En el principio cre Dios los cielos y la tierra.
Y la tierra estaba sin orden y vaca, y las tinieblas cubran la superficie del abismo, y el Espritu de Dios se mova sobre la superficie de las aguas.
Y dijo Dios: Sea la luz. Y hubo luz.
Y vio Dios que la luz [era] buena; y separ Dios la luz de las tinieblas.
Y llam Dios a la luz da, y a las tinieblas llam noche. Y fue la tarde y fue la maana: un da.
Entonces dijo Dios: Haya expansin en medio de las aguas, y separe las aguas de las aguas.
E hizo Dios la expansin, y separ las aguas que [estaban] debajo de la expansin de las aguas que [estaban] sobre la expansin. Y fue as.
Y llam Dios a la expansin cielos. Y fue la tarde y fue la maana: el segundo da.
Entonces dijo Dios: Jntense en un lugar las aguas [que estn] debajo de los cielos, y que aparezca lo seco. Y fue as.
Y llam Dios a lo seco tierra, y al conjunto de las aguas llam mares. Y vio Dios que [era] bueno.
Y dijo Dios: Produzca la tierra vegetacin: hierbas que den semilla, [y] rboles frutales que den fruto sobre la tierra segn su gnero, con su semilla en l. Y fue as.
Y produjo la tierra vegetacin: hierbas que dan semilla segn su gnero, y rboles que dan fruto con su semilla en l, segn su gnero. Y vio Dios que [era] bueno.
Y fue la tarde y fue la maana: el tercer da.
Entonces dijo Dios: Haya lumbreras en la expansin de los cielos para separar el da de la noche, y sean para seales y para estaciones y para das y [para] aos;
y sean por luminarias en la expansin de los cielos para alumbrar sobre la tierra. Y fue as.
E hizo Dios las dos grandes lumbreras, la lumbrera mayor para dominio del da y la lumbrera menor para dominio de la noche; [hizo] tambin las estrellas.
Y Dios las puso en la expansin de los cielos para alumbrar sobre la tierra,
y para dominar en el da y en la noche, y para separar la luz de las tinieblas. Y vio Dios que [era] bueno.
Y fue la tarde y fue la maana: el cuarto da.
Entonces dijo Dios: Llnense las aguas de multitudes de seres vivientes, y vuelen las aves sobre la tierra en la abierta expansin de los cielos.
Y cre Dios los grandes monstruos marinos y todo ser viviente que se mueve, de los cuales estn llenas las aguas segn su gnero, y toda ave segn su gnero. Y vio Dios que [era] bueno.
Y Dios los bendijo, diciendo: Sed fecundos y multiplicaos, y llenad las aguas en los mares, y multiplquense las aves en la tierra.
Y fue la tarde y fue la maana: el quinto da.
Entonces dijo Dios: Produzca la tierra seres vivientes segn su gnero: ganados, reptiles y bestias de la tierra segn su gnero. Y fue as.
E hizo Dios las bestias de la tierra segn su gnero, y el ganado segn su gnero, y todo lo que se arrastra sobre la tierra segn su gnero. Y vio Dios que [era] bueno.
Y dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza; y ejerza dominio sobre los peces del mar, sobre las aves del cielo, sobre los ganados, sobre toda la tierra, y sobre todo reptil que se arrastra sobre la tierra.
Cre, pues, Dios al hombre a imagen suya, a imagen de Dios lo cre; varn y hembra los cre.
Y los bendijo Dios y les dijo: Sed fecundos y multiplicaos, y llenad la tierra y sojuzgadla; ejerced dominio sobre los peces del mar, sobre las aves del cielo y sobre todo ser viviente que se mueve sobre la tierra.
Y dijo Dios: He aqu, yo os he dado toda planta que da semilla que hay en la superficie de toda la tierra, y todo rbol que tiene fruto que da semilla; esto os servir de alimento.
Y a toda bestia de la tierra, a toda ave de los cielos y a todo lo que se mueve sobre la tierra, y que tiene vida, [les he dado] toda planta verde para alimento. Y fue as.
Y vio Dios todo lo que haba hecho, y he aqu que [era] bueno en gran manera. Y fue la tarde y fue la maana: el sexto da.
As fueron acabados los cielos y la tierra y todas sus huestes.
Y en el sptimo da complet Dios la obra que haba hecho, y repos en el da sptimo de toda la obra que haba hecho.
Y bendijo Dios el sptimo da y lo santific, porque en l repos de toda la obra que l haba creado y hecho.
stos son los orgenes de los cielos y de la tierra cuando fueron creados, el da en que el SEOR Dios hizo la tierra y los cielos.
Y an no haba ningn arbusto del campo en la tierra, ni haba an brotado ninguna planta del campo, porque el SEOR Dios no haba enviado lluvia sobre la tierra, ni haba hombre para labrar la tierra.
Pero se levantaba de la tierra un vapor que regaba toda la superficie del suelo.
Entonces el SEOR Dios form al hombre del polvo de la tierra, y sopl en su nariz el aliento de vida; y fue el hombre un ser viviente.
Y plant el SEOR Dios un huerto hacia el oriente, en Edn; y puso all al hombre que haba formado.
Y el SEOR Dios hizo brotar de la tierra todo rbol agradable a la vista y bueno para comer; asimismo, en medio del huerto, el rbol de la vida y el rbol del conocimiento del bien y del mal.
Y del Edn sala un ro para regar el huerto, y de all se divida y se converta en [otros] cuatro ros.
El nombre del primero es Pisn; ste es el que rodea toda la tierra de Havila, donde hay oro.
El oro de aquella tierra es bueno; all hay bedelio y nice.
Y el nombre del segundo ro es Gihn; ste es el que rodea la tierra de Cus.
Y el nombre del tercer ro es Tigris; ste es el que corre al oriente de Asiria. Y el cuarto ro es el ufrates.
Entonces el SEOR Dios tom al hombre y lo puso en el huerto del Edn, para que lo cultivara y lo cuidara.
Y orden el SEOR Dios al hombre, diciendo: De todo rbol del huerto podrs comer,
pero del rbol del conocimiento del bien y del mal no comers, porque el da que de l comas, ciertamente morirs.
Y el SEOR Dios dijo: No es bueno que el hombre est solo; le har una ayuda idnea.
Y el SEOR Dios form de la tierra todo animal del campo y toda ave del cielo, y [las] trajo al hombre para ver cmo los llamara; y como el hombre llam a cada ser viviente, se fue su nombre.
Y el hombre puso nombre a todo ganado y a las aves del cielo y a toda bestia del campo, mas para Adn no se encontr una ayuda que fuera idnea para l.
Entonces el SEOR Dios hizo caer un sueo profundo sobre el hombre, y [ste] se durmi; y [Dios] tom una de sus costillas, y cerr la carne en ese lugar.
Y de la costilla que el SEOR Dios haba tomado del hombre, form una mujer y la trajo al hombre.
Y el hombre dijo: sta es ahora hueso de mis huesos, y carne de mi carne; ella ser llamada mujer, porque del hombre fue tomada.
Por tanto el hombre dejar a su padre y a su madre y se unir a su mujer, y sern una sola carne.
Y estaban ambos desnudos, el hombre y su mujer, y no se avergonzaban.
Y la serpiente era ms astuta que cualquiera de los animales del campo que el SEOR Dios haba hecho. Y dijo a la mujer: Conque Dios os ha dicho: "No comeris de ningn rbol del huerto"?
Y la mujer respondi a la serpiente: Del fruto de los rboles del huerto podemos comer;
pero del fruto del rbol que est en medio del huerto, ha dicho Dios: "No comeris de l, ni lo tocaris, para que no muris."
Y la serpiente dijo a la mujer: Ciertamente no moriris.
Pues Dios sabe que el da que de l comis, sern abiertos vuestros ojos y seris como Dios, conociendo el bien y el mal.
Cuando la mujer vio que el rbol era bueno para comer, y que era agradable a los ojos, y que el rbol era deseable para alcanzar sabidura, tom de su fruto y comi; y dio tambin a su marido que estaba con ella, y l comi.
Entonces fueron abiertos los ojos de ambos, y conocieron que estaban desnudos; y cosieron hojas de higuera y se hicieron delantales.
Y oyeron al SEOR Dios que se paseaba en el huerto al fresco del da; y el hombre y su mujer se escondieron de la presencia del SEOR Dios entre los rboles del huerto.
Y el SEOR Dios llam al hombre, y le dijo: Dnde ests?
Y l respondi: Te o en el huerto, y tuve miedo porque estaba desnudo, y me escond.
Y [Dios le] dijo: Quin te ha hecho saber que estabas desnudo? Has comido del rbol del cual te mand que no comieras?
Y el hombre respondi: La mujer que t me diste por compaera me dio del rbol, y yo com.
Entonces el SEOR Dios dijo a la mujer: Qu es esto que has hecho? Y la mujer respondi: La serpiente me enga, y yo com.
Y el SEOR Dios dijo a la serpiente: Por cuanto has hecho esto, maldita sers ms que todos los animales, y ms que todas las bestias del campo; sobre tu vientre andars, y polvo comers todos los das de tu vida.
Y pondr enemistad entre ti y la mujer, y entre tu simiente y su simiente; l te herir en la cabeza, y t lo herirs en el calcaar.
A la mujer dijo: En gran manera multiplicar tu dolor en el parto, con dolor dars a luz los hijos; y con todo, tu deseo ser para tu marido, y l tendr dominio sobre ti.
Entonces dijo a Adn: Por cuanto has escuchado la voz de tu mujer y has comido del rbol del cual te orden, diciendo: "No comers de l", maldita ser la tierra por tu causa; con trabajo comers de ella todos los das de tu vida.
Espinos y abrojos te producir, y comers de las plantas del campo.
Con el sudor de tu rostro comers [el] pan hasta que vuelvas a la tierra, porque de ella fuiste tomado; pues polvo eres, y al polvo volvers.
Y el hombre le puso por nombre Eva a su mujer, porque ella era la madre de todos los vivientes.
Y el SEOR Dios hizo vestiduras de piel para Adn y su mujer, y los visti.
Entonces el SEOR Dios dijo: He aqu, el hombre ha venido a ser como uno de nosotros, conociendo el bien y el mal; cuidado ahora no vaya a extender su mano y tomar tambin del rbol de la vida, y coma y viva para siempre.
Y el SEOR Dios lo ech del huerto del Edn, para que labrara la tierra de la cual fue tomado.
Expuls, pues, al hombre; y al oriente del huerto del Edn puso querubines, y una espada encendida que giraba en todas direcciones, para guardar el camino del rbol de la vida.
Y el hombre conoci a Eva, su mujer, y ella concibi y dio a luz a Can, y dijo: He adquirido varn con [la ayuda del] SEOR.
Despus dio a luz a su hermano Abel. Y Abel fue pastor de ovejas y Can fue labrador de la tierra.
Y aconteci que al transcurrir el tiempo, Can trajo al SEOR una ofrenda del fruto de la tierra.
Tambin Abel, por su parte, trajo de los primognitos de sus ovejas y de la grosura de los mismos. Y el SEOR mir con agrado a Abel y a su ofrenda,
pero a Can y su ofrenda no mir con agrado. Y Can se enoj mucho y su semblante se demud.
Entonces el SEOR dijo a Can: Por qu ests enojado, y por qu se ha demudado tu semblante?
Si haces bien, no sers aceptado? Y si no haces bien, el pecado yace a la puerta y te codicia, pero t debes dominarlo.
Y Can dijo a su hermano Abel: vayamos al campo. Y aconteci que cuando estaban en el campo, Can se levant contra su hermano Abel y lo mat.
Entonces el SEOR dijo a Can: Dnde est tu hermano Abel? Y l respondi: No s. Soy yo acaso guardin de mi hermano?
Y l [le] dijo: Qu has hecho? La voz de la sangre de tu hermano clama a m desde la tierra.
Ahora pues, maldito eres de la tierra, que ha abierto su boca para recibir de tu mano la sangre de tu hermano.
Cuando cultives el suelo, no te dar ms su vigor; vagabundo y errante sers en la tierra.
Y Can dijo al SEOR: Mi castigo es demasiado grande para soportarlo.
He aqu, me has arrojado hoy de la faz de la tierra, y de tu presencia me esconder, y ser vagabundo y errante en la tierra; y suceder que cualquiera que me halle me matar.
Entonces el SEOR le dijo: No ser as; [pues] cualquiera que mate a Can, siete veces sufrir venganza. Y puso el SEOR una seal sobre Can, para que cualquiera que lo hallase no lo matara.
Y sali Can de la presencia del SEOR, y se estableci en la tierra de Nod, al oriente del Edn.
Y conoci Can a su mujer, y ella concibi y dio a luz a Enoc; y edific una ciudad y la llam Enoc, como el nombre de su hijo.
A Enoc le naci Irad, Irad engendr a Mehujael, Mehujael engendr a Metusael, y Metusael engendr a Lamec.
Lamec tom para s dos mujeres; el nombre de una [era] Ada, y el nombre de la otra, Zila.
Y Ada dio a luz a Jabal, el cual fue padre de los que habitan en tiendas y [tienen] ganado.
Su hermano se llamaba Jubal, el cual fue padre de todos los que tocan la lira y la flauta.
Y Zila a su vez dio a luz a Tubal-can, forjador de todo utensilio de bronce y de hierro; y la hermana de Tubal-can [era] Naama.
Y Lamec dijo a sus mujeres: Ada y Zila, od mi voz; mujeres de Lamec, prestad odo a mis palabras, pues he dado muerte a un hombre por haberme herido, y a un muchacho por haberme pegado.
Si siete veces es vengado Can, entonces Lamec [lo ser] setenta veces siete.
Y conoci Adn otra vez a su mujer; y ella dio a luz un hijo y le puso por nombre Set, porque, [dijo ella:] Dios me ha dado otro hijo en lugar de Abel, pues Can lo mat.
A Set le naci tambin un hijo y le puso por nombre Ens. Por ese tiempo comenzaron [los hombres] a invocar el nombre del SEOR.
ste es el libro de las generaciones de Adn. El da que Dios cre al hombre, a semejanza de Dios lo hizo.
Varn y hembra los cre; y los bendijo, y los llam Adn el da en que fueron creados.
Cuando Adn haba vivido ciento treinta aos, engendr [un hijo] a su semejanza, conforme a su imagen, y le puso por nombre Set.
Y los das de Adn despus de haber engendrado a Set fueron ochocientos aos, y engendr hijos e hijas.
El total de los das que Adn vivi fue de novecientos treinta aos, y muri.
Y Set vivi ciento cinco aos, y engendr a Ens.
Y vivi Set ochocientos siete aos despus de haber engendrado a Ens, y engendr hijos e hijas.
El total de los das de Set fue de novecientos doce aos, y muri.
Y Ens vivi noventa aos, y engendr a Cainn.
Y vivi Ens ochocientos quince aos despus de haber engendrado a Cainn, y engendr hijos e hijas.
El total de los das de Ens fue de novecientos cinco aos, y muri.
Y Cainn vivi setenta aos, y engendr a Mahalaleel.
Y vivi Cainn ochocientos cuarenta aos despus de haber engendrado a Mahalaleel, y engendr hijos e hijas.
El total de los das de Cainn fue de novecientos diez aos, y muri.
Y Mahalaleel vivi sesenta y cinco aos, y engendr a Jared.
Y vivi Mahalaleel ochocientos treinta aos despus de haber engendrado a Jared, y engendr hijos e hijas.
El total de los das de Mahalaleel fue de ochocientos noventa y cinco aos, y muri.
Y Jared vivi ciento sesenta y dos aos, y engendr a Enoc.
Y vivi Jared ochocientos aos despus de haber engendrado a Enoc, y engendr hijos e hijas.
El total de los das de Jared fue de novecientos sesenta y dos aos, y muri.
Y Enoc vivi sesenta y cinco aos, y engendr a Matusaln.
Y Enoc anduvo con Dios trescientos aos despus de haber engendrado a Matusaln, y engendr hijos e hijas.
El total de los das de Enoc fue de trescientos sesenta y cinco aos.
Y Enoc anduvo con Dios, y desapareci porque Dios se lo llev.
Y Matusaln vivi ciento ochenta y siete aos, y engendr a Lamec.
Y vivi Matusaln setecientos ochenta y dos aos despus de haber engendrado a Lamec, y engendr hijos e hijas.
El total de los das de Matusaln fue de novecientos sesenta y nueve aos, y muri.
Y Lamec vivi ciento ochenta y dos aos, y engendr un hijo.
Y le puso por nombre No, diciendo: ste nos dar descanso de nuestra labor y del trabajo de nuestras manos, por [causa] de la tierra que el SEOR ha maldecido.
Y vivi Lamec quinientos noventa y cinco aos despus de haber engendrado a No, y engendr hijos e hijas.
El total de los das de Lamec fue de setecientos setenta y siete aos, y muri.
Y No tena quinientos aos, y engendr a Sem, a Cam y a Jafet.
Y aconteci que cuando los hombres comenzaron a multiplicarse sobre la faz de la tierra, y les nacieron hijas,
los hijos de Dios vieron que las hijas de los hombres eran hermosas, y tomaron para s mujeres de entre todas las que les gustaban.
Entonces el SEOR dijo: No contender mi Espritu para siempre con el hombre, porque ciertamente l es carne. Sern, pues, sus das ciento veinte aos.
Y haba gigantes en la tierra en aquellos das, y tambin despus, cuando los hijos de Dios se unieron a las hijas de los hombres y ellas les dieron a luz [hijos.] stos son los hroes de la antigedad, hombres de renombre.
Y el SEOR vio que era mucha la maldad de los hombres en la tierra, y que toda intencin de los pensamientos de su corazn era slo [hacer] siempre el mal.
Y le pes al SEOR haber hecho al hombre en la tierra, y sinti tristeza en su corazn.
Y el SEOR dijo: Borrar de la faz de la tierra al hombre que he creado, desde el hombre hasta el ganado, los reptiles y las aves del cielo, porque me pesa haberlos hecho.
Mas No hall gracia ante los ojos del SEOR.
stas son las generaciones de No. No era un hombre justo, perfecto entre sus contemporneos; No andaba con Dios.
Y No engendr tres hijos: Sem, Cam y Jafet.
Y la tierra se haba corrompido delante de Dios, y estaba la tierra llena de violencia.
Y mir Dios a la tierra, y he aqu que estaba corrompida, porque toda carne haba corrompido su camino sobre la tierra.
Entonces Dios dijo a No: He decidido poner fin a toda carne, porque la tierra est llena de violencia por causa de ellos; y he aqu, voy a destruirlos [juntamente] con la tierra.
Hazte un arca de madera de ciprs; hars el arca con compartimientos, y la calafatears por dentro y por fuera con brea.
Y de esta manera la hars: de trescientos codos la longitud del arca, de cincuenta codos su anchura y de treinta codos su altura.
Hars una ventana en el arca y la terminars a un codo del techo, y pondrs la puerta del arca en su costado; la hars con piso bajo, segundo y tercero.
Y he aqu, yo traer un diluvio sobre la tierra, para destruir toda carne en que hay aliento de vida debajo del cielo; todo lo que hay en la tierra perecer.
Pero establecer mi pacto contigo; y entrars en el arca t, y contigo tus hijos, tu mujer y las mujeres de tus hijos.
Y de todo ser viviente, de toda carne, meters dos de cada [especie] en el arca, para preservar[les] la vida contigo; macho y hembra sern.
De las aves segn su especie, de los animales segn su especie y de todo reptil de la tierra segn su especie, dos de cada [especie] vendrn a ti para que [les] preserves la vida.
Y t, toma para ti de todo alimento que se come, y gurdate[lo,] y ser alimento para ti y para ellos.
Y as lo hizo No; conforme a todo lo que Dios le haba mandado, as hizo.
Entonces el SEOR dijo a No: Entra en el arca t y todos los de tu casa; porque he visto que [slo] t eres justo delante de m en esta generacin.
De todo animal limpio tomars contigo siete parejas, el macho y su hembra; y de todo animal que no es limpio, dos, el macho y su hembra;
tambin de las aves del cielo, siete parejas, macho y hembra, para conservar viva la especie sobre la faz de toda la tierra.
Porque dentro de siete das har llover sobre la tierra cuarenta das y cuarenta noches, y borrar de la faz de la tierra a todo ser viviente que he creado.
Y No hizo conforme a todo lo que el SEOR le haba mandado.
No [tena] seiscientos aos cuando el diluvio de las aguas vino sobre la tierra.
Entonces entr No en el arca, y con l sus hijos, su mujer y las mujeres de sus hijos, a causa de las aguas del diluvio.
De los animales limpios y de los animales que no son limpios, de las aves y de todo lo que se arrastra sobre la tierra,
de dos en dos entraron con No en el arca, macho y hembra, como Dios haba ordenado a No.
Y aconteci que a los siete das las aguas del diluvio vinieron sobre la tierra.
El ao seiscientos de la vida de No, el mes segundo, a los diecisiete das del mes, en ese mismo da se rompieron todas las fuentes del gran abismo, y las compuertas del cielo fueron abiertas.
Y cay la lluvia sobre la tierra por cuarenta das y cuarenta noches.
En ese mismo da entr No en el arca, con Sem, Cam y Jafet, hijos de No, y la mujer de No y las tres mujeres de sus hijos con ellos,
y toda fiera segn su especie, y todo ganado segn su especie, y todo reptil que se arrastra sobre la tierra segn su especie, y toda ave segn su especie, toda clase de aves.
Entraron, pues, con No en el arca de dos en dos de toda carne en que haba aliento de vida.
Y los que entraron, macho y hembra de toda carne, entraron como Dios le haba mandado; y el SEOR cerr [la puerta] detrs de No.
Entonces vino el diluvio sobre la tierra por cuarenta das, y las aguas crecieron y alzaron el arca, y sta se elev sobre la tierra.
Y las aguas aumentaron y crecieron mucho sobre la tierra; y el arca flotaba sobre la superficie de las aguas.
Y las aguas aumentaron ms y ms sobre la tierra, y fueron cubiertos todos los altos montes que hay debajo de todos los cielos.
Quince codos por encima subieron las aguas despus que los montes haban sido cubiertos.
Y pereci toda carne que se mueve sobre la tierra: aves, ganados, bestias, y todo lo que pulula sobre la tierra, y todo ser humano;
todo aquello en cuya nariz haba aliento de espritu de vida, todo lo que haba sobre la tierra firme, muri.
Extermin, pues, [el] [S]EOR todo ser viviente que [haba] sobre la faz de la tierra; desde el hombre hasta los ganados, los reptiles y las aves del cielo, fueron exterminados de la tierra; slo qued No y los que [estaban] con l en el arca.
Y prevalecieron las aguas sobre la tierra ciento cincuenta das.
Y se acord Dios de No y de todas las bestias y de todo el ganado que estaban con l en el arca; y Dios hizo pasar un viento sobre la tierra y decrecieron las aguas.
Y se cerraron las fuentes del abismo y las compuertas del cielo, y se detuvo la lluvia del cielo.
Las aguas bajaron gradualmente de sobre la tierra, y al cabo de ciento cincuenta das, las aguas haban decrecido.
Y en el mes sptimo, el da diecisiete del mes, el arca descans sobre los montes de Ararat.
Las aguas fueron decreciendo paulatinamente hasta el mes dcimo; y el da primero del mes dcimo, se vieron las cimas de los montes.
Y aconteci que al cabo de cuarenta das, No abri la ventana del arca que l haba hecho,
y envi un cuervo, que estuvo yendo y viniendo hasta que se secaron las aguas sobre la tierra.
Despus envi una paloma para ver si las aguas haban disminuido sobre la superficie de la tierra,
pero la paloma no encontr lugar donde posarse, de modo que volvi a l, al arca, porque las aguas [estaban] sobre la superficie de toda la tierra. Entonces extendi su mano, la tom y la meti consigo en el arca.
Esper an otros siete das, y volvi a enviar la paloma desde el arca.
Y hacia el atardecer la paloma regres a l, y he aqu, en su pico [traa] una hoja de olivo recin arrancada. Entonces [No] comprendi que las aguas haban disminuido sobre la tierra.
Esper an otros siete das, y envi la paloma, pero ya no volvi ms a l.
Y aconteci que en el ao seiscientos uno [de No], en el [mes] primero, el [da] primero del mes, se secaron las aguas sobre la tierra. Entonces No quit la cubierta del arca y mir, y he aqu, estaba seca la superficie de la tierra.
Y en el mes segundo, el da veintisiete del mes, estaba seca la tierra.
Entonces habl Dios a No, diciendo:
Sal del arca t, y contigo tu mujer, tus hijos y las mujeres de tus hijos.
Saca contigo todo ser viviente de toda carne que est contigo: aves, ganados y todo reptil que se arrastra sobre la tierra, para que se reproduzcan en abundancia sobre la tierra, y sean fecundos y se multipliquen sobre la tierra.
Sali, pues, No, y con l sus hijos y su mujer y las mujeres de sus hijos.
Y todas las bestias, todos los reptiles, todas las aves y todo lo que se mueve sobre la tierra, salieron del arca segn sus familias.
Y edific No un altar al SEOR, y tom de todo animal limpio y de toda ave limpia, y ofreci holocaustos en el altar.
Y el SEOR percibi el aroma agradable, y dijo el SEOR para s: Nunca ms volver a maldecir la tierra por causa del hombre, porque la intencin del corazn del hombre es mala desde su juventud; nunca ms volver a destruir todo ser viviente como lo he hecho.
Mientras la tierra permanezca, la siembra y la siega, el fro y el calor, el verano y el invierno, el da y la noche, nunca cesarn.
Y bendijo Dios a No y a sus hijos, y les dijo: Sed fecundos y multiplicaos, y llenad la tierra.
Y el temor y el terror de vosotros estarn sobre todos los animales de la tierra, y sobre todas las aves del cielo, [y] en todo lo que se arrastra sobre el suelo, y en todos los peces del mar; en vuestra mano son entregados.
Todo lo que se mueve y tiene vida os ser para alimento: todo os lo doy como [os di] la hierba verde.
Pero carne con su vida, [es decir, con] su sangre, no comeris.
Y ciertamente pedir cuenta de la sangre de vuestras vidas; de todo animal la demandar. Y de [todo] hombre, del hermano de todo hombre demandar la vida del hombre.
El que derrame sangre de hombre, por el hombre su sangre ser derramada, porque a imagen de Dios hizo l al hombre.
En cuanto a vosotros, sed fecundos y multiplicaos; poblad en abundancia la tierra y multiplicaos en ella.
Entonces habl Dios a No y a sus hijos [que estaban] con l, diciendo:
He aqu, yo establezco mi pacto con vosotros, y con vuestra descendencia despus de vosotros,
y con todo ser viviente que est con vosotros: aves, ganados y todos los animales de la tierra que estn con vosotros; todos los que han salido del arca, todos los animales de la tierra.
Yo establezco mi pacto con vosotros, y nunca ms volver a ser exterminada toda carne por las aguas del diluvio, ni habr ms diluvio para destruir la tierra.
Y dijo Dios: sta es la seal del pacto que hago entre yo y vosotros y todo ser viviente que est con vosotros, por todas las generaciones:
pongo mi arco en las nubes y ser por seal del pacto entre yo y la tierra.
Y acontecer que cuando haga venir nubes sobre la tierra, se ver el arco en las nubes,
y me acordar de mi pacto que hay entre yo y vosotros y entre todo ser viviente de toda carne; y nunca ms se convertirn las aguas en diluvio para destruir toda carne.
Cuando el arco est en las nubes, lo mirar para acordarme del pacto eterno entre Dios y todo ser viviente de toda carne que est sobre la tierra.
Y dijo Dios a No: sta es la seal del pacto que he establecido entre yo y toda carne que est sobre la tierra.
Y los hijos de No que salieron del arca fueron Sem, Cam y Jafet; y Cam fue el padre de Canan.
Estos tres [fueron] los hijos de No, y de ellos se pobl toda la tierra.
Entonces No comenz a labrar la tierra, y plant una via.
Y bebi el vino y se embriag, y se desnud en medio de su tienda.
Y Cam, padre de Canan, vio la desnudez de su padre, y se lo cont a sus dos hermanos [que estaban] afuera.
Entonces Sem y Jafet tomaron un manto, lo pusieron sobre sus hombros, y caminando hacia atrs cubrieron la desnudez de su padre; y sus rostros estaban vueltos, y no vieron la desnudez de su padre.
Cuando No despert de su embriaguez, y supo lo que su hijo menor le haba hecho,
dijo: Maldito sea Canan; siervo de siervos ser para sus hermanos.
Dijo tambin: Bendito sea el SEOR, el Dios de Sem; y sea Canan su siervo.
Engrandezca Dios a Jafet, y habite en las tiendas de Sem; y sea Canan su siervo.
Y vivi No trescientos cincuenta aos despus del diluvio.
El total de los das de No fue de novecientos cincuenta aos, y muri.
stas son las generaciones de Sem, Cam y Jafet, hijos de No, a quienes les nacieron hijos despus del diluvio:
Los hijos de Jafet: Gomer, Magog, Madai, Javn, Tubal, Mesec y Tiras.
Los hijos de Gomer: Askenaz, Rifat y Togarm.
Los hijos de Javn: Elisa, Tarsis, Quintim y Dodanim.
De stos, las costas de las naciones se dividieron en sus tierras, cada uno conforme a su lengua, segn sus familias, en sus naciones.
Los hijos de Cam: Cus, Mizraim, Fut y Canan.
Los hijos de Cus: Seba, Havila, Sabta, Raama y Sabteca, y los hijos de Raama: Seba y Dedn.
Y Cus engendr a Nimrod, que lleg a ser poderoso en la tierra.
l fue un poderoso cazador delante del SEOR; por tanto se dice: Como Nimrod, poderoso cazador delante del SEOR.
Y el comienzo de su reino fue Babel, Erec, Acab y Calne, en la tierra de Sinar.
De aquella tierra sali hacia Asiria y edific Nnive, Rehobot Ir, Cala,
y Resn, entre Nnive y Cala; aquella es la gran ciudad.
Y Mizraim engendr a Ludim, a Anamim, a Lehabim, a Naftuhim,
a Patrusim, a Casluhim (de donde salieron los filisteos) y a Caftorim.
Canan engendr a Sidn su primognito, y a Het,
y al jebuseo, al amorreo, al gergeseo,
al heveo, al araceo, al sineo,
al arvadeo, al zemareo y al hamateo. Y despus las familias de los cananeos fueron esparcidas.
El territorio de los cananeos se extenda desde Sidn, rumbo a Gerar, hasta Gaza; y rumbo a Sodoma, Gomorra, Adma y Zeboim, hasta Lasa.
stos son los hijos de Cam, segn sus familias, segn sus lenguas, por sus tierras, por sus naciones.
Tambin le nacieron hijos a Sem, padre de todos los hijos de Heber, [y] hermano mayor de Jafet.
Los hijos de Sem: Elam, Asur, Arfaxad, Lud y Aram.
Los hijos de Aram: Uz, Hul, Geter y Mas.
Arfaxad engendr a Sala, y Sala engendr a Heber.
Y a Heber le nacieron dos hijos: el nombre de uno [fue] Peleg, porque en sus das fue repartida la tierra, y el nombre de su hermano, Joctn.
Joctn engendr a Almodad, a Selef, a Hazar-mavet, a Jera,
a Adoram, a Uzal, a Dicla,
a Obal, a Abimael, a Seba,
a Ofir, a Havila y a Jobab; todos stos fueron hijos de Joctn.
Y su territorio se extenda desde Mesa rumbo a Sefar, la regin montaosa del oriente.
stos son los hijos de Sem, segn sus familias, segn sus lenguas, por sus tierras, conforme a sus naciones.
stas son las familias de los hijos de No segn sus genealogas, por sus naciones; y de ellos se propagaron las naciones sobre la tierra despus del diluvio.
Toda la tierra hablaba la misma lengua y las mismas palabras.
Y aconteci que segn iban hacia el oriente, hallaron una llanura en la tierra de Sinar, y se establecieron all.
Y se dijeron unos a otros: Vamos, fabriquemos ladrillos y cozmos[los] bien. Y usaron ladrillo en lugar de piedra, y asfalto en lugar de mezcla.
Y dijeron: Vamos, edifiqumonos una ciudad y una torre cuya cspide [llegue] hasta los cielos, y hagmonos un nombre [famoso], para que no seamos dispersados sobre la faz de toda la tierra.
Y el SEOR descendi para ver la ciudad y la torre que haban edificado los hijos de los hombres.
Y dijo el SEOR: He aqu, son un solo pueblo y todos ellos tienen la misma lengua. Y esto es lo que han comenzado a hacer, y ahora nada de lo que se propongan hacer les ser imposible.
Vamos, bajemos y all confundamos su lengua, para que nadie entienda el lenguaje del otro.
As los dispers el SEOR desde all sobre la faz de toda la tierra, y dejaron de edificar la ciudad.
Por eso fue llamada Babel, porque all confundi el SEOR la lengua de toda la tierra; y de all los dispers el SEOR sobre la faz de toda la tierra.
stas son las generaciones de Sem: Sem tena cien aos, y engendr a Arfaxad dos aos despus del diluvio.
Y vivi Sem quinientos aos despus de haber engendrado a Arfaxad, y engendr hijos e hijas.
Arfaxad vivi treinta y cinco aos, y engendr a Sala.
Y vivi Arfaxad cuatrocientos tres aos despus de haber engendrado a Sala, y engendr hijos e hijas.
Sala vivi treinta aos, y engendr a Heber.
Y vivi Sala cuatrocientos tres aos despus de haber engendrado a Heber, y engendr hijos e hijas.
Heber vivi treinta y cuatro aos, y engendr a Peleg.
Y vivi Heber cuatrocientos treinta aos despus de haber engendrado a Peleg, y engendr hijos e hijas.
Peleg vivi treinta aos, y engendr a Reu.
Y vivi Peleg doscientos nueve aos despus de haber engendrado a Reu, y tuvo hijos e hijas.
Reu vivi treinta y dos aos, y engendr a Serug.
Y vivi Reu doscientos siete aos despus de haber engendrado a Serug, y engendr hijos e hijas.
Serug vivi treinta aos, y engendr a Nacor.
Y vivi Serug doscientos aos despus de haber engendrado a Nacor, y engendr hijos e hijas.
Nacor vivi veintinueve aos, y engendr a Tar.
Y vivi Nacor ciento diecinueve aos despus de haber engendrado a Tar, y engendr hijos e hijas.
Tar vivi setenta aos, y engendr a Abram, a Nacor y a Harn.
stas son las generaciones de Tar: Tar engendr a Abram, a Nacor y a Harn; y Harn engendr a Lot.
Y muri Harn en presencia de su padre Tar en la tierra de su nacimiento, en Ur de los caldeos.
Y Abram y Nacor tomaron para s mujeres. El nombre de la mujer de Abram era Sarai, y el nombre de la mujer de Nacor, Milca, hija de Harn, padre de Milca y de Isca.
Y Sarai era estril; no tena hijo.
Y Tar tom a Abram su hijo, a su nieto Lot, hijo de Harn, y a Sarai su nuera, mujer de su hijo Abram; y salieron juntos de Ur de los caldeos, en direccin a la tierra de Canan; y llegaron hasta Harn, y se establecieron all.
Los das de Tar fueron doscientos cinco aos; y muri Tar en Harn.
Y el SEOR dijo a Abram: Vete de tu tierra, de [entre] tus parientes y de la casa de tu padre, a la tierra que yo te mostrar.
Har de ti una nacin grande, y te bendecir, y engrandecer tu nombre, y sers bendicin.
Bendecir a los que te bendigan, y al que te maldiga, maldecir. Y en ti sern benditas todas las familias de la tierra.
Entonces Abram se fue tal como el SEOR le haba dicho; y Lot fue con l. Y Abram [tena] setenta y cinco aos cuando parti de Harn.
Y tom Abram a Sarai su mujer, y a Lot su sobrino, y todas las posesiones que ellos haban acumulado, y las personas que haban adquirido en Harn, y salieron para ir a la tierra de Canan; y a la tierra de Canan llegaron.
Y atraves Abram el pas hasta el lugar de Siquem, hasta la encina de More. Y el cananeo [estaba] entonces en la tierra.
Y el SEOR se apareci a Abram, y [le] dijo: A tu descendencia dar esta tierra. Entonces l [edific] all un altar al SEOR que se le haba aparecido.
De all se traslad hacia el monte al oriente de Betel, y plant su tienda, [teniendo a] Betel al occidente y Hai al oriente; y edific all un altar al SEOR, e invoc el nombre del SEOR.
Y Abram sigui su camino, continuando hacia el Neguev.
Y hubo hambre en la tierra; y Abram descendi a Egipto para pasar all un tiempo, porque el hambre era severa en la tierra.
Y sucedi que cuando se acercaba a Egipto, dijo a Sarai su mujer: Mira, s que eres una mujer de hermoso parecer;
y suceder que cuando te vean los egipcios, dirn: "sta es su mujer"; y me matarn, pero a ti te dejarn vivir.
Di, por favor, que eres mi hermana, para que me vaya bien por causa tuya, y para que yo viva gracias a ti.
Y aconteci que cuando Abram entr en Egipto, los egipcios vieron que la mujer era muy hermosa.
Y la vieron los oficiales de Faran, y la alabaron delante de l; y la mujer fue llevada a la casa de Faran.
Y [ste] trat bien a Abram por causa de ella; y le dio ovejas, vacas, asnos, siervos, siervas, asnas y camellos.
Pero el SEOR hiri a Faran y a su casa con grandes plagas por causa de Sarai, mujer de Abram.
Entonces Faran llam a Abram, y le dijo: Qu es esto que me has hecho? Por qu no me avisaste que era tu mujer?
Por qu dijiste: "Es mi hermana", de manera que la tom por mujer? Ahora pues, aqu est tu mujer, tma[la] y vete.
Y Faran dio rdenes a [sus] hombres acerca de Abram; y ellos lo despidieron con su mujer y con todo lo que le perteneca.
Subi, pues, Abram de Egipto al Neguev, l y su mujer con todo lo que posea; y con l, Lot.
Y Abram era muy rico en ganado, en plata y en oro.
Y anduvo en sus jornadas desde el Neguev hasta Betel, al lugar donde su tienda haba estado al principio, entre Betel y Hai,
al lugar del altar que antes haba hecho all; y all Abram invoc el nombre del SEOR.
Y tambin Lot, que andaba con Abram, tena ovejas, vacas y tiendas.
Y la tierra no poda sostenerlos para que habitaran juntos, porque sus posesiones eran tantas que [ya] no podan habitar juntos.
Hubo, pues, contienda entre los pastores del ganado de Abram y los pastores del ganado de Lot. Y el cananeo y el ferezeo habitaban entonces en aquella tierra.
Y Abram dijo a Lot: Te ruego que no haya contienda entre nosotros, ni entre mis pastores y tus pastores, porque somos hermanos.
No est toda la tierra delante de ti? Te ruego que te separes de m: si [vas a] la izquierda, yo ir a la derecha; y si [a] la derecha, yo ir a la izquierda.
Y alz Lot los ojos y vio todo el valle del Jordn, el cual estaba bien regado por todas partes ([esto fue] antes de que el SEOR destruyera a Sodoma y Gomorra) como el huerto del SEOR, como la tierra de Egipto rumbo a Zoar.
Y escogi Lot para s todo el valle del Jordn; y viaj Lot hacia el oriente. As se separaron el uno del otro.
Abram se estableci en la tierra de Canan, en tanto que Lot se estableci en las ciudades del valle, y fue poniendo [sus] tiendas hasta Sodoma.
Y los hombres de Sodoma eran malos y pecadores contra el SEOR en gran manera.
Y el SEOR dijo a Abram despus que Lot se haba separado de l: Alza ahora los ojos y mira desde el lugar donde ests hacia el norte, el sur, el oriente y el occidente,
pues toda la tierra que ves te la dar a ti y a tu descendencia para siempre.
Y har tu descendencia como el polvo de la tierra; de manera que si alguien puede contar el polvo de la tierra, tambin tu descendencia podr contarse.
Levntate, recorre la tierra a lo largo y a lo ancho de ella, porque a ti te la dar.
Entonces Abram mud su tienda, y vino y habit en el encinar de Mamre, que est en Hebrn, y edific all un altar al SEOR.
Y aconteci en los das de Amrafel, rey de Sinar, Arioc, rey de Elasar, Quedorlaomer, rey de Elam, y Tidal, rey de Goim,
que stos hicieron guerra a Bera, rey de Sodoma, y a Birsa, rey de Gomorra, a Sinab, rey de Adma, a Semeber, rey de Zeboim, y al rey de Bela, es decir, Zoar.
Todos stos vinieron como aliados al valle de Sidim, es decir, el mar Salado.
Doce aos haban servido a Quedorlaomer, pero en el ao trece se rebelaron.
Y en el ao catorce, Quedorlaomer y los reyes que estaban con l, vinieron y derrotaron a los refatas en Astarot Karnaim, a los zuzitas en Ham, a los emitas en Save-quiriataim,
y a los horeos en el monte de Seir hasta El-parn, que est junto al desierto.
Entonces volvieron a En-mispat, es decir, Cades, y conquistaron todo el territorio de los amalecitas, y tambin a los amorreos que habitaban en Hazezon-tamar.
Y sali el rey de Sodoma, con el rey de Gomorra, el rey de Adma, el rey de Zeboim y el rey de Bela, es decir, Zoar, y presentaron batalla contra ellos en el valle de Sidim:
[esto es,] contra Quedorlaomer, rey de Elam, Tidal, rey de Goim, Amrafel, rey de Sinar, y Arioc, rey de Elasar; cuatro reyes contra cinco.
Y el valle de Sidim estaba lleno de pozos de asfalto; y el rey de Sodoma y el de Gomorra huyeron y cayeron all. Y los dems huyeron a los montes.
Entonces tomaron todos los bienes de Sodoma y Gomorra y todas sus provisiones, y se fueron.
Y tomaron tambin a Lot, sobrino de Abram, con todas sus posesiones, pues l habitaba en Sodoma, y partieron.
Y uno de los que escaparon vino y se lo hizo saber a Abram el hebreo, que habitaba en el encinar de Mamre el amorreo, hermano de Escol y hermano de Aner, y stos eran aliados de Abram.
Al or Abram que su pariente haba sido llevado cautivo, moviliz a sus hombres adiestrados nacidos en su casa, trescientos dieciocho, y sali en [su] persecucin hasta Dan.
Y por la noche, l, con sus siervos, organiz sus fuerzas contra ellos, y los derrot y los persigui hasta Hoba, que est al norte de Damasco.
Y recobr todos sus bienes, tambin a su pariente Lot con sus posesiones, y tambin a las mujeres y a la gente.
A su regreso despus de derrotar a Quedorlaomer y a los reyes que estaban con l, sali a su encuentro el rey de Sodoma en el valle de Save, es decir, el valle del Rey.
Entonces Melquisedec, rey de Salem, sac pan y vino; l era sacerdote del Dios Altsimo.
Y lo bendijo, diciendo: Bendito sea Abram del Dios Altsimo, creador del cielo y de la tierra;
y bendito sea el Dios Altsimo que entreg a tus enemigos en tu mano. Y le dio [Abram] el diezmo de todo.
Y el rey de Sodoma dijo a Abram: Dame las personas y toma para ti los bienes.
Y Abram dijo al rey de Sodoma: He jurado al SEOR, Dios Altsimo, creador del cielo y de la tierra,
que no tomar ni un hilo ni una correa de zapato, ni ninguna cosa tuya, para que no digas: "Yo enriquec a Abram."
Nada tomar, excepto lo que los jvenes han comido y la parte de los hombres que fueron conmigo: Aner, Escol y Mamre. Ellos tomarn su parte.
Despus de estas cosas la palabra del SEOR vino a Abram en visin, diciendo: No temas, Abram, yo soy un escudo para ti; tu recompensa ser muy grande.
Y Abram dijo: Oh Seor DIOS, qu me dars, puesto que yo estoy sin hijos, y el heredero de mi casa es Eliezer de Damasco?
Dijo adems Abram: He aqu, no me has dado descendencia, y uno nacido en mi casa es mi heredero.
Pero he aqu que la palabra del SEOR vino a l, diciendo: Tu heredero no ser ste, sino uno que saldr de tus entraas, l ser tu heredero.
Lo llev fuera, y [le] dijo: Ahora mira al cielo y cuenta las estrellas, si te es posible contarlas. Y le dijo: As ser tu descendencia.
Y [Abram] crey en el SEOR, y l se lo reconoci por justicia.
Y le dijo: Yo soy el SEOR que te saqu de Ur de los caldeos, para darte esta tierra para que la poseas.
Y l le dijo: Oh Seor DIOS, cmo puedo saber que la poseer?
l le respondi: Treme una novilla de tres aos, una cabra de tres aos, un carnero de tres aos, una trtola y un pichn.
l le trajo todos stos y los parti por la mitad, y puso cada mitad enfrente de la otra; mas no parti las aves.
Y las aves de rapia descendan sobre los animales sacrificados, pero Abram las ahuyentaba.
Y sucedi que a la puesta del sol un profundo sueo cay sobre Abram, y he aqu que el terror de una gran oscuridad cay sobre l.
Y [Dios] dijo a Abram: Ten por cierto que tus descendientes sern extranjeros en una tierra que no es suya, donde sern esclavizados y oprimidos cuatrocientos aos.
Mas yo tambin juzgar a la nacin a la cual servirn, y despus saldrn [de all] con grandes riquezas.
T irs a tus padres en paz; [y] sers sepultado en buena vejez.
Y en la cuarta generacin ellos regresarn ac, porque hasta entonces no habr llegado a su colmo la iniquidad de los amorreos.
Y aconteci que cuando el sol ya se haba puesto, hubo densas tinieblas, y he aqu, [apareci] un horno humeante y una antorcha de fuego que pas por entre las mitades [de los animales].
En aquel da el SEOR hizo un pacto con Abram, diciendo: A tu descendencia he dado esta tierra, desde el ro de Egipto hasta el ro grande, el ro ufrates:
los ceneos, los cenezeos, los cadmoneos,
los heteos, los ferezeos, los refatas,
los amorreos, los cananeos, los gergeseos y los jebuseos.
Y Sarai, mujer de Abram, no le haba dado a luz [hijo] [alguno;] y tena ella una sierva egipcia que se llamaba Agar.
Entonces Sarai dijo a Abram: He aqu que el SEOR me ha impedido tener [hijos.] Llgate, te ruego, a mi sierva; quiz por medio de ella yo tenga hijos. Y Abram escuch la voz de Sarai.
Y al cabo de diez aos de habitar Abram en la tierra de Canan, Sarai, mujer de Abram, tom a su sierva Agar la egipcia, y se la dio a su marido Abram por mujer.
Y l se lleg a Agar, y ella concibi; y cuando ella vio que haba concebido, miraba con desprecio a su seora.
Y Sarai dijo a Abram: Recaiga sobre ti mi agravio. Yo entregu a mi sierva en tus brazos; pero cuando ella vio que haba concebido, me mir con desprecio. Juzgue el SEOR entre t y yo.
Pero Abram dijo a Sarai: Mira, tu sierva est bajo tu poder; haz con ella lo que mejor te parezca. Y Sarai la trat muy mal y ella huy de su presencia.
Y el ngel del SEOR la encontr junto a una fuente de agua en el desierto, junto a la fuente en el camino de Shur,
y [le] dijo: Agar, sierva de Sarai, de dnde has venido y a dnde vas? Y ella le respondi: Huyo de la presencia de mi seora Sarai.
Y el ngel del SEOR le dijo: Vuelve a tu seora y somtete a su autoridad.
El ngel del SEOR aadi: Multiplicar de tal manera tu descendencia que no se podr contar por su multitud.
El ngel del SEOR le dijo adems: He aqu, has concebido y dars a luz un hijo; y le llamars Ismael, porque el SEOR ha odo tu afliccin.
Y l ser hombre [indmito] como asno monts; su mano [ser] contra todos, y la mano de todos contra l, y habitar al oriente de todos sus hermanos.
Y [Agar] llam el nombre del SEOR que le haba hablado: T eres un Dios que ve; porque dijo: Estoy todava con vida despus de verle?
Por eso se llam a aquel pozo Beer-lajai-roi; he aqu, est entre Cades y Bered.
Y Agar le dio a luz un hijo a Abram; y Abram le puso el nombre de Ismael al hijo que Agar le haba dado.
Y Abram [tena] ochenta y seis aos cuando Agar le dio a luz a Ismael.
Cuando Abram tena noventa y nueve aos, el SEOR se le apareci, y le dijo: Yo soy el Dios Todopoderoso; anda delante de m, y s perfecto.
Y yo establecer mi pacto contigo, y te multiplicar en gran manera.
Entonces Abram se postr sobre su rostro y Dios habl con l, diciendo:
En cuanto a m, he aqu, mi pacto es contigo, y sers padre de multitud de naciones.
Y no sers llamado ms Abram; sino que tu nombre ser Abraham; porque yo te har padre de multitud de naciones.
Te har fecundo en gran manera, y de ti har naciones, y de ti saldrn reyes.
Y establecer mi pacto contigo y [con] tu descendencia despus de ti, por [todas] sus generaciones, por pacto eterno, de ser Dios tuyo y de [toda] tu descendencia despus de ti.
Y te dar a ti, y a tu descendencia despus de ti, la tierra de tus peregrinaciones, toda la tierra de Canan como posesin perpetua; y yo ser su Dios.
Dijo adems Dios a Abraham: T, pues, guardars mi pacto, t y tu descendencia despus de ti, por sus generaciones.
ste es mi pacto que guardaris, entre yo y vosotros y tu descendencia despus de ti: Todo varn de entre vosotros ser circuncidado.
Seris circuncidados en la carne de vuestro prepucio, y esto ser la seal de mi pacto con vosotros.
A la edad de ocho das ser circuncidado entre vosotros todo varn por vuestras generaciones; [asimismo] el [siervo] nacido en tu casa, o que sea comprado con dinero a cualquier extranjero, que no sea de tu descendencia.
Ciertamente ha de ser circuncidado el [siervo] nacido en tu casa o el comprado con tu dinero; as estar mi pacto en vuestra carne como pacto perpetuo.
Mas el varn incircunciso, que no es circuncidado en la carne de su prepucio, esa persona ser cortada de [entre] su pueblo; ha quebrantado mi pacto.
Entonces Dios dijo a Abraham: A Sarai, tu mujer, no la llamars Sarai, sino que Sara [ser] su nombre.
Y la bendecir, y de cierto te dar un hijo por medio de ella. La bendecir y ser [madre de] naciones; reyes de pueblos vendrn de ella.
Entonces Abraham se postr sobre su rostro y se ri, y dijo en su corazn: A un hombre de cien aos le nacer un hijo? Y Sara, que tiene noventa aos, concebir?
Y dijo Abraham a Dios: Ojal que Ismael viva delante de ti!
Pero Dios dijo: No, sino que Sara, tu mujer, te dar un hijo, y le pondrs el nombre de Isaac; y establecer mi pacto con l, pacto perpetuo para su descendencia despus de l.
Y en cuanto a Ismael, te he odo; he aqu, yo lo bendecir y lo har fecundo y lo multiplicar en gran manera. Engendrar a doce prncipes y har de l una gran nacin.
Pero mi pacto lo establecer con Isaac, el cual Sara te dar a luz por este tiempo el ao que viene.
Cuando termin de hablar con l, ascendi Dios dejando a Abraham.
Entonces Abraham tom a su hijo Ismael y a todos [los siervos] nacidos en su casa y a todos los que haban sido comprados con su dinero, a todo varn de entre las personas de la casa de Abraham, y aquel mismo da les circuncid la carne de su prepucio, tal como Dios le haba dicho.
Abraham [tena] noventa y nueve aos cuando fue circuncidado en la carne de su prepucio.
Y su hijo Ismael [tena] trece aos cuando se le circuncid la carne de su prepucio.
En el mismo da fueron circuncidados Abraham y su hijo Ismael.
Y todos los varones de su casa, que haban nacido en la casa o que haban sido comprados a un extranjero por dinero, fueron circuncidados con l.
Y el SEOR se le apareci en el encinar de Mamre, mientras l estaba sentado a la puerta de la tienda en el calor del da.
Cuando alz los ojos y mir, he aqu, tres hombres estaban parados frente a l; y al ver[los] corri de la puerta de la tienda a recibirlos, y se postr en tierra,
y dijo: Seor mo, si ahora he hallado gracia ante tus ojos, te ruego que no pases de largo junto a tu siervo.
Que se traiga ahora un poco de agua y lavaos los pies, y reposad bajo el rbol;
y yo traer un pedazo de pan para que os alimentis, y despus sigis adelante, puesto que habis visitado a vuestro siervo. Y ellos dijeron: Haz as como has dicho.
Entonces Abraham fue de prisa a la tienda donde estaba Sara, y dijo: Apresrate a preparar tres medidas de flor de harina, amsa[la] y haz tortas de pan.
Corri tambin Abraham a la vacada y tom un becerro tierno y bueno, y se [lo] dio al criado, que se apresur a prepararlo.
Tom tambin cuajada y leche y el becerro que haba preparado, y [lo] puso delante de ellos; y l se qued de pie junto a ellos bajo el rbol mientras coman.
Entonces ellos le dijeron: Dnde est Sara tu mujer? Y l respondi: All en la tienda.
Y [aqul] dijo: Ciertamente volver a ti por este tiempo el ao prximo; y he aqu, Sara tu mujer tendr un hijo. Y Sara estaba escuchando a la puerta de la tienda que estaba detrs de l.
Abraham y Sara eran ancianos, entrados en aos; [y] a Sara le haba cesado ya la costumbre de las mujeres.
Y Sara se ri para sus adentros, diciendo: Tendr placer despus de haber envejecido, siendo tambin viejo mi seor?
Y el SEOR dijo a Abraham: Por qu se ri Sara, diciendo: "Concebir en verdad siendo yo [tan] vieja?"
Hay algo demasiado difcil para el SEOR? Volver a ti al tiempo sealado, por este tiempo el ao prximo, y Sara tendr un hijo.
Pero Sara [lo] neg, porque tuvo miedo, diciendo: No me re. Y l dijo: No [es as,] sino que te has redo.
Entonces los hombres se levantaron de all, y miraron hacia Sodoma; y Abraham iba con ellos para despedirlos.
Y el SEOR dijo: Ocultar a Abraham lo que voy a hacer,
puesto que ciertamente Abraham llegar a ser una nacin grande y poderosa, y en l sern benditas todas las naciones de la tierra?
Porque yo lo he escogido para que mande a sus hijos y a su casa despus de l que guarden el camino del SEOR, haciendo justicia y juicio, para que el SEOR cumpla en Abraham todo lo que l ha dicho acerca de l.
Y el SEOR dijo: El clamor de Sodoma y Gomorra ciertamente es grande, y su pecado es sumamente grave.
Descender ahora y ver si han hecho en todo conforme a su clamor, el cual ha llegado hasta m; y si no, lo sabr.
Y se apartaron de all los hombres y fueron hacia Sodoma, mientras Abraham estaba todava de pie delante del SEOR.
Y Abraham se acerc, y dijo: En verdad destruirs al justo junto con el impo?
Tal vez haya cincuenta justos dentro de la ciudad; en verdad [la] destruirs y no perdonars el lugar por amor a los cincuenta justos que hay en ella?
Lejos de ti hacer tal cosa: matar al justo con el impo, de modo que el justo y el impo sean [tratados] de la misma manera. Lejos de ti! El Juez de toda la tierra, no har justicia?
Entonces el SEOR dijo: Si hallo en Sodoma cincuenta justos dentro de la ciudad, perdonar a todo el lugar por consideracin a ellos.
Y Abraham respondi, y dijo: He aqu, ahora me he atrevido a hablar al Seor, yo que soy polvo y ceniza.
Tal vez falten cinco para los cincuenta justos, destruirs por los cinco a toda la ciudad? Y l respondi: No [la] destruir si hallo all cuarenta y cinco.
[Abraham] le habl de nuevo, y dijo: Tal vez se hallen all cuarenta. Y l respondi: No [lo] har, por consideracin a los cuarenta.
Entonces [Abraham] dijo: No se enoje ahora el Seor, y hablar; tal vez se hallen all treinta. Y l respondi: No [lo] har si hallo all treinta.
Y [Abraham] dijo: He aqu, ahora me he atrevido a hablar al Seor; tal vez se hallen all veinte. Y l respondi: No [la] destruir por consideracin a los veinte.
Entonces dijo Abraham: No se enoje ahora el Seor, y hablar slo esta vez; tal vez se hallen all diez. Y l respondi: No [la] destruir por consideracin a los diez.
Y el SEOR se fue tan pronto como acab de hablar con Abraham; y Abraham volvi a su lugar.
Llegaron, pues, los dos ngeles a Sodoma al caer la tarde, cuando Lot estaba sentado a la puerta de Sodoma. Al ver[los,] Lot se levant para recibirlos y se postr rostro en tierra,
y dijo: He aqu ahora, seores mos, os ruego que entris en la casa de vuestro siervo y pasis [en ella] la noche y lavis vuestros pies; entonces os levantaris temprano y continuaris vuestro camino. Pero ellos dijeron: No, sino que pasaremos la noche en la plaza.
l, sin embargo, les rog con insistencia, y ellos fueron con l y entraron en su casa; y les prepar un banquete y coci pan sin levadura, y comieron.
An no se haban acostado, cuando los hombres de la ciudad, los hombres de Sodoma, rodearon la casa, tanto jvenes como viejos, todo el pueblo sin excepcin.
Y llamaron a Lot, y le dijeron: Dnde estn los hombres que vinieron a ti esta noche? Scalos para que los conozcamos.
Entonces Lot sali a ellos a la entrada, y cerr la puerta tras s,
y dijo: Hermanos mos, os ruego que no obris perversamente.
He aqu ahora tengo dos hijas que no han conocido varn; permitidme sacarlas a vosotros y haced con ellas como mejor os parezca; pero no hagis nada a estos hombres, pues se han amparado bajo mi techo.
Mas ellos dijeron: Hazte a un lado! Y dijeron adems: ste vino como extranjero, y ya est actuando como juez; ahora te trataremos a ti peor que a ellos. Y acometieron contra Lot y estaban a punto de romper la puerta,
pero los [dos] hombres extendieron la mano y metieron a Lot en la casa con ellos, y cerraron la puerta.
Y a los hombres que estaban a la entrada de la casa los hirieron con ceguera desde el menor hasta el mayor, de manera que se cansaban [tratando de] hallar la entrada.
Entonces los [dos] hombres dijeron a Lot: A quin ms tienes aqu? A [tus] yernos, a tus hijos, a tus hijas y quienquiera que tengas en la ciudad, sca[los] de este lugar;
porque vamos a destruir este lugar, pues su clamor ha llegado a ser tan grande delante del SEOR, que el SEOR nos ha enviado a destruirlo.
Y sali Lot y habl a sus yernos que iban a casarse con sus hijas, y dijo: Levantaos, salid de este lugar porque el SEOR destruir la ciudad. Pero a sus yernos les pareci que bromeaba.
Y al amanecer, los ngeles apremiaban a Lot, diciendo: Levntate, toma a tu mujer y a tus dos hijas que estn aqu, para que no seis destruidos en el castigo de la ciudad.
Mas l titubeaba. Entonces los [dos] hombres tomaron su mano y la mano de su mujer y la mano de sus dos hijas, porque la compasin del SEOR [estaba] sobre l; y lo sacaron y lo pusieron fuera de la ciudad.
Y aconteci que cuando los haban llevado fuera, [uno le] dijo: Huye por tu vida. No mires detrs de ti y no te detengas en ninguna parte del valle; escapa al monte, no sea que perezcas.
Pero Lot les dijo: No, por favor, seores mos.
Ahora he aqu, tu siervo ha hallado gracia ante tus ojos, y has engrandecido tu misericordia la cual me has mostrado salvndome la vida; mas no puedo escapar al monte, no sea que el desastre me alcance, y muera.
Ahora he aqu, esta ciudad est [bastante] cerca para huir a ella, y es pequea. Te ruego que me dejes huir all (no es pequea?) para salvar mi vida.
Y l le respondi: He aqu, te concedo tambin esta peticin de no destruir la ciudad de que has hablado.
Date prisa, escapa all, porque nada puedo hacer hasta que llegues all. Por eso el nombre que se le puso a la ciudad fue Zoar.
El sol haba salido sobre la tierra cuando Lot lleg a Zoar.
Entonces el SEOR hizo llover sobre Sodoma y Gomorra azufre y fuego, de parte del SEOR desde los cielos;
y destruy aquellas ciudades y todo el valle y todos los habitantes de las ciudades y [todo] lo que creca en la tierra.
Pero la mujer de Lot, [que iba] tras l, mir [hacia atrs] y se convirti en una columna de sal.
Y Abraham se levant muy de maana, [y fue] al sitio donde haba estado delante del SEOR;
y dirigi la vista hacia Sodoma y Gomorra y hacia toda la tierra del valle y mir; y he aqu, el humo ascenda de la tierra como el humo de un horno.
Y aconteci que cuando Dios destruy las ciudades del valle, se acord Dios de Abraham e hizo salir a Lot de en medio de la destruccin, cuando destruy las ciudades donde habitaba Lot.
Subi Lot de Zoar y habit en los montes, y sus dos hijas con l, pues tena miedo de quedarse en Zoar. Y habit en una cueva, l y sus dos hijas.
Entonces la mayor dijo a la menor: Nuestro padre es viejo y no hay ningn hombre en el pas que se llegue a nosotras segn la costumbre de toda la tierra.
Ven, hagamos que beba vino nuestro padre, y acostmonos con l para preservar nuestra familia por medio de nuestro padre.
Aquella noche hicieron que bebiera vino su padre, y la mayor entr y se acost con su padre, y l no supo cuando ella se acost ni cuando se levant.
Y aconteci que al da siguiente la mayor dijo a la menor: Mira, anoche yo me acost con mi padre; hagamos que beba vino esta noche tambin, y entonces entra t y acustate con l, para preservar nuestra familia por medio de nuestro padre.
De manera que tambin aquella noche hicieron que bebiera vino su padre, y la menor se levant y se acost con l, y l no supo cuando ella se acost ni cuando se levant.
Y las dos hijas de Lot concibieron de su padre.
Y la mayor dio a luz un hijo, y lo llam Moab; l es el padre de los moabitas hasta hoy.
Y en cuanto a la menor, tambin ella dio a luz un hijo, y lo llam Ben-ammi; l es el padre de los amonitas hasta hoy.
Y Abraham parti de all hacia la tierra del Neguev, y se estableci entre Cades y Shur; entonces estuvo por un tiempo en Gerar.
Y Abraham dijo de Sara su mujer: Es mi hermana. Entonces Abimelec, rey de Gerar, envi y tom a Sara.
Pero Dios vino a Abimelec en un sueo de noche, y le dijo: He aqu, eres hombre muerto por razn de la mujer que has tomado, pues est casada.
Mas Abimelec no se haba acercado a ella, y dijo: Seor, destruirs a una nacin aunque [sea] inocente?
No me dijo l mismo: "Es mi hermana"? Y ella tambin dijo: "Es mi hermano." En la integridad de mi corazn y con manos inocentes yo he hecho esto.
Entonces Dios le dijo en el sueo: S, yo s que en la integridad de tu corazn has hecho esto; y adems, yo te guard de pecar contra m; por eso no te dej que la tocaras.
Ahora pues, devuelve la mujer al marido, porque l es profeta y orar por ti, y vivirs. Mas si no [la] devuelves, sabe que de cierto morirs, t y todos los tuyos.
Abimelec se levant muy de maana, llam a todos sus siervos y relat todas estas cosas a odos de ellos; y los hombres se atemorizaron en gran manera.
Entonces Abimelec llam a Abraham, y le dijo: Qu nos has hecho? Y [en] qu he pecado contra ti, para que hayas trado sobre m y sobre mi reino un pecado tan grande? Me has hecho cosas que no se deben hacer.
Y Abimelec aadi a Abraham: Qu has hallado para que hayas hecho esto?
Y Abraham respondi: Porque [me] dije: Sin duda no hay temor de Dios en este lugar, y me matarn por causa de mi mujer.
Adems, en realidad es mi hermana, hija de mi padre, pero no hija de mi madre; y vino a ser mi mujer.
Y sucedi que cuando Dios me hizo salir errante de la casa de mi padre, yo le dije a ella: "ste es el favor que me hars: a cualquier lugar que vayamos, dirs de m: 'Es mi hermano.'"
Entonces Abimelec tom ovejas y vacas, siervos y siervas, y se los dio a Abraham, y le devolvi a Sara su mujer.
Y dijo Abimelec: He aqu, mi tierra est delante de ti; habita donde quieras.
Y a Sara [le] dijo: Mira, he dado a tu hermano mil piezas de plata; he aqu, sta es tu vindicacin delante de todos los que estn contigo, y ante todos, quedas vindicada.
Abraham or a Dios, y Dios san a Abimelec, a su mujer y a sus siervas; y tuvieron hijos.
Porque el SEOR haba cerrado completamente toda matriz en la casa de Abimelec por causa de Sara, mujer de Abraham.
Entonces el SEOR visit a Sara como haba dicho, e hizo el SEOR por Sara como haba prometido.
Y Sara concibi y dio a luz un hijo a Abraham en su vejez, en el tiempo sealado que Dios le haba dicho.
Y Abraham le puso el nombre de Isaac al hijo que le naci, que le dio a luz Sara.
Y circuncid Abraham a su hijo Isaac a los ocho das, como Dios le haba mandado.
Abraham [tena] cien aos cuando le naci su hijo Isaac.
Y dijo Sara: Dios me ha hecho rer; cualquiera que lo oiga se reir conmigo.
Y aadi: Quin le hubiera dicho a Abraham que Sara amamantara hijos? Pues bien, le he dado a luz un hijo en su vejez.
Y el nio creci y fue destetado, y Abraham hizo un gran banquete el da que Isaac fue destetado.
Y Sara vio al hijo que Agar la egipcia le haba dado a luz a Abraham burlndose de su hijo Isaac,
y dijo a Abraham: Echa fuera a esta sierva y a su hijo, porque el hijo de esta sierva no ha de ser heredero juntamente con mi hijo Isaac.
Y el asunto angusti a Abraham en gran manera por tratarse de su hijo.
Mas Dios dijo a Abraham: No te angusties por el muchacho ni por tu sierva; presta atencin a todo lo que Sara te diga, porque por Isaac ser llamada tu descendencia.
Y tambin del hijo de la sierva har una nacin, por ser tu descendiente.
Se levant, pues, Abraham muy de maana, tom pan y un odre de agua y [los] dio a Agar ponindo[selos] sobre el hombro, y [le dio] el muchacho y la despidi. Y ella se fue y anduvo errante por el desierto de Beerseba.
Y el agua en el odre se acab, y ella dej al muchacho debajo de uno de los arbustos,
y ella fue y se sent enfrente, como a un tiro de arco de distancia, porque dijo: Que no vea yo morir al nio. Y se sent enfrente y alz su voz y llor.
Y oy Dios la voz del muchacho [que lloraba]; y el ngel de Dios llam a Agar desde el cielo, y le dijo: Qu tienes, Agar? No temas, porque Dios ha odo la voz del muchacho en donde est.
Levntate, alza al muchacho y sostenlo con tu mano; porque yo har de l una gran nacin.
Entonces Dios abri los ojos de ella, y vio un pozo de agua; y fue y llen el odre de agua y dio de beber al muchacho.
Y Dios estaba con el muchacho, que creci y habit en el desierto y se hizo arquero.
Y habit en el desierto de Parn, y su madre tom para l una mujer de la tierra de Egipto.
Aconteci por aquel tiempo que Abimelec, con Ficol, jefe de su ejrcito, habl a Abraham, diciendo: Dios est contigo en todo lo que haces;
ahora pues, jrame aqu por Dios que no obrars falsamente conmigo, ni con mi descendencia, ni con mi posteridad, sino que conforme a la bondad que te he mostrado, as me mostrars a m y a la tierra en la cual has residido.
Y Abraham dijo: Yo lo juro.
Pero Abraham se quej a Abimelec a causa de un pozo de agua del cual los siervos de Abimelec se haban apoderado.
Y Abimelec dijo: No s quin haya hecho esto, ni t me lo habas hecho saber, ni yo lo haba odo hasta hoy.
Y Abraham tom ovejas y vacas y se los dio a Abimelec. Y los dos hicieron un pacto.
Entonces Abraham puso aparte siete corderas del rebao.
Y Abimelec dijo a Abraham: Qu significan estas siete corderas que has puesto aparte?
Y l respondi: Tomars estas siete corderas de mi mano para que esto me sirva de testimonio de que yo cav este pozo.
Por lo cual llam aquel lugar Beerseba, porque all juraron los dos.
Hicieron, pues, un pacto en Beerseba; y se levant Abimelec con Ficol, jefe de su ejrcito, y regresaron a la tierra de los filisteos.
Y [Abraham] plant un tamarisco en Beerseba, y all invoc el nombre del SEOR, el Dios eterno.
Y peregrin Abraham en la tierra de los filisteos por muchos das.
Aconteci que despus de estas cosas, Dios prob a Abraham, y le dijo: Abraham! Y l respondi: Heme aqu.
Y [Dios] dijo: Toma ahora a tu hijo, tu nico, a quien amas, a Isaac, y ve a la tierra de Moriah, y ofrcelo all en holocausto sobre uno de los montes que yo te dir.
Abraham se levant muy de maana, aparej su asno y tom con l a dos de sus mozos y a su hijo Isaac; y parti lea para el holocausto, y se levant y fue al lugar que Dios le haba dicho.
Al tercer da alz Abraham los ojos y vio el lugar de lejos.
Entonces Abraham dijo a sus mozos: Quedaos aqu con el asno; yo y el muchacho iremos hasta all, adoraremos y volveremos a vosotros.
Tom Abraham la lea del holocausto y la puso sobre Isaac su hijo, y tom en su mano el fuego y el cuchillo. Y los dos iban juntos.
Y habl Isaac a su padre Abraham, y [le] dijo: Padre mo. Y l respondi: Heme aqu, hijo mo. Y dijo [Isaac:] Aqu estn el fuego y la lea, pero dnde est el cordero para el holocausto?
Y Abraham respondi: Dios proveer para s el cordero para el holocausto, hijo mo. Y los dos iban juntos.
Llegaron al lugar que Dios le haba dicho y Abraham edific all el altar, arregl la lea, at a su hijo Isaac y lo puso en el altar sobre la lea.
Entonces Abraham extendi su mano y tom el cuchillo para sacrificar a su hijo.
Mas el ngel del SEOR lo llam desde el cielo y dijo: Abraham, Abraham! Y l respondi: Heme aqu.
Y [el ngel] dijo: No extiendas tu mano contra el muchacho, ni le hagas nada; porque ahora s que temes a Dios, ya que no me has rehusado tu hijo, tu nico.
Entonces Abraham alz los ojos y mir, y he aqu, [vio] un carnero detrs [de l] trabado por los cuernos en un matorral; y Abraham fue, tom el carnero y lo ofreci en holocausto en lugar de su hijo.
Y llam Abraham aquel lugar con el nombre de El SEOR Proveer, como se dice hasta hoy: En el monte del SEOR se proveer.
El ngel del SEOR llam a Abraham por segunda vez desde el cielo,
y dijo: Por m mismo he jurado, declara el SEOR, que por cuanto has hecho esto y no me has rehusado tu hijo, tu nico,
de cierto te bendecir grandemente, y multiplicar en gran manera tu descendencia como las estrellas del cielo y como la arena en la orilla del mar, y tu descendencia poseer la puerta de sus enemigos.
Y en tu simiente sern bendecidas todas las naciones de la tierra, porque t has obedecido mi voz.
Entonces Abraham volvi a sus mozos, y se levantaron y fueron juntos a Beerseba. Y habit Abraham en Beerseba.
Y aconteci despus de estas cosas, que le dieron noticia a Abraham, diciendo: He aqu que Milca tambin le ha dado a luz hijos a tu hermano Nacor:
Uz su primognito, Buz su hermano, y Kemuel, padre de Aram,
Quesed, Hazo, Pildas, Jidlaf y Betuel.
Y Betuel engendr a Rebeca. Estos ocho [hijos] dio a luz Milca a Nacor, hermano de Abraham.
Tambin su concubina, de nombre Rema, dio a luz a Teba, a Gaham, a Tahas y a Maaca.
Y vivi Sara ciento veintisiete aos; [stos fueron] los aos de la vida de Sara.
Y muri Sara en Quiriat-arba, que es Hebrn, en la tierra de Canan; y Abraham fue a hacer duelo por Sara y a llorar por ella.
Despus Abraham se levant de delante de la difunta, y habl a los hijos de Het, diciendo:
Extranjero y peregrino soy entre vosotros; dadme en propiedad una sepultura entre vosotros, para que pueda sepultar a mi difunta [y apartarla] de delante de m.
Y los hijos de Het respondieron a Abraham, dicindole:
yenos, seor nuestro: eres un prncipe poderoso entre nosotros; sepulta a tu difunta en el mejor de nuestros sepulcros, [pues] ninguno de nosotros te negar su sepulcro para que sepultes a tu difunta.
Abraham se levant e hizo una reverencia al pueblo de aquella tierra, los hijos de Het,
y habl con ellos, diciendo: Si es vuestra voluntad que yo sepulte a mi difunta [apartndola] de delante de m, odme e interceded por m con Efrn, hijo de Zohar,
para que me d la cueva de Macpela que le pertenece, que est al extremo de su campo. Que en presencia de vosotros me la d por un precio justo en posesin para una sepultura.
Efrn estaba sentado entre los hijos de Het; y Efrn heteo respondi a Abraham a odos de los hijos de Het [y] de todos los que entraban por la puerta de su ciudad, diciendo:
No, seor mo, escchame; te doy el campo y te doy la cueva que est en l. A la vista de los hijos de mi pueblo te lo doy; sepulta a tu difunta.
Entonces Abraham se inclin delante del pueblo de aquella tierra,
y habl a Efrn a odos del pueblo de aquella tierra, diciendo: Te ruego que me oigas; te dar el precio del campo; acpta[lo] de m, para que pueda sepultar all a mi difunta.
Efrn respondi a Abraham, dicindole:
Seor mo, yeme: una tierra que vale cuatrocientos siclos de plata, qu es eso entre t y yo? Sepulta, pues, a tu difunta.
Y oy Abraham a Efrn; y Abraham pes a Efrn la plata que [ste] haba mencionado a odos de los hijos de Het: cuatrocientos siclos de plata, medida comercial.
As el campo de Efrn que est en Macpela, frente a Mamre, el campo y la cueva que hay en l, y todos los rboles en el campo dentro de sus confines, fueron cedidos
a Abraham en propiedad a la vista de los hijos de Het, delante de todos los que entraban por la puerta de su ciudad.
Despus de esto, Abraham sepult a Sara su mujer en la cueva del campo de Macpela frente a Mamre, esto es, Hebrn, en la tierra de Canan.
Y el campo y la cueva que hay en l fueron cedidos a Abraham en posesin para una sepultura, por los hijos de Het.
Abraham era viejo, entrado en aos; y el SEOR haba bendecido a Abraham en todo.
Y Abraham dijo a su siervo, el ms viejo de su casa, que era mayordomo de todo lo que posea: Te ruego que pongas tu mano debajo de mi muslo,
y te har jurar por el SEOR, Dios de los cielos y Dios de la tierra, que no tomars mujer para mi hijo de las hijas de los cananeos, entre los cuales yo habito;
sino que irs a mi tierra y a mis parientes, y tomars mujer para mi hijo Isaac.
Y el siervo le dijo: Tal vez la mujer no quiera seguirme a esta tierra. Debo volver [y] llevar a tu hijo a la tierra de donde viniste?
Y Abraham le dijo: Gurdate de llevar all a mi hijo.
El SEOR, Dios de los cielos, que me tom de la casa de mi padre y de la tierra donde nac, y que me habl y me jur, diciendo: "A tu descendencia dar esta tierra", l mandar su ngel delante de ti, y tomars de all mujer para mi hijo.
Si la mujer no quiere seguirte, quedars libre de este mi juramento; slo que no lleves all a mi hijo.
Y el siervo puso la mano debajo del muslo de Abraham su seor, y le jur sobre este asunto.
Entonces el siervo tom diez camellos de entre los camellos de su seor, y parti con toda clase de bienes de su seor en su mano; y se levant y fue a Mesopotamia, a la ciudad de Nacor.
E hizo arrodillar a los camellos fuera de la ciudad junto al pozo de agua, al atardecer, a la hora en que las mujeres salen por agua,
y dijo: Oh SEOR, Dios de mi seor Abraham, te ruego que me des xito hoy, y que tengas misericordia de mi seor Abraham.
He aqu, estoy de pie junto a la fuente de agua, y las hijas de los hombres de la ciudad salen para sacar agua.
Que sea la joven a quien yo diga: "Por favor, baja tu cntaro para que yo beba", y que responda: "Bebe, y tambin dar de beber a tus camellos", la que t has designado para tu siervo Isaac; y por ello sabr que has mostrado misericordia a mi seor.
Y sucedi que antes de haber terminado de hablar, he aqu que Rebeca, hija de Betuel, hijo de Milca, mujer de Nacor, hermano de Abraham, sali con el cntaro sobre su hombro.
La joven era muy hermosa, virgen, ningn hombre la haba conocido; baj ella a la fuente, llen su cntaro y subi.
Entonces el siervo corri a su encuentro, y dijo: Te ruego que me des a beber un poco de agua de tu cntaro.
Y ella dijo: Bebe, seor mo. Y enseguida baj el cntaro a su mano, y le dio de beber.
Cuando haba terminado de darle de beber, dijo: Sacar tambin para tus camellos hasta que hayan terminado de beber.
Y rpidamente vaci el cntaro en el abrevadero, y corri otra vez a la fuente para sacar [agua,] y sac para todos sus camellos.
Entretanto el hombre la observaba en silencio, para saber si el SEOR haba dado xito o no a su viaje.
Y aconteci que cuando los camellos haban terminado de beber, el hombre tom un anillo de oro que pesaba medio siclo, y dos brazaletes que pesaban diez siclos de oro,
y dijo: De quin eres hija? Dime, te ruego, hay en la casa de tu padre lugar para hospedarnos?
Ella le respondi: Soy hija de Betuel, el hijo que Milca dio a luz a Nacor.
Y le dijo adems: Tenemos suficiente paja y forraje, y lugar para hospedarse.
Entonces el hombre se postr y ador al SEOR,
y dijo: Bendito sea el SEOR, Dios de mi seor Abraham, que no ha dejado de mostrar su misericordia y su verdad hacia mi seor; y el SEOR me ha guiado en el camino a la casa de los hermanos de mi seor.
La joven corri y cont estas cosas a los de la casa de su madre.
Y Rebeca tena un hermano que se llamaba Labn; y Labn sali corriendo hacia el hombre, afuera, a la fuente.
Y sucedi que cuando l vio el anillo y los brazaletes en las manos de su hermana, y cuando oy las palabras de su hermana Rebeca, diciendo: Esto es lo que el hombre me dijo, [Labn] fue al hombre; y he aqu que estaba con los camellos junto a la fuente.
Y le dijo: Entra, bendito del SEOR. Por qu ests fuera? Yo he preparado la casa y un lugar para los camellos.
Entonces el hombre entr en la casa, y [Labn] descarg los camellos y les dio paja y forraje, y agua para lavar los pies de l y los pies de los hombres que estaban con l.
Pero cuando [la comida] fue puesta delante de l para que comiera, dijo: No comer hasta que haya dicho el propsito [de mi viaje.] Y [Labn] le dijo: Habla.
Entonces dijo: Soy siervo de Abraham.
Y el SEOR ha bendecido en gran manera a mi seor, que se ha enriquecido, y le ha dado ovejas y vacas, plata y oro, siervos y siervas, camellos y asnos.
Y Sara, la mujer de mi seor, le dio a luz un hijo a mi seor en su vejez; y mi seor le ha dado a l todo lo que posee.
Mi seor me hizo jurar, diciendo: "No tomars mujer para mi hijo de entre las hijas de los cananeos, en cuya tierra habito;
sino que irs a la casa de mi padre y a mis parientes, y tomars mujer para mi hijo."
Y dije a mi seor: "Tal vez la mujer no quiera seguirme."
Y l me respondi: "El SEOR, delante de quien he andado, enviar su ngel contigo para dar xito a tu viaje, y tomars mujer para mi hijo de entre mis parientes y de la casa de mi padre;
entonces cuando llegues a mis parientes quedars libre de mi juramento; y si ellos no te la dan, tambin quedars libre de mi juramento."
Y llegu hoy a la fuente, y dije: "Oh SEOR, Dios de mi seor Abraham, si ahora quieres dar xito a mi viaje en el cual ando,
he aqu, estoy parado junto a la fuente de agua; que la doncella que salga a sacar [agua,] y a quien yo diga: 'Te ruego que me des de beber un poco de agua de tu cntaro',
y ella me diga, 'Bebe, y tambin sacar para tus camellos', que sea ella la mujer que el SEOR ha designado para el hijo de mi seor."
Antes de que yo hubiera terminado de hablar en mi corazn, he aqu, Rebeca sali con su cntaro al hombro, y baj a la fuente y sac [agua,] y yo le dije: "Te ruego que me des de beber."
Y ella enseguida baj el cntaro de su [hombro,] y dijo: "Bebe, y dar de beber tambin a tus camellos"; de modo que beb, y ella dio de beber tambin a los camellos.
Entonces le pregunt: "De quin eres hija?" Y ella contest: "Hija de Betuel, hijo de Nacor, que le dio a luz Milca"; y puse el anillo en su nariz, y los brazaletes en sus manos.
Y me postr y ador al SEOR, y bendije al SEOR, Dios de mi seor Abraham, que me haba guiado por camino verdadero para tomar la hija del pariente de mi seor para su hijo.
Ahora pues, si habis de mostrar bondad y sinceridad con mi seor, decdmelo; y si no, decdmelo [tambin,] para que vaya yo a la mano derecha o a la izquierda.
Labn y Betuel respondieron, y dijeron: Del SEOR ha salido esto; no podemos decirte [que est] mal ni [que est] bien.
He aqu, Rebeca est delante de ti, tma[la] y vete, y que sea ella la mujer del hijo de tu seor, como el SEOR ha dicho.
Y sucedi que cuando el siervo de Abraham escuch sus palabras, se postr en tierra delante del SEOR.
Y el siervo sac objetos de plata, objetos de oro y vestidos, y se los dio a Rebeca; dio tambin cosas preciosas a su hermano y a su madre.
Despus l y los hombres que [estaban] con l comieron y bebieron y pasaron la noche. Cuando se levantaron por la maana, l dijo: Enviadme a mi seor.
Pero el hermano y la madre de ella dijeron: Permite que se quede la joven con nosotros [unos] das, quiz diez; despus se ir.
Y l les dijo: No me detengis, puesto que el SEOR ha dado xito a mi viaje; enviadme para que vaya a mi seor.
Y ellos dijeron: Llamaremos a la joven y le preguntaremos cules son sus deseos.
Entonces llamaron a Rebeca y le dijeron: Te irs con este hombre? Y ella dijo: Me ir.
Y enviaron a su hermana Rebeca y a su nodriza con el siervo de Abraham y sus hombres.
Y bendijeron a Rebeca y le dijeron: Que t, hermana nuestra, te conviertas en millares de miradas, y posean tus descendientes la puerta de los que los aborrecen.
Y se levant Rebeca con sus doncellas y, montadas en los camellos, siguieron al hombre. El siervo, pues, tom a Rebeca y parti.
Isaac haba venido a Beer-lajai-roi, pues habitaba en la tierra del Neguev.
Y por la tarde Isaac sali a meditar al campo; y alz los ojos y mir, y he aqu, venan unos camellos.
Rebeca alz los ojos, y cuando vio a Isaac, baj del camello,
y dijo al siervo: Quin es ese hombre que camina por el campo a nuestro encuentro? Y el siervo dijo: Es mi seor. Y ella tom el velo y se cubri.
Y el siervo cont a Isaac todo lo que haba hecho.
Entonces Isaac la trajo a la tienda de su madre Sara, y tom a Rebeca y ella fue su mujer, y la am. As se consol Isaac despus [de la muerte] de su madre.
Abraham volvi a tomar mujer, y su nombre [era] Cetura.
Y ella le dio a luz a Zimram, a Jocsn, a Medn, a Madin, a Isbac y a Sa.
Jocsn engendr a Seba y a Dedn. Y los hijos de Dedn fueron Asurim, Letusim y Leumim.
Y los hijos de Madin [fueron] Efa, Efer, Hanoc, Abida y Elda. Todos stos [fueron] los hijos de Cetura.
Abraham dio a Isaac todo lo que posea;
y a los hijos de sus concubinas Abraham les dio regalos, viviendo an l, y los envi [lejos] de su hijo Isaac hacia el este, a la tierra del oriente.
stos [fueron] los aos de la vida de Abraham: ciento setenta y cinco aos.
Abraham expir, y muri en buena vejez, anciano y lleno [de das,] y fue reunido a su pueblo.
Y sus hijos Isaac e Ismael lo sepultaron en la cueva de Macpela, en el campo de Efrn, hijo de Zohar heteo, que est frente a Mamre,
el campo que Abraham compr a los hijos de Het; all fue sepultado Abraham con Sara su mujer.
Y sucedi que despus de la muerte de Abraham, Dios bendijo a su hijo Isaac. Y habit Isaac junto a Beer-lajai-roi.
stas son las generaciones de Ismael, hijo de Abraham, el que Agar la egipcia, sierva de Sara, le dio a luz a Abraham;
y stos son los nombres de los hijos de Ismael, nombrados por [el orden de] su nacimiento: el primognito de Ismael, Nebaiot, despus, Cedar, Adbeel, Mibsam,
Misma, Duma, Massa,
Hadar, Tema, Jetur, Nafis y Cedema.
stos son los hijos de Ismael, y stos sus nombres, por sus aldeas y por sus campamentos, doce prncipes segn sus tribus.
stos [fueron] los aos de la vida de Ismael: ciento treinta y siete aos; y expir y muri, y fue reunido a su pueblo.
Y habit desde Havila hasta Shur, que est enfrente de Egipto, segn se va hacia Asiria; se estableci all frente a todos sus parientes.
stas son las generaciones de Isaac, hijo de Abraham: Abraham engendr a Isaac.
Tena Isaac cuarenta aos cuando tom por mujer a Rebeca, hija de Betuel, arameo de Padn-aram, hermana de Labn arameo.
Y or Isaac al SEOR en favor de su mujer, porque ella era estril; y lo escuch el SEOR, y Rebeca su mujer concibi.
Y los hijos luchaban dentro de ella; y ella dijo: Si esto es as, para qu [vivo] yo? Y fue a consultar al SEOR.
Y el SEOR le dijo: Dos naciones hay en tu seno, y dos pueblos se dividirn desde tus entraas; un pueblo ser ms fuerte que el otro, y el mayor servir al menor.
Y cuando se cumplieron los das de dar a luz, he aqu, [haba] mellizos en su seno.
Sali el primero rojizo, todo velludo como una pelliza, y lo llamaron Esa.
Y despus sali su hermano, con su mano asida al taln de Esa, y lo llamaron Jacob. Isaac [tena] sesenta aos cuando ella los dio a luz.
Los nios crecieron, y Esa lleg a ser diestro cazador, hombre del campo; pero Jacob [era] hombre pacfico, que habitaba en tiendas.
Y amaba Isaac a Esa porque le gustaba lo que cazaba, pero Rebeca amaba a Jacob.
[Un da,] cuando Jacob haba preparado un potaje, Esa vino del campo, agotado;
y Esa dijo a Jacob: Te ruego que me des a comer un poco de ese [guisado] rojo, pues estoy agotado. Por eso lo llamaron Edom.
Pero Jacob le dijo: Vndeme primero tu primogenitura.
Y Esa dijo: He aqu, estoy a punto de morir; de qu me sirve, pues, la primogenitura?
Y Jacob dijo: Jramelo primero; y l se lo jur, y vendi su primogenitura a Jacob.
Entonces Jacob dio a Esa pan y guisado de lentejas; y l comi y bebi, se levant y se fue. As menospreci Esa la primogenitura.
Y hubo hambre en la tierra, adems del hambre anterior que haba ocurrido durante los das de Abraham. Y se fue Isaac a Gerar, a Abimelec, rey de los filisteos.
Y se le apareci el SEOR, y dijo: No desciendas a Egipto; qudate en la tierra que yo te dir.
Reside en esta tierra y yo estar contigo y te bendecir, porque a ti y a tu descendencia dar todas estas tierras, y confirmar [contigo] el juramento que jur a tu padre Abraham.
Y multiplicar tu descendencia como las estrellas del cielo, y dar a tu descendencia todas estas tierras; y en tu simiente sern bendecidas todas las naciones de la tierra,
porque Abraham me obedeci, y guard mi ordenanza, mis mandamientos, mis estatutos y mis leyes.
Habit, pues, Isaac en Gerar.
Y cuando los hombres de aquel lugar le preguntaron acerca de su mujer, l dijo: Es mi hermana; porque tena temor de decir: Es mi mujer. [Porque pensaba:] no sea que los hombres del lugar me maten por causa de Rebeca, pues es de hermosa apariencia.
Y sucedi que despus de haber estado all largo tiempo, Abimelec, rey de los filisteos, mir por una ventana, y he aqu, vio a Isaac acariciando a Rebeca su mujer.
Entonces Abimelec llam a Isaac, y [le] dijo: He aqu ciertamente ella es tu mujer. Cmo, pues, dijiste: "Es mi hermana"? E Isaac le respondi: Porque [me] dije: "No sea que yo muera por causa de ella."
Y Abimelec dijo: Qu es esto que nos has hecho? Porque alguno del pueblo fcilmente pudiera haberse acostado con tu mujer, y hubieras trado culpa sobre nosotros.
Y Abimelec orden a todo el pueblo, diciendo: El que toque a este hombre o a su mujer, de cierto morir.
Y sembr Isaac en aquella tierra, y cosech aquel ao ciento por uno. Y el SEOR lo bendijo.
Y el hombre se enriqueci, y sigui engrandecindose hasta que lleg a ser muy poderoso;
pues tena rebaos de ovejas y vacadas y mucha servidumbre, y los filisteos le tenan envidia.
Y todos los pozos que los siervos de su padre haban cavado en los das de Abraham su padre, los filisteos [los] cegaron llenndolos de tierra.
Entonces Abimelec dijo a Isaac: Vete de aqu, porque t eres mucho ms poderoso que nosotros.
Isaac parti de all, acamp en el valle de Gerar y se estableci all.
Isaac volvi a cavar los pozos de agua que haban sido cavados en los das de su padre Abraham, porque los filisteos los haban cegado despus de la muerte de Abraham, y les puso los mismos nombres que su padre les haba puesto.
Cuando los siervos de Isaac cavaron en el valle encontraron all un pozo de aguas vivas.
Entonces rieron los pastores de Gerar con los pastores de Isaac, diciendo: El agua es nuestra. Por eso l llam al pozo Esek, porque haban reido con l.
Cavaron otro pozo, y tambin rieron por l; por eso lo llam Sitna.
Y se traslad de all y cav otro pozo, y no rieron por l; por eso lo llam Rehobot, porque dijo: Al fin el SEOR ha hecho lugar para nosotros, y prosperaremos en la tierra.
De all subi a Beerseba.
Y el SEOR se le apareci aquella misma noche, y [le] dijo: Yo soy el Dios de tu padre Abraham; no temas, porque yo estoy contigo. Y te bendecir y multiplicar tu descendencia, por amor de mi siervo Abraham.
Y l construy all un altar e invoc el nombre del SEOR y plant all su tienda; y all abrieron los siervos de Isaac un pozo.
Entonces Abimelec vino a l desde Gerar, con su consejero Ahuzat y con Ficol, jefe de su ejrcito.
Y les dijo Isaac: Por qu habis venido a m, vosotros que me odiis y me habis echado de entre vosotros?
Y ellos respondieron: Vemos claramente que el SEOR ha estado contigo, as es que dijimos: "Haya ahora un juramento entre nosotros, entre t y nosotros, y hagamos un pacto contigo,
de que no nos hars ningn mal, as como nosotros no te hemos tocado y slo te hemos hecho bien, y te hemos despedido en paz. T eres ahora el bendito del SEOR."
Entonces l les prepar un banquete, y comieron y bebieron.
Y se levantaron muy de maana y se hicieron mutuo juramento; entonces Isaac los despidi y ellos partieron de su lado en paz.
Y sucedi que aquel mismo da los siervos de Isaac llegaron y le informaron acerca del pozo que haban cavado, y le dijeron: Hemos hallado agua.
Y lo llam Seba; por eso el nombre de la ciudad es Beerseba hasta hoy.
Cuando Esa tena cuarenta aos, se cas con Judit, hija de Beeri heteo, y con Basemat, hija de Eln heteo;
y ellas hicieron la vida insoportable para Isaac y Rebeca.
Y aconteci que siendo ya viejo Isaac, y sus ojos demasiado dbiles para ver, llam a Esa, su hijo mayor, y le dijo: Hijo mo. Y l le respondi: Heme aqu.
Y dijo [Isaac:] Mira, yo soy viejo [y] no s el da de mi muerte.
Ahora pues, te ruego, toma tu equipo, tu aljaba y tu arco, sal al campo y treme caza;
y preprame un buen guisado como a m me gusta, y tremelo para que yo coma, y que mi alma te bendiga antes que yo muera.
Rebeca estaba escuchando cuando Isaac hablaba a su hijo Esa. Y cuando Esa fue al campo a cazar una pieza para traer [a casa],
Rebeca habl a su hijo Jacob, diciendo: He aqu, o a tu padre que hablaba con tu hermano Esa, dicindo[le:]
"Treme caza y preprame un buen guisado para que coma y te bendiga en presencia del SEOR antes de mi muerte."
Ahora pues, hijo mo, obedceme en lo que te mando.
Ve ahora al rebao y treme de all dos de los mejores cabritos de las cabras, y yo preparar con ellos un buen guisado para tu padre como a l le gusta.
Entonces [se lo] llevars a tu padre, que comer, para que te bendiga antes de su muerte.
Y Jacob dijo a su madre Rebeca: He aqu, Esa mi hermano es hombre velludo y yo soy lampio.
Quiz mi padre me palpe, y entonces ser para l un engaador y traer sobre m una maldicin y no una bendicin.
Pero su madre le respondi: [Caiga] sobre m tu maldicin, hijo mo; solamente obedceme, y ve y treme[los.]
Y l fue, [los] tom y [los] trajo a su madre; y su madre hizo un buen guisado, como a su padre le gustaba.
Entonces Rebeca tom las mejores vestiduras de Esa, su hijo mayor, que tena ella en la casa, y visti a Jacob, su hijo menor;
le puso las pieles de los cabritos sobre las manos y sobre la parte lampia del cuello,
y puso el guisado y el pan que haba hecho en manos de su hijo Jacob.
Entonces l fue a su padre, y dijo: Padre mo. Y [ste] respondi: Aqu estoy. Quin eres, hijo mo?
Y Jacob dijo a su padre: Soy Esa tu primognito. He hecho lo que me dijiste. Levntate, te ruego. Sintate y come de mi caza para que me bendigas.
E Isaac dijo a su hijo: Cmo es que [la] has encontrado tan pronto, hijo mo? Y l respondi: Porque el SEOR tu Dios hizo que as me acaeciera.
Isaac entonces dijo a Jacob: Te ruego que te acerques para palparte, hijo mo, a ver si en verdad eres o no mi hijo Esa.
Jacob se acerc a Isaac su padre, y l lo palp y dijo: La voz es la voz de Jacob, pero las manos son las manos de Esa.
Y no lo reconoci porque sus manos eran velludas como las de su hermano Esa, y lo bendijo.
Y le pregunt: Eres en verdad mi hijo Esa? Y l respondi: Yo soy.
Entonces dijo: Srveme, y comer de la caza de mi hijo para que yo te bendiga. Y le sirvi, y comi; le trajo tambin vino, y bebi.
Y su padre Isaac le dijo: Te ruego que te acerques y me beses, hijo mo.
Y l se acerc y lo bes; y al notar el olor de sus vestidos, lo bendijo, diciendo: He aqu, el olor de mi hijo es como el aroma de un campo que el SEOR ha bendecido.
Dios te d, pues, del roco del cielo, y de la grosura de la tierra, y abundancia de grano y de mosto.
Srvante pueblos, y pstrense ante ti naciones; s seor de tus hermanos, e inclnense ante ti los hijos de tu madre. Malditos los que te maldigan, y benditos los que te bendigan.
Y sucedi que tan pronto como Isaac haba terminado de bendecir a Jacob, y apenas haba salido Jacob de la presencia de su padre Isaac, su hermano Esa lleg de su cacera.
Y tambin l hizo un buen guisado y [lo] trajo a su padre, y dijo a su padre: Levntese mi padre, y coma de la caza de su hijo, para que t me bendigas.
Y su padre Isaac le dijo: Quin eres? Y l respondi: Soy tu hijo, tu primognito, Esa.
Y tembl Isaac con estremecimiento muy grande, y dijo: Quin fue entonces el que trajo caza, antes de que t vinieras, y me la trajo y yo com de todo, y lo bendije? S, y bendito ser.
Al or Esa las palabras de su padre, clam con un grande y amargo clamor, y dijo a su padre: Bendceme, [bendceme] tambin a m, padre mo!
Y l respondi: Tu hermano vino con engao, y se ha llevado tu bendicin.
Y Esa dijo: Con razn se llama Jacob, pues me ha suplantado estas dos veces. Me quit mi primogenitura, y he aqu, ahora me ha quitado mi bendicin. Y aadi: No has reservado una bendicin para m?
Pero Isaac respondi, y dijo a Esa: He aqu, yo lo he puesto por seor tuyo, y le he dado por siervos a todos sus parientes; y con grano y mosto lo he sustentado. En cuanto a ti qu har, pues, hijo mo?
Y Esa dijo a su padre: No tienes ms que una bendicin, padre mo? Bendceme, [bendceme] tambin a m, padre mo. Y Esa alz su voz y llor.
Entonces su padre Isaac respondi, y le dijo: He aqu, lejos de la fertilidad de la tierra ser tu morada, y lejos del roco que baja del cielo.
Por tu espada vivirs, y a tu hermano servirs; mas acontecer que cuando te impacientes, arrancars su yugo de tu cerviz.
Esa, pues, guard rencor a Jacob a causa de la bendicin con que su padre lo haba bendecido; y Esa se dijo: Los das de luto por mi padre estn cerca; entonces matar a mi hermano Jacob.
Cuando las palabras de Esa, su hijo mayor, le fueron comunicadas a Rebeca, envi a llamar a Jacob, su hijo menor, y le dijo: Mira, en cuanto a ti, tu hermano Esa se consuela con la idea de matarte.
Ahora pues, hijo mo, obedece mi voz: levntate [y] huye a Harn, a [casa de] mi hermano Labn.
Y qudate con l algunos das hasta que se calme el furor de tu hermano;
hasta que la ira de tu hermano contra ti se calme, y olvide lo que le hiciste. Entonces enviar y te traer de all. Por qu he de sufrir la prdida de vosotros dos en un mismo da?
Y Rebeca dijo a Isaac: Estoy cansada de vivir a causa de las hijas de Het; si Jacob toma mujer de las hijas de Het, como stas, de las hijas de esta tierra, para qu me servir la vida?
Y llam Isaac a Jacob, lo bendijo y le orden, diciendo: No tomars mujer de entre las hijas de Canan.
Levntate, ve a Padn-aram, a casa de Betuel, padre de tu madre; y toma de all mujer de entre las hijas de Labn, hermano de tu madre.
Y el Dios Todopoderoso te bendiga, te haga fecundo y te multiplique, para que llegues a ser multitud de pueblos.
Y te d tambin la bendicin de Abraham, a ti y a tu descendencia contigo, para que tomes posesin de la tierra de tus peregrinaciones, la que Dios dio a Abraham.
Entonces Isaac despidi a Jacob, y [ste] fue a Padn-aram, a [casa de] Labn, hijo de Betuel arameo, hermano de Rebeca, madre de Jacob y Esa.
Y vio Esa que Isaac haba bendecido a Jacob y lo haba enviado a Padn-aram para tomar all mujer para s, [y que] cuando lo bendijo, le dio rdenes, diciendo: No tomars para ti mujer de entre las hijas de Canan,
y que Jacob haba obedecido a su padre y a su madre, y se haba ido a Padn-aram.
Vio, pues, Esa que las hijas de Canan no eran del agrado de su padre Isaac;
y Esa fue a Ismael, y tom por mujer, adems de las mujeres que ya tena, a Mahalat, hija de Ismael, hijo de Abraham, hermana de Nebaiot.
Y sali Jacob de Beerseba, y fue para Harn.
Y lleg a cierto lugar y pas la noche all, porque el sol se haba puesto; tom una de las piedras del lugar, la puso de cabecera y se acost en aquel lugar.
Y tuvo un sueo, y he aqu, haba una escalera apoyada en la tierra cuyo extremo superior alcanzaba hasta el cielo; y he aqu, los ngeles de Dios suban y bajaban por ella.
Y he aqu, el SEOR estaba sobre ella, y dijo: Yo soy el SEOR, el Dios de tu padre Abraham y el Dios de Isaac. La tierra en la que ests acostado te la dar a ti y a tu descendencia.
Tambin tu descendencia ser como el polvo de la tierra, y te extenders hacia el occidente y hacia el oriente, hacia el norte y hacia el sur; y en ti y en tu simiente sern bendecidas todas las familias de la tierra.
He aqu, yo estoy contigo, y te guardar por dondequiera que vayas y te har volver a esta tierra; porque no te dejar hasta que haya hecho lo que te he prometido.
Despert Jacob de su sueo y dijo: Ciertamente el SEOR est en este lugar y yo no lo saba.
Y tuvo miedo y dijo: Cun imponente es este lugar! Esto no es ms que la casa de Dios, y esta es la puerta del cielo.
Y se levant Jacob muy de maana, y tom la piedra que haba puesto de cabecera, la erigi por seal y derram aceite por encima.
Y a aquel lugar le puso el nombre de Betel, aunque anteriormente el nombre de la ciudad haba sido Luz.
Entonces hizo Jacob un voto, diciendo: Si Dios est conmigo y me guarda en este camino en que voy, y me da alimento para comer y ropa para vestir,
y vuelvo sano y salvo a casa de mi padre, entonces el SEOR ser mi Dios.
Y esta piedra que he puesto por seal ser casa de Dios; y de todo lo que me des, te dar el diezmo.
Entonces Jacob sigui su camino, y fue a la tierra de los hijos del oriente.
Y mir, y vio un pozo en el campo, y he aqu, tres rebaos de ovejas estaban echados all junto a l, porque de aquel pozo daban de beber a los rebaos, y la piedra sobre la boca del pozo era grande.
Cuando todos los rebaos se juntaban all, entonces rodaban la piedra de la boca del pozo y daban de beber a las ovejas, y volvan a poner la piedra en su lugar sobre la boca del pozo.
Y Jacob dijo a [los pastores:] Hermanos mos, de dnde sois? Y ellos dijeron: Somos de Harn.
Entonces les dijo: Conocis a Labn, hijo de Nacor? Y ellos respondieron: [Lo] conocemos.
Y l les dijo: Se encuentra bien? Y dijeron: Est bien; mira, su hija Raquel viene con las ovejas.
Y l dijo: He aqu, an es pleno da, no es tiempo de recoger el ganado. Dad de beber a las ovejas, e id a apacentarlas.
Pero ellos dijeron: No podemos, hasta que se junten todos los rebaos y quiten la piedra de la boca del pozo; entonces daremos de beber a las ovejas.
Todava estaba l hablando con ellos, cuando lleg Raquel con las ovejas de su padre, pues ella era pastora.
Y sucedi que cuando Jacob vio a Raquel, hija de Labn, hermano de su madre, y las ovejas de Labn, hermano de su madre, Jacob subi y quit la piedra de la boca del pozo, y dio de beber al rebao de Labn, hermano de su madre.
Entonces Jacob bes a Raquel, y alz su voz y llor.
Y Jacob hizo saber a Raquel que l era pariente de su padre, y que era hijo de Rebeca; y ella corri y se lo hizo saber a su padre.
Y sucedi que cuando Labn oy las noticias de Jacob, hijo de su hermana, corri a su encuentro, lo abraz, lo bes y lo trajo a su casa. Entonces l cont a Labn todas estas cosas.
Y le dijo Labn: Ciertamente t eres hueso mo y carne ma. Y [Jacob] se qued con l todo un mes.
Y Labn dijo a Jacob: Acaso porque eres mi pariente has de servirme de balde? Hazme saber cul ser tu salario.
Labn tena dos hijas; el nombre de la mayor [era] Lea, y el nombre de la menor, Raquel.
Y los ojos de Lea eran delicados, pero Raquel era de bella figura y de hermoso parecer.
Y Jacob se haba enamorado de Raquel, y dijo: Te servir siete aos por Raquel, tu hija menor.
Y Labn dijo: Mejor es drtela a ti que drsela a otro hombre; qudate conmigo.
Jacob, pues, sirvi siete aos por Raquel, y le parecieron unos pocos das, por el amor que le tena.
Entonces Jacob dijo a Labn: Da[me] mi mujer, porque mi tiempo se ha cumplido para unirme a ella.
Y Labn reuni a todos los hombres del lugar, e hizo un banquete.
Y sucedi que al anochecer tom a su hija Lea y se la trajo, y [Jacob] se lleg a ella.
Y Labn dio su sierva Zilpa a su hija Lea como sierva.
Cuando fue de maana, he aqu que era Lea. Y [Jacob] dijo a Labn: Qu es esto que me has hecho? No fue por Raquel que te serv? Por qu, pues, me has engaado?
Y Labn respondi: No se acostumbra en nuestro lugar dar a la menor antes que a la mayor.
Cumple la semana [nupcial] de sta, y te daremos tambin la otra por el servicio que habrs de rendirme an otros siete aos.
As lo hizo Jacob, y cumpli la semana de ella; y l le dio a su hija Raquel por mujer.
Y Labn dio su sierva Bilha a su hija Raquel como sierva.
Y [Jacob] se lleg tambin a Raquel, y am ms a Raquel que a Lea; y sirvi a Labn durante otros siete aos.
Vio el SEOR que Lea era aborrecida, y le concedi hijos; pero Raquel era estril.
Y concibi Lea y dio a luz un hijo, y le puso por nombre Rubn, pues dijo: Por cuanto el SEOR ha visto mi afliccin, sin duda ahora mi marido me amar.
Concibi de nuevo y dio a luz un hijo, y dijo: Por cuanto el SEOR ha odo que soy aborrecida, me ha dado tambin este [hijo.] As que le puso por nombre Simen.
Concibi otra vez y dio a luz un hijo, y dijo: Ahora esta vez mi marido se apegar a m, porque le he dado tres hijos. As que le puso por nombre Lev.
Concibi una vez ms y dio a luz un hijo, y dijo: Esta vez alabar al SEOR; as que le puso por nombre Jud; y dej de dar a luz.
Pero viendo Raquel que ella no daba hijos a Jacob, tuvo celos de su hermana, y dijo a Jacob: Dame hijos, o si no, me muero.
Entonces se encendi la ira de Jacob contra Raquel, y dijo: Estoy yo en lugar de Dios, que te ha negado el fruto de tu vientre?
Y ella dijo: Aqu est mi sierva Bilha; llgate a ella para que d a luz sobre mis rodillas, para que por medio de ella yo tambin tenga hijos.
Y le dio a su sierva Bilha por mujer, y Jacob se lleg a ella.
Bilha concibi y dio a luz un hijo a Jacob.
Y Raquel dijo: Dios me ha vindicado; ciertamente ha odo mi voz y me ha dado un hijo. Por tanto le puso por nombre Dan.
Concibi otra vez Bilha, sierva de Raquel, y dio a luz un segundo hijo a Jacob.
Y Raquel dijo: Con grandes luchas he luchado con mi hermana, [y] ciertamente he prevalecido. Y le puso por nombre Neftal.
Viendo Lea que haba dejado de dar a luz, tom a su sierva Zilpa y la dio por mujer a Jacob.
Y Zilpa, sierva de Lea, dio a luz un hijo a Jacob.
Y Lea dijo: Cun afortunada! Y le puso por nombre Gad.
Despus Zilpa, sierva de Lea, dio a luz un segundo hijo a Jacob.
Y Lea dijo: Dichosa de m; porque las mujeres me llamarn bienaventurada. Y le puso por nombre Aser.
Fue Rubn en los das de la cosecha de trigo, y hall mandrgoras en el campo, y las trajo a su madre Lea. Entonces Raquel dijo a Lea: Dame, te ruego, de las mandrgoras de tu hijo.
Pero ella le respondi: Te parece poco haberme quitado el marido? [Me] quitars tambin las mandrgoras de mi hijo? Y Raquel dijo: Que l duerma, pues, contigo esta noche a cambio de las mandrgoras de tu hijo.
Y cuando Jacob vino del campo por la tarde, Lea sali a su encuentro y [le] dijo: Debes llegarte a m, porque ciertamente te he alquilado por las mandrgoras de mi hijo. Y l durmi con ella aquella noche.
Escuch Dios a Lea, y ella concibi, y dio a luz el quinto hijo a Jacob.
Y Lea dijo: Dios me ha dado mi recompensa porque di mi sierva a mi marido. Y le puso por nombre Isacar.
Concibi Lea otra vez y dio a luz el sexto hijo a Jacob.
Y Lea dijo: Dios me ha favorecido con una buena dote; ahora mi marido vivir conmigo, porque le he dado seis hijos. Y le puso por nombre Zabuln.
Despus dio a luz una hija, y le puso por nombre Dina.
Entonces Dios se acord de Raquel; y Dios la escuch y le concedi hijos.
Y ella concibi y dio a luz un hijo, y dijo: Dios ha quitado mi afrenta.
Y le puso por nombre Jos, diciendo: Que el SEOR me aada otro hijo.
Y sucedi que cuando Raquel hubo dado a luz a Jos, Jacob dijo a Labn: Despdeme para que me vaya a mi lugar y a mi tierra.
Da[me] mis mujeres y mis hijos por los cuales te he servido, y djame ir; pues t [bien] sabes el servicio que te he prestado.
Pero Labn le respondi: Si ahora he hallado gracia ante tus ojos, [qudate conmigo;] me he dado cuenta de que el SEOR me ha bendecido por causa tuya.
Y aadi: Fjame tu salario, y te lo dar.
Mas l le respondi: T sabes cmo te he servido, y cmo le ha ido a tu ganado conmigo.
Porque tenas poco antes de que yo viniera, y ha aumentado hasta ser multitud; y el SEOR te ha bendecido en todo lo que he hecho. Y ahora, cundo proveer yo tambin para mi propia casa?
Y l respondi: Qu te dar? Y Jacob dijo: No me des nada. Volver a pastorear [y] a cuidar tu rebao si [tan slo] haces esto por m:
djame pasar por entre todo tu rebao hoy, apartando de l toda oveja moteada o manchada y todos los corderos negros, y las manchadas o moteadas de entre las cabras, y [se] ser mi salario.
Mi honradez responder por m el da de maana, cuando vengas a ver acerca de mi salario. Todo lo que no sea moteado y manchado entre las cabras, y negro entre los corderos, [si es hallado] conmigo, se considerar robado.
Y Labn dijo: Muy bien, sea conforme a tu palabra.
Aquel [mismo] da apart [Labn] los machos cabros rayados o manchados y todas las cabras moteadas o manchadas, y todo lo que tena algo de blanco, y de entre los corderos todos los negros, y lo puso [todo] al cuidado de sus hijos.
Y puso [una distancia de] tres das de camino entre s y Jacob; y Jacob apacentaba el resto de los rebaos de Labn.
Entonces Jacob tom varas verdes de lamo, de almendro y de pltano, y les sac tiras blancas de la corteza, descubriendo as lo blanco de las varas.
Y coloc las varas que haba descortezado delante de los rebaos, en los canales, en los abrevaderos, donde los rebaos venan a beber; y se apareaban cuando venan a beber.
As se apareaban los rebaos junto a las varas; y los rebaos tenan cras rayadas, moteadas y manchadas.
Y Jacob apart los corderos, y puso los rebaos en direccin a lo rayado y a todo lo negro en el rebao de Labn, y puso su propio hato aparte; no lo puso con el rebao de Labn.
Adems, suceda que cada vez que los ms robustos del rebao se apareaban, Jacob pona las varas a la vista del rebao en los canales, para que se aparearan [frente] a las varas;
pero cuando el rebao era dbil, no [las] pona, de manera que las [cras] dbiles vinieron a ser de Labn y las robustas de Jacob.
As prosper el hombre en gran manera, y tuvo grandes rebaos, y siervas y siervos, y camellos y asnos.
Pero Jacob oy las palabras de los hijos de Labn, que decan: Jacob se ha apoderado de todo lo que era de nuestro padre, y de lo que era de nuestro padre ha hecho toda esta riqueza.
Y Jacob observ la actitud de Labn, y he aqu, [ya] no era [amigable] para con l como antes.
Entonces el SEOR dijo a Jacob: Vuelve a la tierra de tus padres y a tus familiares, y yo estar contigo.
Jacob, pues, envi a llamar a Raquel y a Lea al campo, donde estaba su rebao,
y les dijo: Veo que el semblante de vuestro padre, no es [amigable] para conmigo como antes; pero el Dios de mi padre ha estado conmigo.
Y vosotras sabis que he servido a vuestro padre con todas mis fuerzas.
No obstante vuestro padre me ha engaado, y ha cambiado mi salario diez veces; Dios, sin embargo, no le ha permitido perjudicarme.
Si l deca: "Las moteadas sern tu salario", entonces todo el rebao para moteadas; y si deca: "Las rayadas sern tu salario", entonces todo el rebao para rayadas.
De esta manera Dios ha quitado el ganado a vuestro padre y me [lo] ha dado a m.
Y sucedi que por el tiempo cuando el rebao estaba en celo, alc los ojos y vi en sueos; y he aqu, los machos cabros que cubran las hembras [eran] rayados, moteados y abigarrados.
Entonces el ngel de Dios me dijo en el sueo: "Jacob"; y yo respond: "Heme aqu."
Y l dijo: "Levanta ahora los ojos y ve que todos los machos cabros que estn cubriendo las hembras son rayados, moteados y abigarrados, pues yo he visto todo lo que Labn te ha hecho.
"Yo soy el Dios [de] Betel, donde t ungiste un pilar, donde me hiciste un voto. Levntate ahora, sal de esta tierra, y vuelve a la tierra donde naciste."
Y Raquel y Lea respondieron, y le dijeron: Tenemos todava nosotras parte o herencia alguna en la casa de nuestro padre?
No nos ha tratado como extranjeras? Pues nos ha vendido, y tambin ha consumido por completo el precio de nuestra compra.
Ciertamente, toda la riqueza que Dios ha quitado de nuestro padre es nuestra y de nuestros hijos; ahora pues, todo lo que Dios te ha dicho, hazlo.
Entonces Jacob se levant, mont a sus hijos y a sus mujeres en los camellos,
y puso en camino todo su ganado y todas las posesiones que haba acumulado, el ganado adquirido que haba acumulado en Padn-aram, para ir a Isaac su padre, a la tierra de Canan.
Y mientras Labn haba ido a trasquilar sus ovejas, Raquel rob los dolos domsticos que eran de su padre.
Y Jacob enga a Labn arameo al no informarle que hua.
Huy, pues, con todo lo que tena; y se levant, cruz el ro [ufrates] y se dirigi hacia la regin montaosa de Galaad.
Y al tercer da, cuando informaron a Labn que Jacob haba huido,
tom a sus parientes consigo y lo persigui [por] siete das; y lo alcanz en los montes de Galaad.
Pero Dios vino a Labn arameo en sueos durante la noche, y le dijo: Gurdate que no hables a Jacob ni bien ni mal.
Alcanz, pues, Labn a Jacob. Y Jacob haba plantado su tienda en la regin montaosa, y Labn y sus parientes acamparon en los montes de Galaad.
Entonces Labn dijo a Jacob: Qu has hecho, engandome y llevndote a mis hijas como [si fueran] cautivas de guerra?
Por qu huiste en secreto y me engaaste, y no me avisaste para que yo pudiera despedirte con alegra y cantos, con panderos y liras?
[Por qu] no me has permitido besar a mis hijos y a mis hijas? En esto has obrado neciamente.
Tengo poder para hacerte dao, pero anoche el Dios de tu padre me habl, diciendo: "Gurdate de hablar nada con Jacob ni bueno ni malo."
Y ahora, ciertamente te has marchado porque aorabas mucho la casa de tu padre; [pero] por qu robaste mis dioses?
Entonces Jacob respondi, y dijo a Labn: Porque tuve miedo, pues dije: "No sea que me quites a tus hijas a la fuerza."
[Pero] aquel con quien encuentres tus dioses, no vivir. En presencia de nuestros parientes indica lo que es tuyo entre mis cosas y llvate[lo.] Pues Jacob no saba que Raquel los haba robado.
Entr entonces Labn en la tienda de Jacob, en la tienda de Lea y en la tienda de las dos siervas, pero no [los] encontr. Despus sali de la tienda de Lea y entr en la tienda de Raquel.
Y Raquel haba tomado los dolos domsticos, los haba puesto en los aparejos del camello y se haba sentado sobre ellos. Y Labn busc por toda la tienda, pero no [los] encontr.
Y ella dijo a su padre: No se enoje mi seor porque no pueda levantarme delante de ti, pues estoy con lo que es comn entre las mujeres. Y l busc, pero no encontr los dolos domsticos.
Entonces se enoj Jacob y ri con Labn; y respondiendo Jacob, dijo a Labn: Cul es mi transgresin? Cul es mi pecado para que tan enardecidamente me hayas perseguido?
Aunque has buscado en todos mis enseres, qu has hallado de todos los enseres de tu casa? Pon[lo] delante de mis parientes y de tus parientes para que ellos juzguen entre nosotros dos.
Estos veinte aos yo [he estado] contigo; tus ovejas y tus cabras no han abortado, ni yo he comido los carneros de tus rebaos.
No te traa lo despedazado por [las fieras;] yo cargaba con la prdida. T lo demandabas de mi mano, [tanto lo] robado de da como [lo] robado de noche.
Estaba yo que de da el calor me consuma y de noche la helada, y el sueo hua de mis ojos.
Estos veinte aos he estado en tu casa; catorce aos te serv por tus dos hijas, y seis por tu rebao, y diez veces cambiaste mi salario.
Si el Dios de mi padre, Dios de Abraham, y temor de Isaac, no hubiera estado conmigo, ciertamente me hubieras enviado ahora con las manos vacas. [Pero] Dios ha visto mi afliccin y la labor de mis manos, y anoche hizo justicia.
Respondi Labn y dijo a Jacob: Las hijas son mis hijas, y los hijos mis hijos, y los rebaos mis rebaos, y todo lo que ves es mo. Pero qu puedo yo hacer hoy a estas mis hijas, o a sus hijos que ellas dieron a luz?
Ahora bien, ven, hagamos un pacto t y yo y que sirva de testimonio entre t y yo.
Entonces Jacob tom una piedra y la levant [como] seal.
Y Jacob dijo a sus parientes: Recoged piedras. Y tomaron piedras e hicieron un montn, y comieron all junto al montn.
Labn lo llam Jegar Sahaduta, pero Jacob lo llam Galaad.
Y Labn dijo: Este montn es hoy un testigo entre t y yo. Por eso lo llam Galaad;
y Mizpa, porque dijo: Que el SEOR nos vigile a los dos cuando nos hayamos apartado el uno del otro.
Si maltratas a mis hijas, o si tomas [otras] mujeres adems de mis hijas, [aunque] nadie lo sepa, mira, Dios es testigo entre t y yo.
Y Labn dijo a Jacob: Mira este montn, y mira el pilar que he puesto entre t y yo.
Testigo sea este montn y testigo sea el pilar de que yo no pasar de este montn hacia ti y t no pasars de este montn y de este pilar hacia m, para [hacer] dao.
El Dios de Abraham y el Dios de Nacor, Dios de sus padres, juzgue entre nosotros. Entonces Jacob jur por el que tema su padre Isaac.
Luego ofreci Jacob un sacrificio en el monte, y llam a sus parientes a comer; y comieron, y pasaron la noche en el monte.
Y Labn se levant muy de maana, bes a sus hijos y a sus hijas, y los bendijo. Entonces Labn parti y regres a su lugar.
Y cuando Jacob sigui su camino, los ngeles de Dios le salieron al encuentro.
Y al verlos, Jacob dijo: ste es el campamento de Dios; por eso le puso a aquel lugar el nombre de Mahanaim.
Entonces Jacob envi mensajeros delante de s a su hermano Esa, a la tierra de Seir, regin de Edom.
Y les dio rdenes, diciendo: As diris a mi seor Esa: "As dice tu siervo Jacob: 'He morado con Labn, y [all] me he quedado hasta ahora.
'Tengo bueyes, asnos [y] rebaos, siervos y siervas; y envo a avisar a mi seor, para hallar gracia ante tus ojos.'"
Y los mensajeros regresaron a Jacob, diciendo: Fuimos a tu hermano Esa, y l tambin viene a tu encuentro y cuatrocientos hombres con l.
Entonces Jacob tuvo mucho temor y se angusti; y dividi la gente que estaba con l, y las ovejas, las vacas y los camellos, en dos campamentos
y dijo: Si Esa viene a un campamento y lo ataca, entonces el campamento que queda escapar.
Y dijo Jacob: Oh Dios de mi padre Abraham y Dios de mi padre Isaac, oh SEOR, que me dijiste: "Vuelve a tu tierra y a tus familiares, y yo te har prosperar",
indigno soy de toda misericordia y de toda la fidelidad que has mostrado a tu siervo; pues con [slo] mi cayado cruc este Jordn, y ahora he llegado a tener dos campamentos.
Lbrame, te ruego, de la mano de mi hermano, de la mano de Esa, porque yo le tengo miedo, no sea que venga y me hiera a m [y a] las madres con los hijos.
Y t dijiste: "De cierto te har prosperar, y har tu descendencia como la arena del mar que no se puede contar por [su] gran cantidad."
Y pas la noche all. Entonces de lo que tena consigo escogi un presente para su hermano Esa:
doscientas cabras y veinte machos cabros, doscientas ovejas y veinte carneros,
treinta camellas criando con sus cras, cuarenta vacas y diez novillos, veinte asnas y diez asnos;
y [los] entreg a sus siervos, cada manada aparte, y dijo a sus siervos: Pasad delante de m, y poned un [buen] espacio entre manada y manada.
Y orden al primero, diciendo: Cuando mi hermano Esa te encuentre y te pregunte, diciendo: "De quin eres y adnde vas, y de quin son estos [animales que van] delante de ti?",
entonces responders: "Son de tu siervo Jacob; es un presente enviado a mi seor Esa; y he aqu, l tambin [viene] detrs de nosotros."
Orden tambin al segundo y al tercero, y a todos los que iban tras las manadas, diciendo: De esta manera hablaris a Esa cuando lo encontris,
y diris: "He aqu, tu siervo Jacob tambin [viene] detrs de nosotros." Pues dijo: Lo apaciguar con el presente que va delante de m. Y despus ver su rostro; quiz me acepte.
El presente pas, pues, delante de l, y l durmi aquella noche en el campamento.
Y aquella misma noche se levant, y tom a sus dos mujeres, a sus dos siervas y a sus once hijos, y cruz el vado de Jaboc.
Los tom y los hizo pasar el arroyo, e hizo pasar tambin todo lo que tena.
Jacob se qued solo, y un hombre luch con l hasta rayar el alba.
Cuando vio que no haba prevalecido contra Jacob, lo toc en la coyuntura del muslo, y se disloc la coyuntura del muslo de Jacob mientras luchaba con l.
Entonces [el hombre] dijo: Sultame porque raya el alba. Pero [Jacob] respondi: No te soltar si no me bendices.
Y l le dijo: Cmo te llamas? Y l respondi: Jacob.
Y [el hombre] dijo: Ya no ser tu nombre Jacob, sino Israel, porque has luchado con Dios y con los hombres, y has prevalecido.
Entonces Jacob le pregunt, y dijo: Dame a conocer ahora tu nombre. Pero l respondi: Para qu preguntas por mi nombre? Y lo bendijo all.
Y Jacob le puso a aquel lugar el nombre de Peniel, porque [dijo:] He visto a Dios cara a cara, y ha sido preservada mi vida.
Y le sali el sol al cruzar Peniel, y cojeaba de su muslo.
Por eso, hasta hoy, los hijos de Israel no comen el tendn de la cadera que est en la coyuntura del muslo, porque [el hombre] toc la coyuntura del muslo de Jacob en el tendn de la cadera.
Y alzando Jacob los ojos mir, y he aqu, Esa vena y cuatrocientos hombres con l. Entonces dividi a los nios entre Lea y Raquel y las dos siervas.
Y puso a las siervas con sus hijos delante, y a Lea con sus hijos despus, y a Raquel con Jos en ltimo lugar;
y l se les adelant, y se inclin hasta el suelo siete veces hasta que lleg cerca de su hermano.
Entonces Esa corri a su encuentro y lo abraz, y echndose sobre su cuello lo bes, y lloraron.
Y alz sus ojos y vio a las mujeres y a los nios, y dijo: Quines son stos [que vienen] contigo? Y l respondi: Son los hijos que Dios en su misericordia ha concedido a tu siervo.
Entonces se acercaron las siervas con sus hijos, y se inclinaron.
Lea tambin se acerc con sus hijos, y se inclinaron; y despus Jos se acerc con Raquel, y se inclinaron.
Y dijo [Esa:] Qu te propones con toda esta muchedumbre que he encontrado? Y l respondi: Hallar gracia ante los ojos de mi seor.
Pero Esa dijo: Tengo bastante, hermano mo; sea tuyo lo que es tuyo.
Mas Jacob respondi: No, te ruego que si ahora he hallado gracia ante tus ojos, tomes el presente de mi mano, porque veo tu rostro como uno ve el rostro de Dios, y favorablemente me has recibido.
Acepta, te ruego, el presente que se te ha trado, pues Dios me ha favorecido, y porque yo tengo mucho. Y le insisti, y l lo acept.
Entonces [Esa] dijo: Pongmonos en marcha y vmonos; yo ir delante de ti.
Pero l le dijo: Mi seor sabe que los nios son tiernos, y que debo cuidar de las ovejas y las vacas que estn criando. Si los apuramos mucho, en un solo da todos los rebaos morirn.
Adelntese ahora mi seor a su siervo; y yo avanzar sin prisa, al paso del ganado que va delante de m, y al paso de los nios, hasta que llegue a mi seor en Seir.
Y Esa dijo: Permteme dejarte [parte] de la gente que est conmigo. Pero l dijo: Para qu? Halle yo gracia ante los ojos de mi seor.
Aquel mismo da regres Esa por su camino a Seir;
y Jacob sigui [hasta] Sucot, y se edific una casa, e hizo cobertizos para su ganado; por eso al lugar se le puso el nombre de Sucot.
Y Jacob lleg sin novedad a la ciudad de Siquem, que est en la tierra de Canan, cuando vino de Padn-aram, y acamp frente a la ciudad.
Compr la parcela de campo donde haba plantado su tienda de mano de los hijos de Hamor, padre de Siquem, por cien monedas,
y levant all un altar, y lo llam: El-Elohe-Israel.
Y sali Dina, la hija de Lea, a quien sta haba dado a luz a Jacob, a visitar a las hijas de la tierra.
Y cuando la vio Siquem, hijo de Hamor heveo, prncipe de la tierra, se la llev y se acost con ella y la viol.
Y l se prend de Dina, hija de Jacob, y am a la joven y le habl tiernamente.
Entonces Siquem habl a su padre Hamor, diciendo: Consgueme a esta muchacha por mujer.
Y Jacob oy que [Siquem] haba deshonrado a su hija Dina, pero sus hijos estaban con el ganado en el campo, y Jacob guard silencio hasta que ellos llegaran.
Entonces Hamor, padre de Siquem, sali a [donde] Jacob para hablar con l.
Y los hijos de Jacob regresaron del campo al orlo. Y aquellos hombres se entristecieron y se irritaron en gran manera porque [Siquem] haba cometido una infamia en Israel acostndose con la hija de Jacob, pues tal cosa no debe hacerse.
Pero Hamor habl con ellos, diciendo: El alma de mi hijo Siquem anhela a vuestra hija; os ruego que se la deis por mujer.
Enlazaos con nosotros en matrimonios; dadnos vuestras hijas y tomad las nuestras para vosotros.
As moraris con nosotros, y la tierra estar a vuestra disposicin. Habitad y comerciad y adquirid propiedades en ella.
Dijo tambin Siquem al padre y a los hermanos de ella: Si hallo gracia ante vuestros ojos, os dar lo que me digis.
Pedidme cuanta dote y presentes [queris] y os dar conforme a lo que me digis, pero dadme a la joven por mujer.
Pero los hijos de Jacob respondieron a Siquem y a su padre Hamor con engao, y [les] hablaron, porque [Siquem] haba deshonrado a su hermana Dina.
Y les dijeron: No podemos hacer tal cosa, dar nuestra hermana a un hombre no circuncidado, pues para nosotros eso es una deshonra.
Slo con esta [condicin] os complaceremos: si os hacis como nosotros, circuncidndose cada uno de vuestros varones;
entonces [s] os daremos nuestras hijas, y tomaremos vuestras hijas para nosotros, y moraremos con vosotros y seremos un solo pueblo.
Pero si no nos escuchis, y [no] os circuncidis, entonces tomaremos a nuestra hija y nos iremos.
Y sus palabras parecieron razonables a Hamor y a Siquem, hijo de Hamor.
El joven, pues, no tard en hacerlo porque estaba enamorado de la hija de Jacob. Y l era el ms respetado de toda la casa de su padre.
Entonces Hamor y su hijo Siquem vinieron a la puerta de su ciudad, y hablaron a los hombres de la ciudad, diciendo:
Estos hombres estn en paz con nosotros; dejadles, pues, morar en la tierra y comerciar en ella, porque ved, la tierra es bastante amplia para ellos. Tomemos para nosotros a sus hijas por mujeres y dmosles nuestras hijas.
[Mas] slo con esta [condicin] consentirn ellos en morar con nosotros para que seamos un solo pueblo: que se circuncide todo varn entre nosotros, como ellos estn circuncidados.
No sern nuestros su ganado y sus propiedades y todos sus animales? Consintamos slo en esto, y morarn con nosotros.
Y escucharon a Hamor y a su hijo Siquem todos los que salan por la puerta de la ciudad, y fue circuncidado todo varn: todos los que salan por la puerta de la ciudad.
Pero sucedi que al tercer da, cuando estaban [con ms] dolor, dos hijos de Jacob, Simen y Lev, hermanos de Dina, tomaron cada uno su espada y entraron en la ciudad, que estaba desprevenida, y mataron a todo varn.
Y mataron a Hamor y a su hijo Siquem a filo de espada, y tomaron a Dina de la casa de Siquem, y salieron.
[Despus] los hijos de Jacob vinieron sobre los muertos y saquearon la ciudad, porque ellos haban deshonrado a su hermana.
Y se llevaron sus ovejas, sus vacas y sus asnos, y lo que [haba] en la ciudad y lo que [haba] en el campo;
y se llevaron cautivos a todos sus pequeos y a sus mujeres, y saquearon todos sus bienes y todo lo que [haba] en las casas.
Entonces Jacob dijo a Simen y a Lev: Me habis trado dificultades, hacindome odioso entre los habitantes del pas, entre los cananeos y los ferezeos; y como mis hombres son pocos, ellos se juntarn contra m y me atacarn, y ser destruido yo y mi casa.
Pero ellos dijeron: Haba de tratar l a nuestra hermana como a una ramera?
Entonces Dios dijo a Jacob: Levntate, sube a Betel y habita all; y haz all un altar a Dios, que se te apareci cuando huas de tu hermano Esa.
Entonces Jacob dijo a los de su casa y a todos los que estaban con l: Quitad los dioses extranjeros que hay entre vosotros; purificaos y mudaos los vestidos;
y levantmonos, y subamos a Betel; y all har un altar a Dios, quien me respondi en el da de mi angustia, y que ha estado conmigo en el camino por donde he andado.
Entregaron, pues, a Jacob todos los dioses extranjeros que [tenan] en su poder y los pendientes que [tenan] en sus orejas; y Jacob los escondi debajo de la encina que [haba] junto a Siquem.
Al proseguir el viaje, hubo gran terror en las ciudades alrededor de ellos, y no persiguieron a los hijos de Jacob.
Y Jacob lleg a Luz, es decir, Betel, que est en la tierra de Canan, l y todo el pueblo que estaba con l.
Y edific all un altar, y llam al lugar El-betel, porque all Dios se le haba manifestado cuando hua de su hermano.
Y muri Dbora, nodriza de Rebeca, y fue sepultada al pie de Betel, debajo de la encina; y [sta] fue llamada Aln-bacut.
Y Dios se apareci de nuevo a Jacob cuando volvi de Padn-aram, y lo bendijo.
Y Dios le dijo: Tu nombre es Jacob; no te llamars ms Jacob, sino que tu nombre ser Israel. Y le puso el nombre de Israel.
Tambin le dijo Dios: Yo soy el Dios Todopoderoso. S fecundo y multiplcate; una nacin y multitud de naciones vendrn de ti, y reyes saldrn de tus lomos.
Y la tierra que di a Abraham y a Isaac, a ti te la dar; y dar la tierra a tu descendencia despus de ti.
Entonces Dios subi de su lado, en el lugar donde haba hablado con l.
Y Jacob erigi un pilar en el lugar donde [Dios] haba hablado con l, un pilar de piedra, y derram sobre l una libacin; tambin derram sobre l aceite.
Y Jacob le puso el nombre de Betel al lugar donde Dios haba hablado con l.
Entonces partieron de Betel; y cuando an faltaba cierta distancia para llegar a Efrata, Raquel comenz a dar a luz y tuvo [mucha] dificultad en su parto.
Y aconteci que cuando estaba en lo ms duro del parto, la partera le dijo: No temas, porque ahora tienes este [otro] hijo.
Y aconteci que cuando su alma parta, pues muri, lo llam Benoni; pero su padre lo llam Benjamn.
Muri, pues, Raquel, y fue sepultada en el camino de Efrata, es decir, Beln.
Y erigi Jacob un pilar sobre su sepultura; ese es el pilar de la sepultura de Raquel hasta hoy.
Entonces parti Israel y plant su tienda ms all de Migdal-eder.
Y aconteci que mientras Israel moraba en aquella tierra, Rubn fue y se acost con Bilha, concubina de su padre; e Israel [lo] supo. Y los hijos de Jacob fueron doce.
Hijos de Lea: Rubn, el primognito de Jacob, despus Simen, Lev, Jud, Isacar y Zabuln.
Hijos de Raquel: Jos y Benjamn.
Hijos de Bilha, sierva de Raquel: Dan y Neftal.
E hijos de Zilpa, sierva de Lea: Gad y Aser. stos son los hijos de Jacob que le nacieron en Padn-aram.
Jacob fue a su padre Isaac en Mamre de Quiriat-arba, es decir, Hebrn, donde haban residido Abraham e Isaac.
Y vivi Isaac ciento ochenta aos.
Y expir Isaac y muri, y fue reunido a su pueblo, anciano y lleno de das; y sus hijos Esa y Jacob lo sepultaron.
stas son las generaciones de Esa, es decir, Edom.
Esa tom sus mujeres de las hijas de Canan: a Ada, hija de Eln heteo; a Aholibama, hija de An y nieta de Ziben heveo;
y a Basemat, hija de Ismael, hermana de Nebaiot.
Ada dio a luz a Elifaz para Esa; y Basemat dio a luz a Reuel.
Y Aholibama dio a luz a Jes, a Jaalam y a Cor. stos son los hijos que le nacieron a Esa en la tierra de Canan.
Entonces Esa tom a sus mujeres, sus hijos y sus hijas y todas las personas de su casa, y su ganado y todas sus bestias, y todos los bienes que haba acumulado en la tierra de Canan, y se fue a [otra] tierra lejos de su hermano Jacob.
Porque los bienes de ellos haban llegado a ser tantos que no podan habitar juntos, y la tierra en que moraban no poda sostenerlos a causa de su [mucho] ganado.
Y habit Esa en la regin montaosa de Seir; Esa es Edom.
stas son las generaciones de Esa, padre de los edomitas, en la regin montaosa de Seir.
stos son los nombres de los hijos de Esa: Elifaz, hijo de Ada, mujer de Esa, [y] Reuel, hijo de Basemat, mujer de Esa.
Y los hijos de Elifaz fueron Temn, Omar, Zefo, Gatam y Cenaz.
Timna fue concubina de Elifaz, hijo de Esa, y le dio a luz a Amalec. stos son los hijos de Ada, mujer de Esa.
Y stos son los hijos de Reuel: Nahat, Zera, Sama y Miza. stos fueron los hijos de Basemat, mujer de Esa.
Y stos fueron los hijos de Aholibama, mujer de Esa, hija de An, nieta de Ziben: Ella tuvo de Esa a Jes, Jaalam y Cor.
stos son los jefes de entre los hijos de Esa. Los hijos de Elifaz, primognito de Esa, son: el jefe Temn, el jefe Omar, el jefe Zefo, el jefe Cenaz,
el jefe Cor, el jefe Gatam [y] el jefe Amalec. stos son los jefes [que descendieron] de Elifaz en la tierra de Edom; stos son los hijos de Ada.
stos son los hijos de Reuel, hijo de Esa: el jefe Nahat, el jefe Zera, el jefe Sama y el jefe Miza. stos son los jefes [que descendieron] de Reuel en la tierra de Edom; stos son los hijos de Basemat, mujer de Esa.
stos son los hijos de Aholibama, mujer de Esa: el jefe Jes, el jefe Jaalam, el jefe Cor. stos son los jefes [que descendieron] de Aholibama, mujer de Esa, hija de An.
stos [fueron] los hijos de Esa, es decir, Edom, y stos sus jefes.
stos son los hijos de Seir horeo, habitantes de aquella tierra: Lotn, Sobal, Ziben, An,
Disn, Ezer y Disn. stos son los jefes [que descendieron] de los horeos, los hijos de Seir en la tierra de Edom.
Los hijos de Lotn fueron Hori y Hemam; y la hermana de Lotn era Timna.
stos son los hijos de Sobal: Alvn, Manahat, Ebal, Sefo y Onam.
stos son los hijos de Ziben: Aja y An. ste es el An que hall las fuentes termales en el desierto cuando pastoreaba los asnos de su padre Ziben.
stos son los hijos de An: Disn y Aholibama, hija de An.
stos son los hijos de Disn: Hemdn, Esbn, Itrn y Quern.
stos son los hijos de Ezer: Bilhn, Zaavn y Acn.
stos son los hijos de Disn: Uz y Arn.
stos son los jefes [que descendieron] de los horeos: el jefe Lotn, el jefe Sobal, el jefe Ziben, el jefe An,
el jefe Disn, el jefe Ezer [y] el jefe Disn. stos son los jefes [que descendieron] de los horeos, jefe por jefe, en la tierra de Seir.
stos son los reyes que reinaron en la tierra de Edom, antes de que rey alguno reinara sobre los hijos de Israel:
Bela, hijo de Beor, rein en Edom; y el nombre de su ciudad [era] Dinaba.
Muri Bela, y rein en su lugar Jobab, hijo de Zera, de Bosra.
Muri Jobab, y rein en su lugar Husam, de la tierra de los temanitas.
Muri Husam, y rein en su lugar Hadad, hijo de Bedad, el que derrot a Madin en el campo de Moab; y el nombre de su ciudad [era] Avit.
Muri Hadad, y rein en su lugar Samla de Masreca.
Muri Samla, y rein en su lugar Sal de Rehobot, junto al ro [ufrates.]
Muri Sal, y rein en su lugar Baal-hann, hijo de Acbor.
Y muri Baal-hann, hijo de Acbor, y rein en su lugar Hadar; y el nombre de su ciudad [era] Pau; y el nombre de su mujer era Mehetabel, hija de Matred, hija de Mezaab.
stos son los nombres de los jefes [que descendieron] de Esa, segn sus familias [y] sus localidades, por sus nombres: el jefe Timna, el jefe Alva, el jefe Jetet,
el jefe Aholibama, el jefe Ela, el jefe Pinn,
el jefe Cenaz, el jefe Temn, el jefe Mibsar,
el jefe Magdiel y el jefe Iram. stos son los jefes de Edom, es decir, Esa, padre de los edomitas, segn sus moradas en la tierra de su posesin.
Y Jacob habit en la tierra donde haba peregrinado su padre, en la tierra de Canan.
sta [es la historia de] las generaciones de Jacob: Jos, cuando tena diecisiete aos, apacentaba el rebao con sus hermanos; el joven [estaba] con los hijos de Bilha y con los hijos de Zilpa, mujeres de su padre. Y Jos trajo a su padre malos informes sobre ellos.
Y amaba Israel a Jos ms que a todos sus hijos, porque era para l el hijo de su vejez; y le hizo una tnica de muchos colores.
Y vieron sus hermanos que su padre lo amaba ms que a todos sus hermanos; [por eso] lo odiaban y no podan hablarle amistosamente.
Y Jos tuvo un sueo y cuando lo cont a sus hermanos, ellos lo odiaron an ms.
Y l les dijo: Os ruego que escuchis este sueo que he tenido.
He aqu, estbamos atando gavillas en medio del campo, y he aqu que mi gavilla se levant y se puso derecha, y entonces vuestras gavillas se ponan alrededor y se inclinaban hacia mi gavilla.
Y sus hermanos le dijeron: Acaso reinars sobre nosotros? O acaso te enseorears sobre nosotros? Y lo odiaron an ms por causa de sus sueos y de sus palabras.
Tuvo an otro sueo, y lo cont a sus hermanos, diciendo: He aqu, he tenido an otro sueo; y he aqu, el sol, la luna y once estrellas se inclinaban ante m.
Y l [lo] cont a su padre y a sus hermanos; y su padre lo reprendi, y le dijo: Qu es este sueo que has tenido? Acaso yo, tu madre y tus hermanos vendremos a inclinarnos hasta el suelo ante ti?
Y sus hermanos le tenan envidia, pero su padre reflexionaba sobre lo dicho.
Despus sus hermanos fueron a apacentar el rebao de su padre en Siquem.
E Israel dijo a Jos: No estn tus hermanos apacentando [el rebao] en Siquem? Ven y te enviar a ellos. Y l le dijo: Ir.
Entonces [Israel] le dijo: Ve ahora y mira cmo estn tus hermanos y cmo est el rebao; y treme noticias [de ellos.] Lo envi, pues, desde el valle de Hebrn, y [Jos] fue a Siquem.
Y estando l dando vueltas por el campo, un hombre lo encontr, y el hombre le pregunt, diciendo: Qu buscas?
Y l respondi: Busco a mis hermanos; te ruego que me informes dnde estn apacentando [el rebao.
Y el hombre respondi: Se han ido de aqu, pues yo [les] o decir: "Vamos a Dotn." Entonces Jos fue tras sus hermanos y los encontr en Dotn.
Cuando ellos lo vieron de lejos, y antes que se les acercara, tramaron contra l para matarlo.
Y se dijeron unos a otros: Aqu viene el soador.
Ahora pues, venid, matmoslo y arrojmoslo a uno de los pozos; y diremos: "Una fiera lo devor." Entonces veremos en qu quedan sus sueos.
Pero Rubn oy [esto] y lo libr de sus manos, y dijo: No le quitemos la vida.
Rubn les dijo adems: No derramis sangre. Echadlo en este pozo del desierto, pero no le pongis la mano encima. [Esto dijo] para poder librarlo de las manos de ellos y volverlo a su padre.
Y sucedi que cuando Jos lleg a sus hermanos, despojaron a Jos de su tnica, la tnica de muchos colores que llevaba puesta;
y lo tomaron y lo echaron en el pozo. Y el pozo estaba vaco, no haba agua en l.
Entonces se sentaron a comer, y cuando levantaron los ojos y miraron, he aqu, una caravana de ismaelitas vena de Galaad con sus camellos cargados de resina aromtica, blsamo y mirra, que iban bajando hacia Egipto.
Y Jud dijo a sus hermanos: Qu ganaremos con matar a nuestro hermano y ocultar su sangre?
Venid, vendmoslo a los ismaelitas y no pongamos las manos sobre l, pues es nuestro hermano, carne nuestra. Y sus hermanos [le] hicieron caso.
Pasaron entonces unos mercaderes madianitas, y ellos sacaron a Jos, subindolo del pozo, y vendieron a Jos a los ismaelitas por veinte [piezas] de plata. Y [stos] llevaron a Jos a Egipto.
Cuando Rubn volvi al pozo, he aqu, Jos no estaba en el pozo; entonces rasg sus vestidos.
Y volvi a sus hermanos y [les] dijo: El muchacho no est [all]; y yo, adnde ir?
Entonces tomaron la tnica de Jos y mataron un macho cabro, y empaparon la tnica en la sangre;
y enviaron la tnica de muchos colores y la llevaron a su padre, y dijeron: Encontramos esto; te rogamos que [lo] examines para [ver] si es la tnica de tu hijo o no.
l la examin, y dijo: Es la tnica de mi hijo. Una fiera lo ha devorado; sin duda Jos ha sido despedazado.
Y Jacob rasg sus vestidos, puso cilicio sobre sus lomos y estuvo de duelo por su hijo muchos das.
Y todos sus hijos y todas sus hijas vinieron para consolarlo, pero l rehus ser consolado, y dijo: Ciertamente enlutado bajar al Seol por causa de mi hijo. Y su padre llor por l.
Mientras tanto, los madianitas lo vendieron en Egipto a Potifar, oficial de Faran, capitn de la guardia.
Sucedi por aquel tiempo que Jud se separ de sus hermanos, y visit a un adulamita llamado Hira.
Y all vio Jud a la hija de un cananeo llamado Sa; la tom, y se lleg a ella.
Ella concibi y dio a luz un hijo, y le puso por nombre Er.
Concibi otra vez y dio a luz un hijo, y le puso por nombre Onn.
An dio a luz a otro hijo, y le puso por nombre Sela; y fue en Quezib que lo dio a luz.
Entonces Jud tom mujer para Er su primognito, la cual se llamaba Tamar.
Pero Er, primognito de Jud, era malvado ante los ojos del SEOR, y el SEOR le quit la vida.
Entonces Jud dijo a Onn: Llgate a la mujer de tu hermano, y cumple con ella tu deber como cuado, y levanta descendencia a tu hermano.
Y Onn saba que la descendencia no sera suya; y aconteca que cuando se llegaba a la mujer de su hermano, derramaba [su semen] en tierra para no dar descendencia a su hermano.
Pero lo que haca era malo ante los ojos del SEOR; y tambin a l le quit la vida.
Entonces Jud dijo a su nuera Tamar: Qudate viuda en casa de tu padre hasta que crezca mi hijo Sela; pues pensaba: Temo que l muera tambin como sus hermanos. As que Tamar se fue y se qued en casa de su padre.
Pasaron muchos das y muri la hija de Sa, mujer de Jud. Y pasado el duelo, Jud subi a los trasquiladores de sus ovejas en Timnat, l y su amigo Hira adulamita.
Y se lo hicieron saber a Tamar, dicindo[le:] He aqu, tu suegro sube a Timnat a trasquilar sus ovejas.
Entonces ella se quit sus ropas de viuda y [se] cubri con un velo, se envolvi bien y se sent a la entrada de Enaim que est en el camino de Timnat; porque vea que Sela haba crecido, y ella [an] no le haba sido dada por mujer.
Cuando la vio Jud, pens que [era] una ramera, pues se haba cubierto el rostro.
Y se desvi hacia ella junto al camino, y [le] dijo: Vamos, djame estar contigo; pues no saba que era su nuera. Y ella dijo: Qu me dars por estar conmigo?
l respondi: Yo te enviar un cabrito de las cabras del rebao. Y ella dijo: Me dars una prenda hasta que [lo] enves?
Y l respondi: Qu prenda [tengo] que darte? Y ella dijo: Tu sello, tu cordn y el bculo que tienes en la mano. Y l se [los] dio y se lleg a ella, y ella concibi de l.
Entonces ella se levant y se fue; se quit el velo y se puso sus ropas de viuda.
Cuando Jud envi el cabrito por medio de su amigo el adulamita, para recobrar la prenda de mano de la mujer, no la hall.
Y pregunt a los hombres del lugar, diciendo: Dnde est la ramera que estaba en Enaim, junto al camino? Y ellos dijeron: Aqu no ha habido ninguna ramera.
Y l volvi donde Jud, y [le] dijo: No la encontr; y adems, los hombres del lugar dijeron: "Aqu no ha habido ninguna ramera."
Entonces Jud dijo: Que se quede con las prendas, para que no seamos causa de burla. Ya ves que envi este cabrito, y t no la has encontrado.
Y sucedi que como a los tres meses, informaron a Jud, diciendo: Tu nuera Tamar ha fornicado, y he aqu, ha quedado encinta a causa de las fornicaciones. Entonces Jud dijo: Sacadla y que sea quemada.
Y aconteci que cuando la sacaban, ella envi a decir a su suegro: Del hombre a quien pertenecen estas cosas estoy encinta. Y aadi: Te ruego que examines y veas de quin es este sello, este cordn y este bculo.
Jud [los] reconoci, y dijo: Ella es ms justa que yo, por cuanto yo no la di [por mujer] a mi hijo Sela. Y no volvi a tener ms relaciones con ella.
Y sucedi que al tiempo de dar a luz, he aqu, haba mellizos en su seno.
Aconteci, adems, que mientras daba a luz, uno [de ellos] sac su mano, y la partera [la] tom y le at un [hilo] escarlata a la mano, diciendo: ste sali primero.
Pero he aqu, sucedi que cuando l retir su mano, su hermano sali. Entonces ella dijo: Qu brecha te has abierto! Por eso le pusieron por nombre Fares.
Despus sali su hermano que tena el [hilo] escarlata en la mano; y le pusieron por nombre Zara.
Cuando Jos fue llevado a Egipto, Potifar, un oficial egipcio de Faran, capitn de la guardia, lo compr a los ismaelitas que lo haban llevado all.
Y el SEOR estaba con Jos, que lleg a ser un hombre prspero, y estaba en la casa de su amo el egipcio.
Y vio su amo que el SEOR estaba con l y que el SEOR haca prosperar en su mano todo lo que l haca.
As encontr Jos gracia ante sus ojos y lleg a ser su siervo personal, y lo hizo mayordomo sobre su casa y entreg en su mano todo lo que posea.
Y sucedi que desde el tiempo que lo hizo mayordomo sobre su casa y sobre todo lo que posea, el SEOR bendijo la casa del egipcio por causa de Jos; y la bendicin del SEOR estaba sobre todo lo que posea en la casa y en el campo.
As que todo lo que posea lo dej en mano de Jos, y con l [all] no se preocupaba de nada, excepto del pan que coma. Y era Jos de gallarda figura y de hermoso parecer.
Sucedi despus de estas cosas que la mujer de su amo mir a Jos con deseo y [le] dijo: Acustate conmigo.
Pero l rehus y dijo a la mujer de su amo: Estando yo aqu, mi amo no se preocupa de nada en la casa, y ha puesto en mi mano todo lo que posee.
No hay nadie ms grande que yo en esta casa, y nada me ha rehusado excepto a ti, pues t eres su mujer. Cmo entonces iba yo a hacer esta gran maldad y pecar contra Dios?
Y ella insista a Jos da tras da, pero l no accedi a acostarse con ella [o] a estar con ella.
Pero sucedi un da que l entr en casa para hacer su trabajo, y no haba ninguno de los hombres de la casa all dentro;
entonces ella lo asi de la ropa, diciendo: Acustate conmigo! Mas l le dej su ropa en la mano, y sali huyendo afuera.
Y cuando ella vio que l haba dejado su ropa en sus manos y haba huido afuera,
llam a los hombres de su casa y les dijo: Mirad, nos ha trado un hebreo para que se burle de nosotros; vino a m para acostarse conmigo, pero yo grit a gran voz.
Y sucedi que cuando l oy que yo alzaba la voz y gritaba, dej su ropa junto a m y sali huyendo afuera.
Y ella dej junto a s la ropa de l hasta que su seor vino a casa.
Entonces ella le habl con estas palabras, diciendo: Vino a m el esclavo hebreo que nos trajiste, para burlarse de m;
y cuando levant la voz y grit, l dej su ropa junto a m y huy afuera.
Y aconteci que cuando su seor escuch las palabras que su mujer le habl, diciendo: Esto es lo que tu esclavo me hizo, se encendi su ira.
Entonces el amo de Jos lo tom y lo ech en la crcel, [en] el lugar donde se encerraba a los presos del rey; y all permaneci en la crcel.
Mas el SEOR estaba con Jos y le extendi [su] misericordia, y le concedi gracia ante los ojos del jefe de la crcel.
Y el jefe de la crcel confi en mano de Jos a todos los presos que estaban en la crcel, y de todo lo que all se haca l era responsable.
El jefe de la crcel no supervisaba nada que estuviera bajo la responsabilidad de Jos, porque el SEOR estaba con l, y todo lo que l emprenda, el SEOR lo haca prosperar.
Despus de estas cosas, sucedi que el copero y el panadero del rey de Egipto ofendieron a su seor, el rey de Egipto.
Y Faran se enoj contra sus dos oficiales, contra el jefe de los coperos y contra el jefe de los panaderos.
Y los puso bajo custodia en la casa del capitn de la guardia, en la crcel, [en] el [mismo] lugar donde Jos estaba preso.
El capitn de la guardia se los asign a Jos, y l les serva; y estuvieron bajo custodia por algn tiempo.
Entonces el copero y el panadero del rey de Egipto, que estaban encerrados en la crcel, tuvieron ambos un sueo en una misma noche, cada uno su [propio] sueo, [y] cada sueo con su [propia] interpretacin.
Y Jos vino a ellos por la maana y los observ, y he aqu, estaban decados.
Y pregunt a los oficiales de Faran que estaban con l bajo custodia en casa de su seor: Por qu estn vuestros rostros tan tristes hoy?
Y ellos le respondieron: Hemos tenido un sueo y no hay nadie que lo interprete. Entonces Jos les dijo: No pertenecen a Dios las interpretaciones? Os ruego que me [lo] contis.
Cont, pues, el jefe de los coperos a Jos su sueo, y le dijo: En mi sueo, he aqu, [haba] una vid delante de m,
y en la vid [haba] tres sarmientos. Y al brotar sus yemas, aparecieron las flores, [y] sus racimos produjeron uvas maduras.
Y la copa de Faran estaba en mi mano; as que tom las uvas y las exprim en la copa de Faran, y puse la copa en la mano de Faran.
Entonces Jos le dijo: sta es su interpretacin: los tres sarmientos son tres das.
Dentro de tres das Faran levantar tu cabeza, te restaurar a tu puesto y t pondrs la copa de Faran en su mano como acostumbrabas antes cuando eras su copero.
Slo [te pido que] te acuerdes de m cuando te vaya bien, y te ruego que me hagas el favor de hacer mencin de m a Faran, y me saques de esta casa.
Porque la verdad es que yo fui secuestrado de la tierra de los hebreos, y aun aqu no he hecho nada para que me pusieran en el calabozo.
Cuando el jefe de los panaderos vio que haba interpretado favorablemente, dijo a Jos: Yo tambin [vi] en mi sueo, y he aqu, [haba] tres cestas de pan blanco sobre mi cabeza;
y sobre la cesta de encima [haba] toda clase de manjares hechos por un panadero para Faran, y las aves los coman de la cesta sobre mi cabeza.
Entonces Jos respondi, y dijo: sta es su interpretacin: las tres cestas son tres das;
dentro de tres das Faran te quitar la cabeza de sobre ti, te colgar en un rbol y las aves comern tu carne.
Y sucedi que al tercer da, [que era] el da del cumpleaos de Faran, [ste] hizo un banquete para todos sus siervos, y levant la cabeza del jefe de los coperos y la cabeza del jefe de los panaderos en medio de sus siervos.
Y restaur al jefe de los coperos a su cargo de copero y ste puso la copa en manos de Faran;
pero ahorc al jefe de los panaderos, tal como les haba interpretado Jos.
Mas el jefe de los coperos no se acord de Jos, sino que se olvid de l.
Y aconteci que al cabo de dos aos, Faran tuvo un sueo; y he aqu, [so] que estaba de pie junto al Nilo.
Y de pronto, del Nilo subieron siete vacas de hermoso aspecto y gordas, y pacan en el carrizal.
Pero he aqu, otras siete vacas de mal aspecto y flacas subieron del Nilo detrs de ellas, y se pararon junto a las [otras] vacas a la orilla del Nilo;
y las vacas de mal aspecto y flacas devoraron las siete vacas de hermoso aspecto y gordas. Entonces Faran despert.
Se qued dormido y so por segunda vez; y he aqu que siete espigas llenas y buenas crecan en una sola caa.
Y he aqu que siete espigas, menudas y quemadas por el viento solano, brotaron despus de aqullas.
Y las espigas menudas devoraron a las siete espigas gruesas y llenas. Entonces Faran despert, y he aqu, [era] un sueo.
Y sucedi que por la maana su espritu estaba turbado, y mand llamar a todos los adivinos de Egipto, y a todos sus sabios. Y Faran les cont sus sueos, pero no hubo quien se los pudiera interpretar a Faran.
Entonces el jefe de los coperos habl a Faran, diciendo: Quisiera hablar hoy de mis faltas.
Cuando Faran se enoj con sus siervos y me puso bajo custodia en la casa del capitn de la guardia, a m y al jefe de los panaderos,
l y yo tuvimos un sueo en una misma noche; cada uno de nosotros so segn la interpretacin de su [propio] sueo.
Y [estaba] all con nosotros un joven hebreo, un siervo del capitn de la guardia; y se [los] contamos, y l nos interpret los sueos. A cada uno interpret su sueo.
Y aconteci que tal como nos lo haba interpretado, as sucedi; a m me restableci [Faran] en mi puesto, pero al otro lo ahorc.
Entonces Faran mand llamar a Jos, y lo sacaron del calabozo aprisa; y despus de afeitarse y cambiarse sus vestidos, vino a Faran.
Y Faran dijo a Jos: He tenido un sueo y no hay quien lo interprete; y he odo decir de ti, que oyes un sueo y lo puedes interpretar.
Jos respondi a Faran, diciendo: No est en m; Dios dar a Faran una respuesta favorable.
Entonces habl Faran a Jos: En mi sueo, he aqu, yo estaba de pie a la orilla del Nilo.
Y vi siete vacas gordas y de hermoso aspecto que salieron del Nilo; y pacan en el carrizal.
Pero he aqu, otras siete vacas subieron detrs de ellas, pobres, de muy mal aspecto y flacas, de tal fealdad como yo nunca haba visto en toda la tierra de Egipto.
Y las vacas flacas y feas devoraron las primeras siete vacas gordas.
Pero cuando las haban devorado, no se poda notar que las hubieran devorado; pues su aspecto era tan feo como al principio. Entonces me despert.
Y he aqu, en mi sueo tambin vi que siete espigas llenas y buenas crecan en una sola caa.
Y he aqu que siete espigas marchitas, menudas [y] quemadas por el viento solano, brotaron despus de aqullas;
y las espigas menudas devoraron a las siete espigas buenas. Y [se lo] cont a los adivinos, pero no hubo quien me [lo] pudiera explicar.
Entonces Jos dijo a Faran: Los [dos] sueos de Faran son uno; Dios ha anunciado a Faran lo que l va a hacer.
Las siete vacas buenas son siete aos, y las siete espigas buenas son siete aos; los dos sueos son uno.
Y las siete vacas flacas y feas que subieron detrs de ellas son siete aos, y las siete espigas quemadas por el viento solano sern siete aos de hambre.
Esto es lo que he dicho a Faran: Dios ha mostrado a Faran lo que va a hacer.
He aqu, vienen siete aos de gran abundancia en toda la tierra de Egipto;
y despus de ellos vendrn siete aos de hambre, y se olvidar toda la abundancia en la tierra de Egipto; y el hambre asolar la tierra.
Y no se conocer la abundancia en la tierra a causa del hambre que vendr, que [ser] muy severa.
Y en cuanto a la repeticin del sueo a Faran dos veces, [quiere decir] que el asunto est determinado por Dios, y Dios lo har pronto.
Ahora pues, busque Faran un hombre prudente y sabio, y pngalo sobre la tierra de Egipto.
Haga [esto] Faran: nombre intendentes sobre el pas y exija un quinto [de la produccin] de la tierra de Egipto en los siete aos de abundancia.
Y que ellos recojan todos los vveres de esos buenos aos que vienen, y almacenen en las ciudades el grano para alimento bajo la autoridad de Faran, y que [lo] protejan.
Y que los vveres sean una reserva para el pas durante los siete aos de hambre que ocurrirn en la tierra de Egipto, a fin de que el pas no perezca durante el hambre.
Y la idea pareci bien a Faran y a todos sus siervos.
Entonces Faran dijo a sus siervos: Podemos hallar un hombre como ste, en quien est el espritu de Dios?
Y Faran dijo a Jos: Puesto que Dios te ha hecho saber todo esto, no hay nadie tan prudente ni tan sabio como t.
T estars sobre mi casa, y todo mi pueblo obedecer tus rdenes; solamente en el trono yo ser mayor que t.
Faran dijo tambin a Jos: Mira, te he puesto sobre toda la tierra de Egipto.
Y Faran se quit el anillo de sellar de su mano y lo puso en la mano de Jos; y lo visti con vestiduras de lino fino y puso un collar de oro en su cuello.
Lo hizo montar en su segundo carro, y proclamaron delante de l: Doblad la rodilla! Y lo puso sobre toda la tierra de Egipto.
Entonces Faran dijo a Jos: [Aunque] yo soy Faran, sin embargo, nadie levantar su mano ni su pie sin tu permiso en toda la tierra de Egipto.
Y Faran llam a Jos por el nombre de Zafnat-panea, y le dio por mujer a Asenat, hija de Potifera, sacerdote de On. Y sali Jos por toda la tierra de Egipto.
Jos [tena] treinta aos cuando se present ante Faran, rey de Egipto. Y sali Jos de la presencia de Faran y recorri toda la tierra de Egipto.
Y produjo la tierra a manos llenas durante los siete aos de abundancia.
Y l recogi todo el fruto de [estos] siete aos de abundancia que hubo en la tierra de Egipto, y guard el alimento en las ciudades; y guard en cada ciudad el fruto de sus campos circunvecinos.
As Jos almacen grano en gran abundancia, como la arena del mar, hasta que dej de medir[lo] porque no se poda medir.
Y le nacieron a Jos dos hijos antes de que llegaran los aos de hambre, los que le dio a luz Asenat, hija de Potifera, sacerdote de On.
Y al primognito Jos le puso el nombre de Manass, porque [dijo:] Dios me ha hecho olvidar todo mi trabajo y toda la casa de mi padre.
Y al segundo le puso el nombre de Efran, porque [dijo:] Dios me ha hecho fecundo en la tierra de mi afliccin.
Cuando pasaron los siete aos de abundancia que haba habido en la tierra de Egipto,
y comenzaron a venir los siete aos de hambre, tal como Jos haba dicho, entonces hubo hambre en todas las tierras; pero en toda la tierra de Egipto haba pan.
Cuando se sinti el hambre en toda la tierra de Egipto, el pueblo clam a Faran por pan; y Faran dijo a todos los egipcios: Id a Jos, y haced lo que l os diga.
Y el hambre se extendi sobre toda la faz de la tierra. Entonces Jos abri todos los graneros y vendi a los egipcios, pues el hambre era severa en la tierra de Egipto.
Y [de] todos los pases venan a Egipto para comprar grano a Jos, porque el hambre era severa en toda la tierra.
Viendo Jacob que haba alimento en Egipto, dijo a sus hijos: Por qu os estis mirando?
Y dijo: He aqu, he odo que hay alimento en Egipto; descended all, y comprad de all [un poco] para nosotros, para que vivamos y no muramos.
Entonces diez hermanos de Jos descendieron para comprar grano en Egipto.
Pero a Benjamn, hermano de Jos, Jacob no lo envi con sus hermanos, porque dijo: No sea que le suceda algo malo.
Y fueron los hijos de Israel con los que iban a comprar [grano,] pues tambin haba hambre en la tierra de Canan.
Y Jos era el que mandaba en aquella tierra; l era quien venda a todo el pueblo de la tierra. Y llegaron los hermanos de Jos y se postraron ante l rostro en tierra.
Cuando Jos vio a sus hermanos, los reconoci, pero fingi no conocerlos y les habl duramente. Y les dijo: De dnde habis venido? Y ellos dijeron: De la tierra de Canan para comprar alimentos.
Jos haba reconocido a sus hermanos, aunque ellos no lo haban reconocido.
Jos se acord de los sueos que haba tenido acerca de ellos, y les dijo: Sois espas; habis venido para ver las partes indefensas de nuestra tierra.
Entonces ellos le dijeron: No, seor mo, sino que tus siervos han venido para comprar alimentos.
Todos nosotros somos hijos de un mismo padre; somos [hombres] honrados, tus siervos no son espas.
Pero l les dijo: No, sino que habis venido para ver las partes indefensas de nuestra tierra.
Mas ellos dijeron: Tus siervos son doce hermanos, hijos del mismo padre en la tierra de Canan; y he aqu, el menor est hoy con nuestro padre, y [el] otro ya no existe.
Y Jos les dijo: Es tal como os dije: sois espas.
En esto seris probados; por vida de Faran que no saldris de este lugar a menos que vuestro hermano menor venga aqu.
Enviad a uno de vosotros y que traiga a vuestro hermano, mientras vosotros quedis presos, para que sean probadas vuestras palabras, [a ver si hay] verdad en vosotros. Y si no, por vida de Faran!, ciertamente sois espas.
Y los puso [a todos] juntos bajo custodia por tres das.
Y Jos les dijo al tercer da: Haced esto y viviris, pues yo temo a Dios:
si sois [hombres] honrados, que uno de vuestros hermanos quede encarcelado en vuestra prisin; y [el resto de] vosotros, id, llevad grano para el hambre de vuestras casas;
y traedme a vuestro hermano menor, para que vuestras palabras sean verificadas, y no moriris. Y as lo hicieron.
Entonces se dijeron el uno al otro: Verdaderamente somos culpables en cuanto a nuestro hermano, porque vimos la angustia de su alma cuando nos rogaba, y no lo escuchamos, por eso ha venido sobre nosotros esta angustia.
Y Rubn les respondi, diciendo: No os dije yo: "No pequis contra el muchacho" y no [me] escuchasteis? Ahora hay que rendir cuentas por su sangre.
Ellos, sin embargo, no saban que Jos los entenda, porque haba un intrprete entre l y ellos.
Y se apart [Jos] de su lado y llor. Y cuando volvi a ellos y les habl, tom de entre ellos a Simen, y lo at a la vista de sus hermanos.
Jos mand que les llenaran sus vasijas de grano y que devolvieran el dinero a cada uno [ponindolo] en su saco, y que les dieran provisiones para el camino. Y as se hizo con ellos.
Ellos, pues, cargaron el grano sobre sus asnos, y partieron de all.
Y cuando uno [de ellos] abri su saco para dar forraje a su asno en la posada, vio que su dinero estaba en la boca de su costal.
Entonces dijo a sus hermanos: [Me] ha sido devuelto mi dinero, y he aqu, est en mi costal. Y se les sobresalt el corazn, y temblando se decan el uno al otro: Qu es esto que Dios nos ha hecho?
Cuando llegaron a su padre Jacob en la tierra de Canan, le contaron todo lo que les haba sucedido:
El hombre, el seor de aquella tierra, nos habl duramente y nos tom por espas del pas.
Pero nosotros le dijimos: "Somos [hombres] honrados, no somos espas.
"Somos doce hermanos, hijos de nuestro padre; uno ya no existe, y el menor est hoy con nuestro padre en la tierra de Canan."
Y el hombre, el seor de aquella tierra, nos dijo: "Por esto sabr que sois [hombres] honrados: dejad uno de vuestros hermanos conmigo y tomad [grano para] el hambre de vuestras casas, y marchaos;
pero traedme a vuestro hermano menor para que sepa yo que no sois espas, sino [hombres] honrados. Os devolver a vuestro hermano, y podris comerciar en la tierra."
Y sucedi que cuando estaban vaciando sus sacos, he aqu que el atado del dinero de cada uno [estaba] en su saco; y cuando ellos y su padre vieron los atados de su dinero, tuvieron temor.
Y su padre Jacob les dijo: Me habis privado de mis hijos; Jos ya no existe, y Simen ya no existe, y [os] queris llevar a Benjamn; todas estas cosas son contra m.
Entonces Rubn habl a su padre, diciendo: Puedes dar muerte a mis dos hijos, si no te lo traigo; ponlo bajo mi cuidado, y yo te lo devolver.
Pero Jacob dijo: Mi hijo no descender con vosotros; pues su hermano ha muerto, y [me] queda slo l. Si algo malo le acontece en el viaje en que vais, haris descender mis canas con dolor al Seol.
Y el hambre iba agravndose en la tierra.
Y sucedi que cuando acabaron de comer el grano que haban trado de Egipto, su padre les dijo: Volved [all] y compradnos un poco de alimento.
Pero Jud le respondi, diciendo: Aquel hombre claramente nos advirti: "No veris mi rostro si vuestro hermano no est con vosotros."
Si envas a nuestro hermano con nosotros, descenderemos y compraremos alimento;
pero si no [lo] envas, no descenderemos; porque el hombre nos dijo: "No veris mi rostro si vuestro hermano no est con vosotros."
Entonces Israel respondi: Por qu me habis tratado tan mal, informando al hombre que tenais un hermano ms?
Pero ellos dijeron: El hombre nos pregunt especficamente acerca de nosotros y nuestros familiares, diciendo: "Vive an vuestro padre? Tenis [otro] hermano?" Y nosotros contestamos sus preguntas. Acaso podamos nosotros saber que l dira: "Traed a vuestro hermano"?
Y Jud dijo a su padre Israel: Enva al muchacho conmigo, y nos levantaremos e iremos, para que vivamos y no perezcamos, tanto nosotros como t y nuestros pequeos.
Yo me har responsable de l; de mi mano lo demandars. Si yo no te lo vuelvo a traer y lo pongo delante de ti, que lleve yo la culpa para siempre delante de ti;
porque si no hubiramos perdido tiempo, sin duda ya habramos vuelto dos veces.
Entonces su padre Israel les dijo: Si as [tiene que ser,] haced esto: tomad de los mejores productos de la tierra en vuestras vasijas, y llevad a aquel hombre como presente un poco de blsamo y un poco de miel, resina aromtica, mirra, nueces y almendras.
Y tomad doble [cantidad de] dinero en vuestra mano, y llevad de nuevo en vuestra mano el dinero que fue devuelto en la boca de vuestros costales; tal vez fue un error.
Tomad tambin a vuestro hermano, levantaos y volved a aquel hombre;
y que el Dios Todopoderoso os conceda misericordia ante aquel hombre para que ponga en libertad al otro hermano vuestro y a Benjamn. En cuanto a m, si he de ser privado de mis hijos, que as sea.
Tomaron, pues, los hombres este presente, y tomaron doble [cantidad de] dinero en su mano y a Benjamn, y se levantaron y descendieron a Egipto y se presentaron delante de Jos.
Cuando Jos vio a Benjamn con ellos, dijo al mayordomo de su casa: Haz entrar a estos hombres a casa, y mata un animal y prepra[lo,] porque estos hombres comern conmigo al medioda.
El hombre hizo como Jos le dijo, y llev a los hombres a casa de Jos.
Y los hombres tenan miedo porque eran llevados a casa de Jos y dijeron: Por causa del dinero que fue devuelto en nuestros costales la primera vez hemos sido trados aqu, para tener pretexto contra nosotros y caer sobre nosotros y tomarnos por esclavos con nuestros asnos.
Entonces se acercaron al mayordomo de la casa de Jos, y le hablaron a la entrada de la casa,
y dijeron: Oh seor mo, ciertamente descendimos la primera vez para comprar alimentos;
y sucedi que cuando llegamos a la posada, abrimos nuestros costales, y he aqu, el dinero de cada uno estaba en la boca de su costal, todo nuestro dinero. As que lo hemos vuelto a traer en nuestra mano.
Tambin hemos trado otro dinero en nuestra mano para comprar alimentos; no sabemos quin puso nuestro dinero en nuestros costales.
Y l dijo: No os preocupis, no temis. Vuestro Dios y el Dios de vuestro padre os ha dado [ese] tesoro en vuestros costales; yo recib vuestro dinero. Entonces les sac a Simen.
Despus el hombre llev a los hombres a casa de Jos, y les dio agua y se lavaron los pies; y dio forraje a sus asnos.
Entonces prepararon el presente para la venida de Jos al medioda; pues haban odo que iban a comer all.
Cuando Jos regres a casa, le trajeron el presente que [tenan] en su mano a la casa y se postraron ante l en tierra.
Entonces l les pregunt cmo se encontraban, y dijo: Cmo est vuestro anciano padre de quien [me] hablasteis? Vive todava?
Y ellos dijeron: Tu siervo nuestro padre est bien; todava vive. Y ellos se inclinaron en reverencia.
Al alzar l sus ojos y ver a su hermano Benjamn, hijo de su madre, dijo: Es ste vuestro hermano menor de quien me hablasteis? Y dijo: Dios te imparta su favor, hijo mo.
Y Jos se apresur [a salir,] pues se sinti profundamente conmovido a causa de su hermano y busc [donde] llorar; y entr en [su] aposento y llor all.
Despus se lav la cara y sali, y controlndose, dijo: Servid la comida.
Y le sirvieron a l aparte, y a ellos aparte, y a los egipcios que coman con l, [tambin] aparte; porque los egipcios no podan comer con los hebreos, pues esto es abominacin para los egipcios.
Y los sentaron delante de l, el primognito conforme a su primogenitura, y el ms joven conforme a su juventud, y los hombres se miraban unos a otros con asombro.
l les llev porciones de su propia mesa, pero la porcin de Benjamn era cinco veces mayor que la de cualquiera de ellos. Bebieron, pues, y se alegraron con l.
Entonces [Jos] orden al mayordomo de su casa, diciendo: Llena de alimento los costales de los hombres, todo lo que puedan llevar, y pon el dinero de cada uno de ellos en la boca de su costal.
Y mi copa, la copa de plata, ponla en la boca del costal del menor, con el dinero de su grano. Y l hizo conforme a lo que haba dicho Jos.
Al rayar el alba, fueron despedidos los hombres con sus asnos.
Cuando haban salido ellos de la ciudad, [y] no estaban muy lejos, Jos dijo al mayordomo de su casa: Levntate, sigue a esos hombres; y cuando los alcances, diles: "Por qu habis pagado mal por bien?
"No es esta [la copa] en que bebe mi seor, y que de hecho usa para adivinar? Obrasteis mal en lo que hicisteis."
As que los alcanz, les dijo estas palabras.
Y ellos le dijeron: Por qu habla mi seor de esta manera? Lejos est de tus siervos hacer tal cosa.
He aqu, el dinero que encontramos en la boca de nuestros costales, te lo volvimos a traer de la tierra de Canan. Cmo, pues, habamos de robar de la casa de tu seor plata u oro?
Aquel de tus siervos que sea hallado con ella, que muera, y tambin nosotros [entonces] seremos esclavos de mi seor.
Y l dijo: Sea ahora tambin conforme a vuestras palabras; aquel que sea hallado con ella ser mi esclavo, y [los dems de] vosotros seris inocentes.
Ellos se dieron prisa; cada uno baj su costal a tierra, y cada cual abri su costal.
Y l registr, comenzando con el mayor y acabando con el menor; y la copa fue hallada en el costal de Benjamn.
Entonces ellos rasgaron sus vestidos, y despus de cargar cada uno su asno, regresaron a la ciudad.
Cuando Jud lleg con sus hermanos a casa de Jos, l estaba an all, y ellos cayeron a tierra delante de l.
Y Jos les dijo: Qu accin es esta que habis hecho? No sabis que un hombre como yo puede ciertamente adivinar?
Entonces dijo Jud: Qu podemos decir a mi seor? Qu podemos hablar y cmo nos justificaremos? Dios ha descubierto la iniquidad de tus siervos; he aqu, somos esclavos de mi seor, tanto nosotros como aquel en cuyo poder fue encontrada la copa.
Mas l respondi: Lejos est de m hacer eso. El hombre en cuyo poder ha sido encontrada la copa ser mi esclavo; pero vosotros, subid en paz a vuestro padre.
Entonces Jud se le acerc, y dijo: Oh seor mo, permite a tu siervo hablar una palabra a los odos de mi seor, y que no se encienda tu ira contra tu siervo, pues t eres como Faran mismo.
Mi seor pregunt a sus siervos, diciendo: "Tenis padre o hermano?"
Y respondimos a mi seor: "Tenemos un padre [ya] anciano y un hermano pequeo, [hijo] de [su] vejez. Y su hermano ha muerto, as que slo queda l [de los hijos] de su madre, y su padre lo ama."
Entonces t dijiste a tus siervos: "Tradmelo para que yo lo vea."
Y nosotros respondimos a mi seor: "El muchacho no puede dejar a su padre, pues si dejara a su padre, [ste] morira."
T, sin embargo, dijiste a tus siervos: "Si vuestro hermano menor no desciende con vosotros, no volveris a ver mi rostro."
Aconteci, pues, que cuando subimos a mi padre, tu siervo, le contamos las palabras de mi seor.
Y nuestro padre dijo: "Regresad, compradnos un poco de alimento."
Mas nosotros respondimos: "No podemos ir. Si nuestro hermano menor va con nosotros, entonces iremos; porque no podemos ver el rostro del hombre si nuestro hermano no est con nosotros."
Y mi padre, tu siervo, nos dijo: "Vosotros sabis que mi mujer me dio a luz dos hijos;
el uno sali de mi lado, y dije: 'Seguro que ha sido despedazado', y no lo he visto desde entonces.
"Y si tambin os llevis a ste de mi presencia, y algo malo le sucede, haris descender mis canas con dolor al Seol."
Ahora pues, cuando yo vuelva a mi padre, tu siervo, y el muchacho no est con nosotros, como su vida est ligada a la vida del muchacho,
suceder que cuando l vea que el muchacho no est [con nosotros,] morir. As pues, tus siervos harn descender las canas de nuestro padre, tu siervo, con dolor al Seol.
Porque [yo,] tu siervo, me hice responsable del muchacho con mi padre, diciendo: "Si no te lo traigo, que lleve yo la culpa delante de mi padre para siempre."
Ahora pues, te ruego que quede [este] tu siervo como esclavo de mi seor, en lugar del muchacho, y que el muchacho suba con sus hermanos.
Pues, cmo subir a mi padre no estando el muchacho conmigo, sin que yo vea el mal que sobrevendr a mi padre?
Jos no pudo ya contenerse delante de todos los que estaban junto a l, y exclam: Haced salir a todos de mi lado. Y no haba nadie con l cuando Jos se dio a conocer a sus hermanos.
Y llor tan fuerte que [lo] oyeron los egipcios, y la casa de Faran se enter [de ello.]
Jos dijo a sus hermanos: Yo soy Jos. Vive todava mi padre? Pero sus hermanos no podan contestarle porque estaban atnitos delante de l.
Y Jos dijo a sus hermanos: Acercaos ahora a m. Y ellos se acercaron, y l dijo: Yo soy vuestro hermano Jos, a quien vosotros vendisteis a Egipto.
Ahora pues, no os entristezcis ni os pese por haberme vendido aqu; pues para preservar vidas me envi Dios delante de vosotros.
Porque en estos dos aos [ha habido] hambre en la tierra y todava quedan otros cinco aos en los cuales no habr ni siembra ni siega.
Y Dios me envi delante de vosotros para preservaros un remanente en la tierra, y para guardaros con vida mediante una gran liberacin.
Ahora pues, no fuisteis vosotros los que me enviasteis aqu, sino Dios; y l me ha puesto por padre de Faran y seor de toda su casa y gobernador sobre toda la tierra de Egipto.
Daos prisa y subid adonde mi padre, y decidle: "As dice tu hijo Jos: 'Dios me ha hecho seor de todo Egipto; ven a m, no te demores.
'Y habitars en la tierra de Gosn, y estars cerca de m, t y tus hijos y los hijos de tus hijos, tus ovejas y tus vacas y todo lo que tienes.
'All proveer tambin para ti, pues an quedan cinco aos de hambre, para que no pases hambre t, tu casa y todo lo que tienes.'"
Y he aqu, vuestros ojos y los ojos de mi hermano Benjamn ven que es mi boca la que os habla.
Notificad, pues, a mi padre toda mi gloria en Egipto y todo lo que habis visto; daos prisa y traed aqu a mi padre.
Entonces se ech sobre el cuello de su hermano Benjamn, y llor; y Benjamn [tambin] llor sobre su cuello.
Y bes a todos sus hermanos, y llor sobre ellos; y despus sus hermanos hablaron con l.
Cuando se oy la noticia en la casa de Faran, de que los hermanos de Jos haban venido, agrad a Faran y a sus siervos.
Entonces Faran dijo a Jos: Di a tus hermanos: "Haced esto: cargad vuestras bestias e id a la tierra de Canan;
y tomad a vuestro padre y a vuestras familias y venid a m y yo os dar lo mejor de la tierra de Egipto, y comeris de la abundancia de la tierra."
Y a ti se te ordena [decirles:] "Haced esto: tomad carretas de la tierra de Egipto para vuestros pequeos y para vuestras mujeres, y traed a vuestro padre y venid.
"Y no os preocupis por vuestras posesiones personales, pues lo mejor de toda la tierra de Egipto es vuestro."
Y as lo hicieron los hijos de Israel; y Jos les dio carretas conforme a la orden de Faran, y les dio provisiones para el camino.
A todos ellos les dio mudas de ropa, pero a Benjamn le dio trescientas [piezas de] plata y cinco mudas de ropa.
Y a su padre le envi lo siguiente: diez asnos cargados de lo mejor de Egipto, y diez asnas cargadas de grano, de pan y de alimentos para su padre en el camino.
Luego despidi a sus hermanos, y cuando se iban les dijo: No riis en el camino.
Y subieron de Egipto y vinieron a la tierra de Canan, a su padre Jacob.
Y le informaron, diciendo: Jos vive todava, y es gobernante en toda la tierra de Egipto. Pero l se qued atnito porque no los poda creer.
Pero cuando ellos le contaron todas las cosas que Jos les haba dicho, y cuando vio las carretas que Jos haba enviado para llevarlo, el espritu de su padre Jacob revivi.
Entonces Israel dijo: Basta, mi hijo Jos vive todava. Ir y lo ver antes que yo muera.
Y parti Israel con todo lo que tena y lleg a Beerseba, y ofreci sacrificios al Dios de su padre Isaac.
Y Dios habl a Israel en una visin nocturna, y dijo: Jacob, Jacob. Y l respondi: Heme aqu.
Y l dijo: Yo soy Dios, el Dios de tu padre; no temas descender a Egipto, porque all te har una gran nacin.
Yo descender contigo a Egipto, y ciertamente, yo tambin te har volver; y Jos cerrar tus ojos.
Entonces Jacob parti de Beerseba; y los hijos de Israel llevaron a su padre Jacob, y a sus pequeos y a sus mujeres, en las carretas que Faran haba enviado para llevarlo.
Y tomaron sus ganados y los bienes que haban acumulado en la tierra de Canan y vinieron a Egipto, Jacob y toda su descendencia con l:
sus hijos y sus nietos con l, sus hijas y sus nietas; a toda su descendencia trajo consigo a Egipto.
stos son los nombres de los hijos de Israel, Jacob y sus hijos, que fueron a Egipto: Rubn, primognito de Jacob.
Los hijos de Rubn: Hanoc, Fal, Hezrn y Carmi.
Los hijos de Simen: Jemuel, Jamn, Ohad, Jaqun, Zohar y Sal, hijo de la cananea.
Los hijos de Lev: Gersn, Coat y Merari.
Los hijos de Jud: Er, Onn, Sela, Fares y Zara (pero Er y Onn murieron en la tierra de Canan). Y los hijos de Fares fueron Hezrn y Hamul.
Los hijos de Isacar: Tola, Fa, Job y Simrn.
Los hijos de Zabuln: Sered, Eln y Jahleel.
stos son los hijos de Lea, los que le dio a luz a Jacob en Padn-aram, y adems su hija Dina; todos sus hijos y sus hijas [eran] treinta y tres.
Los hijos de Gad: Zifin, Hagui, Suni, Ezbn, Eri, Arodi y Areli.
Los hijos de Aser: Imna, Isa, Isi, Bera y Sera, hermana de ellos. Y los hijos de Bera: Heber y Malquiel.
stos son los hijos de Zilpa, a quien Labn dio a su hija Lea, y que le dio a luz a Jacob estas diecisis personas.
Los hijos de Raquel, mujer de Jacob: Jos y Benjamn.
Y a Jos, en la tierra de Egipto le nacieron Manass y Efran, los cuales le dio a luz Asenat, hija de Potifera, sacerdote de On.
Los hijos de Benjamn: Bela, Bequer, Asbel, Gera, Naamn, Ehi, Ros, Mupim, Hupim y Ard.
stos son los hijos de Raquel, que le nacieron a Jacob; catorce personas en total.
Los hijos de Dan: Husim.
Los hijos de Neftal: Jahzeel, Guni, Jezer y Silem.
stos son los hijos de Bilha, a quien Labn dio a su hija Raquel, y que ella le dio a luz a Jacob; en total siete personas.
Todas las personas [de la familia] de Jacob, que vinieron a Egipto, descendientes directos suyos, no incluyendo las mujeres de los hijos de Jacob, [eran] en total sesenta y seis personas.
Y los hijos de Jos, que le nacieron en Egipto, eran dos: todas las personas de la casa de Jacob que vinieron a Egipto, [eran] setenta.
Y [Jacob] envi a Jud delante de s a Jos, para indicar delante de l [el camino] a Gosn; y llegaron a la tierra de Gosn.
Y Jos unci su carro y subi a Gosn para ir al encuentro de su padre Israel; y apenas lo vio, se ech sobre su cuello y llor largamente sobre su cuello.
Entonces Israel dijo a Jos: Ahora ya puedo morir, despus que he visto tu rostro y [s] que todava vives.
Y Jos dijo a sus hermanos y a la familia de su padre: Subir y [lo] har saber a Faran, y le dir: "Mis hermanos y la familia de mi padre, que [estaban] en la tierra de Canan, han venido a m;
y los hombres son pastores de ovejas, pues son hombres de ganado; y han trado sus ovejas y sus vacas, y todo lo que tienen."
Y suceder que cuando Faran os llame y os diga: "Cul es vuestra ocupacin?",
vosotros responderis: "Tus siervos han sido hombres de ganado desde su juventud hasta ahora, tanto nosotros como nuestros padres", a fin de que habitis en la tierra de Gosn; porque para los egipcios todo pastor de ovejas es una abominacin.
Entonces Jos vino e inform a Faran, y dijo: Mi padre y mis hermanos, con sus ovejas, sus vacas y todo lo que tienen, han venido de la tierra de Canan; y he aqu, estn en la tierra de Gosn.
Y tom cinco hombres de entre sus hermanos, y los present delante de Faran.
Entonces Faran dijo a sus hermanos: Cul es vuestra ocupacin? Y ellos respondieron a Faran: Tus siervos son pastores de ovejas, tanto nosotros como nuestros padres.
Dijeron tambin a Faran: Hemos venido a residir en esta tierra, porque no hay pasto para los rebaos de tus siervos, pues el hambre es severa en la tierra de Canan. Ahora pues, permite que tus siervos habiten en la tierra de Gosn.
Y Faran dijo a Jos: Tu padre y tus hermanos han venido a ti;
la tierra de Egipto est a tu disposicin. En lo mejor de la tierra haz habitar a tu padre y a tus hermanos; que habiten en la tierra de Gosn, y si sabes que hay hombres capaces entre ellos, ponlos a cargo de mi ganado.
Jos trajo a su padre Jacob y lo present a Faran; y Jacob bendijo a Faran.
Y Faran dijo a Jacob: Cuntos aos tienes?
Entonces Jacob respondi a Faran: Los aos de mi peregrinacin son ciento treinta aos; pocos y malos han sido los aos de mi vida, y no han alcanzado a los aos que mis padres vivieron en los das de su peregrinacin.
Y Jacob bendijo a Faran, y sali de su presencia.
As, pues, Jos estableci [all] a su padre y a sus hermanos, y les dio posesin en la tierra de Egipto, en lo mejor de la tierra, en la tierra de Ramss, como Faran haba mandado.
Y provey Jos de alimentos a su padre, a sus hermanos y a toda la casa de su padre, segn [el nmero] de sus hijos.
No haba alimento en toda la tierra, de modo que el hambre era muy severa, y la tierra de Egipto y la tierra de Canan languidecan a causa del hambre.
Y Jos recogi todo el dinero que haba en la tierra de Egipto y en la tierra de Canan a cambio del grano que [le] compraban, y Jos trajo el dinero a la casa de Faran.
Cuando se acab el dinero en la tierra de Egipto y en la tierra de Canan, todos los egipcios vinieron a Jos, diciendo: Danos alimento, pues por qu hemos de morir delante de ti?, ya que [nuestro] dinero se ha acabado.
Entonces Jos dijo: Entregad vuestros ganados y yo os dar [pan] por vuestros ganados, puesto que [vuestro] dinero se ha acabado.
Trajeron, pues, sus ganados a Jos, y Jos les dio pan a cambio de los caballos, las ovejas, las vacas y los asnos; aquel ao les provey de pan a cambio de todos sus ganados.
Y terminado aquel ao, vinieron a l el segundo ao, y le dijeron: No encubriremos a mi seor que el dinero se ha acabado, y que el ganado pertenece a mi seor. No queda nada para mi seor, excepto nuestros cuerpos y nuestras tierras.
Por qu hemos de morir delante de tus ojos, tanto nosotros como nuestra tierra? Cmpranos a nosotros y a nuestra tierra a cambio de pan, y nosotros y nuestra tierra seremos siervos de Faran. Da[nos,] pues, semilla para que vivamos y no muramos, y no quede la tierra desolada.
As compr Jos toda la tierra de Egipto para Faran, pues los egipcios vendieron cada uno su campo, porque el hambre era severa sobre ellos; y la tierra vino a ser de Faran.
En cuanto a la gente, la hizo pasar a las ciudades, desde un extremo de la frontera de Egipto hasta el otro.
Solamente la tierra de los sacerdotes no compr, pues los sacerdotes tenan racin de parte de Faran, y vivan de la racin que Faran les daba. Por tanto no vendieron su tierra.
Y Jos dijo al pueblo: He aqu, hoy os he comprado a vosotros y a vuestras tierras para Faran; ahora, [aqu hay] semilla para vosotros; [id] y sembrad la tierra.
Al [tiempo de] la cosecha daris la quinta parte a Faran, y cuatro partes sern vuestras para sembrar la tierra y para vuestro mantenimiento, para los de vuestras casas y para alimento de vuestros pequeos.
Y ellos dijeron: Nos has salvado la vida. Hallemos gracia ante los ojos de Faran mi seor, y seremos siervos de Faran.
Entonces Jos puso una ley respecto a la tierra de Egipto, [en vigor] hasta hoy: que Faran [deba recibir] el quinto; slo la tierra de los sacerdotes no lleg a ser de Faran.
E Israel habit en la tierra de Egipto, en Gosn; y adquirieron all propiedades y fueron fecundos y se multiplicaron en gran manera.
Y Jacob vivi en la tierra de Egipto diecisiete aos; as que los das de Jacob, los aos de su vida, fueron ciento cuarenta y siete aos.
Cuando a Israel se le acerc el tiempo de morir, llam a su hijo Jos y le dijo: Si he hallado gracia ante tus ojos, por favor, pon ahora tu mano debajo de mi muslo y trtame con misericordia y fidelidad: Por favor, no me sepultes en Egipto.
Cuando duerma con mis padres, me llevars de Egipto y me sepultars en el sepulcro de ellos. Y [Jos] respondi: Har segn tu palabra.
Y [Jacob] dijo: Jrame[lo]. Y se [lo] jur. Entonces Israel se inclin [en adoracin] en la cabecera de la cama.
Y sucedi que despus de estas cosas, le dijeron a Jos: He aqu, tu padre est enfermo. Y l tom consigo a sus dos hijos, Manass y Efran.
Cuando se le avis a Jacob diciendo: He aqu, tu hijo Jos ha venido a ti, Israel hizo un esfuerzo y se sent en la cama.
Entonces Jacob dijo a Jos: El Dios Todopoderoso se me apareci en Luz, en la tierra de Canan; me bendijo,
y me dijo: "He aqu, yo te har fecundo y te multiplicar; y har de ti multitud de pueblos y dar esta tierra a tu descendencia despus de ti en posesin perpetua."
Ahora pues, tus dos hijos que te nacieron en la tierra de Egipto, antes de que yo viniera a ti a Egipto, mos son; Efran y Manass sern mos, como lo son Rubn y Simen.
Pero los hijos que has engendrado despus de ellos, sern tuyos; sern llamados por el nombre de sus hermanos en su heredad.
En cuanto a m, cuando vine de Padn, Raquel se me muri en la tierra de Canan, en el camino, cuando faltaba todava cierta distancia para llegar a Efrata, y la sepult all en el camino a Efrata, esto es Beln.
Cuando Israel vio a los hijos de Jos, dijo: Quines son stos?
Y Jos respondi a su padre: Son mis hijos, los que Dios me ha dado aqu. Y l dijo: Acrcalos a m, te ruego, para que yo los bendiga.
Y los ojos de Israel estaban [tan] dbiles por la vejez [que] no poda ver. Entonces [Jos] se los acerc, y l los bes y los abraz.
E Israel dijo a Jos: Nunca esperaba ver tu rostro, y he aqu, Dios me ha permitido ver tambin a tus hijos.
Entonces Jos los tom de las rodillas [de Jacob,] y se inclin con su rostro en tierra.
Y Jos tom a los dos, a Efran con la derecha, hacia la izquierda de Israel, y a Manass con la izquierda, hacia la derecha de Israel, y se los acerc.
Pero Israel extendi su derecha y la puso sobre la cabeza de Efran, que era el menor, y su izquierda sobre la cabeza de Manass, cruzando adrede sus manos, aunque Manass era el primognito.
Y bendijo a Jos, y dijo: El Dios delante de quien anduvieron mis padres Abraham e Isaac, el Dios que ha sido mi pastor toda mi vida hasta este da,
el ngel que me ha rescatado de todo mal, bendiga a estos muchachos; y viva en ellos mi nombre, y el nombre de mis padres Abraham e Isaac; y crezcan para [ser] multitud en medio de la tierra.
Cuando Jos vio que su padre haba puesto su mano derecha sobre la cabeza de Efran, esto le desagrad; y asi la mano de su padre para cambiarla de la cabeza de Efran a la cabeza de Manass.
Y Jos dijo a su padre: No sea as, padre mo, pues ste es el primognito. Pon tu derecha sobre su cabeza.
Mas su padre rehus y dijo: Lo s, hijo mo, lo s; l tambin llegar a ser un pueblo, y l tambin ser grande. Sin embargo, su hermano menor ser ms grande que l, y su descendencia llegar a ser multitud de naciones.
Y los bendijo aquel da, diciendo: Por ti bendecir Israel, diciendo: Que Dios te haga como Efran y Manass. As puso a Efran antes de Manass.
Entonces Israel dijo a Jos: He aqu, yo estoy a punto de morir, pero Dios estar con vosotros y os har volver a la tierra de vuestros padres.
Y yo te doy una parte ms que a tus hermanos, la cual tom de mano del amorreo con mi espada y con mi arco.
Entonces Jacob llam a sus hijos, y dijo: Reunos para que os haga saber lo que os ha de acontecer en los das venideros.
Juntaos y od, hijos de Jacob, y escuchad a Israel vuestro padre.
Rubn, t eres mi primognito, mi podero y el principio de mi vigor, prominente en dignidad y prominente en poder.
Incontrolable como el agua, no tendrs preeminencia, porque subiste a la cama de tu padre, y [la] profanaste: l subi a mi lecho.
Simen y Lev son hermanos; sus armas instrumentos de violencia.
En su consejo no entre mi alma, a su asamblea no se una mi gloria, porque en su ira mataron hombres, y en su obstinacin desjarretaron bueyes.
Maldita su ira porque es feroz; y su furor porque es cruel. Los dividir en Jacob, y los dispersar en Israel.
A ti Jud, te alabarn tus hermanos; tu mano en la cerviz de tus enemigos; se inclinarn a ti los hijos de tu padre.
Cachorro de len es Jud; de la presa, hijo mo, has subido. Se agazapa, se echa como len, o como leona, quin lo despertar?
El cetro no se apartar de Jud, ni la vara de gobernante de entre sus pies, hasta que venga Siloh, y a l [sea dada] la obediencia de los pueblos.
l ata a la vid [su] pollino, y a la mejor cepa el hijo de su asna; l lava en vino sus vestiduras, y en la sangre de las uvas su manto.
Sus ojos estn apagados por el vino, y sus dientes blancos por la leche.
Zabuln habitar a la orilla del mar; y l [ser] puerto para naves, y su lmite [ser] hasta Sidn.
Isacar es un asno fuerte, echado entre los apriscos.
Al ver que el lugar de reposo era bueno y que la tierra era agradable, inclin su hombro para cargar, y lleg a ser esclavo en trabajos forzados.
Dan juzgar a su pueblo, como una de las tribus de Israel.
Sea Dan serpiente junto al camino, vbora junto al sendero, que muerde los jarretes del caballo, y cae su jinete hacia atrs.
Tu salvacin espero, oh Seor!
A Gad salteadores lo asaltarn, mas l asaltar su retaguardia.
En cuanto a Aser, su alimento ser sustancioso, y l dar manjares de rey.
Neftal es una cierva en libertad, que pronuncia palabras hermosas.
Rama fecunda es Jos, rama fecunda junto a un manantial; [sus] vstagos se extienden sobre el muro.
Los arqueros lo atacaron con furor, [lo] asaetearon y lo hostigaron;
pero su arco permaneci firme y sus brazos fueron giles por las manos del Poderoso de Jacob (de all es el Pastor, la Roca de Israel),
por el Dios de tu padre que te ayuda, y por el Todopoderoso que te bendice [con] bendiciones de los cielos de arriba, bendiciones del abismo que est abajo, bendiciones de los pechos y del seno materno.
Las bendiciones de tu padre han sobrepasado las bendiciones de mis antepasados hasta el lmite de los collados eternos; sean ellas sobre la cabeza de Jos, y sobre la cabeza del consagrado de entre tus hermanos.
Benjamn es lobo rapaz; de maana devora la presa, y a la tarde reparte los despojos.
Todas stas son las doce tribus de Israel, y esto es lo que les dijo su padre cuando los bendijo. A cada uno lo bendijo con la bendicin que le corresponda.
Despus les orden y les dijo: Voy a ser reunido a mi pueblo; sepultadme con mis padres en la cueva que est en el campo de Efrn heteo,
en la cueva que est en el campo de Macpela, que est frente a Mamre, en la tierra de Canan, la cual Abraham compr juntamente con el campo de Efrn heteo, para posesin de una sepultura.
All sepultaron a Abraham y a su mujer Sara; all sepultaron a Isaac y a su mujer Rebeca, y all sepult yo a Lea.
El campo y la cueva que [hay] en l, [fueron] comprados de los hijos de Het.
Cuando Jacob termin de encargar [estas cosas] a sus hijos, recogi sus pies en la cama y expir, y fue reunido a su pueblo.
Jos se ech sobre el rostro de su padre, llor sobre l y lo bes.
Y orden Jos a sus siervos mdicos que embalsamaran a su padre; y los mdicos embalsamaron a Israel.
Y se requeran cuarenta das para ello, porque ste es el tiempo requerido para el embalsamamiento. Y los egipcios lo lloraron setenta das.
Y cuando pasaron los das de luto por l, habl Jos a la casa de Faran, diciendo: Si he hallado ahora gracia ante vuestros ojos, os ruego que hablis a Faran, diciendo:
"Mi padre me hizo jurar, diciendo: 'He aqu, voy a morir; en el sepulcro que cav para m en la tierra de Canan, all me sepultars.' Ahora pues, te ruego que me permitas ir a sepultar a mi padre, y luego volver."
Y Faran dijo: Sube y sepulta a tu padre como l te hizo jurar.
Entonces Jos subi a sepultar a su padre, y con l subieron todos los siervos de Faran, los ancianos de su casa y todos los ancianos de la tierra de Egipto,
y toda la casa de Jos, y sus hermanos, y la casa de su padre; slo dejaron a sus pequeos, sus ovejas y sus vacas en la tierra de Gosn.
Subieron tambin con l carros y jinetes; y era un cortejo muy grande.
Cuando llegaron hasta la era de Atad, que est al otro lado del Jordn, hicieron all duelo con una grande y dolorosa lamentacin; y [Jos] guard siete das de duelo por su padre.
Y cuando los habitantes de la tierra, los cananeos, vieron el duelo de la era de Atad, dijeron: ste es un duelo doloroso de los egipcios. Por eso llamaron [al lugar] Abel-mizraim, el cual est al otro lado del Jordn.
Sus hijos, pues, hicieron con l tal como les haba mandado;
pues sus hijos lo llevaron a la tierra de Canan, y lo sepultaron en la cueva del campo de Macpela, frente a Mamre, la cual Abraham haba comprado de Efrn heteo, junto con el campo para posesin de una sepultura.
Y despus de sepultar a su padre, Jos regres a Egipto, l y sus hermanos, y todos los que haban subido con l para sepultar a su padre.
Al ver los hermanos de Jos que su padre haba muerto, dijeron: Quiz Jos guarde rencor contra nosotros, y de cierto nos devuelva todo el mal que le hicimos.
Entonces enviaron [un mensaje] a Jos, diciendo: Tu padre mand antes de morir, diciendo:
"As diris a Jos: 'Te ruego que perdones la maldad de tus hermanos y su pecado, porque ellos te trataron mal.'" Y ahora, te rogamos que perdones la maldad de los siervos del Dios de tu padre. Y Jos llor cuando le hablaron.
Entonces sus hermanos vinieron tambin y se postraron delante de l, y dijeron: He aqu, somos tus siervos.
Pero Jos les dijo: No temis, acaso estoy yo en lugar de Dios?
Vosotros pensasteis hacerme mal, [pero] Dios lo torn en bien para que sucediera como [vemos] hoy, y se preservara la vida de mucha gente.
Ahora pues, no temis; yo proveer por vosotros y por vuestros hijos. Y los consol y les habl cariosamente.
Y Jos se qued en Egipto, l y la casa de su padre; y vivi Jos ciento diez aos.
Y vio Jos la tercera generacin de los hijos de Efran; tambin los hijos de Maquir, hijo de Manass, nacieron sobre las rodillas de Jos.
Y Jos dijo a sus hermanos: Yo voy a morir, pero Dios ciertamente os cuidar y os har subir de esta tierra a la tierra que l prometi en juramento a Abraham, a Isaac y a Jacob.
Luego Jos hizo jurar a los hijos de Israel, diciendo: Dios ciertamente os cuidar, y llevaris mis huesos de aqu.
Y muri Jos a la edad de ciento diez aos; y lo embalsamaron y lo pusieron en un atad en Egipto.
stos son los nombres de los hijos de Israel que fueron a Egipto con Jacob; cada uno fue con su familia:
Rubn, Simen, Lev y Jud;
Isacar, Zabuln y Benjamn;
Dan, Neftal, Gad y Aser.
Todas las personas que descendieron de Jacob fueron setenta almas. Pero Jos estaba [ya] en Egipto.
Y muri Jos, y todos sus hermanos, y toda aquella generacin.
Pero los hijos de Israel fueron fecundos y aumentaron mucho, y se multiplicaron y llegaron a ser poderosos en gran manera, y la tierra se llen de ellos.
Y se levant sobre Egipto un nuevo rey que no haba conocido a Jos;
y dijo a su pueblo: He aqu, el pueblo de los hijos de Israel es ms numeroso y ms fuerte que nosotros.
Procedamos, pues, astutamente con l no sea que se multiplique, y en caso de guerra, se una tambin con los que nos odian y pelee contra nosotros y se vaya de la tierra.
Entonces pusieron sobre ellos capataces para oprimirlos con duros trabajos. Y edificaron para Faran las ciudades de almacenaje, Pitn y Ramss.
Pero cuanto ms los opriman, ms se multiplicaban y ms se extendan, de manera que los [egipcios] llegaron a temer a los hijos de Israel.
Los egipcios, pues, obligaron a los hijos de Israel a trabajar duramente,
y les amargaron la vida con dura servidumbre en [hacer] barro y ladrillos y en toda [clase de] trabajo del campo; todos sus trabajos se los imponan con rigor.
Y el rey de Egipto habl a las parteras de las hebreas, una de las cuales se llamaba Sifra, y la otra Pu,
y [les] dijo: Cuando estis asistiendo a las hebreas a dar a luz, y [las] veis sobre el lecho del parto, si es un hijo, le daris muerte, pero si es una hija, entonces vivir.
Pero las parteras teman a Dios, y no hicieron como el rey de Egipto les haba mandado, sino que dejaron con vida a los nios.
El rey de Egipto hizo llamar a las parteras y les dijo: Por qu habis hecho esto, y habis dejado con vida a los nios?
Respondieron las parteras a Faran: Porque las mujeres hebreas no son como las egipcias, pues son robustas y dan a luz antes que la partera llegue a ellas.
Y Dios favoreci a las parteras; y el pueblo se multiplic y lleg a ser muy poderoso.
Y sucedi que por haber las parteras temido a Dios, l prosper sus familias.
Entonces Faran orden a todo su pueblo, diciendo: Todo hijo que nazca lo echaris al Nilo, y a toda hija la dejaris con vida.
Un hombre de la casa de Lev fue y tom [por mujer] a una hija de Lev.
Y la mujer concibi y dio a luz un hijo; y viendo que era hermoso, lo escondi por tres meses.
Pero no pudiendo ocultarlo por ms tiempo, tom una cestilla de juncos y la calafate con asfalto y brea. Entonces puso al nio en ella, y [la] coloc entre los juncos a la orilla del Nilo.
Y la hermana [del nio] se puso a lo lejos para ver que le sucedera.
Y la hija de Faran baj a baarse al Nilo, y mientras sus doncellas se paseaban por la ribera del ro, vio la cestilla entre los juncos y mand a una criada suya para que la trajera.
Al abrir[la,] vio al nio, y he aqu, [el] nio lloraba. Y le tuvo compasin, y dijo: ste es uno de los nios de los hebreos.
Entonces la hermana [del nio] dijo a la hija de Faran: Quieres que vaya y te llame una nodriza de las hebreas para que te cre al nio?
Y la hija de Faran le respondi: [S,] ve. Y la muchacha fue y llam a la madre del nio.
Y la hija de Faran le dijo: Llvate a este nio y cramelo, y yo [te] dar tu salario. Y la mujer tom al nio y lo cri.
Cuando el nio creci, ella lo llev a la hija de Faran, y vino a ser hijo suyo; y le puso por nombre Moiss, diciendo: Pues lo he sacado de las aguas.
Y aconteci que en aquellos das, crecido ya Moiss, sali a [donde] sus hermanos y vio sus duros trabajos; y vio a un egipcio golpeando a un hebreo, a uno de sus hermanos.
Entonces mir alrededor y cuando vio que no haba nadie, mat al egipcio y lo escondi en la arena.
Y al da siguiente sali y vio a dos hebreos que rean, y dijo al culpable: Por qu golpeas a tu compaero?
Y l respondi: Quin te ha puesto de prncipe o de juez sobre nosotros? Ests pensando matarme como mataste al egipcio? Entonces Moiss tuvo miedo, y dijo: Ciertamente se ha divulgado el asunto.
Cuando Faran se enter del asunto, trat de matar a Moiss; pero Moiss huy de la presencia de Faran y se fue a vivir a la tierra de Madin, y [all] se sent junto a un pozo.
Y el sacerdote de Madin tena siete hijas, las cuales fueron a sacar agua y llenaron las pilas para dar de beber al rebao de su padre.
Entonces vinieron unos pastores y las echaron [de all,] pero Moiss se levant y las defendi, y dio de beber a su rebao.
Cuando ellas volvieron a Reuel, su padre, l dijo: Por qu habis vuelto tan pronto hoy?
Respondieron ellas: Un egipcio nos ha librado de la mano de los pastores; y adems, nos sac agua y dio de beber al rebao.
Y l dijo a sus hijas: Y dnde est? Por qu habis dejado al hombre? Invitadlo a que coma algo.
Moiss accedi a morar con [aquel] hombre, y l dio su hija Sfora a Moiss.
Y ella dio a luz un hijo, y [Moiss] le puso por nombre Gersn, porque dijo: Peregrino soy en tierra extranjera.
Y aconteci que pasado mucho tiempo, muri el rey de Egipto. Y los hijos de Israel geman a causa de la servidumbre, y clamaron; y su clamor, a causa de [su] servidumbre, subi a Dios.
Oy Dios su gemido, y se acord Dios de su pacto con Abraham, Isaac y Jacob.
Y mir Dios a los hijos de Israel, y Dios [los] tuvo en cuenta.
Y Moiss apacentaba el rebao de Jetro su suegro, sacerdote de Madin; y condujo el rebao hacia el lado occidental del desierto, y lleg a Horeb, el monte de Dios.
Y se le apareci el ngel del SEOR en una llama de fuego, en medio de una zarza; y [Moiss] mir, y he aqu, la zarza arda en fuego, y la zarza no se consuma.
Entonces dijo Moiss: Me acercar ahora para ver esta maravilla: por qu la zarza no se quema.
Cuando el SEOR vio que l se acercaba para mirar, Dios lo llam de en medio de la zarza, y dijo: Moiss, Moiss! Y l respondi: Heme aqu.
Entonces l dijo: No te acerques aqu; quita las sandalias de tus pies, porque el lugar donde ests parado es tierra santa.
Y aadi: Yo soy el Dios de tu padre, el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob. Entonces Moiss cubri su rostro, porque tena temor de mirar a Dios.
Y el SEOR dijo: Ciertamente he visto la afliccin de mi pueblo que est en Egipto, y he escuchado su clamor a causa de sus capataces, pues estoy consciente de sus sufrimientos.
Y he descendido para librarlos de la mano de los egipcios, y para sacarlos de aquella tierra a una tierra buena y espaciosa, a una tierra que mana leche y miel, al lugar de los cananeos, de los heteos, de los amorreos, de los ferezeos, de los heveos y de los jebuseos.
Y ahora, he aqu, el clamor de los hijos de Israel ha llegado hasta m, y adems he visto la opresin con que los egipcios los oprimen.
Ahora pues, ven y te enviar a Faran, para que saques a mi pueblo, los hijos de Israel, de Egipto.
Pero Moiss dijo a Dios: Quin soy yo para ir a Faran, y sacar a los hijos de Israel de Egipto?
Y l dijo: Ciertamente yo estar contigo, y la seal para ti de que soy yo el que te ha enviado ser sta: cuando hayas sacado al pueblo de Egipto adoraris a Dios en este monte.
Entonces dijo Moiss a Dios: He aqu, [si] voy a los hijos de Israel, y les digo: "El Dios de vuestros padres me ha enviado a vosotros," tal vez me digan: "Cul es su nombre?", qu les responder?
Y dijo Dios a Moiss: YO SOY EL QUE SOY. Y aadi: As dirs a los hijos de Israel: "YO SOY me ha enviado a vosotros."
Dijo adems Dios a Moiss: As dirs a los hijos de Israel: "El SEOR, el Dios de vuestros padres, el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob, me ha enviado a vosotros." ste es mi nombre para siempre, y con l se har memoria de m de generacin en generacin.
Ve y rene a los ancianos de Israel, y diles: "El SEOR, el Dios de vuestros padres, el Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob, se me ha aparecido, diciendo: 'Ciertamente os he visitado y [he visto] lo que se os ha hecho en Egipto.
'Y he dicho: Os sacar de la afliccin de Egipto a la tierra del cananeo, del heteo, del amorreo, del ferezeo, del heveo y del jebuseo, a una tierra que mana leche y miel.'"
Y ellos escucharn tu voz; y t irs con los ancianos de Israel al rey de Egipto, y le diris: "El SEOR, el Dios de los hebreos, nos ha salido al encuentro. Ahora pues, permite que vayamos tres das de camino al desierto para ofrecer sacrificios al SEOR nuestro Dios."
Pero yo s que el rey de Egipto no os dejar ir, si no es por la fuerza.
Pero yo extender mi mano y herir a Egipto con todos los prodigios que har en medio de l, y despus de esto, os dejar ir.
Y dar a este pueblo gracia ante los ojos de los egipcios; y suceder que cuando os vayis, no os iris con las manos vacas,
sino que cada mujer pedir a su vecina y a la que vive en su casa objetos de plata, objetos de oro y vestidos; y los pondris sobre vuestros hijos y sobre vuestras hijas. As despojaris a los egipcios.
Moiss respondi, y dijo: Y si no me creen, ni escuchan mi voz? Porque quiz digan: "No se te ha aparecido el SEOR."
Y el SEOR le dijo: Qu es eso [que tienes] en la mano? Y l respondi: Una vara.
Entonces l dijo: chala en tierra. Y l la ech en tierra y se convirti en una serpiente; y Moiss huy de ella.
Pero el SEOR dijo a Moiss: Extiende tu mano y agrra[la] por la cola. Y l extendi la mano, la agarr, y se volvi vara en su mano.
Por esto creern que se te ha aparecido el SEOR, el Dios de sus padres, el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob.
Y aadi el SEOR: Ahora mete la mano en tu seno. Y l meti la mano en su seno, y cuando la sac, he aqu, su mano estaba leprosa, [blanca] como la nieve.
Entonces l dijo: Vuelve a meter la mano en tu seno. Y l volvi a meter la mano en su seno, y cuando la sac de su seno, he aqu, se haba vuelto como [el resto de] su carne.
Y acontecer que si no te creen, ni obedecen el testimonio de la primera seal, quiz crean el testimonio de la segunda seal.
Y suceder que si todava no creen estas dos seales, ni escuchan tu voz, entonces tomars agua del Nilo y la derramars sobre la tierra seca; y el agua que tomes del Nilo se convertir en sangre sobre la tierra seca.
Entonces Moiss dijo al SEOR: Por favor, Seor, nunca he sido hombre elocuente, ni ayer ni en tiempos pasados, ni aun despus de que has hablado a tu siervo; porque soy tardo en el habla y torpe de lengua.
Y el SEOR le dijo: Quin ha hecho la boca del hombre? O quin hace [al hombre] mudo o sordo, con vista o ciego? No soy yo, el SEOR?
Ahora pues, ve, y yo estar con tu boca, y te ensear lo que has de hablar.
Pero l dijo: Te ruego, Seor, enva ahora [el mensaje] por medio de quien t quieras.
Entonces se encendi la ira del SEOR contra Moiss, y dijo: No est [all] tu hermano Aarn, el levita? Yo s que l habla bien. Y adems, he aqu, l sale a recibirte; al verte, se alegrar en su corazn.
Y t le hablars, y pondrs las palabras en su boca; y yo estar con tu boca y con su boca y os ensear lo que habis de hacer.
Adems, l hablar por ti al pueblo; y l te servir como boca y t sers para l como Dios.
Y tomars en tu mano esta vara con la cual hars las seales.
Moiss se fue y volvi a casa de su suegro Jetro, y le dijo: Te ruego que me dejes ir para volver a mis hermanos que estn en Egipto, y ver si an viven. Y Jetro dijo a Moiss: Ve en paz.
Y el SEOR dijo a Moiss en Madin: Ve, vuelve a Egipto, porque han muerto todos los hombres que buscaban tu vida.
Moiss tom su mujer y sus hijos, los mont sobre un asno y volvi a la tierra de Egipto. Tom tambin Moiss la vara de Dios en su mano.
Y el SEOR dijo a Moiss: Cuando vuelvas a Egipto, mira que hagas delante de Faran todas las maravillas que he puesto en tu mano; pero yo endurecer su corazn de modo que no dejar ir al pueblo.
Entonces dirs a Faran: "As dice el SEOR: 'Israel es mi hijo, mi primognito.
'Y te he dicho: "Deja ir a mi hijo para que me sirva", pero te has negado a dejarlo ir. He aqu, matar a tu hijo, a tu primognito.'"
Y aconteci que en una posada en el camino, el SEOR le sali al encuentro y quiso matarlo.
Entonces Sfora tom un pedernal, cort el prepucio de su hijo y lo ech a los pies de Moiss, y dijo: T eres, ciertamente, un esposo de sangre para m.
Y [Dios] lo dej. Ella haba dicho entonces: [Eres] esposo de sangre, a causa de la circuncisin.
Y el SEOR dijo a Aarn: Ve al encuentro de Moiss en el desierto. Y l fue y le sali al encuentro en el monte de Dios, y lo bes.
Y cont Moiss a Aarn todas las palabras del SEOR con las cuales le enviaba, y todas las seales que le haba mandado [hacer].
Entonces fueron Moiss y Aarn y reunieron a todos los ancianos de los hijos de Israel;
y Aarn habl todas las palabras que Dios haba hablado a Moiss. [ste] hizo entonces las seales en presencia del pueblo,
y el pueblo crey. Y al or que el SEOR haba visitado a los hijos de Israel y haba visto su afliccin, se postraron y adoraron.
Despus Moiss y Aarn fueron y dijeron a Faran: As dice el SEOR, Dios de Israel: "Deja ir a mi pueblo para que me celebre fiesta en el desierto."
Pero Faran dijo: Quin es el SEOR para que yo escuche su voz y deje ir a Israel? No conozco al SEOR, y adems, no dejar ir a Israel.
Entonces ellos dijeron: El Dios de los hebreos nos ha salido al encuentro. Djanos ir, te rogamos, camino de tres das al desierto para ofrecer sacrificios al SEOR nuestro Dios, no sea que venga sobre nosotros con pestilencia o con espada.
Pero el rey de Egipto les dijo: Moiss y Aarn, por qu apartis al pueblo de sus trabajos? Volved a vuestras labores.
Y aadi Faran: Mirad, el pueblo de la tierra es ahora mucho, y vosotros queris que ellos cesen en sus labores!
Aquel mismo da, dio rdenes Faran a los capataces que estaban sobre el pueblo, y a sus jefes, diciendo:
Ya no daris, como antes, paja al pueblo para hacer ladrillos; que vayan ellos y recojan paja por s mismos.
Pero exigiris de ellos la misma cantidad de ladrillos que hacan antes; no la disminuyis en lo ms mnimo. Porque son perezosos, por eso claman, diciendo: "Djanos ir a ofrecer sacrificios a nuestro Dios."
Recrguese el trabajo sobre estos hombres, para que estn ocupados en l y no presten atencin a palabras falsas.
Salieron, pues, los capataces del pueblo y sus jefes y hablaron al pueblo, diciendo: As dice Faran: "No os dar paja.
"Id vosotros mismos [y] recoged paja donde [la] hallis; pero vuestra tarea no ser disminuida en lo ms mnimo."
Entonces el pueblo se dispers por toda la tierra de Egipto para recoger rastrojos en lugar de paja.
Y los capataces los apremiaban, diciendo: Acabad vuestras tareas, [vuestra] tarea diaria, como cuando tenais paja.
Y azotaban a los jefes de los hijos de Israel que los capataces de Faran haban puesto sobre ellos, dicindo[les]: Por qu no habis terminado, ni ayer ni hoy, la cantidad de ladrillos requerida como antes?
Entonces los jefes de los hijos de Israel fueron y clamaron a Faran, diciendo: Por qu tratas as a tus siervos?
No se da paja a tus siervos, sin embargo siguen dicindonos: "Haced ladrillos." Y he aqu, tus siervos son azotados; pero la culpa es de tu pueblo.
Mas l dijo: Sois perezosos, [muy] perezosos; por eso decs: "Djanos ir a ofrecer sacrificios al SEOR."
Ahora pues, id [y] trabajad; pero no se os dar paja, sin embargo, debis entregar la [misma] cantidad de ladrillos.
Los jefes de los hijos de Israel se dieron cuenta de que estaban en dificultades, cuando les dijeron: No debis disminuir [vuestra] cantidad diaria de ladrillos.
Y al salir de la presencia de Faran, se encontraron con Moiss y Aarn, que los estaban esperando.
Y les dijeron: Mire el SEOR sobre vosotros y [os] juzgue, pues [nos] habis hecho odiosos ante los ojos de Faran y ante los ojos de sus siervos, ponindo[les] una espada en la mano para que nos maten.
Entonces se volvi Moiss al SEOR, y dijo: Oh Seor, por qu has hecho mal a este pueblo? Por qu me enviaste?
Pues desde que vine a Faran a hablar en tu nombre, l ha hecho mal a este pueblo, y t no has hecho nada por librar a tu pueblo.
Respondi el SEOR a Moiss: Ahora vers lo que har a Faran; porque por la fuerza los dejar ir; y por la fuerza los echar de su tierra.
Continu hablando Dios a Moiss, y le dijo: Yo soy el SEOR;
y me aparec a Abraham, a Isaac y a Jacob como Dios Todopoderoso, mas [por] mi nombre, SEOR, no me di a conocer a ellos.
Tambin establec mi pacto con ellos, de darles la tierra de Canan, la tierra donde peregrinaron.
Y adems, he odo el gemido de los hijos de Israel, porque los egipcios los tienen esclavizados, y me he acordado de mi pacto.
Por tanto, di a los hijos de Israel: "Yo soy el SEOR, y os sacar de debajo de las cargas de los egipcios, y os librar de su esclavitud, y os redimir con brazo extendido y con juicios grandes.
"Y os tomar por pueblo mo, y yo ser vuestro Dios; y sabris que yo soy el SEOR vuestro Dios, que os sac de debajo de las cargas de los egipcios.
"Y os traer a la tierra que jur dar a Abraham, a Isaac y a Jacob, y os la dar [por] heredad. Yo soy el SEOR."
De esta manera habl Moiss a los hijos de Israel, pero ellos no escucharon a Moiss a causa del desaliento y de la dura servidumbre.
Entonces habl el SEOR a Moiss, diciendo:
Ve, habla a Faran, rey de Egipto, para que deje salir a los hijos de Israel de su tierra.
Pero Moiss habl delante del SEOR, diciendo: He aqu, los hijos de Israel no me han escuchado; cmo, pues, me escuchar Faran, siendo yo torpe de palabra?
Entonces el SEOR habl a Moiss y a Aarn, y les dio rdenes para los hijos de Israel y para Faran, rey de Egipto, a fin de sacar a los hijos de Israel de la tierra de Egipto.
stos son los jefes de las casas paternas. Los hijos de Rubn, primognito de Israel: Hanoc, Fal, Hezrn y Carmi. stas son las familias de Rubn.
Y los hijos de Simen: Jemuel, Jamn, Ohad, Jaqun, Zohar y Sal, hijo de una cananea. stas son las familias de Simen.
Y stos son los nombres de los hijos de Lev segn sus generaciones: Gersn, Coat y Merari. Y los aos de la vida de Lev fueron ciento treinta y siete aos.
Los hijos de Gersn: Libni y Simei, segn sus familias.
Y los hijos de Coat: Amram, Izhar, Hebrn y Uziel. Y los aos de la vida de Coat fueron ciento treinta y tres aos.
Y los hijos de Merari: Mahli y Musi. stas son las familias de los levitas segn sus generaciones.
Y Amram tom por mujer a Jocabed, su ta, y ella le dio a luz a Aarn y a Moiss; y los aos de la vida de Amram fueron ciento treinta y siete aos.
Y los hijos de Izhar: Cor, Nefeg y Zicri.
Y los hijos de Uziel: Misael, Elzafn y Sitri.
Y Aarn tom por mujer a Eliseba, hija de Aminadab, hermana de Naasn, y ella le dio a luz a Nadab, Abi, Eleazar e Itamar.
Y los hijos de Cor: Asir, Elcana y Abiasaf. stas son las familias de los coretas.
Y Eleazar, hijo de Aarn, tom por mujer a una de las hijas de Futiel, y ella le dio a luz a Finees. stos son los jefes de las [casas] paternas de los levitas, segn sus familias.
stos son Aarn y Moiss a quienes dijo el SEOR: Sacad a los hijos de Israel de la tierra de Egipto por sus ejrcitos.
Ellos fueron los que hablaron a Faran, rey de Egipto, para sacar a los hijos de Israel de Egipto, esto es, Moiss y Aarn.
Y sucedi que el da que el SEOR habl a Moiss en la tierra de Egipto,
el SEOR habl a Moiss, diciendo: Yo soy el SEOR; di a Faran, rey de Egipto, todo lo que yo te diga.
Pero Moiss dijo delante del SEOR: He aqu, yo soy torpe de palabra, cmo, pues, me escuchar Faran?
Entonces el SEOR dijo a Moiss: Mira, yo te hago [como] Dios para Faran, y tu hermano Aarn ser tu profeta.
T hablars todo lo que yo te mande, y Aarn tu hermano hablar a Faran, para que deje salir de su tierra a los hijos de Israel.
Pero yo endurecer el corazn de Faran para multiplicar mis seales y mis prodigios en la tierra de Egipto.
Y Faran no os escuchar; entonces pondr mi mano sobre Egipto y sacar de la tierra de Egipto a mis ejrcitos, a mi pueblo los hijos de Israel, con grandes juicios.
Y sabrn los egipcios que yo soy el SEOR, cuando yo extienda mi mano sobre Egipto y saque de en medio de ellos a los hijos de Israel.
E hicieron Moiss y Aarn como el SEOR les mand; as [lo] hicieron.
Moiss [tena] ochenta aos y Aarn ochenta y tres cuando hablaron a Faran.
Y habl el SEOR a Moiss y a Aarn, diciendo:
Cuando os hable Faran, y diga: "Haced un milagro", entonces dirs a Aarn: "Toma tu vara y cha[la] delante de Faran [para] que se convierta en serpiente."
Vinieron, pues, Moiss y Aarn a Faran e hicieron tal como el SEOR [les] haba mandado; y Aarn ech su vara delante de Faran y de sus siervos, y [sta] se convirti en serpiente.
Entonces Faran llam tambin a [los] sabios y a [los] hechiceros, y tambin ellos, los magos de Egipto, hicieron lo mismo con sus encantamientos;
pues cada uno ech su vara, las cuales se convirtieron en serpientes. Pero la vara de Aarn devor las varas de ellos.
Pero el corazn de Faran se endureci y no los escuch, tal como el SEOR haba dicho.
Entonces el SEOR dijo a Moiss: El corazn de Faran es terco; se niega a dejar ir al pueblo.
Presntate a Faran por la maana cuando vaya al agua, y ponte en la orilla del Nilo para encontrarte con l; y toma en tu mano la vara que se convirti en serpiente.
Y dile: "El SEOR, el Dios de los hebreos, me ha enviado a ti, diciendo: 'Deja ir a mi pueblo para que me sirva en el desierto. Mas he aqu, hasta ahora no has escuchado.'
"As dice el SEOR: 'En esto conocers que yo soy el SEOR: he aqu, yo golpear con la vara que est en mi mano las aguas que estn en el Nilo, y se convertirn en sangre.
'Y los peces que hay en el Nilo morirn, y el ro se corromper y los egipcios tendrn asco de beber el agua del Nilo.'"
Y el SEOR dijo a Moiss: Di a Aarn: "Toma tu vara y extiende tu mano sobre las aguas de Egipto, sobre sus ros, sobre sus arroyos, sobre sus estanques y sobre todos sus depsitos de agua, para que se conviertan en sangre; y habr sangre por toda la tierra de Egipto, tanto en [las vasijas de] madera como en [las de] piedra."
As lo hicieron Moiss y Aarn, tal como el SEOR [les] haba ordenado. Y alz [Aarn] la vara y golpe las aguas que [haba] en el Nilo ante los ojos de Faran y de sus siervos, y todas las aguas que [haba] en el Nilo se convirtieron en sangre.
Y los peces que [haba] en el Nilo murieron y el ro se corrompi, de manera que los egipcios no podan beber agua del Nilo. Y haba sangre por toda la tierra de Egipto.
Pero los magos de Egipto hicieron lo mismo con sus encantamientos; y el corazn de Faran se endureci y no los escuch, tal como el SEOR haba dicho.
Entonces se volvi Faran y entr en su casa, sin hacer caso tampoco de esto.
Y todos los egipcios cavaron en los alrededores del Nilo [en busca de] agua para beber, porque no podan beber de las aguas del Nilo.
Y pasaron siete das despus que el SEOR hiri al Nilo.
Entonces el SEOR dijo a Moiss: Ve a Faran y dile: "As dice el SEOR: 'Deja ir a mi pueblo para que me sirva.
'Pero si te niegas a dejar[los] ir, he aqu, herir todo tu territorio con ranas.
'Y el Nilo se llenar de ranas, que subirn y entrarn en tu casa, en tu alcoba y sobre tu cama, y en las casas de tus siervos y en tu pueblo, en tus hornos y en tus artesas.
'Y subirn las ranas sobre ti, sobre tu pueblo y sobre todos tus siervos.'"
Dijo adems el SEOR a Moiss: Di a Aarn: "Extiende tu mano con tu vara sobre los ros, sobre los arroyos y sobre los estanques, y haz que suban ranas sobre la tierra de Egipto."
Y extendi Aarn su mano sobre las aguas de Egipto, y las ranas subieron y cubrieron la tierra de Egipto.
Y los magos hicieron lo mismo con sus encantamientos, e hicieron subir ranas sobre la tierra de Egipto.
Entonces Faran llam a Moiss y a Aarn, y dijo: Rogad al SEOR para que quite las ranas de m y de mi pueblo, y yo dejar ir al pueblo para que ofrezca sacrificios al SEOR.
Y Moiss dijo a Faran: Dgnate decirme cuando he de rogar por ti, por tus siervos y por tu pueblo, para que las ranas sean quitadas de ti y de tus casas [y] queden solamente en el ro.
Y l respondi: Maana. Entonces [Moiss] dijo: Sea conforme a tu palabra para que sepas que no hay nadie como el SEOR nuestro Dios.
Y las ranas se alejarn de ti, de tus casas, de tus siervos y de tu pueblo; slo quedarn en el Nilo.
Entonces Moiss y Aarn salieron de [la presencia de] Faran, y Moiss clam al SEOR acerca de las ranas que l haba puesto sobre Faran.
Y el SEOR hizo conforme a la palabra de Moiss, y murieron las ranas de las casas, de los patios y de los campos.
Y las juntaron en montones, y la tierra se corrompi.
Pero al ver Faran que haba alivio, endureci su corazn y no los escuch, tal como el SEOR haba dicho.
Entonces el SEOR dijo a Moiss: Di a Aarn: "Extiende tu vara y golpea el polvo de la tierra para que se convierta en piojos por toda la tierra de Egipto."
Y as lo hicieron; y Aarn extendi su mano con su vara, y golpe el polvo de la tierra, y hubo piojos en hombres y animales. Todo el polvo de la tierra se convirti en piojos por todo el pas de Egipto.
Y los magos trataron de producir piojos con sus encantamientos, pero no pudieron; hubo, pues, piojos en hombres y animales.
Entonces los magos dijeron a Faran: ste es el dedo de Dios. Pero el corazn de Faran se endureci y no los escuch, tal como el SEOR haba dicho.
Y el SEOR dijo a Moiss: Levntate muy de maana y ponte delante de Faran cuando vaya al agua, y dile: "As dice el SEOR: 'Deja ir a mi pueblo para que me sirva.
'Porque si no dejas ir a mi pueblo, he aqu, enviar enjambres de insectos sobre ti, sobre tus siervos, sobre tu pueblo y dentro de tus casas; y las casas de los egipcios se llenarn de enjambres de insectos, y tambin el suelo sobre el cual estn.
'Mas en aquel da yo pondr aparte la tierra de Gosn en la que mora mi pueblo, para que no haya all enjambres de insectos, a fin de que sepas que yo, el SEOR, estoy en medio de la tierra;
y yo har distincin entre mi pueblo y tu pueblo. Maana tendr lugar esta seal.'"
Y as lo hizo el SEOR. Y entraron grandes enjambres de insectos en la casa de Faran y en las casas de sus siervos, y en todo el pas de Egipto la tierra fue devastada a causa de los enjambres de insectos.
Entonces llam Faran a Moiss y a Aarn, y dijo: Id, ofreced sacrificio a vuestro Dios dentro del pas.
Pero Moiss respondi: No conviene que [lo] hagamos as, porque es abominacin para los egipcios lo que sacrificaremos al SEOR nuestro Dios. Si sacrificamos lo que es abominacin para los egipcios delante de sus ojos, no nos apedrearn?
Andaremos [una distancia] de tres das de camino en el desierto, y ofreceremos sacrificios al SEOR nuestro Dios, tal como l nos manda.
Y Faran dijo: Os dejar ir para que ofrezcis sacrificio al SEOR vuestro Dios en el desierto, slo que no vayis muy lejos. Orad por m.
Entonces dijo Moiss: He aqu, voy a salir de tu presencia y rogar al SEOR que los enjambres de insectos se alejen maana de Faran, de sus siervos y de su pueblo; pero que Faran no vuelva a obrar con engao, no dejando ir al pueblo a ofrecer sacrificios al SEOR.
Y sali Moiss de la presencia de Faran y or al SEOR.
Y el SEOR hizo como Moiss le pidi, y quit los enjambres de insectos de Faran, de sus siervos y de su pueblo; no qued ni uno solo.
Pero Faran endureci su corazn tambin esta vez y no dej salir al pueblo.
Entonces el SEOR dijo a Moiss: Ve a Faran y dile: "As dice el SEOR, el Dios de los hebreos: 'Deja ir a mi pueblo para que me sirva.
'Porque si te niegas a dejar[los] ir y los sigues deteniendo,
he aqu, la mano del SEOR vendr [con] gravsima pestilencia sobre tus ganados que estn en el campo: sobre los caballos, sobre los asnos, sobre los camellos, sobre las vacadas y sobre las ovejas.
'Pero el SEOR har distincin entre los ganados de Israel y los ganados de Egipto, y nada perecer de todo lo que pertenece a los hijos de Israel.'"
Y el SEOR fij un plazo definido, diciendo: Maana el SEOR har esto en la tierra.
Y el SEOR hizo esto al da siguiente, y perecieron todos los ganados de Egipto; pero de los ganados de los hijos de Israel, ni un solo [animal] muri.
Y Faran envi [a ver,] y he aqu, ni un solo [animal] de los ganados de Israel haba perecido. Pero el corazn de Faran se endureci y no dej ir al pueblo.
Entonces el SEOR dijo a Moiss y a Aarn: Tomad puados de holln de un horno, y que Moiss lo esparza hacia el cielo en presencia de Faran;
y se convertir en polvo fino sobre toda la tierra de Egipto, y producir furnculos que resultarn en lceras en los hombres y en los animales, por toda la tierra de Egipto.
Tomaron, pues, holln de un horno, y se presentaron delante de Faran, y Moiss lo arroj hacia el cielo, y produjo furnculos que resultaron en lceras en los hombres y en los animales.
Y los magos no podan estar delante de Moiss a causa de los furnculos, pues los furnculos estaban tanto en los magos como en todos los egipcios.
Y el SEOR endureci el corazn de Faran y no los escuch, tal como el SEOR haba dicho a Moiss.
Entonces dijo el SEOR a Moiss: Levntate muy de maana, y ponte delante de Faran, y dile: "As dice el SEOR, el Dios de los hebreos: 'Deja ir a mi pueblo para que me sirva.
'Porque esta vez enviar todas mis plagas sobre ti, sobre tus siervos y sobre tu pueblo, para que sepas que no hay otro como yo en toda la tierra.
'Porque [si] yo hubiera extendido mi mano y te hubiera herido a ti y a tu pueblo con pestilencia, ya habras sido cortado de la tierra.
'Pero en verdad, por esta razn te he permitido permanecer: para mostrarte mi poder y para proclamar mi nombre por toda la tierra.
'[Y] todava te enalteces contra mi pueblo no dejndolos ir.
'He aqu, maana como a esta hora, enviar granizo muy pesado, tal como no ha habido en Egipto desde el da en que fue fundado hasta ahora.
'Ahora pues, manda poner a salvo tus ganados y todo lo que tienes en el campo, [porque] todo hombre o [todo] animal que se encuentre en el campo, y no sea trado a la casa, morir cuando caiga sobre ellos el granizo.'"
El que de entre los siervos de Faran tuvo temor de la palabra del SEOR, hizo poner a salvo a sus siervos y sus ganados en sus casas,
pero el que no hizo caso a la palabra del SEOR, dej a sus siervos y sus ganados en el campo.
Y el SEOR dijo a Moiss: Extiende tu mano hacia el cielo para que caiga granizo en toda la tierra de Egipto, sobre los hombres, sobre los animales y sobre toda planta del campo por toda la tierra de Egipto.
Y extendi Moiss su vara hacia el cielo, y el SEOR envi truenos y granizo, y cay fuego sobre la tierra. Y el SEOR hizo llover granizo sobre la tierra de Egipto.
Y hubo granizo muy intenso, y fuego centellando continuamente en medio del granizo, muy pesado, tal como no haba habido en toda la tierra de Egipto desde que lleg a ser una nacin.
Y el granizo hiri todo lo que haba en el campo por toda la tierra de Egipto, tanto hombres como animales; el granizo hiri tambin toda planta del campo, y destroz todos los rboles del campo.
Slo en la tierra de Gosn, donde [estaban] los hijos de Israel, no hubo granizo.
Entonces Faran envi llamar a Moiss y Aarn y les dijo: Esta vez he pecado; el SEOR es el justo, y yo y mi pueblo somos los impos.
Rogad al SEOR, porque ha habido ya suficientes truenos y granizo [de parte] de Dios; y os dejar ir y no os quedaris ms [aqu.]
Y Moiss le dijo: Tan pronto como yo salga de la ciudad, extender mis manos al SEOR; los truenos cesarn, y no habr ms granizo, para que sepas que la tierra es del SEOR.
En cuanto a ti y a tus siervos, s que an no temis al SEOR Dios.
(Y el lino y la cebada fueron destruidos, pues la cebada estaba en espiga y el lino estaba en flor;
pero el trigo y el centeno no fueron destruidos, por ser tardos.)
Y sali Moiss de la ciudad, [de la presencia] de Faran, y extendi sus manos al SEOR, y los truenos y el granizo cesaron, y no cay ms lluvia sobre la tierra.
Pero cuando Faran vio que la lluvia, el granizo y los truenos haban cesado, pec otra vez, y endureci su corazn, tanto l como sus siervos.
Y se endureci el corazn de Faran y no dej ir a los hijos de Israel, tal como el SEOR haba dicho por medio de Moiss.
Entonces el SEOR dijo a Moiss: Presntate a Faran, porque yo he endurecido su corazn y el corazn de sus siervos, para mostrar estas seales mas en medio de ellos,
y para que cuentes a tu hijo y a tu nieto, cmo me he burlado de los egipcios, y cmo he mostrado mis seales entre ellos, y para que sepis que yo soy el SEOR.
Moiss y Aarn fueron a Faran, y le dijeron: As dice el SEOR, el Dios de los hebreos: "Hasta cundo rehusars humillarte delante de m? Deja ir a mi pueblo, para que me sirva.
"Porque si te niegas a dejar ir a mi pueblo, he aqu, maana traer langostas a tu territorio.
"Y cubrirn la superficie de la tierra, de modo que nadie podr verla. Tambin comern el resto de lo que ha escapado, lo que os ha quedado del granizo, y comern todo rbol que os crece en el campo.
"Y llenarn tus casas, las casas de todos tus siervos y las casas de todos los egipcios, [algo] que ni tus padres ni tus abuelos han visto desde el da que vinieron al mundo hasta hoy." Y se volvi y sali de la presencia de Faran.
Y los siervos de Faran le dijeron: Hasta cundo este hombre nos ser causa de ruina? Deja ir a los hombres para que sirvan al SEOR su Dios. No te das cuenta de que Egipto est destruido?
Entonces hicieron volver a Moiss y Aarn ante Faran, y l les dijo: Id, servid al SEOR vuestro Dios. Quines son los que han de ir?
Y Moiss respondi: Iremos con nuestros jvenes y nuestros ancianos; con nuestros hijos y nuestras hijas; con nuestras ovejas y nuestras vacadas iremos, porque hemos de celebrar una fiesta [solemne] al SEOR.
Y l les dijo: As sea el SEOR con vosotros si os dejo ir a vosotros y a vuestros pequeos! Tened cuidado porque tenis malas intenciones.
No [ser] as; id ahora [slo] los hombres, y servid al SEOR, porque eso es lo que habis pedido. Y los echaron de la presencia de Faran.
Entonces el SEOR dijo a Moiss: Extiende tu mano sobre la tierra de Egipto, para [traer] la langosta, a fin de que suba sobre la tierra de Egipto y devore toda planta de la tierra, todo lo que el granizo ha dejado.
Y extendi Moiss su vara sobre la tierra de Egipto, y el SEOR hizo soplar un viento del oriente sobre la tierra todo aquel da y toda aquella noche; y al venir la maana, el viento del oriente trajo las langostas.
Y subieron las langostas sobre toda la tierra de Egipto y se asentaron en todo el territorio de Egipto; [y eran] muy numerosas. Nunca haba habido [tantas] langostas como entonces, ni las habra despus.
Porque cubrieron la faz de toda la tierra, y la tierra se oscureci; y se comieron toda planta de la tierra y todo el fruto de los rboles que el granizo haba dejado. As que nada verde qued en rbol o planta del campo por toda la tierra de Egipto.
Entonces Faran llam apresuradamente a Moiss y a Aarn, y dijo: He pecado contra el SEOR vuestro Dios y contra vosotros.
Ahora pues, os ruego que perdonis mi pecado slo esta vez, y que roguis al SEOR vuestro Dios, para que quite de m esta muerte.
Y [Moiss] sali de la [presencia de] Faran y or al SEOR.
Y el SEOR cambi [el viento] a un viento occidental muy fuerte que se llev las langostas y las arroj al mar Rojo; ni una langosta qued en todo el territorio de Egipto.
Pero el SEOR endureci el corazn de Faran, y [ste] no dej ir a los hijos de Israel.
Entonces el SEOR dijo a Moiss: Extiende tu mano hacia el cielo, para que haya tinieblas sobre la tierra de Egipto, tinieblas tales que puedan palparse.
Extendi Moiss su mano hacia el cielo, y hubo densas tinieblas en toda la tierra de Egipto por tres das.
No se vean unos a otros, nadie se levant de su lugar por tres das, pero todos los hijos de Israel tenan luz en sus moradas.
Entonces llam Faran a Moiss y dijo: Id, servid al SEOR; slo que vuestras ovejas y vuestras vacadas queden aqu. Aun vuestros pequeos pueden ir con vosotros.
Pero Moiss dijo: T tambin tienes que darnos sacrificios y holocaustos para que [los] sacrifiquemos al SEOR nuestro Dios.
Por tanto, tambin nuestros ganados irn con nosotros; ni una pezua quedar atrs; porque de ellos tomaremos para servir al SEOR nuestro Dios. Y nosotros mismos no sabemos con qu hemos de servir al SEOR hasta que lleguemos all.
Pero el SEOR endureci el corazn de Faran, y [ste] no quiso dejarlos ir.
Entonces Faran dijo a Moiss: Aprtate de m! Gurdate de no volver a ver mi rostro, porque el da en que veas mi rostro morirs.
Y Moiss respondi: Bien has dicho, no volver a ver tu rostro.
Y el SEOR dijo a Moiss: Una plaga ms traer sobre Faran y sobre Egipto, despus de la cual os dejar ir de aqu. Cuando os deje ir, ciertamente os echar de aqu completamente.
Di ahora al pueblo que cada hombre pida a su vecino y cada mujer a su vecina objetos de plata y objetos de oro.
Y el SEOR hizo que el pueblo se ganara el favor de los egipcios. Adems el [mismo] Moiss era muy estimado en la tierra de Egipto, [tanto] a los ojos de los siervos de Faran [como] a los ojos del pueblo.
Y Moiss dijo: As dice el SEOR: "Como a medianoche yo pasar por toda la tierra de Egipto,
y morir todo primognito en la tierra de Egipto, desde el primognito de Faran que se sienta en su trono, hasta el primognito de la sierva que est detrs del molino; tambin todo primognito del ganado.
"Y habr gran clamor en toda la tierra de Egipto, como nunca [antes] lo ha habido y como nunca ms lo habr.
"Pero a ninguno de los hijos de Israel ni [siquiera] un perro [le] ladrar, ni a hombre ni a animal, para que entendis cmo el SEOR hace distincin entre Egipto e Israel."
Y descendern a m todos estos tus siervos y se inclinarn ante m, diciendo: "Sal, t y todo el pueblo que te sigue"; y despus de esto yo saldr. Y [Moiss] sali ardiendo en ira de la presencia de Faran.
Entonces el SEOR dijo a Moiss: Faran no os escuchar, para que mis maravillas se multipliquen en la tierra de Egipto.
Y Moiss y Aarn hicieron todas estas maravillas en presencia de Faran; con todo, el SEOR endureci el corazn de Faran, y [ste] no dej salir de su tierra a los hijos de Israel.
Y el SEOR habl a Moiss y a Aarn en la tierra de Egipto, diciendo:
Este mes ser para vosotros el principio de los meses; ser el primer mes del ao para vosotros.
Hablad a toda la congregacin de Israel, diciendo: "El [da] diez de este mes cada uno tomar para s un cordero, segn sus casas paternas; un cordero para cada casa.
"Mas si la casa es muy pequea para un cordero, entonces l y el vecino ms cercano a su casa tomarn uno segn el nmero de personas; conforme a lo que cada persona coma, dividiris el cordero.
"El cordero ser un macho sin defecto, de un ao; lo apartaris de entre las ovejas o de entre las cabras.
"Y lo guardaris hasta el da catorce del mismo mes; entonces toda la asamblea de la congregacin de Israel lo matar al anochecer.
"Y tomarn parte de la sangre y la pondrn en los dos postes y en el dintel de las casas donde lo coman.
"Y comern la carne esa [misma] noche, asada al fuego, y la comern con pan sin levadura y con hierbas amargas.
"No comeris nada de l crudo ni hervido en agua, sino asado al fuego, [tanto] su cabeza [como] sus patas y sus entraas.
"Y no dejaris nada de l para la maana, sino que lo que quede de l para la maana lo quemaris en el fuego.
"Y de esta manera lo comeris: ceidos vuestros lomos, las sandalias en vuestros pies y el cayado en vuestra mano, lo comeris apresuradamente. Es la Pascua del SEOR.
"Porque esa noche pasar por la tierra de Egipto, y herir a todo primognito en la tierra de Egipto, tanto [de] hombre como [de] animal; y ejecutar juicios contra todos los dioses de Egipto. Yo, el SEOR.
"Y la sangre os ser por seal en las casas donde estis; y cuando yo vea la sangre pasar sobre vosotros, y ninguna plaga vendr sobre vosotros para destruir[os] cuando yo hiera la tierra de Egipto.
"Y este da os ser memorable y lo celebraris [como] fiesta al SEOR; lo celebraris por todas vuestras generaciones [como] ordenanza perpetua.
"Siete das comeris panes sin levadura; adems, desde el primer da quitaris [toda] levadura de vuestras casas; porque cualquiera que coma algo leudado desde el primer da hasta el sptimo, esa persona ser cortada de Israel.
"Y en el primer da tendris una santa convocacin, y [otra] santa convocacin en el sptimo da; ningn trabajo se har en ellos, excepto lo que cada uno deba comer. Slo esto podris hacer.
"Guardaris tambin [la fiesta de] los panes sin levadura, porque en ese mismo da saqu yo vuestros ejrcitos de la tierra de Egipto; por tanto guardaris este da por todas vuestras generaciones como ordenanza perpetua.
"En el [mes] primero comeris los panes sin levadura, desde el da catorce del mes por la tarde, hasta el da veintiuno del mes por la tarde.
"Por siete das no habr levadura en vuestras casas; porque cualquiera que coma [algo] leudado, esa persona ser cortada de la congregacin de Israel, ya [sea] extranjero o nativo del pas.
"No comeris nada leudado; en todo lugar donde habitis comeris panes sin levadura."
Entonces Moiss convoc a todos los ancianos de Israel, y les dijo: Sacad [del rebao] corderos para vosotros segn vuestras familias, y sacrificad la pascua.
Y tomaris un manojo de hisopo, y lo mojaris en la sangre que est en la vasija, y mancharis con la sangre que est en la vasija el dintel y los dos postes de la puerta; y ninguno de vosotros saldr de la puerta de su casa hasta la maana.
Pues el SEOR pasar para herir a los egipcios; y cuando vea la sangre en el dintel y en los dos postes de la puerta, el SEOR pasar de largo aquella puerta, y no permitir que el [ngel] destructor entre en vuestras casas para herir[os].
Y guardaris esta ceremonia como ordenanza para vosotros y para vuestros hijos para siempre.
Y cuando entris a la tierra que el SEOR os dar, como ha prometido, guardaris este rito.
Y suceder que cuando vuestros hijos os pregunten: "Qu significa este rito para vosotros?",
vosotros diris: "Es un sacrificio de la Pascua al SEOR, el cual pas de largo las casas de los hijos de Israel en Egipto cuando hiri a los egipcios, y libr nuestras casas." Y el pueblo se postr y ador.
Los hijos de Israel fueron y lo hicieron [as;] tal como el SEOR haba mandado a Moiss y a Aarn, as lo hicieron.
Y sucedi que a la medianoche, el SEOR hiri a todo primognito en la tierra de Egipto, desde el primognito de Faran que se sentaba sobre su trono, hasta el primognito del cautivo que estaba en la crcel, y todo primognito del ganado.
Y se levant Faran en la noche, l con todos sus siervos y todos los egipcios; y hubo gran clamor en Egipto, porque no haba hogar donde no hubiera alguien muerto.
Entonces llam a Moiss y a Aarn [an] de noche, y dijo: Levantaos [y] salid de entre mi pueblo, vosotros y los hijos de Israel; e id, adorad al SEOR, como habis dicho.
Tomad tambin vuestras ovejas y vuestras vacadas, como habis dicho, e idos, y bendecidme tambin a m.
Y los egipcios apremiaban al pueblo, dndose prisa en echarlos de la tierra, porque decan: Todos seremos muertos.
Tom, pues, el pueblo la masa, antes que fuera leudada, [en] sus artesas de amasar envueltas en paos, [y se las llevaron] sobre sus hombros.
Los hijos de Israel hicieron segn las instrucciones de Moiss, pues pidieron a los egipcios objetos de plata, objetos de oro y ropa.
Y el SEOR hizo que el pueblo se ganara el favor de los egipcios, que les concedieron lo que pedan. As despojaron a los egipcios.
Y partieron los hijos de Israel de Ramss hacia Sucot, unos seiscientos mil hombres de a pie, sin contar los nios.
Subi tambin con ellos una multitud mixta, juntamente con ovejas y vacadas, una gran cantidad de ganado.
Y de la masa que haban sacado de Egipto, cocieron tortas de pan sin levadura, pues no se haba leudado, ya que al ser echados de Egipto, no pudieron demorarse ni preparar alimentos para s mismos.
El tiempo que los hijos de Israel vivieron en Egipto [fue] de cuatrocientos treinta aos.
Y sucedi que al cabo de los cuatrocientos treinta aos, en aquel mismo da, todos los ejrcitos del SEOR salieron de la tierra de Egipto.
sta es noche de vigilia para el SEOR por haberlos sacado de la tierra de Egipto; esta noche es para el SEOR, para ser guardada por todos los hijos de Israel por [todas] sus generaciones.
Y el SEOR dijo a Moiss y a Aarn: sta es la ordenanza de la Pascua: ningn extranjero comer de ella.
Pero el siervo de todo hombre, comprado por dinero, despus que lo circuncidis, podr entonces comer de ella.
El extranjero y el jornalero no comern de ella.
Se ha de comer en una misma casa; no sacaris nada de la carne fuera de la casa, ni quebraris ninguno de sus huesos.
Toda la congregacin de Israel la celebrar.
Pero si un extranjero reside con vosotros y celebra la Pascua al SEOR, que sea circuncidado todo varn [de su casa,] y entonces que se acerque para celebrarla, pues ser como un nativo del pas; pero ninguna persona incircuncisa comer de ella.
La misma ley se aplicar tanto al nativo como al extranjero que habite entre vosotros.
Y [as] lo hicieron todos los hijos de Israel; hicieron tal como el SEOR haba mandado a Moiss y a Aarn.
Y sucedi que aquel mismo da, el SEOR sac a los hijos de Israel de la tierra de Egipto por sus ejrcitos.
Entonces el SEOR habl a Moiss, diciendo:
Consgrame todo primognito; el primer nacido de toda matriz entre los hijos de Israel, tanto de hombre como de animal, me pertenece.
Y Moiss dijo al pueblo: Acordaos de este da en que salisteis de Egipto, de la casa de esclavitud, pues el SEOR os ha sacado de este lugar con mano poderosa. No comeris [en l] nada leudado.
Vais a salir hoy, en el mes de Abib.
Y ser que cuando el SEOR te lleve a la tierra del cananeo, del heteo, del amorreo, del heveo y del jebuseo, la cual jur a tus padres que te dara, tierra que mana leche y miel, celebrars esta ceremonia en este mes.
Por siete das comers pan sin levadura, y en el sptimo da habr fiesta [solemne] al SEOR.
Se comer pan sin levadura durante los siete das; y nada leudado se ver contigo, ni levadura alguna se ver en todo tu territorio.
Y lo hars saber a tu hijo en aquel da, diciendo: "[Esto] es con motivo de lo que el SEOR hizo por m cuando sal de Egipto."
Y te ser como una seal en tu mano, y como un recordatorio en tu frente, para que la ley del SEOR est en tu boca; porque con mano fuerte te sac el SEOR de Egipto.
Guardars, pues, esta ordenanza a su debido tiempo de ao en ao.
Y suceder que cuando el SEOR te lleve a la tierra del cananeo, como te jur a ti y a tus padres, y te la d,
dedicars al SEOR todo primer nacido de la matriz. Tambin todo primer nacido del ganado que poseas; los machos [pertenecen] al SEOR.
Pero todo primer nacido de asno, [lo] redimirs con un cordero; mas si no [lo] redimes, quebrars su cerviz; y todo primognito de hombre [de] entre tus hijos, lo redimirs.
Y ser que cuando tu hijo te pregunte el da de maana, diciendo: "Qu es esto?", le dirs: "Con mano fuerte nos sac el SEOR de Egipto, de la casa de servidumbre.
"Y aconteci que cuando Faran se obstin en no dejarnos ir, el SEOR mat a todo primognito en la tierra de Egipto, desde el primognito del hombre hasta el primognito de los animales. Por esta causa yo sacrifico al SEOR los machos, todo primer nacido de la matriz, pero redimo a todo primognito de mis hijos."
Ser, pues, como una seal en tu mano y como insignias entre tus ojos; porque con mano fuerte nos sac el SEOR de Egipto.
Y sucedi que cuando Faran dej ir al pueblo, Dios no los gui por el camino de la tierra de los filisteos, aunque estaba cerca, porque dijo Dios: No sea que el pueblo se arrepienta cuando vea guerra y se vuelva a Egipto.
Dios, pues, hizo que el pueblo diera un rodeo por el camino del desierto, hacia el mar Rojo; y en orden de batalla subieron los hijos de Israel de la tierra de Egipto.
Y Moiss tom consigo los huesos de Jos, pues ste haba hecho jurar solemnemente a los hijos de Israel, diciendo: Ciertamente os visitar Dios, y [entonces] llevaris de aqu mis huesos con vosotros.
Y partieron de Sucot y acamparon en Etam, al borde del desierto.
El SEOR iba delante de ellos, de da en una columna de nube para guiarlos por el camino, y de noche en una columna de fuego para alumbrarlos, a fin de que anduvieran de da y de noche.
No quit de delante del pueblo la columna de nube durante el da, ni la columna de fuego durante la noche.
Y el SEOR habl a Moiss, diciendo:
Di a los hijos de Israel que den la vuelta y acampen delante de Pi-hahirot, entre Migdol y el mar; acamparis frente a Baal-zefn, en el lado opuesto, junto al mar.
Porque Faran dir de los hijos de Israel: "Andan vagando sin rumbo por la tierra; el desierto los ha encerrado."
Y yo endurecer el corazn de Faran, y l los perseguir; y yo ser glorificado por medio de Faran y de todo su ejrcito, y sabrn los egipcios que yo soy el SEOR. Y as lo hicieron.
Cuando le anunciaron al rey de Egipto que el pueblo haba huido, Faran y sus siervos cambiaron de actitud hacia el pueblo, y dijeron: Qu es esto que hemos hecho, que hemos permitido que Israel se fuera, dejando de servirnos?
Y l unci su carro y tom consigo a su gente;
y tom seiscientos carros escogidos, y todos los [dems] carros de Egipto, con oficiales sobre todos ellos.
Y el SEOR endureci el corazn de Faran, rey de Egipto, y [ste] persigui a los hijos de Israel, pero los hijos de Israel haban salido con mano fuerte.
Entonces los egipcios los persiguieron [con] todos los caballos [y] carros de Faran, su caballera y su ejrcito, y los alcanzaron acampados junto al mar, junto a Pi-hahirot, frente a Baal-zefn.
Y al acercarse Faran, los hijos de Israel alzaron los ojos, y he aqu los egipcios marchaban tras ellos; entonces los hijos de Israel tuvieron mucho miedo y clamaron al SEOR.
Y dijeron a Moiss: Acaso no haba sepulcros en Egipto para que nos sacaras a morir en el desierto? Por qu nos has tratado de esta manera, sacndonos de Egipto?
No es esto lo que te hablamos en Egipto, diciendo: "Djanos, para que sirvamos a los egipcios"? Porque mejor nos hubiera sido servir a los egipcios que morir en el desierto.
Pero Moiss dijo al pueblo: No temis; estad firmes y ved la salvacin que el SEOR har hoy por vosotros; porque los egipcios a quienes habis visto hoy, no los volveris a ver jams.
El SEOR pelear por vosotros mientras vosotros os quedis callados.
Entonces dijo el SEOR a Moiss: Por qu clamas a m? Di a los hijos de Israel que se pongan en marcha.
Y t, levanta tu vara y extiende tu mano sobre el mar y divdelo; y los hijos de Israel pasarn por en medio del mar, sobre tierra seca.
Y he aqu, yo endurecer el corazn de los egipcios para que entren a perseguirlos; y me glorificar en Faran y en todo su ejrcito, en sus carros y en su caballera.
Entonces sabrn los egipcios que yo soy el SEOR, cuando sea glorificado en Faran, en sus carros y en su caballera.
Y el ngel de Dios que haba ido delante del campamento de Israel, se apart, e iba tras ellos; y la columna de nube que haba ido delante de ellos, se apart, y se les puso detrs.
Y vino [a colocarse] entre el campamento de Egipto y el campamento de Israel; y estaba la nube junto con las tinieblas; sin embargo, de noche alumbraba [a Israel,] y en toda la noche no se acercaron los unos a los otros.
Extendi Moiss su mano sobre el mar; y el SEOR, por medio de un fuerte viento solano [que sopl] toda la noche, hizo que el mar retrocediera; y cambi el mar en tierra seca, y fueron divididas las aguas.
Y los hijos de Israel entraron por en medio del mar, en seco, y las aguas les [eran como] un muro a su derecha y a su izquierda.
Entonces los egipcios reanudaron la persecucin, y entraron tras ellos en medio del mar todos los caballos de Faran, sus carros y sus jinetes.
Y aconteci que a la vigilia de la maana, el SEOR mir el ejrcito de los egipcios desde la columna de fuego y de nube, y sembr la confusin en el ejrcito de los egipcios.
Y entorpeci las ruedas de sus carros, e hizo que avanzaran con dificultad. Entonces los egipcios dijeron: Huyamos ante Israel, porque el SEOR pelea por ellos contra los egipcios.
Entonces el SEOR dijo a Moiss: Extiende tu mano sobre el mar para que las aguas vuelvan sobre los egipcios, sobre sus carros y su caballera.
Y extendi Moiss su mano sobre el mar, y al amanecer, regres el mar a su estado normal, y los egipcios al huir se encontraban con l; as derrib el SEOR a los egipcios en medio del mar.
Y las aguas volvieron y cubrieron los carros y la caballera, a todo el ejrcito de Faran que haba entrado tras ellos en el mar; no qued ni uno de ellos.
Mas los hijos de Israel pasaron en seco por en medio del mar, y las aguas les [eran como] un muro a su derecha y a su izquierda.
Aquel da salv el SEOR a Israel de mano de los egipcios; e Israel vio a los egipcios muertos a la orilla del mar.
Cuando Israel vio el gran poder que el SEOR haba usado contra los egipcios, el pueblo temi al SEOR, y creyeron en el SEOR y en Moiss, su siervo.
Entonces Moiss y los hijos de Israel cantaron este cntico al SEOR, y dijeron: Canto al SEOR porque ha triunfado gloriosamente; al caballo y a su jinete ha arrojado al mar.
Mi fortaleza y mi cancin es el SEOR, y ha sido para m salvacin; ste es mi Dios, y le glorificar, el Dios de mi padre, y le ensalzar.
El SEOR es [fuerte] guerrero; el SEOR es su nombre.
Los carros de Faran y su ejrcito arroj al mar, y los mejores de sus oficiales se ahogaron en el mar Rojo.
Los abismos los cubren; descendieron a las profundidades como una piedra.
Tu diestra, oh SEOR, es majestuosa en poder; tu diestra, oh SEOR, destroza al enemigo.
En la grandeza de tu excelencia derribas a los que se levantan contra ti; envas tu furor, [y] los consumes como paja.
Al soplo de tu aliento se amontonaron las aguas, se juntaron las corrientes como en un montn; se cuajaron los abismos en el corazn del mar.
El enemigo dijo: "Perseguir, alcanzar, repartir el despojo; se cumplir mi deseo contra ellos; sacar mi espada, los destruir mi mano."
Soplaste con tu viento, los cubri el mar; se hundieron como plomo en las aguas poderosas.
Quin como t entre los dioses, oh SEOR? Quin como t, majestuoso en santidad, temible en las alabanzas, haciendo maravillas?
Extendiste tu diestra, los trag la tierra.
En tu misericordia has guiado al pueblo que has redimido; con tu poder [los] has guiado a tu santa morada.
[Lo] han odo los pueblos [y] tiemblan; el pavor se ha apoderado de los habitantes de Filistea.
Entonces se turbaron los prncipes de Edom; los valientes de Moab se sobrecogieron de temblor; se acobardaron todos los habitantes de Canan.
Terror y espanto cae sobre ellos; por la grandeza de tu brazo quedan inmviles, como piedra, hasta que tu pueblo pasa, oh SEOR, hasta que pasa el pueblo que t has comprado.
T los traers y los plantars en el monte de tu heredad, el lugar que has hecho para tu morada, oh SEOR, el santuario, oh Seor, que tus manos han establecido.
El SEOR reinar para siempre jams.
Porque los caballos de Faran con sus carros y sus jinetes entraron en el mar, y el SEOR hizo volver sobre ellos las aguas del mar; pero los hijos de Israel anduvieron por en medio del mar sobre tierra seca.
Y Miriam la profetisa, hermana de Aarn, tom en su mano el pandero, y todas las mujeres salieron tras ella con panderos y danzas.
Y Miriam les responda: Cantad al SEOR porque ha triunfado gloriosamente; al caballo y su jinete ha arrojado al mar.
Moiss hizo partir a Israel del mar Rojo, y salieron hacia el desierto de Shur; anduvieron tres das en el desierto y no encontraron agua.
Cuando llegaron a Mara no pudieron beber las aguas de Mara porque eran amargas; por tanto [al lugar] le pusieron el nombre de Mara.
Y murmur el pueblo contra Moiss, diciendo: Qu beberemos?
Entonces l clam al SEOR, y el SEOR le mostr un rbol; y l [lo] ech en las aguas, y las aguas se volvieron dulces. Y [Dios] les dio all un estatuto y una ordenanza, y all los puso a prueba.
Y dijo: Si escuchas atentamente la voz del SEOR tu Dios, y haces lo que es recto ante sus ojos, y escuchas sus mandamientos, y guardas todos sus estatutos, no te enviar ninguna de las enfermedades que envi sobre los egipcios; porque yo, el SEOR, soy tu sanador.
Llegaron a Elim, donde [haba] doce fuentes de agua y setenta palmeras, y acamparon all junto a las aguas.
Partieron de Elim, y toda la congregacin de los hijos de Israel lleg al desierto de Sin, que est entre Elim y Sina, el da quince del segundo mes despus de su salida de la tierra de Egipto.
Y toda la congregacin de los hijos de Israel murmur contra Moiss y contra Aarn en el desierto.
Y los hijos de Israel les decan: Ojal hubiramos muerto a manos del SEOR en la tierra de Egipto cuando nos sentbamos junto a las ollas de carne, cuando comamos pan hasta saciarnos; pues nos habis trado a este desierto para matar de hambre a toda esta multitud.
Entonces el SEOR dijo a Moiss: He aqu, har llover pan del cielo para vosotros; y el pueblo saldr y recoger diariamente la porcin de cada da, para ponerlos a prueba si andan o no en mi ley.
Y suceder que en el sexto da, cuando preparen lo que traigan, [la porcin] ser el doble de lo que recogen diariamente.
Entonces Moiss y Aarn dijeron a todos los hijos de Israel: A la tarde sabris que el SEOR os ha sacado de la tierra de Egipto;
y por la maana veris la gloria del SEOR, pues l ha odo vuestras murmuraciones contra el SEOR; y qu somos nosotros para que murmuris contra nosotros?
Y Moiss dijo: [Esto suceder] cuando el SEOR os d carne para comer por la tarde, y pan hasta saciar[os] por la maana; porque el SEOR ha odo vuestras murmuraciones contra l. Pues qu somos nosotros? Vuestras murmuraciones no son contra nosotros, sino contra el SEOR.
Y Moiss dijo a Aarn: Di a toda la congregacin de los hijos de Israel: "Acercaos a la presencia del SEOR, porque l ha odo vuestras murmuraciones."
Y sucedi que mientras Aarn hablaba a toda la congregacin de los hijos de Israel, miraron hacia el desierto y, he aqu, la gloria del SEOR se apareci en la nube.
Y habl el SEOR a Moiss, diciendo:
He odo las murmuraciones de los hijos de Israel. Hblales, diciendo: "Al caer la tarde comeris carne, y por la maana os saciaris de pan; y sabris que yo soy el SEOR vuestro Dios."
Y sucedi que por la tarde subieron las codornices y cubrieron el campamento, y por la maana haba una capa de roco alrededor del campamento.
Cuando la capa de roco se evapor, he aqu, sobre la superficie del desierto haba una cosa delgada, como copos, menuda, como la escarcha sobre la tierra.
Al ver[la,] los hijos de Israel se dijeron unos a otros: Qu es esto?, porque no saban lo que era. Y Moiss les dijo: Es el pan que el SEOR os da para comer.
Esto es lo que el SEOR ha mandado: "Cada uno recoja de l lo que vaya a comer; tomaris un gomer por cabeza, conforme al nmero de personas que cada uno de vosotros tiene en su tienda."
Y as lo hicieron los hijos de Israel, y [unos] recogieron mucho y [otros] poco.
Cuando lo midieron con el gomer, al que haba recogido mucho no le sobr, ni le falt al que haba recogido poco; cada uno haba recogido lo que iba a comer.
Y Moiss les dijo: Que nadie deje nada para la maana [siguiente].
Mas no obedecieron a Moiss, y algunos dejaron parte del man para la maana [siguiente,] pero cri gusanos y se pudri; y Moiss se enoj con ellos.
Lo recogan cada maana, cada uno lo que iba a comer; pero cuando el sol calentaba, se derreta.
Y sucedi que en el sexto da recogieron doble porcin de alimento, dos gomeres para cada uno. [Y] cuando todos los jefes de la congregacin vinieron y se lo hicieron saber a Moiss,
l les respondi: Esto es lo que ha dicho el SEOR: "Maana es da de reposo, da de reposo consagrado al SEOR. Coced lo que habis de cocer y hervid lo que habis de hervir, y todo lo que sobre guardad[lo] para maana."
Y lo guardaron hasta la maana como Moiss haba mandado, y no se pudri ni hubo en l gusano alguno.
Y Moiss dijo: Comedlo hoy, porque hoy es da de reposo para el SEOR; hoy no lo hallaris en el campo.
Seis das lo recogeris, pero el sptimo da, da de reposo, no habr nada.
Y sucedi que el sptimo da, algunos del pueblo salieron a recoger, pero no encontraron nada.
Entonces el SEOR dijo a Moiss: Hasta cundo os negaris a guardar mis mandamientos y mis leyes?
Mirad que el SEOR os ha dado el da de reposo; por eso el sexto da os da pan para dos das. Qudese cada uno en su lugar, y que nadie salga de su lugar el sptimo da.
Y el pueblo repos el sptimo da.
Y la casa de Israel le puso el nombre de man, y era como la semilla del cilantro, blanco, y su sabor era como de hojuelas con miel.
Y Moiss dijo: Esto es lo que el SEOR ha mandado: "Que se guarde un gomer lleno de man para vuestras generaciones, para que vean el pan que yo os di de comer en el desierto cuando os saqu de la tierra de Egipto."
Entonces dijo Moiss a Aarn: Toma una vasija y pon en ella un gomer lleno de man, y colcalo delante del SEOR a fin de guardarlo para vuestras generaciones.
Tal como el SEOR orden a Moiss, as lo coloc Aarn delante del Testimonio para que fuera guardado.
Y los hijos de Israel comieron el man cuarenta aos, hasta que llegaron a tierra habitada; el man comieron hasta que llegaron a los lmites de la tierra de Canan.
Un gomer es la dcima parte de un efa.
Toda la congregacin de los hijos de Israel march por jornadas desde el desierto de Sin, conforme al mandamiento del SEOR; y acamparon en Refidim, y no haba agua para que el pueblo bebiera.
Entonces el pueblo contendi con Moiss, y dijeron: Danos agua para beber. Y Moiss les dijo: Por qu contendis conmigo? Por qu tentis al SEOR?
Pero el pueblo tuvo all sed, y murmur el pueblo contra Moiss, y dijo: Por qu nos has hecho subir de Egipto para matarnos de sed [a nosotros,] a nuestros hijos y a nuestros ganados?
Y clam Moiss al SEOR, diciendo: Qu har con este pueblo? Un poco ms y me apedrearn.
Y el SEOR dijo a Moiss: Pasa delante del pueblo y toma contigo a algunos de los ancianos de Israel, y toma en tu mano la vara con la cual golpeaste el Nilo, y ve.
He aqu, yo estar all delante de ti sobre la pea en Horeb; y golpears la pea, y saldr agua de ella para que beba el pueblo. Y as lo hizo Moiss en presencia de los ancianos de Israel.
Y puso a aquel lugar el nombre de Masah y Meriba, por la contienda de los hijos de Israel, y porque tentaron al SEOR, diciendo: Est el SEOR entre nosotros o no?
Entonces vino Amalec y pele contra Israel en Refidim.
Y Moiss dijo a Josu: Escgenos hombres, y sal a pelear contra Amalec. Maana yo estar sobre la cumbre del collado con la vara de Dios en mi mano.
Y Josu hizo como Moiss le dijo, y pele contra Amalec; y Moiss, Aarn y Hur subieron a la cumbre del collado.
Y sucedi que mientras Moiss tena en alto su mano, Israel prevaleca; y cuando dejaba caer la mano, prevaleca Amalec.
Pero las manos de Moiss [se le] cansaban. Entonces tomaron una piedra y la pusieron debajo de l, y se sent en ella; y Aarn y Hur le sostenan las manos, uno de un lado y otro del otro. As estuvieron sus manos firmes hasta que se puso el sol.
Y Josu deshizo a Amalec y a su pueblo a filo de espada.
Entonces dijo el SEOR a Moiss: Escribe esto en un libro para [que sirva de] memorial, y haz saber a Josu que yo borrar por completo la memoria de Amalec de debajo del cielo.
Y edific Moiss un altar, y le puso por nombre El SEOR es mi Estandarte,
y dijo: El SEOR lo ha jurado; el SEOR har guerra contra Amalec de generacin en generacin.
Y Jetro, sacerdote de Madin, suegro de Moiss, oy de todo lo que Dios haba hecho por Moiss y por su pueblo Israel, cmo el SEOR haba sacado a Israel de Egipto.
Entonces Jetro, suegro de Moiss, tom a Sfora, mujer de Moiss, despus que [ste] la haba enviado [a su casa,]
y a sus dos hijos, uno de los cuales se llamaba Gersn, pues [Moiss] haba dicho: He sido peregrino en tierra extranjera,
y el nombre del otro [era] Eliezer, pues [haba dicho:] El Dios de mi padre [fue] mi ayuda y me libr de la espada de Faran.
Y vino Jetro, suegro de Moiss, con los hijos y la mujer de Moiss al desierto, donde [ste] estaba acampado junto al monte de Dios.
Y mand decir a Moiss: Yo, tu suegro Jetro, vengo a ti con tu mujer y sus dos hijos con ella.
Sali Moiss a recibir a su suegro, se inclin y lo bes; y se preguntaron uno a otro cmo estaban, y entraron en la tienda.
Y Moiss cont a su suegro todo lo que el SEOR haba hecho a Faran y a los egipcios por amor a Israel, todas las dificultades que les haban sobrevenido en el camino y [cmo] los haba librado el SEOR.
Y se alegr Jetro de todo el bien que el SEOR haba hecho a Israel, al librarlo de la mano de los egipcios.
Entonces Jetro dijo: Bendito sea el SEOR que os libr de la mano de los egipcios y de la mano de Faran, [y] que libr al pueblo del poder de los egipcios.
Ahora s que el SEOR es ms grande que todos los dioses; ciertamente, esto se prob cuando trataron al pueblo con arrogancia.
Y Jetro, suegro de Moiss, tom un holocausto y sacrificios para Dios, y Aarn vino con todos los ancianos de Israel a comer con el suegro de Moiss delante de Dios.
Y aconteci que al da siguiente Moiss se sent a juzgar al pueblo; y el pueblo estuvo delante de Moiss desde la maana hasta el atardecer.
Cuando el suegro de Moiss vio todo lo que l haca por el pueblo, dijo: Qu es esto que haces por el pueblo? Por qu juzgas t solo, y todo el pueblo est delante de ti desde la maana hasta el atardecer?
Y respondi Moiss a su suegro: Porque el pueblo viene a m para consultar a Dios.
Cuando tienen un pleito, vienen a m, y yo juzgo entre uno y otro, dndo[les] a conocer los estatutos de Dios y sus leyes.
Y el suegro de Moiss le dijo: No est bien lo que haces.
Con seguridad desfallecers t, y tambin este pueblo que est contigo, porque el trabajo es demasiado pesado para ti; no puedes hacerlo t solo.
Ahora, escchame; yo te aconsejar, y Dios estar contigo. S t el representante del pueblo delante de Dios, y somete los asuntos a Dios.
Y ensales los estatutos y las leyes, y hazles saber el camino en que deben andar y la obra que han de realizar.
Adems, escogers de entre todo el pueblo hombres capaces, temerosos de Dios, hombres veraces que aborrezcan las ganancias deshonestas, y [los] pondrs sobre el pueblo [como] jefes de mil, de cien, de cincuenta y de diez.
Y que juzguen ellos al pueblo en todo tiempo; y que traigan a ti todo pleito grave, pero que ellos juzguen todo pleito sencillo. As ser ms fcil para ti, y ellos llevarn [la carga] contigo.
Si haces esto, y Dios te lo manda, t podrs resistir y todo este pueblo por su parte ir en paz a su lugar.
Moiss escuch a su suegro, e hizo todo lo que l haba dicho.
Y escogi Moiss hombres capaces de entre todo Israel, y los puso por cabezas del pueblo, [como] jefes de mil, de cien, de cincuenta y de diez.
Ellos juzgaban al pueblo en todo tiempo; el pleito difcil lo traan a Moiss, mas todo pleito sencillo lo juzgaban ellos.
Y Moiss despidi a su suegro, y ste se fue a su tierra.
Al tercer mes de la salida de los hijos de Israel de la tierra de Egipto, ese mismo da, llegaron al desierto de Sina.
Partieron de Refidim, llegaron al desierto de Sina y acamparon en el desierto; all, delante del monte, acamp Israel.
Y Moiss subi hacia Dios, y el SEOR lo llam desde el monte, diciendo: As dirs a la casa de Jacob y anunciars a los hijos de Israel:
"Vosotros habis visto lo que he hecho a los egipcios, y [cmo] os he tomado sobre alas de guilas y os he trado a m.
"Ahora pues, si en verdad escuchis mi voz y guardis mi pacto, seris mi especial tesoro entre todos los pueblos, porque ma es toda la tierra;
y vosotros seris para m un reino de sacerdotes y una nacin santa." stas son las palabras que dirs a los hijos de Israel.
Entonces Moiss fue y llam a los ancianos del pueblo, y expuso delante de ellos todas estas palabras que el SEOR le haba mandado.
Y todo el pueblo respondi a una, y dijeron: Haremos todo lo que el SEOR ha dicho. Y llev Moiss al SEOR las palabras del pueblo.
Y el SEOR dijo a Moiss: He aqu, vendr a ti en una densa nube, para que el pueblo oiga cuando yo hable contigo y tambin te crean para siempre. Entonces Moiss comunic al pueblo las palabras del SEOR.
El SEOR dijo tambin a Moiss: Ve al pueblo y consgralos hoy y maana, y que laven sus vestidos;
y que estn preparados para el tercer da, porque al tercer da el SEOR descender a la vista de todo el pueblo sobre el monte Sina.
Y pondrs lmites alrededor para el pueblo, y dirs: "Guardaos de subir al monte o tocar su lmite; cualquiera que toque el monte, ciertamente morir.
"Ninguna mano lo tocar, sino que ser apedreado o asaeteado; sea animal o sea hombre, no vivir." Cuando suene largamente la bocina ellos subirn al monte.
Y Moiss baj del monte al pueblo, y santific al pueblo; y ellos lavaron sus vestidos.
Y dijo al pueblo: Estad preparados para el tercer da; no os acerquis a mujer.
Y aconteci que al tercer da, cuando lleg la maana, hubo truenos y relmpagos y una densa nube sobre el monte y un fuerte sonido de trompeta; y tembl todo el pueblo que [estaba] en el campamento.
Entonces Moiss sac al pueblo del campamento para ir al encuentro de Dios, y ellos se quedaron al pie del monte.
Y todo el monte Sina humeaba, porque el SEOR haba descendido sobre l en fuego; el humo suba como el humo de un horno, y todo el monte se estremeca con violencia.
El sonido de la trompeta aumentaba ms y ms; Moiss hablaba, y Dios le responda con el trueno.
Y el SEOR descendi al monte Sina, a la cumbre del monte; y llam el SEOR a Moiss a la cumbre del monte, y Moiss subi.
Y el SEOR dijo a Moiss: Desciende, advierte al pueblo, no sea que traspasen [los lmites] para ver al SEOR y perezcan muchos de ellos.
Tambin que se santifiquen los sacerdotes que se acercan al SEOR, no sea que el SEOR irrumpa contra ellos.
Y Moiss dijo al SEOR: El pueblo no puede subir al monte Sina, porque t nos advertiste, diciendo: "Pon lmites alrededor del monte y santifcalo."
Entonces el SEOR le dijo: Ve, desciende, y vuelve a subir, t y Aarn contigo; pero que los sacerdotes y el pueblo no traspasen [los lmites] para subir al SEOR, no sea que l irrumpa contra ellos.
Descendi, pues, Moiss y advirti al pueblo.
Y habl Dios todas estas palabras, diciendo:
Yo soy el SEOR tu Dios, que te saqu de la tierra de Egipto, de la casa de servidumbre.
No tendrs otros dioses delante de m.
No te hars dolo, ni semejanza alguna de lo que est arriba en el cielo, ni abajo en la tierra, ni en las aguas debajo de la tierra.
No los adorars ni los servirs; porque yo, el SEOR tu Dios, soy Dios celoso, que castigo la iniquidad de los padres sobre los hijos hasta la tercera y cuarta generacin de los que me aborrecen,
y muestro misericordia a millares, a los que me aman y guardan mis mandamientos.
No tomars el nombre del SEOR tu Dios en vano, porque el SEOR no tendr por inocente al que tome su nombre en vano.
Acurdate del da de reposo para santificarlo.
Seis das trabajars y hars toda tu obra,
mas el sptimo da es da de reposo para el SEOR tu Dios; no hars [en l] obra alguna, t, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu siervo, ni tu sierva, ni tu ganado, ni el extranjero que est contigo.
Porque en seis das hizo el SEOR los cielos y la tierra, el mar y todo lo que en ellos hay, y repos en el sptimo da; por tanto, el SEOR bendijo el da de reposo y lo santific.
Honra a tu padre y a tu madre, para que tus das sean prolongados en la tierra que el SEOR tu Dios te da.
No matars.
No cometers adulterio.
No hurtars.
No dars falso testimonio contra tu prjimo.
No codiciars la casa de tu prjimo; no codiciars la mujer de tu prjimo, ni su siervo, ni su sierva, ni su buey, ni su asno, ni nada que sea de tu prjimo.
Y todo el pueblo perciba los truenos y relmpagos, el sonido de la trompeta y el monte que humeaba; y cuando el pueblo vio [aquello,] temblaron, y se mantuvieron a distancia.
Entonces dijeron a Moiss: Habla t con nosotros y escucharemos; pero que no hable Dios con nosotros, no sea que muramos.
Y respondi Moiss al pueblo: No temis, porque Dios ha venido para poneros a prueba, y para que su temor permanezca en vosotros, y para que no pequis.
Y el pueblo se mantuvo a distancia, mientras Moiss se acercaba a la densa nube donde estaba Dios.
Entonces el SEOR dijo a Moiss: As dirs a los hijos de Israel: "Vosotros habis visto que os he hablado desde el cielo.
"No haris junto a m dioses de plata ni dioses de oro; no os [los] haris.
"Hars un altar de tierra para m, y sobre l sacrificars tus holocaustos y tus ofrendas de paz, tus ovejas y tus bueyes; en todo lugar donde yo haga recordar mi nombre, vendr a ti y te bendecir.
"Y si me haces un altar de piedra, no lo construirs de piedras labradas; porque si alzas tu cincel sobre l, lo profanars.
"Y no subirs por gradas a mi altar, para que tu desnudez no se descubra sobre l."
stas son las ordenanzas que pondrs delante de ellos.
Si compras un siervo hebreo, [te] servir seis aos, pero al sptimo saldr libre sin pagar nada.
Si entr solo, saldr solo; si tena mujer, entonces su mujer saldr con l.
Si su amo le da mujer, y ella le da a luz hijos o hijas, la mujer y sus hijos sern de su amo, y l saldr solo.
Pero si el siervo insiste, diciendo: "Amo a mi seor, a mi mujer y a mis hijos; no saldr libre",
entonces su amo lo traer a Dios, y lo traer a la puerta o al quicial. Y su amo le horadar la oreja con una lezna, y l le servir para siempre.
Y si alguno vende a su hija por sierva, ella no saldr [libre] como salen los siervos.
Si ella no agrada a su amo que la haba destinado para s, permitir que sea redimida. Pero no podr venderla a un pueblo extranjero, por haberla tratado con engao.
Y si la destina para su hijo, la tratar conforme a la costumbre de las hijas.
Si toma para s otra mujer, no disminuir [a la primera] su alimento, ni su ropa, ni sus derechos conyugales.
Y si no hace por ella estas tres [cosas,] entonces ella saldr libre sin pagar dinero.
El que hiera de muerte a otro, ciertamente morir.
Pero si no estaba al acecho, sino que Dios permiti que cayera en sus manos, entonces yo te sealar un lugar donde pueda refugiarse.
Sin embargo, si alguno se ensoberbece contra su prjimo para matarlo con alevosa, lo tomars [aun] de mi altar para que muera.
El que hiera a su padre o a su madre, ciertamente morir.
El que secuestre a una persona, ya sea que la venda o sea hallada en su poder, ciertamente morir.
El que maldiga a su padre o a su madre, ciertamente morir.
Si [dos] hombres rien y uno hiere al otro con una piedra o con el puo, y no muere, pero guarda cama,
y se levanta y anda afuera con su bastn, el que lo hiri ser absuelto; slo pagar por su tiempo perdido, y lo cuidar hasta que est completamente curado.
Si alguno hiere a su siervo o a su sierva con una vara, y muere bajo su mano, ser castigado.
Sin embargo, si sobrevive uno o dos das, no se tomar venganza, porque es propiedad suya.
Y si [algunos] hombres luchan entre s y golpean a una mujer encinta, y ella aborta, sin haber [otro] dao, ciertamente [el culpable] ser multado segn lo que el esposo de la mujer demande de l; y pagar segn lo que los jueces decidan.
Pero si hubiera [algn otro] dao, entonces pondrs [como castigo,] vida por vida,
ojo por ojo, diente por diente, mano por mano, pie por pie,
quemadura por quemadura, herida por herida, golpe por golpe.
Si alguno hiere el ojo de su siervo o de su sierva y se lo inutiliza, lo dejar ir libre a causa del ojo.
Y si hace saltar un diente a su siervo o a su sierva, lo dejar ir libre a causa del diente.
Y si un buey acornea a un hombre o a una mujer, y le causa la muerte, ciertamente el buey ser apedreado y su carne no se comer; pero el dueo del buey no ser castigado.
Sin embargo, si el buey tena desde antes el hbito de acornear, y su dueo haba sido advertido, pero no lo haba encerrado, y mata a un hombre o a una mujer, el buey ser apedreado, y su dueo tambin morir.
Si se le impone precio de rescate, entonces dar por la redencin de su vida lo que se demande de l.
Si acornea a un hijo o a una hija, ser enjuiciado segn la misma ley.
Si el buey acornea a un siervo o a una sierva, [el dueo] dar a su amo treinta siclos de plata, y el buey ser apedreado.
Si alguno destapa un pozo, o cava un pozo y no lo cubre, y cae en l un buey o un asno,
el dueo del pozo har restitucin; dar dinero a su dueo, y el [animal] muerto ser suyo.
Y si el buey de alguno hiere al [buey] de otro y le causa la muerte, entonces vendern el buey vivo y se dividirn el dinero, y se dividirn tambin el [buey] muerto.
Pero [si] saba que el buey tena desde antes el hbito de acornear y su dueo no lo haba encerrado, ciertamente pagar buey por buey, y el [buey] muerto ser suyo.
Si alguno roba un buey o una oveja, y lo mata o vende, pagar cinco bueyes por el buey y cuatro ovejas por la oveja.
Si el ladrn es sorprendido forzando una casa, y es herido y muere, no habr culpabilidad de sangre;
pero si ya ha salido el sol, habr culpabilidad de sangre. Ciertamente, [el ladrn] debe hacer restitucin; si no tiene con qu, entonces ser vendido por [el valor de] su robo.
Si lo que rob, sea buey o asno u oveja, es hallado vivo en su posesin, pagar el doble.
Si alguno deja que un campo o via sea pastado [totalmente,] y deja suelto su animal para que paste en campo ajeno, har restitucin con lo mejor de su campo y con lo mejor de su via.
Si estalla un incendio y se extiende a los espinos, de modo que las mieses, amontonadas o en pie, o el campo [mismo] se consuman, el que encendi el fuego ciertamente har restitucin.
Si alguno da a su vecino dinero o cosas a guardar, y son hurtados de la casa de ste, el ladrn, si es hallado, pagar el doble.
Si no es hallado el ladrn, entonces el dueo de la casa se presentar ante los jueces, [para] determinar si l meti la mano en la propiedad de su vecino.
En toda clase de fraude, [ya se trate] de buey, de asno, de oveja, de ropa, [o] de cualquier cosa perdida, de la cual se pueda decir: "Esto es", la causa de ambos se llevar ante los jueces; [y] aquel a quien los jueces declaren culpable pagar el doble a su vecino.
Si alguno da a su vecino un asno, un buey, una oveja, o cualquier [otro] animal para ser guardado, y muere o sufre dao, o es robado sin que nadie lo vea,
los dos harn juramento delante del SEOR de que no metieron la mano en la propiedad de su vecino, y el dueo [lo] aceptar, y [el otro] no har restitucin.
Pero si en verdad [el animal] le ha sido robado, har restitucin a su dueo.
Si ha sido despedazado, que lo traiga como prueba; no har restitucin por lo que ha sido despedazado.
Si alguno pide [prestado un animal] a su vecino, y [el animal] sufre dao o muere en ausencia de su dueo, har completa restitucin.
Si el dueo est presente, no har restitucin; si es alquilado, [solamente] pagar el alquiler.
Si alguno seduce a una doncella que no est desposada, y se acuesta con ella, deber pagar una dote por ella para [que sea] su mujer.
Y si el padre rehsa drsela, l pagar una cantidad igual a la dote de las vrgenes.
No dejars con vida a la hechicera.
A cualquiera que se eche con un animal, ciertamente se le dar muerte.
El que ofrezca sacrificio a otro dios, que no sea el SEOR, ser destruido por completo.
Al extranjero no maltratars ni oprimirs, porque extranjeros fuisteis vosotros en la tierra de Egipto.
A la viuda y al hurfano no afligiris.
Si lo afliges [y] l clama a m, ciertamente yo escuchar su clamor,
y se encender mi ira y os matar a espada, y vuestras mujeres quedarn viudas y vuestros hijos hurfanos.
Si prestas dinero a mi pueblo, a los pobres entre vosotros, no sers usurero con l; no le cobrars inters.
Si tomas en prenda el manto de tu prjimo, se lo devolvers antes de ponerse el sol,
porque es su nico abrigo; es el vestido para su cuerpo. En qu [otra cosa] dormir? Y ser que cuando l clame a m, yo [le] oir, porque soy clemente.
No maldecirs a Dios, ni maldecirs al prncipe de tu pueblo.
No demorars [la ofrenda de] tu cosecha ni [de] tu vendimia. Me dars el primognito de tus hijos.
Lo mismo hars con tus bueyes [y] con tus ovejas. Siete das estar con su madre, y al octavo da me lo dars.
Y seris para m hombres santos. No comeris carne despedazada [por las fieras] en el campo; a los perros la echaris.
No propagars falso rumor; no te concertars con el impo para ser testigo falso.
No seguirs a la multitud para hacer el mal, ni testificars en un pleito inclinndote a la multitud para pervertir [la justicia];
tampoco sers parcial al pobre en su pleito.
Si encuentras extraviado el buey de tu enemigo o su asno, ciertamente se lo devolvers.
Si ves cado debajo de su carga el asno de uno que te aborrece, no se lo dejars a l [solo,] ciertamente lo ayudars a levantar[lo].
No pervertirs el derecho de tu [hermano] menesteroso en su pleito.
Aljate de acusacin falsa, y no mates al inocente ni al justo, porque yo no absolver al culpable.
Y no aceptars soborno, porque el soborno ciega [aun] al de vista clara y pervierte las palabras del justo.
No oprimirs al extranjero, porque vosotros conocis los sentimientos del extranjero, ya que vosotros [tambin] fuisteis extranjeros en la tierra de Egipto.
Seis aos sembrars tu tierra y recogers su producto;
pero el sptimo ao la dejars descansar, sin cultivar, para que coman los pobres de tu pueblo, y de lo que ellos dejen, coman las bestias del campo. Lo mismo hars con tu via [y] con tu olivar.
Seis das trabajars, pero el sptimo da dejars [de trabajar,] para que descansen tu buey y tu asno, y para que el hijo de tu sierva, as como el extranjero renueven sus fuerzas.
Y en cuanto a todo lo que os he dicho, estad alerta; no mencionis ni se oiga en vuestros labios el nombre de otros dioses.
Tres veces al ao me celebraris fiesta.
Guardars la fiesta de los panes sin levadura. Siete das comers pan sin levadura, como yo te mand, en el tiempo sealado del mes de Abib, pues en l saliste de Egipto. Y nadie se presentar ante m con las manos vacas.
Tambin [guardars] la fiesta de la siega de los primeros frutos de tus labores, de lo que siembres en el campo; y la fiesta de la cosecha al fin del ao cuando recojas del campo [el fruto] [de] tu trabajo.
Tres veces al ao se presentarn todos tus varones delante del Seor DIOS.
No ofrecers la sangre de mi sacrificio con pan leudado; ni la grosura de mi fiesta quedar hasta la maana.
Traers lo mejor de las primicias de tu tierra a la casa del SEOR tu Dios. No cocers el cabrito en la leche de su madre.
He aqu, yo enviar un ngel delante de ti, para que te guarde en el camino y te traiga al lugar que yo he preparado.
S prudente delante de l y obedece su voz; no seas rebelde contra l, pues no perdonar vuestra rebelin, porque en l est mi nombre.
Pero si en verdad obedeces su voz y haces todo lo que yo digo, entonces ser enemigo de tus enemigos y adversario de tus adversarios.
Pues mi ngel ir delante de ti y te llevar a [la tierra del] amorreo, del heteo, del ferezeo, del cananeo, del heveo y del jebuseo; y los destruir por completo.
No adorars sus dioses, ni los servirs, ni hars lo que ellos hacen; sino que los derribars totalmente y hars pedazos sus pilares [sagrados].
Mas serviris al SEOR vuestro Dios, y l bendecir tu pan y tu agua; y yo quitar las enfermedades de en medio de ti.
No habr en tu tierra ninguna [mujer] que aborte ni [que sea] estril; har que se cumpla el nmero de tus das.
Enviar mi terror delante de ti, y llenar de confusin a todo pueblo donde llegues; y har que todos tus enemigos ante ti vuelvan la espalda.
Y enviar avispas delante de ti para que echen fuera al heveo, al cananeo y al heteo de delante de ti.
No los echar de delante de ti en un solo ao, a fin de que la tierra no quede desolada y se multipliquen contra ti las bestias del campo.
Poco a poco los echar de delante de ti, hasta que te multipliques y tomes posesin de la tierra.
Y fijar tus lmites desde el mar Rojo hasta el mar de los filisteos, y desde el desierto hasta el ro [ufrates]; porque en tus manos entregar a los habitantes de esa tierra, y t los echars de delante de ti.
No hars pacto con ellos ni con sus dioses.
Ellos no habitarn en tu tierra, no sea que te hagan pecar contra m; porque [si] sirves a sus dioses, ciertamente esto ser tropezadero para ti.
Entonces [Dios] dijo a Moiss: Sube hacia el SEOR, t y Aarn, Nadab y Abi, y setenta de los ancianos de Israel, y adoraris desde lejos.
Sin embargo, Moiss se acercar solo al SEOR, y ellos no se acercarn, ni el pueblo subir con l.
Y Moiss vino y cont al pueblo todas las palabras del SEOR y todas las ordenanzas; y todo el pueblo respondi a una voz, y dijo: Haremos todas las palabras que el SEOR ha dicho.
Y Moiss escribi todas las palabras del SEOR. Levantndose muy de maana, edific un altar al pie del monte, con doce columnas por las doce tribus de Israel.
Y envi jvenes de los hijos de Israel, que ofrecieron holocaustos y sacrificaron novillos como ofrendas de paz al SEOR.
Moiss tom la mitad de la sangre y [la] puso en vasijas, y la [otra] mitad de la sangre la roci sobre el altar.
Luego tom el libro del pacto y [lo] ley a odos del pueblo, y ellos dijeron: Todo lo que el SEOR ha dicho haremos y obedeceremos.
Entonces Moiss tom la sangre y [la] roci sobre el pueblo, y dijo: He aqu la sangre del pacto que el SEOR ha hecho con vosotros, segn todas estas palabras.
Y subi Moiss con Aarn, Nadab y Abi, y setenta de los ancianos de Israel;
y vieron al Dios de Israel, y debajo de sus pies [haba] como un embaldosado de zafiro, tan claro como el mismo cielo.
Mas l no extendi su mano contra los prncipes de los hijos de Israel; y ellos vieron a Dios y comieron y bebieron.
Y el SEOR dijo a Moiss: Sube hasta m, al monte, y espera all, y te dar las tablas de piedra con la ley y los mandamientos que he escrito para instruccin de ellos.
Y se levant Moiss con Josu su ayudante, y subi Moiss al monte de Dios,
y dijo a los ancianos: Esperadnos aqu hasta que volvamos a vosotros. Y he aqu, Aarn y Hur estn con vosotros; el que tenga algn asunto legal, acuda a ellos.
Entonces subi Moiss al monte, y la nube cubri el monte.
Y la gloria del SEOR repos sobre el monte Sina, y la nube lo cubri por seis das; y al sptimo da, [Dios] llam a Moiss de en medio de la nube.
A los ojos de los hijos de Israel la apariencia de la gloria del SEOR era como un fuego consumidor sobre la cumbre del monte.
Y entr Moiss en medio de la nube, y subi al monte; y estuvo Moiss en el monte cuarenta das y cuarenta noches.
Y habl el SEOR a Moiss diciendo:
Di a los hijos de Israel que tomen una ofrenda para m; de todo aquel cuyo corazn le mueva [a hacerlo,] tomaris mi ofrenda.
Y esta es la ofrenda que tomaris de ellos: oro, plata y bronce;
tela azul, prpura y escarlata, lino fino y [pelo de] cabra;
pieles de carnero teidas de rojo, pieles de marsopa y madera de acacia;
aceite para el alumbrado, especias para el aceite de la uncin y para el incienso aromtico;
piedras de nice y piedras de engaste para el efod y para el pectoral.
Y que hagan un santuario para m, para que yo habite entre ellos.
Conforme a todo lo que te voy a mostrar, [conforme] al diseo del tabernculo y al diseo de todo su mobiliario, as [lo] haris.
Harn tambin un arca de madera de acacia; su longitud [ser] de dos codos y medio, su anchura de un codo y medio, y su altura de un codo y medio.
Y la revestirs de oro puro; por dentro y por fuera la revestirs, y hars una moldura de oro alrededor de ella.
Adems fundirs para ella cuatro argollas de oro, y las pondrs en sus cuatro esquinas; dos argollas a un lado de ella y dos argollas al otro lado.
Tambin hars varas de madera de acacia y las revestirs de oro.
Y meters las varas por las argollas a los lados del arca, para llevar el arca con ellas.
Las varas permanecern en las argollas del arca; no sern quitadas de ella.
Y pondrs en el arca el testimonio que yo te dar.
Hars adems un propiciatorio de oro puro; su longitud [ser] de dos codos y medio, y su anchura de un codo y medio.
Hars igualmente dos querubines de oro; los hars de oro labrado a martillo, en los dos extremos del propiciatorio.
Hars un querubn en un extremo y el otro en el otro extremo; hars el propiciatorio con los querubines en sus dos extremos [de una sola pieza.]
Y los querubines tendrn extendidas las alas hacia arriba, cubriendo el propiciatorio con sus alas, uno frente al otro; los rostros de los querubines estarn [vueltos] hacia el propiciatorio.
Y pondrs el propiciatorio encima del arca, y en el arca pondrs el testimonio que yo te dar.
All me encontrar contigo, y de sobre el propiciatorio, de entre los dos querubines que estn sobre el arca del testimonio, te hablar acerca de todo lo que he de darte por mandamiento para los hijos de Israel.
Hars asimismo una mesa de madera de acacia; su longitud [ser] de dos codos, su anchura de un codo y su altura de un codo y medio.
Y la revestirs de oro puro y hars una moldura de oro a su alrededor.
Le hars tambin alrededor un borde de un palmo menor de ancho, y hars una moldura de oro alrededor del borde.
Y le hars cuatro argollas de oro, y pondrs argollas en las cuatro esquinas que estn sobre sus cuatro patas.
Cerca del borde estarn las argollas para meter las varas a fin de llevar la mesa.
Y hars las varas de madera de acacia y las revestirs de oro, y con ellas llevarn la mesa.
Hars tambin sus fuentes, sus vasijas, sus jarros y sus tazones con los cuales se harn las libaciones; de oro puro los hars.
Y pondrs sobre la mesa el pan de la Presencia perpetuamente delante de m.
Hars adems un candelabro de oro puro. El candelabro, su base y su caa han de hacerse labrados a martillo; sus copas, sus clices y sus flores sern [de una pieza] con l.
Y saldrn de sus lados seis brazos; tres brazos del candelabro de uno de sus lados y tres brazos del candelabro del otro lado.
[Habr] tres copas en forma de [flor de] almendro en un brazo, [con] un cliz y una flor; y tres copas en forma de [flor de] almendro en el otro brazo, [con] un cliz y una flor; as en los seis brazos que salen del candelabro.
Y en [la caa] del candelabro [habr] cuatro copas en forma de [flor de] almendro, [con] sus clices y sus flores.
Y habr un cliz debajo de los dos [primeros] brazos [que salen] de l, y un cliz debajo de los dos [siguientes] brazos [que salen] de l, y un cliz debajo de los dos [ltimos] brazos [que salen] de l; [as] con los seis brazos que salen del candelabro.
Sus clices y sus brazos [sern de una pieza] con l; todo ello ser una sola pieza de oro puro labrado a martillo.
Entonces hars sus siete lmparas; sus lmparas sern levantadas de modo que alumbren el espacio frente al candelabro.
Y sus despabiladeras y sus platillos [sern] de oro puro.
[El candelabro,] con todos estos utensilios, ser hecho de un talento de oro puro.
Y mira que [los] hagas segn el diseo que te ha sido mostrado en el monte.
Hars el tabernculo con diez cortinas de lino fino torcido, y [tela] azul, prpura y escarlata; las hars con querubines, obra de hbil artfice.
La longitud de cada cortina ser de veintiocho codos, y la anchura de cada cortina de cuatro codos; todas las cortinas tendrn una [misma] medida.
Cinco cortinas estarn unidas una con la otra; tambin [las otras] cinco cortinas [estarn] unidas una con la otra.
Y hars lazos de [tela] azul en el borde de la cortina del extremo del [primer] enlace, y de la misma manera [los] hars en el borde de la cortina del extremo del segundo enlace.
Hars cincuenta lazos en la primera cortina, y hars cincuenta lazos en el borde de la cortina que est en el segundo enlace; los lazos se correspondern unos a otros.
Hars adems cincuenta broches de oro, y con los broches unirs las cortinas una a la otra, de manera que el tabernculo sea una unidad.
Hars tambin cortinas de [pelo de] cabra [a manera] de tienda sobre el tabernculo; en total hars once cortinas.
La longitud de cada cortina [ser de] treinta codos, y la anchura de cada cortina de cuatro codos, las once cortinas tendrn una [misma] medida.
Unirs cinco cortinas entre s y las [otras] seis cortinas [tambin] entre s, y doblars la sexta cortina en el frente de la tienda.
Hars cincuenta lazos en el borde de la cortina del extremo del [primer] enlace, y cincuenta lazos en el borde de la cortina [del extremo del] segundo enlace.
Hars adems cincuenta broches de bronce, y pondrs los broches en los lazos y unirs la tienda para que sea un todo.
Y el exceso que sobra de las cortinas de la tienda, la media cortina que queda, caer sobre [la parte] posterior del tabernculo.
Y un codo en un lado y un codo en el otro [lado] de lo que sobra de la longitud de las cortinas de la tienda, caer en los costados del tabernculo, a un lado y a otro, para cubrirlo.
Hars tambin para la tienda una cubierta de pieles de carnero teidas de rojo, y otra cubierta de pieles de marsopa por encima.
Hars luego para el tabernculo tablas de madera de acacia, [colocndolas] verticalmente.
La longitud de cada tabla [ser] de diez codos, y de un codo y medio la anchura de cada tabla.
Cada tabla [tendr] dos espigas para unirlas una con otra; as hars con todas las tablas del tabernculo.
Hars, pues, las tablas para el tabernculo; veinte tablas para el lado sur.
Tambin hars cuarenta basas de plata debajo de las veinte tablas: dos basas debajo de una tabla para sus dos espigas, y dos basas debajo de la otra tabla para sus dos espigas.
Y para el segundo lado del tabernculo, al lado norte, veinte tablas,
y sus cuarenta basas de plata: dos basas debajo de una tabla y dos basas debajo de la otra tabla.
Y para la parte posterior del tabernculo, hacia el occidente, hars seis tablas.
Hars adems dos tablas para las esquinas del tabernculo en la parte posterior.
Sern dobles por abajo, y estarn completamente unidas por arriba hasta la primera argolla; as ser con las dos: formarn las dos esquinas.
Habr ocho tablas con sus basas de plata, diecisis basas; dos basas debajo de una tabla y dos basas debajo de la otra tabla.
Hars tambin barras de madera de acacia; cinco para las tablas de un lado del tabernculo,
y cinco barras para las tablas del otro lado del tabernculo, y cinco barras para las tablas del lado posterior del tabernculo, hacia el occidente.
La barra del medio en el centro de las tablas pasar de un extremo al otro.
Y revestirs de oro las tablas, y hars de oro sus argollas por donde pasarn las barras; y revestirs de oro las barras.
Entonces levantars el tabernculo segn el plan que te ha sido mostrado en el monte.
Hars adems un velo de [tela] azul, prpura y escarlata, y de lino fino torcido; ser hecho con querubines, obra de hbil artfice.
Y lo colgars sobre cuatro columnas de acacia revestidas de oro; sus ganchos [sern tambin de] oro, sobre cuatro basas de plata.
