .
"Aman el lugar de honor en los banquetes y los primeros asientos en las sinagogas,
y los saludos respetuosos en las plazas y ser llamados por los hombres Rab (Maestro).
"Pero ustedes no dejen que los llamen Rab; porque Uno es su Maestro y todos ustedes son hermanos.
"Y no llamen a nadie padre suyo en la tierra, porque Uno es su Padre, el que est en los cielos.
"Ni dejen que los llamen preceptores; porque Uno es su Preceptor, Cristo.
"Pero el mayor de ustedes ser su servidor.
"Y cualquiera que se engrandece, ser humillado, y cualquiera que se humille, ser engrandecido.
"Pero, ay de ustedes, escribas y Fariseos, hipcritas que cierran el reino de los cielos delante de los hombres! Porque ni entran ustedes, ni dejan entrar a los que estn entrando.
"Ay de ustedes, escribas y Fariseos, hipcritas, que devoran las casas de las viudas, aun cuando por pretexto hacen largas oraciones! Por eso recibirn mayor condenacin.
"Ay de ustedes, escribas y Fariseos, hipcritas, que recorren el mar y la tierra para hacer un proslito, y cuando llega a serlo, lo hacen hijo del infierno dos veces ms que ustedes!
"Ay de ustedes, guas ciegos! Porque dicen: 'No es nada si alguien jura por el templo; pero el que jura por el oro del templo, contrae obligacin.'
"Insensatos y ciegos! Porque qu es ms importante: el oro, o el templo que santific el oro?
"Tambin ustedes dicen: 'No es nada si alguien jura por el altar; pero el que jura por la ofrenda que est sobre l, contrae obligacin.'
"Ciegos! Porque qu es ms importante: la ofrenda, o el altar que santifica la ofrenda?
"Por eso, el que jura por el altar, jura por l y por todo lo que est sobre l;
y el que jura por el templo, jura por l y por Aqul que en l habita;
y el que jura por el cielo, jura por el trono de Dios y por Aqul que est sentado en l.
"Ay de ustedes, escribas y Fariseos, hipcritas que pagan el diezmo de la menta, del ans y del comino, y han descuidado los preceptos ms importantes de la ley: la justicia, la misericordia y la fidelidad! Estas son las cosas que deban haber
"Guas ciegos, que cuelan el mosquito y se tragan el camello!
"Ay de ustedes, escribas y Fariseos, hipcritas, que limpian el exterior del vaso y del plato, pero por dentro estn llenos de robo y de desenfreno!
"Fariseo ciego! Limpia primero lo de adentro del vaso y del plato, para que lo de afuera tambin quede limpio.
"Ay de ustedes, escribas y Fariseos, hipcritas que son semejantes a sepulcros blanqueados! Por fuera lucen hermosos, pero por dentro estn llenos de huesos de muertos y de toda inmundicia.
"As tambin ustedes, por fuera parecen justos a los hombres, pero por dentro estn llenos de hipocresa y de iniquidad.
"Ay de ustedes, escribas y Fariseos, hipcritas! Porque edifican los sepulcros de los profetas y adornan los monumentos de los justos,
y dicen: 'Si nosotros hubiramos vivido en los das de nuestros padres, no hubiramos sido sus cmplices en derramar la sangre de los profetas.'
"As que dan testimonio en contra de ustedes mismos, que son hijos de los que asesinaron a los profetas.
"Llenen, pues, la medida de la culpa (pecado) de sus padres (terminen, pues, su pecado)!
"Serpientes! Camada de vboras! Cmo escaparn del juicio del infierno?
"Por tanto, miren, Yo les envo profetas, sabios y escribas. A algunos de ellos, ustedes los matarn y crucificarn, y a otros los azotarn en sus sinagogas y los perseguirn de ciudad en ciudad,
para que recaiga sobre ustedes la culpa de toda la sangre justa derramada sobre la tierra, desde la sangre del justo Abel hasta la sangre de Zacaras, hijo de Berequas, a quien ustedes asesinaron entre el templo y el altar.
"En verdad les digo que todo esto vendr sobre esta generacin.
"Jerusaln, Jerusaln, la que mata a los profetas y apedrea a los que son enviados a ella! Cuntas veces quise juntar a tus hijos, como la gallina junta sus pollitos debajo de sus alas, y no quisiste!
"Por tanto, la casa de ustedes se les deja desierta.
"Porque les digo que desde ahora en adelante no Me vern ms hasta que digan: 'BENDITO AQUEL QUE VIENE EN EL NOMBRE DEL SEOR.'"
Cuando Jess sali del templo, y se iba, se acercaron Sus discpulos para mostrarle los edificios del templo.
Pero El les dijo: "Ven todo esto? En verdad les digo que no quedar aqu piedra sobre piedra que no sea derribada."
Estando Jess sentado en el Monte de los Olivos, se acercaron a El los discpulos en privado, y Le preguntaron: "Dinos, cundo suceder esto, y cul ser la seal de Tu venida y de la consumacin de este siglo?"
Jess les respondi: "Tengan cuidado de que nadie los engae.
"Porque muchos vendrn en Mi nombre, diciendo: 'Yo soy el Cristo (el Mesas),' y engaarn a muchos.
"Ustedes van a or de guerras y rumores de guerras. Cuidado! No se alarmen, porque es necesario que todo esto suceda; pero todava no es el fin.
"Porque se levantar nacin contra nacin, y reino contra reino, y en diferentes lugares habr hambre y terremotos.
"Pero todo esto es slo el comienzo de dolores.
"Entonces los entregarn a tribulacin, y los matarn, y sern odiados de todas las naciones por causa de mi nombre.
"Muchos se apartarn de la fe entonces, y se traicionarn unos a otros, y unos a otros se odiarn.
"Se levantarn muchos falsos profetas, y a muchos engaarn.
"Y debido al aumento de la iniquidad, el amor de muchos se enfriar.
"Pero el que persevere hasta el fin, se ser salvo.
"Y este evangelio del reino se predicar en todo el mundo como testimonio a todas las naciones, y entonces vendr el fin.
"Por tanto, cuando ustedes vean la ABOMINACION DE LA DESOLACION, de que se habl por medio del profeta Daniel, colocada en el lugar santo, y el que lea que entienda,
entonces los que estn en Judea, huyan a los montes.
"El que est en la azotea, no baje a sacar las cosas de su casa;
y el que est en el campo, no vuelva atrs a tomar su capa.
"Pero ay de las que estn encinta y de las que estn criando en aquellos das!
"Oren para que la huida de ustedes no suceda en invierno, ni en da de reposo.
"Porque habr entonces una gran tribulacin, tal como no ha acontecido desde el principio del mundo hasta ahora, ni acontecer jams.
"Y si aquellos das no fueran acortados, nadie se salvara; pero por causa de los escogidos, aquellos das sern acortados.
"Entonces si alguien les dice: 'Miren, aqu est el Cristo (el Mesas),' o 'All est,' no lo crean.
"Porque se levantarn falsos Cristos y falsos profetas, y mostrarn grandes seales y prodigios, para as engaar, de ser posible, aun a los escogidos.
"Vean que se lo he dicho de antemano.
"Por tanto, si les dicen: 'Miren, El est en el desierto,' no vayan; o 'Miren, El est en las habitaciones interiores,' no les crean.
"Porque as como el relmpago sale del oriente y resplandece hasta el occidente, as ser la venida del Hijo del Hombre.
"Donde est el cadver, all se juntarn los buitres.
"Pero inmediatamente despus de la tribulacin de esos das, EL SOL SE OSCURECERA, LA LUNA NO DARA SU LUZ, LAS ESTRELLAS CAERAN del cielo y las potencias de los cielos sern sacudidas.
"Entonces aparecer en el cielo la seal del Hijo del Hombre; y todas las tribus de la tierra harn duelo, y vern al HIJO DEL HOMBRE QUE VIENE SOBRE LAS NUBES DEL CIELO con poder y gran gloria.
"Y El enviar a Sus ngeles con UNA GRAN TROMPETA y REUNIRAN a Sus escogidos de los cuatro vientos, desde un extremo de los cielos hasta el otro.
"De la higuera aprendan la parbola: cuando su rama ya se pone tierna y echa las hojas, saben que el verano est cerca.
"As tambin ustedes, cuando vean todas estas cosas, sepan que El est cerca, a las puertas.
"En verdad les digo que no pasar esta generacin hasta que todo esto suceda.
"El cielo y la tierra pasarn, pero Mis palabras no pasarn.
"Pero de aquel da y hora nadie sabe, ni siquiera los ngeles del cielo, ni el Hijo, sino slo el Padre.
"Porque como en los das de No, as ser la venida del Hijo del Hombre.
"Pues as como en aquellos das antes del diluvio estaban comiendo y bebiendo, casndose y dndose en matrimonio, hasta el da en que No entr en el arca,
y no comprendieron hasta que vino el diluvio y se los llev a todos; as ser la venida del Hijo del Hombre.
"Entonces estarn dos en el campo; uno ser llevado y el otro ser dejado.
"Dos mujeres estarn moliendo en el molino; una ser llevada y la otra ser dejada.
"Por tanto, velen (estn alerta), porque no saben en qu da viene su Seor.
"Pero entiendan esto: si el dueo de la casa hubiera sabido a qu hora de la noche iba a venir el ladrn, hubiera estado alerta y no hubiera permitido que entrara en su casa.
"Por eso, tambin ustedes estn preparados, porque a la hora que no piensan vendr el Hijo del Hombre.
"Quin es, pues, el siervo fiel y prudente a quien su seor puso sobre los de su casa para que les diera la comida a su tiempo?
"Dichoso (Bienaventurado) aquel siervo a quien, cuando su seor venga, lo encuentre haciendo as.
"De cierto les digo que lo pondr sobre todos sus bienes.
"Pero si aquel siervo es malo, y dice en su corazn: 'Mi seor tardar';
y empieza a golpear a sus consiervos, y come y bebe con los que se emborrachan,
vendr el seor de aquel siervo el da que no lo espera, y a una hora que no sabe,
y lo azotar severamente y le asignar un lugar con los hipcritas; all ser el llanto y el crujir de dientes.
"Entonces el reino de los cielos ser semejante a diez vrgenes que tomando sus lmparas, salieron a recibir al novio.
"Y cinco de ellas eran insensatas, y cinco prudentes.
"Porque las insensatas, al tomar sus lmparas, no tomaron aceite consigo,
pero las prudentes tomaron aceite en frascos juntamente con sus lmparas.
"Al tardarse el novio, a todas les dio sueo y se durmieron.
"Pero a medianoche se oy un clamor: 'Aqu est el novio! Salgan a recibirlo.'
"Entonces todas aquellas vrgenes se levantaron y arreglaron sus lmparas.
"Y las insensatas dijeron a las prudentes: 'Dennos de su aceite, porque nuestras lmparas se apagan.'
"Pero las prudentes respondieron: 'No, no sea que no haya suficiente para nosotras y para ustedes; vayan ms bien a los que venden y compren para ustedes.'
"Mientras ellas iban a comprar, vino el novio, y las que estaban preparadas entraron con l al banquete de bodas, y se cerr la puerta.
"Despus vinieron tambin las otras vrgenes, diciendo: 'Seor, seor, brenos.'
"Pero l respondi: 'En verdad les digo que no las conozco.'
"Velen (Estn alerta), pues no saben ni el da ni la hora.
"Porque el reino de los cielos es como un hombre que al emprender un viaje, llam a sus siervos y les encomend sus bienes.
"Y a uno le dio cinco talentos (108 kilos de plata), a otro dos y a otro uno, a cada uno conforme a su capacidad; y se fue de viaje.
"El que haba recibido los cinco talentos, enseguida fue y negoci con ellos y gan otros cinco talentos.
"Asimismo el que haba recibido los dos talentos (43.2 kilos) gan otros dos.
"Pero el que haba recibido uno, fue y cav en la tierra y escondi el dinero de su seor.
"Despus de mucho tiempo vino el seor de aquellos siervos, y arregl cuentas con ellos.
"Y llegando el que haba recibido los cinco talentos, trajo otros cinco talentos, diciendo: 'Seor, usted me entreg cinco talentos; mire, he ganado otros cinco talentos.'
"Su seor le dijo: 'Bien, siervo bueno y fiel; en lo poco fuiste fiel, sobre mucho te pondr; entra en el gozo de tu seor.'
"Llegando tambin el de los dos talentos, dijo: 'Seor, usted me entreg dos talentos; mire, he ganado otros dos talentos.'
"Su seor le dijo: 'Bien, siervo bueno y fiel; en lo poco fuiste fiel, sobre mucho te pondr; entra en el gozo de tu seor.'
"Pero llegando tambin el que haba recibido un talento (21.6 kilos), dijo: 'Seor, yo saba que usted es un hombre duro, que siega donde no sembr y recoge donde no ha esparcido,
y tuve miedo, y fui y escond su talento en la tierra; mire, aqu tiene lo que es suyo.'
"Pero su seor le dijo: 'Siervo malo y perezoso, sabas que siego donde no sembr, y que recojo donde no esparc.
'Debas entonces haber puesto mi dinero en el banco, y al llegar yo hubiera recibido mi dinero con intereses.
'Por tanto, qutenle el talento y dnselo al que tiene los diez talentos (216 kilos de plata).'
"Porque a todo el que tiene, ms se le dar, y tendr en abundancia; pero al que no tiene, aun lo que tiene se le quitar.
"Y al siervo intil, chenlo en las tinieblas de afuera; all ser el llanto y el crujir de dientes.
"Pero cuando el Hijo del Hombre venga en Su gloria, y todos los ngeles con El, entonces El se sentar en el trono de Su gloria;
y sern reunidas delante de El todas las naciones; y separar a unos de otros, como el pastor separa las ovejas de los cabritos.
"Y pondr las ovejas a Su derecha y los cabritos a la izquierda.
"Entonces el Rey dir a los de Su derecha: 'Vengan, benditos de Mi Padre, hereden el reino preparado para ustedes desde la fundacin del mundo.
'Porque tuve hambre, y ustedes Me dieron de comer; tuve sed, y Me dieron de beber; fui extranjero, y Me recibieron;
estaba desnudo, y Me vistieron; enfermo, y Me visitaron; en la crcel, y vinieron a M.'
"Entonces los justos Le respondern, diciendo: 'Seor, cundo Te vimos hambriento y Te dimos de comer, o sediento y Te dimos de beber?
'Y cundo Te vimos como extranjero y Te recibimos, o desnudo y Te vestimos?
'Cundo Te vimos enfermo o en la crcel y vinimos a Ti?'
"El Rey les responder: 'En verdad les digo que en cuanto lo hicieron a uno de estos hermanos Mos, aun a los ms pequeos, a M lo hicieron.'
"Entonces dir tambin a los de Su izquierda: 'Aprtense de M, malditos, al fuego eterno que ha sido preparado para el diablo y sus ngeles.
'Porque tuve hambre, y ustedes no Me dieron de comer; tuve sed, y no Me dieron de beber;
fui extranjero, y no Me recibieron; estaba desnudo, y no Me vistieron; enfermo, y en la crcel, y no Me visitaron.'
"Entonces ellos tambin respondern: 'Seor, cundo Te vimos hambriento o sediento, o como extranjero, o desnudo, o enfermo, o en la crcel, y no Te servimos?'
"El entonces les responder: 'En verdad les digo que en cuanto ustedes no lo hicieron a uno de los ms pequeos de stos, tampoco a M lo hicieron.'
"Estos irn al castigo eterno, pero los justos a la vida eterna."
Cuando Jess termin todas estas palabras, dijo a Sus discpulos:
"Ustedes saben que dentro de dos das se celebra la Pascua, y el Hijo del Hombre ser entregado para ser crucificado."
Entonces los principales sacerdotes y los ancianos del pueblo se reunieron en el patio del sumo sacerdote llamado Caifs,
y con engao, tramaron entre ellos prender y matar a Jess.
Pero decan: "No durante la fiesta, para que no haya un tumulto en el pueblo."
Estando Jess en Betania, en casa de Simn el leproso,
se acerc a El una mujer con un frasco de alabastro de perfume muy costoso, y lo derram sobre Su cabeza cuando estaba sentado a la mesa.
Pero al ver esto, los discpulos se indignaron, y decan: "Para qu este desperdicio?
"Porque este perfume poda haberse vendido a gran precio, y el dinero habrselo dado a los pobres."
Pero Jess, dndose cuenta, les dijo: "Por qu molestan a la mujer? Pues buena es la obra que Me ha hecho.
"Porque a los pobres siempre los tendrn con ustedes, pero a M no siempre Me tendrn.
"Pues al derramar ella este perfume sobre Mi cuerpo, lo ha hecho a fin de prepararme para la sepultura.
"En verdad les digo, que dondequiera que este evangelio se predique, en el mundo entero, se hablar tambin de lo que sta ha hecho, en memoria de ella."
Entonces uno de los doce, llamado Judas Iscariote, fue a los principales sacerdotes,
y les dijo: "Qu estn dispuestos a darme para que yo les entregue a Jess?" Y ellos le pesaron treinta monedas de plata (30 siclos: 432 gramos).
Y desde entonces Judas buscaba una oportunidad para entregar a Jess.
El primer da de la fiesta de los panes sin levadura, se acercaron los discpulos a Jess, diciendo: "Dnde quieres que hagamos los preparativos para que comas la Pascua?"
Y El respondi: "Vayan a la ciudad, a cierto hombre , y dganle: 'El Maestro dice: "Mi tiempo est cerca; quiero celebrar la Pascua en tu casa con Mis discpulos."'"
Entonces los discpulos hicieron como Jess les haba mandado, y prepararon la Pascua.
Al atardecer, estaba Jess sentado a la mesa con los doce discpulos.
Y mientras coman, dijo: "En verdad les digo que uno de ustedes Me entregar."
Ellos, profundamente entristecidos, comenzaron a decir uno por uno: "Acaso soy yo, Seor?"
El respondi: "El que meti la mano al mismo tiempo que Yo en el plato, se Me entregar.
"El Hijo del Hombre se va, segn est escrito de El; pero ay de aquel hombre por quien el Hijo del Hombre es entregado! Mejor le fuera a ese hombre no haber nacido."
Judas, el que Lo iba a entregar, dijo: "Acaso soy yo, Rab (Maestro)?" "T lo has dicho," le contest Jess.
Mientras coman, Jess tom pan, y habindolo bendecido, lo parti, y dndoselo a los discpulos, dijo: "Tomen, coman; esto es Mi cuerpo."
Y tomando una copa, y habiendo dado gracias, se la dio, diciendo: "Beban todos de ella;
porque esto es Mi sangre del nuevo pacto, que es derramada por muchos para el perdn de los pecados.
"Les digo que desde ahora no beber ms de este fruto de la vid, hasta aquel da cuando lo beba nuevo con ustedes en el reino de Mi Padre."
Y despus de cantar un himno, salieron hacia el Monte de los Olivos.
Entonces Jess les dijo: "Esta noche todos ustedes se apartarn por causa de M, pues escrito est: 'HERIRE AL PASTOR, Y LAS OVEJAS DEL REBAO SE DISPERSARAN.'
"Pero despus de que Yo haya resucitado, ir delante de ustedes a Galilea."
Pedro Le respondi: "Aunque todos se aparten por causa de Ti, yo nunca me apartar."
Jess le dijo: "En verdad te digo que esta misma noche, antes que el gallo cante, Me negars tres veces."
Pedro le dijo: "Aunque tenga que morir junto a Ti, jams Te negar." Todos los discpulos dijeron tambin lo mismo.
Entonces Jess lleg con ellos a un lugar que se llama Getseman, y dijo a Sus discpulos: "Sintense aqu mientras Yo voy all y oro."
Y tomando con El a Pedro y a los dos hijos de Zebedeo, comenz a entristecerse y a angustiarse.
Entonces les dijo: "Mi alma est muy afligida, hasta el punto de la muerte; qudense aqu y velen junto a M."
Y adelantndose un poco, cay sobre Su rostro, orando y diciendo: "Padre Mo, si es posible, que pase de M esta copa; pero no sea como Yo quiero, sino como T quieras ."
Entonces vino Jess a los discpulos y los hall durmiendo, y dijo a Pedro: "Conque no pudieron velar una hora junto a M?
"Velen y oren para que no entren en tentacin; el espritu est dispuesto, pero la carne es dbil."
Apartndose de nuevo, or por segunda vez, diciendo: "Padre Mo, si esta copa no puede pasar sin que Yo la beba, hgase Tu voluntad."
Vino otra vez Jess y los hall durmiendo, porque sus ojos estaban cargados de sueo.
Dejndolos de nuevo, se fue y or por tercera vez, y dijo otra vez las mismas palabras.
Entonces vino a los discpulos y les dijo: "Todava estn durmiendo y descansando? Vean, ha llegado la hora, y el Hijo del Hombre es entregado en manos de pecadores.
"Levntense! Vamos! Miren, est cerca el que Me entrega."
Mientras Jess estaba todava hablando, Judas, uno de los doce (discpulos), lleg acompaado de una gran multitud con espadas y palos, de parte de los principales sacerdotes y de los ancianos del pueblo.
El que Lo entregaba les haba dado una seal, diciendo: "Al que yo bese, El es; Lo pueden prender."
Enseguida se acerc a Jess y dijo: "Salve, Rab!" Y Lo bes.
"Amigo, haz lo que viniste a hacer," le dijo Jess. Entonces ellos se acercaron, echaron mano a Jess y Lo arrestaron.
Y uno de los que estaban con Jess, extendiendo la mano, sac su espada, e hiriendo al siervo del sumo sacerdote, le cort la oreja.
Entonces Jess le dijo: "Vuelve tu espada a su sitio, porque todos los que tomen la espada, a espada perecern.
"O piensas que no puedo rogar a Mi Padre, y El pondra a Mi disposicin ahora mismo ms de doce legiones de ngeles?
"Pero, cmo se cumpliran entonces las Escrituras que dicen que as debe suceder?"
En aquel momento Jess dijo a la muchedumbre: "Como contra un ladrn han salido con espadas y palos para asegurarse que Me arrestaban? Cada da Me sentaba en el templo para ensear, y no Me prendieron.
"Pero todo esto ha sucedido para que se cumplan las Escrituras de los profetas." Entonces todos los discpulos Lo abandonaron y huyeron.
Los que prendieron a Jess Lo llevaron ante el sumo sacerdote Caifs, donde estaban reunidos los escribas y los ancianos.
Pedro fue siguiendo de lejos a Jess hasta el patio del sumo sacerdote, y entrando, se sent con los guardias para ver el fin de todo aquello.
Y los principales sacerdotes y todo el Concilio (Sanedrn) procuraban obtener falso testimonio contra El, con el fin de dar muerte a Jess,
y no lo hallaron a pesar de que se presentaron muchos falsos testigos. Pero ms tarde se presentaron dos,
que dijeron: "Este declar: 'Yo puedo destruir el templo de Dios y en tres das reedificarlo.'"
Entonces el sumo sacerdote, levantndose, Le dijo: "No respondes nada? Qu testifican stos contra Ti?"
Pero Jess se qued callado. Y el sumo sacerdote Le dijo: "Te ordeno por el Dios viviente que nos digas si T eres el Cristo (el Mesas), el Hijo de Dios."
Jess le contest: "T mismo lo has dicho; sin embargo, a ustedes les digo que desde ahora vern AL HIJO DEL HOMBRE SENTADO A LA DIESTRA DEL PODER, y VINIENDO SOBRE LAS NUBES DEL CIELO."
Entonces el sumo sacerdote rasg sus vestiduras, diciendo: "Ha blasfemado! Qu necesidad tenemos de ms testigos? Ahora mismo ustedes han odo la blasfemia.
"Qu les parece?" "El es digno de muerte!" le contestaron.
Entonces Le escupieron en el rostro y Le dieron puetazos; y otros Lo abofeteaban,
y Le decan: "Adivina, Cristo (Mesas), quin es el que Te ha golpeado?"
Pedro estaba sentado afuera en el patio, y una sirvienta se le acerc y dijo: "T tambin estabas con Jess el Galileo."
Pero l lo neg delante de todos ellos, diciendo: "No s de qu hablas."
Cuando sali al portal, lo vio otra sirvienta y dijo a los que estaban all: "Este estaba con Jess el Nazareno."
Y otra vez l lo neg con juramento: "Yo no conozco a ese hombre!"
Un poco despus se acercaron los que estaban all y dijeron a Pedro: "Seguro que t tambin eres uno de ellos, porque aun tu manera de hablar te descubre."
Entonces l comenz a maldecir y a jurar: "Yo no conozco al hombre!" Y al instante un gallo cant.
Pedro se acord de lo que Jess haba dicho: "Antes que el gallo cante, Me negars tres veces." Y saliendo afuera, llor amargamente.
Cuando lleg la maana, todos los principales sacerdotes y los ancianos del pueblo celebraron consejo para dar muerte a Jess.
Y despus de atar a Jess, Lo llevaron y Lo entregaron a Pilato, el gobernador.
Entonces Judas, el que Lo haba entregado, viendo que Jess haba sido condenado, sinti remordimiento y devolvi las treinta monedas de plata (30 siclos: 432 gramos de plata) a los principales sacerdotes y a los ancianos,
"He pecado entregando sangre inocente," dijo Judas. "A nosotros, qu? All t!" dijeron ellos.
Y arrojando las monedas de plata en el santuario, Judas se march; y fue y se ahorc.
Los principales sacerdotes tomaron las monedas de plata, y dijeron: "No es lcito ponerlas en el tesoro del templo, puesto que es precio de sangre."
Y despus de discutirlo, compraron con ellas el Campo del Alfarero para sepultura de los extranjeros.
Por eso ese campo se ha llamado Campo de Sangre hasta hoy.
Entonces se cumpli lo anunciado por medio del profeta Jeremas, cuando dijo: "Y TOMARON LAS TREINTA MONEDAS DE PLATA, EL PRECIO DE AQUEL CUYO PRECIO HABIA SIDO FIJADO por los Israelitas;
Y LAS DIERON POR EL CAMPO DEL ALFARERO, COMO EL SEOR ME HABIA ORDENADO."
Jess fue llevado delante del gobernador (Pilato), y ste Lo interrog: "Eres T el Rey de los Judos?" "T lo dices," le contest Jess.
Al ser acusado por los principales sacerdotes y los ancianos, nada respondi.
Entonces Pilato Le dijo: "No oyes cuntas cosas testifican contra Ti?"
Jess no le respondi ni a una sola pregunta, por lo que el gobernador estaba muy asombrado.
Ahora bien, en cada fiesta, el gobernador acostumbraba soltar un preso al pueblo, el que ellos quisieran.
Tenan entonces un preso famoso, llamado Barrabs.
Por lo cual, cuando ellos se reunieron, Pilato les dijo: "A quin quieren que les suelte: a Barrabs o a Jess, llamado el Cristo?"
Porque l saba que Lo haban entregado por envidia.
Y estando Pilato sentado en el tribunal, su mujer le mand aviso, diciendo: "No tengas nada que ver con ese Justo, porque hoy he sufrido mucho en sueos por causa de El."
Pero los principales sacerdotes y los ancianos persuadieron a las multitudes que pidieran a Barrabs y que dieran muerte a Jess.
El gobernador les pregunt de nuevo: "A cul de los dos quieren que les suelte?" Ellos respondieron: "A Barrabs."
Pilato les dijo: "Qu har entonces con Jess, llamado el Cristo (Mesas)?" "Sea crucificado!" dijeron todos.
Pilato pregunt: "Por qu? Qu mal ha hecho?" Pero ellos gritaban an ms: "Sea crucificado!"
Viendo Pilato que no consegua nada, sino que ms bien se estaba formando un tumulto, tom agua y se lav las manos delante de la multitud, diciendo: "Soy inocente de la sangre de este Justo. All ustedes!"
Todo el pueblo contest: "Caiga Su sangre sobre nosotros y sobre nuestros hijos!"
Entonces les solt a Barrabs, y despus de hacer azotar a Jess, Lo entreg para que fuera crucificado.
Entonces los soldados del gobernador llevaron a Jess al Pretorio (Palacio), y reunieron alrededor de El a toda la tropa Romana.
Despus de quitarle la ropa, Le pusieron encima un manto escarlata.
Y tejiendo una corona de espinas, la pusieron sobre Su cabeza, y una caa en Su mano derecha; y arrodillndose delante de El, Le hacan burla, diciendo: "Salve, Rey de los Judos!"
Le escupan, y tomaban la caa y Lo golpeaban en la cabeza.
Despus de haberse burlado de El, Le quitaron el manto, Le pusieron Sus ropas y Lo llevaron para ser crucificado.
Y cuando salan, hallaron a un hombre de Cirene llamado Simn, al cual obligaron a que llevara Su cruz.
Cuando llegaron a un lugar llamado Glgota, que significa Lugar de la Calavera,
Le dieron a beber vino mezclado con hiel; pero despus de probarlo, no lo quiso beber.
Y habiendo crucificado a Jess, se repartieron Sus vestidos echando suertes;
y sentados, Lo custodiaban all.
Pusieron sobre Su cabeza la acusacin contra El, que deca: "ESTE ES JESUS, EL REY DE LOS JUDIOS."
Entonces fueron crucificados con El dos ladrones, uno a la derecha y otro a la izquierda.
Los que pasaban Lo injuriaban, meneando la cabeza
y diciendo: "T que destruyes el templo y en tres das lo reedificas, slvate a Ti mismo. Si T eres el Hijo de Dios, desciende de la cruz."
De igual manera, tambin los principales sacerdotes, junto con los escribas y los ancianos, burlndose de El, decan:
"A otros salv; a El mismo no puede salvarse. Rey de Israel es; que baje ahora de la cruz, y creeremos en El.
"EN DIOS CONFIA; QUE Lo LIBRE ahora SI EL LO QUIERE; porque ha dicho: 'Yo soy el Hijo de Dios.'"
En la misma forma Lo injuriaban tambin los ladrones que haban sido crucificados con El.
Desde la hora sexta (medioda) hubo oscuridad sobre toda la tierra hasta la hora novena (3 p.m.).
Y alrededor de la hora novena (3 p.m.), Jess exclam a gran voz, diciendo: "ELI, ELI, LEMA SABACTANI?" Esto es: "DIOS MIO, DIOS MIO, POR QUE ME HAS ABANDONADO?"
Algunos de los que estaban all, al orlo, decan: "Este llama a Elas."
Al instante, uno de ellos corri, y tomando una esponja, la empap en vinagre, y ponindola en una caa, Le dio a beber.
Pero los otros dijeron: "Deja, veamos si Elas Lo viene a salvar."
Entonces Jess, clamando otra vez a gran voz, exhal el espritu.
En ese momento el velo del templo se rasg en dos, de arriba abajo, y la tierra tembl y las rocas se partieron;
y los sepulcros se abrieron, y los cuerpos de muchos santos que haban dormido resucitaron;
y saliendo de los sepulcros, despus de la resurreccin de Jess, entraron en la santa ciudad y se aparecieron a muchos.
El centurin y los que estaban con l custodiando a Jess, cuando vieron el terremoto y las cosas que sucedan, se asustaron mucho, y dijeron: "En verdad ste era Hijo de Dios."
Y muchas mujeres que haban seguido a Jess desde Galilea para servirle, estaban all, mirando de lejos.
Entre ellas estaban Mara Magdalena, Mara la madre de Jacobo y de Jos, y la madre de los hijos de Zebedeo.
Al atardecer, vino un hombre rico de Arimatea, llamado Jos, que tambin se haba convertido en discpulo de Jess.
Este se present a Pilato y le pidi el cuerpo de Jess. Entonces Pilato orden que se lo entregaran.
Tomando Jos el cuerpo, lo envolvi en un lienzo limpio de lino,
y lo puso en su propio sepulcro nuevo que l haba excavado en la roca. Despus de rodar una piedra grande a la entrada del sepulcro, se fue.
Mara Magdalena estaba all, y la otra Mara, sentadas frente al sepulcro.
Al da siguiente, que es el da despus de la preparacin, se reunieron ante Pilato los principales sacerdotes y los Fariseos,
y le dijeron: "Seor, nos acordamos que cuando aquel engaador an viva, dijo: 'Despus de tres das resucitar.'
"Por eso, ordene usted que el sepulcro quede asegurado hasta el tercer da, no sea que vengan Sus discpulos, se Lo roben, y digan al pueblo: 'El ha resucitado de entre los muertos'; y el ltimo engao ser peor que el primero."
Pilato les dijo: "Una guardia tienen; vayan, asegrenlo como ustedes saben."
Y fueron y aseguraron el sepulcro; y adems de poner la guardia, sellaron la piedra.
Pasado el da de reposo, al amanecer del primer da de la semana, Mara Magdalena y la otra Mara vinieron a ver el sepulcro.
Y se produjo un gran terremoto, porque un ngel del Seor descendiendo del cielo, y acercndose, removi la piedra y se sent sobre ella.
Su aspecto era como un relmpago, y su vestidura blanca como la nieve;
y de miedo a l los guardias temblaron y se quedaron como muertos.
Hablando el ngel, dijo a las mujeres: "Ustedes, no teman; porque yo s que buscan a Jess, el que fue crucificado.
"No est aqu, porque ha resucitado, tal como El dijo. Vengan, vean el lugar donde estaba puesto.
"Vayan pronto, y digan a Sus discpulos que El ha resucitado de entre los muertos; y El va delante de ustedes a Galilea; all Lo vern. Miren, se los he dicho."
Y ellas, alejndose a toda prisa del sepulcro con temor y gran gozo, corrieron a dar las noticias a los discpulos.
De repente Jess les sali al encuentro, diciendo: "Saludos!" Y ellas, acercndose, abrazaron Sus pies y Lo adoraron.
Entonces Jess les dijo: "No teman. Vayan, avisen a Mis hermanos que vayan a Galilea, y all Me vern."
Mientras ellas iban, algunos de la guardia fueron a la ciudad e informaron a los principales sacerdotes de todo lo que haba sucedido.
Despus de reunirse con los ancianos y deliberar con ellos, dieron una gran cantidad de dinero a los soldados,
diciendo: "Digan esto: 'Sus discpulos vinieron de noche y robaron el cuerpo mientras nosotros dormamos.'
"Y si esto llega a odos del gobernador, nosotros lo convenceremos y les evitaremos dificultades."
Ellos tomaron el dinero e hicieron como se les haba instruido. Y este dicho se divulg extensamente entre los Judos hasta hoy.
Pero los once discpulos se fueron a Galilea, al monte que Jess les haba sealado.
Cuando Lo vieron, Lo adoraron; pero algunos dudaron.
Acercndose Jess, les dijo: "Toda autoridad Me ha sido dada en el cielo y en la tierra.
"Vayan, pues, y hagan discpulos de todas las naciones, bautizndolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espritu Santo,
ensendoles a guardar todo lo que les he mandado; y recuerden (he aqu)! Yo estoy con ustedes todos los das, hasta el fin del mundo."
Principio del evangelio (de las buenas nuevas) de Jesucristo (Jess) el Mesas, Hijo de Dios.
Como est escrito en el profeta Isaas: "HE AQUI, YO ENVIO MI MENSAJERO DELANTE DE TI, EL CUAL PREPARARA TU CAMINO.
VOZ DEL QUE CLAMA EN EL DESIERTO: 'PREPAREN EL CAMINO DEL SEOR, HAGAN DERECHAS SUS SENDAS.'"
Juan el Bautista apareci en el desierto predicando (proclamando) el bautismo de arrepentimiento para el perdn de pecados.
Acuda a l toda la regin de Judea, y toda la gente de Jerusaln (Ciudad de Paz), y confesando sus pecados, eran bautizados por l en el ro Jordn.
Juan estaba vestido de pelo de camello, tena un cinto de cuero a la cintura, y coma langostas (saltamontes) y miel silvestre.
Y predicaba (proclamaba), diciendo: "Tras m viene Uno que es ms poderoso que yo, a quien no soy digno de inclinarme y desatar la correa de Sus sandalias.
"Yo los bautic a ustedes con agua, pero El los bautizar con el Espritu Santo."
Sucedi que en aquellos das Jess vino de Nazaret de Galilea, y fue bautizado por Juan en el Jordn.
Inmediatamente, al salir del agua, vio que los cielos se abran, y que el Espritu descenda sobre El como una paloma;
y vino una voz de los cielos, que deca: "T eres Mi Hijo amado, en Ti Me he complacido."
Enseguida el Espritu Lo impuls a ir al desierto.
Y estuvo en el desierto cuarenta das, siendo tentado por Satans; y estaba entre las fieras, y los ngeles Le servan.
Despus que Juan haba sido encarcelado, Jess vino a Galilea predicando (proclamando) el evangelio (las buenas nuevas) de Dios.
"El tiempo se ha cumplido," deca, "y el reino de Dios se ha acercado; arrepintanse y crean en el evangelio."
Mientras caminaba junto al mar de Galilea, vio a Simn y a Andrs, hermano de Simn, echando una red en el mar, porque eran pescadores.
Y Jess les dijo: "Vengan conmigo, y Yo har que ustedes sean pescadores de hombres."
Dejando al instante las redes, ellos Lo siguieron.
Yendo un poco ms adelante, Jess vio a Jacobo (Santiago), el hijo de Zebedeo, y a su hermano Juan, los cuales estaban tambin en la barca, remendando las redes.
Al instante los llam; y ellos, dejando a su padre Zebedeo en la barca con los jornaleros, se fueron con Jess.
Entraron en Capernam; y enseguida, en el da de reposo, Jess entr en la sinagoga y comenz a ensear.
Y se admiraban de Su enseanza; porque les enseaba como quien tiene autoridad, y no como los escribas.
En ese momento estaba en la sinagoga de ellos un hombre con un espritu inmundo, el cual comenz a gritar:
"Qu tienes que ver con nosotros, Jess de Nazaret? Has venido a destruirnos? Yo s quien T eres: el Santo de Dios."
Jess lo reprendi, diciendo: "Cllate, y sal de l!"
Entonces el espritu inmundo, causndole convulsiones al hombre, grit a gran voz y sali de l.
Y todos se asombraron de tal manera que discutan entre s, diciendo: "Qu es esto? Una enseanza nueva con autoridad! El manda aun a los espritus inmundos y Le obedecen."
Enseguida Su fama se extendi por todas partes, por toda la regin alrededor de Galilea.
Inmediatamente despus de haber salido de la sinagoga, fueron a casa de Simn y Andrs, con Jacobo (Santiago) y Juan.
La suegra de Simn estaba en cama con fiebre, y enseguida hablaron a Jess de ella.
El se le acerc, y tomndola de la mano la levant, y la fiebre la dej; y ella les serva.
A la cada de la tarde, despus de la puesta del sol, trajeron a Jess todos los que estaban enfermos y los endemoniados.
Toda la ciudad se haba amontonado a la puerta.
Y san a muchos que estaban enfermos de diversas enfermedades, y expuls muchos demonios; y no dejaba hablar a los demonios, porque ellos saban quin era El.
Levantndose muy de maana, cuando todava estaba oscuro, Jess sali y fue a un lugar solitario, y all oraba.
Simn y sus compaeros salieron a buscar a Jess.
Lo encontraron y Le dijeron: "Todos Te buscan."
Jess les respondi: "Vamos a otro lugar, a los pueblos vecinos, para que Yo predique tambin all, porque para eso he venido."
Y fue por toda Galilea, predicando (proclamando) en sus sinagogas y expulsando demonios.
Un leproso vino rogando a Jess, y arrodillndose, Le dijo: "Si quieres, puedes limpiarme."
Movido a compasin, extendiendo Jess la mano, lo toc y le dijo: "Quiero; s limpio."
Al instante la lepra lo dej y qued limpio.
Entonces Jess lo despidi enseguida amonestndole severamente:
"Mira," le dijo, "no digas nada a nadie, sino ve, mustrate al sacerdote y ofrece por tu limpieza lo que Moiss orden, para testimonio a ellos."
Pero l, en cuanto sali comenz a proclamarlo abiertamente y a divulgar el hecho, a tal punto que Jess ya no poda entrar pblicamente en ninguna ciudad, sino que se quedaba fuera en lugares despoblados; y venan a El de todas partes.
Cuando Jess entr de nuevo en Capernam varios das despus, se oy que estaba en casa.
Y se reunieron muchos, tanto que ya no haba lugar ni aun a la puerta; y El les explicaba la palabra.
Entonces vinieron y Le trajeron un paraltico llevado entre cuatro hombres.
Como no pudieron acercarse a Jess a causa de la multitud, levantaron el techo encima de donde El estaba; y cuando haban hecho una abertura, bajaron la camilla en que estaba acostado el paraltico.
Viendo Jess la fe de ellos, dijo al paraltico: "Hijo, tus pecados te son perdonados."
Pero estaban all sentados algunos de los escribas, los cuales pensaban en sus corazones:
"Por qu habla Este as? Est blasfemando; quin puede perdonar pecados, sino slo Dios?"
Al instante Jess, conociendo en Su espritu que pensaban de esa manera dentro de s mismos, les dijo: "Por qu piensan estas cosas en sus corazones?
"Qu es ms fcil, decir al paraltico: 'Tus pecados te son perdonados,' o decirle: 'Levntate, toma tu camilla y anda'?
"Pues para que sepan que el Hijo del Hombre tiene autoridad en la tierra para perdonar pecados," dijo al paraltico:
"A ti te digo: levntate, toma tu camilla y vete a tu casa."
Y l se levant, y tomando al instante la camilla, sali a la vista de todos, de manera que todos estaban asombrados, y glorificaban a Dios, diciendo: "Jams hemos visto cosa semejante."
Jess sali de nuevo a la orilla del mar, y toda la multitud vena a El, y les enseaba.
Al pasar, vio a Lev (Mateo), hijo de Alfeo, sentado en la oficina de los tributos, y le dijo: "Sgueme." Y levantndose, Lo sigui.
Y sucedi que estando Jess sentado a la mesa en casa de Lev (Mateo), muchos recaudadores de impuestos y pecadores estaban comiendo con Jess y Sus discpulos; porque haba muchos de ellos que Lo seguan.
Cuando los escribas de los Fariseos vieron que El coma con pecadores y recaudadores de impuestos, decan a Sus discpulos: "Por qu El come y bebe con recaudadores de impuestos y pecadores?"
Al or esto, Jess les dijo: "Los que estn sanos no tienen necesidad de mdico, sino los que estn enfermos; no he venido a llamar a justos, sino a pecadores."
Los discpulos de Juan y los Fariseos estaban ayunando; y vinieron y dijeron a Jess: "Por qu ayunan los discpulos de Juan y los discpulos de los Fariseos, pero Tus discpulos no ayunan?"
Y Jess les respondi: "Acaso pueden ayunar los acompaantes del novio mientras el novio est con ellos? Mientras tienen al novio con ellos, no pueden ayunar.
"Pero vendrn das cuando el novio les ser quitado, y entonces ayunarn en aquel da.
"Nadie pone un remiendo de tela nueva en un vestido viejo, porque entonces el remiendo al encogerse tira de l, lo nuevo de lo viejo, y se produce una rotura peor.
"Y nadie echa vino nuevo en odres viejos, porque entonces el vino romper el odre, y se pierden el vino y tambin los odres; sino que se echa vino nuevo en odres nuevos."
Aconteci que un da de reposo Jess pasaba por los sembrados, y Sus discpulos, mientras se abran paso, comenzaron a arrancar espigas.
Entonces los Fariseos Le decan: "Mira, por qu hacen lo que no es lcito en el da de reposo?"
Jess les contest: "Nunca han ledo lo que David hizo cuando tuvo necesidad y sinti hambre, l y tambin sus compaeros;
cmo entr en la casa de Dios en tiempos de Abiatar, el sumo sacerdote, y comi los panes consagrados que no es lcito a nadie comer, sino a los sacerdotes, y dio tambin a los que estaban con l?"
Y El continu dicindoles: "El da de reposo se hizo para el hombre, y no el hombre para el da de reposo.
"Por tanto, el Hijo del Hombre es Seor aun del da de reposo."
Otra vez entr Jess en una sinagoga; y haba all un hombre que tena una mano seca (paralizada).
Y Lo observaban para ver si lo sanaba en el da de reposo, para poder acusar a Jess.
Y Jess le dijo al hombre que tena la mano seca: "Levntate y ponte aqu en medio."
Entonces Jess dijo a los otros: "Es lcito en el da de reposo hacer bien o hacer mal, salvar una vida o matar?" Pero ellos guardaban silencio.
Y mirando con enojo a los que Lo rodeaban, y entristecido por la dureza de sus corazones, le dijo al hombre: "Extiende tu mano." Y l la extendi, y su mano qued sana.
Pero cuando los Fariseos salieron, enseguida comenzaron a tramar con los Herodianos en contra de Jess, para ver cmo Lo podran destruir.
Entonces Jess se retir al mar con Sus discpulos, y una gran multitud de Galilea Lo sigui. Y tambin de Judea,
de Jerusaln, de Idumea, del otro lado del Jordn, y de los alrededores de Tiro y Sidn, una gran multitud, que al or todo lo que Jess haca, vino a El.
Y dijo a Sus discpulos que tuvieran lista una barca para El por causa de la multitud, para que no Lo oprimieran;
porque El haba sanado a muchos, de manera que todos los que tenan aflicciones, para tocar a Jess, se echaban sobre El.
Y siempre que los espritus inmundos vean a Jess, caan delante de El y gritaban: "T eres el Hijo de Dios."
Pero El les adverta con insistencia que no revelaran Su identidad.
Despus Jess subi al monte, llam a los que El quiso, y ellos vinieron a El.
Design a doce, para que estuvieran con El y para enviarlos a predicar,
y para que tuvieran autoridad de expulsar demonios.
Design, pues, a los doce: Simn (a quien puso por nombre Pedro),
Jacobo (Santiago), hijo de Zebedeo, y Juan hermano de Jacobo (a quienes puso por nombre Boanerges, que significa: "Hijos del Trueno");
Andrs, Felipe, Bartolom, Mateo, Toms, Jacobo (Santiago), hijo de Alfeo, Tadeo, Simn el Cananita;
y Judas Iscariote, el que tambin Lo entreg.
Jess lleg a una casa, y la multitud se junt de nuevo, a tal punto que ellos ni siquiera podan comer.
Cuando Sus parientes oyeron esto, fueron para hacerse cargo de El, porque decan: "Est fuera de s."
Y los escribas que haban descendido de Jerusaln decan: "Tiene a Beelzeb; y expulsa los demonios por medio del prncipe de los demonios."
Llamndolos junto a El, Jess les hablaba en parbolas: "Cmo puede Satans expulsar a Satans?
"Si un reino est dividido contra s mismo, ese reino no puede perdurar.
"Si una casa est dividida contra s misma, esa casa no podr permanecer.
"Y si Satans se ha levantado contra s mismo y est dividido, no puede permanecer, sino que ha llegado su fin.
"Pero nadie puede entrar en la casa de un hombre fuerte y saquear sus bienes si primero no lo ata; entonces podr saquear su casa.
"En verdad les digo que todos los pecados sern perdonados a los hijos de los hombres, y las blasfemias con que blasfemen,
pero cualquiera que blasfeme contra el Espritu Santo no tiene jams perdn, sino que es culpable de pecado eterno."
Porque decan: "Tiene un espritu inmundo."
Entonces llegaron Su madre y Sus hermanos, y quedndose afuera, mandaron a llamar a Jess.
Y haba una multitud sentada alrededor de El, y Le dijeron: "Tu madre y Tus hermanos estn afuera y Te buscan."
"Quines son Mi madre y Mis hermanos?" les dijo Jess.
Y mirando a los que estaban sentados en crculo alrededor de El, dijo: "Aqu estn Mi madre y Mis hermanos.
"Porque cualquiera que hace la voluntad de Dios, se es Mi hermano, y hermana y madre."
Comenz Jess a ensear de nuevo junto al mar; y se lleg a El una multitud tan grande que tuvo que subirse a una barca que estaba en el mar, y se sent; y toda la multitud estaba en tierra a la orilla del mar.
Les enseaba muchas cosas en parbolas, y les deca en Su enseanza:
"Escuchen: El sembrador sali a sembrar;
y al sembrar, una parte de la semilla cay junto al camino, y vinieron las aves y se la comieron.
"Otra parte cay en un pedregal donde no tena mucha tierra; y enseguida brot por no tener profundidad de tierra.
"Pero cuando sali el sol, se quem, y por no tener raz, se sec.
"Otra parte cay entre espinos, y los espinos crecieron y la ahogaron, y no dio fruto.
"Y otras semillas cayeron en buena tierra, y creciendo y desarrollndose, dieron fruto, y produjeron unas a treinta, otras a sesenta y otras a ciento por uno."
Y aadi: "El que tiene odos para or, que oiga."
Cuando Jess se qued solo, Sus seguidores junto con los doce Le preguntaban sobre las parbolas.
"A ustedes les ha sido dado el misterio del reino de Dios," les deca, "pero los que estn afuera reciben todo en parbolas;
para que VIENDO, VEAN PERO NO PERCIBAN, Y OYENDO, OIGAN PERO NO ENTIENDAN, NO SEA QUE SE CONVIERTAN Y SEAN PERDONADOS."
Tambin les dijo: "No entienden esta parbola? Cmo, pues, comprendern todas las otras parbolas?
"El sembrador siembra la palabra.
"Estos que estn junto al camino donde se siembra la palabra, son aqullos que en cuanto la oyen, al instante viene Satans y se lleva la palabra que se ha sembrado en ellos.
"Y de igual manera, stos en que se sembr la semilla en pedregales son los que al or la palabra enseguida la reciben con gozo;
pero no tienen raz profunda en s mismos, sino que slo son temporales. Entonces, cuando viene la afliccin o la persecucin por causa de la palabra, enseguida se apartan de ella.
"Otros son aqullos en los que se sembr la semilla entre los espinos; stos son los que han odo la palabra,
pero las preocupaciones del mundo, y el engao de las riquezas, y los deseos de las dems cosas entran y ahogan la palabra, y se vuelve estril.
"Y otros son aqullos en que se sembr la semilla en tierra buena; los cuales oyen la palabra, la aceptan y dan fruto, unos a treinta, otros a sesenta y otros a ciento por uno."
Tambin Jess les deca: "Acaso se trae una lmpara para ponerla debajo de una vasija o debajo de la cama? No es para ponerla en el candelero?
"Porque nada hay oculto, si no es para que sea manifestado; ni nada ha estado en secreto, sino para que salga a la luz.
"Si alguno tiene odos para or, que oiga."
Adems les deca: "Cudense de lo que oigan. Con la medida con que ustedes midan, se les medir, y aun ms se les dar.
"Porque al que tiene, se le dar ms, pero al que no tiene, aun lo que tiene se le quitar."
Jess deca tambin: "El reino de Dios es como un hombre que echa semilla en la tierra,
y se acuesta de noche y se levanta de da, y la semilla brota y crece; cmo, l no lo sabe.
"La tierra produce fruto por s misma; primero la hoja, luego la espiga, y despus el grano maduro en la espiga.
"Y cuando el fruto lo permite, l enseguida mete la hoz, porque ha llegado el tiempo de la siega."
Tambin Jess deca:"A qu compararemos el reino de Dios, o con qu parbola lo describiremos?
"Es como un grano de mostaza, el cual, cuando se siembra en la tierra, aunque es ms pequeo que todas las semillas que hay en la tierra,
sin embargo, despus de sembrado, crece y llega a ser ms grande que todas las hortalizas y echa grandes ramas, tanto que LAS AVES DEL CIELO pueden ANIDAR BAJO SU SOMBRA."
Con muchas parbolas como stas Jess les hablaba la palabra, segn podan orla;
y sin parbolas no les hablaba, pero lo explicaba todo en privado a Sus propios discpulos.
Ese mismo da, cada ya la tarde, Jess les dijo: "Pasemos al otro lado."
Despidiendo a la multitud, Lo llevaron con ellos en la barca, como estaba; y haba otras barcas con El.
Pero se levant una violenta tempestad, y las olas se lanzaban sobre la barca de tal manera que ya la barca se llenaba de agua.
Jess estaba en la popa, durmiendo sobre una almohadilla; entonces Lo despertaron y Le dijeron: "Maestro, no Te importa que perezcamos?"
Jess se levant, reprendi al viento y dijo al mar: "Clmate (Calla), sosigate (enmudece)!" Y el viento ces, y sobrevino una gran calma.
Entonces les dijo: "Por qu estn atemorizados? Cmo no tienen fe?"
Y se llenaron de gran temor, y se decan unos a otros: "Quin, pues, es Este que aun el viento y el mar Le obedecen?"
Llegaron al otro lado del mar, a la tierra de los Gadarenos.
Cuando Jess sali de la barca, enseguida se acerc a El, de entre los sepulcros, un hombre con un espritu inmundo,
que tena su morada entre los sepulcros; y nadie poda ya atarlo ni aun con cadenas;
porque muchas veces haba sido atado con grillos y cadenas, pero l haba roto las cadenas y destrozado los grillos, y nadie era tan fuerte como para dominarlo.
Siempre, noche y da, andaba entre los sepulcros y en los montes dando gritos e hirindose con piedras.
Cuando vio a Jess de lejos, corri y se postr delante de El;
y gritando a gran voz, dijo: "Qu tengo yo que ver contigo, Jess, Hijo del Dios Altsimo? Te imploro por Dios que no me atormentes."
Porque Jess le deca: "Sal del hombre, espritu inmundo."
"Cmo te llamas?" le pregunt Jess. "Me llamo Legin," respondi, "porque somos muchos."
Le rogaba entonces con insistencia que no los enviara fuera de la tierra.
Haba all una gran manada de cerdos paciendo junto al monte.
Y los demonios Le rogaron, diciendo: "Envanos a los cerdos para que entremos en ellos."
Jess les dio permiso. Y saliendo los espritus inmundos, entraron en los cerdos; y la manada, unos 2,000, se precipit por un despeadero al mar, y en el mar se ahogaron.
Los que cuidaban los cerdos huyeron y lo contaron en la ciudad y por los campos. Y la gente vino a ver qu era lo que haba sucedido.
Vinieron a Jess, y vieron al que haba estado endemoniado, sentado, vestido y en su cabal juicio, el mismo que haba tenido la legin; y tuvieron miedo.
Los que lo haban visto les describieron cmo le haba sucedido esto al endemoniado, y lo de los cerdos.
Y comenzaron a rogar a Jess que se fuera de su regin.
Al entrar El en la barca, el que haba estado endemoniado Le rogaba que lo dejara ir con El.
Pero Jess no se lo permiti, sino que le dijo: "Vete a tu casa, a los tuyos, y cuntales cun grandes cosas el Seor ha hecho por ti, y cmo tuvo misericordia de ti."
Y l se fue, y empez a proclamar en Decpolis cun grandes cosas Jess haba hecho por l; y todos se quedaban maravillados.
Cuando Jess pas otra vez en la barca al otro lado, se reuni una gran multitud alrededor de El; as que El se qued junto al mar.
Y vino uno de los oficiales de la sinagoga, llamado Jairo, y al ver a Jess, se postr a Sus pies,
y Le rogaba con insistencia: "Mi hijita est al borde de la muerte; Te ruego que vengas y pongas las manos sobre ella para que sane y viva."
Jess fue con l; y una gran multitud Lo segua y oprima.
Haba una mujer que padeca de flujo de sangre por doce aos.
Haba sufrido mucho a manos de muchos mdicos, y haba gastado todo lo que tena sin provecho alguno, sino que al contrario, haba empeorado.
Cuando ella oy hablar de Jess, se lleg a El por detrs entre la multitud y toc Su manto.
Porque deca: "Si tan slo toco Sus ropas, sanar."
Al instante la fuente de su sangre se sec, y sinti en su cuerpo que estaba curada de su afliccin.
Enseguida Jess, dndose cuenta de que haba salido poder de El, volvindose entre la gente, dijo: "Quin ha tocado Mi ropa?"
Y Sus discpulos Le dijeron: "Ves que la multitud Te oprime, y preguntas: 'Quin Me ha tocado?'"
Pero El miraba a su alrededor para ver a la mujer que Lo haba tocado.
Entonces la mujer, temerosa y temblando, dndose cuenta de lo que le haba sucedido, vino y se postr delante de El y Le dijo toda la verdad.
"Hija, tu fe te ha sanado," le dijo Jess; "vete en paz y queda sana de tu afliccin."
Mientras El estaba todava hablando, vinieron unos enviados de la casa del oficial de la sinagoga, diciendo: "Tu hija ha muerto, para qu molestas an al Maestro?"
Pero Jess, oyendo lo que se hablaba, dijo al oficial de la sinagoga: "No temas, cree solamente."
Y no permiti que nadie fuera con El sino slo Pedro, Jacobo (Santiago) y Juan, hermano de Jacobo.
Fueron a la casa del oficial de la sinagoga, y Jess vio el alboroto, y a los que lloraban y se lamentaban mucho.
Cuando entr les dijo: "Por qu hacen alboroto y lloran? La nia no ha muerto, sino que est dormida."
Y se burlaban de El. Pero echando fuera a todos, Jess tom consigo al padre y a la madre de la nia, y a los que estaban con El, y entr donde estaba la nia.
Tomando a la nia por la mano, le dijo: "Talita cum," que traducido significa: "Nia, a ti te digo, levntate!"
Al instante la nia se levant y comenz a caminar, pues tena doce aos. Y al momento todos se quedaron completamente atnitos.
Entonces les dio rdenes estrictas de que nadie se enterara de esto; y dijo que le dieran de comer a la nia.
Jess se march de all y lleg a Su pueblo, y Sus discpulos Lo siguieron.
Cuando lleg el da de reposo, comenz a ensear en la sinagoga; y muchos que escuchaban se asombraban, diciendo: "Dnde obtuvo Este tales cosas, y cul es esta sabidura que Le ha sido dada, y estos milagros que hace con S
"No es Este el carpintero, el hijo de Mara, y hermano de Jacobo (Santiago), Jos, Judas y Simn? No estn Sus hermanas aqu con nosotros?" Y se escandalizaban a causa de El.
Y Jess les dijo: "No hay profeta sin honra sino en su propia tierra, y entre sus parientes y en su casa."
Y no pudo hacer all ningn milagro; slo san a unos pocos enfermos sobre los cuales puso Sus manos.
Estaba maravillado de la incredulidad de ellos. Y recorra las aldeas de alrededor enseando.
Entonces Jess llam a los doce y comenz a enviarlos de dos en dos, dndoles autoridad (poder) sobre los espritus inmundos;
y les orden que no llevaran nada para el camino, sino slo un bordn; ni pan, ni alforja, ni dinero en el cinto;
sino calzados con sandalias. "No lleven dos tnicas," les dijo.
Y aadi: "Dondequiera que entren en una casa, qudense en ella hasta que salgan de la poblacin.
"En cualquier lugar que no los reciban ni los escuchen, al salir de all, sacdanse el polvo de la planta de los pies en testimonio contra ellos."
Saliendo los doce, predicaban que todos se arrepintieran.
Tambin echaban fuera muchos demonios, y ungan con aceite a muchos enfermos y los sanaban.
El rey Herodes (Antipas) se enter de esto, pues el nombre de Jess se haba hecho clebre, y la gente deca: "Juan el Bautista ha resucitado de entre los muertos, por eso es que estos poderes milagrosos actan en l."
Pero otros decan: "Es Elas." Y decan otros: "Es un profeta, como uno de los profetas antiguos ".
Al or esto, Herodes deca: "Juan, a quien yo decapit, ha resucitado."
Porque Herodes (Antipas) mismo haba enviado a prender a Juan y lo haba encadenado en la crcel por causa de Herodas, mujer de su hermano Felipe, pues Herodes se haba casado con ella.
Y Juan le deca a Herodes: "No te es lcito tener la mujer de tu hermano."
Herodas le tena rencor y deseaba matarlo, pero no poda,
porque Herodes tema a Juan, sabiendo que era un hombre justo y santo, y lo mantena protegido. Cuando le oa se quedaba muy perplejo, pero le gustaba escucharlo.
Lleg un da oportuno, cuando Herodes, siendo su cumpleaos, ofreci un banquete a sus nobles y comandantes y a los principales de Galilea;
y cuando la hija de Herodas (Salom) entr y danz, agrad a Herodes y a los que se sentaban a la mesa con l; y el rey dijo a la muchacha: "Pdeme lo que quieras y te lo dar."
Y le jur: "Te dar lo que me pidas, hasta la mitad de mi reino."
Ella sali y dijo a su madre: "Qu pedir?" "La cabeza de Juan el Bautista," le respondi ella.
Enseguida ella se present apresuradamente ante el rey con su peticin, diciendo: "Quiero que me des ahora mismo la cabeza de Juan el Bautista en una bandeja."
Aunque el rey se puso muy triste, sin embargo a causa de sus juramentos y de los que se sentaban con l a la mesa, no quiso contradecirla.
Al instante el rey envi a un verdugo y le orden que trajera la cabeza de Juan. Y l fue y lo decapit en la crcel,
y trajo su cabeza en una bandeja, y se la dio a la muchacha, y la muchacha se la dio a su madre.
Cuando los discpulos de Juan oyeron esto, fueron y se llevaron el cuerpo y le dieron sepultura.
Los apstoles se reunieron con Jess, y Le informaron sobre todo lo que haban hecho y enseado.
Y El les dijo: "Vengan, aprtense de los dems a un lugar solitario y descansen un poco." Porque haba muchos que iban y venan, y ellos no tenan tiempo ni siquiera para comer.
Y se fueron en la barca a un lugar solitario, apartado.
Pero la gente los vio salir, y muchos los reconocieron y juntos corrieron all a pie de todas las ciudades, y llegaron antes que ellos.
Al desembarcar, Jess vio una gran multitud, y tuvo compasin de ellos, porque eran como ovejas sin pastor; y comenz a ensearles muchas cosas.
Y cuando ya era muy tarde, Sus discpulos se acercaron a El, diciendo: "El lugar est desierto y ya es muy tarde;
despdelos para que vayan a los campos y aldeas de alrededor, y se compren algo de comer."
"Denles ustedes de comer," les contest Jess. Y ellos Le dijeron: "Quieres que vayamos y compremos 200 denarios (salario de 200 das) de pan y les demos de comer?"
Jess les dijo: "Cuntos panes tienen ustedes? Vayan y vean." Y cuando se cercioraron le dijeron: "Cinco panes y dos peces."
Y les mand que todos se recostaran por grupos sobre la hierba verde.
Y se recostaron por grupos de cien y de cincuenta.
Entonces El tom los cinco panes y los dos peces, y levantando los ojos al cielo, los bendijo; parti los panes y los iba dando a los discpulos para que se los sirvieran; tambin reparti los dos peces entre todos.
Todos comieron y se saciaron.
Recogieron doce cestas llenas de los pedazos, y tambin de los peces.
Los que comieron los panes eran 5,000 hombres.
Enseguida Jess hizo que Sus discpulos subieran a la barca y fueran delante de El al otro lado, a Betsaida, mientras El despeda a la multitud.
Despus de despedirse de ellos, se fue al monte a orar.
Al anochecer, la barca estaba en medio del mar, y El estaba solo en tierra.
Y al verlos remar fatigados, porque el viento les era contrario, como a la cuarta vigilia de la noche (3 a 6 a.m.), fue hacia ellos andando sobre el mar, y quera pasarlos de largo.
Pero cuando ellos Lo vieron andando sobre el mar, pensaron que era un fantasma y se pusieron a gritar;
porque todos Lo vieron y se turbaron. Pero enseguida El habl con ellos y les dijo: "Tengan nimo; soy Yo, no teman!"
Subi con ellos a la barca, y el viento se calm; y ellos estaban asombrados en gran manera,
porque no haban entendido lo de los panes, sino que su mente estaba embotada.
Terminada la travesa, llegaron a tierra en Genesaret, y atracaron en la orilla.
Cuando salieron de la barca, la gente enseguida reconoci a Jess,
y recorrieron apresuradamente toda aquella regin, y comenzaron a traer a los enfermos en sus camillas adonde oan decir que El estaba.
Dondequiera que El entraba en aldeas, ciudades o campos, ponan a los enfermos en las plazas, y Le rogaban que les permitiera tocar siquiera el borde de Su manto; y todos los que lo tocaban quedaban curados.
Los Fariseos, y algunos de los escribas que haban venido de Jerusaln, se reunieron alrededor de El;
y vieron que algunos de Sus discpulos coman el pan con manos inmundas, es decir, sin lavar.
(Porque los Fariseos y todos los Judos no comen a menos de que se laven las manos cuidadosamente, observando as la tradicin de los ancianos.
Cuando vuelven de la plaza, no comen a menos de que se laven; y hay muchas otras cosas que han recibido para observarlas, como el lavamiento de los vasos, de los cntaros y de las vasijas de cobre.)
As que los Fariseos y los escribas Le preguntaron: "Por qu Tus discpulos no andan conforme a la tradicin de los ancianos, sino que comen con manos inmundas?"
Jess les respondi: "Bien profetiz Isaas de ustedes, hipcritas, como est escrito: 'ESTE PUEBLO CON LOS LABIOS ME HONRA, PERO SU CORAZON ESTA MUY LEJOS DE MI.
'MAS EN VANO ME RINDEN CULTO, ENSEANDO COMO DOCTRINAS PRECEPTOS DE HOMBRES.'
"Dejando el mandamiento de Dios, ustedes se aferran a la tradicin de los hombres."
Tambin les deca: "Astutamente ustedes violan el mandamiento de Dios para guardar su tradicin.
"Porque Moiss dijo: 'HONRA A TU PADRE Y A TU MADRE'; y: 'EL QUE HABLE MAL DE su PADRE O DE su MADRE, QUE MUERA.'
"Pero ustedes dicen: 'Si un hombre dice al padre o a la madre: "Cualquier cosa ma con que pudieras beneficiarte es corbn (es decir, ofrenda a Dios)'",
ya no le dejan hacer nada en favor de su padre o de su madre;
invalidando as la palabra de Dios por la tradicin de ustedes, la cual han transmitido, y hacen muchas cosas semejantes a stas."
Llamando de nuevo a la multitud, Jess les deca: "Escuchen todos lo que les digo y entiendan:
no hay nada fuera del hombre que al entrar en l pueda contaminarlo; sino que lo que sale de adentro del hombre es lo que contamina al hombre.
"Si alguno tiene odos para or, que oiga."
Cuando Jess dej a la multitud y entr en casa, Sus discpulos Le preguntaron acerca de la parbola.
"Tambin ustedes son tan faltos de entendimiento?" les dijo. "No comprenden que todo lo que de afuera entra al hombre no lo puede contaminar,
porque no entra en su corazn, sino en el estmago, y se elimina?" Jess declar as limpios todos los alimentos.
Tambin deca: "Lo que sale del hombre, eso es lo que contamina al hombre.
"Porque de adentro, del corazn de los hombres, salen los malos pensamientos, fornicaciones, robos, homicidios, adulterios,
avaricias, maldades, engaos, sensualidad, envidia, calumnia, orgullo e insensatez.
"Todas estas maldades de adentro salen, y contaminan al hombre."
Levantndose de all, Jess se fue a la regin de Tiro, y entrando en una casa, no quera que nadie lo supiera, pero no pudo pasar inadvertido;
sino que enseguida, al or hablar de El, una mujer cuya hijita tena un espritu inmundo, fue y se postr a Sus pies.
La mujer era Gentil, Sirofenicia de nacimiento; y Le rogaba que echara al demonio fuera de su hija.
Y Jess le deca: "Deja que primero los hijos se sacien, pues no est bien tomar el pan de los hijos y echarlo a los perrillos."
"Es cierto, Seor," le dijo ella; "pero aun los perrillos debajo de la mesa comen las migajas de los hijos."
Jess le dijo: "Por esta respuesta, vete; ya el demonio ha salido de tu hija."
Cuando ella volvi a su casa, hall que la nia estaba acostada en la cama, y que el demonio haba salido.
Volviendo Jess a salir de la regin de Tiro, pas por Sidn y lleg al mar de Galilea, atravesando la regin de Decpolis.
Y Le trajeron a uno que era sordo y tartamudo, y Le rogaron que pusiera la mano sobre l.
Entonces Jess, tomndolo aparte de la multitud, a solas, le meti los dedos en los odos, y escupiendo, le toc la lengua con la saliva;
y levantando los ojos al cielo, suspir profundamente y le dijo: "Effat!" esto es, "Abrete!"
Al instante se abrieron sus odos, y desapareci el impedimento de su lengua, y hablaba con claridad.
Jess les orden que a nadie se lo dijeran; pero mientras ms se lo ordenaba, tanto ms ellos lo proclamaban.
Y estaban asombrados en gran manera, y decan: "Todo lo ha hecho bien; aun a los sordos hace or y a los mudos hablar."
En aquellos das, cuando haba de nuevo una gran multitud que no tena qu comer, Jess llam a Sus discpulos y les dijo:
"Tengo compasin de la multitud porque ya hace tres das que estn junto a M y no tienen qu comer;
y si los despido sin comer a sus casas, desfallecern en el camino, pues algunos de ellos han venido de lejos."
Sus discpulos Le respondieron: "Dnde podr alguien encontrar lo suficiente para saciar de pan a stos aqu en el desierto?"
"Cuntos panes tienen?" les pregunt Jess. Ellos respondieron: "Siete."
Entonces mand a la multitud que se recostara en el suelo; y tomando los siete panes, despus de dar gracias, los parti y los iba dando a Sus discpulos para que los pusieran delante de la gente; y ellos
Tambin tenan unos pocos pececillos; y despus de bendecirlos, mand que stos tambin los sirvieran.
Todos comieron y se saciaron; y recogieron de lo que sobr de los pedazos, siete canastas.
Los que comieron eran unos 4,000. Jess los despidi,
y subiendo enseguida a la barca con Sus discpulos, se fue a la regin de Dalmanuta.
Entonces salieron los Fariseos y comenzaron a discutir con El, buscando de El una seal (un milagro) del cielo para poner a prueba a Jess.
Suspirando profundamente en Su espritu, dijo: "Por qu pide seal esta generacin? En verdad les digo que no se le dar seal a esta generacin."
Y dejndolos, se embarc otra vez y se fue al otro lado del lago.
Los discpulos se haban olvidado de tomar panes, y no tenan consigo en la barca sino slo un pan.
Jess les encargaba diciendo: "Tengan cuidado! Cudense de la levadura de los Fariseos y de la levadura de Herodes."
Y ellos discutan entre s que no tenan panes.
Dndose cuenta Jess, les dijo: "Por qu discuten que no tienen panes? An no comprenden ni entienden? Tienen el corazn endurecido?
"TENIENDO OJOS, NO VEN? Y TENIENDO OIDOS, NO OYEN? No recuerdan
cuando part los cinco panes entre los cinco mil? Cuntas cestas llenas de pedazos recogieron?" "Doce," Le respondieron.
"Y cuando part los siete panes entre los cuatro mil, cuntas canastas llenas de los pedazos recogieron?" "Siete," Le dijeron.
Entonces les dijo: "An no entienden?"
Llegaron a Betsaida, y trajeron a Jess un ciego y Le rogaron que lo tocara.
Tomando al ciego de la mano, lo sac fuera de la aldea; y despus de escupir en sus ojos y de poner las manos sobre l, le pregunt: "Ves algo?"
Y levantando la vista, dijo: "Veo a los hombres, pero los veo como rboles que caminan."
Entonces Jess puso otra vez las manos sobre sus ojos, y l mir fijamente y fue restaurado; y vea todo con claridad.
Y lo envi a su casa diciendo: "Ni aun en la aldea entres."
Jess sali con Sus discpulos a las aldeas de Cesarea de Filipo; y en el camino pregunt a Sus discpulos: "Quin dicen los hombres que soy Yo?"
Le respondieron: "Unos, Juan el Bautista; y otros, Elas; pero otros, uno de los profetas."
El les pregunt de nuevo: " Pero ustedes, quin dicen que soy Yo?" "T eres el Cristo (el Mesas)," Le respondi Pedro.
Y Jess les advirti severamente que no hablaran de El a nadie.
Jess comenz a ensearles que el Hijo del Hombre deba padecer muchas cosas, y ser rechazado por los ancianos, los principales sacerdotes y los escribas, y ser muerto, y despus de tres das resucitar.
Y les deca estas palabras claramente. Entonces Pedro Lo llev aparte y comenz a reprender a Jess.
Pero El volvindose y mirando a Sus discpulos, reprendi a Pedro y le dijo: "Qutate de delante de M, Satans!, porque no tienes en mente las cosas de Dios, sino las de los hombres."
Llamando Jess a la multitud y a Sus discpulos, les dijo: "Si alguien quiere venir conmigo, niguese a s mismo, tome su cruz, y sgame.
"Porque el que quiera salvar su vida (su alma), la perder; pero el que pierda su vida por causa de M y del evangelio (de las buenas nuevas), la salvar.
"O, de qu le sirve a un hombre ganar el mundo entero y perder su alma?
"O, qu dar un hombre a cambio de su alma?
"Porque cualquiera que se avergence de M y de Mis palabras en esta generacin adltera y pecadora, el Hijo del Hombre tambin se avergonzar de l, cuando venga en la gloria de Su Padre con los santos ngeles."
Y Jess les deca: "En verdad les digo que hay algunos de los que estn aqu que no probarn la muerte hasta que vean el reino de Dios despus de que haya venido con poder."
Seis das despus, Jess tom con El a Pedro, a Jacobo (Santiago) y a Juan, y los llev a ellos solos a un monte alto; y se transfigur delante de ellos.
Sus vestiduras se volvieron resplandecientes, muy blancas, tal como ningn lavandero sobre la tierra las puede blanquear.
Y se les apareci Elas junto con Moiss, y estaban hablando con Jess.
Entonces Pedro dijo a Jess: "Rab (Maestro), bueno es que estemos aqu; hagamos tres enramadas, una para Ti, otra para Moiss y otra para Elas."
Porque l no saba qu decir, pues estaban aterrados.
Entonces se form una nube que los cubri, y una voz sali de la nube: "Este es Mi Hijo amado; oigan a El."
Y enseguida miraron en derredor, pero ya no vieron a nadie con ellos, sino a Jess solo.
Cuando bajaban del monte, Jess les orden que no contaran a nadie lo que haban visto, hasta que el Hijo del Hombre resucitara de entre los muertos.
Y se guardaron para s lo que fue dicho, discutiendo entre s qu significara eso de resucitar de entre los muertos.
Le preguntaron a Jess: "Por qu dicen los escribas que Elas debe venir primero?"
"Es cierto que Elas, al venir primero, restaurar todas las cosas," les dijo. "Y, sin embargo, cmo est escrito del Hijo del Hombre que ha de padecer mucho y ser despreciado?
"Pero Yo les digo que Elas ya ha venido, y le hicieron cuanto quisieron, tal como est escrito de l."
Cuando regresaron adonde estaban los otros discpulos, vieron una gran multitud que los rodeaba, y a unos escribas que discutan con ellos.
Enseguida, cuando toda la multitud vio a Jess, qued sorprendida, y corriendo hacia El, Lo saludaban.
"Qu discuten con ellos?" les pregunt.
Y uno de la multitud Le respondi: "Maestro, Te he trado a mi hijo que tiene un espritu mudo,
y siempre que se apodera de l, lo derriba, y echa espumarajos, cruje los dientes y se va consumiendo. Dije a Tus discpulos que expulsaran al espritu, pero no pudieron."
Jess les dijo: "Oh generacin incrdula! Hasta cundo estar con ustedes? Hasta cundo los tendr que soportar? Traigan al muchacho!"
Y lo llevaron ante El. Cuando el espritu vio a Jess, al instante sacudi con violencia al muchacho, y ste, cayendo a tierra, se revolcaba echando espumarajos.
Jess pregunt al padre: "Cunto tiempo hace que le sucede esto?" "Desde su niez," respondi.
"Muchas veces ese espritu lo ha echado en el fuego y tambin en el agua para destruirlo. Pero si T puedes hacer algo, ten misericordia de nosotros y aydanos."
"Cmo 'si T puedes?'" le dijo Jess. "Todas las cosas son posibles para el que cree."
Al instante el padre del muchacho grit y dijo: "Creo; aydame en mi incredulidad."
Cuando Jess vio que la gente corra a reunirse, reprendi al espritu inmundo, dicindole: "Espritu mudo y sordo, Yo te ordeno: sal de l y no vuelvas a entrar en l."
Despus de gritar y de sacudirlo con terribles convulsiones, el espritu sali: y el muchacho qued como muerto, tanto, que la mayora de ellos decan: "Est muerto!"
Pero Jess, tomndolo de la mano, lo levant, y l se puso en pie.
Cuando Jess entro en casa, Sus discpulos Le preguntaban en privado: "Por qu nosotros no pudimos expulsarlo?"
Jess les dijo: "Esta clase con nada puede salir, sino con oracin."
Saliendo de all, iban pasando por Galilea, y El no quera que nadie lo supiera.
Porque enseaba a Sus discpulos, y les deca: "El Hijo del Hombre ser entregado en manos de los hombres y Lo matarn; y despus de muerto, a los tres das resucitar."
Pero ellos no entendan lo que les deca, y tenan miedo de preguntar a Jess.
Llegaron a Capernam; y estando ya en la casa, Jess les preguntaba: "Qu discutan por el camino?"
Pero ellos guardaron silencio, porque en el camino haban discutido entre s quin de ellos era el mayor.
Jess se sent, llam a los doce discpulos y les dijo: "Si alguien desea ser el primero, ser el ltimo de todos y el servidor de todos."
Tomando a un nio, lo puso en medio de ellos; y tomndolo en los brazos les dijo:
"El que reciba a un nio como ste en Mi nombre, Me recibe a M; y el que Me recibe a M, no Me recibe a M, sino a Aqul que Me envi."
"Maestro," dijo Juan, "vimos a uno echando fuera demonios en Tu nombre, y tratamos de impedrselo, porque no nos segua."
Pero Jess dijo: "No se lo impidan, porque no hay nadie que haga un milagro en Mi nombre, y que pueda enseguida hablar mal de M.
"Pues el que no est contra nosotros, por nosotros est.
"Porque cualquiera que les d a ustedes a beber un vaso de agua, por razn de su nombre como seguidores de Cristo, en verdad les digo que no perder su recompensa.
"Cualquiera que haga pecar a uno de estos pequeitos que creen en M, mejor le fuera si le hubieran atado al cuello una piedra de molino de las que mueve un asno, y lo hubieran echado al mar.
"Si tu mano te es ocasin de pecar, crtala; te es mejor entrar en la vida manco, que teniendo las dos manos ir al infierno, al fuego que no se apaga,
donde EL GUSANO DE ELLOS NO MUERE, Y EL FUEGO NO SE APAGA.
"Y si tu pie te es ocasin de pecar, crtalo; te es mejor entrar cojo a la vida, que teniendo los dos pies ser echado al infierno,
donde EL GUSANO DE ELLOS NO MUERE, Y EL FUEGO NO SE APAGA.
"Y si tu ojo te es ocasin de pecar, scatelo; te es mejor entrar al reino de Dios con un solo ojo, que teniendo dos ojos ser echado al infierno,
donde EL GUSANO DE ELLOS NO MUERE, Y EL FUEGO NO SE APAGA.
"Porque todos sern salados con fuego.
"La sal es buena; pero si la sal se vuelve inspida, con qu la sazonarn? Tengan sal en ustedes y estn en paz los unos con los otros."
Levantndose de all, Jess se fue a la regin de Judea y al otro lado del Jordn; y se reunieron de nuevo las multitudes junto a El, y una vez ms, como acostumbraba, les enseaba.
Se acercaron algunos Fariseos, y para poner a prueba a Jess, Le preguntaban si era lcito a un hombre divorciarse de su mujer.
"Qu les mand Moiss?" les dijo Jess.
Ellos respondieron: "Moiss permiti al hombre escribir CARTA DE DIVORCIO Y REPUDIARLA."
Entonces Jess les dijo: "Por la dureza del corazn de ustedes, Moiss les escribi este mandamiento.
"Pero desde el principio de la creacin, Dios LOS HIZO VARON Y HEMBRA.
"POR ESTA RAZON EL HOMBRE DEJARA A SU PADRE Y A SU MADRE,
Y LOS DOS SERAN UNA SOLA CARNE; as que ya no son dos, sino una sola carne.
"Por tanto, lo que Dios ha unido, ningn hombre lo separe."
Ya en casa, los discpulos Le volvieron a preguntar sobre esto.
Y El les dijo: "Cualquiera que se divorcie de su mujer y se case con otra, comete adulterio contra ella;
y si ella se divorcia de su marido y se casa con otro, comete adulterio."
Traan nios a Jess para que El los tocara, pero los discpulos los reprendieron.
Cuando Jess vio esto, se indign y les dijo: "Dejen que los nios vengan a M; no se lo impidan, porque de los que son como stos es el reino de Dios.
"En verdad les digo, que el que no reciba el reino de Dios como un nio, no entrar en l."
Y tomndolos en los brazos, los bendeca, poniendo las manos sobre ellos.
Cuando Jess sala para irse, vino un hombre corriendo, y arrodillndose delante de El, Le pregunt: "Maestro bueno, qu har para heredar la vida eterna?"
Jess le respondi: "Por qu Me llamas bueno? Nadie es bueno, sino slo uno, Dios.
"T sabes los mandamientos: 'NO MATES, NO COMETAS ADULTERIO, NO HURTES, NO DES FALSO TESTIMONIO, no defraudes, HONRA A TU PADRE Y A TU MADRE.'"
"Maestro, todo esto lo he guardado desde mi juventud," dijo el hombre.
Jess, mirndolo, lo am y le dijo: "Una cosa te falta: ve y vende cuanto tienes y da a los pobres, y tendrs tesoro en el cielo; entonces vienes y Me sigues."
Pero l, afligido por estas palabras, se fue triste, porque era dueo de muchos bienes.
Jess, mirando en derredor, dijo a Sus discpulos: "Qu difcil ser para los que tienen riquezas entrar en el reino de Dios!"
Los discpulos se asombraron de Sus palabras. Pero Jess respondiendo de nuevo, les dijo: "Hijos, qu difcil es entrar en el reino de Dios!
"Es ms fcil para un camello pasar por el ojo de una aguja, que para un rico entrar en el reino de Dios."
Ellos se asombraron an ms, diciendo entre s: "Y quin podr salvarse?"
Mirndolos Jess, dijo: "Para los hombres es imposible, pero no para Dios, porque todas las cosas son posibles para Dios."
Entonces Pedro comenz a decir a Jess: "Nosotros lo hemos dejado todo y Te hemos seguido."
Jess respondi: "En verdad les digo, que no hay nadie que haya dejado casa, o hermanos, o hermanas, o madre, o padre, o hijos o tierras por causa de M y por causa del evangelio,
que no reciba cien veces ms ahora en este tiempo: casas, y hermanos, y hermanas, y madres, e hijos, y tierras junto con persecuciones; y en el siglo venidero, la vida eterna.
"Pero muchos primeros sern ltimos, y los ltimos, primeros."
Iban por el camino subiendo a Jerusaln, y Jess iba delante de ellos. Los discpulos estaban perplejos, y los que Lo seguan tenan miedo. Y tomando aparte de nuevo a los doce, comenz a decirles lo que Le iba a suceder:
"Ahora subimos a Jerusaln, y el Hijo del Hombre ser entregado a los principales sacerdotes y a los escribas, y Lo condenarn a muerte y Lo entregarn a los Gentiles.
"Se burlarn de El y Le escupirn, Lo azotarn y Lo matarn, y tres das despus resucitar."
Jacobo (Santiago) y Juan, los dos hijos de Zebedeo, se acercaron a Jess, diciendo: "Maestro, queremos que hagas por nosotros lo que te pidamos."
"Qu quieren que haga por ustedes?" les pregunt.
Ellos Le dijeron: "Concdenos que en Tu gloria nos sentemos uno a Tu derecha y el otro a Tu izquierda."
Jess les dijo: "Ustedes no saben lo que piden. Pueden beber la copa que Yo bebo, o ser bautizados con el bautismo con que soy bautizado?"
Le respondieron: "Podemos." Y Jess les dijo: "La copa que Yo bebo, bebern; y sern bautizados con el bautismo con que Yo soy bautizado;
"pero el sentarse a Mi derecha o a Mi izquierda, no es Mo el concederlo, sino que es para quienes ha sido preparado."
Al or esto, los diez comenzaron a indignarse contra Jacobo y Juan.
Llamndolos junto a El, Jess les dijo: "Ustedes saben que los que son reconocidos como gobernantes de los Gentiles se enseorean de ellos, y que sus grandes ejercen autoridad sobre ellos.
"Pero entre ustedes no es as, sino que cualquiera de ustedes que desee llegar a ser grande ser su servidor,
y cualquiera de ustedes que desee ser el primero ser siervo de todos.
"Porque ni aun el Hijo del Hombre vino para ser servido, sino para servir, y para dar Su vida en rescate por muchos."
Entonces llegaron a Jeric. Y cuando El sala de Jeric con Sus discpulos y una gran multitud, un mendigo ciego llamado Bartimeo, el hijo de Timeo, estaba sentado junto al camino.
Cuando oy que era Jess el Nazareno, comenz a gritar y a decir: "Jess, Hijo de David, ten misericordia de m!"
Y muchos lo reprendan para que se callara, pero l gritaba mucho ms: "Hijo de David, ten misericordia de m!"
Jess se detuvo y dijo: "Llmenlo." Y llamaron al ciego, dicindole: "Anmate! Levntate, que te llama."
Arrojando su manto, se levant de un salto y fue a Jess.
Y dirigindose a l, Jess le pregunt: "Qu deseas que haga por ti?" Y el ciego Le respondi: "Rabon (Mi Maestro), que recobre la vista."
"Vete, tu fe te ha sanado," le dijo Jess. Al instante el ciego recobr la vista, y Lo segua por el camino.
Cuando se acercaban a Jerusaln, por Betfag y Betania, cerca del Monte de los Olivos, Jess envi a dos de Sus discpulos,
y les dijo: "Vayan a la aldea enfrente de ustedes, y tan pronto como entren en ella, encontrarn un pollino atado en el cual nadie se ha montado todava; destenlo y triganlo.
"Si alguien les dice: 'Por qu hacen eso?' digan: 'El Seor lo necesita;' y enseguida lo devolver ac."
Ellos fueron y encontraron un pollino atado junto a la puerta, afuera en la calle, y lo desataron.
Y algunos de los que estaban all les dijeron: "Qu hacen desatando el pollino?"
Ellos les respondieron tal como Jess les haba dicho, y les dieron permiso.
Entonces trajeron el pollino a Jess y echaron encima sus mantos, y El se sent sobre l.
Muchos tendieron sus mantos en el camino, y otros tendieron ramas que haban cortado de los campos.
Los que iban delante y los que Lo seguan, gritaban: "Hosanna! BENDITO EL QUE VIENE EN EL NOMBRE DEL SEOR;
Bendito el reino de nuestro padre David que viene; Hosanna en las alturas!"
Jess entr en Jerusaln, fue al templo, y despus de mirar todo alrededor, sali para Betania con los doce discpulos, siendo ya avanzada la hora.
Al da siguiente, cuando salieron de Betania, Jess tuvo hambre.
Y viendo de lejos una higuera con hojas, fue a ver si quiz pudiera hallar algo en ella; cuando lleg a ella, no encontr ms que hojas, porque no era tiempo de higos.
Jess, hablando a la higuera, le dijo: "Nunca jams coma nadie fruto de ti." Y Sus discpulos le estaban escuchando.
Llegaron a Jerusaln; y entrando Jess en el templo, comenz a echar fuera a los que vendan y compraban en el templo; volc las mesas de los que cambiaban el dinero y los asientos de los que vendan las palomas,
y no permita que nadie transportara objeto alguno a travs del templo.
Y les enseaba, diciendo: "No est escrito: 'MI CASA SERA LLAMADA CASA DE ORACION PARA TODAS LAS NACIONES'? Pero ustedes la han hecho CUEVA DE LADRONES."
Los principales sacerdotes y los escribas oyeron esto y buscaban cmo destruir a Jess, pero Le tenan miedo, pues toda la multitud estaba admirada de Su enseanza.
Cuando atardeca, Jess y Sus discpulos solan salir fuera de la ciudad.
Por la maana, cuando pasaban, vieron la higuera seca desde las races.
Entonces Pedro, acordndose, dijo a Jess: "Rab (Maestro), mira, la higuera que maldijiste se ha secado."
Y Jess respondi: "Tengan fe en Dios.
"En verdad les digo que cualquiera que diga a este monte: 'Qutate y arrjate al mar,' y no dude en su corazn, sino crea que lo que dice va a suceder, le ser concedido.
"Por eso les digo que todas las cosas por las que oren y pidan, crean que ya las han recibido, y les sern concedidas .
"Y cuando estn orando, perdonen si tienen algo contra alguien, para que tambin su Padre que est en los cielos les perdone a ustedes sus transgresiones.
"Pero si ustedes no perdonan, tampoco su Padre que est en los cielos perdonar sus transgresiones."
Llegaron de nuevo a Jerusaln; y cuando Jess andaba por el templo, se acercaron a El los principales sacerdotes, los escribas y los ancianos,
y Le preguntaron: "Con qu autoridad haces estas cosas, o quin Te dio la autoridad para hacer esto?"
Jess les respondi: "Yo tambin les har una pregunta; respndanla, y entonces les dir con qu autoridad hago estas cosas.
"El bautismo de Juan, era del cielo o de los hombres? Respondan."
Y ellos discutan entre s, diciendo: "Si decimos: 'Del cielo,' El dir: 'Entonces, por qu no le creyeron?'
"Pero si decimos: 'De los hombres'?" Pero teman a la multitud, porque todos consideraban que Juan verdaderamente haba sido un profeta.
Respondiendo a Jess, dijeron: "No sabemos." Jess les dijo: "Tampoco Yo les dir con qu autoridad hago estas cosas."
Entonces Jess comenz a hablarles en parbolas: "Un hombre PLANTO UNA VIA Y LA CERCO CON UN MURO, CAVO UN ESTANQUE DEBAJO DEL LAGAR Y EDIFICO UNA TORRE; la arrend a labradores y se fue de viaje.
"Al tiempo de la vendimia envi un siervo a los labradores para recibir de los labradores su parte de los frutos de la via.
"Pero ellos, echndole mano, lo golpearon y lo enviaron con las manos vacas.
"De nuevo les mand otro siervo, y a l lo hirieron en la cabeza y lo trataron vergonzosamente.
"Envi a otro y a ste lo mataron; y as con muchos otros, golpeando a unos y matando a otros.
"Todava le quedaba uno, un hijo amado; y les envi a este ltimo, diciendo: 'Respetarn a mi hijo.'
"Pero aquellos labradores se dijeron entre s: 'Este es el heredero; vengan, matmoslo, y la heredad ser nuestra!'
"Echndole mano, lo mataron y lo arrojaron fuera de la via.
"Qu har, entonces, el dueo de la via? Vendr y destruir a los labradores, y dar la via a otros.
"Ni aun esta Escritura han ledo: 'LA PIEDRA QUE DESECHARON LOS CONSTRUCTORES, ESA, EN PIEDRA ANGULAR SE HA CONVERTIDO;
ESTO FUE HECHO DE PARTE DEL SEOR, Y ES MARAVILLOSO A NUESTROS OJOS'?"
Y procuraban prender a Jess, pero teman a la multitud, porque comprendieron que contra ellos haba dicho la parbola. Y Lo dejaron y se fueron.
Pero enviaron algunos de los Fariseos y de los Herodianos para sorprender a Jess en alguna palabra.
Cuando ellos llegaron, Le dijeron: "Maestro, sabemos que eres veraz y que no buscas el favor de nadie, porque eres imparcial, y enseas el camino de Dios con verdad. Es lcito pagar impuesto al Csar, o no?
"Pagaremos o no pagaremos?" Pero El, dndose cuenta de su hipocresa, les pregunt: "Por qu Me estn poniendo a prueba? Traigan un denario (moneda Romana) para verlo."
Se lo trajeron, y El les dijo: "De quin es esta imagen y la inscripcin?" "Del Csar," Le contestaron.
Entonces Jess les dijo: "Den al Csar lo que es del Csar, y a Dios lo que es de Dios." Y se maravillaban de El.
Algunos Saduceos, los que dicen que no hay resurreccin, se acercaron a Jess, y Le dijeron:
"Maestro, Moiss nos dej escrito: 'SI EL HERMANO DE ALGUIEN MUERE y deja mujer Y NO DEJA HIJO, que SU HERMANO TOME LA MUJER Y LEVANTE DESCENDENCIA A SU HERMANO.'
"Hubo siete hermanos; y el primero tom esposa, y muri sin dejar descendencia.
"El segundo la tom, y muri sin dejar descendencia; y asimismo el tercero;
y as los siete, sin dejar descendencia. Y por ltimo muri tambin la mujer.
"En la resurreccin, cuando resuciten, de cul de ellos ser mujer? Pues los siete la tuvieron por mujer."
Jess les dijo: "No es sta la razn por la que estn ustedes equivocados: que no entienden las Escrituras ni el poder de Dios?
"Porque cuando ellos resuciten de entre los muertos, ni se casarn ni sern dados en matrimonio, sino que sern como los ngeles en los cielos.
"Y en cuanto a que los muertos resucitan, no han ledo en el Libro de Moiss, en el pasaje sobre la zarza ardiendo, cmo Dios le dijo: 'YO SOY EL DIOS DE ABRAHAM, Y EL DIOS DE ISAAC, Y EL DIOS DE JACOB'?
"El no es Dios de muertos, sino de vivos; ustedes estn muy equivocados."
Cuando uno de los escribas se acerc, los oy discutir, y reconociendo que Jess les haba contestado bien, Le pregunt: "Cul mandamiento es el ms importante (el primero) de todos?"
Jess respondi: "El ms importante es: 'ESCUCHA, ISRAEL; EL SEOR NUESTRO DIOS, EL SEOR UNO ES;
Y AMARAS AL SEOR TU DIOS CON TODO TU CORAZON, Y CON TODA TU ALMA, Y CON TODA TU MENTE, Y CON TODA TU FUERZA.'
"El segundo es ste: 'AMARAS A TU PROJIMO COMO A TI MISMO.' No hay otro mandamiento mayor que stos."
Y el escriba Le dijo: "Muy bien, Maestro; con verdad has dicho que EL ES UNO, Y NO HAY OTRO ADEMAS DE EL;
Y QUE AMARLE A EL CON TODO EL CORAZON Y CON TODO EL ENTENDIMIENTO Y CON TODAS LAS FUERZAS, Y AMAR AL PROJIMO COMO A UNO MISMO, es ms que todos los holocaustos y los sacrificios."
Viendo Jess que l haba respondido sabiamente, le dijo: "No ests lejos del reino de Dios." Y despus de eso, nadie se aventuraba a hacer ms preguntas.
Mientras enseaba en el templo Jess deca: "Por qu dicen los escribas que el Cristo (el Mesas) es hijo de David?
"David mismo dijo por el Espritu Santo: 'EL SEOR DIJO A MI SEOR: "SIENTATE A MI DIESTRA, HASTA QUE PONGA A TUS ENEMIGOS DEBAJO DE TUS PIES."'"
"David mismo Lo llama 'Seor.' En qu sentido es, pues, su hijo?" Y la gran multitud Lo escuchaba con gusto.
Y en Su enseanza les deca: "Cudense de los escribas, a quienes les gusta andar con vestiduras largas, y aman los saludos respetuosos en las plazas,
los primeros asientos en las sinagogas y los lugares de honor en los banquetes;
que devoran las casas de las viudas, y por las apariencias hacen largas oraciones; stos recibirn mayor condenacin."
Jess se sent frente al arca del tesoro, y observaba cmo la multitud echaba dinero en el arca del tesoro; y muchos ricos echaban grandes cantidades.
Lleg una viuda pobre y ech dos pequeas monedas de cobre, o sea, un cuadrante.
Y llamando Jess a Sus discpulos, les dijo: "En verdad les digo, que esta viuda pobre ech ms que todos los contribuyentes al tesoro;
porque todos ellos echaron de lo que les sobra, pero ella, de su pobreza, ech todo lo que posea, todo lo que tena para vivir."
Cuando Jess sala del templo, uno de Sus discpulos Le dijo: "Maestro, mira qu piedras y qu edificios!"
Y Jess le dijo: "Ves estos grandes edificios? No quedar piedra sobre piedra que no sea derribada."
Y estando El sentado en el Monte de los Olivos, frente al templo, Pedro, Jacobo (Santiago), Juan y Andrs Le preguntaban en privado:
"Dinos, cundo suceder esto, y qu seal habr cuando todas estas cosas se hayan de cumplir?"
Y Jess comenz a decirles: "Miren que nadie los engae.
"Muchos vendrn en Mi nombre diciendo: 'Yo soy el Cristo,' y engaarn a muchos.
"Cuando ustedes oigan de guerras y de rumores de guerras, no se alarmen; es necesario que todo esto suceda, pero todava no es el fin.
"Porque se levantar nacin contra nacin, y reino contra reino; y habr terremotos en diversos lugares; y habr hambres. Esto slo es el comienzo de dolores.
"Pero ustedes, estn alerta; porque los entregarn a los tribunales y sern azotados en las sinagogas, y comparecern delante de gobernadores y reyes por Mi causa, para testimonio a ellos.
"Pero primero el evangelio debe ser predicado a todas las naciones.
"Cuando los lleven y los entreguen, no se preocupen de antemano por lo que van a decir, sino que lo que les sea dado en aquella hora, eso hablen; porque no son ustedes los que hablan, sino el Espritu Santo.
"El hermano entregar a la muerte al hermano, y el padre al hijo; y los hijos se levantarn contra los padres, y les causarn la muerte.
"Y ustedes sern odiados de todos por causa de Mi nombre, pero el que persevere hasta el fin, se ser salvo.
"Pero cuando vean la ABOMINACION DE LA DESOLACION puesta donde no debe estar (el que lea, que entienda), entonces los que estn en Judea huyan a los montes;
y el que est en la azotea, no baje ni entre a sacar nada de su casa;
y el que est en el campo, no vuelva a tomar su capa.
"Pero, ay de las que estn encinta y de las que estn criando en aquellos das!
"Oren para que esto no suceda en el invierno.
"Porque aquellos das sern de tribulacin, tal como no ha acontecido desde el principio de la creacin que hizo Dios hasta ahora, ni acontecer jams.
"Si el Seor no hubiera acortado aquellos das, nadie se salvara; pero por causa de los escogidos que El eligi, acort los das.
"Entonces, si alguien les dice: 'Miren, aqu est el Cristo (el Mesas),' o: 'Miren, all est,' no lo crean.
"Porque se levantarn falsos Cristos y falsos profetas, y mostrarn seales y prodigios a fin de extraviar, de ser posible, a los escogidos.
"Pero ustedes, estn alerta; vean que se lo he dicho todo de antemano.
"Pero en aquellos das, despus de esa tribulacin, EL SOL SE OSCURECERA Y LA LUNA NO DARA SU LUZ,
LAS ESTRELLAS IRAN CAYENDO del cielo y las potencias que estn en los cielos sern sacudidas.
"Entonces vern AL HIJO DEL HOMBRE QUE VIENE EN LAS NUBES con gran poder y gloria.
"Y entonces El enviar a los ngeles, y reunir a Sus escogidos de los cuatro vientos, desde el extremo de la tierra hasta el extremo del cielo.
"De la higuera aprendan la parbola: cuando su rama ya se pone tierna y echa las hojas, saben que el verano est cerca.
"As tambin ustedes, cuando vean que suceden estas cosas, sepan que El est cerca, a las puertas.
"En verdad les digo que no pasar esta generacin hasta que todo esto suceda.
"El cielo y la tierra pasarn, pero Mis palabras no pasarn.
"Pero de aquel da o de aquella hora nadie sabe, ni siquiera los ngeles en el cielo, ni el Hijo, sino slo el Padre.
"Estn alerta, velen; porque no saben cundo es el tiempo sealado.
"Es como un hombre que se fue de viaje, y al salir de su casa dej a sus siervos encargados, asignndole a cada uno su tarea, y orden al portero que estuviera alerta.
"Por tanto, velen, porque no saben cundo viene el seor de la casa, si al atardecer, o a la medianoche, o al canto del gallo, o al amanecer;
no sea que venga de repente y los halle dormidos.
"Y lo que a ustedes digo, a todos digo: Velen!"
Faltaban dos das para la Pascua y para la Fiesta de los Panes sin Levadura; y con engao, los principales sacerdotes y los escribas buscaban cmo prender y matar a Jess;
pero decan: "No durante la fiesta, no sea que haya un tumulto del pueblo."
Estando El en Betania, sentado a la mesa en casa de Simn el leproso, vino una mujer con un frasco de alabastro de perfume muy costoso de nardo puro; y rompi el frasco y lo derram sobre la cabeza de Jess.
Pero algunos estaban indignados y se decan unos a otros: "Para qu se ha hecho este desperdicio de perfume?
"Porque este perfume poda haberse vendido por ms de 300 denarios (salario de 300 das), y el dinero dado a los pobres." Y la reprendan.
Pero Jess dijo: "Djenla; por qu la molestan? Buena obra ha hecho para M.
"Porque a los pobres siempre los tendrn con ustedes; y cuando quieran les podrn hacer bien; pero a M no siempre Me tendrn.
"Ella ha hecho lo que ha podido; se ha anticipado a ungir Mi cuerpo para la sepultura.
"Y en verdad les digo, que dondequiera que el evangelio se predique en el mundo entero, tambin se hablar de lo que sta ha hecho, para memoria suya."
Entonces Judas Iscariote, que era uno de los doce discpulos, fue a los principales sacerdotes para entregarles a Jess.
Cuando ellos lo oyeron, se alegraron y prometieron darle dinero. Y l buscaba cmo entregar a Jess en un momento oportuno.
El primer da de la fiesta de los panes sin levadura, cuando se sacrificaba el cordero de la Pascua, los discpulos Le preguntaron a Jess: "Dnde quieres que vayamos y hagamos los preparativos para que comas la Pascua?"
El envi a dos de Sus discpulos, dicindoles: "Vayan a la ciudad, y all les saldr al encuentro un hombre que lleva un cntaro de agua; sganlo;
y donde l entre, digan al dueo de la casa: 'El Maestro dice: "Dnde est Mi habitacin en la que pueda comer la Pascua con Mis discpulos?"'
"Y l les mostrar un gran aposento alto, amueblado y preparado; hagan los preparativos para nosotros all."
Salieron, pues, los discpulos y llegaron a la ciudad, y encontraron todo tal como El les haba dicho; y prepararon la Pascua.
Al atardecer lleg Jess con los doce discpulos.
Y estando sentados a la mesa comiendo, Jess dijo: "En verdad les digo que uno de ustedes Me entregar; el que come conmigo."
Ellos comenzaron a entristecerse y a decir uno por uno: "Acaso soy yo?"
"Es uno de los doce," les respondi, "el que moja el pan en el mismo plato que Yo.
"Porque el Hijo del Hombre se va tal y como est escrito de El; pero ay de aquel hombre por quien el Hijo del Hombre es entregado! Mejor le fuera a ese hombre no haber nacido."
Mientras coman, tom pan, y habindolo bendecido lo parti, se lo dio a ellos, y dijo: "Tomen, esto es Mi cuerpo."
Y tomando una copa, despus de dar gracias, se la dio a ellos, y todos bebieron de ella.
Y les dijo: "Esto es Mi sangre del nuevo pacto, que es derramada por muchos.
"En verdad les digo, que ya no beber ms del fruto de la vid hasta aquel da cuando lo beba nuevo en el reino de Dios."
Despus de cantar un himno, salieron para el Monte de los Olivos.
Jess les dijo: "Todos ustedes se apartarn, porque escrito est: 'HERIRE AL PASTOR, Y LAS OVEJAS SE DISPERSARAN.'
"Pero despus de que Yo haya resucitado, ir delante de ustedes a Galilea."
"Aunque todos se aparten, yo, sin embargo, no lo har," Le dijo Pedro.
Jess le contest: "En verdad te digo que hoy, esta misma noche, antes que el gallo cante dos veces, Me negars tres veces."
Pero Pedro con insistencia repeta: "Aunque tenga que morir junto a Ti, no Te negar." Y todos decan tambin lo mismo.
Llegaron a un lugar que se llama Getseman, y Jess dijo a Sus discpulos: "Sintense aqu hasta que Yo haya orado."
Tom con El a Pedro, a Jacobo (Santiago) y a Juan, y comenz a afligirse y a angustiarse mucho.
"Mi alma est muy afligida, hasta el punto de la muerte," les dijo; "qudense aqu y velen."
Adelantndose un poco, se postr en tierra y oraba que si fuera posible, pasara de El aquella hora.
Y deca: "Abba, Padre! Para Ti todas las cosas son posibles; aparta de M esta copa, pero no sea lo que Yo quiero, sino lo que T quieras ."
Entonces Jess vino y los hall durmiendo, y dijo a Pedro: "Simn, duermes? No pudiste velar ni por una hora?
"Velen y oren para que no entren en tentacin; el espritu est dispuesto, pero la carne es dbil."
El se fue otra vez y or, diciendo las mismas palabras.
Y vino Jess de nuevo y los hall durmiendo, porque sus ojos estaban muy cargados de sueo; y no saban qu responder.
Vino por tercera vez, y les dijo: "Todava estn durmiendo y descansando? Basta ya; ha llegado la hora; miren, el Hijo del Hombre es entregado en manos de los pecadores.
"Levntense, vmonos; ya est cerca el que Me entrega."
En ese momento, mientras Jess estaba todava hablando, lleg Judas, uno de los doce discpulos, acompaado de una multitud con espadas y palos, de parte de los principales sacerdotes, de los escribas y de los ancianos.
Y el que Lo entregaba les haba dado una seal, diciendo: "Al que yo bese, Ese es; Lo prenden y se Lo llevan con seguridad."
Cuando lleg Judas, inmediatamente se acerc a Jess y le dijo: "Rab (Maestro)!" Y Lo bes.
Entonces ellos echaron mano a Jess y Lo prendieron.
Pero uno de los que estaban all, sacando la espada, hiri al siervo del sumo sacerdote y le cort la oreja.
Y dirigindose Jess a ellos, les dijo: "Como contra un ladrn han salido con espadas y palos para asegurarse que Me arrestaban?
"Cada da estaba con ustedes en el templo enseando, y no Me prendieron; pero esto ha sucedido para que se cumplan las Escrituras."
Y abandonando a Jess, todos huyeron.
Cierto joven segua a Jess, vestido slo con una sbana sobre su cuerpo desnudo; y lo prendieron;
pero l, dejando la sbana, escap desnudo.
Llevaron a Jess al sumo sacerdote, y se reunieron todos los principales sacerdotes, los ancianos y los escribas.
Pedro Lo sigui de lejos hasta dentro del patio del sumo sacerdote y se sent con los guardias, calentndose al fuego.
Y los principales sacerdotes y todo el Concilio (Sanedrn) procuraban obtener algn testimonio para dar muerte a Jess, pero no lo hallaban.
Porque muchos daban falso testimonio contra El, pero sus testimonios se contradecan.
Algunos, levantndose, daban falso testimonio contra El, diciendo:
"Nosotros Le omos decir: 'Yo destruir este templo hecho por manos, y en tres das edificar otro no hecho por manos.'"
Y ni siquiera en esto coincida el testimonio de ellos.
Entonces el sumo sacerdote levantndose, se puso en medio y pregunt a Jess: "No respondes nada? Qu testifican stos contra Ti?"
Pero El se qued callado y nada responda. Le volvi a preguntar el sumo sacerdote: "Eres T el Cristo (el Mesas), el Hijo del Bendito?"
Jess le contest: "Yo soy; y vern al HIJO DEL HOMBRE SENTADO A LA DIESTRA DEL PODER y VINIENDO CON LAS NUBES DEL CIELO."
Entonces el sumo sacerdote, rasgando sus ropas, dijo: "Qu necesidad tenemos de ms testigos?
"Han odo la blasfemia; qu les parece?" Y todos Lo condenaron, diciendo que era digno de muerte.
Y algunos comenzaron a escupir a Jess, Le cubran el rostro y Le daban puetazos, y Le decan: "Profetiza!" Tambin los guardias Lo recibieron a bofetadas.
Estando Pedro abajo en el patio, lleg una de las sirvientas del sumo sacerdote,
y al ver a Pedro calentndose, lo mir y dijo: "T tambin estabas con Jess el Nazareno."
Pero l lo neg, diciendo: "Ni s, ni entiendo de qu hablas." Entonces Pedro sali al portal, y un gallo cant.
Cuando la sirvienta lo vio, de nuevo comenz a decir a los que estaban all: "Este es uno de ellos."
Pero Pedro lo neg otra vez. Poco despus los que estaban all volvieron a decirle: "Seguro que t eres uno de ellos, pues tambin eres Galileo."
Pero l comenz a maldecir y a jurar: "Yo no conozco a este hombre de quien hablan!"
Al instante un gallo cant por segunda vez. Entonces Pedro record lo que Jess le haba dicho: "Antes que el gallo cante dos veces, Me negars tres veces." Y se ech a llorar.
Muy de maana, los principales sacerdotes prepararon enseguida una reunin con los ancianos, los escribas y todo el Concilio (Sanedrn); y atando a Jess, Lo llevaron y Lo entregaron a Pilato.
"Eres T el Rey de los Judos?" le pregunt Pilato. "T lo dices," respondi Jess
Y los principales sacerdotes Lo acusaban de muchas cosas.
De nuevo Pilato Le pregunt: "No respondes nada? Mira de cuntas cosas Te acusan."
Pero Jess no respondi nada ms; de modo que Pilato estaba asombrado.
Ahora bien, en cada fiesta Pilato acostumbraba soltarles un preso, el que ellos pidieran.
Y uno llamado Barrabs haba sido encarcelado con los rebeldes que haban cometido homicidio en la insurreccin.
Cuando la multitud subi, comenz a pedirle a Pilato que hiciera como siempre les haba hecho.
Entonces Pilato les pregunt: "Quieren que les suelte al Rey de los Judos?"
Porque saba que los principales sacerdotes Lo haban entregado por envidia.
Pero los principales sacerdotes provocaron a la multitud para que le pidiera que en vez de Jess les soltara a Barrabs.
Pilato les pregunt: "Qu har, entonces, con el que ustedes llaman el Rey de los Judos?"
Ellos le respondieron a gritos: "Crucifcalo!"
Y Pilato les deca: "Por qu? Qu mal ha hecho?" Y ellos gritaban an ms: "Crucifcalo!"
Pilato, queriendo complacer a la multitud, les solt a Barrabs; y despus de hacer azotar a Jess, Lo entreg para que fuera crucificado.
Entonces los soldados llevaron a Jess dentro del palacio, es decir, al Pretorio, y convocaron a toda la tropa Romana .
Lo vistieron de prpura, y despus de tejer una corona de espinas, se la pusieron;
y comenzaron a gritar: "Salve, Rey de los Judos!"
Le golpeaban la cabeza con una caa y Le escupan, y ponindose de rodillas, Le hacan reverencias.
Despus de haberse burlado de Jess, Le quitaron el manto de prpura, Le pusieron Sus ropas y Lo sacaron para que fuera crucificado.
Y obligaron a uno que pasaba y que vena del campo, Simn de Cirene, padre de Alejandro y Rufo, a que llevara la cruz de Jess.
Lo llevaron al lugar llamado Glgota, que traducido significa Lugar de la Calavera.
Trataron de dar a Jess vino mezclado con mirra, pero El no lo tom.
Cuando Lo crucificaron, se repartieron Sus vestidos, echando suertes sobre ellos para decidir lo que cada uno tomara.
Era la hora tercera (9 a.m.) cuando Lo crucificaron.
La inscripcin de la acusacin contra El deca: "EL REY DE LOS JUDIOS."
Crucificaron con El a dos ladrones; uno a Su derecha y otro a Su izquierda.
Y se cumpli la Escritura que dice: "Y con los transgresores fue contado."
Los que pasaban Lo injuriaban, meneando la cabeza y diciendo: "Bah! T que destruyes el templo y en tres das lo reedificas,
slvate a Ti mismo descendiendo de la cruz!"
De igual manera, tambin los principales sacerdotes junto con los escribas, burlndose de El entre ellos, decan: "A otros salv, El mismo no se puede salvar.
"Que este Cristo, el Rey de Israel, descienda ahora de la cruz, para que veamos y creamos." Y los que estaban crucificados con El tambin Lo insultaban.
Cuando lleg la hora sexta (medioda), hubo oscuridad sobre toda la tierra hasta la hora novena (3 p.m.).
Y a la hora novena (3 p.m.) Jess exclam con fuerte voz: "ELOI, ELOI, LEMA SABACTANI?" que traducido significa, "DIOS MIO, DIOS MIO, POR QUE ME HAS ABANDONADO?"
Algunos de los que estaban all, al orlo, decan: "Miren, est llamando a Elas."
Entonces uno corri y empap una esponja en vinagre, y ponindola en una caa, dio a Jess a beber, diciendo: "Dejen, veamos si Elas Lo viene a bajar."
Pero Jess, dando un fuerte grito, expir.
Y el velo del templo se rasg en dos, de arriba abajo.
Viendo el centurin que estaba frente a El, la manera en que expir, dijo: "En verdad este hombre era Hijo de Dios."
Haba tambin unas mujeres mirando de lejos, entre las que estaban Mara Magdalena, Mara, la madre de Jacobo (Santiago) el menor y de Jos, y Salom,
las cuales cuando Jess estaba en Galilea, Lo seguan y Le servan; y haba muchas otras que haban subido con El a Jerusaln.
Ya al atardecer, como era el da de la preparacin, es decir, la vspera del da de reposo,
vino Jos de Arimatea, miembro prominente del Concilio (Sanedrn), que tambin esperaba el reino de Dios; y llenndose de valor, entr adonde estaba Pilato y le pidi el cuerpo de Jess.
Pilato se sorprendi de que ya hubiera muerto, y llamando al centurin, le pregunt si ya estaba muerto.
Y al comprobar esto por medio del centurin, le concedi el cuerpo a Jos,
quien compr un lienzo de lino, y bajando el cuerpo de la cruz, Lo envolvi en el lienzo de lino y Lo puso en un sepulcro que haba sido excavado en la roca; e hizo rodar una piedra a la entrada del sepulcro.
Y Mara Magdalena y Mara, la madre de Jos, miraban para saber dnde Lo ponan.
Pasado el da de reposo, Mara Magdalena, Mara, la madre de Jacobo (Santiago), y Salom, compraron especias aromticas para ir a ungir el cuerpo de Jess.
Muy de maana, el primer da de la semana, llegaron al sepulcro cuando el sol ya haba salido.
Y se decan unas a otras: "Quin nos remover la piedra de la entrada del sepulcro?"
Cuando levantaron los ojos, vieron que la piedra, aunque era sumamente grande, haba sido removida.
Entrando en el sepulcro, vieron a un joven sentado al lado derecho, vestido con ropaje blanco; y ellas se asustaron.
Pero l les dijo: "No se asusten; ustedes buscan a Jess el Nazareno, el que fue crucificado. Ha resucitado, no est aqu; miren el lugar donde Lo pusieron.
"Pero vayan, digan a Sus discpulos y a Pedro: 'El va delante de ustedes a Galilea; all Lo vern, tal como les dijo.'"
Y saliendo ellas, huyeron del sepulcro, porque un gran temblor y espanto se haba apoderado de ellas; y no dijeron nada a nadie porque tenan miedo.
Despus de haber resucitado, muy temprano el primer da de la semana, Jess se apareci primero a Mara Magdalena, de la que haba echado fuera siete demonios.
Y ella fue y se lo comunic a los que haban estado con El, que estaban lamentndose y llorando.
Cuando ellos oyeron que Jess estaba vivo y que ella Lo haba visto, se negaron a creerlo.
Despus de esto, Jess se apareci en forma distinta a dos de ellos cuando iban de camino al campo.
Y stos fueron y se lo comunicaron a los dems, pero a ellos tampoco les creyeron.
Despus Jess se apareci a los once discpulos cuando estaban sentados a la mesa, y los reprendi por su incredulidad y dureza de corazn, porque no haban credo a los que Lo haban visto resucitado.
Y les dijo: "Vayan por todo el mundo y prediquen el evangelio a toda criatura.
"El que crea y sea bautizado ser salvo; pero el que no crea ser condenado.
"Y estas seales acompaarn a los que han credo: en Mi nombre echarn fuera demonios, hablarn en nuevas lenguas;
tomarn serpientes en las manos, y aunque beban algo mortfero, no les har dao; sobre los enfermos pondrn las manos, y se pondrn bien."
Entonces, el Seor Jess, despus de hablar con ellos, fue recibido en el cielo y se sent a la diestra de Dios.
Y ellos salieron y predicaron por todas partes, colaborando el Seor con ellos, y confirmando la palabra por medio de las seales que la seguan. Ellas comunicaron inmediatamente a Pedro y a sus compaeros todas estas instrucciones. Y despus de
Por cuanto muchos han tratado de poner en orden y escribir una historia de las cosas que entre nosotros son muy ciertas (y hay plena conviccin),
tal como nos las dieron a conocer los que desde el principio fueron testigos oculares y ministros de la palabra (del evangelio),
tambin a m me ha parecido conveniente, despus de haberlo investigado todo con diligencia desde el principio, escribrtelas ordenadamente, excelentsimo Tefilo,
para que sepas la verdad precisa acerca de las cosas que te han sido enseadas (instruido oralmente).
Hubo en los das de Herodes (el Grande), rey de Judea, cierto sacerdote llamado Zacaras, del grupo de Abas, que tena por mujer una de las hijas de Aarn que se llamaba Elisabet.
Ambos eran justos delante de Dios, y se conducan intachablemente en todos los mandamientos y preceptos del Seor.
No tenan hijos, porque Elisabet era estril, y ambos eran de edad avanzada.
Pero aconteci que mientras Zacaras ejerca su ministerio sacerdotal delante de Dios segn el orden indicado a su grupo,
conforme a la costumbre del sacerdocio, fue escogido por sorteo para entrar al templo del Seor y quemar incienso.
Toda la multitud del pueblo estaba afuera orando a la hora de la ofrenda de incienso.
Y se le apareci a Zacaras un ngel del Seor, de pie, a la derecha del altar del incienso.
Al verlo, Zacaras se turb, y el temor se apoder de l.
Pero el ngel le dijo: "No temas, Zacaras, porque tu peticin ha sido oda, y tu mujer Elisabet te dar a luz un hijo, y lo llamars Juan.
"Tendrs gozo y alegra y muchos se regocijarn por su nacimiento,
porque l ser grande delante del Seor. No beber vino ni licor, y ser lleno del Espritu Santo aun desde el vientre de su madre,
y har volver a muchos de los Israelitas al Seor su Dios.
"El ir delante del Seor en el espritu y poder de Elas PARA HACER VOLVER LOS CORAZONES DE LOS PADRES A LOS HIJOS, y a los desobedientes a la actitud de los justos, a fin de preparar para el Seor un pueblo bien dispuesto."
Entonces Zacaras dijo al ngel: "Cmo podr saber esto? Porque yo soy anciano y mi mujer es de edad avanzada."
El ngel le respondi: "Yo soy Gabriel, que estoy en la presencia de Dios, y he sido enviado para hablarte y anunciarte estas buenas nuevas.
"As que te quedars mudo, y no podrs hablar hasta el da en que todo esto acontezca, por cuanto no creste mis palabras, las cuales se cumplirn a su debido tiempo."
El pueblo estaba esperando a Zacaras y se extraaba de su tardanza en el templo.
Pero cuando sali, no poda hablarles, y se dieron cuenta de que haba visto una visin en el templo. El les hablaba por seas y permaneca mudo.
Cuando se cumplieron los das de su servicio sacerdotal, regres a su casa.
Despus de estos das, Elisabet su mujer concibi, y se recluy por cinco meses, diciendo:
"As ha obrado el Seor conmigo en los das en que se dign mirarme para quitar mi afrenta entre los hombres."
Al sexto mes, el ngel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea llamada Nazaret,
a una virgen comprometida para casarse con un hombre que se llamaba Jos, de los descendientes de David; y el nombre de la virgen era Mara.
Y entrando el ngel, le dijo: "Salve, muy favorecida! El Seor est (sea) contigo; bendita eres t entre las mujeres."
Ella se turb mucho por estas palabras, y se preguntaba qu clase de saludo sera ste.
Y el ngel le dijo: "No temas, Mara, porque has hallado gracia delante de Dios.
"Concebirs en tu seno y dars a luz un Hijo, y Le pondrs por nombre Jess (el Seor salva).
"Este ser grande y ser llamado Hijo del Altsimo, y el Seor Dios Le dar el trono de Su padre David;
y reinar sobre la casa de Jacob para siempre, y Su reino no tendr fin."
Entonces Mara dijo al ngel: "Cmo ser esto, puesto que soy virgen?"
El ngel le respondi: "El Espritu Santo vendr sobre ti, y el poder del Altsimo te cubrir con su sombra; por eso el Nio que nacer ser llamado Hijo de Dios.
"Tu parienta Elisabet en su vejez tambin ha concebido un hijo; y ste es el sexto mes para ella, la que llamaban estril.
"Porque ninguna cosa ser imposible para Dios."
Entonces Mara dijo: "Aqu tienes a la sierva del Seor; hgase conmigo conforme a tu palabra." Y el ngel se fue de su presencia.
En esos das Mara se levant y fue apresuradamente a la regin montaosa, a una ciudad de Jud;
y entr en casa de Zacaras y salud a Elisabet.
Cuando Elisabet oy el saludo de Mara, la criatura salt en su vientre; y Elisabet fue llena del Espritu Santo,
y exclam a gran voz: "Bendita t entre las mujeres, y bendito el fruto de tu vientre!
"Por qu me ha acontecido esto a m, que la madre de mi Seor venga a m?
"Porque apenas la voz de tu saludo lleg a mis odos, la criatura salt de gozo en mi vientre.
"Y bienaventurada la que crey que tendr cumplimiento lo que le fue dicho de parte del Seor."
Entonces Mara dijo: "Mi alma engrandece al Seor,
Y mi espritu se regocija en Dios mi Salvador.
"Porque ha mirado la humilde condicin de esta su sierva; Pues desde ahora en adelante todas las generaciones me tendrn por bienaventurada.
"Porque grandes cosas me ha hecho el Poderoso; Y santo es Su nombre.
"Y DE GENERACION EN GENERACION ES SU MISERICORDIA PARA LOS QUE LE TEMEN.
"Ha hecho proezas con Su brazo; Ha esparcido a los soberbios en el pensamiento de sus corazones.
"Ha quitado a los poderosos de sus tronos; Y ha exaltado a los humildes;
A LOS HAMBRIENTOS HA COLMADO DE BIENES Y ha despedido a los ricos con las manos vacas.
"Ha ayudado a Israel, Su siervo, Para recuerdo de Su misericordia
Tal como dijo a nuestros padres, A Abraham y a su descendencia (simiente) para siempre."
Mara se qued con Elisabet como tres meses y despus regres a su casa.
Cuando a Elisabet se le cumpli el tiempo de su alumbramiento, dio a luz un hijo.
Y sus vecinos y parientes oyeron que el Seor haba demostrado (engrandecido) Su gran misericordia hacia ella, y se regocijaban con ella.
Al octavo da vinieron para circuncidar al nio, y lo iban a llamar Zacaras segn el nombre de su padre.
"No, sino que se llamar Juan," respondi la madre.
Y le dijeron: "No hay nadie en tu familia que tenga ese nombre."
Entonces preguntaban por seas al padre, cmo lo quera llamar.
El pidi una tablilla y escribi lo siguiente: "Su nombre es Juan." Y todos se maravillaron.
Al instante le fue abierta su boca y suelta su lengua, y comenz a hablar dando alabanza a Dios.
Y vino temor sobre todos los que vivan a su alrededor; y todas estas cosas se comentaban en toda la regin montaosa de Judea.
Todos los que las oan las guardaban en su corazn, diciendo: "Qu, pues, llegar a ser este nio?" Porque la mano del Seor ciertamente estaba con l.
Su padre Zacaras fue lleno del Espritu Santo, y profetiz diciendo:
"Bendito sea el Seor, Dios de Israel, Porque nos ha visitado y ha trado redencin para Su pueblo,
Y nos ha levantado un cuerno de salvacin En la casa de David Su siervo,
Tal como lo anunci por boca de Sus santos profetas desde los tiempos antiguos,
Salvacin (Liberacin) DE NUESTROS ENEMIGOS Y DE LA MANO DE TODOS LOS QUE NOS ABORRECEN;
Para mostrar misericordia a nuestros padres, Y para recordar Su santo pacto,
El juramento que hizo a nuestro padre Abraham:
Concedernos que, librados de la mano de nuestros enemigos, Le sirvamos sin temor,
En santidad y justicia delante de El, todos nuestros das.
"Y t, nio, sers llamado profeta del Altsimo; Porque irs DELANTE DEL SEOR PARA PREPARAR SUS CAMINOS;
Para dar a Su pueblo el conocimiento de la salvacin Por el perdn de sus pecados,
Por la entraable misericordia de nuestro Dios, Con que la Aurora nos visitar desde lo alto,
PARA DAR LUZ A LOS QUE HABITAN EN TINIEBLAS Y EN SOMBRA DE MUERTE, Para guiar nuestros pies en el camino de paz."
Y el nio creca y se fortaleca en espritu; y vivi en lugares desiertos hasta el da en que apareci en pblico a Israel.
Aconteci en aquellos das que sali un edicto de Csar Augusto, para que se hiciera un censo de todo el mundo habitado (el Imperio Romano).
Este fue el primer censo que se levant cuando Cirenio era gobernador de Siria.
Todos se dirigan a inscribirse en el censo, cada uno a su ciudad.
Tambin Jos subi de Galilea, de la ciudad de Nazaret, a Judea, a la ciudad de David que se llama Beln (Casa del Pan), por ser l de la casa y de la familia de David,
para inscribirse junto con Mara, comprometida para casarse con l, la cual estaba encinta.
Sucedi que mientras estaban ellos all, se cumplieron los das de su alumbramiento.
Y dio a luz a su Hijo primognito; Lo envolvi en paales y Lo acost en un pesebre, porque no haba lugar para ellos en el mesn.
En la misma regin haba pastores que estaban en el campo, cuidando sus rebaos durante las vigilias de la noche.
Y un ngel del Seor se les present, y la gloria del Seor los rode de resplandor, y tuvieron gran temor.
Pero el ngel les dijo: "No teman, porque les traigo buenas nuevas de gran gozo que sern para todo el pueblo;
porque les ha nacido hoy, en la ciudad de David, un Salvador, que es Cristo (el Mesas) el Seor.
"Esto les servir de seal: hallarn a un Nio envuelto en paales y acostado en un pesebre."
De repente apareci con el ngel una multitud de los ejrcitos celestiales, alabando a Dios y diciendo:
"Gloria a Dios en las alturas, Y en la tierra paz entre los hombres (de buena voluntad) en quienes El se complace."
Cuando los ngeles se fueron al cielo, los pastores se decan unos a otros: "Vayamos, pues, hasta Beln (Casa del Pan) y veamos esto que ha sucedido, que el Seor nos ha dado a saber."
Fueron a toda prisa, y hallaron a Mara y a Jos, y al Nio acostado en el pesebre.
Cuando Lo vieron, dieron a saber lo que se les haba dicho acerca de este Nio.
Y todos los que lo oyeron se maravillaron de las cosas que les fueron dichas por los pastores.
Pero Mara atesoraba todas estas cosas, reflexionando sobre ellas en su corazn.
Y los pastores se volvieron, glorificando y alabando a Dios por todo lo que haban odo y visto, tal como se les haba dicho.
Cuando se cumplieron los ocho das para circuncidar al Nio, Le pusieron por nombre Jess, el nombre dado por el ngel antes de que El fuera concebido en el seno materno.
Al cumplirse los das para la purificacin de ellos, segn la ley de Moiss, Lo trajeron a Jerusaln (Ciudad de Paz) para presentar al Nio al Seor,
(como est escrito en la Ley del Seor: "TODO VARON QUE ABRA LA MATRIZ (EL PRIMOGENITO) SERA LLAMADO SANTO PARA EL SEOR),"
y para ofrecer un sacrificio conforme a lo que fue dicho en la Ley del Seor: "UN PAR DE TORTOLAS O DOS PICHONES."
Haba en Jerusaln un hombre que se llamaba Simen. Este hombre, justo y piadoso, esperaba la consolacin de Israel, y el Espritu Santo estaba sobre l.
Y por el Espritu Santo se le haba revelado que no vera la muerte sin antes ver al Cristo (al Mesas) del Seor.
Movido por el Espritu fue al templo. Y cuando los padres del nio Jess Lo trajeron para cumplir por El el rito de la Ley,
Simen tom al Nio en sus brazos, y bendijo a Dios diciendo:
"Ahora, Seor, permite que Tu siervo se vaya En paz, conforme a Tu palabra;
Porque mis ojos han visto Tu salvacin
La cual has preparado en presencia de todos los pueblos;
LUZ DE REVELACION A LOS GENTILES, Y gloria de Tu pueblo Israel."
Y los padres del Nio estaban asombrados de las cosas que de El se decan.
Simen los bendijo, y dijo a Su madre Mara: "Este Nio ha sido puesto para cada y levantamiento de muchos en Israel, y para ser seal de contradiccin,
y una espada traspasar aun tu propia alma, a fin de que sean revelados los pensamientos de muchos corazones."
Y haba una profetisa, Ana, hija de Fanuel, de la tribu de Aser. Ella era de edad muy avanzada, y haba vivido con su marido siete aos despus de su matrimonio,
y despus de viuda, hasta los ochenta y cuatro aos. Nunca se alejaba del templo, sirviendo noche y da con ayunos y oraciones.
Llegando ella en ese preciso momento, daba gracias a Dios y hablaba del Nio a todos los que esperaban la redencin de Jerusaln.
Habiendo ellos cumplido con todo conforme a la Ley del Seor, se volvieron a Galilea, a su ciudad de Nazaret.
Y el Nio creca y se fortaleca, llenndose de sabidura; y la gracia de Dios estaba sobre El.
Los padres de Jess acostumbraban ir a Jerusaln todos los aos a la fiesta de la Pascua.
Y cuando El cumpli doce aos, subieron all conforme a la costumbre de la fiesta.
Al regresar ellos, despus de haber pasado todos los das de la fiesta , el nio Jess se qued en Jerusaln sin que lo supieran Sus padres,
y suponiendo que iba en la caravana, anduvieron camino de un da, y comenzaron a buscar a Jess entre los familiares y conocidos.
Cuando no Lo encontraron, volvieron y Lo buscaron en Jerusaln.
Despus de tres das Lo encontraron en el templo, sentado en medio de los maestros, escuchndolos y hacindoles preguntas.
Todos los que Le oan estaban asombrados de Su entendimiento y de Sus respuestas.
Cuando Sus padres Lo vieron, se quedaron maravillados; y Su madre Le dijo: "Hijo, por qu nos has tratado de esta manera? Mira, Tu padre y yo Te hemos estado buscando llenos de angustia."
Entonces El les dijo: "Por qu Me buscaban? Acaso no saban que Me era necesario estar en la casa (en las cosas) de Mi Padre?"
Pero ellos no entendieron las palabras que El les haba dicho.
Descendi con sus padres y vino a Nazaret, y continu sujeto a ellos. Y Su madre atesoraba todas estas cosas (las palabras) en su corazn.
Y Jess creca en sabidura, en estatura (edad) y en gracia para con Dios y los hombres.
En el ao quince del imperio de Tiberio Csar, siendo Poncio Pilato gobernador de Judea, y Herodes (Antipas, hijo de Herodes el Grande) tetrarca de Galilea, y su hermano Felipe tetrarca de la regin de Iturea y Traconite, y Lisanias tetrarca de Abilinia,
durante el sumo sacerdocio de Ans y Caifs, vino la palabra de Dios a Juan, hijo de Zacaras, en el desierto.
Y Juan fue por toda la regin alrededor del Jordn, predicando un bautismo de arrepentimiento para el perdn de los pecados;
como est escrito en el libro de las palabras del profeta Isaas: "VOZ DEL QUE CLAMA EN EL DESIERTO: 'PREPAREN EL CAMINO DEL SEOR, HAGAN DERECHAS SUS SENDAS.
'TODO VALLE SERA RELLENADO, Y TODO MONTE Y COLLADO REBAJADO; LO TORCIDO SE HARA RECTO, Y LAS SENDAS ASPERAS SE VOLVERAN CAMINOS LLANOS;
Y TODA CARNE (PERSONA) VERA LA SALVACION DE DIOS.'"
Por eso, Juan deca a las multitudes que acudan para que l las bautizara: "Camada de vboras! Quin les ense a huir de la ira que vendr?
"Por tanto, den frutos dignos de arrepentimiento; y no comiencen a decirse a ustedes mismos: 'Tenemos a Abraham por padre,' porque les digo que Dios puede levantar hijos a Abraham de estas piedras.
"El hacha ya est puesta a la raz de los rboles; por tanto, todo rbol que no da buen fruto es cortado y echado al fuego."
Y las multitudes le preguntaban: "Qu, pues, haremos?"
Juan les responda: "El que tiene dos tnicas, comparta con el que no tiene; y el que tiene qu comer, haga lo mismo."
Vinieron tambin unos recaudadores de impuestos para ser bautizados, y le dijeron: "Maestro, qu haremos?"
"No exijan (No colecten) ms de lo que se les ha ordenado," les respondi Juan.
Tambin algunos soldados le preguntaban: "Y nosotros, qu haremos?" "A nadie quiten dinero por la fuerza," les dijo, "ni a nadie acusen falsamente, y contntense con su salario."
Como el pueblo estaba a la expectativa, y todos se preguntaban en sus corazones acerca de Juan, si no sera l el Cristo (el Mesas),
Juan les habl a todos: "Yo los bautizo con agua; pero viene Uno que es ms poderoso que yo, a quien no soy digno de desatar la correa de Sus sandalias. El los bautizar con el Espritu Santo y fuego.
"El bieldo est en Su mano para limpiar completamente Su era y recoger el trigo en Su granero; pero quemar la paja en un fuego que no se apaga."
Y tambin con muchas otras exhortaciones Juan anunciaba las buenas nuevas (el evangelio) al pueblo.
Pero Herodes (Antipas) el tetrarca (de Galilea), siendo reprendido por l por causa de Herodas, mujer de su hermano (Felipe), y por todas las maldades que Herodes haba hecho,
aadi adems a todas ellas, sta: que encerr a Juan en la crcel.
Y aconteci que cuando todo el pueblo era bautizado, Jess tambin fue bautizado; y mientras El oraba, el cielo se abri,
y el Espritu Santo descendi sobre El en forma corporal, como una paloma, y vino una voz del cielo, que deca: "T eres Mi Hijo amado, en Ti Me he complacido."
Cuando Jess comenz Su ministerio , tena unos treinta aos, siendo, como se supona, hijo de Jos, quien era hijo de El,
y El, de Matat; Matat, de Lev; Lev, de Melqui; Melqui, de Jana; Jana, de Jos;
Jos, de Matatas; Matatas, de Ams; Ams, de Nahm; Nahm, de Esli; Esli, de Nagai;
Nagai, de Maat; Maat, de Matatas; Matatas, de Semei; Semei, de Jos; Jos, de Jud;
Jud, de Joana; Joana, de Resa; Resa, de Zorobabel; Zorobabel, de Salatiel; Salatiel, de Neri;
Neri, de Melqui; Melqui, de Adi; Adi, de Cosam; Cosam, de Elmodam; Elmodam, de Er;
Er, de Josu; Josu, de Eliezer; Eliezer, de Jorim; Jorim, de Matat; Matat, de Lev;
Lev, de Simen; Simen, de Jud; Jud, de Jos; Jos, de Jonn; Jonn, de Eliaquim;
Eliaquim, de Melea; Melea, de Mainn; Mainn, de Matata; Matata, de Natn; Natn, de David;
David, de Isa; Isa, de Obed; Obed, de Booz; Booz, de Salmn; Salmn, de Naasn;
Naasn, de Aminadab; Aminadab, de Admn; Admn, de Aram; Aram, de Esrom; Esrom, de Fares; Fares, de Jud;
Jud, de Jacob; Jacob, de Isaac; Isaac, de Abraham; Abraham, de Tar; Tar, de Nacor;
Nacor, de Serug; Serug, de Ragau; Ragau, de Peleg; Peleg, de Heber; Heber, de Sala;
Sala, de Cainn; Cainn, de Arfaxad; Arfaxad, de Sem; Sem, de No; No, de Lamec;
Lamec, de Matusaln; Matusaln, de Enoc; Enoc, de Jared; Jared, de Mahalaleel; Mahalaleel, de Cainn;
Cainn, de Ens; Ens, de Set; Set, de Adn; y Adn, de Dios.
Jess, lleno del Espritu Santo, volvi del Jordn y fue llevado por el Espritu en el desierto
por cuarenta das, siendo tentado por el diablo. Y no comi nada durante esos das, pasados los cuales tuvo hambre.
Entonces el diablo Le dijo: "Si eres Hijo de Dios, dile a esta piedra que se convierta en pan."
Jess le respondi: "Escrito est: 'NO SOLO DE PAN VIVIRA EL HOMBRE.'"
El diablo Lo llev a una altura, y Le mostr en un instante todos los reinos del mundo.
"Todo este dominio y su gloria Te dar," Le dijo el diablo; "pues a m me ha sido entregado, y a quien quiero se lo doy.
"Por tanto, si Te postras delante de m (me adoras), todo ser Tuyo."
Jess le respondi: "Escrito est: 'AL SEOR TU DIOS ADORARAS, Y A EL SOLO SERVIRAS.'"
Entonces el diablo Lo llev a Jerusaln y Lo puso sobre el pinculo del templo, y Le dijo: "Si eres Hijo de Dios, lnzate abajo desde aqu,
pues escrito est: 'A SUS ANGELES TE ENCOMENDARA PARA QUE TE GUARDEN,'
y: 'EN LAS MANOS TE LLEVARAN, PARA QUE TU PIE NO TROPIECE EN PIEDRA.'"
Jess le respondi: "Se ha dicho: 'NO TENTARAS AL SEOR TU DIOS.'"
Cuando el diablo hubo acabado toda tentacin, se alej de El esperando un tiempo oportuno.
Jess regres a Galilea en el poder del Espritu, y las nuevas (la fama) acerca de El se divulgaron por toda aquella regin.
Y enseaba en sus sinagogas, siendo alabado por todos.
Jess lleg a Nazaret, donde haba sido criado, y segn Su costumbre, entr en la sinagoga el da de reposo, y se levant a leer.
Le dieron el libro (el rollo) del profeta Isaas, y abriendo el libro, hall el lugar donde estaba escrito:
"EL ESPIRITU DEL SEOR ESTA SOBRE MI, PORQUE ME HA UNGIDO PARA ANUNCIAR EL EVANGELIO A LOS POBRES. ME HA ENVIADO PARA PROCLAMAR LIBERTAD A LOS CAUTIVOS, Y LA RECUPERACION DE LA VISTA A LOS CIEGOS; PARA PONER EN LIBERTAD A LOS OPRIMIDOS;
PARA PROCLAMAR EL AO FAVORABLE DEL SEOR."
Cerrando el libro (el rollo), lo devolvi al asistente y se sent; y los ojos de todos en la sinagoga estaban fijos en El.
Y comenz a decirles: "Hoy se ha cumplido esta Escritura que han odo."
Todos hablaban bien de El y se maravillaban de las palabras llenas de gracia que salan de Su boca, y decan: "No es ste el hijo de Jos?"
Entonces El les dijo: "Sin duda Me citarn este refrn: 'Mdico, crate a ti mismo; esto es, todo lo que omos que se ha hecho en Capernam, hazlo tambin aqu en Tu tierra.'"
Y Jess aadi: "En verdad les digo, que ningn profeta es bien recibido en su propia tierra.
"Pero en verdad les digo, que muchas viudas haba en Israel en los das de Elas, cuando el cielo fue cerrado por tres aos y seis meses y cuando hubo gran hambre sobre toda la tierra;
sin embargo, a ninguna de ellas fue enviado Elas, sino a una mujer viuda en Sarepta, en la tierra de Sidn.
"Muchos leprosos haba en Israel en tiempos del profeta Eliseo, pero ninguno de ellos fue limpiado, sino Naamn el Sirio."
Y todos en la sinagoga se llenaron de ira cuando oyeron estas cosas,
y levantndose, echaron a Jess fuera de la ciudad, y Lo llevaron hasta la cumbre del monte sobre el cual estaba edificada su ciudad para tirar a Jess desde all.
Pero El, pasando por en medio de ellos, se fue.
Jess descendi a Capernam, ciudad de Galilea, y les enseaba en los das de reposo.
Todos se admiraban de Su enseanza porque Su mensaje (palabra) era con autoridad.
Y haba en la sinagoga un hombre posedo por el espritu de un demonio inmundo, y grit a gran voz:
"Djanos. Qu tienes que ver con nosotros, Jess de Nazaret? Has venido a destruirnos? Yo s quin T eres: el Santo de Dios."
Jess entonces lo reprendi, diciendo: "Cllate y sal de l!" Y despus que el demonio lo derrib en medio de ellos, sali de l sin hacerle ningn dao.
Todos se quedaron asombrados, y discutan entre s: "Qu mensaje es ste? Porque con autoridad y poder manda a los espritus inmundos y salen."
Y Su fama se divulgaba por todos los lugares de aquella regin.
Levantndose, Jess sali de la sinagoga y entr en casa de Simn (Pedro). La suegra de Simn se hallaba sufriendo con una fiebre muy alta, y Le rogaron por ella.
Inclinndose sobre ella, Jess reprendi la fiebre y la fiebre la dej; al instante ella se levant y les serva.
Al ponerse el sol, todos los que tenan enfermos de diversas enfermedades se los llevaban a El; y poniendo las manos sobre cada uno de ellos, los sanaba.
Tambin de muchos salan demonios, gritando: "T eres el Hijo de Dios!" Pero, reprendindolos, no les permita hablar, porque saban que El era el Cristo (el Mesas).
Cuando se hizo de da, Jess sali y se fue a un lugar solitario. Las multitudes Lo buscaban, y llegaron adonde El estaba y procuraban detener a Jess para que no se separara de ellos.
Pero El les dijo: "Tambin a las otras ciudades debo anunciar las buenas nuevas (el evangelio) del reino de Dios, porque para esto Yo he sido enviado."
Y predicaba en las sinagogas de los Judos (de Judea y Galilea).
Aconteci que mientras la multitud se agolpaba sobre El para or la palabra de Dios, estando Jess junto al lago de Genesaret,
vio dos barcas que estaban a la orilla del lago, pero los pescadores haban bajado de ellas y lavaban las redes.
Subiendo a una de las barcas, que era de Simn, pidi que se separara un poco de tierra; y sentndose, enseaba a las multitudes desde la barca.
Al terminar de hablar, dijo a Simn: "Sal a la parte ms profunda y echen sus redes para pescar."
Simn Le contest: "Maestro, hemos estado trabajando toda la noche y no hemos pescado nada, pero porque T lo pides (a Tu palabra), echar las redes."
Cuando lo hicieron, encerraron una gran cantidad de peces, de modo que sus redes se rompan.
Entonces hicieron seas a sus compaeros que estaban en la otra barca para que vinieran a ayudarlos. Y vinieron y llenaron ambas barcas, de tal manera que se hundan.
Al ver esto, Simn Pedro cay a los pies de Jess, diciendo: "Aprtate de m, Seor, pues soy hombre pecador!"
Porque el asombro se haba apoderado de l y de todos sus compaeros, por la gran pesca que haban hecho;
y lo mismo les sucedi tambin a Jacobo (Santiago) y a Juan, hijos de Zebedeo, que eran socios de Simn. Y Jess dijo a Simn: "No temas; desde ahora sers pescador de hombres."
Y despus de traer las barcas a tierra, dejndolo todo, siguieron a Jess.
Estando Jess en una de las ciudades, haba all un hombre lleno de lepra, y cuando vio a Jess, cay sobre su rostro y Le rog: "Seor, si quieres, puedes limpiarme."
Extendiendo Jess la mano, lo toc, diciendo: "Quiero; s limpio." Y al instante la lepra lo dej.
Y El le mand que no se lo dijera a nadie. "Pero anda," le dijo, "mustrate al sacerdote y da una ofrenda por tu purificacin segn lo orden Moiss, para que les sirva de testimonio."
Su fama se difunda cada vez ms, y grandes multitudes se congregaban para or a Jess y ser sanadas de sus enfermedades.
Pero con frecuencia El se retiraba a lugares solitarios y oraba.
Y un da que El estaba enseando, estaban all sentados algunos Fariseos y maestros de la ley que haban venido de todas las aldeas de Galilea y Judea, y de Jerusaln; y el poder del Seor estaba con El para sanar.
Y unos hombres trajeron en una camilla a un hombre que estaba paraltico; y trataban de meterlo y ponerlo delante de Jess.
No hallando cmo introducirlo debido a la multitud, subieron a la azotea y lo bajaron con la camilla a travs del techo, ponindolo en medio, delante de Jess.
Al ver Jess la fe de ellos, dijo: "Hombre, tus pecados te son perdonados."
Entonces los escribas y Fariseos comenzaron a razonar, diciendo: "Quin es Este que habla blasfemias? Quin puede perdonar pecados, sino slo Dios?"
Conociendo Jess sus pensamientos, les respondi: "Por qu razonan en sus corazones?
"Qu es ms fcil, decir: 'Tus pecados te son perdonados,' o decir: 'Levntate y anda'?
"Pues para que sepan que el Hijo del Hombre tiene autoridad en la tierra para perdonar pecados," dijo al paraltico: "A ti te digo: levntate, toma tu camilla y vete a tu casa."
Al instante se levant delante de ellos, tom la camilla en que haba estado acostado, y se fue a su casa glorificando a Dios.
El asombro se apoder de todos y glorificaban a Dios; y se llenaron de temor, diciendo: "Hoy hemos visto cosas extraordinarias."
Despus de esto, Jess sali y se fij en un recaudador de impuestos llamado Lev (Mateo), sentado en la oficina de los tributos, y le dijo: "Sgueme."
Y l, dejndolo todo, se levant y Lo segua.
Lev Le ofreci un gran banquete en su casa, y haba un grupo grande de recaudadores de impuestos y de otros que estaban sentados a la mesa con ellos.
Y los Fariseos y sus escribas se quejaban a los discpulos de Jess, diciendo: "Por qu comen y beben ustedes con los recaudadores de impuestos y con los pecadores?"
Jess les respondi: "Los sanos no tienen necesidad de mdico, sino los que estn enfermos.
"No he venido a llamar a justos, sino a pecadores al arrepentimiento."
Ellos dijeron a Jess: "Los discpulos de Juan ayunan con frecuencia y hacen oraciones; los de los Fariseos tambin hacen lo mismo, pero los Tuyos comen y beben."
Entonces Jess les dijo: "Acaso pueden hacer que los acompaantes del novio ayunen mientras el novio est con ellos?
"Pero vendrn das cuando el novio les ser quitado, entonces ayunarn en aquellos das."
Tambin les dijo una parbola: "Nadie corta un pedazo de un vestido nuevo y lo pone en un vestido viejo; porque entonces romper el nuevo, y el pedazo del nuevo no armonizar con el viejo.
"Y nadie echa vino nuevo en odres viejos, porque entonces el vino nuevo romper los odres y se derramar, y los odres se perdern,
sino que el vino nuevo debe echarse en odres nuevos.
"Y nadie, despus de beber vino aejo, desea vino nuevo, porque dice: 'El aejo es mejor.'"
Aconteci que un da de reposo Jess pasaba por unos sembrados, y Sus discpulos arrancaban y coman espigas, restregndolas entre las manos.
Pero algunos de los Fariseos dijeron: "Por qu hacen ustedes lo que no es lcito en el da de reposo?"
Jess les respondi: "Ni siquiera han ledo lo que hizo David cuando tuvo hambre, l y los que con l estaban;
cmo entr en la casa de Dios, y tom y comi los panes consagrados, que a nadie es lcito comer sino slo a los sacerdotes, y dio tambin a sus compaeros?"
Tambin les deca: "El Hijo del Hombre es Seor del da de reposo."
Y en otro da de reposo entr en la sinagoga y enseaba; y haba all un hombre que tena la mano derecha seca.
A fin de encontrar de qu acusar a Jess, los escribas y los Fariseos Lo observaban atentamente para ver si sanaba en el da de reposo.
Pero El saba lo que ellos estaban pensando, y dijo al hombre que tena la mano seca (paralizada): "Levntate y ven ac." Y l, levantndose, se puso de pie.
Entonces Jess les dijo: "Yo les pregunto: es lcito en el da de reposo hacer bien o hacer mal; salvar una vida o destruirla?"
Despus de mirarlos a todos a su alrededor, dijo al hombre: "Extiende tu mano." Y l lo hizo as, y su mano qued sana.
Pero ellos se llenaron de ira, y discutan entre s qu podran hacerle a Jess.
En esos das Jess se fue al monte a orar, y pas toda la noche en oracin a Dios.
Cuando se hizo de da, llam a Sus discpulos y escogi doce de ellos, a los que tambin dio el nombre de apstoles:
Simn, a quien tambin llam Pedro, y Andrs su hermano; Jacobo (Santiago) y Juan; Felipe y Bartolom;
Mateo y Toms; Jacobo (Santiago), hijo de Alfeo, y Simn, al que llamaban el Zelote;
Judas, hijo de Jacobo (Santiago), y Judas Iscariote, que lleg a ser traidor.
Descendi con ellos y se detuvo en un lugar llano. Haba una gran multitud de Sus discpulos y una gran muchedumbre del pueblo, de toda Judea, de Jerusaln y de la regin costera de Tiro y Sidn,
que haban ido para or a Jess y para ser sanados de sus enfermedades; y los que eran atormentados por espritus inmundos eran curados.
Y toda la multitud procuraba tocar a Jess, porque de El sala un poder que a todos sanaba.
Volviendo su vista hacia Sus discpulos, deca: "Bienaventurados ustedes los pobres, porque de ustedes es el reino de Dios.
"Bienaventurados ustedes los que ahora tienen hambre, porque sern saciados. Bienaventurados ustedes los que ahora lloran, porque reirn.
"Bienaventurados son ustedes cuando los hombres los aborrecen, cuando los apartan de s, los colman de insultos y desechan su nombre como malo, por causa del Hijo del Hombre.
"Algrense en ese da y salten de gozo, porque su recompensa es grande en el cielo, pues sus padres trataban de la misma manera a los profetas.
"Pero ay de ustedes los ricos! Porque ya estn recibiendo todo su consuelo.
"Ay de ustedes, los que ahora estn saciados! Porque tendrn hambre. Ay de ustedes, los que ahora ren! Porque se lamentarn y llorarn.
"Ay de ustedes, cuando todos los hombres hablen bien de ustedes! Porque de la misma manera trataban sus padres a los falsos profetas.
"Pero a ustedes los que oyen, les digo: amen a sus enemigos; hagan bien a los que los aborrecen;
bendigan a los que los maldicen; oren por los que los insultan.
"Al que te hiera en la mejilla, presntale tambin la otra; y al que te quite la capa, no le niegues tampoco la tnica.
"A todo el que te pida, dale, y al que te quite lo que es tuyo, no se lo reclames.
"Y as como quieran que los hombres les hagan a ustedes, hagan con ellos de la misma manera.
"Si aman a los que los aman, qu mrito tienen? Porque tambin los pecadores aman a los que los aman.
"Si hacen bien a los que les hacen bien, qu mrito tienen? Porque tambin los pecadores hacen lo mismo.
"Si prestan a aqullos de quienes esperan recibir, qu mrito tienen? Tambin los pecadores prestan a los pecadores para recibir de ellos la misma cantidad.
"Antes bien, amen a sus enemigos, y hagan bien, y presten no esperando nada a cambio, y su recompensa ser grande, y sern hijos del Altsimo; porque El es bondadoso para con los ingratos y perversos.
"Sean ustedes misericordiosos, as como su Padre es misericordioso.
"No juzguen, y no sern juzgados; no condenen, y no sern condenados; perdonen, y sern perdonados.
"Den, y les ser dado; medida buena, apretada, remecida y rebosante, vaciarn en sus regazos. Porque con la medida con que midan, se les volver a medir."
Les dijo tambin una parbola: "Acaso puede un ciego guiar a otro ciego? No caern ambos en un hoyo?
"Un discpulo no est por encima de su maestro; pero todo discpulo, despus de que se ha preparado bien, ser como su maestro.
"Y por qu miras la mota que est en el ojo de tu hermano, y no te das cuenta de la viga que est en tu propio ojo?
"O cmo puedes decir a tu hermano: 'Hermano, djame sacarte la mota que est en tu ojo,' cuando t mismo no ves la viga que est en tu ojo? Hipcrita! Saca primero la viga de tu ojo y entonces vers con claridad para sacar la mota que est en el ojo de
"Porque no hay rbol bueno que produzca fruto malo, ni a la inversa, rbol malo que produzca fruto bueno.
"Pues cada rbol por su fruto se conoce. Porque los hombres no recogen higos de los espinos, ni vendimian uvas de una zarza.
"El hombre bueno, del buen tesoro de su corazn saca lo que es bueno; y el hombre malo, del mal tesoro saca lo que es malo; porque de la abundancia del corazn habla su boca.
"Por qu ustedes Me llaman: 'Seor, Seor,' y no hacen lo que Yo digo?
"Todo el que viene a M y oye Mis palabras y las pone en prctica, les mostrar a quin es semejante:
es semejante a un hombre que al edificar una casa, cav hondo y ech cimiento sobre la roca; y cuando vino una inundacin, el torrente dio con fuerza contra aquella casa, pero no pudo moverla porque haba sido bien construida.
"Pero el que ha odo y no ha hecho nada, es semejante a un hombre que edific una casa sobre tierra, sin echar cimiento; y el torrente dio con fuerza contra ella y al instante se desplom, y fue grande la ruina de aquella casa."
Cuando termin todas Sus palabras (todo Su discurso) al pueblo que Le oa, Jess se fue a Capernam.
Y el siervo de cierto centurin, a quien ste apreciaba mucho, estaba enfermo y a punto de morir.
Al or hablar de Jess, el centurin envi a El unos ancianos de los Judos, pidiendo que viniera y salvara (sanara) a su siervo.
Cuando ellos llegaron a Jess, Le rogaron con insistencia, diciendo: "El centurin es digno de que le concedas esto;
porque l ama a nuestro pueblo (nuestra nacin) y fue l quien nos edific la sinagoga."
Jess iba con ellos, pero cuando ya no estaba lejos de la casa, el centurin envi a unos amigos, diciendo: "Seor, no te molestes ms, porque no soy digno de que T entres bajo mi techo;
por eso ni siquiera me consider digno de ir a Ti, tan slo di la palabra y mi siervo ser sanado.
"Pues yo tambin soy hombre puesto bajo autoridad, y tengo soldados bajo mis rdenes; y digo a ste: 'Ve,' y va; y a otro: 'Ven,' y viene; y a mi siervo: 'Haz esto,' y lo hace."
Al or esto, Jess se maravill de l, y volvindose, dijo a la multitud que Lo segua: "Les digo que ni aun en Israel he hallado una fe tan grande."
Cuando los que haban sido enviados regresaron a la casa, encontraron sano al siervo.
Aconteci poco despus que Jess fue a una ciudad llamada Nan; y Sus discpulos iban con El acompaados por una gran multitud.
Y cuando se acercaba a la puerta de la ciudad, sacaban fuera a un muerto, hijo nico de su madre, y ella era viuda; y un grupo numeroso de la ciudad estaba con ella.
Al verla, el Seor tuvo compasin de ella, y le dijo: "No llores."
Y acercndose, toc el fretro; y los que lo llevaban se detuvieron. Y Jess dijo: "Joven, a ti te digo: Levntate!"
El que haba muerto se incorpor y comenz a hablar, y Jess se lo entreg a su madre.
El temor se apoder de todos, y glorificaban a Dios, diciendo: "Un gran profeta ha surgido entre nosotros." Tambin decan: "Dios ha visitado a Su pueblo."
Este dicho que se deca de El, se divulg por toda Judea y por toda la regin circunvecina.
Entonces los discpulos de Juan le informaron de todas estas cosas.
Y llamando Juan a dos de sus discpulos, los envi a preguntar al Seor: "Eres T el que ha de venir, o esperamos a otro?"
Cuando los hombres llegaron a El, dijeron: "Juan el Bautista nos ha enviado para que Te preguntramos: 'Eres T el que ha de venir, o esperamos a otro?'"
En esa misma hora cur a muchos de enfermedades, aflicciones y malos espritus, y a muchos ciegos les dio la vista.
Entonces El les respondi: "Vayan y cuenten a Juan lo que han visto y odo: los CIEGOS RECIBEN LA VISTA, los cojos andan, los leprosos quedan limpios y los sordos oyen, los muertos son resucitados y a los POBRES SE LES ANUNCIA EL EVANGELIO.
"Y bienaventurado es el que no se escandaliza de M."
Cuando los mensajeros de Juan se fueron, Jess comenz a hablar a las multitudes acerca de Juan: "Qu salieron a ver en el desierto? Una caa sacudida por el viento?
"Pero, qu salieron a ver? Un hombre vestido con ropas finas? Miren, los que visten con esplendor y viven en deleites estn en los palacios de los reyes.
"Pero, qu salieron a ver? Un profeta? S, les digo, y uno que es ms que un profeta.
"Este es aqul de quien est escrito: 'HE AQUI, YO ENVIO MI MENSAJERO DELANTE DE TI, QUIEN PREPARARA TU CAMINO DELANTE DE TI.'
"Les digo que entre los nacidos de mujer, no hay nadie mayor que Juan; sin embargo, el ms pequeo en el reino de Dios es mayor que l."
Al or esto, todo el pueblo y los recaudadores de impuestos reconocieron la justicia de Dios, y fueron bautizados con el bautismo de Juan.
Pero los Fariseos y los intrpretes de la ley (expertos en la Ley de Moiss) rechazaron los propsitos de Dios para con ellos, al no ser bautizados por Juan.
"A qu, entonces, comparar los hombres de esta generacin, y a qu son semejantes?
"Son semejantes a los muchachos que se sientan en la plaza y se llaman unos a otros, y dicen: 'Les tocamos la flauta, y no bailaron; entonamos endechas, y no lloraron.'
"Porque ha venido Juan el Bautista, que no come pan, ni bebe vino, y ustedes dicen: 'Tiene un demonio.'
"Ha venido el Hijo del Hombre, que come y bebe, y dicen: 'Miren, un hombre glotn y bebedor de vino, amigo de recaudadores de impuestos y de pecadores.'
"Pero la sabidura es justificada por todos sus hijos."
Uno de los Fariseos pidi a Jess que comiera con l; y entrando El en la casa del Fariseo, se sent a la mesa.
Haba en la ciudad una mujer que era pecadora, y cuando se enter de que Jess estaba sentado a la mesa en casa del Fariseo, trajo un frasco de alabastro con perfume;
y ponindose detrs de El a Sus pies, llorando, comenz a regar Sus pies con lgrimas y los secaba con los cabellos de su cabeza, besaba Sus pies y los unga con el perfume.
Pero al ver esto el Fariseo que Lo haba invitado, dijo para s: "Si Este fuera un profeta, sabra quin y qu clase de mujer es la que Lo est tocando, que es una pecadora."
Y Jess le dijo: "Simn, tengo algo que decirte.""Di, Maestro," le contest.
"Cierto prestamista tena dos deudores; uno le deba 500 denarios (salario de 500 das) y el otro cincuenta;
"y no teniendo ellos con qu pagar, perdon generosamente a los dos. Cul de ellos, entonces, lo amar ms?"
"Supongo que aqul a quien le perdon ms," respondi Simn. Y Jess le dijo: "Has juzgado correctamente."
Y volvindose hacia la mujer, le dijo a Simn: "Ves esta mujer? Yo entr a tu casa y no Me diste agua para Mis pies, pero ella ha regado Mis pies con sus lgrimas y los ha secado con sus cabellos.
"No Me diste beso, pero ella, desde que entr, no ha cesado de besar Mis pies.
"No ungiste Mi cabeza con aceite, pero ella ungi Mis pies con perfume.
"Por lo cual te digo que sus pecados, que son muchos, han sido perdonados, porque am mucho; pero a quien poco se le perdona, poco ama."
Entonces Jess le dijo a la mujer: "Tus pecados han sido perdonados."
Los que estaban sentados a la mesa con El comenzaron a decir entre s: "Quin es Este que hasta perdona pecados?"
Pero Jess dijo a la mujer: "Tu fe te ha salvado, vete en paz."
Poco despus, Jess comenz a recorrer las ciudades y aldeas, proclamando y anunciando las buenas nuevas (el evangelio) del reino de Dios. Con El iban los doce discpulos,
y tambin algunas mujeres que haban sido sanadas de espritus malos y de enfermedades: Mara, llamada Magdalena, de la que haban salido siete demonios;
Juana, mujer de Chuza, mayordomo de Herodes (Antipas); Susana y muchas otras que de sus bienes personales contribuan al sostenimiento de ellos.
Habindose congregado una gran multitud y los que de varias ciudades acudan a Jess, entonces les habl por medio de una parbola:
"El sembrador sali a sembrar su semilla. Al sembrarla, una parte cay junto al camino, y fue pisoteada y las aves del cielo se la comieron.
"Otra parte cay sobre la roca, y tan pronto como creci, se sec, porque no tena humedad.
"Otra parte cay en medio de los espinos; y los espinos, al crecer con ella, la ahogaron.
"Y otra parte cay en tierra buena, y creci y produjo una cosecha a ciento por uno." Al hablar estas cosas, Jess exclamaba: "El que tiene odos para or, que oiga."
Sus discpulos Le preguntaban qu quera decir esta parbola,
y El respondi: "A ustedes se les ha concedido conocer los misterios del reino de Dios, pero a los dems les hablo en parbolas, para que VIENDO, NO VEAN; Y OYENDO, NO ENTIENDAN.
La parbola es sta: la semilla es la palabra de Dios.
"Aqullos a lo largo del camino son los que han odo, pero despus viene el diablo y arrebata la palabra de sus corazones, para que no crean y se salven.
"Aqullos sobre la roca son los que, cuando oyen, reciben la palabra con gozo; pero no tienen raz profunda; creen por algn tiempo, y en el momento de la tentacin sucumben.
"La semilla que cay entre los espinos, son los que han odo, y al continuar su camino son ahogados por las preocupaciones, las riquezas y los placeres de la vida, y su fruto no madura.
"Pero la semilla en la tierra buena, son los que han odo la palabra con corazn recto y bueno, y la retienen, y dan fruto con su perseverancia.
"Nadie enciende una lmpara y la cubre con una vasija, o la pone debajo de una cama, sino que la pone sobre un candelero para que los que entren vean la luz.
"Pues no hay nada oculto que no haya de ser manifiesto, ni secreto que no haya de ser conocido y salga a la luz.
"Por tanto, tengan cuidado de cmo oyen; porque al que tiene, ms le ser dado; y al que no tiene, aun lo que cree que tiene se le quitar."
Entonces la madre y los hermanos de Jess llegaron a donde El estaba, pero no podan acercarse a El debido al gento.
"Tu madre y Tus hermanos estn afuera y Te quieren ver," Le avisaron.
Pero El les respondi: "Mi madre y Mis hermanos son stos que oyen la palabra de Dios y la hacen."
Uno de aquellos das, Jess entr en una barca con Sus discpulos, y les dijo: "Pasemos al otro lado del lago." Y se hicieron a la mar.
Pero mientras ellos navegaban, El se durmi; y una violenta tempestad descendi sobre el lago, y comenzaron a hundirse y corran peligro.
Llegndose a Jess, Lo despertaron, diciendo: "Maestro, Maestro, que perecemos!" Y El, levantndose, reprendi al viento y a las olas embravecidas, y cesaron y sobrevino la calma.
"Dnde est la fe de ustedes?" les dijo. Pero ellos estaban atemorizados y asombrados, dicindose unos a otros: "Quin, pues, es Este que aun a los vientos y al agua manda y Lo obedecen?"
Entonces navegaron hacia la tierra de los Gadarenos que est al lado opuesto de Galilea.
Cuando Jess baj a tierra, Le sali al encuentro un hombre de la ciudad posedo por demonios, y que por mucho tiempo no se haba puesto ropa alguna, ni viva en una casa sino en los sepulcros.
Al ver a Jess, grit y cay delante de El, y dijo en alta voz: "Qu tienes T que ver conmigo, Jess, Hijo del Dios Altsimo? Te ruego que no me atormentes."
Porque El mandaba al espritu inmundo que saliera del hombre, pues muchas veces se haba apoderado de l, y estaba atado con cadenas y grillos y bajo guardia; a pesar de todo rompa las ataduras y era llevado por el demonio a los desiertos.
Entonces Jess le pregunt: "Cmo te llamas?" "Legin," contest; porque muchos demonios haban entrado en l.
Y Le rogaban que no les ordenara irse al abismo.
Haba una manada de muchos cerdos paciendo all en el monte; y los demonios Le rogaron que les permitiera entrar en los cerdos. Y El les dio permiso.
Los demonios salieron del hombre y entraron en los cerdos, y la manada se precipit por el despeadero al lago y se ahogaron.
Cuando los que los cuidaban vieron lo que haba sucedido, huyeron y lo contaron en la ciudad y por los campos.
Sali entonces la gente a ver qu haba sucedido; y vinieron a Jess, y encontraron al hombre de quien haban salido los demonios, sentado a los pies de Jess, vestido y en su cabal juicio, y se llenaron de temor.
Los que lo haban visto, les contaron cmo el que estaba endemoniado haba sido sanado.
Entonces toda la gente (la multitud) de la regin alrededor de los Gadarenos Le pidi a Jess que se alejara de ellos, porque estaban posedos de un gran temor. Y El, entrando a una barca, regres.
Pero el hombre de quien haban salido los demonios Le rogaba que le permitiera estar con El; pero Jess lo despidi, diciendo:
"Vuelve a tu casa, y cuenta cun grandes cosas Dios ha hecho por ti." Y l se fue, proclamando por toda la ciudad cun grandes cosas Jess haba hecho por l.
Cuando Jess volvi, la multitud Lo recibi con gozo , porque todos Lo haban estado esperando.
Entonces lleg un hombre llamado Jairo, que era un oficial de la sinagoga. Cayendo a los pies de Jess, Le rogaba que entrara a su casa;
porque tena una hija nica, como de doce aos, que estaba al borde de la muerte. Pero mientras El iba, la muchedumbre Lo apretaba.
Y una mujer que haba tenido un flujo de sangre por doce aos y que haba gastado en mdicos todo cuanto tena, sin que nadie pudiera curarla,
se acerc a Jess por detrs y toc el borde de Su manto, y al instante ces el flujo de su sangre.
Y Jess pregunt: "Quin es el que Me ha tocado?" Mientras todos lo negaban, Pedro dijo, y los que con l estaban: "Maestro, las multitudes Te aprietan y Te oprimen."
Pero Jess dijo: "Alguien Me toc, porque me di cuenta de que haba salido poder de M."
Al ver la mujer que ella no haba pasado inadvertida, se acerc temblando, y cayendo delante de El, declar en presencia de todo el pueblo la razn por la cual Lo haba tocado, y cmo al instante haba sido sanada.
Y El le dijo: "Hija, tu fe te ha sanado; vete en paz."
Mientras Jess estaba todava hablando, vino alguien de la casa de Jairo, oficial de la sinagoga, diciendo: "Tu hija ha muerto; no molestes ms al Maestro."
Pero cuando Jess lo oy, le respondi: "No temas; cree solamente, y ella ser sanada."
Al llegar Jess a la casa, no permiti que nadie entrara con El sino slo Pedro, Juan y Jacobo (Santiago), y el padre y la madre de la muchacha.
Todos la lloraban y se lamentaban; pero El dijo: "No lloren, porque no ha muerto, sino que duerme."
Y se burlaban de El, sabiendo que ella haba muerto.
Pero El, tomndola de la mano, clam, diciendo: "Nia, levntate!"
Entonces le volvi a ella su espritu y se levant al instante, y Jess mand que le dieran de comer.
Sus padres estaban asombrados, pero El les encarg que no dijeran a nadie lo que haba sucedido.
Reuniendo Jess a los doce discpulos, les dio poder y autoridad sobre todos los demonios y para sanar enfermedades.
Los envi a proclamar el reino de Dios y a sanar a los enfermos.
Y les dijo: "No tomen nada para el camino, ni bordn, ni alforja (bolsa), ni pan, ni dinero; ni tengan dos tnicas cada uno.
"En cualquier casa donde entren, qudense all, y sea de all su salida.
"En cuanto a los que no los reciban, al salir de esa ciudad, sacudan el polvo de sus pies en testimonio contra ellos."
Entonces salieron, e iban por las aldeas anunciando el evangelio y sanando por todas partes.
Herodes (Antipas) el tetrarca (de Galilea) se enter de todo lo que estaba pasando, y estaba muy perplejo, porque algunos decan que Juan haba resucitado de entre los muertos,
otros, que Elas haba aparecido, y otros, que algn profeta de los antiguos haba resucitado.
Entonces Herodes (Antipas) dijo: "A Juan yo lo hice decapitar; quin es, entonces, Este de quien oigo tales cosas?" Y procuraba ver a Jess.
Cuando los apstoles regresaron, dieron cuenta a Jess de todo lo que haban hecho. Y tomndolos con El, se retir aparte a una ciudad llamada Betsaida.
Pero cuando la gente se dio cuenta de esto, Lo sigui; y Jess, recibindolos, les hablaba del reino de Dios, y sanaba a los que tenan necesidad de ser curados.
El da comenzaba a declinar, y acercndose los doce, Le dijeron: "Despide a la multitud, para que vayan a las aldeas y campos de los alrededores, y hallen alojamiento y consigan alimentos; porque aqu estamos en un lugar desierto."
"Denles ustedes de comer," les dijo Jess. Y ellos dijeron: "No tenemos ms que cinco panes y dos peces, a no ser que vayamos y compremos alimentos para toda esta gente."
Porque haba como 5,000 hombres. Y Jess dijo a Sus discpulos: "Hagan que se recuesten en grupos como de cincuenta cada uno."
As lo hicieron, haciendo recostar a todos.
Tomando El los cinco panes y los dos peces, levant los ojos al cielo, los bendijo, los parti y los iba dando a los discpulos para que los sirvieran a la gente.
Todos comieron y se saciaron; y se recogieron de lo que les sobr de los pedazos: doce cestas llenas .
Estando Jess orando a solas, estaban con El los discpulos, y les pregunt: "Quin dicen las multitudes que soy Yo?"
Entonces ellos respondieron: "Unos, Juan el Bautista, otros, Elas, y otros, que algn profeta de los antiguos ha resucitado."
"Y ustedes quin dicen que soy Yo?" les pregunt. Y Pedro le respondi: "El Cristo (El Mesas) de Dios."
Pero Jess, advirtindoles severamente, les mand que no dijeran esto a nadie,
y les dijo: "El Hijo del Hombre debe padecer mucho, y ser rechazado por los ancianos, los principales sacerdotes y los escribas, y ser muerto, y resucitar al tercer da."
Y a todos les deca: "Si alguien quiere seguirme, niguese a s mismo, tome su cruz cada da y sgame.
"Porque el que quiera salvar su vida, la perder, pero el que pierda su vida por causa de M, se la salvar.
"Pues, de qu le sirve a un hombre haber ganado el mundo entero, si l mismo se destruye o se pierde?
"Porque el que se avergence de M y de Mis palabras, de ste se avergonzar el Hijo del Hombre cuando venga en Su gloria, y la del Padre, y la de los santos ngeles.
"Pero en verdad les digo que hay algunos de los que estn aqu, que no probarn la muerte hasta que vean el reino de Dios."
Y como ocho das despus de estas palabras, Jess tom con El a Pedro, a Juan y a Jacobo (Santiago), y subi al monte a orar.
Mientras oraba, la apariencia de Su rostro se hizo otra, y Su ropa se hizo blanca y resplandeciente.
Y de repente dos hombres hablaban con El, los cuales eran Moiss y Elas,
quienes apareciendo en gloria, hablaban de la partida de Jess que El estaba a punto de cumplir en Jerusaln.
Pedro y sus compaeros haban sido vencidos por el sueo, pero cuando estuvieron bien despiertos, vieron la gloria de Jess y a los dos varones que estaban con El.
Y al retirarse ellos de El, Pedro dijo a Jess: "Maestro, es bueno quedarnos aqu; hagamos tres enramadas, una para Ti, otra para Moiss y otra para Elas." Pero Pedro no saba lo que deca.
Entonces, mientras l deca esto, se form una nube que los cubri; y tuvieron temor al entrar en la nube.
Y una voz sali de la nube, que deca: "Este es Mi Hijo, Mi Escogido; oigan a El."
Despus de orse la voz, Jess qued solo. Ellos mantuvieron esto en secreto; por aquellos das no contaron nada de lo que haban visto.
Y aconteci que al da siguiente, cuando bajaron del monte, una gran multitud Le sali al encuentro.
En ese momento un hombre de la multitud grit: "Maestro, Te suplico que veas a mi hijo, pues es el nico que tengo,
y sucede que un espritu se apodera de l, y de repente da gritos, y el espritu hace que caiga con convulsiones, echando espumarajos; y cuando lo estropea, a duras penas se aparta de l.
"Entonces rogu a Tus discpulos que echaran fuera ese espritu, y no pudieron."
Jess les respondi: "Oh generacin incrdula y perversa! Hasta cundo he de estar con ustedes y he de soportarlos? Trae ac a tu hijo."
Cuando ste se acercaba, el demonio lo derrib y lo hizo caer con convulsiones. Pero Jess reprendi al espritu inmundo, y san al muchacho y se lo devolvi a su padre.
Y todos estaban admirados de la grandeza (majestad) de Dios. Mientras todos se maravillaban de todas las cosas que haca, Jess dijo a Sus discpulos:
"Hagan que estas palabras penetren en sus odos, porque el Hijo del Hombre va a ser entregado en manos de los hombres."
Pero ellos no entendan estas palabras, y les estaban veladas para que no las comprendieran; y teman preguntar a Jess acerca de ellas.
Y comenz una discusin entre ellos, sobre quin de ellos sera el mayor.
Entonces Jess, sabiendo lo que pensaban en sus corazones, tom a un nio y lo puso a Su lado.
"El que reciba a este nio en Mi nombre," les dijo, "Me recibe a M; y el que Me recibe a M, recibe a Aqul que Me envi; porque el que es ms pequeo (humilde) entre todos ustedes, se es grande."
Y Juan respondi: "Maestro, vimos a uno echando fuera demonios en Tu nombre, y tratamos de impedrselo porque no anda con nosotros."
Pero Jess le dijo: "No se lo impidan; porque el que no est contra ustedes, est con ustedes."
Sucedi que cuando se cumplan los das de Su ascensin, Jess, con determinacin, afirm Su rostro para ir a Jerusaln.
Y envi mensajeros delante de El; y ellos fueron y entraron en una aldea de los Samaritanos para hacer los preparativos para El.
Pero no Lo recibieron, porque saban que haba determinado ir a Jerusaln.
Al ver esto, Sus discpulos Jacobo (Santiago) y Juan, dijeron: "Seor, quieres que mandemos que descienda fuego del cielo y los consuma?"
Pero El, volvindose, los reprendi, y dijo: "Ustedes no saben de qu espritu son,
porque el Hijo del Hombre no ha venido para destruir las almas de los hombres, sino para salvarlas." Y se fueron a otra aldea.
Mientras ellos iban por el camino, uno Le dijo: "Te seguir adondequiera que vayas."
"Las zorras tienen madrigueras (cuevas) y las aves del cielo nidos," le dijo Jess, "pero el Hijo del Hombre no tiene dnde recostar la cabeza."
A otro le dijo: "Ven tras M." Pero l contest: "Seor, permteme que vaya primero a enterrar a mi padre."
"Deja que los muertos entierren a sus muertos," le respondi Jess; "pero t, ve y anuncia por todas partes el reino de Dios."
Tambin otro dijo: "Te seguir, Seor; pero primero permteme despedirme de los de mi casa."
Pero Jess le dijo: "Nadie, que despus de poner la mano en el arado mira atrs, es apto para el reino de Dios."
Despus de esto, el Seor design a otros setenta, y los envi de dos en dos delante de El, a toda ciudad y lugar adonde El haba de ir.
Y les deca: "La cosecha es mucha, pero los obreros pocos; rueguen, por tanto, al Seor de la cosecha que enve obreros a Su cosecha.
"Vayan; miren que los envo como corderos en medio de lobos.
"No lleven bolsa, ni alforja, ni sandalias; y a nadie saluden por el camino.
"En cualquier casa que entren, primero digan: 'Paz a esta casa.'
"Y si hay all un hijo de paz, la paz de ustedes reposar sobre l; pero si no, se volver a ustedes.
"Permanezcan entonces en esa casa, comiendo y bebiendo lo que les den; porque el obrero es digno de su salario. No se pasen de casa en casa.
"En cualquier ciudad donde entren y los reciban, coman lo que les sirvan;
sanen a los enfermos que haya en ella, y dganles: 'Se ha acercado a ustedes el reino de Dios.'
"Pero en cualquier ciudad donde entren, y no los reciban, salgan a sus calles, y digan:
'Hasta el polvo de su ciudad que se pega a nuestros pies, nos lo sacudimos en protesta contra ustedes; pero sepan esto: que el reino de Dios se ha acercado.'
"Les digo que en aquel da ser ms tolerable el castigo para Sodoma que para aquella ciudad.
"Ay de ti Corazn! Ay de ti Betsaida! Porque si los milagros que se hicieron entre ustedes hubieran sido hechos en Tiro y Sidn, hace tiempo que se hubieran arrepentido sentados en cilicio y ceniza.
"Por eso, en el juicio ser ms tolerable el castigo para Tiro y Sidn que para ustedes.
"Y t, Capernam, acaso sers elevada hasta los cielos? Hasta el Hades (la regin de los muertos) sers hundida!
"El que a ustedes escucha, Me escucha a M, y el que a ustedes rechaza, Me rechaza a M; y el que Me rechaza a M, rechaza al que Me envi."
Los setenta regresaron con gozo, diciendo: "Seor, hasta los demonios se nos sujetan en Tu nombre."
Y El les dijo: "Yo vea a Satans caer del cielo como un rayo.
"Miren, les he dado autoridad para pisotear sobre serpientes y escorpiones, y sobre todo el poder del enemigo, y nada les har dao.
"Sin embargo, no se regocijen en esto, de que los espritus se les sometan, sino regocjense de que sus nombres estn escritos en los cielos."
En aquella misma hora Jess se regocij mucho en el Espritu Santo, y dijo: "Te alabo, Padre, Seor del cielo y de la tierra, porque ocultaste estas cosas a sabios y a inteligentes, y las revelaste a nios. S, Padre, porque as fue de Tu agrado.
"Todas las cosas Me han sido entregadas por Mi Padre, y nadie sabe quin es el Hijo sino el Padre, ni quin es el Padre sino el Hijo, y aqul a quien el Hijo se lo quiera revelar."
Volvindose hacia los discpulos, les dijo aparte: "Dichosos los ojos que ven lo que ustedes ven;
porque les digo que muchos profetas y reyes desearon ver lo que ustedes ven, y no lo vieron, y or lo que ustedes oyen, y no lo oyeron."
Cierto intrprete de la ley (experto en la Ley de Moiss) se levant, y para poner a prueba a Jess dijo: "Maestro, qu har para heredar la vida eterna?"
Y Jess le dijo: "Qu est escrito en la Ley? Qu lees en ella?"
Respondiendo l, dijo: "AMARAS AL SEOR TU DIOS CON TODO TU CORAZON, Y CON TODA TU ALMA, Y CON TODA TU FUERZA, Y CON TODA TU MENTE, Y A TU PROJIMO COMO A TI MISMO."
Entonces Jess le dijo: "Has respondido correctamente; HAZ ESTO Y VIVIRAS."
Pero queriendo l justificarse a s mismo, dijo a Jess: "Y quin es mi prjimo?"
Jess le respondi: "Cierto hombre bajaba de Jerusaln a Jeric, y cay en manos de salteadores, los cuales despus de despojarlo y de darle golpes, se fueron, dejndolo medio muerto.
"Por casualidad cierto sacerdote bajaba por aquel camino, y cuando lo vio, pas por el otro lado del camino.
"Del mismo modo, tambin un Levita, cuando lleg al lugar y lo vio, pas por el otro lado del camino.
"Pero cierto Samaritano, que iba de viaje, lleg adonde l estaba; y cuando lo vio, tuvo compasin.
"Acercndose, le vend sus heridas, derramando aceite y vino sobre ellas; y ponindolo sobre su propia cabalgadura, lo llev a un mesn y lo cuid.
"Al da siguiente, sacando dos denarios (salario de dos das) se los dio al mesonero, y dijo: 'Cudelo, y todo lo dems que gaste, cuando yo regrese se lo pagar.'
"Cul de estos tres piensas t que demostr ser prjimo del que cay en manos de los salteadores?"
El intrprete de la ley respondi: "El que tuvo misericordia de l." "Ve y haz t lo mismo," le dijo Jess.
Mientras iban ellos de camino, Jess entr en cierta aldea; y una mujer llamada Marta Lo recibi en su casa.
Ella tena una hermana que se llamaba Mara, que sentada a los pies del Seor, escuchaba Su palabra.
Pero Marta se preocupaba con todos los preparativos. Y acercndose a El, le dijo: "Seor, no Te importa que mi hermana me deje servir sola? Dile, pues, que me ayude."
El Seor le respondi: "Marta, Marta, t ests preocupada y molesta por tantas cosas;
pero una sola cosa es necesaria, y Mara ha escogido la parte buena, la cual no le ser quitada."
Aconteci que estando Jess orando en cierto lugar, cuando termin, Le dijo uno de Sus discpulos: "Seor, ensanos a orar, as como Juan ense tambin a sus discpulos."
Y El les dijo: "Cuando oren, digan: 'Padre, santificado sea Tu nombre. Venga Tu reino.
'Danos hoy el pan nuestro de cada da.
'Y perdnanos nuestros pecados, Porque tambin nosotros perdonamos a todos los que nos deben. Y no nos metas (no nos dejes caer) en tentacin.'"
Tambin les dijo: "Supongamos que uno de ustedes tiene un amigo, y va a l a medianoche y le dice: 'Amigo, prstame tres panes,
porque un amigo mo ha llegado de viaje a mi casa, y no tengo nada que ofrecerle;'
y aqul, respondiendo desde adentro, le dice: 'No me molestes; la puerta ya est cerrada, y mis hijos y yo estamos acostados; no puedo levantarme para darte nada.'
"Les digo que aunque no se levante a darle algo por ser su amigo, no obstante, por su importunidad (insistencia) se levantar y le dar cuanto necesite.
"As que Yo les digo: pidan, y se les dar; busquen, y hallarn; llamen, y se les abrir.
"Porque todo el que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se le abrir.
"O supongan que a uno de ustedes que es padre, su hijo le pide pan, acaso le dar una piedra? O si le pide un pescado, acaso le dar una serpiente en lugar del pescado?
"O si le pide un huevo, acaso le dar un escorpin?
"Pues si ustedes siendo malos, saben dar buenas ddivas a sus hijos, cunto ms su Padre celestial dar el Espritu Santo a los que se Lo pidan?"
Jess estaba echando fuera un demonio que era mudo, y cuando el demonio sali, el mudo habl; y las multitudes se maravillaron.
Pero algunos de ellos dijeron: "El echa fuera los demonios por Beelzeb, prncipe de los demonios."
Y otros, para poner a prueba a Jess, demandaban de El una seal (un milagro) del cielo.
Pero conociendo El sus pensamientos, les dijo: "Todo reino dividido contra s mismo es asolado; y una casa dividida contra s misma, se derrumba.
"Y si tambin Satans est dividido contra s mismo, cmo permanecer en pie su reino? Porque ustedes dicen que Yo echo fuera demonios por Beelzeb.
"Y si Yo echo fuera demonios por Beelzeb, por quin los echan fuera los hijos de ustedes? Por tanto, ellos sern sus jueces.
"Pero si Yo por el dedo de Dios echo fuera los demonios, entonces el reino de Dios ha llegado a ustedes.
"Cuando un hombre fuerte, bien armado, custodia su palacio, sus bienes estn seguros.
"Pero cuando uno ms fuerte que l lo ataca y lo vence, le quita todas sus armas en las cuales haba confiado y distribuye su botn.
"El que no est a Mi lado, contra M est; y el que a Mi lado no recoge, desparrama.
Cuando el espritu inmundo sale del hombre, pasa por lugares ridos buscando descanso; y al no hallarlo, dice: 'Volver a mi casa de donde sal.'
"Y al llegar, la encuentra barrida y arreglada.
"Entonces va y toma consigo otros siete espritus peores que l, y entrando, moran all; y el estado final de aquel hombre resulta peor que el primero."
Mientras Jess deca estas cosas, una de las mujeres en la multitud alz la voz y dijo: "Dichosa la matriz que Te concibi y los senos que Te criaron!"
"Al contrario," le contest Jess, "dichosos los que oyen la palabra de Dios y la guardan."
Como la multitud se aglomeraba, Jess comenz a decir: "Esta generacin es una generacin perversa; busca seal (milagro), y ninguna seal se le dar, sino la seal de Jons.
"Porque de la misma manera que Jons vino a ser una seal para los Ninivitas, as tambin lo ser el Hijo del Hombre para esta generacin.
"La Reina del Sur se levantar en el juicio con los hombres de esta generacin y los condenar, porque ella vino desde los confines de la tierra para or la sabidura de Salomn; y miren, algo ms grande que Salomn est aqu.
"Los hombres de Nnive se levantarn en el juicio con esta generacin y la condenarn, porque ellos se arrepintieron con la predicacin de Jons; y miren, algo ms grande que Jons est aqu.
"Nadie, cuando enciende una lmpara, la pone en un stano ni debajo de una vasija, sino sobre el candelero, para que los que entren vean la luz.
"La lmpara de tu cuerpo es tu ojo; cuando tu ojo est sano, tambin todo tu cuerpo est lleno de luz; pero cuando est malo, tambin tu cuerpo est lleno de oscuridad.
"Mira, pues, que la luz que en ti hay no sea oscuridad.
"As que, si todo tu cuerpo est lleno de luz, sin tener parte alguna en tinieblas, estar totalmente iluminado como cuando la lmpara te alumbra con sus rayos."
Cuando termin de hablar, un Fariseo Le rog que comiera con l; y Jess entr y se sent a la mesa.
El Fariseo al ver esto, se sorprendi de que Jess no se hubiera lavado primero antes de comer, segn el ritual Judo .
Pero el Seor le dijo: "Ahora bien, ustedes los Fariseos limpian lo de afuera del vaso y del plato; pero por dentro estn llenos de robo y de maldad.
"Necios, el que hizo lo de afuera, no hizo tambin lo de adentro?
"Den ms bien lo que est dentro como obra de caridad, y entonces todo les ser limpio.
"Pero ay de ustedes, Fariseos! Porque pagan el diezmo de la menta y la ruda y toda clase de hortaliza, y sin embargo pasan por alto la justicia y el amor de Dios; pero esto es lo que deban haber practicado sin descuidar lo otro.
"Ay de ustedes, Fariseos! Porque aman los primeros asientos en las sinagogas y los saludos respetuosos en las plazas.
"Ay de ustedes! Porque son como sepulcros que no se ven, sobre los que andan los hombres sin saberlo."
Respondiendo uno de los intrpretes de la Ley (expertos en la Ley de Moiss), Le dijo: "Maestro, cuando dices esto, tambin a nosotros nos insultas."
Y El dijo: "Ay tambin de ustedes, intrpretes de la Ley! Porque cargan a los hombres con cargas difciles de llevar, y ustedes ni siquiera tocan las cargas con uno de sus dedos.
"Ay de ustedes! Porque edifican los sepulcros de los profetas, y fueron los padres de ustedes quienes los mataron.
"De modo que son testigos, y aprueban las acciones de sus padres; porque ellos los mataron y ustedes edifican sus sepulcros.
"Por eso la sabidura de Dios tambin dijo: 'Les enviar profetas y apstoles, y de ellos, matarn a algunos y perseguirn a otros,
para que la sangre de todos los profetas, derramada desde la fundacin del mundo, se le cargue a esta generacin.
'Desde la sangre de Abel hasta la sangre de Zacaras, que pereci entre el altar y la casa de Dios. S, les digo que le ser cargada a esta generacin.'
"Ay de ustedes, intrpretes de la ley! Porque han quitado la llave del conocimiento. Ustedes mismos no entraron, y a los que estaban entrando se lo impidieron."
Cuando sali de all, los escribas y los Fariseos comenzaron a acosar en gran manera, y a interrogar minuciosamente a Jess sobre muchas cosas,
tramando contra El para ver si Lo podan atrapar en algo que dijera.
Entre tanto, una multitud de miles y miles se haba reunido, tanto que se atropellaban unos a otros. Jess comenz a hablar primero a Sus discpulos: "Cudense de la levadura de los Fariseos, que es la hipocresa.
"Nada hay encubierto que no haya de ser revelado, ni oculto que no haya de saberse.
"Por lo cual, todo lo que han dicho en la oscuridad se oir a la luz, y lo que han susurrado en las habitaciones interiores, ser proclamado desde las azoteas.
"As que Yo les digo, amigos Mos: no teman a los que matan el cuerpo, y despus de esto no tienen nada ms que puedan hacer.
"Pero Yo les mostrar a quin deben temer: teman a Aqul que, despus de matar, tiene poder para arrojar al infierno; s, les digo: A El, teman!
"No se venden cinco pajarillos por dos moneditas? Y sin embargo, ni uno de ellos est olvidado ante Dios.
"Es ms, aun los cabellos de la cabeza de ustedes estn todos contados. No teman; ustedes valen ms que muchos pajarillos.
"Les digo, que a todo el que Me confiese delante de los hombres, el Hijo del Hombre lo confesar tambin ante los ngeles de Dios;
pero el que Me niegue delante de los hombres, ser negado delante de los ngeles de Dios.
"Y a todo el que diga una palabra contra el Hijo del Hombre, se le perdonar; pero al que blasfeme contra el Espritu Santo, no se le perdonar.
"Cuando los lleven a las sinagogas y ante los gobernantes y las autoridades, no se preocupen de cmo o de qu hablarn en defensa propia, o qu van a decir;
porque el Espritu Santo en esa misma hora les ensear lo que deben decir."
Uno de la multitud Le dijo: "Maestro, dile a mi hermano que divida la herencia conmigo."
"Hombre!" le dijo Jess, "Quin Me ha puesto por juez o rbitro sobre ustedes?"
Tambin les dijo: "Estn atentos y cudense de toda forma de avaricia; porque aun cuando alguien tenga abundancia, su vida no consiste en sus bienes."
Entonces les cont una parbola: "La tierra de cierto hombre rico haba producido mucho.
"Y l pensaba dentro de s: 'Qu har, ya que no tengo dnde almacenar mis cosechas?'
"Entonces dijo: 'Esto har: derribar mis graneros y edificar otros ms grandes, y all almacenar todo mi grano y mis bienes.
'Y dir a mi alma: alma, tienes muchos bienes depositados para muchos aos; descansa, come, bebe, divirtete.'
"Pero Dios le dijo: 'Necio! Esta misma noche te reclaman el alma; y ahora, para quin ser lo que has provisto?'
"As es el que acumula tesoro para s, y no es rico para con Dios."
A Sus discpulos Jess les dijo: "Por eso les digo que no se preocupen por su vida, qu comern; ni por su cuerpo, qu vestirn.
"Porque la vida es ms que el alimento, y el cuerpo ms que la ropa.
"Consideren los cuervos, que ni siembran ni siegan; no tienen bodega ni granero, y sin embargo, Dios los alimenta. Cunto ms valen ustedes que las aves!
"Quin de ustedes, por ansioso que est, puede aadir una hora al curso de su vida?
"Si ustedes, pues, no pueden hacer algo tan pequeo, por qu se preocupan por lo dems?
"Consideren los lirios, cmo crecen; no trabajan ni hilan. Pero les digo que ni Salomn en toda su gloria se visti como uno de stos.
"Y si Dios viste as la hierba del campo, que hoy es y maana es echada al horno, cunto ms har por ustedes, hombres de poca fe!
"Ustedes, pues no busquen qu han de comer, ni qu han de beber, y no estn preocupados.
"Porque los pueblos del mundo buscan ansiosamente todas estas cosas; pero el Padre de ustedes sabe que necesitan estas cosas.
"Pero busquen Su reino, y estas cosas les sern aadidas.
"No temas, rebao pequeo, porque el Padre de ustedes ha decidido darles el reino.
"Vendan sus posesiones y den limosnas; hganse bolsas que no se deterioran, un tesoro en los cielos que no se agota, donde no se acerca ningn ladrn ni la polilla destruye.
"Porque donde est el tesoro de ustedes, all tambin estar su corazn.
"Estn siempre preparados y mantengan las lmparas encendidas,
y sean semejantes a hombres que esperan a su seor que regresa de las bodas, para abrirle tan pronto como llegue y llame.
"Dichosos aquellos siervos a quienes el seor, al venir, halle velando; en verdad les digo que se ceir para servir , y los sentar a la mesa, y acercndose, les servir.
"Y ya sea que venga en la segunda vigilia (9 p.m. a medianoche), o aun en la tercera (medianoche a 3 a.m.), y los halla as, dichosos son aquellos siervos.
"Ustedes pueden estar seguros de que si el dueo de la casa hubiera sabido a qu hora iba a venir el ladrn, no hubiera permitido que entrara en su casa.
"Tambin ustedes estn preparados, porque el Hijo del Hombre vendr a la hora que no esperan."
Entonces Pedro dijo: "Seor, nos dices esta parbola a nosotros, o tambin a todos los dems ?"
El Seor respondi: "Quin es, pues, el mayordomo fiel y prudente a quien su seor pondr sobre sus siervos para que a su tiempo les d sus raciones?
"Dichoso aquel siervo a quien, cuando su seor venga, lo encuentre haciendo as.
"En verdad les digo que lo pondr sobre todos sus bienes.
"Pero si aquel siervo dice en su corazn: 'Mi seor tardar en venir,' y empieza a golpear a los criados y a las criadas, y a comer, a beber y a embriagarse,
el seor de aquel siervo llegar un da, cuando l no lo espera y a una hora que no sabe, y lo azotar severamente, y le asignar un lugar con los incrdulos.
"Y aquel siervo que saba la voluntad de su seor, y que no se prepar ni obr conforme a su voluntad, recibir muchos azotes;
pero el que no la saba, e hizo cosas que merecan castigo, ser azotado poco. A todo el que se le haya dado mucho, mucho se demandar de l; y al que mucho le han confiado, ms le exigirn.
"Yo he venido para echar fuego sobre la tierra, y cmo quisiera que ya estuviera encendido!
"Pero de un bautismo tengo que ser bautizado, y cmo me angustio hasta que se cumpla!
"Piensan que vine a dar paz en la tierra? No, les digo, sino ms bien divisin.
"Porque desde ahora en adelante, cinco en una casa estarn divididos; tres contra dos y dos contra tres.
"Estarn divididos el padre contra el hijo y el hijo contra el padre; la madre contra la hija y la hija contra la madre; la suegra contra su nuera y la nuera contra su suegra."
Deca tambin a las multitudes: "Cuando ven una nube que se levanta en el oeste, al instante ustedes dicen: 'Viene un aguacero,' y as sucede.
"Y cuando sopla el viento del sur, dicen: 'Va a hacer calor,' y as pasa.
"Hipcritas! Saben examinar el aspecto de la tierra y del cielo; entonces, por qu no examinan este tiempo presente?
"Y por qu no juzgan por s mismos lo que es justo?
"Porque mientras vas con tu adversario para comparecer ante el magistrado, procura en el camino arreglarte con l, no sea que te arrastre ante el juez, y el juez te entregue al guardia, y el guardia te eche en la crcel.
"Te digo que no saldrs de all hasta que hayas pagado aun el ltimo centavo."
En esa misma ocasin haba all algunos que contaron a Jess acerca de los Galileos cuya sangre Pilato haba mezclado con la de sus sacrificios.
El les respondi: "Piensan que estos Galileos eran ms pecadores que todos los dems Galileos, porque sufrieron esto?
"Les digo que no; al contrario, si ustedes no se arrepienten, todos perecern igualmente.
"O piensan que aquellos dieciocho, sobre los que cay la torre en Silo y los mat, eran ms deudores que todos los hombres que habitan en Jerusaln?
"Les digo que no; al contrario, si ustedes no se arrepienten, todos perecern igualmente."
Entonces Jess les dijo esta parbola: "Cierto hombre tena una higuera plantada en su via; y fue a buscar fruto de ella y no lo hall.
"Y dijo al viador: 'Mira, hace tres aos que vengo a buscar fruto en esta higuera, y no lo hallo. Crtala. Por qu ha de cansar la tierra?'
"El viador le respondi: 'Seor, djala por este ao todava, hasta que yo cave alrededor de ella, y le eche abono,
y si da fruto el ao que viene, bien; y si no, crtala.'"
Jess estaba enseando en una de las sinagogas un da de reposo,
y haba all una mujer que durante dieciocho aos haba tenido una enfermedad causada por un espritu; estaba encorvada, y de ninguna manera se poda enderezar.
Cuando Jess la vio, la llam y le dijo: "Mujer, has quedado libre de tu enfermedad."
Y puso las manos sobre ella, y al instante se enderez y glorificaba a Dios.
Pero el oficial de la sinagoga, indignado porque Jess haba sanado en da de reposo, reaccion diciendo a la multitud: "Hay seis das en los cuales se debe trabajar; vengan, pues, en esos das y sean sanados, y no en da de reposo."
Entonces el Seor le respondi: "Hipcritas, no desata cada uno de ustedes su buey o su asno del pesebre en da de reposo y lo lleva a beber?
"Y sta, que es hija de Abraham, a la que Satans ha tenido atada durante dieciocho largos aos, no deba ser libertada de esta ligadura en el da de reposo?"
Al decir El esto, todos Sus adversarios se avergonzaban, pero toda la multitud se regocijaba por todas las cosas gloriosas hechas por El.
Entonces Jess deca: "A qu es semejante el reino de Dios y con qu lo comparar?
"Es semejante a un grano de mostaza que un hombre tom y ech en su huerto; y creci y se hizo rbol, y LAS AVES DEL CIELO ANIDARON EN SUS RAMAS."
Y volvi a decir: "A qu comparar el reino de Dios?
"Es semejante a la levadura que una mujer tom y escondi en tres medidas (39 litros) de harina hasta que todo qued fermentado."
Pasaba Jess por ciudades y aldeas, enseando, mientras prosegua camino a Jerusaln.
Alguien Le pregunt: "Seor, son pocos los que se salvan?" Y El les dijo:
"Esfurcense por entrar por la puerta estrecha, porque les digo que muchos tratarn de entrar y no podrn.
"Despus que el dueo de la casa se levante y cierre la puerta, y ustedes, estando fuera, comiencen a llamar a la puerta, diciendo: 'Seor, brenos.' El respondiendo, les dir: 'No s de dnde son.'
"Entonces comenzarn a decir: 'Comimos y bebimos en Tu presencia, y enseaste en nuestras calles;'
y El dir: 'Les digo que no s de dnde son; APARTENSE DE MI, TODOS LOS QUE HACEN INIQUIDAD.'
"All ser el llanto y el crujir de dientes cuando vean a Abraham, a Isaac, a Jacob y a todos los profetas en el reino de Dios, pero ustedes echados fuera.
"Y vendrn del oriente y del occidente, del norte y del sur, y se sentarn a la mesa en el reino de Dios.
"Por tanto, hay ltimos que sern primeros, y hay primeros que sern ltimos."
En ese momento llegaron unos Fariseos y dijeron a Jess: "Sal y vete de aqu, porque Herodes (Antipas) Te quiere matar."
Y El les dijo: "Vayan y dganle a ese zorro: 'Yo expulso demonios, y hago curaciones hoy y maana, y al tercer da cumplo Mi propsito.'
"Sin embargo, debo seguir Mi camino, hoy, maana y pasado maana; porque no puede ser que un profeta muera fuera de Jerusaln.
"Jerusaln, Jerusaln, la que mata a los profetas y apedrea a los que le son enviados! Cuntas veces quise juntar a tus hijos, como la gallina a sus pollitos debajo de sus alas, y no quisiste!
"Por tanto, la casa de ustedes se les deja desierta; y les digo que no Me vern ms, hasta que llegue el tiempo en que digan: 'BENDITO EL QUE VIENE EN NOMBRE DEL SEOR.'"
Y aconteci que un da de reposo, Jess entr para comer en casa de uno de los principales de los Fariseos, y ellos Lo estaban observando cuidadosamente.
Y all, frente a El, estaba un hombre hidrpico.
Dirigindose Jess a los intrpretes de la Ley (expertos en la Ley de Moiss) y a los Fariseos, les dijo: "Es lcito sanar en el da de reposo, o no?"
Pero ellos guardaron silencio. Y El, tomando al hombre de la mano, lo san y lo despidi.
Y a ellos les dijo: "A quin de ustedes, si se le cae un hijo o un buey en un hoyo en da de reposo, no lo saca inmediatamente?"
Y no Le pudieron responder a esto.
Jess comenz a referir una parbola a los invitados, cuando advirti cmo escogan los lugares de honor en la mesa :
"Cuando seas invitado por alguien a un banquete de bodas, no tomes el lugar de honor, no sea que l haya invitado a otro ms distinguido que t,
y viniendo el que te invit a ti y a l, te diga: 'Dale el lugar a ste;' y entonces, avergonzado, tengas que irte al ltimo lugar.
"Sino que cuando seas invitado, ve y sintate en el ltimo lugar, para que cuando llegue el que te invit, te diga: 'Amigo, ven ms adelante;' entonces sers honrado delante de todos los que se sientan a la mesa contigo.
"Porque todo el que se engrandece, ser humillado; y el que se humille ser engrandecido."
Jess dijo tambin al que Lo haba convidado: "Cuando ofrezcas una comida o una cena, no llames a tus amigos, ni a tus hermanos, ni a tus parientes, ni a tus vecinos ricos, no sea que ellos a su vez tambin te conviden y tengas ya tu recompensa.
"Antes bien, cuando ofrezcas un banquete, llama a pobres, mancos, cojos, ciegos,
y sers bienaventurado (feliz), ya que ellos no tienen para recompensarte; pues t sers recompensado en la resurreccin de los justos."
Cuando uno de los que estaban sentados con El a la mesa oy esto, Le dijo: "Bienaventurado (Feliz) todo el que coma pan en el reino de Dios!"
Pero Jess le dijo: "Cierto hombre dio una gran cena, e invit a muchos.
"A la hora de la cena envi a su siervo a decir a los que haban sido invitados: 'Vengan, porque ya todo est preparado.'
"Pero todos a una comenzaron a excusarse. El primero le dijo: 'He comprado un terreno y necesito ir a verlo; te ruego que me excuses.'
"Otro dijo: 'He comprado cinco yuntas de bueyes y voy a probarlos; te ruego que me excuses.'
"Tambin otro dijo: 'Me he casado, y por eso no puedo ir.'
"Cuando el siervo regres, inform de todo esto a su seor. Entonces, enojado el dueo de la casa, dijo a su siervo: 'Sal enseguida por las calles y callejones de la ciudad, y trae ac a los pobres, los mancos, los ciegos y los cojos.'
"Y el siervo dijo: 'Seor, se ha hecho lo que usted orden, y todava hay lugar.'
"Entonces el seor dijo al siervo: 'Sal a los caminos y por los cercados, y oblgalos a entrar para que se llene mi casa.
'Porque les digo que ninguno de aquellos hombres que fueron invitados probar mi cena.'"
Grandes multitudes acompaaban a Jess; y El, volvindose, les dijo:
"Si alguien viene a M, y no aborrece a su padre y madre, a su mujer e hijos, a sus hermanos y hermanas, y aun hasta su propia vida, no puede ser Mi discpulo.
"El que no carga su cruz y Me sigue, no puede ser Mi discpulo.
"Porque, quin de ustedes, deseando edificar una torre, no se sienta primero y calcula el costo, para ver si tiene lo suficiente para terminarla?
"No sea que cuando haya echado los cimientos y no pueda terminar, todos los que lo vean comiencen a burlarse de l,
diciendo: 'Este hombre comenz a edificar y no pudo terminar.'
"O qu rey, cuando sale al encuentro de otro rey para la batalla, no se sienta primero y delibera si con 10,000 hombres es bastante fuerte para enfrentarse al que viene contra l con 20,000?
"Y si no, cuando el otro todava est lejos, le enva una delegacin y pide condiciones de paz.
"As pues, cualquiera de ustedes que no renuncie a todas sus posesiones, no puede ser Mi discpulo.
"Por tanto, buena es la sal, pero si an la sal ha perdido su sabor, con qu ser sazonada?
"No es til ni para la tierra ni para el montn de abono; la arrojan fuera. El que tenga odos para or, que oiga."
Todos los recaudadores de impuestos y los pecadores se acercaban para or a Jess.
Y los Fariseos y los escribas murmuraban: "Este recibe a los pecadores y come con ellos".
Entonces Jess les dijo esta parbola:
"Qu hombre de ustedes, si tiene cien ovejas y una de ellas se pierde, no deja las noventa y nueve en el campo y va tras la que est perdida hasta que la halla?
"Al encontrarla, la pone sobre sus hombros, gozoso.
"Cuando llega a su casa, rene a los amigos y a los vecinos, dicindoles: 'Algrense conmigo, porque he hallado mi oveja que se haba perdido.'
"Les digo que de la misma manera, habr ms gozo en el cielo por un pecador que se arrepiente que por noventa y nueve justos que no necesitan arrepentimiento.
"O qu mujer, si tiene diez monedas de plata (salario de diez das) y pierde una moneda, no enciende una lmpara y barre la casa y busca con cuidado hasta hallarla?
"Cuando la encuentra, rene a las amigas y vecinas, diciendo: 'Algrense conmigo porque he hallado la moneda que haba perdido.'
"De la misma manera, les digo, hay gozo en la presencia de los ngeles de Dios por un pecador que se arrepiente."
Jess aadi: "Cierto hombre tena dos hijos;
y el menor de ellos le dijo al padre: 'Padre, dame la parte de la hacienda que me corresponde.' Y l les reparti sus bienes.
"No muchos das despus, el hijo menor, juntndolo todo, parti a un pas lejano, y all malgast su hacienda viviendo perdidamente.
"Cuando lo haba gastado todo, vino una gran hambre en aquel pas, y comenz a pasar necesidad.
"Entonces fue y se acerc a uno de los ciudadanos de aquel pas, y l lo mand a sus campos a apacentar cerdos.
"Y deseaba llenarse el estmago de las algarrobas que coman los cerdos, pero nadie le daba nada.
"Entonces, volviendo en s, dijo: 'Cuntos de los trabajadores de mi padre tienen pan de sobra, pero yo aqu perezco de hambre!
'Me levantar e ir a mi padre, y le dir: "Padre, he pecado contra el cielo y ante ti;
ya no soy digno de ser llamado hijo tuyo; hazme como uno de tus trabajadores."'"
"Levantndose, fue a su padre. Cuando todava estaba lejos, su padre lo vio y sinti compasin por l, y corri, se ech sobre su cuello y lo bes.
"Y el hijo le dijo: 'Padre, he pecado contra el cielo y ante ti; ya no soy digno de ser llamado hijo tuyo.'
"Pero el padre dijo a sus siervos: 'Pronto; traigan la mejor ropa y vstanlo; pnganle un anillo en su mano y sandalias en los pies.
'Traigan el becerro engordado, mtenlo, y comamos y regocijmonos;
porque este hijo mo estaba muerto y ha vuelto a la vida; estaba perdido y ha sido hallado.' Y comenzaron a regocijarse.
"Su hijo mayor estaba en el campo, y cuando vino y se acerc a la casa, oy msica y danzas.
"Llamando a uno de los criados, le pregunt qu era todo aquello.
"Y l le dijo: 'Tu hermano ha venido, y tu padre ha matado el becerro engordado, porque lo ha recibido sano y salvo.'
"Entonces l se enoj y no quera entrar. Sali su padre y le rogaba que entrara.
"Pero l le dijo al padre: 'Mira, por tantos aos te he servido y nunca he desobedecido ninguna orden tuya, y sin embargo, nunca me has dado un cabrito para regocijarme con mis amigos;
pero cuando vino este hijo tuyo, que ha consumido tus bienes con rameras, mataste para l el becerro engordado.'
"Y su padre le dijo: 'Hijo mo, t siempre has estado conmigo, y todo lo mo es tuyo.
'Pero era necesario hacer fiesta y regocijarnos, porque ste, tu hermano, estaba muerto y ha vuelto a la vida; estaba perdido y ha sido hallado.'"
Deca tambin Jess a los discpulos: "Haba cierto hombre rico que tena un mayordomo; y ste fue acusado ante l de derrochar sus bienes.
"Entonces lo llam y le dijo: 'Qu es esto que oigo acerca de ti? Rinde cuentas de tu administracin, porque no puedes ser ms mayordomo.'
"Y el mayordomo se dijo a s mismo: 'Qu har? Pues mi seor me quita la administracin. No tengo fuerzas para cavar, y me da vergenza mendigar.
'Ya s lo que har, para que cuando se me destituya de la administracin algunos me reciban en sus casas.'
"Llamando a cada uno de los deudores de su seor, dijo al primero: 'Cunto le debes a mi seor?'
"Y l dijo: 'Cien barriles (3700 litros) de aceite.' El mayordomo le dijo: 'Toma tu factura, sintate pronto y escribe cincuenta.'
"Despus dijo a otro: 'Y t, cunto debes?' Y l respondi: 'Cien medidas (unos 37,000 litros) de trigo.' El mayordomo le dijo: 'Toma tu factura y escribe ochenta.'
"El seor elogi al mayordomo injusto porque haba procedido con sagacidad, pues los hijos de este siglo son ms sagaces en las relaciones con sus semejantes que los hijos de la luz.
"Pero Yo les digo: hganse amigos por medio de las riquezas injustas, para que cuando les falten, los reciban en las moradas eternas.
"El que es fiel en lo muy poco, es fiel tambin en lo mucho; y el que es injusto en lo muy poco, tambin es injusto en lo mucho.
"Por tanto, si no han sido fieles en el uso de las riquezas injustas, quin les confiar las riquezas verdaderas?
"Y si no han sido fieles en el uso de lo ajeno, quin les dar lo que es de ustedes?
"Ningn siervo puede servir a dos seores, porque o aborrecer a uno y amar al otro, o se apegar a uno y despreciar al otro. No pueden servir a Dios y a las riquezas."
Los Fariseos, que eran amantes del dinero, oan todas estas cosas y se burlaban de El.
Y Jess les dijo: "Ustedes son los que se justifican a s mismos ante los hombres, pero Dios conoce sus corazones, porque lo que entre los hombres es de alta estima, abominable es delante de Dios.
"La Ley y los Profetas se proclamaron hasta Juan; desde entonces se anuncian las buenas nuevas (el evangelio) del reino de Dios, y todos se esfuerzan por entrar en l.
"Pero es ms fcil que el cielo y la tierra pasen, que un pice de la Ley deje de cumplirse.
"Todo el que se divorcia de su mujer y se casa con otra, comete adulterio; y el que se casa con la que est divorciada del marido, comete adulterio.
"Haba cierto hombre rico que se vesta de prpura y lino fino, celebrando cada da fiestas con esplendidez.
"Y un pobre llamado Lzaro que se tiraba en el suelo a su puerta cubierto de llagas,
ansiaba saciarse de las migajas que caan de la mesa del rico; adems, hasta los perros venan y le laman las llagas.
"Sucedi que muri el pobre y fue llevado por los ngeles al seno de Abraham; y muri tambin el rico y fue sepultado.
"En el Hades (la regin de los muertos) el rico alz sus ojos, estando en tormentos, y vio a Abraham a lo lejos, y a Lzaro en su seno.
"Y gritando, dijo: 'Padre Abraham, ten misericordia de m, y enva a Lzaro para que moje la punta de su dedo en agua y refresque mi lengua, pues estoy en agona en esta llama.'
"Pero Abraham le dijo: 'Hijo, recuerda que durante tu vida recibiste tus bienes, y Lzaro, igualmente, males; pero ahora l es consolado aqu, y t ests en agona.
'Adems de todo esto, hay un gran abismo puesto entre nosotros y ustedes, de modo que los que quieran pasar de aqu a ustedes no pueden, y tampoco nadie puede cruzar de all a nosotros.'
"Entonces l dijo: 'Te ruego, pues, padre, que lo enves a la casa de mi padre,
pues tengo cinco hermanos, de modo que l los prevenga, para que ellos no vengan tambin a este lugar de tormento.'
"Pero Abraham dijo: 'Ellos tienen a Moiss y a los Profetas; que los oigan a ellos.'
"Y el rico contest: 'No, padre Abraham, sino que si alguien va a ellos de entre los muertos, se arrepentirn.'
"Pero Abraham le contest: 'Si no escuchan a Moiss y a los Profetas, tampoco se persuadirn si alguien se levanta de entre los muertos.'"
Jess dijo a Sus discpulos: "Es inevitable que vengan tropiezos (escndalos), pero ay de aqul por quien vienen!
"Mejor le sera si se le colgara una piedra de molino al cuello y fuera arrojado al mar, que hacer tropezar (escandalizar) a uno de estos pequeos.
"Tengan cuidado! Si tu hermano peca, reprndelo; y si se arrepiente, perdnalo.
"Y si peca contra ti siete veces al da, y vuelve a ti siete veces, diciendo: 'Me arrepiento,' perdnalo."
Los apstoles dijeron al Seor: "Aumntanos la fe!"
Entonces el Seor dijo: "Si tuvieran fe como un grano de mostaza, diran a este sicmoro: 'Desarrigate y plntate en el mar,' y les obedecera.
"Quin de ustedes tiene un siervo arando o pastoreando ovejas, y cuando regresa del campo, le dice: 'Ven enseguida y sintate a comer'?
"No le dir ms bien: 'Preprame algo para cenar, y vstete adecuadamente, y srveme hasta que haya comido y bebido; y despus comers y bebers t'?
"Acaso le da las gracias al siervo porque hizo lo que se le orden?
"As tambin ustedes, cuando hayan hecho todo lo que se les ha ordenado, digan: 'Siervos intiles somos; hemos hecho slo lo que debamos haber hecho.'"
Aconteci que mientras Jess iba camino a Jerusaln, pasaba entre Samaria y Galilea,
y al entrar en cierta aldea, Le salieron al encuentro diez hombres leprosos, que se pararon a distancia,
y gritaron: "Jess, Maestro! Ten misericordia de nosotros!"
Cuando El los vio, les dijo: "Vayan y mustrense a los sacerdotes." Y sucedi que mientras iban, quedaron limpios.
Entonces uno de ellos, al ver que haba sido sanado, se volvi glorificando a Dios en alta voz.
Cay sobre su rostro a los pies de Jess, y Le dio gracias; y ste era Samaritano.
Jess le pregunt: "No fueron diez los que quedaron limpios? Y los otros nueve, dnde estn?
"No hubo ninguno que regresara a dar gloria a Dios, excepto este extranjero?"
Entonces le dijo: "Levntate y vete; tu fe te ha sanado."
Habiendo preguntado los Fariseos a Jess cundo vendra el reino de Dios, El les respondi: "El reino de Dios no viene con seales visibles,
ni dirn: 'Miren, aqu est!' o: 'All est!' Porque, el reino de Dios est entre ustedes."
Y a los discpulos les dijo: "Vendrn das cuando ustedes ansiarn ver uno de los das del Hijo del Hombre, y no lo vern.
"Y les dirn: 'Miren all! Miren aqu!' No vayan, ni corran tras ellos .
"Porque como el relmpago al fulgurar resplandece desde un extremo del cielo hasta el otro extremo del cielo, as ser el Hijo del Hombre en Su da.
"Pero primero es necesario que El padezca mucho y sea rechazado por esta generacin.
"Tal como ocurri en los das de No, as ser tambin en los das del Hijo del Hombre.
"Coman, beban, se casaban y se daban en casamiento, hasta el da en que No entr en el arca, y vino el diluvio y los destruy a todos.
"Fue lo mismo que ocurri en los das de Lot: coman, beban, compraban, vendan, plantaban, construan;
pero el da en que Lot sali de Sodoma, llovi fuego y azufre del cielo y los destruy a todos.
"Lo mismo acontecer el da en que el Hijo del Hombre sea revelado.
"En ese da, el que est en la azotea y tenga sus bienes en casa, no descienda a llevrselos; y de igual modo, el que est en el campo no vuelva atrs.
"Acurdense de la mujer de Lot.
"Todo el que procure preservar su vida (alma), la perder; y todo el que la pierda, la conservar.
"Les digo que en aquella noche dos estarn en una cama; uno ser tomado y el otro ser dejado.
"Dos mujeres estarn moliendo en el mismo lugar; una ser tomada y la otra ser dejada.
"Dos estarn en el campo; uno ser tomado y el otro ser dejado."
Respondiendo ellos, Le dijeron: "Dnde, Seor?" Y El les dijo: "Donde est el cuerpo, all tambin se juntarn los buitres."
Jess les cont una parbola para ensearles que ellos deban orar en todo tiempo, y no desfallecer:
"Haba en cierta ciudad un juez que ni tema a Dios ni respetaba a hombre alguno.
"Tambin haba en aquella ciudad una viuda, la cual vena a l constantemente, diciendo: 'Hgame usted justicia de mi adversario.'
"Por algn tiempo el juez no quiso, pero despus dijo para s: 'Aunque ni temo a Dios, ni respeto a hombre alguno,
sin embargo, porque esta viuda me molesta, le har justicia; no sea que por venir continuamente me agote la paciencia.'"
El Seor dijo: "Escuchen lo que dijo el juez injusto.
"Y no har Dios justicia a Sus escogidos, que claman a El da y noche? Se tardar mucho en responderles?
"Les digo que pronto les har justicia. No obstante, cuando el Hijo del Hombre venga, hallar fe en la tierra?"
Dijo tambin Jess esta parbola a unos que confiaban en s mismos como justos, y despreciaban a los dems:
"Dos hombres subieron al templo a orar; uno era Fariseo y el otro recaudador de impuestos.
"El Fariseo puesto en pie, oraba para s de esta manera: 'Dios, te doy gracias porque no soy como los dems hombres: estafadores, injustos, adlteros; ni aun como este recaudador de impuestos.
'Yo ayuno dos veces por semana; doy el diezmo de todo lo que gano.'
"Pero el recaudador de impuestos, de pie y a cierta distancia, no quera ni siquiera alzar los ojos al cielo, sino que se golpeaba el pecho, diciendo: 'Dios, ten piedad de m, pecador.'
"Les digo que ste descendi a su casa justificado pero aqul no; porque todo el que se engrandece ser humillado, pero el que se humilla ser engrandecido."
Y traan a Jess aun a los nios muy pequeos para que los tocara. Al ver esto los discpulos, los reprendan.
Pero Jess, llamndolos a su lado, dijo: "Dejen que los nios vengan a M, y no se lo impidan, porque de los que son como stos es el reino de Dios.
"En verdad les digo, que el que no recibe el reino de Dios como un nio, no entrar en l."
Cierto hombre prominente Le pregunt a Jess: "Maestro bueno, qu har para heredar la vida eterna?"
Jess le respondi: "Por qu Me llamas bueno? Nadie es bueno, sino slo uno, Dios.
"T sabes los mandamientos: 'NO COMETAS ADULTERIO, NO MATES, NO HURTES, NO DES FALSO TESTIMONIO, HONRA A TU PADRE Y A TU MADRE.'"
"Todo esto lo he guardado desde mi juventud," dijo el hombre.
Cuando Jess oy esto, le dijo: "Te falta todava una cosa; vende todo lo que tienes y reparte entre los pobres, y tendrs tesoro en los cielos; y ven, sgueme."
Pero al or esto, se puso muy triste, pues era sumamente rico.
Mirndolo Jess, dijo: "Qu difcil es que entren en el reino de Dios los que tienen riquezas!
"Porque es ms fcil que un camello pase por el ojo de una aguja, que el que un rico entre en el reino de Dios."
Los que oyeron esto, dijeron: "Y quin podr salvarse?"
"Lo imposible para los hombres es posible para Dios," respondi Jess.
Y Pedro dijo: "Nosotros hemos dejado todo y Te hemos seguido."
Entonces El les contest: "En verdad les digo, que no hay nadie que haya dejado casa, o mujer, o hermanos, o padres o hijos por la causa del reino de Dios,
que no reciba muchas veces ms en este tiempo, y en el siglo venidero, la vida eterna."
Tomando aparte a los doce discpulos, Jess les dijo: "Miren, subimos a Jerusaln, y se cumplirn todas las cosas que estn escritas por medio de los profetas acerca del Hijo del Hombre.
"Pues ser entregado a los Gentiles, y ser objeto de burla, afrentado y escupido;
y Lo azotarn, y despus Lo matarn, y al tercer da resucitar."
Pero ellos no comprendieron nada de esto. Este dicho les estaba encubierto, y no entendan lo que se les deca.
Aconteci que al acercarse Jess a Jeric, un ciego estaba sentado junto al camino mendigando.
Al or que pasaba una multitud, preguntaba qu era aquello.
Y le informaron que pasaba Jess de Nazaret.
Entonces grit: "Jess, Hijo de David, ten misericordia de m!"
Y los que iban delante lo reprendan para que se callara, pero l gritaba mucho ms: "Hijo de David, ten misericordia de m!"
Jess se detuvo y orden que lo trajeran; y cuando estuvo cerca, le pregunt:
"Qu deseas que haga por ti?" "Seor, que recobre la vista," contest el ciego.
Jess entonces le dijo: "Recibe la vista, tu fe te ha sanado."
Al instante recobr la vista y Lo segua glorificando a Dios. Cuando toda la gente vio aquello, dieron gloria a Dios.
Cuando Jess entr en Jeric, pasaba por la ciudad.
Y un hombre llamado Zaqueo, que era jefe de los recaudadores de impuestos y era rico,
trataba de ver quin era Jess, pero no poda a causa de la multitud, ya que Zaqueo era de pequea estatura.
Corriendo delante, se subi a un rbol sicmoro y as Lo podra ver, porque Jess estaba a punto de pasar por all.
Cuando Jess lleg al lugar, mir hacia arriba y le dijo: "Zaqueo, date prisa y desciende, porque hoy debo quedarme en tu casa."
Entonces l se apresur a descender y Lo recibi con gozo.
Al ver esto, todos murmuraban: "Ha ido a hospedarse con un hombre pecador."
Pero Zaqueo, puesto en pie, dijo a Jess: "Seor, la mitad de mis bienes dar a los pobres, y si en algo he defraudado a alguien, se lo restituir cuadruplicado."
"Hoy ha venido la salvacin a esta casa," le dijo Jess, "ya que l tambin es hijo de Abraham;
porque el Hijo del Hombre ha venido a buscar y a salvar lo que se haba perdido."
Estando ellos oyendo estas cosas, Jess continu diciendo una parbola, porque El estaba cerca de Jerusaln y ellos pensaban que el reino de Dios iba a aparecer de un momento a otro.
Por eso dijo: "Cierto hombre de familia noble fue a un pas lejano a recibir un reino para s y despus volver.
"Llamando a diez de sus siervos, les reparti diez 10 minas (salario de unos mil das) y les dijo: 'Negocien con esto hasta que yo regrese.'
"Pero sus ciudadanos lo odiaban, y enviaron una delegacin tras l, diciendo: 'No queremos que ste reine sobre nosotros.'
"Y al regresar l, despus de haber recibido el reino, mand llamar a su presencia a aquellos siervos a los cuales haba dado el dinero, para saber lo que haban ganado negociando.
"Se present el primero, diciendo: 'Seor, su moneda se ha multiplicado diez veces.'
"Y l le dijo: 'Bien hecho, buen siervo, puesto que has sido fiel en lo muy poco, ten autoridad sobre diez ciudades.'
"Entonces vino el segundo, diciendo: 'Su moneda, seor, se ha multiplicado cinco veces.'
"Dijo tambin a ste: 'Y t vas a estar sobre cinco ciudades.'
"Y vino otro, diciendo: 'Seor, aqu est su moneda, que he tenido guardada en un pauelo;
pues a usted le tena miedo, porque es un hombre exigente, que recoge lo que no deposit y siega lo que no sembr.'
"El le contest: 'Siervo intil, por tus propias palabras te voy a juzgar. Sabas que yo soy un hombre exigente, que recojo lo que no deposit y siego lo que no sembr?
'Entonces, por qu no pusiste mi dinero en el banco, y al volver yo, lo hubiera recibido con los intereses?'
"Y dijo a los que estaban presentes: 'Qutenle la moneda y dnsela al que tiene las diez monedas.'
"Ellos le dijeron: 'Seor, l ya tiene diez monedas.'
"Les digo, que a cualquiera que tiene, ms le ser dado, pero al que no tiene, aun lo que tiene se le quitar.
"Pero a estos mis enemigos, que no queran que reinara sobre ellos, triganlos ac y mtenlos delante de m."
Habiendo dicho esto, Jess iba delante, subiendo hacia Jerusaln.
Cuando se acerc a Betfag y a Betania, cerca del monte que se llama de los Olivos, envi a dos de los discpulos,
dicindoles: "Vayan a la aldea que est enfrente, en la cual, al entrar, encontrarn un pollino atado sobre el cual nunca se ha montado nadie; destenlo y triganlo.
"Y si alguien les pregunta: 'Por qu lo desatan?' de esta manera hablarn: 'Porque el Seor lo necesita.'"
Entonces los enviados fueron y lo encontraron como El les haba dicho.
Mientras desataban el pollino, sus dueos les dijeron: "Por qu desatan el pollino?"
Les respondieron: "Porque el Seor lo necesita."
Lo trajeron a Jess, y echando sus mantos sobre el pollino, pusieron a Jess sobre l.
Y mientras El iba avanzando, tendan sus mantos por el camino.
Cuando ya se acercaba, junto a la bajada del Monte de los Olivos, toda la multitud de los discpulos, regocijndose, comenz a alabar a Dios a gran voz por todas las maravillas que haban visto,
diciendo: "BENDITO EL REY QUE VIENE EN EL NOMBRE DEL SEOR! Paz en el cielo y gloria en las alturas!"
Entonces algunos de los Fariseos de entre la multitud Le dijeron: "Maestro, reprende a Tus discpulos."
Pero El respondi: "Les digo que si stos se callan, las piedras clamarn."
Cuando Jess se acerc, al ver la ciudad, llor sobre ella,
diciendo: "Si t tambin hubieras sabido en este da lo que conduce a la paz! Pero ahora est oculto a tus ojos.
"Porque sobre ti vendrn das, cuando tus enemigos echarn terrapln delante de ti, te sitiarn y te acosarn por todas partes.
"Te derribarn a tierra, y a tus hijos dentro de ti, y no dejarn en ti piedra sobre piedra, porque no conociste el tiempo de tu visitacin."
Entrando Jess en el templo, comenz a echar fuera a los que vendan,
dicindoles: "Escrito est: 'MI CASA SERA CASA DE ORACION pero ustedes la han hecho CUEVA DE LADRONES.'"
Jess enseaba diariamente en el templo. Pero los principales sacerdotes, los escribas y los ms prominentes del pueblo procuraban matar a Jess;
y no encontraban la manera de hacerlo, porque todo el pueblo estaba pendiente de El, escuchando lo que deca.
Aconteci que en uno de los das, cuando Jess enseaba a la gente en el templo y anunciaba (predicaba) el evangelio (las buenas nuevas), se enfrentaron a El los principales sacerdotes y los escribas con los ancianos,
y Le dijeron: "Dinos, con qu autoridad haces estas cosas, o quin Te dio esta autoridad?"
Jess les respondi: "Yo tambin les har una pregunta; quiero que Me digan:
"El bautismo de Juan, era del cielo o de los hombres?"
Y ellos razonaban entre s, diciendo: "Si decimos: 'Del cielo,' El dir: 'Por qu no le creyeron?'
"Pero si decimos: 'De los hombres,' todo el pueblo nos matar a pedradas, pues estn convencidos de que Juan era un profeta."
Y respondieron que no saban de dnde era.
Jess entonces les dijo: "Tampoco Yo les dir con qu autoridad hago estas cosas."
Entonces comenz a contar al pueblo esta parbola: "Un hombre plant una via, y la arrend a labradores, y se fue de viaje por mucho tiempo.
"Al tiempo de la vendimia envi un siervo a los labradores para que le dieran parte del fruto de la via; pero los labradores, despus de golpearlo, lo enviaron con las manos vacas.
"Volvi a enviar otro siervo; y ellos tambin a ste, despus de golpearlo y ultrajarlo, lo enviaron con las manos vacas.
"Despus envi un tercero; y a ste tambin lo hirieron y echaron fuera.
"Entonces el dueo de la via dijo: 'Qu har? Enviar a mi hijo amado; quiz a l lo respetarn.'
"Pero cuando los labradores lo vieron, razonaron entre s, diciendo: 'Este es el heredero; vamos a matarlo para que la heredad sea nuestra.'
"Y arrojndolo fuera de la via, lo mataron. Por tanto, qu les har el dueo de la via?
"Vendr y destruir a estos labradores, y dar la via a otros." Y cuando ellos oyeron esto, dijeron: "Nunca suceda tal cosa!"