Colgars el velo debajo de los broches, y pondrs all, detrs del velo, el arca del testimonio; y el velo os servir como divisin entre el lugar santo y el lugar santsimo.
Y pondrs el propiciatorio sobre el arca del testimonio en el lugar santsimo.
Y pondrs la mesa fuera del velo, y el candelabro enfrente de la mesa en el lado del tabernculo hacia el sur; y pondrs la mesa en el lado norte.
Hars tambin una cortina para la entrada de la tienda de [tela] azul, prpura y escarlata, y de lino fino torcido, obra de tejedor.
Y hars cinco columnas de acacia para la cortina, y las revestirs de oro, [y] sus ganchos [sern tambin de] oro; y fundirs cinco basas de bronce para ellas.
Hars tambin el altar de madera de acacia, de cinco codos su longitud, de cinco codos su anchura, el altar ser cuadrado, y de tres codos su altura.
Y le hars cuernos en sus cuatro esquinas; los cuernos sern de una misma [pieza] con el altar, y lo revestirs de bronce.
Hars asimismo sus recipientes para recoger las cenizas, y sus palas, sus tazones, sus garfios y sus braseros. Todos sus utensilios los hars de bronce.
Le hars un enrejado de bronce en forma de red, y sobre la red hars cuatro argollas de bronce en sus cuatro extremos.
Y la pondrs debajo, bajo el borde del altar, [de manera] que la red llegue hasta la mitad del altar.
Hars tambin varas para el altar, varas de madera de acacia, y las revestirs de bronce.
Y las varas se metern en las argollas, de manera que las varas estn en ambos lados del altar cuando sea transportado.
Lo hars hueco, de tablas; segn se te mostr en el monte, as [lo] harn.
Hars tambin el atrio del tabernculo. Al lado sur [habr] cortinas de lino fino torcido para el atrio, de cien codos de largo por un lado.
Sus columnas [sern] veinte, con sus veinte basas de bronce; los ganchos de las columnas y sus molduras [sern] de plata.
Asimismo a lo largo del lado norte [habr] cortinas de cien [codos] de largo y sus veinte columnas con sus veinte basas [sern] de bronce; los ganchos de las columnas y sus molduras [sern] de plata.
[Para] el ancho del atrio en el lado occidental [habr] cortinas de cincuenta codos [con] sus diez columnas y sus diez basas.
Y el ancho del atrio en el lado oriental [ser] de cincuenta codos.
Las cortinas a [un] lado [de la entrada sern] de quince codos [con] sus tres columnas y sus tres basas.
Y para el otro lado [habr] cortinas de quince codos con sus tres columnas y sus tres basas.
Y para la puerta del atrio [habr] una cortina de veinte codos de [tela] azul, prpura y escarlata, y de lino fino torcido, obra de tejedor, [con] sus cuatro columnas y sus cuatro basas.
Todas las columnas alrededor del atrio tendrn molduras de plata; sus ganchos [sern] de plata y sus basas de bronce.
El largo del atrio [ser] de cien codos, y el ancho de cincuenta por cada lado, y la altura cinco codos; [sus cortinas] de lino fino torcido, y sus basas de bronce.
Todos los utensilios del tabernculo [usados] en todo su servicio, y todas sus estacas, y todas las estacas del atrio [sern] de bronce.
Y mandars a los hijos de Israel que te traigan aceite puro de olivas machacadas para el alumbrado, para que la lmpara arda continuamente.
En la tienda de reunin, fuera del velo que est delante del testimonio, Aarn y sus hijos la mantendrn en orden delante del SEOR desde la tarde hasta la maana; [ser] estatuto perpetuo para todas las generaciones de los hijos de Israel.
Entonces hars que se acerque a ti, de entre los hijos de Israel, tu hermano Aarn, y con l sus hijos, para que me sirva como sacerdote: Aarn, [con] Nadab y Abi, Eleazar e Itamar, hijos de Aarn.
Y hars vestiduras sagradas para tu hermano Aarn, para gloria y para hermosura.
Y hablars a todos los hbiles artfices, a quienes yo he llenado de espritu de sabidura, y ellos harn las vestiduras de Aarn para consagrarlo, a fin de que me sirva como sacerdote.
stas son las vestiduras que harn: un pectoral, un efod, un manto, una tnica tejida a cuadros, una tiara y un cinturn; y harn vestiduras sagradas para tu hermano Aarn y para sus hijos, a fin de que me sirvan como sacerdotes.
Y tomarn [para ello] el oro y [la tela] azul, prpura y escarlata, y el lino fino.
Harn tambin el efod de oro, de [tela] azul, prpura [y] escarlata y de lino fino torcido, obra de hbil artfice.
Tendr dos hombreras que se junten a sus dos extremos, para que se pueda unir.
Y el cinto hbilmente tejido que [estar] sobre l, ser de la misma obra, del mismo material: de oro, de [tela] azul, prpura y escarlata y de lino fino torcido.
Y tomars dos piedras de nice, y grabars en ellas los nombres de los hijos de Israel:
seis de los nombres en una piedra, y los seis nombres restantes en la otra piedra, segn [el orden de] su nacimiento.
As como un joyero graba un sello, t grabars las dos piedras con los nombres de los hijos de Israel; las engastars en filigrana de oro.
Y pondrs las dos piedras en las hombreras del efod, [como] piedras memoriales para los hijos de Israel, y Aarn llevar sus nombres delante del SEOR sobre sus dos hombros por memorial.
Hars [engastes de] filigrana de oro,
y dos cadenillas de oro puro; las hars en forma de cordones trenzados, y pondrs las cadenillas trenzadas en los [engastes de] filigrana.
Y hars el pectoral del juicio, obra de hbil artfice; lo hars como la obra del efod: de oro, de [tela] azul, prpura y escarlata y de lino fino torcido lo hars.
Ser cuadrado [y] doble, de un palmo de largo y un palmo de ancho.
Y montars en l cuatro hileras de piedras. La primera hilera [ser] una hilera de un rub, un topacio y una esmeralda;
la segunda hilera, una turquesa, un zafiro y un diamante;
la tercera hilera, un jacinto, una gata y una amatista;
y la cuarta hilera, un berilo, un nice y un jaspe; todas estarn engastadas en filigrana de oro.
Las piedras sern doce, segn los nombres de los hijos de Israel, conforme a sus nombres; sern [como] las grabaduras de un sello, cada uno segn su nombre para las doce tribus.
Y hars en el pectoral cadenillas de oro puro en forma de cordones trenzados.
Hars tambin en el pectoral dos anillos de oro, y colocars los dos anillos en los dos extremos del pectoral.
Pondrs los dos cordones de oro en los dos anillos en los extremos del pectoral.
Y colocars los [otros] dos extremos de los dos cordones en los [engastes de] filigrana, y los fijars en las hombreras del efod, en su parte delantera.
Hars [otros] dos anillos de oro y los pondrs en los dos extremos del pectoral, en el borde que da al lado interior del efod.
Y hars [otros] dos anillos de oro y los pondrs en la parte inferior de las dos hombreras del efod, en la parte delantera, cerca de su unin sobre el cinto tejido del efod.
Atarn el pectoral por sus anillos a los anillos del efod con un cordn azul, para que est sobre el cinto tejido del efod, y para que el pectoral no se desprenda del efod.
Y Aarn llevar los nombres de los hijos de Israel en el pectoral del juicio sobre su corazn cuando entre en el lugar santo, continuamente por memorial delante del SEOR.
Pondrs en el pectoral del juicio el Urim y el Tumim, y estarn sobre el corazn de Aarn cuando entre a la presencia del SEOR; y Aarn llevar continuamente el juicio de los hijos de Israel sobre su corazn delante del SEOR.
Hars asimismo el manto del efod todo de [tela] azul.
Y habr una abertura en el medio de su parte superior; alrededor de la abertura habr una orla tejida, como la abertura de una cota de malla, para que no se rompa.
Y hars en su borde inferior granadas de [tela] azul, prpura y escarlata alrededor en todo su borde, y entre ellas, [tambin] alrededor, campanillas de oro:
una campanilla de oro y una granada, otra campanilla de oro y otra granada, [y as] alrededor de todo el borde del manto.
Y estar sobre Aarn cuando ministre; y el tintineo se oir cuando entre en el lugar santo delante del SEOR, y cuando salga, para que no muera.
Hars tambin una lmina de oro puro, y grabars en ella, como las grabaduras de un sello: "SANTIDAD AL SEOR."
La fijars en un cordn azul, y estar sobre la tiara; estar en la parte delantera de la tiara.
Y estar sobre la frente de Aarn, y Aarn quitar la iniquidad de las cosas sagradas que los hijos de Israel consagren en todas sus ofrendas santas; y [la lmina] estar siempre sobre su frente, para que sean aceptas delante del SEOR.
Tejers a cuadros la tnica de lino fino, y hars una tiara de lino fino; hars tambin un cinturn, obra de un tejedor.
Para los hijos de Aarn hars tnicas, tambin les hars cinturones, y les hars mitras, para gloria y hermosura.
Y vestirs con ellos a tu hermano Aarn y a sus hijos con l; y los ungirs y ordenars y consagrars para que me sirvan como sacerdotes.
Les hars calzoncillos de lino para cubrir [su] desnudez; llegarn desde los lomos hasta los muslos.
Y los llevarn puestos Aarn y sus hijos cuando entren en la tienda de reunin, o cuando se acerquen al altar para ministrar en el lugar santo, para que no incurran en culpa y mueran. [Ser] estatuto perpetuo para l y para su descendencia despus de l.
Esto es lo que les hars para consagrarlos para que me sirvan como sacerdotes: toma un novillo y dos carneros sin defecto;
y pan sin levadura, y tortas sin levadura amasadas con aceite, y hojaldres sin levadura untados con aceite; los hars de flor de harina de trigo.
Los pondrs en una cesta, y los presentars en la cesta junto con el novillo y los dos carneros.
Despus hars que Aarn y sus hijos se acerquen a la entrada de la tienda de reunin, y los lavars con agua.
Y tomars las vestiduras y pondrs sobre Aarn la tnica, el manto del efod, el efod y el pectoral, y lo ceirs con el cinto tejido del efod;
y pondrs la tiara sobre su cabeza, y sobre la tiara pondrs la diadema santa.
Luego tomars el aceite de la uncin, y lo derramars sobre su cabeza, y lo ungirs.
Tambin hars que sus hijos se acerquen y pondrs tnicas sobre ellos.
Y les ceirs los cinturones a Aarn y a sus hijos, y les atars las mitras, y tendrn el sacerdocio por estatuto perpetuo. As consagrars a Aarn y a sus hijos.
Entonces llevars el novillo delante de la tienda de reunin, y Aarn y sus hijos pondrn sus manos sobre la cabeza del novillo.
Y matars el novillo delante del SEOR, a la entrada de la tienda de reunin.
Tomars de la sangre del novillo y [la] pondrs sobre los cuernos del altar con tu dedo; y derramars toda la sangre al pie del altar.
Y tomars todo el sebo que cubre las entraas, el lbulo del hgado y los dos riones, y el sebo que hay sobre ellos, y los ofrecers quemndolos sobre el altar.
Pero la carne del novillo y su piel y su estircol quemars con fuego fuera del campamento; es ofrenda por el pecado.
Tambin tomars uno de los carneros, y Aarn y sus hijos pondrn sus manos sobre la cabeza del carnero.
Y matars el carnero, y tomars su sangre y la rociars en el altar por todos los lados.
Luego cortars el carnero en pedazos, y lavars sus entraas y sus piernas, y [las] pondrs con sus pedazos y con su cabeza;
y quemars todo el carnero sobre el altar; es holocausto al SEOR, aroma agradable al SEOR, ofrenda encendida al SEOR.
Entonces tomars el otro carnero, y Aarn y sus hijos pondrn sus manos sobre la cabeza del carnero.
Y matars el carnero, y tomars de su sangre y [la] pondrs sobre el lbulo de la oreja derecha de Aarn, y sobre el lbulo de la oreja derecha de sus hijos, y sobre el pulgar de su mano derecha, y sobre el pulgar de su pie derecho, y rociars el [resto de la] sangre en el altar por todos los lados.
Despus tomars de la sangre que est sobre el altar y del aceite de la uncin, y [lo] rociars sobre Aarn y sobre sus vestiduras, y sobre sus hijos y sobre las vestiduras de sus hijos; y quedarn consagrados l y sus vestiduras, y tambin sus hijos y las vestiduras de sus hijos con l.
Tomars tambin el sebo del carnero, la cola gorda, el sebo que cubre las entraas, el lbulo del hgado, los dos riones y el sebo que hay sobre ellos, la pierna derecha (porque es un carnero de consagracin),
y una torta de pan, una torta de pan [con] aceite y un hojaldre de la cesta de pan sin levadura que est delante del SEOR.
Lo pondrs todo en las manos de Aarn y en las manos de sus hijos; y lo mecers como ofrenda mecida delante del SEOR.
Luego lo tomars de sus manos y lo quemars en el altar sobre el holocausto como aroma agradable delante del SEOR; es ofrenda encendida al SEOR.
Entonces tomars el pecho del carnero de la consagracin de Aarn, y lo mecers como ofrenda mecida delante del SEOR; y sa ser tu porcin.
Y consagrars el pecho de la ofrenda mecida y la pierna de la ofrenda alzada, lo que fue mecido y lo que fue alzado del carnero de consagracin, de lo que era para Aarn y de lo que era para sus hijos.
Esto ser como porcin perpetua de parte de los hijos de Israel para Aarn y sus hijos, porque es ofrenda alzada; y ser una ofrenda alzada de los hijos de Israel, de los sacrificios de sus ofrendas de paz, su ofrenda alzada al SEOR.
Y las vestiduras sagradas de Aarn sern para sus hijos despus de l, para que en ellas sean ungidos y consagrados.
Por siete das las vestir aquel de sus hijos que tome su lugar como sacerdote, cuando entre en la tienda de reunin para ministrar en el lugar santo.
Y tomars el carnero de consagracin y cocers su carne en lugar santo.
Y Aarn y sus hijos comern la carne del carnero y el pan que est en la cesta, a la entrada de la tienda de reunin.
As comern las cosas con las cuales se hizo expiacin en la ordenacin [y] consagracin de ellos; mas el laico no [las] comer, porque son sagradas.
Y si sobra algo de la carne de consagracin o algo del pan hasta la maana [siguiente,] quemars al fuego lo que haya sobrado; no se comer, porque es sagrado.
As hars, pues, a Aarn y a sus hijos, conforme a todo lo que te he mandado; por siete das los consagrars.
Y cada da ofrecers en expiacin un novillo como ofrenda por el pecado; y purificars el altar cuando hagas expiacin sobre l, y lo ungirs para santificarlo.
Durante siete das hars expiacin por el altar, y lo santificars; entonces el altar ser santsimo, [y] todo lo que toque el altar ser santificado.
Esto es lo que ofrecers sobre el altar: dos corderos de un ao cada da, continuamente.
Ofrecers uno de los corderos por la maana y el otro cordero [lo] ofrecers al atardecer;
y [ofrecers] una dcima [de un efa] de flor de harina mezclada con un cuarto de hin de aceite batido, y para la libacin, un cuarto de hin de vino con un cordero.
Y ofrecers el otro cordero al atardecer; y con l ofrecers la misma ofrenda de cereal y la misma libacin que por la maana, como aroma agradable: una ofrenda encendida al SEOR.
Ser holocausto continuo por vuestras generaciones a la entrada de la tienda de reunin, delante del SEOR, donde yo me encontrar con vosotros, para hablar all contigo.
Y me encontrar all con los hijos de Israel, y [el lugar] ser santificado por mi gloria.
Santificar la tienda de reunin y el altar; tambin santificar a Aarn y a sus hijos para que me sirvan como sacerdotes.
Y habitar entre los hijos de Israel, y ser su Dios.
Y conocern que yo soy el SEOR su Dios, que los saqu de la tierra de Egipto para morar yo en medio de ellos. Yo soy el SEOR su Dios.
Hars tambin un altar para quemar en l incienso; de madera de acacia lo hars.
De un codo [ser] su longitud y de un codo su anchura, ser cuadrado; y de dos codos su altura. Sus cuernos [sern] de una pieza con l.
Lo revestirs de oro puro: su parte superior, sus lados en derredor y sus cuernos; y le hars una moldura de oro alrededor.
Le hars dos argollas de oro debajo de su moldura; [los] hars en dos de sus lados, en lados opuestos, y servirn de sostn para las varas con las cuales transportarlo.
Y hars las varas de madera de acacia y las revestirs de oro.
Pondrs el altar delante del velo que est junto al arca del testimonio, delante del propiciatorio que est sobre [el arca del] testimonio, donde yo me encontrar contigo.
Y Aarn quemar incienso aromtico sobre l; lo quemar cada maana al preparar las lmparas.
Y cuando Aarn prepare las lmparas al atardecer, quemar incienso. [Habr] incienso perpetuo delante del SEOR por todas vuestras generaciones.
No ofreceris incienso extrao en este altar, ni holocausto ni ofrenda de cereal; tampoco derramaris libacin sobre l.
Aarn har expiacin sobre los cuernos del altar una vez al ao; har expiacin sobre l con la sangre de la ofrenda de expiacin por el pecado, una vez al ao por todas vuestras generaciones; santsimo es al SEOR.
Habl tambin el SEOR a Moiss, diciendo:
Cuando hagas un censo de los hijos de Israel para contarlos, cada uno dar al SEOR un rescate por su persona cuando sean contados, para que no haya plaga entre ellos cuando los hayas contado.
Esto dar todo el que sea contado: medio siclo, conforme al siclo del santuario. El siclo es de veinte geras. Medio siclo es la ofrenda al SEOR.
Todo el que sea contado, de veinte aos arriba, dar la ofrenda al SEOR.
El rico no pagar ms, ni el pobre pagar menos del medio siclo, al dar la ofrenda al SEOR para hacer expiacin por vuestras vidas.
Tomars de los hijos de Israel el dinero de la expiacin y lo dars para el servicio del tabernculo de reunin, para que sea un recordatorio para los hijos de Israel delante del SEOR, como expiacin por vuestras vidas.
Y el SEOR habl a Moiss, diciendo:
Hars tambin una pila de bronce, con su base de bronce, para lavatorio; y la colocars entre el tabernculo de reunin y el altar, y pondrs agua en ella.
Y con ella se lavarn las manos y los pies Aarn y sus hijos.
Al entrar en la tienda de reunin, se lavarn con agua para que no mueran; tambin cuando se acerquen al altar a ministrar para quemar una ofrenda encendida al SEOR.
Y se lavarn las manos y los pies para que no mueran; y ser estatuto perpetuo para ellos, para Aarn y su descendencia, por todas sus generaciones.
Habl el SEOR a Moiss, diciendo:
Toma tambin de las especias ms finas: de mirra fluida, quinientos [siclos;] de canela aromtica, la mitad, doscientos cincuenta; y de caa aromtica, doscientos cincuenta;
de casia, quinientos [siclos,] conforme al siclo del santuario, y un hin de aceite de oliva.
Y hars de ello el aceite de la santa uncin, mezcla de perfume, obra de perfumador; ser aceite de santa uncin.
Y con l ungirs el tabernculo de reunin y el arca del testimonio,
la mesa y todos sus utensilios, el candelabro y sus utensilios, el altar del incienso,
el altar del holocausto y todos sus utensilios, la pila y su base.
Los consagrars y sern santsimos; todo aquello que los toque ser santificado.
Y ungirs a Aarn y a sus hijos y los consagrars para que me sirvan como sacerdotes.
Y hablars a los hijos de Israel, diciendo: "ste ser aceite de santa uncin para m por todas vuestras generaciones.
"No se derramar sobre nadie, ni haris [otro] igual en las mismas proporciones; santo es, [y] santo ser para vosotros.
"Cualquiera que haga [otro] semejante, o el que ponga de l sobre un laico, ser cortado de entre su pueblo."
Entonces el SEOR dijo a Moiss: Toma especias, estacte, ua aromtica y glbano, especias con incienso puro; que haya de cada una igual [peso.]
Con ello hars incienso, un perfume, obra de perfumador, sazonado, puro [y] santo.
Y molers parte de l muy fino, y pondrs una parte delante del testimonio en el tabernculo de reunin donde yo me encontrar contigo; santsimo ser para vosotros.
Y el incienso que hars, no lo haris en las mismas proporciones para vuestro propio uso; te ser santo para el SEOR.
Cualquiera que haga [incienso] como ste, para usarlo como perfume ser cortado de entre su pueblo.
Y el SEOR habl a Moiss, diciendo:
Mira, he llamado por nombre a Bezaleel, hijo de Uri, hijo de Hur, de la tribu de Jud.
Y lo he llenado del Espritu de Dios en sabidura, en inteligencia, en conocimiento y en toda [clase de] arte,
para elaborar diseos, para trabajar en oro, en plata y en bronce,
y en el labrado de piedras para engaste, y en el tallado de madera; a fin de que trabaje en toda [clase de] labor.
Mira, yo mismo he nombrado con l a Aholiab, hijo de Ahisamac, de la tribu de Dan; y en el corazn de todos los que son hbiles he puesto habilidad a fin de que hagan todo lo que te he mandado:
la tienda de reunin, el arca del testimonio, el propiciatorio sobre ella y todo el mobiliario del tabernculo;
tambin la mesa y sus utensilios, el candelabro de [oro] puro con todos sus utensilios y el altar del incienso;
el altar del holocausto tambin con todos sus utensilios y la pila con su base;
asimismo las vestiduras tejidas, las vestiduras sagradas para el sacerdote Aarn y las vestiduras de sus hijos, para ministrar como sacerdotes;
tambin el aceite de la uncin, y el incienso aromtico para el lugar santo. [Los] harn conforme a todo lo que te he mandado.
Y habl el SEOR a Moiss, diciendo:
Habla, pues, t a los hijos de Israel, diciendo: "De cierto guardaris mis das de reposo, porque [esto] es una seal entre yo y vosotros por todas vuestras generaciones, a fin de que sepis que yo soy el SEOR que os santifico.
"Por tanto, habis de guardar el da de reposo porque es santo para vosotros. Todo el que lo profane morir irremisiblemente; porque cualquiera que haga obra alguna en l, esa persona ser cortada de entre su pueblo.
"Durante seis das se trabajar, pero el sptimo da ser da de completo reposo, santo al SEOR. Cualquiera que haga obra alguna en el da de reposo morir irremisiblemente.
"Los hijos de Israel guardarn, pues, el da de reposo, celebrndolo por todas sus generaciones como pacto perpetuo."
Es una seal entre yo y los hijos de Israel para siempre; pues en seis das el SEOR hizo los cielos y la tierra, y en el sptimo da ces [de trabajar] y repos.
Y cuando termin de hablar con Moiss sobre el monte Sina, le dio las dos tablas del testimonio, tablas de piedra, escritas por el dedo de Dios.
Cuando el pueblo vio que Moiss tardaba en bajar del monte, la gente se congreg alrededor de Aarn, y le dijeron: Levntate, haznos un dios que vaya delante de nosotros; en cuanto a este Moiss, el hombre que nos sac de la tierra de Egipto, no sabemos qu le haya acontecido.
Y Aarn les dijo: Quitad los pendientes de oro de las orejas de vuestras mujeres, de vuestros hijos y de vuestras hijas, y tradme[los.]
Entonces todo el pueblo se quit los pendientes de oro que tenan en las orejas y [los] llevaron a Aarn.
Y l [los] tom de sus manos y les dio forma con buril, e hizo de ellos un becerro de fundicin. Y ellos dijeron: ste es tu dios, Israel, que te ha sacado de la tierra de Egipto.
Cuando Aarn vio [esto,] edific un altar delante del becerro. Y Aarn hizo una proclama, diciendo: Maana [ser] fiesta para el SEOR.
Y al da siguiente se levantaron temprano y ofrecieron holocaustos y trajeron ofrendas de paz; y el pueblo se sent a comer y a beber, y se levant a regocijarse.
Entonces el SEOR habl a Moiss: Desciende pronto, porque tu pueblo, que sacaste de la tierra de Egipto, se ha corrompido.
Bien pronto se han desviado del camino que yo les mand. Se han hecho un becerro de fundicin y lo han adorado, le han ofrecido sacrificios y han dicho: "ste es tu dios, Israel, que te ha sacado de la tierra de Egipto."
Y el SEOR dijo a Moiss: He visto a este pueblo, y he aqu, es pueblo de dura cerviz.
Ahora pues, djame, para que se encienda mi ira contra ellos y los consuma; mas de ti yo har una gran nacin.
Entonces Moiss suplic ante el SEOR su Dios, y dijo: Oh SEOR, por qu se enciende tu ira contra tu pueblo, que t has sacado de la tierra de Egipto con gran poder y con mano fuerte?
Por qu han de hablar los egipcios, diciendo: "Con malas [intenciones] los ha sacado, para matarlos en los montes y para exterminarlos de la faz de la tierra"? Vulvete del ardor de tu ira, y desiste de [hacer] dao a tu pueblo.
Acurdate de Abraham, de Isaac y de Israel, siervos tuyos, a quienes juraste por ti mismo, y les dijiste: "Yo multiplicar vuestra descendencia como las estrellas del cielo, y toda esta tierra de la cual he hablado, dar a vuestros descendientes, y ellos [la] heredarn para siempre."
Y el SEOR desisti de [hacer] el dao que haba dicho que hara a su pueblo.
Entonces se volvi Moiss y descendi del monte con las dos tablas del testimonio en su mano, tablas escritas por ambos lados; por uno y por el otro estaban escritas.
Y las tablas eran obra de Dios, y la escritura era escritura de Dios grabada sobre las tablas.
Al or Josu el ruido del pueblo que gritaba, dijo a Moiss: Hay gritos de guerra en el campamento.
Pero l respondi: No es ruido de gritos de victoria, ni es ruido de lamentos de derrota; sino que oigo voces de canto.
Y sucedi que tan pronto como [Moiss] se acerc al campamento, vio el becerro y las danzas; y se encendi la ira de Moiss, y arroj las tablas de sus manos, y las hizo pedazos al pie del monte.
Y tomando el becerro que haban hecho, [lo] quem en el fuego, lo moli hasta reducirlo a polvo y lo esparci sobre el agua, e hizo que los hijos de Israel [lo] bebieran.
Entonces dijo Moiss a Aarn: Qu te ha hecho este pueblo para que hayas trado sobre l [tan] gran pecado?
Y Aarn respondi: No se encienda la ira de mi seor; t conoces al pueblo, que es propenso al mal.
Porque me dijeron: "Haznos un dios que vaya delante de nosotros; pues no sabemos qu le haya acontecido a este Moiss, el hombre que nos sac de la tierra de Egipto."
Y yo les dije: "El que tenga oro, que se lo quite." Y me [lo] dieron, y lo ech al fuego y sali este becerro.
Y viendo Moiss al pueblo desenfrenado, porque Aarn les haba permitido el desenfreno para ser burla de sus enemigos,
se par Moiss a la puerta del campamento, y dijo: El que est por el SEOR, [venga] a m. Y se juntaron a l todos los hijos de Lev.
Y l les dijo: As dice el SEOR, Dios de Israel: "Pngase cada uno la espada sobre el muslo, y pasad y repasad por el campamento de puerta en puerta, y matad cada uno a su hermano y a su amigo y a su vecino."
Y los hijos de Lev hicieron conforme a la palabra de Moiss; y cayeron aquel da unos tres mil hombres del pueblo.
Y Moiss dijo: Consagraos hoy al SEOR, pues cada uno ha estado en contra de su hijo y en contra de su hermano, para que hoy l os d una bendicin.
Y sucedi que al da siguiente dijo Moiss al pueblo: Vosotros habis cometido un gran pecado, y yo ahora voy a subir al SEOR, quiz pueda hacer expiacin por vuestro pecado.
Entonces volvi Moiss al SEOR y dijo: Ay!, este pueblo ha cometido un gran pecado: se ha hecho un dios de oro.
Pero ahora, si es tu voluntad, perdona su pecado, y si no, brrame del libro que has escrito.
Y el SEOR dijo a Moiss: Al que haya pecado contra m, lo borrar de mi libro.
Pero ahora ve, conduce al pueblo adonde te he dicho. He aqu, mi ngel ir delante de ti; mas el da que yo los visite, los castigar por su pecado.
Y el SEOR hiri al pueblo por lo que hicieron con el becerro que Aarn haba hecho.
Entonces el SEOR dijo a Moiss: Anda, sube de aqu, t y el pueblo que has sacado de la tierra de Egipto, a la tierra de la cual jur a Abraham, a Isaac y a Jacob, diciendo: "A tu descendencia la dar."
Y enviar un ngel delante de ti, y echar fuera al cananeo, al amorreo, al heteo, al ferezeo, al heveo y al jebuseo.
[Sube] a una tierra que mana leche y miel; pues yo no subir en medio de ti, [oh Israel,] no sea que te destruya en el camino, porque eres un pueblo de dura cerviz.
Cuando el pueblo oy esta mala noticia, hicieron duelo, y ninguno de ellos se puso sus atavos.
Porque el SEOR haba dicho a Moiss: Di a los hijos de Israel: "Sois un pueblo de dura cerviz; si por un momento yo me presentara en medio de ti, te destruira. Ahora pues, qutate tus atavos, para que yo sepa qu he de hacer contigo."
Y [a partir] del monte Horeb los hijos de Israel se despojaron de sus atavos.
Y acostumbraba Moiss tomar la tienda, y la levantaba fuera del campamento a buena distancia de l, y la llam la tienda de reunin. Y suceda que todo el que buscaba al SEOR sala a la tienda de reunin, que estaba fuera del campamento.
Y suceda que cuando Moiss sala a la tienda, todo el pueblo se levantaba y permaneca de pie, cada uno a la entrada de su tienda, y segua con la vista a Moiss hasta que l entraba en la tienda.
Y cuando Moiss entraba en la tienda, la columna de nube descenda y permaneca a la entrada de la tienda, y [el] [S]EOR hablaba con Moiss.
Cuando todo el pueblo vea la columna de nube situada a la entrada de la tienda de reunin todos se levantaban y adoraban, cada cual a la entrada de su tienda.
Y acostumbraba hablar el SEOR con Moiss cara a cara, como habla un hombre con su amigo. Cuando [Moiss] regresaba al campamento, su joven ayudante Josu, hijo de Nun, no se apartaba de la tienda.
Y Moiss dijo al SEOR: Mira, t me dices: "Haz subir a este pueblo"; pero t no me has declarado a quin enviars conmigo. Adems has dicho: "Te he conocido por tu nombre, y tambin has hallado gracia ante mis ojos."
Ahora pues, si he hallado gracia ante tus ojos, te ruego que me hagas conocer tus caminos para que yo te conozca y halle gracia ante tus ojos. Considera tambin que esta nacin es tu pueblo.
Y l respondi: Mi presencia ir [contigo], y yo te dar descanso.
Entonces le dijo [Moiss:] Si tu presencia no va [con nosotros,] no nos hagas partir de aqu.
Pues en qu se conocer que he hallado gracia ante tus ojos, yo y tu pueblo? No es acaso en que t vayas con nosotros, para que nosotros, yo y tu pueblo, nos distingamos de todos los [dems] pueblos que estn sobre la faz de la tierra?
Y el SEOR dijo a Moiss: Tambin har esto que has hablado, por cuanto has hallado gracia ante mis ojos y te he conocido por tu nombre.
Entonces [Moiss] dijo: Te ruego que me muestres tu gloria.
Y l respondi: Yo har pasar toda mi bondad delante de ti, y proclamar el nombre del SEOR delante de ti; y tendr misericordia del que tendr misericordia, y tendr compasin de quien tendr compasin.
Y aadi: No puedes ver mi rostro; porque nadie puede verme, y vivir.
Entonces el SEOR dijo: He aqu, hay un lugar junto a m, y t estars sobre la pea;
y suceder que al pasar mi gloria, te pondr en una hendidura de la pea y te cubrir con mi mano hasta que yo haya pasado.
Despus apartar mi mano y vers mis espaldas; pero no se ver mi rostro.
Y el SEOR dijo a Moiss: Lbrate dos tablas de piedra como las anteriores, y yo escribir sobre las tablas las palabras que estaban en las primeras tablas que t quebraste.
Preprate, pues, para la maana, y sube temprano al monte Sina, y all presntate a m en la cumbre del monte.
Y que no suba nadie contigo, ni se vea a nadie en todo el monte; ni siquiera ovejas ni bueyes pasten delante de ese monte.
Moiss, pues, labr dos tablas de piedra como las anteriores, se levant muy de maana y subi al monte Sina, como el SEOR le haba mandado, llevando en su mano las dos tablas de piedra.
Y el SEOR descendi en la nube y estuvo all con l, mientras ste invocaba el nombre del SEOR.
Entonces pas el SEOR por delante de l y proclam: El SEOR, el SEOR, Dios compasivo y clemente, lento para la ira y abundante en misericordia y verdad;
el que guarda misericordia a millares, el que perdona la iniquidad, la transgresin y el pecado, y que no tendr por inocente [al culpable]; el que castiga la iniquidad de los padres sobre los hijos y sobre los hijos de los hijos hasta la tercera y cuarta generacin.
Y Moiss se apresur a inclinarse a tierra y ador,
y dijo: Si ahora, Seor, he hallado gracia ante tus ojos, vaya ahora el Seor en medio de nosotros, aunque el pueblo sea de dura cerviz; y perdona nuestra iniquidad y nuestro pecado, y tmanos por posesin tuya.
Y [Dios] contest: He aqu, voy a hacer un pacto. Delante de todo tu pueblo har maravillas que no se han hecho en toda la tierra ni en ninguna de las naciones; y todo el pueblo en medio del cual habitas ver la obra del SEOR, porque es cosa temible la que har por medio de ti.
Observa lo que te mando hoy: he aqu, yo echo de delante de ti al amorreo, al cananeo, al heteo, al ferezeo, al heveo y al jebuseo.
Cudate de no hacer pacto con los habitantes de la tierra adonde vas, no sea que esto se convierta en tropezadero en medio de ti;
sino que derribaris sus altares y quebraris sus pilares [sagrados] y cortaris sus Aseras,
pues no adorars a ningn otro dios, ya que el SEOR, cuyo nombre es Celoso, es Dios celoso;
no sea que hagas pacto con los habitantes de aquella tierra, y [cuando] se prostituyan con sus dioses y les ofrezcan sacrificios, alguien te invite y comas de su sacrificio;
y tomes de sus hijas para tus hijos, y ellas se prostituyan con sus dioses, y hagan que [tambin] tus hijos se prostituyan con los dioses de ellas.
No te hars dioses de fundicin.
Guardars la fiesta de los panes sin levadura. Segn te he mandado, por siete das comers panes sin levadura en el tiempo sealado en el mes de Abib, porque en el mes de Abib saliste de Egipto.
Todo primer nacido de matriz me pertenece, y de todo ganado tuyo, el primer nacido de vaca y de oveja, que sea macho.
Redimirs con una oveja el primer nacido de asno; y si no [lo] redimes, quebrars su cerviz. Redimirs a todo primognito de tus hijos; y nadie se presentar ante m con las manos vacas.
Seis das trabajars, mas en el sptimo da descansars; [aun] en el tiempo de arar y de segar, descansars.
Tambin celebrars la fiesta de las semanas, [es decir,] los primeros frutos de la siega del trigo, y la fiesta de la cosecha al final del ao.
Tres veces al ao se presentarn todos tus varones delante de DIOS, el Seor, Dios de Israel.
Porque yo expulsar a las naciones de tu presencia y ensanchar tus fronteras, y nadie codiciar tu tierra cuando subas tres veces al ao a presentarte delante del SEOR tu Dios.
No ofrecers la sangre de mi sacrificio con pan leudado, ni se dejar [nada] del sacrificio de la fiesta de la Pascua hasta la maana.
Traers a la casa del SEOR tu Dios las primicias de los primeros frutos de tu tierra. No cocers el cabrito en la leche de su madre.
Entonces el SEOR dijo a Moiss: Escrbete estas palabras; porque conforme a estas palabras he hecho un pacto contigo y con Israel.
Y [Moiss] estuvo all con el SEOR cuarenta das y cuarenta noches; no comi pan ni bebi agua. Y escribi en las tablas las palabras del pacto, los diez mandamientos.
Y aconteci que cuando Moiss descenda del monte Sina con las dos tablas del testimonio en su mano, al descender del monte, Moiss no saba que la piel de su rostro resplandeca por haber hablado con Dios.
Y al ver Aarn y todos los hijos de Israel a Moiss, he aqu, la piel de su rostro resplandeca; y tuvieron temor de acercarse a l.
Entonces Moiss los llam, y Aarn y todos los jefes de la congregacin volvieron a l; y Moiss les habl.
Y despus se acercaron todos los hijos de Israel, y l les mand [que hicieran] todo lo que el SEOR haba hablado con l en el monte Sina.
Cuando Moiss acab de hablar con ellos, puso un velo sobre su rostro.
Pero siempre que Moiss entraba a la presencia del SEOR para hablar con l, se quitaba el velo hasta que sala; y siempre que sala y deca a los hijos de Israel lo que se le haba mandado,
los hijos de Israel vean que la piel del rostro de Moiss resplandeca. Y Moiss volva a ponerse el velo sobre su rostro hasta que entraba a hablar con Dios.
Entonces Moiss reuni a toda la congregacin de los hijos de Israel, y les dijo: stas son las cosas que el SEOR ha mandado hacer.
Seis das se trabajar, pero el sptimo da tendris un [da] santo, da de completo reposo para el SEOR; cualquiera que haga trabajo alguno en l, morir.
No encenderis fuego en ninguna de vuestras moradas el da de reposo.
Y habl Moiss a toda la congregacin de los hijos de Israel, diciendo: Esto es lo que el SEOR ha ordenado, diciendo:
"Tomad de entre vosotros una ofrenda para el SEOR; todo aquel que sea de corazn generoso, trigala como ofrenda al SEOR: oro, plata y bronce;
[tela] azul, prpura y escarlata, lino fino y [pelo de] cabra;
pieles de carnero teidas de rojo, pieles de marsopa y madera de acacia;
aceite para el alumbrado, especias para el aceite de la uncin y para el incienso aromtico;
piedras de nice y piedras de engaste para el efod y para el pectoral.
"Y que venga todo hombre hbil de entre vosotros y haga todo lo que el SEOR ha ordenado:
el tabernculo, su tienda y sus cubiertas, sus broches y sus tablas, sus barras, sus columnas y sus basas;
el arca y sus varas, el propiciatorio y el velo de la cortina;
la mesa y sus varas y todos sus utensilios, y el pan de la Presencia;
tambin el candelabro para el alumbrado con sus utensilios y sus lmparas, y el aceite para el alumbrado;
el altar del incienso y sus varas, el aceite de la uncin, el incienso aromtico y la cortina de la puerta a la entrada del tabernculo;
el altar del holocausto con su enrejado de bronce, sus varas y todos sus utensilios, y la pila con su base;
todas las cortinas del atrio, sus columnas y sus basas, y la cortina para la puerta del atrio;
las estacas del tabernculo y las estacas del atrio y sus cuerdas;
las vestiduras tejidas para el ministerio en el lugar santo, las vestiduras sagradas para el sacerdote Aarn, y las vestiduras de sus hijos para ministrar como sacerdotes."
Entonces toda la congregacin de los hijos de Israel sali de la presencia de Moiss.
Y todo aquel a quien impuls su corazn y todo aquel a quien movi su espritu, vino [y] trajo la ofrenda del SEOR para la obra de la tienda de reunin, para todo su servicio y para las vestiduras santas.
Todos aquellos de corazn generoso, tanto hombres como mujeres, vinieron [y] trajeron broches, pendientes, anillos y brazaletes, [toda clase de] objetos de oro; cada cual, pues, present una ofrenda de oro al SEOR.
Y todo aquel que tena [tela] azul, prpura, escarlata y lino fino, [pelo] de cabra, pieles de carnero teidas de rojo y pieles de marsopa, los trajo.
Todo aquel que poda hacer una contribucin de plata y bronce trajo la contribucin reservada para el SEOR; y todo el que tena madera de acacia para cualquier obra del servicio, la trajo.
Y todas las mujeres hbiles hilaron con sus manos, y trajeron lo que haban hilado, [de tela] azul, prpura, escarlata y lino fino.
Y todas las mujeres cuyo corazn las llen de habilidad, hilaron [pelo] de cabra.
Y los jefes trajeron piedras de nice y piedras de engaste para el efod y para el pectoral;
y las especias y el aceite para el alumbrado, para el aceite de la uncin y para el incienso aromtico.
Los hijos de Israel, todos los hombres y mujeres cuyo corazn los mova a traer [algo] para toda la obra que el SEOR haba ordenado por medio de Moiss que se hiciera, trajeron una ofrenda voluntaria al SEOR.
Entonces Moiss dijo a los hijos de Israel: Mirad, el SEOR ha llamado por nombre a Bezaleel, hijo de Uri, hijo de Hur, de la tribu de Jud.
Y lo ha llenado del Espritu de Dios en sabidura, en inteligencia, en conocimiento y en toda [clase de] arte,
para elaborar diseos, para trabajar en oro, en plata y en bronce,
y en el labrado de piedras para engaste, y en el tallado de madera, y para trabajar en toda clase de obra ingeniosa.
Tambin le ha puesto en su corazn [el don de] ensear, tanto a l como a Aholiab, hijo de Ahisamac, de la tribu de Dan.
Los ha llenado de habilidad para hacer toda clase de obra de grabador, de diseador y de bordador en [tela] azul, en prpura [y] en escarlata y en lino fino, y de tejedor; capacitados para toda obra y creadores de diseos.
Y Bezaleel, Aholiab y toda persona hbil en quien el SEOR ha puesto sabidura e inteligencia para saber hacer toda la obra de construccin del santuario, harn todo conforme a lo que el SEOR ha ordenado.
Entonces llam Moiss a Bezaleel y a Aholiab y a toda persona hbil en quien el SEOR haba puesto sabidura, y a todo aquel cuyo corazn le impulsaba a venir a la obra para hacerla.
Y recibieron de Moiss todas las ofrendas que los hijos de Israel haban trado para hacer la obra de la construccin del santuario. Y ellos [seguan] trayndole ofrendas voluntarias cada maana.
As que vinieron todos los hombres hbiles que hacan todo el trabajo del santuario, cada cual del trabajo que estaba haciendo,
y dijeron a Moiss: El pueblo trae ms de lo que se necesita para la obra de construccin que el SEOR [nos] ha ordenado que se haga.
Entonces Moiss dio una orden, y se pas una proclama por todo el campamento, diciendo: Ningn hombre ni mujer haga [ms] trabajo para las contribuciones del santuario. As se impidi que el pueblo trajera [ms.]
Porque el material que tenan era abundante, y ms que suficiente para hacer toda la obra.
Y todos los hombres hbiles de entre los que estaban haciendo la obra hicieron el tabernculo con diez cortinas de lino fino torcido, y [tela] azul, prpura y escarlata, con querubines, obra de hbil artfice; [Bezaleel] las hizo.
La longitud de cada cortina era de veintiocho codos, y la anchura de cada cortina de cuatro codos; todas las cortinas tenan una [misma] medida.
Y uni cinco cortinas una con otra, tambin [las otras] cinco cortinas las uni una con otra.
E hizo lazos de [tela] azul en el borde de la cortina del extremo del primer enlace; lo mismo hizo en el borde de la cortina del extremo del segundo enlace.
Hizo cincuenta lazos en una cortina, e hizo cincuenta lazos en el borde de la cortina que estaba en el segundo enlace; los lazos se correspondan unos a otros.
Hizo adems cincuenta broches de oro, y uni las cortinas una a la otra con los broches, de manera que el tabernculo lleg a ser una unidad.
Hizo tambin cortinas de [pelo de] cabra [a manera] de tienda sobre el tabernculo; hizo once cortinas en total.
La longitud de cada cortina [era] de treinta codos, y la anchura de cada cortina de cuatro codos; las once cortinas tenan una [misma] medida.
Uni cinco cortinas entre s y [las otras] seis cortinas [tambin] entre s.
Hizo cincuenta lazos en el borde de la cortina del extremo del [primer] enlace, y cincuenta lazos hizo en el borde de la cortina del [extremo del] segundo enlace.
Hizo adems cincuenta broches de bronce para unir la tienda, a fin de que fuera un todo.
Hizo tambin para la tienda una cubierta de pieles de carnero teidas de rojo, y otra cubierta de pieles de marsopa por encima.
Hizo luego para el tabernculo tablas de madera de acacia, [colocndolas] verticalmente.
La longitud de cada tabla [era] de diez codos, y de un codo y medio la anchura de cada tabla.
Cada tabla tena dos espigas para unirlas una con otra; as hizo con todas las tablas del tabernculo.
Hizo, pues, las tablas para el tabernculo: veinte tablas para el lado sur.
Tambin hizo cuarenta basas de plata debajo de las veinte tablas: dos basas debajo de una tabla para sus dos espigas, y dos basas debajo de otra tabla para sus dos espigas.
Y para el segundo lado del tabernculo, el lado norte, hizo veinte tablas,
y sus cuarenta basas de plata: dos basas debajo de una tabla y dos basas debajo de la otra tabla.
Y para la parte posterior del tabernculo, hacia el occidente, hizo seis tablas.
Hizo adems dos tablas para las esquinas del tabernculo en la parte posterior.
Eran dobles por abajo y estaban unidas por arriba hasta la primera argolla; as hizo con las dos para las dos esquinas.
Haba ocho tablas con sus basas de plata; diecisis basas, dos basas debajo de cada tabla.
Hizo tambin barras de madera de acacia; cinco para las tablas de un lado del tabernculo,
y cinco barras para las tablas del otro lado del tabernculo, y cinco barras para las tablas del lado posterior del tabernculo, hacia el occidente.
La barra del medio en el centro de las tablas la hizo pasar de un extremo al otro.
Y revisti de oro las tablas, e hizo de oro sus argollas por donde pasaran las barras, y revisti de oro las barras.
Hizo adems, el velo de [tela] azul, prpura y escarlata y lino fino torcido; lo hizo con querubines, obra de hbil artfice.
Y le hizo cuatro columnas de acacia y las revisti de oro; sus ganchos [eran] tambin de oro, y fundi para ellas cuatro basas de plata.
Hizo tambin una cortina para la entrada de la tienda de [tela] azul, prpura y escarlata y de lino fino torcido, obra de tejedor,
con sus cinco columnas y sus ganchos; y revisti de oro sus capiteles y sus molduras; pero sus cinco basas eran de bronce.
Bezaleel hizo tambin el arca de madera de acacia; su longitud [era] de dos codos y medio, su anchura de un codo y medio, y su altura de un codo y medio.
Y la revisti de oro puro por dentro y por fuera, y le hizo una moldura de oro alrededor.
Adems fundi para ella cuatro argollas de oro en sus cuatro esquinas; dos argollas a un lado de ella y dos argollas al otro lado.
Tambin hizo varas de madera de acacia y las revisti de oro.
Y meti las varas por las argollas a los lados del arca, para llevarla.
Hizo adems un propiciatorio de oro puro; su longitud [era] de dos codos y medio, y su anchura de un codo y medio.
Hizo igualmente dos querubines de oro; los hizo labrados a martillo, en los dos extremos del propiciatorio;
un querubn en un extremo, y el otro querubn en el otro extremo; hizo los querubines en los dos extremos [de una pieza] con el propiciatorio.
Y los querubines tenan extendidas las alas hacia arriba, cubriendo el propiciatorio con sus alas, uno frente al otro; los rostros de los querubines estaban [vueltos] hacia el propiciatorio.
Hizo asimismo la mesa de madera de acacia; su longitud [era] de dos codos, su anchura de un codo y su altura de un codo y medio.
Y la revisti de oro puro y le hizo una moldura de oro alrededor.
Le hizo tambin alrededor un borde de un palmo menor de ancho, e hizo una moldura de oro alrededor del borde.
Y fundi para ella cuatro argollas de oro, y puso las argollas en las cuatro esquinas que estaban sobre sus cuatro patas.
Cerca del borde estaban las argollas donde se metan las varas para llevar la mesa.
E hizo las varas de madera de acacia para llevar la mesa y las revisti de oro.
Hizo tambin los utensilios que estaban en la mesa: sus fuentes, sus vasijas, sus tazones y sus jarros, con los cuales hacer las libaciones; [todo] de oro puro.
Hizo adems el candelabro de oro puro. Hizo el candelabro labrado a martillo, su base y su caa; sus copas, sus clices y sus flores eran [de una pieza] con l.
Y salan seis brazos de sus lados, tres brazos del candelabro de uno de sus lados y tres brazos del candelabro del otro lado.
[Haba] tres copas en forma de [flor de] almendro, un cliz y una flor en un brazo, y tres copas en forma de [flor de] almendro, un cliz y una flor en el otro brazo; as en los seis brazos que salan del candelabro.
Y en [la caa] del candelabro [haba] cuatro copas en forma de [flor de] almendro, con sus clices y sus flores.
Y haba un cliz debajo de los dos [primeros] brazos [que salan] de l, y un cliz debajo de los dos [siguientes] brazos [que salan] de l, y un cliz debajo de los dos [ltimos] brazos [que salan] de l; [as] con los seis brazos que salan del candelabro.
Sus clices y sus brazos eran de [una pieza] con l; todo [era] una sola [pieza] de oro puro labrado a martillo.
Tambin hizo de oro puro sus siete lmparas con sus despabiladeras y sus platillos.
Hizo el [candelabro] y todos sus utensilios de un talento de oro puro.
Entonces hizo el altar del incienso de madera de acacia, de un codo su longitud, de un codo su anchura, cuadrado, y de dos codos su altura. Sus cuernos eran [de una pieza] con l.
Lo revisti de oro puro: su parte superior, sus lados en derredor y sus cuernos; e hizo una moldura de oro alrededor.
Y le hizo dos argollas de oro debajo de su moldura, en dos de sus lados, en lados opuestos, por donde pasaran las varas con las cuales transportarlo.
Entonces hizo las varas de madera de acacia y las revisti de oro.
E hizo el aceite de la santa uncin y el incienso puro, de especias aromticas, obra de perfumador.
Hizo tambin el altar del holocausto de madera de acacia, de cinco codos su longitud, de cinco codos su anchura, cuadrado, y de tres codos su altura.
Y le hizo cuernos en sus cuatro esquinas; los cuernos eran de una misma [pieza] con el altar, y lo revisti de bronce.
Hizo asimismo todos los utensilios del altar: los calderos, las palas, los tazones, los garfios y los braseros. Todos sus utensilios los hizo de bronce.
Y por debajo, debajo de su borde, hizo para el altar un enrejado de bronce en forma de red, que llegaba hasta la mitad [del altar.]
Y fundi cuatro argollas en los cuatro extremos del enrejado de bronce por donde se metan las varas.
Hizo tambin las varas de madera de acacia y las revisti de bronce.
Y meti las varas por las argollas [que estaban] en los lados del altar, para transportarlo. Lo hizo hueco, de tablas.
Adems hizo la pila de bronce y su base de bronce, con los espejos de las mujeres que servan a la puerta del tabernculo de reunin.
Hizo tambin el atrio; hacia el lado del Neguev, al sur, las cortinas del atrio eran de lino fino torcido, de cien codos.
Sus veinte columnas y sus veinte basas [eran] de bronce; los ganchos de las columnas y sus molduras [eran] de plata.
Por el lado norte [haba] cien codos; sus veinte columnas con sus veinte basas [eran] de bronce, los ganchos de las columnas y sus molduras [eran] de plata.
Por el lado occidental [haba] cortinas de cincuenta codos [con] sus diez columnas y sus diez basas; los ganchos de las columnas y sus molduras [eran] de plata.
Y por el lado oriental [haba] cincuenta codos.
Las cortinas a [un] lado [de la entrada eran] de quince codos, [con] tres columnas y sus tres basas,
y lo mismo al otro lado. A los dos lados de la puerta del atrio [haba] cortinas de quince codos, [con] sus tres columnas y sus tres basas.
Todas las cortinas alrededor del atrio [eran] de lino fino torcido.
Y las basas para las columnas [eran] de bronce, los ganchos de las columnas y sus molduras, de plata, y el revestimiento de sus capiteles, de plata, y todas las columnas del atrio tenan molduras de plata.
Y la cortina de la entrada del atrio de [tela] azul, prpura y escarlata, y lino fino torcido [era] obra de tejedor. La longitud [era] de veinte codos y la altura, de cinco codos, lo mismo que las cortinas del atrio.
Sus cuatro columnas y sus cuatro basas [eran] de bronce; sus ganchos [eran] de plata, y el revestimiento de sus capiteles y sus molduras [eran] tambin de plata.
Todas las estacas del tabernculo y del atrio alrededor [eran] de bronce.
sta es la suma de las cosas del tabernculo, el tabernculo del testimonio, segn fueron enumeradas conforme al mandato de Moiss para el servicio de los levitas, bajo la direccin de Itamar, hijo del sacerdote Aarn.
Y Bezaleel, hijo de Uri, hijo de Hur, de la tribu de Jud, hizo todo lo que el SEOR haba mandado a Moiss.
Y con l [estaba] Aholiab, hijo de Ahisamac, de la tribu de Dan, un grabador, artfice y tejedor en [tela] azul, prpura y escarlata y en lino fino.
El total del oro empleado para la obra, en toda la obra del santuario, es decir, el oro de la ofrenda mecida, fue de veintinueve talentos y setecientos treinta siclos, segn el siclo del santuario.
Y la plata de los que fueron contados de la congregacin, [fue] cien talentos y mil setecientos setenta y cinco siclos, segn el siclo del santuario;
un bec por cabeza, o sea medio siclo, segn el siclo del santuario, por cada uno de los que fueron contados de veinte aos arriba, por [cada uno de los] seiscientos tres mil quinientos cincuenta.
Los cien talentos de plata fueron para fundir las basas del santuario y las basas del velo; cien basas por los cien talentos, un talento por basa.
Y de los mil setecientos setenta y cinco [siclos] hizo ganchos para las columnas y revisti sus capiteles y les hizo molduras.
Y el bronce de la ofrenda mecida fue setenta talentos y dos mil cuatrocientos siclos.
Con l hizo las basas de la entrada del tabernculo de reunin, el altar de bronce, su enrejado de bronce y todos los utensilios del altar,
las basas del atrio alrededor y las basas de la entrada del atrio, todas las estacas del tabernculo y todas las estacas del atrio alrededor.
Adems, de la [tela] azul, prpura y escarlata hicieron vestiduras finamente tejidas para ministrar en el lugar santo, [y] tambin hicieron las vestiduras sagradas para Aarn, tal como el SEOR haba mandado a Moiss.
Tambin hizo el efod de oro, de [tela] azul, prpura y escarlata y de lino fino torcido.
Y batieron a martillo lminas de oro, y [las] cortaron en hilos para entretejer[las] [con] la [tela] azul, prpura y escarlata y el lino fino, obra de hbil artfice.
Hicieron para el efod hombreras que se fijaban [al mismo,] y lo fijaron sobre sus dos extremos.
Y el cinto hbilmente tejido que estaba sobre l, era del mismo [material,] de la misma hechura: de oro, de [tela] azul, prpura y escarlata y de lino fino torcido, tal como el SEOR haba mandado a Moiss.
Tambin labraron las piedras de nice, montadas en [engastes de] filigrana de oro; fueron grabadas [como] las grabaduras de un sello, con los nombres de los hijos de Israel.
Y las puso sobre las hombreras del efod, [como] piedras memoriales para los hijos de Israel, tal como el SEOR haba mandado a Moiss.
E hizo el pectoral, obra de hbil artfice como la obra del efod: de oro, de [tela] azul, prpura y escarlata y de lino fino torcido.
Era cuadrado y doble; hicieron el pectoral de un palmo de largo y un palmo de ancho al ser doblado.
Y montaron en l cuatro hileras de piedras. La primera hilera [era] un rub, un topacio y una esmeralda;
la segunda hilera, una turquesa, un zafiro y un diamante;
la tercera hilera, un jacinto, una gata y una amatista,
y la cuarta hilera, un berilo, un nice y un jaspe. Estaban montadas en engaste de filigrana de oro.
Y las piedras correspondan a los nombres de los hijos de Israel; eran doce, conforme a sus nombres, [grabadas como] las grabaduras de un sello, cada una con su nombre conforme a las doce tribus.
Y en el pectoral hicieron cadenillas de oro puro en forma de cordones trenzados.
Hicieron tambin dos [engastes de] filigrana de oro y dos anillos de oro, y pusieron los dos anillos en los dos extremos del pectoral.
Y pusieron los dos cordones de oro en los anillos al extremo del pectoral.
Y colocaron los [otros] dos extremos de los dos cordones en los dos [engastes de] filigrana, y los fijaron en las hombreras del efod en su parte delantera.
Hicieron [otros] dos anillos de oro y [los] colocaron en los dos extremos del pectoral, en el borde que da al lado interior del efod.
E hicieron otros dos anillos de oro, y los pusieron en la parte inferior de las dos hombreras del efod, delante, cerca de su unin, sobre el cinto tejido del efod.
Ataron el pectoral por sus anillos a los anillos del efod con un cordn azul, para que estuviera sobre el cinto tejido del efod y para que el pectoral no se desprendiera del efod, tal como el SEOR haba mandado a Moiss.
Hizo asimismo el manto del efod de obra tejida, todo de [tela] azul;
y la abertura del manto estaba en el centro, como la abertura de una cota de malla, con una orla todo alrededor de la abertura para que no se rompiera.
Y en el borde inferior del manto hicieron granadas de [tela] azul, prpura y escarlata [y de lino] torcido.
Hicieron tambin campanillas de oro puro, y pusieron las campanillas entre las granadas alrededor de todo el borde del manto,
alternando una campanilla y una granada alrededor de todo el borde del manto para el servicio, tal como el SEOR haba mandado a Moiss.
Y para Aarn y sus hijos hicieron las tnicas de lino fino tejido,
la tiara de lino fino, los adornos de las mitras de lino fino, los calzoncillos de lino, de lino fino torcido,
y el cinturn de lino fino torcido, de azul, prpura y escarlata, obra de tejedor, tal como el SEOR haba mandado a Moiss.
E hicieron la lmina de la diadema santa de oro puro, y grabaron en ella como la grabadura de un sello: SANTIDAD AL SEOR.
Y le pusieron un cordn azul para sujetarla sobre la tiara por arriba, tal como el SEOR haba mandado a Moiss.
As fue acabada toda la obra del tabernculo de la tienda de reunin. Los hijos de Israel hicieron conforme a todo lo que el SEOR haba mandado a Moiss; as [lo] hicieron.
Y trajeron el tabernculo a Moiss, la tienda con todo su mobiliario: sus broches, sus tablas, sus barras, sus columnas y sus basas;
la cubierta de pieles de carnero teidas de rojo, la cubierta de pieles de marsopa y el velo de separacin;
el arca del testimonio, sus varas y el propiciatorio;
la mesa, todos sus utensilios y el pan de la Presencia;
el candelabro de [oro] puro con su conjunto de lmparas y todos sus utensilios, y el aceite para el alumbrado;
el altar de oro, el aceite de la uncin, el incienso aromtico y la cortina para la entrada de la tienda;
el altar de bronce con su enrejado de bronce, sus varas y todos sus utensilios, la pila y su base;
las cortinas del atrio [con] sus columnas y sus basas, la cortina para la entrada del atrio, sus cuerdas, sus estacas y todos los utensilios del servicio del tabernculo de la tienda de reunin;
las vestiduras tejidas para ministrar en el lugar santo y las vestiduras sagradas para el sacerdote Aarn y las vestiduras de sus hijos para ministrar como sacerdotes.
Los hijos de Israel hicieron toda la obra conforme a todo lo que el SEOR haba ordenado a Moiss.
Y Moiss examin toda la obra, y he aqu, la haban llevado a cabo; tal como el SEOR haba ordenado, as [la] haban hecho. Y Moiss los bendijo.
Entonces habl el SEOR a Moiss, diciendo:
El primer da del mes primero levantars el tabernculo de la tienda de reunin.
Pondrs all el arca del testimonio y cubrirs el arca con el velo.
Y meters la mesa, y pondrs en orden lo que va sobre ella; meters tambin el candelabro y colocars encima sus lmparas.
Asimismo pondrs el altar de oro para el incienso delante del arca del testimonio, y colocars la cortina a la entrada del tabernculo.
Y pondrs el altar del holocausto delante de la entrada del tabernculo de la tienda de reunin.
Despus colocars la pila entre la tienda de reunin y el altar, y pondrs agua en ella.
Pondrs el atrio alrededor y colgars el velo a la entrada del atrio.
Luego tomars el aceite de la uncin, y ungirs el tabernculo y todo lo que hay en l; y lo consagrars con todos sus utensilios, y ser santo.
Ungirs adems el altar del holocausto y todos sus utensilios; y consagrars el altar, y el altar ser santsimo.
Ungirs tambin la pila con su base, y la consagrars.
Entonces hars que Aarn y sus hijos se acerquen a la entrada de la tienda de reunin, y los lavars con agua.
Y vestirs a Aarn con las vestiduras sagradas, lo ungirs y lo consagrars para que me sirva como sacerdote.
Tambin hars que sus hijos se acerquen y les pondrs las tnicas;
y los ungirs, como ungiste a su padre, para que me sirvan como sacerdotes; y su uncin les servir para sacerdocio perpetuo por todas sus generaciones.
Y Moiss hizo conforme a todo lo que el SEOR le haba mandado; as [lo] hizo.
Y aconteci que en el primer mes del ao segundo, el [da] primero del mes, el tabernculo fue levantado.
Moiss levant el tabernculo y puso sus basas, coloc sus tablas, meti sus barras y erigi sus columnas.
Y extendi la tienda sobre el tabernculo y puso la cubierta de la tienda arriba, sobre l, tal como el SEOR haba mandado a Moiss.
Entonces tom el testimonio y [lo] puso en el arca, coloc las varas en el arca y puso el propiciatorio arriba, sobre el arca.
Y meti el arca en el tabernculo y puso un velo por cortina y cubri el arca del testimonio, tal como el SEOR haba mandado a Moiss.
Puso tambin la mesa en la tienda de reunin, en el lado norte del tabernculo, fuera del velo;
y puso en orden sobre ella los panes delante del SEOR, tal como el SEOR haba mandado a Moiss.
Entonces coloc el candelabro en la tienda de reunin, frente a la mesa, en el lado sur del tabernculo,
y encendi las lmparas delante del SEOR, tal como el SEOR haba mandado a Moiss.
Luego coloc el altar de oro en la tienda de reunin, delante del velo;
y quem en l incienso aromtico, tal como el SEOR haba ordenado a Moiss.
Despus coloc la cortina para la entrada del tabernculo,
y puso el altar del holocausto [delante de] la entrada del tabernculo de la tienda de reunin, y ofreci sobre l el holocausto y la ofrenda de cereal, tal como el SEOR haba ordenado a Moiss.
Puso la pila entre la tienda de reunin y el altar, y puso en ella agua para las abluciones,
y con ella Moiss, Aarn y sus hijos se lavaban las manos y los pies.
Cuando entraban en la tienda de reunin y cuando se acercaban al altar, se lavaban, tal como el SEOR haba ordenado a Moiss.
Y [Moiss] levant el atrio alrededor del tabernculo y del altar, y colg la cortina para la entrada del atrio. As acab Moiss la obra.
Entonces la nube cubri la tienda de reunin y la gloria del SEOR llen el tabernculo.
Y Moiss no poda entrar en la tienda de reunin porque la nube estaba sobre l y la gloria del SEOR llenaba el tabernculo.
Y en todas sus jornadas cuando la nube se alzaba de sobre el tabernculo, los hijos de Israel se ponan en marcha;
pero si la nube no se alzaba, ellos no se ponan en marcha hasta el da en que se alzaba.
Porque la nube del SEOR estaba de da sobre el tabernculo, y de noche haba fuego all a la vista de toda la casa de Israel en todas sus jornadas.
El SEOR llam a Moiss y le habl desde la tienda de reunin, diciendo:
Habla a los hijos de Israel y diles: "Cuando alguno de vosotros traiga una ofrenda al SEOR, traeris vuestra ofrenda de animales del ganado o del rebao.
"Si su ofrenda es un holocausto del ganado, ofrecer un macho sin defecto; lo ofrecer a la entrada de la tienda de reunin, para que sea aceptado delante del SEOR.
"Pondr su mano sobre la cabeza del holocausto, y le ser aceptado para hacer expiacin por l.
"Entonces degollar el novillo delante del SEOR; y los sacerdotes hijos de Aarn ofrecern la sangre y la rociarn por todos los lados sobre el altar que est a la entrada de la tienda de reunin.
"Despus desollar el holocausto y lo dividir en sus piezas.
"Y los hijos del sacerdote Aarn pondrn fuego en el altar, y colocarn lea sobre el fuego.
"Luego los sacerdotes hijos de Aarn arreglarn las piezas, la cabeza y el sebo sobre la lea que est en el fuego sobre el altar.
"Pero las entraas y las patas las lavar l con agua. Y el sacerdote [lo] quemar todo sobre el altar como holocausto; es ofrenda encendida de aroma agradable para el SEOR.
"Mas si su ofrenda para holocausto es del rebao, de los corderos o de las cabras, ofrecer un macho sin defecto.
"Y lo degollar al lado norte del altar, delante del SEOR; y los sacerdotes hijos de Aarn rociarn la sangre sobre el altar, por todos los lados.
"Despus lo dividir en sus piezas, con su cabeza y el sebo, y el sacerdote los colocar sobre la lea que est en el fuego sobre el altar.
"Pero las entraas y las patas las lavar con agua, y el sacerdote [lo] ofrecer todo, quemndolo sobre el altar; es holocausto, una ofrenda encendida de aroma agradable para el SEOR.
"Mas si su ofrenda para el SEOR es un holocausto de aves, entonces traer su ofrenda de trtolas o de pichones.
"Y el sacerdote la traer al altar, le quitar la cabeza y la quemar sobre el altar; y su sangre ser exprimida sobre el costado del altar.
"Le quitar tambin el buche con sus plumas y lo echar junto al altar, hacia el oriente, en el lugar de las cenizas.
"La hender despus por las alas, sin dividir[la]; y el sacerdote la quemar en el altar, sobre la lea que est en el fuego; es holocausto, una ofrenda encendida de aroma agradable para el SEOR.
"Cuando alguien ofrezca una ofrenda de cereal como ofrenda al SEOR, su ofrenda ser de flor de harina, sobre la cual echar aceite y pondr incienso.
"Entonces la llevar a los sacerdotes hijos de Aarn; y [el sacerdote] tomar de ella un puado de la flor de harina, con el aceite [y] con todo su incienso. Y el sacerdote [la] quemar [como] memorial sobre el altar; es ofrenda encendida de aroma agradable para el SEOR.
"El resto de la ofrenda de cereal pertenece a Aarn y a sus hijos; es cosa santsima de las ofrendas encendidas para el SEOR.
"Cuando ofrezcas una oblacin de ofrenda de cereal cocida al horno, [ser de] tortas de flor de harina sin levadura, amasadas con aceite, o de hojaldres sin levadura, untados con aceite.
"Y si tu oblacin es una ofrenda de cereal [preparada] en sartn, [ser] de flor de harina sin levadura, amasada con aceite.
"La partirs en pedazos y echars aceite sobre ella; es una ofrenda de cereal.
"Si tu oblacin es una ofrenda de cereal [preparada] en cazuela, ser hecha de flor de harina con aceite.
"Cuando traigas al SEOR la ofrenda de cereal hecha de estas cosas, ser presentada al sacerdote y l la llevar al altar.
"Y el sacerdote tomar de la ofrenda de cereal su porcin [como] memorial, y [la] quemar sobre el altar [como] ofrenda encendida de aroma agradable para el SEOR.
"Y el resto de la ofrenda de cereal pertenece a Aarn y a sus hijos; es cosa santsima de las ofrendas encendidas para el SEOR.
"Ninguna ofrenda de cereal que ofrezcis al SEOR ser hecha con levadura, porque no quemaris ninguna levadura ni ninguna miel como ofrenda encendida para el SEOR.
"Como ofrenda de primicias las ofreceris al SEOR, pero no ascendern como aroma agradable sobre el altar.
"Adems, toda ofrenda de cereal tuya sazonars con sal, para que la sal del pacto de tu Dios no falte de tu ofrenda de cereal; con todas tus ofrendas ofrecers sal.
"Pero si ofreces al SEOR una ofrenda de cereal de los primeros frutos, ofrecers espigas verdes tostadas al fuego, granos tiernos desmenuzados, como ofrenda de cereal de tus primeros frutos.
"Luego echars aceite y pondrs incienso sobre ella; es ofrenda de cereal.
"Y el sacerdote quemar como memorial parte de los granos desmenuzados, con su aceite y con todo su incienso; es ofrenda encendida para el SEOR.
"Si su ofrenda es un sacrificio de las ofrendas de paz, si la ofrece del ganado, sea macho o hembra, sin defecto la ofrecer delante del SEOR.
"Pondr su mano sobre la cabeza de su ofrenda y la degollar a la puerta de la tienda de reunin, y los sacerdotes hijos de Aarn rociarn la sangre sobre el altar por todos los lados.
"Y del sacrificio de las ofrendas de paz presentar una ofrenda encendida al SEOR: el sebo que cubre las entraas y todo el sebo que hay sobre las entraas,
los dos riones con el sebo que [est] sobre ellos y sobre los lomos, y el lbulo del hgado, que quitar con los riones.
"Y los hijos de Aarn lo quemarn en el altar, sobre el holocausto que est sobre la lea en el fuego; es una ofrenda encendida de aroma agradable para el SEOR.
"Pero si su ofrenda como sacrificio de las ofrendas de paz para el SEOR es del rebao, sea macho o hembra, sin defecto la ofrecer.
"Si ha de presentar un cordero como su ofrenda, lo ofrecer delante del SEOR.
"Pondr su mano sobre la cabeza de su ofrenda y la degollar delante de la tienda de reunin, y los hijos de Aarn rociarn su sangre sobre el altar por todos los lados.
"Y del sacrificio de las ofrendas de paz, traer una ofrenda encendida al SEOR: el sebo, la cola entera, que cortar cerca del espinazo, el sebo que cubre las entraas y todo el sebo que hay sobre las entraas,
los dos riones con el sebo que [est] sobre ellos y sobre los lomos, y el lbulo del hgado, que quitar con los riones.
"Y el sacerdote lo quemar sobre el altar [como] alimento; es ofrenda encendida para el SEOR.
"Si su ofrenda es una cabra, la ofrecer delante del SEOR;
pondr su mano sobre su cabeza y la degollar delante de la tienda de reunin, y los hijos de Aarn rociarn su sangre sobre el altar por todos los lados.
"Y de ella presentar su oblacin como ofrenda encendida para el SEOR: el sebo que cubre las entraas y todo el sebo que hay sobre las entraas,
los dos riones con el sebo que [est] sobre ellos y sobre los lomos, y el lbulo del hgado, que quitar con los riones.
"Y el sacerdote los quemar sobre el altar [como] alimento; es ofrenda encendida como aroma agradable. Todo el sebo es del SEOR.
"Estatuto perpetuo ser por todas vuestras generaciones, dondequiera que habitis: ningn sebo ni ninguna sangre comeris."
El SEOR habl a Moiss, diciendo:
Habla a los hijos de Israel, diciendo: "Si alguien peca inadvertidamente en cualquiera de las cosas que el SEOR ha mandado que no se hagan, y hace alguna de ellas;
si el que peca es el sacerdote ungido, trayendo culpa sobre el pueblo, que entonces ofrezca al SEOR un novillo sin defecto como ofrenda por el pecado, por el pecado que ha cometido.
"Traer el novillo a la puerta de la tienda de reunin delante del SEOR, pondr su mano sobre la cabeza del novillo y lo degollar delante del SEOR.
"Luego el sacerdote ungido tomar de la sangre del novillo y la traer a la tienda de reunin,
y el sacerdote mojar su dedo en la sangre y rociar de la sangre siete veces delante del SEOR, frente al velo del santuario.
"El sacerdote pondr tambin de esa sangre sobre los cuernos del altar del incienso aromtico que est en la tienda de reunin delante del SEOR, y derramar toda la sangre del novillo al pie del altar del holocausto que est a la puerta de la tienda de reunin.
"Y quitar todo el sebo del novillo de la ofrenda por el pecado: el sebo que cubre las entraas, todo el sebo que [est] sobre las entraas,
los dos riones con el sebo que [est] sobre ellos y sobre los lomos, y el lbulo del hgado, que quitar con los riones
(de la manera que se quita del buey del sacrificio de las ofrendas de paz); y el sacerdote los quemar sobre el altar del holocausto.
"Pero la piel del novillo y toda su carne, con su cabeza, sus patas, sus entraas y su estircol,
es decir, todo [el resto del] novillo, lo llevar a un lugar limpio fuera del campamento, donde se echan las cenizas, y lo quemar al fuego sobre la lea; lo quemar donde se echan las cenizas.
"Si es toda la congregacin de Israel la que comete error, y el asunto pasa desapercibido a la asamblea, y hacen cualquiera de las cosas que el SEOR ha mandado que no se hagan, hacindose as culpables,
cuando se llegue a saber el pecado que ellos han cometido, entonces la asamblea ofrecer un novillo del ganado como ofrenda por el pecado, y lo traern delante de la tienda de reunin.
"Los ancianos de la congregacin pondrn sus manos sobre la cabeza del novillo delante del SEOR, y el novillo ser degollado delante del SEOR.
"Entonces el sacerdote ungido traer sangre del novillo a la tienda de reunin;
mojar el sacerdote su dedo en la sangre y [la] rociar siete veces delante del SEOR, frente al velo.
"Pondr sangre sobre los cuernos del altar que est delante del SEOR en la tienda de reunin, y derramar toda la sangre al pie del altar del holocausto, que est a la puerta de la tienda de reunin.
"Le quitar todo el sebo y lo quemar sobre el altar,
y har con el novillo lo mismo que hizo con el novillo de la ofrenda por el pecado; har lo mismo con l. As el sacerdote har expiacin por ellos, y ellos sern perdonados.
"Sacar el novillo fuera del campamento y lo quemar como quem el primer novillo; es la ofrenda por el pecado de la asamblea.
"Cuando es un jefe el que peca e inadvertidamente hace cualquiera de las cosas que el SEOR su Dios ha mandado que no se hagan, hacindose as culpable,
y se le hace saber el pecado que ha cometido, traer como su ofrenda un macho cabro sin defecto.
"Pondr su mano sobre la cabeza del macho cabro y lo degollar en el lugar donde se degella el holocausto delante del SEOR; es una ofrenda por el pecado.
"Entonces el sacerdote tomar con su dedo de la sangre de la ofrenda por el pecado y [la] pondr sobre los cuernos del altar del holocausto, y derramar [el resto de] la sangre al pie del altar del holocausto.
"Y quemar todo el sebo sobre el altar como [en el caso] del sebo del sacrificio de las ofrendas de paz. As el sacerdote har expiacin por l, por su pecado, y ser perdonado.
"Y si es alguno del pueblo el que peca inadvertidamente, haciendo cualquiera de las cosas que el SEOR ha mandado que no se hagan, y se hace as culpable,
y se le hace saber el pecado que ha cometido, traer como su ofrenda una cabra sin defecto por el pecado que ha cometido.
"Pondr su mano sobre la cabeza de la ofrenda por el pecado y la degollar en el lugar del holocausto.
"Entonces el sacerdote tomar con su dedo de la sangre y [la] pondr sobre los cuernos del altar del holocausto, y derramar todo [el resto de] la sangre al pie del altar.
"Luego quitar todo el sebo, de la manera que se quit el sebo del sacrificio de las ofrendas de paz, y el sacerdote [lo] quemar sobre el altar como aroma agradable para el SEOR. As har el sacerdote expiacin por l y ser perdonado.
"Pero si trae un cordero como su ofrenda por el pecado, que traiga una hembra sin defecto.
"Pondr su mano sobre la cabeza de la ofrenda por el pecado y la degollar como ofrenda por el pecado en el lugar donde se degella el holocausto.
"Entonces el sacerdote tomar con su dedo de la sangre de la ofrenda por el pecado y [la] pondr sobre los cuernos del altar del holocausto, y derramar todo [el resto de] la sangre al pie del altar.
"Luego quitar todo el sebo de la misma manera que se quita el sebo del cordero del sacrificio de las ofrendas de paz; y el sacerdote lo quemar en el altar con las ofrendas encendidas para el SEOR. As har el sacerdote expiacin por l, por el pecado que ha cometido, y ser perdonado.
"Si alguien peca al ser llamado a testificar, siendo testigo de lo que ha visto o sabe, y no [lo] declara, ser culpable.
"O si alguien toca cualquier cosa inmunda, ya sea el cadver de una fiera inmunda, o el cadver de ganado inmundo, o el cadver de un reptil inmundo, aunque no se d cuenta de ello y se contamina, ser culpable.
"O si toca inmundicia humana, de cualquier [clase] que [sea] la inmundicia con que se contamine, sin darse cuenta, y despus llega a saber[lo,] ser culpable.
"O si alguien, sin pensar, jura con sus labios hacer mal o hacer bien, en cualquier asunto que el hombre hable sin pensar con juramento, sin darse cuenta, y luego llega a saber[lo,] ser culpable de cualquiera de estas cosas.
"As ser que cuando llegue a ser culpable de cualquiera de estas cosas, confesar aquello en que ha pecado.
"Traer tambin al SEOR su ofrenda por la culpa, por el pecado que ha cometido, una hembra del rebao, una cordera o una cabra como ofrenda por el pecado. Y el sacerdote le har expiacin por su pecado.
"Pero si no tiene lo suficiente para ofrecer un cordero, entonces traer al SEOR como ofrenda por la culpa de aquello en que ha pecado, dos trtolas o dos pichones, uno como ofrenda por el pecado y el otro como holocausto.
"Los traer al sacerdote, el cual ofrecer primero el que es para ofrenda por el pecado, y le cortar la cabeza por la cerviz sin arrancar[la].
"Rociar tambin de la sangre de la ofrenda por el pecado al costado del altar, y el resto de la sangre ser exprimida al pie del altar; es ofrenda por el pecado.
"Entonces preparar el segundo como holocausto segn la ordenanza. As el sacerdote har expiacin por l, por el pecado que ha cometido, y le ser perdonado.
"Pero si no tiene lo suficiente para dos trtolas o dos pichones, entonces, como ofrenda por el pecado que ha cometido, traer la dcima parte de un efa de flor de harina como ofrenda por el pecado; no pondr aceite ni incienso en ella, pues es ofrenda por el pecado.
"Y la traer al sacerdote, y el sacerdote tomar de ella un puado como memorial, y [la] quemar sobre el altar con las ofrendas encendidas para el SEOR; es ofrenda por el pecado.
"As el sacerdote har expiacin por l, por el pecado que ha cometido en alguna de estas cosas, y le ser perdonado; [el resto] ser del sacerdote, como [en] la ofrenda de cereal."
Habl el SEOR a Moiss, diciendo:
Si alguno comete una falta y peca inadvertidamente en las cosas sagradas del SEOR, traer su ofrenda por la culpa al SEOR: un carnero sin defecto del rebao, conforme a tu valuacin en siclos de plata, segn el siclo del santuario, como ofrenda por la culpa.
Har restitucin por aquello en que ha pecado en las cosas sagradas, y aadir a ello la quinta parte, y se lo dar al sacerdote. Y el sacerdote har expiacin por l con el carnero de la ofrenda por la culpa, y le ser perdonado.
Si alguno peca y hace cualquiera de las cosas que el SEOR ha mandado que no se hagan, aunque no se d cuenta, ser culpable y llevar su castigo.
Entonces traer al sacerdote un carnero sin defecto del rebao, conforme a tu valuacin, como ofrenda por la culpa. As el sacerdote har expiacin por l por su error mediante el cual ha pecado inadvertidamente sin saberlo, y le ser perdonado.
Es ofrenda por la culpa; ciertamente era culpable delante del SEOR.
Entonces habl el SEOR a Moiss, diciendo:
Cuando alguien peque y cometa una falta contra el SEOR, engaando a su prjimo en cuanto a un depsito o alguna cosa [que se le ha] confiado, o por robo, o [por haber] extorsionado a su prjimo,
o ha encontrado lo que estaba perdido y ha mentido acerca de ello, y ha jurado falsamente, de manera que peca en cualquiera de las cosas que suele hacer el hombre,
ser, entonces, que cuando peque y sea culpable, devolver lo que tom al robar, o lo que obtuvo mediante extorsin, o el depsito que le fue confiado, o la cosa perdida que ha encontrado,
o cualquier cosa acerca de la cual jur falsamente; har completa restitucin de ello y le aadir una quinta parte ms. Se la dar al que le pertenece en el da [en que presente] su ofrenda por la culpa.
Entonces traer al sacerdote su ofrenda por la culpa para el SEOR, un carnero sin defecto del rebao, conforme a tu valuacin como ofrenda por la culpa,
y el sacerdote har expiacin por l delante del SEOR, y le ser perdonada cualquier cosa que haya hecho por la cual sea culpable.
Y el SEOR habl a Moiss, diciendo:
Ordena a Aarn y a sus hijos, diciendo: "sta es la ley del holocausto: el holocausto mismo [permanecer] sobre el fuego, sobre el altar, toda la noche hasta la maana, y el fuego del altar ha de mantenerse encendido en l.
"El sacerdote vestir su tnica de lino y se pondr calzoncillos de lino fino sobre su cuerpo. Tomar las cenizas [a] que el fuego ha reducido el holocausto sobre el altar y las pondr junto al altar.
"Despus se quitar sus vestiduras, se pondr otras vestiduras y llevar las cenizas fuera del campamento a un lugar limpio.
"El fuego del altar se mantendr encendido sobre l; no se apagar, sino que el sacerdote quemar lea en l todas las maanas, y pondr sobre l el holocausto, y quemar sobre l el sebo de las ofrendas de paz.
"El fuego se mantendr encendido continuamente en el altar; no se apagar.
"sta es la ley de la ofrenda de cereal: los hijos de Aarn la presentarn delante del SEOR frente al altar.
"Entonces uno [de ellos] tomar de ella un puado de flor de harina de la ofrenda de cereal, con su aceite y todo el incienso que [hay] en la ofrenda de cereal, y [la] quemar sobre el altar; es aroma agradable, su ofrenda memorial para el SEOR.
"Y lo que quede de ella, Aarn y sus hijos lo comern. Debe comerse como tortas sin levadura en lugar santo; en el atrio de la tienda de reunin lo comern.
"No se cocer con levadura. Se la he dado como parte de mis ofrendas encendidas; es [cosa] santsima, lo mismo que la ofrenda por el pecado y la ofrenda por la culpa.
"Todo varn entre los hijos de Aarn puede comerla; es una ordenanza perpetua por [todas] vuestras generaciones tocante a las ofrendas encendidas para el SEOR. Todo lo que las toque quedar consagrado."
Entonces habl el SEOR a Moiss, diciendo:
sta es la ofrenda que Aarn y sus hijos han de ofrecer al SEOR el da de su uncin: la dcima parte de un efa de flor de harina como ofrenda perpetua de cereal, la mitad por la maana y la mitad por la tarde.
En sartn se preparar con aceite, y cuando se haya mezclado [bien] la traers. Ofrecers la ofrenda de cereal en pedazos cocidos al horno como aroma agradable para el SEOR.
El sacerdote, que de entre los hijos de Aarn sea ungido en su lugar, la ofrecer. Por ordenanza perpetua ser totalmente quemada para el SEOR.
As que toda ofrenda de cereal del sacerdote ser totalmente quemada. No se comer.
Y el SEOR habl a Moiss, diciendo:
Habla a Aarn y a sus hijos y diles: "sta es la ley de la ofrenda por el pecado: la ofrenda por el pecado ser ofrecida delante del SEOR en el [mismo] lugar donde el holocausto es ofrecido; es [cosa] santsima.
"El sacerdote que la ofrezca por el pecado la comer. Se comer en un lugar santo, en el atrio de la tienda de reunin.
"Todo el que toque su carne quedar consagrado; y si la sangre salpica sobre una vestidura, en un lugar santo lavars lo que fue salpicado.
"Y la vasija de barro en la cual fue hervida, ser quebrada; y si se hirvi en una vasija de bronce, se fregar y se lavar con agua.
"Todo varn de entre los sacerdotes puede comer de ella; es [cosa] santsima.
"Pero no se comer de ninguna ofrenda por el pecado, cuya sangre se haya trado a la tienda de reunin para hacer expiacin en el lugar santo; al fuego ser quemada.
"sta es la ley de la ofrenda por la culpa; es [cosa] santsima.
"En el lugar donde degellan el holocausto han de degollar la ofrenda por la culpa, y l rociar su sangre sobre el altar por todos los lados.
"Luego ofrecer de ella todo el sebo: la cola gorda, el sebo que cubre las entraas,
los dos riones con el sebo que hay sobre ellos y sobre los lomos, y quitar el lbulo del hgado con los riones.
"Y el sacerdote los quemar sobre el altar como ofrenda encendida para el SEOR; es ofrenda por la culpa.
"Todo varn de entre los sacerdotes puede comer de ella. Se comer en un lugar santo; es [cosa] santsima.
"La ofrenda por la culpa es como la ofrenda por el pecado, hay una [misma] ley para ambas; al sacerdote que hace expiacin con ella, le pertenecer.
"Tambin el sacerdote que presente el holocausto de alguno, la piel del holocausto que haya presentado ser para l.
"De la misma manera, toda ofrenda de cereal que sea cocida al horno, y todo lo que sea preparado en cazuela o en sartn, pertenecer al sacerdote que la presente.
"Y toda ofrenda de cereal mezclado con aceite, o seco, pertenecer a todos los hijos de Aarn, a todos por igual.
"sta es la ley del sacrificio de la ofrenda de paz que ser ofrecido al SEOR:
"Si lo ofrece en accin de gracias, entonces, juntamente con el sacrificio de accin de gracias, ofrecer tortas sin levadura amasadas con aceite, y hojaldres sin levadura untados con aceite, y tortas de flor de harina [bien] mezclada amasadas con aceite.
"Con el sacrificio de sus ofrendas de paz en accin de gracias, presentar su ofrenda con tortas de pan leudado.
"Y de ello presentar una [parte] de cada ofrenda como contribucin al SEOR; ser para el sacerdote que roca la sangre de las ofrendas de paz.
"[En cuanto a] la carne del sacrificio de sus ofrendas de paz en accin de gracias, se comer el da que la ofrezca; no dejar nada hasta la maana [siguiente].
"Pero si el sacrificio de su ofrenda es por un voto o una ofrenda voluntaria, se comer en el da que ofrezca el sacrificio; y al da siguiente se podr comer lo que quede;
pero lo que quede de la carne del sacrificio ser quemado en el fuego al tercer da.
"De manera que si se come de la carne del sacrificio de sus ofrendas de paz al tercer da, el que la ofrezca no ser acepto, ni se le tendr en cuenta. Ser cosa ofensiva, y la persona que coma de ella llevar su [propia] iniquidad.
"La carne que toque cualquier cosa inmunda no se comer; se quemar en el fuego. En cuanto a [otra] carne, cualquiera que est limpio puede comer de ella.
"Pero la persona que coma la carne del sacrificio de las ofrendas de paz que pertenecen al SEOR, estando inmunda, esa persona ser cortada de entre su pueblo.
"Y cuando alguien toque alguna cosa inmunda, ya sea inmundicia humana o un animal inmundo, o cualquier cosa abominable [e] inmunda y coma de la carne del sacrificio de la ofrenda de paz que pertenece al SEOR, esa persona ser cortada de entre su pueblo."
Despus habl el SEOR a Moiss, diciendo:
Habla a los hijos de Israel y diles: "Ningn sebo de buey, ni de cordero, ni de cabra, comeris.
"El sebo de [un animal] muerto y el sebo de un animal despedazado [por las bestias] podr servir para cualquier uso, mas ciertamente no debis comerlo.
"Porque cualquiera que coma sebo del animal del cual se ofrece una ofrenda encendida al SEOR, la persona que coma ser cortada de entre su pueblo.
"Y no comeris sangre, ni de ave ni de animal, en ningn lugar en que habitis.
"Toda persona que coma cualquier [clase de] sangre, esa persona ser cortada de entre su pueblo."
Entonces habl el SEOR a Moiss, diciendo:
Habla a los hijos de Israel y diles: "El que ofrezca el sacrificio de sus ofrendas de paz al SEOR, traer su ofrenda al SEOR del sacrificio de sus ofrendas de paz.
"Sus propias manos traern ofrendas encendidas al SEOR. Traer el sebo con el pecho, para que el pecho sea presentado como ofrenda mecida delante del SEOR.
"Y el sacerdote quemar el sebo sobre el altar; pero el pecho pertenecer a Aarn y a sus hijos.
"Y daris al sacerdote la pierna derecha como contribucin de los sacrificios de vuestras ofrendas de paz.
"Aquel que de entre los hijos de Aarn ofrezca la sangre de las ofrendas de paz y el sebo, recibir la pierna derecha como [su] porcin.
"Pues yo he tomado de los hijos de Israel, de los sacrificios de sus ofrendas de paz, el pecho de la ofrenda mecida y la pierna de la contribucin, y los he dado al sacerdote Aarn y a sus hijos, como [su] porcin para siempre de [parte de] los hijos de Israel.
"sta es la porcin consagrada a Aarn y la porcin consagrada a sus hijos de las ofrendas encendidas para el SEOR, desde el da en que l los present para ministrar como sacerdotes al SEOR,
la cual el SEOR haba ordenado que se les diera de [parte de] los hijos de Israel el da en que l los ungi. Es la porcin [de ellos] para siempre, por todas sus generaciones."
sta es la ley del holocausto, de la ofrenda de cereal, de la ofrenda por el pecado, de la ofrenda por la culpa, de la ofrenda de consagracin y del sacrificio de las ofrendas de paz,
que el SEOR orden a Moiss en el monte Sina, el da en que l mand a los hijos de Israel que presentaran sus ofrendas al SEOR en el desierto de Sina.
Y el SEOR habl a Moiss, diciendo:
Toma a Aarn y con l a sus hijos, y las vestiduras, el aceite de la uncin, el novillo de la ofrenda por el pecado, los dos carneros y la cesta del pan sin levadura;
y rene a toda la congregacin a la entrada de la tienda de reunin.
Y Moiss hizo tal como el SEOR le orden, [y] cuando la congregacin se haba reunido a la entrada de la tienda de reunin,
Moiss dijo a la congregacin: Esto es lo que el SEOR ha ordenado hacer.
Entonces Moiss hizo que Aarn y sus hijos se acercaran, y los lav con agua.
Y puso sobre l la tnica, lo ci con el cinturn, lo visti con el manto y le puso el efod; y lo ci con el cinto tejido del efod, con el cual se [lo] at.
Despus le puso el pectoral, y dentro del pectoral puso el Urim y el Tumim.
Puso tambin la tiara sobre su cabeza, y sobre la tiara, al frente, puso la lmina de oro, la diadema santa, tal como el SEOR haba ordenado a Moiss.
Y Moiss tom el aceite de la uncin y ungi el tabernculo y todo lo que en l haba, y los consagr.
Con el aceite roci el altar siete veces y ungi el altar y todos sus utensilios, y la pila y su base, para consagrarlos.
Y derram del aceite de la uncin sobre la cabeza de Aarn y lo ungi, para consagrarlo.
Luego Moiss hizo que los hijos de Aarn se acercaran y los visti con tnicas, los ci con cinturones, y les ajust las tiaras tal como el SEOR haba ordenado a Moiss.
Entonces trajo el novillo de la ofrenda por el pecado, y Aarn y sus hijos pusieron sus manos sobre la cabeza del novillo de la ofrenda por el pecado.
Despus Moiss [lo] degoll y tom la sangre y con su dedo puso [parte de ella] en los cuernos del altar por todos los lados, y purific el altar. Luego derram [el resto de] la sangre al pie del altar y lo consagr, para hacer expiacin por l.
Tom tambin todo el sebo que haba en las entraas y el lbulo del hgado, y los dos riones con su sebo, y [los] quem Moiss sobre el altar.
Pero el novillo, con su piel, su carne y su estircol, lo quem en el fuego fuera del campamento, tal como el SEOR haba mandado a Moiss.
Entonces present el carnero del holocausto, y Aarn y sus hijos pusieron sus manos sobre la cabeza del carnero.
Y Moiss [lo] degoll y roci la sangre sobre el altar, por todos los lados.
Despus de haber cortado el carnero en pedazos, Moiss quem la cabeza, los pedazos y el sebo.
Despus de lavar las entraas y las patas con agua, Moiss quem todo el carnero sobre el altar. Fue holocausto de aroma agradable; fue ofrenda encendida para el SEOR, tal como el SEOR haba ordenado a Moiss.
Luego present el segundo carnero, el carnero de la consagracin, y Aarn y sus hijos pusieron sus manos sobre la cabeza del carnero.
Y Moiss [lo] degoll y tom de la sangre y [la] puso en el lbulo de la oreja derecha de Aarn, en el pulgar de su mano derecha y en el pulgar de su pie derecho.
Hizo tambin que se acercaran los hijos de Aarn; y Moiss puso sangre en el lbulo de la oreja derecha de ellos, en el pulgar de su mano derecha y en el pulgar de su pie derecho. Entonces Moiss roci [el resto de] la sangre sobre el altar, por todos los lados.
Y tom el sebo y la cola gorda, y todo el sebo que estaba en las entraas, el lbulo del hgado, los dos riones con su sebo y la pierna derecha.
Y de la cesta del pan sin levadura que estaba delante del SEOR, tom una torta sin levadura, una torta de pan [mezclada con] aceite y un hojaldre, y [los] puso sobre las porciones de sebo y sobre la pierna derecha.
Entonces lo puso todo en las manos de Aarn y en las manos de sus hijos, y lo present como una ofrenda mecida delante del SEOR.
Despus Moiss tom [todo] esto de las manos de ellos y lo quem en el altar con el holocausto. Fue ofrenda de consagracin como aroma agradable, ofrenda encendida para el SEOR.
Tom tambin Moiss el pecho y lo present como ofrenda mecida delante del SEOR; era la porcin del carnero de la consagracin que perteneca a Moiss, tal como el SEOR le haba ordenado.
Y tom Moiss del aceite de la uncin y de la sangre que estaba sobre el altar, y roci a Aarn y sus vestiduras, y a sus hijos y las vestiduras de sus hijos; y consagr a Aarn y sus vestiduras, y a sus hijos y las vestiduras de sus hijos con l.
Entonces Moiss dijo a Aarn y a sus hijos: Hervid la carne a la entrada de la tienda de reunin, y comedla all junto con el pan que est en la cesta de la ofrenda de consagracin, tal como lo he ordenado, diciendo: "Aarn y sus hijos lo comern."
Y el resto de la carne y del pan lo quemaris en el fuego.
Y no saldris de la entrada de la tienda de reunin por siete das, hasta que termine el perodo de vuestra consagracin; porque por siete das seris consagrados.
El SEOR ha mandado hacer tal como se ha hecho hoy, para hacer expiacin a vuestro favor.
Adems, permaneceris a la entrada de la tienda de reunin da y noche por siete das, y guardaris la ordenanza del SEOR para que no muris, porque as se me ha ordenado.
Y Aarn y sus hijos hicieron todas las cosas que el SEOR haba ordenado por medio de Moiss.
Aconteci en el octavo da que Moiss llam a Aarn, a sus hijos y a los ancianos de Israel;
y dijo a Aarn: Toma un becerro de la vacada para la ofrenda por el pecado, y un carnero para el holocausto, [ambos] sin defecto, y ofrce[los] delante del SEOR.
Luego hablars a los hijos de Israel, diciendo: "Tomad un macho cabro para la ofrenda por el pecado, y un becerro y un cordero, ambos de un ao, sin defecto, para el holocausto,
y un buey y un carnero para las ofrendas de paz, para sacrificar delante del SEOR, y una ofrenda de cereal mezclado con aceite; porque hoy se aparecer el SEOR a vosotros."
Llevaron, pues, al frente de la tienda de reunin lo que Moiss haba ordenado, y toda la congregacin se acerc y permaneci de pie delante del SEOR.
Y Moiss dijo: Esto es lo que el SEOR ha mandado que hagis, para que la gloria del SEOR se aparezca a vosotros.
Entonces Moiss dijo a Aarn: Acrcate al altar y presenta tu ofrenda por el pecado y tu holocausto, para que hagas expiacin por ti mismo y por el pueblo; luego presenta la ofrenda por el pueblo, para que puedas hacer expiacin por ellos, tal como el SEOR ha ordenado.
Se acerc, pues, Aarn al altar y degoll el becerro de la ofrenda por el pecado que era por s mismo.
Y los hijos de Aarn le presentaron la sangre; y l moj su dedo en la sangre, puso [parte de ella] sobre los cuernos del altar, y derram [el resto de] la sangre al pie del altar.
Despus quem sobre el altar el sebo, los riones y el lbulo del hgado de la ofrenda por el pecado, tal como el SEOR haba ordenado a Moiss.
Sin embargo, la carne y la piel las quem en el fuego fuera del campamento.
Luego degoll el holocausto; y los hijos de Aarn le dieron la sangre y la roci sobre el altar, por todos los lados.
Y le dieron el holocausto en pedazos, con la cabeza, y [los] quem sobre el altar.
Lav tambin las entraas y las patas, y [las] quem con el holocausto sobre el altar.
Luego present la ofrenda por el pueblo, y tom el macho cabro para la ofrenda por el pecado que era por el pueblo, lo degoll y lo ofreci por los pecados, como el primero.
Present tambin el holocausto, y lo ofreci conforme a la ordenanza.
Despus present la ofrenda de cereal, y llen de ella su mano, y [la] quem sobre el altar, adems del holocausto de la maana.
Luego degoll el buey y el carnero, el sacrificio de las ofrendas de paz que era por el pueblo; y los hijos de Aarn le dieron la sangre y l la roci sobre el altar, por todos los lados.
En cuanto a los pedazos de sebo del buey y del carnero, la cola gorda, el [sebo] que cubre [las entraas], los riones y el lbulo del hgado,
los pusieron sobre los pechos [de los animales sacrificados;] y l quem los pedazos de sebo sobre el altar.
Pero Aarn present los pechos y la pierna derecha como ofrenda mecida delante del SEOR, tal como Moiss haba ordenado.
Entonces Aarn alz sus manos hacia el pueblo y lo bendijo, y despus de ofrecer la ofrenda por el pecado, el holocausto y las ofrendas de paz, descendi.
Y Moiss y Aarn entraron en la tienda de reunin, y cuando salieron y bendijeron al pueblo, la gloria del SEOR apareci a todo el pueblo.
Y sali fuego de la presencia del SEOR que consumi el holocausto y los pedazos de sebo sobre el altar. Al verlo, todo el pueblo grit y se postr rostro en tierra.
Nadab y Abi, hijos de Aarn, tomaron sus respectivos incensarios, y despus de poner en ellos fuego y echar incienso sobre l, ofrecieron delante del SEOR fuego extrao, que l no les haba ordenado.
Y de la presencia del SEOR sali fuego que los consumi, y murieron delante del SEOR.
Entonces Moiss dijo a Aarn: [Esto] es lo que el SEOR habl, diciendo: "Como santo ser tratado por los que se acercan a m, y en presencia de todo el pueblo ser honrado." Y Aarn guard silencio.
Llam tambin Moiss a Misael y a Elzafn, hijos de Uziel, to de Aarn, y les dijo: Acercaos, llevaos a vuestros parientes de delante del santuario, fuera del campamento.
Y ellos se acercaron y los llevaron fuera del campamento todava en sus tnicas, como Moiss haba dicho.
Luego Moiss dijo a Aarn y a sus hijos Eleazar e Itamar: No descubris vuestra cabeza ni rasguis vuestros vestidos, para que no muris y para que l no desate todo su enojo contra toda la congregacin. Pero vuestros hermanos, toda la casa de Israel, se lamentarn por el incendio que el SEOR ha trado.
Ni siquiera saldris de la entrada de la tienda de reunin, no sea que muris; porque el aceite de uncin del SEOR est sobre vosotros. Y ellos hicieron conforme al mandato de Moiss.
El SEOR habl a Aarn, diciendo:
No beberis vino ni licor, t ni tus hijos contigo, cuando entris en la tienda de reunin, para que no muris (es estatuto perpetuo por todas vuestras generaciones),
y para que hagis distincin entre lo santo y lo profano, entre lo inmundo y lo limpio,
y para que enseis a los hijos de Israel todos los estatutos que el SEOR les ha dicho por medio de Moiss.
Y Moiss dijo a Aarn y a los hijos que le quedaban, Eleazar e Itamar: Tomad la ofrenda de cereal que queda de las ofrendas encendidas para el SEOR, y comedla sin levadura junto al altar, porque es santsima.
La comeris, pues, en lugar santo, porque es la porcin tuya y la porcin de tus hijos de las ofrendas encendidas al SEOR; porque as se me ha ordenado.
Sin embargo, el pecho de la ofrenda mecida y la pierna de la ofrenda podis comer en un lugar limpio, t, y tus hijos y tus hijas contigo; porque han sido dadas como la porcin tuya y la de tus hijos de los sacrificios de las ofrendas de paz de los hijos de Israel.
La pierna [que fue] ofrecida levantndola, y el pecho [que fue] ofrecido mecindolo, los traern junto con las ofrendas encendidas de los pedazos de sebo, para presentarlos como ofrenda mecida delante del SEOR; as ser para siempre la porcin tuya y la de tus hijos contigo, tal como el SEOR ha ordenado.
Y Moiss pregunt con diligencia por el macho cabro de la ofrenda por el pecado, y he aqu que haba sido quemado. Y se enoj con Eleazar e Itamar, los hijos que le haban quedado a Aarn, diciendo:
Por qu no comisteis la ofrenda por el pecado en el lugar santo? Porque es santsima y os ha sido dada para quitar la culpa de la congregacin, para hacer expiacin por ellos delante del SEOR.
He aqu, puesto que la sangre no haba sido trada dentro, al santuario, ciertamente debais haber comido la ofrenda en el santuario, tal como yo orden.
Pero Aarn dijo a Moiss: Mira, hoy mismo han presentado ellos su ofrenda por el pecado y su holocausto delante del SEOR. Ya que esto me ha sucedido, si yo hubiera comido hoy de la ofrenda por el pecado, hubiera sido grato a los ojos del SEOR?
Cuando Moiss oy [esto,] qued satisfecho.
El SEOR habl a Moiss y a Aarn, dicindoles:
Hablad a los hijos de Israel, y decidles: "stos son los animales que podris comer de entre todos los animales que hay sobre la tierra.
"De entre los animales, todo el que tiene pezua dividida, formando as cascos hendidos, [y] rumia, ste comeris.
"Sin embargo, de los que rumian o tienen pezua dividida, no comeris stos: el camello, porque aunque rumia no tiene pezua dividida; [ser] inmundo para vosotros;
el damn, porque aunque rumia, no tiene pezua dividida; [ser] inmundo para vosotros;
el conejo, porque aunque rumia, no tiene pezua dividida; [ser] inmundo para vosotros;
y el cerdo, porque aunque tiene pezua dividida, formando as un casco hendido, no rumia; [ser] inmundo para vosotros.
"No comeris de su carne ni tocaris sus cadveres; [sern] inmundos para vosotros.
"De todos los animales que hay en las aguas, podris comer stos: todos los que tienen aletas y escamas en las aguas, en los mares o en los ros, podris comer.
"Pero todos los que no tienen aletas ni escamas en los mares y en los ros, entre todo lo que se mueve en las aguas y entre todas las criaturas vivientes que estn en el agua, os sern abominacin;
os sern abominacin, no comeris de su carne y abominaris sus cadveres.
"Todo lo que en las aguas no tenga aletas ni escamas, os [ser] abominacin.
"Adems, stas abominaris de entre las aves, no se comern, son abominacin: el guila, el buitre y el buitre negro,
el milano y el halcn segn su especie;
todo cuervo segn su especie;
el avestruz, la lechuza, la gaviota y el gaviln segn su especie;
el bho, el somormujo, el bho real,
la lechuza blanca, el pelcano, el buitre comn,
la cigea, la garza segn su especie; la abubilla y el murcilago.
"Todo insecto alado que ande sobre cuatro [patas] os ser abominacin.
"Sin embargo, stos podis comer de entre todos los insectos alados que andan sobre cuatro [patas:] los que tienen, adems de sus patas, piernas con coyunturas para saltar con ellas sobre la tierra.
"De ellos podis comer stos: la langosta segn sus especies, la langosta destructora segn sus especies, el grillo segn sus especies y el saltamontes segn sus especies.
"Pero todos los dems insectos alados que tengan cuatro patas os [sern] abominacin.
"Por estos [animales,] pues, seris inmundos; todo el que toque sus cadveres quedar inmundo hasta el atardecer,
y todo el que levante parte de sus cadveres lavar sus vestidos y quedar inmundo hasta el atardecer.
"En cuanto a todo animal de pezua dividida, pero que no forma [pezua] hendida, o que no rumian, [sern] inmundos para vosotros; todo el que los toque quedar inmundo.
"Y de entre los animales que andan sobre cuatro [patas,] los que andan sobre sus garras son inmundos para vosotros; todo el que toque sus cadveres quedar inmundo hasta el atardecer,
y el que levante sus cadveres lavar sus ropas y quedar inmundo hasta el atardecer; os son inmundos.
"Y de entre los animales que se mueven sobre la tierra, stos [sern] inmundos para vosotros: el topo, el ratn y el lagarto segn sus especies;
el erizo, el cocodrilo, el lagarto, la lagartija de arena y el camalen.
"stos [sern] inmundos para vosotros de entre todos los [animales] que pululan; todo el que los toque cuando estn muertos quedar inmundo hasta el atardecer.
"Tambin quedar inmunda cualquier cosa sobre la cual caiga muerto uno de ellos, incluso cualquier artculo de madera, ropa, piel, saco, o cualquier utensilio de trabajo; ser puesto en el agua y quedar inmundo hasta el atardecer; entonces quedar limpio.
"Respecto a cualquier vasija de barro en la cual caiga uno de ellos, lo que est en la vasija quedar inmundo y quebraris la vasija.
"Todo alimento que se come, sobre el cual caiga [de esta] agua, estar inmundo, y todo lquido que se beba en tales vasijas estar inmundo.
"Todo aquello sobre lo cual caiga parte de sus cadveres quedar inmundo; el horno o fogn ser derribado; son inmundos y seguirn siendo inmundos para vosotros.
"Sin embargo, una fuente o cisterna donde se recoge agua ser limpia, pero lo que toque sus cadveres quedar inmundo.
"Y si parte de sus cadveres cae sobre cualquier semilla que se ha de sembrar, [quedar] limpia.
"Pero si se pone agua en la semilla, y una parte de sus cadveres cae en ella, [ser] inmunda para vosotros.
"Si muere uno de los animales que tenis para comer, el que toque su cadver quedar inmundo hasta el atardecer.
"Y el que coma parte de su cadver lavar sus vestidos y quedar inmundo hasta el atardecer; y el que levante el cadver lavar sus vestidos y quedar inmundo hasta el atardecer.
"Todo animal que se arrastra sobre la tierra es abominable; no se comer.
"Todo lo que anda sobre su vientre, todo lo que camina sobre cuatro [patas,] todo lo que tiene muchos pies, con respecto a todo lo que se arrastra sobre la tierra, no los comeris porque es abominacin.
"No os hagis abominables por causa de ningn animal que se arrastra; y no os contaminis con ellos para que no seis inmundos.
"Porque yo soy el SEOR vuestro Dios. Por tanto, consagraos y sed santos, porque yo soy santo. No os contaminis, pues, con ningn animal que se arrastra sobre la tierra.
"Porque yo soy el SEOR, que os he hecho subir de la tierra de Egipto para ser vuestro Dios; seris, pues, santos porque yo soy santo."
sta es la ley acerca de los animales, de las aves, de todo ser viviente que se mueve en las aguas y de todo animal que se arrastra sobre la tierra,
para hacer distincin entre lo inmundo y lo limpio, entre el animal que se puede comer y el animal que no se puede comer.
Y el SEOR habl a Moiss, diciendo:
Habla a los hijos de Israel y diles: "Cuando una mujer d a luz y tenga varn, quedar impura por siete das; como en los das de su menstruacin, ser impura.
"Al octavo da la carne del prepucio [del nio] ser circuncidada.
"Y ella permanecer en la sangre de su purificacin por treinta y tres das; no tocar ninguna cosa consagrada ni entrar al santuario hasta que los das de su purificacin sean cumplidos.
"Pero si da a luz una nia, quedar impura por dos semanas, como en [los das de] su menstruacin; y permanecer en la sangre de su purificacin por sesenta y seis das.
"Cuando se cumplan los das de su purificacin por un hijo o por una hija, traer al sacerdote, a la entrada de la tienda de reunin, un cordero de un ao como holocausto, y un pichn o una trtola como ofrenda por el pecado.
"Entonces l los ofrecer delante del SEOR y har expiacin por ella, y quedar limpia del flujo de su sangre. sta es la ley para la que da a [luz, sea] hijo o hija.
"Pero si no le alcanzan los recursos para ofrecer un cordero, entonces tomar dos trtolas o dos pichones, uno para el holocausto y el otro para la ofrenda por el pecado; y el sacerdote har expiacin por ella, y quedar limpia."
El SEOR habl a Moiss y a Aarn, diciendo:
Cuando un hombre tenga en la piel de su cuerpo hinchazn, o erupcin, o mancha [blanca] lustrosa, y se convierta en infeccin de lepra en la piel de su cuerpo, ser trado al sacerdote Aarn o a uno de sus hijos, los sacerdotes.
Y el sacerdote mirar la infeccin en la piel del cuerpo; y si el pelo en la infeccin se ha vuelto blanco, y la infeccin parece ms profunda que la piel de su cuerpo, es una infeccin de lepra; cuando el sacerdote lo haya examinado lo declarar inmundo.
Pero si la mancha lustrosa es blanca en la piel de su cuerpo, y no parece ser ms profunda que la piel, y el pelo en ella no se ha vuelto blanco, entonces el sacerdote aislar por siete das [al que tiene] la infeccin.
Al sptimo da el sacerdote lo examinar, y si en su parecer la infeccin no ha cambiado, [y si] la infeccin no se ha extendido en la piel, entonces el sacerdote lo aislar por otros siete das.
El sacerdote lo examinar de nuevo al sptimo da; y si la infeccin ha oscurecido, y la infeccin no se ha extendido en la piel, entonces el sacerdote lo declarar limpio; es [slo] una postilla. Y lavar sus vestidos y quedar limpio.
Pero si la postilla se extiende en la piel despus que l se haya mostrado al sacerdote para su purificacin, volver a presentarse al sacerdote.
Y el sacerdote [lo] examinar, y si la postilla se ha extendido en la piel, entonces el sacerdote lo declarar inmundo; es lepra.
Cuando haya infeccin de lepra en un hombre, ser trado al sacerdote.
Entonces el sacerdote lo examinar, y si hay hinchazn blanca en la piel, y el pelo se ha vuelto blanco, y hay carne viva en la hinchazn,
es lepra crnica en la piel de su cuerpo, y el sacerdote lo declarar inmundo; no lo aislar, porque es inmundo.
Y si la lepra brota y se extiende en la piel, y la lepra cubre toda la piel [del que tena] la infeccin, desde su cabeza hasta sus pies, hasta donde pueda ver el sacerdote,
entonces el sacerdote mirar, y he aqu, [si] la lepra ha cubierto todo su cuerpo, declarar limpio [al que tena] la infeccin; se ha vuelto toda blanca [y] l es limpio.
Pero cuando aparezca en l carne viva, ser inmundo.
Y el sacerdote mirar la carne viva, y lo declarar inmundo; la carne viva es inmunda, es lepra.
Mas si la carne viva cambia nuevamente y se vuelve blanca, entonces vendr al sacerdote,
y el sacerdote lo mirar, y he aqu, [si] la infeccin se ha vuelto blanca, el sacerdote declarar limpio [al que tena] la infeccin; limpio es.
Cuando el cuerpo tenga una lcera en su piel, y se sane,
y en el lugar de la lcera haya hinchazn blanca, o una mancha lustrosa, blanca rojiza, ser mostrada al sacerdote,
y el sacerdote [la] examinar, y he aqu, [si] parece estar a un nivel ms bajo que la piel y su pelo se ha vuelto blanco, el sacerdote lo declarar inmundo; es infeccin de lepra, ha brotado en la lcera.
Pero si el sacerdote la examina, y he aqu, no hay pelos blancos en ella, y no est a nivel ms bajo que la piel y se ha oscurecido, el sacerdote lo aislar por siete das;
y si se extiende en la piel, el sacerdote lo declarar inmundo: es infeccin.
Pero si la mancha lustrosa permanece en su lugar y no se extiende, es [slo] la cicatriz de la lcera; el sacerdote lo declarar limpio.
Asimismo, si el cuerpo sufre en su piel una quemadura de fuego, y la [carne] viva de la quemadura se vuelve una mancha lustrosa, blanca rojiza o [slo] blanca,
entonces el sacerdote la examinar. Y si el pelo en la mancha lustrosa se ha vuelto blanco, y la mancha parece estar ms profunda que la piel, es lepra; ha brotado en la quemadura. Por tanto, el sacerdote lo declarar inmundo; es infeccin de lepra.
Pero si el sacerdote la examina, y he aqu, no hay pelo blanco en la mancha lustrosa y no est ms profunda que la piel, pero est oscura, entonces el sacerdote lo aislar por siete das.
Al sptimo da el sacerdote lo examinar. Si se ha extendido en la piel, el sacerdote lo declarar inmundo; es infeccin de lepra.
Pero si la mancha lustrosa permanece en su lugar y no se ha extendido en la piel, sino que est oscura, es la hinchazn de la quemadura; y el sacerdote lo declarar limpio, pues es [slo] la cicatriz de la quemadura.
Si un hombre o una mujer tiene una infeccin en la cabeza o en la barba,
el sacerdote le examinar la infeccin, y si parece estar ms profunda que la piel y hay en ella pelo fino amarillento, entonces el sacerdote lo declarar inmundo; es tia, es lepra de la cabeza o de la barba.
Pero si el sacerdote examina la infeccin de la tia, y he aqu, no parece ser ms profunda que la piel y no hay en ella pelo negro, el sacerdote aislar por siete das [ a la persona] con la infeccin de la tia.
Al sptimo da el sacerdote examinar la infeccin, y si la tia no se ha extendido, ni ha crecido en ella pelo amarillento, ni la tia parece ser ms profunda que la piel,
entonces se rasurar, pero no rasurar la [parte con] tia; y el sacerdote aislar [al que tiene] la tia por otros siete das.
Al sptimo da el sacerdote examinar la tia, y si sta no se ha extendido en la piel y no parece estar ms profunda que la piel, el sacerdote [lo] declarar limpio; entonces lavar sus vestidos y quedar limpio.
Pero si la tia se extiende en la piel despus de su purificacin,
el sacerdote [lo] examinar, y si la tia se ha extendido en la piel, el sacerdote no tiene que buscar pelo amarillento; es inmundo.
Mas si en su parecer la tia ha permanecido [igual] y ha crecido pelo negro en ella, la tia ha sanado; es limpio, y el sacerdote [lo] declarar limpio.
Cuando un hombre o una mujer tenga manchas lustrosas en la piel de su cuerpo, manchas blancas lustrosas,
el sacerdote [las] examinar, y si las manchas lustrosas en la piel de su cuerpo son de color blanquecino, es eczema que ha brotado en la piel; [la persona] es limpia.
Si un hombre pierde el pelo de la cabeza, es calvo, [pero] limpio.
Y si su cabeza pierde el pelo por delante y por los lados, es calvo en la frente; es limpio.
Pero si en la calva de la cabeza o de la frente aparece una infeccin blanca rojiza, es lepra que brota en la calva de su cabeza o en la calva de su frente.
Entonces el sacerdote [lo] examinar; y si la hinchazn de la infeccin es blanca rojiza en la calva de la cabeza o en la calva de la frente, como la apariencia de la lepra en la piel del cuerpo,
es un leproso, es inmundo. El sacerdote ciertamente [lo] declarar inmundo; su infeccin est en su cabeza.
En cuanto al leproso que tenga la infeccin, sus vestidos estarn rasgados, el cabello de su cabeza estar descubierto, se cubrir el bozo y gritar: Inmundo, inmundo!
Permanecer inmundo todos los das que tenga la infeccin; es inmundo. Vivir solo; su morada estar fuera del campamento.
Cuando un vestido tenga una marca de lepra, sea un vestido de lana o de lino,
sea en la urdimbre o en la trama, de lino o de lana, en cuero o en cualquier artculo hecho de cuero,
si la marca en el vestido o en el cuero, en la urdimbre o en la trama, o en cualquier artculo de cuero, es verdosa o rojiza, es marca de lepra y le ser mostrada al sacerdote.
Entonces el sacerdote examinar la marca, y aislar el artculo con marca por siete das.
Al sptimo da examinar la marca; si la marca se ha extendido en el vestido, sea en la urdimbre o en la trama, o en el cuero, cualquiera que sea el uso que se le d al cuero, la marca es una lepra maligna, es inmunda.
Quemar, pues, el vestido, ya sea la urdimbre o la trama, en lana o en lino, o cualquier artculo de cuero en el cual aparezca la marca, porque es una lepra maligna; en el fuego ser quemado.
Pero si el sacerdote la examina, y la marca no se ha extendido en el vestido, en la urdimbre o en la trama, o en cualquier artculo de cuero,
entonces el sacerdote les ordenar lavar aquello donde aparezca la marca, y lo aislar por otros siete das.
Despus que el artculo con la marca haya sido lavado, el sacerdote lo examinar otra vez, y si la marca no ha cambiado de aspecto, aun cuando la marca no se haya extendido, es inmundo; en el fuego lo quemars, ya sea que la corrosin lo haya rado por el derecho o el revs.
Entonces el sacerdote [lo] examinar, y si la marca se ha oscurecido despus de haber sido lavada, la arrancar del vestido o del cuero, sea de la urdimbre o de la trama;
y si aparece otra vez en el vestido, sea en la urdimbre o en la trama, o en cualquier artculo de cuero, es una erupcin; el artculo con la marca ser quemado en el fuego.
El vestido, sea [en] la urdimbre o [en] la trama, o cualquier artculo de cuero del cual se haya quitado la marca despus de haberlo lavado, ser lavado por segunda vez y quedar limpio.
sta es la ley para la marca de lepra en un vestido de lana o de lino, sea en la urdimbre o en la trama, o en cualquier artculo de cuero, para declararlo limpio o inmundo.
El SEOR habl a Moiss, diciendo:
sta ser la ley del leproso en los das de su purificacin. Ser llevado al sacerdote,
y el sacerdote saldr fuera del campamento. El sacerdote lo examinar, y si la infeccin ha sido sanada en el leproso,
el sacerdote mandar tomar dos avecillas vivas y limpias, madera de cedro, un cordn escarlata e hisopo para el que ha de ser purificado.
Despus el sacerdote mandar degollar una de las avecillas en una vasija de barro sobre agua corriente.
[En cuanto a] la avecilla viva, la tomar junto con la madera de cedro, el cordn escarlata y el hisopo, y los mojar [juntamente] con la avecilla viva en la sangre del ave muerta sobre el agua corriente.
Despus rociar siete veces al que ha de ser purificado de la lepra, lo declarar limpio, y soltar al ave viva en campo abierto.
Luego el que ha de ser purificado lavar su ropa, se rasurar todo el cabello, se baar en agua y quedar limpio. Despus podr entrar al campamento, pero por siete das permanecer fuera de su tienda.
Y suceder que en el sptimo da se rasurar todo el cabello: se rasurar la cabeza, la barba y las cejas; todo su cabello. Entonces lavar su ropa y se lavar el cuerpo en agua, y quedar limpio.
En el octavo da tomar dos corderos sin defecto, una cordera de un ao sin defecto, tres dcimas [de un efa] de flor de harina mezclada con aceite como ofrenda de cereal y un log de aceite;
y el sacerdote que lo declare limpio, presentar delante del SEOR al hombre que ha de ser purificado, con las ofrendas, a la entrada de la tienda de reunin.
Entonces el sacerdote tomar uno de los corderos y lo traer como ofrenda por la culpa, con el log de aceite, y los presentar como ofrenda mecida delante del SEOR.
Enseguida degollar el cordero en el lugar donde degellan la ofrenda por el pecado y el holocausto, en el lugar del santuario, porque la ofrenda por la culpa, lo mismo que la ofrenda por el pecado, pertenece al sacerdote; es [cosa] santsima.
Entonces el sacerdote tomar de la sangre de la ofrenda por la culpa, y [la] pondr el sacerdote sobre el lbulo de la oreja derecha del que ha de ser purificado, sobre el pulgar de su mano derecha y sobre el pulgar de su pie derecho.
El sacerdote tomar tambin del log de aceite, y [lo] derramar en la palma de su mano izquierda;
despus el sacerdote mojar el dedo de su mano derecha en el aceite que est en la palma de su mano izquierda, y con el dedo rociar del aceite siete veces delante del SEOR.
Y de lo que quede del aceite que est en su mano, el sacerdote pondr un poco sobre el lbulo de la oreja derecha del que se ha de purificar, sobre el pulgar de su mano derecha y sobre el pulgar de su pie derecho, encima de la sangre de la ofrenda por la culpa;
y lo que quede del aceite que est en la mano del sacerdote, lo pondr sobre la cabeza del que ha de ser purificado. As el sacerdote har expiacin por l delante del SEOR.
Despus el sacerdote ofrecer el sacrificio por el pecado y har expiacin por el que se ha de purificar de su inmundicia. Y despus, degollar el holocausto.
Y el sacerdote ofrecer sobre el altar el holocausto y la ofrenda de cereal. As har expiacin el sacerdote por l, y quedar limpio.
Pero si es pobre y no tiene suficiente recursos, entonces tomar un cordero como ofrenda por la culpa, como ofrenda mecida, a fin de hacer expiacin por l, y una dcima [de un efa] de flor de harina mezclada con aceite para ofrenda de cereal, y un log de aceite,
y dos trtolas o dos pichones, segn sus recursos, uno ser como ofrenda por el pecado y el otro para holocausto.
Al octavo da los llevar al sacerdote para [ofrecerlos por] su purificacin, a la entrada de la tienda de reunin, delante del SEOR.
Y el sacerdote tomar el cordero de la ofrenda por la culpa y el log de aceite, y los presentar como ofrenda mecida delante del SEOR.
Luego degollar el cordero de la ofrenda por la culpa, y el sacerdote tomar de la sangre de la ofrenda por la culpa y [la] pondr sobre el lbulo de la oreja derecha del que ha de ser purificado, sobre el pulgar de su mano derecha y sobre el pulgar de su pie derecho.
El sacerdote derramar tambin del aceite sobre la palma de su mano izquierda;
y con el dedo de su mano derecha rociar el sacerdote un poco del aceite que est en la palma de su mano izquierda siete veces delante del SEOR.
Despus el sacerdote pondr del aceite que est en su mano sobre el lbulo de la oreja derecha del que ha de ser purificado, sobre el pulgar de su mano derecha y sobre el pulgar de su pie derecho, en el lugar de la sangre de la ofrenda por la culpa.
Y el resto del aceite que est en la mano del sacerdote lo pondr en la cabeza del que ha de ser purificado, a fin de hacer expiacin por l delante del SEOR.
Entonces ofrecer una de las trtolas o de los pichones, segn sus recursos.
[Ofrecer] lo que pueda, uno como ofrenda por el pecado, y el otro como holocausto, junto con la ofrenda de cereal. As el sacerdote har expiacin delante del SEOR en favor del que ha de ser purificado.
sta es la ley para [el que] tenga infeccin de lepra, cuyos recursos para su purificacin sean limitados.
Habl tambin el SEOR a Moiss y a Aarn, diciendo:
Cuando entris en la tierra de Canan, que os doy en posesin, y ponga yo una marca de lepra sobre una casa en la tierra de vuestra posesin,
el dueo de la casa ir y le avisar al sacerdote: "[Algo as] como la marca [de la lepra] ha aparecido en mi casa."
El sacerdote entonces ordenar que desocupen la casa antes de que l entre para examinar la marca, a fin de que nada se contamine en la casa; y despus el sacerdote entrar y examinar la casa.
Examinar la marca, y si la marca sobre las paredes de la casa tiene depresiones verdosas o rojizas, y parece ms profunda que la superficie,
el sacerdote saldr a la puerta de la casa, y cerrar la casa por siete das.
Y al sptimo da el sacerdote regresar y [la] inspeccionar. Si la marca se ha extendido en las paredes de la casa,
el sacerdote les ordenar quitar las piedras que tienen la marca y arrojarlas a un lugar inmundo fuera de la ciudad.
Y har raspar la casa toda por dentro, y arrojarn fuera de la ciudad, a un lugar inmundo, el polvo que raspen.
Luego tomarn otras piedras y reemplazarn aquellas piedras; y l tomar otra mezcla y volver a recubrir la casa.
Sin embargo, si la marca vuelve a aparecer en la casa despus de que l haya quitado las piedras y raspado la casa, y despus de haberla recubierto con mezcla,
el sacerdote entrar y [la] examinar. Si ve que la marca se ha extendido en la casa, ser una lepra maligna en la casa; es inmunda.
Derribar, pues, la casa, sus piedras, sus maderas y todo el emplaste de la casa, y [los] llevar fuera de la ciudad a un lugar inmundo.
Adems, cualquiera que entre a la casa durante el tiempo que l la cerr, quedar inmundo hasta el atardecer.
Tambin, el que duerma en la casa lavar sus ropas, y el que coma en la casa lavar sus ropas.
Pero si el sacerdote entra y [la] examina, y la marca no se ha extendido en la casa despus de que la casa fue recubierta, el sacerdote declarar la casa limpia, porque la marca no ha vuelto a aparecer.
Entonces, para purificar la casa, tomar dos avecillas, madera de cedro, un cordn escarlata e hisopo,
y degollar una de las avecillas en una vasija de barro sobre agua corriente.
Despus tomar la madera de cedro, el hisopo y el cordn escarlata, [juntamente] con la avecilla viva, y los mojar en la sangre de la avecilla muerta y en el agua corriente, y rociar la casa siete veces.
As purificar la casa con la sangre de la avecilla y con el agua corriente, juntamente con la avecilla viva, con la madera de cedro, con el hisopo y con el cordn escarlata.
Sin embargo, a la avecilla viva la dejar ir en libertad, fuera de la ciudad, hacia el campo abierto. As har expiacin por la casa, y quedar purificada.
sta es la ley acerca de toda infeccin de lepra, o de tia;
y para la ropa o la casa con lepra,
para una hinchazn, una erupcin o una mancha blanca lustrosa,
para ensear cundo son inmundas y cundo son limpias. sta es la ley sobre la lepra.
Habl el SEOR a Moiss y a Aarn, diciendo:
Hablad a los hijos de Israel y decidles: "Cuando cualquier hombre tenga flujo de su cuerpo, su flujo [ser] inmundo.
"sta ser, por tanto, su inmundicia en su flujo: ser su inmundicia, ya sea que su cuerpo permita su flujo o que su cuerpo obstruya su flujo.
"Toda cama sobre la cual la persona con flujo se acueste ser inmunda, y todo sobre lo que se siente ser inmundo.
"Adems, cualquiera que toque su cama lavar su ropa, se baar en agua y quedar inmundo hasta el atardecer;
y cualquiera que se siente en aquello sobre lo cual el hombre con el flujo ha estado sentado, lavar su ropa, se baar en agua y quedar inmundo hasta el atardecer.
"Tambin, cualquiera que toque a la persona con el flujo lavar su ropa, se baar en agua y quedar inmundo hasta el atardecer.
"O si el hombre con el flujo escupe sobre uno que es limpio, ste tambin lavar su ropa, se baar en agua y quedar inmundo hasta el atardecer.
"Y toda montura sobre la cual cabalgue la persona con el flujo ser inmunda.
"Todo el que toque cualquiera de las cosas que han estado debajo de l quedar inmundo hasta el atardecer, y el que las lleve lavar su ropa, se baar en agua y quedar inmundo hasta el atardecer.
"Asimismo, a quien toque el que tiene el flujo sin haberse lavado las manos con agua, lavar su ropa, se baar en agua y quedar inmundo hasta el atardecer.
"Sin embargo, una vasija de barro que toque la persona con el flujo ser quebrada, y toda vasija de madera ser lavada con agua.
"Cuando el hombre con el flujo quede limpio de su flujo, contar para s siete das para su purificacin; entonces lavar su ropa, baar su cuerpo en agua corriente y quedar limpio.
"Y al octavo da tomar para s dos trtolas o dos pichones, y vendr delante del SEOR a la entrada de la tienda de reunin y los dar al sacerdote;
y el sacerdote los ofrecer, uno como ofrenda por el pecado y el otro como holocausto. As el sacerdote har expiacin por l delante del SEOR a causa de su flujo.
"Y si un hombre tiene emisin de semen, baar todo su cuerpo en agua y quedar inmundo hasta el atardecer.
"En cuanto a cualquier vestidura o piel sobre la cual haya emisin de semen, ser lavada con agua y quedar inmunda hasta el atardecer.
"Si un hombre se acuesta con una mujer y hay emisin de semen, ambos se baarn en agua y quedarn inmundos hasta el atardecer.
"Cuando una mujer tenga flujo, [si] el flujo en su cuerpo es sangre, ella permanecer en su impureza menstrual por siete das; y cualquiera que la toque quedar inmundo hasta el atardecer.
"Tambin todo aquello sobre lo que ella se acueste durante su impureza menstrual quedar inmundo, y todo aquello sobre lo que ella se siente quedar inmundo.
"Cualquiera que toque su cama lavar su ropa, se baar en agua y quedar inmundo hasta el atardecer.
"Y todo el que toque cualquier cosa sobre la que ella se siente, lavar su ropa, se baar en agua y quedar inmundo hasta el atardecer.
"Sea que est sobre la cama o sobre aquello en lo cual ella se haya sentado, el que lo toque quedar inmundo hasta el atardecer.
"Y si un hombre se acuesta con ella y su impureza menstrual lo mancha, quedar inmundo por siete das, y toda cama sobre la que l se acueste quedar inmunda.
"Si una mujer tiene un flujo de sangre por muchos das, no en el perodo de su impureza menstrual, o si tiene un flujo despus de ese perodo, todos los das de su flujo impuro continuar como en los das de su impureza menstrual; es inmunda.
"Toda cama sobre la cual ella se acueste durante los das de su flujo ser para ella como la cama durante su menstruacin, y todo sobre lo que ella se siente quedar inmundo, como la impureza de su impureza menstrual.
"Cualquiera que toque esas [cosas] quedar inmundo; lavar su ropa, se baar en agua y quedar inmundo hasta el atardecer.
"Cuando ella quede limpia de su flujo, contar siete das; despus quedar limpia.
"Al octavo da ella tomar consigo dos trtolas o dos pichones, y los traer al sacerdote a la entrada de la tienda de reunin.
"El sacerdote ofrecer uno [de ellos] como ofrenda por el pecado y el otro como holocausto. As har expiacin el sacerdote por ella delante del SEOR a causa de su flujo impuro."
As mantendris a los hijos de Israel separados de sus impurezas, para que no mueran en sus impurezas por haber contaminado mi tabernculo que est entre ellos.
sta es la ley para el que tiene flujo y para el hombre que tiene una emisin de semen, contaminndose por l,
y para la mujer que est enferma por causa de su impureza menstrual, para el que tenga un flujo, sea hombre o mujer, y para el hombre que se acueste con una mujer inmunda.
El SEOR habl a Moiss despus de la muerte de los hijos de Aarn, cuando se acercaron a la presencia del SEOR y murieron.
Dijo el SEOR a Moiss: Di a tu hermano Aarn que no en todo tiempo entre en el lugar santo detrs del velo, delante del propiciatorio que est sobre el arca, no sea que muera; porque yo aparecer en la nube sobre el propiciatorio.
Aarn podr entrar en el lugar santo con esto: con un novillo para ofrenda por el pecado y un carnero para holocausto.
Se vestir con la tnica sagrada de lino, y los calzoncillos de lino estarn sobre sus carnes, y se ceir con el cinturn de lino y se cubrir con la tiara de lino (stas son vestiduras sagradas). Lavar, pues, su cuerpo con agua y se vestir con ellas.
Y tomar de la congregacin de los hijos de Israel dos machos cabros para ofrenda por el pecado y un carnero para holocausto.
Entonces Aarn ofrecer el novillo como ofrenda por el pecado, que es por s mismo, para hacer expiacin por s mismo y por su casa.
Y tomar los dos machos cabros y los presentar delante del SEOR a la entrada de la tienda de reunin.
Y echar suertes Aarn sobre los dos machos cabros, una suerte por el SEOR, y otra suerte para el macho cabro expiatorio.
Aarn ofrecer el macho cabro sobre el cual haya cado la suerte para el SEOR, hacindolo ofrenda por el pecado.
Pero el macho cabro sobre el cual cay la suerte para el macho cabro expiatorio, ser presentado vivo delante del SEOR para hacer expiacin sobre l, para enviarlo como macho cabro expiatorio al desierto.
Entonces Aarn ofrecer el novillo de la ofrenda por el pecado, que es por s mismo, y har expiacin por s mismo y por su casa, y degollar el novillo de la ofrenda por el pecado hecha por s mismo.
Y tomar un incensario lleno de brasas de fuego de sobre el altar [que est] delante del SEOR, y dos puados de incienso aromtico molido, y [lo] llevar detrs del velo.
Pondr el incienso sobre el fuego delante del SEOR, para que la nube del incienso cubra el propiciatorio que est sobre el [arca del] testimonio, no sea que [Aarn] muera.
Tomar adems de la sangre del novillo y [la] rociar con su dedo en el [lado] oriental del propiciatorio; tambin delante del propiciatorio rociar con su dedo siete veces de la sangre.
Despus degollar el macho cabro de la ofrenda por el pecado que es por el pueblo, y llevar su sangre detrs del velo y har con ella como hizo con la sangre del novillo, y la rociar sobre el propiciatorio y delante del propiciatorio.
Har, pues, expiacin por el lugar santo a causa de las impurezas de los hijos de Israel y a causa de sus transgresiones, por todos sus pecados; as har tambin con la tienda de reunin que permanece con ellos en medio de sus impurezas.
Cuando Aarn entre a hacer expiacin en el lugar santo, nadie estar en la tienda de reunin hasta que l salga, para que haga expiacin por s mismo, por su casa y por toda la asamblea de Israel.
Entonces saldr al altar que est delante del SEOR y har expiacin por l, y tomar de la sangre del novillo y de la sangre del macho cabro y la pondr en los cuernos del altar por todos los lados.
Y rociar sobre l de la sangre siete veces con su dedo, y lo limpiar, y lo santificar de las impurezas de los hijos de Israel.
Cuando acabe de hacer expiacin por el lugar santo, la tienda de reunin y el altar, presentar el macho cabro vivo.
Despus Aarn pondr ambas manos sobre la cabeza del macho cabro y confesar sobre l todas las iniquidades de los hijos de Israel y todas sus transgresiones, todos sus pecados, y ponindolos sobre la cabeza del macho cabro, [lo] enviar al desierto por medio de un hombre preparado [para esto.]
El macho cabro llevar sobre s todas sus iniquidades a una tierra solitaria; y [el hombre] soltar el macho cabro en el desierto.
Entonces Aarn entrar en la tienda de reunin y se quitar las vestiduras de lino que se haba puesto al entrar en el lugar santo, y las dejar all.
Lavar su cuerpo con agua en un lugar sagrado, se pondr sus vestidos, y saldr y ofrecer su holocausto y el holocausto del pueblo, y har expiacin por s mismo y por el pueblo.
Luego quemar en el altar el sebo de la ofrenda por el pecado.
Y el que solt el macho cabro como macho cabro expiatorio, lavar sus ropas y lavar su cuerpo con agua, y despus entrar en el campamento.
Pero el novillo de la ofrenda por el pecado y el macho cabro de la ofrenda por el pecado, cuya sangre fue llevada dentro del lugar santo para hacer expiacin, sern llevados fuera del campamento, y quemarn en el fuego su piel, su carne y su estircol.
Y el que los queme lavar sus ropas y lavar su cuerpo con agua, y despus entrar en el campamento.
Y [esto] os ser un estatuto perpetuo: en el mes sptimo, a los diez [das] del mes, humillaris vuestras almas y no haris obra alguna, ni el nativo ni el forastero que reside entre vosotros;
porque en este da se har expiacin por vosotros para que seis limpios; seris limpios de todos vuestros pecados delante del SEOR.
Os ser da de reposo, de descanso solemne, para que humillis vuestras almas; es estatuto perpetuo.
As que el sacerdote que es ungido y ordenado para ministrar como sacerdote en lugar de su padre har expiacin; se pondr as las vestiduras de lino, las vestiduras sagradas,
y har expiacin por el santo santuario; har expiacin tambin por la tienda de reunin y por el altar. Har expiacin adems por los sacerdotes y por todo el pueblo de la asamblea.
Tendrs esto por estatuto perpetuo para hacer expiacin por los hijos de Israel, por todos sus pecados, una vez cada ao. Tal como el SEOR lo orden a Moiss, [as] lo hizo.
Entonces habl el SEOR a Moiss, diciendo:
Habla a Aarn y a sus hijos, y a todos los hijos de Israel, y diles: "Esto es lo que el SEOR ha ordenado, diciendo:
"Cualquier hombre de la casa de Israel que degelle un buey, un cordero o una cabra en el campamento, o el que [lo] degelle fuera del campamento,
sin llevarlo a la puerta de la tienda de reunin para presentar[lo] como una ofrenda al SEOR, delante del tabernculo del SEOR, ese hombre ser culpable de la sangre. Ha derramado sangre y ese hombre ser cortado de entre su pueblo.
"[Esto es] para que los hijos de Israel traigan los sacrificios que sacrificaban en campo abierto, los traigan al SEOR a la puerta de la tienda de reunin, al sacerdote, y los sacrifiquen como sacrificios de las ofrendas de paz al SEOR.
"Y el sacerdote rociar la sangre sobre el altar del SEOR a la puerta de la tienda de reunin, y quemar el sebo como aroma agradable al SEOR.
"Y ya no sacrificarn sus sacrificios a los demonios con los cuales se prostituyen. Esto les ser estatuto perpetuo por todas sus generaciones."
Entonces les dirs: "Cualquier hombre de la casa de Israel, o de los forasteros que residen entre ellos, que ofrezca holocausto o sacrificio,
y no lo traiga a la entrada de la tienda de reunin para ofrecerlo al SEOR, ese hombre tambin ser cortado de su pueblo.
"Si cualquier hombre de la casa de Israel, o de los forasteros que residen entre ellos, come sangre, yo pondr mi rostro contra esa persona que coma sangre, y la cortar de entre su pueblo.
"Porque la vida de la carne est en la sangre, y yo os la he dado sobre el altar para hacer expiacin por vuestras almas; porque es la sangre, por razn de la vida, la que hace expiacin."
Por tanto dije a los hijos de Israel: "Ninguna persona entre vosotros comer sangre; tampoco comer sangre ningn forastero que reside entre vosotros."
Y cuando algn hombre de los hijos de Israel o de los forasteros que residen entre ellos, que al cazar capture un animal o un ave que sea permitido comer, derramar su sangre y la cubrir con tierra.
Porque [en cuanto a la] vida de toda carne, su sangre es su vida. Por tanto, dije a los hijos de Israel: No comeris la sangre de ninguna carne, porque la vida de toda carne es su sangre; cualquiera que la coma ser exterminado.
Y cuando alguna persona, sea nativo o forastero, coma [de un animal] muerto, o que haya sido despedazado [por fieras], lavar sus vestidos y se baar en agua, y quedar inmundo hasta el atardecer; entonces ser limpio.
Pero si no [los] lava o no baa su cuerpo, llevar su culpa.
Y el SEOR habl a Moiss, diciendo:
Habla a los hijos de Israel y diles: "Yo soy el SEOR vuestro Dios.
"No haris como hacen en la tierra de Egipto en la cual morasteis, ni haris como hacen en la tierra de Canan adonde yo os llevo; no andaris en sus estatutos.
"Habris de cumplir mis leyes y guardaris mis estatutos para vivir segn ellos; yo soy el SEOR vuestro Dios.
"Por tanto, guardaris mis estatutos y mis leyes, por los cuales el hombre vivir si los cumple; yo soy el SEOR.
"Ninguno de vosotros se acercar a una parienta cercana suya para descubrir [su] desnudez; yo soy el SEOR.
"No descubrirs la desnudez de tu padre, o la desnudez de tu madre. Es tu madre, no descubrirs su desnudez.
"No descubrirs la desnudez de la mujer de tu padre; es la desnudez de tu padre.
"La desnudez de tu hermana, [sea] hija de tu padre o de tu madre, nacida en casa o nacida fuera, su desnudez no descubrirs.
"La desnudez de la hija de tu hijo, o de la hija de tu hija, su desnudez no descubrirs; porque su desnudez es [la] tuya.
"La desnudez de la hija de la mujer de tu padre, engendrada de tu padre, su desnudez no descubrirs; tu hermana es.
"No descubrirs la desnudez de la hermana de tu padre; parienta de tu padre es.
"No descubrirs la desnudez de la hermana de tu madre; parienta de tu madre es.
"No descubrirs la desnudez del hermano de tu padre; no te acercars a su mujer, tu ta es.
"No descubrirs la desnudez de tu nuera; es mujer de tu hijo, no descubrirs su desnudez.
"No descubrirs la desnudez de la mujer de tu hermano; es la desnudez de tu hermano.
"No descubrirs la desnudez de una mujer y [la] de su hija, ni tomars la hija de su hijo ni la hija de su hija para descubrir su desnudez; son parientas. Es maldad.
"No tomars mujer juntamente con su hermana, para que sea rival [suya,] descubriendo su desnudez mientras [sta] viva.
"Y no te acercars a una mujer para descubrir su desnudez durante su impureza menstrual.
"No te acostars con la mujer de tu prjimo, contaminndote con ella.
"Tampoco dars hijo tuyo para ofrecerlo a Moloc, ni profanars el nombre de tu Dios; yo soy el SEOR.
"No te acostars con varn como los que se acuestan con mujer; es una abominacin.
"No te ayuntars con ningn animal, contaminndote con l, ni mujer alguna se pondr delante de un animal para ayuntarse con l; es una perversin.
"No os contaminis con ninguna de estas cosas, porque por todas estas cosas se han contaminado las naciones que voy a echar de delante de vosotros.
"Porque esta tierra se ha corrompido, por tanto, he castigado su iniquidad sobre ella, y la tierra ha vomitado a sus moradores.
"Pero en cuanto a vosotros, guardaris mis estatutos y mis juicios y no haris ninguna de estas abominaciones, [ni] el nativo ni el forastero que reside entre vosotros
(porque los hombres de esta tierra que [fueron] antes de vosotros han hecho todas estas abominaciones, y la tierra se ha contaminado),
no sea que la tierra os vomite por haberla contaminado, como vomit a la nacin que [estuvo] antes de vosotros.
"Porque todo el que haga cualquiera de estas abominaciones, aquellas personas que [las] hagan, sern cortadas de entre su pueblo.
"Por tanto, guardaris mi ordenanza, no practicando ninguna de las costumbres abominables que practicaron antes de vosotros, para que no os contaminis con ellas; yo soy el SEOR vuestro Dios."
Entonces habl el SEOR a Moiss, diciendo:
Habla a toda la congregacin de los hijos de Israel y diles: "Seris santos porque yo, el SEOR vuestro Dios, soy santo.
"Cada uno de vosotros ha de reverenciar a su madre y a su padre. Y guardaris mis das de reposo; yo soy el SEOR vuestro Dios.
"No os volvis a los dolos, ni hagis para vosotros dioses de fundicin; yo soy el SEOR vuestro Dios.
"Cuando ofrezcis sacrificio de ofrendas de paz al SEOR, ofrecedlo de tal manera que seis aceptos.
"Ser comido el mismo da que [lo] ofrezcis y al da siguiente; pero lo que queda hasta el tercer da ser quemado en el fuego.
"Y si se come algo [de l] en el tercer da, es una abominacin; no ser acepto.
"Y todo el que lo coma llevar su iniquidad, porque ha profanado lo santo del SEOR; y esa persona ser cortada de entre su pueblo.
"Cuando siegues la mies de tu tierra, no segars hasta los ltimos rincones de tu campo, ni espigars el sobrante de tu mies.
"Tampoco rebuscars tu via, ni recogers el fruto cado de tu via; lo dejars para el pobre y para el forastero. Yo soy el SEOR tu Dios.
"No hurtaris, ni engaaris, ni os mentiris unos a otros.
"Y no juraris en falso por mi nombre, profanando as el nombre de tu Dios; yo soy el SEOR.
"No oprimirs a tu prjimo, ni [le] robars. El salario de un jornalero no ha de quedar contigo toda la noche hasta la maana.
"No maldecirs al sordo, ni pondrs tropiezo delante del ciego, sino que tendrs temor de tu Dios; yo soy el SEOR.
"No hars injusticia en el juicio; no favorecers al pobre ni complacers al rico, [sino que] con justicia juzgars a tu prjimo.
"No andars de calumniador entre tu pueblo; no hars nada contra la vida de tu prjimo; yo soy el SEOR.
"No odiars a tu compatriota en tu corazn; podrs ciertamente reprender a tu prjimo, pero no incurrirs en pecado a causa de l.
"No te vengars, ni guardars rencor a los hijos de tu pueblo, sino que amars a tu prjimo como a ti mismo; yo soy el SEOR.
"Mis estatutos guardaris. No ayuntars dos clases [distintas] de tu ganado; no sembrars tu campo con dos clases de semilla, ni te pondrs un vestido con mezcla de dos clases de material.
"Si un hombre se acuesta con una mujer que sea sierva adquirida para [otro] hombre, pero que no haya sido redimida ni se le haya dado su libertad, habr castigo; [sin embargo] no se les dar muerte, porque ella no era libre.
"Y l traer al SEOR su ofrenda por la culpa a la entrada de la tienda de reunin; [traer] un carnero como ofrenda por la culpa.
"Y el sacerdote har expiacin por l con el carnero de la ofrenda por la culpa, delante del SEOR, por el pecado que ha cometido; y el pecado que ha cometido le ser perdonado.
"Cuando entris en la tierra y plantis toda clase de rboles frutales, tendris por prohibido su fruto. Por tres aos os ser prohibido; no [se] comer.
"Pero en el cuarto ao todo su fruto os ser santo, una ofrenda de alabanza al SEOR.
"Mas en el quinto ao comeris de su fruto, para que os aumente su rendimiento; yo soy el SEOR vuestro Dios.
"No comeris [cosa alguna] con su sangre, ni seris adivinos ni agoreros.
"No cortaris en forma circular los extremos de vuestra cabellera, ni daaris los bordes de vuestra barba.
"No haris sajaduras en vuestro cuerpo por un muerto, ni os haris tatuajes; yo soy el SEOR.
"No degradars a tu hija haciendo que se prostituya, para que la tierra no se entregue a la prostitucin ni se llene de corrupcin.
"Mis das de reposo guardaris y tendris mi santuario en reverencia; yo soy el SEOR.
"No os volvis a los mdium ni a los espiritistas, ni los busquis para ser contaminados por ellos. Yo soy el SEOR vuestro Dios.
"Delante de las canas te pondrs en pie; honrars al anciano, y a tu Dios temers; yo soy el SEOR.
"Cuando un extranjero resida con vosotros en vuestra tierra, no lo maltrataris.
"El extranjero que resida con vosotros os ser como uno nacido entre vosotros, y lo amars como a ti mismo, porque extranjeros fuisteis vosotros en la tierra de Egipto; yo soy el SEOR vuestro Dios.
"No haris injusticia en los juicios, ni en las medidas de peso ni de capacidad.
"Tendris balanzas justas, pesas justas, un efa justo y un hin justo. Yo soy el SEOR vuestro Dios que os saqu de la tierra de Egipto.
"As pues, observaris todos mis estatutos y todas mis ordenanzas, y los cumpliris; yo soy el SEOR."
Y el SEOR habl a Moiss, diciendo:
Dirs tambin a los hijos de Israel: "Cualquier hombre de los hijos de Israel, o de los extranjeros que residen en Israel, que d alguno de sus hijos a Moloc, ciertamente se le dar muerte; el pueblo de la tierra lo matar a pedradas.
"Yo pondr mi rostro contra ese hombre y lo cortar de entre su pueblo, porque ha dado de sus hijos a Moloc, contaminando as mi santuario y profanando mi santo nombre.
"Pero si el pueblo de la tierra cierra sus ojos con respecto a ese hombre, cuando l ofrezca alguno de sus hijos a Moloc, para no darle muerte,
entonces yo mismo pondr mi rostro contra ese hombre y contra su familia; y lo cortar de entre su pueblo, a l y a todos los que con l se prostituyan, fornicando en pos de Moloc.
"En cuanto a la persona que se va a los mdium o a los espiritistas, para prostituirse en pos de ellos, tambin pondr mi rostro contra esa persona y la cortar de entre su pueblo.
"Santificaos, pues, y sed santos, porque yo soy el SEOR vuestro Dios.
"Guardad mis estatutos y cumplidlos. Yo soy el SEOR que os santifico.
"Todo aquel que maldiga a su padre o a su madre, ciertamente se le dar muerte; ha maldecido a su padre o a su madre, su culpa de sangre sea sobre l.
"Si un hombre comete adulterio con la mujer de [otro] hombre, (que cometa adulterio con la mujer de su prjimo), el adltero y la adltera ciertamente han de morir.
"Si alguno se acuesta con la mujer de su padre, ha descubierto la desnudez de su padre; ciertamente han de morir los dos; su culpa de sangre sea sobre ellos.
"Si alguno se acuesta con su nuera, ciertamente han de morir los dos, han cometido [grave] perversin; su culpa de sangre sea sobre ellos.
"Si alguno se acuesta con varn como los que se acuestan con mujer, los dos han cometido abominacin; ciertamente han de morir. Su culpa de sangre sea sobre ellos.
"Si alguno toma a una mujer y a la madre de ella, es una inmoralidad; l y ellas sern quemados para que no haya inmoralidad entre vosotros.
"Si alguno se ayunta con un animal, ciertamente se le dar muerte; tambin mataris al animal.
"Si alguna mujer se llega a un animal para ayuntarse con l, matars a la mujer y al animal; ciertamente han de morir. Su culpa de sangre sea sobre ellos.
"Si alguno toma a su hermana, hija de su padre o hija de su madre, viendo la desnudez de ella, y ella ve la desnudez de l, es cosa abominable; sern exterminados a la vista de los hijos de su pueblo. l ha descubierto la desnudez de su hermana, lleva su culpa.
"Si alguno se acuesta con mujer menstruosa y descubre su desnudez, ha descubierto su flujo, y ella ha puesto al descubierto el flujo de su sangre; por tanto, ambos sern cortados de entre su pueblo.
"No descubrirs tampoco la desnudez de la hermana de tu madre, ni [la] de la hermana de tu padre, porque el que lo haga ha desnudado a su pariente carnal, ellos llevarn su culpa.
"Si alguno se acuesta con la mujer de su to, ha descubierto la desnudez de su to; ellos llevarn su pecado. Sin hijos morirn.
"Si alguno toma a la mujer de su hermano, es cosa aborrecible; ha descubierto la desnudez de su hermano. Sern sin hijos.
"Guardad, por tanto, todos mis estatutos y todas mis ordenanzas, y cumplidlos, a fin de que no os vomite la tierra a la cual os llevo para morar en ella.
"Adems, no andis en las costumbres de la nacin que yo echar de delante de vosotros; porque ellos hicieron todas estas cosas, yo los aborrec.
"Por eso os he dicho: 'Vosotros poseeris su tierra, y yo mismo os la dar para que la poseis, una tierra que mana leche y miel.' Yo soy el SEOR vuestro Dios, que os he apartado de los pueblos.
"Vosotros haris una distincin entre el animal limpio y el inmundo, entre el ave limpia y la inmunda; no hagis, pues, vuestras almas abominables por causa de animal o de ave o de cosa alguna que se arrastra sobre la tierra, los cuales yo he apartado de vosotros por inmundos.
"Me seris, pues, santos, porque yo, el SEOR, soy santo, y os he apartado de los pueblos para que seis mos.
"Si hay mdium o espiritista entre ellos, hombre o mujer, ciertamente han de morir; sern apedreados; su culpa de sangre sea sobre ellos."
El SEOR dijo a Moiss: Habla a los sacerdotes, los hijos de Aarn, y diles: "Ninguno se contamine con persona [muerta] entre su pueblo,
salvo por sus parientes ms cercanos, su madre, su padre, su hijo, su hija o su hermano,
o por su hermana virgen, que est cerca de l, por no haber tenido marido; por ella puede contaminarse.
"No se contaminar como pariente por matrimonio entre su pueblo, pues se profanara.
"No se harn tonsura en la cabeza, ni se rasurarn los bordes de la barba, ni se harn sajaduras en su carne.
"Sern santos a su Dios y no profanarn el nombre de su Dios, porque presentarn las ofrendas encendidas al SEOR, el alimento de su Dios; por tanto, sern santos.
"No tomarn mujer [que haya sido] profanada como ramera, ni tomarn mujer divorciada de su marido; porque el sacerdote es santo a su Dios.
"Lo consagrars, pues, porque l ofrece el alimento de tu Dios; ser santo para ti; porque yo, el SEOR que os santifico, soy santo.
"Y la hija de un sacerdote, si se profana como ramera, a su padre profana; en el fuego ser quemada.
"Y el que sea sumo sacerdote entre sus hermanos, sobre cuya cabeza haya sido derramado el aceite de la uncin y que haya sido consagrado para llevar las vestiduras, no descubrir su cabeza ni rasgar sus vestiduras,
ni se acercar a ningn muerto, ni [aun] por su padre o por su madre se contaminar;
no saldr del santuario ni profanar el santuario de su Dios, porque la consagracin del aceite de la uncin de su Dios est sobre l; yo soy el SEOR.
"Tomar por mujer a una virgen.
"De stas no tomar: viuda, divorciada o una profanada como ramera, sino que tomar por mujer a una virgen de su propio pueblo,
para que no profane a su descendencia entre su pueblo; porque yo soy el SEOR que lo santifico."
Entonces habl el SEOR a Moiss, diciendo:
Habla a Aarn y dile: "Ningn hombre de tu descendencia, por todas sus generaciones, que tenga algn defecto se acercar para ofrecer el alimento de su Dios.
"Porque ninguno que tenga defecto se acercar: ni ciego, ni cojo, ni uno que tenga el [rostro] desfigurado, o [extremidad] deformada,
ni hombre que tenga pie quebrado o mano quebrada,
ni jorobado, ni enano, ni [uno que tenga] defecto en un ojo, o sarna, o postillas, ni castrado.
"Ningn hombre de la descendencia del sacerdote Aarn que tenga defecto se acercar para ofrecer las ofrendas encendidas del SEOR; [porque] tiene defecto no se acercar para ofrecer el alimento de su Dios.
"Podr comer el alimento de su Dios, [tanto] de las cosas santsimas como de las sagradas,
slo que no ha de entrar hasta el velo o acercarse al altar, porque tiene defecto, para que no profane mis santuarios; porque yo soy el SEOR que los santifico."
As habl Moiss a Aarn, a sus hijos y a todos los hijos de Israel.
Habl el SEOR a Moiss, diciendo:
Di a Aarn y a sus hijos que tengan cuidado con las cosas sagradas que los hijos de Israel me consagran, para que no profanen mi santo nombre; yo soy el SEOR.
Diles: "Si alguno de entre vuestros descendientes en todas vuestras generaciones, se acerca a las cosas sagradas que los hijos de Israel consagran al SEOR, estando inmundo, esa persona ser cortada de mi presencia. Yo soy el SEOR.
"Ningn varn de los descendientes de Aarn que sea leproso, o que tenga flujo, podr comer de las cosas sagradas hasta que sea limpio. Y si alguno toca alguna cosa contaminada por un cadver, o si un hombre tiene una emisin seminal,
si alguno toca ciertos animales por los cuales se pueda contaminar, o a cualquier hombre que lo contamine, cualquiera que sea su inmundicia,
la persona que toque a cualquiera de stos quedar inmunda hasta el atardecer; no comer de las cosas sagradas a menos que haya lavado su cuerpo con agua.
"Cuando el sol se ponga quedar limpio, y despus comer de las cosas sagradas, porque son su alimento.
"No comer [animal] que muera o sea despedazado [por fieras,] contaminndose por ello; yo soy el SEOR.
"Guardarn, pues, mi ordenanza para que no se carguen de pecado por ello, y mueran porque lo profanen; yo soy el SEOR que los santifico.
"Ningn extrao comer cosa sagrada; ni husped del sacerdote, ni jornalero comern cosa sagrada.
"Pero si un sacerdote compra con su dinero un esclavo como propiedad [suya,] ste s puede comer de ella, y tambin los nacidos en su casa podrn comer de su alimento.
"Y si la hija del sacerdote se casa con un extrao, ella no comer de la ofrenda de las cosas sagradas.
"Pero si la hija del sacerdote queda viuda o se divorcia, y no tiene hijo y regresa a la casa de su padre como en su juventud, podr comer del alimento de su padre; pero ningn extrao comer de l.
"Y si un hombre come inadvertidamente cosa sagrada, entonces aadir a ella una quinta parte y restituir la cosa sagrada al sacerdote.
"No profanarn las cosas sagradas que los hijos de Israel ofrecen al SEOR,
causndoles [as] sufrir castigo por la culpa al comer sus cosas sagradas; porque yo soy el SEOR que los santifico."
Y el SEOR habl a Moiss, diciendo:
Habla a Aarn y a sus hijos y a todos los hijos de Israel, y diles: "Cualquier hombre de la casa de Israel o de los forasteros en Israel, que presente su ofrenda, ya sea de sus ofrendas votivas o de sus ofrendas voluntarias, las cuales presenta al SEOR como holocausto,
para que os sea aceptada, [sta debe ser] macho sin defecto del ganado, de los corderos o de las cabras.
"Lo que tenga defecto, no ofreceris, porque no os ser aceptado.
"Cuando alguno ofrezca sacrificio de ofrenda de paz al SEOR para cumplir un voto especial o como ofrenda voluntaria, del ganado o del rebao, tiene que ser sin defecto para ser aceptado; no habr imperfeccin en l.
"Los [que estn] ciegos, quebrados, mutilados, o con llagas purulentas, sarna o roa, no los ofreceris al SEOR, ni haris de ellos una ofrenda encendida sobre el altar al SEOR.
"En cuanto al buey o carnero que tenga un miembro deformado o atrofiado, podris presentarlo como ofrenda voluntaria, pero por voto no ser aceptado.
"Tambin cualquier [animal con sus testculos] magullados, aplastados, rasgados o cortados, no lo ofreceris al SEOR ni lo sacrificaris en vuestra tierra;
tampoco aceptaris tales [animales] de mano de un extranjero por ofrenda como alimento para vuestro Dios; porque su corrupcin est en ellos, tienen defecto y no os sern aceptados."
Y habl el SEOR a Moiss, diciendo:
Cuando nazca un ternero, un cordero o un cabrito, quedar siete das con su madre, y desde el octavo da en adelante ser aceptable como sacrificio de ofrenda encendida al SEOR.
Mas, [ya] sea vaca u oveja, no mataris a ella y a su cra en el mismo da.
Y cuando ofrezcis sacrificio de accin de gracias al SEOR, lo sacrificaris para que seis aceptados.
Lo comeris en el mismo da, no dejaris nada de l para la maana siguiente; yo soy el SEOR.
As, pues, guardaris mis mandamientos y los cumpliris; yo soy el SEOR.
No profanaris mi santo nombre, sino que ser santificado entre los hijos de Israel; yo soy el SEOR que os santifico,
que os saqu de la tierra de Egipto para ser vuestro Dios; yo soy el SEOR.
Habl el SEOR a Moiss, diciendo:
Habla a los hijos de Israel y diles: "Las fiestas sealadas del SEOR, que vosotros habris de proclamar como santas convocaciones, son stas:
"Seis das se trabajar, pero el sptimo da ser da de completo reposo, santa convocacin en que no haris trabajo alguno; es da de reposo al SEOR dondequiera que habitis.
"stas son las fiestas sealadas por el SEOR, santas convocaciones que vosotros proclamaris en sus fechas sealadas:
"En el mes primero, el [da] catorce del mes, al anochecer, es la Pascua del SEOR.
"El da quince del mismo mes es la fiesta de los panes sin levadura para el SEOR; por siete das comeris pan sin levadura.
"En el primer da tendris una santa convocacin; no haris ningn trabajo servil.
"Y durante siete das presentaris al SEOR una ofrenda encendida. El sptimo da es santa convocacin; no haris ningn trabajo servil."
Entonces habl el SEOR a Moiss, diciendo:
Habla a los hijos de Israel y diles: "Cuando entris en la tierra que yo os dar, y seguis su mies, entonces traeris al sacerdote una gavilla de las primicias de vuestra cosecha.
"Y l mecer la gavilla delante del SEOR, a fin de que seis aceptados; el da siguiente al da de reposo la mecer.
"El mismo da en que meciereis la gavilla, ofreceris un cordero de un ao sin defecto como holocausto al SEOR.
"La ofrenda de cereal ser de dos dcimas [de un efa] de flor de harina mezclada con aceite, ofrenda encendida para el SEOR, [como] aroma agradable, con su libacin, un cuarto de hin de vino.
"Hasta ese mismo da, hasta que hayis trado la ofrenda de vuestro Dios, no comeris pan, ni grano tostado, ni espiga tierna. Estatuto perpetuo ser para todas vuestras generaciones dondequiera que habitis.
"Contaris desde el da que sigue al da de reposo, desde el da en que trajisteis la gavilla de la ofrenda mecida; contaris siete semanas completas.
"Contaris cincuenta das hasta el da siguiente al sptimo da de reposo; entonces presentaris una ofrenda de espiga tierna al SEOR.
"Traeris de vuestras moradas dos panes para ofrenda mecida, hechos de dos dcimas [de un efa;] sern de flor de harina, amasados con levadura, como primeros frutos al SEOR.
"Juntamente con el pan presentaris siete corderos de un ao sin defecto, un novillo del ganado y dos carneros; sern holocausto al SEOR, junto con sus ofrendas de cereal y sus libaciones, una ofrenda encendida como aroma agradable al SEOR.
"Ofreceris tambin un macho cabro como ofrenda por el pecado y dos corderos de un ao como sacrificio de las ofrendas de paz.
"Entonces el sacerdote los mecer junto con el pan de los primeros frutos y los dos corderos, como ofrenda mecida delante del SEOR; sern [cosa] sagrada del SEOR para el sacerdote.
"En este mismo da haris tambin una proclamacin; habris de tener una santa convocacin. No haris ningn trabajo servil. Estatuto perpetuo ser para todas vuestras generaciones dondequiera que habitis.
"Cuando seguis la mies de vuestra tierra, no segaris hasta el ltimo rincn de ella ni espigaris el sobrante de vuestra mies; los dejaris para el pobre y para el forastero. Yo soy el SEOR vuestro Dios."
Otra vez el SEOR habl a Moiss, diciendo:
Habla a los hijos de Israel y diles: "En el sptimo mes, el primer da del mes, tendris da de reposo, un memorial al son [de trompetas,] una santa convocacin.
"No haris ningn trabajo servil, pero presentaris una ofrenda encendida al SEOR."
Y el SEOR habl a Moiss, diciendo:
A los diez [das] de este sptimo mes ser el da de expiacin; ser santa convocacin para vosotros, y humillaris vuestras almas y presentaris una ofrenda encendida al SEOR.
Tampoco haris ningn trabajo en este da, porque es da de expiacin, para hacer expiacin por vosotros delante del SEOR vuestro Dios.
Si alguna persona no se humilla en este mismo da, ser cortada de su pueblo.
Y a cualquier persona que haga trabajo alguno en este mismo da, a esa persona la exterminar de entre su pueblo.
No haris, pues, trabajo alguno. Estatuto perpetuo ser para vuestras generaciones dondequiera que habitis.
Ser da de completo reposo para vosotros, y humillaris vuestras almas; a los nueve das del mes por la tarde, de una tarde a otra tarde, guardaris vuestro reposo.
Y el SEOR habl a Moiss, diciendo:
Habla a los hijos de Israel, y diles: "El da quince de este mes sptimo es la fiesta de los tabernculos; [se celebrar] al SEOR por siete das.
"El primer da es santa convocacin; no haris ninguna clase de trabajo servil.
"Durante siete das presentaris al SEOR una ofrenda encendida. El octavo da tendris una santa convocacin, y presentaris al SEOR una ofrenda encendida; es asamblea solemne. No haris trabajo servil.
"stas son las fiestas sealadas del SEOR que proclamaris como santas convocaciones, para presentar ofrendas encendidas al SEOR, holocaustos y ofrendas de cereal, sacrificios y libaciones, [cada] asunto en su propio da,
adems [de las ofrendas de] los das de reposo del SEOR, adems de vuestros dones, y adems de todos vuestros votos y ofrendas voluntarias que deis al SEOR.
"El da quince del sptimo mes, cuando hayis recogido el fruto de la tierra, celebraris la fiesta del SEOR por siete das, con reposo en el primer da y reposo en el octavo da.
"Y el primer da tomaris para vosotros frutos de rboles hermosos, hojas de palmera y ramas de rboles frondosos, y sauces de ro; y os alegraris delante del SEOR vuestro Dios por siete das.
"As la celebraris [como] fiesta al SEOR por siete das en el ao. [Ser] estatuto perpetuo para todas vuestras generaciones; la celebraris en el sptimo mes.
"Habitaris en tabernculos por siete das; todo nativo de Israel vivir en tabernculos,
para que vuestras generaciones sepan que yo hice habitar en tabernculos a los hijos de Israel cuando los saqu de la tierra de Egipto. Yo soy el SEOR vuestro Dios."
As declar Moiss a los hijos de Israel las fiestas sealadas del SEOR.
Entonces habl el SEOR a Moiss, diciendo:
Manda a los hijos de Israel que te traigan aceite puro de olivas machacadas para el alumbrado, para hacer arder la lmpara continuamente.
Fuera del velo del testimonio, en la tienda de reunin, Aarn las dispondr para que ardan desde el anochecer hasta la maana delante del SEOR continuamente; [ser] estatuto perpetuo para todas vuestras generaciones.
Mantendr las lmparas en orden en el candelabro de [oro] puro, continuamente delante del SEOR.
Tomars flor de harina y con ella cocers doce tortas; [en] cada torta habr dos dcimas [de efa].
Y las colocars [en] dos hileras, seis [en] cada hilera, sobre la mesa de [oro] puro delante del SEOR.
Y en cada hilera pondrs incienso puro, para que sea porcin memorial del pan, una ofrenda encendida para el SEOR.
Cada da de reposo, continuamente, se pondr en orden delante del SEOR; es un pacto eterno para los hijos de Israel.
Y ser para Aarn y para sus hijos, y lo comern en un lugar santo; porque lo tendr como cosa muy sagrada de las ofrendas encendidas para el SEOR, [por] derecho perpetuo.
El hijo de una mujer israelita, cuyo padre era egipcio, sali entre los hijos de Israel; y el hijo de la israelita y un hombre de Israel lucharon en el campamento.
Y el hijo de la israelita blasfem el Nombre, y maldijo. Entonces lo llevaron a Moiss. (El nombre de su madre [era] Selomit, hija de Dibri, de la tribu de Dan.)
Y lo pusieron en la crcel, hasta que se les aclarara la palabra del SEOR.
Entonces habl el SEOR a Moiss, diciendo:
Saca fuera del campamento al que maldijo, y que todos los que [lo] oyeron pongan las manos sobre su cabeza, y que toda la congregacin lo apedree.
Y hablars a los hijos de Israel, diciendo: "Si alguien maldice a su Dios, llevar su pecado.
"Adems, el que blasfeme el nombre del SEOR, ciertamente ha de morir; toda la congregacin ciertamente lo apedrear. Tanto el forastero como el nativo, cuando blasfeme el Nombre, ha de morir.
"Si un hombre quita la vida a cualquier ser humano, ciertamente ha de morir.
"Y el que quite la vida a un animal lo restituir, vida por vida.
"Si un hombre hiere a su prjimo, segn hizo, as se le har:
fractura por fractura, ojo por ojo, diente por diente; segn la lesin que haya hecho a otro, as se le har.
"El que mate un animal, lo restituir, pero el que mate a un hombre, ha de morir.
"Habr una misma ley para vosotros; ser tanto para el forastero como para el nativo, porque yo soy el SEOR vuestro Dios."
Moiss entonces habl a los hijos de Israel, y ellos sacaron fuera del campamento al que haba maldecido, y lo apedrearon. Los hijos de Israel hicieron tal como el SEOR haba mandado a Moiss.
Entonces el SEOR habl a Moiss en el monte Sina, diciendo:
Habla a los hijos de Israel, y diles: "Cuando entris a la tierra que yo os dar, la tierra guardar reposo para el SEOR.
"Seis aos sembrars la tierra, seis aos podars tu via y recogers sus frutos,
pero el sptimo ao la tierra tendr completo descanso, un reposo para el SEOR; no sembrars tu campo ni podars tu via.
"Lo que nazca espontneamente [despus] de tu cosecha no lo segars, y las uvas de los sarmientos de tu viedo no recogers; la tierra tendr un ao de reposo.
"Y [el fruto] del reposo de la tierra os servir de alimento: a ti, a tus siervos, a tus siervas, a tu jornalero y al extranjero, a los que residen contigo.
"Tambin a tu ganado y a los animales que estn en tu tierra todas sus cosechas les servirn de alimento.
"Contars tambin siete semanas de aos para ti, siete veces siete aos, para que tengas el tiempo de siete semanas de aos, [es decir,] cuarenta y nueve aos.
"Entonces tocars fuertemente el cuerno de carnero el dcimo [da] del sptimo mes; en el da de la expiacin tocaris el cuerno por toda la tierra.
"As consagraris el quincuagsimo ao y proclamaris libertad por toda la tierra para sus habitantes. Ser de jubileo para vosotros, y cada uno de vosotros volver a su posesin, y cada uno de vosotros volver a su familia.
"Tendris el quincuagsimo ao como [ao de] jubileo: no sembraris, ni segaris lo que nazca espontneamente, ni vendimiaris sus vias sin podar.
"Porque es jubileo, os ser santo. De lo que produzca el campo, comeris.
"En este ao de jubileo cada uno de vosotros volver a su propia posesin.
"Asimismo, si vendis algo a vuestro prjimo, o compris algo de la mano de vuestro prjimo, no os hagis mal uno a otro.
"Conforme al nmero de aos despus del jubileo, comprars de tu prjimo, [y] l te vender conforme al nmero de aos de cosecha.
"Si son muchos los aos, aumentars su precio, y si son pocos los aos, disminuirs su precio; porque [es] un nmero de cosechas [lo que] te est vendiendo.
"As que no os hagis mal uno a otro, sino temed a vuestro Dios; porque yo soy el SEOR vuestro Dios.
"Cumpliris, pues, mis estatutos y guardaris mis juicios, para ejecutarlos, para que habitis seguros en la tierra.
"Entonces la tierra dar su fruto, comeris hasta que os saciis y habitaris en ella con seguridad.
"Pero si decs: 'Qu vamos a comer el sptimo ao si no sembramos ni recogemos nuestras cosechas?',
yo entonces os enviar mi bendicin en el sexto ao, de modo que producir fruto para tres aos.
"Cuando estis sembrando en el octavo ao, todava podris comer cosas aejas de la cosecha, comiendo de lo viejo hasta el noveno ao cuando venga la cosecha.
"Adems, la tierra no se vender en forma permanente, pues la tierra es ma; porque vosotros sois [slo] forasteros y peregrinos [para] conmigo.
"As que de toda tierra de vuestra posesin otorgaris a la tierra el derecho de ser redimida.
"Si uno de tus hermanos llega a ser tan pobre que tiene que vender parte de su posesin, su pariente ms cercano vendr y redimir lo que su hermano haya vendido.
"Y en caso de que un hombre no tenga redentor, pero consiga los medios suficientes para su redencin,
entonces computar los aos desde la venta y devolver el resto al hombre a quien haba vendido la tierra, y as volver a su posesin.
"Pero si no ha hallado medios suficientes para recobrarla por s mismo, entonces lo que ha vendido permanecer en manos del comprador hasta el ao de jubileo; pero en el jubileo saldr [de su poder,] y el vendedor volver a su posesin.
"Si un hombre vende una casa de vivienda en una ciudad amurallada, su derecho a redimirla es vlido hasta que se cumpla un ao de su venta; su derecho de redencin dura todo un ao.
"Pero si no se la redimen en el espacio de un ao, la casa que est en la ciudad amurallada pasar para siempre a su comprador por todas sus generaciones; no saldr [de su poder] en el jubileo.
"Mas las casas de las aldeas que no tienen muro alrededor, sern consideradas como campo abierto; tienen derechos de redencin, y son recuperadas en el jubileo.
"En cuanto a las ciudades de los levitas, ellos tienen un derecho permanente de redencin para las casas de las ciudades que son propiedad suya.
"As que lo que pertenece a los levitas se puede redimir, y una casa de su propiedad vendida en la ciudad es recuperada en el jubileo, porque las casas de las ciudades de los levitas son propiedad suya entre los hijos de Israel.
"Pero las tierras de pasto de sus ciudades no se vendern porque son propiedad suya para siempre.
"En caso de que un hermano tuyo empobrezca y sus medios para contigo decaigan, t lo sustentars como a un forastero o peregrino, para que viva contigo.
"No tomes inters y usura de l, mas teme a tu Dios, para que tu hermano viva contigo.
"No le dars tu dinero a inters, ni tus vveres a ganancia.
"Yo soy el SEOR vuestro Dios, que os saqu de la tierra de Egipto para daros la tierra de Canan [y] para ser vuestro Dios.
"Y si un hermano tuyo llega a ser tan pobre para contigo que se vende a ti, no lo someters a trabajo de esclavo.
"Estar contigo como jornalero, como si fuera un peregrino; l servir contigo hasta el ao de jubileo.
"Entonces saldr [libre] de ti, l y sus hijos con l, y volver a su familia, para que pueda regresar a la propiedad de sus padres.
"Porque ellos son mis siervos, los cuales saqu de la tierra de Egipto; no sern vendidos [en] venta de esclavos.
"No te enseorears de l con severidad, ms bien, teme a tu Dios.
"En cuanto a los esclavos y esclavas que puedes tener de las naciones paganas que os rodean, de ellos podris adquirir esclavos y esclavas.
"Tambin podris adquirir[los] de los hijos de los extranjeros que residen con vosotros, y de sus familias que estn con vosotros, que hayan sido engendradas en vuestra tierra; stos tambin pueden ser posesin vuestra.
"Aun podris dejarlos en herencia a vuestros hijos despus de vosotros, como posesin; os podris servir de ellos como esclavos para siempre. Pero en cuanto a vuestros hermanos, los hijos de Israel, no os enseorearis unos de otros con severidad.
"Si aumentan los bienes del forastero o del peregrino que [mora] contigo, y si empobrece tu hermano que est con l, y se vende al forastero que mora contigo, o [se vende] a los descendientes de la familia de un forastero,
l tendr derecho de redencin despus de ser vendido; uno de sus hermanos podr redimirlo;
o su to o el hijo de su to podrn redimirlo; o un pariente cercano de su familia podr redimirlo; o si prospera, l mismo podr redimirse.
"Entonces l, con su comprador, calcular desde el ao en que se vendi a l hasta el ao de jubileo, y el precio de su venta corresponder al nmero de aos. Los das [que] estar con l [sern] como los das de un jornalero.
"Si an le quedan muchos aos, devolver parte de su precio de compra en proporcin a ellos para su propia redencin;
y si quedan pocos aos hasta el ao de jubileo, as los calcular con l. En proporcin a los aos devolver [la cantidad] de su redencin.
"Lo tratar como quien trabaja a jornal ao por ao; no se enseorear de l con severidad delante de sus ojos.
"Aunque no sea redimido por estos [medios], todava saldr [libre] en el ao de jubileo, l y sus hijos con l.
"Pues los hijos de Israel son mis siervos; siervos mos son, a quienes saqu de la tierra de Egipto. Yo soy el SEOR vuestro Dios.
"No os haris dolos, ni os levantaris imagen tallada ni pilares [sagrados], ni pondris en vuestra tierra piedra grabada para inclinaros ante ella; porque yo soy el SEOR vuestro Dios.
"Guardaris mis das de reposo, y tendris en reverencia mi santuario; yo soy el SEOR.
"Si andis en mis estatutos y guardis mis mandamientos para ponerlos por obra,
yo os dar lluvias en su tiempo, de manera que la tierra dar sus productos, y los rboles del campo darn su fruto.
"Ciertamente, vuestra trilla os durar hasta la vendimia, y la vendimia hasta el tiempo de la siembra. Comeris, pues, vuestro pan hasta que os saciis y habitaris seguros en vuestra tierra.
"Dar tambin paz en la tierra, para que durmis sin que nadie [os] atemorice. Asimismo eliminar bestias dainas de vuestra tierra, y no pasar espada por vuestra tierra.
"Y vosotros perseguiris a vuestros enemigos y caern a espada delante de vosotros;
cinco de vosotros perseguirn a cien, y cien de vosotros perseguirn a diez mil, y vuestros enemigos caern a espada delante de vosotros.
"Me volver hacia vosotros y os har fecundos y os multiplicar y confirmar mi pacto con vosotros.
"Y comeris las provisiones viejas y sacaris lo aejo para guardar lo nuevo.
"Adems, har mi morada en medio de vosotros, y mi alma no os aborrecer.
"Andar entre vosotros y ser vuestro Dios, y vosotros seris mi pueblo.
"Yo soy el SEOR vuestro Dios, que os saqu de la tierra de Egipto para que no fuerais esclavos de ellos; romp las varas de vuestro yugo y os hice andar erguidos.
"Pero si no me obedecis y no ponis por obra todos estos mandamientos,
si despreciis mis estatutos y si aborrece vuestra alma mis ordenanzas para no poner por obra todos mis mandamientos, quebrantando as mi pacto,
yo, por mi parte, os har esto: Pondr sobre vosotros terror sbito, tisis y fiebre que consuman los ojos y hagan languidecer el alma. En vano sembraris vuestra semilla, pues vuestros enemigos la comern.
"Fijar mi rostro contra vosotros, para que seis derrotados delante de vuestros enemigos; los que os aborrecen os dominarn y huiris sin que nadie os persiga.
"Y si aun con todas estas cosas no me obedecis, entonces os castigar siete veces ms por vuestros pecados.
"Tambin quebrantar el orgullo de vuestro podero, y har vuestros cielos como hierro y vuestra tierra como bronce.
"Y vuestras fuerzas se consumirn en vano, porque vuestra tierra no dar su producto y los rboles de la tierra no darn su fruto.
"Y si procedis con hostilidad contra m y no queris obedecerme, aumentar la plaga sobre vosotros siete veces conforme a vuestros pecados.
"Soltar entre vosotros las fieras del campo que os privarn de vuestros hijos, destruirn vuestro ganado y os reducirn en nmero de manera que vuestros caminos queden desiertos.
"Y si con estas cosas no os enmendis ante m, sino que procedis con hostilidad contra m,
entonces yo proceder con hostilidad contra vosotros; y yo mismo os herir siete veces por vuestros pecados.
"Y traer sobre vosotros una espada que ejecutar venganza a causa del pacto; y cuando os reunis en vuestras ciudades, enviar pestilencia entre vosotros, para que seis entregados en manos del enemigo.
"Cuando yo os quite el sustento del pan, diez mujeres cocern vuestro pan en un horno, y os darn vuestro pan en cantidades medidas, de modo que comeris y no os saciaris.
"Si a pesar de todo esto no me obedecis, sino que procedis con hostilidad contra m,
entonces yo proceder con hostilidad airada contra vosotros, y yo mismo os castigar siete veces por vuestros pecados.
"Comeris la carne de vuestros hijos, y la carne de vuestras hijas comeris.
"Y destruir vuestros lugares altos, derribar vuestros altares de incienso y amontonar vuestros cadveres sobre los cadveres de vuestros dolos, pues mi alma os aborrecer.
"Tambin dejar en ruinas vuestras ciudades, desolar vuestros santuarios y no oler vuestros suaves aromas.
"Asolar la tierra de modo que vuestros enemigos que se establezcan en ella queden pasmados.
"A vosotros, sin embargo, os esparcir entre las naciones y desenvainar la espada en pos de vosotros, y vuestra tierra ser asolada y vuestras ciudades quedarn en ruinas.
"Entonces la tierra gozar de sus das de reposo durante todos los das de su desolacin, mientras que habitis en la tierra de vuestros enemigos; entonces descansar la tierra y gozar de sus das de reposo.
"Durante todos los das de [su] desolacin [la tierra] guardar el descanso que no guard en vuestros das de reposo mientras habitabais en ella.
"En cuanto a los que queden de vosotros, infundir cobarda en sus corazones en la tierra de sus enemigos; y el sonido de una hoja que se mueva los ahuyentar, y aun cuando nadie los persiga, huirn como quien huye de la espada, y caern.
"Tropezarn unos con otros como si [huyeran] de la espada aunque nadie [los] persiga; no tendris [fuerza] para hacer frente a vuestros enemigos.
"Y pereceris entre las naciones y os devorar la tierra de vuestros enemigos.
"As que los que sobrevivan de vosotros se pudrirn a causa de su iniquidad en la tierra de vuestros enemigos; tambin a causa de las iniquidades de sus antepasados se pudrirn juntamente con ellos.
"Si confiesan su iniquidad y la iniquidad de sus antepasados, por las infidelidades que cometieron contra m, y tambin porque procedieron con hostilidad contra m
(yo tambin proceda con hostilidad contra ellos para llevarlos a la tierra de sus enemigos), o si su corazn incircunciso se humilla, y reconocen sus iniquidades,
entonces yo me acordar de mi pacto con Jacob, me acordar tambin de mi pacto con Isaac y de mi pacto con Abraham, y me acordar de la tierra.
"Porque la tierra ser abandonada por ellos, y gozar de sus das de reposo mientras quede desolada con su ausencia. Entretanto, ellos pagarn su iniquidad, porque despreciaron mis ordenanzas y su alma aborreci mis estatutos.
"Sin embargo, a pesar de esto, cuando estn en la tierra de sus enemigos no los desechar ni los aborrecer tanto como para destruirlos, quebrantando mi pacto con ellos, porque yo soy el SEOR su Dios,
sino que por ellos me acordar del pacto con sus antepasados, que yo saqu de la tierra de Egipto a la vista de las naciones, para ser su Dios. Yo soy el SEOR."
stos son los estatutos, ordenanzas y leyes que el SEOR estableci entre l y los hijos de Israel por medio de Moiss en el monte Sina.
El SEOR habl a Moiss, diciendo:
Habla a los hijos de Israel y diles: "Cuando un hombre haga un voto difcil [de cumplir,] l [ser evaluado] segn tu valuacin de personas pertenecientes al SEOR.
"Si tu valuacin es de varn de veinte hasta sesenta aos, entonces tu valuacin ser de cincuenta siclos de plata, segn el siclo del santuario.
"O si es de una mujer, tu valuacin ser de treinta siclos.
"Si es una [persona] de cinco hasta veinte aos, entonces tu valuacin ser de veinte siclos para un varn y de diez siclos para una mujer.
"Pero si [son] de un mes hasta cinco aos, entonces tu valuacin ser de cinco siclos de plata para el varn, y para la mujer tu valuacin [ser] de tres siclos de plata.
"Y si [son] de sesenta aos o ms, si es varn, tu valuacin ser de quince siclos, y para la mujer, de diez siclos.
"Pero si es ms pobre que tu valuacin, entonces ser llevado delante del sacerdote, y ste lo valuar; segn los recursos del que hizo el voto, el sacerdote lo valuar.
"Y si es un animal de los que se pueden presentar como ofrenda al SEOR, cualquiera de los tales que uno d al SEOR, ser sagrado.
"No lo reemplazar ni lo cambiar, el bueno por el malo, o el malo por el bueno; pero si cambia un animal por [otro] animal, entonces ambos, el animal y su sustituto sern sagrados.
"Sin embargo, si es algn animal inmundo de la clase que no se puede presentar como ofrenda al SEOR, entonces pondr el animal delante del sacerdote;
y el sacerdote lo valuar como bueno o como malo; como t, el sacerdote, lo vales, as ser.
"Pero si alguna vez l lo [quiere] redimir, l aadir la quinta parte a tu valuacin.
"Si un hombre consagra su casa como cosa sagrada al SEOR, el sacerdote la valuar como buena o como mala; como el sacerdote la vale, as ser.
"Pero si el que la consagra [quisiera] redimir su casa, aadir a tu valuacin la quinta parte del valor de ella; y as ser suya.
"Tambin, si un hombre consagra al SEOR parte de las tierras de su propiedad, entonces tu valuacin ser en proporcin a la semilla que se necesite para ella: cada homer de semilla de cebada a cincuenta siclos de plata.
"Si consagra su campo durante el ao de jubileo, conforme a tu valuacin quedar.
"Pero si consagra su campo despus de jubileo, entonces el sacerdote le calcular el precio en proporcin a los aos que quedan hasta el ao de jubileo, y ser rebajado de tu valuacin.
"Y si el que lo consagra quiere redimir el campo, le aadir una quinta parte al precio de tu valuacin para que pase a su posesin.
"Pero si no quiere redimir el campo, y se vende el campo a otro, ya no podr redimirlo;
y cuando quede libre en el jubileo, el campo ser consagrado al SEOR, como campo dedicado; ser para el sacerdote como posesin suya.
"Y si consagra al SEOR un campo que ha comprado, que no es parte del campo de su propiedad,
entonces el sacerdote le calcular la cantidad de tu valuacin hasta el ao de jubileo; y en ese da dar tu valuacin como cosa consagrada al SEOR.
"En el ao de jubileo el campo volver a aqul de quien lo compr, a quien pertenece la posesin de la tierra.
"Toda valuacin que hagas ser conforme al siclo del santuario. Veinte geras son un siclo.
"Sin embargo, el primognito de los animales, que por su primogenitura pertenece al SEOR, nadie puede consagrarlo; ya sea buey u oveja, es del SEOR.
"Pero si est entre los animales inmundos, entonces lo redimir conforme a tu valuacin, y aadir sobre ella una quinta parte; pero si no es redimido, ser vendido conforme a tu valuacin.
"Sin embargo, cualquier cosa dedicada que alguno separe para el SEOR de lo que posee, sea hombre o animal, o campos de su propiedad, no se vender ni redimir. Toda cosa dedicada es santsima al SEOR.
"Ninguna persona que haya sido dedicada como anatema ser redimida; ciertamente se le dar muerte.
"As pues, todo el diezmo de la tierra, de la semilla de la tierra o del fruto del rbol, es del SEOR; es cosa consagrada al SEOR.
"Y si un hombre quiere redimir parte de su diezmo, le aadir la quinta parte.
"Todo diezmo del ganado o del rebao, [o sea,] de todo lo que pasa debajo del cayado, la dcima [cabeza] ser cosa consagrada al SEOR.
"No debe considerar si es bueno o malo, tampoco lo cambiar; si lo cambia, tanto el animal como su sustituto sern sagrados. No podrn ser redimidos."
stos son los mandamientos que el SEOR orden a Moiss para los hijos de Israel, en el monte Sina.
El SEOR habl a Moiss en el desierto de Sina, en la tienda de reunin, el primer [da] del segundo mes, en el segundo ao de su salida de la tierra de Egipto, diciendo:
Haz un censo de toda la congregacin de los hijos de Israel por sus familias, por sus casas paternas, segn el nmero de nombres, todo varn, uno por uno;
de veinte aos arriba, todos [los que pueden] salir a la guerra en Israel, t y Aarn los contaris por sus ejrcitos.
Con vosotros estar adems, un hombre de cada tribu, cada uno jefe de su casa paterna.
stos son los nombres de los hombres que estarn con vosotros: de Rubn, Elisur, hijo de Sedeur;
de Simen, Selumiel, hijo de Zurisadai;
de Jud, Naasn, hijo de Aminadab;
de Isacar, Natanael, hijo de Zuar;
de Zabuln, Eliab, hijo de Heln;
de los hijos de Jos: de Efran, Elisama, hijo de Amiud, y de Manass, Gamaliel, hijo de Pedasur;
de Benjamn, Abidn, hijo de Gedeoni;
de Dan, Ahiezer, hijo de Amisadai;
de Aser, Pagiel, hijo de Ocrn;
de Gad, Eliasaf, hijo de Deuel;
de Neftal, Ahira, hijo de Enn.
stos son los que fueron llamados de la congregacin, los principales de las tribus de sus padres; ellos fueron los jefes de las divisiones de Israel.
Entonces Moiss y Aarn tomaron a estos hombres que haban sido designados por sus nombres,
y reunieron a toda la congregacin el primer [da] del mes segundo. Y se registraron segn sus antepasados por familias, por sus casas paternas, segn el nmero de nombres, de veinte aos arriba, uno por uno.
Tal como el SEOR lo haba mandado a Moiss, los cont en el desierto de Sina.
De los hijos de Rubn, primognito de Israel, [fueron contados por] su registro genealgico, por sus familias, por sus casas paternas, segn el nmero de nombres, uno por uno, todo varn de veinte aos arriba, todo [el que poda] salir a la guerra;
los enumerados de la tribu de Rubn [fueron] cuarenta y seis mil quinientos.
De los hijos de Simen, [fueron contados por] su registro genealgico, por sus familias, por sus casas paternas, sus enumerados, segn el nmero de nombres, uno por uno, todo varn de veinte aos arriba, todo [el que poda] salir a la guerra;
los enumerados de la tribu de Simen [fueron] cincuenta y nueve mil trescientos.
De los hijos de Gad, [fueron contados por] su registro genealgico, por sus familias, por sus casas paternas, segn el nmero de nombres, de veinte aos arriba, todo [el que poda] salir a la guerra;
los enumerados de la tribu de Gad [fueron] cuarenta y cinco mil seiscientos cincuenta.
De los hijos de Jud, [fueron contados por] su registro genealgico, por sus familias, por sus casas paternas, segn el nmero de nombres, de veinte aos arriba, todo [el que poda] salir a la guerra;
los enumerados de la tribu de Jud [fueron] setenta y cuatro mil seiscientos.
De los hijos de Isacar, [fueron contados por] su registro genealgico, por sus familias, por sus casas paternas, segn el nmero de nombres, de veinte aos arriba, todo [el que poda] salir a la guerra;
los enumerados de la tribu de Isacar [fueron] cincuenta y cuatro mil cuatrocientos.
De los hijos de Zabuln, [fueron contados por] su registro genealgico, por sus familias, por sus casas paternas, segn el nmero de nombres, de veinte aos arriba, todo [el que poda] salir a la guerra;
los enumerados de la tribu de Zabuln [fueron] cincuenta y siete mil cuatrocientos.
De los hijos de Jos: de los hijos de Efran, [fueron contados por] su registro genealgico, por sus familias, por sus casas paternas, segn el nmero de nombres, de veinte aos arriba, todo [el que poda] salir a la guerra;
los enumerados de la tribu de Efran [fueron] cuarenta mil quinientos.
De los hijos de Manass, [fueron contados por] su registro genealgico, por sus familias, por sus casas paternas, segn el nmero de nombres, de veinte aos arriba, todo [el que poda] salir a la guerra;
los enumerados de la tribu de Manass [fueron] treinta y dos mil doscientos.
De los hijos de Benjamn, [fueron contados por] su registro genealgico, por sus familias, por sus casas paternas, segn el nmero de nombres, de veinte aos arriba, todo [el que poda] salir a la guerra;
los enumerados de la tribu de Benjamn [fueron] treinta y cinco mil cuatrocientos.
De los hijos de Dan, [fueron contados por] su registro genealgico, por sus familias, por sus casas paternas, segn el nmero de nombres, de veinte aos arriba, todo [el que poda] salir a la guerra;
los enumerados de la tribu de Dan [fueron] sesenta y dos mil setecientos.
De los hijos de Aser, [fueron contados por] su registro genealgico, por sus familias, por sus casas paternas, segn el nmero de nombres, de veinte aos arriba, todo [el que poda] salir a la guerra;
los enumerados de la tribu de Aser [fueron] cuarenta y un mil quinientos.
De los hijos de Neftal, [fueron contados por] su registro genealgico, por sus familias, por sus casas paternas, segn el nmero de nombres, de veinte aos arriba, todo [el que poda] salir a la guerra;
los enumerados de la tribu de Neftal [fueron] cincuenta y tres mil cuatrocientos.
stos son los que fueron enumerados, los que Moiss y Aarn contaron con los jefes de Israel, doce hombres, cada uno de los cuales era [jefe] de su casa paterna.
Y todos los enumerados de los hijos de Israel por sus casas paternas, de veinte aos arriba, todo [el que poda] salir a la guerra en Israel,
fueron seiscientos tres mil quinientos cincuenta.
Pero los levitas no fueron enumerados con ellos segn la tribu de sus padres.
Porque el SEOR haba hablado a Moiss, diciendo:
Solamente la tribu de Lev no enumerars, ni los contars con los hijos de Israel;
sino que pondrs a los levitas a cargo del tabernculo del testimonio, de todos sus utensilios y de todo lo que le pertenece. Ellos llevarn el tabernculo y todos sus utensilios, y lo cuidarn; adems, acamparn alrededor del tabernculo.
Y cuando el tabernculo haya de ser trasladado, los levitas lo desarmarn; y cuando el tabernculo acampe, los levitas lo armarn. Pero el extrao que se acerque, morir.
Y acamparn los hijos de Israel, cada uno en su campamento, y cada uno junto a su bandera, segn sus ejrcitos.
Pero los levitas acamparn alrededor del tabernculo del testimonio, para que no venga la ira sobre la congregacin de los hijos de Israel. Los levitas, pues, tendrn a [su] cargo el tabernculo del testimonio.
As hicieron los hijos de Israel; conforme a todo lo que el SEOR haba mandado a Moiss, as hicieron.
Y habl el SEOR a Moiss y a Aarn, diciendo:
Los hijos de Israel acamparn, cada uno junto a su bandera, bajo las insignias de sus casas paternas; acamparn alrededor de la tienda de reunin, a cierta distancia.
Los que acampen al oriente, hacia la salida del sol, [sern los] de la bandera del campamento de Jud, segn sus ejrcitos. El jefe de los hijos de Jud, Naasn, hijo de Aminadab,
y su ejrcito, los enumerados, setenta y cuatro mil seiscientos.
Y junto a l acampar la tribu de Isacar. El jefe de los hijos de Isacar, Natanael, hijo de Zuar,
y su ejrcito, los enumerados, cincuenta y cuatro mil cuatrocientos.
[Despus,] la tribu de Zabuln. El jefe de los hijos de Zabuln, Eliab, hijo de Heln,
y su ejrcito, los enumerados, cincuenta y siete mil cuatrocientos.
El total de los enumerados del campamento de Jud: ciento ochenta y seis mil cuatrocientos, segn sus ejrcitos. Ellos partirn primero.
Al sur [estar] la bandera del campamento de Rubn, segn sus ejrcitos. El jefe de los hijos de Rubn, Elisur, hijo de Sedeur,
y su ejrcito, los enumerados, cuarenta y seis mil quinientos.
Y junto a l acampar la tribu de Simen. El jefe de los hijos de Simen, Selumiel, hijo de Zurisadai,
y su ejrcito, los enumerados, cincuenta y nueve mil trescientos.
Despus, la tribu de Gad. El jefe de los hijos de Gad, Eliasaf, hijo de Deuel,
y su ejrcito, los enumerados, cuarenta y cinco mil seiscientos cincuenta.
El total de los enumerados del campamento de Rubn: ciento cincuenta y un mil cuatrocientos cincuenta, segn sus ejrcitos. Ellos partirn en segundo [lugar].
Entonces partir la tienda de reunin [con] el campamento de levitas en medio de los campamentos; tal como acampan as partirn, cada uno en su lugar, por sus banderas.
Al occidente [estar] la bandera del campamento de Efran, segn sus ejrcitos. El jefe de los hijos de Efran, Elisama, hijo de Amiud,
y su ejrcito, los enumerados, cuarenta mil quinientos.
Y junto a l [estar] la tribu de Manass. El jefe de los hijos de Manass, Gamaliel, hijo de Pedasur,
y su ejrcito, los enumerados, treinta y dos mil doscientos.
Despus, la tribu de Benjamn. El jefe de los hijos de Benjamn, Abidn, hijo de Gedeoni,
y su ejrcito, los enumerados, treinta y cinco mil cuatrocientos.
El total de los enumerados del campamento de Efran: ciento ocho mil cien, segn sus ejrcitos. Y ellos partirn en tercer [lugar.]
Al norte [estar] la bandera del campamento de Dan, segn sus ejrcitos. El jefe de los hijos de Dan, Ahiezer, hijo de Amisadai,
y su ejrcito, los enumerados, sesenta y dos mil setecientos.
Y junto a l acampar la tribu de Aser. El jefe de los hijos de Aser, Pagiel, hijo de Ocrn,
y su ejrcito, los enumerados, cuarenta y un mil quinientos.
Despus, la tribu de Neftal. El jefe de los hijos de Neftal, Ahira, hijo de Enn,
y su ejrcito, los enumerados, cincuenta y tres mil cuatrocientos.
El total de los enumerados del campamento de Dan: ciento cincuenta y siete mil seiscientos. Ellos sern los ltimos en partir, segn sus banderas.
stos son los enumerados de los hijos de Israel, por sus casas paternas; el total de los enumerados de los campamentos, segn sus ejrcitos: seiscientos tres mil quinientos cincuenta.
Pero los levitas no fueron contados entre los hijos de Israel, tal como el SEOR haba ordenado a Moiss.
Y los hijos de Israel hicieron conforme a todo lo que el SEOR haba ordenado a Moiss; as acamparon por sus banderas y as partieron, cada uno segn su familia, conforme a su casa paterna.
Y stos son [los registros] de los descendientes de Aarn y Moiss, el da en que el SEOR habl con Moiss en el monte Sina.
stos son los nombres de los hijos de Aarn: Nadab, el primognito, Abi, Eleazar e Itamar.
stos son los nombres de los hijos de Aarn, los sacerdotes ungidos, a quienes l orden para que ministraran como sacerdotes.
Pero Nadab y Abi murieron delante del SEOR cuando ofrecieron fuego extrao ante el SEOR en el desierto de Sina; y no tuvieron hijos. Y Eleazar e Itamar ejercieron el sacerdocio durante la vida de su padre Aarn.
Entonces habl el SEOR a Moiss, diciendo:
Haz que se acerque la tribu de Lev y ponlos delante del sacerdote Aarn, para que le sirvan.
Y se encargarn de las obligaciones para con l y para con toda la congregacin delante de la tienda de reunin, para cumplir [con] el servicio del tabernculo.
Y guardarn tambin todos los utensilios de la tienda de reunin, junto con las obligaciones de los hijos de Israel, para cumplir [con] el servicio del tabernculo.
Dars, pues, los levitas a Aarn y a sus hijos; le son dedicados por completo de entre los hijos de Israel.
Y designars a Aarn y a sus hijos para que se encarguen de su sacerdocio; pero el extrao que se acerque ser muerto.
El SEOR habl adems a Moiss, diciendo:
Mira, yo he tomado a los levitas de entre los hijos de Israel en lugar de todos los primognitos, los que abren el seno materno de entre los hijos de Israel. Los levitas, pues, sern mos.
Porque mo es todo primognito; el da en que her a todos los primognitos en la tierra de Egipto, consagr para m a todos los primognitos en Israel, desde el hombre hasta el animal. Mos sern; yo soy el SEOR.
Despus el SEOR habl a Moiss en el desierto de Sina, diciendo:
Cuenta los hijos de Lev por sus casas paternas, por sus familias; contars todo varn de un mes arriba.
Entonces los cont Moiss conforme a la orden del SEOR, tal como se le haba ordenado.
stos, pues, son los hijos de Lev por sus nombres: Gersn, Coat y Merari.
Y stos son los nombres de los hijos de Gersn por sus familias: Libni y Simei;
y los hijos de Coat, por sus familias: Amram, Izhar, Hebrn y Uziel;
y los hijos de Merari, por sus familias: Mahli y Musi. stas son las familias de los levitas conforme a sus casas paternas.
De Gersn [era] la familia de Libni y la familia de Simei; stas [eran] las familias de los gersonitas.
Los enumerados en la cuenta de todos los varones de un mes arriba, los enumerados de ellos [fueron] siete mil quinientos.
Las familias de los gersonitas haban de acampar detrs del tabernculo, al occidente;
el jefe de las casas paternas de los gersonitas [era] Eliasaf, hijo de Lael.
Las responsabilidades de los hijos de Gersn en la tienda de reunin [incluan] el tabernculo y la tienda, su cubierta, el velo de la entrada de la tienda de reunin,
las cortinas del atrio, el velo para la entrada del atrio que est alrededor del tabernculo y del altar, y sus cuerdas, conforme a todo su servicio.
Y de Coat [eran] la familia de los amramitas, la familia de los izharitas, la familia de los hebronitas y la familia de los uzielitas; stas eran las familias de los coatitas.
Segn el censo de todos los varones de un mes arriba, [haba] ocho mil seiscientos, que desempeaban los deberes del santuario.
Las familias de los hijos de Coat haban de acampar al lado sur del tabernculo;
el jefe de las casas paternas de las familias coatitas era Elizafn, hijo de Uziel.
A cargo de ellos [estaban] el arca, la mesa, el candelabro, los altares, los utensilios del santuario con que ministran, el velo y todo su servicio.
El principal de los jefes de Lev [era] Eleazar, hijo del sacerdote Aarn, encargado de los guardas que cuidaban el santuario.
De Merari [eran] la familia de los mahlitas y la familia de los musitas; stas [eran] las familias de Merari.
Los enumerados en el censo de todos los varones de un mes arriba [eran] seis mil doscientos.
Y el jefe de las casas paternas de las familias de Merari [era] Zuriel, hijo de Abihail. Haban de acampar al lado norte del tabernculo.
A cargo de los hijos de Merari [estaban] el maderaje del tabernculo, sus barras, sus columnas, sus basas, todos sus enseres y el servicio relacionado con ellos,
las columnas alrededor del atrio con sus basas, sus estacas y sus cuerdas.
Los que haban de acampar delante del tabernculo al oriente, delante de la tienda de reunin hacia la salida del sol, [eran] Moiss, Aarn y sus hijos, desempeando los deberes del santuario para [cumplir] la obligacin de los hijos de Israel; pero el extrao que se acercara, morira.
Todos los enumerados de los levitas, que Moiss y Aarn contaron por sus familias por mandato del SEOR, todos los varones de un mes arriba, [eran] veintids mil.
Entonces el SEOR dijo a Moiss: Cuenta a todos los primognitos varones de los hijos de Israel de un mes arriba, y haz una lista de sus nombres.
Y tomars a los levitas para m, yo soy el SEOR, en lugar de todos los primognitos entre los hijos de Israel, y el ganado de los levitas en lugar de todos los primognitos del ganado de los hijos de Israel.
Y cont Moiss a todos los primognitos de los hijos de Israel, tal como el SEOR le haba ordenado;
y todos los primognitos varones conforme al nmero de sus nombres de un mes arriba, los enumerados, eran veintids mil doscientos setenta y tres.
Entonces habl el SEOR a Moiss, diciendo:
Toma a los levitas en lugar de todos los primognitos entre los hijos de Israel, y el ganado de los levitas. Los levitas sern mos; yo soy el SEOR.
Y como precio de rescate por los doscientos setenta y tres de los primognitos de los hijos de Israel que exceden a los levitas,
tomars cinco siclos por cada uno, por cabeza; [los] tomars conforme al siclo del santuario (el siclo tiene veinte geras),
y da el dinero, el rescate de los que hay en exceso entre ellos, a Aarn y a sus hijos.
Moiss, pues, tom el dinero de rescate de los que excedan [el nmero de] los redimidos por los levitas;
de los primognitos de los hijos de Israel tom el dinero conforme al siclo del santuario, mil trescientos sesenta y cinco [siclos.]
Entonces Moiss dio a Aarn y a sus hijos el dinero del rescate, por mandato del SEOR, tal como el SEOR haba ordenado a Moiss.
Entonces el SEOR habl a Moiss y a Aarn, diciendo:
Haced un censo de los descendientes de Coat, de entre los hijos de Lev, por sus familias, conforme a sus casas paternas,
de treinta aos arriba hasta los cincuenta, todos los que se enlistan para servir en la tienda de reunin.
ste [ser] el servicio de los descendientes de Coat en la tienda de reunin, [con relacin] a las cosas ms sagradas:
Cuando el campamento se traslade, Aarn y sus hijos entrarn y quitarn el velo de separacin, y con l cubrirn el arca del testimonio;
y colocarn sobre ella una cubierta de piel de marsopa, y extendern encima un pao todo de azul puro, y [luego] colocarn sus varas.
Sobre la mesa [del pan] de la Presencia tendern tambin un pao azul, y en l pondrn las fuentes, las cucharas, los tazones para los sacrificios y los jarros para [hacer] libacin; el pan perpetuo estar sobre l.
Y extendern sobre ellos un pao carmes, y los cubrirn con una cubierta de piel de marsopa, y [luego] colocarn sus varas.
Tomarn entonces un pao azul y cubrirn el candelabro del alumbrado, las lmparas, las despabiladeras, los platillos y todos los utensilios para el aceite con que lo sirven;
lo pondrn con todos sus utensilios en una cubierta de piel de marsopa, y lo colocarn sobre las parihuelas.
Y extendern sobre el altar de oro un pao azul, y lo cubrirn con una cubierta de piel de marsopa, y colocarn sus varas;
y tomarn todos los utensilios para el ministerio con que sirven en el santuario, los pondrn en un pao azul, los cubrirn con una cubierta de piel de marsopa y los colocarn sobre las parihuelas.
Quitarn entonces las cenizas del altar y extendern sobre l un pao de prpura.
Y le pondrn encima todos los utensilios con que sirven en relacin con l: los braseros, los garfios, las palas y los tazones, todos los utensilios del altar. Y extendern sobre l una cubierta de piel de marsopa y colocarn sus varas.
Cuando Aarn y sus hijos hayan terminado de cubrir los [objetos] sagrados y todos los utensilios del santuario, cuando el campamento est para trasladarse, vendrn despus los hijos de Coat para transportar[los,] pero que no toquen los [objetos] sagrados pues moriran. stas son las cosas que transportarn los hijos de Coat en la tienda de reunin.
Pero la responsabilidad de Eleazar, hijo del sacerdote Aarn, ser el aceite para el alumbrado, el incienso aromtico, la ofrenda continua de cereal y el aceite para ungir. [Tendr] la responsabilidad de todo el tabernculo y de todo lo que en l hay, con el santuario y sus enseres.
Despus el SEOR habl a Moiss y a Aarn, diciendo:
No permitis que la tribu de las familias de los coatitas sea cortada de entre los levitas.
Esto haris con ellos para que vivan y no perezcan cuando se acerquen a los [objetos] santsimos: Aarn y sus hijos entrarn y sealarn a cada uno de ellos su trabajo y su carga;
pero no entrarn, ni por un momento, a ver los [objetos] sagrados, para que no mueran.
Y habl el SEOR a Moiss, diciendo:
Haz tambin un censo de los hijos de Gersn por sus casas paternas, segn sus familias;
los contars desde los treinta hasta los cincuenta aos de edad; todos los que se enlisten para cumplir el servicio, para hacer la obra en la tienda de reunin.
ste ser el ministerio de las familias de los gersonitas para servir y para transportar:
llevarn las cortinas del tabernculo, de la tienda de reunin, [con] su cubierta, la cubierta de piel de marsopa que est encima de l, el velo de la entrada de la tienda de reunin,
las cortinas del atrio, el velo para la entrada del atrio que est alrededor del tabernculo y del altar, con sus cuerdas y todos los utensilios para el servicio de ellos; todo lo que se deba hacer, ellos lo harn.
Bajo las rdenes de Aarn y de sus hijos [estar] todo el ministerio de los hijos de los gersonitas, en relacin con todas sus cargas y todo su trabajo; y t les asignars como responsabilidad todas sus cargas.
ste es el servicio de las familias de los hijos de los gersonitas en la tienda de reunin; sus deberes [estarn] bajo la direccin de Itamar, hijo del sacerdote Aarn.
A los hijos de Merari los contars por sus familias, por sus casas paternas;
los contars desde los treinta hasta los cincuenta aos de edad, todos los que se enlisten para servir en la tienda de reunin.
sta es su responsabilidad de lo que han de transportar, para todo su servicio en la tienda de reunin: las tablas del tabernculo, sus barras, sus columnas, sus basas,
las columnas alrededor del atrio y sus basas, sus estacas y sus cuerdas, con todos sus utensilios y con todo su servicio; y [les] asignars por nombre los objetos que han de transportar.
ste es el servicio de las familias de los hijos de Merari. Para todo su servicio en la tienda de reunin [estarn] bajo las rdenes de Itamar, hijo del sacerdote Aarn.
Entonces Moiss y Aarn y los jefes de la congregacin contaron a los hijos de los coatitas por sus familias y por sus casas paternas,
de treinta aos en adelante hasta los cincuenta, todo el que se enlist para servir en la tienda de reunin.
Y los enumerados por sus familias fueron dos mil setecientos cincuenta.
stos son los enumerados de las familias coatitas, todos los que servan en la tienda de reunin, a quienes Moiss y Aarn contaron conforme al mandamiento del SEOR por medio de Moiss.
[stos son] los enumerados de los hijos de Gersn por sus familias y por sus casas paternas,
de treinta aos en adelante hasta los cincuenta, todo el que se enlist para servir en la tienda de reunin;
los enumerados, por sus familias, por sus casas paternas, fueron dos mil seiscientos treinta.
stos son los enumerados de las familias de los hijos de Gersn, todos los que servan en la tienda de reunin, a quienes Moiss y Aarn contaron conforme al mandamiento del SEOR.
Y [stos son] los enumerados de las familias de los hijos de Merari por sus familias [y] por sus casas paternas,
de treinta aos en adelante hasta los cincuenta, todo el que se enlist para servir en la tienda de reunin;
los enumerados por sus familias, fueron tres mil doscientos.
stos son los enumerados de las familias de los hijos de Merari, a quienes Moiss y Aarn contaron conforme al mandamiento del SEOR por medio de Moiss.
Todos los enumerados de los levitas a quienes Moiss y Aarn y los jefes de Israel contaron, por sus familias y por sus casas paternas,
de treinta aos en adelante hasta los cincuenta, todo el que poda enlistarse para servir y hacer el trabajo de transportar la tienda de reunin,
fueron ocho mil quinientos ochenta.
Fueron contados conforme al mandamiento del SEOR dado por medio de Moiss, cada uno segn su ministerio o segn su cargo; y [stos fueron] los enumerados, tal como el SEOR haba ordenado a Moiss.
Y habl el SEOR a Moiss, diciendo:
Manda a los hijos de Israel que echen del campamento a todo leproso, a todo el que padece de flujo y a todo el que es inmundo por causa de un muerto.
Echaris tanto a hombres como a mujeres; los echaris fuera del campamento para que no contaminen su campamento, donde yo habito en medio de ellos.
Y as [lo] hicieron los hijos de Israel, y los echaron fuera del campamento; tal como el SEOR haba dicho a Moiss, as [lo] hicieron los hijos de Israel.
Entonces el SEOR habl a Moiss, diciendo:
Habla a los hijos de Israel: "El hombre o la mujer que cometa cualquiera de los pecados de la humanidad, actuando prfidamente contra el SEOR, esa persona es culpable;
entonces confesar los pecados que ha cometido, y har completa restitucin por el dao [causado,] aadir un quinto y [lo] dar al que l perjudic.
"Pero si la persona no tiene pariente a quien se le haga la restitucin por el dao, la restitucin hecha por el dao [debe ir] al SEOR, para el sacerdote, adems del carnero de expiacin, con el cual se hace expiacin por l.
"Tambin toda ofrenda correspondiente a todas las cosas consagradas de los hijos de Israel que ofrecen al sacerdote, sern suyas.
"Las cosas consagradas de toda persona sern del sacerdote; lo que una persona d al sacerdote ser de l."
El SEOR habl adems a Moiss, diciendo:
Habla a los hijos de Israel, y diles: "Si la mujer de alguno se desva y le es infiel,
teniendo alguno relaciones carnales con ella sin que su marido se d cuenta, ni sea descubierta (aunque ella se haya contaminado y no haya testigo contra ella, ni haya sido sorprendida en el acto [mismo]),
y un espritu de celo viene sobre l y tiene celos de su mujer, habindose ella contaminado, o si viene un espritu de celos sobre l y tiene celos de su mujer, no habindose ella contaminado,
el hombre llevar su mujer al sacerdote y llevar [como] ofrenda por ella un dcimo de un efa de harina de cebada; no derramar aceite sobre la ofrenda, ni pondr sobre ella incienso, porque es una ofrenda de cereal, de celos, una ofrenda memorial de cereal, un recordatorio de iniquidad.
"Entonces el sacerdote har que ella se acerque y la pondr delante del SEOR,
y el sacerdote tomar agua santa en una vasija de barro; y tomar del polvo que est sobre el piso del tabernculo, y [lo] pondr en el agua.
"Luego el sacerdote har que la mujer est delante del SEOR y descubrir la cabeza de la mujer, y pondr en sus manos la ofrenda memorial de cereal, que es la ofrenda de celos, y en la mano del sacerdote estar el agua de amargura que trae maldicin.
"Y el sacerdote har que ella pronuncie juramento, y dir a la mujer: 'Si ningn hombre se ha acostado contigo, y si no te has desviado a la inmundicia, [estando] sujeta a tu marido, s inmune a esta agua de amargura que trae maldicin;
pero si te has desviado, [estando] sujeta a tu marido, y te has corrompido, y otro hombre que no es tu marido se ha llegado a ti',
(entonces el sacerdote har que la mujer jure con el juramento de maldicin, y el sacerdote dir a la mujer): 'El SEOR te haga maldicin y juramento entre tu pueblo, haciendo el SEOR que tu muslo se enjute y tu vientre se hinche;
y esta agua que trae maldicin entrar en tus entraas, y har que tu vientre se hinche y tu muslo se enjute.' Y la mujer dir: 'Amn, amn.'
"Entonces el sacerdote escribir estas maldiciones en un rollo, y las lavar en el agua de amargura.
"Despus har que la mujer beba el agua de amargura que trae maldicin, para que el agua que trae maldicin entre a ella para [causar] amargura.
"Y el sacerdote tomar la ofrenda de cereal de los celos de la mano de la mujer, y mecer la ofrenda de cereal delante del SEOR y la llevar al altar;
tomar el sacerdote un puado de la ofrenda de cereal como su ofrenda memorial y [la] quemar en el altar, y despus har que la mujer beba el agua.
"Cuando le haya hecho beber el agua, suceder que si ella se ha contaminado y ha sido infiel a su marido, el agua que trae maldicin entrar en ella para [producir] amargura, y su vientre se hinchar, su muslo se enjutar y la mujer vendr a ser una maldicin en medio de su pueblo.
"Mas si la mujer no se ha contaminado y es limpia, quedar libre y concebir hijos.
"sta es la ley de los celos: cuando una mujer [que est] sujeta a su marido, se desve y se contamine,
o cuando un espritu de celos venga sobre alguno y est celoso de su mujer, entonces har que la mujer se presente delante del SEOR, y el sacerdote le aplicar a ella toda esta ley.
"Adems, el marido quedar libre de culpa, pero la mujer llevar su culpa."
Y el SEOR habl a Moiss, diciendo:
Habla a los hijos de Israel, y diles: "El hombre o la mujer que haga un voto especial, el voto de nazareo, para dedicarse al SEOR,
se abstendr de vino y licor; no beber vinagre, ya sea de vino o de licor, tampoco beber ningn jugo de uva, ni comer uvas frescas ni secas.
"Todos los das de su nazareato no comer nada de lo que se hace de la vid, desde las semillas hasta el hollejo.
"[Durante] todos los das del voto de su nazareato no pasar navaja sobre su cabeza. Hasta que se cumplan los das por los cuales se apart a s mismo para el SEOR, ser santo; dejar crecer las guedejas del cabello de su cabeza.
"[Durante] todos los das de su nazareato para el SEOR, no se acercar a persona muerta.
"Ni por su padre, ni por su madre, ni por su hermano, ni por su hermana se contaminar de ellos cuando mueran, pues su nazareato para Dios est sobre su cabeza.
"Todos los das de su nazareato l es santo al SEOR.
"Pero si alguno muere repentinamente junto a l, y [el nazareo] contamina su cabeza consagrada, entonces se rasurar la cabeza el da de su purificacin; el da sptimo se la rasurar.
"Y el octavo da traer al sacerdote dos trtolas o dos pichones a la entrada de la tienda de reunin.
"El sacerdote ofrecer uno como ofrenda por el pecado y [el] otro como holocausto, y har expiacin por l, por su pecado, a causa de la persona [muerta.] Y consagrar su cabeza ese mismo da,
y dedicar al SEOR los das de su nazareato, y traer un cordero de un ao como ofrenda por su culpa; pero los primeros das quedarn anulados, por cuanto su nazareato fue contaminado.
"sta es la ley del nazareo cuando se hayan cumplido los das de su nazareato: llevar la ofrenda a la entrada de la tienda de reunin,
y presentar su ofrenda delante del SEOR, un cordero de un ao, sin defecto, como holocausto, y una cordera de un ao, sin defecto, como ofrenda por el pecado, y un carnero sin defecto, como ofrenda de paz,
y una cesta de tortas sin levadura de flor de harina mezcladas con aceite, y hojaldres sin levadura untados con aceite, junto con sus ofrendas de cereal y sus libaciones.
"Entonces el sacerdote ofrecer [todo esto] delante del SEOR, y presentar su ofrenda por el pecado y el holocausto.
"Har con el carnero un sacrificio de las ofrendas de paz al SEOR, junto con la cesta de los panes sin levadura; asimismo, el sacerdote presentar su ofrenda de cereal y su libacin.
"Entonces el nazareo se rasurar [el cabello] de su cabeza consagrada a la entrada de la tienda de reunin, y tomar el cabello de su cabeza consagrada y [lo] pondr en el fuego que [arde] debajo del sacrificio de las ofrendas de paz.
"Y el sacerdote tomar la espaldilla hervida, y un pan sin levadura de la cesta, y un hojaldre sin levadura, y [los] pondr en las manos del nazareo cuando [ste] se haya rasurado su [cabello de] nazareo.
"Despus el sacerdote los mecer como ofrenda mecida delante del SEOR. Es cosa sagrada para el sacerdote, junto con el pecho mecido y la pierna levantada; despus el nazareo podr beber vino."
sta es la ley del nazareo que [hace] voto de su ofrenda al SEOR, segn su nazareato, adems de lo que sus recursos le permitan; segn el voto que tome, as har conforme a la ley de su nazareato.
Entonces habl el SEOR a Moiss, diciendo:
Habla a Aarn y a sus hijos, y diles: "As bendeciris a los hijos de Israel. Les diris:
'El SEOR te bendiga y te guarde;
el SEOR haga resplandecer su rostro sobre ti, y tenga de ti misericordia;
el SEOR alce sobre ti su rostro, y te d paz.'"
As invocarn mi nombre sobre los hijos de Israel, y yo los bendecir.
Y sucedi que el da en que Moiss termin de levantar el tabernculo, lo ungi y lo consagr con todos sus muebles; tambin ungi y consagr el altar y todos sus utensilios.
Entonces los jefes de Israel, las cabezas de sus casas paternas, presentaron [una ofrenda] (ellos eran los jefes de las tribus, los que estaban sobre los enumerados).
Y ellos trajeron su ofrenda delante del SEOR: seis carretas cubiertas y doce bueyes, una carreta por [cada] dos jefes y un buey por [cada] uno. Los presentaron ante el tabernculo.
Entonces habl el SEOR a Moiss, diciendo:
Acepta de ellos [estas cosas,] para que sean usadas en el servicio de la tienda de reunin, y las dars a los levitas, a cada uno conforme a su ministerio.
Entonces Moiss tom las carretas y los bueyes, y se los dio a los levitas.
Dos carretas y cuatro bueyes dio a los hijos de Gersn, conforme a su ministerio,
y cuatro carretas y ocho bueyes dio a los hijos de Merari, conforme a su ministerio, bajo la direccin de Itamar, hijo del sacerdote Aarn.
Pero a los hijos de Coat no les dio [nada,] porque su ministerio [consista en] llevar sobre sus hombros los [objetos] sagrados.
Y los jefes presentaron [la ofrenda] de dedicacin del altar el da que fue ungido; los jefes presentaron su ofrenda ante el altar.
Entonces el SEOR dijo a Moiss: Que presenten su ofrenda, un jefe cada da, para la dedicacin del altar.
Y el que present su ofrenda el primer da fue Naasn, hijo de Aminadab, de la tribu de Jud.
Y su ofrenda [fue] una fuente de plata de ciento treinta [siclos] de peso, un tazn de plata de setenta siclos conforme al siclo del santuario, ambos llenos de flor de harina mezclada con aceite como ofrenda de cereal;
un recipiente de oro de diez [siclos,] lleno de incienso;
un novillo, un carnero [y] un cordero de un ao, como holocausto;
un macho cabro como ofrenda por el pecado;
y para el sacrificio de las ofrendas de paz, dos bueyes, cinco carneros, cinco machos cabros [y] cinco corderos de un ao. sta [fue] la ofrenda de Naasn, hijo de Aminadab.
El segundo da, Natanael, hijo de Zuar, jefe de Isacar, present [su ofrenda.]
Y l present [como] su ofrenda una fuente de plata [de] ciento treinta [siclos] de peso, un tazn de plata de setenta siclos, conforme al siclo del santuario, ambos llenos de flor de harina mezclada con aceite como ofrenda de cereal;
un recipiente de oro de diez [siclos] lleno de incienso;
un novillo, un carnero [y] un cordero de un ao, como holocausto;
un macho cabro como ofrenda por el pecado;
y para el sacrificio de las ofrendas de paz, dos bueyes, cinco carneros, cinco machos cabros [y] cinco corderos de un ao. sta [fue] la ofrenda de Natanael, hijo de Zuar.
El tercer da [se present] Eliab, hijo de Heln, jefe de los hijos de Zabuln.
Y su ofrenda [fue] una fuente de plata de ciento treinta [siclos] de peso, un tazn de plata de setenta siclos, conforme al siclo del santuario, ambos llenos de flor de harina mezclada con aceite como ofrenda de cereal;
un recipiente de oro de diez [siclos,] lleno de incienso;
un novillo, un carnero [y] un cordero de un ao, como holocausto;
un macho cabro como ofrenda por el pecado;
y para el sacrificio de las ofrendas de paz, dos bueyes, cinco carneros, cinco machos cabros [y] cinco corderos de un ao. sta [fue] la ofrenda de Eliab, hijo de Heln.
El cuarto da [se present] Elisur, hijo de Sedeur, jefe de los hijos de Rubn.
Y su ofrenda [fue] una fuente de plata de ciento treinta [siclos] de peso, un tazn de plata de setenta siclos, conforme al siclo del santuario, ambos llenos de flor de harina mezclada con aceite como ofrenda de cereal;
un recipiente de oro de diez [siclos,] lleno de incienso;
un novillo, un carnero [y] un cordero de un ao, como holocausto,
un macho cabro como ofrenda por el pecado;
y para el sacrificio de las ofrendas de paz, dos bueyes, cinco carneros, cinco machos cabros [y] cinco corderos de un ao. sta [fue] la ofrenda de Elisur, hijo de Zedeur.
El quinto da [se present] Selumiel, hijo de Zurisadai, jefe de los hijos de Simen.
Y su ofrenda [fue] una fuente de plata de ciento treinta [siclos] de peso, un tazn de plata de setenta siclos, conforme al siclo del santuario, ambos llenos de flor de harina mezclada con aceite como ofrenda de cereal;
un recipiente de oro de diez [siclos,] lleno de incienso;
un novillo, un carnero [y] un cordero de un ao, como holocausto;
un macho cabro como ofrenda por el pecado;
y para el sacrificio de las ofrendas de paz, dos bueyes, cinco carneros, cinco machos cabros [y] cinco corderos de un ao. sta [fue] la ofrenda de Selumiel, hijo de Zurisadai.
El sexto da [se present] Eliasaf, hijo de Deuel, jefe de los hijos de Gad.
Y su ofrenda [fue] una fuente de plata de ciento treinta [siclos] de peso, un tazn de plata de setenta siclos, conforme al siclo del santuario, ambos llenos de flor de harina mezclada con aceite como ofrenda de cereal;
un recipiente de oro de diez [siclos,] lleno de incienso;
un novillo, un carnero [y] un cordero de un ao, como holocausto;
un macho cabro como ofrenda por el pecado;
y para el sacrificio de las ofrendas de paz, dos bueyes, cinco carneros, cinco machos cabros [y] cinco corderos de un ao. sta [fue] la ofrenda de Eliasaf, hijo de Deuel.
El sptimo da [se present] Elisama, hijo de Amiud, jefe de los hijos de Efran.
Y su ofrenda [fue] una fuente de plata de ciento treinta [siclos] de peso, un tazn de plata de setenta siclos, conforme al siclo del santuario, ambos llenos de flor de harina mezclada con aceite como ofrenda de cereal;
un recipiente de oro de diez [siclos,] lleno de incienso;
un novillo, un carnero [y] un cordero de un ao, como holocausto;
un macho cabro como ofrenda por el pecado;
y para el sacrificio de las ofrendas de paz, dos bueyes, cinco carneros, cinco machos cabros [y] cinco corderos de un ao. sta [fue] la ofrenda de Elisama, hijo de Amiud.
El octavo da [se present] Gamaliel, hijo de Pedasur, jefe de los hijos de Manass.
Y su ofrenda [fue] una fuente de plata de ciento treinta [siclos] de peso, un tazn de plata de setenta siclos, conforme al siclo del santuario, ambos llenos de flor de harina mezclada con aceite como ofrenda de cereal;
un recipiente de oro de diez [siclos,] lleno de incienso;
un novillo, un carnero [y] un cordero de un ao, como holocausto;
un macho cabro como ofrenda por el pecado;
y para el sacrificio de las ofrendas de paz, dos bueyes, cinco carneros, cinco machos cabros [y] cinco corderos de un ao. sta [fue] la ofrenda de Gamaliel, hijo de Pedasur.
El noveno da [se present] Abidn, hijo de Gedeoni, jefe de los hijos de Benjamn.
Y su ofrenda [fue] una fuente de plata de ciento treinta [siclos] de peso, un tazn de plata de setenta siclos, conforme al siclo del santuario, ambos llenos de flor de harina mezclada con aceite como ofrenda de cereal;
un recipiente de oro de diez [siclos,] lleno de incienso;
un novillo, un carnero [y] un cordero de un ao, como holocausto;
un macho cabro como ofrenda por el pecado;
y para el sacrificio de las ofrendas de paz, dos bueyes, cinco carneros, cinco machos cabros [y] cinco corderos de un ao. sta [fue] la ofrenda de Abidn, hijo de Gedeoni.
El dcimo da [se present] Ahiezer, hijo de Amisadai, jefe de los hijos de Dan.
Y su ofrenda [fue] una fuente de plata de ciento treinta [siclos] de peso, un tazn de plata de setenta siclos, conforme al siclo del santuario, ambos llenos de flor de harina mezclada con aceite como ofrenda de cereal;
un recipiente de oro de diez [siclos,] lleno de incienso;
un novillo, un carnero [y] un cordero de un ao, como holocausto;
un macho cabro como ofrenda por el pecado;
y para el sacrificio de las ofrendas de paz, dos bueyes, cinco carneros, cinco machos cabros [y] cinco corderos de un ao. sta [fue] la ofrenda de Ahiezer, hijo de Amisadai.
El undcimo da [se present] Pagiel, hijo de Ocrn, jefe de los hijos de Aser.
Y su ofrenda [fue] una fuente de plata de ciento treinta [siclos] de peso, un tazn de plata de setenta siclos, conforme al siclo del santuario, ambos llenos de flor de harina mezclada con aceite como ofrenda de cereal;
un recipiente de oro de diez [siclos,] lleno de incienso;
un novillo, un carnero [y] un cordero de un ao, como holocausto;
un macho cabro como ofrenda por el pecado;
y para el sacrificio de [las] ofrendas de paz, dos bueyes, cinco carneros, cinco machos cabros [y] cinco corderos de un ao. sta [fue] la ofrenda de Pagiel, hijo de Ocrn.
El duodcimo da [se present] Ahira, hijo de Enn, jefe de los hijos de Neftal.
Y su ofrenda [fue] una fuente de plata de ciento treinta [siclos] de peso, un tazn de plata de setenta siclos, conforme al siclo del santuario, ambos llenos de flor de harina mezclada con aceite como ofrenda de cereal;
un recipiente de oro de diez [siclos,] lleno de incienso;
un novillo, un carnero [y] un cordero de un ao, como holocausto;
un macho cabro como ofrenda por el pecado;
y para el sacrificio de las ofrendas de paz, dos bueyes, cinco carneros, cinco machos cabros [y] cinco corderos de un ao. sta [fue] la ofrenda de Ahira, hijo de Enn.
sta [fue] la [ofrenda] de dedicacin del altar presentadas por los jefes de Israel cuando lo ungieron: doce fuentes de plata, doce tazones de plata, doce recipientes de oro,
cada fuente de plata [pesaba] ciento treinta [siclos,] y cada tazn setenta [siclos;] toda la plata de los utensilios [era] dos mil cuatrocientos [siclos,] conforme al siclo del santuario;
los doce recipientes de oro, llenos de incienso, [pesaban] diez [siclos] cada uno, conforme al siclo del santuario. Todo el oro de los recipientes [era] ciento veinte [siclos.]
El total de los animales para el holocausto [fue de] doce novillos; los carneros, doce; los corderos de un ao con sus ofrendas de cereal, doce; y los machos cabros para la ofrenda por el pecado, doce.
El total de los animales para el sacrificio de las ofrendas de paz, fue de veinticuatro novillos; los carneros, sesenta; los machos cabros, sesenta; [y] los corderos de un ao, sesenta. sta [fue] la [ofrenda] de la dedicacin del altar despus que fue ungido.
Y al entrar Moiss en la tienda de reunin para hablar con el Seor, oy la voz que le hablaba desde encima del propiciatorio que [estaba] sobre el arca del testimonio, de entre los dos querubines, [y] l le habl.
Entonces el SEOR habl a Moiss, diciendo:
Habla a Aarn y dile: "Cuando pongas las lmparas, las siete lmparas alumbrarn hacia el frente del candelabro."
Y as lo hizo Aarn; puso las lmparas frente al candelabro, como el SEOR haba ordenado a Moiss.
Y sta era la hechura del candelabro: de oro labrado a martillo; desde su base hasta sus flores fue obra labrada a martillo; segn el modelo que el SEOR le mostr a Moiss, as hizo el candelabro.
De nuevo el SEOR habl a Moiss, diciendo:
Toma de entre los hijos de Israel a los levitas y purifcalos.
As hars con ellos para su purificacin: [rociars] sobre ellos agua purificadora, y que ellos hagan pasar una navaja sobre todo su cuerpo, laven sus ropas y quedarn purificados.
Tomarn entonces un novillo con su ofrenda de cereal, flor de harina mezclada con aceite; y t tomars otro novillo como ofrenda por el pecado.
Y hars que se acerquen los levitas delante de la tienda de reunin. Reunirs tambin a toda la congregacin de los hijos de Israel,
y presentars a los levitas delante del SEOR; y los hijos de Israel pondrn sus manos sobre los levitas.
Entonces Aarn presentar a los levitas delante del SEOR, como ofrenda mecida de los hijos de Israel, para que ellos puedan cumplir el ministerio del SEOR.
Los levitas pondrn sus manos sobre la cabeza de los novillos, [y] entonces ofrecern uno como ofrenda por el pecado y el otro como holocausto al SEOR, para hacer expiacin por los levitas.
Hars que los levitas estn de pie delante de Aarn y delante de sus hijos, para presentarlos como ofrenda mecida al SEOR.
As separars a los levitas de entre los hijos de Israel, y los levitas sern mos.
Y despus de eso, los levitas podrn entrar para ministrar en la tienda de reunin, t los purificars y los presentars como ofrenda mecida;
porque son enteramente dedicados para m de entre los hijos de Israel. Los he tomado para m en lugar de todo primer fruto de la matriz, los primognitos de todos los hijos de Israel.
Porque mos son todos los primognitos de entre los hijos de Israel, tanto de hombres como de animales; el da en que her a todo primognito en la tierra de Egipto, los santifiqu para m.
Pero he tomado a los levitas en lugar de los primognitos de entre los hijos de Israel.
Y he dado a los levitas como un don a Aarn y a sus hijos de entre los hijos de Israel, para cumplir el ministerio de los hijos de Israel en la tienda de reunin y para hacer expiacin en favor de los hijos de Israel, para que no haya plaga entre los hijos de Israel al acercarse al santuario.
As hicieron a los levitas Moiss, Aarn y toda la congregacin de los hijos de Israel; conforme a todo lo que el SEOR haba mandado a Moiss acerca de los levitas, as hicieron con ellos los hijos de Israel.
Los levitas se purificaron a s mismos de pecados, y lavaron sus ropas; y Aarn los present como ofrenda mecida delante del SEOR. Tambin Aarn hizo expiacin por ellos para purificarlos.
Entonces, despus de eso, los levitas entraron para cumplir su ministerio en la tienda de reunin delante de Aarn y delante de sus hijos; como el SEOR haba ordenado a Moiss acerca de los levitas, as hicieron con ellos.
Y habl el SEOR a Moiss, diciendo:
Esto es lo que [se refiere] a los levitas: desde los veinticinco aos en adelante entrarn a cumplir el servicio en el ministerio de la tienda de reunin.
Pero a los cincuenta aos se jubilarn de ejercer el ministerio, y no trabajarn ms.
Sin embargo, pueden ayudar a sus hermanos en la tienda de reunin a cumplir sus obligaciones, pero no a ejercer el ministerio. As hars con los levitas en cuanto a sus obligaciones.
El SEOR habl a Moiss en el desierto del Sina, en el primer mes del segundo ao de su salida de la tierra de Egipto, diciendo:
Que los hijos de Israel celebren la Pascua a su tiempo sealado.
En el da catorce de este mes, al atardecer, la celebraris a su tiempo sealado; la celebraris conforme a todos sus estatutos y conforme a todas sus ordenanzas.
Mand, pues, Moiss a los hijos de Israel que celebraran la Pascua.
Y celebraron la Pascua en el [mes] primero, en el da catorce del mes, al atardecer, en el desierto de Sina; tal como el SEOR haba ordenado a Moiss, as [lo] hicieron los hijos de Israel.
Pero haba [algunos] hombres que estaban inmundos por causa de una persona muerta, y no pudieron celebrar la Pascua aquel da. Y vinieron ante Moiss y Aarn aquel da,
y aquellos hombres les dijeron: [Aunque] estemos inmundos por causa de una persona muerta, por qu se nos impide presentar la ofrenda del SEOR en su tiempo sealado entre los hijos de Israel?
Entonces Moiss les dijo: Esperad, y oir lo que el SEOR ordene acerca de vosotros.
Y habl el SEOR a Moiss, diciendo:
Habla a los hijos de Israel [y] diles: "Si alguno de vosotros o de vuestros descendientes est inmundo por causa de un muerto, o anda de viaje lejos, puede, sin embargo, celebrar la Pascua al SEOR.
"La celebrarn a los catorce das del segundo mes, al atardecer; la comern con pan sin levadura y hierbas amargas.
"Nada dejarn de ella hasta la maana, ni quebrarn hueso de ella; conforme a todos los estatutos de la Pascua la celebrarn.
"Pero si alguno que est limpio y no anda de viaje, deja de celebrar la Pascua, esa persona ser cortada de entre su pueblo, porque no present la ofrenda del SEOR a su tiempo sealado. Ese hombre llevar su pecado.
"Y si un forastero reside entre vosotros y celebra la Pascua al SEOR, conforme al estatuto de la Pascua y conforme a su ordenanza lo har; tendris un solo estatuto, tanto para el forastero como para el nativo de la tierra."
Y el da que fue erigido el tabernculo, la nube cubri el tabernculo, la tienda del testimonio, y al atardecer estaba sobre el tabernculo como una apariencia de fuego, hasta la maana.
As suceda continuamente; la nube lo cubra [de da,] y la apariencia de fuego de noche.
Y cuando la nube se levantaba de sobre la tienda, enseguida los hijos de Israel partan; y en el lugar donde la nube se detena, all acampaban los hijos de Israel.
Al mandato del SEOR los hijos de Israel partan, y al mandato del SEOR acampaban; mientras la nube estaba sobre el tabernculo, permanecan acampados.
Aun cuando la nube se detena sobre el tabernculo por muchos das, los hijos de Israel guardaban la ordenanza del SEOR y no partan.
Y suceda que cuando la nube permaneca algunos das sobre el tabernculo, segn la orden del SEOR, permanecan acampados; y segn la orden del SEOR, partan.
Y suceda que cuando la nube permaneca desde el atardecer hasta la maana, cuando la nube se levantaba por la maana, ellos partan; y [si permaneca] durante el da y durante la noche, cuando la nube se levantaba, ellos partan.
Ya fuera que la nube se detuviera sobre el tabernculo permaneciendo sobre l dos das, o un mes, o un ao, los hijos de Israel permanecan acampados y no partan; pero cuando se levantaba, partan.
Y al mandato del SEOR acampaban, y al mandato del SEOR partan; guardaban la ordenanza del SEOR segn el mandato del SEOR por medio de Moiss.
Y sigui el SEOR hablando a Moiss, diciendo:
Hazte dos trompetas de plata; las hars labradas a martillo. Y te servirn para convocar a la congregacin y para [dar la orden de] poner en marcha los campamentos.
Cuando se toquen las dos, toda la congregacin se reunir junto a ti a la puerta de la tienda de reunin.
Cuando se toque una sola, entonces se reunirn junto a ti los principales, los jefes de las divisiones de Israel.
Pero cuando toquis alarma, partirn los que estn acampados al oriente.
Y cuando toquis alarma la segunda vez, partirn los acampados al sur; se tocar una alarma para que ellos se pongan en marcha.
Sin embargo, cuando se convoque la asamblea, tocaris, pero no con toque de alarma.
Adems, los hijos de Aarn, los sacerdotes, tocarn las trompetas; y os ser por estatuto perpetuo por vuestras generaciones.
Cuando vayis a la guerra en vuestra tierra contra el adversario que os ataque, tocaris alarma con las trompetas a fin de que el SEOR vuestro Dios se acuerde de vosotros, y seis salvados de vuestros enemigos.
Asimismo, en el da de vuestra alegra, en vuestras fiestas sealadas y en el primer [da] de vuestros meses, tocaris las trompetas durante vuestros holocaustos y durante los sacrificios de vuestras ofrendas de paz; y sern para vosotros como recordatorio delante de vuestro Dios. Yo soy el SEOR vuestro Dios.
Y sucedi que en el ao segundo, en el mes segundo, el [da] veinte del mes, la nube se levant de sobre el tabernculo del testimonio;
y los hijos de Israel partieron, segn su orden de marcha, del desierto de Sina. Y la nube se detuvo en el desierto de Parn.
As partieron la primera vez conforme al mandamiento del SEOR por medio de Moiss.
La bandera del campamento de los hijos de Jud, segn sus ejrcitos, parti primero, con Naasn, hijo de Aminadab, al frente de su ejrcito;
y Natanael, hijo de Zuar, al frente del ejrcito de la tribu de los hijos de Isacar;
y Eliab, hijo de Heln, al frente del ejrcito de la tribu de los hijos de Zabuln.
Entonces el tabernculo fue desarmado; y los hijos de Gersn, y los hijos de Merari, que llevaban el tabernculo, partieron.
Despus parti la bandera del campamento de Rubn, segn sus ejrcitos, con Elisur, hijo de Sedeur, al frente de su ejrcito;
y Selumiel, hijo de Zurisadai, al frente del ejrcito de la tribu de los hijos de Simen,
y Eliasaf, hijo de Deuel, estaba al frente del ejrcito de la tribu de los hijos de Gad.
Luego se pusieron en marcha los coatitas llevando los [objetos] sagrados; y el tabernculo fue erigido antes de que ellos llegaran.
Despus parti la bandera del campamento de los hijos de Efran, segn sus ejrcitos, con Elisama, hijo de Amiud, al frente de su ejrcito;
y Gamaliel, hijo de Pedasur, al frente del ejrcito de la tribu de los hijos de Manass;
y Abidn, hijo de Gedeoni, al frente del ejrcito de la tribu de los hijos de Benjamn.
Despus parti la bandera del campamento de los hijos de Dan, segn sus ejrcitos, [los cuales formaban] la retaguardia de todos los campamentos, con Ahiezer, hijo de Amisadai, al frente de su ejrcito;
y Pagiel, hijo de Ocrn, al frente del ejrcito de la tribu de los hijos de Aser;
y Ahira, hijo de Enn, al frente del ejrcito de la tribu de los hijos de Neftal.
ste fue el orden de marcha de los hijos de Israel por sus ejrcitos cuando partieron.
Entonces Moiss dijo a Hobab, hijo de Reuel madianita, suegro de Moiss: Nosotros partimos hacia el lugar del cual el SEOR dijo: "Yo os lo dar." Ven con nosotros y te haremos bien, pues el SEOR ha prometido el bien a Israel.
Pero l le dijo: No ir, sino que me ir a mi tierra y a mi parentela.
Despus dijo [Moiss:] Te ruego que no nos dejes, puesto que t sabes dnde debemos acampar en el desierto, y sers como ojos para nosotros.
Y ser que si vienes con nosotros, el bien que el SEOR nos haga, nosotros te haremos.
As partieron desde el monte del SEOR tres das de camino, y el arca del pacto del SEOR iba delante de ellos por los tres das, buscndoles un lugar dnde descansar.
Y la nube del SEOR iba sobre ellos de da desde que partieron del campamento.
Y suceda que cuando el arca se pona en marcha, Moiss deca: Levntate, oh SEOR! y sean dispersados tus enemigos, huyan de tu presencia los que te aborrecen.
Y cuando [el arca] descansaba, l deca: Vuelve, oh SEOR, [a] los millares de millares de Israel.
Y el pueblo comenz a quejarse en la adversidad a odos del SEOR; y cuando el SEOR [lo] oy, se encendi su ira, y el fuego del SEOR ardi entre ellos y consumi un extremo del campamento.
Entonces clam el pueblo a Moiss, y Moiss or al SEOR y el fuego se apag.
Y se le dio a aquel lugar el nombre de Tabera, porque el fuego del SEOR haba ardido entre ellos.
Y el populacho que estaba entre ellos tena un deseo insaciable; y tambin los hijos de Israel volvieron a llorar, y dijeron: Quin nos dar carne para comer?
Nos acordamos del pescado que comamos gratis en Egipto, de los pepinos, de los melones, los puerros, las cebollas y los ajos;
pero ahora no tenemos apetito. Nada hay para nuestros ojos excepto este man.
Y el man era como una semilla de cilantro, y su aspecto como el del bedelio.
El pueblo iba, [lo] recoga y [lo] mola entre dos piedras de molino, o [lo] machacaba en el mortero, y [lo] herva en el caldero y haca tortas con l; y tena el sabor de tortas cocidas con aceite.
Cuando el roco caa en el campamento por la noche, con l caa el man.
Y Moiss oy llorar al pueblo, por sus familias, cada uno a la puerta de su tienda; y la ira del SEOR se encendi en gran manera, y a Moiss no le agrad.
Entonces Moiss dijo al SEOR: Por qu has tratado tan mal a tu siervo? Y por qu no he hallado gracia ante tus ojos para que hayas puesto la carga de todo este pueblo sobre m?
Acaso conceb yo a todo este pueblo? Fui yo quien lo dio a luz para que me dijeras: "Llvalo en tu seno, como la nodriza lleva al nio de pecho, a la tierra que yo jur a sus padres"?
De dnde he de conseguir carne para dar a todo este pueblo? Porque claman a m, diciendo: "Danos carne para que comamos."
Yo solo no puedo llevar a todo este pueblo, porque es mucha carga para m.
Y si as me vas a tratar, te ruego que me mates si he hallado gracia ante tus ojos, y no me permitas ver mi desventura.
Entonces el SEOR dijo a Moiss: Reneme a setenta hombres de los ancianos de Israel, a quienes t conozcas como los ancianos del pueblo y a sus oficiales, y trelos a la tienda de reunin y que permanezcan all contigo.
Entonces descender y hablar contigo all, y tomar del Espritu que est sobre ti y [lo] pondr sobre ellos, y llevarn contigo la carga del pueblo para que no [la] lleves t solo.
Y di al pueblo: "Consagraos para maana, y comeris carne, pues habis llorado a odos del SEOR, diciendo: 'Quin nos diera a comer carne! Porque nos iba mejor en Egipto.' El SEOR, pues, os dar carne y comeris.
"No comeris un da, ni dos das, ni cinco das, ni diez das, ni veinte das,
sino todo un mes, hasta que os salga por las narices y os sea aborrecible, porque habis rechazado al SEOR, que est entre vosotros, y habis llorado delante de l, diciendo: 'Por qu salimos de Egipto?'"
Pero Moiss dijo: El pueblo, en medio del cual estoy, [llega a] seiscientos mil de a pie; y t has dicho: "Les dar carne a fin de que coman, por todo un mes."
Sera suficiente degollar para ellos las ovejas y los bueyes? O sera suficiente juntar para ellos todos los peces del mar?
Y el SEOR dijo a Moiss: Est limitado el poder del SEOR? Ahora vers si mi palabra se te cumple o no.
Sali Moiss y dijo al pueblo las palabras del SEOR. Reuni despus a setenta hombres de los ancianos del pueblo y los coloc alrededor de la tienda.
Entonces el SEOR descendi en la nube y le habl; y tom del Espritu que estaba sobre l y [lo] coloc sobre los setenta ancianos. Y sucedi que cuando el Espritu repos sobre ellos, profetizaron; pero no volvieron a hacer[lo ms.]
Pero dos hombres haban quedado en el campamento; uno se llamaba Eldad, y el otro se llamaba Medad. Y el Espritu repos sobre ellos (ellos estaban entre los que se haban inscrito, pero no haban salido a la tienda), y profetizaron en el campamento.
Y un joven corri y avis a Moiss, diciendo: Eldad y Medad estn profetizando en el campamento.
Entonces respondi Josu, hijo de Nun, ayudante de Moiss desde su juventud, y dijo: Moiss, seor mo, detenlos.
Pero Moiss le dijo: Tienes celos por causa ma? Ojal todo el pueblo del SEOR fuera profeta, que el SEOR pusiera su Espritu sobre ellos!
Despus Moiss volvi al campamento, y con l los ancianos de Israel.
Y sali de parte del SEOR un viento que trajo codornices desde el mar y [las] dej caer junto al campamento, como un da de camino de este lado, y un da de camino del otro lado, por todo alrededor del campamento, y como dos codos [de espesor] sobre la superficie de la tierra.
Y el pueblo [estuvo] levantado todo el da, toda la noche, y todo el da siguiente, y recogieron las codornices (el que recogi menos, recogi diez homeres), y [las] tendieron para s por todos los alrededores del campamento.
Pero mientras la carne estaba an entre sus dientes, antes que la masticaran, la ira del SEOR se encendi contra el pueblo, y el SEOR hiri al pueblo con una plaga muy mala.
Por eso llamaron a aquel lugar Kibrot-hataava, porque all sepultaron a los que haban sido codiciosos.
Y de Kibrot-hataava el pueblo parti para Hazerot, y permaneci en Hazerot.
Entonces Miriam y Aarn hablaron contra Moiss por causa de la mujer cusita con quien se haba casado (pues se haba casado con una mujer cusita);
y dijeron: Es cierto que el SEOR ha hablado slo mediante Moiss? No ha hablado tambin mediante nosotros? Y el SEOR [lo] oy.
(Moiss era un hombre muy humilde, ms que cualquier otro hombre sobre la faz de la tierra.)
Y el SEOR de repente dijo a Moiss, a Aarn y a Miriam: Salid vosotros tres a la tienda de reunin. Y salieron los tres.
Entonces el SEOR descendi en una columna de nube y se puso a la puerta de la tienda; y llam a Aarn y a Miriam. Y cuando los dos se adelantaron,
l dijo: Od ahora mis palabras: Si entre vosotros hay profeta, yo, el SEOR, me manifestar a l en visin. Hablar con l en sueos.
No as con mi siervo Moiss; en toda mi casa l es fiel.
Cara a cara hablo con l, abiertamente y no en dichos oscuros, y l contempla la imagen del SEOR. Por qu, pues, no temisteis hablar contra mi siervo, contra Moiss?
Y se encendi la ira del SEOR contra ellos, y l se fue.
Pero cuando la nube se retir de sobre la tienda, he aqu [que] Miriam [estaba] leprosa, [blanca] como la nieve. Y cuando Aarn se volvi hacia Miriam, vio que [estaba] leprosa.
Entonces Aarn dijo a Moiss: Seor mo, te ruego que no nos cargues [este] pecado, en el cual hemos obrado neciamente y con el cual hemos pecado.
No permitas que ella sea como [quien nace] muerto, que cuando sale del vientre de su madre su carne est ya medio consumida.
Y Moiss clam al SEOR, diciendo: Oh Dios, snala ahora, te ruego.
Pero el SEOR dijo a Moiss: Si su padre le hubiera escupido a ella en el rostro, no llevara su vergenza por siete das? Que sea echada fuera del campamento por siete das, y despus puede ser admitida de nuevo.
Miriam fue confinada fuera del campamento por siete das y el pueblo no se puso en marcha hasta que Miriam volvi.
Despus el pueblo parti de Hazerot y acamp en el desierto de Parn.
Y el SEOR habl a Moiss, diciendo:
T mismo enva hombres a fin de que reconozcan la tierra de Canan, que voy a dar a los hijos de Israel; enviars un hombre de cada una de las tribus de sus padres, cada uno de ellos jefe entre ellos.
Entonces Moiss los envi desde el desierto de Parn, al mandato del SEOR; todos aquellos hombres eran jefes de los hijos de Israel.
Y estos [eran] sus nombres: de la tribu de Rubn, Sama, hijo de Zacur;
de la tribu de Simen, Safat, hijo de Hori;
de la tribu de Jud, Caleb, hijo de Jefone;
de la tribu de Isacar, Igal, hijo de Jos;
de la tribu de Efran, Oseas, hijo de Nun;
de la tribu de Benjamn, Palti, hijo de Raf;
de la tribu de Zabuln, Gadiel, hijo de Sodi;
de la tribu de Jos y de la tribu de Manass, Gadi, hijo de Susi;
de la tribu de Dan, Amiel, hijo de Gemali;
de la tribu de Aser, Setur, hijo de Micael;
de la tribu de Neftal, Nahbi, hijo de Vapsi;
de la tribu de Gad, Geuel, hijo de Maqui.
As se llamaban los hombres a quienes Moiss envi a reconocer la tierra; pero a Oseas, hijo de Nun, Moiss lo llam Josu.
Cuando Moiss los envi a reconocer la tierra de Canan, les dijo: Subid all, al Neguev; despus subid a la regin montaosa.
Ved cmo es la tierra, y si la gente que habita en ella es fuerte [o] dbil, si son pocos o muchos;
y cmo es la tierra en que viven, si es buena o mala; y cmo son las ciudades en que habitan, si son como campamentos [abiertos] o con fortificaciones;
y cmo es el terreno, si frtil o estril. Hay all rboles o no? Procurad obtener algo del fruto de la tierra. (Aquel tiempo era el tiempo de las primeras uvas maduras.)
Entonces ellos subieron y reconocieron la tierra desde el desierto de Zin hasta Rehob, en Lebo-hamat.
Y subieron por el Neguev, y llegaron hasta Hebrn, donde estaban Ahimn, Sesai y Talmai, los descendientes de Anac. (Hebrn fue edificada siete aos antes que Zon en Egipto.)
Y llegaron hasta el valle de Escol y de all cortaron un sarmiento con un solo racimo de uvas; y lo llevaban en un palo entre dos [hombres,] con algunas de las granadas y de los higos.
A aquel lugar se le llam el valle de Escol por razn del racimo que los hijos de Israel cortaron all.
Y volvieron de reconocer la tierra al cabo de cuarenta das,
y fueron y se presentaron a Moiss y a Aarn, y a toda la congregacin de los hijos de Israel en el desierto de Parn, en Cades; y les dieron un informe a ellos y a toda la congregacin, y les ensearon el fruto de la tierra.
Y le contaron, y [le] dijeron: Fuimos a la tierra adonde nos enviaste; ciertamente mana leche y miel, y ste es el fruto de ella.
Slo que es fuerte el pueblo que habita en la tierra, y las ciudades, fortificadas [y] muy grandes; y adems vimos all a los descendientes de Anac.
Amalec habita en la tierra del Neguev, y los heteos, los jebuseos y los amorreos habitan en la regin montaosa, y los cananeos habitan junto al mar y a la ribera del Jordn.
Entonces Caleb calm al pueblo delante de Moiss, y dijo: Debemos ciertamente subir y tomar posesin de ella, porque sin duda la conquistaremos.
Pero los hombres que haban subido con l dijeron: No podemos subir contra ese pueblo, porque es ms fuerte que nosotros.
Y dieron un mal informe a los hijos de Israel de la tierra que haban reconocido, diciendo: La tierra por la que hemos ido para reconocerla es una tierra que devora a sus habitantes, y toda la gente que vimos en ella son hombres de [gran] estatura.
Vimos all tambin a los gigantes (los hijos de Anac son parte de [la raza de] los gigantes); y a nosotros nos pareci que ramos como langostas; y as parecamos ante sus ojos.
Entonces toda la congregacin levant la voz y clam, y el pueblo llor aquella noche.
Y murmuraron contra Moiss y Aarn todos los hijos de Israel; y les dijo toda la congregacin: Ojal hubiramos muerto en la tierra de Egipto! Ojal hubiramos muerto en este desierto!
Y por qu nos trae el SEOR a esta tierra para caer a espada? Nuestras mujeres y nuestros hijos vendrn a ser presa. No sera mejor que nos volviramos a Egipto?
Y se decan unos a otros: Nombremos un jefe y volvamos a Egipto.
Entonces Moiss y Aarn cayeron sobre sus rostros en presencia de toda la asamblea de la congregacin de los hijos de Israel.
Y Josu, hijo de Nun, y Caleb, hijo de Jefone, [que eran] de los que haban reconocido la tierra, rasgaron sus vestidos;
y hablaron a toda la congregacin de los hijos de Israel, diciendo: La tierra por la que pasamos para reconocerla es una tierra buena en gran manera.
Si el SEOR se agrada de nosotros, nos llevar a esa tierra y nos la dar; es una tierra que mana leche y miel.
Slo que no os rebelis contra el SEOR, ni tengis miedo de la gente de la tierra, pues sern presa nuestra. Su proteccin les ha sido quitada, y el SEOR est con nosotros; no les tengis miedo.
Pero toda la congregacin dijo que los apedrearan. Entonces la gloria del SEOR apareci en la tienda de reunin a todos los hijos de Israel.
Y el SEOR dijo a Moiss: Hasta cundo me desdear este pueblo? Y hasta cundo no creern en m a pesar de todas las seales que he hecho en medio de ellos?
Los herir con pestilencia y los desalojar, y a ti te har una nacin ms grande y poderosa que ellos.
Pero Moiss respondi al SEOR: Entonces lo oirn los egipcios, pues t sacaste a este pueblo de en medio de ellos con tu poder,
y se lo dirn a los habitantes de esta tierra. stos han odo que t, oh SEOR, ests en medio de tu pueblo, porque t, oh SEOR, eres visto cara a cara cuando tu nube est sobre ellos; y t vas delante de ellos de da en una columna de nube, y de noche en una columna de fuego.
Pero si t destruyes a este pueblo como a un solo hombre, entonces las naciones que han odo de tu fama, dirn:
"Porque el SEOR no pudo introducir a este pueblo a la tierra que les haba prometido con juramento, por eso los mat en el desierto."
Pero ahora, yo te ruego que sea engrandecido el poder del Seor, tal como t lo has declarado, diciendo:
"El SEOR es lento para la ira y abundante en misericordia, y perdona la iniquidad y la transgresin; mas de ninguna manera tendr por inocente [al culpable]; [sino que] castigar la iniquidad de los padres sobre los hijos hasta la tercera y la cuarta [generacin]."
Perdona, te ruego, la iniquidad de este pueblo conforme a la grandeza de tu misericordia, as como has perdonado a este pueblo desde Egipto hasta aqu.
Entonces el SEOR dijo: [Los] he perdonado segn tu palabra;
pero ciertamente, vivo yo, que toda la tierra ser llena de la gloria del SEOR;
ciertamente todos los que han visto mi gloria y las seales que hice en Egipto y en el desierto, y [que] me han puesto a prueba estas diez veces y no han odo mi voz,
no vern la tierra que jur a sus padres, ni la ver ninguno de los que me desdearon.
Pero a mi siervo Caleb, porque ha habido en l un espritu distinto y me ha seguido plenamente, lo introducir a la tierra donde entr, y su descendencia tomar posesin de ella.
Ahora bien, los amalecitas y los cananeos moran en los valles. Maana volveos y partid para el desierto, camino del mar Rojo.
Y habl el SEOR a Moiss y a Aarn, diciendo:
Hasta cundo [tendr que sobrellevar a] esta congregacin malvada que murmura contra m? He odo las quejas de los hijos de Israel, que murmuran contra m.
Diles: "Vivo yo" -- declara el SEOR -- "[que] tal como habis hablado a mis odos, as har yo con vosotros.
"En este desierto caern vuestros cadveres, todos vuestros enumerados de todos los contados de veinte aos arriba, que han murmurado contra m.
"De cierto que vosotros no entraris en la tierra en la cual jur estableceros, excepto Caleb, hijo de Jefone, y Josu, hijo de Nun.
"Sin embargo, vuestros pequeos, de quienes dijisteis que seran presa [del enemigo] a ellos los introducir, y conocern la tierra que vosotros habis despreciado.
"Pero en cuanto a vosotros, vuestros cadveres caern en este desierto.
"Y vuestros hijos sern pastores por cuarenta aos en el desierto, y sufrirn [por] vuestra infidelidad, hasta que vuestros cadveres queden en el desierto.
"Segn el nmero de los das que reconocisteis la tierra, cuarenta das, por cada da llevaris vuestra culpa un ao, [hasta] cuarenta aos, y conoceris mi enemistad.
"Yo, el SEOR, he hablado; ciertamente esto har a toda esta perversa congregacin que se han juntado contra m. En este desierto sern destruidos, y aqu morirn."
En cuanto a los hombres a quienes Moiss envi a reconocer la tierra, y que volvieron e hicieron a toda la congregacin murmurar contra l dando un mal informe acerca de la tierra,
aquellos hombres que dieron el mal informe acerca de la tierra, murieron debido a una plaga delante del SEOR.
Pero Josu, hijo de Nun, y Caleb, hijo de Jefone, sobrevivieron de entre aquellos hombres que fueron a reconocer la tierra.
Y cuando Moiss habl estas palabras a todos los hijos de Israel, el pueblo llor mucho.
Y muy de maana se levantaron y subieron a la cumbre del monte, y dijeron: Aqu estamos; subamos al lugar que el SEOR ha dicho, porque hemos pecado.
Mas Moiss dijo: Por qu, entonces, quebrantis el mandamiento del SEOR, si no [os] saldr bien?
No subis, no sea que seis derribados delante de vuestros enemigos, pues el SEOR no est entre vosotros.
Pues los amalecitas y los cananeos estarn all frente a vosotros, y caeris a espada por cuanto os habis negado a seguir al SEOR. Y el SEOR no estar con vosotros.
Pero ellos se obstinaron en subir a la cumbre del monte; [mas] ni el arca del pacto del SEOR ni Moiss se apartaron del campamento.
Entonces descendieron los amalecitas y los cananeos que habitaban en la regin montaosa, y los hirieron y los derrotaron [persiguindolos] hasta Horma.
Y el SEOR habl a Moiss, diciendo:
Habla a los hijos de Israel, y diles: "Cuando entris en la tierra que yo os doy por morada,
y presentis, de vacas o de ovejas, una ofrenda encendida al SEOR en holocausto o sacrificio para cumplir un voto especial, o como ofrenda voluntaria, o para ofrecer en vuestras fiestas sealadas aroma agradable al SEOR,
entonces el que presente su ofrenda, traer al SEOR una ofrenda de cereal de una dcima [de un efa] de flor de harina mezclada con un cuarto de un hin de aceite.
"T preparars vino para la libacin, un cuarto de un hin con el holocausto o para el sacrificio, por cada cordero.
"O por un carnero preparars como ofrenda de cereal dos dcimas [de un efa] de flor de harina mezclada con la tercera parte de un hin de aceite;
y para la libacin ofrecers la tercera parte de un hin de vino, como aroma suave al SEOR.
"Y cuando prepares un novillo, como holocausto o sacrificio para cumplir un voto especial, o para las ofrendas de paz al SEOR,
entonces ofrecers con el novillo una ofrenda de cereal de tres dcimas [de un efa] de flor de harina mezclada con la mitad de un hin de aceite;
y ofrecers como libacin medio hin de vino como ofrenda encendida, como aroma agradable al SEOR.
"As se har con cada buey, o con cada carnero, o con cada uno de los corderos o de las cabras.
"Segn el nmero que preparis, as haris con cada uno conforme a su nmero.
"Todo nativo har estas cosas en esta forma al presentar una ofrenda encendida, como aroma agradable al SEOR.
"Y si un extranjero reside con vosotros, o uno que est entre vosotros por vuestras generaciones, y [desea] presentar una ofrenda encendida como aroma agradable al SEOR, como lo hacis vosotros, as lo har l.
"[En cuanto a] la asamblea, un estatuto habr para vosotros y para el extranjero que reside [con vosotros], un estatuto perpetuo por vuestras generaciones; como vosotros sois, as ser el extranjero delante del SEOR.
"Una sola ley habr, una sola ordenanza, para vosotros y para el extranjero que reside con vosotros."
Despus el SEOR habl a Moiss, diciendo:
Habla a los hijos de Israel, y diles: "Cuando entris en la tierra adonde os llevo,
ser que cuando comis de la comida de la tierra, elevaris una ofrenda al SEOR.
"De las primicias de vuestra masa elevaris una torta como ofrenda; como la ofrenda de la era, as la elevaris.
"De las primicias de vuestra masa daris al SEOR una ofrenda por vuestras generaciones.
"Pero cuando erris y no observis todos estos mandamientos que el SEOR ha hablado a Moiss,
todo lo que el SEOR os ha mandado por medio de Moiss, desde el da en que el SEOR dio mandamiento, en el futuro, por todas vuestras generaciones,
entonces suceder que si se hizo inadvertidamente, sin el conocimiento de la congregacin, toda la congregacin ofrecer un novillo como holocausto, como aroma agradable al SEOR, con su ofrenda de cereal y su libacin, segn la ordenanza, y un macho cabro como ofrenda por el pecado.
"Entonces el sacerdote har expiacin por toda la congregacin de los hijos de Israel, y sern perdonados, pues fue un error. Cuando presenten su ofrenda, una ofrenda encendida al SEOR, y su ofrenda por el pecado delante del SEOR por su error,
ser perdonada toda la congregacin de los hijos de Israel, y el extranjero que reside entre ellos, pues [sucedi] a todo el pueblo por error.
"Tambin, si una persona peca inadvertidamente, ofrecer una cabra de un ao como ofrenda por el pecado.
"Y el sacerdote har expiacin delante del SEOR por la persona que ha cometido error, cuando peca inadvertidamente, haciendo expiacin por l, y ser perdonado.
"Para el que es nativo entre los hijos de Israel y para el extranjero que reside entre ellos, tendris una sola ley para el que haga [algo] inadvertidamente.
"Pero aqul que obre con desafo, ya sea nativo o extranjero, se blasfema [contra] el SEOR, y esa persona ser cortada de entre su pueblo.
"Porque ha menospreciado la palabra del SEOR, y ha quebrantado su mandamiento, esa persona ser enteramente cortada; su culpa [caer] sobre ella."
Cuando los hijos de Israel estaban en el desierto, encontraron a un hombre que recoga lea en el da de reposo.
Los que lo encontraron recogiendo lea, lo llevaron a Moiss y a Aarn y a toda la congregacin;
y lo pusieron bajo custodia, porque no se haba aclarado qu debera hacerse con l.
Entonces el SEOR dijo a Moiss: Ciertamente al hombre se le dar muerte; toda la congregacin lo apedrear fuera del campamento.
Y toda la congregacin lo sac fuera del campamento y lo apedrearon, y muri, tal como el SEOR haba ordenado a Moiss.
Tambin habl el SEOR a Moiss, diciendo:
Habla a los hijos de Israel y diles que se hagan flecos en los bordes de sus vestidos, por sus generaciones, y que pongan en el fleco de cada borde un cordn azul.
Y os servir el fleco para que cuando lo veis os acordis de todos los mandamientos del SEOR, a fin de que los cumplis y no sigis vuestro corazn ni vuestros ojos, tras los cuales os habis prostituido,
para que os acordis de cumplir todos mis mandamientos y seis santos a vuestro Dios.
Yo soy el SEOR vuestro Dios que os saqu de la tierra de Egipto para ser vuestro Dios. Yo soy el SEOR vuestro Dios.
Y se rebel Cor, hijo de Izhar, hijo de Coat, hijo de Lev, con Datn y Abiram, hijos de Eliab, y On, hijo de Pelet, hijos de Rubn,
y se alzaron contra Moiss, junto con algunos de los hijos de Israel, doscientos cincuenta jefes de la congregacin, escogidos en la asamblea, hombres de renombre.
Y se juntaron contra Moiss y Aarn, y les dijeron: Basta ya de vosotros! Porque toda la congregacin, todos ellos son santos, y el SEOR est en medio de ellos. Por qu, entonces, os levantis por encima de la asamblea del SEOR?
Cuando Moiss escuch [esto,] cay sobre su rostro;
y habl a Cor y a todo su grupo, diciendo: Maana temprano el SEOR mostrar quin es de l, y quin es santo, y [lo] acercar a s; aquel a quien l escoja, [lo] acercar a s.
Haced esto, Cor y todo vuestro grupo: tomad incensarios para vosotros,
y poned fuego en ellos, y echad incienso sobre ellos maana en la presencia del SEOR; y el hombre a quien el SEOR escoja [ser] el que es santo. Basta ya de vosotros, hijos de Lev!
Entonces Moiss dijo a Cor: Od ahora, hijos de Lev.
No os es suficiente que el Dios de Israel os haya separado del [resto de] la congregacin de Israel, para acercaros a s, a fin de cumplir el ministerio del tabernculo del SEOR, y para estar ante la congregacin para ministrarles,
y que se te ha acercado a ti, [Cor,] y a todos tus hermanos, hijos de Lev, contigo? Y pretendis tambin el sacerdocio?
Por tanto, t y toda tu compaa os habis juntado contra el SEOR; pues en cuanto a Aarn, quin es l para que murmuris contra l?
Entonces Moiss mand llamar a Datn y a Abiram, hijos de Eliab, pero ellos dijeron: No iremos.
No es suficiente que nos hayas sacado de una tierra que mana leche y miel para que muramos en el desierto, sino que tambin quieras enseorearte sobre nosotros?
En verdad, t no nos has trado a una tierra que mana leche y miel, ni nos has dado herencia de campos y vias. Les sacaras los ojos a estos hombres? No iremos!
Moiss se enoj mucho y dijo al SEOR: No aceptes su ofrenda! No he tomado de ellos ni un solo asno, ni les he hecho dao a ninguno de ellos.
Y dijo Moiss a Cor: T y toda tu compaa presentaos maana delante del SEOR; t, ellos y Aarn.
Cada uno de vosotros tome su incensario y ponga incienso en l, y cada uno de vosotros traiga su incensario delante del SEOR, doscientos cincuenta incensarios; t tambin, y Aarn, cada uno [traiga] su incensario.
Y cada uno tom su incensario y puso fuego en l, y ech incienso en l; y se pusieron a la puerta de la tienda de reunin con Moiss y Aarn.
As reuni Cor a toda la congregacin en contra de ellos a la puerta de la tienda de reunin, y la gloria del SEOR apareci a toda la congregacin.
Entonces el SEOR habl a Moiss y a Aarn, diciendo:
Apartaos de entre esta congregacin, para que yo la destruya en un instante.
Pero ellos cayeron sobre sus rostros, y dijeron: Oh Dios, Dios de los espritus de toda carne, cuando un hombre peque, te enojars con toda la congregacin?
Entonces respondi el SEOR a Moiss, diciendo:
Habla a la congregacin, y diles: "Alejaos de los alrededores de las tiendas de Cor, Datn y Abiram."
Entonces se levant Moiss y fue a Datn y a Abiram, y le seguan los ancianos de Israel,
y habl a la congregacin, diciendo: Apartaos ahora de las tiendas de estos malvados, y no toquis nada que les pertenezca, no sea que perezcis con todo su pecado.
Se retiraron, pues, de los alrededores de las tiendas de Cor, Datn y Abiram; y Datn y Abiram salieron [y] se pusieron a la puerta de sus tiendas, junto con sus mujeres, sus hijos y sus pequeos.
Y Moiss dijo: En esto conoceris que el SEOR me ha enviado para hacer todas estas obras, y que no es iniciativa ma:
si stos mueren como mueren todos los hombres o si sufren la suerte de todos los hombres, [entonces] el SEOR no me envi.
Pero si el SEOR hace algo enteramente nuevo y la tierra abre su boca y los traga con todo lo que les pertenece, y descienden vivos al Seol, entonces sabris que estos hombres han menospreciado al SEOR.
Y aconteci que cuando termin de hablar todas estas palabras, la tierra debajo de ellos se parti,
y la tierra abri su boca y se los trag, a ellos y a sus casas y a todos los hombres de Cor con todos [sus] bienes.
Ellos y todo lo que les perteneca descendieron vivos al Seol; y la tierra los cubri y perecieron de en medio de la asamblea.
Y todos los israelitas que [estaban] alrededor de ellos huyeron a sus gritos, pues decan: No sea que la tierra nos trague!
Sali tambin fuego del SEOR y consumi a los doscientos cincuenta hombres que ofrecan el incienso.
Entonces habl el SEOR a Moiss, diciendo:
Di a Eleazar, hijo del sacerdote Aarn, que levante los incensarios de en medio de la hoguera, pues son santos; y esparce all las brasas.
En cuanto a los incensarios de estos que han pecado a costa de sus vidas, que se hagan de ellos lminas batidas para cubrir el altar, puesto que los presentaron ante el SEOR y son santos; y sern por seal a los hijos de Israel.
El sacerdote Eleazar tom los incensarios de bronce que haban presentado los que fueron quemados, y a martillo los hicieron una cubierta para el altar,
[como] recordatorio para los hijos de Israel de que ningn laico, que no fuera descendiente de Aarn, debera acercarse a quemar incienso delante del SEOR, para que no le sucediera como a Cor y a su grupo, tal como el SEOR se lo haba dicho por medio de Moiss.
Pero al da siguiente, toda la congregacin de los hijos de Israel murmur contra Moiss y Aarn, diciendo: Vosotros sois los que habis sido la causa de la muerte del pueblo del SEOR.
Sucedi, sin embargo, que cuando la congregacin se haba juntado contra Moiss y Aarn, se volvieron hacia la tienda de reunin, y he aqu, la nube la cubra y la gloria del SEOR apareci.
Y Moiss y Aarn fueron al frente de la tienda de reunin,
y el SEOR habl a Moiss, diciendo:
Apartaos de en medio de esta congregacin, para que yo la destruya en un instante. Entonces ellos cayeron sobre sus rostros.
Y Moiss le dijo a Aarn: Toma tu incensario y pon en l fuego del altar, y echa incienso [en l;] trelo entonces pronto a la congregacin y haz expiacin por ellos, porque la ira ha salido de parte del SEOR. La plaga ha comenzado!
Aarn [lo] tom como Moiss le haba dicho, y corri hacia el medio de la asamblea, pues he aqu que la plaga ya haba comenzado entre el pueblo. Y ech el incienso e hizo expiacin por el pueblo.
Y se coloc entre los muertos y los vivos, y la plaga se detuvo.
Y los que murieron a causa de la plaga fueron catorce mil setecientos, sin contar los que murieron por causa de Cor.
Despus Aarn regres a Moiss a la puerta de la tienda de reunin, pues la plaga haba sido detenida.
Entonces habl el SEOR a Moiss, diciendo:
Habla a los hijos de Israel y toma de ellos una vara por cada una de las casas paternas: doce varas de todos los jefes conforme a sus casas paternas. Y escribirs el nombre de cada uno en su vara,
y escribirs el nombre de Aarn en la vara de Lev; porque hay una vara para [cada] jefe de sus casas paternas.
Y las pondrs en la tienda de reunin delante del testimonio donde me encuentro contigo.
Y acontecer que la vara del hombre que yo escoja, retoar. As disminuir de sobre m las quejas de los hijos de Israel que murmuran contra vosotros.
Habl, pues, Moiss a los hijos de Israel, y todos los jefes de ellos le dieron varas, una por cada jefe segn sus casas paternas; doce varas, con la vara de Aarn entre sus varas.
Y Moiss coloc las varas en la tienda del testimonio delante del SEOR.
Y aconteci que el da siguiente, Moiss entr en la tienda del testimonio, y he aqu, la vara de Aarn de la casa de Lev haba retoado y echado botones, y haba producido flores, y almendras maduras.
Moiss entonces sac todas las varas de la presencia del SEOR y las llev a los hijos de Israel; y ellos las miraron y cada uno tom su vara.
Pero el SEOR dijo a Moiss: Vuelve a poner la vara de Aarn delante del testimonio para guardarla por seal a los rebeldes, para que hagas cesar sus murmuraciones contra m, y no mueran.
As lo hizo Moiss; como el SEOR le haba ordenado, as lo hizo.
Entonces los hijos de Israel hablaron a Moiss, diciendo: He aqu, perecemos, estamos perdidos; todos nosotros estamos perdidos.
Cualquiera que se acerca al tabernculo del SEOR, muere. Hemos de perecer todos?
Entonces el SEOR dijo a Aarn: T y tus hijos, y tu casa paterna contigo, llevaris la culpa en relacin con el santuario; y t y tus hijos contigo llevaris la culpa en relacin con vuestro sacerdocio.
Mas tambin a tus hermanos, la tribu de Lev, la tribu de tu padre, haz que se acerquen para que se junten contigo y te sirvan, mientras que t y tus hijos contigo estis delante de la tienda del testimonio.
Y atendern a lo que t ordenes y a las obligaciones de toda la tienda, pero no se acercarn a los utensilios del santuario y del altar, para que no mueran, tanto ellos como vosotros.
Y ellos se juntarn contigo, y atendern a las obligaciones de la tienda de reunin, para todo el servicio de la tienda; pero ningn extrao se acercar a vosotros.
As atenderis a las obligaciones del santuario y a las obligaciones del altar, a fin de que la ira no venga ms sobre los hijos de Israel.
He aqu, yo mismo he tomado a vuestros hermanos, los levitas, de entre los hijos de Israel; son un regalo para vosotros, dedicados al SEOR, para servir en el ministerio de la tienda de reunin.
Pero t y tus hijos contigo atenderis a vuestro sacerdocio en todo lo concerniente al altar y a [lo que est] dentro del velo, y ministraris. Os doy el sacerdocio como un regalo para servir, pero el extrao que se acerque morir.
Entonces habl el SEOR a Aarn: He aqu que yo te he dado el cuidado de mis ofrendas, todas las cosas consagradas de los hijos de Israel; te las he dado a ti como porcin, y a tus hijos como provisin perpetua.
Esto ser tuyo de las [ofrendas] santsimas [preservadas] del fuego: toda ofrenda de ellos, aun toda ofrenda de cereal y toda ofrenda por el pecado y toda ofrenda por la culpa, que ellos me han de presentar, ser santsima para ti y para tus hijos.
Como [ofrenda] santsima la comers; todo varn la comer. [Cosa] santa ser para ti.
Esto tambin [ser] para ti: la ofrenda de sus ddivas, todas las ofrendas mecidas de los hijos de Israel; las he dado a ti, a tus hijos y a tus hijas contigo, como porcin perpetua. Todo el que est limpio en tu casa podr comerla.
Todo lo mejor del aceite nuevo y todo lo mejor del mosto y del cereal, las primicias que presenten al SEOR, te las dar a ti.
Los primeros frutos maduros de todo lo que hay en su tierra, que traigan al SEOR, sern tuyos. Todo el que est limpio en tu casa podr comer de ello.
Toda cosa dedicada en Israel, ser tuya.
Todo lo que abre la matriz de toda carne, ya sea hombre o animal, que presenten al SEOR, ser tuyo; sin embargo, el primognito de hombre ciertamente redimirs, y el primognito de animales inmundos redimirs.
En cuanto a su redencin, de un mes los redimirs, segn tu valuacin, por cinco siclos en plata, segn el siclo del santuario que es de veinte geras.
Pero no redimirs el primognito de buey, ni el primognito de oveja, ni el primognito de cabra; son sagrados. Rociars su sangre en el altar y quemars su grosura [como] ofrenda encendida, como aroma agradable al SEOR.
Y su carne ser para ti; as como el pecho de la ofrenda mecida y la pierna derecha son tuyas.
Todas las ofrendas de lo que es santo, que los hijos de Israel ofrezcan al SEOR, las he dado a ti, a tus hijos y a tus hijas contigo, como porcin perpetua; es un pacto permanente delante del SEOR para ti y para tu descendencia contigo.
Entonces el SEOR dijo a Aarn: No tendrs heredad en su tierra, ni tendrs posesin entre ellos; yo soy tu porcin y tu herencia entre los hijos de Israel.
Y he aqu que yo he dado a los hijos de Lev todos los diezmos en Israel por heredad, a cambio de su ministerio en el cual sirven, el ministerio de la tienda de reunin.
Y los hijos de Israel no se acercarn ms a la tienda de reunin, no sea que carguen con un pecado y mueran.
Slo los levitas servirn en el ministerio de la tienda de reunin, y ellos cargarn con la iniquidad del pueblo; ser estatuto perpetuo por todas vuestras generaciones, y entre los hijos de Israel no tendrn heredad.
Porque el diezmo de los hijos de Israel, el cual ofrecen como ofrenda al SEOR, yo lo he dado a los levitas por heredad; por tanto, he dicho en cuanto a ellos: "Entre los hijos de Israel no tendrn heredad."
Entonces el SEOR habl a Moiss, diciendo:
Tambin hablars a los levitas y les dirs: "Cuando recibis de los hijos de Israel los diezmos que de ellos os he dado por vuestra heredad, ofreceris de ello una ofrenda al SEOR, el diezmo de los diezmos.
"Y vuestra ofrenda os ser considerada como los cereales de la era o como el producto del lagar.
"As tambin vosotros presentaris al SEOR una ofrenda de vuestros diezmos que recibs de los hijos de Israel; y de ellos daris la ofrenda del SEOR al sacerdote Aarn.
"De todos los dones que recibs presentaris las ofrendas que le pertenecen al SEOR, de lo mejor de ellas, la parte consagrada de ellas."
Y les dirs: "Cuando hayis ofrecido de ello lo mejor, entonces [el resto] ser contado a los levitas como el producto de la era o como el producto del lagar.
"Lo comeris en cualquier lugar, vosotros y vuestras casas, porque es vuestra remuneracin a cambio de vuestro ministerio en la tienda de reunin.
"Y no llevaris pecado por ello, cuando hayis ofrecido lo mejor; as no profanaris las cosas consagradas de los hijos de Israel, y no moriris."
Despus el SEOR habl a Moiss y a Aarn, diciendo:
ste es el estatuto de la ley que el SEOR ha ordenado, diciendo: "Di a los hijos de Israel que te traigan una novilla alazana sin defecto, que no tenga manchas [y] sobre la cual nunca se haya puesto yugo.
"Y la daris al sacerdote Eleazar, y l la sacar fuera del campamento, y ser degollada en su presencia.
"Entonces el sacerdote Eleazar tomar con su dedo de la sangre, y rociar un poco de sangre hacia el frente de la tienda de reunin, siete veces.
"Luego la novilla ser quemada en su presencia; [todo] se quemar, su cuero, su carne, su sangre y su estircol.
"Y el sacerdote tomar madera de cedro, e hisopo y escarlata, y los echar en medio del fuego en que arde la novilla.
"Luego el sacerdote lavar su ropa y baar su cuerpo en agua, y despus entrar en el campamento, pero el sacerdote quedar inmundo hasta el atardecer.
"Asimismo, el que la haya quemado lavar su ropa con agua y baar su cuerpo con agua, y quedar inmundo hasta el atardecer.
"Entonces un hombre que est limpio juntar las cenizas de la novilla y las depositar fuera del campamento en un lugar limpio, y la congregacin de los hijos de Israel las guardar para el agua para la impureza; es [agua] para purificar del pecado.
"Y el que haya recogido las cenizas de la novilla lavar su ropa y quedar inmundo hasta el atardecer; y ser un estatuto perpetuo para los hijos de Israel y para el extranjero que reside entre ellos.
"El que toque el cadver de una persona quedar inmundo por siete das.
"Y aqul se purificar a s mismo de [su] inmundicia con el agua al tercer da y al sptimo da, [y entonces] quedar limpio; pero si no se purifica a s mismo al tercer da y al sptimo da, no quedar limpio.
"Cualquiera que toque un cadver, el cuerpo de un hombre que ha muerto, y no se purifique a s mismo, contamina el tabernculo del SEOR; y esa persona ser cortada de Israel. Ser inmundo porque el agua para la impureza no se roci sobre l; su impureza an permanece sobre l.
"sta es la ley para cuando un hombre muera en una tienda; todo el que entre en la tienda y todo el que est en la tienda, quedar inmundo por siete das.
"Y toda vasija abierta que no tenga la cubierta atada sobre ella, ser inmunda.
"De igual manera, todo el que en campo abierto toque a uno que ha sido muerto a espada, o que ha muerto [de causas naturales,] o que toque hueso humano, o tumba, quedar inmundo durante siete das.
"Entonces para la [persona] inmunda tomarn de las cenizas de lo que se quem [para] purificacin del pecado, y echarn sobre ella agua corriente en una vasija.
"Y una persona limpia tomar hisopo y [lo] mojar en el agua, y [lo] rociar sobre la tienda y sobre todos los muebles, y sobre las personas que estuvieron all y sobre aquel que toc el hueso, o al muerto, o al que mora [por causas naturales,] o la tumba.
"Entonces la [persona] limpia rociar sobre el inmundo el tercero y el sptimo da; el sptimo da lo purificar de la inmundicia, y l lavar su ropa y [se] baar en agua, y quedar limpio al llegar la tarde.
"Pero el hombre que sea inmundo y que no se haya purificado a s mismo de [su] inmundicia, esa persona ser cortada de en medio de la asamblea, porque ha contaminado el santuario del SEOR; el agua para la impureza no se ha rociado sobre l; es inmundo.
"Por tanto ser estatuto perpetuo para ellos. Y el que roce el agua para la impureza lavar su ropa, y el que toque el agua para impureza quedar inmundo hasta el atardecer.
"Y todo lo que la [persona] inmunda toque quedar inmundo; y la persona que [lo] toque quedar inmunda hasta el atardecer."
Los hijos de Israel, toda la congregacin, llegaron al desierto de Zin en el mes primero; y el pueblo se qued en Cades. All muri Miriam y all la sepultaron.
Y no haba agua para la congregacin; y se juntaron contra Moiss y Aarn.
El pueblo contendi con Moiss y [le] habl, diciendo: Ojal hubiramos perecido cuando nuestros hermanos murieron delante del SEOR!
Por qu, pues, has trado al pueblo del SEOR a este desierto, para que nosotros y nuestros animales muramos aqu?
Y por qu nos hiciste subir de Egipto, para traernos a este miserable lugar? No es lugar de sementeras, ni de higueras, ni de vias, ni de granados, ni [aun] hay agua para beber.
Entonces Moiss y Aarn fueron de delante de la asamblea a la puerta de la tienda de reunin, y se postraron sobre sus rostros; y se les apareci la gloria del SEOR.
Y habl el SEOR a Moiss, diciendo:
Toma la vara y rene a la congregacin, t y tu hermano Aarn, y hablad a la pea a la vista de ellos, para que [la pea] d su agua. As sacars para ellos agua de la pea, y beban la congregacin y sus animales.
Tom Moiss la vara de la presencia del SEOR, tal como l se lo haba ordenado;
y Moiss y Aarn reunieron al pueblo ante la pea. Y l les dijo: Od, ahora, rebeldes. Sacaremos agua de esta pea para vosotros?
Entonces Moiss levant su mano y golpe la pea dos veces con su vara, y brot agua en abundancia, y bebi el pueblo y sus animales.
Y el SEOR dijo a Moiss y a Aarn: Porque vosotros no me cresteis a fin de tratarme como santo ante los ojos de los hijos de Israel, por tanto no conduciris a este pueblo a la tierra que les he dado.
Aquellas [fueron] las aguas de Meriba porque los hijos de Israel contendieron con el SEOR, y l manifest [su] santidad entre ellos.
Moiss envi mensajeros desde Cades al rey de Edom, [diciendo:] As ha dicho tu hermano Israel: "T sabes todas las dificultades que nos han sobrevenido;
que nuestros padres descendieron a Egipto, y estuvimos por largo tiempo en Egipto, y los egipcios nos maltrataron a nosotros y a nuestros padres.
"Pero cuando clamamos al SEOR, l oy nuestra voz y envi un ngel y nos sac de Egipto. Ahora, mira, estamos en Cades, un pueblo de la frontera de tu territorio.
"Permtenos, por favor, pasar por tu tierra. No pasaremos por campo [labrado] ni por viedo; ni siquiera beberemos agua de pozo. Iremos por el camino real, sin volver a la derecha ni a la izquierda hasta que crucemos tu territorio."
Pero, Edom le respondi: T no pasars por mi [tierra;] para que no salga yo con espada a tu encuentro.
Entonces los hijos de Israel le contestaron: Iremos por el camino [principal,] y si yo y mi ganado bebemos de tu agua, entonces [te] pagar su precio. Solamente djame pasar a pie, nada [ms].
Pero l dijo: T no pasars. Y Edom sali a su encuentro con mucha gente y con mano fuerte.
Rehus, pues, Edom dejar pasar a Israel por su territorio, as que Israel tuvo que desviarse de l.
Partiendo de Cades los hijos de Israel, toda la congregacin, llegaron al monte Hor.
Y habl el SEOR a Moiss y a Aarn en el monte Hor, en la frontera de la tierra de Edom, diciendo:
Aarn ser reunido a su pueblo, pues no entrar a la tierra que yo he dado a los hijos de Israel, porque vosotros os rebelasteis contra mi orden en las aguas de Meriba.
Toma a Aarn y a su hijo Eleazar y trelos al monte Hor;
y quita a Aarn sus vestidos y ponlos sobre su hijo Eleazar. Entonces Aarn ser reunido [a su pueblo], y morir all.
Moiss hizo tal como el SEOR le orden, y subieron al monte Hor ante los ojos de toda la congregacin.
Y despus que Moiss le quit a Aarn sus vestidos y se los puso a su hijo Eleazar, Aarn muri all sobre la cumbre del monte, y Moiss y Eleazar descendieron del monte.
Cuando toda la congregacin vio que Aarn haba muerto, toda la casa de Israel llor a Aarn por treinta das.
Cuando el cananeo, el rey de Arad, que habitaba en el Neguev, oy que Israel suba por el camino de Atarim, pele contra Israel y le tom algunos prisioneros.
Entonces Israel hizo un voto al SEOR y dijo: Si en verdad entregas a este pueblo en mis manos, yo destruir por completo sus ciudades.
Y oy el SEOR la voz de Israel y [les] entreg a los cananeos; y ellos los destruyeron por completo a ellos y a sus ciudades. Por eso se llam a aquel lugar Horma.
Partieron del monte de Hor, por el camino del mar Rojo, para rodear la tierra de Edom, y el pueblo se impacient por causa del viaje.
Y el pueblo habl contra Dios y Moiss: Por qu nos habis sacado de Egipto para morir en el desierto? Pues no hay comida ni agua, y detestamos este alimento tan miserable.
Y el SEOR envi serpientes abrasadoras entre el pueblo, y mordieron al pueblo, y mucha gente de Israel muri.
Entonces el pueblo vino a Moiss y dijo: Hemos pecado, porque hemos hablado contra el SEOR y contra ti; intercede con el SEOR para que quite las serpientes de entre nosotros. Y Moiss intercedi por el pueblo.
Y el SEOR dijo a Moiss: Hazte una [serpiente] abrasadora y ponla sobre un asta; y acontecer que cuando todo el que sea mordido la mire, vivir.
Y Moiss hizo una serpiente de bronce y la puso sobre el asta; y suceda que cuando una serpiente morda a alguno, y ste miraba a la serpiente de bronce, viva.
Despus los hijos de Israel partieron y acamparon en Obot.
Y partieron de Obot y acamparon en Ije-abarim, en el desierto que est frente a Moab, al oriente.
De all partieron y acamparon en el valle de Zered.
De all partieron y acamparon al otro lado del Arnn, que est en el desierto [y] que sale del territorio de los amorreos, pues el Arnn es la frontera de Moab, entre Moab y los amorreos.
Por tanto se dice en el Libro de las Guerras del SEOR: Vaheb [que est] en Sufa y los arroyos del Arnn,
y la ladera de los arroyos que llega hasta el sitio de Ar y se apoya en la frontera de Moab.
Y de all [continuaron] hasta Beer; ste es el pozo donde el SEOR le dijo a Moiss: Rene al pueblo y les dar agua.
Entonces cant Israel este cntico: Salta, oh pozo! A l cantad.
El pozo que cavaron los jefes, que los nobles del pueblo hicieron con el cetro [y] con sus bculos. Y desde el desierto [fueron] a Matan.
Y de Matan a Nahaliel, y de Nahaliel a Bamot,
y de Bamot al valle que est en la tierra de Moab, en la cumbre del Pisga, que da al desierto.
Entonces Israel envi mensajeros a Sehn, rey de los amorreos, diciendo:
Djame pasar por tu tierra. No nos desviaremos, ni por campos ni por viedos, ni beberemos agua de pozo. Iremos por el camino real hasta que hayamos cruzado tus fronteras.
Pero Sehn no permiti a Israel pasar por su territorio. Y reuni Sehn a todo su pueblo y sali al encuentro de Israel en el desierto, y lleg a Jahaza y pele contra Israel.
Pero Israel lo hiri a filo de espada y tom posesin de su tierra desde el Arnn hasta el Jaboc, hasta [la frontera con] los hijos de Amn, porque Jazer era la frontera de los hijos de Amn.
Israel tom todas estas ciudades, y habit Israel en todas las ciudades de los amorreos, en Hesbn y en todas sus aldeas.
Porque Hesbn era la ciudad de Sehn, rey de los amorreos, quien haba peleado contra el rey anterior de Moab y le haba quitado de su mano toda su tierra, hasta el Arnn.
Por eso dicen los que usan proverbios: Venid a Hesbn. Sea edificada. Sea establecida la ciudad de Sehn.
Porque fuego sali de Hesbn, una llama del pueblo de Sehn; devor a Ar de Moab, a los seores de las alturas del Arnn.
Ay de ti, Moab! Destruido eres, oh pueblo de Quemos! Ha dado a sus hijos como fugitivos y a sus hijas a la cautividad, a un rey amorreo, Sehn.
Mas nosotros los hemos arrojado; Hesbn est destruido hasta Dibn; despus tambin asolamos hasta Nofa, la que [llega] hasta Medeba.
As habit Israel en la tierra de los amorreos.
Y Moiss envi a reconocer a Jazer, y tomaron sus villas y expulsaron a los amorreos que [vivan] all.
Despus se volvieron y subieron por el camino de Basn; y Og, rey de Basn, sali con todo su pueblo para presentarles batalla en Edrei.
Pero el SEOR dijo a Moiss: No le tengas miedo porque lo he entregado en tu mano, y a todo su pueblo y a su tierra; y hars con l como hiciste con Sehn, rey de los amorreos, el que habitaba en Hesbn.
As que lo mataron a l, a sus hijos y a todo su pueblo, hasta que no le qued remanente; y tomaron posesin de su tierra.
Despus partieron los hijos de Israel y acamparon en las llanuras de Moab, al otro lado del Jordn, [frente a] Jeric.
Y Balac, hijo de Zipor, vio todo lo que Israel haba hecho a los amorreos.
Entonces Moab tuvo mucho temor a causa del pueblo, porque eran muchos; y Moab tuvo miedo ante los hijos de Israel.
Y Moab dijo a los ancianos de Madin: Esta multitud lamer todo lo que hay a nuestro derredor, como el buey lame la hierba del campo. Y en aquel tiempo Balac, hijo de Zipor, era rey de Moab.
Y envi mensajeros a Balaam, hijo de Beor, en Petor, que est cerca del ro, [en] la tierra de los hijos de su pueblo, para llamarle, diciendo: Mira, un pueblo sali de Egipto y he aqu, cubren la faz de la tierra y habitan frente a m.
Ven ahora, te ruego, y maldceme a este pueblo porque es demasiado poderoso para m; quiz pueda derrotarlos y echarlos de la tierra. Porque yo s que a quien t bendices es bendecido, y a quien t maldices es maldecido.
Y los ancianos de Moab y los ancianos de Madin fueron con [el precio de] la adivinacin en la mano; y llegaron a Balaam, y le repitieron las palabras de Balac.
Y l les dijo: Pasad la noche aqu y yo os traer palabra segn lo que el SEOR me diga. Y los jefes de Moab se quedaron con Balaam.
Entonces Dios vino a Balaam y le dijo: Quines son estos hombres [que estn] contigo?
Y Balaam dijo a Dios: Balac, hijo de Zipor, rey de Moab, me ha enviado un [mensaje:]
"Mira, el pueblo que sali de Egipto cubre la faz de la tierra; ven ahora, maldcemelos; quiz yo pueda pelear contra ellos y expulsarlos."
Y Dios dijo a Balaam: No vayas con ellos; no maldecirs al pueblo, porque es bendito.
Balaam se levant de maana y dijo a los jefes de Balac: Volved a vuestra tierra, porque el SEOR ha rehusado dejarme ir con vosotros.
Y los jefes de Moab se levantaron y volvieron a Balac, y le dijeron: Balaam rehus venir con nosotros.
Entonces Balac envi jefes otra vez, ms numerosos y ms distinguidos que los anteriores.
Y fueron a Balaam, y le dijeron: As dice Balac, hijo de Zipor: "Te ruego que no rehses venir a m;
porque en verdad te honrar en gran manera, y har cualquier cosa que me digas. Ven, pues, te ruego, y maldceme a este pueblo."
Y Balaam respondi, y dijo a los siervos de Balac: Aunque Balac me diera su casa llena de plata y oro, yo no podra traspasar el mandamiento del SEOR mi Dios para hacer ni poco ni mucho.
Pero, os ruego que permanezcis aqu tambin esta noche, y sabr que ms me dice el SEOR.
Y Dios vino a Balaam de noche, y le dijo: Si los hombres han venido a llamarte, levntate [y] ve con ellos; pero slo dirs la palabra que yo te hable.
Y Balaam se levant muy de maana, aparej su asna y se fue con los jefes de Moab.
Pero Dios se air porque l iba, y el ngel del SEOR se puso en el camino como un adversario contra l. Y [Balaam] iba montado sobre su asna, y sus dos sirvientes con l.
Cuando el asna vio al ngel del SEOR de pie en el camino con la espada desenvainada en la mano, el asna se sali del camino y se fue por medio del campo; pero Balaam golpe el asna para hacerla volver al camino.
Entonces el ngel del SEOR se puso en una senda estrecha de los viedos, [con] una pared a un lado y otra pared al otro lado.
Al ver el asna al ngel del SEOR, se peg contra la pared y presion el pie de Balaam contra la pared; entonces l la golpe otra vez.
Y el ngel del SEOR se fue ms lejos, y se puso en un sitio estrecho donde no haba manera de volverse ni a la derecha ni a la izquierda.
Y viendo el asna al ngel del SEOR, se ech debajo de Balaam; y Balaam se enoj y golpe al asna con su palo.
Entonces el SEOR abri la boca del asna, la cual dijo a Balaam: Qu te he hecho yo que me has golpeado estas tres veces?
Y Balaam respondi al asna: Porque te has burlado de m. Ojal tuviera una espada en mi mano, que ahora [mismo] te mataba.
Y el asna dijo a Balaam: No soy yo tu asna, y sobre m has cabalgado toda tu vida hasta hoy? He tenido la costumbre de portarme as contigo? Y l dijo: No.
Entonces el SEOR abri los ojos de Balaam, y l vio al ngel del SEOR de pie en el camino, con la espada desenvainada en su mano, e inclinndose, se postr rostro en tierra;
y el ngel del SEOR le dijo: Por qu has golpeado a tu asna estas tres veces? Mira, yo he salido como adversario, porque tu camino me era contrario;
pero el asna me vio y se apart de m estas tres veces. Si no se hubiera apartado de m, ciertamente yo te hubiera matado ahora mismo, y a ella la hubiera dejado vivir.
Y Balaam dijo al ngel del SEOR: He pecado, pues no saba que t estabas en el camino para enfrentarte a m. Pero ahora, si te desagrada, me volver.
El ngel del SEOR respondi a Balaam: Ve con los hombres, pero hablars slo la palabra que yo te diga. Y Balaam se fue con los jefes de Balac.
Al or Balac que Balaam se acercaba, sali a recibirlo en una ciudad de Moab, que est sobre la frontera del Arnn, al extremo de la frontera.
Entonces Balac dijo a Balaam: No envi a llamarte con urgencia? Por qu no viniste a m? Acaso no soy capaz de honrarte?
Balaam respondi a Balac: Mira, ahora he venido a ti. Hay algo, acaso, que pueda decir? La palabra que Dios ponga en mi boca, sa dir.
Balaam fue con Balac, y llegaron a Quiriat-huzot.
Y Balac sacrific bueyes y ovejas, y envi [algunos] a Balaam y a los jefes que estaban con l.
Y sucedi que a la maana siguiente, Balac tom a Balaam y lo hizo subir a los lugares altos de Baal, y desde all vio un extremo del pueblo.
Entonces Balaam dijo a Balac: Constryeme aqu siete altares y preprame aqu siete novillos y siete carneros.
Y Balac hizo tal como Balaam le haba dicho, y Balac y Balaam ofrecieron un novillo y un carnero en cada altar.
Entonces Balaam dijo a Balac: Ponte junto a tu holocausto, y yo ir; quiz el SEOR venga a mi encuentro, y lo que me manifieste te lo har saber. Y se fue a un cerro pelado.
Dios sali al encuentro de Balaam, y ste le dijo: He preparado los siete altares y he ofrecido un novillo y un carnero sobre cada altar.
Y el SEOR puso palabra en la boca de Balaam, y [le] dijo: Vuelve a Balac y as hablars.
l entonces volvi a Balac, y he aqu que estaba junto a su holocausto, l y todos los jefes de Moab.
Y comenz su profeca, y dijo: Desde Aram me ha trado Balac, rey de Moab, desde los montes del oriente: "Ven, y maldceme a Jacob; ven, y condena a Israel."
Cmo maldecir a quien Dios no ha maldecido? Cmo condenar a quien el SEOR no ha condenado?
Porque desde la cumbre de las peas lo veo, y desde los montes lo observo. He aqu, [es] un pueblo [que] mora aparte, y [que] no ser contado entre las naciones.
Quin puede contar el polvo de Jacob, o numerar la cuarta parte de Israel? Muera yo la muerte de los rectos, y sea mi fin como el suyo.
Entonces Balac dijo a Balaam: Qu me has hecho? Te tom para maldecir a mis enemigos, pero mira, los has llenado de bendiciones!
Y l respondi y dijo: No debo tener cuidado de hablar lo que el SEOR pone en mi boca?
Balac le dijo entonces: Te ruego que vengas conmigo a otro sitio desde donde podrs verlos, aunque slo vers el extremo de ellos, y no los vers a todos; y desde all maldcemelos.
Lo llev al campo de Zofim, sobre la cumbre del Pisga, y edific siete altares y ofreci un novillo y un carnero en [cada] altar.
Y l dijo a Balac: Ponte aqu junto a tu holocausto, mientras voy all a encontrarme [con el] [S]EOR.
El SEOR sali al encuentro de Balaam y puso palabra en su boca y [le] dijo: Vuelve a Balac y as hablars.
Y l volvi a Balac, y he aqu, estaba de pie junto a su holocausto, y los jefes de Moab con l. Y Balac le dijo: Qu ha dicho el SEOR?
Y comenz su profeca, y dijo: Levntate, Balac, y escucha; dame odos, hijo de Zipor.
Dios no es hombre, para que mienta, ni hijo de hombre, para que se arrepienta. Lo ha dicho l, y no lo har?, ha hablado, y no lo cumplir?
Mira, he recibido [orden] de bendecir; si l ha bendecido, yo no lo puedo anular.
l no ha observado iniquidad en Jacob, ni ha visto malicia en Israel; est en l el SEOR su Dios, y el jbilo de un rey est en l.
Dios lo saca de Egipto; es para l como los cuernos del bfalo.
Porque no hay agero contra Jacob, ni hay adivinacin contra Israel. A su tiempo se le dir a Jacob y a Israel: [Ved] lo que ha hecho Dios!
He aqu, un pueblo se levanta como leona, y se yergue como len; no se echar hasta que devore la presa y beba la sangre de los [que ha] matado.
Entonces Balac dijo a Balaam: De ninguna manera los maldigas ni los bendigas!
Pero Balaam respondi y dijo a Balac: No te dije que todo lo que el SEOR habla, eso debo hacer?
Y Balac dijo a Balaam: Ven, te ruego, te llevar a otro lugar; quiz le plazca a Dios que me los maldigas desde all.
Entonces Balac llev a Balaam a la cumbre del Peor, que da hacia el desierto.
Y Balaam dijo a Balac: Constryeme aqu siete altares y preprame aqu siete novillos y siete carneros.
Balac hizo tal como Balaam le haba dicho y ofreci un novillo y un carnero en [cada] altar.
Cuando Balaam vio que agradaba al SEOR bendecir a Israel, no fue como otras veces a buscar ageros, sino que puso su rostro hacia el desierto.
Y levant Balaam sus ojos y vio a Israel acampado por tribus; y vino sobre l el Espritu de Dios.
Y comenzando su profeca, dijo: Orculo de Balaam, hijo de Beor, y orculo del hombre de ojos abiertos;
orculo del que escucha las palabras de Dios, del que ve la visin del Todopoderoso; cado, pero con los ojos descubiertos.
Cun hermosas son tus tiendas, oh Jacob; tus moradas, oh Israel!
Como valles que se extienden, como jardines junto al ro, como loes plantados por el SEOR, como cedros junto a las aguas.
Agua correr de sus baldes, y su simiente [estar] junto a muchas aguas; ms grande que Agag ser su rey, y su reino ser exaltado.
Dios lo saca de Egipto; es para l como los cuernos del bfalo. Devorar a las naciones [que son] sus adversarios, y desmenuzar sus huesos, y [los] traspasar con sus saetas.
Se agazapa, se echa como len, o como leona quin se atrever a despertarlo? Benditos los que te bendigan, y malditos los que te maldigan.
Entonces se encendi la ira de Balac contra Balaam, y palmoteando, dijo Balac a Balaam: Te llam para maldecir a mis enemigos, pero he aqu, los has llenado de bendiciones estas tres veces.
Ahora pues, huye a tu lugar. Yo dije que te colmara de honores, pero mira, el SEOR te ha privado de honores.
Y Balaam dijo a Balac: No les habl yo tambin a los mensajeros que me enviaste, diciendo:
"Aunque Balac me diera su casa llena de plata y oro, no podra yo traspasar el mandamiento del SEOR para hacer lo bueno o lo malo de mi propia iniciativa. Lo que hable el SEOR, eso hablar"?
Ahora, mira, me voy a mi pueblo; [pero] ven, [y] te advertir lo que este pueblo har a tu pueblo en los das venideros.
Y comenzando su profeca, dijo: Orculo de Balaam, hijo de Beor, y orculo del hombre de ojos abiertos.
Orculo del que escucha las palabras de Dios, y conoce la sabidura del Altsimo; del que ve la visin del Todopoderoso, cado, pero con los ojos descubiertos.
Lo veo, pero no ahora; lo contemplo, pero no cerca; una estrella saldr de Jacob, y un cetro se levantar de Israel que aplastar la frente de Moab y derrumbar a todos los hijos de Set.
Edom ser una posesin, tambin ser una posesin Seir, su enemigo; mientras que Israel se conducir con valor.
De Jacob [saldr] el que tendr dominio, y destruir al remanente de la ciudad.
Al ver a Amalec, continu su profeca, y dijo: Amalec fue la primera de las naciones, pero su fin [ser] destruccin.
Despus vio al ceneo, y continu su profeca, y dijo: Perdurable es tu morada, y en la pea est puesto tu nido.
No obstante, el ceneo ser consumido; hasta cundo te tendr cautivo Asiria?
Y continuando su profeca, dijo: Ay! Quin puede vivir, si Dios no lo ha ordenado?
Pero las naves [vendrn] de la costa de Quitim, y afligirn a Asiria y afligirn a Heber; pero l tambin perecer para siempre.
Entonces se levant Balaam y se march, y volvi a su lugar; tambin Balac se fue por su camino.
Mientras Israel habitaba en Sitim, el pueblo comenz a prostituirse con las hijas de Moab.
Y stas invitaron al pueblo a los sacrificios [que hacan] a sus dioses, y el pueblo comi y se postr ante sus dioses.
As Israel se uni a Baal de Peor, y se encendi la ira del SEOR contra Israel.
Y el SEOR dijo a Moiss: Toma a todos los jefes del pueblo y ejectalos delante del SEOR a plena luz del da, para que se aparte de Israel la ardiente ira del SEOR.
Entonces Moiss dijo a los jueces de Israel: Cada uno de vosotros mate a aquellos de los suyos que se han unido a Baal de Peor.
Y he aqu que un hombre, uno de los hijos de Israel, vino y present una madianita a sus parientes, a la vista de Moiss y a la vista de toda la congregacin de los hijos de Israel, que lloraban a la puerta de la tienda de reunin.
Y cuando lo vio Finees, hijo de Eleazar, hijo del sacerdote Aarn, se levant de en medio de la congregacin, y tomando una lanza en su mano,
fue tras el hombre de Israel, entr en la alcoba y los traspas a los dos, al hombre de Israel y a la mujer por su vientre. Y as ces la plaga sobre los hijos de Israel.
Y los que murieron por la plaga fueron veinticuatro mil.
Entonces habl el SEOR a Moiss, diciendo:
Finees, hijo de Eleazar, hijo del sacerdote Aarn, ha apartado mi furor de los hijos de Israel porque demostr su celo por m entre ellos, y en mi celo no he destruido a los hijos de Israel.
Por tanto, di: "He aqu, yo le doy mi pacto de paz;
y ser para l y para su descendencia despus de l, un pacto de sacerdocio perpetuo, porque tuvo celo por su Dios e hizo expiacin por los hijos de Israel."
El nombre del hombre de Israel que fue muerto con la madianita era Zimri, hijo de Salu, jefe de una casa paterna de Simen.
Y el nombre de la mujer madianita que fue muerta era Cozbi, hija de Zur, el cual era cabeza del pueblo de una casa paterna en Madin.
Entonces habl el SEOR a Moiss, diciendo:
Hostigad a los madianitas y heridlos;
pues ellos os han sido hostiles con sus engaos, con los que os engaaron en el asunto de Peor, y en el asunto de Cozbi, hija del jefe de Madin, su hermana, que fue muerta el da de la plaga por causa de Peor.
Y aconteci despus de la plaga, que el SEOR habl a Moiss y a Eleazar, hijo del sacerdote Aarn, diciendo:
Levantad un censo de toda la congregacin de los hijos de Israel de veinte aos arriba por sus casas paternas, todo el que en Israel pueda salir a la guerra.
Entonces Moiss y el sacerdote Eleazar hablaron con ellos en las llanuras de Moab, junto al Jordn, [frente a] Jeric, diciendo:
[Haced un censo del pueblo] de veinte aos arriba, como el SEOR orden a Moiss. Y los hijos de Israel que salieron de la tierra de Egipto [fueron:]
Rubn, primognito de Israel. Los hijos de Rubn: [de] Enoc, la familia de los enoquitas; de Fal, la familia de los faluitas;
de Hezrn, la familia de los hezronitas; de Carmi, la familia de los carmitas.
stas son las familias de los rubenitas, y los que fueron contados de ellas eran cuarenta y tres mil setecientos treinta.
El hijo de Fal: Eliab.
Y los hijos de Eliab: Nemuel, Datn y Abiram. stos son el Datn y [el] Abiram que fueron escogidos por la congregacin, [y] que contendieron contra Moiss y contra Aarn con el grupo de Cor, cuando contendieron contra el SEOR,
y la tierra abri su boca y los trag a ellos junto con Cor cuando aquel grupo muri, [y] cuando el fuego devor a doscientos cincuenta hombres, y sirvieron de escarmiento.
Pero los hijos de Cor no murieron.
Los hijos de Simen segn sus familias: de Nemuel, la familia de los nemuelitas; de Jamn, la familia de los jaminitas; de Jaqun, la familia de los jaquinitas;
de Zera, la familia de los zeratas; de Sal, la familia de los saulitas.
stas son las familias de los simeonitas: veintids mil doscientos.
Los hijos de Gad segn sus familias: de Zefn, la familia de los zefonitas; de Hagui, la familia de los haguitas; de Suni, la familia de los sunitas;
de Ozni, la familia de los oznitas; de Eri, la familia de los eritas;
de Arod, la familia de los aroditas; de Areli, la familia de los arelitas.
stas son las familias de los hijos de Gad segn los que fueron contados en ellas: cuarenta mil quinientos.
Los hijos de Jud: Er y Onn; pero Er y Onn murieron en la tierra de Canan.
Y los hijos de Jud segn sus familias fueron: de Sela, la familia de los selatas; de Fares, la familia de los faresitas; de Zera, la familia de los zeratas.
Y los hijos de Fares fueron: de Hezrn, la familia de los hezronitas; de Hamul, la familia de los hamulitas.
stas son las familias de Jud segn los que fueron contados en ellas: setenta y seis mil quinientos.
Los hijos de Isacar segn sus familias: [de] Tola, la familia de los tolatas; de Fa, la familia de los funitas;
de Jasub, la familia de los jasubitas; de Simrn, la familia de los simronitas.
stas son las familias de Isacar segn los que fueron contados en ellas: sesenta y cuatro mil trescientos.
Los hijos de Zabuln segn sus familias: de Sered, la familia de los sereditas; de Eln, la familia de los elonitas; de Jahleel, la familia de los jahleelitas.
stas son las familias de los zabulonitas segn los que fueron contados en ellas: sesenta mil quinientos.
Los hijos de Jos segn sus familias: Manass y Efran.
Los hijos de Manass: de Maquir, la familia de los maquiritas; y Maquir engendr a Galaad; de Galaad, la familia de los galaaditas.
stos son los hijos de Galaad: [de] Jezer, la familia de los jezeritas; de Helec, la familia de los helequitas;
y [de] Asriel, la familia de los asrielitas; [de] Siquem, la familia de los siquemitas;
y [de] Semida, la familia de los semidatas; [de] Hefer, la familia de los heferitas.
Pero Zelofehad, hijo de Hefer, no tuvo hijos, sino slo hijas; y los nombres de las hijas de Zelofehad fueron Maala, Noa, Hogla, Milca y Tirsa.
stas son las familias de Manass, y los que fueron contados de ellas: cincuenta y dos mil setecientos.
stos son los hijos de Efran segn sus familias: de Sutela, la familia de los sutelatas; de Bequer, la familia de los bequeritas; de Tahn, la familia de los tahanitas.
Y stos son los hijos de Sutela: de Ern, la familia de los eranitas.
stas son las familias de los hijos de Efran segn los que fueron contados de ellas: treinta y dos mil quinientos. stos son los hijos de Jos segn sus familias.
Los hijos de Benjamn segn sus familias: de Bela, la familia de los belatas; de Asbel, la familia de los asbelitas; de Ahiram, la familia de los ahiramitas;
de Sufam, la familia de los sufamitas; de Hufam, la familia de los hufamitas.
Y los hijos de Bela fueron Ard y Naamn: [de Ard,] la familia de los arditas; de Naamn, la familia de los naamitas.
stos son los hijos de Benjamn segn sus familias, y de ellos los que fueron contados: cuarenta y cinco mil seiscientos.
stos son los hijos de Dan segn sus familias: de Sham, la familia de los suhamitas. stas son las familias de Dan segn sus familias.
Todas las familias de los suhamitas, segn los que fueron contados en ellas: sesenta y cuatro mil cuatrocientos.
Los hijos de Aser segn sus familias: de Imna, la familia de los imnitas; de Isi, la familia de los isuitas; de Bera, la familia de los beriatas.
De los hijos de Bera: de Heber, la familia de los heberitas; de Malquiel, la familia de los malquielitas.
Y el nombre de la hija de Aser [era] Sera.
stas son las familias de los hijos de Aser segn los que fueron contados en ellas: cincuenta y tres mil cuatrocientos.
Los hijos de Neftal segn sus familias: de Jahzeel, la familia de los jahzeelitas; de Guni, la familia de los gunitas;
de Jezer, la familia de los jezeritas; de Silem, la familia de los silemitas.
stas son las familias de Neftal segn sus familias, y los que fueron contados en ellas: cuarenta y cinco mil cuatrocientos.
stos son los que fueron contados de los hijos de Israel: seiscientos un mil setecientos treinta.
Entonces habl el SEOR a Moiss, diciendo:
La tierra se dividir entre stos por heredad segn el nmero de nombres.
Al [grupo] ms grande aumentars su heredad, y al [grupo] ms pequeo disminuirs su heredad; a cada uno se le dar su heredad segn los que fueron contados de ellos.
Pero la tierra se dividir por suerte. Recibirn su heredad segn los nombres de las tribus de sus padres.
Segn la seleccin por suerte se dividir la heredad entre el [grupo] ms grande y el ms pequeo.
Y stos son los que fueron contados de los levitas segn sus familias: de Gersn, la familia de los gersonitas; de Coat, la familia de los coatitas; de Merari, la familia de los meraritas.
stas son las familias de Lev: la familia de los libnitas, la familia de los hebronitas, la familia de los mahlitas, la familia de los musitas, la familia de los coretas. Y Coat engendr a Amram.
Y el nombre de la mujer de Amram [era] Jocabed, hija de Lev, que [le] naci a Lev en Egipto; y ella dio a luz de Amram, a Aarn, a Moiss y a su hermana Miriam.
Y a Aarn le nacieron Nadab, Abi, Eleazar e Itamar.
Pero Nadab y Abi murieron cuando ofrecieron fuego extrao delante del SEOR.
Y los contados de los levitas fueron veintitrs mil, todo varn de un mes en adelante. Pues no fueron contados entre los hijos de Israel, ya que ninguna heredad les fue dada entre los hijos de Israel.
stos son los que fueron contados por Moiss y el sacerdote Eleazar, los cuales contaron a los hijos de Israel en los llanos de Moab, junto al Jordn, [frente a] Jeric.
Pero entre stos no haba ninguno de los que fueron contados por Moiss y el sacerdote Aarn, cuando contaron a los hijos de Israel en el desierto de Sina.
Porque el SEOR haba dicho de ellos: Ciertamente morirn en el desierto. Y no qued ninguno de ellos, sino Caleb, hijo de Jefone, y Josu, hijo de Nun.
Entonces las hijas de Zelofehad, hijo de Hefer, hijo de Galaad, hijo de Maquir, hijo de Manass, de las familias de Manass, hijo de Jos, se acercaron; y stos eran los nombres de sus hijas: Maala, Noa, Hogla, Milca y Tirsa.
Y se presentaron delante de Moiss, delante del sacerdote Eleazar, delante de los jefes y [de] toda la congregacin, a la entrada de la tienda de reunin, diciendo:
Nuestro padre muri en el desierto, aunque no estuvo entre el grupo de los que se juntaron contra el SEOR, en el grupo de Cor, sino que muri por su pecado, y no tuvo hijos.
Por qu ha de desaparecer el nombre de nuestro padre de entre su familia [slo] porque no tuvo hijo? Dadnos herencia entre los hermanos de nuestro padre.
Y Moiss present su caso ante el SEOR.
Entonces el SEOR habl a Moiss, diciendo:
Las hijas de Zelofehad tienen razn en lo que dicen. Ciertamente les dars herencia entre los hermanos de su padre, y pasars a ellas la herencia de su padre.
Adems, hablars a los hijos de Israel, diciendo: "Si un hombre muere y no tiene hijo, pasaris su herencia a su hija.
"Y si no tiene hija, entonces daris su herencia a sus hermanos.
"Y si no tiene hermanos, entonces daris su herencia a los hermanos de su padre.
"Y si su padre no tiene hermanos, entonces daris su herencia al pariente ms cercano en su familia, y l la poseer. Y ser norma de derecho para los hijos de Israel, tal como el SEOR orden a Moiss."
Entonces el SEOR dijo a Moiss: Sube a este monte Abarim, y mira la tierra que yo he dado a los hijos de Israel.
Y cuando la hayas visto, t tambin te reunirs a tu pueblo, como se reuni tu hermano Aarn.
Porque cuando os rebelasteis contra mi mandamiento en el desierto de Zin durante la contienda de la congregacin, debisteis santificarme en las aguas ante sus ojos. (sas son las aguas de Meriba, de Cades, en el desierto de Zin.)
Entonces Moiss habl al SEOR, diciendo:
Ponga el SEOR, Dios de los espritus de toda carne, un hombre sobre la congregacin,
que salga y entre delante de ellos, y que los haga salir y entrar a fin de que la congregacin del SEOR no sea como ovejas que no tienen pastor.
Y el SEOR dijo a Moiss: Toma a Josu, hijo de Nun, hombre en quien est el Espritu, y pon tu mano sobre l;
y haz que se ponga delante del sacerdote Eleazar, y delante de toda la congregacin, e imprtele autoridad a la vista de ellos.
Y pondrs sobre l parte de tu dignidad a fin de que [le] obedezca toda la congregacin de los hijos de Israel.
l se presentar delante del sacerdote Eleazar, quien inquirir por l por medio del juicio del Urim delante del SEOR. A su palabra saldrn y a su palabra entrarn, l y todos los hijos de Israel con l, [es decir,] toda la congregacin.
Y Moiss hizo tal como el SEOR le orden: tom a Josu y lo puso delante del sacerdote Eleazar y delante de toda la congregacin.
Luego puso sus manos sobre l y le imparti autoridad, tal como el SEOR haba hablado por medio de Moiss.
Despus habl el SEOR a Moiss, diciendo:
Ordena a los hijos de Israel, y diles: "Tendris cuidado de presentar mi ofrenda, mi alimento para mis ofrendas encendidas, aroma agradable para m, a su tiempo sealado."
Y les dirs: "sta es la ofrenda encendida que ofreceris al SEOR: dos corderos de un ao, sin defecto, cada da [como] holocausto continuo.
"Ofrecers un cordero por la maana, y ofrecers el otro cordero al atardecer;
y como ofrenda de cereal, una dcima de un efa de flor de harina mezclada con la cuarta parte de un hin de aceite batido.
"Es un holocausto continuo instituido en el monte Sina como aroma agradable, ofrenda encendida al SEOR.
"Y su libacin [ser] la cuarta parte de un hin por cada cordero; en el lugar santo derramars una libacin de bebida fermentada al SEOR.
"Y el segundo cordero lo ofrecers al atardecer; como la ofrenda de cereal de la maana y como su libacin [lo] ofrecers, ofrenda encendida, aroma agradable al SEOR.
"El da de reposo, ofrecers dos corderos de un ao, sin defecto, y dos dcimas [de un efa] de flor de harina mezclada con aceite, como ofrenda de cereal y su libacin.
"El holocausto de cada da de reposo ser adems del holocausto continuo y [de] su libacin.
"Tambin, al principio de cada mes, presentaris un holocausto al SEOR: dos novillos y un carnero, y siete corderos de un ao, sin defecto,
y tres dcimas [de un efa] de flor de harina, como ofrenda de cereal, mezclada con aceite, por cada novillo; y dos dcimas de flor de harina como ofrenda de cereal, mezclada con aceite, por el carnero;
y una dcima [de un efa] de flor de harina mezclada con aceite como ofrenda de cereal por cada cordero, como holocausto de aroma agradable, ofrenda encendida al SEOR.
"Sus libaciones sern medio hin de vino por novillo, la tercera parte de un hin por el carnero y la cuarta parte de un hin por cordero; ste es el holocausto de cada mes por los meses del ao.
"Y un macho cabro como ofrenda por el pecado al SEOR, se ofrecer con su libacin adems del holocausto continuo.
"El mes primero, el da catorce del mes, ser la Pascua del SEOR.
"Y el da quince de este mes [habr] fiesta; por siete das se comer pan sin levadura.
"El primer da [habr] santa convocacin; no haris trabajo servil.
"Y presentaris una ofrenda encendida, holocausto al SEOR: dos novillos, un carnero y siete corderos de un ao; sern sin defecto.
"Y como su ofrenda de cereal, prepararis flor de harina mezclada con aceite: tres dcimas [de un efa] por novillo y dos dcimas por el carnero;
una dcima [de un efa] prepararis por cada uno de los siete corderos;
y un macho cabro como ofrenda por el pecado, para hacer expiacin por vosotros.
"stos prepararis adems del holocausto de la maana, el cual es como holocausto continuo.
"De esta manera prepararis cada da, por siete das, el alimento de la ofrenda encendida, como aroma agradable al SEOR; se preparar con su libacin adems del holocausto continuo.
"Y al sptimo da tendris santa convocacin; no haris trabajo servil.
"Tambin, el da de los primeros frutos, cuando presentis una ofrenda de cereal nuevo al SEOR en vuestra [fiesta de las] semanas, tendris santa convocacin; no haris trabajo servil.
"Y ofreceris un holocausto como aroma agradable al SEOR: dos novillos, un carnero, siete corderos de un ao;
y su ofrenda de cereal, flor de harina mezclada con aceite: tres dcimas [de un efa] por cada novillo, dos dcimas por el carnero,
una dcima por cada uno de los siete corderos,
[y] un macho cabro para hacer expiacin por vosotros.
"[Esto] haris adems del holocausto continuo con su ofrenda de cereal y sus libaciones. Sern sin defecto.
"En el sptimo mes, el primer [da] del mes, tendris tambin santa convocacin; no haris trabajo servil. Ser para vosotros da de tocar las trompetas.
"Y ofreceris un holocausto como aroma agradable al SEOR: un novillo, un carnero [y] siete corderos de un ao, sin defecto;
y su ofrenda de cereal, flor de harina mezclada con aceite: tres dcimas [de un efa] por el novillo, dos dcimas por el carnero,
una dcima por cada uno de los siete corderos;
y un macho cabro como ofrenda por el pecado, para hacer expiacin por vosotros;
[esto,] adems del holocausto de la luna nueva y de su ofrenda de cereal, y del holocausto continuo y de su ofrenda de cereal y de sus libaciones, segn su ordenanza, como aroma agradable, ofrenda encendida al SEOR.
"El dcimo [da] de este mes sptimo tendris santa convocacin y os humillaris; no haris ningn trabajo.
"Y ofreceris al SEOR un holocausto [como] aroma agradable: un novillo, un carnero, siete corderos de un ao, sin defecto;
y su ofrenda de cereal, flor de harina mezclada con aceite: tres dcimas [de un efa] por el novillo, dos dcimas por el carnero,
una dcima por cada uno de los siete corderos;
[y] un macho cabro como ofrenda por el pecado, adems de la ofrenda de expiacin por el pecado y del holocausto continuo, de su ofrenda de cereal y de sus libaciones.
"Despus, el da quince del sptimo mes, tendris santa convocacin; no haris trabajo servil, y por siete das celebraris una fiesta al SEOR.
"Y ofreceris un holocausto, una ofrenda encendida como aroma agradable al SEOR: trece novillos, dos carneros, catorce corderos de un ao, que sean sin defecto;
y su ofrenda de cereal, flor de harina mezclada con aceite: tres dcimas [de un efa] por cada uno de los trece novillos, dos dcimas por cada uno de los dos carneros,
y una dcima por cada uno de los catorce corderos;
y un macho cabro como ofrenda por el pecado, adems del holocausto continuo, de su ofrenda de cereal y de su libacin.
"El segundo da: doce novillos, dos carneros, catorce corderos de un ao, sin defecto;
y su ofrenda de cereal, y sus libaciones por los novillos, por los carneros y por los corderos, por su nmero segn la ordenanza;
y un macho cabro como ofrenda por el pecado, adems del holocausto continuo, de su ofrenda de cereal y de sus libaciones.
"El tercer da: once novillos, dos carneros, catorce corderos de un ao, sin defecto;
y su ofrenda de cereal, y sus libaciones por los novillos, por los carneros y por los corderos, por su nmero segn la ordenanza;
y un macho cabro como ofrenda por el pecado, adems del holocausto continuo, de su ofrenda de cereal y de su libacin.
"El cuarto da: diez novillos, dos carneros, catorce corderos de un ao, sin defecto;
[y] su ofrenda de cereal, y sus libaciones por los novillos, por los carneros y por los corderos, por su nmero segn la ordenanza;
y un macho cabro como ofrenda por el pecado, adems del holocausto continuo, de su ofrenda de cereal y de su libacin.
"El quinto da: nueve novillos, dos carneros, catorce corderos de un ao, sin defecto;
y su ofrenda de cereal, y sus libaciones por los novillos, por los carneros y por los corderos, por su nmero segn la ordenanza;
y un macho cabro como ofrenda por el pecado, adems del holocausto continuo, de su ofrenda de cereal y de su libacin.
"El sexto da: ocho novillos, dos carneros, catorce corderos de un ao, sin defecto;
y su ofrenda de cereal, y sus libaciones por los novillos, por los carneros y por los corderos, por su nmero segn la ordenanza;
y un macho cabro como ofrenda por el pecado, adems del holocausto continuo, de su ofrenda de cereal y de sus libaciones.
"El sptimo da: siete novillos, dos carneros, catorce corderos de un ao, sin defecto;
y su ofrenda de cereal, y sus libaciones por los novillos, por los carneros y por sus corderos, por su nmero segn la ordenanza;
y un macho cabro como ofrenda por el pecado, adems del holocausto continuo, de su ofrenda de cereal y de su libacin.
"El octavo da tendris asamblea solemne; no haris trabajo servil.
"Mas ofreceris un holocausto, una ofrenda encendida como aroma agradable al SEOR: un novillo, un carnero, siete corderos de un ao, sin defecto;
[y] su ofrenda de cereal, y sus libaciones por el novillo, por el carnero y por los corderos, por su nmero segn la ordenanza;
y un macho cabro como ofrenda por el pecado, adems del holocausto continuo, de su ofrenda de cereal y de su libacin.
"Esto prepararis para el SEOR en vuestras fechas sealadas, adems de vuestras ofrendas votivas y de vuestras ofrendas de buena voluntad, para vuestros holocaustos, para vuestras ofrendas de cereal, para vuestras libaciones y para vuestras ofrendas de paz."
Y habl Moiss a los hijos de Israel conforme a todo lo que el SEOR haba ordenado a Moiss.
Entonces Moiss habl a los jefes de las tribus de los hijos de Israel, diciendo: Esto es lo que el SEOR ha ordenado.
Si un hombre hace un voto al SEOR, o hace un juramento para imponerse una obligacin, no faltar a su palabra; har conforme a todo lo que salga de su boca.
Asimismo, si una mujer hace un voto al SEOR, y se impone una obligacin en su juventud estando en casa de su padre,
y su padre escucha su voto y la obligacin que se ha impuesto, y su padre no le dice nada, entonces todos los votos de ella sern firmes, y toda obligacin que se ha impuesto ser firme.
Pero si su padre se lo prohbe el da en que se entera [de ello,] ninguno de sus votos ni las obligaciones que se ha impuesto sern firmes. El SEOR la perdonar porque su padre [se] lo prohibi.
Mas si se casa mientras est bajo sus votos o [bajo] la declaracin imprudente de sus labios con que se ha atado,
y su marido se entera de ello y no le dice nada el da en que [lo] oye, entonces su voto permanecer firme, y las obligaciones que se ha impuesto, sern firmes.
Pero si el da en que su marido se entera [de ello, se lo] prohbe, entonces l anular el voto bajo el cual ella est, y la declaracin imprudente de sus labios con que se ha comprometido, y el SEOR la perdonar.
Pero el voto de una viuda o de una divorciada, todo aquello por lo cual se ha comprometido, ser firme contra ella.
Sin embargo, si hizo el voto en casa de su marido, o se impuso una obligacin por juramento,
y su marido [lo] oy, pero no le dijo nada [y] no se lo prohibi, entonces sus votos sern firmes, y toda obligacin que se impuso ser firme.
Pero si el marido en verdad los anula el da en que se entera [de ello,] entonces todo lo que salga de los labios de ella en relacin con sus votos, o en relacin con la obligacin de s misma, no ser firme; su marido los ha anulado, y el SEOR la perdonar.
Todo voto y todo juramento de obligacin para humillarse a s misma, su marido puede confirmarlo o su marido puede anularlo.
Pero si en verdad el marido nunca le dice nada a ella, entonces confirma todos sus votos o todas sus obligaciones que estn sobre ella; las ha confirmado porque no le dijo nada el da en que se enter [de ello.]
Pero si en verdad l los anula despus de haberlos odo, entonces l llevar la culpa de ella.
stos son los estatutos que el SEOR mand a Moiss, entre un marido y su mujer, [y] entre un padre y su hija que durante su juventud [est an] en casa de su padre.
Entonces habl el SEOR a Moiss, diciendo:
Toma venganza completa sobre los madianitas por los hijos de Israel; despus sers reunido a tu pueblo.
Y habl Moiss al pueblo, diciendo: Armad a algunos hombres de entre vosotros para la guerra, a fin de que suban contra Madin para ejecutar la venganza del SEOR en Madin.
Enviaris a la guerra mil de cada tribu, de todas las tribus de Israel.
Entonces se prepararon de entre los miles de Israel, mil de cada tribu, doce mil [hombres] armados para la guerra.
Y Moiss los envi a la guerra, mil de cada tribu, y a Finees, hijo del sacerdote Eleazar, a la guerra con ellos, con los vasos sagrados y las trompetas en su mano para la alarma.
E hicieron guerra contra Madin, tal como el SEOR haba ordenado a Moiss, y mataron a todos los varones.
Y junto con sus muertos, mataron a los reyes de Madin: Evi, Requem, Zur, Hur y Reba, los cinco reyes de Madin. Tambin mataron a espada a Balaam, hijo de Beor.
Y los hijos de Israel tomaron cautivas a las mujeres de Madin y a sus pequeos; y saquearon todo su ganado, todos sus rebaos y todos sus bienes.
Despus prendieron fuego a todas las ciudades donde habitaban y a todos sus campamentos.
Y tomaron todo el despojo y todo el botn, tanto de hombres como de animales.
Y trajeron los cautivos, el botn y los despojos a Moiss, al sacerdote Eleazar y a la congregacin de los hijos de Israel, al campamento en las llanuras de Moab que estn junto al Jordn, [frente a] Jeric.
Moiss y el sacerdote Eleazar, y todos los jefes de la congregacin salieron a recibirlos fuera del campamento.
Moiss se enoj con los oficiales del ejrcito, los capitanes de miles y los capitanes de cientos, que volvan del servicio en la guerra,
y les dijo Moiss: Habis dejado con vida a todas las mujeres?
He aqu, stas fueron la causa de que los hijos de Israel, por el consejo de Balaam, fueran infieles al SEOR en el asunto de Peor, por lo que hubo plaga entre la congregacin del SEOR.
Ahora pues, matad a todo varn entre los nios, y matad a toda mujer que haya conocido varn acostndose con l.
Pero a todas las jvenes que no hayan conocido varn acostndose con l, las dejaris con vida para vosotros.
Y vosotros, acampad fuera del campamento [por] siete das; todo el que haya matado a una persona y todo el que haya tocado a un muerto, purificaos, vosotros y vuestros cautivos, el tercero y el sptimo da.
Y purificaris todo vestido, todo artculo de cuero y toda obra de [pelo de] cabra y todo objeto de madera.
Entonces el sacerdote Eleazar dijo a los hombres de guerra que haban ido a la batalla: ste es el estatuto de la ley que el SEOR ha ordenado a Moiss:
slo el oro, la plata, el bronce, el hierro, el estao y el plomo,
todo lo que resiste el fuego, pasaris por el fuego y ser limpio, pero ser purificado con el agua para la impureza. Mas todo lo que no resiste el fuego lo pasaris por agua.
Y en el sptimo da lavaris vuestra ropa y seris limpios; despus podris entrar al campamento.
Entonces habl el SEOR a Moiss, diciendo:
Cuenta el botn que fue tomado tanto de hombres como de animales; t con el sacerdote Eleazar, y los jefes de [las casas] paternas de la congregacin,
y divide en mitades el botn entre los guerreros que salieron a la batalla y toda la congregacin.
Y toma un tributo para el SEOR de los hombres de guerra que salieron a la batalla, uno por cada quinientos, tanto de las personas como de los bueyes, de los asnos y de las ovejas;
tmalo de la mitad de ellos, y dselo al sacerdote Eleazar, como ofrenda al SEOR.
Y de la mitad de los hijos de Israel tomars uno de cada cincuenta, tanto de las personas como de los bueyes, de los asnos y de las ovejas, de cualquier animal, y los dars a los levitas que guardan el tabernculo del SEOR.
Moiss y el sacerdote Eleazar hicieron tal como el SEOR haba ordenado a Moiss.
Y el botn que qued del despojo que los hombres de guerra haban tomado fue de seiscientas setenta y cinco mil ovejas,
setenta y dos mil [cabezas de] ganado,
y sesenta y un mil asnos;
y de los seres humanos, de las mujeres que no haban conocido varn acostndose [con l, fueron] en total treinta y dos mil.
Y la mitad, la porcin para los que salieron a la guerra, fue de trescientas treinta y siete mil quinientas ovejas en nmero;
el tributo al SEOR fue de seiscientas setenta y cinco ovejas;
y [las cabezas] de ganado, treinta y seis mil, de las cuales el tributo al SEOR fue de setenta y dos;
y los asnos, treinta mil quinientos, de los cuales el tributo al SEOR fue de sesenta y uno.
Y los seres humanos, diecisis mil, de los cuales el tributo al SEOR fue de treinta y dos personas.
Y Moiss dio el tributo, [que era] la ofrenda del SEOR, al sacerdote Eleazar, tal como el SEOR haba ordenado a Moiss.
En cuanto a la mitad [para] los hijos de Israel, que Moiss haba apartado de los hombres que haban ido a la guerra,
la mitad [del botn] de la congregacin fue de trescientas treinta y siete mil quinientas ovejas,
treinta y seis mil [cabezas] de ganado,
treinta mil quinientos asnos,
y diecisis mil seres humanos.
Y de la mitad [del botn] de los hijos de Israel, Moiss tom uno de cada cincuenta, tanto de hombres como de animales, y se los dio a los levitas, los cuales estaban encargados del tabernculo del SEOR, tal como el SEOR haba ordenado a Moiss.
Entonces los oficiales que estaban sobre los miles del ejrcito, los capitanes de miles y los capitanes de cientos, se acercaron a Moiss;
y dijeron a Moiss: Tus siervos han levantado un censo de los hombres de guerra que estn a nuestro cargo, y ninguno de nosotros falta.
Por tanto, hemos trado al SEOR, como ofrenda, lo que cada hombre ha hallado: objetos de oro, pulseras, brazaletes, anillos, pendientes y collares, para hacer expiacin por nosotros ante el SEOR.
Y Moiss y el sacerdote Eleazar recibieron de ellos el oro [y] toda clase de objetos labrados.
Y el total del oro de la ofrenda que ellos ofrecieron al SEOR, de los capitanes de miles y de los capitanes de cientos, fue de diecisis mil setecientos cincuenta siclos.
Los hombres de guerra haban tomado botn, cada hombre [algo] para s mismo.
Moiss y el sacerdote Eleazar recibieron el oro de los capitanes de miles y cientos y lo llevaron a la tienda de reunin como memorial para los hijos de Israel delante del SEOR.
Los hijos de Rubn y los hijos de Gad tenan una cantidad muy grande de ganado. Por eso, cuando vieron la tierra de Jazer y la tierra de Galaad, que en verdad era un lugar bueno para ganado,
los hijos de Gad y los hijos de Rubn fueron y hablaron a Moiss, al sacerdote Eleazar y a los jefes de la congregacin, diciendo:
Atarot, Dibn, Jazer, Nimra, Hesbn, Eleale, Sebam, Nebo y Ben,
la tierra que el SEOR conquist delante de la congregacin de Israel es tierra para ganado; y vuestros siervos tienen ganado.
Y dijeron: Si hemos hallado gracia ante tus ojos, que se d esta tierra a tus siervos como posesin; no nos hagas pasar el Jordn.
Pero Moiss dijo a los hijos de Gad y a los hijos de Rubn: Irn vuestros hermanos a la guerra, mientras vosotros os quedis aqu?
Por qu desalentis a los hijos de Israel a fin de que no pasen a la tierra que el SEOR les ha dado?
Esto es lo que vuestros padres hicieron cuando los envi de Cades-barnea a ver la tierra.
Pues cuando subieron hasta el valle de Escol, y vieron la tierra, desalentaron a los hijos de Israel para que no entraran a la tierra que el SEOR les haba dado.
Y la ira del SEOR se encendi aquel da y jur, diciendo:
"Ninguno de estos hombres que salieron de Egipto, de veinte aos arriba, ver la tierra que jur a Abraham, a Isaac y a Jacob, porque no me siguieron fielmente,
sino Caleb, hijo de Jefone cenezeo, y Josu, hijo de Nun, pues ellos [s] han seguido fielmente al SEOR."
Y se encendi la ira del SEOR contra Israel, y los hizo vagar en el desierto por cuarenta aos, hasta que fue acabada toda la generacin de los que haban hecho mal ante los ojos del SEOR.
Y he aqu, vosotros os habis levantado en lugar de vuestros padres, prole de hombres pecadores, para aadir an ms a la ardiente ira del SEOR contra Israel.
Pues si dejis de seguirle, otra vez os abandonar en el desierto, y destruiris a todo este pueblo.
Entonces ellos se acercaron a l, y le dijeron: Edificaremos aqu apriscos para nuestro ganado y ciudades para nuestros pequeos;
pero nosotros nos armaremos [para ir] delante de los hijos de Israel hasta que los introduzcamos en su lugar, mientras que nuestros pequeos se quedarn en las ciudades fortificadas por causa de los habitantes de la tierra.
No volveremos a nuestros hogares hasta que cada uno de los hijos de Israel haya ocupado su heredad.
Porque no tendremos heredad con ellos al otro lado del Jordn y ms all, pues nuestra heredad nos ha tocado de este lado del Jordn, al oriente.
Y Moiss les dijo: Si hacis esto, si os armis delante del SEOR para la guerra,
y todos vuestros guerreros cruzan el Jordn delante del SEOR hasta que l haya expulsado a sus enemigos delante de l,
y la tierra quede sojuzgada delante del SEOR; despus volveris y quedaris libres de obligacin para con el SEOR y para con Israel; y esta tierra ser vuestra en posesin delante del SEOR.
Pero si no lo hacis as, mirad, habris pecado ante el SEOR, y tened por seguro que vuestro pecado os alcanzar.
Edificaos ciudades para vuestros pequeos, y apriscos para vuestras ovejas; y haced lo que habis prometido.
Y los hijos de Gad y los hijos de Rubn hablaron a Moiss, diciendo: Tus siervos harn tal como mi seor ordena.
Nuestros pequeos, nuestras mujeres, nuestro ganado y nuestros rebaos quedarn all en las ciudades de Galaad;
mientras tus siervos, todos los que estn armados para la guerra, cruzarn delante del SEOR para la batalla, tal como mi seor dice.
As lo orden Moiss en relacin a ellos, al sacerdote Eleazar, a Josu, hijo de Nun, y a los jefes [de las casas] paternas de las tribus de los hijos de Israel.
Y Moiss les dijo: Si los hijos de Gad y los hijos de Rubn, todos los que estn armados para la batalla, cruzan con vosotros el Jordn en presencia del SEOR, y la tierra es sojuzgada delante de vosotros, entonces les daris la tierra de Galaad en posesin;
pero si no cruzan armados con vosotros, tendrn la herencia entre vosotros en la tierra de Canan.
Y respondieron los hijos de Gad y los hijos de Rubn, diciendo: Como el SEOR ha dicho a vuestros siervos, as haremos.
Nosotros cruzaremos armados en la presencia del SEOR a la tierra de Canan, y la posesin de nuestra heredad [quedar] con nosotros de este lado del Jordn.
Y Moiss dio a los hijos de Gad, y a los hijos de Rubn, y a la media tribu de Manass, hijo de Jos, el reino de Sehn, rey de los amorreos, y el reino de Og, rey de Basn: la tierra con sus ciudades, con [sus] territorios, [y] las ciudades de la tierra circunvecina.
Y los hijos de Gad construyeron a Dibn, Atarot, Aroer,
Atarot-sofn, Jazer, Jogbeha,
Bet-nimra y Bet-arn, ciudades fortificadas, y apriscos para las ovejas;
y los hijos de Rubn construyeron a Hesbn, Eleale y Quiriataim,
y Nebo, y Baal-men (cambiando [sus] nombres), y Sibma; y dieron [otros] nombres a las ciudades que edificaron.
Y los hijos de Maquir, hijo de Manass, fueron a Galaad y la tomaron, y expulsaron a los amorreos que estaban en ella.
Entonces Moiss dio Galaad a Maquir, hijo de Manass, y ste habit en ella.
Y Jair, hijo de Manass, fue y conquist sus pueblos, y los llam Havot-jair.
Tambin Noba fue y conquist a Kenat y sus aldeas, y la llam Noba, igual que l.
stas son las jornadas de los hijos de Israel, que salieron de la tierra de Egipto por sus ejrcitos, bajo la direccin de Moiss y Aarn.
Y Moiss anot los puntos de partida segn sus jornadas, por el mandamiento del SEOR, y stas son sus jornadas, conforme a sus puntos de partida.
El mes primero partieron de Ramss el da quince del mes primero; el da despus de la Pascua, los hijos de Israel marcharon con mano poderosa a la vista de todos los egipcios,
mientras los egipcios sepultaban a todos sus primognitos, a quienes el SEOR haba herido entre ellos. El SEOR tambin haba ejecutado juicios contra sus dioses.
Entonces los hijos de Israel partieron de Ramss y acamparon en Sucot.
Partieron de Sucot y acamparon en Etam, que est en el extremo del desierto.
Partieron de Etam, se volvieron a Pi-hahirot, frente a Baal-zefn, y acamparon delante de Migdol.
Partieron de delante de Hahirot y pasaron por en medio del mar al desierto; y anduvieron tres das en el desierto de Etam y acamparon en Mara.
Partieron de Mara y llegaron a Elim; y en Elim haba doce fuentes de agua y setenta palmeras; y acamparon all.
Partieron de Elim y acamparon junto al mar Rojo.
Partieron del mar Rojo y acamparon en el desierto de Sin.
Partieron del desierto de Sin y acamparon en Dofca.
Partieron de Dofca y acamparon en Als.
Partieron de Als y acamparon en Refidim; all fue donde el pueblo no tuvo agua para beber.
Partieron de Refidim y acamparon en el desierto de Sina.
Partieron del desierto de Sina y acamparon en Kibrot-hataava.
Partieron de Kibrot-hataava y acamparon en Hazerot.
Partieron de Hazerot y acamparon en Ritma.
Partieron de Ritma y acamparon en Rimn-peres.
Partieron de Rimn-peres y acamparon en Libna.
Partieron de Libna y acamparon en Rissa.
Partieron de Rissa y acamparon en Ceelata.
Partieron de Ceelata y acamparon en el monte Sefer.
Partieron del monte Sefer y acamparon en Harada.
Partieron de Harada y acamparon en Macelot.
Partieron de Macelot y acamparon en Tahat.
Partieron de Tahat y acamparon en Tara.
Partieron de Tara y acamparon en Mitca.
Partieron de Mitca y acamparon en Hasmona.
Partieron de Hasmona y acamparon en Moserot.
Partieron de Moserot y acamparon en Bene-jaacn.
Partieron de Bene-jaacn y acamparon en Hor-haggidgad.
Partieron de Hor-haggidgad y acamparon en Jotbata.
Partieron de Jotbata y acamparon en Abrona.
Partieron de Abrona y acamparon en Ezin-geber.
Partieron de Ezin-geber y acamparon en el desierto de Zin, esto es, Cades.
Partieron de Cades y acamparon en el monte Hor, al extremo de la tierra de Edom.
Entonces el sacerdote Aarn subi al monte Hor por mandato del SEOR, y all muri, el ao cuarenta despus que los hijos de Israel haban salido de la tierra de Egipto, el primer [da] del mes quinto.
Aarn tena ciento veintitrs aos de edad cuando muri en el monte Hor.
Y el cananeo, el rey de Arad que habitaba en el Neguev, en la tierra de Canan, oy de la llegada de los hijos de Israel.
Entonces partieron del monte Hor y acamparon en Zalmona.
Partieron de Zalmona y acamparon en Punn.
Partieron de Punn y acamparon en Obot.
Partieron de Obot y acamparon en Ije-abarim, en la frontera con Moab.
Partieron de Ije-abarim y acamparon en Dibn-gad.
Partieron de Dibn-gad y acamparon en Almn-diblataim.
Partieron de Almn-diblataim y acamparon en los montes de Abarim, frente a Nebo.
Partieron de los montes de Abarim y acamparon en las llanuras de Moab, junto al Jordn, [frente a] Jeric.
Y acamparon junto al Jordn, desde Bet-jesimot hasta Abel-sitim, en las llanuras de Moab.
Entonces habl el SEOR a Moiss en las llanuras de Moab, junto al Jordn, [frente a] Jeric, diciendo:
Habla a los hijos de Israel, y diles: "Cuando crucis el Jordn a la tierra de Canan,
expulsaris a todos los habitantes de la tierra delante de vosotros, y destruiris todas sus piedras grabadas, y destruiris todas sus imgenes fundidas, y demoleris todos sus lugares altos;
y tomaris posesin de la tierra y habitaris en ella, porque os he dado la tierra para que la poseis.
"Y heredaris la tierra por sorteo, por vuestras familias; a las ms grandes daris ms heredad, y a las ms pequeas daris menos heredad. Donde la suerte caiga a cada uno, eso ser suyo. Heredaris conforme a las tribus de vuestros padres.
"Pero si no expulsis de delante de vosotros a los habitantes de la tierra, entonces suceder que los que de ellos dejis [sern] como aguijones en vuestros ojos y como espinas en vuestros costados, y os hostigarn en la tierra en que habitis.
"Y suceder que como pienso hacerles a ellos, os har a vosotros."
Entonces habl el SEOR a Moiss, diciendo:
Manda a los hijos de Israel y diles: "Cuando entris en la tierra de Canan, esta es la tierra que os tocar como herencia, la tierra de Canan segn sus fronteras.
"Vuestro lmite sur ser desde el desierto de Zin, por la frontera de Edom, y vuestra frontera sur ser desde el extremo del mar Salado hacia el oriente.
"Luego, vuestra frontera cambiar [de direccin,] del sur a la subida de Acrabim y continuar a Zin, y su trmino ser al sur de Cades-barnea; y llegar a Hasaradar y continuar hasta Asmn.
"Y la frontera cambiar [de direccin] de Asmn al torrente de Egipto, y su trmino ser el mar.
"En cuanto a la frontera occidental, tendris el mar Grande, esto es, [su] costa; sta ser vuestra frontera occidental.
"Y sta ser vuestra frontera norte: trazaris la lnea [fronteriza] desde el mar Grande hasta el monte Hor.
"Trazaris una lnea desde el monte Hor hasta Lebo-hamat, y el trmino de la frontera ser Zedad;
y la frontera seguir hacia Zifrn, y su trmino ser Hazar-enn. sta ser vuestra frontera norte.
"Para vuestra frontera oriental, trazaris tambin una lnea desde Hazer-enn hasta Sefam,
y la frontera descender de Sefam a Ribla, sobre el lado oriental de An; y la frontera descender y alcanzar la ribera sobre el lado oriental del mar de Cineret.
"Y la frontera descender al Jordn, y su trmino ser el mar Salado. sta ser vuestra tierra, segn sus fronteras alrededor."
Entonces Moiss dio rdenes a los hijos de Israel, diciendo: sta es la tierra que repartiris por sorteo entre vosotros como posesin, la cual el SEOR ha ordenado dar a las nueve tribus y a la media tribu.
Pues la tribu de los hijos de Rubn ha recibido [lo suyo] segn sus casas paternas, y la tribu de los hijos de Gad segn sus casas paternas y la media tribu de Manass han recibido su posesin.
Las dos tribus y la media tribu han recibido su posesin al otro lado del Jordn, frente a Jeric, al oriente, hacia la salida del sol.
Entonces habl el SEOR a Moiss, diciendo:
stos son los nombres de los hombres que os repartirn la tierra por heredad: el sacerdote Eleazar y Josu, hijo de Nun.
De cada tribu tomars un jefe para repartir la tierra por heredad.
Y stos son los nombres de los hombres: de la tribu de Jud, Caleb, hijo de Jefone.
De la tribu de los hijos de Simen, Semuel, hijo de Amiud.
De la tribu de Benjamn, Elidad, hijo de Quisln.
De la tribu de los hijos de Dan, un jefe: Buqui, hijo de Jogli.
De los hijos de Jos: de la tribu de los hijos de Manass, un jefe: Haniel, hijo de Efod.
De la tribu de los hijos de Efran, un jefe: Kemuel, hijo de Siftn.
De la tribu de los hijos de Zabuln, un jefe: Elizafn, hijo de Parnac.
De la tribu de los hijos de Isacar, un jefe: Paltiel, hijo de Azn.
De la tribu de los hijos de Aser, un jefe: Ahiud, hijo de Selomi.
Y de la tribu de los hijos de Neftal, un jefe: Pedael, hijo de Amiud.
stos son los que el SEOR mand que repartieran la heredad a los hijos de Israel en la tierra de Canan.
El SEOR habl a Moiss en las llanuras de Moab, junto al Jordn, [frente a] Jeric, diciendo:
Manda a los hijos de Israel que de la herencia de su posesin den a los levitas ciudades en que puedan habitar; tambin daris a los levitas tierras de pasto alrededor de las ciudades.
Y las ciudades sern suyas para habitar; y sus tierras de pasto sern para sus animales, para sus ganados y para todas sus bestias.
Las tierras de pasto de las ciudades que daris a los levitas [se extendern] desde la muralla de la ciudad hacia afuera mil codos alrededor.
Mediris tambin afuera de la ciudad, al lado oriental dos mil codos, al lado sur dos mil codos, al lado occidental dos mil codos, y al lado norte dos mil codos, con la ciudad en el centro. Esto ser de ellos como tierras de pasto para las ciudades.
Las ciudades que daris a los levitas [sern] las seis ciudades de refugio, las que daris para que el homicida huya a ellas; adems de ellas [les] daris cuarenta y dos ciudades.
Todas las ciudades que daris a los levitas [sern] cuarenta y ocho ciudades, junto con sus tierras de pasto.
En cuanto a las ciudades que daris de la posesin de los hijos de Israel, tomaris ms del ms grande y tomaris menos del ms pequeo; cada uno dar algunas de sus ciudades a los levitas en proporcin a la posesin que herede.
Luego el SEOR habl a Moiss, diciendo:
Habla a los hijos de Israel, y diles: "Cuando crucis el Jordn a la tierra de Canan,
escogeris para vosotros ciudades para que sean vuestras ciudades de refugio, a fin de que pueda huir all el homicida que haya matado a alguna persona sin intencin.
"Las ciudades sern para vosotros como refugio del vengador, para que el homicida no muera hasta que comparezca delante de la congregacin para juicio.
"Las ciudades que daris sern vuestras seis ciudades de refugio.
"Daris tres ciudades al otro lado del Jordn y tres ciudades en la tierra de Canan; sern ciudades de refugio.
"Estas seis ciudades sern por refugio para los hijos de Israel, y para el forastero y para el peregrino entre ellos, para que huya all cualquiera que sin intencin mate a una persona.
"Pero si lo hiri con un objeto de hierro, y muri, es un asesino; al asesino ciertamente se le dar muerte.
"Y si lo hiri con una piedra en la mano, por la cual pueda morir, y muere, es un asesino; al asesino ciertamente se le dar muerte.
"O si lo golpe con un objeto de madera en la mano, por lo cual pueda morir, y muere, es un asesino; al asesino ciertamente se le dar muerte.
"El vengador de sangre, l mismo dar muerte al asesino; le dar muerte cuando se encuentre con l.
"Y si lo empuj con odio, o le arroj algo [mientras] lo acechaba, y muri,
o si lo hiri con la mano en enemistad, y muri, al que lo hiri ciertamente se le dar muerte; es un asesino. El vengador de sangre dar muerte al asesino cuando se encuentre con l.
"Pero si lo empuj sbitamente sin enemistad, o le arroj algo sin acecharlo,
o [tir] cualquier piedra que pudo matarlo, y sin ver que le cay encima, muri, no siendo su enemigo ni procurando herirlo,
entonces la congregacin juzgar entre el homicida y el vengador de la sangre conforme a estas ordenanzas.
"Y la congregacin librar al homicida de la mano del vengador de sangre, y la congregacin lo restaurar a la ciudad de refugio a la cual huy; y vivir en ella hasta la muerte del sumo sacerdote que fue ungido con leo santo.
"Pero si el homicida sale en cualquier tiempo de los lmites de la ciudad de refugio a la cual pudo huir,
y el vengador de sangre lo halla fuera de los lmites de la ciudad de refugio, y el vengador de sangre mata al homicida, no ser culpable de sangre,
porque [el homicida] debi haber permanecido en la ciudad de refugio hasta la muerte del sumo sacerdote. Pero despus de la muerte del sumo sacerdote, el homicida volver a su tierra.
"Estas cosas sern por norma de derecho para vosotros por vuestras generaciones en todas vuestras moradas.
"Si alguno mata a una persona, al asesino se le dar muerte ante la evidencia de testigos, pero a ninguna persona se le dar muerte por el testimonio de un solo testigo.
"Adems, no tomaris rescate por la vida de un asesino que es culpable de muerte, sino que de cierto se le dar muerte;
y no tomaris rescate por el que ha huido a la ciudad de refugio para que vuelva y habite en la tierra antes de la muerte del sacerdote.
"As que no contaminaris la tierra en que estis; porque la sangre contamina la tierra, y no se puede hacer expiacin por la tierra, por la sangre derramada en ella, excepto mediante la sangre del que la derram.
"Y no contaminaris la tierra en que habitis, en medio de la cual yo moro, pues yo, el SEOR, habito en medio de los hijos de Israel."
Y los jefes [de las casas] paternas de la familia de los hijos de Galaad, hijo de Maquir, hijo de Manass, de las familias de los hijos de Jos, se acercaron y hablaron ante Moiss y ante los jefes, las cabezas [de las casas] paternas de los hijos de Israel.
Y dijeron: El SEOR orden a mi seor dar la tierra por sorteo a los hijos de Israel por heredad, y el SEOR orden a mi seor dar la heredad de Zelofehad, nuestro hermano, a sus hijas.
Pero si ellas se casan con alguno de los hijos de las [otras] tribus de los hijos de Israel, su heredad ser quitada de la herencia de nuestros padres, y ser aadida a la heredad de la tribu a la que ellos pertenezcan; y as ser quitada de nuestra heredad.
Y cuando llegue el jubileo de los hijos de Israel, entonces su heredad ser aadida a la heredad de la tribu a la que ellos pertenezcan; as su heredad ser quitada de la heredad de la tribu de nuestros padres.
Entonces Moiss orden a los hijos de Israel, conforme a la palabra del SEOR, diciendo: La tribu de los hijos de Jos tiene razn en lo que dice.
Esto es lo que el SEOR ha ordenado tocante a las hijas de Zelofehad, diciendo: "Csense con el que bien les parezca; pero deben casarse dentro de la familia de la tribu de su padre."
As, ninguna heredad de los hijos de Israel ser traspasada de tribu a tribu, pues los hijos de Israel retendrn cada uno la heredad de la tribu de sus padres.
Y toda hija que entre en posesin de una heredad en alguna de las tribus de los hijos de Israel, se casar con alguno de la familia de la tribu de su padre, a fin de que los hijos de Israel posean cada uno la heredad de sus padres.
De esta manera, ninguna heredad ser traspasada de una tribu a otra tribu, pues las tribus de los hijos de Israel retendrn cada una su propia heredad.
Y las hijas de Zelofehad hicieron tal como el SEOR haba ordenado a Moiss,
pues Maala, Tirsa, Hogla, Milca y Noa, las hijas de Zelofehad, se casaron con los hijos de sus tos.
Se casaron [con los] de las familias de los hijos de Manass, hijo de Jos, y su heredad permaneci con la tribu de la familia de su padre.
stos son los mandamientos y las ordenanzas que el SEOR dio a los hijos de Israel por medio de Moiss en las llanuras de Moab, junto al Jordn, [frente a] Jeric.
stas son las palabras que Moiss habl a todo Israel al otro lado del Jordn, en el desierto, en el Arab, frente a Suf, entre Parn, Tofel, Labn, Hazerot y Dizahab.
Hay once das [de camino] desde Horeb, por el camino del monte Seir, hasta Cades-barnea.
Y sucedi que en el ao cuarenta, el mes undcimo, el primer [da] del mes, Moiss habl a los hijos de Israel conforme a todo lo que el SEOR le haba ordenado que les [diera,]
despus de haber derrotado a Sehn, rey de los amorreos, que habitaba en Hesbn, y a Og, rey de Basn, que habitaba en Astarot y en Edrei.
Al otro lado del Jordn, en la tierra de Moab, Moiss comenz a explicar esta ley, diciendo:
El SEOR nuestro Dios nos habl en Horeb, diciendo: "Bastante habis permanecido en este monte.
"Volveos; partid e id a la regin montaosa de los amorreos, y a todos sus vecinos, en el Arab, en la regin montaosa, en el valle, en el Neguev, y por la costa del mar, la tierra de los cananeos y el Lbano, hasta el gran ro, el ro ufrates.
"Mirad, he puesto la tierra delante de vosotros; entrad y tomad posesin de la tierra que el SEOR jur dar a vuestros padres Abraham, Isaac y Jacob, a ellos y a su descendencia despus de ellos."
Y en aquel tiempo os habl, diciendo: "Yo solo no puedo llevar [la carga] de [todos] vosotros.
"El SEOR vuestro Dios os ha multiplicado y he aqu que hoy sois como las estrellas del cielo en multitud.
"Que el SEOR, el Dios de vuestros padres, os multiplique mil veces ms de lo que sois y os bendiga, tal como os ha prometido.
"Cmo puedo yo solo llevar el peso y la carga de vosotros y vuestros litigios?
"Escoged de entre vuestras tribus hombres sabios, entendidos y expertos, y yo los nombrar como vuestros jefes."
Y vosotros me respondisteis, y dijisteis: "Bueno es que se haga lo que has dicho."
Entonces tom a los principales de vuestras tribus, hombres sabios y expertos, y los nombr como dirigentes vuestros, jefes de mil, de cien, de cincuenta, y de diez, y oficiales para vuestras tribus.
Y en aquella ocasin mand a vuestros jueces, diciendo: "Od [los pleitos] entre vuestros hermanos, y juzgad justamente entre un hombre y su hermano o el forastero que est con l.
"No mostraris parcialidad en el juicio; lo mismo oiris al pequeo que al grande. No tendris temor del hombre, porque el juicio es de Dios. Y el caso que sea muy difcil para vosotros, me [lo] traeris a m, y yo lo oir."
En aquella misma ocasin os mand todas las cosas que deberais hacer.
Partimos de Horeb y pasamos por todo aquel vasto y terrible desierto que visteis, camino de la regin montaosa de los amorreos, tal como el SEOR nuestro Dios nos haba mandado, y llegamos a Cades-barnea.
Y os dije: "Habis llegado a la regin montaosa de los amorreos que el SEOR nuestro Dios va a darnos.
"Mira, [Israel,] el SEOR tu Dios ha puesto la tierra delante de ti; sube, toma posesin de ella, como el SEOR, el Dios de tus padres, te ha dicho. No temas ni te acobardes."
Entonces todos vosotros os acercasteis a m, y dijisteis: "Enviemos hombres delante de nosotros, que nos exploren la tierra, y nos traigan noticia del camino por el cual hemos de subir y de las ciudades a las cuales entraremos."
Y me agrad el plan, y tom a doce hombres de entre vosotros, un hombre por cada tribu.
Y ellos partieron y subieron a la regin montaosa, y llegaron hasta el valle de Escol, y reconocieron la tierra.
Tomaron en sus manos del fruto de la tierra y nos lo trajeron; y nos dieron un informe, diciendo: "Es una tierra buena que el SEOR nuestro Dios nos da."
Sin embargo, no quisisteis subir, y os rebelasteis contra el mandato del SEOR vuestro Dios.
Y murmurasteis en vuestras tiendas, diciendo: "Porque el SEOR nos aborrece, nos ha sacado de la tierra de Egipto para entregarnos en manos de los amorreos y destruirnos.
"Adnde subiremos? Nuestros hermanos nos han atemorizado, diciendo: 'El pueblo es ms grande y ms alto que nosotros; las ciudades son grandes y fortificadas hasta el cielo. Y adems vimos all a los hijos de Anac.'"
Entonces yo os dije: "No os aterris ni tengis miedo de ellos.
"El SEOR vuestro Dios, que va delante de vosotros, l pelear por vosotros, as como lo hizo delante de vuestros ojos en Egipto,
y en el desierto, donde has visto cmo el SEOR tu Dios te llev, como un hombre lleva a su hijo, por todo el camino que habis andado hasta llegar a este lugar."
Pero con todo esto, no confiasteis en el SEOR vuestro Dios,
que iba delante de vosotros en el camino para buscaros lugar dnde acampar, con fuego de noche y nube de da, para mostraros el camino por donde debais andar.
Entonces oy el SEOR la voz de vuestras palabras, y se enoj y jur, diciendo:
"Ninguno de estos hombres, esta generacin perversa, ver la buena tierra que jur dar a vuestros padres,
excepto Caleb, hijo de Jefone; l la ver, y a l y a sus hijos dar la tierra que ha pisado, pues l ha seguido fielmente al SEOR."
El SEOR se enoj tambin contra m por causa vuestra, diciendo: "Tampoco t entrars all.
"Josu, hijo de Nun, que est delante de ti, l entrar all; anmale, porque l har que Israel la posea.
"Y vuestros pequeos, que dijisteis que vendran a ser presa, y vuestros hijos, que hoy no tienen conocimiento del bien ni del mal, entrarn all, y a ellos yo la dar, y ellos la poseern.
"Pero vosotros, volveos y partid hacia el desierto por el camino del mar Rojo."
Entonces respondisteis y me dijisteis: "Hemos pecado contra el SEOR; nosotros subiremos y pelearemos tal como el SEOR nuestro Dios nos ha mandado." Y cada uno de vosotros se ci sus armas de guerra, y pensasteis que era fcil subir a la regin montaosa.
Pero el SEOR me dijo: "Diles: 'No subis, ni peleis, pues yo no estoy entre vosotros; para que no seis derrotados por vuestros enemigos.'"
Y os habl, pero no quisisteis escuchar. Al contrario, os rebelasteis contra el mandamiento del SEOR, y obrasteis con presuncin, y subisteis a la regin montaosa.
Y los amorreos que moraban en aquella regin montaosa salieron contra vosotros, y os persiguieron como lo hacen las abejas, y os derrotaron desde Seir hasta Horma.
Entonces volvisteis y llorasteis delante del SEOR, pero el SEOR no escuch vuestra voz, ni os prest odo.
Por eso permanecisteis en Cades muchos das, los das que pasasteis [all].
Despus nos volvimos y partimos hacia el desierto por el camino del mar Rojo, como el SEOR me haba mandado, y por muchos das dimos vuelta al monte Seir.
Y el SEOR me habl, diciendo:
"Bastantes vueltas habis dado ya alrededor de este monte. Volveos [ahora] hacia el norte,
y da orden al pueblo, diciendo: 'Vais a pasar por el territorio de vuestros hermanos, los hijos de Esa que habitan en Seir, y os tendrn miedo. As que tened mucho cuidado;
no los provoquis, porque nada de su tierra os dar, ni siquiera la huella de un pie, porque a Esa he dado el monte Seir por posesin.
'Les compraris con dinero los alimentos para comer, y tambin con dinero compraris de ellos agua para beber.
'Pues el SEOR tu Dios te ha bendecido en todo lo que has hecho; l ha conocido tu peregrinar a travs de este inmenso desierto. Por cuarenta aos el SEOR tu Dios ha estado contigo; nada te ha faltado.'"
Pasamos, pues, de largo a nuestros hermanos, los hijos de Esa que habitan en Seir, lejos del camino de Arab, lejos de Elat y de Ezin-geber. Y nos volvimos, y pasamos por el camino del desierto de Moab.
Entonces el SEOR me dijo: "No molestes a Moab, ni los provoques a la guerra, porque no te dar nada de su tierra por posesin, pues he dado Ar a los hijos de Lot por posesin.
(Antes habitaron all los emitas, un pueblo tan grande, numeroso y alto como los anaceos.
Como los anaceos, ellos tambin son considerados gigantes, pero los moabitas los llaman emitas.
Los horeos habitaron antes en Seir, pero los hijos de Esa los desalojaron y los destruyeron delante de ellos, y se establecieron en su lugar, tal como Israel hizo con la tierra que el SEOR les dio en posesin.)
"Levantaos ahora, y cruzad el torrente de Zered." Y cruzamos el torrente de Zered.
Y el tiempo que nos llev para venir de Cades-barnea, hasta que cruzamos el torrente de Zered, fue de treinta y ocho aos; hasta que pereci toda la generacin de los hombres de guerra de en medio del campamento, como el SEOR les haba jurado.
Adems, la mano del SEOR fue contra ellos, para destruirlos de en medio del campamento, hasta que todos perecieron.
Y aconteci que cuando todos los hombres de guerra haban ya perecido de entre el pueblo,
el SEOR me habl, diciendo:
"T cruzars hoy por Ar la frontera de Moab.
"Y cuando llegues frente a los hijos de Amn, no los molestes ni los provoques, porque no te dar nada de la tierra de los hijos de Amn en posesin, pues se la he dado a los hijos de Lot por heredad."
(Es tambin conocida como la tierra de los gigantes, [porque] antiguamente habitaban en ella gigantes, a los que los amonitas llaman zomzomeos,
pueblo grande, numeroso y alto como los anaceos, pero que el SEOR destruy delante de ellos. Y [los amonitas] los desalojaron y se establecieron en su lugar,
tal como [Dios] hizo con los hijos de Esa, que habitan en Seir, cuando destruy a los horeos delante de ellos; y ellos los desalojaron, y se establecieron en su lugar hasta hoy.
Y a los aveos que habitaban en aldeas hasta Gaza, los caftoreos, que salieron de Caftor, los destruyeron y se establecieron en su lugar.)
"Levantaos; partid y pasad por el valle del Arnn. Mira, he entregado en tu mano a Sehn amorreo, rey de Hesbn, y a su tierra; comienza a tomar posesin y entra en batalla con l.
"Hoy comenzar a infundir el espanto y temor tuyo entre los pueblos debajo del cielo, quienes, al or tu fama, temblarn y se angustiarn a causa de ti."
Entonces envi mensajeros desde el desierto de Cademot a Sehn, rey de Hesbn, con palabras de paz, diciendo:
"Djame pasar por tu tierra; ir solamente por el camino, sin apartarme ni a la derecha ni a la izquierda.
"Me venders comestibles por dinero para que yo pueda comer, y me dars agua por dinero para que pueda beber; djame tan slo pasar a pie,
tal como hicieron conmigo los hijos de Esa que habitan en Seir, y los moabitas que habitan en Ar, hasta que cruce el Jordn a la tierra que el SEOR nuestro Dios nos da."
Pero Sehn, rey de Hesbn, no quiso dejarnos pasar por su tierra porque el SEOR tu Dios endureci su espritu e hizo obstinado su corazn, a fin de entregarlo en tus manos, como [lo est] hoy.
Y el SEOR me dijo: "Mira, he comenzado a entregar a Sehn y su tierra en tus manos. Comienza a ocupar[la] para que poseas la tierra."
Entonces Sehn sali con todo su pueblo a encontrarnos en batalla en Jahaza.
Y el SEOR nuestro Dios lo entreg a nosotros; y lo derrotamos a l, a sus hijos y a todo su pueblo.
En aquel tiempo tomamos todas sus ciudades, y exterminamos a hombres, mujeres y nios de cada ciudad. No dejamos ningn sobreviviente.
Tomamos solamente como nuestro botn los animales y los despojos de las ciudades que habamos capturado.
Desde Aroer, que est a la orilla del valle del Arnn, y [desde] la ciudad que est en el valle, aun hasta Galaad, no hubo ciudad inaccesible para nosotros; el SEOR nuestro Dios nos [las] entreg todas.
Solamente no te acercaste a la tierra de los hijos de Amn, a todo lo largo del arroyo Jaboc, ni a las ciudades del monte, todo lo que el SEOR nuestro Dios haba prohibido.
Volvimos, pues, y subimos por el camino de Basn, y Og, rey de Basn, nos sali al encuentro con todo su pueblo para pelear en Edrei.
Pero el SEOR me dijo: "No le tengas miedo, porque en tu mano yo lo he entregado a l, y a todo su pueblo y su tierra; y hars con l tal como hiciste con Sehn, rey de los amorreos, que habitaba en Hesbn."
As que el SEOR nuestro Dios entreg tambin a Og, rey de Basn, con todo su pueblo en nuestra mano, y los herimos hasta que no quedaron sobrevivientes.
Y tomamos en aquel entonces todas sus ciudades; no qued ciudad que no les tomramos: sesenta ciudades, toda la regin de Argob, el reino de Og en Basn.
Todas stas eran ciudades fortificadas con altas murallas, puertas y barras, aparte de muchos otros pueblos sin murallas.
Las destruimos totalmente, como hicimos con Sehn, rey de Hesbn, exterminando a todos los hombres, mujeres y nios de cada ciudad;
pero tomamos como nuestro botn todos los animales y los despojos de las ciudades.
As tomamos entonces la tierra de mano de los dos reyes de los amorreos que estaban del otro lado del Jordn, desde el valle del Arnn hasta el monte Hermn
(los sidonios llaman a Hermn, Sirin, y los amorreos lo llaman Senir):
todas las ciudades de la meseta, todo Galaad y todo Basn, hasta Salca y Edrei, ciudades del reino de Og en Basn.
(Porque slo Og, rey de Basn, quedaba de los gigantes. Su cama era una cama de hierro; est en Rab de los hijos de Amn. Tena nueve codos de largo y cuatro codos de ancho, segn el codo de un hombre.)
Tomamos posesin, pues, de esta tierra en aquel tiempo. Desde Aroer, que est en el valle del Arnn, y la mitad de la regin montaosa de Galaad y sus ciudades, se la di a los rubenitas y a los gaditas.
Y el resto de Galaad y todo Basn, el reino de Og, toda la regin de Argob, se la di a la media tribu de Manass. (En cuanto a todo Basn, se le llama la tierra de los gigantes.
Jair, hijo de Manass, tom toda la regin de Argob hasta la frontera con Gesur y Maaca, y la llam, [es decir a] Basn, segn su propio nombre, Havot-jair, [como se llama] hasta hoy.)
Y a Maquir le di Galaad.
A los rubenitas y a los gaditas les di desde Galaad hasta el valle del Arnn, el medio del valle como frontera, hasta el arroyo Jaboc, frontera de los hijos de Amn;
tambin el Arab, con el Jordn como frontera, desde el Cineret hasta el mar del Arab, el mar Salado, al pie de las laderas del Pisga al oriente.
Y en aquel tiempo yo os orden, diciendo: "El SEOR vuestro Dios os ha dado esta tierra para poseerla; todos vosotros, hombres valientes, cruzaris armados delante de vuestros hermanos, los hijos de Israel.
"Pero vuestras mujeres, vuestros pequeos y vuestro ganado (yo s que tenis mucho ganado), permanecern en las ciudades que os he dado,
hasta que el SEOR d reposo a vuestros compatriotas como a vosotros, y posean ellos tambin la tierra que el SEOR vuestro Dios les dar al otro lado del Jordn. Entonces podris volver cada hombre a la posesin que os he dado."
Y orden a Josu en aquel tiempo, diciendo: "Tus ojos han visto todo lo que el SEOR vuestro Dios ha hecho a estos dos reyes; as har el SEOR a todos los reinos por los cuales vas a pasar.
"No les temis, porque el SEOR vuestro Dios es el que pelea por vosotros."
Yo tambin supliqu al SEOR en aquel tiempo, diciendo:
"Oh Seor DIOS, t has comenzado a mostrar a tu siervo tu grandeza y tu mano poderosa; porque qu dios hay en los cielos o en la tierra que pueda hacer obras y hechos [tan] poderosos como los tuyos?
"Permteme, te suplico, cruzar y ver la buena tierra que est al otro lado del Jordn, aquella buena regin montaosa y el Lbano."
Pero el SEOR se enoj conmigo a causa de vosotros, y no me escuch; y el SEOR me dijo: "Basta! No me hables ms de esto.
"Sube a la cumbre del Pisga y alza tus ojos al occidente, al norte, al sur y al oriente, y mra[la] con tus propios ojos, porque t no cruzars este Jordn.
"Pero encarga a Josu, y anmale y fortalcele, porque l pasar a la cabeza de este pueblo, y l les dar por heredad la tierra que t vers."
Y nos quedamos en el valle frente a Bet-peor.
Ahora pues, oh Israel, escucha los estatutos y los juicios que yo os enseo para que los ejecutis, a fin de que vivis y entris a tomar posesin de la tierra que el SEOR, el Dios de vuestros padres, os da.
No aadiris [nada] a la palabra que yo os mando, ni quitaris [nada] de ella, para que guardis los mandamientos del SEOR vuestro Dios que yo os mando.
Vuestros ojos han visto lo que hizo el SEOR en el caso de Baal-peor, pues a todo hombre que sigui a Baal-peor, el SEOR vuestro Dios lo destruy de en medio de ti.
Mas vosotros, que permanecisteis fieles al SEOR vuestro Dios, todos estis vivos hoy.
Mirad, yo os he enseado estatutos y juicios tal como el SEOR mi Dios me orden, para que hagis as en medio de la tierra en que vais a entrar para poseerla.
As que guardad[los] y poned[los] por obra, porque sta ser vuestra sabidura y vuestra inteligencia ante los ojos de los pueblos que al escuchar todos estos estatutos, dirn: "Ciertamente sta gran nacin es un pueblo sabio e inteligente."
Porque, qu nacin grande hay que tenga un dios tan cerca de ella como est el SEOR nuestro Dios siempre que le invocamos?
O qu nacin grande hay que tenga estatutos y juicios tan justos como toda esta ley que yo pongo hoy delante de vosotros?
Por tanto, cudate y guarda tu alma con diligencia, para que no te olvides de las cosas que tus ojos han visto, y no se aparten de tu corazn todos los das de tu vida; sino que las hagas saber a tus hijos y a tus nietos.
[Recuerda] el da que estuviste delante del SEOR tu Dios en Horeb, cuando el SEOR me dijo: "Reneme el pueblo para que yo les haga or mis palabras, a fin de que aprendan a temerme todos los das que vivan sobre la tierra y [las] enseen a sus hijos."
Os acercasteis, pues, y permanecisteis al pie del monte, y el monte arda en fuego hasta el mismo cielo: oscuridad, nube y densas tinieblas.
Entonces el SEOR os habl de en medio del fuego; osteis su voz, slo la voz, pero no visteis figura alguna.
Y l os declar su pacto, el cual os mand poner por obra: [esto es,] los diez mandamientos, y los escribi en dos tablas de piedra.
Y el SEOR me orden en aquella ocasin que os enseara estatutos y juicios, a fin de que los pusierais por obra en la tierra a la cual vais a entrar para poseerla.
As que guardaos bien, ya que no visteis ninguna figura el da en que el SEOR os habl en Horeb de en medio del fuego;
no sea que os corrompis y hagis para vosotros una imagen tallada semejante a cualquier figura: semejanza de varn o hembra,
semejanza de cualquier animal que est en la tierra, semejanza de cualquier ave que vuela en el cielo,
semejanza de cualquier animal que se arrastra sobre la tierra, semejanza de cualquier pez que [hay] en las aguas debajo de la tierra.
No sea que levantes los ojos al cielo y veas el sol, la luna, las estrellas y todo el ejrcito del cielo, y seas impulsado a adorarlos y servirlos, [cosas] que el SEOR tu Dios ha concedido a todos los pueblos debajo de todos los cielos.
Pero a vosotros el SEOR os ha tomado y os ha sacado del horno de hierro, de Egipto, para que seis pueblo de su heredad como [lo sois] ahora.
Y el SEOR se enoj conmigo a causa de vosotros, y jur que yo no pasara el Jordn, ni entrara en la buena tierra que el SEOR tu Dios te da por heredad.
Porque yo morir en esta tierra, no cruzar el Jordn; mas vosotros pasaris y tomaris posesin de esta buena tierra.
Guardaos, pues, no sea que olvidis el pacto que el SEOR vuestro Dios hizo con vosotros, y os hagis imagen tallada en forma de cualquier cosa que el SEOR tu Dios te ha prohibido.
Porque el SEOR vuestro Dios es fuego consumidor, un Dios celoso.
Cuando hayis engendrado hijos y nietos, y hayis permanecido largo [tiempo] en la tierra, y os corrompis y hagis un dolo en forma de cualquier cosa, y hagis lo que es malo ante los ojos del SEOR vuestro Dios para provocarle a ira,
pongo hoy por testigo contra vosotros al cielo y a la tierra, que pronto seris totalmente exterminados de la tierra donde vais a pasar el Jordn para poseerla. No viviris por mucho tiempo en ella, sino que seris totalmente destruidos.
Y el SEOR os dispersar entre los pueblos, y quedaris pocos en nmero entre las naciones adonde el SEOR os llevar.
All serviris a dioses hechos por manos de hombre, de madera y de piedra, que no ven, ni oyen, ni comen, ni huelen.
Pero de all buscars al SEOR tu Dios, y [lo] hallars si lo buscas con todo tu corazn y con toda tu alma.
En los postreros das, cuando ests angustiado y todas esas cosas te sobrevengan, volvers al SEOR tu Dios y escuchars su voz.
Pues el SEOR tu Dios es Dios compasivo; no te abandonar, ni te destruir, ni olvidar el pacto que l jur a tus padres.
Ciertamente, pregunta ahora acerca de los tiempos pasados que fueron antes de ti, desde el da en que Dios cre al hombre sobre la tierra; [inquiere] desde un extremo de los cielos hasta el otro. Se ha hecho cosa tan grande como sta, o se ha odo [algo] como esto?
Ha odo pueblo [alguno] la voz de Dios, hablando de en medio del fuego, como t [la] has odo, y ha sobrevivido?
O ha intentado dios [alguno] tomar para s una nacin de en medio de [otra] nacin, con pruebas, con seales y maravillas, con guerra y mano fuerte y con brazo extendido y hechos aterradores, como el SEOR tu Dios hizo por ti en Egipto delante de tus ojos?
A ti te fue mostrado, para que supieras que el SEOR, l es Dios; ningn otro hay fuera de l.
Desde los cielos te hizo or su voz para disciplinarte; y sobre la tierra te hizo ver su gran fuego, y oste sus palabras de en medio del fuego.
Porque l am a tus padres, por eso escogi a su descendencia despus de ellos; y personalmente te sac de Egipto con su gran poder,
expulsando delante de ti naciones ms grandes y ms poderosas que t, para hacerte entrar [y] darte la tierra de ellos por heredad, como [sucede] hoy.
Por tanto, reconoce hoy y reflexiona en tu corazn, que el SEOR es Dios arriba en los cielos y abajo en la tierra; no hay otro.
As pues, guardars sus estatutos y sus mandamientos que yo te ordeno hoy, a fin de que te vaya bien a ti y a tus hijos despus de ti, y para que prolongues tus das sobre la tierra que el SEOR tu Dios te da para siempre.
Entonces Moiss design tres ciudades al otro lado del Jordn, al oriente,
para que huyera all el homicida que involuntariamente hubiera matado a su vecino sin haber tenido enemistad contra l en el pasado; y huyendo a una de estas ciudades, salvara su vida:
Beser en el desierto, sobre la meseta, para los rubenitas, y Ramot en Galaad para los gaditas, y Goln en Basn para los de Manass.
sta es, pues, la ley que Moiss puso delante de los hijos de Israel.
stos son los testimonios, los estatutos y las ordenanzas que Moiss dio a los hijos de Israel cuando salieron de Egipto,
al otro lado del Jordn en el valle frente a Bet-peor, en la tierra de Sehn, rey de los amorreos, que habitaba en Hesbn, a quien Moiss y los hijos de Israel derrotaron cuando salieron de Egipto.
Y tomaron posesin de su tierra y de la tierra de Og, rey de Basn, los dos reyes de los amorreos que [estaban] al otro lado del Jordn hacia el oriente,
desde Aroer, que est a la orilla del valle del Arnn, hasta el monte Sion, es decir, Hermn,
con todo el Arab al otro lado del Jordn, al oriente, hasta el mar del Arab, al pie de las laderas del Pisga.
Entonces llam Moiss a todo Israel y les dijo: Oye, oh Israel, los estatutos y ordenanzas que hablo hoy a vuestros odos, para que los aprendis y pongis por obra.
El SEOR nuestro Dios hizo un pacto con nosotros en Horeb.
No hizo el SEOR este pacto con nuestros padres, sino con nosotros, [con] todos aquellos de nosotros que estamos vivos aqu hoy.
Cara a cara habl el SEOR con vosotros en el monte de en medio del fuego,
[mientras] yo estaba en aquella ocasin entre el SEOR y vosotros para declararos la palabra del SEOR, porque temais a causa del fuego y no subisteis al monte. Y l dijo:
"Yo soy el SEOR tu Dios, que te saqu de la tierra de Egipto, de la casa de servidumbre.
"No tendrs otros dioses delante de m.
"No te hars ningn dolo, [ni] semejanza alguna de lo que est arriba en el cielo, ni abajo en la tierra, ni en las aguas debajo de la tierra.
"No los adorars ni los servirs; porque yo, el SEOR tu Dios, soy Dios celoso, que castigo la iniquidad de los padres sobre los hijos, y sobre la tercera y la cuarta [generacin] de los que me aborrecen,
pero que muestro misericordia a millares, a los que me aman y guardan mis mandamientos.
"No tomars en vano el nombre del SEOR tu Dios, porque el SEOR no tendr por inocente a quien tome su nombre en vano.
"Guardars el da de reposo para santificarlo, como el SEOR tu Dios lo ha mandado.
"Seis das trabajars y hars todo tu trabajo,
mas el sptimo da es da de reposo para el SEOR tu Dios; no hars [en l] ningn trabajo, t, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu siervo, ni tu sierva, ni tu buey, ni tu asno, ni ninguno de tus animales, ni el forastero que est contigo, para que tu siervo y tu sierva tambin descansen como t.
"Y acurdate que fuiste esclavo en la tierra de Egipto, y que el SEOR tu Dios te sac de all con mano fuerte y brazo extendido; por lo tanto, el SEOR tu Dios te ha ordenado que guardes el da de reposo.
"Honra a tu padre y a tu madre, como el SEOR tu Dios te ha mandado, para que tus das sean prolongados y te vaya bien en la tierra que el SEOR tu Dios te da.
"No matars.
"No cometers adulterio.
"No hurtars.
"No dars falso testimonio contra tu prjimo.
"No codiciars la mujer de tu prjimo, y no desears la casa de tu prjimo, [ni] su campo, ni su siervo, ni su sierva, [ni] su buey, ni su asno, ni nada que sea de tu prjimo."
Estas palabras el SEOR habl a toda vuestra asamblea en el monte, de en medio del fuego, [de] la nube y [de] las densas tinieblas con una gran voz, y no aadi ms. Y las escribi en dos tablas de piedra y me las dio.
Y aconteci que cuando osteis la voz de en medio de las tinieblas, mientras el monte arda con fuego, os acercasteis a m, todos los jefes de vuestras tribus y vuestros ancianos,
y dijisteis: "He aqu, el SEOR nuestro Dios nos ha mostrado su gloria y su grandeza, y hemos odo su voz de en medio del fuego; hoy hemos visto que Dios habla con el hombre, y [ste an] vive.
"Ahora pues, por qu hemos de morir? Porque este gran fuego nos consumir; si seguimos oyendo la voz del SEOR nuestro Dios, entonces moriremos.
"Porque, qu hombre hay que haya odo la voz del Dios vivo hablando de en medio del fuego, como nosotros, y haya sobrevivido?
"Acrcate t, y oye lo que el SEOR nuestro Dios dice; entonces dinos todo lo que el SEOR nuestro Dios te diga, y [lo] escucharemos y [lo] haremos."
Y el SEOR oy la voz de vuestras palabras cuando me hablasteis y el SEOR me dijo: "He odo la voz de las palabras de este pueblo, que ellos te han hablado. Han hecho bien en todo lo que han dicho.
"Oh si ellos tuvieran tal corazn que me temieran, y guardaran siempre todos mis mandamientos, para que les fuera bien a ellos y a sus hijos para siempre!
"Ve y diles: 'Volved a vuestras tiendas.'
"Pero t, qudate aqu conmigo, para que yo te diga todos los mandamientos, los estatutos y los juicios que les ensears, a fin de que [los] practiquen en la tierra que les doy en posesin."
Y cuidad de hacer tal como el SEOR vuestro Dios os ha mandado; no os desviis a la derecha ni a la izquierda.
Andad en todo el camino que el SEOR vuestro Dios os ha mandado, a fin de que vivis y os vaya bien, y prolonguis [vuestros] das en la tierra que vais a poseer.
stos, pues, son los mandamientos, los estatutos y los juicios que el SEOR vuestro Dios [me] ha mandado que os ensee, para que [los] pongis por obra en la tierra que vais a poseer,
para que temas al SEOR tu Dios, guardando todos sus estatutos y sus mandamientos que yo te ordeno, t y tus hijos y tus nietos, todos los das de tu vida, para que tus das sean prolongados.
Escucha, pues, oh Israel, y cuida de hacer[lo,] para que te vaya bien y te multipliques en gran manera, [en] una tierra que mana leche y miel, tal como el SEOR, el Dios de tus padres, te ha prometido.
Escucha, oh Israel, el SEOR es nuestro Dios, el SEOR uno es.
Amars al SEOR tu Dios con todo tu corazn, con toda tu alma y con toda tu fuerza.
Y estas palabras que yo te mando hoy, estarn sobre tu corazn;
y diligentemente las ensears a tus hijos, y hablars de ellas cuando te sientes en tu casa y cuando andes por el camino, cuando te acuestes y cuando te levantes.
Y las atars como una seal a tu mano, y sern por insignias entre tus ojos.
Y las escribirs en los postes de tu casa y en tus puertas.
Y suceder que cuando el SEOR tu Dios te traiga a la tierra que jur a tus padres Abraham, Isaac y Jacob que te dara, [una tierra con] grandes y esplndidas ciudades que t no edificaste,
y casas llenas de toda buena cosa que t no llenaste, y cisternas cavadas que t no cavaste, vias y olivos que t no plantaste, y comas y te sacies;
entonces ten cuidado, no sea que te olvides del SEOR que te sac de la tierra de Egipto, de la casa de servidumbre.
Temers [slo] al SEOR tu Dios; y a l adorars, y jurars por su nombre.
No seguiris a otros dioses, a ninguno de los dioses de los pueblos que os rodean,
porque el SEOR tu Dios, que est en medio de ti, es Dios celoso, no sea que se encienda la ira del SEOR tu Dios contra ti, y l te borre de la faz de la tierra.
No tentaris al SEOR vuestro Dios, como [le] tentasteis en Masah.
Debis guardar diligentemente los mandamientos del SEOR vuestro Dios, y sus testimonios y estatutos que te ha mandado.
Y hars lo que es justo y bueno a los ojos del SEOR, para que te vaya bien, y para que entres y tomes posesin de la buena tierra que el SEOR jur [que dara] a tus padres,
echando fuera a todos tus enemigos de delante de ti, como el SEOR ha dicho.
Cuando en el futuro tu hijo te pregunte, diciendo: "Qu [significan] los testimonios y los estatutos y los juicios que el SEOR nuestro Dios os ha mandado?",
entonces dirs a tu hijo: "ramos esclavos de Faran en Egipto, y el SEOR nos sac de Egipto con mano fuerte.
"Adems, el SEOR hizo grandes y temibles seales y maravillas delante de nuestros ojos contra Egipto, contra Faran y contra toda su casa;
y nos sac de all para traernos y darnos la tierra que l haba jurado [dar] a nuestros padres."
Y el SEOR nos mand que observramos todos estos estatutos, y que temiramos siempre al SEOR nuestro Dios para nuestro bien y para preservarnos la vida, como [hasta] hoy.
Y habr justicia para nosotros si nos cuidamos en observar todos estos mandamientos delante del SEOR nuestro Dios, tal como l nos ha mandado.
Cuando el SEOR tu Dios te haya introducido en la tierra donde vas a entrar para poseerla y haya echado de delante de ti a muchas naciones: los heteos, los gergeseos, los amorreos, los cananeos, los ferezeos, los heveos y los jebuseos, siete naciones ms grandes y ms poderosas que t,
y cuando el SEOR tu Dios los haya entregado delante de ti, y los hayas derrotado, los destruirs por completo. No hars alianza con ellos ni te apiadars de ellos.
Y no contraers matrimonio con ellos; no dars tus hijas a sus hijos, ni tomars sus hijas para tus hijos.
Porque ellos apartarn a tus hijos de seguirme para servir a otros dioses; entonces la ira del SEOR se encender contra ti, y l pronto te destruir.
Mas as haris con ellos: derribaris sus altares, destruiris sus pilares [sagrados,] y cortaris sus imgenes de Asera, y quemaris a fuego sus imgenes talladas.
Porque t eres pueblo santo para el SEOR tu Dios; el SEOR tu Dios te ha escogido para ser pueblo suyo de entre todos los pueblos que estn sobre la faz de la tierra.
El SEOR no puso su amor en vosotros ni os escogi por ser vosotros ms numerosos que otro pueblo, pues erais el ms pequeo de todos los pueblos;
mas porque el SEOR os am y guard el juramento que hizo a vuestros padres, el SEOR os sac con mano fuerte y os redimi de casa de servidumbre, de la mano de Faran, rey de Egipto.
Reconoce, pues, que el SEOR tu Dios es Dios, el Dios fiel, que guarda su pacto y su misericordia hasta mil generaciones con aquellos que le aman y guardan sus mandamientos;
pero al que le odia le da el pago en su misma cara, destruyndolo; [y] no se tarda [en castigar] al que le odia, en su misma cara le dar el pago.
Guarda, por tanto, el mandamiento y los estatutos y los juicios que yo te mando hoy, para ponerlos por obra.
Y suceder que porque escuchas estos juicios y los guardas y los pones por obra, el SEOR tu Dios guardar su pacto contigo y su misericordia que jur a tus padres.
Y te amar, te bendecir y te multiplicar; tambin bendecir el fruto de tu vientre y el fruto de tu tierra, tu cereal, tu mosto, tu aceite, el aumento de tu ganado y las cras de tu rebao en la tierra que l jur a tus padres que te dara.
Bendito sers ms que todos los pueblos; no habr varn ni hembra estril en ti, ni en tu ganado.
Y el SEOR apartar de ti toda enfermedad; y no pondr sobre ti ninguna de las enfermedades malignas de Egipto que has conocido, sino que las pondr sobre los que te odian.
Y destruirs a todos los pueblos que el SEOR tu Dios te entregue; tu ojo no tendr piedad de ellos; tampoco servirs a sus dioses, porque esto [sera] un tropiezo para ti.
Si dijeras en tu corazn: "Estas naciones son ms poderosas que yo, cmo podr desposeerlas?",
no tengas temor de ellas; recuerda bien lo que el SEOR tu Dios hizo a Faran y a todo Egipto:
las grandes pruebas que tus ojos vieron, las seales y maravillas, y la mano poderosa y el brazo extendido con el cual el SEOR tu Dios te sac. As el SEOR tu Dios har con todos los pueblos a los cuales temes.
Adems, el SEOR tu Dios enviar la avispa contra ellos, hasta que perezcan los que queden y se escondan de ti.
No te espantes de ellos, porque el SEOR tu Dios est en medio de ti, Dios grande y temible.
Y el SEOR tu Dios echar estas naciones de delante de ti poco a poco; no podrs acabar con ellas rpidamente, no sea que las bestias del campo lleguen a ser demasiado numerosas para ti.
Pero el SEOR tu Dios las entregar delante de ti, y producir entre ellas gran confusin hasta que perezcan.
Y entregar en tus manos a sus reyes de modo que hars perecer sus nombres de debajo del cielo; ningn hombre podr hacerte frente hasta que t los hayas destruido.
Las esculturas de sus dioses quemars a fuego; no codiciars la plata o el oro que las recubren, ni lo tomars para ti, no sea que por ello caigas en un lazo, porque es abominacin al SEOR tu Dios.
Y no traers cosa abominable a tu casa, pues sers anatema como ella; ciertamente la aborrecers y la abominars, pues es anatema.
Todos los mandamientos que yo os ordeno hoy, tendris cuidado de poner[los] por obra, a fin de que vivis y os multipliquis, y entris y tomis posesin de la tierra que el SEOR jur [dar] a vuestros padres.
Y te acordars de todo el camino por donde el SEOR tu Dios te ha trado por el desierto [durante] estos cuarenta aos, para humillarte, probndote, a fin de saber lo que haba en tu corazn, si guardaras o no sus mandamientos.
Y te humill, y te dej tener hambre, y te aliment con el man que no conocas, ni tus padres haban conocido, para hacerte entender que el hombre no slo vive de pan, sino que vive de todo lo que procede de la boca del SEOR.
Tu ropa no se gast sobre ti, ni se hinch tu pie [durante] estos cuarenta aos.
Por tanto, debes comprender en tu corazn que el SEOR tu Dios te estaba disciplinando as como un hombre disciplina a su hijo.
Guardars, pues, los mandamientos del SEOR tu Dios, para andar en sus caminos y para temerle.
Porque el SEOR tu Dios te trae a una tierra buena, a una tierra de corrientes de aguas, de fuentes y manantiales que fluyen por valles y colinas;
una tierra de trigo y cebada, de vias, higueras y granados; una tierra de aceite de oliva y miel;
una tierra donde comers el pan sin escasez, donde nada te faltar; una tierra cuyas piedras son hierro, y de cuyos montes puedes sacar cobre.
Cuando hayas comido y te hayas saciado, bendecirs al SEOR tu Dios por la buena tierra que l te ha dado.
Cudate de no olvidar al SEOR tu Dios dejando de guardar sus mandamientos, sus ordenanzas y sus estatutos que yo te ordeno hoy;
no sea que cuando hayas comido y te hayas saciado, y hayas construido buenas casas y habitado [en ellas,]
y cuando tus vacas y tus ovejas se multipliquen, y tu plata y oro se multipliquen, y todo lo que tengas se multiplique,
entonces tu corazn se enorgullezca, y te olvides del SEOR tu Dios que te sac de la tierra de Egipto de la casa de servidumbre.
l te condujo a travs del inmenso y terrible desierto, [con sus] serpientes abrasadoras y escorpiones, tierra sedienta donde no haba agua; l sac para ti agua de la roca de pedernal.
En el desierto te aliment con el man que tus padres no haban conocido, para humillarte y probarte, y para finalmente hacerte bien.
No sea que digas en tu corazn: "Mi poder y la fuerza de mi mano me han producido esta riqueza."
Mas acurdate del SEOR tu Dios, porque l es el que te da poder para hacer riquezas, a fin de confirmar su pacto, el cual jur a tus padres como en este da.
Y suceder que si alguna vez te olvidas del SEOR tu Dios, y vas en pos de otros dioses, y los sirves y los adoras, yo testifico contra vosotros hoy, que ciertamente pereceris.
Como las naciones que el SEOR destruye delante de vosotros, as pereceris, porque no osteis a la voz del SEOR vuestro Dios.
Oye, Israel: Hoy vas a pasar el Jordn para entrar a desposeer a naciones ms grandes y ms poderosas que t, ciudades grandes y fortificadas hasta el cielo,
un pueblo grande y alto, los hijos de los anaceos, a quienes conoces y de quienes has odo [decir:] "Quin puede resistir ante los hijos de Anac?"
Comprende, pues, hoy, que es el SEOR tu Dios el que pasa delante de ti como fuego consumidor. l los destruir y los humillar delante de ti, para que los expulses y los destruyas rpidamente, tal como el SEOR te ha dicho.
No digas en tu corazn cuando el SEOR tu Dios los haya echado de delante de ti: "Por mi justicia el SEOR me ha hecho entrar para poseer esta tierra", sino [que es] a causa de la maldad de estas naciones [que] el SEOR las expulsa de delante de ti.
No es por tu justicia ni por la rectitud de tu corazn que vas a poseer su tierra, sino que por la maldad de estas naciones el SEOR tu Dios las expulsa de delante de ti, para confirmar el pacto que el SEOR jur a tus padres Abraham, Isaac y Jacob.
Comprende, pues, que no [es] por tu justicia [que] el SEOR tu Dios te da esta buena tierra para poseerla, pues eres un pueblo de dura cerviz.
Acurdate; no olvides cmo provocaste a ira al SEOR tu Dios en el desierto; desde el da en que saliste de la tierra de Egipto hasta que llegasteis a este lugar, habis sido rebeldes contra el SEOR.
Hasta en Horeb provocasteis a ira al SEOR, y el SEOR se enoj tanto contra vosotros que estuvo a punto de destruiros.
Cuando sub al monte para recibir las tablas de piedra, las tablas del pacto que el SEOR haba hecho con vosotros, me qued en el monte cuarenta das y cuarenta noches; no com pan ni beb agua.
Y el SEOR me dio las dos tablas de piedra escritas por el dedo de Dios; y en ellas [estaban] todas las palabras que el SEOR os haba dicho en el monte, de en medio del fuego, el da de la asamblea.
Y aconteci al cabo de cuarenta das y cuarenta noches, que el SEOR me dio las dos tablas de piedra, las tablas del pacto.
Entonces el SEOR me dijo: "Levntate; baja aprisa de aqu, porque tu pueblo que sacaste de Egipto se ha corrompido. Pronto se han apartado del camino que yo les haba ordenado; se han hecho un dolo de fundicin."
Tambin me habl el SEOR, diciendo: "He visto a este pueblo, y en verdad es un pueblo de dura cerviz.
"Djame que los destruya y borre su nombre de debajo del cielo; y de ti har una nacin ms grande y ms poderosa que ellos."
Y volv, y descend del monte mientras el monte arda con fuego, y las dos tablas del pacto estaban en mis dos manos.
Y vi que en verdad habais pecado contra el SEOR vuestro Dios. Os habais hecho un becerro de fundicin; pronto os habais apartado del camino que el SEOR os haba ordenado.
Tom las dos tablas, las arroj de mis manos y las hice pedazos delante de vuestros ojos.
Y me postr delante del SEOR como al principio, por cuarenta das y cuarenta noches; no com pan ni beb agua, a causa de todo el pecado que habais cometido al hacer lo malo ante los ojos del SEOR, provocndole a ira.
Porque tem la ira y el furor con que el SEOR estaba enojado contra vosotros para destruiros, pero el SEOR me escuch tambin esta vez.
Y el SEOR se enoj tanto con Aarn que quiso destruirlo; y tambin interced por Aarn al mismo tiempo.
Y tom [el objeto de] vuestro pecado, el becerro que os habais hecho, y lo quem en el fuego, y lo hice pedazos, desmenuzndolo hasta que qued tan fino como el polvo; y ech su polvo al arroyo que bajaba del monte.
Nuevamente, en Tabera, en Masah y en Kibrot-hataava, provocasteis a ira al SEOR.
Y cuando el SEOR os envi de Cades-barnea, diciendo: "Subid y tomad posesin de la tierra que yo os he dado", entonces os rebelasteis contra la orden del SEOR vuestro Dios; no le cresteis, ni escuchasteis su voz.
Vosotros habis sido rebeldes al SEOR desde el da en que os conoc.
Entonces me postr delante del SEOR los cuarenta das y cuarenta noches, lo cual hice porque el SEOR haba dicho que os iba a destruir.
Y or al SEOR, y dije: "Oh Seor DIOS, no destruyas a tu pueblo, a tu heredad, que t has redimido con tu grandeza, que t has sacado de Egipto con mano fuerte.
"Acurdate de tus siervos Abraham, Isaac y Jacob; no mires la dureza de este pueblo ni su maldad ni su pecado.
"De otra manera los de la tierra de donde t nos sacaste dirn: 'Por cuanto el SEOR no pudo hacerlos entrar en la tierra que les haba prometido y porque los aborreci, los sac para hacerlos morir en el desierto.'
"Sin embargo, ellos son tu pueblo, tu heredad, a quien t has sacado con tu gran poder y tu brazo extendido."
En aquel tiempo el SEOR me dijo: "Lbrate dos tablas de piedra como las anteriores, y sube a m al monte, y hazte un arca de madera.
"Y yo escribir sobre las tablas las palabras que estaban sobre las primeras tablas que quebraste, y las pondrs en el arca."
Hice, pues, un arca de madera de acacia y labr dos tablas de piedra como las anteriores, y sub al monte con las dos tablas en mi mano.
Y l escribi sobre las tablas, conforme a la escritura anterior, los diez mandamientos que el SEOR os haba hablado en el monte de en medio del fuego el da de la asamblea; y el SEOR me las dio.
Entonces me volv y descend del monte, y puse las tablas en el arca que yo haba hecho; y all estn tal como el SEOR me orden.
(Despus los hijos de Israel partieron de Beerot-bene-jaacn hacia Mosera. All muri Aarn y all fue sepultado, y su hijo Eleazar ministr como sacerdote en su lugar.
De all partieron hacia Gudgoda; y de Gudgoda hacia Jotbata, una tierra de corrientes de aguas.
En aquel tiempo el SEOR apart la tribu de Lev para que llevara el arca del pacto del SEOR, y para que estuviera delante del SEOR, sirvindole y bendiciendo en su nombre hasta el da de hoy.
Por tanto, Lev no tiene porcin o herencia con sus hermanos; el SEOR es su herencia, as como el SEOR tu Dios le habl.)
Y me qued en el monte cuarenta das y cuarenta noches como la primera vez, y el SEOR me escuch tambin esta vez; y el SEOR no quiso destruirte.
Entonces me dijo el SEOR: "Levntate, contina tu marcha al frente del pueblo, para que entren y tomen posesin de la tierra que yo jur a sus padres que les dara."
Y ahora, Israel, qu requiere de ti el SEOR tu Dios, sino que temas al SEOR tu Dios, que andes en todos sus caminos, que le ames y que sirvas al SEOR tu Dios con todo tu corazn y con toda tu alma,
[y] que guardes los mandamientos del SEOR y sus estatutos que yo te ordeno hoy para tu bien?
He aqu, al SEOR tu Dios pertenecen los cielos y los cielos de los cielos, la tierra y todo lo que en ella hay.
Sin embargo, el SEOR se agrad de tus padres, los am, y escogi a su descendencia despus de ellos, [es decir,] a vosotros, de entre todos los pueblos, como [se ve] hoy.
Circuncidad, pues, vuestro corazn, y no endurezcis ms vuestra cerviz.
Porque el SEOR vuestro Dios es Dios de dioses y Seor de seores, Dios grande, poderoso y temible que no hace acepcin de personas ni acepta soborno.
l hace justicia al hurfano y a la viuda, y muestra su amor al extranjero dndole pan y vestido.
Mostrad, pues, amor al extranjero, porque vosotros fuisteis extranjeros en la tierra de Egipto.
Temers al SEOR tu Dios; le servirs, te allegars a l y [slo] en su nombre jurars.
l es [el objeto de] tu alabanza y l es tu Dios, que ha hecho por ti estas cosas grandes y portentosas que tus ojos han visto.
[Cuando] tus padres descendieron a Egipto [eran] setenta personas, y ahora el SEOR tu Dios te ha hecho tan numeroso como las estrellas del cielo.
Amars, pues, al SEOR tu Dios, y guardars siempre sus mandatos, sus estatutos, sus ordenanzas y sus mandamientos.
Y comprended hoy que no [estoy hablando] con vuestros hijos, los cuales no han visto la disciplina del SEOR vuestro Dios: su grandeza, su mano poderosa, su brazo extendido,
sus seales y sus obras que hizo en medio de Egipto a Faran, rey de Egipto, y a toda su tierra;
lo que hizo al ejrcito de Egipto, a sus caballos y a sus carros, al hacer que el agua del mar Rojo los cubriera cuando os perseguan, y el SEOR los destruy completamente;
lo que os hizo en el desierto hasta que llegasteis a este lugar,
y lo que hizo a Datn y Abiram, los hijos de Eliab, hijo de Rubn, cuando la tierra abri su boca y los trag a ellos, a sus familias, a sus tiendas y a todo ser viviente que los segua, en medio de todo Israel.
Pero vuestros ojos han visto toda la gran obra que el SEOR ha hecho.
Guardad, pues, todos los mandamientos que os ordeno hoy, para que seis fuertes, y entris y tomis posesin de la tierra a la cual entris para poseerla;
para que prolonguis [vuestros] das en la tierra que el SEOR jur dar a vuestros padres y a su descendencia, una tierra que mana leche y miel.
Porque la tierra a la cual entras para poseerla, no es como la tierra de Egipto de donde vinisteis, donde sembrabas tu semilla, y la regabas con el pie como una huerta de hortalizas,
sino que la tierra a la cual entris para poseerla, tierra de montes y valles, bebe el agua de las lluvias del cielo.
Es una tierra que el SEOR tu Dios cuida; los ojos del SEOR tu Dios estn siempre sobre ella, desde el principio hasta el fin del ao.
Y suceder que si obedecis mis mandamientos que os ordeno hoy, de amar al SEOR vuestro Dios y de servirle con todo vuestro corazn y con toda vuestra alma,
l dar a vuestra tierra la lluvia a su tiempo, lluvia temprana y lluvia tarda, para que recojas tu grano, tu mosto y tu aceite.
Y l dar hierba en tus campos para tu ganado, y comers y te saciars.
Cuidaos, no sea que se engae vuestro corazn y os desviis y sirvis a otros dioses, y los adoris.
No sea que la ira del SEOR se encienda contra vosotros, y cierre los cielos y no haya lluvia y la tierra no produzca su fruto, y pronto perezcis en la buena tierra que el SEOR os da.
Grabad, pues, estas mis palabras en vuestro corazn y en vuestra alma; atadlas como una seal a vuestra mano, y sern por insignias entre vuestros ojos.
Y enseadlas a vuestros hijos, hablando de ellas cuando te sientes en tu casa y cuando andes por el camino, cuando te acuestes y cuando te levantes.
Y escrbelas en los postes de tu casa y en tus puertas,
para que tus das y los das de tus hijos sean multiplicados en la tierra que el SEOR jur dar a tus padres, por todo el tiempo que los cielos [permanezcan] sobre la tierra.
Porque si guardis cuidadosamente todo este mandamiento que os ordeno para cumplirlo, amando al SEOR vuestro Dios, andando en todos sus caminos y allegndoos a l,
entonces el SEOR expulsar de delante de vosotros a todas estas naciones, y vosotros desposeeris a naciones ms grandes y ms poderosas que vosotros.
Todo lugar donde pise la planta de vuestro pie ser vuestro; vuestras fronteras sern desde el desierto hasta el Lbano, [y] desde el ro, el ro ufrates, hasta el mar occidental.
Nadie os podr hacer frente; el SEOR vuestro Dios infundir, como l os ha dicho, espanto y temor de vosotros en toda la tierra que pise vuestro pie.
He aqu, hoy pongo delante de vosotros una bendicin y una maldicin:
la bendicin, si escuchis los mandamientos del SEOR vuestro Dios que os ordeno hoy;
y la maldicin, si no escuchis los mandamientos del SEOR vuestro Dios, sino que os apartis del camino que os ordeno hoy, para seguir a otros dioses que no habis conocido.
Y acontecer, que cuando el SEOR tu Dios te lleve a la tierra donde entras para poseerla, pondrs la bendicin sobre el monte Gerizim y la maldicin sobre el monte Ebal.
No estn ellos al otro lado del Jordn, detrs del camino del poniente, en la tierra de los cananeos que habitan en el Arab, frente a Gilgal, junto al encinar de More?
Porque vais a pasar el Jordn para ir a poseer la tierra que el SEOR vuestro Dios os da, y la tomaris y habitaris en ella;
y tendris cuidado de cumplir todos los estatutos y decretos que hoy pongo delante de vosotros.
stos son los estatutos y los decretos que observaris cuidadosamente en la tierra que el SEOR, el Dios de tus padres, te ha dado para que la poseis todos los das que vivis sobre su suelo.
Destruiris completamente todos los lugares donde las naciones que desposeeris sirven a sus dioses: sobre los montes altos, sobre las colinas y debajo de todo rbol frondoso.
Y demoleris sus altares, quebraris sus pilares [sagrados,] quemaris a fuego sus [imgenes de] Asera, derribaris las imgenes talladas de sus dioses y borraris su nombre de aquel lugar.
No procederis as con el SEOR vuestro Dios,
sino que buscaris [al] [S]EOR en el lugar en que el SEOR vuestro Dios escoja de todas vuestras tribus, para poner all su nombre para su morada, y all vendris.
Y all traeris vuestros holocaustos, vuestros sacrificios, vuestros diezmos, la contribucin de vuestra mano, vuestras ofrendas votivas, vuestras ofrendas voluntarias, y el primognito de vuestras vacas y de vuestras ovejas.
All tambin vosotros y vuestras familias comeris en presencia del SEOR vuestro Dios, y os alegraris en todas vuestras empresas en las cuales el SEOR vuestro Dios os ha bendecido.
De ninguna manera haris lo que hacemos aqu hoy, que cada cual [hace] lo que le parece bien a sus propios ojos;
porque todava no habis llegado al lugar de reposo y a la heredad que el SEOR vuestro Dios os da.
Cuando crucis el Jordn y habitis en la tierra que el SEOR vuestro Dios os da en heredad, y l os d descanso de todos vuestros enemigos alrededor [de vosotros] para que habitis seguros,
entonces suceder que al lugar que el SEOR vuestro Dios escoja para morada de su nombre, all traeris todo lo que yo os mando: vuestros holocaustos y vuestros sacrificios, vuestros diezmos y la ofrenda alzada de vuestra mano, y todo lo ms selecto de vuestras ofrendas votivas que habis prometido al SEOR.
Y os alegraris en presencia del SEOR vuestro Dios, vosotros, vuestros hijos y vuestras hijas, vuestros siervos y vuestras siervas, y el levita que vive dentro de vuestras puertas, ya que no tiene parte ni heredad entre vosotros.
Cudate de no ofrecer tus holocaustos en cualquier lugar que veas,
sino en el lugar que el SEOR escoja en una de tus tribus, all ofrecers tus holocaustos, y all hars todo lo que yo te mando.
Sin embargo, podrs matar y comer carne dentro de todas tus puertas, conforme a tu deseo, segn la bendicin que el SEOR tu Dios te ha dado; el inmundo y el limpio podrn comerla, como [si fuera] de gacela o de ciervo.
Slo que no comeris la sangre; la derramaris como agua sobre la tierra.
No te es permitido comer dentro de tus ciudades el diezmo de tu grano, de tu mosto, o de tu aceite, ni de los primognitos de tus vacas o de tus ovejas, ni ninguna de las ofrendas votivas que prometas, ni tus ofrendas voluntarias, ni la ofrenda alzada de tu mano,
sino que lo comers en presencia del SEOR tu Dios en el lugar que el SEOR tu Dios escoja, t, tu hijo y tu hija, tu siervo y tu sierva, y el levita que vive dentro de tus puertas; y te alegrars en presencia del SEOR tu Dios de toda la obra de tus manos.
Cudate de no desamparar al levita mientras vivas en tu tierra.
Cuando el SEOR tu Dios haya extendido tus fronteras como te ha prometido, y t digas: "Comer carne", porque deseas comer carne, [entonces] podrs comer carne, toda la que desees.
Si el lugar que el SEOR tu Dios escoge para poner su nombre est muy lejos de ti, entonces podrs matar de tus vacas y de tus ovejas que el SEOR te ha dado, como te he ordenado, y podrs comer dentro de tus ciudades todo lo que desees.
Tal como se come la gacela y el ciervo, as la podrs comer; el inmundo y el limpio podrn comer de ella.
Slo cudate de no comer la sangre, porque la sangre es la vida, y no comers la vida con la carne.
No la comers; la derramars como agua sobre la tierra.
No la comers, para que te vaya bien a ti y a tus hijos despus de ti, porque estars haciendo lo que es justo delante del SEOR.
Solamente las cosas sagradas que tengas y tus ofrendas votivas, las tomars e irs al lugar que el SEOR escoja.
Y ofrecers tus holocaustos, la carne y la sangre, sobre el altar del SEOR tu Dios; y la sangre de tus sacrificios ser derramada sobre el altar del SEOR tu Dios, y podrs comer la carne.
Escucha con cuidado todas estas palabras que te mando, para que te vaya bien a ti y a tus hijos despus de ti para siempre, porque estars haciendo lo que es bueno y justo delante del SEOR tu Dios.
Cuando el SEOR tu Dios haya destruido delante de ti las naciones que vas a desposeer, y las hayas desposedo y habites en su tierra,
cudate de no caer en una trampa imitndolas, despus que hayan sido destruidas delante de ti, y de no buscar sus dioses, diciendo: "Cmo servan estas naciones a sus dioses para que yo haga lo mismo?"
No proceders as para con el SEOR tu Dios, porque toda accin abominable que el SEOR odia ellos [la] han hecho en honor de sus dioses; porque aun a sus hijos y a sus hijas queman en el fuego [en honor] a sus dioses.
Cuidars de hacer todo lo que te mando; nada le aadirs ni le quitars.
Si se levanta en medio de ti un profeta o soador de sueos, y te anuncia una seal o un prodigio,
y la seal o el prodigio se cumple, acerca del cual l te haba hablado, diciendo: "Vamos en pos de otros dioses (a los cuales no has conocido) y sirvmosles",
no dars odo a las palabras de ese profeta o de ese soador de sueos; porque el SEOR tu Dios te est probando para ver si amas al SEOR tu Dios con todo tu corazn y con toda tu alma.
En pos del SEOR vuestro Dios andaris y a l temeris; guardaris sus mandamientos, escucharis su voz, le serviris y a l os uniris.
Pero a ese profeta o a ese soador de sueos se le dar muerte, por cuanto ha aconsejado rebelin contra el SEOR vuestro Dios que te sac de la tierra de Egipto y te redimi de casa de servidumbre, para apartarte del camino en el cual el SEOR tu Dios te mand andar. As quitars el mal de en medio de ti.
Si tu hermano, el hijo de tu madre, o tu hijo, o tu hija, o la mujer que amas, o tu amigo entraable, te incita en secreto, diciendo: "Vamos y sirvamos a otros dioses" (a quienes ni t ni tus padres habis conocido,
de los dioses de los pueblos que te rodean, cerca o lejos de ti, de un trmino de la tierra al otro),
no ceders ni le escuchars; y tu ojo no tendr piedad de l, tampoco lo perdonars ni lo encubrirs,
sino que ciertamente lo matars; tu mano ser la primera contra l para matarlo, y despus la mano de todo el pueblo.
Lo apedrears hasta la muerte porque l trat de apartarte del SEOR tu Dios que te sac de la tierra de Egipto, de la casa de servidumbre.
Entonces todo Israel oir y temer, y nunca volver a hacer tal maldad en medio de ti.
Si oyes decir [que] en alguna de las ciudades que el SEOR tu Dios te da para habitar,
han salido hombres indignos de en medio de ti y han seducido a los habitantes de su ciudad, diciendo: "Vamos y sirvamos a otros dioses" (a quienes no has conocido),
entonces inquirirs, buscars y preguntars con diligencia. Y si es verdad [y] se comprueba que se ha hecho tal abominacin en medio de ti,
irremisiblemente herirs a filo de espada a los habitantes de esa ciudad, destruyndola por completo con todo lo que hay en ella, y [tambin] su ganado a filo de espada.
Entonces amontonars todo su botn en medio de su plaza, y prenders fuego a la ciudad con todo su botn, todo ello como ofrenda encendida al SEOR tu Dios; y ser montn de ruinas para siempre. Nunca ser reconstruida.
Y nada de lo dedicado al anatema quedar en tu mano, para que el SEOR se aparte del ardor de su ira y sea misericordioso contigo, tenga compasin de ti y te multiplique, tal como l jur a tus padres,
porque escuchas la voz del SEOR tu Dios, guardando todos sus mandamientos que yo te ordeno hoy, haciendo lo que es justo ante los ojos del SEOR tu Dios.
Vosotros sois hijos del SEOR vuestro Dios; no os sajaris ni os rasuraris la frente a causa de un muerto.
Porque eres pueblo santo para el SEOR tu Dios; y el SEOR te ha escogido para que le seas un pueblo de su exclusiva posesin de entre los pueblos que estn sobre la faz de la tierra.
No comers nada abominable.
stos son los animales que podris comer: el buey, la oveja, la cabra,
el ciervo, la gacela, el corzo, la cabra monts, el bice, el antlope y el carnero monts.
Y cualquier animal de pezua dividida que tenga la [pezua] hendida en dos mitades [y] que rumie, lo podris comer.
Pero stos no comeris de entre los que rumian o de entre los que tienen la pezua dividida en dos: el camello, el conejo y el damn; pues aunque rumian, no tienen la pezua dividida; para vosotros sern inmundos.
Y el cerdo, aunque tiene la pezua dividida, no rumia; ser inmundo para vosotros. No comeris de su carne ni tocaris sus cadveres.
De todo lo que vive en el agua, stos podris comer: todos los que tienen aletas y escamas,
pero no comeris nada que no tenga aletas ni escamas; ser inmundo para vosotros.
Toda ave limpia podris comer.
Pero stas no comeris: el guila, el buitre y el buitre negro;
el azor, el halcn y el milano segn su especie;
todo cuervo segn su especie;
el avestruz, la lechuza, la gaviota y el gaviln segn su especie;
el bho, el bho real, la lechuza blanca,
el pelcano, el buitre, el somormujo,
la cigea y la garza segn su especie; la abubilla y el murcilago.
Todo insecto alado ser inmundo para vosotros; no se comer.
Toda ave limpia podris comer.
No comeris ningn animal que se muera. Lo podrs dar al forastero que est en tus ciudades, para que lo coma, o lo podrs vender a un extranjero, porque t eres un pueblo santo al SEOR tu Dios. No cocers el cabrito en la leche de su madre.
Diezmars fielmente todo el producto de tu sementera, lo que rinde tu campo cada ao.
Y comers en la presencia del SEOR tu Dios, en el lugar que l escoja para poner all su nombre, el diezmo de tu grano, de tu mosto y de tu aceite, y los primognitos de tus vacas y de tus ovejas, para que aprendas a temer siempre al SEOR tu Dios.
Mas si el camino es tan largo para ti, que seas incapaz de llevar [el diezmo] por estar lejos el lugar donde el SEOR tu Dios escoja para poner all su nombre, cuando el SEOR tu Dios te haya bendecido,
entonces [lo] cambiars por dinero, y atars el dinero en tu mano e irs al lugar que el SEOR tu Dios escoja.
Y podrs gastar el dinero en todo lo que tu corazn apetezca: en vacas u ovejas, en vino o sidra, o en cualquier [otra] cosa que tu corazn desee; all comers en presencia del SEOR tu Dios, y te alegrars t y tu casa.
Tampoco desamparars al levita que habite en tus ciudades, porque l no tiene parte ni heredad contigo.
Al fin de cada tercer ao, sacars todo el diezmo de tus productos de aquel ao y [lo] depositars en tus ciudades.
Y vendr el levita, que no tiene parte ni herencia contigo, y el forastero, el hurfano y la viuda que habitan en tus ciudades, y comern y se saciarn, para que el SEOR tu Dios te bendiga en toda obra que tu mano haga.
Al cabo de [cada] siete aos hars remisin [de deudas].
As se har la remisin: todo acreedor har remisin de lo que haya prestado a su prjimo; no lo exigir de su prjimo ni de su hermano, porque se ha proclamado la remisin del SEOR.
De un extranjero [lo] puedes exigir, mas tu mano perdonar cualquier cosa tuya que tu hermano tenga.
Y no habr menesteroso entre vosotros, ya que el SEOR de cierto te bendecir en la tierra que el SEOR tu Dios te da por heredad para poseerla,
si slo escuchas fielmente la voz del SEOR tu Dios, para guardar cuidadosamente todo este mandamiento que te ordeno hoy.
Pues el SEOR tu Dios te bendecir como te ha prometido, y t prestars a muchas naciones, pero t no tomars prestado; y tendrs dominio sobre muchas naciones, pero ellas no tendrn dominio sobre ti.
Si hay un menesteroso contigo, uno de tus hermanos, en cualquiera de tus ciudades en la tierra que el SEOR tu Dios te da, no endurecers tu corazn, ni cerrars tu mano a tu hermano pobre,
sino que le abrirs libremente tu mano, y con generosidad le prestars lo que le haga falta para [cubrir] sus necesidades.
Cudate de que no haya pensamiento perverso en tu corazn, diciendo: "El sptimo ao, el ao de remisin, est cerca", y mires con malos ojos a tu hermano pobre, y no le des nada; porque l podr clamar al SEOR contra ti, y esto te ser pecado.
Con generosidad le dars, y no te doler el corazn cuando le des, ya que el SEOR tu Dios te bendecir por esto en todo tu trabajo y en todo lo que emprendas.
Porque nunca faltarn pobres en tu tierra; por eso te ordeno, diciendo: "Con liberalidad abrirs tu mano a tu hermano, al necesitado y al pobre en tu tierra."
Si un hermano tuyo, hebreo o hebrea, te es vendido, te servir por seis aos, pero al sptimo ao lo pondrs en libertad.
Y cuando lo libertes, no lo enviars con las manos vacas.
Le abastecers liberalmente de tu rebao, de tu era y de tu lagar; le dars conforme te haya bendecido el SEOR tu Dios.
Y te acordars que fuiste esclavo en la tierra de Egipto, y que el SEOR tu Dios te redimi; por eso te ordeno esto hoy.
Y suceder que si l te dice: "No me ir de tu lado", porque te ama a ti y a tu casa, pues le va bien contigo,
entonces tomars una lezna y horadars su oreja contra la puerta, y ser tu siervo para siempre. Y lo mismo hars a tu sierva.
No te parezca duro cuando lo dejes en libertad, porque te ha dado seis aos [con el] doble del servicio de un jornalero; y el SEOR tu Dios te bendecir en todo lo que hagas.
Todo primognito que nazca de tu ganado y de tu rebao consagrars al SEOR tu Dios; no trabajars con el primognito de tu ganado ni trasquilars el primognito de tu rebao.
Lo comers t y tu casa cada ao delante del SEOR tu Dios en el lugar que el SEOR escoja.
Pero si tiene algn defecto, [si es] cojo o ciego o con cualquier [otro] defecto grave, no lo sacrificars al SEOR tu Dios.
Lo comers dentro de tus ciudades; el inmundo lo mismo que el limpio [pueden comerlo,] como [se come] una gacela o un ciervo.
Slo que no comers su sangre; la derramars como agua sobre la tierra.
Observars el mes de Abib y celebrars la Pascua al SEOR tu Dios, porque en el mes de Abib el SEOR tu Dios te sac de Egipto de noche.
Y sacrificars la Pascua al SEOR tu Dios [con ofrendas] de tus rebaos y de tus manadas, en el lugar que el SEOR escoja para poner all su nombre.
No comers con ella pan con levadura; siete das comers con ella pan sin levadura, pan de afliccin (porque aprisa saliste de la tierra de Egipto), para que recuerdes todos los das de tu vida el da que saliste de la tierra de Egipto.
Durante siete das no se ver contigo levadura en todo tu territorio; y de la carne que sacrifiques en la tarde del primer da, no quedar nada para la maana [siguiente].
No podrs sacrificar la Pascua en ninguna de las ciudades que el SEOR tu Dios te da,
sino que en el lugar que el SEOR tu Dios escoja para poner all su nombre sacrificars la Pascua, al atardecer, al ponerse el sol, a la hora en que saliste de Egipto.
Y [la] asars y [la] comers en el lugar que el SEOR tu Dios escoja. Luego, por la maana, regresars a tu habitacin.
Seis das comers pan sin levadura, y en el sptimo da habr una asamblea solemne para el SEOR tu Dios. Ningn trabajo hars [en l.]
Siete semanas contars; comenzars a contar siete semanas desde el momento en que empieces a meter la hoz a la mies.
Entonces celebrars la fiesta de las semanas al SEOR tu Dios con el tributo de una ofrenda voluntaria de tu mano, la cual dars segn el SEOR tu Dios te haya bendecido.
Y te alegrars delante del SEOR tu Dios, t, tu hijo, tu hija, tu siervo, tu sierva, el levita que [habita] en tus ciudades, y el forastero, el hurfano y la viuda que estn en medio de ti, en el lugar donde el SEOR tu Dios escoja para poner all su nombre.
Y te acordars de que t fuiste esclavo en Egipto; cudate de guardar estos estatutos.
[Durante] siete das celebrars la fiesta de los tabernculos, cuando hayas recogido [el producto] de tu era y de tu lagar.
Y te alegrars en tu fiesta, t, tu hijo y tu hija, tu siervo y tu sierva, el levita y el forastero, el hurfano y la viuda que estn en tus ciudades.
Siete das celebrars fiesta al SEOR tu Dios en el lugar que escoja el SEOR; porque el SEOR tu Dios te bendecir en todos tus productos y en toda la obra de tus manos; por tanto, estars verdaderamente alegre.
Tres veces al ao se presentarn todos tus varones delante del SEOR tu Dios en el lugar que l escoja: en la fiesta de los panes sin levadura, en la fiesta de las semanas y en la fiesta de los tabernculos; y no se presentarn con las manos vacas delante del SEOR.
Cada hombre dar lo que pueda, de acuerdo con la bendicin que el SEOR tu Dios te haya dado.
Nombrars para ti jueces y oficiales en todas las ciudades que el SEOR tu Dios te da, segn tus tribus, y ellos juzgarn al pueblo con justo juicio.
No torcers la justicia; no hars acepcin de personas, ni tomars soborno, porque el soborno ciega los ojos del sabio y pervierte las palabras del justo.
La justicia, [y slo] la justicia buscars, para que vivas y poseas la tierra que el SEOR tu Dios te da.
No plantars para ti Asera de ninguna clase de rbol junto al altar del SEOR tu Dios que hars para ti.
Ni levantars para ti pilar [sagrado], lo cual aborrece el SEOR tu Dios.
No sacrificars al SEOR tu Dios buey o cordero que tenga defecto [o] alguna imperfeccin, porque es cosa abominable al SEOR tu Dios.
Si se encuentra en medio de ti, en cualquiera de las ciudades que el SEOR tu Dios te da, un hombre o una mujer que hace lo malo ante los ojos del SEOR tu Dios, violando su pacto,
y que haya ido y servido a otros dioses, adorndolos, o [adorando] al sol, a la luna o a cualquiera de las huestes celestiales, lo cual yo no he mandado,
y si te lo dicen y has odo [hablar] de ello, hars una investigacin minuciosa. Y he aqu, si es verdad y es cierto el hecho que esta abominacin ha sido cometida en Israel,
entonces sacars a tus puertas a ese hombre o a esa mujer que ha cometido esta mala accin; [sacars] al hombre o a la mujer, y los apedrears hasta que mueran.
Al que ha de morir se le dar muerte por la declaracin de dos o tres testigos; no se le dar muerte por la declaracin de un solo testigo.
La mano de los testigos caer primero contra l para darle muerte, y despus la mano de todo el pueblo. As quitars el mal de en medio de ti.
Si un caso es demasiado difcil para que puedas juzgar, [como] entre una clase de homicidio y otra, entre una clase de pleito y otra, o entre una clase de asalto y otra, siendo casos de litigio en tus puertas, te levantars y subirs al lugar que el SEOR tu Dios escoja,
y vendrs al sacerdote levita o al juez que [oficie] en aquellos das, e inquirirs [de ellos], y ellos te declararn el fallo del caso.
Y hars conforme a los trminos de la sentencia que te declaren desde aquel lugar que el SEOR escoja; y cuidars de observar todo lo que ellos te enseen.
Segn los trminos de la ley que ellos te enseen, y segn la sentencia que te declaren, as hars; no te apartars a la derecha ni a la izquierda de la palabra que ellos te declaren.
Y el hombre que proceda con presuncin, no escuchando al sacerdote que est all para servir al SEOR tu Dios, ni al juez, ese hombre morir; as quitars el mal de en medio de Israel.
Entonces todo el pueblo escuchar y temer, y no volver a proceder con presuncin.
Cuando entres en la tierra que el SEOR tu Dios te da, y la poseas y habites en ella, y digas: "Pondr un rey sobre m, como todas las naciones que me rodean",
ciertamente pondrs sobre ti al rey que el SEOR tu Dios escoja, a [uno] de entre tus hermanos pondrs por rey sobre ti; no pondrs sobre ti a un extranjero que no sea hermano tuyo.
Adems, l no tendr muchos caballos, ni har que el pueblo vuelva a Egipto para tener muchos caballos, pues el SEOR te ha dicho: "Jams volveris por ese camino."
Tampoco tendr muchas mujeres, no sea que su corazn se desve; tampoco tendr grandes cantidades de plata u oro.
Y suceder que cuando l se siente sobre el trono de su reino, escribir para s una copia de esta ley en un libro, en presencia de los sacerdotes levitas.
La tendr consigo y la leer todos los das de su vida, para que aprenda a temer al SEOR tu Dios, observando cuidadosamente todas las palabras de esta ley y estos estatutos,
para que no se eleve su corazn sobre sus hermanos y no se desve del mandamiento ni a la derecha ni a la izquierda, a fin de que prolongue sus das en su reino, l y sus hijos, en medio de Israel.
Los sacerdotes levitas, toda la tribu de Lev, no tendrn porcin ni heredad con [el resto de] Israel; comern [de] las ofrendas encendidas al SEOR y [de] su porcin.
Y no tendrn heredad entre sus hermanos; el SEOR es su heredad, como les ha prometido.
Y ste ser el derecho de los sacerdotes [de parte] del pueblo, de los que ofrecen [como] sacrificio buey u oveja: darn para el sacerdote la espaldilla, las quijadas y el cuajar.
Le dars las primicias de tu grano, de tu mosto, de tu aceite y del primer esquileo de tus ovejas.
Porque el SEOR tu Dios le ha escogido a l y a sus hijos de [entre] todas tus tribus, para que est [all] y sirva en el nombre del SEOR, para siempre.
Y si un levita sale de alguna de tus ciudades, de cualquier parte de Israel en que resida, y llega con todo el deseo de su alma al lugar que el SEOR escoja,
l ministrar en el nombre del SEOR su Dios, como todos sus hermanos levitas que estn all delante del SEOR.
Comern porciones iguales, excepto [lo que reciban] de la venta de sus patrimonios.
Cuando entres en la tierra que el SEOR tu Dios te da, no aprenders a hacer las cosas abominables de esas naciones.
No sea hallado en ti nadie que haga pasar a su hijo o a su hija por el fuego, ni quien practique adivinacin, ni hechicera, o sea agorero, o hechicero,
o encantador, o mdium, o espiritista, ni quien consulte a los muertos.
Porque cualquiera que hace estas cosas es abominable al SEOR; y por causa de estas abominaciones el SEOR tu Dios expulsar a esas naciones de delante de ti.
Sers intachable delante del SEOR tu Dios.
Porque esas naciones que vas a desalojar escuchan a los que practican hechicera y a los adivinos, pero a ti el SEOR tu Dios no te lo ha permitido.
Un profeta de en medio de ti, de tus hermanos, como yo, te levantar el SEOR tu Dios; a l oiris.
Esto es conforme a todo lo que pediste al SEOR tu Dios en Horeb el da de la asamblea, diciendo: "No vuelva yo a or la voz del SEOR mi Dios, no vuelva a ver este gran fuego, no sea que muera."
Y el SEOR me dijo: "Bien han hablado en lo que han dicho.
"Un profeta como t levantar de entre sus hermanos, y pondr mis palabras en su boca, y l les hablar todo lo que yo le mande.
"Y suceder que a cualquiera que no oiga mis palabras que l ha de hablar en mi nombre, yo mismo le pedir cuenta.
"Pero el profeta que hable con presuncin en mi nombre una palabra que yo no le haya mandado hablar, o que hable en el nombre de otros dioses, ese profeta morir."
Y si dices en tu corazn: "Cmo conoceremos la palabra que el SEOR no ha hablado?"
Cuando un profeta hable en el nombre del SEOR, si la cosa no acontece ni se cumple, sa es la palabra que el SEOR no ha hablado; con presuncin la ha hablado el profeta; no tendrs temor de l.
Cuando el SEOR tu Dios destruya las naciones cuya tierra el SEOR tu Dios te da, y las desalojes, y habites en sus ciudades y en sus casas,
te reservars tres ciudades en medio de tu tierra que el SEOR tu Dios te da en posesin.
Preparars los caminos, y dividirs en tres partes el territorio de tu tierra que el SEOR tu Dios te d en posesin, para que huya all todo homicida.
Y ste ser el caso del homicida que huya all y viva: cuando mate a su amigo sin querer, sin haberlo odiado anteriormente
(como cuando [un hombre] va al bosque con su amigo para cortar lea, y su mano blande el hacha para cortar el rbol, y el hierro salta del mango y golpea a su amigo, y ste muere), l puede huir a una de estas ciudades y vivir;
no sea que el vengador de la sangre en el furor de su ira persiga al homicida, y lo alcance porque el camino es largo, y le quite la vida aunque l no mereca la muerte, porque no lo haba odiado anteriormente.
Por tanto, te mando, diciendo: Reservars para ti tres ciudades.
Y si el SEOR tu Dios ensancha tu territorio, como ha jurado a tus padres, y te da toda la tierra que ha prometido dar a tus padres
(si guardas cuidadosamente todos estos mandamientos que te mando hoy, de amar al SEOR tu Dios y de andar siempre en sus caminos), entonces te aadirs tres ciudades ms, adems de estas tres.
Para que no se derrame sangre inocente en medio de tu tierra que el SEOR tu Dios te da por heredad, y seas culpable de derramar sangre.
Pero si hay un hombre que odia a su prjimo, y acechndolo, se levanta contra l, lo hiere, y [ste] muere, y [despus] l huye a una de estas ciudades,
entonces los ancianos de su ciudad enviarn a sacarlo de all, y lo entregarn en mano del vengador de la sangre para que muera.
No tendrs piedad de l; mas limpiars de Israel la sangre del inocente, para que te vaya bien.
No movers los linderos de tu prjimo, fijados por los antepasados, en la herencia que recibirs en la tierra que el SEOR tu Dios te da en posesin.
No se levantar un solo testigo contra un hombre por cualquier iniquidad o por cualquier pecado que haya cometido; el caso ser confirmado por el testimonio de dos o tres testigos.
Si un testigo falso se levanta contra un hombre para acusarle de transgresin,
los dos litigantes se presentarn delante del SEOR, delante de los sacerdotes y de los jueces que haya en esos das.
Y los jueces investigarn minuciosamente; y si el testigo es un testigo falso [y] ha acusado a su hermano falsamente,
entonces le haris a l lo que l intentaba hacer a su hermano. As quitars el mal de en medio de ti.
Los dems oirn y temern, y nunca ms volvern a hacer una maldad semejante en medio de ti.
Y no tendrs piedad: vida por vida, ojo por ojo, diente por diente, mano por mano, pie por pie.
Cuando salgas a la batalla contra tus enemigos y veas caballos y carros, [y] pueblo ms numeroso que t, no tengas temor de ellos; porque el SEOR tu Dios que te sac de la tierra de Egipto est contigo.
Y suceder que cuando os acerquis a la batalla, el sacerdote se llegar y hablar al pueblo,
y les dir: "Oye, Israel, hoy os acercis a la batalla contra vuestros enemigos; no desmaye vuestro corazn; no temis ni os alarmis, ni os aterroricis delante de ellos,
porque el SEOR vuestro Dios es el que va con vosotros, para pelear por vosotros contra vuestros enemigos, para salvaros."
Y los oficiales hablarn al pueblo, diciendo: "Quin es el hombre que ha edificado una casa nueva y no la ha estrenado? Que salga y regrese a su casa, no sea que muera en la batalla y otro la estrene.
"Quin es el hombre que ha plantado una via y no ha tomado [an] de su fruto? Que salga y regrese a su casa, no sea que muera en la batalla y otro goce de su fruto.
"Y quin es el hombre que est comprometido con una mujer y no se ha casado? Que salga y regrese a su casa, no sea que muera en la batalla y otro se case con ella."
Entonces los oficiales hablarn otra vez al pueblo, y dirn: "Quin es hombre medroso y de corazn apocado? Que salga y regrese a su casa para que no haga desfallecer el corazn de sus hermanos como [desfallece] el corazn suyo."
Y suceder que cuando los oficiales acaben de hablar al pueblo, nombrarn capitanes de tropas a la cabeza del pueblo.
Cuando te acerques a una ciudad para pelear contra ella, le ofrecers primero la paz.
Y suceder que si ella est de acuerdo en hacer la paz contigo y te abre [sus puertas,] entonces todo el pueblo que se encuentra en ella estar sujeto a ti para trabajos forzados y te servir.
Sin embargo, si no hace la paz contigo, sino que emprende la guerra contra ti, entonces la sitiars.
Cuando el SEOR tu Dios la entregue en tu mano, herirs a filo de espada a todos sus hombres.
Slo las mujeres y los nios, los animales y todo lo que haya en la ciudad, todos sus despojos, tomars para ti como botn. Comers [del] botn de tus enemigos, que el SEOR tu Dios te ha dado.
As hars a todas las ciudades que estn muy lejos de ti, que no sean de las ciudades de estas naciones cercanas.
Pero en las ciudades de estos pueblos que el SEOR tu Dios te da en heredad, no dejars con vida nada que respire,
sino que los destruirs por completo: a los heteos, amorreos, cananeos, ferezeos, heveos y jebuseos, tal como el SEOR tu Dios te ha mandado,
para que ellos no os enseen a imitar todas las abominaciones que ellos han hecho con sus dioses y no pequis contra el SEOR vuestro Dios.
Cuando sities una ciudad por muchos das, peleando contra ella para tomarla, no destruirs sus rboles metiendo el hacha contra ellos; no los talars, pues de ellos puedes comer. Porque, es acaso el rbol del campo un hombre para que le pongas sitio?
Slo los rboles que sabes que no dan fruto podrs destruir y talar, para construir mquinas de sitio contra la ciudad que est en guerra contigo, hasta que caiga.
Si en la tierra que el SEOR tu Dios te da para que la poseas, fuera encontrado alguien asesinado, tendido en el campo, [y] no se sabe quin lo mat,
entonces tus ancianos y tus jueces irn y medirn [la distancia] a las ciudades que estn alrededor del muerto.
Y suceder que los ancianos de la ciudad ms prxima al lugar donde fue hallado el muerto, tomarn de la manada una novilla que no haya trabajado y que no haya llevado yugo;
y los ancianos de esa ciudad traern la novilla a un valle de aguas perennes, el cual no haya sido arado ni sembrado, y quebrarn la cerviz de la novilla all en el valle.
Entonces se acercarn los sacerdotes, hijos de Lev, porque el SEOR tu Dios los ha escogido para servirle y para bendecir en el nombre del SEOR, y ellos decidirn todo litigio y toda ofensa;
y todos los ancianos de la ciudad ms cercana al lugar donde fue hallado el muerto, lavarn sus manos sobre la novilla cuya cerviz fue quebrada en el valle;
y respondern y dirn: "Nuestras manos no han derramado esta sangre, ni nuestros ojos han visto [nada.]
"Perdona a tu pueblo Israel, al cual has redimido, oh SEOR, y no imputes la sangre inocente a tu pueblo Israel." Y la culpa de la sangre les ser perdonada.
As limpiars la culpa de sangre inocente de en medio de ti, cuando hagas lo que es recto a los ojos del SEOR.
Cuando salgas a la guerra contra tus enemigos, y el SEOR tu Dios los entregue en tus manos, y los tomes en cautiverio,
y veas entre los cautivos una mujer hermosa, y la desees, y la tomes para ti por mujer,
la traers a tu casa, y ella se rasurar la cabeza y se cortar sus uas.
Tambin se quitar el vestido de su cautiverio, permanecer en tu casa y llorar por su padre y por su madre por todo un mes; despus de eso podrs llegarte a ella y ser su marido, y ella ser tu mujer.
Pero suceder que si no te agrada, la dejars ir adonde quiera; mas ciertamente no la venders por dinero, ni la maltratars, porque la has humillado.
Si un hombre tiene dos mujeres, una amada y otra aborrecida, y [tanto] la amada como la aborrecida le han dado hijos, si el primognito es de la aborrecida,
el da que reparta lo que tiene entre sus hijos, no puede l hacer primognito al hijo de la amada con preferencia al hijo de la aborrecida, que es el primognito,
sino que reconocer al primognito, al hijo de la aborrecida, dndole una porcin doble de todo lo que tiene, porque l es el principio de su vigor; a l pertenece el derecho de primogenitura.
Si un hombre tiene un hijo terco y rebelde que no obedece a su padre ni a su madre, y cuando lo castigan, ni aun as les hace caso,
el padre y la madre lo tomarn y lo llevarn fuera a los ancianos de su ciudad, a la puerta de su ciudad natal,
y dirn a los ancianos de la ciudad: "Este hijo nuestro es terco y rebelde, no nos obedece, es glotn y borracho."
Entonces todos los hombres de la ciudad lo apedrearn hasta que muera; as quitars el mal de en medio de ti, y todo Israel oir [esto] y temer.
Y si un hombre ha cometido pecado digno de muerte, y se le ha dado muerte, y lo has colgado de un rbol,
su cuerpo no colgar del rbol toda la noche, sino que ciertamente lo enterrars el mismo da (pues el colgado es maldito de Dios), para que no contamines la tierra que el SEOR tu Dios te da en heredad.
No vers extraviado el buey de tu hermano, o su oveja, sin que te ocupes de ellos; sin falta los llevars a tu hermano.
Y si tu hermano no [vive] cerca de ti, o si no lo conoces, entonces lo traers a tu casa, y estar contigo hasta que tu hermano lo busque; entonces se lo devolvers.
As hars con su asno, y asimismo hars con su vestido; lo mismo hars con cualquier cosa perdida que tu hermano haya perdido y que t halles. No te es permitido ignorarlos.
No vers el asno de tu hermano, o su buey, cado en el camino sin ocuparte de ellos; sin falta le ayudars a levantar[los.]
La mujer no vestir ropa de hombre, ni el hombre se pondr ropa de mujer; porque cualquiera que hace esto es abominacin al SEOR tu Dios.
Si encuentras un nido de pjaros por el camino, en un rbol o en la tierra, con polluelos o con huevos, y la madre echada sobre los polluelos o sobre los huevos, no tomars la madre con los hijos;
sin falta dejars ir a la madre, mas a los hijos los puedes tomar para ti, para que te vaya bien y prolongues tus das.
Cuando edifiques casa nueva, hars pretil a tu azotea, para que no traigas culpa de sangre si alguno se cayera de l.
No sembrars tu via con dos clases de semilla, no sea que todo el fruto de la semilla que hayas sembrado y el producto de la via queden inservibles.
No arars con buey y asno juntos.
No vestirs ropa de material mezclado de lana y lino.
Te hars borlas en las cuatro puntas del manto con que te cubras.
Si un hombre toma a una mujer y se llega a ella, y [despus] la aborrece,
y la acusa de actos vergonzosos y la difama pblicamente, diciendo: "Tom a esta mujer, [pero] al llegarme a ella no la encontr virgen",
entonces el padre y la madre de la joven tomarn las [pruebas] de la virginidad de la joven y las llevarn a los ancianos de la ciudad, a la puerta.
Y el padre de la joven dir a los ancianos: "Di mi hija por mujer a este hombre, pero l la aborreci;
y he aqu, l le atribuye actos vergonzosos, diciendo: 'No encontr virgen a tu hija.' Pero esta es [la prueba de] la virginidad de mi hija." Y extendern la ropa delante de los ancianos de la ciudad.
Y los ancianos de la ciudad tomarn al hombre y lo castigarn,
y le pondrn una multa de cien [siclos] de plata, que darn al padre de la joven, porque difam pblicamente a una virgen de Israel. Y ella seguir siendo su mujer; no podr despedirla en todos sus das.
Pero si el asunto es verdad, que la joven no fue hallada virgen,
entonces llevarn a la joven a la puerta de la casa de su padre, y los hombres de su ciudad la apedrearn hasta que muera, porque ella ha cometido una infamia en Israel prostituyndose en la casa de su padre; as quitars el mal de en medio de ti.
Si se encuentra a un hombre acostado con una mujer casada, los dos morirn, el hombre que se acost con la mujer, y la mujer; as quitars el mal de Israel.
Si hay una joven virgen que est comprometida a un hombre, y [otro] hombre la encuentra en la ciudad y se acuesta con ella,
entonces llevaris a los dos a la puerta de esa ciudad y los apedrearis hasta que mueran; la joven, porque no dio voces en la ciudad, y el hombre, porque ha violado a la mujer de su prjimo; as quitars el mal de en medio de ti.
Pero si el hombre encuentra en el campo a la joven que est comprometida, y el hombre la fuerza y se acuesta con ella; entonces morir slo el que se acuesta con ella,
no hars nada a la joven; no hay en la joven pecado digno de muerte, porque como cuando un hombre se levanta contra su vecino y lo mata, as es este caso;
cuando l la encontr en el campo, la joven comprometida dio voces, pero no haba nadie que la salvara.
Si un hombre encuentra a una joven virgen que no est comprometida, y se apodera de ella y se acuesta con ella, y son descubiertos,
entonces el hombre que se acost con ella dar cincuenta [siclos] de plata al padre de la joven, y ella ser su mujer porque la ha violado; no podr despedirla en todos sus das.
Ninguno tomar a la mujer de su padre para que no descubra la vestidura de su padre.
Ninguno que haya sido castrado o que tenga cortado su miembro viril entrar en la asamblea del SEOR.
Ningn bastardo entrar en la asamblea del SEOR, ninguno de sus [descendientes,] aun hasta la dcima generacin, entrar en la asamblea del SEOR.
Ningn amonita ni moabita entrar en la asamblea del SEOR; ninguno de sus [descendientes,] aun hasta la dcima generacin, entrar jams en la asamblea del SEOR,
porque no fueron a vuestro encuentro con pan y agua en el camino cuando salisteis de Egipto, y porque alquilaron contra ti a Balaam, hijo de Beor, de Petor en Mesopotamia, para maldecirte.
Mas el SEOR tu Dios no quiso escuchar a Balaam, sino que el SEOR tu Dios te cambi la maldicin en bendicin, porque el SEOR tu Dios te ama.
Nunca buscars su paz ni su prosperidad en todos tus das.
No aborrecers al edomita, porque es tu hermano; no aborrecers al egipcio, porque fuiste extranjero en su tierra.
Los hijos de la tercera generacin que les nazcan podrn entrar en la asamblea del SEOR.
Cuando salgas como ejrcito contra tus enemigos, te guardars de toda cosa mala.
Si hay en medio de ti un hombre inmundo a causa de una emisin nocturna, debe salir fuera del campamento; no volver a entrar al campamento.
Pero al llegar la tarde se baar con agua, y cuando se ponga el sol, podr entrar de nuevo al campamento.
Tendrs tambin un lugar fuera del campamento y saldrs all;
y tendrs entre tus herramientas una pala, y cuando te sientes all fuera, cavars con ella, y te dars vuelta para cubrir tu excremento.
Porque el SEOR tu Dios anda en medio de tu campamento para librarte y para derrotar a tus enemigos de delante de ti, por tanto, tu campamento debe ser santo; y l no debe ver nada indecente en medio de ti, no sea que se aparte de ti.
No entregars a su amo un esclavo que venga a ti huyendo de su seor.
Contigo habitar en medio de ti, en el lugar que l escoja en una de tus ciudades donde le parezca bien; no lo maltratars.
Ninguna de las hijas de Israel ser ramera de culto pagano; tampoco ninguno de los hijos de Israel ser sodomita de culto pagano.
No traers la paga de una ramera ni el sueldo de un perro a la casa del SEOR tu Dios para cualquier ofrenda votiva, porque los dos son abominacin para el SEOR tu Dios.
No cobrars inters a tu hermano: inters sobre dinero, alimento, [o] cualquier cosa que pueda ser prestado a inters.
Podrs cobrar inters a un extranjero, pero a tu hermano no le cobrars inters a fin de que el SEOR tu Dios te bendiga en todo lo que emprendas en la tierra que vas a entrar para poseerla.
Cuando hagas un voto al SEOR tu Dios, no tardars en pagarlo, porque el SEOR tu Dios ciertamente te lo reclamar, y sera pecado en ti.
Sin embargo, si te abstienes de hacer un voto, no sera pecado en ti.
Lo que salga de tus labios, cuidars de cumplirlo, tal como voluntariamente has hecho voto al SEOR tu Dios, lo cual has prometido con tu boca.
Cuando entres en la via de tu prjimo, entonces podrs comer las uvas que desees hasta saciarte, pero no pondrs ninguna en tu cesto.
Cuando entres en la mies de tu prjimo, entonces podrs arrancar espigas con tu mano, pero no meters la hoz a la mies de tu prjimo.
Cuando alguno toma una mujer y se casa con ella, si sucede que no le es agradable porque ha encontrado algo reprochable en ella, y le escribe certificado de divorcio, [lo] pone en su mano y la despide de su casa,
y ella sale de su casa y llega a ser [mujer] de otro hombre;
si el segundo marido la aborrece y le escribe certificado de divorcio, [lo] pone en su mano y la despide de su casa, o si muere este ltimo marido que la tom para ser su mujer,
al primer marido que la despidi no le es permitido tomarla nuevamente como mujer, porque ha sido menospreciada; pues eso es abominacin ante el SEOR. No traers pecado sobre la tierra que el SEOR tu Dios te da por heredad.
Cuando un hombre es recin casado, no saldr con el ejrcito, ni se le impondr ningn deber; quedar libre en su casa por un ao para hacer feliz a la mujer que ha tomado.
Ninguno tomar en prenda el molino de mano ni la muela del molino, porque sera tomar en prenda la vida [del hombre.]
Si se encuentra a un hombre que haya secuestrado a alguno de sus hermanos de los hijos de Israel, y lo haya tratado con violencia, o lo haya vendido, entonces ese ladrn morir; as quitars el mal de en medio de ti.
Cudate de una infeccin de lepra, para que observes diligentemente y hagas conforme a todo lo que los sacerdotes levitas os enseen; como les he ordenado, as cuidaris de hacer.
Recuerda lo que el SEOR tu Dios hizo a Miriam en el camino, cuando salais de Egipto.
Cuando prestes cualquier cosa a tu prjimo, no entrars en su casa para tomarle prenda;
te quedars afuera, y el hombre a quien hiciste el prstamo te traer la prenda.
Y si es un hombre pobre, no te acostars [reteniendo an] su prenda;
sin falta le devolvers la prenda al ponerse el sol, para que se acueste con su ropa, y te bendiga; y te ser justicia delante del SEOR tu Dios.
No oprimirs al jornalero pobre y necesitado, ya sea uno de tus conciudadanos o uno de los extranjeros que habita en tu tierra y en tus ciudades.
En su da le dars su jornal antes de la puesta del sol, porque es pobre y ha puesto su corazn en l; para que l no clame contra ti al SEOR, y llegue a ser pecado en ti.
Los padres no morirn por [sus] hijos, ni los hijos morirn por [sus] padres; cada uno morir por su propio pecado.
No pervertirs la justicia debida al forastero [ni] al hurfano, ni tomars en prenda la ropa de la viuda,
sino que recordars que fuiste esclavo en Egipto y que el SEOR tu Dios te rescat de all; por tanto, yo te mando que hagas esto.
Cuando siegues tu mies en tu campo y olvides alguna gavilla en el campo, no regresars a recogerla; ser para el forastero, para el hurfano y para la viuda, para que el SEOR tu Dios te bendiga en toda obra de tus manos.
Cuando sacudas tus olivos, no recorrers las ramas que hayas dejado tras de ti, sern para el forastero, para el hurfano y para la viuda.
Cuando vendimies tu via, no la repasars; ser para el forastero, para el hurfano y para la viuda.
Recordars que t fuiste esclavo en la tierra de Egipto; por tanto, yo te mando que hagas esto.
Si hay pleito entre [dos] hombres y van a la corte, y los jueces deciden el caso, y absuelven al justo y condenan al culpable,
suceder que si el culpable merece ser azotado, entonces el juez le har tenderse, y ser azotado en su presencia con el nmero de azotes de acuerdo con su culpa.
Puede darle cuarenta azotes, [pero] no ms, no sea que le d muchos ms azotes que stos, y tu hermano quede degradado ante tus ojos.
No pondrs bozal al buey mientras trilla.
Cuando [dos] hermanos habitan juntos y uno de ellos muere y no tiene hijo, la mujer del fallecido no se [casar] fuera [de la familia] con un extrao. El cuado se allegar a ella y la tomar para s como mujer, y cumplir con ella su deber de cuado.
Y ser que el primognito que ella d a luz llevar el nombre de su hermano difunto, para que su nombre no sea borrado de Israel.
Pero si el hombre no quiere tomar a su cuada, entonces su cuada ir a la puerta, a los ancianos, y dir: "Mi cuado se niega a establecer un nombre para su hermano en Israel; no quiere cumplir para conmigo su deber de cuado."
Entonces los ancianos de su ciudad lo llamarn y le hablarn. Y [si] l persiste y dice: "No deseo tomarla",
entonces su cuada vendr a l a la vista de los ancianos, le quitar la sandalia de su pie y le escupir en la cara; y ella declarar: "As se hace al hombre que no quiere edificar la casa de su hermano."
Y en Israel se le llamar: "La casa del de la sandalia quitada."
Si [dos] hombres luchan entre s, un hombre y su conciudadano, y la mujer de uno se acerca para librar a su marido de la mano del que lo golpea, y ella extiende su mano y le agarra sus partes vergonzosas,
entonces le cortars su mano; no tendrs piedad.
No tendrs en tu bolsa pesas diferentes, una grande y una pequea.
No tendrs en tu casa medidas diferentes, una grande y una pequea.
Tendrs peso completo y justo; tendrs medida completa y justa, para que se prolonguen tus das en la tierra que el SEOR tu Dios te da.
Porque todo el que hace estas cosas, todo el que comete injusticia, es abominacin para el SEOR tu Dios.
Acurdate de lo que te hizo Amalec en el camino cuando saliste de Egipto,
cmo te sali al encuentro en el camino, y atac entre los tuyos a todos los agotados en tu retaguardia cuando t [estabas] fatigado y cansado; y l no temi a Dios.
Por tanto, suceder que cuando el SEOR tu Dios te haya dado descanso de todos tus enemigos alrededor, en la tierra que el SEOR tu Dios te da en heredad para poseerla, borrars de debajo del cielo la memoria de Amalec; no lo olvides.
Y suceder que cuando entres en la tierra que el SEOR tu Dios te da por herencia, tomes posesin de ella y habites en ella,
tomars las primicias de todos los frutos del suelo que recojas de la tierra que el SEOR tu Dios te da, y [las] pondrs en una canasta e irs al lugar que el SEOR tu Dios escoja para establecer su nombre.
Y te presentars al sacerdote que est en funciones en esos das y le dirs: "Declaro hoy al SEOR mi Dios que he entrado en la tierra que el SEOR jur a nuestros padres que nos dara."
Entonces el sacerdote tomar la canasta de tu mano, y la pondr delante del altar del SEOR tu Dios.
Y responders y dirs delante del SEOR tu Dios: "Mi padre fue un arameo errante y descendi a Egipto y residi all, [siendo] pocos en nmero; pero all lleg a ser una nacin grande, fuerte y numerosa.
"Y los egipcios nos maltrataron y nos afligieron y pusieron sobre nosotros dura servidumbre.
"Entonces clamamos al SEOR, el Dios de nuestros padres, y el SEOR oy nuestra voz y vio nuestra afliccin, nuestro trabajo y nuestra opresin;
y el SEOR nos sac de Egipto con mano fuerte y brazo extendido, con gran terror, con seales y milagros;
y nos ha trado a este lugar y nos ha dado esta tierra, una tierra que mana leche y miel.
"Ahora, he aqu, he trado las primicias de los frutos de la tierra que t, oh SEOR, me has dado." Entonces las pondrs delante del SEOR tu Dios, y adorars delante del SEOR tu Dios.
Y te alegrars, t y tambin el levita y el forastero que est en medio de ti, por todo el bien que el SEOR tu Dios te ha dado a ti y a tu casa.
Cuando acabes de pagar todo el diezmo de tus frutos en el tercer ao, el ao del diezmo, entonces lo dars al levita, al forastero, al hurfano y a la viuda, para que puedan comer en tus ciudades y sean saciados.
Y dirs delante del SEOR tu Dios: "He sacado de [mi] casa la [porcin] consagrada y tambin la he dado al levita, al forastero, al hurfano y a la viuda conforme a todos tus mandamientos que me has mandado; no he violado ni olvidado ninguno de tus mandamientos.
"No he comido de ella estando de luto, ni he tomado de ella mientras estaba inmundo, ni he ofrecido de ella a los muertos. He escuchado la voz del SEOR mi Dios; he hecho conforme a todo lo que me has mandado.
"Mira desde tu morada santa, desde el cielo, y bendice a tu pueblo Israel y a la tierra que nos has dado, una tierra que mana leche y miel, como juraste a nuestros padres."
El SEOR tu Dios te manda hoy que cumplas estos estatutos y ordenanzas. Cuidars, pues, de cumplirlos con todo tu corazn y con toda tu alma.
Has declarado hoy que el SEOR es tu Dios y que andars en sus caminos y guardars sus estatutos, sus mandamientos y sus ordenanzas, y que escuchars su voz.
Y el SEOR ha declarado hoy que t eres su pueblo, su exclusiva posesin, como l te prometi, y que debes guardar todos sus mandamientos;
y que l te pondr en alto sobre todas las naciones que ha hecho, para alabanza, renombre y honor; y sers un pueblo consagrado al SEOR tu Dios, como l ha dicho.
Y Moiss y los ancianos de Israel dieron orden al pueblo, diciendo: Guardad todos los mandamientos que yo os ordeno hoy.
Y suceder que el da que pasis el Jordn a la tierra que el SEOR tu Dios te da, levantars para ti piedras grandes, y las blanquears con cal,
y escribirs en ellas todas las palabras de esta ley, cuando hayas pasado, para entrar en la tierra que el SEOR tu Dios te da, una tierra que mana leche y miel, tal como el SEOR, el Dios de tus padres, te prometi.
Y suceder que cuando pases el Jordn, levantars estas piedras en el monte Ebal, como yo te ordeno hoy, y las blanquears con cal.
Adems, edificars all un altar al SEOR tu Dios, un altar de piedras; y no alzars sobre ellas [herramientas] de hierro.
Construirs el altar del SEOR tu Dios de piedras enteras; y sobre l ofrecers holocaustos al SEOR tu Dios;
y sacrificars ofrendas de paz y comers all, y te alegrars delante del SEOR tu Dios.
Escribirs claramente en las piedras todas las palabras de esta ley.
Entonces Moiss y los sacerdotes levitas hablaron a todo Israel, diciendo: Guarda silencio y escucha, oh Israel. Hoy te has convertido en pueblo del SEOR tu Dios.
Por tanto, obedecers al SEOR tu Dios, y cumplirs sus mandamientos y sus estatutos que te ordeno hoy.
Tambin Moiss orden al pueblo en aquel da, diciendo:
Cuando pases el Jordn, stos estarn sobre el monte Gerizim para bendecir al pueblo: Simen, Lev, Jud, Isacar, Jos y Benjamn.
Y para la maldicin, stos estarn en el monte Ebal: Rubn, Gad, Aser, Zabuln, Dan y Neftal.
Entonces los levitas respondern y dirn en alta voz a todos los hombres de Israel:
"Maldito el hombre que haga dolo o imagen de fundicin, abominacin al SEOR, obra de las manos del artfice, y [la] erige en secreto." Y todo el pueblo responder, y dir: "Amn."
"Maldito el que desprecie a su padre o a su madre." Y todo el pueblo dir: "Amn."
"Maldito el que cambie el lindero de su vecino." Y todo el pueblo dir: "Amn."
"Maldito el que haga errar al ciego en el camino." Y todo el pueblo dir: "Amn."
"Maldito el que pervierta el derecho del forastero, del hurfano y de la viuda." Y todo el pueblo dir: "Amn."
"Maldito el que se acueste con la mujer de su padre, porque ha descubierto la vestidura de su padre." Y todo el pueblo dir: "Amn."
"Maldito el que se eche con cualquier animal." Y todo el pueblo dir: "Amn."
"Maldito el que se acueste con su hermana, la hija de su padre o de su madre." Y todo el pueblo dir: "Amn."
"Maldito el que se acueste con su suegra." Y todo el pueblo dir: "Amn."
"Maldito el que hiera a su vecino secretamente." Y todo el pueblo dir: "Amn."
"Maldito el que acepte soborno para quitar la vida a un inocente." Y todo el pueblo dir: "Amn."
"Maldito el que no confirme las palabras de esta ley, ponindolas por obra." Y todo el pueblo dir: "Amn."
Y suceder que si obedeces diligentemente al SEOR tu Dios, cuidando de cumplir todos sus mandamientos que yo te mando hoy, el SEOR tu Dios te pondr en alto sobre todas las naciones de la tierra.
Y todas estas bendiciones vendrn sobre ti y te alcanzarn, si obedeces al SEOR tu Dios:
Bendito [sers] en la ciudad, y bendito [sers] en el campo.
Bendito el fruto de tu vientre, el producto de tu suelo, el fruto de tu ganado, el aumento de tus vacas y las cras de tus ovejas.
Benditas [sern] tu canasta y tu artesa.
Bendito [sers] cuando entres, y bendito [sers] cuando salgas.
El SEOR har que los enemigos que se levanten contra ti sean derrotados delante de ti; saldrn contra ti por un camino y huirn delante de ti por siete caminos.
El SEOR mandar que la bendicin sea contigo en tus graneros y en todo aquello en que pongas tu mano, y te bendecir en la tierra que el SEOR tu Dios te da.
Te establecer el SEOR como pueblo santo para s, como te jur, si guardas los mandamientos del SEOR tu Dios y andas en sus caminos.
Entonces vern todos los pueblos de la tierra que sobre ti es invocado el nombre del SEOR; y te temern.
Y el SEOR te har abundar en bienes, en el fruto de tu vientre, en el fruto de tu ganado y en el producto de tu suelo, en la tierra que el SEOR jur a tus padres que te dara.
Abrir el SEOR para ti su buen tesoro, los cielos, para dar lluvia a tu tierra a su tiempo y para bendecir toda la obra de tu mano; y t prestars a muchas naciones, pero no tomars prestado.
Y te pondr el SEOR a la cabeza y no a la cola, slo estars encima y nunca estars debajo, si escuchas los mandamientos del SEOR tu Dios que te ordeno hoy, para que [los] guardes cuidadosamente;
no te desves de ninguna de las palabras que te ordeno hoy, ni a la derecha ni a la izquierda, para ir tras otros dioses y servirles.
Pero suceder que si no obedeces al SEOR tu Dios, guardando todos sus mandamientos y estatutos que te ordeno hoy, vendrn sobre ti todas estas maldiciones y te alcanzarn:
Maldito [sers] en la ciudad, y maldito [sers] en el campo.
Malditas [sern] tu canasta y tu artesa.
Maldito el fruto de tu vientre y el producto de tu suelo, el aumento de tu ganado y las cras de tu rebao.
Maldito [sers] cuando entres y maldito [sers] cuando salgas.
Enviar el SEOR sobre ti maldicin, confusin y censura en todo lo que emprendas, hasta que seas destruido y hasta que perezcas rpidamente, a causa de la maldad de tus hechos, porque me has abandonado.
El SEOR har que la peste se te pegue hasta que te haya consumido de sobre la tierra adonde vas a entrar para poseerla.
Te herir el SEOR de tisis, de fiebre, de inflamacin y de gran ardor, con la espada, con tizn y con aublo; y te perseguirn hasta que perezcas.
Y el cielo que est encima de tu cabeza ser de bronce, y la tierra que est debajo de ti, de hierro.
Y el SEOR har que la lluvia de tu tierra sea polvo y ceniza; descender del cielo sobre ti hasta que seas destruido.
El SEOR har que seas derrotado delante de tus enemigos; saldrs contra ellos por un camino, pero huirs por siete caminos delante de ellos, y sers [ejemplo de] terror para todos los reinos de la tierra.
Y tus cadveres sern alimento para todas las aves del cielo y para los animales de la tierra, y no habr nadie que [los] espante.
Te herir el SEOR con los furnculos de Egipto y con tumores, sarna y comezn, de los que no podrs ser sanado.
Te herir el SEOR con locura, con ceguera y con turbacin de corazn;
y andars a tientas a medioda como el ciego anda a tientas en la oscuridad, y no sers prosperado en tus caminos; ms bien sers oprimido y robado continuamente, sin que nadie te salve.
Te desposars con una mujer, pero otro hombre se acostar con ella; edificars una casa, pero no habitars en ella; plantars una via, pero no aprovechars su fruto.
Tu buey ser degollado delante de tus ojos, pero no comers de l; tu asno ser arrebatado, y no te ser devuelto; tu oveja ser dada a tus enemigos, y no tendrs quien te salve.
Tus hijos y tus hijas sern dados a otro pueblo, mientras tus ojos miran y desfallecen por ellos continuamente, pero no habr nada que puedas hacer.
Un pueblo que no conoces comer el producto de tu suelo y de todo tu trabajo, y no sers ms que [un pueblo] oprimido y quebrantado todos los das.
Y te volvers loco por lo que vern tus ojos.
Te herir el SEOR en las rodillas y en las piernas con pstulas malignas de las que no podrs ser sanado, desde la planta de tu pie hasta la coronilla.
El SEOR te llevar a ti y a tu rey, al que hayas puesto sobre ti, a una nacin que ni t ni tus padres habis conocido, y all servirs a otros dioses de madera y de piedra.
Y vendrs a ser [motivo de] horror, proverbio y burla entre todos los pueblos donde el SEOR te lleve.
Sacars mucha semilla al campo, pero recogers poco, porque la langosta la devorar.
Plantars y cultivars vias, pero no bebers del vino ni recogers [las uvas], porque el gusano se las comer.
Tendrs olivos por todo tu territorio pero no te ungirs con el aceite, porque tus aceitunas se caern.
Tendrs hijos e hijas, pero no sern tuyos, porque irn al cautiverio.
Todos tus rboles y el fruto de tu suelo los consumir la langosta.
El forastero que est en medio de ti se elevar sobre ti cada vez ms alto, pero t descenders cada vez ms bajo.
l te prestar, pero t no le prestars a l; l ser la cabeza y t sers la cola.
Y todas estas maldiciones vendrn sobre ti y te perseguirn y te alcanzarn hasta que seas destruido, porque t no escuchaste la voz del SEOR tu Dios, no guardando los mandamientos y estatutos que l te mand.
Y sern seal y maravilla sobre ti y sobre tu descendencia para siempre.
Por cuanto no serviste al SEOR tu Dios con alegra y con gozo de corazn, cuando tenas la abundancia de todas las cosas,
por tanto servirs a tus enemigos, los cuales el SEOR enviar contra ti, en hambre, en sed, en desnudez y en escasez de todas las cosas; l pondr yugo de hierro sobre tu cuello hasta que te haya destruido.
El SEOR levantar contra ti una nacin de lejos, desde el extremo de la tierra, [que] descender rauda como guila, una nacin cuya lengua no entenders,
una nacin de rostro fiero que no tendr respeto al anciano ni tendr compasin del nio.
Se comer la cra de tu ganado y el fruto de tu suelo, hasta que seas destruido; tampoco te dejar grano, ni mosto, ni aceite, ni el aumento de tu ganado, ni las cras de tu rebao, hasta que te haya hecho perecer.
Y te pondr sitio en todas tus ciudades, hasta que tus muros altos y fortificados en los cuales t confiabas caigan por toda tu tierra; y te sitiar en todas tus ciudades, por toda la tierra que el SEOR tu Dios te ha dado.
Entonces comers el fruto de tu vientre, la carne de tus hijos y de tus hijas que el SEOR tu Dios te ha dado, en el asedio y en la angustia con que tu enemigo te oprimir.
El hombre que es tierno y muy delicado en medio de ti, ser hostil hacia su hermano, hacia la mujer que ama y hacia el resto de sus hijos que le queden,
y no dar a ninguno de ellos nada de la carne de sus hijos que se comer, ya que no le quedar nada en el asedio y en la angustia con que tu enemigo te oprimir en todas tus ciudades.
La [mujer] tierna y delicada en medio tuyo, que no osara poner la planta de su pie en tierra por ser delicada y tierna, ser hostil hacia el esposo que ama, tambin hacia su hijo, hacia su hija,
hacia la placenta que salga de su seno y hacia los hijos que d a luz; porque se los comer en secreto por falta de otra [cosa,] en el asedio y en la angustia con que tu enemigo te oprimir en tus ciudades.
Si no cuidas de poner en prctica todas las palabras de esta ley que estn escritas en este libro, temiendo este nombre glorioso y temible, el SEOR tu Dios,
entonces el SEOR har horribles tus plagas y las plagas de tus descendientes, plagas severas y duraderas, y enfermedades perniciosas y crnicas.
Y traer de nuevo sobre ti todas las enfermedades de Egipto de las cuales tenas temor, y no te dejarn.
Tambin toda enfermedad y toda plaga que no estn escritas en el libro de esta ley, el SEOR traer sobre ti hasta que seas destruido.
Y quedaris pocos en nmero, aunque erais multitud como las estrellas del cielo; porque no obedecisteis al SEOR tu Dios.
Y suceder que tal como el SEOR se deleitaba en vosotros para prosperaros y multiplicaros, as el SEOR se deleitar en vosotros para haceros perecer y destruiros; y seris arrancados de la tierra en la cual entris para poseerla.
Adems, el SEOR te dispersar entre todos los pueblos de un extremo de la tierra hasta el otro extremo de la tierra; y all servirs a otros dioses, de madera y de piedra, que ni t ni tus padres habis conocido.
Y entre esas naciones no hallars descanso, y no habr reposo para la planta de tu pie, sino que all el SEOR te dar un corazn temeroso, desfallecimiento de ojos y desesperacin de alma.
Y tendrs la vida pendiente de un hilo; y estars aterrado de noche y de da, y no tendrs seguridad de tu vida.
Por la maana dirs: "Oh, si fuera la tarde!" Y por la tarde dirs: "Oh, si fuera la maana!" por causa del espanto de tu corazn con que temers y por lo que vern tus ojos.
Y te har volver el SEOR a Egipto en naves, por el camino del cual yo te haba dicho: "Nunca ms volvers a verlo." Y all os ofreceris en venta como esclavos y esclavas a vuestros enemigos, pero no habr comprador.
stas son las palabras del pacto que el SEOR mand a Moiss que hiciera con los hijos de Israel en la tierra de Moab, adems del pacto que l haba hecho con ellos en Horeb.
Y convoc Moiss a todo Israel y les dijo: Habis visto todo lo que el SEOR hizo delante de vuestros ojos en la tierra de Egipto a Faran, a todos sus siervos y a toda su tierra,
las grandes pruebas que vieron vuestros ojos, aquellas grandes seales y maravillas.
Pero hasta el da de hoy el SEOR no os ha dado corazn para entender, ni ojos para ver, ni odos para or.
Yo os he conducido [durante] cuarenta aos en el desierto; no se han gastado los vestidos sobre vosotros y no se ha gastado la sandalia en vuestro pie.
No habis comido pan ni habis bebido vino ni sidra, para que sepis que yo soy el SEOR vuestro Dios.
Cuando llegasteis a este lugar, Sehn, rey de Hesbn, y Og, rey de Basn, salieron a nuestro encuentro para pelear, pero los derrotamos;
y tomamos su tierra y la dimos en herencia a los rubenitas, a los gaditas y a la media tribu de Manass.
Guardad, pues, las palabras de este pacto y ponedlas en prctica, para que prosperis en todo lo que hagis.
Hoy estis todos vosotros en presencia del SEOR vuestro Dios: vuestros jefes, vuestras tribus, vuestros ancianos y vuestros oficiales, todos los hombres de Israel,
vuestros pequeos, vuestras mujeres, y el forastero que est dentro de tus campamentos, desde tu leador hasta el que saca tu agua,
para que entres en el pacto con el SEOR tu Dios, y en su juramento que el SEOR tu Dios hace hoy contigo,
a fin de establecerte hoy como su pueblo y que l sea tu Dios, tal como te lo ha dicho y como lo jur a tus padres Abraham, Isaac y Jacob.
Y no hago slo con vosotros este pacto y este juramento,
sino tambin con los que estn hoy aqu con nosotros en la presencia del SEOR nuestro Dios, y con los que no estn hoy aqu con nosotros
(pues vosotros sabis cmo habitamos en la tierra de Egipto y cmo pasamos en medio de las naciones por las cuales habis pasado,
adems, habis visto sus abominaciones y los dolos de madera y de piedra, de plata y de oro, que [tenan] con ellos);
no sea que haya entre vosotros hombre o mujer, familia o tribu, cuyo corazn se aleje hoy del SEOR nuestro Dios para ir y servir a los dioses de aquellas naciones; no sea que haya entre vosotros una raz que produzca fruto venenoso y ajenjo.
Y suceder que cuando l oiga las palabras de esta maldicin, se envanecer, diciendo: "Tendr paz aunque ande en la terquedad de mi corazn, a fin de destruir la [tierra] regada junto con la seca."
El SEOR jams querr perdonarlo, sino que la ira del SEOR y su celo ardern contra ese hombre, y toda maldicin que est escrita en este libro caer sobre l, y el SEOR borrar su nombre de debajo del cielo.
Entonces el SEOR lo sealar para adversidad de entre todas las tribus de Israel, segn todas las maldiciones del pacto que estn escritas en este libro de la ley.
Y la generacin venidera, vuestros hijos que se levanten despus de vosotros y el extranjero que venga de tierra lejana, cuando vean las plagas de la tierra y las enfermedades con las que el SEOR la ha afligido, dirn:
"Toda su tierra es azufre, sal y calcinacin, sin sembrar, nada germina y el pasto no crece en ella, como en la destruccin de Sodoma y Gomorra, de Adma y de Zeboim que el SEOR destruy en su ira y en su furor."
Y dirn todas las naciones: "Por qu ha hecho as el SEOR a esta tierra? Por qu esta gran explosin de ira?"
Y [los hombres] dirn: "Porque abandonaron el pacto que el SEOR, el Dios de sus padres, hizo con ellos cuando los sac de la tierra de Egipto.
"Y ellos fueron y sirvieron a otros dioses y los adoraron, dioses que no haban conocido y los cuales l no les haba dado.
"Por eso, ardi la ira del SEOR contra aquella tierra, para traer sobre ella toda maldicin que est escrita en este libro;
y el SEOR los desarraig de su tierra con ira, con furor y con gran enojo, y los arroj a otra tierra, hasta hoy."
Las cosas secretas pertenecen al SEOR nuestro Dios, mas las cosas reveladas nos pertenecen a nosotros y a nuestros hijos para siempre, a fin de que guardemos todas las palabras de esta ley.
Y suceder que cuando todas estas cosas hayan venido sobre ti, la bendicin y la maldicin que he puesto delante de ti, y t [las] recuerdes en todas las naciones adonde el SEOR tu Dios te haya desterrado,
y vuelvas al SEOR tu Dios, t y tus hijos, y le obedezcas con todo tu corazn y con toda tu alma conforme a todo lo que yo te ordeno hoy,
entonces el SEOR tu Dios te har volver de tu cautividad, y tendr compasin de ti y te recoger de nuevo de entre todos los pueblos adonde el SEOR tu Dios te haya dispersado.
Si tus desterrados estn en los confines de la tierra, de all el SEOR tu Dios te recoger y de all te har volver.
Y el SEOR tu Dios te llevar a la tierra que tus padres poseyeron, y t la poseers; y l te prosperar y te multiplicar ms que a tus padres.
Adems, el SEOR tu Dios circuncidar tu corazn y el corazn de tus descendientes, para que ames al SEOR tu Dios con todo tu corazn y con toda tu alma, a fin de que vivas.
El SEOR tu Dios pondr todas estas maldiciones sobre los enemigos y sobre los aborrecedores que te persiguieron.
Y t volvers a escuchar la voz del SEOR, y guardars todos sus mandamientos que yo te ordeno hoy.
Entonces el SEOR tu Dios te har prosperar abundantemente en toda la obra de tu mano, en el fruto de tu vientre, en el fruto de tu ganado y en el producto de tu tierra, pues el SEOR de nuevo se deleitar en ti para bien, tal como se deleit en tus padres,
si obedeces a la voz del SEOR tu Dios, guardando sus mandamientos y sus estatutos que estn escritos en este libro de la ley, y si te vuelves al SEOR tu Dios con todo tu corazn y con toda tu alma.
Este mandamiento que yo te ordeno hoy no es muy difcil para ti, ni fuera de tu alcance.
No est en el cielo, para que digas: "Quin subir por nosotros al cielo para trarnoslo y hacrnoslo or a fin de que lo guardemos?"
Ni est ms all del mar, para que digas: "Quin cruzar el mar por nosotros para trarnoslo y para hacrnoslo or, a fin de que lo guardemos?"
Pues la palabra est muy cerca de ti, en tu boca y en tu corazn, para que la guardes.
Mira, yo he puesto hoy delante de ti la vida y el bien, la muerte y el mal;
pues te ordeno hoy amar al SEOR tu Dios, andar en sus caminos y guardar sus mandamientos, sus estatutos y sus juicios, para que vivas y te multipliques, a fin de que el SEOR tu Dios te bendiga en la tierra que vas a entrar para poseerla.
Pero si tu corazn se desva y no escuchas, sino que te dejas arrastrar y te postras ante otros dioses y los sirves,
yo os declaro hoy que ciertamente pereceris. No prolongaris [vuestros] das en la tierra adonde t [vas,] cruzando el Jordn para entrar en ella y poseerla.
Al cielo y a la tierra pongo hoy como testigos contra vosotros de que he puesto ante ti la vida y la muerte, la bendicin y la maldicin. Escoge, pues, la vida para que vivas, t y tu descendencia,
amando al SEOR tu Dios, escuchando su voz y allegndote a l; porque eso es tu vida y la largura de tus das, para que habites en la tierra que el SEOR jur dar a tus padres Abraham, Isaac y Jacob.
Fue Moiss y habl estas palabras a todo Israel,
y les dijo: Hoy tengo ciento veinte aos; ya no puedo ir ni venir, y el SEOR me ha dicho: "No pasars este Jordn."
El SEOR tu Dios pasar delante de ti; l destruir estas naciones delante de ti y las desalojars. Josu es el que pasar delante de ti, tal como el SEOR ha dicho.
Y el SEOR har con ellos como hizo con Sehn y con Og, reyes de los amorreos, y con su tierra cuando l los destruy.
Y los entregar el SEOR delante de vosotros y haris con ellos conforme a los mandamientos que os he ordenado.
Sed firmes y valientes, no temis ni os aterroricis ante ellos, porque el SEOR tu Dios es el que va contigo; no te dejar ni te desamparar.
Entonces llam Moiss a Josu y le dijo en presencia de todo Israel: S firme y valiente, porque t entrars con este pueblo en la tierra que el SEOR ha jurado a sus padres que les dara, y se la dars en heredad.
El SEOR ir delante de ti; l estar contigo, no te dejar ni te desamparar; no temas ni te acobardes.
Y escribi Moiss esta ley y la dio a los sacerdotes, hijos de Lev, que llevaban el arca del pacto del SEOR, y a todos los ancianos de Israel.
Entonces Moiss les orden, diciendo: Al fin de [cada] siete aos, durante el tiempo del ao de la remisin de deudas, en la fiesta de los tabernculos,
cuando todo Israel venga a presentarse delante del SEOR tu Dios en el lugar que l escoja, leers esta ley delante de todo Israel, a odos de ellos.
Congrega al pueblo, hombres, mujeres y nios, y al forastero que est en tu ciudad, para que escuchen, aprendan a temer al SEOR tu Dios, y cuiden de observar todas las palabras de esta ley.
Y sus hijos, que no [la] conocen, [la] oirn y aprendern a temer al SEOR vuestro Dios, mientras vivis en la tierra adonde vosotros [vais,] cruzando al otro lado del Jordn para poseerla.
Entonces dijo el SEOR a Moiss: He aqu, el tiempo de tu muerte est cerca; llama a Josu y presentaos en la tienda de reunin para que yo le d [mis] rdenes. Fueron, pues, Moiss y Josu y se presentaron en la tienda de reunin.
Y se apareci el SEOR en la tienda en una columna de nube, y la columna de nube se puso a la entrada de la tienda.
Y el SEOR dijo a Moiss: He aqu, t vas a dormir con tus padres; y este pueblo se levantar y fornicar tras los dioses extranjeros de la tierra en la cual va a entrar, y me dejar y quebrantar mi pacto que hice con l.
Y se encender mi ira contra l en aquel da; los abandonar y esconder mi rostro de ellos. Ser consumido, y muchos males y tribulaciones vendrn sobre l, por lo que dir en aquel da: "No ser porque mi Dios no est en medio de m que me han alcanzado estos males?"
Pero ciertamente esconder mi rostro en aquel da por todo el mal que habr hecho, pues se volver a otros dioses.
Ahora pues, escribid este cntico para vosotros, y t, ensaselo a los hijos de Israel; ponlo en su boca, para que este cntico me sea por testigo contra los hijos de Israel.
Porque cuando yo los introduzca en la tierra que mana leche y miel, la cual jur a sus padres, y ellos coman y se sacien y prosperen, se volvern a otros dioses y los servirn, y me despreciarn y quebrantarn mi pacto.
Suceder entonces que cuando muchos males y tribulaciones vengan sobre ellos, este cntico declarar contra ellos como testigo (pues no lo olvidarn los labios de sus descendientes); porque yo conozco el plan que ahora estn urdiendo antes de que los traiga a la tierra que jur [darles].
Y escribi Moiss este cntico aquel mismo da, y lo ense a los hijos de Israel.
Entonces l nombr a Josu, hijo de Nun, y [le] dijo: S fuerte y valiente, pues t llevars a los hijos de Israel a la tierra que les he jurado, y yo estar contigo.
Y sucedi que cuando Moiss termin de escribir las palabras de esta ley en un libro, hasta su conclusin,
Moiss orden a los levitas que llevaban el arca del pacto del SEOR, diciendo:
Tomad este libro de la ley y colocadlo junto al arca del pacto del SEOR vuestro Dios, para que permanezca all como testigo contra vosotros.
Porque conozco vuestra rebelin y vuestra obstinacin; he aqu, estando yo hoy todava vivo con vosotros, habis sido rebeldes contra el SEOR; cunto ms [lo seris] despus de mi muerte?
Reunid ante m a todos los ancianos de vuestras tribus y a vuestros oficiales, para que hable estas palabras a sus odos, y ponga a los cielos y a la tierra como testigos en su contra.
Porque yo s que despus de mi muerte os corromperis y os apartaris del camino que os he mandado; y el mal vendr sobre vosotros en los postreros das, pues haris lo que es malo a la vista del SEOR, provocndole a ira con la obra de vuestras manos.
Entonces habl Moiss a odos de toda la asamblea de Israel las palabras de este cntico hasta terminarlas.
Od, oh cielos, y dejadme hablar; y escuche la tierra las palabras de mi boca.
Caiga como la lluvia mi enseanza, y destile como el roco mi discurso, como llovizna sobre el verde prado y como aguacero sobre la hierba.
Porque yo proclamo el nombre del SEOR; atribuid grandeza a nuestro Dios.
La Roca! Su obra es perfecta, porque todos sus caminos son justos; Dios de fidelidad y sin injusticia, justo y recto es l.
Corrompidamente se han portado con l. No [son] sus hijos, debido a la falta de ellos; [sino] una generacin perversa y torcida.
As pagis al SEOR, oh pueblo insensato e ignorante? No es l tu padre que te compr? l te hizo y te estableci.
Acurdate de los das de antao; considera los aos de todas las generaciones. Pregunta a tu padre, y l te lo har saber; a tus ancianos, y ellos te [lo] dirn.
Cuando el Altsimo dio a las naciones su herencia, cuando separ los hijos del hombre, fij los lmites de los pueblos segn el nmero de los hijos de Israel.
Pues la porcin del SEOR es su pueblo; Jacob es la parte de su heredad.
Lo encontr en tierra desierta, en la horrenda soledad de un desierto; lo rode, cuid de l, lo guard como a la nia de sus ojos.
Como un guila que despierta su nidada, que revolotea sobre sus polluelos, extendi sus alas y los tom, los llev sobre su plumaje.
El SEOR solo lo gui, y con l no hubo dios extranjero.
Lo hizo cabalgar sobre las alturas de la tierra, y comi el producto del campo; le hizo gustar miel de la pea, y aceite del pedernal,
cuajada de vacas y leche de ovejas, con grosura de corderos, y carneros de raza de Basn y machos cabros, con lo mejor del trigo; y de la sangre de uvas bebiste vino.
Pero Jesurn engord y dio coces (has engordado, ests cebado [y] rollizo); entonces abandon a Dios que lo hizo, y menospreci a la Roca de su salvacin.
Le provocaron a celos con [dioses] extraos, con abominaciones le provocaron a ira.
Ofrecieron sacrificios a demonios, no a Dios, a dioses que no haban conocido, [dioses] nuevos que vinieron recientemente, a los que vuestros padres no temieron.
Despreciaste la Roca que te engendr, y olvidaste al Dios que te dio a luz.
Y el SEOR vio [esto,] y se llen de ira a causa de la provocacin de sus hijos y de sus hijas.
Entonces l dijo: "Esconder de ellos mi rostro, ver cul [ser] su fin; porque son una generacin perversa, hijos en los cuales no hay fidelidad.
"Ellos me han provocado a celo con [lo que] no es Dios; me han irritado con sus dolos. Yo, pues, los provocar a celos con [los que] no son un pueblo; los irritar con una nacin insensata,
porque fuego se ha encendido en mi ira, que quema hasta las profundidades del Seol, consume la tierra con su fruto, e incendia los fundamentos de los montes.
"Amontonar calamidades sobre ellos, emplear en ellos mis saetas.
"[Sern] debilitados por el hambre, y consumidos por la plaga y destruccin amarga; dientes de fieras enviar sobre ellos, con veneno de [serpientes] que se arrastran en el polvo.
"Afuera traer duelo la espada, y dentro el terror, tanto al joven como a la virgen, al nio de pecho como al hombre encanecido.
"Yo hubiera dicho: 'Los har pedazos, borrar la memoria de ellos de entre los hombres',
si no hubiera temido la provocacin del enemigo, no sea que entendieran mal sus adversarios, no sea que dijeran: 'Nuestra mano ha triunfado, y el SEOR no ha hecho todo esto.'"
Porque son una nacin privada de consejo, y no hay en ellos inteligencia.
Ojal que fueran sabios, que comprendieran esto, que discernieran su futuro.
Cmo pudiera uno perseguir a mil, y dos hacer huir a diez mil, si su Roca no los hubiera vendido, y el SEOR no los hubiera entregado?
En verdad, su roca no es como nuestra Roca; aun nuestros [mismos] enemigos [as] lo juzgan.
Porque su vid es de la vid de Sodoma y de los campos de Gomorra; sus uvas son uvas venenosas, sus racimos, amargos.
Su vino es veneno de serpientes, y ponzoa mortal de cobras.
"No tengo yo esto guardado conmigo, sellado en mis tesoros?
"Ma es la venganza y la retribucin; a su tiempo el pie de ellos resbalar, porque el da de su calamidad est cercano, ya se precipita lo que les est preparado."
Porque el SEOR vindicar a su pueblo y tendr compasin de sus siervos, cuando vea que [su] fuerza se ha ido, y que nadie [queda,] ni siervo ni libre.
Dir l entonces: "Dnde estn sus dioses, la roca en que buscaban refugio,
los que coman la grosura de sus sacrificios, [y] beban el vino de su libacin? Que se levanten y os ayuden! Que sean ellos vuestro refugio!
"Ved ahora que yo, yo soy el Seor, y fuera de m no hay dios. Yo hago morir y hago vivir. Yo hiero y yo sano, y no hay quien pueda librar de mi mano.
"Ciertamente, alzo a los cielos mi mano, y digo: Como que vivo yo para siempre,
cuando afile mi espada flameante y mi mano empue la justicia, me vengar de mis adversarios y dar el pago a los que me aborrecen.
"Embriagar mis saetas con sangre, y mi espada se hartar de carne, de sangre de muertos y cautivos, de los jefes de larga cabellera del enemigo."
Regocijaos, naciones, [con] su pueblo, porque l vengar la sangre de sus siervos; traer venganza sobre sus adversarios, y har expiacin por su tierra [y] su pueblo.
Entonces lleg Moiss y habl todas las palabras de este cntico a odos del pueblo, l, con Josu, hijo de Nun.
Cuando termin Moiss de hablar todas estas palabras a todo Israel,
les dijo: Fijad en vuestro corazn todas las palabras con que os advierto hoy, las cuales ordenaris a vuestros hijos que [las] obedezcan cuidadosamente, todas las palabras de esta ley.
Porque no es una palabra intil para vosotros; ciertamente es vuestra vida. Por esta palabra prolongaris vuestros das en la tierra adonde vosotros [vais,] cruzando el Jordn a fin de poseerla.
En aquel mismo da, habl el SEOR a Moiss, diciendo:
Sube a estos montes de Abarim, al monte Nebo, que est en la tierra de Moab frente a Jeric, y mira hacia la tierra de Canan, la cual doy a los hijos de Israel en posesin.
Morirs en el monte al cual subes, y sers reunido a tu pueblo, as como muri tu hermano Aarn sobre el monte Hor, y fue reunido a su pueblo;
porque me fuisteis infieles en medio de los hijos de Israel en las aguas de Meriba de Cades, en el desierto de Zin, porque no me santificasteis en medio de los hijos de Israel.
Por tanto, slo de lejos vers la tierra, pero all no entrars, a la tierra que doy a los hijos de Israel.
sta es la bendicin con la que Moiss, varn de Dios, bendijo a los hijos de Israel antes de morir.
Dijo: El SEOR vino del Sina y les esclareci desde Seir; resplandeci desde el monte Parn, y vino de en medio de diez millares de santos; a su diestra haba fulgor centellante para ellos.
En verdad, l ama al pueblo; todos tus santos estn en tu mano, y siguen en tus pasos; [todos] reciben de tus palabras.
Una ley nos prescribi Moiss, una herencia para la asamblea de Jacob.
l era rey en Jesurn, cuando se reunieron los jefes del pueblo, juntamente con las tribus de Israel.
Viva Rubn, y no muera, y no sean pocos sus hombres.
En cuanto a Jud, esto dijo: Escucha, oh SEOR, la voz de Jud, y trelo a su pueblo. Con sus manos luch por ellos; s t su ayuda contra sus adversarios.
Y de Lev dijo: Tu Tumim y tu Urim [sean] para tu varn santo, a quien pusiste a prueba en Masah, con quien luchaste en las aguas de Meriba;
el que dijo de su padre y de su madre: "No los conozco"; y no reconoci a sus hermanos, ni consider a sus propios hijos, porque obedecieron tu palabra, y guardaron tu pacto.
Ellos ensearn tus ordenanzas a Jacob y tu ley a Israel. Pondrn incienso delante de ti, y holocaustos perfectos sobre tu altar.
Bendice, oh SEOR, sus esfuerzos, y acepta la obra de sus manos; quebranta los lomos de los que se levantan contra l y de los que le odian, para que no se levanten [ms.]
De Benjamn, dijo: Habite el amado del SEOR en seguridad junto a aquel que le protege todo el da, y entre cuyos hombros mora.
Y de Jos, dijo: Bendita del SEOR [sea] su tierra, con lo mejor de los cielos, con el roco y con las profundidades que estn debajo;
con lo mejor de los frutos del sol y con los mejores productos de los meses;
con lo mejor de los montes antiguos y con lo escogido de los collados eternos;
con lo mejor de la tierra y cuanto contiene y el favor del que habitaba en la zarza. Descienda [la bendicin] sobre la cabeza de Jos, y sobre la coronilla del consagrado entre sus hermanos.
Su majestad es como la del primognito del toro, y sus cuernos son los cuernos del bfalo; con ellos empujar a los pueblos, todos juntos, [hasta] los confines de la tierra. Tales son los diez millares de Efran, y tales los millares de Manass.
Y de Zabuln, dijo: Algrate, Zabuln, en tus salidas e Isacar, en tus tiendas.
Llamarn a los pueblos [al] monte; all ofrecern sacrificios de justicia, pues disfrutarn de la abundancia de los mares, y de los tesoros escondidos en la arena.
Y de Gad, dijo: Bendito el que ensancha a Gad; se echa como len, y desgarra el brazo y tambin la coronilla.
Entonces reserv para s la primera [parte], pues all la porcin de gobernante [le] estaba reservada. Y l vino [con] los jefes del pueblo; ejecut la justicia del SEOR, y sus ordenanzas con Israel.
Y de Dan, dijo: Dan es cachorro de len que salta desde Basn.
Y de Neftal, dijo: Neftal, colmado de favores, y lleno de la bendicin del SEOR, toma posesin del mar y del sur.
Y de Aser, dijo: Ms bendito que hijos es Aser; sea favorecido por sus hermanos, y moje su pie en aceite.
De hierro y de bronce [sern] tus cerrojos, y tan largo como tus das [ser] tu reposo.
Nadie hay como el Dios de Jesurn, que cabalga los cielos [para venir] en tu ayuda, y las nubes, en su majestad.
El eterno Dios es [tu] refugio, y debajo estn los brazos eternos. l ech al enemigo delante de ti, y dijo: "Destruye!"
Por eso Israel habita confiado, la fuente de Jacob [habita] separada en una tierra de grano y mosto; sus cielos tambin destilan roco.
Dichoso t, Israel. Quin como t, pueblo salvado por el SEOR? l es escudo de tu ayuda, y espada de tu gloria. Tus enemigos simularn someterse ante ti, y t hollars sus lugares altos.
Y subi Moiss desde la llanura de Moab al monte Nebo, a la cumbre del Pisga, que est frente a Jeric, y el SEOR le mostr toda la tierra: Galaad hasta Dan,
todo Neftal, la tierra de Efran y de Manass, toda la tierra de Jud hasta el mar Occidental,
el Neguev y la llanura del valle de Jeric, la ciudad de las palmeras, hasta Zoar.
Entonces le dijo el SEOR: sta es la tierra que jur [dar] a Abraham, a Isaac y a Jacob, diciendo: "Yo la dar a tu descendencia". Te he permitido ver[la] con tus ojos, pero no pasars a ella.
Y all muri Moiss, siervo del SEOR, en la tierra de Moab, conforme a la palabra del SEOR.
Y l lo enterr en el valle, en la tierra de Moab, frente a Bet-peor; pero nadie sabe hasta hoy el lugar de su sepultura.
Aunque Moiss tena ciento veinte aos cuando muri, no se haban apagado sus ojos, ni haba perdido su vigor.
Y los hijos de Israel lloraron a Moiss por treinta das en la llanura de Moab; as se cumplieron los das de llanto [y] duelo por Moiss.
Y Josu, hijo de Nun, estaba lleno del espritu de sabidura, porque Moiss haba puesto sus manos sobre l; y los hijos de Israel le escucharon e hicieron tal como el SEOR haba mandado a Moiss.
Desde entonces no ha vuelto a surgir en Israel un profeta como Moiss, a quien el SEOR conoca cara a cara,
[nadie como l] por todas las seales y prodigios que el SEOR le mand hacer en la tierra de Egipto, contra Faran, contra todos sus siervos y contra toda su tierra,
y por la mano poderosa y por todos los hechos grandiosos y terribles que Moiss realiz ante los ojos de todo Israel.
Sucedi despus de la muerte de Moiss, siervo del SEOR, que el SEOR habl a Josu, hijo de Nun, y ayudante de Moiss, diciendo:
Mi siervo Moiss ha muerto; ahora pues, levntate, cruza este Jordn, t y todo este pueblo, a la tierra que yo les doy a los hijos de Israel.
Todo lugar que pise la planta de vuestro pie os he dado, tal como dije a Moiss.
Desde el desierto y este Lbano hasta el gran ro, el ro ufrates, toda la tierra de los heteos hasta el mar Grande [que est] hacia la puesta del sol, ser vuestro territorio.
Nadie te [podr] hacer frente en todos los das de tu vida. As como estuve con Moiss, estar contigo; no te dejar ni te abandonar.
S fuerte y valiente, porque t dars a este pueblo posesin de la tierra que jur a sus padres que les dara.
Solamente s fuerte y muy valiente; cudate de cumplir toda la ley que Moiss mi siervo te mand; no te desves de ella ni a la derecha ni a la izquierda, para que tengas xito dondequiera que vayas.
Este libro de la ley no se apartar de tu boca, sino que meditars en l da y noche, para que cuides de hacer todo lo que en l est escrito; porque entonces hars prosperar tu camino y tendrs xito.
No te [lo] he ordenado yo? S fuerte y valiente! No temas ni te acobardes, porque el SEOR tu Dios [estar] contigo dondequiera que vayas.
Entonces Josu dio rdenes a los oficiales del pueblo, diciendo:
Pasad por medio del campamento y ordenad al pueblo, diciendo: "Preparad provisiones para vosotros, porque dentro de tres das cruzaris el Jordn para entrar a poseer la tierra que el SEOR vuestro Dios os da en posesin."
Y a los rubenitas, a los gaditas y a la media tribu de Manass, Josu dijo:
Recordad la palabra que Moiss, siervo del SEOR, os dio, diciendo: "El SEOR vuestro Dios os da reposo y os dar esta tierra."
Vuestras mujeres, vuestros pequeos y vuestro ganado permanecern en la tierra que Moiss os dio al otro lado del Jordn; pero vosotros, todos los valientes guerreros, pasaris en orden de batalla delante de vuestros hermanos, y los ayudaris,
hasta que el SEOR d reposo a vuestros hermanos como a vosotros, y ellos tambin posean la tierra que el SEOR vuestro Dios les da. Entonces volveris a vuestra tierra y poseeris lo que Moiss, siervo del SEOR, os dio al otro lado del Jordn hacia el oriente.
Y ellos respondieron a Josu, diciendo: Haremos todo lo que nos has mandado, y adondequiera que nos enves, iremos.
Como obedecimos en todo a Moiss, as te obedeceremos a ti, con tal que el SEOR tu Dios est contigo como estuvo con Moiss.
Cualquiera que se rebele contra tu mandato y no obedezca tus palabras en todo lo que le mandes, se le dar muerte; solamente s fuerte y valiente.
Y Josu, hijo de Nun, envi secretamente desde Sitim a dos espas, diciendo: Id, reconoced la tierra, especialmente Jeric. Fueron, pues, y entraron en la casa de una ramera que se llamaba Rahab, y all se hospedaron.
Y se le dio aviso al rey de Jeric, diciendo: He aqu, unos hombres de los hijos de Israel han venido aqu esta noche para reconocer toda la tierra.
Entonces el rey de Jeric mand decir a Rahab: Saca a los hombres que han venido a ti, que han entrado en tu casa, porque han venido para reconocer toda la tierra.
Pero la mujer haba tomado a los dos hombres y los haba escondido, y dijo: S, los hombres vinieron a m, pero yo no saba de dnde eran.
Y sucedi que [a la hora de] cerrar la puerta, al oscurecer, los hombres salieron; no s adnde fueron. Id de prisa tras ellos, que los alcanzaris.
Pero ella los haba hecho subir al terrado, y los haba escondido entre los tallos de lino que haba puesto en orden en el terrado.
Y ellos los persiguieron por el camino al Jordn hasta los vados, y tan pronto como los que los perseguan haban salido, fue cerrada la puerta.
Y antes que se acostaran, ella subi al terrado [donde] ellos [estaban,]
y dijo a los hombres: S que el SEOR os ha dado la tierra, y que el terror vuestro ha cado sobre nosotros, y que todos los habitantes de la tierra se han acobardado ante vosotros.
Porque hemos odo cmo el SEOR sec el agua del mar Rojo delante de vosotros cuando salisteis de Egipto, y de lo que hicisteis a los dos reyes de los amorreos que estaban al otro lado del Jordn, a Sehn y a Og, a quienes destruisteis por completo.
Y cuando [lo] omos, se acobard nuestro corazn, no quedando ya valor en hombre alguno por causa de vosotros; porque el SEOR vuestro Dios, l es Dios arriba en los cielos y abajo en la tierra.
Ahora pues, juradme por el SEOR, ya que os he tratado con bondad, que vosotros trataris con bondad a la casa de mi padre, y dadme una promesa segura,
que dejaris vivir a mi padre y a mi madre, a mis hermanos y a mis hermanas, con todos los suyos, y que libraris nuestras vidas de la muerte.
Y los hombres le dijeron: Nuestra vida responder por la vuestra, si no revelis nuestro propsito; y suceder que cuando el SEOR nos d la tierra, te trataremos con bondad y lealtad.
Entonces ella los hizo descender con una cuerda por la ventana, porque su casa estaba en la muralla de la ciudad, y ella viva en la muralla.
Y les dijo: Id a la regin montaosa, no sea que los perseguidores os encuentren, y escondeos all por tres das hasta que los perseguidores regresen. Entonces podis seguir vuestro camino.
Y los hombres le dijeron: Nosotros [quedaremos] libres de este juramento que nos has hecho jurarte,
a menos que, cuando entremos en la tierra, ates este cordn de hilo escarlata a la ventana por la cual nos dejas bajar, y renas contigo en la casa a tu padre y a tu madre, a tus hermanos y a toda la casa de tu padre.
Y suceder que cualquiera que salga de las puertas de tu casa a la calle, su sangre [caer] sobre su propia cabeza, y [quedaremos] libres. Pero la sangre de cualquiera que est en la casa contigo [caer] sobre nuestra cabeza si alguien pone su mano sobre l.
Pero si divulgas nuestro propsito, quedaremos libres del juramento que nos has hecho jurar.
Y ella respondi: Conforme a vuestras palabras, as sea. Y los envi, y se fueron; y ella at el cordn escarlata a la ventana.
Y ellos se fueron y llegaron a la regin montaosa, y permanecieron all por tres das, hasta que los perseguidores regresaron. Y los perseguidores [los] haban buscado por todo el camino, pero no [los] haban encontrado.
Entonces los dos hombres regresaron y bajaron de la regin montaosa, y pasaron y vinieron a Josu, hijo de Nun, y le contaron todo lo que les haba acontecido.
Y dijeron a Josu: Ciertamente, el SEOR ha entregado toda la tierra en nuestras manos, y adems, todos los habitantes de la tierra se han acobardado ante nosotros.
Y Josu se levant muy de maana; y l y todos los hijos de Israel partieron de Sitim y llegaron al Jordn, y acamparon all antes de cruzar.
Y sucedi que al cabo de tres das los oficiales pasaron por medio del campamento;
y dieron rdenes al pueblo, diciendo: Cuando veis el arca del pacto del SEOR vuestro Dios y a los sacerdotes levitas llevndola, partiris de vuestro lugar y la seguiris.
Sin embargo, dejaris entre vosotros y ella una distancia de unos dos mil codos. No os acerquis a ella para saber el camino por donde debis ir, porque no habis pasado antes por este camino.
Entonces Josu dijo al pueblo: Consagraos, porque maana el SEOR har maravillas entre vosotros.
Y habl Josu a los sacerdotes, diciendo: Tomad el arca del pacto y pasad delante del pueblo. Y ellos tomaron el arca del pacto y fueron delante del pueblo.
Y el SEOR dijo a Josu: Hoy comenzar a exaltarte a los ojos de todo Israel, para que sepan que tal como estuve con Moiss, estar contigo.
Adems, ordenars a los sacerdotes que llevan el arca del pacto, diciendo: "Cuando lleguis a la orilla de las aguas del Jordn, os detendris en el Jordn."
Entonces Josu dijo a los hijos de Israel: Acercaos y od las palabras del SEOR vuestro Dios.
Y Josu aadi: En esto conoceris que el Dios vivo est entre vosotros, y que ciertamente expulsar de delante de vosotros a los cananeos, a los heteos, a los heveos, a los ferezeos, a los gergeseos, a los amorreos y a los jebuseos.
He aqu, el arca del pacto del Seor de toda la tierra va a pasar el Jordn delante de vosotros.
Ahora pues, tomad doce hombres de las tribus de Israel, un hombre de cada tribu.
Y suceder que cuando las plantas de los pies de los sacerdotes que llevan el arca del SEOR, el Seor de toda la tierra, se asienten en las aguas del Jordn, las aguas del Jordn quedarn cortadas, [y] las aguas que fluyen de arriba se detendrn en un montn.
Y aconteci que cuando el pueblo sali de sus tiendas para pasar el Jordn con los sacerdotes llevando el arca del pacto delante del pueblo,
y cuando los que llevaban el arca entraron en el Jordn y los pies de los sacerdotes que llevaban el arca se mojaron en la orilla del agua (porque el Jordn se desborda por todas sus riberas todos los das de la cosecha),
las aguas que venan de arriba se detuvieron [y] se elevaron en un montn, a una gran distancia en Adam, la ciudad que est al lado de Saretn; y las que descendan hacia el mar de Arab, el mar Salado, fueron cortadas completamente. Y el pueblo pas frente a Jeric.
Y los sacerdotes que llevaban el arca del pacto del SEOR estuvieron en tierra seca en medio del Jordn mientras que todo Israel cruzaba sobre tierra seca, hasta que todo el pueblo acab de pasar el Jordn.
Y sucedi que cuando todo el pueblo acab de pasar el Jordn, el SEOR habl a Josu, diciendo:
Escoged doce hombres del pueblo, uno de cada tribu,
y ordenadles, diciendo: "Tomad doce piedras de aqu, de en medio del Jordn, del lugar donde los pies de los sacerdotes estn firmes, y llevadlas con vosotros y colocadlas en el alojamiento donde habis de pasar la noche."
Llam, pues, Josu a los doce hombres que haba sealado de entre los hijos de Israel, uno de cada tribu;
y Josu les dijo: Pasad delante del arca del SEOR vuestro Dios al medio del Jordn, y alce cada uno una piedra sobre su hombro, de acuerdo con el nmero de las tribus de los hijos de Israel.
Sea esto una seal entre vosotros, y ms tarde cuando vuestros hijos pregunten, diciendo: "Qu significan estas piedras para vosotros?",
les diris: "Es que las aguas del Jordn quedaron cortadas delante del arca del pacto del SEOR; cuando sta pas el Jordn, las aguas del Jordn quedaron cortadas." As que estas piedras servirn como recuerdo a los hijos de Israel para siempre.
Y lo hicieron as los hijos de Israel, tal como Josu orden, y alzaron doce piedras de en medio del Jordn, como el SEOR dijo a Josu, segn el nmero de las tribus de los hijos de Israel; y las llevaron consigo al alojamiento y all las depositaron.
Entonces Josu levant doce piedras en medio del Jordn, en el lugar donde haban estado los pies de los sacerdotes que llevaban el arca del pacto, y all permanecen hasta hoy.
Porque los sacerdotes que llevaban el arca estuvieron parados en medio del Jordn hasta que se cumpliera todo lo que el SEOR haba mandado a Josu que dijera al pueblo, de acuerdo con todo lo que Moiss haba mandado a Josu. Y el pueblo se apresur y pas;
y sucedi que cuando todo el pueblo haba acabado de pasar, el arca del SEOR y los sacerdotes pasaron delante del pueblo.
Y los hijos de Rubn, los hijos de Gad y la media tribu de Manass pasaron en orden de batalla delante de los hijos de Israel, tal como Moiss les haba dicho;
como cuarenta mil, equipados para la guerra, pasaron delante del SEOR hacia los llanos de Jeric, [listos] para la batalla.
Aquel da el SEOR exalt a Josu ante los ojos de todo Israel; y le temieron, tal como haban temido a Moiss todos los das de su vida.
Entonces habl el SEOR a Josu, diciendo:
Ordena a los sacerdotes que llevan el arca del testimonio que suban del Jordn.
Y Josu mand a los sacerdotes, diciendo: Subid del Jordn.
Y sucedi que cuando los sacerdotes que llevaban el arca del pacto del SEOR subieron de en medio del Jordn, y las plantas de los pies de los sacerdotes salieron a tierra seca, las aguas del Jordn volvieron a su lugar y corrieron sobre todas sus riberas como antes.
El pueblo subi del Jordn el da diez del mes primero y acamparon en Gilgal al lado oriental de Jeric.
Y aquellas doce piedras que haban sacado del Jordn, Josu las erigi en Gilgal.
Y habl a los hijos de Israel, diciendo: Cuando vuestros hijos pregunten a sus padres el da de maana, diciendo: "Qu significan estas piedras?",
entonces lo explicaris a vuestros hijos, diciendo: "Israel cruz este Jordn en tierra seca."
Porque el SEOR vuestro Dios sec las aguas del Jordn delante de vosotros hasta que pasasteis, tal como el SEOR vuestro Dios haba hecho al mar Rojo, el cual l sec delante de nosotros hasta que pasamos,
para que todos los pueblos de la tierra conozcan que la mano del SEOR es poderosa, a fin de que temis al SEOR vuestro Dios para siempre.
Y aconteci que cuando todos los reyes de los amorreos que [estaban] al otro lado del Jordn hacia el occidente, y todos los reyes de los cananeos que [estaban] junto al mar, oyeron cmo el SEOR haba secado las aguas del Jordn delante de los hijos de Israel hasta que ellos haban pasado, sus corazones se acobardaron, y ya no haba aliento en ellos a causa de los hijos de Israel.
En aquel tiempo el SEOR dijo a Josu: Hazte cuchillos de pedernal y vuelve a circuncidar, por segunda vez, a los hijos de Israel.
Y Josu se hizo cuchillos de pedernal y circuncid a los hijos de Israel en el collado de Aralot.
sta es la razn por la cual Josu los circuncid: todos los del pueblo que salieron de Egipto que eran varones, todos los hombres de guerra, murieron en el desierto, por el camino, despus que salieron de Egipto.
Porque todos los del pueblo que salieron fueron circuncidados, pero todos los del pueblo que nacieron en el desierto, por el camino, despus de salir de Egipto, no haban sido circuncidados.
Pues los hijos de Israel anduvieron por el desierto cuarenta aos, hasta que pereci toda la nacin, [es decir,] los hombres de guerra que salieron de Egipto, porque no escucharon la voz del SEOR; a ellos el SEOR les jur que no les permitira ver la tierra que el SEOR haba jurado a sus padres que nos dara, una tierra que mana leche y miel.
Y a los hijos de ellos, que l levant en su lugar, Josu los circuncid; pues eran incircuncisos, porque no los haban circuncidado en el camino.
Y sucedi que cuando terminaron de circuncidar a toda la nacin, permanecieron en sus lugares en el campamento hasta que sanaron.
Entonces el SEOR dijo a Josu: Hoy he quitado de vosotros el oprobio de Egipto. Por eso aquel lugar se ha llamado Gilgal hasta hoy.
Estando los hijos de Israel acampados en Gilgal, celebraron la Pascua en la noche del da catorce del mes en los llanos de Jeric.
Y el da despus de la Pascua, ese mismo da, comieron del producto de la tierra, panes sin levadura y cereal tostado.
Y el man ces el da despus que haban comido del producto de la tierra, y los hijos de Israel no tuvieron ms man, sino que comieron del producto de la tierra de Canan durante aquel ao.
Y sucedi que cuando Josu estaba cerca de Jeric, levant los ojos y mir, y he aqu, un hombre estaba frente a l con una espada desenvainada en la mano, y Josu fue hacia l y le dijo: Eres de los nuestros o de nuestros enemigos?
Y l respondi: No; ms bien yo vengo ahora [como] capitn del ejrcito del SEOR. Y Josu se postr en tierra, le hizo reverencia, y dijo: Qu dice mi seor a su siervo?
Entonces el capitn del ejrcito del SEOR dijo a Josu: Qutate las sandalias de tus pies, porque el lugar donde ests es santo. Y as lo hizo Josu.
Pero Jeric estaba muy bien cerrada a causa de los hijos de Israel; nadie sala ni entraba.
Y el SEOR dijo a Josu: Mira, he entregado a Jeric en tu mano, y a su rey [con sus] valientes guerreros.
Marcharis alrededor de la ciudad todos los hombres de guerra rodeando la ciudad una vez. As lo hars por seis das.
Y siete sacerdotes llevarn siete trompetas de cuerno de carnero delante del arca; y al sptimo da marcharis alrededor de la ciudad siete veces, y los sacerdotes tocarn las trompetas.
Y suceder que cuando toquen un sonido prolongado con el cuerno de carnero, y cuando oigis el sonido de la trompeta, todo el pueblo gritar a gran voz, y la muralla de la ciudad se vendr abajo; entonces el pueblo subir, cada hombre derecho hacia adelante.
Y Josu, hijo de Nun, llam a los sacerdotes, y les dijo: Tomad el arca del pacto, y que siete sacerdotes lleven siete trompetas de cuerno de carnero delante del arca del SEOR.
Entonces dijo al pueblo: Pasad, y marchad alrededor de la ciudad, y que los hombres armados vayan delante del arca del SEOR.
Y sucedi que despus que Josu haba hablado al pueblo, los siete sacerdotes que llevaban las siete trompetas de cuerno de carnero delante del SEOR, se adelantaron y tocaron las trompetas; y el arca del pacto del SEOR los segua.
Los hombres armados iban delante de los sacerdotes que tocaban las trompetas, y la retaguardia iba detrs del arca, mientras ellos continuaban tocando las trompetas.
Pero Josu dio rdenes al pueblo, diciendo: No gritaris ni dejaris or vuestra voz, ni saldr palabra de vuestra boca, hasta el da que yo os diga: "Gritad!" Entonces gritaris.
As hizo que el arca del SEOR fuera alrededor de la ciudad, rodendo[la] una vez; entonces volvieron al campamento, y pasaron la noche en el campamento.
Y Josu se levant muy de maana, y los sacerdotes tomaron el arca del SEOR.
Y los siete sacerdotes llevando las siete trompetas de cuerno de carnero iban delante del arca del SEOR, andando continuamente y tocando las trompetas; y los hombres armados iban delante de ellos y la retaguardia iba detrs del arca del SEOR mientras ellos seguan tocando las trompetas.
As marcharon una vez alrededor de la ciudad el segundo da y volvieron al campamento; as lo hicieron por seis das.
Al sptimo da se levantaron temprano, al despuntar el da, y marcharon alrededor de la ciudad de la misma manera siete veces. Slo aquel da marcharon siete veces alrededor de la ciudad.
Y sucedi que, a la sptima vez, cuando los sacerdotes tocaron las trompetas, Josu dijo al pueblo: Gritad! Pues el SEOR os ha dado la ciudad.
Y la ciudad ser dedicada al anatema, ella y todo lo que hay en ella pertenece al SEOR; slo Rahab la ramera y todos los que estn en su casa vivirn, porque ella escondi a los mensajeros que enviamos.
Pero en cuanto a vosotros, guardaos ciertamente de las cosas dedicadas al anatema, no sea que [las] codiciis y tomando de las cosas del anatema, hagis maldito el campamento de Israel y traigis desgracia sobre l.
Mas toda la plata y el oro, y los utensilios de bronce y de hierro, estn consagrados al SEOR; entrarn en el tesoro del SEOR.
Entonces el pueblo grit y [los sacerdotes] tocaron las trompetas; y sucedi que cuando el pueblo oy el sonido de la trompeta, el pueblo grit a gran voz y la muralla se vino abajo, y el pueblo subi a la ciudad, cada hombre derecho hacia adelante, y tomaron la ciudad.
Y destruyeron por completo, a filo de espada, todo lo que haba en la ciudad: hombres y mujeres, jvenes y ancianos, bueyes, ovejas y asnos.
Pero Josu dijo a los dos hombres que haban reconocido la tierra: Entrad en la casa de la ramera, y sacad de all a la mujer y todo lo que posea, tal como se lo jurasteis.
Entraron, pues, los jvenes espas y sacaron a Rahab, a su padre, a su madre, a sus hermanos y todo lo que posea; tambin sacaron a todos sus parientes, y los colocaron fuera del campamento de Israel.
Y prendieron fuego a la ciudad y a todo lo que en ella haba. Slo pusieron en el tesoro de la casa del SEOR, la plata, el oro y los utensilios de bronce y de hierro.
Pero Josu dej vivir a Rahab la ramera, a la casa de su padre y todo lo que ella tena; y ella ha habitado en medio de Israel hasta hoy, porque escondi a los mensajeros a quienes Josu haba enviado a reconocer a Jeric.
Entonces Josu les hizo un juramento en aquel tiempo, diciendo: Maldito sea delante del SEOR el hombre que se levante y reedifique esta ciudad de Jeric; con [la prdida de] su primognito echar su cimiento, y con [la prdida de] su hijo menor colocar sus puertas.
Y el SEOR estaba con Josu, y su fama se extendi por toda la tierra.
Mas los hijos de Israel fueron infieles en cuanto al anatema, porque Acn, hijo de Carmi, hijo de Zabdi, hijo de Zera, de la tribu de Jud, tom de las cosas dedicadas al anatema; y la ira del SEOR se encendi contra los hijos de Israel.
Y Josu envi hombres desde Jeric a Hai, que est cerca de Bet-avn al este de Betel, y les dijo: Subid y reconoced la tierra. Y los hombres subieron y reconocieron a Hai.
Cuando volvieron a Josu, le dijeron: Que no suba todo el pueblo; slo dos o tres mil hombres subirn a Hai; no hagas cansar a todo el pueblo subiendo all, porque ellos son pocos.
As que subieron all unos tres mil hombres del pueblo, pero huyeron ante los hombres de Hai.
Y los hombres de Hai hirieron de ellos a unos treinta y seis hombres, y los persiguieron desde la puerta hasta Sebarim, y los derrotaron en la bajada; y el corazn del pueblo desfalleci y se hizo como agua.
Entonces Josu rasg sus vestidos y postr su rostro en tierra delante del arca del SEOR hasta el anochecer, l y los ancianos de Israel; y echaron polvo sobre sus cabezas.
Y Josu dijo: Ah, Seor DIOS! Por qu hiciste pasar a este pueblo el Jordn, para entregarnos despus en manos de los amorreos y destruirnos? Ojal nos hubiramos propuesto habitar al otro lado del Jordn!
Ah, Seor! Qu puedo decir, ya que Israel ha vuelto la espalda ante sus enemigos?
Porque los cananeos y todos los habitantes de la tierra se enterarn de ello, y nos rodearn y borrarn nuestro nombre de la tierra. Y qu hars t por tu gran nombre?
Y el SEOR dijo a Josu: Levntate! Por qu te has postrado rostro en tierra?
Israel ha pecado y tambin ha transgredido mi pacto que les orden. Y hasta han tomado de las cosas dedicadas al anatema, y tambin han robado y mentido, y adems [las] han puesto entre sus propias cosas.
No pueden, pues, los hijos de Israel hacer frente a sus enemigos; vuelven la espalda delante de sus enemigos porque han venido a ser anatema. No estar ms con vosotros a menos que destruyis las cosas dedicadas al anatema de en medio de vosotros.
Levntate, consagra al pueblo y di: "Consagraos para maana, porque as ha dicho el SEOR, Dios de Israel: 'Hay anatema en medio de ti, oh Israel. No podrs hacer frente a tus enemigos hasta que quitis el anatema de en medio de vosotros.'
"Por la maana os acercaris, pues, por tribus. Y ser que la tribu que el SEOR seale se acercar por familias, y la familia que el SEOR seale se acercar por casas, y la casa que el SEOR seale se acercar hombre por hombre.
"Y ser que el [hombre] que sea sorprendido con las cosas dedicadas al anatema ser quemado, l y todo lo que le pertenece, porque ha quebrantado el pacto del SEOR, y ha cometido infamia en Israel."
Y Josu se levant muy de maana, e hizo acercar a Israel por tribus, y fue designada la tribu de Jud.
Mand acercar a las familias de Jud, y fue designada la familia de los de Zera; e hizo acercar a la familia de Zera, hombre por hombre, y Zabdi fue designado.
Mand acercar su casa hombre por hombre; y fue designado Acn, hijo de Carmi, hijo de Zabdi, hijo de Zera, de la tribu de Jud.
Entonces Josu dijo a Acn: Hijo mo, te ruego, da gloria al SEOR, Dios de Israel, y dale alabanza; y declrame ahora lo que has hecho. No me lo ocultes.
Y Acn respondi a Josu, y dijo: En verdad he pecado contra el SEOR, Dios de Israel, y esto es lo que he hecho:
cuando vi entre el botn un hermoso manto de Sinar y doscientos siclos de plata y una barra de oro del peso de cincuenta siclos, los codici y los tom; y he aqu, estn escondidos en la tierra dentro de mi tienda con la plata debajo.
Y Josu envi emisarios, que fueron corriendo a la tienda, y he aqu que [el manto] estaba escondido en su tienda con la plata debajo.
Y los sacaron de la tienda, los llevaron a Josu y a todos los hijos de Israel, y los pusieron delante del SEOR.
Entonces Josu, y con l todo Israel, tom a Acn, hijo de Zera, y la plata, el manto, la barra de oro, sus hijos, sus hijas, sus bueyes, sus asnos, sus ovejas, su tienda y todo lo que le perteneca, y los llevaron al valle de Acor.
Y Josu dijo: Por qu nos has turbado? El SEOR te turbar hoy. Y todo Israel los apedre y los quemaron despus de haberlos apedreado.
Y levantaron sobre l un gran montn de piedras que permanece hasta hoy; y el SEOR se volvi del furor de su ira. Por eso se ha llamado aquel lugar el valle de Acor hasta el da de hoy.
Entonces el SEOR dijo a Josu: No temas ni te acobardes. Toma contigo a todo el pueblo de guerra y levntate, sube a Hai; mira, he entregado en tu mano al rey de Hai, su pueblo, su ciudad y su tierra.
Hars con Hai y con su rey lo mismo que hiciste con Jeric y con su rey; tomaris para vosotros como botn solamente los despojos y el ganado. Prepara una emboscada a la ciudad detrs de ella.
Y Josu se levant con todo el pueblo de guerra para subir a Hai. Escogi Josu treinta mil hombres, valientes guerreros, los envi de noche,
y les [dio] rdenes, diciendo: Mirad, vais a poner emboscada a la ciudad por detrs de ella. No os alejis mucho de la ciudad, sino estad todos alerta.
Y yo y todo el pueblo que me acompaa nos acercaremos a la ciudad. Y suceder que cuando ellos salgan a nuestro encuentro como la primera vez, nosotros huiremos delante de ellos,
y ellos saldrn tras nosotros hasta que los hayamos alejado de la ciudad, porque dirn: "Huyen ante nosotros como la primera vez." Huiremos, pues, ante ellos.
Vosotros saldris de la emboscada y os apoderaris de la ciudad, porque el SEOR vuestro Dios la entregar en vuestras manos.
Y ser que cuando hayis tomado la ciudad, le prenderis fuego. [Lo] haris conforme a la palabra del SEOR. Mirad que yo os lo he mandado.
Josu los envi, y fueron al lugar de la emboscada y se quedaron entre Betel y Hai, al occidente de Hai; pero Josu pas la noche entre el pueblo.
Y se levant Josu muy de maana, pas revista al pueblo y subi con los ancianos de Israel frente al pueblo de Hai.
Entonces todos los hombres de guerra que [estaban] con l subieron y se acercaron, y llegaron frente a la ciudad, y acamparon al lado norte de Hai. Y [haba] un valle entre l y Hai.
Tom unos cinco mil hombres y los puso en emboscada entre Betel y Hai, al occidente de la ciudad.
Y apostaron al pueblo: todo el ejrcito que [estaba] al norte de la ciudad, y su retaguardia [que estaba] al occidente de la ciudad. Y Josu pas aquella noche en medio del valle.
Y aconteci que al ver [esto] el rey de Hai, los hombres de la ciudad se apresuraron, se levantaron temprano y salieron para enfrentarse a Israel en batalla, l y todo su pueblo, en el lugar sealado frente a la llanura del desierto; pero no saba que [haba] una emboscada contra l por detrs de la ciudad.
Y Josu y todo Israel se fingieron vencidos delante de ellos, y huyeron camino del desierto.
Y todo el pueblo que estaba en la ciudad fue llamado para perseguirlos, y persiguieron a Josu, y se alejaron de la ciudad.
No qued hombre en Hai o Betel que no saliera tras Israel, y dejaron la ciudad sin proteccin por perseguir a Israel.
Entonces el SEOR dijo a Josu: Extiende la jabalina que est en tu mano hacia Hai, porque la entregar en tu mano. Y extendi Josu hacia la ciudad la jabalina que estaba en su mano.
Y los [que estaban] emboscados se levantaron rpidamente de su lugar, y corrieron cuando l extendi su mano, entraron en la ciudad y se apoderaron de ella, y se apresuraron a prender fuego a la ciudad.
Cuando los hombres de Hai se volvieron y miraron, he aqu, el humo de la ciudad suba al cielo, y no tenan lugar adnde huir, ni por un lado ni por otro, porque el pueblo que iba huyendo hacia el desierto se volvi contra sus perseguidores.
Al ver Josu y todo Israel que los emboscados haban tomado la ciudad y que el humo de la ciudad suba, se volvieron y mataron a los hombres de Hai.
Y los otros salieron de la ciudad a su encuentro as que [los de Hai] quedaron en medio de Israel, unos por un lado y otros por el otro; y los mataron hasta no quedar de ellos sobreviviente ni fugitivo.
Pero tomaron vivo al rey de Hai, y lo trajeron a Josu.
Y sucedi que cuando Israel acab de matar a todos los habitantes de Hai en el campo [y] en el desierto, adonde ellos los haban perseguido y todos haban cado a filo de espada hasta ser exterminados, todo Israel volvi a Hai y la hirieron a filo de espada.
Y todos los que cayeron aquel da, tanto hombres como mujeres, fueron doce mil; todo el pueblo de Hai.
Josu no retir su mano con la cual tena extendida la jabalina, hasta que hubo destruido por completo a todos los habitantes de Hai.
Slo el ganado y los despojos de aquella ciudad tom para s Israel como botn, conforme a la palabra que el SEOR haba ordenado a Josu.
Y quem Josu a Hai y la convirti en un montn [de ruinas] para siempre, en una desolacin hasta el da de hoy.
Y colg al rey de Hai en un rbol hasta la tarde; y a la puesta del sol Josu dio orden que bajaran su cadver del rbol; lo arrojaron a la entrada de la puerta de la ciudad y levantaron sobre l un gran montn de piedras [que permanece] hasta el da de hoy.
Entonces edific Josu un altar al SEOR, Dios de Israel, en el monte Ebal,
tal como Moiss, siervo del SEOR, haba ordenado a los hijos de Israel, como est escrito en el libro de la ley de Moiss, un altar de piedras sin labrar, sobre las cuales nadie haba alzado [herramienta] de hierro; y sobre l ofrecieron holocaustos al SEOR, y sacrificaron ofrendas de paz.
Y escribi all, sobre las piedras, una copia de la ley que Moiss haba escrito, en presencia de los hijos de Israel.
Todo Israel, con sus ancianos, oficiales y jueces, estaba de pie a ambos lados del arca delante de los sacerdotes levitas que llevaban el arca del pacto del SEOR, tanto el forastero como el nativo. La mitad de ellos [estaba] frente al monte Gerizim, y la otra mitad frente al monte Ebal, tal como Moiss, siervo del SEOR, haba ordenado la primera vez, para que bendijeran al pueblo de Israel.
Despus Josu ley todas las palabras de la ley, la bendicin y la maldicin, conforme a todo lo que est escrito en el libro de la ley.
No hubo ni una palabra de todo lo que haba ordenado Moiss que Josu no leyera delante de toda la asamblea de Israel, incluyendo las mujeres, los nios y los forasteros que vivan entre ellos.
Y aconteci que cuando se enteraron todos los reyes que [estaban] al otro lado del Jordn, en los montes, en los valles y en toda la costa del mar Grande hacia el Lbano, [los reyes] de los heteos, amorreos, cananeos, ferezeos, heveos y jebuseos,
a una se reunieron y se pusieron de acuerdo para pelear contra Josu y contra Israel.
Cuando los habitantes de Gaban se enteraron de lo que Josu haba hecho a Jeric y a Hai,
ellos tambin usaron de astucia y fueron como embajadores, y llevaron alforjas viejas sobre sus asnos, y odres de vino viejos, rotos y remendados,
y sandalias gastadas y remendadas en sus pies, y vestidos viejos sobre s; y todo el pan de su provisin estaba seco [y] desmenuzado.
Vinieron a Josu al campamento en Gilgal, y le dijeron a l y a los hombres de Israel: Hemos venido de un pas lejano; haced, pues, pacto con nosotros.
Y los hombres de Israel dijeron a los heveos: Quiz habitis en nuestra tierra, cmo, pues, haremos pacto con vosotros?
Respondieron ellos a Josu: Somos tus siervos. Y Josu les dijo: Quines sois, y de dnde vens?
Y le dijeron: Tus siervos han venido de un pas muy lejano a causa de la fama del SEOR tu Dios; porque hemos odo hablar de l, de todo lo que hizo en Egipto,
y de todo lo que hizo a los dos reyes de los amorreos que [estaban] al otro lado del Jordn, a Sehn, rey de Hesbn, y a Og, rey de Basn, que [estaba] en Astarot.
Y nuestros ancianos y todos los habitantes de nuestro pas nos hablaron, diciendo: "Tomad provisiones en vuestra mano para el camino, id a su encuentro y decidles: 'Somos vuestros siervos; haced, pues, pacto con nosotros.'"
Este nuestro pan [estaba] caliente [cuando] lo sacamos de nuestras casas para provisin el da que salimos para venir a vosotros; pero he aqu, ahora est seco y desmenuzado.
Estos odres de vino que llenamos eran nuevos, y he aqu, estn rotos; y estos vestidos nuestros y nuestras sandalias estn gastados a causa de lo muy largo del camino.
Y los hombres [de Israel] tomaron de sus provisiones, y no pidieron el consejo del SEOR.
Josu hizo paz con ellos y celebr pacto con ellos para conservarles la vida; tambin los jefes de la congregacin se [lo] juraron.
Y sucedi que al cabo de tres das despus de haber hecho pacto con ellos, oyeron que eran vecinos y que habitaban en su tierra.
Y partieron los hijos de Israel, y al tercer da llegaron a sus ciudades. Sus ciudades [eran] Gaban, Cafira, Beerot y Quiriat-jearim.
Los hijos de Israel no los mataron porque los jefes de la congregacin les haban jurado por el SEOR, Dios de Israel. Y toda la congregacin murmuraba contra los jefes.
Pero todos los jefes dijeron a la congregacin: Nosotros les hemos jurado por el SEOR, Dios de Israel, y ahora no podemos tocarlos.
Esto es lo que haremos con ellos: los dejaremos vivir, para que no venga sobre nosotros la ira por el juramento que les hemos hecho.
Y los jefes les dijeron: Dejadlos vivir. Y fueron leadores y aguadores para toda la congregacin, tal como los jefes les haban dicho.
Entonces Josu los mand llamar y les habl, diciendo: Por qu nos habis engaado, diciendo: "Habitamos muy lejos de vosotros", cuando habitis en nuestra tierra?
Ahora pues, malditos sois y nunca dejaris de ser esclavos, leadores y aguadores para la casa de mi Dios.
Y ellos respondieron a Josu, y dijeron: Porque ciertamente tus siervos fueron informados de que el SEOR tu Dios haba mandado a su siervo Moiss que os diera toda la tierra, y que destruyera a todos los habitantes de la tierra delante de vosotros; por tanto, temimos en gran manera por nuestras vidas a causa de vosotros, y hemos hecho esto.
Ahora pues, he aqu estamos en tus manos; haz con nosotros lo que te parezca bueno y justo.
Y as hizo l con ellos, y los libr de las manos de los hijos de Israel, y [stos] no los mataron.
Y aquel da Josu los hizo leadores y aguadores para la congregacin y para el altar del [SEOR,] en el lugar que [el] [S]EOR escogiera, hasta el da de hoy.
Y sucedi que cuando Adonisedec, rey de Jerusaln, oy que Josu haba capturado a Hai y que la haba destruido por completo (como haba hecho con Jeric y con su rey, as haba hecho con Hai y con su rey), y que los habitantes de Gaban haban concertado la paz con Israel y estaban dentro de su tierra,
tuvo gran temor, porque Gaban [era] una gran ciudad, como una de las ciudades reales, y porque era ms grande que Hai, y todos sus hombres [eran] valientes.
Por tanto, Adonisedec, rey de Jerusaln, envi [mensaje] a Hoham, rey de Hebrn, a Piream, rey de Jarmut, a Jafa, rey de Laquis y a Debir, rey de Egln, diciendo:
Subid a m y ayudadme, y ataquemos a Gaban, porque ha hecho paz con Josu y con los hijos de Israel.
Se reunieron, pues, los cinco reyes de los amorreos, el rey de Jerusaln, el rey de Hebrn, el rey de Jarmut, el rey de Laquis [y] el rey de Egln, y subieron ellos con todos sus ejrcitos, y acamparon junto a Gaban y lucharon contra ella.
Entonces los hombres de Gaban enviaron [mensaje] a Josu al campamento de Gilgal, diciendo: No abandones a tus siervos; sube rpidamente a nosotros, slvanos y aydanos, porque todos los reyes de los amorreos que habitan en los montes se han reunido contra nosotros.
Y Josu subi de Gilgal, l y toda la gente de guerra con l, y todos los valientes guerreros.
Y el SEOR dijo a Josu: No les tengas miedo, porque los he entregado en tus manos; ninguno de ellos te podr resistir.
Vino, pues, Josu sobre ellos de repente, habiendo marchado toda la noche desde Gilgal.
Y el SEOR los desconcert delante de Israel, y los hiri con gran matanza en Gaban, y los persigui por el camino de la subida de Bet-horn, y los hiri hasta Azeca y Maceda.
Y sucedi que mientras huan delante de Israel, [cuando] estaban en la bajada de Bet-horn, el SEOR arroj desde el cielo grandes piedras sobre ellos hasta Azeca, y murieron; y [fueron] ms los que murieron por las piedras del granizo que los que mataron a espada los hijos de Israel.
Entonces Josu habl al SEOR el da en que el SEOR entreg a los amorreos delante de los hijos de Israel, y dijo en presencia de Israel: Sol, detente en Gaban, y [t] luna, en el valle de Ajaln.
Y el sol se detuvo, y la luna se par, hasta que la nacin se veng de sus enemigos. No est esto escrito en el libro de Jaser? Y el sol se detuvo en medio del cielo y no se apresur a ponerse como por un da entero.
Y ni antes ni despus hubo da como aquel, cuando el SEOR prest atencin a la voz de un hombre; porque el SEOR pele por Israel.
Entonces Josu, y todo Israel con l, volvi al campamento en Gilgal.
Y aquellos cinco reyes haban huido y se haban escondido en la cueva de Maceda.
Y fue dado aviso a Josu, diciendo: Los cinco reyes han sido hallados escondidos en la cueva de Maceda.
Y Josu dijo: Rodad piedras grandes hacia la entrada de la cueva, y poned junto a ella hombres que los vigilen,
pero vosotros no os quedis [ah;] perseguid a vuestros enemigos y atacadlos por la retaguardia. No les permitis entrar en sus ciudades, porque el SEOR vuestro Dios los ha entregado en vuestras manos.
Y sucedi que cuando Josu y los hijos de Israel terminaron de herirlos con gran matanza, hasta que fueron destruidos, y que los sobrevivientes que de ellos quedaron haban entrado en las ciudades fortificadas,
todo el pueblo volvi en paz al campamento [y] a Josu en Maceda. Nadie profiri palabra alguna contra ninguno de los hijos de Israel.
Entonces Josu dijo: Abrid la entrada de la cueva y sacadme de ella a esos cinco reyes.
As lo hicieron, y le trajeron de la cueva a estos cinco reyes: el rey de Jerusaln, el rey de Hebrn, el rey de Jarmut, el rey de Laquis [y] el rey de Egln.
Y sucedi que cuando llevaron estos reyes a Josu, Josu llam a todos los hombres de Israel, y dijo a los jefes de los hombres de guerra que haban ido con l: Acercaos, poned vuestro pie sobre el cuello de estos reyes. Ellos se acercaron y pusieron los pies sobre sus cuellos.
Entonces Josu les dijo: No temis ni os acobardis. Sed fuertes y valientes, porque as har el SEOR a todos vuestros enemigos con quienes luchis.
Despus Josu los hiri, les dio muerte y los colg de cinco rboles, y quedaron colgados de los rboles hasta la tarde.
Y sucedi que a la hora de la puesta del sol, Josu dio rdenes y los bajaron de los rboles, y los echaron en la cueva donde se haban escondido; y sobre la boca de la cueva pusieron grandes piedras [que permanecen] hasta el da de hoy.
Y aquel da Josu conquist a Maceda, y la hiri a filo de espada junto con su rey; la destruy por completo con todas las personas que haba en ella. No dej ningn sobreviviente; e hizo con el rey de Maceda como haba hecho con el rey de Jeric.
Josu, y todo Israel con l, pas de Maceda a Libna, y pele contra Libna;
y el SEOR la entreg tambin, junto con su rey, en manos de Israel, que la hiri a filo de espada con todas las personas que [haba] en ella. No dej ningn sobreviviente en ella, e hizo con su rey como haba hecho con el rey de Jeric.
Josu, y todo Israel con l, pas de Libna a Laquis, acamp cerca de ella y la atac.
Y el SEOR entreg a Laquis en manos de Israel, la cual conquist al segundo da, y la hiri a filo de espada con todas las personas que [haba] en ella, conforme a todo lo que haba hecho a Libna.
Entonces Horam, rey de Gezer, subi en ayuda de Laquis, y Josu lo derrot a l y a su pueblo, hasta no dejar sobreviviente alguno.
Josu, y todo Israel con l, pas de Laquis a Egln, y acamparon cerca de ella y la atacaron.
La conquistaron aquel mismo da y la hirieron a filo de espada; y destruy por completo aquel da a todas las personas que [haba] en ella, conforme a todo lo que haba hecho a Laquis.
Entonces subi Josu, y todo Israel con l, de Egln a Hebrn, y pelearon contra ella.
La conquistaron y la hirieron a filo de espada, con su rey, todas sus ciudades y todas las personas que [haba] en ella. No dej ningn sobreviviente, conforme a todo lo que haba hecho a Egln. La destruy por completo con todas las personas que [haba] en ella.
Despus Josu, y todo Israel con l, se volvi [contra] Debir y pele contra ella.
La conquist, con su rey y todas sus ciudades, hirindolas a filo de espada; y destruy por completo a todas las personas que [haba] en ella. No dej sobreviviente alguno. Como haba hecho con Hebrn, [y] como haba hecho tambin con Libna y su rey, as hizo con Debir y su rey.
Hiri, pues, Josu toda la tierra: la regin montaosa, el Neguev, la tierra baja y las laderas, y a todos sus reyes. No dej ningn sobreviviente, sino que destruy por completo a todo el que tena vida, tal como el SEOR, Dios de Israel, haba mandado.
Josu los hiri desde Cades-barnea hasta Gaza, y todo el territorio de Gosn hasta Gaban.
A todos estos reyes y sus territorios los captur Josu de una vez, porque el SEOR, Dios de Israel, combata por Israel.
Y volvi Josu, y todo Israel con l, al campamento en Gilgal.
Y aconteci que cuando se enter Jabn, rey de Hazor, envi a Jobab, rey de Madn, al rey de Simrn, al rey de Acsaf,
y a los reyes que [estaban] al norte en la regin montaosa, en el Arab al sur de Cineret, y en las tierras bajas y en las alturas de Dor al occidente;
al cananeo [que estaba] al oriente y al occidente, al amorreo, al heteo, al ferezeo y al jebuseo en la regin montaosa, y al heveo al pie del Hermn en la tierra de Mizpa.
Y salieron ellos, y todos sus ejrcitos con ellos, tanta gente como la arena que est a la orilla del mar, con muchsimos caballos y carros.
As que todos estos reyes, habiendo acordado unirse, vinieron y acamparon juntos cerca de las aguas de Merom para pelear contra Israel.
Entonces dijo el SEOR a Josu: No temas a causa de ellos, porque maana a esta hora yo entregar a todos ellos muertos delante de Israel; desjarretars sus caballos y quemars sus carros a fuego.
Y Josu, y toda la gente de guerra con l, vino de repente sobre ellos junto a las aguas de Merom, y los atac.
Y el SEOR los entreg en manos de Israel, los derrotaron y los persiguieron hasta Sidn la grande, hasta Misrefot-maim y hasta el valle de Mizpa al oriente; los hirieron hasta que no les qued sobreviviente alguno.
Y Josu hizo con ellos como el SEOR le haba mandado: desjarret sus caballos y quem sus carros a fuego.
Por ese mismo tiempo Josu volvi y se apoder de Hazor e hiri a espada a su rey; porque Hazor antes haba sido cabeza de todos estos reinos.
E hirieron a filo de espada a todas las personas que [haba] en ella, destruyndo[las] por completo; no qued nadie con vida, y a Hazor le prendi fuego.
Y tom Josu todas las ciudades de estos reyes, y a todos sus reyes, los hiri a filo de espada [y] los destruy por completo; tal como Moiss, siervo del SEOR, haba ordenado.
Sin embargo, Israel no quem ninguna de las ciudades que estaban sobre sus colinas, con la nica excepcin de Hazor, [la cual] Josu quem.
Y los hijos de Israel tomaron como botn todos los despojos de estas ciudades y el ganado; mas a los hombres hirieron a filo de espada hasta destruirlos. No dejaron a ninguno con vida.
Tal como el SEOR haba ordenado a Moiss su siervo, as Moiss lo orden a Josu, y as Josu lo hizo; no dej de hacer nada de todo lo que el SEOR haba ordenado a Moiss.
Tom, pues, Josu toda la tierra: la regin montaosa, todo el Neguev, toda la tierra de Gosn, las tierras bajas, el Arab, la regin montaosa de Israel y sus tierras bajas,
desde el monte de Halac, que se levanta hacia Seir, hasta Baal-gad en el valle del Lbano, al pie del monte Hermn. Captur a todos sus reyes, los hiri y los mat.
Por mucho tiempo Josu estuvo en guerra con todos estos reyes.
No hubo ciudad que hiciera paz con los hijos de Israel, excepto los heveos que vivan en Gaban; de todas se apoderaron por la fuerza.
Porque fue [la intencin] del SEOR endurecer el corazn de ellos, para que se enfrentaran en batalla con Israel, a fin de que fueran destruidos por completo, sin que tuviera piedad de ellos y los exterminara, tal como el SEOR haba ordenado a Moiss.
Y por aquel tiempo Josu fue y destruy a los anaceos de la regin montaosa, de Hebrn, de Debir, de Anab, de toda la regin montaosa de Jud y de toda la regin montaosa de Israel. Josu los destruy por completo con sus ciudades.
No quedaron anaceos en la tierra de los hijos de Israel; slo quedaron algunos en Gaza, en Gat y en Asdod.
Tom, pues, Josu toda la tierra de acuerdo con todo lo que el SEOR haba dicho a Moiss. Y Josu la dio por heredad a Israel conforme a sus divisiones por sus tribus. Y la tierra descans de la guerra.
stos, pues, son los reyes de la tierra a quienes los hijos de Israel derrotaron, y cuya tierra poseyeron al otro lado del Jordn, hacia el oriente, desde el valle del Arnn hasta el monte Hermn, y todo el Arab hacia el oriente:
Sehn, rey de los amorreos, que habitaba en Hesbn [y] gobernaba desde Aroer, que est al borde del valle del Arnn, el medio del valle y la mitad de Galaad, y hasta el arroyo de Jaboc, lmite de los hijos de Amn;
y el Arab hasta el mar de Cineret hacia el oriente, y hasta el mar de Arab, el mar Salado, al oriente hacia Bet-jesimot, y al sur, al pie de las laderas del Pisga;
y el territorio de Og, rey de Basn, uno de los que quedaba de los refatas, que habitaba en Astarot y en Edrei,
y gobernaba en el monte Hermn, en Salca y en todo Basn, hasta los lmites del gesureo y del maacateo, y la mitad de Galaad, [hasta] el lmite de Sehn, rey de Hesbn.
[A stos] Moiss, siervo del SEOR, y los hijos de Israel los derrotaron; y Moiss, siervo del SEOR, dio su tierra en posesin a los rubenitas, a los gaditas y a la media tribu de Manass.
stos, pues, son los reyes de la tierra que Josu y los hijos de Israel derrotaron al otro lado del Jordn, hacia el occidente, desde Baal-gad en el valle del Lbano hasta el monte Halac que se levanta hacia Seir; y Josu dio la tierra en posesin a las tribus de Israel segn sus divisiones,
en la regin montaosa, en las tierras bajas, en el Arab, en las laderas, en el desierto y en el Neguev; de los heteos, amorreos, cananeos, ferezeos, heveos y jebuseos:
el rey de Jeric, uno; el rey de Hai, que est al lado de Betel, uno;
el rey de Jerusaln, uno; el rey de Hebrn, uno;
el rey de Jarmut, uno; el rey de Laquis, uno;
el rey de Egln, uno; el rey de Gezer, uno;
el rey de Debir, uno; el rey de Geder, uno;
el rey de Horma, uno; el rey de Arad, uno;
el rey de Libna, uno; el rey de Adulam, uno;
el rey de Maceda, uno; el rey de Betel, uno;
el rey de Tapa, uno; el rey de Hefer, uno;
el rey de Afec, uno; el rey de Sarn, uno;
el rey de Madn, uno; el rey de Hazor, uno;
el rey de Simron-mern, uno; el rey de Acsaf, uno;
el rey de Taanac, uno; el rey de Meguido, uno;
el rey de Cedes, uno; el rey de Jocneam del Carmelo, uno;
el rey de Dor, en las alturas de Dor, uno; el rey de Goim en Gilgal, uno;
el rey de Tirsa, uno. Treinta y un reyes en total.
Era Josu ya viejo [y] entrado en aos cuando el SEOR le dijo: T eres viejo [y] entrado en aos, y [todava] queda mucha tierra por conquistar.
sta es la tierra que queda: todos los distritos [de] los filisteos y todos [los de] los gesureos;
desde el Sihor, que est al oriente de Egipto, hasta la frontera de Ecrn al norte (que se considera de los cananeos); los cinco prncipes de los filisteos: el gazeo, el asdodeo, el ascaloneo, el geteo, y el ecroneo; tambin los aveos,
hacia el sur, toda la tierra de los cananeos, y Mehara que pertenece a los sidonios, hasta Afec, hasta la frontera de los amorreos;
y la tierra de los giblitas, y todo el Lbano hacia el oriente, desde Baal-gad al pie del monte Hermn, hasta Lebo-hamat.
A todos los habitantes de la regin montaosa desde el Lbano hasta Misrefot-maim, a todos los sidonios, los expulsar de delante de los hijos de Israel; solamente reparte la tierra por suerte a Israel como heredad tal como te he mandado.
Ahora pues, reparte esta tierra como heredad a las nueve tribus, y a la media tribu de Manass.
Los rubenitas y los gaditas con la otra media tribu haban recibido [ya] su heredad, la cual Moiss les haba dado al otro lado del Jordn, hacia el oriente, tal como se [la] haba dado Moiss, siervo del SEOR:
desde Aroer, que est a la orilla del valle del Arnn, con la ciudad que est en medio del valle, y toda la llanura de Medeba, hasta Dibn;
todas las ciudades de Sehn, rey de los amorreos, que reinaba en Hesbn, hasta la frontera de los hijos de Amn;
tambin Galaad y el territorio de los gesureos y los maacateos, y todo el monte Hermn, y todo Basn hasta Salca;
todo el reino de Og en Basn, el cual reinaba en Astarot y en Edrei (slo l quedaba del remanente de los refatas); porque Moiss los hiri y los desposey.
Pero los hijos de Israel no desposeyeron a los gesureos ni a los maacateos; pues Gesur y Maaca habitan en medio de Israel hasta hoy.
Slo a la tribu de Lev no dio heredad; las ofrendas encendidas al SEOR, Dios de Israel, son su heredad, como l le haba dicho.
Dio, pues, Moiss [una heredad] a la tribu de los hijos de Rubn conforme a sus familias.
Y el territorio de ellos fue desde Aroer, que est a la orilla del valle del Arnn, con la ciudad que est en medio del valle, y toda la llanura hasta Medeba;
Hesbn y todas sus ciudades que estn en la llanura: Dibn, Bamot-baal, Bet-baal-men,
Jahaza, Cademot, Mefaat,
Quiriataim, Sibma, Zaret-sahar en el monte del valle,
Bet-peor, las laderas de Pisga, Bet-jesimot,
todas las ciudades de la llanura, y todo el reino de Sehn, rey de los amorreos, que reinaba en Hesbn, al cual Moiss hiri con los jefes de Madin, Evi, Requem, Zur, Hur y Reba, prncipes de Sehn que habitaban en aquella tierra.
Entre los que mataron los hijos de Israel, tambin dieron muerte a espada al adivino Balaam, hijo de Beor.
Y el lmite de los hijos de Rubn fue el Jordn. sta fue la heredad de los hijos de Rubn segn sus familias: las ciudades y sus aldeas.
Moiss dio tambin [una heredad] a la tribu de Gad, a los hijos de Gad, conforme a sus familias.
Y su territorio fue Jazer, todas las ciudades de Galaad y la mitad de la tierra de los hijos de Amn hasta Aroer, que est frente a Rab;
desde Hesbn hasta Ramat-mizpa y Betonim, y desde Mahanaim hasta el lmite de Debir;
y en el valle, Bet-aram, Bet-nimra, Sucot y Zafn, el resto del reino de Sehn, rey de Hesbn, [con] el Jordn como lmite, hasta el extremo del mar de Cineret al otro lado del Jordn, al oriente.
sta es la heredad de los hijos de Gad segn sus familias, las ciudades y sus aldeas.
Moiss dio tambin [una heredad] a la media tribu de Manass; y fue para la media tribu de los hijos de Manass, conforme a sus familias.
Y su territorio fue desde Mahanaim, todo Basn, todo el reino de Og, rey de Basn, y todos los pueblos de Jair que estn en Basn, sesenta ciudades;
tambin la mitad de Galaad con Astarot y Edrei, ciudades del reino de Og en Basn, [fueron] para los hijos de Maquir, hijo de Manass, para la mitad de los hijos de Maquir conforme a sus familias.
stos [son los territorios] que Moiss reparti por heredad en las llanuras de Moab, al otro lado del Jordn, al oriente de Jeric.
Pero a la tribu de Lev, Moiss no le dio heredad; el SEOR, Dios de Israel, es su heredad, como l les haba prometido.
stos [son los territorios] que los hijos de Israel recibieron como heredad en la tierra de Canan, los cuales les repartieron como heredad el sacerdote Eleazar y Josu, hijo de Nun, y las cabezas de las casas de las tribus de los hijos de Israel,
por suerte [recibieron] su heredad tal como el SEOR haba ordenado por medio de Moiss, a las nueve tribus y a la media tribu.
Pues Moiss haba dado la heredad de las dos tribus y de la media tribu al otro lado del Jordn; pero no dio heredad entre ellos a los levitas.
Porque los hijos de Jos eran dos tribus, Manass y Efran; y ellos no dieron a los levitas ninguna porcin en [su] tierra, sino ciudades donde habitar, con sus tierras de pasto para sus ganados y para sus posesiones.
Tal como el SEOR haba ordenado a Moiss, as hicieron los hijos de Israel, y repartieron la tierra.
Entonces los hijos de Jud vinieron a Josu en Gilgal, y Caleb, hijo de Jefone cenezeo, le dijo: T sabes lo que el SEOR dijo a Moiss, hombre de Dios, acerca de ti y de m en Cades-barnea.
Yo tena cuarenta aos cuando Moiss, siervo del SEOR, me envi de Cades-barnea a reconocer la tierra, y le inform como yo [lo senta] en mi corazn.
Sin embargo, mis hermanos que subieron conmigo, hicieron atemorizar el corazn del pueblo; pero yo segu plenamente al SEOR mi Dios.
Y aquel da Moiss jur, diciendo: "Ciertamente, la tierra que ha pisado tu pie ser herencia tuya y de tus hijos para siempre, porque has seguido plenamente al SEOR mi Dios."
Y ahora, he aqu, el SEOR me ha permitido vivir, tal como prometi, estos cuarenta y cinco aos, desde el da en que el SEOR habl estas palabras a Moiss, cuando Israel caminaba en el desierto; y he aqu, ahora tengo ochenta y cinco aos.
Todava estoy tan fuerte como el da en que Moiss me envi; como era entonces mi fuerza, as es ahora mi fuerza para la guerra, y para salir y para entrar.
Ahora pues, dame esta regin montaosa de la cual el SEOR habl aquel da, porque t oste aquel da que all [haba] anaceos con grandes ciudades fortificadas; tal vez el SEOR est conmigo y los expulsar como el SEOR ha dicho.
Y Josu lo bendijo, y dio Hebrn por heredad a Caleb, hijo de Jefone.
Por tanto, Hebrn vino a ser hasta hoy heredad de Caleb, hijo de Jefone cenezeo, porque sigui plenamente al SEOR, Dios de Israel.
Y el nombre de Hebrn antes era Quiriat-arba; [pues Arba era] el hombre ms grande entre los anaceos. Entonces la tierra descans de la guerra.
La [parte] que toc en suerte a la tribu de los hijos de Jud conforme a sus familias, llegaba hasta la frontera de Edom, hacia el sur, hasta el desierto de Zin al extremo sur.
Y su lmite al sur se extenda desde el extremo del mar Salado, desde la baha que da hacia el sur,
y segua por el sur hacia la subida de Acrabim y continuaba hasta Zin; entonces suba por el lado sur de Cades-barnea hasta Hezrn, y suba hasta Adar y volva a Carca.
Y pasaba por Asmn y segua hasta el torrente de Egipto; y el lmite terminaba en el mar. ste ser vuestro lmite meridional.
El lmite oriental [era] el mar Salado hasta la desembocadura del Jordn. El lmite por el lado norte [era] desde la baha del mar en la desembocadura del Jordn.
Entonces el lmite suba hasta Bet-hogla y segua al norte de Bet-arab y suba hasta la piedra de Bohn, hijo de Rubn.
Y el lmite suba hasta Debir desde el valle de Acor, y volva hacia el norte, hacia Gilgal que est frente a la subida de Adumn, al sur del valle, y segua hasta las aguas de En-semes y terminaba en En-rogel.
Despus el lmite suba por el valle de Ben-hinom hasta la ladera del jebuseo al sur, es decir, Jerusaln, y suba hasta la cumbre del monte que est frente al valle de Hinom hacia el occidente, que est al extremo del valle de Refaim hacia el norte.
Y desde la cumbre del monte el lmite doblaba hacia la fuente de las aguas de Neftoa, y segua hasta las ciudades del monte Efrn, girando hacia Baala, es decir, Quiriat-jearim.
De Baala el lmite giraba hacia el occidente, hasta el monte Seir, y continuaba hasta la ladera del monte Jearim al norte, es decir, Quesaln, y bajaba a Bet-semes, y continuaba por Timna.
Y hacia el norte el lmite segua por el lado de Ecrn, girando hacia Sicrn, y continuaba hasta el monte Baala, segua hasta Jabneel y terminaba en el mar.
El lmite occidental [era] el mar Grande, es decir, [su] costa. ste es el lmite alrededor de los hijos de Jud conforme a sus familias.
Y dio a Caleb, hijo de Jefone, una porcin entre los hijos de Jud, segn el mandato del SEOR a Josu, [es decir,] Quiriat-arba, [siendo Arba] el padre de Anac, es decir, Hebrn.
Y Caleb expuls de all a los tres hijos de Anac: Sesai, Ahimn y Talmai, hijos de Anac.
De all subi contra los habitantes de Debir (el nombre de Debir antes [era] Quiriat-sfer).
Y Caleb dijo: Al que ataque a Quiriat-sfer y la tome, yo le dar a mi hija Acsa por mujer.
Y Otoniel, hijo de Cenaz, hermano de Caleb, la tom, y l le dio a su hija Acsa por mujer.
Y sucedi que cuando ella vino [a l,] ste la persuadi a que pidiera un campo a su padre. Ella entonces se baj del asno, y Caleb le dijo: Qu quieres?
Y ella dijo: Dame una bendicin; ya que me has dado la tierra del Neguev, dame tambin fuentes de agua. Y l le dio las fuentes de arriba y las fuentes de abajo.
sta es la heredad de la tribu de los hijos de Jud conforme a sus familias.
Y las ciudades al extremo de la tribu de los hijos de Jud, hacia el lmite de Edom en el sur, fueron: Cabseel, Edar, Jagur,
Cina, Dimona, Adada,
Cedes, Hazor, Itnn,
Zif, Telem, Bealot,
Hazor-hadata, Queriot-hezrn, es decir, Hazor,
Amam, Sema, Molada,
Hazar-gada, Hesmn, Bet-pelet,
Hazar-sual, Beerseba, Bizotia,
Baala, Iim, Esem,
Eltolad, Quesil, Horma,
Siclag, Madmana, Sansana,
Lebaot, Silhim, An y Rimn; en total veintinueve ciudades con sus aldeas.
En las tierras bajas: Estaol, Zora, Asena,
Zanoa, En-ganim, Tapa, Enam,
Jarmut, Adulam, Soco, Azeca,
Saaraim, Aditaim, Gedera y Gederotaim; catorce ciudades con sus aldeas.
Zenn, Hadasa, Migdal-gad,
Dilen, Mizpa, Jocteel,
Laquis, Boscat, Egln,
Cabn, Lahmam, Quitlis,
Gederot, Bet-dagn, Naama y Maceda; diecisis ciudades con sus aldeas.
Libna, Eter, Asn,
Jifta, Asena, Nezib,
Keila, Aczib y Maresa; nueve ciudades con sus aldeas.
Ecrn con sus pueblos y sus aldeas;
desde Ecrn hasta el mar, todas las que estaban cerca de Asdod, con sus aldeas.
Asdod, sus pueblos y sus aldeas; Gaza, sus pueblos y sus aldeas; hasta el torrente de Egipto y el mar Grande y [sus] costas.
Y en la regin montaosa: Samir, Jatir, Soco,
Dana, Quiriat-sana, es decir, Debir,
Anab, Estemoa, Anim,
Gosn, Holn y Gilo; once ciudades con sus aldeas.
Arab, Duma, Esn,
Janum, Bet-tapa, Afeca,
Humta, Quiriat-arba, es decir, Hebrn, y Sior; nueve ciudades con sus aldeas.
Man, Carmel, Zif, Juta,
Jezreel, Jocdeam, Zanoa,
Can, Guibe y Timna; diez ciudades con sus aldeas.
Halhul, Bet-sur, Gedor,
Maarat, Bet-anot y Eltecn; seis ciudades con sus aldeas.
Quiriat-baal, es decir, Quiriat-jearim, y Rab; dos ciudades con sus aldeas.
En el desierto: Bet-arab, Midn, Secaca,
Nibsn, la Ciudad de la Sal y Engadi; seis ciudades con sus aldeas.
Mas a los jebuseos, habitantes de Jerusaln, los hijos de Jud no pudieron expulsarlos; por tanto, los jebuseos habitan hasta hoy en Jerusaln con los hijos de Jud.
Toc en suerte a los hijos de Jos desde el Jordn [frente a] Jeric (las aguas de Jeric) al oriente, hacia el desierto, subiendo desde Jeric por la regin montaosa a Betel.
Segua desde Betel a Luz, y continuaba hasta el lmite de los arquitas en Atarot.
Y descenda hacia el occidente al territorio de los jafletitas, hasta el territorio de Bet-horn de abajo, y hasta Gezer, y terminaba en el mar.
Recibieron, pues, su heredad los hijos de Jos, Manass y Efran.
Y [ste] fue el territorio de los hijos de Efran conforme a sus familias: el lmite de su heredad hacia el oriente era Atarot-adar, hasta Bet-horn de arriba.
Y el lmite iba hacia el occidente en Micmetat al norte, girando hacia el oriente en Taanat-silo, y continuaba [ms all] al oriente de Janoa.
Descenda de Janoa a Atarot y a Naarat, llegaba a Jeric y sala al Jordn.
De Tapa el lmite continuaba hacia el occidente hasta el arroyo de Can, y terminaba en el mar. sta es la heredad de la tribu de los hijos de Efran, conforme a sus familias,
[junto] con las ciudades que fueron apartadas para los hijos de Efran en medio de la heredad de los hijos de Manass, todas las ciudades con sus aldeas.
Pero no expulsaron a los cananeos que habitaban en Gezer; por tanto, los cananeos habitan en medio de Efran hasta hoy, pero fueron sometidos a trabajos forzados.
sta fue la suerte [que le toc] a la tribu de Manass, porque l era el primognito de Jos: a Maquir, primognito de Manass, padre de Galaad, por cuanto era hombre de guerra, se le otorg Galaad y Basn;
y echaron suertes para el resto de los hijos de Manass conforme a sus familias: para los hijos de Abiezer, para los hijos de Helec, para los hijos de Asriel, para los hijos de Siquem, para los hijos de Hefer y para los hijos de Semida; estos [eran] los descendientes varones de Manass, hijo de Jos, conforme a sus familias.
Sin embargo, Zelofehad, hijo de Hefer, hijo de Galaad, hijo de Maquir, hijo de Manass, no tena hijos, sino slo hijas; y stos son los nombres de sus hijas: Maala, Noa, Hogla, Milca y Tirsa.
Y ellas vinieron delante del sacerdote Eleazar, delante de Josu, hijo de Nun, y delante de los principales, diciendo: El SEOR mand a Moiss que nos diera una heredad entre nuestros hermanos. As que segn el mandato del SEOR, l les dio heredad entre los hermanos de su padre.
Y a Manass le tocaron diez porciones, adems de la tierra de Galaad y Basn que est al otro lado del Jordn,
porque las hijas de Manass recibieron heredad entre sus hijos. Y la tierra de Galaad perteneci al resto de los hijos de Manass.
Y el lmite de Manass se extenda desde Aser hasta Micmetat, que estaba al oriente de Siquem; entonces el lmite iba hacia el sur hasta los habitantes de En-tapa.
La tierra de Tapa perteneca a Manass, pero Tapa en el lmite con Manass [perteneca] a los hijos de Efran.
Y el lmite descenda hasta el arroyo de Can, hacia el sur del arroyo (estas ciudades [pertenecan] a Efran entre las ciudades de Manass). Y el lmite de Manass [estaba] al lado norte del arroyo, y terminaba en el mar.
El lado sur [perteneca] a Efran, el lado norte a Manass y el mar era su lmite; y lindaban con Aser al norte y con Isacar al oriente.
En Isacar y en Aser, Manass tena Bet-sen y sus aldeas, Ibleam y sus aldeas, los habitantes de Dor y sus aldeas, los habitantes de Endor y sus aldeas, los habitantes de Taanac y sus aldeas, y los habitantes de Meguido y sus aldeas; la tercera es Nfet.
Pero los hijos de Manass no pudieron tomar posesin de estas ciudades, porque los cananeos persistieron en habitar en esa tierra.
Y sucedi que cuando los hijos de Israel se hicieron fuertes, sometieron a los cananeos a trabajos forzados, pero no los expulsaron totalmente.
Entonces los hijos de Jos hablaron a Josu, diciendo: Por qu me has dado slo una suerte y una porcin como heredad, siendo yo un pueblo numeroso que hasta ahora el SEOR ha bendecido?
Y Josu les dijo: Si sois pueblo tan numeroso, subid al bosque y limpiad un lugar para vosotros all en la tierra de los ferezeos y los refatas, ya que la regin montaosa de Efran es demasiado estrecha para vosotros.
Y los hijos de Jos respondieron: La regin montaosa no es suficiente para nosotros, y todos los cananeos que viven en la tierra del valle tienen carros de hierro, tanto los que estn en Bet-sen y sus aldeas, como los que estn en el valle de Jezreel.
Y habl Josu a la casa de Jos, a Efran y a Manass, diciendo: Eres un pueblo numeroso y tienes gran poder; no te tocar [slo] una suerte,
sino que la regin montaosa ser tuya. Porque aunque es bosque, la desmontars, y ser tuya hasta sus lmites ms lejanos; porque expulsars a los cananeos, aunque tengan carros de hierro [y] aunque sean fuertes.
Entonces toda la congregacin de los hijos de Israel se reuni en Silo, y levantaron all la tienda de reunin; y la tierra estaba sometida delante de ellos.
Y quedaban siete tribus de los hijos de Israel que no haban repartido su heredad.
Dijo, pues, Josu a los hijos de Israel: Hasta cundo pospondris el entrar a tomar posesin de la tierra que el SEOR, el Dios de vuestros padres, os ha dado?
Escoged tres hombres de cada tribu, a quienes yo enviar, y ellos se levantarn y recorrern la tierra, y harn una descripcin de ella segn su heredad; entonces volvern a m.
Y la dividirn en siete partes; Jud se quedar en su territorio en el sur, y la casa de Jos se quedar en su territorio en el norte.
Y describiris la tierra en siete partes, y me traeris aqu [la descripcin.] Y yo os echar suertes aqu delante del SEOR nuestro Dios.
Pues los levitas no tienen porcin entre vosotros porque el sacerdocio del SEOR es su herencia. Gad, Rubn y la media tribu de Manass tambin han recibido su herencia al otro lado del Jordn hacia el oriente, la cual les dio Moiss, siervo del SEOR.
Entonces los hombres se levantaron y partieron, y Josu orden a los que salieron a describir la tierra, diciendo: Id y recorred la tierra, y describidla y volved a m; entonces os echar suertes aqu en Silo delante del SEOR.
Y los hombres fueron y recorrieron la tierra y la describieron por ciudades en siete partes en un libro; y vinieron a Josu en el campamento en Silo.
Y Josu les ech suertes en Silo delante del SEOR, y all Josu reparti la tierra a los hijos de Israel conforme a sus divisiones.
Y sali la suerte de la tribu de los hijos de Benjamn conforme a sus familias, y el territorio de su suerte estaba entre los hijos de Jud y los hijos de Jos.
Y su lmite por el lado norte comenzaba en el Jordn, suba por el lado de Jeric al norte, ascenda por la regin montaosa hacia el occidente y terminaba en el desierto de Bet-avn.
De all el lmite segua hasta Luz, por el lado sur de Luz, es decir, Betel; y el lmite bajaba hasta Atarot-adar, cerca del monte que est al sur de Bet-horn de abajo.
Y el lmite doblaba [all] y se extenda hacia el sur por el lado occidental, desde el monte que est frente a Bet-horn hacia el sur; y terminaba en Quiriat-baal, es decir, Quiriat-jearim, ciudad de los hijos de Jud. ste [era] el lmite occidental.
Y por el lado sur, desde el extremo de Quiriat-jearim, el lmite segua hacia el occidente e iba hasta la fuente de las aguas de Neftoa.
Entonces el lmite bajaba hasta la orilla del monte que est en el valle de Ben-hinom, que est en el valle de Refaim hacia el norte; y bajaba al valle de Hinom, hasta la ladera del jebuseo hacia el sur, y bajaba hasta En-rogel.
Luego doblaba hacia el norte e iba hasta En-semes y hasta Gelitot, que est frente a la subida de Adumn, y bajaba hasta la piedra de Bohn, hijo de Rubn,
continuaba por el lado frente al Arab hacia el norte y bajaba hasta el Arab.
El lmite segua por el lado de Bet-hogla hacia el norte, y terminaba en la baha norte del mar Salado, en el extremo sur del Jordn. ste [era] el lmite sur.
El Jordn era su lmite al lado oriental. sta [fue] la heredad de los hijos de Benjamn, conforme a sus familias [y] conforme a sus lmites alrededor.
Y las ciudades de la tribu de los hijos de Benjamn, conforme a sus familias, eran: Jeric, Bet-hogla, Emec-casis,
Bet-arab, Zemaraim, Betel,
Avim, Par, Ofra,
Quefar-haamoni, Ofni y Geba; doce ciudades con sus aldeas.
Gaban, Ram, Beerot,
Mizpa, Cafira, Mozah,
Requem, Irpeel, Tarala,
Zela, Elef, Jebs, es decir, Jerusaln, Guibe y Quiriat; catorce ciudades con sus aldeas. sta [fue] la heredad de los hijos de Benjamn conforme a sus familias.
La segunda suerte toc a Simen, a la tribu de los hijos de Simen conforme a sus familias, y su heredad estaba en medio de la heredad de los hijos de Jud.
Y les correspondi por heredad: Beerseba, Seba, Molada,
Hazar-sual, Bala, Ezem,
Eltolad, Betul, Horma,
Siclag, Bet-marcabot, Hazar-susa,
Bet-lebaot y Saruhn; trece ciudades con sus aldeas;
An, Rimn, Eter y Asn; cuatro ciudades con sus aldeas;
y todas las aldeas que [estaban] alrededor de estas ciudades hasta Baalat-beer, Ramat del Neguev. sta [fue] la heredad de la tribu de los hijos de Simen conforme a sus familias.
La heredad de los hijos de Simen [se tom] de la porcin de los hijos de Jud, porque la porcin de los hijos de Jud era demasiado grande para ellos; los hijos de Simen recibieron, pues, heredad en medio de la heredad de Jud.
La tercera suerte toc a los hijos de Zabuln conforme a sus familias. Y el territorio de su heredad llegaba hasta Sarid.
Y su lmite suba hacia el occidente hasta Marala, tocaba a Dabeset y llegaba hasta el arroyo que est frente a Jocneam.
Luego doblaba desde Sarid al oriente hacia la salida del sol hasta el lmite de Quislot-tabor, segua hasta Daberat y suba hasta Jafa.
Y desde all continuaba al oriente hacia la salida del sol hasta Gat-hefer a Ita-cazn, y segua hasta Rimn rodeando a Nea.
Y por el lado norte el lmite la rodeaba hasta Hanatn y terminaba en el valle del Jefte-el.
Tambin [estaban incluidas] Catat, Naalal, Simrn, Idala y Beln; doce ciudades con sus aldeas.
sta [fue] la heredad de los hijos de Zabuln conforme a sus familias; estas ciudades con sus aldeas.
La cuarta suerte toc a Isacar, a los hijos de Isacar conforme a sus familias.
Y su territorio llegaba hasta Jezreel e [inclua] Quesulot, Sunem,
Hafaraim, Sihn, Anaharat,
Rabit, Quisin, Abez,
Remet, En-ganim, En-hada y Bet-pases.
Y el lmite llegaba hasta Tabor, Sahazima y Bet-semes y terminaba en el Jordn; diecisis ciudades con sus aldeas.
sta [fue] la heredad de la tribu de los hijos de Isacar conforme a sus familias; estas ciudades con sus aldeas.
La quinta suerte toc a la tribu de los hijos de Aser conforme a sus familias.
Y su territorio [fue:] Helcat, Hal, Betn, Acsaf,
Alamelec, Amad y Miseal; y al occidente llegaba hasta Carmelo y hasta Sihor-libnat.
Y doblaba hacia el oriente hasta Bet-dagn, y llegaba hasta Zabuln y hacia el norte al valle del Jefte-el hasta Bet-emec y Neiel; entonces continuaba hacia el norte hasta Cabul,
Hebrn, Rehob, Hamn y Can, hasta la gran Sidn.
Y el lmite doblaba hacia Ram y la ciudad fortificada de Tiro; entonces el lmite doblaba hacia Hosa y terminaba en el mar por la regin de Aczib.
Tambin [estaban incluidas] Uma, Afec y Rehob; veintids ciudades con sus aldeas.
sta [fue] la heredad de la tribu de los hijos de Aser conforme a sus familias, estas ciudades con sus aldeas.
La sexta suerte toc a los hijos de Neftal; a los hijos de Neftal conforme a sus familias.
Y su lmite era desde Helef, desde la encina de Saananim, Adami-neceb y Jabneel hasta Lacum; y terminaba en el Jordn.
Entonces el lmite doblaba al occidente hacia Aznot-tabor, y de all segua a Hucoc; alcanzaba a Zabuln en el sur, tocaba a Aser en el occidente y a Jud en el Jordn hacia el oriente.
Y las ciudades fortificadas [eran] Sidim, Zer, Hamat, Racat, Cineret,
Adama, Ram, Hazor,
Cedes, Edrei, En-hazor,
Irn, Migdal-el, Horem, Bet-anat y Bet-semes; diecinueve ciudades con sus aldeas.
sta [fue] la heredad de la tribu de los hijos de Neftal conforme a sus familias; estas ciudades con sus aldeas.
La sptima suerte toc a la tribu de los hijos de Dan conforme a sus familias.
Y el territorio de su herencia fue: Zora, Estaol, Irsemes,
Saalabn, Ajaln, Jetla,
Eln, Timnat, Ecrn,
Elteque, Gibetn, Baalat,
Jehd, Bene-berac, Gat-rimn,
Mejarcn y Racn, con el territorio junto a Jope.
Pero el territorio de los hijos de Dan continuaba ms all de stas; porque los hijos de Dan subieron y lucharon contra Lesem y la capturaron. Y la hirieron a filo de espada, la poseyeron y se establecieron en ella; y a Lesem la llamaron Dan, segn el nombre de Dan su padre.
sta [fue] la heredad de la tribu de los hijos de Dan conforme a sus familias; estas ciudades con sus aldeas.
Cuando terminaron de repartir la tierra en heredad segn sus lmites, los hijos de Israel dieron heredad en medio de ellos a Josu, hijo de Nun.
De acuerdo con el mandato del SEOR le dieron la ciudad que l pidi, Timnat-sera, en la regin montaosa de Efran. Y l reconstruy la ciudad y se estableci en ella.
stas son las heredades que el sacerdote Eleazar, Josu, hijo de Nun, y los jefes de las casas de las tribus de los hijos de Israel repartieron por suertes en Silo, en presencia del SEOR, a la entrada de la tienda de reunin. As terminaron de repartir la tierra.
Y el SEOR habl a Josu, diciendo:
Habla a los hijos de Israel, y diles: "Designad las ciudades de refugio de las cuales os habl por medio de Moiss,
para que huya all el homicida que haya matado a cualquier persona sin intencin [y] sin premeditacin; ellas os servirn de refugio contra el vengador de la sangre.
"Huir a una de estas ciudades, se presentar a la entrada de la puerta de la ciudad y expondr su caso a odos de los ancianos de la ciudad; [stos] lo llevarn con ellos dentro de la ciudad y le darn un lugar para que habite en medio de ellos.
"Y si el vengador de la sangre lo persigue, ellos no entregarn al homicida en su mano, porque hiri a su prjimo sin premeditacin y sin odiarlo de antemano.
"Y habitar en esa ciudad hasta que comparezca en juicio delante de la congregacin, [y] hasta la muerte del que sea sumo sacerdote en aquellos das. Entonces el homicida volver a su ciudad y a su casa, a la ciudad de donde huy."
Y ellos separaron a Cedes en Galilea, en la regin montaosa de Neftal, y a Siquem en la regin montaosa de Efran, y a Quiriat-arba, es decir, Hebrn, en la regin montaosa de Jud.
Y ms all del Jordn, al oriente de Jeric, designaron a Beser en el desierto, en la llanura de la tribu de Rubn, a Ramot en Galaad, de la tribu de Gad, y a Goln en Basn, de la tribu de Manass.
stas fueron las ciudades designadas para todos los hijos de Israel y para el forastero que resida entre ellos, para que cualquiera que hubiera matado a cualquier persona sin intencin, pudiera huir all, y no muriera a mano del vengador de la sangre hasta que hubiera comparecido ante la congregacin.
Los jefes de las casas de los levitas se acercaron al sacerdote Eleazar, a Josu, hijo de Nun, y a los jefes de las casas de las tribus de los hijos de Israel,
y les hablaron en Silo en la tierra de Canan, diciendo: El SEOR orden por medio de Moiss que se nos dieran ciudades donde habitar, con sus tierras de pasto para nuestro ganado.
Entonces los hijos de Israel dieron de su heredad a los levitas estas ciudades con sus tierras de pasto, de acuerdo al mandato del SEOR.
Y la suerte cay en las familias de los coatitas. Y a los hijos del sacerdote Aarn, que eran de los levitas, les tocaron en suerte trece ciudades de la tribu de Jud, de la tribu de Simen y de la tribu de Benjamn;
y al resto de los hijos de Coat les tocaron en suerte diez ciudades de las familias de la tribu de Efran, de la tribu de Dan y de la media tribu de Manass.
A los hijos de Gersn les tocaron en suerte trece ciudades de las familias de la tribu de Isacar, de la tribu de Aser, de la tribu de Neftal y de la media tribu de Manass en Basn.
A los hijos de Merari les tocaron, segn sus familias, doce ciudades de la tribu de Rubn, de la tribu de Gad y de la tribu de Zabuln.
Y los hijos de Israel dieron por suerte a los levitas estas ciudades con sus tierras de pasto, como el SEOR haba ordenado por medio de Moiss.
Les dieron estas ciudades que [aqu] se mencionan por nombre, de la tribu de los hijos de Jud y de la tribu de los hijos de Simen;
y fueron para los hijos de Aarn, una de las familias de los coatitas, de los hijos de Lev, porque la suerte [fue] de ellos primero.
Les dieron Quiriat-arba, [siendo Arba] el padre de Anac, es decir, Hebrn, en la regin montaosa de Jud, con las tierras de pasto alrededor.
Mas los campos de la ciudad y sus aldeas los dieron a Caleb, hijo de Jefone, como propiedad suya.
Y a los hijos del sacerdote Aarn les dieron Hebrn, la ciudad de refugio para el homicida, con sus tierras de pasto, Libna con sus tierras de pasto,
Jatir con sus tierras de pasto, Estemoa con sus tierras de pasto,
Holn con sus tierras de pasto, Debir con sus tierras de pasto,
An con sus tierras de pasto, Juta con sus tierras de pasto [y] Bet-semes con sus tierras de pasto; nueve ciudades de estas dos tribus.
Y de la tribu de Benjamn, Gaban con sus tierras de pasto, Geba con sus tierras de pasto,
Anatot con sus tierras de pasto y Almn con sus tierras de pasto; cuatro ciudades.
Todas las ciudades de los sacerdotes, hijos de Aarn, eran trece ciudades con sus tierras de pasto.
Y las ciudades de la tribu de Efran fueron dadas por suerte a las familias de los hijos de Coat, los levitas, el resto de los hijos de Coat.
Y les dieron Siquem, la ciudad de refugio para el homicida, con sus tierras de pasto, en la regin montaosa de Efran y Gezer con sus tierras de pasto,
Kibsaim con sus tierras de pasto y Bet-horn con sus tierras de pasto; cuatro ciudades.
Y de la tribu de Dan, Elteque con sus tierras de pasto, Gibetn con sus tierras de pasto,
Ajaln con sus tierras de pasto y Gat-rimn con sus tierras de pasto; cuatro ciudades.
Y de la media tribu de Manass, [les dieron por suertes] Taanac con sus tierras de pasto y Gat-rimn con sus tierras de pasto; dos ciudades.
Todas las ciudades con sus tierras de pasto para las familias del resto de los hijos de Coat fueron diez.
Y para los hijos de Gersn, una de las familias de los levitas, de la media tribu de Manass, [les dieron] Goln en Basn, la ciudad de refugio para el homicida, con sus tierras de pasto y Beestera con sus tierras de pasto; dos ciudades.
Y de la tribu de Isacar, [les dieron] Quisin con sus tierras de pasto, Daberat con sus tierras de pasto,
Jarmut con sus tierras de pasto y Enganim con sus tierras de pasto; cuatro ciudades.
Y de la tribu de Aser, [les dieron] Miseal con sus tierras de pasto, Abdn con sus tierras de pasto,
Helcat con sus tierras de pasto y Rehob con sus tierras de pasto; cuatro ciudades.
Y de la tribu de Neftal, [les dieron] Cedes en Galilea, la ciudad de refugio para el homicida, con sus tierras de pasto, Hamot-dor con sus tierras de pasto y Cartn con sus tierras de pasto; tres ciudades.
Todas las ciudades de los gersonitas, conforme a sus familias, eran trece ciudades con sus tierras de pasto.
Y a las familias de los hijos de Merari, el resto de los levitas, [les dieron] de la tribu de Zabuln, Jocneam con sus tierras de pasto, Carta con sus tierras de pasto,
Dimna con sus tierras de pasto [y] Naalal con sus tierras de pasto; cuatro ciudades.
Y de la tribu de Rubn, [les dieron] Beser con sus tierras de pasto, Jahaza con sus tierras de pasto,
Cademot con sus tierras de pasto y Mefaat con sus tierras de pasto; cuatro ciudades.
Y de la tribu de Gad, [les dieron] Ramot en Galaad, la ciudad de refugio para el homicida, con sus tierras de pasto, Mahanaim con sus tierras de pasto,
Hesbn con sus tierras de pasto [y] Jazer con sus tierras de pasto; cuatro ciudades en total.
Todas [stas fueron] las ciudades de los hijos de Merari conforme a sus familias, el resto de las familias de los levitas y su suerte [fue] doce ciudades.
Todas las ciudades de los levitas en medio de la posesin de los hijos de Israel [fueron] cuarenta y ocho ciudades con sus tierras de pasto.
Cada una de estas ciudades tena sus tierras de pasto alrededor; as [fue] con todas estas ciudades.
De esa manera el SEOR dio a Israel toda la tierra que haba jurado dar a sus padres, y la poseyeron y habitaron en ella.
Y el SEOR les dio reposo en derredor, conforme a todo lo que haba jurado a sus padres; y ninguno de sus enemigos pudo hacerles frente; el SEOR entreg a todos sus enemigos en sus manos.
No falt ni una palabra de las buenas promesas que el SEOR haba hecho a la casa de Israel; todas se cumplieron.
Entonces Josu llam a los rubenitas, a los gaditas y a la media tribu de Manass,
y les dijo: Habis guardado todo lo que Moiss, siervo del SEOR, os mand, y habis escuchado mi voz en todo lo que os mand.
Hasta el da de hoy no habis abandonado a vuestros hermanos durante este largo tiempo, sino que habis cuidado de guardar el mandamiento del SEOR vuestro Dios.
Y ahora, el SEOR vuestro Dios ha dado descanso a vuestros hermanos, como l les haba dicho; volved, pues, e id a vuestras tiendas, a la tierra de vuestra posesin que Moiss, siervo del SEOR, os dio al otro lado del Jordn.
Solamente guardad cuidadosamente el mandamiento y la ley que Moiss, siervo del SEOR, os mand, de amar al SEOR vuestro Dios, andar en todos sus caminos, guardar sus mandamientos y de allegarse a l y servirle con todo vuestro corazn y con toda vuestra alma.
Y Josu los bendijo y los despidi, y se fueron a sus tiendas.
Moiss haba dado a la media tribu de Manass [una posesin] en Basn, pero a la otra media [tribu] Josu dio [una posesin] entre sus hermanos hacia el occidente, al otro lado del Jordn. Y cuando Josu los mand a sus tiendas, los bendijo,
y les dijo: Volved a vuestras tiendas con grandes riquezas, con mucho ganado, con plata, oro, bronce, hierro y con muchos vestidos; repartid con vuestros hermanos el botn de vuestros enemigos.
Y los hijos de Rubn, los hijos de Gad y la media tribu de Manass, volvieron y se separaron de los hijos de Israel en Silo, que est en la tierra de Canan, para ir a la tierra de Galaad, a la tierra de su posesin la cual ellos haban posedo, conforme al mandato del SEOR por medio de Moiss.
Y cuando llegaron a la regin del Jordn que est en la tierra de Canan, los hijos de Rubn, los hijos de Gad y la media tribu de Manass, edificaron all un altar junto al Jordn, un altar de aspecto grande.
Y los hijos de Israel oyeron decir: He aqu, los hijos de Rubn, los hijos de Gad y la media tribu de Manass han edificado un altar en el lmite de la tierra de Canan, en la regin del Jordn, en el lado [que pertenece a] los hijos de Israel.
Al or [esto] los hijos de Israel, toda la congregacin de los hijos de Israel se reuni en Silo para subir a pelear contra ellos.
Entonces los hijos de Israel enviaron a los hijos de Rubn, a los hijos de Gad y a la media tribu de Manass, en la tierra de Galaad, a Finees, hijo del sacerdote Eleazar,
y con l a diez jefes, un jefe por cada casa paterna de cada tribu de Israel; cada uno de ellos [era] cabeza de la casa de sus padres entre los millares de Israel.
Y vinieron a los hijos de Rubn, a los hijos de Gad y a la media tribu de Manass, a la tierra de Galaad, y les hablaron, diciendo:
As dice toda la congregacin del SEOR: "Qu infidelidad es sta que habis cometido contra el Dios de Israel, apartndoos hoy de seguir al SEOR, edificndoos un altar, y rebelndoos hoy contra el SEOR?
"No nos es suficiente la iniquidad de Peor, de la cual no nos hemos limpiado hasta hoy, a pesar de que vino una plaga sobre la congregacin del SEOR,
para que tambin vosotros os apartis hoy de seguir al SEOR? Y suceder que si hoy os rebelis contra el SEOR, maana l se enojar con toda la congregacin de Israel.
"Mas si la tierra de vuestra posesin es inmunda, entonces pasad a la tierra de la posesin del SEOR, donde est el tabernculo del SEOR, y tomad posesin entre nosotros. Pero no os rebelis contra el SEOR, ni os rebelis contra nosotros edificndoos un altar aparte del altar del SEOR nuestro Dios.
"No fue infiel Acn, hijo de Zera, en cuanto al anatema, y vino la ira sobre toda la congregacin de Israel? Y aquel hombre no pereci solo en su iniquidad."
Entonces los hijos de Rubn, los hijos de Gad y la media tribu de Manass respondieron, y dijeron a las cabezas de las familias de Israel:
El Poderoso Dios, el SEOR, el Poderoso Dios, el SEOR! l lo sabe; que Israel mismo lo sepa. Si [fue] rebelin, o una infidelidad contra el SEOR, que no nos salve hoy.
Si nos hemos edificado un altar para apartarnos de seguir al SEOR, o para ofrecer holocausto u ofrenda de cereal sobre l, o para ofrecer en l sacrificios de ofrendas de paz, que el SEOR mismo [nos] lo demande.
En verdad, hemos hecho esto ms bien por temor, diciendo: "El da de maana vuestros hijos pudieran decir a nuestros hijos: 'Qu tenis que ver vosotros con el SEOR, Dios de Israel?
'Porque el SEOR ha puesto el Jordn por lmite entre nosotros y vosotros, hijos de Rubn e hijos de Gad; vosotros no tenis parte con el SEOR.' As vuestros hijos podran hacer que nuestros hijos dejaran de temer al SEOR."
Por tanto, dijimos: "Construyamos ahora un altar, no para holocaustos ni para sacrificios,
sino para que sea testigo entre nosotros y vosotros, y entre nuestras generaciones despus de nosotros, que hemos de cumplir el servicio del SEOR delante de l con nuestros holocaustos, con nuestros sacrificios y con nuestras ofrendas de paz, para que en el da de maana vuestros hijos no digan a nuestros hijos: 'No tenis porcin en el SEOR.'"
Nosotros, pues, dijimos: "Suceder el da de maana, que si nos dicen [esto] a nosotros o a nuestras generaciones, entonces diremos: 'Ved la rplica del altar del SEOR que nuestros padres edificaron, no para holocaustos ni para sacrificios, sino ms bien como testigo entre nosotros y vosotros.'"
Lejos est de nosotros que nos rebelemos contra el SEOR y nos apartemos de seguir hoy al SEOR, construyendo un altar para holocaustos, para ofrenda de cereal o para sacrificios, aparte del altar del SEOR nuestro Dios que est frente a su tabernculo.
Y cuando el sacerdote Finees y los principales de la congregacin, es decir, las cabezas de las familias de Israel que [estaban] con l, oyeron las palabras que dijeron los hijos de Rubn, los hijos de Gad y los hijos de Manass, les pareci bien.
Y Finees, hijo del sacerdote Eleazar, dijo a los hijos de Rubn, a los hijos de Gad y a los hijos de Manass: Hoy sabemos que el SEOR est en medio de nosotros, porque no habis cometido esta infidelidad contra el SEOR; ahora habis librado a los hijos de Israel de la mano del SEOR.
Entonces Finees, hijo del sacerdote Eleazar, y los jefes, dejaron a los hijos de Rubn y a los hijos de Gad, y regresaron de la tierra de Galaad a la tierra de Canan, a los hijos de Israel, y les dieron respuesta.
Y la respuesta agrad a los hijos de Israel; y los hijos de Israel bendijeron a Dios, y no hablaron ms de subir a pelear contra ellos para destruir la tierra en que habitaban los hijos de Rubn y los hijos de Gad.
Y los hijos de Rubn y los hijos de Gad llamaron al altar [Testigo;] pues [dijeron:] Es testigo entre nosotros de que el SEOR es Dios.
Y aconteci muchos das despus de haber dado el SEOR reposo a Israel de todos sus enemigos de alrededor, siendo Josu ya viejo y avanzado en aos,
que Josu llam a todo Israel, a sus ancianos, a sus jefes, a sus jueces y a sus oficiales, y les dijo: Yo ya soy viejo [y] avanzado en aos.
Y vosotros habis visto todo lo que el SEOR vuestro Dios ha hecho a todas estas naciones por causa de vosotros, porque el SEOR vuestro Dios es quien ha peleado por vosotros.
Mirad, os he asignado por suerte, como heredad para vuestras tribus, estas naciones que an quedan [junto] con todas las naciones que he destruido, desde el Jordn hasta el mar Grande, hacia la puesta del sol.
Y el SEOR vuestro Dios las echar de delante de vosotros y las expulsar de vuestra presencia; y vosotros poseeris su tierra, tal como el SEOR vuestro Dios os ha prometido.
Esforzaos, pues, en guardar y en hacer todo lo que est escrito en el libro de la ley de Moiss, para que no os apartis de ella ni a la derecha ni a la izquierda,
a fin de que no os juntis con estas naciones, las que quedan entre vosotros. No mencionis el nombre de sus dioses, ni hagis a [nadie] jurar [por ellos,] ni los sirvis, ni os inclinis ante ellos,
sino que al SEOR vuestro Dios os allegaris, como lo habis hecho hasta hoy.
Porque el SEOR ha expulsado a naciones grandes y poderosas de delante de vosotros; y en cuanto a vosotros, nadie os ha podido hacer frente hasta hoy.
Un solo hombre de vosotros hace huir a mil, porque el SEOR vuestro Dios es quien pelea por vosotros, tal como l os ha prometido.
Tened sumo cuidado, por vuestra vida, de amar al SEOR vuestro Dios.
Porque si os volvis, y os uns al resto de estos pueblos que permanecen entre vosotros, y contrais matrimonio con ellos, y os juntis con ellos, y ellos con vosotros,
ciertamente sabed que el SEOR vuestro Dios no continuar expulsando a estas naciones de delante de vosotros, sino que sern como lazo y trampa para vosotros, como azote en vuestros costados y como espinas en vuestros ojos, hasta que perezcis de sobre esta buena tierra que el SEOR vuestro Dios os ha dado.
He aqu, hoy me voy por el camino de toda la tierra, y vosotros sabis con todo vuestro corazn y con toda vuestra alma que ninguna de las buenas palabras que el SEOR vuestro Dios habl acerca de vosotros ha faltado; todas os han sido cumplidas, ninguna de ellas ha faltado.
Y suceder que as como han venido sobre vosotros todas las buenas palabras que el SEOR vuestro Dios os habl, de la misma manera el SEOR traer sobre vosotros toda amenaza, hasta que os haya destruido de sobre esta buena tierra que el SEOR vuestro Dios os ha dado.
Cuando quebrantis el pacto que el SEOR vuestro Dios os orden, y vayis y sirvis a otros dioses, y os inclinis ante ellos, entonces la ira del SEOR se encender contra vosotros, y pereceris prontamente de sobre esta buena tierra que l os ha dado.
Entonces Josu reuni a todas las tribus de Israel en Siquem, llam a los ancianos de Israel, a sus jefes, a sus jueces y a sus oficiales, y ellos se presentaron delante de Dios.
Y Josu dijo a todo el pueblo: As dice el SEOR, Dios de Israel: "Al otro lado del ro habitaban antiguamente vuestros padres, [es decir,] Tar, padre de Abraham y de Nacor, y servan a otros dioses.
"Entonces tom a vuestro padre Abraham del otro lado del ro y lo gui por toda la tierra de Canan, multipliqu su descendencia y le di a Isaac.
"Y a Isaac le di a Jacob y a Esa, y a Esa le di el monte Seir para que lo poseyera; pero Jacob y sus hijos descendieron a Egipto.
"Entonces envi a Moiss y a Aarn, y her con plagas a Egipto conforme a lo que hice en medio de l; y despus os saqu.
"Saqu a vuestros padres de Egipto y llegasteis al mar, y Egipto persigui a vuestros padres con carros y caballera hasta el mar Rojo.
"Pero cuando clamaron al SEOR, l puso tinieblas entre vosotros y los egipcios, e hizo venir sobre ellos el mar, que los cubri; y vuestros propios ojos vieron lo que hice en Egipto. Y por mucho tiempo vivisteis en el desierto.
"Entonces os traje a la tierra de los amorreos que habitaban al otro lado del Jordn, y ellos pelearon contra vosotros; los entregu en vuestras manos, y tomasteis posesin de su tierra cuando yo los destru delante de vosotros.
"Entonces Balac, hijo de Zipor, rey de Moab, se levant y pele contra Israel, y envi a llamar a Balaam, hijo de Beor, para que os maldijera.
"Pero yo no quise escuchar a Balaam; y l tuvo que bendeciros, y os libr de su mano.
"Pasasteis el Jordn y llegasteis a Jeric; y los habitantes de Jeric pelearon contra vosotros, [y tambin] los amorreos, los ferezeos, los cananeos, los heteos, los gergeseos, los heveos y los jebuseos. Y los entregu en vuestras manos.
"Entonces envi delante de vosotros avispas que expulsaron a los dos reyes de los amorreos de delante de vosotros, [pero] no fue por vuestra espada ni por vuestro arco.
"Y os di una tierra en que no habais trabajado, y ciudades que no habais edificado, y habitis en ellas; de vias y olivares que no plantasteis, comis."
Ahora pues, temed al SEOR y servidle con integridad y con fidelidad; quitad los dioses que vuestros padres sirvieron al otro lado del ro y en Egipto, y servid al SEOR.
Y si no os parece bien servir al SEOR, escoged hoy a quin habis de servir: si a los dioses que sirvieron vuestros padres, que [estaban] al otro lado del ro, o a los dioses de los amorreos en cuya tierra habitis; pero yo y mi casa, serviremos al SEOR.
Y el pueblo respondi, y dijo: Lejos est de nosotros abandonar al SEOR para servir a otros dioses;
porque el SEOR nuestro Dios es el que nos sac, a nosotros y a nuestros padres, de la tierra de Egipto, de la casa de servidumbre, el que hizo estas grandes seales delante de nosotros y nos guard por todo el camino en que anduvimos y entre todos los pueblos por entre los cuales pasamos.
Y el SEOR ech de delante de nosotros a todos los pueblos, incluso a los amorreos, que moraban en la tierra. Nosotros, [pues,] tambin serviremos al SEOR, porque l es nuestro Dios.
Entonces Josu dijo al pueblo: No podris servir al SEOR, porque l es Dios santo, l es Dios celoso; l no perdonar vuestra transgresin ni vuestros pecados.
Si abandonis al SEOR y servs a dioses extranjeros, l se volver y os har dao, y os consumir despus de haberos hecho bien.
Respondi el pueblo a Josu: No, sino que serviremos al SEOR.
Y Josu dijo al pueblo: Vosotros sois testigos contra vosotros mismos de que habis escogido al SEOR para servirle. Y dijeron: Testigos somos.
Ahora pues, quitad los dioses extranjeros que estn en medio de vosotros, e inclinad vuestro corazn al SEOR, Dios de Israel.
Y el pueblo respondi a Josu: Al SEOR nuestro Dios serviremos y su voz obedeceremos.
Entonces Josu hizo un pacto con el pueblo aquel da, y les impuso estatutos y ordenanzas en Siquem.
Y escribi Josu estas palabras en el libro de la ley de Dios; y tom una gran piedra y la coloc all debajo de la encina que estaba junto al santuario del SEOR.
Y dijo Josu a todo el pueblo: He aqu, esta piedra servir de testigo contra nosotros, porque ella ha odo todas las palabras que el SEOR ha hablado con nosotros; ser, pues, testigo contra vosotros para que no neguis a vuestro Dios.
Entonces Josu despidi al pueblo, cada uno a su heredad.
Y sucedi que despus de estas cosas Josu, hijo de Nun, siervo del SEOR, muri a la edad de ciento diez aos.
Y lo sepultaron en la tierra de su heredad, en Timnat-sera, que est en la regin montaosa de Efran, al norte del monte Gaas.
Y sirvi Israel al SEOR todos los das de Josu y todos los das de los ancianos que sobrevivieron a Josu y que haban conocido todas las obras que el SEOR haba hecho por Israel.
Los huesos de Jos, que los hijos de Israel haban trado de Egipto, fueron sepultados en Siquem, en la parcela de campo que Jacob haba comprado a los hijos de Hamor, padre de Siquem, por cien monedas de plata; y pasaron a ser posesin de los hijos de Jos.
Y muri Eleazar, hijo de Aarn; y lo sepultaron en el collado de su hijo Finees, que le haba sido dado en la regin montaosa de Efran.
Despus de la muerte de Josu, los hijos de Israel consultaron al SEOR, diciendo: Quin de nosotros subir primero contra los cananeos para pelear contra ellos?
Y el SEOR respondi: Jud subir; he aqu, yo he entregado el pas en sus manos.
Entonces Jud dijo a su hermano Simen: Sube conmigo al territorio que me ha tocado, para que peleemos contra los cananeos; yo tambin ir contigo al territorio que te ha tocado. Y Simen fue con l.
Subi Jud, y el SEOR entreg en sus manos a los cananeos y a los ferezeos, y derrotaron a diez mil hombres en Bezec.
Hallaron a Adoni-bezec en Bezec y pelearon contra l, y derrotaron a los cananeos y a los ferezeos.
Huy Adoni-bezec, pero lo persiguieron, lo prendieron y le cortaron los pulgares de las manos y de los pies.
Y Adoni-bezec dijo: Setenta reyes, con los pulgares de sus manos y de sus pies cortados, recogan [migajas] debajo de mi mesa; como yo he hecho, as me ha pagado Dios. Lo llevaron a Jerusaln, y all muri.
Y pelearon los hijos de Jud contra Jerusaln y la tomaron, la pasaron a filo de espada y prendieron fuego a la ciudad.
Despus descendieron los hijos de Jud a pelear contra los cananeos que vivan en la regin montaosa, en el Neguev y en las tierras bajas.
Y Jud march contra los cananeos que habitaban en Hebrn (el nombre de Hebrn antes [era] Quiriat-arba); e hirieron a Sesai, a Ahimn y a Talmai.
De all fue contra los habitantes de Debir (el nombre de Debir antes [era] Quiriat-sfer).
Y Caleb dijo: Al que ataque a Quiriat-sfer y la tome, yo le dar a mi hija Acsa por mujer.
Y Otoniel, hijo de Cenaz, hermano menor de Caleb, la tom, y l le dio a su hija Acsa por mujer.
Y sucedi que cuando ella vino [a l,] ste la persuadi a que pidiera un campo a su padre. Ella entonces se baj del asno, y Caleb le dijo: Qu quieres?
Y ella le dijo: Dame una bendicin, ya que me has dado la tierra del Neguev, dame tambin fuentes de agua. Y Caleb le dio las fuentes de arriba y las fuentes de abajo.
Y los descendientes del ceneo, suegro de Moiss, subieron de la ciudad de las palmeras con los hijos de Jud, al desierto de Jud que est al sur de Arad; y fueron y habitaron con el pueblo.
Entonces Jud fue con Simen su hermano, y derrotaron a los cananeos que vivan en Sefat, y la destruyeron por completo. Por eso pusieron por nombre a la ciudad, Horma.
Y Jud tom a Gaza con su territorio, a Ascaln con su territorio y a Ecrn con su territorio.
El SEOR estaba con Jud, que tom posesin de la regin montaosa, pero no pudo expulsar a los habitantes del valle porque stos tenan carros de hierro.
Entonces dieron Hebrn a Caleb, como Moiss haba prometido; y l expuls de all a los tres hijos de Anac.
Pero los hijos de Benjamn no expulsaron a los jebuseos que vivan en Jerusaln; as que los jebuseos han vivido con los hijos de Benjamn en Jerusaln hasta el da de hoy.
De igual manera la casa de Jos subi contra Betel; y el SEOR estaba con ellos.
Y la casa de Jos envi espas a Betel (el nombre de la ciudad antes [era] Luz).
Y vieron los espas a un hombre que sala de la ciudad y le dijeron: Te rogamos que nos muestres la entrada de la ciudad y te trataremos con misericordia.
l les mostr la entrada de la ciudad; e hirieron la ciudad a filo de espada, mas dejaron ir al hombre y a toda su familia.
Y el hombre fue a la tierra de los heteos y edific una ciudad a la que llam Luz; y ste es su nombre hasta hoy.
Pero Manass no tom posesin de Bet-sen y sus aldeas, ni de Taanac y sus aldeas, ni de los habitantes de Dor y sus aldeas, ni de los habitantes de Ibleam y sus aldeas, ni de los habitantes de Meguido y sus aldeas; y los cananeos persistan en habitar en aquella tierra.
Y sucedi que cuando Israel se hizo fuerte, sometieron a los cananeos a trabajos forzados, pero no los expulsaron totalmente.
Tampoco Efran expuls a los cananeos que habitaban en Gezer; y los cananeos habitaron en medio de ellos en Gezer.
Zabuln no expuls a los habitantes de Quitrn, ni a los habitantes de Naalal; de manera que los cananeos habitaron en medio de ellos y fueron sometidos a trabajos forzados.
Aser no expuls a los habitantes de Aco, ni a los habitantes de Sidn, ni de Ahalb, ni de Aczib, ni de Helba, ni de Afec, ni de Rehob.
As que los de Aser habitaron entre los cananeos, los habitantes de aquella tierra, porque no los expulsaron.
Neftal no expuls a los habitantes de Bet-semes, ni a los habitantes de Bet-anat, sino que habit entre los cananeos, los habitantes de aquella tierra; y los habitantes de Bet-semes y de Bet-anat fueron sometidos a trabajos forzados.
Entonces los amorreos forzaron a los hijos de Dan hacia la regin montaosa, y no los dejaron descender al valle.
Y los amorreos persistieron en habitar en el monte de Heres, en Ajaln y en Saalbim; pero cuando el poder de la casa de Jos se fortaleci, fueron sometidos a trabajos forzados.
El lmite de los amorreos fue desde la subida de Acrabim, desde Sela hacia arriba.
Y el ngel del SEOR subi de Gilgal a Boquim y dijo: Yo os saqu de Egipto y os conduje a la tierra que haba prometido a vuestros padres y dije: "Jams quebrantar mi pacto con vosotros,
y en cuanto a vosotros, no haris pacto con los habitantes de esta tierra; sus altares derribaris." Pero vosotros no me habis obedecido; qu es esto que habis hecho?
Por lo cual tambin dije: "No los echar de delante de vosotros, sino que sern [como espinas] en vuestro costado, y sus dioses sern lazo para vosotros."
Y sucedi que cuando el ngel del SEOR habl estas palabras a todos los hijos de Israel, el pueblo alz su voz y llor.
Y llamaron a aquel lugar Boquim; y all ofrecieron sacrificio al SEOR.
Despus que Josu despidi al pueblo, los hijos de Israel fueron cada uno a su heredad para tomar posesin de la tierra.
Y el pueblo sirvi al SEOR todos los das de Josu, y todos los das de los ancianos que sobrevivieron a Josu, los cuales haban sido testigos de la gran obra que el SEOR haba hecho por Israel.
Josu, hijo de Nun, siervo del SEOR, muri a la edad de ciento diez aos.
Y lo sepultaron en el territorio de su heredad, en Timnat-sera, en la regin montaosa de Efran, al norte del monte Gaas.
Tambin toda aquella generacin fue reunida a sus padres; y se levant otra generacin despus de ellos que no conoca al SEOR, ni la obra que l haba hecho por Israel.
Entonces los hijos de Israel hicieron lo malo ante los ojos del SEOR y sirvieron a los baales,
y abandonaron al SEOR, el Dios de sus padres, que los haba sacado de la tierra de Egipto, y siguieron a otros dioses de [entre] los dioses de los pueblos que [estaban] a su derredor; se postraron ante ellos y provocaron a ira al SEOR.
Y dejaron al SEOR y sirvieron a Baal y a Astarot.
Y se encendi la ira del SEOR contra Israel, y los entreg en manos de salteadores que los saquearon; y los vendi en mano de sus enemigos de alrededor, y ya no pudieron hacer frente a sus enemigos.
Por dondequiera que iban, la mano del SEOR estaba contra ellos para mal, tal como el SEOR haba dicho y como el SEOR les haba jurado, y se angustiaron en gran manera.
Entonces el SEOR levant jueces que los libraron de la mano de los que los saqueaban.
Con todo no escucharon a sus jueces, porque se prostituyeron siguiendo a otros dioses, y se postraron ante ellos. Se apartaron pronto del camino en que sus padres haban andado en obediencia a los mandamientos del SEOR; no hicieron como [sus padres.]
Cuando el SEOR les levantaba jueces, el SEOR estaba con el juez y los libraba de mano de sus enemigos todos los das del juez; porque el SEOR se compadeca por sus gemidos a causa de los que los opriman y afligan.
Pero aconteca que al morir el juez, ellos volvan atrs y se corrompan an ms que sus padres, siguiendo a otros dioses, sirvindoles e inclinndose ante ellos; no dejaban sus costumbres ni su camino obstinado.
Y se encendi la ira del SEOR contra Israel, y dijo: Por cuanto esta nacin ha quebrantado el pacto que orden a sus padres, y no ha escuchado mi voz,
tampoco yo volver a expulsar de delante de ellos a ninguna de las naciones que Josu dej cuando muri,
para probar por medio de ellas a Israel, a ver si guardan o no el camino del SEOR, y andan en l como [lo] hicieron sus padres.
As pues, el SEOR permiti que aquellas naciones se quedaran [all,] sin expulsarlas enseguida, y no las entreg en manos de Josu.
Y stas son las naciones que el SEOR dej para probar con ellas a Israel, [es decir,] a los que no haban experimentado ninguna de las guerras de Canan
([esto fue] slo para que las generaciones de los hijos de Israel conocieran la guerra, aquellos que antes no la haban experimentado):
los cinco prncipes de los filisteos, todos los cananeos, los sidonios y los heveos que habitaban en el monte Lbano, desde el monte de Baal-hermn hasta Lebo-hamat.
Y eran para probar a Israel, para ver si obedecan los mandamientos que el SEOR haba ordenado a sus padres por medio de Moiss.
Y los hijos de Israel habitaron entre los cananeos, los heteos, los amorreos, los ferezeos, los heveos y los jebuseos;
tomaron para s a sus hijas por mujeres, y dieron sus propias hijas a los hijos de ellos, y sirvieron a sus dioses.
Y los hijos de Israel hicieron lo malo ante los ojos del SEOR, y olvidaron al SEOR su Dios, y sirvieron a los baales y a las imgenes de Asera.
Entonces se encendi la ira del SEOR contra Israel, y los vendi en manos de Cusn-risataim, rey de Mesopotamia; y los hijos de Israel sirvieron a Cusn-risataim por ocho aos.
Cuando los hijos de Israel clamaron al SEOR, el SEOR levant un libertador a los hijos de Israel para que los librara, a Otoniel, hijo de Cenaz, hermano menor de Caleb.
Y vino sobre l el Espritu del SEOR, y juzg a Israel. Cuando sali a la guerra, el SEOR entreg en su mano a Cusn-risataim, rey de Mesopotamia, y su poder prevaleci sobre Cusn-risataim.
Y la tierra tuvo descanso por cuarenta aos. Y muri Otoniel, hijo de Cenaz.
Volvieron los hijos de Israel a hacer lo malo ante los ojos del SEOR. Entonces el SEOR fortaleci a Egln, rey de Moab, contra Israel, porque haban hecho lo malo ante los ojos del SEOR.
Y [Egln] reuni consigo a los hijos de Amn y de Amalec; y fue y derrot a Israel, y se apoderaron de la ciudad de las palmeras.
Y los hijos de Israel sirvieron a Egln, rey de Moab, por dieciocho aos.
Pero los hijos de Israel clamaron al SEOR, y el SEOR les levant un libertador, a Aod, hijo de Gera, benjamita, el cual era zurdo. Y los hijos de Israel enviaron tributo con l a Egln, rey de Moab.
Aod se hizo una espada de dos filos, de un codo de largo, y la at a su muslo derecho debajo de la ropa.
Y present el tributo a Egln, rey de Moab; y Egln era un hombre muy grueso.
Y aconteci que cuando termin de presentar el tributo, despidi a la gente que haba trado el tributo.