Pero El, mirndolos fijamente, dijo: "Entonces, qu quiere decir esto que est escrito: 'LA PIEDRA QUE DESECHARON LOS CONSTRUCTORES, ESA, EN PIEDRA ANGULAR SE HA CONVERTIDO'?
"Todo el que caiga sobre esa piedra ser hecho pedazos; y sobre quien ella caiga, lo esparcir como polvo."
Los escribas y los principales sacerdotes procuraron arrestar a Jess en aquella misma hora, porque comprendieron que contra ellos haba dicho esta parbola; pero temieron al pueblo.
Para sorprender a Jess en alguna declaracin, Lo acechaban, enviando espas que fingieran ser justos, y as Lo podran entregar al poder y autoridad del gobernador.
Y Le preguntaron: "Maestro, sabemos que hablas y enseas rectamente, y no Te guas por las apariencias, sino que enseas con verdad el camino de Dios.
"Nos es lcito pagar impuesto al Csar, o no?"
Pero Jess, percibiendo su astucia, les dijo:
"Traigan un denario (moneda Romana). De quin es la imagen y la inscripcin que lleva?" "Del Csar," contestaron.
Entonces Jess les dijo: "Pues den al Csar lo que es del Csar, y a Dios lo que es de Dios."
Y no podan sorprender a Jess en palabra alguna delante del pueblo; y maravillados de Su respuesta, se callaron.
Acercndose a El algunos de los Saduceos, los que dicen que no hay resurreccin,
Le dijeron: "Maestro, Moiss nos escribi: 'SI EL HERMANO DE ALGUIEN MUERE, siendo casado, Y NO DEJA HIJOS, que SU HERMANO TOME LA MUJER Y LEVANTE DESCENDENCIA A SU HERMANO.'
"Eran, pues, siete hermanos; y el primero tom esposa, y muri sin dejar hijos;
y el segundo
y el tercero la tomaron; y de la misma manera tambin los siete, y murieron sin dejar hijos.
"Por ltimo, muri tambin la mujer.
"Por tanto, en la resurreccin, de cul de ellos ser esposa la mujer? Porque los siete la tuvieron por mujer."
Jess les respondi: "Los hijos de este siglo se casan y son dados en matrimonio.
"Pero los que son tenidos por dignos de alcanzar aquel siglo y la resurreccin de entre los muertos, ni se casan ni son dados en matrimonio.
"Tampoco pueden morir, pues son como ngeles, y son hijos de Dios, siendo hijos de la resurreccin.
"Pero que los muertos resucitan, aun Moiss lo ense, en aquel pasaje sobre la zarza ardiendo, donde llama al Seor, EL DIOS DE ABRAHAM, Y DIOS DE ISAAC, Y DIOS DE JACOB.
"El no es Dios de muertos, sino de vivos; porque todos viven para El."
Algunos de los escribas respondieron: "Maestro, bien has hablado."
Y ya no se atrevan a hacer ms preguntas.
Entonces Jess les pregunt: "Cmo es que dicen que el Cristo (el Mesas) es hijo de David?
"Pues David mismo dice en el Libro de los Salmos: EL SEOR DIJO A MI SEOR: 'SIENTATE A MI DIESTRA,
HASTA QUE PONGA A TUS ENEMIGOS POR ESTRADO DE TUS PIES.'"
"David, por tanto, Lo llama 'Seor.' Cmo, pues, es El su hijo?"
Mientras todo el pueblo escuchaba, dijo a Sus discpulos:
"Cudense de los escribas, a quienes les gusta andar con vestiduras largas, y son amantes de los saludos respetuosos en las plazas, y de ocupar los primeros asientos en las sinagogas y los lugares de honor en los banquetes;
que devoran las casas de las viudas, y por las apariencias hacen largas oraciones; ellos recibirn mayor condenacin."
Levantando Jess la vista, vio a los ricos que echaban sus ofrendas en el arca del tesoro.
Vio tambin a una viuda pobre que echaba all dos pequeas monedas de cobre;
y dijo: "En verdad les digo, que esta viuda tan pobre ech ms que todos ellos;
porque todos ellos echaron en la ofrenda de lo que les sobra, pero ella, de su pobreza, ech todo lo que tena para vivir."
Mientras algunos estaban hablando del templo, de cmo estaba adornado con hermosas piedras y ofrendas votivas, Jess dijo:
"En cuanto a estas cosas que ustedes estn mirando, vendrn das en que no quedar piedra sobre piedra que no sea derribada."
Ellos Le preguntaron: "Maestro, cundo suceder esto, y qu seal habr cuando estas cosas vayan a suceder?"
Jess respondi: "Cudense de no ser engaados; porque muchos vendrn en Mi nombre, diciendo: 'Yo soy el Cristo (el Mesas),' y: 'El tiempo est cerca.' No los sigan.
"Y cuando oigan de guerras y disturbios, no se aterroricen; porque estas cosas tienen que suceder primero, pero el fin no suceder inmediatamente."
Entonces les dijo: "Se levantar nacin contra nacin y reino contra reino;
habr grandes terremotos, y plagas y hambres en diversos lugares; y habr terrores y grandes seales del cielo.
"Pero antes de todas estas cosas, a ustedes les echarn mano, y los perseguirn, entregndolos a las sinagogas y crceles, llevndolos ante reyes y gobernadores por causa de Mi nombre.
"Esto les dar oportunidad de testificar.
"Por tanto, propnganse en sus corazones no preparar de antemano su defensa;
porque Yo les dar a ustedes palabras y sabidura que ninguno de sus adversarios podr resistir ni contradecir.
"Pero sern entregados aun por padres, hermanos, parientes y amigos; y matarn a algunos de ustedes,
y sern odiados de todos por causa de Mi nombre.
"Sin embargo, ni un cabello de su cabeza perecer.
"Con su perseverancia ganarn sus almas.
"Pero cuando ustedes vean a Jerusaln rodeada de ejrcitos, sepan entonces que su desolacin est cerca.
"Entonces los que estn en Judea, huyan a los montes, y los que estn en medio de la ciudad, aljense; y los que estn en los campos, no entren en ella.
"Porque estos son das de venganza, para que se cumplan todas las cosas que estn escritas.
"Ay de las que estn encinta y de las que estn criando en aquellos das! Porque habr una gran calamidad sobre la tierra, e ira para este pueblo.
"Caern a filo de espada y sern llevados cautivos a todas las naciones. Jerusaln ser pisoteada por los Gentiles, hasta que los tiempos de los Gentiles se cumplan.
"Habr seales en el sol, en la luna y en las estrellas, y sobre la tierra, angustia entre las naciones, perplejas a causa del rugido del mar y de las olas,
desfalleciendo los hombres por el temor y la expectacin de las cosas que vendrn sobre el mundo; porque las potencias de los cielos sern sacudidas.
"Entonces vern AL HIJO DEL HOMBRE QUE VIENE EN UNA NUBE con poder y gran gloria.
"Cuando estas cosas empiecen a suceder, levntense y alcen la cabeza, porque se acerca su redencin."
Jess les dijo tambin una parbola: "Miren la higuera y todos los rboles.
"Cuando ya brotan las hojas, al verlo, ustedes mismos saben que el verano ya est cerca.
"Asimismo ustedes, cuando vean que suceden estas cosas, sepan que el reino de Dios est cerca.
"En verdad les digo que no pasar esta generacin hasta que todo esto suceda.
"El cielo y la tierra pasarn, pero Mis palabras no pasarn.
"Estn alerta, no sea que sus corazones se carguen con disipacin, embriaguez y con las preocupaciones de la vida, y aquel da venga sbitamente sobre ustedes como un lazo;
porque vendr sobre todos los que habitan sobre la superficie de toda la tierra.
"Pero velen en todo tiempo, orando para que tengan fuerza para escapar de todas estas cosas que estn por suceder, y puedan estar en pie delante del Hijo del Hombre."
Durante el da Jess enseaba en el templo, pero al oscurecer sala y pasaba la noche en el monte llamado de los Olivos.
Y todo el pueblo iba temprano al templo a escuchar a Jess.
Se acercaba la Fiesta de los Panes sin Levadura, llamada la Pascua.
Y los principales sacerdotes y los escribas buscaban cmo dar muerte a Jess, pero teman al pueblo.
Entonces Satans entr en Judas, llamado Iscariote, que perteneca al nmero de los doce apstoles.
Y l fue y discuti con los principales sacerdotes y con los oficiales sobre cmo entregarles a Jess.
Ellos se alegraron y convinieron en darle dinero.
El acept, y buscaba una oportunidad para entregar a Jess sin hacer un escndalo.
Lleg el da de la Fiesta de los Panes sin Levadura en que deba sacrificarse el cordero de la Pascua.
Entonces Jess envi a Pedro y a Juan, dicindoles: "Vayan y preparen la Pascua para nosotros, para que la comamos."
"Dnde deseas que la preparemos?" Le preguntaron.
Y El les respondi: "Miren, al entrar en la ciudad, les saldr al encuentro un hombre que lleva un cntaro de agua; sganlo a la casa donde entre.
"Y dirn al dueo de la casa: 'El Maestro te dice: "Dnde est la habitacin, en la cual pueda comer la Pascua con Mis discpulos?"'
"Entonces l les mostrar un gran aposento alto, dispuesto; preprenla all."
Ellos fueron y encontraron todo tal como El les haba dicho; y prepararon la Pascua.
Cuando lleg la hora, Jess se sent a la mesa, y con El los apstoles,
y les dijo: "Intensamente he deseado comer esta Pascua con ustedes antes de padecer;
porque les digo que nunca ms volver a comerla hasta que se cumpla en el reino de Dios."
Y tomando una copa, despus de haber dado gracias, dijo: "Tomen esto y reprtanlo entre ustedes;
porque les digo que de ahora en adelante no beber del fruto de la vid, hasta que venga el reino de Dios."
Y tomando el pan, despus de haber dado gracias, lo parti, y les dio, diciendo: "Esto es Mi cuerpo que por ustedes es dado; hagan esto en memoria de M."
De la misma manera tom la copa despus de haber cenado, diciendo: "Esta copa es el nuevo pacto en Mi sangre, que es derramada por ustedes.
"Pero, vean, la mano del que Me entrega est junto a M en la mesa.
"Porque en verdad, el Hijo del Hombre va segn se ha determinado; pero ay de aquel hombre por quien El es entregado!"
Entonces ellos comenzaron a discutir entre s quin de ellos sera el que iba a hacer esto.
Surgi tambin entre ellos una discusin, sobre cul de ellos deba ser considerado como el mayor.
Y Jess les dijo: "Los reyes de los Gentiles se enseorean de ellos; y los que tienen autoridad sobre ellos son llamados bienhechores.
"Pero no es as con ustedes; antes, el mayor entre ustedes hgase como el menor, y el que dirige como el que sirve.
"Porque, cul es mayor, el que se sienta a la mesa, o el que sirve? No lo es el que se sienta a la mesa? Sin embargo, entre ustedes Yo soy como el que sirve.
"Ustedes son los que han permanecido junto a M en Mis pruebas;
y as como Mi Padre Me ha otorgado un reino, Yo les otorgo
que coman y beban a Mi mesa en Mi reino; y se sentarn en tronos juzgando a las doce tribus de Israel.
"Simn, Simn (Pedro), mira que Satans los ha reclamado a ustedes para zarandearlos como a trigo;
pero Yo he rogado por ti para que tu fe no falle; y t, una vez que hayas regresado, fortalece a tus hermanos."
Y Pedro Le dijo: "Seor, estoy dispuesto a ir adonde vayas, tanto a la crcel como a la muerte."
Pero Jess le dijo: "Te digo, Pedro, que el gallo no cantar hoy hasta que t hayas negado tres veces que Me conoces."
Y El les dijo a todos: "Cuando los envi sin bolsa, ni alforja, ni sandalias, acaso les falt algo?" "No, nada," contestaron ellos.
Entonces les dijo: "Pero ahora, el que tenga una bolsa, que la lleve consigo, de la misma manera tambin una alforja, y el que no tenga espada, venda su manto y compre una.
"Porque les digo que es necesario que en M se cumpla esto que est escrito: 'Y CON LOS TRANSGRESORES FUE CONTADO;' pues ciertamente, lo que se refiere a M, tiene su cumplimiento."
Y ellos dijeron: "Seor, aqu hay dos espadas." "Es suficiente," les respondi.
Saliendo Jess, se encamin, como de costumbre, hacia el Monte de los Olivos; y los discpulos tambin Lo siguieron.
Cuando lleg al lugar, les dijo: "Oren para que no entren en tentacin."
Y se apart de ellos como a un tiro de piedra, y ponindose de rodillas, oraba,
diciendo: "Padre, si es Tu voluntad, aparta de M esta copa; pero no se haga Mi voluntad, sino la Tuya."
Entonces se apareci un ngel del cielo, que Lo fortaleca.
Y estando en agona, oraba con mucho fervor; y Su sudor se volvi como gruesas gotas de sangre, que caan sobre la tierra.
Cuando se levant de orar, fue a los discpulos y los hall dormidos a causa de la tristeza,
y les dijo: "Por qu duermen? Levntense y oren para que no entren en tentacin."
Mientras todava estaba El hablando, lleg una multitud, y el que se llamaba Judas, uno de los doce apstoles, iba delante de ellos, y se acerc para besar a Jess.
Pero Jess le dijo: "Judas, con un beso entregas al Hijo del Hombre?"
Cuando los que rodeaban a Jess vieron lo que iba a suceder, dijeron: "Seor, heriremos a espada?"
Y uno de ellos hiri al siervo del sumo sacerdote y le cort la oreja derecha.
Pero Jess dijo: "Detnganse! Basta de esto." Y tocando la oreja al siervo, lo san.
Entonces Jess dijo a los principales sacerdotes, a los oficiales del templo y a los ancianos que haban venido contra El: "Como contra un ladrn han salido con espadas y palos?
"Cuando estaba con ustedes cada da en el templo, no Me echaron mano; pero esta hora y el poder de las tinieblas son de ustedes."
Despus de arrestar a Jess, se Lo llevaron y Lo condujeron a la casa del sumo sacerdote; y Pedro los segua de lejos.
Despus que encendieron una hoguera en medio del patio, y de sentarse juntos, Pedro se sent entre ellos.
Una sirvienta, al verlo sentado junto a la lumbre, fijndose en l detenidamente, dijo: "Tambin ste estaba con El."
Pero l lo neg, diciendo: "Mujer, yo no Lo conozco."
Un poco despus, otro al verlo, dijo: "T tambin eres uno de ellos!" "Hombre, no es cierto!" le dijo Pedro.
Pasada como una hora, otro insista, diciendo: "Ciertamente ste tambin estaba con El, pues l tambin es Galileo."
Pero Pedro dijo: "Hombre, yo no s de qu hablas." Al instante, estando l todava hablando, cant un gallo.
El Seor se volvi y mir a Pedro. Entonces Pedro record la palabra del Seor, de cmo le haba dicho: "Antes que el gallo cante hoy, Me negars tres veces."
Y saliendo fuera, llor amargamente.
Los hombres que tenan a Jess bajo custodia, se burlaban de El y Lo golpeaban;
Le vendaron los ojos, y Le preguntaban: "Adivina, quin es el que Te ha golpeado?"
Tambin decan muchas otras cosas contra El, blasfemando.
Cuando se hizo de da, se reuni el Concilio (Sanedrn) de los ancianos del pueblo, tanto los principales sacerdotes como los escribas, y llevaron a Jess ante su Concilio, diciendo:
"Si T eres el Cristo (el Mesas), dnoslo." Pero El les dijo: "Si se lo digo, no creern;
y si les pregunto, no respondern.
"Pero de ahora en adelante, EL HIJO DEL HOMBRE ESTARA SENTADO A LA DIESTRA del poder DE DIOS."
Dijeron todos: "Entonces, T eres el Hijo de Dios?" "Ustedes dicen que Yo soy," les respondi Jess.
Y ellos dijeron: "Qu necesidad tenemos ya de testimonio? Pues nosotros mismos lo hemos odo de Su propia boca."
Toda la asamblea de ellos se levant, y llevaron a Jess ante Pilato.
Y comenzaron a acusar a Jess, diciendo: "Hemos hallado que ste pervierte a nuestra nacin, prohibiendo pagar impuesto al Csar, y diciendo que El mismo es Cristo (el Mesas), un Rey."
Pilato pregunt a Jess: "Eres T el Rey de los Judos?" "T lo dices," le respondi Jess.
Entonces Pilato dijo a los principales sacerdotes y a la multitud: "No encuentro delito en este hombre."
Pero ellos insistan, diciendo: "El alborota al pueblo, enseando por toda Judea, comenzando desde Galilea hasta aqu."
Cuando Pilato oy esto, pregunt si el hombre era Galileo.
Al saber que Jess perteneca a la jurisdiccin de Herodes (Antipas), Lo remiti a Herodes, que tambin estaba en Jerusaln en aquellos das.
Al ver a Jess, Herodes se alegr en gran manera, pues haca mucho tiempo que Lo quera ver por lo que haba odo hablar de El, y esperaba ver alguna seal que El hiciera.
Lo interrog extensamente, pero Jess nada le respondi.
Los principales sacerdotes y los escribas tambin estaban all, y Lo acusaban con vehemencia.
Entonces Herodes, con sus soldados, despus de tratar a Jess con desprecio y burlarse de El, Lo vistieron con un esplndido manto. Despus Herodes Lo envi de nuevo a Pilato.
Aquel mismo da Herodes y Pilato se hicieron amigos, pues antes haban estado enemistados el uno con el otro.
Pilato convoc a los principales sacerdotes, a los gobernantes y al pueblo,
y les dijo: "Me han presentado a este hombre como uno que incita al pueblo a la rebelin, pero habindolo interrogado yo delante de ustedes, no he hallado ningn delito en este hombre de las acusaciones que hacen contra El.
"Ni tampoco Herodes, pues nos Lo ha remitido de nuevo; ya que nada ha hecho que merezca la muerte.
"Por tanto, Lo voy a castigar y despus, Lo soltar."
Y tena obligacin de soltarles un preso en cada fiesta.
Pero todos ellos gritaron a una: "Fuera con ste, y sultanos a Barrabs!"
Barrabs haba sido echado en la crcel por un levantamiento ocurrido en la ciudad, y por homicidio.
Pilato, queriendo soltar a Jess, les volvi a hablar,
pero ellos continuaban gritando: "Crucifcalo! Crucifcalo!"
Y l les dijo por tercera vez: "Por qu? Qu mal ha hecho Este? No he hallado en El ningn delito digno de muerte; por tanto, Lo castigar y Lo soltar."
Pero ellos insistan, pidiendo a grandes voces que fuera crucificado, y sus voces comenzaron a predominar.
Entonces Pilato decidi que se les concediera su demanda.
Y solt al que ellos pedan, al que haba sido echado en la crcel por insurreccin y homicidio, pero entreg a Jess a la voluntad de ellos.
Cuando Lo llevaban, tomaron a un tal Simn de Cirene que vena del campo y le pusieron la cruz encima para que la llevara detrs de Jess.
Y segua a Jess una gran multitud del pueblo y de mujeres que lloraban y se lamentaban por El.
Pero Jess, volvindose a ellas, dijo: "Hijas de Jerusaln, no lloren por M; lloren ms bien por ustedes mismas y por sus hijos.
"Porque vienen das en que dirn: 'Dichosas (Bienaventuradas) las estriles, los vientres que nunca concibieron y los senos que nunca criaron.'
"Entonces comenzarn A DECIR A LOS MONTES: 'CAIGAN SOBRE NOSOTROS;' Y A LOS COLLADOS: 'CUBRANNOS.'
"Porque si en el rbol verde hacen esto, qu suceder en el seco?"
Tambin llevaban a otros dos, que eran malhechores, para ser muertos con El.
Cuando llegaron al lugar llamado 'La Calavera,' crucificaron all a Jess y a los malhechores, uno a la derecha y otro a la izquierda.
Y Jess deca: "Padre, perdnalos, porque no saben lo que hacen." Y los soldados echaron suertes, repartindose entre s Sus vestidos.
El pueblo estaba all mirando; y aun los gobernantes se burlaban de El, diciendo: "A otros salv; que se salve El mismo si Este es el Cristo (el Mesas) de Dios, Su Escogido."
Los soldados tambin se burlaban de Jess, y se acercaban a El y Le ofrecan vinagre,
diciendo: "Si T eres el Rey de los Judos, slvate a Ti mismo."
Haba tambin una inscripcin sobre El, que deca: "ESTE ES EL REY DE LOS JUDIOS."
Uno de los malhechores que estaban colgados all Le lanzaba insultos (blasfemias), diciendo: "No eres T el Cristo? Slvate a Ti mismo y a nosotros!"
Pero el otro le contest, y reprendindolo, dijo: "Ni siquiera temes t a Dios a pesar de que ests bajo la misma condena?
"Nosotros a la verdad, justamente, porque recibimos lo que merecemos por nuestros hechos; pero ste nada malo ha hecho."
Y aadi: "Jess, acurdate de m cuando vengas en Tu reino."
Entonces Jess le dijo: "En verdad te digo: hoy estars conmigo en el paraso."
Era ya como la hora sexta (medioda), cuando descendieron tinieblas sobre toda la tierra hasta la hora novena (3 p.m.),
al eclipsarse el sol. El velo del templo se rasg en dos.
Y Jess, clamando a gran voz, dijo: "Padre, EN TUS MANOS ENCOMIENDO MI ESPIRITU." Habiendo dicho esto, expir.
Al ver el centurin lo que haba sucedido, glorificaba a Dios, diciendo: "Ciertamente, este hombre era inocente (justo)."
Todas las multitudes que se haban reunido para presenciar este espectculo, al observar lo que haba acontecido, se volvieron golpendose el pecho.
Pero todos los conocidos de Jess y las mujeres que Lo haban acompaado desde Galilea, estaban a cierta distancia viendo estas cosas.
Haba un hombre llamado Jos, miembro del Concilio (Sanedrn), varn bueno y justo,
el cual no haba estado de acuerdo con el plan y el proceder de los dems, que era de Arimatea, ciudad de los Judos, y que esperaba el reino de Dios.
Este fue a Pilato y le pidi el cuerpo de Jess,
y bajndolo, lo envolvi en un lienzo de lino, y lo puso en un sepulcro excavado en la roca donde nadie haba sido puesto todava.
Era el da de la preparacin, y estaba para comenzar el da de reposo.
Y las mujeres que haban venido con Jess desde Galilea siguieron detrs, y vieron el sepulcro y cmo fue colocado Su cuerpo.
Cuando regresaron, prepararon especias aromticas y perfumes. Y en el da de reposo descansaron segn el mandamiento.
Pero el primer da de la semana, al rayar el alba, las mujeres vinieron al sepulcro trayendo las especias aromticas que haban preparado.
Encontraron que la piedra haba sido removida del sepulcro,
y cuando entraron, no hallaron el cuerpo del Seor Jess.
Aconteci que estando ellas perplejas por esto, de pronto se pusieron junto a ellas dos varones en vestiduras resplandecientes.
Estando ellas aterrorizadas e inclinados sus rostros a tierra, ellos les dijeron: "Por qu buscan entre los muertos al que vive?
"No est aqu, sino que ha resucitado. Acurdense cmo les habl cuando estaba an en Galilea,
diciendo que el Hijo del Hombre deba ser entregado en manos de hombres pecadores, y ser crucificado, y al tercer da resucitar."
Entonces ellas se acordaron de Sus palabras,
y regresando del sepulcro, anunciaron todas estas cosas a los once apstoles y a todos los dems.
Eran Mara Magdalena y Juana y Mara, la madre de Jacobo (Santiago). Tambin las dems mujeres con ellas decan estas cosas a los apstoles.
A ellos estas palabras les parecieron como disparates, y no las creyeron.
Pero Pedro se levant y corri al sepulcro. Inclinndose para mirar adentro, vio slo las envolturas de lino, y se fue a su casa maravillado de lo que haba acontecido.
Aquel mismo da dos de los discpulos iban a una aldea llamada Emas, que estaba como a once kilmetros de Jerusaln.
Conversaban entre s acerca de todas estas cosas que haban acontecido.
Y mientras conversaban y discutan, Jess mismo se acerc y caminaba con ellos.
Pero sus ojos estaban velados para que no Lo reconocieran.
Y El les dijo: "Qu discusiones (palabras) son estas que tienen entre ustedes mientras van andando?" Y ellos se detuvieron, con semblante triste.
Uno de ellos, llamado Cleofas, Le dijo: "Eres T el nico visitante en Jerusaln que no sabe las cosas que en ella han acontecido en estos das?"
"Qu cosas?" les pregunt Jess. Y ellos Le dijeron: "Las referentes a Jess el Nazareno, que fue un profeta poderoso en obra y en palabra delante de Dios y de todo el pueblo;
y cmo los principales sacerdotes y nuestros gobernantes Lo entregaron a sentencia de muerte y Lo crucificaron.
"Pero nosotros esperbamos que El era el que iba a redimir a Israel. Adems de todo esto, ste es el tercer da desde que estas cosas acontecieron.
"Y tambin algunas mujeres de entre nosotros nos asombraron; pues cuando fueron de madrugada al sepulcro,
y al no hallar Su cuerpo, vinieron diciendo que tambin haban visto una aparicin de ngeles que decan que El viva.
"Algunos de los que estaban con nosotros fueron al sepulcro, y lo hallaron tal como tambin las mujeres haban dicho; pero a El no lo vieron."
Entonces Jess les dijo: "Oh insensatos y tardos de corazn para creer todo lo que los profetas han dicho!
"No era necesario que el Cristo (el Mesas) padeciera todas estas cosas y entrara en Su gloria?"
Comenzando por Moiss y continuando con todos los profetas, les explic lo referente a El en todas las Escrituras.
Se acercaron a la aldea adonde iban, y El hizo como que iba ms lejos.
Y ellos Le insistieron, diciendo: "Qudate con nosotros, porque est atardeciendo, y el da ya ha declinado." Y entr a quedarse con ellos.
Al sentarse a la mesa con ellos, Jess tom pan, y lo bendijo; y partindolo, les dio.
Entonces les fueron abiertos los ojos y Lo reconocieron; pero El desapareci de la presencia de ellos.
Y se dijeron el uno al otro: "No arda nuestro corazn dentro de nosotros mientras nos hablaba en el camino, cuando nos abra las Escrituras?"
Levantndose en esa misma hora, regresaron a Jerusaln, y hallaron reunidos a los once apstoles y a los que estaban con ellos,
que decan: "Es verdad que el Seor ha resucitado y se ha aparecido a Simn."
Y ellos contaban sus experiencias en el camino, y cmo Lo haban reconocido al partir el pan.
Mientras ellos relataban estas cosas, Jess se puso en medio de ellos, y les dijo: "Paz a ustedes."
Pero ellos, aterrorizados y asustados, pensaron que vean un espritu.
Y El les dijo: "Por qu estn turbados, y por qu surgen dudas en sus corazones?
"Miren Mis manos y Mis pies, que Yo mismo soy; tquenme y vean, porque un espritu no tiene carne ni huesos como ustedes ven que Yo tengo."
Cuando dijo esto, les mostr las manos y los pies.
Como ellos todava no lo crean a causa de la alegra y porque estaban asombrados, les dijo: "Tienen aqu algo de comer?"
Ellos Le presentaron parte de un pescado asado,
y El lo tom en las manos y comi delante de ellos.
Despus Jess les dijo: "Esto es lo que Yo les deca cuando todava estaba con ustedes: que era necesario que se cumpliera todo lo que sobre M est escrito en la Ley de Moiss, en los Profetas y en los Salmos."
Entonces les abri la mente para que comprendieran las Escrituras,
y les dijo: "As est escrito, que el Cristo (el Mesas) padecer y resucitar de entre los muertos al tercer da;
y que en Su nombre se predicar el arrepentimiento para el perdn de los pecados a todas las naciones, comenzando desde Jerusaln.
"Ustedes son testigos de estas cosas.
"Por tanto, Yo enviar sobre ustedes la promesa de Mi Padre; pero ustedes, permanezcan en la ciudad hasta que sean investidos con poder de lo alto."
Entonces Jess los condujo fuera de la ciudad, hasta cerca de Betania, y alzando Sus manos, los bendijo.
Y aconteci que mientras los bendeca, se separ de ellos y fue llevado arriba al cielo.
Ellos, despus de adorar a Jess, regresaron a Jerusaln con gran gozo,
y estaban siempre en el templo alabando a Dios.
En el principio ya exista el Verbo (la Palabra), y el Verbo estaba con Dios, y el Verbo era Dios.
El estaba (exista) en el principio con Dios.
Todas las cosas fueron hechas por medio de El, y sin El nada de lo que ha sido hecho, fue hecho.
En El estaba (exista) la vida, y la vida era la Luz de los hombres.
La Luz brilla en las tinieblas, y las tinieblas no la comprendieron (no la dominaron).
Vino al mundo un hombre enviado por Dios, cuyo nombre era Juan.
Este vino como testigo para testificar de la Luz, a fin de que todos creyeran por medio de l.
No era l la Luz, sino que vino para dar testimonio de la Luz.
Exista la Luz verdadera que, al venir al mundo, alumbra a todo hombre.
El estaba en el mundo, y el mundo fue hecho por medio de El, y el mundo no Lo conoci.
A lo Suyo vino, y los Suyos no Lo recibieron.
Pero a todos los que Lo recibieron, les dio el derecho (el poder) de llegar a ser hijos de Dios, es decir, a los que creen en Su nombre,
que no nacieron de sangre, ni de la voluntad de la carne, ni de la voluntad del hombre, sino de Dios.
El Verbo (La Palabra) se hizo carne, y habit entre nosotros, y vimos Su gloria, gloria como del unignito (nico) del Padre, lleno de gracia y de verdad.
Juan dio testimonio de El y clam: "Este era del que yo deca: 'El que viene despus de m, es antes de m (tiene un rango ms elevado que yo), porque era primero que yo.'"
Pues de Su plenitud todos hemos recibido, y gracia sobre gracia.
Porque la Ley fue dada por medio de Moiss; la gracia y la verdad fueron hechas realidad por medio de Jesucristo (Jess el Mesas).
Nadie ha visto jams a Dios; el unignito Dios, que est en el seno del Padre, El Lo ha dado a conocer.
Este es el testimonio de Juan, cuando los Judos enviaron sacerdotes y Levitas de Jerusaln (Ciudad de Paz) a preguntarle: "Quin eres t?"
Y l confes y no neg, pero confes: "Yo no soy el Cristo (el Mesas)."
"Entonces, qu?" le preguntaron "Eres Elas?" Y l dijo: "No lo soy." "Eres el Profeta?" "No," respondi Juan.
Entonces le preguntaron: "Quin eres? Ya que tenemos que dar respuesta a los que nos enviaron. Qu dices de ti mismo?"
Juan les respondi: "Yo soy LA VOZ DEL QUE CLAMA EN EL DESIERTO: 'ENDERECEN EL CAMINO DEL SEOR,' como dijo el profeta Isaas."
Los que haban sido enviados eran de los Fariseos,
y le preguntaron: "Entonces, por qu bautizas, si t no eres el Cristo (el Mesas), ni Elas, ni el Profeta?"
Juan les respondi: "Yo bautizo en agua, pero entre ustedes est Uno a quien ustedes no conocen.
"El es el que viene despus de m, a quien yo no soy digno de desatar la correa de la sandalia."
Estas cosas sucedieron en Betania, al otro lado del Jordn, donde Juan estaba bautizando.
Al da siguiente Juan vio a Jess que vena hacia l, y dijo: "Ah est el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo.
"Este es Aqul de quien yo dije: 'Despus de m viene un Hombre que es antes de m (tiene un rango ms elevado que yo) porque era primero que yo.'
"Yo no Lo conoca, pero para que El fuera manifestado a Israel, por esto yo vine bautizando en agua."
Juan tambin dio testimonio, diciendo: "He visto al Espritu que descenda del cielo como paloma, y se pos sobre El.
"Yo no Lo conoca, pero el que me envi a bautizar en agua me dijo: 'Aqul sobre quien veas al Espritu descender y posarse sobre El, Este es el que bautiza en el Espritu Santo.'
"Y yo Lo he visto y he dado testimonio de que Este es el Hijo de Dios."
Al da siguiente Juan estaba otra vez all con dos de sus discpulos,
y vio a Jess que pasaba, y dijo: "Ah est el Cordero de Dios."
Y los dos discpulos le oyeron hablar, y siguieron a Jess.
Jess se volvi, y viendo que Lo seguan, les dijo: "Qu buscan?" Y ellos Le dijeron: "Rab (que traducido quiere decir Maestro), dnde Te hospedas?"
"Vengan y vern," les dijo Jess. Entonces fueron y vieron dnde se hospedaba; y se quedaron con El aquel da, porque eran como las cuatro de la tarde (la hora dcima).
Uno de los dos que oyeron a Juan y siguieron a Jess, era Andrs, hermano de Simn Pedro.
El encontr primero a su hermano Simn, y le dijo: "Hemos hallado al Mesas" (que traducido quiere decir, Cristo).
Entonces lo trajo a Jess. Jess mirndolo, dijo: "T eres Simn, hijo de Juan; t sers llamado Cefas," que quiere decir Pedro (Piedra).
Al da siguiente Jess se propuso salir para Galilea, y encontr a Felipe, y le dijo: "Sgueme."
Felipe era de Betsaida, de la ciudad de Andrs y de Pedro.
Felipe encontr a Natanael y le dijo: "Hemos hallado a Aqul de quien escribi Moiss en la Ley, y tambin los Profetas, a Jess de Nazaret, el hijo de Jos."
Y Natanael le dijo: "Puede algo bueno salir de Nazaret?" "Ven, y ve," le dijo Felipe.
Jess vio venir a Natanael y dijo de l: "Ah tienen a un verdadero Israelita en quien no hay engao."
Natanael Le pregunt: "Cmo es que me conoces?". Jess le respondi: "Antes de que Felipe te llamara, cuando estabas debajo de la higuera, te vi."
"Rab, T eres el Hijo de Dios, T eres el Rey de Israel," respondi Natanael.
Jess le contest: "Porque te dije que te vi debajo de la higuera, crees? Cosas mayores que stas vers."
Tambin le dijo: "En verdad les digo que vern el cielo abierto y a los ngeles de Dios subiendo y bajando sobre el Hijo del Hombre."
Al tercer da se celebr una boda en Can de Galilea, y estaba all la madre de Jess;
y tambin Jess fue invitado a la boda, con Sus discpulos.
Cuando se acab el vino, la madre de Jess Le dijo: "No tienen vino."
Y Jess le dijo: "Mujer, qu nos interesa esto a ti y a M? Todava no ha llegado Mi hora."
Su madre dijo a los que servan: "Hagan todo lo que El les diga."
Y haba all seis tinajas de piedra, puestas para ser usadas en el rito de la purificacin de los Judos; en cada una caban dos o tres cntaros (unos 100 litros).
Jess les dijo: "Llenen de agua las tinajas." Y las llenaron hasta el borde.
Entonces les dijo: "Saquen ahora un poco y llvenlo al mayordomo." Y se lo llevaron.
El mayordomo prob el agua convertida en vino, sin saber de dnde era, pero los que servan, que haban sacado el agua, lo saban. Entonces el mayordomo llam al novio,
y le dijo: "Todo hombre sirve primero el vino bueno, y cuando ya han tomado bastante, entonces el inferior; pero t has guardado hasta ahora el vino bueno."
Este principio de Sus seales (milagros) hizo Jess en Can de Galilea, y manifest Su gloria, y Sus discpulos creyeron en El.
Despus de esto Jess baj a Capernam con Su madre, Sus hermanos y Sus discpulos; pero no se quedaron all muchos das.
La Pascua de los Judos estaba cerca, y Jess subi a Jerusaln.
En el templo encontr a los que vendan bueyes, ovejas y palomas, y a los que cambiaban dinero all sentados.
Y haciendo un ltigo de cuerdas, ech a todos fuera del templo, con las ovejas y los bueyes; desparram las monedas de los que cambiaban el dinero y volc las mesas.
A los que vendan palomas les dijo: "Quiten esto de aqu; no hagan de la casa de Mi Padre una casa de comercio."
Sus discpulos se acordaron de que estaba escrito: "EL CELO POR TU CASA ME CONSUMIRA."
Entonces los Judos Le dijeron: "Ya que haces estas cosas, qu seal nos muestras?"
Jess les respondi: "Destruyan este templo, y en tres das lo levantar."
Entonces los Judos dijeron: "En cuarenta y seis aos fue edificado este templo, y T lo levantars en tres das?"
Pero El hablaba del templo de Su cuerpo.
Por eso, cuando resucit de los muertos, Sus discpulos se acordaron de que haba dicho esto; y creyeron en la Escritura y en la palabra que Jess haba hablado.
Cuando Jess estaba en Jerusaln durante la fiesta de la Pascua, muchos creyeron en Su nombre al ver las seales que haca.
Pero Jess, en cambio, no se confiaba en ellos, porque los conoca a todos,
y no tena necesidad de que nadie Le diera testimonio del hombre, porque El conoca lo que haba en el interior del hombre.
Haba un hombre de los Fariseos, llamado Nicodemo, prominente (principal) entre los Judos.
Este vino a Jess de noche y Le dijo: "Rab, sabemos que has venido de Dios como maestro, porque nadie puede hacer las seales (los milagros) que T haces si Dios no est con l."
Jess le contest: "En verdad te digo que el que no nace de nuevo no puede ver el reino de Dios."
Nicodemo Le dijo: "Cmo puede un hombre nacer siendo ya viejo? Acaso puede entrar por segunda vez en el vientre de su madre y nacer?"
Jess respondi: "En verdad te digo que el que no nace de agua y del Espritu no puede entrar en el reino de Dios.
"Lo que es nacido de la carne, carne es, y lo que es nacido del Espritu, espritu es.
"No te asombres de que te haya dicho: 'Tienen que nacer de nuevo.'
"El viento sopla por donde quiere, y oyes su sonido, pero no sabes de dnde viene ni adnde va; as es todo aqul que es nacido del Espritu."
Nicodemo Le pregunt: "Cmo puede ser esto?
Jess le respondi: "T eres maestro de Israel, y no entiendes estas cosas?
"En verdad te digo que hablamos lo que sabemos y damos testimonio de lo que hemos visto, pero ustedes no reciben nuestro testimonio.
"Si les he hablado de las cosas terrenales, y no creen, cmo creern si les hablo de las celestiales?
"Nadie ha subido al cielo, sino Aqul que baj del cielo, es decir, el Hijo del Hombre que est en el cielo.
"Y como Moiss levant la serpiente en el desierto, as es necesario que sea levantado el Hijo del Hombre,
para que todo aqul que cree, tenga en El vida eterna.
"Porque de tal manera am Dios al mundo, que dio a Su Hijo unignito (nico), para que todo aqul que cree en El, no se pierda, sino que tenga vida eterna.
"Porque Dios no envi a Su Hijo al mundo para juzgar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por El.
"El que cree en El no es condenado (juzgado); pero el que no cree, ya ha sido condenado, porque no ha credo en el nombre del unignito (nico) Hijo de Dios.
"Y ste es el juicio: que la Luz vino al mundo, y los hombres amaron ms las tinieblas que la Luz, pues sus acciones eran malas.
"Porque todo el que hace lo malo odia la Luz, y no viene a la Luz para que sus acciones no sean expuestas.
"Pero el que practica la verdad viene a la Luz, para que sus acciones sean manifestadas que han sido hechas en Dios."
Despus de esto Jess vino con Sus discpulos a la tierra de Judea, y estaba all con ellos, y bautizaba.
Juan tambin bautizaba en Enn, cerca de Salim, porque all haba mucha agua; y muchos venan y eran bautizados.
Porque Juan todava no haba sido puesto en la crcel.
Surgi entonces una discusin entre los discpulos de Juan y un Judo acerca de la purificacin.
Vinieron a Juan y le dijeron: "Rab, mira, Aqul que estaba contigo al otro lado del Jordn, de quien diste testimonio, est bautizando y todos van a El."
Juan les respondi: "Ningn hombre puede recibir nada si no le es dado del cielo.
"Ustedes mismos me son testigos de que dije: 'Yo no soy el Cristo (el Mesas), sino que he sido enviado delante de El.'
"El que tiene la novia es el novio, pero el amigo del novio, que est all y le oye, se alegra en gran manera con la voz del novio. Y por eso, este gozo mo se ha completado.
"Es necesario que El crezca, y que yo disminuya.
"El que procede de arriba est por encima de todos; el que es de la tierra, procede de la tierra y de la tierra habla. El que procede del cielo est sobre todos.
"Lo que El ha visto y odo, de eso da testimonio; y nadie recibe Su testimonio.
"El que ha recibido Su testimonio ha certificado esto: que Dios es veraz.
"Porque Aqul a quien Dios ha enviado habla las palabras de Dios, pues El da el Espritu sin medida.
"El Padre ama al Hijo y ha entregado todas las cosas en Su mano.
"El que cree en el Hijo tiene vida eterna; pero el que no obedece al Hijo no ver la vida, sino que la ira de Dios permanece sobre l."
Por tanto, cuando el Seor supo que los Fariseos haban odo que El haca y bautizaba ms discpulos que Juan
(aunque Jess mismo no bautizaba, sino Sus discpulos),
sali de Judea y se fue otra vez para Galilea.
Y El tena que pasar por Samaria.
Lleg, pues, a una ciudad de Samaria llamada Sicar, cerca de la parcela de tierra que Jacob dio a su hijo Jos;
y all estaba el pozo de Jacob. Entonces Jess, cansado del camino, se sent junto al pozo. Era cerca del medioda.
Una mujer de Samaria vino a sacar agua, y Jess le dijo: "Dame de beber."
Pues Sus discpulos haban ido a la ciudad a comprar alimentos.
Entonces la mujer Samaritana Le dijo: "Cmo es que T, siendo Judo, me pides de beber a m, que soy Samaritana?" (Porque los Judos no tienen tratos con los Samaritanos.)
Jess le respondi: "Si t conocieras el don de Dios, y quin es el que te dice: 'Dame de beber,' t Le habras pedido a El, y El te hubiera dado agua viva."
Ella Le dijo: "Seor, no tienes con qu sacarla, y el pozo es hondo; de dnde, pues, tienes esa agua viva?
"Acaso eres T mayor que nuestro padre Jacob, que nos dio el pozo del cual bebi l mismo, y sus hijos, y sus ganados?"
Jess le respondi: "Todo el que beba de esta agua volver a tener sed,
pero el que beba del agua que Yo le dar, no tendr sed jams, sino que el agua que Yo le dar se convertir en l en una fuente de agua que brota para vida eterna."
"Seor," Le dijo la mujer, "dame esa agua, para que no tenga sed ni venga hasta aqu a sacarla."
Jess le dijo: "Ve, llama a tu marido y ven ac."
"No tengo marido," respondi la mujer. Jess le dijo: "Bien has dicho: 'No tengo marido,'
porque cinco maridos has tenido, y el que ahora tienes no es tu marido; en eso has dicho la verdad."
La mujer Le dijo: "Seor, me parece que T eres profeta.
"Nuestros padres adoraron en este monte, y ustedes dicen que en Jerusaln est el lugar donde se debe adorar."
Jess le dijo: "Mujer, cree lo que te digo: la hora viene cuando ni en este monte ni en Jerusaln adorarn ustedes al Padre.
"Ustedes adoran lo que no conocen; nosotros adoramos lo que conocemos, porque la salvacin viene de los Judos.
"Pero la hora viene, y ahora es, cuando los verdaderos adoradores adorarn al Padre en espritu y en verdad; porque ciertamente a los tales el Padre busca que Lo adoren.
"Dios es espritu, y los que Lo adoran deben adorar en espritu y en verdad."
La mujer Le dijo: "S que el Mesas viene (el que es llamado Cristo); cuando El venga nos declarar todo."
Jess le dijo: "Yo soy, el que habla contigo."
En esto llegaron Sus discpulos y se admiraron de que hablara con una mujer, pero ninguno Le pregunt: "Qu tratas de averiguar?" o: "Por qu hablas con ella?"
Entonces la mujer dej su cntaro, fue a la ciudad y dijo a los hombres:
"Vengan, vean a un hombre que me ha dicho todo lo que yo he hecho. No ser ste el Cristo (el Mesas)?"
Y salieron de la ciudad y fueron adonde El estaba.
Mientras tanto, los discpulos Le rogaban: "Rab (Maestro), come."
Pero El les dijo: "Yo tengo para comer una comida que ustedes no saben."
Entonces los discpulos se decan entre s: "Le habr trado alguien de comer?"
Jess les dijo: "Mi comida es hacer la voluntad del que Me envi y llevar a cabo Su obra.
"No dicen ustedes: 'Todava faltan cuatro meses, y despus viene la siega'? Pero Yo les digo: alcen sus ojos y vean los campos que ya estn blancos para la siega.
"Ya el segador recibe salario y recoge fruto para vida eterna, para que el que siembra se regocije junto con el que siega.
"Porque en este caso el dicho es verdadero: 'Uno es el que siembra y otro el que siega.'
"Yo los envi a ustedes a segar lo que no han trabajado; otros han trabajado y ustedes han entrado en su labor."
Y de aquella ciudad, muchos de los Samaritanos creyeron en El por la palabra de la mujer que daba testimonio, diciendo: "El me dijo todo lo que yo he hecho."
De modo que cuando los Samaritanos vinieron, rogaban a Jess que se quedara con ellos; y El se qued all dos das.
Muchos ms creyeron por Su palabra,
y decan a la mujer: "Ya no creemos por lo que t has dicho, porque nosotros mismos Le hemos odo, y sabemos que Este es en verdad el Salvador del mundo."
Despus de los dos das, Jess sali de all para Galilea.
Porque Jess mismo dio testimonio de que a un profeta no se le honra en su propia tierra.
As que cuando lleg a Galilea, los Galileos Lo recibieron, pues haban visto todo lo que El hizo en Jerusaln durante la fiesta; porque ellos tambin haban ido a la fiesta.
Entonces vino otra vez Jess a Can de Galilea, donde haba convertido el agua en vino. Y haba all cierto oficial del rey cuyo hijo estaba enfermo en Capernam.
Cuando l oy que Jess haba venido de Judea a Galilea, fue a Su encuentro y Le suplicaba que bajara y sanara a su hijo, porque estaba al borde de la muerte.
Jess entonces le dijo: "Si ustedes no ven seales (milagros) y prodigios, no creern."
El oficial del rey Le dijo: "Seor, baja antes de que mi hijo muera."
"Puedes irte, tu hijo vive," le dijo Jess. Y el hombre crey la palabra que Jess le dijo, y se fue.
Y mientras bajaba a su casa, sus siervos le salieron al encuentro y le dijeron que su hijo viva.
Entonces les pregunt a qu hora haba empezado a mejorar. Y le respondieron: "Ayer a la una de la tarde (la hora sptima) se le quit la fiebre."
El padre entonces se dio cuenta que fue a la hora en que Jess le dijo: "Tu hijo vive." Y crey l con toda su casa.
Esta fue la segunda seal (el segundo milagro) que Jess hizo cuando fue de Judea a Galilea.
Despus de esto, se celebraba una fiesta de los Judos, y Jess subi a Jerusaln.
Hay en Jerusaln, junto a la Puerta de las Ovejas, un estanque que en Hebreo se llama Betesda que tiene cinco prticos.
En stos estaba en el suelo una multitud de enfermos, ciegos, cojos y paralticos que esperaban el movimiento del agua;
porque un ngel del Seor descenda de vez en cuando al estanque y agitaba el agua; y el primero que descenda al estanque despus del movimiento del agua, quedaba curado de cualquier enfermedad que tuviera.
Estaba all un hombre que haca treinta y ocho aos que estaba enfermo.
Cuando Jess lo vio acostado all y supo que ya llevaba mucho tiempo en aquella condicin, le dijo: "Quieres ser sano?"
El enfermo Le respondi: "Seor, no tengo a nadie que me meta en el estanque cuando el agua es agitada; y mientras yo llego, otro baja antes que yo."
Jess le dijo: "Levntate, toma tu camilla y anda."
Al instante el hombre qued sano, y tom su camilla y comenz a andar. Pero aquel da era da de reposo.
Por eso los Judos decan al que haba sido sanado: "Es da de reposo, y no te es permitido cargar tu camilla."
Pero l les respondi: "El mismo que me san, me dijo: 'Toma tu camilla y anda.'
Le preguntaron: "Quin es el hombre que te dijo: 'Toma tu camilla y anda'?"
Pero el que haba sido sanado no saba quin era, porque Jess, sin que se dieran cuenta, se haba apartado de la multitud que estaba en aquel lugar.
Despus de esto Jess lo hall en el templo y le dijo: "Mira, has sido sanado; no peques ms, para que no te suceda algo peor."
El hombre se fue, y dijo a los Judos que Jess era el que lo haba sanado.
A causa de esto los Judos perseguan a Jess, porque haca estas cosas en el da de reposo.
Pero Jess les respondi: "Hasta ahora Mi Padre trabaja, y Yo tambin trabajo."
Entonces, por esta causa, los Judos an ms procuraban matar a Jess, porque no slo violaba el da de reposo, sino que tambin llamaba a Dios Su propio Padre, hacindose igual a Dios.
Por eso Jess les deca: "En verdad les digo que el Hijo no puede hacer nada por su cuenta, sino lo que ve hacer al Padre; porque todo lo que hace el Padre, eso tambin hace el Hijo de igual manera.
"Pues el Padre ama al Hijo, y Le muestra todo lo que El mismo hace; y obras mayores que stas Le mostrar, para que ustedes se queden asombrados.
"Porque as como el Padre levanta a los muertos y les da vida, asimismo el Hijo tambin da vida a los que El quiere.
"Porque ni aun el Padre juzga a nadie, sino que todo juicio se lo ha confiado al Hijo,
para que todos honren al Hijo as como honran al Padre. El que no honra al Hijo, no honra al Padre que Lo envi.
"En verdad les digo: el que oye Mi palabra y cree al que Me envi, tiene vida eterna y no viene a condenacin (a juicio), sino que ha pasado de muerte a vida.
"En verdad les digo que viene la hora, y ahora es, cuando los muertos oirn la voz del Hijo de Dios, y los que oigan vivirn.
"Porque como el Padre tiene vida en El mismo, as tambin Le dio al Hijo el tener vida en El mismo;
y Le dio autoridad para ejecutar juicio, porque El es el Hijo del Hombre.
"No se queden asombrados de esto, porque viene la hora en que todos los que estn en los sepulcros oirn Su voz,
y saldrn: los que hicieron lo bueno, a resurreccin de vida, y los que practicaron lo malo, a resurreccin de juicio.
"Yo no puedo hacer nada por iniciativa Ma; como oigo, juzgo, y Mi juicio es justo porque no busco Mi voluntad, sino la voluntad del que Me envi.
"Si Yo solo doy testimonio de M mismo, Mi testimonio no es verdadero.
"Otro es el que da testimonio de M, y Yo s que el testimonio que da de M es verdadero.
"Ustedes han enviado a preguntar a Juan, y l ha dado testimonio de la verdad.
"Pero el testimonio que Yo recibo no es de hombre; pero digo esto para que ustedes sean salvos.
"El era la lmpara que arda y alumbraba, y ustedes estaban dispuestos a regocijarse por un tiempo en su luz.
"Pero el testimonio que Yo tengo es mayor que el de Juan; porque las obras que el Padre Me ha dado para llevar a cabo, las mismas obras que Yo hago, dan testimonio de M, de que el Padre Me ha enviado.
"El Padre que Me envi, El ha dado testimonio de M. Pero ustedes no han odo jams Su voz ni han visto Su apariencia.
"Y Su palabra no la tienen morando en ustedes, porque no creen en Aqul que El envi.
"Ustedes examinan las Escrituras porque piensan tener en ellas la vida eterna. Y son ellas las que dan testimonio de M!
Pero ustedes no quieren venir a M para que tengan esa vida.
"Yo no recibo (no acepto) gloria de los hombres;
pero a ustedes ya los conozco, que no tienen el amor de Dios.
"Yo he venido en nombre de Mi Padre y ustedes no Me reciben; si otro viene en su propio nombre, a se recibirn.
"Cmo pueden creer, cuando reciben gloria (honor) los unos de los otros, y no buscan la gloria que viene del Dios nico?
"No piensen que Yo los acusar delante del Padre; el que los acusa es Moiss, en quien ustedes han puesto su esperanza.
"Porque si creyeran a Moiss, me creeran a M, porque de M escribi l.
"Pero si no creen sus escritos, cmo creern Mis palabras?"
Despus de esto, Jess se fue al otro lado del mar de Galilea, el de Tiberias.
Y una gran multitud Lo segua, pues vean las seales (los milagros) que realizaba en los enfermos.
Entonces Jess subi al monte y se sent all con Sus discpulos.
Estaba cerca la Pascua, la fiesta de los Judos.
Cuando Jess alz los ojos y vio que una gran multitud vena hacia El, dijo a Felipe: "Dnde compraremos pan para que coman stos?"
Pero deca esto para probarlo, porque El saba lo que iba a hacer.
Felipe Le respondi: "Doscientos denarios (salario de 200 das) de pan no les bastarn para que cada uno reciba un pedazo."
Uno de Sus discpulos, Andrs, hermano de Simn Pedro, dijo a Jess:
"Aqu hay un muchacho que tiene cinco panes de cebada y dos pescados; pero qu es esto para tantos?"
"Hagan que la gente se siente," dijo Jess. Y haba mucha hierba en aquel lugar; as que se sentaron. El nmero de los hombres era de unos cinco mil.
Entonces Jess tom los panes, y habiendo dado gracias, los reparti a los que estaban sentados; y lo mismo hizo con los pescados, dndoles todo lo que queran.
Cuando se saciaron, dijo a Sus discpulos: "Recojan los pedazos que sobran, para que no se pierda nada."
Ellos los recogieron, y llenaron doce cestas con los pedazos de los cinco panes de cebada que sobraron a los que haban comido.
La gente, entonces, al ver la seal (el milagro) que Jess haba hecho, decan: "Verdaderamente Este es el Profeta que haba de venir al mundo."
Por lo que Jess, dndose cuenta de que iban a venir y por la fuerza hacerle rey, se retir El solo otra vez al monte.
Al atardecer Sus discpulos bajaron hasta el mar,
y subiendo en una barca, se dirigieron al otro lado del mar, hacia Capernam. Ya haba oscurecido, y Jess todava no haba venido adonde ellos estaban;
y el mar estaba agitado porque soplaba un fuerte viento.
Cuando haban remado unos cuatro o cinco kilmetros, vieron a Jess caminando sobre el mar y que se acercaba a la barca, y se asustaron.
Pero El les dijo: "Soy yo; no teman."
Entonces ellos queran recibir a Jess en la barca, pero la barca lleg enseguida a la tierra adonde iban.
Al da siguiente, la multitud que haba quedado al otro lado del mar se dio cuenta de que all no haba ms que una barca, y que Jess no haba entrado en ella con Sus discpulos, sino que Sus discpulos se haban ido solos.
Vinieron otras barcas de Tiberias cerca del lugar donde haban comido el pan despus de que el Seor haba dado gracias.
Por tanto, cuando la gente vio que Jess no estaba all, ni tampoco Sus discpulos, subieron a las barcas y se fueron a Capernam buscando a Jess.
Cuando Lo hallaron al otro lado del mar, Le dijeron: "Rab (Maestro), cundo llegaste ac?"
Jess les respondi: "En verdad les digo, que Me buscan, no porque hayan visto seales (milagros), sino porque han comido de los panes y se han saciado.
"Trabajen, no por el alimento que perece, sino por el alimento que permanece para vida eterna, el cual el Hijo del Hombre les dar, porque a El es a quien el Padre, Dios, ha marcado con Su sello."
Entonces Le preguntaron: "Qu debemos hacer para poner en prctica las obras de Dios?"
Jess les respondi: "Esta es la obra de Dios: que crean en el que El ha enviado."
Le dijeron entonces: "Qu, pues, haces T como seal (milagro) para que veamos y Te creamos? Qu obra haces?
"Nuestros padres comieron el man en el desierto, como est escrito: 'LES DIO A COMER PAN DEL CIELO.'"
Entonces Jess les dijo: "En verdad les digo, que no es Moiss el que les ha dado el pan del cielo, sino que es Mi Padre el que les da el verdadero pan del cielo.
"Porque el pan de Dios es el que baja del cielo, y da vida al mundo."
"Seor, danos siempre este pan," Le dijeron.
Jess les dijo: "Yo soy el pan de la vida; el que viene a M no tendr hambre, y el que cree en M nunca tendr sed.
"Pero ya les dije que aunque Me han visto, no creen.
"Todo lo que el Padre Me da, vendr a M; y al que viene a M, de ningn modo lo echar fuera.
"Porque he descendido del cielo, no para hacer Mi voluntad, sino la voluntad del que Me envi.
"Y sta es la voluntad del que Me envi: que de todo lo que El Me ha dado Yo no pierda nada, sino que lo resucite en el da final.
"Porque sta es la voluntad de Mi Padre: que todo aqul que ve al Hijo y cree en El, tenga vida eterna, y Yo mismo lo resucitar en el da final."
Por eso los Judos murmuraban de El, porque haba dicho: "Yo soy el pan que descendi del cielo."
Y decan: "No es ste Jess, el hijo de Jos, cuyo padre y madre nosotros conocemos? Cmo es que ahora dice: 'Yo he descendido del cielo'?"
Jess les dijo: "No murmuren entre s.
"Nadie puede venir a M si no lo trae el Padre que Me envi, y Yo lo resucitar en el da final.
"Escrito est en los profetas: 'Y TODOS SERAN ENSEADOS POR DIOS.' Todo el que ha odo y aprendido del Padre, viene a M.
"No es que alguien haya visto al Padre; sino Aqul que viene de Dios, El ha visto al Padre.
"En verdad les digo: el que cree, tiene vida eterna.
"Yo soy el pan de la vida.
"Los padres (antepasados) de ustedes comieron el man en el desierto, y murieron.
"Este es el pan que desciende del cielo, para que el que coma de l, no muera.
"Yo soy el pan vivo que descendi del cielo; si alguien come de este pan, vivir para siempre; y el pan que Yo tambin dar por la vida del mundo es Mi carne."
Los Judos, por tanto, discutan entre s, diciendo: "Cmo puede Este darnos a comer Su carne?"
Entonces Jess les dijo: "En verdad les digo, que si no comen la carne del Hijo del Hombre y beben Su sangre, no tienen vida en ustedes.
"El que come Mi carne y bebe Mi sangre, tiene vida eterna, y Yo lo resucitar en el da final.
"Porque Mi carne es verdadera comida, y Mi sangre es verdadera bebida.
"El que come Mi carne y bebe Mi sangre, permanece en M y Yo en l.
"Como el Padre que vive Me envi, y Yo vivo por el Padre, asimismo el que Me come, l tambin vivir por M.
"Este es el pan que descendi del cielo; no como el que los padres (antepasados) de ustedes comieron, y murieron; el que come este pan vivir para siempre."
Esto dijo Jess en la sinagoga, cuando enseaba en Capernam.
Por eso muchos de Sus discpulos, cuando oyeron esto, dijeron: "Dura es esta declaracin; quin puede escucharla?"
Pero Jess, consciente de que Sus discpulos murmuraban por esto, les dijo: "Esto los escandaliza (los hace tropezar)?
"Pues qu si vieran al Hijo del Hombre ascender adonde estaba antes?
"El Espritu es el que da vida; la carne para nada aprovecha; las palabras que Yo les he hablado son espritu y son vida.
"Pero hay algunos de ustedes que no creen." Porque Jess saba desde el principio quines eran los que no crean, y quin era el que Lo iba a traicionar (entregar).
Tambin deca: "Por eso les he dicho que nadie puede venir a M si no se lo ha concedido el Padre."
Como resultado de esto muchos de Sus discpulos se apartaron y ya no andaban con El.
Entonces Jess dijo a los doce discpulos : "Acaso tambin ustedes quieren irse?"
Simn Pedro Le respondi: "Seor, a quin iremos? T tienes palabras de vida eterna.
"Y nosotros hemos credo y sabemos que T eres el Santo de Dios."
Jess les respondi: "No los escog Yo a ustedes, los doce, y sin embargo uno de ustedes es un diablo?"
El se refera a Judas, hijo de Simn Iscariote, porque ste, uno de los doce, Lo iba a entregar.
Despus de esto, Jess andaba por Galilea, pues no deseaba andar por Judea porque los Judos Lo queran matar.
La fiesta de los Judos, la de los Tabernculos, estaba cerca.
Por eso los hermanos de Jess Le dijeron: "Sal de aqu, y vete a Judea para que tambin Tus discpulos vean las obras que T haces.
"Porque nadie hace nada en secreto cuando procura ser conocido en pblico. Si haces estas cosas, mustrate al mundo."
Porque ni aun Sus hermanos crean en El.
Entonces Jess les dijo: "Mi tiempo an no ha llegado, pero el tiempo de ustedes es siempre oportuno.
"El mundo no puede odiarlos a ustedes, pero Me odia a M, porque Yo doy testimonio de l, que sus acciones son malas.
"Suban ustedes a la fiesta; Yo no subo a esta fiesta porque Mi tiempo an no se ha cumplido."
Y habindoles dicho esto, se qued en Galilea.
Pero cuando Sus hermanos subieron a la fiesta, entonces Jess tambin subi; no abiertamente, sino en secreto.
Por eso los Judos Lo buscaban en la fiesta y decan: "Dnde est Ese?"
Y haba mucha murmuracin entre la gente acerca de El. Unos decan: "El es bueno." Otros decan: "No, al contrario, extrava a la gente."
Sin embargo, nadie hablaba abiertamente de El por miedo a los Judos.
A la mitad de la fiesta, Jess subi al templo y se puso a ensear.
Entonces los Judos se maravillaban, diciendo: "Cmo puede Este saber de letras sin haber estudiado?"
Jess entonces les respondi: "Mi enseanza no es Ma, sino del que Me envi.
"Si alguno est dispuesto a hacer la voluntad de Dios, sabr si Mi enseanza es de Dios o si hablo de M mismo.
"El que habla de s mismo busca su propia gloria; pero Aqul que busca la gloria del que Lo envi, El es verdadero y no hay injusticia en El.
"No les dio Moiss la Ley, y sin embargo ninguno de ustedes la cumple? Por qu Me quieren matar?"
La multitud contest: "Tienes un demonio! Quin Te quiere matar?"
Jess les respondi: "Una sola obra hice y todos se admiran.
"Por eso Moiss les ha dado la circuncisin (no porque sea de Moiss, sino de los padres), y en el da de reposo ustedes circuncidan al hombre.
"Y si para no violar la Ley de Moiss un hombre recibe la circuncisin an en el da de reposo, por qu estn enojados conmigo porque san por completo a un hombre en el da de reposo?
"No juzguen por la apariencia, sino juzguen con juicio justo."
Entonces algunos de Jerusaln decan: "No es Este al que procuran matar?
"Y vean, habla en pblico y no Le dicen nada. No ser que en verdad los gobernantes reconocen que Este es el Cristo (el Mesas)?
"Sin embargo, nosotros sabemos de dnde es Este; pero cuando venga el Cristo, nadie sabr de dnde es."
Jess entonces, mientras enseaba en el templo, exclam en alta voz: "Ustedes Me conocen y saben de dnde soy. Yo no he venido por decisin propia, pero Aqul que Me envi es verdadero, a quien ustedes no conocen.
"Yo Lo conozco, porque procedo de El, y El Me envi."
Procuraban, pues, prender a Jess; pero nadie Le ech mano porque todava no haba llegado Su hora.
Pero muchos de la multitud creyeron en El, y decan: "Cuando el Cristo venga, acaso har ms seales (milagros) que las que Este ha hecho?"
Los Fariseos oyeron a la multitud murmurando estas cosas acerca de El. Entonces los principales sacerdotes y los Fariseos enviaron guardias para que Lo prendieran.
Pero Jess dijo: "Por un poco ms de tiempo estoy con ustedes; despus voy a Aqul que Me envi.
"Me buscarn y no Me hallarn; y donde Yo est, ustedes no pueden ir."
Decan entonces los Judos entre s: "Adnde piensa irse Este que no Lo podamos encontrar? Ser acaso que quiere irse a la dispersin entre los Griegos y ensear a los Griegos?
"Qu quiere decir esto que ha dicho: 'Me buscarn y no Me hallarn; y donde Yo est, ustedes no podrn ir'?"
En el ltimo da, el gran da de la fiesta, Jess puesto en pie, exclam en alta voz: "Si alguien tiene sed, que venga a M y beba.
"El que cree en M, como ha dicho la Escritura: 'De lo ms profundo de su ser brotarn ros de agua viva.'"
Pero El deca esto del Espritu, que los que haban credo en El haban de recibir; porque el Espritu no haba sido dado todava, pues Jess an no haba sido glorificado.
Entonces algunos de la multitud, cuando oyeron estas palabras, decan: "Verdaderamente Este es el Profeta."
Otros decan: "Este es el Cristo (el Mesas)." Pero otros decan: "Acaso el Cristo ha de venir de Galilea?
"No ha dicho la Escritura que el Cristo viene de la descendencia de David, y de Beln (Casa del Pan), la aldea de donde era David?"
As que surgi una divisin entre la multitud por causa de El.
Y algunos de ellos queran prender a Jess, pero nadie Le ech mano.
Entonces los guardias vinieron a los principales sacerdotes y Fariseos, y stos les dijeron: "Por qu no Lo trajeron?"
Los guardias respondieron: "Jams hombre alguno ha hablado como este hombre habla!"
Entonces los Fariseos les contestaron: "Es que tambin ustedes se han dejado engaar?
"Acaso ha credo en El alguien de los gobernantes o de los Fariseos?
"Pero esta multitud que no conoce de la Ley, maldita es."
Nicodemo, el que haba venido a Jess antes, y que era uno de ellos, les dijo:
"Acaso juzga nuestra Ley a un hombre a menos que le oiga primero y sepa lo que hace?"
Ellos le respondieron: "Es que t tambin eres de Galilea? Investiga, y vers que ningn profeta sale de Galilea."
Y cada uno se fue a su casa.
Pero Jess se fue al Monte de los Olivos.
Al amanecer, vino otra vez al templo, y todo el pueblo vena a El; y sentndose, les enseaba.
Los escribas y los Fariseos trajeron a una mujer sorprendida en adulterio, y ponindola en medio,
dijeron a Jess: "Maestro, esta mujer ha sido sorprendida en el acto mismo del adulterio.
"Y en la Ley, Moiss nos orden apedrear a esta clase de mujeres. T, pues, qu dices?"
Decan esto, poniendo a prueba a Jess, para tener de qu acusarlo. Pero Jess se inclin y con el dedo escriba en la tierra.
Pero como insistan en preguntar, Jess se enderez y les dijo: "El que de ustedes est sin pecado, sea el primero en tirarle una piedra."
E inclinndose de nuevo, escriba en la tierra.
Al or ellos esto, se fueron retirando uno a uno comenzando por los de mayor edad, y dejaron solo a Jess y a la mujer que estaba en medio.
Enderezndose Jess, le dijo: "Mujer, dnde estn ellos? Ninguno te ha condenado?"
"Ninguno, Seor," respondi ella. Entonces Jess le dijo: "Yo tampoco te condeno. Vete; y desde ahora no peques ms."
Jess les habl otra vez, diciendo: "Yo soy la Luz del mundo; el que Me sigue no andar en tinieblas, sino que tendr la Luz de la vida."
Entonces los Fariseos Le dijeron: "T das testimonio de Ti mismo; Tu testimonio no es verdadero (vlido)."
Jess les respondi: "Aunque Yo doy testimonio de M mismo, Mi testimonio es verdadero, porque Yo s de dnde he venido y adnde voy; pero ustedes no saben de dnde vengo ni adnde voy.
"Ustedes juzgan segn la carne; Yo no juzgo a nadie.
"Pero si Yo juzgo, Mi juicio es verdadero; porque no soy Yo solo, sino Yo y el Padre que Me envi.
"Aun en la ley de ustedes est escrito que el testimonio de dos hombres es verdadero.
"Yo soy el que doy testimonio de M mismo, y el Padre que Me envi da testimonio de M."
Entonces Le decan: "Dnde est Tu Padre?" "Ustedes no Me conocen a M ni a Mi Padre," les respondi Jess. "Si Me conocieran, conoceran tambin a Mi Padre."
Estas palabras las pronunci en el lugar del tesoro, cuando enseaba en el templo; y nadie Lo prendi, porque todava no haba llegado Su hora.
Entonces Jess les dijo de nuevo: "Yo me voy, y Me buscarn, y ustedes morirn en su pecado; adonde Yo voy, ustedes no pueden ir."
Por eso los Judos decan: "Acaso se va a suicidar, puesto que dice: 'Adonde Yo voy, ustedes no pueden ir'?"
Y Jess les deca: "Ustedes son de abajo, Yo soy de arriba; ustedes son de este mundo, Yo no soy de este mundo.
"Por eso les dije que morirn en sus pecados; porque si no creen que Yo soy, morirn en sus pecados."
"T quin eres?" Le preguntaron. Jess les contest: "Qu les he estado diciendo desde el principio?
"Tengo mucho que decir y juzgar de ustedes, pero Aqul que Me envi es veraz; y Yo, las cosas que o de El, stas digo al mundo."
Ellos no comprendieron que les hablaba del Padre.
Por eso Jess les dijo: "Cuando ustedes levanten al Hijo del Hombre, entonces sabrn que Yo soy y que no hago nada por Mi cuenta, sino que hablo estas cosas como el Padre Me ense.
"Y Aqul que Me envi est conmigo; no Me ha dejado solo, porque Yo siempre hago lo que Le agrada."
Al hablar estas cosas, muchos creyeron en El.
Entonces Jess deca a los Judos que haban credo en El: "Si ustedes permanecen en Mi palabra, verdaderamente son Mis discpulos;
y conocern la verdad, y la verdad los har libres."
Ellos Le contestaron: "Somos descendientes de Abraham y nunca hemos sido esclavos de nadie. Cmo dices T: 'Sern libres'?"
Jess les respondi: "En verdad les digo que todo el que comete pecado es esclavo del pecado;
y el esclavo no queda en la casa para siempre; el hijo s permanece para siempre.
"As que, si el Hijo los hace libres, ustedes sern realmente libres.
"S que ustedes son descendientes de Abraham; y sin embargo, Me quieren matar porque Mi palabra no tiene aceptacin en ustedes.
"Yo hablo lo que he visto con Mi Padre; ustedes, entonces, hacen tambin lo que oyeron de su padre."
Ellos Le contestaron: "Abraham es nuestro padre." Jess les dijo: "Si son hijos de Abraham, hagan las obras de Abraham.
"Pero ahora Me quieren matar, a M que les he dicho la verdad que o de Dios. Esto no lo hizo Abraham.
"Ustedes hacen las obras de su padre." Ellos Le dijeron: "Nosotros no nacimos de fornicacin; tenemos un Padre, es decir, Dios."
Jess les dijo: "Si Dios fuera su Padre, Me amaran, porque Yo sal de Dios y vine de El , pues no he venido por Mi propia iniciativa, sino que El Me envi.
"Por qu no entienden lo que digo? Porque no pueden or Mi palabra.
"Ustedes son de su padre el diablo y quieren hacer los deseos de su padre. El fue un asesino desde el principio, y no se ha mantenido en la verdad porque no hay verdad en l. Cuando habla mentira, habla de su propia naturaleza, porque es mentir
"Pero porque Yo digo la verdad, no Me creen.
"Quin de ustedes Me prueba que tengo pecado? Y si digo verdad, por qu ustedes no Me creen?
"El que es de Dios escucha las palabras de Dios; por eso ustedes no escuchan, porque no son de Dios."
Los Judos Le contestaron: "No decimos con razn que T eres Samaritano y que tienes un demonio?"
Jess respondi: "Yo no tengo ningn demonio, sino que honro a Mi Padre, y ustedes me deshonran a M.
"Pero Yo no busco Mi gloria; hay Uno que la busca, y juzga.
"En verdad les digo que si alguien guarda Mi palabra, no ver jams la muerte."
Los Judos Le dijeron: "Ahora s sabemos que tienes un demonio. Abraham muri, y tambin los profetas, y T dices: 'Si alguien guarda Mi palabra no probar jams la muerte.'
"Eres T acaso mayor que nuestro padre Abraham que muri? Los profetas tambin murieron; quin crees que eres?"
Jess respondi: "Si Yo mismo Me glorifico, Mi gloria no es nada; es Mi Padre el que Me glorifica, de quien ustedes dicen: 'El es nuestro Dios.'
"Ustedes no Lo han conocido, pero Yo Lo conozco; y si digo que no Lo conozco ser un mentiroso como ustedes; pero s Lo conozco y guardo Su palabra.
"Abraham, el padre de ustedes, se regocij esperando ver Mi da; y lo vio y se alegr."
Por esto los Judos Le dijeron: "An no tienes cincuenta aos, y has visto a Abraham?"
Jess les dijo: "En verdad les digo, que antes que Abraham naciera, Yo soy."
Entonces tomaron piedras para tirrselas, pero Jess se ocult y sali del templo.
Al pasar Jess, vio a un hombre ciego de nacimiento.
Y Sus discpulos Le preguntaron: "Rab (Maestro), quin pec, ste o sus padres, para que naciera ciego?"
Jess respondi: "Ni ste pec, ni sus padres; sino que est ciego para que las obras de Dios se manifiesten en l.
"Nosotros debemos hacer las obras del que Me envi mientras es de da; la noche viene cuando nadie puede trabajar.
"Mientras estoy en el mundo, Yo soy la Luz del mundo."
Habiendo dicho esto, escupi en tierra, e hizo barro con la saliva y le unt el barro en los ojos al ciego,
y le dijo: "Ve y lvate en el estanque de Silo" (que quiere decir Enviado). El ciego fue, pues, y se lav y regres viendo.
Entonces los vecinos y los que antes lo haban visto que era mendigo, decan: "No es ste el que se sentaba y mendigaba?"
"El es," decan unos. "No, pero se parece a l," decan otros. El deca: "Yo soy."
Entonces le decan: "Cmo te fueron abiertos los ojos?"
El respondi: "El hombre que se llama Jess hizo barro, lo unt sobre mis ojos y me dijo: 'Ve al estanque de Silo y lvate.' As que fui, me lav y recib la vista."
"Dnde est El?" le preguntaron. Y l les dijo: "No lo s."
Llevaron ante los Fariseos al que antes haba sido ciego.
Y era da de reposo el da en que Jess hizo el barro y le abri los ojos.
Por eso los Fariseos volvieron tambin a preguntarle cmo haba recibido la vista. Y l les dijo: "Me puso barro sobre los ojos, y me lav y veo."
Por eso algunos de los Fariseos decan: "Este hombre no viene de Dios, porque no guarda el da de reposo." Pero otros decan: "Cmo puede un hombre pecador hacer tales seales (milagros)?" Y haba divisin entre ellos.
Entonces preguntaron otra vez al ciego: "Qu dices t de El, ya que te abri los ojos?" "Es un profeta," les respondi.
Pero los Judos no le creyeron que haba sido ciego, y que haba recibido la vista, hasta que llamaron a los padres del que haba recibido la vista,
y les preguntaron: "Es ste su hijo, el que ustedes dicen que naci ciego? Cmo es que ahora ve?"
Entonces sus padres les contestaron: "Sabemos que ste es nuestro hijo, y que naci ciego;
pero cmo es que ahora ve, no lo sabemos; o quin le abri los ojos, nosotros no lo sabemos. Pregntenle a l; ya es mayor de edad, l hablar por s mismo."
Sus padres dijeron esto porque tenan miedo a los Judos; porque los Judos ya se haban puesto de acuerdo en que si alguien confesaba que Jess era el Cristo (el Mesas), fuera expulsado de la sinagoga.
Por eso sus padres dijeron: "Ya es mayor de edad; pregntenle a l."
Por segunda vez los Judos llamaron al hombre que haba sido ciego y le dijeron: "Da gloria a Dios; nosotros sabemos que este hombre es un pecador."
Entonces l les contest: "Si es pecador, no lo s; una cosa s: que yo era ciego y ahora veo."
Ellos volvieron a preguntarle: "Qu te hizo? Cmo te abri los ojos?"
El les contest: "Ya les dije y no escucharon; por qu quieren orlo otra vez? Es que tambin ustedes quieren hacerse discpulos suyos?"
Entonces lo insultaron, y le dijeron: "T eres discpulo de ese hombre; pero nosotros somos discpulos de Moiss.
"Nosotros sabemos que Dios habl a Moiss, pero en cuanto a Este, no sabemos de dnde es."
El hombre les respondi: "Pues en esto hay algo asombroso, que ustedes no sepan de dnde es, y sin embargo, a m me abri los ojos.
"Sabemos que Dios no oye a los pecadores; pero si alguien teme a Dios y hace Su voluntad, a ste oye.
"Desde el principio jams se ha odo decir que alguien abriera los ojos a un ciego de nacimiento.
"Si Este no viniera de Dios, no podra hacer nada."
Ellos le respondieron: "T naciste enteramente en pecados, y t nos enseas a nosotros?" Y lo echaron fuera.
Jess oy decir que lo haban echado fuera, y cuando lo encontr, le dijo: "Crees t en el Hijo del Hombre?"
El le respondi: "Y quin es, Seor, para que yo crea en El?"
Jess le dijo: "Pues t Lo has visto, y el que est hablando contigo, Ese es."
El entonces dijo: "Creo, Seor." Y Lo ador.
Y Jess dijo: "Yo vine a este mundo para juicio; para que los que no ven, vean, y para que los que ven se vuelvan ciegos."
Algunos de los Fariseos que estaban con El oyeron esto y Le dijeron: "Acaso nosotros tambin somos ciegos?"
Jess les dijo: "Si ustedes fueran ciegos, no tendran pecado; pero ahora, porque dicen: 'Vemos,' su pecado permanece.
"En verdad les digo, que el que no entra por la puerta en el redil de las ovejas, sino que sube por otra parte, se es ladrn y salteador.
"Pero el que entra por la puerta, es el pastor de las ovejas.
"A ste le abre el portero, y las ovejas oyen su voz; llama a sus ovejas por nombre y las conduce afuera.
"Cuando saca todas las suyas, va delante de ellas, y las ovejas lo siguen porque conocen su voz.
"Pero a un desconocido no seguirn, sino que huirn de l, porque no conocen la voz de los extraos."
Jess les habl por medio de esta comparacin (ilustracin), pero ellos no entendieron qu era lo que les deca.
Entonces Jess les dijo de nuevo: "En verdad les digo: Yo soy la puerta de las ovejas.
"Todos los que vinieron antes de M son ladrones y salteadores, pero las ovejas no les hicieron caso.
"Yo soy la puerta; si alguno entra por M, ser salvo; y entrar y saldr y hallar pasto.
"El ladrn slo viene para robar, matar y destruir. Yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia.
"Yo soy el buen pastor; el buen pastor da Su vida por las ovejas.
"Pero el que es un asalariado y no un pastor, que no es el dueo de las ovejas, ve venir al lobo, abandona las ovejas y huye, entonces el lobo las arrebata y las dispersa.
"El asalariado huye porque slo trabaja por el pago y no le importan las ovejas.
"Yo soy el buen pastor, y conozco Mis ovejas y ellas Me conocen,
al igual que el Padre Me conoce y Yo conozco al Padre, y doy Mi vida por las ovejas.
"Tengo otras ovejas que no son de este redil; a sas tambin Yo debo traerlas, y oirn Mi voz, y sern un rebao con un solo pastor.
"Por eso el Padre Me ama, porque Yo doy Mi vida para tomarla de nuevo.
"Nadie Me la quita, sino que Yo la doy de Mi propia voluntad. Tengo autoridad para darla, y tengo autoridad para tomarla de nuevo. Este mandamiento recib de Mi Padre."
Volvi a surgir una divisin entre los Judos por estas palabras.
Y muchos de ellos decan: "Tiene un demonio y est loco. Por qu Le hacen caso?"
Otros decan: "Estas no son palabras de un endemoniado. Puede acaso un demonio abrir los ojos de los ciegos?"
En esos das se celebraba en Jerusaln la fiesta de la Dedicacin.
Era invierno, y Jess andaba por el templo, en el prtico de Salomn.
Entonces los Judos Lo rodearon, y Le decan: "Hasta cundo nos vas a tener en suspenso? Si T eres el Cristo (el Mesas), dnoslo claramente."
Jess les respondi: "Se lo he dicho a ustedes y no creen; las obras que Yo hago en el nombre de Mi Padre, stas dan testimonio de M.
"Pero ustedes no creen porque no son de Mis ovejas.
"Mis ovejas oyen Mi voz; Yo las conozco y Me siguen.
"Yo les doy vida eterna y jams perecern, y nadie las arrebatar de Mi mano.
"Mi Padre que Me las dio es mayor que todos, y nadie las puede arrebatar de la mano del Padre.
"Yo y el Padre somos uno."
Los Judos volvieron a tomar piedras para tirrselas.
Entonces Jess les dijo: "Les he mostrado muchas obras buenas que son del Padre. Por cul de ellas Me apedrean?"
Los Judos Le contestaron: "No Te apedreamos por ninguna obra buena, sino por blasfemia; y porque T, siendo hombre, te haces Dios."
Jess les respondi: "No est escrito en su Ley: 'YO DIJE: SON DIOSES'?
"Si a aqullos, a quienes vino la palabra de Dios, los llam dioses, (y la Escritura no se puede violar),
a quien el Padre santific y envi al mundo, ustedes dicen: 'Blasfemas,' porque dije: 'Yo soy el Hijo de Dios'?
"Si no hago las obras de Mi Padre, no Me crean;
pero si las hago, aunque a M no Me crean, crean a las obras; para que sepan y entiendan que el Padre est en M y Yo en el Padre."
Por eso procuraban otra vez prender a Jess, pero El se les escap de entre las manos.
Se fue de nuevo al otro lado del Jordn, al lugar donde primero haba estado bautizando Juan, y se qued all.
Muchos vinieron a El y decan: "Aunque Juan no hizo ninguna seal, sin embargo, todo lo que Juan dijo de Este era verdad."
Y muchos creyeron all en Jess.
Estaba enfermo cierto hombre llamado Lzaro, de Betania, la aldea de Mara y de su hermana Marta.
Mara, cuyo hermano Lzaro estaba enfermo, fue la que ungi al Seor con perfume y Le sec los pies con sus cabellos.
Las hermanas entonces mandaron a decir a Jess: "Seor, el que T amas est enfermo."
Cuando Jess lo oy, dijo: "Esta enfermedad no es para muerte, sino para la gloria de Dios, para que el Hijo de Dios sea glorificado por medio de ella."
Y Jess amaba a Marta, a su hermana y a Lzaro.
Cuando oy, pues, que Lzaro estaba enfermo, entonces se qued dos das ms en el lugar donde estaba.
Luego, despus de esto, dijo a Sus discpulos: "Vamos de nuevo a Judea."
Los discpulos Le dijeron: "Rab (Maestro), hace poco que los Judos Te queran apedrear, y vas all otra vez?"
Jess respondi: "No hay doce horas en el da? Si alguien anda de da no tropieza, porque ve la luz de este mundo.
"Pero si alguien anda de noche, tropieza, porque la luz no est en l."
Dijo esto, y despus aadi: "Nuestro amigo Lzaro se ha dormido; pero voy a despertarlo."
Los discpulos entonces Le dijeron: "Seor, si se ha dormido, se recuperar".
Jess haba hablado de la muerte de Lzaro, pero ellos creyeron que hablaba literalmente del sueo.
Entonces Jess, por eso, les dijo claramente: "Lzaro ha muerto;
y por causa de ustedes me alegro de no haber estado all, para que crean; pero vamos a donde est l."
Toms, llamado el Ddimo (el Gemelo), dijo entonces a sus condiscpulos: "Vamos nosotros tambin para morir con El."
Lleg, pues, Jess y hall que ya haca cuatro das que Lzaro estaba en el sepulcro.
Betania estaba cerca de Jerusaln, como a tres kilmetros;
y muchos de los Judos haban venido a la casa de Marta y Mara, para consolarlas por la muerte de su hermano.
Entonces Marta, cuando oy que Jess vena, Lo fue a recibir, pero Mara se qued sentada en casa.
Y Marta dijo a Jess: "Seor, si hubieras estado aqu, mi hermano no habra muerto.
"Aun ahora, yo s que todo lo que pidas a Dios, Dios Te lo conceder."
"Tu hermano resucitar," le dijo Jess.
Marta Le contest: "Yo s que resucitar en la resurreccin, en el da final."
Jess le contest: "Yo soy la resurreccin y la vida; el que cree en M, aunque muera, vivir,
y todo el que vive y cree en M, no morir jams. Crees esto?"
Ella Le dijo: "S, Seor; yo he credo que T eres el Cristo (el Mesas), el Hijo de Dios, o sea, el que viene al mundo."
Habiendo dicho esto, Marta se fue y llam a su hermana Mara, dicindole en secreto: "El Maestro est aqu, y te llama."
Tan pronto como ella lo oy, se levant rpidamente y fue hacia El.
Porque Jess an no haba entrado en la aldea, sino que todava estaba en el lugar donde Marta Lo haba encontrado.
Entonces los Judos que estaban con ella en la casa consolndola, cuando vieron que Mara se levant de prisa y sali, la siguieron, suponiendo que iba al sepulcro a llorar all.
Al llegar Mara adonde estaba Jess, cuando Lo vio, se arroj a Sus pies, diciendo: "Seor, si hubieras estado aqu, mi hermano no habra muerto."
Y cuando Jess la vio llorando, y a los Judos que vinieron con ella llorando tambin, se conmovi profundamente en el espritu, y se entristeci.
"Dnde lo pusieron?" pregunt Jess. "Seor, ven y ve," Le dijeron.
Jess llor.
Por eso los Judos decan: "Miren, cmo lo amaba."
Pero algunos de ellos dijeron: "No poda Este, que abri los ojos del ciego, haber evitado tambin que Lzaro muriera?"
Entonces Jess, de nuevo profundamente conmovido, fue al sepulcro. Era una cueva, y tena una piedra puesta sobre ella.
"Quiten la piedra," dijo Jess. Marta, hermana del que haba muerto, Le dijo: "Seor, ya huele mal, porque hace cuatro das que muri."
Jess le dijo: "No te dije que si crees, vers la gloria de Dios?"
Entonces quitaron la piedra. Jess alz los ojos, y dijo: "Padre, Te doy gracias porque Me has odo.
"Yo saba que siempre Me oyes; pero Lo dije por causa de la multitud que Me rodea, para que crean que T Me has enviado."
Habiendo dicho esto, grit con fuerte voz: "Lzaro, sal fuera!"
Y el que haba muerto sali, los pies y las manos atados con vendas, y el rostro envuelto en un sudario. Jess les dijo: "Destenlo, y djenlo ir."
Por esto muchos de los Judos que haban venido a ver a Mara, y vieron lo que Jess haba hecho, creyeron en El.
Pero algunos de ellos fueron a los Fariseos y les contaron lo que Jess haba hecho.
Entonces los principales sacerdotes y los Fariseos convocaron un concilio, y decan: "Qu hacemos? Porque este hombre hace muchas seales (muchos milagros).
"Si Lo dejamos seguir as, todos van a creer en El, y los Romanos vendrn y nos quitarn nuestro lugar (el templo) y nuestra nacin."
Pero uno de ellos, Caifs, que era sumo sacerdote ese ao, les dijo: "Ustedes no saben nada,
ni tienen en cuenta que les es ms conveniente que un hombre muera por el pueblo, y no que toda la nacin perezca."
Ahora bien, no dijo esto de su propia iniciativa, sino que siendo el sumo sacerdote ese ao, profetiz que Jess iba a morir por la nacin;
y no slo por la nacin, sino tambin para reunir en uno a los hijos de Dios que estn esparcidos.
As que, desde ese da planearon entre s matar a Jess.
Por eso Jess ya no andaba pblicamente entre los Judos, sino que se fue de all a la regin cerca del desierto, a una ciudad llamada Efran; y se qued all con los discpulos.
Estaba cerca la Pascua de los Judos, y muchos de la regin subieron a Jerusaln antes de la Pascua para purificarse.
Entonces buscaban a Jess, y estando ellos en el templo, se decan unos a otros: "Qu les parece? Que vendr a la fiesta o no?"
Y los principales sacerdotes y los Fariseos haban dado rdenes de que si alguien saba dnde estaba Jess, diera aviso para que Lo prendieran.
Entonces Jess, seis das antes de la Pascua, vino a Betania donde estaba Lzaro, al que Jess haba resucitado de entre los muertos.
Y Le hicieron una cena all, y Marta serva; pero Lzaro era uno de los que estaban a la mesa con El.
Entonces Mara, tomando unos 300 gramos de perfume de nardo puro que costaba mucho, ungi los pies de Jess, y se los sec con los cabellos, y la casa se llen con la fragancia del perfume.
Y Judas Iscariote, uno de Sus discpulos, el que Lo iba a entregar (traicionar), dijo:
"Por qu no se vendi este perfume por 300 denarios (salario de 300 das) y se dio a los pobres?"
Pero dijo esto, no porque se preocupara por los pobres, sino porque era un ladrn, y como tena la bolsa del dinero, sustraa de lo que se echaba en ella.
Entonces Jess dijo: "Djala, para que lo guarde para el da de Mi sepultura.
"Porque a los pobres siempre los tendrn con ustedes; pero a M no siempre Me tendrn."
Entonces la gran multitud de Judos se enter de que Jess estaba all; y vinieron no slo por causa de Jess, sino tambin por ver a Lzaro, a quien haba resucitado de entre los muertos.
Pero los principales sacerdotes resolvieron matar tambin a Lzaro;
porque por causa de l muchos de los Judos se apartaban y crean en Jess.
Al da siguiente, cuando la gran multitud que haba venido a la fiesta, oy que Jess vena a Jerusaln,
tomaron hojas de las palmas y salieron a recibir a Jess, y gritaban: "Hosanna! BENDITO EL QUE VIENE EN EL NOMBRE DEL SEOR, el Rey de Israel."
Jess, hallando un asnillo, se mont en l; como est escrito:
"NO TEMAS, MIRA, SION; HE AQUI, TU REY VIENE, MONTADO EN UN POLLINO DE ASNA."
Sus discpulos no entendieron esto al principio, pero despus, cuando Jess fue glorificado, entonces se acordaron de que esto se haba escrito de El, y de que Le haban hecho estas cosas.
Y as, la multitud que estaba con Jess cuando llam a Lzaro del sepulcro y lo resucit de entre los muertos, daba testimonio de El.
Por eso la multitud fue tambin a recibir a Jess, porque haban odo que El haba hecho esta seal (este milagro).
Entonces los Fariseos se decan unos a otros: "Ven que ustedes no consiguen nada? Miren, todo el mundo se ha ido tras El."
Haba unos Griegos entre los que suban a adorar en la fiesta;
stos fueron a Felipe, que era de Betsaida de Galilea, y le rogaban: "Seor, queremos ver a Jess."
Felipe fue y se lo dijo a Andrs; Andrs y Felipe fueron y se lo dijeron a Jess.
Jess les respondi: "Ha llegado la hora para que el Hijo del Hombre sea glorificado.
"En verdad les digo que si el grano de trigo no cae en tierra y muere, queda l solo; pero si muere, produce mucho fruto.
"El que ama su vida (alma) la pierde; y el que aborrece su vida (alma) en este mundo, la conservar para vida eterna.
"Si alguien Me sirve, que Me siga; y donde Yo estoy, all tambin estar Mi servidor; si alguien Me sirve, el Padre lo honrar.
"Ahora Mi alma se ha angustiado; y qu dir: 'Padre, slvame de esta hora'? Pero para esto he llegado a esta hora.
"Padre, glorifica Tu nombre." Entonces vino una voz del cielo: "Y Lo he glorificado, y de nuevo Lo glorificar."
Por eso la multitud que estaba all y oy la voz, deca que haba sido un trueno; otros decan: "Un ngel Le ha hablado."
Jess les dijo: "Esta voz no ha venido por causa Ma, sino por causa de ustedes.
"Ya est aqu el juicio de este mundo; ahora el prncipe de este mundo ser echado fuera.
"Pero Yo, si soy levantado de la tierra, atraer a todos a M mismo."
Pero El deca esto para indicar la clase de muerte que iba a morir.
Entonces la multitud Le respondi: "Hemos odo en la Ley que el Cristo (el Mesas) permanecer para siempre; y cmo dices T: 'El Hijo del Hombre tiene que ser levantado'? Quin es este Hijo del Hombre?"
Jess entonces les dijo: "Todava, por un poco de tiempo, la Luz estar entre ustedes. Caminen mientras tengan la Luz, para que no los sorprendan las tinieblas; el que anda en la oscuridad no sabe adnde va.
"Mientras tienen la Luz, crean en la Luz, para que sean hijos de la Luz." Estas cosas habl Jess, y se fue y se ocult de ellos.
Pero aunque haba hecho tantas seales delante de ellos, no crean en El,
para que se cumpliera la palabra del profeta Isaas, que dijo: "SEOR, QUIEN HA CREIDO A NUESTRO ANUNCIO? Y A QUIEN SE HA REVELADO EL BRAZO DEL SEOR?"
Por eso no podan creer, porque Isaas dijo tambin:
"EL HA CEGADO SUS OJOS Y ENDURECIDO SU CORAZON, PARA QUE NO VEAN CON LOS OJOS Y ENTIENDAN CON EL CORAZON, Y SE CONVIERTAN Y YO LOS SANE."
Esto dijo Isaas porque vio Su gloria, y habl de El.
Sin embargo, muchos, aun de los gobernantes, creyeron en El, pero por causa de los Fariseos no lo confesaban, para no ser expulsados de la sinagoga.
Porque amaban ms el reconocimiento de los hombres que el reconocimiento de Dios.
Entonces Jess exclam: "El que cree en M, no cree en M, sino en Aqul que Me ha enviado.
"Y el que Me ve, ve a Aqul que Me ha enviado.
"Yo, la Luz, he venido al mundo, para que todo el que cree en M no permanezca en tinieblas.
"Si alguno oye Mis palabras y no las guarda, Yo no lo juzgo; porque no vine a juzgar al mundo, sino a salvar al mundo.
"El que Me rechaza y no recibe Mis palabras, tiene quien lo juzgue; la palabra que he hablado, sa lo juzgar en el da final.
"Porque Yo no he hablado por Mi propia cuenta, sino que el Padre mismo que Me ha enviado Me ha dado mandamiento sobre lo que he de decir y lo que he de hablar.
"Y s que Su mandamiento es vida eterna; por eso lo que Yo hablo, lo hablo tal como el Padre Me lo ha dicho."
Antes de la fiesta de la Pascua, sabiendo Jess que Su hora haba llegado para pasar de este mundo al Padre, habiendo amado a los Suyos que estaban en el mundo, los am hasta el fin.
Y durante la cena, como ya el diablo haba puesto en el corazn de Judas Iscariote, hijo de Simn, el que Lo entregara,
Jess, sabiendo que el Padre haba puesto todas las cosas en Sus manos, y que de Dios haba salido y a Dios volva,
se levant de la cena y se quit el manto, y tomando una toalla, se la ci.
Luego ech agua en una vasija, y comenz a lavar los pies de los discpulos y a secrselos con la toalla que tena ceida.
Cuando lleg a Simn Pedro, ste Le dijo: "Seor, T me vas a lavar a m los pies?"
Jess le respondi: "Ahora t no comprendes lo que Yo hago, pero lo entenders despus."
"Jams me lavars los pies!" Le dijo Pedro. "Si no te lavo, no tienes parte conmigo," le respondi Jess.
Simn Pedro Le dijo: "Seor, entonces no slo los pies, sino tambin las manos y la cabeza."
Jess le dijo: "El que se ha baado no necesita lavarse, excepto los pies, pues est todo limpio; y ustedes estn limpios, pero no todos."
Porque saba quin Lo iba a entregar; por eso dijo: "No todos estn limpios."
Entonces, cuando acab de lavarles los pies, tom Su manto, y sentndose a la mesa otra vez, les dijo: "Saben lo que les he hecho?
"Ustedes Me llaman Maestro y Seor; y tienen razn, porque Lo soy.
"Pues si Yo, el Seor y el Maestro, les lav los pies, ustedes tambin deben lavarse los pies unos a otros.
"Porque les he dado ejemplo, para que como Yo les he hecho, tambin ustedes lo hagan.
"En verdad les digo, que un siervo no es mayor que su seor, ni un enviado es mayor que el que lo envi.
"Si saben esto, sern felices si lo practican."
"No hablo de todos ustedes. Yo conozco a los que he escogido; pero es para que se cumpla la Escritura: 'EL QUE COME MI PAN HA LEVANTADO CONTRA MI SU TALON.'
"Se lo digo desde ahora, antes de que pase, para que cuando suceda, crean que Yo soy.
"En verdad les digo, que el que recibe al que Yo enve, Me recibe a M; y el que Me recibe a M, recibe a Aqul que Me envi."
Habiendo dicho Jess esto, se angusti en espritu, y testific y dijo: "En verdad les digo que uno de ustedes Me entregar."
Los discpulos se miraban unos a otros, y estaban perplejos sin saber de quin hablaba.
Uno de Sus discpulos, el que Jess amaba, estaba a la mesa reclinado en el pecho de Jess.
Por eso Simn Pedro le hizo seas, y le dijo: "Dinos de quin habla."
Entonces l, recostndose de nuevo sobre el pecho de Jess, Le dijo: "Seor, quin es?"
Entonces Jess respondi: "Es aqul a quien Yo le d el pedazo de pan que voy a mojar." Y despus de mojar el pedazo de pan, lo tom y se lo dio a Judas, hijo de Simn Iscariote.
Y despus de comer el pan, Satans entr en l. Entonces Jess le dijo: "Lo que vas a hacer, hazlo pronto."
Pero ninguno de los que estaban sentados a la mesa entendi por qu le dijo esto.
Porque algunos pensaban que como Judas tena la bolsa del dinero, Jess le deca: "Compra lo que necesitamos para la fiesta," o que diera algo a los pobres.
Y Judas, despus de recibir el bocado, sali inmediatamente; y ya era de noche.
Entonces, cuando sali, Jess dijo: "Ahora es glorificado el Hijo del Hombre, y Dios es glorificado en El.
"Si Dios es glorificado en El, Dios tambin Lo glorificar en El mismo, y Lo glorificar enseguida.
"Hijitos, estar con ustedes un poco ms de tiempo. Me buscarn, y como dije a los Judos, ahora tambin les digo a ustedes: 'adonde Yo voy, ustedes no pueden ir.'
"Un mandamiento nuevo les doy: 'que se amen los unos a los otros;' que como Yo los he amado, as tambin se amen los unos a los otros.
"En esto conocern todos que son Mis discpulos, si se tienen amor los unos a los otros."
"Seor, adnde vas?" Le pregunt Simn Pedro. Jess respondi: "Adonde Yo voy, t no Me puedes seguir ahora, pero Me seguirs despus."
Pedro Le dijo: "Seor, por qu no Te puedo seguir ahora mismo? Yo dar mi vida por Ti!"
Jess le respondi: "Tu vida dars por M? En verdad te digo, que no cantar el gallo sin que antes Me hayas negado tres veces.
"No se turbe su corazn; crean en Dios, crean tambin en M.
"En la casa de Mi Padre hay muchas moradas; si no fuera as, se lo hubiera dicho; porque voy a preparar un lugar para ustedes.
"Y si me voy y les preparo un lugar, vendr otra vez y los tomar adonde Yo voy; para que donde Yo est, all estn ustedes tambin.
"Y conocen el camino adonde voy."
"Seor, si no sabemos adnde vas, cmo vamos a conocer el camino?" Le dijo Toms.
Jess le dijo: "Yo soy el camino, la verdad y la vida; nadie viene al Padre sino por M.
"Si ustedes Me hubieran conocido, tambin hubieran conocido a Mi Padre; desde ahora Lo conocen y Lo han visto."
"Seor, mustranos al Padre y nos basta," Le dijo Felipe.
Jess le dijo: "Tanto tiempo he estado con ustedes, y todava no Me conoces, Felipe? El que Me ha visto a M, ha visto al Padre. Cmo dices t: 'Mustranos al Padre'?
"No crees que Yo estoy en el Padre y el Padre en M? Las palabras que Yo les digo, no las hablo por Mi propia cuenta, sino que el Padre que mora en M es el que hace las obras.
"Cranme que Yo estoy en el Padre y el Padre en M; y si no, crean por las obras mismas.
"En verdad les digo: el que cree en M, las obras que Yo hago, l las har tambin; y aun mayores que stas har, porque Yo voy al Padre.
"Y todo lo que pidan en Mi nombre, lo har, para que el Padre sea glorificado en el Hijo.
"Si Me piden algo en Mi nombre, Yo lo har.
"Si ustedes Me aman, guardarn Mis mandamientos.
"Entonces Yo rogar al Padre, y El les dar otro Consolador (Intercesor) para que est con ustedes para siempre;
es decir, el Espritu de verdad, a quien el mundo no puede recibir, porque ni Lo ve ni Lo conoce, pero ustedes s Lo conocen porque mora con ustedes y estar en ustedes.
"No los dejar hurfanos; vendr a ustedes.
"Un poco ms de tiempo y el mundo no Me ver ms, pero ustedes Me vern; porque Yo vivo, ustedes tambin vivirn.
"En ese da conocern que Yo estoy en Mi Padre, y ustedes en M y Yo en ustedes.
"El que tiene Mis mandamientos y los guarda, se es el que Me ama; y el que Me ama ser amado por Mi Padre; y Yo lo amar y Me manifestar a l."
Judas (no el Iscariote) Le dijo: "Seor, y qu ha pasado que Te vas a manifestar a nosotros y no al mundo?"
Jess le respondi: "Si alguien Me ama, guardar Mi palabra; y Mi Padre lo amar, y vendremos a l, y haremos con l morada.
"El que no Me ama, no guarda Mis palabras; y la palabra que ustedes oyen no es Ma, sino del Padre que Me envi.
"Estas cosas les he dicho estando con ustedes.
"Pero el Consolador (Intercesor), el Espritu Santo, a quien el Padre enviar en Mi nombre, El les ensear todas las cosas, y les recordar todo lo que les he dicho.
"La paz les dejo, Mi paz les doy; no se la doy a ustedes como el mundo la da. No se turbe su corazn ni tenga miedo.
"Oyeron que les dije: 'Me voy, y vendr a ustedes.' Si Me amaran, se regocijaran, porque voy al Padre, ya que el Padre es mayor que Yo.
"Y se lo he dicho ahora, antes que suceda, para que cuando suceda, crean.
"No hablar mucho ms con ustedes, porque viene el prncipe (gobernante) de este mundo, y l no tiene nada en M;
pero para que el mundo sepa que Yo amo al Padre, y como el Padre Me mand, as hago. Levntense, vmonos de aqu.
"Yo soy la vid verdadera, y Mi Padre es el viador.
"Todo sarmiento que en M no da fruto, lo quita; y todo el que da fruto, lo poda para que d ms fruto.
"Ustedes ya estn limpios por la palabra que les he hablado.
"Permanezcan en M, y Yo en ustedes. Como el sarmiento no puede dar fruto por s mismo si no permanece en la vid, as tampoco ustedes si no permanecen en M.
"Yo soy la vid, ustedes los sarmientos; el que permanece en M y Yo en l, se da mucho fruto, porque separados de M nada pueden hacer.
"Si alguien no permanece en M, es echado fuera como un sarmiento y se seca; y los recogen, los echan al fuego y se queman.
"Si permanecen en M, y Mis palabras permanecen en ustedes, pidan lo que quieran y les ser hecho.
"En esto es glorificado Mi Padre, en que den mucho fruto, y as prueben que son Mis discpulos.
"Como el Padre Me ha amado, as tambin Yo los he amado; permanezcan en Mi amor.
"Si guardan Mis mandamientos, permanecern en Mi amor, as como Yo he guardado los mandamientos de Mi Padre y permanezco en Su amor.
"Estas cosas les he hablado, para que Mi gozo est en ustedes, y su gozo sea perfecto.
"Este es Mi mandamiento: que se amen los unos a los otros, as como Yo los he amado.
"Nadie tiene un amor mayor que ste: que uno d su vida por sus amigos.
"Ustedes son Mis amigos si hacen lo que Yo les mando.
"Ya no los llamo siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su seor; pero los he llamado amigos, porque les he dado a conocer todo lo que he odo de Mi Padre.
"Ustedes no me escogieron a M, sino que Yo los escog a ustedes, y los design para que vayan y den fruto, y que su fruto permanezca; para que todo lo que pidan al Padre en Mi nombre se lo conceda.
"Esto les mando: que se amen los unos a los otros.
"Si el mundo los odia, sepan que Me ha odiado a M antes que a ustedes.
"Si ustedes fueran del mundo, el mundo amara lo suyo; pero como no son del mundo, sino que Yo los escog de entre el mundo, por eso el mundo los odia.
"Acurdense de la palabra que Yo les dije: 'Un siervo no es mayor que su seor.' Si Me persiguieron a M, tambin los perseguirn a ustedes; si guardaron Mi palabra, tambin guardarn la de ustedes.
"Pero todo eso les harn por causa de Mi nombre, porque no conocen a Aqul que Me envi.
"Si Yo no hubiera venido y no les hubiera hablado, no tendran pecado (culpa), pero ahora no tienen excusa por su pecado.
"El que Me odia a M, odia tambin a Mi Padre.
"Si Yo no hubiera hecho entre ellos las obras que ningn otro ha hecho, no tendran pecado (culpa); pero ahora las han visto, y Me han odiado a M y tambin a Mi Padre.
"Pero ellos han hecho esto para que se cumpla la palabra que est escrita en su Ley: 'ME ODIARON SIN CAUSA.'
"Cuando venga el Consolador, a quien yo enviar del Padre, es decir, el Espritu de verdad que procede del Padre, El dar testimonio de M,
y ustedes tambin darn testimonio, porque han estado junto a M desde el principio.
"Estas cosas les he dicho para que no tengan tropiezo (no sean escandalizados).
"Los expulsarn de las sinagogas; pero viene la hora cuando cualquiera que los mate pensar que as rinde un servicio a Dios.
"Y harn estas cosas porque no han conocido ni al Padre ni a M.
"Pero les he dicho estas cosas para que cuando llegue la hora, se acuerden de que ya les haba hablado de ellas. Y no les dije estas cosas al principio, porque Yo estaba con ustedes.
"Pero ahora voy al que Me envi, y ninguno de ustedes Me pregunta: 'Adnde vas?'
"Pero porque les he dicho estas cosas, la tristeza ha llenado su corazn.
"Pero Yo les digo la verdad: les conviene que Yo me vaya; porque si no me voy, el Consolador (Intercesor) no vendr a ustedes; pero si me voy, se Lo enviar.
"Y cuando El venga, convencer (culpar) al mundo de pecado, de justicia y de juicio;
de pecado, porque no creen en M;
de justicia, porque Yo voy al Padre y ustedes no Me vern ms;
y de juicio, porque el prncipe de este mundo ha sido juzgado.
"An tengo muchas cosas que decirles, pero ahora no las pueden soportar.
"Pero cuando El, el Espritu de verdad venga, los guiar a toda la verdad, porque no hablar por Su propia cuenta, sino que hablar todo lo que oiga, y les har saber lo que habr de venir.
"El Me glorificar, porque tomar de lo Mo y se lo har saber a ustedes.
"Todo lo que tiene el Padre es Mo; por eso dije que El toma de lo Mo y se lo har saber a ustedes.
"Un poco ms , y ya no Me vern; y de nuevo un poco, y Me vern."
Entonces algunos de Sus discpulos se decan unos a otros: "Qu es esto que nos dice: 'Un poco ms, y no Me vern, y de nuevo un poco, y Me vern' y 'Porque Yo voy al Padre'?"
Por eso decan: "Qu es esto que dice: 'Un poco'? No sabemos de qu habla."
Jess saba que queran preguntarle, y les dijo: "Estn discutiendo entre ustedes sobre esto, porque dije: 'Un poco ms, y no Me vern, y de nuevo un poco, y Me vern'?
"En verdad les digo, que llorarn y se lamentarn, pero el mundo se alegrar; ustedes estarn tristes, pero su tristeza se convertir en alegra.
"Cuando la mujer est para dar a luz, tiene afliccin, porque ha llegado su hora; pero cuando da a luz al nio, ya no se acuerda de la angustia, por la alegra de que un nio haya nacido en el mundo.
"Por tanto, ahora ustedes tienen tambin afliccin; pero Yo los ver otra vez, y su corazn se alegrar, y nadie les quitar su gozo.
"En aquel da no Me preguntarn nada. En verdad les digo, que si piden algo al Padre en Mi nombre, El se lo dar.
"Hasta ahora nada han pedido en Mi nombre; pidan y recibirn, para que su gozo sea completo.
"Estas cosas les he hablado en lenguaje figurado (en proverbios); viene el tiempo cuando no les hablar ms en lenguaje figurado, sino que les hablar del Padre claramente.
"En ese da pedirn en Mi nombre, y no les digo que Yo rogar al Padre por ustedes,
pues el Padre mismo los ama, porque ustedes Me han amado y han credo que Yo sal del Padre.
"Sal del Padre y he venido al mundo; de nuevo, dejo el mundo y voy al Padre."
Sus discpulos Le dijeron: "Ahora hablas claramente y no usas lenguaje figurado (un proverbio).
"Ahora entendemos que T sabes todas las cosas, y no necesitas que nadie Te pregunte; por esto creemos que T viniste de Dios."
Jess les respondi: "Ahora creen?
"Miren, la hora viene, y ya ha llegado, en que sern esparcidos, cada uno por su lado, y Me dejarn solo; y sin embargo no estoy solo, porque el Padre est conmigo.
"Estas cosas les he hablado para que en M tengan paz. En el mundo tienen tribulacin; pero confen, Yo he vencido al mundo."
Estas cosas habl Jess, y alzando los ojos al cielo, dijo: "Padre, la hora ha llegado; glorifica a Tu Hijo, para que el Hijo Te glorifique a Ti,
por cuanto Le diste autoridad sobre todo ser humano, para que El d vida eterna a todos los que Le has dado.
"Y sta es la vida eterna: que Te conozcan a Ti, el nico Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien has enviado.
"Yo Te glorifiqu en la tierra, habiendo terminado la obra que Me diste que hiciera.
"Y ahora, glorifcame T, Padre, junto a Ti, con la gloria que tena contigo antes que el mundo existiera.
"He manifestado Tu nombre a los hombres que del mundo Me diste; eran Tuyos y Me los diste, y han guardado Tu palabra.
"Ahora han conocido que todo lo que Me has dado viene de Ti;
porque Yo les he dado las palabras que Me diste; y las recibieron, y entendieron que en verdad sal de Ti, y creyeron que T Me enviaste.
"Yo ruego por ellos; no ruego por el mundo, sino por los que Me has dado; porque son Tuyos;
y todo lo Mo es Tuyo, y lo Tuyo, Mo; y he sido glorificado en ellos.
"Ya no estoy en el mundo, pero ellos s estn en el mundo, y Yo voy a Ti. Padre santo, gurdalos en Tu nombre, el nombre que Me has dado, para que sean uno, as como Nosotros somos uno .
"Cuando Yo estaba con ellos, los guardaba en Tu nombre, el nombre que Me diste; y los guard y ninguno se perdi, excepto el hijo de perdicin, para que la Escritura se cumpliera.
"Pero ahora voy a Ti; y hablo esto en el mundo para que tengan Mi gozo completo en s mismos.
"Yo les he dado Tu palabra y el mundo los ha odiado, porque no son del mundo, como tampoco Yo soy del mundo.
"No Te ruego que los saques del mundo, sino que los guardes del (poder del) maligno (del mal).
"Ellos no son del mundo, como tampoco Yo soy del mundo.
"Santifcalos en la verdad; Tu palabra es verdad.
"Como T Me enviaste al mundo, Yo tambin los he enviado al mundo.
"Y por ellos Yo Me santifico, para que ellos tambin sean santificados en la verdad.
"Pero no ruego slo por stos, sino tambin por los que han de creer en M por la palabra de ellos,
para que todos sean uno. Como T, oh Padre, ests en M y Yo en Ti, que tambin ellos estn en Nosotros, para que el mundo crea que T Me enviaste.
"La gloria que Me diste les he dado, para que sean uno, as como Nosotros somos uno:
Yo en ellos, y T en M, para que sean perfeccionados en unidad, para que el mundo sepa que T Me enviaste, y que los amaste tal como Me has amado a M.
"Padre, quiero que los que Me has dado, estn tambin conmigo donde Yo estoy, para que vean Mi gloria, la gloria que Me has dado; porque Me has amado desde antes de la fundacin del mundo.
"Oh Padre justo, aunque el mundo no Te ha conocido, Yo Te he conocido, y stos han conocido que T Me enviaste.
"Yo les he dado a conocer Tu nombre, y lo dar a conocer, para que el amor con que Me amaste est en ellos y Yo en ellos."
Despus de decir esto, Jess sali con Sus discpulos al otro lado del torrente Cedrn, donde haba un huerto en el cual entr El con Sus discpulos.
Tambin Judas, el que Lo iba a entregar (traicionar), conoca el lugar porque Jess se haba reunido all muchas veces con Sus discpulos.
Entonces Judas, tomando la tropa Romana , y a varios guardias de los principales sacerdotes y de los Fariseos, fue all con linternas, antorchas y armas.
Jess, sabiendo todo lo que Le iba a sobrevenir, sali y les dijo: "A quin buscan?"
"A Jess el Nazareno," Le respondieron. El les dijo: "Yo soy." Y Judas, el que Lo entregaba, estaba con ellos.
Y cuando El les dijo: "Yo soy," retrocedieron y cayeron a tierra.
Jess entonces volvi a preguntarles: "A quin buscan?" "A Jess el Nazareno," dijeron.
Respondi Jess: "Les he dicho que Yo soy; por tanto, si Me buscan a M, dejen ir a stos."
As se cumpla la palabra que haba dicho: "De los que Me diste, no perd ninguno."
Entonces Simn Pedro, que tena una espada, la sac e hiri al siervo del sumo sacerdote, y le cort la oreja derecha. El siervo se llamaba Malco.
Jess le dijo a Pedro: "Mete la espada en la vaina. La copa que el Padre Me ha dado, acaso no he de beberla?"
Entonces la tropa Romana, el comandante y los guardias de los Judos prendieron a Jess, Lo ataron,
y Lo llevaron primero ante Ans, porque era suegro de Caifs, que era sumo sacerdote ese ao.
Caifs era el que haba aconsejado a los Judos que convena que un hombre muriera por el pueblo.
Simn Pedro segua a Jess, y tambin otro discpulo. Este discpulo era conocido del sumo sacerdote, y entr con Jess al patio del sumo sacerdote,
pero Pedro estaba afuera, a la puerta. As que el otro discpulo, que era conocido del sumo sacerdote, sali y habl a la portera, e hizo entrar a Pedro.
Entonces la criada que cuidaba la puerta dijo a Pedro: "No eres t tambin uno de los discpulos de este hombre?" "No lo soy," dijo l.
Los siervos y los guardias estaban de pie calentndose junto a unas brasas que haban encendido porque haca fro. Pedro tambin estaba con ellos de pie, calentndose.
Entonces el sumo sacerdote interrog a Jess acerca de Sus discpulos y de Sus enseanzas.
Jess le respondi: "Yo he hablado al mundo pblicamente; siempre ense en la sinagoga y en el templo, donde se renen todos los Judos, y nada he hablado en secreto.
"Por qu Me preguntas a M? Pregntales a los que han odo lo que habl; stos saben lo que he dicho."
Cuando dijo esto, uno de los guardias que estaba cerca, dio una bofetada a Jess, diciendo: "As respondes al sumo sacerdote?"
Jess le respondi: "Si he hablado mal, da testimonio de lo que he hablado mal; pero si habl bien, por qu Me pegas?"
Ans entonces Lo envi atado a Caifs, el sumo sacerdote.
Simn Pedro estaba de pie, calentndose, y le preguntaron: "No eres t tambin uno de Sus discpulos?" "No lo soy," dijo Pedro, negndolo.
Uno de los siervos del sumo sacerdote, que era pariente de aqul a quien Pedro le haba cortado la oreja, dijo: "No te vi yo en el huerto con El?"
Y Pedro lo neg otra vez, y al instante cant un gallo.
Entonces llevaron a Jess de casa de Caifs al Pretorio (residencia oficial del gobernador); era muy de maana; y ellos no entraron al Pretorio para no contaminarse y poder comer la Pascua.
Pilato, pues, sali afuera hacia ellos y dijo: "Qu acusacin traen contra este hombre?"
Ellos respondieron: "Si este hombre no fuera malhechor, no se Lo hubiramos entregado."
Entonces Pilato les dijo: "Se Lo pueden llevar y juzgar conforme a su ley." "A nosotros no nos es permitido dar muerte a nadie," le dijeron los Judos.
Esto sucedi para que se cumpliera la palabra que Jess haba hablado, dando a entender de qu clase de muerte iba a morir.
Pilato volvi a entrar al Pretorio, y llam a Jess y Le pregunt: "Eres T el Rey de los Judos?"
Jess respondi: "Esto lo dices por tu cuenta, o porque otros te lo han dicho de M?"
Pilato contest: "Acaso soy yo Judo? Tu nacin y los principales sacerdotes Te entregaron a m. Qu has hecho?"
Jess le respondi: "Mi reino no es de este mundo. Si Mi reino fuera de este mundo, entonces Mis servidores pelearan para que Yo no fuera entregado a los Judos. Pero ahora Mi reino no es de aqu."
"As que T eres rey?", Le dijo Pilato. "T dices que soy rey," respondi Jess. "Para esto Yo he nacido y para esto he venido al mundo, para dar testimonio de la verdad. Todo el que es de la verdad escucha Mi voz."
Pilato Le pregunt: "Qu es la verdad?" Y habiendo dicho esto, sali otra vez adonde estaban los Judos y les dijo: "Yo no encuentro ningn delito en El.
"Pero es costumbre entre ustedes que les suelte a alguien (un preso) durante la fiesta de la Pascua. Quieren, pues, que les suelte al Rey de los Judos?"
Entonces volvieron a gritar, diciendo: "No a Este, sino a Barrabs." Y Barrabs era un ladrn.
Entonces, Pilato tom a Jess y Lo azot.
Y los soldados tejieron una corona de espinas, la pusieron sobre Su cabeza y Lo vistieron con un manto de prpura;
y acercndose a Jess, Le decan: "Salve, Rey de los Judos!" Y Le daban bofetadas.
Pilato sali otra vez, y les dijo: "Miren, Lo traigo fuera, para que sepan que no encuentro ningn delito en El."
Y cuando Jess sali fuera, llevaba la corona de espinas y el manto de prpura. Y Pilato les dijo: "Aqu est el Hombre!"
Cuando Lo vieron los principales sacerdotes y los guardias, gritaron: "Crucifcalo! Crucifcalo!" Pilato les dijo: "Ustedes, pues, Lo toman y Lo crucifican, porque yo no encuentro ningn delito en El."
Los Judos le respondieron: "Nosotros tenemos una ley, y segn esa ley El debe morir, porque pretendi ser el Hijo de Dios."
Entonces Pilato, cuando oy estas palabras, se atemoriz an ms.
Entr de nuevo al Pretorio (residencia oficial del gobernador) y dijo a Jess: "De dnde eres T?" Pero Jess no le dio respuesta.
Pilato entonces Le dijo: "A m no me hablas? No sabes que tengo autoridad para soltarte, y que tengo autoridad para crucificarte?"
Jess respondi: "Ninguna autoridad tendras sobre M si no se te hubiera dado de arriba; por eso el que Me entreg a ti tiene mayor pecado."
Como resultado de esto, Pilato procuraba soltar a Jess, pero los Judos gritaron: "Si suelta a Este, usted no es amigo del Csar; todo el que se hace rey se opone al Csar."
Entonces Pilato, cuando oy estas palabras, sac fuera a Jess y se sent en el tribunal, en un lugar llamado el Empedrado, y en Hebreo Gabata.
Y era el da de la preparacin para la Pascua; eran como las seis de la maana (hora Romana). Y Pilato dijo a los Judos: "Aqu est su Rey."
"Fuera! Fuera! Crucifcalo!" gritaron ellos. "He de crucificar a su Rey?" les dijo Pilato. Los principales sacerdotes respondieron: "No tenemos ms rey que el Csar."
As que entonces Pilato Lo entreg a ellos para que fuera crucificado.
Tomaron, pues, a Jess, y El sali cargando Su cruz al sitio llamado el Lugar de la Calavera, que en Hebreo se dice Glgota,
donde Lo crucificaron, y con El a otros dos, uno a cada lado y Jess en medio.
Pilato tambin escribi un letrero y lo puso sobre la cruz. Y estaba escrito: "JESUS EL NAZARENO, EL REY DE LOS JUDIOS."
Entonces muchos Judos leyeron esta inscripcin, porque el lugar donde Jess fue crucificado quedaba cerca de la ciudad; y estaba escrita en Hebreo, en Latn y en Griego.
Por eso los principales sacerdotes de los Judos decan a Pilato: "No escribas, 'el Rey de los Judos;' sino que El dijo: 'Yo soy Rey de los Judos.'"
Pilato respondi: "Lo que he escrito, he escrito."
Entonces los soldados, cuando crucificaron a Jess, tomaron Sus vestidos e hicieron cuatro partes, una parte para cada soldado. Y tomaron tambin la tnica; y la tnica era sin costura, tejida en una sola pieza.
Por tanto, se dijeron unos a otros: "No la rompamos; sino echemos suertes sobre ella, para ver de quin ser;" para que se cumpliera la Escritura: "REPARTIERON ENTRE SI MIS VESTIDOS, Y SOBRE MI ROPA ECHARON SUERTES."
Por eso los soldados hicieron esto. Y junto a la cruz de Jess estaban Su madre, y la hermana de Su madre, Mara, la mujer de Cleofas, y Mara Magdalena.
Y cuando Jess vio a Su madre, y al discpulo a quien El amaba que estaba all cerca, dijo a Su madre: "Mujer, ah est tu hijo!"
Despus dijo al discpulo: "Ah est tu madre!" Y desde aquella hora el discpulo la recibi en su propia casa .
Despus de esto, sabiendo Jess que todo ya se haba consumado, para que se cumpliera la Escritura, dijo: "Tengo sed."
Haba all una vasija llena de vinagre. Colocaron, pues, una esponja empapada del vinagre en una rama de hisopo, y se la acercaron a la boca.
Entonces Jess, cuando hubo tomado el vinagre, dijo: "Consumado es! (Cumplido est!)" E inclinando la cabeza, entreg el espritu.
Los Judos entonces, como era el da de preparacin para la Pascua, a fin de que los cuerpos no se quedaran en la cruz el da de reposo, porque ese da de reposo era muy solemne, pidieron a Pilato que les quebraran las piernas y se los llevaran
Fueron, pues, los soldados y quebraron las piernas del primero, y tambin las del otro que haba sido crucificado con Jess.
Cuando llegaron a Jess, como vieron que ya estaba muerto, no le quebraron las piernas;
pero uno de los soldados le traspas el costado con una lanza, y al momento sali sangre y agua.
Y el que lo ha visto ha dado testimonio, y su testimonio es verdadero; y l sabe que dice la verdad, para que ustedes tambin crean.
Porque esto sucedi para que se cumpliera la Escritura: "NO SERA QUEBRADO HUESO SUYO."
Y tambin otra Escritura dice: "MIRARAN A AQUEL QUE TRASPASARON."
Despus de estas cosas, Jos de Arimatea, que era discpulo de Jess, aunque en secreto por miedo a los Judos, pidi permiso a Pilato para llevarse el cuerpo de Jess. Y Pilato concedi el permiso. Entonces Jos vino, y se llev el cuerpo de J
Y Nicodemo, el que antes haba venido a Jess de noche, vino tambin, trayendo una mezcla de mirra y loe como de treinta y tres kilos.
Entonces tomaron el cuerpo de Jess, y lo envolvieron en telas de lino con las especias aromticas, como es costumbre sepultar entre los Judos.
En el lugar donde fue crucificado haba un huerto, y en el huerto un sepulcro nuevo, en el cual todava no haban sepultado a nadie.
Por tanto, por causa del da de la preparacin de los Judos, como el sepulcro estaba cerca, pusieron all a Jess.
El primer da de la semana Mara Magdalena fue temprano al sepulcro, cuando todava estaba oscuro, y vio que la piedra ya haba sido quitada del sepulcro.
Entonces corri y fue adonde estaban Simn Pedro y el otro discpulo a quien Jess amaba, y les dijo: "Se han llevado al Seor del sepulcro, y no sabemos dnde Lo han puesto."
Salieron, pues, Pedro y el otro discpulo, y fueron hacia el sepulcro.
Los dos corran juntos, pero el otro discpulo corri ms aprisa que Pedro, y lleg primero al sepulcro;
e inclinndose para mirar adentro , vio las envolturas de lino puestas all, pero no entr.
Entonces lleg tambin Simn Pedro tras l, entr al sepulcro, y vio las envolturas de lino puestas all,
y el sudario que haba estado sobre la cabeza de Jess, no puesto con las envolturas de lino, sino enrollado en un lugar aparte.
Tambin entr el otro discpulo, el que haba llegado primero al sepulcro, y vio y crey.
Porque todava no haban entendido la Escritura de que Jess deba resucitar de entre los muertos.
Los discpulos entonces se fueron de nuevo a sus casas.
Pero Mara estaba fuera, llorando junto al sepulcro; y mientras lloraba, se inclin y mir dentro del sepulcro;
y vio dos ngeles vestidos de blanco, sentados donde haba estado el cuerpo de Jess, uno a la cabecera y otro a los pies.
"Mujer, por qu lloras?" le preguntaron. "Porque se han llevado a mi Seor, y no s dnde Lo han puesto," les contest ella.
Al decir esto, se volvi y vio a Jess que estaba all, pero no saba que era Jess.
"Mujer, por qu lloras?" le dijo Jess. "A quin buscas?" Ella, pensando que era el que cuidaba el huerto, Le dijo: "Seor, si usted Lo ha llevado, dgame dnde Lo ha puesto, y yo me Lo llevar."
"Mara!" le dijo Jess. Ella, volvindose, Le dijo en Hebreo: "Rabon!" (que quiere decir Maestro).
Jess le dijo: "Sultame (No Me agarres) porque todava no he subido al Padre; pero ve a Mis hermanos, y diles: 'Subo a Mi Padre y Padre de ustedes, a Mi Dios y Dios de ustedes.'"
Mara Magdalena fue y anunci a los discpulos: "He visto al Seor!," y que El le haba dicho estas cosas.
Al atardecer de aquel da, el primero de la semana, y estando cerradas las puertas del lugar donde los discpulos se encontraban por miedo a los Judos, Jess vino y se puso en medio de ellos, y les dijo: "Paz a ustedes."
Y diciendo esto, les mostr las manos y el costado. Entonces los discpulos se regocijaron al ver al Seor.
Jess les dijo otra vez: "Paz a ustedes; como el Padre Me ha enviado, as tambin Yo los envo."
Despus de decir esto, sopl sobre ellos y les dijo: "Reciban el Espritu Santo.
"A quienes perdonen los pecados, stos les son perdonados; a quienes retengan los pecados, stos les son retenidos."
Toms, uno de los doce, llamado el Ddimo (el Gemelo), no estaba con ellos cuando Jess vino.
Entonces los otros discpulos le decan: "Hemos visto al Seor!" Pero l les dijo: "Si no veo en Sus manos la seal de los clavos, y meto el dedo en el lugar de los clavos, y pongo la mano en Su costado, no creer."
Ocho das despus, Sus discpulos estaban otra vez dentro (en la casa), y Toms con ellos. Estando las puertas cerradas, Jess vino y se puso en medio de ellos, y dijo: "Paz a ustedes."
Luego dijo a Toms: "Acerca aqu tu dedo, y mira Mis manos; extiende aqu tu mano y mtela en Mi costado; y no seas incrdulo, sino creyente."
"Seor mo y Dios mo!" Le dijo Toms.
Jess le dijo: "Porque Me has visto has credo? Dichosos los que no vieron, y sin embargo creyeron."
Y muchas otras seales (milagros) hizo tambin Jess en presencia de Sus discpulos, que no estn escritas en este libro;
pero stas se han escrito para que ustedes crean que Jess es el Cristo (el Mesas), el Hijo de Dios; y para que al creer, tengan vida en Su nombre.
Despus de esto, Jess se manifest otra vez a los discpulos junto al mar de Tiberias, y se manifest de esta manera:
Estaban juntos Simn Pedro, Toms llamado el Ddimo (el Gemelo), Natanael de Can de Galilea, los hijos de Zebedeo y otros dos de Sus discpulos.
"Me voy a pescar," les dijo* Simn Pedro. "Nosotros tambin vamos contigo," le dijeron ellos. Fueron y entraron en la barca, y aquella noche no pescaron nada.
Cuando ya amaneca, Jess estaba en la playa; pero los discpulos no saban que era Jess.
Jess les dijo: "Hijos, acaso tienen algn pescado?" "No." respondieron ellos.
Y El les dijo: "Echen la red al lado derecho de la barca y hallarn pesca." Entonces la echaron, y no podan sacarla por la gran cantidad de peces.
Entonces aquel discpulo a quien Jess amaba, dijo a Pedro: "Es el Seor!" Oyendo Simn Pedro que era el Seor, se puso la ropa, porque se la haba quitado para poder trabajar, y se ech al mar.
Pero los otros discpulos vinieron en la barca, porque no estaban lejos de tierra, sino a unos 100 metros, arrastrando la red llena de peces.
Cuando bajaron a tierra, vieron brasas ya puestas y un pescado colocado sobre ellas, y pan.
Jess les dijo: "Traigan algunos de los peces que acaban de sacar."
Simn Pedro subi a la barca, y sac la red a tierra, llena de peces grandes, ciento cincuenta y tres en total; y aunque haba tantos, la red no se rompi.
Jess les dijo: "Vengan y desayunen." Ninguno de los discpulos se atrevi a preguntarle: "Quin eres T?" sabiendo que era el Seor.
Jess vino, tom el pan y se lo dio; y lo mismo hizo con el pescado.
Esta fue la tercera vez que Jess se manifest a los discpulos, despus de haber resucitado de entre los muertos.
Cuando acabaron de desayunar, Jess dijo a Simn Pedro: "Simn, hijo de Juan, Me amas ms que stos?" "S, Seor, T sabes que Te quiero," Le contest* Pedro. Jess le dijo: "Apacienta Mis corderos."
Volvi a decirle por segunda vez: "Simn, hijo de Juan, Me amas?" "S, Seor, T sabes que Te quiero," Le contest Pedro. Jess le dijo: "Pastorea Mis ovejas."
Jess le dijo por tercera vez: "Simn, hijo de Juan, Me quieres?" Pedro se entristeci porque la tercera vez le dijo: "Me quieres?" Y Le respondi: "Seor, T lo sabes todo; T sabes que Te quiero." "Apacienta Mis ovejas," le dijo Jess.
"En verdad te digo, que cuando eras ms joven te vestas y andabas por donde queras; pero cuando seas viejo extenders las manos y otro te vestir, y te llevar adonde no quieras."
Esto dijo, dando a entender la clase de muerte con que Pedro glorificara a Dios. Y habiendo dicho esto, le dijo: "Sgueme."
Pedro, volvindose, vio que les segua el discpulo a quien Jess amaba, el que en la cena se haba recostado sobre el pecho de Jess y Le haba preguntado: "Seor, quin es el que Te va a entregar?"
Entonces Pedro, al verlo, dijo a Jess: "Seor, y ste, qu?"
Jess le dijo: "Si Yo quiero que l se quede hasta que Yo venga, a ti, qu? T, Sgueme."
Por eso el dicho se propag entre los hermanos que aquel discpulo no morira. Pero Jess no le dijo que no morira, sino: "Si Yo quiero que se quede hasta que Yo venga, a ti, qu?"
Este es el discpulo que da testimonio de estas cosas y el que escribi esto, y sabemos que su testimonio es verdadero.
Y hay tambin muchas otras cosas que Jess hizo, que si se escribieran en detalle, pienso que ni aun el mundo mismo podra contener los libros que se escribiran.
En el primer relato, estimado Tefilo, escrib acerca de todo lo que Jess comenz a hacer y a ensear,
hasta el da en que fue recibido arriba en el cielo , despus de que por el Espritu Santo El haba dado instrucciones a los apstoles que haba escogido.
A stos tambin, despus de Su padecimiento, se present vivo con muchas pruebas convincentes, aparecindoseles durante cuarenta das y hablndoles de lo relacionado con el reino de Dios.
Y reunindolos, les mand que no salieran de Jerusaln (Ciudad de Paz), sino que esperaran la promesa del Padre: "La cual," les dijo, "oyeron de M;
porque Juan bautiz con agua, pero ustedes sern bautizados con el Espritu Santo dentro de pocos das."
Entonces los que estaban reunidos, Le preguntaban: "Seor, restaurars en este tiempo el reino a Israel?"
Jess les contest: "No les corresponde a ustedes saber los tiempos ni las pocas que el Padre ha fijado con Su propia autoridad;
pero recibirn poder cuando el Espritu Santo venga sobre ustedes; y sern Mis testigos en Jerusaln, en toda Judea y Samaria, y hasta los confines de la tierra."
Despus de haber dicho estas cosas, fue elevado mientras ellos miraban, y una nube Lo recibi y Lo ocult de sus ojos.
Mientras Jess ascenda, estando ellos mirando fijamente al cielo, se les presentaron dos hombres en vestiduras blancas,
que les dijeron: "Varones Galileos, por qu estn mirando al cielo? Este mismo Jess, que ha sido tomado de ustedes al cielo, vendr de la misma manera, tal como Lo han visto ir al cielo."
Entonces los discpulos regresaron a Jerusaln desde el monte llamado de los Olivos, que est cerca de Jerusaln, camino de un da de reposo (1.2 km).
Cuando hubieron entrado en la ciudad, subieron al aposento alto donde estaban hospedados, Pedro, Juan, Jacobo (hermano de Juan) y Andrs, Felipe y Toms, Bartolom y Mateo, Jacobo hijo de Alfeo, Simn el Zelote y Judas, hijo
Todos stos estaban unnimes, entregados de continuo a la oracin junto con las mujeres, y con Mara la madre de Jess, y con Sus hermanos.
Por este tiempo, un grupo como de ciento veinte personas estaba reunido all, y Pedro se puso de pie en medio de los hermanos, y dijo:
"Hermanos, tena que cumplirse la Escritura en que por boca de David el Espritu Santo predijo acerca de Judas (Iscariote), el que se hizo gua de los que prendieron a Jess.
"Porque Judas era contado entre nosotros y recibi parte en este ministerio."
Este, pues, con el precio de su terrible infamia (iniquidad) adquiri un terreno, y cayendo de cabeza se revent por el medio, y todas sus entraas se derramaron.
Esto lleg al conocimiento de todos los que habitaban en Jerusaln, de manera que aquel terreno se llam en su propia lengua Acldama, es decir, campo de sangre.
Pues en el Libro de los Salmos est escrito: "QUE SEA HECHA DESIERTA SU MORADA, Y NO HAYA QUIEN HABITE EN ELLA; Y: QUE OTRO TOME SU CARGO."
"Por tanto, es necesario que de los hombres que nos han acompaado todo el tiempo que el Seor Jess vivi entre nosotros,
comenzando desde el bautismo de Juan, hasta el da en que de entre nosotros Jess fue recibido arriba al cielo, uno sea constituido testigo con nosotros de Su resurreccin."
Presentaron a dos: a Jos, llamado Barsabs, al que tambin llamaban Justo, y a Matas.
Despus de orar, dijeron: "T, Seor, que conoces el corazn de todos, mustranos a cul de estos dos has escogido
para ocupar (tomar el lugar de) este ministerio y apostolado, del cual Judas se desvi para irse al lugar que le corresponda."
Echaron suertes y la suerte cay sobre Matas, y fue contado (escogido) con los once apstoles.
Cuando lleg el da de Pentecosts, estaban todos juntos (unnimes) en un mismo lugar,
y de repente vino del cielo un ruido como el de una rfaga de viento impetuoso que llen toda la casa donde estaban sentados.
Se les aparecieron lenguas como de fuego que, repartindose, se posaron sobre cada uno de ellos.
Todos fueron llenos del Espritu Santo y comenzaron a hablar en otras lenguas, segn el Espritu les daba habilidad para expresarse.
Haba Judos que moraban en Jerusaln, hombres piadosos, procedentes de todas las naciones bajo el cielo.
Al ocurrir este estruendo, la multitud se junt; y estaban desconcertados porque cada uno los oa hablar en su propia lengua.
Estaban asombrados y se maravillaban, diciendo: "Miren, no son Galileos todos estos que estn hablando?
"Cmo es que cada uno de nosotros los omos hablar en nuestra lengua en la que hemos nacido?
"Partos, Medos y Elamitas, habitantes de Mesopotamia, Judea y Capadocia, del Ponto y de Asia (provincia occidental de Asia Menor),
de Frigia y de Panfilia, de Egipto y de las regiones de Libia (Africa) alrededor de Cirene, viajeros de Roma, tanto Judos como proslitos (Gentiles convertidos al Judasmo),
Cretenses y Arabes, los omos hablar en nuestros propios idiomas de las maravillas de Dios."
Todos estaban asombrados y perplejos, dicindose unos a otros: "Qu quiere decir esto?"
Pero otros se burlaban y decan: "Estn borrachos."
Entonces Pedro, ponindose en pie con los once apstoles , alz la voz y les declar: "Hombres de Judea y todos los que viven en Jerusaln, sea esto de su conocimiento y presten atencin a mis palabras.
"Porque stos no estn borrachos como ustedes suponen, pues apenas es la hora tercera (9 a.m.);
sino que esto es lo que fue dicho por medio del profeta Joel:
'Y SUCEDERA EN LOS ULTIMOS DIAS,' dice Dios, 'QUE DERRAMARE DE MI ESPIRITU SOBRE TODA CARNE; Y SUS HIJOS Y SUS HIJAS PROFETIZARAN, SUS JOVENES VERAN VISIONES, Y SUS ANCIANOS SOARAN SUEOS;
Y AUN SOBRE MIS SIERVOS Y SOBRE MIS SIERVAS DERRAMARE DE MI ESPIRITU EN ESOS DIAS, Y profetizarn.
'Y MOSTRARE PRODIGIOS ARRIBA EN EL CIELO Y SEALES ABAJO EN LA TIERRA: SANGRE, FUEGO Y COLUMNA DE HUMO.
'EL SOL SE CONVERTIRA EN TINIEBLAS Y LA LUNA EN SANGRE, ANTES QUE VENGA EL DIA GRANDE Y GLORIOSO DEL SEOR.
'Y SUCEDERA QUE TODO AQUEL QUE INVOQUE EL NOMBRE DEL SEOR SERA SALVO.'
"Hombres de Israel, escuchen estas palabras: Jess el Nazareno, varn confirmado por Dios entre ustedes con milagros, prodigios y seales que Dios hizo en medio de ustedes a travs de El, tal como ustedes mismos saben.
"Este fue entregado por el plan predeterminado y el previo conocimiento de Dios, y ustedes Lo clavaron en una cruz por manos de impos y Lo mataron.
"Pero Dios Lo resucit, poniendo fin a la agona (los dolores) de la muerte, puesto que no era posible que El quedara bajo el dominio de ella.
"Porque David dice de El: 'VEIA SIEMPRE AL SEOR EN MI PRESENCIA; PUES ESTA A MI DIESTRA PARA QUE YO NO SEA SACUDIDO.
POR LO CUAL MI CORAZON SE ALEGRO Y MI LENGUA SE REGOCIJO; Y AUN HASTA MI CARNE DESCANSARA EN ESPERANZA;
PUES TU NO ABANDONARAS MI ALMA EN EL HADES (regin de los muertos), NI PERMITIRAS QUE TU SANTO VEA CORRUPCION.
ME HAS HECHO CONOCER LOS CAMINOS DE LA VIDA; ME LLENARAS DE GOZO CON TU PRESENCIA.'
"Hermanos, del patriarca David les puedo decir con franqueza que muri y fue sepultado, y su sepulcro est entre nosotros hasta el da de hoy.
"Pero siendo profeta, y sabiendo que DIOS LE HABIA JURADO SENTAR a uno DE SUS DESCENDIENTES EN SU TRONO,
mir hacia el futuro y habl de la resurreccin de Cristo (el Mesas), que NI FUE ABANDONADO EN EL HADES (regin de los muertos), NI Su carne SUFRIO CORRUPCION.
"A este Jess resucit Dios, de lo cual todos nosotros somos testigos.
"As que, exaltado a la diestra de Dios, y habiendo recibido del Padre la promesa del Espritu Santo, ha derramado esto que ustedes ven y oyen.
"Porque David no ascendi a los cielos, pero l mismo dice: 'DIJO EL SEOR A MI SEOR: "SIENTATE A MI DIESTRA,
HASTA QUE PONGA A TUS ENEMIGOS POR ESTRADO DE TUS PIES."'
"Sepa, pues, con certeza toda la casa de Israel, que a este Jess a quien ustedes crucificaron, Dios Lo ha hecho Seor y Cristo (el Mesas)."
Al or esto, conmovidos profundamente, dijeron a Pedro y a los dems apstoles: "Hermanos, qu haremos?"
Entonces Pedro les dijo: " Arrepintanse y sean bautizados cada uno de ustedes en el nombre de Jesucristo para perdn de sus pecados, y recibirn el don del Espritu Santo.
"Porque la promesa es para ustedes y para sus hijos y para todos los que estn lejos, para tantos como el Seor nuestro Dios llame."
Y Pedro, con muchas otras palabras testificaba solemnemente y les exhortaba (aconsejaba) diciendo: "Sean salvos (Escapen) de esta perversa generacin."
Entonces los que haban recibido su palabra fueron bautizados; y se aadieron aquel da como 3,000 almas (personas).
Y se dedicaban continuamente a las enseanzas de los apstoles, a la comunin, al partimiento del pan y a la oracin.
Sobrevino temor a toda persona; y muchos prodigios y seales (milagros) se hacan por los apstoles.
Todos los que haban credo estaban juntos y tenan todas las cosas en comn;
vendan todas sus propiedades y sus bienes y los compartan con todos, segn la necesidad de cada uno.
Da tras da continuaban unnimes en el templo y partiendo el pan en los hogares, coman juntos con alegra y sencillez de corazn,
alabando a Dios y hallando favor con todo el pueblo. Y el Seor aada cada da al nmero de ellos los que iban siendo salvos.
Cierto da Pedro y Juan suban al templo a la hora novena (3 p.m.), la hora de la oracin.
Y haba un hombre, cojo desde su nacimiento, al que llevaban y ponan diariamente a la puerta del templo llamada la Hermosa, para que pidiera limosna a los que entraban al templo.
Este, viendo a Pedro y a Juan que iban a entrar al templo, les peda limosna.
Entonces Pedro, junto con Juan, fijando su vista en l, le dijo: "Mranos!"
El los mir atentamente, esperando recibir algo de ellos.
Pero Pedro le dijo: "No tengo plata ni oro, pero lo que tengo te doy: en el nombre de Jesucristo el Nazareno, anda!"
Y tomndolo de la mano derecha, lo levant; al instante sus pies y tobillos cobraron fuerza,
y de un salto se puso en pie y andaba. Entr al templo con ellos caminando, saltando y alabando a Dios.
Todo el pueblo lo vio andar y alabar a Dios,
y reconocieron que era el mismo que se sentaba a la puerta del templo, la Hermosa, a pedir limosna, y se llenaron de asombro y admiracin por lo que le haba sucedido.
Estando el que era cojo aferrado a Pedro y a Juan, todo el pueblo, lleno de asombro, corri al prtico llamado de Salomn, donde ellos estaban.
Al ver esto, Pedro dijo al pueblo: "Hombres de Israel, por qu se maravillan de esto, o por qu nos miran as, como si por nuestro propio poder o piedad le hubiramos hecho andar?
"El Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob, el Dios de nuestros padres (antepasados), ha glorificado a Su Siervo Jess, al que ustedes entregaron y repudiaron en presencia de Pilato, cuando ste haba resuelto poner a Jess en libertad.
"Pero ustedes repudiaron al Santo y Justo, y pidieron que se les concediera un asesino,
y dieron muerte al Autor de la vida, al que Dios resucit de entre los muertos, de lo cual nosotros somos testigos.
"Por la fe en Su nombre, es el nombre de Jess lo que ha fortalecido a este hombre a quien ven y conocen. La fe que viene por medio de Jess, le ha dado a este esta perfecta sanidad en presencia de todos ustedes.
"Y ahora, hermanos, yo s que obraron por ignorancia, lo mismo que sus gobernantes.
"Pero Dios ha cumplido as lo que anunci de antemano por boca de todos los profetas: que Su Cristo (el Mesas, el Ungido) deba padecer.
"Por tanto, arrepintanse y convirtanse, para que sus pecados sean borrados, a fin de que tiempos de alivio vengan de la presencia del Seor,
y El enve a Jess, el Cristo designado de antemano para ustedes.
"A El el cielo debe recibir hasta el da de la restauracin de todas las cosas, acerca de lo cual Dios habl por boca de Sus santos profetas desde tiempos antiguos.
"Moiss dijo: 'EL SEOR DIOS LES LEVANTARA A USTEDES UN PROFETA COMO YO DE ENTRE SUS HERMANOS; A EL PRESTARAN ATENCION en todo cuanto les diga.
'Y suceder que todo el que no preste atencin a aquel profeta, ser totalmente destruido de entre el pueblo.'
"Asimismo todos los profetas que han hablado desde Samuel y sus sucesores en adelante, tambin anunciaron estos das.
"Ustedes son los hijos (descendientes) de los profetas y del pacto que Dios hizo con sus padres, al decir a Abraham: 'Y EN TU SIMIENTE SERAN BENDITAS TODAS LAS FAMILIAS DE LA TIERRA.'
"Para ustedes en primer lugar, Dios, habiendo resucitado a Su Siervo (Hijo), Lo ha enviado para que los bendiga, a fin de apartar a cada uno de ustedes de sus iniquidades."
Mientras Pedro y Juan hablaban al pueblo, se les echaron encima los sacerdotes, el capitn de la guardia del templo, y los Saduceos,
indignados porque enseaban al pueblo, y anunciaban en Jess la resurreccin de entre los muertos.
Les echaron mano, y los pusieron en la crcel hasta el da siguiente, pues ya era tarde.
Pero muchos de los que haban odo el mensaje (la palabra) creyeron, llegando el nmero de los hombres como a 5,000.
Sucedi que al da siguiente se reunieron en Jerusaln sus gobernantes, ancianos y escribas.
Estaban all el sumo sacerdote Ans, Caifs, Juan y Alejandro, y todos los que eran del linaje de los sumos sacerdotes.
Poniendo a Pedro y a Juan en medio de ellos, les interrogaban: "Con qu poder (autoridad), o en qu nombre, han hecho esto?"
Entonces Pedro, lleno del Espritu Santo, les dijo: "Gobernantes y ancianos del pueblo (de Israel),
si se nos est interrogando hoy por causa del beneficio hecho a un hombre enfermo, de qu manera ste ha sido sanado,
sepan todos ustedes, y todo el pueblo de Israel, que en el nombre de Jesucristo el Nazareno, a quien ustedes crucificaron y a quien Dios resucit de entre los muertos, por El, este hombre se halla aqu sano delante de ustedes.
"Este Jess es la PIEDRA DESECHADA por ustedes LOS CONSTRUCTORES, pero QUE HA VENIDO A SER LA PIEDRA ANGULAR.
"En ningn otro hay salvacin, porque no hay otro nombre bajo el cielo dado a los hombres, en el cual podamos ser salvos."
Al ver la confianza de Pedro y de Juan, y dndose cuenta de que eran hombres sin letras y sin preparacin, se maravillaban, y reconocan que ellos haban estado con Jess.
Y viendo de pie junto a ellos al hombre que haba sido sanado, no tenan nada que decir en contra.
Pero despus de ordenarles que salieran fuera del Concilio (Sanedrn), deliberaban entre s:
"Qu haremos con estos hombres?" decan. "Porque el hecho de que un milagro (una seal) notable ha sido realizado por medio de ellos es evidente a todos los que viven en Jerusaln, y no podemos negarlo.
"Pero a fin de que no se divulgue ms entre el pueblo, vamos a amenazarlos para que no hablen ms a ningn hombre en este nombre."
Cuando los llamaron, les ordenaron no hablar ni ensear en el nombre de Jess.
Pero Pedro y Juan, les contestaron: "Ustedes mismos juzguen si es justo delante de Dios obedecer a ustedes en vez de obedecer a Dios.
"Porque nosotros no podemos dejar de decir lo que hemos visto y odo."
Y despus de amenazarlos otra vez, los dejaron ir, no hallando la manera de castigarlos por causa del pueblo, porque todos glorificaban a Dios por lo que haba acontecido;
porque el hombre en quien se haba realizado este milagro (esta seal) de sanidad tena ms de cuarenta aos.
Cuando quedaron en libertad, fueron a los suyos y les contaron todo lo que los principales sacerdotes y los ancianos les haban dicho.
Al or ellos esto, unnimes alzaron la voz a Dios y dijeron: "Oh, Seor, T eres el que HICISTE EL CIELO Y LA TIERRA, EL MAR Y TODO LO QUE EN ELLOS HAY,
el que por el Espritu Santo, por boca de nuestro padre David, Tu siervo, dijiste: 'POR QUE SE ENFURECIERON LOS GENTILES (LAS NACIONES), Y LOS PUEBLOS TRAMARON COSAS VANAS?
SE PRESENTARON LOS REYES DE LA TIERRA, Y LOS GOBERNANTES SE JUNTARON A UNA CONTRA EL SEOR Y CONTRA SU CRISTO (EL MESIAS, EL UNGIDO).'
"Porque en verdad, en esta ciudad se unieron tanto Herodes (Antipas) como Poncio Pilato, junto con los Gentiles y los pueblos de Israel, contra Tu santo Siervo (Hijo) Jess, a quien T ungiste,
para hacer cuanto Tu mano y Tu propsito haban predestinado que sucediera.
"Ahora, Seor, considera sus amenazas, y permite que Tus siervos hablen Tu palabra con toda confianza,
mientras extiendes Tu mano para que se hagan curaciones, seales (milagros) y prodigios mediante el nombre de Tu santo Siervo (Hijo) Jess."
Despus que oraron, el lugar donde estaban reunidos tembl, y todos fueron llenos del Espritu Santo y hablaban la palabra de Dios con valor.
La congregacin (La multitud) de los que creyeron era de un corazn y un alma. Ninguno deca ser suyo lo que posea, sino que todas las cosas eran de propiedad comn.
Con gran poder los apstoles daban testimonio de la resurreccin del Seor Jess, y haba abundante gracia sobre todos ellos.
No haba, pues, ningn necesitado entre ellos, porque todos los que posean tierras o casas las vendan, traan el precio de lo vendido,
y lo depositaban a los pies de los apstoles, y se distribua a cada uno segn su necesidad.
Y Jos, un Levita natural de Chipre, a quien tambin los apstoles llamaban Bernab, que traducido significa Hijo de Consolacin,
posea un campo y lo vendi, trajo el dinero y lo deposit a los pies de los apstoles.
Pero cierto hombre llamado Ananas, con Safira su mujer, vendi una propiedad,
y se qued con parte del precio, sabindolo tambin su mujer; y trayendo la otra parte, la puso a los pies de los apstoles.
Pero Pedro dijo: "Ananas, por qu ha llenado Satans tu corazn para mentir al Espritu Santo, y quedarte con parte del precio del terreno?
"Mientras estaba sin venderse, no te perteneca? Y despus de vendida, no estaba bajo tu poder? Por qu concebiste (pusiste) este asunto en tu corazn? No has mentido a los hombres sino a Dios."
Al or Ananas estas palabras, cay y expir; y vino un gran temor sobre todos los que lo supieron.
Entonces los jvenes se levantaron y lo cubrieron, y sacndolo, le dieron sepultura.
Como tres horas despus entr su mujer, no sabiendo lo que haba sucedido.
Y Pedro le pregunt: "Dime, vendieron el terreno en tal precio?" "S, se fue el precio," dijo ella.
Entonces Pedro le dijo: "Por qu se pusieron de acuerdo para poner a prueba al Espritu del Seor? Mira, los pies de los hombres que sepultaron a tu marido estn a la puerta, y te sacarn tambin a ti."
Al instante ella cay a los pies de l, y expir. Al entrar los jvenes, la hallaron muerta; entonces la sacaron y le dieron sepultura junto a su marido.
Y vino un gran temor sobre toda la iglesia y sobre todos los que supieron estas cosas.
Por mano de los apstoles se realizaban muchas seales (muchos milagros) y prodigios entre el pueblo; y acostumbraban a estar todos de comn acuerdo en el prtico de Salomn.
Pero ninguno de los dems se atreva a juntarse con ellos; sin embargo, el pueblo los tena en gran estima.
Y ms y ms creyentes en el Seor, multitud de hombres y de mujeres, se aadan constantemente al nmero de ellos ,
a tal punto que aun sacaban a los enfermos a las calles y los tendan en lechos y camillas, para que al pasar Pedro, siquiera su sombra cayera sobre alguno de ellos.
Tambin la gente (la multitud) de las ciudades en los alrededores de Jerusaln acuda trayendo enfermos y atormentados por espritus inmundos, y todos eran sanados.
Pero levantndose el sumo sacerdote, y todos los que estaban con l, (es decir, la secta de los Saduceos), se llenaron de celo.
Entonces echaron mano a los apstoles y los pusieron en una crcel pblica.
Pero durante la noche, un ngel del Seor, abri las puertas de la crcel y sacndolos, les dijo:
"Vayan, presntense en el templo, y hablen al pueblo todo el mensaje (todas las palabras) de esta Vida (la Vida eterna que Cristo revel)."
Habiendo odo esto, al amanecer entraron en el templo y enseaban. Cuando llegaron el sumo sacerdote y los que estaban con l, convocaron al Concilio (Sanedrn), es decir, a todo el Senado de los Israelitas. Y mandaron traer de la crcel cf15
Pero los guardias que fueron no los encontraron en la crcel; volvieron, pues, y les informaron:
"Encontramos la crcel cerrada con toda seguridad y los guardias de pie a las puertas; pero cuando abrimos, a nadie hallamos dentro."
Cuando oyeron estas palabras el capitn de la guardia del templo y los principales sacerdotes, se quedaron muy perplejos a causa de ellas, pensando en qu terminara aquello.
Pero alguien se present y les inform: "Miren, los hombres que pusieron en la crcel estn en el templo enseando al pueblo."
Entonces el capitn fue con los guardias y los trajo sin violencia porque teman al pueblo, no fuera que los apedrearan.
Cuando los trajeron, los pusieron ante el Concilio (Sanedrn), y el sumo sacerdote los interrog:
"Les dimos rdenes estrictas de no continuar enseando en este Nombre, y han llenado a Jerusaln con sus enseanzas, y quieren traer sobre nosotros la sangre de este Hombre."
Pero Pedro y los apstoles respondieron: "Debemos obedecer a Dios en vez de obedecer a los hombres.
"El Dios de nuestros padres (antepasados) resucit a Jess, a quien ustedes mataron y colgaron en una cruz (un madero).
"A El Dios Lo exalt a Su diestra como Prncipe y Salvador, para dar arrepentimiento a Israel, y perdn de pecados.
"Y nosotros somos testigos (de El) de estas cosas; y tambin el Espritu Santo, el cual Dios ha dado a los que Le obedecen."
Cuando ellos oyeron esto, se sintieron profundamente ofendidos y queran matarlos.
Pero cierto Fariseo llamado Gamaliel, maestro de la Ley, respetado por todo el pueblo, se levant en el Concilio (Sanedrn) y orden que sacaran fuera a los apstoles por un momento.
Entonces les dijo: "Hombres de Israel, tengan cuidado de lo que van a hacer con estos hombres.
"Porque hace algn tiempo Teudas se levant pretendiendo ser alguien; y un grupo como de 400 hombres se uni a l. Y fue muerto, y todos los que lo seguan (obedecan) fueron dispersos y reducidos a nada.
"Despus de l, se levant Judas de Galilea en los das del censo, y llev mucha gente tras s; l tambin pereci, y todos los que lo seguan se dispersaron.
"Por tanto, en este caso les digo que no tengan nada que ver con estos hombres y djenlos en paz, porque si este plan o accin es de los hombres, perecer;
pero si es de Dios, no podrn destruirlos; no sea que se hallen luchando contra Dios."
Ellos aceptaron su consejo, y despus de llamar a los apstoles, los azotaron y les ordenaron que no hablaran ms en el nombre de Jess y los soltaron.
Los apstoles, pues, salieron de la presencia del Concilio (Sanedrn), regocijndose de que hubieran sido considerados dignos de sufrir afrenta por Su Nombre.
Y todos los das, en el templo y de casa en casa, no cesaban de ensear y proclamar el evangelio (las buenas nuevas) de Jess como el Cristo (el Mesas).
Por aquellos das, al multiplicarse el nmero de los discpulos, surgi una queja de parte de los Judos Helenistas en contra de los Judos nativos, porque sus viudas eran desatendidas en la distribucin diaria c
Entonces los doce (apstoles) convocaron a la congregacin (multitud) de los discpulos, y dijeron: "No es conveniente que nosotros descuidemos la palabra de Dios para servir mesas.
"Por tanto, hermanos, escojan de entre ustedes siete hombres de buena reputacin, llenos del Espritu Santo y de sabidura, a quienes podamos encargar esta tarea.
"Y nosotros nos entregaremos a la oracin y al ministerio (al servicio) de la palabra."
Lo propuesto tuvo la aprobacin de toda la congregacin, y escogieron a Esteban, un hombre lleno de fe y del Espritu Santo, y a Felipe, a Prcoro, a Nicanor, a Timn, a Parmenas y a Nicols, un proslito (Gentil convertido al Judasmo) de Antioqua.
A stos los presentaron ante los apstoles, y despus de orar, pusieron sus manos sobre ellos.
Y la palabra de Dios creca, y el nmero de los discpulos se multiplicaba en gran manera en Jerusaln, y muchos de los sacerdotes obedecan a la fe.
Esteban, lleno de gracia y de poder, haca grandes prodigios y seales (milagros) entre el pueblo.
Pero algunos de la sinagoga llamada de los Libertos (Esclavos Libertados), incluyendo tanto Cireneos como Alejandrinos, y algunos de Cilicia y de Asia (provincia occidental de Asia Menor), se levantaron y discutan con Esteban.
Pero no podan resistir a la sabidura y al Espritu con que hablaba.
Entonces, en secreto persuadieron a algunos hombres para que dijeran: "Le hemos odo hablar palabras blasfemas contra Moiss y contra Dios."
Y alborotaron al pueblo, a los ancianos y a los escribas, y cayendo sobre l , lo arrestaron y lo trajeron al Concilio (Sanedrn).
Presentaron testigos falsos que dijeron: "Este hombre continuamente habla en contra de este lugar santo y de la Ley;
porque le hemos odo decir que este Nazareno, Jess, destruir este lugar, y cambiar las tradiciones que Moiss nos dej."
Y al fijar la mirada en l, todos los que estaban sentados en el Concilio (Sanedrn) vieron su rostro como el rostro de un ngel.
El sumo sacerdote dijo: "Es esto as?"
Esteban respondi: "Escchenme, hermanos y padres. El Dios de gloria apareci a nuestro padre Abraham cuando estaba en Mesopotamia, antes que habitara en Harn,
y le dijo: 'SAL DE TU TIERRA Y DE TU FAMILIA, Y VE A LA TIERRA QUE YO TE MOSTRARE.'
"Entonces Abraham sali de la tierra de los Caldeos y se estableci en Harn. Y de all, despus de la muerte de su padre, Dios lo traslad a esta tierra en la cual ahora ustedes habitan.
"No le dio en ella heredad, ni siquiera la medida de la planta del pie, y sin embargo, aunque no tena hijo, prometi que SE LA DARIA EN POSESION A EL Y A SU DESCENDENCIA DESPUES DE EL.
"Y Dios dijo as: 'Que SUS DESCENDIENTES SERIAN EXTRANJEROS EN UNA TIERRA EXTRAA, Y QUE SERIAN ESCLAVIZADOS Y MALTRATADOS POR 400 AOS.
'PERO YO MISMO JUZGARE A CUALQUIER NACION DE LA CUAL SEAN ESCLAVOS,' dijo Dios 'Y DESPUES DE ESO SALDRAN Y ME SERVIRAN (ADORARAN) EN ESTE LUGAR.'
"Dios le dio el pacto de la circuncisin; y as Abraham vino a ser el padre de Isaac, y lo circuncid al octavo da; e Isaac vino a ser el padre de Jacob, y Jacob de los doce patriarcas.
"Los patriarcas tuvieron envidia de Jos y lo vendieron para Egipto. Pero Dios estaba con l,
y lo rescat de todas sus aflicciones. Le dio gracia y sabidura delante de Faran, rey de Egipto, y ste lo puso por gobernador sobre Egipto y sobre toda su casa.
"Entonces vino hambre sobre todo Egipto y Canan, y con ella gran afliccin, y nuestros padres (antepasados) no hallaban alimentos.
"Pero cuando Jacob supo que haba grano en Egipto, envi a nuestros padres all la primera vez.
"En la segunda visita, Jos se dio a conocer a sus hermanos, y conoci Faran la familia de Jos.
"Jos, enviando mensaje, mand llamar a Jacob su padre y a toda su familia, en total setenta y cinco personas.
"Y Jacob descendi a Egipto, y all muri l y tambin nuestros padres.
"De all fueron trasladados a Siquem, y puestos en el sepulcro que por una suma de dinero haba comprado Abraham a los hijos de Hamor en Siquem.
"Pero a medida que se acercaba el tiempo de la promesa que Dios haba confirmado a Abraham, el pueblo creca y se multiplicaba en Egipto,
hasta que SURGIO OTRO REY EN EGIPTO QUE NO SABIA NADA DE JOSE.
"Este rey, obrando con astucia contra nuestro pueblo, maltrat a nuestros padres, a fin de que expusieran a la muerte a sus nios para que no vivieran.
"Fue por ese tiempo que Moiss naci. Era hermoso a la vista de Dios, y fue criado por tres meses en la casa de su padre.
"Despus de ser abandonado para morir, la hija de Faran se lo llev y lo cri como su propio hijo.
"Moiss fue instruido en toda la sabidura de los Egipcios, y era un hombre poderoso en palabras y en hechos.
"Pero cuando iba a cumplir la edad de cuarenta aos, sinti en su corazn el deseo de visitar a sus hermanos, los Israelitas.
"Al ver que uno de ellos era tratado injustamente, lo defendi y veng al oprimido, matando al Egipcio.
"Pensaba que sus hermanos entendan que Dios les estaba dando libertad (salvacin) por medio de l, pero ellos no entendieron.
"Al da siguiente se les present, cuando dos de ellos rean, y trat de poner paz entre ellos, diciendo: 'Varones, ustedes son hermanos, por qu se hieren el uno al otro?'
"Pero el que estaba hiriendo a su prjimo lo empuj, diciendo: 'QUIEN TE HA PUESTO POR GOBERNANTE Y JUEZ SOBRE NOSOTROS?
'ACASO QUIERES MATARME COMO MATASTE AYER AL EGIPCIO?'
"Al or estas palabras, MOISES HUYO Y SE CONVIRTIO EN EXTRANJERO EN LA TIERRA DE MADIAN, donde fue padre de dos hijos.
"Pasados cuarenta aos, SE LE APARECIO UN ANGEL EN EL DESIERTO DEL MONTE Sina, EN LA LLAMA DE UNA ZARZA QUE ARDIA.
"Al ver esto, Moiss se maravillaba de la visin, y al acercarse para ver mejor, vino a l la voz del Seor:
'YO SOY EL DIOS DE TUS PADRES, EL DIOS DE ABRAHAM, DE ISAAC, Y DE JACOB.' Moiss temblando, no se atreva a mirar.
"PERO EL SEOR LE DIJO: 'QUITATE LAS SANDALIAS DE LOS PIES, PORQUE EL LUGAR DONDE ESTAS ES TIERRA SANTA.
'CIERTAMENTE HE VISTO LA OPRESION DE MI PUEBLO EN EGIPTO Y HE OIDO SUS GEMIDOS, Y HE DESCENDIDO PARA LIBRARLOS; VEN AHORA Y TE ENVIARE A EGIPTO.'
Este Moiss, a quien ellos rechazaron, diciendo: 'QUIEN TE HA PUESTO POR GOBERNANTE Y JUEZ?' es el mismo que Dios envi para ser gobernante y libertador con la ayuda del ngel que se le apareci en la zarza.
"Este hombre los sac, haciendo prodigios y seales (milagros) en la tierra de Egipto, en el Mar Rojo y en el desierto por cuarenta aos.
"Este es el mismo Moiss que dijo a los Israelitas: 'DIOS LES LEVANTARA UN PROFETA COMO YO DE ENTRE SUS HERMANOS.'
"Este es el que estaba en la congregacin en el desierto junto con el ngel que le hablaba en el Monte Sina, y con nuestros padres, y el que recibi palabras de vida (orculos divinos) para transmitirlas a ustedes,
al cual nuestros padres no quisieron obedecer, sino que lo repudiaron, y en sus corazones desearon regresar a Egipto,
DICIENDO A AARON: 'HAZNOS DIOSES QUE VAYAN DELANTE DE NOSOTROS, PORQUE A ESTE MOISES QUE NOS SACO DE LA TIERRA DE EGIPTO, NO SABEMOS LO QUE LE HAYA PASADO.'
"En aquellos das hicieron un becerro y ofrecieron sacrificio al dolo, y se regocijaban en las obras de sus manos.
"Pero Dios se apart de ellos y los entreg para que sirvieran (adoraran) al ejrcito del cielo (los cuerpos celestes), como est escrito en el libro de los profetas: 'ACASO FUE A MI A QUIEN OFRECIERON VICTIMAS Y SACRIFICIOS EN EL DESIERTO POR
'TAMBIEN LLEVARON EL TABERNACULO DE MOLOC, Y LA ESTRELLA DEL DIOS RENFAN, LAS IMAGENES QUE HICIERON PARA ADORARLAS. YO TAMBIEN LOS DEPORTARE MAS ALLA DE BABILONIA.'
"Nuestros padres tuvieron el tabernculo del testimonio en el desierto, tal como le haba ordenado que lo hiciera el que habl a Moiss, conforme al modelo que haba visto.
"A su vez, habindolo recibido, nuestros padres lo introdujeron con Josu al tomar posesin de las naciones (los Gentiles) que Dios arroj de delante de nuestros padres, hasta los das de David.
"Y David hall gracia delante de Dios, y pidi el favor de hallar una morada para el Dios de Jacob.
"Pero fue Salomn quien Le edific una casa.
"Sin embargo, el Altsimo no habita en casas hechas por manos de hombres; como dice el profeta:
'EL CIELO ES MI TRONO, Y LA TIERRA EL ESTRADO DE MIS PIES; QUE CASA ME EDIFICARAN?' dice el Seor, 'O CUAL ES EL LUGAR DE MI REPOSO?
NO FUE MI MANO LA QUE HIZO TODAS ESTAS COSAS?'
"Ustedes, que son tercos e incircuncisos de corazn y de odos, resisten siempre al Espritu Santo; como hicieron sus padres, as hacen tambin ustedes.
"A cul de los profetas no persiguieron sus padres? Ellos mataron a los que antes haban anunciado la venida del Justo, del cual ahora ustedes se hicieron traidores y asesinos;
ustedes que recibieron la ley por disposicin de ngeles y sin embargo no la guardaron."
Al or esto, se sintieron profundamente ofendidos, y crujan los dientes contra l.
Pero Esteban, lleno del Espritu Santo, fijos los ojos en el cielo, vio la gloria de Dios y a Jess de pie a la diestra de Dios;
y dijo: "Veo los cielos abiertos, y al Hijo del Hombre de pie a la diestra de Dios."
Entonces ellos gritaron a gran voz, y tapndose los odos se lanzaron a una contra l.
Echndolo fuera de la ciudad, comenzaron a apedrearlo; y los testigos pusieron sus mantos a los pies de un joven llamado Saulo (Pablo).
Y mientras lo apedreaban, Esteban invocaba al Seor y deca: "Seor Jess, recibe mi espritu."
Cayendo de rodillas, clam en alta voz: "Seor, no les tomes en cuenta este pecado." Habiendo dicho esto, durmi (expir).
Y Saulo (Pablo) estaba de completo acuerdo con ellos en su muerte. En aquel da se desat una gran persecucin en contra de la iglesia en Jerusaln, y todos fueron esparcidos por las regiones de Judea y Samaria, excepto los apstoles.
Algunos hombres piadosos sepultaron a Esteban y lloraron a gran voz por l.
Pero Saulo haca estragos en la iglesia entrando de casa en casa, y arrastrando a hombres y mujeres, los echaba en la crcel.
As que los que haban sido esparcidos iban predicando (anunciando las buenas nuevas de) la palabra.
Felipe, descendiendo a la ciudad de Samaria, les predicaba a Cristo (el Mesas).
Y las multitudes unnimes prestaban atencin a lo que Felipe deca, al or y ver las seales (los milagros) que haca.
Porque de muchos que tenan espritus inmundos, stos salan de ellos gritando a gran voz; y muchos que haban sido paralticos y cojos eran sanados.
Y haba gran regocijo en aquella ciudad.
Haca tiempo que cierto hombre llamado Simn, estaba ejerciendo la magia en la ciudad y asombrando a la gente de Samaria, pretendiendo ser un gran personaje ;
y todos, desde el menor hasta el mayor, le prestaban atencin, y decan: "Este es el que se llama el Gran Poder de Dios."
Le prestaban atencin porque por mucho tiempo los haba asombrado con sus artes mgicas.
Pero cuando creyeron a Felipe, que anunciaba las buenas nuevas (el evangelio) del reino de Dios y el nombre de Cristo Jess, se bautizaban, tanto hombres como mujeres.
Y aun Simn mismo crey; y despus de bautizarse, continu con Felipe, y estaba atnito al ver las seales y los grandes milagros que se hacan.
Cuando los apstoles que estaban en Jerusaln oyeron que Samaria haba recibido la palabra de Dios, les enviaron a Pedro y a Juan,
quienes descendieron y oraron por ellos para que recibieran el Espritu Santo.
Porque todava no haba descendido el Espritu Santo sobre ninguno de ellos; slo haban sido bautizados en el nombre del Seor Jess.
Entonces Pedro y Juan les imponan las manos, y reciban el Espritu Santo.
Cuando Simn vio que el Espritu se daba por la imposicin de las manos de los apstoles, les ofreci dinero,
y les dijo: "Denme tambin a m esta autoridad, de manera que todo aqul sobre quien ponga mis manos reciba el Espritu Santo."
Entonces Pedro le contest: "Que tu plata perezca contigo, porque pensaste que podas obtener el don de Dios con dinero.
"No tienes parte ni suerte en este asunto (esta enseanza), porque tu corazn no es recto delante de Dios.
"Por tanto, arrepintete de esta tu maldad, y ruega al Seor que si es posible se te perdone el intento de tu corazn.
"Porque veo que ests en hiel de amargura y en cadena de iniquidad."
Pero Simn respondi: "Rueguen ustedes al Seor por m, para que no me sobrevenga nada de lo que han dicho."
Y ellos, despus de haber testificado solemnemente y hablado la palabra del Seor, iniciaron el regreso a Jerusaln anunciando el evangelio (las buenas nuevas) en muchas aldeas de los Samaritanos.
Un ngel del Seor le dijo a Felipe: "Levntate y ve hacia el sur, al camino que desciende de Jerusaln a Gaza." Este es un camino desierto.
El se levant y fue. Y haba un eunuco Etope, alto oficial de Candace, reina de los Etopes, el cual estaba encargado de todos sus tesoros, que haba venido a Jerusaln para adorar.
Regresaba a su pas sentado en su carruaje, y lea al profeta Isaas.
Y el Espritu dijo a Felipe: "Ve y jntate a ese carruaje."
Cuando Felipe se acerc corriendo, le oy leer al profeta Isaas, y le pregunt: "Entiende usted lo que lee?"
El eunuco le respondi: "Cmo podr, a menos que alguien me gue?" E invit a Felipe a que subiera y se sentara con l.
El pasaje de la Escritura que estaba leyendo era ste: "COMO OVEJA FUE LLEVADO AL MATADERO; Y COMO CORDERO, MUDO DELANTE DEL QUE LO TRASQUILA, NO ABRE EL SU BOCA.
"EN SU HUMILLACION NO SE LE HIZO JUSTICIA; QUIEN CONTARA SU GENERACION? PORQUE SU VIDA ES QUITADA DE LA TIERRA."
El eunuco le dijo a Felipe: "Le ruego que me diga, de quin dice esto el profeta? De s mismo, o de algn otro?"
Entonces Felipe, comenzando con este pasaje de la Escritura, le anunci el evangelio (las buenas nuevas) de Jess.
Yendo por el camino, llegaron a un lugar donde haba agua; y el eunuco dijo: "Ah hay agua. Qu impide que yo sea bautizado?"
Y Felipe le dijo: "Si usted cree con todo su corazn, puede." "Creo que Jesucristo es el Hijo de Dios," respondi el eunuco.
Y mand parar el carruaje; ambos descendieron al agua, y Felipe lo bautiz.
Al salir ellos del agua, el Espritu del Seor arrebat a Felipe; y no lo vio ms el eunuco, que continu su camino gozoso.
Pero Felipe se encontr en Azoto, y por donde pasaba, anunciaba el evangelio en todas las ciudades, hasta que lleg a Cesarea.
Saulo (Pablo), respirando todava amenazas y muerte contra los discpulos del Seor, fue al sumo sacerdote,
y le pidi cartas para las sinagogas de Damasco, para que si encontraba algunos que pertenecieran al Camino (de Jess), tanto hombres como mujeres, los pudiera llevar atados a Jerusaln.
Y mientras viajaba, al acercarse a Damasco, de repente resplandeci a su alrededor una luz del cielo.
Al caer a tierra, oy una voz que le deca: "Saulo, Saulo, por qu Me persigues?"
"Quin eres, Seor?" pregunt Saulo. El Seor respondi: "Yo soy Jess a quien t persigues;
levntate, entra en la ciudad, y se te dir lo que debes hacer."
Los hombres que iban con l se detuvieron atnitos (mudos), oyendo la voz, pero sin ver a nadie.
Saulo se levant del suelo, y aunque sus ojos estaban abiertos, no vea nada; y llevndolo por la mano, lo trajeron a Damasco.
Estuvo tres das sin ver, y no comi ni bebi.
Haba en Damasco cierto discpulo llamado Ananas; y el Seor le dijo en una visin: "Ananas." "Aqu estoy, Seor," contest l.
El Seor le dijo: " Levntate y ve a la calle que se llama Derecha, y pregunta en la casa de Judas por un hombre de Tarso llamado Saulo, porque l est orando,
y ha visto en una visin a un hombre llamado Ananas, que entra y pone las manos sobre l para que recobre la vista."
Pero Ananas respondi: "Seor, he odo de muchos acerca de este hombre, cunto mal ha hecho a Tus santos en Jerusaln,
y aqu tiene autoridad de los principales sacerdotes para prender a todos los que invocan Tu nombre."
Pero el Seor le dijo: "Ve, porque l es Mi instrumento escogido, para llevar Mi nombre en presencia de los Gentiles, de los reyes y de los Israelitas;
porque Yo le mostrar cunto debe padecer por Mi nombre."
Ananas fue y entr en la casa, y despus de poner las manos sobre l, dijo: "Hermano Saulo, el Seor Jess, que se te apareci en el camino por donde venas, me ha enviado para que recobres la vista y seas lleno del Espritu Santo."
Al instante cayeron de sus ojos como unas escamas, y recobr la vista; y se levant y fue bautizado.
Tom alimentos y cobr fuerzas. Y por varios das estuvo con los discpulos que estaban en Damasco.
Enseguida se puso a predicar de Jess en las sinagogas, diciendo: "El es el Hijo de Dios."
Y todos los que lo escuchaban estaban asombrados y decan: "No es ste el que en Jerusaln destrua a los que invocaban este nombre, y el que haba venido aqu con este propsito: para llevarlos atados ante los principales sacerdotes
Pero Saulo segua fortalecindose y confundiendo a los Judos que habitaban en Damasco, demostrando que este Jess es el Cristo (el Mesas).
Despus de muchos das, los Judos tramaron deshacerse de l,
pero su plan lleg al conocimiento de Saulo. Y aun vigilaban las puertas da y noche con el intento de matarlo;
pero sus discpulos lo tomaron de noche y lo sacaron por una abertura en la muralla, bajndolo en una canasta.
Cuando Saulo lleg a Jerusaln, trataba de juntarse con los discpulos; pero todos le teman, no creyendo que era discpulo.
Pero Bernab lo tom y lo present a los apstoles, y les cont cmo Saulo haba visto al Seor en el camino, y que El le haba hablado, y cmo en Damasco haba hablado con valor en el nombre de Jess.
Y estaba con ellos movindose libremente en Jerusaln, hablando con valor en el nombre del Seor.
Tambin hablaba y discuta con los Judos Helenistas; pero stos intentaban matarlo.
Pero cuando los hermanos lo supieron, lo llevaron a Cesarea, y de all lo enviaron a Tarso.
Entretanto la iglesia gozaba de paz por toda Judea, Galilea y Samaria, y era edificada; y andando en el temor del Seor y en la fortaleza del Espritu Santo, segua creciendo.
Mientras Pedro viajaba por todas aquellas regiones, vino tambin a los santos que vivan en Lida.
All encontr a un hombre llamado Eneas, que haba estado postrado en cama por ocho aos, porque estaba paraltico.
Y Pedro le dijo: "Eneas, Jesucristo te sana; levntate y haz tu cama." Y al instante se levant.
Todos los que vivan en Lida y en Sarn lo vieron, y se convirtieron al Seor.
Haba entonces en Jope una discpula llamada Tabita, que traducido al Griego es Dorcas; esta mujer era rica en obras buenas y de caridad que haca continuamente.
Y sucedi que en aquellos das se enferm y muri; y lavado su cuerpo, lo pusieron en un aposento alto.
Como Lida estaba cerca de Jope, los discpulos, al or que Pedro estaba all, le enviaron dos hombres, rogndole: "No tarde usted en venir a nosotros."
Entonces Pedro se levant y fue con ellos. Cuando lleg lo llevaron al aposento alto, y todas las viudas lo rodearon llorando, mostrando todas las tnicas y ropas que Dorcas sola hacer cuando estaba con ellas.
Pero Pedro, haciendo salir a todos, se arrodill y or, y volvindose al cadver, dijo: "Tabita, levntate." Ella abri los ojos, y al ver a Pedro, se incorpor.
El le dio la mano y la levant; y llamando a los santos (los creyentes) y a las viudas, la present viva.
Esto se supo en todo Jope, y muchos creyeron en el Seor.
Pedro se qued en Jope muchos das con un tal Simn, que era curtidor.
Haba en Cesarea un hombre llamado Cornelio, centurin de la cohorte (unidad militar Romana) llamada la Italiana,
piadoso y temeroso de Dios con toda su casa, que daba muchas limosnas al pueblo Judo y oraba a Dios continuamente.
Como a la hora novena (3 p.m.), vio claramente en una visin a un ngel de Dios que entraba a donde l estaba y le deca: "Cornelio."
Mirndolo fijamente y atemorizado, Cornelio dijo: "Qu quieres, Seor?" Y el ngel le dijo: "Tus oraciones y limosnas han ascendido como memorial delante de Dios.
"Enva ahora algunos hombres a Jope, y manda traer a un hombre llamado Simn, que tambin se llama Pedro.
Este se hospeda con un curtidor llamado Simn, cuya casa est junto al mar."
Despus que se haba ido el ngel que le hablaba, Cornelio llam a dos de los criados y a un soldado piadoso de los que constantemente le servan.
Despus de explicarles todo, los envi a Jope.
Al da siguiente, mientras ellos iban por el camino y se acercaban a la ciudad, Pedro subi a la azotea a orar como al medioda.
Tuvo hambre y deseaba comer; pero mientras le preparaban algo de comer, le sobrevino un xtasis.
Vio el cielo abierto y un objeto semejante a un gran lienzo que descenda, bajado a la tierra por las cuatro puntas.
Haba en l toda clase de cuadrpedos y reptiles de la tierra, y aves del cielo.
Y oy una voz: "Levntate, Pedro, mata y come."
Pero Pedro dijo: "De ninguna manera, Seor, porque yo jams he comido nada impuro o inmundo."
De nuevo, por segunda vez, lleg a l una voz: "Lo que Dios ha limpiado, no lo llames t impuro."
Esto sucedi tres veces, e inmediatamente el lienzo fue recogido al cielo.
Mientras Pedro estaba perplejo pensando en lo que significara la visin que haba visto, en ese momento los hombres que haban sido enviados por Cornelio, despus de haber preguntado por la casa de Simn, se aparecieron a la puerta.
Y llamando, preguntaron si all se hospedaba Simn, el que tambin se llamaba Pedro.
Mientras Pedro meditaba sobre la visin, el Espritu le dijo: "Mira, tres hombres te buscan.
"Levntate, pues, desciende y no dudes en acompaarlos, porque Yo los he enviado."
Pedro descendi a donde estaban los hombres, y les dijo: "Yo soy el que buscan; cul es la causa por la que han venido?"
Y ellos dijeron: "A Cornelio el centurin (un capitn Romano), un hombre justo y temeroso de Dios, y que es muy estimado por toda la nacin de los Judos, le fue ordenado (revelado) por un santo ngel que hiciera venir a usted a su casa para o
Entonces Pedro los invit a entrar y los hosped. Al da siguiente se levant y fue con ellos, y algunos de los hermanos de Jope lo acompaaron.
Al otro da entr en Cesarea. Cornelio los estaba esperando y haba reunido a sus parientes y amigos ntimos.
Cuando Pedro iba a entrar, Cornelio sali a recibirlo, y postrndose a sus pies, lo ador.
Pero Pedro lo levant, diciendo: "Ponte de pie; yo tambin soy hombre."
Conversando con l, entr y hall mucha gente reunida.
Entonces Pedro les dijo: "Ustedes saben que no es lcito para un Judo asociarse con un extranjero o visitarlo, pero Dios me ha mostrado que a ningn hombre debo llamar impuro o inmundo.
"Por eso, cuando mandaron a buscarme, vine sin poner ninguna objecin. Pregunto, pues, por qu causa me han llamado?"
Y Cornelio respondi: "Hace cuatro das, a esta misma hora, estaba yo orando en mi casa a la hora novena (3 p.m.); y un hombre con vestiduras resplandecientes, se puso delante de m,
y dijo: 'Cornelio, tu oracin ha sido oda, y tus obras de caridad han sido recordadas delante de Dios.
'Enva unos hombres a Jope, y haz llamar a Simn, que tambin se llama Pedro; l est hospedado en casa de Simn el curtidor, junto al mar.'
"Por tanto, al instante envi a buscarte, y has hecho bien en venir. Ahora, pues, todos nosotros estamos aqu presentes delante de Dios, para or todo lo que el Seor te ha mandado."
Entonces Pedro tom la palabra, y dijo: "Ciertamente ahora entiendo que Dios no hace acepcin de personas,
sino que en toda nacin el que Le teme (Le reverencia) y hace lo justo, Le es acepto (Dios se agrada de l).
"El mensaje (La palabra) que El envi al pueblo de Israel, predicando (anunciando el evangelio) de paz por medio de Jesucristo, que El es Seor de todos.
"Ustedes saben lo que ocurri en toda Judea, comenzando desde Galilea, despus del bautismo que Juan predic,
cmo Dios ungi a Jess de Nazaret con el Espritu Santo y con poder, el cual anduvo haciendo bien y sanando a todos los oprimidos por el diablo; porque Dios estaba con El.
"Nosotros somos testigos de todas las cosas que hizo en la tierra de los Judos y en Jerusaln. Y tambin Le dieron muerte, colgndolo en una cruz (un madero).
"Pero Dios Lo resucit al tercer da e hizo que se manifestara,
no a todo el pueblo, sino a los testigos que fueron escogidos de antemano por Dios, es decir, a nosotros que comimos y bebimos con El despus que resucit de los muertos.
"Y nos mand predicar al pueblo, y testificar con toda solemnidad que este Jess es el que Dios ha designado como Juez de los vivos y de los muertos.
"De El dan testimonio todos los profetas, de que por Su nombre, todo el que cree en El recibe el perdn de los pecados."
Mientras Pedro an hablaba estas palabras, el Espritu Santo cay sobre todos los que escuchaban el mensaje (la palabra).
Todos los creyentes que eran de la circuncisin (Judos Cristianos), que haban venido con Pedro, se quedaron asombrados, porque el don del Espritu Santo haba sido derramado tambin sobre los Gentiles,
pues los oan hablar en lenguas y exaltar a Dios. Entonces Pedro dijo:
"Puede acaso alguien negar el agua para que sean bautizados stos que han recibido el Espritu Santo lo mismo que nosotros?"
Y mand que fueran bautizados en el nombre de Jesucristo. Entonces le pidieron que se quedara con ellos unos das.
Los apstoles y los hermanos que estaban por toda Judea oyeron que tambin los Gentiles haban recibido la palabra de Dios.
Cuando Pedro subi a Jerusaln, los que eran de la circuncisin (Judos Cristianos) le reprocharon:
"T entraste en casa de incircuncisos y comiste con ellos."
Entonces Pedro comenz a explicarles en orden lo sucedido :
"Estaba yo en la ciudad de Jope orando, y vi en xtasis una visin: un objeto semejante a un gran lienzo que descenda, bajado del cielo por las cuatro puntas, y vino hasta m.
"Cuando fij mis ojos en l y lo observaba, vi cuadrpedos terrestres, fieras, reptiles y aves del cielo.
"Tambin o una voz que me deca: 'Levntate Pedro, mata y come.'
"Pero yo dije: 'De ninguna manera, Seor, porque nada impuro o inmundo ha entrado jams en mi boca.'
"Pero una voz del cielo respondi por segunda vez: 'Lo que Dios ha limpiado, no lo llames t impuro.'
"Esto sucedi tres veces, y todo volvi a ser llevado arriba al cielo.
"En aquel momento se aparecieron tres hombres delante de la casa donde estbamos, los cuales haban sido enviados a m desde Cesarea.
"Y el Espritu Santo me dijo que fuera con ellos sin dudar (sin hacer ninguna distincin). Estos seis hermanos fueron tambin conmigo y entramos en la casa de aquel hombre.
"Y l nos cont cmo haba visto al ngel de pie en su casa, el cual le dijo: 'Enva unos hombres a Jope y haz traer a Simn, que tambin se llama Pedro,
quien te dir palabras por las cuales sers salvo, t y toda tu casa.'
"Cuando comenc a hablar, el Espritu Santo descendi sobre ellos, tal como lo hizo sobre nosotros al principio.
"Entonces me acord de las palabras del Seor, cuando dijo: 'Juan bautiz con agua, pero ustedes sern bautizados con el Espritu Santo.'
"Por tanto, si Dios les dio a ellos el mismo don que tambin nos dio a nosotros despus de creer en el Seor Jesucristo, quin era yo para poder impedrselo a Dios?"
Al or esto se calmaron, y glorificaron a Dios, diciendo: "As que tambin a los Gentiles ha concedido Dios el arrepentimiento que conduce a la vida."
Ahora bien, los que haban sido esparcidos a causa de la persecucin (tribulacin) que sobrevino despus de la muerte de Esteban, llegaron hasta Fenicia, Chipre y Antioqua, no hablando la palabra a nadie, sino slo a los Judos.
Pero haba algunos de ellos, hombres de Chipre y de Cirene, los cuales al llegar a Antioqua, hablaban tambin a los Griegos, predicando el evangelio (las buenas nuevas) del Seor Jess.
La mano del Seor estaba con ellos, y gran nmero que crey se convirti al Seor.
La noticia de esto lleg a odos de la iglesia de Jerusaln y enviaron a Bernab a Antioqua,
el cual, cuando vino y vio la gracia de Dios, se regocij y animaba a todos para que con corazn firme permanecieran fieles al Seor;
porque era un hombre bueno, y lleno del Espritu Santo y de fe. Y una gran multitud fue agregada al Seor.
Bernab sali rumbo a Tarso para buscar a Saulo;
y cuando lo encontr, lo trajo a Antioqua. Y se reunieron con la iglesia por todo un ao, y enseaban a las multitudes; y a los discpulos se les llam Cristianos por primera vez en Antioqua.
Por aquellos das unos profetas descendieron de Jerusaln a Antioqua.
Y levantndose uno de ellos, llamado Agabo, daba a entender por el Espritu Santo, que ciertamente habra una gran hambre en toda la tierra. Y esto ocurri durante el reinado del emperador Claudio.
Los discpulos, conforme a lo que cada uno tena, determinaron enviar una ayuda a los hermanos que habitaban en Judea.
Y as lo hicieron, mandndola a los ancianos por mano de Bernab y de Saulo.
Por aquel tiempo el rey Herodes (Agripa I) ech mano a algunos que pertenecan a la iglesia para maltratarlos.
Hizo matar a espada a Jacobo (Santiago), el hermano de Juan.
Y viendo que esto agradaba a los Judos, hizo arrestar tambin a Pedro. Esto sucedi durante los das (la fiesta) de los Panes sin Levadura.
Habindolo arrestado, lo puso en la crcel, entregndolo a cuatro grupos de soldados para que lo custodiaran, con la intencin de llevarlo ante el pueblo despus de la Pascua.
As pues, Pedro era custodiado en la crcel, pero la iglesia haca oracin ferviente a Dios por l.
Esa misma noche, cuando Herodes (Agripa I) estaba a punto de venir a buscarlo, Pedro estaba durmiendo entre dos soldados, sujeto con dos cadenas; y unos guardias delante de la puerta custodiaban la crcel.
De repente se le apareci un ngel del Seor, y una luz brill en la celda; y el ngel toc a Pedro en el costado, y lo despert dicindole: "Levntate pronto." Y las cadenas se cayeron de las manos de Pedro.
"Vstete y ponte las sandalias," le dijo el ngel. As lo hizo, y el ngel aadi: "Envulvete en tu manto y sgueme."
Y saliendo, Pedro lo segua, y no saba que lo que haca el ngel era de verdad, sino que crea ver una visin.
Cuando haban pasado la primera y la segunda guardia, llegaron a la puerta de hierro que conduce a la ciudad, la cual se les abri por s misma. Entonces salieron y siguieron por una calle, y de repente el ngel se apart de l.
Cuando Pedro volvi en s, dijo: "Ahora s en verdad que el Seor ha enviado a Su ngel, y me ha rescatado de la mano de Herodes (Agripa I) y de todo lo que esperaba el pueblo de los Judos."
Al darse cuenta de esto, fue a la casa de Mara, la madre de Juan, llamado tambin Marcos, donde muchos estaban reunidos y oraban.
Cuando llam a la puerta de la entrada, una sirvienta llamada Rode sali a ver quin era.
Al reconocer la voz de Pedro, de alegra no abri la puerta, sino que corri adentro y anunci que Pedro estaba a la puerta.
"Ests loca!" le dijeron ellos. Pero ella insista en que as era. Y ellos decan: "Es su ngel."
Pero Pedro continuaba llamando; y cuando ellos abrieron, lo vieron y se asombraron.
Y hacindoles seal con la mano para que guardaran silencio, les cont cmo el Seor lo haba sacado de la crcel. Y les dijo: "Informen de estas cosas a Jacobo (Santiago, hermano de Jess) y a los hermanos." Entonces sali, y se fue a otro lug
Cuando se hizo de da, hubo un alboroto no pequeo entre los soldados sobre qu habra sido de Pedro.
Herodes (Agripa I), despus de buscarlo y no encontrarlo, interrog a los guardias y orden que los llevaran para matarlos . Despus de esto Herodes (Agripa I) descendi de Judea a Cesarea, y se qued all por un tiempo.
Herodes (Agripa I) estaba muy enojado con los de Tiro y de Sidn. Pero ellos, de comn acuerdo se presentaron ante l, y habindose ganado a Blasto, camarero del rey, pedan paz, pues su regin era abastecida por el territorio del rey.
El da sealado, Herodes (Agripa I), vestido con ropa real, se sent en la tribuna y comenz a hablarles.
Y la gente gritaba: "Voz de un dios y no de un hombre es sta!"
Al instante un ngel del Seor lo hiri, por no haber dado la gloria a Dios; y Herodes (Agripa I) muri comido de gusanos.
Pero la palabra del Seor creca y se multiplicaba.
Bernab y Saulo regresaron de Jerusaln despus de haber cumplido su misin (ministerio), llevando consigo a Juan, llamado tambin Marcos.
En la iglesia que estaba en Antioqua haba profetas y maestros: Bernab, Simn llamado Niger, Lucio de Cirene, Manan, que se haba criado con Herodes (Antipas, hijo de Herodes el Grande) el tetrarca, y Saulo.
Mientras ministraban al Seor y ayunaban, el Espritu Santo dijo: "Aparten a Bernab y a Saulo para la obra a la que los he llamado."
Entonces, despus de ayunar, orar y haber impuesto las manos sobre ellos, los enviaron.
Ellos, pues, enviados por el Espritu Santo, descendieron a Seleucia y de all se embarcaron para Chipre.
Al llegar a Salamina, proclamaban la palabra de Dios en las sinagogas de los Judos; y tenan tambin a Juan de ayudante.
Despus de haber recorrido toda la isla hasta Pafos, encontraron a cierto mago, un falso profeta Judo llamado Barjess,
que estaba con el procnsul Sergio Paulo, hombre inteligente. Este hizo venir a Bernab y a Saulo, y deseaba or la palabra de Dios.
Pero Elimas, el mago, pues as se traduce su nombre, se les opona, tratando de desviar de la fe al procnsul.
Entonces Saulo, llamado tambin Pablo, lleno del Espritu Santo, fijando la mirada en l, dijo:
"T, hijo del diablo, que ests lleno de todo engao y fraude, enemigo de toda justicia, no cesars de torcer los caminos rectos del Seor?
"Ahora, la mano del Seor est sobre ti; te quedars ciego y no vers el sol por algn tiempo." Al instante niebla y oscuridad cayeron sobre l, e iba buscando quien lo guiara de la mano.
Entonces el procnsul, cuando vio lo que haba sucedido, crey, maravillado de la doctrina del Seor.
Pablo y sus compaeros navegaron desde Pafos y llegaron a Perge de Panfilia; pero Juan se apart de ellos y regres a Jerusaln;
ellos, saliendo de Perge, llegaron a Antioqua de Pisidia; y en el da de reposo entraron a la sinagoga y se sentaron.
Despus de la lectura de la Ley y los Profetas, los oficiales de la sinagoga les mandaron a decir: "Hermanos, si tienen alguna palabra de exhortacin para el pueblo, hablen."
Pablo se levant, y haciendo seal con la mano, dijo: "Hombres de Israel, y los que temen a Dios, escuchen:
"El Dios de este pueblo de Israel, escogi a nuestros padres (antepasados) y engrandeci al pueblo durante su estancia en la tierra de Egipto, y con brazo fuerte los sac de ella.
"Por un perodo como de cuarenta aos los soport en el desierto.
"Despus de destruir siete naciones en la tierra de Canan, reparti sus tierras en herencia; todo esto dur como 450 aos.
"Despus de esto, Dios les dio jueces hasta el profeta Samuel.
"Entonces ellos pidieron un rey, y Dios les dio a Sal, hijo de Cis, varn de la tribu de Benjamn, durante cuarenta aos.
"Cuando lo quit, les levant por rey a David, del cual Dios tambin testific y dijo: 'HE HALLADO A DAVID, hijo de Isa, UN HOMBRE CONFORME A MI CORAZON, que har toda Mi voluntad.'
"De la descendencia de ste, conforme a la promesa, Dios ha dado a Israel un Salvador, Jess,
despus de que Juan predic, antes de Su venida, un bautismo de arrepentimiento a todo el pueblo de Israel.
"Cuando Juan estaba a punto de terminar su carrera, deca: 'Quin piensan ustedes que soy yo? Yo no soy el Cristo; pero miren, viene tras m uno de quien yo no soy digno de desatar las sandalias de sus pies.'
"Hermanos, hijos del linaje de Abraham, y los que entre ustedes temen a Dios, a nosotros nos es enviada la palabra de esta salvacin.
"Pues los que habitan en Jerusaln y sus gobernantes, sin reconocer a Jess ni las palabras (las voces) de los profetas que se leen todos los das de reposo, cumplieron estas escrituras, cuando Lo condenaron.
"Aunque no hallaron causa para dar muerte a Jess, pidieron a Pilato que Lo mandara a matar.
"Cuando haban cumplido todo lo que estaba escrito acerca de El, Lo bajaron de la cruz y Lo pusieron en un sepulcro.
"Pero Dios Lo levant de entre los muertos;
y por muchos das se apareci a los que haban subido con El de Galilea a Jerusaln, los cuales ahora son Sus testigos ante el pueblo.
"Nosotros les anunciamos las buenas nuevas (el evangelio) de que la promesa hecha a los padres,
Dios la ha cumplido a nuestros hijos al resucitar a Jess, como tambin est escrito en el Salmo segundo: 'HIJO MIO ERES TU; YO TE HE ENGENDRADO HOY.'
"Y en cuanto a que Lo resucit de entre los muertos para nunca ms volver a corrupcin, Dios ha hablado de esta manera: 'LES DARE LAS misericordias SANTAS y FIELES prometidas A DAVID.'
"Por tanto dice tambin en otro salmo: 'NO PERMITIRAS QUE TU SANTO VEA CORRUPCION.'
"Porque David, despus de haber servido el propsito de Dios en su propia generacin, durmi (muri), y fue sepultado con sus padres, y vio corrupcin.
"Pero Aqul a quien Dios resucit no vio corrupcin.
"Por tanto, hermanos, sepan que por medio de El les es anunciado el perdn de los pecados;
y que de todas las cosas de que no pudieron ser justificados por la Ley de Moiss, por medio de El, todo aqul que cree es justificado.
"Tengan, pues, cuidado de que no venga sobre ustedes aquello de que se habla en los profetas:
'MIREN, BURLADORES, MARAVILLENSE Y PEREZCAN; PORQUE YO HAGO UNA OBRA EN SUS DIAS, UNA OBRA QUE USTEDES NUNCA CREERIAN AUNQUE ALGUIEN SE LA DESCRIBIERA.'"
Al salir Pablo y Bernab, la gente les rogaba que el siguiente da de reposo les hablaran de estas cosas (de estas palabras).
Terminada la reunin de la sinagoga, muchos de los Judos y de los proslitos (Gentiles convertidos al Judasmo) temerosos de Dios siguieron a Pablo y a Bernab, quienes, hablndoles, les instaban a perseverar en la gracia de Dios.
El siguiente da de reposo casi toda la ciudad se reuni para or la palabra del Seor.
Pero cuando los Judos vieron la muchedumbre, se llenaron de celo, y blasfemando, contradecan lo que Pablo deca.
Entonces Pablo y Bernab hablaron con valor y dijeron: "Era necesario que la palabra de Dios les fuera predicada primeramente a ustedes; pero ya que la rechazan y no se juzgan dignos de la vida eterna, as que ahora nos volvemos a los Gentiles.
"Porque as nos lo ha mandado el Seor: 'TE HE PUESTO COMO LUZ PARA LOS GENTILES (LAS NACIONES), A FIN DE QUE LLEVES LA SALVACION HASTA LOS CONFINES DE LA TIERRA.'"
Oyendo esto los Gentiles, se regocijaban y glorificaban la palabra del Seor; y creyeron cuantos estaban ordenados a vida eterna.
Y la palabra del Seor se difunda por toda la regin.
Pero los Judos instigaron a las mujeres piadosas (religiosas o devotas) y distinguidas, y a los hombres ms prominentes de la ciudad, y provocaron una persecucin contra Pablo y Bernab, y los expulsaron de su regin.
Entonces stos sacudieron el polvo de sus pies contra ellos y se fueron a Iconio.
Y los discpulos estaban continuamente llenos de gozo y del Espritu Santo.
Cuando Pablo y Bernab entraron juntos en la sinagoga de los Judos en Iconio, hablaron de tal manera que crey una gran multitud, tanto de Judos como de Griegos.
Pero los Judos que no creyeron, excitaron y llenaron de odio los nimos (las almas) de los Gentiles contra los hermanos.
Con todo, se detuvieron all mucho tiempo hablando valientemente, confiados en el Seor que confirmaba la palabra de Su gracia, concediendo que se hicieran seales (milagros) y prodigios por medio de sus manos.
Pero la gente de la ciudad estaba dividida, y unos estaban con los Judos y otros con los apstoles.
Cuando los Gentiles y los Judos, con sus gobernantes, prepararon un atentado para maltratarlos y apedrearlos,
los apstoles se dieron cuenta de ello y huyeron a las ciudades de Licaonia, Listra, Derbe, y sus alrededores;
y all continuaron anunciando el evangelio (las buenas nuevas).
Y haba en Listra un hombre que estaba sentado, imposibilitado de los pies, cojo desde el seno de su madre y que nunca haba andado.
Este escuchaba hablar a Pablo, el cual, fijando la mirada en l, y viendo que tena fe para ser sanado,
dijo con voz fuerte: "Levntate derecho sobre tus pies." Y l dio un salto y comenz a andar.
Cuando la multitud vio lo que Pablo haba hecho, alzaron la voz, diciendo en el idioma de Licaonia: "Los dioses se han hecho semejantes a hombres y han descendido a nosotros."
Y llamaban a Bernab, Jpiter, y a Pablo, Mercurio, porque ste era el que diriga la palabra.
El sacerdote de Jpiter, cuyo templo estaba en las afueras de la ciudad, trajo toros y guirnaldas a las puertas, y quera ofrecer sacrificios junto con la multitud.
Pero cuando lo oyeron los apstoles Bernab y Pablo, rasgaron sus ropas y se lanzaron en medio de la multitud, gritando:
"Seores, por qu hacen estas cosas? Nosotros tambin somos hombres de igual naturaleza que ustedes, y les anunciamos el evangelio para que se vuelvan de estas cosas vanas (de estos dolos) a un Dios vivo, QUE HIZO EL CIELO, LA TIERRA, EL MAR, Y TODO LO
"En las generaciones pasadas El permiti que todas las naciones (todos los Gentiles) siguieran sus propios caminos;
y sin embargo, no dej de dar testimonio de El mismo, haciendo bien y dndoles lluvias del cielo y estaciones fructferas, llenando sus corazones de sustento y de alegra."
Aun diciendo estas palabras, apenas pudieron impedir que las multitudes les ofrecieran sacrificio.
Pero vinieron algunos Judos de Antioqua y de Iconio, y habiendo persuadido a la multitud, apedrearon a Pablo y lo arrastraron fuera de la ciudad, pensando que estaba muerto.
Pero mientras los discpulos lo rodeaban, l se levant y entr en la ciudad. Al da siguiente Pablo parti con Bernab a Derbe.
Despus de anunciar el evangelio a aquella ciudad y de hacer muchos discpulos, volvieron a Listra, a Iconio y a Antioqua,
fortaleciendo los nimos (las almas) de los discpulos, exhortndolos a que perseveraran en la fe, y diciendo: "Es necesario que a travs de muchas tribulaciones entremos en el reino de Dios."
Despus que les designaron ancianos en cada iglesia, habiendo orado con ayunos, los encomendaron al Seor en quien haban credo.
Pasaron por Pisidia y llegaron a Panfilia.
Despus de predicar la palabra en Perge, descendieron a Atalia;
y de all se embarcaron para Antioqua, donde haban sido encomendados a la gracia de Dios para la obra que haban cumplido.
Cuando llegaron y reunieron a la iglesia, informaron de todas las cosas que Dios haba hecho con ellos, y cmo haba abierto a los Gentiles la puerta de la fe.
Y se quedaron mucho tiempo con los discpulos.
Algunos que llegaron de Judea enseaban a los hermanos: "Si no se circuncidan conforme al rito de Moiss, no pueden ser salvos."
Como Pablo y Bernab tuvieran gran disensin y debate con ellos, los hermanos determinaron que Pablo y Bernab, y algunos otros de ellos subieran a Jerusaln a los apstoles y a los ancianos para tratar esta cuestin.
As que, siendo enviados por la iglesia, pasaron por Fenicia y Samaria, relatando detalladamente la conversin de los Gentiles, y causaban gran gozo a todos los hermanos.
Cuando llegaron a Jerusaln, fueron recibidos por la iglesia, los apstoles y los ancianos, e informaron de todo lo que Dios haba hecho con ellos.
Pero algunos de la secta de los Fariseos que haban credo, se levantaron diciendo: "Es necesario circuncidarlos y mandarles que guarden la Ley de Moiss."
Entonces los apstoles y los ancianos se reunieron para considerar este asunto.
Despus de mucho debate, Pedro se levant y les dijo: "Hermanos, ustedes saben que en los primeros das Dios escogi de entre ustedes que por mi boca los Gentiles oyeran la palabra del evangelio y creyeran.
"Dios, que conoce el corazn, les dio testimonio dndoles el Espritu Santo, al igual que a nosotros;
y ninguna distincin hizo entre nosotros y ellos, purificando por la fe sus corazones.
"Ahora pues, por qu tientan a Dios poniendo sobre el cuello de los discpulos un yugo que ni nuestros padres (antepasados) ni nosotros hemos podido llevar?
"Creemos ms bien que somos salvos por la gracia del Seor Jess, de la misma manera que ellos tambin lo son."
Toda la multitud hizo silencio, y escuchaban a Bernab y a Pablo, que relataban las seales (los milagros) y prodigios que Dios haba hecho entre los Gentiles por medio de ellos.
Cuando terminaron de hablar, Jacobo (Santiago, hermano de Jess) tom la palabra y dijo: "Escchenme, hermanos.
"Simn ha relatado cmo Dios al principio tuvo a bien tomar de entre los Gentiles un pueblo para Su nombre.
"Y con esto concuerdan las palabras de los profetas, tal como est escrito:
'DESPUES DE ESTO VOLVERE, Y REEDIFICARE EL TABERNACULO DE DAVID QUE HA CAIDO. Y REEDIFICARE SUS RUINAS, Y LO LEVANTARE DE NUEVO,
PARA QUE EL RESTO DE LOS HOMBRES BUSQUE AL SEOR, Y TODOS LOS GENTILES (TODAS LAS NACIONES) QUE SON LLAMADOS POR MI NOMBRE,'
DICE EL SEOR, QUE HACE SABER TODO ESTO DESDE TIEMPOS ANTIGUOS.
"Por tanto, yo opino que no debemos molestar a los que de entre los Gentiles se convierten a Dios,
sino que les escribamos que se abstengan de cosas contaminadas por los dolos, de fornicacin, de lo estrangulado y de sangre.
"Porque Moiss desde generaciones antiguas tiene en cada ciudad quienes lo prediquen, pues todos los das de reposo es ledo en las sinagogas."
Entonces pareci bien a los apstoles y a los ancianos, con toda la iglesia, escoger de entre ellos algunos hombres para enviarlos a Antioqua con Pablo y Bernab: a Judas, llamado Barsabs, y a Silas, hombres prominentes entre los hermanos,
y enviaron esta carta con ellos: "Los apstoles, y los hermanos que son ancianos (presbteros), a los hermanos en Antioqua, Siria y Cilicia que son de los Gentiles, saludos.
Puesto que hemos odo que algunos de entre nosotros, a quienes no autorizamos, los han inquietado con sus palabras, perturbando sus almas,
nos pareci bien, habiendo llegado a un comn acuerdo, escoger algunos hombres para enviarlos a ustedes con nuestros amados Bernab y Pablo.
Estos hombres han arriesgado (entregado) su vida por el nombre de nuestro Seor Jesucristo.
Por tanto, hemos enviado a Judas y a Silas, quienes tambin les informarn las mismas cosas verbalmente.
Porque pareci bien al Espritu Santo y a nosotros no imponerles mayor carga que estas cosas esenciales:
que se abstengan de lo que ha sido sacrificado a los dolos, de sangre, de la carne de animales que han sido estrangulados y de fornicacin. Si se guardan de tales cosas, harn bien. Psenla bien."
As que ellos, despus de ser despedidos, descendieron a Antioqua; y reuniendo a la congregacin, entregaron la carta.
Cuando los hermanos la leyeron, se regocijaron por el consuelo que les imparta.
Siendo Judas y Silas tambin profetas, exhortaron y confortaron a los hermanos con un largo mensaje.
Despus de pasar all algn tiempo, fueron despedidos en paz por los hermanos para volver a aqullos que los haban enviado.
Pero a Silas le pareci bien quedarse all.
Tambin Pablo y Bernab se quedaron en Antioqua, enseando y proclamando con muchos otros, las buenas nuevas de la palabra del Seor.
Despus de algunos das Pablo dijo a Bernab: "Volvamos y visitemos a los hermanos en todas las ciudades donde hemos proclamado la palabra del Seor, para ver cmo estn."
Bernab quera llevar tambin con ellos a Juan, llamado Marcos,
pero Pablo consideraba que no deban llevar consigo a quien los haba desertado en Panfilia y no los haba acompaado en la obra.
Se produjo un desacuerdo tan grande que se separaron el uno del otro. Bernab tom consigo a Marcos y se embarc rumbo a Chipre,
pero Pablo escogi a Silas y parti, siendo encomendado por los hermanos a la gracia del Seor.
Y viajaba por Siria y Cilicia confirmando a las iglesias.
Pablo lleg tambin a Derbe y a Listra. Y estaba all cierto discpulo llamado Timoteo, hijo de una mujer Juda creyente, pero de padre Griego,
del cual hablaban elogiosamente los hermanos que estaban en Listra y en Iconio.
Pablo quiso que ste fuera con l, y lo tom y lo circuncid por causa de los Judos que haba en aquellas regiones, porque todos saban que su padre era Griego.
Segn pasaban por las ciudades, entregaban los acuerdos tomados por los apstoles y los ancianos que estaban en Jerusaln, para que los observaran.
As que las iglesias eran confirmadas en la fe, y diariamente crecan en nmero.
Pasaron por la regin de Frigia y Galacia, habiendo sido impedidos por el Espritu Santo de hablar la palabra en Asia (provincia occidental de Asia Menor).
Cuando llegaron a Misia, intentaron ir a Bitinia, pero el Espritu de Jess no se lo permiti.
Entonces pasando por Misia, descendieron a Troas.
Por la noche se le mostr a Pablo una visin: un hombre de Macedonia estaba de pie, suplicndole: "Pasa a Macedonia y aydanos."
Cuando tuvo la visin, enseguida procuramos ir a Macedonia, persuadidos de que Dios nos haba llamado para anunciarles el evangelio.
As que, saliendo de Troas, navegamos con rumbo directo a Samotracia, y al da siguiente a Nepolis.
De all fuimos a Filipos, que es una ciudad principal de la provincia de Macedonia, una colonia Romana ; en esta ciudad nos quedamos por varios das.
El da de reposo salimos fuera de la puerta (de la ciudad), a la orilla de un ro, donde pensbamos que habra un lugar de oracin. Nos sentamos y comenzamos a hablar a las mujeres que se haban reunido.
Y estaba escuchando cierta mujer llamada Lidia, de la ciudad de Tiatira, vendedora de telas de prpura, que adoraba a Dios; y el Seor abri su corazn para que recibiera lo que Pablo deca.
Cuando ella y su familia se bautizaron, nos rog: "Si juzgan que soy fiel al Seor, vengan a mi casa y qudense en ella." Y nos persuadi a ir.
Mientras bamos al lugar de oracin, nos sali al encuentro una muchacha esclava que tena espritu de adivinacin, la cual daba grandes ganancias a sus amos, adivinando.
Esta, siguiendo a Pablo y a nosotros, gritaba: "Estos hombres son siervos del Dios Altsimo, quienes les proclaman el camino de salvacin."
Esto lo haca por muchos das; pero desagradando esto a Pablo, se volvi y dijo al espritu: "Te ordeno, en el nombre de Jesucristo, que salgas de ella!" Y el espritu sali en aquel mismo momento.
Pero cuando sus amos vieron que se les haba ido la esperanza de ganancia para ellos, prendieron a Pablo y a Silas, y los arrastraron hasta la plaza, ante las autoridades.
Despus de haberlos presentado a los magistrados superiores, dijeron: "Estos hombres, siendo Judos, alborotan nuestra ciudad,
y proclaman costumbres que no nos es lcito aceptar ni observar, puesto que somos Romanos."
La multitud se levant a una contra ellos, y los magistrados superiores, rasgndoles sus ropas, ordenaron que los azotaran con varas.
Despus de darles muchos azotes, los echaron en la crcel, ordenando al carcelero que los guardara con seguridad;
el cual, habiendo recibido esa orden, los ech en el calabozo interior y les asegur los pies en el cepo.
Como a medianoche, Pablo y Silas oraban y cantaban himnos a Dios, y los presos los escuchaban.
De repente se produjo un gran terremoto, de tal manera que los cimientos de la crcel fueron sacudidos. Al instante se abrieron todas las puertas y las cadenas de todos se soltaron.
Al despertar el carcelero y ver abiertas todas las puertas de la crcel, sac su espada y se iba a matar, creyendo que los prisioneros se haban escapado.
Pero Pablo clam a gran voz, diciendo: "No te hagas ningn mal, pues todos estamos aqu."
Entonces l pidi luz y se precipit adentro, y temblando, se postr ante Pablo y Silas,
y despus de sacarlos, dijo: "Seores, qu debo hacer para ser salvo?"
Ellos respondieron: "Cree en el Seor Jess, y sers salvo, t y toda tu casa."
Y le hablaron la palabra del Seor a l y a todos los que estaban en su casa.
El carcelero los tom en aquella misma hora de la noche y les lav las heridas, y enseguida fue bautizado con todos los suyos.
Llevndolos a su hogar, les dio de comer, y se regocij grandemente por haber credo en Dios con todos los suyos.
Cuando se hizo de da, los magistrados superiores enviaron a sus oficiales, diciendo: "Suelta a esos hombres."
El carcelero comunic a Pablo estas palabras, diciendo: " Los magistrados superiores han dado orden de que les suelte. As que, salgan ahora y vayan en paz."
Pero Pablo les dijo: "Aunque somos ciudadanos Romanos, nos han azotado pblicamente sin hacernos juicio y nos han echado a la crcel; y ahora nos sueltan en secreto? De ninguna manera! Que ellos mismos vengan a sacarnos."
Los oficiales informaron esto a los magistrados superiores, y al saber que eran ciudadanos Romanos, tuvieron temor.
Entonces vinieron y les suplicaron, y despus de sacarlos, les rogaban que salieran de la ciudad.
Cuando salieron de la crcel, fueron a casa de Lidia, y al ver a los hermanos, los consolaron (los exhortaron) y se fueron.
Despus de pasar por Anfpolis y Apolonia, Pablo y Silas llegaron a Tesalnica, donde haba una sinagoga de los Judos.
Y Pablo, entr segn su costumbre, y por tres das de reposo discuti con ellos basndose en las Escrituras,
explicando y presentando evidencia de que era necesario que el Cristo (el Mesas) padeciera y resucitara de entre los muertos, y diciendo: "Este Jess, a quien yo les anuncio, es el Cristo."
Algunos de ellos creyeron, y se unieron a Pablo y a Silas, junto con una gran multitud de Griegos temerosos de Dios y muchas de las mujeres principales.
Pero los Judos, llenos de envidia, llevaron algunos hombres malvados de la plaza pblica, organizaron una turba y alborotaron la ciudad. Asaltando la casa de Jasn, procuraban sacarlos al pueblo.
Al no encontrarlos, arrastraron a Jasn y a algunos de los hermanos ante las autoridades de la ciudad, gritando: "Esos que han trastornado al mundo han venido ac tambin;
y Jasn los ha recibido. Todos ellos actan contra los decretos del Csar, diciendo que hay otro rey, Jess."
Y alborotaron a la multitud y a las autoridades de la ciudad que oan esto.
Pero despus de recibir una fianza de Jasn y de los otros, los soltaron.
Enseguida los hermanos enviaron de noche a Pablo y a Silas a Berea, los cuales, al llegar, fueron a la sinagoga de los Judos.
Estos eran ms nobles que los de Tesalnica, pues recibieron la palabra con toda solicitud, escudriando diariamente las Escrituras, para ver si estas cosas eran as.
Por eso muchos de ellos creyeron, as como tambin un buen nmero de Griegos, hombres y mujeres de distincin.
Pero cuando los Judos de Tesalnica supieron que la palabra de Dios haba sido proclamada por Pablo tambin en Berea, fueron tambin all para agitar y alborotar a las multitudes.
Entonces los hermanos inmediatamente enviaron a Pablo para que fuera hasta el mar; pero Silas y Timoteo se quedaron all.
Los que conducan a Pablo lo llevaron hasta Atenas; y despus de recibir rdenes de que Silas y Timoteo se unieran a l lo ms pronto posible, se fueron.
Mientras Pablo los esperaba en Atenas, su espritu se enardeca (se indignaba) dentro de l al contemplar la ciudad llena de dolos.
As que discuta en la sinagoga con los Judos y con los Gentiles temerosos de Dios, y diariamente en la plaza con los que estuvieran presentes.
Tambin discutan con l algunos de los filsofos Epicreos y Estoicos. Y algunos decan: "Qu quiere decir este palabrero?" "Parece ser un predicador de divinidades extraas," decan otros; porque les predicaba a (anunciaba el evangelio de) J
Entonces tomaron a Pablo y lo llevaron al Arepago, diciendo: "Podemos saber qu es esta nueva enseanza que usted proclama?
"Porque le omos decir cosas extraas; por tanto, queremos saber qu significan."
Pues todos los Atenienses y los extranjeros de visita all, no pasaban el tiempo en otra cosa sino en decir o en or algo nuevo.
Entonces Pablo ponindose en pie en medio del Arepago, dijo: "Varones Atenienses, percibo que ustedes son muy religiosos en todo sentido.
"Porque mientras pasaba y observaba los objetos de su adoracin, hall tambin un altar con esta inscripcin: 'AL DIOS DESCONOCIDO.' Pues lo que ustedes adoran sin conocer, eso les anuncio yo.
"El Dios que hizo el mundo y todo lo que en l hay , puesto que es Seor del cielo y de la tierra, no mora en templos hechos por manos de hombres ,
ni es servido por manos humanas, como si necesitara de algo, puesto que El da a todos vida y aliento y todas las cosas.
"De uno solo, Dios hizo todas las naciones del mundo para que habitaran sobre toda la superficie de la tierra, habiendo determinado sus tiempos y las fronteras de los lugares donde viven,
para que buscaran a Dios, y de alguna manera, palpando, Lo hallen, aunque El no est lejos de ninguno de nosotros.
"Porque en El vivimos, nos movemos y existimos, as como algunos de los poetas de ustedes han dicho: 'Porque tambin nosotros somos linaje Suyo.'
"Siendo, pues, linaje de Dios, no debemos pensar que la Naturaleza Divina sea semejante a oro, plata o piedra, esculpidos por el arte y el pensamiento humano.
"Por tanto, habiendo pasado por alto los tiempos de ignorancia, Dios declara ahora a todos los hombres, en todas partes, que se arrepientan.
"Porque El ha establecido un da en el cual juzgar al mundo en justicia, por medio de un Hombre a quien El ha designado, habiendo presentado pruebas a todos los hombres cuando Lo resucit de entre los muertos."
Cuando oyeron de la resurreccin de los muertos, algunos se burlaban, pero otros dijeron: "Le escucharemos otra vez acerca de esto."
Entonces Pablo sali de entre ellos.
Pero algunos se unieron a l y creyeron, entre los cuales estaban Dionisio el Areopagita, una mujer llamada Dmaris y otros con ellos.
Despus de esto Pablo sali de Atenas y fue a Corinto.
All se encontr con un Judo que se llamaba Aquila, natural del Ponto, quien acababa de llegar de Italia con Priscila su mujer, pues el emperador Claudio haba ordenado a todos los Judos que salieran de Roma. Pablo fue a verlos,
y como l era del mismo oficio, se qued con ellos y trabajaban juntos, pues el oficio de ellos era hacer tiendas de campaa.
Y discuta en la sinagoga todos los das de reposo, tratando de persuadir a Judos y a Griegos.
Cuando Silas y Timoteo llegaron de Macedonia, Pablo comenz a dedicarse por completo a la predicacin de la palabra, testificando solemnemente a los Judos que Jess era el Cristo (el Mesas).
Pero cuando los Judos se le opusieron y blasfemaron, l sacudi sus ropas y les dijo: "Su sangre sea sobre sus cabezas; yo soy limpio; desde ahora me ir a los Gentiles."
Partiendo de all, se fue a la casa de un hombre llamado Ticio Justo, que adoraba a Dios, cuya casa estaba junto a la sinagoga.
Crispo, el oficial (principal) de la sinagoga, crey en el Seor con toda su casa. Tambin muchos de los Corintios, al or, crean y eran bautizados.
Por medio de una visin durante la noche, el Seor dijo a Pablo: "No temas, sigue hablando y no calles;
porque Yo estoy contigo, y nadie te atacar para hacerte dao, porque Yo tengo mucha gente en esta ciudad."
Entonces Pablo se qued all un ao y seis meses, enseando la palabra de Dios entre ellos.
Pero siendo Galin procnsul de Acaya, los Judos se levantaron a una contra Pablo y lo trajeron ante el tribunal.
"Este persuade a los hombres a que adoren a Dios en forma contraria a la ley," dijeron ellos.
Cuando Pablo iba a hablar, Galin dijo a los Judos: "Si fuera cuestin de una injusticia o de un crimen depravado, oh Judos, yo les tolerara, como sera razonable.
"Pero si son cuestiones de palabras y nombres, y de su propia ley, all ustedes; yo no estoy dispuesto a ser juez de estas cosas."
Y los ech del tribunal.
Entonces todos ellos agarraron a Sstenes, el oficial (principal) de la sinagoga, y lo golpeaban frente al tribunal, pero Galin no haca caso de nada de esto.
Pablo, despus de quedarse muchos das ms, se despidi de los hermanos y se embarc hacia Siria, y con l iban Priscila y Aquila. Y en Cencrea se hizo cortar el cabello, porque tena hecho un voto.
Llegaron a Efeso y dej all a Priscila y Aquila. Y entrando Pablo a la sinagoga, discuta con los Judos.
Cuando le rogaron que se quedara ms tiempo, no consinti,
sino que se despidi de ellos, diciendo: "Volver a ustedes otra vez, si Dios quiere." Y embarcndose, se fue de Efeso.
Al llegar a Cesarea, subi a Jerusaln para saludar a la iglesia, y luego descendi a Antioqua.
Despus de pasar all algn tiempo, Pablo fue recorriendo por orden la regin de Galacia y de Frigia, fortaleciendo a todos los discpulos.
Lleg entonces a Efeso un Judo que se llamaba Apolos, natural de Alejandra, hombre elocuente, y que era poderoso en las Escrituras.
Este haba sido instruido en el camino del Seor, y siendo ferviente de espritu, hablaba y enseaba con exactitud las cosas referentes a Jess, aunque slo conoca el bautismo de Juan.
Y comenz a hablar abiertamente en la sinagoga. Pero cuando Priscila y Aquila lo oyeron, lo llevaron aparte y le explicaron con mayor exactitud el camino de Dios.
Cuando Apolos quiso pasar a Acaya, los hermanos lo animaron, y escribieron a los discpulos que lo recibieran. Cuando lleg, ayud mucho a los que por la gracia haban credo,
porque refutaba vigorosamente en pblico a los Judos, demostrando por las Escrituras que Jess era el Cristo (el Mesas).
Mientras Apolos estaba en Corinto, Pablo, despus de haber recorrido las regiones superiores, lleg a Efeso y encontr a algunos discpulos,
y les pregunt: "Recibieron el Espritu Santo cuando creyeron?" Ellos le respondieron: "No, ni siquiera hemos odo si hay un Espritu Santo."
Entonces Pablo les pregunt: "En qu bautismo, pues, fueron bautizados?" "En el bautismo de Juan," contestaron ellos.
Y Pablo les dijo: "Juan bautiz con el bautismo de arrepentimiento, diciendo al pueblo que creyeran en Aqul que vendra despus de l, es decir, en Jess."
Al or esto, fueron bautizados en el nombre del Seor Jess.
Cuando Pablo les impuso las manos, vino sobre ellos el Espritu Santo, y hablaban en lenguas y profetizaban.
Eran en total unos doce hombres.
Pablo entr en la sinagoga, y por tres meses continu hablando abiertamente, discutiendo y persuadindoles acerca del reino de Dios.
Pero cuando algunos se endurecieron y se volvieron desobedientes, hablando mal del Camino ante la multitud, Pablo se apart de ellos llevndose a los discpulos, y discuta diariamente en la escuela de Tirano.
Esto continu por dos aos, de manera que todos los que vivan en Asia (provincia occidental de Asia Menor) oyeron la palabra del Seor, tanto Judos como Griegos.
Dios haca milagros extraordinarios por mano de Pablo,
de tal manera que incluso llevaban pauelos o delantales de su cuerpo a los enfermos, y las enfermedades los dejaban y los malos espritus se iban de ellos.
Pero tambin algunos de los Judos, exorcistas ambulantes, trataron de invocar el nombre del Seor Jess sobre los que tenan espritus malos, diciendo: "Les ordeno que salgan, en el Nombre de Jess a quien Pablo predica."
Siete hijos de un tal Esceva, uno de los principales sacerdotes Judos, eran los que hacan esto.
Pero el espritu malo les respondi: "A Jess conozco, y s quin es Pablo, pero ustedes, quines son?"
Y el hombre en quien estaba el espritu malo se lanz sobre ellos, y los domin y pudo ms que ellos, de manera que huyeron de aquella casa desnudos y heridos.
Supieron esto todos los habitantes de Efeso, tanto Judos como Griegos. El temor se apoder de todos ellos, y el nombre del Seor Jess era exaltado.
Tambin muchos de los que haban credo continuaban viniendo, confesando y declarando las cosas que practicaban.
Muchos de los que practicaban la magia, juntando sus libros, los quemaban a la vista de todos. Calcularon su precio y hallaron que llegaba a 50,000 monedas de plata (180 kg).
As creca poderosamente y prevaleca la palabra del Seor.
Pasadas estas cosas, Pablo decidi en el espritu ir a Jerusaln despus de recorrer Macedonia y Acaya, diciendo: "Despus que haya estado all, debo visitar tambin Roma."
Y habiendo enviado a Macedonia a dos de sus ayudantes, Timoteo y Erasto, l se qued en Asia por algn tiempo.
Por aquel tiempo se produjo un alboroto no pequeo por motivo del Camino.
Porque cierto platero que se llamaba Demetrio, que labraba templecillos de plata de Diana (Artemisa) y produca no pocas ganancias a los artfices,
reuni a stos junto con los obreros de oficios semejantes, y dijo: "Compaeros, ustedes saben que nuestra prosperidad depende de este comercio.
"Pueden ver y or que no slo en Efeso, sino en casi toda Asia, este Pablo ha persuadido a una gran cantidad de gente, y la ha apartado, diciendo que los dioses hechos con las manos no son dioses verdaderos .
"Y no slo corremos el peligro de que nuestro oficio caiga en descrdito, sino tambin de que el templo de la gran diosa Diana se considere sin valor, y que ella, a quien adora toda Asia y el mundo entero, sea despojada de su grandeza."
Cuando oyeron esto, se llenaron de ira, y comenzaron a gritar: "Grande es Diana de los Efesios!"
La ciudad se llen de confusin y a una se precipitaron en el teatro, arrastrando consigo a Gayo y a Aristarco, los compaeros de viaje de Pablo, que eran de Macedonia.
Cuando Pablo quiso ir a la multitud, los discpulos no se lo permitieron.
Tambin algunas de las autoridades de la provincia de Asia, que eran amigos de Pablo, le enviaron mensaje y repetidamente le rogaron que no se aventurara a presentarse en el teatro.
As que unos gritaban una cosa y otros otra, porque haba confusin en la asamblea, y la mayora no saba por qu razn se haban reunido.
Algunos de la multitud pensaron que se trataba de Alejandro, puesto que los Judos lo haban empujado hacia adelante. Entonces Alejandro, haciendo seal de silencio con la mano, quera hacer su defensa ante la asamblea.
Pero cuando se dieron cuenta de que era Judo, un clamor se levant de todos ellos, gritando como por dos horas: "Grande es Diana de los Efesios!"
Entonces el secretario (que presida las asambleas populares), despus de calmar a la multitud, dijo: "Ciudadanos de Efeso, hay acaso algn hombre que no sepa que la ciudad de los Efesios es guardiana del templo de la gran Diana y de la imagen
"Puesto que estos hechos son innegables, deben guardar calma y no hacer nada precipitadamente.
"Porque han trado a estos hombres que ni roban templos, ni blasfeman a nuestra diosa.
"As pues, si Demetrio y los artfices que estn con l tienen queja contra alguien, los tribunales estn abiertos y los procnsules (gobernadores provinciales) dispuestos; presenten sus acusaciones unos contra otros.
"Pero si demandan algo ms que esto, se decidir en asamblea legtima.
"Porque ciertamente corremos peligro de ser acusados de crear problemas en relacin con lo acontecido hoy, ya que no existe causa justificada para esto, y por ello no podremos explicar este alboroto."
Y habiendo dicho esto, despidi la asamblea.