Pero l se volvi desde los dolos que estaban en Gilgal, y dijo: Tengo un mensaje secreto para ti, oh rey. Y [ste] dijo: Guarda silencio. Y todos los que le servan salieron.
Aod vino a l cuando estaba sentado solo en su sala de verano. Y Aod dijo: Tengo un mensaje de Dios para ti. Y l se levant de su silla.
Aod alarg la mano izquierda, tom la espada de su muslo derecho, y se la hundi en el vientre.
Y la empuadura entr tambin tras la hoja, y la gordura se cerr sobre la hoja, pues no sac la espada de su vientre; y se le salieron los excrementos.
Entonces sali Aod al corredor, cerr tras s las puertas de la sala de la terraza y [les] pas el cerrojo.
Despus de haber salido, vinieron los siervos y miraron, y he aqu, las puertas de la sala de la terraza tenan pasado el cerrojo, y dijeron: Sin duda est haciendo su necesidad en la sala de verano.
Y esperaron hasta sentir inquietud, pues he aqu que l no abra las puertas de la sala de la terraza. Entonces tomaron la llave y las abrieron, y he aqu, su seor cado en el suelo, muerto.
Mas Aod haba escapado mientras ellos esperaban; pasando por los dolos, haba escapado a Seirat.
Y cuando lleg, toc la trompeta en la regin montaosa de Efran; y los hijos de Israel descendieron con l de la regin montaosa, [estando] l al frente de ellos.
Y les dijo: Perseguid[los,] porque el SEOR ha entregado en vuestras manos a vuestros enemigos, los moabitas. Y descendieron tras l y se apoderaron de los vados del Jordn frente a Moab, y no dejaron pasar a nadie.
En aquella ocasin mataron a unos diez mil moabitas, todos hombres robustos y valientes; ninguno escap.
Y fue subyugado Moab aquel da bajo la mano de Israel. Y la tierra tuvo descanso por ochenta aos.
Despus de Aod vino Samgar, hijo de Anat, el cual hiri a seiscientos filisteos con una aguijada de bueyes; y l tambin salv a Israel.
Cuando muri Aod, los hijos de Israel volvieron a hacer lo malo ante los ojos del SEOR.
Y el SEOR los vendi en mano de Jabn, rey de Canan, que reinaba en Hazor. El comandante de su ejrcito era Ssara, que viva en Haroset-goim.
Y los hijos de Israel clamaron al SEOR, porque aqul tena novecientos carros de hierro y haba oprimido duramente a los hijos de Israel por veinte aos.
Dbora, profetisa, mujer de Lapidot, juzgaba a Israel en aquel tiempo;
y se sentaba debajo de la palmera de Dbora entre Ram y Betel, en la regin montaosa de Efran; y los hijos de Israel suban a ella a [pedir] juicio.
Y ella mand llamar a Barac, hijo de Abinoam, de Cedes de Neftal, y le dijo: Esto ha ordenado el SEOR, Dios de Israel: "Ve, marcha al monte Tabor y lleva contigo a diez mil hombres de los hijos de Neftal y de los hijos de Zabuln.
"Y yo atraer hacia ti a Ssara, comandante del ejrcito de Jabn, con sus carros y sus muchas tropas al torrente Cisn, y lo entregar en tus manos."
Le respondi Barac: Si t vas conmigo, yo ir; pero si no vas conmigo, no ir.
Y ella dijo: Ciertamente ir contigo; sin embargo, el honor no ser tuyo en la jornada que vas a emprender, porque el SEOR vender a Ssara en manos de una mujer. Entonces Dbora se levant y fue con Barac a Cedes.
Y Barac convoc a Zabuln y a Neftal en Cedes, y subieron con l diez mil hombres; Dbora tambin subi con l.
Y Heber ceneo, se haba separado de los ceneos, de los hijos de Hobab, suegro de Moiss, y haba plantado su tienda cerca de la encina en Zaanaim, que est junto a Cedes.
Avisaron a Ssara que Barac, hijo de Abinoam, haba subido al monte Tabor.
Y junt Ssara todos sus carros, novecientos carros de hierro, y a todo el pueblo que [estaba] con l, desde Haroset-goim hasta el torrente Cisn.
Entonces Dbora dijo a Barac: Levntate!, porque ste es el da en que el SEOR ha entregado a Ssara en tus manos; he aqu, el SEOR ha salido delante de ti. Baj, pues, Barac del monte Tabor seguido de diez mil hombres.
Y el SEOR derrot a Ssara, con todos [sus] carros y todo [su] ejrcito, a filo de espada delante de Barac; y Ssara baj de [su] carro, y huy a pie.
Mas Barac persigui los carros y el ejrcito hasta Haroset-goim, y todo el ejrcito de Ssara cay a filo de espada; no qued ni uno.
Pero Ssara huy a pie a la tienda de Jael, mujer de Heber ceneo; porque [haba] paz entre Jabn, rey de Hazor, y la casa de Heber ceneo.
Y Jael sali al encuentro de Ssara, y le dijo: Ven, seor mo, ven a m; no temas. Y l fue hacia ella a la tienda, y ella le cubri con una manta.
Y l le dijo: Te ruego que me des de beber un poco de agua, porque tengo sed. Y ella abri un odre de leche y le dio de beber; entonces lo cubri.
Entonces l le dijo: Ponte a la entrada de la tienda, y si alguien viene, y te pregunta, y te dice: "Hay alguien aqu?", t responders: "No."
Pero Jael, mujer de Heber, tom una estaca de la tienda y tomando en la mano un martillo, se le acerc silenciosamente y le clav la estaca en las sienes, la cual penetr en la tierra, pues l estaba profundamente dormido y agotado, y muri.
Y he aqu, cuando Barac persegua a Ssara, Jael sali a su encuentro, y le dijo: Ven, y te mostrar al hombre que buscas. Y l entr con ella, y he aqu que Ssara yaca muerto con la estaca en la sien.
As someti Dios en aquel da a Jabn, rey de Canan, delante de los hijos de Israel.
Y la mano de los hijos de Israel se hizo ms y ms dura sobre Jabn, rey de Canan, hasta que lo destruyeron.
Entonces Dbora y Barac, hijo de Abinoam, cantaron en aquel da, diciendo:
Por haberse puesto al frente los jefes en Israel, por haberse ofrecido el pueblo voluntariamente, bendecid al SEOR!
Od, reyes; prestad odo, prncipes! Yo al SEOR, cantar, cantar alabanzas al SEOR, Dios de Israel.
SEOR, cuando saliste de Seir, cuando marchaste del campo de Edom, la tierra tembl, tambin cayeron gotas del cielo, y las nubes destilaron agua.
Los montes se estremecieron ante la presencia del SEOR, aquel Sina, ante la presencia del SEOR, Dios de Israel.
En los das de Samgar, hijo de Anat, en los das de Jael, quedaron desiertos los caminos, y los viajeros andaban por sendas tortuosas.
Cesaron los campesinos, cesaron en Israel, hasta que yo, Dbora, me levant, hasta que me levant, [como] madre en Israel.
Escogieron nuevos dioses; entonces la guerra [estaba] a las puertas. No se vea escudo ni lanza entre cuarenta mil en Israel.
Mi corazn est con los jefes de Israel, los voluntarios entre el pueblo. Bendecid al SEOR!
Los que cabalgis en asnas blancas, los que os sentis en [ricos] tapices, los que viajis por el camino, cantad.
Al sonido de los que dividen las [manadas] entre los abrevaderos, all repetirn los actos de justicia del SEOR, los actos de justicia para con sus campesinos en Israel. Entonces el pueblo del SEOR descendi a las puertas.
Despierta, despierta, Dbora; despierta, despierta, entona un cntico. Levntate, Barac, y lleva a tus cautivos, hijo de Abinoam.
Entonces los sobrevivientes descendieron sobre los nobles; el pueblo del SEOR vino a m como guerreros.
De Efran [descendieron] los radicados en Amalec, en pos de ti, Benjamn, con tus pueblos; de Maquir descendieron jefes, y de Zabuln los que manejan vara de mando.
Los prncipes de Isacar [estaban] con Dbora; como Isacar, as [tambin] Barac; al valle se apresuraron pisndole los talones; entre las divisiones de Rubn [haba] grandes resoluciones de corazn.
Por qu te sentaste entre los rediles, escuchando los toques de flauta para los rebaos? Entre las divisiones de Rubn [haba] gran escudriamiento de corazn.
Galaad se qued al otro lado del Jordn. Y por qu se qued Dan en [las] naves? Aser se sent a la orilla del mar, y se qued junto a sus puertos.
Zabuln [era] pueblo que despreci su vida [hasta] la muerte. Y tambin Neftal, en las alturas del campo.
Vinieron los reyes [y] pelearon; pelearon entonces los reyes de Canan en Taanac, cerca de las aguas de Meguido; no tomaron despojos de plata.
Desde los cielos las estrellas pelearon, desde sus rbitas pelearon contra Ssara.
El torrente Cisn los barri, el antiguo torrente, el torrente Cisn. Marcha, alma ma con poder.
Entonces resonaron los cascos de los caballos por el galopar, el galopar de sus valientes corceles.
"Maldecid a Meroz", dijo el ngel del SEOR, "maldecid, maldecid a sus moradores; porque no vinieron en ayuda del SEOR, en ayuda del SEOR contra los guerreros."
Bendita entre las mujeres es Jael, mujer de Heber ceneo; bendita sea entre las mujeres de la tienda.
l pidi agua, [y] ella le dio leche; en taza de nobles le trajo cuajada.
Extendi ella la mano hacia la estaca de la tienda, y su diestra hacia el martillo de trabajadores. Entonces golpe a Ssara, desbarat su cabeza; destruy y perfor sus sienes.
A sus pies l se encorv, cay, qued tendido; a sus pies se encorv [y] cay; donde se encorv, all qued muerto.
Miraba por la ventana y se lamentaba la madre de Ssara, por las celosas: "Por qu se tarda en venir su carro? Por qu se retrasa el trotar de sus carros?"
Sus sabias princesas le respondan, aun a s misma ella repite sus palabras:
"Acaso no han hallado el botn [y se lo] estn repartiendo? Una doncella, dos doncellas para cada guerrero; para Ssara un botn de tela de colores, un botn de tela de colores bordada, tela de colores de doble bordadura en el cuello del victorioso?"
As perezcan todos tus enemigos, oh SEOR; mas sean los que te aman como la salida del sol en su fuerza. Y el pas tuvo descanso por cuarenta aos.
Los hijos de Israel hicieron lo malo ante los ojos del SEOR, y el SEOR los entreg en manos de Madin por siete aos.
Y el poder de Madin prevaleci sobre Israel. Por causa de los madianitas, los hijos de Israel se hicieron escondites en las montaas y en las cavernas y en los lugares fortificados.
Porque suceda que cuando [los hijos de] Israel sembraban, los madianitas venan con los amalecitas y los hijos del oriente y suban contra ellos;
acampaban frente a ellos y destruan el producto de la tierra hasta Gaza, y no dejaban sustento alguno en Israel, ni oveja, ni buey, ni asno.
Porque suban con su ganado y sus tiendas, y entraban como langostas en multitud, tanto ellos como sus camellos eran innumerables; y entraban en la tierra para devastarla.
As fue empobrecido Israel en gran manera por causa de Madin, y los hijos de Israel clamaron al SEOR.
Y cuando los hijos de Israel clamaron al SEOR a causa de Madin,
el SEOR envi a los hijos de Israel un profeta que les dijo: As dice el SEOR, Dios de Israel: "Fui yo el que os hice subir de Egipto, y os saqu de la casa de servidumbre.
"Os libr de la mano de los egipcios y de la mano de todos vuestros opresores; los desaloj delante de vosotros, os di su tierra,
y os dije: 'Yo soy el SEOR vuestro Dios. No temeris a los dioses de los amorreos en cuya tierra habitis.' Pero no me habis obedecido."
Y vino el ngel del SEOR y se sent debajo de la encina que [estaba] en Ofra, la cual perteneca a Jos abiezerita; y su hijo Geden estaba sacudiendo el trigo en el lagar, para esconderlo de los madianitas.
Y el ngel del SEOR se le apareci, y le dijo: El SEOR est contigo, valiente guerrero.
Entonces Geden le respondi: Ah seor mo, si el SEOR est con nosotros, por qu nos ha ocurrido todo esto? Y dnde estn todas sus maravillas que nuestros padres nos han contado, diciendo: "No nos hizo el SEOR subir de Egipto?" Pero ahora el SEOR nos ha abandonado, y nos ha entregado en mano de los madianitas.
Y el SEOR lo mir, y dijo: Ve con esta tu fuerza, y libra a Israel de la mano de los madianitas. No te he enviado yo?
Y l respondi: Ah Seor, cmo librar a Israel? He aqu que mi familia es la ms pobre en Manass, y yo el menor de la casa de mi padre.
Pero el SEOR le dijo: Ciertamente yo estar contigo, y derrotars a Madin como a un solo hombre.
Y [Geden] le dijo: Si he hallado gracia ante tus ojos, mustrame una seal de que eres t el que hablas conmigo.
Te ruego que no te vayas de aqu hasta que yo vuelva a ti, y traiga mi ofrenda y la ponga delante de ti. Y l respondi: Me quedar hasta que vuelvas.
Y Geden entr y prepar un cabrito y pan sin levadura de un efa de harina; puso la carne en una cesta y el caldo en un caldero, y se [los] llev a l debajo de la encina y [se los] present.
Y el ngel de Dios le dijo: Toma la carne y el pan sin levadura, ponlos sobre esta pea y derrama el caldo. Y as lo hizo.
Entonces el ngel del SEOR extendi la punta de la vara que estaba en su mano y toc la carne y el pan sin levadura; y subi fuego de la roca que consumi la carne y el pan sin levadura. Y el ngel del SEOR desapareci de su vista.
Al ver Geden que era el ngel del SEOR, dijo: Ay de m, Seor DIOS! Porque ahora he visto al ngel del SEOR cara a cara.
Y el SEOR le dijo: La paz [sea] contigo, no temas; no morirs.
Y Geden edific all un altar al SEOR y lo llam El SEOR es Paz, el cual permanece en Ofra de los abiezeritas hasta hoy.
Sucedi que aquella misma noche el SEOR le dijo: Toma el novillo de tu padre y otro novillo de siete aos; derriba el altar de Baal que pertenece a tu padre y corta la Asera que est junto a l;
edifica despus, en debida forma, un altar al SEOR tu Dios sobre la cumbre de este peasco; toma el segundo novillo y ofrece holocausto con la lea de la Asera que has cortado.
Geden tom diez hombres de sus siervos e hizo como el SEOR le haba dicho; y sucedi, que como tema mucho a la casa de su padre y a los hombres de la ciudad para hacerlo de da, lo hizo de noche.
Cuando los hombres de la ciudad se levantaron temprano en la maana, he aqu, el altar de Baal haba sido derribado y cortada la Asera que estaba junto a l, y el segundo novillo haba sido ofrecido en el altar que se haba edificado.
Y se dijeron unos a otros: Quin ha hecho esto? Y cuando buscaron e inquirieron, dijeron: Geden, hijo de Jos, ha hecho esto.
Entonces los hombres de la ciudad dijeron a Jos: Saca a tu hijo para que muera, porque ha derribado el altar de Baal, y ciertamente ha cortado la Asera que estaba a su lado.
Pero Jos dijo a todos los que estaban contra l: Contenderis vosotros por Baal, o lo libraris? A cualquiera que contienda por l, se le dar muerte antes de llegar la maana. Si es un dios, que contienda por s mismo, porque alguien ha derribado su altar.
Por tanto, aquel da Geden fue llamado Jerobaal, es decir, que Baal contienda contra l, porque haba derribado su altar.
Pero todos los madianitas, los amalecitas y los hijos del oriente se reunieron, y cruzaron y acamparon en el valle de Jezreel.
Y el Espritu del SEOR vino sobre Geden, y [ste] toc la trompeta y los abiezeritas se juntaron para seguirle.
Envi mensajeros por todo Manass, que tambin se junt para seguirle; y envi mensajeros a Aser, a Zabuln y a Neftal, que subieron a su encuentro.
Entonces Geden dijo a Dios: Si has de librar a Israel por mi mano, como has dicho,
he aqu, yo pondr un velln de lana en la era. Si hay roco solamente en el velln y toda la tierra queda seca, entonces sabr que librars a Israel por mi mano, como has dicho.
Y as sucedi. Cuando se levant temprano en la maana, exprimi el velln y escurri el roco del velln, un tazn lleno de agua.
Y Geden dijo a Dios: No se encienda tu ira contra m si hablo otra vez; te ruego que me permitas hacer otra vez una prueba con el velln; que ahora quede seco el velln y haya roco en toda la tierra.
As lo hizo Dios aquella noche, porque solamente qued seco el velln y haba roco en toda la tierra.
Entonces se levant temprano Jerobaal, es decir Geden, y todo el pueblo que [estaba] con l, y acamparon junto a la fuente de Harod; y el campamento de Madin estaba al norte de ellos, [cerca] de la colina de More, en el valle.
Y el SEOR dijo a Geden: El pueblo que est contigo es demasiado numeroso para que yo entregue a Madin en sus manos; no sea que Israel se vuelva orgulloso, diciendo: "Mi propia fortaleza me ha librado."
Ahora pues, proclama a odos del pueblo, diciendo: "Cualquiera que tenga miedo y tiemble, que regrese y parta del monte Galaad." Y veintids mil personas regresaron, pero quedaron diez mil.
Y el SEOR dijo a Geden: Todava el pueblo es demasiado numeroso; hazlos bajar al agua y all te los probar. Y ser que de quien yo te diga: "ste ir contigo", se ir contigo; pero todo aquel de quien yo te diga: "ste no ir contigo", se no ir.
E hizo bajar el pueblo al agua. Y el SEOR dijo a Geden: Pondrs a un lado a todo aquel que lamiere el agua con su lengua, como lame el perro, y a todo el que se arrodille para beber.
Y fue el nmero de los que lamieron, poniendo la mano a su boca, trescientos hombres; pero todo el resto del pueblo se arrodill para beber.
Entonces el SEOR dijo a Geden: Os salvar con los trescientos hombres que lamieron y entregar a los madianitas en tus manos; que todos los [dems] del pueblo se vayan, cada uno a su casa.
Y [los trescientos hombres] tomaron en sus manos las provisiones del pueblo y sus trompetas. Y [Geden] envi a todos los [dems] hombres de Israel, cada uno a su tienda, pero retuvo a los trescientos hombres; y el campamento de Madin le quedaba abajo en el valle.
Y aconteci que aquella misma noche, el SEOR le dijo: Levntate, desciende contra el campamento porque lo he entregado en tus manos.
Pero si tienes temor de descender, baja al campamento con tu criado Fura,
y oirs lo que dicen; entonces tus manos sern fortalecidas para descender contra el campamento. Y descendi con su criado Fura hasta los puestos avanzados del ejrcito que [estaban] en el campamento.
Y los madianitas, los amalecitas y todos los hijos del oriente estaban tendidos en el valle, numerosos como langostas; y sus camellos eran muchos, innumerables, como la arena que est a la orilla del mar.
Cuando lleg Geden, he aqu que un hombre estaba contando un sueo a su amigo, y deca: He aqu, tuve un sueo; un pan de cebada iba rodando hasta el campamento de Madin, y lleg hasta la tienda y la golpe de manera que cay, y la volc de arriba abajo y la tienda qued extendida.
Respondi su amigo, y dijo: Esto no es otra cosa que la espada de Geden, hijo de Jos, varn de Israel; Dios ha entregado en su mano a Madin y a todo el campamento.
Y cuando Geden oy el relato del sueo y su interpretacin, se inclin y ador. Volvi al campamento de Israel, y dijo: Levantaos, porque el SEOR ha entregado en vuestras manos el campamento de Madin.
Y dividi los trescientos hombres en tres compaas, y puso trompetas y cntaros vacos en las manos de todos ellos, con antorchas dentro de los cntaros.
Y les dijo: Miradme, y haced lo mismo que yo. Y he aqu, cuando yo llegue a las afueras del campamento, como yo haga, as haris vosotros.
Cuando yo y todos los que estn conmigo toquemos la trompeta, entonces tambin vosotros tocaris las trompetas alrededor de todo el campamento, y decid: "Por el SEOR y por Geden."
Y lleg Geden con los cien hombres que estaban con l a las afueras del campamento, al principio de la guardia de media[noche,] cuando apenas haban apostado la guardia; tocaron las trompetas y rompieron los cntaros que tenan en las manos.
Cuando las tres compaas tocaron las trompetas, rompieron los cntaros, y sosteniendo las antorchas en la mano izquierda y las trompetas en la mano derecha para tocarlas, gritaron: La espada del SEOR y de Geden!
Cada uno se mantuvo en su lugar alrededor del campamento; y todo el ejrcito ech a correr gritando mientras huan.
Cuando tocaron las trescientas trompetas, el SEOR puso la espada del uno contra el otro por todo el campamento; y el ejrcito huy hasta Bet-sita, en direccin de Zerera, hasta la orilla de Abel-mehola, junto a Tabat.
Y los hombres de Israel se reunieron, de Neftal, de Aser y de todo Manass, y persiguieron a los madianitas.
Y Geden envi mensajeros por toda la regin montaosa de Efran, diciendo: Descended contra Madin y tomad antes que ellos los vados, hasta Bet-bara y el Jordn. Y todos los hombres de Efran se reunieron y tomaron los vados hasta Bet-bara y el Jordn.
Y capturaron a los dos jefes de Madin, Oreb y Zeeb; mataron a Oreb en la pea de Oreb y mataron a Zeeb en el lagar de Zeeb, cuando perseguan a Madin. Y trajeron a Geden las cabezas de Oreb y Zeeb del otro lado del Jordn.
Entonces los hombres de Efran le dijeron: Qu es esto que nos has hecho, al no llamarnos cuando fuiste a pelear contra Madin? Y le criticaron duramente.
Pero l les dijo: Qu he hecho yo ahora en comparacin con vosotros? No es mejor el rebusco de Efran que la vendimia de Abiezer?
Dios ha entregado en vuestras manos a los jefes de Madin, Oreb y Zeeb; y qu pude hacer yo en comparacin con vosotros? Entonces se aplac la ira de ellos contra l cuando dijo esto.
Geden y los trescientos hombres que [iban] con l llegaron al Jordn [y] lo cruzaron, cansados, mas continuando la persecucin.
Y dijo a los hombres de Sucot: Os ruego que deis pan a la gente que me sigue, porque estn cansados, y estoy persiguiendo a Zeba y a Zalmuna, reyes de Madin.
Y los jefes de Sucot dijeron: Estn ya las manos de Zeba y Zalmuna en tu poder, para que demos pan a tu ejrcito?
Y Geden respondi: Muy bien, cuando el SEOR haya entregado en mi mano a Zeba y a Zalmuna, trillar vuestras carnes con espinos del desierto y con abrojos.
De all subi a Peniel, y les habl de la misma manera; y los hombres de Peniel le respondieron tal como los de Sucot le haban contestado.
Y habl tambin a los hombres de Peniel, diciendo: Cuando yo vuelva sano y salvo, derribar esta torre.
Ahora bien, Zeba y Zalmuna estaban en Carcor, y sus ejrcitos con ellos, unos quince mil hombres, los que haban quedado de todo el ejrcito de los hijos del oriente; porque los que haban cado eran ciento veinte mil hombres que sacaban espada.
Y subi Geden por el camino de los que habitaban en tiendas al este de Noba y Jogbeha, y atac el campamento cuando el campamento estaba desprevenido.
Cuando Zeba y Zalmuna huyeron, los persigui; captur a los dos reyes de Madin, Zeba y Zalmuna y llen de terror a todo el ejrcito.
Despus Geden, hijo de Jos, volvi de la batalla por la subida a Heres.
Y captur a un joven de Sucot y lo interrog. Entonces [el joven] le dio por escrito [los nombres de] los prncipes de Sucot y de sus ancianos, setenta y siete hombres.
Y fue a los hombres de Sucot y dijo: He aqu a Zeba y a Zalmuna, acerca de los cuales me injuriasteis, diciendo: "Estn ya las manos de Zeba y Zalmuna en tu mano para que demos pan a tus hombres que estn fatigados?"
Entonces tom a los ancianos de la ciudad, y espinos del desierto y abrojos, y con ellos castig a los hombres de Sucot.
Derrib la torre de Peniel y mat a los hombres de la ciudad.
Despus dijo a Zeba y a Zalmuna: Qu clase de hombres [eran] los que matasteis en Tabor? Y ellos respondieron: Eran como t, cada uno pareca hijo de rey.
Y l dijo: [Eran] mis hermanos, hijos de mi madre. Vive el SEOR, que si los hubierais dejado con vida, yo no os quitara la vida.
Y dijo a Jeter su primognito: Levntate y mtalos. Pero el joven no sac la espada porque tena temor, pues todava era muchacho.
Entonces Zeba y Zalmuna dijeron: Levntate t y cae sobre nosotros; porque como es el hombre, as es su fortaleza. Y se levant Geden y mat a Zeba y a Zalmuna, y tom los adornos de media luna que sus camellos llevaban al cuello.
Y los hombres de Israel dijeron a Geden: Reina sobre nosotros, t y tus hijos, y tambin el hijo de tu hijo, porque nos has librado de la mano de Madin.
Pero Geden les dijo: No reinar sobre vosotros, ni tampoco reinar sobre vosotros mi hijo; el SEOR reinar sobre vosotros.
Les dijo tambin Geden: Quisiera pediros que cada uno de vosotros me d un zarcillo de su botn (pues tenan zarcillos de oro, porque eran ismaelitas).
Y ellos dijeron: De cierto [te los] daremos. Y tendieron un manto, y cada uno de ellos ech all un zarcillo de su botn.
El peso de los zarcillos de oro que l pidi fue de mil setecientos [siclos] de oro, sin contar los adornos de media luna, los pendientes y los vestidos de prpura que [llevaban] los reyes de Madin y sin contar los collares que [llevaban] sus camellos al cuello.
Y Geden hizo de ello un efod, y lo coloc en Ofra, su ciudad, con el cual todo Israel se prostituy all, y esto vino a ser ruina para Geden y su casa.
As fue subyugado Madin delante de los hijos de Israel, y ya no volvieron a levantar cabeza. Y el pas tuvo descanso por cuarenta aos en los das de Geden.
Entonces Jerobaal, hijo de Jos, fue y habit en su casa.
Y tuvo Geden setenta hijos que fueron sus descendientes directos, porque tuvo muchas mujeres.
La concubina que [tena] en Siquem tambin le dio un hijo, y le puso por nombre Abimelec.
Y muri Geden, hijo de Jos, a una edad avanzada y fue sepultado en el sepulcro de su padre Jos, en Ofra de los abiezeritas.
Y sucedi que al morir Geden, los hijos de Israel volvieron a prostituirse con los baales e hicieron a Baal-berit su dios.
Y los hijos de Israel se olvidaron del SEOR su Dios que los haba librado de manos de todos sus enemigos en derredor;
tampoco mostraron bondad a la casa de Jerobaal, [es decir,] Geden, conforme a todo el bien que l haba hecho a Israel.
Y Abimelec, hijo de Jerobaal, fue a Siquem, a los parientes de su madre, y les habl a ellos y a toda la familia de la casa del padre de su madre, diciendo:
Hablad ahora a odos de todos los habitantes de Siquem: "Qu es mejor para vosotros, que todos los hijos de Jerobaal, setenta hombres, reinen sobre vosotros, o que reine sobre vosotros un solo hombre?" Adems, acordaos que yo soy hueso vuestro y carne vuestra.
Y los parientes de su madre hablaron todas estas palabras por l a odos de todos los habitantes de Siquem; y ellos se inclinaron a seguir a Abimelec, porque dijeron: Es pariente nuestro.
Y le dieron setenta [piezas] de plata de la casa de Baal-berit, con las cuales Abimelec tom a sueldo hombres indignos y temerarios que lo siguieron.
Luego fue a la casa de su padre en Ofra y mat a sus hermanos, los hijos de Jerobaal, setenta hombres, sobre una piedra. Pero Jotam, el hijo menor de Jerobaal, se libr porque se escondi.
Y se reunieron todos los habitantes de Siquem y todo Bet-milo, y fueron e hicieron rey a Abimelec, junto a la encina del pilar que haba en Siquem.
Cuando se lo informaron a Jotam, fue y se par en la cumbre del monte Gerizim, y alzando su voz, clam y les dijo: Escuchadme, habitantes de Siquem, para que os oiga Dios.
Una vez los rboles fueron a ungir un rey sobre ellos, y dijeron al olivo: "Reina sobre nosotros."
Mas el olivo les respondi: "He de dejar mi aceite con el cual se honra a Dios y a los hombres, para ir a ondear sobre los rboles?"
Entonces los rboles dijeron a la higuera: "Ven, reina sobre nosotros."
Pero la higuera les respondi: "He de dejar mi dulzura y mi buen fruto, para ir a ondear sobre los rboles?"
Despus los rboles dijeron a la vid: "Ven t, reina sobre nosotros."
Pero la vid les respondi: "He de dejar mi mosto, que alegra a Dios y a los hombres, para ir a ondear sobre los rboles?"
Dijeron entonces todos los rboles a la zarza: "Ven t, reina sobre nosotros."
Y la zarza dijo a los rboles: "Si en verdad me ungs por rey sobre vosotros, venid y refugiaos a mi sombra; y si no, salga fuego de la zarza y consuma los cedros del Lbano."
Ahora pues, si habis procedido con verdad e integridad al hacer rey a Abimelec, y si habis procedido bien con Jerobaal y su casa, y si habis procedido con l como l mereca
(pues mi padre pele por vosotros, y arriesg su vida y os libr de la mano de Madin,
pero vosotros os habis rebelado hoy contra la casa de mi padre y habis matado a sus hijos, setenta hombres, sobre una piedra, y habis hecho rey sobre los habitantes de Siquem a Abimelec, el hijo de su sierva, porque es vuestro pariente);
si habis, pues, procedido hoy en verdad e integridad [para] con Jerobaal y su casa, regocijaos en Abimelec, y que l tambin se regocije en vosotros.
Y si no, salga fuego de Abimelec y consuma a los habitantes de Siquem y de Bet-milo; y salga fuego de los habitantes de Siquem y de Bet-milo y consuma a Abimelec.
Entonces Jotam escap y huy, y se fue a Beer y permaneci all a causa de su hermano Abimelec.
Y rein Abimelec tres aos sobre Israel.
Pero Dios envi un espritu de discordia entre Abimelec y los habitantes de Siquem; y los habitantes de Siquem procedieron prfidamente con Abimelec,
para que viniera la violencia hecha a los setenta hijos de Jerobaal, y recayera la sangre de ellos sobre su hermano Abimelec que los mat, y sobre los habitantes de Siquem que fortalecieron las manos de l para matar a sus hermanos.
Y los habitantes de Siquem pusieron emboscadas contra l en las cumbres de los montes y robaban a todos los que pasaban cerca de ellos por el camino; y se lo hicieron saber a Abimelec.
Y Gaal, hijo de Ebed, vino con sus parientes, y pasaron a Siquem; y los habitantes de Siquem pusieron su confianza en l.
Y salieron al campo y vendimiaron sus viedos, pisaron las uvas e hicieron fiesta; y entrando a la casa de su dios, comieron y bebieron y maldijeron a Abimelec.
Entonces Gaal, hijo de Ebed, dijo: Quin es Abimelec y quin es Siquem para que le sirvamos? No es acaso hijo de Jerobaal, y [no es] Zebul su oficial? Servid a los hombres de Hamor, padre de Siquem; pero por qu hemos de servirle a l?
Quin pusiera este pueblo en mis manos! Entonces yo quitara a Abimelec. Dira a Abimelec: Aumenta tu ejrcito, y sal.
Y cuando Zebul, gobernante de la ciudad, oy las palabras de Gaal, hijo de Ebed, se encendi en ira.
Y envi encubiertamente mensajeros a Abimelec, diciendo: He aqu que Gaal, hijo de Ebed, y sus parientes han venido a Siquem, y he aqu que estn incitando a la ciudad contra ti.
Ahora pues, levntate de noche, t y el pueblo que est contigo, y pon emboscada en el campo.
Y suceder en la maana, en cuanto salga el sol, que te levantars temprano y arremeters contra la ciudad; y he aqu, que cuando l y el pueblo que est con l salga contra ti, hars con ellos lo que te venga a mano.
Se levant, pues, de noche Abimelec, y todo el pueblo que [estaba] con l, y pusieron emboscada contra Siquem con cuatro compaas.
Y Gaal, hijo de Ebed, sali y se par a la entrada de la puerta de la ciudad; y Abimelec y el pueblo que [estaba] con l salieron de la emboscada.
Al ver Gaal a la gente, dijo a Zebul: Mira, viene gente bajando de las cumbres de los montes. Pero Zebul le dijo: Ests viendo la sombra de los montes como [si fueran] hombres.
Y volvi a hablar Gaal y dijo: He aqu, gente que baja de la parte ms alta de la tierra, y una compaa viene por el camino de la encina de los adivinos.
Entonces Zebul le dijo: Dnde est ahora tu jactancia con la cual decas: "Quin es Abimelec para que le sirvamos?" No es ste el pueblo que despreciabas? Ahora pues, sal y pelea contra l.
Y sali Gaal delante de los habitantes de Siquem y pele contra Abimelec.
Abimelec lo persigui pero Gaal huy delante de l; y muchos cayeron heridos hasta la entrada de la puerta.
Y Abimelec se qued en Aruma, pero Zebul expuls a Gaal y a sus parientes para que no se quedaran en Siquem.
Aconteci al da siguiente que el pueblo sali al campo, y se lo hicieron saber a Abimelec.
Y l tom a su gente, la dividi en tres compaas y puso emboscada en el campo; cuando mir y vio al pueblo salir de la ciudad, se levant contra ellos y los mat.
Entonces Abimelec y la compaa que [estaba] con l se lanzaron con mpetu y se situaron a la entrada de la puerta de la ciudad, y las otras dos compaas se lanzaron contra todos los que [estaban] en el campo y los mataron.
Y pele Abimelec contra la ciudad todo aquel da, captur la ciudad y mat a la gente que [haba] en ella; entonces arras la ciudad y la sembr de sal.
Al or [esto] todos los habitantes de la torre de Siquem, se metieron en la fortaleza del templo de El-berit.
Y le dijeron a Abimelec que todos los habitantes de la torre de Siquem estaban reunidos.
Abimelec subi entonces al monte Salmn, l y toda la gente que [estaba] con l; y tomando Abimelec un hacha en su mano, cort una rama de los rboles, la levant y [la] puso sobre su hombro. Y dijo a la gente que [estaba] con l: Lo que me habis visto hacer, apresuraos [y] haced lo mismo.
Y todo el pueblo cort tambin cada uno su rama y sigui a Abimelec, y [las] pusieron sobre la fortaleza; prendieron fuego a la fortaleza sobre los que estaban [adentro,] y murieron tambin todos los de la torre de Siquem, como mil hombres y mujeres.
Despus Abimelec fue a Tebes, la siti y la tom.
Pero haba una torre fortificada en el centro de la ciudad, y todos los hombres y mujeres, todos los habitantes de la ciudad, huyeron all, se encerraron y subieron al techo de la torre.
Y Abimelec vino a la torre, la atac y se acerc a la entrada de la torre para prenderle fuego.
Pero una mujer arroj una muela de molino sobre la cabeza de Abimelec rompindole el crneo.
Entonces l llam apresuradamente al muchacho que era su escudero, y le dijo: Saca tu espada y mtame, no sea que se diga de m: "Una mujer lo mat." Y el muchacho lo traspas, y muri.
Cuando los hombres de Israel vieron que Abimelec haba muerto, cada cual parti para su casa.
As pag Dios a Abimelec por la maldad que haba hecho a su padre al matar a sus setenta hermanos.
Dios tambin hizo volver sobre sus cabezas toda la maldad de los hombres de Siquem, y vino sobre ellos la maldicin de Jotam, hijo de Jerobaal.
Despus de [la muerte de] Abimelec se levant, para salvar a Israel, Tola, hijo de Pu, hijo de Dodo, varn de Isacar; y habit en Samir, en la regin montaosa de Efran.
Y juzg a Israel veintitrs aos. Y muri y fue sepultado en Samir.
Y tras l se levant Jair galaadita, y juzg a Israel veintids aos.
[ste] tuvo treinta hijos que cabalgaban en treinta asnos, y tenan treinta ciudades en la tierra de Galaad que se llaman Havot-jair hasta hoy.
Y muri Jair, y fue sepultado en Camn.
Los hijos de Israel volvieron a hacer lo malo ante los ojos del SEOR, sirvieron a los baales, a Astarot, a los dioses de Aram, a los dioses de Sidn, a los dioses de Moab, a los dioses de los hijos de Amn y a los dioses de los filisteos; abandonaron, pues, al SEOR y no le sirvieron.
Y se encendi la ira del SEOR contra Israel, y los entreg en manos de los filisteos y en manos de los hijos de Amn.
Y ellos afligieron y quebrantaron a los hijos de Israel ese ao; por dieciocho aos [oprimieron] a todos los hijos de Israel que [estaban] al otro lado del Jordn, en Galaad, en la tierra de los amorreos.
Y los hijos de Amn cruzaron el Jordn para pelear tambin contra Jud, contra Benjamn y contra la casa de Efran, y se angusti Israel en gran manera.
Entonces los hijos de Israel clamaron al SEOR, diciendo: Hemos pecado contra ti, porque ciertamente hemos abandonado a nuestro Dios y servido a los baales.
Y el SEOR respondi a los hijos de Israel: No [os libr yo] de los egipcios, de los amorreos, de los hijos de Amn y de los filisteos?
Cuando los sidonios, los amalecitas y los maonitas os opriman, clamasteis a m, y yo os libr de sus manos.
Mas vosotros me habis dejado y habis servido a otros dioses; por tanto, no os librar ms.
Id y clamad a los dioses que habis escogido; que ellos os libren en el tiempo de vuestra afliccin.
Y los hijos de Israel respondieron al SEOR: Hemos pecado, haz con nosotros como bien te parezca; slo te rogamos que nos libres en este da.
Y quitaron los dioses extranjeros de en medio de ellos y sirvieron al SEOR; y l no pudo soportar ms la angustia de Israel.
Entonces los hijos de Amn se reunieron y acamparon en Galaad. Y los hijos de Israel se juntaron y acamparon en Mizpa.
Y el pueblo, los jefes de Galaad, se dijeron unos a otros: Quin es el hombre que comenzar la batalla contra los hijos de Amn? l ser caudillo de todos los habitantes de Galaad.
Y Jeft galaadita era un guerrero valiente, hijo de una ramera. Y Galaad era el padre de Jeft.
Y la mujer de Galaad le dio hijos; y cuando los hijos de su mujer crecieron, echaron fuera a Jeft, y le dijeron: No tendrs heredad en la casa de nuestro padre, porque eres hijo de otra mujer.
Jeft huy de sus hermanos y habit en la tierra de Tob; y hombres indignos se juntaron con Jeft y salan con l.
Despus de cierto tiempo sucedi que los hijos de Amn pelearon contra Israel.
Y cuando los hijos de Amn pelearon contra Israel, los ancianos de Galaad fueron a traer a Jeft de la tierra de Tob.
Y dijeron a Jeft: Ven y s nuestro jefe para que peleemos contra los hijos de Amn.
Entonces Jeft dijo a los ancianos de Galaad: No me odiasteis y me echasteis de la casa de mi padre? Por qu, pues, habis venido a m ahora cuando estis en apuros?
Y los ancianos de Galaad dijeron a Jeft: Por esta causa hemos vuelto a ti: para que vengas con nosotros y pelees contra los hijos de Amn y seas jefe sobre todos los habitantes de Galaad.
Y Jeft dijo a los ancianos de Galaad: Si me hacis volver para pelear contra los hijos de Amn y el SEOR me los entrega, ser yo vuestro jefe?
Y los ancianos de Galaad dijeron a Jeft: El SEOR es testigo entre nosotros; ciertamente haremos como has dicho.
Jeft fue con los ancianos de Galaad, y el pueblo le hizo cabeza y jefe sobre ellos; y Jeft habl todas sus palabras delante del SEOR en Mizpa.
Y envi Jeft mensajeros al rey de los hijos de Amn, diciendo: Qu hay entre t y yo, que has venido a m para pelear contra mi tierra?
Y el rey de los hijos de Amn dijo a los mensajeros de Jeft: Porque Israel tom mi tierra, cuando subieron de Egipto, desde el Arnn hasta el Jaboc y el Jordn; por tanto devulvela ahora en paz.
Pero Jeft volvi a enviar mensajeros al rey de los hijos de Amn,
que le dijeron: As dice Jeft: "Israel no tom la tierra de Moab, ni la tierra de los hijos de Amn.
"Porque cuando subieron de Egipto, e Israel pas por el desierto hasta el mar Rojo y lleg a Cades,
Israel envi mensajeros al rey de Edom, diciendo: 'Permtenos, te rogamos, pasar por tu tierra', pero el rey de Edom no les escuch. Tambin enviaron [mensajeros] al rey de Moab pero l no consinti, as que Israel permaneci en Cades.
'Luego atravesaron el desierto y rodearon la tierra de Edom y de Moab, llegaron al lado oriental de la tierra de Moab y acamparon al otro lado del Arnn; pero no entraron en el territorio de Moab, porque el Arnn [era] la frontera de Moab.
'Y envi Israel mensajeros a Sehn, rey de los amorreos, rey de Hesbn, y le dijo Israel: 'Permtenos, te rogamos, pasar por tu tierra a nuestro lugar.'
"Pero Sehn no confi en Israel para darle paso por su territorio; reuni, pues, Sehn a todo su pueblo y acamp en Jahaza, y pele contra Israel.
"Y el SEOR, Dios de Israel, entreg a Sehn y a todo su pueblo en manos de Israel, y los derrotaron, e Israel tom posesin de toda la tierra de los amorreos, los habitantes de esa regin.
"Y poseyeron todo el territorio de los amorreos desde el Arnn hasta el Jaboc, y desde el desierto hasta el Jordn.
"Y puesto que el SEOR, Dios de Israel, expuls a los amorreos de delante de su pueblo Israel, has t de poseerla?
"No posees t lo que Quemos, tu dios, te ha dado para poseer? De modo que todo el territorio que el SEOR nuestro Dios ha desposedo delante de nosotros, lo poseeremos.
"Ahora pues, eres t mejor que Balac, hijo de Zipor, rey de Moab? Acaso luch l con Israel, o acaso pele contra ellos?
"Mientras Israel habitaba en Hesbn y sus pueblos, y en Aroer y sus aldeas, y en todas las ciudades que estn a orillas del Arnn, trescientos aos, por qu no las recuperaste durante ese tiempo?
"Por tanto, yo no he pecado contra ti, pero t me ests haciendo mal al hacer guerra contra m; que el SEOR, el Juez, juzgue hoy entre los hijos de Israel y los hijos de Amn."
Pero el rey de los hijos de Amn no hizo caso al mensaje que Jeft le envi.
Y el Espritu del SEOR vino sobre Jeft, y pas por Galaad y Manass; luego pas por Mizpa de Galaad, y de Mizpa de Galaad fue adonde [estaban] los hijos de Amn.
Y Jeft hizo un voto al SEOR, y dijo: Si en verdad entregas en mis manos a los hijos de Amn,
suceder que cualquiera que salga de las puertas de mi casa a recibirme cuando yo vuelva en paz de los hijos de Amn, ser del SEOR, o lo ofrecer como holocausto.
Y Jeft cruz adonde [estaban] los hijos de Amn para pelear contra ellos; y el SEOR los entreg en su mano.
Y los hiri con una gran matanza desde Aroer hasta la entrada de Minit, veinte ciudades, hasta Abel-keramim. Y los hijos de Amn fueron sometidos delante de los hijos de Israel.
Cuando Jeft lleg a su casa en Mizpa, he aqu, su hija sali a recibirlo con panderos y con danzas. Era ella su nica hija; fuera de ella no tena hijo ni hija.
Y cuando la vio, l rasg sus ropas y dijo: Ay, hija ma! Me has abatido y ests entre los que me afligen; porque he dado mi palabra al SEOR, y no me puedo retractar.
Entonces ella le dijo: Padre mo, has dado tu palabra al SEOR; haz conmigo conforme a lo que has dicho, ya que el SEOR te ha vengado de tus enemigos, los hijos de Amn.
Y ella dijo a su padre: Que se haga esto por m; djame sola por dos meses, para que vaya yo a los montes y llore por mi virginidad, yo y mis compaeras.
Y l dijo: Ve, y la dej ir por dos meses; y ella se fue con sus compaeras, y llor su virginidad por los montes.
Al cabo de los dos meses ella regres a su padre, que hizo con ella conforme al voto que haba hecho; y ella no tuvo relaciones con ningn hombre. Y se hizo costumbre en Israel,
que de ao en ao las hijas de Israel fueran cuatro das en el ao a conmemorar a la hija de Jeft galaadita.
Los hombres de Efran se reunieron y cruzaron [el Jordn] hacia el norte, y dijeron a Jeft: Por qu cruzaste a pelear contra los hijos de Amn sin llamarnos para que furamos contigo? Quemaremos tu casa sobre ti.
Y Jeft les respondi: Yo y mi pueblo estbamos en gran contienda con los hijos de Amn, y cuando os llam, no me librasteis de sus manos.
Viendo, pues, que no [me] ibais a librar, arriesgu mi vida y cruc contra los hijos de Amn, y el SEOR los entreg en mi mano. Por qu, pues, habis subido hoy a pelear contra m?
Entonces Jeft reuni a todos los hombres de Galaad y pele contra Efran; y los hombres de Galaad derrotaron a Efran, porque [stos] decan: Sois fugitivos de Efran, vosotros los galaaditas, en medio de Efran [y] en medio de Manass.
Y se apoderaron los galaaditas de los vados del Jordn al lado opuesto de Efran. Y aconteci que cuando [alguno de] los fugitivos de Efran deca: Dejadme cruzar, los hombres de Galaad le decan: Eres efrateo? Si l responda: No,
entonces, le decan: Di, pues, [la palabra] Shibolet; pero l deca Sibolet, porque no poda pronunciarla correctamente. Entonces le echaban mano y lo mataban junto a los vados del Jordn. Y cayeron en aquella ocasin cuarenta y dos mil de los de Efran.
Jeft juzg a Israel seis aos. Y muri Jeft galaadita, y fue sepultado en [una de] las ciudades de Galaad.
Despus de Jeft juzg a Israel Ibzn de Beln.
Y tuvo treinta hijos y treinta hijas, [a stas las] cas fuera [de la familia,] y trajo de afuera treinta hijas para sus hijos. Y juzg a Israel siete aos.
Y muri Ibzn, y fue sepultado en Beln.
Despus de l juzg a Israel Eln zabulonita; y juzg a Israel diez aos.
Y muri Eln zabulonita, y fue sepultado en Ajaln, en la tierra de Zabuln.
Entonces Abdn, hijo de Hilel piratonita, juzg a Israel despus de Eln.
Y tuvo cuarenta hijos y treinta nietos que cabalgaban en setenta asnos. Y juzg a Israel ocho aos.
Y muri Abdn, hijo de Hilel piratonita, y fue sepultado en Piratn, en la tierra de Efran, en la regin montaosa de los amalecitas.
Y los hijos de Israel volvieron a hacer lo malo ante los ojos del SEOR, y el SEOR los entreg en manos de los filisteos por cuarenta aos.
Y haba un hombre de Zora, de la familia de los danitas, el cual se llamaba Manoa; su mujer era estril y no haba tenido hijos.
Entonces el ngel del SEOR se le apareci a la mujer, y le dijo: He aqu, t eres estril y no has tenido hijos, pero concebirs y dars a luz un hijo.
Ahora pues, cudate de no beber vino ni licor, y de no comer ninguna cosa inmunda.
Pues he aqu, concebirs y dars a luz un hijo; no pasar navaja sobre su cabeza, porque el nio ser nazareo para Dios desde el seno materno; y l comenzar a salvar a Israel de manos de los filisteos.
Y la mujer fue y se lo dijo a su marido, diciendo: Un hombre de Dios vino a m, y su aspecto era como el aspecto del ngel de Dios, muy imponente. Yo no le pregunt de dnde [vena,] ni l me hizo saber su nombre.
Pero l me dijo: "He aqu, concebirs y dars a luz un hijo; desde ahora no bebers vino ni licor, ni comers cosa inmunda, porque el nio ser nazareo para Dios desde el seno materno hasta el da de su muerte."
Entonces Manoa implor al SEOR, y dijo: Te ruego Seor, que el hombre de Dios que t enviaste venga otra vez a nosotros, para que nos ensee lo que hemos de hacer con el nio que ha de nacer.
Y Dios escuch la voz de Manoa. Y el ngel de Dios vino otra vez a la mujer cuando estaba sentada en el campo; y Manoa su marido no estaba con ella.
Y la mujer corri rpidamente y avis a su marido, y le dijo: He aqu, se me ha aparecido el hombre que vino el [otro] da.
Manoa se levant y sigui a su mujer, y cuando lleg al hombre, le dijo: Eres el hombre que habl a la mujer? Y l respondi: Yo soy.
Y Manoa dijo: Cuando tus palabras se cumplan, cmo debe ser el modo de vivir del muchacho y cul su vocacin?
Y el ngel del SEOR dijo a Manoa: Que la mujer atienda a todo lo que [le] dije.
No comer nada que venga de la vid, no [beber] vino ni licor, ni comer nada inmundo; que guarde ella todo lo que [le] he mandado.
Entonces Manoa dijo al ngel del SEOR: Permtenos detenerte y prepararte un cabrito.
Y el ngel del SEOR respondi a Manoa: Aunque me detengas, no comer de tu alimento, mas si preparas un holocausto, ofrcelo al SEOR. Y Manoa no saba que era el ngel del SEOR.
Y Manoa dijo al ngel del SEOR: Cul es tu nombre, para que cuando se cumplan tus palabras, te honremos?
Y el ngel del SEOR le respondi: Por qu preguntas mi nombre, viendo que es maravilloso?
Y Manoa tom el cabrito con la ofrenda de cereal y los ofreci sobre una piedra al SEOR, y [el ngel] hizo maravillas mientras que Manoa y su mujer observaban.
Pues sucedi que cuando la llama suba del altar hacia el cielo, el ngel del SEOR ascendi en la llama del altar. Al ver [esto,] Manoa y su mujer cayeron rostro en tierra.
Y el ngel del SEOR no volvi a aparecer a Manoa ni a su mujer. Entonces Manoa supo que era el ngel del SEOR.
Y Manoa dijo a su mujer: Ciertamente moriremos, porque hemos visto a Dios.
Pero su mujer le dijo: Si el SEOR hubiera deseado matarnos, no habra aceptado el holocausto ni la ofrenda de cereal de nuestras manos; tampoco nos habra mostrado todas estas cosas, ni nos habra permitido ahora or [cosas] como stas.
Y la mujer dio a luz un hijo y le puso por nombre Sansn. Y el nio creci y el SEOR lo bendijo.
Y el Espritu del SEOR comenz a manifestarse en l en Mahne-dan, entre Zora y Estaol.
Y Sansn descendi a Timnat y vio all a una mujer de las hijas de los filisteos.
Cuando regres, se lo cont a su padre y a su madre, diciendo: Vi en Timnat a una mujer de las hijas de los filisteos; ahora pues, tomdmela por mujer.
Le respondieron su padre y su madre: No hay mujer entre las hijas de tus parientes o entre todo nuestro pueblo, para que vayas a tomar mujer de los filisteos incircuncisos? Pero Sansn dijo a su padre: Tmala para m, porque ella me agrada.
Y su padre y su madre no saban que esto era del SEOR, porque l buscaba ocasin contra los filisteos, pues en aquel tiempo los filisteos dominaban a Israel.
Y Sansn descendi a Timnat con su padre y con su madre, y lleg hasta los viedos de Timnat; y he aqu, un len joven [vena] rugiendo hacia l.
Y el Espritu del SEOR vino sobre l con gran poder, y lo despedaz como se despedaza un cabrito, aunque no tena nada en su mano; pero no cont a su padre ni a su madre lo que haba hecho.
Descendi y habl con la mujer; y ella le agrad a Sansn.
Cuando regres ms tarde para tomarla, se apart [del camino] para ver el cadver del len; y he aqu que haba un enjambre de abejas y miel en el cuerpo del len.
Recogi la miel en sus manos y sigui adelante, comindo[la] mientras caminaba. Cuando lleg [adonde estaban] su padre y su madre, les dio [miel] y ellos comieron; pero no les cont que haba recogido la miel del cuerpo del len.
Entonces el padre descendi adonde [estaba] la mujer; y Sansn hizo all un banquete, porque as acostumbraban hacer los jvenes.
Y sucedi que cuando lo vieron, trajeron a treinta compaeros para que estuvieran con l.
Y Sansn les dijo: Permitidme proponeros ahora un enigma; y si en verdad me lo declaris dentro de los siete das del banquete, y lo descifris, entonces os dar treinta vestidos de lino y treinta mudas de ropa.
Pero si no podis declarrmelo, entonces vosotros me daris treinta vestidos de lino y treinta mudas de ropa. Y ellos le dijeron: Propn tu enigma, para que lo escuchemos.
Y l les dijo: Del que come sali comida, y del fuerte sali dulzura. Y no pudieron declararle el enigma en tres das.
Y al cuarto da dijeron a la mujer de Sansn: Induce a tu marido a que nos declare el enigma, o te quemaremos a fuego a ti y a la casa de tu padre. Nos habis invitado para empobrecernos. No es [as?]
Y la mujer de Sansn llor delante de l, y dijo: Slo me aborreces y no me quieres; has propuesto un enigma a los hijos de mi pueblo, y no me [lo] has declarado. Y l le dijo: He aqu que no [lo] he declarado ni a mi padre ni a mi madre; y te lo he de declarar a ti?
Mas ella llor delante de l los siete das que dur su banquete. Y sucedi el sptimo da que l se lo declar porque ella le presionaba mucho. Entonces ella declar el enigma a los hijos de su pueblo.
Y al sptimo da, antes de ponerse el sol, los hombres de la ciudad le dijeron: Qu es ms dulce que la miel? Y qu es ms fuerte que un len? Y l les dijo: Si no hubiereis arado con mi novilla, no habrais descubierto mi enigma.
Entonces el Espritu del SEOR vino sobre l con gran poder, y descendi a Ascaln y mat a treinta de ellos y tomando sus despojos, dio las mudas [de ropa] a los que haban declarado el enigma. Y ardiendo en ira, subi a la casa de su padre.
Pero la mujer de Sansn fue [dada] al compaero que haba sido su amigo ntimo.
Despus de algn tiempo, en los das de la siega del trigo, sucedi que Sansn visit a su mujer con un cabrito, y dijo: Llegar a mi mujer en [su] recmara. Pero el padre de ella no lo dej entrar.
Y el padre dijo: Realmente pens que la odiabas intensamente y se la di a tu compaero. No es su hermana menor ms hermosa que ella? Te ruego que la tomes en su lugar.
Entonces Sansn le respondi: Esta vez no tendr culpa en cuanto a los filisteos cuando les haga dao.
Y Sansn fue y captur trescientas zorras, tom antorchas, junt [las zorras] cola con cola y puso una antorcha en medio de cada dos colas.
Despus de prender fuego a las antorchas, solt las zorras en los sembrados de los filisteos, quemando la mies recogida, la mies en pie, y adems las vias [y] los olivares.
Entonces los filisteos dijeron: Quin hizo esto? Y les respondieron: Sansn, el yerno del timnateo, porque [ste] tom a su mujer y se la dio a su compaero. Y los filisteos vinieron y la quemaron a ella y a su padre.
Y Sansn les dijo: Ya que actuis as, ciertamente me vengar de vosotros, y despus de eso, cesar.
Y sin piedad los hiri con gran mortandad; y descendi y habit en la hendidura de la pea de Etam.
Subieron los filisteos y acamparon en Jud, y se esparcieron por Lehi.
Y los hombres de Jud dijeron: Por qu habis subido contra nosotros? Y ellos dijeron: Hemos subido para prender a Sansn a fin de hacerle como l nos ha hecho.
Tres mil hombres de Jud descendieron a la hendidura de la pea de Etam, y dijeron a Sansn: No sabes que los filisteos reinan sobre nosotros? Qu, pues, es esto que nos has hecho? Y l les dijo: Como ellos me hicieron, as les he hecho.
Y ellos le dijeron: Hemos descendido para prenderte y entregarte en manos de los filisteos. Y Sansn les dijo: Juradme que no me mataris.
Ellos le respondieron: No, sino que te ataremos bien y te entregaremos en sus manos; ciertamente no te mataremos. Entonces lo ataron con dos sogas nuevas y lo sacaron de la pea.
Al llegar l a Lehi, los filisteos salieron a su encuentro gritando. Y el Espritu del SEOR vino sobre l con poder, y las sogas que estaban en sus brazos fueron como lino quemado con fuego y las ataduras cayeron de sus manos.
Y hall una quijada de asno fresca [an,] y extendiendo su mano, la tom y mat a mil hombres con ella.
Entonces Sansn dijo: Con la quijada de un asno, montones sobre montones, con la quijada de un asno he matado a mil hombres.
Y al terminar de hablar, arroj la quijada de su mano, y llam a aquel lugar Ramat-lehi.
Despus sinti una gran sed, y clamando al SEOR, dijo: T has dado esta gran liberacin por mano de tu siervo, y ahora, morir yo de sed y caer en manos de los incircuncisos?
Y abri Dios la cuenca que est en Lehi y sali agua de ella. Cuando bebi, recobr sus fuerzas y se reanim. Por eso llam a aquel lugar En-hacore, el cual est en Lehi hasta el da de hoy.
[Sansn] juzg a Israel veinte aos en los das de los filisteos.
Y Sansn fue a Gaza, y all vio a una ramera y se lleg a ella.
Entonces fue dicho a los de Gaza: Sansn ha venido ac. Y ellos cercaron [el lugar] y se apostaron a la puerta de la ciudad toda la noche, acechndole. Y estuvieron callados toda la noche, diciendo: [Esperemos] hasta que amanezca, entonces lo mataremos.
Pero Sansn permaneci acostado hasta la medianoche, y a la medianoche se levant, y tomando las puertas de la ciudad con los dos postes, las arranc junto con las trancas; entonces se las ech sobre los hombros y las llev hasta la cumbre del monte que est frente a Hebrn.
Despus de esto sucedi que se enamor de una mujer del valle de Sorec, que se llamaba Dalila.
Y los prncipes de los filisteos fueron a ella y le dijeron: Persudelo, y ve dnde est su gran fuerza, y cmo podramos dominarlo para atarlo y castigarlo. Entonces cada uno de nosotros te dar mil cien [piezas] de plata.
Dijo, pues, Dalila a Sansn: Te ruego que me declares dnde est tu gran fuerza y cmo se te puede atar para castigarte.
Y Sansn le dijo: Si me atan con siete cuerdas frescas que no se hayan secado, me debilitar y ser como cualquier [otro] hombre.
Los prncipes de los filisteos le llevaron siete cuerdas frescas que no se haban secado, y [Dalila] lo at con ellas.
Y tena ella [hombres] al acecho en un aposento interior. Entonces le dijo: Sansn, los filisteos se te echan encima! Pero l rompi las cuerdas como se rompe un hilo de estopa cuando toca el fuego. Y no se descubri [el secreto de] su fuerza.
Entonces Dalila dijo a Sansn: Mira, me has engaado y me has dicho mentiras; ahora pues, te ruego que me declares cmo se te puede atar.
Y l le respondi: Si me atan fuertemente con sogas nuevas que no se hayan usado, me debilitar y ser como cualquier [otro] hombre.
Dalila tom sogas nuevas, lo at con ellas, y le dijo: Sansn, los filisteos se te echan encima! Pues los [hombres] estaban al acecho en el aposento interior. Pero l rompi las sogas de sus brazos como un hilo.
Entonces Dalila dijo a Sansn: Hasta ahora me has engaado y me has dicho mentiras; declrame, cmo se te puede atar? Y l le dijo: Si tejes siete trenzas de mi cabellera con la tela [y la aseguras con una clavija, entonces me debilitar y ser como cualquier [otro] hombre.
Y mientras l dorma Dalila tom las siete trenzas de su cabellera y las teji con la tela], y [la] asegur con la clavija, y le dijo: Sansn, los filisteos se te echan encima! Pero l despert de su sueo y arranc la clavija del telar y la tela.
Entonces ella le dijo: Cmo puedes decir: "Te quiero", cuando tu corazn no est conmigo? Me has engaado estas tres veces y no me has declarado dnde reside tu gran fuerza.
Y como ella le presionaba diariamente con sus palabras y le apremiaba, su alma se angusti hasta la muerte.
l le revel, pues, todo [lo que haba] en su corazn, dicindole: Nunca ha pasado navaja sobre mi cabeza, pues he sido nazareo para Dios desde el vientre de mi madre. Si me cortan el cabello, mi fuerza me dejar y me debilitar y ser como cualquier [otro] hombre.
Viendo Dalila que l le haba declarado todo [lo que haba] en su corazn, mand llamar a los prncipes de los filisteos, diciendo: Venid una vez ms, porque l me ha declarado todo [lo que hay] en su corazn. Entonces los prncipes de los filisteos vinieron a ella y trajeron el dinero en sus manos.
Y ella lo hizo dormir sobre sus rodillas, y mand llamar a un hombre que le rasur las siete trenzas de su cabellera. Luego comenz a afligirle y su fuerza le dej.
Ella entonces dijo: Sansn, los filisteos se te echan encima! Y l despert de su sueo, y dijo: Saldr como las otras veces y escapar. Pero no saba que el SEOR se haba apartado de l.
Los filisteos lo prendieron y le sacaron los ojos; y llevndolo a Gaza, lo ataron con cadenas de bronce y lo pusieron a girar el molino en la prisin.
Pero el cabello de su cabeza comenz a crecer de nuevo despus de rasurado.
Y los prncipes de los filisteos se reunieron para ofrecer un gran sacrificio a su dios Dagn, y para regocijarse, pues decan: Nuestro dios ha entregado a nuestro enemigo Sansn en nuestras manos.
Y cuando la gente lo vio, alabaron a su dios, pues decan: Nuestro dios ha entregado en nuestras manos a nuestro enemigo, al que asolaba nuestra tierra, y multiplicaba nuestros muertos.
Y sucedi que cuando estaban alegres, dijeron: Llamad a Sansn para que nos divierta. Llamaron, pues, a Sansn de la crcel, y l los diverta. Y lo pusieron de pie entre las columnas.
Entonces Sansn dijo al muchacho que lo tena de la mano: Djame palpar las columnas sobre las que el edificio descansa, para apoyarme en ellas.
Y el edificio estaba lleno de hombres y mujeres, y todos los prncipes de los filisteos estaban all. Y sobre la azotea [haba] como tres mil hombres y mujeres mirando mientras Sansn [los] diverta.
Sansn invoc al SEOR y dijo: Seor DIOS, te ruego que te acuerdes de m, y te suplico que me des fuerzas slo esta vez, oh Dios, para vengarme ahora de los filisteos por mis dos ojos.
Y Sansn asi las dos columnas del medio sobre las que el edificio descansaba y se apoy contra ellas, con su mano derecha sobre una y con su mano izquierda sobre la otra.
Y dijo Sansn: Muera yo con los filisteos! Y se inclin con todas sus fuerzas y el edificio se derrumb sobre los prncipes y [sobre] todo el pueblo que estaba en l. As que los que mat al morir fueron ms que los que haba matado durante su vida.
Entonces descendieron sus hermanos y toda la casa de su padre, y tomndolo, lo llevaron y lo sepultaron entre Zora y Estaol en la tumba de Manoa, su padre. l haba juzgado a Israel veinte aos.
Haba un hombre de la regin montaosa de Efran, llamado Micaa.
Y l dijo a su madre: Las mil cien [piezas] de plata que te quitaron, acerca de las cuales proferiste una maldicin a mis odos, he aqu, la plata est en mi poder; yo la tom. Y su madre dijo: Bendito sea mi hijo por el SEOR.
Entonces l devolvi las mil cien [piezas] de plata a su madre, y su madre dijo: Yo de corazn dedico la plata de mi mano al SEOR por mi hijo, para hacer una imagen tallada y una de fundicin; ahora, por tanto, yo te las devuelvo.
Cuando l devolvi la plata a su madre, su madre tom doscientas [piezas] de plata y se las dio al platero que las convirti en una imagen tallada y una de fundicin, y quedaron en casa de Micaa.
Y este hombre Micaa tena un santuario, e hizo un efod e dolos domsticos, y consagr a uno de sus hijos para que fuera su sacerdote.
En aquellos das no haba rey en Israel; cada uno haca lo que a sus ojos le pareca bien.
Y haba un joven de Beln de Jud, de la familia de Jud, que era levita y forastero all.
Y el hombre sali de la ciudad, de Beln de Jud, para residir donde encontrara [lugar;] y mientras prosegua su camino, lleg a la regin montaosa de Efran, a la casa de Micaa.
Y Micaa le dijo: De dnde vienes? Y l le respondi: Soy un levita de Beln de Jud; y voy a residir donde encuentre [lugar.]
Entonces Micaa le dijo: Qudate conmigo y s padre y sacerdote para m, y yo te dar diez [piezas] de plata por ao, el vestido y la comida. Y el levita entr.
Consinti el levita en quedarse con el hombre; y el joven fue para l como uno de sus hijos.
Micaa consagr al levita, y el joven vino a ser su sacerdote, y mor en la casa de Micaa.
Y Micaa dijo: Ahora s que el SEOR me prosperar, porque tengo un levita por sacerdote.
En aquellos das no haba rey en Israel. Y por aquel tiempo la tribu de los danitas buscaba para s una heredad donde habitar, porque hasta entonces sta no se le haba asignado como posesin entre las tribus de Israel.
Y los hijos de Dan enviaron de su tribu, de entre todos ellos, a cinco hombres, hombres valientes de Zora y Estaol, a reconocer la tierra y explorarla; y les dijeron: Id, explorad la tierra. Y llegaron a la regin montaosa de Efran, a la casa de Micaa, y se hospedaron all.
Cuando estaban cerca de la casa de Micaa, reconocieron la voz del joven levita; y llegndose all, le dijeron: Quin te trajo aqu? Qu ests haciendo en este [lugar] y qu tienes aqu?
Y l les dijo: As y de esta manera me ha hecho Micaa, me ha tomado a sueldo y ahora soy su sacerdote.
Y le dijeron: Te rogamos que consultes a Dios para saber si el camino en que vamos ser prspero.
Y el sacerdote les dijo: Id en paz; el camino en que andis tiene la aprobacin del SEOR.
Entonces los cinco hombres salieron y llegaron a Lais y vieron al pueblo que [haba] en ella viviendo en seguridad, tranquilo y confiado, segn la costumbre de los sidonios; porque no haba gobernante humillndo[los] en nada en aquella tierra, y estaban lejos de los sidonios, y no tenan relaciones con nadie.
Al regresar a sus hermanos en Zora y Estaol, sus hermanos les dijeron: Qu hay?
Y ellos respondieron: Levantaos, subamos contra ellos; porque hemos visto la tierra, y he aqu, es muy buena. Estaris, pues, quietos? No os demoris en ir, para entrar a tomar posesin de la tierra.
Cuando entris, llegaris a un pueblo confiado, con una tierra espaciosa que Dios la ha entregado en vuestras manos; es un lugar donde no falta nada de lo que hay sobre la tierra.
Entonces de la familia de los danitas, de Zora y de Estaol, partieron seiscientos hombres con armas de guerra.
Subieron y acamparon en Quiriat-jearim en Jud. Por tanto, llamaron aquel lugar el campamento de Dan hasta hoy; he aqu, est al occidente de Quiriat-jearim.
De all pasaron a la regin montaosa de Efran y llegaron a la casa de Micaa.
Y los cinco hombres que fueron a reconocer la regin de Lais, respondieron y dijeron a sus parientes: No sabis que en estas casas hay un efod, dolos domsticos, una imagen tallada y una imagen de fundicin? Ahora pues, considerad lo que debis hacer.
All se desviaron y llegaron a la casa del joven levita, a la casa de Micaa, y le preguntaron cmo estaba.
Y los seiscientos hombres armados con sus armas de guerra, que [eran] de los hijos de Dan, se pusieron a la entrada de la puerta.
Y los cinco hombres que fueron a reconocer la tierra subieron [y] entraron all, [y] tomaron la imagen tallada, el efod, los dolos domsticos y la imagen de fundicin, mientras el sacerdote estaba junto a la entrada de la puerta con los seiscientos hombres con armas de guerra.
Cuando aqullos entraron a la casa de Micaa y tomaron la imagen tallada, el efod, los dolos domsticos y la imagen de fundicin, el sacerdote les dijo: Qu hacis?
Y ellos le respondieron: Calla, pon la mano sobre tu boca y ven con nosotros, y s padre y sacerdote para nosotros. Te es mejor ser sacerdote para la casa de un hombre, o ser sacerdote para una tribu y una familia de Israel?
Y se alegr el corazn del sacerdote, y tom el efod, los dolos domsticos y la imagen tallada, y se fue en medio del pueblo.
Entonces ellos se volvieron y partieron, y pusieron los nios, el ganado y sus bienes por delante.
Cuando se alejaron de la casa de Micaa, los hombres que [estaban] en las casas cerca de la casa de Micaa, se juntaron y alcanzaron a los hijos de Dan.
Y gritaron a los hijos de Dan, y stos se volvieron y dijeron a Micaa: Qu te pasa que has juntado [gente?]
Y l respondi: Os habis llevado mis dioses que yo hice, y al sacerdote, y os habis marchado, y qu me queda? Cmo, pues, me decs: "Qu pasa?"
Y los hijos de Dan le dijeron: Que no se oiga tu voz entre nosotros, no sea que caigan sobre ti hombres fieros y pierdas tu vida y las vidas de [los de] tu casa.
Y los hijos de Dan prosiguieron su camino; y cuando Micaa vio que eran muy fuertes para l, dio la vuelta y regres a su casa.
Entonces ellos tomaron lo que Micaa haba hecho, y al sacerdote que le haba pertenecido, y llegaron a Lais, a un pueblo tranquilo y confiado; y los hirieron a filo de espada e incendiaron la ciudad.
Y no haba nadie que la librara, porque estaba lejos de Sidn, en el valle que est cerca de Bet-rehob, y ellos no tenan trato con nadie. Y reedificaron la ciudad y habitaron en ella.
Le pusieron el nombre de Dan a la ciudad, segn el nombre de Dan su padre, que le naci a Israel; pero el nombre de la ciudad anteriormente era Lais.
Y los hijos de Dan levantaron para s la imagen tallada; y Jonatn, hijo de Gersn, hijo de Manass, y sus hijos fueron sacerdotes para la tribu de los danitas, hasta el da del cautiverio de la tierra.
Levantaron, pues, para s la imagen tallada que Micaa haba hecho, todo el tiempo que la casa de Dios estuvo en Silo.
En aquellos das, cuando no haba rey en Israel, haba un levita que resida en la parte ms remota de la regin montaosa de Efran, el cual tom para s una concubina de Beln de Jud.
Pero su concubina cometi adulterio contra l, y ella se fue de su lado, a la casa de su padre en Beln de Jud, y estuvo all por espacio de cuatro meses.
Su marido se levant y fue tras ella para hablarle cariosamente y hacerla volver, llevando consigo a su criado y un par de asnos. Y ella lo llev dentro de la casa de su padre, y cuando el padre de la joven lo vio, se alegr de conocerlo.
Y su suegro, el padre de la joven, lo retuvo, y se qued con l tres das. Y comieron, bebieron y se alojaron all.
Y al cuarto da se levantaron muy de maana y l se prepar para irse; y el padre de la joven dijo a su yerno: Alimntate con un bocado de pan y despus os podis ir.
Se sentaron, pues, los dos y comieron y bebieron juntos; y el padre de la joven dijo al hombre: Te ruego que te dignes pasar la noche, y que se alegre tu corazn.
El hombre se levant para irse, pero su suegro insisti, de modo que pas all la noche otra vez.
Y al quinto da se levant muy de maana para irse, y el padre de la joven dijo: Alimntate, te ruego, y espera hasta la tarde; y los dos comieron.
Cuando el hombre se levant para irse con su concubina y su criado, su suegro, el padre de la joven, le dijo: He aqu, ya ha declinado el da; te ruego que pases la noche. Mira, el da llega a su fin; pasa la noche aqu para que se alegre tu corazn. Y maana os levantaris temprano para vuestro viaje y te irs a tu casa.
Pero el hombre no quiso pasar la noche, as que se levant y parti, y fue hasta [un lugar] frente a Jebs, es decir, Jerusaln. Y estaban con l un par de asnos aparejados; tambin con l estaba su concubina.
Cuando [estaban] cerca de Jebs, el da casi haba declinado; y el criado dijo a su seor: Te ruego que vengas, nos desviemos, y entremos en esta ciudad de los jebuseos y pasemos la noche en ella.
Pero su seor le dijo: No nos desviaremos para entrar en la ciudad de extranjeros que no son de los hijos de Israel, sino que iremos hasta Guibe.
Y dijo a su criado: Ven, acerqumonos a uno de estos lugares; y pasaremos la noche en Guibe o en Ram.
As que pasaron de largo y siguieron su camino, y el sol se puso sobre ellos cerca de Guibe que pertenece a Benjamn.
Y se desviaron all para entrar [y] alojarse en Guibe. Cuando entraron, se sentaron en la plaza de la ciudad porque nadie los llev a [su] casa para pasar la noche.
Entonces, he aqu, un anciano vena de su trabajo del campo al anochecer. Y el hombre era de la regin montaosa de Efran y se alojaba en Guibe, pero los hombres del lugar eran benjamitas.
Y alz sus ojos y vio al viajero en la plaza de la ciudad; y el anciano dijo: A dnde vas y de dnde vienes?
Y l le dijo: Estamos pasando de Beln de Jud a la parte ms remota de la regin montaosa de Efran, [pues] soy de all. Fui hasta Beln de Jud, y [ahora] voy a mi casa, pero no hay quien me reciba en su casa.
Sin embargo, tenemos paja y forraje para nuestros asnos, y tambin pan y vino para m, para tu sierva y para el joven que est con tu siervo; no [nos] falta nada.
Y el anciano dijo: Paz sea contigo. Permteme [suplir] todas tus necesidades; pero no pases la noche en la plaza.
Y lo llev a su casa y dio forraje a los asnos; y ellos se lavaron los pies, comieron y bebieron.
Mientras ellos se alegraban, he aqu, los hombres de la ciudad, hombres perversos, rodearon la casa; [y] golpeando la puerta, hablaron al dueo de la casa, al anciano, diciendo: Saca al hombre que entr en tu casa para que tengamos relaciones con l.
Entonces el hombre, el dueo de la casa, sali a ellos y les dijo: No, hermanos mos, no os portis tan vilmente; puesto que este hombre ha entrado en mi casa, no cometis esta infamia.
Aqu est mi hija virgen y la concubina de l. Permitidme que las saque para que abusis de ellas y hagis con ellas lo que queris, pero no cometis semejante infamia contra este hombre.
Pero los hombres no quisieron escucharle, as que el levita tom a su concubina y [la] trajo a ellos. Y ellos la ultrajaron y abusaron de ella toda la noche hasta la maana; entonces la dejaron libre al amanecer.
Cuando amaneca, la mujer vino y cay a la entrada de la casa del hombre donde estaba su seor hasta [que se hizo] de da.
Al levantarse su seor por la maana, abri las puertas de la casa y sali para seguir su camino, y he aqu que su concubina estaba tendida a la entrada de la casa, con sus manos en el umbral.
Y l le dijo: Levntate y vmonos; pero ella no respondi. Entonces la recogi, y colocndola sobre el asno, el hombre se levant y se fue a su casa.
Cuando entr en su casa tom un cuchillo, y tomando a su concubina, la cort en doce pedazos, miembro por miembro, y la envi por todo el territorio de Israel.
Y todos los que [lo] vean, decan: Nada como esto [jams] ha sucedido ni se ha visto desde el da en que los hijos de Israel subieron de la tierra de Egipto hasta el da de hoy. Consideradlo, tomad consejo y hablad.
Entonces salieron todos los hijos de Israel, desde Dan hasta Beerseba, incluyendo la tierra de Galaad, y la congregacin se reuni al SEOR como un solo hombre en Mizpa.
Y los jefes de todo el pueblo, de todas las tribus de Israel, tomaron su puesto en la asamblea del pueblo de Dios, cuatrocientos mil soldados de a pie que sacaban espada.
(Y los hijos de Benjamn oyeron que los hijos de Israel haban subido a Mizpa.) Y los hijos de Israel dijeron: Decid[nos,] cmo ocurri esta maldad?
Entonces el levita, marido de la mujer que haba sido asesinada, respondi y dijo: Vine con mi concubina a pasar la noche en Guibe de Benjamn.
Mas los hombres de Guibe se levantaron contra m, y rodearon la casa por la noche por causa ma. Tenan intencin de matarme; pero en vez de esto, violaron a mi concubina de tal manera que muri.
Tom entonces a mi concubina, la cort en pedazos y la envi por todo el territorio de la heredad de Israel; porque han cometido lascivia e infamia en Israel.
He aqu, todos vosotros, hijos de Israel, dad aqu vuestro parecer y consejo.
Entonces todo el pueblo se levant como un solo hombre, diciendo: Ninguno de nosotros ir a su tienda, ni ninguno de nosotros volver a su casa.
Y ahora esto es lo que haremos a Guibe: [subiremos] contra la ciudad por sorteo;
tomaremos diez hombres de cada cien por todas las tribus de Israel, y cien de cada mil, y mil de cada diez mil para proveer vveres para el pueblo, para que cuando vayan a Guibe de Benjamn [los] castiguen por toda la infamia que han cometido en Israel.
As se juntaron contra la ciudad todos los hombres de Israel, como un solo hombre.
Entonces las tribus de Israel enviaron hombres por toda la tribu de Benjamn, diciendo: Qu es esta infamia que se ha cometido entre vosotros?
Ahora pues, entregad a los hombres, los hombres perversos en Guibe, para que les demos muerte y quitemos [esta] infamia de Israel. Pero los hijos de Benjamn no quisieron escuchar la voz de sus hermanos, los hijos de Israel.
Y los hijos de Benjamn, de sus ciudades, se reunieron en Guibe para salir a combatir contra los hijos de Israel.
Y de las ciudades fueron contados en aquel da, de los hijos de Benjamn, veintisis mil hombres que sacaban espada, adems de los habitantes de Guibe que fueron contados, setecientos hombres escogidos.
De toda esta gente, setecientos hombres escogidos eran zurdos; capaces cada uno de lanzar [con la honda] una piedra a un cabello sin errar.
Entonces los hombres de Israel, fuera de Benjamn, fueron contados, cuatrocientos mil hombres que sacaban espada; todos stos eran hombres de guerra.
Los hijos de Israel se levantaron, subieron a Betel, y consultaron a Dios, y dijeron: Quin de nosotros subir primero a pelear contra los hijos de Benjamn? Entonces el SEOR dijo: Jud [subir] primero.
Los hijos de Israel se levantaron por la maana y acamparon contra Guibe.
Y los hombres de Israel salieron a combatir contra Benjamn, y los hombres de Israel se pusieron en orden de batalla contra ellos en Guibe.
Pero los hijos de Benjamn salieron de Guibe y derribaron por tierra en aquel da veintids mil hombres de Israel.
Pero el pueblo, los hombres de Israel, se reanimaron, y se pusieron otra vez en orden de batalla en el lugar donde se haban puesto el primer da.
Y subieron los hijos de Israel y lloraron delante del SEOR hasta la noche, y consultaron al SEOR, diciendo: Nos acercaremos otra vez para combatir contra los hijos de mi hermano Benjamn? Y el SEOR dijo: Subid contra l.
Entonces los hijos de Israel fueron contra los hijos de Benjamn el segundo da.
Y sali Benjamn de Guibe contra ellos el segundo da y otra vez hizo caer dieciocho mil hombres de los hijos de Israel; todos stos sacaban espada.
Todos los hijos de Israel y todo el pueblo subieron y vinieron a Betel y lloraron; y permanecieron all delante del SEOR y ayunaron ese da hasta la noche. Y ofrecieron holocaustos y ofrendas de paz delante del SEOR.
Y consultaron los hijos de Israel al SEOR (porque el arca del pacto de Dios [estaba] all en aquellos das,
y Finees, hijo de Eleazar, hijo de Aarn, estaba delante de ella para [ministrar] en aquellos das), diciendo: Volver a salir otra vez a combatir contra los hijos de mi hermano Benjamn, o desistir? Y el SEOR dijo: Subid, porque maana lo entregar en tu mano.
Puso, pues, Israel emboscadas alrededor de Guibe.
Los hijos de Israel subieron contra los hijos de Benjamn al tercer da, y se pusieron en orden de batalla contra Guibe como las otras veces.
Y salieron los hijos de Benjamn contra el pueblo, siendo alejados de la ciudad; y comenzaron como las otras veces a herir y a matar a algunos del pueblo por los caminos, uno de los cuales sube a Betel y el otro a Guibe, en campo abierto; [mataron a] unos treinta hombres de Israel.
Y los hijos de Benjamn dijeron: Estn derrotados delante de nosotros como la primera vez. Pero los hijos de Israel dijeron: Huyamos para que los alejemos de la ciudad hacia los caminos.
Entonces todos los hombres de Israel se levantaron de sus puestos y se pusieron en orden de batalla en Baal-tamar; y los emboscados de Israel salieron de sus puestos, de Maareh-geba.
Cuando diez mil hombres escogidos de todo Israel fueron contra Guibe, la batalla se hizo reida; pero Benjamn no saba que el desastre se le acercaba.
Y el SEOR hiri a Benjamn delante de Israel, de modo que los hijos de Israel destruyeron ese da a veinticinco mil cien hombres de Benjamn, todos los que sacaban espada.
Y los hijos de Benjamn vieron que estaban derrotados. Cuando los hombres de Israel cedieron terreno a Benjamn porque confiaban en las emboscadas que haban puesto contra Guibe,
los emboscados se apresuraron y se lanzaron contra Guibe, y se desplegaron e hirieron toda la ciudad a filo de espada.
Y fue la seal convenida entre los hombres de Israel y los emboscados, que ellos haran que se levantara una gran nube de humo de la ciudad.
Entonces los hombres de Israel regresaron a la batalla, y Benjamn empez a herir y matar a unos treinta hombres de Israel, porque dijeron: Ciertamente estn derrotados delante de nosotros como en la primera batalla.
Pero cuando la nube de humo como columna empez a levantarse de la ciudad, Benjamn mir tras s; y he aqu, de toda la ciudad suba [humo] al cielo.
Entonces los hombres de Israel se volvieron, y los hombres de Benjamn se aterrorizaron porque vieron que el desastre se les acercaba.
Por tanto, volvieron la espalda ante los hombres de Israel en direccin al desierto, pero la batalla los alcanz, y los que salan de las ciudades los destruan en medio de ellos.
Cercaron a Benjamn, lo persiguieron sin tregua [y] lo aplastaron frente a Guibe, hacia el oriente.
Cayeron dieciocho mil hombres de Benjamn; todos ellos eran valientes guerreros.
Y los dems se volvieron y huyeron al desierto, a la pea de Rimn, pero capturaron a cinco mil de ellos en los caminos, y a [otros] los persiguieron muy de cerca hasta Gidom y mataron a dos mil de ellos.
El total de los de Benjamn que cayeron aquel da fue de veinticinco mil hombres que sacaban espada, todos ellos valientes guerreros.
Pero seiscientos hombres se volvieron y huyeron al desierto, a la pea de Rimn, y permanecieron en la pea de Rimn cuatro meses.
Entonces los hombres de Israel se volvieron contra los hijos de Benjamn y los hirieron a filo de espada, a toda la ciudad, as como el ganado y todo lo que encontraron; tambin prendieron fuego a todas las ciudades que hallaron.
Los hombres de Israel haban jurado en Mizpa, diciendo: Ninguno de nosotros dar su hija por mujer a [los de] Benjamn.
Entonces el pueblo vino a Betel, y permaneci all delante de Dios hasta la noche; y alzaron sus voces y lloraron amargamente.
Y dijeron: Por qu, oh SEOR, Dios de Israel, ha sucedido esto en Israel, que falte hoy una tribu en Israel?
Y al da siguiente el pueblo se levant temprano, y edificaron all un altar y ofrecieron holocaustos y ofrendas de paz.
Despus los hijos de Israel dijeron: Quin de entre todas las tribus de Israel no subi a la asamblea del SEOR? Porque haban hecho gran juramento en cuanto a todo aquel que no subiera al SEOR en Mizpa, diciendo: Ciertamente se le dar muerte.
Los hijos de Israel se entristecieron por su hermano Benjamn, y dijeron: Ha sido cortada hoy una tribu de Israel.
Qu haremos para [conseguir] mujeres para los que han quedado, ya que hemos jurado por el SEOR no darles ninguna de nuestras hijas en matrimonio?
Y dijeron: Cul de las tribus de Israel no subi al SEOR en Mizpa? Y he aqu que ninguno de Jabes-galaad haba venido al campamento, a la asamblea.
Porque cuando contaron al pueblo, he aqu, ninguno de los habitantes de Jabes-galaad estaba all.
La congregacin envi a doce mil de los hombres de guerra all, y les mandaron diciendo: Id y herid a los habitantes de Jabes-galaad a filo de espada, con las mujeres y los nios.
Y esto es lo que haris: destruiris a todo hombre y a toda mujer que se haya acostado con varn.
Y hallaron entre los habitantes de Jabes-galaad a cuatrocientas doncellas que no se haban acostado con varn; y las llevaron al campamento en Silo, que est en la tierra de Canan.
Toda la congregacin envi [palabra,] y hablaron a los hijos de Benjamn que estaban en la pea de Rimn, y les hablaron de paz.
Volvieron entonces [los] de Benjamn, y les dieron las mujeres que haban guardado vivas de [entre] las mujeres de Jabes-galaad; mas no haba suficientes para todos.
Y el pueblo tuvo tristeza por Benjamn, porque el SEOR haba abierto una brecha en las tribus de Israel.
Entonces los ancianos de la congregacin dijeron: Qu haremos para [conseguir] mujeres para los que quedan, ya que las mujeres de Benjamn fueron destruidas?
Y dijeron: [Debe haber] herencia para los de Benjamn que han escapado, para que no sea exterminada una tribu de Israel.
Pero nosotros no le podemos dar mujeres de nuestras hijas. Porque los hijos de Israel haban jurado diciendo: Maldito el que d mujer a [los de] Benjamn.
Y dijeron: He aqu, cada ao hay una fiesta del SEOR en Silo, que est al norte de Betel, al lado oriental del camino que sube de Betel a Siquem, y al sur de Lebona.
Y mandaron a los hijos de Benjamn, diciendo: Id, y emboscaos en las vias,
y velad; y he aqu, si las hijas de Silo salen a tomar parte en las danzas, entonces saldris de las vias y tomaris cada uno una mujer de las hijas de Silo, y volved a la tierra de Benjamn.
Y suceder que cuando sus padres o sus hermanos vengan a quejarse a nosotros, les diremos: Ddnoslas voluntariamente, porque no pudimos tomar en batalla una mujer para cada hombre [de Benjamn,] tampoco vosotros [se] las disteis, [pues] entonces serais culpables.
Lo hicieron as los hijos de Benjamn, y tomaron mujeres conforme a su nmero de entre las que danzaban, de las cuales se apoderaron. Y se fueron y volvieron a su heredad, y reedificaron las ciudades y habitaron en ellas.
Los hijos de Israel se fueron entonces de all, cada uno a su tribu y a su familia, y todos ellos salieron de all para su heredad.
En esos das no haba rey en Israel; cada uno haca lo que le pareca bien ante sus ojos.
Aconteci que en los das en que gobernaban los jueces, hubo hambre en el pas. Y un hombre de Beln de Jud fue a residir en los campos de Moab con su mujer y sus dos hijos.
Aquel hombre se llamaba Elimelec, y su mujer se llamaba Noem. Los nombres de sus dos hijos [eran] Mahln y Quelin, efrateos de Beln de Jud. Y llegaron a los campos de Moab y all se quedaron.
Y muri Elimelec, marido de Noem, y qued ella con sus dos hijos.
Y ellos se casaron con mujeres moabitas; el nombre de una [era] Orfa y el nombre de la otra Rut. Y habitaron all unos diez aos.
Murieron tambin los dos, Mahln y Quelin, y la mujer qued privada de sus dos hijos y de su marido.
Entonces se levant con sus nueras para regresar de la tierra de Moab, porque ella haba odo en la tierra de Moab que el SEOR haba visitado a su pueblo dndole alimento.
Sali, pues, del lugar donde estaba, y sus dos nueras con ella, y se pusieron en camino para volver a la tierra de Jud.
Y Noem dijo a sus dos nueras: Id, volveos cada una a la casa de vuestra madre. Que el SEOR tenga misericordia de vosotras como vosotras la habis tenido con los muertos y conmigo.
Que el SEOR os conceda que hallis descanso, cada una en la casa de su marido. Entonces las bes, y ellas alzaron sus voces y lloraron,
y le dijeron: [No,] sino que ciertamente volveremos contigo a tu pueblo.
Pero Noem dijo: Volveos, hijas mas. Por qu queris ir conmigo? Acaso tengo an hijos en mis entraas para que sean vuestros maridos?
Volveos, hijas mas. Id, porque soy demasiado vieja para tener marido. Si dijera que tengo esperanza, y si aun tuviera un marido esta noche y tambin diera a luz hijos,
esperarais por eso hasta que fueran mayores? Dejarais vosotras de casaros por eso? No, hijas mas, porque eso es ms difcil para m que para vosotras, pues la mano del SEOR se ha levantado contra m.
Y ellas alzaron sus voces y lloraron otra vez; y Orfa bes a su suegra, pero Rut se qued con ella.
Entonces [Noem] dijo: Mira, tu cuada ha regresado a su pueblo y a sus dioses; vuelve tras tu cuada.
Pero Rut dijo: No insistas que te deje [o] que deje de seguirte; porque adonde t vayas, ir yo, y donde t mores, morar. Tu pueblo [ser] mi pueblo, y tu Dios mi Dios.
Donde t mueras, [all] morir, y all ser sepultada. As haga el SEOR conmigo, y an peor, si [algo,] [excepto] la muerte, nos separa.
Al ver [Noem] que [Rut] estaba decidida a ir con ella, no le insisti ms.
Caminaron, pues, las dos hasta que llegaron a Beln. Y sucedi que cuando llegaron a Beln, toda la ciudad se conmovi a causa de ellas, y las [mujeres] decan: [No] es sta Noem?
Y ella les dijo: No me llamis Noem, llamadme Mara, porque el trato del Todopoderoso me ha llenado de amargura.
Llena me fui, pero vaca me ha hecho volver el SEOR. Por qu me llamis Noem, ya que el SEOR ha dado testimonio contra m y el Todopoderoso me ha afligido?
Y volvi Noem, y con ella su nuera Rut la moabita, regresando as de los campos de Moab. Llegaron a Beln al comienzo de la siega de la cebada.
Y tena Noem un pariente de su marido, un hombre de mucha riqueza, de la familia de Elimelec, el cual se llamaba Booz.
Y Rut la moabita dijo a Noem: Te ruego que me dejes ir al campo a recoger espigas en pos de aquel a cuyos ojos halle gracia. Y ella le respondi: Ve, hija ma.
Parti, pues, y fue y espig en el campo en pos de los segadores; y aconteci que fue a la parte del campo que perteneca a Booz, que era de la familia de Elimelec.
Y he aqu que vino Booz de Beln, y dijo a los segadores: El SEOR sea con vosotros. Y ellos le respondieron: Que el SEOR te bendiga.
Entonces Booz dijo a su siervo que estaba a cargo de los segadores: De quin es esta joven?
Y el siervo a cargo de los segadores respondi y dijo: Es la joven moabita que volvi con Noem de la tierra de Moab.
Y ella dijo: "Te ruego que me dejes espigar y recoger tras los segadores entre las gavillas." Y vino y ha permanecido desde la maana hasta ahora; [slo] se ha sentado en la casa por un momento.
Entonces Booz dijo a Rut: Oye, hija ma. No vayas a espigar a otro campo; tampoco pases de aqu, sino qudate con mis criadas.
Fjate en el campo donde ellas siegan y sguelas, pues he ordenado a los siervos que no te molesten. Cuando tengas sed, ve a las vasijas y bebe [del agua] que sacan los siervos.
Ella baj su rostro, se postr en tierra y le dijo: Por qu he hallado gracia ante tus ojos para que te fijes en m, siendo yo extranjera?
Y Booz le respondi, y dijo: Todo lo que has hecho por tu suegra despus de la muerte de tu esposo me ha sido informado en detalle, y cmo dejaste a tu padre, a tu madre y tu tierra natal, y viniste a un pueblo que antes no conocas.
Que el SEOR recompense tu obra y que tu remuneracin sea completa de parte del SEOR, Dios de Israel, bajo cuyas alas has venido a refugiarte.
Entonces ella dijo: Seor mo, he hallado gracia ante tus ojos, porque me has consolado y en verdad has hablado con bondad a tu sierva, aunque yo no soy como una de tus siervas.
Y a la hora de comer Booz le dijo: Ven ac para que comas del pan y mojes tu pedazo de pan en el vinagre. As pues ella se sent junto a los segadores; y l le sirvi grano tostado, y ella comi hasta saciarse y [an] le sobr.
Cuando ella se levant para espigar, Booz orden a sus siervos, diciendo: Dejadla espigar aun entre las gavillas y no la avergoncis.
Tambin sacaris a propsito para ella [un poco de grano] de los manojos y [lo] dejaris para que ella [lo] recoja, y no la reprendis.
Y ella espig en el campo hasta el anochecer, y desgran lo que haba espigado y fue como un efa de cebada.
Y [lo] tom y fue a la ciudad, y su suegra vio lo que haba recogido. Y sac tambin lo que le haba sobrado despus de haberse saciado y se lo dio a Noem.
Entonces su suegra le dijo: Dnde espigaste y dnde trabajaste hoy? Bendito sea aquel que se fij en ti. Y ella inform a su suegra con quin haba trabajado, y dijo: El hombre con el que trabaj hoy se llama Booz.
Y Noem dijo a su nuera: Sea l bendito del SEOR, porque no ha rehusado su bondad ni a los vivos ni a los muertos. Le dijo tambin Noem: El hombre es nuestro pariente; es uno de nuestros parientes ms cercanos.
Entonces Rut la moabita dijo: Adems, l me dijo: "Debes estar cerca de mis siervos hasta que hayan terminado toda mi cosecha."
Y Noem dijo a Rut su nuera: Es bueno, hija ma, que salgas con sus criadas, no sea que en otro campo te maltraten.
Y ella se qued cerca de las criadas de Booz espigando hasta que se acab la cosecha de cebada y de trigo. Y viva con su suegra.
Despus su suegra Noem le dijo: Hija ma, no he de buscar seguridad para ti, para que te vaya bien?
Ahora pues, no es Booz nuestro pariente, con cuyas criadas estabas? He aqu, l avienta cebada en la era esta noche.
Lvate, pues, ngete y ponte tu [mejor] vestido y baja a la era; [pero] no te des a conocer al hombre hasta que haya acabado de comer y beber.
Y suceder que cuando l se acueste, notars el lugar donde se acuesta; irs, descubrirs sus pies y te acostars; entonces l te dir lo que debes hacer.
Y ella le respondi: Todo lo que [me] dices, har.
Descendi, pues, a la era e hizo todo lo que su suegra le haba mandado.
Cuando Booz hubo comido y bebido, y su corazn estaba contento, fue a acostarse al pie del montn [de grano;] y ella vino calladamente, descubri sus pies y se acost.
Y sucedi que a medianoche el hombre se asust, se volvi, y he aqu que una mujer estaba acostada a sus pies.
Y l dijo: Quin eres? Y ella respondi: Soy Rut, tu sierva. Extiende, pues, tu manto sobre tu sierva, por cuanto eres pariente cercano.
Entonces l dijo: Bendita seas del SEOR, hija ma. Has hecho tu ltima bondad mejor que la primera, al no ir en pos de [los] jvenes, ya sean pobres o ricos.
Ahora hija ma, no temas. Har por ti todo lo que [me] pidas, pues todo mi pueblo en la ciudad sabe que eres una mujer virtuosa.
Ahora bien, es verdad que soy pariente cercano, pero hay un pariente ms cercano que yo.
Qudate esta noche, y cuando venga la maana, si l quiere redimirte, bien, que te redima. Pero si no quiere redimirte, entonces yo te redimir, vive el SEOR. Acustate hasta la maana.
Y ella se acost a sus pies hasta la maana, y se levant antes que una [persona] pudiera reconocer a otra; y l dijo: Que no se sepa que ha venido mujer a la era.
Dijo adems: Dame el manto que tienes puesto y sujtalo. Y ella lo sujet, y l midi seis [medidas] de cebada y se [las] puso encima. Entonces ella entr en la ciudad.
Cuando lleg a [donde estaba] su suegra, [sta] dijo: Cmo te fue, hija ma? Y le cont todo lo que el hombre haba hecho por ella.
Y dijo: Me dio estas seis [medidas] de cebada, pues dijo: "No vayas a tu suegra con las manos vacas."
Entonces [Noem] dijo: Espera, hija ma, hasta que sepas cmo se resolver el asunto; porque el hombre no descansar hasta que lo haya arreglado hoy.
Y Booz subi a la puerta y all se sent, y he aqu que el pariente ms cercano de quien Booz haba hablado iba pasando, y le dijo: Eh, t, ven ac y sintate. Y l vino y se sent.
Y [Booz] tom diez hombres de los ancianos de la ciudad, y [les] dijo: Sentaos aqu. Y ellos se sentaron.
Entonces dijo al pariente ms cercano: Noem, que volvi de la tierra de Moab, tiene que vender la parte de la tierra que perteneca a nuestro hermano Elimelec.
Y pens informarte, dicindo[te:] "Cmpra[la] en presencia de los que estn [aqu] sentados, y en presencia de los ancianos de mi pueblo. Si [la] vas a redimir, redme[la]; y si no, dme[lo] para que yo [lo] sepa; porque no hay otro aparte de ti que [la] redima, y yo despus de ti." Y l dijo: [La] redimir.
Entonces Booz dijo: El da que compres el campo de manos de Noem, debes adquirir tambin a Rut la moabita, viuda del difunto, a fin de conservar el nombre del difunto en su heredad.
Y el pariente ms cercano respondi: No puedo redimir[la] para m mismo, no sea que perjudique mi heredad. Redme[la] para ti; [usa] t mi derecho de redencin, pues yo no puedo redimir[la.]
Y [la costumbre] en tiempos pasados en Israel tocante a la redencin y el intercambio [de tierras] para confirmar cualquier asunto era sta: uno se quitaba la sandalia y se la daba al otro; y sta era la [manera de] confirmar en Israel.
El pariente ms cercano dijo a Booz: Cmpra[la] para ti. Y se quit la sandalia.
Entonces Booz dijo a los ancianos y a todo el pueblo: Vosotros sois testigos hoy que he comprado de la mano de Noem todo lo que perteneca a Elimelec y todo lo que perteneca a Quelin y a Mahln.
Adems, he adquirido a Rut la moabita, la viuda de Mahln, para que sea mi mujer a fin de preservar el nombre del difunto en su heredad, para que el nombre del difunto no sea cortado de sus hermanos, ni del atrio de su lugar [de nacimiento;] vosotros sois testigos hoy.
Y todo el pueblo que estaba en el atrio, y los ancianos, dijeron: Testigos [somos.] Haga el SEOR a la mujer que entra en tu casa como a Raquel y a Lea, las cuales edificaron la casa de Israel; y que t adquieras riquezas en Efrata y seas clebre en Beln.
Adems, sea tu casa como la casa de Fares, el que Tamar dio a luz a Jud, por medio de la descendencia que el SEOR te dar de esta joven.
Booz tom a Rut y ella fue su mujer, y se lleg a ella. Y el SEOR hizo que concibiera, y ella dio a luz un hijo.
Entonces las mujeres dijeron a Noem: Bendito sea el SEOR que no te ha dejado hoy sin redentor; que su nombre sea clebre en Israel.
Sea l tambin para ti restaurador de [tu] vida y sustentador de tu vejez; porque tu nuera, que te ama y es de ms valor para ti que siete hijos, le ha dado a luz.
Entonces Noem tom al nio, lo puso en su regazo y fue su nodriza.
Y las mujeres vecinas le dieron un nombre, diciendo: Le ha nacido un hijo a Noem. Y lo llamaron Obed. l es el padre de Isa, padre de David.
stas son las generaciones de Fares: Fares engendr a Hezrn,
Hezrn engendr a Ram, Ram engendr a Aminadab,
Aminadab engendr a Naasn, Naasn engendr a Salmn,
Salmn engendr a Booz, Booz engendr a Obed,
Obed engendr a Isa e Isa engendr a David.
Haba un hombre de Ramataim de Zofim, de la regin montaosa de Efran, que se llamaba Elcana, hijo de Jeroham, hijo de Eli, hijo de Tohu, hijo de Zuf, efrateo.
Y tena dos mujeres: el nombre de una [era] Ana y el de la otra Penina; y Penina tena hijos, pero Ana no los tena.
Este hombre suba todos los aos de su ciudad para adorar y ofrecer sacrificio al SEOR de los ejrcitos en Silo. Y los dos hijos de El, Ofni y Finees, eran sacerdotes del SEOR all.
Cuando llegaba el da en que Elcana ofreca sacrificio, daba porciones a Penina su mujer y a todos sus hijos e hijas;
pero a Ana le daba una doble porcin, pues l amaba a Ana, aunque el SEOR no le haba dado hijos.
Y su rival la provocaba amargamente para irritarla, porque el SEOR no le haba dado hijos.
Esto suceda ao tras ao; siempre que ella suba a la casa del SEOR, la otra la provocaba. [Y Ana] lloraba y no coma.
Entonces Elcana su marido le dijo: Ana, por qu lloras y no comes? Por qu est triste tu corazn? No soy yo para ti mejor que diez hijos?
Pero Ana se levant despus de haber comido y bebido en Silo, y [mientras] el sacerdote El estaba sentado en la silla junto al poste de la puerta del templo del SEOR,
ella, muy angustiada, oraba al SEOR y lloraba amargamente.
E hizo voto y dijo: Oh SEOR de los ejrcitos, si t te dignas mirar la afliccin de tu sierva, te acuerdas de m y no te olvidas de m, tu sierva, sino que das un hijo a tu sierva, yo lo dedicar al SEOR por todos los das de su vida y nunca pasar navaja sobre su cabeza.
Y mientras ella continuaba en oracin delante del SEOR, El le estaba observando la boca.
Pero Ana hablaba en su corazn, slo sus labios se movan y su voz no se oa. El, pues, pens que estaba ebria.
Entonces El le dijo: Hasta cundo estars embriagada? Echa de ti tu vino.
Pero Ana respondi y dijo: No, seor mo, soy una mujer angustiada en espritu; no he bebido vino ni licor, sino que he derramado mi alma delante del SEOR.
No tengas a tu sierva por mujer indigna; porque hasta ahora he orado a causa de mi gran congoja y afliccin.
Respondi El y dijo: Ve en paz; y que el Dios de Israel te conceda la peticin que le has hecho.
Y ella dijo: Halle tu sierva gracia ante tus ojos. Y la mujer se puso en camino, comi y ya no estaba [triste] su semblante.
Y se levantaron de maana, adoraron delante del SEOR y regresaron de nuevo a su casa en Ram. Y Elcana se lleg a Ana su mujer, y el SEOR se acord de ella.
Y a su debido tiempo, despus de haber concebido, Ana dio a luz un hijo, y le puso por nombre Samuel, [diciendo:] Porque se lo he pedido al SEOR.
Subi el varn Elcana con toda su casa a ofrecer al SEOR el sacrificio anual y [a pagar] su voto,
pero Ana no subi, pues dijo a su marido: [No subir] hasta que el nio sea destetado; entonces lo llevar para que se presente delante del SEOR y se quede all para siempre.
Y Elcana su marido le dijo: Haz lo que mejor te parezca. Qudate hasta que lo hayas destetado; solamente confirme el SEOR su palabra. La mujer se qued y cri a su hijo hasta que lo destet.
Despus de haberlo destetado, lo llev consigo, con un novillo de tres aos, un efa de harina y un odre de vino, y lo trajo a la casa del SEOR en Silo, aunque el nio era pequeo.
Entonces sacrificaron el novillo, y trajeron el nio a El.
Y ella dijo: Oh seor mo! Vive tu alma, seor mo, yo soy la mujer que estuvo aqu junto a ti orando al SEOR.
Por este nio oraba, y el SEOR me ha concedido la peticin que le hice.
Por lo cual yo tambin lo he dedicado al SEOR; todos los das de su vida estar dedicado al SEOR. Y ador all al SEOR.
Entonces Ana or y dijo: Mi corazn se regocija en el SEOR, mi fortaleza en el SEOR se exalta; mi boca sin temor habla contra mis enemigos, por cuanto me regocijo en tu salvacin.
No hay santo como el SEOR; en verdad, no hay otro fuera de ti, ni hay roca como nuestro Dios.
No os jactis ms con tanto orgullo, no salga la arrogancia de vuestra boca; porque el SEOR es Dios de sabidura, y por l son pesadas las acciones.
Quebrados son los arcos de los fuertes, pero los dbiles se cien de poder.
Los que estaban saciados se alquilan por pan, y dejan [de tener hambre] los que estaban hambrientos. Aun la estril da a luz a siete, mas la que tiene muchos hijos languidece.
El SEOR da muerte y da vida; hace bajar al Seol y hace subir.
El SEOR empobrece y enriquece; humilla y tambin exalta.
Levanta del polvo al pobre, del muladar levanta al necesitado para hacer[los] sentar con los prncipes, y heredar un sitio de honor; pues las columnas de la tierra son del SEOR, y sobre ellas ha colocado el mundo.
l guarda los pies de sus santos, mas los malvados son acallados en tinieblas, pues no por la fuerza ha de prevalecer el hombre.
Los que contienden con el SEOR sern quebrantados, l tronar desde los cielos contra ellos. El SEOR juzgar los confines de la tierra, a su rey dar fortaleza, y ensalzar el poder de su ungido.
Entonces Elcana se fue a Ram, a su casa. Y el nio serva al SEOR delante del sacerdote El.
Los hijos de El [eran] hombres indignos; no conocan al SEOR
ni la costumbre de los sacerdotes con el pueblo: cuando algn hombre ofreca sacrificio, vena el criado del sacerdote con un tenedor de tres dientes en su mano mientras se coca la carne,
lo introduca en la cazuela, la olla, la caldera o el caldero, y todo lo que el tenedor sacaba, lo tomaba el sacerdote para s. As hacan en Silo con todos los israelitas que all iban.
Asimismo, antes de quemar la grosura, el criado del sacerdote vena y deca al hombre que ofreca sacrificio: Da al sacerdote carne para asar, pues no aceptar de ti carne cocida, sino solamente cruda.
Y si el hombre le deca: Ciertamente deben quemar primero la grosura y despus toma todo lo que quieras; l responda: No, sino que [me la] dars ahora, y si no la tomar por la fuerza.
El pecado de los jvenes era muy grande delante del SEOR, porque los hombres menospreciaban la ofrenda del SEOR.
Samuel siendo nio, ministraba delante del SEOR, usando un efod de lino.
Su madre le haca una tnica pequea cada ao, y se la traa cuando suba con su marido a ofrecer el sacrificio anual.
Entonces El bendeca a Elcana y a su mujer, y deca: Que el SEOR te d hijos de esta mujer en lugar del que ella dedic al SEOR. Y regresaban a su casa.
Y el SEOR visit a Ana, y ella concibi y dio a luz tres hijos y dos hijas. Y el nio Samuel creca delante del SEOR.
El [era ya] muy anciano; oy todo lo que sus hijos estaban haciendo a todo Israel, y cmo se acostaban con las mujeres que servan a la entrada del tabernculo de reunin,
y les dijo: Por qu hacis estas cosas, las cosas malas de que oigo [hablar a] todo este pueblo?
No, hijos mos; porque no es bueno el informe que oigo circular por el pueblo del SEOR.
Si un hombre peca contra otro, Dios mediar por l; pero si un hombre peca contra el SEOR, quin interceder por l? Pero ellos no escucharon la voz de su padre, porque el SEOR quera que murieran.
Y el nio Samuel creca en estatura y en gracia para con el SEOR y para con los hombres.
Entonces un hombre de Dios vino a El y le dijo: As dice el SEOR: "[No] me revel ciertamente a la casa de tu padre cuando ellos estaban en Egipto, [esclavos] de la casa de Faran?
"[No] los escog de entre todas las tribus de Israel para ser mis sacerdotes, para subir a mi altar, para quemar incienso, para llevar un efod delante de m? [No] di a la casa de tu padre todas las ofrendas encendidas de los hijos de Israel?
"Por qu pisoteis mi sacrificio y mi ofrenda que he ordenado [en mi] morada, y honras a tus hijos ms que a m, engordndoos con lo mejor de cada ofrenda de mi pueblo Israel?"
Por tanto, el SEOR, Dios de Israel, declara: "Ciertamente yo haba dicho que tu casa y la casa de tu padre andaran delante de m para siempre"; pero ahora el SEOR declara: "Lejos est esto de m, porque yo honrar a los que me honran, y los que me menosprecian sern tenidos en poco.
"He aqu, vienen das cuando cortar tu fuerza, y la fuerza de la casa de tu padre, y no habr anciano en tu casa.
"Y vers la angustia de [mi] morada, a [pesar de] todo el bien que hago a Israel; y nunca habr anciano en tu casa.
"Sin embargo, a algunos de los tuyos no cortar de mi altar para que tus ojos se consuman [llorando] y tu alma sufra; pero todos los nacidos en tu casa morirn en la flor de la juventud.
"Y para ti, sta ser la seal que vendr en cuanto a tus dos hijos, Ofni y Finees: en el mismo da morirn los dos.
"Pero levantar para m un sacerdote fiel que har conforme a [los deseos] de mi corazn y de mi alma; y le edificar una casa duradera, y l andar siempre delante de mi ungido.
"Y acontecer que todo aquel que haya quedado de tu casa vendr y se postrar ante l por una moneda de plata o una torta de pan, y dir: 'Asgname a uno de los oficios sacerdotales para [que pueda] comer un bocado de pan.'"
El joven Samuel serva al SEOR en presencia de El. La palabra del SEOR escaseaba en aquellos das, las visiones no eran frecuentes.
Y aconteci un da, estando El acostado en su aposento (sus ojos haban comenzado a oscurecerse [y] no poda ver [bien]),
cuando la lmpara de Dios an no se haba apagado y Samuel estaba acostado en el templo del SEOR donde [estaba] el arca de Dios,
que el SEOR llam a Samuel, y l respondi: Aqu estoy.
Entonces corri a El y [le] dijo: Aqu estoy, pues me llamaste. Pero El [le] respondi: Yo no he llamado, vuelve a acostarte. Y l fue y se acost.
El SEOR volvi a llamar: Samuel! Y Samuel se levant, fue a El y dijo: Aqu estoy, pues me llamaste. Pero l respondi: Yo no he llamado, hijo mo, vuelve a acostarte.
Y Samuel no conoca an al SEOR, ni se le haba revelado an la palabra del SEOR.
El SEOR volvi a llamar a Samuel por tercera vez. Y l se levant, fue a El y dijo: Aqu estoy, pues me llamaste. Entonces El comprendi que el SEOR estaba llamando al muchacho.
Y El dijo a Samuel: Ve y acustate, y si l te llama, dirs: "Habla, SEOR, que tu siervo escucha." Y Samuel fue y se acost en su aposento.
Entonces vino el SEOR y se detuvo, y llam como en las otras ocasiones: Samuel, Samuel! Y Samuel respondi: Habla, que tu siervo escucha.
Y el SEOR dijo a Samuel: He aqu, estoy a punto de hacer una cosa en Israel la cual har retiir ambos odos a todo aquel que la oiga.
Ese da cumplir contra El todo lo que he hablado sobre su casa, desde el principio hasta el fin.
Porque le he hecho saber que estoy a punto de juzgar su casa para siempre a causa de la iniquidad que l conoca, pues sus hijos trajeron sobre s una maldicin, y l no los reprendi.
Por eso he jurado a la casa de El que la iniquidad de su casa no ser expiada jams, ni por sacrificio ni por ofrenda.
Samuel se acost hasta la maana; entonces abri las puertas de la casa del SEOR; pero Samuel tema contar la visin a El.
Pero El llam a Samuel, y [le] dijo: Samuel, hijo mo. Y l respondi: Heme aqu.
Y [El] dijo: Cul es la palabra que [el] [S]EOR te habl? Te ruego que no me la ocultes. As te haga Dios, y an ms, si me ocultas algo de todas las palabras que te habl.
Entonces Samuel se lo cont todo, sin ocultarle nada. Y [El] dijo: El SEOR es; que haga lo que bien le parezca.
Samuel creci, y el SEOR estaba con l; no dej sin cumplimiento ninguna de sus palabras.
Y todo Israel, desde Dan hasta Beerseba, supo que Samuel haba sido confirmado como profeta del SEOR.
Y el SEOR se volvi a aparecer en Silo; porque el SEOR se revelaba a Samuel en Silo por la palabra del SEOR.
Y llegaba la palabra de Samuel a todo Israel. Y sali Israel para enfrentarse en batalla con los filisteos y acamp junto a Eben-ezer, mientras que los filisteos haban acampado en Afec.
Los filisteos se pusieron en orden de batalla para enfrentarse a Israel. Entablado el combate, Israel fue derrotado delante de los filisteos, quienes mataron como a cuatro mil hombres en el campo de batalla.
Cuando el pueblo volvi al campamento, los ancianos de Israel dijeron: Por qu nos ha derrotado hoy el SEOR delante de los filisteos? Tomemos con nosotros, de Silo, el arca del pacto del SEOR, para que vaya en medio de nosotros y nos libre del poder de nuestros enemigos.
Y el pueblo envi a Silo, y trajeron de all el arca del pacto del SEOR de los ejrcitos que est [sobre] los querubines; y los dos hijos de El, Ofni y Finees, [estaban] all con el arca del pacto de Dios.
Y aconteci que cuando el arca del pacto del SEOR entr al campamento, todo Israel grit con voz tan fuerte que la tierra vibr.
Al or los filisteos el ruido del clamor, dijeron: Qu [significa] el ruido de este gran clamor en el campamento de los hebreos? Entonces comprendieron que el arca del SEOR haba llegado al campamento.
Y los filisteos tuvieron temor, pues dijeron: Dios ha venido al campamento. Y aadieron: Ay de nosotros! Porque nada como esto ha sucedido antes.
Ay de nosotros! Quin nos librar de la mano de estos dioses poderosos? stos son los dioses que hirieron a los egipcios en el desierto con toda [clase de] plagas.
Cobrad nimo y sed hombres, oh filisteos, para que no lleguis a ser esclavos de los hebreos como ellos han sido esclavos de vosotros; sed hombres, pues, y pelead.
Y pelearon los filisteos, Israel fue derrotado y cada cual huy a su tienda; la mortandad fue muy grande, pues de Israel cayeron treinta mil soldados de a pie.
El arca de Dios fue capturada, y murieron los dos hijos de El, Ofni y Finees.
Y un hombre de Benjamn corri del campo de batalla, y lleg aquel mismo da a Silo, con sus vestidos rotos y polvo sobre su cabeza.
Cuando lleg, he aqu que El estaba sentado en [su] asiento junto al camino esperando ansiosamente, porque su corazn temblaba por causa del arca de Dios. As pues, el hombre fue a anunciar[lo] en la ciudad, y toda la ciudad prorrumpi en gritos.
Cuando El oy el ruido de los gritos, dijo: Qu [significa] el ruido de este tumulto? Entonces el hombre se acerc apresuradamente y dio la noticia a El.
El tena noventa y ocho aos, sus ojos se haban cegado y no poda ver.
Y el hombre dijo a El: Yo soy el que vine del campo de batalla. Hoy escap del campo de batalla. Y El pregunt: Cmo fueron las cosas, hijo mo?
Respondi el que trajo la noticia y dijo: Israel ha huido delante de los filisteos, adems ha habido gran matanza entre el pueblo, tambin han muerto tus dos hijos, Ofni y Finees, y el arca de Dios ha sido tomada.
Y sucedi que cuando mencion el arca de Dios, [El] cay de su asiento hacia atrs, junto a la puerta, se rompi la nuca y muri, pues [era] entrado en aos y pesaba mucho. Haba juzgado a Israel cuarenta aos.
Y su nuera, la mujer de Finees, estaba encinta y a punto de dar a luz, y al or la noticia que el arca de Dios haba sido tomada y que su suegro y su marido haban muerto, se arrodill y dio a luz, porque le sobrevinieron los dolores.
Al tiempo que mora, las mujeres que estaban junto a ella le dijeron: No temas, porque has dado a luz un hijo. Pero ella no respondi ni prest atencin.
Y llam al nio Icabod, diciendo: Se ha ido la gloria de Israel!, por haber sido tomada el arca de Dios, y por [la muerte de] su suegro y de su marido.
Y dijo: Se ha ido la gloria de Israel, porque el arca de Dios ha sido tomada.
Los filisteos tomaron el arca de Dios y la llevaron de Eben-ezer a Asdod.
Entonces tomaron los filisteos el arca de Dios y la introdujeron en el templo de Dagn, y la pusieron junto a Dagn.
A la maana siguiente, cuando los de Asdod se levantaron temprano, he aqu que Dagn haba cado rostro en tierra delante del arca del SEOR. Y tomaron a Dagn y lo pusieron otra vez en su lugar.
Pero al levantarse temprano al da siguiente, he aqu que Dagn haba cado rostro en tierra delante del arca del SEOR. Y la cabeza de Dagn y las dos palmas de sus manos [estaban] cortadas sobre el umbral; slo el tronco le quedaba a Dagn.
Por tanto, hasta hoy, ni los sacerdotes de Dagn ni ninguno de los que entran en el templo de Dagn, pisan el umbral de Dagn en Asdod.
Y la mano del SEOR se hizo pesada sobre los de Asdod, y los desol y los hiri con tumores, tanto a Asdod como a sus territorios.
Cuando los hombres de Asdod vieron lo que les suceda, dijeron: El arca del Dios de Israel no debe quedar con nosotros, pues su mano es dura sobre nosotros y sobre Dagn nuestro dios.
Enviaron, pues, e hicieron venir a ellos a todos los prncipes de los filisteos, y dijeron: Qu haremos con el arca del Dios de Israel? Y ellos respondieron: Que se traslade el arca del Dios de Israel a Gat. Y trasladaron el arca del Dios de Israel.
Y sucedi que cuando la haban trasladado, la mano del SEOR estuvo contra la ciudad [causando] gran confusin; e hiri a los hombres de la ciudad, desde el menor hasta el mayor, salindoles tumores.
Entonces enviaron el arca de Dios a Ecrn. Y sucedi que cuando el arca de Dios lleg a Ecrn, los ecronitas clamaron, diciendo: Han trado el arca del Dios de Israel hasta nosotros para matarnos a nosotros y a nuestro pueblo.
Enviaron, pues, y reunieron a todos los prncipes de los filisteos, y dijeron: Sacad de aqu el arca del Dios de Israel, y que vuelva a su sitio, para que no nos mate a nosotros y a nuestro pueblo. Porque haba un pnico mortal por toda la ciudad; la mano de Dios se hizo muy pesada all.
Y los hombres que no murieron fueron heridos con tumores, y el clamor de la ciudad subi hasta el cielo.
El arca del SEOR estuvo en la tierra de los filisteos siete meses.
Entonces los filisteos llamaron a los sacerdotes y a los adivinos, diciendo: Qu haremos con el arca del SEOR? Decidnos cmo la hemos de enviar a su lugar.
Y ellos dijeron: Si enviis el arca del Dios de Israel, no la enviis vaca; sino que ciertamente devolveris a l una ofrenda por la culpa. Entonces seris sanados y conoceris por qu su mano no se ha apartado de vosotros.
Y [los filisteos] preguntaron: Cul ser la ofrenda por la culpa que hemos de devolverle? Y ellos dijeron: Cinco tumores de oro y cinco ratones de oro [conforme] al nmero de los prncipes de los filisteos, porque la misma plaga [estuvo] sobre todos vosotros y sobre vuestros prncipes.
Haris, pues, semejanzas de vuestros tumores, y semejanzas de vuestros ratones que asolan la tierra, y daris gloria al Dios de Israel; quiz l aliviar su mano de sobre vosotros, de sobre vuestros dioses y de sobre vuestra tierra.
Por qu entonces endurecis vuestros corazones, como endurecieron sus corazones los egipcios y Faran? Cuando l los trat severamente, no dejaron ir al pueblo, y se fueron?
Ahora pues, tomad y preparad un carro nuevo y dos vacas con cras sobre las cuales no se haya puesto yugo; uncid las vacas al carro y llevad sus becerros a casa, lejos de ellas.
Y tomad el arca del SEOR y colocadla en el carro; y poned en una caja a su lado los objetos de oro que le entregaris como ofrenda por la culpa. Luego, dejadla ir, y que se vaya.
Y observad: si sube por el camino de su territorio a Bet-semes, entonces l nos ha hecho este gran mal. Pero si no, entonces sabremos que no fue su mano la que nos hiri; nos sucedi por casualidad.
Entonces los hombres lo hicieron as; tomaron dos vacas con cras, las uncieron al carro y encerraron sus becerros en casa.
Colocaron el arca del SEOR en el carro, y la caja con los ratones de oro y las semejanzas de sus tumores.
Y las vacas tomaron el camino recto en direccin a Bet-semes; iban por el camino, mugiendo mientras iban, y no se desviaron ni a la derecha ni a la izquierda. Y los prncipes de los filisteos las siguieron hasta el lmite de Bet-semes.
[El pueblo de] Bet-semes estaba segando el trigo en el valle, y alzaron sus ojos y vieron el arca, y se alegraron al ver[la.]
Y el carro lleg al campo de Josu el bet-semita y se detuvo all donde [haba] una gran piedra; y ellos partieron la madera del carro y ofrecieron las vacas en holocausto al SEOR.
Los levitas bajaron el arca del SEOR y la caja que estaba con ella, en la cual estaban los objetos de oro, y las colocaron sobre la gran piedra; y los hombres de Bet-semes ofrecieron holocaustos e hicieron sacrificios aquel da al SEOR.
Cuando los cinco prncipes de los filisteos vieron [esto,] regresaron a Ecrn el mismo da.
stos son los tumores de oro que los filisteos entregaron como ofrenda por la culpa al SEOR: uno por Asdod, uno por Gaza, uno por Ascaln, uno por Gat y uno por Ecrn;
y ratones de oro [conforme] al nmero de todas las ciudades de los filisteos que pertenecan a los cinco prncipes, tanto de ciudades fortificadas como de aldeas sin murallas. La gran piedra sobre la cual colocaron el arca del SEOR [es testigo] hasta el da de hoy en el campo de Josu el bet-semita.
[El Seor] hiri a los hombres de Bet-semes porque haban mirado dentro del arca del SEOR. De todo el pueblo hiri a cincuenta mil setenta hombres, y el pueblo llor porque el SEOR haba herido al pueblo con gran mortandad.
Y los hombres de Bet-semes dijeron: Quin puede estar delante del SEOR, este Dios santo? Y a quin subir [al alejarse] de nosotros?
Y enviaron mensajeros a los habitantes de Quiriat-jearim, diciendo: Los filisteos han devuelto el arca del SEOR; descended, [y] subidla con vosotros.
Y vinieron los hombres de Quiriat-jearim, tomaron el arca del SEOR y la llevaron a la casa de Abinadab en la colina, y consagraron a Eleazar su hijo para que guardara el arca del SEOR.
Y sucedi que pas mucho tiempo, veinte aos, desde el da en que el arca qued en Quiriat-jearim; y toda la casa de Israel aoraba al SEOR.
Entonces Samuel habl a toda la casa de Israel, diciendo: Si os volvis al SEOR con todo vuestro corazn, quitad de entre vosotros los dioses extranjeros y Astarot, y dirigid vuestro corazn al SEOR, y servidle slo a l; y l os librar de la mano de los filisteos.
Los hijos de Israel quitaron a los baales y a Astarot, y sirvieron slo al SEOR.
Y Samuel dijo: Reunid en Mizpa a todo Israel, y yo orar al SEOR por vosotros.
Y se reunieron en Mizpa, y sacaron agua y [la] derramaron delante del SEOR, ayunaron aquel da y dijeron all: Hemos pecado contra el SEOR. Y Samuel juzg a los hijos de Israel en Mizpa.
Cuando los filisteos oyeron que los hijos de Israel se haban reunido en Mizpa, los prncipes de los filisteos subieron contra Israel. Cuando oyeron esto los hijos de Israel, tuvieron temor de los filisteos.
Entonces los hijos de Israel dijeron a Samuel: No dejes de clamar al SEOR nuestro Dios por nosotros, para que l nos libre de la mano de los filisteos.
Tom Samuel un cordero de leche y lo ofreci como completo holocausto al SEOR; y clam Samuel al SEOR por Israel y el SEOR le respondi.
Mientras Samuel estaba ofreciendo el holocausto, los filisteos se acercaron para pelear con Israel. Mas el SEOR tron con gran estruendo aquel da contra los filisteos y los confundi, y fueron derrotados delante de Israel.
Saliendo de Mizpa los hombres de Israel, persiguieron a los filisteos, hirindolos hasta ms all de Bet-car.
Entonces Samuel tom una piedra y la coloc entre Mizpa y Sen, y la llam Eben-ezer, diciendo: Hasta aqu nos ha ayudado el SEOR.
Los filisteos fueron sometidos y no volvieron ms dentro de los lmites de Israel. Y la mano del SEOR estuvo contra los filisteos todos los das de Samuel.
Las ciudades que los filisteos haban tomado de Israel fueron restituidas a Israel, desde Ecrn hasta Gat, e Israel libr su territorio de la mano de los filisteos. Y hubo paz entre Israel y los amorreos.
Samuel juzg a Israel todos los das de su vida.
Cada ao acostumbraba hacer un recorrido por Betel, Gilgal y Mizpa, y juzgaba a Israel en todos estos lugares.
Despus volva a Ram, pues all [estaba] su casa, y all juzgaba a Israel; y edific all un altar al SEOR.
Y aconteci que cuando Samuel era [ya] viejo, puso a sus hijos como jueces sobre Israel.
El nombre de su primognito era Joel, y el nombre del segundo, Abas; [stos] juzgaban en Beerseba.
Pero sus hijos no anduvieron por los caminos de l, sino que se desviaron tras ganancias deshonestas, aceptaron sobornos y pervirtieron el derecho.
Entonces se reunieron todos los ancianos de Israel y fueron a Samuel en Ram,
y le dijeron: Mira, has envejecido y tus hijos no andan en tus caminos. Ahora pues, danos un rey para que nos juzgue, como todas las naciones.
Pero fue desagradable a los ojos de Samuel que dijeran: Danos un rey que nos juzgue. Y Samuel or al SEOR.
Y el SEOR dijo a Samuel: Escucha la voz del pueblo en cuanto a todo lo que te digan, pues no te han desechado a ti, sino que me han desechado a m para que no sea rey sobre ellos.
As como todas las obras que han hecho desde el da en que los saqu de Egipto hasta hoy, abandonndome y sirviendo a otros dioses, as lo estn haciendo contigo tambin.
Ahora pues, oye su voz. Sin embargo, les advertirs solemnemente y les hars saber el proceder del rey que reinar sobre ellos.
Entonces Samuel habl todas las palabras del SEOR al pueblo que le haba pedido rey.
Y dijo: As ser el proceder del rey que reinar sobre vosotros: tomar a vuestros hijos, [los] pondr a su servicio en sus carros y entre su gente de a caballo, y corrern delante de sus carros.
Nombrar para su servicio jefes de mil y de cincuenta, y [a otros] para labrar sus campos y recoger sus cosechas, y hacer sus armas de guerra y pertrechos para sus carros.
Tomar tambin a vuestras hijas para perfumistas, cocineras y panaderas.
Tomar lo mejor de vuestros campos, de vuestros viedos y de vuestros olivares y [los] dar a sus siervos.
De vuestro grano y de vuestras vias tomar el diezmo, para dar[lo] a sus oficiales y a sus siervos.
Tomar tambin vuestros siervos y vuestras siervas, vuestros mejores jvenes y vuestros asnos, y [los] usar para su servicio.
De vuestros rebaos tomar el diezmo, y vosotros mismos vendris a ser sus siervos.
Ese da clamaris por causa de vuestro rey a quien escogisteis para vosotros, pero el SEOR no os responder en ese da.
No obstante, el pueblo rehus or la voz de Samuel, y dijeron: No, sino que habr rey sobre nosotros,
a fin de que seamos como todas las naciones, para que nuestro rey nos juzgue, salga delante de nosotros y dirija nuestras batallas.
Despus que Samuel escuch todas las palabras del pueblo, las repiti a odos del SEOR.
Y el SEOR dijo a Samuel: Oye su voz y nmbrales un rey. Entonces Samuel dijo a los hombres de Israel: Vyase cada uno a su ciudad.
Haba un hombre de Benjamn que se llamaba Cis, hijo de Abiel, hijo de Zeror, hijo de Becorat, hijo de Afa, hijo de un benjamita, un hombre poderoso [e] influyente.
Y tena un hijo que se llamaba Sal, favorecido y hermoso. No haba otro ms hermoso que l entre los hijos de Israel; de los hombros arriba sobrepasaba a cualquiera del pueblo.
Y las asnas de Cis, padre de Sal, se haban perdido, por lo cual dijo Cis a su hijo Sal: Toma ahora contigo uno de los criados, levntate, y ve en busca de las asnas.
Y [Sal] pas por la regin montaosa de Efran y recorri la tierra de Salisa, pero no [las] hallaron. Luego pasaron por la tierra de Saalim, mas no [estaban all.] Despus atravesaron la tierra de los benjamitas, pero no [las] encontraron.
Cuando llegaron a la tierra de Zuf, Sal dijo al criado que estaba con l: Ven, regresemos, no sea que mi padre deje [de preocuparse] por las asnas y se angustie por nosotros.
Y l le respondi: He aqu que hay un hombre de Dios en esta ciudad, el cual es tenido en alta estima; todo lo que l dice se cumple sin falta. Vayamos ahora, quiz pueda orientarnos acerca de la jornada que hemos emprendido.
Entonces Sal dijo a su criado: Pero he aqu, [si] vamos, qu le llevaremos al hombre? Porque el pan de nuestras alforjas se ha acabado y no hay presente para llevar al hombre de Dios. Qu tenemos?
Y el criado volvi a responder a Sal, y dijo: He aqu, tengo en mi mano la cuarta parte de un siclo de plata; se [lo] dar al hombre de Dios, y l nos indicar nuestro camino.
(Antiguamente en Israel, cuando uno iba a consultar a Dios, deca: Venid, vamos al vidente; porque al que hoy [se le llama] profeta, antes se le llamaba vidente.)
Entonces Sal dijo a su criado: Bien dicho; anda, vamos. Y fueron a la ciudad donde [estaba] el hombre de Dios.
Segn suban por la cuesta de la ciudad, se encontraron con unas muchachas que salan a sacar agua y les dijeron: Est aqu el vidente?
Y ellas les respondieron, y dijeron: S, he aqu [est] delante de ti. Apresrate ahora, pues hoy ha venido a la ciudad porque el pueblo tiene hoy un sacrificio en el lugar alto.
Cuando entris en la ciudad lo encontraris antes que suba al lugar alto a comer, pues el pueblo no comer hasta que l llegue, porque l tiene que bendecir el sacrificio; despus comern los convidados. Subid ahora, que lo encontraris enseguida.
Ellos, pues, subieron a la ciudad. Cuando entraban a la ciudad, he aqu que Samuel sala hacia ellos para subir al lugar alto.
Ahora bien, un da antes de la llegada de Sal, el SEOR haba revelado esto a Samuel diciendo:
Maana como a esta hora te enviar un hombre de la tierra de Benjamn, lo ungirs para que sea prncipe sobre mi pueblo Israel, y l librar a mi pueblo de la mano de los filisteos. Porque yo he visto la afliccin de mi pueblo, pues su clamor ha llegado hasta m.
Cuando Samuel vio a Sal, el SEOR le dijo: He aqu el hombre de quien te habl. ste gobernar a mi pueblo.
Entonces Sal se acerc a Samuel en medio de la puerta y [le] dijo: Te ruego que me ensees dnde est la casa del vidente.
Respondi Samuel a Sal y dijo: Yo soy el vidente. Sube delante de m al lugar alto, pues hoy comers conmigo, y por la maana te dejar ir y te declarar todo lo que est en tu corazn.
En cuanto a tus asnas que se perdieron hace tres das, no te preocupes por ellas pues han sido halladas. Y para quin es todo lo deseable en Israel? No es para ti y para toda la casa de tu padre?
Sal respondi, y dijo: No soy yo benjamita, de la ms pequea de las tribus de Israel, y [no es] mi familia la menos importante de todas las familias de la tribu de Benjamn? Por qu, pues, me hablas de esta manera?
Entonces Samuel tom a Sal y a su criado, los llev a la sala y les dio un lugar a la cabecera de los invitados que eran unos treinta hombres.
Y dijo Samuel al cocinero: Trae la porcin que te di, de la cual te dije: "Ponla aparte."
Entonces el cocinero alz el pernil con lo que estaba en l y [lo] coloc delante de Sal. Y [Samuel] dijo: He aqu lo que estaba reservado. Pon[lo] delante de ti [y] come, porque ha sido guardado para ti hasta el momento sealado, ya que dije: He invitado al pueblo. Y Sal comi con Samuel aquel da.
Descendieron del lugar alto a la ciudad, y [Samuel] habl con Sal en el terrado.
Se levantaron temprano, y al romper el alba Samuel llam a Sal en el terrado, diciendo: Levntate, para que yo te despida. Sal se levant, y ambos, Sal y Samuel, salieron a la calle.
Mientras descendan a las afueras de la ciudad, Samuel dijo a Sal: Di al criado que pase delante de nosotros y siga, pero t qudate para que yo te declare la palabra de Dios.
Tom entonces Samuel la redoma de aceite, la derram sobre la cabeza de Sal, lo bes y le dijo: No te ha ungido el SEOR por prncipe sobre su heredad?
Cuando te apartes hoy de m, hallars a dos hombres cerca del sepulcro de Raquel, en el territorio de Benjamn, en Selsa, y te dirn: "Las asnas que fuiste a buscar han sido halladas. Y he aqu, tu padre ha dejado de preocuparse por las asnas y est angustiado por vosotros, diciendo: 'Qu har en cuanto a mi hijo?'"
De all seguirs ms adelante, llegars hasta la encina de Tabor, y all te encontrars con tres hombres que suben a Dios en Betel, uno llevando tres cabritos, otro llevando tres tortas de pan y otro llevando un odre de vino;
ellos te saludarn y te darn dos [tortas] de pan, las cuales recibirs de sus manos.
Despus llegars a la colina de Dios donde est la guarnicin de los filisteos; y suceder que cuando llegues a la ciudad, all encontrars a un grupo de profetas que descienden del lugar alto con arpa, pandero, flauta y lira delante de ellos, y estarn profetizando.
Entonces el Espritu del SEOR vendr sobre ti con gran poder, profetizars con ellos y sers cambiado en otro hombre.
Cuando estas seales te hayan sucedido, haz lo que la situacin requiera, porque Dios est contigo.
Descenders delante de m a Gilgal, y he aqu, yo descender a ti para ofrecer holocaustos y sacrificar ofrendas de paz. Esperars siete das hasta que venga a ti y te muestre lo que debes hacer.
Y sucedi que cuando l volvi la espalda para dejar a Samuel, Dios le cambi el corazn, y todas aquellas seales le acontecieron en aquel da.
Cuando llegaron all a la colina, he aqu, un grupo de profetas [sali] a su encuentro; y el Espritu de Dios vino sobre l con gran poder, y profetiz entre ellos.
Y sucedi que cuando todos los que le conocan de antes vieron que ahora profetizaba con los profetas, los del pueblo se decan unos a otros: Qu le ha sucedido al hijo de Cis? Est Sal tambin entre los profetas?
Y un hombre de all respondi, y dijo: Y quin es el padre de ellos? Por lo cual esto se hizo proverbio: Est Sal tambin entre los profetas?
Cuando acab de profetizar vino al lugar alto.
Y un to de Sal le dijo a l y a su criado: Adnde fuisteis? Y l respondi: A buscar las asnas. Cuando vimos que no aparecan, fuimos a Samuel.
Y el to de Sal dijo: Te ruego que me cuentes qu os dijo Samuel.
Y Sal respondi a su to: Nos hizo saber claramente que las asnas haban sido halladas. Pero [Sal] no le cont acerca del asunto del reino que Samuel [le] haba mencionado.
Despus Samuel convoc al pueblo delante del SEOR en Mizpa;
y dijo a los hijos de Israel: As dice el SEOR, Dios de Israel: "Yo saqu a Israel de Egipto, y os libr del poder de los egipcios y del poder de todos los reinos que os opriman."
Pero vosotros habis rechazado hoy a vuestro Dios, que os libra de todas vuestras calamidades y vuestras angustias, y habis dicho: "No, sino pon un rey sobre nosotros." Ahora pues, presentaos delante del SEOR por vuestras tribus y por vuestras familias.
Samuel hizo que se acercaran todas las tribus de Israel, y fue escogida por sorteo la tribu de Benjamn.
Entonces hizo que se acercara la tribu de Benjamn por sus familias, y fue escogida la familia de Matri. Y Sal, hijo de Cis, fue escogido; pero cuando lo buscaron no lo pudieron hallar.
Volvieron, pues, a inquirir del SEOR: Ha llegado ya el hombre aqu? Y el SEOR respondi: "He aqu, est escondido junto al bagaje."
Corrieron y lo trajeron de all, y cuando estuvo en medio del pueblo, de los hombros arriba sobrepasaba a todo el pueblo.
Y Samuel dijo a todo el pueblo: Veis al que el SEOR ha escogido? En verdad que no hay [otro] como l entre todo el pueblo. Entonces todo el pueblo grit, y dijo: Viva el rey!
Entonces Samuel dio al pueblo las ordenanzas del reino, y [las] escribi en el libro, el cual puso delante del SEOR. Y despidi Samuel a todo el pueblo, cada uno a su casa.
Tambin Sal se fue a su casa en Guibe, y con l fueron los valientes cuyos corazones Dios haba tocado.
Pero [ciertos] hombres indignos dijeron: Cmo puede ste salvarnos? Y lo menospreciaron y no le trajeron presente alguno. Mas l guard silencio.
Y subi Nahas amonita y siti a Jabes de Galaad, y todos los hombres de Jabes dijeron a Nahas: Haz un pacto con nosotros y te serviremos.
Pero Nahas amonita les dijo: [Lo] har con esta condicin: que a todos vosotros os saque yo el ojo derecho; as har que esto sea una afrenta sobre todo Israel.
Y los ancianos de Jabes le dijeron: Danos siete das para que enviemos mensajeros por todo el territorio de Israel. Y si no hay quien nos libre, nos entregaremos a ti.
Entonces los mensajeros fueron a Guibe de Sal y hablaron estas palabras a odos del pueblo, y todo el pueblo alz la voz y llor.
Y sucedi que Sal regresaba del campo detrs de los bueyes, y dijo: Qu [pasa] con el pueblo que est llorando? Entonces le contaron las palabras de los mensajeros de Jabes.
Y el Espritu de Dios vino con poder sobre Sal al escuchar estas palabras, y Sal se enoj grandemente.
Y tomando una yunta de bueyes, los cort en pedazos y [los] mand por todo el territorio de Israel por medio de mensajeros, diciendo: As se har a los bueyes del que no salga en pos de Sal y en pos de Samuel. Entonces el terror del SEOR cay sobre el pueblo, y salieron como un solo hombre.
Y los cont en Bezec, y los hijos de Israel eran trescientos mil y los hombres de Jud treinta mil.
Y dijeron a los mensajeros que haban venido: As diris a los hombres de Jabes de Galaad: "Maana cuando caliente el sol seris librados." Entonces los mensajeros fueron y [lo] anunciaron a los hombres de Jabes, y [stos] se regocijaron.
Entonces los hombres de Jabes dijeron [a Nahas:] Maana saldremos a vosotros y podris hacernos lo que os parezca bien.
A la maana siguiente Sal dispuso al pueblo en tres compaas; y entraron en medio del campamento a la vigilia de la maana, e hirieron a los amonitas hasta que calent el da. Y sucedi que los que quedaron fueron dispersados, no quedando dos de ellos juntos.
Y el pueblo dijo a Samuel: Quin es el que dijo: "Ha de reinar Sal sobre nosotros?" Traed a esos hombres para que los matemos.
Pero Sal dijo: A nadie se matar hoy, porque hoy el SEOR ha hecho liberacin en Israel.
Entonces Samuel dijo al pueblo: Venid, vayamos a Gilgal y renovemos el reino all.
As que todo el pueblo fue a Gilgal, y all en Gilgal, hicieron rey a Sal delante del SEOR. All tambin ofrecieron sacrificios de las ofrendas de paz delante del SEOR; y se regocijaron grandemente all Sal y todos los hombres de Israel.
Entonces Samuel dijo a todo Israel: He aqu, yo he escuchado vuestra voz en todo lo que me dijisteis, y he puesto rey sobre vosotros.
Y he aqu, ahora el rey va delante de vosotros. Yo [ya] soy viejo y lleno de canas, y he aqu, mis hijos estn con vosotros. Yo he andado delante de vosotros desde mi juventud hasta hoy.
Aqu estoy; testificad contra m delante del SEOR y delante de su ungido. A quin he quitado buey, o a quin he quitado asno, o a quin he defraudado? A quin he oprimido, o de mano de quin he tomado soborno para cegar mis ojos con l? [Testificad, y] os [lo] restituir.
Y ellos dijeron: T no nos has defraudado ni oprimido, ni has tomado nada de mano de ningn hombre.
Y l les respondi: El SEOR es testigo contra vosotros, y su ungido es testigo en este da que nada habis hallado en mi mano. Y ellos dijeron: [l es] testigo.
Entonces Samuel dijo al pueblo: El SEOR es el que design a Moiss y a Aarn, y el que sac a vuestros padres de la tierra de Egipto.
Ahora pues, presentaos para que yo argumente con vosotros delante del SEOR acerca de todos los hechos de justicia del SEOR que l ha hecho por vosotros y [por] vuestros padres.
Cuando Jacob fue a Egipto y vuestros padres clamaron al SEOR, el SEOR envi a Moiss y a Aarn, quienes sacaron a vuestros padres de Egipto y los establecieron en este lugar.
Pero ellos olvidaron al SEOR su Dios, y l los vendi en manos de Ssara, jefe del ejrcito de Hazor, en manos de los filisteos y en manos del rey de Moab, los cuales pelearon contra ellos.
Y clamaron al SEOR, y dijeron: "Hemos pecado porque hemos dejado al SEOR y hemos servido a los baales y a Astarot; pero ahora, lbranos de la mano de nuestros enemigos, y te serviremos."
Entonces el SEOR envi a Jerobaal, a Bedn, a Jeft y a Samuel, y os libr de la mano de vuestros enemigos en derredor, de manera que habitasteis con seguridad.
Cuando visteis que Nahas, rey de los hijos de Amn, vena contra vosotros, me dijisteis: "No, sino que un rey ha de reinar sobre nosotros", aunque el SEOR vuestro Dios [era] vuestro rey.
Ahora pues, aqu est el rey que habis escogido, a quien habis pedido; he aqu que el SEOR ha puesto rey sobre vosotros.
Si temis al SEOR y le servs, escuchis su voz y no os rebelis contra el mandamiento del SEOR, entonces vosotros, como el rey que reine sobre vosotros, estaris siguiendo al SEOR vuestro Dios.
Pero si no escuchis la voz del SEOR, sino que os rebelis contra el mandamiento del SEOR, entonces la mano del SEOR estar contra vosotros, [como estuvo] contra vuestros padres.
Presentaos ahora, y ved esta gran cosa que el SEOR har delante de vuestros ojos.
No es ahora la siega del trigo? Yo clamar al SEOR, para que mande truenos y lluvia. Entonces conoceris y veris que es grande la maldad que habis hecho ante los ojos del SEOR, al pedir para vosotros un rey.
Clam Samuel al SEOR, y el SEOR envi aquel da truenos y lluvia; y todo el pueblo temi grandemente al SEOR y a Samuel.
Entonces todo el pueblo dijo a Samuel: Ruega por tus siervos al SEOR tu Dios para que no muramos, porque hemos aadido [este] mal a todos nuestros pecados al pedir para nosotros un rey.
Y Samuel dijo al pueblo: No temis; aunque vosotros habis hecho todo este mal, no os apartis de seguir al SEOR, sino servid al SEOR con todo vuestro corazn.
No os debis apartar, porque [entonces irais] tras vanidades que ni aprovechan ni libran, pues son vanidades.
Porque el SEOR, a causa de su gran nombre, no desamparar a su pueblo, pues el SEOR se ha complacido en haceros pueblo suyo.
Y en cuanto a m, lejos est de m que peque contra el SEOR cesando de orar por vosotros, antes bien, os instruir en el camino bueno y recto.
Solamente temed al SEOR y servidle en verdad con todo vuestro corazn; pues habis visto cun grandes cosas ha hecho por vosotros.
Mas si perseveris en hacer mal, vosotros y vuestro rey pereceris.
Sal tena [treinta] aos cuando comenz a reinar, y rein [cuarenta] [y] dos aos sobre Israel.
Sal escogi para s tres mil hombres de Israel, de los cuales dos mil estaban con Sal en Micmas y en la regin montaosa de Betel, y mil estaban con Jonatn en Geba de Benjamn. Y al resto del pueblo lo despidi cada uno a su tienda.
Y Jonatn hiri la guarnicin de los filisteos que estaba en Geba, y [lo] supieron los filisteos. Entonces Sal toc la trompeta por toda la tierra diciendo: Oigan los hebreos.
Y todo Israel oy decir que Sal haba herido la guarnicin de los filisteos, y tambin que Israel se haba hecho odioso a los filisteos. Entonces el pueblo se reuni con Sal en Gilgal.
Y los filisteos se reunieron para pelear contra Israel: treinta mil carros, seis mil hombres de a caballo y gente tan numerosa como la arena a la orilla del mar; y subieron y acamparon en Micmas, al oriente de Bet-avn.
Cuando los hombres de Israel vieron que estaban en un apuro (pues el pueblo estaba en gran aprieto), el pueblo se escondi en cuevas, en matorrales, en peascos, en stanos y en fosos.
Tambin [algunos de] los hebreos pasaron el Jordn a la tierra de Gad y de Galaad. Pero Sal [estaba] todava en Gilgal, y todo el pueblo le segua tembloroso.
l esper siete das, conforme al tiempo que Samuel haba sealado, pero Samuel no llegaba a Gilgal, y el pueblo se le dispersaba.
Entonces Sal dijo: Traedme el holocausto y las ofrendas de paz. Y l ofreci el holocausto.
Y sucedi que tan pronto como termin de ofrecer el holocausto, he aqu que Samuel vino; y Sal sali a su encuentro para saludarle.
Pero Samuel dijo: Qu has hecho? Y Sal respondi: Como vi que el pueblo se me dispersaba, que t no llegabas dentro de los das sealados y que los filisteos estaban reunidos en Micmas,
me dije: "Ahora los filisteos descendern contra m en Gilgal, y no he implorado el favor del SEOR." As que me vi forzado, y ofrec el holocausto.
Y Samuel dijo a Sal: Has obrado neciamente; no has guardado el mandamiento que el SEOR tu Dios te orden, pues ahora el SEOR hubiera establecido tu reino sobre Israel para siempre.
Pero ahora tu reino no perdurar. El SEOR ha buscado para s un hombre conforme a su corazn, y el SEOR le ha designado como prncipe sobre su pueblo porque t no guardaste lo que el SEOR te orden.
Entonces Samuel se levant y subi de Gilgal a Guibe de Benjamn. Y Sal cont el pueblo que se hallaba con l, como seiscientos hombres.
Y Sal, su hijo Jonatn y el pueblo que se hallaba con ellos, estaban situados en Guibe de Benjamn, mientras los filisteos acampaban en Micmas.
Y salieron los merodeadores del campamento de los filisteos en tres compaas; una compaa se dirigi por el camino de Ofra, a la tierra de Sual,
otra compaa se dirigi por el camino de Bet-horn y la otra compaa se dirigi por el camino de la frontera que mira sobre el valle de Zeboim, hacia el desierto.
En toda la tierra de Israel no poda hallarse ningn herrero, pues los filisteos decan: No sea que los hebreos hagan espadas o lanzas.
Y todo Israel tena que descender a los filisteos, cada cual para afilar la reja de su arado, su azuela, su hacha o su aguijada.
El precio era dos tercios de siclo por las rejas de arado, las azuelas, las horquillas, las hachas, y para arreglar las aguijadas.
Y sucedi que en el da de la batalla, no haba espada ni lanza en mano de ninguna de la gente que [estaba] con Sal y Jonatn, pero [s las] haba [en mano] de Sal y de su hijo Jonatn.
Y la guarnicin de los filisteos sali hacia el paso de Micmas.
Y aconteci que un da Jonatn, hijo de Sal, dijo al joven que llevaba su armadura: Ven y pasemos a la guarnicin de los filisteos que est al otro lado. Pero no se lo hizo saber a su padre.
Sal estaba situado en las afueras de Guibe, debajo del granado que est en Migrn, y la gente que [estaba] con l [eran] unos seiscientos hombres;
y Ahas, hijo de Ahitob, hermano de Icabod, hijo de Finees, hijo de El, el sacerdote del SEOR en Silo, llevaba un efod. Y el pueblo no saba que Jonatn se haba ido.
Y entre los desfiladeros por donde Jonatn intentaba cruzar a la guarnicin de los filisteos, [haba] un peasco agudo por un lado, y un peasco agudo por el otro lado; el nombre de uno era Boses y el nombre del otro Sene.
Uno de los peascos se levantaba al norte, frente a Micmas, y el otro al sur, frente a Guibe.
Y Jonatn dijo al joven que llevaba su armadura: Ven y pasemos a la guarnicin de estos incircuncisos; quiz el SEOR obrar por nosotros, pues el SEOR no est limitado a salvar con muchos o con pocos.
Y su escudero le respondi: Haz todo lo que tengas en tu corazn; ve, [pues] aqu estoy contigo a tu disposicin.
Entonces dijo Jonatn: Mira, vamos a pasar hacia esos hombres y nos mostraremos a ellos.
Si nos dicen: "Esperad hasta que lleguemos a vosotros", entonces nos quedaremos en nuestro lugar y no subiremos a ellos.
Pero si dicen: "Subid a nosotros", entonces subiremos, porque el SEOR los ha entregado en nuestras manos; sta ser la seal para nosotros.
Cuando ambos se mostraron a la guarnicin de los filisteos, stos dijeron: Mirad, los hebreos salen de las cavernas donde se haban escondido.
Los hombres de la guarnicin saludaron a Jonatn y a su escudero y dijeron: Subid a nosotros y os diremos algo. Y Jonatn dijo a su escudero: Sube tras m, pues el SEOR los ha entregado en manos de Israel.
Entonces Jonatn trep con manos y pies, y tras l su escudero; y caan [los filisteos] delante de Jonatn, y tras l su escudero [los] remataba.
La primera matanza que hicieron Jonatn y su escudero fue de unos veinte hombres en el espacio de una media yugada de tierra.
Y hubo estremecimiento en el campamento, en el campo y entre todo el pueblo. Aun la guarnicin y los merodeadores se estremecieron, y la tierra tembl; fue un gran temblor.
Y miraron los centinelas de Sal en Guibe de Benjamn, y he aqu que la multitud se dispersaba yendo en todas direcciones.
Y Sal dijo al pueblo que [estaba] con l: Pasad lista ahora y ved quien ha salido de entre nosotros. Cuando ellos pasaron lista, he aqu que Jonatn y su escudero no estaban.
Entonces Sal dijo a Ahas: Trae el arca de Dios. Porque en ese tiempo el arca de Dios estaba con los hijos de Israel.
Y sucedi que mientras Sal hablaba con el sacerdote, el alboroto en el campamento de los filisteos continuaba y aumentaba. Entonces Sal dijo al sacerdote: Retira tu mano.
Y Sal y todo el pueblo que [estaba] con l se agruparon y fueron a la batalla, y he aqu que la espada de cada hombre se volva contra su compaero, [y haba] gran confusin.
Entonces los hebreos que de antes estaban con los filisteos [y] que haban subido con ellos de los alrededores al campamento, aun ellos tambin [se unieron] con los israelitas que [estaban] con Sal y Jonatn.
Cuando todos los hombres de Israel que se haban escondido en la regin montaosa de Efran oyeron que los filisteos haban huido, ellos tambin los persiguieron muy de cerca en la batalla.
As libr el SEOR a Israel en aquel da. La batalla se extendi ms all de Bet-avn.
Mas los hombres de Israel estaban en gran aprieto aquel da, porque Sal haba puesto al pueblo bajo juramento, diciendo: Maldito sea el hombre que tome alimento antes del anochecer, [antes] que me haya vengado de mis enemigos. Y nadie del pueblo prob alimento.
Y todo [el pueblo de] la tierra entr en el bosque, y haba miel en el suelo.
Y al entrar el pueblo en el bosque, he aqu que la miel flua, pero nadie se llev la mano a la boca, porque el pueblo tema el juramento.
Pero Jonatn no haba odo cuando su padre puso al pueblo bajo juramento; por lo cual extendi la punta de la vara que [llevaba] en su mano, la meti en un panal de miel y se llev la mano a la boca, y brillaron sus ojos.
Entonces uno del pueblo [le] habl, y dijo: Tu padre puso bajo estricto juramento al pueblo, diciendo: "Maldito sea el hombre que tome alimento hoy." Y el pueblo estaba desfallecido.
Entonces Jonatn dijo: Mi padre ha trado dificultades a esta tierra. Ved ahora cmo brillan mis ojos porque prob un poco de esta miel.
Cunto ms, si el pueblo hubiera comido hoy libremente del despojo que encontraron de sus enemigos. Pues hasta ahora la matanza entre los filisteos no ha sido grande.
Aquel da, despus de herir a los filisteos desde Micmas hasta Ajaln, el pueblo estaba muy cansado.
Entonces el pueblo se lanz sobre el despojo, y tom ovejas, bueyes y becerros y [los] mataron en el suelo; y el pueblo [los] comi con la sangre.
Y avisaron a Sal, dicindo[le:] He aqu, el pueblo est pecando contra el SEOR, comiendo [carne] con la sangre. Y l dijo: Habis obrado prfidamente. Traedme hoy una piedra grande.
Y Sal aadi: Dispersaos entre el pueblo, y decidles: "Trigame cada uno de vosotros su buey o su oveja; matad[los] aqu y comed, pero no pequis contra el SEOR comiendo [carne] con sangre." Y aquella noche todo el pueblo trajo cada cual su buey consigo, y [los] mataron all.
Y edific Sal un altar al SEOR; ste fue el primer altar que l edific al SEOR.
Entonces Sal dijo: Descendamos contra los filisteos de noche, tomemos despojo de entre ellos hasta el amanecer, y no dejemos [ni] uno de ellos. Y ellos dijeron: Haz lo que te parezca bien. Entonces el sacerdote dijo: Acerqumonos a Dios aqu.
Y consult Sal a Dios: Descender contra los filisteos? Los entregars en manos de Israel? Pero l no le contest en aquel da.
Y Sal dijo: Acercaos aqu todos vosotros, jefes del pueblo, y averiguad y ved cmo este pecado ha acontecido hoy.
Porque vive el SEOR que libra a Israel, que aunque [la culpa] est en mi hijo Jonatn, ciertamente morir. Pero nadie, en todo el pueblo, le respondi.
Entonces dijo a todo Israel: Vosotros estaris a un lado, y yo y mi hijo Jonatn estaremos al otro lado. Y el pueblo dijo a Sal: Haz lo que bien te parezca.
Sal entonces dijo al SEOR, Dios de Israel: Da [suerte] perfecta. Y fueron sealados Jonatn y Sal, pero el pueblo qued libre.
Y Sal dijo: Echad [suertes] entre m y Jonatn mi hijo. Y Jonatn fue sealado.
Dijo, pues, Sal a Jonatn: Cuntame lo que has hecho. Y Jonatn le respondi, y dijo: En verdad prob un poco de miel con la punta de la vara que [tena] en la mano. Heme aqu, debo morir.
Y dijo Sal: Que Dios [me] haga esto, y aun ms, pues ciertamente morirs, Jonatn.
Pero el pueblo dijo a Sal: Debe morir Jonatn, el que ha obtenido esta gran liberacin en Israel? No sea as. Vive el SEOR que ni un cabello de su cabeza caer a tierra, porque l ha obrado con Dios en este da. As el pueblo rescat a Jonatn, y no muri.
Luego Sal subi, dejando de perseguir a los filisteos, y los filisteos se fueron a su tierra.
Cuando Sal asumi el reinado sobre Israel, luch contra todos sus enemigos en derredor: contra Moab, contra los hijos de Amn, contra Edom, contra los reyes de Soba y contra los filisteos; adondequiera que se volva, resultaba vencedor.
Obr con valenta derrotando a los amalecitas, y libr a Israel de manos de los que lo saqueaban.
Los hijos de Sal fueron Jonatn, Isi y Malquisa. Y [stos eran] los nombres de sus dos hijas: el nombre de la mayor, Merab, y el nombre de la menor, Mical.
El nombre de la mujer de Sal [era] Ahinoam, hija de Ahimaas. Y el nombre del jefe de su ejrcito [era] Abner, hijo de Ner, to de Sal.
Cis, padre de Sal, y Ner, padre de Abner, [eran] hijos de Abiel.
La guerra contra los filisteos fue encarnizada todos los das de Sal. Cuando Sal vea algn hombre fuerte o valiente, lo una a su servicio.
Samuel dijo a Sal: El SEOR me envi a que te ungiera por rey sobre su pueblo, sobre Israel; ahora pues, est atento a las palabras del SEOR.
As dice el SEOR de los ejrcitos: "Yo castigar a Amalec [por] lo que hizo a Israel, cuando se puso contra l en el camino mientras suba de Egipto.
"Ve ahora, y ataca a Amalec, y destruye por completo todo lo que tiene, y no te apiades de l; antes bien, da muerte tanto a hombres como a mujeres, a nios como a nios de pecho, a bueyes como a ovejas, a camellos como a asnos."
Entonces Sal convoc al pueblo, y los cont en Telaim: doscientos mil soldados de a pie, y diez mil hombres de Jud.
Sal fue a la ciudad de Amalec y se embosc en el valle.
Y dijo Sal a los ceneos: Idos, apartaos, descended de entre los amalecitas, para que no os destruya con ellos; porque vosotros mostrasteis misericordia a todos los hijos de Israel cuando suban de Egipto. Y los ceneos se apartaron de entre los amalecitas.
Sal derrot a los amalecitas desde Havila en direccin a Shur, que est al oriente de Egipto.
Captur vivo a Agag, rey de los amalecitas, y destruy por completo a todo el pueblo a filo de espada.
Pero Sal y el pueblo perdonaron a Agag, y a lo mejor de las ovejas, de los bueyes, de los animales engordados, de los corderos y de todo lo bueno, y no lo quisieron destruir por completo; pero todo lo despreciable y sin valor lo destruyeron totalmente.
Entonces vino la palabra del SEOR a Samuel, diciendo:
Me pesa haber hecho rey a Sal, porque ha dejado de seguirme y no ha cumplido mis mandamientos. Y Samuel se conmovi, y clam al SEOR toda la noche.
Y se levant Samuel muy de maana para [ir] al encuentro de Sal; y se le dio aviso a Samuel, diciendo: Sal se ha ido a Carmel, y he aqu que ha levantado un monumento para s, y dando la vuelta, ha seguido adelante bajando a Gilgal.
Entonces Samuel vino a Sal, y Sal le dijo: Bendito seas del SEOR! He cumplido el mandamiento del SEOR.
Pero Samuel dijo: Qu es este balido de ovejas en mis odos y el mugido de bueyes que oigo?
Y Sal respondi: Los han trado de los amalecitas, porque el pueblo perdon lo mejor de las ovejas y de los bueyes, para sacrificar al SEOR tu Dios; pero lo dems lo destruimos por completo.
Dijo entonces Samuel a Sal: Espera, djame declararte lo que el SEOR me dijo anoche. Y l le dijo: Habla.
Y Samuel dijo: No es verdad que aunque eras pequeo a tus propios ojos, fuiste [nombrado] jefe de las tribus de Israel y el SEOR te ungi rey sobre Israel?
Y el SEOR te envi en una misin, y dijo: "Ve, y destruye por completo a los pecadores, los amalecitas, y lucha contra ellos hasta que sean exterminados."
Por qu, pues, no obedeciste la voz del SEOR, sino que te lanzaste sobre el botn e hiciste lo malo ante los ojos del SEOR?
Entonces Sal dijo a Samuel: Yo obedec la voz del SEOR, y fui en la misin a la cual el SEOR me envi, y he trado a Agag, rey de Amalec, y he destruido por completo a los amalecitas.
Mas el pueblo tom del botn ovejas y bueyes, lo mejor de las cosas dedicadas al anatema, para ofrecer sacrificio al SEOR tu Dios en Gilgal.
Y Samuel dijo: Se complace el SEOR [tanto] en holocaustos y sacrificios como en la obediencia a la voz del SEOR? He aqu, el obedecer es mejor que un sacrificio, [y] el prestar atencin, que la grosura de los carneros.
Porque la rebelin [es como] pecado de adivinacin, y la desobediencia, [como] iniquidad e idolatra. Por cuanto has desechado la palabra del SEOR, l tambin te ha desechado para que no seas rey.
Entonces Sal dijo a Samuel: He pecado; en verdad he quebrantado el mandamiento del SEOR y tus palabras, porque tem al pueblo y escuch su voz.
Ahora pues, te ruego que perdones mi pecado y vuelvas conmigo para que adore al SEOR.
Pero Samuel respondi a Sal: No volver contigo; porque has desechado la palabra del SEOR, y el SEOR te ha desechado para que no seas rey sobre Israel.
Cuando Samuel se volva para irse, [Sal] asi el borde de su manto, y [ste] se rasg.
Entonces Samuel le dijo: Hoy el SEOR ha arrancado de ti el reino de Israel, y lo ha dado a un prjimo tuyo que es mejor que t.
Tambin la Gloria de Israel no mentir ni cambiar su propsito, porque l no es hombre para que cambie de propsito.
Y [Sal] dijo: He pecado, [pero] te ruego que me honres ahora delante de los ancianos de mi pueblo y delante de Israel y que regreses conmigo para que yo adore al SEOR tu Dios.
Volvi Samuel tras Sal, y Sal ador al SEOR.
Entonces Samuel dijo: Traedme a Agag, rey de los amalecitas. Y Agag vino a l alegremente. Y Agag dijo: Ciertamente, la amargura de la muerte ha pasado [ya.]
Pero Samuel dijo: Como tu espada ha dejado a las mujeres sin hijos, as [tambin] tu madre ser sin hijo entre las mujeres. Y Samuel despedaz a Agag delante del SEOR en Gilgal.
Luego Samuel se fue a Ram, pero Sal subi a su casa en Guibe de Sal.
Samuel no vio ms a Sal hasta el da de su muerte. Y Samuel lloraba por Sal, pues el SEOR se haba arrepentido de haber puesto a Sal por rey sobre Israel.
Y el SEOR dijo a Samuel: Hasta cundo te lamentars por Sal, despus que yo lo he desechado para que no reine sobre Israel? Llena tu cuerno de aceite y ve; te enviar a Isa, el de Beln, porque de entre sus hijos he escogido un rey para m.
Y Samuel respondi: Cmo puedo ir? Cuando Sal [lo] sepa, me matar. Y el SEOR dijo: Toma contigo una novilla y di: "He venido a ofrecer sacrificio al SEOR."
Invitars a Isa al sacrificio y yo te mostrar lo que habrs de hacer; entonces me ungirs a aquel que yo te indique.
Samuel hizo lo que el SEOR dijo, y fue a Beln. Y los ancianos de la ciudad vinieron a su encuentro temblando y dijeron: Vienes en paz?
Y l respondi: En paz. He venido a ofrecer sacrificio al SEOR. Consagraos y venid conmigo al sacrificio. [Samuel] consagr tambin a Isa y a sus hijos y los invit al sacrificio.
Y aconteci que cuando ellos entraron, vio a Eliab, y [se] dijo: Ciertamente el ungido del SEOR est delante de l.
Pero el SEOR dijo a Samuel: No mires a su apariencia, ni a lo alto de su estatura, porque lo he desechado; pues Dios ve no como el hombre ve, pues el hombre mira la apariencia exterior, pero el SEOR mira el corazn.
Entonces Isa llam a Abinadab y lo hizo pasar delante de Samuel. Y ste dijo: Tampoco a ste ha escogido el SEOR.
Despus Isa hizo pasar a Sama. Y l dijo: Tampoco a ste ha escogido el SEOR.
Isa hizo pasar a siete de sus hijos delante de Samuel. Pero Samuel dijo a Isa: El SEOR no ha escogido a stos.
Y Samuel dijo a Isa: Son [stos] todos tus hijos? Y l respondi: An queda el menor, que est apacentando las ovejas. Entonces Samuel dijo a Isa: Manda a buscarlo, pues no nos sentaremos [a la mesa] hasta que l venga ac.
Y envi [por l] y lo hizo entrar. Era rubio, de ojos hermosos y bien parecido. Y el SEOR dijo: Levntate, ngele; porque ste es.
Entonces Samuel tom el cuerno de aceite y lo ungi en medio de sus hermanos; y el Espritu del SEOR vino poderosamente sobre David desde aquel da en adelante. Luego Samuel se levant y se fue a Ram.
El Espritu del SEOR se apart de Sal, y un espritu malo de parte del SEOR le atormentaba.
Entonces los siervos de Sal le dijeron: He aqu ahora, un espritu malo de parte de Dios te est atormentando.
Ordene ahora nuestro seor a tus siervos que estn delante de ti, que busquen un hombre que sepa tocar el arpa, y cuando el espritu malo de parte de Dios est sobre ti, l tocar [el arpa] con su mano y te pondrs bien.
Entonces Sal dijo a sus siervos: Buscadme ahora un hombre que toque bien y tradme[lo.]
Y respondi uno de los mancebos y dijo: He aqu, he visto a un hijo de Isa, el de Beln, que sabe tocar, es poderoso y valiente, un hombre de guerra, prudente en su hablar, hombre bien parecido y el SEOR est con l.
Entonces Sal envi mensajeros a Isa y dijo: Envame a tu hijo David, el que est con el rebao.
Tom Isa un asno [cargado de] pan, un odre de vino y un cabrito, y [los] envi a Sal con su hijo David.
David fue a Sal y le serva; y [Sal] lo am grandemente y lo hizo su escudero.
Y Sal envi a decir a Isa: Te ruego que David se quede delante de m, pues ha hallado gracia ante mis ojos.
Suceda que cuando el espritu [malo] de parte de Dios vena a Sal, David tomaba el arpa, [la] tocaba con su mano, y Sal se calmaba y se pona bien, y el espritu malo se apartaba de l.
Los filisteos reunieron sus ejrcitos para la guerra, y se concentraron en Soco, que pertenece a Jud; y acamparon entre Soco y Azeca, en Efes-damim.
Y Sal y los hombres de Israel se reunieron y acamparon en el valle de Ela, y se pusieron en orden de batalla para enfrentarse a los filisteos.
Los filisteos estaban a un lado del monte, e Israel estaba al otro lado del monte, y entre ellos, el valle.
Entonces de los ejrcitos de los filisteos sali un campen llamado Goliat, de Gat, cuya altura era de seis codos y un palmo.
[Tena] un yelmo de bronce sobre la cabeza y llevaba una cota de malla, y el peso de la cota era de cinco mil siclos de bronce.
[Tena] tambin grebas de bronce en las piernas y una jabalina de bronce [colgada] entre los hombros.
El asta de su lanza [era] como un rodillo de telar y la punta de su lanza [pesaba] seiscientos siclos de hierro; y su escudero iba delante de l.
Y [Goliat] se par y grit a las filas de Israel, dicindoles: Para qu habis salido a poneros en orden de batalla? Acaso no soy yo filisteo y vosotros siervos de Sal? Escogeos un hombre y que venga contra m.
Si es capaz de pelear conmigo y matarme, entonces seremos vuestros siervos; pero si yo lo venzo y lo mato, entonces seris nuestros siervos y nos serviris.
De nuevo el filisteo dijo: Hoy desafo a las filas de Israel; dadme un hombre para que luchemos mano a mano.
Cuando Sal y todo Israel oyeron estas palabras del filisteo, se acobardaron y tuvieron gran temor.
David [era] hijo del efrateo de Beln de Jud, llamado Isa, y [ste] tena ocho hijos. Isa en los das de Sal era [ya] viejo, avanzado [en aos] entre los hombres.
Y los tres hijos mayores de Isa haban ido con Sal a la guerra. Los nombres de los tres hijos que fueron a la guerra [eran:] Eliab, el primognito, Abinadab, el segundo, y Sama, el tercero.
David era el menor. Los tres mayores siguieron, pues, a Sal,
pero David iba y vena de donde estaba Sal a Beln para apacentar el rebao de su padre.
Durante cuarenta das el filisteo vino maana y tarde, presentndose [en desafo.]
Y dijo Isa a su hijo David: Lleva ahora a tus hermanos un efa de grano tostado y estos diez panes, y corre al campamento a [donde estn] tus hermanos.
Lleva tambin estos diez quesos al jefe de los mil, y mira a ver cmo estn tus hermanos y trae noticias de ellos.
Pues Sal y ellos y todos los hombres de Israel estn en el valle de Ela, peleando contra los filisteos.
Y se levant David muy de maana, dej el rebao con un guarda, y tomando [las provisiones,] se fue como Isa le haba mandado. Lleg al permetro del campamento cuando el ejrcito sala en orden de batalla, lanzando el grito de guerra.
E Israel y los filisteos se pusieron en orden de batalla, ejrcito contra ejrcito.
Entonces David dej su carga al cuidado del que guardaba el bagaje y corri a la lnea de combate y entr a saludar a sus hermanos.
Mientras hablaba con ellos, he aqu, el campen, el filisteo de Gat llamado Goliat, subi de entre las filas de los filisteos y habl las mismas palabras, y David [las] oy.
Cuando todos los hombres de Israel vieron al hombre, huyeron de l, y tenan gran temor.
Y los hombres de Israel decan: Habis visto a ese hombre que sube? Ciertamente sube para desafiar a Israel. El rey colmar con grandes riquezas al que lo mate, le dar su hija y har libre en Israel a la casa de su padre.
Entonces David habl a los que estaban junto a l, diciendo: Qu harn por el hombre que mate a este filisteo y quite el oprobio de Israel? Quin es este filisteo incircunciso para desafiar a los escuadrones del Dios viviente?
Y el pueblo le respondi segn aquella palabra, diciendo: As se har al hombre que lo mate.
Y Eliab, su hermano mayor, oy cuando l hablaba con los hombres; y se encendi la ira de Eliab contra David, y dijo: Para qu has descendido [ac?] Con quin has dejado aquellas pocas ovejas en el desierto? Yo conozco tu soberbia y la maldad de tu corazn, que has descendido para ver la batalla.
Pero David respondi: Qu he hecho yo ahora? No fue slo una pregunta?
Entonces se apart de su lado hacia otro y pregunt lo mismo; y el pueblo respondi lo mismo que antes.
Cuando se supieron las palabras que David haba hablado, se [lo] dijeron a Sal, y l lo hizo venir.
Y dijo David a Sal: No se desaliente el corazn de nadie a causa de l; tu siervo ir y pelear con este filisteo.
Entonces Sal dijo a David: T no puedes ir contra este filisteo a pelear con l, porque t eres un muchacho y l ha sido un guerrero desde su juventud.
Pero David respondi a Sal: Tu siervo apacentaba las ovejas de su padre, y cuando un len o un oso vena y se llevaba un cordero del rebao,
yo sala tras l, lo atacaba, y [lo] rescataba de su boca; y cuando se levantaba contra m, [lo] tomaba por la quijada, lo hera y lo mataba.
Tu siervo ha matado tanto al len como al oso; y este filisteo incircunciso ser como uno de ellos, porque ha desafiado a los escuadrones del Dios viviente.
Y David aadi: El SEOR, que me ha librado de las garras del len y de las garras del oso, me librar de la mano de este filisteo. Y Sal dijo a David: Ve, y que el SEOR sea contigo.
Sal visti a David con sus ropas militares, le puso un yelmo de bronce en la cabeza y lo cubri con una armadura.
David se ci la espada sobre sus ropas militares y trat de caminar, pues no se [las] haba probado [antes.] Entonces David dijo a Sal: No puedo caminar con esto, pues no tengo experiencia con [ellas.] David se las quit,
y tomando su cayado en la mano, escogi del arroyo cinco piedras lisas y las puso en el saco de pastor que traa, en el zurrn, y con la honda en la mano se acerc al filisteo.
El filisteo vino, y se fue acercando a David, con su escudero delante de l.
Cuando el filisteo mir y vio a David, lo tuvo en poco porque era un muchacho, rubio y bien parecido.
Y el filisteo dijo a David: Acaso soy un perro, que vienes contra m con palos? Y el filisteo maldijo a David por sus dioses.
Tambin dijo el filisteo a David: Ven a m, y dar tu carne a las aves del cielo y a las fieras del campo.
Entonces dijo David al filisteo: T vienes a m con espada, lanza y jabalina, pero yo vengo a ti en el nombre del SEOR de los ejrcitos, el Dios de los escuadrones de Israel, a quien t has desafiado.
El SEOR te entregar hoy en mis manos, y yo te derribar y te cortar la cabeza. Y dar hoy los cadveres del ejrcito de los filisteos a las aves del cielo y a las fieras de la tierra, para que toda la tierra sepa que hay Dios en Israel,
y para que sepa toda esta asamblea que el SEOR no libra ni con espada ni con lanza; porque la batalla es del SEOR y l os entregar en nuestras manos.
Sucedi que cuando el filisteo se levant y se fue acercando para enfrentarse a David, ste corri rpidamente hacia el frente de batalla para enfrentarse al filisteo.
David meti la mano en su saco, sac de l una piedra, [la] lanz [con la honda,] e hiri al filisteo en la frente. La piedra se hundi en su frente y [Goliat] cay a tierra sobre su rostro.
As venci David al filisteo con una honda y una piedra, e hiri al filisteo y lo mat; mas no haba espada en la mano de David.
Entonces David corri y se puso sobre el filisteo, tom su espada, la sac de la vaina y lo mat, cortndole la cabeza con ella. Cuando los filisteos vieron que su campen estaba muerto, huyeron.
Y levantndose los hombres de Israel y de Jud, gritaron y persiguieron a los filisteos hasta el valle y hasta las puertas de Ecrn. Los filisteos muertos yacan a lo largo del camino a Saaraim, aun hasta Gat y Ecrn.
Regresaron los hijos de Israel de perseguir a los filisteos y saquearon sus campamentos.
Entonces David tom la cabeza del filisteo y la llev a Jerusaln, pero puso sus armas en su tienda.
Cuando Sal vio a David salir contra el filisteo, dijo a Abner, el comandante del ejrcito: Abner, de quin es hijo este joven? Y Abner dijo: Por tu vida, oh rey, no s.
Y el rey dijo: Pregunta de quin es hijo el joven.
Cuando regres David de matar al filisteo, Abner lo tom y lo llev ante Sal, con la cabeza del filisteo en su mano.
Y Sal le dijo: Joven, de quin eres hijo? Y David respondi: [Yo soy] hijo de tu siervo Isa el de Beln.
Y aconteci que cuando l acab de hablar con Sal, el alma de Jonatn qued ligada al alma de David, y Jonatn lo am como a s mismo.
Y Sal lo tom aquel da y no lo dej volver a casa de su padre.
Entonces Jonatn hizo un pacto con David, porque lo amaba como a s mismo.
Jonatn se quit el manto que llevaba puesto y se lo dio a David con sus ropas militares, incluyendo su espada, su arco y su cinturn.
Y sala David adondequiera que Sal le enviaba, [y] prosperaba; y Sal lo puso sobre hombres de guerra. Y esto fue agradable a los ojos de todo el pueblo y tambin a los ojos de los siervos de Sal.
Y aconteci que cuando regresaban, al volver David de matar al filisteo, las mujeres de todas las ciudades de Israel salan cantando y danzando al encuentro del rey Sal, con panderos, con [cnticos de] jbilo y con instrumentos musicales.
Las mujeres cantaban mientras tocaban, y decan: Sal ha matado a sus miles, y David a sus diez miles.
Entonces Sal se enfureci, pues este dicho le desagrad, y dijo: Han atribuido a David diez miles, pero a m me han atribuido miles. Y qu ms le falta sino el reino?
De aquel da en adelante Sal mir a David con recelo.
Y aconteci al da siguiente que un espritu malo [de parte] de Dios se apoder de Sal, y ste deliraba en medio de la casa, mientras David tocaba [el arpa] con su mano como de costumbre. Sal [tena] la lanza en la mano,
y arroj Sal la lanza, pues [se] dijo: Clavar a David en la pared. Pero David lo evadi dos veces.
Mas Sal tema a David, porque el SEOR estaba con l y se haba apartado de Sal.
Por tanto, Sal lo alej de su presencia nombrndolo jefe de mil hombres; y sala y entraba al frente de la tropa.
Y David prosperaba en todos sus caminos, pues el SEOR [estaba] con l.
Cuando Sal vio que l prosperaba mucho, le tuvo terror.
Pero todo Israel y Jud amaba a David, porque l sala y entraba delante de ellos.
Entonces Sal dijo a David: He aqu, Merab, mi hija mayor; te la dar por mujer, con tal que me seas hombre valiente y pelees las batallas del SEOR. Porque Sal [se] deca: No ser mi mano contra l, sino sea contra l la mano de los filisteos.
Pero David respondi a Sal: Quin soy yo, o qu es mi vida, [o quin es] la familia de mi padre en Israel, para que yo sea yerno del rey?
Y aconteci que llegado el tiempo en que Merab, hija de Sal, deba ser dada a David, sta fue dada por mujer a Adriel el meholatita.
Y Mical, [otra] hija de Sal, amaba a David. Cuando se lo informaron a Sal, el asunto le agrad.
Y Sal [se] dijo: Se la dar para que le sirva de lazo y para que la mano de los filisteos sea contra l. Sal, pues, dijo a David por segunda vez: Sers mi yerno hoy.
Entonces Sal orden a sus siervos: Hablad en secreto a David, diciendo: "He aqu, el rey se deleita en ti y todos sus siervos te aman; ahora pues, s yerno del rey."
Y los siervos de Sal hablaron estas palabras a odos de David. Pero David dijo: Os parece poca cosa llegar a ser yerno del rey, siendo yo un hombre pobre y de poca estima?
Y los siervos de Sal le informaron conforme a estas palabras [que] David haba hablado.
Entonces Sal dijo: As diris a David: "El rey no desea dote alguna, sino cien prepucios de los filisteos, para tomar venganza de los enemigos del rey." Pero Sal pensaba hacer caer a David por mano de los filisteos.
Cuando sus siervos contaron a David estas palabras, agrad a David llegar a ser yerno del rey. Y antes que el plazo se cumpliera,
se levant David y se fue con sus hombres, y mat a doscientos hombres de entre los filisteos. Entonces David trajo sus prepucios y se los dio todos al rey a fin de ser yerno del rey. Y Sal le dio a su hija Mical por mujer.
Cuando Sal vio y comprendi que el SEOR [estaba] con David, y [que] Mical, hija de Sal, lo amaba,
temi Sal an ms a David. Y Sal fue siempre enemigo de David.
Y salan los jefes de los filisteos [a campaa], y suceda que cada vez que salan, David se comportaba con ms sabidura que todos los siervos de Sal, por lo cual su nombre era muy estimado.
Sal dijo a su hijo Jonatn y a todos sus siervos que dieran muerte a David; pero Jonatn, hijo de Sal, apreciaba grandemente a David.
Y avis Jonatn a David, diciendo: Sal mi padre procura matarte. Ahora pues, te ruego que ests alerta por la maana, y permanezcas en un lugar secreto y te escondas.
Yo saldr y me pondr al lado de mi padre en el campo donde t te encuentres, y hablar con mi padre de ti; si descubro algo, te avisar.
Entonces Jonatn habl bien de David a Sal su padre, y le dijo: No peque el rey contra David su siervo, puesto que l no ha pecado contra ti, y puesto que sus hechos [han sido] de mucho beneficio para ti.
Porque puso su vida en peligro e hiri al filisteo, y el SEOR trajo una gran liberacin a todo Israel; t [lo] viste y te regocijaste. Por qu, pues, pecars contra sangre inocente, dando muerte a David sin causa?
Y escuch Sal la voz de Jonatn, y jur: Vive el SEOR que no morir.
Entonces Jonatn llam a David y le comunic todas estas palabras. Y Jonatn llev a David ante Sal, y estuvo en su presencia como antes.
Cuando hubo guerra de nuevo, David sali y pele contra los filisteos, y los derrot con gran matanza, y huyeron delante de l.
Y vino un espritu malo [de parte] del SEOR sobre Sal; y estaba l sentado en su casa con su lanza en la mano mientras David tocaba [el arpa].
Y trat Sal de clavar a David enla pared con la lanza, pero [ste] se escurri de la presencia de Sal, y la lanza se clav en la pared; David huy y escap aquella noche.
Sal envi mensajeros a la casa de David para vigilarle a fin de matarlo por la maana; pero Mical, mujer de David, le avis, diciendo: Si no pones a salvo tu vida esta noche, maana te darn muerte.
Mical descolg a David por una ventana, y l sali, huy y escap.
Y tom Mical el dolo domstico y [lo] puso en la cama, puso a su cabecera una almohada de [pelo de] cabra y [lo] cubri con ropa.
Cuando Sal envi mensajeros para llevarse a David, ella dijo: Est enfermo.
Entonces Sal envi mensajeros a ver a David, diciendo: Tradmelo en la cama, para que yo lo mate.
Cuando los mensajeros entraron, he aqu, el dolo domstico [estaba] sobre la cama con la almohada de [pelo de] cabra a su cabecera.
Y Sal dijo a Mical: Por qu me has engaado de esta manera y has dejado ir a mi enemigo, de modo que ha escapado? Y Mical dijo a Sal: l me dijo: "Djame ir, porque [si no] te mato."
Huy, pues, David y escap, y fue a [donde estaba] Samuel en Ram, y le cont todo lo que Sal le haba hecho. Y l y Samuel fueron y se quedaron en Naiot.
Y se le inform a Sal diciendo: He aqu, David est en Naiot, en Ram.
Sal envi mensajeros para llevarse a David, pero cuando vieron al grupo de los profetas profetizando, y a Samuel de pie presidindolos, el Espritu de Dios vino sobre los mensajeros de Sal, y ellos tambin profetizaron.
Cuando se lo dijeron a Sal, envi otros mensajeros, y tambin ellos profetizaron. Y por tercera vez Sal envi mensajeros, y ellos tambin profetizaron.
Entonces l mismo fue a Ram, y lleg hasta el pozo grande que est en Sec; y pregunt, diciendo: Dnde estn Samuel y David? Y [alguien] dijo: He aqu, estn en Naiot en Ram.
Y l prosigui hasta Naiot en Ram; y vino tambin el Espritu de Dios sobre l, e iba profetizando continuamente hasta llegar a Naiot en Ram.
Se quit adems la ropa, tambin profetiz delante de Samuel, y estuvo echado desnudo todo aquel da y toda la noche. Por lo que suele decirse: Tambin est Sal entre los profetas?
Entonces David huy de Naiot en Ram, vino ante Jonatn, y dijo: Qu he hecho yo? Cul es mi maldad y cul es mi pecado contra tu padre para que busque mi vida?
Y l le respondi: De ninguna manera; no morirs. He aqu, mi padre no hace ninguna cosa, grande o pequea, sin revelrmela. Por qu, pues, me ha de ocultar esto mi padre? No ser as.
Pero David volvi a jurar, diciendo: Tu padre sabe bien que he hallado gracia ante tus ojos, y ha dicho: "Que no lo sepa Jonatn para que no se entristezca." Pero ciertamente, vive el SEOR y vive tu alma, que apenas hay un paso entre m y la muerte.
Entonces Jonatn dijo a David: Lo que t digas, har por ti.
Y David respondi a Jonatn: He aqu, maana es luna nueva y debo sentarme a comer con el rey, pero djame ir para que me esconda en el campo hasta el atardecer del tercer da.
Si tu padre me echa de menos, entonces di: "David me rog mucho [que le dejara] ir a toda prisa a Beln su ciudad, porque all [se celebra] el sacrificio anual por toda la familia."
Si l dice: "Est bien", tu siervo [estar] seguro; pero si se enoja, sabrs que ha decidido [hacer] el mal.
Trata entonces con misericordia a tu siervo, ya que has hecho entrar a tu siervo en un pacto del SEOR contigo. Pero si hay maldad en m, mtame t, pues, por qu llevarme a tu padre?
Respondi Jonatn: Nunca tal te suceda! Porque si yo me entero que mi padre ha decidido que el mal caiga sobre ti, no te lo avisara yo?
David respondi a Jonatn: Quin me avisar si tu padre te responde speramente?
Y Jonatn dijo a David: Ven, salgamos al campo. Y ambos salieron al campo.
Entonces Jonatn dijo a David: El SEOR, Dios de Israel, [sea testigo.] Cuando yo haya hablado con mi padre como a esta hora maana, [o] al tercer [da,] he aqu, si hay buen [nimo] para con David, no habr de enviar a ti para hacrtelo saber?
Si mi padre quiere hacerte mal, que as haga el SEOR a Jonatn y aun le aada si no te lo hago saber y te envo para que vayas en paz. Y que el SEOR sea contigo, como ha sido con mi padre.
Y si todava vivo, no me mostrars la misericordia del SEOR, para que no muera?
No quitars tu misericordia de mi casa para siempre, ni aun cuando el SEOR haya quitado de la faz de la tierra a cada uno de los enemigos de David.
Jonatn, pues, hizo un [pacto] con la casa de David, [diciendo:] El SEOR [lo] demande de la mano de los enemigos de David.
Y Jonatn hizo jurar a David otra vez a causa de su amor por l, pues le amaba como a s mismo.
Entonces Jonatn le dijo: Maana es luna nueva y sers echado de menos, porque tu asiento estar vaco.
Cuando hayas estado [ausente] tres das, descenders aprisa y vendrs al lugar donde te escondiste el da de [aquel] suceso, y permanecers junto a la piedra de Ezel.
Yo tirar tres saetas hacia un lado, como tirando al blanco.
Y he aqu, enviar al muchacho, [diciendo:] "Ve, busca las saetas." Si digo claramente al muchacho: "He aqu, las saetas estn ms ac de ti, tmalas", entonces ven porque hay seguridad para ti y no [habr] mal, vive el SEOR.
Pero si digo al joven: "He aqu, las saetas estn ms all de ti", vete, porque el SEOR te ha enviado.
En cuanto al acuerdo del cual t y yo hemos hablado, he aqu, el SEOR est entre nosotros dos para siempre.
Se escondi, pues, David en el campo. Cuando vino la luna nueva, el rey se sent a comer.
El rey se sent en su asiento como de costumbre, el asiento junto a la pared; entonces Jonatn se levant, y Abner se sent al lado de Sal, pero el lugar de David estaba vaco.
Sin embargo, Sal no dijo nada aquel da, porque [se] dijo: Es una casualidad, no estar limpio; de seguro que no se ha purificado.
Y sucedi al da siguiente, el segundo [da] de la luna nueva, que el lugar de David estaba an vaco; entonces Sal dijo a su hijo Jonatn: Por qu no ha venido el hijo de Isa a la comida ni ayer ni hoy?
Y Jonatn respondi a Sal: David me rog encarecidamente que le dejara [ir] a Beln,
y dijo: "Te ruego que me dejes ir, pues nuestra familia tiene sacrificio en la ciudad y mi hermano me ha mandado que asista. Ahora pues, si he hallado gracia ante tus ojos, te ruego me dejes ir para ver a mis hermanos." Por este motivo no ha venido a la mesa del rey.
Se encendi la ira de Sal contra Jonatn, y le dijo: Hijo de perversa [y] rebelde! Acaso no s yo que prefieres al hijo de Isa, para tu propia vergenza y para vergenza de la desnudez de tu madre?
Pues mientras viva sobre la tierra el hijo de Isa, ni t ni tu reino sern establecidos. Ahora pues, manda a trarmelo, porque ciertamente ha de morir.
Pero Jonatn respondi a su padre Sal, y le dijo: Por qu ha de morir? Qu ha hecho?
Entonces Sal le arroj la lanza para matarlo; as Jonatn supo que su padre haba decidido matar a David.
Jonatn se levant de la mesa ardiendo en ira y no comi pan el segundo da de la luna nueva, pues estaba entristecido por David, porque su padre le haba afrentado.
A la maana [siguiente] Jonatn sali al campo para reunirse con David, y un muchacho pequeo [iba] con l.
Y dijo al muchacho: Corre, busca ahora las saetas que voy a tirar. Y mientras el muchacho corra, tir una saeta ms all de l.
Cuando el muchacho lleg a la saeta que Jonatn haba tirado, Jonatn le grit al muchacho, y dijo: No est la saeta ms all de ti?
Y Jonatn llam al muchacho: Corre, date prisa, no te detengas. Y el muchacho de Jonatn recogi la saeta y volvi a su seor.
Pero el muchacho no estaba al tanto de nada; slo Jonatn y David saban del asunto.
Entonces Jonatn dio sus armas al muchacho y le dijo: Vete, llva[las] a la ciudad.
Cuando el muchacho se fue, David se levant del lado del sur, y cayendo rostro en tierra, se postr tres veces. Y se besaron el uno al otro y lloraron juntos, pero David [llor] ms.
Y Jonatn dijo a David: Vete en paz, ya que nos hemos jurado el uno al otro en el nombre del SEOR, diciendo: "El SEOR est entre t y yo, y entre mi descendencia y tu descendencia para siempre." [David] se levant y se fue, y Jonatn entr en la ciudad.
Entonces lleg David a Nob, al sacerdote Ahimelec; y Ahimelec vino tembloroso al encuentro de David, y le dijo: Por qu ests solo y [no hay] nadie contigo?
Y David respondi al sacerdote Ahimelec: El rey me ha encomendado cierto asunto y me ha dicho: "Que no sepa nadie acerca del asunto por el cual te envo y que te he encomendado; y yo he citado a los jvenes a cierto lugar."
Ahora pues, qu tienes a mano? Dame cinco panes, o lo que tengas.
Respondi el sacerdote a David, y dijo: No hay pan comn a mano, pero hay pan consagrado; siempre que los jvenes se hayan abstenido de mujer.
Y David respondi al sacerdote, y le dijo: Ciertamente las mujeres nos han sido vedadas; como anteriormente, cuando he salido [en campaa,] los cuerpos de los jvenes se han mantenido puros, aunque haya sido un viaje profano; cunto ms puros estarn sus cuerpos hoy?
Entonces el sacerdote le dio [pan] consagrado; porque all no haba [otro] pan, sino el pan de la Presencia que haba sido quitado de delante del SEOR para colocar pan caliente [en su lugar] al ser retirado.
Y uno de los siervos de Sal estaba all aquel da, detenido delante del SEOR; se llamaba Doeg edomita, jefe de los pastores de Sal.
Y David dijo a Ahimelec: No tienes aqu a mano una lanza o una espada? Pues no traje ni espada ni armas conmigo, porque el asunto del rey era urgente.
Entonces el sacerdote dijo: He aqu, la espada de Goliat el filisteo, a quien mataste en el valle de Ela, est envuelta en un pao detrs del efod; si [quieres] llevrtela, tma[la,] porque aqu no hay otra sino sa. Y David dijo: Como sa no hay otra; dmela.
David se levant y huy aquel da de Sal, y fue a [donde estaba] Aquis, rey de Gat.
Pero los siervos de Aquis le dijeron: No es ste David, el rey de la tierra? No cantaban de l en las danzas, diciendo: "Sal mat a sus miles, y David a sus diez miles"?
David tom en serio estas palabras y temi grandemente a Aquis, rey de Gat.
Y se fingi demente ante sus ojos y actuaba como loco en medio de ellos; escriba garabatos en las puertas de la entrada y dejaba que su saliva le corriera por la barba.
Entonces Aquis dijo a sus siervos: He aqu, veis al hombre portndose como un loco. Por qu me lo trais?
Acaso me hacen falta locos, que me habis trado a ste para que haga de loco en mi presencia? Va a entrar ste en mi casa?
David se fue de all y se refugi en la cueva de Adulam. Cuando sus hermanos y toda la casa de su padre [lo] supieron, descendieron a l all.
Todo el que estaba en apuros, todo el que estaba endeudado y todo el que estaba descontento se uni a l, y l vino a ser jefe sobre ellos. Y haba con l unos cuatrocientos hombres.
De all fue David a Mizpa de Moab, y dijo al rey de Moab: Permite que mi padre y mi madre vengan [y se queden] con vosotros hasta que yo sepa lo que Dios har por m.
Los dej, pues, con el rey de Moab, y se quedaron con l todo el tiempo que David estuvo en el refugio.
Y el profeta Gad dijo a David: No te quedes en el refugio; vete y entra en la tierra de Jud. Y David se fue y entr en el bosque de Haret.
Entonces oy Sal que David y los hombres que [estaban] con l haban sido descubiertos. Sal estaba en Guibe, sentado bajo un tamarisco, en el alto, con su lanza en la mano, y todos sus siervos estaban de pie alrededor de l.
Y Sal dijo a sus siervos que estaban a su alrededor: Od[me] ahora, hijos de Benjamn. Os dar tambin el hijo de Isa a todos vosotros campos y vias? Os har a todos jefes de miles y jefes de cientos?
Porque todos vosotros habis conspirado contra m y no hay quien me revele cuando mi hijo hace [un pacto] con el hijo de Isa, tampoco hay entre vosotros quien tenga piedad de m ni me revele que mi hijo ha instigado a mi siervo contra m para tenderme una emboscada, como [sucede] hoy.
Entonces respondi Doeg edomita, que estaba junto a los siervos de Sal, y dijo: Yo vi al hijo de Isa venir a Nob, a [donde estaba] Ahimelec, hijo de Ahitob.
Y consult al SEOR por l, le dio provisiones y le dio la espada de Goliat el filisteo.
El rey mand llamar al sacerdote Ahimelec, hijo de Ahitob, y a toda la casa de su padre, los sacerdotes que [estaban] en Nob, y todos ellos vinieron al rey.
Y Sal dijo: Escucha ahora, hijo de Ahitob. Y [ste] respondi: Heme aqu, mi seor.
Y le dijo Sal: Por qu t y el hijo de Isa habis conspirado contra m, dndole pan y una espada, y has consultado a Dios por l para que se rebelara contra m, tendindome una emboscada como [sucede] hoy?
Respondi Ahimelec al rey y dijo: Y quin entre todos tus siervos es tan fiel como David, yerno del rey, jefe de tu guardia y se le honra en tu casa?
Acaso comenc hoy a consultar a Dios por l? Lejos est esto de m. No culpe el rey de nada a su siervo [ni] a ninguno de la casa de mi padre, porque tu siervo no sabe nada de todo este asunto.
Pero el rey dijo: Ciertamente morirs, Ahimelec, t y toda la casa de tu padre.
Y el rey dijo a los guardias que le asistan: Volveos y dad muerte a los sacerdotes del SEOR, porque la mano de ellos tambin est con David, y porque saban que l estaba huyendo y no me lo revelaron. Pero los siervos del rey no quisieron levantar la mano para atacar a los sacerdotes del SEOR.
Entonces el rey dijo a Doeg: Vulvete y ataca a los sacerdotes. Y Doeg edomita, se volvi y atac a los sacerdotes, y mat aquel da a ochenta y cinco hombres que vestan el efod de lino.
Y a Nob, ciudad de los sacerdotes, la hiri a filo de espada, tanto a hombres como a mujeres, tanto a nios como a nios de pecho; tambin [hiri] a filo de espada bueyes, asnos y ovejas.
Pero un hijo de Ahimelec, hijo de Ahitob, llamado Abiatar, escap y huy tras David.
Y Abiatar avis a David que Sal haba matado a los sacerdotes del SEOR.
Entonces David dijo a Abiatar: Yo saba aquel da, cuando Doeg edomita [estaba] all, que de seguro se [lo] hara saber a Sal. He causado [la muerte] de todas las personas en la casa de tu padre.
Qudate conmigo, no temas, porque el que busca mi vida, busca tu vida; pues conmigo estars a salvo.
Y dieron aviso a David, diciendo: He aqu, los filisteos estn atacando a Keila, y estn saqueando las eras.
Entonces consult David al SEOR, diciendo: Debo ir a atacar a estos filisteos? Y el SEOR dijo a David: Ve, ataca a los filisteos y libra a Keila.
Pero los hombres de David le dijeron: He aqu, estamos con temor aqu en Jud. Cunto ms si vamos a Keila contra las filas de los filisteos?
De nuevo David consult al SEOR; y el SEOR le respondi, y dijo: Levntate, desciende a Keila, pues entregar a los filisteos en tu mano.
Y David y sus hombres fueron a Keila y pelearon contra los filisteos; y l se llev sus ganados y los hiri con gran mortandad. As libr David a los habitantes de Keila.
Y sucedi que cuando Abiatar, hijo de Ahimelec, huy a [donde estaba] David en Keila, descendi [con] un efod en la mano.
Cuando se avis a Sal que David haba ido a Keila, Sal dijo: Dios lo ha entregado en mi mano, pues se ha encerrado entrando en una ciudad con doble puerta y barras.
Y convoc Sal a todo el pueblo a la guerra, para descender a Keila a fin de cercar a David y sus hombres.
Y David supo que Sal tramaba el mal contra l; as que le dijo al sacerdote Abiatar: Trae el efod.
Entonces David dijo: Oh SEOR, Dios de Israel, tu siervo ciertamente ha odo que Sal procura venir a Keila para destruir la ciudad por causa ma.
Me entregarn en su mano los hombres de Keila? Descender Sal tal como tu siervo ha odo? Oh SEOR, Dios de Israel, te ruego que [lo] hagas saber a tu siervo. Y el SEOR dijo: Descender.
Entonces David dijo: Me entregarn los hombres de Keila a m y a mis hombres en manos de Sal? Y el SEOR dijo: [Os] entregarn.
Se levant, pues, David con sus hombres, como seiscientos, y salieron de Keila y anduvieron de un lugar a otro. Cuando a Sal le informaron que David se haba escapado de Keila, ces de perseguirlo.
David se qued en el desierto en los refugios, y permaneci en la regin montaosa en el desierto de Zif. Sal lo buscaba todos los das, pero Dios no lo entreg en su mano.
Y se dio cuenta David que Sal haba salido para quitarle la vida; y David [se encontraba] en el desierto de Zif, en Hores.
Y Jonatn, hijo de Sal, se levant y fue a [donde estaba] David en Hores, y le fortaleci en Dios.
Y le dijo: No temas, porque la mano de Sal mi padre no te encontrar, y t reinars sobre Israel y yo ser segundo despus de ti; Sal mi padre tambin sabe esto.
Hicieron los dos un pacto delante del SEOR; y David permaneci en Hores mientras Jonatn se fue a su casa.
Entonces subieron los de Zif a Sal en Guibe diciendo: No est David escondido entre nosotros en los refugios en Hores, en la colina de Haquila que est al sur de Jesimn?
Ahora bien, oh rey, desciende conforme a todo el deseo de tu alma para hacerlo; y nuestra parte [ser] entregarlo en manos del rey.
Y Sal dijo: Benditos seis del SEOR, porque os compadecisteis de m.
Id ahora, aseguraos, investigad y ved dnde est su escondite, [y] quin le ha visto all, porque me han dicho que es muy astuto.
Mirad entonces, reconoced todos los escondites donde se oculta, regresad a m cuando estis seguros, y yo ir con vosotros; y suceder que si estuviera en la tierra, he de hallarle entre todos los miles de Jud.
Ellos se levantaron y fueron a Zif delante de Sal. Y David y sus hombres [estaban] en el desierto de Man, en el Arab, al sur de Jesimn.
Sal fue con sus hombres a buscar[lo,] pero le avisaron a David, y [ste] baj a la pea y permaneci en el desierto de Man. Cuando Sal [lo] supo, persigui a David en el desierto de Man.
Sal iba por un lado del monte y David y sus hombres por el otro lado del monte; y David se apresuraba para huir de Sal, pues Sal y sus hombres estaban rodeando a David y a sus hombres para apresarlos.
Pero un mensajero vino a Sal diciendo: Apresrate y ven, pues los filisteos han hecho una incursin en la tierra.
Regres entonces Sal, [dejando] de perseguir a David, y fue al encuentro de los filisteos; por eso llamaron a aquel lugar la Pea de Escape.
Y subi David de all, y permaneci en los refugios de En-gadi.
Y aconteci que cuando Sal volvi de perseguir a los filisteos, le dieron aviso, diciendo: He aqu, David est en el desierto de En-gadi.
Entonces Sal tom de todo Israel tres mil hombres escogidos, y fue en busca de David y de sus hombres por los peascos de las cabras monteses.
Lleg a unos rediles de ovejas en el camino, donde [haba] una cueva, y Sal entr [en ella] para hacer sus necesidades. Y David y sus hombres estaban sentados en los rincones de la cueva.
Y los hombres de David le dijeron: Mira, [ste es] el da del que te habl el SEOR: "He aqu, voy a entregar a tu enemigo en tu mano, y hars con l como bien te parezca." Entonces David se levant y cort a escondidas la orilla del manto de Sal.
Aconteci despus [de esto] que la conciencia de David le remorda, porque haba cortado la orilla [del manto] de Sal.
Y dijo a sus hombres: El SEOR me guarde de hacer tal cosa contra mi rey, el ungido del SEOR, de extender contra l mi mano, porque es el ungido del SEOR.
David contuvo a sus hombres con [estas] palabras y no les permiti que se levantaran contra Sal. Y Sal se levant, [sali] de la cueva, y sigui [su] camino.
Despus [de esto] David se levant, sali de la cueva y dio voces tras Sal, diciendo: Mi seor el rey! Y cuando Sal mir hacia atrs, David inclin su rostro a tierra y se postr.
Y dijo David a Sal: Por qu escuchas las palabras de los hombres, que dicen: "Mira que David procura tu mal"?
He aqu, hoy han visto tus ojos que el SEOR te ha puesto en mis manos en la cueva en este da; y algunos me dijeron que te matara, pero [mis ojos] tuvieron piedad de ti, y dije: "No extender mi mano contra mi rey, porque es el ungido del SEOR."
Y mira, padre mo, mira la orilla de tu manto en mi mano. Puesto que cort la orilla de tu manto y no te mat, reconoce y ve que no hay maldad ni rebelin en mis manos y que no he pecado contra ti, a pesar de que t acechas mi vida para quitrmela.
Juzgue el SEOR entre t y yo y que el SEOR me vengue de ti, pero mi mano no ser contra ti.
Como dice el proverbio de los antiguos: "De los malos procede la maldad", pero mi mano no ser contra ti.
Tras quin ha salido el rey de Israel? A quin persigues? A un perro muerto? A una pulga?
Sea el SEOR juez y decida entre t y yo; que l vea y defienda mi causa y me libre de tu mano.
Y sucedi que cuando David acab de decir a Sal estas palabras, Sal dijo: Es sta tu voz, David, hijo mo? Entonces Sal alz su voz y llor.
Y dijo a David: Eres ms justo que yo, porque t me has tratado bien mientras que yo te he tratado con maldad.
T has demostrado hoy que me has hecho bien, ya que el SEOR me entreg en tu mano y [sin embargo] no me diste muerte.
Porque si un hombre halla a su enemigo, lo dejar ir sano y salvo? Que el SEOR, por tanto, te recompense con bien por lo que has hecho por m hoy.
He aqu, ahora s que ciertamente sers rey, y que el reino de Israel ser establecido en tu mano.
Ahora pues, jrame por el SEOR que no cortars mi descendencia despus de m, y que no borrars mi nombre de la casa de mi padre.
Y David se [lo] jur a Sal. Y Sal se fue a su casa, pero David y sus hombres subieron al refugio.
Muri Samuel, y se reuni todo Israel y lo lloraron, y lo sepultaron en su casa en Ram. Despus David se levant y descendi al desierto de Parn.
Y [haba] un hombre en Man que tena sus bienes en Carmel; el hombre era muy rico y tena tres mil ovejas y mil cabras; y estaba en Carmel trasquilando sus ovejas.
El hombre se llamaba Nabal, y su mujer se llamaba Abigail. Y la mujer [era] inteligente y de hermosa apariencia, pero el hombre [era] spero y malo en [sus] tratos, y [era] calebita.
Y oy David en el desierto que Nabal estaba trasquilando sus ovejas.
Entonces David envi diez jvenes, y les dijo: Subid a Carmel, visitad a Nabal y saludadle en mi nombre;
y [le] diris as: "Ten una larga vida, paz para ti, paz para tu casa y paz para todo lo que tienes.
"He odo que tienes esquiladores; ahora bien, tus pastores han estado con nosotros, y no los hemos maltratado, ni les ha faltado nada todos los das que estuvieron en Carmel.
"Pregunta a tus mozos, y ellos te [lo] dirn. Por tanto, permite que [mis] mozos hallen gracia ante tus ojos, porque hemos llegado en un da de fiesta. Te ruego que de lo que tengas a mano, des a tus siervos y a tu hijo David."
Cuando llegaron los jvenes de David, dijeron a Nabal todas estas palabras en nombre de David; entonces esperaron.
Pero Nabal respondi a los siervos de David, y dijo: Quin es David y quin es el hijo de Isa? Hay muchos siervos hoy da que huyen de su seor.
He de tomar mi pan, mi agua y la carne que he preparado para mis esquiladores, y he de drselos a hombres cuyo origen no conozco?
Entonces los jvenes de David se volvieron por su camino, y regresaron; y llegaron y le comunicaron todas estas palabras.
Y David dijo a sus hombres: Case cada uno su espada. Y cada hombre se ci su espada. David tambin se ci su espada, y unos cuatrocientos hombres subieron tras David, mientras que doscientos se quedaron con el bagaje.
Mas uno de los mozos avis a Abigail, mujer de Nabal, diciendo: He aqu, David envi mensajeros desde el desierto a saludar a nuestro seor, y l los desde.
Sin embargo, los hombres [fueron] muy buenos con nosotros; no nos maltrataron ni nos falt nada cuando andbamos con ellos, mientras estbamos en el campo.
Como muro fueron para nosotros tanto de noche como de da, todo el tiempo que estuvimos con ellos apacentando las ovejas.
Ahora pues, reflexiona y mira lo que has de hacer, porque el mal [ya] est determinado contra nuestro seor y contra toda su casa, y l es un hombre tan indigno que nadie puede hablarle.
Entonces Abigail se dio prisa y tom doscientos panes, dos odres de vino, cinco ovejas ya preparadas, cinco medidas de grano tostado, cien racimos de uvas pasas, y doscientas tortas de higos, y [los] puso sobre asnos.
Y dijo a sus mozos: Id delante de m; he aqu, yo os seguir. Pero nada dijo a su marido Nabal.
Y sucedi que cuando ella cabalgaba en su asno y descenda por la parte encubierta del monte, he aqu que David y sus hombres venan bajando hacia ella, y se encontr con ellos.
Y David haba dicho: Ciertamente, en vano he guardado todo lo que este [hombre] tiene en el desierto, de modo que nada se perdi de todo lo suyo; y l me ha devuelto mal por bien.
As haga Dios a los enemigos de David, y aun ms, si al [llegar] la maana he dejado [tan slo] un varn de los suyos.
Cuando Abigail vio a David se dio prisa y baj de su asno, y cayendo sobre su rostro delante de David, se postr en tierra.
Y se ech a sus pies y dijo: Seor mo, slo sobre m sea la culpa. Te ruego que permitas que tu sierva te hable, y que escuches las palabras de tu sierva.
Ruego a mi seor que no haga caso a este hombre indigno, Nabal, porque conforme a su nombre, as es. Se llama Nabal, y la insensatez est con l; mas yo tu sierva no vi a los jvenes que t, mi seor, enviaste.
Ahora pues, seor mo, vive el SEOR y vive tu alma; puesto que el SEOR te ha impedido derramar sangre y vengarte por tu propia mano, sean pues como Nabal tus enemigos y los que buscan el mal contra mi seor.
Y ahora permite que este presente que tu sierva ha trado para mi seor se d a los jvenes que acompaan a mi seor.
Te ruego que perdones la ofensa de tu sierva, porque el SEOR ciertamente establecer una casa duradera para mi seor, pues mi seor pelea las batallas del SEOR, y el mal no se hallar en ti en todos tus das.
Y si alguno se levanta para perseguirte y buscar tu vida, entonces la vida de mi seor ser ligada en el haz de los que viven con el SEOR tu Dios; pero l lanzar la vida de tus enemigos como de en medio de una honda.
Y suceder que cuando el SEOR haga por mi seor conforme a todo el bien que l ha hablado de ti, y te ponga por prncipe sobre Israel,
esto no causar pesar ni remordimiento a mi seor, tanto por haber derramado sangre sin causa como por haberse vengado mi seor. Cuando el SEOR haya hecho bien a mi seor, entonces acurdate de tu sierva.
Entonces David dijo a Abigail: Bendito sea el SEOR, Dios de Israel, que te envi hoy a encontrarme,
bendito sea tu razonamiento, y bendita seas t, que me has impedido hoy derramar sangre y vengarme por mi propia mano.
Sin embargo, vive el SEOR, Dios de Israel, que me ha impedido hacerte mal, que si t no hubieras venido pronto a encontrarme, ciertamente, para la luz del alba, no le hubiera quedado a Nabal [ni] un varn.
Recibi David de su mano lo que ella haba trado y le dijo: Sube en paz a tu casa. Mira, te he escuchado y te he concedido tu peticin.
Entonces Abigail regres a Nabal, y he aqu, l tena un banquete en su casa, como el banquete de un rey. Y el corazn de Nabal estaba alegre, pues estaba muy ebrio, por lo cual ella no le comunic nada hasta el amanecer.
Pero sucedi que por la maana, cuando se le pas el vino a Nabal, su mujer le cont estas cosas, y su corazn se qued [como] muerto dentro de l, y se puso [como] una piedra.
Y unos diez das despus, sucedi que el SEOR hiri a Nabal, y muri.
Cuando David supo que Nabal haba muerto, dijo: Bendito sea el SEOR, que ha defendido la causa de mi afrenta de manos de Nabal, y ha preservado a su siervo del mal. El SEOR tambin ha devuelto la maldad de Nabal sobre su propia cabeza. Entonces David envi a hablar con Abigail, para tomarla para s por mujer.
Y los siervos de David fueron a [casa de] Abigail en Carmel, y le hablaron diciendo: David nos ha enviado a ti, para tomarte para s por mujer.
Y ella se levant y postrndose rostro en tierra, dijo: He aqu, vuestra sierva es una criada para lavar los pies de los siervos de mi seor.
Abigail se levant apresuradamente, mont en un asno, y con sus cinco doncellas que la atendan sigui a los mensajeros de David, y fue su mujer.
David haba tomado tambin a Ahinoam de Jezreel, y ambas fueron mujeres suyas.
Pues Sal haba dado a su hija Mical, mujer de David, a Palti, hijo de Lais, que [era] de Galim.
Entonces vinieron los zifeos a Sal en Guibe, diciendo: No est David escondido en la colina de Haquila, [que est] frente a Jesimn?
Se levant, pues, Sal y descendi al desierto de Zif, teniendo consigo tres mil hombres escogidos de Israel, para buscar a David en el desierto de Zif.
Y acamp Sal en la colina de Haquila, que est frente a Jesimn, junto al camino, y David permaneca en el desierto. Cuando vio que Sal vena tras l al desierto,
David envi espas, y supo que Sal en verdad se acercaba.
Se levant David y vino al lugar donde Sal haba acampado. Y vio David el lugar donde estaban acostados Sal y Abner, hijo de Ner, el jefe de su ejrcito; Sal dorma en medio del campamento y el pueblo estaba acampado alrededor de l.
Entonces habl David a Ahimelec heteo y a Abisai, hijo de Sarvia, hermano de Joab, diciendo: Quin descender conmigo a [donde est] Sal en el campamento? Y Abisai dijo: Yo descender contigo.
Y David y Abisai llegaron de noche al campamento, y he aqu, Sal estaba durmiendo en medio del campamento, con su lanza clavada en tierra a su cabecera; y Abner y la gente estaban acostados alrededor de l.
Entonces Abisai dijo a David: Hoy Dios ha entregado a tu enemigo en tu mano; ahora pues, djame clavarlo a la tierra de un solo golpe; no tendr que darle por segunda vez.
Pero David dijo a Abisai: No lo mates, pues, quin puede extender su mano contra el ungido del SEOR y quedar impune?
Dijo tambin David: Vive el SEOR, que ciertamente el SEOR lo herir, o llegar el da en que muera, o descender a la batalla y perecer.
No permita el SEOR que yo extienda mi mano contra el ungido del SEOR; pero ahora, te ruego, toma la lanza que est a su cabecera y la vasija de agua, y vmonos.
Tom, pues, David la lanza y la vasija de agua de [junto a] la cabecera de Sal, y se fueron; pero nadie [lo] vio ni [lo] supo, tampoco nadie se despert, pues todos estaban dormidos, ya que un sueo profundo de parte del SEOR haba cado sobre ellos.
David pas al otro lado y se coloc en la cima del monte a [cierta] distancia, [con] un gran espacio entre ellos.
Y David dio voces al pueblo y a Abner, hijo de Ner, diciendo: No responders, Abner? Entonces respondi Abner y dijo: Quin eres t que llamas al rey?
Y David dijo a Abner: No eres t un hombre? Quin es como t en Israel? Por qu, pues, no has protegido a tu seor el rey? Porque uno del pueblo vino para matar a tu seor el rey.
Esto que has hecho no es bueno. Vive el SEOR, [todos] vosotros ciertamente deberais morir, porque no protegisteis a vuestro seor, el ungido del SEOR. Y ahora, mira dnde est la lanza del rey y la vasija de agua que [estaba] a su cabecera.
Entonces Sal reconoci la voz de David y dijo: Es sta tu voz, David, hijo mo? Y David respondi: Mi voz es, mi seor el rey.
Tambin dijo: Por qu persigue mi seor a su siervo? Pues qu he hecho? Qu maldad hay en mi mano?
Ahora pues, ruego a mi seor el rey que escuche las palabras de su siervo. Si el SEOR te ha incitado contra m, que l acepte una ofrenda, pero si son hombres, malditos sean delante del SEOR, porque me han expulsado hoy para que yo no tenga parte en la heredad del SEOR, diciendo: "Ve, sirve a otros dioses."
Ahora pues, no caiga mi sangre a tierra, lejos de la presencia del SEOR; porque el rey de Israel ha salido en busca de una pulga, como quien va a la caza de una perdiz en los montes.
Y Sal dijo: He pecado. Vuelve, David, hijo mo, porque no volver a hacerte dao pues mi vida fue muy estimada en tus ojos hoy. He aqu, he actuado neciamente y he cometido un grave error.
Respondi David, y dijo: He aqu la lanza del rey. Que pase ac uno de los jvenes y la recoja.
El SEOR pagar a cada uno [segn] su justicia y su fidelidad; pues el SEOR te entreg hoy en [mi] mano, pero yo no quise extender mi mano contra el ungido del SEOR.
He aqu, como tu vida fue preciosa ante mis ojos hoy, as sea preciosa mi vida ante los ojos del SEOR, y que l me libre de toda afliccin.
Y Sal dijo a David: Bendito seas, David, hijo mo; ciertamente hars [grandes cosas] y prevalecers. David sigui por su camino y Sal se volvi a su lugar.
Entonces David se dijo: Ahora bien, voy a perecer algn da por la mano de Sal. Lo mejor para m es huir a la tierra de los filisteos. Sal se cansar, [y no] me buscar ms en todo el territorio de Israel, y escapar de su mano.
Se levant, pues, David y se pas con los seiscientos hombres que [estaban] con l a Aquis, hijo de Maoc, rey de Gat.
Y mor David con Aquis en Gat, l y sus hombres, cada cual con los de su casa; David con sus dos mujeres Ahinoam jezreelita, y Abigail la de Carmel, viuda de Nabal.
Y le dieron la noticia a Sal que David haba huido a Gat, y no lo busc ms.
Y David dijo a Aquis: Si he hallado ahora gracia ante tus ojos, que me den un lugar en una de las aldeas en el campo para que habite all; pues, por qu ha de morar tu siervo contigo en la ciudad real?
Aquis le dio Siclag aquel da; por eso Siclag ha pertenecido a los reyes de Jud hasta hoy.
El nmero de los das que David habit en el territorio de los filisteos fue un ao y cuatro meses.
Y subieron David y sus hombres e hicieron incursiones contra los gesuritas, los gezritas y los amalecitas; porque ellos eran los habitantes de la tierra desde tiempos antiguos, segn se va a Shur, hasta la tierra de Egipto.
David atacaba el territorio, y no dejaba con vida hombre ni mujer, y se llevaba las ovejas, el ganado, los asnos, los camellos y la ropa. Entonces regresaba y vena a Aquis.
Y Aquis deca: Dnde atacasteis hoy? Y David responda: Contra el Neguev de Jud, contra el Neguev de Jerameel y contra el Neguev de los ceneos.
David no dejaba con vida hombre ni mujer para traer a Gat, diciendo: No sea que nos descubran, diciendo: "As ha hecho David, y as [ha sido] su costumbre todo el tiempo que ha morado en el territorio de los filisteos."
Aquis confiaba en David diciendo: En verdad que se ha hecho odioso a su pueblo Israel y ser mi servidor para siempre.
Aconteci en aquellos das que los filisteos reunieron sus ejrcitos para la guerra, para pelear contra Israel. Y dijo Aquis a David: Bien sabes que saldrs conmigo a campaa, t y tus hombres.
Respondi David a Aquis: Muy bien, t sabrs lo que puede hacer tu siervo. Y Aquis dijo a David: Muy bien, te har mi guarda personal de por vida.
Samuel haba muerto, y todo Israel lo haba llorado, y lo haban sepultado en Ram su ciudad. Y Sal haba echado de la tierra a los mdium y espiritistas.
Y se reunieron los filisteos y fueron y acamparon en Sunem; y Sal reuni a todo Israel y acamparon en Gilboa.
Al ver Sal el campamento de los filisteos, tuvo miedo y su corazn se turb en gran manera.
Y Sal consult al SEOR, pero el SEOR no le respondi ni por sueos, ni por Urim, ni por profetas.
Entonces Sal dijo a sus siervos: Buscadme una mujer que sea mdium para ir a consultarla. Y sus siervos le dijeron: He aqu, hay una mujer en Endor que es mdium.
Sal se disfraz ponindose otras ropas y fue con dos hombres; llegaron a la mujer de noche, y l dijo: Te ruego que evoques por m a un espritu, y que hagas subir al que yo te diga.
Pero la mujer le dijo: He aqu, t sabes lo que Sal ha hecho, cmo ha echado de la tierra a los que son mdium y espiritistas. Por qu, pues, pones trampa contra mi vida para hacerme morir?
Y Sal le jur por el SEOR diciendo: Vive el SEOR que ningn castigo vendr sobre ti por esto.
Entonces la mujer dijo: A quin debo hacerte subir? Y l respondi: Treme a Samuel.
Cuando la mujer vio a Samuel, clam a gran voz; y la mujer habl a Sal diciendo: Por qu me has engaado? T eres Sal!
Y el rey le dijo: No temas; pero, qu ves? Y la mujer respondi a Sal: Veo a un ser divino subiendo de la tierra.
Y l le dijo: Qu forma tiene? Y ella dijo: Un anciano sube, y est envuelto en un manto. Y Sal conoci que era Samuel, e inclinando su rostro a tierra, se postr ante l.
Entonces Samuel dijo a Sal: Por qu me has perturbado hacindome subir? Y Sal respondi: Estoy en gran angustia, pues los filisteos hacen guerra contra m; Dios se ha apartado de m y ya no me responde ni por los profetas ni por sueos; por esto te he llamado, para que me reveles lo que debo hacer.
Y Samuel dijo: Entonces, por qu me preguntas a m, ya que el SEOR se ha apartado de ti y se ha hecho tu enemigo?
El SEOR ha hecho conforme a lo que dijo por medio de m; y el SEOR ha arrancado el reino de tu mano, y se lo ha dado a tu prjimo, a David.
Porque t no obedeciste al SEOR, ni llevaste a cabo su gran ira contra Amalec, el SEOR te ha hecho esto hoy.
Adems, el SEOR entregar a Israel contigo en manos de los filisteos; por tanto, maana t y tus hijos [estaris] conmigo. Ciertamente, el SEOR entregar el ejrcito de Israel en manos de los filisteos.
Al instante Sal cay por tierra cuan largo era, y tuvo gran temor por las palabras de Samuel; adems estaba sin fuerzas, porque no haba comido nada en todo el da y toda la noche.
La mujer se acerc a Sal, y viendo que estaba aterrorizado, le dijo: He aqu, tu sierva te ha obedecido y he puesto mi vida en peligro al or las palabras que t me hablaste.
Ahora pues, te ruego que tambin escuches la voz de tu sierva, y me permitas poner delante de ti un bocado de pan para que comas y tengas fuerzas cuando sigas [tu] camino.
Pero l rehus, y dijo: No comer. Sin embargo, sus siervos juntamente con la mujer le insistieron, y l los escuch. Se levant, pues, del suelo y se sent en la cama.
La mujer tena en casa un ternero engordado y se apresur a matarlo; y tomando harina, la amas y coci de ella pan sin levadura.
Y [lo] trajo delante de Sal y de sus siervos, y comieron. Despus se levantaron y se fueron aquella noche.
Reunieron los filisteos todos sus ejrcitos en Afec, mientras los israelitas acamparon junto a la fuente que est en Jezreel.
Y los prncipes de los filisteos iban avanzando por cientos y por miles, y David y sus hombres marchaban en la retaguardia con Aquis.
Entonces los jefes de los filisteos dijeron: Qu [hacen aqu] estos hebreos? Y Aquis dijo a los jefes de los filisteos: No es ste David, el siervo de Sal, rey de Israel, que ha estado conmigo estos das, o [ms bien] estos aos, y no he hallado falta en l desde el da en que se pas [a m] hasta hoy?
Pero los jefes de los filisteos se enojaron contra l, y le dijeron: Haz volver a ese hombre y que se vuelva al lugar que le asignaste, y no le permitas que descienda a la batalla con nosotros, no sea que en la batalla se convierta en nuestro adversario. Pues, con qu podra hacerse l aceptable a su seor? No [sera] con las cabezas de estos hombres?
No es ste David, de quien cantaban en las danzas, diciendo: "Sal mat a sus miles, y David a sus diez miles"?
Aquis llam a David y le dijo: Vive el SEOR que t [has sido] recto; tu salir y tu entrar en el ejrcito conmigo son agradables a mis ojos, pues no he hallado mal en ti desde el da en que te pasaste a m hasta hoy. Sin embargo, no eres agradable a los ojos de los prncipes.
Ahora pues, vuelve y vete en paz, para que no desagrades a los prncipes de los filisteos.
Y David dijo a Aquis: Pero, qu he hecho? Y qu has hallado en tu siervo desde el da en que estuve delante de ti hasta hoy, para que yo no vaya y pelee contra los enemigos de mi seor el rey?
Respondi Aquis y dijo a David: Yo s que eres grato a mis ojos como un ngel de Dios; sin embargo, los jefes de los filisteos han dicho: "No debe subir con nosotros a la batalla."
Por tanto, levntate muy de maana con los siervos de tu seor que han venido contigo, y luego que os hayis levantado temprano y haya claridad, partid.
David, pues, se levant temprano, l y sus hombres, para salir por la maana y regresar a la tierra de los filisteos. Y los filisteos subieron a Jezreel.
Y aconteci que cuando David y sus hombres llegaron a Siclag al tercer da, los amalecitas haban hecho una incursin en el Neguev y contra Siclag, y haban asolado a Siclag y la haban incendiado;
y se llevaron cautivas las mujeres [y a todos] los que estaban en ella, grandes y pequeos, sin dar muerte a nadie; se [los] llevaron y siguieron su camino.
Cuando llegaron David y sus hombres a la ciudad, he aqu que haba sido quemada, y que sus mujeres, sus hijos y sus hijas haban sido llevados cautivos.
Entonces David y la gente que estaba con l alzaron su voz y lloraron, hasta que no les quedaron fuerzas para llorar.
Las dos mujeres de David, Ahinoam jezreelita y Abigail, la viuda de Nabal, el de Carmel, haban sido llevadas cautivas.
Y David estaba muy angustiado porque la gente hablaba de apedrearlo, pues todo el pueblo estaba amargado, cada uno a causa de sus hijos y de sus hijas. Mas David se fortaleci en el SEOR su Dios.
Entonces dijo David al sacerdote Abiatar, hijo de Ahimelec: Te ruego que me traigas el efod. Y Abiatar llev el efod a David.
Y David consult al SEOR, diciendo: Perseguir a esta banda? Podr alcanzarlos? Y l le respondi: Persgue[los,] porque de cierto los alcanzars y sin duda rescatars [a todos.]
Parti, pues, David, l y los seiscientos hombres que [estaban] con l, y llegaron hasta el torrente Besor, [donde] se quedaron algunos rezagados.
Pero David sigui adelante, l y cuatrocientos hombres, porque doscientos, que estaban demasiado fatigados para cruzar el torrente Besor, se quedaron [atrs.]
Y hallaron en el campo a un egipcio y se lo llevaron a David; le dieron pan y comi, y le dieron a beber agua.
[Tambin] le dieron un pedazo de torta de higos y dos racimos de uvas pasas y comi, y su espritu se reanim; porque no haba comido pan ni bebido agua en tres das y tres noches.
Y David le dijo: De quin eres t, y de dnde eres? Y l dijo: Soy un joven de Egipto, siervo de un amalecita; mi amo me dej atrs cuando me enferm hace tres das.
Hicimos una incursin contra el Neguev de los cereteos, contra el de Jud y contra el Neguev de Caleb, y pusimos fuego a Siclag.
Entonces David le dijo: Me llevars a esa banda? Y l respondi: Jrame por Dios que no me matars ni me entregars en manos de mi amo, y te llevar a esa banda.
Cuando lo llev, he aqu que estaban desparramados sobre toda aquella tierra, comiendo, bebiendo y bailando por el gran botn que haban tomado de la tierra de los filisteos y de la tierra de Jud.
Y los hiri David desde el anochecer hasta el atardecer del da siguiente, ninguno de ellos escap, excepto cuatrocientos jvenes que montaron en camellos y huyeron.
David recuper todo lo que los amalecitas haban tomado, tambin rescat a sus dos mujeres.
Nada de lo [que era] de ellos les falt, pequeo o grande, hijos o hijas, botn o cualquier cosa que haban tomado para s; David lo recuper todo.
David tom tambin todas las ovejas y el ganado [de los amalecitas,] llevndolos delante de los otros ganados, y decan: ste es el botn de David.
Cuando David lleg a [donde estaban] los doscientos hombres que, demasiado fatigados para seguir a David, se haban quedado en el torrente Besor, [stos] salieron al encuentro de David y del pueblo que [estaba] con l, y David se acerc al pueblo y los salud.
Entonces todos los hombres malvados e indignos de entre los que haban ido con David respondieron, y dijeron: Porque no fueron con nosotros, no les daremos nada del botn que hemos recuperado, sino a cada hombre su mujer y sus hijos, para que se [los] lleven y se vayan.
Pero David dijo: No debis hacer as, hermanos mos, con lo que nos ha dado el SEOR, quien nos ha guardado y ha entregado en nuestra mano la banda que vino contra nosotros.
Y quin os escuchar sobre este asunto? Porque conforme a la parte del que desciende a la batalla, as ser la parte del que queda con el bagaje; ellos recibirn lo mismo.
Y as ha sido desde aquel da en adelante, en que l lo estableci como estatuto y ordenanza para Israel hasta el da de hoy.
Cuando lleg David a Siclag, mand [parte] del botn a los ancianos de Jud, sus amigos, diciendo: He aqu un presente para vosotros del botn de los enemigos del SEOR.
[Y lo envi] a los de Betel, a los de Ramot del Neguev, a los de Jatir,
a los de Aroer, a los de Sifmot, a los de Estemoa,
a los de Racal, a los de las ciudades de Jerameel, a los de las ciudades del ceneo,
a los de Horma, a los de Corasn, a los de Atac,
a los de Hebrn y a todos los lugares por donde David y sus hombres haban andado.
Los filisteos pelearon contra Israel y los hombres de Israel huyeron delante de los filisteos y cayeron muertos en el monte Gilboa.
Los filisteos persiguieron muy de cerca a Sal y a sus hijos, y mataron a Jonatn, a Abinadab y a Malquisa, hijos de Sal.
Y arreci la batalla contra Sal, los arqueros lo alcanzaron y fue gravemente herido por ellos.
Entonces Sal dijo a su escudero: Saca tu espada y traspsame con ella, no sea que vengan estos incircuncisos y me traspasen y hagan burla de m. Pero su escudero no quiso, porque tena mucho miedo. Por lo cual Sal tom su espada y se ech sobre ella.
Al ver su escudero que Sal haba muerto, l tambin se ech sobre su espada y muri con l.
As muri Sal aquel da, junto con sus tres hijos, su escudero y todos sus hombres.
Cuando los hombres de Israel que [estaban] al otro lado del valle, con los que [estaban] ms all del Jordn, vieron que los hombres de Israel haban huido y que Sal y sus hijos haban muerto, abandonaron las ciudades y huyeron; entonces vinieron los filisteos y habitaron en ellas.
Y sucedi que al da siguiente, cuando vinieron los filisteos a despojar a los muertos, hallaron a Sal y a sus tres hijos cados en el monte Gilboa.
Le cortaron la cabeza y lo despojaron de sus armas, y enviaron [mensajeros] por [toda] la tierra de los filisteos, para que llevaran las buenas nuevas a la casa de sus dolos y al pueblo.
Pusieron sus armas en el templo de Astarot, y ataron su cuerpo al muro de Bet-sn.
Cuando oyeron los habitantes de Jabes de Galaad lo que los filisteos haban hecho a Sal,
se levantaron todos los hombres valientes, y caminando toda la noche, tomaron el cuerpo de Sal y los cuerpos de sus hijos del muro de Bet-sn, y volviendo a Jabes, los quemaron all.
Y tomando sus huesos, los enterraron debajo del tamarisco en Jabes, y ayunaron siete das.
Sucedi que despus de la muerte de Sal, habiendo regresado David de la derrota de los amalecitas, David permaneci dos das en Siclag.
Y al tercer da, he aqu, un hombre lleg del campamento de Sal con sus ropas rasgadas y polvo sobre su cabeza, y al llegar ante David, cay en tierra y se postr.
Y David le dijo: De dnde vienes? Y l le respondi: Me he escapado del campamento de Israel.
David le pregunt: Qu aconteci? Te ruego que me lo digas. Y l respondi: El pueblo ha huido de la batalla, y tambin muchos del pueblo han cado y han muerto; tambin Sal y su hijo Jonatn han muerto.
Dijo David al joven que se lo haba contado: Cmo sabes que Sal y su hijo Jonatn han muerto?
El joven que se lo haba contado, dijo: Yo estaba por casualidad en el monte Gilboa, y he aqu, Sal estaba apoyado sobre su lanza. Y he aqu que los carros y los jinetes lo perseguan de cerca.
Al mirar l hacia atrs, me vio y me llam. Y dije: "Heme aqu."
Y l me dijo: "Quin eres?" Y le respond: "Soy amalecita."
Entonces l me dijo: "Te ruego que te pongas junto a m y me mates, pues la agona se ha apoderado de m, porque todava estoy con vida."
Me puse, pues, junto a l y lo mat, porque yo saba que l no poda vivir despus de haber cado. Tom la corona que [estaba] en su cabeza y la pulsera que [estaba] en su brazo, y los he trado aqu a mi seor.
Entonces David agarr sus ropas y las rasg, y [as hicieron] tambin todos los hombres que [estaban] con l.
Y se lamentaron y lloraron y ayunaron hasta el atardecer por Sal y por su hijo Jonatn, por el pueblo del SEOR y [por] la casa de Israel, porque haban cado a espada.
Dijo David al joven que se lo haba contado: De dnde eres? Y l respondi: Soy hijo de un extranjero, un amalecita.
Y David le dijo: Cmo es que no tuviste temor de extender tu mano para destruir al ungido del SEOR?
Llamando David a uno de los jvenes, [le] dijo: Ve, mtalo. Y l lo hiri, y muri.
Y David le dijo: Tu sangre sea sobre tu cabeza, porque tu boca ha testificado contra ti, al decir: "Yo he matado al ungido del SEOR."
David enton esta elega por Sal y por su hijo Jonatn,
y orden que ensearan a los hijos de Jud el [cntico del] arco; he aqu, est escrito en el libro de Jaser.
Tu hermosura, oh Israel, ha perecido sobre tus montes. Cmo han cado los valientes!
No [lo] anunciis en Gat, no lo proclamis en las calles de Ascaln; para que no se regocijen las hijas de los filisteos, para que no se alegren las hijas de los incircuncisos.
Oh montes de Gilboa, no haya sobre vosotros roco ni lluvia, ni campos de ofrendas; porque all fue deshonrado el escudo de los valientes, el escudo de Sal, no ungido con aceite.
De la sangre de los muertos, de la grosura de los poderosos, el arco de Jonatn no volva atrs, y la espada de Sal no volva vaca.
Sal y Jonatn, amados y amables en su vida, y en su muerte no fueron separados; ms ligeros eran que guilas, ms fuertes que leones.
Hijas de Israel, llorad por Sal, que os vesta lujosamente de escarlata, que pona adornos de oro en vuestros vestidos.
Cmo han cado los valientes en medio de la batalla! Jonatn, muerto en tus alturas.
Estoy afligido por ti, Jonatn, hermano mo; t me has sido muy estimado. Tu amor fue para m ms maravilloso que el amor de las mujeres.
Cmo han cado los valientes, y perecido las armas de guerra!
Despus de esto sucedi que David consult al SEOR, diciendo: Subir a alguna de las ciudades de Jud? Y el SEOR le dijo: Sube. Y David dijo: Adnde subir? Y l dijo: A Hebrn.
Entonces David subi all, y tambin sus dos mujeres, Ahinoam jezreelita y Abigail, viuda de Nabal, el de Carmel.
Y trajo David a los hombres que [estaban] con l, cada uno con su familia; y habitaron en las ciudades de Hebrn.
Vinieron los hombres de Jud y ungieron all a David como rey sobre la casa de Jud. Y avisaron a David, diciendo: Fueron los hombres de Jabes de Galaad los que sepultaron a Sal.
Y David envi mensajeros a los hombres de Jabes de Galaad, a decirles: Benditos seis del SEOR, porque habis mostrado esta bondad a Sal vuestro seor, y lo habis sepultado.
Ahora, que el SEOR os muestre misericordia y verdad; y yo tambin os har bien por esto que habis hecho.
Fortaleced, pues, vuestras manos, y sed valientes porque Sal vuestro seor ha muerto, y la casa de Jud me ha ungido rey sobre ellos.
Pero Abner, hijo de Ner, comandante del ejrcito de Sal, haba tomado a Is-boset, hijo de Sal, y lo llev a Mahanaim.
Y le hizo rey sobre Galaad, sobre Gesuri, sobre Jezreel, sobre Efran, sobre Benjamn y sobre todo Israel.
Is-boset, hijo de Sal, tena cuarenta aos cuando comenz a reinar sobre Israel, y rein dos aos. La casa de Jud, sin embargo, sigui a David.
El tiempo que David rein en Hebrn sobre la casa de Jud fue siete aos y seis meses.
Abner, hijo de Ner, sali de Mahanaim a Gaban con los siervos de Is-boset, hijo de Sal.
Y Joab, hijo de Sarvia, y los siervos de David salieron y los encontraron junto al estanque de Gaban; y se sentaron, unos a un lado del estanque y los otros al otro lado.
Entonces Abner dijo a Joab: Que se levanten ahora los jvenes y compitan delante de nosotros. Y Joab respondi: Que se levanten.
Se levantaron y pasaron en igual nmero, doce por Benjamn e Is-boset, hijo de Sal, y doce de los siervos de David.
Y cada uno asi a su adversario por la cabeza, y [meti] su espada en el costado del adversario de manera que cayeron juntos. Por eso aquel lugar fue llamado Helcat-hazurim, el cual est en Gaban.
Aquel da la batalla fue muy reida, y Abner y los hombres de Israel fueron derrotados delante de los siervos de David.
Estaban all los tres hijos de Sarvia: Joab, Abisai y Asael. Y Asael [era tan] ligero de pies como una gacela del campo.
Y persigui Asael a Abner, y no se desvi ni a derecha ni a izquierda de [ir] tras Abner.
Y mir atrs Abner, y dijo: Eres t Asael? Y l respondi: Yo soy.
Abner le dijo: Desvate a tu derecha o a tu izquierda, apodrate de uno de los jvenes y toma para ti sus despojos. Pero Asael no quera dejar de perseguirlo.
Volvi a decir Abner a Asael: Deja de perseguirme. Por qu he de derribarte en tierra? Cmo podra entonces levantar mi rostro ante tu hermano Joab?
Pero l rehus apartarse; por tanto, Abner lo hiri en el estmago con el regatn de la lanza, y la lanza le sali por la espalda; all cay, y all mismo muri. Y sucedi que todos los que venan al lugar donde Asael haba cado y muerto, se detenan.
Joab y Abisai persiguieron a Abner, y cuando el sol se pona, llegaron a la colina de Amma, que est frente a Ga junto al camino del desierto de Gaban.
Los hijos de Benjamn se agruparon detrs de Abner formando una sola banda, y se detuvieron en la cumbre de una colina.
Abner llam a Joab, y dijo: Devorar la espada para siempre? No sabes que el final ser amargo? Hasta cundo esperars para decirles que se vuelvan de perseguir a sus hermanos?
Respondi Joab: Vive Dios, que si no hubieras hablado, ciertamente el pueblo [no] se hubiera ido hasta la maana despus de perseguir cada cual a su hermano.
Entonces Joab toc la trompeta y todo el pueblo se detuvo; no persiguieron ms a Israel ni continuaron peleando ms.
Abner y sus hombres marcharon toda aquella noche por el Arab, cruzaron el Jordn, y caminando toda la maana, llegaron a Mahanaim.
Joab volvi tambin de perseguir a Abner, y cuando reuni a todo el pueblo, faltaban de los siervos de David, diecinueve hombres, adems de Asael.
Pero los siervos de David haban herido de Benjamn y de los hombres de Abner, a trescientos sesenta hombres, [los cuales] murieron.
Se llevaron a Asael y lo sepultaron en el sepulcro de su padre, que [estaba] en Beln. Joab y sus hombres caminaron toda la noche hasta que les amaneci en Hebrn.
Hubo larga guerra entre la casa de Sal y la casa de David; pero David se iba fortaleciendo, mientras que la casa de Sal se iba debilitando.
A David le nacieron hijos en Hebrn; su primognito fue Amnn, [hijo] de Ahinoam la jezreelita;
el segundo, Quileab, de Abigail, viuda de Nabal de Carmel; el tercero, Absaln, hijo de Maaca, hija de Talmai, rey de Gesur;
el cuarto, Adonas, hijo de Haguit; el quinto, Sefatas, hijo de Abital,
y el sexto, Itream, de Egla, mujer de David. stos le nacieron a David en Hebrn.
Sucedi que durante la guerra que haba entre la casa de Sal y la casa de David, Abner se fortaleci en la casa de Sal.
Y Sal haba tenido una concubina cuyo nombre era Rizpa, hija de Aja; y dijo Is-boset a Abner: Por qu te has llegado a la concubina de mi padre?
Entonces Abner se enoj mucho por las palabras de Is-boset, y dijo: Acaso soy yo cabeza de perro que pertenece a Jud? Hoy he mostrado bondad hacia la casa de tu padre Sal, hacia sus hermanos y hacia sus amigos, y no te he entregado en manos de David; sin embargo, t me acusas hoy de una ofensa con esta mujer.
As haga Dios a Abner, y an ms, si lo que el SEOR ha jurado a David no lo obtengo para l:
transferir el reino de la casa de Sal y establecer el trono de David sobre Israel y sobre Jud desde Dan hasta Beerseba.
Y l ya no pudo responder a Abner ni una palabra, porque le tema.
Entonces Abner envi mensajeros a David de su parte, diciendo: De quin es la tierra? Y que dijeran [tambin:] Haz tu pacto conmigo, y he aqu, mi mano ser contigo para traer a ti a todo Israel.
Y l respondi: Muy bien. Har pacto contigo, pero una cosa demando de ti: No vers mi rostro a menos de que cuando vengas a verme traigas a Mical, la hija de Sal.
Y David envi mensajeros a Is-boset, el hijo de Sal, diciendo: Dame a mi mujer Mical, con la cual me despos por cien prepucios de los filisteos.
Is-boset, pues, envi a quitrsela a [su] marido, a Paltiel, hijo de Lais.
Pero su marido fue con ella, llorando mientras iba, y la sigui hasta Bahurim. Entonces Abner le dijo: Ve, vulvete. Y l se volvi.
Abner consult con los ancianos de Israel, diciendo: Hace tiempo que buscabais a David para que fuera rey sobre vosotros.
Ahora pues, haced[lo.] Porque el SEOR ha hablado acerca de David, diciendo: "Por mano de mi siervo David salvar a mi pueblo Israel de mano de los filisteos y de mano de todos sus enemigos."
Habl tambin Abner a odos de [los de] Benjamn; Abner adems fue a hablar a odos de David en Hebrn de todo lo que pareca bien a Israel y a toda la casa de Benjamn.
Lleg Abner adonde [estaba] David, en Hebrn, y con l veinte hombres. Y David prepar un banquete para Abner y los hombres que le acompaaban.
Y Abner dijo a David: Me levantar e ir a reunir a todo Israel junto a mi seor el rey para que hagan un pacto contigo, y seas rey sobre todo lo que tu corazn desea. Entonces David despidi a Abner, y l se fue en paz.
He aqu, los siervos de David y Joab vinieron de hacer una incursin trayendo consigo mucho botn; pero Abner no estaba con David en Hebrn, porque l lo haba despedido y se haba ido en paz.
Cuando lleg Joab y todo el ejrcito que estaba con l, le dieron aviso a Joab, diciendo: Abner, hijo de Ner, vino al rey, y l lo ha despedido y se ha ido en paz.
Entonces vino Joab al rey y dijo: Qu has hecho? He aqu, Abner vino a ti; por qu, pues, lo has despedido y l ya se ha ido?
Conoces a Abner, hijo de Ner, que vino a engaarte y saber de tus salidas y de tus entradas, y a enterarse de todo lo que haces.
Y saliendo Joab de donde estaba David, envi mensajeros tras Abner, y lo hicieron volver desde el pozo de Sira; pero David no [lo] saba.
Cuando Abner regres a Hebrn, Joab lo llev aparte en medio de la puerta para hablarle en privado, y all, por causa de la sangre de Asael su hermano, lo hiri en el vientre y muri.
Cuando David lo supo despus, dijo: Yo y mi reino somos inocentes para siempre delante del SEOR de la sangre de Abner, hijo de Ner.
Caiga [su sangre] sobre la cabeza de Joab y sobre toda la casa de su padre, y nunca falte en la casa de Joab quien padezca flujo, ni quien sea leproso, ni quien se sostenga con bculo, ni quien muera a espada, ni quien carezca de pan.
As pues, Joab y su hermano Abisai mataron a Abner porque l haba dado muerte a Asael, hermano de ellos, en la batalla de Gaban.
Entonces David dijo a Joab y a todo el pueblo que estaba con l: Rasgad vuestros vestidos, y ceos de cilicio, y haced duelo delante de Abner. Y el rey David iba detrs del fretro.
Sepultaron, pues, a Abner en Hebrn; y el rey alz su voz y llor junto al sepulcro de Abner, y llor [tambin] todo el pueblo.
Y enton el rey una [elega] por Abner, y dijo: Haba de morir Abner como muere un insensato?
Tus manos no estaban atadas, ni tus pies puestos en grillos; como el que cae delante de los malvados, has cado. Y todo el pueblo volvi a llorar por l.
Entonces todo el pueblo se lleg a David para persuadirlo a que comiera pan mientras an era de da; pero David jur, diciendo: As me haga Dios y aun ms, si pruebo pan o cosa alguna antes de ponerse el sol.
Y todo el pueblo repar [en ello,] y les agrad, pues todo lo que el rey haca agradaba a todo el pueblo.
As todo el pueblo y todo Israel comprendi aquel da que no haba sido el deseo del rey de que se diera muerte a Abner, hijo de Ner.
Entonces el rey dijo a sus siervos: No sabis que un prncipe y un gran hombre ha cado hoy en Israel?
Hoy soy dbil, aunque ungido rey; y estos hombres, hijos de Sarvia, son ms duros que yo. Que el SEOR pague al malhechor conforme a su maldad.
Cuando oy Is-boset, hijo de Sal, que Abner haba sido muerto en Hebrn, se amedrent, y todo Israel se turb.
Y el hijo de Sal [tena] dos hombres que eran jefes de bandas: el nombre de uno era Baana, y el del otro Recab, hijos de Rimn beerotita, de los hijos de Benjamn (porque Beerot es tambin considerado [parte] de Benjamn,
pues los beerotitas haban huido a Gitaim y han sido forasteros all hasta el da de hoy).
Y Jonatn, hijo de Sal, tena un hijo lisiado de los pies. [ste] tena cinco aos cuando de Jezreel llegaron las noticias [de la muerte] de Sal y Jonatn, y su nodriza lo tom y huy, pero sucedi que en su prisa por huir, l se cay y qued cojo. Su nombre [era] Mefiboset.
Y los hijos de Rimn beerotita, Recab y Baana, fueron y entraron en la casa de Is-boset en el calor del da, mientras l dorma la siesta.
Y llegaron hasta la mitad de la casa como si fueran a buscar trigo, y lo hirieron en el vientre; y Recab y su hermano Baana escaparon.
Haban entrado en la casa mientras Is-boset estaba acostado en su lecho, en su alcoba; lo hirieron y lo mataron, y le cortaron la cabeza. Y tomando su cabeza, anduvieron toda la noche camino del Arab.
Trajeron la cabeza de Is-boset a David en Hebrn, y dijeron al rey: He aqu la cabeza de Is-boset, hijo de tu enemigo Sal, el que buscaba tu vida; de esta manera el SEOR ha concedido hoy a mi seor el rey venganza sobre Sal y sus descendientes.
Respondiendo David a Recab y a su hermano Baana, hijos de Rimn beerotita, les dijo: Vive el SEOR que ha redimido mi vida de toda angustia,
que cuando uno me avis, diciendo: "He aqu, Sal ha muerto", pensando que me traa buenas noticias, yo lo prend y lo mat en Siclag, lo cual fue el pago que le di por [sus] noticias.
Cunto ms, cuando hombres malvados han matado a un hombre justo en su propia casa y sobre su cama, no demandar ahora su sangre de vuestras manos, borrndoos de la tierra?
Y David dio una orden a los jvenes, y ellos los mataron y les cortaron las manos y los pies y [los] colgaron junto al estanque en Hebrn. Pero tomaron la cabeza de Is-boset y [la] sepultaron en el sepulcro de Abner, en Hebrn.
Entonces todas las tribus de Israel fueron a David, en Hebrn, y dijeron: Henos aqu, hueso tuyo y carne tuya somos.
Ya de antes, cuando Sal an era rey sobre nosotros, eras t el que guiabas a Israel en [sus] salidas y entradas. Y el SEOR te dijo: "T pastorears a mi pueblo Israel, y sers prncipe sobre Israel."
Vinieron, pues, todos los ancianos de Israel al rey en Hebrn, y el rey David hizo un pacto con ellos en Hebrn delante del SEOR; luego ungieron a David como rey sobre Israel.
Treinta aos [tena] David cuando lleg a ser rey, [y] rein cuarenta aos.
En Hebrn rein sobre Jud siete aos y seis meses, y en Jerusaln rein treinta y tres aos sobre todo Israel y Jud.
Y el rey y sus hombres fueron a Jerusaln contra los jebuseos, los habitantes de la tierra, y stos dijeron a David: No entrars aqu; aun los ciegos y los cojos te rechazarn; pues pensaban: David no puede entrar aqu.
No obstante, David conquist la fortaleza de Sion, es decir, la ciudad de David.
Y dijo David aquel da: Todo el que quiera herir a los jebuseos, que suba por el tnel del agua y llegue a los cojos y a los ciegos, a los cuales el alma de David aborrece. Por eso se dice: Ni los ciegos ni los cojos entrarn en la casa.
David habit en la fortaleza, y la llam la ciudad de David. Y edific David [la muralla] en derredor desde el Milo hacia adentro.
David se engrandeca cada vez ms, porque el SEOR, Dios de los ejrcitos, [estaba] con l.
Y envi Hiram, rey de Tiro, mensajeros a David con madera de cedros, carpinteros y canteros, y construyeron una casa para David.
Y comprendi David que el SEOR lo haba confirmado por rey sobre Israel, y que haba exaltado su reino por amor a su pueblo Israel.
Despus que vino de Hebrn, David tom ms concubinas y mujeres de Jerusaln; y le nacieron a David ms hijos e hijas.
stos son los nombres de los que le nacieron en Jerusaln: Sama, Sobab, Natn, Salomn,
Ibhar, Elisa, Nefeg, Jafa,
Elisama, Eliada y Elifelet.
Al or los filisteos que David haba sido ungido rey sobre Israel, todos los filisteos subieron a buscar a David; y cuando David se enter, baj a la fortaleza;
y los filisteos llegaron y se esparcieron por el valle de Refaim.
David consult al SEOR, diciendo: Subir contra los filisteos? Los entregars en mi mano? Y el SEOR dijo a David: Sube, porque ciertamente entregar a los filisteos en tu mano.
David fue a Baal-perazim, y all los derrot; y dijo: El SEOR ha abierto brecha entre mis enemigos delante de m, como brecha de aguas. Por eso llam a aquel lugar Baal-perazim.
Y ellos abandonaron all sus dolos, y David y sus hombres se los llevaron.
Despus los filisteos subieron de nuevo, y se esparcieron por el valle de Refaim.
Cuando David consult al SEOR, l dijo: No subas [directamente;] da un rodeo por detrs de ellos y sal a ellos frente a las balsameras.
Y cuando oigas el sonido de marcha en las copas de las balsameras, entonces actuars rpidamente, porque entonces el SEOR habr salido delante de ti para herir al ejrcito de los filisteos.
David lo hizo as, tal como el SEOR le haba ordenado, e hiri a los filisteos desde Geba hasta Gezer.
Volvi David a reunir a todos los hombres escogidos de Israel, treinta mil.
Y David se levant y fue con todo el pueblo que [estaba] con l a Baala de Jud, para hacer subir desde all el arca de Dios, la cual es llamada por el Nombre, el nombre del SEOR de los ejrcitos, que est sobre los querubines.
Pusieron el arca de Dios sobre un carro nuevo, para que la pudieran llevar de la casa de Abinadab que estaba en la colina. Uza y Aho, hijos de Abinadab, guiaban el carro nuevo.
Y lo llevaron con el arca de Dios de la casa de Abinadab que estaba en la colina, y Aho iba delante del arca.
David y toda la casa de Israel se regocijaban delante del SEOR con toda clase [de instrumentos hechos] de madera de abeto, y con liras, arpas, panderos, castauelas y cmbalos.
Pero cuando llegaron a la era de Nacn, Uza extendi [la mano] hacia el arca de Dios, y la sostuvo porque los bueyes casi [la] volcaron.
Y se encendi la ira del SEOR contra Uza, y Dios lo hiri all por su irreverencia; y all muri junto al arca de Dios.
Entonces David se enoj porque el SEOR haba estallado en ira contra Uza, y llam aquel lugar Prez-uza hasta el da de hoy.
David tuvo temor del SEOR aquel da, y dijo: Cmo podr venir a m el arca del SEOR?
Y David no quiso trasladar el arca del SEOR con l a la ciudad de David, sino que la hizo llevar a la casa de Obed-edom geteo.
Por tres meses permaneci el arca del SEOR en la casa de Obed-edom geteo; y bendijo el SEOR a Obed-edom y a toda su casa.
Y se dio aviso al rey David, dicindo[le:] El SEOR ha bendecido la casa de Obed-edom y todo lo que le pertenece a causa del arca de Dios. Entonces David fue, y con alegra hizo subir el arca de Dios de la casa de Obed-edom a la ciudad de David.
Y sucedi que cuando los portadores del arca del SEOR haban andado seis pasos, l sacrific un buey y un carnero cebado.
David danzaba con toda [su] fuerza delante del SEOR, y estaba vestido con un efod de lino.
David y toda la casa de Israel hacan subir el arca del SEOR con aclamacin y sonido de trompeta.
Sucedi que cuando el arca del SEOR entraba a la ciudad de David, Mical, hija de Sal, mir desde la ventana y vio al rey David saltando y danzando delante del SEOR, y lo menospreci en su corazn.
Metieron el arca del SEOR y la colocaron en su lugar dentro de la tienda que David haba levantado para ella, y David ofreci holocaustos y ofrendas de paz delante del SEOR.
Cuando David termin de ofrecer el holocausto y las ofrendas de paz, bendijo al pueblo en el nombre del SEOR de los ejrcitos.
Despus reparti a todo el pueblo, a toda la multitud de Israel, tanto a hombres como a mujeres, una torta de pan, una de dtiles y una de pasas a cada uno. Entonces todo el pueblo se fue, cada uno a su casa.
Pero al regresar David para bendecir su casa, Mical, hija de Sal, sali al encuentro de David, y [le] dijo: Cmo se ha distinguido hoy el rey de Israel! Se descubri hoy ante los ojos de las criadas de sus siervos, como se descubrira sin decoro un insensato.
Y David dijo a Mical: [Eso fue] delante del SEOR que me escogi en preferencia a tu padre y a toda su casa para constituirme por prncipe sobre el pueblo del SEOR, sobre Israel. Por tanto, [lo] celebrar delante del SEOR.
Y an ser menos estimado que esto, y ser humillado ante mis propios ojos, pero con las criadas de quienes has hablado, ante ellas ser honrado.
Y Mical, hija de Sal, no tuvo hijos hasta el da de su muerte.
Sucedi que cuando el rey [ya] moraba en su casa, y el SEOR le haba dado descanso de sus enemigos por todos lados,
el rey dijo al profeta Natn: Mira, yo habito en una casa de cedro, pero el arca de Dios mora en medio de cortinas.
Entonces Natn dijo al rey: Ve, haz todo lo que est en tu corazn, porque el SEOR est contigo.
Y sucedi que esa misma noche la palabra del SEOR vino a Natn, diciendo:
Ve y di a mi siervo David: "As dice el SEOR: 'Eres t el que me va a edificar una casa para morar [en ella]?
'Pues no he morado en una casa desde el da en que saqu de Egipto a los hijos de Israel hasta hoy, sino que he andado errante en una tienda, en un tabernculo.
'Dondequiera que he ido con todos los hijos de Israel, habl palabra a alguna de las tribus de Israel, a la cual haya ordenado que pastoreara a mi pueblo Israel, diciendo: "Por qu no me habis edificado una casa de cedro?"'"
Ahora pues, as dirs a mi siervo David: "As dice el SEOR de los ejrcitos: 'Yo te tom del pastizal, de seguir las ovejas, para que fueras prncipe sobre mi pueblo Israel.
'Y he estado contigo por dondequiera que has ido y he exterminado a todos tus enemigos de delante de ti, y har de ti un gran nombre como el nombre de los grandes que hay en la tierra.
'Asignar tambin un lugar para mi pueblo Israel, y lo plantar [all] a fin de que habite en su propio lugar y no sea perturbado de nuevo, ni les aflijan ms los malvados como antes,
y como desde el da en que orden [que hubiera] jueces sobre mi pueblo Israel; te dar reposo de todos tus enemigos, y el SEOR tambin te hace saber que el SEOR te edificar una casa.
'Cuando tus das se cumplan y reposes con tus padres, levantar a tu descendiente despus de ti, el cual saldr de tus entraas, y establecer su reino.
'l edificar casa a mi nombre, y yo establecer el trono de su reino para siempre.
'Yo ser padre para l y l ser hijo para m. Cuando cometa iniquidad, lo corregir con vara de hombres y con azotes de hijos de hombres,
pero mi misericordia no se apartar de l, como [la] apart de Sal a quien quit de delante de ti.
'Tu casa y tu reino permanecern para siempre delante de m; tu trono ser establecido para siempre.'"
Conforme a todas estas palabras y conforme a toda esta visin, as habl Natn a David.
Entonces el rey David entr y se sent delante del SEOR y dijo: Quin soy yo, oh Seor DIOS, y qu es mi casa para que me hayas trado hasta aqu?
Y aun esto fue insignificante ante tus ojos, oh Seor DIOS, pues tambin has hablado de la casa de tu siervo concerniente a un futuro lejano. Y esta es la ley de los hombres, oh Seor DIOS.
Y qu ms podra decirte David? Pues t conoces a tu siervo, oh Seor DIOS.
A causa de tu palabra, conforme a tu propio corazn, t has hecho toda esta grandeza, para que lo sepa tu siervo.
Oh Seor DIOS, por eso t eres grande; pues no hay nadie como t, ni hay Dios fuera de ti, conforme a todo lo que hemos odo con nuestros odos.
Y qu otra nacin en la tierra es como tu pueblo Israel, al cual viniste a redimir para ti como pueblo, a fin de darte un nombre, y hacer grandes cosas a su favor y cosas portentosas para tu tierra, ante tu pueblo que rescataste para ti de Egipto, [de] naciones y [de] sus dioses?
Pues t has establecido para ti a tu pueblo Israel como pueblo tuyo para siempre, y t, SEOR, has venido a ser su Dios.
Y ahora, oh Seor DIOS, confirma para siempre la palabra que has hablado acerca de tu siervo y acerca de su casa, y haz segn has hablado.
Y sea engrandecido tu nombre para siempre, al decirse: "El SEOR de los ejrcitos es Dios sobre Israel"; y que la casa de tu siervo David sea establecida delante de ti.
Porque t, oh SEOR de los ejrcitos, Dios de Israel, has revelado a tu siervo, diciendo: "Yo te edificar casa"; por tanto, tu siervo ha hallado nimo para elevar esta oracin a ti.
Ahora pues, oh Seor DIOS, t eres Dios, tus palabras son verdad y t has prometido este bien a tu siervo.
Y ahora, ten a bien bendecir la casa de tu siervo, a fin de que permanezca para siempre delante de ti; porque t, oh Seor DIOS, has hablado y con tu bendicin ser bendita para siempre la casa de tu siervo.
Despus de esto, sucedi que David derrot a los filisteos y los someti, y David tom el mando de la ciudad principal de mano de los filisteos.
Y derrot a Moab, y los midi con cordel, hacindolos tenderse en tierra; y midi dos cordeles para dar[les] muerte, y un cordel entero para dejar[los] vivos. Y los moabitas fueron siervos de David, trayndo[le] tributo.
David derrot tambin a Hadad-ezer, hijo de Rehob, rey de Soba, cuando ste iba a restaurar su dominio en el ro.
David le tom mil setecientos hombres de a caballo y veinte mil soldados de a pie; David desjarret los caballos de los carros, pero dej [suficientes] de ellos para cien carros.
Cuando vinieron los arameos de Damasco en ayuda de Hadad-ezer, rey de Soba, David mat a veintids mil hombres de los arameos.
Entonces David puso guarniciones entre los arameos de Damasco, y los arameos fueron siervos de David, trayndo[le] tributo. Y el SEOR ayudaba a David dondequiera que iba.
Tom David los escudos de oro que llevaban los siervos de Hadad-ezer, y los trajo a Jerusaln.
Y de Beta y de Berotai, ciudades de Hadad-ezer, el rey David tom una gran cantidad de bronce.
Cuando Toi, rey de Hamat, oy que David haba derrotado a todo el ejrcito de Hadad-ezer,
Toi envi a su hijo Joram al rey David, para saludarlo y bendecirlo, porque haba peleado contra Hadad-ezer y lo haba derrotado; pues Hadad-ezer haba estado en guerra con Toi. Y [Joram] trajo consigo objetos de plata, de oro y de bronce,
que el rey David dedic tambin al SEOR, junto con la plata y el oro que haba dedicado de todas las naciones que l haba sometido:
de Aram y Moab, de los hijos de Amn, de los filisteos y de Amalec, y del botn de Hadad-ezer, hijo de Rehob, rey de Soba.
Y [se] hizo David de renombre cuando regres de derrotar a dieciocho mil arameos en el valle de la Sal.
Puso guarniciones en Edom; por todo Edom puso guarniciones, y todos los edomitas fueron siervos de David. Y el SEOR daba la victoria a David dondequiera que iba.
David rein sobre todo Israel, y administraba justicia y derecho a todo su pueblo.
Joab, hijo de Sarvia, [era] jefe del ejrcito, y Josafat, hijo de Ahilud, [era] cronista;
Sadoc, hijo de Ahitob, y Ahimelec, hijo de Abiatar, [eran] sacerdotes, y Seraas [era] secretario;
Benaa, hijo de Joiada, [era jefe] de los cereteos y peleteos; y los hijos de David eran ministros principales.
Dijo David: Hay todava alguno que haya quedado de la casa de Sal, para que yo le muestre bondad por amor a Jonatn?
Y [haba] un siervo de la casa de Sal que se llamaba Siba, y lo llamaron ante David. Y el rey le dijo: Eres t Siba? Y l respondi: Tu servidor.
Y dijo el rey: No queda an alguien de la casa de Sal a quien yo pueda mostrar la bondad de Dios? Y Siba respondi al rey: An queda un hijo de Jonatn lisiado de ambos pies.
El rey le dijo: Dnde est? Y Siba respondi al rey: He aqu, est en casa de Maquir, hijo de Amiel, en Lodebar.
Entonces el rey David mand traerlo de la casa de Maquir, hijo de Amiel, de Lodebar.
Y Mefiboset, hijo de Jonatn, hijo de Sal, vino a David, y cayendo sobre su rostro, se postr. Y David dijo: Mefiboset. Y [ste] respondi: He aqu tu siervo.
David le dijo: No temas, porque ciertamente te mostrar bondad por amor a tu padre Jonatn, y te devolver toda la tierra de tu abuelo Sal; y t comers siempre a mi mesa.
Se postr l de nuevo, y dijo: Quin es tu siervo, para que tomes en cuenta a un perro muerto como yo?
Entonces el rey llam a Siba, siervo de Sal, y le dijo: Todo lo que perteneca a Sal y a su casa, lo he dado al nieto de tu seor.
Y t, tus hijos y tus siervos cultivaris la tierra para l, y le llevars [los frutos] para que el nieto de tu seor tenga alimento; sin embargo, Mefiboset, nieto de tu seor, comer siempre a mi mesa. Siba tena quince hijos y veinte siervos.
Respondi Siba al rey: Conforme a todo lo que mi seor el rey mande a su siervo, as har tu siervo. Y Mefiboset comi a la mesa de David como uno de los hijos del rey.
Mefiboset tena un hijo pequeo que se llamaba Micaa. Todos los que moraban en la casa de Siba [eran] siervos de Mefiboset;
pero Mefiboset moraba en Jerusaln, porque siempre coma a la mesa del rey. Estaba lisiado de ambos pies.
Sucedi despus de esto que muri el rey de los hijos de Amn, y su hijo Hann rein en su lugar.
Y David dijo: Ser bondadoso con Hann, hijo de Nahas, tal como su padre fue bondadoso conmigo. Envi, pues, David algunos de sus siervos para consolarlo por [la muerte de] su padre. Pero cuando los siervos de David llegaron a la tierra de los amonitas,
los prncipes de los amonitas dijeron a Hann su seor: Crees t que David est honrando a tu padre porque te ha enviado consoladores? No te ha enviado David sus siervos para reconocer la ciudad, para espiarla y conquistarla?
Entonces Hann tom a los siervos de David, les rasur la mitad de la barba, les cort los vestidos por la mitad hasta las caderas, y los despidi.
Cuando [le] avisaron a David, envi a encontrarlos, porque los hombres estaban sumamente avergonzados. Y el rey [les] dijo: Quedaos en Jeric hasta que os crezca la barba, y [despus] volved.
Al ver los hijos de Amn que se haban hecho odiosos a David, los hijos de Amn mandaron a tomar a sueldo a los arameos de Bet-rehob y a los arameos de Soba, veinte mil soldados de a pie, y del rey de Maaca mil hombres, y de Is-tob doce mil hombres.
Cuando David se enter, envi a Joab y a todo el ejrcito de los valientes.
Y los hijos de Amn salieron y se pusieron en orden de batalla a la entrada de la ciudad, mientras que los arameos de Soba y de Rehob y los [hombres] de Is-tob y de Maaca [estaban] aparte en el campo.
Viendo Joab que se le presentaba batalla por el frente y por la retaguardia, escogi de entre todos los mejores hombres de Israel, y [los] puso en orden de batalla contra los arameos.
Al resto del pueblo lo coloc al mando de su hermano Abisai y [lo] puso en orden de batalla contra los hijos de Amn.
Y dijo: Si los arameos son demasiado fuertes para m, entonces t me ayudars, y si los hijos de Amn son demasiado fuertes para ti, entonces vendr en tu ayuda.
Esfurzate, y mostrmonos valientes por amor a nuestro pueblo y por amor a las ciudades de nuestro Dios; y que el SEOR haga lo que le parezca bien.
Entonces se acerc Joab con el pueblo que [estaba] con l para pelear contra los arameos, y [stos] huyeron delante de l.
Cuando los hijos de Amn vieron que los arameos huan, ellos [tambin] huyeron delante de Abisai y entraron en la ciudad. Entonces Joab se volvi de [pelear] contra los hijos de Amn y vino a Jerusaln.
Al ver los arameos que haban sido derrotados por Israel, volvieron a concentrarse.
Hadad-ezer mand sacar a los arameos que [estaban] al otro lado del ro y fueron a Helam; y Sobac, jefe del ejrcito de Hadad-ezer, [iba] al frente de ellos.
Cuando se dio aviso a David, [ste] reuni a todo Israel, cruz el Jordn y lleg a Helam. Los arameos se pusieron en orden de batalla para enfrentarse a David, y pelearon contra l.
Pero los arameos huyeron delante de Israel, y David mat a setecientos hombres de los carros de los arameos, y a cuarenta mil hombres de a caballo, e hiri a Sobac, jefe de su ejrcito, el cual muri all.
Cuando todos los reyes, siervos de Hadad-ezer, vieron que haban sido derrotados por Israel, hicieron la paz con Israel y le sirvieron. Y los arameos tuvieron temor de ayudar ms a los hijos de Amn.
Aconteci que en la primavera, en el tiempo cuando los reyes salen [a la batalla,] David envi a Joab y con l a sus siervos y a todo Israel, y destruyeron a los hijos de Amn y sitiaron a Rab. Pero David permaneci en Jerusaln.
Y al atardecer David se levant de su lecho y se paseaba por el terrado de la casa del rey, y desde el terrado vio a una mujer que se estaba baando; y la mujer era de aspecto muy hermoso.
David mand a preguntar acerca de aquella mujer. Y alguien dijo: No es sta Betsab, hija de Eliam, mujer de Uras heteo?
David envi mensajeros y la tom; y cuando ella vino a l, l durmi con ella. Despus que ella se purific de su inmundicia, regres a su casa.
Y la mujer concibi; y envi aviso a David, diciendo: Estoy encinta.
Entonces David envi [a decir] a Joab: Envame a Uras heteo. Y Joab envi a Uras a David.
Cuando Uras vino a l, David le pregunt por Joab, por el pueblo y por el estado de la guerra.
Despus dijo David a Uras: Desciende a tu casa, y lava tus pies. Sali Uras de la casa del rey, y tras l fue enviado un obsequio del rey.
Pero Uras durmi a la entrada de la casa del rey con todos los siervos de su seor, y no baj a su casa.
Cuando [se lo] contaron a David, diciendo: Uras no baj a su casa, David dijo a Uras: No has venido de hacer un viaje? Por qu no bajaste a tu casa?
Y Uras respondi a David: El arca, Israel y Jud estn bajo tiendas, y mi seor Joab y los siervos de mi seor acampan a campo abierto. He de ir yo a mi casa para comer, beber y acostarme con mi mujer? Por tu vida y la vida de tu alma, que no har tal cosa.
Entonces David dijo a Uras: Qudate aqu hoy tambin, y maana te dejar ir. Y se qued Uras en Jerusaln aquel da y el siguiente.
Y David lo convid a comer y a beber con l, y lo embriag. Al anochecer [Uras] sali a acostarse en su cama con los siervos de su seor, pero no descendi a su casa.
Y aconteci a la maana siguiente que David escribi una carta a Joab, y [la] envi por mano de Uras.
En la carta haba escrito: Poned a Uras al frente de la batalla ms reida y retiraos de l, para que sea herido y muera.
As que cuando Joab asediaba la ciudad, puso a Uras en el lugar donde saba que [haba] hombres valientes.
Y los hombres de la ciudad salieron y pelearon contra Joab, y algunos de los siervos de David cayeron, y muri tambin Uras heteo.
Joab envi a informar a David de todos los sucesos de la guerra,
y dio orden al mensajero, diciendo: Cuando hayas acabado de contar al rey todos los sucesos de la guerra,
si sucede que el furor del rey se enciende y te dice: "Por qu os acercasteis tanto a la ciudad para pelear? No sabais que dispararan desde el muro?
"Quin mat a Abimelec, hijo de Jerobaal? No arroj una mujer sobre l una muela de molino desde [lo alto del] muro de manera que muri en Tebes? Por qu os acercasteis [tanto] al muro?" Entonces le dirs: "Tambin tu siervo Uras heteo ha muerto."
Parti, pues, el mensajero, y lleg e inform a David todo lo que Joab le haba enviado [a decir.]
Y el mensajero dijo a David: Los hombres prevalecieron contra nosotros y salieron al campo contra nosotros, pero los rechazamos hasta la entrada de la puerta.
Pero los arqueros tiraron contra tus siervos desde la muralla; y algunos de los siervos del rey han muerto, y tambin tu siervo Uras heteo es muerto.
Entonces David dijo al mensajero: As dirs a Joab: "No tengas pesar por esto, porque la espada devora tanto a uno como al otro; haz ms fuerte tu combate contra la ciudad y destryela"; y t alintale.
Al or la mujer de Uras que su marido Uras haba muerto, hizo duelo por su marido.
Cuando pas el luto, David mand traerla a su casa, y ella fue su mujer; y le dio a luz un hijo. Pero lo que David haba hecho fue malo a los ojos del SEOR.
Entonces el SEOR envi a Natn a David. Y vino a l y le dijo: Haba dos hombres en una ciudad, el uno rico, y el otro pobre.
El rico tena muchas ovejas y vacas.
Pero el pobre no tena ms que una corderita que l haba comprado y criado, la cual haba crecido junto con l y con sus hijos. Coma de su pan, beba de su copa y dorma en su seno, y era como una hija para l.
Vino un viajero al hombre rico y ste no quiso tomar de sus ovejas ni de sus vacas para preparar [comida] para el caminante que haba venido a l, sino que tom la corderita de aquel hombre pobre y la prepar para el hombre que haba venido a l.
Y se encendi la ira de David en gran manera contra aquel hombre, y dijo a Natn: Vive el SEOR, que ciertamente el hombre que hizo esto merece morir;
y debe pagar cuatro veces por la cordera, porque hizo esto y no tuvo compasin.
Entonces Natn dijo a David: T eres aquel hombre. As dice el SEOR, Dios de Israel: "Yo te ung rey sobre Israel y te libr de la mano de Sal.
"Yo tambin entregu a tu cuidado la casa de tu seor y las mujeres de tu seor, y te di la casa de Israel y de Jud; y si [eso hubiera sido] poco, te hubiera aadido muchas cosas como stas.
"Por qu has despreciado la palabra del SEOR haciendo lo malo a sus ojos? Has matado a espada a Uras heteo, has tomado su mujer para que sea mujer tuya, y lo has matado con la espada de los hijos de Amn.
"Ahora pues, la espada nunca se apartar de tu casa, porque me has despreciado y has tomado la mujer de Uras heteo para que sea tu mujer."
As dice el SEOR: "He aqu, de tu misma casa levantar el mal contra ti; [y] aun tomar tus mujeres delante de tus ojos y [las] dar a tu compaero, y ste se acostar con tus mujeres a plena luz del da.
"En verdad, t lo hiciste en secreto, pero yo har esto delante de todo Israel, y a plena luz del sol."
Entonces David dijo a Natn: He pecado contra el SEOR. Y Natn dijo a David: El SEOR ha quitado tu pecado; no morirs.
Sin embargo, por cuanto con este hecho has dado ocasin de blasfemar a los enemigos del SEOR, ciertamente morir el nio que te ha nacido.
Y Natn regres a su casa. Y el SEOR hiri al nio que la viuda de Uras dio a David, y se puso muy enfermo.
David rog a Dios por el nio; y ayun, y fue y pas la noche acostado en el suelo.
Y los ancianos de su casa se pusieron a su lado para levantarlo del suelo, mas l no quiso, y no comi pan con ellos.
Sucedi que al sptimo da el nio muri; y los siervos de David teman informarle que el nio haba muerto, pues se decan: He aqu, cuando el nio estaba [todava] vivo, le hablbamos y no nos escuchaba. Cmo, pues, vamos a decirle que el nio ha muerto? Puede hacer[se] dao.
Pero viendo David que sus siervos susurraban entre s, comprendi que el nio haba muerto, y dijo a sus siervos: Ha muerto el nio? Y ellos respondieron: Ha muerto.
Entonces David se levant del suelo, se lav, [se] ungi y se cambi de ropa; entr en la casa del SEOR y ador. Despus vino a su casa y cuando pidi, le pusieron comida delante y comi.
Y sus siervos le dijeron: Qu es esto que has hecho? Mientras el nio viva, ayunabas y llorabas, pero cuando el nio muri, te levantaste y comiste pan.
Y l respondi: Mientras el nio [an] viva, yo ayunaba y lloraba, pues me deca: "Quin sabe si el SEOR tendr compasin de m y el nio viva?"
Pero ahora que ha muerto, por qu he de ayunar? Podr hacer que vuelva? Yo ir a l, pero l no volver a m.
Y David consol a Betsab su mujer, y vino a ella y se acost con ella; y ella dio a luz un hijo; y l le puso por nombre Salomn. Y el SEOR lo am,
y envi [un mensaje] por medio del profeta Natn, y le puso el nombre de Jedidas, por causa del SEOR.
Joab combati contra Rab de los hijos de Amn, y conquist la ciudad real.
Entonces Joab envi mensajeros a David que [le] dijeran: He combatido contra Rab, [y] tambin he tomado la ciudad de las aguas.
Ahora pues, rene el resto del pueblo y acampa contra la ciudad y tmala, no sea que tome yo la ciudad y se le llame por mi nombre.
Reuni David a todo el pueblo y fue a Rab, y pele contra ella y la tom.
Quit la corona de la cabeza de su rey, la cual pesaba un talento de oro y [tena] una piedra preciosa, y fue puesta sobre la cabeza de David. Y l sac botn de la ciudad en grandes cantidades.
Y la gente que [haba] en ella, la sac y la puso [a trabajar] con sierras, con trillos de hierro y con hachas de hierro, tambin la puso a trabajar en los hornos de ladrillos. As hizo a todas las ciudades de los hijos de Amn. Entonces regres David con todo el pueblo [a] Jerusaln.
Despus de esto aconteci que teniendo Absaln, hijo de David, una hermana [muy] hermosa que se llamaba Tamar, se enamor de ella Amnn, hijo de David.
Y Amnn estaba tan atormentado a causa de su hermana Tamar que se enferm, porque ella era virgen, y le pareca difcil a Amnn hacerle cosa alguna.
Pero Amnn tena un amigo que se llamaba Jonadab, hijo de Simea, hermano de David; y Jonadab era un hombre muy astuto.
Y [ste] le dijo: Hijo del rey, por qu ests tan deprimido da tras da? No me [lo] contars? Y Amnn le dijo: Estoy enamorado de Tamar, hermana de mi hermano Absaln.
Entonces Jonadab le dijo: Acustate en tu cama, y finge que ests enfermo; y cuando tu padre venga a verte, dile: "Te ruego que dejes que mi hermana Tamar venga y me d [algn] alimento para comer, y que prepare la comida delante de m para que yo [la] vea y la coma de su mano."
Amnn se acost y se fingi enfermo. Cuando el rey vino a verlo, Amnn dijo al rey: Te ruego que venga mi hermana Tamar y haga dos tortas delante de m para que yo coma de su mano.
Y David envi [mensaje] a Tamar, a [su] casa, diciendo: Ve ahora a la casa de tu hermano Amnn, y preprale la comida.
Fue, pues, Tamar a la casa de su hermano Amnn, y l estaba acostado. Y ella tom masa, [la] amas, hizo tortas delante de l y las coci.
Y tomando la sartn, [las] sirvi delante de l, pero l rehus comer. Y Amnn dijo: Que salgan todos de aqu. Y todos salieron de all.
Entonces Amnn dijo a Tamar: Trae la comida a la alcoba para que yo coma de tu mano. Y Tamar tom las tortas que haba hecho y [las] llev a su hermano Amnn a la alcoba.
Cuando ella se [las] llev para que comiera, l le ech mano, y le dijo: Ven, acustate conmigo, hermana ma.
Pero ella le respondi: No, hermano mo, no abuses de m, porque tal cosa no se hace en Israel; no cometas esta infamia.
Pues, adnde ira yo con mi deshonra? Y t seras como uno de los insensatos de Israel. Ahora pues, te ruego que hables al rey, que l no me negar a ti.
Pero l no quiso escucharla; como era ms fuerte que ella, la forz, y se acost con ella.
Entonces Amnn la aborreci con un odio muy grande; porque el odio con que la aborreci fue mayor que el amor con que la haba amado. Y Amnn le dijo: Levntate, vete.
Pero ella le respondi: No, porque esta injusticia [que me haces,] echndome fuera, es mayor que la otra que me has hecho. Mas l no quiso orla.
Llam, pues, a su criado que le serva y [le] dijo: Echa a esta mujer fuera de aqu, y cierra la puerta tras ella.
(Llevaba ella un vestido de manga larga, porque as se vestan con tnicas las hijas vrgenes del rey.) Su criado la ech fuera, y cerr la puerta tras ella.
Entonces Tamar se puso ceniza sobre la cabeza, rasg el vestido de manga larga que llevaba puesto, y se fue gritando con las manos sobre la cabeza.
Su hermano Absaln le dijo: Ha estado contigo tu hermano Amnn? Guarda silencio ahora, hermana ma; tu hermano es; no se angustie tu corazn por este asunto. Tamar, pues, se qued desconsolada en casa de su hermano Absaln.
Cuando el rey David se enter de todas estas cosas, se enoj mucho.
Pero Absaln no le habl a Amnn ni bien ni mal; pues Absaln odiaba a Amnn, porque haba violado a su hermana Tamar.
Despus de dos aos, aconteci que teniendo Absaln esquiladores de ovejas en Baal-hazor, que est junto a Efran, Absaln invit a todos los hijos del rey.
Y vino Absaln al rey y dijo: He aqu, ahora tu siervo tiene esquiladores de ovejas; ruego que venga el rey y sus siervos con tu siervo.
Mas el rey respondi a Absaln: No, hijo mo, no debemos ir todos, para no ser carga para ti. Y aunque le insisti, no quiso ir, mas lo bendijo.
Entonces Absaln dijo: Pues si no, te ruego que dejes ir a mi hermano Amnn con nosotros. Y el rey le respondi: Por qu ha de ir contigo?
Mas cuando Absaln le insisti, dej ir con l a Amnn y a todos los hijos del rey.
Absaln orden a sus siervos, diciendo: Mirad, cuando el corazn de Amnn est alegre por el vino, y cuando yo os diga: "Herid a Amnn", entonces matadle. No temis; no os lo he mandado yo? Tened nimo y sed valientes.
Y los siervos de Absaln hicieron a Amnn tal como Absaln [les] haba mandado. Entonces todos los hijos del rey se levantaron, y montndose cada uno en su mulo, huyeron.
Estando an ellos en el camino, lleg a David el rumor que deca: Absaln ha dado muerte a todos los hijos del rey, y no ha quedado ni uno de ellos.
Entonces el rey se levant, rasg sus vestidos y se ech en tierra; y todos sus siervos estaban a su lado con los vestidos rasgados.
Y Jonadab, hijo de Simea, hermano de David, dijo: No crea mi seor que han dado muerte a todos los jvenes, hijos del rey, pues slo ha muerto Amnn; porque esto haba sido determinado por decisin de Absaln desde el da en que Amnn viol a su hermana Tamar.
Ahora pues, no tome en serio mi seor el rey el rumor que dice: "todos los hijos del rey murieron", porque slo Amnn ha muerto.
Entre tanto Absaln haba huido. Y el joven que estaba de atalaya alz los ojos y mir, y he aqu, mucha gente que vena por el camino [que estaba] a sus espaldas del lado del monte.
Y Jonadab dijo al rey: He aqu, son los hijos del rey que vienen; conforme a la palabra de tu siervo, as ha sucedido.
Y aconteci que apenas haba acabado de hablar, he aqu, los hijos del rey llegaron, alzaron su voz y lloraron; y tambin el rey y todos sus siervos lloraron muy amargamente.
Huy Absaln y fue a Talmai, hijo de Amiud, rey de Gesur. Y [David] lloraba por su hijo todos los das.
As fue que Absaln huy a Gesur, y estuvo all tres aos.
Y el rey David ansiaba ir adonde [estaba] Absaln, pues con respecto a Amnn que haba muerto, ya se haba consolado.
Joab, hijo de Sarvia, comprendi que el corazn del rey [se inclinaba] hacia Absaln.
Y Joab envi a Tecoa a traer a una mujer sabia de all, y le dijo: Te ruego que finjas estar de duelo, te pongas ahora ropas de luto y no te unjas con leo, sino prtate como una mujer que por muchos das ha estado de duelo por un muerto;
despus ve al rey y hblale de esta manera. Y Joab puso las palabras en su boca.
Cuando la mujer de Tecoa habl al rey, cay sobre su rostro en tierra, y postrndose, dijo: Socorro, oh rey!
Y el rey le dijo: Qu te sucede? Y ella respondi: Ciertamente soy viuda, pues mi marido ha muerto.
Tu sierva tena dos hijos; lucharon entre s en el campo, y no habiendo quien los apartara, uno hiri al otro y lo mat.
Y he aqu que toda la familia se ha levantado contra tu sierva, y dicen: "Entrega al que hiri a su hermano, para que le demos muerte por la vida de su hermano a quien mat, y destruyamos al heredero tambin." As extinguirn el ascua que me queda, no dejando a mi marido nombre ni remanente sobre la faz de la tierra.
Respondi el rey a la mujer: Ve a tu casa, y dar rdenes respecto a ti.
Y la mujer de Tecoa dijo al rey: Oh rey mi seor, la iniquidad sea sobre m y sobre la casa de mi padre, pero el rey y su trono sean sin culpa.
Entonces el rey dijo: Cualquiera que te hable, tremelo, y no te molestar ms.
Y ella dijo: Te ruego, oh rey, que te acuerdes del SEOR tu Dios, [para que] el vengador de sangre no aumente el dao, no sea que destruya a mi hijo. Y l dijo: Vive el SEOR, ni un pelo de tu hijo caer a tierra.
Dijo entonces la mujer: Permite que tu sierva diga una palabra a mi seor el rey. Y l dijo: Habla.
Y la mujer dijo: Por qu, pues, has pensado tal cosa contra el pueblo de Dios? Porque al decir esta palabra, el rey [se hace] como uno que es culpable, [ya que] el rey no hace volver a su desterrado.
Pues ciertamente moriremos; somos como el agua derramada en tierra que no se vuelve a recoger. Pero Dios no quita la vida, sino designa medios para que el desterrado no sea alejado de l.
Ahora, la razn por la cual he venido a decir esta palabra a mi seor el rey, es porque el pueblo me ha atemorizado; por eso tu sierva se dijo: "Hablar ahora al rey, tal vez el rey cumpla la peticin de su sierva.
"Pues el rey oir y librar a su sierva de mano del hombre que destruira a ambos, a m y a mi hijo, de la heredad de Dios."
Se dijo adems tu sierva: "Sea consuelo la palabra de mi seor el rey, pues como el ngel de Dios, as es mi seor el rey para discernir el bien y el mal. Que el SEOR tu Dios sea contigo!"
Respondi el rey y dijo a la mujer: Te ruego que no me ocultes nada de lo que voy a preguntarte. Y la mujer dijo: Hable mi seor el rey.
Y el rey dijo: Est contigo la mano de Joab en todo esto? Y la mujer respondi y dijo: Vive tu alma, mi seor el rey, nadie [puede desviarse] ni a la derecha ni a la izquierda de todo lo que mi seor el rey ha hablado. En verdad fue tu siervo Joab quien me mand, y fue l quien puso todas estas palabras en boca de tu sierva;
tu siervo Joab ha hecho esto con el fin de cambiar el aspecto de las cosas. Pero mi seor es sabio, como [con] la sabidura del ngel de Dios, para saber todo lo que hay en la tierra.
Entonces el rey dijo a Joab: He aqu, ciertamente ahora har esto; ve [y] trae al joven Absaln.
Joab cay rostro en tierra, y postrndose, bendijo al rey; entonces Joab dijo: Oh rey mi seor, hoy tu siervo sabe que he hallado gracia ante tus ojos, puesto que el rey ha concedido la peticin de su siervo.
Joab se levant, fue a Gesur y trajo a Absaln a Jerusaln.
Pero el rey dijo: Que vuelva a su casa y no vea mi rostro. Y Absaln volvi a su casa, y no vio el rostro del rey.
En todo Israel no haba nadie tan bien parecido ni tan celebrado como Absaln; desde la planta de su pie hasta su coronilla no haba defecto en l.
Cuando se cortaba el cabello (y era al final de cada ao que se [lo] cortaba, pues le pesaba mucho y por eso se lo cortaba), el cabello pesaba doscientos siclos segn el peso real.
Y a Absaln le nacieron tres hijos y una hija que se llamaba Tamar; era ella una mujer de hermosa apariencia.
Absaln residi dos aos completos en Jerusaln sin ver el rostro del rey.
Entonces Absaln mand a buscar a Joab para enviarlo al rey, pero l no quiso venir. Y por segunda vez envi por l, pero no quiso venir.
Dijo, pues, a sus siervos: Mirad, el campo de Joab est junto al mo, y all tiene cebada; id y prendedle fuego. Y los siervos de Absaln prendieron fuego al campo.
Entonces Joab se levant, vino a la casa de Absaln y le dijo: Por qu tus siervos han prendido fuego a mi campo?
Y Absaln respondi a Joab: He aqu, envi por ti, diciendo: "Ven ac, para enviarte al rey a decir[le:] 'Para qu vine de Gesur? Mejor me hubiera sido estar an all.'" Ahora pues, vea yo el rostro del rey; y si hay iniquidad en m, que me d muerte.
Cuando Joab vino al rey y se [lo] hizo saber, [ste] llam a Absaln, y [ste] vino ante el rey y se postr sobre su rostro en tierra delante del rey. Y el rey bes a Absaln.
Aconteci despus de esto que Absaln se hizo de un carro y caballos, y de cincuenta hombres que corrieran delante de l.
Y Absaln se levantaba temprano y se situaba junto al camino de la puerta; y suceda que todo aquel que tena un pleito y vena al rey para juicio, Absaln lo llamaba y deca: De qu ciudad eres? Y [ste] responda: Tu siervo es de una de las tribus de Israel.
Entonces Absaln le deca: Mira, tu causa es buena y justa, pero nadie te va a escuchar de parte del rey.
Deca adems Absaln: Quin me nombrara juez en la tierra! Entonces todo hombre que tuviera pleito o causa alguna podra venir a m y yo le hara justicia.
Y suceda que cuando alguno se acercaba y se postraba ante l, l extenda su mano, lo levantaba y lo besaba.
De esta manera Absaln trataba a todo israelita que vena al rey para juicio; as Absaln rob el corazn de los hombres de Israel.
Y aconteci que al cabo de cuatro aos Absaln dijo al rey: Te ruego me dejes ir a Hebrn a pagar mi voto que he hecho al SEOR.
Pues tu siervo prometi un voto mientras habitaba en Gesur, en Aram, diciendo: "Si en verdad el SEOR me hace volver a Jerusaln, entonces yo servir al SEOR."
Y el rey le dijo: Vete en paz. Y l se levant y fue a Hebrn.
Pero Absaln envi espas por todas las tribus de Israel, diciendo: Tan pronto oigis el sonido de la trompeta, entonces diris: "Absaln es rey en Hebrn."
Con Absaln fueron doscientos hombres de Jerusaln como invitados; fueron inocentemente, sin saber nada.
Y Absaln envi por Ahitofel gilonita, consejero de David, desde Gilo su ciudad, cuando ofreca los sacrificios. Y la conspiracin se haca fuerte porque constantemente aumentaba la gente que segua a Absaln.
Entonces un mensajero vino a David, diciendo: El corazn de los hombres de Israel est con Absaln.
Y David dijo a todos sus siervos que estaban con l en Jerusaln: Levantaos y huyamos, porque [si no,] ninguno de nosotros escapar de Absaln. Id de prisa, no sea que nos alcance pronto, traiga desgracia sobre nosotros y hiera la ciudad a filo de espada.
Y los siervos del rey le dijeron: He aqu, tus siervos [estn listos para hacer] todo lo que nuestro seor el rey quiera.
Sali el rey, y toda su casa con l, dejando el rey a diez concubinas para cuidar la casa.
Sali, pues, el rey y toda la gente con l, y se detuvieron en la ltima casa.
Todos sus siervos pasaron junto a l, todos los cereteos, peleteos y todos los geteos, seiscientos hombres que haban venido con l desde Gat; [todos] pasaron delante del rey.
Y el rey dijo a Itai geteo: Por qu has de venir t tambin con nosotros? Regresa y qudate con el rey, porque eres un extranjero y tambin un desterrado; [regresa] a tu lugar.
Llegaste [apenas] ayer, y he de hacer que vagues hoy con nosotros mientras yo voy por donde quiera ir? Regresa y haz volver a tus hermanos, y que sean contigo la misericordia y la verdad.
Pero Itai respondi al rey, y dijo: Vive el SEOR y vive mi seor el rey, ciertamente dondequiera que est mi seor el rey, ya sea para muerte o para vida, all tambin estar tu siervo.
Entonces David dijo a Itai: Ve y pasa adelante. As Itai geteo pas con todos sus hombres y con todos los pequeos que [estaban] con l.
Mientras todo el pas lloraba en alta voz, todo el pueblo cruz. El rey tambin cruz el torrente Cedrn, y todo el pueblo pas en direccin al desierto.
Y he aqu, Sadoc [pas] tambin, y todos los levitas con l, llevando el arca del pacto de Dios. Y asentaron el arca de Dios, y Abiatar subi despus que haba terminado de pasar todo el pueblo [que sala] de la ciudad.
Y el rey dijo a Sadoc: Haz volver el arca de Dios a la ciudad, que si hallo gracia ante los ojos del SEOR, me har volver y me mostrar tanto el arca como su morada.
Pero si l dijera as: "No me complazco en ti", mira, aqu estoy, que haga conmigo lo que bien le parezca.
Tambin el rey dijo al sacerdote Sadoc: [No] eres vidente? Regresa en paz a la ciudad, y vuestros dos hijos con vosotros, tu hijo Ahimaas, y Jonatn, hijo de Abiatar.
Mirad, esperar en los vados del desierto hasta que venga palabra vuestra para informarme.
Sadoc y Abiatar hicieron volver el arca de Dios a Jerusaln, y se quedaron all.
Suba David la cuesta del [monte de los] Olivos, y mientras iba, lloraba con la cabeza cubierta y [los pies] descalzos. Y todo el pueblo que [iba] con l cubri cada uno su cabeza, e iban llorando mientras suban.
[Alguien] dio aviso a David, diciendo: Ahitofel est entre los conspiradores con Absaln. Y David dijo: Oh SEOR, te ruego, haz necio el consejo de Ahitofel.
Sucedi que mientras David se acercaba a la cumbre donde se adoraba a Dios, he aqu, Husai arquita sali a su encuentro con su manto desgarrado y polvo sobre la cabeza.
Y David le dijo: Si pasas conmigo, entonces me sers una carga.
Pero si regresas a la ciudad, y dices a Absaln: "Ser tu siervo, oh rey; como en el pasado he sido siervo de tu padre, as ahora ser tu siervo", entonces hars nulo el consejo de Ahitofel en favor mo.
Y no estn all contigo Sadoc y Abiatar los sacerdotes? Por tanto, todo lo que oigas de la casa del rey lo comunicars a los sacerdotes Sadoc y Abiatar.
He aqu, sus dos hijos estn all con ellos, Ahimaas, hijo de Sadoc, y Jonatn, hijo de Abiatar, y por medio de ellos me comunicars todo lo que oigas.
Husai, amigo de David, entr en la ciudad cuando Absaln entraba en Jerusaln.
Cuando David pas un poco ms all de la cumbre, he aqu que Siba, el criado de Mefiboset, [sali] a su encuentro con un par de asnos aparejados, y sobre ellos [haba] doscientos panes, cien racimos de uvas pasas, cien frutas de verano y un odre de vino.
Y el rey dijo a Siba: Para qu tienes esto? Y Siba respondi: Los asnos son para que la familia del rey monte, y el pan y la fruta de verano para que los jvenes coman, y el vino para que beba cualquiera que se fatigue en el desierto.
Entonces el rey dijo: Y dnde est el hijo de tu seor? Y Siba respondi al rey: He aqu, est en Jerusaln, pues ha dicho: "Hoy la casa de Israel me devolver el reino de mi padre."
Y el rey dijo a Siba: He aqu, todo lo que pertenece a Mefiboset es tuyo. Y Siba dijo: Me inclino; que halle yo gracia ante tus ojos, oh rey, mi seor.
Al llegar el rey David a Bahurim, he aqu, sali de all un hombre de la familia de la casa de Sal que se llamaba Simei, hijo de Gera. Cuando sali, iba maldiciendo;
y tiraba piedras a David y a todos los siervos del rey David, aunque todo el pueblo y todos los [hombres] valientes [estaban] a su derecha y a su izquierda.
As deca Simei mientras maldeca: Fuera, fuera, hombre sanguinario e indigno!
El SEOR ha hecho volver sobre ti toda la sangre derramada de la casa de Sal, en cuyo lugar has reinado; el SEOR ha entregado el reino en mano de tu hijo Absaln. He aqu, ests [prendido] en tu propia maldad, porque eres hombre sanguinario.
Entonces Abisai, hijo de Sarvia, dijo al rey: Por qu ha de maldecir este perro muerto a mi seor el rey? Djame que vaya ahora y le corte la cabeza.
Pero el rey dijo: Qu tengo yo que ver con vosotros, hijos de Sarvia? Si l maldice, y si el SEOR le ha dicho: "Maldice a David", quin, pues, le dir: "Por qu has hecho esto?"
Y David dijo a Abisai y a todos sus siervos: He aqu, mi hijo que sali de mis entraas busca mi vida; cunto ms entonces este benjamita? Dejadlo, que siga maldiciendo, porque el SEOR se lo ha dicho.
Quiz el SEOR mire mi afliccin y me devuelva bien por su maldicin de hoy.
As pues, David y sus hombres siguieron su camino; y Simei iba por el lado del monte paralelo a l, y mientras iba [lo] maldeca, le tiraba piedras y [le] arrojaba polvo.
Y el rey y todo el pueblo que [iba] con l llegaron al Jordn fatigados, y all descansaron.
Entonces Absaln y todo el pueblo, los hombres de Israel, entraron en Jerusaln, y Ahitofel con l.
Sucedi que cuando Husai arquita, amigo de David, vino a Absaln, Husai dijo a Absaln: Viva el rey! Viva el rey!
Y Absaln dijo a Husai: Es esta tu lealtad para con tu amigo? Por qu no fuiste con tu amigo?
Respondi Husai a Absaln: No, pues a quien el SEOR, este pueblo y todos los hombres de Israel han escogido, de l ser, y con l me quedar.
Adems, a quin debera yo servir? No [habra de ser] en la presencia de su hijo? Tal como he servido delante de tu padre, as ser delante de ti.
Entonces Absaln dijo a Ahitofel: Dad vuestro consejo. Qu debemos hacer?
Y Ahitofel respondi a Absaln: Llgate a las concubinas de tu padre, a quienes l ha dejado para guardar la casa; entonces todo Israel sabr que te has hecho odioso a tu padre, y las manos de todos los que estn contigo se fortalecern.
Levantaron, pues, para Absaln una tienda en el terrado, y Absaln se lleg a las concubinas de su padre a la vista de todo Israel.
El consejo que Ahitofel daba en aquellos das [era] como si uno consultara la palabra de Dios; as era [considerado] todo consejo de Ahitofel tanto por David como por Absaln.
Ahitofel dijo a Absaln: Te ruego que me dejes escoger doce mil hombres, y esta noche me levantar y perseguir a David;
caer sobre l cuando est cansado y fatigado, le infundir terror y huir todo el pueblo que est con l; entonces herir al rey solamente,
y har volver a ti a todo el pueblo. El regreso de todos depende del hombre a quien buscas; [despus] todo el pueblo estar en paz.
Y el plan agrad a Absaln y a todos los ancianos de Israel.
Entonces Absaln dijo: Llama tambin ahora a Husai arquita y escuchemos lo que l tiene que decir.
Cuando Husai vino a Absaln, ste le dijo: Ahitofel ha hablado de esta manera, Llevaremos a cabo su plan? Si no, habla.
Y Husai dijo a Absaln: Esta vez el consejo que Ahitofel ha dado no es bueno.
Dijo adems Husai: T conoces a tu padre y a sus hombres, que son hombres valientes y que estn enfurecidos como una osa privada de sus cachorros en el campo. Tu padre es un experto en la guerra, y no pasar la noche con el pueblo.
He aqu, l ahora se habr escondido en una de las cuevas o en algn [otro] lugar; y suceder que si en el primer [asalto] caen algunos de los tuyos, cualquiera que se entere, dir: "Ha habido una matanza en el pueblo que sigue a Absaln."
Y aun el valiente, cuyo corazn es como el corazn de un len, se desanimar completamente, pues todo Israel sabe que tu padre es un hombre poderoso y que todos los que estn con l son valientes.
Pero yo aconsejo que todo Israel se rena contigo, desde Dan hasta Beerseba, abundantes como la arena que est a la orilla del mar, y que t personalmente vayas al combate.
Iremos a l en cualquiera de los lugares donde se encuentre, y descenderemos sobre l como cae el roco sobre la tierra; y de l y de todos los hombres que estn con l no quedar ni uno.
Si se refugia en una ciudad, todo Israel traer sogas a aquella ciudad y la arrastraremos al valle hasta que no se encuentre en ella ni una piedra pequea.
Absaln y todos los hombres de Israel dijeron: El consejo de Husai arquita es mejor que el consejo de Ahitofel. Pues el SEOR haba ordenado que se frustrara el buen consejo de Ahitofel para que el SEOR trajera calamidad sobre Absaln.
Dijo despus Husai a los sacerdotes Sadoc y Abiatar: Esto es lo que Ahitofel aconsej a Absaln y a los ancianos de Israel, y esto es lo que yo he aconsejado.
Ahora pues, enviad inmediatamente y avisad a David, diciendo: No pases la noche en los vados del desierto sino pasa al otro lado sin falta, no sea que el rey y el pueblo que est con l sean destruidos.
Y Jonatn y Ahimaas aguardaban en En-rogel; una criada ira a avisarles y ellos iran a avisar al rey David, porque no deban verse entrando a la ciudad.
Pero un muchacho los vio y avis a Absaln; as que los dos salieron rpidamente y fueron a la casa de un hombre en Bahurim que tena un pozo en su patio, al cual descendieron.
Y tomando la mujer una manta, la extendi sobre la boca del pozo y esparci grano sobre ella, de modo que nada se notaba.
Entonces los siervos de Absaln fueron a la casa de la mujer y dijeron: Dnde estn Ahimaas y Jonatn? Y la mujer les dijo: Ellos han pasado el arroyo. Buscaron, y al no encontrar[los,] regresaron a Jerusaln.
Sucedi que despus que se haban ido, salieron del pozo, y fueron y dieron aviso al rey David, dicindole: Levantaos y pasad aprisa las aguas, porque as Ahitofel ha aconsejado contra vosotros.
Entonces David y todo el pueblo que [estaba] con l se levantaron y pasaron el Jordn; ya al amanecer no quedaba ninguno que no hubiera pasado el Jordn.
Viendo Ahitofel que no haban seguido su consejo, aparej [su] asno, se levant y fue a su casa, a su ciudad, puso en orden su casa y se ahorc. As muri, y fue sepultado en la tumba de su padre.
Llegando David a Mahanaim, Absaln pas el Jordn y con l todos los hombres de Israel.
Absaln nombr a Amasa jefe del ejrcito en lugar de Joab. Amasa [era] hijo de un hombre que se llamaba Itra, israelita, el cual se haba llegado a Abigail, hija de Nahas, hermana de Sarvia, madre de Joab.
Y acamp Israel con Absaln en la tierra de Galaad.
Cuando David lleg a Mahanaim, Sobi, hijo de Nahas de Rab, de los hijos de Amnn, Maquir, hijo de Amiel de Lodebar, y Barzilai galaadita de Rogelim,
trajeron camas, copas, vasijas de barro, trigo, cebada, harina, [grano] tostado, habas, lentejas, [semillas] tostadas,
miel, cuajada, ovejas, y queso de vaca, para que comieran David y el pueblo que [estaba] con l, pues decan: El pueblo est hambriento, cansado y sediento en el desierto.
David cont el pueblo que [estaba] con l, y puso sobre ellos jefes de mil y jefes de cien.
Y envi David al pueblo: una tercera parte bajo el mando de Joab, una tercera parte bajo el mando de Abisai, hijo de Sarvia, hermano de Joab, y una tercera parte bajo el mando de Itai geteo. Y el rey dijo al pueblo: Ciertamente yo tambin saldr con vosotros.
Pero el pueblo dijo: No debes salir; porque si tenemos que huir, no harn caso de nosotros; aunque muera la mitad de nosotros, no harn caso de nosotros. Pero t vales [por] diez mil de nosotros; ahora pues, ser mejor que t [ests listo] para ayudarnos desde la ciudad.
Entonces el rey les dijo: Yo har lo que os parezca mejor. Y el rey se puso junto a la puerta, y todo el pueblo sali por centenares y por millares.
Y el rey mand a Joab, a Abisai y a Itai, diciendo: Por amor a m [tratad] bien al joven Absaln. Y todo el pueblo oy cuando el rey mand a todos los jefes acerca de Absaln.
El pueblo sali al campo al encuentro de Israel, y se entabl la batalla en el bosque de Efran.
All fue derrotado el pueblo de Israel delante de los siervos de David, y la matanza aquel da all fue grande: veinte mil hombres.
La batalla se extendi por toda aquella regin, y el bosque devor ms gente aquel da que la que devor la espada.
Y Absaln se encontr con los siervos de David; y Absaln iba montado en [su] mulo, y pas el mulo debajo del espeso ramaje de una gran encina, y se le trab la cabeza [a Absaln] en la encina, y qued colgado entre el cielo y la tierra, mientras que el mulo que estaba debajo de l sigui de largo.
Cuando uno de los hombres vio [esto,] avis a Joab, diciendo: He aqu, vi a Absaln colgado de una encina.
Joab dijo al hombre que le haba avisado: He aqu, [t lo] viste, por qu no lo heriste all [derribndolo] a tierra? Yo te hubiera dado diez [piezas] de plata y un cinturn.
Respondi el hombre a Joab: Aunque yo recibiera mil [piezas] de plata en la mano, no extendera la mano contra el hijo del rey; porque ante nuestros odos el rey te orden a ti, a Abisai y a Itai, diciendo: "Protegedme al joven Absaln."
De otro modo, si yo hubiera hecho traicin contra su vida (y no hay nada oculto al rey), t mismo te hubieras mostrado indiferente.
Respondi Joab: No malgastar mi tiempo aqu contigo. Y tomando tres dardos en la mano, los clav en el corazn de Absaln mientras todava estaba vivo en medio de la encina.
Y diez jvenes escuderos de Joab rodearon e hirieron a Absaln y lo remataron.
Entonces Joab toc la trompeta, y el pueblo regres de perseguir a Israel, porque Joab detuvo al pueblo.
Y tomaron a Absaln, lo echaron en una fosa profunda en el bosque y levantaron sobre l un gran montn de piedras. Y todo Israel huy, cada uno a su tienda.