Despus que ces el alboroto, Pablo mand llamar a los discpulos, y habindolos exhortado, despidindose, parti para ir a Macedonia.
Y despus de recorrer aquellas regiones y de haberlos exhortado mucho, lleg a Grecia.
Pas all tres meses, y habindose tramado un plan en su contra de parte de los Judos cuando estaba por embarcarse para Siria, tom la decisin de regresar por Macedonia.
Lo acompaaban Spater de Berea, hijo de Pirro; Aristarco y Segundo de los Tesalonicenses; Gayo de Derbe, y Timoteo; Tquico y Trfimo de Asia (provincia occidental de Asia Menor).
Pero stos se haban adelantado y nos esperaban en Troas.
Nos embarcamos en Filipos despus de los das de la Fiesta de los Panes sin Levadura, y en cinco das llegamos adonde ellos estaban en Troas; y all nos quedamos siete das.
El primer da de la semana, cuando estbamos reunidos para partir el pan, Pablo les hablaba, pensando salir al da siguiente, y prolong su discurso hasta la medianoche.
Haba muchas lmparas en el aposento alto donde estbamos reunidos.
Y estaba sentado en la ventana un joven llamado Eutico. Como Pablo continuaba hablando, Eutico fue cayendo en un profundo sueo hasta que, vencido por el sueo, se cay desde el tercer piso y lo levantaron muerto.
Pero Pablo baj y se tendi sobre l, y despus de abrazarlo, dijo: "No se alarmen, porque est vivo."
Volviendo arriba, despus de partir el pan y de comer, convers largamente con ellos hasta el amanecer, y entonces se march.
Al muchacho se lo llevaron vivo, y quedaron grandemente consolados.
Entonces nosotros, adelantndonos a tomar la nave, salimos para Asn, con el propsito de recoger all a Pablo, pues as lo haba decidido, deseando l ir por tierra hasta Asn.
Cuando nos encontr en Asn, lo recibimos a bordo y nos dirigimos a Mitilene.
Saliendo de all, al da siguiente llegamos frente a Quo; y al otro da atracamos en Samos. Habiendo hecho escala en Trogilio, al da siguiente llegamos a Mileto.
Porque Pablo haba decidido dejar a un lado a Efeso para no detenerse en Asia, pues se apresuraba para estar, en Jerusaln el da de Pentecosts si le era posible.
Desde Mileto mand mensaje a Efeso y llam a los ancianos de la iglesia.
Cuando vinieron a l, les dijo: "Ustedes bien saben cmo he sido con ustedes todo el tiempo, desde el primer da que estuve en Asia.
"He servido al Seor con toda humildad, con lgrimas y con pruebas que vinieron sobre m por causa de las intrigas de los Judos.
"Bien saben cmo no rehu declararles a ustedes nada que fuera til, y de ensearles pblicamente y de casa en casa,
testificando solemnemente, tanto a Judos como a Griegos, del arrepentimiento para con Dios y de la fe en nuestro Seor Jesucristo.
"Ahora yo, atado en espritu, voy a Jerusaln sin saber lo que all me suceder,
salvo que el Espritu Santo solemnemente me da testimonio en cada ciudad, diciendo que me esperan cadenas y aflicciones.
"Pero en ninguna manera estimo mi vida como valiosa para m mismo, a fin de poder terminar mi carrera y el ministerio que recib del Seor Jess, para dar testimonio solemnemente del evangelio de la gracia de Dios.
"Y ahora, yo s que ninguno de ustedes, entre quienes anduve predicando el reino, volver a ver mi rostro.
"Por tanto, les doy testimonio en este da de que soy inocente de la sangre de todos,
pues no rehu declararles todo el propsito de Dios.
"Tengan cuidado de s mismos y de toda la congregacin, en medio de la cual el Espritu Santo les ha hecho obispos (supervisores) para pastorear la iglesia de Dios, la cual El compr con Su propia sangre.
"S que despus de mi partida, vendrn lobos feroces entre ustedes que no perdonarn el rebao.
"Tambin de entre ustedes mismos se levantarn algunos hablando cosas perversas para arrastrar a los discpulos tras ellos.
"Por tanto, estn alerta, recordando que por tres aos, de noche y de da, no ces de amonestar a cada uno con lgrimas.
"Ahora los encomiendo a Dios y a la palabra de Su gracia, que es poderosa para edificarlos y darles la herencia entre todos los santificados.
"Ni la plata, ni el oro, ni la ropa de nadie he codiciado.
"Ustedes saben que estas manos me sirvieron para mis propias necesidades y las de los que estaban conmigo.
"En todo les mostr que as, trabajando, deben ayudar a los dbiles, y recordar las palabras del Seor Jess, que dijo: 'Ms bienaventurado es dar que recibir.'"
Cuando Pablo termin de hablar, se arrodill y or con todos ellos.
Comenzaron todos a llorar desconsoladamente, y abrazando a Pablo, lo besaban.
Estaban afligidos especialmente por la palabra que haba dicho de que ya no volveran a ver su rostro. Y lo acompaaron hasta el barco.
Despus de separarnos de ellos, salimos y navegamos con rumbo directo a Cos, al da siguiente a Rodas, y de all a Ptara.
Al encontrar un barco que iba para Fenicia, subimos a bordo y nos hicimos a la vela.
Cuando vimos la isla de Chipre, dejndola a la izquierda, navegamos hacia Siria, y desembarcamos en Tiro porque la nave deba dejar all su cargamento.
Despus de hallar a los discpulos, nos quedamos all siete das, y ellos le decan a Pablo, por el Espritu, que no fuera a Jerusaln.
Pasados aquellos das partimos y emprendimos nuestro viaje mientras que todos ellos, con sus mujeres e hijos, nos acompaaron hasta las afueras de la ciudad. Despus de arrodillarnos y orar en la playa, nos despedimos unos de otros.
Entonces subimos al barco y ellos regresaron a sus hogares.
Terminado el viaje desde Tiro, llegamos a Tolemaida, y despus de saludar a los hermanos, nos quedamos con ellos un da.
Al da siguiente partimos y llegamos a Cesarea, y entrando en la casa de Felipe, el evangelista, que era uno de los siete (diconos), nos quedamos con l.
Este tena cuatro hijas vrgenes que profetizaban.
Y detenindonos all varios das, descendi de Judea cierto profeta llamado Agabo,
quien vino a ver nos, y tomando el cinto de Pablo, se at las manos y los pies, y dijo: "As dice el Espritu Santo: 'As atarn los Judos en Jerusaln al dueo de este cinto, y lo entregarn en manos de los Gentiles.'"
Al escuchar esto, tanto nosotros como los que vivan all le rogbamos que no subiera a Jerusaln.
Entonces Pablo respondi: "Qu hacen, llorando y quebrantndome el corazn? Porque listo estoy no slo a ser atado, sino tambin a morir en Jerusaln por el nombre del Seor Jess."
Como no se dejaba persuadir, dejamos de insistir, dicindonos: " Que se haga la voluntad del Seor."
Despus de estos das nos preparamos y comenzamos a subir hacia Jerusaln.
Nos acompaaron tambin algunos de los discpulos de Cesarea, quienes nos condujeron a Mnasn, de Chipre, un antiguo discpulo con quien deberamos hospedarnos.
Cuando llegamos a Jerusaln, los hermanos nos recibieron con regocijo.
Al da siguiente Pablo fue con nosotros a ver a Jacobo (Santiago, hermano de Jess), y todos los ancianos estaban presentes.
Despus de saludarlos, comenz a referirles una por una las cosas que Dios haba hecho entre los Gentiles mediante su ministerio.
Ellos, cuando lo oyeron, glorificaban a Dios y le dijeron: "Hermano, ya ves cuntos miles hay entre los Judos que han credo, y todos son celosos de la Ley (Mosaica).
"Se les ha contado acerca de ti, que enseas a todos los Judos entre los Gentiles que se aparten de Moiss, dicindoles que no circunciden a sus hijos ni observen las tradiciones.
"Entonces, qu es lo que se debe hacer? Porque sin duda la multitud se reunir pues oirn que has venido.
"Por tanto, haz esto que te decimos. Tenemos cuatro hombres que han hecho un voto;
tmalos y purifcate junto con ellos, y paga sus gastos para que se rasuren la cabeza. As todos sabrn que no hay nada cierto en lo que se les ha dicho acerca de ti, sino que t tambin vives (andas) ordenadamente, guardando la Ley.
"Pero en cuanto a los Gentiles que han credo, nosotros les hemos escrito, habiendo decidido que deben abstenerse de todo lo que ha sido sacrificado a los dolos, de sangre y de comer carne de animales estrangulados y de fornicacin."
Entonces Pablo tom consigo a los hombres, y al da siguiente, purificndose junto con ellos, fue al templo, notificando de la terminacin de los das de purificacin, hasta que el sacrificio se ofreciera por cada uno de ellos.
Cuando estaban para cumplirse los siete das, los Judos de Asia (provincia occidental de Asia Menor), al verlo en el templo alborotaron a todo el pueblo y le echaron mano,
gritando: "Hombres de Israel, aydennos! Este es el hombre que ensea a todos, por todas partes, contra nuestro pueblo, la Ley y este lugar. Adems, incluso ha trado Griegos al templo, y ha profanado este lugar santo."
Pues anteriormente haban visto a Trfimo el Efesio con l en la ciudad, y pensaban que Pablo lo haba trado al templo.
Se alborot toda la ciudad, y lleg el pueblo corriendo de todas partes. Apoderndose de Pablo lo arrastraron fuera del templo, y al instante cerraron las puertas.
Mientras procuraban matarlo, lleg aviso al comandante de la compaa (tropa) Romana que toda Jerusaln estaba en confusin.
Inmediatamente tom consigo algunos soldados y centuriones, y corri hacia ellos; cuando el pueblo vio al comandante y a los soldados, dejaron de golpear a Pablo.
Entonces el comandante lleg y lo arrest, y orden que lo ataran con dos cadenas, y preguntaba quin era y qu haba hecho.
Pero entre la muchedumbre unos gritaban una cosa y otros otra, y como l no pudo averiguar con certeza los hechos, debido al tumulto, orden que llevaran a Pablo al cuartel.
Cuando Pablo lleg a las gradas, los soldados tuvieron que cargarlo por causa de la violencia de la turba;
porque la multitud del pueblo lo segua, gritando: "Muera!"
Cuando estaban para meterlo en el cuartel, Pablo dijo al comandante: "Puedo decirte algo?" Y l dijo: "Sabes Griego?
"Entonces t no eres el Egipcio que hace tiempo levant una revuelta y sac los 4,000 hombres de los asesinos al desierto?"
Pablo respondi: "Yo soy Judo de Tarso de Cilicia, ciudadano de una ciudad no sin importancia. Te suplico que me permitas hablar al pueblo."
Cuando el comandante le concedi el permiso, Pablo, de pie sobre las gradas, hizo seal al pueblo con su mano, y cuando hubo gran silencio, les habl en el idioma Hebreo:
"Hermanos y padres, escuchen mi defensa que ahora presento ante ustedes," deca Pablo.
Cuando oyeron que se diriga a ellos en el idioma Hebreo, observaron an ms silencio. El continu:
"Yo soy Judo, nacido en Tarso de Cilicia, pero criado en esta ciudad, educado bajo Gamaliel en estricta conformidad a la ley de nuestros padres, siendo tan celoso de Dios como todos ustedes lo son hoy.
"Persegu este Camino hasta la muerte, encadenando y echando en crceles tanto a hombres como a mujeres,
de lo cual pueden testificar el sumo sacerdote y todo el Concilio (Sanedrn) de los ancianos. De ellos recib cartas para los hermanos (Judos), y me puse en marcha para Damasco con el fin de traer presos a Jerusaln tambin a los (creyentes) que estaban
"Y aconteci que cuando iba de camino, estando ya cerca de Damasco, como al medioda, de repente una luz muy brillante fulgur desde el cielo a mi alrededor.
"Ca al suelo y o una voz que me deca: 'Saulo, Saulo, por qu Me persigues?'
"Y respond: 'Quin eres, Seor?' Y El me dijo: 'Yo soy Jess el Nazareno, a quien t persigues.'
"Los que estaban conmigo vieron la luz, ciertamente, pero no comprendieron la voz de Aqul que me hablaba.
"Y yo dije: 'Qu debo hacer, Seor?' Y el Seor me dijo: 'Levntate y entra a Damasco; y all se te dir todo lo que se ha ordenado que hagas.'
"Pero como yo no vea por causa del resplandor (de la gloria) de aquella luz, los que estaban conmigo me llevaron de la mano y entr a Damasco.
"Y uno llamado Ananas, hombre piadoso segn las normas de la Ley, y de quien daban buen testimonio todos los Judos que vivan all,
vino a m, y ponindose a mi lado, me dijo: 'Hermano Saulo, recibe la vista.' En ese mismo instante alc los ojos y lo mir.
"Y l dijo: 'El Dios de nuestros padres (antepasados) te ha designado para que conozcas Su voluntad, y para que veas al Justo y oigas palabra de Su boca.
'Porque t sers testigo Suyo a todos los hombres de lo que has visto y odo.
'Y ahora, por qu te detienes? Levntate y bautzate, y lava tus pecados invocando Su nombre.'
"Cuando regres a Jerusaln y me hallaba orando en el templo, ca en un xtasis,
y vi al Seor que me deca: 'Apresrate y sal pronto de Jerusaln porque no aceptarn tu testimonio acerca de M.'
"Entonces yo dije: 'Seor, ellos saben bien que en las sinagogas, una tras otra, yo encarcelaba y azotaba a los que crean en Ti.
'Cuando se derramaba la sangre de Tu testigo Esteban (mrtir), all estaba tambin yo dando mi aprobacin, y cuidando los mantos de los que lo estaban matando.'
"Pero El me dijo: 'Ve, porque te voy a enviar lejos, a los Gentiles.'"
La multitud lo oy hasta que dijo esto, entonces alzaron sus voces y dijeron: "Quita de la tierra a ese hombre! No se le debe permitir que viva."
Como ellos vociferaban, y arrojaban sus mantos, y echaban polvo al aire,
el comandante orden que llevaran a Pablo al cuartel, diciendo que deba ser sometido a azotes para saber la razn por qu la gente gritaban contra l de aquella manera.
Cuando lo estiraron con correas, Pablo dijo al centurin que estaba all: "Les es lcito azotar a un ciudadano Romano sin haberle hecho juicio?"
Al or esto el centurin, fue al comandante y le avis: "Qu vas a hacer? Porque este hombre es ciudadano Romano."
Vino el comandante a Pablo y le dijo: "Dime, eres ciudadano Romano?" "S," contest l.
Y el comandante respondi: "Yo adquir esta ciudadana por una gran cantidad de dinero." "Pero yo soy ciudadano Romano de nacimiento," le dijo Pablo.
Entonces los que iban a someterlo a azotes , al instante lo soltaron. Tambin el comandante tuvo temor cuando supo que Pablo era ciudadano Romano, y porque lo haba atado con cadenas .
Al da siguiente, queriendo el comandante saber con certeza la causa por la cual los Judos lo acusaban a Pablo, lo solt, y orden a los principales sacerdotes y a todo el Concilio (Sanedrn) que se reunieran. Despus llev a Pablo y lo puso ante ellos.
Entonces Pablo, mirando fijamente al Concilio (al Sanedrn), dijo: "Hermanos, hasta este da yo he vivido delante de Dios con una conciencia perfectamente limpia."
Y el sumo sacerdote Ananas orden a los que estaban junto a l, que lo golpearan en la boca.
Entonces Pablo le dijo: "Dios lo golpear a usted, pared blanqueada! Se sienta usted para juzgarme conforme a la Ley, y viola la Ley ordenando que me golpeen?"
Los que estaban all observando, dijeron: "Al sumo sacerdote de Dios injurias?"
Y Pablo dijo: "No saba, hermanos, que l era el sumo sacerdote; porque escrito est: 'NO HABLARAS MAL DE UNA DE LAS AUTORIDADES DE TU PUEBLO.'"
Entonces Pablo, dndose cuenta de que una parte eran Saduceos y otra Fariseos, alz la voz en el Concilio: "Hermanos, yo soy Fariseo, hijo de Fariseos. Se me juzga a causa de la esperanza de la resurreccin de los muertos."
Cuando dijo esto, se produjo un altercado entre los Fariseos y los Saduceos, y la asamblea se dividi.
Porque los Saduceos dicen que no hay resurreccin, ni ngel, ni espritu, pero los Fariseos creen todo esto.
Se produjo entonces un gran alboroto. Y levantndose algunos de los escribas del grupo de los Fariseos, discutan enrgicamente, diciendo: "No encontramos nada malo en este hombre; pero y si un espritu o un ngel le ha hablado?"
Al surgir un gran altercado, el comandante tuvo temor de que Pablo fuera despedazado por ellos, y orden que las tropas descendieran, lo sacaran de entre ellos a la fuerza y lo llevaran al cuartel.
A la noche siguiente el Seor se le apareci a Pablo y le dijo: "Ten nimo, porque como has testificado fielmente de Mi causa en Jerusaln, as has de testificar tambin en Roma."
Cuando se hizo de da, los Judos tramaron una conspiracin y se comprometieron bajo juramento, diciendo que no comeran ni beberan hasta que hubieran matado a Pablo.
Los que tramaron este plan eran ms de cuarenta hombres,
los cuales fueron a los principales sacerdotes y a los ancianos y dijeron: "Nos hemos comprometido bajo solemne juramento a no probar nada hasta que hayamos matado a Pablo.
"Ahora pues, ustedes y el Concilio, avisen al comandante para que lo haga comparecer ante ustedes, como si quisieran hacer una investigacin ms minuciosa para resolver su caso. Nosotros por nuestra parte estamos listos para matarlo antes de que llegue."
Pero el hijo de la hermana de Pablo se enter de la emboscada, y fue y entr al cuartel y dio aviso a Pablo.
Pablo, llamando a uno de los centuriones, dijo: "Lleva a este joven al comandante, porque tiene algo que informarle."
El entonces, tomndolo consigo, lo condujo al comandante, y le dijo: "Pablo, el preso, me llam y me pidi que te trajera a este joven, pues tiene algo que decirte."
El comandante, tomndolo de la mano, y llevndolo aparte, le pregunt: "Qu es lo que tienes que informarme?"
Y el joven respondi: "Los Judos se han puesto de acuerdo en pedirle que maana lleve a Pablo al Concilio con el pretexto de hacer una indagacin ms a fondo sobre l.
"Pero no les preste atencin, porque ms de cuarenta hombres de ellos, que se han comprometido bajo juramento a no comer ni beber hasta que lo hayan matado, esperan emboscados. Ellos ya estn listos esperando promesa de parte suya."
Entonces el comandante dej ir al joven, encomendndole: "No digas a nadie que me has informado de estas cosas."
Y llamando a dos de los centuriones, dijo: "Preparen 200 soldados para las nueve de la noche, con setenta jinetes y 200 lanceros, para que vayan a Cesarea."
Deban preparar tambin cabalgaduras para Pablo y llevarlo a salvo al gobernador Flix.
Tambin el comandante escribi una carta en estos trminos:
"Claudio Lisias, al excelentsimo gobernador Flix: Salud.
Cuando este hombre fue arrestado por los Judos, y estaba a punto de ser muerto por ellos, al saber que era Romano, fui con las tropas y lo rescat.
Queriendo cerciorarme de la causa por la cual lo acusaban, lo llev a su Concilio
y hall que lo acusaban sobre cuestiones de su Ley, pero no de ningn cargo que mereciera muerte o prisin.
Cuando se me inform de que haba un plan en contra del hombre, se lo envi enseguida, instruyendo tambin a sus acusadores que presenten los cargos contra l delante de usted."
As que los soldados, de acuerdo con las rdenes que tenan, tomaron a Pablo y lo llevaron de noche a (la ciudad de) Antpatris.
Al da siguiente regresaron al cuartel dejando que los de a caballo siguieran con l,
los cuales, despus de llegar a Cesarea y de entregar la carta al gobernador, le presentaron tambin a Pablo.
Cuando el gobernador ley la carta, pregunt de qu provincia era Pablo. Y al enterarse de que era de Cilicia,
dijo: "Te oir cuando estn presentes tambin tus acusadores." Y mand que lo guardaran en el Pretorio (la residencia oficial del gobernador) de Herodes (Agripa I).
Cinco das ms tarde el sumo sacerdote Ananas descendi a Cesarea con algunos ancianos y con un abogado llamado Trtulo; y presentaron al gobernador sus cargos contra Pablo.
Despus que llamaron a Pablo, Trtulo comenz a acusarlo, diciendo al gobernador: "Ya que por usted hemos obtenido mucha paz, y que por providencia suya se estn llevando a cabo reformas en favor de esta nacin,
nosotros, por todos los medios y en todas partes, reconocemos esto con profunda gratitud, oh excelentsimo Flix.
"Pero para no molestarle ms, le suplico que, con su habitual bondad, nos conceda una breve audiencia.
"Pues hemos descubierto que este hombre es verdaderamente una plaga, y que provoca disensiones entre todos los Judos por el mundo entero, y es lder de la secta de los Nazarenos.
"Hasta trat de profanar el templo. Entonces lo arrestamos y quisimos juzgarlo conforme a nuestra Ley.
"Pero interviniendo el comandante Lisias, con gran violencia lo quit de nuestras manos,
mandando a sus acusadores que vinieran a usted. Si usted mismo lo interroga sobre todo lo que he dicho, podr confirmar las cosas de que lo acusamos."
Los Judos se unieron tambin a la acusacin, asegurando que, efectivamente, as era todo.
Despus que el gobernador le hizo una seal para que hablara, Pablo respondi: "Sabiendo que por muchos aos usted ha sido juez de esta nacin, con gusto presento mi defensa,
puesto que usted puede comprobar el hecho de que no hace ms de doce das que sub a Jerusaln a adorar.
"Y ni en el templo, ni en las sinagogas, ni en la ciudad misma me encontraron discutiendo con nadie o provocando un tumulto.
"Ni tampoco pueden probar de lo que ahora me acusan.
"Pero esto admito ante usted, que segn el Camino que ellos llaman secta, yo sirvo al Dios de nuestros padres (antepasados), creyendo todo lo que es conforme a la Ley y lo que est escrito en los Profetas;
teniendo la misma esperanza en Dios que stos tambin abrigan, de que ciertamente habr una resurreccin tanto de los justos como de los impos.
"Por esto, yo tambin me esfuerzo por conservar siempre una conciencia irreprensible delante de Dios y delante de los hombres.
"Despus de varios aos, he venido para traer limosnas a mi nacin y a presentar ofrendas.
"En esto estaba cuando me encontraron en el templo, despus de haberme purificado, no con multitud ni con alboroto. Pero estaban all ciertos Judos de Asia (provincia occidental de Asia Menor),
y que deberan haberse presentado aqu ante usted y acusarme si tuvieran algo contra m.
"O si no, que stos mismos digan qu delito encontraron cuando comparec ante el Concilio (Sanedrn),
a no ser por esta sola declaracin que hice en voz alta mientras estaba entre ellos: 'Por la resurreccin de los muertos soy juzgado hoy ante ustedes.'"
Entonces Flix, que conoca con bastante exactitud acerca del Camino, dej el fallo para despus, diciendo: "Cuando venga el comandante Lisias decidir el caso de ustedes."
Y dio rdenes al centurin de que tuviera a Pablo bajo custodia, pero con alguna medida de libertad, y que no impidiera a ninguno de sus amigos que lo sirvieran.
Pero pocos das ms tarde, lleg Flix con Drusila su mujer, que era Juda, y mand traer a Pablo y lo oy hablar acerca de la fe en Cristo Jess.
Al disertar Pablo sobre la justicia, el dominio propio y el juicio venidero, Flix, atemorizado dijo: "Vete por ahora, pero cuando tenga tiempo te mandar llamar."
Al mismo tiempo, tena esperanza de que Pablo le diera dinero. Por eso acostumbraba llamarlo con frecuencia y conversar con l.
Pero transcurridos dos aos, Porcio Festo lleg como sucesor de Flix, y deseando hacer un favor a los Judos, Flix dej preso a Pablo.
Festo, entonces, tres das despus de haber llegado a la provincia, subi a Jerusaln desde Cesarea.
Y los principales sacerdotes y los Judos ms influyentes le presentaron acusaciones contra Pablo, e insistan con Festo,
pidindole, el favor de que hiciera traer a Pablo a Jerusaln, preparando ellos, al mismo tiempo, una emboscada para matarlo en el camino.
Pero Festo respondi que Pablo estaba bajo custodia en Cesarea, y que en breve l mismo saldra para all.
Por tanto dijo: "Que los ms influyentes de ustedes vayan all conmigo, y si hay algo malo en el hombre, que lo acusen."
Despus de haberse quedado no ms de ocho o diez das entre ellos, descendi a Cesarea, y al da siguiente se sent en el tribunal y orden que trajeran a Pablo.
Cuando ste lleg, lo rodearon los Judos que haban descendido de Jerusaln, presentando contra l muchas y graves acusaciones que no podan probar,
mientras Pablo deca en defensa propia: "No he cometido ningn delito, ni contra la Ley de los Judos, ni contra el templo, ni contra el Csar (Nern)."
Pero Festo, queriendo hacer un favor a los Judos, respondi a Pablo, y dijo: "Ests dispuesto a subir a Jerusaln y a ser juzgado delante de m por estas acusaciones ?"
Entonces Pablo respondi: "Ante el tribunal del Csar estoy, que es donde debo ser juzgado. Ningn agravio he hecho a los Judos, como tambin usted muy bien sabe.
"Si soy, pues, un malhechor y he hecho algo digno de muerte, no rehso morir. Pero si ninguna de esas cosas de que stos me acusan es verdad, nadie puede entregarme a ellos. Apelo al Csar."
Entonces Festo, habiendo deliberado con el consejo, respondi: "Al Csar has apelado, al Csar irs."
Pasados varios das, el rey Herodes Agripa II y Berenice llegaron a Cesarea y fueron a saludar a Festo.
Como estuvieron all muchos das, Festo present el caso de Pablo ante el rey, diciendo: "Hay un hombre que Flix dej preso,
acerca del cual, estando yo en Jerusaln, los principales sacerdotes y los ancianos de los Judos presentaron acusaciones contra l, pidiendo sentencia condenatoria contra l.
"Yo les respond que no es costumbre de los Romanos entregar a un hombre sin que antes el acusado confronte a sus acusadores, y tenga la oportunidad de defenderse de los cargos.
"As que cuando se reunieron aqu, sin ninguna demora, al da siguiente me sent en el tribunal y orden traer al hombre.
"Levantndose los acusadores, presentaban acusaciones contra l, pero no de la clase de crmenes que yo supona,
sino que simplemente tenan contra l ciertas cuestiones sobre su propia religin, y sobre cierto Jess, ya muerto, de quien Pablo afirmaba que estaba vivo.
"Pero estando yo perplejo cmo investigar estas cuestiones, le pregunt si estaba dispuesto a ir a Jerusaln y ser juzgado de estas cosas all.
"Pero como Pablo apel que se le tuviera bajo custodia para que el emperador Nern diera el fallo, orden que continuara bajo custodia hasta que yo lo enviara al Csar."
Entonces Agripa II dijo a Festo: "A m tambin me gustara or al hombre." "Maana lo oirs," dijo Festo.
As que al da siguiente, cuando Agripa II y Berenice entraron al auditorio en medio de gran pompa, acompaados por los comandantes y los hombres importantes de la ciudad, por orden de Festo, fue trado Pablo.
Y Festo dijo: "Rey Agripa y todos los dems aqu presentes con nosotros; ste es el hombre acerca del cual los Judos, tanto en Jerusaln como aqu, me hicieron una peticin declarando a gritos que no debe vivir ms.
"Pero a m me parece que no ha hecho nada digno de muerte, pero como l mismo apel al emperador (Nern), he decidido enviarlo a Roma.
"Sin embargo, no tengo nada definido sobre l para escribirle a mi seor. Por eso lo he trado ante ustedes, y especialmente ante ti, rey Agripa, para que despus de que se le interrogue, yo tenga algo que escribir.
"Porque me parece absurdo, al enviar un preso, no informar tambin de los cargos en su contra."
Agripa II dijo a Pablo: "Se te permite hablar en tu favor." Entonces Pablo, extendiendo la mano, comenz su defensa:
"Con respecto a todo aquello de que los Judos me acusan, me considero afortunado, oh rey Agripa, de poder presentar hoy mi defensa delante de usted,
sobre todo, porque es experto en todas las costumbres y controversias entre los Judos. Por lo cual le ruego que me escuche con paciencia.
"Pues bien, todos los Judos conocen mi vida desde mi juventud, que desde el principio transcurri entre los de mi pueblo (mi nacin) y en Jerusaln;
puesto que ellos han sabido de m desde hace mucho tiempo, si estn dispuestos a testificar, que viv como Fariseo, de acuerdo con la secta ms estricta de nuestra religin.
"Y ahora soy sometido a juicio por la esperanza de la promesa hecha por Dios a nuestros padres:
que nuestras doce tribus esperan alcanzar al servir fielmente a Dios noche y da. Y por esta esperanza, oh rey, soy acusado por los Judos.
"Por qu se considera increble entre ustedes que Dios resucite a los muertos?
"Yo ciertamente haba credo que deba hacer muchos males en contra del nombre de Jess de Nazaret.
"Esto es precisamente lo que hice en Jerusaln. No slo encerr en crceles a muchos de los santos con la autoridad recibida de los principales sacerdotes, sino que tambin, cuando eran condenados a muerte, yo aada mi voto.
"Castigndolos con frecuencia en todas las sinagogas, procuraba obligarlos a blasfemar, y enfurecido contra ellos, segua persiguindolos aun hasta en las ciudades extranjeras.
"Ocupado en esto, cuando iba para Damasco con autoridad y comisin de los principales sacerdotes,
al medioda, oh rey, yendo de camino, vi una luz procedente del cielo ms brillante que el sol, que resplandeca alrededor mo y de los que viajaban conmigo.
"Despus de que todos camos al suelo, o una voz que me deca en el idioma Hebreo: 'Saulo, Saulo, por qu Me persigues? Dura cosa te es dar coces contra el aguijn.'
"Yo entonces dije: 'Quin eres, Seor?' Y el Seor dijo: 'Yo soy Jess a quien t persigues.
'Pero levntate y ponte en pie; porque te he aparecido con el fin de designarte como ministro y testigo, no slo de las cosas que has visto, sino tambin de aqullas en que Me aparecer a ti.
'Te rescatar del pueblo Judo y de los Gentiles, a los cuales Yo te envo,
para que les abras sus ojos a fin de que se conviertan de las tinieblas a la luz, y del dominio de Satans a Dios, para que reciban, por la fe en M, el perdn de pecados y herencia entre los que han sido santificados.'
"Por tanto, oh rey Agripa, no fui desobediente a la visin celestial,
sino que anunciaba, primeramente a los que estaban en Damasco y tambin en Jerusaln, y despus por toda la regin de Judea, y aun a los Gentiles, que deban arrepentirse y volverse a Dios, haciendo obras dignas de
"Por esta causa, algunos Judos me prendieron en el templo y trataron de matarme.
"As que habiendo recibido ayuda de Dios, contino hasta este da testificando tanto a pequeos como a grandes, no declarando ms que lo que los profetas y Moiss dijeron que sucedera:
que el Cristo (el Mesas) haba de padecer, y que por motivo de Su resurreccin de entre los muertos, El deba ser el primero en proclamar luz tanto al pueblo Judo como a los Gentiles."
Mientras Pablo deca esto en su defensa, Festo dijo a gran voz: "Pablo, ests loco! Tu mucho saber te est haciendo perder la cabeza!"
Pero Pablo le respondi: "No estoy loco, excelentsimo Festo, sino que hablo palabras de verdad y de cordura.
"Porque el rey entiende estas cosas, y tambin le hablo con confianza, porque estoy persuadido de que l no ignora nada de esto; pues esto no se ha hecho en secreto.
"Rey Agripa, cree usted en los profetas? Yo s que cree."
Entonces Agripa II le dijo a Pablo: "En poco tiempo me persuadirs a que me haga Cristiano."
Y Pablo contest: " Quisiera Dios que, ya fuera en poco tiempo o en mucho, no slo usted, sino tambin todos los que hoy me oyen, llegaran a ser tal como yo soy, a excepcin de estas cadenas."
El rey, el gobernador, Berenice y los que estaban sentados con ellos se levantaron,
y mientras se retiraban, hablaban entre s, diciendo: "Este hombre no ha hecho nada que merezca muerte o prisin."
Agripa II le dijo a Festo: "Este hombre podra haber sido puesto en libertad, si no hubiera apelado al Csar."
Cuando se decidi que deberamos embarcarnos para Italia, fueron entregados Pablo y algunos otros presos a un centurin de la compaa (tropa) Augusta, llamado Julio.
Embarcndonos en una nave Adramitena que estaba para salir hacia las regiones de la costa de Asia (provincia occidental de Asia Menor), nos hicimos a la mar acompaados por Aristarco, un Macedonio de Tesalnica.
Al da siguiente llegamos a Sidn. Julio trat con benevolencia a Pablo, permitindole ir a sus amigos y ser atendido por ellos .
De all partimos y navegamos al amparo de la isla de Chipre, porque los vientos eran contrarios.
Despus de navegar atravesando el mar frente a las costas de Cilicia y de Panfilia, llegamos a Mira de Licia.
All el centurin hall una nave Alejandrina que iba para Italia, y nos embarc en ella.
Despus de navegar lentamente por muchos das, y de llegar con dificultad frente a Gnido, pues el viento no nos permiti avanzar ms, navegamos al amparo de la isla de Creta, frente a Salmn.
Costendola con dificultad, llegamos a un lugar llamado Buenos Puertos, cerca del cual estaba la ciudad de Lasea.
Cuando ya haba pasado mucho tiempo y la navegacin se haba vuelto peligrosa, pues hasta el Ayuno (el Da de Expiacin) haba pasado ya, Pablo los amonestaba,
dicindoles: "Amigos, veo que de seguro este viaje va a ser con perjuicio y graves prdidas, no slo del cargamento y de la nave, sino tambin de nuestras vidas."
Pero el centurin se persuadi ms por lo que fue dicho por el piloto y el capitn del barco, que por lo que Pablo deca.
Como el puerto no era adecuado para invernar, la mayora tom la decisin de hacerse a la mar desde all, para ver si les era posible arribar a Fenice, un puerto de Creta que mira hacia el nordeste y el sudeste, y pasar el invierno all.
Cuando comenz a soplar un moderado viento del sur, creyendo que haban logrado su propsito, levaron anclas y navegaban costeando a Creta.
Pero no mucho despus, desde tierra comenz a soplar un viento huracanado que se llama Euroclidn (viento del nordeste),
y siendo azotada la nave, y no pudiendo hacer frente al viento nos abandonamos a l y nos dejamos llevar a la deriva.
Navegando al amparo de una pequea isla llamada Clauda, con mucha dificultad pudimos sujetar el bote salvavidas.
Despus que lo alzaron, usaron amarras para sujetar la nave. Temiendo encallar en los bancos de Sirte, echaron el ancla flotante y se abandonaron a la deriva.
Al da siguiente, mientras ramos sacudidos furiosamente por la tormenta, comenzaron a arrojar la carga.
Al tercer da, con sus propias manos arrojaron al mar los aparejos de la nave.
Como ni el sol ni las estrellas aparecieron por muchos das, y una tempestad no pequea se abata sobre nosotros, desde entonces fuimos abandonando toda esperanza de salvarnos.
Cuando haban pasado muchos das sin comer, Pablo se puso en pie en medio de ellos y dijo: "Amigos, deban haberme hecho caso y no haber salido de Creta, evitando as este perjuicio y prdida.
"Pero ahora los exhorto a tener buen nimo, porque no habr prdida de vida entre ustedes, sino slo del barco.
"Porque esta noche estuvo en mi presencia un ngel del Dios de quien soy y a quien sirvo,
diciendo: 'No temas, Pablo; has de comparecer ante el Csar; pero ahora, Dios te ha concedido todos los que navegan contigo.'
"Por tanto, tengan buen nimo amigos, porque yo confo en Dios, que acontecer exactamente como se me dijo.
"Pero tenemos que encallar en alguna isla."
Llegada la decimocuarta noche, mientras ramos llevados a la deriva en el mar Adritico, a eso de la medianoche los marineros presentan que se estaban acercando a tierra.
Echaron la sonda y hallaron que haba 20 brazas (36m) de profundidad. Pasando un poco ms adelante volvieron a echar la sonda y hallaron 15 brazas (27m).
Temiendo que en algn lugar furamos a dar contra los escollos, echaron cuatro anclas por la popa y ansiaban (rogaban) que amaneciera.
Como los marineros trataban de escapar de la nave y haban bajado el bote salvavidas al mar, bajo pretexto de que se proponan echar las anclas desde la proa,
Pablo dijo al centurin y a los soldados: "Si stos no permanecen en la nave, ustedes no podrn salvarse."
Entonces los soldados cortaron las amarras del bote y dejaron que se perdiera.
Cuando estaba a punto de amanecer, Pablo exhortaba a todos a que tomaran alimento, diciendo: "Hace ya catorce das que, velando continuamente, estn en ayunas, sin tomar ningn alimento.
"Por eso les aconsejo que tomen alimento, porque esto es necesario para sobrevivir. Porque ni un solo cabello de la cabeza de ninguno de ustedes perecer."
Habiendo dicho esto, Pablo tom pan y dio gracias a Dios en presencia de todos; y partindolo , comenz a comer.
Entonces todos, teniendo ya buen nimo, tomaron tambin alimento.
En total ramos en la nave 276 personas.
Una vez saciados, aligeraron la nave arrojando el trigo al mar.
Cuando se hizo de da, no reconocan la tierra, pero podan distinguir una baha que tena playa, y decidieron lanzar la nave hacia ella, si les era posible.
Cortando las anclas, las dejaron en el mar, aflojando al mismo tiempo las amarras de los timones. Izando la vela de proa al viento, se dirigieron hacia la playa.
Pero chocando contra un escollo donde se encuentran dos corrientes, encallaron la nave; la proa se clav y qued inmvil, pero la popa se rompa por la fuerza de las olas.
El plan de los soldados era matar a los presos, para que ninguno de ellos escapara a nado.
Pero el centurin, queriendo salvar a Pablo, impidi su propsito, y orden que los que pudieran nadar se arrojaran primero por la borda y llegaran a tierra,
y que los dems siguieran, algunos en tablones, y otros en diferentes objetos de la nave. Y as sucedi que todos llegaron salvos a tierra.
Una vez que ellos estaban a salvo, nos enteramos de que la isla se llamaba Malta.
Los habitantes de la isla nos mostraron toda clase de atenciones, porque a causa de la lluvia que caa y del fro, encendieron una hoguera y nos acogieron a todos.
Pero cuando Pablo recogi una brazada de lea y la ech al fuego, una vbora sali huyendo del calor y se le prendi en la mano.
Cuando los habitantes, vieron el animal colgando de su mano, decan entre s: "Sin duda que este hombre es un asesino, pues aunque fue salvado del mar, la diosa Justicia no le ha concedido vivir."
Pablo, sin embargo, sacudiendo la mano, arroj el animal al fuego y no sufri ningn dao.
Ellos esperaban que comenzara a hincharse, o que sbitamente cayera muerto. Pero despus de esperar por largo rato, y de no observar nada anormal en l, cambiaron de parecer y decan que Pablo era un dios.
Cerca de all haba unas tierras que pertenecan al hombre principal de la isla, que se llamaba Publio, el cual nos recibi y nos hosped con toda amabilidad por tres das.
Como el padre de Publio estaba en cama, enfermo con fiebre y disentera, Pablo entr a ver lo, y despus de orar puso las manos sobre l, y lo san.
Cuando esto sucedi, los dems habitantes de la isla que tenan enfermedades venan a l y eran curados.
Tambin nos honraron con muchas demostraciones de respeto, y cuando estbamos para salir, nos suplieron con todo lo necesario.
Despus de tres meses, nos hicimos a la vela en una nave Alejandrina que haba invernado en la isla, y que tena por insignia a los Hermanos Gemelos.
Al llegar a Siracusa, nos quedamos all por tres das.
Saliendo de all, seguimos la costa hasta llegar a Regio. Al da siguiente se levant un viento del sur y en dos das llegamos a Puteoli.
All encontramos algunos hermanos, que nos invitaron a permanecer con ellos por siete das. Y as llegamos a Roma.
Al tener noticia de nuestra llegada, los hermanos vinieron desde all a recibirnos hasta el Foro de Apio y Las Tres Tabernas; y cuando Pablo los vio, dio gracias a Dios y cobr nimo.
Cuando entramos en Roma, el centurin entreg los presos al prefecto militar, pero a Pablo se le permiti vivir aparte, con el soldado que lo custodiaba.
Tres das despus Pablo convoc a los principales de los Judos, y cuando se reunieron, les dijo: "Hermanos, sin haber hecho yo nada contra nuestro pueblo ni contra las tradiciones de nuestros padres (de los antepasados), desde Jerusaln fui entregado pr
los cuales, cuando me interrogaron, quisieron ponerme en libertad, pues no encontraron causa para condenarme a muerte.
"Pero cuando los Judos se opusieron, me vi obligado a apelar al Csar (Nern), pero no porque tuviera acusacin alguna contra mi pueblo (mi nacin).
"Por tanto, por esta razn he pedido verlos y hablar con ustedes, porque por causa de la esperanza de Israel llevo esta cadena."
Y ellos le dijeron: "Nosotros no hemos recibido cartas de Judea sobre ti, ni ha venido aqu ninguno de los hermanos que haya informado o hablado algo malo acerca de ti.
"Pero deseamos or por ti mismo lo que enseas, porque lo que sabemos de esta secta es que en todas partes se habla contra ella."
Y habindole fijado un da, vinieron en gran nmero adonde l se alojaba. Desde la maana hasta la tarde les explicaba testificando fielmente sobre el reino de Dios, procurando persuadirlos acerca de Jess, tanto por la Ley de Moiss como por los Profeta
Algunos eran persuadidos con lo que se deca, pero otros no crean.
Al no estar de acuerdo entre s, comenzaron a marcharse despus de que Pablo dijo una ltima palabra: "Bien habl el Espritu Santo a sus padres por medio de Isaas el profeta,
diciendo: 'VE A ESTE PUEBLO Y DI: "AL OIR OIRAN, Y NO ENTENDERAN; Y VIENDO VERAN, Y NO PERCIBIRAN;
PORQUE EL CORAZON DE ESTE PUEBLO SE HA VUELTO INSENSIBLE, Y CON DIFICULTAD OYEN CON SUS OIDOS; Y SUS OJOS HAN CERRADO; DE OTRO MODO VERIAN CON LOS OJOS, Y OIRIAN CON LOS OIDOS, Y ENTENDERIAN CON EL CORAZON, Y SE CONVERTIRIAN, Y YO LOS SANARIA.'"
"Sepan, por tanto, que esta salvacin de Dios ha sido enviada a los Gentiles. Ellos s oirn."
Cuando hubo dicho esto, los Judos se fueron, teniendo gran discusin entre s.
Pablo se qued por dos aos enteros en la habitacin que alquilaba, y reciba a todos los que iban a verlo,
predicando el reino de Dios y enseando todo lo concerniente al Seor Jesucristo con toda libertad, sin estorbo.
Pablo, siervo de Cristo Jess (el Mesas Redentor), llamado a ser apstol, apartado para el evangelio (las buenas nuevas) de Dios,
que El ya haba prometido por medio de Sus profetas en las Sagradas Escrituras.
Es el mensaje acerca de Su Hijo, que naci de la descendencia de David segn la carne,
y que fue declarado Hijo de Dios con un acto de poder, conforme al Espritu de santidad, por (como resultado de) la resurreccin de entre los muertos: nuestro Seor Jesucristo.
Es por medio de El que hemos recibido la gracia y el apostolado para promover la obediencia a la fe entre todos los Gentiles, por amor a Su nombre;
entre los cuales estn tambin ustedes, llamados de Jesucristo.
A todos los amados de Dios que estn en Roma, llamados a ser santos: Gracia y paz a ustedes de parte de Dios nuestro Padre y del Seor Jesucristo.
En primer lugar, doy gracias a mi Dios por medio de Jesucristo por todos ustedes, porque por todo el mundo (se da a conocer) se habla de su fe.
Pues Dios, a quien sirvo en mi espritu en la predicacin del evangelio de Su Hijo, me es testigo de cmo sin cesar hago mencin de ustedes
siempre en mis oraciones, implorando que ahora, al fin, por la voluntad de Dios, logre ir a ustedes.
Porque anhelo verlos para impartirles algn don espiritual, a fin de que sean confirmados;
es decir, para que cuando est entre ustedes nos confortemos mutuamente, cada uno por la fe del otro, tanto la de ustedes como la ma.
Y no quiero que ignoren, hermanos, que con frecuencia he hecho planes para ir a visitarlos, pero hasta ahora me he visto impedido, a fin de obtener algn fruto tambin entre ustedes, as como entre los dems Gentiles.
Tengo obligacin (Soy deudor) tanto para con los Griegos como para con los brbaros (los que no son Griegos por nacimiento, ni por cultura), para con los sabios como para con los ignorantes.
As que, por mi parte, ansioso estoy de anunciar el evangelio (las buenas nuevas) tambin a ustedes que estn en Roma.
Porque no me avergenzo del evangelio, pues es el poder de Dios para la salvacin de todo el que cree, del Judo primeramente y tambin del Griego.
Porque en el evangelio la justicia de Dios se revela por fe y para fe, como est escrito: MAS EL JUSTO POR LA FE VIVIRA.
Porque la ira de Dios se revela desde el cielo contra toda impiedad e injusticia de los hombres, que con injusticia restringen la verdad.
Pero lo que se conoce acerca de Dios es evidente dentro de ellos, pues Dios se lo hizo evidente.
Porque desde la creacin del mundo, Sus atributos invisibles, Su eterno poder y divinidad, se han visto con toda claridad, siendo entendidos por medio de lo creado, de manera que ellos no tienen excusa.
Pues aunque conocan a Dios, no Lo honraron (no Lo glorificaron) como a Dios ni Le dieron gracias, sino que se hicieron vanos en sus razonamientos y su necio corazn fue entenebrecido.
Profesando ser sabios, se volvieron necios,
y cambiaron la gloria del Dios incorruptible por una imagen en forma de hombre corruptible, de aves, de cuadrpedos y de reptiles.
Por lo cual Dios los entreg a la impureza en la lujuria de sus corazones, de modo que deshonraron entre s sus propios cuerpos.
Porque ellos cambiaron la verdad de Dios por la mentira, y adoraron y sirvieron a la criatura en lugar del Creador, quien es bendito por los siglos. Amn.
Por esta razn Dios los entreg a pasiones degradantes; porque sus mujeres cambiaron la funcin natural por la que es contra la naturaleza.
De la misma manera tambin los hombres, abandonando el uso natural de la mujer, se encendieron en su lujuria unos con otros, cometiendo hechos vergonzosos hombres con hombres, y recibiendo en s mismos el castigo correspondiente a su extravo.
Y as como ellos no tuvieron a bien reconocer a Dios, Dios los entreg a una mente depravada, para que hicieran las cosas que no convienen.
Estn llenos de toda injusticia, maldad (perversidad), avaricia y malicia, llenos de envidia, homicidios, pleitos, engaos, y malignidad. Son chismosos,
detractores (calumniadores), aborrecedores (enemigos) de Dios, insolentes, soberbios, jactanciosos (arrogantes), inventores de lo malo, desobedientes (rebeldes) a los padres,
sin entendimiento, indignos de confianza (desleales), sin amor, despiadados.
Ellos, aunque conocen el decreto de Dios que los que practican tales cosas son dignos de muerte, no slo las hacen, sino que tambin dan su aprobacin a los que las practican.
Por lo cual no tienes excusa, oh hombre, quienquiera que seas t que juzgas, pues al juzgar a otro, a ti mismo te condenas, porque t que juzgas practicas las mismas cosas.
Sabemos que el juicio de Dios justamente cae sobre los que practican tales cosas.
Y piensas esto, oh hombre, t que condenas a los que practican tales cosas y haces lo mismo, que escapars del juicio de Dios?
O tienes en poco las riquezas de Su bondad y tolerancia y paciencia, ignorando que la bondad de Dios te gua al arrepentimiento?
Pero por causa de tu terquedad y de tu corazn no arrepentido, ests acumulando ira para ti en el da de la ira y de la revelacin del justo juicio de Dios.
EL PAGARA A CADA UNO CONFORME A SUS OBRAS:
a los que por la perseverancia en hacer el bien buscan gloria, honor e inmortalidad: vida eterna;
pero a los que son ambiciosos y no obedecen a la verdad, sino que obedecen a la injusticia: ira e indignacin.
Habr tribulacin y angustia para toda alma humana que hace lo malo, del Judo primeramente y tambin del Griego;
pero gloria y honor y paz para todo el que hace lo bueno, al Judo primeramente, y tambin al Griego.
Porque en Dios no hay acepcin de personas.
Pues todos los que han pecado sin la Ley, sin la Ley tambin perecern; y todos los que han pecado bajo la Ley, por la Ley sern juzgados.
Porque no son los oidores de la Ley los justos ante Dios, sino los que cumplen la Ley; sos sern justificados.
Porque cuando los Gentiles, que no tienen la Ley, cumplen por instinto (hacen por naturaleza) los dictados de la Ley, ellos, no teniendo la Ley, son una ley para s mismos.
Porque muestran la obra de la Ley escrita en sus corazones, su conciencia dando testimonio, y sus pensamientos acusndolos unas veces y otras defendindolos,
el da en que, segn mi evangelio, Dios juzgar los secretos de los hombres mediante Cristo Jess.
Pero si t, que llevas el nombre de Judo y te apoyas en la Ley; que te gloras en Dios
y conoces Su voluntad; que apruebas las cosas que son esenciales, siendo instruido por la Ley,
y te confas en que eres gua de los ciegos, luz de los que estn en tinieblas,
instructor de los necios, maestro de los faltos de madurez; que tienes en la Ley la expresin misma del conocimiento y de la verdad,
t, pues, que enseas a otro, no te enseas a ti mismo? T que predicas (proclamas) que no se debe robar, robas?
T que dices que no se debe cometer adulterio, adulteras? T que abominas a los dolos, saqueas templos? (cometes sacrilegio?)
T que te jactas de la Ley, violando la Ley deshonras a Dios?
Porque tal como est escrito: "EL NOMBRE DE DIOS ES BLASFEMADO ENTRE LOS GENTILES POR CAUSA DE USTEDES."
Pues ciertamente la circuncisin es de valor si t practicas la Ley, pero si eres transgresor de la Ley, tu circuncisin se ha vuelto incircuncisin.
Por tanto, si el incircunciso cumple los requisitos de la Ley, no se considerar su incircuncisin como circuncisin?
Y si el que es fsicamente incircunciso guarda la Ley, no te juzgar a ti, que aunque tienes la letra de la Ley y eres circuncidado, eres transgresor de la Ley?
Porque no es Judo el que lo es exteriormente, ni la circuncisin es la externa, en la carne.
Pues es Judo el que lo es interiormente, y la circuncisin es la del corazn, por el Espritu, no por la letra; la alabanza del cual no procede de los hombres, sino de Dios.
Cul es, entonces, la ventaja del Judo? O cul el beneficio de la circuncisin?
Grande, en todo sentido. En primer lugar, porque a ellos les han sido confiados los orculos (las palabras) de Dios.
Entonces qu? Si algunos fueron infieles (incrdulos), acaso su infidelidad (incredulidad) anular la fidelidad de Dios?
De ningn modo! Antes bien, sea hallado Dios veraz, aunque todo hombre sea hallado mentiroso; como est escrito: "PARA QUE SEAS JUSTIFICADO EN TUS PALABRAS, Y VENZAS CUANDO SEAS JUZGADO."
Pero si nuestra injusticia hace resaltar la justicia de Dios, qu diremos? Acaso es injusto el Dios que expresa Su ira? Hablo en trminos humanos.
De ningn modo! Pues de otra manera, cmo juzgara Dios al mundo?
Pero si por mi mentira la verdad de Dios abund para Su gloria, por qu tambin soy yo an juzgado como pecador?
Y por qu no decir, como se nos calumnia, y como algunos afirman que nosotros decimos: Hagamos el mal para que venga el bien? La condenacin de los tales es justa.
Entonces qu? Somos nosotros mejores que ellos ? De ninguna manera! Porque ya hemos denunciado que tanto Judos como Griegos estn todos bajo pecado.
Como est escrito: "NO HAY JUSTO, NI AUN UNO;
NO HAY QUIEN ENTIENDA, NO HAY QUIEN BUSQUE A DIOS.
TODOS SE HAN DESVIADO, A UNA SE HICIERON INUTILES; NO HAY QUIEN HAGA LO BUENO, NO HAY NI SIQUIERA UNO.
SEPULCRO ABIERTO ES SU GARGANTA, ENGAAN DE CONTINUO CON SU LENGUA. VENENO DE SERPIENTES HAY BAJO SUS LABIOS;
LLENA ESTA SU BOCA DE MALDICION Y AMARGURA.
SUS PIES SON VELOCES PARA DERRAMAR SANGRE.
DESTRUCCION Y MISERIA HAY EN SUS CAMINOS,
Y LA SENDA DE PAZ NO HAN CONOCIDO.
NO HAY TEMOR DE DIOS DELANTE DE SUS OJOS."
Ahora bien, sabemos que cuanto dice la Ley, lo dice a los que estn bajo la Ley, para que toda boca se calle y todo el mundo sea hecho responsable ante Dios.
Porque por las obras de la Ley ningn ser humano ser justificado delante de El; pues por medio de la Ley viene el conocimiento del pecado.
Pero ahora, aparte de la Ley, la justicia de Dios ha sido manifestada, confirmada por la Ley y los Profetas.
Esta justicia de Dios por medio de la fe en Jesucristo es para todos los que creen. Porque no hay distincin,
por cuanto todos pecaron y no alcanzan la gloria de Dios.
Todos son justificados gratuitamente por Su gracia por medio de la redencin que es en Cristo Jess,
a quien Dios exhibi pblicamente como propiciacin por Su sangre a travs de la fe, como demostracin de Su justicia, porque en Su tolerancia, Dios pas por alto los pecados cometidos anteriormente,
para demostrar en este tiempo Su justicia, a fin de que El sea justo y sea el que justifica al que tiene fe en Jess.
Dnde est, pues, la jactancia? Queda excluida. Por cul ley? La de las obras? No, sino por la ley de la fe.
Porque concluimos que el hombre es justificado por la fe aparte de las obras de la Ley.
O es Dios el Dios de los Judos solamente? No es tambin el Dios de los Gentiles? S, tambin de los Gentiles,
porque en verdad Dios es uno, el cual justificar en virtud de la fe a los circuncisos y por medio de la fe a los incircuncisos.
Anulamos entonces la Ley por medio de la fe? De ningn modo! Al contrario, confirmamos la Ley.
Qu diremos, entonces, que hall Abraham, nuestro padre (antepasado) segn la carne?
Porque si Abraham fue justificado por las obras, tiene de qu jactarse, pero no para con Dios.
Porque qu dice la Escritura? "Y CREYO ABRAHAM A DIOS, Y LE FUE CONTADO POR JUSTICIA."
Ahora bien, al que trabaja, el salario no se le cuenta como favor, sino como deuda;
pero al que no trabaja, pero cree en Aqul que justifica al impo, su fe se le cuenta por justicia.
Como tambin David habla de la bendicin que viene sobre el hombre a quien Dios atribuye justicia aparte de las obras:
"BIENAVENTURADOS AQUELLOS CUYAS INIQUIDADES HAN SIDO PERDONADAS, Y CUYOS PECADOS HAN SIDO CUBIERTOS.
BIENAVENTURADO EL HOMBRE CUYO PECADO EL SEOR NO TOMARA EN CUENTA."
Es, pues, esta bendicin slo para los circuncisos, o tambin para los incircuncisos? Porque decimos: "A ABRAHAM, LA FE LE FUE CONTADA POR JUSTICIA."
Entonces, cmo le fue contada? Siendo circunciso o incircunciso? No siendo circunciso, sino siendo incircunciso.
Abraham recibi la seal de la circuncisin como sello de la justicia de la fe que tena mientras an era incircunciso, para que fuera padre de todos los que creen sin ser circuncidados, a fin de que la justicia tambin se les tome en cuenta a
Tambin Abraham es padre de la circuncisin para aqullos que no solamente son de la circuncisin, sino que tambin siguen en los pasos de la fe que tena nuestro padre Abraham cuando era incircunciso.
Porque la promesa a Abraham o a su descendencia de que l sera heredero del mundo, no fue hecha por medio de la Ley, sino por medio de la justicia de la fe.
Porque si los que son de la Ley son herederos, vana resulta la fe y anulada la promesa.
Porque la Ley produce ira, pero donde no hay ley, tampoco hay transgresin.
Por eso es por fe, para que est de acuerdo con la gracia, a fin de que la promesa sea firme para toda la posteridad, no slo a los que son de la Ley, sino tambin a los que son de la fe de Abraham, quien es padre de todos nosotros.
Como est escrito: "TE HE HECHO PADRE DE MUCHAS NACIONES," delante de Aqul en quien crey, es decir Dios, que da vida a los muertos y llama a las cosas que no son, como si fueran.
Abraham crey en esperanza contra esperanza, a fin de llegar a ser padre de muchas naciones, conforme a lo que se le haba dicho: "ASI SERA TU DESCENDENCIA."
Y sin debilitarse en la fe contempl su propio cuerpo, que ya estaba como muerto puesto que tena como cien aos, y tambin la esterilidad de la matriz de Sara.
Sin embargo, respecto a la promesa de Dios, Abraham no titube con incredulidad, sino que se fortaleci en fe, dando gloria a Dios,
estando plenamente convencido de que lo que Dios haba prometido, poderoso era tambin para cumplirlo.
Por lo cual tambin su fe LE FUE CONTADA POR JUSTICIA.
Y no slo por l fue escrito que le fue contada,
sino tambin por nosotros, a quienes ser contada, como los que creen en Aqul que levant de los muertos a Jess nuestro Seor,
que fue entregado por causa de nuestras transgresiones y resucitado para nuestra justificacin.
Por tanto, habiendo sido justificados por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Seor Jesucristo,
por medio de quien tambin hemos obtenido entrada por la fe a esta gracia en la cual estamos firmes, y nos gloriamos en la esperanza de la gloria de Dios.
Y no slo esto, sino que tambin nos gloriamos en las tribulaciones, sabiendo que la tribulacin produce paciencia (perseverancia);
y la paciencia (perseverancia), carcter probado; y el carcter probado, esperanza.
Y la esperanza no desilusiona, porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por medio del Espritu Santo que nos fue dado.
Porque mientras an ramos dbiles, a su tiempo Cristo muri por los impos.
Porque difcilmente habr alguien que muera por un justo, aunque tal vez alguno se atreva a morir por el bueno.
Pero Dios demuestra su amor para con nosotros, en que siendo an pecadores, Cristo muri por nosotros.
Entonces mucho ms, habiendo sido ahora justificados por Su sangre, seremos salvos de la ira de Dios por medio de El.
Porque si cuando ramos enemigos fuimos reconciliados con Dios por la muerte de Su Hijo, mucho ms, habiendo sido reconciliados, seremos salvos por Su vida.
Y no slo esto, sino que tambin nos gloriamos en Dios por medio de nuestro Seor Jesucristo, por quien ahora hemos recibido la reconciliacin.
Por tanto, tal como el pecado entr en el mundo por medio de un hombre, y por medio del pecado la muerte, as tambin la muerte se extendi a todos los hombres, porque todos pecaron.
Pues antes de la Ley haba pecado en el mundo, pero el pecado no se toma en cuenta cuando no hay ley.
Sin embargo, la muerte rein desde Adn hasta Moiss, aun sobre los que no haban pecado con una transgresin semejante a la de Adn, el cual es figura (smbolo) de Aqul que haba de venir.
Pero no sucede con la ddiva como con la transgresin. Porque si por la transgresin de uno murieron los muchos, mucho ms, la gracia de Dios y el don por la gracia de un Hombre, Jesucristo, abundaron para los muchos.
Tampoco sucede con el don como con lo que vino por medio de aqul que pec; porque ciertamente el juicio surgi a causa de una transgresin, resultando en condenacin; pero la ddiva surgi a causa de muchas transg
Porque si por la transgresin de un hombre, por ste rein la muerte, mucho ms reinarn en vida por medio de un Hombre, Jesucristo, los que reciben la abundancia de la gracia y del don de la justicia.
As pues, tal como por una transgresin result la condenacin de todos los hombres, as tambin por un acto de justicia result la justificacin de vida para todos los hombres.
Porque as como por la desobediencia de un hombre los muchos fueron constituidos pecadores, as tambin por la obediencia de Uno los muchos sern constituidos justos.
La Ley se introdujo para que abundara la transgresin, pero donde el pecado abund, sobreabund la gracia,
para que as como el pecado rein en la muerte, as tambin la gracia reine por medio de la justicia para vida eterna, mediante Jesucristo nuestro Seor.
Qu diremos, entonces? Continuaremos en pecado para que la gracia abunde?
De ningn modo! Nosotros, que hemos muerto al pecado, cmo viviremos an en l?
O no saben ustedes que todos los que hemos sido bautizados en Cristo Jess, hemos sido bautizados en Su muerte?
Por tanto, hemos sido sepultados con El por medio del bautismo para muerte, a fin de que como Cristo resucit de entre los muertos por la gloria del Padre, as tambin nosotros andemos en novedad de vida.
Porque si hemos sido unidos a Cristo en la semejanza de Su muerte, ciertamente lo seremos tambin en la semejanza de Su resurreccin.
Sabemos esto, que nuestro viejo hombre fue crucificado con Cristo , para que nuestro cuerpo de pecado fuera destruido, a fin de que ya no seamos esclavos del pecado;
porque el que ha muerto, ha sido libertado del pecado.
Y si hemos muerto con Cristo, creemos que tambin viviremos con El,
sabiendo que Cristo, habiendo resucitado de entre los muertos, no volver a morir; la muerte ya no tiene dominio sobre El.
Porque en cuanto a que El muri, muri al pecado de una vez para siempre; pero en cuanto El vive, vive para Dios.
As tambin ustedes, considrense muertos para el pecado, pero vivos para Dios en Cristo Jess.
Por tanto, no reine el pecado en su cuerpo mortal para que ustedes no obedezcan a sus lujurias;
ni presenten los miembros de su cuerpo al pecado como instrumentos de iniquidad, sino presntense ustedes mismos a Dios como vivos de entre los muertos, y sus miembros a Dios como instrumentos de justicia.
Porque el pecado no tendr dominio sobre ustedes, pues no estn bajo la ley sino bajo la gracia.
Entonces qu? Pecaremos porque no estamos bajo la ley, sino bajo la gracia? De ningn modo!
No saben ustedes que cuando se presentan como esclavos a alguien para obedecerle, son esclavos de aqul a quien obedecen, ya sea del pecado para muerte, o de la obediencia para justicia?
Pero gracias a Dios, que aunque ustedes eran esclavos del pecado, se hicieron obedientes de corazn a aquella forma de doctrina a la que fueron entregados,
y habiendo sido libertados del pecado, ustedes se han hecho siervos de la justicia.
Hablo en trminos humanos, por causa de la debilidad de su carne. Porque de la manera que ustedes presentaron sus miembros como esclavos a la impureza y a la iniquidad, para iniquidad, as ahora presenten sus miembros como esclavos a
Porque cuando ustedes eran esclavos del pecado, eran libres en cuanto a la justicia.
Qu fruto tenan entonces en aquellas cosas de las cuales ahora se avergenzan? Porque el fin de esas cosas es muerte.
Pero ahora, habiendo sido libertados del pecado y hechos siervos de Dios, tienen por su fruto la santificacin, y como resultado la vida eterna.
Porque la paga del pecado es muerte, pero la ddiva de Dios es vida eterna en Cristo Jess Seor nuestro.
Acaso ignoran, hermanos, (pues hablo a los que conocen la ley), que la ley tiene jurisdiccin sobre una persona mientras vive?
Pues la mujer casada est ligada por la ley a su marido mientras l vive; pero si su marido muere, queda libre de la ley en cuanto al marido.
As que, mientras vive su marido, ser llamada adltera si ella se une a otro hombre; pero si su marido muere, est libre de la ley, de modo que no es adltera aunque se una a otro hombre.
Por tanto, hermanos mos, tambin a ustedes se les hizo morir a la Ley por medio del cuerpo de Cristo, para que sean unidos a otro, a Aqul que resucit de entre los muertos, a fin de que llevemos fruto para Dios.
Porque mientras estbamos en la carne, las pasiones pecaminosas despertadas por la Ley, actuaban en los miembros de nuestro cuerpo a fin de llevar fruto para muerte.
Pero ahora hemos quedado libres de la Ley, habiendo muerto a lo que nos ataba, de modo que sirvamos en la novedad del Espritu y no en el arcasmo de la letra.
Qu diremos entonces? Es pecado la Ley? De ningn modo! Al contrario, yo no hubiera llegado a conocer el pecado si no hubiera sido por medio de la Ley. Porque yo no hubiera sabido lo que es la codicia, si la Ley no hubiera dicho: "NO CODICIA
Pero el pecado, aprovechndose del mandamiento, produjo en m toda clase de codicia. Porque aparte de la Ley el pecado est muerto.
En un tiempo yo viva sin la Ley, pero al venir el mandamiento, el pecado revivi, y yo mor;
y este mandamiento, que era para vida, a m me result para muerte;
porque el pecado, aprovechndose del mandamiento, me enga, y por medio de l me mat.
As que la Ley es santa, y el mandamiento es santo, justo y bueno.
Entonces lo que es bueno vino a ser causa de muerte para m? De ningn modo! Al contrario, fue el pecado, a fin de mostrarse que es pecado al producir mi muerte por medio de lo que es bueno, para que por medio del mandamiento el pecado llegue
Porque sabemos que la Ley es espiritual, pero yo soy carnal, vendido a la esclavitud del pecado.
Porque lo que hago, no lo entiendo. Porque no practico lo que quiero hacer, sino que lo que aborrezco, eso hago.
Y si lo que no quiero hacer, eso hago, estoy de acuerdo con la Ley, reconociendo que es buena.
As que ya no soy yo el que lo hace, sino el pecado que habita en m.
Porque yo s que en m, es decir, en mi carne, no habita nada bueno. Porque el querer est presente en m, pero el hacer el bien, no.
Pues no hago el bien que deseo, sino el mal que no quiero, eso practico.
Y si lo que no quiero hacer, eso hago, ya no soy yo el que lo hace, sino el pecado que habita en m.
As que, queriendo yo hacer el bien, hallo la ley de que el mal est presente en m.
Porque en el hombre interior me deleito con la Ley de Dios,
pero veo otra ley en los miembros de mi cuerpo que hace guerra contra la ley de mi mente, y me hace prisionero de la ley del pecado que est en mis miembros.
Miserable de m! Quin me libertar de este cuerpo de muerte?
Gracias a Dios, por Jesucristo Seor nuestro. As que yo mismo, por un lado, con la mente sirvo a la ley de Dios, pero por el otro, con la carne, a la ley del pecado.
Por tanto, ahora no hay condenacin para los que estn en Cristo Jess, los que no andan conforme a la carne sino conforme al Espritu.
Porque la ley del Espritu de vida en Cristo Jess te ha libertado de la ley del pecado y de la muerte.
Pues lo que la Ley no pudo hacer, ya que era dbil por causa de la carne, Dios lo hizo : enviando a Su propio Hijo en semejanza de carne de pecado y como ofrenda por el pecado, conden al pecado en la carne,
para que el requisito de la Ley se cumpliera en nosotros, que no andamos conforme a la carne, sino conforme al Espritu.
Porque los que viven conforme a la carne, ponen la mente en las cosas de la carne, pero los que viven conforme al Espritu, en las cosas del Espritu.
Porque la mente puesta en la carne es muerte, pero la mente puesta en el Espritu es vida y paz.
La mente puesta en la carne es enemiga de Dios, porque no se sujeta a la Ley de Dios, pues ni siquiera puede hacerlo,
y los que estn en la carne no pueden agradar a Dios.
Sin embargo, ustedes no estn en la carne sino en el Espritu, si en verdad el Espritu de Dios habita en ustedes. Pero si alguien no tiene el Espritu de Cristo, el tal no es de El.
Y si Cristo est en ustedes, aunque el cuerpo est muerto a causa del pecado, sin embargo, el espritu est vivo (es vida) a causa de la justicia.
Pero si el Espritu de Aqul que resucit a Jess de entre los muertos habita en ustedes, el mismo que resucit a Cristo Jess de entre los muertos, tambin dar vida a sus cuerpos mortales por medio de Su Espritu que habita en ustedes.
As que, hermanos, somos deudores, no a la carne, para vivir conforme a la carne.
Porque si ustedes viven conforme a la carne, habrn de morir; pero si por el Espritu hacen morir las obras de la carne (del cuerpo), vivirn.
Porque todos los que son guiados por el Espritu de Dios, los tales son hijos de Dios.
Pues ustedes no han recibido un espritu de esclavitud para volver otra vez al temor, sino que han recibido un espritu de adopcin como hijos, por el cual clamamos: "Abba, Padre!"
El Espritu mismo da testimonio a nuestro espritu de que somos hijos de Dios.
Y si somos hijos, somos tambin herederos; herederos de Dios y coherederos con Cristo, si en verdad padecemos con El a fin de que tambin seamos glorificados con El .
Pues considero que los sufrimientos de este tiempo presente no son dignos de ser comparados con la gloria que nos ha de ser revelada.
Porque el anhelo profundo de la creacin es aguardar ansiosamente la revelacin de los hijos de Dios.
Porque la creacin fue sometida a vanidad, no de su propia voluntad, sino por causa de Aqul que la someti, en la esperanza
de que la creacin misma ser tambin liberada de la esclavitud de la corrupcin a la libertad de la gloria de los hijos de Dios.
Pues sabemos que la creacin entera gime y sufre hasta ahora dolores de parto.
Y no slo ella , sino que tambin nosotros mismos, que tenemos las primicias del Espritu, aun nosotros mismos gemimos en nuestro interior, aguardando ansiosamente la adopcin como hijos, la redencin de nuestro cuerpo.
Porque en esperanza hemos sido salvados, pero la esperanza que se ve no es esperanza, pues, por qu esperar lo que uno ve?
Pero si esperamos lo que no vemos, con paciencia (perseverancia) lo aguardamos.
De la misma manera, tambin el Espritu nos ayuda en nuestra debilidad. No sabemos orar como debiramos, pero el Espritu mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles.
Y Aqul que escudria los corazones sabe cul es el sentir del Espritu, porque El intercede por los santos conforme a la voluntad de Dios.
Y sabemos que para los que aman a Dios, todas las cosas cooperan para bien, esto es, para los que son llamados conforme a Su propsito.
Porque a los que de antemano conoci, tambin los predestin a ser hechos conforme a la imagen de Su Hijo, para que El sea el primognito entre muchos hermanos.
A los que predestin, a sos tambin llam. A los que llam, a sos tambin justific. A los que justific, a sos tambin glorific.
Entonces, qu diremos a esto? Si Dios est por nosotros, quin estar contra nosotros?
El que no neg ni a Su propio Hijo, sino que Lo entreg por todos nosotros, cmo no nos dar tambin junto con El todas las cosas?
Quin acusar a los escogidos de Dios? Dios es el que justifica.
Quin es el que condena? Cristo Jess es el que muri, s, ms an, el que resucit, el que adems est a la diestra de Dios, el que tambin intercede por nosotros.
Quin nos separar del amor de Cristo? Tribulacin, o angustia, o persecucin, o hambre, o desnudez, o peligro, o espada?
Tal como est escrito: "POR CAUSA TUYA SOMOS PUESTOS A MUERTE TODO EL DIA; SOMOS CONSIDERADOS COMO OVEJAS PARA EL MATADERO."
Pero en todas estas cosas somos ms que vencedores por medio de Aqul que nos am.
Porque estoy convencido de que ni la muerte, ni la vida, ni ngeles, ni principados, ni lo presente, ni lo por venir, ni los poderes,
ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podr separar del amor de Dios que es en Cristo Jess Seor nuestro.
Digo la verdad en Cristo, no miento, dndome testimonio mi conciencia en el Espritu Santo,
de que tengo gran tristeza y continuo dolor en mi corazn.
Porque deseara yo mismo ser anatema (maldito), separado de Cristo por amor a mis hermanos, mis parientes (los de mi raza) segn la carne.
Porque son Israelitas, a quienes pertenece la adopcin como hijos, y la gloria, los pactos, la promulgacin de la ley, el culto y las promesas,
de quienes son los patriarcas, y de quienes, segn la carne, procede el Cristo (el Mesas), el cual est sobre todas las cosas, Dios bendito por los siglos. Amn.
Pero no es que la palabra de Dios haya fallado. Porque no todos los descendientes de Israel son Israel;
ni son todos hijos por ser descendientes de Abraham, sino que "POR ISAAC SERA LLAMADA TU DESCENDENCIA."
Esto es, no son los hijos de la carne los que son hijos de Dios, sino que los hijos de la promesa son considerados como descendientes.
Porque la palabra de promesa es sta: "POR ESTE TIEMPO VOLVERE, Y SARA TENDRA UN HIJO."
Y no slo esto , sino que tambin Rebeca concibi mellizos de uno, nuestro padre Isaac.
Porque cuando an los mellizos no haban nacido, y no haban hecho nada, ni bueno ni malo, para que el propsito de Dios conforme a Su eleccin permaneciera, no por las obras, sino por Aqul que llama,
se le dijo a Rebeca: "EL MAYOR SERVIRA AL MENOR."
Tal como est escrito: "A JACOB AME, PERO A ESAU ABORRECI."
Qu diremos entonces? Que hay injusticia en Dios? De ningn modo!
Porque El dice a Moiss: "TENDRE MISERICORDIA DEL QUE YO TENGA MISERICORDIA, Y TENDRE COMPASION DEL QUE YO TENGA COMPASION."
As que no depende del que quiere ni del que corre, sino de Dios que tiene misericordia.
Porque la Escritura dice a Faran: "PARA ESTO MISMO TE HE LEVANTADO, PARA DEMOSTRAR MI PODER EN TI, Y PARA QUE MI NOMBRE SEA PROCLAMADO POR TODA LA TIERRA."
As que Dios tiene misericordia, del que quiere y al que quiere endurece.
Me dirs entonces: "Por qu, pues, todava reprocha Dios ? Porque quin resiste a Su voluntad?"
Al contrario, quin eres t, oh hombre, que le contestas a Dios? Dir acaso el objeto modelado al que lo modela: "Por qu me hiciste as?"
O no tiene el alfarero derecho sobre el barro de hacer de la misma masa un vaso para uso honorable y otro para uso ordinario?
Y qu, si Dios, aunque dispuesto a demostrar Su ira y hacer notorio Su poder, soport con mucha paciencia a los vasos de ira preparados para destruccin?
Lo hizo para dar a conocer las riquezas de Su gloria sobre los vasos de misericordia, que de antemano El prepar para gloria,
es decir, nosotros, a quienes tambin llam, no slo de entre los Judos, sino tambin de entre los Gentiles.
Como tambin dice en Oseas: "A LOS QUE NO ERAN MI PUEBLO, LLAMARE: 'PUEBLO MIO,' Y A LA QUE NO ERA AMADA: 'AMADA M&IA .'
Y SUCEDERA QUE EN EL LUGAR DONDE SE LES DIJO: 'USTEDES NO SON MI PUEBLO,' ALLI SERAN LLAMADOS HIJOS DEL DIOS VIVIENTE."
Isaas tambin exclama en cuanto a Israel: "AUNQUE EL NUMERO DE LOS HIJOS DE ISRAEL SEA COMO LA ARENA DEL MAR, slo EL REMANENTE SERA SALVO;
PORQUE EL SEOR EJECUTARA SU PALABRA SOBRE LA TIERRA CABALMENTE Y CON BREVEDAD."
Y como Isaas predijo: "SI EL SEOR DE LOS EJERCITOS NO NOS HUBIERA DEJADO DESCENDENCIA, HUBIERAMOS LLEGADO A SER COMO SODOMA, Y HECHOS SEMEJANTES A GOMORRA."
Qu diremos entonces? Que los Gentiles, que no iban tras la justicia, alcanzaron justicia, es decir, la justicia que es por fe;
pero Israel, que iba tras una ley de justicia, no alcanz esa ley.
Por qu? Porque no iban tras ella por fe, sino como por obras. Tropezaron en la piedra de tropiezo,
tal como est escrito: "HE AQUI, PONGO EN SION UNA PIEDRA DE TROPIEZO Y ROCA DE ESCANDALO; Y EL QUE CREA EN EL NO SERA AVERGONZADO."
Hermanos, el deseo de mi corazn y mi oracin a Dios por ellos es para su salvacin.
Porque yo testifico a su favor de que tienen celo de Dios, pero no conforme a un pleno conocimiento.
Pues desconociendo la justicia de Dios y procurando establecer la suya propia, no se sometieron a la justicia de Dios.
Porque Cristo es el fin de la ley para justicia a todo aqul que cree.
Pues Moiss escribe que el hombre que practica la justicia que es de la ley, vivir por ella.
Pero la justicia que es de la fe, dice as: "NO DIGAS EN TU CORAZON: 'QUIEN SUBIRA AL CIELO?' Esto es, para hacer bajar a Cristo,
o 'QUIEN DESCENDERA AL ABISMO?' Esto es, para subir a Cristo de entre los muertos."
Pero, qu dice? "CERCA DE TI ESTA LA PALABRA, EN TU BOCA Y EN TU CORAZON," es decir, la palabra de fe que predicamos:
que si confiesas con tu boca a Jess por Seor, y crees en tu corazn que Dios Lo resucit de entre los muertos, sers salvo.
Porque con el corazn se cree para justicia, y con la boca se confiesa para salvacin.
Pues la Escritura dice: "TODO EL QUE CREE EN EL NO SERA AVERGONZADO."
Porque no hay distincin entre Judo y Griego, pues el mismo Seor es Seor de todos, abundando en riquezas para todos los que Le invocan;
porque: "TODO AQUEL QUE INVOQUE EL NOMBRE DEL SEOR SERA SALVO."
Cmo, pues, invocarn a Aqul en quien no han credo? Y cmo creern en Aqul de quien no han odo? Y cmo oirn sin haber quien les predique?
Y cmo predicarn si no son enviados? Tal como est escrito: "CUAN HERMOSOS SON LOS PIES DE LOS QUE ANUNCIAN EL EVANGELIO DEL BIEN!"
Sin embargo, no todos hicieron caso al evangelio, porque Isaas dice: "SEOR, QUIEN HA CREIDO A NUESTRO ANUNCIO?"
As que la fe viene del or, y el or, por la palabra de Cristo.
Pero yo digo, acaso nunca han odo? Ciertamente que s: "POR TODA LA TIERRA HA SALIDO SU VOZ, Y HASTA LOS CONFINES DEL MUNDO SUS PALABRAS."
Y aado: Acaso Israel no saba? En primer lugar, Moiss dice: "YO LOS PROVOCARE A CELOS CON UN pueblo QUE NO ES PUEBLO; CON UN PUEBLO SIN ENTENDIMIENTO LOS PROVOCARE A IRA."
E Isaas es muy osado, y dice: "FUI HALLADO POR LOS QUE NO ME BUSCABAN; ME MANIFESTE A LOS QUE NO PREGUNTABAN POR MI."
Pero en cuanto a Israel, dice: "TODO EL DIA HE EXTENDIDO MIS MANOS A UN PUEBLO DESOBEDIENTE Y REBELDE."
Digo entonces: Acaso ha desechado Dios a Su pueblo? De ningn modo! Porque yo tambin soy Israelita, descendiente de Abraham, de la tribu de Benjamn.
Dios no ha desechado a Su pueblo, al cual conoci con anterioridad. O no saben lo que dice la Escritura en el pasaje sobre Elas, cmo suplica a Dios contra Israel:
"Seor, HAN DADO MUERTE A TUS PROFETAS, HAN DERRIBADO TUS ALTARES; Y SOLO YO HE QUEDADO Y ATENTAN CONTRA MI VIDA?"
Pero, qu le dice la respuesta divina?: "Me HE RESERVADO SIETE MIL HOMBRES QUE NO HAN DOBLADO LA RODILLA A BAAL."
Y de la misma manera, tambin ha quedado en el tiempo presente un remanente conforme a la eleccin de la gracia de Dios.
Pero si es por gracia, ya no es a base de obras, de otra manera la gracia ya no es gracia. Y si por obras, ya no es gracia; de otra manera la obra ya no es obra.
Entonces qu? Aquello que Israel busca no lo ha alcanzado, pero los que fueron escogidos lo alcanzaron y los dems fueron endurecidos;
tal como est escrito: "DIOS LES DIO UN ESPIRITU EMBOTADO, OJOS CON QUE NO VEN Y OIDOS CON QUE NO OYEN, HASTA EL DIA DE HOY."
Y David dice: "SU BANQUETE SE CONVIERTA EN LAZO Y EN TRAMPA, Y EN PIEDRA DE TROPIEZO Y EN RETRIBUCION PARA ELLOS.
OSCUREZCANSE SUS OJOS PARA QUE NO PUEDAN VER, Y DOBLA SUS ESPALDAS PARA SIEMPRE."
Digo entonces: Acaso tropezaron para caer? De ningn modo! Pero por su transgresin ha venido la salvacin a los Gentiles, para causarles celos.
Y si su transgresin es riqueza para el mundo, y su fracaso es riqueza para los Gentiles, cunto ms ser su plenitud!
Pero a ustedes hablo, Gentiles. Entonces, puesto que yo soy apstol de los Gentiles, honro mi ministerio,
si en alguna manera puedo causar celos a mis compatriotas (Israelitas) y salvar a algunos de ellos.
Porque si el excluirlos a ellos es la reconciliacin del mundo, qu ser su admisin, sino vida de entre los muertos?
Y si el primer pedazo de masa es santo, tambin lo es toda la masa; y si la raz es santa, tambin lo son las ramas.
Pero si algunas de las ramas fueron desgajadas, y t, siendo un olivo silvestre, fuiste injertado entre ellas y fuiste hecho participante con ellas de la rica savia de la raz del olivo,
no seas arrogante para con las ramas. Pero si eres arrogante, recuerda que t no eres el que sustenta la raz, sino que la raz es la que te sustenta a ti.
Dirs entonces: "Las ramas fueron desgajadas para que yo fuera injertado."
Muy cierto. Fueron desgajadas por su incredulidad, pero t por la fe te mantienes firme. No seas altanero, sino teme;
porque si Dios no perdon a las ramas naturales, tampoco a ti te perdonar.
Mira, pues, la bondad y la severidad de Dios: severidad para con los que cayeron, pero para ti, bondad de Dios si permaneces en Su bondad. De lo contrario tambin t sers cortado.
Y tambin ellos, si no permanecen en su incredulidad, sern injertados, pues poderoso es Dios para injertarlos de nuevo.
Porque si t fuiste cortado de lo que por naturaleza es un olivo silvestre, y contra lo que es natural fuiste injertado en un olivo cultivado, cunto ms stos, que son las ramas naturales, sern injertados en su propio olivo?
Porque no quiero, hermanos, que ignoren este misterio, para que no sean sabios en su propia opinin: que a Israel le ha acontecido un endurecimiento parcial hasta que haya entrado la plenitud de los Gentiles.
As, todo Israel ser salvo, tal como est escrito: "EL LIBERTADOR VENDRA DE SION; APARTARA LA IMPIEDAD DE JACOB.
Y ESTE ES MI PACTO CON ELLOS, CUANDO YO QUITE SUS PECADOS."
En cuanto al evangelio, son enemigos por causa de ustedes, pero en cuanto a la eleccin de Dios, son amados por causa de los padres.
Porque los dones y el llamamiento de Dios son irrevocables.
Pues as como ustedes en otro tiempo fueron desobedientes a Dios, pero ahora se les ha mostrado misericordia por razn de la desobediencia de ellos,
as tambin ahora stos han sido desobedientes, para que por la misericordia mostrada a ustedes, tambin a ellos ahora les sea mostrada misericordia.
Porque Dios ha encerrado a todos en desobediencia para mostrar misericordia a todos.
Oh, profundidad de las riquezas y de la sabidura y del conocimiento de Dios! Cun insondables son Sus juicios e inescrutables Sus caminos!
Pues, QUIEN HA CONOCIDO LA MENTE DEL SEOR? O QUIEN LLEGO A SER SU CONSEJERO?
O QUIEN LE HA DADO A EL PRIMERO PARA QUE SE LE TENGA QUE RECOMPENSAR?
Porque de El, por El y para El son todas las cosas. A El sea la gloria para siempre. Amn.
Por tanto, hermanos, les ruego por las misericordias de Dios que presenten sus cuerpos como sacrificio vivo y santo, aceptable (agradable) a Dios, que es el culto racional de ustedes.
Y no se adapten (no se conformen) a este mundo, sino transfrmense mediante la renovacin de su mente, para que verifiquen cul es la voluntad de Dios: lo que es bueno y aceptable (agradable) y perfecto.
Porque en virtud de la gracia que me ha sido dada, digo a cada uno de ustedes que no piense de s mismo ms de lo que debe pensar, sino que piense con buen juicio, segn la medida de fe que Dios ha distribuido a cada uno.
Pues as como en un cuerpo tenemos muchos miembros, pero no todos los miembros tienen la misma funcin,
as nosotros, que somos muchos, somos un cuerpo en Cristo e individualmente miembros los unos de los otros.
Pero teniendo diferentes dones, segn la gracia que nos ha sido dada, usmoslos: si el de profeca, sese en proporcin a la fe;
si el de servicio, en servir; o el que ensea, en la enseanza;
el que exhorta, en la exhortacin; el que da, con liberalidad (con sencillez); el que dirige (presta ayuda), con diligencia; el que muestra misericordia, con alegra.
El amor sea sin hipocresa; aborreciendo lo malo, aplicndose a lo bueno.
Sean afectuosos unos con otros con amor fraternal; con honra, dndose preferencia unos a otros.
No sean perezosos en lo que requiere diligencia. Sean fervientes en espritu, sirviendo al Seor,
gozndose en la esperanza, perseverando en el sufrimiento, dedicados a la oracin,
contribuyendo para las necesidades de los santos, practicando la hospitalidad.
Bendigan a los que los persiguen. Bendigan, y no maldigan.
Gcense con los que se gozan y lloren con los que lloran.
Tengan el mismo sentir (pensar) unos con otros. No sean altivos en su pensar, sino condescendiendo con los humildes. No sean sabios en su propia opinin.
Nunca paguen a nadie mal por mal. Respeten (Consideren) lo bueno delante de todos los hombres.
Si es posible, en cuanto de ustedes dependa, estn en paz con todos los hombres.
Amados, nunca tomen venganza ustedes mismos, sino den lugar a la ira de Dios, porque escrito est: "MIA ES LA VENGANZA, YO PAGARE," dice el Seor.
"PERO SI TU ENEMIGO TIENE HAMBRE, DALE DE COMER; Y SI TIENE SED, DALE DE BEBER, PORQUE HACIENDO ESTO, CARBONES ENCENDIDOS AMONTONARAS SOBRE SU CABEZA."
No seas vencido por el mal, sino vence el mal con el bien.
Somtase toda persona a las autoridades que gobiernan. Porque no hay autoridad sino de Dios, y las que existen, por Dios son constituidas.
Por tanto, el que resiste a la autoridad, a lo ordenado por Dios se ha opuesto; y los que se han opuesto, recibirn condenacin sobre s mismos.
Porque los gobernantes no son motivo de temor para los de buena conducta, sino para el que hace el mal. Deseas, pues, no temer a la autoridad? Haz lo bueno y tendrs elogios de ella,
pues es para ti un ministro (servidor) de Dios para bien. Pero si haces lo malo, teme. Porque no en vano lleva la espada, pues es ministro de Dios, un vengador que castiga al que practica lo malo.
Por tanto, es necesario someterse, no slo por razn del castigo, sino tambin por causa de la conciencia.
Pues por esto tambin ustedes pagan impuestos, porque los gobernantes son servidores de Dios, dedicados precisamente a esto.
Paguen a todos lo que deban: al que impuesto, impuesto; al que tributo, tributo; al que temor, temor; al que honor, honor.
No deban a nadie nada, sino el amarse unos a otros. Porque el que ama a su prjimo, ha cumplido la ley.
Porque esto: "NO COMETERAS ADULTERIO, NO MATARAS, NO HURTARAS, NO CODICIARAS," y cualquier otro mandamiento, en estas palabras se resume: "AMARAS A TU PROJIMO COMO A TI MISMO."
El amor no hace mal al prjimo. Por tanto, el amor es el cumplimiento de la ley.
Y hagan todo esto, conociendo el tiempo, que ya es hora de despertarse del sueo. Porque ahora la salvacin est ms cerca de nosotros que cuando cremos.
La noche est muy avanzada, y el da est cerca. Por tanto, desechemos las obras de las tinieblas y vistmonos con las armas de la luz.
Andemos decentemente, como de da, no en orgas y borracheras, no en promiscuidad sexual y lujurias, no en pleitos y envidias.
Antes bien, vstanse del Seor Jesucristo, y no piensen en proveer para las lujurias de la carne.
Acepten al que es dbil en la fe, pero no para juzgar sus opiniones.
Uno tiene fe en que puede comer de todo, pero el que es dbil slo come legumbres.
El que come no desprecie al que no come, y el que no come no juzgue al que come, porque Dios lo ha aceptado.
Quin eres t para juzgar al criado (siervo) de otro? Para su propio amo (seor) est en pie o cae. En pie se mantendr, porque poderoso es el Seor para sostenerlo en pie.
Uno juzga que un da es superior a otro, otro juzga iguales todos los das. Cada cual est plenamente convencido segn su propio sentir (su propia mente).
El que guarda cierto da, para el Seor lo guarda. El que come, para el Seor come, pues da gracias a Dios; y el que no come, para el Seor se abstiene, y da gracias a Dios.
Porque ninguno de nosotros vive para s mismo, y ninguno muere para s mismo.
Pues si vivimos, para el Seor vivimos, y si morimos, para el Seor morimos. Por tanto, ya sea que vivamos o que muramos, del Seor somos.
Porque para esto Cristo muri y resucit, para ser Seor tanto de los muertos como de los vivos.
Pero t, por qu juzgas a tu hermano? O tambin, t, por qu desprecias a tu hermano? Porque todos compareceremos ante el tribunal de Dios.
Porque est escrito: "VIVO YO, DICE EL SEOR, QUE ANTE MI SE DOBLARA TODA RODILLA, Y TODA LENGUA ALABARA A DIOS."
De modo que cada uno de nosotros dar a Dios cuenta de s mismo.
Por tanto, ya no nos juzguemos los unos a los otros, sino ms bien decidan esto: no poner obstculo o piedra de tropiezo al hermano.
Yo s, y estoy convencido en el Seor Jess, de que nada es inmundo en s mismo; pero para el que estima que algo es inmundo, para l lo es.
Porque si por causa de la comida tu hermano se entristece, ya no andas conforme al amor. No destruyas con tu comida a aqul por quien Cristo muri.
Por tanto, no permitan que se hable mal de lo que para ustedes es bueno.
Porque el reino de Dios no es comida ni bebida, sino justicia y paz y gozo en el Espritu Santo.
Porque el que de esta manera sirve a Cristo, es aceptable a Dios y aprobado por los hombres.
As que procuremos lo que contribuye a la paz y a la edificacin mutua.
No destruyas la obra de Dios por causa de la comida. En realidad, todas las cosas son limpias, pero son malas para el hombre que escandaliza (que ofende) a otro al comer.
Es mejor no comer carne, ni beber vino, ni hacer nada en que tu hermano tropiece (se ofenda).
La fe que t tienes, tenla conforme a tu propia conviccin delante de Dios. Dichoso el que no se condena a s mismo en lo que aprueba.
Pero el que duda, si come se condena, porque no lo hace por fe. Todo lo que no procede de fe, es pecado.
As que, nosotros los que somos fuertes, debemos sobrellevar las flaquezas de los dbiles y no agradarnos a nosotros mismos.
Cada uno de nosotros agrade a su prjimo en lo que es bueno para su edificacin.
Pues ni aun Cristo se agrad a El mismo; antes bien, como est escrito: "LOS INSULTOS DE LOS QUE TE INJURIABAN CAYERON SOBRE MI."
Porque todo lo que fue escrito en tiempos pasados, para nuestra enseanza se escribi, a fin de que por medio de la paciencia (perseverancia) y del consuelo de las Escrituras tengamos esperanza.
Y que el Dios de la paciencia (perseverancia) y del consuelo les conceda tener el mismo sentir los unos para con los otros conforme a Cristo Jess,
para que unnimes, a una voz, glorifiquen al Dios y Padre de nuestro Seor Jesucristo (el Mesas).
Por tanto, acptense los unos a los otros, como tambin Cristo nos acept para la gloria de Dios.
Pues les digo que Cristo se hizo servidor de la circuncisin para demostrar la verdad de Dios, para confirmar las promesas dadas a los padres,
y para que los Gentiles glorifiquen a Dios por Su misericordia, como est escrito: "POR TANTO, TE CONFESARE ENTRE LOS GENTILES, Y A TU NOMBRE CANTARE."
Y vuelve a decir: "REGOCIJENSE, GENTILES, CON SU PUEBLO."
Y de nuevo: "ALABEN AL SEOR TODOS LOS GENTILES, Y TODOS LOS PUEBLOS LO ALABEN."
Y a su vez, Isaas dice: "RETOARA LA RAIZ DE ISAI, EL QUE SE LEVANTA A REGIR A LOS GENTILES; LOS GENTILES PONDRAN EN EL SU ESPERANZA."
Y el Dios de la esperanza los llene de todo gozo y paz en el creer, para que abunden en esperanza por el poder del Espritu Santo.
En cuanto a ustedes, hermanos mos, yo mismo estoy tambin convencido de que ustedes estn llenos de bondad, llenos de todo conocimiento y capaces tambin de amonestarse los unos a los otros.
Pero les he escrito con atrevimiento sobre algunas cosas, para as hacer que las recuerden otra vez, por la gracia que me fue dada por Dios,
para ser ministro de Cristo Jess a los Gentiles, ministrando a manera de sacerdote el evangelio de Dios, a fin de que la ofrenda que hago de los Gentiles sea aceptable, santificada por el Espritu Santo.
Por tanto, en Cristo Jess he hallado razn para gloriarme en las cosas que se refieren a Dios.
Porque no me atrever a hablar de nada sino de lo que Cristo ha hecho por medio de m para la obediencia de los Gentiles, en palabra y en obra,
con el poder de seales (milagros) y prodigios, en el poder del Espritu de Dios, De manera que desde Jerusaln (Ciudad de Paz) y por los alrededores hasta el Ilrico he predicado en toda su plenitud el evangelio de Cristo.
De esta manera me esforc en anunciar el evangelio, no donde Cristo ya era conocido, para no edificar sobre el fundamento de otro;
sino como est escrito: "AQUELLOS A QUIENES NUNCA LES FUE ANUNCIADO ACERCA DE EL, VERAN, Y LOS QUE NO HAN OIDO, ENTENDERAN."
Por esta razn muchas veces me he visto impedido de ir a ustedes.
Pero ahora, no quedando ya ms lugares para m en estas regiones, y puesto que por muchos aos he tenido un gran deseo de ir a ustedes,
cuando vaya a Espaa los visitar. Porque espero verlos al pasar y que me ayuden a continuar hacia all, despus de que haya disfrutado un poco de su compaa.
Pero ahora voy a Jerusaln para el servicio de los santos,
pues Macedonia y Acaya han tenido a bien hacer una colecta para los pobres de entre los santos que estn en Jerusaln.
S, tuvieron a bien hacerlo, y a la verdad que estn en deuda con ellos. Porque si los Gentiles han participado de sus bienes espirituales, tambin estn obligados a servir a los santos en los bienes materiales.
As que cuando haya cumplido esto y les haya entregado esta ofrenda, ir a Espaa llegando de paso a ver los.
Y s que cuando vaya a ustedes, ir en la plenitud de la bendicin de Cristo.
Les ruego, hermanos, por nuestro Seor Jesucristo y por el amor del Espritu, que se esfuercen juntamente conmigo en sus oraciones a Dios por m,
para que sea librado de los que son desobedientes (incrdulos) en Judea, y que mi servicio a Jerusaln sea aceptable a los santos,
y para que con gozo llegue a ustedes por la voluntad de Dios, y encuentre confortante reposo con ustedes.
El Dios de paz sea con todos ustedes. Amn.
Les recomiendo a nuestra hermana Febe, diaconisa de la iglesia en Cencrea,
para que la reciban en el Seor de una manera digna de los santos, y que la ayuden en cualquier asunto en que ella necesite de ustedes, porque ella tambin ha ayudado a muchos y aun a m mismo.
Saluden a Priscila y a Aquila, mis colaboradores en Cristo Jess,
los cuales expusieron su vida por m, a quienes no slo yo doy gracias, sino tambin todas las iglesias de los Gentiles.
Saluden tambin a la iglesia que est en su casa. Saluden a mi querido hermano Epeneto, que es el primer convertido a Cristo en Asia (provincia occidental de Asia Menor).
Saluden a Mara, que ha trabajado mucho por ustedes.
Saluden a Andrnico y a Junias, mis parientes y compaeros de prisin, que se destacan entre los apstoles y quienes tambin vinieron a Cristo antes que yo.
Saluden a Amplias, mi querido hermano en el Seor.
Saluden a Urbano, nuestro colaborador en Cristo, y a mi querido hermano Estaquis.
Saluden a Apeles, el aprobado en Cristo. Saluden a los de la casa de Aristbulo.
Saluden a Herodin, mi pariente. Saluden a los de la casa de Narciso, que son del Seor.
Saluden a Trifena y a Trifosa, obreras del Seor. Saluden a la querida hermana Prsida, que ha trabajado mucho en el Seor.
Saluden a Rufo, escogido en el Seor, tambin a su madre y ma.
Saluden a Asncrito, a Flegonte, a Hermes, a Patrobas, a Hermas, y a los hermanos con ellos.
Saluden a Fillogo y a Julia, a Nereo y a su hermana, y a Olimpas, y a todos los santos que estn con ellos.
Saldense los unos a los otros con un beso santo. Todas las iglesias de Cristo los saludan.
Les ruego, hermanos, que vigilen a los que causan disensiones y tropiezos contra las enseanzas que ustedes aprendieron, y que se aparten de ellos.
Porque los tales son esclavos, no de Cristo nuestro Seor, sino de sus propios apetitos, y por medio de palabras suaves y lisonjeras engaan los corazones de los ingenuos.
Porque la noticia de la obediencia de ustedes se ha extendido a todos. Por tanto, me regocijo por ustedes, pero quiero que sean sabios para lo bueno e inocentes para lo malo.
Y el Dios de paz aplastar pronto a Satans debajo de los pies de ustedes. La gracia de nuestro Seor Jesucristo sea con ustedes.
Timoteo, mi colaborador, los saluda, y tambin Lucio, Jasn y Sospater, mis parientes.
Yo, Tercio, que escribo esta carta, los saludo en el Seor.
Gayo, hospedador mo y de toda la iglesia, los saluda. Erasto, el tesorero de la ciudad, los saluda, y el hermano Cuarto.
La gracia de nuestro Seor Jesucristo sea con todos ustedes. Amn.
Y a Aqul que es poderoso para afirmarlos conforme a mi evangelio y a la predicacin de Jesucristo, segn la revelacin del misterio que ha sido mantenido en secreto durante siglos sin fin,
pero que ahora ha sido manifestado, y por las Escrituras de los profetas, conforme al mandamiento del Dios eterno, se ha dado a conocer a todas las naciones para guiarlas a la obediencia de la fe,
al nico y sabio Dios, por medio de Jesucristo, sea la gloria para siempre. Amn.
Pablo, llamado a ser apstol de Jesucristo por la voluntad de Dios, y Sstenes, nuestro hermano,
a la iglesia de Dios que est en Corinto, a los que han sido santificados en Cristo Jess, llamados a ser santos, con todos los que en cualquier parte invocan el nombre de nuestro Seor Jesucristo, Seor de ellos y nuestro:
Gracia y paz a ustedes de parte de Dios nuestro Padre y del Seor Jesucristo.
Siempre doy gracias a mi Dios por ustedes, por la gracia de Dios que les fue dada en Cristo Jess.
Porque en todo ustedes fueron enriquecidos en El, en toda palabra y en todo conocimiento,
as como el testimonio acerca de Cristo (el Mesas) fue confirmado en ustedes;
de manera que nada les falta en ningn don, esperando ansiosamente la revelacin de nuestro Seor Jesucristo.
El tambin los confirmar hasta el fin, para que sean irreprensibles en el da de nuestro Seor Jesucristo.
Fiel es Dios, por medio de quien fueron llamados a la comunin con Su Hijo Jesucristo, nuestro Seor.
Les ruego, hermanos, por el nombre de nuestro Seor Jesucristo, que todos se pongan de acuerdo (que hablen lo mismo), y que no haya divisiones entre ustedes, sino que estn enteramente unidos en un mismo sentir (de una misma mente) y en un mismo parecer.
Porque he sido informado acerca de ustedes, hermanos mos, por los de Clo, que hay discusiones entre ustedes.
Me refiero a que cada uno de ustedes dice: "Yo soy de Pablo," otro: "yo de Apolos," otro: "yo de Cefas," y otro: "yo de Cristo."
Est dividido Cristo? Acaso fue Pablo crucificado por ustedes? O fueron bautizados en el nombre de Pablo?
Doy gracias a Dios que no bautic a ninguno de ustedes, excepto a Crispo y a Gayo,
para que nadie diga que fueron bautizados en mi nombre.
Tambin bautic a los de la casa de Estfanas; por lo dems, no s si bautic a algn otro.
Pues Cristo no me envi a bautizar, sino a predicar el evangelio (anunciar las buenas nuevas), no con palabras elocuentes, para que no se haga vana la cruz de Cristo.
Porque la palabra de la cruz es necedad para los que se pierden, pero para nosotros los salvos es poder de Dios.
Porque est escrito: "DESTRUIRE LA SABIDURIA DE LOS SABIOS, Y EL ENTENDIMIENTO DE LOS INTELIGENTES DESECHARE."
Dnde est el sabio? Dnde est el escriba? Dnde est el que sabe discutir en este siglo (mundo)? No ha hecho Dios que la sabidura de este mundo sea necedad?
Pues ya que en la sabidura de Dios, el mundo no conoci a Dios por medio de su propia sabidura, agrad a Dios mediante la necedad de la predicacin salvar a los que creen.
Porque en verdad los Judos piden seales (milagros) y los Griegos buscan sabidura;
pero nosotros predicamos a Cristo crucificado, piedra de tropiezo para los Judos, y necedad para los Gentiles.
Sin embargo, para los llamados, tanto Judos como Griegos, Cristo es poder de Dios y sabidura de Dios.
Porque la necedad de Dios es ms sabia que los hombres, y la debilidad de Dios es ms fuerte que los hombres.
Pues consideren, hermanos, su llamamiento. No hubo muchos sabios conforme a la carne (normas humanas), ni muchos poderosos, ni muchos nobles.
Sino que Dios ha escogido lo necio del mundo para avergonzar a los sabios; y Dios ha escogido lo dbil del mundo para avergonzar a lo que es fuerte.
Tambin Dios ha escogido lo vil y despreciado del mundo: lo que no es, para anular lo que es,
para que nadie se jacte delante de Dios.
Pero por obra Suya estn ustedes en Cristo Jess, el cual se hizo para nosotros sabidura de Dios, y justificacin, santificacin y redencin,
para que, tal como est escrito: "EL QUE SE GLORIA, QUE SE GLORIE EN EL SEOR."
Por eso, cuando fui a ustedes, hermanos, proclamndoles el testimonio de Dios, no fui con superioridad de palabra o de sabidura.
Porque nada me propuse saber entre ustedes excepto a Jesucristo, y Este crucificado.
Estuve entre ustedes con debilidad y con temor y mucho temblor,
y mi mensaje (mi palabra) y mi predicacin no fueron con palabras persuasivas de sabidura, sino con demostracin del Espritu y de poder,
para que la fe de ustedes no descanse en la sabidura de los hombres, sino en el poder de Dios.
Sin embargo, hablamos sabidura entre los que han alcanzado madurez; pero una sabidura no de este siglo, ni de los gobernantes de este siglo, que van desapareciendo,
sino que hablamos sabidura de Dios en misterio, la sabidura oculta que, desde antes de los siglos, Dios predestin para nuestra gloria.
Esta sabidura que ninguno de los gobernantes de este siglo ha entendido, porque si la hubieran entendido no habran crucificado al Seor de gloria;
sino como est escrito: "COSAS QUE OJO NO VIO, NI OIDO OYO, NI HAN ENTRADO AL CORAZON DEL HOMBRE, son LAS COSAS QUE DIOS HA PREPARADO PARA LOS QUE LO AMAN."
Pero Dios nos las revel por medio del Espritu, porque el Espritu todo lo escudria, aun las profundidades de Dios.
Porque entre los hombres, quin conoce los pensamientos de un hombre, sino el espritu del hombre que est en l? Asimismo, nadie conoce los pensamientos de Dios, sino el Espritu de Dios.
Y nosotros hemos recibido, no el espritu del mundo, sino el Espritu que viene de Dios, para que conozcamos lo que Dios nos ha dado gratuitamente,
de lo cual tambin hablamos, no con palabras enseadas por sabidura humana, sino con las enseadas por el Espritu, combinando pensamientos espirituales con palabras espirituales.
Pero el hombre natural no acepta las cosas del Espritu de Dios, porque para l son necedad; y no las puede entender, porque son cosas que se disciernen (se examinan) espiritualmente.
En cambio, el que es espiritual juzga todas las cosas; pero l no es juzgado por nadie.
Porque QUIEN HA CONOCIDO LA MENTE DEL SEOR, PARA QUE LO INSTRUYA? Pero nosotros tenemos la mente de Cristo.
As que yo, hermanos, no pude hablarles como a espirituales, sino como a carnales, como a nios en Cristo.
Les di a beber leche, no alimento slido, porque todava no podan recibirlo . En verdad, ni aun ahora pueden,
porque todava son carnales. Pues habiendo celos y discusiones entre ustedes, no son carnales y andan como hombres del mundo ?
Porque cuando uno dice: "Yo soy de Pablo," y otro: "Yo soy de Apolos," no son como hombres del mundo ?
Qu es, pues, Apolos? Y qu es Pablo? Servidores mediante los cuales ustedes han credo, segn el Seor dio oportunidad a cada uno.
Yo plant, Apolos reg, pero Dios ha dado el crecimiento.
As que ni el que planta ni el que riega es algo, sino Dios, que da el crecimiento.
Ahora bien, el que planta y el que riega son una misma cosa, pero cada uno recibir su propia recompensa (su propio salario) conforme a su propio trabajo.
Porque nosotros somos colaboradores en la labor de Dios, y ustedes son el campo de cultivo de Dios, el edificio de Dios.
Conforme a la gracia de Dios que me fue dada, yo, como sabio arquitecto, puse el fundamento, y otro edifica sobre l. Pero cada uno tenga cuidado cmo edifica encima.
Pues nadie puede poner otro fundamento que el que ya est puesto, el cual es Jesucristo.
Ahora bien, si sobre este fundamento alguien edifica con oro, plata, piedras preciosas, madera, heno, paja,
la obra de cada uno se har evidente; porque el da la dar a conocer, pues con fuego ser revelada. El fuego mismo probar la calidad de la obra de cada uno.
Si permanece la obra de alguien que ha edificado sobre el fundamento, recibir recompensa.
Si la obra de alguien es consumida por el fuego, sufrir prdida; sin embargo, l ser salvo, aunque as como a travs del fuego.
No saben que ustedes son templo de Dios y que el Espritu de Dios habita en ustedes?
Si alguno destruye el templo de Dios, Dios lo destruir a l, porque el templo de Dios es santo, y eso es lo que ustedes son.
Nadie se engae a s mismo. Si alguien de ustedes se cree sabio segn este mundo, hgase necio a fin de llegar a ser sabio.
Porque la sabidura de este mundo es necedad ante Dios. Pues escrito est: "El es EL QUE PRENDE A LOS SABIOS EN SU propia ASTUCIA."
Y tambin: "EL SEOR CONOCE LOS RAZONAMIENTOS de los sabios, LOS CUALES SON INUTILES."
As que nadie se jacte (se glore) en los hombres, porque todo es de ustedes:
ya sea Pablo, o Apolos, o Cefas (Pedro), o el mundo, o la vida, o la muerte, o lo presente, o lo por venir, todo es suyo,
y ustedes de Cristo, y Cristo de Dios.
Que todo hombre nos considere de esta manera: como servidores de Cristo y administradores de los misterios de Dios.
Ahora bien, lo que se requiere adems de los administradores es que cada uno sea hallado fiel.
En cuanto a m, es de poca importancia que yo sea juzgado por ustedes o por cualquier tribunal humano. De hecho, ni aun yo me juzgo a m mismo.
Porque no estoy consciente de nada en contra ma. Pero no por eso estoy sin culpa, pues el que me juzga es el Seor.
Por tanto, no juzguen antes de tiempo, sino esperen hasta que el Seor venga, el cual sacar a la luz las cosas ocultas en las tinieblas y tambin pondr de manifiesto los designios de los corazones. Entonces cada uno recibir de parte de Dios
Esto, hermanos, lo he aplicado en sentido figurado a m mismo y a Apolos por amor a ustedes, para que en nosotros aprendan a no sobrepasar lo que est escrito, para que ninguno de ustedes se vuelva arrogante a favor del uno contra el otro.
Porque quin te distingue? Qu tienes que no recibiste? Y si lo recibiste, por qu te jactas como si no lo hubieras recibido?
Ya estn saciados, ya se han hecho ricos, ya han llegado a reinar sin necesidad de nosotros. Ojal hubieran llegado a reinar, para que nosotros reinramos tambin con ustedes.
Porque pienso que Dios nos ha exhibido a nosotros los apstoles en ltimo lugar, como a sentenciados a muerte. Porque hemos llegado a ser un espectculo para el mundo, tanto para los ngeles como para los hombres.
Nosotros somos necios por amor de Cristo, pero ustedes, prudentes en Cristo. Nosotros somos dbiles, pero ustedes, fuertes. Ustedes son distinguidos, pero nosotros, sin honra.
Hasta el momento presente pasamos hambre y sed, andamos mal vestidos, somos maltratados y no tenemos dnde vivir.
Nos agotamos trabajando con nuestras propias manos. Cuando nos ultrajan (insultan), bendecimos. Cuando somos perseguidos, lo soportamos.
Cuando hablan mal de nosotros, tratamos de reconciliar. Hemos llegado a ser, hasta ahora, la basura del mundo, el desecho de todo.
No les escribo esto para avergonzarlos, sino para amonestarlos como a hijos mos amados.
Porque aunque ustedes tengan innumerables maestros (tutores) en Cristo, sin embargo no tienen muchos padres; pues en Cristo Jess yo los engendr por medio del evangelio.
Por tanto, los exhorto: sean imitadores mos.
Por esta razn les he enviado a Timoteo, que es mi hijo amado y fiel en el Seor. El les recordar mis caminos, los caminos en Cristo, tal como yo enseo en todas partes, en cada iglesia.
Algunos de ustedes se han vuelto arrogantes, como si yo no hubiera de ir a verlos.
Pero ir a verlos pronto, si el Seor quiere, y conocer, no las palabras de los arrogantes sino el poder que tienen.
Porque el reino de Dios no consiste en palabras, sino en poder.
Qu quieren? Ir a ustedes con vara, o con amor y espritu de mansedumbre?
En efecto, se oye que entre ustedes hay inmoralidad, y una inmoralidad tal como no existe ni siquiera entre los Gentiles, al extremo de que alguien tiene la mujer de su padre.
Y ustedes se han vuelto arrogantes en lugar de haberse entristecido, para que el que de entre ustedes ha cometido esta accin fuera expulsado de en medio de ustedes!
Pues yo, por mi parte, aunque ausente en cuerpo pero presente en espritu, como si estuviera presente, ya he juzgado al que cometi tal accin.
En el nombre de nuestro Seor Jess, cuando estn reunidos, y yo con ustedes en espritu, con el poder de nuestro Seor Jess,
entreguen a ese tal a Satans para la destruccin de su carne, a fin de que su espritu sea salvo en el da del Seor Jess.
La jactancia de ustedes no es buena. No saben que un poco de levadura fermenta toda la masa ?
Limpien la levadura vieja para que sean masa nueva, as como lo son en realidad sin levadura. Porque aun Cristo, nuestra Pascua, ha sido sacrificado.
Por tanto, celebremos la fiesta no con la levadura vieja, ni con la levadura de malicia y maldad, sino con panes sin levadura de sinceridad y de verdad.
En mi carta les escrib que no anduvieran en compaa de personas inmorales.
No me refera a la gente inmoral de este mundo, o a los codiciosos y estafadores, o a los idlatras, porque entonces tendran ustedes que salirse del mundo.
Sino que en efecto les escrib que no anduvieran en compaa de ninguno que, llamndose hermano, es una persona inmoral, o avaro, o idlatra, o difamador, o borracho, o estafador. Con esa persona, ni siquiera coman.
Pues por qu he de juzgar yo a los de afuera? No juzgan ustedes a los que estn dentro de la iglesia ?
Pero Dios juzga a los que estn fuera. EXPULSEN AL MALVADO DE ENTRE USTEDES.
Se atreve alguno de ustedes, cuando tiene algo contra su prjimo, a ir a juicio ante los incrdulos y no ante los santos?
O no saben que los santos han de juzgar al mundo? Y si el mundo es juzgado por ustedes, no son competentes para juzgar los casos ms sencillos?
No saben que hemos de juzgar a los ngeles? Cunto ms asuntos de esta vida!
Entonces, si tienen tribunales que juzgan los casos de esta vida, por qu ponen por jueces a los que nada son en la iglesia?
Para vergenza suya lo digo. Acaso no hay entre ustedes algn hombre sabio que pueda juzgar entre sus hermanos,
sino que hermano contra hermano litiga, y esto ante incrdulos?
As que, en efecto, es ya un fallo entre ustedes el hecho de que tengan litigios entre s. Por qu no sufren mejor la injusticia? Por qu no ser mejor defraudados?
Por el contrario, ustedes mismos cometen injusticias y defraudan, y esto aun a sus propios hermanos.
O no saben que los injustos no heredarn el reino de Dios? No se dejen engaar: ni los inmorales, ni los idlatras, ni los adlteros, ni los afeminados, ni los homosexuales,
ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los difamadores, ni los estafadores heredarn el reino de Dios.
Y esto eran algunos de ustedes; pero fueron lavados, pero fueron santificados, pero fueron justificados en el nombre del Seor Jesucristo y en el Espritu de nuestro Dios.
Todas las cosas me son lcitas, pero no todas son de provecho. Todas las cosas me son lcitas, pero yo no me dejar dominar por ninguna.
Los alimentos son para el estmago y el estmago para los alimentos, pero Dios destruir a los dos. Sin embargo, el cuerpo no es para la fornicacin, sino para el Seor, y el Seor es para el cuerpo.
Y Dios, que resucit al Seor, tambin nos resucitar a nosotros mediante Su poder.
No saben que sus cuerpos son miembros de Cristo (el Mesas)? Tomar, acaso, los miembros de Cristo y los har miembros de una ramera? De ningn modo!
O no saben que el que se une a una ramera es un cuerpo con ella? Porque El dice: "LOS DOS VENDRAN A SER UNA SOLA CARNE."
Pero el que se une al Seor, es un espritu con El .
Huyan de la fornicacin. Todos los dems pecados que un hombre comete estn fuera del cuerpo, pero el fornicario peca contra su propio cuerpo.
O no saben que su cuerpo es templo del Espritu Santo que est en ustedes, el cual tienen de Dios, y que ustedes no se pertenecen a s mismos?
Porque han sido comprados por un precio. Por tanto, glorifiquen a Dios en su cuerpo y en su espritu, los cuales son de Dios.
En cuanto a las cosas de que me escribieron, bueno es para el hombre no tocar mujer.
No obstante, por razn de las inmoralidades, que cada uno tenga su propia mujer, y cada una tenga su propio marido.
Que el marido cumpla su deber para con su mujer, e igualmente la mujer lo cumpla con el marido.
La mujer no tiene autoridad sobre su propio cuerpo, sino el marido. Y asimismo el marido no tiene autoridad sobre su propio cuerpo, sino la mujer.
No se priven el uno del otro, excepto de comn acuerdo y por cierto tiempo, para dedicarse a la oracin. Vuelvan despus a juntarse, a fin de que Satans no los tiente por causa de falta de dominio propio.
Pero esto lo digo por va de concesin, no como una orden.
Sin embargo, yo deseara que todos los hombres fueran como yo. No obstante, cada cual ha recibido de Dios su propio don, unos de una manera y otros de otra.
A los solteros y a las viudas digo que es bueno para ellos si se quedan como yo.
Pero si carecen de dominio propio, csense. Que mejor es casarse que quemarse.
A los casados instruyo, no yo, sino el Seor: que la mujer no debe dejar al (separarse del) marido.
Pero si lo deja, qudese sin casar, o de lo contrario que se reconcilie con su marido, y que el marido no abandone a su mujer.
Pero a los dems digo yo, no el Seor, que si un hermano tiene una mujer que no es creyente, y ella consiente en vivir con l, no la abandone.
Y la mujer cuyo marido no es creyente, y l consiente en vivir con ella, no abandone a su marido.
Porque el marido que no es creyente es santificado por medio de su mujer; y la mujer que no es creyente es santificada por medio de su marido creyente. De otra manera sus hijos seran inmundos, pero ahora son santos.
Sin embargo, si el que no es creyente se separa, que se separe. En tales casos el hermano o la hermana no estn obligados (sujetos a servidumbre), sino que Dios nos ha llamado para vivir en paz.
Pues cmo sabes t, mujer, si salvars a tu marido? O cmo sabes t, marido, si salvars a tu mujer?
Fuera de esto, segn el Seor ha asignado a cada uno, segn Dios llam a cada cual, as ande. Esto ordeno en todas las iglesias.
Fue llamado alguno ya circuncidado? Qudese circuncidado. Fue llamado alguien estando incircuncidado? No se circuncide.
La circuncisin nada es, y nada es la incircuncisin, sino el guardar los mandamientos de Dios.
Cada uno permanezca en la condicin en que fue llamado.
Fuiste llamado siendo esclavo? No te preocupes. Aunque si puedes obtener tu libertad, prefirelo.
Porque el que fue llamado por el Seor siendo esclavo, hombre libre es del Seor. De la misma manera, el que fue llamado siendo libre, esclavo es de Cristo.
Ustedes fueron comprados por precio. No se hagan esclavos de los hombres.
Hermanos, cada uno permanezca con Dios en la condicin en que fue llamado.
En cuanto a las vrgenes no tengo mandamiento del Seor, pero doy mi opinin como el que habiendo recibido la misericordia del Seor es digno de confianza.
Creo, pues, que esto es bueno en vista de la presente afliccin; es decir, que es bueno que el hombre se quede como est.
Ests unido a mujer? No procures separarte. Ests libre de mujer? No busques mujer.
Y si te casas, no has pecado; y si una virgen se casa, no ha pecado. Sin embargo, ellos tendrn problemas en esta vida, y yo quiero evitrselos.
Pero esto digo, hermanos: el tiempo ha sido acortado; de modo que de ahora en adelante los que tienen mujer sean como si no la tuvieran;
los que lloran, como si no lloraran; los que se regocijan, como si no se regocijaran; los que compran, como si no tuvieran nada;
los que aprovechan el mundo, como si no lo aprovecharan plenamente; porque la apariencia de este mundo es pasajera.
Sin embargo, quiero que estn libres de preocupacin. El soltero se preocupa por las cosas del Seor, cmo puede agradar al Seor.
Pero el casado se preocupa por las cosas del mundo, de cmo agradar a su mujer,
y sus intereses estn divididos. La mujer que no est casada y la virgen se preocupan por las cosas del Seor, para ser santas tanto en cuerpo como en espritu; pero la casada se preocupa por las cosas del mundo, de cmo agradar a su marido.
Esto digo para su propio beneficio; no para ponerles restriccin, sino para promover lo que es honesto y para asegurar su constante devocin al Seor.
Y si alguien cree que no est obrando correctamente con respecto a su hija virgen, si ella es de edad madura, y si es necesario que as se haga, que haga lo que quiera, no peca; que se case.
Pero el que est firme en su corazn, y sin presin alguna, y tiene control sobre su propia voluntad, y ha decidido en su corazn conservar virgen a su hija, bien har.
As los dos, el que da en matrimonio a su hija virgen, hace bien; y el que no la da en matrimonio, hace mejor.
La mujer est ligada mientras el marido vive; pero si el marido muere, est en libertad de casarse con quien desee, slo que sea en el Seor.
Pero en mi opinin, ser ms feliz si se queda como est. Y creo que yo tambin tengo el Espritu de Dios.
En cuanto a lo sacrificado a los dolos, sabemos que todos tenemos conocimiento. El conocimiento envanece, pero el amor edifica.
Si alguien cree que sabe algo, no ha aprendido todava como debe saber;
pero si alguien ama a Dios, se es conocido por El.
Por tanto, en cuanto a comer de lo sacrificado a los dolos, sabemos que un dolo no es nada (no tiene verdadera existencia) en el mundo, y que no hay sino un solo Dios.
Porque aunque haya algunos llamados dioses, ya sea en el cielo o en la tierra, como por cierto hay muchos dioses y muchos seores,
pero para nosotros hay un solo Dios, el Padre, de quien proceden todas las cosas y nosotros somos para El; y un solo Seor, Jesucristo, por quien son todas las cosas y por medio de El existimos nosotros.
Sin embargo, no todos tienen este conocimiento. Porque algunos, estando acostumbrados al dolo hasta ahora, comen alimento como si ste fuera sacrificado a un dolo, y su conciencia, siendo dbil, se mancha.
Pero la comida no nos recomendar a Dios, pues ni somos menos si no comemos, ni somos ms si comemos.
Pero tengan cuidado, no sea que esta libertad (este derecho) de ustedes de alguna manera se convierta en piedra de tropiezo para el dbil.
Porque si alguien te ve a ti, que tienes conocimiento, sentado a la mesa en un templo de dolos, no ser estimulada su conciencia, si l es dbil, a comer lo sacrificado a los dolos?
Por tu conocimiento se perder el que es dbil, el hermano por quien Cristo muri.
Y as, al pecar contra los hermanos y herir su conciencia cuando sta es dbil, pecan contra Cristo.
Por tanto, si la comida hace que mi hermano caiga en pecado, no comer carne jams, para no hacer pecar a mi hermano.
No soy libre? No soy apstol? No he visto a Jess nuestro Seor? No son ustedes mi obra en el Seor?
Si para otros no soy apstol, por lo menos para ustedes s lo soy; pues ustedes son el sello de mi apostolado en el Seor.
Mi defensa contra los que me examinan es sta:
Acaso no tenemos derecho a comer y beber?
No tenemos derecho a llevar con nosotros una esposa creyente, as como los dems apstoles y los hermanos del Seor y Cefas (Pedro)?
O acaso slo Bernab y yo no tenemos el derecho a no trabajar?
Quin ha servido alguna vez como soldado a sus propias expensas? Quin planta una via y no come de su fruto? O quin cuida un rebao y no bebe de la leche del rebao?
Acaso digo esto segn el juicio humano? No dice tambin la Ley esto mismo?
Pues en la Ley de Moiss est escrito: "NO PONDRAS BOZAL AL BUEY CUANDO TRILLA." Acaso le preocupan a Dios los bueyes?
O lo dice especialmente por nosotros? S, se escribi por nosotros, porque el que ara debe arar con esperanza, y el que trilla debe trillar con la esperanza de recibir de la cosecha .
Si en ustedes sembramos lo espiritual, ser demasiado que de ustedes cosechemos lo material?
Si otros tienen este derecho sobre ustedes, no lo tenemos an ms nosotros? Sin embargo, no hemos usado este derecho, sino que sufrimos todo para no causar estorbo al evangelio de Cristo.
No saben que los que desempean los servicios sagrados comen la comida del templo, y los que regularmente sirven al altar, del altar reciben su parte?
As tambin orden el Seor que los que proclaman el evangelio, vivan del evangelio.
Pero yo de nada de esto me he aprovechado. Y no escribo esto para que as se haga conmigo. Porque mejor me fuera morir, que permitir que alguien me prive de esta gloria.
Porque si predico el evangelio (anuncio las buenas nuevas), no tengo nada de qu gloriarme, pues estoy bajo el deber de hacerlo. Pues ay de m si no predico el evangelio!
Porque si hago esto voluntariamente, tengo recompensa; pero si lo hago en contra de mi voluntad, un encargo (una mayordoma) se me ha confiado.
Cul es, entonces, mi recompensa? Que al predicar el evangelio (anunciar las buenas nuevas), pueda ofrecerlo gratuitamente sin hacer pleno uso de mi derecho como predicador del evangelio.
Porque aunque soy libre de todos, de todos me he hecho esclavo para ganar al mayor nmero posible.
A los Judos me hice como Judo, para poder ganar a los Judos. A los que estn bajo la Ley, como bajo la Ley, aunque yo no estoy bajo la Ley, para poder ganar a los que estn bajo la Ley.
A los que estn sin ley, como sin ley, aunque no estoy sin la ley de Dios, sino bajo la ley de Cristo, para poder ganar a los que estn sin ley.
A los dbiles me hice dbil, para ganar a los dbiles. A todos me he hecho todo, para que por todos los medios salve a algunos.
Y todo lo hago por amor del evangelio, para ser partcipe de l.
No saben que los que corren en el estadio, todos en verdad corren, pero slo uno obtiene el premio? Corran de tal modo que ganen.
Y todo el que compite en los juegos se abstiene de todo. Ellos lo hacen para recibir una corona corruptible, pero nosotros, una incorruptible.
Por tanto, yo de esta manera corro, no como sin tener meta; de esta manera peleo, no como dando golpes al aire,
sino que golpeo mi cuerpo y lo hago mi esclavo, no sea que habiendo predicado a otros, yo mismo sea descalificado.
Porque no quiero que ignoren, hermanos, que todos nuestros padres estuvieron bajo la nube y todos pasaron por el mar.
En Moiss todos fueron bautizados en la nube y en el mar.
Todos comieron el mismo alimento espiritual,
y todos bebieron la misma bebida espiritual, porque beban de una roca espiritual que los segua. La roca era Cristo (el Mesas).
Sin embargo, Dios no se agrad de la mayor parte de ellos, y por eso quedaron tendidos en el desierto.
Estas cosas sucedieron como ejemplo para nosotros, a fin de que no codiciemos lo malo, como ellos lo codiciaron.
No sean, pues, idlatras, como fueron algunos de ellos, segn est escrito: "EL PUEBLO SE SENTO A COMER Y A BEBER, Y SE LEVANTO A JUGAR."
Ni forniquemos, como algunos de ellos fornicaron, y en un da cayeron veintitrs mil.
Ni provoquemos al Seor, como algunos de ellos Lo provocaron, y fueron destruidos por las serpientes.
Ni murmuren, como algunos de ellos murmuraron, y fueron destruidos por el destructor.
Estas cosas les sucedieron como ejemplo, y fueron escritas como enseanza para nosotros, para quienes ha llegado el fin de los siglos.
Por tanto, el que cree que est firme, tenga cuidado, no sea que caiga.
No les ha sobrevenido ninguna tentacin que no sea comn a los hombres. Fiel es Dios, que no permitir que ustedes sean tentados ms all de lo que pueden soportar, sino que con la tentacin proveer tambin la va de escape, a fin de que pueda
Por tanto, amados mos, huyan de la idolatra.
Les hablo como a sabios; juzguen ustedes lo que digo.
La copa de bendicin que bendecimos, no es la participacin en la sangre de Cristo? El pan que partimos, no es la participacin en el cuerpo de Cristo?
Puesto que el pan es uno, nosotros, que somos muchos, somos un cuerpo; porque todos participamos de aquel mismo pan.
Consideren al pueblo de Israel: los que comen los sacrificios, no participan del altar?
Qu quiero decir, entonces? Que lo sacrificado a los dolos es algo, o que un dolo es algo?
No, sino que digo que lo que los Gentiles sacrifican, lo sacrifican a los demonios y no a Dios; no quiero que ustedes sean partcipes con los demonios.
Ustedes no pueden beber la copa del Seor y la copa de los demonios; no pueden participar de la mesa del Seor y de la mesa de los demonios.
O provocaremos a celos al Seor? Somos, acaso, ms fuertes que El?
Todo es lcito, pero no todo es de provecho. Todo es lcito, pero no todo edifica.
Nadie busque su propio bien, sino el de su prjimo.
Coman de todo lo que se vende en la carnicera sin preguntar nada por motivos de conciencia,
PORQUE DEL SEOR ES LA TIERRA Y TODO LO QUE EN ELLA HAY.
Si algn incrdulo los invita y quieren ir, coman de todo lo que se les ponga delante sin preguntar nada por motivos de conciencia.
Pero si alguien les dice: "Esto ha sido sacrificado a los dolos," no lo coman, por causa del que se lo dijo, y por motivos de conciencia, PORQUE DEL SEOR ES LA TIERRA Y TODO LO QUE EN ELLA HAY.
Quiero decir, no la conciencia de ustedes, sino la del otro. Pues por qu ha de ser juzgada mi libertad por la conciencia ajena?
Si participo con agradecimiento, por qu he de ser censurado a causa de aquello por lo cual doy gracias?
Entonces, ya sea que coman, que beban, o que hagan cualquier otra cosa, hganlo todo para la gloria de Dios.
No sean motivo de tropiezo ni a Judos, ni a Griegos, ni a la iglesia de Dios;
as como tambin yo procuro agradar a todos en todo, no buscando mi propio beneficio, sino el de muchos, para que sean salvos.
Sean imitadores de m, como tambin yo lo soy de Cristo.
Los alabo porque en todo se acuerdan de m y guardan las tradiciones con firmeza, tal como yo se las entregu.
Pero quiero que sepan que la cabeza de todo hombre es Cristo (el Mesas), y la cabeza de la mujer es el hombre, y la cabeza de Cristo es Dios.
Todo hombre que cubre su cabeza mientras ora o profetiza, deshonra su cabeza.
Pero toda mujer que tiene la cabeza descubierta mientras ora o profetiza, deshonra su cabeza, porque se hace una con la que est rapada.
Porque si la mujer no se cubre la cabeza, que tambin se corte el cabello; pero si es deshonroso para la mujer cortarse el cabello, o raparse, que se cubra.
Pues el hombre no debe cubrirse la cabeza, ya que l es la imagen y gloria de Dios, pero la mujer es la gloria del hombre.
Porque el hombre no procede de la mujer, sino la mujer del hombre.
En verdad el hombre no fue creado a causa de la mujer, sino la mujer a causa del hombre.
Por tanto, la mujer debe tener un smbolo de autoridad sobre la cabeza, por causa de los ngeles.
Sin embargo, en el Seor, ni la mujer es independiente del hombre, ni el hombre independiente de la mujer.
Porque as como la mujer procede del hombre, tambin el hombre nace de la mujer; y todas las cosas proceden de Dios.
Juzguen ustedes mismos: es propio que la mujer ore a Dios con la cabeza descubierta?
No les ensea la misma naturaleza que si el hombre tiene el cabello largo le es deshonra,
pero que si la mujer tiene el cabello largo le es una gloria? Pues a ella el cabello le es dado por velo.
Pero si alguien parece ser contencioso, nosotros no tenemos tal costumbre, ni la tienen las iglesias de Dios.
Pero al darles estas instrucciones, no los alabo, porque no se congregan para lo bueno, sino para lo malo.
Pues, en primer lugar, oigo que cuando se renen como iglesia hay divisiones entre ustedes, y en parte lo creo.
Porque es necesario que entre ustedes haya bandos, a fin de que se manifiesten entre ustedes los que son aprobados.
Por tanto, cuando se renen, esto ya no es comer la Cena del Seor.
Porque al comer, cada uno toma primero su propia cena, y uno pasa hambre y otro se embriaga.
Qu? No tienen casas para comer y beber? O desprecian la iglesia de Dios y avergenzan a los que nada tienen? Qu les dir? Los alabar? En esto no los alabar.
Porque yo recib del Seor lo mismo que les he enseado: que el Seor Jess, la noche en que fue entregado, tom pan,
y despus de dar gracias, lo parti y dijo: "Esto es Mi cuerpo que es para ustedes; hagan esto en memoria de M."
De la misma manera tom tambin la copa despus de haber cenado, diciendo: "Esta copa es el nuevo pacto en Mi sangre; hagan esto cuantas veces la beban en memoria de M."
Porque todas las veces que coman este pan y beban esta copa, proclaman la muerte del Seor hasta que El venga.
De manera que el que coma el pan o beba la copa del Seor indignamente, ser culpable del cuerpo y de la sangre del Seor.
Por tanto, examnese cada uno a s mismo, y entonces coma del pan y beba de la copa.
Porque el que come y bebe sin discernir correctamente el cuerpo del Seor, come y bebe juicio para s.
Por esta razn hay muchos dbiles y enfermos entre ustedes, y muchos duermen (han muerto).
Pero si nos juzgramos a nosotros mismos, no seramos juzgados.
Pero cuando somos juzgados, el Seor nos disciplina para que no seamos condenados con el mundo.
As que, hermanos mos, cuando se renan para comer, esprense unos a otros.
Si alguien tiene hambre, coma en su casa, para que no se renan para juicio. Los dems asuntos los arreglar cuando vaya.
En cuanto a los dones espirituales, no quiero, hermanos, que sean ignorantes.
Ustedes saben que cuando eran paganos, de una manera u otra eran arrastrados hacia los dolos mudos.
Por tanto, les hago saber que nadie hablando por el Espritu de Dios, dice: "Jess es anatema (maldito);" y nadie puede decir: "Jess es el Seor," excepto por el Espritu Santo.
Ahora bien, hay diversidad de dones, pero el Espritu es el mismo.
Hay diversidad de ministerios, pero el Seor es el mismo.
Y hay diversidad de operaciones, pero es el mismo Dios el que hace todas las cosas en todos.
Pero a cada uno se le da la manifestacin del Espritu para el bien comn.
Pues a uno le es dada palabra de sabidura por el Espritu; a otro, palabra de conocimiento segn el mismo Espritu;
a otro, fe por el mismo Espritu; a otro, dones de sanidad por el nico Espritu;
a otro, poder de milagros; a otro, profeca; a otro, discernimiento de espritus; a otro, diversas clases de lenguas, y a otro, interpretacin de lenguas.
Pero todas estas cosas las hace uno y el mismo Espritu, distribuyendo individualmente a cada uno segn Su voluntad.
Porque as como el cuerpo es uno, y tiene muchos miembros, pero, todos los miembros del cuerpo, aunque son muchos, constituyen un solo cuerpo, as tambin es Cristo.
Pues por un mismo Espritu todos fuimos bautizados en un solo cuerpo, ya Judos o Griegos, ya esclavos o libres. A todos se nos dio a beber del mismo Espritu.
Porque el cuerpo no es un solo miembro, sino muchos.
Si el pie dijera: "Porque no soy mano, no soy parte del cuerpo," no por eso deja de ser parte del cuerpo.
Y si el odo dijera: "Porque no soy ojo, no soy parte del cuerpo," no por eso deja de ser parte del cuerpo.
Si todo el cuerpo fuera ojo, qu sera del odo? Si todo fuera odo, qu sera del olfato?
Ahora bien, Dios ha colocado a cada uno de los miembros en el cuerpo segn Le agrad.
Y si todos fueran un solo miembro, qu sera del cuerpo?
Sin embargo, hay muchos miembros, pero un solo cuerpo.
Y el ojo no puede decirle a la mano: "No te necesito;" ni tampoco la cabeza a los pies: "No los necesito."
Por el contrario, la verdad es que los miembros del cuerpo que parecen ser los ms dbiles, son los ms necesarios;
y las partes del cuerpo que estimamos menos honrosas, a stas las vestimos con ms honra. As que las partes que consideramos ms ntimas, reciben un trato ms honroso,
ya que nuestras partes presentables no lo necesitan. Pero as form Dios el cuerpo, dando mayor honra a la parte que careca de ella,
a fin de que en el cuerpo no haya divisin, sino que los miembros tengan el mismo cuidado unos por otros.
Si un miembro sufre, todos los miembros sufren con l; y si un miembro es honrado, todos los miembros se regocijan con l.
Ahora bien, ustedes son el cuerpo de Cristo, y cada uno individualmente un miembro de l.
Y en la iglesia, Dios ha designado primeramente, apstoles; en segundo lugar, profetas; en tercer lugar, maestros; luego, milagros; despus, dones de sanidad, ayudas, administraciones, diversas clases de lenguas.
Acaso son todos apstoles? Acaso son todos profetas? Acaso son todos maestros? Acaso son todos obradores de milagros?
Acaso tienen todos dones de sanidad? Acaso hablan todos en lenguas? Acaso interpretan todos?
Pero deseen ardientemente los mejores dones. Y aun yo les muestro un camino ms excelente.
Si yo hablara lenguas humanas y anglicas, pero no tengo amor, he llegado a ser como metal que resuena o cmbalo que retie.
Y si tuviera el don de profeca, y entendiera todos los misterios y todo conocimiento, y si tuviera toda la fe como para trasladar montaas, pero no tengo amor, nada soy.
Y si diera todos mis bienes para dar de comer a los pobres, y si entregara mi cuerpo para ser quemado, pero no tengo amor, de nada me aprovecha.
El amor es paciente, es bondadoso. El amor no tiene envidia; el amor no es jactancioso, no es arrogante.
No se porta indecorosamente; no busca lo suyo, no se irrita, no toma en cuenta el mal recibido .
El amor no se regocija de la injusticia, sino que se alegra con la verdad.
Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta.
El amor nunca deja de ser. Pero si hay dones de profeca, se acabarn; si hay lenguas, cesarn; si hay conocimiento, se acabar.
Porque en parte conocemos, y en parte profetizamos;
pero cuando venga lo perfecto, lo incompleto se acabar.
Cuando yo era nio, hablaba como nio, pensaba como nio, razonaba como nio; pero cuando llegu a ser hombre, dej las cosas de nio.
Porque ahora vemos por un espejo, veladamente, pero entonces veremos cara a cara. Ahora conozco en parte, pero entonces conocer plenamente, como he sido conocido.
Y ahora permanecen la fe, la esperanza, el amor: estos tres; pero el mayor de ellos es el amor.
Procuren alcanzar el amor; pero tambin deseen ardientemente los dones espirituales, sobre todo que profeticen.
Porque el que habla en lenguas no habla a los hombres, sino a Dios, pues nadie lo entiende, sino que en su espritu habla misterios.
Pero el que profetiza habla a los hombres para edificacin, exhortacin y consolacin.
El que habla en lenguas, a s mismo se edifica, pero el que profetiza edifica a la iglesia.
Yo quisiera que todos hablaran en lenguas, pero an ms, que profetizaran. Porque el que profetiza es superior al que habla en lenguas, a menos de que las interprete para que la iglesia reciba edificacin.
Ahora bien, hermanos, si yo voy a ustedes hablando en lenguas, de qu provecho les ser a menos de que les hable por medio de revelacin, o de conocimiento, o de profeca, o de enseanza?
Aun las cosas inanimadas, como la flauta o el arpa, al producir un sonido, si no dan con distincin los sonidos, cmo se sabr lo que se toca en la flauta o en el arpa?
Porque si la trompeta da un sonido incierto, quin se preparar para la batalla?
As tambin ustedes, a menos de que con la boca pronuncien palabras inteligibles, cmo se sabr lo que dicen? Pues hablarn al aire.
Hay, quizs, muchas variedades de idiomas en el mundo, y ninguno carece de significado.
Pues si yo no s el significado de las palabras, ser para el que habla un extranjero, y el que habla ser un extranjero para m.
As tambin ustedes, puesto que anhelan dones espirituales, procuren abundar en ellos para la edificacin de la iglesia.
Por tanto, el que habla en lenguas, pida en oracin para que pueda interpretar.
Porque si yo oro en lenguas, mi espritu ora, pero mi entendimiento queda sin fruto.
Entonces qu? Orar con el espritu, pero tambin orar con el entendimiento. Cantar con el espritu, pero tambin cantar con el entendimiento.
De otra manera, si bendices slo en el espritu, cmo dir el "Amn" a tu accin de gracias el que ocupa el lugar del que no tiene ese don, puesto que no sabe lo que dices?
Porque t, bien das gracias, pero el otro no es edificado.
Doy gracias a Dios porque hablo en lenguas ms que todos ustedes.
Sin embargo, en la iglesia prefiero (deseo) hablar cinco palabras con mi entendimiento, para instruir tambin a otros, antes que diez mil palabras en lenguas.
Hermanos, no sean nios en la manera de pensar. Ms bien, sean nios en la malicia, pero en la manera de pensar sean maduros.
En la Ley est escrito: "POR HOMBRES DE LENGUAS EXTRAAS Y POR BOCA DE EXTRAOS HABLARE A ESTE PUEBLO, Y NI AUN ASI ME ESCUCHARAN," dice el Seor.
As que las lenguas son una seal, no para los que creen, sino para los incrdulos; pero la profeca es una seal, no para los incrdulos, sino para los creyentes.
Por tanto, si toda la iglesia se rene y todos hablan en lenguas, y entran algunos sin ese don o que son incrdulos, no dirn que ustedes estn locos?
Pero si todos profetizan, y entra un incrdulo, o uno sin ese don, por todos ser convencido, por todos ser juzgado.
Los secretos de su corazn quedarn al descubierto, y l se postrar y adorar a Dios, declarando que en verdad Dios est entre ustedes.
Qu hay que hacer, pues, hermanos? Cuando se renan, cada cual aporte salmo, enseanza, revelacin, lenguas o interpretacin. Que todo se haga para edificacin.
Si alguien habla en lenguas, que hablen dos, o a lo ms tres, y por turno, y que uno interprete.
Pero si no hay intrprete, que guarde silencio en la iglesia y que hable para s y para Dios.
Y que dos o tres profetas hablen, y los dems juzguen.
Pero si a otro que est sentado le es revelado algo, que calle el primero.
Porque todos pueden profetizar uno por uno, para que todos aprendan y todos sean exhortados.
Los espritus de los profetas estn sujetos a los profetas.
Porque Dios no es Dios de confusin, sino de paz, como en todas las iglesias de los santos.
Las mujeres guarden silencio en las iglesias, porque no les es permitido hablar, antes bien, que se sujeten como dice tambin la Ley.
Y si quieren aprender algo, que pregunten a sus propios maridos en casa, porque no es correcto que la mujer hable en la iglesia.
Acaso la palabra de Dios sali de ustedes, o slo a ustedes ha llegado?
Si alguien piensa que es profeta o espiritual, reconozca que lo que les escribo es mandamiento del Seor.
Pero si alguien no reconoce esto, l no es reconocido.
Por tanto, hermanos mos, anhelen el profetizar, y no prohban hablar en lenguas.
Pero que todo se haga decentemente y con orden.
Ahora les hago saber, hermanos, el evangelio que les prediqu (anunci), el cual tambin ustedes recibieron, en el cual tambin estn firmes,
por el cual tambin son salvos, si retienen la palabra que les prediqu (anunci), a no ser que hayan credo en vano.
Porque yo les entregu en primer lugar lo mismo que recib: que Cristo (el Mesas) muri por nuestros pecados, conforme a las Escrituras;
que fue sepultado y que resucit al tercer da, conforme a las Escrituras;
que se apareci a Cefas (Pedro) y despus a los doce.
Luego se apareci a ms de 500 hermanos a la vez, la mayora de los cuales viven an, pero algunos ya duermen (murieron).
Despus se apareci a Jacobo (Santiago), luego a todos los apstoles.
Y al ltimo de todos, como a uno nacido fuera de tiempo, se me apareci tambin a m.
Porque yo soy el ms insignificante de los apstoles, que no soy digno de ser llamado apstol, pues persegu a la iglesia de Dios.
Pero por la gracia de Dios soy lo que soy, y Su gracia para conmigo no result vana. Antes bien he trabajado mucho ms que todos ellos, aunque no yo, sino la gracia de Dios en m.
Sin embargo, haya sido yo o ellos, as predicamos y as creyeron ustedes.
Ahora bien, si se predica que Cristo (el Mesas) ha resucitado de entre los muertos, cmo dicen algunos entre ustedes que no hay resurreccin de muertos?
Y si no hay resurreccin de muertos, entonces ni siquiera Cristo ha resucitado;
y si Cristo no ha resucitado, vana es entonces nuestra predicacin, y vana tambin la fe de ustedes.
An ms, somos hallados testigos falsos de Dios, porque hemos testificado contra Dios que El resucit a Cristo, a quien no resucit, si en verdad los muertos no resucitan.
Porque si los muertos no resucitan, entonces ni siquiera Cristo ha resucitado;
y si Cristo no ha resucitado, la fe de ustedes es falsa; todava estn en sus pecados.
Entonces tambin los que han dormido (han muerto) en Cristo estn perdidos.
Si hemos esperado en Cristo para esta vida solamente, somos, de todos los hombres, los ms dignos de lstima.
Pero ahora Cristo ha resucitado de entre los muertos, primicias de los que durmieron (murieron).
Porque ya que la muerte entr por un hombre, tambin por un hombre vino la resurreccin de los muertos.
Porque as como en Adn todos mueren, tambin en Cristo todos sern vivificados.
Pero cada uno en su debido orden: Cristo, las primicias; luego los que son de Cristo en Su venida.
Entonces vendr el fin, cuando El entregue el reino al Dios y Padre, despus que haya terminado con todo dominio y toda autoridad y poder.
Pues Cristo debe reinar hasta que haya puesto a todos Sus enemigos debajo de Sus pies.
Y el ltimo enemigo que ser eliminado es la muerte.
Porque DIOS HA PUESTO TODO EN SUJECION BAJO SUS PIES. Pero cuando dice que todas las cosas estn sujetas a El, es evidente que se excepta a Aqul que ha sometido a El todas las cosas.
Y cuando todo haya sido sometido a El, entonces tambin el Hijo mismo se sujetar a Aqul que sujet a El todas las cosas, para que Dios sea todo en todos.
De no ser as, qu harn los que se bautizan por los muertos? Si de ninguna manera los muertos resucitan, por qu, entonces, se bautizan por ellos?
Y tambin, por qu estamos en peligro a toda hora?
Les aseguro, hermanos, por la satisfaccin (gloria) que siento por ustedes en Cristo Jess nuestro Seor, que cada da estoy en peligro de muerte.
Si por motivos humanos luch contra fieras en Efeso, de qu me aprovecha? Si los muertos no resucitan, COMAMOS Y BEBAMOS, QUE MAANA MORIREMOS.
No se dejen engaar: "Las malas compaas corrompen las buenas costumbres."
Sean sobrios, como conviene, y dejen de pecar; porque algunos no tienen conocimiento de Dios. Para vergenza de ustedes lo digo.
Pero alguien dir: "Cmo resucitan los muertos? Y con qu clase de cuerpo vienen?"
Necio! Lo que t siembras no llega a tener vida si antes no muere.
Y lo que siembras, no siembras el cuerpo que nacer, sino el grano desnudo, quizs de trigo o de alguna otra especie.
Pero Dios le da un cuerpo como El quiso, y a cada semilla su propio cuerpo.
No toda carne es la misma carne, sino que una es la de los hombres, otra la de las bestias, otra la de las aves y otra la de los peces.
Hay, asimismo, cuerpos celestiales y cuerpos terrestres, pero la gloria del celestial es una, y la del terrestre es otra.
Hay una gloria del sol, y otra gloria de la luna, y otra gloria de las estrellas; pues una estrella es distinta de otra estrella en gloria.
As es tambin la resurreccin de los muertos. Se siembra un cuerpo corruptible, se resucita un cuerpo incorruptible;
se siembra en deshonra, se resucita en gloria; se siembra en debilidad, se resucita en poder;
se siembra un cuerpo natural, se resucita un cuerpo espiritual. Si hay un cuerpo natural, hay tambin un cuerpo espiritual.
As tambin est escrito: "El primer HOMBRE, Adn, FUE HECHO ALMA VIVIENTE." El ltimo Adn, espritu que da vida.
Sin embargo, el espiritual no es primero, sino el natural; luego el espiritual.
El primer hombre es de la tierra, terrenal (hecho del polvo); el segundo hombre es del cielo.
Como es el terrenal, as son tambin los que son terrenales; y como es el celestial, as son tambin los que son celestiales.
Y tal como hemos trado la imagen del terrenal, traeremos tambin la imagen del celestial.
Esto digo, hermanos: que la carne y la sangre no pueden heredar el reino de Dios; ni lo que se corrompe hereda lo incorruptible.
As que les digo un misterio: no todos dormiremos (moriremos), pero todos seremos transformados
en un momento, en un abrir y cerrar de ojos, a la trompeta final. Pues la trompeta sonar y los muertos resucitarn incorruptibles, y nosotros seremos transformados.
Porque es necesario que esto corruptible se vista de incorrupcin, y esto mortal se vista de inmortalidad.
Pero cuando esto corruptible se haya vestido de incorrupcin, y esto mortal se haya vestido de inmortalidad, entonces se cumplir la palabra que est escrita: "DEVORADA HA SIDO LA MUERTE en victoria.
"DONDE ESTA, OH MUERTE, TU VICTORIA? DONDE, OH SEPULCRO, TU AGUIJON?"
El aguijn de la muerte es el pecado, y el poder del pecado es la ley;
pero a Dios gracias, que nos da la victoria por medio de nuestro Seor Jesucristo.
Por tanto, mis amados hermanos, estn firmes, constantes, abundando siempre en la obra del Seor, sabiendo que su trabajo en el Seor no es en vano.
Ahora bien, en cuanto a la ofrenda para los santos, hagan ustedes tambin como instru a las iglesias de Galacia.
Que el primer da de la semana, cada uno de ustedes aparte y guarde segn haya prosperado, para que cuando yo vaya no se recojan entonces ofrendas.
Cuando yo llegue, enviar con cartas a quienes ustedes hayan designado (aprobado), para que lleven su contribucin a Jerusaln.
Y si es conveniente que yo tambin vaya, ellos irn conmigo.
Ir a ustedes cuando haya pasado por Macedonia, pues voy a pasar por Macedonia.
Y tal vez me quede con ustedes, o aun pase all el invierno, para que me encaminen adonde haya de ir.
Pues no deseo verlos ahora slo de paso, porque espero permanecer con ustedes por algn tiempo, si el Seor me lo permite.
Pero me quedar en Efeso hasta Pentecosts,
porque se me ha abierto una puerta grande para el servicio eficaz, aunque tambin hay muchos adversarios.
Si llega Timoteo, vean que est entre ustedes sin temor, pues l hace la obra del Seor lo mismo que yo.
Por tanto, nadie lo menosprecie. Ms bien, envenlo en paz para que venga a m, porque lo espero con los hermanos.
En cuanto a nuestro hermano Apolos, mucho lo anim a que fuera a ustedes con los hermanos, pero de ninguna manera tuvo ahora el deseo de ir. Sin embargo, ir cuando tenga oportunidad.
Estn alerta, permanezcan firmes en la fe, prtense varonilmente, sean fuertes.
Todas sus cosas sean hechas con amor.
Los exhorto, hermanos (ya conocen a los de la casa de Estfanas, que fueron los primeros convertidos de Acaya, y que se han dedicado al servicio de los santos),
que tambin ustedes estn en sujecin a los que son como ellos, y a todo el que ayuda y trabaja en la obra.
Y me regocijo por la venida de Estfanas, de Fortunato y de Acaico, pues ellos han suplido lo que faltaba de parte de ustedes.
Porque ellos han recreado mi espritu y el de ustedes. Por tanto, reconozcan a tales personas.
Las iglesias de Asia los saludan. Aquila y Priscila, con la iglesia que est en su casa, los saludan muy afectuosamente en el Seor.
Todos los hermanos los saludan. Saldense los unos a los otros con un beso santo.
Este saludo es de mi puo y letra. Pablo.
Si alguien no ama al Seor, que sea anatema (maldito). Maranata! (El Seor viene!)
La gracia del Seor Jess sea con ustedes.
Mi amor sea con todos ustedes en Cristo Jess. Amn.
Pablo, apstol de Cristo Jess por la voluntad de Dios, y el hermano Timoteo, A la iglesia de Dios que est en Corinto, con todos los santos que estn en toda Acaya:
Gracia y paz a ustedes de parte de Dios nuestro Padre y del Seor Jesucristo.
Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Seor Jesucristo, Padre de misericordias y Dios de toda consolacin,
el cual nos consuela en todas nuestras tribulaciones, para que tambin nosotros podamos consolar a los que estn en cualquier afliccin, dndoles el consuelo con que nosotros mismos somos consolados por Dios.
Porque as como los sufrimientos de Cristo son nuestros en abundancia, as tambin abunda nuestro consuelo por medio de Cristo (el Mesas).
Pero si somos atribulados, es para el consuelo y salvacin de ustedes; o si somos consolados, es para consuelo de ustedes, que obra al soportar las mismas aflicciones que nosotros tambin sufrimos.
Y nuestra esperanza respecto de ustedes est firmemente establecida, sabiendo que como son copartcipes de los sufrimientos, as tambin lo son de la consolacin.
Porque no queremos que ignoren, hermanos, acerca de nuestra afliccin sufrida en Asia (provincia occidental de Asia Menor). Porque fuimos abrumados sobremanera, ms all de nuestras fuerzas, de modo que hasta perdimos la esperanza de salir con
De hecho, dentro de nosotros mismos ya tenamos la sentencia de muerte, a fin de que no confiramos en nosotros mismos, sino en Dios que resucita a los muertos,
el cual nos libr de tan gran peligro de muerte y nos librar, y en quien hemos puesto nuestra esperanza de que El an nos ha de librar.
Ustedes tambin cooperaron con nosotros con la oracin, para que por muchas personas sean dadas gracias a favor nuestro por el don que nos ha sido impartido por medio de las oraciones de muchos.
Porque nuestra satisfaccin es sta: el testimonio de nuestra conciencia que en la santidad y en la sinceridad que viene de Dios, no en sabidura carnal sino en la gracia de Dios, nos hemos conducido en el mundo y especialmente hacia ustedes.
Porque ninguna otra cosa les escribimos sino lo que leen y entienden, y espero que entendern hasta el fin;
como tambin ustedes nos han entendido en parte que nosotros somos el motivo de su gloria, as como tambin ustedes la nuestra en el da de nuestro Seor Jess.
Y con esta confianza me propuse ir primero a ustedes para que dos veces recibieran bendicin,
es decir, quera visitarlos de paso a Macedonia, y de Macedonia ir de nuevo a ustedes y ser encaminado por ustedes en mi viaje a Judea.
Por tanto, cuando me propuse esto, acaso obr precipitadamente? O lo que me propongo, me lo propongo conforme a la carne, para que en m haya al mismo tiempo el s, s, y el no, no?
Pero como Dios es fiel, nuestra palabra a ustedes no es s y no.
Porque el Hijo de Dios, Cristo Jess, que fue predicado entre ustedes por nosotros, por m, Silvano y Timoteo, no fue s y no, sino que ha sido s en El.
Pues tantas como sean las promesas de Dios, en El todas son s. Por eso tambin por medio de El, es nuestro Amn (as sea), para la gloria de Dios por medio de nosotros.
Ahora bien, el que nos confirma con ustedes en Cristo y el que nos ungi, es Dios,
quien tambin nos sell y nos dio el Espritu en nuestro corazn como garanta.
Pero yo invoco a Dios como testigo sobre mi alma, que por consideracin a ustedes no he vuelto a Corinto.
No es que queramos tener control de su fe, sino que somos colaboradores con ustedes para su gozo, porque es en la fe que permanecen firmes.
Pero en m mismo decid esto: no ir otra vez a ustedes con tristeza.
Porque si yo les causo tristeza, quin ser el que me alegre sino aqul a quien yo entristec?
Y esto mismo les escrib, para que cuando yo llegue no tenga tristeza de parte de los que debieran alegrarme, confiando en todos ustedes de que mi gozo sea el mismo de todos ustedes.
Pues por la mucha afliccin y angustia de corazn les escrib con muchas lgrimas, no para entristecerlos, sino para que conozcan el amor que tengo especialmente por ustedes.
Pero si alguien ha causado tristeza, no me la ha causado a m, sino hasta cierto punto, para no exagerar, a todos ustedes.
Es suficiente para tal persona este castigo que le fue impuesto por la mayora;
as que, por el contrario, ustedes ms bien debieran perdonarlo y consolarlo, no sea que en alguna manera ste sea abrumado por tanta tristeza.
Por lo cual les ruego que reafirmen su amor hacia l.
Pues tambin con este fin les escrib, para ponerlos a prueba y ver si son obedientes en todo.
Pero a quien perdonen algo, yo tambin lo perdono. Porque en verdad, lo que yo he perdonado, si algo he perdonado, lo hice por ustedes en presencia de Cristo (el Mesas),
para que Satans no tome ventaja sobre nosotros, pues no ignoramos sus planes.
Cuando llegu a Troas para predicar el evangelio de Cristo, y se me abri una puerta en el Seor,
no tuve reposo en mi espritu al no encontrar a Tito, mi hermano. Despidindome, pues, de ellos, sal para Macedonia.
Pero gracias a Dios, que en Cristo siempre nos lleva en triunfo, y que por medio de nosotros manifiesta la fragancia de Su conocimiento en todo lugar.
Porque fragante aroma de Cristo somos para Dios entre los que se salvan y entre los que se pierden.
Para unos, olor de muerte para muerte, y para otros, olor de vida para vida. Y para estas cosas quin est capacitado? (quin es suficiente?)
Pues no somos como muchos, que comercian (corrompen) la palabra de Dios, sino que con sinceridad, como de parte de Dios, hablamos en Cristo delante de Dios.
Comenzamos otra vez a recomendarnos a nosotros mismos? O acaso necesitamos, como algunos, cartas de recomendacin para ustedes o de parte de ustedes?
Ustedes son nuestra carta, escrita en nuestros corazones, conocida y leda por todos los hombres,
siendo manifiesto que son carta de Cristo redactada por nosotros, no escrita con tinta, sino con el Espritu del Dios vivo; no en tablas de piedra, sino en tablas de corazones humanos.
Esta confianza tenemos hacia Dios por medio de Cristo.
No que seamos suficientes en nosotros mismos para pensar que cosa alguna procede de nosotros, sino que nuestra suficiencia es de Dios,
el cual tambin nos hizo suficientes como ministros (servidores) de un nuevo pacto, no de la letra, sino del Espritu. Porque la letra mata, pero el Espritu da vida.
Y si el ministerio de muerte grabado con letras en piedras fue con gloria, de tal manera que los Israelitas no podan fijar la vista en el rostro de Moiss por causa de la gloria de su rostro, la cual se desvaneca,
cmo no ser an con ms gloria el ministerio del Espritu?
Porque si el ministerio de condenacin tiene gloria, mucho ms abunda en gloria el ministerio de justicia.
Pues en verdad, lo que tena gloria, en este caso no tiene gloria por razn de la gloria que lo sobrepasa.
Porque si lo que se desvanece fue con gloria, mucho ms es con gloria lo que permanece.
Teniendo, por tanto, tal esperanza, hablamos con mucha franqueza.
Y no somos como Moiss, que pona un velo sobre su rostro para que los Israelitas no fijaran su vista en el fin de aquello que haba de desvanecerse.
Pero el entendimiento de ellos se endureci. Porque hasta el da de hoy, en la lectura del antiguo pacto (testamento) el mismo velo permanece sin alzarse, pues slo en Cristo es quitado.
Y hasta el da de hoy, cada vez que se lee a Moiss, un velo est puesto sobre sus corazones.
Pero cuando alguien se vuelve al Seor, el velo es quitado.
Ahora bien, el Seor es el Espritu; y donde est el Espritu del Seor, hay libertad.
Pero todos nosotros, con el rostro descubierto, contemplando como en un espejo la gloria del Seor, estamos siendo transformados en la misma imagen de gloria en gloria, como por el Seor, el Espritu.
Por tanto, puesto que tenemos este ministerio, segn hemos recibido misericordia, no desfallecemos.
Ms bien hemos renunciado a lo oculto y vergonzoso, no andando con astucia, ni adulterando la palabra de Dios, sino que, mediante la manifestacin de la verdad, nos recomendamos a la conciencia de todo hombre en la presencia de Dios.
Y si todava nuestro evangelio est velado, para los que se pierden est velado,
en los cuales el dios de este mundo ha cegado el entendimiento (la mente) de los incrdulos, para que no vean el resplandor del evangelio de la gloria de Cristo, que es la imagen de Dios.
Porque no nos predicamos a nosotros mismos, sino a Cristo Jess como Seor, y a nosotros como siervos de ustedes por amor de Jess.
Pues Dios, que dijo: "De las tinieblas resplandecer la luz," es el que ha resplandecido en nuestros corazones, para iluminacin del conocimiento de la gloria de Dios en el rostro de Cristo.
Pero tenemos este tesoro en vasos de barro, para que la extraordinaria grandeza del poder sea de Dios y no de nosotros.
Afligidos en todo, pero no agobiados; perplejos, pero no desesperados;
perseguidos, pero no abandonados; derribados, pero no destruidos.
Llevamos siempre en el cuerpo por todas partes la muerte de Jess, para que tambin la vida de Jess se manifieste en nuestro cuerpo.
Porque nosotros que vivimos, constantemente estamos siendo entregados a muerte por causa de Jess, para que tambin la vida de Jess se manifieste en nuestro cuerpo mortal.
As que en nosotros obra la muerte, pero en ustedes, la vida.
Pero teniendo el mismo espritu de fe, segn lo que est escrito: "CREI, POR TANTO HABLE," nosotros tambin creemos, por lo cual tambin hablamos,
sabiendo que Aqul que resucit al Seor Jess, a nosotros tambin nos resucitar con Jess, y nos presentar junto con ustedes.
Porque todo esto es por amor a ustedes, para que la gracia que se est extendiendo por medio de muchos, haga que las acciones de gracias abunden para la gloria de Dios.
Por tanto no desfallecemos, antes bien, aunque nuestro hombre exterior va decayendo, sin embargo nuestro hombre interior se renueva de da en da.
Pues esta afliccin leve y pasajera nos produce un eterno peso de gloria que sobrepasa toda comparacin,
al no poner nuestra vista en las cosas que se ven, sino en las que no se ven. Porque las cosas que se ven son temporales, pero las que no se ven son eternas.
Porque sabemos que si la tienda terrenal que es nuestra morada, es destruida, tenemos de Dios un edificio, una casa no hecha por manos, eterna en los cielos.
Pues, en verdad, en esta morada gemimos, anhelando ser vestidos con nuestra habitacin celestial;
y una vez vestidos, no seremos hallados desnudos.
Porque asimismo, los que estamos en esta tienda, gemimos agobiados, pues no queremos ser desvestidos, sino vestidos, para que lo mortal sea absorbido por la vida.
Y el que nos prepar para esto mismo es Dios, quien nos dio el Espritu como garanta.
Por tanto, animados siempre y sabiendo que mientras habitamos (estamos presentes) en el cuerpo, estamos ausentes del Seor.
Porque por fe andamos, no por vista (no por apariencias).
Pero cobramos nimo y preferimos ms bien estar ausentes del cuerpo y habitar (estar presentes) con el Seor.
Por eso, ya sea presentes o ausentes, ambicionamos agradar al Seor.
Porque todos nosotros debemos comparecer ante el tribunal de Cristo, para que cada uno sea recompensado por sus hechos estando en el cuerpo, de acuerdo con lo que hizo, sea bueno o sea malo.
Por tanto, conociendo el temor del Seor, persuadimos a los hombres, pero a Dios somos manifiestos, y espero que tambin seamos manifiestos en las conciencias de ustedes.
No nos recomendamos otra vez a ustedes, sino que les damos oportunidad de estar orgullosos de nosotros, para que tengan respuesta para los que se jactan en las apariencias y no en el corazn.
Porque si estamos locos, es para Dios; y si estamos cuerdos, es para ustedes.
Pues el amor de Cristo nos apremia (nos controla), habiendo llegado a esta conclusin: que Uno muri por todos, y por consiguiente, todos murieron.
Y por todos muri, para que los que viven, ya no vivan para s, sino para Aqul que muri y resucit por ellos.
De manera que nosotros de ahora en adelante ya no conocemos a nadie segn la carne. Aunque hemos conocido a Cristo segn la carne, sin embargo, ahora ya no Lo conocemos as.
De modo que si alguno est en Cristo, nueva criatura (nueva creacin) es ; las cosas viejas pasaron, ahora han sido hechas nuevas.
Y todo esto procede de Dios, quien nos reconcili con El mismo por medio de Cristo, y nos dio el ministerio de la reconciliacin;
es decir, que Dios estaba en Cristo reconciliando al mundo con El mismo, no tomando en cuenta a los hombres sus transgresiones, y nos ha encomendado a nosotros la palabra de la reconciliacin.
Por tanto, somos embajadores de Cristo, como si Dios rogara por medio de nosotros, en nombre de Cristo les rogamos: Reconcliense con Dios!
Al que no conoci pecado, Lo hizo pecado por nosotros, para que furamos hechos justicia de Dios en El.
Y como colaboradores con El , tambin les exhortamos a no recibir en vano la gracia de Dios;
pues El dice: "EN EL TIEMPO PROPICIO TE ESCUCHE, Y EN EL DIA DE SALVACION TE SOCORRI." Pero ahora es "EL TIEMPO PROPICIO"; ahora es "EL DIA DE SALVACION."
No dando nosotros en nada motivo de tropiezo, para que el ministerio no sea desacreditado.
Pues en todo nos recomendamos a nosotros mismos como ministros (servidores) de Dios, en mucha perseverancia, en aflicciones, en privaciones, en angustias,
en azotes, en crceles, en tumultos, en trabajos, en desvelos, en ayunos,
en pureza, en conocimiento, con paciencia, con bondad, en el Espritu Santo, con amor sincero,
en la palabra de verdad, en el poder de Dios; por armas de justicia para la derecha y para la izquierda;
en honra y en deshonra, en mala fama y en buena fama; como impostores, pero veraces.
Somos tratados como desconocidos, pero bien conocidos; como moribundos, pero vivimos; como castigados, pero no condenados a muerte;
como entristecidos, pero siempre gozosos; como pobres, pero enriqueciendo a muchos; como no teniendo nada, aunque poseyndolo todo.
Nuestra boca, oh Corintios, les ha hablado con toda franqueza. Nuestro corazn se ha abierto de par en par.
Ustedes no estn limitados por nosotros, sino que estn limitados en sus sentimientos.
Ahora bien, en igual reciprocidad (les hablo como a nios) ustedes tambin abran de par en par su corazn.
No estn unidos en yugo desigual con los incrdulos, pues qu asociacin tienen la justicia y la iniquidad? O qu comunin la luz con las tinieblas?
O qu armona tiene Cristo con Belial (Satans)? O qu tiene en comn un creyente con un incrdulo?
O qu acuerdo tiene el templo de Dios con los dolos? Porque nosotros somos el templo del Dios vivo, como Dios dijo: "HABITARE EN ELLOS, Y ANDARE ENTRE ELLOS; Y SERE SU DIOS, Y ELLOS SERAN MI PUEBLO.
"Por tanto, SALGAN DE EN MEDIO DE ELLOS Y APARTENSE," dice el Seor; "Y NO TOQUEN LO INMUNDO, Y Yo los recibir.
"Yo ser un padre para ustedes, Y ustedes sern para M hijos e hijas," Dice el Seor Todopoderoso.
Por tanto, amados, teniendo estas promesas, limpimonos de toda inmundicia de la carne y del espritu, perfeccionando la santidad en el temor de Dios.
Acptennos (Hagan lugar para nosotros) en su corazn. A nadie hemos ofendido, a nadie hemos corrompido, de nadie hemos tomado ventaja.
No hablo para condenarlos, porque ya he dicho antes que ustedes estn en nuestro corazn para morir juntos y para vivir juntos.
Mucha es mi confianza en ustedes. Tengo mucho orgullo de ustedes. Lleno estoy de consuelo y sobreabundo de gozo en toda nuestra afliccin.
Pues aun cuando llegamos a Macedonia, nuestro cuerpo no tuvo ningn reposo, sino que nos vimos atribulados por todos lados: por fuera, conflictos; por dentro, temores.
Pero Dios, que consuela a los deprimidos, nos consol con la llegada de Tito;
y no slo con su llegada, sino tambin con el consuelo con que l fue consolado en ustedes, hacindonos saber el gran afecto de ustedes, su llanto y su celo por m; de manera que me regocij an ms.
Porque si bien les caus tristeza con mi carta, no me pesa. Aun cuando me pes, pues veo que esa carta les caus tristeza, aunque slo por poco tiempo;
pero ahora me regocijo, no de que fueron entristecidos, sino de que fueron entristecidos para arrepentimiento; porque fueron entristecidos conforme a la voluntad de Dios, para que no sufrieran prdida alguna de parte nuestra.
Porque la tristeza que es conforme a la voluntad de Dios produce un arrepentimiento que conduce a la salvacin, sin dejar pesar; pero la tristeza del mundo produce muerte.
Porque miren, qu solicitud ha producido esto en ustedes, esta tristeza piadosa, qu vindicacin de ustedes mismos, qu indignacin, qu temor, qu gran afecto, qu celo, qu castigo del mal! En todo han demostrado ser inocentes en el asunto.
As que, aunque les escrib, no fue por causa del que ofendi, ni por causa del ofendido, sino para que la solicitud de ustedes por nosotros les fuera manifestada delante de Dios.
Por esta razn hemos sido consolados. Y aparte de nuestro consuelo, mucho ms nos regocijamos por el gozo de Tito, pues su espritu ha sido confortado por todos ustedes.
Porque si en algo me he jactado con l acerca de ustedes, no fui avergonzado, sino que as como les hemos dicho todo con verdad, tambin nuestra jactancia ante Tito result ser la verdad.
Y su amor hacia ustedes abunda an ms al acordarse de la obediencia de todos ustedes, y de cmo lo recibieron con temor y temblor.
Me gozo de que en todo tengo confianza en ustedes.
Ahora, hermanos, les damos a conocer la gracia de Dios que ha sido dada en las iglesias de Macedonia.
Pues en medio de una gran prueba de afliccin, abund su gozo, y su profunda pobreza sobreabund en la riqueza de su liberalidad.
Porque yo testifico que segn sus posibilidades, y aun ms all de sus posibilidades, dieron de su propia voluntad,
suplicndonos con muchos ruegos el privilegio de participar en el sostenimiento (servicio) de los santos.
Y esto no como lo habamos esperado, sino que primeramente se dieron a s mismos al Seor, y luego a nosotros por la voluntad de Dios.
En consecuencia, rogamos a Tito que como l ya haba comenzado antes, as tambin llevara a cabo en ustedes esta obra de gracia.
Pero as como ustedes abundan en todo: en fe, en palabra, en conocimiento, en toda solicitud, y en el amor que hemos inspirado en ustedes, vean que tambin abunden en esta obra de gracia.
No digo esto como un mandamiento, sino para probar, por la solicitud de otros, tambin la sinceridad del amor de ustedes.
Porque conocen la gracia de nuestro Seor Jesucristo, que siendo rico, sin embargo por amor a ustedes se hizo pobre, para que por medio de Su pobreza ustedes llegaran a ser ricos.
Doy mi opinin en este asunto, porque esto les conviene a ustedes, que fueron los primeros en comenzar hace un ao no slo a hacer esto, sino tambin a desear hacerlo.
Ahora pues, acaben tambin de hacerlo; para que como hubo la buena voluntad para desearlo, as tambin la haya para llevarlo a cabo segn lo que tengan.
Porque si hay buena voluntad, se acepta segn lo que se tiene, no segn lo que no se tiene.
Esto no es para holgura de otros y para afliccin de ustedes, sino para que haya igualdad.
En el momento actual la abundancia de ustedes suple la necesidad de ellos, para que tambin la abundancia de ellos supla la necesidad de ustedes, de modo que haya igualdad.
Como est escrito: "EL QUE recogi MUCHO, NO TUVO DEMASIADO; Y EL QUE recogi POCO, NO TUVO ESCASEZ."
Pero gracias a Dios que pone la misma solicitud por ustedes en el corazn de Tito.
Pues l no slo acept nuestro ruego, sino que, siendo de por s muy diligente, ha ido a ustedes por su propia voluntad.
Junto con l hemos enviado al hermano cuya fama en las cosas del evangelio se ha divulgado por todas las iglesias.
Y no slo esto , sino que tambin ha sido designado por las iglesias como nuestro compaero de viaje en esta obra de gracia, la cual es administrada por nosotros para la gloria del Seor mismo, y para manifestar nuestra buena voluntad
teniendo cuidado de que nadie nos desacredite en esta generosa ofrenda administrada por nosotros.
Pues nos preocupamos por lo que es honrado, no slo ante los ojos del Seor, sino tambin ante los ojos de los hombres.
Con ellos hemos enviado a nuestro hermano, de quien hemos comprobado con frecuencia que fue diligente en muchas cosas, pero que ahora es mucho ms diligente debido a la gran confianza que tiene en ustedes.
En cuanto a Tito, es mi compaero y colaborador entre ustedes; en cuanto a nuestros hermanos, son mensajeros de las iglesias y gloria de Cristo (el Mesas).
Por tanto, mustrenles abiertamente ante las iglesias la prueba de su amor, y de nuestra razn para jactarnos respecto a ustedes.
Porque en cuanto a este servicio a los santos, es por dems que yo les escriba.
Pues conozco su buena disposicin, de la cual me alegro por ustedes ante los Macedonios, es decir, que Acaya ha estado preparada desde el ao pasado. El celo de ustedes ha estimulado a la mayora de ellos.
Pero he enviado a los hermanos para que nuestra jactancia acerca de ustedes no sea hecha vana en este caso, a fin de que, como deca, estn preparados;
no sea que algunos Macedonios vayan conmigo y los encuentren desprevenidos, y nosotros, (por no decir ustedes), seamos avergonzados por esta confianza.
As que cre necesario exhortar a los hermanos a que se adelantaran en ir a ustedes, y prepararan de antemano su generosa ofrenda (bendicin), ya prometida, para que la misma estuviera lista como ofrenda generosa, y no como por codicia.
Pero esto digo: el que siembra escasamente, escasamente tambin segar; y el que siembra abundantemente (con bendiciones), abundantemente (con bendiciones) tambin segar.
Que cada uno d como propuso en su corazn, no de mala gana ni por obligacin, porque Dios ama al que da con alegra.
Y Dios puede hacer que toda gracia abunde para ustedes, a fin de que teniendo siempre todo lo suficiente en todas las cosas, abunden para toda buena obra.
Como est escrito: "EL ESPARCIO, DIO A LOS POBRES; SU JUSTICIA PERMANECE PARA SIEMPRE."
Y el que suministra semilla al sembrador y pan para su alimento, suplir y multiplicar la siembra de ustedes y aumentar la cosecha de su justicia.
Ustedes sern enriquecidos en todo para toda liberalidad, la cual por medio de nosotros produce accin de gracias a Dios.
Porque la ministracin de este servicio no slo suple con plenitud lo que falta a los santos, sino que tambin sobreabunda a travs de muchas acciones de gracias a Dios.
Por la prueba dada por esta ministracin, glorificarn a Dios por la obediencia de ustedes a la confesin del evangelio de Cristo (el Mesas), y por la liberalidad de su contribucin para ellos y para todos.
Ellos, a su vez, mediante la oracin a favor de ustedes, tambin les demuestran su anhelo debido a la sobreabundante gracia de Dios en ustedes.
Gracias a Dios por Su don inefable!
Yo mismo, Pablo, les ruego por la mansedumbre y la benignidad de Cristo, yo, que soy humilde cuando estoy delante de ustedes, pero osado para con ustedes cuando estoy ausente,
ruego, pues, que cuando est presente, no tenga que ser osado con la confianza con que me propongo proceder resueltamente (ser valiente) contra algunos que nos consideran como si anduviramos segn la carne.
Pues aunque andamos en la carne, no luchamos segn la carne.
Porque las armas de nuestra contienda no son carnales, sino poderosas en Dios para la destruccin de fortalezas;
destruyendo especulaciones y todo razonamiento altivo que se levanta contra el conocimiento de Dios, y poniendo todo pensamiento en cautiverio a la obediencia de Cristo,
y estando preparados para castigar toda desobediencia cuando la obediencia de ustedes sea completa.
Ustedes ven las cosas segn la apariencia exterior. Si alguien tiene confianza en s mismo de que es de Cristo, considere esto dentro de s otra vez: que as como l es de Cristo, tambin lo somos nosotros.
Pues aunque yo me glore ms todava respecto de nuestra autoridad, que el Seor nos dio para edificacin y no para la destruccin de ustedes, no me avergonzar,
para que no parezca como que deseo asustarlos con mis cartas.
Porque ellos dicen: "Sus cartas son severas (pesadas) y duras, pero la presencia fsica es poco impresionante, y la manera de hablar despreciable."
Esto tenga en cuenta tal persona: que lo que somos en palabra por carta, estando ausentes, lo somos tambin en hechos, estando presentes.
Porque no nos atrevemos a contarnos ni a compararnos con algunos que se alaban a s mismos. Pero ellos, midindose a s mismos y comparndose consigo mismos, carecen de entendimiento.
Pero nosotros no nos gloriaremos desmedidamente, sino dentro de la medida de la esfera que Dios nos seal como lmite (medida) para llegar tambin hasta ustedes.
Pues no nos excedemos a nosotros mismos, como si no los hubiramos alcanzado, ya que nosotros fuimos los primeros en llegar hasta ustedes con el evangelio de Cristo.
No nos gloriamos desmedidamente, esto es, en los trabajos de otros, sino tenemos la esperanza de que conforme la fe de ustedes crezca, nosotros seremos, dentro de nuestra esfera, engrandecidos an ms por ustedes,
para predicar el evangelio (anunciar las buenas nuevas) aun a las regiones que estn ms all de ustedes, y para no gloriarnos en lo que ya se ha hecho en la esfera de otro.
Pero EL QUE SE GLORIA, QUE SE GLORIE EN EL SEOR.
Porque no es aprobado el que se alaba a s mismo, sino aqul a quien el Seor alaba.
Ojal que me soportaran un poco de insensatez, y en verdad me soportan.
Porque celoso estoy de ustedes con celo de Dios; pues los despos a un esposo para presentarlos como virgen pura a Cristo.
Pero temo que, as como la serpiente con su astucia enga a Eva, las mentes de ustedes sean desviadas de la sencillez y pureza de la devocin a Cristo.
Porque si alguien viene y predica a otro Jess, a quien no hemos predicado, o reciben un espritu diferente, que no han recibido, o aceptan un evangelio distinto, que no han aceptado, bien lo toleran.
Pues yo no me considero inferior en nada a los ms eminentes apstoles.
Pero aunque yo sea torpe en el hablar, no lo soy en el conocimiento; de hecho, por todos los medios se lo hemos demostrado en todas las cosas.
O comet un pecado al humillarme a m mismo para que ustedes fueran exaltados, porque les prediqu (anunci) el evangelio de Dios gratuitamente?
A otras iglesias despoj, tomando salario de ellas para servirles a ustedes.
Cuando estaba con ustedes y tuve necesidad, a nadie fui carga; porque cuando los hermanos llegaron de Macedonia, suplieron plenamente mi necesidad, y en todo me guard, y me guardar, de serles carga.
Como la verdad de Cristo est en m, este gloriarme no se me impedir en las regiones de Acaya.
Por qu? Porque no los amo? Dios lo sabe!
Pero lo que hago continuar hacindolo, a fin de privar de oportunidad a aqullos que desean una oportunidad de ser considerados iguales a nosotros en aquello en que se gloran.
Porque los tales son falsos apstoles, obreros fraudulentos, que se disfrazan como apstoles de Cristo (el Mesas).
Y no es de extraar, pues aun Satans se disfraza como ngel de luz.
Por tanto, no es de sorprender que sus servidores tambin se disfracen como servidores de justicia, cuyo fin ser conforme a sus obras.
Otra vez digo, que nadie me tenga por insensato. Pero si ustedes lo hacen, recbanme aunque sea como insensato, para que yo tambin me glore un poco.
Lo que digo, no lo digo como lo dira el Seor, sino como en insensatez, en esta confianza de gloriarme.
Pues ya que muchos se gloran segn la carne, yo tambin me gloriar.
Porque ustedes, siendo tan sabios, con gusto toleran a los insensatos.
Pues toleran si alguien los esclaviza, si alguien los devora, si alguien se aprovecha de ustedes, si alguien se exalta a s mismo, si alguien los golpea en el rostro.
Para vergenza ma digo que en comparacin nosotros hemos sido dbiles. Pero en cualquier otra cosa que alguien ms sea osado (hablo con insensatez) yo soy igualmente osado.
Son ellos Hebreos? Yo tambin. Son Israelitas? Yo tambin. Son descendientes de Abraham? Yo tambin.
Son servidores de Cristo? (Hablo como si hubiera perdido el juicio) yo ms. En muchos ms trabajos, en muchas ms crceles, en azotes un sinnmero de veces, con frecuencia en peligros de muerte.
Cinco veces he recibido de los Judos treinta y nueve azotes .
Tres veces he sido golpeado con varas, una vez fui apedreado, tres veces naufragu, y he pasado una noche y un da en lo profundo.
Con frecuencia en viajes, en peligros de ros, peligros de salteadores, peligros de mis compatriotas, peligros de los Gentiles, peligros en la ciudad, peligros en el desierto, peligros en el mar, peligros entre falsos hermanos;
en trabajos y fatigas, en muchas noches de desvelo, en hambre y sed, con frecuencia sin comida, en fro y desnudez.
Adems de tales cosas externas, est sobre m la presin cotidiana de la preocupacin por todas las iglesias.
Quin es dbil sin que yo sea dbil? A quin se le hace pecar sin que yo no me preocupe intensamente?
Si tengo que gloriarme, me gloriar en cuanto a mi debilidad.
El Dios y Padre del Seor Jess, el cual es bendito para siempre, sabe que no miento.
En Damasco, el gobernador bajo el rey Aretas, vigilaba la ciudad de los Damascenos con el fin de prenderme.
Pero me bajaron en un cesto por una ventana en la muralla, y as escap de sus manos.
El gloriarse es necesario, aunque no es provechoso. Pasar entonces a las visiones y revelaciones del Seor.
Conozco a un hombre en Cristo, que hace catorce aos (no s si en el cuerpo, no s si fuera del cuerpo, Dios lo sabe) el tal fue arrebatado hasta el tercer cielo.
Y conozco a tal hombre (si en el cuerpo o fuera del cuerpo no lo s, Dios lo sabe)
que fue arrebatado al paraso, y escuch palabras inefables que al hombre no se le permite expresar.
De tal hombre s me gloriar; pero en cuanto a m mismo, no me gloriar sino en mis debilidades.
Porque si quisiera gloriarme, no sera insensato, pues dira la verdad. Pero me abstengo de hacerlo para que nadie piense de m ms de lo que ve en m, u oye de m.
Y dada la extraordinaria grandeza de las revelaciones, por esta razn, para impedir que me enalteciera, me fue dada una espina en la carne, un mensajero de Satans que me abofetee, para que no me enaltezca.
Acerca de esto, tres veces he rogado al Seor para que lo quitara de m.
Y El me ha dicho: "Te basta Mi gracia, pues Mi poder se perfecciona en la debilidad." Por tanto, con muchsimo gusto me gloriar ms bien en mis debilidades, para que el poder de Cristo more en m.
Por eso me complazco en las debilidades, en insultos (maltratos), en privaciones, en persecuciones y en angustias por amor a Cristo, porque cuando soy dbil, entonces soy fuerte.
Me he vuelto insensato; ustedes me obligaron a ello. Pues yo debiera haber sido elogiado por ustedes, porque en ningn sentido fui inferior a los ms eminentes apstoles, aunque nada soy.
Entre ustedes se operaron las seales (los milagros) de un verdadero apstol, con toda perseverancia, por medio de seales, prodigios, y milagros.
Pues en qu fueron tratados como inferiores a las dems iglesias, excepto en que yo mismo no fui una carga para ustedes? Perdnenme este agravio!
Miren, sta es la tercera vez que estoy preparado para ir a ustedes, y no les ser una carga, pues no busco lo que es de ustedes, sino a ustedes. Porque los hijos no tienen la responsabilidad de atesorar para sus padres, sino los padres para
Y yo con mucho gusto gastar lo mo, y aun yo mismo me gastar por sus almas. Si los amo ms, ser amado menos?
Pero, en todo caso, yo no les fui carga. No obstante, siendo astuto, los sorprend con engao.
Acaso he tomado ventaja de ustedes por medio de alguien de los que les he enviado?
A Tito le rogu que fuera , y con l envi al otro hermano. Acaso obtuvo Tito ventaja de ustedes? No nos hemos conducido nosotros en el mismo espritu y seguido las mismas pisadas?
Todo este tiempo ustedes han estado pensando que nos defendamos ante ustedes. En realidad, es delante de Dios que hemos estado hablando en Cristo; y todo esto, amados, es para su edificacin.
Porque temo que quiz cuando yo vaya, halle que no son lo que deseo, y yo sea hallado por ustedes que no soy lo que desean. Que quiz haya pleitos, celos, enojos, rivalidades, difamaciones, chismes, arrogancia, desrdenes.
Temo que cuando los visite de nuevo, mi Dios me humille delante de ustedes, y yo tenga que llorar por muchos que han pecado anteriormente y no se han arrepentido de la impureza, inmoralidad y sensualidad que han practicado.
Esta es la tercera vez que voy a visitarlos. POR EL TESTIMONIO DE DOS O TRES TESTIGOS SE JUZGARAN TODOS LOS ASUNTOS.
Dije previamente, cuando estuve presente la segunda vez, y aunque ahora estoy ausente, lo digo de antemano a los que pecaron anteriormente y tambin a todos los dems, que si voy otra vez no ser indulgente,
puesto que ustedes buscan una prueba del Cristo que habla en m. El cual no es dbil para con ustedes, sino poderoso en ustedes.
Porque ciertamente El fue crucificado por debilidad, pero vive por el poder de Dios. As tambin nosotros somos dbiles en El, sin embargo, viviremos con El por el poder de Dios para con ustedes.
Pnganse a prueba para ver si estn en la fe. Examnense a s mismos. O no se reconocen a ustedes mismos de que Jesucristo est en ustedes, a menos de que en verdad no pasen la prueba?
Pero espero que reconocern que nosotros no estamos reprobados.
Y rogamos a Dios que no hagan nada malo. No para que nosotros aparezcamos aprobados, sino para que ustedes hagan lo bueno, aunque nosotros aparezcamos reprobados.
Porque nada podemos hacer contra la verdad, sino slo a favor de la verdad.
Pues nos regocijamos cuando nosotros somos dbiles, pero ustedes son fuertes; tambin oramos por esto: que ustedes sean hechos perfectos.
Por esta razn les escribo estas cosas estando ausente, a fin de que cuando est presente no tenga que usar de severidad segn la autoridad que el Seor me dio para edificacin y no para destruccin.
Por lo dems, hermanos, regocjense, sean perfectos, confrtense, sean de un mismo sentir, vivan en paz, y el Dios de amor y paz estar con ustedes.
Saldense los unos a los otros con beso santo.
Todos los santos los saludan.
La gracia del Seor Jesucristo, el amor de Dios y la comunin del Espritu Santo sean con todos ustedes.
Pablo, apstol, no de parte de hombres ni mediante hombre alguno, sino por medio de Jesucristo y de Dios el Padre que Lo resucit de entre los muertos,
y todos los hermanos que estn conmigo: A las iglesias de Galacia:
Gracia y paz a ustedes de parte de Dios nuestro Padre y del Seor Jesucristo,
que El mismo se dio por nuestros pecados para librarnos (rescatarnos) de este presente siglo malo, conforme a la voluntad de nuestro Dios y Padre,
a quien sea la gloria por los siglos de los siglos. Amn.
Me maravillo de que tan pronto ustedes hayan abandonado (desertado) a Aqul que los llam por la gracia de Cristo (el Mesas), para seguir un evangelio diferente,
que en realidad no es otro evangelio, sino que hay algunos que los perturban a ustedes y quieren pervertir el evangelio de Cristo.
Pero si aun nosotros, o un ngel del cielo, les anunciara otro evangelio contrario al que les hemos anunciado, sea anatema (maldito).
Como hemos dicho antes, tambin repito ahora: Si alguien les anuncia un evangelio contrario al que recibieron, sea anatema.
Porque busco ahora el favor de los hombres o el de Dios? O me esfuerzo por agradar a los hombres? Si yo todava estuviera tratando de agradar a los hombres, no sera siervo de Cristo.
Pues quiero que sepan, hermanos, que el evangelio que fue anunciado por m no es segn el hombre.
Pues ni lo recib de hombre, ni me fue enseado, sino que lo recib por medio de una revelacin de Jesucristo.
Porque ustedes han odo acerca de mi antigua manera de vivir en el Judasmo, de cun desmedidamente persegua yo a la iglesia de Dios y trataba de destruirla.
Yo aventajaba en el Judasmo a muchos de mis compatriotas (entre los de mi raza) contemporneos, mostrando mucho ms celo por las tradiciones de mis antepasados.
Pero cuando Dios, que me apart desde el vientre de mi madre y me llam por Su gracia, tuvo a bien
revelar a Su Hijo en m para que yo Lo anunciara entre los Gentiles, no consult enseguida con carne y sangre,
ni sub a Jerusaln (Ciudad de Paz) a los que eran apstoles antes que yo, sino que fui a Arabia, y regres otra vez a Damasco.
Entonces, tres aos despus, sub a Jerusaln para conocer a Pedro (Cefas), y estuve con l quince das.
Pero no vi a ningn otro de los apstoles, sino a Jacobo (Santiago), el hermano del Seor.
En lo que les escribo, les aseguro delante de Dios que no miento.
Despus fui a las regiones de Siria y Cilicia.
Pero todava no era conocido en persona en las iglesias de Judea que eran en Cristo.
Ellos slo oan decir: "El que en otro tiempo nos persegua, ahora predica (anuncia) la fe que en un tiempo quera destruir."
Y glorificaban a Dios por causa de m.
Entonces, despus de catorce aos, sub otra vez a Jerusaln con Bernab, llevando tambin a Tito.
Sub por causa de una revelacin y les present el evangelio que predico entre los Gentiles, pero lo hice en privado a los que tenan alta reputacin, para asegurarme de que no corra ni haba corrido en vano.
Pero ni aun Tito, que estaba conmigo, fue obligado a circuncidarse, aunque era Griego.
Y esto fue por causa de los falsos hermanos introducidos secretamente, que se haban infiltrado para espiar la libertad que tenemos en Cristo Jess, a fin de someternos a esclavitud,
a los cuales ni por un momento cedimos, para no someternos, a fin de que la verdad del evangelio permanezca con ustedes.
Y de aqullos que tenan reputacin de ser algo (lo que eran, nada me importa; Dios no hace acepcin de personas); pues bien, los que tenan reputacin, nada me ensearon (contribuyeron).
Sino al contrario, vieron que se me haba encomendado el evangelio a los de la incircuncisin, as como Pedro lo haba sido a los de la circuncisin.
(Porque Aqul que obr eficazmente para con Pedro en su apostolado a los de la circuncisin, tambin obr eficazmente para conmigo en mi apostolado a los Gentiles.)
Al reconocer la gracia que se me haba dado, Jacobo (Santiago), Pedro (Cefas) y Juan, que eran considerados como columnas, nos dieron a m y a Bernab la diestra de compaerismo, para que nosotros furamos a los Gentiles y ellos a los de la cir
Slo nos pidieron que nos acordramos de los pobres, lo mismo que yo estaba tambin deseoso de hacer.
Pero cuando Pedro (Cefas) vino a Antioqua, me opuse a l cara a cara, porque l era digno de ser censurado.
Porque antes de venir algunos de parte de Jacobo (Santiago), l coma con los Gentiles, pero cuando aqullos vinieron, Pedro empez a retraerse y apartarse, porque tema a los de la circuncisin.
Y el resto de los Judos se le uni en su hipocresa, de tal manera que aun Bernab fue arrastrado por la hipocresa de ellos.
Pero cuando vi que no andaban con rectitud en cuanto a la verdad del evangelio, dije a Pedro (Cefas) delante de todos: "Si t, siendo Judo, vives como los Gentiles y no como los Judos, por qu obligas a los Gentiles a vivir como Judos?
"Nosotros somos Judos de nacimiento y no pecadores de entre los Gentiles.
"Sin embargo, sabiendo que el hombre no es justificado por las obras de la Ley, sino mediante la fe en Cristo Jess, tambin nosotros hemos credo en Cristo Jess, para que seamos justificados por la fe en Cristo, y no por las obras de cf15\i
"Pero si buscando ser justificados en Cristo, tambin nosotros hemos sido hallados pecadores, es Cristo, entonces, ministro de pecado? De ningn modo!
"Porque si yo reedifico lo que en otro tiempo destru, yo mismo resulto transgresor.
"Pues mediante la Ley yo mor a la Ley, a fin de vivir para Dios.
"Con Cristo he sido crucificado, y ya no soy yo el que vive, sino que Cristo vive en m; y la vida que ahora vivo en la carne, la vivo por la fe en el Hijo de Dios, el cual me am y se entreg a s mismo por m.
"No hago nula la gracia de Dios, porque si la justicia viene por medio de la Ley, entonces Cristo muri en vano."
Oh, Glatas insensatos! Quin los ha fascinado a ustedes, ante cuyos ojos Jesucristo fue presentado pblicamente como crucificado?
Esto es lo nico que quiero averiguar (aprender) de ustedes Recibieron el Espritu por las obras de la Ley, o por el or con fe?
Tan insensatos son? Habiendo comenzado por el Espritu, van a terminar ahora por la carne?
Han padecido tantas cosas en vano? Si es que en realidad fue en vano!
Aqul, pues, que les suministra el Espritu y hace milagros entre ustedes, lo hace por las obras de la Ley o por el or con fe?
As Abraham CREYO A DIOS Y LE FUE CONTADO COMO JUSTICIA.
Por tanto, sepan que los que son de fe, stos son hijos de Abraham.
La Escritura, previendo que Dios justificara a los Gentiles (las naciones) por la fe, anunci de antemano las buenas nuevas a Abraham, diciendo: "EN TI SERAN BENDITAS TODAS LAS NACIONES."
As que, los que son de la fe son bendecidos con Abraham, el creyente.
Porque todos los que son de las obras de la Ley estn bajo maldicin, pues escrito est: "MALDITO TODO EL QUE NO PERMANECE EN TODAS LAS COSAS ESCRITAS EN EL LIBRO DE LA LEY, PARA HACERLAS."
Y que nadie es justificado ante Dios por la Ley es evidente, porque "EL JUSTO VIVIRA POR LA FE."
Sin embargo, la Ley no se basa en la fe. Al contrario, "EL QUE LAS HACE, VIVIRA POR ELLAS."
Cristo nos redimi de la maldicin de la Ley, habindose hecho maldicin por nosotros, porque escrito est: "MALDITO TODO EL QUE CUELGA DE UN MADERO,"
a fin de que en Cristo Jess la bendicin de Abraham viniera a los Gentiles, para que recibiramos la promesa del Espritu mediante la fe.
Hermanos, hablo en trminos humanos. Un pacto, aunque sea humano, una vez ratificado nadie lo invalida ni le aade condiciones.
Ahora bien, las promesas fueron hechas a Abraham y a su descendencia. No dice: "y a las descendencias," como refirindose a muchas, sino ms bien a una: "y a tu descendencia," es decir, Cristo (el Mesas).
Lo que digo es esto: la Ley, que vino 430 aos ms tarde, no invalida un pacto ratificado anteriormente por Dios, como para anular la promesa.
Porque si la herencia depende de una ley, ya no depende de una promesa; pero Dios se la concedi a Abraham por medio de una promesa.
Entonces, para qu fue dada la Ley? Fue aadida a causa de las transgresiones, hasta que viniera la descendencia a la cual haba sido hecha la promesa, Ley que fue promulgada mediante ngeles por mano de un mediador.
Ahora bien, un mediador no representa a uno solo, pero Dios es uno solo.
Es entonces la Ley contraria a las promesas de Dios? De ningn modo! Porque si se hubiera dado una ley capaz de impartir vida, entonces la justicia ciertamente hubiera dependido de la ley.
Pero la Escritura lo encerr todo bajo pecado, para que la promesa que es por la fe en Jesucristo fuera dada a todos los que creen.
Antes de venir la fe, estbamos encerrados bajo la ley, confinados para la fe que haba de ser revelada.
De manera que la Ley ha venido a ser nuestro gua (tutor) para conducirnos a Cristo, a fin de que seamos justificados por la fe.
Pero ahora que ha venido la fe, ya no estamos bajo el gua.
Pues todos ustedes son hijos de Dios mediante la fe en Cristo Jess.
Porque todos los que fueron bautizados en Cristo, de Cristo se han revestido.
No hay Judo ni Griego; no hay esclavo ni libre; no hay hombre ni mujer, porque todos son uno en Cristo Jess.
Y si ustedes son de Cristo, entonces son descendencia de Abraham, herederos segn la promesa.
Digo, pues: mientras el heredero es menor de edad, en nada es diferente del siervo, aunque sea el dueo (seor) de todo,
sino que est bajo guardianes y tutores hasta la edad sealada por el padre.
As tambin nosotros, mientras ramos nios, estbamos sujetos a servidumbre bajo las cosas elementales del mundo.
Pero cuando vino la plenitud (el cumplimiento) del tiempo, Dios envi a Su Hijo, nacido de mujer, nacido bajo la Ley,
a fin de que redimiera a los que estaban bajo la Ley, para que recibiramos la adopcin de hijos.
Y porque ustedes son hijos, Dios ha enviado el Espritu de Su Hijo a nuestros corazones, clamando: "Abba! Padre!"
Por tanto, ya no eres siervo, sino hijo; y si hijo, tambin heredero por medio de Dios.
Pero en aquel tiempo, cuando ustedes no conocan a Dios, eran siervos de los que por naturaleza no son dioses.
Pero ahora que conocen a Dios, o ms bien, que son conocidos por Dios, cmo es que se vuelven otra vez a las cosas dbiles, intiles (sin valor) y elementales, a las cuales desean volver a estar esclavizados de nuevo?
Ustedes observan los das, los meses, las estaciones y los aos.
Temo que quiz he trabajado en vano por ustedes.
Les ruego, hermanos, hganse como yo, pues yo tambin me he hecho como ustedes. Ningn agravio me han hecho.
Pero saben que fue por causa de una enfermedad fsica que les prediqu (anunci) el evangelio la primera vez.
Y lo que para ustedes fue una prueba en mi condicin fsica, que no despreciaron ni rechazaron, sino que me recibieron como un ngel de Dios, como a Cristo Jess mismo .
Dnde est, pues, aquel sentido de bendicin que tuvieron? Pues testigo soy en favor de ustedes de que de ser posible, se hubieran sacado los ojos y me los hubieran dado.
Me he vuelto, por tanto, enemigo de ustedes al decirles la verdad?
Algunos les tienen celo, no con buena intencin, sino que quieren excluirlos a fin de que ustedes muestren celo por ellos.
Es bueno mostrar celo con buena intencin siempre, y no slo cuando yo estoy presente con ustedes.
Hijos mos, por quienes de nuevo sufro dolores de parto hasta que Cristo sea formado en ustedes,
quisiera estar presente con ustedes ahora y cambiar mi tono, pues estoy perplejo en cuanto a ustedes.
Dganme, los que desean estar bajo la ley, no oyen a la ley?
Porque est escrito que Abraham tuvo dos hijos, uno de la sierva y otro de la libre.
Pero el hijo de la sierva naci segn la carne, y el hijo de la libre por medio de la promesa.
Esto contiene una alegora, pues estas mujeres son dos pactos. Uno procede del Monte Sina que engendra hijos para ser esclavos; ste es Agar.
Ahora bien, Agar es el Monte Sina en Arabia, y corresponde a la Jerusaln actual, porque ella est en esclavitud con sus hijos.
Pero la Jerusaln de arriba es libre; sta es nuestra madre.
Porque escrito est: "REGOCIJATE, OH ESTERIL, LA QUE NO CONCIBES; PRORRUMPE Y CLAMA, TU QUE NO TIENES DOLORES DE PARTO, PORQUE MAS SON LOS HIJOS DE LA DESOLADA, QUE DE LA QUE TIENE MARIDO."
Y ustedes, hermanos, como Isaac, son hijos de la promesa.
Pero as como entonces el que naci segn la carne persigui al que naci segn el Espritu, as tambin sucede ahora.
Pero, qu dice la Escritura? "ECHA FUERA A LA SIERVA Y A SU HIJO, PUES EL HIJO DE LA SIERVA NO SERA HEREDERO CON EL HIJO DE LA LIBRE."
As que, hermanos, no somos hijos de la sierva, sino de la libre.
Para libertad fue que Cristo nos hizo libres. Por tanto, permanezcan firmes, y no se sometan otra vez al yugo de esclavitud.
Miren, yo, Pablo, les digo que si se dejan circuncidar, Cristo de nada les aprovechar.
Otra vez testifico a todo hombre que se circuncida, que est obligado a cumplir toda la Ley.
De Cristo se han separado, ustedes que procuran ser justificados por la ley; de la gracia han cado.
Pues nosotros, por medio del Espritu, esperamos por la fe la esperanza de justicia.
Porque en Cristo Jess ni la circuncisin ni la incircuncisin significan nada, sino la fe que obra por amor.
Ustedes corran bien, quin les impidi obedecer a la verdad?
Esta persuasin no vino de Aqul que los llama.
Un poco de levadura fermenta toda la masa.
Yo tengo confianza respecto a ustedes en el Seor de que no optarn por otro punto de vista; pero el que los perturba llevar su castigo, quienquiera que sea.
Pero yo, hermanos, si todava predico la circuncisin, por qu soy perseguido an? En tal caso, el escndalo de la cruz ha sido quitado.
Ojal que los que los perturban tambin se mutilaran!
Porque ustedes, hermanos, a libertad fueron llamados; slo que no usen la libertad como pretexto para la carne, sino srvanse por amor los unos a los otros.
Porque toda la Ley en una palabra se cumple en el precepto: "AMARAS A TU PROJIMO COMO A TI MISMO."
Pero si ustedes se muerden y se devoran unos a otros, tengan cuidado, no sea que se consuman unos a otros.
Digo, pues: anden por el Espritu, y no cumplirn el deseo de la carne.
Porque el deseo de la carne es contra el Espritu, y el del Espritu es contra la carne, pues stos se oponen el uno al otro, de manera que ustedes no pueden hacer lo que deseen.
Pero si son guiados por el Espritu, no estn bajo la Ley.
Ahora bien, las obras de la carne son evidentes, las cuales son: inmoralidad, impureza, sensualidad,
idolatra, hechicera, enemistades, pleitos, celos, enojos, rivalidades, disensiones, herejas,
envidias, borracheras, orgas y cosas semejantes, contra las cuales les advierto, como ya se lo he dicho antes, que los que practican tales cosas no heredarn el reino de Dios.
Pero el fruto del Espritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fidelidad,
mansedumbre, dominio propio; contra tales cosas no hay ley.
Pues los que son de Cristo Jess han crucificado la carne con sus pasiones y deseos.
Si vivimos por el Espritu, andemos tambin por el Espritu.
No nos hagamos vanagloriosos, provocndonos unos a otros, envidindonos unos a otros.
Hermanos, aun si alguien es sorprendido en alguna falta, ustedes que son espirituales, resturenlo en un espritu de mansedumbre, mirndote a ti mismo, no sea que t tambin seas tentado.
Lleven los unos las cargas de los otros, y cumplan as la ley de Cristo (el Mesas).
Porque si alguien se cree que es algo, no siendo nada, se engaa a s mismo.
Pero que cada uno examine su propia obra, y entonces tendr motivo para gloriarse solamente con respecto a s mismo, y no con respecto a otro.
Porque cada uno llevar su propia carga.
Y al que se le ensea la palabra, que comparta toda cosa buena con el que le ensea.
No se dejen engaar, de Dios nadie se burla; pues todo lo que el hombre siembre, eso tambin segar.
Porque el que siembra para su propia carne, de la carne segar corrupcin, pero el que siembra para el Espritu, del Espritu segar vida eterna.
No nos cansemos (No desmayemos) de hacer el bien, pues a su tiempo, si no nos cansamos, segaremos.
As que entonces, hagamos bien a todos segn tengamos oportunidad, y especialmente a los de la familia de la fe.
Miren con qu letras tan grandes les escribo de mi propia mano.
Los que desean agradar en la carne tratan de obligarlos a que se circunciden, simplemente para no ser perseguidos a causa de la cruz de Cristo.
Porque ni aun los mismos que son circuncidados guardan la Ley, pero ellos desean hacerlos circuncidar para gloriarse en la carne de ustedes.
Pero jams acontezca que yo me glore, sino en la cruz de nuestro Seor Jesucristo, por el cual el mundo ha sido crucificado para m y yo para el mundo.
Porque ni la circuncisin es nada, ni la incircuncisin, sino una nueva creacin.
Y a los que anden conforme a esta regla, paz y misericordia sea sobre ellos y sobre el Israel de Dios.
De aqu en adelante nadie me cause molestias, porque yo llevo en mi cuerpo las marcas (cicatrices) de Jess.
Hermanos, la gracia de nuestro Seor Jesucristo sea con el espritu de ustedes. Amn.
Pablo, apstol de Cristo Jess por (mediante) la voluntad de Dios: A los santos que estn en Efeso y que son fieles en Cristo Jess:
Gracia y paz a ustedes de parte de Dios nuestro Padre y del Seor Jesucristo.
Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Seor Jesucristo, que nos ha bendecido con toda bendicin espiritual en los lugares celestiales en Cristo.
Porque Dios nos escogi en Cristo antes de la fundacin del mundo, para que furamos santos y sin mancha delante de El. En amor
nos predestin para adopcin como hijos para s mediante Jesucristo, conforme a la buena intencin de Su voluntad,
para alabanza de la gloria de Su gracia que gratuitamente ha impartido sobre nosotros en el Amado.
En El tenemos redencin mediante Su sangre, el perdn de nuestros pecados segn las riquezas de Su gracia
que ha hecho abundar para con nosotros. En toda sabidura y discernimiento
nos dio a conocer el misterio de Su voluntad, segn la buena intencin que se propuso en Cristo,
con miras a una buena administracin en el cumplimiento de los tiempos, es decir, de reunir todas las cosas en Cristo, tanto las que estn en los cielos, como las que estn en la tierra.
Tambin en El hemos obtenido herencia, habiendo sido predestinados segn el propsito de Aqul que obra todas las cosas conforme al consejo de Su voluntad,
a fin de que nosotros, que fuimos los primeros en esperar en Cristo (el Mesas), seamos para alabanza de Su gloria.
En El tambin ustedes, despus de escuchar el mensaje de la verdad, el evangelio de su salvacin, y habiendo credo, fueron sellados en El con el Espritu Santo de la promesa,
que nos es dado como garanta de nuestra herencia, con miras a la redencin de la posesin adquirida de Dios , para alabanza de Su gloria.
Por esta razn tambin yo, habiendo odo de la fe en el Seor Jess que hay entre ustedes, y de su amor por todos los santos,
no ceso de dar gracias por ustedes, mencionndolos en mis oraciones,
pido que el Dios de nuestro Seor Jesucristo, el Padre de gloria, les d espritu de sabidura y de revelacin en un mejor (verdadero) conocimiento de El.
Mi oracin es que los ojos de su corazn les sean iluminados, para que sepan cul es la esperanza de Su llamamiento, cules son las riquezas de la gloria de Su herencia en los santos,
y cul es la extraordinaria grandeza de Su poder para con nosotros los que creemos, conforme a la eficacia (la energa) de la fuerza de Su poder.
Ese poder obr en Cristo cuando Lo resucit de entre los muertos y Lo sent a Su diestra en los lugares celestiales,
muy por encima de todo principado, autoridad, poder, dominio y de todo nombre que se nombra, no slo en este siglo sino tambin en el venidero.
Y todo lo someti bajo Sus pies, y a El lo dio por cabeza sobre todas las cosas a la iglesia,
la cual es Su cuerpo, la plenitud de Aqul que lo llena todo en todo.
Y El les dio vida a ustedes, que estaban muertos en (a causa de) sus delitos y pecados,
en los cuales anduvieron en otro tiempo segn la corriente (la poca) de este mundo, conforme al prncipe de la potestad del aire, el espritu que ahora opera en los hijos de desobediencia.
Entre ellos tambin todos nosotros en otro tiempo vivamos en las pasiones de nuestra carne, satisfaciendo los deseos de la carne y de la mente (de los pensamientos), y ramos por naturaleza hijos de ira, lo mismo que los dems.
Pero Dios, que es rico en misericordia, por causa del gran amor con que nos am,
aun cuando estbamos muertos en (a causa de) nuestros delitos, nos dio vida juntamente con Cristo (por gracia ustedes han sido salvados),
y con El nos resucit y con El nos sent en los lugares celestiales en Cristo Jess,
a fin de poder mostrar en los siglos venideros las sobreabundantes riquezas de Su gracia por Su bondad para con nosotros en Cristo Jess.
Porque por gracia ustedes han sido salvados por medio de la fe, y esto no procede de ustedes, sino que es don de Dios;
no por obras, para que nadie se glore.
Porque somos hechura Suya, creados en Cristo Jess para hacer buenas obras, las cuales Dios prepar de antemano para que anduviramos en ellas.
Por tanto, recuerden que en otro tiempo, ustedes los Gentiles en la carne, que son llamados "Incircuncisin" por la tal llamada "Circuncisin," hecha en la carne por manos humanas,
recuerden que en ese tiempo ustedes estaban separados de Cristo, excluidos de la ciudadana (comunidad) de Israel, extraos a los pactos de la promesa, sin tener esperanza y sin Dios en el mundo.
Pero ahora en Cristo Jess, ustedes, que en otro tiempo estaban lejos, han sido acercados por la sangre de Cristo.
Porque El mismo es nuestra paz, y de ambos pueblos hizo uno, derribando la pared intermedia de separacin,
poniendo fin a la enemistad en Su carne, la Ley de los mandamientos expresados en ordenanzas, para crear en El mismo de los dos un nuevo hombre, estableciendo as la paz,
y para reconciliar con Dios a los dos en un cuerpo por medio de la cruz, habiendo dado muerte en ella a la enemistad.
Y VINO Y ANUNCIO PAZ A USTEDES QUE ESTABAN LEJOS, Y PAZ A LOS QUE ESTABAN CERCA.
Porque por medio de Cristo los unos y los otros tenemos nuestra entrada al Padre en un mismo Espritu.
As pues, ustedes ya no son extraos ni extranjeros, sino que son conciudadanos de los santos y son de la familia de Dios.
Estn edificados sobre el fundamento de los apstoles y profetas, siendo Cristo Jess mismo la piedra angular,
en quien todo el edificio, bien ajustado, va creciendo para ser un templo santo en el Seor.
En Cristo tambin ustedes son juntamente edificados para morada de Dios en el Espritu.
Por esta causa yo, Pablo, prisionero de Cristo Jess por amor de ustedes los Gentiles
si en verdad han odo de la dispensacin de la gracia de Dios que me fue dada para ustedes;
que por revelacin me fue dado a conocer el misterio, tal como antes les escrib brevemente.
En vista de lo cual, leyendo, podrn entender mi comprensin del misterio de Cristo,
que en otras generaciones no se dio a conocer a los hijos de los hombres, como ahora ha sido revelado a Sus santos apstoles y profetas por el Espritu;
a saber, que los Gentiles son coherederos y miembros del mismo cuerpo, participando igualmente de la promesa en Cristo Jess mediante el evangelio (las buenas nuevas).
Es de este evangelio que fui hecho ministro, conforme al don de la gracia de Dios que se me ha concedido segn la eficacia (la energa) de Su poder.
A m, que soy menos que el ms pequeo de todos los santos, se me concedi esta gracia: anunciar a los Gentiles las inescrutables riquezas de Cristo,
y sacar a la luz cul es la dispensacin del misterio que por los siglos ha estado oculto en Dios, creador de todas las cosas.
De este modo, la infinita (multiforme) sabidura de Dios puede ser dada a conocer ahora por medio de la iglesia a los principados y potestades en los lugares celestiales,
conforme al propsito eterno que llev a cabo en Cristo Jess nuestro Seor,
en quien tenemos libertad y acceso a Dios con confianza por medio de la fe en El.
Ruego, por tanto, que no desmayen a causa de mis tribulaciones por ustedes, porque son su gloria.
Por esta causa, pues, doblo mis rodillas ante el Padre de nuestro Seor Jesucristo,
de quien recibe nombre toda familia en el cielo y en la tierra.
Le ruego que El les conceda a ustedes, conforme a las riquezas de Su gloria, el ser fortalecidos con poder por Su Espritu en el hombre interior;
de manera que Cristo habite por la fe en sus corazones. Tambin ruego que arraigados y cimentados en amor,
ustedes sean capaces de comprender con todos los santos cul es la anchura, la longitud, la altura y la profundidad,
y de conocer el amor de Cristo que sobrepasa el conocimiento, para que sean llenos hasta la medida de toda la plenitud de Dios.
Y a Aqul que es poderoso para hacer todo mucho ms abundantemente de lo que pedimos o entendemos, segn el poder que obra en nosotros,
a El sea la gloria en la iglesia y en Cristo Jess por todas las generaciones, por los siglos de los siglos. Amn.
Yo, pues, prisionero del Seor, les ruego que ustedes vivan (anden) de una manera digna de la vocacin con que han sido llamados.
Que vivan con toda humildad y mansedumbre, con paciencia, soportndose unos a otros en amor,
esforzndose por preservar la unidad del Espritu en el vnculo de la paz.
Hay un solo cuerpo y un solo Espritu, as como tambin ustedes fueron llamados en una misma esperanza de su vocacin;
un solo Seor, una sola fe, un solo bautismo,
un solo Dios y Padre de todos, que est sobre todos, por todos y en todos.
Pero a cada uno de nosotros se nos ha concedido la gracia conforme a la medida del don de Cristo.
Por tanto, dice: "CUANDO ASCENDIO A LO ALTO, LLEVO CAUTIVA UN GRAN NUMERO DE CAUTIVOS, Y DIO DONES A LOS HOMBRES."
Esta expresin: "Ascendi," qu significa, sino que El tambin haba descendido a las profundidades de la tierra?
El que descendi es tambin el mismo que ascendi mucho ms arriba de todos los cielos, para poder llenarlo todo.
Y El dio a algunos el ser apstoles, a otros profetas, a otros evangelistas, a otros pastores y maestros,
a fin de capacitar a los santos para la obra del ministerio, para la edificacin del cuerpo de Cristo;
hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del pleno conocimiento del Hijo de Dios, a la condicin de un hombre maduro, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo.
Entonces ya no seremos nios, sacudidos por las olas y llevados de aqu para all por todo viento de doctrina, por la astucia de los hombres, por las artimaas engaosas del error.
Ms bien, al hablar la verdad en amor, creceremos en todos los aspectos en Aqul que es la cabeza, es decir, Cristo,
de quien todo el cuerpo, estando bien ajustado y unido por la cohesin que las coyunturas proveen, conforme al funcionamiento adecuado de cada miembro, produce el crecimiento del cuerpo para su propia edificacin en amor.
Esto digo, pues, y afirmo juntamente con el Seor: que ustedes ya no anden as como andan tambin los Gentiles (paganos), en la vanidad de su mente.
Ellos tienen entenebrecido su entendimiento, estn excluidos (separados) de la vida de Dios por causa de la ignorancia que hay en ellos, por la dureza de su corazn.
Habiendo llegado a ser insensibles, se entregaron a la sensualidad para cometer con avidez toda clase de impurezas.
Pero ustedes no han aprendido a Cristo (el Mesas) de esta manera.
Si en verdad Lo oyeron y han sido enseados en El, conforme a la verdad que hay en Jess,
que en cuanto a la anterior manera de vivir, ustedes se despojen del viejo hombre, que se corrompe segn los deseos engaosos,
y que sean renovados en el espritu de su mente,
y se vistan del nuevo hombre, el cual, en la semejanza de Dios, ha sido creado en la justicia y santidad de la verdad.
Por tanto, dejando a un lado la falsedad, HABLEN VERDAD CADA CUAL CON SU PROJIMO, porque somos miembros los unos de los otros.
ENOJENSE, PERO NO PEQUEN; no se ponga el sol sobre su enojo,
ni den oportunidad (lugar) al diablo.
El que roba, no robe ms, sino ms bien que trabaje, haciendo con sus manos lo que es bueno, a fin de que tenga qu compartir con el que tiene necesidad.
No salga de la boca de ustedes ninguna palabra mala (corrompida), sino slo la que sea buena para edificacin, segn la necesidad del momento, para que imparta gracia a los que escuchan.
Y no entristezcan al Espritu Santo de Dios, por el cual fueron sellados para el da de la redencin.
Sea quitada de ustedes toda amargura, enojo, ira, gritos, insultos, as como toda malicia.
Sean ms bien amables unos con otros, misericordiosos, perdonndose unos a otros, as como tambin Dios los perdon en Cristo.
Sean, pues, imitadores de Dios como hijos amados;
y anden en amor, as como tambin Cristo les am y se dio a s mismo por nosotros, ofrenda y sacrificio a Dios, como fragante aroma.
Pero que la inmoralidad, y toda impureza o avaricia, ni siquiera se mencionen entre ustedes, como corresponde a los santos.
Tampoco haya obscenidades, ni necedades, ni groseras, que no son apropiadas, sino ms bien acciones de gracias.
Porque con certeza ustedes saben esto: que ningn inmoral, impuro, o avaro, que es idlatra, tiene herencia en el reino de Cristo y de Dios.
Que nadie los engae con palabras vanas, pues por causa de estas cosas la ira de Dios viene sobre los hijos de desobediencia.
Por tanto, no sean partcipes con ellos;
porque antes ustedes eran tinieblas, pero ahora son luz en el Seor; anden como hijos de luz.
Porque el fruto de la luz consiste en toda bondad, justicia y verdad.
Examinen qu es lo que agrada al Seor,
y no participen en las obras estriles de las tinieblas, sino ms bien, desenmascrenlas (reprchenlas).
Porque es vergonzoso aun hablar de las cosas que ellos hacen en secreto.
Pero todas las cosas se hacen visibles cuando son expuestas por la luz, pues todo lo que se hace visible es luz.
Por esta razn dice: "Despierta, t que duermes, Y levntate de entre los muertos, Y te alumbrar Cristo."
Por tanto, tengan cuidado cmo andan; no como insensatos sino como sabios,
aprovechando bien el tiempo, porque los das son malos.
As pues, no sean necios, sino entiendan cul es la voluntad del Seor.
Y no se embriaguen con vino, en lo cual hay disolucin, sino sean llenos del Espritu.
Hablen entre ustedes con salmos, himnos y cantos espirituales, cantando y alabando con su corazn al Seor.
Den siempre gracias por todo, en el nombre de nuestro Seor Jesucristo, a Dios, el Padre.
Somtanse unos a otros en el temor (la reverencia) de Cristo.
Las mujeres estn sometidas a sus propios maridos como al Seor.
Porque el marido es cabeza de la mujer, as como Cristo es cabeza de la iglesia, siendo El mismo el Salvador del cuerpo.
Pero as como la iglesia est sujeta a Cristo, tambin las mujeres deben estarlo a sus maridos en todo.
Maridos, amen a sus mujeres, as como Cristo am a la iglesia y se dio El mismo por ella,
para santificarla, habindola purificado por el lavamiento del agua con la palabra,
a fin de presentrsela a s mismo, una iglesia en toda su gloria, sin que tenga mancha ni arruga ni cosa semejante, sino que fuera santa e inmaculada.
As deben tambin los maridos amar a sus mujeres, como a sus propios cuerpos. El que ama a su mujer, a s mismo se ama.
Porque nadie aborreci jams su propio cuerpo, sino que lo sustenta y lo cuida, as como tambin Cristo a la iglesia;
porque somos miembros de Su cuerpo.
POR ESTO EL HOMBRE DEJARA A SU PADRE Y A SU MADRE, Y SE UNIRA A SU MUJER, Y LOS DOS SERAN UNA SOLA CARNE.
Grande es este misterio, pero hablo con referencia a Cristo y a la iglesia.
En todo caso, cada uno de ustedes ame tambin a su mujer como a s mismo, y que la mujer respete a su marido.
Hijos, obedezcan a sus padres en el Seor, porque esto es justo.
HONRA A TU PADRE Y A &TU MADRE (que es el primer mandamiento con promesa),
PARA QUE TE VAYA BIEN, Y PARA QUE TENGAS LARGA VIDA SOBRE LA TIERRA.
Y ustedes, padres, no provoquen a ira a sus hijos, sino crenlos en la disciplina e instruccin del Seor.
Siervos, obedezcan a sus amos en la tierra, con temor y temblor, con la sinceridad de su corazn, como a Cristo;
no para ser vistos, como los que quieren agradar a los hombres, sino como siervos de Cristo, haciendo de corazn la voluntad de Dios.
Sirvan de buena voluntad, como al Seor y no a los hombres,
sabiendo que cualquier cosa buena que cada uno haga, esto recibir del Seor, sea siervo o sea libre.
Y ustedes, amos, hagan lo mismo con sus siervos, y dejen las amenazas, sabiendo que el Seor de ellos y de ustedes est en los cielos, y que para El no hay acepcin de personas.
Por lo dems, fortalzcanse en el Seor y en el poder de su fuerza.
Revstanse con toda la armadura de Dios para que puedan estar firmes contra las insidias del diablo.
Porque nuestra lucha no es contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los poderes (gobernantes) de este mundo de tinieblas, contra las fuerzas espirituales de maldad en las regiones celestes.
Por tanto, tomen toda la armadura de Dios, para que puedan resistir en el da malo, y habindolo hecho todo, estar firmes.
Estn, pues, firmes, CEIDA SU CINTURA CON LA VERDAD, REVESTIDOS CON LA CORAZA DE LA JUSTICIA,
y calzados LOS PIES CON LA PREPARACION PARA ANUNCIAR EL EVANGELIO DE LA PAZ.
Sobre todo, tomen el escudo de la fe con el que podrn apagar todos los dardos encendidos del maligno.
Tomen tambin el CASCO DE LA SALVACION, y la espada del Espritu que es la palabra de Dios.
Con toda oracin y splica oren en todo tiempo en el Espritu, y as, velen con toda perseverancia y splica por todos los santos.
Oren tambin por m, para que me sea dada palabra al abrir mi boca, a fin de dar a conocer sin temor el misterio del evangelio,
por el cual soy embajador en cadenas; que al proclamar lo hable sin temor, como debo hablar.
Pero a fin de que tambin ustedes sepan mi situacin y lo que hago, todo se lo har saber Tquico, amado hermano y fiel ministro en el Seor,
a quien he enviado a ustedes precisamente para esto, para que sepan de nosotros y para que consuele sus corazones.
Paz sea a los hermanos, y amor con fe, de parte de Dios el Padre y del Seor Jesucristo.
La gracia sea con todos los que aman a nuestro Seor Jesucristo con amor incorruptible.
Pablo y Timoteo, siervos de Cristo Jess: A todos los santos en Cristo Jess que estn en Filipos, incluyendo a los obispos (supervisores) y diconos:
Gracia a ustedes y paz de parte de Dios nuestro Padre y del Seor Jesucristo.
Doy gracias a mi Dios siempre que me acuerdo de ustedes.
Pido siempre con gozo en cada una de mis oraciones por todos ustedes,
por su participacin en el evangelio (en anunciar las buenas nuevas) desde el primer da hasta ahora.
Estoy convencido precisamente de esto: que el que comenz en ustedes la buena obra, la perfeccionar hasta el da de Cristo Jess.
Es justo que yo sienta esto acerca de todos ustedes, porque los llevo en el corazn, pues tanto en mis prisiones (mis cadenas) como en la defensa y confirmacin del evangelio, todos ustedes son participantes conmigo de la gracia.
Porque Dios me es testigo de cunto los aoro a todos con el entraable amor de Cristo Jess.
Y esto pido en oracin: que el amor de ustedes abunde an ms y ms en conocimiento verdadero y en todo discernimiento,
a fin de que escojan (aprueben) lo mejor, para que sean puros e irreprensibles para el da de Cristo;
llenos del fruto de justicia que es por medio de Jesucristo, para la gloria y alabanza de Dios.
Quiero que sepan, hermanos, que las circunstancias en que me he visto, han redundado en un mayor progreso del evangelio,
de tal manera que mis prisiones por la causa de Cristo se han hecho notorias en toda la guardia pretoriana (en todo el palacio del gobernador) y a todos los dems.
La mayora de los hermanos, confiando en el Seor por causa de mis prisiones, tienen mucho ms valor para hablar la palabra de Dios sin temor.
Algunos, a la verdad, predican a Cristo (el Mesas) aun por envidia y rivalidad, pero tambin otros lo hacen de buena voluntad.
Estos lo hacen por amor, sabiendo que he sido designado para la defensa del evangelio.
Aqullos proclaman a Cristo por ambicin personal, no con sinceridad, pensando causarme angustia en mis prisiones.
Entonces qu? Que de todas maneras, ya sea fingidamente o en verdad, Cristo es proclamado; y en esto me regocijo, s, y me regocijar.
Porque s que esto resultar en mi liberacin mediante las oraciones (las splicas) de ustedes y la provisin del Espritu de Jesucristo,
conforme a mi anhelo y esperanza de que en nada ser avergonzado, sino que con toda confianza, aun ahora, como siempre, Cristo ser exaltado en mi cuerpo, ya sea por vida o por muerte.
Pues para m, el vivir es Cristo y el morir es ganancia.
Pero si el vivir en la carne, esto significa para m una labor fructfera, entonces, no s cul escoger.
Porque de ambos lados me siento apremiado, teniendo el deseo de partir y estar con Cristo, pues eso es mucho mejor.
Sin embargo, continuar en la carne es ms necesario por causa de ustedes.
Y convencido de esto, s que permanecer y continuar con todos ustedes para su progreso y gozo en la fe,
para que su profunda satisfaccin por m abunde en Cristo Jess a causa de mi visita otra vez a ustedes.
Solamente comprtense de una manera digna del evangelio de Cristo, de modo que ya sea que vaya a verlos, o que permanezca ausente, pueda or que ustedes estn firmes en un mismo espritu, luchando unnimes por la fe del evangelio.
De ninguna manera estn atemorizados por sus adversarios, lo cual es seal de perdicin para ellos, pero de salvacin para ustedes, y esto, de Dios.
Porque a ustedes se les ha concedido por amor de Cristo, no slo creer en El, sino tambin sufrir por El,
teniendo el mismo conflicto que vieron en m, y que ahora oyen que est en m.
Por tanto, si hay algn estmulo en Cristo, si hay algn consuelo de amor, si hay alguna comunin del Espritu, si algn afecto y compasin,
hagan completo mi gozo, siendo del mismo sentir, conservando el mismo amor, unidos en espritu, dedicados a un mismo propsito.
No hagan nada por egosmo (rivalidad) o por vanagloria, sino que con actitud humilde cada uno de ustedes considere al otro como ms importante que a s mismo,
no buscando cada uno sus propios intereses, sino ms bien los intereses de los dems.
Haya, pues, en ustedes esta actitud (esta manera de pensar) que hubo tambin en Cristo Jess,
el cual, aunque exista en forma de Dios, no consider el ser igual a Dios como algo a qu aferrarse,
sino que Se despoj a s mismo tomando forma de siervo, hacindose semejante a los hombres.
Y hallndose en forma de hombre, se humill El mismo, hacindose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz.
Por lo cual Dios tambin Lo exalt hasta lo sumo, y Le confiri el nombre que es sobre todo nombre,
para que al nombre de Jess SE DOBLE TODA RODILLA de los que estn en el cielo, y en la tierra, y debajo de la tierra,
y toda lengua confiese que Jesucristo es Seor, para gloria de Dios Padre.
As que, amados mos, tal como siempre han obedecido, no slo en mi presencia, sino ahora mucho ms en mi ausencia, ocpense en su salvacin con temor y temblor.
Porque Dios es quien obra en ustedes tanto el querer como el hacer, para Su buena intencin.
Hagan todas las cosas sin murmuraciones ni discusiones,
para que sean irreprensibles y sencillos, hijos de Dios sin tacha en medio de una generacin torcida y perversa, en medio de la cual ustedes resplandecen como luminares en el mundo,
sosteniendo firmemente la palabra de vida, a fin de que yo tenga motivo para gloriarme en el da de Cristo, ya que no habr corrido en vano ni habr trabajado en vano.
Pero aunque yo sea derramado como libacin (ofrenda lquida) sobre el sacrificio y servicio de su fe, me regocijo y comparto mi gozo con todos ustedes.
Y tambin ustedes, les ruego, regocjense de la misma manera, y compartan su gozo conmigo.
Pero espero (confo) en el Seor Jess enviarles pronto a Timoteo, a fin de que yo tambin sea alentado al saber de la condicin de ustedes.
Pues a nadie ms tengo del mismo sentir y que est sinceramente interesado en el bienestar de ustedes.