En vida, Absaln haba tomado y erigido para s una columna que est en el Valle del Rey, pues se haba dicho: No tengo hijo para perpetuar mi nombre. Y llam la columna por su propio nombre, y hasta hoy da se llama Monumento de Absaln.
Y Ahimaas, hijo de Sadoc, dijo: Te ruego que me dejes correr y llevar las noticias al rey de que el SEOR lo ha liberado de la mano de sus enemigos.
Pero Joab le dijo: T no eres el hombre para llevar hoy las noticias, las llevars otro da; no llevars noticias hoy, porque el hijo del rey ha muerto.
Entonces Joab dijo al cusita: Ve, anuncia al rey lo que has visto. Y el cusita se inclin ante Joab, y corri.
Y Ahimaas, hijo de Sadoc, volvi a decir a Joab: Pase lo que pase, te ruego que me dejes correr tras el cusita. Y Joab dijo: Por qu corrers, hijo mo, ya que no tendrs recompensa por ir?
Pero [l dijo:] Pase lo que pase, correr. Entonces le dijo: Corre. Y Ahimaas corri por el camino de la llanura, y pas al cusita.
David estaba sentado entre las dos puertas; y el atalaya subi al terrado de la puerta en el muro, y alzando los ojos mir, y he aqu, un hombre que corra solo.
Y el atalaya llam y avis al rey. Y el rey dijo: Si viene solo hay buenas noticias en su boca. Mientras se acercaba ms y ms,
el atalaya vio a otro hombre corriendo; y el atalaya dio voces al portero, y dijo: He aqu, [otro] hombre corriendo solo. Y el rey dijo: ste tambin trae buenas noticias.
Y el atalaya dijo: Creo que el correr del primero es como el correr de Ahimaas, hijo de Sadoc. Y el rey dijo: ste es un buen hombre y viene con buenas noticias.
Y Ahimaas dio voces, y dijo al rey: Todo est bien. Se postr rostro en tierra delante del rey, y dijo: Bendito es el SEOR tu Dios, que ha entregado a los hombres que levantaron sus manos contra mi seor el rey.
Y el rey dijo: Le va bien al joven Absaln? Y Ahimaas respondi: Cuando Joab envi al siervo del rey y a tu siervo, vi un gran tumulto, pero no supe qu [era].
Entonces el rey dijo: Ponte a un lado y qudate aqu. Y l se puso a un lado, y se qued all.
Y he aqu, lleg el cusita, y dijo: Reciba mi seor el rey buenas noticias, porque el SEOR te ha librado hoy de la mano de todos aquellos que se levantaron contra ti.
Dijo el rey al cusita: Le va bien al joven Absaln? Y el cusita respondi: Sean como ese joven los enemigos de mi seor el rey, y todos los que se levantan contra ti para mal.
Y el rey se conmovi profundamente, y subi al aposento [que haba] encima de la puerta y llor. Y deca as mientras caminaba: Hijo mo Absaln; hijo mo, hijo mo Absaln! Quin me diera haber muerto yo en tu lugar! Absaln, hijo mo, hijo mo!
Entonces dieron aviso a Joab: He aqu, el rey llora y se lamenta por Absaln.
Y la victoria aquel da se convirti en duelo para todo el pueblo, porque el pueblo oy decir aquel da: El rey est entristecido por su hijo.
Aquel da el pueblo entr calladamente en la ciudad, como pueblo que humillado, entra a escondidas cuando huye de la batalla.
Y el rey con su rostro cubierto, clamaba en alta voz: Oh hijo mo Absaln, oh Absaln, hijo mo, hijo mo!
Joab entr en la casa del rey, y dijo: Hoy has cubierto de vergenza el rostro de todos tus siervos que han salvado hoy tu vida, la vida de tus hijos e hijas, la vida de tus mujeres y la vida de tus concubinas,
al amar a aquellos que te odian y al odiar a aquellos que te aman. Pues hoy has demostrado que prncipes y siervos no son nada para ti; porque ahora en este da s que si Absaln estuviera vivo y todos nosotros hoy estuviramos muertos, entonces t estaras complacido.
Ahora pues, levntate, sal y habla bondadosamente a tus siervos, porque juro por el SEOR que si no sales, ciertamente ni un solo hombre pasar la noche contigo, y esto te ser peor que todo el mal que ha venido sobre ti desde tu juventud hasta ahora.
Entonces el rey se levant y se sent a la puerta. Y cuando avisaron a todo el pueblo, diciendo: He aqu, el rey est sentado a la puerta, entonces todo el pueblo vino delante del rey. Pero [los de] Israel haban huido, cada uno a su tienda.
Y todo el pueblo rea en todas las tribus de Israel, diciendo: El rey nos ha librado de mano de nuestros enemigos y nos ha salvado de mano de los filisteos, pero ahora ha huido de la tierra, de Absaln.
Sin embargo, Absaln, a quien ungimos sobre nosotros, ha muerto en combate. Ahora pues, por qu guardis silencio [respecto a] restaurar al rey?
Entonces el rey David envi [mensaje] a los sacerdotes Sadoc y Abiatar, diciendo: Hablad a los ancianos de Jud, y decidles: "Por qu sois los ltimos en hacer volver al rey a su casa, ya que la palabra de todo Israel ha llegado al rey, a su casa?
"Sois mis hermanos; mi hueso y mi carne sois. Por qu, pues, sois los ltimos en hacer volver al rey?"
Y decid a Amasa: "No eres hueso mo y carne ma? As haga Dios conmigo y aun ms si no has de ser jefe del ejrcito delante de m para siempre en lugar de Joab."
As inclin el corazn de todos los hombres de Jud como el de un solo hombre, y enviaron [palabra] al rey, [diciendo:] Regresa, t y todos tus siervos.
Volvi el rey y lleg hasta el Jordn. Y Jud vino a Gilgal para ir al encuentro del rey, para conducir al rey al otro lado del Jordn.
Entonces Simei, hijo de Gera, el benjamita que [era] de Bahurim, se dio prisa y descendi con los hombres de Jud al encuentro del rey David.
Con l [haba] mil hombres de Benjamn, y Siba, siervo de la casa de Sal, y con l sus quince hijos y sus veinte siervos; y se apresuraron a [pasar] el Jordn delante del rey.
Y seguan cruzando el vado para pasar a [toda] la casa del rey, y hacer lo que le pareciera bien. Y Simei, hijo de Gera, se postr ante el rey cuando [ste] iba a pasar el Jordn.
Y dijo al rey: No me considere culpable mi seor, ni te acuerdes del mal que tu siervo hizo el da en que mi seor el rey sali de Jerusaln; que el rey [no lo] guarde en su corazn.
Pues yo tu siervo reconozco que he pecado; por tanto, he aqu que hoy he venido, el primero de toda la casa de Jos, para descender al encuentro de mi seor el rey.
Pero Abisai, hijo de Sarvia, respondi, y dijo: No ha de morir Simei por esto, porque maldijo al ungido del SEOR?
Entonces David dijo: Qu tengo yo que ver con vosotros, hijos de Sarvia, para que en este da me seis adversarios? Ha de morir hoy hombre alguno en Israel? Acaso no s que hoy soy rey sobre Israel?
Y el rey dijo a Simei: No morirs. As el rey se lo jur.
Tambin Mefiboset, hijo de Sal, descendi al encuentro del rey; y no se haba aseado los pies, ni recortado el bigote, ni lavado la ropa, desde el da en que el rey se march hasta el da en que volvi en paz.
Y sucedi que cuando vino de Jerusaln al encuentro del rey, ste le dijo: Por qu no fuiste conmigo, Mefiboset?
Y l respondi: Oh rey, seor mo, mi siervo me enga; pues tu siervo se dijo: "Me aparejar un asno para montar en l e ir con el rey", porque tu siervo es cojo.
Adems, ha calumniado a tu siervo ante mi seor el rey; pero mi seor el rey es como el ngel de Dios; haz, pues, lo que te parezca bien.
Porque toda la casa de mi padre no era ms que hombres muertos ante mi seor el rey; con todo, pusiste a tu siervo entre los que coman a tu propia mesa. Qu derecho tengo todava para quejarme ms al rey?
Y el rey le dijo: Por qu sigues hablando de tus asuntos? Yo he decidido: "T y Siba os repartiris las tierras."
Y Mefiboset dijo al rey: Que l las tome todas, ya que mi seor el rey ha vuelto en paz a su propia casa.
Barzilai galaadita tambin haba descendido de Rogelim, y haba cruzado el Jordn con el rey para despedirlo en el Jordn.
Barzilai era muy anciano, de ochenta aos, y haba dado provisiones al rey mientras [ste] permaneca en Mahanaim, porque era hombre muy poderoso.
Y el rey dijo a Barzilai: Pasa conmigo y yo te sustentar junto a m en Jerusaln.
Pero Barzilai respondi al rey: Cunto tiempo me queda de vida para que yo suba con el rey a Jerusaln?
Tengo ahora ochenta aos. Puedo distinguir entre lo bueno y lo malo? Puede tu siervo saborear lo que come o bebe? Puede or an la voz de los cantores o de las cantoras? Por qu, pues, ha de ser tu siervo otra carga ms para mi seor el rey?
Tu siervo no hara ms que pasar el Jordn con el rey. Por qu ha de concederme el rey esta recompensa?
Permite que tu siervo vuelva, para morir en mi ciudad junto al sepulcro de mi padre y de mi madre. Sin embargo, aqu [tienes a] tu siervo Quimam; que pase l con mi seor el rey, y haz por l lo que te parezca bien.
Y el rey respondi: Quimam pasar conmigo, y har por l lo que te parezca bien; y todo lo que me pidas, [lo] har por ti.
Todo el pueblo pas el Jordn y el rey tambin pas. Entonces el rey bes a Barzilai y lo bendijo, y [ste] regres a su lugar.
El rey sigui hasta Gilgal y Quimam fue con l; y todo el pueblo de Jud y tambin la mitad del pueblo de Israel acompaaban al rey.
Y he aqu, todos los hombres de Israel vinieron al rey y le dijeron: Por qu te han secuestrado nuestros hermanos, los hombres de Jud, y han hecho pasar el Jordn al rey y a su casa, y a todos los hombres de David con l?
Entonces todos los hombres de Jud respondieron a los hombres de Israel: Porque el rey es pariente cercano nuestro. Por qu, pues, estis enojados por esto? Acaso hemos comido algo [a costa] del rey, o se nos ha dado algo?
Pero los hombres de Israel respondieron a los hombres de Jud, y dijeron: Nosotros tenemos diez partes en el rey, y por eso tambin tenemos ms [derecho] que vosotros sobre David. Por qu, pues, nos habis menospreciado? No fue nuestro consejo el primero que se dio para hacer volver a nuestro rey? Pero las palabras de los hombres de Jud fueron ms duras que las palabras de los hombres de Israel.
Y se encontraba all un hombre indigno que se llamaba Seba, hijo de Bicri, benjamita; y [ste] toc la trompeta y dijo: No tenemos parte en David, ni tenemos heredad en el hijo de Isa; Israel, cada uno a sus tiendas!
Y todos los hombres de Israel dejaron de seguir a David, [y] siguieron a Seba, hijo de Bicri; pero los hombres de Jud permanecieron fieles a su rey, desde el Jordn hasta Jerusaln.
Cuando David lleg a su casa en Jerusaln, el rey tom las diez mujeres, las concubinas que haba dejado para guardar la casa, las puso bajo custodia y les dio alimento, pero no se lleg a ellas; y estuvieron encerradas hasta el da de su muerte, viviendo como viudas.
Y el rey dijo a Amasa: Convcame a los hombres de Jud dentro de tres das, y t tambin presntate aqu.
Amasa fue para convocar a [los hombres de] Jud, pero tard ms que el tiempo que l le haba sealado.
Y David dijo a Abisai: Ahora Seba, hijo de Bicri, nos har ms dao que Absaln; toma a los siervos de tu seor y persguelo, no sea que halle para s ciudades fortificadas y se nos escape.
Entonces los hombres de Joab salieron tras l, junto con los cereteos, los peleteos y todos los hombres valientes; salieron de Jerusaln para perseguir a Seba, hijo de Bicri.
Estaban junto a la piedra grande que est en Gaban, cuando Amasa vino a su encuentro. Y Joab estaba vestido con su ropa militar, y sobre ella llevaba un cinturn atado a la cintura con espada en la vaina y mientras avanzaba, se le cay [la espada.]
Y Joab dijo a Amasa: Te va bien, hermano mo? Y Joab tom a Amasa por la barba con su mano derecha para besarlo.
Pero Amasa no se protegi de la espada que estaba en la mano de Joab y [ste] le dio en el vientre con ella y derram sus entraas por tierra, sin [herir]lo de nuevo, y muri. Entonces Joab y Abisai su hermano siguieron tras Seba, hijo de Bicri.
Y junto a l estaba uno de los jvenes de Joab, y dijo: Quien est por Joab y quien est por David, que siga a Joab.
Y Amasa yaca revolcndose en [su] sangre en medio del camino. Al ver el hombre que todo el pueblo se detena, traslad a Amasa del camino al campo, y ech sobre l una vestidura porque vio que todo el que pasaba junto a l se detena.
Cuando [Amasa] fue apartado del camino, todos los hombres pasaron tras Joab para perseguir a Seba, hijo de Bicri.
Y pas [Seba] por todas las tribus de Israel [hasta] Abel-bet-maaca y todo Barim, [que] se reunieron y fueron tambin tras l.
Y llegaron [los de Joab] y lo sitiaron en Abel-bet-maaca, y levantaron un terrapln contra la ciudad, y [ste] estaba junto al baluarte; y todo el pueblo que [iba] con Joab se puso a socavar el muro para derribarlo.
Entonces una mujer sabia grit desde la ciudad: Od, od; ruego que digis a Joab: "Ven ac para que hable contigo."
Y l se acerc a ella, y la mujer dijo: Eres t Joab? Y l respondi: Yo soy. Entonces ella le dijo: Escucha las palabras de tu sierva. Y l respondi: Escucho.
Habl ella, diciendo: Antes acostumbraban decir: "Ellos ciertamente pedirn [consejo] en Abel", y as terminaban [la querella.]
Yo soy de las pacficas [y] fieles en Israel. T procuras destruir una ciudad madre en Israel. Por qu has de destruir la heredad del SEOR?
Y Joab respondi, y dijo: Lejos, lejos est de m que yo destruya o extermine.
ste no es el caso, sino que un hombre de la regin montaosa de Efran, llamado Seba, hijo de Bicri, ha levantado su mano contra el rey David. Solamente entregadlo, y yo me ir de la ciudad. Y la mujer dijo a Joab: He aqu, su cabeza te ser arrojada por encima del muro.
Entonces la mujer, con su sabidura, fue [a hablar] a todo el pueblo; y ellos le cortaron la cabeza a Seba, hijo de Bicri, y se [la] arrojaron a Joab. l, pues, toc la trompeta y se retiraron de la ciudad, cada uno a su tienda. Joab tambin regres al rey en Jerusaln.
Joab [era jefe] sobre todo el ejrcito de Israel, y Benaa, hijo de Joiada, [era jefe] sobre los cereteos y peleteos;
Adoram [estaba] a cargo de los trabajos forzados, y Josafat, hijo de Ahilud, [era] cronista;
Seva [era] escriba, y Sadoc y Abiatar [eran] sacerdotes;
Ira el jaireo era tambin un sacerdote de David.
En los das de David hubo hambre por tres aos consecutivos, y David busc la presencia del SEOR. Y el SEOR dijo: Es por causa de Sal y de su casa sangrienta, porque l dio muerte a los gabaonitas.
Y llam el rey a los gabaonitas y les habl. (Los gabaonitas no eran de los hijos de Israel, sino del remanente de los amorreos, y los hijos de Israel haban hecho un pacto con ellos, pero Sal haba procurado matarlos en su celo por los hijos de Israel y de Jud.)
Dijo, pues, David a los gabaonitas: Qu debo hacer por vosotros? Y cmo har restitucin para que bendigis la heredad del SEOR?
Los gabaonitas le respondieron: No nos importa la plata ni el oro de Sal o de su casa, ni nos corresponde dar muerte a ningn hombre en Israel. Y l dijo: Har por vosotros lo que digis.
Y ellos dijeron al rey: Del hombre que nos consumi y que trat de exterminarnos para que no quedramos dentro del territorio de Israel,
que nos entreguen siete hombres de entre sus hijos, y los ahorcaremos delante del SEOR en Guibe de Sal, el elegido del SEOR. Y el rey dijo: [Los] entregar.
Pero el rey perdon a Mefiboset, hijo de Jonatn, hijo de Sal, a causa del pacto del SEOR que haba entre ellos, entre David y Jonatn, hijo de Sal.
El rey tom a los dos hijos de Rizpa, hija de Aja, Armoni y Mefiboset, que ella haba dado a Sal, y a los cinco hijos de Merab, hija de Sal, que ella haba dado a Adriel, hijo de Barzilai meholatita,
y los entreg en manos de los gabaonitas, que los ahorcaron en el monte delante del SEOR, de modo que los siete cayeron a la vez; les dieron muerte en los primeros das de la cosecha, al comienzo de la cosecha de la cebada.
Y Rizpa, hija de Aja, tom tela de cilicio y lo tendi para s sobre la roca, desde el comienzo de la cosecha hasta que llovi del cielo sobre ellos; y no permiti que las aves del cielo se posaran sobre ellos de da ni las fieras del campo de noche.
Cuando le fue contado a David lo que Rizpa, hija de Aja, concubina de Sal, haba hecho,
David fue y recogi los huesos de Sal y los huesos de Jonatn su hijo [en posesin] de los hombres de Jabes de Galaad, quienes los haban robado de la plaza de Bet-sn, donde los filisteos los haban colgado el da que los filisteos mataron a Sal en Gilboa,
y trajo de all los huesos de Sal y los huesos de su hijo Jonatn, y recogieron los huesos de los ahorcados.
Y sepultaron los huesos de Sal y de su hijo Jonatn en tierra de Benjamn, en Zela, en el sepulcro de su padre Cis, e hicieron todo lo que el rey haba ordenado; despus de esto Dios fue movido a misericordia para con la tierra.
Hubo de nuevo guerra de los filisteos contra Israel. Descendi David con sus siervos, y mientras peleaban contra los filisteos, David se cans.
Entonces Isbi-benob, que [era] de los descendientes del gigante, y cuya lanza pesaba trescientos [siclos] de bronce, y que estaba ceido con una [espada] nueva, trat de matar a David;
pero Abisai, hijo de Sarvia, vino en su ayuda, e hiri al filisteo y lo mat. Entonces los hombres de David le juraron, diciendo: Nunca ms saldrs a la batalla con nosotros, para que no apagues la lmpara de Israel.
Sucedi despus de esto que hubo otra vez guerra en Gob contra los filisteos; entonces Sibecai husatita mat a Saf, que [era] de los descendientes del gigante.
De nuevo hubo guerra contra los filisteos en Gob, y Elhann, hijo de Jaare-oregim, de Beln, mat a Goliat geteo; el asta de su lanza [era] como un rodillo de tejedor.
Y hubo guerra otra vez en Gat, donde haba un hombre de [gran] estatura que tena seis dedos en cada mano y seis dedos en cada pie, veinticuatro en total; l tambin descenda del gigante.
Cuando desafi a Israel, lo mat Jonatn, hijo de Simea, hermano de David.
Estos cuatro descendan del gigante en Gat y cayeron por mano de David y por mano de sus siervos.
Habl David las palabras de este cntico al SEOR el da que el SEOR lo libr de la mano de todos sus enemigos y de la mano de Sal.
Y dijo: El SEOR es mi roca, mi baluarte y mi libertador;
mi Dios, mi roca en quien me refugio; mi escudo y el cuerno de mi salvacin, mi altura inexpugnable y mi refugio; salvador mo, t me salvas de la violencia.
Invoco al SEOR, que es digno de ser alabado, y soy salvo de mis enemigos.
Las ondas de la muerte me cercaron, los torrentes de iniquidad me atemorizaron;
los lazos del Seol me rodearon, las redes de la muerte surgieron ante m.
En mi angustia invoqu al SEOR, s, clam a mi Dios; desde su templo oy mi voz, y mi clamor [lleg] a sus odos.
Entonces la tierra se estremeci y tembl, los cimientos de los cielos temblaron y fueron sacudidos, porque l se indign.
Humo subi de su nariz, y el fuego de su boca consuma; carbones fueron por l encendidos.
Inclin tambin los cielos, y descendi con densas tinieblas debajo de sus pies.
Cabalg sobre un querubn, y vol; y apareci sobre las alas del viento.
De tinieblas hizo pabellones a su alrededor, abundantes aguas, densos nubarrones.
Del fulgor de su presencia ascuas de fuego se encendieron.
Tron el SEOR desde los cielos, y el Altsimo dio su voz.
Y envi saetas, y los dispers, relmpagos, y los confundi.
Entonces los abismos del mar aparecieron, los cimientos del mundo quedaron al descubierto, por la reprensin del SEOR, por el soplo del aliento de su nariz.
Extendi [la mano] desde lo alto [y] me tom; me sac de las muchas aguas.
Me libr de mi poderoso enemigo, de los que me aborrecan, pues eran ms fuertes que yo.
Se enfrentaron a m el da de mi infortunio, mas el SEOR fue mi sostn.
Tambin me sac a un lugar espacioso; me rescat, porque se complaci en m.
El SEOR me ha premiado conforme a mi justicia; conforme a la pureza de mis manos me ha recompensado.
Porque he guardado los caminos del SEOR, y no me he apartado impamente de mi Dios.
Pues todas sus ordenanzas [estaban] delante de m, y [en cuanto a] sus estatutos, no me apart de ellos.
Tambin fui ntegro para con l, y me guard de mi iniquidad.
Por tanto el SEOR me ha recompensado conforme a mi justicia, conforme a mi pureza delante de sus ojos.
Con el benigno te muestras benigno, con el hombre ntegro te muestras ntegro;
con el puro eres puro, y con el perverso eres sagaz.
Salvas al pueblo afligido, pero tus ojos estn sobre los altivos [a quienes] t humillas.
Porque t eres mi lmpara, oh SEOR; el SEOR alumbra mis tinieblas.
Pues contigo aplastar ejrcitos, con mi Dios escalar murallas.
En cuanto a Dios, su camino es perfecto; acrisolada es la palabra del SEOR; l es escudo a todos los que a l se acogen.
Pues quin es Dios, fuera del SEOR? Y quin es roca, sino slo nuestro Dios?
Dios es mi fortaleza poderosa, y [el que] pone al ntegro en su camino.
l hace mis pies como de ciervas, y me afirma en mis alturas.
l adiestra mis manos para la batalla, y mis brazos para tensar el arco de bronce.
T me has dado tambin el escudo de tu salvacin, y tu ayuda me engrandece.
Ensanchas mis pasos debajo de m, y mis pies no han resbalado.
Persegu a mis enemigos y los destru, y no me volv hasta acabarlos.
Los he consumido y los he destrozado, y no pudieron levantarse; cayeron debajo de mis pies.
Pues t me has ceido con fuerza para la batalla; has subyugado debajo de m a los que contra m se levantaron.
Tambin has hecho que mis enemigos me vuelvan las espaldas, y destru a los que me odiaban.
Clamaron, mas no hubo quin [los] salvara; [aun] al SEOR [clamaron,] mas no les respondi.
Entonces los pulveric, como polvo de la tierra, como lodo de las calles los tritur [y] los pis.
T me has librado tambin de las contiendas de mi pueblo; me has guardado para ser cabeza de naciones; pueblo que yo no conoca me sirve.
Los extranjeros me fingen obediencia, al or[me,] me obedecen.
Los extranjeros desfallecen, y salen temblando de sus fortalezas.
El SEOR vive, bendita sea mi roca, y ensalzado sea Dios, roca de mi salvacin,
el Dios que por m hace venganza, y hace caer pueblos debajo de m;
el que me libra de mis enemigos. T me exaltas sobre los que se levantan contra m; me rescatas del hombre violento.
Por tanto, te alabar, oh SEOR, entre las naciones, y cantar alabanzas a tu nombre.
[l] es torre de salvacin a su rey, y muestra misericordia a su ungido, a David y a su descendencia para siempre.
stas son las ltimas palabras de David. Declara David, el hijo de Isa, y declara el hombre que fue exaltado, el ungido del Dios de Jacob, el dulce salmista de Israel:
El Espritu del SEOR habl por m, y su palabra [estuvo] en mi lengua.
Dijo el Dios de Israel, me habl la Roca de Israel: "El que con justicia gobierna sobre los hombres, que en el temor de Dios gobierna,
es como la luz de la maana [cuando] se levanta el sol en una maana sin nubes, [cuando brota] de la tierra la tierna hierba por el resplandor [del sol] tras la lluvia."
En verdad, no es as mi casa para con Dios? Pues l ha hecho conmigo un pacto eterno, ordenado en todo y seguro. Porque toda mi salvacin y todo [mi] deseo, no [los] har ciertamente germinar?
Mas los indignos, todos ellos sern arrojados como espinos, porque no pueden ser tomados con la mano;
y el hombre que los toque ha de estar armado con hierro y con asta de lanza, y por fuego sern consumidos completamente en [su] lugar.
stos son los nombres de los valientes que tena David: Joseb-basebet tacmonita, principal de los capitanes; ste era [llamado] Adino eznita, por los ochocientos que mat una vez;
y despus de l, Eleazar, hijo de Dodo ahohta, uno de los tres valientes [que estaban] con David cuando desafiaron a los filisteos que se haban reunido all para la batalla y se haban retirado los hombres de Israel.
l se levant e hiri a los filisteos hasta que su mano se cans y qued pegada a la espada; aquel da el SEOR concedi una gran victoria; el pueblo volvi en pos de l, [pero] slo para despojar [a los muertos.]
Despus de l, [fue] Sama, hijo de Age ararita. Los filisteos se haban concentrado en tropa donde haba un terreno lleno de lentejas, y el pueblo haba huido de los filisteos.
Pero l se puso en medio del terreno, lo defendi e hiri a los filisteos; y el SEOR concedi una gran victoria.
Descendieron tres de los treinta jefes y fueron a David en la cueva de Adulam al tiempo de la cosecha, mientras la tropa de los filisteos acampaba en el valle de Refam.
David [estaba] entonces en la fortaleza, mientras la guarnicin de los filisteos [estaba] en Beln.
David sinti un gran deseo, y dijo: Quin me diera a beber agua del pozo de Beln que est junto a la puerta!
Entonces los tres valientes se abrieron paso por el campamento de los filisteos, y sacando agua del pozo de Beln que [estaba] junto a la puerta, [se la] llevaron y [la] trajeron a David; pero l no quiso beberla, sino que la derram para el SEOR,
y dijo: Lejos est de m, oh SEOR, que yo haga esto. [Beber] la sangre de los hombres que fueron con [riesgo de] sus vidas? Por eso no quiso beberla. Estas cosas hicieron los tres valientes.
Y Abisai, hermano de Joab, hijo de Sarvia, era jefe de los treinta. Y ste blandi su lanza contra trescientos y los mat, y tuvo tanto renombre como los tres.
l [era] el ms distinguido de los treinta, por eso lleg a ser su jefe; pero no igual a los tres [primeros.]
Benaa, hijo de Joiada, hijo de un valiente de Cabseel, de grandes hazaas, mat a los dos [hijos de] Ariel de Moab. Y l descendi y mat a un len en medio de un foso un da que estaba nevando.
Tambin mat a un egipcio, un hombre de apariencia [impresionante.] El egipcio [tena] una lanza en la mano, pero [Benaa] descendi a l con un palo, y arrebatando la lanza de la mano del egipcio, lo mat con su propia lanza.
Estas [cosas] hizo Benaa, hijo de Joiada, y tuvo tanto renombre como los tres valientes.
Fue el ms distinguido entre los treinta, pero no igual a los tres; y David lo puso sobre su guardia.
Asael, hermano de Joab, [estaba] entre los treinta; [tambin,] Elhann, hijo de Dodo de Beln,
Sama harodita, Elica harodita,
Heles paltita, Ira, hijo de Iques tecota,
Abiezer anatotita, Mebunai husatita,
Salmn ahohta, Maharai netofatita,
Heleb, hijo de Baana netofatita, Itai, hijo de Ribai de Guibe de los hijos de Benjamn,
Benaa piratonita, Hidai de los arroyos de Gaas,
Abi-albn arbatita, Azmavet barhumita,
Eliaba saalbonita, los hijos de Jasn, Jonatn,
Sama ararita, Aham, hijo de Sarar ararita,
Elifelet, hijo de Ahasbai, hijo de Maaca, Eliam, hijo de Ahitofel gilonita,
Hezrai carmelita, Paarai arbita,
Igal, hijo de Natn de Soba, Bani gadita,
Selec amonita, Naharai beerotita, escuderos de Joab, hijo de Sarvia,
Ira itrita, Gareb itrita,
Uras heteo; treinta y siete en total.
De nuevo la ira del SEOR se encendi contra Israel, e incit a David contra ellos, diciendo: Ve, haz un censo de Israel y de Jud.
Y el rey dijo a Joab, jefe del ejrcito, que [estaba] con l: Recorre todas las tribus de Israel, desde Dan hasta Beerseba, y haz un censo del pueblo para que yo sepa el nmero de la gente.
Pero Joab respondi al rey: Que el SEOR tu Dios aada al pueblo cien veces ms de lo que son, mientras [todava] vean los ojos de mi seor el rey; pero, por qu se complace mi seor el rey en esto?
Sin embargo, la palabra del rey prevaleci contra Joab y contra los jefes del ejrcito. Salieron, pues, Joab y los jefes del ejrcito de la presencia del rey para hacer el censo del pueblo de Israel.
Pasaron el Jordn y acamparon en Aroer, a la derecha de la ciudad que est en medio del valle de Gad, y en direccin a Jazer.
Luego fueron a Galaad y a la tierra de Tahtim-hodsi; fueron a Dan-jan y doblaron para Sidn;
fueron a la fortaleza de Tiro y a todas las ciudades de los heveos y de los cananeos, saliendo [finalmente] hacia el sur de Jud, [a] Beerseba.
Habiendo recorrido todo el pas, volvieron a Jerusaln al cabo de nueve meses y veinte das.
Joab dio al rey la cifra del censo del pueblo: haba en Israel ochocientos mil hombres valientes que sacaban espada, y los de Jud [eran] quinientos mil hombres.
Despus que David cont el pueblo le pes en su corazn. Dijo, pues, David al SEOR: He pecado en gran manera por lo que he hecho. Pero ahora, oh SEOR, te ruego que quites la iniquidad de tu siervo, porque he obrado muy neciamente.
Cuando David se levant por la maana, la palabra del SEOR vino al profeta Gad, vidente de David, diciendo:
Ve y di a David: "As dice el SEOR: 'Te ofrezco tres cosas; escoge para ti una de ellas, para que yo la haga.'"
As que Gad fue a David y se lo hizo saber, dicindo[le:] [Quieres que] te vengan siete aos de hambre en tu tierra, o que huyas por tres meses delante de tus enemigos mientras te persiguen, o que haya tres das de pestilencia en tu tierra? Considera ahora, y mira qu respuesta he de dar al que me envi.
Respondi David a Gad: Estoy muy angustiado. Te ruego que nos dejes caer en manos del SEOR porque grandes son sus misericordias, pero no caiga yo en manos de hombre.
Y el SEOR envi pestilencia sobre Israel desde la maana hasta el tiempo sealado; y desde Dan hasta Beerseba murieron setenta mil hombres del pueblo.
Cuando el ngel extendi su mano hacia Jerusaln para destruirla, el SEOR se arrepinti del mal, y dijo al ngel que destrua al pueblo: Basta! Detn ahora tu mano! Y el ngel del SEOR estaba junto a la era de Arauna jebuseo.
Entonces David habl al SEOR, cuando vio al ngel que hera al pueblo, y dijo: He aqu, yo soy el que ha pecado, y yo soy el que ha hecho mal; pero estas ovejas, qu han hecho? Te ruego que tu mano caiga sobre m y sobre la casa de mi padre.
Y Gad vino a David aquel da y le dijo: Sube, edifica un altar al SEOR en la era de Arauna jebuseo.
David subi conforme a la palabra de Gad, tal como el SEOR haba ordenado.
Y Arauna mir y vio al rey y a sus siervos que venan hacia l; y saliendo Arauna, se postr rostro en tierra delante del rey.
Entonces Arauna dijo: Por qu ha venido mi seor el rey a su siervo? Y David respondi: A comprarte la era para edificar un altar al SEOR a fin de detener la plaga del pueblo.
Y Arauna dijo a David: Tome y ofrezca mi seor el rey lo [que parezca] bien a sus ojos. Mira, los bueyes para el holocausto, y los trillos y los yugos de los bueyes para la lea.
Todo, oh rey, Arauna lo da al rey. Y Arauna dijo al rey: Que el SEOR tu Dios te sea propicio.
Pero el rey dijo a Arauna: No, sino que ciertamente por precio te [lo] comprar, pues no ofrecer al SEOR mi Dios holocausto que no me cueste nada. Y David compr la era y los bueyes por cincuenta siclos de plata.
Y all edific David un altar al SEOR, y ofreci holocaustos y ofrendas de paz. El SEOR escuch la splica por la tierra y la plaga fue detenida en Israel.
El rey David era ya viejo, entrado en das, y lo cubran de ropas pero no entraba en calor.
Entonces sus siervos le dijeron: Que se busque para mi seor el rey una doncella para que atienda al rey y sea quien lo cuide; que ella se acueste en tu seno y entrar en calor mi seor el rey.
Se busc a una joven hermosa por toda la tierra de Israel, y hallaron a Abisag sunamita y la trajeron al rey.
La joven era muy hermosa; ella cuidaba al rey y le serva, pero el rey no la conoci.
Entretanto Adonas, hijo de Haguit, se ensalzaba diciendo: Yo ser rey. Y prepar para s carros y hombres de a caballo y cincuenta hombres que corrieran delante de l.
Su padre nunca lo haba contrariado preguntndole: Por qu has hecho esto? Era tambin hombre de muy hermoso parecer, y haba nacido despus de Absaln.
Y haba consultado con Joab, hijo de Sarvia, y con el sacerdote Abiatar, que respaldaban a Adonas.
Pero el sacerdote Sadoc, Benaa, hijo de Joiada, el profeta Natn, Simei, Rei y los valientes que tena David, no estaban con Adonas.
Y Adonas sacrific ovejas, bueyes y animales cebados junto a la piedra de Zohlet, que est al lado de En-rogel; e invit a todos sus hermanos, los hijos del rey, y a todos los hombres de Jud, siervos del rey.
Pero no invit al profeta Natn, ni a Benaa, ni a los valientes, ni a Salomn su hermano.
Entonces Natn habl a Betsab, madre de Salomn, diciendo: No has odo que Adonas, hijo de Haguit, se ha hecho rey y que David nuestro seor no [lo] sabe?
Ahora pues, ven, voy a darte un consejo para que salves tu vida y la vida de tu hijo Salomn.
Ve ahora mismo al rey David y dile: "No has jurado t, oh rey mi seor, a tu sierva, diciendo: 'Ciertamente tu hijo Salomn ser rey despus de m y se sentar en mi trono'? Por qu, pues, se ha hecho rey Adonas?"
He aqu, mientras ests an hablando con el rey, yo entrar tras de ti y confirmar tus palabras.
Y Betsab vino [a ver] al rey en la alcoba. El rey era muy anciano, y Abisag sunamita le serva.
Entonces Betsab se inclin y se postr ante el rey. Y el rey dijo: Qu deseas?
Ella le respondi: Mi seor, t juraste a tu sierva por el SEOR tu Dios, [diciendo:] "Ciertamente tu hijo Salomn ser rey despus de m y se sentar en mi trono."
Y he aqu, ahora Adonas es rey; y [t,] mi seor el rey, [hasta] ahora no [lo] sabes.
l ha sacrificado bueyes, animales cebados y ovejas en abundancia, y ha invitado a todos los hijos del rey, al sacerdote Abiatar y a Joab, jefe del ejrcito, pero no ha invitado a Salomn tu siervo.
Y en cuanto a ti, mi seor el rey, los ojos de todo Israel estn sobre ti, para que les hagas saber quin ha de sentarse en el trono de mi seor el rey despus de l.
Pues suceder que en cuanto mi seor el rey duerma con sus padres, yo y mi hijo Salomn seremos tenidos por culpables.
Y he aqu que mientras ella estaba an hablando con el rey, entr el profeta Natn.
E informaron al rey, diciendo: Aqu est el profeta Natn. Cuando [ste] entr a la presencia del rey, se postr ante el rey rostro en tierra.
Entonces Natn dijo: Mi seor el rey, has dicho t: "Adonas ser rey despus de m y se sentar en mi trono"?
Porque l ha descendido hoy y ha sacrificado bueyes, animales cebados y ovejas en abundancia, ha invitado a todos los hijos del rey, a los jefes del ejrcito y al sacerdote Abiatar, y he aqu, estn comiendo y bebiendo en su presencia, y gritan: "Viva el rey Adonas!"
Pero ni a m, tu siervo, ni al sacerdote Sadoc, ni a Benaa, hijo de Joiada, ni a tu siervo Salomn ha invitado.
Ha sido hecho esto por mi seor el rey, y no has declarado a tus siervos quin haba de sentarse en el trono de mi seor el rey despus de l?
Entonces el rey David respondi y dijo: Llamadme a Betsab. Y ella entr a la presencia del rey, y se puso delante del rey.
Y el rey jur, diciendo: Vive el SEOR, que ha redimido mi vida de toda angustia,
que ciertamente como te jur por el SEOR, Dios de Israel, diciendo: "Tu hijo Salomn ser rey despus de m, y l se sentar sobre mi trono en mi lugar", as lo har hoy mismo.
Betsab se inclin rostro en tierra, se postr ante el rey y dijo: Viva para siempre mi seor el rey David.
Entonces el rey David dijo: Llamadme al sacerdote Sadoc, al profeta Natn y a Benaa, hijo de Joiada. Ellos entraron a la presencia del rey,
y el rey les dijo: Tomad con vosotros los siervos de vuestro seor, haced montar a mi hijo Salomn en mi propia mula y bajadle a Gihn.
Que all el sacerdote Sadoc y el profeta Natn lo unjan como rey sobre Israel; y tocad trompeta y decid: "Viva el rey Salomn!"
Despus subiris tras l, y l vendr, se sentar en mi trono y reinar en mi lugar; porque le he escogido para que sea prncipe sobre Israel y sobre Jud.
Y Benaa, hijo de Joiada, respondi al rey y dijo: Amn! As [lo] diga [tambin] el SEOR, el Dios de mi seor el rey.
Como el SEOR ha estado con mi seor el rey, as est con Salomn, y haga su trono ms grande que el trono de mi seor el rey David.
Entonces el sacerdote Sadoc, el profeta Natn, Benaa, hijo de Joiada, los cereteos y los peleteos, descendieron e hicieron que Salomn montara en la mula del rey David, y lo llevaron a Gihn.
El sacerdote Sadoc tom el cuerno de aceite de la tienda y ungi a Salomn. Entonces tocaron trompeta, y todo el pueblo grit: Viva el rey Salomn!
Luego todo el pueblo subi tras l; y el pueblo tocaba flautas y se regocijaba con gran alegra, de modo que la tierra se estremeca con su sonido.
Y [lo] oy Adonas y todos los invitados que [estaban] con l cuando haban terminado de comer. Al or Joab el sonido de la trompeta, dijo: Por qu hace la ciudad tal alboroto?
Estaba an hablando, cuando he aqu, lleg Jonatn, hijo del sacerdote Abiatar. Y Adonas [le] dijo: Entra, pues t eres hombre valiente y traers buenas noticias.
Pero Jonatn respondi y dijo a Adonas: Al contrario. Nuestro seor el rey David ha hecho rey a Salomn.
El rey tambin ha enviado con l al sacerdote Sadoc, al profeta Natn, a Benaa, hijo de Joiada, a los cereteos y a los peleteos, y ellos lo han montado en la mula del rey.
Y el sacerdote Sadoc y el profeta Natn lo han ungido rey en Gihn, y de all han subido gozosos y se ha alborotado la ciudad. ste es el ruido que habis odo.
Adems, Salomn [ya] se ha sentado en el trono del reino,
y aun los siervos del rey han ido a bendecir a nuestro seor el rey David, diciendo: "Que tu Dios haga el nombre de Salomn ms clebre que tu nombre y su trono ms grande que tu trono." Y el rey ha adorado en el lecho.
El rey tambin ha dicho as: Bendito sea el SEOR, Dios de Israel, que ha concedido que se siente hoy en mi trono un descendiente mo mientras mis ojos [lo] ven.
Entonces todos los invitados de Adonas se aterrorizaron, y se levantaron y cada uno se fue por su camino.
Adonas tuvo miedo de Salomn, y se levant, se fue y se asi de los cuernos del altar.
Y avisaron a Salomn, dicindo[le:] He aqu, Adonas tiene miedo del rey Salomn, y se ha asido de los cuernos del altar, diciendo: "Que el rey Salomn me jure hoy que no matar a espada a su siervo."
Y Salomn dijo: Si es hombre digno, ni uno de sus cabellos caer en tierra; pero si se halla maldad en l, morir.
Entonces el rey Salomn envi que lo hicieran descender del altar. Y l vino y se postr ante el rey Salomn, y Salomn le dijo: Vete a tu casa.
Y acercndose los das de la muerte de David, dio rdenes a su hijo Salomn, diciendo:
Yo voy por el camino de todos [en] la tierra. S, pues, fuerte y s hombre.
Guarda los mandatos del SEOR tu Dios, andando en sus caminos, guardando sus estatutos, sus mandamientos, sus ordenanzas y sus testimonios, conforme a lo que est escrito en la ley de Moiss, para que prosperes en todo lo que hagas y dondequiera que vayas,
para que el SEOR cumpla la promesa que me hizo, diciendo: "Si tus hijos guardan su camino, andando delante de m con fidelidad, con todo su corazn y con toda su alma, no te faltar hombre sobre el trono de Israel."
Tambin sabes lo que me hizo Joab, hijo de Sarvia, lo que hizo a los dos jefes de los ejrcitos de Israel, a Abner, hijo de Ner, y a Amasa, hijo de Jeter, a los cuales mat; tambin derram sangre de guerra en [tiempo de] paz. Y puso sangre de guerra en el cinturn que le cea y en las sandalias que tena en sus pies.
Haz, pues, conforme a tu sabidura, y no permitas que sus canas desciendan al Seol en paz.
Mas muestra bondad a los hijos de Barzilai galaadita, y que estn entre los que comen a tu mesa; porque ellos me ayudaron cuando hua de tu hermano Absaln.
Y he aqu, est contigo Simei, hijo de Gera, benjamita de Bahurim; l fue el que me maldijo con una terrible maldicin el da que yo iba a Mahanaim. Mas cuando descendi a mi encuentro en el Jordn, le jur por el SEOR, diciendo: "No te matar a espada."
Pero ahora, no lo dejes sin castigo, porque eres hombre sabio; sabrs lo que debes hacer con l y hars que desciendan sus canas con sangre al Seol.
Y durmi David con sus padres y fue sepultado en la ciudad de David.
Los das que David rein sobre Israel [fueron] cuarenta aos: siete aos rein en Hebrn, y treinta y tres aos rein en Jerusaln.
Salomn se sent en el trono de David su padre y su reino se afianz en gran manera.
Entonces Adonas, hijo de Haguit, vino a Betsab, madre de Salomn; y ella [le] dijo: Vienes en paz? Y l respondi: En paz.
Y aadi: Tengo algo que decirte. Y ella dijo: Habla.
Y l dijo: T sabes que el reino era mo y que todo Israel esperaba que yo fuera rey; pero el reino ha cambiado [de manos] y ha venido a ser de mi hermano, porque [por voluntad] del SEOR era suyo.
Ahora yo te hago una peticin, no me la niegues. Y ella le dijo: Habla.
l entonces dijo: Te ruego que hables al rey Salomn, pues l no te lo negar, para que me d por mujer a Abisag sunamita.
Y Betsab dijo: Muy bien; hablar por ti al rey.
Betsab fue al rey Salomn para hablarle por Adonas. El rey se levant a recibirla, se inclin delante de ella, y se sent en su trono; hizo colocar un trono para la madre del rey y ella se sent a su diestra.
Entonces ella dijo: Te hago una pequea peticin; no me la niegues. Y el rey le dijo: Pide, madre ma, porque no te la negar.
Y ella dijo: Que se d a Abisag sunamita por mujer a tu hermano Adonas.
El rey Salomn respondi, y dijo a su madre: Por qu pides a Abisag sunamita para Adonas? Pide para l tambin el reino, pues es mi hermano mayor, y con l estn el sacerdote Abiatar y Joab, hijo de Sarvia.
Y el rey Salomn jur por el SEOR, diciendo: As me haga Dios y aun ms, si Adonas no ha hablado esta palabra contra su propia vida.
Ahora pues, vive el SEOR que me ha confirmado y me ha puesto en el trono de mi padre David, y que me ha hecho una casa como haba prometido, que Adonas morir hoy mismo.
El rey Salomn envi a Benaa, hijo de Joiada, y [ste] arremeti contra Adonas y lo mat.
Entonces dijo el rey al sacerdote Abiatar: Vete a Anatot, a tu campo, porque mereces morir; pero no te dar muerte en esta ocasin porque llevaste el arca del Seor DIOS delante de mi padre David, y porque fuiste afligido con todas las cosas con que mi padre fue afligido.
As Salomn priv a Abiatar de ser sacerdote del SEOR, para que se cumpliera la palabra que el SEOR haba hablado acerca de la casa de El en Silo.
Cuando las noticias llegaron a Joab (porque Joab haba seguido a Adonas, aunque no haba seguido a Absaln), Joab huy a la tienda del SEOR y se asi a los cuernos del altar.
Y se le inform al rey Salomn que Joab haba huido a la tienda del SEOR, y que estaba junto al altar. Entonces Salomn envi a Benaa, hijo de Joiada, diciendo: Ve y arremete contra l.
Benaa entr en la tienda del SEOR y le dijo: As ha dicho el rey: "Sal [de ah.]" Pero l dijo: No, pues morir aqu. Benaa llev la respuesta al rey, diciendo: As habl Joab y as me respondi.
Y el rey le dijo: Haz como l ha dicho; arremete contra l, [mtalo] y entirralo, para que quites de m y de la casa de mi padre la sangre que Joab derram sin causa.
El SEOR har volver su sangre sobre su propia cabeza, porque l arremeti contra dos hombres ms justos y mejores que l y los mat a espada sin que mi padre David [lo] supiera: a Abner, hijo de Ner, jefe del ejrcito de Israel, y a Amasa, hijo de Jeter, jefe del ejrcito de Jud.
Su sangre, pues, recaer sobre la cabeza de Joab y sobre la cabeza de su descendencia para siempre; pero para David y su descendencia, para su casa y su trono, haya paz de parte del SEOR para siempre.
Entonces subi Benaa, hijo de Joiada, arremeti contra l y lo mat; y fue sepultado en su casa en el desierto.
En su lugar el rey nombr sobre el ejrcito a Benaa, hijo de Joiada, y el rey nombr al sacerdote Sadoc en lugar de Abiatar.
Despus el rey envi a llamar a Simei, y le dijo: Edifcate una casa en Jerusaln, vive ah y no salgas de all a ninguna parte.
Porque el da que salgas y pases el torrente Cedrn, ten por cierto que sin duda morirs; tu sangre recaer sobre tu cabeza.
Entonces Simei dijo al rey: La palabra es buena; como ha dicho el rey mi seor, as lo har tu siervo. Y vivi Simei en Jerusaln muchos das.
Pero aconteci al cabo de tres aos, que dos de los siervos de Simei huyeron a Aquis, hijo de Maaca, rey de Gat. Le avisaron a Simei, dicindo[le:] He aqu, tus siervos estn en Gat.
Simei se levant, ensill su asno y fue a Gat [a ver] a Aquis para buscar a sus siervos. Fue, pues, Simei y trajo sus siervos de Gat.
Pero informaron a Salomn que Simei haba ido de Jerusaln hasta Gat y haba vuelto.
Entonces el rey envi a llamar a Simei y le dijo: No te hice jurar por el SEOR y te advert seriamente, diciendo: "El da que salgas y vayas a cualquier parte, ten por seguro que ciertamente morirs"? Y t me dijiste: "La palabra que he odo es buena."
Por qu, entonces, no guardaste el juramento del SEOR y el mandamiento que te impuse?
Dijo adems el rey a Simei: T sabes todo el mal que hiciste a mi padre David, que t reconoces en tu corazn; el SEOR, pues, har recaer tu mal sobre tu propia cabeza.
Pero el rey Salomn ser bendito, y el trono de David ser firme delante del SEOR para siempre.
Entonces el rey mand a Benaa, hijo de Joiada, y [ste] sali y arremeti contra Simei y lo mat. As fue confirmado el reino en las manos de Salomn.
Salomn se emparent con Faran, rey de Egipto, pues tom la hija de Faran y la trajo a la ciudad de David mientras acababa de edificar su casa, la casa del SEOR y la muralla alrededor de Jerusaln.
Slo que el pueblo sacrificaba en los lugares altos, porque en aquellos das an no se haba edificado casa al nombre del SEOR.
Salomn amaba al SEOR, andando en los estatutos de su padre David, aunque sacrificaba y quemaba incienso en los lugares altos.
El rey fue a Gaban a sacrificar all, porque ese era el lugar alto principal. Salomn ofreci mil holocaustos sobre ese altar.
Y en Gaban el SEOR se apareci a Salomn de noche en sueos, y Dios [le] dijo: Pide lo que [quieras que] yo te d.
Entonces Salomn dijo: T has usado de gran misericordia con tu siervo David mi padre, segn l anduvo delante de ti con fidelidad, justicia y rectitud de corazn hacia ti; y has guardado para l esta gran misericordia, en que le has dado un hijo que se siente en su trono, como [sucede] hoy.
Y ahora, SEOR Dios mo, has hecho a tu siervo rey en lugar de mi padre David, aunque soy un muchacho y no s cmo salir ni entrar.
Tu siervo est en medio de tu pueblo al cual escogiste, un pueblo inmenso que no se puede numerar ni contar por [su] multitud.
Da, pues, a tu siervo un corazn con entendimiento para juzgar a tu pueblo [y] para discernir entre el bien y el mal. Pues quin ser capaz de juzgar a este pueblo tuyo tan grande?
Y fue del agrado a los ojos del Seor que Salomn pidiera esto.
Y Dios le dijo: Porque has pedido esto y no has pedido para ti larga vida, ni has pedido para ti riquezas, ni has pedido la vida de tus enemigos, sino que has pedido para ti inteligencia para administrar justicia,
he aqu, he hecho conforme a tus palabras. He aqu, te he dado un corazn sabio y entendido, de modo que no ha habido ninguno como t antes de ti, ni se levantar ninguno como t despus de ti.
Tambin te he dado lo que no has pedido, tanto riquezas como gloria, de modo que no habr entre los reyes ninguno como t en todos tus das.
Y si andas en mis caminos, guardando mis estatutos y mis mandamientos como tu padre David anduvo, entonces prolongar tus das.
Salomn se despert y vio que haba sido un sueo. Entr en Jerusaln y se puso delante del arca del pacto del SEOR; ofreci holocaustos e hizo ofrendas de paz, y tambin dio un banquete para todos sus siervos.
Por ese tiempo dos mujeres [que eran] rameras, vinieron al rey y se presentaron delante de l.
Y una de las mujeres dijo: Oh, mi seor, yo y esta mujer vivimos en la misma casa; y yo di a luz [estando] con ella en la casa.
Y sucedi que al tercer da despus de dar yo a luz, esta mujer tambin dio a luz; estbamos juntas, nadie de fuera estaba con nosotras en la casa, solamente nosotras dos.
Y el hijo de esta mujer muri durante la noche, porque ella se durmi sobre l.
Entonces ella se levant a medianoche, tom a mi hijo de mi lado mientras tu sierva estaba dormida y lo puso en su regazo, y a su hijo muerto lo puso en mi regazo.
Cuando me levant al amanecer para dar el pecho a mi hijo, he aqu que estaba muerto; pero cuando lo observ con cuidado por la maana, vi que no era mi hijo, el que yo haba dado a luz.
Entonces la otra mujer dijo: No, pues mi hijo es el que vive y tu hijo es el muerto. Pero la primera mujer dijo: No, tu hijo es el muerto y mi hijo es el que vive. As hablaban ellas delante del rey.
Entonces el rey dijo: sta dice: "ste es mi hijo que est vivo y tu hijo es el muerto"; y la otra dice: "No, porque tu hijo es el muerto y mi hijo es el que vive."
Y el rey dijo: Traedme una espada. Y trajeron una espada al rey.
Entonces el rey dijo: Partid al nio vivo en dos, y dad la mitad a una y la otra mitad a la otra.
Entonces la mujer de quien [era] el nio vivo habl al rey, pues estaba profundamente conmovida por su hijo, y dijo: Oh, mi seor, dale a ella el nio vivo, y de ninguna manera lo mates. Pero la otra deca: No ser ni mo ni tuyo; partid[lo.]
Entonces el rey respondi y dijo: Dad el nio vivo a la primera mujer, y de ninguna manera lo matis. Ella es la madre.
Cuando todo Israel oy del juicio que el rey haba pronunciado, temieron al rey, porque vieron que la sabidura de Dios estaba en l para administrar justicia.
El rey Salomn fue, pues, rey sobre todo Israel.
Y stos eran sus oficiales: Azaras, hijo de Sadoc, [era] el sacerdote;
Elihoref y Ahas, hijos de Sisa, [eran] secretarios; Josafat, hijo de Ahilud, [era] el cronista;
Benaa, hijo de Joiada, [estaba] sobre el ejrcito; y Sadoc y Abiatar [eran] sacerdotes;
Azaras, hijo de Natn, [estaba] sobre los oficiales; y Zabud, hijo de Natn, un sacerdote, [era] amigo del rey;
Ahisar, [era] el mayordomo; y Adoniram, hijo de Abda, [estaba] sobre los hombres sujetos a trabajos forzados.
Salomn tena doce oficiales sobre todo Israel, los cuales abastecan al rey y a su casa. Cada uno tena que hacerlo un mes en el ao.
Y stos son sus nombres: Ben-hur, en la regin montaosa de Efran;
Ben-decar en Macaz, en Saalbim, en Bet-semes y en Eln-bet-hann;
Ben-hesed en Arubot (de l [eran] Soco y toda la tierra de Hefer);
Ben-abinadab, [en] toda la altura de Dor (Tafat, hija de Salomn, era su mujer);
Baana, hijo de Ahilud, [en] Taanac y Meguido y todo Bet-sen, que est junto a Saretn, ms abajo de Jezreel, desde Bet-sen hasta Abel-mehola, hasta el otro lado de Jocmeam;
Ben-geber en Ramot de Galaad (las aldeas de Jair, hijo de Manass, que estn en Galaad [eran] de l: la regin de Argob que est en Basn, sesenta grandes ciudades con muros y cerrojos de bronce [eran] de l);
Ahinadab, hijo de Iddo, [en] Mahanaim;
Ahimaas en Neftal (tambin se cas con Basemat, hija de Salomn);
Baana, hijo de Husai, en Aser y Bealot;
Josafat, hijo de Para, en Isacar;
Simei, hijo de Ela, en Benjamn;
Geber, hijo de Uri, en la tierra de Galaad, la regin de Sehn, rey de los amorreos, y de Og, rey de Basn; [l era] el nico gobernador que [estaba] en aquella tierra.
Jud e Israel [eran] tan numerosos como la arena que est en abundancia a [la orilla del] mar; coman, beban y se alegraban.
Salomn gobernaba todos los reinos desde el ro [hasta] la tierra de los filisteos y hasta el lmite con Egipto; ellos trajeron tributo y sirvieron a Salomn todos los das de su vida.
La provisin de Salomn para un da era de treinta coros de flor de harina y sesenta coros de harina,
diez bueyes cebados, veinte bueyes de pasto y cien ovejas, sin contar los ciervos, gacelas, corzos y aves cebadas.
Porque l tena seoro sobre todo el occidente del ro, desde Tifsa hasta Gaza, sobre todos los reyes al occidente del ro; y tuvo paz por todos lados a su alrededor.
Y Jud e Israel vivieron seguros, cada uno bajo su parra y bajo su higuera, desde Dan hasta Beerseba, todos los das de Salomn.
Salomn tena cuarenta mil establos de caballos para sus carros y doce mil jinetes.
Y los gobernadores abastecan, cada uno un mes, al rey Salomn y a todos los que venan a la mesa del rey Salomn; no dejaban que faltara nada.
Tambin llevaban, cada uno segn su obligacin, cebada y paja para los caballos [de tiro] y los corceles al lugar donde debieran estar.
Dios dio a Salomn sabidura, gran discernimiento y amplitud de corazn como la arena que est a la orilla del mar.
Y la sabidura de Salomn sobrepas la sabidura de todos los hijos del oriente y toda la sabidura de Egipto.
Porque era ms sabio que todos los hombres, [ms] que Etn ezrata, Hemn, Calcol y Darda, hijos de Mahol; y su fama fue [conocida] por todas las naciones de alrededor.
Tambin pronunci tres mil proverbios, y sus cantares fueron mil cinco.
Disert sobre los rboles, desde el cedro que est en el Lbano hasta el hisopo que crece en la pared; tambin habl de ganados, aves, reptiles y peces.
Y venan de todos los pueblos para or la sabidura de Salomn, de parte de todos los reyes de la tierra que haban odo de su sabidura.
Hiram, rey de Tiro, envi sus siervos a Salomn, cuando oy que le haban ungido rey en lugar de su padre, pues Hiram siempre haba sido amigo de David.
Entonces Salomn envi [palabra] a Hiram, diciendo:
T sabes que mi padre David no pudo edificar una casa al nombre del SEOR su Dios a causa de las guerras en que se vio envuelto, hasta que el SEOR puso a sus enemigos bajo las plantas de sus pies.
Mas ahora el SEOR mi Dios me ha dado paz por todas partes; no hay adversario ni calamidad.
Y he aqu, pienso edificar una casa al nombre del SEOR mi Dios, como el SEOR habl a mi padre David, diciendo: "Tu hijo, a quien pondr sobre el trono en tu lugar, l edificar la casa a mi nombre."
Ahora pues, ordena que me corten cedros del Lbano, y mis siervos estarn con tus siervos; y te dar salarios para tus siervos conforme a todo lo que t digas, pues sabes que no hay nadie entre nosotros que sepa labrar madera como los sidonios.
Y sucedi que cuando Hiram oy las palabras de Salomn, se alegr mucho y dijo: Bendito sea hoy el SEOR, que ha dado a David un hijo sabio sobre este pueblo tan numeroso.
Y envi Hiram [respuesta] a Salomn, diciendo: He odo [el mensaje] que me enviaste; har lo que t quieras en cuanto a las maderas de cedro y de ciprs.
Mis siervos [las] bajarn desde el Lbano hasta el mar; y har de ellas balsas [para ir] por mar hasta el lugar adonde me indiques, y all har que las desaten y t te [las] llevars. Entonces cumplirs mi deseo dando alimento a mi casa.
Dio, pues, Hiram a Salomn todo lo que deseaba de las maderas de cedro y de ciprs.
Y Salomn daba a Hiram veinte mil coros de trigo como alimento para su casa, y veinte coros de aceite batido; esto daba Salomn a Hiram ao tras ao.
El SEOR dio sabidura a Salomn, tal como le haba prometido, y hubo paz entre Hiram y Salomn, y los dos hicieron un pacto.
El rey Salomn impuso una leva a todo Israel, y la leva fue de treinta mil hombres.
Y los envi al Lbano, en relevos de diez mil cada mes; y se quedaban un mes en el Lbano [y] dos meses en su casa. Y Adoniram [estaba] al frente de la leva.
Salomn tena setenta mil [hombres] que llevaban las cargas, y ochenta mil canteros en las montaas,
adems de los tres mil trescientos oficiales de Salomn que [estaban] al frente de la obra [y] que gobernaban la gente que haca el trabajo.
Entonces el rey dio rdenes, y sacaron grandes piedras, piedras costosas, para echar los cimientos de la casa con piedras labradas.
Y los constructores de Salomn, los constructores de Hiram y los giblitas cortaron y prepararon las maderas y las piedras para edificar la casa.
Y sucedi que en el ao cuatrocientos ochenta despus que los hijos de Israel salieron de la tierra de Egipto, en el cuarto ao del reinado de Salomn sobre Israel, en el mes de Zif, que es el segundo mes, comenz l a edificar la casa del SEOR.
La casa que el rey Salomn edific para el SEOR [tena] sesenta codos de largo, veinte [codos] de ancho y treinta codos de alto.
Y el prtico delante de la nave del templo [tena] veinte codos de largo, conforme al ancho de la casa, [y] su ancho al frente de la casa [era] de diez codos.
Tambin para la casa hizo ventanas con celosas.
Junto a la pared de la casa edific pisos alrededor de las paredes de la casa, tanto de la nave como del santuario interior, e hizo cmaras laterales en derredor.
El piso inferior [tena] cinco codos de ancho, y el del medio [tena] seis codos de ancho, y el tercero [tena] siete codos de ancho; porque por fuera hizo rebajos [en la pared] de la casa por todo alrededor para no empotrar [las vigas] en las paredes de la casa.
La casa, mientras se edificaba, se construa de piedras preparadas en la cantera; y no se oy ni martillo ni hacha ni ningn instrumento de hierro en la casa mientras la construan.
La entrada a la cmara lateral inferior [estaba] al lado derecho de la casa; y se suba por una escalera de caracol al [piso] del medio, y del medio al tercero.
Edific, pues, la casa y la termin; y cubri la casa con vigas y tablas de cedro.
Tambin edific pisos junto a toda la casa, cada uno de cinco codos de alto, y estaban asegurados a la casa con vigas de cedro.
Y la palabra del SEOR vino a Salomn, diciendo:
[En cuanto a] esta casa que ests edificando, si t andas en mis estatutos, cumples mis ordenanzas y guardas todos mis mandamientos andando en ellos, yo cumplir mi palabra contigo, la cual habl a David tu padre,
habitar en medio de los hijos de Israel, y no abandonar a mi pueblo Israel.
Salomn, pues, edific la casa y la termin.
Luego construy las paredes de la casa por dentro con tablas de cedro; desde el suelo de la casa hasta el techo recubri [las paredes] interiores de madera; recubri tambin el piso de la casa con tablas de ciprs.
Edific los veinte codos del fondo de la casa con tablas de cedro desde el suelo hasta el techo; as le edific el santuario interior, el lugar santsimo.
La casa, es decir, la nave delante del [santuario interior] tena cuarenta codos [de largo.]
Y por dentro la casa [estaba revestida] de cedro tallado [en forma] de calabazas y flores; todo era cedro, no se vea la piedra.
Entonces prepar por dentro el santuario interior, al fondo de la casa, para colocar all el arca del pacto del SEOR.
Y el santuario interior [tena] veinte codos de largo, veinte codos de ancho y veinte codos de alto, y lo revisti de oro puro; y el altar lo recubri de cedro.
Salomn revisti el interior de la casa de oro puro. Puso cadenas de oro a lo largo del frente del santuario interior, y lo revisti de oro.
Revisti de oro toda la casa, hasta que toda la casa estuvo terminada. Tambin revisti de oro todo el altar que estaba junto al santuario interior.
Tambin en el santuario interior hizo dos querubines de madera de olivo, cada uno de diez codos de alto.
Un ala del querubn [tena] cinco codos y la otra ala del querubn cinco codos; desde la punta de una de sus alas hasta la punta de la otra de sus alas [haba] diez codos.
El otro querubn tambin [meda] diez codos; ambos querubines tenan la misma medida y la misma forma.
La altura de uno de los querubines [era] de diez codos, y asimismo la del otro querubn.
Coloc los querubines en medio de la casa interior; las alas de los querubines se extendan de modo que el ala del uno tocaba [una] pared y el ala del otro querubn tocaba la otra pared. Sus [otras dos] alas se tocaban ala con ala en el centro de la casa.
Tambin revisti de oro los querubines.
Luego tall todas las paredes de la casa en derredor con grabados de figuras de querubines, palmeras y flores, el [santuario] interior y el exterior.
Revisti de oro el piso de la casa, el [santuario] interior y el exterior.
Y para la entrada del santuario interior hizo puertas de madera de olivo, el dintel [y] postes pentagonales.
Las dos puertas eran de madera de olivo, y tall en ellas figuras de querubines, palmeras y flores, y las revisti de oro; cubri tambin de oro los querubines y las palmeras.
Hizo adems para la entrada de la nave postes cuadrangulares de madera de olivo,
y dos puertas de madera de ciprs; las dos hojas de una puerta [eran] giratorias, y las dos hojas de la otra puerta [tambin eran] giratorias.
Tall [en ellas] querubines, palmeras y flores, y [las] revisti de oro bien ajustado a la talladura.
Edific el atrio interior con tres hileras de piedra labrada y una hilera de vigas de cedro.
En el cuarto ao, en el mes de Zif, se echaron los cimientos de la casa del SEOR,
y en el ao undcimo, en el mes de Bul, que es el mes octavo, la casa fue acabada en todas sus partes y conforme a todos sus planos. La edific, pues, en siete aos.
Salomn edific su propia casa, [y] en trece aos la termin toda.
Edific la casa del bosque del Lbano, de cien codos de largo, cincuenta codos de ancho y treinta codos de alto, sobre cuatro hileras de columnas de cedro con vigas de cedro sobre las columnas.
Estaba cubierta de cedro sobre las cmaras laterales que estaban sobre las cuarenta y cinco columnas, quince en cada hilera.
Y [haba] tres hileras de [ventanas con] celosas, una ventana frente a la otra en tres filas.
Todas las puertas y los postes [tenan] marcos cuadrados, una ventana frente a la otra en tres filas.
Hizo el prtico de las columnas de cincuenta codos de largo y treinta codos de ancho, y [haba otro] prtico delante de ellas, con columnas y un umbral delante de ellas.
Tambin hizo el prtico del trono donde haba de juzgar, el prtico del juicio, y fue cubierto de cedro desde el suelo hasta el techo.
Y la casa donde l haba de morar, [en] otro atrio dentro del prtico, era de la misma hechura. Hizo tambin una casa como este prtico para la hija de Faran que Salomn haba tomado [por mujer].
Todas estas [obras] eran de piedras valiosas, cortadas a la medida, cortadas con sierras por dentro y por fuera, desde el cimiento hasta la cornisa, y por fuera hasta el gran atrio.
El cimiento era de piedras valiosas, piedras grandes, piedras de diez codos y piedras de ocho codos.
Y ms arriba haba piedras valiosas, cortadas a la medida, y cedro.
El gran atrio [tena] en derredor tres hileras de piedras talladas y una hilera de vigas de cedro, igual que el atrio interior de la casa del SEOR y el prtico de la casa.
Y el rey Salomn envi a buscar a Hiram de Tiro.
ste era hijo de una viuda de la tribu de Neftal, y su padre era un hombre de Tiro, artfice en bronce; [estaba] lleno de sabidura, inteligencia y pericia para hacer cualquier obra en bronce. Y l vino al rey Salomn e hizo toda su obra.
Fundi las dos columnas de bronce; la altura de una columna era de dieciocho codos, y un cordel de doce codos meda la circunferencia de las dos.
Hizo tambin dos capiteles de bronce fundido para colocarlos en las cabezas de las columnas; la altura de un capitel era de cinco codos y la del otro capitel era de cinco codos.
[Haba] redes de obra de malla y trenzas de obra de cadenilla para los capiteles que estaban en la cima de las columnas; siete para un capitel y siete para el otro capitel.
As hizo las columnas y dos hileras alrededor de la malla que cubra los capiteles que estaban sobre las granadas; y as hizo para el otro capitel.
Los capiteles que [estaban] en las cabezas de las columnas del prtico tenan forma de lirios, [y medan] cuatro codos.
Y [haba] tambin capiteles sobre las dos columnas, junto a la protuberancia que [estaba] al lado de la malla; y [haba] doscientas granadas en hileras alrededor de los dos capiteles.
Erigi, pues, las columnas en el prtico de la nave; erigi la columna derecha y la llam Jaqun, y erigi la columna izquierda y la llam Boaz.
Y en lo alto de las columnas haba lirios tallados. As fue terminada la obra de las columnas.
Hizo asimismo el mar de [metal] fundido de diez codos de borde a borde, en forma circular; su altura [era de] cinco codos, y tena treinta codos de circunferencia.
Y debajo del borde haba calabazas alrededor, diez en cada codo, rodeando por completo el mar; las calabazas [estaban] en dos hileras, fundidas en una sola pieza.
[El mar] descansaba sobre doce bueyes; tres mirando al norte, tres mirando al occidente, tres mirando al sur y tres mirando al oriente; el mar [descansaba] sobre ellos y todas sus ancas [estaban] hacia adentro.
El grueso era de un palmo, y el borde estaba hecho como el borde de un cliz, [como] una flor de lirio; caban en l dos mil batos.
Entonces hizo las diez basas de bronce; la longitud de cada basa era de cuatro codos, su anchura de cuatro codos y su altura de tres codos.
El diseo de las basas [era] ste: tenan bordes y los bordes estaban entre las molduras,
y en los bordes que [estaban] entre las molduras [haba] leones, bueyes y querubines; y en las molduras [haba] un pedestal arriba, y debajo de los leones y bueyes [haba] guirnaldas a bajo relieve.
Cada basa tena cuatro ruedas de bronce, con ejes de bronce, y sus cuatro patas tenan soportes; debajo de la pila [haba] soportes fundidos con guirnaldas a cada lado.
La boca [de la pila] dentro de la corona en la parte superior [meda] un codo, y su boca [era] redonda como el diseo de un pedestal, de un codo y medio; tambin en su boca [haba] entalladuras, y sus bordes eran cuadrados, no redondos.
Las cuatro ruedas [estaban] debajo de los bordes, y los ejes de las ruedas [estaban] en la basa. La altura de una rueda [era] de un codo y medio.
La hechura de las ruedas [era] como la hechura de una rueda de carro. Sus ejes, sus aros, sus rayos y sus cubos [eran] todos de fundicin.
Y [haba] cuatro soportes en las cuatro esquinas de cada basa; sus soportes [eran] parte de la basa misma.
Y en la parte superior de la basa [haba] una [pieza] redonda de medio codo de alto, y en la parte superior de la basa sus soportes y sus bordes [formaban] parte de ella.
Y en las planchas de sus soportes y en sus bordes grab querubines, leones y palmeras, conforme al espacio [disponible] de cada una, con guirnaldas alrededor.
Hizo las diez basas de esta manera: todas ellas eran de una misma fundicin, de una misma medida y de una misma forma.
Tambin hizo diez pilas de bronce; en cada pila caban cuarenta batos, cada pila [meda] cuatro codos, [y] sobre cada una de las diez basas [haba] una pila.
Entonces coloc las basas, cinco al lado derecho de la casa y cinco al lado izquierdo de la casa; y coloc el mar [de metal fundido] al lado derecho de la casa hacia el sureste.
Hiram hizo tambin los calderos, las palas y los tazones. As termin Hiram toda la obra que hizo para el rey Salomn [en] la casa del SEOR:
las dos columnas y los tazones de los capiteles que [estaban] en lo alto de las dos columnas, las dos mallas para cubrir los dos tazones de los capiteles que [estaban] en lo alto de las columnas;
las cuatrocientas granadas para las dos mallas, dos hileras de granadas por cada malla para cubrir los dos tazones de los capiteles que [estaban] en lo alto de las columnas;
las diez basas con las diez pilas sobre las basas;
el mar y los doce bueyes debajo del mar;
los calderos, las palas y los tazones; todos estos utensilios que Hiram hizo para el rey Salomn [en] la casa del SEOR [eran] de bronce bruido.
El rey los fundi en la llanura del Jordn, en la tierra arcillosa entre Sucot y Saretn.
Salomn dej todos los utensilios [sin pesarlos] porque [eran] demasiados; el peso del bronce no se pudo determinar.
Y Salomn hizo todos los utensilios que [estaban en] la casa del SEOR: el altar de oro y la mesa de oro sobre la cual [estaba] el pan de la Presencia;
los candelabros de oro puro, cinco a mano derecha y cinco a mano izquierda, frente al santuario interior; las flores, las lmparas y las tenazas de oro;
las copas, las despabiladeras, los tazones, las cucharas y los incensarios de oro puro; y los goznes para las puertas de la casa interior, el lugar santsimo, y para las puertas de la casa, [es decir,] de la nave, [tambin] de oro.
As fue terminada toda la obra que el rey Salomn hizo [en] la casa del SEOR. Y Salomn trajo las cosas consagradas por su padre David, es decir, la plata, el oro y los utensilios, [y los] puso en los tesoros de la casa del SEOR.
Entonces Salomn reuni a los ancianos de Israel, a todos los jefes de las tribus [y] a los principales de las casas paternas de los hijos de Israel ante l en Jerusaln, para hacer subir el arca del pacto del SEOR de la ciudad de David, la cual es Sion.
Y se reunieron ante el rey Salomn todos los hombres de Israel en la fiesta, en el mes de Etanim, que es el mes sptimo.
Cuando llegaron todos los ancianos de Israel, los sacerdotes alzaron el arca.
Subieron el arca del SEOR, la tienda de reunin y todos los utensilios sagrados que [estaban] en la tienda; los sacerdotes y los levitas los subieron.
Y el rey Salomn y toda la congregacin de Israel que estaba reunida ante l, [estaban] con l delante del arca, sacrificando tantas ovejas y bueyes que no se podan contar ni numerar.
Entonces los sacerdotes trajeron el arca del pacto del SEOR a su lugar, al santuario interior de la casa, al lugar santsimo, bajo las alas de los querubines.
Porque los querubines extendan las alas sobre el lugar del arca, y los querubines cubran el arca y sus barras por encima.
Pero las barras eran tan largas que los extremos de las barras se podan ver desde el lugar santo, [que estaba] delante del santuario interior, mas no se podan ver [desde] afuera; y all estn hasta hoy.
En el arca no haba ms que las dos tablas de piedra que Moiss puso all en Horeb, donde el SEOR hizo [pacto] con los hijos de Israel cuando salieron de la tierra de Egipto.
Y sucedi que cuando los sacerdotes salieron del lugar santo, la nube llen la casa del SEOR
y los sacerdotes no pudieron quedarse a ministrar a causa de la nube, porque la gloria del SEOR llenaba la casa del SEOR.
Entonces Salomn dijo: El SEOR ha dicho que l morara en la densa nube.
Ciertamente yo te he edificado una casa majestuosa, un lugar para tu morada para siempre.
Despus el rey se volvi y bendijo a toda la asamblea de Israel, mientras toda la asamblea de Israel estaba de pie,
y dijo: Bendito sea el SEOR, Dios de Israel, que habl por su boca a mi padre David y por su mano [lo] ha cumplido, cuando dijo:
"Desde el da en que saqu a mi pueblo Israel de Egipto, no escog ninguna ciudad de entre todas las tribus de Israel [en la cual] edificar una casa para que mi nombre estuviera all, mas escog a David para que estuviera sobre mi pueblo Israel."
Y mi padre David tuvo en su corazn edificar una casa al nombre del SEOR, Dios de Israel.
Pero el SEOR dijo a mi padre David: "Por cuanto tuviste en tu corazn edificar una casa a mi nombre, bien hiciste en desearlo en tu corazn.
"Sin embargo, t no edificars la casa, sino que tu hijo que te nacer, l edificar la casa a mi nombre."
Ahora el SEOR ha cumplido la palabra que haba dicho, pues yo me he levantado en lugar de mi padre David y me he sentado en el trono de Israel, como el SEOR prometi, y he edificado la casa al nombre del SEOR, Dios de Israel.
Y he puesto all un lugar para el arca, en la cual est el pacto del SEOR que l hizo con nuestros padres cuando los trajo de la tierra de Egipto.
Entonces Salomn se puso delante del altar del SEOR en presencia de toda la asamblea de Israel y extendi las manos al cielo.
Y dijo: Oh SEOR, Dios de Israel, no hay Dios como t ni arriba en los cielos ni abajo en la tierra, que guardas el pacto y [muestras] misericordia a tus siervos que andan delante de ti con todo su corazn,
que has cumplido con tu siervo David mi padre lo que le prometiste; ciertamente has hablado con tu boca y lo has cumplido con tu mano como [sucede] hoy.
Ahora pues, oh SEOR, Dios de Israel, cumple con tu siervo David mi padre lo que le prometiste, diciendo: "No te faltar quien se siente en el trono de Israel, con tal que tus hijos guarden su camino para andar delante de m como t has andado delante de m."
Ahora pues, oh Dios de Israel, te ruego que se cumpla tu palabra que hablaste a tu siervo, mi padre David.
Pero, morar verdaderamente Dios sobre la tierra? He aqu, los cielos y los cielos de los cielos no te pueden contener, cunto menos esta casa que yo he edificado.
No obstante, atiende a la oracin de tu siervo y a su splica, oh SEOR Dios mo, para que oigas el clamor y la oracin que tu siervo hace hoy delante de ti;
que tus ojos estn abiertos noche y da sobre esta casa, hacia el lugar del cual has dicho: "Mi nombre estar all," para que oigas la oracin que tu siervo har sobre este lugar.
Y escucha la splica de tu siervo y de tu pueblo Israel cuando oren hacia este lugar; escucha t en el lugar de tu morada, en los cielos; escucha y perdona.
Si alguno peca contra su prjimo y se le exige juramento, y viene [y] jura delante de tu altar en esta casa,
escucha t [desde] los cielos y obra y juzga a tus siervos, condenando al impo haciendo recaer su conducta sobre su cabeza, y justificando al justo dndole conforme a su justicia.
Cuando tu pueblo Israel sea derrotado delante de un enemigo por haber pecado contra ti, si se vuelven a ti y confiesan tu nombre, y oran y te hacen splica en esta casa,
escucha t [desde] los cielos y perdona el pecado de tu pueblo Israel, y hazlos volver a la tierra que diste a sus padres.
Cuando los cielos estn cerrados y no haya lluvia por haber ellos pecado contra ti, y oren hacia este lugar y confiesen tu nombre, y se vuelvan de su pecado cuando t los aflijas,
escucha t [desde] los cielos y perdona el pecado de tus siervos y de tu pueblo Israel; s, ensales el buen camino por el que deben andar. Y enva lluvia sobre tu tierra, la que diste a tu pueblo por heredad.
Si hay hambre en la tierra, si hay pestilencia, si hay tizn [o] aublo, langosta [o] saltamontes, si su enemigo los sitia en la tierra de sus ciudades, cualquier plaga, cualquier enfermedad [que haya],
toda oracin [o] toda splica que sea hecha por cualquier hombre [o] por todo tu pueblo Israel, conociendo cada cual la afliccin de su corazn, y extendiendo sus manos hacia esta casa,
escucha t [desde] los cielos, el lugar de tu morada, y perdona, acta y da a cada uno conforme a todos sus caminos, [ya que] conoces su corazn (porque slo t conoces el corazn de todos los hijos de los hombres),
para que te teman todos los das que vivan sobre la faz de la tierra que diste a nuestros padres.
Tambin en cuanto al extranjero que no es de tu pueblo Israel, cuando venga de una tierra lejana a causa de tu nombre
(porque oirn de tu gran nombre, de tu mano poderosa y de tu brazo extendido), y venga a orar a esta casa,
escucha t [desde] los cielos, el lugar de tu morada, y haz conforme a todo lo que el extranjero te pida, para que todos los pueblos de la tierra conozcan tu nombre para que te teman, como [te teme] tu pueblo Israel, y para que sepan que tu nombre es invocado sobre esta casa que he edificado.
Cuando tu pueblo salga a la batalla contra su enemigo, por [cualquier] camino que t los enves, y oren al SEOR [vueltos] hacia la ciudad que t has escogido y [hacia] la casa que he edificado a tu nombre,
escucha [desde] los cielos su oracin y su splica, y hazles justicia.
Cuando pequen contra ti (pues no hay hombre que no peque) y ests airado contra ellos, y los entregues delante del enemigo, y stos los lleven cautivos a la tierra del enemigo, lejos o cerca,
si recapacitan en la tierra adonde hayan sido llevados cautivos, y se arrepienten y te hacen splica en la tierra de los que los llevaron cautivos, diciendo: "Hemos pecado y hemos cometido iniquidad, hemos obrado perversamente",
si se vuelven a ti con todo su corazn y con toda su alma en la tierra de sus enemigos que los llevaron cautivos, y oran a ti vueltos hacia la tierra que diste a sus padres, [hacia] la ciudad que has escogido, y [hacia] la casa que he edificado a tu nombre,
entonces escucha t [desde] los cielos, el lugar de tu morada, su oracin y su splica y hazles justicia,
y perdona a tu pueblo que ha pecado contra ti, todas las transgresiones que hayan cometido contra ti, y hazlos [objeto] de compasin ante los que los llevaron cautivos, para que tengan compasin de ellos
(porque ellos son tu pueblo y tu heredad que sacaste de Egipto, de en medio del horno de hierro).
Que tus ojos estn abiertos a la splica de tu siervo y a la splica de tu pueblo Israel, para escucharles siempre que te invoquen.
Pues t los has separado de entre todos los pueblos de la tierra como tu heredad, como lo dijiste por medio de tu siervo Moiss, cuando sacaste a nuestros padres de Egipto, oh Seor DIOS.
Y sucedi que cuando Salomn termin de decir toda esta oracin y splica al SEOR, se levant de delante del altar del SEOR, de estar de rodillas con sus manos extendidas hacia el cielo.
Y se puso de pie y bendijo a toda la asamblea de Israel en alta voz, diciendo:
Bendito sea el SEOR, que ha dado reposo a su pueblo Israel, conforme a todo lo que prometi; ninguna palabra ha fallado de toda su buena promesa que hizo por medio de su siervo Moiss.
Que el SEOR nuestro Dios est con nosotros, como estuvo con nuestros padres; que no nos deje ni nos abandone,
para que incline nuestro corazn hacia l, para que andemos en todos sus caminos y para que guardemos sus mandamientos, sus estatutos y sus preceptos que orden a nuestros padres.
Y que estas palabras mas, con las que he suplicado delante del SEOR, estn cerca del SEOR nuestro Dios da y noche, para que l haga justicia a su siervo y justicia a su pueblo Israel, segn las necesidades de cada da,
a fin de que todos los pueblos de la tierra sepan que el SEOR es Dios; no hay otro.
Estn, pues, vuestros corazones enteramente dedicados al SEOR nuestro Dios, para que andemos en sus estatutos y guardemos sus mandamientos, como en este da.
Y el rey y todo Israel con l ofrecieron sacrificios delante del SEOR.
Y Salomn ofreci como sacrificio de las ofrendas de paz, que l ofreci al SEOR, veintids mil bueyes y ciento veinte mil ovejas. As dedicaron la casa del SEOR el rey y todos los hijos de Israel.
Aquel da el rey consagr la parte central del atrio que [estaba] delante de la casa del SEOR, pues all ofreci el holocausto, la ofrenda de cereal y la grosura de las ofrendas de paz; porque el altar de bronce que [estaba] delante del SEOR [era] demasiado pequeo para contener el holocausto, la ofrenda de cereal y la grosura de las ofrendas de paz.
As Salomn celebr la fiesta en aquella ocasin, y todo Israel con l, una gran asamblea desde la entrada de Hamat hasta el torrente de Egipto, delante del SEOR nuestro Dios, por siete das y siete das [ms, o sea] catorce das.
Al octavo da despidi al pueblo. Ellos bendijeron al rey, y se fueron a sus tiendas gozosos y alegres de corazn por todo el bien que el SEOR haba mostrado a su siervo David y a su pueblo Israel.
Y sucedi que cuando Salomn haba acabado de edificar la casa del SEOR, la casa del rey y todo lo que Salomn deseaba hacer,
el SEOR se apareci a Salomn por segunda vez, tal como se le haba aparecido en Gaban.
Y el SEOR le dijo: He odo tu oracin y tu splica que has hecho delante de m; he consagrado esta casa que has edificado, poniendo all mi nombre para siempre; en ella estarn mis ojos y mi corazn perpetuamente.
Y en cuanto a ti, si andas delante de m como anduvo tu padre David, en integridad de corazn y en rectitud, haciendo conforme a todo lo que te he mandado, [y] guardas mis estatutos y mis ordenanzas,
yo afirmar el trono de tu reino sobre Israel para siempre, tal como promet a tu padre David, diciendo: "No te faltar hombre sobre el trono de Israel."
[Pero] si en verdad vosotros o vuestros hijos os apartis de m y no guardis mis mandamientos [y] mis estatutos que he puesto delante de vosotros, y os vais y servs a otros dioses y los adoris,
entonces cortar a Israel de sobre la faz de la tierra que les he dado; y la casa que he consagrado a mi nombre [la] echar de mi presencia, e Israel se convertir en refrn y escarnio entre todos los pueblos.
Y esta casa se convertir en un montn de ruinas, todo el que pase quedar atnito y silbar; y dirn: "Por qu ha hecho as el SEOR a esta tierra y a esta casa?"
Y respondern: "Porque abandonaron al SEOR su Dios, que sac a sus padres de la tierra de Egipto, y tomaron para s otros dioses, los adoraron y los sirvieron; por eso el SEOR ha trado toda esta adversidad sobre ellos."
Y sucedi al cabo de los veinte aos, en los cuales Salomn haba edificado las dos casas, la casa del SEOR y la casa del rey
(Hiram, rey de Tiro, haba proporcionado a Salomn maderas de cedro y de ciprs y oro conforme a todo su deseo), que el rey Salomn dio a Hiram veinte ciudades en la tierra de Galilea.
Y sali Hiram de Tiro para ver las ciudades que Salomn le haba dado, y no le gustaron.
Y dijo: Qu son estas ciudades que me has dado, hermano mo? Por eso fueron llamadas tierra de Cabul hasta hoy.
Hiram haba enviado al rey ciento veinte talentos de oro.
Y ste es el motivo de la leva que el rey Salomn impuso para edificar la casa del SEOR, su propia casa, el Milo, el muro de Jerusaln, Hazor, Meguido y Gezer.
[Pues] Faran, rey de Egipto, haba subido y capturado Gezer, le haba prendido fuego, haba matado a los cananeos que habitaban en la ciudad, y la haba dado [en] dote a su hija, la mujer de Salomn.
Y Salomn reconstruy Gezer y Bet-horn de abajo,
y Baalat y Tadmor en el desierto, en la tierra [de Jud,]
y todas las ciudades de almacenaje que Salomn tena, y las ciudades de sus carros y las ciudades para sus hombres de a caballo, y todo lo que Salomn quiso edificar en Jerusaln, en el Lbano y en toda la tierra de su dominio.
A todo el pueblo que haba quedado de los amorreos, heteos, ferezeos, heveos y jebuseos, que no [eran] de los hijos de Israel,
[es decir,] a sus descendientes que haban quedado en la tierra despus de ellos, a quienes los hijos de Israel no haban podido destruir completamente, Salomn les impuso leva de servidumbre hasta el da de hoy.
Mas de los hijos de Israel Salomn no hizo esclavos, porque ellos eran hombres de guerra, sus servidores, sus prncipes, sus capitanes, los comandantes de sus carros y sus hombres de a caballo.
stos [eran] los oficiales que [estaban] al frente de la obra de Salomn, quinientos cincuenta, quienes supervisaban al pueblo que haca la obra.
Tan pronto como la hija de Faran subi de la ciudad de David a la casa que le haba construido [Salomn], entonces l edific el Milo.
Y tres veces al ao Salomn ofreca holocaustos y ofrendas de paz sobre el altar que l haba edificado al SEOR, quemando incienso al mismo tiempo [sobre el altar] que [estaba] delante del SEOR despus que termin la casa.
El rey Salomn tambin construy una flota en Ezin-geber, que est cerca de Elot, en la ribera del mar Rojo, en la tierra de Edom.
Y envi Hiram a sus siervos con la flota, marineros que conocan el mar, junto con los siervos de Salomn.
Y fueron a Ofir, y de all tomaron cuatrocientos veinte talentos de oro que llevaron al rey Salomn.
Cuando la reina de Sab oy de la fama de Salomn, por causa del nombre del SEOR, vino a probarle con preguntas difciles.
Y vino a Jerusaln con un squito muy grande, con camellos cargados de especias, y gran cantidad de oro y piedras preciosas. Cuando vino a Salomn, habl con l de todo lo que tena en su corazn.
Y Salomn contest todas sus preguntas; no hubo nada tan oscuro que el rey no pudiera explicrselo.
Cuando la reina de Sab vio toda la sabidura de Salomn, la casa que l haba edificado,
los manjares de su mesa, las habitaciones de sus siervos, el porte de sus ministros y sus vestiduras, sus coperos, y la escalinata por la cual l suba a la casa del SEOR, se qued sin aliento.
Entonces dijo al rey: Era verdad lo que haba odo en mi tierra acerca de tus palabras y de tu sabidura.
Pero yo no crea lo que me decan, hasta que he venido y mis ojos lo han visto. Y he aqu, no se me haba contado ni la mitad. T superas [en] sabidura y prosperidad la fama que haba odo.
Bienaventurados tus hombres, bienaventurados estos tus siervos que estn delante de ti continuamente [y] oyen tu sabidura.
Bendito sea el SEOR tu Dios que se agrad de ti para ponerte sobre el trono de Israel; por el amor que el SEOR ha tenido siempre a Israel, te ha puesto por rey para hacer derecho y justicia.
Entonces ella dio al rey ciento veinte talentos de oro, y gran cantidad de especias aromticas y piedras preciosas. Nunca ms entr tanta abundancia de especias aromticas como las que la reina de Sab dio al rey Salomn.
Tambin las naves de Hiram, que haban trado oro de Ofir, trajeron de all gran cantidad de madera de sndalo y piedras preciosas.
Con la madera de sndalo el rey hizo balaustres para la casa del SEOR y para el palacio del rey; tambin liras y arpas para los cantores; esa clase de madera de sndalo no ha entrado [ms] ni se ha vuelto a ver hasta hoy.
El rey Salomn dio a la reina de Sab todo cuanto ella quiso pedirle, adems de lo que le dio conforme a su real magnificencia. Despus ella se volvi, y regres a su tierra con sus siervos.
El peso del oro que llegaba a Salomn en un ao era de seiscientos sesenta y seis talentos de oro,
sin contar [lo] de los mercaderes, las mercancas de los comerciantes, de todos los reyes de Arabia y de los gobernadores de la tierra.
Y el rey Salomn hizo doscientos escudos grandes de oro batido, usando seiscientos [siclos] [de] oro en cada escudo.
Tambin [hizo] trescientos escudos de oro batido, usando tres minas de oro en cada escudo; y el rey los puso en la casa del bosque del Lbano.
El rey hizo adems, un gran trono de marfil y lo revisti de oro finsimo.
[Haba] seis gradas hasta el trono, y por detrs, la parte superior del trono era redonda, con brazos a cada lado del asiento y dos leones de pie junto a los brazos.
Y doce leones estaban de pie all en las seis gradas a uno y otro lado; nada semejante se hizo para ningn [otro] reino.
Todos los vasos de beber del rey Salomn [eran] de oro, tambin todas las vasijas de la casa del bosque del Lbano [eran] de oro puro, ninguna era de plata; [sta] no se consideraba de ningn valor en los das de Salomn,
porque el rey tena en el mar las naves de Tarsis con las naves de Hiram, [y] cada tres aos las naves de Tarsis venan trayendo oro, plata, marfil, monos y pavos reales.
As el rey Salomn lleg a ser ms grande que todos los reyes de la tierra en riqueza y sabidura.
Y toda la tierra procuraba ver a Salomn, para or la sabidura que Dios haba puesto en su corazn.
Cada uno de ellos traa su presente: objetos de plata y objetos de oro, vestidos, armas, especias, caballos y mulos; [y] as ao tras ao.
Salomn reuni carros y hombres de a caballo; y tena mil cuatrocientos carros y doce mil hombres de a caballo, y los situ en las ciudades de carros y en Jerusaln, junto al rey.
El rey hizo la plata [tan comn] en Jerusaln como las piedras, e hizo los cedros tan abundantes como los sicmoros que [estn] en el llano.
Los caballos de Salomn eran importados de Egipto y de Coa, y los mercaderes del rey [los] adquiran de Coa por cierto precio.
Y se importaba un carro de Egipto por seiscientos [siclos] de plata, y un caballo por ciento cincuenta, y de la misma forma [los] exportaban a todos los reyes de los heteos y a los reyes de Aram.
Pero el rey Salomn, adems de la hija de Faran, am a muchas mujeres extranjeras, moabitas, amonitas, edomitas, sidonias y heteas,
de las naciones acerca de las cuales el SEOR haba dicho a los hijos de Israel: No os uniris a ellas, ni ellas se unirn a vosotros, [porque] ciertamente desviarn vuestro corazn tras sus dioses. [Pero] Salomn se apeg a ellas con amor.
Y tuvo setecientas mujeres [que eran] princesas y trescientas concubinas, y sus mujeres desviaron su corazn.
Pues sucedi que cuando Salomn era ya viejo, sus mujeres desviaron su corazn tras otros dioses, y su corazn no estuvo dedicado por entero al SEOR su Dios, como [haba estado] el corazn de David su padre.
Porque Salomn sigui a Astoret, diosa de los sidonios, y a Milcom, dolo abominable de los amonitas.
Salomn hizo lo malo a los ojos del SEOR, y no sigui plenamente al SEOR, como [le haba seguido] su padre David.
Entonces Salomn edific un lugar alto a Quemos, dolo abominable de Moab, en el monte que est frente a Jerusaln, y a Moloc, dolo abominable de los hijos de Amn.
As hizo tambin para todas sus mujeres extranjeras, las cuales quemaban incienso y ofrecan sacrificios a sus dioses.
Y el SEOR se enoj con Salomn porque su corazn se haba apartado del SEOR, Dios de Israel, que se le haba aparecido dos veces,
y le haba ordenado en cuanto a esto que no siguiera a otros dioses, pero l no guard lo que el SEOR le haba ordenado.
Y el SEOR dijo a Salomn: Porque has hecho esto, y no has guardado mi pacto y mis estatutos que te he ordenado, ciertamente arrancar el reino de ti, y lo dar a tu siervo.
Sin embargo, no lo har en tus das, por amor a tu padre David, [sino que] lo arrancar de la mano de tu hijo.
Tampoco arrancar todo el reino, sino que dar una tribu a tu hijo por amor a mi siervo David y por amor a Jerusaln la cual he escogido.
Entonces el SEOR levant un adversario a Salomn, Hadad edomita; ste era de linaje real en Edom.
Sucedi que cuando David estaba en Edom, y Joab, el jefe del ejrcito, subi a enterrar a los muertos y mat a todos los varones de Edom
(pues Joab y todo Israel permanecieron all seis meses hasta que dieron muerte a todos los varones en Edom),
Hadad huy a Egipto, l y algunos edomitas de los siervos de su padre con l, [siendo] Hadad an un muchacho.
Salieron de Madin y fueron a Parn; tomaron consigo hombres de Parn y fueron a Egipto, a Faran, rey de Egipto, que dio a Hadad una casa, le asign alimentos y le dio tierra.
Y hall Hadad gran favor ante los ojos de Faran, que le dio por mujer a la hermana de su esposa, la hermana de la reina Tahpenes.
Y la hermana de Tahpenes le dio a luz a su hijo Genubat, a quien Tahpenes destet en casa de Faran; y Genubat permaneci en casa de Faran entre los hijos de Faran.
Pero cuando Hadad oy en Egipto que David haba dormido con sus padres, y que Joab, jefe del ejrcito, haba muerto, Hadad dijo a Faran: Despdeme para que vaya a mi tierra.
Entonces Faran le dijo: Qu te ha faltado junto a m, que ahora procuras irte a tu tierra? Y l respondi: Nada; sin embargo, debes dejarme ir.
Dios tambin le levant [otro] adversario [a Salomn], a Rezn, hijo de Eliada, el cual haba huido de su seor Hadad-ezer, rey de Soba;
y haba reunido consigo hombres y se haba hecho jefe de una banda de merodeadores, despus que David mat a los de Soba; y fueron a Damasco y permanecieron all, y reinaron en Damasco.
Fue adversario de Israel durante todos los das de Salomn, adems de la maldad [hecha] por Hadad; y aborreci a Israel y rein sobre Aram.
Y Jeroboam, hijo de Nabat, un efrateo de Sereda, cuya madre, una mujer viuda, se llamaba Zera, era siervo de Salomn y se rebel contra el rey.
Y sta fue la causa por la cual se rebel contra el rey: Salomn haba edificado el Milo [y] cerrado la brecha de la ciudad de su padre David.
Este Jeroboam era guerrero valiente, y cuando Salomn vio que el joven era industrioso, lo puso al frente de todo el trabajo forzado de la casa de Jos.
Y sucedi en aquel tiempo que cuando Jeroboam sali de Jerusaln, el profeta Ahas silonita lo encontr en el camino. Ahas se haba puesto un manto nuevo y los dos estaban solos en el campo.
Entonces Ahas tom el manto nuevo que [llevaba] sobre s, lo rasg en doce pedazos,
y dijo a Jeroboam: Toma para ti diez pedazos; porque as dice el SEOR, Dios de Israel: "He aqu, arrancar el reino de la mano de Salomn y a ti te dar diez tribus
(pero l tendr una tribu, por amor a mi siervo David y por amor a Jerusaln, la ciudad que he escogido de entre todas las tribus de Israel),
porque me han abandonado, y han adorado a Astoret, diosa de los sidonios, a Quemos, dios de Moab, y a Milcom, dios de los hijos de Amn, y no han andado en mis caminos, para hacer lo recto delante de mis ojos y [guardar] mis estatutos y mis ordenanzas, como [lo hizo] su padre David.
"Sin embargo, no quitar todo el reino de su mano, sino que lo har prncipe todos los das de su vida, por amor a mi siervo David a quien escog, el cual guard mis mandamientos y mis estatutos;
pero quitar el reino de mano de su hijo y te lo dar a ti, [es decir,] las diez tribus.
"Y a su hijo dar una tribu, para que mi siervo David tenga siempre una lmpara delante de m en Jerusaln, la ciudad que yo he escogido para poner all mi nombre.
"Y a ti te tomar, y reinars sobre todo lo que deseas, y sers rey sobre Israel.
"Y suceder que si escuchas todo lo que te ordeno y andas en mis caminos, y haces lo recto delante de mis ojos, guardando mis estatutos y mis mandamientos, como hizo David mi siervo, entonces estar contigo y te edificar una casa perdurable como la que edifiqu a David, y yo te entregar Israel,
y afligir la descendencia de David por esto, mas no para siempre."
Salomn procur dar muerte a Jeroboam, pero Jeroboam se levant y huy a Egipto, a Sisac, rey de Egipto, y estuvo all hasta la muerte de Salomn.
Los dems hechos de Salomn, todo lo que hizo y su sabidura, no estn escritos en el libro de los hechos de Salomn?
El tiempo que Salomn rein en Jerusaln sobre todo Israel [fue de] cuarenta aos.
Y durmi Salomn con sus padres, y fue sepultado en la ciudad de su padre David; y su hijo Roboam rein en su lugar.
Entonces Roboam fue a Siquem, porque todo Israel haba ido a Siquem para hacerlo rey.
Y cuando [lo] oy Jeroboam, hijo de Nabat, viviendo en Egipto (porque todava estaba en Egipto, adonde haba huido de la presencia del rey Salomn),
enviaron a llamarle. Entonces vino Jeroboam con toda la asamblea de Israel, y hablaron a Roboam, diciendo:
Tu padre hizo pesado nuestro yugo; ahora pues, aligera la dura servidumbre de tu padre y el pesado yugo que puso sobre nosotros y te serviremos.
Entonces l les dijo: Idos por tres das, despus volved a m. Y el pueblo se fue.
El rey Roboam pidi consejo a los ancianos que haban servido a su padre Salomn cuando an viva, diciendo: Qu [me] aconsejis que responda a este pueblo?
Y ellos le respondieron, diciendo: Si hoy te haces servidor de este pueblo, y les sirves y les concedes su peticin y les dices buenas palabras, entonces ellos sern tus siervos para siempre.
Pero l abandon el consejo que le haban dado los ancianos, y pidi consejo a los jvenes que haban crecido con l y le servan.
Y les dijo: Qu aconsejis que respondamos a este pueblo que me ha hablado, diciendo: "Aligera el yugo que tu padre puso sobre nosotros"?
Y los jvenes que se haban criado con l le respondieron, diciendo: As dirs a este pueblo que te ha hablado, diciendo: "Tu padre hizo pesado nuestro yugo; pero t hazlo ms ligero para nosotros." As les hablars: "Mi dedo meique es ms grueso que los lomos de mi padre.
"Por cuanto mi padre os carg con un pesado yugo, yo aadir a vuestro yugo; mi padre os castig con ltigos, pero yo os castigar con escorpiones."
Entonces vino Jeroboam con todo el pueblo a Roboam al tercer da como el rey haba dicho, diciendo: Volved a m al tercer da.
El rey respondi con dureza al pueblo, pues haba menospreciado el consejo que los ancianos le haban dado,
y les habl conforme al consejo de los jvenes, diciendo: Mi padre hizo pesado vuestro yugo, pero yo aadir a vuestro yugo; mi padre os castig con ltigos, pero yo os castigar con escorpiones.
El rey no escuch al pueblo, porque lo que haba sucedido era del SEOR, para que l confirmara la palabra que el SEOR haba hablado por medio de Ahas silonita a Jeroboam, hijo de Nabat.
Cuando todo Israel [vio] que el rey no les escuchaba, el pueblo respondi al rey, diciendo: Qu parte tenemos nosotros con David? No [tenemos] herencia con el hijo de Isa. A tus tiendas, Israel! Mira ahora por tu casa, David! Y todo Israel se fue a sus tiendas.
Pero en cuanto a los hijos de Israel que habitaban en las ciudades de Jud, Roboam rein sobre ellos.
Entonces el rey Roboam envi a Adoram, que [estaba] a cargo de los trabajos forzados, pero todo Israel lo mat a pedradas; y el rey Roboam se apresur a subir a [su] carro para huir a Jerusaln.
As Israel ha estado en rebelda contra la casa de David hasta hoy.
Y aconteci que cuando todo Israel supo que Jeroboam haba vuelto, enviaron a llamarlo a la asamblea y lo hicieron rey sobre todo Israel. No hubo quien siguiera a la casa de David, sino slo la tribu de Jud.
Cuando Roboam lleg a Jerusaln, reuni a toda la casa de Jud y a la tribu de Benjamn, ciento ochenta mil hombres, guerreros escogidos, para pelear contra la casa de Israel y restituir el reino a Roboam, hijo de Salomn.
Pero la palabra de Dios vino a Semaas, hombre de Dios, diciendo:
Habla a Roboam, hijo de Salomn, rey de Jud, y a toda la casa de Jud y de Benjamn, y al resto del pueblo, dicindo[les:]
"As dice el SEOR: 'No subiris ni pelearis contra vuestros hermanos los hijos de Israel; vuelva cada uno a su casa, porque de m ha venido esto.'" Y ellos escucharon la palabra del SEOR, y se volvieron para irse conforme a la palabra del SEOR.
Entonces Jeroboam edific Siquem en la regin montaosa de Efran, y habit all. De all sali y edific Penuel.
Y Jeroboam se dijo en su corazn: Ahora el reino volver a la casa de David
si este pueblo contina subiendo a ofrecer sacrificios en la casa del SEOR en Jerusaln, porque el corazn de este pueblo se volver a su seor, [es decir] a Roboam, rey de Jud, y me matarn y volvern a Roboam, rey de Jud.
Y el rey tom consejo, hizo dos becerros de oro, y dijo al pueblo: Es mucho para vosotros subir a Jerusaln; he aqu vuestros dioses, oh Israel, los cuales te hicieron subir de la tierra de Egipto.
Puso uno en Betel y el otro lo puso en Dan.
Y esto fue motivo de pecado, porque el pueblo iba [aun] hasta Dan [a adorar] delante de uno [de ellos.]
Hizo tambin casas en los lugares altos, e hizo sacerdotes de entre el pueblo que no eran de los hijos de Lev.
Y Jeroboam instituy una fiesta en el mes octavo, en el da quince del mes, como la fiesta que hay en Jud, y subi al altar. As hizo en Betel, ofreciendo sacrificio a los becerros que haba hecho. Y puso en Betel a los sacerdotes de los lugares altos que l haba construido.
Entonces subi al altar que haba hecho en Betel el da quince del mes octavo, es decir en el mes que l haba planeado en su propio corazn; e instituy una fiesta para los hijos de Israel, y subi al altar para quemar incienso.
Y he aqu, un hombre de Dios fue de Jud a Betel por palabra del SEOR, cuando Jeroboam estaba junto al altar para quemar incienso.
Y clam contra el altar por palabra del SEOR, y dijo: Oh altar, altar, as dice el SEOR: "He aqu, a la casa de David le nacer un hijo, que se llamar Josas; y l sacrificar sobre ti a los sacerdotes de los lugares altos que queman incienso sobre ti, y sobre ti sern quemados huesos humanos."
Aquel mismo da dio una seal, diciendo: sta es la seal de que el SEOR ha hablado: "He aqu, el altar se romper y las cenizas que estn sobre l se derramarn."
Y aconteci que cuando el rey oy la palabra que el hombre de Dios haba clamado contra el altar de Betel, extendi su mano desde el altar, diciendo: Prendedlo! Pero la mano que extendi contra l se sec, de modo que no poda volverla hacia s.
Y el altar se rompi y las cenizas se derramaron del altar, conforme a la seal que el hombre de Dios haba dado por palabra del SEOR.
El rey respondi, y dijo al hombre de Dios: Te ruego que supliques al SEOR tu Dios, y ores por m, para que mi mano me sea restaurada. El hombre de Dios suplic al SEOR y la mano del rey le fue restaurada, y qued como antes.
Entonces el rey dijo al hombre de Dios: Ven conmigo a casa y refrscate, y te dar una recompensa.
Pero el hombre de Dios dijo al rey: Aunque me dieras la mitad de tu casa no ira contigo, y no comera pan ni bebera agua en este lugar.
Porque as se me orden por palabra del SEOR, que me dijo: "No comers pan, ni bebers agua, ni volvers por el camino que fuiste."
Y se fue por otro camino, no regres por el camino por donde haba ido a Betel.
Moraba entonces en Betel un anciano profeta; y sus hijos fueron y le contaron todo lo que el hombre de Dios haba hecho aquel da en Betel; las palabras que l haba hablado al rey, las contaron tambin a su padre.
Y su padre les dijo: Por dnde se fue? Y sus hijos le mostraron el camino por donde se haba ido el hombre de Dios que haba venido de Jud.
Entonces dijo a sus hijos: Aparejadme el asno. Le aparejaron el asno, se mont sobre l,
y fue tras el hombre de Dios; lo hall sentado debajo de una encina, y le dijo: Eres t el hombre de Dios que vino de Jud? Y l respondi: Yo soy.
Entonces le dijo: Ven conmigo a casa y come pan.
Y l respondi: No puedo volver contigo ni ir contigo; tampoco comer pan ni beber agua contigo en este lugar.
Porque me [vino] un mandato por palabra del SEOR: "No comers pan ni bebers agua all, ni volvers por el camino que fuiste."
Y [el otro] le respondi: Yo tambin soy profeta como t, y un ngel me habl por palabra del SEOR, diciendo: "Trelo contigo a tu casa, para que coma pan y beba agua." [Pero] le estaba mintiendo.
Entonces se volvi con l, comi pan en su casa y bebi agua.
Y sucedi que cuando ellos estaban a la mesa, la palabra del SEOR vino al profeta que le haba hecho volver;
y l clam al hombre de Dios que vino de Jud, diciendo: As dice el SEOR: "Porque has desobedecido el mandato del SEOR, y no has guardado el mandamiento que el SEOR tu Dios te ha ordenado,
sino que has vuelto y has comido pan y bebido agua en el lugar del cual l te dijo: 'No comers pan ni bebers agua', tu cadver no entrar en el sepulcro de tus padres."
Y sucedi que despus de haber comido pan y de haber bebido [agua,] aparej el asno para l, para el profeta que haba hecho volver.
Y cuando [ste] haba partido, un len lo encontr en el camino y lo mat, y su cadver qued tirado en el camino y el asno estaba junto a l; tambin el len estaba junto al cadver.
Y he aqu, pasaron unos hombres y vieron el cadver tirado en el camino y el len que estaba junto al cadver; y fueron y [lo] dijeron en la ciudad donde viva el anciano profeta.
Y cuando el profeta que le haba hecho volver del camino [lo] oy, dijo: Es el hombre de Dios, que desobedeci el mandato del SEOR; por tanto el SEOR lo ha entregado al len que lo ha desgarrado y matado, conforme a la palabra que el SEOR le haba hablado.
Entonces habl a sus hijos, diciendo: Aparejadme el asno. Y [se lo] aparejaron.
Fue y hall el cadver tirado en el camino, y el asno y el len estaban junto al cadver; el len no haba comido el cadver ni desgarrado el asno.
El profeta levant el cadver del hombre de Dios, lo puso sobre el asno y lo trajo. Vino a la ciudad del anciano profeta para hacer duelo por l y enterrarlo.
Puso el cadver en su propio sepulcro, e hicieron duelo por l, diciendo: Ay, hermano mo!
Y sucedi que despus de haberlo enterrado, habl a sus hijos, diciendo: Cuando yo muera, enterradme en el sepulcro donde est enterrado el hombre de Dios; poned mis huesos junto a sus huesos.
Porque ciertamente suceder lo que l clam por palabra del SEOR contra el altar en Betel y contra todas las casas de los lugares altos que estn en las ciudades de Samaria.
Despus de este hecho Jeroboam no se volvi de su mal camino, sino que volvi a hacer sacerdotes para los lugares altos de entre el pueblo; al que lo deseaba lo investa para que fuera sacerdote de los lugares altos.
Y esto fue motivo de pecado para la casa de Jeroboam, por lo que fue borrada y destruida de sobre la faz de la tierra.
Por aquel tiempo Abas, hijo de Jeroboam, se enferm.
Y Jeroboam dijo a su mujer: Levntate ahora y disfrzate para que no conozcan que eres la mujer de Jeroboam, y ve a Silo; he aqu, all est el profeta Ahas, que dijo de m [que yo sera] rey sobre este pueblo.
Toma en tus manos diez panes, tortas y un jarro de miel, y ve a l. l te dir lo que le ha de suceder al nio.
As lo hizo la mujer de Jeroboam; se levant, fue a Silo y lleg a casa de Ahas. Y Ahas no poda ver porque sus ojos se haban nublado a causa de su vejez.
Mas el SEOR haba dicho a Ahas: He aqu, la mujer de Jeroboam viene a consultarte sobre su hijo, pues est enfermo. Esto y esto le dirs, pues ser que cuando ella venga, fingir ser otra mujer.
Y sucedi que cuando Ahas oy el ruido de los pasos de ella al entrar por la puerta, dijo: Entra, mujer de Jeroboam. Por qu finges ser otra mujer? Pues he sido enviado a ti [con] un duro [mensaje.]
Ve, di a Jeroboam: "As dice el SEOR, Dios de Israel: 'Por cuanto te levant de entre el pueblo y te hice prncipe sobre mi pueblo Israel,
y arranqu el reino de la casa de David y te lo di a ti, pero t no has sido como mi siervo David, que guard mis mandamientos y me sigui de todo corazn, para hacer slo lo que era recto a mis ojos;
sino que has hecho ms mal que todos los que fueron antes de ti, y fuiste e hiciste para ti otros dioses e imgenes fundidas para provocarme a ira, y me arrojaste detrs de tus espaldas;
por tanto, he aqu, traigo mal sobre la casa de Jeroboam, y cortar de Jeroboam a todo varn, tanto esclavo como libre en Israel; barrer completamente la casa de Jeroboam, como se barre el estircol hasta que desaparece del todo.
'Cualquiera de los de Jeroboam que muera en la ciudad, se lo comern los perros. Y el que muera en el campo, se lo comern las aves del cielo; porque el SEOR ha hablado.'"
Y t, levntate, vete a tu casa. Cuando tus pies entren en la ciudad, el nio morir.
Y todo Israel har duelo por l y lo sepultarn, pues slo ste de [la familia de] Jeroboam ir a la sepultura, porque de la casa de Jeroboam, [slo] en l fue hallado algo bueno hacia el SEOR, Dios de Israel.
Y el SEOR levantar para s un rey sobre Israel que destruir la casa de Jeroboam en este da, y de ahora en adelante.
El SEOR, pues, herir a Israel, como se agita una caa en el agua, y l arrancar a Israel de esta buena tierra que dio a sus padres, y los esparcir ms all del ro [ufrates,] porque han hecho sus Aseras, provocando a ira al SEOR.
Y abandonar a Israel a causa de los pecados que cometi Jeroboam y con los cuales hizo pecar a Israel.
Entonces la mujer de Jeroboam se levant, se fue y lleg a Tirsa. [Y] al entrar ella por el umbral de la casa, el nio muri.
Y todo Israel lo sepult e hizo duelo por l, conforme a la palabra que el SEOR haba hablado por medio de su siervo, el profeta Ahas.
Los dems hechos de Jeroboam, cmo guerre y cmo rein, he aqu, estn escritos en el libro de las Crnicas de los reyes de Israel.
El tiempo que Jeroboam rein [fue] veintids aos, y durmi con sus padres; y su hijo Nadab rein en su lugar.
Y Roboam, hijo de Salomn, rein en Jud. Roboam [tena] cuarenta y un aos cuando comenz a reinar, y rein diecisiete aos en Jerusaln, la ciudad que el SEOR haba escogido de entre todas las tribus de Israel para poner all su nombre. El nombre de su madre [era] Naama, amonita.
Jud hizo lo malo ante los ojos del SEOR, y le provocaron a celos ms que todo lo que sus padres le haban provocado con los pecados que haban hecho.
Porque ellos tambin edificaron para s lugares altos, pilares [sagrados] y Aseras en toda colina alta y bajo todo rbol frondoso.
Hubo tambin en la tierra sodomitas de cultos paganos. Hicieron conforme a todas las abominaciones de las naciones que el SEOR haba echado delante de los hijos de Israel.
Y sucedi que en el quinto ao del rey Roboam, Sisac, rey de Egipto, subi contra Jerusaln.
Y tom los tesoros de la casa del SEOR y los tesoros del palacio del rey; se apoder de todo, llevndose aun todos los escudos de oro que haba hecho Salomn.
Entonces el rey Roboam hizo escudos de bronce en su lugar, y los entreg al cuidado de los jefes de la guardia que custodiaban la entrada de la casa del rey.
Y suceda que cuando el rey entraba en la casa del SEOR, los de la guardia los llevaban; despus los devolvan a la sala de los de la guardia.
Los dems hechos de Roboam y todo lo que hizo, no estn escritos en el libro de las Crnicas de los reyes de Jud?
Y hubo guerra continua entre Roboam y Jeroboam.
Y durmi Roboam con sus padres y fue sepultado con sus padres en la ciudad de David; y el nombre de su madre era Naama, amonita. Y su hijo Abiam rein en su lugar.
En el ao dieciocho del rey Jeroboam, hijo de Nabat, Abiam comenz a reinar sobre Jud.
Rein tres aos en Jerusaln; y el nombre de su madre [era] Maaca, hija de Abisalom.
Y anduvo en todos los pecados que su padre haba cometido antes de l; y su corazn no estuvo dedicado por entero al SEOR su Dios, como el corazn de su padre David.
Pero por amor a David, el SEOR su Dios le dio una lmpara en Jerusaln, levantando a su hijo despus de l y sosteniendo a Jerusaln;
porque David haba hecho lo recto ante los ojos del SEOR, y no se haba apartado de nada de lo que l le haba ordenado durante todos los das de su vida, excepto en el caso de Uras heteo.
Y hubo guerra entre Roboam y Jeroboam todos los das de su vida.
Los dems hechos de Abiam y todo lo que hizo, no estn escritos en el libro de las Crnicas de los reyes de Jud? Y hubo guerra entre Abiam y Jeroboam.
Y durmi Abiam con sus padres y lo sepultaron en la ciudad de David; y su hijo Asa rein en su lugar.
En el ao veinte de Jeroboam, rey de Israel, Asa comenz a reinar sobre Jud.
Rein cuarenta y un aos en Jerusaln; y el nombre de su madre [era] Maaca, hija de Abisalom.
Asa hizo lo recto ante los ojos del SEOR, como David su padre.
Tambin expuls de la tierra a los sodomitas de cultos paganos, y quit todos los dolos que sus padres haban hecho.
Tambin quit a Maaca su madre de [ser] reina madre, porque ella haba hecho una horrible imagen de Asera; Asa derrib su horrible imagen y [la] quem junto al torrente Cedrn.
Pero los lugares altos no fueron quitados; sin embargo el corazn de Asa estuvo dedicado por entero al SEOR todos sus das.
Y trajo a la casa del SEOR las cosas consagradas por su padre y sus propias cosas consagradas: plata, oro y utensilios.
Y hubo guerra entre Asa y Baasa, rey de Israel, todos sus das.
Y Baasa, rey de Israel, subi contra Jud y fortific Ram para prevenir que [nadie] saliera o entrara en ayuda de Asa, rey de Jud.
Entonces Asa tom toda la plata y el oro que haba quedado en los tesoros de la casa del SEOR y en los tesoros de la casa del rey, y los entreg en manos de sus siervos. Y el rey Asa los envi a Ben-adad, hijo de Tabrimn, hijo de Hezin, rey de Aram, que habitaba en Damasco, diciendo:
[Haya] alianza entre t y yo, [como hubo] entre mi padre y tu padre. He aqu, te he enviado un presente de plata y de oro; ve, rompe tu alianza con Baasa, rey de Israel, para que se aparte de m.
Ben-adad escuch al rey Asa y envi a los jefes de sus ejrcitos contra las ciudades de Israel, y conquist Ijn, Dan, Abel-bet-maaca, y toda Cineret, adems de toda la tierra de Neftal.
Y sucedi que cuando Baasa [lo] oy, dej de fortificar Ram, y se qued en Tirsa.
Entonces el rey Asa hizo proclamacin a todo Jud, sin excepcin, y se llevaron las piedras de Ram y la madera con que Baasa haba estado edificando. Y con ellas el rey Asa fortific Geba de Benjamn y Mizpa.
Los dems hechos de Asa y todo su podero, todo lo que hizo y las ciudades que edific, no estn escritos en el libro de las Crnicas de los reyes de Jud? Slo que en el tiempo de su vejez se enferm de los pies.
Y durmi Asa con sus padres y fue sepultado con sus padres en la ciudad de David su padre; y su hijo Josafat rein en su lugar.
Y Nadab, hijo de Jeroboam, comenz a reinar sobre Israel en el segundo ao de Asa, rey de Jud, y rein sobre Israel dos aos.
E hizo lo malo ante los ojos del SEOR, y anduvo en el camino de su padre y en el pecado con que hizo pecar a Israel.
Entonces Baasa, hijo de Ahas, de la casa de Isacar, conspir contra l, y Baasa lo hiri en Gibetn, que perteneca a los filisteos, mientras Nadab y todo Israel sitiaban a Gibetn.
Baasa lo mat en el tercer ao de Asa, rey de Jud, y rein en su lugar.
Y sucedi que en cuanto fue rey, hiri a toda la casa de Jeroboam. No dej con vida a ninguno de los de Jeroboam, hasta destruirlos, conforme a la palabra que el SEOR haba hablado por medio de su siervo Ahas silonita,
por los pecados que Jeroboam haba cometido, y con los cuales haba hecho pecar a Israel, [y] por la provocacin con que provoc a ira al SEOR, Dios de Israel.
Los dems hechos de Nadab y todo lo que hizo, no estn escritos en el libro de las Crnicas de los reyes de Israel?
Hubo guerra entre Asa y Baasa, rey de Israel, todos los das [que vivieron.]
En el tercer ao de Asa, rey de Jud, Baasa, hijo de Ahas, comenz a reinar sobre todo Israel en Tirsa, [y rein] veinticuatro aos.
E hizo lo malo ante los ojos del SEOR, y anduvo en el camino de Jeroboam y en el pecado con que hizo pecar a Israel.
Y la palabra del SEOR vino a Jeh, hijo de Hanan, contra Baasa, diciendo:
Por cuanto te levant del polvo y te hice prncipe sobre mi pueblo Israel, y has andado en el camino de Jeroboam, y has hecho pecar a mi pueblo Israel provocndome a ira con sus pecados,
he aqu, consumir a Baasa y a su casa, y har tu casa como la casa de Jeroboam, hijo de Nabat.
El que de Baasa muera en la ciudad, se lo comern los perros, y el que de l muera en el campo, se lo comern las aves del cielo.
Los dems hechos de Baasa, lo que hizo y su podero, no estn escritos en el libro de las Crnicas de los reyes de Israel?
Y durmi Baasa con sus padres y fue sepultado en Tirsa; y su hijo Ela rein en su lugar.
Tambin fue la palabra del SEOR por medio del profeta Jeh, hijo de Hanan, contra Baasa y su casa, no slo por todo el mal que hizo ante los ojos del SEOR, provocndole a ira con la obra de sus manos, siendo semejante a la casa de Jeroboam, sino tambin por haber destruido a sta.
En el ao veintisis de Asa, rey de Jud, Ela, hijo de Baasa, comenz a reinar sobre Israel en Tirsa [y rein] dos aos.
Y su siervo Zimri, jefe de la mitad de sus carros, conspir contra l. Y [Ela estaba] en Tirsa bebiendo [hasta] emborracharse en la casa de Arsa, que [era] mayordomo de la casa en Tirsa.
Entonces Zimri entr, lo hiri, y le dio muerte, en el ao veintisiete de Asa, rey de Jud, y rein en su lugar.
Y sucedi que cuando comenz a reinar, tan pronto como se sent en su trono, mat a toda la casa de Baasa; no dej ni un solo varn, ni de sus parientes ni de sus amigos.
As Zimri destruy toda la casa de Baasa, conforme a la palabra que el SEOR haba hablado contra Baasa por medio del profeta Jeh,
por todos los pecados de Baasa y por los pecados de su hijo Ela, con los cuales pecaron y con los que hicieron pecar a Israel, provocando a ira con sus dolos al SEOR, Dios de Israel.
Los dems hechos de Ela y todo lo que hizo, no estn escritos en el libro de las Crnicas de los reyes de Israel?
En el ao veintisiete de Asa, rey de Jud, Zimri rein siete das en Tirsa. Y el pueblo estaba acampado contra Gibetn, que perteneca a los filisteos.
El pueblo que estaba acampado oy decir: Zimri ha conspirado y tambin ha matado al rey. Entonces, ese mismo da en el campamento, todo Israel hizo a Omri, jefe del ejrcito, rey sobre Israel.
Entonces Omri subi desde Gibetn, y todo Israel con l, y sitiaron a Tirsa.
Y sucedi que cuando Zimri vio que la ciudad era tomada, entr en la ciudadela de la casa del rey, prendi fuego sobre s a la casa del rey y muri,
a causa de los pecados que haba cometido, haciendo lo malo ante los ojos del SEOR, andando en el camino de Jeroboam, y por el pecado que cometi, haciendo pecar a Israel.
Los dems hechos de Zimri, y la conspiracin que llev a cabo, no estn escritos en el libro de las Crnicas de los reyes de Israel?
Entonces el pueblo de Israel se dividi en dos partes: la mitad del pueblo sigui a Tibni, hijo de Ginat, para hacerle rey; la [otra] mitad sigui a Omri.
Pero el pueblo que sigui a Omri prevaleci sobre el pueblo que sigui a Tibni, hijo de Ginat. Y Tibni muri, y Omri comenz a reinar.
En el ao treinta y uno de Asa, rey de Jud, Omri comenz a reinar sobre Israel, [y rein] doce aos; seis aos rein en Tirsa.
Y compr a Semer el monte Samaria por dos talentos de plata; edific sobre el monte, y a la ciudad que edific puso por nombre Samaria, del nombre de Semer, dueo del monte.
Y Omri hizo lo malo ante los ojos del SEOR, y obr ms perversamente que todos los que [fueron] antes que l;
pues anduvo en todos los caminos de Jeroboam, hijo de Nabat, y en los pecados con que hizo pecar a Israel, provocando al SEOR, Dios de Israel, con sus dolos.
Los dems hechos que Omri hizo y el podero que mostr no estn escritos en el libro de las Crnicas de los reyes de Israel?
Y durmi Omri con sus padres y fue sepultado en Samaria; y su hijo Acab rein en su lugar.
Acab, hijo de Omri, comenz a reinar sobre Israel en el ao treinta y ocho de Asa, rey de Jud, y rein Acab, hijo de Omri, sobre Israel en Samaria veintids aos.
Y Acab, hijo de Omri, hizo lo malo a los ojos del SEOR ms que todos los que [fueron] antes que l.
Y como si fuera poco el andar en los pecados de Jeroboam, hijo de Nabat, tom por mujer a Jezabel, hija de Et-baal, rey de los sidonios, y fue a servir a Baal y lo ador.
Y edific un altar a Baal en la casa de Baal que edific en Samaria.
Acab hizo tambin una Asera. As Acab hizo ms para provocar al SEOR, Dios de Israel, que todos los reyes de Israel que fueron antes que l.
En su tiempo Hiel de Betel reedific Jeric; [a costa de la vida] de Abiram su primognito puso sus cimientos, y [a costa de la vida] de su hijo menor Segub levant sus puertas, conforme a la palabra que el SEOR haba hablado por Josu, hijo de Nun.
Entonces Elas tisbita, [que era] de los moradores de Galaad, dijo a Acab: Vive el SEOR, Dios de Israel, delante de quien estoy, que ciertamente no habr roco ni lluvia en estos aos, sino por la palabra de mi boca.
Y vino a Elas la palabra del SEOR, diciendo:
Sal de aqu y dirgete hacia el oriente, y escndete junto al arroyo Querit, que est al oriente del Jordn.
Y bebers del arroyo, y he ordenado a los cuervos que te sustenten all.
l fue e hizo conforme a la palabra del SEOR, pues fue y habit junto al arroyo Querit, que est al oriente del Jordn.
Y los cuervos le traan pan y carne por la maana, y pan y carne al atardecer, y beba del arroyo.
Y sucedi que despus de algn tiempo el arroyo se sec, porque no haba cado lluvia en la tierra.
Vino despus a l la palabra del SEOR, diciendo:
Levntate, ve a Sarepta, que pertenece a Sidn, y qudate all; he aqu, yo he mandado a una viuda de all que te sustente.
l se levant y fue a Sarepta. Cuando lleg a la entrada de la ciudad, he aqu, all estaba una viuda recogiendo lea, y la llam y [le] dijo: Te ruego que me consigas un poco de agua en un vaso para que yo beba.
Cuando ella iba a conseguir[la,] la llam y [le] dijo: Te ruego que me traigas [tambin] un bocado de pan en tu mano.
Pero ella respondi: Vive el SEOR tu Dios, que no tengo pan, slo [tengo] un puado de harina en la tinaja y un poco de aceite en la vasija y estoy recogiendo unos trozos de lea para entrar y preparar[lo] para m y para mi hijo, para que comamos y muramos.
Entonces Elas le dijo: No temas; ve, haz como has dicho, pero primero hazme una pequea torta de eso y treme[la;] despus hars para ti y para tu hijo.
Porque as dice el SEOR, Dios de Israel: "No se acabar la harina en la tinaja ni se agotar el aceite en la vasija, hasta el da en que el SEOR mande lluvia sobre la faz de la tierra."
Entonces ella fue e hizo conforme a la palabra de Elas, y ella, l y la casa de ella comieron por [muchos] das.
La harina de la tinaja no se acab ni se agot el aceite de la vasija, conforme a la palabra que el SEOR haba hablado por medio de Elas.
Y sucedi que despus de estas cosas, se enferm el hijo de la mujer duea de la casa; y su enfermedad fue tan grave que no qued aliento en l.
Y ella dijo a Elas: Qu tengo que ver contigo, oh varn de Dios? Has venido para traer a memoria mis iniquidades y hacer morir a mi hijo.
Y l le respondi: Dame a tu hijo. Y l lo tom de su regazo y lo llev a la cmara alta donde l viva, y lo acost sobre su propia cama.
Clam al SEOR y dijo: Oh SEOR, Dios mo, has trado tambin mal a la viuda con quien estoy hospedado haciendo morir a su hijo?
Entonces se tendi tres veces sobre el nio, clam al SEOR y dijo: Oh SEOR, Dios mo, te ruego que el alma de este nio vuelva a l.
El SEOR escuch la voz de Elas, y el alma del nio volvi a l y revivi.
Y Elas tom al nio, lo baj de la cmara alta a la casa y se lo dio a su madre; y Elas dijo: Mira, tu hijo vive.
Entonces la mujer dijo a Elas: Ahora conozco que t eres hombre de Dios, y que la palabra del SEOR en tu boca es verdad.
Y sucedi que [despus de] muchos das, la palabra del SEOR vino a Elas en el tercer ao, diciendo: Ve, mustrate a Acab, y enviar lluvia sobre la faz de la tierra.
Y Elas fue a mostrarse a Acab. Y el hambre [era] intensa en Samaria.
Y Acab llam a Abdas que [era] mayordomo de la casa. (Y Abdas tema en gran manera al SEOR;
pues sucedi que cuando Jezabel destruy a los profetas del SEOR, Abdas tom a cien profetas y los escondi de cincuenta en cincuenta en una cueva, y los sustent con pan y agua.)
Entonces Acab dijo a Abdas: Ve por la tierra a todas las fuentes de agua y a todos los valles; quiz hallaremos hierba y conservaremos con vida los caballos y los mulos, y no tendremos que matar parte del ganado.
Y dividieron la tierra entre ellos para recorrerla; Acab se fue solo por un camino, y Abdas se fue solo por otro.
Y estando Abdas en el camino, he aqu, Elas le sali al encuentro, y [Abdas] lo reconoci y cay sobre su rostro, y dijo: Eres t Elas, mi seor?
Y l le respondi: Yo soy. Ve, di a tu seor: "Aqu est Elas."
Y l dijo: Qu pecado he cometido, que entregas a tu siervo en manos de Acab para que me mate?
Vive el SEOR tu Dios, que no hay nacin ni reino adonde mi seor no haya enviado a buscarte; y cuando decan: "No est [aqu",] haca jurar al reino o a la nacin que no te haban hallado.
Y ahora dices: "Ve, di a tu seor: 'Aqu est Elas.'"
Y suceder que cuando te deje, el Espritu del SEOR te llevar adonde yo no sepa; as que cuando yo vaya y se lo diga a Acab y l no pueda encontrarte, me matar, aunque [yo] tu siervo he temido al SEOR desde mi juventud.
No le han contado a mi seor lo que hice cuando Jezabel mat a los profetas del SEOR, que escond a cien de los profetas del SEOR de cincuenta en cincuenta en una cueva, y los sustent con pan y agua?
Y ahora dices: "Ve, di a tu seor: 'Aqu est Elas'"; entonces me matar.
Y Elas dijo: Vive el SEOR de los ejrcitos, delante de quien estoy, que hoy ciertamente me mostrar a l.
Abdas fue al encuentro de Acab, y le dio aviso; y Acab fue al encuentro de Elas.
Y sucedi que cuando Acab vio a Elas, Acab le dijo: Eres t, perturbador de Israel?
Y l respondi: Yo no he perturbado a Israel, sino t y la casa de tu padre, porque habis abandonado los mandamientos del SEOR y habis seguido a los baales.
Ahora pues, enva a reunir conmigo a todo Israel en el monte Carmelo, [junto] con cuatrocientos cincuenta profetas de Baal y cuatrocientos profetas de la Asera que comen a la mesa de Jezabel.
Acab envi [mensaje] a todos los hijos de Israel y reuni a los profetas en el monte Carmelo.
Elas se acerc a todo el pueblo y dijo: Hasta cundo vacilaris entre dos opiniones? Si el SEOR es Dios, seguidle; y si Baal, seguidle a l. Pero el pueblo no le respondi ni una palabra.
Entonces Elas dijo al pueblo: Solo yo he quedado [como] profeta del SEOR, pero los profetas de Baal son cuatrocientos cincuenta hombres.
Que nos den, pues, dos novillos; que escojan un novillo para ellos y lo despedacen, y lo coloquen sobre la lea, pero que no [le] pongan fuego [debajo;] y yo preparar el otro novillo y lo colocar sobre la lea, y no [le] pondr fuego.
Entonces invocad el nombre de vuestro dios, y yo invocar el nombre del SEOR; y el Dios que responda por fuego, se es Dios. Y todo el pueblo respondi y dijo: La idea es buena.
Y Elas dijo a los profetas de Baal: Escoged un novillo para vosotros y preparadlo primero, pues sois los ms, e invocad el nombre de vuestro dios, pero no [le] pongis fuego.
Entonces tomaron el novillo que les dieron y [lo] prepararon, e invocaron el nombre de Baal desde la maana hasta el medioda, diciendo: Oh Baal, respndenos. Pero no hubo voz ni nadie respondi. Y danzaban alrededor del altar que haban hecho.
Y sucedi que [ya] al medioda, Elas se burlaba de ellos y deca: Clamad en voz alta, pues es un dios; tal vez [estar] meditando o se habr desviado, o estar de viaje, quiz est dormido y habr que despertarlo.
Y gritaban a grandes voces y se sajaban, segn su costumbre, con espadas y lanzas hasta que la sangre chorreaba sobre ellos.
Y sucedi que pasado el medioda, se pusieron a gritar frenticamente hasta la hora de ofrecerse el sacrificio [de la tarde]; pero no hubo voz, ni nadie respondi ni nadie hizo caso.
Entonces Elas dijo a todo el pueblo: Acercaos a m. Y todo el pueblo se acerc a l. Y repar el altar del SEOR que haba sido derribado.
Elas tom doce piedras conforme al nmero de las tribus de los hijos de Jacob, a quien haba venido la palabra del SEOR, diciendo: Israel ser tu nombre.
Y con las piedras edific un altar en el nombre del SEOR, e hizo una zanja alrededor del altar, suficientemente grande para contener dos medidas de semilla.
Dispuso despus la lea, cort el novillo en pedazos y [lo] coloc sobre la lea.
Y dijo: Llenad cuatro cntaros de agua y derramad[la] sobre el holocausto y sobre la lea. Despus dijo: Hacedlo por segunda vez; y lo hicieron por segunda vez. Y aadi: Hacedlo por tercera vez; y lo hicieron por tercera vez.
El agua corra alrededor del altar, y tambin llen la zanja de agua.
Y sucedi que a la hora de ofrecerse el sacrificio de la [tarde], el profeta Elas se acerc y dijo: Oh SEOR, Dios de Abraham, de Isaac y de Israel, que se sepa hoy que t eres Dios en Israel, que yo soy tu siervo y que he hecho todas estas cosas por palabra tuya.
Respndeme, oh SEOR, respndeme, para que este pueblo sepa que t, oh SEOR, eres Dios, y [que] has hecho volver sus corazones.
Entonces cay el fuego del SEOR, y consumi el holocausto, la lea, las piedras y el polvo, y lami el agua de la zanja.
Cuando todo el pueblo [lo] vio, se postraron sobre su rostro y dijeron: El SEOR, l es Dios; el SEOR, l es Dios.
Entonces Elas les dijo: Prended a los profetas de Baal, que no se escape ninguno de ellos. Los prendieron, y Elas los hizo bajar al torrente Cisn y all los degoll.
Y Elas dijo a Acab: Sube, come y bebe; porque se oye el estruendo de [mucha] lluvia.
Acab subi a comer y a beber, pero Elas subi a la cumbre del Carmelo; y all se agach en tierra y puso su rostro entre las rodillas.
Y dijo a su criado: Sube ahora, [y] mira hacia el mar. Y l subi, mir y dijo: No hay nada. Y Elas dijo siete veces: Vuelve [a mirar.]
Y sucedi que a la sptima [vez,] l dijo: He aqu, una nube tan pequea como la mano de un hombre sube del mar. Y dijo: Sube, [y] di a Acab: "Prepara [tu carro] y desciende, para que la [fuerte] lluvia no te detenga."
Y sucedi que al poco tiempo, el cielo se oscureci con nubes y viento, y hubo gran lluvia. Y Acab mont [en su carro] y fue a Jezreel.
Y la mano del SEOR estaba sobre Elas, el cual ci sus lomos y corri delante de Acab hasta Jezreel.
Y Acab le cont a Jezabel todo lo que Elas haba hecho y cmo haba matado a espada a todos los profetas.
Entonces Jezabel envi un mensajero a Elas, diciendo: As me hagan los dioses y aun me aadan, si maana a estas horas yo no he puesto tu vida como la vida de uno de ellos.
l tuvo miedo, y se levant y se fue para [salvar] su vida; y vino a Beerseba de Jud y dej all a su criado.
l anduvo por el desierto un da de camino, y vino y se sent bajo un enebro; pidi morirse y dijo: Basta ya, SEOR, toma mi vida porque yo no soy mejor que mis padres.
Y acostndose bajo el enebro, se durmi; y he aqu, un ngel lo toc y le dijo: Levntate, come.
Entonces mir, y he aqu que a su cabecera haba una torta [cocida sobre] piedras calientes y una vasija de agua. Comi y bebi, y volvi a acostarse.
Y el ngel del SEOR volvi por segunda vez, lo toc y [le] dijo: Levntate, come, porque es muy largo el camino para ti.
Se levant, pues, y comi y bebi, y con la fuerza de aquella comida camin cuarenta das y cuarenta noches hasta Horeb, el monte de Dios.
All entr en una cueva y pas en ella la noche; y he aqu, [vino] a l la palabra del SEOR, y l le dijo: Qu haces aqu, Elas?
Y l respondi: He tenido mucho celo por el SEOR, Dios de los ejrcitos; porque los hijos de Israel han abandonado tu pacto, han derribado tus altares y han matado a espada a tus profetas. He quedado yo solo y buscan mi vida para quitrmela.
Entonces l dijo: Sal y ponte en el monte delante del SEOR. Y he aqu que el SEOR pasaba. Y un grande y poderoso viento destrozaba los montes y quebraba las peas delante del SEOR; [pero] el SEOR no [estaba] en el viento. Despus del viento, un terremoto; [pero] el SEOR no [estaba] en el terremoto.
Despus del terremoto, un fuego; [pero] el SEOR no [estaba] en el fuego. Y despus del fuego, el susurro de una brisa apacible.
Y sucedi que cuando Elas [lo] oy, se cubri el rostro con su manto, y sali y se puso a la entrada de la cueva. Y he aqu, una voz [vino] a l y [le] dijo: Qu haces aqu, Elas?
Y l respondi: He tenido mucho celo por el SEOR, Dios de los ejrcitos; porque los hijos de Israel han abandonado tu pacto, han derribado tus altares y han matado a espada a tus profetas. He quedado yo solo y buscan mi vida para quitrmela.
Y el SEOR le dijo: Ve, regresa por tu camino al desierto de Damasco y cuando hayas llegado, ungirs a Hazael por rey sobre Aram;
y a Jeh, hijo de Nimsi, ungirs por rey sobre Israel; y a Eliseo, hijo de Safat de Abel-mehola, ungirs por profeta en tu lugar.
Y suceder que al que escape de la espada de Hazael, Jeh lo matar, y al que escape de la espada de Jeh, Eliseo lo matar.
Pero dejar siete mil en Israel, todas las rodillas que no se han doblado ante Baal y toda boca que no lo ha besado.
Y parti de all y encontr a Eliseo, hijo de Safat, que estaba arando con doce yuntas [de bueyes] delante de l, y l [estaba] con la ltima. Elas pas adonde l estaba y le ech su manto encima.
Dejando l los bueyes, corri tras Elas, y dijo: Permteme besar a mi padre y a mi madre, entonces te seguir. Y l le dijo: Ve, vulvete, pues, qu te he hecho yo?
Entonces se volvi, dejando de seguirle, tom el par de bueyes y los sacrific, y con los aparejos de los bueyes coci su carne, y [la] dio a la gente y ellos comieron. Despus se levant y fue tras Elas, y le serva.
Y Ben-adad, rey de Aram, reuni todo su ejrcito, y tena con l treinta y dos reyes con caballos y carros; y subi, siti a Samaria y pele contra ella.
Entonces envi mensajeros a la ciudad, a Acab, rey de Israel, dicindole: As dice Ben-adad:
"Tu plata y tu oro son mos; mos son tambin tus mujeres y tus hijos ms hermosos."
Y el rey de Israel respondi, y dijo: [Sea] conforme a tu palabra, oh rey, seor mo; tuyo soy yo y todo lo que tengo.
Despus volvieron los mensajeros y dijeron: As dice Ben-adad: "Por cierto que envi a decirte: 'Me dars tu plata, tu oro, tus mujeres y tus hijos.'
"Pero maana como a esta hora te enviar mis siervos, y registrarn tu casa y las casas de tus siervos; y suceder que todo lo que sea agradable a tus ojos [lo] tomarn en su mano y se [lo] llevarn."
El rey de Israel llam a todos los ancianos del pas, y [les] dijo: Reconoced ahora y ved que ste [slo] busca hacer dao; pues l envi a [pedir]me mis mujeres, mis hijos, mi plata y mi oro, y no se [los] negu.
Y todos los ancianos y todo el pueblo le dijeron: No escuches ni consientas.
Entonces l respondi a los mensajeros de Ben-adad: Decid a mi seor el rey: "Har todo lo que mandaste a tu siervo la primera vez, pero esto [otro] no lo puedo hacer." Se fueron los mensajeros y le llevaron la respuesta.
Y Ben-adad envi a decirle: As me hagan los dioses y aun me aadan, si el polvo de Samaria bastar para llenar las manos de todo el pueblo que me sigue.
Respondi el rey de Israel y dijo: Decid[le:] "No se jacte el que se cie [las armas] como el que se [las] descie."
Y cuando [Ben-adad] oy esta palabra, estaba bebiendo con los reyes en las tiendas, y dijo a sus siervos: Tomad posiciones. Y tomaron posiciones contra la ciudad.
Y he aqu, un profeta se acerc a Acab, rey de Israel, y [le] dijo: As dice el SEOR: "Has visto toda esta gran multitud? He aqu, la entregar hoy en tu mano, y sabrs que yo soy el SEOR."
Y Acab dijo: Por medio de quin? Y l dijo: As dice el SEOR: "Por medio de los jvenes de los jefes de las provincias." Entonces dijo: Quin comenzar la batalla? Y l respondi: T.
Entonces pas revista a los jvenes de los jefes de las provincias y eran doscientos treinta y dos; despus de ellos, pas revista a todo el pueblo, [es decir,] todos los hijos de Israel, siete mil.
Salieron al medioda, mientras Ben-adad estaba bebiendo hasta emborracharse en las tiendas junto con los treinta y dos reyes que lo ayudaban.
Los jvenes de los jefes de las provincias salieron primero; y envi Ben-adad [mensajeros] que le avisaron, diciendo: Han salido hombres de Samaria.
Entonces dijo: Si en paz han salido, prendedlos vivos; o si en guerra han salido, prendedlos vivos.
Salieron, pues, aqullos de la ciudad, los jvenes de los jefes de las provincias y el ejrcito que los segua.
Y mat cada uno a su hombre; los arameos huyeron e Israel los persigui, y Ben-adad, rey de Aram, escap a caballo con [algunos] jinetes.
Y el rey de Israel sali y atac los caballos y los carros, y derrot a los arameos [causndoles] gran matanza.
Entonces el profeta se acerc al rey de Israel, y le dijo: Ve, fortalcete, y entiende y mira lo que tienes que hacer; porque a la vuelta del ao el rey de Aram subir contra ti.
Y los siervos del rey de Aram le dijeron: Sus dioses son dioses de los montes, por eso fueron ms fuertes que nosotros; mejor peleemos contra ellos en la llanura, pues no seremos ms fuertes que ellos?
Haz, pues, esto: quita a los reyes, cada uno de su puesto, y pon capitanes en su lugar,
y alista un ejrcito como el ejrcito que perdiste, caballo por caballo y carro por carro. Entonces pelearemos contra ellos en la llanura, pues no seremos ms fuertes que ellos? l escuch su consejo y lo hizo as.
Y sucedi que a la vuelta del ao, Ben-adad alist a los arameos y subi a Afec para pelear contra Israel.
Y los hijos de Israel fueron alistados y provistos de raciones, y fueron a su encuentro; los hijos de Israel acamparon delante de ellos como dos rebauelos de cabras pero los arameos llenaban la tierra.
Entonces un hombre de Dios se acerc y habl al rey de Israel, y dijo: As dice el SEOR: "Porque los arameos han dicho: 'El SEOR es un dios de los montes, pero no es un dios de los valles; por tanto, entregar a toda esta gran multitud en tu mano, y sabrs que yo soy el SEOR.'"
Acamparon unos frente a otros por siete das. Y sucedi que al sptimo da comenz la batalla, y los hijos de Israel mataron de los arameos a cien mil hombres de a pie en un solo da.
Los dems huyeron a Afec, a la ciudad, y el muro cay sobre los veintisiete mil hombres que quedaban. Tambin Ben-adad huy y se refugi en la ciudad en un aposento interior.
Y sus siervos le dijeron: He aqu, hemos odo que los reyes de la casa de Israel son reyes misericordiosos; te rogamos que nos dejes poner cilicio en nuestros lomos y cuerdas sobre nuestras cabezas, y salgamos al rey de Israel; quizs l salve tu vida.
Se cieron cilicio en sus lomos, pusieron cuerdas sobre sus cabezas y vinieron al rey de Israel, y dijeron: Tu siervo Ben-adad dice: "Te ruego que me perdones la vida." Y l dijo: Vive todava? Es mi hermano.
Y los hombres tomaron esto como seal, y tomando de l la palabra prestamente dijeron: Tu hermano Ben-adad [vive.] Y l dijo: Id, traedlo. Entonces Ben-adad sali a l, y l le hizo subir en el carro.
Y [Ben-adad] le dijo: Devolver las ciudades que mi padre tom de tu padre, y te hars calles en Damasco, como mi padre hizo en Samaria. Y yo, [dijo Acab,] con este pacto te dejar ir. Hizo, pues, pacto con l y lo dej ir.
Y cierto hombre de los hijos de los profetas dijo a otro por palabra del SEOR: Te ruego que me hieras. Pero el hombre se neg a herirlo.
Entonces le dijo: Porque no has atendido a la voz del SEOR, he aqu, tan pronto como te apartes de m, un len te matar. Y tan pronto se apart de l, un len lo encontr y lo mat.
Entonces hall a otro hombre y le dijo: Te ruego que me hieras. Y el hombre le dio un golpe, hirindolo.
Y el profeta se fue y esper al rey en el camino; se haba disfrazado con una venda sobre los ojos.
Cuando el rey pasaba, clam al rey y dijo: Tu siervo fue al centro de la batalla; y he aqu, un hombre se apart [de las filas] y me trajo a uno, y [me] dijo: "Guarda a este hombre; si por alguna razn llega a faltar, entonces tu vida responder por su vida o pagars un talento de plata."
Y mientras tu siervo estaba ocupado aqu y all, l desapareci. Y el rey de Israel le dijo: As ser tu sentencia; t mismo [lo] has decidido.
Entonces l se apresur a quitarse la venda de los ojos, y el rey de Israel lo reconoci como uno de los profetas.
Y l le dijo: As dice el SEOR: "Porque has dejado salir de [tu] mano al hombre a quien yo haba destinado a la destruccin, he aqu, tu vida responder por su vida y tu pueblo por su pueblo."
El rey de Israel se fue a su casa disgustado y molesto, y entr en Samaria.
Y sucedi que despus de estas cosas, Nabot de Jezreel tena una via que [estaba] en Jezreel, junto al palacio de Acab, rey de Samaria.
Y Acab habl a Nabot, diciendo: Dame tu via para que me sirva de huerta para hortaliza porque est cerca, al lado de mi casa, y yo te dar en su lugar una via mejor; si prefieres, te dar su precio en dinero.
Pero Nabot le dijo a Acab: No permita el SEOR que te d la herencia de mis padres.
Acab entonces se fue a su casa disgustado y molesto a causa de la palabra que Nabot de Jezreel le haba dicho; pues dijo: No te dar la herencia de mis padres. Y se acost en su cama, volvi su rostro y no comi.
Pero Jezabel su mujer se acerc a l, y le dijo: Por qu est tu espritu tan decado que no comes?
Entonces l le respondi: Porque le habl a Nabot de Jezreel, y le dije: "Dame tu via por dinero; o, si prefieres, te dar una via en su lugar." Pero l dijo: "No te dar mi via."
Su mujer Jezabel le dijo: No reinas ahora sobre Israel? Levntate, come, y algrese tu corazn. Yo te dar la via de Nabot de Jezreel.
Y ella escribi cartas en nombre de Acab, las sell con su sello y envi las cartas a los ancianos y a los nobles que vivan en la ciudad con Nabot.
Y escribi en las cartas, diciendo: Proclamad ayuno y sentad a Nabot a la cabeza del pueblo.
Sentad a dos hombres malvados delante de l que testifiquen contra l, diciendo: "T has blasfemado a Dios y al rey." Entonces sacadlo y apedreadlo para que muera.
Los hombres de su ciudad, los ancianos y los nobles que vivan en su ciudad, hicieron como Jezabel les haba mandado, tal como estaba escrito en las cartas que ella les haba enviado.
Proclamaron ayuno y sentaron a Nabot a la cabeza del pueblo.
Entonces entraron los dos hombres malvados y se sentaron delante de l; y los dos hombres malvados testificaron contra l, es decir, contra Nabot delante del pueblo, diciendo: Nabot ha blasfemado a Dios y al rey. Y lo llevaron fuera de la ciudad, lo apedrearon y muri.
Despus enviaron [un mensaje] a Jezabel, diciendo: Nabot ha sido apedreado y ha muerto.
Y cuando Jezabel oy que Nabot haba sido apedreado y haba muerto, Jezabel dijo a Acab: Levntate, toma posesin de la via de Nabot de Jezreel, la cual l se neg a darte por dinero, porque Nabot no est vivo, sino muerto.
Y sucedi que cuando Acab oy que Nabot haba muerto, se levant para descender a la via de Nabot de Jezreel, para tomar posesin de ella.
Entonces vino la palabra del SEOR a Elas tisbita, diciendo:
Levntate, desciende al encuentro de Acab, rey de Israel, que est en Samaria; he aqu, l est en la via de Nabot, adonde ha descendido a tomar posesin de ella.
Le hablars, diciendo: "As dice el SEOR: 'Has asesinado, y adems has tomado posesin [de la via]?'" Tambin le hablars, diciendo: "As dice el SEOR: 'En el lugar donde los perros lamieron la sangre de Nabot, los perros lamern tu sangre, tu misma [sangre].'"
Y Acab dijo a Elas: Me has encontrado, enemigo mo? Y l respondi: [Te] he encontrado, porque te has vendido para hacer el mal ante los ojos del SEOR.
He aqu, traer mal sobre ti, te barrer completamente y cortar de Acab todo varn, tanto siervo como libre en Israel;
har tu casa como la casa de Jeroboam, hijo de Nabat, y como la casa de Baasa, hijo de Ahas, por la provocacin con la que [me] has provocado a ira y [porque] has hecho pecar a Israel.
Tambin de Jezabel ha hablado el SEOR, diciendo: "Los perros comern a Jezabel en la parcela de Jezreel."
Cualquiera de Acab que muera en la ciudad, lo comern los perros, y el que muera en el campo, lo comern las aves del cielo.
Ciertamente no hubo ninguno como Acab que se vendiera para hacer lo malo ante los ojos del SEOR, porque Jezabel su mujer lo haba incitado.
Su conducta fue muy abominable, [pues] fue tras los dolos conforme a todo lo que haban hecho los amorreos, a los que el SEOR haba echado de delante de los hijos de Israel.
Y sucedi que cuando Acab oy estas palabras, rasg sus vestidos, puso cilicio sobre sus carnes y ayun, se acost con el cilicio y andaba abatido.
Entonces la palabra del SEOR vino a Elas tisbita, diciendo:
Ves como Acab se ha humillado delante de m? Porque se ha humillado delante de m, no traer el mal en sus das; pero en los das de su hijo traer el mal sobre su casa.
Pasaron tres aos sin que hubiera guerra entre Aram e Israel.
Y sucedi que al tercer ao, Josafat, rey de Jud, descendi [a visitar] al rey de Israel.
Y el rey de Israel dijo a sus siervos: Sabis que Ramot de Galaad nos pertenece, y no estamos haciendo nada para quitarla de mano del rey de Aram?
Y dijo a Josafat: Quieres venir conmigo a pelear [contra] Ramot de Galaad? Respondi Josafat al rey de Israel: Yo soy como t, mi pueblo como tu pueblo, mis caballos como tus caballos.
Josafat dijo adems al rey de Israel: Te ruego que consultes primero la palabra del SEOR.
Entonces el rey de Israel reuni a los profetas, unos cuatrocientos hombres, y les dijo: Debo ir a pelear contra Ramot de Galaad o debo desistir? Y ellos respondieron: Sube porque el Seor [la] entregar en manos del rey.
Pero Josafat dijo: No queda an aqu [algn] profeta del SEOR, para que le consultemos?
Y el rey de Israel dijo a Josafat: Todava queda un hombre por medio de quien podemos consultar al SEOR, pero lo aborrezco, porque no profetiza lo bueno en cuanto a m, sino lo malo. Es Micaas, hijo de Imla. Pero Josafat dijo: No hable el rey as.
Entonces el rey de Israel llam a un oficial, y le dijo: Trae pronto a Micaas, hijo de Imla.
El rey de Israel y Josafat, rey de Jud, estaban sentados cada uno en su trono, vestidos con [sus] mantos, en la era a la entrada de la puerta de Samaria; y todos los profetas estaban profetizando delante de ellos.
Y Sedequas, hijo de Quenaana, se haba hecho unos cuernos de hierro y deca: As dice el SEOR: "Con stos acornears a los arameos hasta acabarlos."
Y todos los profetas profetizaban as, diciendo: Sube a Ramot de Galaad y tendrs xito, pues el SEOR [la] entregar en manos del rey.
Y el mensajero que fue a llamar a Micaas le habl, diciendo: He aqu, las palabras de los profetas son unnimes en favor del rey. Te ruego que tu palabra sea como la palabra de uno de ellos, y que hables favorablemente.
Pero Micaas dijo: Vive el SEOR que lo que el SEOR me diga, eso hablar.
Y cuando lleg al rey, el rey le dijo: Micaas, iremos a Ramot de Galaad a pelear, o debemos desistir? Y l le respondi: Sube, y tendrs xito, y el SEOR [la] entregar en manos del rey.
Entonces el rey le dijo: Cuntas veces he de tomarte juramento de que no me digas ms que la verdad en el nombre del SEOR?
Y l respondi: Vi a todo Israel esparcido por los montes, como ovejas sin pastor; y el SEOR dijo: "stos no tienen seor, que cada uno vuelva a su casa en paz."
Y el rey de Israel dijo a Josafat: No te dije que no profetizara lo bueno acerca de m, sino lo malo?
Respondi [Micaas:] Por tanto, escucha la palabra del SEOR. Yo vi al SEOR sentado en su trono, y todo el ejrcito de los cielos estaba junto a l, a su derecha y a su izquierda.
Y el SEOR dijo: "Quin inducir a Acab para que suba y caiga en Ramot de Galaad?" Y uno deca de una manera, y otro de otra.
Entonces un espritu se adelant, y se puso delante del SEOR, y dijo: "Yo le inducir."
Y el SEOR le dijo: "Cmo?" Y l respondi: "Saldr y ser espritu de mentira en boca de todos sus profetas." Entonces l dijo: "[Le] inducirs y tambin prevalecers. Ve y hazlo as."
Y ahora, he aqu que el SEOR ha puesto un espritu de mentira en boca de todos estos tus profetas; pues el SEOR ha decretado el mal contra ti.
Entonces se acerc Sedequas, hijo de Quenaana, y golpe a Micaas en la mejilla y dijo: Cmo es que el Espritu del SEOR pas de m para hablarte a ti?
Respondi Micaas: He aqu, t [lo] vers aquel da en que entres en un aposento interior para esconderte.
Y el rey de Israel dijo: Toma a Micaas y devulvelo a Amn, gobernador de la ciudad, y a Jos, hijo del rey,
y di: "As dice el rey: 'Echad a ste a la crcel, y alimentadlo con poco pan y poca agua hasta que yo vuelva en paz.'"
Y Micaas dijo: Si en verdad vuelves en paz, el SEOR no ha hablado por m. Y aadi: Od, pueblos todos.
Y el rey de Israel y Josafat, rey de Jud, subieron contra Ramot de Galaad.
Y el rey de Israel dijo a Josafat: Yo me disfrazar para entrar en la batalla, pero t ponte tus ropas [reales.] El rey de Israel se disfraz y entr en la batalla.
Pero el rey de Aram haba ordenado a los treinta y dos capitanes de sus carros, diciendo: No peleis contra chico ni contra grande, sino slo contra el rey de Israel.
Y sucedi que cuando los capitanes de los carros vieron a Josafat, dijeron: Ciertamente ste es el rey de Israel, y se desviaron para pelear contra l, pero Josafat grit.
Y sucedi que cuando los capitanes de los carros vieron que no era el rey de Israel, dejaron de perseguirlo.
Y un hombre dispar su arco al azar e hiri al rey de Israel por entre la juntura de la armadura. Y l dijo a su cochero: Da la vuelta y scame de la batalla, pues estoy gravemente herido.
Pero la batalla arreci aquel da, y el rey fue sostenido en su carro frente a los arameos y al atardecer muri; la sangre de la herida corra hasta el fondo del carro.
A la puesta del sol, pas un grito por el ejrcito que deca: Cada hombre a su ciudad y cada uno a su tierra.
Muri, pues, el rey y fue llevado a Samaria, y sepultaron al rey en Samaria.
Lavaron el carro junto al estanque de Samaria y los perros lamieron su sangre (y [all] se baaban las rameras), conforme a la palabra que el SEOR haba hablado.
Los dems hechos de Acab y todo lo que hizo, la casa de marfil que edific y todas las ciudades que edific, no estn escritos en el libro de las Crnicas de los reyes de Israel?
Durmi, pues, Acab con sus padres; y su hijo Ocozas rein en su lugar.
Y Josafat, hijo de Asa, comenz a reinar sobre Jud en el cuarto ao de Acab, rey de Israel.
Josafat [tena] treinta y cinco aos cuando comenz a reinar, y rein veinticinco aos en Jerusaln. Y el nombre de su madre [era] Azuba, hija de Silhi.
Y anduvo en todo el camino de su padre Asa; no se desvi de l, haciendo lo recto ante los ojos del SEOR. Sin embargo, los lugares altos no fueron quitados; todava el pueblo sacrificaba y quemaba incienso en los lugares altos.
Tambin Josafat hizo la paz con el rey de Israel.
Los dems hechos de Josafat, el podero que mostr y cmo guerre, no estn escritos en el libro de las Crnicas de los reyes de Jud?
Y ech fuera de la tierra al resto de los sodomitas que haban quedado en los das de su padre Asa.
No haba entonces ningn rey en Edom; haba gobernador [en lugar de] rey.
Josafat se construy naves de Tarsis para ir a Ofir por oro, pero no fueron porque las naves se rompieron en Ezin-geber.
Y Ocozas, hijo de Acab, dijo a Josafat: Permite que mis siervos vayan con tus siervos en las naves. Pero Josafat no quiso.
Y Josafat durmi con sus padres y fue sepultado con sus padres en la ciudad de su padre David; y su hijo Joram rein en su lugar.
Ocozas, hijo de Acab, comenz a reinar sobre Israel en Samaria en el ao diecisiete de Josafat, rey de Jud, y rein dos aos sobre Israel.
E hizo lo malo ante los ojos del SEOR, y anduvo en el camino de su padre, en el camino de su madre y en el camino de Jeroboam, hijo de Nabat, el que hizo pecar a Israel.
Sirvi, pues, a Baal y lo ador, y provoc a ira al SEOR, Dios de Israel, conforme a todo lo que haba hecho su padre.
Moab se rebel contra Israel despus de la muerte de Acab.
Y Ocozas se cay por la celosa del aposento alto que tena en Samaria, y se enferm. Y envi mensajeros, a los que dijo: Id, consultad a Baal-zebub, dios de Ecrn, si he de sanar de esta enfermedad.
Entonces el ngel del SEOR dijo a Elas tisbita: Levntate, sube al encuentro de los mensajeros del rey de Samaria y diles: "No hay acaso Dios en Israel para que vayis a consultar a Baal-zebub, dios de Ecrn?"
Por tanto, as dice el SEOR: "No bajars del lecho al que has subido, sino que ciertamente morirs." Entonces Elas se fue.
Cuando volvieron los mensajeros al rey, l les dijo: Por qu habis vuelto?
Y ellos respondieron: Un hombre subi a nuestro encuentro y nos dijo: "Id, volved al rey que os envi, y decidle: 'As dice el SEOR: "Acaso porque no hay Dios en Israel envas a consultar a Baal-zebub, dios de Ecrn? Por tanto, no bajars del lecho al que has subido, sino que ciertamente morirs."'"
Y l les dijo: Qu aspecto tena el hombre que subi a vuestro encuentro y os habl estas palabras?
Ellos le respondieron: [Era] un hombre cubierto de pelo, con un cinturn de cuero ceido a sus lomos. Y l dijo: Es Elas tisbita.
Entonces [el rey] envi a l un capitn de cincuenta con sus cincuenta [hombres.] Y [ste] subi a l, y he aqu, [Elas] estaba sentado en la cumbre del monte, y le dijo: Hombre de Dios, el rey dice: "Desciende."
Respondi Elas y dijo al capitn de cincuenta: Si yo soy hombre de Dios, que descienda fuego del cielo y te consuma a ti y a tus cincuenta. Entonces descendi fuego del cielo, y lo consumi a l y a sus cincuenta.
De nuevo envi a l otro capitn de cincuenta con sus cincuenta que [le] habl y le dijo: Hombre de Dios, as dice el rey: "Desciende inmediatamente."
Y respondi Elas y les dijo: Si yo soy hombre de Dios, que descienda fuego del cielo y te consuma a ti y a tus cincuenta. Entonces el fuego de Dios descendi del cielo y lo consumi a l y a sus cincuenta.
De nuevo [el rey] le envi al tercer capitn de cincuenta con sus cincuenta. Y cuando el tercer capitn de cincuenta subi, vino y se postr de rodillas delante de Elas y le rog, dicindole: Hombre de Dios, te ruego que mi vida y la vida de estos cincuenta siervos tuyos sean preciosas ante tus ojos.
He aqu que ha descendido fuego del cielo y ha consumido a los dos primeros capitanes de cincuenta con sus cincuenta; mas ahora, sea mi vida preciosa ante tus ojos.
Entonces el ngel del SEOR dijo a Elas: Desciende con l [y] no le tengas miedo. Se levant [Elas] y descendi con l al rey,
y le dijo: As dice el SEOR: "Por cuanto has enviado mensajeros a consultar a Baal-zebub, dios de Ecrn, acaso porque no hay Dios en Israel para consultar su palabra?, no bajars por tanto del lecho al que has subido, sino que ciertamente morirs."
Ocozas muri conforme a la palabra del SEOR que Elas haba hablado. Y Joram rein en su lugar en el ao segundo de Joram, hijo de Josafat, rey de Jud, porque [Ocozas] no tena ningn hijo.
Los dems hechos de Ocozas, lo que hizo, no estn escritos en el libro de las Crnicas de los reyes de Israel?
Y sucedi que cuando el SEOR iba a llevarse a Elas al cielo en un torbellino, Elas vena de Gilgal con Eliseo.
Y Elas dijo a Eliseo: Te ruego que te quedes aqu, porque el SEOR me ha enviado hasta Betel. Pero Eliseo dijo: Vive el SEOR y vive tu alma, que no me apartar de ti. Y descendieron a Betel.
Entonces los hijos de los profetas que [estaban en] Betel salieron al [encuentro de] Eliseo y le dijeron: Sabes que hoy el SEOR te quitar a tu seor de sobre ti? Y l dijo: S, yo lo s; callad.
Elas entonces le dijo: Eliseo, te ruego que te quedes aqu, porque el SEOR me ha enviado a Jeric. Pero l dijo: Vive el SEOR y vive tu alma, que no me apartar de ti. Y fueron a Jeric.
Y los hijos de los profetas que [estaban] en Jeric se acercaron a Eliseo y le dijeron: Sabes que hoy el SEOR te quitar a tu seor de sobre ti? Y l respondi: S, yo lo s; callad.
Entonces Elas le dijo: Te ruego que te quedes aqu, porque el SEOR me ha enviado al Jordn. Pero l dijo: Vive el SEOR y vive tu alma, que no me apartar de ti. Siguieron, pues, los dos.
Y cincuenta hombres de los hijos de los profetas fueron y se pararon frente [a ellos,] a lo lejos, mientras ellos dos se pararon junto al Jordn.
Entonces Elas tom su manto, lo dobl y golpe las aguas, y [stas] se dividieron a uno y a otro lado, y los dos pasaron por tierra seca.
Y cuando haban pasado, Elas dijo a Eliseo: Pide lo [que quieras] que yo haga por ti antes de que yo sea separado de ti. Y Eliseo dijo: Te ruego que una doble porcin de tu espritu sea sobre m.
Y l dijo: Has pedido una cosa difcil. [Sin embargo,] si me ves cuando sea llevado de ti, as te suceder; pero si no, no ser [as.]
Y aconteci que mientras ellos iban andando y hablando, he aqu, [apareci] un carro de fuego y caballos de fuego que separ a los dos. Y Elas subi al cielo en un torbellino.
[Lo] vio Eliseo y clam: Padre mo, padre mo, los carros de Israel y su gente de a caballo. Y no lo vio ms. Entonces tom sus vestidos y los rasg en dos pedazos.
Tambin recogi el manto de Elas que se le haba cado, y regres y se par a la orilla del Jordn.
Y tomando el manto de Elas que se le haba cado, golpe las aguas, y dijo: Dnde est el SEOR, el Dios de Elas? Y cuando l golpe tambin las aguas, stas se dividieron a uno y a otro lado, y pas Eliseo.
Cuando lo vieron los hijos de los profetas que [estaban] en Jeric frente [a l], dijeron: El espritu de Elas reposa sobre Eliseo. Y fueron a su encuentro y se postraron en tierra ante l.
Y le dijeron: He aqu, ahora hay con tus siervos cincuenta hombres fuertes; te rogamos que los dejes ir a buscar a tu seor; tal vez el Espritu del SEOR lo ha levantado y lo ha echado en algn monte o en algn valle. Y l dijo: No [los] enviis.
Pero cuando le insistieron hasta la saciedad, dijo: Enviad[los.] Entonces enviaron cincuenta hombres; y buscaron durante tres das, pero no lo hallaron.
Y volvieron a Eliseo que se haba quedado en Jeric, y l les dijo: No os dije: "No vayis"?
Entonces los hombres de la ciudad dijeron a Eliseo: He aqu, ahora el emplazamiento de esta ciudad es bueno, como mi seor ve, pero el agua es mala y la tierra estril.
Y l dijo: Traedme una vasija nueva, y poned sal en ella. Y se [la] trajeron.
Y l sali al manantial de las aguas, ech sal en l, y dijo: As dice el SEOR: "He purificado estas aguas; de all no saldr ms muerte ni esterilidad."
Y las aguas han quedado purificadas hasta hoy, conforme a la palabra que habl Eliseo.
Despus subi de all a Betel; y mientras suba por el camino, unos muchachos salieron de la ciudad y se burlaban de l, y le decan: Sube, calvo; sube, calvo!
Cuando l mir hacia atrs y los vio, los maldijo en el nombre del SEOR. Entonces salieron dos osas del bosque y despedazaron de ellos a cuarenta y dos muchachos.
De all fue al monte Carmelo, y desde all regres a Samaria.
Joram, hijo de Acab, comenz a reinar sobre Israel en Samaria en el ao dieciocho de Josafat, rey de Jud; y rein doce aos.
E hizo lo malo ante los ojos del SEOR, aunque no como su padre y su madre, pues quit el pilar [sagrado] de Baal que su padre haba hecho.
Sin embargo, se aferr a los pecados de Jeroboam, hijo de Nabat, [con] los que hizo pecar a Israel, y no se apart de ellos.
Y Mesa, rey de Moab, era criador de ovejas, y pagaba al rey de Israel cien mil corderos y la lana de cien mil carneros.
Pero sucedi que cuando Acab muri, el rey de Moab se rebel contra el rey de Israel.
Y aquel mismo da el rey Joram sali de Samaria y alist a todo Israel.
Entonces fue y envi [palabra] a Josafat, rey de Jud, diciendo: El rey de Moab se ha rebelado contra m. Irs conmigo a pelear contra Moab? Y l respondi: Subir; yo soy como t, mi pueblo como tu pueblo, mis caballos como tus caballos.
Y dijo: Por qu camino subiremos? Y l respondi: Por el camino del desierto de Edom.
Fue el rey de Israel con el rey de Jud y el rey de Edom; y dando un rodeo anduvieron siete das de camino; y no haba agua para el ejrcito ni para los animales que los seguan.
Entonces el rey de Israel dijo: Ah! Porque el SEOR ha llamado a estos tres reyes para entregarlos en manos de Moab.
Pero Josafat dijo: No hay aqu un profeta del SEOR para que consultemos al SEOR por medio de l? Y uno de los siervos del rey de Israel respondi, y dijo: Aqu est Eliseo, hijo de Safat, el que verta agua en las manos de Elas.
Y Josafat dijo: La palabra del SEOR est con l. Y el rey de Israel y Josafat y el rey de Edom descendieron a l.
Entonces Eliseo dijo al rey de Israel: Qu tengo que ver contigo? Ve a los profetas de tu padre y a los profetas de tu madre. Y el rey de Israel le dijo: No, porque el SEOR ha llamado a estos tres reyes para entregarlos en mano de Moab.
Y Eliseo dijo: Vive el SEOR de los ejrcitos, ante quien estoy, que si no fuera por respeto a la presencia de Josafat, rey de Jud, no te mirara ni te vera.
Mas traedme ahora un taedor. Y sucedi que mientras el taedor tocaba, la mano del SEOR vino sobre Eliseo.
Y l dijo: As dice el SEOR: "Haced en este valle muchas zanjas."
Pues as dice el SEOR: "No veris viento, ni veris lluvias; sin embargo ese valle se llenar de agua, y beberis vosotros y vuestros ganados y vuestras bestias."
Aun esto es poco ante los ojos del SEOR; tambin entregar en vuestras manos a los moabitas.
Y destruiris toda ciudad fortificada y toda ciudad principal, y talaris todo rbol bueno, cegaris todas las fuentes de agua y daaris con piedras todo terreno frtil.
Y aconteci que por la maana, a la hora de ofrecer el sacrificio, he aqu, el agua vino por el camino de Edom, y la tierra se llen de agua.
Y todos los moabitas oyeron que los reyes haban subido a pelear contra ellos. Y convocaron a todos, desde los que podan ceir armadura para arriba, y se pusieron en la frontera.
Se levantaron muy de maana, y cuando el sol brill sobre el agua, los moabitas vieron el agua frente [a ellos] tan roja como la sangre.
Entonces dijeron: Esto es sangre; sin duda los reyes han peleado entre s, y se han matado unos a otros. Ahora pues, Moab, al despojo!
Pero cuando llegaron al campamento de Israel, los israelitas se levantaron e hirieron a los moabitas, y [stos] huyeron delante de ellos; y [los israelitas] se adentraron en el pas matando a los moabitas.
Destruyeron las ciudades, y cada uno arroj su piedra en toda parcela de tierra buena, y las llenaron. Cegaron todas las fuentes de agua y talaron todos los rboles buenos, hasta dejar en Kir-hareset [slo] sus piedras; no obstante, los honderos [la] rodearon y la destruyeron.
Al ver el rey de Moab que la batalla arreciaba contra l, tom consigo setecientos hombres que sacaban espada, para abrir brecha hacia el rey de Edom, mas no pudieron.
Entonces tom a su hijo primognito que haba de reinar en su lugar, y lo ofreci en holocausto sobre la muralla. Y hubo gran ira contra los israelitas, quienes se apartaron de all y regresaron a [su] tierra.
Y una mujer de las mujeres de los hijos de los profetas clam a Eliseo, diciendo: Tu siervo, mi marido, ha muerto, y t sabes que tu siervo tema al SEOR; y ha venido el acreedor a tomar a mis dos hijos para esclavos suyos.
Y Eliseo le dijo: Qu puedo hacer por ti? Dime qu tienes en casa. Y ella respondi: Tu sierva no tiene en casa ms que una vasija de aceite.
Entonces l [le] dijo: Ve, pide vasijas prestadas por todas partes de todos tus vecinos, vasijas vacas; no pidas pocas.
Luego entra y cierra la puerta detrs de ti y de tus hijos y echas [el aceite] en todas estas vasijas, poniendo aparte las que estn llenas.
Y ella se fue de su lado, y cerr la puerta tras s y de sus hijos; y ellos traan [las vasijas] y ella echaba [el aceite.]
Y sucedi que cuando las vasijas estuvieron llenas, dijo ella a un hijo suyo: Treme otra vasija. Y l le dijo: No hay ms vasijas. Y ces el aceite.
Entonces ella fue y se lo cont al hombre de Dios. Y l [le] dijo: Ve, vende el aceite y paga tu deuda, y t [y] tus hijos podis vivir de lo que quede.
Y aconteci que un da pasaba Eliseo por Sunem, donde haba una mujer distinguida, y ella le persuadi a que comiera. Y as fue que siempre que pasaba, entraba all a comer.
Y ella dijo a su marido: He aqu, ahora entiendo que ste que siempre pasa por nuestra [casa,] es un hombre santo de Dios.
Te ruego que hagamos un pequeo aposento alto, con paredes, y pongamos all para l una cama, una mesa, una silla y un candelero; y ser que cuando venga a nosotros, se podr retirar all.
Y aconteci que un da vino l por all, se retir al aposento alto y all se acost.
Entonces dijo a Giezi su criado: Llama a esta sunamita. Y cuando la llam, ella se present delante de l.
Y l le dijo [a Giezi:] Dile ahora: "He aqu, te has preocupado por nosotros con todo este cuidado; qu puedo hacer por ti? Quieres que hable por ti al rey o al jefe del ejrcito?" Y ella respondi: Yo vivo en medio de mi pueblo.
l entonces dijo: Qu, pues, se puede hacer por ella? Y Giezi respondi: En verdad ella no tiene ningn hijo y su marido es viejo.
Y l dijo: Llmala. Cuando l la llam, ella se detuvo a la entrada.
Entonces l [le] dijo: Por este tiempo, el ao que viene, abrazars un hijo. Y ella dijo: No, seor mo, hombre de Dios, no engaes a tu sierva.
Pero la mujer concibi y dio a luz un hijo al ao siguiente en el tiempo que Eliseo le haba dicho.
Y cuando el nio creci, lleg el da en que sali al campo adonde estaba su padre con los segadores,
y dijo a su padre: [Ay,] mi cabeza, mi cabeza! Y [el padre] dijo a un criado: Llvalo a su madre.
Y tomndolo, lo llev a su madre, y estuvo sentado en sus rodillas hasta el medioda, y muri.
Entonces ella subi y lo puso sobre la cama del hombre de Dios, cerr [la puerta] detrs de l y sali.
Luego llam a su marido y [le] dijo: Te ruego que me enves uno de los criados y una de las asnas, para que yo vaya corriendo al hombre de Dios y regrese.
Y l dijo: Por qu vas hoy a l? No es luna nueva ni da de reposo. Y ella respondi: Qudate en paz.
Entonces ella aparej el asna y dijo a su criado: Arrea y anda; no detengas el paso por m a menos que yo te lo diga.
Y ella fue y lleg al hombre de Dios en el monte Carmelo. Y sucedi que cuando el hombre de Dios la vio a lo lejos, dijo a Giezi su criado: He aqu, all viene la sunamita.
Te ruego que corras ahora a su encuentro y le digas: "Te va bien a ti? Le va bien a tu marido? Le va bien al nio?" Y ella respondi: Bien.
Cuando ella lleg al monte, al hombre de Dios, se asi de sus pies. Y Giezi se acerc para apartarla, pero el hombre de Dios dijo: Djala, porque su alma est angustiada y el SEOR me lo ha ocultado y no me lo ha revelado.
Entonces ella dijo: Acaso ped un hijo a mi seor? No dije: "No me engaes?"
Entonces l dijo a Giezi: Cie tus lomos y toma mi bculo en tu mano, y vete; si encuentras a alguno, no lo saludes, y si alguien te saluda, no le respondas, y pon mi bculo sobre el rostro del nio.
Y la madre del nio dijo: Vive el SEOR y vive tu alma, que no me apartar de ti. Entonces l se levant y la sigui.
Y Giezi se adelant a ellos y puso el bculo sobre el rostro del nio, mas no hubo voz ni reaccin. As que volvi para encontrarlo, y le dijo: El nio no ha despertado.
Cuando Eliseo entr en la casa, he aqu, el nio estaba muerto, tendido sobre su cama.
Y entrando, cerr la puerta tras ambos y or al SEOR.
Entonces subi y se acost sobre el nio, y puso la boca sobre su boca, los ojos sobre sus ojos y las manos sobre sus manos, y se tendi sobre l; y la carne del nio entr en calor.
Entonces [Eliseo] volvi y camin por la casa de un lado para otro, y subi y se tendi sobre l; y el nio estornud siete veces y abri sus ojos.
Y [Eliseo] llam a Giezi y [le] dijo: Llama a la sunamita. Y l la llam. Y cuando ella vino a Eliseo, l dijo: Toma a tu hijo.
Entonces ella entr, cay a sus pies y se postr en tierra, y tomando a su hijo, sali.
Cuando Eliseo regres a Gilgal, haba hambre en la tierra. Y estando sentados los hijos de los profetas delante de l, dijo a su criado: Pon la olla grande y cuece potaje para los hijos de los profetas.
Entonces uno [de ellos] sali al campo a recoger hierbas, y encontr una via silvestre y de ella recogi su falda llena de calabazas silvestres, y vino y las cort en pedazos en la olla de potaje, porque no saba [lo que eran.]
Y [lo] sirvieron para que los hombres comieran. Y sucedi que cuando coman el potaje, clamaron y dijeron: Oh hombre de Dios, hay muerte en la olla! Y no pudieron comer.
Pero l dijo: Traedme harina. Y la ech en la olla, y dijo: Srve[lo] a la gente para que coman. Y [ya] no haba nada malo en la olla.
Y vino un hombre de Baal-salisa y trajo al hombre de Dios panes de primicias, veinte panes de cebada y espigas de grano nuevo en su bolsa. Y l dijo: Da[los] a la gente para que coman.
Y su sirviente dijo: Cmo pondr esto delante de cien hombres? Pero l respondi: Da[los] a la gente para que coman, porque as dice el SEOR: "Comern y sobrar."
Y [lo] puso delante de ellos y comieron, y sobr conforme a la palabra del SEOR.
Y Naamn, capitn del ejrcito del rey de Aram, era un gran hombre delante de su seor y tenido en alta estima, porque por medio de l el SEOR haba dado la victoria a Aram. Tambin el hombre era un guerrero valiente, [pero] leproso.
Y haban salido los arameos en bandas y haban tomado cautiva a una muchacha muy joven de la tierra de Israel, y ella estaba al servicio de la mujer de Naamn.
Y ella dijo a su seora: Ah, si mi seor estuviera con el profeta que est en Samaria! l entonces lo curara de su lepra.
Y [Naamn] entr y habl a su seor, diciendo: Esto y esto ha dicho la muchacha que es de la tierra de Israel.
Entonces el rey de Aram dijo: Ve ahora, y enviar una carta al rey de Israel. Y l fue y llev consigo diez talentos de plata y seis mil [siclos] de oro y diez mudas de ropa.
Tambin llev al rey de Israel la carta que deca: Y ahora, cuando llegue a ti esta carta, he aqu, [vers] que te he enviado a mi siervo Naamn para que lo cures de su lepra.
Y sucedi que cuando el rey de Israel ley la carta, rasg sus vestidos, y dijo: Acaso soy yo Dios, para dar muerte y para dar vida, para que ste me mande [a decir] que cure a un hombre de su lepra? Pero considerad ahora, y ved cmo busca pleito conmigo.
Y al or Eliseo, el hombre de Dios, que el rey de Israel haba rasgado sus vestidos, envi [aviso] al rey diciendo: Por qu has rasgado tus vestidos? Que venga l a m ahora, y sabr que hay profeta en Israel.
Vino, pues, Naamn con sus caballos y con su carro, y se par a la entrada de la casa de Eliseo.
Y Eliseo le envi un mensajero, diciendo: Ve y lvate en el Jordn siete veces, y tu carne se te restaurar, y [quedars] limpio.
Pero Naamn se enoj, y se iba diciendo: He aqu, yo pens: "Seguramente l vendr a m, y se detendr e invocar el nombre del SEOR su Dios, mover su mano sobre la parte [enferma] y curar la lepra."
No son el Aban y el Farfar, ros de Damasco, mejor que todas las aguas de Israel? No pudiera yo lavarme en ellos y ser limpio? Y dio la vuelta, y se fue enfurecido.
Pero sus siervos se le acercaron y le hablaron, diciendo: Padre mo, si el profeta te hubiera dicho [que] hicieras [alguna] gran cosa, no [la] hubieras hecho? Cunto ms cuando te dice: "Lvate, y quedars limpio"!
Entonces l baj y se sumergi siete veces en el Jordn conforme a la palabra del hombre de Dios; y su carne se volvi como la carne de un nio pequeo, y qued limpio.
Y regres al hombre de Dios con toda su compaa, y fue y se puso delante de l, y dijo: He aqu, ahora conozco que no hay Dios en toda la tierra, sino en Israel. Te ruego, pues, que recibas ahora un presente de tu siervo.
Pero l respondi: Vive el SEOR, delante de quien estoy, que no aceptar nada. Y [Naamn] le insisti para que [lo] recibiera, pero l rehus.
Y Naamn dijo: Pues si no, te ruego que de esta tierra, se le d a tu siervo la carga de un par de mulos, porque tu siervo ya no ofrecer holocausto ni sacrificar a otros dioses, sino al SEOR.
Que el SEOR perdone a tu siervo en esto: Cuando mi seor entre en el templo de Rimn para adorar all y se apoye en mi mano, y yo me incline en el templo de Rimn cuando tenga que adorar all, que el SEOR perdone a tu siervo por esto.
Y l le dijo: Vete en paz. Y se alej de l a cierta distancia.
Pero Giezi, criado de Eliseo, el hombre de Dios, dijo [para s:] He aqu, mi seor ha dispensado a este Naamn arameo al no recibir de sus manos lo que l trajo. Vive el SEOR que correr tras l y tomar algo de l.
Y Giezi sigui a Naamn. Cuando Naamn vio a uno corriendo tras l, baj de su carro a encontrarle, y dijo: Est todo bien?
Y l dijo: Todo est bien. Mi seor me ha enviado, diciendo: "He aqu, en este momento dos jvenes de los hijos de los profetas han venido a m de la regin montaosa de Efran. Te ruego que les des un talento de plata y dos mudas de ropa."
Y Naamn dijo: Dgnate aceptar dos talentos. Y le insisti y at dos talentos de plata en dos bolsas con dos mudas de ropa, y los entreg a dos de sus criados; y stos [los] llevaron delante de l.
Cuando lleg al monte, los tom de sus manos y los guard en la casa, luego despidi a los hombres y ellos se fueron.
Entonces l entr y se puso delante de su seor. Y Eliseo le dijo: Dnde has estado, Giezi? Y l respondi: Tu siervo no ha ido a ninguna parte.
Entonces l le dijo: No iba [contigo] mi corazn, cuando el hombre se volvi de su carro para encontrarte? Acaso es tiempo de aceptar dinero y de aceptar ropa, olivares, vias, ovejas, bueyes, siervos y siervas?
Por tanto, la lepra de Naamn se te pegar a ti y a tus descendientes para siempre. Y l sali de su presencia leproso, [blanco] como la nieve.
Y los hijos de los profetas dijeron a Eliseo: Mira, el lugar en que habitamos contigo es muy estrecho para nosotros.
Te rogamos que nos dejes ir al Jordn, para que cada uno de nosotros tome de all una viga, y nos hagamos all un lugar donde habitar. Y l dijo: Id.
Entonces uno dijo: Te rogamos que consientas en ir con tus siervos. Y l respondi: Yo ir.
Fue, pues, con ellos; y cuando llegaron al Jordn, cortaron rboles.
Pero sucedi que cuando uno [de ellos] estaba derribando un tronco, el hierro [del hacha] se le cay al agua; y grit, y dijo: Ah, seor mo, era prestado!
Entonces el hombre de Dios dijo: Dnde cay? Y cuando le mostr el lugar, cort un palo y [lo] ech all, e hizo flotar el hierro.
Y dijo: Tmalo. Y l extendi la mano y lo tom.
Y el rey de Aram estaba en guerra con Israel; y consult con sus siervos, diciendo: En tal y tal lugar estar mi campamento.
Y el hombre de Dios envi [palabra] al rey de Israel, diciendo: Gurdate de no pasar por tal lugar, porque los arameos van a bajar all.
Entonces el rey de Israel envi [gente] al lugar que el hombre de Dios le haba dicho; as que, al prevenirlo l, se cuid [de ir] all, [y esto] no una ni dos veces.
Y se enfureci el corazn del rey de Aram por este hecho; y llamando a sus siervos, les dijo: No me vais a revelar quin de los nuestros est a favor del rey de Israel?
Y uno de sus siervos dijo: No, rey seor mo, sino que Eliseo, el profeta que est en Israel, le dice al rey de Israel las palabras que t hablas en el interior de tu alcoba.
Y l dijo: Id y ved donde est, y enviar a prenderlo. Y le avisaron, diciendo: He aqu, est en Dotn.
Entonces envi all caballos, carros y un gran ejrcito; y llegaron de noche y cercaron la ciudad.
Y cuando el que serva al hombre de Dios se levant temprano y sali, he aqu que un ejrcito con caballos y carros rodeaba la ciudad. Y su criado le dijo: Ah, seor mo! Qu haremos?
Y l respondi: No temas, porque los que estn con nosotros son ms que los que estn con ellos.
Eliseo entonces or, y dijo: Oh SEOR, te ruego que abras sus ojos para que vea. Y el SEOR abri los ojos del criado, y mir, y he aqu que el monte estaba lleno de caballos y carros de fuego alrededor de Eliseo.
Cuando descendieron hacia l [los] arameos, Eliseo or al SEOR, y dijo: Te ruego que hieras a esta gente con ceguera. Y l los hiri con ceguera conforme a la palabra de Eliseo.
Entonces Eliseo les dijo: No es ste el camino, ni es sta la ciudad; seguidme y yo os guiar al hombre que buscis. Y los llev a Samaria.
Y sucedi que cuando llegaron a Samaria, dijo Eliseo: Oh Seor, abre los ojos de stos para que vean. Y el SEOR abri sus ojos y vieron; y he aqu que estaban en medio de Samaria.
Cuando el rey de Israel los vio, dijo a Eliseo: Los mato, padre mo? Los mato?
Y l respondi: No [los] mates. Mataras a los que has tomado cautivos con tu espada y con tu arco? Pon delante de ellos pan y agua para que coman y beban y se vuelvan a su seor.
Entonces les prepar un gran banquete; y despus que comieron y bebieron, los despidi, y se volvieron a su seor. Y las bandas armadas de arameos no volvieron a entrar ms en la tierra de Israel.
Y aconteci que despus de esto, Ben-adad, rey de Aram, reuni a todo su ejrcito, y subi y siti a Samaria.
Y hubo gran hambre en Samaria; y he aqu, la sitiaron, hasta que la cabeza de un asno se venda por ochenta [siclos] de plata, y la cuarta parte de un cab de estircol de paloma por cinco [siclos] de plata.
Pasando el rey de Israel por la muralla, una mujer le grit, diciendo: Ayda[me,] oh rey seor mo!
Y l respondi: Si el SEOR no te ayuda, de dnde te podr ayudar? De la era o del lagar?
Y el rey le dijo: Qu te pasa? Y ella respondi: Esta mujer me dijo: "Da tu hijo para que lo comamos hoy, y mi hijo lo comeremos maana."
As que cocimos a mi hijo y nos lo comimos; y al da siguiente, le dije a ella: "Da tu hijo, para que lo comamos"; pero ella ha escondido a su hijo.
Y sucedi que cuando el rey oy las palabras de la mujer, rasg sus vestidos y como l pasaba por la muralla, la gente mir, y vio que interiormente, llevaba cilicio sobre su cuerpo.
Entonces l dijo: As me haga Dios, y aun me aada, si la cabeza de Eliseo, hijo de Safat, se mantiene sobre sus hombros hoy.
Y Eliseo estaba sentado en su casa, y los ancianos estaban sentados con l. Y [el rey] envi a un hombre de [los que estaban en] su presencia; pero antes de que el mensajero llegara a Eliseo, [ste] dijo a los ancianos: Veis cmo este hijo de asesino ha enviado a cortarme la cabeza? Mirad, cuando el mensajero llegue, cerrad la puerta y mantenedla cerrada contra l. No [se oye] tras l el ruido de los pasos de su seor?
Estaba an hablando con ellos, cuando he aqu que el mensajero descendi a l, y le dijo: Mira, este mal viene del SEOR; por qu he de esperar ms en el SEOR?
Entonces Eliseo dijo: Od la palabra del SEOR. As dice el SEOR: "Maana como a esta hora en la puerta de Samaria, una medida de flor de harina se [vender] a un siclo, y dos medidas de cebada a un siclo."
Y el oficial real en cuyo brazo se apoyaba el rey, respondi al hombre de Dios, y dijo: Mira, aunque el SEOR hiciera ventanas en los cielos, podra suceder tal cosa? Entonces [Eliseo] dijo: He aqu, t lo vers con tus propios ojos, pero no comers de ello.
Y haba cuatro leprosos a la entrada de la puerta, y se dijeron el uno al otro: Por qu estamos aqu sentados esperando la muerte?
Si decimos: "Entraremos en la ciudad," como el hambre est en la ciudad, moriremos all; y si nos sentamos aqu, tambin moriremos. Ahora pues, vayamos y pasemos al campamento de los arameos. Si nos perdonan la vida, viviremos; y si nos matan, pues moriremos.
Y se levantaron al anochecer para ir al campamento de los arameos. Y cuando llegaron a las afueras del campamento de los arameos, he aqu, no haba all nadie.
Porque el Seor haba hecho que el ejrcito de los arameos oyera estruendo de carros y ruido de caballos, el estruendo de un gran ejrcito, de modo que se dijeron el uno al otro: He aqu, el rey de Israel ha tomado a sueldo contra nosotros a los reyes de los heteos y a los reyes de los egipcios, para que vengan contra nosotros.
Por lo cual se levantaron y huyeron al anochecer, y abandonaron sus tiendas, sus caballos y sus asnos [y] el campamento tal como estaba, y huyeron para [salvar] sus vidas.
Cuando llegaron los leprosos a las afueras del campamento, entraron en una tienda y comieron y bebieron, y se llevaron de all plata y oro y ropas, y fueron y [lo] escondieron; y volvieron y entraron en otra tienda y de all [tambin] se llevaron [botn,] y fueron y [lo] escondieron.
Entonces se dijeron el uno al otro: No estamos haciendo bien. Hoy es da de buenas nuevas, pero nosotros estamos callados; si esperamos hasta la luz de la maana, nos vendr castigo. Vamos pues, ahora, y entremos a dar la noticia a la casa del rey.
Y fueron y llamaron a los porteros de la puerta de la ciudad, y les informaron, diciendo: Fuimos al campamento de los arameos, y he aqu que no haba all nadie, ni siquiera voz de hombre; solamente los caballos atados, tambin los asnos atados y las tiendas intactas.
Y los porteros de la puerta llamaron, y [lo] anunciaron dentro de la casa del rey.
Entonces el rey se levant de noche y dijo a sus siervos: Ahora os dir lo que los arameos nos han hecho. Saben que estamos hambrientos; por tanto han salido del campamento para esconderse en el campo, diciendo: "Cuando salgan de la ciudad, los tomaremos vivos y entraremos en la ciudad."
Y uno de sus siervos respondi, y dijo: Deja que algunos [hombres] tomen cinco de los caballos que quedan, [de los] que quedan en la ciudad. He aqu, ya que [les suceder] como a toda la multitud de Israel que queda en la ciudad (como a toda la multitud de Israel que [ya] ha perecido), he aqu, vamos a enviar[los] y veamos.
Entonces tomaron dos carros con caballos, y el rey [los] envi en pos del ejrcito de los arameos, diciendo: Id y ved.
Y los siguieron hasta el Jordn, y he aqu, todo el camino estaba lleno de vestidos e impedimenta que los arameos haban arrojado en su prisa. Entonces los mensajeros volvieron e informaron al rey.
Y el pueblo sali y saque el campamento de los arameos. Entonces una medida de flor de harina se vendi a un siclo y dos medidas de cebada a un siclo, conforme a la palabra del SEOR.
Y el rey puso a cargo de la puerta al oficial real en cuyo brazo se apoyaba; pero el pueblo lo atropell a la puerta y muri, tal como haba dicho el hombre de Dios, el cual habl cuando el rey descendi a l.
Aconteci tal como el hombre de Dios haba hablado al rey, cuando dijo: Maana a estas horas a la puerta de Samaria sern [vendidas] dos medidas de cebada a un siclo y una medida de flor de harina a un siclo.
Y el oficial real, haba respondido al hombre de Dios, diciendo: Mira, aunque el SEOR hiciera ventanas en los cielos, podra suceder tal cosa? Y [Eliseo] dijo: He aqu, t lo vers con tus propios ojos, pero no comers de ello.
Y as sucedi, porque el pueblo lo atropell a la puerta, y muri.
Y Eliseo habl a la mujer, a cuyo hijo l haba devuelto la vida, diciendo: Levntate y vete, t y tu casa, y reside donde puedas residir, porque el SEOR ha llamado al hambre que vendr sobre la tierra por siete aos.
Entonces la mujer se levant e hizo conforme a la palabra del hombre de Dios, y se fue ella con los de su casa y residi en la tierra de los filisteos siete aos.
Y aconteci que al cabo de los siete aos, la mujer volvi de la tierra de los filisteos; y sali a implorar al rey por su casa y por su campo.
Y el rey estaba hablando con Giezi, criado del hombre de Dios, dicindole: Te ruego que me cuentes todas las grandes cosas que ha hecho Eliseo.
Y sucedi que mientras l contaba al rey cmo haba devuelto la vida a un muerto, he aqu, la mujer a cuyo hijo haba devuelto la vida, implor al rey por su casa y por su campo. Y Giezi dijo: Oh rey seor mo, sta es la mujer y ste es su hijo, al que Eliseo devolvi la vida.
Cuando el rey pregunt a la mujer, ella se [lo] cont. Entonces el rey le asign un oficial, diciendo: Restura[le] todo lo que era suyo y todo el fruto del campo desde el da que dej el pas hasta ahora.
Entonces Eliseo fue a Damasco. Y Ben-adad, rey de Aram, estaba enfermo, y le dieron aviso, diciendo: El hombre de Dios ha venido ac.
Y el rey dijo a Hazael: Toma un presente en tu mano y ve al encuentro del hombre de Dios y consulta al SEOR por medio de l, diciendo: "Sanar de esta enfermedad?"
Y Hazael fue a recibirle, y tom un presente en su mano de todo lo bueno de Damasco, la carga de cuarenta camellos; y vino y se puso delante de l y dijo: Tu hijo Ben-adad, rey de Aram, me ha enviado a ti, diciendo: "Sanar de esta enfermedad?"
Entonces Eliseo le dijo: Ve [y] dile: "Ciertamente sanars"; pero el SEOR me ha mostrado que ciertamente morir.
Y puso rgido su rostro y fij [sus ojos en l] hasta que se sinti avergonzado, y el hombre de Dios llor.
Y Hazael dijo: Por qu llora mi seor? Entonces respondi: Porque s el mal que hars a los hijos de Israel: incendiars sus fortalezas, matars a espada a sus jvenes, estrellars a sus nios y rasgars [el vientre] a sus mujeres encintas.
Entonces Hazael dijo: Pero, qu es tu siervo, [sino] un perro, para que haga tan enorme cosa? Y Eliseo respondi: El SEOR me ha mostrado que t sers rey de Aram.
Entonces l se alej de Eliseo y regres a su seor, quien le dijo: Qu te dijo Eliseo? Y l respondi: Me dijo que ciertamente sanars.
Y sucedi que al da siguiente tom la manta, la empap en agua y se la puso sobre la cara, y muri. Y Hazael rein en su lugar.
En el ao quinto de Joram, hijo de Acab, rey de Israel, siendo Josafat rey de Jud, comenz a reinar Joram, hijo de Josafat, rey de Jud.
Tena treinta y dos aos cuando comenz a reinar, y rein ocho aos en Jerusaln.
Y anduvo en el camino de los reyes de Israel, tal como haba hecho la casa de Acab (porque la hija de Acab era su mujer); e hizo lo malo ante los ojos del SEOR.
Sin embargo, el SEOR no quiso destruir a Jud por amor a David su siervo, ya que le haba prometido darle una lmpara por medio de sus hijos para siempre.
En sus das se rebel Edom contra el dominio de Jud, y pusieron rey sobre ellos.
Entonces pas Joram a Zair, y todos sus carros con l. Y aconteci que se levant de noche y atac a los edomitas que lo tenan cercado a l y a los jefes de los carros, pero su ejrcito huy a sus tiendas.
Y Edom se rebel contra el dominio de Jud, hasta el da de hoy. Entonces Libna se rebel en ese mismo tiempo.
Los dems hechos de Joram y todo lo que hizo, no estn escritos en el libro de las Crnicas de los reyes de Jud?
Y durmi Joram con sus padres y fue sepultado con sus padres en la ciudad de David; y su hijo Ocozas rein en su lugar.
En el ao doce de Joram, hijo de Acab, rey de Israel, comenz a reinar Ocozas, hijo de Joram, rey de Jud.
Ocozas [tena] veintids aos cuando comenz a reinar, y rein un ao en Jerusaln. Y el nombre de su madre [era] Atala, nieta de Omri, rey de Israel.
l tambin anduvo en el camino de la casa de Acab, e hizo lo malo ante los ojos del SEOR, como [haba hecho] la casa de Acab, porque era yerno de Acab.
Entonces fue con Joram, hijo de Acab, a la guerra contra Hazael, rey de Aram, en Ramot de Galaad; y los arameos hirieron a Joram.
Y el rey Joram regres a Jezreel para ser curado de las heridas que los arameos le haban hecho en Ramot, cuando pele contra Hazael, rey de Aram. Entonces Ocozas, hijo de Joram, rey de Jud, descendi para visitar a Joram, hijo de Acab, en Jezreel porque estaba enfermo.
Y el profeta Eliseo llam a uno de los hijos de los profetas, y le dijo: Cie tus lomos y toma este frasco de aceite en tu mano y ve a Ramot de Galaad.
Cuando llegues all, busca a Jeh, hijo de Josafat, hijo de Nimsi. Entra y haz que se levante de entre sus hermanos, y llvalo a un aposento interior.
Entonces toma el frasco de aceite, derrmalo sobre su cabeza, y di: "As dice el SEOR: 'Yo te he ungido rey sobre Israel.'" Abre luego la puerta y huye, no esperes.
Y el joven, el siervo del profeta, fue a Ramot de Galaad.
Cuando lleg, he aqu, los jefes del ejrcito estaban sentados, y l dijo: Jefe, tengo un mensaje para ti. Y Jeh dijo: Para cul de nosotros? Y l dijo: Para ti, jefe.
Entonces l se levant y entr en la casa, y [el joven] derram el aceite sobre su cabeza y le dijo: As dice el SEOR, Dios de Israel: "Yo te he ungido rey sobre el pueblo del SEOR, sobre Israel.
"T herirs la casa de Acab tu seor, para que yo vengue la sangre de mis siervos los profetas, y la sangre de todos los siervos del SEOR [derramada] por mano de Jezabel.
"Y toda la casa de Acab perecer, y cortar de Acab todo varn, tanto siervo como libre en Israel.
"Yo pondr la casa de Acab como la casa de Jeroboam, hijo de Nabat, y como la casa de Baasa, hijo de Ahas.
"Y los perros se comern a Jezabel en el campo de Jezreel, y nadie [la] sepultar." Entonces abri la puerta y huy.
Entonces Jeh sali a los siervos de su seor, y [uno] le dijo: Va todo bien? Por qu vino a ti este loco? Y l les dijo: Vosotros conocis [bien] al hombre y sus palabras.
Y ellos dijeron: Mentira; cuntanos ahora. Y l dijo: As y as me habl, diciendo: "As dice el SEOR: 'Yo te he ungido rey sobre Israel.'"
Entonces se apresuraron y cada uno tom su manto y lo puso bajo Jeh sobre las gradas desnudas, y tocaron la trompeta y dijeron: Jeh es rey.
Y Jeh, hijo de Josafat, hijo de Nimsi, conspir contra Joram. Y estaba Joram con todo Israel, defendiendo a Ramot de Galaad contra Hazael, rey de Aram,
pero el rey Joram haba regresado a Jezreel para ser curado de las heridas que los arameos le haban hecho cuando pele contra Hazael, rey de Aram. Y Jeh dijo: Si es vuestro deseo, que nadie se escape ni salga de la ciudad para ir a anunciar[lo] en Jezreel.
Entonces Jeh mont en un carro y fue a Jezreel, porque Joram estaba all en cama. Y Ocozas, rey de Jud, haba descendido para ver a Joram.
Y el centinela que estaba en la torre de Jezreel vio la comitiva de Jeh que vena, y dijo: Veo una comitiva. Y Joram dijo: Toma un jinete y envalo a su encuentro, y que diga: "Hay paz?"
Fue el jinete a su encuentro, y dijo: As dice el rey: "Hay paz?" Y Jeh dijo: Qu tienes t que ver con la paz? Ven en pos de m. Y el centinela avis, diciendo: El mensajero lleg hasta ellos, pero no regres.
Entonces envi un segundo jinete, que vino a ellos, y dijo: As dice el rey: "Hay paz?" Y Jeh respondi: Qu tienes t que ver con la paz? Ven en pos de m.
Y avis el centinela, diciendo: l lleg hasta ellos, y no regres; y el [modo de] guiar es como el guiar de Jeh, hijo de Nimsi, porque gua alocadamente.
Entonces Joram dijo: Preparad el carro. Y prepararon su carro. Y salieron Joram, rey de Israel, y Ocozas, rey de Jud, cada uno en su carro, y fueron al encuentro de Jeh, y lo hallaron en el campo de Nabot de Jezreel.
Y sucedi que cuando Joram vio a Jeh, dijo: Hay paz, Jeh? Y l respondi: Qu paz, mientras sean tantas las prostituciones de tu madre Jezabel y sus hechiceras?
Entonces Joram volvi las riendas y huy, y dijo a Ocozas: Traicin, Ocozas!
Y Jeh entes su arco con toda su fuerza e hiri a Joram en la espalda; y la saeta sali por su corazn y se desplom en su carro.
Entonces [Jeh] dijo a su oficial Bidcar: Tma[lo] y tralo en la porcin del campo de Nabot de Jezreel, pues recuerdo cuando t y yo bamos juntos montados detrs de su padre Acab, que el SEOR pronunci esta sentencia contra l:
"Ayer ciertamente he visto la sangre de Nabot y la sangre de sus hijos," declar el SEOR, "y te recompensar en este campo," declar el SEOR. Ahora pues, tmalo y tralo en el campo, conforme a la palabra del SEOR.
Cuando Ocozas, rey de Jud, vio [esto,] huy por el camino de la casa del huerto. Y Jeh lo persigui y dijo: Matadlo a l tambin en el carro. [Y lo hirieron] a la subida de Gur, que est en Ibleam. Y huy a Meguido, y muri all.
Entonces sus siervos lo llevaron en carro a Jerusaln, y lo sepultaron en su sepulcro con sus padres en la ciudad de David.
En el ao once de Joram, hijo de Acab, Ocozas haba comenzado a reinar sobre Jud.
Y lleg Jeh a Jezreel, y cuando Jezabel [lo] oy, se pint los ojos, adorn su cabeza y se asom por la ventana.
Y cuando entraba Jeh por la puerta, ella dijo: Le va bien a Zimri, asesino de tu seor?
Entonces l alz su rostro hacia la ventana y dijo: Quin est conmigo? Quin? Y dos o tres oficiales se asomaron desde arriba.
Y l dijo: Echadla abajo. Y la echaron abajo y parte de su sangre salpic la pared y los caballos, y l la pisote.
Cuando l entr, comi y bebi; entonces dijo: Encargaos ahora de esta maldita y enterradla, pues es hija de rey.
Y fueron para enterrarla, pero de ella no encontraron ms que el crneo, los pies y las palmas de sus manos.
Entonces, volvieron y se lo hicieron saber. Y l dijo: sta es la palabra que el SEOR haba hablado por medio de su siervo Elas tisbita, diciendo: "En la parcela de Jezreel los perros comern la carne de Jezabel;
y el cadver de Jezabel ser como estircol sobre la superficie del campo en la parcela de Jezreel, para que no puedan decir: 'sta es Jezabel.'"
Acab tena setenta hijos en Samaria. Y Jeh escribi cartas y [las] envi a Samaria, a los prncipes de Jezreel, a los ancianos y a los ayos [de los hijos] de Acab, diciendo:
Ahora, cuando esta carta llegue a vosotros, como los hijos de vuestro seor estn con vosotros, as como tambin los carros y los caballos y una ciudad fortificada y las armas,
escoged al mejor y ms capaz de entre los hijos de vuestro seor, y poned[lo] en el trono de su padre, y luchad por la casa de vuestro seor.
Pero ellos temieron en gran manera y dijeron: He aqu, los dos reyes no pudieron sostenerse delante de l; cmo, pues, podremos sostenernos nosotros?
Y el que [estaba] a cargo de la casa, y el que [estaba] sobre la ciudad, los ancianos, y los ayos [de los hijos,] enviaron [palabra] a Jeh, diciendo: Somos tus siervos, haremos todo lo que nos digas, a nadie proclamaremos rey; haz lo que te parezca bien.
Entonces por segunda vez les escribi una carta, diciendo: Si estis de mi parte y escuchis mi voz, tomad las cabezas de los hombres, de los hijos de vuestro seor, y venid a m a Jezreel maana a estas horas. Y los hijos del rey, setenta personas, [estaban] con los principales de la ciudad, [que] los criaban.
Y sucedi que cuando la carta lleg a ellos, tomaron a los hijos del rey, y [los] mataron, setenta personas, y pusieron sus cabezas en canastas y se [las] enviaron a Jezreel.
Cuando el mensajero vino y le avis, diciendo: Han trado las cabezas de los hijos del rey, l dijo: Ponedlas en dos montones a la entrada de la puerta hasta la maana.
Y por la maana, l sali, y estando en pie, dijo a todo el pueblo: Vosotros sois inocentes; he aqu, yo conspir contra mi seor y lo mat, pero, quin mat a todos stos?
Sabed entonces que no caer a tierra ninguna de las palabras del SEOR, las cuales el SEOR habl acerca de la casa de Acab. El SEOR ha hecho lo que habl por medio de su siervo Elas.
Y Jeh mat a todos los que quedaban de la casa de Acab en Jezreel, y a todos sus grandes, a sus amigos ntimos y a sus sacerdotes, hasta que no le dej ningn sobreviviente.
Entonces se levant y parti, y fue a Samaria. En el camino mientras estaba en Bet-eked de los pastores,
Jeh encontr a los parientes de Ocozas, rey de Jud, y dijo: Quines sois vosotros? Y ellos respondieron: Somos parientes de Ocozas; y hemos descendido para saludar a los hijos del rey y a los hijos de la reina madre.
Y l dijo: Tomadlos vivos. Y los tomaron vivos, y los mataron en el foso de Bet-eked, cuarenta y dos hombres; no dej ninguno de ellos.
Cuando parti de all, encontr a Jonadab, hijo de Recab, [que vena] a su encuentro, lo salud y le dijo: Es recto tu corazn como mi corazn es con el tuyo? Y Jonadab respondi: Lo es. [Y Jeh dijo:] Si lo es, da[me] la mano. Y le dio su mano y lo hizo subir al carro.
Y l dijo: Ven conmigo y vers mi celo por el SEOR. Y lo hizo ir con l en su carro.
Y cuando lleg a Samaria, mat a todos los que quedaban de Acab en Samaria, hasta que los destruy, conforme a la palabra que el SEOR haba hablado a Elas.
Entonces Jeh reuni a todo el pueblo, y les dijo: Acab sirvi a Baal un poco, Jeh lo servir mucho.
Llamad ahora a todos los profetas de Baal, a todos sus adoradores y a todos sus sacerdotes; que no falte ninguno, porque tengo un gran sacrificio para Baal; todo el que falte no vivir. Pero Jeh lo hizo con astucia para poder destruir a los adoradores de Baal.
Y Jeh dijo: Santificad una asamblea solemne para Baal. Y ellos [la] convocaron.
Entonces Jeh envi [aviso] por todo Israel y vinieron todos los adoradores de Baal, y no qued ninguno que no viniera. Y cuando entraron en la casa de Baal, la casa de Baal se llen de un extremo al otro.
Y dijo al que [estaba] encargado del vestuario: Saca vestiduras para todos los adoradores de Baal. Y l les sac vestiduras.
Y entr Jeh en la casa de Baal con Jonadab, hijo de Recab; y dijo a los adoradores de Baal: Buscad y ved que no haya aqu con vosotros ninguno de los siervos del SEOR, sino slo los adoradores de Baal.
Entonces entraron a ofrecer sacrificios y holocaustos. Y Jeh haba colocado ochenta hombres afuera, y haba dicho: El que permita escapar a uno de los hombres que yo ponga en vuestras manos, dar su vida por la de l.
Y tan pronto como acab de ofrecer el holocausto, Jeh dijo a la guardia y a los oficiales reales: Entrad, matadlos; que ninguno salga. Y los mataron a filo de espada; y la guardia y los oficiales reales [los] echaron fuera, y llegaron hasta el aposento interior de la casa de Baal.
Y sacaron los pilares [sagrados] de la casa de Baal, y los quemaron.
Tambin derribaron el pilar [sagrado] de Baal y demolieron la casa de Baal, y la convirtieron en una letrina, hasta hoy.
As Jeh extirp a Baal de Israel.
Sin embargo, [en cuanto a] los pecados con que Jeroboam, hijo de Nabat, hizo pecar a Israel, Jeh no se apart de stos, [o sea,] de los becerros de oro que [estaban] en Betel y en Dan.
Y el SEOR dijo a Jeh: Porque has hecho bien al hacer lo recto ante mis ojos, [y] has hecho a la casa de Acab conforme a todo lo que [estaba] en mi corazn, tus hijos hasta la cuarta generacin se sentarn en el trono de Israel.
Pero Jeh no se cuid de andar en la ley del SEOR, Dios de Israel, con todo su corazn, ni se apart de los pecados con que Jeroboam hizo pecar a Israel.
En aquellos das el SEOR comenz a cortar [partes] de Israel; [y] Hazael los derrot por todo el territorio de Israel:
desde el Jordn hacia el oriente, toda la tierra de Galaad, de Gad, de Rubn y de Manass; desde Aroer, que est junto al valle del Arnn, y [hasta] Galaad y Basn.
Y los dems hechos de Jeh, y todo lo que hizo y todo su poder, no estn escritos en el libro de las Crnicas de los reyes de Israel?
Y durmi Jeh con sus padres, y lo sepultaron en Samaria. Y su hijo Joacaz rein en su lugar.
Y el tiempo que Jeh rein sobre Israel en Samaria [fue] de veintiocho aos.
Cuando Atala, madre de Ocozas, vio que su hijo haba muerto, se levant y extermin a toda la descendencia real.
Pero Josaba, hija del rey Joram, hermana de Ocozas, tom a Jos, hijo de Ocozas, y lo sac furtivamente de entre los hijos del rey a quienes estaban dando muerte, y lo puso a l y a su nodriza en la alcoba. As lo escondieron de Atala, y no le dieron muerte.
Y estuvo escondido con ella en la casa del SEOR seis aos, mientras Atala reinaba en el pas.
Pero en el sptimo ao Joiada mand a buscar e hizo venir a los capitanes de centenas de los cariteos y de la guardia, y los hizo venir a l en la casa del SEOR. Entonces hizo un pacto con ellos en la casa del SEOR y los puso bajo juramento, y les mostr al hijo del rey.
Y les dio orden, diciendo: Esto es lo que haris: una tercera parte de vosotros, los que entran en el da de reposo y hacen la guardia en la casa del rey,
harn la guardia en la casa para su defensa; tambin una tercera parte [estar] en la puerta Sur, y otra tercera parte en la puerta detrs de los guardias.
Dos partes de vosotros, [es decir,] todos los que salen el da de reposo, tambin harn la guardia en la casa del SEOR junto al rey.
Entonces rodearis al rey, cada uno con sus armas en la mano; y cualquiera que penetre las filas ser muerto. Y estad con el rey cuando salga y cuando entre.
Y los capitanes de centenas hicieron conforme a todo lo que haba ordenado el sacerdote Joiada. Y cada uno de ellos tom sus hombres, los que haban de entrar en el da de reposo, junto con los que haban de salir el da de reposo, y vinieron al sacerdote Joiada.
Entonces el sacerdote dio a los capitanes de centenas las lanzas y los escudos que [haban sido] del rey David, que [estaban] en la casa del SEOR.
Y los guardias se colocaron cada uno con sus armas en la mano, desde el lado derecho de la casa hasta el lado izquierdo de la misma, junto al altar y junto a la casa, alrededor del rey.
Entonces [Joiada] sac al hijo del rey y le puso la corona, y [le dio el libro] del testimonio; lo hicieron rey y lo ungieron, y batiendo palmas, gritaron: Viva el rey!
Al or Atala el ruido de la guardia [y] del pueblo, se lleg al pueblo en la casa del SEOR,
y mir, y he aqu el rey estaba de pie junto a la columna, segn la costumbre, y los capitanes y los trompetas estaban al lado del rey; y todo el pueblo del pas se regocijaba y tocaba trompetas. Entonces Atala rasg sus vestidos, y grit: Traicin, traicin!
Pero el sacerdote Joiada dio orden a los capitanes de centenas que estaban al mando del ejrcito, y les dijo: Sacadla de entre las filas, y al que la siga, matadlo a espada. Porque el sacerdote haba dicho: No la matis en la casa del SEOR.
Y le echaron mano; y cuando ella lleg a la entrada de los caballos de la casa del rey, all la mataron.
Entonces Joiada hizo un pacto entre el SEOR y el rey y el pueblo, de que ellos seran el pueblo del SEOR; asimismo entre el rey y el pueblo.
Y todo el pueblo del pas fue a la casa de Baal y la derribaron, destruyeron completamente sus altares y sus imgenes y mataron delante de los altares a Matn, sacerdote de Baal. Y el sacerdote nombr oficiales sobre la casa del SEOR.
Y tom a los capitanes de centenas, a los cariteos, a los guardias y a todo el pueblo del pas, e hicieron descender al rey de la casa del SEOR, y vinieron por el camino de la puerta de los guardias a la casa del rey. Y l se sent en el trono de los reyes.
Y todo el pueblo del pas se regocij, y la ciudad qued tranquila, porque Atala haba sido muerta a espada en la casa del rey.
Jos [tena] siete aos cuando comenz a reinar.
En el sptimo ao de Jeh, Jos comenz a reinar, y rein cuarenta aos en Jerusaln; y el nombre de su madre [era] Sibia de Beerseba.
Y Jos hizo lo recto ante los ojos del SEOR todos los das en que el sacerdote Joiada lo dirigi.
Slo que los lugares altos no fueron quitados; el pueblo an sacrificaba y quemaba incienso en los lugares altos.
Entonces Jos dijo a los sacerdotes: Todo el dinero de las cosas sagradas que se trae a la casa del SEOR en moneda corriente, [tanto] el dinero estipulado a cada persona, [como] todo el dinero que cada uno voluntariamente traiga a la casa del SEOR,
que los sacerdotes lo tomen para s, cada cual de sus conocidos; y ellos repararn los daos de la casa dondequiera que se encuentre algn dao.
Pero en el ao veintitrs del rey Jos, los sacerdotes [an] no haban reparado los daos de la casa.
Entonces el rey Jos llam al sacerdote Joiada y a los [otros] sacerdotes, y les dijo: Por qu no reparis los daos de la casa? Ahora pues, no tomis [ms] dinero de vuestros conocidos, sino entregadlo para los daos de la casa.
Y consintieron los sacerdotes en no tomar [ms] dinero del pueblo, ni reparar ellos los daos de la casa.
Entonces el sacerdote Joiada tom un cofre e hizo un agujero en la tapa, y lo puso junto al altar, al lado derecho conforme uno entra a la casa del SEOR; y los sacerdotes que custodiaban el umbral, depositaban en l todo el dinero que se traa a la casa del SEOR.
Y cuando vean que haba mucho dinero en el cofre, el escriba del rey y el sumo sacerdote suban y [lo] ataban en sacos, y contaban el dinero que se encontraba en la casa del SEOR.
Y entregaban el dinero que haba sido contado en manos de los que hacan el trabajo, los cuales tenan a su cargo la casa del SEOR, y ellos lo traan [para pagar] a los carpinteros y a los constructores que trabajaban en la casa del SEOR,
y a los albailes y canteros, y para comprar madera y piedra de cantera para reparar los daos de la casa del SEOR, y para todo lo que se gastaba para la casa, a fin de repararla.
Pero del dinero que se traa a la casa del SEOR, no se hicieron ni copas de plata, ni despabiladeras, ni tazones, ni trompetas, ni ninguna vasija de oro, ni vasijas de plata para la casa del SEOR;
porque lo daban a los que hacan el trabajo, y con l reparaban la casa del SEOR.
Y no se pedan cuentas a los hombres en cuyas manos se pona el dinero para drselo a los que hacan el trabajo, porque procedan fielmente.
No se traa a la casa del SEOR el dinero de las ofrendas por la culpa ni el dinero de las ofrendas por el pecado; era para los sacerdotes.
Entonces Hazael, rey de Aram, subi y pele contra Gat y la tom; y Hazael se propuso subir contra Jerusaln.
Y Jos, rey de Jud, tom todas las cosas sagradas que Josafat, Joram y Ocozas, sus padres, reyes de Jud, haban consagrado, y sus propias cosas sagradas y todo el oro que se encontraba en las tesoreras de la casa del SEOR y de la casa del rey, y [las] envi a Hazael, rey de Aram. Entonces l se retir de Jerusaln.
Los dems hechos de Jos, y todo lo que hizo, no estn escritos en el libro de las Crnicas de los reyes de Jud?
Y sus siervos se levantaron y tramaron una conspiracin, y mataron a Jos en la casa de Milo, [cuando] descenda a Sila.
Pues sus siervos Josacar, hijo de Simeat, y Jozabad, hijo de Somer, [lo] hirieron y muri; y lo sepultaron con sus padres en la ciudad de David, y Amasas su hijo rein en su lugar.
En el ao veintitrs de Jos, hijo de Ocozas, rey de Jud, comenz a reinar Joacaz, hijo de Jeh, sobre Israel en Samaria, [y rein] diecisiete aos.
E hizo lo malo ante los ojos del SEOR, y sigui tras los pecados con que Jeroboam, hijo de Nabat, hizo pecar a Israel; no se apart de ellos.
Y se encendi la ira del SEOR contra Israel, y los entreg da tras da en mano de Hazael, rey de Aram, y en mano de Ben-adad, hijo de Hazael.
Entonces Joacaz implor el favor del SEOR, y el SEOR lo oy; porque l vio la opresin de Israel, de cmo el rey de Aram los oprima.
Y el SEOR dio a Israel un libertador, y escaparon del poder de los arameos; y habitaron los hijos de Israel en sus tiendas como antes.
Con todo, no se apartaron de los pecados con que la casa de Jeroboam hizo pecar a Israel, sino que anduvieron en ellos; y tambin la Asera permaneci en pie en Samaria.
Pues a Joacaz no le haba quedado del ejrcito ms que cincuenta hombres de a caballo, diez carros y diez mil hombres de a pie, porque el rey de Aram los haba destruido y los haba hecho como polvo de trilla.
Los dems hechos de Joacaz y todo lo que hizo y su poder, no estn escritos en el libro de las Crnicas de los reyes de Israel?
Y durmi Joacaz con sus padres y lo sepultaron en Samaria, y su hijo Jos rein en su lugar.
En el ao treinta y siete de Jos, rey de Jud, Jeos, hijo de Joacaz, comenz a reinar sobre Israel en Samaria, [y rein] diecisis aos.
E hizo lo malo ante los ojos del SEOR; no se apart de todos los pecados con que Jeroboam, hijo de Nabat, hizo pecar a Israel, sino que anduvo en ellos.
Los dems hechos de Jos, y todo lo que hizo, y el poder con que pele contra Amasas, rey de Jud, no estn escritos en el libro de las Crnicas de los reyes de Israel?
Y durmi Jos con sus padres, y Jeroboam se sent en su trono; y Jos fue sepultado en Samaria con los reyes de Israel.
Cuando Eliseo se enferm con la enfermedad de la cual haba de morir, Jeos, rey de Israel, descendi a l y llor sobre su rostro, y dijo: Padre mo, padre mo, los carros de Israel y sus hombres de a caballo!
Y Eliseo le dijo: Toma un arco y flechas. Y l tom un arco y flechas.
Entonces dijo al rey de Israel: Pon tu mano en el arco. Y l puso su mano [sobre el arco;] entonces Eliseo coloc sus manos sobre las manos del rey.
Y dijo: Abre la ventana hacia el oriente, y l [la] abri. Entonces Eliseo dijo: Tira. Y l tir. Y [Eliseo] dijo: Flecha de victoria del SEOR, y flecha de victoria sobre Aram, porque derrotars a los arameos en Afec hasta exterminar[los.]
Entonces aadi: Toma las flechas; y l las tom. Y dijo al rey de Israel: Golpea la tierra; y l la golpe tres veces y se detuvo.
Y el hombre de Dios se enoj con l, y dijo: Deberas haber golpeado cinco o seis veces, entonces hubieras herido a Aram hasta exterminar[lo.] Pero ahora herirs a Aram [slo] tres veces.
Y muri Eliseo y lo sepultaron. Y las bandas de los moabitas solan invadir la tierra en la primavera de [cada] ao.
Y cuando estaban sepultando a un hombre, he aqu, vieron una banda de merodeadores y arrojaron al hombre en la tumba de Eliseo. Y cuando el hombre cay y toc los huesos de Eliseo, revivi, y se puso en pie.
Y Hazael, rey de Aram, haba oprimido a Israel todos los das de Joacaz.
Pero el SEOR tuvo piedad de ellos, y les tuvo compasin y se volvi a ellos a causa de su pacto con Abraham, Isaac y Jacob, y no quiso destruirlos ni echarlos de su presencia hasta hoy.
Al morir Hazael, rey de Aram, su hijo Ben-adad rein en su lugar.
Entonces Jeos, hijo de Joacaz, recobr de nuevo de mano de Ben-adad, hijo de Hazael, las ciudades que [ste] haba tomado en guerra de mano de su padre Joacaz. Tres veces Jeos lo derrot y recobr las ciudades de Israel.
En el ao segundo de Jeos, hijo de Joacaz, rey de Israel, comenz a reinar Amasas, hijo de Jos, rey de Jud.
[Tena] veinticinco aos cuando comenz a reinar, y rein veintinueve aos en Jerusaln. El nombre de su madre [era] Joadn, de Jerusaln.
E hizo lo recto ante los ojos del SEOR, pero no como su padre David; hizo conforme a todo lo que su padre Jos haba hecho.
Slo que los lugares altos no fueron quitados; todava el pueblo sacrificaba y quemaba incienso en los lugares altos.
Y sucedi que una vez afianzado el reino en su mano, mat a los siervos suyos que haban asesinado al rey su padre.
Pero a los hijos de los asesinos no les dio muerte, conforme a lo que est escrito en el libro de la ley de Moiss, tal como el SEOR orden, diciendo: No se dar muerte a los padres por los hijos, ni se dar muerte a los hijos por los padres, sino que a cada uno se le dar muerte por su propio pecado.
l mat a diez mil [de] Edom en el valle de Sal y tom a Sela en batalla, y la llam Jocteel, hasta hoy.
Entonces Amasas envi mensajeros a Jeos, hijo de Joacaz, hijo de Jeh, rey de Israel, diciendo: Ven, vemonos cara a cara.
Y Jeos, rey de Israel, envi [mensaje] a Amasas, rey de Jud, diciendo: El cardo que estaba en el Lbano envi a decir al cedro que estaba en el Lbano, diciendo: "Da tu hija por mujer a mi hijo." Pero pas una fiera que estaba en el Lbano, y pisote el cardo.
Ciertamente has derrotado a Edom, y tu corazn se ha envanecido. Disfruta tu gloria y qudate en tu casa; pues, por qu quieres provocar el mal de modo que caigas t y Jud contigo?
Pero Amasas no quiso escuchar. Y subi Jeos, rey de Israel; y l y Amasas, rey de Jud, se enfrentaron en Bet-semes, que pertenece a Jud.
Y Jud fue derrotado por Israel, y huyeron cada uno a su tienda.
Entonces Jeos, rey de Israel, captur a Amasas, rey de Jud, hijo de Jos, hijo de Ocozas, en Bet-semes; y vino a Jerusaln y derrib la muralla de Jerusaln desde la puerta de Efran hasta la puerta del ngulo, cuatrocientos codos.
Y tom todo el oro, la plata y todos los utensilios que se encontraban en la casa del SEOR y en los tesoros de la casa del rey, tambin los rehenes; y volvi a Samaria.
Los dems hechos de Jeos, cuanto hizo y su poder, y cmo pele con Amasas, rey de Jud; no estn escritos en el libro de las Crnicas de los reyes de Israel?
Y durmi Jeos con sus padres, y fue sepultado en Samaria con los reyes de Israel; y su hijo Jeroboam rein en su lugar.
Y Amasas, hijo de Jos, rey de Jud, vivi quince aos despus de la muerte de Jeos, hijo de Joacaz, rey de Israel.
Los dems hechos de Amasas, no estn escritos en el libro de las Crnicas de los reyes de Jud?
Y conspiraron contra l en Jerusaln, y huy a Laquis; pero lo persiguieron hasta Laquis y all lo mataron.
Lo trajeron sobre caballos y fue sepultado en Jerusaln con sus padres en la ciudad de David.
Y todo el pueblo de Jud tom a Azaras, que [tena] diecisis aos, y lo hicieron rey en lugar de su padre Amasas.
l edific a Elat y la restituy a Jud, despus que el rey durmi con sus padres.
En el ao quince de Amasas, hijo de Jos, rey de Jud, Jeroboam, hijo de Jeos, rey de Israel, comenz a reinar en Samaria, y [rein] cuarenta y un aos.
E hizo lo malo ante los ojos del SEOR; no se apart de todos los pecados con que Jeroboam, hijo de Nabat, hizo pecar a Israel.
l restableci la frontera de Israel desde la entrada de Hamat hasta el mar de Arab, conforme a la palabra que el SEOR, Dios de Israel, haba hablado por medio de su siervo el profeta Jons, hijo de Amitai, que era de Gat-hefer.
Porque el SEOR haba visto la afliccin de Israel, [que era] muy amarga; pues no haba siervo ni libre, ni nadie que ayudara a Israel.
Pero el SEOR no haba decidido borrar el nombre de Israel de debajo del cielo, y los salv por mano de Jeroboam, hijo de Jeos.
Los dems hechos de Jeroboam y todo lo que hizo y su poder, cmo pele y cmo recobr para Israel a Damasco y a Hamat, [que haban pertenecido] a Jud, no estn escritos en el libro de las Crnicas de los reyes de Israel?
Y durmi Jeroboam con sus padres, con los reyes de Israel, y su hijo Zacaras rein en su lugar.
En el ao veintisiete de Jeroboam, rey de Israel, comenz a reinar Azaras, hijo de Amasas, rey de Jud.
Tena diecisis aos cuando comenz a reinar, y rein cincuenta y dos aos en Jerusaln. El nombre de su madre [era] Jecola, de Jerusaln.
E hizo lo recto ante los ojos del SEOR, conforme a todo lo que su padre Amasas haba hecho.
Slo que los lugares altos no fueron quitados; el pueblo todava sacrificaba y quemaba incienso en los lugares altos.
Y el SEOR hiri al rey, y qued leproso hasta el da de su muerte. Y habit en una casa separada, mientras Jotam, hijo del rey, [estaba] al frente de la casa, gobernando al pueblo de la tierra.
Los dems hechos de Azaras y todo lo que hizo, no estn escritos en el libro de las Crnicas de los reyes de Jud?
Y durmi Azaras con sus padres, y lo sepultaron con sus padres en la ciudad de David, y su hijo Jotam rein en su lugar.
En el ao treinta y ocho de Azaras, rey de Jud, Zacaras, hijo de Jeroboam, rein seis meses sobre Israel en Samaria.
E hizo lo malo ante los ojos del SEOR, como haban hecho sus padres; no se apart de los pecados con que Jeroboam, hijo de Nabat, hizo pecar a Israel.
Entonces Salum, hijo de Jabes, conspir contra l y lo hiri delante del pueblo y lo mat, y rein en su lugar.
Los dems hechos de Zacaras, he aqu, estn escritos en el libro de las Crnicas de los reyes de Israel.
sta es la palabra que el SEOR habl a Jeh, diciendo: Tus hijos hasta la cuarta generacin se sentarn en el trono de Israel. Y as fue.
Salum, hijo de Jabes, comenz a reinar en el ao treinta y nueve de Uzas, rey de Jud, y rein un mes en Samaria.
Entonces Manahem, hijo de Gadi, subi de Tirsa y vino a Samaria, e hiri a Salum, hijo de Jabes, en Samaria, y lo mat y rein en su lugar.
Los dems hechos de Salum y la conspiracin que tram, he aqu, estn escritos en el libro de las Crnicas de los reyes de Israel.
Entonces Manahem hiri a Tifsa y a todos los que [estaban] en ella y en sus alrededores desde Tirsa, porque no [le] abrieron [las puertas,] por eso [la] hiri; y abri [el vientre] a todas las mujeres que estaban encintas.
En el ao treinta y nueve de Azaras, rey de Jud, Manahem, hijo de Gadi, comenz a reinar sobre Israel; [y rein] diez aos en Samaria.
E hizo lo malo ante los ojos del SEOR; todos sus das no se apart de los pecados con que Jeroboam, hijo de Nabat, hizo pecar a Israel.
Pul, rey de Asiria, vino contra el pas, y Manahem dio a Pul mil talentos de plata para que su mano estuviera con l para fortalecer el reino bajo su mando.
Entonces Manahem exigi el dinero a Israel, a todos los ricos poderosos, de cada uno cincuenta siclos de plata para pagar al rey de Asiria. Y el rey de Asiria se volvi y no se detuvo all en el pas.
Los dems hechos de Manahem y todo lo que hizo, no estn escritos en el libro de las Crnicas de los reyes de Israel?
Y durmi Manahem con sus padres, y su hijo Pekaa rein en su lugar.
En el ao cincuenta de Azaras, rey de Jud, Pekaa, hijo de Manahem, comenz a reinar sobre Israel en Samaria, [y rein] dos aos.
E hizo lo malo ante los ojos del SEOR; no se apart de los pecados con que Jeroboam, hijo de Nabat, hizo pecar a Israel.
Entonces su oficial, Peka, hijo de Remalas, conspir contra l y lo hiri en Samaria, en la ciudadela de la casa del rey, [y tambin] a Argob y a Arie; y con l estaban cincuenta hombres de los hijos de los galaaditas. Y lo mat y rein en su lugar.
Los dems hechos de Pekaa y todo lo que hizo, he aqu, estn escritos en el libro de las Crnicas de los reyes de Israel.
En el ao cincuenta y dos de Azaras, rey de Jud, Peka, hijo de Remalas, comenz a reinar sobre Israel en Samaria, [y rein] veinte aos.
E hizo lo malo ante los ojos del SEOR; no se apart de los pecados con que Jeroboam, hijo de Nabat, hizo pecar a Israel.
En los das de Peka, rey de Israel, vino Tiglat-pileser, rey de Asiria, y tom Ijn, Abel-bet-maaca, Janoa, Cedes, Hazor, Galaad y Galilea, toda la tierra de Neftal; y los llev cautivos a Asiria.
Y Oseas, hijo de Ela, tram una conspiracin contra Peka, hijo de Remalas, y lo hiri y le dio muerte; y rein en su lugar, en el ao veinte de Jotam, hijo de Uzas.
Los dems hechos de Peka y todo lo que hizo, he aqu, estn escritos en el libro de las Crnicas de los reyes de Israel.
En el segundo ao de Peka, hijo de Remalas, rey de Israel, comenz a reinar Jotam, hijo de Uzas, rey de Jud.
Tena veinticinco aos cuando comenz a reinar, y rein diecisis aos en Jerusaln; y el nombre de su madre [era] Jerusa, hija de Sadoc.
E hizo lo recto ante los ojos del SEOR; hizo conforme a todo lo que su padre Uzas haba hecho.
Slo que los lugares altos no fueron quitados; el pueblo todava sacrificaba y quemaba incienso en los lugares altos. l edific la puerta superior de la casa del SEOR.
Los dems hechos de Jotam y [todo] lo que hizo, no estn escritos en el libro de las Crnicas de los reyes de Jud?
En aquellos das el SEOR comenz a enviar a Rezn, rey de Aram, y a Peka, hijo de Remalas, contra Jud.
Y durmi Jotam con sus padres, y fue sepultado con sus padres en la ciudad de su padre David; y su hijo Acaz rein en su lugar.
En el ao diecisiete de Peka, hijo de Remalas, comenz a reinar Acaz, hijo de Jotam, rey de Jud.
Acaz [tena] veinte aos cuando comenz a reinar, y rein diecisis aos en Jerusaln; pero no hizo lo recto ante los ojos del SEOR su Dios como su padre David [haba hecho,]
sino que anduvo en el camino de los reyes de Israel, y aun hizo pasar a su hijo por el fuego, conforme a las abominaciones de las naciones que el SEOR haba arrojado de delante de los hijos de Israel.
Y sacrific y quem incienso en los lugares altos, en las colinas y debajo de todo rbol frondoso.
Entonces Rezn, rey de Aram, y Peka, hijo de Remalas, rey de Israel, subieron a Jerusaln para [hacer] guerra y sitiaron a Acaz; pero no lo podan vencer.
En aquel tiempo Rezn, rey de Aram, recuper a Elat para Aram, y ech a los judos de Elat completamente; y los arameos vinieron a Elat y all han morado hasta hoy.
Y envi Acaz mensajeros a Tiglat-pileser, rey de Asiria, diciendo: Yo soy tu siervo y tu hijo; sube y lbrame de la mano del rey de Aram y de la mano del rey de Israel que se han levantado contra m.
Y Acaz tom la plata y el oro que se hallaba en la casa del SEOR y en los tesoros de la casa del rey, y envi un presente al rey de Asiria.
El rey de Asiria lo escuch, y el rey de Asiria subi contra Damasco y la tom, y se llev a [su pueblo] al destierro en Kir, y dio muerte a Rezn.
Y el rey Acaz fue a Damasco a ver a Tiglat-pileser, rey de Asiria, y vio el altar que [estaba] en Damasco; y el rey Acaz envi al sacerdote Uras el diseo del altar y su rplica, conforme a toda su hechura.
Y el sacerdote Uras edific un altar; conforme a todo lo que el rey Acaz haba enviado de Damasco, as [lo] hizo el sacerdote Uras antes del regreso del rey Acaz de Damasco.
Cuando vino el rey de Damasco y vio el altar, el rey se acerc al altar y subi hasta l;
quem su holocausto y su ofrenda de cereal, derram su libacin y roci la sangre de sus ofrendas de paz sobre el altar;
y el altar de bronce, que [estaba] delante del SEOR, lo trajo de delante de la casa, de entre [su] altar y la casa del SEOR, y lo puso al lado norte de [su] altar.
Entonces el rey Acaz dio rdenes al sacerdote Uras, diciendo: Quema sobre el gran altar el holocausto de la maana y la ofrenda de cereal de la tarde, el holocausto del rey y su ofrenda de cereal, con el holocausto de todo el pueblo de la tierra y con su ofrenda de cereal y sus libaciones; y roca sobre l toda la sangre del holocausto y toda la sangre del sacrificio. Pero el altar de bronce ser para m para consultar.
Y el sacerdote Uras hizo conforme a todo lo que el rey Acaz le haba ordenado.
Entonces el rey Acaz cort los bordes de las basas, y quit de ellas la pila; tambin baj el mar de sobre los bueyes de bronce que [estaban] debajo de l y lo puso sobre un enlosado de piedra.
Y el prtico para el da de reposo, que haban edificado en la casa, y la entrada exterior del rey, [los] quit de la casa del SEOR a causa del rey de Asiria.
Los dems hechos de Acaz, lo que hizo, no estn escritos en el libro de las Crnicas de los reyes de Jud?
Y durmi Acaz con sus padres, y fue sepultado con sus padres en la ciudad de David; y su hijo Ezequas rein en su lugar.
En el ao doce de Acaz, rey de Jud, Oseas, hijo de Ela, comenz a reinar sobre Israel en Samaria, [y rein] nueve aos.
E hizo lo malo ante los ojos del SEOR, aunque no como los reyes de Israel que haban sido antes de l.
Subi contra l Salmanasar, rey de Asiria, y Oseas fue hecho su siervo, y le pagaba tributo.
Pero el rey de Asiria descubri una conspiracin de Oseas, quien haba enviado mensajeros a So, rey de Egipto, y no haba pagado tributo al rey de Asiria como [haba hecho] ao tras ao; por tanto el rey de Asiria lo detuvo y lo encaden en la crcel.
Entonces el rey de Asiria invadi todo el pas y subi a Samaria, y le puso sitio por tres aos.
En el ao noveno de Oseas, el rey de Asiria tom Samaria y se llev a Israel al destierro en Asiria, y los puso en Halah y en Habor, ro de Gozn, y en las ciudades de los medos.
Esto sucedi porque los hijos de Israel haban pecado contra el SEOR su Dios, que los haba sacado de la tierra de Egipto de bajo la mano de Faran, rey de Egipto, y haban reverenciado a otros dioses;
y anduvieron en las costumbres de las naciones que el SEOR haba arrojado de delante de los hijos de Israel, y [en las costumbres] de los reyes de Israel que ellos haban introducido.
Y los hijos de Israel secretamente hicieron cosas que no eran rectas contra el SEOR su Dios. Adems se edificaron lugares altos en todas sus ciudades, desde las torres de atalaya hasta las ciudades fortificadas.
Se erigieron pilares [sagrados] y Aseras sobre toda colina alta y bajo todo rbol frondoso,
y quemaron incienso all en todos los lugares altos, como las naciones que el SEOR se haba llevado al destierro de delante de ellos; e hicieron cosas malas provocando al SEOR.
Y sirvieron a dolos, acerca de los cuales el SEOR les haba dicho: Vosotros no haris esto.
Y el SEOR amonestaba a Israel y a Jud por medio de todos sus profetas [y] de todo vidente, diciendo: Volveos de vuestros malos caminos y guardad mis mandamientos, mis estatutos conforme a toda la ley que orden a vuestros padres y que os envi por medio de mis siervos los profetas.
Sin embargo, ellos no escucharon, sino que endurecieron su cerviz como sus padres, que no creyeron en el SEOR su Dios.
Desecharon sus estatutos y el pacto que l haba hecho con sus padres, y sus advertencias con las cuales los haba amonestado. Y siguieron la vanidad y se hicieron vanos, y [fueron] en pos de las naciones que los rodeaban, respecto de las cuales el SEOR les haba ordenado que no hicieran como ellas.
Y abandonaron todos los mandamientos del SEOR su Dios, y se hicieron imgenes fundidas de dos becerros; hicieron una Asera, adoraron a todo el ejrcito de los cielos y sirvieron a Baal.
Hicieron pasar por el fuego a sus hijos y a sus hijas, practicaron la adivinacin y los augurios, y se entregaron a hacer lo malo ante los ojos del SEOR, provocndole.
Y el SEOR se air en gran manera contra Israel y los quit de su presencia; no qued sino slo la tribu de Jud.
Tampoco Jud guard los mandamientos del SEOR su Dios, sino que anduvieron en las costumbres que Israel haba introducido.
Y el SEOR desech a toda la descendencia de Israel, y los afligi y los entreg en mano de saqueadores, hasta que los ech de su presencia.
Cuando l arranc a Israel de la casa de David, ellos hicieron rey a Jeroboam, hijo de Nabat. Entonces Jeroboam apart a Israel de seguir al SEOR, y les hizo cometer un gran pecado.
Y los hijos de Israel anduvieron en todos los pecados que haba cometido Jeroboam; no se apartaron de ellos,
hasta que el SEOR quit a Israel de su presencia, como l haba hablado por medio de todos sus siervos los profetas. E Israel fue llevado de su propia tierra al destierro, a Asiria, hasta hoy.
Y el rey de Asiria trajo [hombres] de Babilonia, de Cuta, de Ava, de Hamat y de Sefarvaim, y [los] puso en las ciudades de Samaria en lugar de los hijos de Israel. Y tomaron posesin de Samaria y habitaron en sus ciudades.
Y aconteci que [como] al principio de habitar ellos all, no temieron al SEOR, el SEOR envi leones entre ellos que mataron a [muchos] de ellos.
Entonces hablaron al rey de Asiria, diciendo: Las naciones que has llevado al destierro a las ciudades de Samaria, no conocen la costumbre del dios de la tierra; por eso l ha enviado leones entre ellos, y he aqu, [los leones] los matan porque ellos no conocen la costumbre del dios de la tierra.
Y el rey de Asiria orden, diciendo: Llevad all a uno de los sacerdotes que llevasteis al destierro, y que l vaya y habite all; y que les ensee la costumbre del dios de la tierra.
Y vino uno de los sacerdotes que haban llevado al destierro desde Samaria, y habit en Betel, y les ense cmo haban de temer al SEOR.
Pero cada nacin continu haciendo sus propios dioses, y los pusieron en las casas de los lugares altos que los samaritanos haban hecho, cada nacin en las ciudades en que habitaban.
Y los hombres de Babilonia hicieron a Sucot-benot; los hombres de Cuta hicieron a Nergal; los hombres de Hamat hicieron a Asima;
y los aveos hicieron a Nibhaz y a Tartac; y los de Sefarvaim quemaban a sus hijos en el fuego [como ofrenda] a Adramelec y Anamelec, dioses de Sefarvaim.
Tambin teman al SEOR y nombraron de entre s sacerdotes de los lugares altos, que oficiaban por ellos en las casas de los lugares altos.
Teman al SEOR y servan a sus dioses conforme a la costumbre de las naciones de donde haban sido llevados al destierro.
Hasta el da de hoy siguen haciendo conforme a sus antiguas costumbres. No temen al SEOR, ni siguen sus estatutos ni sus ordenanzas ni la ley ni el mandamiento que el SEOR haba ordenado a los hijos de Jacob, a quien puso el nombre de Israel,
con los cuales el SEOR hizo un pacto y les orden, diciendo: No temeris a otros dioses ni os inclinaris ante ellos, no los serviris ni les ofreceris sacrificios.
Sino que al SEOR, que os hizo subir de la tierra de Egipto con gran poder y con brazo extendido, a l temeris y ante l os inclinaris y a l ofreceris sacrificios.
Y los estatutos, las ordenanzas, la ley y el mandamiento que l os escribi, cuidaris de cumplir[los] siempre, y no temeris a otros dioses.
Y el pacto que he hecho con vosotros, no lo olvidaris, ni temeris a otros dioses.
Sino que al SEOR vuestro Dios temeris, y l os librar de la mano de todos vuestros enemigos.
Pero ellos no escucharon, sino que hicieron conforme a su antigua costumbre.
Y aunque estas naciones teman al SEOR, tambin servan a sus dolos; [y] de la misma manera que hicieron sus padres, as hacen hasta hoy sus hijos y sus nietos.
Y aconteci que en el ao tercero de Oseas, hijo de Ela, rey de Israel, comenz a reinar Ezequas, hijo de Acaz, rey de Jud.
Tena veinticinco aos cuando comenz a reinar, y rein veintinueve aos en Jerusaln. El nombre de su madre [era] Abi, hija de Zacaras.
l hizo lo recto ante los ojos del SEOR, conforme a todo lo que su padre David haba hecho.
Quit los lugares altos, derrib los pilares [sagrados] y cort la Asera. Tambin hizo pedazos la serpiente de bronce que Moiss haba hecho, porque hasta aquellos das los hijos de Israel le quemaban incienso; y la llamaban Nehustn.
Confi en el SEOR, Dios de Israel; y despus de l, no hubo ninguno como l entre todos los reyes de Jud, ni [entre los] que fueron antes de l,
porque se apeg al SEOR; no se apart de l, sino que guard los mandamientos que el SEOR haba ordenado a Moiss.
Y el SEOR estaba con l; adondequiera que iba prosperaba. Se rebel contra el rey de Asiria y no le sirvi.
Derrot a los filisteos hasta Gaza y su territorio, desde las torres de atalaya hasta las ciudades fortificadas.
Y aconteci que en el ao cuarto del rey Ezequas, que era el ao sptimo de Oseas, hijo de Ela, rey de Israel, Salmanasar, rey de Asiria, subi contra Samaria y la siti,
y al cabo de tres aos la tomaron. En el ao sexto de Ezequas, que era el ao noveno de Oseas, rey de Israel, Samaria fue tomada.
Y el rey de Asiria llev a Israel al destierro en Asiria, y los puso en Halah y en el Habor, ro de Gozn, y en las ciudades de los medos,
porque no obedecieron la voz del SEOR su Dios, sino que quebrantaron su pacto, [es decir,] todo lo que Moiss, siervo del SEOR, haba ordenado; no escucharon, ni [lo] cumplieron.
Y en el ao catorce del rey Ezequas, subi Senaquerib, rey de Asiria, contra todas las ciudades fortificadas de Jud, y las tom.
Entonces Ezequas, rey de Jud, envi a decir al rey de Asiria en Laquis: He hecho lo malo. Retrate de m; lo que me impongas, aceptar. Y el rey de Asiria impuso a Ezequas, rey de Jud, trescientos talentos de plata y treinta talentos de oro.
Y Ezequas [le] dio toda la plata que se hallaba en la casa del SEOR y en los tesoros de la casa del rey.
En aquel tiempo Ezequas quit [el oro de] las puertas del templo del SEOR, y [de] los postes [de las puertas] que [el mismo] Ezequas, rey de Jud, haba revestido [de oro,] y lo entreg al rey de Asiria.
Entonces el rey de Asiria envi, desde Laquis a Jerusaln, al Tartn, al Rabsaris y al Rabsaces con un gran ejrcito contra el rey Ezequas. Y subieron y llegaron a Jerusaln. Y cuando subieron, llegaron y se colocaron junto al acueducto del estanque superior que est en la calzada del campo del Batanero.
Llamaron al rey, y sali a ellos Eliaquim, hijo de Hilcas, que era mayordomo, con el escriba Sebna y el cronista Joa, hijo de Asaf.
Y el Rabsaces les dijo: Decid ahora a Ezequas: "As dice el gran rey, el rey de Asiria: 'Qu confianza es sta que t tienes?
'T dices (pero slo [son] palabras vanas): "[Tengo] consejo y poder para la guerra." [Mas] ahora, en quin confas que te has rebelado contra m?
'He aqu, t confas en el bculo de esta caa quebrada, [es decir,] en Egipto, en el cual, si un hombre se apoya, penetrar en su mano y la traspasar. As es Faran, rey de Egipto, para todos los que confan en l.
'Pero si me decs: "Nosotros confiamos en el SEOR nuestro Dios," no es l aquel cuyos lugares altos y cuyos altares Ezequas ha quitado y ha dicho a Jud y a Jerusaln: "Adoraris delante de este altar en Jerusaln"?
'Ahora pues, te ruego que llegues a un acuerdo con mi seor el rey de Asiria, y yo te dar dos mil caballos, si por tu parte puedes poner jinetes sobre ellos.
'Cmo, pues, puedes rechazar a un oficial de los menores de los siervos de mi seor, y confiar en Egipto para [tener] carros y hombres de a caballo?
'He subido ahora sin el [consentimiento del] SEOR contra este lugar para destruirlo? El SEOR me dijo: "Sube contra esta tierra y destryela.'"
Entonces Eliaquim, hijo de Hilcas, Sebna y Joa dijeron al Rabsaces: Te rogamos que hables a tus siervos en arameo, porque nosotros [lo] entendemos, y no nos hables en la lengua de Jud a odos del pueblo que est sobre la muralla.
Pero el Rabsaces les dijo: Acaso me ha enviado mi seor para hablar estas palabras [slo] a tu seor y a ti, y no a los hombres que estn sentados en la muralla, [condenados] a comer sus propios excrementos y beber su propia orina con vosotros?
El Rabsaces se puso en pie, grit a gran voz en la lengua de Jud, y dijo: Escuchad la palabra del gran rey, el rey de Asiria.
As dice el rey: "Que no os engae Ezequas, porque l no os podr librar de mi mano;
ni que Ezequas os haga confiar en el SEOR, diciendo: 'Ciertamente el SEOR nos librar, y esta ciudad no ser entregada en manos del rey de Asiria.'
"No escuchis a Ezequas, porque as dice el rey de Asiria: 'Haced la paz conmigo y salid a m, y coma cada uno de su vid y cada uno de su higuera, y beba cada cual de las aguas de su cisterna,
hasta que yo venga y os lleve a una tierra como vuestra tierra, tierra de grano y de mosto, tierra de pan y de vias, tierra de olivos y de miel, para que vivis y no muris.' Pero no escuchis a Ezequas porque os engaa, diciendo: 'El SEOR nos librar.'
"Acaso alguno de los dioses de las naciones ha librado su tierra de la mano del rey de Asiria?
"Dnde estn los dioses de Hamat y de Arfad? Dnde estn los dioses de Sefarvaim, de Hena y de Iva? Cundo han librado ellos a Samaria de mi mano?
"Quines de entre todos los dioses de estas tierras han librado su tierra de mi mano, para que el SEOR libre a Jerusaln de mi mano?"
Pero el pueblo se qued callado y no le respondi palabra alguna, porque la orden del rey era: No le respondis.
Entonces Eliaquim, hijo de Hilcas, mayordomo de la casa [real,] el escriba Sebna y el cronista Joa, hijo de Asaf, fueron a Ezequas con sus vestidos rasgados, y le relataron las palabras del Rabsaces.
Y sucedi que cuando oy [esto] el rey Ezequas, rasg sus vestidos, se cubri de cilicio y entr en la casa del SEOR.
Envi entonces a Eliaquim, mayordomo de la casa [real,] con el escriba Sebna y los ancianos de los sacerdotes, cubiertos de cilicio, al profeta Isaas, hijo de Amoz.
Y ellos le dijeron: As dice Ezequas: "Este da es da de angustia, de reprensin y de desprecio, pues hijos estn para nacer, pero no hay fuerzas para dar a luz.
"Tal vez el SEOR tu Dios oir todas las palabras del Rabsaces, a quien su seor, el rey de Asiria, ha enviado para injuriar al Dios vivo, y [lo] reprender por las palabras que el SEOR tu Dios ha odo. Eleva, pues, una oracin por el remanente que an queda."
Cuando llegaron los siervos del rey Ezequas ante Isaas,
ste les dijo: As diris a vuestro seor: "As dice el SEOR: 'No temas por las palabras que has odo, con las que los criados del rey de Asiria me han blasfemado.
'He aqu, pondr en l un espritu, oir un rumor y se volver a su tierra; y en su tierra lo har caer a espada.'"
Entonces el Rabsaces volvi y hall al rey de Asiria peleando contra Libna, pues haba odo que [el rey] haba partido de Laquis.
Y [les] oy decir acerca de Tirhaca, rey de Etiopa: He aqu, ha salido a pelear contra ti. Entonces envi de nuevo mensajeros a Ezequas, diciendo:
As diris a Ezequas, rey de Jud: "No te engae tu Dios en quien t confas, diciendo: 'Jerusaln no ser entregada en mano del rey de Asiria.'
"He aqu, t has odo lo que los reyes de Asiria han hecho a todas las naciones, destruyndolas por completo, y sers t librado?
"Acaso los libraron los dioses de las naciones que mis padres destruyeron, [es decir,] Gozn, Harn, Resef y a los hijos de Edn que [estaban] en Telasar?
"Dnde est el rey de Hamat, el rey de Arfad, el rey de la ciudad de Sefarvaim, de Hena y de Iva?"
Entonces Ezequas tom la carta de mano de los mensajeros y la ley, y subi a la casa del SEOR y la extendi delante del SEOR.
Y or Ezequas delante del SEOR, y dijo: Oh SEOR, Dios de Israel, que ests [sobre] los querubines, slo t eres Dios de todos los reinos de la tierra. T hiciste los cielos y la tierra.
Inclina, oh SEOR, tu odo y escucha; abre, oh SEOR, tus ojos y mira; escucha las palabras que Senaquerib ha enviado para injuriar al Dios vivo.
En verdad, oh SEOR, los reyes de Asiria han asolado las naciones y sus tierras,
y han echado sus dioses al fuego, porque no eran dioses, sino obra de manos de hombre, de madera y piedra; por eso los han destruido.
Y ahora, oh SEOR, Dios nuestro, lbranos, te ruego, de su mano para que todos los reinos de la tierra sepan que slo t, oh SEOR, eres Dios.
Entonces Isaas, hijo de Amoz, envi a decir a Ezequas: As dice el SEOR, Dios de Israel: "Lo que me has rogado acerca de Senaquerib, rey de Asiria, he escuchado."
sta es la palabra que el SEOR ha hablado contra l: "Te ha despreciado y se ha burlado de ti la virgen hija de Sion; ha movido la cabeza a tus espaldas la hija de Jerusaln.
"A quin has injuriado y blasfemado? Y contra quin has alzado la voz y levantado con altivez tus ojos? Contra el Santo de Israel!
"Por mano de tus mensajeros has injuriado al Seor, y has dicho: 'Con mis numerosos carros sub a las cumbres de los montes, a las partes ms remotas del Lbano; cort sus altos cedros [y] sus mejores cipreses, y entr en su morada ms lejana, en su ms frondoso bosque.
'Yo cav [pozos] y beb aguas extranjeras, y sequ con la planta de mi pie todos los ros de Egipto.'
"No has odo? Hace mucho tiempo que lo hice, desde la antigedad lo haba planeado. Ahora lo he realizado, para que conviertas las ciudades fortificadas en montones de ruinas.
"Sus habitantes, faltos de fuerzas, fueron desalentados y humillados; vinieron a ser [como] la vegetacin del campo y [como] la hierba verde, [como] la hierba en los techos que se quema antes de que haya crecido.
"Pero conozco tu sentarte, tu salir y tu entrar, y tu furor contra m.
"Porque te has airado contra m, y porque tu arrogancia ha subido hasta mis odos, pondr, pues, mi garfio en tu nariz y mi freno en tus labios, y te har volver por el camino por donde viniste.
"Esto te ser por seal: Este ao comeris lo que crezca espontneamente; el segundo ao lo que nazca de por s, y en el tercer ao sembrad, segad, plantad vias y comed su fruto.
"Y el remanente de la casa de Jud que se salve, echar de nuevo races por debajo y dar fruto por arriba.
"Porque de Jerusaln saldr un remanente, y del monte Sion sobrevivientes. El celo del SEOR de los ejrcitos har esto.
"Por tanto, as dice el SEOR acerca del rey de Asiria: 'l no entrar en esta ciudad, ni lanzar all flecha alguna; tampoco vendr delante de ella con escudo, ni levantar terrapln contra ella.
'Por el camino que vino, por l se volver, y no entrar en esta ciudad' -- declara el SEOR.
"Porque defender esta ciudad para salvarla por amor a m mismo y por amor a mi siervo David."
Y aconteci que aquella misma noche sali el ngel del SEOR e hiri a ciento ochenta y cinco mil en el campamento de los asirios; cuando [los dems] se levantaron por la maana, he aqu, todos eran cadveres.
Senaquerib, rey de Asiria, parti y regres [a su tierra], y habit en Nnive.
Y sucedi que mientras l adoraba en la casa de su dios Nisroc, Adramelec y Sarezer lo mataron a espada y huyeron a la tierra de Ararat. Y su hijo Esar-hadn rein en su lugar.
En aquellos das Ezequas cay enfermo de muerte. Y vino a l el profeta Isaas, hijo de Amoz, y le dijo: As dice el SEOR: "Pon tu casa en orden, porque morirs y no vivirs."
Entonces l volvi su rostro hacia la pared y or al SEOR, diciendo:
Te ruego, oh SEOR, que te acuerdes ahora de cmo yo he andado delante de ti en verdad y con corazn ntegro, y he hecho lo bueno ante tus ojos. Y Ezequas llor amargamente.
Y aconteci que antes que Isaas hubiera salido del patio central, vino a l la palabra del SEOR, diciendo:
Vuelve y di a Ezequas, prncipe de mi pueblo: "As dice el SEOR, Dios de tu padre David: 'He escuchado tu oracin [y] he visto tus lgrimas; he aqu, te sanar. Al tercer da subirs a la casa del SEOR.
'Y aadir quince aos a tu vida, y te librar a ti y a esta ciudad de la mano del rey de Asiria; y defender esta ciudad por amor a m mismo y por amor a mi siervo David.'"
Entonces Isaas dijo: Tomad una masa de higos. [La] tomaron y [la] pusieron sobre la lcera, y san.
Y Ezequas dijo a Isaas: Cul ser la seal de que el SEOR me sanar, y de que subir a la casa del SEOR al tercer da?
Respondi Isaas: sta ser la seal del SEOR para ti, de que el SEOR har lo que ha dicho: avanzar la sombra diez grados o retroceder diez grados?
Y Ezequas respondi: Es fcil que la sombra decline diez grados; [pero] no; que la sombra vuelva atrs diez grados.
El profeta Isaas clam al SEOR, y l hizo volver atrs la sombra diez grados en las gradas por la que haba declinado, en las gradas de Acaz.
En aquel tiempo Berodac-baladn, hijo de Baladn, rey de Babilonia, envi cartas y un regalo a Ezequas, porque oy que Ezequas haba estado enfermo.
Y Ezequas los escuch y les mostr toda su casa del tesoro: la plata y el oro, las especias y el aceite precioso, su arsenal y todo lo que se hallaba en sus tesoros. No hubo nada en su casa ni en todo su dominio que Ezequas no les mostrara.
Entonces el profeta Isaas vino al rey Ezequas, y le dijo: Qu han dicho esos hombres y de dnde han venido a ti? Y Ezequas respondi: Han venido de un pas lejano, de Babilonia.
Y l dijo: Qu han visto en tu casa? Y Ezequas respondi: Han visto todo lo que hay en mi casa; no hay nada entre mis tesoros que yo no les haya mostrado.
Entonces Isaas dijo a Ezequas: Oye la palabra del SEOR:
"He aqu, vienen das cuando todo lo que hay en tu casa y todo lo que tus padres han atesorado hasta el da de hoy, ser llevado a Babilonia; nada quedar" -- dice el SEOR.
"Y [algunos] de tus hijos que saldrn de ti, los que engendrars, sern llevados, y sern oficiales en el palacio del rey de Babilonia."
Entonces Ezequas dijo a Isaas: La palabra del SEOR que has hablado es buena. Pues pensaba: No es as, si hay paz y seguridad en mis das?
Los dems hechos de Ezequas y todo su podero, y cmo hizo el estanque y el acueducto, y trajo agua a la ciudad, no estn escritos en el libro de las Crnicas de los reyes de Jud?
Y durmi Ezequas con sus padres; y su hijo Manass rein en su lugar.
Manass [tena] doce aos cuando comenz a reinar, y rein cincuenta y cinco aos en Jerusaln. El nombre de su madre [era] Hepsiba.
E hizo lo malo ante los ojos del SEOR, conforme a las abominaciones de las naciones que el SEOR haba desposedo delante de los hijos de Israel.
Porque reedific los lugares altos que su padre Ezequas haba destruido; levant tambin altares a Baal e hizo una Asera, como haba hecho Acab, rey de Israel, y ador a todo el ejrcito de los cielos y los sirvi.
Edific adems altares en la casa del SEOR, de la cual el SEOR haba dicho: En Jerusaln pondr mi nombre.
Edific altares a todo el ejrcito de los cielos en los dos atrios de la casa del SEOR.
Hizo pasar por fuego a su hijo, practic la hechicera, us la adivinacin y trat con mdium y espiritistas. Hizo mucho mal ante los ojos del SEOR, provocndo[le a ira].
Coloc la imagen tallada de Asera que l haba hecho, en la casa de la cual el SEOR haba dicho a David y a su hijo Salomn: En esta casa y en Jerusaln, que he escogido de entre todas las tribus de Israel, pondr mi nombre para siempre.
Y har que nunca ms los pies de Israel vaguen [fuera] de la tierra que di a sus padres, con tal de que cuiden de hacer conforme a todo lo que les he mandado, y conforme a toda la ley que mi siervo Moiss les orden.
Pero ellos no escucharon, y Manass los hizo extraviar para que hicieran lo malo ms que las naciones que el SEOR haba destruido delante de los hijos de Israel.
Y habl el SEOR por medio de sus siervos los profetas, diciendo:
Por cuanto Manass, rey de Jud, ha hecho estas abominaciones, habiendo hecho lo malo ms que todo lo que hicieron los amorreos antes de l, haciendo pecar tambin a Jud con sus dolos;
por tanto, as dice el SEOR, Dios de Israel: "He aqu, voy a traer [tal] calamidad sobre Jerusaln y Jud, que a todo el que oiga de ello le retiirn ambos odos.
"Extender sobre Jerusaln el cordel de Samaria y la plomada de la casa de Acab, y limpiar a Jerusaln como se limpia un plato, limpindolo y volvindolo boca abajo.
"Abandonar al remanente de mi heredad y los entregar en mano de sus enemigos, y sern para presa y despojo para todos sus enemigos;
porque han hecho lo malo ante mis ojos, y han estado provocndome a ira desde el da en que sus padres salieron de Egipto, hasta el da de hoy."
Adems, Manass derram muchsima sangre inocente hasta llenar a Jerusaln de un extremo a otro, aparte de su pecado con el que hizo pecar a Jud para que hiciera lo malo ante los ojos del SEOR.
Los dems hechos de Manass, todo lo que hizo y el pecado que cometi, no estn escritos en el libro de las Crnicas de los reyes de Jud?
Y durmi Manass con sus padres, y fue sepultado en el jardn de su casa, en el jardn de Uza; y su hijo Amn rein en su lugar.
Amn [tena] veintids aos cuando comenz a reinar, y rein dos aos en Jerusaln. El nombre de su madre [era] Mesulemet, hija de Haruz, de Jotba.
E hizo lo malo ante los ojos del SEOR, como haba hecho su padre Manass.
Pues anduvo en todo el camino en que su padre haba andado, sirvi a los dolos a los que su padre haba servido y los ador.
Y abandon al SEOR, el Dios de sus padres, y no anduvo en el camino del SEOR.
Y conspiraron contra l los siervos de Amn y mataron al rey en su casa.
Pero el pueblo de la tierra mat a todos los que haban conspirado contra el rey Amn, y en su lugar el pueblo de la tierra hizo rey a su hijo Josas.
Los dems hechos que Amn hizo, no estn escritos en el libro de las Crnicas de los reyes de Jud?
Y fue sepultado en su sepulcro en el jardn de Uza; y su hijo Josas rein en su lugar.
Josas [tena] ocho aos cuando comenz a reinar, y rein treinta y un aos en Jerusaln. El nombre de su madre [era] Jedida, hija de Adaa, de Boscat.
E hizo lo recto ante los ojos del SEOR y anduvo en todo el camino de su padre David; no se apart ni a la derecha ni a la izquierda.
Y en el ao dieciocho del rey Josas, el rey envi al escriba Safn, hijo de Azala, de Mesulam, a la casa del SEOR, diciendo:
Ve al sumo sacerdote Hilcas para que cuente el dinero trado a la casa del SEOR, que los guardianes del umbral han recogido del pueblo,
y que lo pongan en mano de los obreros encargados de supervisar la casa del SEOR, y que ellos lo den a los obreros que estn asignados en la casa del SEOR para reparar los daos de la casa,
a los carpinteros, a los constructores y a los albailes, y para comprar maderas y piedra de cantera para reparar la casa.
Pero no se les pedir cuenta del dinero entregado en sus manos porque obran con fidelidad.
Entonces el sumo sacerdote Hilcas dijo al escriba Safn: He hallado el libro de la ley en la casa del SEOR. E Hilcas dio el libro a Safn, y [ste] lo ley.
Y el escriba Safn vino al rey, y trajo palabra al rey, diciendo: Tus siervos han tomado el dinero que se hall en la casa, y lo han puesto en mano de los obreros encargados de supervisar la casa del SEOR.
El escriba Safn inform tambin al rey, diciendo: El sacerdote Hilcas me ha dado un libro. Y Safn lo ley en la presencia del rey.
Y sucedi que cuando el rey oy las palabras del libro de la ley, rasg sus vestidos.
Entonces el rey orden al sacerdote Hilcas, a Ahicam, hijo de Safn, a Acbor, hijo de Micaas, al escriba Safn y a Asaas, siervo del rey, diciendo:
Id, consultad al SEOR por m, por el pueblo y por todo Jud acerca de las palabras de este libro que se ha encontrado, porque grande es la ira del SEOR que se ha encendido contra nosotros, por cuanto nuestros padres no han escuchado las palabras de este libro, haciendo conforme a todo lo que est escrito de nosotros.
Entonces el sacerdote Hilcas, y Ahicam, Acbor, Safn y Asaas fueron a la profetisa Hulda, mujer de Salum, hijo de Ticva, hijo de Harhas, encargado del vestuario; ella habitaba en Jerusaln en el segundo sector, y hablaron con ella.
Y ella les dijo: As dice el SEOR, Dios de Israel: "Decid al hombre que os ha enviado a m:
'As dice el SEOR: "He aqu, voy a traer mal sobre este lugar y sobre sus habitantes, [segn] todas las palabras del libro que ha ledo el rey de Jud.
"Por cuanto me han abandonado y han quemado incienso a otros dioses para provocarme a ira con toda la obra de sus manos, por tanto mi ira arde contra este lugar y no se apagar."'"
Pero al rey de Jud que os envi a consultar al SEOR, as le diris: "As dice el SEOR, Dios de Israel: '[En cuanto] a las palabras que has odo,
porque se enterneci tu corazn y te humillaste delante del SEOR cuando oste lo que habl contra este lugar y contra sus habitantes, que vendran a ser desolacin y maldicin, y has rasgado tus vestidos y has llorado delante de m, ciertamente te he odo' -- declara el SEOR.
'Por tanto, he aqu, te reunir con tus padres y sers recogido en tu sepultura en paz, y tus ojos no vern todo el mal que yo voy a traer sobre este lugar.'" Y llevaron la respuesta al rey.
Entonces el rey mand reunir con l a todos los ancianos de Jud y Jerusaln.
Y subi el rey a la casa del SEOR, y con l todos los hombres de Jud, todos los habitantes de Jerusaln, los sacerdotes, los profetas y todo el pueblo, desde el menor hasta el mayor; y ley en su presencia todas las palabras del libro del pacto que haba sido hallado en la casa del SEOR.
Despus el rey se puso en pie junto a la columna e hizo pacto delante del SEOR de andar en pos del SEOR y de guardar sus mandamientos, sus testimonios y sus estatutos con todo [su] corazn y con toda [su] alma, para cumplir las palabras de este pacto escritas en este libro. Y todo el pueblo confirm el pacto.
Entonces el rey orden que el sumo sacerdote Hilcas y los sacerdotes de segundo orden y los guardianes del umbral, sacaran del templo del SEOR todas las vasijas que se haban hecho para Baal, para la Asera y para todo el ejrcito de los cielos, y los quem fuera de Jerusaln en los campos del Cedrn y llev sus cenizas a Betel.
Quit a los sacerdotes idlatras que los reyes de Jud haban nombrado para quemar incienso en los lugares altos en las ciudades de Jud y en los alrededores de Jerusaln, tambin a los que quemaban incienso a Baal, al sol y a la luna, a las constelaciones y a todo el ejrcito de los cielos.
Y sac la Asera de la casa del SEOR fuera de Jerusaln, al torrente Cedrn, y la quem junto al torrente Cedrn; [la] redujo a polvo y arroj el polvo sobre los sepulcros de los hijos del pueblo.
Tambin derrib las casas de los dedicados a la prostitucin que [estaban] en la casa del SEOR, donde las mujeres tejan pabellones para la Asera.
Entonces trajo a todos los sacerdotes de las ciudades de Jud, y profan los lugares altos donde los sacerdotes haban quemado incienso, desde Geba hasta Beerseba, y derrib los lugares altos de las puertas que [estaban] a la entrada de la puerta de Josu, gobernador de la ciudad, a la izquierda de la puerta de la ciudad.
Sin embargo, los sacerdotes de los lugares altos no podan subir al altar del SEOR en Jerusaln, sino que coman panes sin levadura entre sus hermanos.
Tambin profan al Tofet que est en el valle de Ben-hinom, para que nadie hiciera pasar por fuego a su hijo o a su hija para [honrar a] Moloc.
A la entrada de la casa del SEOR, junto a la cmara de Natn-melec, el oficial que [estaba] en las dependencias, quit los caballos que los reyes de Jud haban dedicado al sol, y prendi fuego a los carros del sol.
Y los altares que [estaban] sobre el techo, el aposento alto de Acaz que haban hecho los reyes de Jud, y los altares que haba hecho Manass en los dos atrios de la casa del SEOR el rey los derrib, los destroz all y arroj su polvo al torrente Cedrn.
El rey tambin profan los lugares altos que [estaban] frente a Jerusaln, los que [estaban] a la derecha del monte de destruccin, que Salomn, rey de Israel, haba edificado a Astoret, abominacin de los sidonios, y a Quemos, abominacin de Moab, y a Milcom, dolo abominable de los hijos de Amn.
Asimismo hizo pedazos los pilares [sagrados], derrib las Aseras y llen sus lugares con huesos humanos.
Adems, derrib el altar que [estaba] en Betel [y] el lugar alto que haba hecho Jeroboam, hijo de Nabat, [el] que hizo pecar a Israel, [o sea, derrib] tambin aquel altar y el lugar alto, destruy sus piedras, las redujo a polvo y quem la Asera.
Al volverse Josas, vio los sepulcros que [estaban] all en el monte, y envi a recoger los huesos de los sepulcros y [los] quem sobre el altar, profanndolo, conforme a la palabra del SEOR que haba proclamado el hombre de Dios que haba anunciado estas cosas.
Entonces dijo: Qu monumento es ste que veo? Y los hombres de la ciudad le dijeron: Es el sepulcro del hombre de Dios que vino de Jud y proclam estas cosas que has hecho contra el altar de Betel.
Y l dijo: Dejadlo en paz; que nadie moleste sus huesos. As dejaron sus huesos intactos con los huesos del profeta que vino de Samaria.
Josas quit tambin todas las casas de los lugares altos que [estaban] en las ciudades de Samaria, las cuales haban hecho los reyes de Israel provocando a ira al SEOR; les hizo tal y como haba hecho en Betel.
Y mat sobre los altares a todos los sacerdotes de los lugares altos que [estaban] all, y quem huesos humanos sobre ellos. Y regres a Jerusaln.
Entonces el rey orden a todo el pueblo, diciendo: Celebrad la Pascua al SEOR vuestro Dios como est escrito en este libro del pacto.
[En verdad] que tal Pascua no se haba celebrado desde los das de los jueces que gobernaban a Israel, ni en ninguno de los das de los reyes de Israel y de los reyes de Jud.
Slo en el ao dieciocho del rey Josas fue celebrada esta Pascua al SEOR en Jerusaln.
Josas tambin quit los mdium y los espiritistas, los dolos domsticos y los [otros] dolos, y todas las abominaciones que se vean en la tierra de Jud y en Jerusaln, con el fin de confirmar las palabras de la ley que estaban escritas en el libro que el sacerdote Hilcas haba hallado en la casa del SEOR.
Y antes de l no hubo rey como l que se volviera al SEOR con todo su corazn, con toda su alma y con todas sus fuerzas, conforme a toda la ley de Moiss, ni otro como l se levant despus de l.
Sin embargo, el SEOR no desisti del furor de su gran ira, [ya] que arda su ira contra Jud a causa de todas las provocaciones con que Manass le haba provocado.
Y el SEOR dijo: Tambin quitar a Jud de mi presencia, como he quitado a Israel. Y desechar a esta ciudad que yo haba escogido, a Jerusaln, y al templo del cual dije: "Mi nombre estar all."
Los dems hechos de Josas y todo lo que hizo, no estn escritos en el libro de las Crnicas de los reyes de Jud?
En sus das subi Faran Necao, rey de Egipto, contra el rey de Asiria junto al ro ufrates. Y el rey Josas fue a su encuentro, pero [Faran Necao] lo mat en Meguido en cuanto lo vio.
Sus siervos llevaron su cuerpo en carro desde Meguido, lo trajeron a Jerusaln y lo sepultaron en su sepulcro. Entonces el pueblo de aquella tierra tom a Joacaz, hijo de Josas, y lo ungieron y lo hicieron rey en lugar de su padre.
Joacaz [tena] veintitrs aos cuando comenz a reinar, y rein tres meses en Jerusaln. El nombre de su madre [era] Hamutal, hija de Jeremas, de Libna.
E hizo lo malo ante los ojos del SEOR, conforme a todo lo que haban hecho sus padres.
Y Faran Necao lo puso en prisin en Ribla, en la tierra de Hamat, para que no reinara en Jerusaln; e impuso una multa sobre la tierra de cien talentos de plata y un talento de oro.
Faran Necao hizo rey a Eliaquim, hijo de Josas, en lugar de Josas su padre, y cambi su nombre por el de Joacim. Pero tom a Joacaz y [lo] llev a Egipto, y all muri.
Y Joacim dio la plata y el oro a Faran, e impuso contribuciones al pas para entregar el dinero conforme al mandato de Faran. Exigi la plata y el oro del pueblo de la tierra, a cada uno conforme a sus bienes, para drselo a Faran Necao.
Joacim [tena] veinticinco aos cuando comenz a reinar, y rein once aos en Jerusaln. El nombre de su madre [era] Zebuda, hija de Pedaas, de Ruma.
E hizo lo malo ante los ojos del SEOR, conforme a todo lo que haban hecho sus padres.
En los das [de Joacim] subi Nabucodonosor, rey de Babilonia, y Joacim fue su siervo [por] tres aos; despus se levant y se rebel contra l.
Y el SEOR envi contra Joacim bandas de caldeos, bandas de arameos, bandas de moabitas y bandas de amonitas. Y las envi contra Jud para destruirla, conforme a la palabra que el SEOR haba hablado por medio de sus siervos los profetas.
Ciertamente por mandato del SEOR sucedi [esto] contra Jud para quitarlos de su presencia, por los pecados de Manass, por todo lo que haba hecho,
y tambin por la sangre inocente que derram, pues llen a Jerusaln de sangre inocente, y el SEOR no quiso perdonar.
Los dems hechos de Joacim y todo lo que hizo no estn escritos en el libro de las Crnicas de los reyes de Jud?
Y durmi Joacim con sus padres; y su hijo Joaqun rein en su lugar.
Y el rey de Egipto no sali ms de su tierra, porque el rey de Babilonia haba tomado todo lo que perteneca al rey de Egipto desde el torrente de Egipto hasta el ro ufrates.
Joaqun [tena] dieciocho aos cuando comenz a reinar, y rein tres meses en Jerusaln. El nombre de su madre [era] Nehusta, hija de Elnatn, de Jerusaln.
E hizo lo malo ante los ojos del SEOR, conforme a todo lo que haba hecho su padre.
En aquel tiempo los siervos de Nabucodonosor, rey de Babilonia, subieron a Jerusaln, y la ciudad fue sitiada.
Nabucodonosor, rey de Babilonia, lleg a la ciudad mientras sus siervos la tenan sitiada.
Y Joaqun, rey de Jud, se rindi al rey de Babilonia, l y su madre, sus siervos, sus jefes y sus oficiales. El rey de Babilonia lo apres en el ao octavo de su reinado.
Sac de all todos los tesoros de la casa del SEOR, los tesoros de la casa del rey, y destroz todos los utensilios de oro que Salomn, rey de Israel, haba hecho en el templo del SEOR, tal como el SEOR haba dicho.
Y se llev en cautiverio a todo Jerusaln: a todos los jefes, a todos los hombres valientes, diez mil cautivos, y a todos los artesanos y herreros. Nadie qued, excepto la gente ms pobre del pas.
Tambin se llev a Joaqun en cautiverio a Babilonia; asimismo a la madre del rey y a las mujeres del rey, a sus oficiales y a los poderosos del pas, se los llev en cautiverio de Jerusaln a Babilonia.
Todos los hombres valientes, siete mil, y los artesanos y herreros, mil, todos fuertes y aptos para la guerra, tambin a stos el rey de Babilonia llev en cautiverio a Babilonia.
Entonces el rey de Babilonia puso por rey en lugar de Joaqun, a su to Matanas y cambi su nombre por el de Sedequas.
Sedequas [tena] veintin aos cuando comenz a reinar, y rein once aos en Jerusaln. El nombre de su madre [era] Hamutal, hija de Jeremas, de Libna.
E hizo lo malo ante los ojos del SEOR, conforme a todo lo que haba hecho Joacim.
Por causa de la ira del SEOR sucedi [esto] en Jerusaln y en Judea, hasta que los ech de su presencia. Y Sedequas se rebel contra el rey de Babilonia.
Y aconteci que en el noveno ao de su reinado, en el dcimo mes, el [da] diez del mes, vino Nabucodonosor, rey de Babilonia, l y todo su ejrcito contra Jerusaln, acamp contra ella y construy un muro de asedio alrededor de ella.
Y la ciudad estuvo sitiada hasta el undcimo ao del rey Sedequas.
A los nueve [das] del mes [cuarto] el hambre era tan grande en la ciudad que no haba alimento para el pueblo de la tierra.
Y al ser abierta una brecha en la ciudad, todos los hombres de guerra [huyeron] de noche por el camino de la puerta entre las dos murallas, junto al jardn del rey, estando los caldeos alrededor de la ciudad, y se fueron por el camino del Arab.
Pero el ejrcito de los caldeos persigui al rey y lo alcanz en los llanos de Jeric, y todo su ejrcito se dispers de su lado.
Entonces capturaron al rey y lo trajeron al rey de Babilonia en Ribla, y ste lo sentenci.
Y degollaron a los hijos de Sedequas en su presencia, y a Sedequas le sac los ojos, lo at con cadenas de bronce y lo llev a Babilonia.
En el mes quinto, a los siete [das] del mes, en el ao diecinueve de Nabucodonosor, rey de Babilonia, vino a Jerusaln Nabuzaradn, capitn de la guardia, siervo del rey de Babilonia.
Y quem la casa del SEOR, la casa del rey y todas las casas de Jerusaln; prendi fuego a toda casa grande.
Todo el ejrcito de los caldeos que [estaba con] el capitn de la guardia derrib las murallas alrededor de Jerusaln;
y al resto del pueblo que haba quedado en la ciudad, a los desertores que se haban pasado al rey de Babilonia y al resto de la multitud, [los] llev en cautiverio Nabuzaradn, capitn de la guardia.
Pero el capitn de la guardia dej a algunos de los ms pobres del pas para [que fueran] viadores y labradores.
Los caldeos hicieron pedazos las columnas de bronce que [estaban] en la casa del SEOR, y las basas y el mar de bronce que [estaban] en la casa del SEOR, y llevaron el bronce a Babilonia.
Tambin se llevaron las ollas, las palas, las despabiladeras, las cucharas, y todos los utensilios de bronce que se usaban en el servicio [del templo].
El capitn de la guardia se llev adems los incensarios y los tazones, lo que era de oro puro y lo que era de plata pura.
[En cuanto a] las dos columnas, el mar y las basas que Salomn haba hecho para la casa del SEOR; no era posible calcular el peso de todos estos objetos.
La altura de una columna era de dieciocho codos, y [tena] sobre ella un capitel de bronce; la altura del capitel era de tres codos, con una [obra de] malla y granadas alrededor del capitel, todo de bronce. Y la segunda columna era igual con [obra de] malla.
Entonces el capitn de la guardia tom al sumo sacerdote Seraas y al segundo sacerdote Sofonas y a los tres oficiales del templo.
Y de la ciudad tom a un oficial que estaba encargado de los hombres de guerra, y a cinco hombres de los consejeros del rey que se hallaban en la ciudad, y al escriba del capitn del ejrcito, que alistaba a la gente del pas, y a sesenta hombres del pueblo de la tierra que se hallaban en la ciudad.
Nabuzaradn, capitn de la guardia, los tom y los llev al rey de Babilonia en Ribla.
Entonces los hiri el rey de Babilonia y les dio muerte en Ribla, en la tierra de Hamat. As Jud fue llevado al cautiverio, lejos de su tierra.
Y [en cuanto] al pueblo que qued en la tierra de Jud, al que Nabucodonosor, rey de Babilonia, haba dejado, puso sobre ellos a Gedalas, hijo de Ahicam, hijo de Safn.
Cuando todos los jefes de tropas, ellos y [sus] hombres, oyeron que el rey de Babilonia haba nombrado [gobernador] a Gedalas, vinieron a ste en Mizpa: Ismael, hijo de Netanas, Johann, hijo de Carea, Seraas, hijo de Tanhumet netofatita, y Jaazanas, hijo del maacateo, ellos y sus hombres.
Y Gedalas les hizo un juramento, a ellos y a sus hombres, y les dijo: No temis a los siervos de los caldeos; habitad en la tierra y servid al rey de Babilonia, y os ir bien.
Pero sucedi que en el sptimo mes, Ismael, hijo de Netanas, hijo de Elisama, de la familia real, vino con diez hombres e hiri a Gedalas, y ste muri junto con los judos y los caldeos que estaban con l en Mizpa.
Entonces todo el pueblo, desde el menor hasta el mayor, y los jefes de las tropas se levantaron y se fueron a Egipto, porque teman a los caldeos.
Y aconteci que en el ao treinta y siete del cautiverio de Joaqun, rey de Jud, en el mes duodcimo, a los veintisiete [das] del mes, Evil-merodac, rey de Babilonia, en el ao en que comenz a reinar, sac de la prisin a Joaqun, rey de Jud;
y le habl con benevolencia y puso su trono por encima de los tronos de los reyes que [estaban] con l en Babilonia.
Le cambi sus vestidos de prisin, y comi en la presencia del rey siempre, todos los das de su vida;
y [para] su sustento, se le dio de continuo una racin de parte del rey, una porcin para cada da, todos los das de su vida.
Adn, Set, Ens,
Cainn, Mahalaleel, Jared,
Enoc, Matusaln, Lamec,
No, Sem, Cam y Jafet.
Los hijos de Jafet [fueron] Gomer, Magog, Madai, Javn, Tubal, Mesec y Tiras.
Los hijos de Gomer [fueron] Askenaz, Difat y Togarm.
Los hijos de Javn [fueron] Elisa, Tarsis, Quitim y Rodanim.
Los hijos de Cam [fueron] Cus, Mizraim, Fut y Canan.
Los hijos de Cus [fueron] Seba, Havila, Sabta, Raama y Sabteca; y los hijos de Raama [fueron] Seba y Dedn.
Y Cus engendr a Nimrod; ste lleg a ser poderoso sobre la tierra.
Y Mizraim engendr al pueblo de Ludim, Anamim, Lehabim, Neftuhim,
Patrusim y Casluhim, de los cuales vinieron los filisteos, y Caftor.
Y Canan engendr a Sidn su primognito, y a Het,
y a los jebuseos, a los amorreos, a los gergeseos,
a los heveos, a los araceos, a los sineos,
a los arvadeos, a los zemareos y a los hamateos.
Los hijos de Sem [fueron] Elam, Asur, Arfaxad, Lud, Aram, Uz, Hul, Geter y Mesec.
Y Arfaxad engendr a Sela, y Sela engendr a Heber.
Y le nacieron dos hijos a Heber, el nombre de uno fue Peleg, porque en sus das fue repartida la tierra, y el nombre de su hermano [era] Joctn.
Y Joctn engendr a Almodad, a Selef, a Hazar-mavet, a Jera,
a Adoram, a Uzal, a Dicla,
a Ebal, a Abimael, a Seba,
a Ofir, a Havila y a Jobab; todos stos [fueron] los hijos de Joctn.
Sem, Arfaxad, Sela,
Heber, Peleg, Reu,
Serug, Nacor, Tar,
Abram, es decir, Abraham.
Los hijos de Abraham [fueron] Isaac e Ismael.
stas son sus genealogas: el primognito de Ismael, Nebaiot, luego Cedar, Adbeel, Mibsam,
Misma, Duma, Massa, Hadad, Tema,
Jetur, Nafis y Cedema; stos [fueron] los hijos de Ismael.
Los hijos [que] Cetura, concubina de Abraham, dio a luz, [fueron] Zimram, Jocsn, Medn, Madin, Isbac y Sa. Y los hijos de Jocsn [fueron] Seba y Dedn.
Los hijos de Madin [fueron] Efa, Efer, Hanoc, Abida y Elda. Todos stos [fueron] los hijos de Cetura.
Y Abraham engendr a Isaac. Los hijos de Isaac [fueron] Esa e Israel.
Los hijos de Esa [fueron] Elifaz, Reuel, Jes, Jaalam y Cor.
Los hijos de Elifaz [fueron] Temn, Omar, Zef, Gatam, Cenaz, Timna y Amalec.
Los hijos de Reuel [fueron] Nahat, Zera, Sama y Miza.
Los hijos de Seir [fueron] Lotn, Sobal, Ziben, An, Disn, Ezer y Disn.
Los hijos de Lotn [fueron] Hori y Homam, y la hermana de Lotn [fue] Timna.
Los hijos de Sobal [fueron] Alan, Manahat, Ebal, Sofi y Onam. Y los hijos de Ziben [fueron] Aja y An.
El hijo de An [fue] Disn. Y los hijos de Disn [fueron] Amram, Esbn, Itrn y Quern.
Los hijos de Ezer [fueron] Bilhn, Zaavn y Jaacn. Los hijos de Disn [fueron] Uz y Arn.
Y stos son los reyes que reinaron en la tierra de Edom antes que reinara rey alguno de los hijos de Israel. Bela [fue] hijo de Beor, y el nombre de su ciudad [era] Dinaba.
Cuando muri Bela, rein en su lugar Jobab, hijo de Zera, de Bosra.
Cuando muri Jobab, rein en su lugar Husam de la tierra de los temanitas.
Cuando muri Husam, rein en su lugar Hadad, hijo de Bedad, que derrot a Madin en el campo de Moab; y el nombre de su ciudad [era] Avit.
Cuando muri Hadad, rein en su lugar Samla de Masreca.
Cuando muri Samla, rein en su lugar Sal de Rehobot, [que est] junto al ro.
Cuando muri Sal, rein en su lugar Baal-hann, hijo de Acbor.
Cuando muri Baal-hann, rein en su lugar Hadad; y el nombre de su ciudad [era] Pai, y el nombre de su mujer [era] Mehetabel, hija de Matred, hija de Mezaab.
Y Hadad muri. Y los jefes de Edom fueron: el jefe Timna, el jefe Alya, el jefe Jetet,
el jefe Aholibama, el jefe Ela, el jefe Pinn,
el jefe Cenaz, el jefe Temn, el jefe Mibzar,
el jefe Magdiel, el jefe Iram. stos [fueron] los jefes de Edom.
stos son los hijos de Israel: Rubn, Simen, Lev, Jud, Isacar, Zabuln,
Dan, Jos, Benjamn, Neftal, Gad y Aser.
Los hijos de Jud [fueron] Er, Onn, y Sela; [estos] tres le nacieron de Bet-sa la cananea. Y Er, primognito de Jud, fue malo ante los ojos del SEOR, quien le dio muerte.
Y Tamar, su nuera, le dio a luz a Prez y a Zera. Jud tuvo cinco hijos en total.
Los hijos de Prez [fueron] Hezrn y Hamul.
Los hijos de Zera [fueron] Zimri, Etn, Hemn, Calcol y Dara: cinco en total.
El hijo de Carmi [fue] Acar, el perturbador de Israel, que prevaric en cuanto al anatema.
El hijo de Etn [fue] Azaras.
Los hijos que le nacieron a Hezrn, [fueron] Jerameel, Ram y Quelubai.
Ram engendr a Aminadab y Aminadab engendr a Naasn, jefe de los hijos de Jud;
Naasn engendr a Salmn y Salmn engendr a Booz;
Booz engendr a Obed y Obed engendr a Isa,
e Isa engendr a Eliab su primognito, luego Abinadab el segundo y Simea el tercero.
Natanael el cuarto, Radai el quinto,
Ozem el sexto, [y] David el sptimo;
y sus hermanas [fueron] Sarvia y Abigail. Y los tres hijos de Sarvia [fueron] Abisai, Joab y Asael.
Y Abigail dio a luz a Amasa, y el padre de Amasa [fue] Jeter ismaelita.
Y Caleb, hijo de Hezrn, engendr hijos de Azuba [su] mujer, y de Jeriot; y stos [fueron] los hijos de ella: Jeser, Sobab y Ardn.
Cuando Azuba muri, Caleb tom por mujer a Efrata, la cual dio a luz a Hur.
Hur engendr a Uri y Uri engendr a Bezaleel.
Despus Hezrn se uni a la hija de Maquir, padre de Galaad, y la tom [por mujer] cuando l tena sesenta aos; y ella dio a luz a Segub.
Y Segub engendr a Jair, que tuvo veintitrs ciudades en la tierra de Galaad.
Pero Gesur y Aram les tomaron las aldeas de Jair, con Kenat y sus aldeas, sesenta ciudades. Todos stos [fueron] los hijos de Maquir, padre de Galaad.
Y despus de la muerte de Hezrn en Caleb-efrata, Abas, mujer de Hezrn, dio a luz a Asur, padre de Tecoa.
Los hijos de Jerameel, primognito de Hezrn, [fueron] Ram el primognito, luego Buna, Orn, Ozem [y] Ahas.
Y Jerameel tuvo otra mujer, cuyo nombre [era] Atara; ella [fue] la madre de Onam.
Los hijos de Ram, primognito de Jerameel, fueron Maaz, Jamn y Equer.
Los hijos de Onam fueron Samai y Jada. Y los hijos de Samai [fueron] Nadab y Abisur.
Y el nombre de la mujer de Abisur [era] Abihail, y ella dio a luz a Ahbn y a Molid.
Los hijos de Nadab [fueron] Seled y Apaim, y Seled muri sin hijos.
El hijo de Apaim [fue] Isi, el hijo de Isi [fue] Sesn, y el hijo de Sesn [fue] Ahlai.
Los hijos de Jada, hermano de Samai, [fueron] Jeter y Jonatn; y Jeter muri sin hijos.
Los hijos de Jonatn [fueron] Pelet y Zaza. stos fueron los hijos de Jerameel.
Sesn no tuvo hijos, sino hijas. Y Sesn tena un siervo egipcio cuyo nombre [era] Jarha.
Sesn dio a su hija por mujer a Jarha su siervo, y ella dio a luz a Atai.
Atai engendr a Natn y Natn engendr a Zabad,
Zabad engendr a Eflal y Eflal engendr a Obed,
Obed engendr a Jeh y Jeh engendr a Azaras,
Azaras engendr a Heles y Heles engendr a Elasa,
Elasa engendr a Sismai y Sismai engendr a Salum,
Salum engendr a Jecamas y Jecamas engendr a Elisama.
Los hijos de Caleb, hermano de Jerameel, [fueron] Mesa su primognito, que engendr a Zif; y su hijo fue Maresa, padre de Hebrn.
Los hijos de Hebrn [fueron] Cor, Tapa, Requem y Sema.
Y Sema engendr a Raham, padre de Jorcoam; y Requem engendr a Samai.
El hijo de Samai [fue] Man, y Man engendr a Bet-sur.
Y Efa, concubina de Caleb, dio a luz a Harn, a Mosa y a Gazez. Y Harn engendr a Gazez.
Los hijos de Jahdai [fueron] Regem, Jotam, Gesam, Pelet, Efa y Saaf.
Maaca, concubina de Caleb, dio a luz a Seber y a Tirhana.
Tambin dio a luz a Saaf, padre de Madmana, a Seva, padre de Macbena y padre de Gibea; y la hija de Caleb [fue] Acsa.
stos fueron los hijos de Caleb. Los hijos de Hur, primognito de Efrata, [fueron] Sobal, padre de Quiriat-jearim,
Salma, padre de Beln, [y] Haref, padre de Bet-gader.
Y Sobal, padre de Quiriat-jearim, tuvo hijos: Haroe, la mitad de los manahetitas,
y las familias de Quiriat-jearim: los itritas, los futitas, los sumatitas y los misratas; de stos salieron los zoratitas y los estaolitas.
Los hijos de Salma [fueron] Beln y los netofatitas, Atrot-bet-joab y la mitad de los manahetitas, los zoratas.
Y las familias de los escribas que habitaron en Jabes [fueron] los tirateos, los simeateos [y] los sucateos. sos son los ceneos que vinieron de Hamat, padre de la casa de Recab.
stos fueron los hijos de David que le nacieron en Hebrn: el primognito, Amnn, de Ahinoam jezreelita; el segundo, Daniel, de Abigail carmelita;
el tercero, Absaln, hijo de Maaca, hija de Talmai, rey de Gesur; el cuarto, Adonas, hijo de Haguit;
el quinto, Sefatas, de Abital; el sexto, Itream, de Egla su mujer.
Seis [hijos] le nacieron en Hebrn. All rein siete aos y seis meses, y en Jerusaln rein treinta y tres aos.
Y stos le nacieron en Jerusaln: Simea, Sobab, Natn y Salomn: los cuatro de Bet-sa, hija de Amiel.
Tambin Ibhar, Elisama, Elifelet,
Noga, Nefeg y Jafa.
Elisama, Eliada y Elifelet: nueve.
Todos [stos fueron] los hijos de David, adems de los hijos de las concubinas; y Tamar [fue] hermana de ellos.
Y el hijo de Salomn [fue] Roboam; Abas [fue] su hijo, Asa su hijo, Josafat su hijo,
Joram su hijo, Ocozas su hijo, Jos su hijo,
Amasas su hijo, Azaras su hijo, Jotam su hijo,
Acaz su hijo, Ezequas su hijo, Manass su hijo,
Amn su hijo, Josas su hijo.
Los hijos de Josas [fueron] Johann el primognito, y el segundo [fue] Joacim, el tercero Sedequas, el cuarto Salum.
Los hijos de Joacim [fueron] Jeconas su hijo, Sedequas su hijo.
Los hijos de Jeconas, el cautivo, [fueron] Salatiel su hijo,
y Malquiram, Pedaas, Senazar, Jecamas, Hosama y Nedabas.
Los hijos de Pedaas [fueron] Zorobabel y Simei. Y los hijos de Zorobabel [fueron] Mesulam y Hananas, y Selomit [fue] su hermana;
y Hasuba, Ohel, Berequas, Hasadas y Jusab-hesed: cinco.
Los hijos de Hananas [fueron] Pelatas y Jesaas, los hijos de Refaas, los hijos de Arnn, los hijos de Abdas, los hijos de Secanas.
Los descendientes de Secanas [fueron] Semaas, y los hijos de Semaas: Hats, Igal, Baras, Nearas y Safat: seis.
Los hijos de Nearas [fueron] Elioenai, Ezequas y Azricam: tres.
Los hijos de Elioenai [fueron] Hodavas, Eliasib, Pelaas, Acub, Johann, Dalaas y Anani: siete.
Los hijos de Jud [fueron] Prez, Hazrn, Carmi, Hur y Sobal.
Y Reaa, hijo de Sobal, engendr a Jahat, y Jahat engendr a Ahumai y a Lahad. stas [fueron] las familias de los zoratitas.
stos [fueron] los hijos de Etam: Jezreel, Isma e Ibdas; y el nombre de su hermana [era] Haze-lelponi.
Penuel [fue] padre de Gedor, y Ezer, padre de Husa. stos [fueron] los hijos de Hur, primognito de Efrata, padre de Beln.
Asur, padre de Tecoa, tuvo dos mujeres: Hela y Naara.
Y Naara le dio a luz a Ahuzam, Hefer, Temeni y Ahastari. stos [fueron] los hijos de Naara.
Los hijos de Hela [fueron] Zeret, Izhar y Etnn.
Y Cos engendr a Anub y Zobeba y las familias de Aharhel, hijo de Harum.
Y Jabes fue ms ilustre que sus hermanos, y su madre lo llam Jabes, diciendo: Porque [lo] di a luz con dolor.
Jabes invoc al Dios de Israel, diciendo: Oh, si en verdad me bendijeras, ensancharas mi territorio, y tu mano estuviera conmigo y [me] guardaras del mal para que no me causara dolor! Y Dios le concedi lo que pidi.
Quelub, hermano de Sa, engendr a Mehir, que fue padre de Estn.
Y Estn engendr a Bet-rafa, a Paseah y a Tehina, padre de Ir-nahas. stos son los hombres de Reca.
Los hijos de Cenaz [fueron] Otoniel y Seraas. Y los hijos de Otoniel [fueron] Hatat y Meonotai.
Meonotai engendr a Ofra, y Seraas engendr a Joab, padre de Gue-jarasim, porque eran artfices.
Los hijos de Caleb, hijo de Jefone, [fueron] Iru, Ela y Naam; y el hijo de Ela fue Cenaz.
Los hijos de Jehalelel [fueron] Zif y Zifa, Tiras y Asareel.
Los hijos de Esdras [fueron] Jeter, Mered, Efer y Jaln. (stos son los hijos de Bitia, hija de Faran, que Mered tom [por mujer.]) [Bitia] concibi y [dio a luz] a Miriam, a Samai y a Isba, padre de Estemoa.
Y su mujer Jehudaa dio a luz a Jered, padre de Gedor, a Heber, padre de Soco, y a Jecutiel, padre de Zanoa.
Los hijos de la mujer de Hodas, hermana de Naham, [fueron] los padres de Keila garmita y Estemoa maacateo.
Los hijos de Simn [fueron] Amnn y Rina, Ben-hann y Tiln. Y los hijos de Isi [fueron] Zohet y Benzohet.
Los hijos de Sela, hijo de Jud, [fueron] Er, padre de Leca, y Laada, padre de Maresa, y las familias de la casa de los que trabajaban el lino en Bet-asbea;
y Joacim, los hombres de Cozeba, Jos y Saraf, que gobernaban en Moab, y Jasubi-lehem. Y los registros son antiguos.
stos [eran] alfareros y habitantes de Netam y Gedera; moraban all con el rey para hacer su trabajo.
Los hijos de Simen [fueron] Nemuel, Jamn, Jarib, Zera, Sal;
Salum su hijo, Mibsam su hijo, Misma su hijo.
Los hijos de Misma [fueron] Hamuel su hijo, Zacur su hijo, Simei su hijo.
Y Simei tuvo diecisis hijos y seis hijas, pero sus hermanos no tuvieron muchos hijos, ni se multiplicaron todas sus familias como los hijos de Jud.
Y habitaron en Beerseba, Molada y Hazar-sual,
en Bilha, Ezem, Tolad,
Betuel, Horma, Siclag,
Bet-marcabot, Hazar-susim, Bet-birai y Saaraim. stas [fueron] sus ciudades hasta el reinado de David.
Y sus aldeas [fueron] Etam, An, Rimn, Toqun y Asn, cinco ciudades;
y todas sus aldeas que [estaban] alrededor de las mismas ciudades hasta Baal. stas [fueron] sus moradas, y tienen su genealoga.
Y Mesobab, Jamlec, Josas, hijo de Amasas,
Joel, Jeh, hijo de Josibas, hijo de Seraas, hijo de Asiel,
Elioenai, Jaacoba, Jesohaa, Asaas, Adiel, Jesimiel, Benaa,
Ziza, hijo de Sifi, hijo de Aln, hijo de Jedaas, hijo de Simri, hijo de Semaas;
stos, mencionados por nombre, [fueron] jefes de sus familias; y sus casas paternas aumentaron en gran manera.
Y fueron a la entrada de Gedor, hasta el lado oriental del valle, para buscar pastos para sus ganados.
Y encontraron pastos abundantes y buenos, y la tierra era espaciosa, tranquila y reposada, porque los que habitaban antes all [eran] los de Cam.
Y stos, registrados por nombre, llegaron en los das de Ezequas, rey de Jud, y atacaron sus tiendas y a los meunitas que se encontraban all, y los destruyeron completamente hasta el da de hoy, y habitaron en su lugar, porque haba all pastos para sus ganados.
Y de ellos, de los hijos de Simen, quinientos hombres fueron al monte de Seir, con Pelatas, Nearas, Refaas y Uziel, hijos de Isi, como sus jefes.
Y destruyeron al remanente de los de Amalec, que haban escapado, y all han habitado hasta el da de hoy.
Y los hijos de Rubn, el primognito de Israel (porque l era el primognito, mas como profan la cama de su padre, sus derechos de primogenitura fueron dados a los hijos de Jos, hijo de Israel; de modo que no est inscrito en la genealoga conforme a los derechos de primogenitura;
aunque Jud prevaleci sobre sus hermanos, y de l [procedi] el prncipe, los derechos de primogenitura pertenecan a Jos),
[fueron, pues,] los hijos de Rubn, el primognito de Israel: Hanoc, Fal, Hezrn y Carmi.
Los hijos de Joel [fueron] Semaas su hijo, Gog su hijo, Simei su hijo,
Micaa su hijo, Reaa su hijo, Baal su hijo,
Beera su hijo, a quien Tilgat-pilneser, rey de los asirios, se llev al destierro; ste fue jefe de los rubenitas.
Sus parientes, por sus familias, en la genealoga de sus generaciones, [fueron] Jeiel el jefe, despus Zacaras
y Bela, hijo de Azaz, hijo de Sema, hijo de Joel, que habit en Aroer hasta Nebo y Baal-men.
Y hacia el oriente habit hasta la entrada del desierto desde el ro ufrates, porque su ganado haba aumentado en la tierra de Galaad.
En los das de Sal hicieron guerra contra los agarenos, los cuales cayeron en sus manos, de modo que ellos ocuparon sus tiendas por toda la tierra al oriente de Galaad.
Y los hijos de Gad habitaron frente a ellos en la tierra de Basn, hasta Salca.
Joel [fue] el jefe, y Safn el segundo, despus Jaanai y Safat en Basn.
Y los parientes de sus casas paternas [fueron] Micael, Mesulam, Seba, Jorai, Jacn, Za y Heber: siete.
stos [fueron] los hijos de Abihail, hijo de Huri, hijo de Jaroa, hijo de Galaad, hijo de Micael, hijo de Jesisai, hijo de Jahdo, hijo de Buz;
Ah, hijo de Abdiel, hijo de Guni, [fue] jefe de sus casas paternas.
Y habitaron en Galaad, en Basn y en sus ciudades, y en todos los ejidos de Sarn, hasta sus fronteras.
Todos stos fueron inscritos por genealogas en los das de Jotam, rey de Jud, y en los das de Jeroboam, rey de Israel.
Los hijos de Rubn y de Gad y la media tribu de Manass, hombres valientes, hombres que traan escudo y espada y tiraban con arco, y que [eran] diestros en batalla, [fueron] cuarenta y cuatro mil setecientos sesenta que salan a la batalla.
E hicieron guerra contra los agarenos, Jetur, Nafis y Nodab.
Y Dios les ayud contra ellos, y los agarenos y todos los que [estaban] con ellos fueron entregados en sus manos; porque clamaron a Dios en la batalla, y l fue propicio a ellos porque confiaron en l.
Y tomaron sus ganados: cincuenta mil camellos, doscientas cincuenta mil ovejas, dos mil asnos; tambin cien mil hombres.
Muchos, pues, cayeron muertos, porque la guerra [era] de Dios. Y habitaron en su lugar hasta el destierro.
Los hijos de la media tribu de Manass habitaron en la tierra; eran muy numerosos desde Basn hasta Baal-hermn, Senir y el monte de Hermn.
Y stos [fueron] los jefes de sus casas paternas: Efer, Isi, Eliel, Azriel, Jeremas, Hodavas y Jahdiel, hombres fuertes de [gran] valor, hombres de renombre, jefes de sus casas paternas.
Pero traicionaron al Dios de sus padres, y se prostituyeron con los dioses de los pueblos de la tierra, los cuales Dios haba destruido delante de ellos.
Por lo cual el Dios de Israel movi el espritu de Pul, rey de Asiria, y el espritu de Tilgat-pilneser, rey de Asiria, y los llev al destierro, es decir, a los rubenitas, a los gaditas y a la media tribu de Manass, y los llev a Halah, a Habor, a Hara y al ro de Gozn, hasta el da de hoy.
Los hijos de Lev [fueron] Gersn, Coat y Merari.
Los hijos de Coat [fueron] Amram, Izhar, Hebrn y Uziel.
Los hijos de Amram [fueron] Aarn, Moiss y Miriam. Y los hijos de Aarn [fueron] Nadab, Abi, Eleazar e Itamar.
Eleazar engendr a Finees [y] Finees engendr a Abisa,
Abisa engendr a Buqui y Buqui engendr a Uzi,
Uzi engendr a Zeraas y Zeraas engendr a Meraiot,
Meraiot engendr a Amaras y Amaras engendr a Ahitob,
Ahitob engendr a Sadoc y Sadoc engendr a Ahimaas,
Ahimaas engendr a Azaras y Azaras engendr a Johann,
Johann engendr a Azaras (ste fue el que sirvi como sacerdote en la casa que Salomn haba edificado en Jerusaln),
Azaras engendr a Amaras y Amaras engendr a Ahitob,
Ahitob engendr a Sadoc y Sadoc engendr a Salum,
Salum engendr a Hilcas e Hilcas engendr a Azaras,
Azaras engendr a Seraas y Seraas engendr a Josadac,
y Josadac fue al destierro cuando el SEOR llev a Jud y a Jerusaln por mano de Nabucodonosor.
Los hijos de Lev [fueron] Gersn, Coat y Merari.
Y stos son los nombres de los hijos de Gersn: Libni y Simei.
Los hijos de Coat [fueron] Amram, Izhar, Hebrn y Uziel.
Los hijos de Merari [fueron] Mahli y Musi. Y stas son las familias de los levitas conforme a sus [casas] paternas.
De Gersn: Libni su hijo, Jahat su hijo, Zima su hijo,
Joa su hijo, Iddo su hijo, Zera su hijo, Zeatrai su hijo.
Los hijos de Coat [fueron] Aminadab su hijo, Cor su hijo, Asir su hijo,
Elcana su hijo, Ebiasaf su hijo, Asir su hijo,
Tahat su hijo, Uriel su hijo, Uzas su hijo, Sal su hijo.
Los hijos de Elcana [fueron] Amasai y Ahimot.
[En cuanto a] Elcana [su hijo,] los hijos de Elcana [fueron] Zofai su hijo, Nahat su hijo.
Eliab su hijo, Jeroham su hijo, Elcana su hijo.
Los hijos de Samuel [fueron] Joel el primognito, y Abas el segundo.
Los hijos de Merari [fueron] Mahli, Libni su hijo, Simei su hijo, Uza su hijo,
Simea su hijo, Hagua su hijo, Asasas su hijo.
Y stos son los que David puso sobre el servicio del canto en la casa del SEOR, despus que el arca descans [all].
Ministraban con el canto delante del tabernculo de la tienda de reunin, hasta que Salomn edific la casa del SEOR en Jerusaln, y servan en su oficio conforme a su orden.
Y stos son los que servan con sus hijos: de los hijos de los coatitas [eran] Hemn el cantor, hijo de Joel, hijo de Samuel,
hijo de Elcana, hijo de Jeroham, hijo de Eliel, hijo de Toa,
hijo de Zuf, hijo de Elcana, hijo de Mahat, hijo de Amasai,
hijo de Elcana, hijo de Joel, hijo de Azaras, hijo de Sofonas,
hijo de Tahat, hijo de Asir, hijo de Abiasaf, hijo de Cor,
hijo de Izhar, hijo de Coat, hijo de Lev, hijo de Israel.
Y el hermano [de Hemn,] Asaf, estaba a su mano derecha: Asaf, hijo de Berequas, hijo de Simea,
hijo de Micael, hijo de Baasas, hijo de Malquas,
hijo de Etni, hijo de Zera, hijo de Adaa,
hijo de Etn, hijo de Zima, hijo de Simei,
hijo de Jahat, hijo de Gersn, hijo de Lev.
Y a la mano izquierda [estaban] sus parientes, hijos de Merari: Etn, hijo de Quisi, hijo de Abdi, hijo de Maluc,
hijo de Hasabas, hijo de Amasas, hijo de Hilcas,
hijo de Amsi, hijo de Bani, hijo de Semer,
hijo de Mahli, hijo de Musi, hijo de Merari, hijo de Lev.
Y sus parientes, los levitas, fueron designados para todo el servicio del tabernculo de la casa de Dios.
Aarn y sus hijos sacrificaban sobre el altar del holocausto y sobre el altar del incienso, para toda la obra del lugar santsimo y para hacer expiacin por Israel, conforme a todo lo que Moiss, siervo de Dios, haba ordenado.
Y stos son los hijos de Aarn: Eleazar su hijo, Finees su hijo, Abisa su hijo,
Buqui su hijo, Uzi su hijo, Zeraas su hijo,
Meraiot su hijo, Amaras su hijo, Ahitob su hijo,
Sadoc su hijo, Ahimaas su hijo.
Y stas son sus moradas, conforme a sus campamentos dentro de sus territorios. A los hijos de Aarn, de las familias de los coatitas (pues a ellos les toc la [primera] suerte),
a ellos les dieron Hebrn, en la tierra de Jud, y sus tierras de pastos alrededor de ella;
pero dieron los campos de la ciudad y sus aldeas a Caleb, hijo de Jefone.
Y a los hijos de Aarn dieron las [siguientes] ciudades de refugio: Hebrn, Libna con sus tierras de pastos, Jatir, Estemoa con sus tierras de pastos,
Hiln con sus tierras de pastos, Debir con sus tierras de pastos,
Asn con sus tierras de pastos y Bet-semes con sus tierras de pastos.
Y de la tribu de Benjamn: Geba con sus tierras de pastos, Alemet con sus tierras de pastos y Anatot con sus tierras de pastos. Todas sus ciudades repartidas entre sus familias fueron trece ciudades.
A los dems hijos de Coat [fueron dadas] por suerte diez ciudades de la familia de la tribu de Efran, de la tribu de Dan y de la media tribu de Manass.
A los hijos de Gersn, segn sus familias, [fueron dadas] de la tribu de Isacar, de la tribu de Aser, de la tribu de Neftal y de la tribu de Manass, trece ciudades en Basn.
A los hijos de Merari [fueron dadas] por suerte, segn sus familias, de la tribu de Rubn, de la tribu de Gad y de la tribu de Zabuln, doce ciudades.
As los hijos de Israel dieron a los levitas las ciudades con sus tierras de pastos.
Dieron por suerte de la tribu de los hijos de Jud, de la tribu de los hijos de Simen y de la tribu de los hijos de Benjamn, estas ciudades que se mencionan por nombre.
Algunas de las familias de los hijos de Coat tuvieron ciudades de sus territorios de la tribu de Efran.
Y les dieron las [siguientes] ciudades de refugio: Siquem con sus tierras de pastos en la tierra montaosa de Efran, tambin Gezer con sus tierras de pastos,
Jocmeam con sus tierras de pastos, Bet-horn con sus tierras de pastos,
Ajaln con sus tierras de pastos y Gat-rimn con sus tierras de pastos;
y de la media tribu de Manass: Aner con sus tierras de pastos y Bileam con sus tierras de pastos, para el resto de la familia de los hijos de Coat.
A los hijos de Gersn [fueron dadas,] de la familia de la media tribu de Manass: Goln en Basn con sus tierras de pastos y Astarot con sus tierras de pastos;
y de la tribu de Isacar: Cedes con sus tierras de pastos, Daberat con sus tierras de pastos,
Ramot con sus tierras de pastos y Anem con sus tierras de pastos;
y de la tribu de Aser: Masal con sus tierras de pastos, Abdn con sus tierras de pastos,
Hucoc con sus tierras de pastos y Rehob con sus tierras de pastos;
y de la tribu de Neftal: Cedes en Galilea con sus tierras de pastos, Hamn con sus tierras de pastos y Quiriataim con sus tierras de pastos.
A los dems [levitas,] los hijos de Merari, [fueron dadas,] de la tribu de Zabuln: Rimn con sus tierras de pastos, Tabor con sus tierras de pastos;
y ms all del Jordn en Jeric, al lado oriental del Jordn, [les fueron dadas,] de la tribu de Rubn: Beser en el desierto con sus tierras de pastos, Jaza con sus tierras de pastos,
Cademot con sus tierras de pastos y Mefaat con sus tierras de pastos;
y de la tribu de Gad: Ramot en Galaad con sus tierras de pastos, Mahanaim con sus tierras de pastos,
Hesbn con sus tierras de pastos y Jazer con sus tierras de pastos.
Los hijos de Isacar [fueron] cuatro: Tola, Fa, Jasub y Simrn.
Los hijos de Tola [fueron] Uzi, Refaas, Jeriel, Jahmai, Jibsam y Samuel, jefes de sus casas paternas. [Los hijos] de Tola [fueron] hombres fuertes y valientes en sus generaciones; su nmero en los das de David [era] de veintids mil seiscientos.
El hijo de Uzi [fue] Israhas. Y los hijos de Israhas [fueron] Micael, Obadas, Joel e Isas; los cinco [eran] todos jefes.
Y con ellos por sus generaciones, conforme a sus casas paternas, [fueron] treinta y seis mil tropas del ejrcito para la guerra, porque tenan muchas mujeres e hijos.
Y sus parientes entre todas las familias de Isacar [eran] hombres fuertes y valientes, inscritos por genealoga, ochenta y siete mil en total.
[Los hijos de] Benjamn [fueron] tres: Bela, Bequer y Jediael.
Los hijos de Bela [fueron] cinco: Ezbn, Uzi, Uziel, Jerimot e Iri. Ellos [fueron] jefes de casas paternas, hombres fuertes y valientes, y fueron veintids mil treinta y cuatro inscritos por genealoga.
Los hijos de Bequer [fueron] Zemira, Jos, Eliezer, Elioenai, Omri, Jerimot, Abas, Anatot y Alamet. Todos stos [fueron] los hijos de Bequer.
Y fueron inscritos por genealoga, conforme a sus generaciones, jefes de sus casas paternas, veinte mil doscientos hombres fuertes y valientes.
El hijo de Jediael [fue] Bilhn. Y los hijos de Bilhn [fueron] Jes, Benjamn, Aod, Quenaana, Zetn, Tarsis y Ahisahar.
Todos stos [fueron] hijos de Jediael, conforme a los jefes de sus casas paternas, diecisiete mil doscientos hombres fuertes y valientes, que estaban listos para salir con el ejrcito a la guerra.
Y Supim y Hupim [fueron] hijos de Hir; Husim [fue] hijo de Aher.
Los hijos de Neftal [fueron] Jahzeel, Guni, Jezer y Salum, hijos de Bilha.
Los hijos de Manass [fueron] Asriel, a quien su concubina aramea dio a luz; ella dio a luz [tambin] a Maquir, padre de Galaad.
Y Maquir tom mujer para Hupim y Supim, y el nombre de su hermana fue Maaca. Y el nombre del segundo fue Zelofehad, y Zelofehad tuvo hijas.
Y Maaca, mujer de Maquir, dio a luz un hijo, y le llam Peres; y el nombre de su hermano [fue] Seres, y sus hijos [fueron] Ulam y Requem.
El hijo de Ulam [fue] Bedn. stos [fueron] los hijos de Galaad, hijo de Maquir, hijo de Manass.
Y su hermana Hamolequet dio a luz a Isod y Abiezer y Mahala.
Los hijos de Semida fueron Ahin, Siquem, Likhi y Aniam.
Los hijos de Efran [fueron] Sutela y Bered su hijo, Tahat su hijo, Elada su hijo, Tahat su hijo,
Zabad su hijo, Sutela su hijo, Ezer y Elad. Los hombres de Gat que nacieron en la tierra los mataron, porque descendieron a tomar sus ganados.
Y su padre Efran hizo duelo por muchos das, y sus parientes vinieron a consolarlo.
Despus se uni a su mujer, y ella concibi y dio a luz un hijo, y l lo llam Bera, porque la calamidad haba venido sobre su casa.
Y su hija fue Seera, que edific a Bet-horn la de abajo y la de arriba, y tambin Uzen-seera.
Y Refa fue su hijo [junto] con Resef, Telah su hijo, Tahn su hijo,
Laadn su hijo, Amiud su hijo, Elisama su hijo,
Non su hijo, y Josu su hijo.
Sus posesiones y moradas [fueron] Betel con sus aldeas, y hacia el oriente Naarn, y hacia el occidente Gezer con sus aldeas, y Siquem con sus aldeas hasta Aya con sus aldeas;
y junto a los lmites de los hijos de Manass, Bet-sen con sus aldeas, Taanac con sus aldeas, Meguido con sus aldeas, Dor con sus aldeas. En stas habitaron los hijos de Jos, hijo de Israel.
Los hijos de Aser [fueron] Imna, Isa, e Isi, Bera y su hermana Sera.
Los hijos de Bera [fueron] Heber y Malquiel, que fue padre de Birzavit.
Y Heber engendr a Jaflet, a Somer y a Hotam, y a Sa su hermana.
Los hijos de Jaflet [fueron] Pasac, Bimhal y Asvat. stos fueron los hijos de Jaflet.
Los hijos de Semer [fueron] Ah y Rohga, Jehba y Aram.
Los hijos de su hermano Helem [fueron] Zofa, Imna, Seles y Amal.
Los hijos de Zofa [fueron] Sa, Harnefer, Sal, Beri e Imra,
Beser, Hod, Sama, Silsa, Itrn y Beera.
Los hijos de Jeter [fueron] Jefone, Pispa y Ara.
Los hijos de Ula [fueron] Ara, Haniel y Rezia.
Todos stos [fueron] los hijos de Aser, jefes de las casas paternas, escogidos, fuertes y valientes, jefes de prncipes. Y el nmero de ellos inscritos por genealoga para el servicio en la guerra fue de veintisis mil hombres.
Benjamn engendr a Bela su primognito, Asbel el segundo, Ahara el tercero,
Noha el cuarto, y Rafa el quinto.
Y Bela tuvo hijos: Adar, Gera, Abiud,
Abisa, Naamn, Ahoa,
Gera, Sefufn e Hiram.
Y stos son los hijos de Aod: stos son los jefes de las [casas] paternas de los habitantes de Geba, y que fueron llevados al destierro a Manahat,
es decir, Naamn, Ahas y Gera; ste los llev al destierro, y engendr a Uza y a Ahiud.
Y Saharaim engendr hijos en la tierra de Moab, despus de repudiar a sus mujeres Husim y Baara.
Y de su mujer Hodes engendr a Jobab, Sibia, Mesa, Malcam,
Jez, Saquas y Mirma. stos [fueron] sus hijos, jefes de las [casas] paternas.
Y de Husim engendr a Abitob y a Elpaal.
Los hijos de Elpaal [fueron] Heber, Misam y Semed, que edific a Ono y Lod con sus aldeas;
y Bera y Sema, que [fueron] jefes de las [casas] paternas de los habitantes de Ajaln, que hizo huir a los habitantes de Gat;
y Aho, Sasac y Jeremot.
Y Zebadas, Arad, Ader,
Micael, Ispa y Joha [fueron] los hijos de Bera.
Y Zebadas, Mesulam, Hizqui, Heber,
Ishmerai, Jezlas y Jobab [fueron] los hijos de Elpaal.
Y Jaquim, Zicri, Zabdi,
Elienai, Ziletai, Eliel,
Adaas, Beraas y Simrat [fueron] los hijos de Simei.
E Ispn, Heber, Eliel,
Abdn, Zicri, Hann,
Hananas, Elam, Anatotas,
Ifdaas y Peniel [fueron] los hijos de Sasac.
Y Samserai, Seharas, Atalas,
Jaresas, Elas y Zicri [fueron] los hijos de Jeroham.
stos [fueron] jefes de las [casas] paternas conforme a sus generaciones, hombres principales que vivieron en Jerusaln.
Y en Gaban habitaba [Jeiel,] padre de Gaban, y el nombre de su mujer [era] Maaca;
y su primognito [fue] Abdn; despus Zur, Cis, Baal, Nadab,
Gedor, Aho y Zequer.
Y Miclot engendr a Simea. Y habitaban tambin con sus parientes en Jerusaln enfrente de sus [otros] parientes.
Ner engendr a Cis, Cis engendr a Sal y Sal engendr a Jonatn, Malquisa, Abinadab y Es-baal.
El hijo de Jonatn [fue] Merib-baal, y Merib-baal engendr a Micaa.
Los hijos de Micaa [fueron] Pitn, Melec, Tarea y Acaz.
Acaz engendr a Joada, Joada engendr a Alemet, Azmavet y Zimri, y Zimri engendr a Mosa;
y Mosa engendr a Bina; Rafa [fue] su hijo, Elasa su hijo, Azel su hijo.
Azel tuvo seis hijos y estos [eran] sus nombres: Azricam, Bocru, Ismael, Searas, Obadas y Hann. Todos stos [fueron] hijos de Azel.
Los hijos de Esec su hermano [fueron] Ulam su primognito, Jehs el segundo, y Elifelet el tercero.
Y los hijos de Ulam eran hombres fuertes de [gran] valor, arqueros, y tuvieron muchos hijos y nietos, ciento cincuenta [en total.] Todos stos [fueron] de los hijos de Benjamn.
Todo Israel fue inscrito por genealogas; y he aqu, estn escritos en el libro de los reyes de Israel. Y Jud fue llevado al destierro a Babilonia por su infidelidad.
Los primeros que habitaron en sus posesiones en sus ciudades [fueron] Israel, los sacerdotes, los levitas y los sirvientes del templo.
Algunos de los hijos de Jud, de los hijos de Benjamn, y de los hijos de Efran y Manass habitaron en Jerusaln:
Utai, hijo de Amiud, hijo de Omri, hijo de Imri, hijo de Bani, de los hijos de Prez, hijo de Jud.
De los silonitas: Asaas el primognito, y sus hijos.
De los hijos de Zera: Jeuel y sus parientes: seiscientos noventa [de ellos.]
De los hijos de Benjamn: Sal, hijo de Mesulam, hijo de Hodavas, hijo de Asena,
e Ibneas, hijo de Jeroham, y Ela, hijo de Uzi, hijo de Micri, y Mesulam, hijo de Sefatas, hijo de Reuel, hijo de Ibnas;
y sus parientes, conforme a sus generaciones, novecientos cincuenta y seis. Todos stos [fueron] jefes de las [casas] paternas conforme a las casas de sus padres.
De los sacerdotes: Jedaas, Joiarib, Jaqun,
y Azaras, hijo de Hilcas, hijo de Mesulam, hijo de Sadoc, hijo de Meraiot, hijo de Ahitob, oficial [principal] de la casa de Dios;
y Adaa, hijo de Jeroham, hijo de Pasur, hijo de Malquas, y Masai, hijo de Adiel, hijo de Jazera, hijo de Mesulam, hijo de Mesilemit, hijo de Imer;
y sus parientes, jefes de sus casas paternas, mil setecientos sesenta hombres, muy capaces para la obra del servicio de la casa de Dios.
De los levitas: Semaas, hijo de Hasub, hijo de Azricam, hijo de Hasabas, de los hijos de Merari;
y Bacbacar, Heres y Galal, y Matanas, hijo de Micaa, hijo de Zicri, hijo de Asaf;
y Obadas, hijo de Semaas, hijo de Galal, hijo de Jedutn, y Berequas, hijo de Asa, hijo de Elcana, que habit en las aldeas de los netofatitas.
Los porteros [eran:] Salum, Acub, Talmn, Ahimn y sus parientes (Salum el jefe,
[estacionado] hasta ahora a la puerta del rey, al oriente). stos [eran] los porteros del campamento de los hijos de Lev.
Y Salum, hijo de Cor, hijo de Ebiasaf, hijo de Cor, y sus parientes, de la casa de su padre, los coratas, [estaban] encargados de la obra del servicio, guardianes de los umbrales de la tienda; sus padres [haban estado] encargados del campamento del SEOR como guardianes de la entrada.
Finees, hijo de Eleazar, antes haba sido jefe de ellos, [y] el SEOR [estaba] con l.
Zacaras, hijo de Meselemas, [era] portero a la entrada de la tienda de reunin.
El total de los que fueron escogidos para porteros en los umbrales [era] de doscientos doce. stos fueron inscritos por genealoga en sus aldeas, a los cuales David y el vidente Samuel pusieron en sus puestos de confianza.
As pues, ellos y sus hijos [estuvieron] encargados de las puertas de la casa del SEOR, [es decir,] la casa de la tienda.
Los porteros estaban en los cuatro lados: al oriente, al occidente, al norte y al sur.
Y sus parientes en sus aldeas [tenan] que entrar cada siete das para [estar] con ellos de tiempo en tiempo;
porque los cuatro jefes de los porteros que [eran] levitas estaban en puestos de confianza, y estaban encargados de las cmaras y de los tesoros de la casa de Dios.
Pasaban la noche alrededor de la casa de Dios, porque la guardia [estaba] a su cargo; y ellos [estaban] encargados de abrir[la] cada maana.
Y algunos de ellos [estaban] encargados de los utensilios del servicio y los contaban cuando los entraban y cuando los sacaban.
Algunos de ellos tambin fueron puestos a cargo del mobiliario, de todos los utensilios del santuario, de la flor de harina, del vino, del aceite, del incienso y de las especias.
Y algunos de los hijos de los sacerdotes preparaban la mezcla de las especias aromticas.
Matatas, uno de los levitas, el primognito de Salum coreta, era responsable de las cosas que se preparaban en sartenes.
Y algunos de sus parientes, de los hijos de Coat, [estaban] encargados del pan de la proposicin para prepararlo cada da de descanso.
Y haba cantores, jefes de [casas] paternas de los levitas, [que habitaban] en las cmaras [del templo,] libres [de todo otro servicio,] porque estaban ocupados en su trabajo da y noche.
stos eran jefes de [casas] paternas de los levitas conforme a sus generaciones, jefes que habitaban en Jerusaln.
Y en Gaban habitaba Jehiel, padre de Gaban, y el nombre de su mujer [era] Maaca,
y su hijo primognito [fue] Abdn; despus Zur, Cis, Baal, Ner, Nadab,
Gedor, Aho, Zacaras y Miclot.
Y Miclot engendr a Simeam. Y habitaban tambin con sus parientes en Jerusaln enfrente de sus [otros] parientes.
Ner engendr a Cis, Cis engendr a Sal y Sal engendr a Jonatn, Malquisa, Abinadab y Es-baal.
El hijo de Jonatn [fue] Merib-baal, y Merib-baal engendr a Micaa.
Los hijos de Micaa [fueron] Pitn, Melec, Tarea [y Acaz.]
Acaz engendr a Jara, Jara engendr a Alemet, Azmavet y Zimri, y Zimri engendr a Mosa;
y Mosa engendr a Bina y a Refaas su hijo, Elasa su hijo, Azel su hijo.
Azel tuvo seis hijos y estos [eran] sus nombres: Azricam, Bocru, Ismael, Searas, Obadas y Hann. stos [fueron] los hijos de Azel.
Los filisteos pelearon contra Israel y los hombres de Israel huyeron delante de los filisteos y cayeron muertos en el monte Gilboa.
Los filisteos persiguieron muy de cerca a Sal y a sus hijos, y mataron a Jonatn, a Abinadab y a Malquisa, hijos de Sal.
Y arreci la batalla contra Sal, los arqueros lo alcanzaron y fue herido por ellos.
Entonces Sal dijo a su escudero: Saca tu espada y traspsame con ella, no sea que vengan estos incircuncisos y hagan burla de m. Pero su escudero no quiso, porque tena mucho miedo. Por lo cual Sal tom su espada y se ech sobre ella.
Al ver su escudero que Sal haba muerto, l tambin se ech sobre su espada y muri.
As muri Sal con sus tres hijos, y todos [los] de su casa murieron juntamente con l.
Cuando todos los hombres de Israel que [estaban] en el valle, vieron que ellos haban huido y que Sal y sus hijos haban muerto, abandonaron sus ciudades y huyeron; entonces los filisteos vinieron y habitaron en ellas.
Y sucedi que al da siguiente, cuando vinieron los filisteos para despojar a los muertos, hallaron a Sal y a sus hijos cados en el monte Gilboa.
Lo despojaron, tomaron su cabeza y sus armas y enviaron [mensajeros] por toda la tierra de los filisteos para que llevaran las buenas nuevas a sus dolos y al pueblo.
Pusieron su armadura en la casa de sus dioses y clavaron su cabeza en la casa de Dagn.
Cuando oyeron los de Jabes de Galaad todo lo que los filisteos haban hecho a Sal,
se levantaron todos los hombres valientes y se llevaron el cuerpo de Sal y los cuerpos de sus hijos, los trajeron a Jabes y enterraron sus huesos bajo la encina en Jabes, y ayunaron siete das.
As muri Sal por la transgresin que cometi contra el SEOR por no haber guardado la palabra del SEOR, y tambin porque consult y pidi consejo a una mdium,
y no consult al SEOR. Por tanto, l le quit la vida y transfiri el reino a David, hijo de Isa.
Entonces se congreg todo Israel en torno a David en Hebrn, y dijeron: He aqu, hueso tuyo y carne tuya somos.
Ya de antes, cuando Sal an era rey, [eras] t el que sacabas y el que volvas a traer a Israel. Y el SEOR tu Dios te dijo: "T pastorears a mi pueblo Israel, y sers prncipe sobre mi pueblo Israel."
Vinieron, pues, todos los ancianos de Israel al rey en Hebrn, y David hizo un pacto con ellos en Hebrn delante del SEOR; luego ungieron a David como rey sobre Israel, conforme a la palabra del SEOR por medio de Samuel.
Entonces fue David con todo Israel a Jerusaln, es decir, Jebs, y estaban all los jebuseos, habitantes de la tierra.
Y los habitantes de Jebs dijeron a David: No entrars aqu. Pero David captur la fortaleza de Sion, es decir, la ciudad de David.
Y David haba dicho: El que primero hiera a un jebuseo ser jefe y capitn. Y Joab, hijo de Sarvia, subi primero, y fue hecho jefe.
David habit en la fortaleza; por tanto fue llamada la ciudad de David.
Y edific la ciudad alrededor, desde el Milo hasta la [muralla] circundante; y Joab repar el resto de la ciudad.
David se engrandeca cada vez ms, y el SEOR de los ejrcitos [estaba] con l.
stos son los jefes de los valientes que tena David, quienes le dieron fuerte apoyo en su reino, junto con todo Israel, para hacerlo rey, conforme a la palabra del SEOR concerniente a Israel.
Y stos [constituyen] la lista de los valientes que tena David: Jasobeam, hijo de Hacmoni, jefe de los treinta; l blandi su lanza contra trescientos a los cuales mat de una sola vez.
Y despus de l, Eleazar, hijo de Dodo ahohta; l [era uno] de los tres valientes.
El estaba con David en Pasdamim cuando los filisteos se reunieron all para la batalla; y haba una parcela llena de cebada, y el pueblo huy delante de los filisteos,
y se apostaron en medio de la parcela, y la defendieron e hirieron a los filisteos; y el SEOR los salv con una gran victoria.
Descendieron tres de los treinta jefes a la roca [donde estaba] David, en la cueva de Adulam, mientras el ejrcito de los filisteos acampaba en el valle de Refaim.
David [estaba] entonces en la fortaleza, mientras la guarnicin de los filisteos [estaba] en Beln.
David sinti un gran deseo, y dijo: Quin me diera a beber agua del pozo de Beln que est junto a la puerta!
Entonces los tres se abrieron paso por el campamento de los filisteos, y sacando agua del pozo de Beln que [estaba] junto a la puerta, [se la] llevaron y [la] trajeron a David; pero David no quiso beberla, sino que la derram para el SEOR,
y dijo: Lejos est de m que haga tal cosa delante de mi Dios. Beber la sangre de estos hombres [que fueron] con riesgo de sus vidas? Porque con riesgo de sus vidas la trajeron. Por eso no quiso beberla. Estas cosas hicieron los tres valientes.
Y Abisai, hermano de Joab, era el primero de los treinta, y blandi su lanza contra trescientos y los mat; y l tuvo tanto renombre como los tres.
De los treinta en el segundo [grupo,] l fue el ms distinguido y lleg a ser capitn de ellos; pero no igual a los tres [primeros.]
Benaa, hijo de Joiada, hijo de un valiente de Cabseel, de grandes hazaas, mat a los dos [hijos de] Ariel de Moab. Y l descendi y mat a un len en medio de un foso un da que estaba nevando.
Tambin mat a un egipcio, un hombre grande de cinco codos de estatura; y en la mano del egipcio [haba] una lanza como un rodillo de tejedor, pero [Benaa] descendi a l con un palo, y arrebatando la lanza de la mano del egipcio, lo mat con su propia lanza.
Estas [cosas] hizo Benaa, hijo de Joiada, y tuvo tanto renombre como los tres valientes.
He aqu, fue el ms distinguido entre los treinta, pero no igual a los tres; y David lo puso sobre su guardia.
Y los valientes de los ejrcitos [fueron] Asael, hermano de Joab, Elhann, hijo de Dodo de Beln,
Samot harodita, Heles pelonita,
Ira, hijo de Iques tecota, Abiezer anatotita,
Sibecai husatita, Ilai ahohta,
Maharai netofatita, Heled, hijo de Baana netofatita,
Itai, hijo de Ribai de Guibe de los hijos de Benjamn, Benaa piratonita,
Hurai de los arroyos de Gaas, Abiel arbatita,
Azmavet barhumita, Eliaba saalbonita,
los hijos de Hasem gizonita, Jonatn, hijo de Sage ararita,
Aham, hijo de Sacar ararita, Elifal, hijo de Ur,
Hefer megueratita, Ahas pelonita,
Hezro carmelita, Naarai, hijo de Ezbai,
Joel, hermano de Natn, Mibhar, hijo de Hagrai,
Selec amonita, Naharai beerotita, escudero de Joab, hijo de Sarvia,
Ira itrita, Gareb itrita,
Uras heteo, Zabad, hijo de Ahlai,
Adina, hijo de Siza rubenita, jefe de los rubenitas, y treinta con l.
Hann, hijo de Maaca, y Josafat mitnita,
Uzas astarotita, Sama y Jehiel, hijos de Hotam aroerita,
Jediael, hijo de Simri, y Joha su hermano, tizita,
Eliel mahavita, Jerebai y Josava, hijos de Elnaam, Itma moabita,
Eliel, Obed y Jaasiel mesobata.
Y stos son los que vinieron a David en Siclag, mientras an se ocultaba por causa de Sal, hijo de Cis. Eran de los hombres valientes que [le] ayudaron en la guerra.
Estaban armados con arcos, y usaban tanto la mano derecha como la izquierda [para lanzar] piedras y [tirar] flechas con el arco. [Eran] parientes de Sal de Benjamn.
El jefe era Ahiezer, despus Jos, hijos de Semaa guibeatita; Jeziel y Pelet, hijos de Azmavet; Beraca y Jeh anatotita;
Ismaas gabaonita, hombre valiente entre los treinta, y jefe de los treinta. Despus Jeremas, Jahaziel, Johann, Jozabad gederatita,
Eluzai, Jerimot, Bealas, Semaras, Sefatas harufita,
Elcana, Isas, Azareel, Joezer, Jasobeam, coretas,
y Joela y Zebadas, hijos de Jeroham de Gedor.
Tambin de los de Gad se pasaron a David en la fortaleza en el desierto, hombres fuertes y valientes, entrenados para la guerra, diestros con el escudo y la lanza, cuyos rostros eran como rostros de leones, y [eran] tan ligeros como las gacelas sobre los montes.
Ezer [fue] el primero, Obadas el segundo, Eliab el tercero,
Mismana el cuarto, Jeremas el quinto,
Atai el sexto, Eliel el sptimo,
Johann el octavo, Elzabad el noveno,
Jeremas el dcimo, Macbanai el undcimo.
De los hijos de Gad, stos fueron capitanes del ejrcito; el menor vala por cien y el mayor por mil.
stos son los que cruzaron el Jordn en el primer mes, cuando inundaba todas sus riberas, y pusieron en fuga a todos los de los valles, tanto al oriente como al occidente.
Entonces vinieron algunos de los hijos de Benjamn y Jud a David a la fortaleza.
Y sali David a su encuentro, y les habl, diciendo: Si vens a m en paz para ayudarme, mi corazn se unir con vosotros; pero si [vens] para entregarme a mis enemigos, ya que no hay maldad en mis manos, que el Dios de nuestros padres [lo] vea y decida.
Entonces el Espritu vino sobre Amasai, jefe de los treinta, [el cual dijo:] Tuyos [somos,] oh David, y contigo [estamos,] hijo de Isa. Paz, paz a ti, y paz al que te ayuda; ciertamente tu Dios te ayuda. Entonces David los recibi y los hizo capitanes del grupo.
Algunos de Manass se pasaron tambin a David, cuando ste iba con los filisteos a la batalla contra Sal. Pero [stos] no les ayudaron, porque los prncipes de los filisteos, despus de tomar consejo, lo despidieron, diciendo: A costa de nuestras cabezas se pasar a su seor Sal.
Y cuando l iba a Siclag, se pasaron a l de Manass: Adnas, Jozabad, Jediaiel, Micael, Jozabad, Eli y Ziletai, capitanes de miles que eran de Manass.
Ellos ayudaron a David contra la banda de merodeadores, pues todos eran hombres fuertes y valientes, y fueron capitanes en el ejrcito.
Porque da tras da se pasaban [hombres] a David para ayudarlo, hasta que hubo un gran ejrcito, como un ejrcito de Dios.
Y stos son los nmeros de los escuadrones equipados para la guerra, que vinieron a David en Hebrn para transferirle el reino de Sal, conforme a la palabra del SEOR:
Los hijos de Jud que llevaban escudo y lanza [eran] seis mil ochocientos, equipados para la guerra.
De los hijos de Simen, hombres fuertes y valientes para la guerra, siete mil cien.
De los hijos de Lev, cuatro mil seiscientos.
Y Joiada, prncipe de [la casa de] Aarn, y con l tres mil setecientos;
tambin Sadoc, joven fuerte y valiente, y de la casa de su padre veintids capitanes.
De los hijos de Benjamn, parientes de Sal, tres mil; porque hasta entonces la mayor parte de ellos haban permanecido fieles a la casa de Sal.
De los hijos de Efran, veinte mil ochocientos, hombres fuertes y valientes, famosos en sus casas paternas.
De la media tribu de Manass, dieciocho mil, que por nombre fueron designados para venir y hacer rey a David.
De los hijos de Isacar, expertos en discernir los tiempos, con conocimiento de lo que Israel deba hacer, sus jefes [eran] doscientos; y todos sus parientes [estaban] bajo sus rdenes.
De Zabuln [haba] cincuenta mil que salieron con el ejrcito, que podan ponerse en orden de batalla con toda clase de armas de guerra y que ayudaron a [David] sin doblez de corazn.
De Neftal [haba] mil capitanes, y con ellos treinta y siete mil con escudo y lanza.
De los de Dan que podan ponerse en orden de batalla, [haba] veintiocho mil seiscientos.
De Aser [haba] cuarenta mil que salieron con el ejrcito para ponerse en orden de batalla.
Y del otro lado del Jordn de los rubenitas y gaditas y de la media tribu de Manass, [haba] ciento veinte mil con toda [clase] de armas de guerra para la batalla.
Todos stos, hombres de guerra, que podan ponerse en orden de batalla, vinieron con corazn perfecto a Hebrn, para hacer rey a David sobre todo Israel; tambin todos los dems de Israel eran de un mismo parecer para hacer rey a David.
Y estuvieron all con David tres das, comiendo y bebiendo, porque sus parientes haban hecho provisin para ellos.
Tambin, los que estaban cerca de ellos, [y] hasta Isacar, Zabuln y Neftal, trajeron vveres en asnos, camellos, mulos y bueyes; grandes cantidades de tortas de harina, tortas de higos y racimos de uvas pasas, vino, aceite, bueyes y ovejas. Verdaderamente haba alegra en Israel.
Entonces David consult con los capitanes de millares y de centenas, es decir, con todos los jefes.
Y David dijo a toda la asamblea de Israel: Si os parece bien, y si es del SEOR nuestro Dios, enviemos [mensaje] a todas partes, a nuestros parientes que permanecen en toda la tierra de Israel, y tambin a los sacerdotes y a los levitas que estn con ellos en sus ciudades [y] tierras de pastos, para que se renan con nosotros;
y traigamos a nosotros el arca de nuestro Dios, porque no la consultamos en los das de Sal.
Toda la asamblea dijo que as lo haran, porque esto pareci bien a todo el pueblo.
Entonces David congreg a todo Israel, desde Sihor de Egipto hasta la entrada de Hamat, para traer el arca de Dios de Quiriat-jearim.
Y subi David con todo Israel a Baala, [es decir,] a Quiriat-jearim, que pertenece a Jud, para hacer subir desde all el arca de Dios el SEOR, que est [sobre] los querubines, donde se invoca [su] nombre.
Y llevaron el arca de Dios de la casa de Abinadab en un carro nuevo, y Uza y Aho guiaban el carro.
David y todo Israel se regocijaban delante de Dios con todas [sus] fuerzas, con cnticos y liras, con arpas, panderos, con cmbalos y trompetas.
Pero cuando llegaron a la era de Quidn, Uza extendi su mano para sostener el arca, porque los bueyes casi [la] volcaron.
Y se encendi la ira del SEOR contra Uza, y lo hiri porque haba extendido su mano al arca; y all muri delante de Dios.
Entonces David se enoj porque el SEOR haba estallado en ira contra Uza; y llam aquel lugar Prez-uza hasta el da de hoy.
David tuvo temor a Dios aquel da, y dijo: Cmo puedo traer a m el arca de Dios?
As que David no llev consigo el arca a la ciudad de David, sino que la hizo llevar a la casa de Obed-edom geteo.
As que el arca de Dios permaneci con la familia de Obed-edom, en su casa tres meses; y bendijo el SEOR a la familia de Obed-edom y todo lo que tena.
Hiram, rey de Tiro, envi mensajeros a David, con madera de cedro, albailes y carpinteros, para edificarle una casa.
Y comprendi David que el SEOR lo haba confirmado por rey sobre Israel, [y] que su reino haba sido exaltado en gran manera por amor a su pueblo Israel.
Entonces David tom ms mujeres en Jerusaln, y engendr David ms hijos e hijas.
Y stos son los nombres de los hijos que [le] nacieron en Jerusaln: Sama, Sobab, Natn, Salomn,
Ibhar, Elisa, Elpelet,
Noga, Nefeg, Jafa,
Elisama, Beeliada y Elifelet.
Al or los filisteos que David haba sido ungido rey sobre todo Israel, todos los filisteos subieron en busca de David; y cuando David se enter, sali contra ellos.
Pues los filisteos haban venido y hecho una incursin en el valle de Refaim.
David consult a Dios, diciendo: Subir contra los filisteos? Los entregars en mi mano? Y el SEOR le dijo: Sube, porque los entregar en tu mano.
Entonces subieron a Baal-perazim, y David los derrot all. Y dijo David: Dios ha abierto brecha entre mis enemigos por mi mano, como brecha de aguas. Por eso llam aquel lugar Baal-perazim.
Y ellos abandonaron all sus dioses, y David orden que fueran quemados.
Despus los filisteos hicieron de nuevo otra incursin en el valle.
David volvi a consultar a Dios, y Dios le dijo: No subas contra ellos; dales un rodeo por detrs, y sal a ellos frente a las balsameras.
Y cuando oigas el sonido de marcha en las copas de las balsameras, entonces saldrs a la batalla, porque Dios ya habr salido delante de ti para herir al ejrcito de los filisteos.
David hizo tal como Dios le haba mandado, e hirieron al ejrcito de los filisteos desde Gaban hasta Gezer.
La fama de David se extendi por todas aquellas tierras, y el SEOR puso el terror de David sobre todas las naciones.
Y [David] hizo para s casas en la ciudad de David, y prepar un lugar para el arca de Dios y levant una tienda para ella.
Entonces David dijo: Nadie ha de llevar el arca de Dios sino los levitas; porque el SEOR los escogi para llevar el arca de Dios y servirle para siempre.
Y congreg David a todo Israel en Jerusaln para subir el arca del SEOR al lugar que haba preparado para ella.
Y reuni David a los hijos de Aarn y a los levitas:
de los hijos de Coat: Uriel el jefe, y ciento veinte de sus parientes;
de los hijos de Merari: Asaas el jefe, y doscientos veinte de sus parientes;
de los hijos de Gersn: Joel el jefe, y ciento treinta de sus parientes;
de los hijos de Elizafn: Semaas el jefe, y doscientos de sus parientes;
de los hijos de Hebrn: Eliel el jefe, y ochenta de sus parientes;
de los hijos de Uziel: Aminadab el jefe, y ciento doce de sus parientes.
Entonces David hizo llamar a los sacerdotes Sadoc y Abiatar y a los levitas Uriel, Asaas, Joel, Semaas, Eliel y Aminadab,
y les dijo: Vosotros sois los jefes de las [casas] paternas de los levitas; santificaos, tanto vosotros como vuestros parientes, para que subis el arca del SEOR, Dios de Israel, al [lugar] que le he preparado.
Puesto que no [la llevasteis] la primera vez, el SEOR nuestro Dios estall [en ira] contra nosotros, ya que no le buscamos conforme a la ordenanza.
Se santificaron, pues, los sacerdotes y los levitas para subir el arca del SEOR, Dios de Israel.
Y los hijos de los levitas llevaron el arca de Dios sobre sus hombros, con las barras puestas, como Moiss haba ordenado conforme a la palabra del SEOR.
Entonces David habl a los jefes de los levitas para que designaran a sus parientes los cantores, con instrumentos de msica, arpas, liras y cmbalos muy resonantes, alzando la voz con alegra.
Y los levitas designaron a Hemn, hijo de Joel; y de sus parientes, a Asaf, hijo de Berequas; y de los hijos de Merari, sus parientes, a Etn, hijo de Cusaas,
y con ellos en segundo lugar a sus parientes: Zacaras, Ben, Jaaziel, Semiramot, Jehiel, Uni, Eliab, Benaa, Maasas, Matatas, Elifelehu, Micnas, Obed-edom y Jeiel, los porteros.
Los cantores Hemn, Asaf y Etn [fueron designados] para hacer resonar cmbalos de bronce;
y Zacaras, Aziel, Semiramot, Jehiel, Uni, Eliab, Maasas y Benaa, con arpas [templadas] para alamot;
y Matatas, Elifelehu, Micnas, Obed-edom, Jeiel y Azazas, para dirigir con liras templadas para el seminit.
Y Quenanas, jefe de los levitas, estaba [a cargo del] canto; l diriga el canto, porque era hbil.
Y Berequas y Elcana eran porteros del arca.
Y Sebanas, Josafat, Natanael, Amasai, Zacaras, Benaa y Eliezer, los sacerdotes, tocaban las trompetas delante del arca de Dios. Obed-edom y Jehas tambin [eran] porteros del arca.
Fue, pues, David con los ancianos de Israel y los capitanes sobre miles a traer con alegra el arca del pacto del SEOR desde la casa de Obed-edom.
Y sucedi que como Dios ayudaba a los levitas que llevaban el arca del pacto del SEOR, ellos sacrificaron siete novillos y siete carneros.
David iba vestido de un manto de lino fino, tambin todos los levitas que llevaban el arca, asimismo los cantores y Quenanas, director de canto [entre] los cantores. David adems llevaba encima un efod de lino.
As todo Israel iba subiendo el arca del pacto del SEOR con aclamaciones, con sonido de bocina, con trompetas, con cmbalos muy resonantes, con arpas y liras.
Y sucedi que cuando el arca del pacto del SEOR entr en la ciudad de David, Mical, hija de Sal, mir por la ventana, y vio al rey David saltando y regocijndose; y lo despreci en su corazn.
Y trajeron el arca de Dios y la colocaron en medio de la tienda que David haba levantado para ella, y ofrecieron holocaustos y ofrendas de paz delante de Dios.
Cuando David termin de ofrecer el holocausto y las ofrendas de paz, bendijo al pueblo en el nombre del SEOR.
Y reparti a todos en Israel, tanto hombre como mujer, a cada uno una torta de pan, una porcin [de carne] y una torta de pasas.
Y design a algunos levitas [como] ministros delante del arca del SEOR, para que celebraran, dieran gracias y alabaran al SEOR, Dios de Israel:
Asaf el jefe, y segundo despus de l, Zacaras; [despus] Jeiel, Semiramot, Jehiel, Matatas, Eliab, Benaa, Obed-edom y Jeiel, con instrumentos musicales, arpas, liras; tambin Asaf [tocaba] cmbalos muy resonantes,
y los sacerdotes Benaa y Jahaziel [tocaban] trompetas continuamente delante del arca del pacto de Dios.
Entonces en aquel da David, por primera vez, puso en manos de Asaf y sus parientes [este salmo] para dar gracias al SEOR:
Dad gracias al SEOR, invocad su nombre; dad a conocer sus obras entre los pueblos.
Cantadle, cantadle alabanzas; hablad de todas sus maravillas.
Gloriaos en su santo nombre; algrese el corazn de los que buscan al SEOR.
Buscad al SEOR y su fortaleza; buscad su rostro continuamente.
Recordad las maravillas que l ha hecho, sus prodigios y los juicios de su boca,
oh simiente de Israel, su siervo, hijos de Jacob, sus escogidos.
l es el SEOR nuestro Dios; sus juicios estn en toda la tierra.
Acordaos de su pacto para siempre, de la palabra que orden a mil generaciones,
[del pacto] que hizo con Abraham, y de su juramento a Isaac.
Tambin lo confirm a Jacob por estatuto, a Israel como pacto eterno,
diciendo: A ti te dar la tierra de Canan como porcin de vuestra heredad.
Cuando eran pocos en nmero, muy pocos, y forasteros en ella,
y vagaban de nacin en nacin, y de un reino a otro pueblo,
l no permiti que nadie los oprimiera, y por amor a ellos reprendi a reyes, [diciendo:]
No toquis a mis ungidos, ni hagis mal a mis profetas.
Cantad al SEOR, toda la tierra; proclamad de da en da las buenas nuevas de su salvacin.
Contad su gloria entre las naciones, sus maravillas entre todos los pueblos.
Porque grande es el SEOR, y muy digno de ser alabado; temible es l tambin sobre todos los dioses.
Porque todos los dioses de los pueblos son dolos, mas el SEOR hizo los cielos.
Gloria y majestad estn delante de l; poder y alegra en su morada.
Tributad al SEOR, oh familias de los pueblos, tributad al SEOR gloria y poder.
Tributad al SEOR la gloria debida a su nombre; traed ofrenda, y venid delante de l; adorad al SEOR en la majestad de la santidad.
Temblad ante su presencia, toda la tierra; ciertamente el mundo est bien afirmado, ser inconmovible.
Algrense los cielos y regocjese la tierra; y digan entre las naciones: El SEOR reina.
Ruja el mar y cuanto contiene; regocjese el campo y todo lo que en l hay.
Entonces los rboles del bosque cantarn con gozo delante del SEOR; porque viene a juzgar la tierra.
Dad gracias al SEOR, porque [l es] bueno; porque para siempre es su misericordia.
Entonces decid: Slvanos, oh Dios de nuestra salvacin, y jntanos y lbranos de las naciones, para que demos gracias a tu santo nombre, y nos gloriemos en tu alabanza.
Bendito sea el SEOR, Dios de Israel, desde la eternidad hasta la eternidad. Entonces todo el pueblo dijo: Amn; y alab al SEOR.
Y dej all, delante del arca del pacto del SEOR, a Asaf y a sus parientes para ministrar continuamente delante del arca, segn demandaba el trabajo de cada da;
y a Obed-edom con sus sesenta y ocho parientes; a Obed-edom, tambin hijo de Jedutn, y a Hosa como porteros.
Y [dej a] Sadoc el sacerdote y a sus parientes los sacerdotes delante del tabernculo del SEOR en el lugar alto que [estaba] en Gaban,
para ofrecer continuamente holocaustos al SEOR sobre el altar del holocausto, por la maana y por la noche, conforme a todo lo que est escrito en la ley del SEOR, que l orden a Israel.
Con ellos [estaban] Hemn y Jedutn, y los dems que fueron escogidos, que fueron designados por nombre, para dar gracias al SEOR, porque para siempre es su misericordia.
Con ellos [estaban] tambin Hemn y Jedutn [con] trompetas y cmbalos para los que haran resonancia, y [con] instrumentos [para] los cnticos de Dios, y [design a] los hijos de Jedutn para la puerta.
Entonces todo el pueblo se fue, cada uno a su casa, y David se volvi para bendecir su casa.
Sucedi que cuando David [ya] moraba en su casa, dijo David al profeta Natn: He aqu, yo habito en una casa de cedro, pero el arca del pacto del SEOR est debajo de una tienda.
Entonces Natn dijo a David: Haz todo lo que est en tu corazn, porque Dios est contigo.
Y sucedi que esa misma noche la palabra de Dios vino a Natn, diciendo:
Ve y di a mi siervo David: "As dice el SEOR: 'T no me edificars casa para que yo habite en ella.
'No he morado en una casa desde el da en que hice subir a Israel hasta hoy, sino que he ido de tienda en tienda y de morada [en morada].
'En todos los lugares donde he andado con todo Israel, he hablado alguna palabra con alguno de los jueces de Israel, a quienes mand apacentar a mi pueblo, diciendo: "Por qu no me habis edificado una casa de cedro?"'"
Ahora pues, as dirs a mi siervo David: "As dice el SEOR de los ejrcitos: 'Yo te tom del pastizal, de seguir las ovejas, para que fueras prncipe sobre mi pueblo Israel.
'He estado contigo por dondequiera que has ido y he exterminado a todos tus enemigos de delante de ti, y har de ti un nombre como el nombre de los grandes que hay en la tierra.
'Asignar tambin un lugar para mi pueblo Israel, y lo plantar [all] para que habite en su propio lugar y no sea removido ms; tampoco los malvados los oprimirn ms como antes,
como desde los das que orden [que hubiera] jueces sobre mi pueblo Israel; y someter a todos tus enemigos. Adems te hago saber que el SEOR te edificar una casa.
'Y suceder que cuando se cumplan tus das para que vayas [a estar] con tus padres, levantar [a uno] de tus descendientes despus de ti, que ser de tus hijos; y establecer su reino.
'l me edificar una casa, y yo establecer su trono para siempre.
'Yo ser padre para l y l ser hijo para m; y no quitar de l mi misericordia, como la quit de aquel que estaba antes de ti.
'Sino que lo confirmar en mi casa y en mi reino para siempre, y su trono ser establecido para siempre.'"
Conforme a todas estas palabras y conforme a toda esta visin, as habl Natn a David.
Entonces el rey David entr y se sent delante del SEOR, y dijo: Quin soy yo, oh SEOR Dios, y qu es mi casa para que me hayas trado hasta aqu?
Y [aun] esto fue poco ante tus ojos, oh Dios, pues [tambin] has hablado de la casa de tu siervo concerniente a un futuro lejano, y me has considerado conforme a la medida de un hombre excelso, oh SEOR Dios.
Qu ms te puede [decir] David en cuanto al honor [concedido] a tu siervo? Porque t conoces a tu siervo.
Oh SEOR, por amor a tu siervo y segn tu corazn, t has hecho esta gran cosa para manifestar todas estas grandezas.
Oh SEOR, no hay nadie como t, ni hay Dios fuera de ti, conforme a todo lo que hemos odo con nuestros odos.
Y qu otra nacin en la tierra es como tu pueblo Israel, al cual Dios vino a redimir [como] pueblo para s, a fin de darte un nombre [por medio] de cosas grandes y terribles, al echar naciones de delante de tu pueblo, al que rescataste de Egipto?
Pues hiciste a tu pueblo Israel pueblo tuyo para siempre, y t, SEOR, has venido a ser su Dios.
Y ahora, SEOR, que la palabra que t has hablado acerca de tu siervo y acerca de su casa sea afirmada para siempre, y haz segn has hablado.
Y sea confirmado y engrandecido tu nombre para siempre, al decirse: "El SEOR de los ejrcitos, el Dios de Israel, es Dios para Israel; y que la casa de tu siervo David sea establecida delante de ti."
Porque t, Dios mo, has revelado a tu siervo que le edificars una casa; por tanto tu siervo ha hallado [nimo] para orar delante de ti.
Ahora pues, SEOR, t eres Dios, y has prometido bien a tu siervo.
Y ahora, ten a bien bendecir la casa de tu siervo, a fin de que permanezca para siempre delante de ti; porque t, SEOR, [la] has bendecido, y es bendecida para siempre.
Despus de esto, sucedi que David derrot a los filisteos y los someti, y tom Gat y sus aldeas de mano de los filisteos.
Y derrot a Moab, y los moabitas fueron siervos de David, trayndo[le] tributo.
David derrot tambin a Hadad-ezer, rey de Soba, [cerca de] Hamat, cuando ste iba a establecer su dominio en el ro ufrates.
David le tom mil carros y siete mil hombres de a caballo y veinte mil soldados de a pie; David desjarret todos los caballos de los carros, pero dej [suficientes] de ellos para cien carros.
Cuando vinieron los arameos de Damasco en ayuda de Hadad-ezer, rey de Soba, David mat a veintids mil hombres de los arameos.
Entonces David puso [guarniciones] en Aram de Damasco; y los arameos fueron siervos de David, trayndo[le] tributo. Y el SEOR ayudaba a David dondequiera que iba.
Tom David los escudos de oro que llevaban los siervos de Hadad-ezer, y los trajo a Jerusaln.
Asimismo tom David una gran cantidad de bronce de Tibhat y de Cun, ciudades de Hadad-ezer, con el cual Salomn hizo el mar de bronce, las columnas y los utensilios de bronce.
Y cuando Tou, rey de Hamat, oy que David haba derrotado a todo el ejrcito de Hadad-ezer, rey de Soba,
envi a su hijo Adoram al rey David para saludarlo y bendecirlo, porque haba peleado contra Hadad-ezer y lo haba derrotado, pues Hadad-ezer haba estado en guerra con Tou. Y [Adoram trajo] toda clase de objetos de oro, de plata y de bronce,
que el rey David dedic tambin al SEOR, junto con la plata y el oro que haba tomado de todas estas naciones: de Edom, de Moab, de los hijos de Amn, de los filisteos y de Amalec.
Adems Abisai, hijo de Sarvia, derrot a dieciocho mil edomitas en el valle de la Sal.
Puso guarniciones en Edom, y todos los edomitas fueron siervos de David. Y el SEOR daba la victoria a David dondequiera que iba.
David rein sobre todo Israel, y administraba justicia y derecho a todo su pueblo.
Joab, hijo de Sarvia, [era] jefe del ejrcito; y Josafat, hijo de Ahilud, [era] cronista;
y Sadoc, hijo de Ahitob, y Abimelec, hijo de Abiatar, [eran] sacerdotes, y Savs [era] escriba;
y Benaa, hijo de Joiada, [era] jefe de los cereteos y peleteos; y los hijos de David [eran] los primeros junto al rey.
Sucedi despus de esto que muri Nahas, rey de los hijos de Amn, y su hijo rein en su lugar.
Y David dijo: Ser bondadoso con Hann, hijo de Nahas, porque su padre fue bondadoso conmigo. Envi, pues, David mensajeros para consolarlo por [la muerte de] su padre. Pero cuando los siervos de David llegaron a la tierra de los amonitas a [ver a] Hann para consolarlo,
los prncipes de los amonitas dijeron a Hann: Crees t que David est honrando a tu padre porque te ha enviado consoladores? No han venido a ti sus siervos para reconocer, para destruir y para espiar la tierra?
Entonces Hann tom a los siervos de David y los rap, les cort los vestidos por la mitad hasta las caderas, y los despidi.
Y [algunos] fueron y le avisaron a David acerca de los hombres. Y l envi [gente] a su encuentro, porque los hombres estaban muy humillados. Y el rey dijo: Quedaos en Jeric hasta que os crezca la barba, y [despus] volved.
Y viendo los hijos de Amn que se haban hecho odiosos a David, Hann y los hijos de Amn enviaron mil talentos de plata para tomar a sueldo carros y hombres de a caballo de Mesopotamia, de Aram-maaca y de Soba.
Y tomaron a sueldo treinta y dos mil carros, y al rey de Maaca y a su pueblo, los cuales vinieron y acamparon delante de Medeba. Tambin los hijos de Amn se reunieron desde sus ciudades y vinieron a la batalla.
Cuando David se enter, envi a Joab y a todo el ejrcito de los valientes.
Y los hijos de Amn salieron y se pusieron en orden de batalla a la entrada de la ciudad, y los reyes que haban venido [estaban] aparte en el campo.
Viendo Joab que se le presentaba batalla por el frente y por la retaguardia, escogi de entre los mejores hombres de Israel y [los] puso en orden de batalla contra los arameos.
Al resto del pueblo lo coloc al mando de su hermano Abisai; y se pusieron en orden de batalla contra los hijos de Amn.
Y dijo: Si los arameos son demasiado fuertes para m, entonces t me ayudars, y si los hijos de Amn son demasiado fuertes para ti, entonces yo te ayudar.
Esfurzate, y mostrmonos valientes por amor a nuestro pueblo y por amor a las ciudades de nuestro Dios; y que el SEOR haga lo que le parezca bien.
Entonces se acerc Joab con el pueblo que [estaba] con l para enfrentarse en combate con los arameos, y [stos] huyeron delante de l.
Cuando los hijos de Amn vieron que los arameos huan, ellos tambin huyeron delante de su hermano Abisai y entraron en la ciudad. Entonces Joab volvi a Jerusaln.
Al ver los arameos que haban sido derrotados por Israel, enviaron mensajeros, y trajeron a los arameos que [estaban] al otro lado del ro, con Sofac, jefe del ejrcito de Hadad-ezer, al frente de ellos.
Cuando se dio aviso a David, [ste] reuni a todo Israel, cruz el Jordn y lleg [frente] a ellos y se puso en orden de batalla contra ellos. Y cuando David se puso en orden de batalla para enfrentarse a los arameos, [stos] pelearon contra l.
Pero los arameos huyeron delante de Israel, y David mat de los arameos a siete mil [hombres] de los carros y cuarenta mil hombres de a pie, tambin dio muerte a Sofac, jefe del ejrcito.
Cuando los siervos de Hadad-ezer vieron que haban sido derrotados por Israel, hicieron la paz con David y le sirvieron. Y los arameos no quisieron ayudar ms a los hijos de Amn.
Y aconteci que en la primavera, en el tiempo en que los reyes salen [a la guerra,] Joab sac el ejrcito y devast la tierra de los hijos de Amn, y fue y puso sitio a Rab; pero David se qued en Jerusaln. Y Joab hiri a Rab y la destruy.
David tom la corona de la cabeza de su rey, y hall que pesaba un talento de oro y que tena en ella una piedra preciosa; y fue puesta sobre la cabeza de David. Sac adems una gran cantidad de botn de la ciudad.
Y a la gente que [haba] en ella, [la] sac y [la] puso [a trabajar] con sierras, con trillos de hierro y con hachas. Y as hizo David a todas las ciudades de los hijos de Amn. Entonces regres David con todo el pueblo [a] Jerusaln.
Sucedi despus de esto que se suscit guerra en Gezer contra los filisteos; entonces Sibecai husatita mat a Sipai, uno de los descendientes de los gigantes, los cuales fueron dominados.
De nuevo hubo guerra contra los filisteos, y Elhann, hijo de Jair, mat a Lahmi, hermano de Goliat geteo; el asta de su lanza [era] como un rodillo de tejedor.
Y hubo guerra otra vez en Gat, donde haba un hombre de [gran] estatura que tena veinticuatro dedos, seis [en cada mano] y seis [en cada pie;] l tambin descenda de los gigantes.
Cuando desafi a Israel, lo mat Jonatn, hijo de Simea, hermano de David.
stos descendan de los gigantes en Gat y cayeron por mano de David y por mano de sus siervos.
Y se levant Satans contra Israel e incit a David a hacer un censo de Israel.
Dijo, pues, David a Joab y a los jefes del pueblo: Id, contad a Israel desde Beerseba hasta Dan, y traedme [el resultado] para que yo sepa el nmero de ellos.
Pero Joab dijo: Aada el SEOR a su pueblo cien veces ms de lo que son. Mas, oh rey, seor mo, no son todos ellos siervos de mi seor? Por qu procura esto mi seor? Por qu ha de ser l motivo de culpa para Israel?
Sin embargo, la palabra del rey prevaleci contra Joab. Sali, pues, Joab y recorri todo Israel, y volvi a Jerusaln.
Y Joab dio a David el total del censo de [todo] el pueblo. Y en todo Israel haba un milln cien mil hombres que sacaban espada; y en Jud [haba] cuatrocientos setenta mil hombres que sacaban espada.
Pero entre ellos no hizo un censo de Lev ni de Benjamn, porque la orden del rey era detestable para Joab.
Tambin el censo desagrad a Dios, e hiri a Israel.
Entonces dijo David a Dios: He pecado gravemente al hacer esto. Pero ahora te ruego que quites la iniquidad de tu siervo, porque he obrado muy neciamente.
Y el SEOR habl a Gad, vidente de David, diciendo:
Ve y habla a David, y dile: "As dice el SEOR: 'Te propongo tres cosas; escoge para ti una de ellas, para que yo te [la] haga.'"
Entonces vino Gad a David y le dijo: As dice el SEOR: "Escoge para ti:
tres aos de hambre, o tres meses de derrota delante de tus adversarios mientras [te] alcanza la espada de tus enemigos, o tres das de la espada del SEOR, esto es, la pestilencia en la tierra y el ngel del SEOR haciendo estragos por todo el territorio de Israel." Ahora pues, considera qu respuesta he de llevar al que me envi.
Respondi David a Gad: Estoy muy angustiado. Te ruego que me dejes caer en manos del SEOR, porque muy grandes son sus misericordias; pero no caiga yo en manos de hombre.
Y el SEOR envi pestilencia sobre Israel, y cayeron setenta mil hombres de Israel.
Y envi Dios un ngel a Jerusaln para destruirla; pero cuando estaba a punto de destruir[la,] mir el SEOR y sinti pesar por la calamidad, y dijo al ngel destructor: Basta, detn ahora tu mano. Y el ngel del SEOR estaba junto a la era de Ornn jebuseo.
Y alzando David sus ojos, vio al ngel del SEOR que estaba entre la tierra y el cielo, con una espada desenvainada en su mano, extendida sobre Jerusaln. Entonces David y los ancianos, vestidos de cilicio, cayeron sobre sus rostros.
Y David dijo a Dios: No soy yo el que orden enumerar al pueblo? Ciertamente yo soy el que ha pecado y obrado muy perversamente, pero estas ovejas, qu han hecho? Oh SEOR, Dios mo, te ruego que tu mano sea contra m y contra la casa de mi padre, pero no contra tu pueblo, para que no haya plaga entre ellos.
Luego el ngel del SEOR orden a Gad que dijera a David que subiera y edificara un altar al SEOR en la era de Ornn jebuseo.
David subi segn la palabra que Gad haba hablado en nombre del SEOR.
Y volvindose Ornn, vio al ngel, y sus cuatro hijos [que estaban] con l se escondieron. Y Ornn estaba trillando trigo.
Y cuando David lleg junto a Ornn, ste mir, y al ver a David, sali de la era y se postr ante David rostro en tierra.
Entonces David dijo a Ornn: Dame el lugar de [esta] era, para que edifique en l un altar al SEOR; me lo dars por su justo precio, para que se retire la plaga del pueblo.
Y Ornn dijo a David: Tma[lo] para ti, y que mi seor el rey haga lo que sea bueno ante sus ojos. Mira, dar los bueyes para holocaustos y los trillos para lea y el trigo para la ofrenda de cereal; [lo] dar todo.
Pero el rey David dijo a Ornn: No, sino que ciertamente [lo] comprar por su justo precio; porque no tomar para el SEOR lo que es tuyo, ni ofrecer un holocausto que no me cueste nada.
Y David dio a Ornn el peso de seiscientos siclos de oro por el lugar.
Entonces David edific all un altar al SEOR, y ofreci holocaustos y ofrendas de paz. E invoc al SEOR, y l le respondi con fuego del cielo sobre el altar del holocausto.
Y el SEOR orden al ngel, y ste volvi su espada a la vaina.
En aquel tiempo, viendo David que el SEOR le haba respondido en la era de Ornn jebuseo, ofreci sacrificio all;
porque el tabernculo del SEOR que Moiss haba hecho en el desierto y el altar del holocausto [estaban] en aquel tiempo en el lugar alto en Gaban.
Pero David no pudo ir [all,] delante de l, para consultar a Dios, porque estaba aterrado a causa de la espada del ngel del SEOR.
Entonces David dijo: sta es la casa del SEOR Dios, y ste es el altar del holocausto para Israel.
Y dio rdenes David de reunir a los extranjeros que estaban en la tierra de Israel, y design canteros para labrar piedras para edificar la casa de Dios.
Prepar David grandes cantidades de hierro para hacer clavos para las puertas de la entrada y para las grapas, y ms bronce del que poda pesarse;
y madera de cedro incalculable, porque los sidonios y los tirios trajeron grandes cantidades de madera de cedro a David.
Y dijo David: Mi hijo Salomn es joven y sin experiencia, y la casa que ha de edificarse al SEOR ser de gran magnificencia, de renombre y de gloria por todas las tierras. Por tanto har preparativos para ella. Y David hizo grandes preparativos antes de su muerte.
Entonces llam a su hijo Salomn, y le encarg que edificara una casa al SEOR, Dios de Israel.
Y dijo David a Salomn: Hijo mo, yo tena el propsito de edificar una casa al nombre del SEOR mi Dios.
Pero vino a m la palabra del SEOR, diciendo: "T has derramado sangre en abundancia, y has emprendido grandes guerras; no edificars una casa a mi nombre, porque has derramado mucha sangre en la tierra delante de m.
"He aqu, te nacer un hijo, que ser hombre de paz; yo le dar paz de todos sus enemigos en derredor, pues Salomn ser su nombre y en sus das dar paz y reposo a Israel.
"l edificar una casa a mi nombre, y l ser mi hijo y yo ser su padre; y establecer el trono de su reino sobre Israel para siempre."
Ahora pues, hijo mo, el SEOR sea contigo para que prosperes y edifiques la casa del SEOR tu Dios tal como l ha hablado de ti.
Que el SEOR te d prudencia y entendimiento, y te d dominio sobre Israel, para que guardes la ley del SEOR tu Dios.
Entonces prosperars, si te cuidas de observar los estatutos y ordenanzas que el SEOR orden a Moiss para Israel. Esfurzate y s valiente, no temas ni te acobardes.
He aqu, con grandes esfuerzos he preparado para la casa del SEOR cien mil talentos de oro y un milln de talentos de plata, y bronce y hierro sin medida, porque hay en abundancia; tambin he preparado madera y piedra, a lo cual t podrs aadir.
Adems, contigo hay muchos obreros, canteros, albailes, carpinteros y todo experto en toda clase de obra.
Del oro, de la plata, del bronce y del hierro no hay lmite. Levntate y trabaja, y que el SEOR sea contigo.
David tambin orden a todos los jefes de Israel que ayudaran a su hijo Salomn, [diciendo:]
No est con vosotros el SEOR vuestro Dios? Y no os ha dado paz por todos lados? Pues l ha entregado en mi mano a los habitantes de la tierra, y la tierra est sojuzgada delante del SEOR y delante de su pueblo.
Disponed ahora vuestro corazn y vuestra alma para buscar al SEOR vuestro Dios; levantaos, pues, y edificad el santuario del SEOR Dios, para que traigis el arca del pacto del SEOR y los utensilios sagrados de Dios a la casa que se ha de edificar para el nombre del SEOR.
Cuando David era ya viejo y colmado de das, puso a su hijo Salomn como rey sobre Israel.
Y reuni a todos los principales de Israel con los sacerdotes y los levitas.
Los levitas fueron contados de treinta aos para arriba, y su nmero, segn el censo de los hombres, fue de treinta y ocho mil.
De stos, veinticuatro mil deban dirigir la obra de la casa del SEOR, seis mil [eran] oficiales y jueces,
cuatro mil [eran] porteros y cuatro mil alababan al SEOR con los instrumentos que David haba hecho para rendir alabanza.
Y David los dividi en clases conforme a los hijos de Lev: Gersn, Coat y Merari.
De los de Gersn [fueron] Laadn y Simei.
Los hijos de Laadn [fueron] Jehiel el primero, Zetam y Joel: tres.
Los hijos de Simei [fueron] Selomit, Haziel y Harn: tres. stos fueron los jefes de las [casas] paternas de Laadn.
Y los hijos de Simei [fueron] Jahat, Zina, Jes y Bera. Estos cuatro [fueron] los hijos de Simei.
Jahat fue el primero y Zina el segundo; pero Jes y Bera no tuvieron muchos hijos, por lo cual constituyeron una casa paterna, un grupo.
Los hijos de Coat [fueron] cuatro: Amram, Izhar, Hebrn y Uziel.
Los hijos de Amram [fueron] Aarn y Moiss. Y Aarn fue separado para ser santificado como el ms santo, l y sus hijos para siempre, para quemar incienso delante del SEOR, para servirle y para bendecir en su nombre para siempre.
Mas [en cuanto a] Moiss el hombre de Dios, sus hijos fueron contados entre la tribu de Lev.
Los hijos de Moiss [fueron] Gersn y Eliezer.
El hijo de Gersn [fue] Sebuel el jefe.
Y el hijo de Eliezer fue Rehabas el jefe; y Eliezer no tuvo ms hijos, pero los hijos de Rehabas fueron muchos.
El hijo de Izhar [fue] Selomit el jefe.
Los hijos de Hebrn [fueron] Jeras el primero, Amaras el segundo, Jahaziel el tercero, y Jecamn el cuarto.
Los hijos de Uziel [fueron] Micaa el primero, e Isas el segundo.
Los hijos de Merari [fueron] Mahli y Musi. Los hijos de Mahli [fueron] Eleazar y Cis.
Y Eleazar muri y no tuvo hijos, sino slo hijas, de modo que sus parientes, los hijos de Cis, las tomaron [por mujeres.]
Los hijos de Musi [fueron] tres: Mahli, Eder y Jeremot.
stos fueron los hijos de Lev conforme a sus casas paternas, [es decir,] los jefes de las [casas] paternas de los que fueron contados, en la cuenta de nombres segn su censo, de veinte aos para arriba, [los cuales] hacan la obra del servicio de la casa del SEOR.
Porque dijo David: El SEOR, Dios de Israel, ha dado reposo a su pueblo, y l habita en Jerusaln para siempre.
Y adems los levitas ya no tendrn que llevar el tabernculo y todos los utensilios para su servicio.
Pues de acuerdo con las ltimas palabras de David, los hijos de Lev [fueron] contados de veinte aos para arriba;
porque su oficio era ayudar a los hijos de Aarn en el servicio de la casa del SEOR, en los atrios y en las cmaras y en la purificacin de todas las cosas sagradas y en la obra del servicio de la casa de Dios;
y [tambin] con los panes de la proposicin, la flor de harina para la ofrenda de cereal, los hojaldres sin levadura, [lo preparado] en sartn, lo [bien] mezclado y todas las medidas de capacidad y longitud.
Y han de estar presentes cada maana para dar gracias y para alabar al SEOR, y asimismo por la noche,
y para ofrecer todos los holocaustos al SEOR todos los das de reposo, las lunas nuevas y las fiestas sealadas segn el nmero [fijado] por la ordenanza que las prescribe, continuamente delante del SEOR.
As estarn encargados de la custodia de la tienda de reunin, de la custodia del lugar santo y de la custodia de los hijos de Aarn sus parientes, para el servicio de la casa del SEOR.
Y [stas] [fueron] las clases de los descendientes de Aarn. Los hijos de Aarn [fueron] Nadab, Abi, Eleazar e Itamar.
Pero Nadab y Abi murieron antes que su padre y no tuvieron hijos. De modo que Eleazar e Itamar sirvieron como sacerdotes.
Y David, con Sadoc de los hijos de Eleazar y Ahimelec de los hijos de Itamar, los dividi segn sus oficios para su ministerio.
Puesto que se encontraron ms hombres principales entre los descendientes de Eleazar que entre los descendientes de Itamar, los dividieron as: de los descendientes de Eleazar, diecisis jefes de casas paternas, y ocho de los descendientes de Itamar segn sus casas paternas.
As fueron divididos por suerte los unos y los otros; porque eran funcionarios del santuario y funcionarios de [la casa de] Dios, tanto los descendientes de Eleazar como los descendientes de Itamar.
Y Semaas, hijo del escriba Natanael, de los levitas, los inscribi en la presencia del rey, los prncipes, el sacerdote Sadoc, Ahimelec, hijo de Abiatar, y de los jefes de [las casas] paternas de los sacerdotes y de los levitas; una casa paterna designada para Eleazar y otra designada para Itamar.
La primera suerte toc a Joiarib, la segunda a Jedaas,
la tercera a Harim, la cuarta a Seorim,
la quinta a Malquas, la sexta a Mijamn,
la sptima a Cos, la octava a Abas,
la novena a Jesa, la dcima a Secanas,
la undcima a Eliasib, la duodcima a Jaquim,
la decimotercera a Hupa, la decimocuarta a Jesebeab,
la decimoquinta a Bilga, la decimosexta a Imer,
la decimosptima a Hezir, la decimoctava a Afiss,
la decimonovena a Petaas, la vigsima a Hezequiel,
la vigesimoprimera a Jaqun, la vigesimosegunda a Gamul,
la vigesimotercera a Delaa, la vigesimocuarta a Maazas.
stos [fueron] sus deberes para su ministerio cuando entraron en la casa del SEOR segn la ordenanza que les [fue dada] por medio de su padre Aarn, tal como el SEOR, Dios de Israel, le haba mandado.
Y para el resto de los hijos de Lev: de los hijos de Amram, Subael; de los hijos de Subael, Jehedas.
De Rehabas: de los hijos de Rehabas, Isas el primero.
De los izharitas, Selomot; de los hijos de Selomot, Jahat.
Y [de] los hijos [de Hebrn:] Jeras [el primero,] Amaras el segundo, Jahaziel el tercero, Jecamn el cuarto.
[De] los hijos de Uziel, Micaa; de los hijos de Micaa, Samir.
El hermano de Micaa, Isas; de los hijos de Isas, Zacaras.
Los hijos de Merari: Mahli y Musi; de los hijos de Jaazas, Beno.
Los hijos de Merari por Jaazas: Beno, Soham, Zacur e Ibri.
Por Mahli: Eleazar, que no tuvo hijos.
Por Cis: de los hijos de Cis, Jerameel.
Y los hijos de Musi: Mahli, Edar y Jerimot. stos [fueron] los hijos de los levitas conforme a sus casas paternas.
stos tambin echaron suertes como sus parientes, los hijos de Aarn, en la presencia del rey David, de Sadoc, de Ahimelec y de los jefes de las [casas] paternas de los sacerdotes y de los levitas; el principal de las [casas] paternas [fue tratado] igual que el menor de sus hermanos.
Adems, David y los jefes del ejrcito separaron para el servicio [a algunos] de los hijos de Asaf, de Hemn y de Jedutn, que [haban] de profetizar con liras, arpas y cmbalos; y el nmero de stos, conforme a su servicio fue:
de los hijos de Asaf: Zacur, Jos, Netanas y Asarela; los hijos de Asaf [estaban] bajo la direccin de Asaf, que profetizaba bajo la direccin del rey.
De Jedutn, los hijos de Jedutn: Gedalas, Zeri, Jesaas, Simei, Hasabas y Matatas: seis, bajo la direccin de su padre Jedutn con la lira, que profetizaban dando gracias y alabando al SEOR.
De Hemn, los hijos de Hemn: Buquas, Matanas, Uziel, Sebuel, Jeremot, Hananas, Hanan, Eliata, Gidalti, Romanti-ezer, Josbecasa, Maloti, Hotir y Mahaziot.
Todos stos [fueron] los hijos de Hemn, el vidente del rey, para ensalzarle conforme a las palabras de Dios, porque Dios dio a Hemn catorce hijos y tres hijas.
Todos stos [estaban] bajo la direccin de su padre para cantar en la casa del SEOR, con cmbalos, arpas y liras, para el servicio de la casa de Dios. Asaf, Jedutn y Hemn [estaban] bajo la direccin del rey.
El nmero de los que fueron instruidos en el canto al SEOR, con sus parientes, todos los que eran hbiles, [fue de] doscientos ochenta y ocho.
Y echaron suertes para [designar] sus cargos, todos por igual, tanto el pequeo como el grande, [tanto] el maestro [como] el discpulo.
La primera suerte sali para Jos, de [la casa de] Asaf; la segunda para Gedalas que con sus parientes e hijos [fueron] doce;
la tercera para Zacur, sus hijos y sus parientes: doce;
la cuarta para Izri, sus hijos y sus parientes: doce;
la quinta para Netanas, sus hijos y sus parientes: doce;
la sexta para Buquas, sus hijos y sus parientes: doce;
la sptima para Jesarela, sus hijos y sus parientes: doce;
la octava para Jesahas, sus hijos y sus parientes: doce;
la novena para Matanas, sus hijos y sus parientes: doce;
la dcima para Simei, sus hijos y sus parientes: doce;
la undcima para Azareel, sus hijos y sus parientes: doce;
la duodcima para Hasabas, sus hijos y sus parientes: doce;
para la decimotercera, Subael, sus hijos y sus parientes: doce;
para la decimocuarta, Matatas, sus hijos y sus parientes: doce;
para la decimoquinta, a Jeremot, sus hijos y sus parientes: doce;
para la decimosexta, a Hananas, sus hijos y sus parientes: doce;
para la decimosptima, a Josbecasa, sus hijos y sus parientes: doce;
para la decimoctava, a Hanan, sus hijos y sus parientes: doce;
para la decimonovena, a Maloti, sus hijos y sus parientes: doce;
para la vigsima, a Eliata, sus hijos y sus parientes: doce;
para la vigesimoprimera, a Hotir, sus hijos y sus parientes: doce;
para la vigesimosegunda, a Gidalti, sus hijos y sus parientes: doce;
para la vigesimotercera, a Mahaziot, sus hijos y sus parientes: doce;
para la vigesimocuarta, a Romanti-ezer, sus hijos y sus parientes: doce.
Para las clases de porteros: de los coretas, Meselemas, hijo de Cor, de los hijos de Asaf.
Y Meselemas tuvo hijos: Zacaras el primognito, Jediael el segundo, Zebadas el tercero, Jatniel el cuarto,
Elam el quinto, Johann el sexto, Elioenai el sptimo.
Y Obed-edom tuvo hijos: Semaas el primognito, Jozabad el segundo, Joa el tercero, Sacar el cuarto, Natanael el quinto,
Amiel el sexto, Isacar el sptimo [y] Paultai el octavo; porque Dios lo haba bendecido.
Y a Semaas tambin le nacieron hijos que gobernaron la casa de su padre, porque eran hombres fuertes y valientes.
Los hijos de Semaas [fueron] Otni, Rafael, Obed y Elzabad, [y] sus hermanos, los valientes Eli y Samaquas.
Todos stos [fueron] de los hijos de Obed-edom; ellos, sus hijos y sus parientes [fueron] hombres capaces con fuerza para el servicio: sesenta y dos de Obed-edom.
Meselemas tuvo hijos y parientes: dieciocho hombres valientes.
Tambin Hosa, [uno] de los hijos de Merari, tuvo hijos: Simri el primero (aunque no era el primognito, su padre lo hizo el primero),
Hilcas el segundo, Tebalas el tercero, Zacaras el cuarto; todos los hijos y parientes de Hosa [fueron] trece.
A estas clases de los porteros, a los hombres principales, [se les dieron] deberes, al igual que a sus parientes, para servir en la casa del SEOR.
Y echaron suertes, tanto los pequeos como los grandes, conforme a sus casas paternas, para cada puerta.
Y la suerte para la oriental cay a Selemas. Entonces echaron suertes [para] su hijo Zacaras, consejero entendido, y le toc en suerte la del norte.
A Obed-edom [le toc] la del sur, y a sus hijos los almacenes.
Para Supim y Hosa [les toc] la del occidente, junto a la puerta de Salequet, en el camino de subida. Guardia con guardia se correspondan:
al oriente [haba] seis levitas, al norte cuatro por da, al sur cuatro por da, y en el almacn de dos en dos;
en el Parbar, al occidente, [haba] cuatro en el camino y dos en el Parbar.
stas [fueron] las clases de los porteros de los hijos de Cor y de los hijos de Merari.
Y los levitas, sus parientes, [estaban] a cargo de los tesoros de la casa de Dios y de los tesoros de los presentes consagrados.
Los hijos de Laadn, hijos de los gersonitas de Laadn, [es decir,] los jehielitas, [eran] los jefes de las [casas] paternas de Laadn gersonita.
Los hijos de Jehieli, Zetam y su hermano Joel, estaban a cargo de los tesoros de la casa del SEOR.
De los amramitas, los izharitas, los hebronitas y los uzielitas,
Sebuel, hijo de Gersn, hijo de Moiss, era oficial sobre los tesoros.
Y sus parientes de parte de Eliezer [fueron] Rehabas su hijo, Jesaas su hijo, Joram su hijo, Zicri su hijo y Selomit su hijo.
Este Selomit y sus parientes [estaban] a cargo de todos los tesoros de las cosas sagradas que el rey David, los jefes de las [casas] paternas, los oficiales de millares y centenares y los oficiales del ejrcito haban consagrado.
Consagraron parte del botn ganado en batalla para reparar la casa del SEOR.
Y todo lo que haba consagrado el vidente Samuel, y Sal, hijo de Cis, y Abner, hijo de Ner, y Joab, hijo de Sarvia, todo lo consagrado [estaba] a cargo de Selomit y sus parientes.
En cuanto a los izharitas, Quenanas y sus hijos fueron [asignados] para los negocios exteriores de Israel, como oficiales y jueces.
En cuanto a los hebronitas, Hasabas y sus parientes, mil setecientos hombres de valor, [estaban] a cargo de los negocios de Israel al occidente del Jordn, de toda la obra del SEOR y del servicio del rey.
En cuanto a los hebronitas, Jeras [era] el jefe (estos hebronitas fueron investigados en relacin con sus genealogas y [casas] paternas en el ao cuarenta del reinado de David, y hombres muy capaces fueron hallados entre ellos en Jazer de Galaad)
y sus parientes, hombres valientes, [eran] dos mil setecientos en nmero, jefes de [casas] paternas. Y el rey David los constituy jefes sobre los rubenitas, los gaditas y la media tribu de Manass para todos los asuntos de Dios y del rey.
Y [esta] [es] la enumeracin de los hijos de Israel, los jefes de [casas] paternas, los jefes de miles y de cientos, y sus oficiales que servan al rey en todos los asuntos de las divisiones que entraban y salan, mes por mes durante todos los meses del ao; cada divisin [tena] veinticuatro mil.
A cargo de la primera divisin para el primer mes [estaba] Jasobeam, hijo de Zabdiel; y en su divisin [haba] veinticuatro mil.
l [era] de los hijos de Prez, [y fue] jefe de todos los jefes del ejrcito para el primer mes.
A cargo de la divisin para el segundo mes [estaba] Dodai ahohta con su divisin, [siendo] Miclot el jefe [principal;] y en su divisin [haba] veinticuatro mil.
El tercer comandante del ejrcito para el tercer mes [era] Benaa, hijo del sacerdote Joiada, [como] jefe; y en su divisin [haba] veinticuatro mil.
Este Benaa [era] un valiente de los treinta, y [estaba] sobre los treinta, y en su divisin [estaba] su hijo Amisabad.
El cuarto para el cuarto mes [era] Asael, hermano de Joab, y despus de l Zebadas su hijo; y en su divisin [haba] veinticuatro mil.
El quinto para el quinto mes [era] el jefe Samhut izrata; y en su divisin [haba] veinticuatro mil.
El sexto para el sexto mes [era] Ira, hijo de Iques tecota; y en su divisin [haba] veinticuatro mil.
El sptimo para el sptimo mes [era] Heles pelonita, de los hijos de Efran; y en su divisin [haba] veinticuatro mil.
El octavo para el octavo mes [era] Sibecai husatita, de los zeratas; y en su divisin haba veinticuatro mil.
El noveno para el noveno mes [era] Abiezer anatotita, de los benjamitas; y en su divisin [haba] veinticuatro mil.
El dcimo para el dcimo mes [era] Maharai netofatita, de los zeratas; y en su divisin [haba] veinticuatro mil.
El undcimo para el undcimo mes [era] Benaa piratonita, de los hijos de Efran; y en su divisin [haba] veinticuatro mil.
El duodcimo para el duodcimo mes [era] Heldai netofatita, de Otoniel; y en su divisin [haba] veinticuatro mil.
Y a cargo de las tribus de Israel [estaban:] Eliezer, hijo de Zicri, jefe [principal] de los rubenitas; de los simeonitas, Sefatas, hijo de Maaca;
de Lev, Hasabas, hijo de Kemuel; de Aarn, Sadoc;
de Jud, Eli, [uno] de los hermanos de David; de Isacar, Omri, hijo de Micael;
de Zabuln, Ismaas, hijo de Abdas; de Neftal, Jerimot, hijo de Azriel;
de los hijos de Efran, Oseas, hijo de Azazas; de la media tribu de Manass, Joel, hijo de Pedaas;
de la media tribu de Manass en Galaad, Iddo, hijo de Zacaras; de Benjamn, Jaasiel, hijo de Abner;
de Dan, Azareel, hijo de Jeroham. stos [eran] los prncipes de las tribus de Israel.
Pero David no enumer a los de veinte aos para abajo, porque el SEOR haba dicho que l multiplicara a Israel como las estrellas del cielo.
Joab, hijo de Sarvia, haba comenzado a contar[los,] pero no acab; y debido a esto, la ira cay sobre Israel, y el nmero no fue incluido en el registro de las crnicas del rey David.
A cargo de los almacenes del rey [estaba] Azmavet, hijo de Adiel. Y a cargo de los almacenes en el campo, en las ciudades, en las aldeas y en las torres [estaba] Jonatn, hijo de Uzas.
Sobre los obreros agrcolas que labraban la tierra [estaba] Ezri, hijo de Quelub.
A cargo de las vias [estaba] Simei ramatita; y a cargo del producto de las vias [guardado] en las bodegas [estaba] Zabdi sifmita.
A cargo de los olivares y sicmoros en la Sefela [estaba] Baal-hann gederita; y a cargo de los depsitos de aceite [estaba] Jos.
A cargo del ganado que pastaba en Sarn [estaba] Sitrai saronita; y a cargo del ganado en los valles [estaba] Safat, hijo de Adlai.
A cargo de los camellos [estaba] Obil ismaelita; y a cargo de las asnas [estaba] Jehedas meronotita.
A cargo de las ovejas [estaba] Jaziz agareno. Todos stos eran administradores de las propiedades del rey David.
Tambin Jonatn, hombre de entendimiento, to de David, [era] consejero y escriba; y Jehiel, hijo de Hacmoni, instrua a los hijos del rey.
Ahitofel [era] consejero del rey, y Husai arquita [era] amigo del rey.
Y Joiada, hijo de Benaa, y Abiatar sucedieron a Ahitofel. Y Joab [era] el jefe del ejrcito del rey.
David reuni en Jerusaln a todos los oficiales de Israel, los jefes de las tribus, los jefes de las divisiones que servan al rey, los jefes de millares, los jefes de centenas y los administradores de toda la hacienda y del ganado del rey y de sus hijos, con los oficiales y los poderosos, es decir, a todos los hombres valientes.
Entonces el rey David se puso en pie y dijo: Escuchadme, hermanos mos y pueblo mo; [haba] pensado edificar una casa permanente para el arca del pacto del SEOR y para estrado de nuestro Dios. As haba hecho arreglos para edificar[la.]
Pero Dios me dijo: "No edificars casa a mi nombre, porque eres hombre de guerra y has derramado mucha sangre."
Sin embargo, el SEOR, Dios de Israel, me escogi de toda la casa de mi padre para ser rey de Israel para siempre. Porque l escogi a Jud para ser jefe; y de la casa de Jud, la casa de mi padre; y entre los hijos de mi padre, l se agrad de m para hacer[me] rey sobre todo Israel.
Y de todos mis hijos (porque el SEOR me ha dado muchos hijos), l ha escogido a mi hijo Salomn para que se siente en el trono del reino del SEOR sobre Israel.
Y l me dijo: "Tu hijo Salomn es quien edificar mi casa y mis atrios; porque lo he escogido por hijo mo, y yo le ser por padre.
"Establecer su reino para siempre si se mantiene firme en cumplir mis mandamientos y mis ordenanzas, como en este da."
De manera que ahora, en presencia de todo Israel, asamblea del SEOR, y a odos de nuestro Dios, guardad y buscad todos los mandamientos del SEOR vuestro Dios para que poseis la buena tierra y [la] dejis como heredad a vuestros hijos despus de vosotros para siempre.
En cuanto a ti, Salomn, hijo mo, reconoce al Dios de tu padre, y srvele de todo corazn y con nimo dispuesto; porque el SEOR escudria todos los corazones, y entiende todo intento de los pensamientos. Si le buscas, l te dejar encontrarle; pero si le abandonas, l te rechazar para siempre.
Ahora pues, considera que el SEOR te ha escogido para edificar una casa para el santuario; esfurzate y haz[la].
Entonces David dio a su hijo Salomn el plano del prtico [del templo,] de sus edificios, almacenes, aposentos altos, cmaras interiores y del lugar del propiciatorio;
y el plano de todo lo que tena en mente para los atrios de la casa del SEOR y para todas las cmaras alrededor, para los almacenes de la casa de Dios y para los almacenes de las cosas consagradas;
tambin para las clases de los sacerdotes y de los levitas y para toda la obra del servicio de la casa del SEOR y para todos los utensilios del servicio en la casa del SEOR;
para los [utensilios] de oro, el peso del oro para todos los utensilios para toda clase de servicio; para los utensilios de plata, el peso [de la plata] para todos los utensilios para toda clase de servicio;
y el peso [del oro] para los candelabros de oro y sus lmparas de oro, con el peso de cada candelabro y sus lmparas; y [el peso de la plata] para los candelabros de plata, con el peso de cada candelabro y sus lmparas conforme al uso de cada candelabro;
y para cada mesa, el oro por peso para las mesas de los panes de la proposicin; y la plata para las mesas de plata;
y los garfios, los tazones, y los jarros de oro puro; y para las tazas de oro con el peso de cada taza; y para las tazas de plata con el peso de cada taza;
y oro acrisolado por peso para el altar del incienso; y oro para el diseo del carro, [es decir,] de los querubines, que extendan [sus alas] y cubran el arca del pacto del SEOR.
Todo [esto, dijo David,] me fue trazado por mano del SEOR, hacindo[me] entender todos los detalles del diseo.
Entonces David dijo a su hijo Salomn: Esfurzate, s valiente y haz [la obra;] no temas ni te acobardes, porque el SEOR Dios, mi Dios, est contigo. l no te fallar ni te abandonar, hasta que toda la obra del servicio de la casa del SEOR sea acabada.
Y he aqu, [tienes] las clases de los sacerdotes y los levitas para todo el servicio de la casa de Dios; y todo voluntario con alguna habilidad estar contigo en toda la obra para toda clase de servicio. Tambin los oficiales y todo el pueblo estarn completamente a tus rdenes.
Entonces el rey David dijo a toda la asamblea: Mi hijo Salomn, el nico que Dios ha escogido, es an joven y sin experiencia, y la obra es grande; porque el templo no es para hombre, sino para el SEOR Dios.
Con toda mi habilidad he provisto para la casa de mi Dios, el oro para las [cosas de] oro, la plata para las [cosas de] plata, el bronce para las [cosas de] bronce, el hierro para las [cosas de] hierro, la madera para las [cosas de] madera; [tambin] piedras de nice, [piedras] de engaste, piedras de antimonio, piedras de varios colores, toda clase de piedras preciosas y piedras de alabastro en abundancia.
Y adems, en mi amor por la casa de mi Dios, el tesoro que tengo de oro y de plata, [lo] doy a la casa de mi Dios, adems de todo lo que ya he provisto para la santa casa,
[es decir,] tres mil talentos de oro, del oro de Ofir, y siete mil talentos de plata acrisolada para revestir las paredes de los edificios;
de oro para las [cosas de] oro, y de plata para las [cosas de] plata, es decir, para toda la obra hecha por los artesanos. Quin, pues, est dispuesto a dar su ofrenda hoy al SEOR?
Entonces los jefes de las [casas] paternas, y los jefes de las tribus de Israel, y los jefes de millares y de centenares, con los supervisores sobre la obra del rey, ofrecieron voluntariamente [sus donativos];
y para el servicio de la casa de Dios dieron cinco mil talentos y diez mil monedas de oro, diez mil talentos de plata, dieciocho mil talentos de bronce y cien mil talentos de hierro.
Y todos los que tenan piedras [preciosas] las dieron al tesoro de la casa del SEOR a cargo de Jehiel gersonita.
Entonces el pueblo se alegr porque haban contribuido voluntariamente, porque de todo corazn hicieron su ofrenda al SEOR; y tambin el rey David se alegr en gran manera.
Y bendijo David al SEOR en presencia de toda la asamblea. Y David dijo: Bendito eres, oh SEOR, Dios de Israel, nuestro padre por los siglos de los siglos.
Tuya es, oh SEOR, la grandeza y el poder y la gloria y la victoria y la majestad, en verdad, todo lo que hay en los cielos y en la tierra; tuyo es el dominio, oh SEOR, y t te exaltas como soberano sobre todo.
De ti [proceden] la riqueza y el honor; t reinas sobre todo y en tu mano estn el poder y la fortaleza, y en tu mano est engrandecer y fortalecer a todos.
Ahora pues, Dios nuestro, te damos gracias y alabamos tu glorioso nombre.
Pero quin soy yo y quin es mi pueblo para que podamos ofrecer tan generosamente todo esto? Porque de ti [proceden] todas las cosas, y de lo [recibido] de tu mano te damos.
Porque somos forasteros y peregrinos delante de ti, como lo fueron todos nuestros padres; como una sombra son nuestros das sobre la tierra, y no hay esperanza.
Oh SEOR, Dios nuestro, toda esta abundancia que hemos preparado para edificarte una casa para tu santo nombre procede de tu mano, y todo es tuyo.
Sabiendo yo, Dios mo, que t pruebas el corazn y te deleitas en la rectitud, yo he ofrecido voluntariamente todas estas [cosas] en la integridad de mi corazn; y ahora he visto con alegra a tu pueblo, que est aqu, hacer [sus] ofrendas a ti voluntariamente.
Oh SEOR, Dios de nuestros padres Abraham, Isaac e Israel, preserva esto para siempre en las intenciones del corazn de tu pueblo, y dirige su corazn hacia ti;
y da a mi hijo Salomn un corazn perfecto para que guarde tus mandamientos, tus testimonios y tus estatutos, para que [los] cumpla todos y edifique el templo, para el cual he provisto.
Entonces David dijo a toda la asamblea: Bendecid ahora al SEOR vuestro Dios. Y toda la asamblea bendijo al SEOR, al Dios de sus padres, y se inclinaron y se postraron ante el SEOR y ante el rey.
Y al da siguiente sacrificaron vctimas al SEOR y le ofrecieron holocaustos: mil novillos, mil carneros [y] mil corderos, con sus libaciones y sacrificios en abundancia por todo Israel.
Comieron, pues, y bebieron aquel da delante del SEOR con gran alegra. Y por segunda vez proclamaron rey a Salomn, hijo de David, y [lo] ungieron como prncipe para el SEOR, y a Sadoc como sacerdote.
Entonces Salomn se sent en el trono del SEOR como rey en lugar de su padre David; prosper y le obedeci todo Israel.
Y todos los oficiales, los hombres valientes, y tambin todos los hijos del rey David juraron obediencia al rey Salomn.
Y el SEOR engrandeci en gran manera a Salomn ante los ojos de todo Israel, y le confiri un reinado glorioso como nunca haba tenido ningn rey en Israel antes de l.
David, hijo de Isa, rein, pues, sobre todo Israel;
el tiempo que rein sobre Israel [fue] de cuarenta aos; rein en Hebrn siete aos y en Jerusaln rein treinta y tres.
Y muri en buena vejez, lleno de das, riquezas y gloria; y su hijo Salomn rein en su lugar.
Los hechos del rey David, desde el primero hasta el ltimo, estn escritos en las crnicas del vidente Samuel, en las crnicas del profeta Natn y en las crnicas del vidente Gad,
con todo su reinado, su poder y [todos] los acontecimientos que vinieron sobre l, sobre Israel y sobre todos los reinos de aquellas tierras.
Y Salomn, hijo de David, se estableci firmemente en su reino, y el SEOR su Dios [estaba] con l y lo engrandeci sobremanera.
Y Salomn habl a todo Israel, a los jefes de miles y de cientos, a los jueces y a todos los prncipes de todo Israel, jefes de [casas] paternas.
Entonces Salomn y toda la asamblea con l fueron al lugar alto que [haba] en Gaban, porque all estaba la tienda de reunin de Dios, que Moiss, siervo del SEOR, haba hecho en el desierto.
Pero David haba trado el arca de Dios de Quiriat-jearim al lugar que haba preparado para ella, porque le haba levantado una tienda en Jerusaln.
Y el altar de bronce que haba hecho Bezaleel, hijo de Uri, hijo de Hur, estaba delante del tabernculo del SEOR, al cual consultaron Salomn y la asamblea.
Subi Salomn all, delante del SEOR, al altar de bronce que [estaba] en la tienda de reunin, y ofreci sobre l mil holocaustos.
Aquella noche Dios se apareci a Salomn y le dijo: Pide lo que [quieras que] yo te d.
Entonces Salomn dijo a Dios: T has mostrado gran misericordia con mi padre David, y me has hecho rey en su lugar.
Ahora, oh SEOR Dios, tu promesa a mi padre David se ha cumplido, porque me has hecho rey sobre un pueblo tan numeroso como el polvo de la tierra.
Dame ahora sabidura y conocimiento, para que pueda salir y entrar delante de este pueblo; porque, quin podr juzgar a este pueblo tuyo tan grande?
Y dijo Dios a Salomn: Por cuanto esto estaba en tu corazn, y no has pedido riquezas, ni bienes, ni gloria, ni la vida de los que te odian, ni aun has pedido larga vida, sino que has pedido para ti sabidura y conocimiento para poder gobernar a mi pueblo sobre el cual te he hecho rey,
sabidura y conocimiento te han sido concedidos. Y te dar riquezas y bienes y gloria, tales como no las tuvieron ninguno de los reyes que fueron antes de ti, ni los que vendrn despus de ti.
Y Salomn sali del lugar alto que estaba en Gaban, de la tienda de reunin, a Jerusaln, y rein sobre Israel.
Y junt Salomn carros y hombres de a caballo; y tena mil cuatrocientos carros y doce mil hombres de a caballo, y los apost en las ciudades de los carros, y en Jerusaln, junto al rey.
El rey hizo la plata y el oro [tan comn] en Jerusaln como las piedras, e hizo los cedros tan abundantes como los sicmoros en el llano.
Los caballos de Salomn eran importados de Egipto y de Coa, y los mercaderes del rey los adquiran de Coa por cierto precio.
Y se importaba un carro de Egipto por seiscientos [siclos] de plata, y un caballo por ciento cincuenta, y de la misma manera [los] exportaban a todos los reyes de los heteos y a los reyes de Aram.
Y Salomn decidi edificar una casa al nombre del SEOR, y un palacio real para s.
Y design Salomn setenta mil hombres para llevar cargas, ochenta mil para labrar [piedra] en los montes y tres mil seiscientos para dirigirlos.
Entonces Salomn envi [un] mensaje a Hiram, rey de Tiro, diciendo: Haz conmigo como hiciste con mi padre David, envindole cedros para edificarle una casa donde habitar.
He aqu, voy a edificar una casa al nombre del SEOR mi Dios, para consagrrsela, para quemar incienso aromtico delante de l, [para colocar] continuamente el pan de la proposicin y para ofrecer holocaustos por la maana y por la tarde, en los das de reposo, en las lunas nuevas y en las fiestas sealadas del SEOR nuestro Dios; esto [ser ordenanza] perpetua en Israel.
Y la casa que voy a edificar [ser] grande; porque nuestro Dios es grande, ms que todos los dioses.
Pero quin ser capaz de edificarle una casa, cuando los cielos y los cielos de los cielos no pueden contenerle? Quin soy yo para que le edifique una casa, aunque slo sea para quemar [incienso] delante de l?
Ahora pues, envame un hombre diestro para trabajar en oro, en plata, en bronce, en hierro, y en [material de] prpura, carmes y violeta, y que sepa hacer grabados, para [trabajar] con los expertos que tengo en Jud y en Jerusaln, los cuales mi padre David provey.
Envame tambin del Lbano madera de cedro, ciprs y sndalo, porque yo s que tus siervos saben cortar la madera del Lbano; y he aqu, mis siervos [trabajarn] con tus siervos,
para que me preparen madera en abundancia, porque la casa que voy a edificar [ser] grande y maravillosa.
Y he aqu, dar a tus siervos, los trabajadores que cortan la madera, veinte mil coros de trigo en grano, y veinte mil coros de cebada, y veinte mil batos de vino, y veinte mil batos de aceite.
Entonces Hiram, rey de Tiro, respondi en una carta que envi a Salomn: Por cuanto el SEOR ama a su pueblo, te ha hecho rey sobre ellos.
Y aadi Hiram: Bendito sea el SEOR, Dios de Israel, que ha hecho los cielos y la tierra, que ha dado al rey David un hijo sabio, dotado de prudencia y entendimiento, que edificar una casa para el SEOR y un palacio real para s.
Y ahora envo a Hiram-ab, hombre hbil, dotado de entendimiento,
hijo de una mujer de las hijas de Dan y cuyo padre es de Tiro, el cual sabe trabajar en oro, en plata, en bronce, en hierro, en piedra, en madera [y] en [material de] prpura, violeta, lino y carmes, y [sabe] hacer toda clase de grabados y cualquier diseo que se le asigne, [para trabajar] con tus expertos y con los expertos de mi seor David, tu padre.
Ahora pues, enve mi seor a sus siervos el trigo, la cebada, el aceite y el vino, de los cuales ha hablado.
Y nosotros cortaremos toda la madera que necesites del Lbano, te la traeremos en balsas por el mar hasta Jope y t la hars llevar a Jerusaln.
Y cont Salomn todos los extranjeros que [estaban] en la tierra de Israel, despus del censo que su padre David haba tomado; y se hallaron ciento cincuenta y tres mil seiscientos.
Puso setenta mil de ellos a llevar cargas, ochenta mil a labrar [piedras] en los montes y tres mil seiscientos [como] capataces para hacer trabajar al pueblo.
Entonces Salomn comenz a edificar la casa del SEOR en Jerusaln en el monte Moriah, donde [el] [S]EOR se haba aparecido a su padre David, en el lugar que David haba preparado en la era de Ornn jebuseo.
Y comenz a edificar en el segundo [da] del segundo mes, del ao cuarto de su reinado.
stos son los cimientos que Salomn puso para la edificacin de la casa de Dios. La longitud en codos, conforme a la medida antigua, [era de] sesenta codos, y la anchura de veinte codos.
Y el prtico que estaba al frente del templo tena la misma longitud que la anchura de la casa, veinte codos, y la altura, ciento veinte; y lo revisti por dentro de oro puro.
Recubri el saln principal de madera de ciprs, la revisti de oro fino y la adorn con palmas y cadenillas.
Adorn adems la casa con piedras preciosas; y el oro era oro de Parvaim.
Tambin revisti de oro la casa: las vigas, los umbrales, sus paredes y sus puertas; y esculpi querubines en las paredes.
Hizo asimismo la habitacin del lugar santsimo; su longitud, correspondiente a la anchura de la casa, [era de] veinte codos, y su anchura [era de] veinte codos; la revisti de oro fino, que [ascenda] a seiscientos talentos.
El peso de los clavos era [de] cincuenta siclos de oro. Tambin revisti de oro los aposentos altos.
Entonces hizo dos querubines de obra tallada en la habitacin del lugar santsimo y los revisti de oro.
Y las alas de los dos querubines medan veinte codos; el ala de uno, de cinco codos, tocaba la pared de la casa, y [su] otra ala, de cinco codos, tocaba el ala del otro querubn.
Y el ala del otro querubn, de cinco codos, tocaba la pared de la casa; y [su] otra ala, de cinco codos, se una al ala del primer querubn.
Las alas de estos querubines se extendan veinte codos; estaban de pie, con sus rostros [vueltos] hacia el saln [principal.
Hizo despus el velo de violeta, prpura, carmes y lino fino, e hizo bordar querubines en l.
Hizo tambin dos columnas para el frente de la casa, de treinta y cinco codos de alto, y el capitel encima de cada una [era de] cinco codos.
Hizo asimismo cadenillas en el santuario interior, y [las] puso encima de las columnas; e hizo cien granadas y [las] puso en las cadenillas.
Y erigi las columnas delante del templo, una a la derecha y otra a la izquierda, y llam a la de la derecha Jaqun y a la de la izquierda Boaz.
Entonces hizo un altar de bronce de veinte codos de largo, de veinte codos de ancho y de diez codos de alto.
Hizo tambin el mar de [metal] fundido, de diez codos de borde a borde, en forma circular; su altura [era de] cinco codos y su circunferencia de treinta codos.
Y [haba] figuras [como] de bueyes debajo de l [y] todo alrededor, diez [en cada] codo, rodeando por completo el mar. Los bueyes [estaban] en dos hileras, fundidos en una sola pieza.
[El mar] descansaba sobre doce bueyes; tres mirando al norte, tres mirando al occidente, tres mirando al sur y tres mirando al oriente; el mar [descansaba] sobre ellos y todas sus ancas [estaban] hacia adentro.
Su grueso era de un palmo, y su borde estaba hecho como el borde de un cliz, [como] una flor de lirio; caban en l tres mil batos.
Hizo tambin diez pilas para lavar, y puso cinco a la derecha y cinco a la izquierda para lavar las cosas para el holocausto; pero el mar [era] para que los sacerdotes se lavaran en l.
Entonces hizo los diez candelabros de oro segn su diseo y los puso en el templo, cinco a la derecha y cinco a la izquierda.
Hizo adems diez mesas y las coloc en el templo, cinco a la derecha y cinco a la izquierda. Hizo tambin cien tazones de oro.
Despus hizo el atrio de los sacerdotes, el gran atrio y las puertas para el atrio, y revisti las puertas de bronce.
Y puso el mar al lado derecho [de la casa,] hacia el sureste.
Hiram hizo tambin los calderos, las palas y los tazones. As termin Hiram la obra que hizo para el rey Salomn en la casa de Dios:
las dos columnas, los tazones y los capiteles en lo alto de las dos columnas, y las dos mallas para cubrir los dos tazones de los capiteles que estaban encima de las columnas,
y las cuatrocientas granadas para las dos mallas, dos hileras de granadas para cada malla, para cubrir los dos tazones de los capiteles que estaban sobre las columnas.
Hizo tambin las basas, e hizo las pilas sobre las basas,
[y] el mar con los doce bueyes debajo de l.
Los calderos, las palas, los garfios y todos sus utensilios los hizo Hiram-ab para el rey Salomn, para la casa del SEOR, de bronce pulido.
El rey los fundi en la llanura del Jordn, en la tierra arcillosa entre Sucot y Seredata.
Y Salomn hizo todos estos utensilios en gran cantidad, de tal manera que el peso del bronce no se pudo determinar.
Tambin hizo Salomn todas las cosas que [estaban en] la casa de Dios: el altar de oro, las mesas con el pan de la Presencia sobre ellas,
los candelabros con sus lmparas de oro puro, para que ardieran frente al santuario interior en la manera designada;
las flores, las lmparas y las tenazas de oro, de oro pursimo;
y las despabiladeras, los tazones, las cucharas y los incensarios de oro puro. La entrada de la casa, sus puertas interiores para el lugar santsimo y las puertas de la casa para la nave [eran tambin] de oro.
As fue terminada toda la obra que Salomn hizo para la casa del SEOR. Y Salomn trajo las cosas consagradas por su padre David, es decir, la plata, el oro y todos los utensilios, [y los] puso en los tesoros de la casa de Dios.
Entonces Salomn reuni en Jerusaln a los ancianos de Israel, a todos los jefes de las tribus [y] a los principales de las casas paternas de los hijos de Israel, para subir el arca del pacto del SEOR de la ciudad de David, la cual es Sion.
Y se reunieron ante el rey todos los hombres de Israel en la fiesta del mes sptimo.
Cuando llegaron todos los ancianos de Israel, los levitas alzaron el arca;
y llevaron el arca y la tienda de reunin y todos los utensilios sagrados que [estaban] en la tienda; los sacerdotes levitas los llevaron.
Y el rey Salomn y toda la congregacin de Israel, que estaba reunida con l delante del arca, sacrificaban [tantas] ovejas y bueyes que no se podan contar ni numerar.
Los sacerdotes trajeron el arca del pacto del SEOR a su lugar, al santuario interior de la casa, al lugar santsimo, bajo las alas de los querubines.
Porque los querubines extendan las alas sobre el lugar del arca, y los querubines cubran el arca y sus barras por encima.
Pero las barras eran tan largas que los extremos de las barras del arca se podan ver delante del santuario interior, mas no se podan ver [desde] afuera; y all estn hasta hoy.
En el arca no haba ms que las dos tablas que Moiss puso [all] en Horeb, donde el SEOR hizo pacto con los hijos de Israel cuando salieron de Egipto.
Y sucedi que cuando los sacerdotes salieron del lugar santo (porque todos los sacerdotes que estaban presentes se haban santificado sin tener en cuenta las clases),
y todos los levitas cantores, Asaf, Hemn, Jedutn y sus hijos y sus parientes, vestidos de lino fino, con cmbalos, arpas y liras, [estaban] de pie al oriente del altar, y con ellos ciento veinte sacerdotes que tocaban trompetas.
Cuando los trompeteros y los cantores, al unsono, se hacan or a una voz alabando y glorificando al SEOR, cuando levantaban sus voces acompaados por trompetas y cmbalos e instrumentos de msica, cuando alababan al SEOR [diciendo:] Ciertamente [l es] bueno porque su misericordia es para siempre, entonces la casa, la casa del SEOR, se llen de una nube,
y los sacerdotes no pudieron quedarse a ministrar a causa de la nube, porque la gloria del SEOR llenaba la casa de Dios.
Entonces Salomn dijo: El SEOR ha dicho que l morara en la densa nube.
Yo, pues, te he edificado una casa majestuosa, un lugar donde mores para siempre.
Despus el rey se volvi y bendijo a toda la asamblea de Israel, mientras toda la asamblea de Israel estaba de pie,
y dijo: Bendito sea el SEOR, Dios de Israel, que habl por su boca a mi padre David y por su mano [lo] ha cumplido, cuando dijo:
"Desde el da en que saqu a mi pueblo de la tierra de Egipto, no escog ninguna ciudad de entre todas las tribus de Israel [en la cual] edificar una casa para que estuviera all mi nombre, ni escog a hombre alguno por prncipe sobre mi pueblo Israel;
mas escog a Jerusaln para que mi nombre estuviera all, y escog a David para que estuviera sobre mi pueblo Israel."
Y mi padre David tuvo en su corazn edificar una casa al nombre del SEOR, Dios de Israel.
Pero el SEOR dijo a mi padre David: "Por cuanto tuviste en tu corazn edificar una casa a mi nombre, bien hiciste en desearlo en tu corazn.
"Sin embargo, t no edificars la casa, sino que tu hijo que te nacer, l edificar la casa a mi nombre."
Ahora el SEOR ha cumplido la palabra que haba dicho; pues yo me he levantado en lugar de mi padre David y me he sentado en el trono de Israel, como el SEOR prometi, y he edificado la casa al nombre del SEOR, Dios de Israel.
Y he puesto all el arca, en la cual est el pacto que el SEOR hizo con los hijos de Israel.
Entonces [Salomn] se puso delante del altar del SEOR en presencia de toda la asamblea de Israel y extendi las manos.
Porque Salomn haba hecho un estrado de bronce de cinco codos de largo, cinco codos de ancho y tres codos de alto, y lo haba puesto en medio del atrio; se puso sobre l, se hinc de rodillas en presencia de toda la asamblea de Israel y extendiendo las manos al cielo,
dijo: Oh SEOR, Dios de Israel, no hay Dios como t ni en el cielo ni en la tierra, que guardas el pacto y [muestras] misericordia a tus siervos que andan delante de ti con todo su corazn;
que has cumplido con tu siervo David mi padre lo que le prometiste; ciertamente has hablado con tu boca y lo has cumplido con tu mano, como [sucede] hoy.
Ahora pues, oh SEOR, Dios de Israel, cumple con tu siervo David mi padre lo que le prometiste, diciendo: "No te faltar quin se siente en el trono de Israel, con tal que tus hijos guarden sus caminos para andar en mi ley como t has andado delante de m."
Ahora pues, oh SEOR, Dios de Israel, que se cumpla la palabra que hablaste a tu siervo David.
Pero, morar verdaderamente Dios con los hombres en la tierra? He aqu, los cielos y los cielos de los cielos no te pueden contener, cunto menos esta casa que yo he edificado.
No obstante, atiende a la oracin de tu siervo y a su splica, oh SEOR Dios mo, para que oigas el clamor y la oracin que tu siervo hace delante de ti.
Que tus ojos estn abiertos da y noche sobre esta casa, sobre el lugar del cual has dicho que pondras all tu nombre, para que oigas la oracin que tu siervo har sobre este lugar.
Y escucha las splicas de tu siervo y de tu pueblo Israel cuando oren hacia este lugar; escucha t desde el lugar de tu morada, desde los cielos; escucha y perdona.
Si alguno peca contra su prjimo, y se le exige juramento, y viene [y] jura delante de tu altar en esta casa,
escucha t desde los cielos y obra y juzga a tus siervos, castigando al impo, haciendo recaer su conducta sobre su cabeza, y justificando al justo dndole conforme a su justicia.
Y si tu pueblo Israel es derrotado delante del enemigo por haber pecado contra ti, y se vuelven a [ti] y confiesan tu nombre, y oran y hacen splica delante de ti en esta casa,
escucha t desde los cielos y perdona el pecado de tu pueblo Israel, y hazlos volver a la tierra que diste a ellos y a sus padres.
Cuando los cielos estn cerrados y no haya lluvia por haber ellos pecado contra ti, y oren hacia este lugar y confiesen tu nombre, y se vuelvan de su pecado cuando t los aflijas,
escucha t [desde] los cielos y perdona el pecado de tus siervos y de tu pueblo Israel; s, ensales el buen camino por el que deben andar, y enva lluvia sobre tu tierra, la que diste a tu pueblo por heredad.
Si hay hambre en la tierra, si hay pestilencia, si hay tizn o aublo, langosta o saltamontes, si sus enemigos los sitian en la tierra de sus ciudades, cualquier plaga o cualquier enfermedad [que haya],
toda oracin [o] toda splica que sea hecha por cualquier hombre o por todo tu pueblo Israel, conociendo cada cual su afliccin y su dolor, y extendiendo sus manos hacia esta casa,
escucha t desde los cielos, el lugar de tu morada, y perdona y da a cada uno conforme a todos sus caminos, ya que conoces su corazn (porque slo t conoces el corazn de los hijos de los hombres),
para que te teman y anden en tus caminos todos los das que vivan sobre la faz de la tierra que diste a nuestros padres.
Tambin en cuanto al extranjero que no es de tu pueblo Israel, cuando venga de una tierra lejana a causa de tu gran nombre y de tu mano poderosa y de tu brazo extendido, cuando ellos vengan a orar a esta casa,
escucha t desde los cielos, desde el lugar de tu morada, y haz conforme a todo lo que el extranjero te pida, para que todos los pueblos de la tierra conozcan tu nombre, para que te teman, como [te teme] tu pueblo Israel, y para que sepan que tu nombre es invocado sobre esta casa que he edificado.
Cuando salga tu pueblo a la batalla contra sus enemigos, por [cualquier] camino que los enves, y oren a ti vueltos hacia esta ciudad que has escogido, y [hacia] la casa que he edificado a tu nombre,
escucha desde los cielos su oracin y su splica, y hazles justicia.
Cuando pequen contra ti (pues no hay hombre que no peque) y ests airado contra ellos, y los entregues delante del enemigo, y stos los lleven cautivos a una tierra, lejana o cercana,
si recapacitan en la tierra adonde hayan sido llevados cautivos, y se arrepienten y te suplican en la tierra de su cautiverio, diciendo: "Hemos pecado, hemos cometido iniquidad y hemos obrado perversamente";
si se vuelven a ti con todo su corazn y con toda su alma en la tierra de su cautiverio adonde hayan sido llevados cautivos, y oran [vueltos] hacia la tierra que diste a sus padres, [hacia] la ciudad que has escogido y hacia la casa que he edificado a tu nombre,
escucha t desde los cielos, desde el lugar de tu morada, su oracin y sus splicas, hazles justicia y perdona a tu pueblo que ha pecado contra ti.
Ahora, oh Dios mo, te ruego que tus ojos estn abiertos y tus odos atentos a la oracin [elevada] en este lugar.
Ahora pues, levntate, oh SEOR Dios, hacia tu reposo, t y el arca de tu poder; que tus sacerdotes, oh SEOR Dios, se revistan de salvacin y tus santos se regocijen en lo que es bueno.
Oh SEOR Dios, no rechaces el rostro de tu ungido; acurdate de [tus] misericordias para con tu siervo David.
Y cuando Salomn termin de orar, descendi fuego desde el cielo y consumi el holocausto y los sacrificios, y la gloria del SEOR llen la casa.
Los sacerdotes no podan entrar en la casa del SEOR, porque la gloria del SEOR llenaba la casa del SEOR.
Y todos los hijos de Israel, viendo descender el fuego y la gloria del SEOR sobre la casa, se postraron rostro en tierra sobre el pavimento y adoraron y alabaron al SEOR, [diciendo:] Ciertamente l es bueno; ciertamente su misericordia es para siempre.
Entonces el rey y todo el pueblo ofrecieron sacrificio delante del SEOR.
Y el rey Salomn ofreci un sacrificio de veintids mil bueyes y ciento veinte mil ovejas. As dedicaron la casa de Dios, el rey y todo el pueblo.
Los sacerdotes estaban en sus debidos lugares, tambin los levitas con los instrumentos de msica para el SEOR, los cuales haba hecho el rey David para alabar al SEOR (porque para siempre es su misericordia), cuando David ofreca alabanza por medio de ellos. Los sacerdotes tocaban trompetas frente a ellos, y todo Israel estaba de pie.
Salomn consagr tambin la parte central del atrio que [estaba] delante de la casa del SEOR, pues all haba ofrecido los holocaustos y la grosura de las ofrendas de paz, porque el altar de bronce que Salomn haba hecho no poda contener el holocausto, la ofrenda de cereal y la grosura.
Salomn celebr la fiesta en aquella ocasin por siete das, y todo Israel con l, una asamblea muy grande, [que vinieron] desde la entrada de Hamat hasta el torrente de Egipto.
Y al octavo da tuvieron una asamblea solemne; porque haban celebrado la dedicacin del altar por siete das y la fiesta por siete das.
Entonces, el da veintitrs del mes sptimo, [Salomn] envi al pueblo a sus tiendas, gozosos y alegres de corazn por el bien que el SEOR haba mostrado a David, a Salomn y a su pueblo Israel.
As acab Salomn la casa del SEOR y el palacio del rey, y llev a cabo todo lo que se haba propuesto hacer en la casa del SEOR y en su palacio.
Y el SEOR se apareci a Salomn de noche y le dijo: He odo tu oracin, y he escogido para m este lugar como casa de sacrificio.
Si cierro los cielos para que no haya lluvia, o si mando la langosta a devorar la tierra, o si envo la pestilencia entre mi pueblo,
y se humilla mi pueblo sobre el cual es invocado mi nombre, y oran, buscan mi rostro y se vuelven de sus malos caminos, entonces yo oir desde los cielos, perdonar su pecado y sanar su tierra.
Ahora mis ojos estarn abiertos y mis odos atentos a la oracin que [se haga] en este lugar,
pues ahora he escogido y consagrado esta casa para que mi nombre est all para siempre, y mis ojos y mi corazn estarn all todos los das.
Y en cuanto a ti, si andas delante de m como anduvo tu padre David, haciendo conforme a todo lo que te he mandado, y guardas mis estatutos y mis ordenanzas,
yo afirmar el trono de tu reino como pact con tu padre David, diciendo: "No te faltar hombre que gobierne en Israel."
Pero si vosotros os apartis y abandonis mis estatutos y mis mandamientos que he puesto delante de vosotros, y vais y servs a otros dioses y los adoris,
yo os arrancar de mi tierra que os he dado, y echar de mi presencia esta casa que he consagrado a mi nombre, y la convertir en refrn y escarnio entre todos los pueblos.
Y [en cuanto a] esta casa, que ha sido exaltada, todo el que pase cerca de ella, se asombrar y dir: "Por qu ha hecho as el SEOR a esta tierra y a esta casa?"
Y respondern: "Porque abandonaron al SEOR, Dios de sus padres, que los sac de la tierra de Egipto, y tomaron otros dioses, los adoraron y los sirvieron; por eso l ha trado toda esta adversidad sobre ellos."
Y sucedi que al cabo de los veinte aos, en los cuales Salomn haba edificado la casa del SEOR y su propia casa,
reedific las ciudades que Hiram le haba dado, y estableci all a los hijos de Israel.
Despus Salomn fue a Hamat de Soba y la tom.
Y reedific Tadmor en el desierto y todas las ciudades de almacenaje que haba edificado en Hamat.
Tambin reedific Bet-horn de arriba y Bet-horn de abajo, ciudades fortificadas, [con] muros, puertas y barras;
y Baalat y todas las ciudades de almacenaje que Salomn tena, y todas las ciudades para sus carros, y las ciudades para sus hombres de a caballo, y todo lo que Salomn quiso edificar en Jerusaln, en el Lbano y en toda la tierra de su dominio.
A todo el pueblo que haba quedado de los heteos, amorreos, ferezeos, heveos y de los jebuseos, que no eran de Israel,
[es decir,] a sus descendientes que haban quedado en la tierra despus de ellos, a quienes los hijos de Israel no haban destruido, Salomn les impuso leva de [servidumbre] hasta el da de hoy.
Mas de los hijos de Israel Salomn no hizo esclavos para su obra, porque ellos eran hombres de guerra, sus capitanes escogidos, los comandantes de sus carros y sus hombres de a caballo.
Y stos eran los principales oficiales del rey Salomn, doscientos cincuenta que gobernaban sobre el pueblo.
Y Salomn hizo subir a la hija de Faran de la ciudad de David a la casa que l le haba edificado; pues dijo: Mi mujer no habitar en la casa de David, rey de Israel, porque son sagrados los lugares donde el arca del SEOR ha entrado.
Entonces Salomn ofreci holocaustos al SEOR sobre el altar del SEOR que haba edificado delante del prtico;
y [lo hizo] conforme a lo prescrito para cada da, [ofrecindolos] conforme al mandamiento de Moiss, para los das de reposo, las lunas nuevas y las tres fiestas anuales: la fiesta de los panes sin levadura, la fiesta de las semanas y la fiesta de los tabernculos.
Y conforme a las ordenanzas de su padre David, design las clases sacerdotales en sus servicios, a los levitas en sus deberes de alabar y ministrar delante de los sacerdotes segn lo prescrito para cada da y a los porteros por sus clases para cada puerta; porque as lo haba ordenado David, hombre de Dios.
Y no se apartaron del mandamiento del rey tocante a los sacerdotes y a los levitas en cosa alguna, ni tocante a los almacenes.
As fue llevada a cabo toda la obra de Salomn desde el da en que se echaron los cimientos de la casa del SEOR hasta que fue terminada. As fue acabada la casa del SEOR.
Entonces Salomn fue a Ezin-geber y a Elot junto a la costa en la tierra de Edom.
Y por medio de sus siervos, Hiram le envi naves y marinos conocedores del mar; y [stos] fueron con los siervos de Salomn a Ofir, y de all tomaron cuatrocientos cincuenta talentos de oro, que llevaron al rey Salomn.
Cuando la reina de Sab oy de la fama de Salomn, vino a Jerusaln a probar a Salomn con preguntas difciles. Ella tena un squito muy grande, con camellos cargados de especias y gran cantidad de oro y piedras preciosas. Cuando vino a Salomn, habl con l de todo lo que tena en su corazn.
Y Salomn contest todas sus preguntas; no hubo nada tan oscuro que Salomn no pudiera explicrselo.
Cuando la reina de Sab vio la sabidura de Salomn, la casa que l haba edificado,
los manjares de su mesa, las habitaciones de sus siervos, el porte de sus ministros y sus vestiduras, sus coperos y sus vestiduras, y la escalinata por la cual l suba a la casa del SEOR, se qued sin aliento.
Entonces dijo al rey: Era verdad lo que haba odo en mi tierra acerca de tus palabras y de tu sabidura.
Pero yo no crea lo que me decan, hasta que he venido y mis ojos lo han visto. Y he aqu, no se me haba contado ni la mitad de la grandeza de tu sabidura. T superas todo lo que haba odo.
Bienaventurados tus hombres, bienaventurados estos tus siervos que estn delante de ti continuamente y oyen tu sabidura.
Bendito sea el SEOR tu Dios que se agrad en ti, ponindote sobre su trono como rey para el SEOR tu Dios; porque tu Dios am a Israel afirmndolo para siempre, por lo cual te ha puesto por rey sobre ellos para hacer derecho y justicia.
Entonces ella dio al rey ciento veinte talentos de oro, y gran cantidad de especias aromticas y piedras preciosas. Nunca hubo especias aromticas como las que la reina de Sab dio al rey Salomn.
Y los siervos de Hiram y los siervos de Salomn que haban trado oro de Ofir, trajeron tambin madera de sndalo y piedras preciosas.
Con la madera de sndalo el rey hizo gradas para la casa del SEOR y para el palacio del rey; tambin liras y arpas para los cantores; no se haba visto en la tierra de Jud madera como sa.
El rey Salomn dio a la reina de Sab todo cuanto ella quiso pedirle, ms de lo que haba trado al rey. Despus ella se volvi y regres a su tierra con sus siervos.
El peso del oro que llegaba a Salomn en un solo ao era de seiscientos sesenta y seis talentos de oro,
sin contar lo que los mercaderes y los comerciantes traan. Todos los reyes de Arabia y los gobernadores de la tierra traan oro y plata a Salomn.
Y el rey Salomn hizo doscientos escudos grandes de oro batido, usando seiscientos [siclos] [de] oro batido en cada escudo.
Tambin [hizo] trescientos escudos de oro batido, usando trescientos siclos de oro en cada escudo; y el rey los puso en la casa del bosque del Lbano.
El rey hizo adems un gran trono de marfil y lo revisti de oro puro.
Y [haba] seis gradas hasta el trono y un estrado de oro unido al trono, con brazos a cada lado del asiento, y dos leones de pie junto a los brazos.
Y doce leones estaban all de pie en las seis gradas a uno y otro lado; nada semejante se hizo para ningn [otro] reino.
Todos los vasos de beber del rey Salomn [eran] de oro, y todas las vasijas de la casa del bosque del Lbano [eran] de oro puro. A la plata no se le atribua valor en los das de Salomn,
porque el rey tena naves que iban a Tarsis con los siervos de Hiram, [y] cada tres aos las naves de Tarsis venan trayendo oro, plata, marfil, monos y pavos reales.
As el rey Salomn lleg a ser ms grande que todos los reyes de la tierra en riqueza y sabidura.
Y todos los reyes de la tierra procuraban ver a Salomn, para or la sabidura que Dios haba puesto en su corazn.
Cada uno de ellos traa su presente: objetos de plata y objetos de oro, vestidos, armas, especias, caballos y mulos; [y] as ao tras ao.
Salomn tena cuatro mil establos para los caballos y carros y doce mil hombres de a caballo, y los situ en las ciudades de carros y en Jerusaln, junto al rey.
l tena dominio sobre todos los reyes desde el ufrates hasta la tierra de los filisteos, y hasta la frontera de Egipto.
El rey hizo la plata [tan comn] en Jerusaln como las piedras, e hizo los cedros tan abundantes como los sicmoros que [estn] en el llano.
Y traan para Salomn caballos de Egipto y de todos los pases.
Los dems hechos de Salomn, los primeros y los postreros, no estn escritos en las palabras del profeta Natn y en la profeca de Ahas silonita, en las visiones del vidente Iddo acerca de Jeroboam, hijo de Nabat?
Y rein Salomn en Jerusaln sobre todo Israel cuarenta aos.
Y durmi Salomn con sus padres, y fue sepultado en la ciudad de su padre David; y su hijo Roboam rein en su lugar.
Entonces Roboam fue a Siquem, porque todo Israel haba ido a Siquem para hacerlo rey.
Y cuando [lo] oy Jeroboam, hijo de Nabat, (porque l estaba en Egipto adonde haba huido de la presencia del rey Salomn), volvi Jeroboam de Egipto.
Y enviaron a llamarle. Entonces vino con todo Israel, y hablaron a Roboam, diciendo:
Tu padre hizo pesado nuestro yugo; ahora pues, aligera la dura servidumbre de tu padre y el pesado yugo que puso sobre nosotros y te serviremos.
Entonces l les dijo: Volved otra vez a m dentro de tres das. Y el pueblo se fue.
El rey Roboam pidi consejo a los ancianos que haban servido a su padre Salomn cuando an viva, diciendo: Qu [me] aconsejis que responda a este pueblo?
Y ellos le respondieron, diciendo: Si eres bueno con este pueblo y les complaces y les dices buenas palabras, entonces ellos sern tus siervos para siempre.
Pero l abandon el consejo que le haban dado los ancianos, y pidi consejo a los jvenes que se haban criado con l y le servan.
Y les dijo: Qu aconsejis que respondamos a este pueblo que me ha hablado, diciendo: "Aligera el yugo que tu padre puso sobre nosotros"?
Y los jvenes que se haban criado con l le respondieron, diciendo: As dirs al pueblo que te ha hablado, diciendo: "Tu padre hizo pesado nuestro yugo, pero t hazlo ms ligero para nosotros." As les dirs: "Mi dedo meique es ms grueso que los lomos de mi padre.
"Por cuanto mi padre os carg con un pesado yugo, yo aadir a vuestro yugo; mi padre os castig con ltigos, pero yo [os castigar] con escorpiones."
Entonces vino Jeroboam con todo el pueblo a Roboam al tercer da como el rey lo haba dicho, diciendo: Volved a m al tercer da.
El rey les respondi con dureza, pues el rey Roboam haba menospreciado el consejo de los ancianos,
y les habl conforme al consejo de los jvenes, diciendo: Mi padre hizo pesado vuestro yugo, pero yo lo har ms [pesado;] mi padre os castig con ltigos, pero yo [os castigar] con escorpiones.
El rey no escuch al pueblo, porque esto vena de parte de Dios, para que el SEOR confirmara la palabra que l haba hablado por medio de Ahas silonita a Jeroboam, hijo de Nabat.
Cuando todo Israel [vio] que el rey no los escuchaba, el pueblo respondi al rey, diciendo: Qu parte tenemos nosotros con David? No [tenemos] herencia con el hijo de Isa. Cada uno a su tienda, Israel! Mira ahora por tu casa, David! Y todo Israel se fue a sus tiendas.
Pero en cuanto a los hijos de Israel que habitaban en las ciudades de Jud, Roboam rein sobre ellos.
Entonces el rey Roboam envi a Adoram, que [estaba] a cargo de los trabajos forzados, pero los hijos de Israel lo mataron a pedradas; y el rey Roboam se apresur a subir a [su] carro para huir a Jerusaln.
As Israel ha estado en rebelda contra la casa de David hasta hoy.
Cuando Roboam lleg a Jerusaln, reuni la casa de Jud y Benjamn, ciento ochenta mil hombres, guerreros escogidos, para pelear contra Israel y restituir el reino a Roboam.
Pero la palabra del SEOR vino a Semaas, hombre de Dios, diciendo:
Habla a Roboam, hijo de Salomn, rey de Jud, y a todo Israel en Jud y Benjamn, dicindo[les:]
"As dice el SEOR: 'No subiris ni pelearis contra vuestros hermanos; vuelva cada uno a su casa, porque de m ha venido esto.'" Y ellos escucharon las palabras del SEOR y desistieron de ir contra Jeroboam.
Y Roboam habit en Jerusaln, y edific ciudades para defensa en Jud.
As edific Beln, Etam, Tecoa,
Bet-sur, Soco, Adulam,
Gat, Maresa, Zif,
Adoraim, Laquis, Azeca,
Zora, Ajaln y Hebrn, que son ciudades fortificadas en Jud y en Benjamn.
Tambin reforz las fortalezas y puso comandantes en ellas, y provisiones de vveres, aceite y vino.
Y [puso] escudos y lanzas en todas las ciudades y las reforz en gran manera. As mantuvo a su lado a Jud y a Benjamn.
Y los sacerdotes y los levitas que estaban en todo Israel se pasaron a l desde todos sus distritos.
Porque los levitas dejaron sus tierras de pastos y sus propiedades y vinieron a Jud y a Jerusaln, pues Jeroboam y sus hijos les haban excluido de servir al SEOR como sacerdotes.
Y Jeroboam design sus propios sacerdotes para los lugares altos, para los demonios, y para los becerros que l haba hecho.
Aquellos de entre todas las tribus de Israel que haban resuelto en su corazn buscar al SEOR, Dios de Israel, les siguieron a Jerusaln para sacrificar al SEOR, Dios de sus padres.
Y fortalecieron el reino de Jud y apoyaron a Roboam, hijo de Salomn, por tres aos, pues anduvieron en el camino de David y de Salomn por tres aos.
Entonces Roboam tom por mujer a Mahalat, hija de Jerimot, hijo de David [y de] Abihail, hija de Eliab, hijo de Isa,
y ella le dio hijos: Jes, Semaras y Zaham.
Despus de ella tom a Maaca, hija de Absaln, y ella le dio a Abas, Atai, Ziza y Selomit.
Y am Roboam a Maaca, hija de Absaln, ms que a todas sus [otras] mujeres y concubinas. Porque haba tomado dieciocho mujeres y sesenta concubinas, y engendr veintiocho hijos y sesenta hijas.
Roboam puso a Abas, hijo de Maaca, por cabeza y jefe entre sus hermanos, porque [quera] hacerlo rey.
Y obr sabiamente, y distribuy a algunos de sus hijos por todos los territorios de Jud y de Benjamn, por todas las ciudades fortificadas, les dio alimento en abundancia, y [les] busc muchas mujeres.
Cuando el reino de Roboam se haba afianzado y fortalecido, l abandon la ley del SEOR y todo Israel con l.
Y sucedi que en el ao quinto del rey Roboam, debido a que ellos haban sido infieles al SEOR, Sisac, rey de Egipto, subi contra Jerusaln
con mil doscientos carros y sesenta mil hombres de a caballo. Y era innumerable el pueblo que vino con l de Egipto: libios, suquienos y etopes.
Y tom las ciudades fortificadas de Jud y lleg hasta Jerusaln.
Entonces el profeta Semaas vino a Roboam y a los prncipes de Jud que se haban reunido en Jerusaln por causa de Sisac, y les dijo: As dice el SEOR: "Vosotros me habis abandonado, por eso tambin yo os abandono en manos de Sisac."
Y los prncipes de Israel y el rey se humillaron y dijeron: Justo es el SEOR.
Cuando el SEOR vio que se haban humillado, vino la palabra del SEOR a Semaas, diciendo: Se han humillado; no los destruir, sino que les conceder cierta libertad y mi furor no se derramar sobre Jerusaln por medio de Sisac.
Pero sern sus siervos para que aprendan [la diferencia entre] servirme a m y servir a los reinos de los pases.
Subi, pues, Sisac, rey de Egipto, contra Jerusaln y tom los tesoros de la casa del SEOR y los tesoros del palacio del rey. De todo se apoder, tom hasta los escudos de oro que haba hecho Salomn.
Entonces el rey Roboam hizo en su lugar escudos de bronce, y los entreg al cuidado de los jefes de la guardia que custodiaban la entrada de la casa del rey.
Y suceda que cuando el rey entraba en la casa del SEOR, venan los de la guardia y los llevaban, y [despus] los devolvan a la sala de los de la guardia.
Cuando l se humill, la ira del SEOR se apart de l para no destruir[lo] totalmente; adems las cosas mejoraron en Jud.
Se fortaleci, pues, el rey Roboam en Jerusaln, y rein. Y Roboam [tena] cuarenta y un aos cuando comenz a reinar, y rein diecisiete aos en Jerusaln, la ciudad que el SEOR haba escogido de entre todas las tribus de Israel para poner all su nombre. Y el nombre de su madre [era] Naama, amonita.
Y l hizo lo malo porque no dispuso su corazn para buscar al SEOR.
Los hechos de Roboam, los primeros y los postreros, no estn escritos en los libros del profeta Semaas y del vidente Iddo, conforme al registro genealgico? Y [hubo] guerras continuamente entre Roboam y Jeroboam.
Y durmi Roboam con sus padres, y fue sepultado en la ciudad de David; y su hijo Abas rein en su lugar.
En el ao dieciocho del rey Jeroboam, Abas comenz a reinar sobre Jud.
Rein tres aos en Jerusaln; y el nombre de su madre [era] Micaas, hija de Uriel, de Guibe. Y hubo guerra entre Abas y Jeroboam.
Y Abas comenz la batalla con un ejrcito de valientes guerreros, cuatrocientos mil hombres escogidos, mientras que Jeroboam se puso en orden de batalla contra l con ochocientos mil hombres escogidos, valientes [y] fuertes.
Entonces Abas se levant en el monte Zemaraim que est en la regin montaosa de Efran, y dijo: Escuchadme, Jeroboam y todo Israel:
No sabis que el SEOR, Dios de Israel, dio a David el reino sobre Israel para siempre, a l y a sus hijos con pacto de sal?
Pero Jeroboam, hijo de Nabat, siervo de Salomn, hijo de David, se alz y se rebel contra su seor,
y se juntaron con l hombres indignos y malvados que prevalecieron sobre Roboam, hijo de Salomn, cuando Roboam era joven y tmido, y no pudo prevalecer contra ellos.
Y ahora vosotros intentis resistir al reinado del SEOR que est en manos de los hijos de David, porque sois una gran multitud y [tenis] con vosotros los becerros de oro que Jeroboam os hizo por dioses.
No habis echado fuera a los sacerdotes del SEOR, los hijos de Aarn y los levitas, y os habis hecho sacerdotes como los pueblos de [otras] tierras? Cualquiera que venga a consagrarse con un novillo y siete carneros, aun ste puede llegar a ser sacerdote de [los que] no [son] dioses.
Mas en cuanto a nosotros, el SEOR es nuestro Dios y no le hemos abandonado; y los hijos de Aarn sirven al SEOR como sacerdotes, y los levitas en [sus] funciones.
Y cada maana y cada tarde queman holocaustos e incienso aromtico al SEOR; y el pan est colocado sobre la mesa limpia, y el candelabro de oro con sus lmparas para ser encendidas cada tarde; porque nosotros guardamos la ordenanza del SEOR nuestro Dios, pero vosotros le habis abandonado.
Y he aqu, Dios est con nosotros a la cabeza, y sus sacerdotes con las trompetas de aviso para tocar el alarma contra vosotros. Oh hijos de Israel!, no luchis contra el SEOR, Dios de vuestros padres, porque nada lograris.
Pero Jeroboam haba puesto una emboscada para llegar a ellos por detrs, de manera que [Israel] estaba frente a Jud, y la emboscada estaba detrs de stos.
Cuando Jud se volvi, he aqu que eran atacados por delante y por detrs. Clamaron, pues, al SEOR, y los sacerdotes tocaron las trompetas.
Entonces los hombres de Jud lanzaron el grito de guerra; y sucedi que mientras los hombres de Jud lanzaban el grito de guerra, Dios hiri a Jeroboam y a todo Israel delante de Abas y de Jud.
Y huyeron los hijos de Israel delante de Jud, y Dios los entreg en sus manos.
Y Abas y su gente los derrotaron con una gran matanza, y cayeron muertos quinientos mil hombres escogidos de Israel.
As los hijos de Israel fueron humillados en aquel tiempo, y los hijos de Jud prevalecieron porque se apoyaron en el SEOR, Dios de sus padres.
Y Abas persigui a Jeroboam, y le tom [varias] ciudades, Betel con sus aldeas, Jesana con sus aldeas y Efran con sus aldeas.
Jeroboam no volvi a recuperar poder en los das de Abas; y el SEOR lo hiri, y muri.
Abas se hizo poderoso, y tom para s catorce mujeres; y engendr a veintids hijos y diecisis hijas.
Y los dems hechos de Abas, y sus caminos y sus palabras estn escritos en la historia del profeta Iddo.
Y Abas durmi con sus padres, y lo sepultaron en la ciudad de David, y su hijo Asa rein en su lugar. Y el pas estuvo en paz por diez aos durante sus das.
Y Asa hizo lo bueno y lo recto ante los ojos del SEOR su Dios,
porque quit los altares extranjeros y los lugares altos, destruy los pilares [sagrados,] derrib las Aseras,
y orden a Jud que buscara al SEOR, Dios de sus padres y cumpliera la ley y el mandamiento.
Tambin quit los lugares altos y los altares de incienso de todas las ciudades de Jud. Y bajo l, el reino estuvo en paz.
Y edific ciudades fortificadas en Jud, ya que el pas estaba en paz y nadie estaba en guerra con l durante aquellos aos, porque el SEOR le haba dado tranquilidad.
Dijo, pues, a Jud: Edifiquemos estas ciudades y cerqumos[las] de murallas y torres, puertas y barras. La tierra es an nuestra, porque hemos buscado al SEOR nuestro Dios; le hemos buscado, y l nos ha dado tranquilidad por todas partes. Edificaron, pues, y prosperaron.
Asa tena un ejrcito de trescientos mil [hombres] de Jud que llevaban escudos grandes y lanzas, y doscientos ochenta mil de Benjamn que llevaban escudos y usaban arcos; todos ellos valientes guerreros.
Y sali contra ellos Zera el etope con un ejrcito de un milln [de hombres] y trescientos carros, y vino hasta Maresa.
Y Asa sali a su encuentro, y se pusieron en orden de batalla en el valle de Sefata junto a Maresa.
Entonces Asa invoc al SEOR su Dios, y dijo: SEOR, no hay nadie ms que t para ayudar [en la batalla] entre el poderoso y los que no tienen fuerza; aydanos, oh SEOR Dios nuestro, porque en ti nos apoyamos y en tu nombre hemos venido contra esta multitud. Oh SEOR, t eres nuestro Dios; que no prevalezca hombre alguno contra ti.
Y el SEOR derrot a los etopes delante de Asa y delante de Jud, y los etopes huyeron.
Y Asa y el pueblo que [estaba] con l los persiguieron hasta Gerar; y cayeron tantos etopes que no pudieron rehacerse, porque fueron destrozados delante del SEOR y delante de su ejrcito. Y recogieron muchsimo botn.
Destruyeron todas las ciudades alrededor de Gerar, porque el terror del SEOR haba cado sobre ellos; y saquearon todas las ciudades pues haba mucho botn en ellas.
Tambin hirieron a los que posean ganado, y se llevaron gran cantidad de ovejas y camellos. Entonces regresaron a Jerusaln.
Y el Espritu de Dios vino sobre Azaras, hijo de Oded,
y sali al encuentro de Asa y le dijo: Odme, Asa y todo Jud y Benjamn: el SEOR estar con vosotros mientras vosotros estis con l. Y si le buscis, se dejar encontrar por vosotros; pero si le abandonis, os abandonar.
Y por muchos das Israel estuvo sin el Dios verdadero, y sin sacerdote que enseara, y sin ley.
Pero en su angustia se volvieron al SEOR, Dios de Israel, y le buscaron, y l se dej encontrar por ellos.
Y en aquellos tiempos no haba paz para el que sala ni para el que entraba, sino muchas tribulaciones sobre todos los habitantes de las tierras.
Y era destruida nacin por nacin, y ciudad por ciudad, porque Dios los afligi con toda clase de adversidades.
Mas vosotros, esforzaos y no desmayis, porque hay recompensa por vuestra obra.
Y cuando Asa oy estas palabras y la profeca del profeta Azaras, hijo de Oded, se anim y quit los dolos abominables de toda la tierra de Jud y de Benjamn, y de las ciudades que haba conquistado en la regin montaosa de Efran. Entonces restaur el altar del SEOR que estaba delante del prtico del SEOR.
Y reuni a todo Jud y Benjamn y a los de Efran, Manass y Simen que residan con ellos, porque muchos de Israel se pasaron a l cuando vieron que el SEOR su Dios estaba con l.
Se reunieron, pues, en Jerusaln en el tercer mes del ao quince del reinado de Asa.
Y aquel da sacrificaron al SEOR setecientos bueyes y siete mil ovejas del botn que haban trado.
E hicieron pacto para buscar al SEOR, Dios de sus padres, con todo su corazn y con toda su alma;
y que todo el que no buscara al SEOR, Dios de Israel, morira, ya fuera pequeo o grande, hombre o mujer.
Adems, [lo] juraron al SEOR con gran voz, con gritos, con trompetas y con cuernos.
Y todo Jud se alegr en cuanto al juramento, porque haban jurado de todo corazn y le haban buscado sinceramente, y l se dej encontrar por ellos. Y el SEOR les dio tranquilidad por todas partes.
Y l tambin depuso a Maaca, su madre, de ser reina madre, porque ella haba hecho una horrible imagen de Asera, y Asa derrib la horrible imagen, [la] hizo pedazos y [la] quem junto al torrente Cedrn.
Pero los lugares altos no fueron quitados de Israel; sin embargo, el corazn de Asa fue intachable todos sus das.
Y trajo a la casa de Dios las cosas consagradas por su padre y sus propias cosas consagradas: plata, oro y utensilios.
Y no hubo ms guerra hasta el ao treinta y cinco del reinado de Asa.
En el ao treinta y seis del reinado de Asa, subi Baasa, rey de Israel, contra Jud y fortific Ram para prevenir [que nadie] saliera o entrara [en ayuda] de Asa, rey de Jud.
Entonces Asa sac plata y oro de los tesoros de la casa del SEOR y de la casa del rey, y los envi a Ben-adad, rey de Aram, que habitaba en Damasco, diciendo:
[Haya] alianza entre t y yo, [como hubo] entre mi padre y tu padre. He aqu, te he enviado plata y oro; ve, rompe tu alianza con Baasa, rey de Israel, para que se aparte de m.
Y escuch Ben-adad al rey Asa y envi a los jefes de sus ejrcitos contra las ciudades de Israel, y conquistaron Ijn, Dan, Bel-maim y todas las ciudades de almacenaje de Neftal.
Y sucedi que cuando Baasa [lo] oy, dej de fortificar Ram, y abandon su obra.
Entonces el rey Asa trajo a todo Jud, y se llevaron las piedras de Ram y la madera con que Baasa haba estado edificando, y con ellas fortific Geba y Mizpa.
En aquel tiempo el vidente Hanan vino a Asa, rey de Jud, y le dijo: Por cuanto te has apoyado en el rey de Aram y no te has apoyado en el SEOR tu Dios, por eso el ejrcito del rey de Aram ha escapado de tu mano.
No eran los etopes y los libios un ejrcito numeroso con muchsimos carros y hombres de a caballo? Sin embargo, porque te apoyaste en el SEOR, l los entreg en tu mano.
Porque los ojos del SEOR recorren toda la tierra para fortalecer a aquellos cuyo corazn es completamente suyo. T has obrado neciamente en esto. Ciertamente, desde ahora habr guerras contra ti.
Entonces Asa se irrit contra el vidente y lo meti en la crcel, porque [estaba] enojado contra l por esto. Y por ese tiempo, Asa oprimi a algunos del pueblo.
Los hechos de Asa, los primeros y los postreros, he aqu, estn escritos en el libro de los reyes de Jud y de Israel.
En el ao treinta y nueve de su reinado, Asa se enferm de los pies. Su enfermedad era grave, pero aun en su enfermedad no busc al SEOR, sino a los mdicos.
Y Asa durmi con sus padres. Muri el ao cuarenta y uno de su reinado.
Y lo sepultaron en el sepulcro que l haba excavado para s en la ciudad de David, y lo pusieron sobre el lecho que l haba llenado de especias de varias clases, mezcladas segn el arte de los perfumistas; y le encendieron una hoguera muy grande.
Entonces su hijo Josafat rein en su lugar, y afirm su dominio sobre Israel.
Puso tropas en todas las ciudades fortificadas de Jud, y puso guarniciones en la tierra de Jud y en las ciudades de Efran que su padre Asa haba tomado.
Y el SEOR estuvo con Josafat porque anduvo en los primeros caminos de su padre David y no busc a los baales,
sino que busc al Dios de su padre, anduvo en sus mandamientos y no hizo como Israel.
El SEOR, pues, afirm el reino bajo su mano; y todo Jud trajo tributo a Josafat, y tuvo grandes riquezas y honores.
Y su corazn se entusiasm en los caminos del SEOR, y adems quit de Jud los lugares altos y las Aseras.
En el ao tercero de su reinado envi a sus oficiales Ben-hail, Abdas, Zacaras, Natanael y Micaas, para que ensearan en las ciudades de Jud;
y con ellos a los levitas Semaas, Netanas, Zebadas, Asael, Semiramot, Jonatn, Adonas, Tobas y Tobadonas, levitas [todos;] y con stos a los sacerdotes Elisama y Joram.
Ellos ensearon en Jud, teniendo consigo el libro de la ley del SEOR; y recorrieron todas las ciudades de Jud y ensearon al pueblo.
Y el terror del SEOR vino sobre todos los reinos de las tierras que [estaban] alrededor de Jud, y no hicieron guerra contra Josafat.
Y algunos de los filisteos trajeron presentes y plata como tributo a Josafat; tambin los rabes le trajeron rebaos: siete mil setecientos carneros y siete mil setecientos machos cabros.
Josafat se engrandeca ms y ms, y edific fortalezas y ciudades de almacenaje en Jud.
Y tena muchas provisiones en las ciudades de Jud, y hombres de guerra, valientes guerreros, en Jerusaln.
ste era su nmero segn sus casas paternas: de Jud, de los jefes de millares, Adnas [era] el jefe, y con l trescientos mil valientes guerreros;
despus de l [estaba] el jefe Johann, y con l doscientos ochenta mil;
y tras ste, Amasas, hijo de Zicri, que se ofreci voluntariamente al SEOR, y con l doscientos mil valientes guerreros;
y de Benjamn, Eliada, un valiente guerrero, y con l doscientos mil armados de arco y escudo;
y despus de ste, Jozabad, y con l ciento ochenta mil armados para la guerra.
stos son los que sirvieron al rey, sin contar los que el rey puso en las ciudades fortificadas por todo Jud.
Josafat tena grandes riquezas y gloria; se emparent con Acab,
y algunos aos despus descendi a Samaria [para visitar] a Acab. Y Acab mat muchas ovejas y bueyes para l y para el pueblo que estaba con l, y lo persuadi a que subiera contra Ramot de Galaad.
Y Acab, rey de Israel, dijo a Josafat, rey de Jud: Irs conmigo [contra] Ramot de Galaad? Y l le respondi: Yo soy como t, y tu pueblo como mi pueblo; [estaremos] contigo en la batalla.
Dijo adems Josafat al rey de Israel: Te ruego que primero consultes la palabra del SEOR.
Entonces el rey de Israel reuni a los profetas, cuatrocientos hombres, y les dijo: Iremos a pelear contra Ramot de Galaad, o debo desistir? Y ellos dijeron: Sube, porque Dios [la] entregar en mano del rey.
Pero Josafat dijo: No queda an aqu [algn] profeta del SEOR para que le consultemos?
Y el rey de Israel dijo a Josafat: Todava queda un hombre por medio de quien podemos consultar al SEOR, pero lo aborrezco, porque nunca profetiza lo bueno en cuanto a m, sino siempre lo malo. Es Micaas, hijo de Imla. Pero Josafat dijo: No hable el rey as.
Entonces el rey de Israel llam a un oficial, y [le] dijo: Trae pronto a Micaas, hijo de Imla.
El rey de Israel y Josafat, rey de Jud, estaban sentados cada uno en su trono, vestidos con [sus] mantos, en la era a la entrada de la puerta de Samaria; y todos los profetas estaban profetizando delante de ellos.
Y Sedequas, hijo de Quenaana, se haba hecho cuernos de hierro y deca: As dice el SEOR: "Con stos acornears a los arameos hasta acabarlos."
Y todos los profetas profetizaban as, diciendo: Sube a Ramot de Galaad y tendrs xito, pues el SEOR [la] entregar en manos del rey.
Y el mensajero que fue a llamar a Micaas le habl, diciendo: He aqu, las palabras de los profetas son unnimes en favor del rey. Por esto te ruego que tu palabra sea como la de uno de ellos, y hables favorablemente.
Pero Micaas dijo: Vive el SEOR, que lo que mi Dios [me] diga, eso hablar.
Y cuando lleg al rey, el rey le dijo: Micaas, iremos a Ramot de Galaad a pelear, o debo desistir? l respondi: Sube y tendrs xito, porque sern entregados en tu mano.
Entonces el rey le dijo: Cuntas veces he de tomarte juramento de que no me digas ms que la verdad en el nombre del SEOR?
Y l respondi: Vi a todo Israel esparcido por los montes, como ovejas sin pastor; y el SEOR dijo: "stos no tienen seor; que cada uno vuelva a su casa en paz."
Y el rey de Israel dijo a Josafat: No te dije que no profetizara lo bueno acerca de m, sino lo malo?
Respondi [Micaas:] Por tanto, escuchad la palabra del SEOR. Yo vi al SEOR sentado en su trono, y todo el ejrcito de los cielos estaba a su derecha y a su izquierda.
Y el SEOR dijo: "Quin inducir a Acab, rey de Israel, para que suba y caiga en Ramot de Galaad?" Y uno deca de una manera, y otro de otra.
Entonces se adelant un espritu y se puso delante del SEOR, y dijo: "Yo le inducir." Y el SEOR le dijo: "Cmo?"
Y l respondi: "Saldr y ser un espritu de mentira en boca de todos sus profetas." Entonces l dijo: "[Le] inducirs y tambin prevalecers. Ve y hazlo as."
Y ahora, he aqu, el SEOR ha puesto un espritu de mentira en boca de estos tus profetas, pues el SEOR ha decretado el mal contra ti.
Entonces se acerc Sedequas, hijo de Quenaana, y golpe a Micaas en la mejilla, y dijo: Cmo pas el Espritu del SEOR de m para hablarte a ti?
Respondi Micaas: He aqu, t [lo] vers aqul da en que entres en un aposento interior para esconderte.
Y el rey de Israel dijo: Tomad a Micaas y devolvedlo a Amn, gobernador de la ciudad, y a Jos, hijo del rey;
y decid: "As dice el rey: 'Echad a ste en la crcel, y alimentadlo con poco pan y poca agua hasta que yo vuelva en paz.'"
Y Micaas dijo: Si en verdad vuelves en paz, el SEOR no ha hablado por m. Y [aadi:] Od, pueblos todos.
Y subi el rey de Israel con Josafat, rey de Jud, contra Ramot de Galaad.
Y el rey de Israel dijo a Josafat: Yo me disfrazar para entrar en la batalla, pero t ponte tus ropas [reales.] Y el rey de Israel se disfraz y entraron en la batalla.
Pero el rey de Aram haba ordenado a los capitanes de sus carros, diciendo: No peleis contra chico ni contra grande, sino slo contra el rey de Israel.
Y sucedi que cuando los capitanes de los carros vieron a Josafat, dijeron: ste es el rey de Israel; y se desviaron para pelear contra l. Pero Josafat clam, y el SEOR vino en su ayuda, y Dios los apart de l,
pues al ver los capitanes de los carros que no era el rey de Israel, dejaron de perseguirlo.
Y un hombre dispar su arco al azar e hiri al rey de Israel por entre la juntura de la armadura. Y l dijo al cochero: Da la vuelta y scame de la batalla pues estoy gravemente herido.
Pero la batalla arreci aquel da, y el rey de Israel fue sostenido en el carro frente a los arameos hasta la tarde; y muri al ponerse el sol.
Entonces Josafat, rey de Jud, regres en paz a su casa en Jerusaln.
Y sali a su encuentro el vidente Jeh, hijo de Hanan, y dijo al rey Josafat: Vas a ayudar al impo y amar a los que odian al SEOR, y con esto [traer] sobre ti la ira del SEOR?
Sin embargo, se han hallado en ti cosas buenas, porque has quitado las Aseras de la tierra y has dispuesto tu corazn para buscar a Dios.
Y habit Josafat en Jerusaln, y volvi a salir por entre el pueblo, desde Beerseba hasta la regin montaosa de Efran, y los hizo volver al SEOR, Dios de sus padres.
Puso jueces en el pas en todas las ciudades fortificadas de Jud, ciudad por ciudad,
y dijo a los jueces: Mirad lo que hacis, pues no juzgis en lugar de los hombres, sino en lugar del SEOR que est con vosotros cuando hacis justicia.
Ahora pues, que el temor del SEOR est sobre vosotros; tened cuidado en lo que hacis, porque con el SEOR nuestro Dios no hay injusticia ni acepcin de personas ni soborno.
Tambin en Jerusaln Josafat puso [algunos] de los levitas y de los sacerdotes y [algunos] de los jefes de las familias de Israel, para el juicio del SEOR y para juzgar querellas entre los habitantes de Jerusaln.
Y les dio rdenes, diciendo: As haris en el temor del SEOR, con fidelidad y de todo corazn.
Cuando llegue a vosotros cualquier querella de vuestros hermanos que habitan en sus ciudades, entre sangre y sangre, entre ley y mandamiento, estatutos y ordenanzas, vosotros los amonestaris para que no sean culpables delante del SEOR, y la ira [no] venga sobre vosotros ni sobre vuestros hermanos. As haris y no seris culpables.
Y he aqu, Amaras, el sumo sacerdote, presidir sobre vosotros en todos los asuntos del SEOR, y Zebadas, hijo de Ismael, jefe de la casa de Jud, en todos los asuntos del rey. Tambin los levitas sern oficiales delante de vosotros. Sed valientes y obrad, y sea el SEOR con el bueno.
Y aconteci despus de esto, que los hijos de Moab y los hijos de Amn, y con ellos [algunos] de los amonitas, vinieron a pelear contra Josafat.
Entonces vinieron algunos y dieron aviso a Josafat, diciendo: Viene contra ti una gran multitud de ms all del mar, de Aram y, he aqu, estn en Hazezon-tamar, es decir, En-gadi.
Y Josafat tuvo miedo y se dispuso a buscar al SEOR, y proclam ayuno en todo Jud.
Y se reuni Jud para buscar [ayuda] del SEOR; aun de todas las ciudades de Jud vinieron para buscar al SEOR.
Entonces Josafat se puso en pie en la asamblea de Jud y de Jerusaln, en la casa del SEOR, delante del atrio nuevo,
y dijo: Oh SEOR, Dios de nuestros padres, no eres t Dios en los cielos? Y no gobiernas t sobre todos los reinos de las naciones? En tu mano hay poder y fortaleza y no hay quien pueda resistirte.
No fuiste t, oh Dios nuestro, el que echaste a los habitantes de esta tierra delante de tu pueblo Israel, y la diste para siempre a la descendencia de tu amigo Abraham?
Y han habitado en ella, y all te han edificado un santuario a tu nombre, diciendo:
"Si viene mal sobre nosotros, espada, juicio, pestilencia o hambre, nos presentaremos delante de esta casa y delante de ti (porque tu nombre est en esta casa), y clamaremos a ti en nuestra angustia, y t oirs y [nos] salvars."
Y ahora, he aqu, los hijos de Amn y de Moab y del monte Seir, a quienes no permitiste que Israel invadiera cuando sali de la tierra de Egipto (por lo cual se apartaron de ellos y no los destruyeron),
mira [cmo] nos pagan, viniendo a echarnos de tu posesin, la que nos diste en heredad.
Oh Dios nuestro, no los juzgars? Porque no tenemos fuerza alguna delante de esta gran multitud que viene contra nosotros, y no sabemos qu hacer; pero nuestros ojos estn vueltos hacia ti.
Y todo Jud estaba de pie delante del SEOR, con sus nios, sus mujeres y sus hijos.
Entonces el Espritu del SEOR vino en medio de la asamblea sobre Jahaziel, hijo de Zacaras, hijo de Benaa, hijo de Jeiel, hijo de Matanas, levita de los hijos de Asaf,
y dijo: Prestad atencin, todo Jud, habitantes de Jerusaln y [t,] rey Josafat: as os dice el SEOR: "No temis, ni os acobardis delante de esta gran multitud, porque la batalla no es vuestra, sino de Dios.
"Descended maana contra ellos. He aqu ellos subirn por la cuesta de Sis, y los hallaris en el extremo del valle, frente al desierto de Jeruel.
"No [necesitis] pelear en esta [batalla;] apostaos y estad quietos, y ved la salvacin del SEOR con vosotros, oh Jud y Jerusaln." No temis ni os acobardis; salid maana al encuentro de ellos porque el SEOR est con vosotros.
Y Josafat se inclin rostro en tierra, y todo Jud y los habitantes de Jerusaln se postraron delante del SEOR, adorando al SEOR.
Y se levantaron los levitas, de los hijos de Coat y de los hijos de Cor, para alabar al SEOR, Dios de Israel, en voz muy alta.
Se levantaron muy de maana y salieron al desierto de Tecoa; y cuando salan, Josafat se puso en pie y dijo: Odme, Jud y habitantes de Jerusaln, confiad en el SEOR vuestro Dios, y estaris seguros. Confiad en sus profetas y triunfaris.
Y habiendo consultado con el pueblo, design a algunos que cantaran al SEOR y a algunos que [le] alabaran en vestiduras santas, conforme salan delante del ejrcito y que dijeran: Dad gracias al SEOR, porque para siempre es su misericordia.
Y cuando comenzaron a entonar cnticos y alabanzas, el SEOR puso emboscadas contra los hijos de Amn, de Moab y del monte Seir, que haban venido contra Jud, y fueron derrotados.
Porque los hijos de Amn y de Moab se levantaron contra los habitantes del monte Seir destruyndo[los] completamente, y cuando haban acabado con los habitantes de Seir, cada uno ayud a destruir a su compaero.
Cuando Jud lleg a la atalaya del desierto, miraron hacia la multitud, y he aqu, [slo haba] cadveres tendidos por tierra, ninguno haba escapado.
Al llegar Josafat y su pueblo para recoger el botn, hallaron mucho entre ellos, incluyendo mercaderas, vestidos y objetos preciosos que tomaron para s, ms de los que podan llevar. Y estuvieron tres das recogiendo el botn, pues haba mucho.
Al cuarto da se reunieron en el valle de Beraca; porque all bendijeron al SEOR. Por tanto llamaron aquel lugar el Valle de Beraca hasta hoy.
Y todos los hombres de Jud y de Jerusaln regresaron, con Josafat al frente de ellos, regresando a Jerusaln con alegra, porque el SEOR les haba hecho regocijarse sobre sus enemigos.
Entraron en Jerusaln, en la casa del SEOR, con arpas, liras y trompetas.
Y vino el terror de Dios sobre todos los reinos de aquellas tierras cuando oyeron que el SEOR haba peleado contra los enemigos de Israel.
El reino de Josafat estuvo en paz, porque su Dios le dio tranquilidad por todas partes.
Y rein Josafat sobre Jud. Tena treinta y cinco aos cuando comenz a reinar, y rein veinticinco aos en Jerusaln. Y el nombre de su madre [era] Azuba, hija de Silhi.
Y anduvo en el camino de su padre Asa, y no se apart de l, haciendo lo recto ante los ojos del SEOR.
Sin embargo, los lugares altos no fueron quitados, pues el pueblo no haba vuelto an su corazn al Dios de sus padres.
Los dems hechos de Josafat, los primeros y los postreros, he aqu, estn escritos en los anales de Jeh, hijo de Hanan, que estn mencionados en el libro de los reyes de Israel.
Despus de esto Josafat, rey de Jud, se ali con Ocozas, rey de Israel. Al hacer esto obr impamente.
Y se ali con l para hacer naves que fueran a Tarsis, y construyeron las naves en Ezin-geber.
Entonces Eliezer, hijo de Dodava de Maresa, profetiz contra Josafat, diciendo: Por cuanto te has aliado con Ocozas, el SEOR ha destruido tus obras. Y las naves fueron destruidas y no pudieron ir a Tarsis.
Y Josafat durmi con sus padres, y fue sepultado con sus padres en la ciudad de David, y su hijo Joram rein en su lugar.
Y tuvo hermanos, los hijos de Josafat: Azaras, Jehiel, Zacaras, Azaryahu, Micael y Sefatas. Todos estos [eran] hijos de Josafat, rey de Israel.
Su padre les haba dado muchos presentes de plata, oro y cosas preciosas, y ciudades fortificadas en Jud, pero dio el reino a Joram porque era el primognito.
Cuando Joram tom posesin del reino de su padre y se hizo fuerte, mat a espada a todos sus hermanos, y tambin [a algunos] de los jefes de Israel.
Joram [tena] treinta y dos aos cuando comenz a reinar, y rein ocho aos en Jerusaln.
Y anduvo en el camino de los reyes de Israel, tal como haba hecho la casa de Acab (pues la hija de Acab era su mujer), e hizo lo malo ante los ojos del SEOR.
Sin embargo el SEOR no quiso destruir la casa de David a causa del pacto que haba hecho con David, y porque le haba prometido darle una lmpara a l y a sus hijos para siempre.
En sus das se rebel Edom contra el dominio de Jud, y pusieron rey sobre ellos.
Entonces pas Joram con sus jefes, y todos sus carros con l. Y aconteci que se levant de noche y atac a los edomitas que lo tenan cercado a l y a los jefes de los carros.
Y Edom se rebel contra el dominio de Jud hasta el da de hoy. Entonces Libna se rebel en ese mismo tiempo contra su dominio, porque l haba abandonado al SEOR, Dios de sus padres.
Hizo adems lugares altos en los montes de Jud, haciendo que los habitantes de Jerusaln se prostituyeran y que Jud se desviara.
Y le lleg una carta del profeta Elas, que deca: As dice el SEOR, Dios de tu padre David: "Por cuanto no has andado en los caminos de Josafat tu padre, ni en los caminos de Asa, rey de Jud,
sino que has andado en el camino de los reyes de Israel, y has hecho que Jud y los habitantes de Israel se hayan prostituido como se prostituy la casa de Acab, y tambin has matado a tus hermanos, tu propia familia, que eran mejores que t,
he aqu, el SEOR herir con gran azote a tu pueblo, a tus hijos, a tus mujeres y a todas tus posesiones;
y t sufrirs una grave enfermedad, una enfermedad de los intestinos, hasta que da tras da se te salgan a causa de la enfermedad."
Entonces el SEOR incit contra Joram el espritu de los filisteos y de los rabes que eran vecinos de los etopes;
y subieron contra Jud y la invadieron, y se llevaron todas las posesiones que se hallaban en la casa del rey, y tambin a sus hijos y a sus mujeres, de modo que no le qued ms hijo que Joacaz, el menor de sus hijos.
Despus de todo esto, el SEOR lo hiri en los intestinos con una enfermedad incurable.
Y aconteci que con el correr del tiempo, al cabo de dos aos, los intestinos se le salieron a causa de su enfermedad, y muri con grandes dolores. Y su pueblo no le encendi una hoguera como la hoguera [que haban encendido] por sus padres.
Tena treinta y dos aos cuando comenz a reinar, y rein ocho aos en Jerusaln; y muri sin que nadie lo lamentara, y lo sepultaron en la ciudad de David, pero no en los sepulcros de los reyes.
Entonces los habitantes de Jerusaln hicieron rey en su lugar a Ocozas, su hijo menor, porque la banda de hombres que vinieron con los rabes al campamento haba matado a todos los [hijos] mayores. Por lo cual Ocozas, hijo de Joram, rey de Jud, comenz a reinar.
Ocozas [tena] veintids aos cuando comenz a reinar, y rein un ao en Jerusaln. El nombre de su madre [era] Atala, nieta de Omri.
l tambin anduvo en los caminos de la casa de Acab, porque su madre fue su consejera para que hiciera lo malo.
E hizo lo malo ante los ojos del SEOR, como [haba hecho] la casa de Acab, porque despus de la muerte de su padre ellos fueron sus consejeros para perdicin suya.
Anduvo tambin conforme al consejo de ellos, y fue con Joram, hijo de Acab, rey de Israel, a hacer guerra contra Hazael, rey de Aram, en Ramot de Galaad. Los arameos hirieron a Joram,
y [ste] volvi a Jezreel para ser curado de las heridas que le haban hecho en Ramot, cuando pele contra Hazael, rey de Aram. Entonces Ocozas, hijo de Joram, rey de Jud, descendi a visitar a Joram, hijo de Acab, en Jezreel, porque estaba enfermo.
La destruccin de Ocozas vino de Dios, por ir a [visitar] a Joram. Pues cuando lleg, sali con Joram contra Jeh, hijo de Nimsi, a quien el SEOR haba ungido para exterminar la casa de Acab.
Y sucedi que cuando Jeh estaba ejecutando justicia contra la casa de Acab, encontr a los prncipes de Jud y a los hijos de los hermanos de Ocozas sirviendo a Ocozas, y los mat.
Tambin busc a Ocozas, y lo prendieron cuando estaba escondido en Samaria; lo llevaron a Jeh y lo mataron, pero le dieron sepultura, pues decan: Es hijo de Josafat, que busc al SEOR con todo su corazn. Y no qued nadie de la casa de Ocozas para retener el poder del reino.
Cuando Atala, madre de Ocozas, vio que su hijo haba muerto, se levant y extermin toda la descendencia real de la casa de Jud.
Pero Josabet, hija del rey, tom a Jos, hijo de Ocozas, y lo sac furtivamente de entre los hijos del rey a quienes estaban dando muerte, y lo puso a l y a su nodriza en la alcoba. As Josabet, hija del rey Joram, mujer del sacerdote Joiada (pues era hermana de Ocozas), lo escondi de Atala para que no le diera muerte.
Y estuvo escondido con ellos en la casa de Dios seis aos, mientras Atala reinaba en el pas.
En el sptimo ao Joiada cobr nimo, y tom a capitanes de centenas: Azaras, hijo de Jeroham, Ismael, hijo de Johann, Azaras, hijo de Obed, Maasas, hijo de Adaa, y Elisafat, hijo de Zicri, [los cuales hicieron] pacto con l.
Y recorrieron Jud y reunieron a los levitas de todas las ciudades de Jud y a los jefes de las [casas] paternas de Israel, y vinieron a Jerusaln.
Entonces toda la asamblea hizo pacto con el rey en la casa de Dios. Y [Joiada] les dijo: He aqu, el hijo del rey reinar, como el SEOR ha hablado respecto a los hijos de David.
Esto es lo que haris: una tercera parte de vosotros, de los sacerdotes y los levitas que entran en el da de reposo [estarn de] porteros;
otra tercera parte [estar] en la casa del rey, y otra tercera parte en la puerta del Cimiento; y todo el pueblo [estar] en los atrios de la casa del SEOR.
Pero que nadie entre en la casa del SEOR sino los sacerdotes y los levitas que ministran; stos pueden entrar porque son santos. Y que todo el pueblo guarde el precepto del SEOR.
Los levitas rodearn al rey, cada uno con sus armas en la mano; y cualquiera que entre en la casa ser muerto. Estaris con el rey cuando entre y cuando salga.
Y los levitas y todo Jud hicieron conforme a todo lo que haba ordenado el sacerdote Joiada. Cada uno de ellos tom sus hombres, los que haban de entrar en el da de reposo, junto con los que haban de salir el da de reposo, porque el sacerdote Joiada no despidi a [ninguno] de los grupos.
Entonces el sacerdote Joiada dio a los capitanes de cientos las lanzas y los escudos grandes y pequeos que [haban sido] del rey David, que [estaban] en la casa de Dios.
Y coloc a todo el pueblo, cada hombre con su arma en la mano, desde el lado derecho de la casa hasta el lado izquierdo de la misma, junto al altar y junto a la casa, alrededor del rey.
Entonces sacaron al hijo del rey y le pusieron la corona, [le dieron el libro] del testimonio y lo proclamaron rey. Y Joiada y sus hijos lo ungieron, y gritaron: Viva el rey!
Al or Atala el estruendo del pueblo que corra y alababa al rey, se lleg al pueblo en la casa del SEOR,
y mir, y he aqu, el rey estaba de pie junto a su columna a la entrada, y los capitanes y los trompetas [estaban] junto al rey. Y todo el pueblo del pas se regocijaba y tocaba trompetas, y los cantores con [sus] instrumentos de msica dirigan la alabanza. Entonces Atala rasg sus vestidos, y grit: Traicin! Traicin!
Pero el sacerdote Joiada sac a los capitanes de centenas que estaban al mando del ejrcito, y les dijo: Sacadla de entre las filas; y al que la siga, matadlo a espada. Porque el sacerdote haba dicho: No la matis en la casa del SEOR.
Y le echaron mano, y cuando ella lleg a la entrada de la puerta de los Caballos de la casa del rey, all la mataron.
Entonces Joiada hizo un pacto entre todo el pueblo y el rey, de que ellos seran el pueblo del SEOR.
Y todo el pueblo fue a la casa de Baal y la derribaron, hicieron pedazos sus altares y sus imgenes y mataron delante de los altares a Matn, sacerdote de Baal.
Adems Joiada puso los oficios de la casa del SEOR bajo la autoridad de los sacerdotes levitas, a quienes David haba designado sobre la casa del SEOR para ofrecer los holocaustos del SEOR, como est escrito en la ley de Moiss, con alegra y con cnticos conforme a la disposicin de David.
Coloc porteros junto a las puertas de la casa del SEOR, de modo que no entrara ninguno [que] por alguna causa [estuviera] inmundo.
Tom a los capitanes de cientos, a los nobles, a los gobernantes del pueblo y a todo el pueblo del pas, e hizo descender al rey de la casa del SEOR, y entraron por la puerta superior a la casa del rey. Y sentaron al rey sobre el trono real.
Y todo el pueblo del pas se regocij, y la ciudad qued tranquila, porque Atala haba sido muerta a espada.
Jos [tena] siete aos cuando comenz a reinar, y rein cuarenta aos en Jerusaln. El nombre de su madre [era] Sibia de Beerseba.
Y Jos hizo lo recto ante los ojos del SEOR todos los das del sacerdote Joiada.
Y Joiada escogi dos mujeres para el rey, y [ste] engendr hijos e hijas.
Sucedi despus de esto que Jos decidi restaurar la casa del SEOR.
Reuni, pues, a los sacerdotes y a los levitas, y les dijo: Salid a las ciudades de Jud, y recoged dinero de todo Israel para reparar anualmente la casa de vuestro Dios; y daos prisa en esto, pero los levitas no se apresuraron.
Entonces el rey llam al sumo [sacerdote] Joiada, y le dijo: Por qu no has exigido a los levitas que traigan de Jud y de Jerusaln la contribucin que Moiss, siervo del SEOR, [impuso] sobre la congregacin de Israel para la tienda del testimonio?
Porque los hijos de la perversa Atala haban forzado la entrada a la casa de Dios y aun haban usado para los baales las cosas sagradas de la casa del SEOR.
Entonces el rey, mand que hicieran un arca y la colocaron afuera, junto a la puerta de la casa del SEOR.
Y proclamaron en Jud y en Jerusaln que trajeran al SEOR la contribucin que Moiss, siervo de Dios, [impuso] sobre Israel en el desierto.
Todos los oficiales y todo el pueblo se regocijaron y trajeron sus contribuciones y [las] echaron en el arca hasta llenarla.
Y suceda que siempre que el arca era trada al oficial del rey por los levitas, y cuando vean que haba mucho dinero, entonces el escriba del rey y el oficial del sumo sacerdote venan, vaciaban el arca, la tomaban y la volvan a su lugar. As hacan diariamente y recogan mucho dinero.
Y el rey y Joiada lo daban a los que hacan la obra del servicio de la casa del SEOR; y contrataron canteros y carpinteros para reparar la casa del SEOR, y tambin artfices en hierro y bronce para reparar la casa del SEOR.
Los obreros trabajaron, y el trabajo de reparacin progres en sus manos, y restauraron la casa de Dios conforme a sus planos y la reforzaron.
Cuando terminaron, trajeron el resto del dinero delante del rey y de Joiada; y lo convirtieron en utensilios para la casa del SEOR, utensilios para el ministerio y para el holocausto, y recipientes y utensilios de oro y de plata. Y todos los das de Joiada ofrecieron holocaustos en la casa del SEOR continuamente.
Envejeci Joiada y a una edad muy avanzada muri; [tena] ciento treinta aos cuando muri.
Y lo sepultaron en la ciudad de David con los reyes, porque haba hecho bien en Israel, y a Dios y a su templo.
Pero despus de la muerte de Joiada vinieron los oficiales de Jud y se inclinaron ante el rey, y el rey los escuch.
Y abandonaron la casa del SEOR, el Dios de sus padres, y sirvieron a las Aseras y a los dolos; entonces vino la ira [de Dios] sobre Jud y Jerusaln a causa de esta culpa suya.
No obstante, l les envi profetas para hacerlos volver al SEOR; [y] aunque [stos] dieron testimonio contra ellos, ellos no escucharon.
Entonces el Espritu de Dios vino sobre Zacaras, hijo del sacerdote Joiada; y l se puso en pie, [en un lugar] ms alto que el pueblo, y les dijo: As ha dicho Dios: "Por qu quebrantis los mandamientos del SEOR y no prosperis? Por haber abandonado al SEOR, l tambin os ha abandonado."
Mas ellos conspiraron contra l, y por orden del rey lo mataron a pedradas en el atrio de la casa del SEOR.
No se acord el rey Jos de la bondad que Joiada, padre de Zacaras, le haba mostrado, sino que asesin a su hijo. Y [ste] al morir dijo: Que [lo] vea el SEOR y tome venganza.
Y aconteci que a la vuelta del ao, el ejrcito de los arameos subi contra l; y vinieron a Jud y a Jerusaln, destruyeron de entre la poblacin a todos los oficiales del pueblo, y enviaron todo el botn al rey de Damasco.
Ciertamente, el ejrcito de los arameos vino con pocos hombres; sin embargo, el SEOR entreg a un ejrcito muy grande en sus manos, porque haban abandonado al SEOR, Dios de sus padres. As ejecutaron juicio contra Jos.
Y cuando ellos se alejaron de l (dejndolo muy herido), sus mismos siervos conspiraron contra l a causa de la sangre del hijo del sacerdote Joiada, y lo mataron en su cama. Y muri, y lo sepultaron en la ciudad de David, pero no lo sepultaron en los sepulcros de los reyes.
stos son los que conspiraron contra l: Zabad, hijo de Simeat la amonita, y Jozabad, hijo de Simrit la moabita.
En cuanto a sus hijos, los muchos orculos contra l y la restauracin de la casa de Dios, he aqu, estn escritos en la historia del libro de los reyes. Entonces su hijo Amasas rein en su lugar.
Amasas [tena] veinticinco aos cuando comenz a reinar, y rein veintinueve aos en Jerusaln. El nombre de su madre [era] Joadn, de Jerusaln.
E hizo lo recto ante los ojos del SEOR, aunque no de todo corazn.
Y sucedi que una vez afianzado el reino en su mano, mat a los siervos suyos que haban asesinado al rey su padre.
Pero a sus hijos no les dio muerte, sino que [hizo] conforme a lo que est escrito en la ley en el libro de Moiss, tal como el SEOR orden, diciendo: No se dar muerte a los padres por los hijos, ni se dar muerte a los hijos por los padres, sino que a cada uno se le dar muerte por su propio pecado.
Adems, Amasas reuni a Jud, y conforme a [sus] casas paternas los puso bajo jefes de miles y jefes de cientos por todo Jud y Benjamn; e hizo un censo de los de veinte aos arriba, y hall trescientos mil [hombres] escogidos, [hbiles] para ir a la guerra [y] para manejar lanza y escudo.
Y tom a sueldo a cien mil guerreros valientes de Israel por cien talentos de plata.
Pero un hombre de Dios vino a l, diciendo: Oh rey, no dejes que el ejrcito de Israel vaya contigo, porque el SEOR no est con Israel [ni con] ninguno de los hijos de Efran.
Pero si t vas, haz[lo,] esfurzate para la batalla; [sin embargo] Dios te derribar delante del enemigo, porque Dios tiene poder para ayudar y para derribar.
Y Amasas dijo al hombre de Dios: Y qu hacer con los cien talentos que he dado a las tropas de Israel? Y el hombre de Dios respondi: El SEOR tiene mucho ms que darte que esto.
Entonces Amasas despidi las tropas que vinieron a l de Efran, para que se fueran a sus casas; y se encendi en gran manera la ira de ellos contra Jud, y regresaron a sus casas ardiendo en ira.
Y Amasas se fortaleci, y al frente de su pueblo fue al valle de la Sal y mat a diez mil de los hijos de Seir.
Tambin los hijos de Jud capturaron vivos a diez mil y los llevaron a la cumbre de la pea, los echaron abajo desde la cumbre de la pea y todos fueron despedazados.
Pero las tropas que Amasas haba hecho volver para que no fueran con l a la batalla, saquearon las ciudades de Jud desde Samaria hasta Bet-horn, mataron a tres mil de ellos y tomaron mucho botn.
Y aconteci que despus que Amasas regres de la matanza de los edomitas, trajo los dioses de los hijos de Seir y los puso como sus dioses, se postr delante de ellos y les quem incienso.
Entonces se encendi la ira del SEOR contra Amasas, y le envi un profeta que le dijo: Por qu has buscado a los dioses de [otro] pueblo, que no han podido librar a su propio pueblo de tu mano?
Y mientras hablaba con l, el [rey] le dijo: Acaso te hemos constituido consejero real? Detente. Por qu [buscas que] te maten? Entonces el profeta se detuvo, y dijo: Yo s que Dios ha determinado destruirte, porque has hecho esto y no has escuchado mi consejo.
Entonces Amasas, rey de Jud, tom consejo y envi [mensajeros] a Jos, hijo de Joacaz, hijo de Jeh, rey de Israel, diciendo: Ven, vemonos cara a cara.
Y Jos, rey de Israel, envi [mensaje] a Amasas, rey de Jud, diciendo: El cardo que estaba en el Lbano, envi a decir al cedro que estaba en el Lbano, diciendo: "Da tu hija por mujer a mi hijo." Pero pas una fiera que estaba en el Lbano, y pisote el cardo.
T dijiste: "He aqu, he derrotado a Edom"; y tu corazn se ha envanecido para gloriarte. Qudate ahora en tu casa; por qu quieres provocar el mal, de modo que caigas t y Jud contigo?
Pero Amasas no quiso escuchar, porque esto [vena] de Dios, para entregarlos en mano [de Jos,] pues ellos haban buscado los dioses de Edom.
Y subi Jos, rey de Israel, y l y Amasas, rey de Jud, se enfrentaron en Bet-semes, que pertenece a Jud.
Y Jud fue derrotado por Israel, y huyeron, cada uno a su tienda.
Entonces Jos, rey de Israel, captur en Bet-semes a Amasas, rey de Jud, hijo de Jos, hijo de Joacaz, y lo llev a Jerusaln; y derrib la muralla de Jerusaln desde la puerta de Efran hasta la puerta del ngulo, cuatrocientos codos.
Y [tom] todo el oro y la plata, todos los utensilios que se encontraban con Obed-edom en la casa de Dios, los tesoros de la casa del rey y [tambin] los rehenes, y se volvi a Samaria.
Y Amasas, hijo de Jos, rey de Jud, vivi quince aos despus de la muerte de Jos, hijo de Joacaz, rey de Israel.
Los dems hechos de Amasas, desde el primero hasta el postrero, he aqu, no estn escritos en el libro de los reyes de Jud y de Israel?
Y desde el da en que Amasas se apart de seguir al SEOR, conspiraron contra l en Jerusaln, y l huy a Laquis; pero lo persiguieron hasta Laquis y all lo mataron.
Lo trajeron en caballos y lo sepultaron con sus padres en la ciudad de David.
Y todo el pueblo de Jud tom a Uzas, que [tena] diecisis aos, y lo hicieron rey en lugar de su padre Amasas.
l edific a Elot y la restituy a Jud despus que el rey durmi con sus padres.
Uzas [tena] diecisis aos cuando comenz a reinar, y rein cincuenta y dos aos en Jerusaln. El nombre de su madre [era] Jecolas, de Jerusaln.
E hizo lo recto ante los ojos del SEOR, conforme a todo lo que su padre Amasas haba hecho.
Y persisti en buscar a Dios en los das de Zacaras, quien tena entendimiento por medio de la visin de Dios; y mientras busc al SEOR, Dios le prosper.
Sali y pele contra los filisteos, y derrib la muralla de Gat, la muralla de Jabnia y la muralla de Asdod; y edific ciudades en [la regin de] Asdod y entre los filisteos.
Y Dios [lo] ayud contra los filisteos, contra los rabes que habitaban en Gurbaal y [contra] los amonitas.
Y los amonitas pagaron tributo a Uzas, y su fama se divulg hasta la frontera de Egipto, pues lleg a ser muy poderoso.
Uzas edific adems torres en Jerusaln en la puerta del ngulo, en la puerta del Valle y en la esquina [de la muralla,] y las fortific.
Edific tambin torres en el desierto y excav muchas cisternas, porque tena mucho ganado, tanto en las tierras bajas como en la llanura. [Tambin tena] labradores y viadores en la regin montaosa y en los campos frtiles porque amaba la tierra.
Tena tambin Uzas un ejrcito listo para la batalla, que sala al combate por divisiones conforme al nmero de su alistamiento, preparado por el escriba Jeiel y el oficial Maasas, bajo la direccin de Hananas, uno de los oficiales del rey.
El nmero total de los jefes de familia, guerreros valientes, era de dos mil seiscientos.
Y bajo su mando estaba un ejrcito poderoso de trescientos siete mil quinientos, que hacan la guerra con gran poder, para ayudar al rey contra el enemigo.
Uzas provey adems a todo el ejrcito de escudos, lanzas, yelmos, corazas, arcos y hondas para [tirar] piedras.
Y en Jerusaln hizo mquinas [de guerra] inventadas por hombres hbiles para poner[las] en las torres y en las esquinas, para arrojar flechas y grandes piedras. Por eso su fama se extendi lejos, porque fue ayudado en forma prodigiosa hasta que se hizo fuerte.
Pero cuando lleg a ser fuerte, su corazn se hizo tan orgulloso que obr corruptamente, y fue infiel al SEOR su Dios, pues entr al templo del SEOR para quemar incienso sobre el altar del incienso.
Entonces el sacerdote Azaras entr tras l, y con l ochenta sacerdotes del SEOR, hombres valientes,
y se opusieron al rey Uzas, y le dijeron: No te corresponde a ti, Uzas, quemar incienso al SEOR, sino a los sacerdotes, hijos de Aarn, que son consagrados para quemar incienso. Sal del santuario, porque has sido infiel y no recibirs honra del SEOR Dios.
Pero Uzas, con un incensario en su mano para quemar incienso, se llen de ira; y mientras estaba airado contra los sacerdotes, la lepra le brot en la frente, delante de los sacerdotes en la casa del SEOR, junto al altar del incienso.
Y el sumo sacerdote Azaras y todos los sacerdotes lo miraron, y he aqu, [tena] lepra en la frente; y le hicieron salir de all a toda prisa, y tambin l mismo se apresur a salir, porque el SEOR lo haba herido.
Y el rey Uzas qued leproso hasta el da de su muerte, y habit en una casa separada, ya que era leproso, porque fue excluido de la casa del SEOR. Y su hijo Jotam [estaba] al frente de la casa del rey gobernando al pueblo de la tierra.
Los dems hechos de Uzas, los primeros y los postreros, fueron escritos por el profeta Isaas, hijo de Amoz.
Y durmi Uzas con sus padres, y lo sepultaron con sus padres en el campo del sepulcro que perteneca a los reyes, porque dijeron: Es leproso. Y su hijo Jotam rein en su lugar.
Jotam [tena] veinticinco aos cuando comenz a reinar, y rein diecisis aos en Jerusaln. El nombre de su madre [era] Jerusa, hija de Sadoc.
E hizo lo recto ante los ojos del SEOR, conforme a todo lo que su padre Uzas haba hecho; pero no entr en el templo del SEOR. Y el pueblo segua corrompindose.
El edific la puerta superior de la casa del SEOR, y edific extensamente en la muralla de Ofel.
Edific adems ciudades en la regin montaosa de Jud, y edific fortalezas y torres en los bosques.
Tambin guerre contra el rey de los amonitas y los venci, y los amonitas le dieron aquel ao cien talentos de plata, diez mil coros de trigo y diez mil de cebada. Los amonitas le pagaron tambin esto en el segundo y en el tercer ao.
Y Jotam se hizo poderoso porque orden sus caminos delante del SEOR su Dios.
Los dems hechos de Jotam y todas sus guerras y sus obras, he aqu, estn escritos en el libro de los reyes de Israel y de Jud.
Tena veinticinco aos cuando comenz a reinar, y rein diecisis aos en Jerusaln.
Y durmi Jotam con sus padres, y lo sepultaron en la ciudad de David; y su hijo Acaz rein en su lugar.
Acaz [tena] veinte aos cuando comenz a reinar, y rein diecisis aos en Jerusaln; pero no hizo lo recto ante los ojos del SEOR como su padre David [haba hecho,]
sino que anduvo en los caminos de los reyes de Israel; tambin hizo imgenes fundidas para los baales.
Quem adems incienso en el valle de Ben-hinom, e hizo pasar a sus hijos por fuego, conforme a las abominaciones de las naciones que el SEOR haba arrojado de delante de los hijos de Israel.
Y sacrific y quem incienso en los lugares altos, en los montes y debajo de todo rbol frondoso.
Por lo cual el SEOR su Dios lo entreg en manos del rey de los arameos, que lo derrotaron, tomaron de l gran nmero de cautivos y [los] llevaron a Damasco. Y tambin l fue entregado en manos del rey de Israel, el cual lo hiri con gran mortandad.
Porque Peka, hijo de Remalas, mat en Jud a ciento veinte mil en un da, todos hombres valientes, porque haban abandonado al SEOR, Dios de sus padres.
Y Zicri, hombre poderoso de Efran, mat a Maasas, hijo del rey, y a Azricam, mayordomo de la casa, y a Elcana, segundo despus del rey.
Y los hijos de Israel se llevaron cautivos de sus hermanos a doscientos mil, mujeres, hijos e hijas; y tomaron tambin mucho botn de ellos y se llevaron el botn a Samaria.
Pero haba all un profeta del SEOR llamado Oded, y [ste] sali al encuentro del ejrcito que vena a Samaria, y les dijo: He aqu, porque el SEOR, Dios de vuestros padres, estaba airado con Jud, los ha entregado en vuestras manos, y los habis matado con una furia [que] ha llegado hasta el cielo.
Y ahora os proponis subyugar a los hijos de Jud y de Jerusaln como esclavos y esclavas vuestros. No [tenis] ciertamente transgresiones de parte vuestra contra el SEOR vuestro Dios?
Ahora pues, odme, y devolved a los cautivos que capturasteis de vuestros hermanos, porque el furor de la ira del SEOR est contra vosotros.
Entonces algunos de los jefes de los hijos de Efran: Azaras, hijo de Johann, Berequas, hijo de Mesilemot, Ezequas, hijo de Salum, y Amasa, hijo de Hadlai, se levantaron contra los que venan de la batalla,
y les dijeron: No traigis aqu a los cautivos; porque os proponis [traer] sobre nosotros culpa contra el SEOR, aadiendo a nuestros pecados y a nuestra culpa; porque nuestra culpa es grande y el furor de [su] ira est contra Israel.
Entonces los hombres armados dejaron los cautivos y el botn delante de los oficiales y de toda la asamblea.
Y se levantaron los hombres que haban sido designados por nombre y tomaron a los cautivos, y del botn vistieron a todos los desnudos y les dieron vestidos y sandalias; les dieron de comer y de beber y los ungieron, y condujeron en asnos a todos los dbiles y los llevaron a Jeric, ciudad de las palmeras, junto a sus hermanos; entonces volvieron a Samaria.
En aquel tiempo el rey Acaz envi a pedir ayuda a los reyes de Asiria.
Porque los edomitas haban venido de nuevo y atacado a Jud y se haban llevado [algunos] cautivos.
Tambin los filisteos haban invadido las ciudades de las tierras bajas y del Neguev de Jud, y haban tomado Bet-semes, Ajaln, Gederot y Soco con sus aldeas, Timna con sus aldeas, y Gimzo con sus aldeas; y se establecieron all.
Porque el SEOR humill a Jud a causa de Acaz, rey de Israel, pues l haba permitido el desenfreno en Jud, y fue muy infiel al SEOR.
Y vino contra l Tilgat-pilneser, rey de Asiria, y lo afligi en vez de fortalecerlo.
Pues Acaz haba tomado una porcin [del tesoro] de la casa del SEOR, del palacio del rey y de los prncipes, y [la] haba dado al rey de Asiria; pero no le sirvi de nada.
Y en el tiempo de su angustia este rey Acaz fue an ms infiel al SEOR;
sacrificaba a los dioses de Damasco que lo haban derrotado, y deca: Por cuanto los dioses de los reyes de Aram los ayudaron, sacrificar a ellos para que me ayuden. Pero ellos fueron su ruina y la de todo Israel.
Adems, cuando Acaz recogi los utensilios de la casa de Dios, hizo pedazos los utensilios de la casa de Dios; cerr las puertas de la casa del SEOR e hizo para s altares en cada rincn de Jerusaln.
Y en cada ciudad de Jud hizo lugares altos para quemar incienso a otros dioses, y provoc a ira al SEOR, Dios de sus padres.
Los dems de sus hechos y todos sus caminos, los primeros y los postreros, he aqu, estn escritos en el libro de los reyes de Jud y de Israel.
Y durmi Acaz con sus padres, y lo sepultaron en la ciudad, en Jerusaln, pues no lo pusieron en los sepulcros de los reyes de Israel; y su hijo Ezequas rein en su lugar.
Ezequas comenz a reinar [cuando tena] veinticinco aos, y rein veintinueve aos en Jerusaln. El nombre de su madre [era] Abas, hija de Zacaras.
E hizo lo recto ante los ojos del SEOR, conforme a todo lo que su padre David haba hecho.
En el primer ao de su reinado, en el mes primero, abri las puertas de la casa del SEOR y las repar.
Hizo venir a los sacerdotes y a los levitas y los reuni en la plaza oriental.
Entonces les dijo: Odme, levitas. Santificaos ahora, y santificad la casa del SEOR, Dios de vuestros padres, y sacad lo inmundo del lugar santo.
Porque nuestros padres han sido infieles y han hecho lo malo ante los ojos del SEOR nuestro Dios, le han abandonado, han apartado sus rostros de la morada del SEOR y le han vuelto las espaldas.
Tambin han cerrado las puertas del prtico y han apagado las lmparas, y no han quemado incienso ni ofrecido holocaustos en el lugar santo al Dios de Israel.
Y vino la ira del SEOR contra Jud y Jerusaln, y l los ha hecho objeto de espanto, de horror y de burla, como [lo] veis con vuestros propios ojos.
Porque he aqu, nuestros padres han cado a espada, y nuestros hijos y nuestras hijas y nuestras mujeres estn en cautividad a causa de esto.
Ahora [he decidido] en mi corazn hacer un pacto con el SEOR, Dios de Israel, para que el ardor de su ira se aparte de nosotros.
Hijos mos, no seis ahora negligentes, porque el SEOR os ha escogido a fin de que estis delante de l, para servirle y para ser sus ministros y quemar incienso.
Entonces se levantaron los levitas: Mahat, hijo de Amasai, y Joel, hijo de Azaras, de los hijos de los coatitas; y de los hijos de Merari, Cis, hijo de Abdi, y Azaras, hijo de Jehalelel; y de los gersonitas, Joa, hijo de Zima, y Edn, hijo de Joa;
de los hijos de Elizafn, Simri y Jeiel; y de los hijos de Asaf, Zacaras y Matanas;
de los hijos de Hemn, Jehiel y Simei; y de los hijos de Jedutn, Semaas y Uziel.
Y [stos] reunieron a sus hermanos, se santificaron y entraron para limpiar la casa del SEOR, conforme al mandamiento del rey segn las palabras del SEOR.
Entraron los sacerdotes al interior de la casa del SEOR para limpiar[la,] y sacaron al atrio de la casa del SEOR toda la inmundicia que hallaron en el templo del SEOR. Entonces los levitas [la] recogieron para llevar[la] fuera al torrente Cedrn.
Comenzaron la santificacin el primer [da] del mes primero, y el octavo da del mes entraron al prtico del SEOR; entonces santificaron la casa del SEOR en ocho das, y terminaron el da diecisis del mes primero.
Y fueron al rey Ezequas, y [le] dijeron: Hemos limpiado toda la casa del SEOR, el altar del holocausto con todos sus utensilios, y la mesa [del pan] de la proposicin con todos sus utensilios.
Adems, todos los utensilios que el rey Acaz en su infidelidad haba desechado durante su reino los hemos preparado y santificado, y he aqu, estn delante del altar del SEOR.
Entonces el rey Ezequas se levant temprano y reuni a los prncipes de la ciudad y subi a la casa del SEOR.
Y trajeron siete novillos, siete carneros, siete corderos y siete machos cabros como ofrenda por el pecado del reino, por el santuario y por Jud. Y [el rey] orden a los sacerdotes, los hijos de Aarn, que [los] ofrecieran sobre el altar del SEOR.
Mataron los novillos, y los sacerdotes recogieron la sangre y la esparcieron sobre el altar. Tambin mataron los carneros y esparcieron la sangre sobre el altar; asimismo mataron los corderos y esparcieron la sangre sobre el altar.
Despus trajeron los machos cabros de la ofrenda por el pecado del rey y de la asamblea, y pusieron sus manos sobre ellos.
Los sacerdotes los mataron y purificaron el altar con su sangre como expiacin por todo Israel, porque el rey haba ordenado el holocausto y la ofrenda por el pecado por todo Israel.
Luego situ a los levitas en la casa del SEOR con cmbalos, con arpas y con liras, conforme al mandamiento de David y de Gad, el vidente del rey, y del profeta Natn; porque el mandamiento proceda del SEOR por medio de sus profetas.
Los levitas se colocaron con los instrumentos [musicales] de David, y los sacerdotes con las trompetas.
Entonces Ezequas mand ofrecer el holocausto sobre el altar. Cuando el holocausto comenz, tambin comenz el canto al SEOR con las trompetas, acompaado por los instrumentos de David, rey de Israel.
Mientras toda la asamblea adoraba, tambin los cantores cantaban y las trompetas sonaban; todo esto [continu] hasta que se consumi el holocausto.
Despus de consumido el holocausto, el rey y todos los que estaban con l se inclinaron y adoraron.
Entonces el rey Ezequas y los oficiales ordenaron a los levitas que cantaran alabanzas al SEOR con las palabras de David y del vidente Asaf. Cantaron alabanzas con alegra, y se inclinaron y adoraron.
Y Ezequas habl, y dijo: Ahora [que] vosotros os habis consagrado al SEOR, acercaos y traed sacrificios y ofrendas de gratitud a la casa del SEOR. Y la asamblea trajo sacrificios y ofrendas de gratitud, y todos los que quisieron [trajeron] holocaustos.
El nmero de los holocaustos que la asamblea trajo fue de setenta bueyes, cien carneros y doscientos corderos; todos stos fueron para el holocausto al SEOR.
Y las cosas consagradas fueron seiscientos bueyes y tres mil ovejas.
Pero los sacerdotes eran pocos, y no pudieron desollar todos los holocaustos; por eso sus hermanos los levitas los ayudaron hasta que se acab la obra y hasta que los [otros] sacerdotes se hubieron santificado. Porque los levitas fueron ms cuidadosos para santificarse que los sacerdotes.
Y [hubo] tambin holocaustos en abundancia con grosura de las ofrendas de paz y con libaciones para los holocaustos. As qued restablecido el servicio de la casa del SEOR.
Entonces se regocij Ezequas con todo el pueblo por lo que Dios haba preparado para el pueblo, pues todo sucedi rpidamente.
Entonces Ezequas envi [aviso] por todo Israel y Jud, y tambin escribi cartas a Efran y a Manass, para que vinieran a la casa del SEOR en Jerusaln a fin de celebrar la Pascua al SEOR, Dios de Israel.
Pues el rey y sus prncipes y toda la asamblea en Jerusaln haban decidido celebrar la Pascua en el mes segundo,
porque no la haban podido celebrar a su debido tiempo, pues los sacerdotes no se haban santificado en nmero suficiente, ni el pueblo se haba reunido en Jerusaln.
Y esto pareci bien a los ojos del rey y de toda la asamblea.
As que proclamaron un decreto para hacer correr la voz por todo Israel, desde Beerseba hasta Dan, para que vinieran a celebrar la Pascua al SEOR, Dios de Israel, en Jerusaln. Porque muchos no [la] haban celebrado como estaba escrito.
Y los correos fueron por todo Israel y Jud con cartas de mano del rey y de sus prncipes, conforme al mandamiento del rey, diciendo: Hijos de Israel, volveos al SEOR, Dios de Abraham, de Isaac y de Israel, para que l se vuelva a aquellos de vosotros que escapasteis [y] que habis quedado de la mano de los reyes de Asiria.
No seis como vuestros padres y vuestros hermanos, que fueron infieles al SEOR, Dios de sus padres, de modo que l los ha hecho objeto de horror, como vosotros veis.
Y no endurezcis vuestra cerviz como vuestros padres, sino someteos al SEOR y entrad en su santuario, que l ha santificado para siempre, y servid al SEOR vuestro Dios para que su ardiente ira se aparte de vosotros.
Porque si os volvis al SEOR, vuestros hermanos y vuestros hijos [hallarn] compasin delante de los que los llevaron cautivos, y volvern a esta tierra. Porque el SEOR vuestro Dios es clemente y compasivo, y no apartar [su] rostro de vosotros si os volvis a l.
Pasaron, pues, los correos de ciudad en ciudad por la tierra de Efran y de Manass y hasta Zabuln, pero los escarnecan y se burlaban de ellos.
No obstante, algunos hombres de Aser, de Manass y de Zabuln se humillaron y vinieron a Jerusaln.
Tambin sobre Jud estuvo la mano de Dios para darles un [solo] corazn a fin de hacer lo que el rey y los prncipes ordenaron conforme a la palabra del SEOR.
Y se reuni mucha gente en Jerusaln en el mes segundo para celebrar la fiesta de los panes sin levadura; una asamblea muy grande.
Y se levantaron y quitaron los altares que [haba] en Jerusaln; tambin quitaron todos los altares de incienso y [los] arrojaron al torrente Cedrn.
Entonces mataron [los corderos de] la Pascua el [da] catorce del mes segundo. Y los sacerdotes y los levitas, avergonzados, se santificaron y trajeron holocaustos a la casa del SEOR.
Y se colocaron en sus puestos segn su costumbre, conforme a la ley de Moiss, hombre de Dios; los sacerdotes rociaban la sangre [que reciban] de mano de los levitas.
Porque [haba] muchos en la asamblea que no se haban santificado; por eso los levitas [estaban] encargados de la matanza de los [corderos] de la Pascua por todo el que [estaba] inmundo, para santificar[los] al SEOR.
Pues una [gran] multitud del pueblo, es decir, muchos de Efran y de Manass, de Isacar y de Zabuln, no se haban purificado; no obstante, comieron la Pascua contrario a lo escrito. Empero Ezequas or por ellos, diciendo: Que el buen SEOR perdone
a todo el que prepare su corazn para buscar a Dios el SEOR, Dios de sus padres, aunque no [lo haga] conforme a [los ritos] de purificacin del santuario.
Y oy el SEOR a Ezequas y san al pueblo.
Y los hijos de Israel que se hallaban en Jerusaln celebraron con gran alegra la fiesta de los panes sin levadura [por] siete das; y los levitas y los sacerdotes alababan al SEOR da tras da, [cantando] con instrumentos resonantes al SEOR.
Entonces Ezequas habl al corazn de todos los levitas que mostraban buen entendimiento [en las cosas] del SEOR. Y comieron durante los siete das sealados, sacrificando ofrendas de paz y dando gracias al SEOR, Dios de sus padres.
Y toda la asamblea determin celebrar [la fiesta] otros siete das; y celebraron los siete das con alegra.
Porque Ezequas, rey de Jud, haba contribuido a la asamblea mil novillos y siete mil ovejas; y los prncipes haban contribuido a la asamblea mil novillos y diez mil ovejas; y gran nmero de sacerdotes se santificaron.
Y se regocij toda la asamblea de Jud, junto con los sacerdotes, los levitas y todo el pueblo que vino de Israel, tanto los peregrinos que vinieron de la tierra de Israel como los que habitaban en Jud.
Y hubo gran regocijo en Jerusaln, porque desde los das de Salomn, hijo de David, rey de Israel, no haba habido cosa semejante en Jerusaln.
Entonces los sacerdotes levitas se levantaron y bendijeron al pueblo; y se oy su voz, y su oracin lleg hasta su santa morada, hasta los cielos.
Y cuando todo esto haba terminado, todos [los de] Israel que estaban presentes, salieron a las ciudades de Jud, despedazaron los pilares [sagrados,] cortaron las Aseras y derribaron los lugares altos y los altares por todo Jud y Benjamn, y tambin en Efran y Manass, hasta acabar con todos ellos. Entonces todos los hijos de Israel volvieron a sus ciudades, cada cual a su posesin.
Y Ezequas design las clases de los sacerdotes y de los levitas, cada uno en su clase, segn su servicio, [tanto] sacerdotes [como] levitas, para los holocaustos y para las ofrendas de paz, para que ministraran, dieran gracias y alabaran en las puertas del campamento del SEOR.
Tambin [design] de sus [propios] bienes la porcin del rey para los holocaustos, [es decir,] para los holocaustos de la maana y de la tarde, y los holocaustos de los das de reposo, de las lunas nuevas y de las fiestas sealadas, como est escrito en la ley del SEOR.
Tambin orden al pueblo que habitaba en Jerusaln que diera la porcin correspondiente a los sacerdotes y levitas, a fin de que se dedicaran a la ley del SEOR.
Tan pronto como se divulg la orden, los hijos de Israel proveyeron en abundancia las primicias de grano, mosto, aceite, miel y de todo producto del campo; y trajeron el diezmo de todo en abundancia.
Y los hijos de Israel y de Jud que habitaban en las ciudades de Jud, tambin trajeron el diezmo de bueyes y ovejas y el diezmo de las cosas sagradas consagradas al SEOR su Dios, y [los] depositaron en montones.
En el mes tercero comenzaron a formar los montones y [los] terminaron en el mes sptimo.
Cuando Ezequas y los jefes vinieron y vieron los montones, bendijeron al SEOR y a su pueblo Israel.
Ezequas pregunt a los sacerdotes y a los levitas acerca de los montones,
y el sumo sacerdote Azaras, de la casa de Sadoc, le dijo: Desde que se comenzaron a traer las ofrendas a la casa del SEOR, hemos tenido bastante para comer y ha sobrado mucho, porque el SEOR ha bendecido a su pueblo; y esta gran cantidad ha sobrado.
Entonces Ezequas orden que prepararan cmaras en la casa del SEOR, y [las] prepararon.
Fielmente llevaron [all] las ofrendas y los diezmos y las cosas consagradas; y el levita Conanas [era] el intendente encargado de ellas, y su hermano Simei [era] el segundo.
Y Jehiel, Azazas, Nahat, Asael, Jerimot, Jozabad, Eliel, Ismaquas, Mahat y Benaa [eran] inspectores bajo el mando de Conanas y de Simei, su hermano, por nombramiento del rey Ezequas, y Azaras [era] el oficial [principal] de la casa de Dios.
Y el levita Cor, hijo de Imna, portero de la [puerta] oriental, [estaba] a cargo de las ofrendas voluntarias [hechas] a Dios, para repartir las ofrendas [dedicadas] al SEOR y las cosas santsimas.
Bajo su mando [estaban] Edn, Miniamn, Jesa, Semaas, Amaras y Secanas en las ciudades de los sacerdotes, para distribuir fielmente [las porciones,] por clases, a sus hermanos, fueran grandes o pequeos,
sin tener en cuenta su registro genealgico, a los varones de treinta aos arriba, todos los que entraban en la casa del SEOR para las tareas diarias, por su trabajo en sus oficios segn sus clases;
as como a los sacerdotes que estaban inscritos genealgicamente conforme a sus casas paternas, y a los levitas de veinte aos arriba, segn sus oficios [y] sus clases.
Y el registro genealgico [inclua] todos los nios, las mujeres, los hijos y las hijas de toda la asamblea, porque se consagraban fielmente en santidad.
Tambin para los hijos de Aarn, los sacerdotes [que estaban] en las tierras de pasto de sus ciudades, o en cualquiera de las ciudades, [haba] hombres que estaban designados por nombre para distribuir porciones a todo varn entre los sacerdotes, y a todos los inscritos genealgicamente entre los levitas.
As hizo Ezequas por todo Jud; y l hizo lo bueno, [lo] recto y [lo] verdadero delante del SEOR su Dios.
Y toda obra que emprendi en el servicio de la casa de Dios por ley y por mandamiento, buscando a su Dios, lo hizo con todo su corazn y prosper.
Despus de estos actos de fidelidad, Senaquerib, rey de Asiria, vino e invadi a Jud y siti las ciudades fortificadas, y mand conquistarlas para s.
Cuando vio Ezequas que Senaquerib haba venido y que se propona hacer guerra contra Jerusaln,
decidi con sus oficiales y guerreros cortar el agua de las fuentes que [estaban] fuera de la ciudad, y ellos le ayudaron.
Y se reuni mucha gente y cegaron todas las fuentes y el arroyo que flua por la regin, diciendo: Por qu han de venir los reyes de Asiria y hallar tanta agua?
Y l cobr nimo y reedific toda la muralla que haba sido derribada y levant torres en ella, [edific] otra muralla exterior, fortific el Milo [en] la ciudad de David, e hizo armas arrojadizas y escudos en gran cantidad.
Puso tambin oficiales militares sobre el pueblo, los reuni a su lado en la plaza a la puerta de la ciudad y habl dndoles nimo, diciendo:
Sed fuertes y valientes; no temis ni os acobardis a causa del rey de Asiria, ni a causa de toda la multitud que est con l, porque el que est con nosotros es ms [poderoso] que el que est con l.
Con l est [slo] un brazo de carne, pero con nosotros est el SEOR nuestro Dios para ayudarnos y pelear nuestras batallas. Y el pueblo confi en las palabras de Ezequas, rey de Jud.
Despus de esto, Senaquerib, rey de Asiria, mientras [estaba] sitiando a Laquis con todas sus fuerzas, envi sus siervos a Jerusaln, a Ezequas, rey de Jud, y a todos los de Jud que estaban en Jerusaln, diciendo:
As dice Senaquerib, rey de Asiria, "En qu estis confiando para que permanezcis bajo sitio en Jerusaln?
"No os engaa Ezequas para entregaros a morir de hambre y de sed, diciendo: 'El SEOR nuestro Dios nos librar de la mano del rey de Asiria'?
"El mismo Ezequas no ha quitado sus lugares altos y sus altares, y ha dicho a Jud y a Jerusaln: 'Delante de un altar adoraris, y sobre l quemaris incienso?'
"No sabis lo que yo y mis padres hemos hecho a todos los pueblos de estas tierras? Pudieron los dioses de las naciones de las tierras librar su tierra de mi mano?
"Quin de entre todos los dioses de aquellas naciones que mis padres destruyeron completamente pudo librar a su pueblo de mi mano, para que vuestro Dios pueda libraros de mi mano?
"Ahora pues, no dejis que Ezequas os engae y os extrave en esta forma, y no creis en l, porque ningn dios de ninguna nacin ni reino pudo librar a su pueblo de mi mano ni de la mano de mis padres. Cunto menos os librar de mi mano vuestro Dios?"
Y sus siervos hablaron an ms contra el SEOR Dios y contra su siervo Ezequas.
Tambin escribi cartas para insultar al SEOR, Dios de Israel, y para hablar contra l, diciendo: Como los dioses de las naciones de las tierras no han librado a sus pueblos de mi mano, as el Dios de Ezequas no librar a su pueblo de mi mano.
Y proclamaron esto a gran voz en la lengua de Jud al pueblo de Jerusaln que estaba sobre la muralla, para espantarlos y aterrorizarlos, para as poder tomar la ciudad.
Y hablaron del Dios de Jerusaln como de los dioses de los pueblos de la tierra, obra de manos de hombres.
Pero el rey EzequasEzequas y el profeta Isaas, hijo de Amoz, oraron sobre esto, y clamaron al cielo.
Y el SEOR envi un ngel que destruy a todo guerrero valiente, comandante y jefe en el campamento del rey de Asiria. As regres avergonzado a su propia tierra. Y cuando haba entrado al templo de su dios, algunos de sus propios hijos lo mataron all a espada.
As salv el SEOR a Ezequas y a los habitantes de Jerusaln de mano de Senaquerib, rey de Asiria, y de mano de todos [los dems,] y los gui por todas partes.
Y muchos traan presentes al SEOR en Jerusaln y presentes valiosos a Ezequas, rey de Jud, de modo que despus de esto fue engrandecido delante de todas las naciones.
En aquellos das Ezequas cay enfermo de muerte; y or al SEOR, y l le habl y le dio una seal.
Mas Ezequas no correspondi al bien que haba recibido, porque su corazn era orgulloso; por tanto, la ira vino sobre l, sobre Jud y sobre Jerusaln.
Pero despus Ezequas humill el orgullo de su corazn, tanto l como los habitantes de Jerusaln, de modo que no vino sobre ellos la ira del SEOR en los das de Ezequas.
Y tena Ezequas inmensas riquezas y honores. Hizo para s depsitos para plata, oro, piedras preciosas, especias, escudos y toda clase de objetos de valor.
[Hizo] tambin almacenes para el producto de granos, vino y aceite, corrales para toda clase de ganado y apriscos para los rebaos.
Se edific ciudades y adquiri rebaos y ganados en abundancia, porque Dios le haba dado muchsimas riquezas.
Ezequas fue el que ceg la salida superior de las aguas de Gihn y las condujo al lado occidental de la ciudad de David. Ezequas prosper en todo lo que hizo.
Aun [en el asunto] de los enviados de los gobernantes de Babilonia, que mandaron a l para investigar la maravilla que haba acontecido en la tierra, Dios lo dej [solo] para probarle, a fin de saber l todo lo que haba en su corazn.
Los dems hechos de Ezequas y sus obras piadosas, he aqu, estn escritos en la visin del profeta Isaas, hijo de Amoz, y en el libro de los reyes de Jud y de Israel.
Y durmi Ezequas con sus padres, y lo sepultaron en la parte superior de los sepulcros de los hijos de David; y todo Jud y los habitantes de Jerusaln le rindieron honores en su muerte. Y su hijo Manass rein en su lugar.
Manass [tena] doce aos cuando comenz a reinar, y rein cincuenta y cinco aos en Jerusaln.
E hizo lo malo ante los ojos del SEOR conforme a las abominaciones de las naciones que el SEOR haba desposedo delante de los hijos de Israel.
Porque reedific los lugares altos que su padre Ezequas haba derribado; levant tambin altares a los Baales e hizo Aseras, y ador a todo el ejrcito de los cielos y los sirvi.
Edific adems altares en la casa del SEOR, de la cual el SEOR haba dicho: Mi nombre estar en Jerusaln para siempre.
Edific altares a todo el ejrcito de los cielos en los dos atrios de la casa del SEOR.
Hizo pasar por el fuego a sus hijos en el valle de Ben-hinom; practic la hechicera, us la adivinacin, practic la brujera y trat con mdium y espiritistas. Hizo mucho mal ante los ojos del SEOR, provocndole [a ira.]
Coloc la imagen tallada del dolo que haba hecho, en la casa de Dios, de la cual Dios haba dicho a David y a su hijo Salomn: En esta casa y en Jerusaln, que he escogido de entre todas las tribus de Israel, pondr mi nombre para siempre,
y no volver a quitar el pie de Israel de la tierra que yo he asignado para vuestros padres, con tal de que cuiden de hacer todo lo que les he mandado conforme a toda la ley, los estatutos y las ordenanzas [dados] por medio de Moiss.
As hizo extraviar Manass a Jud y a los habitantes de Jerusaln para que hicieran lo malo ms que las naciones que el SEOR haba destruido delante de los hijos de Israel.
Y el SEOR habl a Manass y a su pueblo, pero ellos no hicieron caso.
Por eso el SEOR hizo venir contra ellos a los jefes del ejrcito del rey de Asiria, que capturaron a Manass con garfios, lo ataron con [cadenas] de bronce y lo llevaron a Babilonia.
Cuando estaba en angustia, implor al SEOR su Dios, y se humill grandemente delante del Dios de sus padres.
Y cuando or a l, [Dios] se conmovi por su ruego, oy su splica y lo trajo de nuevo a Jerusaln, a su reino. Entonces Manass supo que el SEOR [era] Dios.
Despus de esto, edific la muralla exterior de la ciudad de David al occidente de Gihn, en el valle, hasta la entrada de la puerta del Pescado; y rode [con ella] el Ofel y la hizo muy alta. Entonces puso jefes del ejrcito en todas las ciudades fortificadas de Jud.
Tambin quit los dioses extranjeros y el dolo de la casa del SEOR, as como todos los altares que haba edificado en el monte de la casa del SEOR y en Jerusaln, y [los] arroj fuera de la ciudad.
Y repar el altar del SEOR, y sacrific sobre l ofrendas de paz y ofrendas de gratitud; y orden a Jud que sirviera al SEOR, Dios de Israel.
Sin embargo, el pueblo an sacrificaba en los lugares altos, [aunque] slo al SEOR su Dios.
Los dems hechos de Manass, y su oracin a su Dios, y las palabras de los videntes que le hablaron en el nombre del SEOR, Dios de Israel, he aqu, estn en los registros de los reyes de Israel.
Tambin su oracin y [cmo] fue odo, todo su pecado y su infidelidad, y los sitios donde edific lugares altos y levant las Aseras y las imgenes talladas antes de humillarse, he aqu, estn escritos en los registros de los Hozai.
Y durmi Manass con sus padres, y lo sepultaron en su casa; y su hijo Amn rein en su lugar.
Amn [tena] veintids aos cuando comenz a reinar, y rein dos aos en Jerusaln.
E hizo lo malo ante los ojos del SEOR, como haba hecho su padre Manass; y Amn ofreci sacrificios a todas las imgenes talladas que su padre Manass haba hecho, y las sirvi.
Adems, no se humill delante del SEOR como su padre Manass se haba humillado, sino que Amn aument [su] culpa.
Y conspiraron contra l sus siervos y le dieron muerte en su casa.
Pero el pueblo de la tierra mat a todos los que haban conspirado contra el rey Amn; y en su lugar el pueblo de la tierra hizo rey a su hijo Josas.
Josas [tena] ocho aos cuando comenz a reinar, y rein treinta y un aos en Jerusaln.
E hizo lo recto ante los ojos del SEOR y anduvo en los caminos de su padre David; no se apart ni a la derecha ni a la izquierda.
Porque en el octavo ao de su reinado, siendo an joven, comenz a buscar al Dios de su padre David; y en el ao doce empez a purificar a Jud y a Jerusaln de los lugares altos, de las Aseras, de las imgenes talladas y de las imgenes fundidas.
Y derribaron en su presencia los altares de los baales; destroz los altares del incienso que [estaban] puestos en alto, encima de ellos; despedaz tambin las Aseras, las imgenes talladas y las imgenes fundidas y las redujo a polvo, y [lo] esparci sobre las sepulturas de los que les haban ofrecido sacrificios.
Entonces quem los huesos de los sacerdotes sobre sus altares y purific a Jud y a Jerusaln.
Y en las ciudades de Manass, Efran, Simen y hasta en Neftal, [y] en sus ruinas alrededor,
derrib tambin los altares y redujo a polvo las Aseras y las imgenes talladas, y destroz todos los altares de incienso por todas las tierras de Israel. Y regres a Jerusaln.
Y en el ao dieciocho de su reinado, cuando haba purificado la tierra y la casa, envi a Safn, hijo de Azala, y a Maasas, un oficial de la ciudad, y a Joa, hijo de Joacaz, escriba, para que repararan la casa del SEOR su Dios.
Y vinieron ellos al sumo sacerdote Hilcas y le entregaron el dinero que haba sido trado a la casa de Dios, y que los levitas guardianes del umbral haban recogido de Manass y de Efran y de todo el remanente de Israel, y de todo Jud y Benjamn y de los habitantes de Jerusaln.
Y [lo] entregaron en manos de los obreros que estaban encargados de la casa del SEOR; y los obreros que trabajaban en la casa del SEOR lo usaron para restaurar y reparar la casa.
Ellos a su vez [lo] dieron a los carpinteros y a los constructores para comprar piedra de cantera y maderas para trabazones, y hacer vigas para los edificios que los reyes de Jud haban dejado que se arruinaran.
Y los hombres hicieron el trabajo fielmente con capataces sobre ellos para dirigir[los:] Jahat y Abdas, levitas de los hijos de Merari, y Zacaras y Mesulam, de los hijos de Coat, y de los levitas, todos los que eran hbiles con instrumentos musicales.
Tambin [estaban] sobre los cargadores y dirigan a todos los obreros en cualquier clase de trabajo; y [algunos] de los levitas [eran] escribas, oficiales y porteros.
Y mientras ellos sacaban el dinero que haban trado a la casa del SEOR, el sacerdote Hilcas encontr el libro de la ley del SEOR [dado] por Moiss.
Entonces Hilcas dijo al escriba Safn: He hallado el libro de la ley en la casa del SEOR; e Hilcas dio el libro a Safn.
Y Safn llev el libro al rey y le dio ms noticias, diciendo: Todo lo que fue encomendado a tus siervos, lo estn haciendo.
Tambin han tomado el dinero que se encontraba en la casa del SEOR, y lo han entregado en manos de los encargados y de los obreros.
El escriba Safn inform tambin al rey, diciendo: El sacerdote Hilcas me ha dado un libro. Y Safn ley de l en la presencia del rey.
Y sucedi que cuando el rey oy las palabras de la ley, rasg sus vestidos.
Entonces el rey orden a Hilcas, a Ahicam, hijo de Safn, a Abdn, hijo de Micaa, al escriba Safn y a Asaas, siervo del rey, diciendo:
Id, consultad al SEOR por m y por los que quedan en Israel y en Jud, acerca de las palabras del libro que se ha encontrado; porque grande es el furor del SEOR que se derrama sobre nosotros, por cuanto nuestros padres no han guardado la palabra del SEOR, haciendo conforme a todo lo que est escrito en este libro.
Entonces fue Hilcas con los que el rey haba dicho a la profetisa Hulda, mujer de Salum, hijo de Ticva, hijo de Harhas, encargado del vestuario; y ella habitaba en Jerusaln en el segundo sector, y hablaron con ella acerca de esto.
Y ella les dijo: As dice el SEOR, Dios de Israel: "Decid al hombre que os ha enviado a m:
as dice el SEOR: 'He aqu, voy a traer mal sobre este lugar y sobre sus habitantes, [es decir,] todas las maldiciones escritas en el libro que ellos han ledo en presencia del rey de Jud.
'Por cuanto me han abandonado y han quemado incienso a otros dioses para provocarme a ira con todas las obras de sus manos, por tanto mi furor se derramar sobre este lugar, y no se apagar.'"
Pero al rey de Jud que os envi a consultar al SEOR, as le diris: "As dice el SEOR, Dios de Israel: 'En cuanto a las palabras que has odo,
porque se enterneci tu corazn y te humillaste delante de Dios cuando oste sus palabras contra este lugar y contra sus habitantes, y te humillaste delante de m, y rasgaste tus vestidos y lloraste delante de m, ciertamente te he odo -- declara el SEOR.
'He aqu, te reunir con tus padres y sers recogido en tu sepultura en paz, y tus ojos no vern todo el mal que yo voy a traer sobre este lugar y sobre sus habitantes.'" Y llevaron la respuesta al rey.
Entonces el rey mand reunir a todos los ancianos de Jud y de Jerusaln.
Y subi el rey a la casa del SEOR con todos los hombres de Jud, los habitantes de Jerusaln, los sacerdotes, los levitas y todo el pueblo, desde el mayor hasta el menor, y ley en su presencia todas las palabras del libro del pacto que haba sido hallado en la casa del SEOR.
Despus el rey se puso en pie en su lugar e hizo pacto delante del SEOR de andar en pos del SEOR y de guardar sus mandamientos, sus testimonios y sus estatutos con todo su corazn y con toda su alma, para cumplir las palabras del pacto escritas en este libro.
Adems, hizo suscribir [el pacto] a todos los que se encontraban en Jerusaln y en Benjamn. Y los habitantes de Jerusaln hicieron conforme al pacto de Dios, el Dios de sus padres.
Y Josas quit todas las abominaciones de todas las tierras que pertenecan a los hijos de Israel, e hizo que todos los que se encontraban en Israel sirvieran al SEOR su Dios. Mientras l vivi no se apartaron de seguir al SEOR, Dios de sus padres.
Entonces Josas celebr la Pascua al SEOR en Jerusaln, y mataron los [animales de] la Pascua el [da] catorce del mes primero.
Y puso a los sacerdotes en sus oficios y los anim al servicio de la casa del SEOR.
Tambin dijo a los levitas que enseaban a todo Israel [y] que estaban consagrados al SEOR: Poned el arca santa en la casa que edific Salomn, hijo de David, rey de Israel; no ser ms una carga sobre [vuestros] hombros. Ahora servid al SEOR vuestro Dios y a su pueblo Israel.
Y prepara[os] segn vuestras casas paternas en vuestras clases, conforme a lo escrito por David, rey de Israel, y conforme a lo escrito por su hijo Salomn.
Adems, estad en el lugar santo conforme a las secciones de las casas paternas de vuestros hermanos, los hijos del pueblo, y conforme a los levitas, segn la divisin de una casa paterna.
Ahora pues, matad los [animales de] la Pascua, santificaos y haced las preparaciones para que vuestros hermanos hagan conforme a la palabra del SEOR [dada] por Moiss.
Y Josas contribuy para los hijos del pueblo, para todos los que estaban presentes, rebaos de corderos y cabritos en nmero de treinta mil, ms tres mil bueyes, todo para las ofrendas de la Pascua; todo ello de las posesiones del rey.
Tambin sus jefes contribuyeron con una ofrenda voluntaria al pueblo, a los sacerdotes y a los levitas. Hilcas, Zacaras y Jehiel, oficiales de la casa de Dios, dieron a los sacerdotes dos mil seiscientas [ovejas] y trescientos bueyes para las ofrendas de la Pascua.
Asimismo Conanas, y Semaas y Natanael sus hermanos, y Hasabas, Jeiel y Josabad, jefes de los levitas, contribuyeron para los levitas cinco mil [ovejas] y quinientos bueyes para las ofrendas de la Pascua.
As fue preparado el servicio; los sacerdotes se colocaron en sus puestos y los levitas segn sus clases, conforme al mandato del rey.
Y [los levitas] mataron [los animales de] la Pascua, y mientras los sacerdotes rociaban la sangre [recibida] de la mano de ellos, los levitas [los] desollaban.
Entonces quitaron los holocaustos para drselos a las secciones de las casas paternas de los hijos del pueblo, para que [los] presentaran al SEOR, como est escrito en el libro de Moiss. Hicieron esto tambin con los bueyes.
Y asaron [los animales de] la Pascua sobre el fuego conforme a la ordenanza, y cocieron las cosas consagradas en calderos, ollas y sartenes, y [las] llevaron rpidamente a todos los hijos del pueblo.
Despus hicieron las preparaciones, para s y para los sacerdotes, porque los sacerdotes, hijos de Aarn, [estuvieron] ofreciendo los holocaustos y la grosura hasta la noche; por eso los levitas prepararon para s y para los sacerdotes, hijos de Aarn.
Tambin los cantores, los hijos de Asaf, [estaban] en sus puestos conforme a lo ordenado por David, Asaf, Hemn, y Jedutn, vidente del rey; y los porteros en cada puerta no tenan que apartarse de su servicio, porque sus hermanos los levitas preparaban para ellos.
As se prepar todo el servicio del SEOR en aquel da para celebrar la Pascua y para ofrecer holocaustos sobre el altar del SEOR, conforme al mandato del rey Josas.
Y los hijos de Israel que estaban presentes celebraron la Pascua en ese tiempo, y la fiesta de los panes sin levadura [por] siete das.
No se haba celebrado una Pascua como sta en Israel desde los das del profeta Samuel; tampoco ninguno de los reyes de Israel haba celebrado una Pascua como la que celebr Josas con los sacerdotes, los levitas y todos los de Jud e Israel que estaban presentes, y los habitantes de Jerusaln.
Esta Pascua se celebr en el ao dieciocho del reinado de Josas.
Despus de todo esto, cuando Josas haba reparado el templo, Necao, rey de Egipto, subi para combatir en Carquemis junto al ufrates, y Josas sali para enfrentarse a l.
Pero l le envi mensajeros, diciendo: Qu tenemos que ver el uno con el otro, oh rey de Jud? No [vengo] hoy contra ti, sino contra la casa con la que estoy en guerra, y Dios me ha ordenado que me apresure. Por tu propio bien, deja de [oponerte a] Dios, que est conmigo, para que l no te destruya.
Sin embargo, Josas no quiso retirarse de l, sino que se disfraz para combatir contra l; tampoco escuch las palabras de Necao [que venan] de boca de Dios, sino que vino a entablar batalla en la llanura de Meguido.
Y los arqueros hirieron al rey Josas, y el rey dijo a sus siervos: Llevadme, porque estoy gravemente herido.
Sus siervos lo sacaron del carro y lo llevaron en el segundo carro que l tena, y lo trajeron a Jerusaln donde muri, y fue sepultado en los sepulcros de sus padres. Y todo Jud y Jerusaln hicieron duelo por Josas.
Entonces Jeremas enton una elega por Josas. Y todos los cantores y cantoras en sus lamentaciones hablan de Josas hasta hoy. Y las establecieron como ordenanza en Israel; he aqu, tambin estn escritas en las Lamentaciones.
Los dems hechos de Josas y sus obras piadosas conforme a lo escrito en la ley del SEOR,
y sus hechos, primeros y postreros, he aqu, estn escritos en el libro de los reyes de Israel y de Jud.
Entonces el pueblo de la tierra tom a Joacaz, hijo de Josas, y lo proclam rey en Jerusaln en lugar de su padre.
Joacaz [tena] veintitrs aos cuando comenz a reinar, y rein tres meses en Jerusaln.
Entonces el rey de Egipto lo destituy en Jerusaln, e impuso a la tierra una multa de cien talentos de plata y un talento de oro.
Y el rey de Egipto puso por rey sobre Jud y Jerusaln, a Eliaquim, hermano de Joacaz, y cambi su nombre por el de Joacim; pero a su hermano Joacaz, lo tom Necao y lo llev a Egipto.
Joacim [tena] veinticinco aos cuando comenz a reinar, y rein once aos en Jerusaln; e hizo lo malo ante los ojos del SEOR su Dios.
Subi contra l Nabucodonosor, rey de Babilonia, y lo at con [cadenas de] bronce para llevarlo a Babilonia.
Nabucodonosor tambin llev [algunos] de los objetos de la casa del SEOR a Babilonia, y los puso en su templo en Babilonia.
Los dems hechos de Joacim, las abominaciones que hizo y lo que fue hallado contra l, he aqu, estn escritos en el libro de los reyes de Israel y de Jud. Su hijo Joaqun rein en su lugar.
Joaqun [tena] ocho aos cuando comenz a reinar, y rein tres meses y diez das en Jerusaln, e hizo lo malo ante los ojos del SEOR.
Y a la vuelta del ao el rey Nabucodonosor mand que lo trajeran a Babilonia con los objetos preciosos de la casa del SEOR, e hizo a su pariente Sedequas rey sobre Jud y Jerusaln.
Sedequas [tena] veintin aos cuando comenz a reinar, y rein once aos en Jerusaln.
E hizo lo malo ante los ojos del SEOR su Dios; y no se humill delante del profeta Jeremas que le hablaba por boca del SEOR.
Tambin se rebel contra el rey Nabucodonosor que le haba hecho jurar [fidelidad] por Dios. Pero endureci su cerviz y obstin su corazn [en vez] de volverse al SEOR, Dios de Israel.
Asimismo todos los jefes de los sacerdotes y el pueblo fueron infieles en gran manera, [y siguieron] todas las abominaciones de las naciones, y profanaron la casa del SEOR que l haba consagrado en Jerusaln.
Y el SEOR, Dios de sus padres, les envi [palabra] repetidas veces por sus mensajeros, porque l tena compasin de su pueblo y de su morada;
pero ellos [continuamente] se burlaban de los mensajeros de Dios, despreciaban sus palabras y se mofaban de sus profetas, hasta que subi el furor del SEOR contra su pueblo, y ya no hubo remedio.
Entonces l hizo subir contra ellos al rey de los caldeos, que mat a espada a sus jvenes en la casa de su santuario, y no tuvo compasin del joven ni de la virgen, del viejo ni del dbil; a todos ellos [los] entreg en su mano.
Y todos los objetos de la casa de Dios, grandes y pequeos, los tesoros de la casa del SEOR y los tesoros del rey y de sus oficiales, todo [lo] llev a Babilonia.
Y quemaron la casa de Dios, derribaron la muralla de Jerusaln, prendieron fuego a todos sus palacios y destruyeron todos sus objetos valiosos.
Y a los que haban escapado de la espada los llev a Babilonia; y fueron siervos de l y de sus hijos hasta el dominio del reino de Persia,
para que se cumpliera la palabra del SEOR por boca de Jeremas, hasta que la tierra hubiera gozado de sus das de reposo. Todos los das de su desolacin repos hasta que se cumplieron los setenta aos.
Y en el primer ao de Ciro, rey de Persia, para que se cumpliera la palabra del SEOR por boca de Jeremas, el SEOR movi el espritu de Ciro, rey de Persia, y ste envi a proclamar de palabra y tambin por escrito, por todo su reino, diciendo:
As dice Ciro, rey de Persia: "El SEOR, el Dios de los cielos, me ha dado todos los reinos de la tierra, y me ha designado para que yo le edifique una casa en Jerusaln, que est en Jud. Quien de entre vosotros sea de su pueblo, el SEOR su Dios sea con l, y suba."
En el primer ao de Ciro, rey de Persia, para que se cumpliera la palabra del SEOR por boca de Jeremas, el SEOR movi el espritu de Ciro, rey de Persia, y [ste] hizo proclamar por todo su reino y tambin por escrito, diciendo:
As dice Ciro, rey de Persia: "El SEOR, el Dios de los cielos, me ha dado todos los reinos de la tierra, y l me ha designado para que le edifique una casa en Jerusaln, que est en Jud.
"Quien de entre todos vosotros [pertenezca] a su pueblo, sea su Dios con l. Que suba a Jerusaln, que est en Jud, y edifique la casa del SEOR, Dios de Israel; l es el Dios que est en Jerusaln.
"Y a todo sobreviviente, en cualquier lugar que habite, que los hombres de aquel lugar lo ayuden con plata y oro, con bienes y ganado, junto con una ofrenda voluntaria para la casa de Dios que est en Jerusaln."
Entonces se levantaron los jefes de las [casas] paternas de Jud y de Benjamn, y los sacerdotes y los levitas, y todos aquellos cuyo espritu Dios haba movido a subir para edificar la casa del SEOR que est en Jerusaln.
Y todos los que [habitaban] alrededor de ellos les ayudaron con objetos de plata, con oro, con bienes, con ganado y con objetos preciosos, adems de todo lo que fue dado como ofrenda voluntaria.
Tambin el rey Ciro sac los objetos de la casa del SEOR que Nabucodonosor se haba llevado de Jerusaln y haba puesto en la casa de sus dioses;
Ciro, rey de Persia, los hizo sacar por mano del tesorero Mitrdates, que los dio contados a Sesbasar, prncipe de Jud.
Y ste [fue] su nmero: treinta platos de oro, mil platos de plata, veintinueve duplicados;
tazas de oro, treinta; tazas de plata de otra clase, cuatrocientas diez; [y] otros objetos, mil.
Todos los objetos de oro y de plata [fueron] cinco mil cuatrocientos. Sesbasar los trajo todos con los desterrados que subieron de Babilonia a Jerusaln.
stos son los hijos de la provincia que subieron de la cautividad, de los desterrados que Nabucodonosor, rey de Babilonia, haba llevado cautivos a Babilonia y que volvieron a Jerusaln y a Jud, cada uno a su ciudad,
los cuales vinieron con Zorobabel, Jesa, Nehemas, Seraas, Reelaas, Mardoqueo, Bilsn, Mispar, Bigvai, Rehum [y] Baana. El nmero de hombres del pueblo de Israel:
los hijos de Paros, dos mil ciento setenta y dos;
los hijos de Sefatas, trescientos setenta y dos;
los hijos de Ara, setecientos setenta y cinco;
los hijos de Pahat-moab, de los hijos de Jesa [y] de Joab, dos mil ochocientos doce;
los hijos de Elam, mil doscientos cincuenta y cuatro;
los hijos de Zatu, novecientos cuarenta y cinco;
los hijos de Zacai, setecientos sesenta;
los hijos de Bani, seiscientos cuarenta y dos;
los hijos de Bebai, seiscientos veintitrs;
los hijos de Azgad, mil doscientos veintids;
los hijos de Adonicam, seiscientos sesenta y seis;
los hijos de Bigvai, dos mil cincuenta y seis;
los hijos de Adn, cuatrocientos cincuenta y cuatro;
los hijos de Ater, de Ezequas, noventa y ocho;
los hijos de Bezai, trescientos veintitrs;
los hijos de Jora, ciento doce;
los hijos de Hasum, doscientos veintitrs;
los hijos de Gibar, noventa y cinco;
los hijos de Beln, ciento veintitrs;
los hombres de Netofa, cincuenta y seis;
los hombres de Anatot, ciento veintiocho;
los hijos de Azmavet, cuarenta y dos;
los hijos de Quiriat-jearim, Cafira y Beerot, setecientos cuarenta y tres;
los hijos de Ram y Geba, seiscientos veintiuno;
los hombres de Micmas, ciento veintids;
los hombres de Betel y Hai, doscientos veintitrs;
los hijos de Nebo, cincuenta y dos;
los hijos de Magbis, ciento cincuenta y seis;
los hijos del otro Elam, mil doscientos cincuenta y cuatro;
los hijos de Harim, trescientos veinte;
los hijos de Lod, Hadid y Ono, setecientos veinticinco;
los hijos de Jeric, trescientos cuarenta y cinco;
los hijos de Senaa, tres mil seiscientos treinta.
Los sacerdotes: los hijos de Jedaas, de la casa de Jesa, novecientos setenta y tres;
los hijos de Imer, mil cincuenta y dos;
los hijos de Pasur, mil doscientos cuarenta y siete;
los hijos de Harim, mil diecisiete.
Los levitas: los hijos de Jesa y de Cadmiel, de los hijos de Hodavas, setenta y cuatro.
Los cantores: los hijos de Asaf, ciento veintiocho.
Los hijos de los porteros: los hijos de Salum, los hijos de Ater, los hijos de Talmn, los hijos de Acub, los hijos de Hatita, los hijos de Sobai, en total ciento treinta y nueve.
Los sirvientes del templo: los hijos de Ziha, los hijos de Hasufa, los hijos de Tabaot,
los hijos de Queros, los hijos de Siaha, los hijos de Padn,
los hijos de Lebana, los hijos de Hagaba, los hijos de Acub,
los hijos de Hagab, los hijos de Salmai, los hijos de Hann,
los hijos de Gidel, los hijos de Gahar, los hijos de Reaa,
los hijos de Rezn, los hijos de Necoda, los hijos de Gazam,
los hijos de Uza, los hijos de Paseah, los hijos de Besai,
los hijos de Asena, los hijos de Mehunim, los hijos de Nefusim,
los hijos de Bacbuc, los hijos de Hacufa, los hijos de Harhur,
los hijos de Bazlut, los hijos de Mehda, los hijos de Harsa,
los hijos de Barcos, los hijos de Ssara, los hijos de Tema,
los hijos de Neza, los hijos de Hatifa.
Los hijos de los siervos de Salomn: los hijos de Sotai, los hijos de Soferet, los hijos de Peruda,
los hijos de Jaala, los hijos de Darcn, los hijos de Gidel,
los hijos de Sefatas, los hijos de Hatil, los hijos de Poqueret-hazebaim, los hijos de Ami.
El total de los sirvientes del templo y de los hijos de los siervos de Salomn, [era de] trescientos noventa y dos.
Y stos [fueron] los que subieron de Tel-mela, Tel-harsa, Querub, Addn [e] Imer, aunque no pudieron demostrar si sus casas paternas o su descendencia eran de Israel:
los hijos de Delaa, los hijos de Tobas, los hijos de Necoda, seiscientos cincuenta y dos;
y de los hijos de los sacerdotes: los hijos de Habaa, los hijos de Cos, los hijos de Barzilai, que haba tomado por mujer a una de las hijas de Barzilai galaadita, con cuyo nombre fue llamado.
stos buscaron [en] su registro de genealogas, pero no se hallaron, y fueron considerados inmundos y [excluidos] del sacerdocio.
Y el gobernador les dijo que no comieran de las cosas santsimas hasta que un sacerdote se levantara con Urim y Tumim.
Toda la asamblea reunida [era de] cuarenta y dos mil trescientos sesenta,
sin contar sus siervos y siervas, que [eran] siete mil trescientos treinta y siete; y tenan doscientos cantores y cantoras.
Sus caballos [eran] setecientos treinta y seis; sus mulos, doscientos cuarenta y cinco;
sus camellos, cuatrocientos treinta y cinco; [sus] asnos, seis mil setecientos veinte.
Y algunos de los jefes de [casas] paternas, cuando llegaron a la casa del SEOR que est en Jerusaln, hicieron ofrendas voluntarias en la casa de Dios para reedificarla sobre sus [mismos] cimientos.
Segn sus medios dieron al tesoro para la obra sesenta y un mil dracmas de oro, cinco mil minas de plata y cien tnicas sacerdotales.
Y los sacerdotes y los levitas, algunos del pueblo, los cantores, los porteros y los sirvientes del templo habitaban en sus ciudades, y el resto de Israel en sus ciudades.
Cuando lleg el mes sptimo, y los hijos de Israel [estaban ya] en las ciudades, el pueblo se reuni como un solo hombre en Jerusaln.
Entonces Jesa, hijo de Josadac, con sus hermanos los sacerdotes, y Zorobabel, hijo de Salatiel, con sus hermanos, se levantaron y edificaron el altar del Dios de Israel, para ofrecer holocaustos sobre l, como est escrito en la ley de Moiss, hombre de Dios.
Y asentaron el altar sobre su base, porque estaban aterrorizados a causa de los pueblos de aquellas tierras; y sobre l ofrecieron holocaustos al SEOR, los holocaustos de la maana y de la tarde.
Y celebraron la fiesta de los tabernculos como est escrito, con el nmero diario de holocaustos, conforme a lo prescrito para cada da;
y despus [ofrecieron] el holocausto continuo, y los de las lunas nuevas, los de todas las fiestas sealadas del SEOR que haban sido consagradas, y los de todos aquellos que ofrecan una ofrenda voluntaria al SEOR.
Desde el primer da del mes sptimo comenzaron a ofrecer holocaustos al SEOR, pero los cimientos del templo del SEOR no se haban echado todava.
Entonces dieron dinero a los canteros y a los carpinteros, y alimento, bebida y aceite a los sidonios y a los tirios para que trajeran madera de cedro desde el Lbano por mar a Jope, conforme al permiso que tenan de Ciro, rey de Persia.
Y en el segundo ao de su llegada a la casa de Dios en Jerusaln, en el mes segundo, Zorobabel, hijo de Salatiel, y Jesa, hijo de Josadac, y los dems de sus hermanos los sacerdotes y los levitas, y todos los que haban venido de la cautividad a Jerusaln, comenzaron [la obra] y designaron a los levitas de veinte aos arriba para dirigir la obra de la casa del SEOR.
Entonces Jesa [con] sus hijos y sus hermanos, Cadmiel con sus hijos, los hijos de Jud [y] los hijos de Henadad [con] sus hijos y sus hermanos los levitas, se presentaron [todos] a una para dirigir a los obreros en la casa de Dios.
Cuando los albailes haban echado los cimientos del templo del SEOR, se presentaron los sacerdotes en sus vestiduras, con trompetas, y los levitas, hijos de Asaf, con cmbalos, para alabar al SEOR conforme a las instrucciones del rey David de Israel.
Y cantaban, alabando y dando gracias al SEOR: Porque l es bueno, porque para siempre es su misericordia sobre Israel. Y todo el pueblo aclamaba a gran voz alabando al SEOR porque se haban echado los cimientos de la casa del SEOR.
Pero muchos de los sacerdotes y levitas y jefes de [casas] paternas, los ancianos que haban visto el primer templo, cuando se echaban los cimientos de este templo delante de sus ojos, lloraban en alta voz mientras muchos daban gritos de alegra;
y el pueblo no poda distinguir el clamor de los gritos de alegra del clamor del llanto del pueblo, porque el pueblo gritaba en voz alta, y se oa el clamor desde lejos.
Cuando se enteraron los enemigos de Jud y de Benjamn de que el pueblo del destierro estaba edificando un templo al SEOR, Dios de Israel,
se llegaron a Zorobabel y a los jefes de [casas] paternas, y les dijeron: Vamos a edificar con vosotros, porque, como vosotros, buscamos a vuestro Dios, y le hemos estado ofreciendo sacrificios desde los das de Esar-hadn, rey de Asiria, que nos trajo aqu.
Pero Zorobabel y Jesa y los dems jefes de [casas] paternas de Israel les dijeron: No tenis nada en comn con nosotros para que [juntos] edifiquemos una casa a nuestro Dios, sino que nosotros unidos [la] edificaremos al SEOR, Dios de Israel, como nos orden el rey Ciro, rey de Persia.
Entonces el pueblo de aquella tierra se puso a desanimar al pueblo de Jud, y a atemorizarlos para que dejaran de edificar;
y tomaron a sueldo contra ellos consejeros para frustrar sus propsitos, todos los das de Ciro, rey de Persia, hasta el reinado de Daro, rey de Persia.
En el reinado de Asuero, al principio de su reinado, escribieron una acusacin contra los habitantes de Jud y de Jerusaln.
Y en los das de Artajerjes, Bislam, Mitrdates, Tabeel y sus dems compaeros escribieron a Artajerjes, rey de Persia, y el texto de la carta estaba en escritura aramea y traducido al arameo.
Rehum, el gobernador, y Simsai, el escriba, escribieron una carta al rey Artajerjes contra Jerusaln, de esta manera:
Rehum, el gobernador, Simsai, el escriba, y sus dems compaeros, los jueces y los gobernadores de menos categora, los oficiales, los secretarios, los hombres de Erec, los babilonios, los hombres de Susa, es decir, los elamitas,
y las dems naciones que el grande y noble Asnapar deport y estableci en la ciudad de Samaria, y en el resto [de la provincia] al otro lado del ro. (Y ahora
esta es la copia de la carta que le enviaron.) Al rey Artajerjes, de tus siervos, los hombres [de la provincia] al otro lado del ro: Y ahora
sepa el rey que los judos que subieron de ti han venido a nosotros en Jerusaln; estn reedificando la ciudad rebelde y perversa, y estn terminando las murallas y reparando los cimientos.
Ahora sepa el rey, que si esa ciudad es reedificada y las murallas terminadas, ellos no pagarn tributo, ni impuesto, ni peaje, lo cual perjudicar los ingresos de los reyes.
Y debido a que estamos en el servicio del palacio, y no es apropiado que veamos el menosprecio del rey, por eso hemos enviado para hacerlo saber al rey,
a fin de que se investigue en el libro de las Memorias de tus padres. Y en el libro de las Memorias hallars y sabrs que esa ciudad es una ciudad rebelde y perjudicial a los reyes y a las provincias, y que en tiempos pasados se han incitado rebeliones dentro de ella; por eso fue devastada esa ciudad.
Nosotros informamos al rey que si esa ciudad es reedificada y las murallas terminadas, como resultado, el territorio ms all del ro no ser tuyo.
[Entonces] el rey envi respuesta a Rehum, el gobernador, a Simsai, el escriba, y a sus dems compaeros que habitan en Samaria y en las dems [provincias] al otro lado del ro: Paz. Y ahora
el documento que nos enviasteis ha sido ledo claramente delante de m.
Y por m fue proclamado un decreto; se investigaron los hechos, y se ha descubierto que esa ciudad en tiempos pasados se ha levantado contra los reyes, y que en ella se ha fomentado rebelin e insurreccin;
que reyes poderosos han reinado sobre Jerusaln, gobernando todas [las provincias] ms all del ro, y que se les pagaba tributo, impuesto y peaje.
Ahora pues, proclamad un decreto para que estos hombres paren [la obra] y que esa ciudad no sea reedificada hasta que salga un decreto de m.
Y cuidaos de no ser negligentes en cumplir este [asunto;] por qu se ha de aumentar el dao en perjuicio de los reyes?
Entonces, tan pronto como la copia del documento del rey Artajerjes fue leda delante de Rehum, del escriba Simsai, y sus compaeros, fueron a toda prisa a Jerusaln, a los judos, y los hicieron parar por la fuerza.
Entonces ces la obra en la casa de Dios que [estaba] en Jerusaln, y qued suspendida hasta el ao segundo del reinado de Daro, rey de Persia.
Cuando los profetas Hageo y Zacaras, hijo de Iddo, profetizaron a los judos que [estaban] en Jud y en Jerusaln, en el nombre del Dios de Israel que [estaba] sobre ellos,
Zorobabel, hijo de Salatiel, y Jesa, hijo de Josadac, se levantaron entonces y comenzaron a reedificar la casa de Dios en Jerusaln; y los profetas de Dios estaban con ellos apoyndolos.
En aquel tiempo Tatnai, gobernador de [la provincia] al otro lado del ro, y Setar-boznai y sus compaeros vinieron a ellos y les hablaron as: Quin os dio orden de reedificar este templo y de terminar este edificio?
Tambin les dijeron as: Cules son los nombres de los hombres que estn reedificando este edificio?
Pero el ojo de su Dios velaba sobre los ancianos de los judos, y no les detuvieron [la obra] hasta que un informe llegara a Daro, y volviera una respuesta escrita tocante al asunto.
[sta es] la copia de la carta que Tatnai, gobernador de [la provincia] al otro lado del ro, y Setar-boznai y sus compaeros los oficiales que [estaban] al otro lado del ro, enviaron al rey Daro.
Le enviaron un informe que estaba escrito as: Al rey Daro, toda paz.
Sepa el rey que hemos ido a la provincia de Jud, a la casa del gran Dios, que est siendo edificada con piedras enormes y vigas empotradas en las paredes; y esta obra se adelanta con gran esmero y prospera en sus manos.
Entonces preguntamos a aquellos ancianos, [y] les dijimos as: "Quin os dio orden de reedificar este templo y de terminar este edificio?"
Tambin les preguntamos sus nombres para informarte, [y] para dar por escrito los nombres de los hombres que eran sus jefes.
Y as nos respondieron, diciendo: "Somos los siervos del Dios del cielo y de la tierra, y estamos reedificando el templo que fue construido hace muchos aos, el cual un gran rey de Israel edific y termin.
Pero como nuestros padres provocaron a ira al Dios del cielo, l los entreg en mano de Nabucodonosor, rey de Babilonia, el caldeo, [quien] destruy este templo, y deport al pueblo a Babilonia.
Sin embargo, en el ao primero de Ciro, rey de Babilonia, el rey Ciro proclam un decreto de que se reedificara esta casa de Dios.
Tambin los utensilios de oro y de plata de la casa de Dios, que Nabucodonosor haba sacado del templo que [estaba] en Jerusaln y llevado al templo de Babilonia, los sac el rey Ciro del templo de Babilonia, y fueron entregados a Sesbasar, a quin haba puesto por gobernador.
Y le dijo: "Toma estos utensilios, ve [y] colcalos en el templo que [est] en Jerusaln, y que sea la casa de Dios reedificada en su lugar.
Entonces aquel Sesbasar vino [y] puso los cimientos de la casa de Dios que [est] en Jerusaln; y desde entonces hasta ahora se sigue construyendo, pero an no est terminada."
Y ahora, si al rey [le parece] bien, que se busque en la casa del tesoro del rey que est all en Babilonia, [a ver] si es que fue proclamado un decreto de parte del rey Ciro para reedificar esta casa de Dios en Jerusaln; y que se nos enve la decisin del rey en cuanto a este [asunto.]
Entonces el rey Daro proclam un decreto, y buscaron en los archivos donde se guardaban los tesoros all en Babilonia.
Y en Acmeta, en la fortaleza que est en la provincia de Media, hallaron un rollo en el que estaba escrito lo siguiente: Memorndum:
En el ao primero del rey Ciro, el rey Ciro proclam un decreto: "[En cuanto] a la casa de Dios en Jerusaln, que sea reedificado el templo, el lugar donde se ofrecen los sacrificios, y que se conserven sus cimientos, con su altura de sesenta codos y su anchura de sesenta codos;
con tres hileras de piedras enormes y una hilera de madera; y que los gastos se paguen del tesoro real.
"Y que tambin se devuelvan los utensilios de oro y de plata de la casa de Dios, los cuales Nabucodonosor sac del templo en Jerusaln y trajo a Babilonia, y que se lleven a sus lugares en el templo en Jerusaln y sean colocados en la casa de Dios."
Ahora pues, Tatnai, gobernador de [la provincia] al otro lado del ro, Setar-boznai, y vuestros compaeros, los oficiales del otro lado del ro, alejaos de all.
No impidis esta obra de la casa de Dios, y que el gobernador de los judos y los ancianos de los judos reedifiquen esta casa de Dios en su lugar.
Adems, ste es mi decreto en cuanto a lo que habis de hacer por estos ancianos de Jud en la reedificacin de esta casa de Dios: del tesoro real de los tributos del otro lado del ro se han de pagar todos los gastos a este pueblo, y esto sin demora.
Y todo lo que se necesite: novillos, carneros y corderos para holocausto al Dios del cielo, [y] trigo, sal, vino y aceite de uncin, segn lo pidan los sacerdotes que [estn] en Jerusaln, se les dar da por da sin falta,
para que puedan ofrecer sacrificios agradables al Dios del cielo y orar por la vida del rey y de sus hijos.
Y he proclamado un decreto de que cualquiera que quebrante este edicto, de su casa se arranque un madero, y levantndolo, sea colgado en l, y que su casa sea reducida a escombros a causa de esto.
Y que el Dios que ha hecho morar all su nombre derribe a todo rey o pueblo que trate de cambiar[lo] para destruir esta casa de Dios en Jerusaln. Yo, Daro, he proclamado [este] decreto; que sea ejecutado con toda exactitud.
Entonces Tatnai, gobernador de [la provincia] al otro lado del ro, Setar-boznai y sus compaeros ejecutaron [el decreto] con toda exactitud, tal como el rey Daro haba ordenado.
Y los ancianos de los judos tuvieron xito en la edificacin segn la profeca del profeta Hageo y de Zacaras, hijo de Iddo. Y terminaron de edificar conforme al mandato del Dios de Israel y al decreto de Ciro, de Daro y de Artajerjes, rey de Persia.
Y este templo fue terminado el tercer da del mes de Adar; era el ao sexto del reinado del rey Daro.
Y los hijos de Israel, los sacerdotes, los levitas y los dems desterrados, celebraron con jbilo la dedicacin de esta casa de Dios.
Y para la dedicacin de esta casa de Dios ofrecieron cien novillos, doscientos carneros, cuatrocientos corderos, y como ofrenda por el pecado por todo Israel, doce machos cabros, conforme al nmero de las tribus de Israel.
Entonces asignaron a los sacerdotes en sus secciones y a los levitas en sus clases para el servicio de Dios en Jerusaln, como est escrito en el libro de Moiss.
Los desterrados celebraron la Pascua el [da] catorce del mes primero.
Ya que los sacerdotes y los levitas se haban purificado juntamente, todos ellos estaban purificados, entonces mataron [al cordero] de la Pascua para todos los desterrados, tanto para sus hermanos los sacerdotes como para s mismos.
Comieron [la Pascua] los hijos de Israel que haban vuelto del destierro y todos aquellos que se haban apartado de la impureza de las naciones de la tierra para [unirse] a ellos, para buscar al SEOR, Dios de Israel.
Y con gozo celebraron por siete das la fiesta de los panes sin levadura, porque el SEOR los haba llenado de regocijo, y haba vuelto hacia ellos el corazn del rey de Asiria para animarlos en la obra de la casa de Dios, el Dios de Israel.
Despus de estas cosas, en el reinado de Artajerjes, rey de Persia, [subi] Esdras hijo de Seraas, hijo de Azaras, hijo de Hilcas,
hijo de Salum, hijo de Sadoc, hijo de Ahitob,
hijo de Amaras, hijo de Azaras, hijo de Meraiot,
hijo de Zeraas, hijo de Uzi, hijo de Buqui,
hijo de Abisa, hijo de Finees, hijo de Eleazar, hijo de Aarn, sumo sacerdote.
Este Esdras subi de Babilonia, y [era] escriba experto en la ley de Moiss, que el SEOR, Dios de Israel, haba dado; y el rey le concedi todo lo que peda porque la mano del SEOR su Dios [estaba] sobre l.
Tambin [algunos] de los hijos de Israel y de los sacerdotes, levitas, cantores, porteros y sirvientes del templo subieron a Jerusaln en el ao sptimo del rey Artajerjes.
Y l lleg a Jerusaln en el quinto mes; era el ao sptimo del rey.
Porque el primer [da] del mes primero comenz a subir de Babilonia; y el primer [da] del mes quinto lleg a Jerusaln, pues la mano bondadosa de su Dios [estaba] sobre l.
Ya que Esdras haba dedicado su corazn a estudiar la ley del SEOR, y a practicar[la,] y a ensear [sus] estatutos y ordenanzas en Israel.
sta es la copia del decreto que el rey Artajerjes dio al sacerdote Esdras, el escriba, instruido en las palabras de los mandamientos del SEOR y de sus estatutos para Israel:
Artajerjes, rey de reyes, al sacerdote Esdras, escriba de la ley del Dios del cielo: [Paz] perfecta. Y ahora
yo he proclamado un decreto de que cualquiera del pueblo de Israel, de sus sacerdotes y de los levitas en mi reino que est dispuesto a ir a Jerusaln, puede ir contigo.
Por cuanto eres enviado por el rey y sus siete consejeros para investigar acerca de Jud y de Jerusaln conforme a la ley de tu Dios que est en tu mano,
y para llevar la plata y el oro que el rey y sus consejeros han ofrendado voluntariamente al Dios de Israel, cuya morada [est] en Jerusaln,
y toda la plata y el oro que halles en toda la provincia de Babilonia, con la ofrenda voluntaria que el pueblo y los sacerdotes hayan ofrecido voluntariamente para la casa de su Dios que [est] en Jerusaln.
Con este dinero, pues, comprars diligentemente novillos, carneros y corderos, con sus ofrendas de cereal y sus libaciones [correspondientes], y los ofrecers sobre el altar de la casa de vuestro Dios que est en Jerusaln.
Y lo que a ti y a tus hermanos os parezca bien hacer con la plata y el oro que quede, hacedlo conforme a la voluntad de vuestro Dios.
Tambin los utensilios que te son entregados para el servicio de la casa de tu Dios, entrgalos todos delante del Dios de Jerusaln.
Y lo dems que se necesite para la casa de tu Dios, para lo cual tengas ocasin de proveer, provelo del tesoro real.
Yo, el rey Artajerjes, proclamo un decreto a todos los tesoreros que estn [en las provincias] ms all del ro, que todo lo que os pida el sacerdote Esdras, escriba de la ley del Dios del cielo, sea hecho puntualmente,
hasta cien talentos de plata, cien coros de trigo, cien batos de vino, cien batos de aceite y sal sin medida.
Todo cuanto ordene el Dios del cielo, sea hecho con esmero para la casa del Dios del cielo, no sea que venga la ira contra el reino del rey y sus hijos.
Tambin os hacemos saber que no se permite cobrar tributo, impuesto o peaje a ninguno de los sacerdotes, levitas, cantores, porteros, sirvientes, o ministros de esta casa de Dios.
Y t, Esdras, conforme a la sabidura de tu Dios que posees, nombra magistrados y jueces para juzgar a todo el pueblo que [est en la provincia] ms all del ro, a todos los que conocen las leyes de tu Dios; y a cualquiera que [las] ignore, [le] ensears.
Y todo aquel que no cumpla la ley de tu Dios y la ley del rey, que la justicia se le aplique severamente, sea para muerte o destierro o confiscacin de bienes o encarcelamiento.
Bendito sea el SEOR, Dios de nuestros padres, que ha puesto [esto] en el corazn del rey, para embellecer la casa del SEOR que [est] en Jerusaln,
y que me ha extendido misericordia delante del rey y de sus consejeros y delante de todos los prncipes poderosos del rey. As fui fortalecido segn [estaba] la mano del SEOR mi Dios sobre m, y reun a los jefes de Israel para que subieran conmigo.
Y stos son los jefes de sus [casas] paternas, con su genealoga, que subieron conmigo de Babilonia en el reinado del rey Artajerjes:
de los hijos de Finees, Gersn; de los hijos de Itamar, Daniel; de los hijos de David, Hats;
de los hijos de Secanas, [que era] de los hijos de Paros, Zacaras, y con l ciento cincuenta varones [que estaban en] la lista genealgica;
de los hijos de Pahat-moab, Elioenai, hijo de Zeraas, y con l doscientos varones;
de los hijos de Zatu, Secanas, hijo de Jahaziel, y con l trescientos varones;
de los hijos de Adn, Ebed, hijo de Jonatn, y con l cincuenta varones;
de los hijos de Elam, Jesaas, hijo de Atalas, y con l setenta varones;
de los hijos de Sefatas, Zebadas, hijo de Micael, y con l ochenta varones;
de los hijos de Joab, Obadas, hijo de Jehiel, y con l doscientos dieciocho varones;
de los hijos de Bani, Selomit, hijo de Josifas, y con l ciento sesenta varones;
de los hijos de Bebai, Zacaras, hijo de Bebai, y con l veintiocho varones;
de los hijos de Azgad, Johann, hijo de Hacatn, y con l ciento diez varones;
de los hijos de Adonicam, los postreros, cuyos nombres son estos: Elifelet, Jeiel y Semaas, y con ellos sesenta varones;
y de los hijos de Bigvai, Utai y Zabud, y con ellos setenta varones.
Y los reun junto al ro que corre a Ahava, donde acampamos tres das; y habiendo buscado entre el pueblo y los sacerdotes, no hall ninguno de los hijos de Lev all.
Por eso envi a llamar a Eliezer, Ariel, Semaas, Elnatn, Jarib, Elnatn, Natn, Zacaras y Mesulam, jefes, y a Joiarib y a Elnatn, [hombres] sabios;
y los envi a Iddo, jefe en la localidad de Casifia; puse en boca de ellos las palabras que deban decir a Iddo [y] a sus hermanos, los sirvientes del templo en la localidad de Casifia, para que nos trajeran ministros para la casa de nuestro Dios.
Y conforme a la mano bondadosa de nuestro Dios sobre nosotros, nos trajeron a un hombre de entendimiento de los hijos de Mahli, hijo de Lev, hijo de Israel, es decir, a Serebas, con sus hijos y hermanos, dieciocho [hombres;]
y a Hasabas y a Jesaas de los hijos de Merari, con sus hermanos y sus hijos, veinte [hombres;]
y de los sirvientes del templo, a quienes David y los prncipes haban puesto para el servicio de los levitas, doscientos veinte sirvientes del templo, todos ellos designados por sus nombres.
Entonces proclam all, junto al ro Ahava, un ayuno para que nos humillramos delante de nuestro Dios a fin de implorar de l un viaje feliz para nosotros, para nuestros pequeos y para todas nuestras posesiones.
Porque tuve vergenza de pedir al rey tropas y hombres de a caballo para protegernos del enemigo en el camino, pues habamos dicho al rey: La mano de nuestro Dios es propicia para con todos los que le buscan, mas su poder y su ira contra todos los que le abandonan.
Ayunamos, pues, y pedimos a nuestro Dios acerca de esto, y l escuch nuestra splica.
Entonces apart a doce de los sacerdotes principales, a Serebas, a Hasabas, y con ellos diez de sus hermanos;
y les pes la plata, el oro y los utensilios, la ofrenda para la casa de nuestro Dios que haban ofrecido el rey, sus consejeros, sus prncipes y todo Israel que [all] estaba.
Pes, pues, [y entregu] en sus manos seiscientos cincuenta talentos de plata, y utensilios de plata [que valan] cien talentos, [y] cien talentos de oro;
tambin veinte tazas de oro [que valan] mil dricos, y dos utensilios de fino y reluciente bronce, valiosos como el oro.
Y les dije: Vosotros estis consagrados al SEOR, y los utensilios son sagrados; y la plata y el oro son ofrenda voluntaria al SEOR, Dios de vuestros padres.
Velad y guardad[los] hasta que [los] pesis delante de los principales sacerdotes, los levitas y los jefes de [casas] paternas de Israel en Jerusaln, [en] las cmaras de la casa del SEOR.
Los sacerdotes y los levitas recibieron la plata, el oro y los utensilios [ya] pesados, para traer[los] a Jerusaln a la casa de nuestro Dios.
Partimos del ro Ahava el [da] doce del mes primero para ir a Jerusaln; y la mano de nuestro Dios estaba sobre nosotros, y nos libr de mano del enemigo y de las emboscadas en el camino.
Y llegamos a Jerusaln y nos quedamos all tres das.
Y al cuarto da la plata y el oro y los utensilios fueron pesados en la casa de nuestro Dios [y entregados] en mano de Meremot, hijo del sacerdote Uras, y con l [estaba] Eleazar, hijo de Finees; y con ellos [estaban] los levitas Jozabad, hijo de Jesa, y Noadas, hijo de Bini.
Todo [fue] contado y pesado, y todo el peso fue anotado en aquel tiempo.
Los desterrados que haban venido de la cautividad ofrecieron holocaustos al Dios de Israel: doce novillos por todo Israel, noventa y seis carneros, setenta y siete corderos, doce machos cabros como ofrenda por el pecado; todo como holocausto al SEOR.
Entonces entregaron los edictos del rey a los strapas del rey, y a los gobernadores del otro lado del ro; y stos apoyaron al pueblo y a la casa de Dios.
Y acabadas estas cosas, se me acercaron los prncipes, diciendo: El pueblo de Israel, los sacerdotes y los levitas no se han separado de los pueblos de las tierras y sus abominaciones: de los cananeos, heteos, ferezeos, jebuseos, amonitas, moabitas, egipcios y amorreos;
sino que han tomado mujeres de entre las hijas de ellos para s y para sus hijos, y el linaje santo se ha mezclado con los pueblos de las tierras; es ms, la mano de los prncipes y de los gobernantes ha sido la primera en [cometer] esta infidelidad.
Y cuando o de este asunto, rasgu mi vestido y mi manto, y arranqu pelo de mi cabeza y de mi barba, y me sent atnito.
Entonces se reunieron conmigo todos los que temblaban ante las palabras del Dios de Israel por causa de la infidelidad de los desterrados, y estuve sentado atnito hasta la ofrenda de la tarde.
Pero a [la hora de] la ofrenda de la tarde, me levant de mi humillacin con mi vestido y mi manto rasgados, y ca de rodillas y extend mis manos al SEOR mi Dios;
y dije: Dios mo, estoy avergonzado y confuso para [poder] levantar mi rostro a ti, mi Dios, porque nuestras iniquidades se han multiplicado por encima de [nuestras] cabezas, y nuestra culpa ha crecido hasta los cielos.
Desde los das de nuestros padres hasta el da de hoy [hemos estado] bajo gran culpa, y a causa de nuestras iniquidades, nosotros, nuestros reyes [y] nuestros sacerdotes hemos sido entregados en mano de los reyes de estas tierras, a la espada, al cautiverio, al saqueo y a la vergenza pblica, como en este da.
Pero ahora, por un breve momento, ha habido misericordia de parte del SEOR nuestro Dios, para dejarnos un remanente [que ha] escapado y darnos un refugio en su lugar santo, para que nuestro Dios ilumine nuestros ojos y nos conceda un poco de vida en nuestra servidumbre.
Porque siervos somos; mas en nuestra servidumbre, nuestro Dios no nos ha abandonado, sino que ha extendido [su] misericordia sobre nosotros ante los ojos de los reyes de Persia, dndonos nimo para levantar la casa de nuestro Dios y para restaurar sus ruinas, y dndonos una muralla en Jud y en Jerusaln.
Y ahora, Dios nuestro, qu diremos despus de esto? Porque hemos abandonado tus mandamientos,
que por medio de tus siervos los profetas ordenaste, diciendo: "La tierra a la cual entris para poseerla es una tierra inmunda con la inmundicia de los pueblos de estas tierras, con sus abominaciones que la han llenado de un extremo a otro, [y] con su impureza.
"Ahora pues, no deis vuestras hijas a sus hijos ni tomis sus hijas para vuestros hijos, y nunca procuris su paz ni su prosperidad, para que seis fuertes y comis lo mejor de la tierra y [la] dejis por heredad a vuestros hijos para siempre."
Y despus de todo lo que nos ha sobrevenido a causa de nuestras malas obras y nuestra gran culpa, puesto que t, nuestro Dios, [nos] has pagado menos de [lo que] nuestras iniquidades [merecen,] y nos has dado un [remanente] que ha escapado como ste,
hemos de quebrantar de nuevo tus mandamientos emparentndo[nos] con los pueblos que cometen estas abominaciones? No te enojaras con nosotros hasta destruir[nos], sin que quedara remanente ni quien escapara?
Oh SEOR, Dios de Israel, t eres justo, porque hemos quedado un [remanente] que ha escapado, como [en] este da; he aqu, estamos delante de ti en nuestra culpa, porque nadie puede estar delante de ti a causa de esto.
Mientras Esdras oraba y haca confesin, llorando y postrndose delante de la casa de Dios, una gran asamblea de Israel, hombres, mujeres y nios se junt a l; y el pueblo lloraba amargamente.
Y Secanas, hijo de Jehiel, uno de los hijos de Elam, respondi, y dijo a Esdras: Hemos sido infieles a nuestro Dios, y nos hemos casado con mujeres extranjeras de los pueblos de esta tierra; pero todava hay esperanza para Israel a pesar de esto.
Hagamos ahora un pacto con nuestro Dios de despedir a todas las mujeres y a sus hijos, conforme al consejo de mi seor y de los que tiemblan ante el mandamiento de nuestro Dios; y que sea hecho conforme a la ley.
Levntate, porque [este] asunto es tu responsabilidad, pero estaremos contigo; anmate y haz[lo].
Esdras se levant e hizo jurar a los principales sacerdotes, a los levitas y a todo Israel que haran conforme a esta propuesta; y ellos juraron.
Despus se levant Esdras de delante de la casa de Dios y entr a la cmara de Johann, hijo de Eliasib. Aunque entr all, no comi pan ni bebi agua, porque haca duelo a causa de la infidelidad de los desterrados.
E hicieron una proclama en Jud y Jerusaln a todos los desterrados para que se reunieran en Jerusaln,
y a cualquiera que no viniera dentro de tres das, conforme al consejo de los jefes y de los ancianos, le seran confiscadas todas sus posesiones y l mismo sera excluido de la asamblea de los desterrados.
Se reunieron, pues, todos los hombres de Jud y Benjamn en Jerusaln dentro de los tres das. Era el mes noveno, el [da] veinte del mes, y todo el pueblo se sent en la plaza [delante] de la casa de Dios, temblando a causa de este asunto y de la intensa lluvia.
Entonces se levant el sacerdote Esdras y les dijo: Vosotros habis sido infieles y os habis casado con mujeres extranjeras aadiendo [as] a la culpa de Israel.
Ahora pues, confesad al SEOR, Dios de vuestros padres, y haced su voluntad; separaos de los pueblos de esta tierra y de las mujeres extranjeras.
Y toda la asamblea respondi, y dijo a gran voz: Est bien! Tal como has dicho es nuestro deber hacer.
Slo que el pueblo es numeroso, y es la temporada de lluvia, y no podemos permanecer fuera. Tampoco se puede hacer todo en un solo da ni en dos, porque hemos pecado en gran manera en este asunto.
Que nuestros jefes representen toda la asamblea y que todos aquellos en nuestras ciudades que se han casado con mujeres extranjeras vengan en tiempos sealados, junto con los ancianos y jueces de cada ciudad, hasta que la tremenda ira de nuestro Dios a causa de este asunto se aparte de nosotros.
Solamente Jonatn, hijo de Asael, y Jahazas, hijo de Ticva, se opusieron a esto, con Mesulam y el levita Sabetai respaldndolos.
Pero los desterrados s lo hicieron. Y el sacerdote Esdras design a hombres jefes de [casas] paternas por cada una de sus casas paternas, todos ellos por nombre. Y se reunieron el primer da del dcimo mes para investigar el asunto.
Terminaron [de investigar] a todos los hombres que se haban casado con mujeres extranjeras el primer da del mes primero.
Entre los hijos de los sacerdotes que se haban casado con mujeres extranjeras se encontraron, de los hijos de Jesa, hijo de Josadac, y de sus hermanos: Maasas, Eliezer, Jarib y Gedalas.
(Ellos juraron despedir a sus mujeres, y siendo culpables, [ofrecieron] un carnero del rebao por su delito.)
De los hijos de Imer: Hanan y Zebadas;
de los hijos de Harim: Maasas, Elas, Semaas, Jehiel y Uzas;
de los hijos de Pasur: Elioenai, Maasas, Ismael, Natanael, Jozabad y Elasa.
Entre los levitas: Jozabad, Simei, Kelaa, (es decir, Kelita), Petaas, Jud y Eliezer.
De los cantores: Eliasib, y de los porteros: Salum, Telem y Uri.
Tambin entre los de Israel: de los hijos de Paros: Rama, Jezas, Malquas, Mijamn, Eleazar, Malquas y Benaa;
de los hijos de Elam: Matanas, Zacaras, Jehiel, Abdi, Jeremot y Elas;
de los hijos de Zatu: Elioenai, Eliasib, Matanas, Jeremot, Zabad y Aziza;
de los hijos de Bebai: Johann, Hananas, Zabai [y] Atlai;
de los hijos de Bani: Mesulam, Maluc, Adaa, Jasub, Seal [y] Ramot;
de los hijos de Pahat-moab: Adna, Quelal, Benaa, Maasas, Matanas, Bezaleel, Bini y Manass;
[de] los hijos de Harim: Eliezer, Isas, Malquas, Semaas, Simen,
Benjamn, Maluc [y] Semaras;
de los hijos de Hasum: Matenai, Matata, Zabad, Elifelet, Jeremai, Manass [y] Simei;
de los hijos de Bani: Madai, Amram, Uel,
Benaa, Bedas, Quelhi,
Vanas, Meremot, Eliasib,
Matanas, Matenai, Jaasai,
Bani, Bini, Simei,
Selemas, Natn, Adaa,
Macnadebai, Sasai, Sarai,
Azareel, Selemas, Semaras,
Salum, Amaras [y] Jos;
de los hijos de Nebo: Jeiel, Matatas, Zabad, Zebina, Jadau, Joel [y] Benaa.
Todos stos se haban casado con mujeres extranjeras, y algunos de ellos [tenan] mujeres que [les] haban dado a luz hijos.
Palabras de Nehemas, hijo de Hacalas. Aconteci que en el mes de Quisleu, en el ao veinte, estando yo en la fortaleza de Susa,
vino Hanan, uno de mis hermanos, con [algunos] hombres de Jud, y les pregunt por los judos, los que haban escapado [y] haban sobrevivido a la cautividad, y por Jerusaln.
Y me dijeron: El remanente, los que sobrevivieron a la cautividad all en la provincia, estn en gran afliccin y oprobio, y la muralla de Jerusaln est derribada y sus puertas quemadas a fuego.
Y cuando o estas palabras, me sent y llor, e hice duelo [algunos] das, y estuve ayunando y orando delante del Dios del cielo.
Y dije: Te ruego, oh SEOR, Dios del cielo, el grande y temible Dios, que guarda el pacto y la misericordia para con aquellos que le aman y guardan sus mandamientos,
que estn atentos tus odos y abiertos tus ojos para or la oracin de tu siervo, que yo hago ahora delante de ti da y noche por los hijos de Israel tus siervos, confesando los pecados que los hijos de Israel hemos cometido contra ti; s, yo y la casa de mi padre hemos pecado.
Hemos procedido perversamente contra ti y no hemos guardado los mandamientos, ni los estatutos, ni las ordenanzas que mandaste a tu siervo Moiss.
Acurdate ahora de la palabra que ordenaste a tu siervo Moiss, diciendo: ["Si] sois infieles, yo os dispersar entre los pueblos;
pero [si] volvis a m y guardis mis mandamientos y los cumpls, aunque vuestros desterrados estn en los confines de los cielos, de all los recoger y los traer al lugar que he escogido para hacer morar all mi nombre."
Y ellos son tus siervos y tu pueblo, los que t redimiste con tu gran poder y con tu mano poderosa.
Te ruego, oh Seor, que tu odo est atento ahora a la oracin de tu siervo y a la oracin de tus siervos que se deleitan en reverenciar tu nombre; haz prosperar hoy a tu siervo, y concdele favor delante de este hombre. Era yo entonces copero del rey.
Aconteci que en el mes de Nisn, en el ao veinte del rey Artajerjes, [estando ya] el vino delante de l, tom el vino y se lo di al rey. Yo nunca haba estado triste en su presencia,
y el rey me dijo: Por qu est triste tu rostro? T no ests enfermo; eso no es ms que tristeza de corazn. Entonces tuve mucho temor,
y dije al rey: Viva para siempre el rey. Cmo no ha de estar triste mi rostro cuando la ciudad, lugar de los sepulcros de mis padres, est desolada y sus puertas han sido consumidas por el fuego?
El rey me dijo: Qu es lo que pides? Entonces or al Dios del cielo,
y respond al rey: Si le place al rey, y si tu siervo ha hallado gracia delante de ti, envame a Jud, a la ciudad de los sepulcros de mis padres, para que yo la reedifique.
Entonces el rey me dijo, estando la reina sentada junto a l: Cunto durar tu viaje, y cundo volvers? Y le agrad al rey enviarme, y yo le di un plazo fijo.
Y dije al rey: Si le agrada al rey, que se me den cartas para los gobernadores [de las provincias] ms all del ro, para que me dejen pasar hasta que llegue a Jud,
y una carta para Asaf, guarda del bosque del rey, a fin de que me d madera para hacer las vigas de las puertas de la fortaleza que est junto al templo, para la muralla de la ciudad y para la casa a la cual ir. Y el rey me [lo] concedi, porque la mano bondadosa de mi Dios [estaba] sobre m.
Fui entonces a los gobernadores de ms all del ro y les entregu las cartas del rey. Y el rey haba enviado conmigo oficiales del ejrcito y hombres de a caballo.
Cuando se enteraron Sanbalat horonita y Tobas el oficial amonita, les disgust mucho que alguien hubiera venido a procurar el bienestar de los hijos de Israel.
Y llegu a Jerusaln y estuve all tres das.
Y me levant de noche, yo y unos pocos hombres conmigo, pero no inform a nadie lo que mi Dios haba puesto en mi corazn que hiciera por Jerusaln, y no haba ningn animal conmigo excepto el animal sobre el cual iba yo montado.
Sal de noche por la puerta del Valle hacia la fuente del Dragn y hacia la puerta del Muladar, inspeccionando las murallas de Jerusaln que estaban derribadas y sus puertas que estaban consumidas por el fuego.
Pas luego hacia la puerta de la Fuente y hacia el estanque del Rey, pero no haba lugar para que pasara mi cabalgadura.
Y sub de noche por el torrente e inspeccion la muralla. Entonces entr de nuevo por la puerta del Valle y regres.
Los oficiales no saban adnde yo haba ido ni qu haba hecho, ni tampoco se lo haba hecho saber todava a los judos, ni a los sacerdotes, ni a los nobles, ni a los oficiales, ni a los dems que hacan la obra.
Entonces les dije: Vosotros veis la mala situacin en que estamos, que Jerusaln est desolada y sus puertas quemadas a fuego. Venid, reedifiquemos la muralla de Jerusaln para que ya no seamos un oprobio.
Y les cont cmo la mano de mi Dios haba sido bondadosa conmigo, y tambin las palabras que el rey me haba dicho. Entonces dijeron: Levantmonos y edifiquemos. Y esforzaron sus manos en la buena [obra.]
Pero cuando se enteraron Sanbalat horonita, Tobas el oficial amonita y Gesem el rabe, se burlaron de nosotros, nos despreciaron y dijeron: Qu es esto que estis haciendo? Os rebelis contra el rey?
Y yo les respond, y les dije: El Dios del cielo nos dar xito; por tanto, nosotros sus siervos nos levantaremos y edificaremos, pero vosotros no tenis parte ni derecho ni memorial en Jerusaln.
Entonces el sumo sacerdote Eliasib se levant con sus hermanos los sacerdotes y edificaron la puerta de las Ovejas; la consagraron y asentaron sus hojas. Consagraron la muralla hasta la torre de los Cien [y] hasta la torre de Hananeel.
Y junto a l edificaron los hombres de Jeric, y a su lado edific Zacur, hijo de Imri.
La puerta del Pescado la edificaron los hijos de Senaa; colocaron sus vigas y asentaron sus hojas, sus cerrojos y sus barras.
Y junto a ellos hizo reparaciones Meremot, hijo de Uras, hijo de Cos. A su lado hizo reparaciones Mesulam, hijo de Berequas, hijo de Mesezabeel; y junto a ste hizo reparaciones Sadoc, hijo de Baana.
A su lado hicieron tambin reparaciones los tecotas, pero sus nobles no apoyaron la obra de sus seores.
La puerta Vieja la repararon Joiada, hijo de Paseah, y Mesulam, hijo de Besodas; colocaron sus vigas y asentaron sus hojas con sus cerrojos y sus barras.
Junto a ellos Melatas gabaonita y Jadn meronotita, hombres de Gaban y de Mizpa, hicieron tambin reparaciones para la sede oficial del gobernador [de la provincia] ms all del ro.
A su lado hizo reparaciones Uziel, hijo de Harhaa, de los orfebres; y junto a l hizo reparaciones Hananas, uno de los perfumistas; ellos restauraron a Jerusaln hasta la muralla Ancha.
Y junto a ellos hizo reparaciones Refaas, hijo de Hur, oficial de la mitad del distrito de Jerusaln.
A su lado Jedaas, hijo de Harumaf, hizo reparaciones frente a su casa. Y junto a l hizo reparaciones Hats, hijo de Hasabnas.
Malquas, hijo de Harim, y Hasub, hijo de Pahat-moab, repararon otra seccin y la torre de Hornos.
Y junto a l hizo reparaciones Salum, hijo de Halohes, oficial de la mitad del distrito de Jerusaln, l con sus hijas.
Hann y los habitantes de Zanoa repararon la puerta del Valle. La edificaron y asentaron sus hojas con sus cerrojos y sus barras, y mil codos de la muralla hasta la puerta del Muladar.
Y Malquas, hijo de Recab, oficial del distrito de Bet-haquerem repar la puerta del Muladar. La edific y asent sus hojas, sus cerrojos y sus barras.
Salum, hijo de Col-hoze, oficial del distrito de Mizpa, repar la puerta de la Fuente. La edific, la revisti y asent sus hojas, sus cerrojos y sus barras, y la muralla del estanque de Silo en el jardn del rey hasta las gradas que descienden de la ciudad de David.
Despus de l hizo reparaciones Nehemas, hijo de Azbuc, oficial de la mitad del distrito de Bet-sur, hasta [un punto] frente a los sepulcros de David, hasta el estanque artificial y hasta la casa de los Valientes.
Tras l hicieron reparaciones los levitas [bajo] Rehum, hijo de Bani. Junto a l Hasabas, oficial de la mitad del distrito de Keila, hizo reparaciones por su distrito.
Despus de l hicieron reparaciones sus hermanos [bajo] Bavai, hijo de Henadad, oficial de [la otra] mitad del distrito de Keila.
Y junto a l Ezer, hijo de Jesa, oficial de Mizpa, repar otra seccin, enfrente de la subida al arsenal del ngulo.
Despus de l Baruc, hijo de Zabai, con todo fervor repar otra seccin, desde el ngulo hasta la puerta de la casa del sumo sacerdote Eliasib.
Tras l Meremot, hijo de Uras, hijo de Cos, repar otra seccin, desde la puerta de la casa de Eliasib hasta el extremo de su casa.
Y despus de l hicieron reparaciones los sacerdotes, los hombres del valle.
Tras ellos Benjamn y Hasub hicieron reparaciones frente a su casa. Despus de ellos Azaras, hijo de Maasas, hijo de Ananas, hizo reparaciones junto a su casa.
Tras l Bini, hijo de Henadad, repar otra seccin, desde la casa de Azaras hasta el ngulo y hasta la esquina.
Palal, hijo de Uzai, [hizo reparaciones] frente al ngulo y la torre que sobresale de la casa alta del rey, que est junto al atrio de la guardia. Despus de l [hizo reparaciones] Pedaas, hijo de Faros.
Y los sirvientes del templo que habitaban en Ofel [hicieron reparaciones] hasta el frente de la puerta de las Aguas, hacia el oriente y hasta la torre sobresaliente.
Despus de ellos los tecotas repararon otra seccin frente a la gran torre sobresaliente y hasta el muro de Ofel.
Ms arriba de la puerta de los Caballos, los sacerdotes hicieron reparaciones cada uno frente a su casa.
Despus de ellos Sadoc, hijo de Imer, hizo reparaciones frente a su casa. Y tras l hizo reparaciones Semaas, hijo de Secanas, portero de la puerta Oriental.
Despus de l Hananas, hijo de Selemas, y Hann, sexto hijo de Salaf, repararon otra seccin. Tras ellos Mesulam, hijo de Berequas, hizo reparaciones frente a su vivienda.
Despus de l, Malquas, uno de los orfebres, hizo reparaciones hasta la casa de los sirvientes del templo y de los mercaderes, frente a la puerta de la Inspeccin y hasta el aposento alto de la esquina.
Y los orfebres y los mercaderes hicieron reparaciones entre el aposento alto de la esquina y la puerta de las Ovejas.
Y sucedi que cuando Sanbalat se enter de que estbamos reedificando la muralla, se enfureci y se enoj mucho. Y burlndose de los judos,
habl en presencia de sus hermanos y de los ricos de Samaria, y dijo: Qu hacen estos dbiles judos? [La] restaurarn para s mismos? Podrn ofrecer sacrificios? Terminarn en un da? Harn revivir las piedras de los escombros polvorientos, aun las quemadas?
Tobas el amonita [estaba] cerca de l, y dijo: Aun lo que estn edificando, si un zorro saltara sobre [ello], derribara su muralla de piedra.
Oye, oh Dios nuestro, cmo somos despreciados. Devuelve su oprobio sobre sus cabezas y entrgalos por despojo en una tierra de cautividad.
No perdones su iniquidad, ni su pecado sea borrado de delante de ti, porque han desmoralizado a los que edifican.
Y edificamos la muralla hasta que toda la muralla estaba unida hasta la mitad de su [altura,] porque el pueblo tuvo nimo para trabajar.
Aconteci que cuando Sanbalat, Tobas, los rabes, los amonitas y los de Asdod se enteraron que continuaba la reparacin de las murallas de Jerusaln, que las brechas comenzaban a ser cerradas, se enojaron mucho.
Y todos ellos conspiraron juntos para venir a luchar contra Jerusaln y causar disturbio en ella.
Entonces oramos a nuestro Dios, y para defendernos montamos guardia contra ellos de da y de noche.
Pero se deca en Jud: Desfallecen las fuerzas de los cargadores, y queda mucho escombro; nosotros no podemos reedificar la muralla.
Y nuestros enemigos decan: No sabrn ni vern hasta que entremos en medio de ellos y los matemos y hagamos cesar la obra.
Y sucedi que cuando los judos que habitaban cerca de ellos vinieron y nos dijeron diez veces: Subirn contra nosotros de todo lugar adonde os volvis,
entonces apost [hombres] en las partes ms bajas del lugar, detrs de la muralla y en los sitios descubiertos; apost al pueblo por familias con sus espadas, sus lanzas y sus arcos.
Cuando vi [su temor,] me levant y dije a los nobles, a los oficiales y al resto del pueblo: No les tengis miedo; acordaos del Seor, que es grande y temible, y luchad por vuestros hermanos, vuestros hijos, vuestras hijas, vuestras mujeres y vuestras casas.
Sucedi que nuestros enemigos se enteraron que lo sabamos y que Dios haba desbaratado sus planes; entonces todos nosotros volvimos a la muralla, cada uno a su trabajo.
Y sucedi que desde aquel da la mitad de mis hombres trabajaban en la obra mientras que la otra mitad portaba las lanzas, los escudos, los arcos y las corazas; y los capitanes [estaban] detrs de toda la casa de Jud.
Los que reedificaban la muralla y los que llevaban cargas llevaban la carga en una mano trabajando en la obra, y en la otra empuaban un arma.
Cada uno de los que reedificaban tena ceida al lado su espada mientras edificaba. El que tocaba la trompeta [estaba] junto a m.
Y dije a los nobles, a los oficiales y al resto del pueblo: La obra es grande y extensa, y estamos separados en la muralla, lejos el uno del otro.
En el lugar que oigis el sonido de la trompeta, reunos all con nosotros; nuestro Dios pelear por nosotros.
Hacamos el trabajo con la mitad empuando lanzas desde el despuntar del alba hasta que salan las estrellas.
En aquel tiempo dije tambin al pueblo: Cada hombre con su criado pase la noche dentro de Jerusaln, para que nos sirvan de guarda por la noche y de obrero por el da.
Ni yo, ni mis hermanos, ni mis mozos, ni los hombres de la guardia que me seguan, ninguno de nosotros se quit la ropa; cada uno [llevaba] su arma [aun] en el agua.
Y hubo gran clamor del pueblo y de sus mujeres contra sus hermanos judos.
Haba quienes decan: Nosotros, nuestros hijos y nuestras hijas somos muchos; por tanto, que se nos d trigo para que comamos y vivamos.
Haba [otros] que decan: Nosotros tenemos que empear nuestros campos, nuestras vias y nuestras casas para conseguir grano, a causa del hambre.
Tambin haba [otros] que decan: Hemos pedido dinero prestado para el impuesto del rey [sobre] nuestros campos y nuestras vias.
Ahora bien, nuestra carne es como la carne de nuestros hermanos, [y] nuestros hijos como sus hijos. Sin embargo, he aqu, estamos obligando a nuestros hijos y a nuestras hijas a que sean esclavos, y [algunas] de nuestras hijas [ya] estn sometidas a servidumbre, y no podemos hacer nada porque nuestros campos y nuestras vias pertenecen a otros.
Entonces me enoj en gran manera cuando o su clamor y estas palabras.
Se rebel mi corazn dentro de m, y contend con los nobles y con los oficiales y les dije: Estis cobrando usura cada uno a su hermano. Y congregu contra ellos una gran asamblea.
Y les dije: Nosotros, conforme a nuestras posibilidades, hemos redimido a nuestros hermanos judos que fueron vendidos a las naciones; y ahora, venderis a vuestros hermanos para que sean vendidos a nosotros? Entonces se quedaron callados y no hallaron respuesta.
Y agregu: No est bien lo que hacis; no debis andar en el temor de nuestro Dios a causa del oprobio de las naciones enemigas nuestras?
Tambin yo [y] mis hermanos y mis siervos les hemos prestado dinero y grano. Os ruego, [pues,] que abandonemos esta usura.
Os ruego que hoy mismo les devolvis sus campos, sus vias, sus olivares y sus casas; tambin la centsima [parte] del dinero y del grano, del mosto y del aceite que estis exigiendo de ellos.
Entonces ellos dijeron: [Lo] devolveremos y no les exigiremos nada; haremos tal como has dicho. Y llam a los sacerdotes y les hice jurar que haran conforme a esta promesa.
Tambin sacud los pliegues de mi manto y dije: As sacuda Dios de su casa y de sus bienes a todo hombre que no cumpla esta promesa; as sea sacudido y despojado. Y toda la asamblea dijo: Amn! Y alabaron al SEOR. Entonces el pueblo hizo conforme a esta promesa.
Adems, desde el da en que [el rey] me mand que fuera gobernador en la tierra de Jud, desde el ao veinte hasta el ao treinta y dos del rey Artajerjes, doce aos, ni yo ni mis hermanos hemos comido del pan del gobernador.
Pero los gobernadores anteriores que me precedieron gravaban al pueblo y tomaban de ellos cuarenta siclos de plata adems del pan y del vino; tambin sus sirvientes opriman al pueblo. Pero yo no hice as, a causa del temor de Dios.
Tambin yo me dediqu a la obra en esta muralla, y no compramos terrenos, y todos mis siervos estaban reunidos all para la obra.
Y haba a mi mesa ciento cincuenta judos y oficiales, sin contar los que vinieron a nosotros de las naciones que nos rodeaban.
Lo que se preparaba para cada da era un buey [y] seis ovejas escogidas, tambin eran preparadas aves para m; cada diez das toda clase de vino [se provea] en abundancia. Y con todo esto, no reclam el pan del gobernador, porque era pesada la servidumbre sobre este pueblo.
Acurdate de m, Dios mo, para bien, [conforme a] todo lo que he hecho por este pueblo.
Y aconteci que cuando se les inform a Sanbalat, a Tobas, a Gesem el rabe y a los dems enemigos nuestros que yo haba reedificado la muralla y que no quedaba ninguna brecha en ella, aunque en aquel tiempo yo no haba asentado todava las hojas en las puertas,
Sanbalat y Gesem me enviaron [un mensaje,] diciendo: Ven, reunmonos en Quefirim en el llano de Ono. Pero ellos tramaban hacerme dao.
Y les envi mensajeros, diciendo: Yo estoy haciendo una gran obra y no puedo descender. Por qu ha de detenerse la obra mientras la dejo y desciendo a vosotros?
Y cuatro veces me enviaron [mensajes] en la misma forma, y yo les respond de la misma manera.
Entonces Sanbalat me envi su siervo en la misma forma por quinta vez, con una carta abierta en su mano.
En ella estaba escrito: Se ha odo entre las naciones, y Gasmu dice, que t y los judos estis tramando rebelaros; por eso reedificas la muralla. Y segn estos informes t vas a ser su rey.
Tambin has puesto profetas para anunciar en Jerusaln [en] cuanto a ti: "Un rey est en Jud." Y ahora llegarn a odos del rey estos informes. Ahora pues, ven, consultemos juntos.
Entonces le envi [un mensaje,] diciendo: No han sucedido esas cosas que t dices, sino que las ests inventando en tu corazn.
Porque todos ellos [queran] amedrentarnos, pensando: Ellos se desanimarn con la obra y no ser hecha. Pero ahora, [oh Dios,] fortalece mis manos.
Cuando entr yo en casa de Semaas, hijo de Delaa, hijo de Mehetabel, que estaba encerrado [all], l dijo: Reunmonos en la casa de Dios, dentro del templo, y cerremos las puertas del templo, porque vienen a matarte, vienen de noche a matarte.
Pero yo dije: Huir un hombre como yo? Y quin que sea como yo entrara al templo para salvar su vida? No entrar.
Entonces me di cuenta de que ciertamente Dios no lo haba enviado, sino que haba dicho su profeca contra m porque Tobas y Sanbalat le haban pagado.
Le pagaron por esta razn, para que yo me atemorizara y obrara de esa manera y pecara, y ellos tuvieran un mal informe [de m] y pudieran reprocharme.
Acurdate, Dios mo, de Tobas y de Sanbalat conforme a estas obras suyas, tambin de la profetisa Noadas y de los dems profetas que estaban atemorizndome.
La muralla fue terminada el veinticinco [del mes de] Elul, en cincuenta y dos das.
Y aconteci que cuando se enteraron todos nuestros enemigos y [lo] vieron todas las naciones que [estaban] alrededor nuestro, desfalleci su nimo; porque reconocieron que esta obra haba sido hecha [con la ayuda] de nuestro Dios.
Tambin en aquellos das iban muchas cartas de los nobles de Jud a Tobas, y de Tobas venan [cartas] a ellos.
Porque muchos en Jud estaban unidos a l bajo juramento porque l era yerno de Secanas, hijo de Ara, y su hijo Johann se haba casado con la hija de Mesulam, hijo de Berequas.
Adems, hablaban de sus buenas obras en mi presencia y a l le informaban de mis palabras. [Y] Tobas me enviaba cartas para atemorizarme.
Aconteci que cuando la muralla fue reedificada y haba yo asentado las puertas y haban sido designados los porteros, los cantores y los levitas,
puse al frente de Jerusaln a mi hermano Hanan y a Hananas, jefe de la fortaleza, porque ste [era] hombre fiel y temeroso de Dios ms que muchos;
y les dije: No se abrirn las puertas de Jerusaln hasta que caliente el sol; y estando todava los porteros en sus puestos, se cerrarn y atrancarn las puertas. Designad tambin guardias de los habitantes de Jerusaln, unos en su [puesto de] guardia, y otros delante de su casa.
Y la ciudad era espaciosa y grande, pero el pueblo dentro de ella era poco y no haba casas reedificadas.
Entonces mi Dios puso en mi corazn reunir a los nobles, a los oficiales y al pueblo para que fueran inscritos por genealogas. Y encontr el libro de la genealoga de los que haban subido primero, y hall escrito en l:
stos son los hijos de la provincia que subieron de la cautividad, [aquellos] que Nabucodonosor, rey de Babilonia, haba llevado cautivos y que volvieron a Jerusaln y a Jud, cada uno a su ciudad,
los cuales vinieron con Zorobabel, Jesa, Nehemas, Azaras, Raamas, Nahaman, Mardoqueo, Bilsn, Misperet, Bigvai, Nehum y Baana. El nmero de hombres del pueblo de Israel:
los hijos de Paros, dos mil ciento setenta y dos;
los hijos de Sefatas, trescientos setenta y dos;
los hijos de Ara, seiscientos cincuenta y dos;
los hijos de Pahat-moab, de los hijos de Jesa y de Joab, dos mil ochocientos dieciocho;
los hijos de Elam, mil doscientos cincuenta y cuatro;
los hijos de Zatu, ochocientos cuarenta y cinco;
los hijos de Zacai, setecientos sesenta;
los hijos de Bini, seiscientos cuarenta y ocho;
los hijos de Bebai, seiscientos veintiocho;
los hijos de Azgad, dos mil trescientos veintids;
los hijos de Adonicam, seiscientos sesenta y siete;
los hijos de Bigvai, dos mil sesenta y siete;
los hijos de Adn, seiscientos cincuenta y cinco;
los hijos de Ater, de Ezequas, noventa y ocho;
los hijos de Hasum, trescientos veintiocho;
los hijos de Bezai, trescientos veinticuatro;
los hijos de Harif, ciento doce;
los hijos de Gaban, noventa y cinco;
los hombres de Beln y Netofa, ciento ochenta y ocho;
los hombres de Anatot, ciento veintiocho;
los hombres de Bet-azmavet, cuarenta y dos;
los hombres de Quiriat-jearim, Cafira y Beerot, setecientos cuarenta y tres;
los hombres de Ram y Geba, seiscientos veintiuno;
los hombres de Micmas, ciento veintids;
los hombres de Betel y Hai, ciento veintitrs;
los hombres del otro Nebo, cincuenta y dos;
los hijos del otro Elam, mil doscientos cincuenta y cuatro;
los hijos de Harim, trescientos veinte;
los hombres de Jeric, trescientos cuarenta y cinco;
los hijos de Lod, Hadid y Ono, setecientos veintiuno;
los hijos de Senaa, tres mil novecientos treinta.
Los sacerdotes: los hijos de Jedaas de la casa de Jesa, novecientos setenta y tres;
los hijos de Imer, mil cincuenta y dos;
los hijos de Pasur, mil doscientos cuarenta y siete;
los hijos de Harim, mil diecisiete.
Los levitas: los hijos de Jesa y de Cadmiel, de los hijos de Hodavas, setenta y cuatro.
Los cantores: los hijos de Asaf, ciento cuarenta y ocho.
Los porteros: los hijos de Salum, los hijos de Ater, los hijos de Talmn, los hijos de Acub, los hijos de Hatita, los hijos de Sobai, ciento treinta y ocho.
Los sirvientes del templo: los hijos de Ziha, los hijos de Hasufa, los hijos de Tabaot,
los hijos de Queros, los hijos de Siaha, los hijos de Padn,
los hijos de Lebana, los hijos de Hagaba, los hijos de Salmai,
los hijos de Hann, los hijos de Gidel, los hijos de Gahar,
los hijos de Reaa, los hijos de Rezn, los hijos de Necoda,
los hijos de Gazam, los hijos de Uza, los hijos de Paseah,
los hijos de Besai, los hijos de Mehunim, los hijos de Nefisesim,
los hijos de Bacbuc, los hijos de Hacufa, los hijos de Harhur,
los hijos de Bazlut, los hijos de Mehda, los hijos de Harsa,
los hijos de Barcos, los hijos de Ssara, los hijos de Tema,
los hijos de Neza, los hijos de Hatifa.
Los hijos de los siervos de Salomn: los hijos de Sotai, los hijos de Soferet, los hijos de Perida,
los hijos de Jaala, los hijos de Darcn, los hijos de Gidel,
los hijos de Sefatas, los hijos de Hatil, los hijos de Poqueret-hazebaim, los hijos de Amn.
El total de los sirvientes del templo y de los hijos de los siervos de Salomn, [era de] trescientos noventa y dos.
Y stos [fueron] los que subieron de Tel-mela, Tel-harsa, Querub, Adn e Imer, aunque no pudieron demostrar si sus casas paternas o su descendencia eran de Israel:
los hijos de Delaa, los hijos de Tobas, los hijos de Necoda, seiscientos cuarenta y dos;
y de los sacerdotes: los hijos de Habaa, los hijos de Cos, los hijos de Barzilai, que haba tomado por mujer a una de las hijas de Barzilai galaadita, con cuyo nombre fue llamado.
stos buscaron [en] su registro de genealogas pero no se hallaron, y fueron considerados inmundos [y excluidos] del sacerdocio.
Y el gobernador les dijo que no comieran de las cosas santsimas hasta que un sacerdote se levantara con Urim y Tumim.
Toda la asamblea reunida [era de] cuarenta y dos mil trescientos sesenta,
sin contar sus siervos y siervas, que [eran] siete mil trescientos treinta y siete; y tenan doscientos cuarenta y cinco cantores y cantoras.
Sus caballos [eran] setecientos treinta y seis; sus mulos, doscientos cuarenta y cinco;
[sus] camellos, cuatrocientos treinta y cinco; [sus] asnos, seis mil setecientos veinte.
Algunos de los jefes de [casas] paternas contribuyeron para la obra. El gobernador dio para el tesoro mil dracmas de oro, cincuenta tazones [y] quinientas treinta tnicas sacerdotales.
Los jefes de [casas] paternas dieron para el tesoro de la obra veinte mil dracmas de oro y dos mil doscientas minas de plata.
Lo que dio el resto del pueblo [fue] veinte mil dracmas de oro, dos mil minas de plata y sesenta y siete tnicas sacerdotales.
Y habitaron en sus ciudades, los sacerdotes, los levitas, los porteros, los cantores, [algunos] del pueblo, los sirvientes del templo y el resto de Israel. Cuando lleg el mes sptimo, los hijos de Israel [ya estaban] en sus ciudades.
Se reuni todo el pueblo como un solo hombre en la plaza que [estaba] delante de la puerta de las Aguas, y pidieron al escriba Esdras que trajera el libro de la ley de Moiss que el SEOR haba dado a Israel.
Entonces el sacerdote Esdras trajo la ley delante de la asamblea de hombres y mujeres y de todos los que [podan] entender lo que oan. Era el primer da del mes sptimo.
Y ley en el libro frente a la plaza que [estaba] delante de la puerta de las Aguas, desde el amanecer hasta el medioda, en presencia de hombres y mujeres y de los que podan entender; y los odos de todo el pueblo estaban atentos al libro de la ley.
El escriba Esdras estaba sobre un estrado de madera que haban hecho para [esta] ocasin. Junto a l, a su derecha, estaban Matatas, Sema, Anas, Uras, Hilcas y Maasas; y a su izquierda, Pedaas, Misael, Malquas, Hasum, Hasbadana, Zacaras [y] Mesulam.
Y abri Esdras el libro a la vista de todo el pueblo, pues l estaba ms alto que todo el pueblo; y cuando lo abri, todo el pueblo se puso en pie.
Entonces Esdras bendijo al SEOR, el gran Dios. Y todo el pueblo respondi: Amn, Amn!, mientras alzaban las manos; despus se postraron y adoraron al SEOR rostro en tierra.
Tambin Jesa, Bani, Serebas, Jamn, Acub, Sabetai, Hodas, Maasas, Kelita, Azaras, Jozabed, Hann, Pelaas, y los levitas, explicaban la ley al pueblo mientras el pueblo [permaneca] en su lugar.