Porque todos buscan sus propios intereses, no los de Cristo Jess.
Pero ustedes conocen los probados mritos de Timoteo, que sirvi conmigo en la propagacin del evangelio como un hijo sirve a su padre.
Por tanto, a ste espero envirselo inmediatamente tan pronto vea cmo van las cosas conmigo;
y confo en el Seor que tambin yo mismo ir pronto.
Pero cre necesario enviarles a Epafrodito, mi hermano, colaborador y compaero de lucha, quien tambin es su mensajero y servidor (ministro) para mis necesidades.
Porque l los extraaba a todos, y estaba angustiado porque ustedes haban odo que se haba enfermado.
Pues en verdad estuvo enfermo, a punto de morir. Pero Dios tuvo misericordia de l, y no slo de l, sino tambin de m, para que yo no tuviera tristeza sobre tristeza.
As que lo he enviado con mayor solicitud, para que al verlo de nuevo, se regocijen y yo est ms tranquilo en cuanto a ustedes.
Recbanlo, pues, en el Seor con todo gozo, y tengan en alta estima a los que son como l.
Porque estuvo al borde de la muerte por la obra de Cristo, arriesgando su vida para completar lo que faltaba en el servicio de ustedes hacia m.
Por lo dems, hermanos mos, regocjense en el Seor. A m no me es molesto escribirles otra vez lo mismo, y para ustedes es motivo de seguridad.
Cudense de esos perros (de los Judaizantes), cudense de los malos obreros, cudense de la falsa circuncisin.
Porque nosotros somos la verdadera circuncisin, que adoramos en el Espritu de Dios y nos gloriamos en Cristo Jess, no poniendo la confianza en la carne,
aunque yo mismo podra confiar tambin en la carne. Si algn otro cree tener motivo para confiar en la carne, yo mucho ms:
circuncidado a los ocho das de nacer, del linaje de Israel, de la tribu de Benjamn, Hebreo de Hebreos; en cuanto a la Ley, Fariseo;
en cuanto al celo, perseguidor de la iglesia; en cuanto a la justicia de la Ley, hallado irreprensible.
Pero todo lo que para m era ganancia, lo he estimado como prdida por amor de Cristo.
Y an ms, yo estimo como prdida todas las cosas en vista del incomparable valor de conocer a Cristo Jess, mi Seor. Por El lo he perdido todo, y lo considero como basura a fin de ganar a Cristo,
y ser hallado en El, no teniendo mi propia justicia derivada de la Ley, sino la que es por la fe en Cristo (el Mesas), la justicia que procede de Dios sobre la base de la fe,
y conocerlo a El, el poder de Su resurreccin y la participacin en Sus padecimientos, llegando a ser como El en Su muerte,
a fin de llegar a la resurreccin de entre los muertos.
No es que ya lo haya alcanzado o que ya haya llegado a ser perfecto, sino que sigo adelante, a fin de poder alcanzar aquello para lo cual tambin fui alcanzado por Cristo Jess.
Hermanos, yo mismo no considero haberlo ya alcanzado. Pero una cosa hago: olvidando lo que queda atrs y extendindome a lo que est delante,
prosigo hacia la meta para obtener el premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jess.
As que todos los que somos perfectos, tengamos esta misma actitud; y si en algo tienen una actitud distinta, eso tambin se lo revelar Dios.
Sin embargo, continuemos viviendo segn la misma norma que hemos alcanzado.
Hermanos, sean imitadores mos, y observen a los que andan segn el ejemplo que tienen en nosotros.
Porque muchos andan como les he dicho muchas veces, y ahora se lo digo aun llorando, que son enemigos de la cruz de Cristo,
cuyo fin es perdicin, cuyo dios es su apetito y cuya gloria est en su vergenza, los cuales piensan slo en las cosas terrenales.
Porque nuestra ciudadana (patria) est en los cielos, de donde tambin ansiosamente esperamos a un Salvador, el Seor Jesucristo,
el cual transformar el cuerpo de nuestro estado de humillacin en conformidad al cuerpo de Su gloria, por el ejercicio del poder que tiene aun para sujetar todas las cosas a El mismo.
As que, hermanos mos, amados y aorados, gozo y corona ma, estn as firmes en el Seor, amados.
Ruego a Evodia y a Sntique, que vivan en armona (que sean del mismo sentir) en el Seor.
En verdad, fiel compaero, tambin te ruego que ayudes a estas mujeres que han compartido mis luchas en la causa del evangelio, junto con Clemente y los dems colaboradores mos, cuyos nombres estn en el Libro de la Vida.
Regocjense en el Seor siempre. Otra vez lo dir: Regocjense!
La bondad de ustedes sea conocida de todos los hombres. El Seor est cerca.
Por nada estn afanosos; antes bien, en todo, mediante oracin y splica con accin de gracias, sean dadas a conocer sus peticiones delante de Dios.
Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardar sus corazones y sus mentes en Cristo Jess.
Por lo dems, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo digno, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo honorable, si hay alguna virtud o algo que merece elogio, en esto mediten.
Lo que tambin han aprendido y recibido y odo y visto en m, esto practiquen, y el Dios de paz estar con ustedes.
Me alegr grandemente en el Seor de que ya al fin han reavivado su cuidado para conmigo. En verdad, antes se preocupaban, pero les faltaba la oportunidad.
No que hable porque tenga escasez, pues he aprendido a contentarme cualquiera que sea mi situacin.
S vivir en pobreza (vivir humildemente), y s vivir en prosperidad. En todo y por todo he aprendido el secreto tanto de estar saciado como de tener hambre, de tener abundancia como de sufrir necesidad.
Todo lo puedo en Cristo que me fortalece.
Sin embargo, han hecho bien en compartir conmigo en mi afliccin.
Ustedes mismos tambin saben, Filipenses, que al comienzo de la predicacin del evangelio, despus que part de Macedonia, ninguna iglesia comparti conmigo en cuestin de dar y recibir, sino solamente ustedes.
Porque aun a Tesalnica enviaron ddivas ms de una vez para mis necesidades.
No es que busque la ddiva en s, sino que busco fruto que aumente en su cuenta.
Pero lo he recibido todo y tengo abundancia. Estoy bien abastecido, habiendo recibido de Epafrodito lo que han enviado: fragante aroma, sacrificio aceptable, agradable a Dios.
Y mi Dios proveer a todas sus necesidades, conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jess.
A nuestro Dios y Padre sea la gloria por los siglos de los siglos. Amn.
Saluden a todos los santos en Cristo Jess. Los hermanos que estn conmigo los saludan.
Todos los santos los saludan, especialmente los de la casa del Csar.
La gracia del Seor Jesucristo sea con el espritu de ustedes.
Pablo, apstol de Jesucristo por (mediante) la voluntad de Dios, y el hermano Timoteo,
a los santos y fieles hermanos en Cristo (el Mesas) que estn en Colosas: Gracia a ustedes y paz de parte de Dios nuestro Padre.
Damos gracias a Dios, el Padre de nuestro Seor Jesucristo, orando siempre por ustedes,
pues hemos odo de su fe en Cristo Jess y del amor que tienen por (hacia) todos los santos,
a causa de la esperanza reservada para ustedes en los cielos. De esta esperanza ustedes oyeron antes en la palabra de verdad, el evangelio (las buenas nuevas)
que ha llegado hasta ustedes. As como en todo el mundo est dando fruto constantemente y creciendo, as lo ha estado haciendo tambin en ustedes, desde el da que oyeron y comprendieron la gracia de Dios en verdad.
As ustedes lo aprendieron de Epafras, nuestro amado consiervo, quien es fiel servidor de Cristo de parte nuestra,
el cual tambin nos inform acerca del amor de ustedes en el Espritu.
Por esta razn, tambin nosotros, desde el da que lo supimos (lo omos), no hemos cesado de orar por ustedes, pidiendo que sean llenos del conocimiento de Su voluntad en toda sabidura y comprensin espiritual,
para que anden como es digno del Seor, haciendo en todo, lo que Le agrada, dando fruto en toda buena obra y creciendo en el conocimiento de Dios.
Rogamos que ustedes sean fortalecidos con todo poder segn la potencia de Su gloria, para obtener toda perseverancia y paciencia, con gozo
dando gracias al Padre que nos ha capacitado para compartir la herencia de los santos en la Luz.
Porque El nos libr del dominio (de la autoridad) de las tinieblas y nos traslad al reino de Su Hijo amado,
en quien tenemos redencin: el perdn de los pecados.
El es la imagen del Dios invisible, el primognito de toda creacin.
Porque en El fueron creadas todas las cosas, tanto en los cielos como en la tierra, visibles e invisibles; ya sean tronos o dominios o poderes o autoridades; todo ha sido creado por medio de El y para El.
Y El es (ha existido) antes de todas las cosas, y en El todas las cosas permanecen.
El es tambin la cabeza del cuerpo que es la iglesia. El es el principio, el primognito de entre los muertos, a fin de que El tenga en todo la primaca.
Porque agrad al Padre que en El habitara toda la plenitud (de la Deidad),
y por medio de El reconciliar todas las cosas consigo, habiendo hecho la paz por medio de la sangre de Su cruz, por medio de El, repito, ya sean las que estn en la tierra o las que estn en los cielos.
Y aunque ustedes antes estaban alejados y eran de nimo hostil, ocupados en malas obras,
sin embargo, ahora Dios los ha reconciliado en Cristo en Su cuerpo de carne, mediante Su muerte, a fin de presentarlos santos, sin mancha e irreprensibles delante de El.
Esto El har si en verdad permanecen en la fe bien cimentados y constantes, sin moverse de la esperanza del evangelio que han odo, que fue proclamado a toda la creacin debajo del cielo, y del cual yo, Pablo, fui hecho ministro (servidor).
Ahora me alegro de mis sufrimientos por ustedes, y en mi carne, completando lo que falta de las aflicciones de Cristo, hago mi parte por Su cuerpo, que es la iglesia.
De esta iglesia fui hecho ministro conforme a la administracin de Dios que me fue dada para beneficio de ustedes, a fin de llevar a cabo la predicacin de la palabra de Dios,
es decir, el misterio que ha estado oculto desde los siglos y generaciones, pero que ahora ha sido manifestado a sus santos.
A stos Dios quiso dar a conocer cules son las riquezas de la gloria de este misterio entre los Gentiles, que es Cristo en ustedes, la esperanza de la gloria.
A El nosotros proclamamos (anunciamos), amonestando a todos los hombres, y enseando a todos los hombres con toda sabidura, a fin de poder presentar a todo hombre perfecto en Cristo.
Con este fin tambin trabajo, esforzndome segn Su poder que obra poderosamente en m.
Porque quiero que sepan qu gran lucha tengo por ustedes y por los que estn en Laodicea, y por todos los que no me han visto en persona.
Espero que con esto sean alentados sus corazones, y unidos en amor, alcancen todas las riquezas que proceden de una plena seguridad de comprensin, resultando en un verdadero conocimiento del misterio de Dios, cf
en quien estn escondidos todos los tesoros de la sabidura y del conocimiento.
Esto lo digo para que nadie los engae con razonamientos persuasivos (sutiles).
Porque aunque estoy ausente en el cuerpo, sin embargo estoy con ustedes en espritu, regocijndome al ver su buena disciplina y la estabilidad (firmeza) de la fe de ustedes en Cristo.
Por tanto, de la manera que recibieron a Cristo Jess el Seor, as anden en El;
firmemente arraigados y edificados en El y confirmados en su fe, tal como fueron instruidos, rebosando de gratitud (con accin de gracias).
Miren que nadie los haga cautivos por medio de su filosofa y vanas sutilezas, segn la tradicin de los hombres, conforme a los principios (las normas) elementales del mundo y no segn Cristo.
Porque toda la plenitud de la Deidad reside corporalmente en El,
y ustedes han sido hechos completos (han alcanzado plenitud) en El, que es la cabeza sobre todo poder y autoridad.
Tambin en El ustedes fueron circuncidados con una circuncisin no hecha por manos, al quitar el cuerpo de la carne mediante la circuncisin de Cristo;
habiendo sido sepultados con El en el bautismo, en el cual tambin han resucitado con El por la fe en la accin del poder de Dios, que Lo resucit de entre los muertos.
Y cuando ustedes estaban muertos en (por causa de) sus delitos y en la incircuncisin de su carne, Dios les dio vida juntamente con Cristo, habindonos perdonado todos los delitos,
habiendo cancelado el documento de deuda que consista en decretos contra nosotros y que nos era adverso, y lo ha quitado de en medio, clavndolo en la cruz.
Y habiendo despojado a (habindose desecho de) los poderes y autoridades, hizo de ellos un espectculo pblico, triunfando sobre ellos por medio de El.
Por tanto, que nadie se constituya en juez de ustedes (nadie los juzgue) con respecto a comida o bebida, o en cuanto a da de fiesta, o luna nueva, o da de reposo,
cosas que slo son sombra de lo que ha de venir, pero el cuerpo pertenece a Cristo.
Nadie los defraude de su premio deleitndose en la humillacin de s mismo y en la adoracin de los ngeles, basndose en las visiones que ha visto, envanecido sin causa por su mente carnal,
pero no asindose a la Cabeza, de la cual todo el cuerpo, nutrido y unido por las coyunturas y ligamentos, crece con un crecimiento que es de Dios.
Si ustedes han muerto con Cristo a los principios (las normas) elementales del mundo, por qu, como si an vivieran en el mundo, se someten a preceptos tales como:
"no manipules, no gustes, no toques,"
(todos los cuales se refieren a cosas destinadas a perecer con el uso), segn los preceptos y enseanzas de los hombres?
Tales cosas tienen a la verdad, la apariencia de sabidura en una religin humana, en la humillacin de s mismo y en el trato severo del cuerpo, pero carecen de valor alguno contra los apetitos de la carne.
Si ustedes, pues, han resucitado con Cristo, busquen las cosas de arriba, donde est Cristo sentado a la diestra de Dios.
Pongan la mira (la mente) en las cosas de arriba, no en las de la tierra.
Porque ustedes han muerto, y su vida est escondida con Cristo en Dios.
Cuando Cristo, nuestra vida, sea manifestado, entonces ustedes tambin sern manifestados con El en gloria.
Por tanto, consideren los miembros de su cuerpo terrenal como muertos a la fornicacin, la impureza, las pasiones, los malos deseos y la avaricia, que es idolatra.
Pues la ira de Dios vendr sobre los hijos de desobediencia por causa de estas cosas,
en las cuales ustedes tambin anduvieron en otro tiempo cuando vivan en ellas.
Pero ahora desechen tambin todo esto: ira, enojo, malicia, insultos, lenguaje ofensivo de su boca.
Dejen de mentirse los unos a los otros, puesto que han desechado al viejo hombre con sus malos hbitos,
y se han vestido del nuevo hombre, el cual se va renovando hacia un verdadero conocimiento, conforme a la imagen de Aqul que lo cre.
En esta renovacin no hay distincin entre Griego y Judo, circunciso e incircunciso, brbaro (uno que no era Griego, ni por nacimiento ni por cultura), Escita, esclavo o libre, sino que Cristo (el Mesas) es todo, y en todo
Entonces, ustedes como escogidos de Dios, santos y amados, revstanse de tierna compasin, bondad, humildad, mansedumbre y paciencia (tolerancia);
soportndose unos a otros y perdonndose unos a otros, si alguien tiene queja contra otro. Como Cristo los perdon, as tambin hganlo ustedes.
Sobre todas estas cosas, vstanse de amor, que es el vnculo de la unidad (de la perfeccin).
Que la paz de Cristo reine en sus corazones, a la cual en verdad fueron llamados en un solo cuerpo; y sean agradecidos.
Que la palabra de Cristo habite en abundancia en ustedes, con toda sabidura ensendose y amonestndose unos a otros con salmos, himnos y canciones espirituales, cantando a Dios con accin de gracias en sus corazones.
Y todo lo que hagan, de palabra o de hecho, hganlo todo en el nombre del Seor Jess, dando gracias por medio de El a Dios el Padre.
Mujeres, estn sujetas a sus maridos, como conviene en el Seor.
Maridos, amen a sus mujeres y no sean speros con ellas.
Hijos, sean obedientes a sus padres en todo, porque esto es agradable al Seor.
Padres, no exasperen a sus hijos, para que no se desalienten.
Siervos, obedezcan en todo a sus amos en la tierra, no para ser vistos, como los que quieren agradar a los hombres, sino con sinceridad de corazn, temiendo al Seor.
Todo lo que hagan, hganlo de corazn, como para el Seor y no para los hombres,
sabiendo que del Seor recibirn la recompensa de la herencia. Es a Cristo el Seor a quien sirven.
Porque el que procede con injusticia sufrir las consecuencias del mal que ha cometido, y eso, sin acepcin de personas.
Amos, traten con justicia y equidad a sus siervos, sabiendo que ustedes tambin tienen un Seor en el cielo.
Perseveren en la oracin, velando en ella con accin de gracias.
Oren al mismo tiempo tambin por nosotros, para que Dios nos abra una puerta para la palabra, a fin de dar a conocer el misterio de Cristo (el Mesas), por el cual tambin he sido encarcelado,
para manifestarlo como debo hacerlo.
Anden sabiamente para con los de afuera, aprovechando bien el tiempo.
Que su conversacin sea siempre con gracia, sazonada como con sal, para que sepan cmo deben responder a cada persona.
En cuanto a todos mis asuntos, les informar Tquico, nuestro amado hermano, fiel ministro y consiervo en el Seor.
Porque precisamente para esto lo he enviado a ustedes, para que sepan de nuestras circunstancias y que conforte sus corazones;
y con l a Onsimo, fiel y amado hermano, que es uno de ustedes. Ellos les informarn acerca de todo lo que aqu pasa.
Aristarco, mi compaero de prisin, les enva saludos. Tambin Marcos, el primo de Bernab, (acerca del cual ustedes recibieron instrucciones. Si va a verlos, recbanlo bien).
Tambin Jess, llamado Justo. Estos son los nicos colaboradores conmigo en el reino de Dios que son de la circuncisin, y ellos han resultado ser un estmulo para m.
Epafras, que es uno de ustedes, siervo de Jesucristo, les enva saludos, siempre esforzndose intensamente a favor de ustedes en sus oraciones, para que estn firmes, perfectos y completamente seguros en toda la voluntad de Dios.
Porque de l soy testigo de que tiene profundo inters por ustedes y por los que estn en Laodicea y en Hierpolis.
Lucas, el mdico amado, les enva saludos, y tambin Demas.
Saluden a los hermanos que estn en Laodicea, tambin a Ninfas y a la iglesia que est en su casa.
Cuando esta carta se haya ledo entre ustedes, hganla leer tambin en la iglesia de los Laodicenses. Ustedes, por su parte, lean la carta que viene de Laodicea.
Dganle a Arquipo: "Cuida el ministerio que has recibido del Seor, para que lo cumplas."
Yo, Pablo, escribo este saludo con mi propia mano. Acurdense de mis cadenas (de mis prisiones). La gracia (El favor del Seor) sea con ustedes.
Pablo, Silvano y Timoteo, a la iglesia de los Tesalonicenses en Dios Padre y en el Seor Jesucristo: Gracia a ustedes y paz.
Siempre damos gracias a Dios por todos ustedes, mencionndolos en nuestras oraciones,
teniendo presente sin cesar delante de nuestro Dios y Padre su obra de fe, su trabajo de amor y la firmeza (perseverancia) de su esperanza en nuestro Seor Jesucristo.
Sabemos, hermanos amados de Dios, de la eleccin de ustedes,
porque nuestro evangelio no vino a ustedes solamente en palabras, sino tambin en poder y en el Espritu Santo y con plena conviccin; como saben qu clase de personas demostramos ser entre ustedes por el amor que les tenemos.
Y ustedes llegaron a ser imitadores de nosotros y del Seor, habiendo recibido la palabra, en medio de mucha tribulacin, con el gozo del Espritu Santo,
de tal manera que llegaron a ser un ejemplo para todos los creyentes en Macedonia y en Acaya.
Porque saliendo de ustedes, la palabra del Seor se ha escuchado, no slo en Macedonia y Acaya, sino que tambin por todas partes la fe de ustedes en Dios se ha divulgado, de modo que nosotros no tenemos necesidad de decir nada.
Pues ellos mismos cuentan acerca de nosotros, de la acogida que tuvimos por parte de ustedes, y de cmo se convirtieron de los dolos a Dios para servir al Dios vivo y verdadero,
y esperar de los cielos a Su Hijo, al cual resucit de entre los muertos, es decir, a Jess, quien nos libra de la ira venidera.
Porque ustedes mismos saben, hermanos, que nuestra visita a ustedes no fue en vano,
sino que despus de haber sufrido y sido maltratados en Filipos, como saben, tuvimos el valor, confiados en nuestro Dios, de hablarles el evangelio (las buenas nuevas) de Dios en medio de mucha oposicin (de mucho conflicto).
Pues nuestra exhortacin no procede de error ni de impureza ni es con engao,
sino que as como hemos sido aprobados por Dios para que se nos confiara el evangelio, as hablamos, no como agradando a los hombres, sino a Dios que examina nuestros corazones.
Porque como saben, nunca fuimos a ustedes con palabras lisonjeras, ni con pretexto para sacar provecho. Dios es testigo.
Tampoco buscamos gloria de los hombres, ni de ustedes ni de otros, aunque como apstoles de Cristo hubiramos podido imponer nuestra autoridad.
Ms bien demostramos ser benignos entre ustedes, como una madre que cra con ternura a sus propios hijos.
Teniendo as un gran afecto por ustedes, nos hemos complacido en impartirles no slo el evangelio de Dios, sino tambin nuestras propias vidas, pues llegaron a ser muy amados para nosotros.
Porque recuerdan, hermanos, nuestros trabajos y fatigas, cmo, trabajando de da y de noche para no ser carga a ninguno de ustedes, les proclamamos el evangelio de Dios.
Ustedes son testigos, y tambin Dios, de cun santa, justa e irreprensiblemente nos comportamos (nos hicimos) con ustedes los creyentes.
Saben adems de qu manera los exhortbamos, alentbamos e implorbamos (testificbamos) a cada uno de ustedes, como un padre lo hara con sus propios hijos,
para que anduvieran como es digno del Dios que los ha llamado a Su reino y a Su gloria.
Por esto tambin nosotros sin cesar damos gracias a Dios de que cuando recibieron la palabra de Dios que oyeron de nosotros, la aceptaron no como la palabra de hombres, sino como lo que realmente es, la palabra de Dios, la cual tambi
Pues ustedes, hermanos, llegaron a ser imitadores de las iglesias de Dios en Cristo Jess que estn en Judea, porque tambin ustedes padecieron los mismos sufrimientos a manos de sus propios compatriotas, tal como ellos padecieron a manos de lo
Estos mataron tanto al Seor Jess como a los profetas, y a nosotros nos expulsaron, y no agradan a Dios sino que son contrarios a todos los hombres,
impidindonos (prohibindonos) hablar a los Gentiles para que se salven, con el resultado de que siempre llenan la medida de sus pecados. Pero la ira de Dios ha venido sobre ellos hasta el extremo (totalmente).
Pero nosotros, hermanos, separados de ustedes por breve tiempo, en persona pero no en espritu, estbamos muy ansiosos, con profundo deseo de ir a verlos.
Ya que queramos ir a ustedes, al menos yo, Pablo, ms de una vez; pero Satans nos lo ha impedido.
Porque quin es nuestra esperanza o gozo o corona de gloria? No lo son ustedes en la presencia de nuestro Seor Jess en Su venida?
Pues ustedes son nuestra gloria y nuestro gozo.
Por lo cual, no pudiendo soportarlo ms, pensamos que era mejor quedarnos solos en Atenas.
Enviamos a Timoteo, nuestro hermano y colaborador de Dios en el evangelio de Cristo, para fortalecerlos y alentarlos respecto a la fe de ustedes;
a fin de que nadie se inquiete (se engae) por causa de estas aflicciones, porque ustedes mismos saben que para esto hemos sido destinados.
Porque en verdad, cuando estbamos con ustedes les predecamos que bamos a sufrir afliccin, y as ha acontecido, como saben.
Por eso tambin yo, cuando ya no pude soportar ms, envi a Timoteo para informarme (para saber) de su fe, por temor a que el tentador los hubiera tentado y que nuestro trabajo hubiera sido en vano.
Pero ahora Timoteo ha regresado de ustedes a nosotros, y nos ha trado buenas noticias de su fe y amor y de que siempre tienen buen recuerdo de nosotros, anhelando vernos, como tambin nosotros a ustedes.
Por eso, hermanos, en toda nuestra necesidad y afliccin fuimos consolados respecto a ustedes por medio de su fe.
Porque ahora s que vivimos, si ustedes estn firmes en el Seor.
Pues qu accin de gracias podemos dar a Dios por ustedes, por todo el gozo con que nos regocijamos delante de nuestro Dios a causa de ustedes,
segn oramos intensamente de noche y de da que podamos ver el rostro de ustedes y que completemos lo que falta a su fe?
Ahora, pues, que el mismo Dios y Padre nuestro, y Jess nuestro Seor, dirijan nuestro camino a ustedes.
Que el Seor los haga crecer y abundar en amor unos para con otros, y para con todos, como tambin nosotros lo hacemos para con ustedes;
a fin de que El afirme sus corazones irreprensibles en santidad delante de nuestro Dios y Padre, en la venida de nuestro Seor Jess con todos Sus santos.
Por lo dems, hermanos, les rogamos, y les exhortamos en el Seor Jess, que tal como han recibido de nosotros instrucciones acerca de la manera en que deben andar (se deben conducir) y agradar a Dios, como de hecho ya andan, as abunden cf15
Pues ustedes saben qu preceptos les dimos por autoridad (por medio) del Seor Jess.
Porque sta es la voluntad de Dios: su santificacin; es decir, que se abstengan de inmoralidad sexual;
que cada uno de ustedes sepa cmo poseer (tener) su propio vaso en santificacin y honor,
no en pasin degradante, como los Gentiles (paganos) que no conocen a Dios.
Que nadie peque ni defraude a su hermano en este asunto, porque el Seor es el vengador en todas estas cosas, como tambin antes les dijimos y advertimos solemnemente.
Porque Dios no nos ha llamado a impureza, sino a (vivir en) santificacin.
Por tanto, el que rechaza esto no rechaza a un hombre, sino al Dios que les da a ustedes Su Espritu Santo.
Pero en cuanto al amor fraternal, no tienen necesidad de que nadie les escriba, porque ustedes mismos han sido enseados por Dios a amarse unos a otros.
Porque en verdad lo practican con todos los hermanos que estn en toda Macedonia. Pero les instamos, hermanos, a que abunden en ello ms y ms,
y a que tengan por su ambicin el llevar una vida tranquila, y se ocupen en sus propios asuntos y trabajen con sus manos, tal como les hemos mandado;
a fin de que se conduzcan (vivan) honradamente para con los de afuera, y no tengan necesidad de nada.
Pero no queremos, hermanos, que ignoren acerca de los que duermen (que han muerto), para que no se entristezcan como lo hacen los dems que no tienen esperanza.
Porque si creemos que Jess muri y resucit, as tambin Dios traer con El a los que durmieron (murieron) en Jess.
Por lo cual les decimos esto por la palabra del Seor: que nosotros los que estemos vivos y que permanezcamos hasta la venida del Seor, no precederemos a los que durmieron (murieron).
Pues el Seor mismo descender del cielo con voz de mando, con voz de arcngel y con la trompeta de Dios, y los muertos en Cristo se levantarn primero.
Entonces nosotros, los que estemos vivos y que permanezcamos, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes al encuentro del Seor en el aire, y as estaremos con el Seor siempre.
Por tanto, confrtense (alintense) unos a otros con estas palabras.
Ahora bien, hermanos, con respecto a los tiempos y a las pocas, no tienen necesidad de que se les escriba nada.
Pues ustedes mismos saben perfectamente que el da del Seor vendr as como un ladrn en la noche;
que cuando estn diciendo: "Paz y seguridad," entonces la destruccin vendr sobre ellos repentinamente, como dolores de parto a una mujer que est encinta, y no escaparn.
Pero ustedes, hermanos, no estn en tinieblas, para que el da los sorprenda como ladrn;
porque todos ustedes son hijos de la luz e hijos del da. No somos de la noche ni de las tinieblas.
Por tanto, no durmamos como los dems, sino estemos alerta y seamos sobrios (tengamos dominio propio).
Porque los que duermen, de noche duermen, y los que se emborrachan, de noche se emborrachan.
Pero puesto que nosotros somos del da, seamos sobrios (tengamos dominio propio), habindonos puesto la coraza de la fe y del amor, y por casco la esperanza de la salvacin.
Porque no nos ha destinado Dios para ira, sino para obtener salvacin por medio de nuestro Seor Jesucristo,
que muri por nosotros, para que ya sea que estemos despiertos o dormidos, vivamos junto con El.
Por tanto, confrtense (alintense) los unos a los otros, y edifquense el uno al otro, tal como lo estn haciendo.
Pero les rogamos hermanos, que reconozcan (honren) a los que con diligencia trabajan entre ustedes, y los dirigen en el Seor y los instruyen (amonestan),
y que los tengan en muy alta estima con amor, por causa de su trabajo. Vivan en paz los unos con los otros.
Les exhortamos, hermanos, a que amonesten a los indisciplinados, animen a los desalentados, sostengan a los dbiles y sean pacientes con todos.
Miren que ninguno devuelva a otro mal por mal, sino que procuren siempre lo bueno los unos para con los otros, y para con todos.
Estn siempre gozosos.
Oren sin cesar.
Den gracias en todo, porque sta es la voluntad de Dios para ustedes en Cristo Jess.
No apaguen el Espritu.
No desprecien las profecas (los dones de profecas).
Antes bien, examnenlo todo cuidadosamente , retengan lo bueno.
Abstnganse de toda forma (apariencia) de mal.
Y que el mismo Dios de paz los santifique por completo; y que todo su ser, espritu, alma y cuerpo, sea preservado irreprensible para la venida de nuestro Seor Jesucristo.
Fiel es Aqul que los llama, el cual tambin lo har.
Hermanos, oren por nosotros.
Saluden a todos los hermanos con beso santo.
Les encargo solemnemente por el Seor que se lea esta carta a todos los hermanos.
La gracia de nuestro Seor Jesucristo sea con ustedes.
Pablo, Silvano y Timoteo: A la iglesia de los Tesalonicenses en Dios nuestro Padre y en el Seor Jesucristo:
Gracia a ustedes y paz de parte de Dios el Padre y del Seor Jesucristo.
Siempre tenemos que dar gracias a Dios por ustedes, hermanos, como es justo, porque su fe aumenta grandemente, y el amor de cada uno de ustedes hacia los dems abunda ms y ms.
Por lo cual nosotros mismos hablamos con orgullo de ustedes entre las iglesias de Dios, por su perseverancia (firmeza) y fe en medio de todas las persecuciones y aflicciones que soportan.
Esta es una seal evidente del justo juicio de Dios, para que sean considerados dignos del reino de Dios, por el cual en verdad estn sufriendo.
Porque despus de todo, es justo delante de Dios que El pague con afliccin a quienes los afligen a ustedes.
Pero que El les d alivio a ustedes que son afligidos, y tambin a nosotros, cuando el Seor Jess sea revelado desde el cielo con Sus poderosos ngeles en llama de fuego,
dando castigo a los que no conocen a Dios, y a los que no obedecen al evangelio (las buenas nuevas) de nuestro Seor Jess.
Estos sufrirn el castigo de eterna destruccin, excluidos de la presencia del Seor y de la gloria de Su poder,
cuando El venga para ser glorificado en Sus santos en aquel da y para ser admirado entre todos los que han credo; porque nuestro testimonio ha sido credo por ustedes.
Con este fin tambin nosotros oramos siempre por ustedes, para que nuestro Dios los considere (los haga) dignos de su llamamiento y cumpla todo deseo de bondad y la obra de fe con poder,
a fin de que el nombre de nuestro Seor Jess sea glorificado en ustedes, y ustedes en El, conforme a la gracia de nuestro Dios y del Seor Jesucristo.
Pero con respecto a la venida de nuestro Seor Jesucristo y a nuestra reunin con El, les rogamos, hermanos,
que no sean sacudidos fcilmente en su modo de pensar, ni se alarmen, ni por espritu, ni por palabra, ni por carta como si fuera de nosotros, en el sentido de que el da del Seor ha llegado.
Que nadie los engae en ninguna manera, porque no vendr sin que primero venga la apostasa y sea revelado el hombre de pecado, el hijo de perdicin.
Este se opone y se exalta sobre todo lo que se llama dios o es objeto de culto, de manera que se sienta en el templo de Dios, presentndose como si fuera Dios.
No se acuerdan de que cuando yo estaba todava con ustedes les deca esto?
Ustedes saben lo que lo detiene por ahora, para ser revelado a su debido tiempo.
Porque el misterio de la iniquidad (de estar sin ley) ya est en accin, slo que aqul que por ahora lo detiene, lo har hasta que l mismo sea quitado de en medio.
Entonces ser revelado ese impo (sin ley), a quien el Seor matar con el espritu de Su boca, y destruir con el resplandor (la manifestacin) de Su venida.
La venida del impo ser conforme a la actividad de Satans, con todo poder y seales y prodigios mentirosos,
y con todo engao de iniquidad para los que se pierden, porque no recibieron el amor de la verdad para ser salvos.
Por esto Dios les enviar un poder engaoso, para que crean en la mentira (en lo falso),
a fin de que sean juzgados (condenados) todos los que no creyeron en la verdad sino que se complacieron (aprobaron) en la iniquidad.
Pero nosotros siempre tenemos que dar gracias a Dios por ustedes, hermanos amados por el Seor, porque Dios los ha escogido desde el principio para salvacin mediante la santificacin por el Espritu y la fe en la verdad.
Fue para esto que El los llam mediante nuestro evangelio, para que alcancen (ganen) la gloria de nuestro Seor Jesucristo.
As que, hermanos, estn firmes y conserven (retengan) las doctrinas que les fueron enseadas, ya de palabra, ya por carta nuestra.
Y que nuestro Seor Jesucristo mismo, y Dios nuestro Padre, que nos am y nos dio consuelo eterno y buena esperanza por gracia,
consuele sus corazones y los afirme en toda obra y palabra buena.
Finalmente, hermanos, oren por nosotros, para que la palabra del Seor se extienda rpidamente y sea glorificada, as como sucedi tambin con ustedes.
Oren tambin para que seamos librados de hombres perversos y malos, porque no todos tienen fe.
Pero el Seor es fiel y El los fortalecer a ustedes y los proteger del maligno.
Tenemos confianza en el Seor respecto de ustedes, de que hacen y continuarn haciendo lo que les ordenamos.
Que el Seor dirija sus corazones hacia el amor de Dios y hacia la perseverancia de Cristo.
Ahora bien, hermanos, les mandamos en el nombre de nuestro Seor Jesucristo, que se aparten de todo hermano que ande desordenadamente, y no segn la doctrina que ustedes recibieron de nosotros.
Pues ustedes mismos saben cmo deben seguir nuestro ejemplo (cmo imitarnos), porque no obramos de manera indisciplinada entre ustedes,
ni comimos de balde el pan de nadie, sino que con dificultad y fatiga trabajamos da y noche a fin de no ser carga a ninguno de ustedes.
No porque no tengamos derecho a ello , sino para ofrecernos como modelo a ustedes a fin de que sigan nuestro ejemplo (nos imiten).
Porque aun cuando estbamos con ustedes les ordenbamos esto: Si alguien no quiere trabajar, que tampoco coma.
Porque omos que algunos entre ustedes andan desordenadamente, sin trabajar, pero andan metindose en todo.
A tales personas les ordenamos y exhortamos en el Seor Jesucristo, que trabajando tranquilamente, coman su propio pan.
Pero ustedes, hermanos, no se cansen de hacer el bien.
Y si alguien no obedece nuestra enseanza (la palabra) en esta carta, sealen al tal y no se asocien con l, para que se avergence.
Sin embargo, no lo tengan por enemigo, sino amonstenlo como a un hermano.
Que el mismo Seor de paz siempre les conceda paz en todas las circunstancias. El Seor sea con todos ustedes.
Yo, Pablo, escribo este saludo con mi propia mano, y sta es una seal distintiva en todas mis cartas; as escribo yo.
La gracia de nuestro Seor Jesucristo sea con todos ustedes.
Pablo, apstol de Cristo Jess por mandato de Dios nuestro Salvador, y de Cristo Jess nuestra esperanza,
a Timoteo, verdadero hijo en la fe: Gracia, misericordia y paz de parte de Dios Padre y de Cristo Jess nuestro Seor.
Tal como te rogu al salir para Macedonia que te quedaras en Efeso para que instruyeras a algunos que no ensearan doctrinas extraas,
ni prestaran atencin a mitos y genealogas interminables, lo que da lugar a discusiones intiles en vez de hacer avanzar el plan (la dispensacin) de Dios que es por fe, as te encargo ahora.
Pero el propsito (la meta) de nuestra instruccin (nuestro mandamiento) es el amor nacido de un corazn puro, de una buena conciencia y de una fe sincera.
Pues algunos, desvindose de estas cosas, se han apartado hacia una vana palabrera.
Quieren ser maestros de la Ley, aunque no saben lo que dicen ni entienden las cosas acerca de las cuales hacen declaraciones categricas.
Pero nosotros sabemos que la Ley es buena, si uno la usa legtimamente.
Reconozcamos esto: que la ley no ha sido instituida para el justo, sino para los transgresores y rebeldes, para los impos y pecadores, para los irreverentes y profanos, para los que matan a sus padres o a sus madres, para los asesinos,
para los inmorales, homosexuales, secuestradores, mentirosos, los que juran en falso, y para cualquier otra cosa que es contraria a la sana doctrina,
segn el glorioso evangelio del Dios bendito, que me ha sido encomendado.
Doy gracias a Cristo Jess nuestro Seor, que me ha fortalecido, porque me tuvo por fiel, ponindome en el ministerio,
aun habiendo sido yo antes blasfemo, perseguidor y agresor. Sin embargo, se me mostr misericordia porque lo hice por ignorancia en mi incredulidad.
Pero la gracia de nuestro Seor fue ms que abundante, con la fe y el amor que se hallan en Cristo Jess.
Palabra fiel y digna de ser aceptada por todos: Cristo Jess vino al mundo para salvar a los pecadores, entre los cuales yo soy el primero.
Sin embargo, por esto hall misericordia, para que en m, como el primero, Jesucristo demostrara toda Su paciencia como un ejemplo para los que habran de creer en El para vida eterna.
Por tanto, al Rey eterno (de los siglos), inmortal, invisible, nico Dios, a El sea honor y gloria por los siglos de los siglos. Amn.
Esta comisin te confo, hijo Timoteo, conforme a las profecas que antes se hicieron en cuanto a ti, a fin de que por ellas pelees la buena batalla,
guardando la fe y una buena conciencia, que algunos han rechazado y naufragaron en lo que toca a la fe.
Entre ellos estn Himeneo y Alejandro, a quienes he entregado a Satans, para que aprendan a no blasfemar.
Exhorto, pues, ante todo que se hagan plegarias, oraciones, peticiones y acciones de gracias por todos los hombres,
por los reyes y por todos los que estn en autoridad, para que podamos vivir una vida tranquila y sosegada con toda piedad y dignidad.
Porque esto es bueno y agradable delante de Dios nuestro Salvador,
el cual quiere que todos los hombres sean salvos y vengan al pleno conocimiento de la verdad.
Porque hay un solo Dios, y tambin un solo Mediador entre Dios y los hombres, Cristo Jess hombre,
quien Se dio a s mismo en rescate por todos, testimonio dado a su debido tiempo.
Y para esto yo fui constituido predicador y apstol, (digo la verdad en Cristo, no miento), como maestro de los Gentiles en fe y verdad.
Por tanto, quiero que en todo lugar los hombres oren levantando manos santas, sin ira ni discusiones.
Asimismo, que las mujeres se vistan con ropa decorosa, con pudor y modestia, no con peinado ostentoso, no con oro, o perlas, o vestidos costosos,
sino con buenas obras, como corresponde a las mujeres que profesan la piedad.
Que la mujer aprenda calladamente, con toda obediencia.
Yo no permito que la mujer ensee ni que ejerza autoridad sobre el hombre, sino que permanezca callada.
Porque Adn fue creado primero, despus Eva.
Y Adn no fue el engaado, sino que la mujer, siendo engaada completamente, cay en transgresin.
Pero se salvar engendrando hijos, si permanece en fe, amor y santidad, con modestia.
Palabra fiel es sta : si alguien aspira al cargo de obispo (supervisor), buena obra desea hacer.
Un obispo debe ser, pues, irreprochable, marido de una sola mujer, sobrio, prudente, de conducta decorosa, hospitalario, apto para ensear,
no dado a la bebida, no pendenciero, sino amable, no contencioso, no avaricioso.
Que gobierne bien su casa, teniendo a sus hijos sujetos con toda dignidad;
(pues si un hombre no sabe cmo gobernar su propia casa, cmo podr cuidar de la iglesia de Dios?)
No debe ser un recin convertido, no sea que se envanezca y caiga en la condenacin en que cay el diablo.
Debe gozar tambin de una buena reputacin entre los de afuera de la iglesia , para que no caiga en descrdito y en el lazo del diablo.
De la misma manera, tambin los diconos deben ser dignos, de una sola palabra, no dados al mucho vino, ni amantes de ganancias deshonestas,
sino guardando el misterio de la fe con limpia conciencia.
Que tambin stos sean sometidos a prueba primero, y si son irreprensibles, que entonces sirvan como diconos.
De igual manera, las mujeres (diaconisas) deben ser dignas, no calumniadoras, sino sobrias, fieles en todo.
Que los diconos sean maridos de una sola mujer, y que gobiernen bien sus hijos y sus propias casas.
Pues los que han servido bien como diconos obtienen para s una posicin honrosa y gran confianza en la fe que es en Cristo Jess.
Te escribo estas cosas, esperando ir a verte pronto,
pero en caso que me tarde, te escribo para que sepas cmo debe conducirse uno en la casa de Dios, que es la iglesia del Dios vivo, columna y sostn de la verdad.
E indiscutiblemente, grande es el misterio de la piedad: El fue manifestado en la carne, Vindicado (Justificado) en el Espritu, Contemplado por ngeles, Proclamado entre las naciones, Credo en el mundo, Recibido arriba en gloria.
El Espritu dice claramente que en los ltimos tiempos algunos se apartarn de la fe, prestando atencin a espritus engaadores y a doctrinas de demonios,
mediante la hipocresa de mentirosos que tienen cauterizada la conciencia.
Esos prohibirn casarse y mandarn abstenerse de algunos alimentos, que Dios los ha creado para que con accin de gracias participen de ellos los que creen y que han conocido la verdad.
Porque todo lo creado por Dios es bueno y nada se debe rechazar si se recibe con accin de gracias;
porque es santificado mediante la palabra de Dios y la oracin.
Al sealar estas cosas a los hermanos sers un buen ministro de Cristo Jess, nutrido con las palabras de la fe y de la buena doctrina que has seguido.
Pero nada tengas que ver con las fbulas profanas propias de viejas. Ms bien disciplnate a ti mismo para la piedad.
Porque el ejercicio fsico aprovecha poco, pero la piedad es provechosa para todo, pues tiene promesa para la vida presente y tambin para la futura.
Palabra fiel es sta , y digna de ser aceptada por todos.
Porque por esto trabajamos y nos esforzamos, porque hemos puesto nuestra esperanza en el Dios vivo, que es el Salvador de todos los hombres, especialmente de los creyentes.
Esto manda y ensea.
No permitas que nadie menosprecie tu juventud, sino s ejemplo de los creyentes en palabra, conducta, amor, fe y pureza.
Entretanto que llego, ocpate en la lectura de las Escrituras, la exhortacin y la enseanza.
No descuides el don espiritual que est en ti, que te fue conferido por medio de la profeca con la imposicin de manos del presbiterio.
Reflexiona sobre estas cosas; dedcate a ellas, para que tu aprovechamiento sea evidente a todos.
Ten cuidado de ti mismo y de la enseanza. Persevera en estas cosas, porque hacindolo asegurars la salvacin tanto para ti mismo como para los que te escuchan.
No reprendas con dureza al anciano, sino, ms bien, exhrtalo como a padre; a los ms jvenes, como a hermanos,
a las ancianas, como a madres; a las ms jvenes, como a hermanas, con toda pureza.
Honra a las viudas que en verdad son viudas.
Pero si alguna viuda tiene hijos o nietos, que aprendan stos primero a mostrar piedad para con su propia familia y a recompensar a sus padres, porque esto es agradable delante de Dios.
Sin embargo la que en verdad es viuda y se ha quedado sola, tiene puesta su esperanza en Dios y contina en splicas y oraciones noche y da.
Pero la que se entrega a los placeres desenfrenados, aun viviendo, est muerta.
Ordena tambin estas cosas, para que sean irreprochables.
Pero si alguien no provee para los suyos, y especialmente para los de su casa, ha negado la fe y es peor que un incrdulo.
Que la viuda sea puesta en la lista slo si no es menor de sesenta aos, habiendo sido la esposa de un solo marido,
que tenga testimonio de buenas obras; si ha criado hijos, si ha mostrado hospitalidad a extraos, si ha lavado los pies de los santos, si ha ayudado a los afligidos y si se ha consagrado (dedicado) a toda buena obra.
Pero rehsa poner en la lista a viudas ms jvenes, porque cuando sienten deseos sensuales, contrarios a Cristo, se quieren casar,
incurriendo as en condenacin, por haber abandonado su promesa anterior.
Y adems, aprenden a estar ociosas, yendo de casa en casa. Y no slo son ociosas, sino tambin charlatanas y entremetidas, hablando de cosas que no son dignas.
Por tanto, quiero que las viudas ms jvenes se casen, que tengan hijos, que cuiden su casa y no den al adversario ocasin de reproche.
Pues algunas ya se han apartado para seguir a Satans.
Si alguna creyente tiene viudas en la familia , que las mantenga, y que la iglesia no lleve la carga para que pueda ayudar a las que en verdad son viudas.
Los ancianos que gobiernan bien sean considerados dignos de doble honor, principalmente los que trabajan en la predicacin y en la enseanza.
Porque la Escritura dice: "NO PONDRAS BOZAL AL BUEY CUANDO TRILLA," y: El obrero es digno de su salario.
No admitas acusacin contra un anciano, a menos de que haya dos o tres testigos.
A los que continan en pecado, reprndelos en presencia de todos para que los dems tengan temor de pecar .
Te encargo solemnemente en la presencia de Dios y de Cristo Jess y de Sus ngeles escogidos, que conserves estos principios sin prejuicios, no haciendo nada con espritu de parcialidad.
No impongas las manos sobre nadie con ligereza, compartiendo as la responsabilidad por los pecados de otros; gurdate libre de pecado.
Ya no bebas agua sola, sino usa un poco de vino por causa de tu estmago y de tus frecuentes enfermedades.
Los pecados de algunos hombres ya son evidentes, yendo delante de ellos al juicio; pero a otros, sus pecados los siguen.
De la misma manera, las buenas obras son evidentes, y las que no lo son no se pueden ocultar.
Todos los que estn bajo yugo como esclavos, consideren a sus propios amos como dignos de todo honor, para que el nombre de Dios y nuestra doctrina no sean blasfemados.
Y los que tienen amos que son creyentes, no les falten el respeto, porque son hermanos, sino srvanles an mejor, ya que son creyentes y amados los que se benefician de su servicio. Ensea y predica estos principios.
Si alguien ensea una doctrina diferente y no se conforma a las sanas palabras, las de nuestro Seor Jesucristo, y a la doctrina que es conforme a la piedad,
est envanecido y nada entiende, sino que tiene un inters corrompido en discusiones y contiendas de palabras, de las cuales nacen envidias, pleitos, blasfemias, malas sospechas,
y constantes rencillas entre hombres de mente depravada, que estn privados de la verdad, que suponen que la piedad (la religin) es un medio de ganancia.
Pero la piedad, en efecto, es un medio de gran ganancia cuando va acompaada de contentamiento.
Porque nada hemos trado al mundo, as que nada podemos sacar de l.
Y si tenemos qu comer y con qu cubrirnos, con eso estaremos contentos.
Pero los que quieren enriquecerse caen en tentacin y lazo y en muchos deseos necios y daosos que hunden a los hombres en la ruina y en la perdicin.
Porque la raz de todos los males es el amor al dinero, por el cual, codicindolo algunos, se extraviaron de la fe y se torturaron con muchos dolores.
Pero t, oh hombre de Dios, huye de estas cosas, y sigue la justicia, la piedad, la fe, el amor, la perseverancia y la amabilidad.
Pelea la buena batalla de la fe. Echa mano de la vida eterna a la cual fuiste llamado, y de la que hiciste buena profesin en presencia de muchos testigos.
Te mando delante de Dios, que da vida a todas las cosas, y de Cristo Jess, que dio testimonio de la buena profesin delante de Poncio Pilato,
que guardes el mandamiento sin mancha ni reproche hasta la manifestacin de nuestro Seor Jesucristo,
la cual manifestar a su debido tiempo el bienaventurado y nico Soberano, el Rey de reyes y Seor de seores;
el nico que tiene inmortalidad y habita en luz inaccesible, a quien ningn hombre ha visto ni puede ver. A El sea la honra y el dominio eterno. Amn.
A los ricos en este mundo, ensales que no sean altaneros ni pongan su esperanza en la incertidumbre de las riquezas, sino en Dios, el cual nos da abundantemente todas las cosas para que las disfrutemos.
Ensales que hagan bien, que sean ricos en buenas obras, generosos y prontos a compartir,
acumulando para s el tesoro de un buen fundamento para el futuro, para que puedan echar mano de lo que en verdad es vida.
Timoteo, guarda lo que (el depsito que) se te ha encomendado, y evita las palabreras vacas y profanas, y las objeciones (contradicciones) de lo que falsamente se llama ciencia,
la cual profesndola algunos, se han desviado de la fe. La gracia sea con ustedes.
Pablo, apstol de Cristo Jess por la voluntad de Dios, segn la promesa de vida que hay en Cristo Jess,
a Timoteo, amado hijo: Gracia, misericordia y paz de parte de Dios Padre y de Cristo Jess nuestro Seor.
Doy gracias a Dios, a quien sirvo con limpia conciencia como lo hicieron mis antepasados, de que sin cesar, noche y da, me acuerdo de ti en mis oraciones,
deseando verte, al acordarme de tus lgrimas, para llenarme de alegra.
Porque tengo presente la fe sincera (no fingida) que hay en ti, la cual habit primero en tu abuela Loida y en tu madre Eunice, y estoy seguro que en ti tambin.
Por lo cual te recuerdo que avives el fuego del don de Dios que hay en ti por la imposicin de mis manos.
Porque no nos ha dado Dios espritu de cobarda, sino de poder, de amor y de dominio propio (de disciplina).
Por tanto, no te avergences del testimonio de nuestro Seor, ni de m, prisionero Suyo, sino participa conmigo en las aflicciones por el evangelio (las buenas nuevas), segn el poder de Dios.
El nos ha salvado y nos ha llamado con un llamamiento santo, no segn nuestras obras, sino segn Su propsito y segn la gracia que nos fue dada en Cristo Jess desde la eternidad,
y que ahora ha sido manifestada por la aparicin de nuestro Salvador Cristo Jess, quien puso fin a la muerte y sac a la luz la vida y la inmortalidad por medio del evangelio.
Para este evangelio yo fui constituido predicador, apstol y maestro.
Por lo cual tambin sufro estas cosas, pero no me avergenzo. Porque yo s en quin he credo, y estoy convencido de que El es poderoso para guardar mi depsito hasta aquel da.
Retn la norma de las sanas palabras que has odo de m, en la fe y el amor en Cristo Jess.
Guarda, mediante el Espritu Santo que habita en nosotros, el tesoro que te ha sido encomendado.
Ya sabes esto, que todos los que estn en Asia (provincia occidental de Asia Menor) me han vuelto la espalda, entre los cuales estn Figelo y Hermgenes.
Conceda el Seor misericordia a la casa de Onesforo, porque muchas veces me dio consuelo y no se avergonz de mis cadenas.
Antes bien, cuando estuvo en Roma, me busc con afn y me hall.
El Seor le conceda que halle misericordia del Seor en aquel da. Adems, los servicios que prest en Efeso, t lo sabes mejor.
T, pues, hijo mo, fortalcete en la gracia que hay en Cristo Jess.
Y lo que has odo de m en la presencia de muchos testigos, eso encarga (confa) a hombres fieles que sean capaces de ensear tambin a otros.
Sufre penalidades conmigo, como buen soldado de Cristo Jess.
El soldado en servicio activo no se enreda en los negocios de la vida diaria, a fin de poder agradar al que lo reclut como soldado.
Tambin el que compite como atleta, no gana el premio si no compite de acuerdo con las reglas.
El labrador que trabaja debe ser el primero en recibir su parte de los frutos (de la cosecha).
Considera lo que digo, pues el Seor te dar entendimiento en todo.
Acurdate de Jesucristo, resucitado de entre los muertos, descendiente de David, conforme a mi evangelio,
por el cual sufro penalidades, hasta el encarcelamiento como un malhechor. Pero la palabra de Dios no est presa.
Por tanto, todo lo soporto por amor a los escogidos, para que tambin ellos obtengan la salvacin que est en Cristo Jess, y con ella gloria eterna.
Palabra fiel es sta : Que si morimos con El, tambin viviremos con El;
Si perseveramos, tambin reinaremos con El; Si Lo negamos, El tambin nos negar;
Si somos infieles (incrdulos), El permanece fiel, pues no puede negarse El mismo.
Recurdales esto, encargndoles solemnemente en la presencia de Dios, que no discutan sobre palabras, lo cual para nada aprovecha y lleva a los oyentes a la ruina.
Procura con diligencia presentarte a Dios aprobado, como obrero que no tiene de qu avergonzarse, que maneja con precisin la palabra de verdad.
Evita las palabreras vacas y profanas, porque los dados a ellas, conducirn ms y ms a la impiedad,
y su palabra (conversacin) se extender como gangrena. Entre ellos estn Himeneo y Fileto,
que se han desviado de la verdad diciendo que la resurreccin ya tuvo lugar, trastornando as la fe de algunos.
No obstante, el slido fundamento de Dios permanece firme, teniendo este sello: "El Seor conoce a los que son Suyos," y: "Que se aparte de la iniquidad todo aqul que menciona el nombre del Seor."
Ahora bien, en una casa grande no solamente hay vasos de oro y de plata, sino tambin de madera y de barro, y unos para honra y otros para deshonra.
Por tanto, si alguien se limpia de estas cosas , ser un vaso para honra, santificado, til para el Seor, preparado para toda buena obra.
Huye, pues, de las pasiones juveniles y sigue (busca) la justicia, la fe, el amor y la paz, con los que invocan al Seor con un corazn puro.
Pero rechaza los razonamientos necios e ignorantes, sabiendo que producen altercados (peleas).
El siervo del Seor no debe ser rencilloso, sino amable para con todos, apto para ensear, sufrido.
Debe reprender tiernamente a los que se oponen, por si acaso Dios les da el arrepentimiento que conduce al pleno conocimiento de la verdad,
y volviendo en s, escapen del lazo del diablo, habiendo estado cautivos de l para hacer su voluntad.
Pero debes saber (comprender) esto: que en los ltimos das vendrn tiempos difciles.
Porque los hombres sern amadores de s mismos, avaros, jactanciosos, soberbios, blasfemos, desobedientes a los padres, ingratos, irreverentes,
sin amor, implacables, calumniadores, desenfrenados, salvajes, aborrecedores de lo bueno,
traidores, impetuosos, envanecidos, amadores de los placeres en vez de amadores de Dios;
teniendo apariencia de piedad (religin), pero habiendo negado su poder. A los tales evita.
Porque entre ellos estn los que se meten en las casas y se llevan cautivas a mujercillas cargadas de pecados, llevadas por diversas pasiones,
que siempre estn aprendiendo, pero nunca pueden llegar al pleno conocimiento de la verdad.
Y as como Janes y Jambres se opusieron a Moiss, de la misma manera stos tambin se oponen a la verdad. Son hombres de mente depravada, reprobados en lo que respecta a la fe.
Pero no progresarn ms, pues su insensatez ser manifiesta a todos, como tambin sucedi con la de aquellos dos .
Pero t has seguido mi enseanza, mi conducta, propsito, fe, paciencia, amor, perseverancia,
mis persecuciones, sufrimientos, como los que me acaecieron en Antioqua, en Iconio y en Listra. Qu persecuciones sufr! Y de todas ellas me libr el Seor.
Y en verdad, todos los que quieren vivir piadosamente en Cristo Jess, sern perseguidos.
Pero los hombres malos e impostores irn de mal en peor, engaando y siendo engaados.
T, sin embargo, persiste en las cosas que has aprendido y de las cuales te convenciste, sabiendo de quines las has aprendido.
Desde la niez has sabido las Sagradas Escrituras, las cuales te pueden dar la sabidura que lleva a la salvacin mediante la fe en Cristo Jess.
Toda Escritura es inspirada por Dios y til para ensear, para reprender, para corregir, para instruir en justicia,
a fin de que el hombre de Dios sea perfecto (apto), equipado para toda buena obra.
En la presencia de Dios y de Cristo Jess, que ha de juzgar a los vivos y a los muertos, por Su manifestacin y por Su reino te encargo solemnemente:
Predica la palabra. Insiste a tiempo y fuera de tiempo. Amonesta, reprende, exhorta con mucha (toda) paciencia e instruccin.
Porque vendr tiempo cuando no soportarn la sana doctrina, sino que teniendo comezn de odos, conforme a sus propios deseos, acumularn para s maestros,
y apartarn sus odos de la verdad, y se volvern a los mitos (a las fbulas).
Pero t, s sobrio en todas las cosas, sufre penalidades, haz el trabajo de un evangelista, cumple tu ministerio.
Porque yo ya estoy para ser derramado como una ofrenda de libacin, y el tiempo de mi partida ha llegado.
He peleado la buena batalla, he terminado la carrera, he guardado la fe.
En el futuro me est reservada la corona de justicia que el Seor, el Juez justo, me entregar en aquel da; y no slo a m, sino tambin a todos los que aman Su venida (manifestacin).
Procura venir a verme pronto,
pues Demas me ha abandonado, habiendo amado este mundo presente, y se ha ido a Tesalnica. Crescente se fue a Galacia y Tito a Dalmacia.
Slo Lucas est conmigo. Toma a Marcos y trelo contigo, porque me es til para el ministerio.
Pero a Tquico lo envi a Efeso.
Cuando vengas, trae la capa que dej en Troas con Carpo, y los libros, especialmente los pergaminos.
Alejandro, el calderero, me hizo mucho dao; el Seor le retribuir conforme a sus hechos.
T tambin cudate de l, pues se opone vigorosamente a nuestra enseanza (nuestras palabras).
En mi primera defensa nadie estuvo a mi lado, sino que todos me abandonaron; que no se les tenga en cuenta.
Pero el Seor estuvo conmigo y me fortaleci, a fin de que por m se cumpliera cabalmente la proclamacin del mensaje y que todos los Gentiles oyeran. Y fui librado de la boca del len.
El Seor me librar de toda obra mala y me traer a salvo a Su reino celestial. A El sea la gloria por los siglos de los siglos. Amn.
Saluda a Prisca (Priscila) y a Aquila, y a la casa de Onesforo.
Erasto se qued en Corinto, pero a Trfimo lo dej enfermo en Mileto.
Procura venir antes del invierno. Eubulo te saluda, tambin Pudente, Lino, Claudia y todos los hermanos.
El Seor sea con tu espritu. La gracia sea con ustedes.
Pablo, siervo de Dios y apstol de Jesucristo, conforme a la fe de los escogidos de Dios y al pleno conocimiento de la verdad que es segn la piedad,
con la esperanza de vida eterna, la cual Dios, que no miente, prometi desde los tiempos eternos,
y a su debido tiempo, manifest Su palabra por la predicacin que me fue confiada, conforme al mandamiento de Dios nuestro Salvador,
a Tito, verdadero hijo en (segn) la comn fe: Gracia y paz de parte de Dios el Padre y de Cristo Jess nuestro Salvador.
Por esta causa te dej en Creta, para que pusieras en orden lo que queda, y designaras ancianos en cada ciudad como te mand.
Lo designars, si el anciano es irreprensible, marido de una sola mujer, que tenga hijos creyentes, no acusados de disolucin ni de rebelda.
Porque el obispo (supervisor) debe ser irreprensible como administrador de Dios, no obstinado, no iracundo, no dado a la bebida, no pendenciero, no amante de ganancias deshonestas.
Antes bien, debe ser hospitalario, amante de lo bueno, prudente, justo, santo, dueo de s mismo.
Debe retener la palabra fiel que es conforme a la enseanza, para que sea capaz tambin de exhortar con sana doctrina y refutar a los que contradicen.
Porque hay muchos rebeldes, habladores vanos y engaadores, especialmente los de la circuncisin (Judos convertidos),
a quienes es preciso tapar la boca, porque estn trastornando familias enteras, enseando por ganancias deshonestas, cosas que no deben.
Uno de ellos, su propio profeta, dijo: "Los Cretenses son siempre mentirosos, malas bestias, glotones ociosos."
Este testimonio es verdadero. Por eso, reprndelos severamente para que sean sanos en la fe,
y no presten atencin a mitos Judaicos y a mandamientos de hombres que se apartan de la verdad.
Todas las cosas son puras para los puros, pero para los corrompidos e incrdulos nada es puro, sino que tanto su mente como su conciencia estn corrompidas.
Profesan conocer a Dios, pero con sus hechos Lo niegan, siendo abominables y desobedientes e intiles para cualquier obra buena.
Pero en cuanto a ti, ensea lo que est de acuerdo con la sana doctrina:
Los ancianos deben ser sobrios, dignos, prudentes, sanos en la fe, en el amor, en la perseverancia.
Asimismo, las ancianas deben ser reverentes en su conducta, no calumniadoras ni esclavas de mucho vino. Que enseen lo bueno,
para que puedan instruir (exhortar) a las jvenes a que amen a sus maridos, a que amen a sus hijos,
a que sean prudentes, puras, hacendosas en el hogar, amables, sujetas a sus maridos, para que la palabra de Dios no sea blasfemada.
Asimismo, exhorta a los jvenes a que sean prudentes.
Mustrate en todo como ejemplo de buenas obras, con pureza de doctrina, con dignidad,
con palabra sana e irreprochable, a fin de que el adversario se avergence al no tener nada malo que decir de nosotros.
Exhorta a los siervos a que se sujeten a sus amos en todo, que sean complacientes, no contradiciendo,
no defraudando, sino mostrando toda buena fe, para que adornen la doctrina de Dios nuestro Salvador en todo respecto.
Porque la gracia de Dios se ha manifestado, trayendo salvacin a todos los hombres,
ensendonos, que negando la impiedad y los deseos mundanos, vivamos en este mundo sobria, justa y piadosamente,
aguardando la esperanza bienaventurada y la manifestacin de la gloria de nuestro gran Dios y Salvador Cristo Jess.
El se dio por nosotros, para REDIMIRNOS DE TODA INIQUIDAD y PURIFICAR PARA SI UN PUEBLO PARA POSESION SUYA, celoso de buenas obras.
Esto habla, exhorta y reprende con toda autoridad. Que nadie te menosprecie.
Recurdales que estn sujetos a los gobernantes, a las autoridades; que sean obedientes, que estn preparados para toda buena obra.
Que no injurien a nadie, que no sean contenciosos, sino amables, mostrando toda consideracin para con todos los hombres.
Porque nosotros tambin en otro tiempo ramos necios, desobedientes, extraviados, esclavos de deleites y placeres diversos, viviendo en malicia y envidia, aborrecibles y odindonos unos a otros.
Pero cuando se manifest la bondad de Dios nuestro Salvador, y Su amor hacia la humanidad,
El nos salv, no por las obras de justicia que nosotros hubiramos hecho, sino conforme a Su misericordia, por medio del lavamiento de la regeneracin y la renovacin por el Espritu Santo,
que El derram sobre nosotros abundantemente por medio de Jesucristo nuestro Salvador,
para que justificados por Su gracia furamos hechos herederos segn la esperanza de la vida eterna.
Palabra fiel es sta ; y en cuanto a estas cosas quiero que hables con firmeza (confianza), para que los que han credo en Dios procuren ocuparse en buenas obras. Estas cosas son buenas y tiles para los hombres.
Pero evita controversias necias, genealogas, contiendas y discusiones acerca de la Ley, porque son sin provecho y sin valor.
Al hombre que cause divisiones, despus de la primera y segunda amonestacin, rechzalo,
sabiendo que el tal es perverso y est pecando, habindose condenado a s mismo.
Cuando te enve a Artemas o a Tquico, procura venir a verme en Nicpolis, porque he decidido pasar all el invierno.
Encamina con diligencia a Zenas, intrprete de la ley, y a Apolos, para que nada les falte.
Y que los nuestros aprendan a ocuparse en buenas obras, atendiendo a las necesidades apremiantes, para que no estn sin fruto.
Todos los que estn conmigo te saludan. Saluda a los que nos aman en la fe. La gracia sea con todos ustedes.
Pablo, prisionero de Cristo Jess, y el hermano Timoteo: A Filemn nuestro amado hermano y colaborador,
y a la hermana Apia, y a Arquipo, nuestro compaero de lucha, y a la iglesia que est en tu casa:
Gracia a ustedes y paz de parte de Dios nuestro Padre y del Seor Jesucristo.
Doy gracias a mi Dios siempre, haciendo mencin de ti en mis oraciones,
porque oigo de tu amor y de la fe que tienes hacia el Seor Jess y hacia todos los santos.
Ruego que la comunin (participacin) de tu fe llegue a ser eficaz por el conocimiento de todo lo bueno que hay en ustedes mediante Cristo (el Mesas).
Pues he llegado a tener mucho gozo y consuelo en tu amor, porque los corazones de los santos han sido confortados por ti, hermano.
Por lo cual, aunque tengo mucha libertad (confianza) en Cristo para mandarte hacer lo que conviene,
no obstante, por causa del amor que te tengo, te hago un ruego, siendo como soy, Pablo, anciano, y ahora tambin prisionero de Cristo Jess:
te ruego por mi hijo Onsimo, a quien he engendrado en mis prisiones;
quien en otro tiempo te era intil, pero ahora nos es til a ti y a m.
Y te lo he vuelto a enviar en persona, es decir, como si fuera mi propio corazn.
Hubiera querido retenerlo conmigo, para que me sirviera en lugar tuyo en mis prisiones por el evangelio (las buenas nuevas).
Pero no quise hacer nada sin tu consentimiento, para que tu bondad no fuera como por obligacin, sino por tu propia voluntad.
Porque quiz por esto se apart de ti por algn tiempo, para que lo volvieras a recibir para siempre,
ya no como esclavo, sino como ms que un esclavo, como un hermano amado, especialmente para m, pero cunto ms para ti, tanto en la carne como en el Seor.
Si me tienes, pues, por compaero, acptalo como me aceptaras a m.
Y si te ha perjudicado en alguna forma, o te debe algo, crgalo a mi cuenta.
Yo, Pablo, escribo esto con mi propia mano. Yo lo pagar (por no decirte que aun t mismo te me debes a m).
S, hermano, permteme disfrutar este beneficio de ti en el Seor. Recrea (Conforta) mi corazn en Cristo.
Te escribo confiado en tu obediencia, sabiendo que hars an ms de lo que digo.
Y al mismo tiempo, preprame tambin alojamiento, pues espero que por las oraciones de ustedes les ser concedido.
Te saluda Epafras, mi compaero de prisin en Cristo Jess;
tambin Marcos, Aristarco, Demas y Lucas, mis colaboradores.
La gracia del Seor Jesucristo sea con el espritu de ustedes.
Dios, habiendo hablado hace mucho tiempo, en muchas ocasiones y de muchas maneras a los padres por los profetas,
en estos ltimos das nos ha hablado por Su Hijo, a quien constituy heredero de todas las cosas, por medio de quien hizo tambin el universo.
El es el resplandor de Su gloria y la expresin (representacin) exacta de Su naturaleza, y sostiene todas las cosas por la palabra de Su poder. Despus de llevar a cabo la purificacin de los pecados, el Hijo se sent a la diestra de la Majestad en las
siendo mucho mejor (llegando a ser superior a) los ngeles, por cuanto ha heredado un nombre ms excelente que ellos.
Porque a cul de los ngeles dijo Dios jams: "HIJO MIO ERES TU, YO TE HE ENGENDRADO HOY;" y otra vez: "YO SERE PADRE PARA EL, Y EL SERA HIJO PARA MI?"
De nuevo, cuando trae al Primognito al mundo, dice: "Y LO ADOREN TODOS LOS ANGELES DE DIOS."
De los ngeles dice: "EL QUE HACE A SUS ANGELES, ESPIRITUS, Y A SUS MINISTROS, LLAMA DE FUEGO."
Pero del Hijo dice: "TU TRONO, OH DIOS, ES POR LOS SIGLOS DE LOS SIGLOS, Y CETRO DE EQUIDAD ES EL CETRO DE TU REINO.
HAS AMADO LA JUSTICIA Y ABORRECIDO LA INIQUIDAD; POR LO CUAL DIOS, TU DIOS, TE HA UNGIDO CON OLEO DE ALEGRIA MAS QUE A TUS COMPAEROS."
Tambin: "TU, SEOR, EN EL PRINCIPIO PUSISTE LOS CIMIENTOS DE LA TIERRA, Y LOS CIELOS SON OBRA DE TUS MANOS;
ELLOS PERECERAN, PERO TU PERMANECES; Y TODOS ELLOS COMO UNA VESTIDURA SE ENVEJECERAN,
Y COMO UN MANTO LOS ENROLLARAS; COMO UNA VESTIDURA SERAN MUDADOS. PERO TU ERES EL MISMO, Y TUS AOS NO TENDRAN FIN."
Pero, a cul de los ngeles jams ha dicho Dios: "SIENTATE A MI DIESTRA HASTA QUE PONGA A TUS ENEMIGOS POR ESTRADO DE TUS PIES?"
No son todos ellos espritus ministradores, enviados para servir por causa de los que heredarn la salvacin?
Por tanto, debemos prestar mucha mayor atencin a lo que hemos odo, no sea que nos desviemos.
Porque si la palabra hablada por medio de ngeles result ser inmutable (firme), y toda transgresin y desobediencia recibi una justa retribucin,
cmo escaparemos nosotros si descuidamos una salvacin tan grande? La cual, despus que fue anunciada primeramente por medio del Seor, nos fue confirmada por los que la oyeron.
Dios testific junto con ellos, tanto por seales como por prodigios, y por diversos milagros y por dones repartidos del Espritu Santo segn Su propia voluntad.
Porque no sujet a los ngeles el mundo venidero, acerca del cual estamos hablando.
Pero uno ha testificado en un lugar de las Escrituras diciendo: "QUE ES EL HOMBRE PARA QUE TU TE ACUERDES DE EL, O EL HIJO DEL HOMBRE PARA QUE TE INTERESES EN EL?
LO HAS HECHO UN POCO INFERIOR A LOS ANGELES; LO HAS CORONADO DE GLORIA Y HONOR, Y LO HAS PUESTO SOBRE LAS OBRAS DE TUS MANOS;
TODO LO HAS SUJETADO BAJO SUS PIES." Porque al sujetarlo todo a l, no dej nada que no le sea sujeto. Pero ahora no vemos an todas las cosas sujetas a l.
Pero vemos a Aqul que fue hecho un poco inferior a los ngeles, es decir, a Jess, coronado de gloria y honor a causa del padecimiento de la muerte, para que por la gracia de Dios probara la muerte por todos.
Porque convena que Aqul para quien son todas las cosas y por quien son todas las cosas, llevando muchos hijos a la gloria, hiciera perfecto por medio de los padecimientos al autor de la salvacin de ellos.
Porque tanto el que santifica como los que son santificados, son todos de un Padre ; por lo cual El no se avergenza de llamarlos hermanos,
cuando dice: "ANUNCIARE TU NOMBRE A MIS HERMANOS, EN MEDIO DE LA CONGREGACION TE CANTARE HIMNOS."
Otra vez: "YO EN EL CONFIARE." Y otra vez: "AQUI ESTOY, YO Y LOS HIJOS QUE DIOS ME HA DADO."
As que, por cuanto los hijos participan de carne y sangre, tambin Jess particip de lo mismo, para anular mediante la muerte el poder de aqul que tena el poder de la muerte, es decir, el diablo,
y librar a los que por el temor a la muerte, estaban sujetos a esclavitud durante toda la vida.
Porque ciertamente no ayuda a los ngeles, sino que ayuda a la descendencia de Abraham.
Por tanto, tena que ser hecho semejante a Sus hermanos en todo, a fin de que llegara a ser un sumo sacerdote misericordioso y fiel en las cosas que a Dios ataen, para hacer propiciacin por los pecados del pueblo.
Pues por cuanto El mismo fue tentado en el sufrimiento, es poderoso para socorrer a los que son tentados.
Por tanto, hermanos santos, participantes del llamamiento celestial, consideren a Jess, el Apstol y Sumo Sacerdote de nuestra fe.
El cual fue fiel al que Lo design (constituy), como tambin lo fue Moiss en toda la casa de Dios.
Porque Jess ha sido considerado digno de ms gloria que Moiss, as como el constructor de la casa tiene ms honra que la casa.
Porque toda casa es hecha por alguno, pero el que hace todas las cosas es Dios.
Moiss fue fiel en toda la casa de Dios como siervo, para testimonio de lo que se iba a decir ms tarde.
Pero Cristo (el Mesas) fue fiel como Hijo sobre la casa de Dios, cuya casa somos nosotros, si retenemos firme hasta el fin nuestra confianza y la gloria de nuestra esperanza.
Por lo cual, como dice el Espritu Santo: "SI USTEDES OYEN HOY SU VOZ,
NO ENDUREZCAN SUS CORAZONES, COMO EN LA PROVOCACION, COMO EN EL DIA DE LA PRUEBA EN EL DESIERTO,
DONDE SUS PADRES Me TENTARON Y Me PUSIERON A PRUEBA, Y VIERON MIS OBRAS POR CUARENTA AOS.
POR LO CUAL YO ME DISGUSTE CON AQUELLA GENERACION, Y DIJE: 'SIEMPRE SE DESVIAN EN SU CORAZON, Y NO HAN CONOCIDO MIS CAMINOS;'
COMO JURE EN MI IRA: 'NO ENTRARAN EN MI REPOSO.'"
Tengan cuidado, hermanos, no sea que en alguno de ustedes haya un corazn malo de incredulidad, para apartarse del Dios vivo.
Antes, exhrtense los unos a los otros cada da, mientras todava se dice: "Hoy;" no sea que alguno de ustedes sea endurecido por el engao del pecado.
Porque somos hechos partcipes de Cristo, si es que retenemos firme hasta el fin el principio de nuestra seguridad.
Por lo cual se dice: "SI USTEDES OYEN HOY SU VOZ, NO ENDUREZCAN SUS CORAZONES, COMO EN LA PROVOCACION."
Porque quines, habiendo odo, Lo provocaron? Acaso no fueron todos los que salieron de Egipto guiados por Moiss?
Con quines se disgust por cuarenta aos? No fue con aqullos que pecaron, cuyos cuerpos cayeron en el desierto?
Y a quines jur que no entraran en Su reposo, sino a los que fueron desobedientes?
Vemos, pues, que no pudieron entrar a causa de su incredulidad.
Por tanto, temamos, no sea que permaneciendo an la promesa de entrar en Su reposo, alguno de ustedes parezca no haberlo alcanzado.
Porque en verdad, a nosotros se nos ha anunciado las buenas nuevas, como tambin a ellos. Pero la palabra que ellos oyeron no les aprovech por no ir acompaada por la fe en los que la oyeron.
Porque los que hemos credo entramos en ese reposo, tal como El ha dicho: "COMO JURE EN MI IRA: 'NO ENTRARAN EN MI REPOSO,'" aunque las obras de El estaban acabadas desde la fundacin del mundo.
Porque as ha dicho en cierto lugar acerca del sptimo da: "Y DIOS REPOSO EN EL SEPTIMO DIA DE TODAS SUS OBRAS;"
y otra vez en este pasaje: "NO ENTRARAN EN MI REPOSO."
Por tanto, puesto que todava falta que algunos entren en l, y aqullos a quienes antes se les anunci las buenas nuevas no entraron por causa de su desobediencia (incredulidad),
Dios otra vez fija un da: Hoy. Diciendo por medio de David despus de mucho tiempo, como se ha dicho antes: "SI USTEDES OYEN HOY SU VOZ, NO ENDUREZCAN SUS CORAZONES."
Porque si Josu les hubiera dado reposo, Dios no habra hablado de otro da despus de se.
Queda, por tanto, un reposo sagrado para el pueblo de Dios.
Pues el que ha entrado a Su reposo, l mismo ha reposado de sus obras, como Dios repos de las Suyas.
Por tanto, esforcmonos por entrar en ese reposo, no sea que alguien caiga siguiendo el mismo ejemplo de desobediencia.
Porque la palabra de Dios es viva y eficaz, y ms cortante que cualquier espada de dos filos. Penetra hasta la divisin del alma y del espritu, de las coyunturas y los tutanos, y es poderosa para discernir (juzgar) los pensamientos y las inte
No hay cosa creada oculta a Su vista, sino que todas las cosas estn al descubierto y desnudas ante los ojos de Aqul a quien tenemos que dar cuenta.
Teniendo, pues, un gran Sumo Sacerdote que trascendi los cielos, Jess, el Hijo de Dios, retengamos nuestra fe.
Porque no tenemos un Sumo Sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras flaquezas, sino Uno que ha sido tentado en todo como nosotros , pero sin pecado.
Por tanto, acerqumonos con confianza al trono de la gracia para que recibamos misericordia, y hallemos gracia para la ayuda oportuna.
Porque todo sumo sacerdote tomado de entre los hombres es constituido a favor de los hombres en las cosas que a Dios se refieren, para presentar ofrendas y sacrificios por los pecados.
Puede obrar con benignidad (compasin) para con los ignorantes y extraviados, puesto que l mismo est sujeto a flaquezas.
Por esa causa est obligado a ofrecer sacrificios por los pecados, tanto por s mismo como por el pueblo.
Nadie toma este honor para s mismo, sino que lo recibe cuando es llamado por Dios, as como lo fue Aarn.
De la misma manera, Cristo no se glorific a El mismo para hacerse Sumo Sacerdote, sino que Lo glorific el que Le dijo: "HIJO MIO ERES TU, YO TE HE ENGENDRADO HOY;"
como tambin dice en otro pasaje: "TU ERES SACERDOTE PARA SIEMPRE SEGUN EL ORDEN DE MELQUISEDEC."
Cristo, en los das de Su carne, habiendo ofrecido oraciones y splicas con gran clamor y lgrimas al que Lo poda librar de la muerte, fue odo a causa de Su temor reverente.
Aunque era Hijo, aprendi obediencia por lo que padeci;
y habiendo sido hecho perfecto, vino a ser fuente (autor) de eterna salvacin para todos los que Le obedecen,
siendo constituido por Dios como sumo sacerdote segn el orden de Melquisedec.
Acerca de esto tenemos mucho que decir, y es difcil de explicar, puesto que ustedes se han hecho tardos para or.
Pues aunque ya debieran ser maestros, otra vez tienen necesidad de que alguien les ensee los principios elementales de los orculos (las palabras) de Dios, y han llegado a tener necesidad de leche y no de alimento slido.
Porque todo el que toma slo leche, no est acostumbrado a la palabra de justicia, porque es nio.
Pero el alimento slido es para los adultos (los que han alcanzado madurez), los cuales por la prctica tienen los sentidos ejercitados para discernir el bien y el mal.
Por tanto, dejando las enseanzas elementales acerca de Cristo (el Mesas), avancemos hacia la madurez (perfeccin), no echando otra vez el fundamento del arrepentimiento de obras muertas y de la fe en Dios,
de la enseanza sobre lavamientos, de la imposicin de manos, de la resurreccin de los muertos y del juicio eterno.
Y esto haremos, si Dios lo permite.
Porque en el caso de los que fueron una vez iluminados, que probaron del don celestial y fueron hechos partcipes del Espritu Santo,
que gustaron la buena palabra de Dios y los poderes del siglo venidero,
pero despus cayeron, es imposible renovarlos otra vez para arrepentimiento, puesto que de nuevo crucifican para s mismos al Hijo de Dios y Lo exponen a la ignominia pblica.
Porque la tierra que bebe la lluvia que con frecuencia cae sobre ella y produce vegetacin til a aqullos por los cuales es cultivada, recibe bendicin de Dios.
Pero si produce espinos y cardos no vale nada, est prxima a ser maldecida, y termina por ser quemada.
Pero en cuanto a ustedes, amados, aunque hablemos de esta manera, estamos persuadidos de las cosas que son mejores y que pertenecen a la salvacin.
Porque Dios no es injusto como para olvidarse de la obra de ustedes y del amor que han mostrado hacia Su nombre, habiendo servido, y sirviendo an, a los santos.
Pero deseamos que cada uno de ustedes muestre la misma solicitud hasta el fin, para alcanzar la plena (a plenitud la) seguridad de la esperanza,
a fin de que no sean perezosos, sino imitadores de los que mediante la fe y la paciencia heredan las promesas.
Pues cuando Dios hizo la promesa a Abraham, no pudiendo jurar por uno mayor, jur por El mismo,
diciendo: "CIERTAMENTE TE BENDECIRE Y CIERTAMENTE TE MULTIPLICARE."
Y as, habiendo esperado con paciencia, Abraham obtuvo la promesa.
Porque los hombres juran por uno mayor que ellos mismos , y para ellos un juramento dado como confirmacin es el fin de toda discusin.
Por lo cual Dios, deseando mostrar ms plenamente a los herederos de la promesa la inmutabilidad de Su propsito, interpuso (garantiz) un juramento,
a fin de que por dos cosas inmutables, en las cuales es imposible que Dios mienta, los que hemos buscado refugio seamos grandemente animados para asirnos de la esperanza puesta delante de nosotros.
Tenemos como ancla del alma, una esperanza segura y firme, y que penetra hasta detrs del velo,
adonde Jess entr por nosotros como precursor, hecho, segn el orden de Melquisedec, Sumo Sacerdote para siempre.
Porque este Melquisedec, rey de Salem, sacerdote del Dios Altsimo, que se encontr con Abraham cuando ste regresaba de la matanza de los reyes, y lo bendijo,
y Abraham le entreg el diezmo de todos los despojos. El nombre Melquisedec significa primeramente rey de justicia, y luego tambin rey de Salem, esto es, rey de paz.
Sin tener padre, ni madre, y sin genealoga, no teniendo principio de das ni fin de vida, siendo hecho semejante al Hijo de Dios, permanece sacerdote a perpetuidad.
Consideren, pues, la grandeza de este Melquisedec a quien Abraham, el patriarca, dio el diezmo de lo mejor del botn.
Y en verdad los hijos (descendientes) de Lev que reciben el oficio de sacerdote, tienen mandamiento en la Ley de recoger el diezmo del pueblo, es decir, de sus hermanos, aunque stos son descendientes de Abraham.
Pero aqul cuya genealoga no viene de ellos, recibi el diezmo de Abraham y bendijo al que tena las promesas.
Y sin discusin alguna, el menor es bendecido por el mayor.
Aqu, ciertamente hombres mortales reciben el diezmo, pero all, los recibe uno de quien se da testimonio de que vive.
Y, por decirlo as, por medio de Abraham tambin Lev, que reciba diezmos, pagaba diezmos,
porque an estaba en los lomos de su padre cuando Melquisedec le sali al encuentro.
Ahora bien, si la perfeccin era por medio del sacerdocio Levtico, (pues sobre esa base recibi el pueblo la Ley), qu necesidad haba de que se levantara otro sacerdote segn el orden de Melquisedec, y no designado segn el orden de Aarn?
Porque cuando se cambia el sacerdocio, necesariamente ocurre tambin un cambio de la ley.
Pues aqul de quien se dicen estas cosas, pertenece a otra tribu, de la cual nadie ha servido en el altar.
Porque es evidente que nuestro Seor descendi de Jud, una tribu de la cual Moiss no dijo nada tocante a sacerdotes.
Y esto es an ms evidente, si a semejanza de Melquisedec se levanta otro sacerdote,
que ha llegado a serlo, no sobre la base de una ley de requisitos fsicos, sino segn el poder de una vida indestructible.
Pues de Cristo se da testimonio: "TU ERES SACERDOTE PARA SIEMPRE SEGUN EL ORDEN DE MELQUISEDEC."
Porque ciertamente, queda anulado el mandamiento anterior por ser dbil e intil
(pues la Ley nada hizo perfecto), y se introduce una mejor esperanza, mediante la cual nos acercamos a Dios.
Y por cuanto no fue sin juramento,
pues en verdad ellos llegaron a ser sacerdotes sin juramento, pero El, por un juramento del que Le dijo: "EL SEOR HA JURADO Y NO CAMBIARA: 'TU ERES SACERDOTE PARA SIEMPRE.'"
Por eso, Jess ha venido a ser fiador (la garanta) de un mejor pacto.
Los sacerdotes anteriores eran ms numerosos porque la muerte les impeda continuar,
pero Jess conserva Su sacerdocio inmutable (intransferible) puesto que permanece para siempre.
Por lo cual El tambin es poderoso para salvar para siempre a los que por medio de El se acercan a Dios, puesto que vive perpetuamente para interceder por ellos.
Porque convena que tuviramos tal Sumo Sacerdote: santo, inocente, inmaculado, apartado de los pecadores, y exaltado ms all de los cielos,
que no necesita, como aquellos sumos sacerdotes, ofrecer sacrificios diariamente, primero por sus propios pecados y despus por los pecados del pueblo. Porque esto Jess lo hizo una vez para siempre, cuando El mismo se ofreci.
Porque la Ley designa como sumos sacerdotes a hombres dbiles, pero la palabra del juramento, que vino despus de la Ley, designa al Hijo, hecho perfecto para siempre.
Ahora bien, el punto principal de lo que se ha dicho es ste: tenemos tal Sumo Sacerdote, que se ha sentado a la diestra del trono de la Majestad en los cielos,
como ministro del santuario y del tabernculo verdadero, que el Seor erigi, no el hombre.
Porque todo sumo sacerdote est constituido para presentar ofrendas y sacrificios, por lo cual es necesario que este Sumo Sacerdote tambin tenga algo que ofrecer.
As que si El estuviera sobre la tierra, ni siquiera sera sacerdote, habiendo sacerdotes que presentan las ofrendas segn la Ley;
los cuales sirven a lo que es copia y sombra de las cosas celestiales, tal como Moiss fue advertido por Dios cuando estaba a punto de erigir el tabernculo. Pues, dice El: "Haz todas las cosas CONFORME AL MODELO QUE TE FUE MOSTRADO E
Pero ahora Jess ha obtenido un ministerio tanto mejor, por cuanto El es tambin el mediador de un mejor pacto, establecido sobre mejores promesas.
Pues si aquel primer pacto hubiera sido sin defecto, no se hubiera buscado lugar para el segundo.
Porque reprochndolos, El dice: "MIREN QUE VIENEN DIAS, DICE EL SEOR, EN QUE ESTABLECERE UN NUEVO PACTO CON LA CASA DE ISRAEL Y CON LA CASA DE JUDA;
NO COMO EL PACTO QUE HICE CON SUS PADRES EL DIA QUE LOS TOME DE LA MANO PARA SACARLOS DE LA TIERRA DE EGIPTO; PORQUE NO PERMANECIERON EN MI PACTO, Y YO ME DESENTENDI DE ELLOS, DICE EL SEOR.
PORQUE ESTE ES EL PACTO QUE YO HARE CON LA CASA DE ISRAEL DESPUES DE AQUELLOS DIAS, DICE EL SEOR: PONDRE MIS LEYES EN LA MENTE DE ELLOS, Y LAS ESCRIBIRE SOBRE SUS CORAZONES. YO SERE SU DIOS, Y ELLOS SERAN MI PUEBLO.
Y NINGUNO DE ELLOS ENSEARA A SU CONCIUDADANO NI NINGUNO A SU HERMANO, DICIENDO: 'CONOCE AL SEOR,' PORQUE TODOS ME CONOCERAN, DESDE EL MENOR HASTA EL MAYOR DE ELLOS.
PUES TENDRE MISERICORDIA DE SUS INIQUIDADES, Y NUNCA MAS ME ACORDARE DE SUS PECADOS."
Cuando Dios dijo: "Un nuevo pacto ," hizo anticuado al primero; y lo que se hace anticuado y envejece, est prximo a desaparecer.
Ahora bien, aun el primer pacto tena ordenanzas para el culto y el santuario terrenal.
Porque haba un tabernculo preparado en la parte anterior, en el cual estaban el candelabro, la mesa, y los panes consagrados (panes de la proposicin). Este se llama el Lugar Santo.
Y detrs del segundo velo haba un tabernculo llamado el Lugar Santsimo,
el cual tena el altar de oro del incienso y el arca del pacto cubierta toda de oro, en la cual haba una urna de oro que contena el man y la vara de Aarn que reto y las tablas del pacto.
Sobre el arca estaban los querubines de gloria que daban sombra al propiciatorio. Pero de estas cosas no se puede hablar ahora en detalle.
As preparadas estas cosas, los sacerdotes entran continuamente al primer tabernculo para oficiar en el culto.
Pero en el segundo, slo entra el sumo sacerdote una vez al ao, no sin llevar sangre, la cual ofrece por s mismo y por los pecados del pueblo cometidos en ignorancia.
Queriendo el Espritu Santo dar a entender esto: que el camino al Lugar Santsimo an no haba sido revelado en tanto que el primer tabernculo permaneciera en pie.
Esto es un smbolo para el tiempo presente, segn el cual se presentan ofrendas y sacrificios que no pueden hacer perfecto en su conciencia al que practica ese culto,
ya que tienen que ver slo con comidas y bebidas, y diversos lavamientos, ordenanzas para el cuerpo impuestas hasta el tiempo de reformar las cosas .
Pero cuando Cristo apareci como Sumo Ssacerdote de los bienes futuros, a travs de un mayor y ms perfecto tabernculo, no hecho con manos, es decir, no de esta creacin,
entr al Lugar Santsimo una vez para siempre, no por medio de la sangre de machos cabros y de becerros, sino por medio de Su propia sangre, obteniendo redencin eterna.
Porque si la sangre de los machos cabros y de los toros, y la ceniza de la novilla, rociadas sobre los que se han contaminado, santifican para la purificacin de la carne,
cunto ms la sangre de Cristo, quien por el Espritu eterno El mismo se ofreci sin mancha a Dios, purificar nuestra conciencia de obras muertas para servir al Dios vivo?
Por eso Cristo es el mediador de un nuevo pacto (testamento), a fin de que habiendo tenido lugar una muerte para la redencin de las transgresiones que se cometieron bajo el primer pacto (testamento), los que han sido llamados reciban la promes
Porque donde hay un testamento, necesario es que ocurra la muerte del testador.
Pues un testamento (pacto) es vlido slo en caso de muerte, puesto que no se pone en vigor mientras vive el testador.
Por tanto, ni aun el primer pacto se inaugur sin sangre.
Porque cuando Moiss termin de promulgar todos los mandamientos a todo el pueblo, conforme a la Ley, tom la sangre de los becerros y de los machos cabros, con agua y lana escarlata e hisopo, y roci el libro mismo y a todo el pueblo,
diciendo: "ESTA ES LA SANGRE DEL PACTO QUE DIOS LES ORDENO A USTEDES."
De la misma manera roci con sangre el tabernculo y todos los utensilios del ministerio.
Y segn la Ley, casi todo ha de ser purificado con sangre, y sin derramamiento de sangre no hay perdn.
Por tanto, fue necesario que las representaciones de las cosas en los cielos fueran purificadas de esta manera, pero las cosas celestiales mismas, con mejores sacrificios que stos.
Porque Cristo (el Mesas) no entr en un lugar santo hecho por manos, una representacin del verdadero, sino en el cielo mismo, para presentarse ahora en la presencia de Dios por nosotros,
y no para ofrecerse a s mismo muchas veces, como el sumo sacerdote entra al Lugar Santsimo cada ao con sangre ajena.
De otra manera, a Cristo le hubiera sido necesario sufrir muchas veces desde la fundacin del mundo; pero ahora, una sola vez en la consumacin de los siglos, se ha manifestado para destruir el pecado por el sacrificio de s mismo.
Y as como est decretado (establecido) que los hombres mueran una sola vez, y despus de esto, el juicio,
as tambin Cristo, habiendo sido ofrecido una vez para llevar los pecados de muchos, aparecer por segunda vez, sin relacin con el pecado, para salvacin de los que ansiosamente Lo esperan.
Pues ya que la Ley slo tiene la sombra de los bienes futuros y no la forma (imagen) misma de las cosas, nunca puede, por los mismos sacrificios que ellos ofrecen continuamente ao tras ao, hacer perfectos a los que se acercan.
De otra manera, no habran cesado de ofrecerse, ya que los adoradores, una vez purificados, no tendran ya ms conciencia de pecado?
Pero en esos sacrificios hay un recordatorio de pecados ao tras ao.
Porque es imposible que la sangre de toros y de machos cabros quite los pecados.
Por lo cual, al entrar Cristo en el mundo, dice: "SACRIFICIO Y OFRENDA NO HAS QUERIDO, PERO UN CUERPO HAS PREPARADO PARA MI;
EN HOLOCAUSTOS Y sacrificios POR EL PECADO NO TE HAS COMPLACIDO.
ENTONCES DIJE: 'AQUI ESTOY, YO HE VENIDO (EN EL ROLLO DEL LIBRO ESTA ESCRITO DE MI) PARA HACER, OH DIOS, TU VOLUNTAD.'"
Habiendo dicho anteriormente: "SACRIFICIOS Y OFRENDAS Y HOLOCAUSTOS, Y sacrificios POR EL PECADO NO HAS QUERIDO, NI en ellos TU TE HAS COMPLACIDO" (los cuales se ofrecen segn la Ley),
entonces dijo: "HE AQUI, YO HE VENIDO PARA HACER TU VOLUNTAD." El quita lo primero para establecer lo segundo.
Por esa voluntad hemos sido santificados mediante la ofrenda del cuerpo de Jesucristo ofrecida una vez para siempre.
Ciertamente todo sacerdote est de pie, da tras da, ministrando y ofreciendo muchas veces los mismos sacrificios, que nunca pueden quitar los pecados.
Pero Cristo, habiendo ofrecido un solo sacrificio por los pecados para siempre, SE SENTO A LA DIESTRA DE DIOS,
esperando de ah en adelante HASTA QUE SUS ENEMIGOS SEAN PUESTOS POR ESTRADO DE SUS PIES.
Porque por una ofrenda El ha hecho perfectos para siempre a los que son santificados.
Tambin el Espritu Santo nos da testimonio. Porque despus de haber dicho:
"ESTE ES EL PACTO QUE HARE CON ELLOS DESPUES DE AQUELLOS DIAS, DICE EL SEOR: PONDRE MIS LEYES EN SU CORAZON, Y EN SU MENTE LAS ESCRIBIRE," aade:
"Y NUNCA MAS ME ACORDARE DE SUS PECADOS E INIQUIDADES."
Ahora bien, donde hay perdn (remisin) de estas cosas, ya no hay ofrenda por el pecado.
Entonces, hermanos, puesto que tenemos confianza para entrar al Lugar Santsimo por la sangre de Jess,
por un camino nuevo y vivo que El inaugur para nosotros por medio del velo, es decir, Su carne,
y puesto que tenemos un gran Sacerdote sobre la casa de Dios,
acerqumonos con corazn sincero (verdadero), en plena certidumbre de fe, teniendo nuestro corazn purificado de mala conciencia y nuestro cuerpo lavado con agua pura.
Mantengamos firme la profesin de nuestra esperanza sin vacilar, porque fiel es Aqul que prometi.
Consideremos cmo estimularnos unos a otros al amor y a las buenas obras,
no dejando de congregarnos, como algunos tienen por costumbre, sino exhortndonos unos a otros , y mucho ms al ver que el da se acerca.
Porque si continuamos pecando deliberadamente despus de haber recibido el conocimiento de la verdad, ya no queda sacrificio alguno por los pecados,
sino cierta horrenda expectacin de juicio, y la furia de UN FUEGO QUE HA DE CONSUMIR A LOS ADVERSARIOS.
Cualquiera que viola la Ley de Moiss muere sin misericordia por el testimonio de dos o tres testigos.
Cunto mayor castigo piensan ustedes que merecer el que ha pisoteado bajo sus pies al Hijo de Dios, y ha tenido por inmunda la sangre del pacto por la cual fue santificado, y ha ultrajado al Espritu de gracia?
Pues conocemos a Aqul que dijo: "MIA ES LA VENGANZA, YO PAGARE." Y otra vez: "EL SEOR JUZGARA A SU PUEBLO."
Horrenda cosa es caer en las manos del Dios vivo!
Pero recuerden los das pasados, cuando despus de haber sido iluminados, ustedes soportaron una gran lucha de padecimientos.
Por una parte, siendo hechos un espectculo pblico en oprobios y aflicciones, y por otra, siendo compaeros de los que eran tratados as.
Porque tuvieron compasin de los prisioneros y aceptaron con gozo el despojo de sus bienes, sabiendo que tienen para ustedes mismos una mejor y ms duradera posesin.
Por tanto, no desechen su confianza, la cual tiene gran recompensa.
Porque ustedes tienen necesidad de paciencia (perseverancia), para que cuando hayan hecho la voluntad de Dios, obtengan la promesa.
PORQUE DENTRO DE MUY POCO TIEMPO, EL QUE HA DE VENIR VENDRA Y NO TARDARA.
MAS MI JUSTO VIVIRA POR LA FE; Y SI RETROCEDE, MI ALMA NO SE COMPLACERA EN EL.
Pero nosotros no somos de los que retroceden para perdicin, sino de los que tienen fe para la preservacin del alma.
Ahora bien, la fe es la certeza (sustancia) de lo que se espera, la conviccin (demostracin) de lo que no se ve.
Porque por ella recibieron aprobacin (testimonio) los antiguos (antepasados).
Por la fe entendemos que el universo fue preparado por la palabra de Dios, de modo que lo que se ve no fue hecho de cosas visibles.
Por la fe Abel ofreci a Dios un mejor sacrificio que Can, por lo cual alcanz el testimonio de que era justo, dando Dios testimonio de sus ofrendas; y por la fe, estando muerto, todava habla.
Por la fe Enoc fue trasladado al cielo para que no viera muerte. Y NO FUE HALLADO PORQUE DIOS LO TRASLADO; porque antes de ser trasladado recibi testimonio de haber agradado a Dios.
Y sin fe es imposible agradar a Dios. Porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que El existe, y que recompensa a los que Lo buscan.
Por la fe No, siendo advertido por Dios acerca de cosas que an no se vean, con temor reverente prepar un arca para la salvacin de su casa, por la cual conden al mundo, y lleg a ser heredero de la justicia que es segn la fe.
Por la fe Abraham, al ser llamado, obedeci, saliendo para un lugar que haba de recibir como herencia; y sali sin saber adnde iba.
Por la fe habit como extranjero en la tierra de la promesa como en tierra extraa, viviendo en tiendas como Isaac y Jacob, coherederos de la misma promesa,
porque esperaba la ciudad que tiene cimientos, cuyo arquitecto y constructor es Dios.
Tambin por la fe Sara misma recibi fuerza para concebir, aun pasada ya la edad propicia, pues consider fiel a Aqul que lo haba prometido.
Por lo cual tambin naci de uno, y ste casi muerto con respecto a esto, una descendencia COMO LAS ESTRELLAS DEL CIELO EN NUMERO, E INNUMERABLE COMO LA ARENA QUE ESTA A LA ORILLA DEL MAR.
Todos stos murieron en fe, sin haber recibido las promesas, pero habindolas visto desde lejos y aceptado con gusto, confesando que eran extranjeros y peregrinos (expatriados) sobre la tierra.
Porque los que dicen tales cosas, claramente dan a entender que buscan una patria propia.
Y si en verdad hubieran estado pensando en aquella patria de donde salieron, habran tenido oportunidad de volver.
Pero en realidad, anhelan una patria mejor, es decir, la celestial. Por lo cual, Dios no se avergenza de ser llamado Dios de ellos, pues les ha preparado una ciudad.
Por la fe Abraham, cuando fue probado, ofreci a Isaac; y el que haba recibido las promesas ofreca a su nico hijo.
Fue a l a quien se le dijo: "EN ISAAC TE SERA LLAMADA DESCENDENCIA."
El consider que Dios era poderoso para levantar aun de entre los muertos, de donde tambin, en sentido figurado, lo volvi a recibir.
Por la fe Isaac bendijo a Jacob y a Esa, aun respecto a cosas futuras.
Por la fe Jacob, al morir, bendijo a cada uno de los hijos de Jos, y ador, apoyndose sobre el extremo de su bastn.
Por la fe Jos, al morir, mencion el xodo de los Israelitas, y dio instrucciones acerca de sus huesos.
Por la fe Moiss, cuando naci, fue escondido por sus padres durante tres meses, porque vieron que era un nio hermoso y no temieron el edicto del rey.
Por la fe Moiss, cuando ya era grande, rehus ser llamado hijo de la hija de Faran,
escogiendo ms bien ser maltratado con el pueblo de Dios, que gozar de los placeres temporales del pecado.
Consider como mayores riquezas el oprobio de Cristo (el Mesas) que los tesoros de Egipto, porque tena la mirada puesta en la recompensa.
Por la fe Moiss sali de Egipto sin temer la ira del rey, porque se mantuvo firme como viendo al Invisible.
Por la fe celebr la Pascua y el rociamiento de la sangre, para que el exterminador de los primognitos no los tocara a ellos.
Por la fe pasaron el Mar Rojo como por tierra seca, y cuando los Egipcios intentaron hacer lo mismo, se ahogaron.
Por la fe cayeron los muros de Jeric, despus de ser rodeados por siete das.
Por la fe la ramera Rahab no pereci con los desobedientes, por haber recibido a los espas en paz.
Y qu ms dir? Pues el tiempo me faltara para contar de Geden, Barac, Sansn, Jeft, David, Samuel y los profetas;
quienes por la fe conquistaron reinos, hicieron justicia, obtuvieron promesas, cerraron bocas de leones,
apagaron la violencia del fuego, escaparon del filo de la espada. Siendo dbiles, fueron hechos fuertes, se hicieron poderosos en la guerra, pusieron en fuga a ejrcitos extranjeros.
Las mujeres recibieron a sus muertos mediante la resurreccin. Otros fueron torturados, no aceptando su liberacin a fin de obtener una mejor resurreccin.
Otros experimentaron insultos y azotes, y hasta cadenas y prisiones.
Fueron apedreados, aserrados, tentados, muertos a espada. Anduvieron de aqu para all cubiertos con pieles de ovejas y de cabras; destituidos, afligidos, maltratados
(de los cuales el mundo no era digno), errantes por desiertos y montaas, por cuevas y cavernas de la tierra.
Y todos stos, habiendo obtenido aprobacin (testimonio) por su fe, no recibieron la promesa,
porque Dios haba provisto algo mejor para nosotros, a fin de que ellos no fueran hechos perfectos sin nosotros.
Por tanto, puesto que tenemos en derredor nuestro tan gran nube de testigos, despojmonos tambin de todo peso y del pecado que tan fcilmente nos envuelve, y corramos con paciencia (perseverancia) la carrera que tenemos por delante,
puestos los ojos en Jess, el autor y consumador de la fe, quien por el gozo puesto delante de El soport la cruz, despreciando la vergenza, y se ha sentado a la diestra del trono de Dios.
Consideren, pues, a Aqul que soport tal hostilidad de los pecadores contra El mismo, para que no se cansen ni se desanimen en su corazn.
Porque todava, en su lucha contra el pecado, ustedes no han resistido hasta el punto de derramar sangre.
Adems, han olvidado la exhortacin que como a hijos se les dirige: "HIJO MIO, NO TENGAS EN POCO LA DISCIPLINA DEL SEOR, NI TE DESANIMES AL SER REPRENDIDO POR EL.
PORQUE EL SEOR AL QUE AMA, DISCIPLINA, Y AZOTA A TODO EL QUE RECIBE POR HIJO."
Es para su correccin (disciplina) que sufren (lo soportan). Dios los trata como a hijos; porque qu hijo hay a quien su padre no discipline?
Pero si estn sin disciplina, de la cual todos han sido hechos participantes, entonces son hijos ilegtimos y no hijos verdaderos .
Adems, tuvimos padres terrenales para disciplinarnos, y los respetbamos, con cunta ms razn no estaremos sujetos al Padre de nuestros espritus, y viviremos?
Porque ellos nos disciplinaban por pocos das como les pareca, pero El nos disciplina para nuestro bien, para que participemos de Su santidad.
Al presente ninguna disciplina parece ser causa de gozo, sino de tristeza. Sin embargo, a los que han sido ejercitados (adiestrados) por medio de ella, despus les da fruto apacible de justicia.
Por tanto, fortalezcan las manos dbiles y las rodillas que flaquean,
y hagan sendas derechas para sus pies, para que la pierna coja no se descoyunte, sino que se sane.
Busquen (Sigan) la paz con todos, y la santidad, sin la cual nadie ver al Seor.
Cudense de que nadie deje de alcanzar la gracia de Dios; de que ninguna raz de amargura, brotando, cause dificultades y por ella muchos sean contaminados.
Que no haya ninguna persona inmoral ni profana como Esa, que vendi su primogenitura por una comida.
Porque saben que aun despus, cuando quiso heredar la bendicin, fue rechazado, pues no hall ocasin para el arrepentimiento, aunque la busc con lgrimas.
Porque ustedes no se han acercado a un monte que se puede tocar, ni a fuego ardiente, ni a tinieblas, ni a oscuridad, ni a torbellino,
ni a sonido de trompeta, ni a ruido de palabras tal, que los que oyeron rogaron que no se les hablara ms.
Porque ellos no podan soportar el mandato: "SI AUN UNA BESTIA TOCA EL MONTE, SERA APEDREADA."
Tan terrible era el espectculo, que Moiss dijo: "ESTOY ATERRADO Y TEMBLANDO."
Ustedes, en cambio, se han acercado al Monte Sion y a la ciudad del Dios vivo, la Jerusaln celestial, y a miradas de ngeles,
a la asamblea general e iglesia de los primognitos que estn inscritos en los cielos, y a Dios, el Juez de todos, y a los espritus de los justos hechos ya perfectos,
y a Jess, el mediador del nuevo pacto, y a la sangre rociada que habla mejor que la sangre de Abel.
Tengan cuidado de no rechazar a Aqul que habla. Porque si aqullos no escaparon cuando rechazaron al que les amonest sobre la tierra, mucho menos escaparemos nosotros si nos apartamos de Aqul que nos amonesta desde el cie
Su voz hizo temblar entonces la tierra, pero ahora El ha prometido, diciendo: "AUN UNA VEZ MAS, YO HARE TEMBLAR NO SOLO LA TIERRA, SINO TAMBIEN EL CIELO."
Y esta expresin: An, una vez ms, indica la remocin de las cosas movibles, como las cosas creadas, a fin de que permanezcan las cosas que son inconmovibles.
Por lo cual, puesto que recibimos un reino que es inconmovible, demostremos (tengamos) gratitud, mediante la cual ofrezcamos a Dios un servicio aceptable con temor y reverencia;
porque nuestro Dios es fuego consumidor.
Permanezca (Contine) el amor fraternal.
No se olviden de mostrar hospitalidad, porque por ella algunos, sin saberlo, hospedaron ngeles.
Acurdense de los presos, como si estuvieran presos con ellos, y de los maltratados, puesto que tambin ustedes estn en el cuerpo.
Sea el matrimonio honroso en todos, y el lecho matrimonial sin deshonra, porque a los inmorales y a los adlteros los juzgar Dios.
Sea el carcter de ustedes sin avaricia, contentos con lo que tienen, porque El mismo ha dicho: "NUNCA TE DEJARE NI TE DESAMPARARE,"
de manera que decimos confiadamente: "EL SEOR ES EL QUE ME AYUDA; NO TEMERE. QUE PODRA HACERME EL HOMBRE?"
Acurdense de sus guas que les hablaron la palabra de Dios, y considerando el resultado de su conducta, imiten su fe.
Jesucristo es el mismo ayer y hoy y por los siglos.
No se dejen llevar por doctrinas (enseanzas) diversas y extraas. Porque es buena cosa para el corazn el ser fortalecido por la gracia, no por alimentos, de los que no recibieron beneficio los que de ellos se ocupaban.
Nosotros tenemos un altar del cual no tienen derecho a comer los que sirven en el tabernculo.
Porque los cuerpos de aquellos animales, cuya sangre es llevada al santuario por el sumo sacerdote como ofrenda por el pecado, son quemados fuera del campamento.
Por lo cual tambin Jess, para santificar al pueblo mediante Su propia sangre, padeci fuera de la puerta.
As pues, salgamos a Su encuentro fuera del campamento, llevando Su oprobio.
Porque no tenemos aqu una ciudad permanente, sino que buscamos la que est por venir.
Por tanto, ofrezcamos continuamente mediante El, sacrificio de alabanza a Dios, es decir, el fruto de labios que confiesan (alaban) Su nombre.
Y no se olviden ustedes de hacer el bien y de la ayuda mutua (compartir), porque de tales sacrificios se agrada Dios.
Obedezcan a sus pastores (guas) y sujtense a ellos, porque ellos velan por sus almas, como quienes han de dar cuenta. Permtanles que lo hagan con alegra y no quejndose, porque eso no sera provechoso para ustedes.
Oren por nosotros, pues confiamos en que tenemos una buena conciencia, deseando conducirnos honradamente (bien) en todo.
Es ms, les exhorto a hacer esto, a fin de que yo les sea restituido muy pronto.
Y el Dios de paz, que resucit de entre los muertos a Jess nuestro Seor, el gran Pastor de las ovejas mediante la sangre del pacto eterno,
los haga aptos en toda obra buena para hacer Su voluntad, obrando El en nosotros lo que es agradable delante de El mediante Jesucristo, a quien sea la gloria por los siglos de los siglos. Amn.
Les ruego, hermanos, que soporten la palabra de exhortacin, pues les he escrito brevemente.
Sepan que nuestro hermano Timoteo ha sido puesto en libertad, con el cual, si viene pronto, he de verlos.
Saluden a todos sus pastores (guas) y a todos los santos. Los de Italia los saludan.
La gracia sea con todos ustedes. Amn.
Santiago (Jacobo), siervo de Dios y del Seor Jesucristo: A las doce tribus que estn en la dispersin: Saludos.
Tengan por sumo gozo, hermanos mos, cuando se hallen en diversas pruebas (tentaciones),
sabiendo que la prueba de su fe produce paciencia (perseverancia),
y que la paciencia tenga su perfecto resultado, para que sean perfectos y completos, sin que nada les falte.
Y si a alguno de ustedes le falta sabidura, que se la pida a Dios, quien da a todos abundantemente y sin reproche, y le ser dada.
Pero que pida con fe, sin dudar. Porque el que duda es semejante a la ola del mar, impulsada por el viento y echada de una parte a otra.
No piense, pues, ese hombre, que recibir cosa alguna del Seor,
siendo hombre de doble nimo (que duda), inestable en todos sus caminos.
Pero que el hermano de condicin humilde se glore en su alta posicin,
y el rico en su humillacin, pues l pasar como la flor de la hierba.
Porque el sol sale con calor abrasador y seca la hierba, y su flor se cae y la hermosura de su apariencia perece. As tambin se marchitar el rico en medio de sus empresas.
Bienaventurado el hombre que persevera bajo la prueba, porque una vez que ha sido aprobado (ha pasado la prueba), recibir la corona de la vida que el Seor ha prometido a los que Lo aman.
Que nadie diga cuando es tentado: "Soy tentado por Dios." Porque Dios no puede ser tentado por el mal y El mismo no tienta a nadie.
Sino que cada uno es tentado cuando es llevado y seducido por su propia pasin.
Despus, cuando la pasin ha concebido, da a luz el pecado; y cuando el pecado es consumado, engendra la muerte.
Amados hermanos mos, no se engaen.
Toda buena ddiva y todo don perfecto viene de lo alto, desciende del Padre de las luces, con el cual no hay cambio ni sombra de variacin.
En el ejercicio de Su voluntad, El nos hizo nacer por la palabra de verdad, para que furamos las primicias de sus criaturas.
Esto lo saben, mis amados hermanos. Pero que cada uno sea pronto para or, tardo para hablar, tardo para la ira;
pues la ira del hombre no obra la justicia de Dios.
Por lo cual, desechando toda inmundicia y todo resto de malicia, reciban ustedes con humildad (mansedumbre) la palabra implantada, que es poderosa para salvar sus almas.
Sean hacedores de la palabra y no solamente oidores que se engaan a s mismos.
Porque si alguien es oidor de la palabra, y no hacedor, es semejante a un hombre que mira su rostro natural en un espejo;
pues despus de mirarse a s mismo e irse, inmediatamente se olvida de qu clase de persona es.
Pero el que mira atentamente a la ley perfecta, la ley de la libertad, y permanece en ella, no habindose vuelto un oidor olvidadizo sino un hacedor eficaz, ste ser bienaventurado en lo que hace.
Si alguien se cree religioso, pero no refrena su lengua, sino que engaa a su propio corazn, la religin del tal es vana.
La religin pura y sin mancha delante de nuestro Dios y Padre es sta: visitar a los hurfanos y a las viudas en sus aflicciones, y guardarse sin mancha del mundo.
Hermanos mos, no tengan su fe en nuestro glorioso Seor Jesucristo con una actitud de favoritismo.
Porque si en su congregacin entra un hombre con anillo de oro y vestido de ropa lujosa, y tambin entra un pobre con ropa sucia (andrajosa),
y dan atencin especial (y miran) al que lleva la ropa lujosa, y dicen: "Sintese aqu, en un buen lugar;" y al pobre dicen: "T estate all de pie, o sintate junto a mi estrado;"
acaso no han hecho distinciones entre ustedes mismos, y han venido a ser jueces con malos pensamientos?
Hermanos mos amados, escuchen: No escogi Dios a los pobres de este mundo para ser ricos en fe y herederos del reino que El prometi a los que Lo aman?
Pero ustedes han despreciado al pobre. No son los ricos los que los oprimen y personalmente los arrastran a los tribunales?
No blasfeman ellos el buen nombre por el cual ustedes han sido llamados?
Si en verdad ustedes cumplen la ley real (del Reino) conforme a la Escritura: "AMARAS A TU PROJIMO COMO A TI MISMO," bien hacen.
Pero si muestran favoritismo, cometen pecado y son hallados culpables por la ley como transgresores.