Y leyeron en el libro de la ley de Dios, traducindo[lo] y dndo[le] el sentido para que entendieran la lectura.
Entonces Nehemas, que era el gobernador, y Esdras, el sacerdote [y] escriba, y los levitas que enseaban al pueblo, dijeron a todo el pueblo: Este da es santo para el SEOR vuestro Dios; no os entristezcis, ni lloris; porque todo el pueblo lloraba al or las palabras de la ley.
Tambin les dijo: Id, comed de la grosura, bebed de lo dulce, y mandad raciones a los que no tienen nada preparado; porque este da es santo para nuestro Seor. No os entristezcis, porque la alegra del SEOR es vuestra fortaleza.
Los levitas calmaron a todo el pueblo diciendo: Callad, porque el da es santo, no os entristezcis.
Y todo el pueblo se fue a comer, a beber, a mandar porciones y a celebrar una gran fiesta, porque comprendieron las palabras que les haban enseado.
Al segundo da los jefes de [casas] paternas de todo el pueblo, los sacerdotes y los levitas se reunieron [junto] al escriba Esdras para entender las palabras de la ley.
Y encontraron escrito en la ley que el SEOR haba mandado por medio de Moiss que los hijos de Israel habitaran en tabernculos durante la fiesta del mes sptimo.
Y ellos proclamaron y circularon pregn en todas sus ciudades y en Jerusaln, diciendo: Salid al monte y traed ramas de olivo, ramas de olivo silvestre, ramas de mirto, ramas de palmera y ramas de [otros] rboles frondosos, para hacer tabernculos, como est escrito.
El pueblo sali y [las] trajeron e hicieron tabernculos para s, cada uno en su terrado, en sus patios, en los patios de la casa de Dios, en la plaza de la puerta de las Aguas y en la plaza de la puerta de Efran.
Toda la asamblea de los que haban regresado de la cautividad hicieron tabernculos y habitaron en ellos. Los hijos de Israel ciertamente no haban hecho de esta manera desde los das de Josu, hijo de Nun, hasta aquel da. Y hubo gran regocijo.
Y ley [Esdras] del libro de la ley de Dios cada da, desde el primer da hasta el ltimo da. Celebraron la fiesta siete das, y al octavo da [hubo] una asamblea solemne segn lo establecido.
El da veinticuatro de este mes se congregaron los hijos de Israel en ayuno, [vestidos] de cilicio y con polvo sobre s.
Y los descendientes de Israel se separaron de todos los extranjeros, y se pusieron en pie, confesando sus pecados y las iniquidades de sus padres.
Puestos de pie, [cada uno] en su lugar, leyeron en el libro de la ley del SEOR su Dios por una cuarta parte del da; y por [otra] cuarta parte confesaron y adoraron al SEOR su Dios.
Y sobre el estrado de los levitas se levantaron Jesa, Bani, Cadmiel, Sebanas, Buni, Serebas, Bani [y] Quenani, y clamaron en alta voz al SEOR su Dios.
Entonces los levitas, Jesa, Cadmiel, Bani, Hasabnas, Serebas, Hodas, Sebanas [y] Petaas, dijeron: Levantaos, bendecid al SEOR vuestro Dios por siempre y para siempre. Sea bendito tu glorioso nombre y exaltado sobre toda bendicin y alabanza.
Slo t eres el SEOR. T hiciste los cielos, los cielos de los cielos con todo su ejrcito, la tierra y todo lo que en ella hay, los mares y todo lo que en ellos hay. T das vida a todos ellos y el ejrcito de los cielos se postra ante ti.
T eres el SEOR Dios que escogiste a Abram, lo sacaste de Ur de los Caldeos y le diste por nombre Abraham.
Hallaste fiel su corazn delante de ti, e hiciste con l un pacto para dar[le] la tierra del cananeo, del heteo, del amorreo, del ferezeo, del jebuseo y del gergeseo, para darla a su descendencia. Y has cumplido tu palabra, porque eres justo.
T viste la afliccin de nuestros padres en Egipto, y escuchaste su clamor junto al mar Rojo.
Entonces hiciste seales y maravillas contra Faran, contra todos sus siervos y contra todo el pueblo de su tierra; pues supiste que ellos los trataban con soberbia, y te hiciste un nombre como el de hoy.
Dividiste el mar delante de ellos, y pasaron por medio del mar sobre tierra firme; y echaste en los abismos a sus perseguidores, como a una piedra en aguas turbulentas.
Con columna de nube los guiaste de da, y con columna de fuego de noche, para alumbrarles el camino en que deban andar.
Luego bajaste sobre el monte Sina, y desde el cielo hablaste con ellos; les diste ordenanzas justas y leyes verdaderas, estatutos y mandamientos buenos.
Les hiciste conocer tu santo da de reposo, y les prescribiste mandamientos, estatutos y la ley por medio de tu siervo Moiss.
Les proveste pan del cielo para su hambre, les sacaste agua de la pea para su sed, y les dijiste que entraran a poseer la tierra que t habas jurado darles.
Pero ellos, nuestros padres, obraron con soberbia, endurecieron su cerviz y no escucharon tus mandamientos.
Rehusaron escuchar, y no se acordaron de las maravillas que hiciste entre ellos; endurecieron su cerviz y eligieron un jefe para volver a su esclavitud en Egipto. Pero t eres un Dios de perdn, clemente y compasivo, lento para la ira y abundante en misericordia, y no los abandonaste.
Ni siquiera cuando se hicieron un becerro de metal fundido y dijeron: "ste es tu Dios que te sac de Egipto", y cometieron grandes blasfemias,
t, en tu gran compasin, no los abandonaste en el desierto; la columna de nube no los dej de da, para guiarlos en el camino, ni la columna de fuego de noche, para alumbrarles el camino por donde deban andar.
Y diste tu buen Espritu para instruirles, no retiraste tu man de su boca, y les diste agua para su sed.
Por cuarenta aos proveste para ellos en el desierto [y] nada les falt, sus vestidos no se gastaron ni se hincharon sus pies.
Tambin les diste reinos y pueblos, y se [los] repartiste con [sus] lmites. Y tomaron posesin de la tierra de Sehn, rey de Hesbn, y la tierra de Og, rey de Basn.
Y multiplicaste sus hijos como las estrellas del cielo, y los llevaste a la tierra que habas dicho a sus padres que entraran a poseer[la.]
Y entraron los hijos y poseyeron la tierra. Y t sometiste delante de ellos a los habitantes de la tierra, a los cananeos, y los entregaste en su mano, con sus reyes y los pueblos de la tierra, para hacer con ellos como quisieran.
Y capturaron ciudades fortificadas y una tierra frtil. Tomaron posesin de casas llenas de toda cosa buena, cisternas excavadas, vias y olivares, y rboles frutales en abundancia. Y comieron, se saciaron, engordaron y se deleitaron en tu gran bondad.
Pero fueron desobedientes y se rebelaron contra ti, echaron tu ley a sus espaldas, mataron a tus profetas que los amonestaban para que se volvieran a ti, y cometieron grandes blasfemias.
Entonces los entregaste en mano de sus enemigos, que los oprimieron, pero en el tiempo de su angustia clamaron a ti, y t escuchaste desde el cielo, y conforme a tu gran compasin les diste libertadores que los libraron de mano de sus opresores.
Pero cuando tenan descanso, volvan a hacer lo malo delante de ti; por eso t los abandonabas en mano de sus enemigos para que los dominaran; y cuando clamaban de nuevo a ti, t oas desde el cielo y muchas veces los rescataste conforme a tu compasin.
Los amonestaste para que volvieran a tu ley, pero ellos obraron con soberbia y no escucharon tus mandamientos, sino que pecaron contra tus ordenanzas, las cuales si el hombre las cumple, por ellas vivir. Y dieron la espalda en rebelda, endurecieron su cerviz y no escucharon.
Sin embargo, t los soportaste por muchos aos, y los amonestaste con tu Espritu por medio de tus profetas, pero no prestaron odo. Entonces los entregaste en mano de los pueblos de estas tierras.
Pero en tu gran compasin no los exterminaste ni los abandonaste, porque t eres un Dios clemente y compasivo.
Ahora pues, Dios nuestro, Dios grande, poderoso y temible, que guardas el pacto y la misericordia, no parezca insignificante ante ti toda la afliccin que nos ha sobrevenido, a nuestros reyes, a nuestros prncipes, a nuestros sacerdotes, a nuestros profetas, a nuestros padres y a todo tu pueblo, desde los das de los reyes de Asiria hasta el da de hoy.
Mas t eres justo en todo lo que ha venido sobre nosotros, porque t has obrado fielmente, pero nosotros perversamente.
Nuestros reyes, nuestros jefes, nuestros sacerdotes y nuestros padres no han observado tu ley ni han hecho caso a tus mandamientos ni a tus amonestaciones con que los amonestabas.
Pero ellos en su propio reino, con los muchos bienes que t les diste, con la espaciosa y rica tierra que pusiste delante de ellos, no te sirvieron ni se convirtieron de sus malas obras.
He aqu, hoy somos esclavos, y en cuanto a la tierra que diste a nuestros padres para comer de sus frutos y de sus bienes, he aqu, somos esclavos en ella.
Y su abundante fruto es para los reyes que t pusiste sobre nosotros a causa de nuestros pecados, los cuales dominan nuestros cuerpos y nuestros ganados como les place, y en gran angustia estamos.
A causa de todo esto, nosotros hacemos un pacto fiel por escrito; y en el documento sellado [estn los nombres de] nuestros jefes, nuestros levitas [y] nuestros sacerdotes.
En el documento sellado [estaban los nombres de] Nehemas el gobernador, hijo de Hacalas, y Sedequas,
Seraas, Azaras, Jeremas,
Pasur, Amaras, Malquas,
Hats, Sebanas, Maluc,
Harim, Meremot, Obadas,
Daniel, Ginetn, Baruc,
Mesulam, Abas, Mijamn,
Maazas, Bilga y Semaas. stos [eran] los sacerdotes.
Y los levitas: Jesa, hijo de Azanas, Bini, de los hijos de Henadad, Cadmiel;
tambin sus hermanos Sebanas, Hodas, Kelita, Pelaas, Hann,
Micaa, Rehob, Hasabas,
Zacur, Serebas, Sebanas,
Hodas, Bani y Beninu.
Los jefes del pueblo: Paros, Pahat-moab, Elam, Zatu, Bani,
Buni, Azgad, Bebai,
Adonas, Bigvai, Adn,
Ater, Ezequas, Azur,
Hodas, Hasum, Bezai,
Harif, Anatot, Nebai,
Magpas, Mesulam, Hezir,
Mesezabeel, Sadoc, Jada,
Pelatas, Hann, Anaas,
Oseas, Hananas, Hasub,
Halohes, Pilha, Sobec,
Rehum, Hasabna, Maasas,
Ahas, Hann, Ann,
Maluc, Harim [y] Baana.
Y el resto del pueblo, los sacerdotes, los levitas, los porteros, los cantores, los sirvientes del templo, y todos los que se han apartado de los pueblos de las tierras a la ley de Dios, sus mujeres, sus hijos y sus hijas, todos los que tienen conocimiento y entendimiento,
se adhieren a sus parientes, sus nobles, y toman sobre s un voto y un juramento de andar en la ley de Dios que fue dada por medio de Moiss, siervo de Dios, y de guardar y cumplir todos los mandamientos de DIOS nuestro Seor, y sus ordenanzas y sus estatutos;
y que no daremos nuestras hijas a los pueblos de la tierra ni tomaremos sus hijas para nuestros hijos.
En cuanto a los pueblos de la tierra que traigan mercancas o cualquier [clase de] grano para vender en el da de reposo, no compraremos de ellos en da de reposo ni en da santo; y renunciaremos a [las cosechas] del ao sptimo y a la exigencia de toda deuda.
Tambin nos imponemos la obligacin de contribuir con un tercio de un siclo al ao para el servicio de la casa de nuestro Dios:
para el pan de la proposicin y la ofrenda continua de cereal; para el holocausto continuo, los das de reposo, las lunas nuevas y las fiestas sealadas; para las cosas sagradas, para las ofrendas por el pecado para hacer expiacin por Israel y [para] toda la obra de la casa de nuestro Dios.
Asimismo echamos suertes para la provisin de madera [entre] los sacerdotes, los levitas y el pueblo para que la traigan a la casa de nuestro Dios, conforme a nuestras casas paternas, en los tiempos fijados cada ao, para quemar sobre el altar del SEOR nuestro Dios, como est escrito en la ley;
y para traer cada ao los primeros frutos de nuestra tierra y los primeros frutos de todo rbol a la casa del SEOR,
y traer a la casa de nuestro Dios los primognitos de nuestros hijos y de nuestros ganados como est escrito en la ley; los primognitos de nuestras vacas y de nuestras ovejas son para los sacerdotes que ministran en la casa de nuestro Dios.
Tambin traeremos las primicias de nuestra harina y nuestras ofrendas del fruto de todo rbol, del mosto y del aceite para los sacerdotes a las cmaras de la casa de nuestro Dios, y el diezmo de nuestro suelo a los levitas, porque los levitas son los que reciben los diezmos en todas las ciudades donde trabajamos.
Y un sacerdote, hijo de Aarn, estar con los levitas cuando los levitas reciban los diezmos, y los levitas llevarn la dcima parte de los diezmos a la casa de nuestro Dios, a las cmaras del almacn;
pues los hijos de Israel y los hijos de Lev llevan la contribucin del cereal, del mosto y del aceite a las cmaras; all estn los utensilios del santuario, los sacerdotes que ministran, los porteros y los cantores. As no descuidaremos la casa de nuestro Dios.
Los jefes del pueblo habitaron en Jerusaln, pero el resto del pueblo ech suertes a fin de traer uno de cada diez para que habitara en Jerusaln, la ciudad santa, mientras los otros nueve [se quedaran] en las [otras] ciudades.
Y bendijo el pueblo a todos los hombres que se ofrecieron para habitar en Jerusaln.
stos son los jefes de la provincia que habitaron en Jerusaln (en las ciudades de Jud cada cual habit en su propiedad, en sus ciudades; los israelitas, los sacerdotes, los levitas, los sirvientes del templo, los descendientes de los siervos de Salomn,
algunos de los hijos de Jud y algunos de los hijos de Benjamn habitaron en Jerusaln): De los hijos de Jud: Ataas, hijo de Uzas, hijo de Zacaras, hijo de Amaras, hijo de Sefatas, hijo de Mahalaleel, de los hijos de Fares,
y Maasas, hijo de Baruc, hijo de Col-hoze, hijo de Hazaas, hijo de Adaas, hijo de Joiarib, hijo de Zacaras, hijo de Siloni.
Todos los hijos de Fares que habitaron en Jerusaln [fueron] cuatrocientos sesenta y ocho hombres fuertes.
Y stos son los hijos de Benjamn: Sal, hijo de Mesulam, hijo de Joed, hijo de Pedaas, hijo de Colaas, hijo de Maasas, hijo de Itiel, hijo de Jesaas;
y despus de l, Gabai [y] Salai, novecientos veintiocho.
Y Joel, hijo de Zicri, [era] su superintendente, y Jud, hijo de Sena, [era] segundo en el mando de la ciudad.
De los sacerdotes: Jedaas, hijo de Joiarib, Jaqun,
Seraas, hijo de Hilcas, hijo de Mesulam, hijo de Sadoc, hijo de Meraiot, hijo de Ahitob, jefe de la casa de Dios,
y sus parientes que hacan la obra del templo, ochocientos veintids; y Adaas, hijo de Jeroham, hijo de Pelalas, hijo de Amsi, hijo de Zacaras, hijo de Pasur, hijo de Malquas,
y sus parientes, jefes de [casas] paternas, doscientos cuarenta y dos; y Amasai, hijo de Azareel, hijo de Azai, hijo de Mesilemot, hijo de Imer,
y sus parientes, guerreros valientes, ciento veintiocho. Y su superintendente [era] Zabdiel, hijo de Gedolim.
De los levitas: Semaas, hijo de Hasub, hijo de Azricam, hijo de Hasabas, hijo de Buni;
y Sabetai y Jozabad, de los jefes de los levitas, encargados de la obra fuera de la casa de Dios;
y Matanas, hijo de Micaa, hijo de Zabdi, hijo de Asaf, que era jefe para comenzar la accin de gracias en la oracin, y Bacbuquas, el segundo entre sus hermanos; y Abda, hijo de Sama, hijo de Galal, hijo de Jedutn.
El total de los levitas en la ciudad santa [era] de doscientos ochenta y cuatro.
Y los porteros, Acub, Talmn y sus parientes, que guardaban las puertas, [eran] ciento setenta y dos.
El resto de Israel, de los sacerdotes [y] de los levitas [estaban] en todas las ciudades de Jud, cada uno en su heredad.
Pero los sirvientes del templo habitaban en Ofel; y Ziha y Gispa estaban encargados de los sirvientes del templo.
El superintendente de los levitas en Jerusaln [era] Uzi, hijo de Bani, hijo de Hasabas, hijo de Matanas, hijo de Micaa, de los hijos de Asaf, cantores para el servicio de la casa de Dios;
porque [haba] un mandato del rey acerca de ellos y un reglamento fijo para los cantores de cada da.
Y Petaas, hijo de Mesezabeel, de los hijos de Zera, hijo de Jud, [era] representante del rey en todos los asuntos del pueblo.
En cuanto a las aldeas con sus campos, algunos de los hijos de Jud habitaron en Quiriat-arba y sus ciudades, en Dibn y sus ciudades, en Jecabseel y sus aldeas,
en Jesa, en Molada y Bet-pelet,
en Hazar-sual, en Beerseba y sus ciudades,
en Siclag, en Mecona y sus ciudades,
en En-rimn, en Zora, en Jarmut,
Zanoa, Adulam y sus aldeas, Laquis y sus campos, Azeca y sus ciudades. Y ellos acamparon desde Beerseba hasta el valle de Hinom.
Los hijos de Benjamn [habitaron] tambin desde Geba, en Micmas y Aa, en Betel y sus ciudades,
en Anatot, Nob, Ananas,
Hazor, Ram, Gitaim,
Hadid, Seboim, Nebalat,
Lod y Ono, el valle de los artfices.
Y de los levitas, [algunos] grupos de Jud [habitaban en] Benjamn.
stos son los sacerdotes y los levitas que subieron con Zorobabel, hijo de Salatiel, y con Jesa: Seraas, Jeremas, Esdras,
Amaras, Maluc, Hats,
Secanas, Rehum, Meremot,
Iddo, Gineto, Abas,
Mijamn, Maadas, Bilga,
Semaas, Joiarib, Jedaas,
Sal, Amoc, Hilcas y Jedaas. stos [eran] los jefes de los sacerdotes y sus parientes en los das de Jesa.
Y los levitas [eran] Jesa, Bini, Cadmiel, Serebas, Jud [y] Matanas, encargado, l y sus hermanos, de los cnticos de accin de gracias.
Tambin Bacbuquas y Uni, sus hermanos, [estaban] frente a ellos en [sus] ministerios [respectivos].
Y Jesa engendr a Joiacim, y Joiacim engendr a Eliasib, y Eliasib engendr a Joiada,
y Joiada engendr a Jonatn, y Jonatn engendr a Jada.
En los das de Joiacim, los sacerdotes jefes de [casas] paternas fueron: de Seraas, Meraas; de Jeremas, Hananas;
de Esdras, Mesulam; de Amaras, Johann;
de Melic, Jonatn; de Sebanas, Jos;
de Harim, Adna; de Meraiot, Helcai;
de Iddo, Zacaras; de Ginetn, Mesulam;
de Abas, Zicri; de Miniamn [y] de Moadas, Piltai;
de Bilga, Sama; de Semaas, Jonatn;
de Joiarib, Matenai; de Jedaas, Uzi;
de Salai, Calai; de Amoc, Eber;
de Hilcas, Hasabas; de Jedaas, Natanael.
En cuanto a los levitas, jefes de [casas] paternas, fueron inscritos en los das de Eliasib, Joiada, Johann y Jada; tambin los sacerdotes hasta el reinado de Daro el persa.
Los hijos de Lev, jefes de [casas] paternas, fueron inscritos en el libro de las Crnicas hasta los das de Johann, hijo de Eliasib.
Y los principales de los levitas [eran] Hasabas, Serebas y Jesa, hijo de Cadmiel, con sus hermanos frente a ellos, para alabar [y] dar gracias, segn lo prescrito por David, hombre de Dios, seccin frente a seccin.
Matanas, Bacbuquas, Obadas, Mesulam, Talmn y Acub [eran] porteros que mantenan guardia en los almacenes junto a las puertas.
stos [sirvieron] en los das de Joiacim, hijo de Jesa, hijo de Josadac, y en los das de Nehemas, el gobernador, y de Esdras, el sacerdote [y] escriba.
En la dedicacin de la muralla de Jerusaln buscaron a los levitas de todos sus lugares para traerlos a Jerusaln, a fin de celebrar la dedicacin con alegra, con himnos de accin de gracias y con cnticos, [acompaados] de cmbalos, arpas y liras.
Y se reunieron los hijos de los cantores del distrito alrededor de Jerusaln, de las aldeas de los netofatitas,
de Bet-gilgal y de los campos de Geba y Azmavet, pues los cantores se haban edificado aldeas alrededor de Jerusaln.
Y los sacerdotes y los levitas se purificaron; tambin purificaron al pueblo, las puertas y la muralla.
Entonces hice subir a los jefes de Jud sobre la muralla, y form dos grandes coros, el primero marchaba hacia la derecha, por encima de la muralla, hacia la puerta del Muladar.
Y tras ellos iban Osaas y la mitad de los jefes de Jud,
con Azaras, Esdras, Mesulam,
Jud, Benjamn, Semaas, Jeremas,
as como [algunos] de los hijos de los sacerdotes con trompetas; [y] Zacaras, hijo de Jonatn, hijo de Semaas, hijo de Matanas, hijo de Micaas, hijo de Zacur, hijo de Asaf,
y sus parientes, Semaas, Azareel, Milalai, Gilalai, Maai, Natanael, Jud [y] Hanan, con los instrumentos musicales de David, hombre de Dios. Y el escriba Esdras [iba] delante de ellos.
Y a la puerta de la Fuente subieron directamente las gradas de la ciudad de David por la escalera de la muralla, por encima de la casa de David hasta la puerta de las Aguas al oriente.
El segundo coro marchaba hacia la izquierda, y yo [iba] tras ellos con la mitad del pueblo por encima de la muralla, pasando por la torre de los Hornos, hasta la muralla Ancha,
y por la puerta de Efran, junto a la puerta Vieja, junto a la puerta del Pescado, [y] la torre de Hananeel, y la torre de los Cien, hasta la puerta de las Ovejas, y se detuvieron en la puerta de la Guardia.
Luego los dos coros tomaron su lugar en la casa de Dios. Tambin yo, y la mitad de los oficiales conmigo,
y los sacerdotes Eliacim, Maasas, Miniamn, Micaas, Elioenai, Zacaras y Hananas, con trompetas,
y Maasas, Semaas, Eleazar, Uzi, Johann, Malquas, Elam y Ezer. Los cantores cantaban, con su director Izrahas,
y ofrecieron aquel da grandes sacrificios y se regocijaron porque Dios les haba dado gran alegra, tambin las mujeres y los nios se regocijaron; y el regocijo de Jerusaln se oa desde lejos.
Aquel da fueron designados hombres a cargo de las cmaras destinadas a almacenes de las contribuciones, de las primicias y de los diezmos, para que recogieran en ellas, de los campos de las ciudades, las porciones dispuestas por la ley para los sacerdotes y levitas. Pues Jud se regocijaba por los sacerdotes y levitas que servan.
Ellos ministraban en la adoracin de su Dios y en el ministerio de la purificacin, junto con los cantores y los porteros, conforme al mandato de David [y] de su hijo Salomn.
Porque en los das de David y Asaf, en tiempos antiguos, [haba] directores de los cantores, cnticos de alabanza e himnos de accin de gracias a Dios.
Y todo Israel, en das de Zorobabel y en das de Nehemas, daba las porciones correspondientes a los cantores y a los porteros como se demandaba para cada da, y consagraban [parte] para los levitas, y los levitas consagraban [parte] para los hijos de Aarn.
Aquel da leyeron del libro de Moiss a odos del pueblo; y se encontr escrito en l que los amonitas y los moabitas no deban entrar jams en la asamblea de Dios,
porque no recibieron a los hijos de Israel con pan y agua, sino que contrataron contra ellos a Balaam para maldecirlos; pero nuestro Dios convirti la maldicin en bendicin.
Y sucedi que cuando oyeron la ley, excluyeron de Israel a todo extranjero.
Antes de esto, el sacerdote Eliasib, encargado de los aposentos de la casa de nuestro Dios, [y que era] pariente de Tobas,
le haba preparado un gran aposento, donde anteriormente colocaban las ofrendas de cereal, el incienso, los utensilios, y los diezmos del cereal, del mosto y del aceite prescritos para los levitas, los cantores y los porteros, y las contribuciones para los sacerdotes.
Pero durante todo este [tiempo] yo no estaba en Jerusaln, porque en el ao treinta y dos de Artajerjes, rey de Babilonia, yo haba ido al rey; pero despus de algn tiempo, ped permiso al rey,
y vine a Jerusaln y me enter del mal que Eliasib haba hecho por [favorecer a] Tobas, al prepararle un aposento en los atrios de la casa de Dios.
Esto me desagrad mucho, por lo cual arroj todos los muebles de la casa de Tobas fuera del aposento.
Entonces orden que limpiaran los aposentos; y puse de nuevo all los utensilios de la casa de Dios con las ofrendas de cereal y el incienso.
Tambin descubr que las porciones de los levitas no se [les] haban dado, por lo que los levitas y los cantores que hacan el servicio se haban ido, cada uno a su campo.
Por tanto, reprend a los oficiales, y dije: Por qu est la casa de Dios abandonada? Entonces reun a los levitas y los restablec en sus puestos.
Entonces todo Jud trajo el diezmo del cereal, del mosto y del aceite a los almacenes.
Y puse al frente de los almacenes al sacerdote Selemas, al escriba Sadoc, y a Pedaas, uno de los levitas; adems de stos estaba Hann, hijo de Zacur, hijo de Matanas; porque se les consideraba dignos de confianza, y su responsabilidad [era] repartir [las raciones] a sus parientes.
Acurdate de m por esto, Dios mo, y no borres las obras de misericordia que he hecho por la casa de mi Dios y por sus servicios.
En aquellos das vi en Jud a algunos que pisaban los lagares en el da de reposo, y traan haces de trigo y [los] cargaban en asnos, y tambin vino, uvas, higos y toda clase de carga, y [los] traan a Jerusaln en el da de reposo. Y [les] amonest por el da en que vendan los vveres.
Tambin habitaban all, en Jerusaln, tirios, [que] importaban pescado y toda clase de mercancas, y los vendan a los hijos de Jud en el da de reposo.
Entonces reprend a los nobles de Jud, y les dije: Qu accin tan mala es esta que cometis profanando el da de reposo?
No hicieron lo mismo vuestros padres, y nuestro Dios trajo sobre nosotros y sobre esta ciudad toda esta afliccin? Vosotros, pues, aumentis [su] furor contra Israel al profanar el da de reposo.
Y aconteci que cuando iba oscureciendo a las puertas de Jerusaln, antes del da de reposo, orden que se cerraran las puertas y que no las abrieran hasta despus del da de reposo. Entonces puse algunos de mis siervos a las puertas [para que] no entrara ninguna carga en da de reposo.
Pero una o dos veces, los mercaderes y vendedores de toda clase de mercanca pasaron la noche fuera de Jerusaln.
Entonces les advert, y les dije: Por qu pasis la noche delante de la muralla? Si lo hacis de nuevo, usar fuerza contra vosotros. Desde entonces no vinieron ms en el da de reposo.
Y orden a los levitas que se purificaran y que vinieran a guardar las puertas para santificar el da de reposo. [Por] esto tambin acurdate de m, Dios mo, y ten piedad de m conforme a la grandeza de tu misericordia.
Vi tambin en aquellos das a judos que se haban casado con mujeres asdoditas, amonitas [y] moabitas.
De sus hijos, la mitad hablaban la lengua de Asdod, y ninguno de ellos poda hablar la lengua de Jud, sino la lengua de su propio pueblo.
Y contend con ellos y los maldije, her a algunos de ellos y les arranqu el cabello, y les hice jurar por Dios, [diciendo:] No daris vuestras hijas a sus hijos; tampoco tomaris de sus hijas para vuestros hijos ni para vosotros mismos.
No pec por esto Salomn, rey de Israel? Sin embargo, entre tantas naciones no hubo rey como l, y era amado por su Dios, y Dios le haba hecho rey sobre todo Israel; pero an a l le hicieron pecar las mujeres extranjeras.
Y se debe or de vosotros que habis cometido todo este gran mal obrando infielmente contra nuestro Dios casndoos con mujeres extranjeras?
Aun uno de los hijos de Joiada, hijo del sumo sacerdote Eliasib, [era] yerno de Sanbalat horonita, y lo ech de mi lado.
Acurdate de ellos, Dios mo, porque han profanado el sacerdocio y el pacto del sacerdocio y de los levitas.
As los purifiqu de todo lo extranjero, y design oficios para los sacerdotes y levitas, cada uno en su ministerio,
e [hice arreglos] para la provisin de lea en los tiempos sealados y para las primicias. Acurdate de m, Dios mo, para bien!
Aconteci en los das de Asuero, el [rey] Asuero que rein desde la India hasta Etiopa [sobre] ciento veintisiete provincias,
que en aquellos das, estando el rey Asuero sentado en su trono real, en la fortaleza de Susa,
en el ao tercero de su reinado, hizo un banquete para todos sus prncipes y servidores, estando en su presencia [los oficiales] del ejrcito de Persia y Media, los nobles y los prncipes de sus provincias.
Y l mostr las riquezas de la gloria de su reino y el esplendor de su gran majestad [durante] muchos das, ciento ochenta das.
Cuando se cumplieron estos das, el rey hizo para todo el pueblo que se encontraba en la fortaleza de Susa, desde el mayor hasta el menor, un banquete de siete das en el atrio del jardn del palacio del rey.
[Haba colgaduras] de lino blanco y violeta sostenidas por cordones de lino fino y prpura en anillos de plata y columnas de mrmol, [y] lechos de oro y plata sobre un pavimento mosaico de prfido, de mrmol, de alabastro y de piedras preciosas.
Las bebidas [se servan] en vasijas de oro de diferentes formas, y el vino real abundaba conforme a la liberalidad del rey.
Y se beba conforme a la ley, no haba obligacin, porque el rey as haba dado rdenes a todos los oficiales de su casa para que hicieran conforme a los deseos de cada persona.
La reina Vasti tambin hizo un banquete para las mujeres en el palacio que perteneca al rey Asuero.
Al sptimo da, cuando el corazn del rey estaba alegre por el vino, l orden a Mehumn, a Bizta, a Harbona, a Bigta, a Abagta, a Zetar y a Carcas, los siete eunucos que servan en la presencia del rey Asuero,
que trajeran a la reina Vasti a la presencia del rey con su corona real, para mostrar al pueblo y a los prncipes su belleza, porque era muy hermosa.
Pero la reina Vasti rehus venir al mandato del rey [transmitido] por los eunucos. Entonces el rey se enoj mucho y se encendi su furor en l.
Y el rey dijo a los sabios que conocan los tiempos (pues [era costumbre] del rey [consultar] as a todos los que conocan la ley y el derecho,
y estaban junto a l Carsena, Setar, Admata, Tarsis, Meres, Marsena y Memucn, los siete prncipes de Persia y Media que tenan entrada a la presencia del rey y que ocupaban los primeros puestos en el reino):
Conforme a la ley, qu se debe hacer con la reina Vasti, por no haber obedecido el mandato del rey Asuero [transmitido] por los eunucos?
Y en presencia del rey y de los prncipes, Memucn dijo: La reina Vasti no slo ha ofendido al rey sino [tambin] a todos los prncipes y a todos los pueblos que estn en todas las provincias del rey Asuero.
Porque la conducta de la reina llegar a conocerse por todas las mujeres y har que ellas miren con desdn a sus maridos, y digan: "El rey Asuero orden que la reina Vasti fuera llevada a su presencia, pero ella no fue."
Y [desde] hoy las seoras de Persia y Media que han odo de la conducta de la reina hablarn de [la misma manera] a todos los prncipes del rey, y [habr] mucho desdn y enojo.
Si le place al rey, proclame l un decreto real y que se escriba en las leyes de Persia y Media para que no sea revocado, que Vasti no entre ms a la presencia del rey Asuero, y que el rey d su ttulo de reina a otra que sea ms digna que ella.
Y cuando el decreto que haga el rey sea odo por todo su reino, inmenso que es, entonces todas las mujeres darn honra a sus maridos, a mayores y a menores.
[Esta] palabra pareci bien al rey y a los prncipes, y el rey hizo conforme a lo dicho por Memucn.
Y envi cartas a todas las provincias del rey, a cada provincia conforme a su escritura y a cada pueblo conforme a su lengua, para que todo hombre fuera seor en su casa y que [en ella] se hablara la lengua de su pueblo.
Despus de estas cosas, cuando el furor del rey Asuero se haba aplacado, l se acord de Vasti, de lo que ella haba hecho y de lo que se haba decretado contra ella.
Entonces los cortesanos al servicio del rey, dijeron: Bsquense para el rey jvenes vrgenes y de buen parecer.
Y que el rey nombre oficiales en todas las provincias de su reino para que renan a todas las jvenes vrgenes y de buen parecer en la fortaleza de Susa, en el harn, bajo la custodia de Hegai, eunuco del rey, encargado de las mujeres, y que se [les] den sus cosmticos.
Y la joven que agrade al rey sea reina en lugar de Vasti. Y esto le pareci bien al rey, y as lo hizo.
[Y] haba en la fortaleza de Susa un judo que se llamaba Mardoqueo, hijo de Jair, hijo de Simei, hijo de Cis, benjamita,
que haba sido deportado de Jerusaln con los cautivos que haban sido deportados con Jeconas, rey de Jud, a quien haba deportado Nabucodonosor, rey de Babilonia.
Y l estaba criando a Hadasa, es decir, Ester, hija de su to, pues ella no tena ni padre ni madre. La joven era de hermosa figura y de buen parecer, y cuando su padre y su madre murieron, Mardoqueo la tom como hija suya.
Y sucedi que cuando el mandato y el decreto del rey fueron odos, muchas jvenes fueron reunidas en la fortaleza de Susa bajo la custodia de Hegai; y Ester [tambin] fue llevada al palacio del rey, bajo la custodia de Hegai, encargado de las mujeres.
La joven le agrad y hall favor delante de l, por lo que se apresur en proveerle cosmticos y alimentos; le dio siete doncellas escogidas del palacio del rey, y la traslad con sus doncellas al mejor lugar del harn.
Ester no dio a conocer ni su pueblo ni su parentela, porque Mardoqueo le haba mandado que no [los] diera a conocer.
Y todos los das Mardoqueo se paseaba delante del patio del harn para enterarse de cmo estaba Ester y qu le suceda.
Cuando le tocaba a cada joven venir al rey Asuero, al cumplirse sus doce meses, segn las ordenanzas para las mujeres, pues los das de su embellecimiento se cumplan as: seis meses con leo de mirra y seis meses con especias y cosmticos para las mujeres,
entonces la joven vena al rey de esta manera: cualquier cosa que ella deseaba se le conceda para que la llevara consigo del harn al palacio del rey.
Ella entraba por la tarde y a la maana [siguiente] volva al segundo harn, bajo la custodia de Saasgaz, eunuco del rey, encargado de las concubinas. Ella no vena otra vez al rey a menos que el rey se complaciera en ella y fuera llamada por nombre.
Cuando a Ester, hija de Abihail, to de Mardoqueo, que la haba tomado como hija, le toc venir al rey, ella no pidi cosa alguna sino lo que le aconsej Hegai, eunuco del rey, encargado de las mujeres. Y Ester hallaba favor ante los ojos de cuantos la vean.
Ester fue llevada al rey Asuero a su palacio real el mes dcimo, que es el mes Tebet, en el ao sptimo de su reinado.
Y el rey am a Ester ms que a todas las [otras] mujeres, y ella hall gracia y bondad con l ms que todas las [dems] vrgenes, y l puso la corona real sobre su cabeza y la hizo reina en lugar de Vasti.
Entonces el rey hizo un gran banquete para todos sus prncipes y siervos, el banquete de Ester. Tambin concedi un da de descanso para las provincias y dio presentes conforme a la liberalidad del rey.
Cuando las vrgenes fueron reunidas por segunda vez, Mardoqueo estaba sentado a la puerta del rey.
Ester todava no haba dado a conocer ni su parentela ni su pueblo, tal como Mardoqueo le haba mandado, porque Ester hizo lo que le haba dicho Mardoqueo, como cuando estaba bajo su tutela.
En aquellos das, estando Mardoqueo sentado a la puerta del rey, Bigtn y Teres, dos eunucos del rey, guardianes del umbral, se enojaron y procuraban echar mano al rey Asuero.
Pero el asunto lleg a conocimiento de Mardoqueo, y l se lo comunic a la reina Ester, y Ester inform al rey en nombre de Mardoqueo.
Y cuando fue investigado el asunto y hallado [cierto,] los dos fueron colgados en una horca; y [esto] fue escrito en el libro de las Crnicas en presencia del rey.
Despus de esto el rey Asuero engrandeci a Amn, hijo de Hamedata agagueo, y lo ensalz y estableci su autoridad sobre todos los prncipes que [estaban] con l.
Y todos los siervos del rey que [estaban] a la puerta del rey se inclinaban y se postraban ante Amn, porque as haba ordenado el rey en cuanto a l; pero Mardoqueo ni se inclinaba ni se postraba.
Entonces los siervos del rey, que [estaban] a la puerta del rey, dijeron a Mardoqueo: Por qu traspasas el mandato del rey?
Y sucedi que despus que ellos le haban hablado da tras da y l se haba negado a escucharlos, se [lo] informaron a Amn para ver si la palabra de Mardoqueo era firme; porque l les haba declarado que era judo.
Cuando Amn vio que Mardoqueo no se inclinaba ni se postraba ante l, Amn se llen de furor.
Y l no se content con echar mano slo a Mardoqueo, pues le haban informado [cual era] el pueblo de Mardoqueo; por tanto Amn procur destruir a todos los judos, el pueblo de Mardoqueo, que [estaban] por todo el reino de Asuero.
En el mes primero, que es el mes de Nisn, el ao doce del rey Asuero, se ech el Pur, es decir la suerte, delante de Amn para cada da y cada mes hasta el mes doce, que es el mes de Adar.
Y Amn dijo al rey Asuero: Hay un pueblo esparcido y diseminado entre los pueblos en todas las provincias de tu reino; sus leyes son diferentes de [las] de todos [los dems] pueblos, y no guardan las leyes del rey, as que no conviene al rey dejarlos [vivos].
Si al rey le parece bien, decrtese que sean destruidos, y yo pagar diez mil talentos de plata en manos de los que manejan los negocios [del rey,] para que [los] pongan en los tesoros del rey.
El rey tom de su mano el anillo de sellar y se lo dio a Amn, hijo de Hamedata agagueo, enemigo de los judos.
Y el rey dijo a Amn: Qudate con la plata, y [tambin con] el pueblo, para que hagas con l lo que te parezca bien.
Entonces fueron llamados los escribas del rey el da trece del mes primero, y conforme a todo lo que Amn haba ordenado, fue escrito a los strapas del rey, a los gobernadores que estaban sobre cada provincia y a los prncipes de cada pueblo, a cada provincia conforme a su escritura, a cada pueblo conforme a su lengua, escrito en el nombre del rey Asuero y sellado con el anillo del rey.
Y se enviaron cartas por medio de los correos a todas las provincias del rey para destruir, matar y exterminar a todos los judos, jvenes y ancianos, nios y mujeres, en un solo da, el [da] trece del mes doce, que es el mes de Adar, y sus posesiones dadas al saqueo.
La copia del edicto que sera promulgada ley en cada provincia fue publicada a todos los pueblos para que estuvieran preparados para ese da.
Salieron los correos apremiados por la orden del rey. l decreto fue promulgado en la fortaleza de Susa, y mientras el rey y Amn se sentaron a beber, la ciudad de Susa estaba consternada.
Cuando Mardoqueo supo todo lo que se haba hecho, rasg sus vestidos, se visti de cilicio y ceniza, y sali por la ciudad, lamentndose con grande y amargo clamor.
Y lleg hasta la puerta del rey, porque nadie poda entrar por la puerta del rey vestido de cilicio.
Y en cada una de las provincias [y] en todo lugar donde llegaba la orden del rey y su decreto, haba entre los judos gran duelo y ayuno, llanto y lamento; y muchos se acostaban sobre cilicio y ceniza.
Vinieron las doncellas de Ester y sus eunucos y se [lo] comunicaron, y la reina se angusti en gran manera. Y envi ropa para que Mardoqueo se vistiera y se quitara el cilicio de encima, pero l no [la] acept.
Entonces Ester llam a Hatac, uno de los eunucos que el rey haba puesto a su servicio, y le orden [ir] a Mardoqueo para saber qu [era] aquello y por qu.
Y sali Hatac a [donde estaba] Mardoqueo en la plaza de la ciudad, frente a la puerta del rey.
Y Mardoqueo le inform de todo lo que le haba acontecido, y la cantidad exacta de dinero que Amn haba prometido pagar a los tesoros del rey por la destruccin de los judos.
Le dio tambin una copia del texto del decreto que haba sido promulgado en Susa para la destruccin de los judos, para que [se la] mostrara a Ester y le informara, y le mandara que ella fuera al rey para implorar su favor y para interceder ante l por su pueblo.
Regres Hatac y cont a Ester las palabras de Mardoqueo.
Entonces Ester habl a Hatac y le orden [que respondiera] a Mardoqueo:
Todos los siervos del rey y el pueblo de las provincias del rey saben que para cualquier hombre o mujer que venga al rey en el atrio interior, sin ser llamado, l tiene una sola ley, que se le d muerte, a menos que el rey le extienda el cetro de oro para que viva. Y yo no he sido llamada para ir al rey por estos treinta das.
Y contaron a Mardoqueo las palabras de Ester.
Entonces Mardoqueo [les] dijo que respondieran a Ester: No pienses que [estando] en el palacio del rey [slo] t escapars entre todos los judos.
Porque si permaneces callada en este tiempo, alivio y liberacin vendrn de otro lugar para los judos, pero t y la casa de tu padre pereceris. Y quin sabe si para una ocasin como sta t habrs llegado a ser reina?
Y Ester [les] dijo que respondieran a Mardoqueo:
Ve, rene a todos los judos que se encuentran en Susa y ayunad por m; no comis ni bebis por tres das, ni de noche ni de da. Tambin yo y mis doncellas ayunaremos. Y as ir al rey, lo cual no es conforme a la ley; y si perezco, perezco.
Y Mardoqueo se fue e hizo conforme a todo lo que Ester le haba ordenado.
Y aconteci al tercer da que Ester se visti con sus vestiduras reales y se puso en el atrio interior del palacio del rey delante de los aposentos del rey, y el rey estaba sentado en su trono real en el aposento del trono, frente a la entrada del palacio.
Y cuando el rey vio a la reina Ester de pie en el atrio, ella obtuvo gracia ante sus ojos; y el rey extendi hacia Ester el cetro de oro que [estaba] en su mano. Ester entonces se acerc y toc el extremo del cetro.
Y el rey le dijo: Qu te [preocupa,] reina Ester? Y cul es tu peticin? Hasta la mitad del reino se te dar.
Ester respondi: Si le place al rey, venga hoy el rey con Amn al banquete que le he preparado.
Entonces el rey dijo: Traed pronto a Amn para que hagamos como Ester desea. Y el rey vino con Amn al banquete que Ester haba preparado.
Y mientras beban el vino en el banquete, el rey dijo a Ester: Cul es tu peticin?, pues te ser concedida. Y cul es tu deseo? Aun hasta la mitad del reino, se te dar.
Respondi Ester, y dijo: Mi peticin y mi deseo es:
si he hallado gracia ante los ojos del rey, y si le place al rey conceder mi peticin y hacer lo que yo pido, que venga el rey con Amn al banquete que yo les preparar, y maana har conforme a la palabra del rey.
Sali Amn aquel da alegre y con corazn contento; pero cuando Amn vio a Mardoqueo en la puerta del rey y que ste no se levantaba ni temblaba delante de l, Amn se llen de furor contra Mardoqueo.
Amn, sin embargo, se contuvo, fue a su casa, y mand traer a sus amigos y a su mujer Zeres.
Entonces Amn les cont la gloria de sus riquezas, la multitud de sus hijos, y todas [las ocasiones] en que el rey le haba engrandecido, y cmo le haba exaltado sobre los prncipes y siervos del rey.
Y Amn aadi: Aun la reina Ester no permiti que nadie, excepto yo, viniera con el rey al banquete que ella haba preparado; y tambin para maana estoy invitado por ella junto con el rey.
Sin embargo nada de esto me satisface mientras vea al judo Mardoqueo sentado a la puerta del rey.
Su mujer Zeres y todos sus amigos le dijeron: Haz que se prepare una horca de cincuenta codos de alto, y por la maana pide al rey que ahorquen a Mardoqueo en ella; entonces ve gozoso con el rey al banquete. Y el consejo agrad a Amn, e hizo preparar la horca.
Aquella noche el rey no poda dormir y dio orden que trajeran el libro de las Memorias, las crnicas, y que las leyeran delante del rey.
Y fue hallado escrito lo que Mardoqueo haba informado acerca de Bigtn y Teres, dos de los eunucos del rey, guardianes del umbral, de que ellos haban procurado echar mano al rey Asuero.
Y el rey pregunt: Qu honor o distincin se le ha dado a Mardoqueo por esto? Respondieron los siervos del rey que le servan: Nada se ha hecho por l.
Entonces el rey pregunt: Quin est en el atrio? Y Amn acababa de entrar al atrio exterior del palacio del rey, para pedir al rey que hiciera ahorcar a Mardoqueo en la horca que l le haba preparado.
Y los siervos del rey le respondieron: He aqu, Amn est en el atrio. Y el rey dijo: Que entre.
Cuando Amn entr, el rey le pregunt: Qu se debe hacer para el hombre a quien el rey quiere honrar? Y Amn se dijo: A quin deseara el rey honrar ms que a m?
Y Amn respondi al rey: Para el hombre a quien el rey quiere honrar,
traigan un manto real con que se haya vestido el rey, y un caballo en el cual el rey haya montado y en cuya cabeza se haya colocado una diadema real;
y el manto y el caballo sean entregados en mano de uno de los prncipes ms nobles del rey, y vistan al hombre a quien el rey quiere honrar, le lleven a caballo por la plaza de la ciudad y pregonen delante de l: "As se hace al hombre a quien el rey quiere honrar."
Entonces el rey dijo a Amn: Toma presto el manto y el caballo como has dicho, y hazlo as con el judo Mardoqueo, que est sentado a la puerta del rey; no omitas nada de todo lo que has dicho.
Y Amn tom el manto y el caballo, visti a Mardoqueo y lo llev [a caballo] por la plaza de la ciudad, y pregon delante de l: As se hace al hombre a quien el rey quiere honrar.
Despus Mardoqueo regres a la puerta del rey, pero Amn se apresur [a volver] a su casa, lamentndose, con la cabeza cubierta.
Y Amn cont a su mujer Zeres y a todos sus amigos todo lo que le haba acontecido. Entonces sus sabios y su mujer Zeres le dijeron: Si Mardoqueo, delante de quien has comenzado a caer, es de descendencia juda, no podrs con l, sino que ciertamente caers delante de l.
An estaban hablando con l, cuando llegaron los eunucos del rey y llevaron aprisa a Amn al banquete que Ester haba preparado.
Y el rey y Amn fueron [al banquete] a beber [vino] con la reina Ester.
Tambin el segundo da, mientras beban vino en el banquete, el rey dijo a Ester: Cul es tu peticin, reina Ester? Te ser concedida. Cul es tu deseo? Hasta la mitad del reino se te dar.
Respondi la reina Ester, y dijo: Si he hallado gracia ante tus ojos, oh rey, y si le place al rey, que me sea concedida la vida segn mi peticin, y la de mi pueblo segn mi deseo;
porque hemos sido vendidos, yo y mi pueblo, para el exterminio, para la matanza y para la destruccin. Y si [slo] hubiramos sido vendidos como esclavos o esclavas, hubiera permanecido callada, porque el mal no se podra comparar con el disgusto del rey.
Entonces el rey Asuero pregunt a la reina Ester: Quin es, y dnde est el que pretende hacer tal cosa?
Y Ester respondi: El adversario y enemigo es este malvado Amn! Entonces Amn se sobrecogi de terror delante del rey y de la reina.
Y dejando de beber vino, el rey se levant lleno de furor [y sali] al jardn del palacio; pero Amn se qued para rogar por su vida a la reina Ester, porque vio que el mal haba sido determinado contra l por el rey.
Cuando el rey volvi del jardn del palacio al lugar donde estaban bebiendo vino, Amn se haba dejado caer sobre el lecho donde [se hallaba] Ester. Entonces el rey dijo: An se atreve a hacer violencia a la reina estando yo en la casa? Al salir la palabra de la boca del rey, cubrieron el rostro a Amn.
Entonces Harbona, uno de los eunucos que [estaban] delante del rey, dijo: He aqu precisamente, la horca de cincuenta codos de alto est en la casa de Amn, la cual haba preparado Amn para Mardoqueo, quien haba hablado bien en favor del rey. Y el rey dijo: Ahorcadlo en ella.
Colgaron, pues, a Amn en la horca que haba preparado para Mardoqueo, y se aplac el furor del rey.
Aquel mismo da el rey Asuero dio a la reina Ester la casa de Amn, enemigo de los judos; y Mardoqueo vino delante del rey, porque Ester [le] haba revelado lo que era l para ella.
Entonces el rey se quit el anillo que haba recobrado de Amn, y se lo dio a Mardoqueo. Y Ester puso a Mardoqueo sobre la casa de Amn.
Ester habl de nuevo delante del rey, cay a sus pies, y llorando, le implor que impidiera los [propsitos] perversos de Amn agagueo y el plan que haba tramado contra los judos.
Extendi el rey hacia Ester el cetro de oro, y Ester se levant y se puso delante del rey,
y dijo: Si le place al rey, y si he hallado gracia delante de l, si el asunto le parece bien al rey y yo soy grata ante sus ojos, que se escriba para revocar las cartas concebidas por Amn, hijo de Hamedata, agagueo, las cuales escribi para destruir a los judos que estn en todas las provincias del rey.
Porque cmo podra yo ver la calamidad que caera sobre mi pueblo? Cmo podra yo ver la destruccin de mi gente?
Entonces el rey Asuero dijo a la reina Ester y al judo Mardoqueo: He aqu, he dado a Ester la casa de Amn, y a l le han colgado en la horca porque extendi su mano contra los judos.
Vosotros, pues, escribid acerca de los judos como os parezca bien, en nombre del rey, y sellad[lo] con el anillo del rey; porque un decreto que est escrito en nombre del rey y sellado con el anillo del rey no puede ser revocado.
Y fueron llamados los escribas del rey en aquel momento en el mes tercero (es decir, el mes de Sivn), en el [da] veintitrs; y conforme a todo lo que orden Mardoqueo se escribi a los judos, a los strapas, a los gobernadores y a los prncipes de las provincias que [se extendan] desde la India hasta Etiopa, ciento veintisiete provincias, a cada provincia conforme a su escritura, y a cada pueblo conforme a su lengua, y a los judos conforme a su escritura y a su lengua.
Y se escribi en el nombre del rey Asuero y se sell con el anillo del rey, y se enviaron las cartas por medio de correos a caballo, que montaban en corceles engendrados por caballos reales.
En ellas el rey conceda a los judos que [estaban] en cada ciudad [el derecho] de reunirse y defender su vida, de destruir, de matar y de exterminar al ejrcito de cualquier pueblo o provincia que los atacara, incluso a nios y mujeres, y de saquear sus bienes,
en un mismo da en todas las provincias del rey Asuero, el [da] trece del mes doce (es decir, el mes de Adar).
Una copia del edicto que haba de promulgarse como ley en cada provincia fue publicado a todos los pueblos, para que los judos estuvieran listos para ese da a fin de vengarse de sus enemigos.
Los correos, apresurados y apremiados por la orden del rey, salieron montados en los corceles reales; y el decreto fue promulgado en la fortaleza de Susa.
Entonces Mardoqueo sali de la presencia del rey en vestiduras reales de azul y blanco, con una gran corona de oro y un manto de lino fino y prpura; y la ciudad de Susa dio vivas y se regocij.
Para los judos fue [da] de luz y alegra, de gozo y gloria.
En cada provincia, en cada ciudad y en todo lugar adonde llegaba el mandato del rey y su decreto haba alegra y gozo para los judos, banquete y da festivo. Y muchos de entre los pueblos de la tierra se hicieron judos, porque haba cado sobre ellos el temor de los judos.
En el mes doce (es decir, el mes de Adar), el da trece cuando estaban para ejecutarse el mandato y edicto del rey, el [mismo] da que los enemigos de los judos esperaban obtener dominio sobre ellos, sucedi lo contrario, porque fueron los judos los que obtuvieron dominio sobre los que los odiaban.
Se reunieron los judos en sus ciudades por todas las provincias del rey Asuero para echar mano a los que buscaban su dao; y nadie poda oponrseles, porque el temor a ellos haba cado sobre todos los pueblos.
Y todos los prncipes de las provincias, los strapas, los gobernadores y los que manejaban los negocios del rey ayudaron a los judos, porque el temor a Mardoqueo haba cado sobre ellos,
pues Mardoqueo era grande en la casa del rey, y su fama se haba extendido por todas las provincias, porque Mardoqueo se haca ms y ms grande.
Y los judos hirieron a todos sus enemigos a filo de espada, con matanza y destruccin; e hicieron lo que quisieron con los que los odiaban.
En la fortaleza de Susa los judos mataron y destruyeron a quinientos hombres,
tambin a Parsandata, Dalfn, Aspata,
Porata, Adala, Aridata,
Parmasta, Arisai, Aridai y Vaizata,
los diez hijos de Amn, hijo de Hamedata, enemigo de los judos; pero no echaron mano a los bienes.
Aquel mismo da comunicaron al rey el nmero de los que fueron muertos en la fortaleza de Susa.
Y el rey dijo a la reina Ester: En la fortaleza de Susa los judos han matado y exterminado a quinientos hombres y a los diez hijos de Amn. Qu habrn hecho en las dems provincias del rey! Cul es tu peticin [ahora?] Pues te ser concedida. Qu ms quieres? Tambin [te] ser hecho.
Entonces Ester dijo: Si le place al rey, que maana tambin se conceda a los judos que estn en Susa hacer conforme al edicto de hoy; y que los diez hijos de Amn sean colgados en la horca.
El rey orden que as se hiciera; y un edicto fue promulgado en Susa, y los diez hijos de Amn fueron colgados.
Los judos que [se hallaban] en Susa se reunieron tambin el da catorce del mes de Adar y mataron a trescientos hombres en Susa, pero no echaron mano a los bienes.
Y los dems judos que [se hallaban] en las provincias del rey se reunieron para defender sus vidas y librarse de sus enemigos; y mataron a setenta y cinco mil de los que los odiaban, pero no echaron mano a los bienes.
[Esto sucedi] el da trece del mes de Adar, y el [da] catorce descansaron, y lo proclamaron da de banquete y de regocijo.
Pero los judos que [se hallaban] en Susa se reunieron el trece y el catorce del mismo mes, y descansaron el [da] quince y lo proclamaron da de banquete y de regocijo.
Por eso los judos de las reas rurales, que habitan en las ciudades abiertas, proclaman el da catorce del mes de Adar da festivo para regocijarse, hacer banquetes y enviarse porciones [de comida] unos a otros.
Entonces Mardoqueo escribi estos hechos, y envi cartas a todos los judos que [se hallaban] en todas las provincias del rey Asuero, tanto cercanas como lejanas,
ordenndoles que celebraran anualmente el da catorce del mes de Adar, y el da quince del mismo mes,
porque en esos das los judos se libraron de sus enemigos, y fue para ellos un mes que se convirti de tristeza en alegra y de duelo en da festivo; para que los hicieran das de banquete y de regocijo y para que se enviaran porciones [de comida] unos a otros, e hicieran donativos a los pobres.
As los judos llevaron a cabo lo que haban comenzado a hacer, y lo que Mardoqueo les haba escrito.
Pues Amn, hijo de Hamedata, agagueo, enemigo de todos los judos, haba hecho planes contra los judos para destruirlos, y haba echado el Pur, es decir, la suerte, para su ruina y destruccin.
Pero cuando esto lleg al conocimiento del rey, [ste] orden por carta que el perverso plan que haba tramado contra los judos recayera sobre su cabeza, y que l y sus hijos fueran colgados en la horca.
Por eso estos das son llamados Purim, por el nombre Pur. Y a causa de las instrucciones en esta carta, tanto por lo que haban visto sobre este asunto y por lo que les haba acontecido,
los judos establecieron e hicieron una costumbre para ellos, para sus descendientes y para todos los que se aliaban con ellos, para que no dejaran de celebrar estos dos das conforme a su ordenanza y conforme a su tiempo sealado cada ao.
Y estos das deban ser recordados y celebrados por todas las generaciones, por cada familia, cada provincia y cada ciudad; y que estos das de Purim no dejaran de celebrarse entre los judos, ni su memoria se extinguiera entre sus descendientes.
Entonces la reina Ester, hija de Abihail, y el judo Mardoqueo escribieron con toda autoridad para confirmar esta segunda carta acerca de Purim.
Y se enviaron cartas a todos los judos, a las ciento veintisiete provincias del reino de Asuero, palabras de paz y de verdad,
para establecer estos das de Purim en sus tiempos sealados, tal como haban establecido para ellos el judo Mardoqueo y la reina Ester, segn haban fijado para ellos y sus descendientes con instrucciones para sus tiempos de ayuno y de lamentaciones.
El mandato de Ester estableci estas costumbres acerca de Purim, y esto fue escrito en el libro.
El rey Asuero impuso tributo sobre la tierra y sobre las costas del mar.
Y todos los actos de su autoridad y poder, y todo el relato de la grandeza de Mardoqueo, con que el rey le engrandeci, no estn escritos en el libro de las Crnicas de los reyes de Media y Persia?
Porque el judo Mardoqueo era el segundo [despus] del rey Asuero, grande entre los judos y estimado por la multitud de sus hermanos, el cual busc el bien de su pueblo y procur el bienestar de toda su gente.
Hubo un hombre en la tierra de Uz llamado Job; y era aquel hombre intachable, recto, temeroso de Dios y apartado del mal.
Y le nacieron siete hijos y tres hijas.
Su hacienda era de siete mil ovejas, tres mil camellos, quinientas yuntas de bueyes, quinientas asnas y muchsima servidumbre; y era aquel hombre el ms grande de todos los hijos del oriente.
Sus hijos solan ir y hacer un banquete en la casa de cada uno por turno, e invitaban a sus tres hermanas para que comieran y bebieran con ellos.
Y suceda que cuando los das del banquete haban pasado, Job enviaba [por ellos] y los santificaba, y levantndose temprano, ofreca holocaustos [conforme] al nmero de todos ellos. Porque Job deca: Quiz mis hijos hayan pecado y maldecido a Dios en sus corazones. As haca Job siempre.
Hubo un da cuando los hijos de Dios vinieron a presentarse delante del SEOR, y Satans vino tambin entre ellos.
Y el SEOR dijo a Satans: De dnde vienes? Entonces Satans respondi al SEOR, y dijo: De recorrer la tierra y de andar por ella.
Y el SEOR dijo a Satans: Te has fijado en mi siervo Job? Porque no hay ninguno como l sobre la tierra, hombre intachable y recto, temeroso de Dios y apartado del mal.
Respondi Satans al SEOR: Acaso teme Job a Dios de balde?
No has hecho t una valla alrededor de l, de su casa y de todo lo que tiene, por todos lados? Has bendecido el trabajo de sus manos y sus posesiones han aumentado en la tierra.
Pero extiende ahora tu mano y toca todo lo que tiene, [vers] si no te maldice en tu [misma] cara.
Entonces el SEOR dijo a Satans: He aqu, todo lo que tiene est en tu poder; pero no extiendas tu mano sobre l. Y Satans sali de la presencia del SEOR.
Y aconteci que un da en que sus hijos y sus hijas estaban comiendo y bebiendo vino en la casa del hermano mayor,
vino un mensajero a Job y dijo: Los bueyes estaban arando y las asnas paciendo junto a ellos,
y los sabeos atacaron y se los llevaron. Tambin mataron a los criados a filo de espada; slo yo escap para contrte[lo.]
Mientras estaba ste hablando, vino otro y dijo: Fuego de Dios cay del cielo y quem las ovejas y a los criados y los consumi; slo yo escap para contrte[lo.]
Mientras estaba ste hablando, vino otro y dijo: Los caldeos formaron tres cuadrillas y atacaron los camellos y se los llevaron, y mataron a los criados a filo de espada; slo yo escap para contrte[lo.]
Mientras estaba ste hablando, vino otro y dijo: Tus hijos y tus hijas estaban comiendo y bebiendo vino en la casa de su hermano mayor,
y he aqu, vino un gran viento del otro lado del desierto y azot las cuatro esquinas de la casa, y [sta] cay sobre los jvenes y murieron; slo yo escap para contrte[lo.]
Entonces Job se levant, rasg su manto, se rasur la cabeza, y postrndose en tierra, ador,
y dijo: Desnudo sal del vientre de mi madre y desnudo volver all. El SEOR dio y el SEOR quit; bendito sea el nombre del SEOR.
En todo esto Job no pec ni culp a Dios.
Y sucedi que un da cuando los hijos de Dios vinieron a presentarse delante del SEOR, vino tambin Satans entre ellos para presentarse delante del SEOR.
Y el SEOR dijo a Satans: De dnde vienes? Entonces Satans respondi al SEOR, y dijo: De recorrer la tierra y de andar por ella.
Y el SEOR dijo a Satans: Te has fijado en mi siervo Job? Porque no hay otro como l sobre la tierra, hombre intachable, recto, temeroso de Dios y apartado del mal. Y l todava conserva su integridad, aunque t me incitaste contra l para que lo arruinara sin causa.
Respondi Satans al SEOR, y dijo: Piel por piel! S, todo lo que el hombre tiene dar por su vida.
Sin embargo, extiende ahora tu mano y toca su hueso y su carne, vers si no te maldice en tu [misma] cara.
Y el SEOR dijo a Satans: He aqu, l est en tu mano; pero guarda su vida.
Satans sali de la presencia del SEOR, e hiri a Job con llagas malignas desde la planta del pie hasta la coronilla.
Y [Job] tom un tiesto para rascarse mientras estaba sentado entre las cenizas.
Entonces su mujer le dijo: An conservas tu integridad? Maldice a Dios y murete.
Pero l le dijo: Como habla cualquier mujer necia, has hablado. Aceptaremos el bien de Dios y no aceptaremos el mal? En todo esto Job no pec con sus labios.
Cuando tres amigos de Job, Elifaz temanita, Bildad suhita y Zofar naamatita, oyeron de todo este mal que haba venido sobre l, vinieron cada uno de su lugar, pues se haban puesto de acuerdo para ir juntos a condolerse de l y a consolarlo.
Y cuando alzaron los ojos desde lejos y no lo reconocieron, levantaron sus voces y lloraron. Cada uno de ellos rasg su manto y esparcieron polvo hacia el cielo sobre sus cabezas.
Entonces se sentaron en el suelo con l por siete das y siete noches sin que nadie le dijera una palabra, porque vean que [su] dolor era muy grande.
Despus abri Job su boca y maldijo el da de su nacimiento.
Y Job dijo:
Perezca el da en que yo nac, y la noche [que] dijo: "Un varn ha sido concebido."
Sea ese da tinieblas, no lo tome en cuenta Dios desde lo alto, ni resplandezca sobre l la luz.
Apodrense de l tinieblas y densa oscuridad, psese sobre l una nube, llnelo de terror la negrura del da.
[Y en cuanto a] aquella noche, apodrense de ella las tinieblas; que no se alegre entre los das del ao, ni se cuente en el nmero de los meses.
He aqu, sea estril aquella noche, no entren en ella gritos de jbilo.
Maldganla los que maldicen el da, los que estn listos para despertar a Leviatn.
Oscurzcanse las estrellas de su alba; que espere la luz mas no la tenga, que tampoco vea el rayar de la aurora;
porque no cerr las puertas del vientre [de mi madre,] ni escondi la afliccin de mis ojos.
Por qu no mor yo al nacer, [o] expir al salir del vientre?
Por qu me recibieron las rodillas, y para qu los pechos que me dieron de mamar?
Porque ahora yo yacera tranquilo; dormira, [y] entonces tendra descanso
con los reyes y los consejeros de la tierra, que reedificaron ruinas para s;
o con prncipes que tenan oro, que llenaban sus casas de plata.
O como aborto desechado, yo no existira, como los nios que nunca vieron la luz.
All los impos cesan de airarse, y all reposan los cansados.
Juntos reposan los prisioneros; no oyen la voz del capataz.
All estn los pequeos y los grandes, y el esclavo es libre de su seor.
Por qu se da luz al que sufre, y vida al amargado de alma;
a los que ansan la muerte, pero no llega, y cavan por ella ms que por tesoros;
que se alegran sobremanera, [y] se regocijan cuando encuentran el sepulcro?
[Por qu dar luz] al hombre cuyo camino est escondido, y a quien Dios ha cercado?
Porque al ver mi alimento salen mis gemidos, y mis clamores se derraman como agua.
Pues lo que temo viene sobre m, y lo que me aterroriza me sucede.
No tengo reposo ni estoy tranquilo, no descanso, sino que [me] viene turbacin.
Entonces respondi Elifaz temanita, y dijo:
Si alguien osara hablarte, te pondras impaciente? Pero quin puede abstenerse de hablar?
He aqu, t has exhortado a muchos, y las manos dbiles has fortalecido.
Al que tropezaba tus palabras han levantado, y las rodillas dbiles has robustecido.
Pero ahora que te ha llegado a ti, te impacientas; te toca a ti, y te desalientas.
No es tu temor [a Dios] tu confianza, y la integridad de tus caminos tu esperanza?
Recuerda ahora, quin siendo inocente ha perecido [jams?] O dnde han sido destruidos los rectos?
Por lo que yo he visto, los que aran iniquidad y los que siembran afliccin, eso siegan.
Por el aliento de Dios perecen, y por la explosin de su ira son consumidos.
El rugido del len, el bramido de la fiera y los dientes de los leoncillos son quebrantados.
El len perece por falta de presa, y los cachorros de la leona se dispersan.
Una palabra me fue trada furtivamente, y mi odo percibi un susurro de ella.
Entre pensamientos inquietantes de visiones nocturnas, cuando el sueo profundo cae sobre los hombres,
me sobrevino un espanto, un temblor que hizo estremecer todos mis huesos.
Entonces un espritu pas cerca de mi rostro, [y] el pelo de mi piel se eriz.
Se detuvo, pero no pude reconocer su aspecto; una figura [estaba] delante de mis ojos, [hubo] silencio, despus o una voz:
"Es el mortal justo [delante] de Dios? Es el hombre puro [delante] de su Hacedor?
"l no confa ni aun en sus siervos; y a sus ngeles atribuye errores.
"Cunto ms a los que habitan en casas de barro, cuyos cimientos estn en el polvo, que son aplastados como la polilla!
"Entre la maana y la tarde son hechos pedazos; sin que nadie se d cuenta, perecen para siempre.
"No les es arrancada la cuerda de su tienda? Mueren, mas sin sabidura."
Llama ahora, habr quin te responda? Y a cul de los santos te volvers?
Porque el enojo mata al insensato, y la ira da muerte al necio.
Yo he visto al insensato echar races, y al instante maldije su morada.
Sus hijos no tienen seguridad alguna, aun en la puerta son oprimidos, y no hay quien los libre.
Su cosecha devoran los hambrientos, la toman aun de [entre] los espinos, y el intrigante ansa su riqueza.
Porque la afliccin no viene del polvo, ni brota el infortunio de la tierra;
porque el hombre nace para la afliccin, como las chispas vuelan hacia arriba.
Pero yo buscara a Dios, y delante de Dios presentara mi causa;
l hace cosas grandes e inescrutables, maravillas sin nmero.
l da la lluvia sobre la faz de la tierra, y enva las aguas sobre los campos.
Para poner en alto a los humildes, y a los que lloran levantarlos a lugar seguro,
l frustra las tramas de los astutos, para que sus manos no tengan xito.
l prende a los sabios en su propia astucia, y el consejo de los sagaces pronto se frustra.
De da tropiezan con las tinieblas, y a medioda andan a tientas como de noche.
Pero l salva al pobre de la espada, de sus bocas y de la mano del poderoso.
El desamparado, pues, tiene esperanza, y la injusticia tiene que cerrar su boca.
He aqu, cun bienaventurado es el hombre a quien Dios reprende; no desprecies, pues, la disciplina del Todopoderoso.
Porque l inflige dolor, y da alivio; l hiere, y sus manos [tambin] sanan.
De seis aflicciones te librar, y en siete no te tocar el mal.
En el hambre te salvar de la muerte, y en la guerra del poder de la espada.
Estars a cubierto del azote de la lengua, y no temers la violencia cuando venga.
De la violencia y del hambre te reirs, y no temers a las fieras de la tierra.
Pues con las piedras del campo hars tu alianza, y las fieras del campo estarn en paz contigo.
Y sabrs que tu tienda est segura, porque visitars tu morada y no temers prdida alguna.
Tambin sabrs que tu descendencia ser numerosa, y tus vstagos como la hierba de la tierra.
En pleno vigor llegars al sepulcro, como se hacinan las gavillas a su tiempo.
He aqu, esto lo hemos examinado, [y] as es; yelo, y conce[lo] para tu bien.
Entonces respondi Job y dijo:
Oh, si pudiera pesarse mi sufrimiento, y ponerse en la balanza junto con mi calamidad!
Porque pesaran ahora ms que la arena de los mares: por eso mis palabras han sido precipitadas.
Porque las flechas del Todopoderoso estn [clavadas] en m, cuyo veneno bebe mi espritu, [y] contra m se juntan los terrores de Dios.
Rebuzna el asno monts junto a [su] hierba, o muge el buey junto a su forraje?
Se come sin sal lo inspido, o hay gusto en la clara del huevo?
Mi alma se niega a tocar estas cosas; son para m alimento repugnante.
Quin me diera que mi peticin se cumpliera, que Dios me concediera mi anhelo,
que Dios consintiera en aplastarme, que soltara su mano y acabara conmigo!
Mas an es mi consuelo, y me regocijo en el dolor sin tregua, que no he negado las palabras del Santo.
Cul es mi fuerza, para que yo espere, y cul es mi fin, para que yo resista?
Es mi fuerza la fuerza de las piedras, o es mi carne de bronce?
Es que mi ayuda no est dentro de m, y est alejado de m [todo] auxilio?
Para el abatido, [debe haber] compasin de parte de su amigo; no sea que abandone el temor del Todopoderoso.
Mis hermanos han obrado engaosamente como un torrente, como las corrientes de los arroyos que se desvanecen,
que a causa del hielo estn turbios [y] en los que la nieve se derrite.
Cuando se quedan sin agua, estn silenciosos, cuando hace calor, desaparecen de su lugar.
Serpentean las sendas de su curso, se evaporan en la nada y perecen.
Las caravanas de Temn [los] buscaron, los viajeros de Sab contaban con ellos.
Quedaron frustrados porque haban confiado, llegaron all y fueron confundidos.
Ciertamente, as sois vosotros ahora, veis algo aterrador y os espantis.
Acaso he dicho: "Dadme [algo",] "De vuestra riqueza ofrecedme un soborno",
"Libradme de la mano del adversario", o: "Rescatadme de la mano de los tiranos"?
Instruidme, y yo callar; mostradme en qu he errado.
Cun dolorosas son las palabras sinceras! Pero qu prueba vuestro argumento?
Pensis censurar [mis] palabras, cuando las palabras del desesperado [se las lleva] el viento?
Aun echarais [suerte] sobre los hurfanos, y especularais con vuestro amigo.
Y ahora, tratad de mirarme y [ved] si miento en vuestra cara.
Desistid, por favor; que no haya injusticia; s, desistid; en ello est an mi justicia.
Acaso hay injusticia en mi lengua? No puede mi paladar discernir calamidades?
No est el hombre obligado a trabajar sobre la tierra? [No son] sus das como los das de un jornalero?
Como esclavo que suspira por la sombra, y como jornalero que espera con ansias su paga,
as me han dado en herencia meses intiles, y noches de afliccin me han asignado.
Cuando me acuesto, digo: "Cundo me levantar?" Pero la noche sigue, y estoy dando vueltas continuamente hasta el amanecer.
Mi carne est cubierta de gusanos y de una costra de tierra; mi piel se endurece y supura.
Mis das pasan ms veloces que la lanzadera, y llegan a su fin sin esperanza.
Recuerda que mi vida es un soplo, mis ojos no volvern a ver el bien.
El ojo del que me ve no me ver ms; tus ojos [estarn] sobre m, pero yo no existir.
Como una nube se desvanece y pasa, as el que desciende al Seol no subir;
no volver ms a su casa, ni su lugar lo ver ms.
Por tanto, no refrenar mi boca, hablar en la angustia de mi espritu, me quejar en la amargura de mi alma.
Soy yo el mar, o un monstruo marino, para que me pongas guardia?
Si digo: "Mi cama me consolar, mi lecho atenuar mi queja",
entonces t me asustas con sueos y me aterrorizas con visiones;
mi alma, pues, escoge la asfixia, la muerte, en lugar de mis dolores.
Languidezco; no he de vivir para siempre. Djame solo, pues mis das son un soplo.
Qu es el hombre para que lo engrandezcas, para que te preocupes por l,
para que lo examines cada maana, y a cada momento lo pongas a prueba?
Nunca apartars de m tu mirada, ni me dejars solo hasta que trague mi saliva?
He pecado? Qu te he hecho a ti, oh guardin de los hombres? Por qu has hecho de m tu blanco, de modo que soy una carga para m mismo?
Entonces, por qu no perdonas mi transgresin y quitas mi iniquidad? Porque ahora dormir en el polvo; y t me buscars, pero ya no existir.
Entonces respondi Bildad suhita, y dijo:
Hasta cundo hablars estas cosas, y sern viento impetuoso las palabras de tu boca?
Acaso tuerce Dios la justicia o tuerce el Todopoderoso lo que es justo?
Si tus hijos pecaron contra l, entonces l los entreg al poder de su transgresin.
Si t buscaras a Dios e imploraras la misericordia del Todopoderoso,
si fueras puro y recto, ciertamente l se despertara ahora en tu favor y restaurara tu justa condicin.
Aunque tu principio haya sido insignificante, con todo, tu final aumentar sobremanera.
Pregunta, te ruego, a las generaciones pasadas, y considera las cosas escudriadas por sus padres.
Porque nosotros somos de ayer y nada sabemos, pues nuestros das sobre la tierra son como una sombra.
No te instruirn ellos [y] te hablarn, y de sus corazones sacarn palabras?
Puede crecer el papiro sin cenagal? Puede el junco crecer sin agua?
Estando an verde y sin cortar, con todo, se seca antes que cualquier [otra] planta.
As son las sendas de todos los que se olvidan de Dios, y la esperanza del impo perecer,
porque es frgil su confianza, y una tela de araa su seguridad.
Confa en su casa, pero [sta] no se sostiene; se aferra a ella, pero [sta] no perdura.
Crece con vigor delante del sol, y sus renuevos brotan sobre su jardn.
Sus races se entrelazan sobre un montn de rocas; vive en una casa de piedras.
Si se le arranca de su lugar, [ste] le negar, [diciendo:] "Nunca te vi."
He aqu, ste es el gozo de su camino; y del polvo brotarn otros.
He aqu, Dios no rechaza [al] ntegro, ni sostiene a los malhechores.
An ha de llenar de risa tu boca, y tus labios de gritos de jbilo.
Los que te odian sern cubiertos de vergenza, y la tienda de los impos no existir ms.
Entonces respondi Job y dijo:
En verdad yo s que es as, pero cmo puede un hombre ser justo delante de Dios?
Si alguno quisiera contender con l, no podra contestarle ni una [vez] entre mil.
Sabio de corazn y robusto de fuerzas, quin le ha desafiado sin sufrir dao?
[l es] el que remueve los montes, y [stos] no saben [cmo] cuando los vuelca en su furor;
el que sacude la tierra de su lugar, y sus columnas tiemblan;
el que manda al sol que no brille, y pone sello a las estrellas;
el que solo extiende los cielos, y holla las olas del mar;
el que hace la Osa, el Orin y las Plyades, y las cmaras del sur;
el que hace grandes cosas, inescrutables, y maravillas sin nmero.
Si l pasara junto a m, no [le] vera; si me pasara adelante, no le percibira.
Si l arrebatara algo, quin le estorbara? Quin podr decirle: "Qu haces?"
Dios no retirar su ira; debajo de l se abaten los que ayudan a Rahab.
Cmo puedo yo responderle, [y] escoger mis palabras delante de l?
Porque aunque yo tuviera razn, no podra responder; tendra que implorar la misericordia de mi juez.
Si yo llamara y l me respondiera, no podra creer que escuchara mi voz.
Porque l me quebranta con tempestad, y sin causa multiplica mis heridas.
No me permite cobrar aliento, sino que me llena de amarguras.
Si [es cuestin] de poder, he aqu, [l es] poderoso; y si [es cuestin] de justicia, quin le citar?
Aunque soy justo, mi boca me condenar; [aunque] soy inocente, l me declarar culpable.
Inocente soy, no hago caso de m mismo, desprecio mi vida.
[Todo] es lo mismo, por tanto digo: "l destruye al inocente y al malvado."
Si el azote mata de repente, l se burla de la desesperacin del inocente.
La tierra es entregada en manos de los impos; l cubre el rostro de sus jueces; si no [es l,] quin ser?
Mis das son ms ligeros que un corredor; huyen, no ven el bien.
Se deslizan como barcos de juncos, como guila que se arroja sobre su presa.
Aunque yo diga: "Olvidar mi queja, cambiar mi [triste] semblante y me alegrar",
temeroso estoy de todos mis dolores, s que t no me absolvers.
[Si] soy impo, para qu, pues, esforzarme en vano?
Si me lavara con nieve y limpiara mis manos con leja,
aun as me hundiras en la fosa, y mis propios vestidos me aborreceran.
Porque [l] no [es] hombre como yo, para que le responda, para que juntos vengamos a juicio.
No hay rbitro entre nosotros, que ponga su mano sobre ambos.
Que l quite de m su vara, y no me espante su terror.
[Entonces] yo hablar y no le temer; porque en mi opinin yo no soy as.
Hastiado estoy de mi vida: dar rienda suelta a mi queja, hablar en la amargura de mi alma.
Le dir a Dios: "No me condenes, hazme saber por qu contiendes conmigo.
"Es justo para ti oprimir, rechazar la obra de tus manos, y mirar con favor los designios de los malos?
"Acaso tienes t ojos de carne, o ves como el hombre ve?
"Son tus das como los das de un mortal, o tus aos como los aos del hombre,
para que andes averiguando mi culpa, y buscando mi pecado?
"Segn tu conocimiento ciertamente no soy culpable; sin embargo no hay salvacin de tu mano.
"Tus manos me formaron y me hicieron, y me destruirs?
"Acurdate ahora que me has modelado como a barro, y me hars volver al polvo?
"No me derramaste como leche, y como queso me cuajaste?
"No me vestiste de piel y de carne, y me entretejiste con huesos y tendones?
"Vida y misericordia me has concedido, y tu cuidado ha guardado mi espritu.
"Sin embargo, tienes escondidas estas cosas en tu corazn, yo s que esto est dentro de ti:
si pecara, me lo tomaras en cuenta, y no me absolveras de mi culpa.
"Si soy malvado, ay de m!, y si soy justo, no me atrevo a levantar la cabeza. [Estoy] harto de deshonra y consciente de mi afliccin.
"Si [mi cabeza] se levantara, como len me cazaras, y mostraras tu poder contra m.
"Renuevas tus pruebas contra m, y te ensaas conmigo; tropas de relevo vienen contra m.
"Por qu, pues, me sacaste de la matriz? Ojal que hubiera muerto y nadie me hubiera visto!
"Sera como si no hubiera existido, llevado del vientre a la sepultura."
No dejar l [en paz] mis breves das? Aprtate de m para que me consuele un poco
antes que me vaya, para no volver, a la tierra de tinieblas y sombras profundas;
tierra tan lbrega como las [mismas] tinieblas, de sombras profundas, sin orden, y [donde] la luz es como las tinieblas.
Entonces respondi Zofar naamatita, y dijo:
Quedar sin respuesta esa multitud de palabras, y ser absuelto el que mucho habla?
Harn tus jactancias callar a los hombres? Hars escarnio sin que nadie te reprenda?
Pues has dicho: "Mi enseanza es pura, y soy inocente ante tus ojos."
Mas, quin diera que Dios hablara, abriera sus labios contra ti
y te declarara los secretos de la sabidura!; porque la verdadera sabidura tiene dos lados. Sabras entonces que Dios olvida parte de tu iniquidad.
Descubrirs t las profundidades de Dios? Descubrirs los lmites del Todopoderoso?
Altos son como los cielos; qu hars t? Ms profundos son que el Seol; qu puedes t saber?
Ms extensa que la tierra es su dimensin, y ms ancha que el mar.
Si l pasa, o encierra, o convoca una asamblea, quin podr estorbarle?
Porque l conoce a los hombres falsos, y ve la iniquidad sin investigar.
Y el hombre tonto se har inteligente cuando el pollino de un asno monts nazca hombre.
Si diriges bien tu corazn y extiendes a l tu mano,
si en tu mano hay iniquidad [y] la alejas [de ti] y no permites que la maldad more en tus tiendas,
entonces, ciertamente levantars tu rostro sin mancha, estars firme y no temers.
Porque olvidars [tu] afliccin, como aguas que han pasado [la] recordars.
Tu vida ser ms radiante que el medioda, [y hasta] la oscuridad ser como la maana.
Entonces confiars, porque hay esperanza, mirars alrededor y te acostars seguro.
Descansars y nadie [te] atemorizar, y muchos procurarn tu favor.
Pero los ojos de los malvados languidecern, y no habr escape para ellos; su esperanza es dar su ltimo suspiro.
Entonces respondi Job, y dijo:
En verdad que sois el pueblo, y con vosotros morir la sabidura.
[Pero] yo tambin tengo inteligencia como vosotros, no soy inferior a vosotros. Y quin no sabe esto?
Soy motivo de burla para mis amigos, el que clam a Dios, y l le respondi. Motivo de burla es el justo [e] intachable.
El que est en holgura desprecia la calamidad, como [cosa] preparada para aquellos cuyos pies resbalan.
Las tiendas de los destructores prosperan, y los que provocan a Dios estn seguros, a quienes Dios ha dado el poder que tienen.
Y ahora pregunta a las bestias, y que ellas te enseen, y a las aves de los cielos, y que ellas te informen.
O habla a la tierra y que ella te instruya, y que los peces del mar te [lo] declaren.
Quin entre todos ellos no sabe que la mano del SEOR ha hecho esto,
que en su mano est la vida de todo ser viviente, y el aliento de toda carne de hombre?
No distingue el odo las palabras como el paladar prueba la comida?
En los ancianos est la sabidura, y [en] largura de das el entendimiento.
En l estn la sabidura y el poder, y el consejo y el entendimiento son suyos.
He aqu, l derriba, y no se puede reedificar; aprisiona a un hombre, y no hay liberacin.
He aqu, l retiene las aguas, y todo se seca, y las enva e inundan la tierra.
En l estn la fuerza y la prudencia, suyos son el engaado y el engaador.
l hace que los consejeros anden descalzos, y hace necios a los jueces.
Rompe las cadenas de los reyes y ata sus lomos con cuerda.
Hace que los sacerdotes anden descalzos y derriba a los que estn seguros.
Priva del habla a los hombres de confianza y quita a los ancianos el discernimiento.
Vierte desprecio sobre los nobles y afloja el cinto de los fuertes.
Revela los misterios de las tinieblas y saca a la luz la densa oscuridad.
Engrandece las naciones, y las destruye; ensancha las naciones, y las dispersa.
Priva de inteligencia a los jefes de la gente de la tierra y los hace vagar por un yermo sin camino;
andan a tientas en tinieblas, sin luz, y los hace tambalearse como ebrios.
He aqu todo [esto] han visto mis ojos, lo ha escuchado y entendido mi odo.
Lo que vosotros sabis yo tambin lo s; no soy menos que vosotros.
Pero quiero hablar al Todopoderoso, y deseo argumentar con Dios.
Mas vosotros sois forjadores de mentiras; todos vosotros sois mdicos intiles.
Quin diera que guardarais completo silencio y se convirtiera esto en vuestra sabidura!
Od, os ruego, mi razonamiento, y prestad atencin a los argumentos de mis labios.
Hablaris por Dios lo que es injusto y diris por l lo que es engaoso?
Mostraris por l parcialidad? Contenderis por Dios?
Os ir bien cuando l os escudrie, o le engaaris como se engaa a un hombre?
Ciertamente l os reprender si en secreto mostris parcialidad.
No os llenar de temor su majestad, y no caer sobre vosotros su terror?
Vuestras mximas son proverbios de ceniza, vuestras defensas son defensas de barro.
Callad delante de m para que pueda hablar yo; y venga sobre m lo que [venga.]
Por qu me he de quitar la carne con mis dientes, y poner mi vida en mis manos?
Aunque l me mate, en l esperar; pero defender mis caminos delante de l.
l tambin ser mi salvacin, porque un impo no comparece en su presencia.
Escuchad atentamente mis palabras, y que mi declaracin [llene] vuestros odos.
He aqu ahora, yo he preparado mi causa; s que ser justificado.
Quin contender conmigo?, porque entonces me callara y morira.
Slo dos cosas no hagas conmigo, y no me esconder de tu rostro:
retira de m tu mano, y tu terror no me espante.
Entonces llama, y yo responder; o djame hablar, y respndeme t.
Cuntas son mis iniquidades y pecados? Hazme conocer mi rebelin y mi pecado.
Por qu escondes tu rostro y me consideras tu enemigo?
Hars que tiemble una hoja llevada [por el viento,] o perseguirs a la paja seca?
Pues escribes contra m cosas amargas, y me haces responsable de las iniquidades de mi juventud.
Pones mis pies en el cepo, y vigilas todas mis sendas; pones lmite a las plantas de mis pies,
mientras me deshago como cosa podrida, como vestido comido de polilla.
El hombre, nacido de mujer, corto de das y lleno de turbaciones,
como una flor brota y se marchita, y como una sombra huye y no permanece.
Sobre l ciertamente abres tus ojos, y lo traes a juicio contigo.
Quin har [algo] limpio de lo inmundo? Nadie!
Ya que sus das estn determinados, el nmero de sus meses te es conocido, y has fijado sus lmites para que no pueda pasar[los.]
Aparta de l tu mirada para que descanse, hasta que cumpla su da como jornalero.
Porque hay esperanza para un rbol cuando es cortado, que volver a retoar, y sus renuevos no [le] faltarn.
Aunque envejezcan sus races en la tierra, y muera su tronco en el polvo,
al olor del agua reverdecer y como una planta [joven] echar renuevos.
Pero el hombre muere y yace inerte. El hombre expira, y dnde est?
[Como] las aguas se evaporan del mar, como un ro se agota y se seca,
as el hombre yace y no se levanta; hasta que los cielos ya no sean no se despertar ni se levantar de su sueo.
Oh, si me escondieras en el Seol, si me ocultaras hasta que tu ira se pasara, si me pusieras un plazo, y de m te acordaras!
Si el hombre muere, volver a vivir? Todos los das de mi batallar esperar hasta que llegue mi relevo.
T llamars, y yo te responder; aorars la obra de tus manos.
Porque ahora cuentas mis pasos, no observas mi pecado.
Sellada est en un saco mi transgresin, y tienes cubierta mi iniquidad.
Pero el monte que cae se desmorona, y se cambia la roca de su lugar;
el agua desgasta las piedras, sus torrentes se llevan el polvo de la tierra; as destruyes t la esperanza del hombre.
Prevaleces para siempre contra l, y se va; cambias su apariencia, y lo despides.
Alcanzan honra sus hijos, pero l no [lo] sabe; o son humillados, pero l no lo percibe.
Mas su cuerpo le da dolores, y se lamenta slo por s mismo.
Entonces respondi Elifaz temanita, y dijo:
Debe responder un sabio con hueca sabidura y llenarse de viento solano?
Debe argumentar con razones intiles o con palabras sin provecho?
Ciertamente, t rechazas el temor, e impides la meditacin delante de Dios.
Porque tu iniquidad ensea a tu boca, y escoges el lenguaje de los astutos.
Tu [propia] boca, y no yo, te condena, y tus [propios] labios testifican contra ti.
Fuiste t el primer hombre en nacer, o fuiste dado a luz antes que las colinas?
Oyes t el secreto de Dios, y retienes para ti la sabidura?
Qu sabes t que nosotros no sepamos? [Qu] entiendes t que nosotros no entendamos?
Tambin entre nosotros hay canosos y ancianos de ms edad que tu padre.
Te parecen poco los consuelos de Dios, y la palabra [hablada] a ti con dulzura?
Por qu te arrebata el corazn, y por qu centellean tus ojos,
para volver tu espritu contra Dios y dejar salir de tu boca [tales] palabras?
Qu es el hombre para que sea puro, o el nacido de mujer para que sea justo?
He aqu, [Dios] no confa en sus santos, y ni los cielos son puros ante sus ojos;
cunto menos el hombre, [un ser] abominable y corrompido, que bebe como agua la iniquidad!
Yo te mostrar, escchame, y te contar lo que he visto;
lo que los sabios han dado a conocer, sin ocultar nada de sus padres;
a ellos solos se les dio la tierra, y ningn extranjero pas entre ellos.
Todos [sus] das el impo se retuerce de dolor, y contados estn los aos reservados para el tirano.
Ruidos de espanto hay en sus odos, mientras est en paz, el destructor viene sobre l.
l no cree que volver de las tinieblas, y que est destinado para la espada.
Vaga en busca de pan, diciendo: "Dnde est?" Sabe que es inminente el da de las tinieblas.
La ansiedad y la angustia lo aterran, lo dominan como rey dispuesto para el ataque;
porque l ha extendido su mano contra Dios, y se porta con soberbia contra el Todopoderoso.
Corre contra l con cuello erguido, con su escudo macizo;
porque ha cubierto su rostro de grosura, se le han hecho pliegues de grasa sobre sus lomos,
y ha vivido en ciudades desoladas, en casas inhabitables, destinadas a convertirse en ruinas.
No se enriquecer, ni sus bienes perdurarn, ni su espiga se inclinar a tierra.
No escapar de las tinieblas, secar la llama sus renuevos, y por el soplo de su boca desaparecer.
Que no confe en la vanidad, engandose a s mismo, pues vanidad ser su recompensa.
Antes de su tiempo se cumplir, y la hoja de su palmera no reverdecer.
Dejar caer su agraz como la vid, y como el olivo arrojar su flor.
Porque estril es la compaa de los impos, y el fuego consume las tiendas del corrupto.
Conciben malicia, dan a luz iniquidad, y en su mente traman engao.
Entonces respondi Job, y dijo:
He odo muchas cosas como stas; consoladores gravosos sois todos vosotros.
[No] hay fin a las palabras vacas? O qu te provoca para que [as] respondas?
Yo tambin hablara como vosotros, si vuestra alma estuviera en lugar de mi alma. Podra hilvanar palabras contra vosotros, y menear ante vosotros la cabeza.
Os podra alentar con mi boca, y el consuelo de mis labios podra aliviar [vuestro dolor.]
Si hablo, mi dolor no disminuye, y si callo, no se aparta de m.
Pero ahora l me ha agobiado; t has asolado toda mi compaa,
y me has llenado de arrugas que en testigo se han convertido; mi flacura se levanta contra m, testifica en mi cara.
Su ira me ha despedazado y me ha perseguido, contra m l ha rechinado los dientes; mi adversario aguza los ojos contra m.
Han abierto contra m su boca, con injurias me han abofeteado; a una se aglutinan contra m.
Dios me entrega a los impos, y me echa en manos de los malvados.
Estaba yo tranquilo, y l me sacudi, me agarr por la nuca y me hizo pedazos; tambin me hizo su blanco.
Me rodean sus flechas, parte mis riones sin compasin, derrama por tierra mi hiel.
Abre en m brecha tras brecha; arremete contra m como un guerrero.
Sobre mi piel he cosido cilicio, y he hundido en el polvo mi poder.
Mi rostro est enrojecido por el llanto, y cubren mis prpados densa oscuridad,
aunque no hay violencia en mis manos, y es pura mi oracin.
Oh tierra, no cubras mi sangre, y no haya lugar para mi clamor!
He aqu, aun ahora mi testigo est en el cielo, y mi defensor est en las alturas.
Mis amigos son mis escarnecedores; mis ojos lloran a Dios.
Ah, si un hombre pudiera argir con Dios como un hombre con su vecino!
Porque cuando hayan pasado unos pocos aos, me ir por el camino sin retorno.
Mi espritu est quebrantado, mis das extinguidos, el sepulcro [est preparado] para m.
No hay sino escarnecedores conmigo, y mis ojos miran su provocacin.
Coloca, pues, contigo una fianza para m; quin hay que sea mi fiador?
Porque has escondido su corazn del entendimiento, por tanto no [los] exaltars.
Al que denuncie a [sus] amigos por una parte [del botn], a sus hijos se les debilitarn los ojos.
Porque l me ha hecho proverbio del pueblo, y soy uno a quien los hombres escupen.
Mis ojos se oscurecen tambin por el sufrimiento, y mis miembros todos son como una sombra.
Los rectos se quedarn pasmados de esto, y el inocente se indignar contra el impo.
Sin embargo el justo se mantendr en su camino, y el de manos limpias ms y ms se fortalecer.
Pero volveos todos vosotros, y venid ahora, pues no hallo entre vosotros a ningn sabio.
Mis das han pasado, se deshicieron mis planes, los deseos de mi corazn.
[Algunos] convierten la noche en da, [diciendo:] "La luz est cerca", en presencia de las tinieblas.
Si espero que el Seol sea mi casa, hago mi lecho en las tinieblas;
si digo al hoyo: "Mi padre eres t", y al gusano: "Mi madre y mi hermana",
dnde est, pues, mi esperanza?, y mi esperanza quin la ver?
Descender conmigo al Seol? Nos hundiremos juntos en el polvo?
Entonces respondi Bildad suhita y dijo:
Hasta cundo estaris rebuscando palabras? Mostrad entendimiento y entonces hablaremos.
Por qu somos considerados como bestias, y torpes a vuestros ojos?
Oh t, que te desgarras en tu ira! Ha de ser abandonada la tierra por tu causa, o removida la roca de su lugar?
Ciertamente la luz de los impos se apaga, y no brillar la llama de su fuego.
La luz en su tienda se oscurece, y su lmpara sobre l se apaga.
Su vigoroso paso es acortado, y su propio designio lo hace caer.
Porque es arrojado en la red por sus propios pies, y sobre mallas camina.
Por el calcaar [lo] aprisiona un lazo, [y] una trampa se cierra sobre l.
Escondido est en la tierra un lazo para l, y una trampa le [aguarda] en la senda.
Por todas partes le atemorizan terrores, y le hostigan a cada paso.
Se agota por el hambre su vigor, y la desgracia est presta a su lado.
Devora su piel la enfermedad, devora sus miembros el primognito de la muerte.
Es arrancado de la seguridad de su tienda, y se le conduce al rey de los terrores.
Nada suyo mora en su tienda; azufre es esparcido sobre su morada.
Por abajo se secan sus races, y por arriba se marchita su ramaje.
Su memoria perece de la tierra, y no tiene nombre en toda la regin.
Es lanzado de la luz a las tinieblas, y de la tierra habitada lo echan.
No tiene descendencia ni posteridad entre su pueblo, ni sobreviviente alguno donde l peregrin.
De su destino se asombran los del occidente, y los del oriente se sobrecogen de terror.
Ciertamente tales son las moradas del impo, ste es el lugar [del que] no conoce a Dios.
Entonces respondi Job y dijo:
Hasta cundo me angustiaris y me aplastaris con palabras?
Estas diez veces me habis insultado, no os da vergenza perjudicarme?
Aunque en verdad yo haya errado, mi error queda conmigo.
Si en verdad os jactis contra m, y comprobis mi oprobio,
sabed ahora que Dios me ha agraviado y me ha envuelto en su red.
He aqu, yo grito: "Violencia!", pero no obtengo respuesta; clamo pidiendo ayuda, pero no hay justicia.
l ha amurallado mi camino y no puedo pasar, y ha puesto tinieblas en mis sendas.
Me ha despojado de mi honor y quitado la corona de mi cabeza.
Me destruye por todos lados, y perezco, y como a un rbol ha arrancado mi esperanza.
Tambin ha encendido su ira contra m y me ha considerado su enemigo.
Se concentran a una sus ejrcitos, preparan su camino [de asalto] contra m, y alrededor de mi tienda acampan.
l ha alejado de m a mis hermanos, y mis conocidos estn apartados completamente de m.
Mis parientes [me] fallaron y mis ntimos amigos me han olvidado.
Los moradores de mi casa y mis criadas me tienen por extrao, extranjero soy a sus ojos.
Llamo a mi siervo, y no responde, con mi propia boca tengo que rogarle.
Mi aliento es odioso a mi mujer, y soy repugnante a mis propios hermanos.
Hasta los nios me desprecian, me levanto, y hablan contra m.
Todos mis compaeros me aborrecen, y los que amo se han vuelto contra m.
Mis huesos se pegan a mi piel y a mi carne, y [slo] he escapado con la piel de mis dientes.
Tened piedad, tened piedad de m, vosotros mis amigos, porque la mano de Dios me ha herido.
Por qu me persegus como Dios [lo hace], y no os saciis ya de mi carne?
Oh, si mis palabras se escribieran, si se grabaran en un libro!
Si con cincel de hierro y con plomo fueran esculpidas en piedra para siempre!
Yo s que mi Redentor vive, y al final se levantar sobre el polvo.
Y despus de deshecha mi piel, aun en mi carne ver a Dios;
al cual yo mismo contemplar, y a quien mis ojos vern y no [los de] otro. Desfallece mi corazn dentro de m!
Si decs: "Cmo le perseguiremos?", y: "Qu pretexto hallaremos contra l?",
temed la espada por vosotros mismos, porque el furor [trae] el castigo de la espada para que sepis que hay juicio.
Entonces respondi Zofar naamatita, y dijo:
Por esto mis pensamientos me hacen responder, a causa de mi inquietud interior.
He escuchado la reprensin que me insulta, y el espritu de mi entendimiento me hace responder.
Acaso sabes esto, que desde la antigedad, desde que el hombre fue puesto sobre la tierra,
es breve el jbilo de los malvados, y un instante dura la alegra del impo?
Aunque su presuncin llegue a los cielos, y su cabeza toque las nubes,
como su propio estircol perece para siempre; los que lo han visto dirn: "Dnde est?"
Huye como un sueo, y no lo pueden encontrar, y como visin nocturna es ahuyentado.
El ojo que lo vea, ya no lo ve, y su lugar no lo contempla ms.
Sus hijos favorecen a los pobres, y sus manos devuelven sus riquezas.
Sus huesos estn llenos de vigor juvenil, mas con l en el polvo yacen.
Aunque el mal sea dulce en su boca, [y] lo oculte bajo su lengua,
[aunque] lo desee y no lo deje ir, sino que lo retenga en su paladar,
[con todo] la comida en sus entraas se transforma en veneno de cobras dentro de l.
Traga riquezas, pero las vomitar; de su vientre se las har echar Dios.
Chupa veneno de cobras, lengua de vbora lo mata.
No mira a los arroyos, a los ros que fluyen miel y cuajada.
Devuelve lo que ha ganado, no [lo] puede tragar; en cuanto a las riquezas de su comercio, no [las] puede disfrutar.
Pues ha oprimido [y] abandonado a los pobres; se ha apoderado de una casa que no construy.
Porque no conoci sosiego en su interior, no retiene nada de lo que desea.
Nada le qued por devorar, por eso no dura su prosperidad.
En la plenitud de su abundancia estar en estrechez; la mano de todo el que sufre vendr [contra] l.
Cuando llene su vientre, [Dios] enviar contra l el ardor de su ira y [la] har llover sobre l mientras come.
Tal vez huya del arma de hierro, [pero] el arco de bronce lo atravesar.
[La saeta] lo traspasa y sale por su espalda, y la punta relumbrante por su hiel. Vienen sobre l terrores,
completas tinieblas estn reservadas para sus tesoros; fuego no atizado lo devorar, y consumir al que quede en su tienda.
Los cielos revelarn su iniquidad, y la tierra se levantar contra l.
Las riquezas de su casa se perdern; sern arrasadas en el da de su ira.
sta es la porcin de Dios para el hombre impo, y la herencia decretada por Dios para l.
Entonces respondi Job, y dijo:
Escuchad atentamente mis palabras, y que sea ste vuestro consuelo para m.
Tened paciencia y hablar; y despus que haya hablado, os podris burlar.
En cuanto a m, me quejo yo al hombre? Y por qu no he de ser impaciente?
Miradme, y quedaos atnitos, y poned la mano sobre [vuestra] boca.
An cuando me acuerdo, me perturbo, y el horror se apodera de mi carne.
Por qu siguen viviendo los impos, envejecen, tambin se hacen muy poderosos?
En su presencia se afirman con ellos sus descendientes, y sus vstagos delante de sus ojos;
sus casas estn libres de temor, y no est la vara de Dios sobre ellos.
Su toro engendra sin fallar, su vaca pare y no aborta.
Envan fuera a sus pequeos cual rebao, y sus nios andan saltando.
Cantan con pandero y arpa, y al son de la flauta se regocijan.
Pasan sus das en prosperidad, y de repente descienden al Seol.
Y dicen a Dios: "Aprtate de nosotros! No deseamos el conocimiento de tus caminos.
"Quin es el Todopoderoso, para que le sirvamos, y qu ganaramos con rogarle?"
He aqu, no est en mano de ellos su prosperidad; el consejo de los impos lejos est de m.
Cuntas veces es apagada la lmpara de los impos, o cae sobre ellos su calamidad? Reparte Dios dolores en su ira?
Son como paja delante del viento, y como tamo que arrebata el torbellino?
Decs: "Dios guarda la iniquidad de un hombre para sus hijos." Que Dios le pague para que aprenda.
Vean sus ojos su ruina, y beba de la furia del Todopoderoso.
Pues qu le importa la suerte de su casa despus de l cuando el nmero de sus meses haya sido cortado?
Puede ensearse a Dios sabidura, siendo que l juzga a los encumbrados?
Uno muere en pleno vigor, estando completamente tranquilo y satisfecho;
sus ijares estn repletos de grosura, hmeda est la mdula de sus huesos,
mientras otro muere con alma amargada, y sin haber probado nada bueno.
Juntos yacen en el polvo, y los gusanos los cubren.
He aqu, yo conozco vuestros pensamientos, y los designios con los cuales me daarais.
Porque decs: "Dnde est la casa del noble, y dnde la tienda donde moraban los impos?"
No habis preguntado a los caminantes, y no reconocis su testimonio?
Porque el impo es preservado para el da de la destruccin; ellos sern conducidos en el da de la ira.
Quin le declarar en su cara sus acciones, y quin le pagar por lo que ha hecho?
Mientras es llevado al sepulcro, velarn sobre [su] tmulo.
Los terrones del valle suavemente le cubrirn, y le seguirn todos los hombres, e innumerables otros [irn] delante de l.
Cmo, pues, me consolis en vano? Vuestras respuestas estn [llenas de] falsedad.
Entonces respondi Elifaz temanita, y dijo:
Puede un hombre ser til a Dios, o un sabio til para s mismo?
Es de algn beneficio al Todopoderoso que t seas justo, o gana [algo] si haces perfectos tus caminos?
Es a causa de tu piedad que l te reprende, que entra en juicio contigo?
No es grande tu maldad, y sin fin tus iniquidades?
Porque sin razn tomabas prendas de tus hermanos, y has despojado de [sus] ropas a los desnudos.
No dabas de beber agua al cansado, y le negabas pan al hambriento.
Mas la tierra es del poderoso, y el privilegiado mora en ella.
Despedas a las viudas [con las manos] vacas y quebrabas los brazos de los hurfanos.
Por eso te rodean lazos, y te aterra temor repentino,
o tinieblas, y no puedes ver, y abundancia de agua te cubre.
No est Dios [en] lo alto de los cielos? Mira tambin las ms lejanas estrellas, cun altas estn!
Y t dices: "Qu sabe Dios? Puede l juzgar a travs de las densas tinieblas?
"Las nubes le ocultan, y no puede ver, y se pasea por la bveda del cielo."
Seguirs en la senda antigua en que anduvieron los hombres malvados,
que fueron arrebatados antes de su tiempo, [y] cuyos cimientos fueron arrasados por un ro?
Ellos dijeron a Dios: "Aprtate de nosotros" y: "Qu puede hacernos el Todopoderoso?"
l haba colmado de bienes sus casas, pero el consejo de los malos est lejos de m.
Los justos ven y se alegran, y el inocente se burla de ellos,
[diciendo:] "Ciertamente nuestros adversarios son destruidos, y el fuego ha consumido su abundancia."
Cede ahora y haz la paz con l, as te vendr el bien.
Recibe, te ruego, la instruccin de su boca, y pon sus palabras en tu corazn.
Si vuelves al Todopoderoso, sers restaurado. Si alejas de tu tienda la injusticia,
y pones [tu] oro en el polvo, y [el oro de] Ofir entre las piedras de los arroyos,
el Todopoderoso ser para ti tu oro y [tu] plata escogida.
Porque entonces te deleitars en el Todopoderoso, y alzars a Dios tu rostro.
Orars a l y te escuchar, y cumplirs tus votos.
Decidirs una cosa, y se te cumplir, y en tus caminos resplandecer la luz.
Cuando ests abatido, hablars con confianza y l salvar al humilde.
l librar [aun] al que no es inocente, que ser librado por la pureza de tus manos.
Entonces respondi Job, y dijo:
Aun hoy mi queja es rebelin; su mano es pesada no obstante mi gemido.
Quin me diera saber dnde encontrarle, para poder llegar hasta su trono!
Expondra ante l [mi] causa, llenara mi boca de argumentos.
Aprendera yo las palabras [que] l me respondiera, y entendera lo que me dijera.
Contendera l conmigo con la grandeza de [su] poder? No, ciertamente me prestara atencin.
All el justo razonara con l, y yo sera librado para siempre de mi Juez.
He aqu, me adelanto, y l no est [all,] retrocedo, pero no le puedo percibir;
cuando se manifiesta a la izquierda, no [le] distingo, se vuelve a la derecha, y no le veo.
Pero l sabe el camino que tomo; [cuando] me haya probado, saldr como el oro.
Mi pie ha seguido firme en su senda, su camino he guardado y no me he desviado.
Del mandamiento de sus labios no me he apartado, he atesorado las palabras de su boca ms que mi comida.
Pero l es nico, y quin le har cambiar? [Lo que] desea su alma, eso hace.
Porque l hace lo que est determinado para m, y muchos [decretos] como stos hay con l.
Por tanto, me espantara ante su presencia; [cuando lo] pienso, siento terror de l.
[Es] Dios [el que] ha hecho desmayar mi corazn, y el Todopoderoso [el que] me ha perturbado;
pero no me hacen callar las tinieblas, ni la densa oscuridad [que] me cubre.
Por qu no se reserva los tiempos el Todopoderoso, y por qu no ven sus das los que le conocen?
[Algunos] quitan los linderos, roban y devoran los rebaos.
Se llevan los asnos de los hurfanos, toman en prenda el buey de la viuda.
Apartan del camino a los necesitados, hacen que se escondan enteramente los pobres de la tierra.
He aqu, como asnos monteses en el desierto, salen con afn en busca de alimento [y] de pan para [sus] hijos en el yermo.
Cosechan su forraje en el campo, y vendimian la via del impo.
Pasan la noche desnudos, sin ropa, y no tienen cobertura contra el fro.
Mojados estn con los aguaceros de los montes, y se abrazan a la pea por falta de abrigo.
[Otros] arrancan al hurfano del pecho, y contra el pobre exigen prenda.
Hacen que [el pobre] ande desnudo, sin ropa, y al hambriento quitan las gavillas.
Entre sus paredes producen aceite; pisan los lagares, pero pasan sed.
Desde la ciudad gimen los hombres, y claman las almas de los heridos, pero Dios no hace caso a [su] oracin.
[Otros] han estado con los que se rebelan contra la luz; no quieren conocer sus caminos, ni morar en sus sendas.
Al amanecer se levanta el asesino; mata al pobre y al necesitado, y de noche es como un ladrn.
El ojo del adltero espera el anochecer, diciendo: "Ningn ojo me ver", y disfraza su rostro.
En la oscuridad minan las casas, [y] de da se encierran; no conocen la luz.
Porque para l la maana es como densa oscuridad, pues est acostumbrado a los terrores de la densa oscuridad.
Sobre la superficie de las aguas son insignificantes; maldita es su porcin sobre la tierra, nadie se vuelve hacia las vias.
La sequa y el calor consumen las aguas de la nieve, [y] el Seol [a los que] han pecado.
La madre lo olvidar; el gusano [lo] saborear hasta que nadie se acuerde de l, y la iniquidad ser quebrantada como un rbol.
Maltrata a la mujer estril, y no hace ningn bien a la viuda.
Pero l arrastra a los poderosos con su poder; cuando se levanta, nadie est seguro de la vida.
Les provee seguridad y son sostenidos, y los ojos de l estn en sus caminos.
Son exaltados por poco tiempo, despus desaparecen; adems son humillados y como todo, recogidos; como las cabezas de las espigas son cortados.
Y si no, quin podr desmentirme, y reducir a nada mi discurso?
Entonces respondi Bildad suhita, y dijo:
Dominio y pavor pertenecen al que establece la paz en sus alturas.
Tienen nmero sus ejrcitos? Y sobre quin no se levanta su luz?
Cmo puede un hombre, pues, ser justo con Dios? O cmo puede ser limpio el que nace de mujer?
Si aun la luna no tiene brillo y las estrellas no son puras a sus ojos,
cunto menos el hombre, [esa] larva, y el hijo del hombre, [ese] gusano!
Entonces respondi Job, y dijo:
Qu ayuda eres para el dbil! Cmo has salvado al brazo sin fuerza!
Qu consejos has dado [al que] no tiene sabidura, y qu til conocimiento has dado en abundancia!
A quin has proferido palabras, y de quin es el espritu que habl en ti?
Las sombras tiemblan bajo las aguas y sus habitantes.
Desnudo est el Seol ante l, y el Abadn no tiene cobertura.
l extiende el norte sobre el vaco, y cuelga la tierra sobre la nada.
Envuelve las aguas en sus nubes, y la nube no se rompe bajo ellas.
Oscurece la faz de la luna llena, y extiende sobre ella su nube.
Ha trazado un crculo sobre la superficie de las aguas, en el lmite de la luz y las tinieblas.
Las columnas del cielo tiemblan, y se espantan ante su reprensin.
Al mar agit con su poder, y a Rahab quebrant con su entendimiento.
Con su soplo se limpian los cielos; su mano ha traspasado la serpiente huidiza.
He aqu, stos son los bordes de sus caminos; y cun leve es la palabra que de l omos! Pero su potente trueno, quin lo puede comprender?
Entonces Job continu su discurso y dijo:
Vive Dios, que ha quitado mi derecho, y el Todopoderoso, que ha amargado mi alma!
Porque mientras haya vida en m, y el aliento de Dios est en mis narices,
mis labios, ciertamente, no hablarn injusticia, ni mi lengua proferir engao.
Lejos est de m que os d la razn; hasta que muera, no abandonar mi integridad.
Me aferrar a mi justicia y no la soltar. Mi corazn no reprocha ninguno de mis das.
Sea como el impo mi enemigo, y como el injusto mi adversario.
Porque, cul es la esperanza del impo cuando es cortado, cuando Dios reclama su alma?
Oir Dios su clamor, cuando venga sobre l la angustia?
Se deleitar en el Todopoderoso? Invocar a Dios en todo tiempo?
Os instruir en el poder de Dios; no ocultar lo que concierne al Todopoderoso.
He aqu, todos vosotros [lo] habis visto; por qu, entonces, obris neciamente?
sta es la porcin de parte de Dios para el hombre impo, y la herencia [que] los tiranos reciben del Todopoderoso.
Aunque sean muchos sus hijos, estn destinados a la espada, y sus vstagos no se saciarn de pan.
Sus sobrevivientes sern sepultados a causa de la plaga, y sus viudas no podrn llorar.
Aunque amontone plata como polvo, y prepare vestidos [abundantes] como el barro;
l [los] puede preparar, pero el justo [los] vestir, y el inocente repartir la plata.
Edifica su casa como tela de araa, o como choza [que] el guarda construye.
Rico se acuesta, pero no volver a serlo; abre sus ojos, y ya no hay nada.
Le alcanzan los terrores como una inundacin; de noche le arrebata un torbellino.
Se lo lleva el viento solano, y desaparece, pues [como] torbellino lo arranca de su lugar.
Sin compasin se arrojar contra l; ciertamente l tratar de huir de su poder.
Batirn palmas por su ruina, y desde su propio lugar le silbarn.
Ciertamente hay una mina para la plata, y un lugar donde se refina el oro.
El hierro se saca de la tierra, y de la piedra se funde el cobre.
[El hombre] pone fin a las tinieblas, y hasta los lmites ms remotos escudria la roca que est en lobreguez y densa oscuridad.
Abren minas lejos de lo habitado, olvidado por el pie; suspendidos se balancean lejos de los hombres.
De la tierra viene el alimento, y abajo est revuelta como por fuego.
Sus piedras son yacimientos de zafiros, y su polvo [contiene] oro.
Senda que ave de rapia no conoce, ni que ojo de halcn ha alcanzado a ver;
las orgullosas bestias no la han pisado, ni el [fiero] len ha pasado por ella.
Pone [el hombre] su mano en el pedernal; vuelca de raz los montes.
Abre canales en las rocas, y su ojo ve todo lo preciado.
Detiene los arroyos para que no corran, y saca a luz lo oculto.
Mas la sabidura, dnde se hallar? Y dnde est el lugar de la inteligencia?
No conoce el hombre su valor, ni se halla en la tierra de los vivientes.
El abismo dice: "No est en m"; y el mar dice: "No est conmigo."
No se puede dar oro puro por ella, ni peso de plata por su precio.
No puede evaluarse con oro de Ofir, ni con nice precioso, ni zafiro.
No la pueden igualar ni el oro ni el vidrio, ni se puede cambiar por artculos de oro puro.
Coral y cristal ni se mencionen; la adquisicin de la sabidura es mejor que las perlas.
El topacio de Etiopa no puede igualarla, ni con oro puro se puede evaluar.
De dnde, pues, viene la sabidura? Y dnde est el lugar de la inteligencia?
Est escondida de los ojos de todos los vivientes, y oculta a todas las aves del cielo.
El Abadn y la muerte dicen: "Con nuestros odos hemos odo su fama."
Dios entiende el camino de ella, y conoce su lugar.
Porque l contempla los confines de la tierra, y ve todo bajo los cielos.
Cuando l dio peso al viento y determin las aguas por medida;
cuando puso lmite a la lluvia y camino para el rayo,
entonces l la vio y la declar, la estableci y tambin la escudri.
Y dijo al hombre: "He aqu, el temor del Seor es sabidura, y apartarse del mal, inteligencia."
Y reanud Job su discurso, y dijo:
Quin me diera volver a ser como en meses pasados, como en los das en que Dios velaba sobre m;
cuando su lmpara resplandeca sobre mi cabeza, [y] a su luz caminaba yo en las tinieblas;
como era yo en los das de mi juventud, cuando el favor de Dios [estaba] sobre mi tienda;
cuando el Todopoderoso estaba an conmigo, [y] mis hijos en derredor mo;
cuando en leche se baaban mis pies, y la roca me derramaba ros de aceite!
Cuando yo sala a la puerta de la ciudad, cuando en la plaza tomaba mi asiento,
me vean los jvenes y se escondan, y los ancianos se levantaban [y] permanecan en pie.
Los prncipes dejaban de hablar y ponan la mano sobre su boca;
la voz de los nobles se apagaba, y la lengua se les pegaba al paladar.
Porque el odo que oa me llamaba bienaventurado, y el ojo que vea daba testimonio de m;
porque yo libraba al pobre que clamaba, y al hurfano que no tena quien le ayudara.
Vena sobre m la bendicin del que estaba a punto de perecer, y el corazn de la viuda llenaba de gozo.
De justicia me vesta, y ella me cubra; como manto y turbante era mi derecho.
Ojos era yo para el ciego, y pies para el cojo.
Padre era para los necesitados, y examinaba la causa que no conoca.
Quebraba los colmillos del impo, y de sus dientes arrancaba la presa.
Entonces pensaba: "En mi nido morir, y multiplicar [mis] das como la arena.
"Mi raz se extiende hacia las aguas, y el roco se posa de noche en mi rama.
"Conmigo es [siempre] nueva mi gloria, y mi arco en mi mano se renueva."
Me escuchaban y esperaban, y guardaban silencio para [or] mi consejo.
Despus de mis palabras no hablaban de nuevo, y sobre ellos caa gota a gota mi discurso.
Me esperaban como a la lluvia, y abran su boca como a lluvia de primavera.
Yo les sonrea cuando ellos no crean, y no abatan la luz de mi rostro.
Les escoga el camino y me sentaba como jefe, y moraba como rey entre las tropas, como el que consuela a los que lloran.
Pero ahora se burlan de m los que son ms jvenes que yo, a cuyos padres no consideraba yo dignos de poner con los perros de mi ganado.
En verdad, la fuerza de sus manos de qu me serva? Haba desaparecido de ellos el vigor.
De miseria y hambre estaban extenuados; roan la tierra seca de noche en desierto y desolacin;
arrancaban malvas junto a los matorrales, y raz de retama era su alimento.
De la comunidad fueron expulsados, gritaban contra ellos como contra un ladrn.
Moraban en valles de terror, en las cuevas de la tierra y de las peas.
Entre los matorrales clamaban; bajo las ortigas se reunan.
Necios, s, hijos sin nombre, echados a latigazos de la tierra.
Y ahora he venido a ser su escarnio, y soy para ellos refrn.
Me aborrecen [y] se alejan de m, y no se retraen de escupirme a la cara.
Por cuanto l ha aflojado la cuerda de su arco y me ha afligido, se han quitado el freno delante de m.
A [mi] derecha se levanta el populacho, arrojan [lazos] a mis pies y preparan contra m sus caminos de destruccin.
Arruinan mi senda, a causa de mi destruccin se benefician, nadie los detiene.
Como [por] ancha brecha vienen, en medio de la tempestad siguen rodando.
Contra m se vuelven los terrores, como el viento persiguen mi honor, y como nube se ha disipado mi prosperidad.
Y ahora en m se derrama mi alma; se han apoderado de m das de afliccin.
De noche l traspasa mis huesos dentro de m, y los [dolores] que me roen no descansan.
Una gran fuerza deforma mi vestidura, me aprieta como el cuello de mi tnica.
l me ha arrojado al lodo, y soy como el polvo y la ceniza.
Clamo a ti, y no me respondes; me pongo en pie, y no me prestas atencin.
Te has vuelto cruel conmigo, con el poder de tu mano me persigues.
Me alzas al viento, me haces cabalgar [en l,] y me deshaces en la tempestad.
Pues s que a la muerte me llevars, a la casa de reunin de todos los vivientes.
Sin embargo no extiende la mano [el que est] en un montn de ruinas, cuando clama en su calamidad?
No he llorado por aqul cuya vida es difcil? No se angusti mi alma por el necesitado?
Cuando esperaba yo el bien, vino el mal, cuando esperaba la luz, vino la oscuridad.
Por dentro me hierven las entraas, y no puedo descansar; me vienen al encuentro das de afliccin.
Ando enlutado, sin consuelo; me levanto en la asamblea [y] clamo.
He venido a ser hermano de chacales, y compaero de avestruces.
Mi piel se ennegrece sobre m, y mis huesos se queman por la fiebre.
Se ha convertido en duelo mi arpa, y mi flauta en voz de los que lloran.
Hice un pacto con mis ojos, cmo poda entonces mirar a una virgen?
Y cul es la porcin de Dios desde arriba, o la heredad del Todopoderoso desde las alturas?
No es la calamidad para el injusto, y el infortunio para los que obran iniquidad?
No ve l mis caminos, y cuenta todos mis pasos?
Si he caminado con la mentira, y [si] mi pie se ha apresurado tras el engao,
que l me pese en balanzas de justicia, y que Dios conozca mi integridad.
Si mi paso se ha apartado del camino, [si] mi corazn se ha ido tras mis ojos, y [si] alguna mancha se ha pegado en mis manos,
que yo siembre y otro coma, y sean arrancadas mis cosechas.
Si mi corazn fue seducido por mujer, o he estado al acecho a la puerta de mi prjimo,
que muela para otro mi mujer, y otros se encorven sobre ella.
Porque eso sera una infamia, y una iniquidad [castigada por] los jueces;
porque sera fuego que consume hasta el Abadn, y arrancara toda mi ganancia.
Si he menospreciado el derecho de mi siervo o de mi sierva cuando presentaron queja contra m,
qu har cuando Dios se levante? Y cuando l me pida cuentas, qu le responder?
Acaso el que me hizo a m en el seno materno, no lo hizo [tambin] a l? No fue uno mismo el que nos form en la matriz?
Si he impedido a los pobres [su] deseo, o he hecho desfallecer los ojos de la viuda,
o [si] he comido mi bocado solo, y el hurfano no ha comido de l
(aunque desde mi juventud l creci conmigo como con un padre, y a la viuda la gui desde mi infancia);
si he visto a alguno perecer por falta de ropa, y sin abrigo al necesitado,
si sus lomos no me han expresado gratitud, pues [no] se ha calentado con el velln de mis ovejas;
si he alzado contra el hurfano mi mano, porque vi que yo tena apoyo en la puerta,
que mi hombro se caiga de la coyuntura, y mi brazo se quiebre en el codo.
Porque el castigo de Dios es terror para m, y ante su majestad nada puedo [hacer.]
Si he puesto [en] el oro mi confianza, y he dicho al oro fino: [T eres] mi seguridad;
si me he alegrado porque mi riqueza era grande, y porque mi mano haba adquirido mucho;
si he mirado al sol cuando brillaba, o a la luna marchando en esplendor,
y fue mi corazn seducido en secreto, y mi mano tir un beso de mi boca,
eso tambin hubiera sido iniquidad [que mereca] juicio, porque habra negado al Dios de lo alto.
Acaso me he alegrado en la destruccin de mi enemigo, o me he regocijado cuando el mal le sobrevino?
No, no he permitido que mi boca peque pidiendo su vida en una maldicin.
Acaso no han dicho los hombres de mi tienda: "Quin puede hallar a alguno que no se haya saciado con su carne?"
El forastero no pasa la noche afuera, [porque] al viajero he abierto mis puertas.
Acaso he cubierto mis transgresiones como Adn, ocultando en mi seno mi iniquidad,
porque tem a la gran multitud, o el desprecio de las familias me aterr, y guard silencio y no sal de [mi] puerta?
Quin me diera que alguien me oyera! He aqu mi firma. Que me responda el Todopoderoso! Y la acusacin que ha escrito mi adversario,
ciertamente yo la llevara sobre mi hombro, y me la ceira como una corona.
Del nmero de mis pasos yo le dara cuenta, como a un prncipe me acercara a l.
Si mi tierra clama contra m, y sus surcos lloran juntos;
si he comido su fruto sin dinero, o si he causado que sus dueos pierdan sus vidas,
que en lugar de trigo crezcan abrojos, y en lugar de cebada hierba maloliente! [Aqu] terminan las palabras de Job.
Entonces estos tres hombres dejaron de responder a Job porque l era justo a sus propios ojos.
Pero se encendi la ira de Eli, hijo de Baraquel buzita, de la familia de Ram. Se encendi su ira contra Job porque se justificaba delante de Dios.
Su ira se encendi tambin contra sus tres amigos porque no haban hallado respuesta, y sin embargo haban condenado a Job.
Eli haba esperado para hablar a Job porque [los otros] eran de ms edad que l.
Pero cuando vio Eli que no haba respuesta en la boca de los tres hombres, se encendi su ira.
Y respondi Eli, hijo de Baraquel buzita, y dijo: Yo soy joven, y vosotros ancianos; por eso tena timidez y me atemorizaba declararos lo que pienso.
Yo pens que los das hablaran, y los muchos aos ensearan sabidura.
Pero hay un espritu en el hombre, y el soplo del Todopoderoso le da entendimiento.
Los de muchos [aos] [quiz] no sean sabios, ni los ancianos entiendan justicia.
Por eso digo: "Escuchadme, tambin yo declarar lo que pienso."
He aqu, esper vuestras palabras, escuch vuestros argumentos, mientras buscabais qu decir;
os prest adems mucha atencin. He aqu, no hubo ninguno que refutara a Job, ninguno de vosotros que respondiera a sus palabras.
No digis: "Hemos hallado sabidura; Dios lo derrotar, no el hombre."
Pero l no ha dirigido [sus] palabras contra m, ni yo le responder con vuestros argumentos.
Estn desconcertados, ya no responden; les han faltado las palabras.
Y he de esperar porque ellos no hablan, porque se detienen [y] ya no responden?
Yo tambin responder mi parte, yo tambin declarar lo que pienso.
Porque estoy lleno de palabras; dentro de m el espritu me constrie.
He aqu, mi vientre es como vino sin respiradero, est a punto de reventar como odres nuevos.
Dejadme hablar para que encuentre alivio, dejadme abrir los labios y responder.
Que no haga yo acepcin de persona, ni use lisonja con nadie.
Porque no s lisonjear, [de otra manera] mi Hacedor me llevara pronto.
Por tanto, Job, oye ahora mi discurso, y presta atencin a todas mis palabras.
He aqu, ahora abro mi boca, en mi paladar habla mi lengua.
Mis palabras [proceden de] la rectitud de mi corazn, y con sinceridad mis labios hablan lo que saben.
El Espritu de Dios me ha hecho, y el aliento del Todopoderoso me da vida.
Contradceme si puedes; colcate delante de m, ponte en pie.
He aqu, yo como t, pertenezco a Dios; del barro yo tambin he sido formado.
He aqu, mi temor no te debe espantar, ni mi mano agravarse sobre ti.
Ciertamente has hablado a odos mos, y el sonido de [tus] palabras he odo:
"Yo soy limpio, sin transgresin; soy inocente y en m no hay culpa.
"He aqu, l busca pretextos contra m; me tiene por enemigo suyo.
"Pone mis pies en el cepo; vigila todas mis sendas."
He aqu, djame decirte que no tienes razn en esto, porque Dios es ms grande que el hombre.
Por qu te quejas contra l, [diciendo] que no da cuenta de todas sus acciones?
Ciertamente Dios habla una vez, y otra vez, [pero] nadie se da cuenta de ello.
En un sueo, en una visin nocturna, cuando un sueo profundo cae sobre los hombres, mientras dormitan en sus lechos,
entonces l abre el odo de los hombres, y sella su instruccin,
para apartar al hombre [de sus] obras, y del orgullo guardarlo;
libra su alma de la fosa y su vida de pasar al Seol.
[El hombre] es castigado tambin con dolor en su lecho, y con queja continua en sus huesos,
para que su vida aborrezca el pan, y su alma el alimento favorito.
Su carne desaparece a la vista, y sus huesos que no se vean, aparecen.
Entonces su alma se acerca a la fosa, y su vida a los que causan la muerte.
Si hay un ngel [que sea] su mediador, uno entre mil, para declarar al hombre lo que es bueno para l,
y que tenga piedad de l, y diga: "Lbralo de descender a la fosa, he hallado [su] rescate";
que su carne se vuelva ms tierna que en su juventud, que regrese a los das de su vigor juvenil.
Entonces orar a Dios, y l lo aceptar, para que vea con gozo su rostro, y restaure su justicia al hombre.
Cantar l a los hombres y dir: "He pecado y pervertido lo que es justo, y no es apropiado para m.
"l ha redimido mi alma de descender a la fosa, y mi vida ver la luz."
He aqu, Dios hace todo esto a menudo con los hombres,
para rescatar su alma de la fosa, para que sea iluminado con la luz de la vida.
Pon atencin, Job, escchame; calla, y djame hablar.
Si algo tienes que decir, respndeme; habla, porque deseo justificarte.
Si no, escchame; calla, y te ensear sabidura.
Entonces prosigui Eli, y dijo:
Od, sabios, mis palabras, y vosotros los que sabis, prestadme atencin.
Porque el odo distingue las palabras, como el paladar prueba la comida.
Escojamos para nosotros lo que es justo; conozcamos entre nosotros lo que es bueno.
Porque Job ha dicho: "Yo soy justo, pero Dios me ha quitado mi derecho.
"He de mentir respecto a mi derecho? Mi herida es incurable, sin [haber yo cometido] transgresin."
Qu hombre es como Job, que bebe el escarnio como agua,
que va en compaa de los que hacen iniquidad, y anda con hombres perversos?
Porque ha dicho: "Nada gana el hombre cuando se complace en Dios."
Por tanto, escuchadme, hombres de entendimiento. Lejos est de Dios la iniquidad, y del Todopoderoso la maldad.
Porque l paga al hombre [conforme a] su trabajo, y retribuye a cada cual conforme a su conducta.
Ciertamente, Dios no obrar perversamente, y el Todopoderoso no pervertir el juicio.
Quin le dio autoridad sobre la tierra? Y quin ha puesto [a su cargo] el mundo entero?
Si l determinara hacerlo as, si hiciera volver a s mismo su espritu y su aliento,
toda carne a una perecera, y el hombre volvera al polvo.
Pero si [tienes] inteligencia, oye esto, escucha la voz de mis palabras.
Gobernar el que aborrece la justicia? Y condenars al Justo poderoso,
que dice a un rey: "Indigno", a los nobles: "Perversos";
que no hace acepcin de prncipes, ni considera al rico sobre el pobre, ya que todos son obra de sus manos?
En un momento mueren, y a medianoche se estremecen los pueblos y pasan, y los poderosos son quitados sin esfuerzo.
Porque sus ojos observan los caminos del hombre, y l ve todos sus pasos.
No hay tinieblas ni densa oscuridad donde puedan esconderse los que hacen iniquidad.
Porque l no [necesita] considerar ms al hombre, para que vaya ante Dios en juicio.
l quebranta a los poderosos sin indagar, y pone a otros en su lugar.
Pues l conoce sus obras, de noche [los] derriba y son aplastados.
Como a malvados los azota en un lugar pblico,
porque se apartaron de seguirle, y no consideraron ninguno de sus caminos,
haciendo que el clamor del pobre llegara a l, y que oyera el clamor de los afligidos.
Cuando est quieto, quin puede condenar[le?;] y cuando esconde su rostro, quin puede contemplarle?; esto es, tanto nacin como hombre,
para que no gobiernen hombres impos, ni sean lazos para el pueblo.
Porque ha dicho alguno a Dios: "He sufrido [castigo,] [ya] no ofender [ms;]
ensame lo que no veo; si he obrado mal, no lo volver [a hacer?"]
Ha de retribuir l segn tus condiciones, porque t has rehusado? Porque t tienes que escoger y no yo, por tanto, declara lo que sabes.
Los hombres entendidos me dirn, y [tambin] el sabio que me oiga:
"Job habla sin conocimiento, y sus palabras no tienen sabidura.
"Job debe ser juzgado hasta el lmite, porque responde como los hombres perversos.
"Porque a su pecado aade rebelin; bate palmas entre nosotros, y multiplica sus palabras contra Dios."
Entonces continu Eli, y dijo:
Piensas que esto es justo? Dices: "Mi justicia es ms que la de Dios."
Porque dices: "Qu ventaja ser para ti? Qu ganar yo por no haber pecado?"
Yo te dar razones, y a tus amigos contigo.
Mira a los cielos y ve, contempla las nubes, son ms altas que t.
Si has pecado, qu logras t contra l? Y si tus transgresiones son muchas, qu le haces?
Si eres justo, qu le das, o qu recibe l de tu mano?
Para un hombre como t es tu maldad, y para un hijo de hombre tu justicia.
A causa de la multitud de opresiones claman [los hombres]; gritan a causa del brazo de los poderosos.
Pero ninguno dice: "Dnde est Dios mi Hacedor, que inspira cnticos en la noche,
que nos ensea ms que a las bestias de la tierra, y nos hace ms sabios que las aves de los cielos?"
All claman, pero l no responde a causa del orgullo de los malos.
Ciertamente el [clamor] vano no escuchar Dios, el Todopoderoso no lo tomar en cuenta.
Cunto menos cuando dices que no le contemplas, que la causa est delante de l y tienes que esperarle.
Y ahora, porque l no ha castigado [con] su ira, ni se ha fijado bien en la transgresin,
Job abre vanamente su boca, multiplica palabras sin sabidura.
Entonces continu Eli, y dijo:
Esprame un poco, y te mostrar que todava hay ms que decir en favor de Dios.
Traer mi conocimiento desde lejos, y atribuir justicia a mi Hacedor.
Porque en verdad no son falsas mis palabras; [uno] perfecto en conocimiento est contigo.
He aqu, Dios es poderoso pero no desprecia [a nadie], es poderoso en la fuerza del entendimiento.
No mantiene vivo al impo, mas da justicia al afligido.
No aparta sus ojos del justo, sino que, con los reyes sobre el trono, los ha sentado para siempre, y son ensalzados.
Y si estn aprisionados con cadenas, y son atrapados en las cuerdas de afliccin,
entonces les muestra su obra y sus transgresiones, porque ellos se han engrandecido.
l abre sus odos para la instruccin, y ordena que se vuelvan del mal.
Si escuchan y [le] sirven, acabarn sus das en prosperidad y sus aos en delicias.
Pero si no escuchan, perecern a espada, y morirn sin conocimiento.
Mas los impos de corazn acumulan la ira; no claman pidiendo ayuda cuando l los ata.
Mueren en su juventud, y su vida [perece] entre los sodomitas de cultos paganos.
l libra al afligido en medio de su afliccin, y abre su odo en [tiempos de] opresin.
Entonces, en verdad, l te atrajo de la boca de la angustia, a un lugar espacioso, sin limitaciones, en lugar de aqulla; y lo que se puso sobre tu mesa estaba lleno de grosura.
Pero t estabas lleno de juicio sobre el malvado; el juicio y la justicia se apoderan [de ti.]
[Ten cuidado,] no sea que el furor te induzca a burlarte; no dejes que la grandeza del rescate te extrave.
Te protegern tus riquezas de la angustia, o todas las fuerzas de [tu] poder?
No anheles la noche, cuando los pueblos desaparecen de su lugar.
Ten cuidado, no te inclines al mal; pues has preferido ste a la afliccin.
He aqu, Dios es exaltado en su poder, quin es maestro como l?
Quin le ha sealado su camino, y quin [le] ha dicho: "Has hecho mal"?
Recuerda que debes ensalzar su obra, la cual han cantado los hombres.
Todos los hombres la han visto; el hombre desde lejos [la] contempla.
He aqu, Dios es exaltado, y no [le] conocemos; el nmero de sus aos es inescrutable.
Porque l atrae las gotas de agua, [y] ellas, del vapor, destilan lluvia,
que derraman las nubes, [y] en abundancia gotean sobre el hombre.
Puede alguno comprender la extensin de las nubes, [o] el tronar de su pabelln?
He aqu, l extiende su relmpago en derredor suyo, y cubre los abismos del mar.
Pues por estos [medios] l juzga a los pueblos, [y] da alimento en abundancia.
l cubre [sus] manos con el relmpago, y le ordena dar en el blanco.
Su trueno anuncia su presencia; tambin su ira, respecto a lo que se levanta.
Ante esto tambin tiembla mi corazn, y salta de su lugar.
Escuchad atentamente el estruendo de su voz, y el rugido que sale de su boca.
Bajo todos los cielos lo suelta, y su relmpago hasta los confines de la tierra.
Tras l, ruge una voz; truena l con su majestuosa voz, y no retiene los relmpagos mientras se oye su voz.
Maravillosamente truena Dios con su voz, haciendo grandes cosas que no comprendemos.
Porque a la nieve dice: "Cae sobre la tierra", y al aguacero y a la lluvia: "Sed fuertes."
l sella la mano de todo hombre, para que todos conozcan su obra.
La fiera entra en su guarida, y permanece en su madriguera.
Del sur viene el torbellino, y del norte el fro.
Del soplo de Dios se forma el hielo, y se congela la extensin de las aguas.
Tambin l carga de humedad la densa nube, y esparce la nube [con] su relmpago;
aqulla gira y da vueltas por su sabia direccin, para hacer todo lo que l le ordena sobre la faz de toda la tierra.
Ya sea por correccin, o por el mundo suyo, o por misericordia, l hace que suceda.
Escucha esto, Job, detente y considera las maravillas de Dios.
Sabes t cmo Dios las establece, y hace resplandecer el relmpago de su nube?
Sabes t la posicin de las densas nubes, maravillas del perfecto en conocimiento,
t, cuyos vestidos estn calientes cuando la tierra est en calma a causa del viento del sur?
Puedes con l extender el firmamento, fuerte como espejo de [metal] fundido?
Ensanos qu le hemos de decir a Dios; no podemos ordenar [nuestro argumento] a causa de las tinieblas.
Habr que contarle que yo quiero hablar? O debe un hombre decir que quiere ser tragado?
Ahora [los hombres] no ven la luz que brilla en el firmamento; pero pasa el viento y lo despeja.
Del norte viene dorado [esplendor:] majestad impresionante alrededor de Dios.
Es el Todopoderoso; no le podemos alcanzar; l es grande en poder, y no pervertir el juicio ni la abundante justicia.
Por eso le temen los hombres; l no estima a ninguno [que se cree] sabio de corazn.
Entonces el SEOR respondi a Job desde el torbellino y dijo:
Quin es ste que oscurece el consejo con palabras sin conocimiento?
Cie ahora tus lomos como un hombre, y yo te preguntar, y t me instruirs.
Dnde estabas t cuando yo echaba los cimientos de la tierra? D[melo,] si tienes inteligencia.
Quin puso sus medidas?, ya que sabes, o quin extendi sobre ella cordel?
Sobre qu se asientan sus basas, o quin puso su piedra angular
cuando cantaban juntas las estrellas del alba, y todos los hijos de Dios gritaban de gozo?
O [quin] encerr con puertas el mar, cuando, irrumpiendo, se sali de [su] seno;
cuando hice de una nube su vestidura, y de espesa oscuridad sus paales;
cuando sobre l establec lmites, puse puertas y cerrojos,
y dije: "Hasta aqu llegars, pero no ms all; aqu se detendr el orgullo de tus olas"?
Alguna vez en tu vida has mandado a la maana, [y] hecho conocer al alba su lugar,
para que ella eche mano a los confines de la tierra, y de ella sean sacudidos los impos?
Ella cambia como barro [bajo] el sello; y como con vestidura se presenta.
Mas se quita la luz a los impos, y se quiebra el brazo levantado.
Has entrado hasta las fuentes del mar, o andado en las profundidades del abismo?
Te han sido reveladas las puertas de la muerte, o has visto las puertas de la densa oscuridad?
Has comprendido la extensin de la tierra? D[melo,] si t sabes todo esto.
Dnde est el camino a la morada de la luz? Y la oscuridad, dnde est su lugar,
para que la lleves a su territorio, y para que disciernas los senderos de su casa?
T lo sabes, porque entonces ya habas nacido, y grande es el nmero de tus das!
Has entrado en los depsitos de la nieve, o has visto los depsitos del granizo,
que he reservado para el tiempo de angustia, para el da de guerra y de batalla?
Dnde est el camino en que se divide la luz, [o] el viento solano esparcido sobre la tierra?
Quin ha abierto un canal para el turbin, o un camino para el rayo,
para traer lluvia sobre tierra despoblada, [sobre] un desierto sin hombre alguno,
para saciar la tierra desierta y desolada, y hacer brotar las semillas de la hierba?
Tiene padre la lluvia? Quin ha engendrado las gotas de roco?
Del vientre de quin ha salido el hielo? Y la escarcha del cielo, quin la ha dado a luz?
El agua se endurece como la piedra, y aprisionada est la superficie del abismo.
Puedes t atar las cadenas de las Plyades, o desatar las cuerdas de Orin?
Haces aparecer una constelacin a su tiempo, y conduces la Osa con sus hijos?
Conoces t las ordenanzas de los cielos, o fijas su dominio en la tierra?
Puedes levantar tu voz a las nubes, para que abundancia de agua te cubra?
Envas los relmpagos para que vayan y te digan: "Aqu estamos?"
Quin ha puesto sabidura en lo ms ntimo [del ser], o ha dado a la mente inteligencia?
Quin puede contar las nubes con sabidura, o inclinar los odres de los cielos,
cuando el polvo en masa se endurece, y los terrones se pegan entre s?
Puedes cazar la presa para la leona, o saciar el apetito de los leoncillos,
cuando se agachan en [sus] madrigueras, [o] estn al acecho en [sus] guaridas?
Quin prepara para el cuervo su alimento, cuando sus cras claman a Dios, y vagan sin comida?
Conoces t el tiempo en que paren las cabras monteses? Has observado el parto de las ciervas?
Puedes contar los meses de su preez, o conoces el tiempo en que han de parir?
Se encorvan, paren sus cras, y se libran de sus dolores de parto.
Sus cras se fortalecen, crecen en campo abierto; se van y no vuelven a ellas.
Quin dej en libertad al asno monts? Y quin solt las ataduras del asno veloz,
al cual di por hogar el desierto, y por morada la tierra salada?
Se burla del tumulto de la ciudad, no escucha los gritos del arriero.
Explora los montes [buscando] su pasto, y anda tras toda [hierba] verde.
Consentir en servirte el bfalo, o pasar la noche en tu pesebre?
Puedes atar al bfalo con coyunda en el surco, o rastrillar los valles en pos de ti?
Confiars en l por ser grande su fuerza y le confiars tu labor?
Tendrs fe en l de que te devolver tu grano, y [de que lo] recoger [de] tu era?
Baten alegres las alas del avestruz, acaso con el ala y plumaje del amor?
Porque abandona sus huevos en la tierra, y sobre el polvo los calienta;
se olvida de que [algn] pie los puede aplastar, o una bestia salvaje los puede pisotear.
Trata a sus hijos con crueldad, como si no fueran suyos; aunque su trabajo sea en vano, le es indiferente;
porque Dios le ha hecho olvidar la sabidura, y no le ha dado su porcin de inteligencia.
Pero cuando se levanta en alto, se burla del caballo y de su jinete.
Das t al caballo [su] fuerza? Revistes su cuello de crin?
Le haces saltar como la langosta? Terrible es su formidable resoplido;
escarba en el valle, y se regocija en [su] fuerza; sale al encuentro de las armas.
Se burla del temor y no se acobarda, ni retrocede ante la espada.
Resuena contra l la aljaba, la lanza reluciente y la jabalina.
Con mpetu y furor corre sobre la tierra; y no se est quieto al sonido de la trompeta.
Cada vez que la trompeta suena, [como que] dice: "Ea!", y desde lejos olfatea la batalla, las voces atronadoras de los capitanes y el grito de guerra.
Acaso por tu sabidura se eleva el gaviln, extendiendo sus alas hacia el sur?
Acaso a tu mandato se remonta el guila y hace en las alturas su nido?
En la pea mora y se aloja, sobre la cima del despeadero, lugar inaccesible.
Desde all acecha la presa; desde muy lejos sus ojos [la] divisan.
Sus polluelos chupan la sangre; y donde hay muertos, all est ella.
Entonces continu el SEOR y dijo a Job:
Podr el que censura contender con el Todopoderoso? El que reprende a Dios, responda a esto.
Entonces Job respondi al SEOR y dijo:
He aqu, yo soy insignificante; qu puedo yo responderte? Mi mano pongo sobre la boca.
Una vez he hablado, y no responder; aun dos veces, y no aadir ms.
Entonces el SEOR respondi a Job desde la tormenta y dijo:
Cie ahora tus lomos como un hombre; yo te preguntar, y t me instruirs.
Anulars realmente mi juicio? Me condenars para justificarte t?
Acaso tienes t un brazo como el de Dios, y truenas con una voz como la suya?
Adrnate ahora de majestad y dignidad, y vstete de gloria y de esplendor.
Derrama los torrentes de tu ira, mira a todo soberbio y abtelo,
mira a todo soberbio [y] humllalo, y pisotea a los impos donde estn.
Escndelos juntos en el polvo; talos en el [lugar] oculto.
Entonces yo tambin te confesar que tu mano derecha te puede salvar.
He aqu ahora, Behemot, al cual hice como a ti, que come hierba como el buey.
He aqu ahora, su fuerza est en sus lomos, y su vigor en los msculos de su vientre.
Mueve su cola como un cedro; entretejidos estn los tendones de sus muslos.
Sus huesos son tubos de bronce; sus miembros como barras de hierro.
Es la primera de las obras de Dios; que [slo] su hacedor [le] acerque su espada.
Ciertamente alimento le traen los montes, y todas las bestias del campo retozan all.
Bajo los lotos se echa, en lo oculto de las caas y del pantano.
Lo cubren los lotos con su sombra; los sauces del arroyo lo rodean.
Si el ro ruje, l no se alarma; tranquilo est, aunque el Jordn se lance contra su boca.
Lo capturar alguien cuando est vigilando? Perforar [alguien su] nariz con garfios?
Sacars t a Leviatn con anzuelo, o sujetars con cuerda su lengua?
Pondrs una soga en su nariz, o perforars su quijada con gancho?
Acaso te har muchas splicas, o te hablar palabras sumisas?
Har un pacto contigo? Lo tomars como siervo para siempre?
Jugars con l como con un pjaro, o lo atars para tus doncellas?
Traficarn con l los comerciantes? Lo repartirn entre los mercaderes?
Podrs llenar su piel de arpones, o de lanzas de pescar su cabeza? Pon tu mano sobre l; te acordars de la batalla [y] no lo volvers a hacer.
He aqu, falsa es tu esperanza; con slo verlo sers derribado.
Nadie hay tan audaz que lo despierte; quin, pues, podr estar delante de m?
Quin me ha dado [algo] para que yo [se lo] restituya? [Cuanto existe] debajo de todo el cielo es mo.
No dejar de hablar de sus miembros, ni de su gran poder, ni de su agraciada figura.
Quin lo desnudar de su armadura exterior? Quin penetrar su doble malla?
Quin abrir las puertas de sus fauces? Alrededor de sus dientes hay terror.
[Sus] fuertes escamas son [su] orgullo, cerradas [como con] apretado sello.
La una est tan cerca de la otra que el aire no puede penetrar entre ellas.
Unidas estn una a la otra; se traban entre s y no pueden separarse.
Sus estornudos dan destellos de luz, y sus ojos son como los prpados del alba.
De su boca salen antorchas, chispas de fuego saltan.
De sus narices sale humo, como [de] una olla que hierve sobre juncos [encendidos.]
Su aliento enciende carbones, y una llama sale de su boca.
En su cuello reside el poder, y salta el desaliento delante de l.
Unidos estn los pliegues de su carne, firmes [estn] en l e inamovibles.
Su corazn es duro como piedra, duro como piedra de molino.
Cuando l se levanta, los poderosos tiemblan; a causa del estruendo quedan confundidos.
La espada que lo alcance no puede prevalecer, ni la lanza, el dardo, o la jabalina.
Estima el hierro como paja, el bronce como madera carcomida.
No lo hace huir la flecha; en hojarasca se convierten para l las piedras de la honda.
Como hojarasca son estimadas las mazas; se re del blandir de la jabalina.
Por debajo [tiene como] tiestos puntiagudos; se extiende [como] trillo sobre el lodo.
Hace hervir las profundidades como olla; hace el mar como redoma de ungento.
Detrs de s hace brillar una estela; se dira que el abismo es canoso.
Nada en la tierra es semejante a l, que fue hecho sin temor.
Desafa a todo ser altivo; l es rey sobre todos los hijos de orgullo.
Entonces Job respondi al SEOR, y dijo:
Yo s que t puedes hacer todas las cosas, y que ningn propsito tuyo puede ser estorbado.
"Quin es ste que oculta el consejo sin entendimiento?" Por tanto, he declarado lo que no comprenda, cosas demasiado maravillosas para m, que yo no saba.
"Escucha ahora, y hablar; te preguntar y t me instruirs."
He sabido de ti [slo] de odas, pero ahora mis ojos te ven.
Por eso me retracto, y me arrepiento en polvo y ceniza.
Y sucedi que despus que el SEOR habl estas palabras a Job, el SEOR dijo a Elifaz temanita: Se ha encendido mi ira contra ti y contra tus dos amigos, porque no habis hablado de m lo que es recto, como mi siervo Job.
Ahora pues, tomad siete novillos y siete carneros, id a mi siervo Job y ofreced holocausto por vosotros, y mi siervo Job orar por vosotros. Porque ciertamente a l atender para no hacer con vosotros [conforme a vuestra] insensatez, porque no habis hablado de m lo que es recto, como mi siervo Job.
Y Elifaz temanita y Bildad suhita [y] Zofar naamatita fueron e hicieron tal como el SEOR les haba dicho; y el SEOR acept a Job.
Y el SEOR restaur el bienestar de Job cuando [ste] or por sus amigos; y el SEOR aument al doble todo lo que Job haba posedo.
Entonces todos sus hermanos y todas sus hermanas y todos los que le haban conocido antes, vinieron a l y comieron pan con l en su casa; se condolieron de l y lo consolaron por todo el mal que el SEOR haba trado sobre l. Cada uno le dio una moneda de plata, y cada uno un anillo de oro.
El SEOR bendijo los ltimos [das] de Job ms que los primeros; y tuvo catorce mil ovejas, seis mil camellos, mil yuntas de bueyes y mil asnas.
Y tuvo siete hijos y tres hijas.
Llam a la primera Jemina, a la segunda Cesia y a la tercera Keren-hapuc.
Y en toda la tierra no se encontraban mujeres tan hermosas como las hijas de Job; y su padre les dio herencia entre sus hermanos.
Despus de esto vivi Job ciento cuarenta aos, y vio a sus hijos y a los hijos de sus hijos, [hasta] cuatro generaciones.
Y muri Job, anciano y lleno de das.
Cun bienaventurado es el hombre que no anda en el consejo de los impos, ni se detiene en el camino de los pecadores, ni se sienta en la silla de los escarnecedores,
sino que en la ley del SEOR est su deleite, y en su ley medita de da y de noche!
Ser como rbol [firmemente] plantado junto a corrientes de agua, que da su fruto a su tiempo, y su hoja no se marchita; en todo lo que hace, prospera.
No as los impos, que son como paja que se lleva el viento.
Por tanto, no se sostendrn los impos en el juicio, ni los pecadores en la congregacin de los justos.
Porque el SEOR conoce el camino de los justos, mas el camino de los impos perecer.
Por qu se sublevan las naciones, y los pueblos traman cosas vanas?
Se levantan los reyes de la tierra, y los gobernantes traman unidos contra el SEOR y contra su Ungido, [diciendo:
Rompamos sus cadenas y echemos de nosotros sus cuerdas!
El que se sienta en los cielos se re, el Seor se burla de ellos.
Luego les hablar en su ira, y en su furor los aterrar.
Pero yo he consagrado a mi Rey sobre Sion, mi santo monte.
Ciertamente anunciar el decreto del SEOR que me dijo: "Mi Hijo eres t, yo te he engendrado hoy.
"Pdeme, y [te] dar las naciones como herencia tuya, y como posesin tuya los confines de la tierra.
"T los quebrantars con vara de hierro; los desmenuzars como vaso de alfarero."
Ahora pues, oh reyes, mostrad discernimiento; recibid amonestacin, oh jueces de la tierra.
Adorad al SEOR con reverencia, y alegraos con temblor.
Honrad al Hijo para que no se enoje y perezcis [en] el camino, pues puede inflamarse de repente su ira. Cun bienaventurados son todos los que en l se refugian!
[Salmo de David, cuando hua delante de su hijo Absaln.] Oh SEOR, cmo se han multiplicado mis adversarios! Muchos se levantan contra m.
Muchos dicen de mi alma: Para l no hay salvacin en Dios.
Mas t, SEOR, eres escudo en derredor mo, mi gloria, y el que levanta mi cabeza.
Con mi voz clam al SEOR, y l me respondi desde su santo monte.
Yo me acost y me dorm; despert, pues el SEOR me sostiene.
No temer a los diez millares de enemigos que se han puesto en derredor contra m.
Levntate, SEOR! Slvame, Dios mo! Porque t hieres a todos mis enemigos en la mejilla; rompes los dientes de los impos.
La salvacin es del SEOR. [Sea] sobre tu pueblo tu bendicin!
[Para el director del coro; para instrumentos de cuerda. Salmo de David.] Cuando clamo, respndeme, oh Dios de mi justicia. En la angustia me has aliviado; ten piedad de m, escucha mi oracin.
Hijos de hombres, hasta cundo [cambiaris mi] honra en deshonra? [Hasta cundo] amaris la vanidad y buscaris la mentira?
Sabed, pues, que el SEOR ha apartado al piadoso para s; el SEOR oye cuando a l clamo.
Temblad, y no pequis; meditad en vuestro corazn sobre vuestro lecho, y callad.
Ofreced sacrificios de justicia, y confiad en el SEOR.
Muchos dicen: Quin nos mostrar el bien? Alza, oh SEOR, sobre nosotros la luz de tu rostro!
Alegra pusiste en mi corazn, mayor que [la de ellos] cuando abundan su grano y su mosto.
En paz me acostar y as tambin dormir; porque slo t, SEOR, me haces habitar seguro.
[Para el director del coro; para acompaamiento de flauta. Salmo de David.] Escucha mis palabras, oh SEOR; considera mi lamento.
Est atento a la voz de mi clamor, Rey mo y Dios mo, porque [es] a ti [a quien] oro.
Oh SEOR, de maana oirs mi voz; de maana presentar [mi oracin] a ti, y [con ansias] esperar.
Porque t no eres un Dios que se complace en la maldad; el mal no mora contigo.
Los que se jactan no estarn delante de tus ojos; aborreces a todos los que hacen iniquidad.
Destruyes a los que hablan falsedad; el SEOR abomina al hombre sanguinario y engaador.
Mas yo, por la abundancia de tu misericordia entrar en tu casa; me postrar en tu santo templo con reverencia.
SEOR, guame en tu justicia por causa de mis enemigos; allana delante de m tu camino.
Porque no hay sinceridad en lo que dicen; destruccin son sus entraas, sepulcro abierto es su garganta; con su lengua hablan lisonjas.
Tenlos por culpables, oh Dios; que caigan por sus mismas intrigas! chalos fuera por la multitud de sus transgresiones, porque se rebelan contra ti.
Pero algrense todos los que en ti se refugian; para siempre canten con jbilo, porque t los proteges; regocjense en ti los que aman tu nombre.
Porque t, oh SEOR, bendices al justo, como [con] un escudo lo rodeas de tu favor.
[Para el director del coro; con instrumentos de cuerda, sobre una lira de ocho cuerdas. Salmo de David.] Seor, no me reprendas en tu ira, ni me castigues en tu furor.
Ten piedad de m, SEOR, pues languidezco; sname, SEOR, porque mis huesos se estremecen.
Mi alma tambin est muy angustiada; y t, oh SEOR, hasta cundo?
Vulvete, SEOR, rescata mi alma; slvame por tu misericordia.
Porque no hay en la muerte memoria de ti; en el Seol quin te alabar?
Cansado estoy de mis gemidos; todas las noches inundo [de llanto] mi lecho, con mis lgrimas riego mi cama.
Se consumen de sufrir mis ojos; han envejecido a causa de todos mis adversarios.
Apartaos de m, todos los que hacis iniquidad, porque el SEOR ha odo la voz de mi llanto.
El SEOR ha escuchado mi splica; el SEOR recibe mi oracin.
Todos mis enemigos sern avergonzados y se turbarn en gran manera; se volvern, [y] de repente sern avergonzados.
[Sigain de David, que cant al SEOR acerca de Cus, el Benjamita.] Oh SEOR, Dios mo, en ti me refugio; slvame de todos los que me persiguen, y lbrame,
no sea que [alguno] desgarre mi alma cual len, despedazndola sin que haya quien [me] libre.
Oh SEOR, Dios mo, si yo he hecho esto, si hay en mis manos injusticia,
si he pagado con el mal al que estaba en paz conmigo, o he despojado al que sin causa era mi adversario,
que persiga el enemigo mi alma y [la] alcance; que pisotee en tierra mi vida, y eche en el polvo mi gloria.
Levntate, oh SEOR, en tu ira; lzate contra la furia de mis adversarios, y despirtate en favor mo; t has establecido juicio.
Que te rodee la asamblea de los pueblos, y t en lo alto regresa sobre ella.
El SEOR juzga a los pueblos; jzgame oh SEOR, conforme a mi justicia y a la integridad que hay en m.
Acabe la maldad de los impos, mas establece t al justo, pues el Dios justo prueba los corazones y las mentes.
Mi escudo est en Dios, que salva a los rectos de corazn.
Dios es juez justo, y un Dios que se indigna cada da [contra el impo].
Y si [el impo] no se arrepiente, l afilar su espada; tensado y preparado est su arco.
Ha preparado tambin sus armas de muerte; hace de sus flechas saetas ardientes.
He aqu, con la maldad sufre dolores, y concibe la iniquidad y da a luz el engao.
Ha cavado una fosa y la ha ahondado, y ha cado en el hoyo que hizo.
Su iniquidad volver sobre su cabeza, y su violencia descender sobre su coronilla.
Dar gracias al SEOR conforme a su justicia, y cantar alabanzas al nombre del SEOR, el Altsimo.
[Para el director del coro; sobre Gitit. Salmo de David.] Oh SEOR, Seor nuestro, cun glorioso es tu nombre en toda la tierra, que has desplegado tu gloria sobre los cielos!
Por boca de los infantes y de los nios de pecho has establecido [tu] fortaleza, por causa de tus adversarios, para hacer cesar al enemigo y al vengativo.
Cuando veo tus cielos, obra de tus dedos, la luna y las estrellas que t has establecido,
[digo:] Qu es el hombre para que de l te acuerdes, y el hijo del hombre para que lo cuides?
Sin embargo, lo has hecho un poco menor que los ngeles, y lo coronas de gloria y majestad!
T le haces seorear sobre las obras de tus manos; todo lo has puesto bajo sus pies:
ovejas y bueyes, todos ellos, y tambin las bestias del campo,
las aves de los cielos y los peces del mar, cuanto atraviesa las sendas de los mares.
Oh SEOR, Seor nuestro, cun glorioso es tu nombre en toda la tierra!
[Para el director del coro; sobre Mut-laben. Salmo de David.] Alabar al SEOR con todo mi corazn. Todas tus maravillas contar;
en ti me alegrar y me regocijar; cantar alabanzas a tu nombre, oh Altsimo.
Cuando mis enemigos retroceden, tropiezan y perecen delante de ti.
Porque t has mantenido mi derecho y mi causa; te sientas en el trono juzgando con justicia.
Has reprendido a las naciones, has destruido al impo, has borrado su nombre para siempre jams.
El enemigo ha llegado a [su] fin en desolacin eterna, y t has destruido [sus] ciudades; su recuerdo ha perecido con ellas.
Pero el SEOR permanece para siempre; ha establecido su trono para juicio,
y juzgar al mundo con justicia; con equidad ejecutar juicio sobre los pueblos.
Ser tambin el SEOR baluarte para el oprimido, baluarte en tiempos de angustia.
En ti pondrn su confianza los que conocen tu nombre, porque t, oh SEOR, no abandonas a los que te buscan.
Cantad alabanzas al SEOR, que mora en Sion; proclamad entre los pueblos sus proezas.
Porque el que pide cuentas de la sangre [derramada,] se acuerda de ellos; no olvida el clamor de los afligidos.
Oh SEOR, ten piedad de m; mira mi afliccin [por causa] de los que me aborrecen, t que me levantas de las puertas de la muerte;
para que yo cuente todas tus alabanzas, [para que] en las puertas de la hija de Sion me regocije en tu salvacin.
Las naciones se han hundido en el foso que hicieron; en la red que escondieron, qued prendido su pie.
El SEOR se ha dado a conocer; ha ejecutado juicio. El impo es atrapado en la obra de sus manos.
Los impos volvern al Seol, todas las naciones que se olvidan de Dios.
Pues el necesitado no ser olvidado para siempre, ni la esperanza de los afligidos perecer eternamente.
Levntate, oh SEOR; no prevalezca el hombre; sean juzgadas las naciones delante de ti.
Pon temor en ellas, oh SEOR; aprendan las naciones que no son sino hombres.
Por qu, oh SEOR, te mantienes alejado, y te escondes en tiempos de tribulacin?
Con arrogancia el impo acosa al afligido; que sea atrapado en las trampas que ha urdido!
Porque del deseo de su corazn se jacta el impo, y el codicioso maldice [y] desprecia al SEOR.
El impo, en la altivez de su rostro, no busca [a Dios]. Todo su pensamiento es: No hay Dios.
Sus caminos prosperan en todo tiempo; tus juicios, [oh Dios,] estn en lo alto, lejos de su vista; a todos sus adversarios los desprecia.
Dice en su corazn: No hay quien me mueva; por todas las generaciones no sufrir adversidad.
Llena est su boca de blasfemia, engao y opresin; bajo su lengua hay malicia e iniquidad.
Se sienta al acecho en las aldeas, en los escondrijos mata al inocente; sus ojos espan al desvalido.
Acecha en el escondrijo como len en su guarida; acecha para atrapar al afligido, [y] atrapa al afligido arrastrndolo a su red.
Se agazapa, se encoge, y los desdichados caen en sus garras.
Dice en su corazn: Dios se ha olvidado; ha escondido su rostro; no [lo] ver jams.
Levntate, oh SEOR; alza, oh Dios, tu mano. No te olvides de los pobres.
Por qu ha despreciado el impo a Dios? Ha dicho en su corazn: T no [lo] requerirs.
T [lo] has visto, porque has contemplado la malicia y la vejacin, para hacer justicia con tu mano. A ti se acoge el desvalido; t has sido amparo del hurfano.
Quiebra t el brazo del impo y del malvado; persigue su maldad [hasta que] desaparezca.
El SEOR es Rey eternamente y para siempre; las naciones han perecido de su tierra.
Oh SEOR, t has odo el deseo de los humildes; t fortalecers su corazn [e] inclinars tu odo
para vindicar al hurfano y al afligido; para que no vuelva a causar terror el hombre de la tierra.
[Para el director del coro. Salmo de David.] En el SEOR me refugio; cmo decs a mi alma: Huye [cual] ave a tu monte?
Porque, he aqu, los impos tensan el arco, preparan su saeta sobre la cuerda para flechar en lo oscuro a los rectos de corazn.
Si los fundamentos son destruidos; qu puede hacer el justo?
El SEOR est en su santo templo, el trono del SEOR est en los cielos; sus ojos contemplan, sus prpados examinan a los hijos de los hombres.
El SEOR prueba al justo y al impo, y su alma aborrece al que ama la violencia.
Sobre los impos har llover carbones encendidos; fuego, azufre y viento abrasador ser la porcin de su copa.
Pues el SEOR es justo; El ama la justicia; los rectos contemplarn su rostro.
[Para el director del coro; sobre una lira de ocho cuerdas. Salmo de David.] Salva, SEOR, porque el piadoso deja de ser; porque los fieles desaparecen de entre los hijos de los hombres.
Falsedad habla cada uno a su prjimo; hablan con labios lisonjeros y con doblez de corazn.
Corte el SEOR todo labio lisonjero, la lengua que habla con exageracin;
[a los] que han dicho: Con nuestra lengua prevaleceremos, nuestros labios nos defienden; quin es seor sobre nosotros?
Por la desolacin del afligido, por los gemidos del menesteroso, me levantar ahora, dice el SEOR; lo pondr en la seguridad que anhela.
Las palabras del SEOR son palabras puras, plata probada en un crisol en la tierra, siete veces refinada.
T, SEOR, los guardars; de esta generacin los preservars para siempre.
En torno se pasean los impos, cuando la vileza es exaltada entre los hijos de los hombres.
[Para el director del coro. Salmo de David.] Hasta cundo, oh SEOR? Me olvidars para siempre? Hasta cundo esconders de m tu rostro?
Hasta cundo he de tomar consejo en mi alma, [teniendo] pesar en mi corazn todo el da? Hasta cundo mi enemigo se enaltecer sobre m?
Considera [y] respndeme, oh SEOR, Dios mo; ilumina mis ojos, no sea que duerma [el sueo de] la muerte;
no sea que mi enemigo diga: Lo he vencido; [y] mis adversarios se regocijen cuando yo sea sacudido.
Mas yo en tu misericordia he confiado; mi corazn se regocijar en tu salvacin.
Cantar al SEOR, porque me ha colmado de bienes.
[Para el director del coro. Salmo de David.] El necio ha dicho en su corazn: No hay Dios. Se han corrompido, han cometido hechos abominables; no hay quien haga el bien.
El SEOR ha mirado desde los cielos sobre los hijos de los hombres para ver si hay alguno que entienda, [alguno] que busque a Dios.
Todos se han desviado, a una se han corrompido; no hay quien haga el bien, no hay ni siquiera uno.
No tienen conocimiento todos los que hacen iniquidad, que devoran a mi pueblo [como si] comieran pan, [y] no invocan al SEOR?
All tiemblan de espanto, pues Dios est con la generacin justa.
Del consejo del afligido os burlarais, pero el SEOR es su refugio.
Oh, si de Sion saliera la salvacin de Israel! Cuando el SEOR restaure a su pueblo cautivo, se regocijar Jacob [y] se alegrar Israel.
[Salmo de David.] Seor, quin habitar en tu tabernculo? Quin morar en tu santo monte?
El que anda en integridad y obra justicia, que habla verdad en su corazn.
[El que] no calumnia con su lengua, no hace mal a su prjimo, ni toma reproche contra su amigo;
en cuyos ojos el perverso es menospreciado, pero honra a los que temen al SEOR; [el que aun] jurando en perjuicio propio, no cambia;
[el que] su dinero no da a inters, ni acepta soborno contra el inocente. El que hace estas cosas permanecer firme.
[Mictam de David.] Protgeme, oh Dios, pues en ti me refugio.
Yo dije al SEOR: T eres mi Seor; ningn bien tengo fuera de ti.
En cuanto a los santos que estn en la tierra, ellos son los nobles en quienes est toda mi delicia.
Se multiplicarn las aflicciones de aquellos que han corrido tras otro [dios]; no derramar yo sus libaciones de sangre, ni sus nombres pronunciarn mis labios.
El SEOR es la porcin de mi herencia y de mi copa; t sustentas mi suerte.
Las cuerdas cayeron para m en lugares agradables; en verdad mi herencia es hermosa para m.
Bendecir al SEOR que me aconseja; en verdad, en las noches mi corazn me instruye.
Al SEOR he puesto continuamente delante de m; porque est a mi diestra, permanecer firme.
Por tanto, mi corazn se alegra y mi alma se regocija; tambin mi carne morar segura,
pues t no abandonars mi alma en el Seol, ni permitirs a tu Santo ver corrupcin.
Me dars a conocer la senda de la vida; en tu presencia hay plenitud de gozo; en tu diestra, deleites para siempre.
[Oracin de David.] Oye, oh SEOR, una causa justa; atiende a mi clamor; presta odo a mi oracin, que no es de labios engaosos.
Que mi vindicacin venga de tu presencia; que tus ojos vean con rectitud.
T has probado mi corazn, [me] has visitado de noche; me has puesto a prueba y nada hallaste; he resuelto que mi boca no peque.
En cuanto a las obras de los hombres, por la palabra de tus labios yo me he guardado de las sendas de los violentos.
Mis pasos se han mantenido firmes en tus senderos. No han resbalado mis pies.
Yo te he invocado, oh Dios, porque t me responders; inclina a m tu odo, escucha mi palabra.
Muestra maravillosamente tu misericordia, t que salvas a los que se refugian a tu diestra de los que se levantan [contra ellos.]
Gurdame como a la nia de tus ojos; escndeme a la sombra de tus alas
de los impos que me despojan, [de] mis enemigos mortales que me rodean.
Han cerrado su insensible [corazn]; hablan arrogantemente con su boca.
Ahora nos han cercado en nuestros pasos; fijan sus ojos para echar[nos] por tierra,
como len que ansa despedazar, como leoncillo que acecha en los escondrijos.
Levntate, SEOR, sal a su encuentro, derrbalo; con tu espada libra mi alma del impo,
de los hombres, con tu mano, oh SEOR, de los hombres del mundo, cuya porcin est en [esta] vida, y cuyo vientre llenas de tu tesoro; se llenan de hijos, y dejan lo que les sobra a sus pequeos.
En cuanto a m, en justicia contemplar tu rostro; al despertar, me saciar cuando [contemple] tu imagen.
[Para el director del coro. Salmo de David, siervo del SEOR, el cual dirigi al SEOR las palabras de este cntico el da que el SEOR lo libr de la mano de todos sus enemigos, y de la mano de Sal. Y dijo:] Yo te amo, SEOR, fortaleza ma.
El SEOR es mi roca, mi baluarte y mi libertador; mi Dios, mi roca en quien me refugio; mi escudo y el cuerno de mi salvacin, mi altura inexpugnable.
Invoco al SEOR, que es digno de ser alabado, y soy salvo de mis enemigos.
Los lazos de la muerte me cercaron, y los torrentes de iniquidad me atemorizaron;
los lazos del Seol me rodearon; las redes de la muerte surgieron ante m.
En mi angustia invoqu al SEOR, y clam a mi Dios; desde su templo oy mi voz, y mi clamor delante de l lleg a sus odos.
Entonces la tierra se estremeci y tembl; los cimientos de los montes temblaron y fueron sacudidos, porque l se indign.
Humo subi de su nariz, y el fuego de su boca consuma; carbones fueron por l encendidos.
Tambin inclin los cielos, y descendi con densas tinieblas debajo de sus pies.
Cabalg sobre un querubn, y vol; y raudo vol sobre las alas del viento.
De las tinieblas hizo su escondedero, su pabelln a su alrededor; tinieblas de las aguas, densos nubarrones.
Por el fulgor de su presencia se desvanecieron sus densas nubes [en] granizo y carbones encendidos.
El SEOR tambin tron en los cielos, y el Altsimo dio su voz: granizo y carbones encendidos.
Y envi sus saetas, y los dispers, y muchos relmpagos, y los confundi.
Entonces apareci el lecho de las aguas, y los cimientos del mundo quedaron al descubierto a tu reprensin, oh SEOR, al soplo del aliento de tu nariz.
Extendi [la mano] desde lo alto y me tom; me sac de las muchas aguas.
Me libr de mi poderoso enemigo, y de los que me aborrecan, pues eran ms fuertes que yo.
Se enfrentaron a m el da de mi infortunio, mas el SEOR fue mi sostn.
Tambin me sac a un lugar espacioso; me rescat, porque se complaci en m.
El SEOR me ha premiado conforme a mi justicia; conforme a la pureza de mis manos me ha recompensado.
Porque he guardado los caminos del SEOR, y no me he apartado impamente de mi Dios.
Pues todas sus ordenanzas [estaban] delante de m, y no alej de m sus estatutos.
Tambin fui ntegro para con l, y me guard de mi iniquidad.
Por tanto el SEOR me ha recompensado conforme a mi justicia, conforme a la pureza de mis manos delante de sus ojos.
Con el benigno te muestras benigno, con el ntegro te muestras ntegro.
Con el puro eres puro, y con el perverso eres sagaz.
Porque t salvas al pueblo afligido, pero humillas los ojos altivos.
T enciendes mi lmpara, oh SEOR; mi Dios que alumbra mis tinieblas.
Pues contigo aplastar ejrcitos, y con mi Dios escalar murallas.
En cuanto a Dios, su camino es perfecto; acrisolada es la palabra del SEOR; l es escudo a todos los que a l se acogen.
Pues, quin es Dios, fuera del SEOR? Y quin es roca, sino slo nuestro Dios,
el Dios que me cie de poder, y ha hecho perfecto mi camino?
l hace mis pies como de ciervas, y me afirma en mis alturas.
l adiestra mis manos para la batalla, y mis brazos para tensar el arco de bronce.
T me has dado tambin el escudo de tu salvacin; tu diestra me sostiene, y tu benevolencia me engrandece.
Ensanchas mis pasos debajo de m, y mis pies no han resbalado.
Persegu a mis enemigos y los alcanc; y no me volv hasta acabarlos.
Los destroc y no pudieron levantarse; cayeron debajo de mis pies.
Pues t me has ceido con fuerza para la batalla; has subyugado debajo de m a los que contra m se levantaron.
Tambin has hecho que mis enemigos me vuelvan las espaldas, y destru a los que me odiaban.
Clamaron, mas no hubo quin [los] salvara; [aun] al SEOR [clamaron,] mas no les respondi.
Entonces los desmenuc como polvo delante del viento; los arroj como lodo de las calles.
T me has librado de las contiendas del pueblo; me has puesto por cabeza de las naciones; pueblo que yo no conoca me sirve.
Al orme, me obedecen; los extranjeros me fingen obediencia.
Los extranjeros desfallecen, y salen temblando de sus fortalezas.
El SEOR vive, bendita sea mi roca, y ensalzado sea el Dios de mi salvacin,
el Dios que por m ejecuta venganza, y subyuga pueblos debajo de m;
el que me libra de mis enemigos. Ciertamente t me exaltas sobre los que se levantan contra m; me rescatas del hombre violento.
Por tanto, te alabar, oh SEOR, entre las naciones, y cantar alabanzas a tu nombre.
Grandes victorias da l a su rey, y muestra misericordia a su ungido, a David y a su descendencia para siempre.
[Para el director del coro. Salmo de David.] Los cielos proclaman la gloria de Dios, y la expansin anuncia la obra de sus manos.
[Un] da transmite el mensaje al [otro] da, y [una] noche a [la otra] noche revela sabidura.
No hay mensaje, no hay palabras; no se oye su voz.
[Mas] por toda la tierra sali su voz, y hasta los confines del mundo sus palabras. En ellos puso una tienda para el sol,
y ste, como un esposo que sale de su alcoba, se regocija cual hombre fuerte al correr su carrera.
De un extremo de los cielos es su salida, y su curso hasta el otro extremo de ellos; y nada hay que se esconda de su calor.
La ley del SEOR es perfecta, que restaura el alma; el testimonio del SEOR es seguro, que hace sabio al sencillo.
Los preceptos del SEOR son rectos, que alegran el corazn; el mandamiento del SEOR es puro, que alumbra los ojos.
El temor del SEOR es limpio, que permanece para siempre; los juicios del SEOR son verdaderos, todos ellos justos;
deseables ms que el oro; s, [ms] que mucho oro fino, ms dulces que la miel y que el destilar del panal.
Adems, tu siervo es amonestado por ellos; en guardarlos hay gran recompensa.
Quin puede discernir [sus propios] errores? Absulveme de los [que me son] ocultos.
Guarda tambin a tu siervo [de pecados] de soberbia; que no se enseoreen de m. Entonces ser ntegro, y ser absuelto de gran transgresin.
Sean gratas las palabras de mi boca y la meditacin de mi corazn delante de ti, oh SEOR, roca ma y redentor mo.
[Para el director del coro. Salmo de David.] Que el SEOR te responda en el da de la angustia. Que el nombre del Dios de Jacob te ponga en alto.
Que desde el santuario te enve ayuda, y desde Sion te sostenga.
Que se acuerde de todas tus ofrendas, y halle aceptable tu holocausto.
Que te conceda el deseo de tu corazn, y cumpla todos tus anhelos.
Nosotros cantaremos con gozo por tu victoria, y en el nombre de nuestro Dios alzaremos bandera. Que el SEOR cumpla todas tus peticiones.
Ahora s que el SEOR salva a su ungido; le responder desde su santo cielo, con la potencia salvadora de su diestra.
Algunos [confan] en carros, y otros en caballos; mas nosotros en el nombre del SEOR nuestro Dios confiaremos.
Ellos se doblegaron y cayeron; pero nosotros nos hemos levantado y nos mantenemos en pie.
Salva, oh SEOR! Que el Rey nos responda el da que clamemos.
[Para el director del coro. Salmo de David.] Oh SEOR, en tu fortaleza se alegrar el rey, y cunto se regocijar en tu salvacin!
T le has dado el deseo de su corazn, y no le has negado la peticin de sus labios.
Porque le sales al encuentro con bendiciones de bien; corona de oro fino colocas en su cabeza.
Vida te pidi [y] t se la diste, largura de das eternamente y para siempre.
Grande es su gloria por tu salvacin, esplendor y majestad has puesto sobre l.
Pues le haces bienaventurado para siempre; con tu presencia le deleitas con alegra.
Porque el rey confa en el SEOR, y por la misericordia del Altsimo no ser conmovido.
Hallar tu mano a todos tus enemigos; tu diestra hallar a aquellos que te odian.
Los hars como horno de fuego en el tiempo de tu enojo; el SEOR en su ira los devorar, y fuego los consumir.
Su descendencia destruirs de [la faz de] la tierra, y sus descendientes de entre los hijos de los hombres.
Aunque intentaron el mal contra ti, [y] fraguaron una conspiracin, no prevalecern,
pues t los pondrs en fuga, apuntars a sus rostros con tu arco.
Engrandcete, oh SEOR, en tu poder; cantaremos y alabaremos tu podero.
[Para el director del coro; sobre ajelet-hasahar. Salmo de David.] Dios mo, Dios mo, por qu me has abandonado? [Por qu ests tan] lejos de mi salvacin [y] de las palabras de mi clamor?
Dios mo, de da clamo y no respondes; y de noche, pero no hay para m reposo.
Sin embargo, t eres santo, que habitas entre las alabanzas de Israel.
En ti confiaron nuestros padres; confiaron, y t los libraste.
A ti clamaron, y fueron librados; en ti confiaron, y no fueron decepcionados.
Pero yo soy gusano, y no hombre; oprobio de los hombres, y despreciado del pueblo.
Todos los que me ven, de m se burlan; hacen muecas con los labios, menean la cabeza, [diciendo:]
Que se encomiende al SEOR; que l lo libre, que l lo rescate, puesto que en l se deleita.
Porque t me sacaste del seno [materno;] me hiciste confiar desde los pechos de mi madre.
A ti fui entregado desde mi nacimiento; desde el vientre de mi madre t eres mi Dios.
No ests lejos de m, porque la angustia est cerca, pues no hay quien ayude.
Muchos toros me han rodeado; [toros] fuertes de Basn me han cercado.
vidos abren su boca contra m, como un len rapaz y rugiente.
Soy derramado como agua, y todos mis huesos estn descoyuntados; mi corazn es como cera; se derrite en medio de mis entraas.
Como un tiesto se ha secado mi vigor, y la lengua se me pega al paladar, y me has puesto en el polvo de la muerte.
Porque perros me han rodeado; me ha cercado cuadrilla de malhechores; me horadaron las manos y los pies.
Puedo contar todos mis huesos. Ellos me miran, me observan;
reparten mis vestidos entre s, y sobre mi ropa echan suertes.
Pero t, oh SEOR, no ests lejos; fuerza ma, apresrate a socorrerme.
Libra mi alma de la espada, mi nica [vida] de las garras del perro.
Slvame de la boca del len y de los cuernos de los bfalos; respndeme.
Hablar de tu nombre a mis hermanos; en medio de la congregacin te alabar.
Los que temis al SEOR, alabadle; descendencia toda de Jacob, glorificadle, temedle, descendencia toda de Israel.
Porque l no ha despreciado ni aborrecido la afliccin del angustiado, ni le ha escondido su rostro; sino que cuando clam al SEOR, [lo] escuch.
De ti [viene] mi alabanza en la gran congregacin; mis votos cumplir delante de los que le temen.
Los pobres comern y se saciarn; los que buscan al SEOR, le alabarn. Viva vuestro corazn para siempre!
Todos los trminos de la tierra se acordarn y se volvern al SEOR, y todas las familias de las naciones adorarn delante de ti.
Porque del SEOR es el reino, y l gobierna las naciones.
Todos los grandes de la tierra comern y adorarn; se postrarn ante l todos los que descienden al polvo, aun aquel que no puede conservar viva su alma.
La posteridad le servir; [esto] se dir del Seor hasta la generacin [venidera.]
Vendrn y anunciarn su justicia; a un pueblo por nacer, [anunciarn] que l ha hecho [esto.]
[Salmo de David.] El SEOR es mi pastor, nada me faltar.
En [lugares de] verdes pastos me hace descansar; junto a aguas de reposo me conduce.
l restaura mi alma; me gua por senderos de justicia por amor de su nombre.
Aunque pase por el valle de sombra de muerte, no temer mal alguno, porque t ests conmigo; tu vara y tu cayado me infunden aliento.
T preparas mesa delante de m en presencia de mis enemigos; has ungido mi cabeza con aceite; mi copa est rebosando.
Ciertamente el bien y la misericordia me seguirn todos los das de mi vida, y en la casa del SEOR morar por largos das.
[Salmo de David.] Del SEOR es la tierra y todo lo que hay en ella; el mundo y los que en l habitan.
Porque l la fund sobre los mares, y la asent sobre los ros.
Quin subir al monte del SEOR? Y quin podr estar en su lugar santo?
El de manos limpias y corazn puro; el que no ha alzado su alma a la falsedad, ni jurado con engao.
se recibir bendicin del SEOR, y justicia del Dios de su salvacin.
Tal es la generacin de los que le buscan, de los que buscan tu rostro, [como] Jacob.
Alzad, oh puertas, vuestras cabezas, alzaos vosotras, puertas eternas, para que entre el Rey de la gloria.
Quin es este Rey de la gloria? El SEOR, fuerte y poderoso; el SEOR, poderoso en batalla.
Alzad, oh puertas, vuestras cabezas, alzad[las,] puertas eternas, para que entre el Rey de la gloria.
Quin es este Rey de la gloria? El SEOR de los ejrcitos, l es el Rey de la gloria.
[Salmo de David.] A ti, oh SEOR, elevo mi alma.
Dios mo, en ti confo; no sea yo avergonzado, que no se regocijen sobre m mis enemigos.
Ciertamente ninguno de los que esperan en ti ser avergonzado; sean avergonzados los que sin causa se rebelan.
SEOR, mustrame tus caminos, [y] ensame tus sendas.
Guame en tu verdad y ensame, porque t eres el Dios de mi salvacin; en ti espero todo el da.
Acurdate, oh SEOR, de tu compasin y de tus misericordias, que son eternas.
No te acuerdes de los pecados de mi juventud ni de mis transgresiones; acurdate de m conforme a tu misericordia, por tu bondad, oh SEOR.
Bueno y recto es el SEOR; por tanto, l muestra a los pecadores el camino.
Dirige a los humildes en la justicia, y ensea a los humildes su camino.
Todas las sendas del SEOR son misericordia y verdad para aquellos que guardan su pacto y sus testimonios.
Oh SEOR, por amor de tu nombre, perdona mi iniquidad, porque es grande.
Quin es el hombre que teme al SEOR? l le instruir en el camino que debe escoger.
En prosperidad habitar su alma, y su descendencia poseer la tierra.
Los secretos del SEOR son para los que le temen, y l les dar a conocer su pacto.
De continuo estn mis ojos hacia el SEOR, porque l sacar mis pies de la red.
Vulvete a m y tenme piedad, porque estoy solitario y afligido.
Las angustias de mi corazn han aumentado; scame de mis congojas.
Mira mi afliccin y mis trabajos, y perdona todos mis pecados.
Mira mis enemigos, que son muchos, y con odio violento me detestan.
Guarda mi alma y lbrame; no sea yo avergonzado, porque en ti me refugio.
La integridad y la rectitud me preserven, porque en ti espero.
Oh Dios, redime a Israel de todas sus angustias.
[Salmo de David.] Hazme justicia, oh SEOR, porque yo en mi integridad he andado, y en el SEOR he confiado sin titubear.
Examname, oh SEOR, y prubame; escudria mi mente y mi corazn.
Porque delante de mis ojos est tu misericordia, y en tu verdad he andado.
Con los falsos no me he sentado, ni con los hipcritas ir.
Aborrezco la reunin de los malhechores, y no me sentar con los impos.
Lavar en inocencia mis manos, y andar en torno a tu altar, oh SEOR,
proclamando con voz de accin de gracias y contando todas tus maravillas.
Oh SEOR, yo amo la habitacin de tu casa, y el lugar donde habita tu gloria.
No juntes mi alma con pecadores, ni mi vida con hombres sanguinarios,
en cuyas manos hay ardides inicuos, y cuya diestra est llena de sobornos.
Mas yo en mi integridad andar; redmeme, y ten piedad de m.
Sobre tierra firme est mi pie; en las congregaciones bendecir al SEOR.
[Salmo de David.] El SEOR es mi luz y mi salvacin; a quin temer? El SEOR es la fortaleza de mi vida; de quin tendr temor?
Cuando para devorar mis carnes vinieron sobre m los malhechores, mis adversarios y mis enemigos, ellos tropezaron y cayeron.
Aunque un ejrcito acampe contra m, no temer mi corazn; aunque en mi contra se levante guerra, [a pesar de] ello, estar confiado.
Una cosa he pedido al SEOR, [y] sa buscar: que habite yo en la casa del SEOR todos los das de mi vida, para contemplar la hermosura del SEOR, y para meditar en su templo.
Porque en el da de la angustia me esconder en su tabernculo; en lo secreto de su tienda me ocultar; sobre una roca me pondr en alto.
Entonces ser levantada mi cabeza sobre mis enemigos que me cercan; y en su tienda ofrecer sacrificios con voces de jbilo; cantar, s, cantar alabanzas al SEOR.
Escucha, oh SEOR, mi voz cuando clamo; ten piedad de m, y respndeme.
[Cuando dijiste:] Buscad mi rostro, mi corazn te respondi: Tu rostro, SEOR, buscar.
No escondas tu rostro de m; no rechaces con ira a tu siervo; t has sido mi ayuda. No me abandones ni me desampares, oh Dios de mi salvacin.
Porque [aunque] mi padre y mi madre me hayan abandonado, el SEOR me recoger.
SEOR, ensame tu camino, y guame por senda llana por causa de mis enemigos.
No me entregues a la voluntad de mis adversarios; porque testigos falsos se han levantado contra m, y los que respiran violencia.
[Hubiera yo desmayado,] si no hubiera credo que haba de ver la bondad del SEOR en la tierra de los vivientes.
Espera al SEOR; esfurzate y alintese tu corazn. S, espera al SEOR.
[Salmo de David.] A ti clamo, oh SEOR; roca ma, no seas sordo para conmigo, no sea que si guardas silencio hacia m, venga a ser semejante a los que descienden a la fosa.
Escucha la voz de mis splicas cuando a ti pido auxilio; cuando levanto mis manos hacia el lugar santsimo de tu santuario.
No me arrastres con los impos ni con los que obran iniquidad, que hablan de paz con su prjimo, mientras hay maldad en su corazn.
Dales conforme a su obra y segn la maldad de sus hechos; dales conforme a la obra de sus manos; pgales su merecido.
Porque no tienen en cuenta los hechos del SEOR ni la obra de sus manos, l los derribar y no los edificar.
Bendito sea el SEOR, porque ha odo la voz de mis splicas.
El SEOR es mi fuerza y mi escudo; en l confa mi corazn, y soy socorrido; por tanto, mi corazn se regocija, y le dar gracias con mi cntico.
El SEOR es la fuerza de su pueblo, y l es defensa salvadora de su ungido.
Salva a tu pueblo y bendice a tu heredad, pastoralos y llvalos para siempre.
[Salmo de David.] Tributad al SEOR, oh hijos de los poderosos, tributad al SEOR gloria y poder.
Tributad al SEOR la gloria debida a su nombre; adorad al SEOR en la majestad de la santidad.
Voz del SEOR sobre las aguas. El Dios de gloria truena, el SEOR est sobre las muchas aguas.
La voz del SEOR es poderosa, la voz del SEOR es majestuosa.
La voz del SEOR rompe los cedros; s, el SEOR hace pedazos los cedros del Lbano;
y como becerro hace saltar al Lbano; y al Sirin como cra de bfalo.
La voz del SEOR levanta llamas de fuego.
La voz del SEOR hace temblar el desierto; el SEOR hace temblar el desierto de Cades.
La voz del SEOR hace parir a las ciervas, y deja los bosques desnudos, y en su templo todo dice: Gloria!
El SEOR se sent [como rey] cuando el diluvio; s, como rey se sienta el SEOR para siempre.
El SEOR dar fuerza a su pueblo; el SEOR bendecir a su pueblo con paz.
[Salmo. Cntico para la dedicacin de la Casa. Salmo de David.] Te ensalzar, oh SEOR, porque me has elevado, y no has permitido que mis enemigos se ran de m.
Oh SEOR, Dios mo, a ti ped auxilio y me sanaste.
Oh SEOR, has sacado mi alma del Seol; me has guardado con vida, para que no descienda al sepulcro.
Cantad alabanzas al SEOR, vosotros sus santos, y alabad su santo nombre.
Porque su ira es slo por un momento, [pero] su favor es por toda una vida; el llanto puede durar toda la noche, pero a la maana [vendr] el grito de alegra.
Y en mi prosperidad yo dije: Jams ser conmovido.
Oh SEOR, con tu favor has hecho que mi monte permanezca fuerte; t escondiste tu rostro, fui conturbado.
A ti, oh SEOR, clam, y al Seor dirig mi splica:
Qu provecho hay en mi sangre si desciendo al sepulcro? [Acaso] te alabar el polvo? Anunciar tu fidelidad?
Escucha, oh SEOR, y ten piedad de m; oh SEOR, s t mi socorro.
T has cambiado mi lamento en danza; has desatado mi cilicio y me has ceido de alegra;
para que [mi] alma te cante alabanzas y no est callada. Oh SEOR, Dios mo, te alabar por siempre.
[Para el director del coro. Salmo de David.] En ti, oh SEOR, me refugio; jams sea yo avergonzado; lbrame en tu justicia.
Inclina a m tu odo, resctame pronto; s para m roca fuerte, fortaleza para salvarme.
Porque t eres mi roca y mi fortaleza, y por amor de tu nombre me conducirs y me guiars.
Me sacars de la red que en secreto me han tendido; porque t eres mi refugio.
En tu mano encomiendo mi espritu; t me has redimido, oh SEOR, Dios de verdad.
Aborrezco a los que confan en dolos vanos; mas yo confo en el SEOR.
Me gozar y me alegrar en tu misericordia, porque t has visto mi afliccin; has conocido las angustias de mi alma,
y no me has entregado en manos del enemigo; t has puesto mis pies en lugar espacioso.
Ten piedad de m, oh SEOR, porque estoy en angustia; se consumen de sufrir mis ojos, mi alma y mis entraas.
Pues mi vida se gasta en tristeza, y mis aos en suspiros; mis fuerzas se agotan a causa de mi iniquidad, y se ha consumido mi cuerpo.
A causa de todos mis adversarios, he llegado a ser objeto de oprobio, especialmente para mis vecinos, y causa de espanto para mis conocidos; los que me ven en la calle huyen de m.
Como un muerto soy olvidado, sin ser recordado, soy semejante a un vaso roto.
Porque he odo la calumnia de muchos, el terror est por todas partes; mientras traman juntos contra m, planean quitarme la vida.
Pero yo, oh SEOR, en ti confo; digo: T eres mi Dios.
En tu mano estn mis aos; lbrame de la mano de mis enemigos, y de los que me persiguen.
Haz resplandecer tu rostro sobre tu siervo; slvame en tu misericordia.
Oh SEOR, no sea yo avergonzado, porque a ti clamo; sean avergonzados los impos; que [desciendan] en silencio al Seol.
Enmudezcan los labios mentirosos, que arrogantes hablan contra el justo con soberbia y desprecio.
Cun grande es tu bondad, que has guardado para los que te temen, que has obrado para los que en ti se refugian, delante de los hijos de los hombres!
De las conspiraciones de los hombres t los escondes en lo secreto de tu presencia; en un refugio los pondrs a cubierto de los enredos de las lenguas.
Bendito sea el SEOR, porque ha hecho maravillosa su misericordia para m en ciudad asediada.
Y yo alarmado, deca: Cortado soy de delante de tus ojos! Empero t oste la voz de mis splicas cuando a ti clamaba.
Amad al SEOR, todos sus santos! El SEOR preserva a los fieles, y retribuye plenamente a los que obran con soberbia.
Esforzaos, y alintese vuestro corazn, todos vosotros que esperis en el SEOR.
[Salmo de David. Masquil.] Cun bienaventurado es aquel cuya transgresin es perdonada, cuyo pecado es cubierto!
Cun bienaventurado es el hombre a quien el SEOR no culpa de iniquidad, y en cuyo espritu no hay engao!
Mientras call [mi pecado], mi cuerpo se consumi con mi gemir durante todo el da.
Porque da y noche tu mano pesaba sobre m; mi vitalidad se desvaneca con el calor del verano.
Te manifest mi pecado, y no encubr mi iniquidad. Dije: Confesar mis transgresiones al SEOR; y t perdonaste la culpa de mi pecado.
Por eso, que todo santo ore a ti en el tiempo en que puedas ser hallado; ciertamente, en la inundacin de muchas aguas, no llegarn [stas] a l.
T eres mi escondedero; de la angustia me preservars; con cnticos de liberacin me rodears.
Yo te har saber y te ensear el camino en que debes andar; te aconsejar con mis ojos [puestos] en ti.
No seis como el caballo o como el mulo, que no tienen entendimiento; cuyos arreos incluyen bocado y freno para sujetarlos, [porque si no,] no se acercan a ti.
Muchos son los dolores del impo, pero al que confa en el SEOR, la misericordia lo rodear.
Alegraos en el SEOR y regocijaos, justos; dad voces de jbilo, todos los rectos de corazn.
Cantad de jbilo en el SEOR, oh justos; apropiada es para los rectos la alabanza.
Dad gracias al SEOR con la lira; cantadle alabanzas con el arpa de diez cuerdas.
Cantadle cntico nuevo; taed con arte, con voz de jbilo.
Porque la palabra del SEOR es recta; y toda su obra es [hecha] con fidelidad.
l ama la justicia y el derecho; llena est la tierra de la misericordia del SEOR.
Por la palabra del SEOR fueron hechos los cielos, y todo su ejrcito por el aliento de su boca.
l junta las aguas del mar como un montn; pone en almacenes los abismos.
Tema al SEOR toda la tierra; tiemblen en su presencia todos los habitantes del mundo.
Porque l habl, y fue hecho; l mand, y [todo] se confirm.
El SEOR hace nulo el consejo de las naciones; frustra los designios de los pueblos.
El consejo del SEOR permanece para siempre, los designios de su corazn de generacin en generacin.
Bienaventurada la nacin cuyo Dios es el SEOR, el pueblo que l ha escogido como herencia para s.
El SEOR mira desde los cielos; l ve a todos los hijos de los hombres.
Desde el lugar de su morada l observa a todos los habitantes de la tierra;
l, que modela el corazn de cada uno de ellos; l, que todas las obras de ellos entiende.
El rey no se salva por gran ejrcito; ni es librado el valiente por la mucha fuerza.
Falsa esperanza de victoria es el caballo, ni con su mucha fuerza puede librar.
He aqu, los ojos del SEOR estn sobre los que le temen, sobre los que esperan en su misericordia,
para librar su alma de la muerte, y conservarlos con vida en [tiempos de] hambre.
Nuestra alma espera al SEOR; l es nuestra ayuda y nuestro escudo;
pues en l se regocija nuestro corazn, porque en su santo nombre hemos confiado.
Sea sobre nosotros tu misericordia, oh SEOR, segn hemos esperado en ti.
[Salmo de David cuando se fingi loco delante de Abimelec, quien lo ech, y l se fue.] Bendecir al SEOR en todo tiempo; continuamente estar su alabanza en mi boca.
En el SEOR se gloriar mi alma; lo oirn los humildes y se regocijarn.
Engrandeced al SEOR conmigo, y exaltemos a una su nombre.
Busqu al SEOR, y l me respondi, y me libr de todos mis temores.
[Los que] a l miraron, fueron iluminados; sus rostros jams sern avergonzados.
Este pobre clam, y el SEOR le oy, y lo salv de todas sus angustias.
El ngel del SEOR acampa alrededor de los que le temen, y los rescata.
Probad y ved que el SEOR es bueno. Cun bienaventurado es el hombre que en l se refugia!
Temed al SEOR, vosotros sus santos, pues nada les falta a aquellos que le temen.
Los leoncillos pasan necesidad y tienen hambre, mas los que buscan al SEOR no carecern de bien alguno.
Venid, hijos, escuchadme; os ensear el temor del SEOR.
Quin es el hombre que desea vida y quiere [muchos] das para ver el bien?
Guarda tu lengua del mal, y tus labios de hablar engao.
Aprtate del mal y haz el bien, busca la paz y sguela. Los ojos del SEOR estn sobre los justos, y sus odos [atentos] a su clamor.
El rostro del SEOR est contra los que hacen mal, para cortar de la tierra su memoria.
Claman [los justos,] y el SEOR [los] oye, y los libra de todas sus angustias.
Cercano est el SEOR a los quebrantados de corazn, y salva a los abatidos de espritu.
Muchas son las aflicciones del justo, pero de todas ellas lo libra el SEOR.
l guarda todos sus huesos; ni uno de ellos es quebrantado.
La maldad dar muerte al impo, y los que aborrecen al justo sern condenados.
El SEOR redime el alma de sus siervos; y no ser condenado ninguno de los que en l se refugian.
[Salmo de David.] Combate, oh SEOR, a los que me combaten; ataca a los que me atacan.
Echa mano del broquel y del escudo, y levntate en mi ayuda.
Empua tambin la lanza y el hacha para enfrentarte a los que me persiguen; di a mi alma: Yo soy tu salvacin.
Sean avergonzados y confundidos los que buscan mi vida; sean puestos en fuga y humillados los que traman el mal contra m.
Sean como paja delante del viento, con el ngel del SEOR acosndo[los.]
Sea su camino tenebroso y resbaladizo, con el ngel del SEOR persiguindolos.
Porque sin causa me tendieron su red; sin causa cavaron fosa para mi alma.
Que venga destruccin sobre l sin darse cuenta, y la red que l mismo tendi lo prenda, que caiga en esa misma destruccin!
Y mi alma se regocijar en el SEOR; en su salvacin se gozar.
Dirn todos mis huesos: SEOR, quin como t, que libras al afligido de aquel que es ms fuerte que l, s, al afligido y al necesitado de aquel que lo despoja?
Se levantan testigos malvados, [y] de lo que no s me preguntan.
Me devuelven mal por bien [para] afliccin de mi alma.
Pero yo, cuando ellos estaban enfermos, vesta de cilicio; humill mi alma con ayuno, y mi oracin se repeta en mi pecho.
Como por mi amigo, como por mi hermano, andaba de aqu para all; como el que est de duelo por la madre, enlutado me encorvaba.
Pero ellos se alegraron en mi tropiezo, y se reunieron; los agresores, a quienes no conoca, se juntaron contra m; me despedazaban sin cesar.
Como bufones impos en una fiesta, rechinaban sus dientes contra m.
Hasta cundo, Seor, estars mirando? Rescata mi alma de sus estragos, mi nica [vida] de los leones.
En la gran congregacin te dar gracias; entre mucha gente te alabar.
No permitas que se regocijen a costa ma los que injustamente son mis enemigos, ni que guien el ojo con malicia los que sin causa me aborrecen.
Porque ellos no hablan paz, sino que piensan palabras engaosas contra los pacficos de la tierra,
y abrieron bien grande su boca contra m; dijeron: Aj, aj, nuestros ojos lo han visto!
T lo has visto, SEOR, no calles; Seor, no ests lejos de m.
Despierta y levntate para mi defensa y para mi causa, Dios mo y Seor mo.
Jzgame conforme a tu justicia, oh SEOR, Dios mo; que no se ran de m.
Que no digan en su corazn: Aj, lo que queramos! Que no digan: Lo hemos devorado!
Sean avergonzados y humillados a una los que se alegran de mi mal; cbranse de vergenza y deshonra los que se engrandecen contra m.
Canten de jbilo y regocjense los que favorecen mi vindicacin; y digan continuamente: Engrandecido sea el SEOR, que se deleita en la paz de su siervo.
Y mi lengua hablar de tu justicia [y] de tu alabanza todo el da.
[Para el director del coro. Salmo de David, siervo del SEOR.] La transgresin habla al impo dentro de su corazn; no hay temor de Dios delante de sus ojos.
Porque en sus propios ojos [la transgresin] le engaa en cuanto a descubrir su iniquidad [y] aborrecer[la.]
Las palabras de su boca son iniquidad y engao; ha dejado de ser sabio [y] de hacer el bien.
Planea la iniquidad en su cama; se obstina en un camino que no es bueno; no aborrece el mal.
Tu misericordia, oh SEOR, se extiende hasta los cielos, tu fidelidad, hasta el firmamento.
Tu justicia es como los montes de Dios; tus juicios son [como] profundo abismo. T preservas, oh SEOR, al hombre y al animal.
Cun preciosa es, oh Dios, tu misericordia! Por eso los hijos de los hombres se refugian a la sombra de tus alas.
Se sacian de la abundancia de tu casa, y les das a beber del ro de tus delicias.
Porque en ti est la fuente de la vida; en tu luz vemos la luz.
Contina tu misericordia para con los que te conocen, y tu justicia para con los rectos de corazn.
Que no me alcance el pie del orgullo, ni me mueva la mano de los impos.
All han cado los que obran iniquidad; han sido derribados y no se pueden levantar.
[Salmo de David.] No te irrites a causa de los malhechores; no tengas envidia de los que practican la iniquidad.
Porque como la hierba pronto se secarn, y se marchitarn como la hierba verde.
Confa en el SEOR, y haz el bien; habita en la tierra, y cultiva la fidelidad.
Pon tu delicia en el SEOR, y l te dar las peticiones de tu corazn.
Encomienda al SEOR tu camino, confa en l, que l actuar;
har resplandecer tu justicia como la luz, y tu derecho como el medioda.
Confa callado en el SEOR y esprale con paciencia; no te irrites a causa del que prospera en su camino, por el hombre que lleva a cabo [sus] intrigas.
Deja la ira y abandona el furor; no te irrites, slo haras lo malo.
Porque los malhechores sern exterminados, mas los que esperan en el SEOR poseern la tierra.
Un poco ms y no existir el impo; buscars con cuidado su lugar, pero l no estar [all].
Mas los humildes poseern la tierra, y se deleitarn en abundante prosperidad.
El impo trama contra el justo, y contra l rechina sus dientes.
El Seor se re de l, porque ve que su da se acerca.
Los impos han sacado la espada y entesado el arco, para abatir al afligido y al necesitado, para matar a los de recto proceder.
Su espada penetrar en su propio corazn, y sus arcos sern quebrados.
Mejor es lo poco del justo que la abundancia de muchos impos.
Porque los brazos de los impos sern quebrados; mas el SEOR sostiene a los justos.
El SEOR conoce los das de los ntegros, y su herencia ser perpetua.
No sern avergonzados en el tiempo malo, y en das de hambre se saciarn.
Pero los impos perecern, y los enemigos del SEOR [sern] como la hermosura de los prados; desaparecen, se desvanecen como el humo.
El impo pide prestado y no paga, mas el justo es compasivo y da.
Porque los que son bendecidos por el SEOR poseern la tierra, pero los maldecidos por l sern exterminados.
Por el SEOR son ordenados los pasos del hombre, y el SEOR se deleita en su camino.
Cuando caiga, no quedar derribado, porque el SEOR sostiene su mano.
Yo fui joven, y ya soy viejo, y no he visto al justo desamparado, ni a su descendencia mendigando pan.
Todo el da es compasivo y presta, y su descendencia es para bendicin.
Aprtate del mal y haz el bien, y tendrs morada para siempre.
Porque el SEOR ama la justicia, y no abandona a sus santos; ellos son preservados para siempre, pero la descendencia de los impos ser exterminada.
Los justos poseern la tierra, y para siempre morarn en ella.
La boca del justo profiere sabidura y su lengua habla rectitud.
La ley de su Dios est en su corazn; no vacilan sus pasos.
El impo acecha al justo y procura matarlo.
El SEOR no dejar al justo en sus manos, ni permitir que lo condenen cuando sea juzgado.
Espera en el SEOR y guarda su camino, y l te exaltar para que poseas la tierra; cuando los impos sean exterminados, t lo vers.
He visto al impo, violento, extenderse como frondoso rbol en su propio suelo.
Luego pas, y he aqu, ya no estaba; lo busqu, pero no se le hall.
Observa al que es ntegro, mira al que es recto; porque el hombre de paz tendr descendencia.
Pero los transgresores sern destruidos a una; la posteridad de los impos ser exterminada.
Mas la salvacin de los justos viene del SEOR; l es su fortaleza en el tiempo de la angustia.
El SEOR los ayuda y los libra; los libra de los impos y los salva, porque en l se refugian.
[Salmo de David. Para conmemorar.] Seor, no me reprendas en tu enojo, ni me castigues en tu furor.
Porque tus saetas se han clavado en m, y sobre m ha descendido tu mano.
Nada hay sano en mi carne a causa de tu indignacin; en mis huesos no hay salud a causa de mi pecado.
Porque mis iniquidades han sobrepasado mi cabeza; como pesada carga, pesan mucho para m.
Mis llagas hieden [y] supuran. A causa de mi necedad,
estoy encorvado y abatido en gran manera, [y] ando sombro todo el da.
Porque mis lomos estn inflamados de fiebre, y nada hay sano en mi carne.
Estoy entumecido y abatido en gran manera; gimo a causa de la agitacin de mi corazn.
Seor, todo mi anhelo est delante de ti, y mi suspiro no te es oculto.
Palpita mi corazn, mis fuerzas me abandonan, y aun la luz de mis ojos se ha ido de m.
Mis amigos y mis compaeros se mantienen lejos de mi plaga, y mis parientes se mantienen a distancia.
Los que buscan mi vida [me] tienden lazos; los que procuran mi mal hablan [de mi] destruccin, y traman traicin todo el da.
Mas yo, como el sordo, no oigo; [soy] como el mudo que no abre la boca.
S, soy como el hombre que no oye, y en cuya boca no hay rplica.
Porque en ti espero, oh SEOR; t responders, Seor, Dios mo.
Pues dije: Que no se alegren de m [los que,] cuando mi pie resbala, se engrandecen sobre m.
Porque yo estoy a punto de caer, y mi dolor est continuamente delante de m.
Confieso, pues, mi iniquidad; afligido estoy a causa de mi pecado.
Pero mis enemigos son vigorosos [y] fuertes; muchos son los que sin causa me aborrecen.
Y los que pagan mal por bien se me oponen, porque yo sigo lo bueno.
No me abandones, oh SEOR; Dios mo, no ests lejos de m.
Apresrate a socorrerme, oh Seor, salvacin ma.
[Para el director del coro, para Jedutn. Salmo de David.] Yo dije: Guardar mis caminos, para no pecar con mi lengua; guardar mi boca como con mordaza, mientras el impo est en mi presencia.
Enmudec y call; guard silencio [aun acerca] de lo bueno, y se agrav mi dolor.
Arda mi corazn dentro de m; mientras meditaba, se encendi el fuego; [entonces] dije con mi lengua:
SEOR, hazme saber mi fin, y cul es la medida de mis das, para que yo sepa cun efmero soy.
He aqu, t has hecho mis das muy breves, y mi existencia es como nada delante de ti; ciertamente todo hombre, aun en la plenitud de su vigor, es slo un soplo.
S, como una sombra anda el hombre; ciertamente en vano se afana; acumula [riquezas,] y no sabe quin las recoger.
Y ahora, Seor, qu espero? En ti est mi esperanza.
Lbrame de todas mis transgresiones; no me hagas la burla de los necios.
Mudo me he quedado, no abro la boca, porque t eres el que ha obrado.
Quita de m tu plaga; por la dureza de tu mano estoy pereciendo.
Con castigos corriges al hombre por [su] iniquidad; como la polilla, consumes lo que es ms precioso para l; ciertamente, todo hombre es slo un soplo.
Escucha mi oracin, oh SEOR, y presta odo a mi clamor; no guardes silencio ante mis lgrimas; porque extranjero soy junto a ti, peregrino, como todos mis padres.
Aparta de m tu mirada, para poder alegrarme, antes de que me vaya [de aqu], y ya no exista.
[Para el director del coro. Salmo de David.] Al SEOR esper pacientemente, y El se inclin a m y oy mi clamor.
Me sac del hoyo de la destruccin, del lodo cenagoso; asent mis pies sobre una roca y afirm mis pasos.
Puso en mi boca un cntico nuevo, un canto de alabanza a nuestro Dios; muchos vern [esto,] y temern, y confiarn en el SEOR.
Cun bienaventurado es el hombre que ha puesto en el SEOR su confianza, y no se ha vuelto a los soberbios ni a los que caen en falsedad.
Muchas son, SEOR, Dios mo, las maravillas que t has hecho, y [muchos] tus designios para con nosotros; nadie hay que se compare contigo; si [los] anunciara, y hablara de ellos, no podran ser enumerados.
Sacrificio y ofrenda de cereal no has deseado; has abierto mis odos; holocausto y ofrenda por el pecado no has requerido.
Entonces dije: He aqu, vengo; en el rollo del libro est escrito de m;
me deleito en hacer tu voluntad, Dios mo; tu ley est dentro de mi corazn.
He proclamado buenas nuevas de justicia en la gran congregacin; he aqu, no refrenar mis labios, oh SEOR, t lo sabes.
No he escondido tu justicia dentro de mi corazn; he proclamado tu fidelidad y tu salvacin; no he ocultado a la gran congregacin tu misericordia y tu verdad.
T, oh SEOR, no retengas tu compasin de m; tu misericordia y tu verdad me guarden continuamente,
porque me rodean males sin nmero; mis iniquidades me han alcanzado, y no puedo ver; son ms numerosas que los cabellos de mi cabeza, y el corazn me falla.
Ten a bien, oh SEOR, libertarme; apresrate, SEOR, a socorrerme.
Sean avergonzados y humillados a una los que buscan mi vida para destruirla; sean vueltos atrs y cubiertos de ignominia los que se complacen en mi mal.
Queden atnitos a causa de su vergenza los que me dicen: Aj, aj!
Regocjense y algrense en ti todos los que te buscan; que digan continuamente: Engrandecido sea el SEOR! los que aman tu salvacin.
Por cuanto yo estoy afligido y necesitado, el Seor me tiene en cuenta. T eres mi socorro y mi libertador; Dios mo, no te tardes.
[Para el director del coro. Salmo de David.] Bienaventurado el que piensa en el pobre; en el da del mal el SEOR lo librar.
El SEOR lo proteger y lo mantendr con vida, y ser bienaventurado sobre la tierra; y no lo entregars a la voluntad de sus enemigos.
El SEOR lo sostendr en su lecho de enfermo; en su enfermedad, restaurars su salud.
Yo dije: Oh SEOR, ten piedad de m; sana mi alma, porque contra ti he pecado.
Mis enemigos hablan mal contra m, [diciendo:] Cundo morir y perecer su nombre?
Y si [alguno] viene a ver[me,] habla falsedades; su corazn recoge iniquidad para s; cuando sale fuera, lo publica.
Todos los que me odian murmuran a una contra m; traman hacerme dao, [diciendo:]
Una cosa del demonio ha sido derramada sobre l, as que cuando se acueste, no volver a levantarse.
Aun mi ntimo amigo en quien yo confiaba, el que de mi pan coma, contra m ha levantado su calcaar.
Pero t, oh SEOR, ten piedad de m y levntame, para que yo les pague [como se merecen.]
Por esto s que conmigo te complaces, porque mi enemigo no canta victoria sobre m.
En cuanto a m, me mantienes en mi integridad, y me afirmas en tu presencia para siempre.
Bendito sea el SEOR, Dios de Israel, desde la eternidad hasta la eternidad. Amn y amn.
[Para el director del coro. Masquil de los hijos de Cor.] Como el ciervo anhela las corrientes de agua, as suspira por ti, oh Dios, el alma ma.
Mi alma tiene sed de Dios, del Dios viviente; cundo vendr y me presentar delante de Dios?
Mis lgrimas han sido mi alimento de da y de noche, mientras me dicen todo el da: Dnde est tu Dios?
Me acuerdo de estas cosas y derramo mi alma dentro de m; de cmo iba yo con la multitud [y] la guiaba hasta la casa de Dios, con voz de alegra y de accin de gracias, [con] la muchedumbre en fiesta.
Por qu te abates, alma ma, y [por qu] te turbas dentro de m? Espera en Dios, pues he de alabarle otra vez [por] la salvacin de su presencia.
Dios mo, mi alma est en m deprimida; por eso me acuerdo de ti desde la tierra del Jordn, y [desde] las cumbres del Hermn, desde el monte Mizar.
Un abismo llama a [otro] abismo a la voz de tus cascadas; todas tus ondas y tus olas han pasado sobre m.
De da mandar el SEOR su misericordia, y de noche su cntico [estar] conmigo; [elevar] una oracin al Dios de mi vida.
A Dios, mi roca, dir: Por qu me has olvidado? Por qu ando sombro por la opresin del enemigo?
Como quien quebranta mis huesos, mis adversarios me afrentan, mientras me dicen todo el da: Dnde est tu Dios?
Por qu te abates, alma ma, y por qu te turbas dentro de m? Espera en Dios, pues he de alabarle otra vez. [l es] la salvacin de mi ser, y mi Dios!
Hazme justicia, oh Dios, y defiende mi causa contra una nacin impa; lbrame del hombre engaoso e injusto.
Ya que t eres el Dios de mi fortaleza, por qu me has rechazado? Por qu ando sombro por la opresin del enemigo?
Enva tu luz y tu verdad; que ellas me guen, que me lleven a tu santo monte, y a tus moradas.
Entonces llegar al altar de Dios, a Dios, mi supremo gozo; y al son de la lira te alabar, oh Dios, Dios mo.
Por qu te abates, alma ma, y por qu te turbas dentro de m? Espera en Dios, pues he de alabarle otra vez. [l es] la salvacin de mi ser, y mi Dios!
[Para el director del coro. Masquil de los hijos de Cor.] Oh Dios, con nuestros odos hemos odo, nuestros padres nos han contado la obra que hiciste en sus das, en los tiempos antiguos.
T con tu mano echaste fuera las naciones, y a ellos los plantaste. Afligiste a los pueblos, y a ellos los hiciste crecer.
Pues no por su espada tomaron posesin de la tierra, ni su brazo los salv, sino tu diestra y tu brazo, y la luz de tu presencia, porque te complaciste en ellos.
T eres mi rey, oh Dios; manda victorias a Jacob.
Contigo rechazaremos a nuestros adversarios; en tu nombre hollaremos a los que contra nosotros se levanten.
Porque yo no confiar en mi arco, ni me salvar mi espada;
pues t nos has salvado de nuestros adversarios, y has avergonzado a los que nos aborrecen.
En Dios nos hemos gloriado todo el da, y por siempre alabaremos tu nombre.
Sin embargo, t [nos] has rechazado y nos has confundido, y no sales con nuestros ejrcitos.
Nos haces retroceder ante el adversario, y los que nos aborrecen tomaron botn para s.
Nos entregas como ovejas para ser devorados, y nos has esparcido entre las naciones.
Vendes a tu pueblo a bajo precio, y no te has beneficiado con su venta.
Nos haces el oprobio de nuestros vecinos, escarnio y burla de los que nos rodean.
Nos pones por proverbio entre las naciones, causa de risa entre los pueblos.
Todo el da mi ignominia est delante de m, y la vergenza de mi rostro me ha abrumado,
por la voz del que [me] reprocha y vitupera, por la presencia del enemigo y del vengativo.
Todo esto nos ha sobrevenido, pero no nos hemos olvidado de ti, ni hemos faltado a tu pacto.
No se ha vuelto atrs nuestro corazn, ni se han desviado nuestros pasos de tu senda;
sin embargo, nos has quebrantado en la regin de los chacales, y nos has cubierto con la sombra de la muerte.
Si nos hubiramos olvidado del nombre de nuestro Dios, o extendido nuestras manos a un dios extrao,
no se habra dado cuenta Dios de esto? Pues l conoce los secretos del corazn.
Pero por causa tuya nos matan cada da; se nos considera como ovejas para el matadero.
Despierta! Por qu duermes, Seor? Levntate! No [nos] rechaces para siempre.
Por qu escondes tu rostro [y] te olvidas de nuestra afliccin y de nuestra opresin?
Porque nuestra alma se ha hundido en el polvo; nuestro cuerpo est pegado a la tierra.
Levntate! S nuestra ayuda, y redmenos por amor de tu misericordia.
[Para el director del coro; segn Sosanim. Masquil de los hijos de Cor. Cancin de amor.] Rebosa en mi corazn un tema bueno; al rey dirijo mis versos; mi lengua es [como] pluma de escribiente muy ligero.
Eres el ms hermoso de los hijos de los hombres; la gracia se derrama en tus labios; por tanto, Dios te ha bendecido para siempre.
Cie tu espada sobre el muslo, oh valiente, [en] tu esplendor y tu majestad.
En tu majestad cabalga en triunfo, por la causa de la verdad, de la humildad [y] de la justicia; que tu diestra te ensee cosas tremendas.
Tus saetas son agudas; los pueblos caen debajo de ti; en el corazn de los enemigos del rey [estn tus flechas.]
Tu trono, oh Dios, es eterno y para siempre; cetro de equidad es el cetro de tu reino.
Has amado la justicia y aborrecido la iniquidad; por tanto Dios, tu Dios, te ha ungido con leo de alegra ms que a tus compaeros.
Todas tus vestiduras estn [perfumadas] con mirra, loe [y] casia; desde palacios de marfil te han alegrado [con] instrumentos de cuerda.
Hijas de reyes hay entre tus damas nobles; a tu diestra, en oro de Ofir, est la reina.
Escucha, hija, presta atencin e inclina tu odo; olvdate de tu pueblo y de la casa de tu padre.
Entonces el rey desear tu hermosura; inclnate ante l, porque l es tu seor.
Y la hija de Tiro [vendr] con presentes; los ricos del pueblo suplicarn tu favor.
Toda radiante est la hija del rey dentro [de su palacio;] recamado de oro est su vestido.
En vestido bordado ser conducida al rey; las doncellas, sus compaeras que la siguen, sern llevadas a ti.
Sern conducidas con alegra y regocijo; entrarn al palacio del rey.
En lugar de tus padres estarn tus hijos; los hars prncipes en toda la tierra.
Har que tu nombre sea recordado por todas las generaciones; por tanto, los pueblos te alabarn eternamente y para siempre.
[Para el director del coro. Salmo de los hijos de Cor, compuesto para Alamot. Cntico.] Dios es nuestro refugio y fortaleza, [nuestro] pronto auxilio en las tribulaciones.
Por tanto, no temeremos aunque la tierra sufra cambios, y aunque los montes se deslicen al fondo de los mares;
aunque bramen [y] se agiten sus aguas, aunque tiemblen los montes con creciente enojo.
Hay un ro cuyas corrientes alegran la ciudad de Dios, las moradas santas del Altsimo.
Dios est en medio de ella, no ser sacudida; Dios la ayudar al romper el alba.
Bramaron las naciones, se tambalearon los reinos; dio l su voz, [y] la tierra se derriti.
El SEOR de los ejrcitos est con nosotros; nuestro baluarte es el Dios de Jacob.
Venid, contemplad las obras del SEOR, que ha hecho asolamientos en la tierra;
que hace cesar las guerras hasta los confines de la tierra; quiebra el arco, parte la lanza, [y] quema los carros en el fuego.
Estad quietos, y sabed que yo soy Dios; exaltado ser entre las naciones, exaltado ser en la tierra.
El SEOR de los ejrcitos est con nosotros; nuestro baluarte es el Dios de Jacob.
[Para el director del coro. Salmo de los hijos de Cor.] Batid palmas, pueblos todos; aclamad a Dios con voz de jbilo.
Porque el SEOR, el Altsimo, es [digno] de ser temido; Rey grande es sobre toda la tierra.
l somete pueblos debajo de nosotros, y naciones bajo nuestros pies.
l nos escoge nuestra heredad, la gloria de Jacob a quien l ama.
Dios ha ascendido entre aclamaciones, el SEOR, al son de trompeta.
Cantad alabanzas a Dios, cantad alabanzas; cantad alabanzas a nuestro Rey, cantad alabanzas.
Porque Dios es Rey de toda la tierra; cantad alabanzas con armonioso salmo.
Dios reina sobre las naciones; sentado est Dios en su santo trono.
Se han reunido los prncipes de los pueblos [como] el pueblo del Dios de Abraham; porque de Dios son los escudos de la tierra; l es ensalzado en gran manera.
[Cntico. Salmo de los hijos de Cor.] Grande es el SEOR, y muy digno de ser alabado en la ciudad de nuestro Dios, su santo monte.
Hermoso en [su] elevacin, el gozo de toda la tierra es el monte Sion, [en] el extremo norte, la ciudad del gran Rey.
Dios en sus palacios se dio a conocer como baluarte.
Pues, he aqu, los reyes se reunieron; pasaron juntos.
Ellos [la] vieron [y] quedaron pasmados; se aterrorizaron [y] huyeron alarmados.
All se apoder de ellos un temblor; dolor como el de mujer que est de parto.
Con el viento solano t destrozas las naves de Tarsis.
Como lo hemos odo, as [lo] hemos visto en la ciudad del SEOR de los ejrcitos, en la ciudad de nuestro Dios; Dios la afirmar para siempre.
En tu misericordia, oh Dios, hemos meditado, en medio de tu templo.
Oh Dios, como es tu nombre, as es tu alabanza hasta los confines de la tierra; llena de justicia est tu diestra.
Algrese el monte Sion, regocjense las hijas de Jud, a causa de tus juicios.
Andad por Sion e id alrededor de ella; contad sus torres;
considerad atentamente sus murallas, recorred sus palacios, para que [lo] contis a la generacin venidera.
Porque ste es Dios, nuestro Dios por siempre jams; l nos guiar hasta la muerte.
[Para el director del coro. Salmo de los hijos de Cor.] Od esto, pueblos todos; escuchad, habitantes todos del mundo,
tanto humildes como encumbrados, ricos y pobres juntamente.
Mi boca hablar sabidura, y la meditacin de mi corazn [ser] entendimiento.
Inclinar al proverbio mi odo, con el arpa declarar mi enigma.
Por qu he de temer en [los] das de adversidad cuando la iniquidad de mis enemigos me rodee,
[de] los que confan en sus bienes y se jactan de la abundancia de sus riquezas?
Nadie puede en manera alguna redimir a [su] hermano, ni dar a Dios rescate por l,
porque la redencin de su alma es muy costosa, y debe abandonar [el intento] para siempre,
para que viva eternamente, para que no vea corrupcin.
Porque l ve [que aun] los sabios mueren; el torpe y el necio perecen de igual manera, y dejan sus riquezas a otros.
Su ntimo pensamiento es [que] sus casas sern eternas, [y] sus moradas por todas las generaciones; y a sus tierras han dado sus nombres.
Mas el hombre, en [su] vanagloria, no permanecer; es como las bestias que perecen.
ste es el camino de los insensatos, y de los que despus de ellos aprueban sus palabras.
Como ovejas son destinados para el Seol, la muerte los pastorear, los rectos los regirn por la maana; su forma ser para que el Seol la consuma, de modo que no tienen morada.
Pero Dios redimir mi alma del poder del Seol, pues l me recibir.
No temas cuando alguno se enriquece, cuando la gloria de su casa aumenta;
porque nada se llevar cuando muera, ni su gloria descender con l.
Aunque mientras viva, a s mismo se felicite (y aunque [los hombres] te alaben cuando prosperes),
ir a [reunirse con] la generacin de sus padres, [quienes] nunca vern la luz.
El hombre en [su] vanagloria, pero sin entendimiento, es como las bestias que perecen.
[Salmo de Asaf.] El poderoso Dios, el SEOR, ha hablado, y convocado a la tierra, desde el nacimiento del sol hasta su ocaso.
Desde Sion, perfeccin de hermosura, Dios ha resplandecido.
Que venga nuestro Dios y no calle; el fuego consume delante de l, y a su derredor hay gran tempestad.
l convoca a los cielos desde lo alto, y a la tierra, para juzgar a su pueblo,
[y dice:] Juntadme a mis santos, los que han hecho conmigo pacto con sacrificio.
Y los cielos declaran su justicia, porque Dios mismo es el juez.
Oye, pueblo mo, y hablar; Israel, yo testificar contra ti. Yo soy Dios, tu Dios.
No te reprendo por tus sacrificios, ni [por] tus holocaustos, que estn continuamente delante de m.
No tomar novillo de tu casa, ni machos cabros de tus apriscos.
Porque mo es todo animal del bosque, [y] el ganado sobre mil colinas.
Toda ave de los montes conozco, y mo es todo lo que en el campo se mueve.
Si yo tuviera hambre, no te lo dira a ti; porque mo es el mundo y todo lo que en l hay.
[Acaso] he de comer carne de toros, o beber sangre de machos cabros?
Ofrece a Dios sacrificio de accin de gracias, y cumple tus votos al Altsimo;
e invcame en el da de la angustia; yo te librar, y t me honrars.
Pero al impo Dios le dice: Qu derecho tienes t de hablar de mis estatutos, y de tomar mi pacto en tus labios?
Pues t aborreces la disciplina, y a tus espaldas echas mis palabras.
Cuando ves a un ladrn, te complaces con l, y con adlteros te asocias.
Das rienda suelta a tu boca para el mal, y tu lengua trama engao.
Te sientas y hablas contra tu hermano; al hijo de tu propia madre calumnias.
Estas cosas has hecho, y yo he guardado silencio; pensaste que yo era tal como t; [pero] te reprender, y delante de tus ojos expondr [tus delitos].
Entended ahora esto, los que os olvidis de Dios, no sea que [os] despedace, y no haya quien [os] libre.
El que ofrece sacrificio de accin de gracias me honra; y al que ordena [bien su] camino, le mostrar la salvacin de Dios.
[Para el director del coro. Salmo de David, cuando despus que se lleg a Betsab, el profeta Natn lo visit.] Ten piedad de m, oh Dios, conforme a tu misericordia; conforme a lo inmenso de tu compasin, borra mis transgresiones.
Lvame por completo de mi maldad, y lmpiame de mi pecado.
Porque yo reconozco mis transgresiones, y mi pecado est siempre delante de m.
Contra ti, contra ti slo he pecado, y he hecho lo malo delante de tus ojos, de manera que eres justo cuando hablas, [y] sin reproche cuando juzgas.
He aqu, yo nac en iniquidad, y en pecado me concibi mi madre.
He aqu, t deseas la verdad en lo ms ntimo, y en lo secreto me hars conocer sabidura.
Purifcame con hisopo, y ser limpio; lvame, y ser ms blanco que la nieve.
Hazme or gozo y alegra; que se regocijen los huesos que has quebrantado.
Esconde tu rostro de mis pecados, y borra todas mis iniquidades.
Crea en m, oh Dios, un corazn limpio, y renueva un espritu recto dentro de m.
No me eches de tu presencia, y no quites de m tu santo Espritu.
Restityeme el gozo de tu salvacin, y sostenme con un espritu de poder.
[Entonces] ensear a los transgresores tus caminos, y los pecadores se convertirn a ti.
Lbrame de delitos de sangre, oh Dios, Dios de mi salvacin; [entonces] mi lengua cantar con gozo tu justicia.
Abre mis labios, oh Seor, para que mi boca anuncie tu alabanza.
Porque no te deleitas en sacrificio, de lo contrario yo lo ofrecera; no te agrada el holocausto.
Los sacrificios de Dios son el espritu contrito; al corazn contrito y humillado, oh Dios, no despreciars.
Haz bien con tu benevolencia a Sion; edifica los muros de Jerusaln.
Entonces te agradarn los sacrificios de justicia, el holocausto y el sacrificio perfecto; entonces se ofrecern novillos sobre tu altar.
[Para el director del coro. Masquil de David, cuando fue Doeg el edomita e inform a Sal, dicindole: David est en casa de Ahimelec.] Por qu te jactas del mal, oh poderoso? La misericordia de Dios es continua.
Tu lengua maquina destruccin como afilada navaja, oh artfice de engao.
Amas el mal ms que el bien, la mentira ms que decir lo que es justo.
Amas toda palabra destructora, oh lengua de engao.
Pero Dios te destruir para siempre; te arrebatar y te arrancar de [tu] tienda, y te desarraigar de la tierra de los vivientes.
Los justos vern [esto] y temern, y se reirn de l, [diciendo:]
He aqu el hombre que no quiso hacer de Dios su refugio, sino que confi en la abundancia de sus riquezas [y] se hizo fuerte en sus [malos] deseos.
Pero yo soy como olivo verde en la casa de Dios; en la misericordia de Dios confo eternamente y para siempre.
Te alabar para siempre por lo que has hecho, y esperar en tu nombre, porque [es] bueno delante de tus santos.
[Para el director del coro; segn Mahalat. Masquil de David.] El necio ha dicho en su corazn: No hay Dios. Se han corrompido, han cometido injusticias abominables; no hay quien haga el bien.
Dios ha mirado desde los cielos sobre los hijos de los hombres para ver si hay alguno que entienda, [alguno] que busque a Dios.
Todos se han desviado, a una se han corrompido; no hay quien haga el bien, no hay ni siquiera uno.
No tienen conocimiento los que hacen iniquidad, que devoran a mi pueblo [como si] comieran pan, y no invocan a Dios?
[Donde antes] no haba terror, all tiemblan de espanto, porque Dios esparci los huesos del que acampaba contra ti; t [los] avergonzaste, porque Dios los haba rechazado.
Oh, si de Sion saliera la salvacin de Israel! Cuando Dios restaure a su pueblo cautivo, se regocijar Jacob y se alegrar Israel.
[Para el director del coro; con instrumentos de cuerda. Masquil de David, cuando los zifeos vinieron y dijeron a Sal: No est David escondido entre nosotros?] Slvame! Oh Dios, por tu nombre, y hazme justicia con tu poder.
Escucha mi oracin, oh Dios, presta odo a las palabras de mi boca.
Porque extraos se han levantado contra m, y hombres violentos buscan mi vida; no han puesto a Dios delante de s.
He aqu, Dios es el que me ayuda; el Seor es el que sostiene mi alma.
l devolver el mal a mis enemigos; destryelos por tu fidelidad.
Voluntariamente sacrificar a ti; alabar tu nombre, oh SEOR, porque es bueno.
Porque l me ha librado de toda angustia, y mis ojos han visto a mis enemigos [derrotados].
[Para el director del coro; con instrumentos de cuerda. Masquil de David.] Escucha, oh Dios, mi oracin, y no te escondas de mi splica.
Atindeme y respndeme; conmovido estoy en mi queja y muy conturbado,
a causa de la voz del enemigo, por la opresin del impo; pues echan iniquidad sobre m, y con furia me persiguen.
Angustiado est mi corazn dentro de m, y sobre m han cado los terrores de la muerte.
Terror y temblor me invaden, y horror me ha cubierto.
Y dije: Quin me diera alas como de paloma! Volara y hallara reposo.
Ciertamente huira muy lejos; morara en el desierto.
Me apresurara [a buscar]me un lugar de refugio contra el viento borrascoso [y] la tempestad.
Confunde, Seor, divide sus lenguas, porque he visto violencia y rencilla en la ciudad.
Da y noche la rondan sobre sus muros, y en medio de ella hay iniquidad y malicia.
Hay destruccin en medio de ella, y la opresin y el engao no se alejan de sus calles.
Porque no es un enemigo el que me reprocha, si as fuera, podra soportar[lo;] ni es uno que me odia el que se ha alzado contra m, si as fuera, podra ocultarme de l;
sino t, que eres mi igual, mi compaero, mi ntimo amigo;
nosotros que juntos tenamos dulce comunin, [que] con la multitud andbamos en la casa de Dios.
Que la muerte los sorprenda, que desciendan vivos al Seol, porque la maldad est en su morada, en medio de ellos.
En cuanto a m, a Dios invocar, y el SEOR me salvar.
Tarde, maana y medioda me lamentar y gemir, y l oir mi voz.
En paz redimir mi alma de la guerra [que hay] contra m, pues son muchos los que estn contra m.
Dios oir y les responder, l, que reina desde la antigedad, porque no hay cambio en ellos ni temen a Dios.
Aquel ha extendido sus manos contra los que estaban en paz con l, ha violado su pacto.
Las palabras de su boca eran ms blandas que la mantequilla, pero en su corazn [haba] guerra; ms suaves que el aceite eran sus palabras, sin embargo, eran espadas desnudas.
Echa sobre el SEOR tu carga, y l te sustentar; l nunca permitir que el justo sea sacudido.
Pero t, oh Dios, los hars caer al pozo de la destruccin; los hombres sanguinarios y engaadores no vivirn la mitad de sus das; mas yo en ti confiar.
[Para el director del coro; segn la tonada de La paloma silenciosa de los que estn lejos. Mictam de David cuando los filisteos lo prendieron en Gat.] Ten piedad de m, oh Dios, porque el hombre me ha pisoteado; me oprime combatindome todo el da.
Mis enemigos me han pisoteado todo el da, porque muchos son los que con soberbia pelean contra m.
El da en que temo, yo en ti confo.
En Dios, cuya palabra alabo, en Dios he confiado, no temer. Qu puede hacerme el hombre?
Todo el da pervierten mis palabras; todos sus pensamientos contra m son para mal.
Atacan, se esconden, espan mis pasos, como esperando [para quitarme] la vida.
Por causa de la iniquidad, arrjalos, en [tu] ira humilla a los pueblos, oh Dios.
T has tomado en cuenta mi vida errante; pon mis lgrimas en tu redoma; [acaso] no estn en tu libro?
Entonces mis enemigos retrocedern el da en que yo [te] invoque. Esto s: que Dios est a favor mo.
En Dios, [cuya] palabra alabo, en el SEOR, [cuya] palabra honro;
en Dios he confiado, no temer. Qu puede hacerme el hombre?
Estn sobre m, oh Dios, los votos que te hice; ofrendas de accin de gracias te ofrecer.
Pues t has librado mi alma de la muerte, y mis pies de tropiezo, para que yo pueda andar delante de Dios en la luz de la vida.
[Para el director del coro; segn tonada de No destruyas. Mictam de David, en la cueva, cuando hua de Sal.] Ten piedad de m, oh Dios, ten piedad de m, porque en ti se refugia mi alma; en la sombra de tus alas me amparar hasta que la destruccin pase.
Clamar al Dios Altsimo, al Dios que [todo] lo hace para m.
l enviar desde los cielos y me salvar; l reprocha al que me pisotea. Dios enviar su misericordia y su verdad.
Mi alma est entre leones; tengo que acostarme entre los que vomitan fuego; [entre] los hijos de los hombres, cuyos dientes son lanzas y saetas, y cuya lengua es espada afilada.
Exaltado seas sobre los cielos, oh Dios; [sea] tu gloria sobre toda la tierra.
Han tendido una red para mis pasos; mi alma est abatida; han cavado una fosa delante de m, [pero] ellos [mismos] han cado en medio de ella.
Firme est mi corazn, oh Dios, mi corazn est firme; cantar y entonar salmos!
Despierta, gloria ma! Despertad, arpa y lira! A la aurora despertar!
Te alabar entre los pueblos, Seor; te cantar alabanzas entre las naciones.
Porque grande, hasta los cielos, es tu misericordia, y hasta el firmamento tu verdad.
Exaltado seas sobre los cielos, oh Dios; sobre toda la tierra [sea] tu gloria.
[Para el director del coro; segn tonada de No destruyas. Mictam de David.] Hablis en verdad justicia, oh dioses? Juzgis rectamente, hijos de los hombres?
No, [pues] en [el] corazn cometis iniquidad; la violencia de vuestras manos reparts en la tierra.
Desde la matriz estn desviados los impos; desde su nacimiento se descarran los que hablan mentiras.
Tienen veneno como veneno de serpiente; son como una cobra sorda que cierra su odo,
que no oye la voz de los que encantan, [ni siquiera] al [ms] diestro encantador.
Oh Dios, rompe los dientes de su boca; quiebra las muelas de los leoncillos, SEOR.
Que se diluyan como las aguas que corren; [cuando] disparen sus saetas, que sean como si estuvieran sin punta.
[Que sean] como el caracol, que se desle segn se arrastra, [como] los que nacen muertos, que nunca ven el sol.
Antes que vuestras ollas puedan sentir [el fuego de] los espinos, tanto los verdes como los que arden, los barrer l con torbellino.
El justo se alegrar cuando vea la venganza, se lavar los pies en la sangre de los impos;
y los hombres dirn: Ciertamente hay recompensa para el justo, ciertamente hay un Dios que juzga en la tierra.
[Para el director del coro; segn tonada de No destruyas. Mictam de David, cuando Sal envi hombres y vigilaron la casa para matarlo.] Lbrame de mis enemigos, Dios mo; ponme [a salvo] en lo alto, lejos de los que se levantan contra m.
Lbrame de los que hacen iniquidad, y slvame de los hombres sanguinarios.
Porque, he aqu, han puesto emboscada contra mi vida; hombres feroces me atacan, [pero] no es por mi transgresin, ni por mi pecado, SEOR.
Sin culpa [ma,] corren y se preparan contra m. Despierta para ayudarme, y mira.
T, SEOR, Dios de los ejrcitos, Dios de Israel, despierta para castigar a todas las naciones; no tengas piedad de ningn inicuo traidor.
Regresan al anochecer, allan como perros, y rondan [por] la ciudad.
He aqu, se jactan con su boca; espadas hay en sus labios, pues [dicen:] Quin oye?
Mas t, oh SEOR, te res de ellos; te burlas de todas las naciones.
[A causa de] su fuerza esperar en ti, porque Dios es mi baluarte.
Mi Dios en su misericordia vendr a mi encuentro; Dios me permitir mirar [victorioso] a mis enemigos.
No los mates, para que mi pueblo no se olvide; disprsalos con tu poder, y humllalos, oh Seor, escudo nuestro.
[Por] el pecado de su boca [y] la palabra de sus labios, sean presos en su orgullo, y por las maldiciones y mentiras que profieren.
Acba[los] en [tu] furor, acba[los,] para que ya no existan; para que [los hombres] sepan que Dios gobierna en Jacob, hasta los confines de la tierra.
Regresan al anochecer, allan como perros, y rondan [por] la ciudad;
merodean [buscando] qu devorar, y si no se sacian, gruen.
Pero yo cantar de tu poder; s, gozoso cantar por la maana tu misericordia; porque t has sido mi baluarte, y un refugio en el da de mi angustia.
Oh fortaleza ma, a ti cantar alabanzas; porque mi baluarte es Dios, el Dios que me muestra misericordia.
[Para el director del coro; segn la tonada de El lirio del testimonio. Mictam de David para ensear, cuando luch con Aram-naharaim y contra Aram-soba, y volvi Joab e hiri a doce mil edomitas en el valle de la Sal.] Oh Dios, t nos has rechazado, nos has quebrantado, te has airado. Resturanos, oh [Dios].
Has hecho temblar la tierra, la has hendido; sana sus hendiduras, porque se tambalea.
Cosas duras has hecho ver a tu pueblo; nos has dado a beber vino embriagador.
Has dado un estandarte a los que te temen, para que sea alzado por causa de la verdad.
Para que sean librados tus amados, salva con tu diestra, y respndeme.
Dios ha hablado en su santidad: Me alegrar, repartir a Siquem, y medir el valle de Sucot.
Mo es Galaad, mo es Manass, Efran es el yelmo de mi cabeza, Jud es mi cetro.
Moab es la vasija en que me lavo; sobre Edom arrojar mi zapato; clama a gritos, oh Filistea, a causa de m.
Quin me conducir a la ciudad fortificada? Quin me guiar hasta Edom?
No eres t, oh Dios, el que nos ha rechazado? No saldrs, oh Dios, con nuestros ejrcitos?
Danos ayuda contra el adversario, pues vano es el auxilio del hombre.
En Dios haremos proezas, y l hollar a nuestros adversarios.
[Para el director del coro. Sobre instrumentos de cuerdas. Salmo de David.] Oye, oh Dios, mi clamor; atiende a mi oracin.
Desde los confines de la tierra te invoco, cuando mi corazn desmaya. Condceme a la roca que es ms alta que yo.
Porque t has sido refugio para m, torre fuerte frente al enemigo.
Que more yo en tu tienda para siempre; [y] me abrigue en el refugio de tus alas.
Porque t, oh Dios, has escuchado mis votos; t [me] has dado la heredad de los que temen tu nombre.
T aadirs das a los das del rey; sus aos sern como muchas generaciones.
l reinar para siempre delante de Dios; concde[le] misericordia y verdad para que lo guarden.
As cantar alabanzas a tu nombre para siempre, cumpliendo mis votos da tras da.
[Para el director del coro; segn Jedutn. Salmo de David.] En Dios solamente [espera] en silencio mi alma; de l [viene] mi salvacin.
Slo l es mi roca y mi salvacin, mi baluarte, nunca ser sacudido.
Hasta cundo atacaris a un hombre, vosotros todos, para derribar[lo], como pared inclinada, como cerca que se tambalea?
Solamente consultan para derribarlo de su eminencia; en la falsedad se deleitan; bendicen con la boca, pero por dentro maldicen.
Alma ma, espera en silencio solamente en Dios, pues de l [viene] mi esperanza.
Slo l es mi roca y mi salvacin, mi refugio, nunca ser sacudido.
En Dios [descansan] mi salvacin y mi gloria; la roca de mi fortaleza, mi refugio, est en Dios.
Confiad en l en todo tiempo, oh pueblo; derramad vuestro corazn delante de l; Dios es nuestro refugio.
Los hombres de baja condicin slo son vanidad, y los de alto rango son mentira; en la balanza suben, todos juntos [pesan menos] que un soplo.
No confiis en la opresin, ni en el robo pongis vuestra esperanza; si las riquezas aumentan, no pongis el corazn [en ellas].
Una vez ha hablado Dios; dos veces he odo esto: Que de Dios es el poder;
y tuya es, oh Seor, la misericordia, pues t pagas al hombre conforme a sus obras.
[Salmo de David, cuando estaba en el desierto de Jud.] Oh Dios, t eres mi Dios; te buscar con afn. Mi alma tiene sed de ti, mi carne te anhela cual tierra seca y rida donde no hay agua.
As te contemplaba en el santuario, para ver tu poder y tu gloria.
Porque tu misericordia es mejor que la vida, mis labios te alabarn.
As te bendecir mientras viva, en tu nombre alzar mis manos.
Como con mdula y grosura est saciada mi alma; y con labios jubilosos te alaba mi boca.
Cuando en mi lecho me acuerdo de ti, en ti medito durante las vigilias de la noche.
Porque t has sido mi socorro, y a la sombra de tus alas canto gozoso.
A ti se aferra mi alma; tu diestra me sostiene.
Pero los que buscan mi vida para destruirla, caern a las profundidades de la tierra.
Sern entregados al poder de la espada; presa sern de las zorras.
Mas el rey se regocijar en Dios; [y] todo el que por l jura se gloriar, porque la boca de los que dicen mentiras ser cerrada.
[Al director del coro. Salmo de David.] Escucha mi voz, oh Dios, en mi queja; guarda mi vida del terror del enemigo.
Escndeme de los planes secretos de los malhechores, del asalto de los obradores de iniquidad,
que afilan su lengua como espada, [y] lanzan palabras amargas [como] saeta,
para herir en oculto al ntegro; lo hieren repentinamente, y no temen.
Se aferran en propsitos malignos; hablan de tender trampas en secreto, [y] dicen: Quin las ver?
Traman injusticias, [diciendo:] Estamos listos con una trama bien concebida; pues los pensamientos del hombre y [su] corazn son profundos.
Pero Dios les disparar con saeta; repentinamente sern heridos.
Vuelven su lengua tropezadero contra s mismos; todos los que los vean menearn la cabeza.
Entonces todos los hombres temern, y declararn la obra de Dios, y considerarn sus hechos.
El justo se alegrar en el SEOR, y en l se refugiar; y todos los rectos de corazn se gloriarn.
[Para el director del coro. Salmo de David. Cntico.] Silencio habr delante de ti, [y] alabanza en Sion, oh Dios; y a ti se cumplir el voto.
Oh t, que escuchas la oracin! Hasta ti viene todo hombre.
Las iniquidades prevalecen contra m; [mas] nuestras transgresiones t las perdonas.
Cun bienaventurado es el que t escoges, y acercas [a ti], [para] que more en tus atrios. Seremos saciados con el bien de tu casa, tu santo templo.
Con grandes [prodigios] nos respondes en justicia, oh Dios de nuestra salvacin, confianza de todos los trminos de la tierra, y del ms lejano mar;
t, el que afirma los montes con su poder, ceido de potencia;
el que calma el rugido de los mares, el estruendo de las olas, y el tumulto de los pueblos.
Por eso los que moran en los confines [de la tierra] temen tus obras, t haces cantar de jbilo a la aurora y al ocaso.
T visitas la tierra y [la riegas] en abundancia, en gran manera la enriqueces; el ro de Dios rebosa de agua; t les preparas su grano, porque as preparas la tierra.
Riegas sus surcos abundantemente, allanas sus camellones, la ablandas con lluvias, bendices sus renuevos.
T has coronado el ao con tus bienes, y tus huellas destilan grosura.
Destilan los pastos del desierto, y los collados se cien de alegra.
Las praderas se visten de rebaos, y los valles se cubren de grano; dan voces de jbilo, s, cantan.
[Para el director del coro. Cntico. Salmo.] Aclamad con jbilo a Dios, toda la tierra;
cantad la gloria de su nombre; haced gloriosa su alabanza.
Decid a Dios: Cun portentosas son tus obras! Por la grandeza de tu poder, tus enemigos fingirn obedecerte.
Toda la tierra te adorar, y cantar alabanzas a ti, cantar alabanzas a tu nombre.
Venid y ved las obras de Dios, admirable en [sus] hechos a favor de los hijos de los hombres.
Convirti el mar en tierra seca; cruzaron el ro a pie; regocijmonos all en l.
l domina con su poder para siempre; sus ojos velan sobre las naciones; no se enaltezcan los rebeldes.
Bendecid, oh pueblos, a nuestro Dios, y haced or la voz de su alabanza.
l es quien nos guarda con vida, y no permite que nuestros pies resbalen.
Porque t nos has probado, oh Dios; nos has refinado como se refina la plata.
Nos metiste en la red; carga pesada pusiste sobre nuestros lomos.
Hiciste cabalgar hombres sobre nuestras cabezas; pasamos por el fuego y por el agua, pero t nos sacaste a [un lugar de] abundancia.
Entrar en tu casa con holocaustos; a ti cumplir mis votos,
los que pronunciaron mis labios y habl mi boca cuando yo estaba en angustia.
Te ofrecer holocaustos de animales engordados, con sahumerio de carneros; har [una ofrenda de] bueyes y machos cabros.
Venid [y] od, todos los que a Dios temis, y contar lo que l ha hecho por mi alma.
Con mi boca clam a l, y ensalzado fue con mi lengua.
Si observo iniquidad en mi corazn, el Seor no [me] escuchar.
Pero ciertamente Dios [me] ha odo; l atendi a la voz de mi oracin.
Bendito sea Dios, que no ha desechado mi oracin, ni [apartado] de m su misericordia.
[Para el director del coro; con instrumentos de cuerda. Salmo. Cntico.] Dios tenga piedad de nosotros y nos bendiga, [y] haga resplandecer su rostro sobre nosotros;
para que sea conocido en la tierra tu camino, entre todas las naciones tu salvacin.
Te den gracias los pueblos, oh Dios, todos los pueblos te den gracias.
Algrense y canten con jbilo las naciones, porque t juzgars a los pueblos con equidad, y guiars a las naciones en la tierra.
Te den gracias los pueblos, oh Dios, todos los pueblos te den gracias.
La tierra ha dado su fruto; Dios, nuestro Dios, nos bendice.
Dios nos bendice, para que le teman todos los trminos de la tierra.
[Para el director del coro. Salmo de David. Cntico.] Levntese Dios; sean esparcidos sus enemigos, y huyan delante de El los que le aborrecen.
Como se disipa el humo, dispa[los]; como la cera se derrite delante del fuego, [as] perezcan los impos delante de Dios.
Pero algrense los justos, regocjense delante de Dios; s, que rebosen de alegra.
Cantad a Dios, cantad alabanzas a su nombre; abrid paso al que cabalga por los desiertos, cuyo nombre es el SEOR; regocijaos delante de l.
Padre de los hurfanos y defensor de las viudas es Dios en su santa morada.
Dios prepara un hogar para los solitarios; conduce a los cautivos a prosperidad; slo los rebeldes habitan en una tierra seca.
Oh Dios, cuando saliste al frente de tu pueblo, cuando marchaste por el desierto,
tembl la tierra; tambin se derramaron los cielos ante la presencia de Dios; el Sina mismo [tembl] delante de Dios, el Dios de Israel.
T esparciste lluvia abundante, oh Dios, t fortaleciste tu heredad cuando estaba extenuada.
Los de tu pueblo se establecieron en ella; en tu bondad, oh Dios, proveste para el pobre.
El Seor da la palabra; las [mujeres] que anuncian las [buenas] nuevas son gran multitud:
Los reyes de los ejrcitos huyen; [s] huyen, y la que se queda en casa repartir el botn.
Cuando os acostis en los apriscos, [sois como] alas de paloma cubiertas de plata, y sus plumas de oro resplandeciente.
Cuando el Omnipotente dispers all a los reyes, nevaba en [el monte] Salmn.
Monte de Dios es el monte de Basn; monte de [muchos] picos es el monte de Basn.
Por qu miris con envidia, oh montes de [muchos] picos, al monte que Dios ha deseado para morada suya? Ciertamente el SEOR habitar [all] para siempre.
Los carros de Dios son miradas, millares y millares; el Seor est entre ellos en santidad, [como en el] Sina.
T has ascendido a lo alto, has llevado en cautividad a [tus] cautivos; has recibido dones entre los hombres, y aun [entre] los rebeldes, para que el SEOR Dios habite [entre ellos.]
Bendito sea el Seor, que cada da lleva nuestra carga, el Dios [que] es nuestra salvacin.
Dios es para nosotros un Dios de salvacin, y a DIOS el Seor pertenece el librar de la muerte.
Ciertamente Dios herir la cabeza de sus enemigos, la testa cabelluda del que anda en sus delitos.
Dijo el Seor: De Basn [los] har volver; [los] har volver de las profundidades del mar;
para que tu pie los aplaste en sangre, y la lengua de tus perros [tenga] la porcin de [tus] enemigos.
Ellos han visto tu procesin, oh Dios, la procesin de mi Dios, mi Rey, hacia el santuario.
Los cantores iban delante, los msicos detrs, en medio de las doncellas tocando panderos.
Bendecid a Dios en las congregaciones, al SEOR, [vosotros] del linaje de Israel.
All [va] Benjamn, el ms joven, dirigindolos, los prncipes de Jud [con] su grupo, los prncipes de Zabuln, los prncipes de Neftal.
El Dios tuyo ha mandado tu fuerza; muestra tu poder, oh Dios, t que has obrado por nosotros.
Por causa de tu templo en Jerusaln te traern presentes los reyes.
Reprende las fieras de las caas, la manada de toros con los becerros de los pueblos, pisoteando las piezas de plata; l ha dispersado a los pueblos que se deleitan en la guerra.
De Egipto saldrn mensajeros; Etiopa se apresurar a extender sus manos hacia Dios.
Cantad a Dios, oh reinos de la tierra; cantad alabanzas al Seor.
[Cantad] al que cabalga sobre los cielos de los cielos, que son desde la antigedad; he aqu, l da su voz, voz poderosa.
Atribuid a Dios fortaleza; su majestad es sobre Israel, y su poder est en los cielos.
Imponente eres, oh Dios, desde tu santuario. El Dios mismo de Israel da fortaleza y poder al pueblo. Bendito sea Dios!
[Para el director del coro; segn Sosanim. Salmo de David.] Slvame, oh Dios, porque las aguas [me] han llegado hasta el alma.
Me he hundido en cieno profundo, y no hay donde hacer pie; he llegado a lo profundo de las aguas, y la corriente me anega.
Cansado estoy de llorar; reseca est mi garganta; mis ojos desfallecen mientras espero a mi Dios.
Ms que los cabellos de mi cabeza son los que sin causa me aborrecen; poderosos son los que quieren destruirme, sin razn son mis enemigos, me hacen devolver aquello que no rob.
Oh Dios, t conoces mi insensatez, y mis transgresiones no te son ocultas.
No se avergencen de m los que en ti esperan, oh Seor, DIOS de los ejrcitos! No sean humillados por m los que te buscan, oh Dios de Israel!
Pues por amor de ti he sufrido vituperio; la ignominia ha cubierto mi rostro.
Me he convertido en extrao para mis hermanos, y en extranjero para los hijos de mi madre.
Porque el celo por tu casa me ha consumido, y los vituperios de los que te injurian han cado sobre m.
Cuando lloraba [afligiendo] con ayuno mi alma, [eso] se convirti en afrenta para m.
Cuando hice de cilicio mi vestido, me convert en proverbio para ellos.
Hablan de m los que se sientan a la puerta, y [soy] la cancin de los borrachos.
Pero yo [elevo] a ti mi oracin, oh SEOR, en tiempo propicio; oh Dios, en la grandeza de tu misericordia, respndeme con tu verdad salvadora.
Scame del cieno y no me dejes hundir; sea yo librado de los que me odian, y de lo profundo de las aguas.
No me cubra la corriente de las aguas, ni me trague el abismo, ni el pozo cierre sobre m su boca.
Respndeme, oh SEOR, pues buena es tu misericordia; vulvete a m, conforme a tu inmensa compasin,
y no escondas tu rostro de tu siervo, porque estoy en angustia; respndeme pronto.
Acrcate a mi alma [y] redmela; por causa de mis enemigos, resctame.
T conoces mi afrenta, mi vergenza y mi ignominia; todos mis adversarios estn delante de ti.
La afrenta ha quebrantado mi corazn, y estoy enfermo; esper compasin, pero no [la] hubo; [busqu] consoladores, pero no [los] hall.
Y por comida me dieron hiel, y para mi sed me dieron a beber vinagre.
Que la mesa delante de ellos se convierta en lazo, y cuando estn en paz, [se vuelva] una trampa.
Nblense sus ojos para que no puedan ver, y haz que sus lomos tiemblen continuamente.
Derrama sobre ellos tu indignacin, y que el ardor de tu ira los alcance.
Sea desolado su campamento, [y] nadie habite en sus tiendas.
Porque han perseguido al que [ya] t has herido, y cuentan del dolor de aquellos que t has traspasado.
Aade iniquidad a su iniquidad, y que no entren en tu justicia.
Sean borrados del libro de la vida, y no sean inscritos con los justos.
Pero yo estoy afligido y adolorido; tu salvacin, oh Dios, me ponga en alto.
Con cntico alabar el nombre de Dios, y con accin de gracias le exaltar.
Y [esto] agradar al SEOR ms que [el sacrificio] de un buey, [o] de un novillo con cuernos y pezuas.
[Esto] han visto los humildes [y] se alegran. Viva vuestro corazn, los que buscis a Dios.
Porque el SEOR oye a los necesitados, y no menosprecia a los suyos [que estn] presos.
Albenle los cielos y la tierra, los mares y todo lo que en ellos se mueve.
Porque Dios salvar a Sion y edificar las ciudades de Jud, para que ellos moren all y la posean.
Y la descendencia de sus siervos la heredar, y los que aman su nombre morarn en ella.
[Para el director del coro. Salmo de David. Para conmemorar.] Oh Dios, [apresrate] a librarme; apresrate, oh SEOR, a socorrerme.
Sean avergonzados y humillados los que buscan mi vida; sean vueltos atrs y cubiertos de ignominia los que se complacen en mi mal.
Sean vueltos atrs por causa de su vergenza los que dicen: Aj, aj!
Regocjense y algrense en ti todos los que te buscan; que digan continuamente: Engrandecido sea Dios! los que aman tu salvacin.
Mas yo estoy afligido y necesitado; oh Dios, ven pronto a m. T eres mi socorro y mi libertador; SEOR, no te tardes.
En ti, oh SEOR, me refugio; jams sea yo avergonzado.
Lbrame en tu justicia, y resctame; inclina a m tu odo, y slvame.
S para m una roca de refugio, a la cual pueda ir continuamente; t has dado mandamiento para salvarme, porque t eres mi roca y mi fortaleza.
Dios mo, resctame de la mano del impo, de la mano del malhechor y del implacable,
porque t eres mi esperanza; oh Seor DIOS, [t eres] mi confianza desde mi juventud.
De ti he recibido apoyo desde [mi] nacimiento; t eres el que me sac del seno de mi madre; para ti es continuamente mi alabanza.
He llegado a ser el asombro de muchos, pero t eres mi refugio fuerte.
Llena est mi boca de tu alabanza [y] de tu gloria todo el da.
No me rechaces en el tiempo de la vejez; no me desampares cuando me falten las fuerzas.
Porque mis enemigos han hablado de m; y los que acechan mi vida han consultado entre s,
diciendo: Dios lo ha desamparado; perseguidlo y apresadlo, pues no hay quien [lo] libre.
Oh Dios, no ests lejos de m; Dios mo, apresrate a socorrerme.
Sean avergonzados [y] consumidos los enemigos de mi alma; sean cubiertos de afrenta y de ignominia los que procuran mi mal.
Mas yo esperar continuamente, y an te alabar ms y ms.
Todo el da contar mi boca de tu justicia [y] de tu salvacin, porque son innumerables.
Vendr con los hechos poderosos de DIOS el Seor; har mencin de tu justicia, de la tuya sola.
Oh Dios, t me has enseado desde mi juventud, y hasta ahora he anunciado tus maravillas.
Y aun en la vejez y las canas, no me desampares, oh Dios, hasta que anuncie tu poder a [esta] generacin, tu podero a todos los que han de venir.
Porque tu justicia, oh Dios, [alcanza] hasta los cielos, t que has hecho grandes cosas; oh Dios, quin como t?
T que me has hecho ver muchas angustias y aflicciones, me volvers a dar vida, y me levantars de nuevo de las profundidades de la tierra.
Aumenta t mi grandeza, y vuelve [a] consolarme.
Y yo te dar gracias con el arpa, [cantar] tu verdad, Dios mo; a ti cantar alabanzas con la lira, oh Santo de Israel.
Darn voces de jbilo mis labios, cuando te cante alabanzas, y mi alma, que t has redimido.
Tambin mi lengua hablar de tu justicia todo el da, porque han sido avergonzados, porque han sido humillados, los que procuran mi mal.
[Salmo a Salomn.] Oh Dios, da tus juicios al rey, y tu justicia al hijo del rey.
Juzgue l a tu pueblo con justicia, y a tus afligidos con equidad.
Traigan paz los montes al pueblo, y justicia los collados.
Haga l justicia a los afligidos del pueblo, salve a los hijos de los pobres, y aplaste al opresor.
Que te teman mientras duren el sol y la luna, por todas las generaciones.
Descienda l como la lluvia sobre la hierba cortada, como aguaceros que riegan la tierra.
Florezca la justicia en sus das, y abundancia de paz hasta que no haya luna.
Domine l de mar a mar, y desde el ro hasta los confines de la tierra.
Doblguense ante l los moradores del desierto, y sus enemigos laman el polvo.
Los reyes de Tarsis y de las islas traigan presentes; los reyes de Sab y de Seba ofrezcan tributo;
y pstrense ante l todos los reyes [de la tierra]; srvanle todas las naciones.
Porque l librar al necesitado cuando clame, tambin al afligido y al que no tiene quien le auxilie.
Tendr compasin del pobre y del necesitado, y la vida de los necesitados salvar.
Rescatar su vida de la opresin y de la violencia, y su sangre ser preciosa ante sus ojos.
Que viva, pues, y se le d del oro de Sab, y que se ore por l continuamente; que todo el da se le bendiga.
Haya abundancia de grano en la tierra, en las cumbres de los montes; su fruto se mecer como [los cedros del] Lbano; y los de la ciudad florezcan como la hierba de la tierra.
Sea su nombre para siempre; que su nombre se engrandezca mientras dure el sol, y sean benditos por l [los hombres]; llmenlo bienaventurado todas las naciones.
Bendito sea el SEOR Dios, el Dios de Israel, el nico que hace maravillas.
Bendito sea su glorioso nombre para siempre, sea llena de su gloria toda la tierra. Amn y amn.
[Aqu] terminan las oraciones de David, hijo de Isa.
[Salmo de Asaf.] Ciertamente Dios es bueno para con Israel, para con los de puro corazn.
En cuanto a m, mis pies estuvieron a punto de tropezar, casi resbalaron mis pasos.
Porque tuve envidia de los arrogantes, al ver la prosperidad de los impos.
Porque no hay dolores en su muerte, y su cuerpo es robusto.
No sufren penalidades [como] los mortales, ni son azotados como los [dems] hombres.
Por tanto, el orgullo es su collar; el manto de la violencia los cubre.
Los ojos se les saltan de gordura; se desborda [su] corazn con sus antojos.
Se mofan, y con maldad hablan de opresin; hablan desde su encumbrada posicin.
Contra el cielo han puesto su boca, y su lengua se pasea por la tierra.
Por eso el pueblo de Dios vuelve a este lugar, y beben las aguas de la abundancia.
Y dicen: Cmo [lo] sabe Dios? Y hay conocimiento en el Altsimo?
He aqu, stos son los impos, y, siempre desahogados, han aumentado [sus] riquezas.
Ciertamente en vano he guardado puro mi corazn y lavado mis manos en inocencia;
pues he sido azotado todo el da y castigado cada maana.
Si yo hubiera dicho: As hablar, he aqu, habra traicionado a la generacin de tus hijos.
Cuando pensaba, tratando de entender esto, fue difcil para m,
hasta que entr en el santuario de Dios; [entonces] comprend el fin de ellos.
Ciertamente t los pones en lugares resbaladizos; los arrojas a la destruccin.
Cmo son destruidos en un momento! Son totalmente consumidos por terrores repentinos.
Como un sueo del que despierta, oh Seor, cuando te levantes, despreciars su apariencia.
Cuando mi corazn se llen de amargura, y en mi interior senta punzadas,
entonces era yo torpe y sin entendimiento; era [como] una bestia delante de ti.
Sin embargo, yo siempre estoy contigo; t me has tomado de la mano derecha.
Con tu consejo me guiars, y despus me recibirs en gloria.
A quin tengo yo en los cielos, [sino a ti?] Y fuera de ti, nada deseo en la tierra.
Mi carne y mi corazn pueden desfallecer, [pero] Dios es la fortaleza de mi corazn y mi porcin para siempre.
Porque he aqu, los que estn lejos de ti perecern; t has destruido a todos los que te son infieles.
Mas para m, estar cerca de Dios es mi bien; en DIOS el Seor he puesto mi refugio, para contar todas tus obras.
[Masquil de Asaf.] Oh Dios, por qu [nos] has rechazado para siempre? [Por qu] se enciende tu ira contra las ovejas de tu prado?
Acurdate de tu congregacin, la que adquiriste desde los tiempos antiguos, la que redimiste para que sea la tribu de tu heredad, [y] de este monte Sion donde has habitado.
Dirige tus pasos hacia las ruinas eternas; todo lo que hay en el santuario lo ha daado el enemigo.
Tus adversarios han rugido en medio de tu lugar de reunin; han puesto sus estandartes por seales.
Parece como si alguien hubiera levantado el hacha en espeso bosque.
Y ahora, toda su obra de talla hacen pedazos con hachas y martillos.
Han quemado tu santuario hasta los cimientos; han profanado la morada de tu nombre.
Dijeron en su corazn: Arrasmoslos por completo. Han quemado todos los santuarios de Dios en la tierra.
No vemos nuestras seales; ya no queda profeta, ni hay entre nosotros quien sepa hasta cundo.
Hasta cundo, oh Dios, blasfemar el adversario? Despreciar el enemigo tu nombre para siempre?
Por qu retiras tu mano, tu diestra? [Scala] de dentro de tu seno, destrye[los]!
Con todo, Dios es mi rey desde la antigedad, el que hace obras de salvacin en medio de la tierra.
T dividiste el mar con tu poder; quebraste las cabezas de los monstruos en las aguas.
T aplastaste las cabezas de Leviatn; lo diste por comida a los moradores del desierto.
T abriste fuentes y torrentes; t secaste ros inagotables.
Tuyo es el da, tuya es tambin la noche; t has preparado la lumbrera y el sol.
T has establecido todos los trminos de la tierra; t has hecho el verano y el invierno.
Acurdate de esto, SEOR: que el enemigo ha blasfemado, y que un pueblo insensato ha despreciado tu nombre.
El alma de tu trtola no entregues a la fiera; no olvides para siempre la vida de tus afligidos.
Mira el pacto, [S]EOR, porque los lugares tenebrosos de la tierra estn llenos de moradas de violencia.
No vuelva avergonzado el oprimido; alaben tu nombre el afligido y el necesitado.
Levntate, oh Dios, defiende tu causa; acurdate de cmo el necio te injuria todo el da.
No te olvides del vocero de tus adversarios, del tumulto de los que se levantan contra ti, que sube continuamente.
[Para el director del coro; segn tonada de No destruyas. Salmo de Asaf. Cntico.] Te damos gracias, oh Dios, [te] damos gracias, pues cercano est tu nombre; [los hombres] declaran tus maravillas.
Cuando yo escoja el tiempo oportuno, ser yo quien juzgar con equidad.
Tiemblan la tierra y todos sus moradores, [mas] yo sostengo sus columnas.
Dije a los orgullosos: No os jactis; y a los impos: No alcis la frente;
no levantis en alto vuestra frente; no hablis con orgullo insolente.
Porque ni del oriente ni del occidente, ni del desierto [viene] el enaltecimiento;
sino que Dios es el juez; a uno humilla y a otro ensalza.
Porque hay un cliz en la mano del SEOR, y el vino fermenta, lleno de mixtura, y de ste l sirve; ciertamente lo sorbern hasta las heces [y] lo bebern todos los impos de la tierra.
Pero yo [lo] anunciar para siempre; cantar alabanzas al Dios de Jacob.
Quebrar todos los cuernos de los impos, [pero] el podero del justo ser ensalzado.
[Para el director del coro; con instrumentos de cuerdas. Salmo de Asaf. Cntico.] Dios es conocido en Jud; grande es su nombre en Israel.
En Salem est su tabernculo, y en Sion su morada.
All quebr las saetas encendidas del arco, el escudo, la espada y las armas de guerra.
Resplandeciente eres, ms majestuoso que los montes de caza.
Fueron despojados los fuertes de corazn; durmieron su sueo, y ninguno de los guerreros pudo usar sus manos.
A tu reprensin, oh Dios de Jacob, auriga y caballo cayeron en profundo sueo.
T, [slo] t, has de ser temido; y quin podr estar en pie en tu presencia en el momento de tu ira?
Hiciste or juicio desde los cielos; temi la tierra y enmudeci
al levantarse Dios para juzgar, para salvar a todos los humildes de la tierra.
Pues el furor del hombre te alabar; con un residuo de furor te ceirs.
Haced votos al SEOR vuestro Dios, y cumplid[los]; todos los que estn alrededor de l traigan presentes al que debe ser temido.
l cortar el espritu de los prncipes; temido es por los reyes de la tierra.
[Para el director del coro; segn Jedutn. Salmo de Asaf.] Mi voz [se eleva] a Dios, y [a l] clamar; mi voz [se eleva] a Dios, y l me oir.
En el da de mi angustia busqu al Seor; en la noche mi mano se extenda sin cansarse; mi alma rehusaba ser consolada.
Me acuerdo de Dios, y me siento turbado; me lamento, y mi espritu desmaya.
Has mantenido [abiertos] mis prpados; estoy tan turbado que no puedo hablar.
He pensado en los das pasados, en los aos antiguos.
De noche me acordar de mi cancin; en mi corazn meditar; y mi espritu inquiere.
Rechazar el Seor para siempre, y no mostrar ms [su] favor?
Ha cesado para siempre su misericordia? Ha terminado para siempre [su] promesa?
Ha olvidado Dios tener piedad, o ha retirado con su ira su compasin?
Entonces dije: ste es mi dolor: que la diestra del Altsimo ha cambiado.
Me acordar de las obras del SEOR; ciertamente me acordar de tus maravillas antiguas.
Meditar en toda tu obra, y reflexionar en tus hechos.
Santo es, oh Dios, tu camino; qu dios hay grande como [nuestro] Dios?
T eres el Dios que hace maravillas, has hecho conocer tu poder entre los pueblos.
Con tu brazo has redimido a tu pueblo, a los hijos de Jacob y de Jos.
Las aguas te vieron, oh Dios, te vieron las aguas y temieron, los abismos tambin se estremecieron.
Derramaron aguas las nubes, tronaron los nubarrones, tambin tus saetas centellearon por doquier.
La voz de tu trueno [estaba] en el torbellino, los relmpagos iluminaron al mundo, la tierra se estremeci y tembl.
En el mar [estaba] tu camino, y tus sendas en las aguas inmensas, y no se conocieron tus huellas.
Como rebao guiaste a tu pueblo por mano de Moiss y de Aarn.
[Masquil de Asaf.] Escucha, pueblo mo, mi enseanza; inclinad vuestro odo a las palabras de mi boca.
En parbolas abrir mi boca; hablar proverbios de la antigedad,
que hemos odo y conocido, y que nuestros padres nos han contado.
No [lo] ocultaremos a sus hijos, sino que contaremos a la generacin venidera las alabanzas del SEOR, su poder y las maravillas que hizo.
Porque l estableci un testimonio en Jacob, y puso una ley en Israel, la cual orden a nuestros padres que ensearan a sus hijos;
para que la generacin venidera [lo] supiera, [aun] los hijos que haban de nacer; [y] stos se levantaran y lo contaran a sus hijos,
para que ellos pusieran su confianza en Dios, y no se olvidaran de las obras de Dios, sino que guardaran sus mandamientos;
y no fueran como sus padres, una generacin porfiada y rebelde, generacin que no prepar su corazn, y cuyo espritu no fue fiel a Dios.
Los hijos de Efran eran arqueros bien equipados, [pero] volvieron las espaldas el da de la batalla.
No guardaron el pacto de Dios, y rehusaron andar en su ley;
olvidaron sus obras, y los milagros que les haba mostrado.
l hizo maravillas en presencia de sus padres, en la tierra de Egipto, en el campo de Zon.
Dividi el mar y los hizo pasar, y contuvo las aguas como en un montn.
Despus los gui de da con la nube, y toda la noche con un resplandor de fuego.
Parti las rocas en el desierto, y [les] dio agua tan abundante como las profundidades [del ocano;]
hizo salir corrientes de la pea, e hizo descender aguas como ros.
Pero an siguieron pecando contra l, rebelndose contra el Altsimo en el desierto.
Y en sus corazones tentaron a Dios, pidiendo comida a su gusto.
Hablaron contra Dios, [y] dijeron: Podr Dios preparar mesa en el desierto?
He aqu, hiri la roca y brotaron aguas, y torrentes se desbordaron; podr tambin dar pan?, proveer carne para su pueblo?
Por tanto, al orlo, el SEOR se indign; un fuego se encendi contra Jacob, y aument tambin la ira contra Israel,
porque no creyeron en Dios, ni confiaron en su salvacin.
Sin embargo, dio rdenes a las nubes arriba, y abri las puertas de los cielos;
hizo llover sobre ellos man para comer, y les dio comida del cielo.
Pan de ngeles comi el hombre; [Dios] les mand comida hasta saciarlos.
Hizo soplar en el cielo el viento solano, y con su poder dirigi el viento del sur,
l hizo llover sobre ellos carne como polvo, aladas aves como la arena de los mares,
y [las] hizo caer en medio del campamento, alrededor de sus viviendas.
Comieron y quedaron bien saciados, y les concedi su deseo.
Antes de que hubieran satisfecho su deseo, mientras la comida an estaba en su boca,
la ira de Dios se alz contra ellos y mat a algunos de los ms robustos, y subyug a los escogidos de Israel.
A pesar de todo esto, todava pecaron y no creyeron en sus maravillas.
l, pues, hizo terminar sus das en vanidad, y sus aos en terror sbito.
Cuando los hera de muerte, entonces le buscaban, y se volvan y buscaban con diligencia a Dios;
se acordaban de que Dios era su roca, y el Dios Altsimo su Redentor.
Mas con su boca le engaaban, y con su lengua le mentan.
Pues su corazn no era leal para con l, ni eran fieles a su pacto.
Mas l, siendo compasivo, perdonaba [sus] iniquidades y no [los] destrua; muchas veces contuvo su ira, y no despert todo su furor.
Se acordaba de que ellos eran carne, un soplo que pasa y no vuelve.
Cuntas veces se rebelaron contra l en el desierto, y le entristecieron en las soledades!
Tentaron a Dios una y otra vez, y afligieron al Santo de Israel.
No se acordaron de su poder, del da en que los redimi del adversario,
cuando hizo sus seales en Egipto, y sus prodigios en el campo de Zon.
Convirti en sangre sus ros y sus corrientes, [y] no pudieron beber.
Envi entre ellos enjambres de moscas que los devoraban, y ranas que los destruan.
Entreg tambin sus cosechas al saltamontes, y el fruto de su trabajo a la langosta.
Con granizo destruy sus vides, y sus sicmoros con escarcha.
Entreg tambin al granizo sus ganados, y sus rebaos a los rayos.
Envi sobre ellos el ardor de su ira, furia, indignacin y angustia, un ejrcito de ngeles destructores.
Prepar senda para su ira; no eximi sus almas de la muerte, sino que entreg sus vidas a la plaga,
e hiri a todos los primognitos en Egipto, las primicias de su virilidad en las tiendas de Cam.
Mas a su pueblo lo sac como a ovejas, como a rebao los condujo en el desierto;
los gui con seguridad, de modo que no temieron, pero el mar se trag a sus enemigos.
Los trajo, pues, a su tierra santa, a esta tierra montaosa que su diestra haba adquirido.
Y expuls a las naciones de delante de ellos; las reparti con medida por herencia, e hizo habitar en sus tiendas a las tribus de Israel.
Empero ellos tentaron y provocaron al Dios Altsimo, y no guardaron sus testimonios,
sino que se volvieron atrs y fueron desleales como sus padres; se desviaron como arco engaoso.
Pues le provocaron con sus lugares altos, y despertaron sus celos con sus imgenes talladas.
Al orlo Dios, se indign, y aborreci a Israel en gran manera.
Abandon la morada en Silo, la tienda que haba levantado entre los hombres,
y entreg al cautiverio su podero, y su gloria en manos del adversario.
Entreg tambin su pueblo a la espada, y se indign contra su heredad.
El fuego consumi a sus jvenes, y no tuvieron canciones de bodas sus doncellas.
Sus sacerdotes cayeron a espada, y sus viudas no pudieron llorar.
Entonces despert el Seor como [de un] sueo, como guerrero vencido por el vino,
e hizo retroceder a sus adversarios, poniendo sobre ellos una afrenta perpetua.
Desech tambin la tienda de Jos, y no escogi a la tribu de Efran,
sino que escogi a la tribu de Jud, al monte Sion que l amaba.
Y edific su santuario como las alturas, como la tierra que ha fundado para siempre.
Escogi tambin a David su siervo, lo tom de entre los apriscos de las ovejas;
lo trajo de cuidar las ovejas con [sus] corderitos, para pastorear a Jacob, su pueblo, y a Israel, su heredad.
Y l los pastore segn la integridad de su corazn, y los gui con la destreza de sus manos.
[Salmo de Asaf.] Oh Dios, las naciones han invadido tu heredad; han profanado tu santo templo; han dejado a Jerusaln en ruinas.
Han dado los cadveres de tus siervos por comida a las aves del cielo, la carne de tus santos a las fieras de la tierra.
Como agua han derramado su sangre alrededor de Jerusaln; y no hubo quien les diera sepultura.
Hemos sido el oprobio de nuestros vecinos, escarnio y burla de los que nos rodean.
Hasta cundo, SEOR? Estars airado para siempre? Ardern como fuego tus celos?
Derrama tu furor sobre las naciones que no te conocen, y sobre los reinos que no invocan tu nombre.
Pues han devorado a Jacob, y han asolado su morada.
No recuerdes contra nosotros las iniquidades de [nuestros] antepasados; venga pronto a nuestro encuentro tu compasin, porque estamos muy abatidos.
Aydanos oh Dios de nuestra salvacin, por la gloria de tu nombre; lbranos y perdona nuestros pecados por amor de tu nombre.
Por qu han de decir las naciones: Dnde est su Dios? Sea notoria entre las naciones, a nuestra vista, la venganza por la sangre derramada de tus siervos.
Llegue a tu presencia el gemido del cautivo; conforme a la grandeza de tu poder preserva a los condenados a muerte.
Y devuelve a nuestros vecinos siete veces en su seno la afrenta con que te han ofendido, Seor.
Y nosotros, pueblo tuyo y ovejas de tu prado, te daremos gracias para siempre; a todas las generaciones hablaremos de tu alabanza.
[Para el director del coro; [segn la tonada] a los Lirios; Testimonio. Salmo de Asaf.] Presta odo, oh Pastor de Israel; t que guas a Jos como un rebao; t que ests sentado [ms alto que] los querubines; resplandece!
Delante de Efran, de Benjamn y de Manass, despierta tu poder y ven a salvarnos.
Resturanos, oh Dios, y haz resplandecer tu rostro [sobre nosotros], y seremos salvos.
Oh SEOR, Dios de los ejrcitos, hasta cundo estars airado contra la oracin de tu pueblo?
Les has dado a comer pan de lgrimas, y les has hecho beber lgrimas en gran abundancia.
Nos haces objeto de contienda para nuestros vecinos, y nuestros enemigos se ren entre s.
Oh Dios de los ejrcitos, resturanos; haz resplandecer tu rostro [sobre nosotros,] y seremos salvos.
T removiste una vid de Egipto; expulsaste las naciones y la plantaste.
Limpiaste [el terreno] delante de ella; ech profundas races y llen la tierra.
Los montes fueron cubiertos con su sombra, y los cedros de Dios con sus ramas.
Extenda sus ramas hasta el mar, y sus renuevos hasta el ro.
Por qu has derribado sus vallados, de modo que la vendimian todos los que pasan de camino?
El puerco monts la devora, y de ella se alimenta todo lo que se mueve en el campo.
Oh Dios de los ejrcitos, vuelve ahora, te rogamos; mira y ve desde el cielo, y cuida esta vid,
la cepa que tu diestra ha plantado y el vstago que para ti has fortalecido.
Est quemada con fuego, [y] cortada; ante el reproche de tu rostro perecen.
Sea tu mano sobre el hombre de tu diestra, sobre el hijo de hombre que para ti fortaleciste.
Entonces no nos apartaremos de ti; avvanos, e invocaremos tu nombre.
Oh SEOR, Dios de los ejrcitos, resturanos; haz resplandecer tu rostro [sobre nosotros] y seremos salvos.
[Para el director del coro; sobre Gitit. Salmo de Asaf.] Cantad con gozo a Dios, fortaleza nuestra; aclamad con jbilo al Dios de Jacob.
Entonad canto de alabanza, y tocad el pandero, la melodiosa lira con el arpa.
Tocad la trompeta en la luna nueva, en la luna llena, en el da de nuestra fiesta.
Porque es estatuto para Israel, ordenanza del Dios de Jacob.
l lo estableci por testimonio en Jos, cuando sali sobre la tierra de Egipto. Un lenguaje que yo no conoca, o:
Yo libr su hombro de la carga, sus manos se libraron de las canastas.
En la angustia llamaste, y yo te rescat; te respond en el escondite del trueno; en las aguas de Meriba te prob.
Oye, pueblo mo, y te amonestar. Oh Israel, si t me oyeras!
No haya en ti dios ajeno, ni adores a dios extranjero.
Yo, el SEOR, soy tu Dios, que te saqu de la tierra de Egipto; abre bien tu boca y la llenar.
Pero mi pueblo no escuch mi voz; Israel no me obedeci.
Por eso los entregu a la dureza de su corazn, para que anduvieran en sus propias intrigas.
Oh, si mi pueblo me oyera, si Israel anduviera en mis caminos!
En un momento yo subyugara a sus enemigos y volvera mi mano contra sus adversarios.
Los que aborrecen al SEOR le fingiran obediencia, y el tiempo de su [castigo] sera para siempre.
Pero yo te alimentara con lo mejor del trigo, y con miel de la pea te saciara.
[Salmo de Asaf.] Dios ocupa su lugar en su congregacin; El juzga en medio de los jueces.
Hasta cundo juzgaris injustamente y favoreceris a los impos?
Defended al dbil y al hurfano; haced justicia al afligido y al menesteroso.
Rescatad al dbil y al necesitado; librad[los] de la mano de los impos.
No saben ni entienden; caminan en tinieblas; son sacudidos todos los cimientos de la tierra.
Yo dije: Vosotros sois dioses, y todos sois hijos del Altsimo.
Sin embargo, como hombres moriris, y caeris como uno de los prncipes.
Levntate, oh Dios, juzga la tierra! Porque t posees todas las naciones.
[Cntico. Salmo de Asaf.] Oh Dios, no permanezcas en silencio; no calles, oh Dios, ni te quedes quieto.
Porque, he aqu, tus enemigos rugen, y los que te aborrecen se han enaltecido.
Hacen planes astutos contra tu pueblo, y juntos conspiran contra tus protegidos.
Han dicho: Venid, y destruymoslos como nacin, para que ya no haya memoria del nombre de Israel.
Porque de corazn han conspirado a una; hacen pacto contra ti:
las tiendas de Edom y de los ismaelitas, Moab y los agarenos,
Gebal, Amn y Amalec, Filistea con los habitantes de Tiro;
Asiria tambin se ha unido a ellos; se han convertido en ayuda para los hijos de Lot.
Trtalos como a Madin, como a Ssara, como a Jabn en el torrente Cisn,
que fueron destruidos en Endor, que quedaron [como] estircol para la tierra.
Pon a sus nobles como a Oreb y Zeeb, y a todos sus prncipes como a Zeba y Zalmuna,
que dijeron: apodermonos de los prados de Dios.
Oh Dios mo, ponlos como polvo en remolino; como paja ante el viento.
Como fuego que consume el bosque, y como llama que incendia las montaas,
as persguelos con tu tempestad, y aterrorzalos con tu torbellino.
Cubre sus rostros de ignominia, para que busquen tu nombre, oh SEOR.
Sean avergonzados y turbados para siempre; sean humillados y perezcan,
para que sepan que slo t, que te llamas el SEOR, eres el Altsimo sobre toda la tierra.
[Para el director del coro; sobre Gitit. Salmo de los hijos de Cor.] Cun preciosas son tus moradas, oh SEOR de los ejrcitos!
Anhelaba mi alma, y aun deseaba con ansias los atrios del SEOR; mi corazn y mi carne cantan con gozo al Dios vivo.
Aun el ave ha hallado casa, y la golondrina nido para s donde poner sus polluelos: tus altares, oh SEOR de los ejrcitos, Rey mo y Dios mo!
Cun bienaventurados son los que moran en tu casa! Continuamente te alaban.
Cun bienaventurado es el hombre cuyo poder est en ti, en cuyo corazn estn los caminos [a Sion]!
Pasando por el valle de Baca lo convierten en manantial, tambin las lluvias tempranas lo cubren de bendiciones.
Van de poder en poder, [cada uno de ellos] comparece ante Dios en Sion.
Oh SEOR, Dios de los ejrcitos, oye mi oracin; escucha, oh Dios de Jacob!
Mira, oh Dios, escudo nuestro, y contempla el rostro de tu ungido.
Porque mejor es un da en tus atrios que mil [fuera de ellos.] Prefiero estar en el umbral de la casa de mi Dios que morar en las tiendas de impiedad.
Porque sol y escudo es el SEOR Dios; gracia y gloria da el SEOR; nada bueno niega a los que andan en integridad.
Oh SEOR de los ejrcitos, cun bienaventurado es el hombre que en ti confa!
[Para el director del coro. Salmo de los hijos de Cor.] Oh SEOR, t mostraste favor a tu tierra, cambiaste la cautividad de Jacob.
Perdonaste la iniquidad de tu pueblo, cubriste todo su pecado.
Retiraste toda tu furia, te apartaste del ardor de tu ira.
Resturanos, oh Dios de nuestra salvacin, haz cesar tu indignacin contra nosotros.
Estars airado con nosotros para siempre? Prolongars tu ira de generacin en generacin?
No volvers a darnos vida para que tu pueblo se regocije en ti?
Mustranos, oh SEOR, tu misericordia, y danos tu salvacin.
Escuchar lo que dir Dios el SEOR, porque hablar paz a su pueblo, a sus santos; pero que no vuelvan ellos a la insensatez.
Ciertamente cercana est su salvacin para los que le temen, para que more [su] gloria en nuestra tierra.
La misericordia y la verdad se han encontrado, la justicia y la paz se han besado.
La verdad brota de la tierra, y la justicia mira desde los cielos.
Ciertamente el SEOR dar lo que es bueno, y nuestra tierra dar su fruto.
La justicia ir delante de l, y sus pasos pondr por camino.
[Oracin de David.] Inclina, oh SEOR, tu odo [y] respndeme, porque estoy afligido y necesitado.
Guarda mi alma, pues soy piadoso; t eres mi Dios; salva a tu siervo que en ti confa.
Ten piedad de m, oh Seor, porque a ti clamo todo el da.
Alegra el alma de tu siervo, porque a ti, oh Seor, elevo mi alma.
Pues t, Seor, eres bueno y perdonador, abundante en misericordia para con todos los que te invocan.
Escucha, oh SEOR, mi oracin, y atiende a la voz de mis splicas.
En el da de la angustia te invocar, porque t me responders.
No hay nadie como t entre los dioses, oh Seor, ni hay obras como las tuyas.
Todas las naciones que t has hecho vendrn y adorarn delante de ti, Seor, y glorificarn tu nombre.
Porque t eres grande y haces maravillas; slo t eres Dios.
Ensame, oh SEOR, tu camino; andar en tu verdad; unifica mi corazn para que tema tu nombre.
Te dar gracias, Seor mi Dios, con todo mi corazn, y glorificar tu nombre para siempre.
Porque grande es tu misericordia para conmigo, y has librado mi alma de las profundidades del Seol.
Oh Dios, los arrogantes se han levantado contra m, y una banda de violentos ha buscado mi vida, y no te han tenido en cuenta.
Mas t, Seor, eres un Dios compasivo y [lleno] de piedad, lento para la ira y abundante en misericordia y verdad.
Vulvete hacia m, y tenme piedad; da tu poder a tu siervo, y salva al hijo de tu sierva.
Mustrame una seal de bondad, para que [la] vean los que me aborrecen y se avergencen, porque t, oh SEOR, me has ayudado y consolado.
[Salmo de los hijos de Cor. Cntico.] En los montes santos estn sus cimientos.
El SEOR ama las puertas de Sion ms que todas las [otras] moradas de Jacob.
Cosas gloriosas se dicen de ti, oh ciudad de Dios:
Mencionar a Rahab y a Babilonia entre los que me conocen; he aqu, Filistea y Tiro con Etiopa; [de sus moradores se dir:] "ste naci all."
Pero de Sion se dir: ste y aqul nacieron en ella; y el Altsimo mismo la establecer.
El SEOR contar al inscribir los pueblos: ste naci all.
Entonces tanto los cantores como los flautistas, [dirn:] En ti estn todas mis fuentes [de gozo].
[Cntico. Salmo de los hijos de Cor. Para el director del coro; sobre Mahalat Leannot. Masquil de Hemn ezrata.] Oh SEOR, Dios de mi salvacin, de da y de noche he clamado delante de ti.
Llegue mi oracin a tu presencia; inclina tu odo a mi clamor.
Porque saturada est mi alma de males, y mi vida se ha acercado al Seol.
Soy contado entre los que descienden a la fosa; he llegado a ser como hombre sin fuerza,
abandonado entre los muertos; como los cados a espada que yacen en el sepulcro, de quienes ya no te acuerdas, y que han sido arrancados de tu mano.
Me has puesto en la fosa ms profunda, en lugares tenebrosos, en las profundidades.
Ha reposado sobre m tu furor, y [me] has afligido con todas tus olas.
Has alejado de m mis amistades, me has hecho objeto de repugnancia para ellos; encerrado estoy y no puedo salir.
Han languidecido mis ojos a causa de la afliccin; oh SEOR, cada da te he invocado, he extendido mis manos hacia ti.
Hars maravillas a los muertos? Se levantarn los muertos [y] te alabarn?
Se hablar de tu misericordia en el sepulcro, [y de] tu fidelidad en el Abadn?
Se darn a conocer tus maravillas en las tinieblas, y tu justicia en la tierra del olvido?
Mas yo, a ti pido auxilio, SEOR, y mi oracin llega ante ti por la maana.
Por qu, SEOR, rechazas mi alma? [Por qu] escondes de m tu rostro?
He estado afligido y a punto de morir desde mi juventud; sufro tus terrores, estoy abatido.
Sobre m ha pasado tu ardiente ira; tus terrores me han destruido.
Me han rodeado como aguas todo el da; a una me han cercado.
Has alejado de m al compaero y al amigo; mis amistades son las tinieblas. Israel
[Masquil de Etn ezrata.] Por siempre cantar de las misericordias del SEOR; con mi boca dar a conocer tu fidelidad a todas las generaciones.
Porque dije: Para siempre ser edificada la misericordia; en los cielos mismos establecers tu fidelidad.
Yo he hecho un pacto con mi escogido, he jurado a David mi siervo:
Establecer tu descendencia para siempre, y edificar tu trono por todas las generaciones.
Los cielos alabarn tus maravillas, SEOR, y tambin tu fidelidad en la asamblea de los santos.
Porque, quin en el firmamento se puede comparar al SEOR? Quin entre los hijos de los poderosos es como el SEOR,
Dios muy temido en el consejo de los santos, e imponente sobre todos los que estn en su derredor?
Oh SEOR, Dios de los ejrcitos, quin como t, poderoso SEOR? Tu fidelidad tambin te rodea.
T dominas la soberbia del mar; cuando sus olas se levantan, t las calmas.
T aplastaste a Rahab como a uno herido de muerte; esparciste a tus enemigos con tu brazo poderoso.
Tuyos son los cielos, tuya tambin la tierra; el mundo y todo lo que en l hay, t lo fundaste.
El norte y el sur, t los creaste; el Tabor y el Hermn aclamarn con gozo a tu nombre.
T tienes un brazo fuerte; tu mano es poderosa, tu diestra es exaltada.
La justicia y el derecho son el fundamento de tu trono; la misericordia y la verdad van delante de ti.
Cun bienaventurado es el pueblo que sabe lo que es la voz de jbilo! Andan, SEOR, a la luz de tu rostro.
En tu nombre se regocijan todo el da, y por tu justicia son enaltecidos.
Porque t eres la gloria de su potencia, y por tu gracia es exaltado nuestro poder.
Pues del SEOR es nuestro escudo, y del Santo de Israel nuestro rey.
Una vez hablaste en visin a tus santos, y dijiste: He ayudado a un poderoso; he exaltado a uno escogido de entre el pueblo.
He hallado a David mi siervo; lo he ungido con mi leo santo,
y con l estar siempre mi mano; mi brazo tambin lo fortalecer.
No lo engaar el enemigo, ni lo afligir el hijo de maldad.
Sino que yo aplastar a sus adversarios delante de l, y herir a los que lo aborrecen.
Con l estarn mi fidelidad y mi misericordia, y en mi nombre ser exaltado su poder.
Pondr tambin su mano sobre el mar, y su diestra sobre los ros.
l clamar a m: Mi Padre eres t, mi Dios y la roca de mi salvacin.
Yo tambin lo har [mi] primognito, el ms excelso de los reyes de la tierra.
Para siempre conservar mi misericordia hacia l, y mi pacto le ser confirmado.
As establecer su descendencia para siempre, y su trono como los das de los cielos.
Si sus hijos abandonan mi ley y no andan en mis juicios,
si violan mis estatutos y no guardan mis mandamientos,
entonces castigar con vara su transgresin, y con azotes su iniquidad.
Pero no quitar de l mi misericordia, ni obrar falsamente en mi fidelidad.
No quebrantar mi pacto, ni cambiar la palabra de mis labios.
Una vez he jurado por mi santidad; no mentir a David.
Su descendencia ser para siempre, y su trono como el sol delante de m.
Ser establecido para siempre como la luna, fiel testigo en el cielo.
Pero t [lo] has rechazado y desechado, contra tu ungido te has enfurecido.
Has despreciado el pacto de tu siervo; has profanado su corona [echndola] por tierra.
Has derribado todos sus muros; has convertido en ruinas sus fortalezas.
Todos los que pasan por el camino lo saquean; ha venido a ser una afrenta para sus vecinos.
T has exaltado la diestra de sus adversarios; has hecho regocijarse a todos sus enemigos.
Has retirado tambin el filo de su espada, y no le has hecho estar firme en la batalla.
Has hecho cesar su esplendor, y has echado por tierra su trono.
Has acortado los das de su juventud; lo has cubierto de ignominia.
Hasta cundo, SEOR? Te esconders para siempre? Arder como el fuego tu furor?
Recuerda cun breve es mi vida; con qu propsito vano has creado a todos los hijos de los hombres!
Qu hombre podr vivir y no ver la muerte? Podr librar su alma del poder del Seol?
Dnde estn, Seor, tus misericordias de antes, que en tu fidelidad juraste a David?
Recuerda, Seor, el oprobio de tus siervos; [cmo] llevo dentro de m [el oprobio de] muchos pueblos,
con el cual tus enemigos, oh SEOR, han injuriado, con el cual han injuriado los pasos de tu ungido.
Bendito sea el SEOR para siempre! Amn y amn.
[Oracin de Moiss, hombre de Dios.] Seor, t has sido un refugio para nosotros de generacin en generacin.
Antes que los montes fueran engendrados, y nacieran la tierra y el mundo, desde la eternidad y hasta la eternidad, t eres Dios.
Haces que el hombre vuelva a ser polvo, y dices: Volved, hijos de los hombres.
Porque mil aos ante tus ojos son como el da de ayer que [ya] pas, y [como] una vigilia de la noche.
T los has barrido como un torrente, son como un sueo; son como la hierba que por la maana reverdece;
por la maana florece y reverdece; al atardecer se marchita y se seca.
Porque hemos sido consumidos con tu ira, y por tu furor hemos sido conturbados.
Has puesto nuestras iniquidades delante de ti, nuestros [pecados] secretos a la luz de tu presencia.
Porque por tu furor han declinado todos nuestros das; acabamos nuestros aos como un suspiro.
Los das de nuestra vida llegan a setenta aos; y en caso de [mayor] vigor, a ochenta aos. Con todo, su orgullo es [slo] trabajo y pesar, porque pronto pasa, y volamos.
Quin conoce el poder de tu ira, y tu furor conforme al temor que se te debe?
Ensanos a contar de tal modo nuestros das, que traigamos al corazn sabidura.
Vuelve, SEOR; hasta cundo? y compadcete de tus siervos.
Scianos por la maana con tu misericordia, y cantaremos con gozo y nos alegraremos todos nuestros das.
Algranos conforme a los das que nos afligiste, [y] a los aos en que vimos adversidad.
Manifistese tu obra a tus siervos, y tu majestad a sus hijos,
y sea la gracia del Seor nuestro Dios sobre nosotros. Confirma, pues, sobre nosotros la obra de nuestras manos; s, la obra de nuestras manos confirma.
El que habita al abrigo del Altsimo morar a la sombra del Omnipotente.
Dir yo al SEOR: Refugio mo y fortaleza ma, mi Dios, en quien confo.
Porque l te libra del lazo del cazador y de la pestilencia mortal.
Con sus plumas te cubre, y bajo sus alas hallas refugio; escudo y baluarte es su fidelidad.
No temers el terror de la noche, ni la flecha que vuela de da,
ni la pestilencia que anda en tinieblas, ni la destruccin que hace estragos en medio del da.
Aunque caigan mil a tu lado y diez mil a tu diestra, a ti no se acercar.
Con tus ojos mirars y vers la paga de los impos.
Porque has puesto al SEOR, [que es] mi refugio, al Altsimo, [por] tu habitacin.
No te suceder [ningn] mal, ni plaga se acercar a tu morada.
Pues l dar rdenes a sus ngeles acerca de ti, para que te guarden en todos tus caminos.
En sus manos te llevarn, para que tu pie no tropiece en piedra.
Sobre el len y la cobra pisars; hollars al cachorro de len y a la serpiente.
Porque en m ha puesto su amor, yo entonces lo librar; lo exaltar, porque ha conocido mi nombre.
Me invocar, y le responder; yo estar con l en la angustia; lo rescatar y lo honrar;
lo saciar de larga vida, y le har ver mi salvacin.
[Salmo. Cntico para el da de reposo.] Bueno es dar gracias al SEOR, y cantar alabanzas a tu nombre, oh Altsimo;
anunciar por la maana tu bondad, y tu fidelidad por las noches,
con el decacordio y con el arpa, con la msica sonora de la lira.
Porque t, oh SEOR, me has alegrado con tus obras, cantar con gozo ante las obras de tus manos.
Qu grandes son tus obras, oh SEOR, cun profundos tus pensamientos!
El hombre torpe no tiene conocimiento, y el necio no entiende esto:
que cuando los impos brotaron como la hierba, y florecieron todos los que hacan iniquidad, [slo fue] para ser destruidos para siempre.
Mas t, oh SEOR, excelso eres eternamente.
Porque he aqu, tus enemigos, SEOR, porque he aqu, tus enemigos perecern; sern esparcidos todos los que hacen iniquidad.
Pero t has exaltado mi poder como [el del] bfalo; he sido ungido con aceite fresco.
Mis ojos [satisfechos] han mirado a los que me acechaban, [y] oyen mis odos de los malhechores que se levantan contra m.
El justo florecer como la palma, crecer [como] cedro en el Lbano.
Plantados en la casa del SEOR, florecern en los atrios de nuestro Dios.
Aun en la vejez darn fruto; estarn vigorosos y muy verdes,
para anunciar cun recto es el SEOR, mi roca, y que no hay injusticia en l.
El SEOR reina, vestido est de majestad; el SEOR se ha vestido y ceido de poder; ciertamente el mundo est bien afirmado, ser inconmovible.
Desde la antigedad est establecido tu trono; t eres desde la eternidad.
Los torrentes han alzado, oh SEOR, los torrentes han alzado su voz; los torrentes alzan sus batientes olas.
Ms que el fragor de muchas aguas, [ms que] las poderosas olas del mar, es poderoso el SEOR en las alturas.
Tus testimonios son muy fidedignos; la santidad conviene a tu casa, eternamente, oh SEOR.
Oh SEOR, Dios de las venganzas, oh Dios de las venganzas, resplandece!
Levntate, Juez de la tierra; da [su] merecido a los soberbios.
Hasta cundo los impos, SEOR, hasta cundo los impos se regocijarn?
Charlan, hablan con arrogancia; todos los que hacen iniquidad se vanagloran.
Aplastan a tu pueblo, SEOR, y afligen a tu heredad.
Matan a la viuda y al extranjero, y asesinan a los hurfanos.
Y dicen: El SEOR no [lo] ve, ni hace caso el Dios de Jacob.
Haced caso, torpes del pueblo; necios, cundo entenderis?
El que hizo el odo, no oye? El que dio forma al ojo, no ve?
No reprender el que castiga a las naciones, el que ensea conocimiento al hombre?
El SEOR conoce los pensamientos del hombre, [sabe] que son [slo] un soplo.
Bienaventurado el hombre a quien corriges, SEOR, y lo instruyes en tu ley;
para darle descanso en los das de afliccin, hasta que se cave una fosa para el impo.
Porque el SEOR no abandonar a su pueblo, ni desamparar a su heredad.
Porque el juicio volver a ser justo, y todos los rectos de corazn lo seguirn.
Quin se levantar por m contra los malhechores? Quin me defender de los que hacen iniquidad?
Si el SEOR no hubiera sido mi socorro, pronto habra habitado mi alma en el [lugar del] silencio.
Si digo: Mi pie ha resbalado, tu misericordia, oh SEOR, me sostendr.
Cuando mis inquietudes se multiplican dentro de m, tus consuelos deleitan mi alma.
Puede ser aliado tuyo un trono de destruccin, que planea el mal por decreto?
Se unen contra la vida del justo, y condenan a muerte al inocente.
Pero el SEOR ha sido mi baluarte, y mi Dios la roca de mi refugio.
l ha hecho volver sobre ellos su [propia] iniquidad, y los destruir en su maldad; el SEOR, nuestro Dios, los destruir. incredulidad
Venid, cantemos con gozo al SEOR, aclamemos con jbilo a la roca de nuestra salvacin.
Vengamos ante su presencia con accin de gracias; aclammosle con salmos.
Porque Dios grande es el SEOR, y Rey grande sobre todos los dioses,
en cuya mano estn las profundidades de la tierra; suyas son tambin las cumbres de los montes.
Suyo es el mar, pues l lo hizo, y sus manos formaron la tierra firme.
Venid, adoremos y postrmonos; doblemos la rodilla ante el SEOR nuestro Hacedor.
Porque l es nuestro Dios, y nosotros el pueblo de su prado y las ovejas de su mano. Si os hoy su voz,
no endurezcis vuestro corazn como en Meriba, como en el da de Masah en el desierto,
cuando vuestros padres me tentaron, me probaron, aunque haban visto mi obra.
Por cuarenta aos me repugn [aquella] generacin, y dije: Es un pueblo que se desva en su corazn y no conocen mis caminos.
Por tanto, jur en mi ira: Ciertamente no entrarn en mi reposo.
Cantad al SEOR un cntico nuevo; cantad al SEOR, toda la tierra.
Cantad al SEOR, bendecid su nombre; proclamad de da en da las buenas nuevas de su salvacin.
Contad su gloria entre las naciones, sus maravillas entre todos los pueblos.
Porque grande es el SEOR, y muy digno de ser alabado; temible es l sobre todos los dioses.
Porque todos los dioses de los pueblos son dolos, mas el SEOR hizo los cielos.
Gloria y majestad estn delante de l; poder y hermosura en su santuario.
Tributad al SEOR, oh familias de los pueblos, tributad al SEOR gloria y poder.
Tributad al SEOR la gloria debida a su nombre; traed ofrenda y entrad en sus atrios.
Adorad al SEOR en vestiduras santas; temblad ante su presencia, toda la tierra.
Decid entre las naciones: El SEOR reina; ciertamente el mundo est bien afirmado, ser inconmovible; l juzgar a los pueblos con equidad.
Algrense los cielos y regocjese la tierra; ruja el mar y cuanto contiene;
gcese el campo y todo lo que en l hay. Entonces todos los rboles del bosque cantarn con gozo
delante del SEOR, porque l viene; porque l viene a juzgar la tierra: juzgar al mundo con justicia y a los pueblos con su fidelidad.
El SEOR reina; regocjese la tierra; algrense las muchas islas.
Nubes y densas tinieblas le rodean, justicia y derecho son el fundamento de su trono.
Fuego va delante de l, y quema a sus adversarios en derredor.
Sus relmpagos iluminaron el mundo; la tierra vio y se estremeci.
Como cera se derritieron los montes ante la presencia del SEOR, ante la presencia del Seor de toda la tierra.
Los cielos proclaman su justicia, y todos los pueblos han visto su gloria.
Sean avergonzados todos los que sirven a imgenes talladas, los que se gloran en los dolos; adrenle todos los dioses.
Oy Sion [esto] y se alegr, y las hijas de Jud se han regocijado a causa de tus juicios, oh SEOR.
Porque t eres el SEOR, el Altsimo sobre toda la tierra, muy excelso sobre todos los dioses.
Los que amis al SEOR, aborreced el mal; l guarda las almas de sus santos; los libra de la mano de los impos.
Luz se ha sembrado para el justo, y alegra para los rectos de corazn.
Justos, alegraos en el SEOR, y alabad su santo nombre.
[Salmo.] Cantad al SEOR un cntico nuevo, porque ha hecho maravillas, su diestra y su santo brazo le han dado la victoria.
El SEOR ha dado a conocer su salvacin; a la vista de las naciones ha revelado su justicia.
Se ha acordado de su misericordia y de su fidelidad para con la casa de Israel; todos los trminos de la tierra han visto la salvacin de nuestro Dios.
Aclamad con jbilo al SEOR, toda la tierra; prorrumpid y cantad con gozo, cantad alabanzas.
Cantad alabanzas al SEOR con la lira, con la lira y al son de la meloda.
Con trompetas y sonido de cuerno, dad voces ante el Rey, el SEOR.
Ruja el mar y cuanto contiene, el mundo y los que en l habitan.
Batan palmas los ros; a una canten jubilosos los montes
delante del SEOR, pues viene a juzgar la tierra; l juzgar al mundo con justicia, y a los pueblos con equidad.