Porque cualquiera que guarda toda la ley, pero falla en un punto, se ha hecho culpable de todos.
Pues el que dijo: "NO COMETAS ADULTERIO," tambin dijo: "NO MATES." Ahora bien, si t no cometes adulterio, pero matas, te has convertido en transgresor de la ley.
As hablen ustedes y as procedan, como los que han de ser juzgados por la ley de la libertad.
Porque el juicio ser sin misericordia para el que no ha mostrado misericordia. La misericordia triunfa sobre el juicio.
De qu sirve, hermanos mos, si alguien dice que tiene fe, pero no tiene obras? Acaso puede esa fe salvarlo?
Si un hermano o una hermana no tienen ropa y carecen del sustento diario,
y uno de ustedes les dice: "Vayan en paz, calintense y sciense," pero no les dan lo necesario para su cuerpo, de qu sirve?
As tambin la fe por s misma, si no tiene obras, est muerta.
Pero alguien dir: "T tienes fe y yo tengo obras. Mustrame tu fe sin las obras, y yo te mostrar mi fe por mis obras."
T crees que Dios es uno (que hay un solo Dios). Haces bien; tambin los demonios creen, y tiemblan.
Pero, ests dispuesto a admitir (quieres saber), oh hombre vano (necio), que la fe sin obras es estril?
No fue justificado por las obras Abraham nuestro padre cuando ofreci a su hijo Isaac sobre el altar?
Ya ves que la fe actuaba juntamente con sus obras, y como resultado de las obras, la fe fue perfeccionada;
y se cumpli la Escritura que dice: "Y ABRAHAM CREYO A DIOS Y LE FUE CONTADO POR JUSTICIA," y fue llamado amigo de Dios.
Ustedes ven que el hombre es justificado por las obras y no slo por la fe.
Y de la misma manera, no fue la ramera Rahab tambin justificada por las obras cuando recibi a los mensajeros y los envi por otro camino?
Porque as como el cuerpo sin el espritu est muerto, as tambin la fe sin las obras est muerta.
Hermanos mos, que no se hagan maestros muchos de ustedes , sabiendo que recibiremos un juicio ms severo (mayor condenacin).
Porque todos fallamos (ofendemos) de muchas maneras. Si alguien no falla en lo que dice, es un hombre perfecto, capaz tambin de refrenar todo el cuerpo.
Ahora bien, si ponemos el freno en la boca de los caballos para que nos obedezcan, dirigimos tambin todo su cuerpo.
Miren tambin las naves; aunque son tan grandes e impulsadas por fuertes vientos, son, sin embargo, dirigidas mediante un timn muy pequeo por donde la voluntad del piloto quiere.
As tambin la lengua es un miembro pequeo, y sin embargo, se jacta de grandes cosas. Pues qu gran bosque se incendia con tan pequeo fuego!
Tambin la lengua es un fuego, un mundo de iniquidad. La lengua est puesta entre nuestros miembros, la cual contamina todo el cuerpo, es encendida por el infierno e inflama el curso de nuestra vida.
Porque toda clase de fieras y de aves, de reptiles y de animales marinos, se puede domar y ha sido domado por el ser humano,
pero ningn hombre puede domar la lengua. Es un mal turbulento y lleno de veneno mortal.
Con ella bendecimos a nuestro Seor y Padre, y con ella maldecimos a los hombres, que han sido hechos a la imagen de Dios.
De la misma boca proceden bendicin y maldicin. Hermanos mos, esto no debe ser as.
Acaso una fuente echa agua dulce y amarga por la misma abertura?
Acaso, hermanos mos, puede una higuera producir aceitunas, o una vid higos? Tampoco la fuente de agua salada puede producir agua dulce.
Quin es sabio y entendido entre ustedes? Que muestre por su buena conducta sus obras en sabia mansedumbre.
Pero si tienen celos amargos y ambicin personal en su corazn, no sean arrogantes y mientan as contra la verdad.
Esta sabidura no es la que viene de lo alto, sino que es terrenal, natural, diablica.
Porque donde hay celos y ambicin personal, all hay confusin y toda cosa mala.
Pero la sabidura de lo alto es primeramente pura, despus pacfica, amable, condescendiente (tolerante), llena de misericordia y de buenos frutos, sin vacilacin, sin hipocresa.
Y la semilla cuyo fruto es la justicia se siembra en paz por aqullos que hacen la paz.
De dnde vienen las guerras y los conflictos entre ustedes? No vienen de las pasiones que combaten en sus miembros?
Ustedes codician y no tienen, por eso cometen homicidio. Son envidiosos y no pueden obtener, por eso combaten y hacen guerra. No tienen, porque no piden.
Piden y no reciben, porque piden con malos propsitos, para gastarlo en sus placeres.
Oh almas adlteras (infieles)! No saben ustedes que la amistad del mundo es enemistad hacia Dios? Por tanto, el que quiere ser amigo del mundo, se constituye enemigo de Dios.
O piensan que la Escritura dice en vano: "Dios celosamente anhela el Espritu que ha hecho morar en nosotros?"
Pero El da mayor gracia. Por eso dice: "DIOS RESISTE A LOS SOBERBIOS PERO DA GRACIA A LOS HUMILDES."
Por tanto, somtanse a Dios. Resistan, pues, al diablo y huir de ustedes.
Acrquense a Dios, y El se acercar a ustedes. Limpien sus manos, pecadores; y ustedes de doble nimo (que dudan), purifiquen sus corazones.
Afljanse, lamntense y lloren. Que su risa se convierta en lamento y su gozo en tristeza.
Humllense en la presencia del Seor y El los exaltar.
Hermanos, no hablen mal los unos de los otros. El que habla mal de un hermano o juzga a su hermano, habla mal de la ley y juzga a la ley. Pero si t juzgas a la ley, no eres cumplidor de la ley, sino juez de ella.
Slo hay un Legislador y Juez, que es poderoso para salvar y para destruir. Pero t, quin eres que juzgas a tu prjimo?
Oigan ahora, ustedes que dicen: "Hoy o maana iremos a tal o cual ciudad y pasaremos all un ao, haremos negocio y tendremos ganancia."
Sin embargo, ustedes no saben cmo ser su vida maana. Slo son un vapor que aparece por un poco de tiempo y luego se desvanece.
Ms bien, debieran decir: Si el Seor quiere, viviremos y haremos esto o aquello.
Pero ahora se jactan en su arrogancia. Toda jactancia semejante es mala.
A aqul, pues, que sabe hacer lo bueno y no lo hace, le es pecado.
Oigan ahora, ricos! Lloren y allen por las miserias que vienen sobre ustedes.
Sus riquezas se han podrido y sus ropas estn comidas de polilla.
Su oro y su plata se han oxidado, su herrumbre ser un testigo contra ustedes y consumir su carne como fuego. Es en los ltimos das que han acumulado tesoros.
Miren, el jornal de los obreros que han segado sus campos y que ha sido retenido por ustedes, clama contra ustedes. El clamor de los segadores ha llegado a los odos del Seor de los ejrcitos (de Sabaot).
Han vivido lujosamente sobre la tierra, y han llevado una vida de placer desenfrenado. Han engordado (nutrido) sus corazones en el da de la matanza.
Han condenado y dado muerte al justo. El no les hace resistencia.
Por tanto, hermanos, sean pacientes hasta la venida del Seor. Miren cmo el labrador espera el fruto precioso de la tierra, siendo paciente en ello hasta que recibe la lluvia temprana y la tarda.
Sean tambin ustedes pacientes. Fortalezcan sus corazones, porque la venida del Seor est cerca.
Hermanos, no se quejen unos contra otros, para que no sean juzgados. Ya el Juez est a las puertas.
Hermanos, tomen como ejemplo de paciencia y afliccin a los profetas que hablaron en el nombre del Seor.
Miren que tenemos por bienaventurados a los que sufrieron (perseveraron). Han odo de la paciencia (firmeza) de Job, y han visto el resultado del proceder del Seor, que el Seor es muy compasivo y misericordioso.
Y sobre todo, hermanos mos, no juren, ni por el cielo, ni por la tierra, ni con ningn otro juramento. Antes bien, sea el s de ustedes, s, y su no, no, para que no caigan bajo juicio.
Sufre alguien entre ustedes? Que haga oracin. Est alguien alegre? Que cante alabanzas.
Est alguien entre ustedes enfermo? Que llame a los ancianos de la iglesia y que ellos oren por l, ungindolo con aceite en el nombre del Seor.
La oracin de fe restaurar (sanar) al enfermo, y el Seor lo levantar. Si ha cometido pecados le sern perdonados.
Por tanto, confisense sus pecados unos a otros, y oren unos por otros para que sean sanados. La oracin (splica) eficaz del justo puede lograr mucho.
Elas era un hombre de pasiones semejantes a las nuestras, y or fervientemente para que no lloviera, y no llovi sobre la tierra por tres aos y seis meses.
Or de nuevo, y el cielo dio lluvia y la tierra produjo su fruto.
Hermanos mos, si alguien de entre ustedes se extrava de la verdad y alguien le hace volver,
sepa que el que hace volver a un pecador del error de su camino salvar su alma de muerte, y cubrir multitud de pecados.
Pedro, apstol de Jesucristo: A los expatriados, de la dispersin en el Ponto, Galacia, Capadocia, Asia y Bitinia, elegidos
segn el previo conocimiento de Dios Padre, por la obra santificadora del Espritu, para obedecer a Jesucristo y ser rociados con Su sangre: Que la gracia y la paz les sean multiplicadas a ustedes.
Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Seor Jesucristo, quien segn Su gran misericordia, nos ha hecho nacer de nuevo a una esperanza viva, mediante la resurreccin de Jesucristo de entre los muertos,
para obtener una herencia incorruptible, inmaculada, y que no se marchitar, reservada en los cielos para ustedes.
Mediante la fe ustedes son protegidos (guardados) por el poder de Dios, para la salvacin que est preparada para ser revelada en el ltimo tiempo.
En lo cual ustedes se regocijan grandemente, aunque ahora, por un poco de tiempo si es necesario, sean afligidos con diversas pruebas (tentaciones),
para que la prueba de la fe de ustedes, ms preciosa que el oro que perece, aunque probado por fuego, sea hallada que resulta en alabanza, gloria y honor en la revelacin de Jesucristo;
a quien sin haber visto, ustedes Lo aman, y a quien ahora no ven, pero creen en El, y se regocijan grandemente con gozo inefable y lleno de gloria,
obteniendo, como resultado de su fe, la salvacin de sus almas.
Acerca de esta salvacin, los profetas que profetizaron de la gracia que vendra a ustedes, diligentemente inquirieron y averiguaron,
procurando saber qu persona o tiempo indicaba el Espritu de Cristo dentro de ellos, al predecir los sufrimientos de Cristo y las glorias que seguiran.
A ellos les fue revelado que no se servan a s mismos, sino a ustedes, en estas cosas que ahora les han sido anunciadas mediante los que les predicaron el evangelio (les anunciaron las buenas nuevas) por el Espritu Santo enviado del cielo; cosas a las
Por tanto, preparen su entendimiento para la accin. Sean sobrios en espritu , pongan su esperanza completamente en la gracia que se les traer en la revelacin (la manifestacin) de Jesucristo.
Como hijos obedientes, no se conformen a los deseos que antes tenan en su ignorancia,
sino que as como Aqul que los llam es Santo, as tambin sean ustedes santos en toda su manera de vivir.
Porque escrito est: "SEAN SANTOS, PORQUE YO SOY SANTO."
Y si invocan como Padre a Aqul que imparcialmente juzga segn la obra de cada uno, condzcanse con temor (reverencia) durante el tiempo de su peregrinacin.
Ustedes saben que no fueron redimidos (rescatados) de su vana manera de vivir heredada de sus padres con cosas perecederas como oro o plata,
sino con sangre preciosa, como de un cordero sin tacha y sin mancha: la sangre de Cristo.
Porque El estaba preparado desde antes de la fundacin del mundo, pero se ha manifestado en estos ltimos (en el fin de los) tiempos por amor a ustedes.
Por medio de El son creyentes en Dios, que Lo resucit de entre los muertos y Le dio gloria, de manera que la fe y esperanza de ustedes sean en Dios.
Puesto que en obediencia a la verdad ustedes han purificado sus almas para un amor sincero de hermanos, mense unos a otros entraablemente, de corazn puro.
Pues han nacido de nuevo, no de una simiente corruptible, sino de una que es incorruptible, es decir, mediante la palabra de Dios que vive y permanece.
Porque: "TODA CARNE ES COMO LA HIERBA, Y TODA SU GLORIA COMO LA FLOR DE LA HIERBA. SECASE LA HIERBA, CAESE LA FLOR,
PERO LA PALABRA DEL SEOR PERMANECE PARA SIEMPRE." Esa es la palabra que a ustedes les fue predicada (anunciada como buenas nuevas).
Por tanto, desechando toda malicia, y todo engao, e hipocresas, y envidias y toda difamacin,
deseen como nios recin nacidos, la leche pura de la palabra, para que por ella crezcan para salvacin,
si es que han probado la bondad del Seor.
Y viniendo a El, como a una piedra viva, desechada por los hombres, pero escogida y preciosa delante de Dios,
tambin ustedes, como piedras vivas, sean edificados como casa espiritual para un sacerdocio santo, para ofrecer sacrificios espirituales aceptables a Dios por medio de Jesucristo.
Pues esto se encuentra en la Escritura: "YO, PONGO EN SION UNA PIEDRA ESCOGIDA, UNA PRECIOSA piedra ANGULAR, Y EL QUE CREA EN EL NO SERA AVERGONZADO."
Este precioso valor es, pues, para ustedes los que creen; pero para los que no creen, "LA PIEDRA QUE DESECHARON LOS CONSTRUCTORES, ESA, EN PIEDRA ANGULAR SE HA CONVERTIDO,"
y, "PIEDRA DE TROPIEZO Y ROCA DE ESCANDALO." Pues ellos tropiezan porque son desobedientes a la palabra, y para ello estaban tambin destinados.
Pero ustedes son linaje escogido, real sacerdocio, nacin santa, pueblo adquirido para posesin de Dios , a fin de que anuncien las virtudes de Aqul que los llam de las tinieblas a Su luz admirable.
Ustedes en otro tiempo no eran pueblo, pero ahora son el pueblo de Dios; no haban recibido misericordia, pero ahora han recibido misericordia.
Amados, les ruego como a extranjeros y peregrinos, que se abstengan de las pasiones carnales que combaten contra el alma.
Mantengan entre los Gentiles (incrdulos) una conducta irreprochable, a fin de que en aquello que les calumnian como malhechores, ellos, por razn de las buenas obras de ustedes, al considerarlas, glorifiquen a Dios en el da de la visitacin (
Somtanse, por causa del Seor, a toda institucin humana, ya sea al rey como autoridad,
o a los gobernadores como enviados por l para castigo de los malhechores y alabanza de los que hacen el bien.
Porque sta es la voluntad de Dios: que haciendo bien, ustedes hagan enmudecer la ignorancia de los hombres insensatos.
Anden como libres, pero no usen la libertad como pretexto para la maldad, sino emplenla como siervos de Dios.
Honren a todos, amen a los hermanos, teman (reverencien) a Dios, honren al rey.
Siervos, estn sujetos a sus amos con todo respeto, no slo a los que son buenos y afables, sino tambin a los que son insoportables.
Porque esto halla gracia, si por causa de la conciencia ante Dios, alguien sobrelleva penalidades sufriendo injustamente.
Pues qu mrito hay, si cuando ustedes pecan y son tratados con severidad lo soportan con paciencia? Pero si cuando hacen lo bueno sufren por ello y lo soportan con paciencia, esto halla gracia con Dios.
Porque para este propsito han sido llamados, pues tambin Cristo sufri por ustedes, dejndoles ejemplo para que sigan Sus pasos,
EL CUAL NO COMETIO PECADO, NI ENGAO ALGUNO SE HALLO EN SU BOCA;
y quien cuando Lo ultrajaban, no responda ultrajando. Cuando padeca, no amenazaba, sino que se encomendaba a Aqul que juzga con justicia.
El mismo llev (carg) nuestros pecados en Su cuerpo sobre la cruz, a fin de que muramos al pecado y vivamos a la justicia, porque por Sus heridas fueron ustedes sanados.
Pues ustedes andaban descarriados como ovejas, pero ahora han vuelto al Pastor y Guardin (Supervisor) de sus almas.
Asimismo ustedes, mujeres, estn sujetas a sus maridos, de modo que si algunos de ellos son desobedientes a la palabra, puedan ser ganados sin palabra alguna por la conducta de sus mujeres
al observar ellos su conducta casta y respetuosa.
Que el adorno de ustedes no sea el externo: peinados ostentosos, joyas de oro o vestidos lujosos,
sino que sea lo que procede de lo ntimo del corazn, con el adorno incorruptible de un espritu tierno y sereno, lo cual es precioso delante de Dios.
Porque as tambin se adornaban en otro tiempo las santas mujeres que esperaban en Dios, estando sujetas a sus maridos.
As obedeci Sara a Abraham, llamndolo seor, y ustedes han llegado a ser hijas de ella, si hacen el bien y no tienen miedo de nada que pueda aterrorizarlas.
Ustedes, maridos, igualmente, convivan de manera comprensiva con sus mujeres, como con un vaso ms frgil, puesto que es mujer, dndole honor por ser heredera como ustedes de la gracia de la vida, para que sus oraciones no sean estorbadas.
En conclusin, sean todos de un mismo sentir (tengan todos armona), compasivos, fraternales, misericordiosos, y de espritu humilde;
no devolviendo mal por mal, o insulto por insulto, sino ms bien bendiciendo, porque fueron llamados con el propsito de heredar bendicin.
Porque, "EL QUE DESEA LA VIDA, AMAR Y VER DIAS BUENOS, REFRENE SU LENGUA DEL MAL Y SUS LABIOS NO HABLEN ENGAO.
APARTESE DEL MAL Y HAGA EL BIEN; BUSQUE LA PAZ Y SIGALA.
PORQUE LOS OJOS DEL SEOR ESTAN SOBRE LOS JUSTOS, Y SUS OIDOS ATENTOS A SUS ORACIONES; PERO EL ROSTRO DEL SEOR ESTA CONTRA LOS QUE HACEN EL MAL."
Y quin les podr hacer dao a ustedes si demuestran tener celo por lo bueno?
Pero aun si sufren por causa de la justicia, dichosos son . Y NO TENGAN MIEDO POR TEMOR A ELLOS NI SE TURBEN,
sino santifiquen a Cristo como Seor en sus corazones, estando siempre preparados para presentar defensa ante todo el que les demande razn de la esperanza que hay en ustedes. Pero hganlo con mansedumbre y reverencia,
teniendo buena conciencia, para que en aquello en que son calumniados, sean avergonzados los que hablan mal de la buena conducta de ustedes en Cristo.
Pues es mejor padecer por hacer el bien, si as es la voluntad de Dios, que por hacer el mal.
Porque tambin Cristo (el Mesas) muri por los pecados una sola vez, el justo por los injustos, para llevarnos a Dios, muerto en la carne pero vivificado en el espritu.
En el espritu tambin fue y predic a los espritus encarcelados,
quienes en otro tiempo fueron desobedientes cuando la paciencia de Dios esperaba en los das de No durante la construccin del arca, en la cual unos pocos, es decir, ocho personas, fueron salvadas por medio del agua.
Y correspondiendo a esto, el bautismo ahora los salva a ustedes, no quitando la suciedad de la carne, sino como una peticin a Dios de una buena conciencia, mediante la resurreccin de Jesucristo,
quien est a la diestra de Dios, habiendo subido al cielo despus de que Le haban sido sometidos ngeles, autoridades y potestades.
Por tanto, puesto que Cristo ha padecido en la carne, rmense tambin ustedes con el mismo propsito, pues quien ha padecido en la carne ha terminado con el pecado,
para vivir el tiempo que le queda en la carne, ya no para las pasiones humanas, sino para la voluntad de Dios.
Porque el tiempo ya pasado les es suficiente para haber hecho lo que agrada a los Gentiles, habiendo andado en sensualidad, lujurias, borracheras, orgas, embriagueces, y abominables idolatras.
Y en todo esto, se sorprenden de que ustedes no corren con ellos en el mismo desenfreno de disolucin, y los insultan.
Pero ellos darn cuenta a Aqul que est preparado para juzgar a los vivos y a los muertos.
Porque con este fin fue predicado el evangelio (fueron anunciadas las buenas nuevas) aun a los muertos, para que aunque sean juzgados en la carne como hombres, vivan en el espritu conforme a la voluntad de Dios.
Pero el fin de todas las cosas se acerca. Sean pues ustedes prudentes y de espritu sobrio para la oracin.
Sobre todo, sean fervientes en su amor los unos por los otros, pues el amor cubre multitud de pecados.
Sean hospitalarios los unos para con los otros, sin murmuraciones (sin quejas).
Segn cada uno ha recibido un don especial , selo sirvindose los unos a los otros como buenos administradores de la multiforme gracia de Dios.
El que habla, que hable conforme a las palabras de Dios; el que sirve (que ministra), que lo haga por la fortaleza que Dios da, para que en todo Dios sea glorificado mediante Jesucristo, a quien pertenecen la gloria y el dominio por l
Amados, no se sorprendan del fuego de prueba que en medio de ustedes ha venido para probarlos, como si alguna cosa extraa les estuviera aconteciendo.
Antes bien, en la medida en que comparten los padecimientos de Cristo, regocjense, para que tambin en la revelacin de Su gloria se regocijen con gran alegra.
Si ustedes son insultados por el nombre de Cristo, dichosos son, pues el Espritu de gloria y de Dios reposa sobre ustedes. Ciertamente, por ellos El es blasfemado, pero por ustedes es glorificado.
Que de ninguna manera sufra alguien de ustedes como asesino, o ladrn, o malhechor, o por entrometido.
Pero si alguien sufre como Cristiano, que no se avergence, sino que como tal (en ese nombre) glorifique a Dios.
Porque es tiempo de que el juicio comience por la casa de Dios. Y si comienza por nosotros primero, cul ser el fin de los que no obedecen al evangelio de Dios?
Y SI EL JUSTO CON DIFICULTAD SE SALVA, QUE SERA DEL IMPIO Y DEL PECADOR?
As que los que sufren conforme a la voluntad de Dios, encomienden sus almas al fiel Creador, haciendo el bien.
Por tanto, a los ancianos entre ustedes, exhorto yo, anciano como ellos y testigo de los padecimientos de Cristo, y tambin participante de la gloria que ha de ser revelada:
pastoreen el rebao de Dios entre ustedes, velando por l, no por obligacin, sino voluntariamente, como quiere Dios; no por la avaricia del dinero (no por ganancias deshonestas), sino con sincero deseo;
tampoco como teniendo seoro sobre los que les han sido confiados, sino demostrando ser (convirtindose en) ejemplos del rebao.
Y cuando aparezca el Prncipe de los pastores (el Pastor Supremo), ustedes recibirn la corona inmarcesible (que jams se marchitar) de gloria.
Asimismo ustedes, los ms jvenes, estn sujetos a los mayores (los ancianos). Y todos, revstanse de humildad en su trato mutuo, porque DIOS RESISTE A LOS SOBERBIOS, PERO DA GRACIA A LOS HUMILDES.
Humllense, pues, bajo la poderosa mano de Dios, para que El los exalte a su debido tiempo,
echando toda su ansiedad sobre El, porque El tiene cuidado de ustedes.
Sean de espritu sobrio, estn alerta. Su adversario, el diablo, anda al acecho como len rugiente, buscando a quien devorar.
Pero resstanlo firmes en la fe, sabiendo que las mismas experiencias de sufrimiento se van cumpliendo en sus hermanos en todo el mundo.
Y despus de que hayan sufrido un poco de tiempo, el Dios de toda gracia, que los llam a Su gloria eterna en Cristo, El mismo los perfeccionar, afirmar, fortalecer, y establecer.
A El sea el dominio por los siglos de los siglos. Amn.
Por conducto de Silvano, nuestro fiel hermano, porque as lo considero, les he escrito brevemente, exhortando y testificando que sta es la verdadera gracia de Dios. Estn firmes en ella.
La que est en Babilonia, elegida juntamente con ustedes, los saluda, y tambin mi hijo Marcos.
Saldense unos a otros con un beso de amor fraternal. Paz sea a todos ustedes que estn en Cristo.
Simn Pedro, siervo y apstol de Jesucristo, a los que han recibido una fe como la nuestra, mediante la justicia de nuestro Dios y Salvador, Jesucristo:
Gracia y paz les sean multiplicadas a ustedes en el conocimiento de Dios y de Jess nuestro Seor.
Pues Su divino poder nos ha concedido todo cuanto concierne a la vida y a la piedad, mediante el verdadero conocimiento de Aqul que nos llam por Su gloria y excelencia.
Por ellas El nos ha concedido Sus preciosas y maravillosas promesas, a fin de que ustedes lleguen a ser partcipes de la naturaleza divina, habiendo escapado de la corrupcin que hay en el mundo por causa de los malos deseos.
Por esta razn tambin, obrando con toda diligencia, aadan a su fe, virtud, y a la virtud, conocimiento;
al conocimiento, dominio propio, al dominio propio, perseverancia, y a la perseverancia, piedad,
a la piedad, fraternidad y a la fraternidad, amor.
Pues estas virtudes, al estar en ustedes y al abundar, no los dejarn ociosos (ser intiles) ni estriles en el verdadero conocimiento de nuestro Seor Jesucristo.
Porque el que carece de estas virtudes es ciego o corto de vista, habiendo olvidado la purificacin de sus pecados pasados.
As que, hermanos, sean cada vez ms diligentes para hacer firme su llamado y eleccin de parte de Dios. Porque mientras hagan (practiquen) estas cosas nunca caern.
Pues de esta manera les ser concedida ampliamente la entrada al reino eterno de nuestro Seor y Salvador Jesucristo.
Por tanto, siempre estar listo para recordarles estas cosas, aunque ustedes ya las saben y han sido confirmados en la verdad que est presente en ustedes .
Tambin considero justo, mientras est en este cuerpo (en esta morada), estimularlos recordndoles estas cosas,
sabiendo que mi separacin del cuerpo terrenal es inminente, tal como me lo ha declarado nuestro Seor Jesucristo.
Adems, yo procurar con diligencia, que en todo tiempo, despus de mi partida, ustedes puedan recordar estas cosas.
Porque cuando les dimos a conocer el poder y la venida de nuestro Seor Jesucristo, no seguimos fbulas ingeniosamente inventadas, sino que fuimos testigos oculares de Su majestad.
Pues cuando El recibi honor y gloria de Dios Padre, la Majestuosa Gloria Le hizo esta declaracin: "Este es Mi Hijo amado en quien Me he complacido."
Nosotros mismos escuchamos esta declaracin, hecha desde el cielo cuando estbamos con El en el monte santo.
Y as tenemos la palabra proftica ms segura, a la cual ustedes hacen bien en prestar atencin como a una lmpara que brilla en el lugar oscuro, hasta que el da despunte y el lucero de la maana aparezca en sus corazones.
Pero ante todo sepan esto, que ninguna profeca de la Escritura es asunto de interpretacin personal,
pues ninguna profeca fue dada jams por un acto de voluntad humana, sino que hombres inspirados por el Espritu Santo hablaron de parte de Dios.
Pero se levantaron falsos profetas entre el pueblo, as como habr tambin falsos maestros entre ustedes, los cuales encubiertamente introducirn herejas destructoras, negando incluso al Seor que los compr (los rescat), trayendo sobre s una destrucc
Muchos seguirn su sensualidad, y por causa de ellos, el camino de la verdad ser blasfemado.
En su avaricia los explotarn con palabras falsas. El juicio de ellos, desde hace mucho tiempo no est ocioso, ni su perdicin dormida.
Porque Dios no perdon a los ngeles cuando pecaron, sino que los arroj al infierno y los entreg a fosos de tinieblas, reservados para juicio.
Tampoco perdon al mundo antiguo, sino que guard a No, un predicador (heraldo) de justicia, con otros siete, cuando trajo el diluvio sobre el mundo de los impos.
Tambin conden a la destruccin las ciudades de Sodoma y Gomorra, reducindolas a cenizas, ponindolas de ejemplo para los que habran de vivir impamente despus.
Adems rescat al justo Lot, abrumado por la conducta sensual de hombres libertinos (sin principios morales)
(porque ese justo, por lo que vea y oa mientras viva entre ellos, diariamente senta su alma justa atormentada por las iniquidades de ellos).
El Seor, pues, sabe rescatar de tentacin (de prueba) a los piadosos, y reservar a los injustos bajo castigo para el da del juicio,
especialmente a los que andan tras la carne en sus deseos corrompidos y desprecian la autoridad. Atrevidos y obstinados, no tiemblan cuando blasfeman de las majestades anglicas,
cuando los ngeles, que son mayores en fuerza y en potencia, no pronuncian juicio injurioso contra ellos delante del Seor.
Pero stos, como animales irracionales, nacidos como criaturas de instinto para ser capturados y destruidos, blasfemando de lo que ignoran, sern tambin destruidos con la destruccin de esas criaturas,
sufriendo el mal como pago de su iniquidad. Cuentan por deleite andar en placeres disolutos durante el da. Son manchas e inmundicias, deleitndose en sus engaos mientras banquetean con ustedes.
Tienen los ojos llenos de adulterio y nunca cesan de pecar. Seducen a las almas inestables. Tienen un corazn ejercitado en la avaricia; son hijos de maldicin.
Abandonando el camino recto, se han extraviado, siguiendo el camino de Balaam, el hijo de Beor, quien am el pago de la iniquidad,
pero fue reprendido por su transgresin, pues una muda bestia de carga, hablando con voz humana, reprimi la locura del profeta.
Estos son manantiales sin agua, bruma impulsada por una tormenta, para quienes est reservada la oscuridad de las tinieblas.
Pues hablando con arrogancia y vanidad, seducen mediante deseos carnales, por sensualidad, a los que hace poco escaparon de los que viven en el error.
Les prometen libertad, mientras que ellos mismos son esclavos de la corrupcin, pues uno es esclavo de aquello que lo ha vencido.
Porque si despus de haber escapado de las contaminaciones del mundo por el conocimiento de nuestro Seor y Salvador Jesucristo, de nuevo son enredados en ellas y vencidos, su condicin postrera viene a ser peor que la primera.
Pues hubiera sido mejor para ellos no haber conocido el camino de la justicia, que habindolo conocido, apartarse del santo mandamiento que les fue dado.
Les ha sucedido a ellos segn el proverbio verdadero: "EL PERRO VUELVE A SU PROPIO VOMITO," y: "La puerca lavada, vuelve a revolcarse en el cieno."
Amados, sta es ya la segunda carta que les escribo, en las cuales, como recordatorio, despierto en ustedes su sincero entendimiento,
para que recuerden las palabras dichas de antemano por los santos profetas, y el mandamiento del Seor y Salvador declarado por los apstoles de ustedes.
Ante todo, sepan esto: que en los ltimos das vendrn burladores con su sarcasmo, siguiendo sus propias pasiones,
y diciendo: "Dnde est la promesa de Su venida? Porque desde que los padres durmieron (murieron), todo contina tal como estaba desde el principio de la creacin."
Pues cuando dicen esto, no se dan cuenta de que los cielos existan desde hace mucho tiempo, y tambin la tierra, surgida del agua y establecida entre las aguas por la palabra de Dios,
por lo cual el mundo de entonces fue destruido, siendo inundado por el agua.
Pero los cielos y la tierra actuales estn reservados por Su palabra para el fuego, guardados para el da del juicio y de la destruccin de los impos.
Pero, amados, no ignoren esto: que para el Seor un da es como mil aos, y mil aos como un da.
El Seor no se tarda en cumplir Su promesa, segn algunos entienden la tardanza, sino que es paciente para con ustedes, no queriendo que nadie perezca, sino que todos vengan al arrepentimiento.
Pero el da del Seor vendr como ladrn, en el cual los cielos pasarn con gran estruendo, y los elementos sern destruidos con fuego intenso, y la tierra y las obras que hay en ella sern quemadas.
Puesto que todas estas cosas han de ser destruidas de esta manera, qu clase de personas no deben ser ustedes en santa conducta y en piedad,
esperando y apresurando la venida del da de Dios, en el cual los cielos sern destruidos por fuego y los elementos se fundirn con intenso calor!
Pero, segn Su promesa, nosotros esperamos nuevos cielos y nueva tierra, en los cuales mora la justicia.
Por tanto, amados, puesto que ustedes aguardan estas cosas, procuren con diligencia ser hallados por El en paz, sin mancha e irreprensibles.
Consideren la paciencia de nuestro Seor como salvacin, tal como les escribi tambin nuestro amado hermano Pablo, segn la sabidura que le fue dada.
Asimismo en todas sus cartas habla en ellas de esto; en las cuales hay algunas cosas difciles de entender, que los ignorantes e inestables tuercen, como tambin tuercen el resto de las Escrituras, para su propia perdicin (destrucci
Por tanto, amados, sabiendo esto de antemano, estn en guardia, no sea que arrastrados por el error de hombres libertinos (sin principios morales), caigan de su firmeza.
Antes bien, crezcan en la gracia y el conocimiento de nuestro Seor y Salvador Jesucristo. A El sea la gloria ahora y hasta el da de la eternidad. Amn.
Lo que exista desde el principio, lo que hemos odo, lo que hemos visto con nuestros propios ojos, lo que hemos contemplado y lo que han tocado nuestras manos, esto escribimos acerca del Verbo de vida.
Y la Vida (Cristo) se manifest. Nosotros la hemos visto, y damos testimonio y les anunciamos a ustedes la vida eterna que estaba con el Padre y se manifest a nosotros.
Lo que hemos visto y odo les proclamamos tambin a ustedes, para que tambin ustedes tengan comunin con nosotros. En verdad nuestra comunin es con el Padre y con Su Hijo Jesucristo.
Les escribimos estas cosas para que nuestro gozo sea completo.
Y ste es el mensaje que hemos odo de El y que les anunciamos: Dios es Luz, y en El no hay ninguna tiniebla.
Si decimos que tenemos comunin con El, pero andamos en tinieblas, mentimos y no practicamos la verdad.
Pero si andamos en la Luz, como El est en la Luz, tenemos comunin los unos con los otros, y la sangre de Jess Su Hijo nos limpia de todo pecado.
Si decimos que no tenemos pecado, nos engaamos a nosotros mismos y la verdad no est en nosotros.
Si confesamos nuestros pecados, El es fiel y justo para perdonarnos los pecados y para limpiarnos de toda maldad (iniquidad).
Si decimos que no hemos pecado, Lo hacemos a El mentiroso y Su palabra no est en nosotros.
Hijitos mos, les escribo estas cosas para que no pequen. Y si alguien peca, tenemos Abogado (Intercesor) para con el Padre, a Jesucristo el Justo.
El mismo es la propiciacin por nuestros pecados, y no slo por los nuestros, sino tambin por los del mundo entero.
Y en esto sabemos que Lo hemos llegado a conocer: si guardamos Sus mandamientos.
El que dice: "Yo Lo he llegado a conocer," y no guarda Sus mandamientos, es un mentiroso y la verdad no est en l.
Pero el que guarda Su palabra, en l verdaderamente se ha perfeccionado el amor de Dios. En esto sabemos que estamos en El.
El que dice que permanece en El, debe andar como El anduvo.
Amados, no les escribo un mandamiento nuevo, sino un mandamiento antiguo, que han tenido desde el principio. El mandamiento antiguo es la palabra que han odo.
Por otra parte, les escribo un mandamiento nuevo, el cual es verdadero en El y en ustedes, porque las tinieblas van pasando, y la Luz verdadera (Jesucristo) ya est alumbrando.
El que dice que est en la Luz y aborrece a su hermano, est an en tinieblas.
El que ama a su hermano, permanece en la Luz y no hay causa de tropiezo en l.
Pero el que aborrece a su hermano, est en tinieblas y anda en tinieblas, y no sabe adnde va, porque las tinieblas han cegado sus ojos.
Les escribo a ustedes, hijos, porque sus pecados les han sido perdonados por el nombre de Cristo.
Les escribo a ustedes, padres, porque conocen a Aqul que ha sido desde el principio. Les escribo a ustedes, jvenes, porque han vencido al maligno. Les he escrito a ustedes, nios, porque conocen al Padre.
Les he escrito a ustedes, padres, porque conocen a Aqul que ha sido desde el principio. Les he escrito a ustedes, jvenes, porque son fuertes y la palabra de Dios permanece en ustedes y han vencido al maligno.
No amen al mundo ni las cosas que estn en el mundo. Si alguien ama al mundo, el amor del Padre no est en l.
Porque todo lo que hay en el mundo, la pasin de la carne, la pasin de los ojos, y la arrogancia de la vida (las riquezas), no proviene del Padre, sino del mundo.
El mundo pasa, y tambin sus pasiones, pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre.
Hijitos, es la ltima hora, y as como oyeron que el anticristo viene, tambin ahora han surgido muchos anticristos. Por eso sabemos que es la ltima hora.
Ellos salieron de nosotros, pero en realidad no eran de nosotros, porque si hubieran sido de nosotros, habran permanecido con nosotros. Pero salieron, a fin de que se manifestara que no todos son de nosotros.
Pero ustedes tienen la uncin (son ungidos) del Santo, y todos ustedes lo saben.
No les he escrito porque ignoren la verdad, sino porque la conocen y porque ninguna mentira procede de la verdad.
Quin es el mentiroso, sino el que niega que Jess es el Cristo (el Mesas)? Este es el anticristo, el que niega al Padre y al Hijo.
Todo aqul que niega al Hijo tampoco tiene al Padre; el que confiesa al Hijo tiene tambin al Padre.
En cuanto a ustedes, que permanezca en ustedes lo que oyeron desde el principio. Si en ustedes permanece lo que oyeron desde el principio, ustedes tambin permanecern en el Hijo y en el Padre.
Y sta es la promesa que El mismo nos hizo (nos prometi): la vida eterna.
Les he escrito estas cosas respecto a los que estn tratando de engaarlos.
En cuanto a ustedes, la uncin que recibieron de El permanece en ustedes, y no tienen necesidad de que nadie les ensee. Pero as como Su uncin les ensea acerca de todas las cosas, y es verdadera y no mentira, y as como les ha enseado, ustedes perman
Y ahora, hijos, permanezcan en El, para que cuando se manifieste, tengamos confianza y no nos apartemos de El avergonzados en Su venida.
Si saben que El es justo, saben tambin que todo el que hace justicia es nacido de El.
Miren cun gran amor nos ha otorgado el Padre: que seamos llamados hijos de Dios. Y eso somos. Por esto el mundo no nos conoce, porque no Lo conoci a El.
Amados, ahora somos hijos de Dios y an no se ha manifestado lo que habremos de ser. Pero sabemos que cuando Cristo se manifieste, seremos semejantes a El, porque Lo veremos como El es.
Y todo el que tiene esta esperanza puesta en El, se purifica, as como El es puro.
Todo el que practica el pecado, practica tambin la infraccin de la ley, pues el pecado es infraccin de la ley.
Ustedes saben que Cristo se manifest a fin de quitar los pecados, y en El no hay pecado.
Todo el que permanece en El, no peca. Todo el que peca, ni Lo ha visto ni Lo ha conocido.
Hijos mos, que nadie los engae. El que practica la justicia es justo, as como El es justo.
El que practica el pecado es del diablo, porque el diablo ha pecado desde el principio. El Hijo de Dios se manifest con este propsito: para destruir las obras del diablo.
Ninguno que es nacido (engendrado) de Dios practica el pecado, porque la simiente de Dios permanece en l. No puede pecar, porque es nacido de Dios.
En esto se reconocen los hijos de Dios y los hijos del diablo: todo aqul que no practica la justicia, no es de Dios; tampoco aqul que no ama a su hermano.
Porque ste es el mensaje que ustedes han odo desde el principio: que nos amemos unos a otros.
No como Can que era del maligno, y mat a su hermano. Y por qu causa lo mat? Porque sus obras eran malas, y las de su hermano justas.
Hermanos, no se maravillen si el mundo los odia.
Nosotros sabemos que hemos pasado de muerte a vida porque amamos a los hermanos. El que no ama permanece en muerte.
Todo el que aborrece a su hermano es un asesino, y ustedes saben que ningn asesino tiene vida eterna permanente en l.
En esto conocemos el amor: en que El puso Su vida por nosotros. Tambin nosotros debemos poner nuestras vidas por los hermanos.
Pero el que tiene bienes de este mundo, y ve a su hermano en necesidad y cierra su corazn contra l, cmo puede morar el amor de Dios en l?
Hijos, no amemos de palabra ni de lengua, sino de hecho y en verdad.
En esto sabremos que somos de la verdad, y aseguraremos nuestros corazones delante de El
en cualquier cosa en que nuestro corazn nos condene. Porque Dios es mayor que nuestro corazn y El sabe todas las cosas.
Amados, si nuestro corazn no nos condena, confianza tenemos delante de Dios.
Y todo lo que pidamos lo recibimos de El, porque guardamos Sus mandamientos y hacemos las cosas que son agradables delante de El.
Y ste es Su mandamiento: que creamos en el nombre de Su Hijo Jesucristo, y que nos amemos unos a otros como El nos ha mandado.
El que guarda Sus mandamientos permanece en El y Dios en l. Y en esto sabemos que El permanece en nosotros: por el Espritu que nos ha dado.
Amados, no crean a todo espritu, sino prueben los espritus para ver si son de Dios, porque muchos falsos profetas han salido al mundo.
En esto ustedes conocen el Espritu de Dios: todo espritu que confiesa que Jesucristo ha venido en carne, es de Dios.
Y todo espritu que no confiesa a Jess, no es de Dios, y ste es el espritu del anticristo, del cual ustedes han odo que viene, y que ahora ya est en el mundo.
Hijos mos, ustedes son de Dios y han vencido a los falsos profetas, porque mayor es Aqul que est en ustedes que el que est en el mundo.
Ellos son del mundo; por eso hablan de parte del mundo, y el mundo los oye.
Nosotros somos de Dios. El que conoce a Dios, nos oye; el que no es de Dios, no nos oye. En esto conocemos el espritu de la verdad y el espritu del error.
Amados, ammonos unos a otros, porque el amor es de Dios, y todo el que ama es nacido de Dios y conoce a Dios.
El que no ama no conoce a Dios, porque Dios es amor.
En esto se manifest el amor de Dios en nosotros: en que Dios ha enviado a Su Hijo unignito (nico) al mundo para que vivamos por medio de El.
En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que El nos am a nosotros y envi a Su Hijo como propiciacin por nuestros pecados.
Amados, si Dios as nos am, tambin nosotros debemos amarnos unos a otros.
A Dios nunca Lo ha visto nadie. Si nos amamos unos a otros, Dios permanece en nosotros y Su amor se perfecciona en nosotros.
En esto sabemos que permanecemos en El y El en nosotros: en que nos ha dado de Su Espritu.
Y nosotros hemos visto y damos testimonio de que el Padre envi al Hijo para ser el Salvador del mundo.
Todo aqul que confiesa que Jess es el Hijo de Dios, Dios permanece en l y l en Dios.
Y nosotros hemos llegado a conocer y hemos credo el amor que Dios tiene para nosotros. Dios es amor, y el que permanece en amor permanece en Dios y Dios permanece en l.
En esto se perfecciona el amor en nosotros, para que tengamos confianza en el da del juicio, pues como El es, as somos tambin nosotros en este mundo.
En el amor no hay temor, sino que el perfecto amor echa fuera el temor, porque el temor involucra castigo, y el que teme no es hecho perfecto en el amor.
Nosotros amamos porque El nos am primero.
Si alguien dice: "Yo amo a Dios," pero aborrece a su hermano, es un mentiroso. Porque el que no ama a su hermano, a quien ha visto, no puede amar a Dios a quien no ha visto.
Y este mandamiento tenemos de El: que el que ama a Dios, ame tambin a su hermano.
Todo aqul que cree que Jess es el Cristo (el Mesas), es nacido de Dios. Todo aqul que ama al Padre, ama al que ha nacido de El.
En esto sabemos que amamos a los hijos de Dios: cuando amamos a Dios y guardamos Sus mandamientos.
Porque ste es el amor de Dios: que guardemos Sus mandamientos, y Sus mandamientos no son difciles.
Porque todo lo que es nacido de Dios vence al mundo. Y sta es la victoria que ha vencido al mundo: nuestra fe.
Y quin es el que vence al mundo, sino el que cree que Jess es el Hijo de Dios?
Este es Aqul que vino mediante agua y sangre, Jesucristo; no slo con agua, sino con agua y con sangre. Y el Espritu es el que da testimonio, porque el Espritu es la verdad.
Porque tres son los que dan testimonio en el cielo: el Padre, el Verbo (Jesucristo), y el Espritu Santo, y estos tres son uno. Y tres son los que dan testimonio en la tierra:
el Espritu, el agua, y la sangre, y los tres concuerdan.
Si recibimos el testimonio de los hombres, mayor es el testimonio de Dios; porque ste es el testimonio de Dios: que El ha dado testimonio acerca de Su Hijo.
El que cree en el Hijo de Dios tiene el testimonio en s mismo. El que no cree a Dios, ha hecho a Dios mentiroso, porque no ha credo en el testimonio que Dios ha dado respecto a Su Hijo.
Y el testimonio es ste: que Dios nos ha dado vida eterna, y esta vida est en Su Hijo.
El que tiene al Hijo tiene la vida, y el que no tiene al Hijo de Dios, no tiene la vida.
Estas cosas les he escrito a ustedes que creen en el nombre del Hijo de Dios, para que sepan que tienen vida eterna.
Esta es la confianza que tenemos delante de El, que si pedimos cualquier cosa conforme a Su voluntad, El nos oye.
Y si sabemos que El nos oye en cualquier cosa que pidamos, sabemos que tenemos las peticiones que Le hemos hecho.
Si alguien ve a su hermano cometiendo un pecado que no lleva a la muerte, pedir, y por l Dios dar vida a los que cometen pecado que no lleva a la muerte. Hay un pecado que lleva a la muerte;
Toda injusticia es pecado, pero hay pecado que no lleva a la muerte.
Sabemos que todo el que ha nacido de Dios, no peca; sino que Aqul que naci de Dios lo guarda y el maligno no lo toca.
Sabemos que somos de Dios, y que el mundo entero est bajo el poder del maligno.
Y sabemos que el Hijo de Dios ha venido y nos ha dado entendimiento a fin de que conozcamos a Aqul que es verdadero; y nosotros estamos en Aqul que es verdadero, en Su Hijo Jesucristo. Este es el verdadero Dios y la vida eterna.
Hijos, aljense de los dolos.
El anciano a la seora escogida (elegida) y a sus hijos, a quienes amo en verdad, y no slo yo, sino tambin todos los que conocen la verdad,
a causa de la verdad que permanece en nosotros y que estar con nosotros para siempre:
La gracia, la misericordia, y la paz estarn con nosotros, de Dios el Padre y de Jesucristo, Hijo del Padre, en verdad y amor.
Mucho me alegr al encontrar algunos de tus hijos andando en la verdad, tal como hemos recibido mandamiento del Padre.
Ahora te ruego, seora, no como escribindote un nuevo mandamiento, sino el que hemos tenido desde el principio, que nos amemos unos a otros.
Y ste es el amor: que andemos conforme a Sus mandamientos. Este es el mandamiento tal como lo han odo desde el principio, para que ustedes anden en l.
Pues muchos engaadores han salido al mundo que no confiesan que Jesucristo ha venido en carne. Ese es el engaador y el anticristo.
Tengan ustedes cuidado para que no pierdan lo que hemos logrado, sino que reciban abundante recompensa.
Todo el que se desva y no permanece en la enseanza (doctrina) de Cristo, no tiene a Dios. El que permanece en la enseanza tiene tanto al Padre como al Hijo.
Si alguien viene a ustedes y no trae esta enseanza (doctrina), no lo reciban en casa, ni lo saluden,
pues el que lo saluda participa en sus malas obras.
Aunque tengo muchas cosas que escribirles, no quiero hacerlo con papel y tinta, sino que espero ir a verlos y hablar con ustedes cara a cara, para que su gozo sea completo.
Te saludan los hijos de tu hermana escogida (elegida).
El anciano al amado Gayo, a quien yo amo en verdad.
Amado, ruego que seas prosperado en todo as como prospera tu alma, y que tengas buena salud.
Pues me alegr mucho cuando algunos hermanos vinieron y dieron testimonio de tu fidelidad a la verdad, esto es, de cmo andas en la verdad.
No tengo mayor gozo que ste: or que mis hijos andan en la verdad.
Amado, ests obrando fielmente en lo que haces por los hermanos, y sobre todo cuando se trata de extraos.
Porque ellos dan testimonio de tu amor ante la iglesia. Hars bien en ayudarlos a proseguir su viaje de una manera digna de Dios.
Pues ellos salieron por amor al Nombre, no aceptando nada de los Gentiles (incrdulos).
Por tanto, nosotros debemos acoger a tales hombres, para que seamos colaboradores en pro de la verdad.
Escrib algo a la iglesia, pero Ditrefes, a quien le gusta ser el primero entre ellos, no acepta lo que decimos.
Por esta razn, si voy, llamar la atencin a las obras que hace, acusndonos injustamente con palabras maliciosas. No satisfecho con esto, l mismo no recibe a los hermanos, se lo prohbe a los que quieren hacerlo y los expulsa de la
Amado, no imites lo malo sino lo bueno. El que hace lo bueno es de Dios. El que hace lo malo no ha visto a Dios.
Demetrio tiene (ha recibido) buen testimonio de parte de todos y de parte de la verdad misma. Tambin nosotros damos testimonio y t sabes que nuestro testimonio es verdadero.
Tena muchas cosas que escribirte, pero no quiero escribrtelas con pluma y tinta,
pues espero verte en breve y hablaremos cara a cara. cf2 (1:15) La paz sea contigo. Los amigos te saludan. Saluda a los amigos, a cada uno por nombre.
Judas, siervo de Jesucristo y hermano de Jacobo (Santiago), a los llamados, amados en Dios Padre y guardados para Jesucristo:
Misericordia, paz y amor les sean multiplicados.
Amados, por el gran empeo que tena en escribirles acerca de nuestra comn salvacin, he sentido la necesidad de escribirles exhortndolos a luchar ardientemente por la fe que de una vez para siempre fue entregada a los santos.
Pues algunos hombres se han infiltrado encubiertamente, los cuales desde mucho antes estaban marcados para esta condenacin, impos que convierten la gracia de nuestro Dios en libertinaje, y niegan a nuestro nico Soberano y Seor, Jesucristo.
Ahora quiero recordarles a ustedes, aunque ya definitivamente lo saben todo, que el Seor, habiendo salvado al pueblo de la tierra de Egipto, destruy despus a los que no creyeron.
Y a los ngeles que no conservaron su seoro original, sino que abandonaron su morada legtima, los ha guardado en prisiones eternas bajo tinieblas, para el juicio del gran da.
As tambin Sodoma y Gomorra y las ciudades circunvecinas, a semejanza de aqullos, puesto que ellas se corrompieron (se entregaron a gran inmoralidad) y siguieron carne extraa, son exhibidas como ejemplo al sufrir el castigo del fuego eterno.
No obstante, de la misma manera tambin estos hombres, soando, contaminan su cuerpo, rechazan la autoridad, y blasfeman de las majestades anglicas.
Pero cuando el arcngel Miguel luchaba contra el diablo y discuta acerca del cuerpo de Moiss, no se atrevi a proferir juicio de maldicin contra l, sino que dijo: "El Seor te reprenda."
Pero stos blasfeman las cosas que no entienden, y las cosas que como animales irracionales conocen por instinto, por estas cosas son ellos destruidos.
Ay de ellos! Porque han seguido el camino de Can, y por ganar dinero se lanzaron al error de Balaam, y perecieron en la rebelin de Cor.
Estos son escollos ocultos (manchas ocultas) en los gapes de ustedes (fiestas espirituales de amor), cuando banquetean con ustedes sin temor, apacentndose (cuidndose) a s mismos. Son nubes sin agua llevadas por los vientos, rboles de otoo
Son olas furiosas del mar, que arrojan como espuma su propia vergenza (sus actos vergonzosos); estrellas errantes para quienes la oscuridad de las tinieblas ha sido reservada para siempre.
De stos tambin profetiz Enoc, en la sptima generacin desde Adn, diciendo: "El Seor vino con muchos millares de Sus santos,
para ejecutar juicio sobre todos, y para condenar a todos los impos de todas sus obras de impiedad, que han hecho impamente, y de todas las cosas ofensivas (duras) que pecadores impos dijeron contra El."
Estos son murmuradores, criticones, que andan tras sus propias pasiones. Hablan con arrogancia, adulando a la gente para obtener beneficio.
Pero ustedes, amados, acurdense de las palabras que antes fueron dichas por los apstoles de nuestro Seor Jesucristo,
quienes les decan: "En los ltimos tiempos habr burladores que irn tras sus propias pasiones impas."
Estos son los que causan divisiones. Son individuos mundanos que no tienen el Espritu.
Pero ustedes, amados, edificndose en su santsima fe, orando en el Espritu Santo,
consrvense en el amor de Dios, esperando ansiosamente la misericordia de nuestro Seor Jesucristo para vida eterna.
Tengan misericordia de algunos que dudan.
A otros, slvenlos, arrebatndolos del fuego; y de otros tengan misericordia con temor, aborreciendo aun la ropa contaminada por la carne (sus cuerpos).
Y a Aqul que es poderoso para guardarlos a ustedes sin cada y para presentarlos sin mancha en presencia de Su gloria con gran alegra,
al nico Dios nuestro Salvador, por medio de Jesucristo nuestro Seor, sea gloria, majestad, dominio y autoridad, antes de todo tiempo, y ahora y por todos los siglos. Amn.
La Revelacin (El Apocalipsis) de Jesucristo, que Dios Le dio, para mostrar a Sus siervos las cosas que deben suceder pronto. El la dio a conocer (la manifest) envindola por medio de Su ngel a Su siervo Juan,
quien dio testimonio de la palabra de Dios y del testimonio de Jesucristo, y de todo lo que vio.
Bienaventurado (Feliz) el que lee y los que oyen las palabras de la profeca y guardan las cosas que estn escritas en ella, porque el tiempo est cerca.
Juan, a las siete iglesias que estn en Asia (provincia occidental Romana de Asia Menor): Gracia y paz a ustedes, de parte de Aqul que es y que era y que ha de venir, y de parte de los siete Espritus que estn delante de Su trono,
y de parte de Jesucristo, el testigo fiel, el primognito de los muertos y el soberano de los reyes de la tierra. Al que nos ama y nos libert de nuestros pecados con Su sangre,
e hizo de nosotros un reino, sacerdotes para Dios, Su Padre, a El sea la gloria y el dominio por los siglos de los siglos. Amn.
EL VIENE CON LAS NUBES, y todo ojo Lo ver, aun los que Lo traspasaron; y todas las tribus (linajes y razas) de la tierra harn lamentacin por El. S. Amn.
"Yo soy el Alfa y la Omega," dice el Seor Dios, "el que es y que era y que ha de venir, el Todopoderoso."
Yo, Juan, hermano de ustedes y compaero en la tribulacin, en el reino y en la perseverancia en Jess, me encontraba en la isla llamada Patmos, por causa de la palabra de Dios y del testimonio de Jess.
Estaba yo en el Espritu en el da del Seor, y o detrs de m una gran voz, como sonido de trompeta,
que deca: "Escribe en un libro lo que ves, y envalo a las siete iglesias: a Efeso, Esmirna, Prgamo, Tiatira, Sardis, Filadelfia y Laodicea."
Entonces me volv para ver de quin era la voz que hablaba conmigo, y al volverme, vi siete candelabros de oro.
En medio de los candelabros, vi a uno semejante al Hijo del Hombre, vestido con una tnica que Le llegaba hasta los pies y ceido por el pecho con un cinto de oro.
Su cabeza y Sus cabellos eran blancos como la blanca lana, como la nieve. Sus ojos eran como una llama de fuego.
Sus pies se parecan al bronce bruido cuando se le ha hecho refulgir en el horno, y Su voz como el ruido de muchas aguas.
En Su mano derecha tena siete estrellas, y de Su boca sala una espada aguda de dos filos. Su rostro era como el sol cuando brilla con toda su fuerza.
Cuando Lo vi, ca como muerto a Sus pies. Y El puso Su mano derecha sobre m, diciendo: "No temas, Yo soy el Primero y el Ultimo,
y el que vive, y estuve muerto. Pero ahora estoy vivo por los siglos de los siglos, y tengo las llaves de la muerte y del Hades (regin de los muertos).
"Escribe, pues, las cosas que has visto, y las que son, y las que han de suceder despus de stas.
"En cuanto al misterio de las siete estrellas que viste en Mi mano derecha y de los siete candelabros de oro: las siete estrellas son los ngeles (mensajeros) de las siete iglesias, y los siete candelabros son las siete iglesias.
"Escribe al ngel de la iglesia en Efeso: 'El que tiene las siete estrellas en Su mano derecha, Aqul que anda entre los siete candelabros de oro, dice esto:
"Yo conozco tus obras, tu fatiga y tu perseverancia, y que no puedes soportar a los malos, y has sometido a prueba a los que se dicen ser apstoles y no lo son, y los has hallado mentirosos (falsos).
"Tienes perseverancia, y has sufrido por Mi nombre y no has desmayado.
"Pero tengo esto contra ti: que has dejado tu primer amor.
"Recuerda, por tanto, de dnde has cado y arrepintete, y haz las obras que hiciste al principio. Si no, vendr a ti y quitar tu candelabro de su lugar, si no te arrepientes.
"Sin embargo tienes esto: que aborreces las obras de los Nicolatas, las cuales Yo tambin aborrezco.
"El que tiene odo, oiga lo que el Espritu dice a las iglesias. Al vencedor le dar a comer del rbol de la vida, que est en el paraso de Dios."'"
"Escribe al ngel de la iglesia en Esmirna: 'El Primero y el Ultimo, el que estuvo muerto y ha vuelto a la vida, dice esto:
"Yo conozco tu tribulacin y tu pobreza (pero t eres rico), y la blasfemia de los que se dicen ser Judos y no lo son, sino que son sinagoga de Satans.
"No temas lo que ests por sufrir. Yo te digo que el diablo echar a algunos de ustedes en la crcel para que sean probados, y tendrn tribulacin por diez das. S fiel hasta la muerte, y Yo te dar la corona de la vida.
"El que tiene odo, oiga lo que el Espritu dice a las iglesias. El vencedor no sufrir dao de la muerte segunda."'"
"Escribe al ngel de la iglesia en Prgamo: 'El que tiene la espada aguda de dos filos, dice esto:
"Yo s dnde moras: donde est el trono de Satans. Guardas fielmente Mi nombre y no has negado Mi fe, aun en los das de Antipas, Mi testigo, Mi siervo fiel, que fue muerto entre ustedes, donde mora Satans.
"Pero tengo unas pocas cosas contra ti, porque tienes ah a los que mantienen la doctrina de Balaam, que enseaba a Balac a poner tropiezo ante los Israelitas, a comer cosas sacrificadas a los dolos y a cometer actos de inmoralidad.
"As t tambin tienes algunos que de la misma manera mantienen la doctrina de los Nicolatas.
"Por tanto, arrepintete; si no, vendr a ti pronto y pelear contra ellos con la espada de Mi boca.
"El que tiene odo, oiga lo que el Espritu dice a las iglesias. Al vencedor le dar del man escondido y le dar una piedrecita blanca, y grabado en la piedrecita un nombre nuevo, el cual nadie conoce sino aqul que lo recibe."'"
"Escribe al ngel de la iglesia en Tiatira: 'El Hijo de Dios, que tiene ojos como llama de fuego, y Sus pies son semejantes al bronce bruido, dice esto:
"Yo conozco tus obras, tu amor, tu fe, tu servicio y tu perseverancia, y que tus obras recientes (postreras) son mayores que las primeras.
"Pero tengo esto contra ti: que toleras a esa mujer Jezabel, que se dice ser profetisa, y ensea y seduce a Mis siervos a que cometan actos inmorales y coman cosas sacrificadas a los dolos.
"Le he dado tiempo para arrepentirse, y no quiere arrepentirse de su inmoralidad.
"Por eso, la postrar en cama, y a los que cometen adulterio con ella los arrojar en gran tribulacin, si no se arrepienten de las obras de ella.
"A sus hijos matar con pestilencia, y todas las iglesias sabrn que Yo soy el que escudria las mentes y los corazones, y les dar a cada uno segn sus obras.
"Pero a ustedes, a los dems que estn en Tiatira, a cuantos no tienen esta doctrina, que no han conocido las cosas profundas de Satans, como ellos las llaman, les digo, que no les impongo otra carga.
"No obstante, lo que tienen, retnganlo hasta que Yo venga.
"Al vencedor, al que guarda Mis obras hasta el fin, LE DARE AUTORIDAD SOBRE LAS NACIONES;
Y LAS REGIRA CON VARA DE HIERRO, COMO LOS VASOS DEL ALFARERO SON HECHOS PEDAZOS, como Yo tambin he recibido autoridad de Mi Padre.
"Y le dar el lucero de la maana.
"El que tiene odo, oiga lo que el Espritu dice a las iglesias."'"
"Escribe al ngel de la iglesia en Sardis: 'El que tiene los siete Espritus de Dios y las siete estrellas, dice esto: "Yo conozco tus obras, que tienes nombre de que vives, pero ests muerto.
"Ponte en vela y afirma las cosas que quedan, que estaban a punto de morir, porque no he hallado completas tus obras delante de Mi Dios.
"Acurdate, pues, de lo que has recibido y odo; gurdalo y arrepintete. Por tanto, si no velas, vendr como ladrn, y no sabrs a qu hora vendr sobre ti.
"Pero tienes unos pocos en Sardis que no han manchado sus vestiduras, y andarn conmigo vestidos de blanco, porque son dignos.
"As el vencedor ser vestido de vestiduras blancas y no borrar su nombre del Libro de la Vida, y reconocer su nombre delante de Mi Padre y delante de Sus ngeles.
"El que tiene odo, oiga lo que el Espritu dice a las iglesias."'"
"Escribe al ngel de la iglesia en Filadelfia: 'El Santo, el Verdadero, el que tiene la llave de David, el que abre y nadie cierra, y cierra y nadie abre, dice esto:
"Yo conozco tus obras. Por tanto he puesto delante de ti una puerta abierta que nadie puede cerrar. Aunque tienes poco poder, has guardado Mi palabra y no has negado Mi nombre.
"Por tanto, Yo entregar a aqullos de la sinagoga de Satans que se dicen ser Judos y no lo son, sino que mienten; Yo har que vengan y se postren a tus pies, y sepan que Yo te he amado.
"Porque has guardado la palabra de Mi perseverancia, Yo tambin te guardar de la hora de la prueba (de la tentacin), esa hora que est por venir sobre todo el mundo para poner a prueba a los que habitan sobre la tierra.
"Vengo pronto. Retn firme lo que tienes, para que nadie tome tu corona.
"Al vencedor le har una columna en el templo de Mi Dios, y nunca ms saldr de all. Escribir sobre l el nombre de Mi Dios y el nombre de la ciudad de Mi Dios, la nueva Jerusaln, que desciende del cielo de Mi Dios, y Mi nombre nuevo.
"El que tiene odo, oiga lo que el Espritu dice a las iglesias."'"
"Escribe al ngel de la iglesia en Laodicea: 'El Amn, el Testigo fiel y verdadero, el Principio de la creacin de Dios, dice esto:
"Yo conozco tus obras, que ni eres fro ni caliente. Ojal fueras fro o caliente!
"As, puesto que eres tibio, y no fro ni caliente, te vomitar de Mi boca.
"Porque dices: 'Soy rico, me he enriquecido y de nada tengo necesidad.' No sabes que eres un miserable y digno de lstima, y pobre, ciego y desnudo.
"Te aconsejo que de M compres oro refinado por fuego para que te hagas rico, y vestiduras blancas para que te vistas y no se manifieste la vergenza de tu desnudez, y colirio para ungir tus ojos y que puedas ver.
"Yo reprendo y disciplino a todos los que amo. S, pues, celoso y arrepintete.
"Yo estoy a la puerta y llamo; si alguien oye Mi voz y abre la puerta, entrar a l, y cenar con l y l conmigo.
"Al vencedor, le conceder sentarse conmigo en Mi trono, como yo tambin venc y me sent con Mi Padre en Su trono.
"El que tiene odo, oiga lo que el Espritu dice a las iglesias."'"
Despus de esto mir, y vi una puerta abierta en el cielo. Y la primera voz que yo haba odo, como sonido de trompeta que hablaba conmigo, deca: "Sube ac y te mostrar las cosas que deben suceder despus de stas."
Al instante estaba yo en el Espritu, y vi un trono colocado en el cielo, y a Uno sentado en el trono.
El que estaba sentado era de aspecto semejante a una piedra de jaspe y sardio, y alrededor del trono haba un arco iris, de aspecto semejante a la esmeralda.
Y alrededor del trono haba veinticuatro tronos. Y sentados en los tronos, veinticuatro ancianos vestidos de ropas blancas, con coronas de oro en la cabeza.
Del trono salan relmpagos, voces, y truenos. Delante del trono haba siete lmparas de fuego ardiendo, que son los siete Espritus de Dios.
Delante del trono haba como un mar transparente semejante al cristal; y en medio del trono y alrededor del trono, cuatro seres vivientes llenos de ojos por delante y por detrs.
El primer ser viviente era semejante a un len; el segundo ser era semejante a un becerro; el tercer ser tena el rostro como el de un hombre, y el cuarto ser era semejante a un guila volando.
Los cuatro seres vivientes, cada uno de ellos con seis alas, estaban llenos de ojos alrededor y por dentro, y da y noche no cesaban de decir: "SANTO, SANTO, SANTO, es EL SEOR DIOS, EL TODOPODEROSO, el que era, el que es y el que ha de venir."
Y cada vez que los seres vivientes dan gloria, honor, y accin de gracias a Aqul que est sentado en el trono, al que vive por los siglos de los siglos,
los veinticuatro ancianos se postran delante de Aqul que est sentado en el trono, y adoran a Aqul que vive por los siglos de los siglos, y echan sus coronas delante del trono, diciendo:
"Digno eres, Seor y Dios nuestro, de recibir la gloria y el honor y el poder, porque T creaste todas las cosas, y por Tu voluntad existen y fueron creadas."
En la mano derecha de Aqul que estaba sentado en el trono vi un libro (un rollo) escrito por dentro y por fuera, sellado con siete sellos.
Vi tambin a un ngel poderoso que anunciaba a gran voz: "Quin es digno de abrir el libro y de desatar sus sellos?"
Y nadie, ni en el cielo ni en la tierra ni debajo de la tierra, poda abrir el libro ni mirar su contenido.
Yo lloraba mucho, porque nadie haba sido hallado digno de abrir el libro ni de mirar su contenido.
Entonces uno de los ancianos me dijo: "No llores; mira, el Len de la tribu de Jud, la Raz de David, ha vencido para abrir el libro y sus siete sellos."
Mir, y vi entre el trono (con los cuatro seres vivientes) y los ancianos, a un Cordero, de pie, como inmolado, que tena siete cuernos y siete ojos, que son los siete Espritus de Dios enviados por toda la tierra.
El vino y tom el libro de la mano derecha de Aqul que estaba sentado en el trono.
Cuando tom el libro, los cuatro seres vivientes y los veinticuatro ancianos se postraron delante del Cordero. Cada uno tena un arpa y copas de oro llenas de incienso, que son las oraciones de los santos.
Y cantaban un cntico nuevo, diciendo: "Digno eres de tomar el libro y de abrir sus sellos, porque T fuiste inmolado, y con Tu sangre compraste (redimiste) para Dios a gente de toda tribu, lengua, pueblo y nacin.
Y los has hecho un reino y sacerdotes para nuestro Dios; y reinarn sobre la tierra."
Y mir, y o la voz de muchos ngeles alrededor del trono y de los seres vivientes y de los ancianos. El nmero de ellos era miradas de miradas, y millares de millares,
que decan a gran voz: "El Cordero que fue inmolado es digno de recibir el poder, las riquezas, la sabidura, la fortaleza, el honor, la gloria y la alabanza."
Y o decir a toda cosa creada que est en el cielo, sobre la tierra, debajo de la tierra y en el mar, y a todas las cosas que en ellos hay : "Al que est sentado en el trono, y al Cordero, sea la alabanza, la honra, la gloria y el dom
Los cuatro seres vivientes decan: "Amn," y los ancianos se postraron y adoraron.
Entonces vi cuando el Cordero abri uno de los siete sellos, y o a uno de los cuatro seres vivientes que deca, como con voz de trueno: "Ven."
Mir, y haba un caballo blanco. El que estaba montado en l tena un arco. Se le dio una corona, y sali conquistando y para conquistar.
Cuando el Cordero abri el segundo sello, o al segundo ser viviente que deca: "Ven."
Entonces sali otro caballo, rojo. Al que estaba montado en l se le concedi quitar la paz de la tierra y que los hombres se mataran unos a otros; y se le dio una gran espada.
Cuando el Cordero abri el tercer sello, o al tercer ser viviente que deca: "Ven." Y mir, y haba un caballo negro. El que estaba montado en l tena una balanza en la mano.
Y o como una voz en medio de los cuatro seres vivientes que deca: "Un litro de trigo por un denario (el salario de un da), y tres litros de cebada por un denario, y no daes el aceite y el vino."
Cuando el Cordero abri el cuarto sello, o la voz del cuarto ser viviente que deca: "Ven."
Y mir, y haba un caballo amarillento. El que estaba montado en l se llamaba Muerte, y el Hades (regin de los muertos) lo segua. Y se les dio autoridad sobre la cuarta parte de la tierra, para matar con espada, con hambre, con pestilencia y con las f
Cuando el Cordero abri el quinto sello, vi debajo del altar las almas de los que haban sido muertos a causa de la palabra de Dios y del testimonio que haban mantenido.
Clamaban a gran voz: "Hasta cundo, oh Seor santo y verdadero, esperars para juzgar y vengar nuestra sangre de los que moran en la tierra?"
Y se les dio a cada uno de ellos una vestidura blanca, y se les dijo que descansaran un poco ms de tiempo, hasta que se completara tambin el nmero de sus consiervos y de sus hermanos que habran de ser muertos como ellos
Vi cuando el Cordero abri el sexto sello, y hubo un gran terremoto, y el sol se puso negro como cilicio hecho de cerda, y toda la luna se volvi como sangre,
y las estrellas del cielo cayeron a la tierra, como la higuera deja caer sus higos verdes al ser sacudida por un fuerte viento.
El cielo desapareci como un pergamino que se enrolla, y todo monte e isla fueron removidos de su lugar.
Los reyes de la tierra, y los grandes, los comandantes, los ricos, los poderosos, y todo siervo y todo libre, se escondieron en las cuevas y entre las peas de los montes,
y decan a los montes y a las peas: "Caigan sobre nosotros y escndannos de la presencia de Aqul que est sentado en el trono y de la ira del Cordero.
Porque ha llegado el gran da de la ira de ellos, y quin podr sostenerse (mantenerse en pie)?"
Despus de esto, vi a cuatro ngeles de pie en los cuatro extremos de la tierra, que detenan los cuatro vientos de la tierra, para que no soplara viento alguno, ni sobre la tierra ni sobre el mar ni sobre ningn rbol.
Tambin vi a otro ngel que suba de donde sale el sol y que tena el sello del Dios vivo. Y grit a gran voz a los cuatro ngeles a quienes se les haba concedido hacer dao a la tierra y al mar:
"No hagan dao, ni a la tierra ni al mar ni a los rboles, hasta que hayamos puesto un sello en la frente a los siervos de nuestro Dios."
O el nmero de los que fueron sellados: 144,000 sellados de todas las tribus de los Israelitas.
De la tribu de Jud fueron sellados 12,000; de la tribu de Rubn, 12,000; de la tribu de Gad, 12,000;
de la tribu de Aser, 12,000; de la tribu de Neftal, 12,000; de la tribu de Manass, 12,000;
de la tribu de Simen, 12,000; de la tribu de Lev, 12,000; de la tribu de Isacar, 12,000;
de la tribu de Zabuln, 12,000; de la tribu de Jos, 12,000 y de la tribu de Benjamn fueron sellados 12,000.
Despus de esto mir, y vi una gran multitud, que nadie poda contar, de todas las naciones, tribus, pueblos, y lenguas, de pie delante del trono y delante del Cordero, vestidos con vestiduras blancas y con palmas en las manos.
Clamaban a gran voz: "La salvacin pertenece a nuestro Dios que est sentado en el trono, y al Cordero."
Todos los ngeles estaban de pie alrededor del trono y alrededor de los ancianos y de los cuatro seres vivientes. Estos cayeron sobre sus rostros delante del trono y adoraron a Dios,
diciendo: "Amn! La bendicin, la gloria, la sabidura, la accin de gracias, el honor, el poder y la fortaleza, sean a nuestro Dios por los siglos de los siglos. Amn."
Uno de los ancianos habl dicindome: "Estos que estn vestidos con vestiduras blancas, quines son y de dnde han venido?"
Y le respond: "Seor mo, usted lo sabe." Y l me dijo: "Estos son los que vienen de la gran tribulacin, y han lavado sus vestiduras y las han emblanquecido en la sangre del Cordero.
"Por eso estn delante del trono de Dios, y Le sirven da y noche en Su templo; y Aqul que est sentado en el trono extender Su tabernculo sobre ellos.
"Ya no tendrn hambre ni sed, ni el sol les har dao, ni ningn calor abrasador,
pues el Cordero que est en medio del trono los pastorear y los guiar a manantiales de aguas de vida, y Dios enjugar toda lgrima de sus ojos."
Cuando el Cordero abri el sptimo sello, hubo silencio en el cielo como por media hora.
Vi a los siete ngeles que estn de pie delante de Dios, y se les dieron siete trompetas.
Otro ngel vino y se par ante el altar con un incensario de oro, y se le dio mucho incienso para que lo aadiera a las oraciones de todos los santos sobre el altar de oro que estaba delante del trono.
De la mano del ngel subi ante Dios el humo del incienso con las oraciones de los santos.
Despus el ngel tom el incensario, lo llen con el fuego del altar y lo arroj a la tierra, y hubo truenos, ruidos, relmpagos, y un terremoto.
Entonces los siete ngeles que tenan las siete trompetas se prepararon para tocarlas.
El primero toc la trompeta, y vino granizo y fuego mezclados con sangre, y fueron arrojados a la tierra. Se quem la tercera parte de la tierra, la tercera parte de los rboles y toda hierba verde.
El segundo ngel toc la trompeta, y algo como una gran montaa ardiendo en llamas fue arrojado al mar, y la tercera parte del mar se convirti en sangre.
Y muri la tercera parte de los seres que estaban en el mar y que tenan vida. Y la tercera parte de los barcos fue destruida.
El tercer ngel toc la trompeta, y cay del cielo una gran estrella, ardiendo como una antorcha, y cay sobre la tercera parte de los ros y sobre los manantiales de las aguas.
El nombre de la estrella es Ajenjo. La tercera parte de las aguas se convirti en ajenjo, y muchos hombres murieron por causa de las aguas, porque se haban vuelto amargas.
El cuarto ngel toc la trompeta, y fue herida la tercera parte del sol, la tercera parte de la luna, y la tercera parte de las estrellas, para que la tercera parte de ellos se oscureciera y el da no resplandeciera en su tercera parte, y asimismo en la
Entonces mir, y o volar un guila en medio del cielo, que deca a gran voz: "Ay, ay, ay, de los que habitan en la tierra, a causa de los toques de trompeta que faltan, que los otros tres ngeles estn para tocar!"
El quinto ngel toc la trompeta, y vi una estrella que haba cado del cielo a la tierra, y se le dio la llave del pozo del abismo.
Cuando abri el pozo del abismo, subi humo del pozo como el humo de un gran horno, y el sol y el aire se oscurecieron por el humo del pozo.
Del humo salieron langostas sobre la tierra, y se les dio poder como tienen poder los escorpiones de la tierra.
Se les dijo que no daaran la hierba de la tierra, ni ninguna cosa verde, ni ningn rbol, sino slo a los hombres que no tienen el sello de Dios en la frente.
No se les permiti matar a nadie, sino atormentarlos por cinco meses. Su tormento era como el tormento de un escorpin cuando pica al hombre.
En aquellos das los hombres buscarn la muerte y no la hallarn; y ansiarn morir, y la muerte huir de ellos.
El aspecto de las langostas era semejante al de caballos dispuestos para la batalla, y sobre sus cabezas tenan como coronas que parecan de oro, y sus caras eran como rostros humanos.
Tenan cabellos como cabellos de mujer, y sus dientes eran como de leones.
Tambin tenan corazas como corazas de hierro. El ruido de sus alas era como el estruendo de carros, de muchos caballos que se lanzan a la batalla.
Tienen colas parecidas a escorpiones, y aguijones. En sus colas est su poder para hacer dao a los hombres por cinco meses.
Tienen sobre ellos por rey al ngel del abismo, cuyo nombre en Hebreo es Abadn (Destruccin), y en Griego se llama Apolin (Destructor).
El primer ay! ha pasado; pero an vienen dos ayes despus de estas cosas.
El sexto ngel toc la trompeta, y o una voz que sala de los cuatro cuernos del altar de oro que est delante de Dios,
y deca al sexto ngel que tena la trompeta: "Suelta a los cuatro ngeles que estn atados junto al gran Ro Eufrates."
Y fueron desatados los cuatro ngeles que haban sido preparados para la hora, el da, el mes, y el ao, para matar a la tercera parte de la humanidad.
El nmero de los ejrcitos de los jinetes era doscientos millones; yo escuch su nmero.
As es como vi en la visin los caballos y a los que los montaban: los jinetes tenan corazas color de fuego, de jacinto y de azufre. Las cabezas de los caballos eran como cabezas de leones, y de sus bocas sala fuego, humo,
La tercera parte de la humanidad fue muerta por estas tres plagas: por el fuego, el humo, y el azufre que salan de sus bocas.
Porque el poder de los caballos est en su boca y en sus colas; pues sus colas son semejantes a serpientes, tienen cabezas y con ellas hacen dao.
El resto de la humanidad, los que no fueron muertos por estas plagas, no se arrepintieron de las obras de sus manos ni dejaron de adorar a los demonios y a los dolos de oro, de plata, de bronce, de piedra, y de madera, que no pueden ver ni or ni andar.
Tampoco se arrepintieron de sus homicidios ni de sus hechiceras ni de su inmoralidad ni de sus robos.
Vi a otro ngel poderoso que descenda del cielo, envuelto en una nube. El arco iris estaba sobre su cabeza, su rostro era como el sol y sus pies como columnas de fuego.
Tena en su mano un librito abierto. Puso el pie derecho sobre el mar y el izquierdo sobre la tierra,
y grit a gran voz, como ruge un len. Y cuando grit, los siete truenos emitieron sus voces.
Despus que los siete truenos hablaron, iba yo a escribir, cuando o una voz del cielo que deca: "Sella las cosas que los siete truenos han dicho y no las escribas."
Entonces el ngel que yo haba visto de pie sobre el mar y sobre la tierra, levant su mano derecha al cielo,
y jur por Aqul que vive por los siglos de los siglos, QUIEN CREO EL CIELO Y LAS COSAS QUE EN EL hay, Y LA TIERRA Y LAS COSAS QUE EN ELLA hay, Y EL MAR Y LAS COSAS QUE EN EL hay , que ya no habr ms demora.
Porque en los das de la voz del sptimo ngel, cuando est para tocar la trompeta, entonces el misterio de Dios ser consumado, como El lo anunci a Sus siervos los profetas.
La voz que yo haba odo del cielo, la o de nuevo hablando conmigo: "Ve, toma el libro (el rollo) que est abierto en la mano del ngel que est de pie sobre el mar y sobre la tierra."
Entonces fui al ngel y le dije que me diera el librito. Y l me dijo: "Tmalo y devralo. Te amargar las entraas, pero en tu boca ser dulce como la miel."
Tom el librito de la mano del ngel y lo devor, y en mi boca fue dulce como la miel; pero cuando lo com, me amarg las entraas.
Y me dijeron: "Debes profetizar otra vez acerca de muchos pueblos, naciones, lenguas y reyes."
Me fue dada una caa de medir (unos 3 m) semejante a una vara, y alguien dijo: "Levntate y mide el templo de Dios y el altar, y a los que en l adoran.
"Pero excluye el patio (el atrio) que est fuera del templo, no lo midas, porque ha sido entregado a las naciones, y stas pisotearn la ciudad santa por cuarenta y dos meses.
"Otorgar autoridad a mis dos testigos, y ellos profetizarn por 1,260 das, vestidos de cilicio."
Estos son los dos olivos y los dos candelabros que estn delante del Seor de la tierra.
Si alguien quiere hacerles dao, de su boca sale fuego y devora a sus enemigos. As debe morir cualquiera que quisiera hacerles dao.
Ellos tienen poder para cerrar el cielo a fin de que no llueva durante los das en que ellos profeticen; y tienen poder sobre las aguas para convertirlas en sangre, y para herir la tierra con toda suerte de plagas todas las veces que quieran.
Cuando hayan terminado de dar su testimonio, la bestia que sube del abismo har guerra contra ellos, los vencer y los matar.
Sus cadveres estarn en la calle de la gran ciudad, que simblicamente se llama Sodoma y Egipto, donde tambin su Seor fue crucificado.
Gente de todos los pueblos, tribus, lenguas, y naciones, contemplarn sus cadveres por tres das y medio, y no permitirn que sus cadveres sean sepultados.
Los que moran en la tierra se regocijarn por ellos y se alegrarn, y se enviarn regalos unos a otros, porque estos dos profetas haban atormentado a los que moran en la tierra.
Pero despus de los tres das y medio, el aliento de vida de parte de Dios vino a ellos y se pusieron en pie, y gran temor cay sobre quienes los contemplaban.
Entonces ellos oyeron una gran voz del cielo que les deca: "Suban ac." Y subieron al cielo en la nube, y sus enemigos los vieron.
En aquella misma hora hubo un gran terremoto y la dcima parte de la ciudad se derrumb, y siete mil personas murieron en el terremoto, y los dems, aterrorizados, dieron gloria al Dios del cielo.
El segundo ay! ha pasado; pero el tercer ay! viene pronto.
El sptimo ngel toc la trompeta, y hubo (se oyeron) grandes voces en el cielo, que decan: "El reino del mundo ha venido a ser el reino de nuestro Seor y de Su Cristo (el Mesas). El reinar por los siglos de los siglos."
Y los veinticuatro ancianos que estaban sentados delante de Dios en sus tronos, se postraron sobre sus rostros y adoraron a Dios,
diciendo: "Te damos gracias, oh Seor Dios Todopoderoso, el que eres y el que eras, porque has tomado Tu gran poder y has comenzado a reinar.
"Las naciones se enfurecieron, y vino Tu ira y lleg el tiempo de juzgar a los muertos y de dar la recompensa a Tus siervos los profetas, a los santos y a los que temen Tu nombre, a los pequeos y a los grandes, y de destruir a los que destruye
El templo de Dios que est en el cielo fue abierto; y el arca de Su pacto se vea en Su templo, y hubo relmpagos, voces (ruidos) y truenos, y un terremoto y una fuerte granizada.
Una gran seal apareci en el cielo: una mujer vestida del sol, con la luna debajo de sus pies, y una corona de doce estrellas sobre su cabeza.
Estaba encinta, y gritaba por los dolores del parto y el sufrimiento de dar a luz.
Entonces apareci otra seal en el cielo: Un gran dragn rojo que tena siete cabezas y diez cuernos, y sobre sus cabezas haba siete diademas (coronas).
Su cola arrastr la tercera parte de las estrellas del cielo y las arroj sobre la tierra. Y el dragn se par delante de la mujer que estaba para dar a luz, a fin de devorar a su hijo cuando ella diera a luz.
Y ella dio a luz un Hijo varn, que ha de regir (pastorear) a todas las naciones con vara de hierro. Su Hijo fue arrebatado hasta Dios y hasta Su trono.
La mujer huy al desierto, donde tena un lugar preparado por Dios, para ser sustentada all por 1,260 das.
Entonces hubo guerra en el cielo: Miguel y sus ngeles combatieron contra el dragn. Y el dragn y sus ngeles lucharon,
pero no pudieron vencer, ni se hall ya lugar para ellos en el cielo.
Y fue arrojado el gran dragn, la serpiente antigua que se llama Diablo y Satans, el cual engaa al mundo entero. Fue arrojado a la tierra y sus ngeles fueron arrojados con l.
Entonces o una gran voz en el cielo, que deca: "Ahora ha venido la salvacin, el poder y el reino de nuestro Dios y la autoridad de Su Cristo (el Mesas), porque el acusador de nuestros hermanos, el que los acusa delante de nuestro Dios da y noche, ha
"Ellos lo vencieron por medio de la sangre del Cordero y por la palabra del testimonio de ellos, y no amaron sus vidas, llegando hasta sufrir la muerte.
"Por lo cual regocjense, cielos y los que moran en ellos. Ay de la tierra y del mar!, porque el diablo ha descendido a ustedes con gran furor, sabiendo que tiene poco tiempo."
Cuando el dragn vio que haba sido arrojado a la tierra, persigui a la mujer que haba dado a luz al Hijo varn.
Y se le dieron a la mujer las dos alas de la gran guila a fin de que volara de la presencia de la serpiente al desierto, a su lugar, donde fue sustentada por un tiempo, tiempos y medio tiempo.
La serpiente arroj de su boca, tras la mujer, agua como un ro, para que ella fuera arrastrada por la corriente.
Pero la tierra ayud a la mujer, y la tierra abri su boca y trag el ro que el dragn haba arrojado de su boca.
Entonces el dragn se enfureci contra la mujer, y sali para hacer guerra contra el resto de la descendencia de ella, los que guardan los mandamientos de Dios y tienen el testimonio de Jess.
El dragn se par sobre la arena del mar. Y vi que suba del mar una bestia que tena diez cuernos y siete cabezas. En sus cuernos haba diez diademas (coronas), y en sus cabezas haba nombres blasfemos.
La bestia que vi era semejante a un leopardo, sus pies eran como los de un oso y su boca como la boca de un len. El dragn le dio su poder, su trono, y gran autoridad.
Vi una de sus cabezas como herida de muerte, pero su herida mortal fue sanada. Y la tierra entera se maravill y segua tras la bestia.
Adoraron al dragn, porque haba dado autoridad a la bestia. Adoraron a la bestia, diciendo: "Quin es semejante a la bestia, y quin puede luchar contra ella?"
A la bestia se le dio una boca que hablaba palabras arrogantes y blasfemias, y se le dio autoridad para actuar durante cuarenta y dos meses.
Y abri su boca con blasfemias contra Dios, para blasfemar Su nombre y Su tabernculo, es decir, contra los que moran en el cielo.
Se le concedi hacer guerra contra los santos y vencerlos. Y se le dio autoridad sobre toda tribu, pueblo, lengua y nacin.
Adorarn a la bestia todos los que moran en la tierra, cuyos nombres no han sido escritos desde la fundacin del mundo en el Libro de la Vida del Cordero que fue inmolado.
Si alguno tiene odo, que oiga.
Si alguien es destinado a la cautividad, a la cautividad va; si alguien ha de morir a espada, a espada ha de morir. Aqu est la perseverancia y la fe de los santos.
Vi otra bestia que suba de la tierra. Tena dos cuernos semejantes a los de un cordero y hablaba como un dragn.
Ejerce toda la autoridad de la primera bestia en su presencia, y hace que la tierra y los que moran en ella adoren a la primera bestia, cuya herida mortal fue sanada.
Tambin hace grandes seales, de tal manera que aun hace descender fuego del cielo a la tierra en presencia de los hombres.
Adems engaa a los que moran en la tierra a causa de las seales que se le concedi hacer en presencia de la bestia, diciendo a los moradores de la tierra que hagan una imagen de la bestia que tena la herida de la espada y que ha vuelto a vivir.
Se le concedi dar aliento a la imagen de la bestia, para que la imagen de la bestia tambin hablara y diera muerte a todos los que no adoran la imagen de la bestia.
Y hace que a todos, pequeos y grandes, ricos y pobres, libres y esclavos, se les d una marca en la mano derecha o en la frente,
para que nadie pueda comprar ni vender, sino el que tenga la marca, la cual es el nombre de la bestia o el nmero de su nombre.
Aqu hay sabidura. El que tiene entendimiento, que calcule el nmero de la bestia, porque el nmero es el de un hombre, y su nmero es 666.
Mir que el Cordero estaba de pie sobre el Monte Sion, y con El 144,000 que tenan el nombre del Cordero y el nombre de Su Padre escrito en la frente.
O una voz del cielo, como el estruendo de muchas aguas y como el sonido de un gran trueno. La voz que o era como el sonido de arpistas tocando sus arpas.
Y cantaban un cntico nuevo delante del trono y delante de los cuatro seres vivientes y de los ancianos. Nadie poda aprender el cntico, sino los 144,000 que haban sido rescatados (comprados) de la tierra.
Estos son los que no se han contaminado con mujeres, pues son castos. Estos son los que siguen al Cordero adondequiera que va. Estos han sido rescatados (comprados) de entre los hombres como primicias para Dios y para el Cordero.
En su boca no fue hallado engao; estn sin mancha.
Despus vi volar en medio del cielo a otro ngel que tena un evangelio eterno para anunciarlo a los que moran en la tierra, y a toda nacin, tribu, lengua, y pueblo,
que deca a gran voz: "Teman (Reverencien) a Dios y den a El gloria, porque la hora de Su juicio ha llegado. Adoren al que hizo el cielo y la tierra, el mar y las fuentes de las aguas."
Lo sigui otro ngel, el segundo, diciendo: "Cay, cay la gran Babilonia!, la que ha hecho beber a todas las naciones del vino de la pasin (del furor) de su inmoralidad."
Entonces los sigui otro ngel, el tercero, diciendo a gran voz: "Si alguien adora a la bestia y a su imagen, y recibe una marca en su frente o en su mano,
l tambin beber del vino del furor de Dios, que est preparado puro en la copa de Su ira. Ser atormentado con fuego y azufre delante de los santos ngeles y en presencia del Cordero.
"El humo de su tormento asciende por los siglos de los siglos. No tienen reposo, ni de da ni de noche, los que adoran a la bestia y a su imagen, y cualquiera que reciba la marca de su nombre."
Aqu est la perseverancia de los santos que guardan los mandamientos de Dios y la fe de Jess.
Entonces o una voz del cielo que deca: "Escribe: 'Bienaventurados los muertos que de aqu en adelante mueren en el Seor.'" "S," dice el Espritu, "para que descansen de sus trabajos, porque sus obras van con ellos."
Y mir, y haba una nube blanca, y en la nube estaba sentado uno semejante al Hijo del Hombre, que tena en la cabeza una corona de oro, y en la mano una hoz afilada.
Entonces sali del templo otro ngel clamando a gran voz a Aqul que estaba sentado en la nube: "Mete Tu hoz y siega, porque la hora de segar ha llegado, pues la cosecha de la tierra est madura."
Aqul que estaba sentado en la nube meti Su hoz sobre la tierra y la tierra fue segada.
Otro ngel sali del templo que est en el cielo, que tambin tena una hoz afilada.
Entonces otro ngel, el que tiene poder sobre el fuego, sali del altar, y llam con gran voz al que tena la hoz afilada, dicindole: "Mete tu hoz afilada y vendimia los racimos de la vid de la tierra, porque sus uvas estn maduras."
El ngel meti su hoz sobre la tierra, y vendimi los racimos de la vid de la tierra y los ech en el gran lagar del furor de Dios.
El lagar fue pisado fuera de la ciudad, y del lagar sali sangre que subi hasta los frenos de los caballos por una distancia como de 320 kilmetros.
Entonces vi otra seal en el cielo, grande y maravillosa: siete ngeles que tenan siete plagas, las ltimas, porque en ellas se ha consumado (se ha completado) el furor de Dios.
Vi tambin como un mar de cristal mezclado con fuego, y a los que haban salido victoriosos sobre la bestia, sobre su imagen y sobre el nmero de su nombre, en pie sobre el mar de cristal, con arpas de Dios.
Y cantaban el cntico de Moiss, siervo de Dios, y el cntico del Cordero, diciendo: "Grandes y maravillosas son Tus obras, oh Seor Dios, Todopoderoso! Justos y verdaderos son Tus caminos, oh Rey de las naciones!
Oh Seor! Quin no temer y glorificar Tu nombre? Pues slo T eres santo; Porque TODAS LAS NACIONES VENDRAN Y ADORARAN EN TU PRESENCIA, Pues Tus justos juicios han sido revelados."
Despus de estas cosas mir, y se abri el templo del tabernculo del testimonio en el cielo.
Y salieron del templo los siete ngeles que tenan las siete plagas. Estaban vestidos de lino puro y resplandeciente, y ceidos alrededor del pecho con cintos de oro.
Entonces uno de los cuatro seres vivientes dio a los siete ngeles siete copas de oro llenas del furor de Dios, quien vive por los siglos de los siglos.
El templo se llen del humo de la gloria de Dios y de Su poder. Nadie poda entrar al templo hasta que se terminaran las siete plagas de los siete ngeles.
O entonces una gran voz que desde el templo deca a los siete ngeles: "Vayan y derramen en la tierra las siete copas del furor de Dios."
El primer ngel fue y derram su copa en la tierra, y se produjo una llaga repugnante y maligna en los hombres que tenan la marca de la bestia y que adoraban su imagen.
El segundo ngel derram su copa en el mar, y se convirti en sangre como de muerto; y muri todo ser viviente que haba en el mar.
El tercer ngel derram su copa en los ros y en las fuentes de las aguas, y se convirtieron en sangre.
O al ngel de las aguas, que deca: "Justo eres T, el que eres, y el que eras, oh Santo, porque has juzgado estas cosas;
pues ellos derramaron sangre de santos y profetas y T les has dado a beber sangre. Se lo merecen."
Tambin o al altar, que deca: "S, oh Seor Dios Todopoderoso, verdaderos y justos son Tus juicios."
El cuarto ngel derram su copa sobre el sol. Y al sol se le permiti quemar a los hombres con fuego.
Y los hombres fueron quemados con el intenso calor. Blasfemaron el nombre de Dios que tiene poder sobre estas plagas, y no se arrepintieron para darle gloria a El.
El quinto ngel derram su copa sobre el trono de la bestia, y su reino se qued en tinieblas; y todos se mordan la lengua de dolor.
Blasfemaron contra el Dios del cielo por causa de sus dolores y de sus llagas, y no se arrepintieron de sus obras.
El sexto ngel derram su copa sobre el gran Ro Eufrates; y sus aguas se secaron para que fuera preparado el camino para los reyes del oriente.
Y vi salir de la boca del dragn, de la boca de la bestia, y de la boca del falso profeta, a tres espritus inmundos semejantes a ranas.
Pues son espritus de demonios que hacen seales, los cuales van a los reyes de todo el mundo, a reunirlos para la batalla del gran da del Dios Todopoderoso.
"Estn alerta! Vengo como ladrn. Bienaventurado el que vela y guarda sus ropas, no sea que ande desnudo y vean su vergenza."
Entonces los reunieron en el lugar que en Hebreo se llama Armagedn.
El sptimo ngel derram su copa en el aire. Una gran voz sali del templo, del trono, que deca: "Hecho est."
Y hubo relmpagos, voces (ruidos), y truenos. Hubo un gran terremoto tal como no lo haba habido desde que el hombre est sobre la tierra; fue tan grande y poderoso el terremoto.
La gran ciudad qued dividida en tres partes, y las ciudades de las naciones cayeron. Y la gran Babilonia fue recordada delante de Dios para darle la copa del vino del furor de Su ira.
Entonces toda isla huy y los montes no fueron hallados.
Enormes granizos, como de 45 kilos cada uno, cayeron sobre los hombres. Y los hombres blasfemaron contra Dios por la plaga del granizo, porque esa plaga fue sumamente grande.
Uno de los siete ngeles que tenan las siete copas, vino y habl conmigo: "Ven; te mostrar el juicio de la gran ramera que est sentada sobre muchas aguas.
"Con ella los reyes de la tierra cometieron actos inmorales, y los moradores de la tierra fueron embriagados con el vino de su inmoralidad."
Entonces me llev en el Espritu a un desierto. Vi a una mujer sentada sobre una bestia escarlata, llena de nombres blasfemos, y que tena siete cabezas y diez cuernos.
La mujer estaba vestida de prpura y escarlata, y adornada con oro, y piedras preciosas, y perlas. Tena en la mano una copa de oro llena de abominaciones y de las inmundicias de su inmoralidad.
Sobre su frente haba un nombre escrito, un misterio: "BABILONIA LA GRANDE, LA MADRE DE LAS RAMERAS Y DE LAS ABOMINACIONES DE LA TIERRA."
Vi a la mujer ebria de la sangre de los santos, y de la sangre de los testigos de Jess. Al verla, me asombr grandemente.
Y el ngel me dijo: "Por qu te has asombrado? Yo te dir el misterio de la mujer y de la bestia que la lleva, la que tiene las siete cabezas y los diez cuernos.
La bestia que viste, era y ya no existe, y est para subir del abismo e ir a la destruccin (perdicin). Y los moradores de la tierra, cuyos nombres no se han escrito en el Libro de la Vida desde la fundacin del mundo, se asombrarn al ver la bestia que
"Aqu est la mente que tiene sabidura. Las siete cabezas son siete montes sobre los que se sienta la mujer.
"Tambin son siete reyes: cinco han cado, uno es y el otro an no ha venido; y cuando venga, es necesario que permanezca un poco de tiempo.
"Y la bestia que era y ya no existe, es el octavo rey, y es uno de los siete y va a la destruccin (perdicin).
"Los diez cuernos que viste son diez reyes que todava no han recibido reino, pero que por una hora reciben autoridad como reyes con la bestia.
"Estos tienen un mismo propsito, y entregarn su poder y autoridad a la bestia.
"Ellos pelearn contra el Cordero, pero el Cordero los vencer, porque El es Seor de seores y Rey de reyes, y los que estn con El son llamados, escogidos y fieles."
Tambin el ngel me dijo: "Las aguas que viste donde se sienta la ramera, son pueblos, multitudes, naciones y lenguas.
"Y los diez cuernos que viste y la bestia odiarn a la ramera y la dejarn desolada y desnuda, y comern sus carnes y la quemarn con fuego.
"Porque Dios ha puesto en sus corazones el ejecutar Su propsito: que tengan ellos un propsito unnime, y den su reino a la bestia hasta que las palabras de Dios se cumplan.
"La mujer que viste es la gran ciudad, que reina sobre los reyes de la tierra."
Despus de esto vi a otro ngel descender del cielo, que tena gran poder, y la tierra fue iluminada con su gloria.
Y grit con potente voz: "Cay, cay la gran Babilonia! Se ha convertido en habitacin de demonios, en guarida de todo espritu inmundo y en guarida de toda ave inmunda y aborrecible.
"Porque todas las naciones han bebido del vino de la pasin (del furor) de su inmoralidad, y los reyes de la tierra han cometido actos inmorales con ella, y los mercaderes de la tierra se han enriquecido con la riqueza (el poder) de su sensuali
Y o otra voz del cielo que deca: "Salgan de ella, pueblo mo, para que no participen de sus pecados y para que no reciban de sus plagas.
"Porque sus pecados se han amontonado hasta el cielo, y Dios se ha acordado de sus iniquidades.
"Pguenle tal como ella ha pagado, y devulvanle doble segn sus obras. En la copa que ella ha preparado, preparen el doble para ella.
"Cuanto ella se glorific a s misma y vivi sensualmente (lujosamente), as denle tormento y duelo (llanto), porque dice en su corazn: 'YO estoy SENTADA como REINA, Y NO SOY VIUDA y nunca ver duelo (llanto).'
"Por eso, en un solo da, vendrn sus plagas: muerte, duelo (llanto), y hambre, y ser quemada con fuego; porque el Seor Dios que la juzga es poderoso.
"Y los reyes de la tierra que cometieron actos de inmoralidad y vivieron sensualmente (lujosamente) con ella, llorarn y se lamentarn por ella cuando vean el humo de su incendio.
"Y de pie, desde lejos por causa del temor de su tormento, dirn: 'Ay, ay, la gran ciudad, Babilonia, la ciudad fuerte! Porque en una hora ha llegado tu juicio.'
"Los mercaderes de la tierra lloran y se lamentan por ella, porque ya nadie compra sus mercaderas:
cargamentos de oro, plata, piedras preciosas, perlas, lino fino, prpura, seda y escarlata; toda clase de maderas olorosas y todo objeto de marfil y todo objeto hecho de maderas preciosas, bronce, hierro, y mrmol;
y canela, especias aromticas, incienso, perfume, mirra, vino, aceite de oliva; y flor de harina, trigo, bestias, ovejas, caballos, carros, esclavos, y vidas humanas (seres humanos).
"Y el fruto que tanto has anhelado se ha apartado de ti, y todas las cosas que eran lujosas y esplndidas se han alejado de ti, y nunca ms las hallarn.
"Los mercaderes de estas cosas que se enriquecieron a costa de ella, se pararn lejos a causa del temor de su tormento, llorando y lamentndose,
y diciendo: 'Ay, ay, la gran ciudad, que estaba vestida de lino fino, prpura y escarlata, y adornada de oro, piedras preciosas y perlas!
En una hora ha sido arrasada tanta riqueza.' Todos los capitanes, pasajeros, y marineros, y todos los que viven del mar, se pararon a lo lejos,
y al ver el humo de su incendio gritaban: 'Qu ciudad es semejante a la gran ciudad?'
"Y echaron polvo sobre sus cabezas, y llorando y lamentndose, gritaban: 'Ay, ay, la gran ciudad en la cual todos los que tenan naves en el mar se enriquecieron a costa de sus riquezas!, porque en una hora ha sido asolada.'
"Regocjate sobre ella, cielo, y tambin ustedes, santos, apstoles y profetas, porque Dios ha pronunciado juicio contra ella por ustedes."
Entonces un ngel poderoso tom una piedra, como una gran piedra de molino, y la arroj al mar, diciendo: "As ser derribada con violencia Babilonia, la gran ciudad, y nunca ms ser hallada.
"El sonido de arpistas, de msicos, de flautistas, y de trompeteros no se oir ms en ti. Ningn artfice de oficio alguno se hallar ms en ti. Ningn ruido de molino se oir ms en ti.
"Ninguna luz de la lmpara alumbrar ms en ti. Tampoco la voz del novio y de la novia se oir ms en ti, porque tus mercaderes eran los grandes de la tierra, pues todas las naciones fueron engaadas por tus hechiceras.
"Y en ella fue hallada la sangre de los profetas, de los santos y de todos los que haban sido muertos sobre la tierra."
Despus de esto o como una gran voz de una gran multitud en el cielo, que deca: "Aleluya! La salvacin y la gloria y el poder pertenecen a nuestro Dios,
PORQUE SUS JUICIOS SON VERDADEROS Y JUSTOS, Pues ha juzgado a la gran ramera Que corrompa la tierra con su inmoralidad, Y HA VENGADO LA SANGRE DE SUS SIERVOS EN ELLA."
Y dijeron por segunda vez: "Aleluya! EL HUMO DE ELLA SUBE POR LOS SIGLOS DE LOS SIGLOS."
Entonces los veinticuatro ancianos y los cuatro seres vivientes se postraron y adoraron a Dios, que est sentado en el trono, y decan: "Amn! Aleluya!"
Y del trono sali una voz que deca: "Alaben ustedes a nuestro Dios, todos ustedes Sus siervos, Los que Le temen, los pequeos y los grandes."
O como la voz de una gran multitud, como el estruendo de muchas aguas y como el sonido de fuertes truenos, que deca: "Aleluya! Porque el Seor nuestro Dios Todopoderoso reina.
"Regocijmonos y alegrmonos, y dmosle a El la gloria, Porque las bodas del Cordero han llegado y Su esposa se ha preparado."
Y a ella le fue concedido vestirse de lino fino, resplandeciente y limpio, Porque las acciones justas de los santos son el lino fino.
El ngel me dijo: "Escribe: 'Bienaventurados los que estn invitados (los llamados) a la cena de las Bodas del Cordero.'" Tambin me dijo: "Estas son palabras verdaderas de Dios."
Entonces ca a sus pies para adorarlo. Y me dijo: "No hagas eso. Yo soy consiervo tuyo y de tus hermanos que poseen el testimonio de Jess; adora a Dios. El testimonio de Jess es el espritu de la profeca."
Vi el cielo abierto, y apareci un caballo blanco. El que lo montaba se llama Fiel y Verdadero. Con justicia juzga y hace la guerra.
Sus ojos son una llama de fuego, y sobre Su cabeza hay muchas diademas (coronas). Tiene un nombre escrito que nadie conoce sino El.
Est vestido de un manto empapado en sangre, y Su nombre es: El Verbo (La Palabra) de Dios.
Los ejrcitos que estn en los cielos, vestidos de lino fino, blanco y limpio, Lo seguan sobre caballos blancos.
De Su boca sale una espada afilada para herir con ella a las naciones y las regir con vara de hierro. El mismo pisa el lagar del vino del furor de la ira de Dios Todopoderoso.
En Su manto y en Su muslo tiene un nombre escrito: "REY DE REYES Y SEOR DE SEORES."
Vi a un ngel que estaba de pie en el sol. Clam a gran voz, diciendo a todas las aves que vuelan en medio del cielo: "Vengan, congrguense para la gran cena de Dios,
para que coman carne de reyes, carne de comandantes y carne de poderosos, carne de caballos y de sus jinetes, y carne de todos los hombres , libres y esclavos, pequeos y grandes."
Entonces vi a la bestia, a los reyes de la tierra y a sus ejrcitos reunidos para hacer guerra contra Aqul que iba montado en el caballo blanco y contra Su ejrcito.
Y la bestia fue apresada, junto con el falso profeta que haca seales en su presencia, con las cuales engaaba a los que haban recibido la marca de la bestia y a los que adoraban su imagen. Los dos fueron arrojados vivos al lago de fuego que arde con a
Los dems fueron muertos con la espada que sala de la boca de Aqul que montaba el caballo, y todas las aves se saciaron de sus carnes.
Vi entonces a un ngel que descenda del cielo, con la llave del abismo y una gran cadena en su mano.
El ngel prendi al dragn, la serpiente antigua, que es el Diablo y Satans, y lo at por mil aos.
Lo arroj al abismo, y lo encerr y puso un sello sobre l para que no engaara ms a las naciones, hasta que se cumplieran los mil aos. Despus de esto debe ser desatado por un poco de tiempo.
Tambin vi tronos, y se sentaron sobre ellos los que se les concedi autoridad para juzgar. Y vi las almas de los que haban sido decapitados por causa del testimonio de Jess y de la palabra de Dios, y a los que no haban adorado a l
Esta es la primera resurreccin. Los dems muertos no volvieron a la vida hasta que se cumplieron los mil aos.
Bienaventurado y santo es el que tiene parte en la primera resurreccin. La muerte segunda no tiene poder sobre stos sino que sern sacerdotes de Dios y de Cristo, y reinarn con El por mil aos.
Cuando los mil aos se cumplan, Satans ser soltado de su prisin,
y saldr a engaar a las naciones que estn en los cuatro extremos de la tierra, a Gog y a Magog, a fin de reunirlas para la batalla. El nmero de ellas es como la arena del mar.
Y subieron sobre la anchura de la tierra, rodearon el campamento de los santos y la ciudad amada. Pero descendi fuego del cielo y los devor.
Y el diablo que los engaaba fue arrojado al lago de fuego y azufre, donde tambin estn la bestia y el falso profeta. Y sern atormentados da y noche por los siglos de los siglos.
Vi un gran trono blanco y a Aqul que estaba sentado en l, de cuya presencia huyeron la tierra y el cielo, y no se hall lugar para ellos.
Tambin vi a los muertos, grandes y pequeos, de pie delante del trono, y los libros (rollos) fueron abiertos. Otro libro (rollo) fue abierto, que es el Libro de la Vida, y los muertos fueron juzgados por lo que estaba escrito en los
El mar entreg los muertos que estaban en l, y la Muerte y el Hades (la regin de los muertos) entregaron a los muertos que estaban en ellos. Y fueron juzgados, cada uno segn sus obras.
La Muerte y el Hades fueron arrojados al lago de fuego. Esta es la muerte segunda: el lago de fuego.
Y el que no se encontraba inscrito en el Libro de la Vida fue arrojado al lago de fuego.
Entonces vi un cielo nuevo y una tierra nueva, porque el primer cielo y la primera tierra pasaron, y el mar ya no existe.
Y vi la ciudad santa, la nueva Jerusaln, que descenda del cielo, de Dios, preparada como una novia ataviada para su esposo.
Entonces o una gran voz que deca desde el trono: "El tabernculo de Dios est entre los hombres, y El habitar entre ellos y ellos sern Su pueblo, y Dios mismo estar entre ellos.
"El enjugar toda lgrima de sus ojos, y ya no habr muerte, ni habr ms duelo, ni clamor, ni dolor, porque las primeras cosas han pasado."
El que est sentado en el trono dijo: "Yo hago nuevas todas las cosas." Y aadi: "Escribe, porque estas palabras son fieles y verdaderas."
Tambin me dijo: "Hecho est. Yo soy el Alfa y la Omega, el Principio y el Fin. Al que tiene sed, Yo le dar gratuitamente de la fuente del agua de la vida.
"El vencedor heredar estas cosas, y Yo ser su Dios y l ser Mi hijo.
"Pero los cobardes, incrdulos, abominables, asesinos, inmorales, hechiceros, idlatras, y todos los mentirosos tendrn su herencia en el lago que arde con fuego y azufre, que es la muerte segunda."
Vino uno de los siete ngeles que tenan las siete copas llenas de las ltimas siete plagas, y habl conmigo, diciendo: "Ven, te mostrar la novia, la esposa del Cordero."
Entonces me llev en el Espritu a un monte grande y alto, y me mostr la ciudad santa, Jerusaln, que descenda del cielo, de Dios,
y tena la gloria de Dios. Su fulgor era semejante al de una piedra muy preciosa, como una piedra de jaspe cristalino.
Tena un muro grande y alto con doce puertas, y en las puertas doce ngeles, y en las puertas estaban escritos los nombres de las doce tribus de los hijos de Israel.
Haba tres puertas al este, tres puertas al norte, tres puertas al sur, y tres puertas al oeste.
El muro de la ciudad tena doce cimientos, y en ellos estaban los doce nombres de los doce apstoles del Cordero.
El que hablaba conmigo tena una vara de medir de oro, para medir la ciudad, sus puertas y su muro.
La ciudad est asentada en forma de cuadro, y su longitud es igual que su anchura. Y midi la ciudad con la vara, 12,000 estadios (2,160 km). Su longitud, anchura, y altura son iguales.
Midi su muro, 144 codos (64.8 m), segn medida humana, que es tambin medida de ngel.
El material del muro era jaspe, y la ciudad era de oro puro semejante al cristal puro.
Los cimientos del muro de la ciudad estaban adornados con toda clase de piedras preciosas: el primer cimiento, jaspe; el segundo, zafiro; el tercero, gata; el cuarto, esmeralda;
el quinto, sardnice; el sexto, sardio; el sptimo, crislito; el octavo, berilo; el noveno, topacio; el dcimo, crisopraso; el undcimo, jacinto; y el duodcimo, amatista.
Las doce puertas eran doce perlas; cada una de las puertas era de una sola perla. La calle de la ciudad era de oro puro, como cristal transparente.
No vi en ella templo alguno, porque su templo es el Seor, el Dios Todopoderoso, y el Cordero.
La ciudad no tiene necesidad de sol ni de luna que la iluminen, porque la gloria de Dios la ilumina, y el Cordero es su lumbrera.
Las naciones andarn a su luz y los reyes de la tierra traern a ella su gloria.
Sus puertas nunca se cerrarn de da (pues all no habr noche);
y traern a ella la gloria y el honor de las naciones.
Jams entrar en ella nada inmundo, ni el que practica abominacin y mentira, sino slo aqullos cuyos nombres estn escritos en el Libro de la Vida del Cordero.
Despus el ngel me mostr un ro de agua de vida, resplandeciente como cristal, que sala del trono de Dios y del Cordero,
en medio de la calle de la ciudad. Y a cada lado del ro estaba el rbol de la vida, que produce doce clases de fruto, dando su fruto cada mes; y las hojas del rbol eran para sanidad de las naciones.
Ya no habr ms maldicin. El trono de Dios y del Cordero estar all, y Sus siervos Le servirn.
Ellos vern Su rostro y Su nombre estar en sus frentes.
Y ya no habr ms noche, y no tendrn necesidad de luz de lmpara ni de luz del sol, porque el Seor Dios los iluminar, y reinarn por los siglos de los siglos.
Y me dijo: "Estas palabras son fieles y verdaderas." El Seor, el Dios de los espritus de los profetas, envi a Su ngel para mostrar a Sus siervos las cosas que han de suceder enseguida.
"Por tanto, Yo vengo pronto. Bienaventurado el que guarda las palabras de la profeca de este libro."
Yo, Juan, soy el que oy y vio estas cosas. Y cuando o y vi, me postr para adorar a los pies del ngel que me mostr estas cosas.
Y me dijo: "No hagas eso. Yo soy consiervo tuyo y de tus hermanos los profetas y de los que guardan las palabras de este libro. Adora a Dios."
Tambin me dijo: "No selles las palabras de la profeca de este libro, porque el tiempo est cerca.
"Que el injusto siga haciendo injusticias, que el impuro siga siendo impuro, que el justo siga practicando la justicia, y que el que es santo siga guardndose santo."
"Por tanto, Yo vengo pronto, y Mi recompensa est conmigo para recompensar a cada uno segn sea su obra.
"Yo soy el Alfa y la Omega, el Primero y el Ultimo, el Principio y el Fin."
Bienaventurados los que lavan sus vestiduras para tener derecho al rbol de la vida y para entrar por las puertas a la ciudad.
Afuera estn los perros, los hechiceros, los inmorales, los asesinos, los idlatras, y todo el que ama y practica la mentira.
"Yo, Jess, he enviado a Mi ngel a fin de darles a ustedes testimonio de estas cosas para las iglesias. Yo soy la raz y la descendencia de David, el lucero resplandeciente de la maana."
El Espritu y la esposa dicen: "Ven." Y el que oye, diga: "Ven." Y el que tiene sed, venga; y el que desee, que tome gratuitamente del agua de la vida.
Yo testifico a todos los que oyen las palabras de la profeca de este libro: si alguien aade a ellas, Dios traer sobre l las plagas que estn escritas en este libro.
Y si alguien quita de las palabras del libro de esta profeca, Dios quitar su parte del rbol de la vida y de la ciudad santa descritos en este libro.
El que testifica de estas cosas dice: "S, vengo pronto." Amn. Ven, Seor Jess.
La gracia del Seor Jess sea con todos. Amn.