El SEOR reina, estremzcanse los pueblos; sentado est [sobre] los querubines, tiemble la tierra.
El SEOR es grande en Sion, y exaltado sobre todos los pueblos.
Alaben tu nombre grande y temible; l es santo.
El poder del rey ama la justicia; t has establecido la equidad; has hecho juicio y justicia en Jacob.
Exaltad al SEOR nuestro Dios, y postraos ante el estrado de sus pies; l es santo.
Moiss y Aarn [estaban] entre sus sacerdotes, y Samuel entre los que invocaron su nombre; ellos clamaron al SEOR, y l les respondi.
Les habl en la columna de nube; guardaron sus testimonios, y el estatuto que l les dio.
Oh SEOR, Dios nuestro, t les respondiste; fuiste para ellos un Dios perdonador, [mas] tambin vengador de sus [malas] obras.
Exaltad al SEOR nuestro Dios, y postraos ante su santo monte, porque santo es el SEOR nuestro Dios.
[Salmo de accin de gracias.] Aclamad con jbilo al SEOR, toda la tierra.
Servid al SEOR con alegra; venid ante l con cnticos de jbilo.
Sabed que l, el SEOR, es Dios; l nos hizo, y no nosotros [a nosotros mismos;] pueblo suyo [somos] y ovejas de su prado.
Entrad por sus puertas con accin de gracias, [y] a sus atrios con alabanza. Dadle gracias, bendecid su nombre.
Porque el SEOR es bueno; para siempre es su misericordia, y su fidelidad por todas las generaciones.
[Salmo de David.] La misericordia y la justicia cantar; a ti, oh SEOR, cantar alabanzas.
Prestar atencin al camino de integridad. Cundo vendrs, [Seor,] a m? En la integridad de mi corazn andar dentro de mi casa.
No pondr cosa indigna delante de mis ojos; aborrezco la obra de los que se desvan; no se aferrar a m.
El corazn perverso se alejar de m; no conocer maldad.
Destruir al que en secreto calumnia a su prjimo; no tolerar al de ojos altaneros y de corazn arrogante.
Mis ojos estarn sobre los fieles de la tierra, para que moren conmigo; el que anda en camino de integridad me servir.
El que practica el engao no morar en mi casa; el que habla mentiras no permanecer en mi presencia.
Cada maana destruir a todos los impos de la tierra, para extirpar de la ciudad del SEOR a todos los que hacen iniquidad.
[Plegaria de uno que sufre, cuando desmaya y expone su queja ante el SEOR.] Oh SEOR, escucha mi oracin, y llegue a ti mi clamor.
No escondas de m tu rostro en el da de mi angustia; inclina hacia m tu odo; el da en que te invoco, respndeme pronto.
Porque mis das han sido consumidos en humo, y como brasero han sido quemados mis huesos.
Mi corazn ha sido herido como la hierba y se ha secado, y [hasta] me olvido de comer mi pan.
A causa de la intensidad de mi gemido mis huesos se pegan a la piel.
Me parezco al pelcano del desierto; como el bho de las soledades he llegado a ser.
No puedo dormir; soy cual pjaro solitario sobre un tejado.
Mis enemigos me han afrentado todo el da; los que me escarnecen han usado mi [nombre] como maldicin.
Porque cenizas he comido por pan, y con lgrimas he mezclado mi bebida,
a causa de tu indignacin y de tu enojo; pues t me has levantado y me has rechazado.
Mis das son como sombra que se alarga; y yo me seco como la hierba.
Mas t, SEOR, permaneces para siempre, y tu nombre por todas las generaciones.
T te levantars [y] tendrs compasin de Sion, porque es tiempo de apiadarse de ella, pues ha llegado la hora.
Ciertamente tus siervos se deleitan en sus piedras, y se apiadan de su polvo.
Y las naciones temern el nombre del SEOR, y todos los reyes de la tierra, tu gloria.
Porque el SEOR ha edificado a Sion, [y] se ha manifestado en su gloria.
Ha considerado la oracin de los menesterosos, y no ha despreciado su plegaria.
Esto se escribir para las generaciones futuras; para que un pueblo an por crear alabe al SEOR.
Pues l mir desde su excelso santuario; desde el cielo el SEOR se fij en la tierra,
para or el gemido de los prisioneros, para poner en libertad a los condenados a muerte;
para que [los hombres] anuncien en Sion el nombre del SEOR, y su alabanza en Jerusaln,
cuando los pueblos y los reinos se congreguen a una para servir al SEOR.
l debilit mis fuerzas en el camino; acort mis das.
Dije: Dios mo, no me lleves en la mitad de mis das; tus aos son por todas las generaciones.
Desde la antigedad t fundaste la tierra, y los cielos son la obra de tus manos.
Ellos perecern, pero t permaneces; y todos ellos como una vestidura se desgastarn, como vestido los mudars, y sern cambiados.
Pero t eres el mismo, y tus aos no tendrn fin.
Los hijos de tus siervos permanecern, y su descendencia ser establecida delante de ti.
[Salmo de David.] Bendice, alma ma, al SEOR, y [bendiga] todo mi ser su santo nombre.
Bendice, alma ma, al SEOR, y no olvides ninguno de sus beneficios.
l es el que perdona todas tus iniquidades, el que sana todas tus enfermedades;
el que rescata de la fosa tu vida, el que te corona de bondad y compasin;
el que colma de bienes tus aos, [para que] tu juventud se renueve como el guila.
El SEOR hace justicia, y juicios a favor de todos los oprimidos.
A Moiss dio a conocer sus caminos, y a los hijos de Israel sus obras.
Compasivo y clemente es el SEOR, lento para la ira y grande en misericordia.
No contender [con nosotros] para siempre, ni para siempre guardar [su enojo].
No nos ha tratado segn nuestros pecados, ni nos ha pagado conforme a nuestras iniquidades.
Porque como estn de altos los cielos sobre la tierra, as es de grande su misericordia para los que le temen.
Como est de lejos el oriente del occidente, as alej de nosotros nuestras transgresiones.
Como un padre se compadece de [sus] hijos, as se compadece el SEOR de los que le temen.
Porque l sabe de qu estamos hechos, se acuerda de que somos [slo] polvo.
El hombre, como la hierba son sus das; como la flor del campo, as florece;
cuando el viento pasa sobre ella, deja de ser, y su lugar ya no la reconoce.
Mas la misericordia del SEOR es desde la eternidad hasta la eternidad, para los que le temen, y su justicia para los hijos de los hijos,
para los que guardan su pacto y se acuerdan de sus preceptos para cumplirlos.
El SEOR ha establecido su trono en los cielos, y su reino domina sobre todo.
Bendecid al SEOR, vosotros sus ngeles, poderosos en fortaleza, que ejecutis su mandato, obedeciendo la voz de su palabra.
Bendecid al SEOR, vosotros todos sus ejrcitos, que le servs haciendo su voluntad.
Bendecid al SEOR, vosotras todas sus obras, en todos los lugares de su dominio. Bendice, alma ma, al SEOR.
Bendice, alma ma, al SEOR. SEOR, Dios mo, cun grande eres; te has vestido de esplendor y de majestad,
cubrindote de luz como con un manto, extendiendo los cielos como una cortina.
[l es] el que pone las vigas de sus altos aposentos en las aguas; el que hace de las nubes su carroza; el que anda sobre las alas del viento;
que hace de los vientos sus mensajeros, [y] de las llamas de fuego sus ministros.
l estableci la tierra sobre sus cimientos, para que jams sea sacudida.
La cubriste con el abismo como con un vestido; las aguas estaban sobre los montes.
A tu reprensin huyeron; al sonido de tu trueno se precipitaron.
Se levantaron los montes, se hundieron los valles, al lugar que t estableciste para ellos.
Pusiste un lmite que no pueden cruzar, para que no vuelvan a cubrir la tierra.
l hace brotar manantiales en los valles, corren entre los montes;
dan de beber a todas las bestias del campo, los asnos monteses mitigan su sed.
Junto a ellos habitan las aves de los cielos, elevan [sus] trinos entre las ramas.
l riega los montes desde sus aposentos, del fruto de sus obras se sacia la tierra.
l hace brotar la hierba para el ganado, y las plantas para el servicio del hombre, para que l saque alimento de la tierra,
y vino que alegra el corazn del hombre, para que haga brillar con aceite [su] rostro, y alimento que fortalece el corazn del hombre.
Los rboles del SEOR se sacian, los cedros del Lbano que l plant,
donde hacen sus nidos las aves, [y] la cigea, cuya morada est en los cipreses.
Los montes altos son para las cabras monteses; las peas son refugio para los tejones.
l hizo la luna para [medir] las estaciones; el sol conoce el lugar de su ocaso.
T ordenas la oscuridad y se hace de noche, en ella andan todas las bestias del bosque.
Rugen los leoncillos tras su presa, y buscan de Dios su comida.
[Al] salir el sol se esconden, y se echan en sus guaridas.
Sale el hombre a su trabajo, y a su labor hasta el atardecer.
Cun numerosas son tus obras, oh SEOR! Con sabidura las has hecho todas; llena est la tierra de tus posesiones.
He all el mar, grande y anchuroso, en el cual hay un hervidero innumerable de animales tanto pequeos como grandes.
All surcan las naves, [y] el Leviatn que hiciste para jugar en l.
Todos ellos esperan en ti, para que les des su comida a su tiempo.
T les das, ellos recogen; abres tu mano, se sacian de bienes.
Escondes tu rostro, se turban; les quitas el aliento, expiran, y vuelven al polvo.
Envas tu Espritu, son creados, y renuevas la faz de la tierra.
Sea para siempre la gloria del SEOR! Algrese el SEOR en sus obras!
l mira a la tierra, y ella tiembla; toca los montes, y humean.
Al SEOR cantar mientras yo viva; cantar alabanzas a mi Dios mientras yo exista.
Sale agradable mi meditacin; yo me alegrar en el SEOR.
Sean consumidos de la tierra los pecadores, y los impos dejen de ser. Bendice, alma ma, al SEOR. Aleluya!
Dad gracias al SEOR, invocad su nombre; dad a conocer sus obras entre los pueblos.
Cantadle, cantadle alabanzas; hablad de todas sus maravillas.
Gloriaos en su santo nombre; algrese el corazn de los que buscan al SEOR.
Buscad al SEOR y su fortaleza; buscad su rostro continuamente.
Recordad las maravillas que l ha hecho, sus prodigios y los juicios de su boca,
oh simiente de Abraham, su siervo, hijos de Jacob, sus escogidos.
l es el SEOR nuestro Dios; sus juicios estn en toda la tierra.
Para siempre se ha acordado de su pacto, de la palabra que orden a mil generaciones,
[del pacto] que hizo con Abraham, y de su juramento a Isaac.
Tambin lo confirm a Jacob por estatuto, a Israel como pacto eterno,
diciendo: A ti te dar la tierra de Canan como porcin de vuestra heredad.
Cuando eran pocos en nmero, muy pocos, y forasteros en ella,
y vagaban de nacin en nacin, [y] de un reino a otro pueblo,
l no permiti que nadie los oprimiera, y por amor a ellos reprendi a reyes, [diciendo:]
No toquis a mis ungidos, ni hagis mal a mis profetas.
Y llam al hambre sobre la tierra, quebr todo sustento de pan.
Envi a un hombre delante de ellos, a Jos, vendido como esclavo.
Con grillos afligieron sus pies, l mismo fue puesto en cadenas,
hasta que su prediccin se cumpli; la palabra del SEOR lo puso a prueba.
El rey envi, y lo solt, el soberano de los pueblos, lo puso en libertad.
Lo puso por seor de su casa, y administrador sobre todos sus bienes,
para que encarcelara a sus prncipes a voluntad suya, y a sus ancianos enseara sabidura.
Tambin Israel entr en Egipto, as peregrin Jacob en la tierra de Cam.
E hizo que su pueblo se multiplicara mucho, y los hizo ms fuertes que sus adversarios.
Torn el corazn de ellos para que odiaran a su pueblo, para que obraran astutamente contra sus siervos.
Envi a Moiss su siervo, [y] a Aarn a quien haba escogido.
stos hicieron las maravillas de Dios entre ellos, y prodigios en la tierra de Cam.
Mand tinieblas e hizo que se oscureciera, y ellos no se rebelaron contra sus palabras.
Convirti sus aguas en sangre, e hizo morir sus peces.
Pulul su tierra de ranas [hasta] en las alcobas de sus reyes.
l habl, y vinieron enjambres de moscas [y] mosquitos por todo su territorio.
Les dio granizo por lluvia, [y] llamas de fuego en su tierra.
Devast tambin sus vides y sus higueras, y destroz los rboles de sus territorios.
l habl, y vinieron langostas, [y] orugas sin nmero;
que devoraron toda la vegetacin de su pas, y se comieron el fruto de su suelo.
Tambin hiri [de muerte] a todo primognito de su tierra; las primicias de todo su vigor.
Pero a ellos los sac con plata y oro, y entre sus tribus no hubo quien tropezara.
Egipto se alegr cuando se fueron, porque su terror haba cado sobre ellos.
Extendi una nube para cubrirlos, y fuego para iluminar[los] de noche.
Pidieron, y les mand codornices, y los saci de pan del cielo.
Abri la roca, y brotaron las aguas; corrieron [como] un ro en tierra seca.
Porque se acord de su santa palabra [dada a] Abraham su siervo,
y sac a su pueblo con alegra, y a sus escogidos con gritos de jbilo.
Tambin les dio las tierras de las naciones, y poseyeron [el fruto del] trabajo de los pueblos,
a fin de que guardaran sus estatutos, y observaran sus leyes. Aleluya!
Aleluya! Dad gracias al SEOR, porque es bueno; porque para siempre es su misericordia.
Quin puede relatar los poderosos hechos del SEOR, [o] expresar toda su alabanza?
Bienaventurados los que guardan el juicio, los que practican la justicia en todo tiempo.
Acurdate de m, oh SEOR, en [tu] bondad hacia tu pueblo; vistame con tu salvacin,
para que yo vea la prosperidad de tus escogidos, para que me regocije en la alegra de tu nacin, para que me glore con tu heredad.
Nosotros hemos pecado como nuestros padres, hemos hecho iniquidad, nos hemos conducido impamente.
Nuestros padres en Egipto no entendieron tus maravillas; no se acordaron de tu infinito amor, sino que se rebelaron junto al mar, en el mar Rojo.
No obstante, los salv por amor de su nombre, para manifestar su poder.
Reprendi, pues, al mar Rojo, y se sec; y los condujo por las profundidades, como por un desierto.
Los salv de mano del que [los] odiaba, y los redimi de mano del enemigo.
Las aguas cubrieron a sus adversarios, ni uno de ellos escap.
Entonces creyeron en sus palabras, [y] cantaron su alabanza.
[Pero] pronto se olvidaron de sus obras; no esperaron su consejo.
Tuvieron apetitos desenfrenados en el desierto, y tentaron a Dios en las soledades.
l les concedi lo que pedan, pero envi una plaga mortal sobre ellos.
Cuando en el campamento tuvieron envidia de Moiss, [y] de Aarn, el santo del SEOR,
la tierra se abri y trag a Datn, y se cerr sobre el grupo de Abiram.
Un fuego ardi contra su grupo, la llama consumi a los impos.
Hicieron un becerro en Horeb, y adoraron una imagen de fundicin;
cambiaron su gloria por la imagen de un buey que come hierba.
Se olvidaron de Dios su Salvador, que haba hecho grandes cosas en Egipto,
maravillas en la tierra de Cam, [y] cosas asombrosas en el mar Rojo.
l dijo que los hubiera destruido, de no haberse puesto Moiss, su escogido, en la brecha delante de l, a fin de apartar su furor para que no [los] destruyera.
Aborrecieron la tierra deseable, no creyeron en su palabra,
sino que murmuraron en sus tiendas, [y] no escucharon la voz del SEOR.
Por tanto, les jur abatirlos en el desierto,
y esparcir su simiente entre las naciones, y dispersarlos por las tierras.
Se unieron tambin a Baal-peor, y comieron sacrificios ofrecidos a los muertos.
[Le] provocaron, pues, a ira con sus actos, y la plaga se desat entre ellos.
Entonces Finees se levant e intervino, y ces la plaga.
Y le fue contado por justicia por todas las generaciones para siempre.
Tambin [le] hicieron enojarse en las aguas de Meriba, y le fue mal a Moiss por culpa de ellos,
puesto que fueron rebeldes contra su Espritu, y l habl precipitadamente con sus labios.
No destruyeron a los pueblos, como el SEOR les haba mandado,
sino que se mezclaron con las naciones, aprendieron sus costumbres,
y sirvieron a sus dolos que se convirtieron en lazo para ellos.
Sacrificaron a sus hijos y a sus hijas a los demonios,
y derramaron sangre inocente, la sangre de sus hijos y de sus hijas, a quienes sacrificaron a los dolos de Canan, y la tierra fue contaminada con sangre.
As se contaminaron en sus costumbres, y fueron infieles en sus hechos.
Entonces se encendi la ira del SEOR contra su pueblo, y l aborreci su heredad.
Los entreg en mano de las naciones, y los que los aborrecan se enseorearon sobre ellos.
Sus enemigos tambin los oprimieron, y fueron subyugados bajo su poder.
Muchas veces los libr; ellos, sin embargo, fueron rebeldes a su consejo, y se hundieron en su iniquidad.
Sin embargo, l vio su angustia al escuchar su clamor;
y por amor a ellos se acord de su pacto, y se arrepinti conforme a la grandeza de su misericordia.
Les hizo tambin [objeto] de compasin en presencia de todos los que los tenan cautivos.
Slvanos, oh SEOR, Dios nuestro, y renenos de entre las naciones, para dar gracias a tu santo nombre, y para gloriarnos en tu alabanza.
Bendito sea el SEOR, Dios de Israel, desde la eternidad y hasta la eternidad. Y todo el pueblo diga: Amn. Aleluya!
Dad gracias al SEOR, porque l es bueno; porque para siempre es su misericordia.
Dgan[lo] los redimidos del SEOR, a quienes ha redimido de la mano del adversario,
y los ha reunido de las tierras, del oriente y del occidente, del norte y del sur.
Vagaron por el desierto, por lugar desolado, no hallaron camino a ciudad habitada;
hambrientos y sedientos, su alma desfalleca en ellos.
Entonces en su angustia clamaron al SEOR, [y] l los libr de sus aflicciones;
y los gui por camino recto, para que fueran a una ciudad habitada.
Den gracias al SEOR por su misericordia y por sus maravillas para con los hijos de los hombres.
Porque l ha saciado al alma sedienta, y ha llenado de bienes al alma hambrienta.
Moradores de tinieblas y de sombra de muerte, prisioneros en miseria y en cadenas,
porque fueron rebeldes a las palabras de Dios y despreciaron el consejo del Altsimo;
humill pues, sus corazones con trabajos, tropezaron y no hubo quien [los] socorriera.
Entonces en su angustia clamaron al SEOR [y] l los salv de sus aflicciones;
los sac de las tinieblas y de la sombra de muerte y rompi sus ataduras.
Den gracias al SEOR por su misericordia y por sus maravillas para con los hijos de los hombres.
Porque l rompi las puertas de bronce e hizo pedazos las barras de hierro.
Por causa de sus caminos rebeldes, y por causa de sus iniquidades, los insensatos fueron afligidos.
Su alma aborreci todo alimento, y se acercaron hasta las puertas de la muerte.
Entonces en su angustia clamaron al SEOR [y] l los salv de sus aflicciones.
l envi su palabra y los san [y los] libr de la muerte.
Den gracias al SEOR por su misericordia y por sus maravillas para con los hijos de los hombres.
Ofrezcan tambin sacrificios de accin de gracias y pregonen sus obras con cantos de jbilo.
Los que descienden al mar en naves y hacen negocio sobre las grandes aguas,
ellos han visto las obras del SEOR y sus maravillas en lo profundo.
Pues l habl, y levant un viento tempestuoso que encresp las olas del mar.
Subieron a los cielos, descendieron a las profundidades, sus almas se consuman por el mal.
Temblaban y se tambaleaban como ebrios, y toda su pericia desapareci.
Entonces en su angustia clamaron al SEOR y l los sac de sus aflicciones.
Cambi la tempestad en calma y las olas del mar callaron.
Entonces se alegraron porque [las olas] se haban aquietado, y l los gui al puerto anhelado.
Den gracias al SEOR por su misericordia y por sus maravillas para con los hijos de los hombres.
Exltenle tambin en la congregacin del pueblo, y albenle en la reunin de los ancianos.
l convierte los ros en desierto y los manantiales en secadales;
la tierra frtil en salinas, por la maldad de los que moran en ella.
Transforma el desierto en estanque de aguas, y la tierra seca en manantiales;
en ella hace morar a los hambrientos, para que establezcan una ciudad donde vivir,
y siembren campos, planten vias, y recojan una cosecha abundante.
Los bendice tambin y se multiplican mucho, y no disminuye su ganado.
Cuando son disminuidos y abatidos por la opresin, la calamidad y la afliccin,
vierte desprecio sobre los prncipes, y los hace vagar por un yermo sin camino.
Pero al pobre levanta de la miseria y lo pone seguro en alto, y multiplica [sus] familias como un rebao.
Los rectos lo ven y se alegran, pero toda iniquidad cierra su boca.
Quin es sabio? Que preste atencin a estas cosas, y considere las bondades del SEOR.
[Cntico. Salmo de David.] Mi corazn est firme, oh Dios; cantar, cantar alabanzas, aun con mi alma.
Despertad, arpa y lira! A la aurora despertar!
Te alabar entre los pueblos, SEOR; te cantar alabanzas entre las naciones.
Porque grande, por encima de los cielos, es tu misericordia; y hasta el firmamento tu verdad.
Exaltado seas sobre los cielos, oh Dios, sobre toda la tierra [sea] tu gloria.
Para que sean librados tus amados, salva con tu diestra, y respndeme.
Dios ha hablado en su santidad: Me alegrar, repartir a Siquem y medir el valle de Sucot.
Mo es Galaad, mo es Manass, Efran es el yelmo de mi cabeza, Jud es mi cetro.
Moab es la vasija en que me lavo; sobre Edom arrojar mi zapato; sobre Filistea lanzar gritos.
Quin me conducir a la ciudad fortificada? Quin me guiar hasta Edom?
No eres t, oh Dios, el que nos ha rechazado? No saldrs, oh Dios, con nuestros ejrcitos?
Danos ayuda contra el adversario, pues vano es el auxilio del hombre.
En Dios haremos proezas, y l hollar a nuestros adversarios.
[Para el director del coro. Salmo de David.] Oh Dios de mi alabanza, no calles.
Porque contra m han abierto [su] boca impa y engaosa; con lengua mentirosa han hablado contra m.
Me han rodeado tambin con palabras de odio, y sin causa han luchado contra m.
En pago de mi amor, obran como mis acusadores, pero yo oro.
As me han pagado mal por bien, y odio por mi amor.
Pon a un impo sobre l, y que un acusador est a su diestra.
Cuando sea juzgado, salga culpable, y su oracin se convierta en pecado.
Sean pocos sus das, [y] que otro tome su cargo;
sean hurfanos sus hijos, y viuda su mujer;
vaguen errantes sus hijos, y mendiguen, y busquen [el sustento] lejos de sus hogares en ruinas.
Que el acreedor se apodere de todo lo que tiene, y extraos saqueen el fruto de su trabajo.
Que no haya quien le extienda misericordia, ni haya quien se apiade de sus hurfanos;
sea exterminada su posteridad, su nombre sea borrado en la siguiente generacin.
Sea recordada ante el SEOR la iniquidad de sus padres, y no sea borrado el pecado de su madre.
Estn continuamente delante del SEOR, para que l corte de la tierra su memoria;
porque l no se acord de mostrar misericordia, sino que persigui al afligido, al necesitado y al de corazn decado para matar[los].
Tambin amaba la maldicin, y [sta] vino sobre l; no se deleit en la bendicin, y ella se alej de l.
Se visti de maldicin como [si fuera] su manto, y entr como agua en su cuerpo, y como aceite en sus huesos.
Sale como vestidura con que se cubra, y por cinto con que se cia siempre.
Sea esta la paga del SEOR para mis acusadores, y para los que hablan mal contra mi alma.
Mas t, oh DIOS, Seor, por amor de tu nombre hazme [bien;] lbrame, pues es buena tu misericordia;
porque afligido y necesitado estoy, y mi corazn est herido dentro de m.
Voy pasando como sombra que se alarga; soy sacudido como la langosta.
Mis rodillas estn dbiles por el ayuno, y mi carne sin gordura ha enflaquecido.
Me he convertido tambin en objeto de oprobio para ellos; cuando me ven, menean la cabeza.
Aydame, SEOR, Dios mo, slvame conforme a tu misericordia;
y que sepan que esta es tu mano, [que] t, SEOR, lo has hecho.
Maldigan ellos, pero t bendice; cuando se levanten, sern avergonzados, mas tu siervo se alegrar.
Sean vestidos de oprobio mis acusadores, y cbranse con su propia vergenza como con un manto.
Con mi boca dar abundantes gracias al SEOR, y en medio de la multitud le alabar.
Porque l est a la diestra del pobre, para salvarle de los que juzgan su alma.
[Salmo de David.] Dice el SEOR a mi Seor: Sintate a mi diestra, hasta que ponga a tus enemigos por estrado de tus pies.
El SEOR extender desde Sion tu poderoso cetro, [diciendo:] Domina en medio de tus enemigos.
Tu pueblo se ofrecer voluntariamente en el da de tu poder; en el esplendor de la santidad, desde el seno de la aurora; tu juventud es para ti [como] el roco.
El SEOR ha jurado y no se retractar: T eres sacerdote para siempre segn el orden de Melquisedec.
El Seor est a tu diestra; quebrantar reyes en el da de su ira.
Juzgar entre las naciones, [las] llenar de cadveres, quebrantar cabezas sobre la ancha tierra.
Beber del arroyo en el camino; por tanto l levantar [la] cabeza.
Aleluya! Dar gracias al SEOR con todo [mi] corazn, en la compaa de los rectos y en la congregacin.
Grandes son las obras del SEOR, buscadas por todos los que se deleitan en ellas.
Esplendor y majestad es su obra, y su justicia permanece para siempre.
Ha hecho sus maravillas para ser recordadas; clemente y compasivo es el SEOR.
Ha dado alimento a los que le temen; recordar su pacto para siempre.
Ha hecho conocer a su pueblo el poder de sus obras, al darle la heredad de las naciones.
Las obras de sus manos son verdad y justicia, fieles todos sus preceptos.
Son afirmados para siempre jams, ejecutados con fidelidad y rectitud.
l ha enviado redencin a su pueblo, ha ordenado su pacto para siempre; santo y temible es su nombre.
El principio de la sabidura es el temor del SEOR; buen entendimiento tienen todos los que practican sus mandamientos; su alabanza permanece para siempre.
Aleluya! Cun bienaventurado es el hombre que teme al SEOR, que mucho se deleita en sus mandamientos.
Poderosa en la tierra ser su descendencia; la generacin de los rectos ser bendita.
Bienes y riquezas hay en su casa, y su justicia permanece para siempre.
Luz resplandece en las tinieblas para el que es recto; l [es] clemente, compasivo y justo.
Bien le va al hombre que se apiada y presta; arreglar sus asuntos con juicio.
Porque nunca ser sacudido; para siempre ser recordado el justo.
No temer [recibir] malas noticias; su corazn est firme, confiado en el SEOR.
Su corazn est seguro, no temer, hasta que vea [vencidos] a sus adversarios.
Con liberalidad ha dado a los pobres; su justicia permanece para siempre; su poder ser exaltado con honor.
Lo ver el impo y se irritar; rechinar los dientes y se consumir; el deseo de los impos perecer.
Aleluya! Alabad, siervos del SEOR, alabad el nombre del SEOR.
Bendito sea el nombre del SEOR desde ahora y para siempre.
Desde el nacimiento del sol hasta su ocaso, alabado sea el nombre del SEOR.
Excelso sobre todas las naciones es el SEOR; su gloria est sobre los cielos.
Quin es como el SEOR nuestro Dios, que est sentado en las alturas,
que se humilla para mirar [lo que hay] en el cielo y en la tierra?
l levanta al pobre del polvo, y al necesitado saca del muladar,
para sentar[los] con prncipes, con los prncipes de su pueblo.
Hace habitar en casa a la mujer estril, gozosa [de ser] madre de hijos. Aleluya!
Cuando Israel sali de Egipto, la casa de Jacob de entre un pueblo de lengua extraa,
Jud vino a ser su santuario, Israel, su dominio.
[Lo] mir el mar, y huy; el Jordn se volvi atrs.
Los montes saltaron como carneros, [y] los collados como corderitos.
Qu te pasa, oh mar, que huyes, [y a ti,] Jordn, que te vuelves atrs,
[a vosotros,] montes, que saltis como carneros, [y a vosotros,] collados, [que saltis] como corderitos?
Tiembla, oh tierra, ante la presencia del Seor, ante la presencia del Dios de Jacob,
que convirti la roca en estanque de agua, [y] en fuente de aguas el pedernal.
No a nosotros, SEOR, no a nosotros, sino a tu nombre da gloria, por tu misericordia, por tu verdad.
Por qu han de decir las naciones: Dnde est ahora su Dios?
Nuestro Dios est en los cielos; l hace lo que le place.
Los dolos de ellos son plata y oro, obra de manos de hombre.
Tienen boca, y no hablan; tienen ojos, y no ven;
tienen odos, y no oyen; tienen nariz, y no huelen;
tienen manos, y no palpan; tienen pies, y no caminan; no emiten sonido alguno con su garganta.
Se volvern como ellos, los que los hacen, [y] todos los que en ellos confan.
Oh Israel, confa en el SEOR; l es tu ayuda y tu escudo.
Oh casa de Aarn, confiad en el SEOR; l es vuestra ayuda y vuestro escudo.
Los que temis al SEOR, confiad en el SEOR; l es vuestra ayuda y vuestro escudo.
El SEOR se ha acordado de nosotros; l [nos] bendecir; bendecir a la casa de Israel; bendecir a la casa de Aarn.
l bendecir a los que temen al SEOR, tanto a pequeos como a grandes.
El SEOR os prospere, a vosotros y a vuestros hijos.
Benditos seis del SEOR, que hizo los cielos y la tierra.
Los cielos son los cielos del SEOR; pero la tierra la ha dado a los hijos de los hombres.
Los muertos no alaban al SEOR, ni ninguno de los que descienden al silencio.
Pero nosotros bendeciremos al SEOR desde ahora y para siempre. Aleluya!
Amo al SEOR, porque oye mi voz [y] mis splicas.
Porque a m ha inclinado su odo; por tanto [le] invocar mientras yo viva.
Los lazos de la muerte me rodearon, y los terrores del Seol vinieron sobre m; angustia y tristeza encontr.
Invoqu entonces el nombre del SEOR, [diciendo:] Te ruego, oh SEOR: salva mi vida.
Clemente y justo es el SEOR; s, compasivo es nuestro Dios.
El SEOR guarda a los sencillos; estaba yo postrado y me salv.
Vuelve, alma ma, a tu reposo, porque el SEOR te ha colmado de bienes.
Pues t has rescatado mi alma de la muerte, mis ojos de lgrimas, mis pies de tropezar.
Andar delante del SEOR en la tierra de los vivientes.
Yo crea, [aun] cuando deca: Estoy muy afligido.
Dije alarmado: Todo hombre es mentiroso.
Qu dar al SEOR por todos sus beneficios para conmigo?
Alzar la copa de la salvacin, e invocar el nombre del SEOR.
Cumplir mis votos al SEOR, s, en presencia de todo su pueblo.
Estimada a los ojos del SEOR es la muerte de sus santos.
Ah, SEOR! Ciertamente yo soy tu siervo, siervo tuyo soy, hijo de tu sierva; t desataste mis ataduras.
Te ofrecer sacrificio de accin de gracias, e invocar el nombre del SEOR.
Al SEOR cumplir mis votos, s, en presencia de todo su pueblo,
en los atrios de la casa del SEOR, en medio de ti, oh Jerusaln. Aleluya!
Alabad al SEOR, naciones todas; alabadle, pueblos todos.
Porque grande es su misericordia para con nosotros, y la verdad del SEOR es eterna. Aleluya!
Dad gracias al SEOR, porque l es bueno; porque para siempre es su misericordia.
Diga ahora Israel: Para siempre es su misericordia.
Diga ahora la casa de Aarn: Para siempre es su misericordia.
Digan ahora los que temen al SEOR: Para siempre es su misericordia.
En medio de [mi] angustia invoqu al SEOR; el SEOR me respondi [y me puso] en un lugar espacioso.
El SEOR est a mi favor; no temer. Qu puede hacerme el hombre?
El SEOR est por m entre los que me ayudan; por tanto, mirar [triunfante] sobre los que me aborrecen.
Es mejor refugiarse en el SEOR que confiar en el hombre.
Es mejor refugiarse en el SEOR que confiar en prncipes.
Todas las naciones me rodearon; en el nombre del SEOR ciertamente las destru.
Me rodearon, s, me rodearon; en el nombre del SEOR ciertamente las destru.
Me rodearon como abejas; fueron extinguidas como fuego de espinos; en el nombre del SEOR ciertamente las destru.
Me empujaste con violencia para que cayera, pero el SEOR me ayud.
El SEOR es mi fortaleza y mi cancin, y ha sido para m salvacin.
Voz de jbilo y de salvacin hay en las tiendas de los justos; la diestra del SEOR hace proezas.
La diestra del SEOR es exaltada; la diestra del SEOR hace proezas.
No morir, sino que vivir, y contar las obras del SEOR.
El SEOR me ha reprendido severamente, pero no me ha entregado a la muerte.
Abridme las puertas de la justicia; entrar por ellas [y] dar gracias al SEOR.
sta es la puerta del SEOR; los justos entrarn por ella.
Te dar gracias porque me has respondido, y has sido mi salvacin.
La piedra que desecharon los edificadores ha venido a ser la [piedra] principal del ngulo.
Obra del SEOR es esto; admirable a nuestros ojos.
ste es el da que el SEOR ha hecho; regocijmonos y alegrmonos en l.
Te rogamos, oh SEOR: slva[nos] ahora; te rogamos, oh SEOR: prospra[nos] ahora.
Bendito el que viene en el nombre del SEOR; desde la casa del SEOR os bendecimos.
El SEOR es Dios y nos ha dado luz; atad el sacrificio de la fiesta con cuerdas a los cuernos del altar.
T eres mi Dios, y gracias te doy; [t eres] mi Dios, yo te exalto.
Dad gracias al SEOR, porque l es bueno; porque para siempre es su misericordia.
Cun bienaventurados son los de camino perfecto, los que andan en la ley del SEOR!
Cun bienaventurados son los que guardan sus testimonios, [y] con todo el corazn le buscan!
No cometen iniquidad, [sino que] andan en sus caminos.
T has ordenado tus preceptos, para que [los] guardemos con diligencia.
Ojal mis caminos sean afirmados para guardar tus estatutos!
Entonces no ser avergonzado, al considerar todos tus mandamientos.
Con rectitud de corazn te dar gracias, al aprender tus justos juicios.
Tus estatutos guardar; no me dejes en completo desamparo.
Cmo puede el joven guardar puro su camino? Guardando tu palabra.
Con todo mi corazn te he buscado; no dejes que me desve de tus mandamientos.
En mi corazn he atesorado tu palabra, para no pecar contra ti.
Bendito t, oh SEOR; ensame tus estatutos.
He contado con mis labios de todas las ordenanzas de tu boca.
Me he gozado en el camino de tus testimonios, ms que en todas las riquezas.
Meditar en tus preceptos, y considerar tus caminos.
Me deleitar en tus estatutos, y no olvidar tu palabra.
Favorece a tu siervo, [para que] viva y guarde tu palabra.
Abre mis ojos, para que vea las maravillas de tu ley.
Peregrino soy en la tierra, no escondas de m tus mandamientos.
Quebrantada est mi alma anhelando tus ordenanzas en todo tiempo.
T reprendes a los soberbios, los malditos, que se desvan de tus mandamientos.
Quita de m el oprobio y el desprecio, porque yo guardo tus testimonios.
Aunque los prncipes se sienten [y] hablen contra m, tu siervo medita en tus estatutos.
Tambin tus testimonios son mi deleite; [ellos son] mis consejeros.
Postrada est mi alma en el polvo; vivifcame conforme a tu palabra.
De mis caminos [te] cont, y t me has respondido; ensame tus estatutos.
Hazme entender el camino de tus preceptos, y meditar en tus maravillas.
De tristeza llora mi alma; fortalceme conforme a tu palabra.
Quita de m el camino de la mentira, y en [tu] bondad concdeme tu ley.
He escogido el camino de la verdad; he puesto tus ordenanzas [delante de m.]
Me apego a tus testimonios; SEOR, no me avergences.
Por el camino de tus mandamientos correr, porque t ensanchars mi corazn.
Ensame, oh SEOR, el camino de tus estatutos, y lo guardar hasta el fin.
Dame entendimiento para que guarde tu ley y la cumpla de todo corazn.
Hazme andar por la senda de tus mandamientos, porque en ella me deleito.
Inclina mi corazn a tus testimonios y no a la ganancia deshonesta.
Aparta mis ojos de mirar la vanidad, y vivifcame en tus caminos.
Confirma a tu siervo tu palabra, que inspira reverencia por ti.
Quita de m el oprobio que me causa temor, porque tus juicios son buenos.
He aqu, anhelo tus preceptos; vivifcame por tu justicia.
Venga tambin a m tu misericordia, oh SEOR, tu salvacin, conforme a tu palabra.
Y tendr respuesta para el que me afrenta, pues confo en tu palabra.
No quites jams de mi boca la palabra de verdad, porque yo espero [en] tus ordenanzas.
Y guardar continuamente tu ley, para siempre y eternamente.
Y andar en libertad, porque busco tus preceptos.
Hablar tambin de tus testimonios delante de reyes, y no me avergonzar.
Y me deleitar en tus mandamientos, los cuales amo.
Levantar mis manos a tus mandamientos, los cuales amo, y meditar en tus estatutos.
Acurdate de la palabra [dada] a tu siervo, en la cual me has hecho esperar.
ste es mi consuelo en la afliccin: que tu palabra me ha vivificado.
Los soberbios me insultaron en gran manera, [sin embargo,] no me he apartado de tu ley.
Me acuerdo de tus ordenanzas antiguas, oh SEOR, y me consuelo.
Profunda indignacin se ha apoderado de m por causa de los impos que abandonan tu ley.
Cnticos para m son tus estatutos en la casa de mi peregrinacin.
Por la noche me acuerdo de tu nombre, oh SEOR, y guardo tu ley.
Esto se ha hecho parte de m: guardar tus preceptos.
El SEOR es mi porcin; he prometido guardar tus palabras.
Supliqu tu favor con todo [mi] corazn; ten piedad de m conforme a tu promesa.
Consider mis caminos, y volv mis pasos a tus testimonios.
Me apresur y no me tard en guardar tus mandamientos.
Los lazos de los impos me han rodeado, [mas] no me he olvidado de tu ley.
A medianoche me levantar para darte gracias por tus justas ordenanzas.
Compaero soy de todos los que te temen, y de los que guardan tus preceptos.
La tierra, oh SEOR, est llena de tu misericordia; ensame tus estatutos.
Bien has obrado con tu siervo, oh SEOR, conforme a tu palabra.
Ensame buen juicio y conocimiento, pues creo en tus mandamientos.
Antes que fuera afligido, yo me descarri, mas ahora guardo tu palabra.
Bueno eres t, y bienhechor; ensame tus estatutos.
Los soberbios han forjado mentira contra m, [pero] de todo corazn guardar tus preceptos.
Su corazn est cubierto de grasa, [pero] yo me deleito en tu ley.
Bueno es para m ser afligido, para que aprenda tus estatutos.
Mejor es para m la ley de tu boca que millares [de piezas] de oro y de plata.
Tus manos me hicieron y me formaron; dame entendimiento para que aprenda tus mandamientos.
Que los que te temen, me vean y se alegren, porque espero [en] tu palabra.
Yo s, SEOR, que tus juicios son justos, y que en tu fidelidad me has afligido.
Sea ahora tu misericordia para consuelo mo, conforme a tu promesa [dada] a tu siervo.
Venga a m tu compasin, para que viva, porque tu ley es mi deleite.
Sean avergonzados los soberbios, porque me agravian con mentira; [pero] yo en tus preceptos meditar.
Vulvanse a m los que te temen y conocen tus testimonios.
Sea ntegro mi corazn en tus estatutos, para que no sea yo avergonzado.
Mi alma desfallece por tu salvacin; en tu palabra espero.
Mis ojos desfallecen [esperando] tu palabra, mientras digo: Cundo me consolars?
Aunque he llegado a ser como odre al humo, no me olvido de tus estatutos.
Cuntos son los das de tu siervo? Cundo hars juicio contra mis perseguidores?
Fosas me han cavado los soberbios, los que no estn de acuerdo con tu ley.
Todos tus mandamientos son fieles; con mentira me han perseguido; aydame!
Casi me destruyen en la tierra, mas yo no abandon tus preceptos.
Vivifcame conforme a tu misericordia, para que guarde el testimonio de tu boca.
Para siempre, oh SEOR, tu palabra est firme en los cielos.
Tu fidelidad [permanece] por todas las generaciones; t estableciste la tierra, y ella permanece.
Por tus ordenanzas permanecen hasta hoy, pues todas las cosas te sirven.
Si tu ley no hubiera sido mi deleite, entonces habra perecido en mi afliccin.
Jams me olvidar de tus preceptos, porque por ellos me has vivificado.
Tuyo soy, [Seor,] slvame, pues tus preceptos he buscado.
Los impos me esperan para destruirme; tus testimonios considerar.
He visto un lmite a toda perfeccin; tu mandamiento es sumamente amplio.
Cunto amo tu ley! Todo el da es ella mi meditacin.
Tus mandamientos me hacen ms sabio que mis enemigos, porque son mos para siempre.
Tengo ms discernimiento que todos mis maestros, porque tus testimonios son mi meditacin.
Entiendo ms que los ancianos, porque tus preceptos he guardado.
De todo mal camino he refrenado mis pies, para guardar tu palabra.
No me he desviado de tus ordenanzas, porque t me has enseado.
Cun dulces son a mi paladar tus palabras!, [ms] que la miel a mi boca.
De tus preceptos recibo entendimiento, por tanto aborrezco todo camino de mentira.
Lmpara es a mis pies tu palabra, y luz para mi camino.
He jurado, y lo confirmar, que guardar tus justas ordenanzas.
Estoy profundamente afligido; SEOR, vivifcame conforme a tu palabra.
Te ruego aceptes las ofrendas voluntarias de mi boca, oh SEOR, y ensame tus ordenanzas.
En peligro continuo est mi vida, con todo, no me olvido de tu ley.
Los impos me han tendido lazo, pero no me he desviado de tus preceptos.
Tus testimonios he tomado como herencia para siempre, porque son el gozo de mi corazn.
He inclinado mi corazn para cumplir tus estatutos por siempre, [y] hasta el fin.
Aborrezco a los hipcritas, empero amo tu ley.
T eres mi escondedero y mi escudo; en tu palabra espero.
Apartaos de m, malhechores, para que guarde yo los mandamientos de mi Dios.
Sostenme conforme a tu promesa, para que viva, y no dejes que me avergence de mi esperanza.
Sostenme, para estar seguro, y que continuamente preste atencin a tus estatutos.
Has rechazado a todos los que se desvan de tus estatutos, porque su engao es en vano.
[Como] escoria has quitado de la tierra a todos los impos, por tanto amo tus testimonios.
Mi carne se estremece por temor a ti, y de tus juicios tengo miedo.
He practicado el juicio y la justicia; no me abandones a mis opresores.
S fiador de tu siervo para bien; que no me opriman los soberbios.
Desfallecen mis ojos por tu salvacin, y por la promesa de tu justicia.
Haz con tu siervo segn tu misericordia, y ensame tus estatutos.
Yo soy tu siervo, dame entendimiento para que conozca tus testimonios.
Es tiempo de que acte el SEOR, [porque] han quebrantado tu ley.
Por tanto, amo tus mandamientos ms que el oro, s, ms que el oro fino.
Por tanto, estimo rectos todos [tus] preceptos acerca de todas las cosas, [y] aborrezco todo camino de mentira.
Maravillosos son tus testimonios, por lo que los guarda mi alma.
La exposicin de tus palabras imparte luz; da entendimiento a los sencillos.
Abr mi boca y suspir, porque anhelaba tus mandamientos.
Vulvete a m y tenme piedad, como acostumbras con los que aman tu nombre.
Afirma mis pasos en tu palabra, y que ninguna iniquidad me domine.
Resctame de la opresin del hombre, para que yo guarde tus preceptos.
Haz resplandecer tu rostro sobre tu siervo, y ensame tus estatutos.
Ros de lgrimas vierten mis ojos, porque ellos no guardan tu ley.
Justo eres t, SEOR, y rectos tus juicios.
Has ordenado tus testimonios con justicia, y con suma fidelidad.
Mi celo me ha consumido, porque mis adversarios han olvidado tus palabras.
Es muy pura tu palabra, y tu siervo la ama.
Pequeo soy, y despreciado, [mas] no me olvido de tus preceptos.
Tu justicia es justicia eterna, y tu ley verdad.
Angustia y afliccin han venido sobre m, [mas] tus mandamientos son mi deleite.
Tus testimonios son justos para siempre; dame entendimiento para que yo viva.
He clamado con todo mi corazn; respndeme, SEOR! Guardar tus estatutos.
A ti clam; slvame, y guardar tus testimonios.
Me anticipo al alba y clamo; en tus palabras espero.
Mis ojos se anticipan a las vigilias de la noche, para meditar en tu palabra.
Oye mi voz conforme a tu misericordia; vivifcame, oh SEOR, conforme a tus ordenanzas.
Se [me] acercan los que siguen la maldad; lejos estn de tu ley.
T ests cerca, SEOR, y todos tus mandamientos son verdad.
Desde hace tiempo he sabido de tus testimonios, que para siempre los has fundado.
Mira mi afliccin y lbrame, porque no me olvido de tu ley.
Defiende mi causa y redmeme; vivifcame conforme a tu palabra.
Lejos est de los impos la salvacin, porque no buscan tus estatutos.
Muchas son, oh SEOR, tus misericordias; vivifcame conforme a tus ordenanzas.
Muchos son mis perseguidores y mis adversarios, [pero] yo no me aparto de tus testimonios.
Veo a los prfidos y me repugnan, porque no guardan tu palabra.
Mira cunto amo tus preceptos; vivifcame, SEOR, conforme a tu misericordia.
La suma de tu palabra es verdad, y cada una de tus justas ordenanzas es eterna.
Prncipes me persiguen sin causa, pero mi corazn teme tus palabras.
Me regocijo en tu palabra, como quien halla un gran botn.
Aborrezco y desprecio la mentira, [pero] amo tu ley.
Siete veces al da te alabo, a causa de tus justas ordenanzas.
Mucha paz tienen los que aman tu ley, y nada los hace tropezar.
Espero tu salvacin, SEOR, y cumplo tus mandamientos.
Mi alma guarda tus testimonios, y en gran manera los amo.
Guardo tus preceptos y tus testimonios, porque todos mis caminos estn delante de ti.
Llegue mi clamor ante ti, SEOR; conforme a tu palabra dame entendimiento.
Llegue mi splica delante de ti; lbrame conforme a tu palabra.
Profieran mis labios alabanzas, pues t me enseas tus estatutos.
Que cante mi lengua de tu palabra, porque todos tus mandamientos son justicia.
Pronta est tu mano a socorrerme, porque tus preceptos he escogido.
Anhelo tu salvacin, SEOR, y tu ley es mi deleite.
Viva mi alma para alabarte, y que tus ordenanzas me ayuden.
Me he descarriado como oveja perdida; busca a tu siervo, porque no me olvido de tus mandamientos.
[Cntico de ascenso gradual.] En mi angustia clam al SEOR, y El me respondi.
Libra mi alma, SEOR, de labios mentirosos, [y] de lengua engaosa.
Qu se te dar, y qu se te aadir, oh lengua engaosa?
Agudas flechas de guerrero, con brasas de enebro.
Ay de m, porque soy peregrino en Mesec, [y] habito entre las tiendas de Cedar!
Demasiado tiempo ha morado mi alma con los que odian la paz.
Yo [amo] la paz, mas cuando hablo, ellos estn por la guerra.
[Cntico de ascenso gradual.] Levantar mis ojos a los montes; de dnde vendr mi socorro?
Mi socorro [viene] del SEOR, que hizo los cielos y la tierra.
No permitir que tu pie resbale; no se adormecer el que te guarda.
He aqu, no se adormecer ni dormir el que guarda a Israel.
El SEOR es tu guardador; el SEOR es tu sombra a tu mano derecha.
El sol no te herir de da, ni la luna de noche.
El SEOR te proteger de todo mal; l guardar tu alma.
El SEOR guardar tu salida y tu entrada desde ahora y para siempre.
[Cntico de ascenso gradual; de David.] Yo me alegr cuando me dijeron: Vamos a la casa del SEOR.
Plantados estn nuestros pies dentro de tus puertas, oh Jerusaln.
Jerusaln, que est edificada como ciudad compacta, bien unida,
a la cual suben las tribus, las tribus del SEOR, ([lo cual es] ordenanza para Israel) para alabar el nombre del SEOR.
Porque all se establecieron tronos para juicio, los tronos de la casa de David.
Orad por la paz de Jerusaln: Sean prosperados los que te aman.
Haya paz dentro de tus muros, y prosperidad en tus palacios.
Por amor de mis hermanos y de mis amigos dir ahora: Sea la paz en ti.
Por amor de la casa del SEOR nuestro Dios procurar tu bien.
[Cntico de ascenso gradual.] A ti levanto mis ojos, oh t que reinas en los cielos!
He aqu, como los ojos de los siervos [miran] a la mano de su seor, como los ojos de la sierva a la mano de su seora, as nuestros ojos [miran] al SEOR nuestro Dios hasta que se apiade de nosotros.
Ten piedad de nosotros, oh SEOR, ten piedad de nosotros, porque muy hartos estamos de desprecio.
Harta en extremo est nuestra alma del escarnio de los que estn en holgura, [y] del desprecio de los soberbios.
[Cntico de ascenso gradual; de David.] Si el SEOR no hubiera estado a nuestro favor, -- diga ahora Israel --
si el SEOR no hubiera estado a nuestro favor cuando los hombres se levantaron contra nosotros,
vivos nos hubieran tragado entonces cuando su ira se encendi contra nosotros;
entonces las aguas nos hubieran anegado, un torrente hubiera pasado sobre nuestra alma,
hubieran pasado entonces sobre nuestra alma las aguas impetuosas.
Bendito sea el SEOR, que no nos ha entregado como presa de los dientes de ellos.
Nuestra alma ha escapado cual ave del lazo de los cazadores; el lazo se rompi y nosotros escapamos.
Nuestro socorro est en el nombre del SEOR, que hizo los cielos y la tierra.
[Cntico de ascenso gradual.] Los que confan en el SEOR son como el monte Sion, que es inconmovible, que permanece para siempre.
Como los montes rodean a Jerusaln, as el SEOR rodea a su pueblo desde ahora y para siempre.
Pues el cetro de la impiedad no descansar sobre la tierra de los justos, para que los justos no extiendan sus manos para hacer el mal.
Haz bien, SEOR, a los buenos, y a los rectos de corazn.
Mas a los que se desvan por sus caminos torcidos, el SEOR los llevar con los que hacen iniquidad. Paz sea sobre Israel.
[Cntico de ascenso gradual.] Cuando el SEOR hizo volver a los cautivos de Sion, ramos como los que suean.
Entonces nuestra boca se llen de risa, y nuestra lengua de gritos de alegra; entonces dijeron entre las naciones: Grandes cosas ha hecho el SEOR con ellos.
Grandes cosas ha hecho el SEOR con nosotros; estamos alegres.
Haz volver, SEOR, a nuestros cautivos, como las corrientes en el sur.
Los que siembran con lgrimas, segarn con gritos de jbilo.
El que con lgrimas anda, llevando la semilla de la siembra, en verdad volver con gritos de alegra, trayendo sus gavillas.
[Cntico de ascenso gradual; de Salomn.] Si el SEOR no edifica la casa, en vano trabajan los que la edifican; si el SEOR no guarda la ciudad, en vano vela la guardia.
Es en vano que os levantis de madrugada, que os acostis tarde, que comis el pan de afanosa labor, pues l da a su amado [aun mientras] duerme.
He aqu, don del SEOR son los hijos; y recompensa es el fruto del vientre.
Como flechas en la mano del guerrero, as son los hijos [tenidos] en la juventud.
Bienaventurado el hombre que de ellos tiene llena su aljaba; no sern avergonzados cuando hablen con sus enemigos en la puerta.
[Cntico de ascenso gradual.] Bienaventurado todo aquel que teme al SEOR, que anda en sus caminos.
Cuando comas del trabajo de tus manos, dichoso sers y te ir bien.
Tu mujer ser como fecunda vid en el interior de tu casa; tus hijos como plantas de olivo alrededor de tu mesa.
He aqu que as ser bendecido el hombre que teme al SEOR.
El SEOR te bendiga desde Sion, veas la prosperidad de Jerusaln todos los das de tu vida,
y veas a los hijos de tus hijos. Paz sea sobre Israel!
[Cntico de ascenso gradual.] Muchas veces me han perseguido desde mi juventud, -- diga ahora Israel --
muchas veces me han perseguido desde mi juventud, pero no han prevalecido contra m.
Sobre mis espaldas araron los aradores; alargaron sus surcos.
El SEOR es justo; ha cortado las coyundas de los impos.
Sean avergonzados y vueltos atrs todos los que odian a Sion.
Sean como hierba en los techos, que se seca antes de crecer.
Con la cual el segador no llena su mano, ni el recogedor de gavillas sus brazos.
Y no digan los que pasan: La bendicin del SEOR sea sobre vosotros; os bendecimos en el nombre del SEOR.
[Cntico de ascenso gradual.] Desde lo [ms] profundo, oh SEOR, he clamado a ti.
Seor, oye mi voz! Estn atentos tus odos a la voz de mis splicas.
SEOR, si t tuvieras en cuenta las iniquidades, quin, oh Seor, podra permanecer?
Pero en ti hay perdn, para que seas temido.
Espero en el SEOR; [en l] espera mi alma, y en su palabra tengo mi esperanza.
Mi alma [espera] al Seor ms que los centinelas a la maana; [s, ms que] los centinelas a la maana.
Oh Israel, espera en el SEOR, porque en el SEOR hay misericordia, y en l hay abundante redencin;
l redimir a Israel de todas sus iniquidades.
[Cntico de ascenso gradual; de David.] Seor, mi corazn no es soberbio, ni mis ojos altivos; no ando tras las grandezas, ni en cosas demasiado difciles para m;
sino que he calmado y acallado mi alma; como nio destetado en [el regazo de] su madre, como nio destetado [reposa] en m mi alma.
Espera, oh Israel, en el SEOR, desde ahora y para siempre.
[Cntico de ascenso gradual.] Acurdate, SEOR, de David, de toda su afliccin;
de cmo jur al SEOR, [y] prometi al Poderoso de Jacob:
Ciertamente no entrar en mi casa, ni en mi lecho me acostar;
no dar sueo a mis ojos, ni a mis prpados adormecimiento,
hasta que halle un lugar para el SEOR, una morada para el Poderoso de Jacob.
He aqu, omos de ella en Efrata; la hallamos en los campos de Jaar.
Entremos a sus moradas; postrmonos ante el estrado de sus pies.
Levntate, SEOR, al lugar de tu reposo; t y el arca de tu poder.
Vstanse de justicia tus sacerdotes; y canten con gozo tus santos.
Por amor a David tu siervo, no hagas volver el rostro de tu ungido.
El SEOR ha jurado a David una verdad de la cual no se retractar: De tu descendencia pondr sobre tu trono.
Si tus hijos guardan mi pacto, y mi testimonio que les ensear, sus hijos tambin ocuparn tu trono para siempre.
Porque el SEOR ha escogido a Sion; la quiso para su habitacin.
ste es mi lugar de reposo para siempre; aqu habitar, porque la he deseado.
Su provisin bendecir en abundancia; de pan saciar a sus pobres.
A sus sacerdotes tambin vestir de salvacin, y sus santos darn voces de jbilo.
All har surgir el poder de David; he preparado una lmpara para mi ungido.
A sus enemigos cubrir de vergenza, mas sobre l resplandecer su corona.
[Cntico de ascenso gradual; de David.] Mirad cun bueno y cun agradable es que los hermanos habiten juntos en armona.
Es como el leo precioso sobre la cabeza, el cual desciende sobre la barba, la barba de Aarn, que desciende hasta el borde de sus vestiduras.
Es como el roco de Hermn, que desciende sobre los montes de Sion; porque all mand el SEOR la bendicin, la vida para siempre.
[Cntico de ascenso gradual.] He aqu, bendecid al SEOR todos los siervos del SEOR, los que servs por la noche en la casa del SEOR.
Alzad vuestras manos al santuario y bendecid al SEOR.
Desde Sion te bendiga el SEOR, que hizo los cielos y la tierra.
Aleluya! Alabad el nombre del SEOR; Alabad[le,] siervos del SEOR,
los que estis en la casa del SEOR, en los atrios de la casa de nuestro Dios.
Aleluya!, porque el SEOR es bueno; cantad alabanzas a su nombre, porque es agradable.
Porque el SEOR ha escogido a Jacob para s, a Israel para posesin suya.
Porque yo s que el SEOR es grande, y que nuestro Seor est sobre todos los dioses.
Todo cuanto el SEOR quiere, lo hace, en los cielos y en la tierra, en los mares y en todos los abismos.
l hace subir las nubes desde los extremos de la tierra, hace los relmpagos para la lluvia [y] saca el viento de sus depsitos.
Hiri a los primognitos de Egipto, tanto de hombre como de animal.
Envi seales y prodigios en medio de ti, oh Egipto, sobre Faran y todos sus siervos.
Hiri a muchas naciones y mat a reyes poderosos;
a Sehn, rey de los amorreos, a Og, rey de Basn, y a todos los reinos de Canan;
y dio sus tierras en herencia, en herencia a Israel su pueblo.
Tu nombre, SEOR, es eterno; tu memoria, SEOR, por todas las generaciones.
Porque el SEOR juzgar a su pueblo, y tendr compasin de sus siervos.
Los dolos de las naciones son plata y oro, obra de manos de hombre.
Tienen boca, y no hablan; tienen ojos, y no ven;
tienen odos, y no oyen; tampoco hay aliento en su boca.
Los que los hacen sern semejantes a ellos, [s,] todos los que en ellos confan.
Oh casa de Israel, bendecid al SEOR; oh casa de Aarn, bendecid al SEOR;
oh casa de Lev, bendecid al SEOR; los que temis al SEOR, bendecid al SEOR.
Bendito sea el SEOR desde Sion, quien mora en Jerusaln. Aleluya!
[para con Israel] Dad gracias al SEOR porque El es bueno, porque para siempre es su misericordia.
Dad gracias al Dios de dioses, porque para siempre es su misericordia.
Dad gracias al Seor de seores, porque para siempre es su misericordia.
Al nico que hace grandes maravillas, porque para siempre es su misericordia.
Al que con sabidura hizo los cielos, porque para siempre es su misericordia.
Al que extendi la tierra sobre las aguas, porque para siempre es su misericordia.
Al que hizo [las] grandes lumbreras, porque para siempre es su misericordia:
el sol para que reine de da, porque para siempre es su misericordia;
la luna y las estrellas para que reinen de noche, porque para siempre es su misericordia.
Al que hiri a Egipto en sus primognitos, porque para siempre es su misericordia;
y sac a Israel de en medio de ellos, porque para siempre es su misericordia,
con mano fuerte y brazo extendido, porque para siempre es su misericordia.
Al que dividi en [dos] partes el mar Rojo, porque para siempre es su misericordia,
e hizo pasar a Israel por en medio de l, porque para siempre es su misericordia;
mas a Faran y a su ejrcito destruy en el mar Rojo, porque para siempre es su misericordia.
Al que condujo a su pueblo por el desierto, porque para siempre es su misericordia;
al que hiri a grandes reyes, porque para siempre es su misericordia;
y mat a reyes poderosos, porque para siempre es su misericordia;
a Sehn, rey de los amorreos, porque para siempre es su misericordia,
y a Og, rey de Basn, porque para siempre es su misericordia;
y dio la tierra de ellos en heredad, porque para siempre es su misericordia,
en heredad a Israel su siervo, porque para siempre es su misericordia.
El que se acord de nosotros en nuestra humillacin, porque para siempre es su misericordia,
y nos rescat de nuestros adversarios, porque para siempre es su misericordia.
El que da sustento a toda carne, porque para siempre es su misericordia.
Dad gracias al Dios del cielo, porque para siempre es su misericordia.
Junto a los ros de Babilonia, nos sentbamos y llorbamos, al acordarnos de Sion.
Sobre los sauces en medio de ella colgamos nuestras arpas.
Pues all los que nos haban llevado cautivos nos pedan canciones, y los que nos atormentaban [nos pedan] alegra, [diciendo:] Cantadnos [alguno] de los cnticos de Sion.
Cmo cantaremos la cancin del SEOR en tierra extraa?
Si me olvido de ti, oh Jerusaln, pierda mi diestra [su destreza.]
Pguese mi lengua al paladar si no me acuerdo de ti, si no enaltezco a Jerusaln sobre mi supremo gozo.
Recuerda, oh SEOR, contra los hijos de Edom el da de Jerusaln, quienes dijeron: Arrasadla, arrasadla hasta sus cimientos.
Oh hija de Babilonia, la devastada, bienaventurado el que te devuelva el pago con que nos pagaste.
Bienaventurado ser el que tome y estrelle tus pequeos contra la pea.
[Salmo de David.] Con todo mi corazn te dar gracias; en presencia de los dioses te cantar alabanzas.
Me postrar hacia tu santo templo, y dar gracias a tu nombre por tu misericordia y tu verdad; porque has engrandecido tu palabra conforme a todo tu nombre.
En el da que invoqu, me respondiste; me hiciste valiente con fortaleza en mi alma.
Todos los reyes de la tierra te alabarn, SEOR, cuando hayan odo los dichos de tu boca.
Y cantarn de los caminos del SEOR, porque grande es la gloria del SEOR.
Porque el SEOR es excelso, y atiende al humilde, mas al altivo conoce de lejos.
Aunque yo ande en medio de la angustia, t me vivificars; extenders tu mano contra la ira de mis enemigos, y tu diestra me salvar.
El SEOR cumplir su propsito en m; eterna, oh SEOR, es tu misericordia; no abandones las obras de tus manos.
[Para el director del coro. Salmo de David.] Oh SEOR, t me has escudriado y conocido.
T conoces mi sentarme y mi levantarme; desde lejos comprendes mis pensamientos.
T escudrias mi senda y mi descanso, y conoces bien todos mis caminos.
Aun antes de que haya palabra en mi boca, he aqu, oh SEOR, t [ya] la sabes toda.
Por detrs y por delante me has cercado, y tu mano pusiste sobre m.
[Tal] conocimiento es demasiado maravilloso para m; es [muy] elevado, no lo puedo alcanzar.
Adnde me ir de tu Espritu, o adnde huir de tu presencia?
Si subo a los cielos, he aqu, [all] ests t; si en el Seol preparo mi lecho, all ests t.
[Si] tomo las alas del alba, [y si] habito en lo ms remoto del mar,
aun all me guiar tu mano, y me asir tu diestra.
Si digo: Ciertamente las tinieblas me envolvern, y la luz en torno mo ser noche;
ni aun las tinieblas son oscuras para ti, y la noche brilla como el da. Las tinieblas y la luz son iguales [para ti.]
Porque t formaste mis entraas; me hiciste en el seno de mi madre.
Te alabar, porque asombrosa [y] maravillosamente he sido hecho; maravillosas son tus obras, y mi alma lo sabe muy bien.
No estaba oculto de ti mi cuerpo, cuando en secreto fui formado, [y] entretejido en las profundidades de la tierra.
Tus ojos vieron mi embrin, y en tu libro se escribieron todos los das que [me] fueron dados, cuando [no exista] ni uno solo de ellos.
Cun preciosos tambin son para m, oh Dios, tus pensamientos! Cun inmensa es la suma de ellos!
Si los contara, seran ms que la arena; al despertar an estoy contigo.
Oh Dios, si t hicieras morir al impo! Por tanto, apartaos de m, hombres sanguinarios.
Porque hablan contra ti perversamente, y tus enemigos toman [tu nombre] en vano.
No odio a los que te aborrecen, SEOR? Y no me repugnan los que se levantan contra ti?
Los aborrezco con el ms profundo odio; se han convertido en mis enemigos.
Escudrame, oh Dios, y conoce mi corazn; prubame y conoce mis inquietudes.
Y ve si hay en m camino malo, y guame en el camino eterno.
[Para el director del coro. Salmo de David.] Lbrame, oh SEOR, de los hombres malignos; gurdame de los hombres violentos,
que traman maldades en [su] corazn; que cada da provocan guerras.
Aguzan su lengua como serpiente; veneno de vbora hay bajo sus labios.
Gurdame, SEOR, de las manos del impo; protgeme de los hombres violentos, que se han propuesto hacerme tropezar.
Los soberbios han ocultado trampa y cuerdas para m; han tendido red al borde del sendero; me han puesto lazos.
Dije al SEOR: T eres mi Dios; escucha, oh SEOR, la voz de mis splicas.
Oh DIOS, Seor, poder de mi salvacin, t cubriste mi cabeza en el da de la batalla.
No concedas, SEOR, los deseos del impo; no hagas prosperar sus [malos] designios, [para que no] se exalten.
En cuanto a los que me rodean, que la malicia de sus labios los cubra.
Caigan sobre ellos carbones encendidos; sean arrojados en el fuego, en abismos profundos de donde no se puedan levantar.
Que el hombre de [mala] lengua no permanezca en la tierra; que al hombre violento lo persiga el mal implacablemente.
Yo s que el SEOR sostendr la causa del afligido, [y] el derecho de los pobres.
Ciertamente los justos darn gracias a tu nombre, [y] los rectos morarn en tu presencia.
[Salmo de David.] Oh SEOR, a ti clamo, apresrate [a venir] a m. Escucha mi voz cuando te invoco.
Sea puesta mi oracin delante de ti como incienso, el alzar de mis manos como la ofrenda de la tarde.
SEOR, pon guarda a mi boca; vigila la puerta de mis labios.
No dejes que mi corazn se incline a nada malo, para practicar obras impas con los hombres que hacen iniquidad, y no me dejes comer de sus manjares.
Que el justo me hiera con bondad y me reprenda; es aceite [sobre] la cabeza; no lo rechace mi cabeza, pues todava mi oracin es contra sus obras malas.
Sus jueces son lanzados contra los costados de la pea, y oyen mis palabras, que son agradables.
Como cuando se ara y se rompe la tierra, nuestros huesos han sido esparcidos a la boca del Seol.
Porque mis ojos [miran] hacia ti, oh DIOS, Seor; en ti me refugio, no me desampares.
Gurdame de las garras de la trampa que me han tendido, y de los lazos de los que hacen iniquidad.
Caigan los impos en sus propias redes, mientras yo paso a salvo.
[Masquil de David, cuando estaba en la cueva. Plegaria.] Clamo al SEOR con mi voz; con mi voz suplico al SEOR.
Delante de l expongo mi queja; en su presencia manifiesto mi angustia.
Cuando mi espritu desmayaba dentro de m, t conociste mi senda. En la senda en que camino me han tendido una trampa.
Mira a la derecha, y ve, porque no hay quien me tome en cuenta; no hay refugio para m; no hay quien cuide de mi alma.
A ti he clamado, SEOR; dije: T eres mi refugio, mi porcin en la tierra de los vivientes.
Atiende a mi clamor, porque estoy muy abatido; lbrame de los que me persiguen, porque son ms fuertes que yo.
Saca mi alma de la prisin, para que yo d gracias a tu nombre; los justos me rodearn, porque t me colmars de bendiciones.
[Salmo de David.] Oh SEOR, escucha mi oracin, presta odo a mis splicas, respndeme por tu fidelidad, por tu justicia;
y no entres en juicio con tu siervo, porque no es justo delante de ti ningn viviente.
Pues el enemigo ha perseguido mi alma, ha aplastado mi vida contra la tierra; me ha hecho morar en lugares tenebrosos, como los que hace tiempo estn muertos.
Y en m languidece mi espritu; mi corazn est consternado dentro de m.
Me acuerdo de los das antiguos, en todas tus obras medito, reflexiono en la obra de tus manos.
A ti extiendo mis manos; mi alma te [anhela] como la tierra sedienta.
Respndeme pronto, oh SEOR, [porque] mi espritu desfallece; no escondas de m tu rostro, para que no llegue yo a ser como los que descienden a la sepultura.
Por la maana hazme or tu misericordia, porque en ti confo; ensame el camino por el que debo andar, pues a ti elevo mi alma.
Lbrame de mis enemigos, oh SEOR; en ti me refugio.
Ensame a hacer tu voluntad, porque t eres mi Dios; tu buen Espritu me gue a tierra firme.
Por amor a tu nombre, SEOR, vivifcame; por tu justicia, saca mi alma de la angustia.
Y por tu misericordia, extirpa a mis enemigos, y destruye a todos los que afligen mi alma; pues yo soy tu siervo.
[Salmo de David.] Bendito sea el SEOR, mi roca, que adiestra mis manos para la guerra, [y] mis dedos para la batalla.
Misericordia ma y fortaleza ma, mi baluarte y mi libertador, escudo mo en quien me he refugiado, el que sujeta a mi pueblo debajo de m.
Oh SEOR, qu es el hombre para que t lo tengas en cuenta, o el hijo del hombre para que pienses en l?
El hombre es semejante a un soplo; sus das son como una sombra que pasa.
Oh SEOR, inclina tus cielos y desciende; toca los montes para que humeen.
Despide relmpagos y disprsalos; lanza tus flechas y confndelos.
Extiende tu mano desde lo alto; resctame y lbrame de las muchas aguas, de la mano de extranjeros
cuya boca habla falsedad y cuya diestra es diestra de mentira.
Oh Dios, un cntico nuevo te cantar; con arpa de diez cuerdas cantar alabanzas a ti,
el que da la victoria a los reyes, el que rescata a David su siervo de espada maligna.
Resctame y lbrame de la mano de extranjeros, cuya boca habla falsedad, y cuya diestra es diestra de mentira.
Sean nuestros hijos en su juventud como plantos florecientes, [y] nuestras hijas como columnas de esquinas labradas como las de un palacio.
Estn llenos nuestros graneros, suministrando toda clase de sustento, [y] nuestros rebaos produzcan miles y diez miles en nuestros campos.
Est cargado nuestro ganado, sin fracasos y sin prdida, y no [haya] gritos en nuestras calles.
Bienaventurado el pueblo a quien as le sucede; bienaventurado el pueblo cuyo Dios es el SEOR.
[Salmo de Alabanza; de David.] Te exaltar mi Dios, oh Rey, y bendecir tu nombre eternamente y para siempre.
Todos los das te bendecir, y alabar tu nombre eternamente y para siempre.
Grande es el SEOR, y digno de ser alabado en gran manera; y su grandeza es inescrutable.
Una generacin alabar tus obras a [otra] generacin, y anunciar tus hechos poderosos.
En el glorioso esplendor de tu majestad, [y] en tus maravillosas obras meditar.
[Los hombres] hablarn del poder de tus hechos portentosos, y yo contar tu grandeza.
Ellos proclamarn con entusiasmo la memoria de tu mucha bondad, y cantarn con gozo de tu justicia.
Clemente y compasivo es el SEOR, lento para la ira y grande en misericordia.
El SEOR es bueno para con todos, y su compasin, sobre todas sus obras.
SEOR, tus obras todas te darn gracias, y tus santos te bendecirn.
La gloria de tu reino dirn, y hablarn de tu poder,
para dar a conocer a los hijos de los hombres tus hechos poderosos, y la gloria de la majestad de tu reino.
Tu reino es reino por todos los siglos, y tu dominio [permanece] por todas las generaciones.
El SEOR sostiene a todos los que caen, y levanta a todos los oprimidos.
A ti miran los ojos de todos, y a su tiempo t les das su alimento.
Abres tu mano, y sacias el deseo de todo ser viviente.
Justo es el SEOR en todos sus caminos, y bondadoso en todos sus hechos.
El SEOR est cerca de todos los que le invocan, de todos los que le invocan en verdad.
Cumplir el deseo de los que le temen, tambin escuchar su clamor y los salvar.
El SEOR guarda a todos los que le aman, pero a todos los impos destruir.
Mi boca proclamar la alabanza del SEOR; y toda carne bendecir su santo nombre eternamente y para siempre.
Aleluya! Oh alma ma, alaba al SEOR.
Alabar al SEOR mientras yo viva; cantar alabanzas a mi Dios mientras yo exista.
No confiis en prncipes, [ni] en hijo de hombre en quien no hay salvacin.
Su espritu exhala, l vuelve a la tierra; en ese mismo da perecen sus pensamientos.
Bienaventurado aquel cuya ayuda es el Dios de Jacob, cuya esperanza est en el SEOR su Dios,
que hizo los cielos y la tierra, el mar y todo lo que en ellos hay; que guarda la verdad para siempre;
que hace justicia a los oprimidos, [y] da pan a los hambrientos. El SEOR pone en libertad a los cautivos.
El SEOR abre [los ojos] a los ciegos, el SEOR levanta a los cados, el SEOR ama a los justos.
El SEOR protege a los extranjeros, sostiene al hurfano y a la viuda, pero trastorna el camino de los impos.
El SEOR reinar para siempre, tu Dios, oh Sion, por todas las generaciones. Aleluya!
Aleluya! Porque bueno es cantar alabanzas a nuestro Dios, porque agradable [y] apropiada es la alabanza.
El SEOR edifica a Jerusaln; congrega a los dispersos de Israel;
sana a los quebrantados de corazn, y venda sus heridas.
Cuenta el nmero de las estrellas, [y] a todas ellas les pone nombre.
Grande es nuestro Seor, y muy poderoso; su entendimiento es infinito.
El SEOR sostiene al afligido y humilla a los impos hasta la tierra.
Cantad al SEOR con accin de gracias; cantad alabanzas con la lira a nuestro Dios,
el que cubre de nubes los cielos, el que provee lluvia para la tierra, el que hace brotar la hierba en los montes.
l da su alimento al ganado [y] a la cra de los cuervos cuando chillan.
No se deleita en la fuerza del caballo, ni se complace en las piernas [giles] del hombre.
El SEOR favorece a los que le temen, a los que esperan en su misericordia.
Alaba al SEOR, oh Jerusaln! Alaba a tu Dios, oh Sion!
Porque ha reforzado los cerrojos de tus puertas; ha bendecido a tus hijos dentro de ti.
l hace la paz en tus fronteras; te sacia con lo mejor del trigo.
Enva sus rdenes a la tierra; su palabra corre velozmente.
Manda la nieve como lana; esparce la escarcha cual ceniza.
Arroja su hielo como migas [de pan;] Quin puede resistir ante su fro?
Enva su palabra y los derrite; hace soplar su viento y el agua corre.
Declara su palabra a Jacob, [y] sus estatutos y sus ordenanzas a Israel.
No ha hecho as con ninguna [otra] nacin; y en cuanto a sus ordenanzas, no las han conocido. Aleluya!
Aleluya! Alabad al SEOR desde los cielos; alabadle en las alturas.
Alabadle, todos sus ngeles; alabadle, todos sus ejrcitos.
Alabadle, sol y luna; alabadle, todas las estrellas luminosas.
Alabadle, cielos de los cielos, y las aguas que estn sobre los cielos.
Alaben ellos el nombre del SEOR, pues l orden y fueron creados;
los estableci eternamente y para siempre, [les] dio ley que no pasar.
Alabad al SEOR desde la tierra, monstruos marinos y todos los abismos;
fuego y granizo, nieve y bruma; viento tempestuoso que cumple su palabra;
los montes y todas las colinas; rboles frutales y todos los cedros;
las fieras y todo el ganado; reptiles y aves que vuelan;
reyes de la tierra y todos los pueblos; prncipes y todos los jueces de la tierra;
jvenes y tambin doncellas; los ancianos junto con los nios.
Alaben ellos el nombre del SEOR, porque slo su nombre es exaltado; su gloria es sobre tierra y cielos.
l ha exaltado el poder de su pueblo, alabanza para todos sus santos, para los hijos de Israel, pueblo a l cercano. Aleluya!
Aleluya! Cantad al SEOR un cntico nuevo: su alabanza en la congregacin de los santos.
Algrese Israel en su Creador; regocjense los hijos de Sion en su Rey.
Alaben su nombre con danza; cntenle alabanza con pandero y lira.
Porque el SEOR se deleita en su pueblo; adornar de salvacin a los afligidos.
Regocjense de gloria los santos; canten con gozo sobre sus camas.
[Sean] los loores de Dios en su boca, y una espada de dos filos en su mano,
para ejecutar venganza en las naciones, [y] castigo en los pueblos;
para atar a sus reyes con cadenas, y a sus nobles con grillos de hierro;
para ejecutar en ellos el juicio decretado: esto es gloria para todos sus santos. Aleluya!
Aleluya! Alabad a Dios en su santuario; alabadle en su majestuoso firmamento.
Alabadle por sus hechos poderosos; alabadle segn la excelencia de su grandeza.
Alabadle con sonido de trompeta; alabadle con arpa y lira.
Alabadle con pandero y danza; alabadle con instrumentos de cuerda y flauta.
Alabadle con cmbalos sonoros; alabadle con cmbalos resonantes.
Todo lo que respira alabe al SEOR. Aleluya!
Los proverbios de Salomn, hijo de David, rey de Israel:
para aprender sabidura e instruccin, para discernir dichos profundos,
para recibir instruccin en sabia conducta, justicia, juicio y equidad;
para dar a los simples prudencia, [y] a los jvenes conocimiento y discrecin.
El sabio oir y crecer en conocimiento, y el inteligente adquirir habilidad,
para entender proverbio y metfora, las palabras de los sabios y sus enigmas.
El temor del SEOR es el principio de la sabidura; los necios desprecian la sabidura y la instruccin.
Oye, hijo mo, la instruccin de tu padre, y no abandones la enseanza de tu madre;
porque guirnalda de gracia son para tu cabeza, y collares para tu cuello.
Hijo mo, si los pecadores te quieren seducir, no consientas.
Si dicen: Ven con nosotros, pongmonos al asecho para [derramar] sangre, sin causa asechemos al inocente,
devormoslos vivos como el Seol, enteros, como los que descienden al abismo;
hallaremos toda [clase] de preciadas riquezas, llenaremos nuestras casas de botn;
echa tu suerte con nosotros, todos tendremos una bolsa;
hijo mo, no andes en el camino con ellos, aparta tu pie de su senda,
porque sus pies corren hacia el mal, y a derramar sangre se apresuran.
Porque es en vano tender la red ante los ojos de cualquier ave;
pero ellos a su propia sangre asechan, tienden lazo a sus propias vidas.
Tales son los caminos de todo el que se beneficia por la violencia: que quita la vida de sus poseedores.
La sabidura clama en la calle, en las plazas alza su voz;
clama en las esquinas de las [calles] concurridas; a la entrada de las puertas de la ciudad pronuncia sus discursos:
Hasta cundo, oh simples, amaris la simpleza, y los burladores se deleitarn en hacer burla, y los necios aborrecern el conocimiento?
Volveos a mi reprensin: he aqu, derramar mi espritu sobre vosotros, os har conocer mis palabras.
Porque he llamado y habis rehusado [or], he extendido mi mano y nadie ha hecho caso;
habis desatendido todo consejo mo, y no habis deseado mi reprensin;
tambin yo me reir de vuestra calamidad, me burlar cuando sobrevenga lo que temis,
cuando venga como tormenta lo que temis, y vuestra calamidad sobrevenga como torbellino, cuando vengan sobre vosotros tribulacin [y] angustia.
Entonces me invocarn, pero no responder; me buscarn con diligencia, pero no me hallarn;
porque odiaron el conocimiento, y no escogieron el temor del SEOR,
ni quisieron aceptar mi consejo, y despreciaron toda mi reprensin;
comern del fruto de su conducta, y de sus propias artimaas se hartarn.
Porque el desvo de los simples los matar, y la complacencia de los necios los destruir.
Pero el que me escucha vivir seguro, y descansar, sin temor al mal.
Hijo mo, si recibes mis palabras, y atesoras mis mandamientos dentro de ti,
da odo a la sabidura, inclina tu corazn al entendimiento;
porque si clamas a la inteligencia, [y] alzas tu voz al entendimiento,
si la buscas como a plata, y la procuras como a tesoros escondidos,
entonces entenders el temor del SEOR, y descubrirs el conocimiento de Dios.
Porque el SEOR da sabidura, de su boca [vienen] el conocimiento y la inteligencia.
l reserva la prosperidad para los rectos, [es] escudo para los que andan en integridad,
guarda las sendas del juicio, y preserva el camino de sus santos.
Entonces discernirs justicia y juicio, equidad [y] todo buen sendero;
porque la sabidura entrar en tu corazn, y el conocimiento ser grato a tu alma;
la discrecin velar sobre ti, el entendimiento te proteger,
para librarte de la senda del mal, del hombre que habla cosas perversas;
de los que dejan las sendas de rectitud, para andar por los caminos tenebrosos;
de los que se deleitan en hacer el mal, y se regocijan en las perversidades del mal,
cuyas sendas son torcidas, y se extravan en sus senderos.
[Ella] te librar de la mujer extraa, de la desconocida que lisonjea con sus palabras,
la cual deja al compaero de su juventud, y olvida el pacto de su Dios;
porque su casa se inclina hacia la muerte, y sus senderos hacia los muertos;
todos los que a ella van, no vuelven, ni alcanzan las sendas de la vida.
Por tanto andars en el camino de los buenos, y guardars las sendas de los justos;
porque los rectos morarn en la tierra, y los ntegros permanecern en ella;
pero los impos sern cortados de la tierra, y los prfidos sern desarraigados de ella.
Hijo mo, no te olvides de mi enseanza, y tu corazn guarde mis mandamientos,
porque largura de das y aos de vida y paz te aadirn.
La misericordia y la verdad nunca se aparten de ti; talas a tu cuello, escrbelas en la tabla de tu corazn.
As hallars favor y buena estimacin ante los ojos de Dios y de los hombres.
Confa en el SEOR con todo tu corazn, y no te apoyes en tu propio entendimiento.
Reconcele en todos tus caminos, y l enderezar tus sendas.
No seas sabio a tus propios ojos, teme al SEOR y aprtate del mal.
Ser medicina para tu cuerpo y refrigerio para tus huesos.
Honra al SEOR con tus bienes y con las primicias de todos tus frutos;
entonces tus graneros se llenarn con abundancia y tus lagares rebosarn de mosto.
Hijo mo, no rechaces la disciplina del SEOR ni aborrezcas su reprensin,
porque el SEOR a quien ama reprende, como un padre al hijo en quien se deleita.
Bienaventurado el hombre que halla sabidura y el hombre que adquiere entendimiento;
porque su ganancia es mejor que la ganancia de la plata, y sus utilidades [mejor] que el oro fino.
Es ms preciosa que las joyas, y nada de lo que deseas se compara con ella.
Larga vida hay en su mano derecha, en su mano izquierda, riquezas y honra.
Sus caminos son caminos agradables y todas sus sendas, paz.
Es rbol de vida para los que de ella echan mano, y felices son los que la abrazan.
Con sabidura fund el SEOR la tierra, con inteligencia estableci los cielos.
Con su conocimiento los abismos fueron divididos y los cielos destilan roco.
Hijo mo, no se aparten [estas cosas] de tus ojos, guarda la prudencia y la discrecin,
y sern vida para tu alma, y adorno para tu cuello.
Entonces andars con seguridad por tu camino, y no tropezar tu pie.
Cuando te acuestes no tendrs temor, s, te acostars y ser dulce tu sueo.
No temers el pavor repentino, ni el ataque de los impos cuando venga,
porque el SEOR ser tu confianza, y guardar tu pie de ser apresado.
No niegues el bien a quien se le debe, cuando est en tu mano el hacer[lo.]
No digas a tu prjimo: Ve y vuelve, y maana te [lo] dar, cuando lo tienes contigo.
No trames el mal contra tu prjimo, mientras habite seguro a tu lado.
No contiendas con nadie sin motivo, si no te ha hecho dao.
No envidies al hombre violento, y no escojas ninguno de sus caminos;
porque el [hombre] perverso es abominacin para el SEOR; pero l es amigo ntimo de los rectos.
La maldicin del SEOR est sobre la casa del impo, pero l bendice la morada del justo.
Ciertamente l se burla de los burladores, pero da gracia a los afligidos.
El sabio heredar honra, pero los necios hacen resaltar [su] deshonra.
Od, hijos, la instruccin de un padre, y prestad atencin para que ganis entendimiento,
porque os doy buena enseanza; no abandonis mi instruccin.
Tambin yo fui hijo para mi padre, tierno y nico a los ojos de mi madre,
y l me enseaba y me deca: Retenga tu corazn mis palabras, guarda mis mandamientos y vivirs.
Adquiere sabidura, adquiere inteligencia; no te olvides ni te apartes de las palabras de mi boca.
No la abandones y ella velar sobre ti, mala y ella te proteger.
Lo principal es la sabidura; adquiere sabidura, y con todo lo que obtengas adquiere inteligencia.
Estmala, y ella te ensalzar; ella te honrar si t la abrazas;
guirnalda de gracia pondr en tu cabeza, corona de hermosura te entregar.
Oye, hijo mo, recibe mis palabras, y muchos sern los aos de tu vida.
Por el camino de la sabidura te he conducido, por sendas de rectitud te he guiado.
Cuando andes, tus pasos no sern obstruidos, y si corres, no tropezars.
Afrrate a la instruccin, no la sueltes; gurdala, porque ella es tu vida.
No entres en la senda de los impos, ni vayas por el camino de los malvados.
Evtalo, no pases por l; aprtate de l y pasa adelante.
Porque ellos no duermen a menos que hagan el mal, y pierden el sueo si no han hecho caer [a alguno.]
Porque comen pan de maldad, y beben vino de violencia.
Mas la senda de los justos es como la luz de la aurora, que va aumentando en resplandor hasta que es pleno da.
El camino de los impos es como las tinieblas, no saben en qu tropiezan.
Hijo mo, presta atencin a mis palabras, inclina tu odo a mis razones;
que no se aparten de tus ojos, gurdalas en medio de tu corazn.
Porque son vida para los que las hallan, y salud para todo su cuerpo.
Con toda diligencia guarda tu corazn, porque de l [brotan] los manantiales de la vida.
Aparta de ti la boca perversa, y aleja de ti los labios falsos.
Miren tus ojos hacia adelante, y fjese tu mirada en lo que est frente a ti.
Fjate en el sendero de tus pies, y todos tus caminos sern establecidos.
No te desves a la derecha ni a la izquierda; aparta tu pie del mal.
Hijo mo, presta atencin a mi sabidura, inclina tu odo a mi prudencia,
para que guardes la discrecin, y tus labios conserven el conocimiento.
Porque los labios de la extraa destilan miel, y su lengua es ms suave que el aceite;
pero al final es amarga como el ajenjo, aguda como espada de dos filos.
Sus pies descienden a la muerte, sus pasos [slo] logran el Seol.
No considera la senda de la vida; sus senderos son inestables, [y] no [lo] sabe.
Ahora pues, hijos [mos,] escuchadme, y no os apartis de las palabras de mi boca.
Aleja de ella tu camino, y no te acerques a la puerta de su casa;
no sea que des tu vigor a otros y tus aos al cruel;
no sea que se sacien los extraos de tus bienes, y tu esfuerzo [vaya] a casa del extranjero;
y al final te lamentes, cuando tu carne y tu cuerpo se hayan consumido,
y digas: Cmo he aborrecido la instruccin, y mi corazn ha despreciado la correccin!
No he escuchado la voz de mis maestros, ni he inclinado mi odo a mis instructores.
He estado a punto de completa ruina en medio de la asamblea y la congregacin.
Bebe agua de tu cisterna y agua fresca de tu pozo.
Se derramarn por fuera tus manantiales, [tus] arroyos de aguas por las calles?
Sean para ti solo, y no para los extraos contigo.
Sea bendita tu fuente, y regocjate con la mujer de tu juventud,
amante cierva y graciosa gacela; que sus senos te satisfagan en todo tiempo, su amor te embriague para siempre.
Por qu has de embriagarte, hijo mo, con una extraa, y abrazar el seno de una desconocida?
Pues los caminos del hombre estn delante de los ojos del SEOR, y l observa todos sus senderos.
De sus propias iniquidades ser presa el impo, y en los lazos de su pecado quedar atrapado.
Morir por falta de instruccin, y por su mucha necedad perecer.
Hijo mo, si has salido fiador por tu prjimo, [si] has dado promesa a un extrao,
[si] te has enredado con las palabras de tu boca, [si] con las palabras de tu boca has sido atrapado,
haz esto ahora, hijo mo, y lbrate, ya que has cado en la mano de tu prjimo: ve, humllate e importuna a tu prjimo;
no des sueo a tus ojos ni adormecimiento a tus prpados;
lbrate como la gacela de la mano [del cazador,] y como ave de la mano del que caza.
Ve, [mira] la hormiga, perezoso, observa sus caminos, y s sabio.
La cual sin tener jefe, ni oficial ni seor,
prepara en el verano su alimento, [y] recoge en la cosecha su sustento.
Hasta cundo, perezoso, estars acostado? Cundo te levantars de tu sueo?
Un poco de dormir, un poco de dormitar, un poco de cruzar las manos para descansar,
y vendr como vagabundo tu pobreza, y tu necesidad como un hombre armado.
La persona indigna, el hombre inicuo, es el que anda con boca perversa,
el que guia los ojos, el que hace seas con los pies, el que seala con los dedos,
el que [con] perversidad en su corazn, continuamente trama el mal, el que siembra discordia.
Por tanto su desgracia vendr de repente; al instante ser quebrantado, y no habr remedio.
Seis cosas hay que odia el SEOR, y siete son abominacin para l:
ojos soberbios, lengua mentirosa, manos que derraman sangre inocente,
un corazn que maquina planes perversos, pies que corren rpidamente hacia el mal,
un testigo falso [que] dice mentiras, y el que siembra discordia entre hermanos.
Hijo mo, guarda el mandamiento de tu padre, y no abandones la enseanza de tu madre;
talos de continuo en tu corazn, enlzalos a tu cuello.
Cuando andes, te guiarn; cuando duermas, velarn por ti; y al despertarte, hablarn contigo.
Porque el mandamiento es lmpara, y la enseanza luz, y camino de vida las reprensiones de la instruccin,
para librarte de la mujer mala, de la lengua suave de la desconocida.
No codicies su hermosura en tu corazn, ni dejes que te cautive con sus prpados.
Porque por causa de una ramera uno es reducido a un pedazo de pan, pero la adltera anda a la caza de la vida preciosa.
Puede un hombre poner fuego en su seno sin que arda su ropa?
O puede caminar un hombre sobre carbones encendidos sin que se quemen sus pies?
As es el que se llega a la mujer de su prjimo; cualquiera que la toque no quedar sin castigo.
No se desprecia al ladrn si roba para saciarse cuando tiene hambre;
mas cuando es sorprendido, paga siete veces; tiene que dar todos los bienes de su casa.
El que comete adulterio no tiene entendimiento; destruye su alma el que lo hace.
Heridas y vergenza hallar, y su afrenta no se borrar.
Porque los celos enfurecen al hombre, y no perdonar en el da de la venganza.
No aceptar ningn rescate, ni se dar por satisfecho aunque [le] des muchos presentes.
Hijo mo, guarda mis palabras, y atesora mis mandamientos contigo.
Guarda mis mandamientos y vivirs, y mi enseanza como la nia de tus ojos.
talos a tus dedos, escrbelos en la tabla de tu corazn.
Di a la sabidura: T eres mi hermana, y llama a la inteligencia [tu] mejor amiga,
para que te guarden de la mujer extraa, de la desconocida que lisonjea con sus palabras.
Porque desde la ventana de mi casa miraba por la celosa,
y vi entre los simples, distingu entre los muchachos a un joven falto de juicio,
pasando por la calle cerca de su esquina; iba camino de su casa,
al atardecer, al anochecer, en medio de la noche y la oscuridad.
Y he aqu, una mujer le [sale] al encuentro, vestida como ramera y astuta de corazn.
Es alborotadora y rebelde, sus pies no permanecen en casa;
[est] ya en las calles, ya en las plazas, y acecha por todas las esquinas.
Y lo agarra y lo besa, y descarada le dice:
Tena que ofrecer ofrendas de paz, [y] hoy he cumplido mis votos;
por eso he salido a encontrarte, buscando tu rostro con ansiedad, y te he hallado.
He tendido mi lecho con colchas, con linos de Egipto en colores;
he rociado mi cama con mirra, loes y canela.
Ven, embriagumonos de amor hasta la maana, deleitmonos con caricias.
Porque mi marido no est en casa, se ha ido a un largo viaje;
se ha llevado en la mano la bolsa del dinero, volver a casa para la luna llena.
Con sus palabras persuasivas lo atrae, lo seduce con sus labios lisonjeros.
Al instante la sigue, como va el buey al matadero, o como [uno en] grillos al castigo de un necio,
hasta que una flecha le traspasa el hgado; como el ave que se precipita en la trampa, y no sabe que esto [le costar] la vida.
Ahora pues, hijos [mos,] escuchadme, y prestad atencin a las palabras de mi boca.
No se desve tu corazn hacia sus caminos, no te extraves en sus sendas.
Porque muchas son las vctimas derribadas por ella, y numerosos los que ha matado.
Su casa es el camino al Seol, que desciende a las cmaras de la muerte.
No clama la sabidura, y levanta su voz la prudencia?
En la cima de las alturas, junto al camino, donde cruzan las sendas, se coloca;
junto a las puertas, a la salida de la ciudad, en el umbral de las puertas, da voces:
Oh hombres, a vosotros clamo, para los hijos de los hombres es mi voz.
Oh simples, aprended prudencia; y vosotros, necios, aprended sabidura.
Escuchad, porque hablar cosas excelentes, y con el abrir de mis labios rectitud.
Porque mi boca proferir la verdad, abominacin a mis labios es la impiedad.
Conforme a la justicia son todas las palabras de mi boca, no hay en ellas nada torcido ni perverso.
Todas son sinceras para el que entiende, y rectas para los que han hallado conocimiento.
Recibid mi instruccin y no la plata, y conocimiento antes que el oro escogido;
porque mejor es la sabidura que las joyas, y todas las cosas deseables no pueden compararse con ella.
Yo, la sabidura, habito con la prudencia, y he hallado conocimiento [y] discrecin.
El temor del SEOR es aborrecer el mal. El orgullo, la arrogancia, el mal camino y la boca perversa, yo aborrezco.
Mo es el consejo y la prudencia, yo soy la inteligencia, el poder es mo.
Por m reinan los reyes, y los gobernantes decretan justicia.
Por m gobiernan los prncipes y los nobles, todos los que juzgan con justicia.
Amo a los que me aman, y los que me buscan con diligencia me hallarn.
Conmigo estn las riquezas y el honor, la fortuna duradera y la justicia.
Mi fruto es mejor que el oro, que el oro puro, y mi ganancia [es mejor] que la plata escogida.
Yo ando por el camino de la justicia, por en medio de las sendas del derecho,
para otorgar heredad a los que me aman y [as] llenar sus tesoros.
El SEOR me posey al principio de su camino, antes de sus obras de tiempos pasados.
Desde la eternidad fui establecida, desde el principio, desde los orgenes de la tierra.
Cuando no haba abismos fui engendrada, cuando no haba manantiales abundantes en aguas.
Antes que los montes fueran asentados, antes que las colinas, fui engendrada,
cuando l no haba hecho an la tierra y los campos, ni el polvo primero del mundo.
Cuando estableci los cielos, all estaba yo; cuando traz un crculo sobre la faz del abismo,
cuando arriba afirm los cielos, cuando las fuentes del abismo se afianzaron,
cuando al mar puso sus lmites para que las aguas no transgredieran su mandato, cuando seal los cimientos de la tierra,
yo estaba entonces junto a l, [como] arquitecto; y era [su] delicia de da en da, regocijndome en todo tiempo en su presencia,
regocijndome en el mundo, [en] su tierra, y [teniendo] mis delicias con los hijos de los hombres.
Ahora pues, hijos, escuchadme, porque bienaventurados son los que guardan mis caminos.
Escuchad la instruccin y sed sabios, y no [la] menospreciis.
Bienaventurado el hombre que me escucha, velando a mis puertas da a da, aguardando en los postes de mi entrada.
Porque el que me halla, halla la vida, y alcanza el favor del SEOR.
Pero el que peca contra m, a s mismo se daa; todos los que me odian, aman la muerte.
La sabidura ha edificado su casa, ha labrado sus siete columnas;
ha preparado su alimento, ha mezclado su vino, ha puesto tambin su mesa;
ha enviado a sus doncellas, [y] clama desde los lugares ms altos de la ciudad:
El que sea simple que entre aqu. Al falto de entendimiento le dice:
Venid, comed de mi pan, y bebed del vino que he mezclado.
Abandonad la necedad y viviris, y andad por el camino del entendimiento.
El que corrige al escarnecedor, atrae sobre s deshonra, y el que reprende al impo [recibe] insultos.
No reprendas al escarnecedor, para que no te aborrezca; reprende al sabio, y te amar.
Da [instruccin] al sabio, y ser an ms sabio, ensea al justo, y aumentar [su] saber.
El principio de la sabidura es el temor del SEOR, y el conocimiento del Santo es inteligencia.
Pues por m se multiplicarn tus das, y aos de vida te sern aadidos.
Si eres sabio, eres sabio para provecho tuyo, y si escarneces, t slo lo sufrirs.
La mujer insensata es alborotadora, es simple y no sabe nada.
Y se sienta a la puerta de su casa, en un asiento, en los lugares altos de la ciudad,
llamando a los que pasan, a los que van derechos por sus sendas:
El que sea simple, que entre aqu. Y al falto de entendimiento, le dice:
Dulces son las aguas hurtadas, y el pan [comido] en secreto es sabroso.
Pero l no sabe que all estn los muertos, [que] sus invitados estn en las profundidades del Seol.
Los proverbios de Salomn. El hijo sabio alegra al padre, pero el hijo necio es tristeza para su madre.
Tesoros mal adquiridos no aprovechan, mas la justicia libra de la muerte.
El SEOR no permitir que el justo padezca hambre, pero rechazar la avidez de los impos.
Pobre es el que trabaja con mano negligente, mas la mano de los diligentes enriquece.
El que recoge en el verano es hijo sabio, el que se duerme durante la siega es hijo que avergenza.
Hay bendiciones sobre la cabeza del justo, pero la boca de los impos oculta violencia.
La memoria del justo es bendita, pero el nombre del impo se pudrir.
El sabio de corazn aceptar mandatos, mas el necio charlatn ser derribado.
El que anda en integridad anda seguro, mas el que pervierte sus caminos ser descubierto.
El que guia el ojo causa disgustos, y el necio charlatn ser derribado.
Fuente de vida es la boca del justo, pero la boca de los impos encubre violencia.
El odio suscita rencillas, pero el amor cubre todas las transgresiones.
En los labios del entendido se halla sabidura, pero la vara es para las espaldas del falto de entendimiento.
Los sabios atesoran conocimiento, pero la boca del necio es ruina cercana.
La fortuna del rico es su fortaleza, la ruina de los pobres es su pobreza.
El salario del justo es vida, la ganancia del impo, castigo.
[Por] senda de vida [va] el que guarda la instruccin, mas el que abandona la reprensin se extrava.
El que oculta el odio [tiene] labios mentirosos, y el que esparce calumnia es un necio.
En las muchas palabras, la transgresin es inevitable, mas el que refrena sus labios es prudente.
La lengua del justo es plata escogida, pero el corazn de los impos es poca cosa.
Los labios del justo apacientan a muchos, pero los necios mueren por falta de entendimiento.
La bendicin del SEOR es la que enriquece, y l no aade tristeza con ella.
Como diversin es para el necio el hacer maldad, y la sabidura [lo es] para el hombre de entendimiento.
Lo que el impo teme vendr sobre l, y el deseo de los justos ser concedido.
Cuando pasa el torbellino, ya no existe el impo, pero el justo [tiene] cimiento eterno.
Como el vinagre a los dientes y el humo a los ojos, as es el perezoso para quienes lo envan.
El temor del SEOR multiplica los das, mas los aos de los impos sern acortados.
La esperanza de los justos es alegra, pero la expectacin de los impos perecer.
Fortaleza para el ntegro es el camino del SEOR, pero ruina para los que obran iniquidad.
El justo nunca ser conmovido, mas los impos no habitarn en la tierra.
La boca del justo emite sabidura, pero la lengua perversa ser cortada.
Los labios del justo dan a conocer lo agradable, pero la boca de los impos, lo perverso.
La balanza falsa es abominacin al SEOR, pero el peso cabal es su deleite.
Cuando viene la soberbia, viene tambin la deshonra; pero con los humildes est la sabidura.
La integridad de los rectos los guiar, mas la perversidad de los prfidos los destruir.
De nada sirven las riquezas el da de la ira, pero la justicia libra de la muerte.
La justicia del ntegro enderezar su camino, pero el impo caer por su propia impiedad.
La justicia de los rectos los librar, mas los prfidos en [su] codicia sern atrapados.
Cuando muere el hombre impo, [su] esperanza se acaba, y la expectacin de los poderosos perece.
El justo es librado de tribulacin, y el impo toma su lugar.
Con la boca el impo destruye a su prjimo, mas por el conocimiento los justos sern librados.
Con el bien de los justos, se regocija la ciudad, y cuando perecen los impos, hay gritos de alegra.
Por la bendicin de los rectos, se enaltece la ciudad, pero por la boca de los impos, es derribada.
El que menosprecia a su prjimo carece de entendimiento, pero el hombre prudente guarda silencio.
El que anda en chismes revela secretos, pero el de espritu leal oculta las cosas.
Donde no hay buen consejo, el pueblo cae, pero en la abundancia de consejeros est la victoria.
Ciertamente sufrir el que sale fiador por un extrao, pero el que odia salir fiador est seguro.
La mujer agraciada alcanza honra, y los poderosos alcanzan riquezas.
El hombre misericordioso se hace bien a s mismo, pero el cruel a s mismo se hace dao.
El impo gana salario engaoso, pero el que siembra justicia [recibe] verdadera recompensa.
El que persiste en la justicia [alcanzar] la vida, y el que va en pos del mal, su propia muerte.
Los de corazn perverso son abominacin al SEOR, pero los de camino intachable son su deleite.
Ciertamente el malvado no quedar sin castigo, mas la descendencia de los justos ser librada.
Como anillo de oro en el hocico de un cerdo [es] la mujer hermosa que carece de discrecin.
El deseo de los justos es slo el bien, la esperanza de los malvados es la ira.
Hay quien reparte, y le es aadido ms, y hay quien retiene lo que es justo, slo para venir a menos.
El alma generosa ser prosperada, y el que riega ser tambin regado.
Al que retiene el grano, el pueblo lo maldecir, pero habr bendicin sobre la cabeza del que [lo] vende.
El que con diligencia busca el bien, se procura favor, pero el que busca el mal, le vendr.
El que confa en sus riquezas, caer, pero los justos prosperarn como la hoja [verde].
El que turba su casa, heredar viento, y el necio ser siervo del sabio de corazn.
El fruto del justo es rbol de vida, y el que gana almas es sabio.
Si el justo es recompensado en la tierra, cunto ms el impo y el pecador!
El que ama la instruccin ama el conocimiento, pero el que odia la reprensin es torpe.
El bueno alcanzar el favor del SEOR, mas l condenar al hombre de malos designios.
El hombre no se afianzar por medio de la impiedad, y la raz de los justos no ser removida.
La mujer virtuosa es corona de su marido, mas la que [lo] avergenza es como podredumbre en sus huesos.
Los pensamientos de los justos son rectos, los consejos de los impos, engaosos.
Las palabras de los impos son asechanzas sangrientas, pero a los rectos su boca los librar.
Los impos son derribados y ya no existen, pero la casa de los justos permanecer.
El hombre ser alabado conforme a su discernimiento, pero el perverso de corazn ser despreciado.
Ms vale el poco estimado que tiene siervo, que el que se alaba y carece de pan.
El justo se preocupa de la vida de su ganado, pero las entraas de los impos son crueles.
El que labra su tierra se saciar de pan, pero el que persigue lo vano carece de entendimiento.
El impo codicia el botn de los malos, pero la raz de los justos da [fruto].
En la transgresin de sus labios se enreda el malvado, pero el justo escapar del apuro.
Por el fruto de su boca cada cual se saciar de bien, y las obras de las manos del hombre volvern a l.
El camino del necio es recto a sus propios ojos, mas el que escucha consejos es sabio.
El enojo del necio se conoce al instante, mas el prudente oculta la deshonra.
El que habla verdad declara lo que es justo, pero el testigo falso, falsedad.
Hay quien habla sin tino como golpes de espada, pero la lengua de los sabios sana.
Los labios veraces permanecern para siempre, pero la lengua mentirosa, slo por un momento.
Hay engao en el corazn de los que traman el mal, y gozo en los consejeros de paz.
Ningn dao sobreviene al justo, mas los impos estn llenos de pesares.
Los labios mentirosos son abominacin al SEOR, pero los que obran fielmente son su deleite.
El hombre prudente oculta [su] conocimiento, pero el corazn de los necios proclama [su] necedad.
La mano de los diligentes gobernar, pero la indolencia ser sujeta a trabajos forzados.
La ansiedad en el corazn del hombre lo deprime, mas la buena palabra lo alegra.
El justo es gua para su prjimo, pero el camino de los impos los extrava.
El indolente no asa su presa, pero la posesin ms preciosa del hombre es la diligencia.
En la senda de la justicia est la vida, y en [su] camino no hay muerte.
El hijo sabio [acepta] la disciplina de [su] padre, pero el escarnecedor no escucha la reprensin.
Del fruto de su boca el hombre comer el bien, pero el deseo de los prfidos es la violencia.
El que guarda su boca, preserva su vida; el que mucho abre sus labios, termina en ruina.
El alma del perezoso desea, pero nada [consigue,] mas el alma de los diligentes queda satisfecha.
El justo aborrece la falsedad, mas el impo causa repugnancia y vergenza.
La justicia guarda al ntegro [en su] camino, mas la maldad trastorna al pecador.
Hay quien pretende ser rico, y nada tiene; hay [quien] pretende ser pobre, y tiene una gran fortuna.
El rescate de la vida de un hombre est en sus riquezas, pero el pobre no oye amenazas.
La luz de los justos brilla alegremente, pero la lmpara de los impos se apaga.
Por la soberbia slo viene la contienda, mas con los que reciben consejos est la sabidura.
La fortuna [obtenida] con fraude disminuye, pero el que la recoge con trabajo [la] aumenta.
La esperanza que se demora enferma el corazn, pero el deseo cumplido es rbol de vida.
El que desprecia la palabra pagar por ello, pero el que teme el mandamiento ser recompensado.
La enseanza del sabio es fuente de vida, para apartarse de los lazos de la muerte.
El buen entendimiento produce favor, mas el camino de los prfidos es duro.
Todo hombre prudente obra con conocimiento, pero el necio ostenta necedad.
El mensajero perverso cae en la adversidad, pero el enviado fiel [trae] sanidad.
Pobreza y vergenza [vendrn] al que menosprecia la instruccin, mas el que acepta la reprensin ser honrado.
Deseo cumplido es dulzura para el alma, pero abominacin para los necios es apartarse del mal.
El que anda con sabios ser sabio, mas el compaero de los necios sufrir dao.
A los pecadores los persigue el mal, pero los justos sern recompensados con el bien.
El hombre bueno deja herencia a los hijos de sus hijos, pero la riqueza del pecador est reservada para el justo.
El barbecho de los pobres tiene mucho de comer, pero es barrido por la injusticia.
El que escatima la vara odia a su hijo, mas el que lo ama lo disciplina con diligencia.
El justo come hasta saciar su alma, pero el vientre de los impos sufre escasez.
La mujer sabia edifica su casa, pero la necia con sus manos la derriba.
El que anda en rectitud teme al SEOR, pero el de perversos caminos le desprecia.
En la boca del necio hay una vara para su espalda, pero los labios de los sabios los protegern.
Donde no hay bueyes, el pesebre est limpio, pero mucho rendimiento [se obtiene] por la fuerza del buey.
El testigo veraz no mentir, pero el testigo falso habla mentiras.
El escarnecedor busca sabidura, y no la [halla,] pero para el hombre entendido el conocimiento es fcil.
Aprtate de la presencia del necio, porque [en l] no discernirs palabras de conocimiento.
La sabidura del prudente est en entender su camino, mas la necedad de los necios es engao.
Los necios se mofan del pecado, pero entre los rectos hay buena voluntad.
El corazn conoce su propia amargura, y un extrao no comparte su alegra.
La casa de los impos ser destruida, pero la tienda de los rectos florecer.
Hay camino que al hombre le [parece] derecho, pero al final, es camino de muerte.
Aun en la risa, el corazn puede tener dolor, y el final de la alegra puede ser tristeza.
El de corazn descarriado se saciar de sus caminos, pero el hombre bueno [estar satisfecho] con el suyo.
El simple todo lo cree, pero el prudente mira bien sus pasos.
El sabio teme y se aparta del mal, pero el necio es arrogante y descuidado.
El hombre pronto a la ira obra neciamente, y el hombre de malos designios es aborrecido.
Los simples heredan necedad, mas los prudentes son coronados de conocimiento.
Los malos se inclinarn ante los buenos, y los impos, a las puertas del justo.
Aun por su vecino es odiado el pobre, pero son muchos los que aman al rico.
El que desprecia a su prjimo peca, pero es feliz el que se apiada de los pobres.
No se perdern los que traman el mal?; pero misericordia y verdad [recibirn] los que planean el bien.
En todo trabajo hay ganancia, pero el vano hablar [conduce] slo a la pobreza.
La corona de los sabios es su riqueza, [mas] la necedad de los necios es insensatez.
El testigo veraz salva vidas, pero el que habla mentiras es traidor.
En el temor del SEOR hay confianza segura, y a los hijos dar refugio.
El temor del SEOR es fuente de vida, para evadir los lazos de la muerte.
En la multitud del pueblo est la gloria del rey, pero en la falta de pueblo est la ruina del prncipe.
El lento para la ira tiene gran prudencia, pero el que es irascible ensalza la necedad.
Un corazn apacible es vida para el cuerpo, mas las pasiones son podredumbre de los huesos.
El que oprime al pobre afrenta a su Hacedor, pero el que se apiada del necesitado le honra.
El impo es derribado por su maldad, pero el justo tiene un refugio cuando muere.
En el corazn del prudente reposa la sabidura, pero en medio de los necios no se da a conocer.
La justicia engrandece a la nacin, pero el pecado es afrenta para los pueblos.
El favor del rey es para el siervo que obra sabiamente, mas su enojo es contra el que obra vergonzosamente.
La suave respuesta aparta el furor, mas la palabra hiriente hace subir la ira.
La lengua del sabio hace grato el conocimiento, pero la boca de los necios habla necedades.
En todo lugar estn los ojos del SEOR, observando a los malos y a los buenos.
La lengua apacible es rbol de vida, mas la perversidad en ella quebranta el espritu.
El necio rechaza la disciplina de su padre, mas el que acepta la reprensin es prudente.
[En] la casa del justo hay mucha riqueza, pero en las ganancias del impo hay turbacin.
Los labios de los sabios esparcen conocimiento, pero no as el corazn de los necios.
El sacrificio de los impos es abominacin al SEOR, mas la oracin de los rectos es su deleite.
Abominacin al SEOR es el camino del impo, y l ama al que sigue la justicia.
La disciplina severa es para el que abandona el camino; el que aborrece la reprensin morir.
El Seol y el Abadn estn delante del SEOR, cunto ms los corazones de los hombres!
El escarnecedor no ama al que lo reprende, ni se allegar a los sabios.
El corazn gozoso alegra el rostro, pero en la tristeza del corazn se quebranta el espritu.
El corazn inteligente busca conocimiento, mas la boca de los necios se alimenta de necedades.
Todos los das del afligido son malos, pero el de corazn alegre [tiene] un banquete continuo.
Mejor es lo poco con el temor del SEOR, que gran tesoro y turbacin con l.
Mejor es un plato de legumbres donde hay amor, que buey engordado y odio con l.
El hombre irascible suscita rias, pero el lento para la ira apacigua contiendas.
El camino del perezoso es como un seto de espinos, mas la senda de los rectos es una calzada.
El hijo sabio alegra al padre, pero el hombre necio desprecia a su madre.
La necedad es alegra para el insensato, pero el hombre inteligente anda rectamente.
Sin consulta, los planes se frustran, pero con muchos consejeros, triunfan.
El hombre se alegra con la respuesta adecuada, y una palabra a tiempo, cun agradable es!
La senda de vida para el sabio es hacia arriba, para que se aparte del Seol [que est] abajo.
El SEOR derribar la casa de los soberbios, pero afianzar los linderos de la viuda.
Abominacin al SEOR son los planes perversos, mas las palabras agradables son puras.
Perturba su casa el que tiene ganancias ilcitas, pero el que aborrece el soborno, vivir.
El corazn del justo medita cmo responder, mas la boca de los impos habla lo malo.
El SEOR est lejos de los impos, pero escucha la oracin de los justos.
La luz de los ojos alegra el corazn, [y] las buenas noticias fortalecen los huesos.
El odo que escucha las reprensiones de la vida, morar entre los sabios.
El que tiene en poco la disciplina se desprecia a s mismo, mas el que escucha las reprensiones adquiere entendimiento.
El temor del SEOR es instruccin de sabidura, y antes de la gloria est la humildad.
Del hombre son los propsitos del corazn, mas del SEOR es la respuesta de la lengua.
Todos los caminos del hombre son limpios ante sus propios ojos, pero el SEOR sondea los espritus.
Encomienda tus obras al SEOR, y tus propsitos se afianzarn.
Todas las cosas hechas por el SEOR tienen su propio fin, aun el impo, para el da del mal.
Abominacin al SEOR es todo el que es altivo de corazn; ciertamente no quedar sin castigo.
Con misericordia y verdad se expa la culpa, y con el temor del SEOR [el hombre] se aparta del mal.
Cuando los caminos del hombre son agradables al SEOR, aun a sus enemigos hace que estn en paz con l.
Mejor es poco con justicia, que gran ganancia con injusticia.
La mente del hombre planea su camino, pero el SEOR dirige sus pasos.
Orculo [hay] en los labios del rey; en el juicio no debe errar su boca.
El peso y las balanzas justas son del SEOR; todas las pesas de la bolsa son obra suya.
Es abominacin para los reyes cometer iniquidad, porque el trono se afianza en la justicia.
El agrado de los reyes son los labios justos, y amado ser el que hable lo recto.
El furor del rey es [como] mensajero de muerte, pero el hombre sabio lo aplacar.
En el resplandor del rostro del rey hay vida, y su favor es como nube de lluvia tarda.
Adquirir sabidura, cunto mejor que el oro, y adquirir inteligencia es preferible a la plata.
La senda de los rectos es apartarse del mal; el que guarda su camino preserva su alma.
Delante de la destruccin [va] el orgullo, y delante de la cada, la altivez de espritu.
Mejor es ser de espritu humilde con los pobres que dividir el botn con los soberbios.
El que pone atencin a la palabra hallar el bien, y el que confa en el SEOR es bienaventurado.
El sabio de corazn ser llamado prudente, y la dulzura de palabras aumenta la persuasin.
El entendimiento es fuente de vida para el que lo posee, mas la instruccin de los necios es necedad.
El corazn del sabio ensea a su boca y aade persuasin a sus labios.
Panal de miel son las palabras agradables, dulces al alma y salud para los huesos.
Hay camino que al hombre le [parece] derecho, pero al final es camino de muerte.
El apetito del trabajador para l trabaja, porque su boca lo impulsa.
El hombre indigno urde el mal, y sus palabras son como fuego abrasador.
El hombre perverso provoca contiendas, y el chismoso separa a los mejores amigos.
El hombre violento incita a su prjimo, y lo gua por camino que no es bueno.
El que guia los ojos [lo hace] para tramar perversidades; el que aprieta los labios ya hizo el mal.
La cabeza canosa es corona de gloria, y se encuentra en el camino de la justicia.
Mejor es el lento para la ira que el poderoso, y el que domina su espritu que el que toma una ciudad.
La suerte se echa en el regazo, mas del SEOR [viene] toda decisin.
Mejor es un bocado seco y con l tranquilidad, que una casa llena de banquetes con discordia.
El siervo prudente prevalecer sobre el hijo sin honra, y con los hermanos participar de la herencia.
El crisol es para la plata y el horno para el oro, pero el SEOR prueba los corazones.
El malhechor escucha a los labios perversos, el mentiroso presta atencin a la lengua detractora.
El que se mofa del pobre afrenta a su Hacedor; el que se regocija de la desgracia no quedar sin castigo.
Corona de los ancianos son los hijos de los hijos, y la gloria de los hijos son sus padres.
No convienen al necio las palabras elocuentes; mucho menos al prncipe los labios mentirosos.
Talismn es el soborno a los ojos de su dueo; dondequiera que se vuelva, prospera.
El que cubre una falta busca afecto, pero el que repite el asunto separa a los mejores amigos.
La reprensin penetra ms en el que tiene entendimiento que cien azotes en el necio.
El rebelde slo busca el mal, y un cruel mensajero se enviar contra l.
Mejor es encontrarse con una osa privada de sus cachorros, que con un necio en su necedad.
Al que devuelve mal por bien, el mal no se apartar de su casa.
El comienzo de la contienda es [como] el soltar de las aguas; deja, pues, la ria antes de que empiece.
El que justifica al impo, y el que condena al justo, ambos son igualmente abominacin al SEOR.
De qu sirve el precio en la mano del necio para comprar sabidura cuando no tiene entendimiento?
En todo tiempo ama el amigo, y el hermano nace [para tiempo] de angustia.
El hombre falto de entendimiento se compromete, y sale fiador a favor de su prjimo.
El que ama la transgresin, ama la contienda; el que alza su puerta, busca la destruccin.
El de corazn perverso nunca encuentra el bien, y el de lengua pervertida cae en el mal.
El que engendra un necio, para su tristeza [lo engendra,] y el padre del necio no tiene alegra.
El corazn alegre es buena medicina, pero el espritu quebrantado seca los huesos.
El impo recibe soborno bajo el manto, para pervertir las sendas del derecho.
En presencia del que tiene entendimiento est la sabidura, pero los ojos del necio estn en los extremos de la tierra.
El hijo necio es pesadumbre de su padre, y amargura para la que lo dio a luz.
Ciertamente no es bueno multar al justo, [ni] golpear a los nobles [por] su rectitud.
El que retiene sus palabras tiene conocimiento, y el de espritu sereno es hombre entendido.
Aun el necio, cuando calla, es tenido por sabio, cuando cierra los labios, [por] prudente.
El que vive aislado busca [su propio] deseo, contra todo consejo se encoleriza.
El necio no se deleita en la prudencia, sino slo en revelar su corazn.
Cuando llega el impo, llega tambin el desprecio, y con la deshonra [viene] la afrenta.
Aguas profundas son las palabras de la boca del hombre; arroyo que fluye, la fuente de sabidura.
No es bueno mostrar preferencia por el impo, para ignorar al justo en el juicio.
Los labios del necio provocan contienda, y su boca llama a los golpes.
La boca del necio es su ruina, y sus labios una trampa para su alma.
Las palabras del chismoso son como bocados deliciosos, y penetran hasta el fondo de las entraas.
Tambin el que es negligente en su trabajo es hermano del que destruye.
El nombre del SEOR es torre fuerte, a ella corre el justo y est a salvo.
La fortuna del rico es su ciudad fortificada, y como muralla alta en su imaginacin.
Antes de la destruccin el corazn del hombre es altivo, pero a la gloria precede la humildad.
El que responde antes de escuchar, cosecha necedad y vergenza.
El espritu del hombre puede soportar su enfermedad, pero el espritu quebrantado, quin lo puede sobrellevar?
El corazn del prudente adquiere conocimiento, y el odo del sabio busca el conocimiento.
La ddiva del hombre le abre camino y lo lleva ante la presencia de los grandes.
Justo [parece] el primero que defiende su causa [hasta] que otro viene y lo examina.
La suerte pone fin a las contiendas y decide entre los poderosos.
El hermano ofendido [es ms difcil de ganar] que una ciudad fortificada, y las contiendas son como cerrojos de fortaleza.
Con el fruto de su boca el hombre sacia su vientre, [con] el producto de sus labios se saciar.
Muerte y vida estn en poder de la lengua, y los que la aman comern su fruto.
El que halla esposa halla algo bueno y alcanza el favor del SEOR.
El pobre habla suplicando, pero el rico responde con dureza.
El hombre de [muchos] amigos se arruina, pero hay amigo ms unido que un hermano.
Mejor es el pobre que anda en su integridad que el de labios perversos y necio.
Tampoco es bueno para una persona carecer de conocimiento, y el que se apresura con los pies peca.
La insensatez del hombre pervierte su camino, y su corazn se irrita contra el SEOR.
La riqueza aade muchos amigos, pero el pobre es separado de su amigo.
El testigo falso no quedar sin castigo, y el que cuenta mentiras no escapar.
Muchos buscan el favor del generoso, y todo hombre es amigo del que da.
Todos los hermanos del pobre lo aborrecen, cunto ms sus amigos se alejarn de l!; [los] persigue [con] palabras, [pero] ellos se han ido.
El que adquiere cordura ama su alma; el que guarda la prudencia hallar el bien.
El testigo falso no quedar sin castigo, y el que cuenta mentiras perecer.
Al necio no conviene la vida de lujo; mucho menos a un siervo gobernar a los prncipes.
La discrecin del hombre le hace lento para la ira, y su gloria es pasar por alto una ofensa.
Como rugido de len es la ira del rey, y su favor como roco sobre la hierba.
El hijo necio es ruina de su padre, y gotera continua las contiendas de una esposa.
Casa y riqueza son herencia de los padres, pero la mujer prudente [viene] del SEOR.
La pereza hace caer en profundo sueo, y el alma ociosa sufrir hambre.
El que guarda el mandamiento guarda su alma, [mas] el que menosprecia sus caminos morir.
El que se apiada del pobre presta al SEOR, y l lo recompensar por su buena obra.
Corrige a tu hijo mientras hay esperanza, pero no desee tu alma causarle la muerte.
El [hombre] de gran ira llevar el castigo, porque si t [lo] rescatas, tendrs que hacerlo de nuevo.
Escucha el consejo y acepta la correccin, para que seas sabio el resto de tus das.
Muchos son los planes en el corazn del hombre, mas el consejo del SEOR permanecer.
Lo que es deseable en un hombre es su bondad, y [es] mejor [ser] pobre que mentiroso.
El temor del SEOR [conduce] a la vida, para dormir satisfecho sin ser tocado por el mal.
El perezoso mete su mano en el plato, [y] ni aun a su boca la llevar.
Golpea al escarnecedor y el ingenuo se volver astuto, pero reprende al inteligente y ganar conocimiento.
El que asalta a [su] padre [y] echa fuera a [su] madre es un hijo que trae vergenza y desgracia.
Cesa, hijo mo, de escuchar la instruccin, [y] te desviars de las palabras de sabidura.
El testigo perverso se burla de la justicia, y la boca de los impos esparce iniquidad.
Los juicios estn preparados para los escarnecedores, y los azotes para la espalda de los necios.
El vino es escarnecedor, la bebida fuerte alborotadora, y cualquiera que con ellos se embriaga no es sabio.
Como rugido de len es el terror al rey, el que lo provoca a ira peca contra su propia alma.
Es honra para el hombre eludir las contiendas, pero cualquier necio se enredar en ellas.
Desde el otoo, el perezoso no ara, pide en la cosecha, y no hay nada.
[Como] aguas profundas es el consejo en el corazn del hombre, y el hombre de entendimiento lo sacar.
Muchos hombres proclaman su propia lealtad, pero un hombre digno de confianza, quin lo hallar?
El justo anda en su integridad; cun dichosos son sus hijos despus de l!
El rey que se sienta sobre el trono del juicio, disipa con sus ojos todo mal.
Quin puede decir: Yo he limpiado mi corazn, limpio estoy de mi pecado?
Pesas desiguales y medidas desiguales, ambas cosas son abominables al SEOR.
Aun por sus hechos da a conocer un muchacho si su conducta es pura y recta.
El odo que oye y el ojo que ve, ambos los ha hecho el SEOR.
No ames el sueo, no sea que te empobrezcas; abre tus ojos [y] te saciars de pan.
Malo, malo, dice el comprador, pero cuando se marcha, entonces se jacta.
Hay oro y abundancia de joyas, pero cosa ms preciosa son los labios con conocimiento.
Tmale la ropa al que sale fiador del extrao; y tmale prenda por los extranjeros.
El pan obtenido con falsedad es dulce al hombre, pero despus su boca se llenar de grava.
Los proyectos con consejo se preparan, y con direccin sabia se hace la guerra.
El que anda murmurando revela secretos, por tanto no te asocies con el chismoso.
Al que maldice a su padre o a su madre, se le apagar su lmpara en medio de las tinieblas.
La herencia adquirida de prisa al principio, no ser bendecida al final.
No digas: Yo pagar mal por mal; espera en el SEOR, y l te salvar.
Pesas desiguales son abominacin al SEOR, y una balanza falsa no es buena.
Por el SEOR son ordenados los pasos del hombre, cmo puede, pues, el hombre entender su camino?
Lazo es para el hombre decir a la ligera: Es santo, y despus de los votos investigar.
El rey sabio avienta a los impos, y hace pasar la rueda [de trillar] sobre ellos.
Lmpara del SEOR es el espritu del hombre que escudria lo ms profundo de su ser.
Lealtad y verdad guardan al rey, y por la justicia sostiene su trono.
La gloria de los jvenes es su fuerza, y la honra de los ancianos, sus canas.
Los azotes que hieren limpian del mal, y los golpes llegan a lo ms profundo del cuerpo.
Como canales de agua es el corazn del rey en la mano del SEOR; l lo dirige donde le place.
Todo camino del hombre es recto ante sus ojos, pero el SEOR sondea los corazones.
El hacer justicia y derecho es ms deseado por el SEOR que el sacrificio.
Ojos altivos y corazn arrogante, lmpara de los impos; [eso es] pecado.
Los proyectos del diligente ciertamente son ventaja, mas todo el que se apresura, ciertamente [llega] a la pobreza.
Conseguir tesoros con lengua mentirosa es un vapor fugaz, es buscar la muerte.
La violencia de los impos los arrastrar, porque se niegan a obrar con justicia.
Torcido es el camino del pecador mas el proceder del limpio es recto.
Mejor es vivir en un rincn del terrado que en una casa con mujer rencillosa.
El alma del impo desea el mal; su prjimo no halla favor a sus ojos.
Cuando el escarnecedor es castigado, el simple se hace sabio; pero cuando se instruye al sabio, adquiere conocimiento.
El justo observa la casa del impo, llevando al impo a la ruina.
El que cierra su odo al clamor del pobre, tambin l clamar y no recibir respuesta.
Una ddiva en secreto aplaca la ira, y el soborno bajo el manto, el furor violento.
El cumplimiento de la justicia es gozo para el justo, pero terror para los que obran iniquidad.
El hombre que se aparta del camino del saber reposar en la asamblea de los muertos.
El que ama el placer ser pobre; el que ama el vino y los ungentos no se enriquecer.
El impo es rescate para el justo, y el prfido est en lugar de los rectos.
Mejor es habitar en tierra desierta que con mujer rencillosa y molesta.
Tesoro precioso y aceite hay en la casa del sabio, pero el necio todo lo disipa.
El que sigue la justicia y la lealtad halla vida, justicia y honor.
El sabio escala la ciudad de los poderosos y derriba la fortaleza en que confiaban.
El que guarda su boca y su lengua, guarda su alma de angustias.
Altivo, arrogante [y] escarnecedor son los nombres del que obra con orgullo insolente.
El deseo del perezoso lo mata, porque sus manos rehsan trabajar;
todo el da codicia, mientras el justo da y nada retiene.
El sacrificio de los impos es abominacin, cunto ms trayndolo con mala intencin.
El testigo falso perecer, mas el hombre que escucha, hablar siempre.
El hombre impo muestra audacia en su rostro, pero el recto asegura su camino.
No vale sabidura, ni entendimiento, ni consejo, frente al SEOR.
Se prepara al caballo para el da de la batalla, pero la victoria es del SEOR.
Ms vale el buen nombre que las muchas riquezas, y el favor que la plata y el oro.
El rico y el pobre tienen un lazo comn: el que hizo a ambos es el SEOR.
El prudente ve el mal y se esconde, mas los simples siguen adelante y son castigados.
La recompensa de la humildad [y] el temor del SEOR son la riqueza, el honor y la vida.
Espinos [y] lazos hay en el camino del perverso; el que cuida su alma se alejar de ellos.
Ensea al nio el camino en que debe andar, y an cuando sea viejo no se apartar de l.
El rico domina a los pobres, y el deudor es esclavo del acreedor.
El que siembra iniquidad segar vanidad, y la vara de su furor perecer.
El generoso ser bendito, porque da de su pan al pobre.
Echa fuera al escarnecedor y saldr la discordia, y cesarn [tambin] la contienda y la ignominia.
El que ama la pureza de corazn tiene gracia en sus labios, [y] el rey es su amigo.
Los ojos del SEOR guardan el conocimiento, pero l confunde las palabras del prfido.
El perezoso dice: Hay un len afuera; ser muerto en las calles.
Fosa profunda es la boca de las mujeres extraas; el que es maldito del SEOR caer en ella.
La necedad est ligada al corazn del nio; la vara de la disciplina la alejar de l.
El que oprime al pobre para engrandecerse, o da al rico, slo [llegar a] la pobreza.
Inclina tu odo y oye las palabras de los sabios, y aplica tu corazn a mi conocimiento;
porque te ser agradable si las guardas dentro de ti, para que estn listas en tus labios.
Para que tu confianza est en el SEOR, te he instruido hoy a ti tambin.
No te he escrito cosas excelentes de consejo y conocimiento,
para hacerte saber la certeza de las palabras de verdad, a fin de que respondas correctamente al que te ha enviado?
No robes al pobre, porque es pobre, ni aplastes al afligido en la puerta;
porque el SEOR defender su causa, y quitar la vida de los que los roban.
No te asocies con el hombre iracundo; ni andes con el hombre violento,
no sea que aprendas sus maneras, y tiendas lazo para tu vida.
No ests entre los que dan fianzas, entre los que salen de fiadores de prstamos.
Si no tienes con qu pagar, por qu han de quitarte la cama de debajo de ti?
No muevas el lindero antiguo que pusieron tus padres.
Has visto un hombre diestro en su trabajo? Estar delante de los reyes; no estar delante de hombres sin importancia.
Cuando te sientes a comer con un gobernante, considera bien lo que est delante de ti,
y pon cuchillo a tu garganta, si eres hombre de [mucho] apetito.
No desees sus manjares, porque es alimento engaoso.
No te fatigues en adquirir riquezas, deja de pensar [en ellas].
Cuando pones tus ojos en ella, ya no est. Porque [la riqueza] ciertamente se hace alas, como guila que vuela [hacia] los cielos.
No comas el pan del egosta, ni desees sus manjares;
pues como piensa dentro de s, as es. l te dice: Come y bebe, pero su corazn no est contigo.
Vomitars el bocado que has comido, y malgastars tus cumplidos.
No hables a odos del necio, porque despreciar la sabidura de tus palabras.
No muevas el lindero antiguo, ni entres en la heredad de los hurfanos,
porque su Redentor es fuerte; l defender su causa contra ti.
Aplica tu corazn a la instruccin y tus odos a las palabras del conocimiento.
No escatimes la disciplina del nio; aunque lo castigues con vara, no morir.
Lo castigars con vara, y librars su alma del Seol.
Hijo mo, si tu corazn es sabio, mi corazn tambin se me alegrar;
y se regocijarn mis entraas cuando tus labios hablen lo que es recto.
No envidie tu corazn a los pecadores, antes [vive] siempre en el temor del SEOR;
porque ciertamente hay un futuro, y tu esperanza no ser cortada.
Escucha, hijo mo, y s sabio, y dirige tu corazn por el [buen] camino.
No ests con los bebedores de vino, [ni] con los comilones de carne,
porque el borracho y el glotn se empobrecern, y la somnolencia se vestir de harapos.
Escucha a tu padre, que te engendr, y no desprecies a tu madre cuando envejezca.
Compra la verdad y no [la] vendas, [adquiere] sabidura, instruccin e inteligencia.
El padre del justo se regocijar en gran manera, y el que engendra un sabio se alegrar en l.
Algrense tu padre y tu madre, y regocjese la que te dio a luz.
Dame, hijo mo, tu corazn, y que tus ojos se deleiten en mis caminos.
Porque fosa profunda es la ramera, y pozo angosto es la mujer desconocida.
Ciertamente como ladrn acecha, y multiplica los infieles entre los hombres.
De quin son los ayes? De quin las tristezas? De quin las contiendas? De quin las quejas? De quin las heridas sin causa? De quin los ojos enrojecidos?
De los que se demoran mucho con el vino, de los que van en busca de vinos mezclados.
No mires al vino cuando rojea, cuando resplandece en la copa; entra suavemente,
[pero] al final como serpiente muerde, y como vbora pica.
Tus ojos vern cosas extraas, y tu corazn proferir perversidades.
Y sers como el que se acuesta en medio del mar, o como el que se acuesta en lo alto de un mstil.
[Y dirs:] me hirieron, [pero] no me doli; me golpearon, [pero] no lo sent. Cuando despierte, volver a buscar ms.
No tengas envidia de los malvados, ni desees estar con ellos;
porque su corazn trama violencia, y sus labios hablan de [hacer] mal.
Con sabidura se edifica una casa, y con prudencia se afianza;
con conocimiento se llenan las cmaras de todo bien preciado y deseable.
El hombre sabio es fuerte, y el hombre de conocimiento aumenta [su] poder.
Porque con direccin sabia hars la guerra, y en la abundancia de consejeros est la victoria.
Muy alta est la sabidura para el necio, en la puerta no abre su boca.
Al que planea hacer el mal, lo llamarn intrigante.
El tramar necedad es pecado, y el escarnecedor es abominacin a los hombres.
Si eres dbil en da de angustia, tu fuerza es limitada.
Libra a los que son llevados a la muerte, y retn a los que van con pasos vacilantes a la matanza.
Si dices: Mira, no sabamos esto. No [lo] tiene en cuenta el que sondea los corazones? No lo sabe el que guarda tu alma? No dar a cada hombre segn su obra?
Come miel, hijo mo, porque es buena; s, la miel del panal es dulce a tu paladar.
Sabe [que] as es la sabidura para tu alma; si [la] hallas, entonces habr un futuro, y tu esperanza no ser cortada.
No aceches, oh impo, la morada del justo, no destruyas su lugar de descanso;
porque el justo cae siete veces; y vuelve a levantarse, pero los impos caern en la desgracia.
No te regocijes cuando caiga tu enemigo, y no se alegre tu corazn cuando tropiece;
no sea que el SEOR [lo] vea y le desagrade, y aparte de l su ira.
No te impacientes a causa de los malhechores, ni tengas envidia de los impos,
porque no habr futuro para el malo. La lmpara de los impos ser apagada.
Hijo mo, teme al SEOR y al rey, no te asocies con los que son inestables;
porque de repente se levantar su desgracia, y la destruccin [que vendr] de ambos, quin [la] sabe?
Tambin stos son dichos de los sabios: Hacer acepcin de personas en el juicio no es bueno.
Al que dice al impo: Justo eres, lo maldecirn los pueblos, lo aborrecern las naciones;
mas los que [lo] reprenden tendrn felicidad, y sobre ellos vendr abundante bendicin.
Besa los labios el que da una respuesta correcta.
Ordena tus labores de fuera, y tenlas listas para ti en el campo; y despus edifica tu casa.
No seas, sin causa, testigo contra tu prjimo, y no engaes con tus labios.
No digas: Como l me ha hecho, as le har; pagar al hombre segn su obra.
He pasado junto al campo del perezoso, y junto a la via del hombre falto de entendimiento,
y he aqu, estaba todo lleno de cardos, su superficie cubierta de ortigas, y su cerca de piedras, derribada.
Cuando [lo] vi, reflexion sobre ello; mir, [y] recib instruccin.
Un poco de dormir, un poco de dormitar, un poco de cruzar las manos para descansar,
y llegar tu pobreza [como] ladrn, y tu necesidad como hombre armado.
Tambin stos son proverbios de Salomn, que transcribieron los hombres de Ezequas, rey de Jud:
Es gloria de Dios encubrir una cosa, pero la gloria de los reyes es investigar un asunto.
[Como] la altura de los cielos y la profundidad de la tierra, as es el corazn de los reyes, inescrutable.
Quita la escoria de la plata, y saldr un vaso para el orfebre;
quita al malo [de] delante del rey, y su trono se afianzar en la justicia.
No hagas ostentacin ante el rey, y no te pongas en el lugar de los grandes;
porque es mejor que te digan: Sube ac, a que te humillen delante del prncipe a quien tus ojos han visto.
No te apresures a litigar; pues qu hars al final, cuando tu prjimo te avergence?
Discute tu caso con tu prjimo y no descubras el secreto de otro,
no sea que te reproche el que [lo] oiga y tu mala fama no se acabe.
[Como] manzanas de oro en engastes de plata es la palabra dicha a su tiempo.
[Como] pendiente de oro y adorno de oro fino es el sabio que reprende al odo atento.
Como frescura de nieve en tiempo de la siega es el mensajero fiel para los que lo envan, porque refresca el alma de sus seores.
[Como] las nubes y el viento sin lluvia es el hombre que se jacta falsamente de sus dones.
Con la mucha paciencia se persuade al prncipe, y la lengua suave quebranta los huesos.
Has hallado miel? Come [slo] lo que necesites, no sea que te hartes y la vomites.
No frecuente tu pie la casa de tu vecino, no sea que l se haste de ti y te aborrezca.
[Como] maza y espada y aguda saeta es el hombre que levanta falso testimonio contra su prjimo.
[Como] diente malo y pie que resbala es la confianza en el hombre prfido en tiempo de angustia.
[Como] el que se quita la ropa en da de fro, [o como] el vinagre sobre la soda, es el que canta canciones a un corazn afligido.
Si tu enemigo tiene hambre, dale de comer pan, y si tiene sed, dale de beber agua;
porque [as] amontonars brasas sobre su cabeza, y el SEOR te recompensar.
El viento del norte trae la lluvia, y la lengua murmuradora, el semblante airado.
Mejor es vivir en un rincn del terrado que en una casa con mujer rencillosa.
[Como] agua fra para el alma sedienta, as son las buenas nuevas de una tierra lejana.
[Como] manantial hollado y pozo contaminado es el justo que cede ante el impo.
No es bueno comer mucha miel, ni el buscar la propia gloria es gloria.
[Como] ciudad invadida [y] sin murallas es el hombre que no domina su espritu.
Como nieve en el verano y como lluvia en la siega, as la honra no es apropiada para el necio.
Como el gorrin en [su] vagar y la golondrina en [su] vuelo as la maldicin no viene sin causa.
El ltigo es para el caballo, la brida para el asno, y la vara para la espalda de los necios.
No respondas al necio de acuerdo con su necedad, para que no seas t tambin como l.
Responde al necio segn su necedad, para que no sea sabio ante sus propios ojos.
Se corta los pies [y] bebe violencia el que enva recado por mano de necio.
[Como] las piernas que penden del lisiado, as es el proverbio en boca de los necios.
Como el que ata la piedra a la honda as es el que da honor al necio.
[Como] espino [que] se clava en la mano de un borracho, tal es el proverbio en boca de los necios.
[Como] arquero que a todos hiere, as es el que toma a sueldo al necio o a los que pasan.
Como perro que vuelve a su vmito es el necio que repite su necedad.
Has visto a un hombre que se tiene por sabio? Ms esperanza hay para el necio que para l.
El perezoso dice: Hay un len en el camino; hay un len en medio de la plaza.
[Como] la puerta gira sobre sus goznes, as [da vueltas] el perezoso en su cama.
El perezoso mete la mano en el plato, [pero] se fatiga de llevrsela a la boca.
El perezoso es ms sabio ante sus propios ojos que siete que den una respuesta discreta.
[Como] el que toma un perro por las orejas, as es el que pasa [y] se entremete en contienda que no es suya.
Como el enloquecido que lanza teas encendidas, flechas y muerte,
as es el hombre que engaa a su prjimo, y dice: Acaso no estaba yo bromeando?
Por falta de lea se apaga el fuego, y donde no hay chismoso, se calma la contienda.
[Como] carbn para las brasas y lea para el fuego, as es el hombre rencilloso para encender contiendas.
Las palabras del chismoso son como bocados deliciosos, y penetran hasta el fondo de las entraas.
[Como] vasija de barro revestida de escoria de plata, as son los labios ardientes y el corazn perverso.
El que odia, disimula con sus labios, mas en su corazn acumula engao.
Cuando su voz sea agradable, no lo creas, pues hay siete abominaciones en su corazn.
[Aunque su] odio se cubra con engao, su perversidad ser descubierta en la asamblea.
El que cava un hoyo caer en l, y el que hace rodar una piedra, sobre l volver.
La lengua mentirosa odia a los que oprime, y la boca lisonjera causa ruina.
No te jactes del da de maana, porque no sabes qu traer el da.
Que te alabe el extrao, y no tu boca; el forastero, y no tus labios.
Pesada es la piedra y pesada la arena, pero la provocacin del necio es ms pesada que ambas.
Cruel es el furor e inundacin la ira; pero quin se mantendr ante los celos?
Mejor es la reprensin franca que el amor encubierto.
Fieles son las heridas del amigo, pero engaosos los besos del enemigo.
El hombre saciado aborrece la miel, pero para el hombre hambriento todo lo amargo es dulce.
Como pjaro que vaga lejos de su nido, as es el hombre que vaga lejos de su hogar.
El ungento y el perfume alegran el corazn, y dulce para su amigo es el consejo del hombre.
No abandones a tu amigo ni al amigo de tu padre, ni vayas a la casa de tu hermano el da de tu infortunio. Mejor es un vecino cerca que un hermano lejos.
S sabio, hijo mo, y alegra mi corazn, para que yo responda al que me afrenta.
El hombre prudente ve el mal [y] se esconde, los simples siguen adelante [y] pagan las consecuencias.
Tmale la ropa al que sale fiador del extrao; y tmale prenda por la mujer desconocida.
Al que muy de maana bendice a su amigo en alta voz, le ser contado como una maldicin.
Gotera continua en da de lluvia y mujer rencillosa, son semejantes;
el que trata de contenerla refrena al viento, y recoge aceite con su mano derecha.
El hierro con hierro se afila, y un hombre aguza a otro.
El que cuida la higuera comer su fruto, y el que atiende a su seor ser honrado.
Como el agua [refleja] el rostro, as el corazn del hombre [refleja] al hombre.
El Seol y el Abadn nunca se sacian; tampoco se sacian los ojos del hombre.
El crisol es para la plata y el horno para el oro, y al hombre [se le prueba] por la alabanza que recibe.
Aunque machaques con el mazo al necio en un mortero entre el grano molido, no se apartar de l su necedad.
Conoce bien la condicin de tus rebaos, [y] presta atencin a tu ganado;
porque las riquezas no son eternas, ni [perdurar] la corona por todas las generaciones.
[Cuando] la hierba desaparece se ve el retoo, y se recogen las hierbas de los montes;
los corderos [darn] para tu vestido, y las cabras [para] el precio de un campo;
y [habr] suficiente leche de cabra para tu alimento, para el alimento de tu casa, y sustento para tus doncellas.
El impo huye sin que nadie [lo] persiga, mas los justos estn confiados como un len.
Por la transgresin de la tierra, muchos son sus prncipes; pero por el hombre entendido [y] de conocimiento permanece estable.
El pobre que oprime a los humildes es [como] lluvia torrencial que no deja pan.
Los que abandonan la ley alaban a los impos, pero los que guardan la ley luchan contra ellos.
Los hombres malvados no entienden de justicia, mas los que buscan al SEOR lo entienden todo.
Mejor es el pobre que anda en su integridad, que el que es torcido, aunque sea rico.
El que guarda la ley es hijo entendido, pero el que es compaero de glotones avergenza a su padre.
El que aumenta su riqueza por inters y usura, la recoge para el que se apiada de los pobres.
Al que aparta su odo para no or la ley, su oracin tambin es abominacin.
El que extrava a los rectos por el mal camino, en su propia fosa caer; pero los ntegros heredarn el bien.
El rico es sabio ante sus propios ojos, mas el pobre que es entendido, lo sondea.
Cuando los justos triunfan, grande es la gloria, pero cuando los impos se levantan, los hombres se esconden.
El que encubre sus pecados no prosperar, mas el que [los] confiesa y [los] abandona hallar misericordia.
Cun bienaventurado es el hombre que siempre teme, pero el que endurece su corazn caer en el infortunio.
[Cual] len rugiente y oso agresivo es el gobernante perverso sobre el pueblo pobre.
Al prncipe que es gran opresor le falta entendimiento, [pero] el que odia las ganancias injustas prolongar [sus] das.
El hombre cargado con culpa de sangre humana, fugitivo ser hasta la muerte; que nadie lo apoye.
El que anda en integridad ser salvo, mas el que es de camino torcido caer de repente.
El que labra su tierra se saciar de pan, pero el que sigue [propsitos] vanos se llenar de pobreza.
El hombre fiel abundar en bendiciones, pero el que se apresura a enriquecerse no quedar sin castigo.
Hacer acepcin de personas no es bueno, pues por un bocado de pan el hombre pecar.
El hombre avaro corre tras la riqueza, y no sabe que la miseria vendr sobre l.
El que reprende al hombre hallar despus [ms] favor que el que [lo] lisonjea con la lengua.
El que roba a su padre o a su madre y dice: "No es transgresin", es compaero del hombre destructor.
El hombre arrogante suscita rencillas, mas el que confa en el SEOR prosperar.
El que confa en su propio corazn es un necio, pero el que anda con sabidura ser librado.
El que da al pobre no pasar necesidad, pero el que cierra sus ojos tendr muchas maldiciones.
Cuando los impos se levantan, los hombres se esconden; mas cuando perecen, los justos se multiplican.
El hombre que despus de mucha reprensin endurece la cerviz, de repente ser quebrantado sin remedio.
Cuando los justos aumentan, el pueblo se alegra; pero cuando el impo gobierna, el pueblo gime.
El que ama la sabidura alegra a su padre, pero el que anda con rameras malgasta [su] fortuna.
El rey con la justicia afianza la tierra, pero el hombre que acepta soborno la destruye.
El hombre que adula a su prjimo tiende una red ante sus pasos.
El hombre malo es atrapado en la transgresin, pero el justo canta y se regocija.
El justo se preocupa por la causa de los pobres, pero el impo no entiende [tal] preocupacin.
Los escarnecedores agitan la ciudad, pero los sabios alejan la ira.
Cuando un sabio tiene controversia con un necio, [ste] se enoja o se re, y no hay sosiego.
Los hombres sanguinarios odian al intachable, pero los rectos se preocupan por su alma.
El necio da rienda suelta a su ira, pero el sabio la reprime.
Si un gobernante presta atencin a palabras mentirosas, todos sus servidores [se vuelven] impos.
El pobre y el opresor tienen esto en comn: el SEOR da la luz a los ojos de ambos.
El rey que juzga con verdad a los pobres afianzar su trono para siempre.
La vara y la reprensin dan sabidura, pero el nio consentido avergenza a su madre.
Cuando aumentan los impos, aumenta la transgresin, pero los justos vern su cada.
Corrige a tu hijo y te dar descanso, y dar alegra a tu alma.
Donde no hay visin, el pueblo se desenfrena, pero bienaventurado es el que guarda la ley.
Un siervo no se corrige [slo] con palabras; aunque entienda, no responder.
Ves a un hombre precipitado en sus palabras? Ms esperanza hay para el necio que para l.
El que mima a su siervo desde la niez, al final lo tendr por hijo.
El hombre airado suscita rencillas, y el hombre violento abunda en transgresiones.
El orgullo del hombre lo humillar, pero el de espritu humilde obtendr honores.
El que se asocia con un ladrn aborrece su propia vida; oye la imprecacin, pero no dice nada.
El temor al hombre es un lazo, pero el que confa en el SEOR estar seguro.
Muchos buscan el favor del gobernante, pero del SEOR [viene] la justicia para el hombre.
Abominacin para los justos es el inicuo, y abominacin para el impo el recto en su camino.
Palabras de Agur, hijo de Jaqu: el orculo. Declaracin del hombre a Itiel, a Itiel y a Ucal.
Ciertamente soy el ms torpe de los hombres, y no tengo inteligencia humana.
Y no he aprendido sabidura, ni tengo conocimiento del Santo.
Quin subi al cielo y descendi? Quin recogi los vientos en sus puos? Quin envolvi las aguas en su manto? Quin estableci todos los confines de la tierra? Cul es su nombre o el nombre de su hijo? Ciertamente t lo sabes.
Probada es toda palabra de Dios; l es escudo para los que en l se refugian.
No aadas a sus palabras, no sea que l te reprenda y seas hallado mentiroso.
Dos cosas te he pedido, no me [las] niegues antes que muera:
Aleja de m la mentira y las palabras engaosas, no me des pobreza ni riqueza; dame a comer mi porcin de pan,
no sea que me sacie y [te] niegue, y diga: Quin es el SEOR?, o que sea menesteroso y robe, y profane el nombre de mi Dios.
No difames al esclavo ante su amo, no sea que te acuse y seas hallado culpable.
[Hay] gente que maldice a su padre, y no bendice a su madre;
gente que se tiene por pura, pero no est limpia de su inmundicia;
gente de ojos altivos, cuyos prpados se alzan [en arrogancia;]
gente cuyos dientes son espadas, y sus muelas cuchillos, para devorar a los pobres de la tierra, y a los menesterosos de entre los hombres.
La sanguijuela tiene dos hijas, [que dicen:] Da[me!] Da[me!] Hay tres cosas que no se saciarn, [y] una cuarta que no dir: Basta!
El Seol, la matriz estril, la tierra que jams se sacia de agua, y el fuego que nunca dice: Basta!
Al ojo que se mofa del padre, y escarnece a la madre, lo sacarn los cuervos del valle, y lo comern los aguiluchos.
Hay tres cosas que son incomprensibles para m, y una cuarta que no entiendo:
el camino del guila en el cielo, el camino de la serpiente sobre la roca, el camino del barco en medio del mar, y el camino del hombre en la doncella.
As es el camino de la mujer adltera: come, se limpia la boca, y dice: No he hecho nada malo.
Por tres cosas tiembla la tierra, y por una cuarta no se puede sostener:
por el esclavo cuando llega a ser rey, por el necio cuando se sacia de pan,
por la mujer odiada cuando se casa, y por la sierva cuando suplanta a su seora.
Cuatro cosas son pequeas en la tierra, pero son sumamente sabias:
las hormigas, pueblo sin fuerza, que preparan su alimento en el verano;
los tejones, pueblo sin poder, que hacen su casa en la pea;
las langostas, que no tienen rey, pero todas salen en escuadrones;
[y] el lagarto, que se puede agarrar con las manos, pero est en los palacios de los reyes.
Hay tres cosas majestuosas en [su] marcha, y una cuarta de elegante caminar:
el len, poderoso entre las fieras, [que] no retrocede ante ninguna;
el gallo, que se pasea erguido, asimismo el macho cabro, y el rey [cuando] tiene el ejrcito con l.
Si has sido necio en ensalzarte, o si has tramado [el mal, pon] la mano sobre tu boca;
porque batiendo la leche se saca mantequilla, y apretando la nariz sale sangre, y forzando la ira se produce contienda.
Palabras del rey Lemuel, orculo que le ense su madre.
Qu, hijo mo? Qu, hijo de mis entraas? Qu, hijo de mis votos?
No des tu vigor a las mujeres, ni tus caminos a lo que destruye a los reyes.
No es para los reyes, oh Lemuel, no es para los reyes beber vino, ni para los gobernantes desear bebida fuerte;
no sea que beban y olviden lo que se ha decretado, y perviertan los derechos de todos los afligidos.
Dad bebida fuerte al que est pereciendo, y vino a los amargados de alma.
Que beba y se olvide de su pobreza, y no recuerde ms su afliccin.
Abre tu boca por los mudos, por los derechos de todos los desdichados.
Abre tu boca, juzga con justicia, y defiende los derechos del afligido y del necesitado.
Mujer hacendosa, quin [la] hallar? Su valor supera en mucho al de las joyas.
En ella confa el corazn de su marido, y no carecer de ganancias.
Ella le trae bien y no mal todos los das de su vida.
Busca lana y lino, y con agrado trabaja con sus manos.
Es como las naves de mercader, trae su alimento de lejos.
Tambin se levanta cuando an es de noche, y da alimento a los de su casa, y tarea a sus doncellas.
Evala un campo y lo compra; con sus ganancias planta una via.
Ella se cie de fuerza, y fortalece sus brazos.
Nota que su ganancia es buena, no se apaga de noche su lmpara.
Extiende sus manos a la rueca, y sus manos toman el huso.
Extiende su mano al pobre, y alarga sus manos al necesitado.
No tiene temor de la nieve por los de su casa, porque todos los de su casa llevan ropa escarlata.
Se hace mantos para s; su ropa es de lino fino y de prpura.
Su marido es conocido en las puertas, cuando se sienta con los ancianos de la tierra.
Hace telas de lino y [las] vende, y provee cinturones a los mercaderes.
Fuerza y dignidad son su vestidura, y sonre al futuro.
Abre su boca con sabidura, y hay enseanza de bondad en su lengua.
Ella vigila la marcha de su casa, y no come el pan de la ociosidad.
Sus hijos se levantan y la llaman bienaventurada, [tambin] su marido, y la alaba [diciendo:]
Muchas mujeres han obrado con nobleza, pero t las superas a todas.
Engaosa es la gracia y vana la belleza, [pero] la mujer que teme al SEOR, sa ser alabada.
Dadle el fruto de sus manos, y que sus obras la alaben en las puertas.
Palabras del Predicador, hijo de David, rey en Jerusaln.
Vanidad de vanidades, dice el Predicador, vanidad de vanidades, todo es vanidad.
Qu provecho [recibe] el hombre de todo el trabajo con que se afana bajo el sol?
Una generacin va y [otra] generacin viene, mas la tierra permanece para siempre.
El sol sale y el sol se pone, a su lugar se apresura, y de all [vuelve] a salir.
Sopla hacia el sur, y gira hacia el norte, girando y girando va el viento; y sobre sus giros el viento regresa.
Todos los ros van hacia el mar, y el mar no se llena; al lugar donde los ros fluyen, all vuelven a fluir.
Todas las cosas son fatigosas, el hombre no puede expresar[las.] No se sacia el ojo de ver, ni se cansa el odo de or.
Lo que fue, eso ser, y lo que se hizo, eso se har; no hay nada nuevo bajo el sol.
Hay algo de que se pueda decir: Mira, esto es nuevo? Ya exista en los siglos que nos precedieron.
No hay memoria de las cosas primeras ni tampoco de las postreras que sucedern; no habr memoria de ellas entre los que vendrn despus.
Yo, el Predicador, he sido rey sobre Israel en Jerusaln.
Y apliqu mi corazn a buscar e investigar con sabidura todo lo que se ha hecho bajo el cielo. Tarea dolorosa dada por Dios a los hijos de los hombres para ser afligidos con ella.
He visto todas las obras que se han hecho bajo el sol, y he aqu, todo es vanidad y correr tras el viento.
Lo torcido no puede enderezarse, y lo que falta no se puede contar.
Yo habl en mi corazn, diciendo: He aqu, yo he engrandecido y aumentado la sabidura ms que todos los que estuvieron antes de m sobre Jerusaln; mi corazn ha contemplado mucha sabidura y conocimiento.
Y apliqu mi corazn a conocer la sabidura y a conocer la locura y la insensatez; me di cuenta de que esto tambin es correr tras el viento.
Porque en la mucha sabidura hay mucha angustia, y quien aumenta el conocimiento, aumenta el dolor.
Dije yo en mi corazn: Ven ahora, te probar con el placer; divirtete. Y he aqu, tambin esto era vanidad.
Dije de la risa: Es locura; y del placer: Qu logra esto?
Consider en mi corazn estimular mi cuerpo con el vino, mientras mi corazn [me] guiaba con sabidura, de cmo echar mano de la insensatez, hasta que pudiera ver qu hay de bueno bajo el cielo que los hijos de los hombres hacen en los contados das de su vida.
Engrandec mis obras, me edifiqu casas, plant vias para m;
me hice jardines y huertos, y plant en ellos toda clase de rboles frutales;
me hice estanques de aguas para regar el bosque con rboles en pleno crecimiento.
Compr esclavos y esclavas, y tuve esclavos nacidos en casa. Tuve tambin ganados, vacas y ovejas, ms que todos los que me precedieron en Jerusaln.
Reun tambin para m plata y oro y el tesoro de los reyes y de las provincias. Me prove de cantores y cantoras, y de los placeres de los hombres, de muchas concubinas.
Y me engrandec y super a todos los que me precedieron en Jerusaln; tambin la sabidura permaneci conmigo.
Y de todo cuanto mis ojos deseaban, nada les negu, ni priv a mi corazn de ningn placer, porque mi corazn gozaba de todo mi trabajo, y sta fue la recompensa de toda mi labor.
Consider luego todas las obras que mis manos haban hecho y el trabajo en que me haba empeado, y he aqu, todo era vanidad y correr tras el viento, y sin provecho bajo el sol.
Yo volv, pues, a considerar la sabidura, la locura y la insensatez, porque qu [har] el hombre que venga despus del rey [sino] lo que ya ha sido hecho?
Y yo vi que la sabidura sobrepasa a la insensatez, como la luz a las tinieblas.
El sabio [tiene] ojos en su cabeza, mas el necio anda en tinieblas. Pero yo s tambin que ambos corren la misma suerte.
Entonces dije yo en mi corazn: Como la suerte del necio, as tambin ser la ma. Para qu, pues, me aprovecha haber sido tan sabio? Y me dije: Tambin esto es vanidad.
Porque no hay memoria duradera [ni] del sabio [ni] del necio, ya que todos sern olvidados [en] los das venideros. Cmo mueren tanto el sabio como el necio!
Y aborrec la vida, porque me era penosa la obra que se hace bajo el sol, pues todo es vanidad y correr tras el viento.
Asimismo aborrec todo [el fruto de] mi trabajo con que me haba afanado bajo el sol, el cual tendr que dejar al hombre que vendr despus de m.
Y quin sabe si ser sabio o necio? Sin embargo, l tendr dominio sobre todo el fruto de mi trabajo con que me afan obrando sabiamente bajo el sol. Tambin esto es vanidad.
Por tanto me desesper en gran manera [por todo el fruto] de mi trabajo con que me haba afanado bajo el sol.
Cuando hay un hombre que ha trabajado con sabidura, con conocimiento y con destreza, y da su hacienda al que no ha trabajado en ella, esto tambin es vanidad y un gran mal.
Pues, qu recibe el hombre de todo su trabajo y del esfuerzo de su corazn con que se afana bajo el sol?
Porque durante todos sus das su tarea es dolorosa y penosa; ni aun de noche descansa su corazn. Tambin esto es vanidad.
Nada hay mejor para el hombre que comer y beber y decirse que su trabajo es bueno. Esto tambin yo he visto que es de la mano de Dios.
Porque quin comer y quin se alegrar sin l?
Porque a la persona que le agrada, l le ha dado sabidura, conocimiento y gozo; mas al pecador le ha dado la tarea de recoger y amontonar para darlo al que agrada a Dios. Esto tambin es vanidad y correr tras el viento.
Hay un tiempo sealado para todo, y hay un tiempo para cada suceso bajo el cielo:
tiempo de nacer, y tiempo de morir; tiempo de plantar, y tiempo de arrancar lo plantado;
tiempo de matar, y tiempo de curar; tiempo de derribar, y tiempo de edificar;
tiempo de llorar, y tiempo de rer; tiempo de lamentarse, y tiempo de bailar;
tiempo de lanzar piedras, y tiempo de recoger piedras; tiempo de abrazar, y tiempo de rechazar el abrazo;
tiempo de buscar, y tiempo de dar por perdido; tiempo de guardar, y tiempo de desechar;
tiempo de rasgar, y tiempo de coser; tiempo de callar, y tiempo de hablar;
tiempo de amar, y tiempo de odiar; tiempo de guerra, y tiempo de paz.
Qu saca el trabajador de aquello en que se afana?
He visto la tarea que Dios ha dado a los hijos de los hombres para que en ella se ocupen.
l ha hecho todo apropiado a su tiempo. Tambin ha puesto la eternidad en sus corazones, sin embargo el hombre no descubre la obra que Dios ha hecho desde el principio y hasta el fin.
S que no hay nada mejor para ellos que regocijarse y hacer el bien en su vida;
adems, que todo hombre que coma y beba y vea lo bueno en todo su trabajo, eso es don de Dios.
S que todo lo que Dios hace ser perpetuo; no hay nada que aadirle y no hay nada que quitarle; Dios ha obrado [as] para que delante de l teman [los hombres].
Lo que es, ya ha sido, y lo que ser, ya fue, y Dios busca lo que ha pasado.
Aun he visto ms bajo el sol: [que] en el lugar del derecho, est la impiedad, y en el lugar de la justicia, est la iniquidad.
Yo dije en mi corazn: al justo como al impo juzgar Dios, porque [hay] un tiempo para cada cosa y para cada obra.
Dije [adems] en mi corazn en cuanto a los hijos de los hombres: Ciertamente Dios los ha probado para que vean que son slo animales.
Porque la suerte de los hijos de los hombres y la suerte de los animales es la misma: como muere el uno as muere el otro. Todos tienen un mismo aliento [de vida;] el hombre no tiene ventaja sobre los animales, porque todo es vanidad.
Todos van a un mismo lugar. Todos han salido del polvo y todos vuelven al polvo.
Quin sabe que el aliento [de vida] del hombre asciende hacia arriba y el aliento [de vida] del animal desciende hacia abajo, a la tierra?
Y he visto que no hay nada mejor para el hombre que gozarse en sus obras, porque sa es su suerte. Porque quin le har ver lo que ha de suceder despus de l?
Entonces yo me volv y observ todas las opresiones que se cometen bajo el sol: Y he aqu, [vi] las lgrimas de los oprimidos, sin que tuvieran consolador; en mano de sus opresores estaba el poder, sin que tuvieran consolador.
Y felicit a los muertos, los que ya murieron, ms que a los vivos, los que an viven.
Pero mejor que ambos est el que nunca ha existido, que nunca ha visto las malas obras que se cometen bajo el sol.
Y he visto que todo trabajo y toda [obra] hbil que se hace, es [el resultado de] la rivalidad entre el hombre y su prjimo. Tambin esto es vanidad y correr tras el viento.
El necio se cruza de manos, y devora su propia carne.
Ms vale una mano llena de descanso que dos puos llenos de trabajo y correr tras el viento.
Entonces yo me volv y observ la vanidad bajo el sol:
Haba un [hombre] solo, sin sucesor, que no tena hijo ni hermano, sin embargo, no haba fin a todo su trabajo. En verdad, sus ojos no se saciaban de las riquezas, [y nunca se pregunt:] Para quin trabajo yo y privo a mi vida del placer? Tambin esto es vanidad y tarea penosa.
Ms valen dos que uno solo, pues tienen mejor remuneracin por su trabajo.
Porque si uno de ellos cae, el otro levantar a su compaero; pero ay del que cae cuando no hay otro que lo levante!
Adems, si dos se acuestan juntos se mantienen calientes, pero uno solo cmo se calentar?
Y si alguien puede prevalecer contra el que est solo, dos lo resistirn. Un cordel de tres [hilos] no se rompe fcilmente.
Mejor es un joven pobre y sabio, que un rey viejo y necio, que ya no sabe recibir consejos.
Porque ha salido de la crcel para reinar, aunque naci pobre en su reino.
He visto a todos los vivientes bajo el sol apresurarse a ir junto al joven sucesor que lo reemplaza.
No tena fin la multitud de todos los que lo seguan, [y ni] aun los que vendrn despus estarn contentos con l; pues tambin esto es vanidad y correr tras el viento.
Guarda tus pasos cuando vas a la casa de Dios, y acrcate a escuchar en vez de ofrecer el sacrificio de los necios, porque stos no saben que hacen el mal.
No te des prisa en hablar, ni se apresure tu corazn a proferir palabra delante de Dios. Porque Dios est en el cielo y t en la tierra; por tanto sean pocas tus palabras.
Porque los sueos vienen de la mucha tarea, y la voz del necio de las muchas palabras.
Cuando haces un voto a Dios, no tardes en cumplirlo, porque l no se deleita en los necios. El voto que haces, cmplelo.
Es mejor que no hagas votos, a que hagas votos y no los cumplas.
No permitas que tu boca te haga pecar, y no digas delante del mensajero [de Dios] que fue un error. Por qu ha de enojarse Dios a causa de tu voz y destruir la obra de tus manos?
Porque en los muchos sueos y [en] las muchas palabras hay vanidades; t, sin embargo, teme a Dios.
Si ves la opresin del pobre y la negacin del derecho y de la justicia en la provincia, no te sorprendas del hecho, porque un oficial vigila sobre [otro] oficial, y hay [oficiales] superiores sobre ellos.
Mas el beneficio del pas, para todos, es que el rey mantenga cultivado el campo.
El que ama el dinero no se saciar de dinero, y el que ama la abundancia no [se saciar de] ganancias. Tambin esto es vanidad.
Cuando aumentan los bienes, aumentan [tambin] los que los consumen. As, pues, cul es la ventaja para sus dueos, sino ver[los] con sus ojos?
Dulce es el sueo del trabajador, coma mucho o coma poco; pero la hartura del rico no le permite dormir.
Hay un grave mal [que] he visto bajo el sol: las riquezas guardadas por su dueo para su mal;
cuando esas riquezas se pierden por un mal negocio, y l engendra un hijo, no queda nada para mantenerlo.
Como sali del vientre de su madre, desnudo, as volver, yndose tal como vino; nada saca del fruto de su trabajo que pueda llevarse en la mano.
Y tambin esto es un grave mal: que tal como vino, as se ir. Por tanto, qu provecho tiene el que trabaja para el viento?
Adems todos los das [de su vida] come en tinieblas, con mucha molestia, enfermedad y enojo.
He aqu lo que yo he visto que es bueno y conveniente: comer, beber y gozarse uno de todo el trabajo en que se afana bajo el sol en los contados das de la vida que Dios le ha dado; porque sta es su recompensa.
Igualmente, a todo hombre a quien Dios ha dado riquezas y bienes, lo ha capacitado tambin para comer de ellos, para recibir su recompensa y regocijarse en su trabajo: esto es don de Dios.
Pues l no se acordar mucho de los das de su vida, porque Dios lo mantiene ocupado con alegra [en] su corazn.
Hay un mal que he visto bajo el sol, y muy comn entre los hombres:
un hombre a quien Dios ha dado riquezas, bienes y honores, y nada le falta a su alma de todo lo que desea, pero que Dios no le ha capacitado para disfrutar de ellos, porque un extrao los disfruta. Esto es vanidad y penosa afliccin.
Si un hombre engendra cien [hijos] y vive muchos aos, por muchos que sean sus aos, si su alma no se ha saciado de cosas buenas, y tampoco halla sepultura, [entonces] digo: Mejor es el abortivo que l,
porque en vano viene, y a la oscuridad va; y en la oscuridad su nombre quedar oculto.
Adems, no ha visto el sol y nada sabe; ms reposo tiene ste que aqul.
Aunque el hombre viva dos veces mil aos, pero no disfruta de cosas buenas, no van todos al mismo lugar?
Todo el trabajo del hombre es para su boca, sin embargo su apetito no se sacia.
Pues qu ventaja tiene el sabio sobre el necio? Qu [ventaja] tiene el pobre que sabe comportarse entre los vivientes?
Mejor es lo que ven los ojos que lo que el alma desea. Tambin esto es vanidad y correr tras el viento.
A lo que existe, ya se le ha dado nombre, y se sabe lo que es un hombre: no puede contender con el que es ms fuerte que l.
Cuando hay muchas palabras, aumenta la vanidad. Cul es [entonces] la ventaja para el hombre?
Porque, quin sabe lo que es bueno para el hombre durante [su] vida, en los contados das de su vana vida? Los pasar como una sombra. Pues, quin har saber al hombre lo que suceder despus de l bajo el sol?
Mejor es el buen nombre que el buen ungento, y el da de la muerte que el da del nacimiento.
Mejor es ir a una casa de luto que ir a una casa de banquete, porque aquello es el fin de todo hombre, y al que vive [lo] har reflexionar en su corazn.
Mejor es la tristeza que la risa, porque cuando el rostro est triste el corazn puede estar contento.
El corazn de los sabios est en la casa del luto, mientras que el corazn de los necios est en la casa del placer.
Mejor es or la reprensin del sabio que or la cancin de los necios.
Porque como crepitar de espinos bajo la olla, as es la risa del necio. Y tambin esto es vanidad.
Ciertamente la opresin enloquece al sabio, y el soborno corrompe el corazn.
Mejor es el fin de un asunto que su comienzo; mejor es la paciencia de espritu que la altivez de espritu.
No te apresures en tu espritu a enojarte, porque el enojo se anida en el seno de los necios.
No digas: Por qu fueron los das pasados mejores que stos? Pues no es sabio que preguntes sobre esto.
Buena es la sabidura con herencia, y provechosa para los que ven el sol.
Porque la sabidura protege [como] el dinero protege; pero la ventaja del conocimiento es que la sabidura preserva la vida de sus poseedores.
Considera la obra de Dios: porque quin puede enderezar lo que l ha torcido?
Algrate en el da de la prosperidad, y en el da de la adversidad considera: Dios ha hecho tanto el uno como el otro para que el hombre no descubra nada [que suceda] despus de l.
He visto todo durante mi vida de vanidad: hay justo que perece en su justicia, y hay impo que alarga [su vida] en su perversidad.
No seas demasiado justo, ni seas sabio en exceso. Por qu has de destruirte?
No seas demasiado impo, ni seas necio. Por qu has de morir antes de tu tiempo?
Bueno es que retengas esto sin soltar aquello de tu mano; porque el que teme a Dios se sale con todo ello.
La sabidura hace ms fuerte al sabio que diez gobernantes que haya en una ciudad.
Ciertamente no hay hombre justo en la tierra que haga el bien y nunca peque.
Tampoco tomes en serio todas las palabras que se hablan, no sea que oigas a tu siervo maldecirte.
Porque t tambin te das cuenta que muchas veces has maldecido a otros de la misma manera.
Todo esto prob con sabidura, [y] dije: Ser sabio; pero eso estaba lejos de m.
Est lejos lo que ha sido, y en extremo profundo. Quin lo descubrir?
Dirig mi corazn a conocer, a investigar y a buscar la sabidura y la razn, y a reconocer la maldad de la insensatez y la necedad de la locura.
Y hall ms amarga que la muerte a la mujer cuyo corazn es lazos y redes, cuyas manos son cadenas. El que agrada a Dios escapar de ella, pero el pecador ser por ella apresado.
Mira -- dice el Predicador -- he descubierto esto, [agregando] una cosa a otra para hallar la razn,
que mi alma est todava buscando mas no ha hallado: He hallado a un hombre entre mil, pero mujer entre todas stas no he hallado.
Mira, slo esto he hallado: que Dios hizo rectos a los hombres, pero ellos se buscaron muchas artimaas.
Quin como el sabio? Y quin [otro] sabe la explicacin de un asunto? La sabidura del hombre ilumina su faz y hace que la dureza de su rostro cambie.
Yo digo: Guarda el mandato del rey por causa del juramento de Dios.
No te apresures a irte de su presencia. No te unas a una causa impa, porque l har todo lo que le plazca.
Puesto que la palabra del rey es soberana, quin le dir: Qu haces?
El que guarda el mandato [real] no experimenta ningn mal; y el corazn del sabio conoce el tiempo y el modo.
Porque para cada deleite hay un tiempo y un modo, aunque la afliccin del hombre sea mucha sobre l.
Si nadie sabe qu suceder, quin le anunciar cmo ha de suceder?
No hay hombre que tenga potestad para refrenar el viento con el viento, ni potestad sobre el da de la muerte; y no se da licencia en tiempo de guerra, ni la impiedad salvar a los que la practican.
Todo esto he visto, y he puesto mi corazn en toda obra que se hace bajo el sol, cuando el hombre domina a [otro] hombre para su mal.
Y tambin he visto a los impos ser sepultados, los que entraban y salan del lugar santo, y que fueron [pronto] olvidados en la ciudad en que as haban actuado. Tambin esto es vanidad.
Como la sentencia contra una mala obra no se ejecuta enseguida, por eso el corazn de los hijos de los hombres est en ellos entregado enteramente a hacer el mal.
Aunque el pecador haga el mal cien [veces] y alargue su [vida], con todo, yo s que les ir bien a los que temen a Dios, a los que temen ante su presencia.
Pero no le ir bien al impo, ni alargar sus das como una sombra, porque no teme ante la presencia de Dios.
Hay una vanidad que se hace sobre la tierra: hay justos a quienes les sucede conforme a las obras de los impos, y hay impos a quienes les sucede conforme a las obras de los justos. Digo que tambin esto es vanidad.
Por tanto yo alab el placer, porque no hay nada bueno para el hombre bajo el sol sino comer, beber y divertirse, y esto le acompaar en sus afanes en los das de su vida que Dios le haya dado bajo el sol.
Cuando apliqu mi corazn a conocer la sabidura y a ver la tarea que ha sido hecha sobre la tierra (aunque uno no durmiera ni de da ni de noche),
y vi toda la obra de Dios, decid que el hombre no puede descubrir la obra que se ha hecho bajo el sol. Aunque el hombre busque con afn, no [la] descubrir; y aunque el sabio diga que [la] conoce, no puede descubrir[la].
Pues bien, he tomado todas estas cosas en mi corazn y declaro todo esto: que los justos y los sabios y sus hechos estn en la mano de Dios. Los hombres no saben ni de amor ni de odio; todo est delante de ellos.
A todos sucede lo mismo: Hay una misma suerte para el justo y para el impo; para el bueno, para el limpio y para el inmundo; para el que ofrece sacrificio y para el que no sacrifica. Como el bueno, as es el pecador; como el que jura, as es el que teme jurar.
Este mal hay en todo lo que se hace bajo el sol: que hay una misma suerte para todos. Adems, el corazn de los hijos de los hombres est lleno de maldad y hay locura en su corazn toda su vida. Despus [se van] a los muertos.
Para cualquiera que est unido con los vivos, hay esperanza; ciertamente un perro vivo es mejor que un len muerto.
Porque los que viven saben que han de morir, pero los muertos no saben nada, ni tienen ya ninguna recompensa, porque su memoria est olvidada.
En verdad, su amor, su odio y su celo ya han perecido, y nunca ms tendrn parte en todo lo que se hace bajo el sol.
Vete, come tu pan con gozo, y bebe tu vino con corazn alegre, porque Dios ya ha aprobado tus obras.
En todo tiempo sean blancas tus ropas, y que no falte ungento sobre tu cabeza.
Goza de la vida con la mujer que amas, todos los das de tu vida fugaz que l te ha dado bajo el sol, todos los das de tu vanidad, porque esta es tu parte en la vida y en el trabajo con que te afanas bajo el sol.
Todo lo que tu mano halle para hacer, haz[lo] segn tus fuerzas; porque no hay actividad ni propsito ni conocimiento ni sabidura en el Seol adonde vas.
Vi adems que bajo el sol no es de los ligeros la carrera, ni de los valientes la batalla; y que tampoco de los sabios es el pan, ni de los entendidos las riquezas, ni de los hbiles el favor, sino que el tiempo y la suerte les llegan a todos.
Porque el hombre tampoco conoce su tiempo: como peces atrapados en la red traicionera, y como aves apresadas en la trampa, as son atrapados los hijos de los hombres en el tiempo malo cuando cae de repente sobre ellos.
Tambin esto llegu a ver como sabidura bajo el sol, y me impresion:
[Haba] una pequea ciudad con pocos hombres en ella. Lleg un gran rey, la cerc y construy contra ella grandes baluartes;
pero en ella se hallaba un hombre pobre [y] sabio; y l con su sabidura libr la ciudad; sin embargo, nadie se acord de aquel hombre pobre.
Y yo [me] dije: Mejor es la sabidura que la fuerza; pero la sabidura del pobre se desprecia y no se presta atencin a sus palabras.
Las palabras del sabio odas en quietud son [mejores] que los gritos del gobernante entre los necios.
Mejor es la sabidura que las armas de guerra, pero un solo pecador destruye mucho bien.
Las moscas muertas hacen que el ungento del perfumista d mal olor; un poco de insensatez pesa ms que la sabidura [y] el honor.
El corazn del sabio [lo gua] hacia la derecha, y el corazn del necio, hacia la izquierda.
Aun cuando el necio ande por el camino, le falta entendimiento y demuestra a todos [que] es un necio.
Si la ira del gobernante se levanta contra ti, no abandones tu puesto, porque la serenidad suaviza grandes ofensas.
Hay un mal que he visto bajo el sol, como error que procede del gobernante:
la necedad colocada en muchos lugares elevados, mientras los ricos se sientan en lugares humildes.
He visto siervos a caballo y prncipes caminando como siervos sobre la tierra.
El que cava un hoyo cae en l, y al que abre brecha en un muro, lo muerde la serpiente.
El que saca piedras se lastima con ellas, y el que raja leos, peligra en ello.
Si el hierro est embotado y l no ha amolado [su] filo, entonces tiene que ejercer ms fuerza; la sabidura tiene la ventaja de impartir xito.
Si la serpiente muerde antes de ser encantada, no hay ganancia para el encantador.
Llenas de gracia son las palabras de la boca del sabio, mientras que los labios del necio a l consumen.
El comienzo de las palabras de su boca es insensatez, y el final de su habla perversa locura.
El necio multiplica las palabras, pero nadie sabe lo que suceder, y quin le har saber lo que ha de suceder despus de l?
El trabajo del necio lo cansa [tanto] que no sabe ir a la ciudad.
Ay de ti, tierra, cuyo rey es un muchacho, y cuyos prncipes banquetean de maana!
Bienaventurada t, tierra, cuyo rey es de noble cuna y cuyos prncipes comen a su debida hora, para fortalecerse y no para embriagarse.
Por negligencia se hunde el techo, y por pereza tiene goteras la casa.
Para el placer se prepara la comida, y el vino alegra la vida, y el dinero es la respuesta para todo.
Ni aun en tu recmara maldigas al rey, ni en tus alcobas maldigas al rico, porque un ave de los cielos llevar el rumor, y un ser alado har conocer el asunto.
Echa tu pan sobre las aguas, que despus de muchos das lo hallars.
Reparte [tu] porcin con siete, o aun con ocho, porque no sabes qu mal puede venir sobre la tierra.
Si las nubes estn llenas, derraman lluvia sobre la tierra; y caiga el rbol al sur o al norte, donde cae el rbol all se queda.
El que observa el viento no siembra, y el que mira las nubes no siega.
Como no sabes cul es el camino del viento, [o] cmo [se forman] los huesos en el vientre de la mujer encinta, tampoco conoces la obra de Dios que hace todas las cosas.
De maana siembra tu simiente y a la tarde no des reposo a tu mano, porque no sabes si esto o aquello prosperar, o si ambas cosas sern igualmente buenas.
Agradable es la luz, y bueno para los ojos ver el sol.
Ciertamente, si un hombre vive muchos aos, que en todos ellos se regocije, pero recuerde que los das de tinieblas sern muchos. Todo lo por venir es vanidad.
Algrate, joven, en tu mocedad, y tome placer tu corazn en los das de tu juventud. Sigue los impulsos de tu corazn y el gusto de tus ojos; mas sabe que por todas estas cosas, Dios te traer a juicio.
Por tanto, aparta de tu corazn la congoja y aleja el sufrimiento de tu cuerpo, porque la mocedad y la primavera de la vida son vanidad.
Acurdate, pues, de tu Creador en los das de tu juventud, antes que vengan los das malos, y se acerquen los aos en que digas: No tengo en ellos placer;
antes que se oscurezcan el sol y la luz, la luna y las estrellas, y las nubes vuelvan tras la lluvia;
el da cuando tiemblen los guardas de la casa y los fuertes se encorven, los que muelen estn ociosos porque son pocos, y se nublen los que miran por las ventanas;
cuando se cierren las puertas de la calle por ser bajo el sonido del molino, y se levante uno al canto del ave, y todas las hijas del canto sean abatidas;
[cuando] tambin teman a la altura y a los terrores en el camino, y florezca el almendro, se arrastre la langosta y la alcaparra pierda su efecto; porque el hombre va a su morada eterna mientras los del duelo andan por la calle.
[Acurdate de l] antes que se rompa el hilo de plata, se quiebre el cuenco de oro, se rompa el cntaro junto a la fuente, y se haga pedazos la rueda junto al pozo;
entonces volver el polvo a la tierra como lo que era, y el espritu volver a Dios que lo dio.
Vanidad de vanidades, dice el Predicador, todo es vanidad.
El Predicador, adems de ser sabio, ense tambin sabidura al pueblo; y ponder, investig y compuso muchos proverbios.
El Predicador trat de encontrar palabras agradables, y de escribir correctamente palabras de verdad.
Las palabras de los sabios son como aguijones, y como clavos bien clavados [las] de los maestros de colecciones, dadas por un Pastor.
Pero adems de esto, hijo mo, estate prevenido: el hacer muchos libros no tiene fin, y demasiada dedicacin [a ellos] es fatiga del cuerpo.
La conclusin, cuando todo se ha odo, [es sta:] teme a Dios y guarda sus mandamientos, porque esto [concierne] a toda persona.
Porque Dios traer toda obra a juicio, junto con todo lo oculto, sea bueno o sea malo.
El cantar de los cantares de Salomn.
Que me bese con los besos de su boca! Porque mejores son tus amores que el vino.
Tus ungentos tienen olor agradable, tu nombre es [como] ungento purificado; por eso te aman las doncellas.
Llvame en pos de ti [y] corramos [juntos.] El rey me ha conducido a sus cmaras. Nos regocijaremos y nos alegraremos en ti, exaltaremos tu amor ms que el vino. Con razn te aman.
Soy morena pero preciosa, oh hijas de Jerusaln, como las tiendas de Cedar, como las cortinas de Salomn.
No os fijis en que soy morena, porque el sol me ha quemado. Los hijos de mi madre se enojaron conmigo; me pusieron a guardar las vias, [y] mi propia via no guard.
Dime, amado de mi alma: Dnde apacientas [tu rebao]? Dnde [lo] haces descansar al medioda? Por qu he de ser yo como una que se cubre con velo junto a los rebaos de tus compaeros?
Si t no lo sabes, oh la ms hermosa de las mujeres!, sal tras las huellas del rebao, y apacienta tus cabritas junto a las cabaas de los pastores.
A mi yegua, entre los carros de Faran, yo te comparo, amada ma.
Hermosas son tus mejillas entre los adornos, tu cuello entre los collares.
Adornos de oro haremos para ti, con cuentas de plata.
Mientras el rey estaba a la mesa, mi perfume esparci su fragancia.
Bolsita de mirra es mi amado para m, que reposa toda la noche entre mis pechos.
Ramillete de flores de alhea es mi amado para m en las vias de En-gadi.
Cun hermosa eres, amada ma, cun hermosa eres. Tus ojos son [como] palomas.
Cun hermoso eres, amado mo, [y] tan placentero. Ciertamente nuestro lecho es de exhuberante verdor.
Las vigas de nuestras casas son cedros, nuestros artesonados, cipreses.
Yo soy la rosa de Sarn, el lirio de los valles.
Como el lirio entre los espinos, as es mi amada entre las doncellas.
Como el manzano entre los rboles del bosque, as es mi amado entre los jvenes. A su sombra placentera me he sentado, y su fruto es dulce a mi paladar.
l me ha trado a la sala del banquete, y su estandarte sobre m es el amor.
Sustentadme con tortas de pasas, reanimadme con manzanas, porque estoy enferma de amor.
Est su izquierda bajo mi cabeza y su derecha me abrace.
Yo os conjuro, oh hijas de Jerusaln, por las gacelas o por las ciervas del campo, que no levantis ni despertis a [mi] amor, hasta que quiera.
Una voz! Mi amado! He aqu, l viene, saltando por los montes, brincando por los collados.
Mi amado es semejante a una gacela o a un cervatillo. He aqu, se detiene detrs de nuestro muro, mirando por las ventanas, atisbando por las celosas.
Mi amado habl, y me dijo: "Levntate, amada ma, hermosa ma, y ven conmigo.
"Pues mira, ha pasado el invierno, ha cesado la lluvia [y] se ha ido.
"Han aparecido las flores en la tierra; ha llegado el tiempo de la poda, y se oye la voz de la trtola en nuestra tierra.
"La higuera ha madurado sus higos, y las vides en flor han esparcido [su] fragancia. Levntate amada ma, hermosa ma, y ven conmigo."
Paloma ma, en las grietas de la pea, en lo secreto de la senda escarpada, djame ver tu semblante, djame or tu voz; porque tu voz es dulce, y precioso tu semblante.
Cazadnos las zorras, las zorras pequeas que arruinan las vias, pues nuestras vias estn en flor.
Mi amado es mo, y yo soy suya; l apacienta [su rebao] entre los lirios.
Hasta que sople [la brisa] del da y huyan las sombras, vuelve, amado mo, y s semejante a una gacela o a un cervatillo sobre los montes de Beter.
En mi lecho, por las noches, he buscado al que ama mi alma; lo busqu, mas no lo hall.
"Me levantar ahora, y andar por la ciudad; por las calles y por las plazas buscar al que ama mi alma." Lo busqu, mas no lo hall.
Me hallaron los guardas que rondan la ciudad, [y les dije:] "Habis visto al que ama mi alma?"
Apenas los haba pasado cuando hall al que ama mi alma; lo agarr y no quise soltarlo, hasta que lo introduje en la casa de mi madre y en la alcoba de la que me concibi.
Yo os conjuro, oh hijas de Jerusaln, por las gacelas o por las ciervas del campo, que no levantis ni despertis a [mi] amor, hasta que quiera.
Qu es eso que sube del desierto como columnas de humo, con perfume de mirra e incienso, con todos los polvos aromticos del mercader?
He aqu, es la litera de Salomn; sesenta valientes la rodean, de los valientes de Israel.
Todos ellos manejan la espada, son diestros en la guerra, cada uno tiene la espada a su lado, contra los peligros de la noche.
El rey Salomn se ha hecho un palanqun de madera del Lbano.
Hizo sus columnas de plata, su respaldo de oro [y] su asiento de prpura, su interior tapizado con amor por las hijas de Jerusaln.
Salid, hijas de Sion, y contemplad al rey Salomn con la corona con la cual su madre lo coron el da de sus bodas, el da de la alegra de su corazn.
Cun hermosa eres, amada ma. Cun hermosa eres. Tus ojos son [como] palomas detrs de tu velo; tu cabellera, como rebao de cabras que descienden del monte Galaad.
Tus dientes son como rebao de ovejas trasquiladas que suben del lavadero, todas tienen mellizas, y ninguna de ellas ha perdido su cra.
Tus labios son como hilo de escarlata, y tu boca, encantadora. Tus mejillas, como mitades de granada detrs de tu velo.
Tu cuello, como la torre de David edificada con hileras de piedras; miles de escudos cuelgan de ella, todos escudos de los valientes.
Tus dos pechos, como dos cras mellizas de gacela, que pacen entre lirios.
Hasta que sople [la brisa] del da y huyan las sombras, me ir al monte de la mirra y al collado del incienso.
Toda t eres hermosa, amada ma, y no hay defecto en ti.
[Ven] conmigo desde el Lbano, esposa [ma], ven conmigo desde el Lbano. Baja desde la cumbre del Aman, desde la cumbre del Senir y del Hermn, desde las guaridas de leones, desde los montes de leopardos.
Has cautivado mi corazn, hermana ma, esposa [ma]; has cautivado mi corazn con una sola [mirada] de tus ojos, con una sola hebra de tu collar.
Cun hermosos son tus amores, hermana ma, esposa [ma!] Cunto mejores tus amores que el vino, y la fragancia de tus ungentos que todos los blsamos!
Miel virgen destilan tus labios, esposa [ma,] miel y leche hay debajo de tu lengua, y la fragancia de tus vestidos es como la fragancia del Lbano.
Huerto cerrado eres, hermana ma, esposa [ma,] huerto cerrado, fuente sellada.
Tus renuevos son paraso de granados, con frutas escogidas, alhea y nardos,
nardo y azafrn, clamo aromtico y canela, con todos los rboles de incienso, mirra y loes, con todos los mejores blsamos.
[T eres] fuente de huertos, pozo de aguas vivas, y corrientes [que fluyen] del Lbano.
Despierta, [viento del] norte, y ven, [viento del] sur; haced que mi huerto exhale [fragancia], que se esparzan sus aromas. Entre mi amado en su huerto y coma sus mejores frutas.
He entrado en mi huerto, hermana ma, esposa [ma]; he recogido mi mirra con mi blsamo. He comido mi panal y mi miel; he bebido mi vino y mi leche. Comed, amigos; bebed y embriagaos, oh amados.
Yo dorma, pero mi corazn velaba, Una voz! Mi amado toca [a la puerta!] "breme, hermana ma, amada ma, paloma ma, perfecta ma, pues mi cabeza est empapada de roco, mis cabellos [empapados] de la humedad de la noche."
Me he quitado la ropa, cmo he de vestirme [de nuevo]? He lavado mis pies, cmo los volver a ensuciar?
Mi amado meti su mano por la abertura [de la puerta,] y se estremecieron por l mis entraas.
Yo me levant para abrir a mi amado; y mis manos destilaron mirra, y mis dedos mirra lquida, sobre los pestillos de la cerradura.
Abr yo a mi amado, pero mi amado se haba retirado, se haba ido. Tras su hablar sali mi alma. Lo busqu, y no lo hall; lo llam, y no me respondi.
Me hallaron los guardas que rondan la ciudad, me golpearon [y] me hirieron; me quitaron de encima mi chal los guardas de las murallas.
Yo os conjuro, oh hijas de Jerusaln, si encontris a mi amado, qu le habis de decir? Que estoy enferma de amor.
Qu clase de amado es tu amado, oh la ms hermosa de las mujeres? Qu clase de amado es tu amado, que as nos conjuras?
Mi amado es resplandeciente y rubio, distinguido entre diez mil.
Su cabeza es [como] oro, oro puro, sus cabellos, [como] racimos de dtiles, negros como el cuervo.
Sus ojos son como palomas junto a corrientes de agua, baados en leche, colocados en [su] engaste.
Sus mejillas, como eras de blsamo, [como] riberas de hierbas aromticas; sus labios son lirios que destilan mirra lquida.
Sus manos, barras de oro engastadas de berilo; su vientre, marfil tallado recubierto de zafiros.
Sus piernas, columnas de alabastro asentadas sobre basas de oro puro; su aspecto, como el Lbano, gallardo como los cedros.
Su paladar, dulcsimo, y todo l, deseable. ste es mi amado y ste es mi amigo, hijas de Jerusaln.
Adnde se ha ido tu amado, oh la ms hermosa de las mujeres? Adnde se ha dirigido tu amado, para que lo busquemos contigo?
Mi amado ha descendido a su huerto, a las eras de blsamo, a apacentar [su rebao] en los huertos y recoger lirios.
Yo soy de mi amado y mi amado es mo, l apacienta entre los lirios.
Eres hermosa como Tirsa, amada ma, encantadora como Jerusaln, imponente como ejrcito con estandartes.
Aparta de m tus ojos, porque ellos me han confundido; tu cabellera es como rebao de cabras que descienden de Galaad.
Tus dientes son como rebao de ovejas que suben del lavadero, todas tienen mellizas, y ninguna de ellas ha perdido su cra.
Tus mejillas son como mitades de granada detrs de tu velo.
Sesenta son las reinas y ochenta las concubinas, y las doncellas, sin nmero;
[pero] sin igual es mi paloma, mi perfecta, es la [hija] nica de su madre, la preferida de la que la dio a luz. Las doncellas la vieron y la llamaron bienaventurada, [tambin] las reinas y las concubinas, y la alabaron, [diciendo:]
"Quin es sta que se asoma como el alba, hermosa como la luna llena, refulgente como el sol, imponente como [escuadrones] abanderados?"
Descend al huerto de los nogales para ver el verdor del valle, para ver si la vid haba retoado, si los granados haban florecido.
Sin que me diera cuenta, mi alma me coloc [sobre] los carros de mi noble pueblo.
Regresa, regresa, oh Sulamita; regresa, regresa, para que te contemplemos. Por qu habis de contemplar a la Sulamita, como en la danza de los dos coros?
Cun hermosos son tus pies en las sandalias, oh hija de prncipe! Las curvas de tus caderas son como joyas, obra de manos de artfice.
Tu ombligo, [como] una taza redonda que nunca le falta vino mezclado; tu vientre como montn de trigo cercado de lirios.
Tus dos pechos, como dos cras mellizas de gacela.
Tu cuello, como torre de marfil, tus ojos, [como] los estanques en Hesbn junto a la puerta de Bat-rabim; tu nariz, [como] la torre del Lbano que mira hacia Damasco.
Tu cabeza te corona como el Carmelo, y la cabellera suelta de tu cabeza es como hilos de prpura; [el] rey est preso en [tus] trenzas.
Qu hermosa y qu encantadora eres, amor [mo], con [todos] tus encantos!
Tu estatura es semejante a la palmera, y tus pechos, a [sus] racimos.
Yo dije: "Subir a la palmera, asir sus frutos. Sean tus pechos como racimos de la vid, el perfume de tu aliento como manzanas,
y tu paladar como el mejor vino! Entra suavemente [el vino] en mi amado, [como] fluye por los labios de los que se duermen.
Yo soy de mi amado, y su deseo tiende hacia m.
Ven, amado mo, salgamos al campo, pasemos la noche en las aldeas.
Levantmonos temprano [y vayamos] a las vias; veamos si la vid ha brotado, [si] se han abierto [sus] flores, [y si] han florecido los granados. All te entregar mi amor.
Las mandrgoras han exhalado su fragancia, y a nuestras puertas hay toda clase de [frutas] escogidas, tanto nuevas como aejas, que he guardado, amado mo, para ti.
Ah, si t fueras como mi hermano, amamantado a los pechos de mi madre! [Si] te encontrara afuera, te besara, y no me despreciaran.
Te llevara [y] te introducira en la casa de mi madre, que me enseaba; te dara a beber vino sazonado del zumo de mis granadas.
Est su izquierda bajo mi cabeza y su derecha me abrace.
Quiero que juris, oh hijas de Jerusaln: que no despertaris ni levantaris a [mi] amor, hasta que quiera.
Quin es sta que sube del desierto, recostada sobre su amado? Debajo del manzano te despert; all tu madre tuvo dolores de parto por ti, all tuvo dolores de parto, [y] te dio a luz.
Ponme como sello sobre tu corazn, como sello sobre tu brazo, porque fuerte como la muerte es el amor, inexorables como el Seol, los celos; sus destellos, destellos de fuego, la llama [misma] del SEOR.
Las muchas aguas no pueden extinguir el amor, ni los ros lo anegarn; si el hombre diera todos los bienes de su casa por amor, de cierto lo menospreciaran.
Tenemos una hermana pequea, y todava no tiene pechos; qu haremos por nuestra hermana el da en que sea pedida?
Si ella es una muralla, edificaremos sobre ella un baluarte de plata; pero si es una puerta, la reforzaremos con tablas de cedro.
Yo soy una muralla, y mis pechos como torres, entonces fui a sus ojos como quien halla la paz.
Salomn tena una via en Baal-hamn, confi la via a los guardas; cada uno deba traer por su fruto mil [siclos] de plata.
Mi via, que es ma, est a mi disposicin; los mil [siclos] son para ti, Salomn, y doscientos, para los que guardan su fruto.
Oh t, que moras en los huertos, [mis] compaeros estn atentos a tu voz; djame que la oiga.
Apresrate, amado mo, y s como una gacela o un cervatillo sobre los montes de los aromas.
Visin que tuvo Isaas, hijo de Amoz, concerniente a Jud y Jerusaln, en los das de Uzas, Jotam, Acaz [y] Ezequas, reyes de Jud.
Od, cielos, y escucha, tierra, porque el SEOR habla: Hijos cri y los hice crecer, mas ellos se han rebelado contra m.
El buey conoce a su dueo y el asno el pesebre de su amo; [pero] Israel no conoce, mi pueblo no tiene entendimiento.
Ay, nacin pecadora, pueblo cargado de iniquidad, generacin de malvados, hijos corrompidos! Han abandonado al SEOR, han despreciado al Santo de Israel, se han apartado de l.
Dnde ms seris castigados? Continuaris en rebelin? Toda cabeza est enferma, y todo corazn desfallecido.
De la planta del pie a la cabeza no hay en l nada sano, [sino] golpes, verdugones y heridas recientes; no han sido curadas, ni vendadas, ni suavizadas con aceite.
Vuestra tierra est desolada, vuestras ciudades quemadas por el fuego, vuestro suelo lo devoran los extraos delante de vosotros, y es una desolacin, como destruida por extraos.
Y la hija de Sion ha quedado como cobertizo en una via, como choza en un pepinar, como ciudad sitiada.
Si el SEOR de los ejrcitos no nos hubiera dejado algunos sobrevivientes, seramos como Sodoma, [y] semejantes a Gomorra.
Od la palabra del SEOR, gobernantes de Sodoma; escuchad la instruccin de nuestro Dios, pueblo de Gomorra:
Qu es para m la abundancia de vuestros sacrificios? -- dice el SEOR. Harto estoy de holocaustos de carneros, y de sebo de ganado cebado; y la sangre de novillos, corderos y machos cabros no me complace.
Cuando vens a presentaros delante de m, quin demanda esto de vosotros, de que pisoteis mis atrios?
No traigis ms vuestras vanas ofrendas, el incienso me es abominacin. Luna nueva y da de reposo, el convocar asambleas: no tolero iniquidad y asamblea solemne!
Vuestras lunas nuevas y vuestras fiestas sealadas las aborrece mi alma; se han vuelto una carga para m, estoy cansado de soportar[las].
Y cuando extendis vuestras manos, esconder mis ojos de vosotros; s, aunque multipliquis las oraciones, no escuchar. Vuestras manos estn llenas de sangre.
Lavaos, limpiaos, quitad la maldad de vuestras obras de delante de mis ojos; cesad de hacer el mal,
aprended a hacer el bien, buscad la justicia, reprended al opresor, defended al hurfano, abogad por la viuda.
Venid ahora, y razonemos -- dice el SEOR -- aunque vuestros pecados sean como la grana, como la nieve sern emblanquecidos; aunque sean rojos como el carmes, como [blanca] lana quedarn.
Si queris y obedecis, comeris lo mejor de la tierra;
pero si rehusis y os rebelis, por la espada seris devorados. Ciertamente, la boca del SEOR ha hablado.
Cmo se ha convertido en ramera la ciudad fiel, la [que] estaba llena de justicia! Moraba en ella la rectitud, mas ahora, asesinos.
Tu plata se ha vuelto escoria, tu vino est mezclado con agua.
Tus gobernantes son rebeldes y compaeros de ladrones; cada uno ama el soborno y corre tras las ddivas. No defienden al hurfano, ni llega a ellos la causa de la viuda.
Por tanto, declara el Seor, DIOS de los ejrcitos, el Poderoso de Israel: Ah!, me librar de mis adversarios, y me vengar de mis enemigos.
Tambin volver mi mano contra ti, te limpiar de tu escoria como con leja, y quitar toda tu impureza.
Entonces restaurar tus jueces como al principio, y tus consejeros como al comienzo; despus de lo cual sers llamada ciudad de justicia, ciudad fiel.
Sion ser redimida con juicio, y sus arrepentidos con justicia.
Pero los transgresores y los pecadores sern aplastados a una, y los que abandonan al SEOR perecern.
Ciertamente os avergonzaris de las encinas que habis deseado, y os abochornaris de los jardines que habis escogido.
Porque seris como encina cuya hoja est marchita, y como jardn en que no hay agua.
El fuerte se convertir en estopa, y su trabajo en chispa. Ardern ambos a una, y no habr quien [los] apague.
Lo que vio Isaas, hijo de Amoz, concerniente a Jud y Jerusaln.
Y acontecer en los postreros das, que el monte de la casa del SEOR ser establecido como cabeza de los montes; se alzar sobre los collados, y confluirn a l todas las naciones.
Vendrn muchos pueblos, y dirn: Venid, subamos al monte del SEOR, a la casa del Dios de Jacob; para que nos ensee [acerca] de sus caminos, y andemos en sus sendas. Porque de Sion saldr la ley, y de Jerusaln la palabra del SEOR.
Juzgar entre las naciones, y har decisiones por muchos pueblos. Forjarn sus espadas en rejas de arado, y sus lanzas en podaderas. No alzar espada nacin contra nacin, ni se adiestrarn ms para la guerra.
Casa de Jacob, venid y caminemos a la luz del SEOR.
Ciertamente has abandonado a tu pueblo, la casa de Jacob, porque estn llenos [de costumbres] del oriente, son adivinos como los filisteos, y hacen tratos con hijos de extranjeros.
Se ha llenado su tierra de plata y de oro, y no tienen fin sus tesoros; su tierra se ha llenado de caballos, y no tienen fin sus carros.
Tambin su tierra se ha llenado de dolos; adoran la obra de sus manos, lo que han hecho sus dedos.
Ha sido humillado el hombre [comn,] y ha sido abatido el hombre [de importancia]; pero no los perdones.
Mtete en la roca, y escndete en el polvo del terror del SEOR y del esplendor de su majestad.
La mirada altiva del hombre ser abatida, y humillada la soberbia de los hombres; el SEOR solo ser exaltado en aquel da.
Porque el da del SEOR de los ejrcitos [vendr] contra todo el que es soberbio y altivo, contra todo el que se ha ensalzado, y ser abatido.
Y [esto ser] contra todos los cedros del Lbano altos y erguidos, contra todas las encinas de Basn,
contra todos los montes encumbrados, contra todos los collados elevados,
contra toda torre alta, contra toda muralla fortificada,
contra todas las naves de Tarsis y contra toda obra de arte preciada.
Ser humillado el orgullo del hombre y abatida la altivez de los hombres; el SEOR solo ser exaltado en aquel da,
y los dolos desaparecern por completo.
Se metern [los hombres] en las cuevas de las rocas y en las hendiduras de la tierra, ante el terror del SEOR y [ante] el esplendor de su majestad, cuando se levante para hacer temblar la tierra.
Aquel da el hombre arrojar a los topos y a los murcilagos, sus dolos de plata y sus dolos de oro que se haba hecho para adorar[los;]
y se meter en las cavernas de las rocas y en las hendiduras de las peas, ante el terror del SEOR y [ante] el esplendor de su majestad, cuando l se levante para hacer temblar la tierra.
Dejad de considerar al hombre, cuyo soplo [de vida] est en su nariz; pues en qu ha de ser l estimado?
Porque he aqu, el Seor, DIOS de los ejrcitos, quitar de Jerusaln y de Jud el sustento y el apoyo: todo sustento de pan y todo sustento de agua;
al poderoso y al guerrero, al juez y al profeta, al adivino y al anciano,
al capitn de cincuenta y al hombre respetable, al consejero, al diestro artfice y al hbil encantador.
Les dar muchachos por prncipes, y nios caprichosos gobernarn sobre ellos.
Y el pueblo ser oprimido, el uno por el otro y cada cual por su prjimo; el joven se alzar contra el anciano, y el indigno contra el honorable.
Cuando un hombre eche mano a su hermano en la casa de su padre, [diciendo:] T tienes manto, sers nuestro jefe, y estas ruinas [estarn] bajo tu mando,
ese da [el otro] se indignar, diciendo: No ser [vuestro] sanador, porque en mi casa no hay ni pan ni manto; no debis nombrarme jefe del pueblo.
Pues Jerusaln ha tropezado y Jud ha cado, porque su lengua y sus obras estn contra el SEOR, rebelndose contra su gloriosa presencia.
La expresin de su rostro testifica contra ellos, y como Sodoma publican su pecado; no [lo] encubren. Ay de ellos!, porque han trado mal sobre s mismos.
Decid a los justos que [les ir] bien, porque el fruto de sus obras comern.
Ay del impo! [Le ir] mal, porque lo que l merece se le har.
Oh pueblo mo! Sus opresores son muchachos, y mujeres lo dominan. Pueblo mo, los que te guan [te] hacen desviar y confunden el curso de tus sendas.
El SEOR se levanta para contender, est en pie para juzgar a los pueblos.
El SEOR entra en juicio con los ancianos de su pueblo y con sus prncipes: Pues vosotros habis devorado la via, el despojo del pobre est en vuestras casas.
Qu pensis al aplastar a mi pueblo y al moler la cara de los pobres? -- declara el Seor, DIOS de los ejrcitos.
Adems, dijo el SEOR: Puesto que las hijas de Sion son orgullosas, andan con el cuello erguido y los ojos seductores, y caminan con paso menudo haciendo tintinear las ajorcas en sus pies,
el Seor herir con tia el crneo de las hijas de Sion, y el SEOR desnudar su frente.
Aquel da el Seor [les] quitar el adorno de las ajorcas, los tocados y las lunetas,
los pendientes, los brazaletes y los velos,
las redecillas, las cadenillas de los pies, las cintas, las cajitas de perfume y los amuletos,
los anillos y aretes de nariz,
las ropas de gala, las tnicas, los mantos y las bolsas,
los espejos, la ropa interior, los turbantes y los velos.
Y suceder que en vez de perfume aromtico habr podredumbre; en vez de cinturn, cuerda; en vez de peinado artificioso, calvicie; en vez de ropa fina, ceidor de cilicio; cicatriz en vez de hermosura.
Tus hombres caern a espada, y tus poderosos en batalla.
Sus puertas se lamentarn y estarn de luto; y ella, desolada, se sentar en tierra.
Porque siete mujeres echarn mano de un hombre en aquel da, diciendo: Nuestro pan comeremos y con nuestra ropa nos vestiremos; tan slo djanos llevar tu nombre, quita nuestro oprobio.
Aquel da el Renuevo del SEOR ser hermoso y lleno de gloria, y el fruto de la tierra [ser] el orgullo y adorno de los sobrevivientes de Israel.
Y acontecer que el que sea dejado en Sion y el que quede en Jerusaln ser llamado santo: todos los que estn inscritos para vivir en Jerusaln.
Cuando el Seor haya lavado la inmundicia de las hijas de Sion y haya limpiado la sangre [derramada] de en medio de Jerusaln con el espritu del juicio y el espritu abrasador,
entonces el SEOR crear sobre todo lugar del monte Sion y sobre sus asambleas, una nube durante el da, o sea humo, y un resplandor de llamas de fuego por la noche; porque sobre toda la gloria habr un dosel;
ser un cobertizo para [dar] sombra contra el calor del da, y refugio y proteccin contra la tormenta y la lluvia.
Cantar ahora a mi amado, el canto de mi amado acerca de su via. Mi bien amado tena una via en una frtil colina.
La cav por todas partes, quit sus piedras, y la plant de vides escogidas. Edific una torre en medio de ella, y tambin excav en ella un lagar; y esperaba que produjera uvas [buenas,] pero [slo] produjo uvas silvestres.
Y ahora, moradores de Jerusaln y hombres de Jud, juzgad entre m y mi via.
Qu ms se puede hacer por mi via, que yo no haya hecho en ella? Por qu, cuando esperaba que produjera uvas [buenas,] produjo uvas silvestres?
Ahora pues, dejad que os diga lo que yo he de hacer a mi via: quitar su vallado y ser consumida; derribar su muro y ser hollada.
Y har que quede desolada; no ser podada ni labrada, y crecern zarzas y espinos. Tambin mandar a las nubes que no derramen lluvia sobre ella.
Ciertamente, la via del SEOR de los ejrcitos es la casa de Israel, y los hombres de Jud su planto delicioso. l esperaba equidad, pero he aqu derramamiento de sangre; justicia, pero he aqu clamor.
Ay de los que juntis casa con casa, [y] aads campo a campo hasta que no queda sitio alguno, para habitar vosotros solos en medio de la tierra!
A mis odos el SEOR de los ejrcitos [ha jurado:] Ciertamente muchas casas sern desoladas, grandes y hermosas, [pero] sin moradores.
Porque diez yugadas de via producirn [slo] un bato [de vino], y un homer de semilla producir [slo] un efa [de grano].
Ay de los que se levantan muy de maana para ir tras la bebida, de los que trasnochan para que el vino los encienda!
En sus banquetes hay lira y arpa, pandero y flauta, y vino, y no contemplan las obras del SEOR, ni ven la obra de sus manos.
Por eso va cautivo mi pueblo por falta de discernimiento; sus notables estn muertos de hambre y su multitud reseca de sed.
Por tanto el Seol ha ensanchado su garganta y ha abierto sin medida su boca; y [a l] desciende el esplendor de Jerusaln, su multitud, su alboroto y el que se diverta en ella.
El hombre [comn] ser humillado y el hombre [de importancia] abatido, y los ojos de los altivos sern abatidos.
Pero el SEOR de los ejrcitos ser exaltado por [su] juicio, y el Dios santo se mostrar santo por [su] justicia.
Entonces pacern los corderos como en su pastizal, y en los lugares desolados de los ricos, forasteros comern.
Ay de los que arrastran la iniquidad con cuerdas de falsedad y el pecado como con coyundas de carretas!
Los que dicen: Que se d prisa, que apresure su obra, para que [la] veamos; que se acerque y venga el propsito del Santo de Israel, para que [lo] sepamos.
Ay de los que llaman al mal bien y al bien mal, que tienen las tinieblas por luz y la luz por tinieblas, que tienen lo amargo por dulce y lo dulce por amargo!
Ay de los sabios a sus propios ojos e inteligentes ante s mismos!
Ay de los hroes para beber vino y valientes para mezclar bebidas,
que justifican al impo por soborno y quitan al justo su derecho!
Por tanto, como consume el rastrojo la lengua de fuego, y la hierba seca cae ante la llama, su raz como podredumbre se volver y su flor como polvo ser esparcida; porque desecharon la ley del SEOR de los ejrcitos, y despreciaron la palabra del Santo de Israel.
Por esta causa se ha encendido la ira del SEOR contra su pueblo, y ha extendido su mano contra ellos y los ha herido; los montes temblaron y sus cadveres yacen como desecho en medio de las calles. Con todo esto, no se ha agotado su ira, y an est extendida su mano.
Alzar estandarte a la nacin lejana, y le silbar desde los confines de la tierra, y he aqu, vendr muy pronto, con rapidez.
En ella nadie est cansado ni nadie se tambalea, ninguno dormita ni duerme; a ninguno se le ha desatado el cinturn de la cintura, ni se le ha roto la correa de su sandalia.
Sus flechas estn afiladas y todos sus arcos entesados; los cascos de sus caballos son como pedernal y las ruedas [de sus carros] como torbellino.
Su rugido es como de leona, ruge como leoncillos; grue y atrapa la presa, y se [la] lleva sin que nadie [la] libre.
En aquel da gruir sobre ella como el bramido del mar. Si se mira hacia la tierra, he aqu, hay tinieblas [y] angustia; aun la luz es oscurecida por sus nubes.
En el ao de la muerte del rey Uzas vi yo al Seor sentado sobre un trono alto y sublime, y la orla de su manto llenaba el templo.
Por encima de l haba serafines; cada uno tena seis alas: con dos cubran sus rostros, con dos cubran sus pies y con dos volaban.
Y el uno al otro daba voces, diciendo: Santo, Santo, Santo, es el SEOR de los ejrcitos, llena est toda la tierra de su gloria.
Y se estremecieron los cimientos de los umbrales a la voz del que clamaba, y la casa se llen de humo.
Entonces dije: Ay de m! Porque perdido estoy, pues soy hombre de labios inmundos y en medio de un pueblo de labios inmundos habito, porque han visto mis ojos al Rey, el SEOR de los ejrcitos.
Entonces vol hacia m uno de los serafines con un carbn encendido en su mano, que haba tomado del altar con las tenazas;
y [con l] toc mi boca, y dijo: He aqu, esto ha tocado tus labios, y es quitada tu iniquidad y perdonado tu pecado.
Y o la voz del Seor que deca: A quin enviar, y quin ir por nosotros? Entonces respond: Heme aqu; envame a m.
Y l dijo: Ve, y di a este pueblo: "Escuchad bien, pero no entendis; mirad bien, pero no comprendis."
Haz insensible el corazn de este pueblo, endurece sus odos, y nubla sus ojos, no sea que vea con sus ojos, y oiga con sus odos, y entienda con su corazn, y se arrepienta y sea curado.
Entonces dije yo: Hasta cundo, Seor? Y l respondi: Hasta que las ciudades estn destruidas [y] sin habitantes, las casas sin gente, y la tierra completamente desolada;
[hasta que] el SEOR haya alejado a los hombres, y sean muchos los lugares abandonados en medio de la tierra.
Pero an quedar una dcima parte en ella, y sta volver a ser consumida como el terebinto o la encina, cuyo tronco permanece cuando es cortado: la simiente santa [ser] su tronco.
Y aconteci que en los das de Acaz, hijo de Jotam, hijo de Uzas, rey de Jud, subi Rezn, rey de Aram, con Peka, hijo de Remalas, rey de Israel, a Jerusaln para combatir contra ella, pero no pudieron tomarla.
Y se dio aviso a la casa de David, diciendo: Los arameos han acampado en Efran. Y se estremeci el corazn del rey y el corazn de su pueblo como se estremecen los rboles del bosque ante el viento.
Entonces el SEOR dijo a Isaas: Sal ahora al encuentro de Acaz, t, y tu hijo Sear-jasub, al extremo del acueducto del estanque superior, en la calzada del campo del Batanero,
y dile: "Estate alerta, y ten calma; no temas ni desmaye tu corazn ante estos dos cabos de tizones humeantes, a causa de la ira encendida de Rezn de Aram y del hijo de Remalas.
"Porque Aram ha tramado mal contra ti, [junto con] Efran y el hijo de Remalas, diciendo:
'Subamos contra Jud y aterroricmosla, hagamos una brecha en sus murallas y pongamos por rey en medio de ella al hijo de Tabeel.'
"As dice el Seor DIOS: 'No prevalecer ni se cumplir,
porque la cabeza de Aram es Damasco, y la cabeza de Damasco es Rezn (y dentro de otros sesenta y cinco aos Efran ser destrozado, dejando de ser pueblo),
y la cabeza de Efran es Samaria, y la cabeza de Samaria es el hijo de Remalas. Si no creis, de cierto no permaneceris.'"
El SEOR habl de nuevo a Acaz, diciendo:
Pide para ti una seal del SEOR tu Dios que sea tan profunda como el Seol o tan alta como el cielo.
Pero Acaz respondi: No pedir, ni tentar al SEOR.
Entonces [Isaas] dijo: Od ahora, casa de David: Os parece poco cansar a los hombres, que tambin cansaris a mi Dios?
Por tanto, el Seor mismo os dar una seal: He aqu, una virgen concebir y dar a luz un hijo, y le pondr por nombre Emmanuel.
Comer cuajada y miel hasta que sepa lo suficiente para desechar lo malo y escoger lo bueno.
Porque antes que el nio sepa desechar lo malo y escoger lo bueno, ser abandonada la tierra cuyos dos reyes t temes.
El SEOR har venir sobre ti, sobre tu pueblo y sobre la casa de tu padre, das como nunca han venido desde el da en que Efran se apart de Jud, [es decir,] al rey de Asiria.
Y suceder en aquel da que el SEOR silbar a la mosca que est en lo ms remoto de los ros de Egipto, y a la abeja que est en la tierra de Asiria;
y todas ellas vendrn y se posarn en los precipicios de las barrancas, en las hendiduras de las peas, en todos los espinos y en todos los abrevaderos.
En aquel da el Seor afeitar con navaja alquilada en las regiones ms all del ufrates, [es decir,] con el rey de Asiria, la cabeza y el pelo de las piernas, y tambin quitar la barba.
En aquel da cada uno criar una novilla y un par de ovejas;
y por la abundancia de leche que darn, comer cuajada, porque todo el que quede en la tierra comer cuajada y miel.
En aquel da, [en] todo lugar donde haba mil vides [valoradas] en mil [siclos] de plata, habr zarzas y espinos.
Se ir all con arcos y flechas, porque toda la tierra ser zarzas y espinos.
Y en cuanto a todas las colinas que eran cultivadas con la azada, no irs all por temor de las zarzas y espinos; se convertirn en lugar para soltar los bueyes y para ser hollado por las ovejas.
Entonces el SEOR me dijo: Toma para ti una tabla grande y escribe sobre ella en caracteres comunes: Veloz es el botn, rpida la presa.
Y tom conmigo como testigos fieles al sacerdote Uras y a Zacaras, hijo de Jeberequas.
Me acerqu a la profetisa, y ella concibi y dio a luz un hijo. Y el SEOR me dijo: Ponle por nombre Maher-shalal-hash-baz;
porque antes que el nio sepa clamar "padre mo" o "madre ma", la riqueza de Damasco y el botn de Samaria sern llevados ante el rey de Asiria.
Y volvi el SEOR a hablarme de nuevo, diciendo:
Por cuanto este pueblo ha rehusado las aguas de Silo que corren mansamente, y se ha regocijado en Rezn y en el hijo de Remalas,
por tanto, he aqu, el Seor va a traer sobre ellos las aguas impetuosas y abundantes del ufrates, [es decir,] al rey de Asiria con toda su gloria, que se saldr de todos sus cauces y pasar sobre todas sus riberas. Fluir con mpetu en Jud, inundar y seguir adelante, hasta el cuello llegar, y la extensin de sus alas llenar la anchura de tu tierra, oh Emmanuel.
Quebrantaos, pueblos, que seris destrozados; prestad odo, confines todos de la tierra; ceos, que seris destrozados; ceos, que seris destrozados.
Trazad un plan, y ser frustrado; proferid una palabra, y no permanecer, porque Dios est con nosotros.
Pues as me habl el SEOR con gran poder y me instruy para que no anduviera en el camino de este pueblo, diciendo:
No digis: "[Es] conspiracin", a todo lo que este pueblo llama conspiracin, ni temis lo que ellos temen, ni os aterroricis.
Al SEOR de los ejrcitos es a quien debis tener por santo. Sea l vuestro temor, y sea l vuestro terror.
Entonces l vendr a ser santuario; pero piedra de tropiezo y roca de escndalo para ambas casas de Israel, [y] lazo y trampa para los habitantes de Jerusaln.
Muchos tropezarn all, y caern y sern quebrantados; sern enlazados y apresados.
Ata el testimonio, sella la ley entre mis discpulos.
Aguardar al SEOR que esconde su rostro de la casa de Jacob; s, a l esperar.
He aqu, yo y los hijos que el SEOR me ha dado estamos por seales y prodigios en Israel, de parte del SEOR de los ejrcitos que mora en el monte Sion.
Y cuando os digan: Consultad a los mdium y a los adivinos que susurran y murmuran, [decid:] No debe un pueblo consultar a su Dios? [Acaso consultar] a los muertos por los vivos?
A la ley y al testimonio! Si no hablan conforme a esta palabra, es porque no hay para ellos amanecer.
Y pasarn por la tierra oprimidos y hambrientos; y suceder que cuando tengan hambre, se enojarn y maldecirn a su rey y a su Dios, volviendo el rostro hacia arriba.
Despus mirarn hacia la tierra, y he aqu, tribulacin y tinieblas, lobreguez [y] angustia, y [sern] lanzados a la oscuridad.
Pero no habr [ms] lobreguez para la que estaba en angustia. Como en tiempos pasados l trat con desprecio a la tierra de Zabuln y a la tierra de Neftal, pero despus [la] har gloriosa por el camino del mar al otro lado del Jordn, Galilea de los gentiles.
El pueblo que andaba en tinieblas ha visto gran luz; a los que habitaban en tierra de sombra de muerte, la luz ha resplandecido sobre ellos.
Multiplicaste la nacin, aumentaste su alegra; se alegran en tu presencia como con la alegra de la cosecha, como se regocijan [los hombres] cuando se reparten el botn.
Porque t quebrars el yugo de su carga, el bculo de sus hombros, [y] la vara de su opresor, como en la batalla de Madin.
Porque toda bota que calza el guerrero en el fragor [de la batalla,] y el manto revolcado en sangre, sern para quemar, combustible para el fuego.
Porque un nio nos ha nacido, un hijo nos ha sido dado, y la soberana reposar sobre sus hombros; y se llamar su nombre Admirable Consejero, Dios Poderoso, Padre Eterno, Prncipe de Paz.
El aumento de [su] soberana y de la paz no tendrn fin sobre el trono de David y sobre su reino, para afianzarlo y sostenerlo con el derecho y la justicia desde entonces y para siempre. El celo del SEOR de los ejrcitos har esto.
El Seor enva mensaje contra Jacob, y cae sobre Israel.
Y todo el pueblo [lo] sabe, [es decir,] Efran y los habitantes de Samaria, los que con arrogancia y altivez de corazn afirman:
Los ladrillos han cado, pero con piedras labradas reedificaremos; los sicmoros han sido cortados, pero con cedros [los] reemplazaremos.
Por tanto el SEOR levanta adversarios de Rezn contra ellos, e incita a sus enemigos,
los arameos en el oriente y los filisteos en el occidente, que devoran a Israel a boca llena. Con todo eso no se aparta su ira, y an est su mano extendida.
Pero el pueblo no ha vuelto al que los hiri, no han buscado al SEOR de los ejrcitos.
El SEOR, pues, corta de Israel la cabeza y la cola, la hoja de palmera y el junco en un mismo da.
El anciano y venerable es la cabeza, y el profeta que ensea la mentira, es la cola.
Porque los que guan a este pueblo [lo] extravan; y los guiados por ellos son confundidos.
Por eso no se complace el Seor en sus jvenes, ni se compadece de sus hurfanos ni de sus viudas; porque todos ellos son impos y malhechores, y toda boca habla necedades. Con todo eso no se aparta su ira, y an est su mano extendida.
Porque arde como fuego la impiedad, zarzas y espinos consume, y enciende la espesura del bosque; como remolino suben en columna de humo.
Por el furor del SEOR de los ejrcitos es quemada la tierra, y el pueblo es como combustible para el fuego; el hombre no perdona a su hermano.
Cortan de un tajo [lo que est] a la derecha, pero [an] tienen hambre, y comen [lo que est] a la izquierda, pero no se sacian; cada cual come la carne de su propio brazo.
Manass [devora] a Efran, y Efran a Manass, [y] ambos estn contra Jud. Con todo eso no se ha apartado su ira, y an est su mano extendida.
Ay de los que decretan estatutos inicuos, y de los que constantemente escriben decisiones injustas,
para privar de justicia a los necesitados, para robar de [sus] derechos a los pobres de mi pueblo, para hacer de las viudas su botn, y despojar a los hurfanos!
Y que haris en el da del castigo, en la devastacin que vendr de lejos? A quin huiris por auxilio? Y dnde dejaris vuestra riqueza?
Slo [queda] encorvarse entre los cautivos o caer entre los muertos. Con todo eso no se aparta su ira, y an est su mano extendida.
Ay de Asiria, vara de mi ira y bculo en cuyas manos est mi indignacin!
Contra una nacin impa la envo y contra el pueblo de mi furor la mandar, para que capture botn y tome despojos y los pisotee como el lodo de las calles.
Pero ella no tiene tal intento, ni piensa as en su corazn, sino que su intencin es destruir y exterminar no pocas naciones.
Porque dice: No son mis prncipes todos ellos reyes?
No es Calno como Carquemis? No es Hamat como Arfad? No es Samaria como Damasco?
Como alcanz mi mano los reinos de los dolos, cuyas imgenes talladas excedan a las de Jerusaln y Samaria,
como hice a Samaria y a sus dolos, no har as [tambin] a Jerusaln y a sus imgenes?
Y suceder que cuando el Seor haya terminado toda su obra en el monte Sion y en Jerusaln, [dir:] Castigar el fruto del corazn orgulloso del rey de Asiria y la ostentacin de su altivez.
Porque ha dicho: Con el poder de mi mano [lo] hice, y con mi sabidura, pues tengo entendimiento; quit las fronteras de los pueblos, saque sus tesoros, y como [hombre] fuerte abat a [sus] habitantes.
Alcanz mi mano las riquezas de los pueblos como a un nido; como se recogen los huevos abandonados, yo junt toda la tierra, y no hubo quien aleteara ni abriera el pico ni gorgojeara.
Ha de enaltecerse el hacha sobre el que corta con ella? Ha de engrandecerse la sierra sobre el que la maneja? Como si un bculo manejara a los que lo levantan, como si una vara levantara [al que] no es madera!
Por eso el Seor, DIOS de los ejrcitos, enviar una enfermedad extenuante entre sus robustos guerreros; y debajo de su gloria encender una hoguera como fuego abrasador.
La luz de Israel se convertir en fuego y su Santo en llama, y quemar y consumir sus espinos y sus zarzas en un solo da.
l destruir la gloria de su bosque y de su frtil huerto, tanto el alma como el cuerpo, y ser como cuando un enfermo languidece;
y los rboles que queden de su bosque sern [tan] pocos que un nio podr contarlos.
Suceder en aquel da que el remanente de Israel y los de la casa de Jacob que hayan escapado, no volvern a apoyarse ms en el que los hiri, sino que en verdad se apoyarn en el SEOR, el Santo de Israel.
Un remanente volver, el remanente de Jacob, al Dios poderoso.
Pues aunque tu pueblo, oh Israel, sea como la arena del mar, [slo] un remanente de l volver; la destruccin est decidida, rebosando justicia.
Pues una destruccin completa, ya decretada, ejecutar el Seor, DIOS de los ejrcitos, en medio de toda la tierra.
Por tanto, as dice el Seor, DIOS de los ejrcitos: Pueblo mo que moras en Sion, no temas al asirio que te hiere con vara y levanta su bculo contra ti a la manera de Egipto.
Porque dentro de muy poco mi indignacin [contra ti] terminar, y mi ira [la dirigir] a su destruccin.
Y el SEOR de los ejrcitos levantar un azote contra l como la matanza de Madin en la pea de Oreb; su bculo estar sobre el mar y lo levantar de la manera que [lo hizo en] Egipto.
Y suceder en aquel da que su carga ser quitada de tus hombros y su yugo de tu cerviz, y el yugo ser quebrado a causa de la grosura.
l ha venido contra Ajat, ha pasado por Migrn; en Micmas dej su bagaje.
Han pasado por el desfiladero, [diciendo:] Geba ser nuestro alojamiento. Ram est aterrada, y Guibe de Sal ha huido.
Clama a gran voz, oh hija de Galim! Pon atencin, Lais; desdichada [de ti], Anatot!
Ha huido Madmena. Los habitantes de Gebim han buscado refugio.
[Hoy mismo] se detendr l en Nob, agitar su mano contra el monte de la hija de Sion, la colina de Jerusaln.
He aqu, el Seor, DIOS de los ejrcitos, desgajar el ramaje con terrible crujido; los [rboles] de gran altura sern cortados, los elevados sern abatidos.
l cortar la espesura del bosque con [hacha de] hierro, y el Lbano caer ante el Poderoso.
Y brotar un retoo del tronco de Isa, y un vstago de sus races dar fruto.
Y reposar sobre l el Espritu del SEOR, espritu de sabidura y de inteligencia, espritu de consejo y de poder, espritu de conocimiento y de temor del SEOR.
Se deleitar en el temor del SEOR, y no juzgar por lo que vean sus ojos, ni sentenciar por lo que oigan sus odos;
sino que juzgar al pobre con justicia, y fallar con equidad por los afligidos de la tierra; herir la tierra con la vara de su boca, y con el soplo de sus labios matar al impo.
La justicia ser ceidor de sus lomos, y la fidelidad ceidor de su cintura.
El lobo morar con el cordero, y el leopardo se echar con el cabrito; el becerro, el leoncillo y el animal domstico [andarn] juntos, y un nio los conducir.
La vaca y la osa pacern, sus cras se echarn juntas, y el len, como el buey, comer paja.
El nio de pecho jugar junto a la cueva de la cobra, y el nio destetado extender su mano sobre la guarida de la vbora.
No daarn ni destruirn en todo mi santo monte, porque la tierra estar llena del conocimiento del SEOR, como las aguas cubren el mar.
Acontecer en aquel da que las naciones acudirn a la raz de Isa, que estar puesta como seal para los pueblos, y ser gloriosa su morada.
Entonces acontecer en aquel da que el Seor ha de recobrar de nuevo con su mano, por segunda vez, al remanente de su pueblo que haya quedado de Asiria, de Egipto, de Patros, de Cus, de Elam, de Sinar, de Hamat y de las islas del mar.
Alzar un estandarte ante las naciones, reunir a los desterrados de Israel, y juntar a los dispersos de Jud de los cuatro confines de la tierra.
Entonces se disipar la envidia de Efran, y los que hostigan a Jud sern exterminados; Efran no envidiar a Jud, y Jud no hostigar a Efran.
Y ellos se lanzarn sobre el costado de los filisteos al occidente, juntos despojarn a los hijos del oriente; Edom y Moab [estarn] bajo su dominio, y los hijos de Amn les estarn sujetos.
Y el SEOR destruir la lengua del mar de Egipto; agitar su mano sobre el ro con su viento abrasador, lo partir en siete arroyos y har que se pueda pasar en sandalias.
Y habr una calzada desde Asiria para el remanente que quede de su pueblo, as como la hubo para Israel el da que subieron de la tierra de Egipto.
Y dirs en aquel da: A ti doy gracias, oh SEOR, porque aunque estabas airado conmigo, se ha apartado tu ira, y me has consolado.
He aqu, Dios es mi salvador, confiar y no temer; porque mi fortaleza y mi cancin es el SEOR DIOS, l ha sido mi salvacin.
Con gozo sacars agua de los manantiales de salvacin.
Y aquel da dirs: Dad gracias al SEOR, invocad su nombre, haced conocer entre los pueblos sus obras, haced recordar que su nombre es enaltecido.
Cantad alabanzas al SEOR, porque ha hecho cosas maravillosas; sea conocido esto por toda la tierra.
Clama y grita de jbilo, habitante de Sion, porque grande es en medio de ti el Santo de Israel.
Profeca sobre Babilonia que tuvo en visin Isaas, hijo de Amoz:
Levantad estandarte sobre la colina pelada, alzad a ellos la voz, agitad la mano para que entren por las puertas de los nobles.
Yo he dado rdenes a mis consagrados, tambin he llamado a mis guerreros, a los que se regocijan de mi gloria para [ejecutar] mi ira.
Ruido de tumulto en los montes, como de mucha gente. Ruido de estruendo de reinos, de naciones reunidas. El SEOR de los ejrcitos pasa revista al ejrcito para la batalla.
Vienen de una tierra lejana, de los ms lejanos horizontes, el SEOR y los instrumentos de su indignacin, para destruir toda la tierra.
Gemid, porque cerca est el da del SEOR; vendr como destruccin del Todopoderoso.
Por tanto todas las manos se debilitarn, el corazn de todo hombre desfallecer,
y se aterrarn; dolores y angustias se apoderarn [de ellos,] como mujer de parto se retorcern; se mirarn el uno al otro con asombro, rostros en llamas [sern] sus rostros.
He aqu, el da del SEOR viene, cruel, con furia y ardiente ira, para convertir en desolacin la tierra y exterminar de ella a sus pecadores.
Pues las estrellas del cielo y sus constelaciones no destellarn su luz; se oscurecer el sol al salir, y la luna no irradiar su luz.
Castigar al mundo por su maldad y a los impos por su iniquidad; tambin pondr fin a la arrogancia de los soberbios, y abatir la altivez de los despiadados.
Har al mortal ms escaso que el oro puro, y a la humanidad ms que el oro de Ofir.
Por tanto, har estremecer los cielos, y la tierra ser removida de su lugar ante la furia del SEOR de los ejrcitos, en el da de su ardiente ira.
Y ser como gacela perseguida, o como ovejas que nadie rene; cada uno volver a su pueblo, y cada uno huir a su tierra.
Cualquiera que sea hallado ser traspasado, y cualquiera que sea capturado caer a espada.
Tambin sus pequeos sern estrellados delante de sus ojos; sern saqueadas sus casas y violadas sus mujeres.
He aqu, incitar contra ellos a los medos, que no estiman la plata ni se deleitan en el oro;
con arcos barrern a los jvenes, no tendrn compasin del fruto del vientre, [ni] de los nios tendrn piedad sus ojos.
Y Babilonia, hermosura de los reinos, gloria del orgullo de los caldeos, ser como cuando Dios destruy a Sodoma y a Gomorra;
nunca ms ser poblada ni habitada de generacin en generacin; no pondr tienda all el rabe, ni los pastores harn descansar all [sus rebaos];
sino que all descansarn los moradores del desierto, y llenas estarn sus casas de bhos; tambin habitarn all los avestruces, y all brincarn las cabras peludas.
Aullarn las hienas en sus torres fortificadas y los chacales en sus lujosos palacios. Est prximo a llegar su tiempo, y sus das no se prolongarn.
Cuando el SEOR tenga compasin de Jacob, escoja de nuevo a Israel y los establezca en su propia tierra, entonces se les juntarn extranjeros que se unirn a la casa de Jacob.
Los tomarn los pueblos y los llevarn a su lugar, y la casa de Israel los poseer como siervos y siervas en la tierra del SEOR. Tomarn cautivos a los que los haban llevado cautivos, y dominarn sobre sus opresores.
Y el da en que el SEOR te d descanso de tu dolor, de tu desesperacin y de la dura servidumbre a la que fuiste sometido,
pronunciars esta burla contra el rey de Babilonia, y dirs: Cmo se ha acabado el opresor, [y cmo] ha cesado el furor!
El SEOR ha quebrado el bculo de los impos, el cetro de los gobernantes
que golpeaba con furia a los pueblos con golpes incesantes, que someta con ira a las naciones en persecucin incesante.
Toda la tierra est en reposo, est quieta; prorrumpe en gritos de jbilo.
Aun los cipreses [y] los cedros del Lbano se alegran a causa de ti, [diciendo:] "Desde que fuiste derribado, no ha subido talador contra nosotros."
El Seol, desde abajo, se estremece por ti al recibirte en tu venida; por ti despierta a los espritus de los muertos, a todos los jefes de la tierra; levanta de sus tronos a todos los reyes de las naciones.
Todos ellos respondern y te dirn: "Tambin t has sido debilitado como nosotros, has venido a ser semejante a nosotros.
"Han sido derribadas al Seol tu ostentacin [y] la msica de tus arpas; debajo de ti las larvas se extienden [como cama,] y los gusanos son tu cobertura."
Cmo has cado del cielo, oh lucero de la maana, hijo de la aurora! Has sido derribado por tierra, t que debilitabas a las naciones.
Pero t dijiste en tu corazn: "Subir al cielo, por encima de las estrellas de Dios levantar mi trono, y me sentar en el monte de la asamblea, en el extremo norte.
"Subir sobre las alturas de las nubes, me har semejante al Altsimo."
Sin embargo, has sido derribado al Seol, a lo ms remoto del abismo.
Los que te ven te observan, te contemplan, [y dicen:] "Es ste aquel hombre que haca temblar la tierra, que sacuda los reinos,
que puso al mundo como un desierto, que derrib sus ciudades, que a sus prisioneros no abri la crcel?"
Todos los reyes de las naciones, todos ellos yacen con gloria, cada uno en su sepulcro.
Pero t has sido echado de tu sepulcro como vstago desechado, [como] ropa de muertos traspasados a espada, que descienden a las piedras de la fosa, como cadver pisoteado.
No estars unido con ellos en el sepelio, porque has destruido tu tierra, has matado a tu pueblo. Que no se nombre jams la descendencia de los malhechores.
Preparad para sus hijos el matadero a causa de la iniquidad de sus padres; que no se levanten y tomen posesin de la tierra, y llenen de ciudades la faz del mundo.
Yo me levantar contra ellos -- declara el SEOR de los ejrcitos -- y cortar de Babilonia nombre y sobrevivientes, descendencia y posteridad -- declara el SEOR.
La convertir en posesin de erizos y en aguas estancadas, y la barrer con la escoba de la destruccin
Ha jurado el SEOR de los ejrcitos, diciendo: Ciertamente, tal como lo haba pensado, as ha sucedido; tal como lo haba planeado, as se cumplir:
Quebrantar a Asiria en mi tierra, y la pisotear sobre mis montes. Entonces su yugo se les quitar de encima, y su carga ser quitada de sus hombros.
ste es el plan acordado contra toda la tierra, y esta es la mano que est extendida contra todas las naciones.
Si el SEOR de los ejrcitos lo ha determinado, quin puede frustrar[lo?] Y en cuanto a su mano extendida, quin puede volverla atrs?
El ao en que muri el rey Acaz, vino esta profeca:
No te alegres, toda t, Filistea, porque la vara que te hiri est quebrada; pues de la raz de la serpiente saldr una vbora, y su fruto ser serpiente voladora.
Los ms dbiles comern, y los necesitados se acostarn seguros; pero har morir de hambre tu raz, y [sta] matar tus sobrevivientes.
Gime, puerta; clama, ciudad; derrtete, toda t, Filistea; porque del norte viene humo, y nadie se rezaga de sus filas.
Cmo, pues, se responder a los mensajeros de la nacin?: Que el SEOR ha fundado a Sion, y en ella buscarn refugio los afligidos de su pueblo.
Profeca sobre Moab. Ciertamente en una noche Ar de Moab fue devastada [y] destruida, ciertamente en una noche Kir de Moab fue devastada [y] destruida.
Han subido al templo y a Dibn, a los lugares altos a llorar. Sobre Nebo y sobre Medeba gime Moab; en todas sus cabezas, calvicie; toda barba, rasurada.
En sus calles se han ceido de cilicio; en sus terrados y en sus plazas todos gimen, deshechos en lgrimas.
Tambin claman Hesbn y Eleale, se oye su voz hasta Jahaza. Por tanto, los hombres armados de Moab gritarn, su alma tiembla dentro de l.
Mi corazn clama por Moab; sus fugitivos se extienden hasta Zoar [y] Eglat-selisiya, y suben la cuesta de Luhit llorando; ciertamente en el camino a Horonaim dan gritos de angustia por [su] ruina.
Porque las aguas de Nimrim se han agotado, ciertamente la hierba est seca, la hierba tierna ha muerto, no hay nada verde.
Por tanto, la abundancia [que] han adquirido y almacenado se la llevan al otro lado del arroyo Arabim.
Porque el clamor ha dado vuelta por el territorio de Moab; hasta Eglaim [llega] su gemir, [hasta] Beer-elim su gemido.
Porque las aguas de Dimn estn llenas de sangre; ciertamente aadir ms sobre Dimn: un len sobre los fugitivos de Moab y sobre el remanente de la tierra.
Enviad el cordero [del tributo] al gobernante de la tierra, desde Sela en el desierto al monte de la hija de Sion.
Y como aves fugitivas [o] nidada dispersa, sern las hijas de Moab en los vados del Arnn.
Danos consejo, toma una decisin; da tu sombra como la noche en pleno medioda; esconde a los desterrados, no entregues al fugitivo.
Qudense contigo los desterrados de Moab; s para ellos escondedero ante el destructor. Porque ha llegado a su fin el explotador, ha cesado la destruccin, han desaparecido los opresores de la tierra.
Se establecer en la misericordia un trono, y en l se sentar con fidelidad, en la tienda de David, un juez que busque lo justo y [est] presto a la justicia.
Hemos odo del orgullo de Moab, un gran orgullo, de su arrogancia, de su altivez y de su furor; son falsas sus vanas jactancias.
Por tanto Moab gemir por Moab; todo l gemir. Por las tortas de pasas de Kir-hareset os lamentaris, abatidos por completo.
Porque los campos de Hesbn se han marchitado, [tambin] las vides de Sibma; los seores de las naciones pisotearon sus mejores racimos, hasta Jazer alcanzaban [y] se extendan por el desierto; sus sarmientos se extendan [y] pasaban el mar.
Por eso llorar amargamente por Jazer, por la via de Sibma; te baar con mis lgrimas, oh Hesbn y Eleale, porque sobre tus frutos de verano y sobre tu cosecha se ha extinguido el clamor,
y se han retirado la alegra y el regocijo del campo frtil. En las vias nadie canta de jbilo ni grita de alegra. No pisa vino en los lagares el pisador, [pues] he hecho cesar el clamor.
Por eso mis entraas vibran por Moab como un arpa, y mi interior por Kir-hareset.
Y suceder que cuando Moab se presente, cuando se fatigue sobre [su] lugar alto, y venga a su santuario para orar, no prevalecer.
sta es la palabra que el SEOR habl antes acerca de Moab.
Pero ahora el SEOR habla, diciendo: Dentro de tres aos, como los contara un jornalero, la gloria de Moab ser despreciada con toda [su] gran muchedumbre, y [su] remanente [ser] muy pequeo [y] dbil.
Profeca sobre Damasco. He aqu, Damasco dejar de ser ciudad, y vendr a ser un montn de ruinas.
Abandonadas estn las ciudades de Aroer; sern para los rebaos, para que se echen [en ellas], y no habr quien [los] espante.
Desaparecer la fortaleza de Efran y la soberana de Damasco, y el resto de Aram vendr a ser como la gloria de los hijos de Israel -- declara el SEOR de los ejrcitos.
Acontecer en aquel da que la gloria de Jacob menguar, y enflaquecer la gordura de su carne.
Ser como cuando el segador recoge la mies, y su brazo cosecha las espigas; o ser como el que recoge espigas en el valle de Refaim.
Pero quedarn en l rebuscos como cuando se varea el olivo: dos [o] tres aceitunas en la rama ms alta, cuatro [o] cinco en las ramas de un rbol fructfero -- declara el SEOR, Dios de Israel.
Aquel da el hombre tendr en estima a su Hacedor, y sus ojos mirarn al Santo de Israel.
Y no tendr en estima los altares, obra de sus manos, ni mirar a lo que sus dedos hicieron: las Aseras y los altares de incienso.
Aquel da sus ciudades fuertes sern como lugares abandonados en el bosque, o como ramas que fueron abandonadas delante de los hijos de Israel; [la tierra] ser una desolacin.
Porque te olvidaste del Dios de tu salvacin y no te acordaste de la roca de tu refugio. Por tanto, siembras plantas deleitosas y les injertas sarmientos de un [dios] extrao.
El da que [las] plantes [las] cercars con cuidado, y por la maana hars que florezca tu semilla; [pero] la cosecha [ser] un montn [inservible] en el da de enfermedad y de dolor incurable.
Ay!, bramar de muchos pueblos que braman como el bramido de los mares; rugir de naciones que rugen como el rugido de violentas aguas.
Las naciones rugen como el rugido de muchas aguas, pero l las reprender y huirn lejos; sern perseguidas como el tamo de los montes delante del viento, y como polvo de torbellino delante del vendaval.
Al tiempo de la tarde, he aqu, [hay] terror. Antes de la maana ya no existen. Tal [ser] la porcin de los que nos despojan, y la suerte de los que nos saquean.
Ay de la tierra del zumbido de alas que est ms all de los ros de Etiopa,
la que enva por el mar embajadores en naves de juncos sobre la superficie de las aguas! Id, veloces mensajeros, a una nacin de alta estatura y [de piel] brillante, a un pueblo temido por todas partes, una nacin poderosa y opresora cuya tierra surcan los ros.
Todos vosotros, habitantes del mundo y moradores de la tierra, tan pronto como se alce la bandera sobre los montes, [la] veris, y tan pronto como la trompeta sea tocada, [la] oiris.
Porque as me ha dicho el SEOR: Me estar quieto y mirar desde mi morada, como calor resplandeciente al sol, como nube de roco en el calor de la cosecha.
Pues antes de la cosecha, tan pronto como el botn se abra y la flor se convierta en uva madura, l cortar los pmpanos con podaderas y podar [y] quitar los sarmientos.
Juntos sern dejados para las aves de rapia de los montes, y para las bestias de la tierra; pasarn all el verano las aves de rapia, y todas las bestias de la tierra all invernarn.
En aquel tiempo ser trado un obsequio al SEOR de los ejrcitos de parte de un pueblo de alta estatura y [de piel] brillante, de un pueblo temido por todas partes, de una nacin poderosa y opresora, cuya tierra surcan los ros, al lugar del nombre del SEOR de los ejrcitos, el monte Sion.
Profeca sobre Egipto. He aqu, el SEOR va montado sobre una nube veloz y llega a Egipto; se estremecen los dolos de Egipto ante su presencia, y el corazn de los egipcios se derrite dentro de ellos.
Incitar a egipcios contra egipcios, y cada uno pelear contra su hermano y cada cual contra su prjimo, ciudad contra ciudad [y] reino contra reino.
Entonces el espritu de los egipcios se apocar dentro de ellos; confundir sus planes, y ellos acudirn a los dolos, a los espritus de los muertos, a los mdium y a los espiritistas.
Entregar a los egipcios en manos de un amo cruel, y un rey poderoso gobernar sobre ellos -- declara el Seor, DIOS de los ejrcitos.
Se agotarn las aguas del mar, y el ro se secar y quedar seco.
Hedern los canales, disminuirn y se secarn las corrientes de Egipto; la caa y el junco se marchitarn.
Las caas junto al ro, a orillas del Nilo, y todos los sembrados junto al Nilo se secarn, sern esparcidos, y no sern ms.
Se lamentarn los pescadores, y harn duelo todos los que echan anzuelo en el Nilo; los que extienden sus redes sobre las aguas desfallecern.
Sern confundidos los que trabajan el lino cardado y los tejedores de tela blanca.
Y las columnas [de Egipto] sern demolidas, todos los jornaleros [estarn] abatidos.
No son ms que necios los prncipes de Zon; el consejo de los ms sabios consejeros de Faran se ha vuelto torpe. Cmo decs a Faran: Yo soy hijo de los sabios, hijo de los antiguos reyes?
Pues bien, dnde estn tus sabios? Que ellos ahora te declaren, y te hagan saber lo que el SEOR de los ejrcitos ha determinado contra Egipto.
Han obrado neciamente los prncipes de Zon, se han engaado los prncipes de Menfis; han extraviado a Egipto [los que son] la piedra angular de sus tribus.
El SEOR ha mezclado en medio de ella un espritu de distorsin, y han hecho extraviar a Egipto en todas sus empresas, como se tambalea el ebrio en su vmito.
Y no habr para Egipto obra alguna que pueda hacer [su] cabeza o [su] cola, [su] hoja de palmera o [su] junco.
En aquel da los egipcios sern como las mujeres, temblarn y estarn aterrados ante la mano alzada que el SEOR de los ejrcitos agitar contra ellos.
Y la tierra de Jud ser terror para Egipto; todo aquel a quien se la mencionen quedar aterrado de ella, a causa del propsito que el SEOR de los ejrcitos ha determinado contra l.
Aquel da cinco ciudades en la tierra de Egipto hablarn la lengua de Canan y jurarn [lealtad] al SEOR de los ejrcitos; una de ellas ser llamada Ciudad de Destruccin.
Aquel da habr un altar al SEOR en medio de la tierra de Egipto, y un pilar al SEOR cerca de su frontera.
Y ser por seal y por testimonio al SEOR de los ejrcitos en la tierra de Egipto; porque clamarn al SEOR a causa de sus opresores, y l les enviar un salvador y un poderoso, el cual los librar.
Y el SEOR se dar a conocer en Egipto, y los egipcios conocern al SEOR en aquel da. Adorarn con sacrificios y ofrendas, harn voto al SEOR y lo cumplirn.
Y el SEOR herir a Egipto; herir pero sanar; y ellos volvern al SEOR, y l les responder y los sanar.
Aquel da habr una calzada desde Egipto hasta Asiria; los asirios entrarn en Egipto y los egipcios en Asiria, y los egipcios adorarn junto con los asirios.
Aquel da Israel ser un tercero con Egipto y con Asiria, una bendicin en medio de la tierra,
porque el SEOR de los ejrcitos lo ha bendecido, diciendo: Bendito es Egipto mi pueblo, y Asiria obra de mis manos, e Israel mi heredad.
El ao en que el comandante vino a Asdod, cuando Sargn, rey de Asiria, lo envi y pele contra Asdod y la tom,
en aquel tiempo el SEOR habl por medio de Isaas, hijo de Amoz, diciendo: Ve y qutate el cilicio de tus lomos, y desata las sandalias de tus pies. As lo hizo, y anduvo desnudo y descalzo.
Y el SEOR dijo: Tal como mi siervo Isaas ha andado desnudo y descalzo por tres aos como seal y smbolo contra Egipto y contra Cus,
as el rey de Asiria llevar a los cautivos de Egipto y a los desterrados de Cus, jvenes y viejos, desnudos, descalzos y descubiertas las nalgas, para vergenza de Egipto.
Entonces se desanimarn y se avergonzarn a causa de Cus, su esperanza, y de Egipto, su jactancia.
Y dirn los habitantes de esta costa en aquel da: "He aqu, tal ha sido nuestra esperanza, adonde huamos por auxilio para ser librados del rey de Asiria; y cmo escaparemos nosotros?"
Profeca sobre el desierto del mar. Como se lanzan los torbellinos en el Neguev, [as] viene [el invasor] del desierto, de una tierra temible.
Una visin dura me ha sido mostrada: el prfido obra prfidamente, y el destructor destruye. Sube, Elam; sitia, Media. He puesto fin a todo gemir [que ella ha causado.]
Por esta razn mis lomos estn llenos de angustia; dolores se han apoderado de m como dolores de mujer de parto. Estoy tan confundido que no oigo, tan aterrado que no veo.
Desvara mi mente, el espanto me sobrecoge; el anochecer que anhelaba se me convirti en terror.
Ponen la mesa, extienden el mantel, comen, beben. Levantaos, capitanes, engrasad los escudos!,
porque as me ha dicho el Seor: Ve, pon centinela que d aviso de lo que vea.
Cuando vea hombres montados, jinetes de dos en dos, filas de asnos, filas de camellos, que preste mucha atencin, muchsima atencin.
Entonces el centinela grit: Oh Seor, de da estoy yo continuamente en la atalaya, y todas las noches permanezco en mi puesto de guardia.
He aqu, vienen hombres montados, jinetes de dos en dos. Y [uno] respondi, y dijo: Cay, cay Babilonia, y todas las imgenes de sus dioses estn destrozadas sobre la tierra.
Oh mi [pueblo] trillado y afligido de mi era! Lo que he odo del SEOR de los ejrcitos, Dios de Israel, os doy a conocer.
Profeca sobre Edom. Alguien sigue llamndome desde Seir: Centinela, qu [hora] es de la noche? Centinela, qu [hora] es de la noche?
El centinela responde: Viene la maana y tambin la noche. Si queris preguntar, preguntad; volved otra vez.
Profeca sobre Arabia. En las espesuras de Arabia pasad la noche, caravanas de dedanitas.
Traed agua para el sediento, habitantes de la tierra de Tema, salid con pan al encuentro del fugitivo.
Porque han huido ante las espadas, ante la espada desnuda, ante el arco tendido y ante la violencia de la batalla.
Pues as me ha dicho el Seor: En un ao, como lo contara un jornalero, terminar todo el esplendor de Cedar;
y del resto del nmero de los arqueros, los poderosos de los hijos de Cedar, quedarn pocos, porque ha hablado el SEOR, Dios de Israel.
Profeca sobre el valle de la visin. Qu te pasa ahora, que has subido toda t a los terrados?
[T,] llena de bulla, ciudad alborotada, ciudad divertida; tus muertos no fueron muertos a espada, tampoco murieron en batalla.
Todos tus gobernantes han huido juntos, sin arco han sido capturados; todos los tuyos que hallaron fueron capturados a una, aunque haban huido lejos.
Por tanto digo: Apartad de m la mirada, dejadme llorar amargamente; no tratis de consolarme por la destruccin de la hija de mi pueblo.
Pues hay un da de pnico, servidumbre y confusin de parte del Seor, DIOS de los ejrcitos, en el valle de la visin, un derribar de murallas y un clamor al monte.
Elam tom la aljaba con carros, infantera, [y] jinetes, y Kir desnud el escudo.
Tus mejores valles estaban llenos de carros, y los jinetes tomaron posiciones a la puerta.
Entonces cay la defensa de Jud. Confiasteis aquel da en las armas de la casa del bosque,
y visteis que eran muchas las brechas [en la muralla] de la ciudad de David, y recogisteis las aguas del estanque inferior.
Entonces contasteis las casas de Jerusaln, y derribasteis casas para fortificar la muralla.
Hicisteis un depsito entre las dos murallas para las aguas del estanque viejo. Pero no confiasteis en el que lo hizo, ni considerasteis al que hace mucho tiempo lo plane.
Por eso aquel da, el Seor, DIOS de los ejrcitos, [os] llam a llanto y a lamento, a rapar la cabeza y a vestir de cilicio.
Sin embargo hay gozo y alegra, matanza de bueyes y degello de ovejas; comiendo carne y bebiendo vino, [dicen:] Comamos y bebamos, que maana moriremos.
Pero el SEOR de los ejrcitos me revel al odo: Ciertamente esta iniquidad no os ser perdonada hasta que muris -- dice el Seor, DIOS de los ejrcitos.
As dice el Seor, DIOS de los ejrcitos: Anda, ve a ese mayordomo, a Sebna, que est encargado de la casa [real, y dile:]
"Qu es tuyo aqu, y a quin tienes aqu, que te has labrado aqu un sepulcro, [como] el que labra en alto un sepulcro, [como] el que esculpe una morada para s en la pea?
"He aqu, oh hombre, el SEOR te arrojar con violencia; te asir firmemente,
te enrollar bien como una pelota, [y te lanzar] a una tierra muy espaciosa. All morirs y all quedarn tus magnficos carros, [oh t,] vergenza de la casa de tu Seor."
Te depondr de tu cargo, y te derribar de tu puesto.
Y suceder en aquel da, que llamar a mi siervo Eliaquim, hijo de Hilcas,
lo vestir con tu tnica, con tu cinturn lo ceir, tu autoridad pondr en su mano, y llegar a ser un padre para los habitantes de Jerusaln y para la casa de Jud.
Entonces pondr la llave de la casa de David sobre su hombro; cuando l abra, nadie cerrar, cuando l cierre, nadie abrir.
Lo clavar [como] clavija en lugar seguro, y ser un trono de gloria para la casa de su padre.
Y colgarn de l toda la gloria de la casa de su padre, descendencia y prole, todas las vasijas menores, desde los tazones hasta los cntaros.
En aquel da -- declara el SEOR de los ejrcitos -- la clavija clavada en un lugar firme se aflojar, se quebrar y caer, y la carga colgada de ella ser destruida, porque el SEOR ha hablado.
Profeca sobre Tiro. Gemid, naves de Tarsis, porque [Tiro] ha sido destruida, sin casas [y] sin puerto; desde la tierra de Chipre les ha sido revelado.
Callad, moradores de la costa, mercaderes de Sidn; tus mensajeros cruzaron el mar,
y [estuvieron] en muchas aguas. Sus ingresos eran el grano del Nilo y la cosecha del ro, y ella era el mercado de las naciones.
Avergnzate, Sidn, porque habla el mar, la fortaleza del mar, diciendo: No he estado de parto, ni he dado a luz, no he educado jvenes, [ni] he criado vrgenes.
Cuando la noticia [llegue] a Egipto, se angustiarn por las nuevas de Tiro.
Pasad a Tarsis; gemid, moradores de la costa.
Es sta vuestra [ciudad] divertida cuyos das se remontan a la antigedad, cuyos pies solan llevarla a establecerse en lugares distantes?
Quin ha planeado esto contra Tiro, la que conceda coronas, cuyos mercaderes eran prncipes, cuyos comerciantes eran los nobles de la tierra?
El SEOR de los ejrcitos lo ha planeado para abatir el orgullo de toda hermosura, para humillar a todos los nobles de la tierra.
Inunda tu tierra como el Nilo, hija de Tarsis, [ya] no hay ms restriccin.
Su mano ha extendido sobre el mar, ha hecho temblar los reinos; el SEOR ha dado orden respecto a Canan para que destruyan sus fortalezas,
y ha dicho: No te divertirs ms, virgen oprimida, hija de Sidn. Levntate, pasa a Chipre; aun all no hallars descanso.
He aqu la tierra de los caldeos. Este pueblo [ya] no exista; Asiria lo design para moradores del desierto. Ellos levantaron sus torres de sitio, despojaron sus palacios [y] la convirtieron en ruinas.
Gemid, naves de Tarsis, porque ha sido destruida vuestra fortaleza.
Y acontecer en aquel da que Tiro ser olvidada por setenta aos, como los das de un rey. Al cabo de los setenta aos le suceder a Tiro como [en] la cancin de la ramera:
Toma la lira, anda por la ciudad, oh ramera olvidada; tae hbilmente las cuerdas, canta muchas canciones, para que seas recordada.
Y suceder al cabo de los setenta aos que el SEOR visitar a Tiro. Entonces ella regresar a su paga de ramera, y se prostituir con todos los reinos sobre la faz de la tierra.
Y sus ganancias y su paga de ramera sern consagradas al SEOR; no sern almacenadas ni acumuladas, sino que su ganancia llegar a ser suficiente alimento y vestidura selecta para aquellos que habiten en la presencia del SEOR.
He aqu, el SEOR arrasa la tierra, la devasta, trastorna su superficie y dispersa sus habitantes.
Y el pueblo ser como el sacerdote, el siervo como su amo, la doncella como su ama, el comprador como el vendedor, el que presta como el que toma prestado, el acreedor como el deudor.
La tierra ser totalmente arrasada y completamente saqueada, porque el SEOR ha dicho esta palabra.
De duelo [y] marchitada est la tierra, el mundo languidece [y] se marchita, languidecen los grandes del pueblo de la tierra.
Tambin la tierra es profanada por sus habitantes, porque traspasaron las leyes, violaron los estatutos, quebrantaron el pacto eterno.
Por eso, una maldicin devora la tierra, y son tenidos por culpables los que habitan en ella. Por eso, son consumidos los habitantes de la tierra, y pocos hombres quedan [en ella.]
El mosto est de duelo, languidece la vid, suspiran todos los de alegre corazn.
Cesa el jbilo de los panderos, se acaba el alboroto de los que se divierten, cesa el jbilo de la lira.
No beben vino con cancin; el licor es amargo a los que lo beben.
Derribada est la ciudad del caos, toda casa est cerrada para que no entre nadie.
Hay clamor por vino en las calles, toda alegra se convierte en tinieblas, desterrado est el jbilo de la tierra.
Desolacin queda en la ciudad, y la puerta est hecha pedazos, en ruinas.
Porque as ser en medio de la tierra, entre los pueblos, como cuando se varea el olivo, como en los rebuscos cuando se acaba la vendimia.
Ellos alzan sus voces, gritan de jbilo; desde el occidente dan voces por la majestad del SEOR.
Por tanto, glorificad al SEOR en el oriente, el nombre del SEOR, Dios de Israel, en las costas del mar.
Desde los confines de la tierra omos cnticos: Gloria al Justo. Mas yo digo: Pobre de m! Pobre de m! Ay de m! Los prfidos obran con perfidia, con mucha perfidia obran los prfidos.
Terror, foso y lazo te asedian, oh morador de la tierra.
Y suceder que el que huya del ruido del terror, caer en el foso, y el que salga del foso, ser atrapado en el lazo; porque las ventanas de arriba estn abiertas, y los cimientos de la tierra se estremecen.
Se hace pedazos la tierra, en gran manera se agrieta, con violencia tiembla la tierra.
Se tambalea, oscila la tierra como un ebrio, se balancea como una choza, pues pesa sobre ella su transgresin, y caer, y no volver a levantarse.
Y suceder en aquel da, que el SEOR castigar al ejrcito de lo alto en lo alto, y a los reyes de la tierra sobre la tierra.
Y sern agrupados en montn [como] prisioneros en un calabozo; sern encerrados en la crcel y despus de muchos das sern castigados.
Entonces la luna se abochornar y el sol se avergonzar porque el SEOR de los ejrcitos reinar en el monte Sion y en Jerusaln, y delante de sus ancianos [estar su] gloria.
Oh SEOR, t eres mi Dios; te ensalzar, dar alabanzas a tu nombre, porque has hecho maravillas, designios [concebidos] desde tiempos antiguos con toda fidelidad.
Porque has convertido la ciudad en un montn de escombros, la ciudad fortificada, en una ruina; el palacio de extranjeros ya no es ciudad, nunca ser reedificado.
Por eso te glorificar un pueblo fuerte, ciudades de crueles naciones te reverenciarn.
Porque t has sido baluarte para el desvalido, baluarte para el necesitado en su angustia, refugio contra la tormenta, sombra contra el calor; pues el aliento de los crueles es como turbin [contra] el muro.
Como calor durante la sequa, t aquietas el estruendo de los extranjeros; [como] el calor a la sombra de una nube, es acallado el cntico de los tiranos.
Y el SEOR de los ejrcitos preparar en este monte para todos los pueblos un banquete de manjares suculentos, un banquete de vino aejo, pedazos escogidos con tutano, [y] vino aejo refinado.
Y destruir en este monte la cobertura que cubre todos los pueblos, el velo que est extendido sobre todas las naciones.
l destruir la muerte para siempre; el Seor DIOS enjugar las lgrimas de todos los rostros, y quitar el oprobio de su pueblo de sobre toda la tierra, porque el SEOR ha hablado.
Y en aquel da se dir: He aqu, ste es nuestro Dios a quien hemos esperado para que nos salvara; ste es el SEOR a quien hemos esperado; regocijmonos y alegrmonos en su salvacin.
Porque la mano del SEOR reposar en este monte, y Moab ser hollado en su sitio como es hollada la paja en el agua del muladar.
Y en medio de l, [Moab] extender sus manos como el nadador extiende [sus manos] para nadar, pero [el Seor] abatir su arrogancia y la destreza de sus manos.
Y derribar las fortalezas inexpugnables de tus murallas, [las] humillar [y las] echar por tierra, hasta el polvo.
En aquel da se cantar este cntico en la tierra de Jud: Ciudad fuerte tenemos; para proteccin l pone murallas y baluartes.
Abrid las puertas para que pueda entrar la nacin justa, la que permanece fiel.
Al de firme propsito guardars en perfecta paz, porque en ti confa.
Confiad en el SEOR para siempre, porque en DIOS el SEOR, [tenemos] una Roca eterna.
Porque l ha abatido a los que moran en lo alto, a la ciudad inexpugnable; la humilla, la humilla hasta la tierra, la derriba hasta el polvo.
La hollar el pie: los pies de los afligidos, las pisadas de los desvalidos.
La senda del justo es rectitud; t, que eres recto, allana el sendero del justo.
Ciertamente, [siguiendo] la senda de tus juicios, oh SEOR, te hemos esperado; tu nombre y tu memoria son el anhelo del alma.
En la noche te desea mi alma, en verdad mi espritu dentro de m te busca con diligencia; porque cuando la tierra tiene [conocimiento] de tus juicios, aprenden justicia los habitantes del mundo.
[Aunque] se le muestre piedad al impo, no aprende justicia; obra injustamente en tierra de rectitud, y no ve la majestad del SEOR.
Oh SEOR, alzada est tu mano, [mas] ellos no la ven. Que vean [tu] celo por el pueblo y se avergencen; ciertamente el fuego devorar a tus enemigos.
SEOR, t establecers paz para nosotros, ya que tambin todas nuestras obras t las hiciste por nosotros.
Oh SEOR, Dios nuestro, otros seores fuera de ti nos han gobernado; [pero] en ti solo confesamos tu nombre.
Los muertos no vivirn, los espritus no se levantarn, pues los castigaste y destruiste, y has borrado todo recuerdo de ellos.
Has aumentado la nacin, oh SEOR, has aumentado la nacin, te has glorificado, has ensanchado todos los lmites de la tierra.
Oh SEOR, en la angustia te buscaron; apenas susurraban una oracin, cuando tu castigo estaba sobre ellos.
Como la mujer encinta, al acercarse el [momento de] dar a luz, se retuerce [y] grita en sus dolores de parto, as ramos nosotros delante de ti, oh SEOR.
Estbamos encinta, nos retorcamos [en los dolores,] dimos a luz, al parecer, [slo] viento. No logramos liberacin para la tierra, ni nacieron habitantes del mundo.
Tus muertos vivirn, sus cadveres se levantarn. Moradores del polvo, despertad y dad gritos de jbilo!, porque tu roco es [como] el roco del alba, y la tierra dar a luz a los espritus.
Ven, pueblo mo, entra en tus aposentos, y cierra tras ti tus puertas; escndete por corto tiempo, hasta que pase la indignacin.
Porque he aqu, el SEOR va a salir de su lugar para castigar la iniquidad de los habitantes de la tierra contra l, y la tierra pondr de manifiesto su sangre derramada y no ocultar ms a sus asesinados.
Aquel da el SEOR castigar con su espada feroz, grande y poderosa, a Leviatn, serpiente huidiza, a Leviatn, serpiente tortuosa, y matar al dragn que [vive] en el mar.
Aquel da [se dir:] Una via de vino; de ella cantad.
Yo, el SEOR, soy su guardador; a cada momento la riego. Para que nadie la dae, la guardo noche y da.
No tengo furor. Si alguien me da zarzas [y] espinos en batalla, los pisotear, los quemar completamente,
a no ser que l confe en mi proteccin, que haga la paz conmigo, que conmigo haga la paz.
En los das venideros Jacob echar raz, Israel florecer y brotar, y llenarn el mundo entero de fruto.
Acaso con la herida del que lo hiri fue herido, o como [con] la matanza de sus muertos fue muerto?
Contendiste con ella desterrndola, expulsndola. Con su soplo violento [la] ech en el da del viento solano.
As pues, con esto la iniquidad de Jacob ser perdonada, y ste ser todo el fruto del perdn de su pecado; cuando haga todas las piedras del altar como piedras de cal pulverizadas; [cuando] no estn en pie las Aseras y los altares de incienso.
Porque solitaria est la ciudad fortificada, una morada desamparada y abandonada como un desierto; all pastar el becerro, y all se echar y se alimentar de sus ramas.
Cuando su ramaje est seco, es quebrado, vienen las mujeres [y] le prenden fuego. Porque no es pueblo de discernimiento, por tanto su Hacedor no le tendr compasin, y su Creador no tendr piedad de l.
Y suceder en aquel da que el SEOR trillar desde la corriente del ufrates hasta el torrente de Egipto, y vosotros seris recogidos uno a uno, oh hijos de Israel.
Suceder tambin en aquel da que se tocar una gran trompeta, y los que perecan en la tierra de Asiria y los desterrados en la tierra de Egipto, vendrn y adorarn al SEOR en el monte santo en Jerusaln.
Ay de la corona de arrogancia de los ebrios de Efran, y de la flor marchita de su gloriosa hermosura, que est sobre la cabeza del valle frtil de los vencidos por el vino!
He aqu que uno, fuerte y poderoso, de parte del Seor, como tormenta de granizo, tempestad destructora, como tormenta de violentas aguas desbordadas, [los] ha lanzado a tierra con [su] mano.
Con los pies es hollada la corona de arrogancia de los ebrios de Efran.
Y la flor marchita de su gloriosa hermosura, que est sobre la cabeza del valle frtil, ser como el primer higo maduro antes del verano, el cual uno ve, [y] tan pronto est en su mano se lo traga.
En aquel da el SEOR de los ejrcitos ser hermosa corona, gloriosa diadema para el remanente de su pueblo,
espritu de justicia para el que se sienta en juicio, y fuerza para aquellos que rechazan el asalto en la puerta.
Tambin estos se tambalean por el vino y dan traspis por el licor: el sacerdote y el profeta por el licor se tambalean, estn ofuscados por el vino, por el licor dan traspis; vacilan en [sus] visiones, titubean [al pronunciar] juicio.
Porque todas las mesas estn llenas de vmito asqueroso, sin un [solo] lugar [limpio.]
A quin ensear conocimiento, o a quin interpretar el mensaje? A los [recin] destetados? A los [recin] quitados de los pechos?
Porque [dice:] "Mandato sobre mandato, mandato sobre mandato, lnea sobre lnea, lnea sobre lnea, un poco aqu, un poco all."
En verdad, con tartamudez de labios y en lengua extranjera, l hablar a este pueblo,
al cual haba dicho: Aqu hay reposo, dad reposo al cansado; y: Aqu hay descanso. Pero no quisieron escuchar.
Por lo cual la palabra del SEOR para ellos ser: Mandato sobre mandato, mandato sobre mandato, lnea sobre lnea, lnea sobre lnea, un poco aqu, un poco all, para que vayan y caigan de espaldas, se quiebren [los huesos,] y sean enlazados y apresados.
Por tanto, od la palabra del SEOR, oh escarnecedores, gobernantes de este pueblo que est en Jerusaln.
Porque habis dicho: Hemos hecho un pacto con la muerte, hemos hecho un convenio con el Seol; cuando pase el azote abrumador, no nos alcanzar, porque hemos hecho de la mentira nuestro refugio y en el engao nos hemos escondido.
Por tanto, as dice el Seor DIOS: He aqu, pongo por fundamento en Sion una piedra, una piedra probada, angular, preciosa, fundamental, bien colocada. El que crea [en ella] no ser perturbado.
Pondr el juicio por medida, y la justicia por nivel; el granizo barrer el refugio de la mentira, y las aguas cubrirn el escondite.
Y ser abolido vuestro pacto con la muerte, vuestro convenio con el Seol no quedar en pie; cuando pase el azote abrumador, seris su holladero.
Cuantas veces pase, os arrebatar, porque pasar maana tras maana, de da y de noche; y ser terrible espanto el comprender el mensaje.
La cama es muy corta para estirarse en ella, y la manta muy estrecha para envolverse en ella.
Porque el SEOR se levantar como en el monte Perazim, se enojar como en el valle de Gaban, para hacer su tarea, su extraa tarea, y para hacer su obra, su extraordinaria obra.
Y ahora, no continuis como escarnecedores, no sea que se hagan ms fuertes vuestros grillos, pues de parte del Seor, DIOS de los ejrcitos, he odo de una destruccin decretada sobre la tierra.
Escuchad y od mi voz, prestad atencin y od mis palabras.
Acaso para sembrar se pasa arando el labrador todo el da, abriendo y rastrillando su tierra?
No allana su superficie y siembra eneldo y esparce comino, y siembra trigo en hileras, cebada en su debido lugar, y centeno dentro de sus lmites?
Porque su Dios le instruye [y] le ensea cmo hacerlo.
Pues no se trilla el eneldo con el trillo, ni se hace girar la rueda de carreta sobre el comino; sino que con vara se sacude el eneldo, y con palo el comino.
El grano es triturado, pero no se le seguir trillando indefinidamente; debido a que la rueda de la carreta y sus caballos [lo] daarn, no se le triturar [ms.]
Tambin esto procede del SEOR de los ejrcitos, que ha hecho maravilloso [su] consejo y grande [su] sabidura.
Ay, Ariel, Ariel la ciudad [donde] acamp David! Aadid ao sobre ao, celebrad las fiestas a su tiempo.
Y traer angustias a Ariel, y ser [una ciudad] de lamento y de duelo; ser para m como un Ariel.
Acampar contra ti rodendote, pondr contra ti vallas de asedio, y levantar contra ti baluartes.
Entonces sers humillada, desde el suelo hablars, y desde el polvo [donde] ests postrada [saldr] tu habla. Tu voz ser tambin como la de un espritu de la tierra, y desde el polvo susurrar tu habla.
Pero la multitud de tus enemigos ser como polvo fino, y la multitud de los crueles como paja que se va volando; suceder en un instante, de repente.
Sers castigada por el SEOR de los ejrcitos con truenos y terremotos y gran ruido, [con] torbellino y tempestad y con llama de fuego consumidor.
Y ser como un sueo, una visin nocturna, la multitud de todas las naciones que combaten contra Ariel, todos los que combaten contra ella y su fortaleza, y los que la afligen.
Y ser como cuando un hambriento suea, y he aqu, est comiendo; pero cuando despierta, su hambre no ha sido satisfecha. O como cuando un sediento suea, y he aqu, est bebiendo; pero cuando despierta, he aqu, est desfallecido, y su sed no ha sido aplacada. As ser la multitud de todas las naciones que combaten contra el monte Sion.
Deteneos y esperad, cegaos y sed ciegos. Se embriagan, pero no con vino; se tambalean, pero no con licor.
Porque el SEOR ha derramado sobre vosotros espritu de sueo profundo, l ha cerrado vuestros ojos: los profetas, y ha cubierto vuestras cabezas: los videntes.
Y toda la visin ser para vosotros como las palabras de un libro sellado, que cuando se le da al que sabe leer, dicindole: Lee esto, por favor; y l dir: No puedo, porque est sellado.
Entonces el libro ser dado al que no sabe leer, dicindole: Lee esto, por favor; y l dir: No s leer.
Dijo entonces el Seor: Por cuanto este pueblo se [me] acerca con sus palabras y me honra con sus labios, pero aleja de m su corazn, y su veneracin hacia m es [slo] una tradicin aprendida [de memoria],
por tanto, he aqu, volver a hacer maravillas con este pueblo, prodigiosas maravillas; y perecer la sabidura de sus sabios, y se eclipsar el entendimiento de sus entendidos.
Ay de los que van muy hondo para esconder sus planes al SEOR, y realizan sus obras en tinieblas y dicen: Quin nos ve, o quin nos conoce?
Qu equivocacin la vuestra! Es acaso el alfarero como el barro, para que lo que est hecho diga a su hacedor: l no me hizo; o lo que est formado diga al que lo form: l no tiene entendimiento?
Acaso no queda ya muy poco [tiempo] para que el Lbano se convierta en campo frtil, y el campo frtil sea considerado bosque?
En aquel da los sordos oirn las palabras de un libro, y desde la oscuridad y desde las tinieblas los ojos de los ciegos vern.
Los afligidos aumentarn tambin [su] alegra en el SEOR, y los necesitados de la humanidad se regocijarn en el Santo de Israel.
Porque el violento tendr su fin, el escarnecedor ser acabado, y sern cortados todos los que se desvelan [por hacer] el mal;
los que hacen que una persona sea acusada por una palabra, tienden lazos al que juzga en la puerta, y defraudan al justo con vanos argumentos.
Por tanto el SEOR, que redimi a Abraham, dice as acerca de la casa de Jacob: Jacob no ser ahora avergonzado, ni palidecer ahora su rostro;
porque cuando vea a sus hijos, la obra de mis manos, en medio suyo, ellos santificarn mi nombre; ciertamente, santificarn al Santo de Jacob, y tendrn temor al Dios de Israel.
Los descarriados de espritu conocern la verdad, y los murmuradores aceptarn instruccin.
Ay de los hijos rebeldes -- declara el SEOR -- que ejecutan planes, pero no los mos, y hacen alianza, pero no segn mi Espritu, para aadir pecado sobre pecado!
Los que descienden a Egipto sin consultarme, para refugiarse al amparo de Faran, y buscar abrigo a la sombra de Egipto.
El amparo de Faran ser vuestra vergenza, y el abrigo a la sombra de Egipto, vuestra humillacin.
Porque sus prncipes estn en Zon, y sus embajadores llegan a Hanes.
Todos se avergonzarn a causa de un pueblo que no les trae provecho, [no les sirve] de ayuda ni de utilidad, sino de vergenza y tambin de oprobio.
Profeca sobre las bestias del Neguev. Por tierra de tribulacin y angustia, de donde [vienen] la leona y el len, la vbora y la serpiente voladora, llevan sus riquezas sobre lomos de pollinos y sus tesoros sobre gibas de camellos, a un pueblo que no [les] traer provecho,
a Egipto, cuya ayuda es vana y vaca. Por tanto lo he llamado Rahab el destruido.
Ahora ve, escrbelo en una tablilla delante de ellos y grbalo en un rollo, para que sirva en el da postrero como testigo para siempre.
Porque ste es un pueblo rebelde, hijos falsos, hijos que no quieren escuchar la instruccin del SEOR;
que dicen a los videntes: No veis [visiones;] y a los profetas: No nos profeticis lo que es recto, decidnos palabras agradables, profetizad ilusiones.
Apartaos del camino, desviaos de la senda, no oigamos ms acerca del Santo de Israel.
Por tanto, as dice el Santo de Israel: Ya que habis desechado esta palabra, y habis confiado en la opresin y en el engao, y os habis apoyado en ellos,
por eso esta iniquidad ser para vosotros como muro agrietado a punto de caer, [como] abultamiento en una pared alta, cuya cada viene de repente, en un instante.
Su cada es como el romper de una vasija de alfarero, despedazada sin piedad; no se halla entre sus pedazos ni un tiesto para tomar fuego del hogar o para sacar agua de una cisterna.
Porque as ha dicho el Seor DIOS, el Santo de Israel: En arrepentimiento y en reposo seris salvos; en quietud y confianza est vuestro poder. Pero no quisisteis,
y dijisteis: No, porque huiremos a caballo. Por tanto, huiris. Y: Sobre [corceles] veloces cabalgaremos. Por tanto, sern veloces los que os persiguen.
Mil [huirn] ante la amenaza de uno [solo,] ante la amenaza de cinco huiris; hasta que seis dejados como una ensea en la cima de un monte, y como seal sobre una colina.
Por tanto, el SEOR espera para tener piedad de vosotros, y por eso se levantar para tener compasin de vosotros. Porque el SEOR es un Dios de justicia; cun bienaventurados son todos los que en l esperan!
Oh pueblo de Sion, morador de Jerusaln, no llorars ms. Ciertamente se apiadar de ti a la voz de tu clamor; cuando la oiga, te responder.
Aunque el Seor os ha dado pan de escasez y agua de opresin, tu Maestro no se esconder ms, sino que tus ojos contemplarn a tu Maestro.
Tus odos oirn detrs de ti una palabra: ste es el camino, andad en l, ya sea que vayis a la derecha o a la izquierda.
Y profanars tus imgenes talladas recubiertas de plata, y tus imgenes fundidas revestidas de oro. Las esparcirs como cosa inmunda, [y] les dirs: Fuera de aqu!
Entonces l dar lluvia para la semilla que sembrars en la tierra, y pan del producto de la tierra, y ser rico y abundante. En aquel da tus ganados sern apacentados en espaciosos pastizales.
Tambin los bueyes y los asnos que labran la tierra comern forraje salado, que ha sido aventado con pala y con bieldo.
Sobre todo monte alto y sobre toda colina elevada habr arroyos de aguas perennes el da de la gran matanza, cuando caigan las torres.
Y ser la luz de la luna como la luz del sol, y la luz del sol ser siete veces [mayor,] como la luz de siete das, el da que el SEOR vende la fractura de su pueblo y cure la llaga que l ha causado.
He aqu, el nombre del SEOR viene de lejos ardiente es su ira, y denso es [su] humo. Sus labios estn llenos de indignacin, su lengua es como fuego consumidor,
y su aliento como un torrente desbordado que llega hasta el cuello, para zarandear a las naciones en una zaranda de destruccin, y [poner] la brida que conduce a la ruina en las mandbulas de los pueblos.
Tendris cnticos como en la noche en que celebris la fiesta, y alegra de corazn como cuando uno marcha al son de la flauta, para ir al monte del SEOR, a la Roca de Israel.
Y el SEOR har or la majestad de su voz, y dejar ver el descenso de su brazo con furia de ira y llama de fuego consumidor, con turbin, aguacero y piedra de granizo.
Porque a la voz del SEOR, Asiria se aterrar [cuando] l hiera con la vara.
Y cada golpe de la vara de castigo que el SEOR descargue sobre ella, ser al son de panderos y liras; y en batallas, blandiendo armas, l pelear contra ellos.
Porque Tofet est preparado desde hace tiempo, ciertamente, ha sido dispuesto para el rey. l lo ha hecho profundo y ancho, una pira de fuego con abundante lea; el soplo del SEOR, como torrente de azufre, lo enciende.
Ay de los que descienden a Egipto por ayuda! En los caballos buscan apoyo, y confan en los carros porque son muchos, y en los jinetes porque son muy fuertes, pero no miran al Santo de Israel, ni buscan al SEOR.
Pero l tambin es sabio y traer el mal, y no se retractar de sus palabras; sino que se levantar contra la casa de los malhechores y contra la ayuda de los que obran iniquidad.
Pues los egipcios son hombres, y no Dios, y sus caballos son carne, y no espritu; el SEOR, pues, extender su mano, y el que ayuda tropezar, y el que recibe ayuda caer; todos ellos a una perecern.
Porque as me dice el SEOR: Tal como grue el len o el leoncillo sobre su presa, contra el que se rene una multitud de pastores, [y] no se atemoriza de sus voces ni se acobarda por su multitud, as descender el SEOR de los ejrcitos para combatir sobre el monte Sion y sobre su collado.
Como aves que vuelan, as proteger el SEOR de los ejrcitos a Jerusaln; [la] proteger y [la] librar, [la] perdonar y [la] rescatar.
Volved a aquel de quien tan profundamente os habis apartado, oh hijos de Israel.
Porque en aquel da cada uno repudiar sus dolos de plata y sus dolos de oro, que os han hecho vuestras manos pecadoras.
El asirio caer por espada no de hombre, y la espada no humana lo devorar; no escapar de la espada, y sus jvenes sern sometidos a trabajos forzados.
Su fortaleza a causa del terror pasar, y sus prncipes se espantarn [ante] el estandarte -- declara el SEOR, que tiene su fuego en Sion y su horno en Jerusaln.
He aqu, un rey reinar con justicia, y prncipes gobernarn con rectitud.
Cada uno ser como refugio contra el viento y un abrigo contra la tormenta, como corrientes de agua en tierra seca, como la sombra de una gran pea en tierra rida.
No se cegarn entonces los ojos de los que ven, y los odos de los que oyen escucharn.
El corazn de los imprudentes discernir la verdad, y la lengua de los tartamudos se apresurar a hablar claramente.
Ya no se llamar noble al necio, ni al tramposo se le dir generoso.
Pues el necio habla necedades, y su corazn se inclina hacia el mal, para practicar la impiedad y hablar falsedad contra el SEOR, para mantener con hambre al hambriento y para privar de bebida al sediento.
En cuanto al tramposo, sus armas son malignas; trama designios perversos para destruir con calumnias a los afligidos, aun cuando el necesitado hable lo que es justo.
Pero el noble concibe cosas nobles, y en las cosas nobles se afirma.
Levantaos, mujeres indolentes, [y] od mi voz; hijas confiadas, prestad odo a mi palabra.
Dentro de un ao y [algunos] das, os conturbaris, [hijas] confiadas, porque se habr acabado la vendimia, [y] la recoleccin [del fruto] no vendr.
Temblad, [mujeres] indolentes; conturbaos, [hijas] confiadas; desvestos, desnudaos, y ceid [cilicio] en la cintura;
golpeaos el pecho, por los campos agradables, por la vid fructfera,
por el suelo de mi pueblo [donde] crecern espinos [y] zarzas; s, por todas las casas alegres [y por] la ciudad divertida.
Porque el palacio ha sido abandonado, hecha un desierto la populosa ciudad. Collado y atalaya se han convertido en cuevas para siempre, un deleite para asnos monteses, un pasto para rebaos;
hasta que se derrame sobre nosotros el Espritu desde lo alto, el desierto se convierta en campo frtil y el campo frtil sea considerado como bosque.
En el desierto morar el derecho, y la justicia habitar en el campo frtil.
La obra de la justicia ser paz, y el servicio de la justicia, tranquilidad y confianza para siempre.
Entonces habitar mi pueblo en albergue de paz, en mansiones seguras y en moradas de reposo;
aunque caiga granizo cuando el bosque caiga, y la ciudad sea derribada por completo.
Cun bienaventurados seris vosotros los que sembris junto a todas las aguas, y dejis sueltos al buey y al asno!
Ay de ti que destruyes, y no has sido destruido; y [de aquel] que es prfido, cuando [otros] no actuaron con perfidia contra l! Cuando termines de destruir, sers destruido; cuando acabes de actuar con perfidia, con perfidia actuarn contra ti.
Oh SEOR, ten piedad de nosotros; en ti hemos esperado. S nuestra fortaleza cada maana, tambin nuestra salvacin en tiempo de angustia.
Al estruendo del tumulto los pueblos huyen; al levantarte t las naciones se dispersan;
se recoge el botn [como] recoge la oruga, se lanzan sobre l como se lanzan las langostas.
Exaltado es el SEOR, pues mora en lo alto; ha llenado a Sion de derecho y de justicia.
l ser la seguridad de tus tiempos, abundancia de salvacin, sabidura y conocimiento; el temor del SEOR es tu tesoro.
He aqu, sus valientes claman en las calles, los mensajeros de paz lloran amargamente.
Las calzadas estn desiertas, el transente ya no pasa; ha quebrantado el pacto, ha despreciado las ciudades, no tiene en estima al hombre.
De duelo est la tierra [y] languidece, el Lbano est avergonzado [y] se marchita; Sarn es como una llanura desierta, y pierden [su follaje] Basn y el Carmelo.
Ahora me levantar -- dice el SEOR -- ahora ser exaltado, ahora ser ensalzado.
Concebisteis paja, daris a luz rastrojo; mi aliento [como] fuego os consumir.
Y los pueblos sern calcinados, [como] espinos cortados que son quemados en el fuego.
Od, los que estis lejos, lo que he hecho; y los que estis cerca, reconoced mi poder.
Aterrados estn los pecadores en Sion, el temblor se ha apoderado de los impos. Quin de nosotros habitar con el fuego consumidor? Quin de nosotros habitar con las llamas eternas?
El que anda en justicia y habla con sinceridad, el que rehsa la ganancia injusta, y se sacude las manos para que no retengan soborno; el que se tapa los odos para no or de derramamiento de sangre, y cierra los ojos para no ver el mal;
se morar en las alturas, en la pea inexpugnable estar su refugio; se le dar su pan, [y tendr] segura su agua.
Tus ojos contemplarn al Rey en su hermosura, vern una tierra muy lejana.
Tu corazn meditar en el terror, [y dir:] Dnde est el que cuenta? Dnde est el que pesa? Dnde est el que cuenta las torres?
No vers ms al pueblo feroz, pueblo de habla incomprensible, que nadie entiende, de lengua tartamuda, que nadie comprende.
Contempla a Sion, ciudad de nuestras fiestas sealadas; tus ojos vern a Jerusaln, morada de quietud, tienda que no ser plegada, cuyas estacas no sern arrancadas nunca, ni rotas ninguna de sus cuerdas.
Porque all, el Majestuoso, el SEOR, [ser] para nosotros lugar de ros [y] de anchos canales, por donde no andar embarcacin de remos, ni nave potente por l pasar.
Porque el SEOR es nuestro juez, el SEOR es nuestro legislador, el SEOR es nuestro rey; l nos salvar.
Se han aflojado tus cuerdas; no pueden sostener firme el mstil ni entesar la vela. Entonces ser repartida la presa de un abundante botn; los cojos se llevarn los despojos.
Ningn habitante dir: Estoy enfermo; al pueblo que all habita, le ser perdonada [su] iniquidad.
Acercaos, naciones, para or, y escuchad, pueblos; oiga la tierra y cuanto hay en ella, el mundo y todo lo que de l brota.
Porque el enojo del SEOR es contra todas las naciones, y [su] furor contra todos sus ejrcitos; las ha destruido por completo, las ha entregado a la matanza.
Sus muertos sern arrojados, y de sus cadveres subir el hedor, y las montaas sern empapadas con su sangre.
Todo el ejrcito de los cielos se consumir, y los cielos se enrollarn como un pergamino; tambin todos sus ejrcitos se marchitarn como se marchita la hoja de la vid, o como se marchita [la] de la higuera.
Porque mi espada est embriagada en el cielo, he aqu, descender para hacer juicio sobre Edom y sobre el pueblo que yo he dedicado a la destruccin.
La espada del SEOR est llena de sangre, est llena de sebo, de la sangre de corderos y de machos cabros, de sebo de los riones de carneros; porque el SEOR tiene un sacrificio en Bosra, y una gran matanza en la tierra de Edom.
Con ellos caern bfalos, y novillos juntamente con toros; as su tierra se embriagar de sangre, y su polvo ser engrasado de sebo.
Porque es da de venganza del SEOR, ao de retribucin para la causa de Sion.
Sus torrentes se convertirn en brea, su polvo en azufre, y su tierra ser brea ardiente.
No se apagar ni de noche ni de da, su humo subir para siempre; de generacin en generacin permanecer desolada, nunca jams pasar nadie por ella.
Mas el pelcano y el erizo la poseern, el bho y el cuervo habitarn en ella; l extender sobre ella el cordel de desolacin y la plomada del vaco.
Sus nobles (y all no hay ninguno [a quien] puedan proclamar rey) y todos sus prncipes sern nada.
Espinos crecern en sus palacios, ortigas y cardos en sus ciudades fortificadas; ser tambin guarida de chacales [y] morada de cras de avestruz.
Las fieras del desierto se encontrarn con las hienas, el macho cabro llamar a los de su especie; s, el monstruo nocturno se establecer all, y encontrar para s lugar de reposo.
All la serpiente anidar y pondr [sus huevos,] [los] incubar y juntar [su cra] bajo su sombra; tambin all se juntarn los halcones, cada uno con su compaera.
Buscad en el libro del SEOR, y leed: Ninguno de ellos faltar, ninguno carecer de su compaera. Porque su boca [lo] ha mandado, y su Espritu los ha reunido.
l les ha echado suertes, y su mano les ha repartido la tierra con el cordel. La poseern para siempre; de generacin en generacin morarn en ella.
El desierto y el yermo se alegrarn, y se regocijar el Arab y florecer como el azafrn;
florecer copiosamente y se regocijar en gran manera y gritar de jbilo. La gloria del Lbano le ser dada, la majestad del Carmelo y de Sarn. Ellos vern la gloria del SEOR, la majestad de nuestro Dios.
Fortaleced las manos dbiles y afianzad las rodillas vacilantes.
Decid a los de corazn tmido: Esforzaos, no temis. He aqu, vuestro Dios viene con venganza; la retribucin vendr de Dios mismo, mas l os salvar.
Entonces se abrirn los ojos de los ciegos, y los odos de los sordos se destaparn.
El cojo entonces saltar como un ciervo, y la lengua del mudo gritar de jbilo, porque aguas brotarn en el desierto y arroyos en el Arab.
La tierra abrasada se convertir en laguna, y el secadal en manantiales de aguas; en la guarida de chacales, su lugar de descanso, la hierba se [convertir en] caas y juncos.
All habr una calzada, un camino, y ser llamado Camino de Santidad; el inmundo no transitar por l, sino que [ser] para el que ande [en ese] camino; los necios no vagarn [por l].
All no habr len, ni subir por l bestia feroz; [stos] no se hallarn all, sino que [por l] andarn los redimidos.
Volvern los rescatados del SEOR, entrarn en Sion con gritos de jbilo, con alegra eterna sobre sus cabezas. Gozo y alegra alcanzarn, y huirn la tristeza y el gemido.
Y aconteci que en el ao catorce del rey Ezequas, subi Senaquerib, rey de Asiria, contra todas las ciudades fortificadas de Jud, y las tom.
Y el rey de Asiria envi desde Laquis a Jerusaln, al Rabsaces con un gran ejrcito, contra el rey Ezequas. Y se coloc junto al acueducto del estanque superior [que est] en la calzada del campo del Batanero.
Entonces Eliaquim, hijo de Hilcas, mayordomo de la casa real, el escriba Sebna y el cronista Joa, hijo de Asaf, salieron a l.
Y el Rabsaces les dijo: Decid ahora a Ezequas: "As dice el gran rey, el rey de Asiria: 'Qu confianza es sta que t tienes?
'Yo digo: "[Tu] consejo y podero para la guerra slo son palabras vacas." Ahora pues, en quin confas que te has rebelado contra m?
'He aqu, t confas en el bculo de esta caa quebrada, [es decir,] en Egipto, en el cual, si un hombre se apoya, penetrar en su mano y la traspasar. As es Faran, rey de Egipto, para todos los que confan en l.
'Pero si me decs: "Nosotros confiamos en el SEOR nuestro Dios," no es l aquel cuyos lugares altos y cuyos altares Ezequas ha quitado y ha dicho a Jud y a Jerusaln: "Adoraris delante de este altar"?
'Ahora pues, te ruego que llegues a un acuerdo con mi seor el rey de Asiria, y yo te dar dos mil caballos, si por tu parte puedes poner jinetes sobre ellos.
'Cmo, pues, puedes rechazar a un oficial de los menores de los siervos de mi seor, y confiar en Egipto para [tener] carros y hombres de a caballo?
'He subido ahora sin el [consentimiento] del SEOR contra esta tierra para destruirla? El SEOR me dijo: "Sube contra esta tierra y destryela."'"
Entonces Eliaquim, Sebna y Joa dijeron al Rabsaces: Te rogamos que hables a tus siervos en arameo porque nosotros [lo] entendemos, y no nos hables en la lengua de Jud a odos del pueblo que est sobre la muralla.
Pero el Rabsaces dijo: Acaso me ha enviado mi seor para hablar estas palabras [slo] a tu seor y a ti, [y] no a los hombres que estn sentados en la muralla, [condenados] a comer sus propios excrementos y a beber su propia orina con vosotros?
El Rabsaces se puso en pie, grit a gran voz en la lengua de Jud, y dijo: Escuchad las palabras del gran rey, el rey de Asiria.
As dice el rey: "Que no os engae Ezequas, porque l no os podr librar;
ni que Ezequas os haga confiar en el SEOR, diciendo: 'Ciertamente el SEOR nos librar, y esta ciudad no ser entregada en manos del rey de Asiria.'
"No escuchis a Ezequas, porque as dice el rey de Asiria: 'Haced la paz conmigo y salid a m, y coma cada uno de su vid y cada uno de su higuera, y beba cada cual de las aguas de su cisterna,
hasta que yo venga y os lleve a una tierra como vuestra tierra, tierra de grano y de mosto, tierra de pan y de vias.'
"[Cuidado,] no sea que Ezequas os engae, diciendo: 'El SEOR nos librar.' Acaso alguno de los dioses de las naciones ha librado su tierra de la mano del rey de Asiria?
"Dnde estn los dioses de Hamat y de Arfad? Dnde estn los dioses de Sefarvaim? Cundo han librado ellos a Samaria de mi mano?
"Quines de entre todos los dioses de estas tierras han librado su tierra de mi mano, para que el SEOR libre a Jerusaln de mi mano?"
Pero ellos se quedaron callados y no le respondieron palabra alguna; porque el rey haba dado un mandato, diciendo: No le respondis.
Entonces Eliaquim, hijo de Hilcas, mayordomo de la casa [real,] el escriba Sebna y el cronista Joa, hijo de Asaf, fueron a Ezequas con sus vestidos rasgados, y le relataron las palabras del Rabsaces.
Y sucedi que cuando oy [esto] el rey Ezequas, rasg sus vestidos, se cubri de cilicio y entr en la casa del SEOR.
Envi entonces a Eliaquim, mayordomo de la casa [real,] con el escriba Sebna y los ancianos de los sacerdotes, cubiertos de cilicio, al profeta Isaas, hijo de Amoz.
Y ellos le dijeron: As dice Ezequas: "Este da es da de angustia, de reprensin y de desprecio, pues hijos estn para nacer, pero no hay fuerzas para dar a luz.
"Tal vez el SEOR tu Dios oir las palabras del Rabsaces, a quien su seor, el rey de Asiria, ha enviado para injuriar al Dios vivo, y [lo] reprender por las palabras que el SEOR tu Dios ha odo. Eleva, pues, una oracin por el remanente que an queda."
Cuando llegaron los siervos del rey Ezequas ante Isaas,
ste les dijo: As diris a vuestro seor: "As dice el SEOR: 'No temas por las palabras que has odo, con las que los siervos del rey de Asiria me han blasfemado.
'He aqu, pondr en l un espritu, oir un rumor y se volver a su tierra; y en su tierra lo har caer a espada.'"
Entonces el Rabsaces volvi y hall al rey de Asiria peleando contra Libna, pues haba odo que [el rey] haba partido de Laquis.
Y [les] oy decir acerca de Tirhaca, rey de Etiopa: Ha salido a pelear contra ti. Y cuando [lo] oy, envi mensajeros a Ezequas, diciendo:
As diris a Ezequas, rey de Jud: "No te engae tu Dios en quien t confas, diciendo: 'Jerusaln no ser entregada en mano del rey de Asiria.'
"He aqu, t has odo lo que los reyes de Asiria han hecho a todas las naciones, destruyndolas por completo, y sers t librado?
"Acaso los libraron los dioses de las naciones que mis padres destruyeron, [es decir,] Gozn, Harn, Resef y a los hijos de Edn que [estaban] en Telasar?
"Dnde est el rey de Hamat, el rey de Arfad, el rey de la ciudad de Sefarvaim, de Hena y de Iva?"
Entonces Ezequas tom la carta de mano de los mensajeros y la ley, y subi a la casa del SEOR y la extendi delante del SEOR.
Y Ezequas or al SEOR, diciendo:
Oh SEOR de los ejrcitos, Dios de Israel, que ests [sobre] los querubines, solo t eres Dios de todos los reinos de la tierra. T hiciste los cielos y la tierra.
Inclina, oh SEOR, tu odo y escucha; abre, oh SEOR, tus ojos y mira; escucha todas las palabras que Senaquerib ha enviado para injuriar al Dios vivo.
En verdad, oh SEOR, los reyes de Asiria han asolado todas las naciones y sus tierras,
y han echado sus dioses al fuego, porque no eran dioses, sino obra de manos de hombre, de madera y piedra; por eso los han destruido.
Y ahora, SEOR, Dios nuestro, lbranos de su mano para que todos los reinos de la tierra sepan que solo t, oh SEOR, eres Dios.
Entonces Isaas, hijo de Amoz, envi a decir a Ezequas: As dice el SEOR, Dios de Israel: "Por cuanto me has rogado acerca de Senaquerib, rey de Asiria,
esta es la palabra que el SEOR ha hablado contra l: 'Te ha despreciado y se ha burlado de ti la virgen hija de Sion; ha movido la cabeza a tus espaldas la hija de Jerusaln.
'A quin has injuriado y blasfemado? Y contra quin has alzado la voz y levantado con altivez tus ojos? Contra el Santo de Israel!
'Por mano de tus siervos has injuriado al Seor, y has dicho: "Con mis numerosos carros yo sub a las cumbres de los montes, a las partes ms remotas del Lbano, y cort sus altos cedros [y] sus mejores cipreses; ir a su ms alta cima, a su ms frondoso bosque.
"Yo cav [pozos] y beb aguas, y sequ con la planta de mis pies todos los ros de Egipto."
'No has odo? Hace mucho tiempo que lo hice, desde la antigedad lo haba planeado. Ahora he hecho que suceda, para que conviertas las ciudades fortificadas en montones de ruinas.
'Sus habitantes, faltos de fuerzas, fueron desalentados y humillados; vinieron a ser [como] la vegetacin del campo y [como] la hierba verde, [como] la hierba en los techos que se quema antes de que haya crecido.
'Pero conozco tu sentarte, tu salir y tu entrar, y tu furor contra m.
'A causa de tu furor contra m, y porque tu arrogancia ha subido hasta mis odos, pondr, pues, mi garfio en tu nariz y mi freno en tu boca, y te har volver por el camino por donde viniste.
'Esto te ser por seal: Este ao comeris lo que crezca espontneamente; el segundo ao lo que nazca de por s, y en el tercer ao sembrad, segad, plantad vias y comed su fruto.
'Y el remanente de la casa de Jud que se salve, echar de nuevo races por debajo y dar fruto por arriba.
'Porque de Jerusaln saldr un remanente, y del monte Sion sobrevivientes. El celo del SEOR de los ejrcitos har esto.'"
Por tanto, as dice el SEOR acerca del rey de Asiria: "l no entrar en esta ciudad ni lanzar all flecha alguna; tampoco vendr delante de ella con escudo ni levantar terrapln contra ella.
"Por el camino que vino, por l se volver, y no entrar en esta ciudad" -- declara el SEOR.
"Porque defender esta ciudad para salvarla por amor a m mismo y por amor a mi siervo David."
Y sali el ngel del SEOR e hiri a ciento ochenta y cinco mil en el campamento de los asirios; cuando [los dems] se levantaron por la maana, he aqu, todos eran cadveres.
Entonces Senaquerib, rey de Asiria, parti y regres [a su tierra,] y habit en Nnive.
Y sucedi que mientras l adoraba en la casa de su dios Nisroc, sus hijos Adramelec y Sarezaer lo mataron a espada y huyeron a la tierra de Ararat. Y su hijo Esar-hadn rein en su lugar.
En aquellos das Ezequas cay enfermo de muerte. Y vino a l el profeta Isaas, hijo de Amoz, y le dijo: As dice el SEOR: "Pon tu casa en orden, porque morirs y no vivirs."
Entonces Ezequas volvi su rostro hacia la pared y or al SEOR,
y dijo: Te ruego, oh SEOR, que te acuerdes ahora de cmo yo he andado delante de ti en verdad y con corazn ntegro, y he hecho lo bueno ante tus ojos. Y Ezequas llor amargamente.
Entonces la palabra del SEOR vino a Isaas, diciendo:
Ve y di a Ezequas: "As dice el SEOR, Dios de tu padre David: 'He escuchado tu oracin [y] he visto tus lgrimas; he aqu, aadir quince aos a tus das.
'Y te librar a ti y a esta ciudad de la mano del rey de Asiria, y defender esta ciudad.'"
sta ser para ti la seal del SEOR, de que el SEOR har lo que ha dicho:
He aqu, har que la sombra en las gradas, que ha descendido con el sol en las gradas de Acaz, vuelva atrs diez grados. Y la [sombra del] sol retrocedi diez grados en las gradas por las que haba descendido.
Escritura de Ezequas, rey de Jud, cuando enferm y san de su enfermedad.
Yo dije: A la mitad de mis das he de entrar por las puertas del Seol; se me priva del resto de mis aos.
Dije: No ver al SEOR, al SEOR en la tierra de los vivientes; no ver ms hombre alguno entre los habitantes del mundo.
Como tienda de pastor, mi morada es arrancada y alejada de m; como tejedor enroll mi vida. Del telar, l me cort; del da a la noche acabas conmigo.
Sosegu [mi alma] hasta la maana. Como len, l rompe todos mis huesos; del da a la noche, acabas conmigo.
Como golondrina, [como] grulla, as me quejo, gimo como una paloma; mis ojos miran ansiosamente a las alturas. Oh Seor, estoy oprimido, s t mi ayudador.
Qu dir? Pues l me ha hablado y l mismo [lo] ha hecho. Andar errante todos mis aos a causa de la amargura de mi alma.
Oh Seor, por estas cosas viven [los hombres], y en todas ellas est la vida de mi espritu. Restablceme la salud y haz que viva.
He aqu, por [mi] bienestar tuve gran amargura; eres t quien ha guardado mi alma del abismo de la nada, porque echaste tras tus espaldas todos mis pecados.
Pues el Seol no te expresa gratitud, [ni] la muerte te alaba. Los que descienden a la fosa no pueden esperar tu fidelidad.
El que vive, el que vive es el que te da gracias, como yo lo hago hoy. El padre cuenta a sus hijos tu fidelidad.
El SEOR me salvar; y tocaremos mis canciones en instrumentos de cuerda todos los das de nuestra vida en la casa del SEOR.
E Isaas haba dicho: Que tomen una masa de higos y la pongan en la llaga para que se recupere.
Entonces Ezequas haba dicho: Cul ser la seal de que subir a la casa del SEOR?
En aquel tiempo Merodac-baladn, hijo de Baladn, rey de Babilonia, envi cartas y un regalo a Ezequas porque oy que haba estado enfermo y se haba recuperado.
Se alegr por ello Ezequas y les mostr la casa de su tesoro: la plata y el oro, las especias y el aceite precioso, todo su arsenal y todo lo que se hallaba en sus tesoros. No hubo nada en su casa ni en todo su dominio que Ezequas no les mostrara.
Entonces el profeta Isaas vino al rey Ezequas, y le dijo: Qu han dicho esos hombres y de dnde han venido a ti? Y Ezequas respondi: Han venido a m de un pas lejano, de Babilonia.
Y l dijo: Qu han visto en tu casa? Y Ezequas respondi: Han visto todo lo que hay en mi casa; no hay nada entre mis tesoros que yo no les haya mostrado.
Entonces Isaas dijo a Ezequas: Oye la palabra del SEOR de los ejrcitos:
"He aqu, vienen das cuando todo lo que hay en tu casa y todo lo que tus padres han atesorado hasta el da de hoy, ser llevado a Babilonia; nada quedar" -- dice el SEOR.
"Y [algunos] de tus hijos que saldrn de ti, los que engendrars, sern llevados y sern oficiales en el palacio del rey de Babilonia."
Entonces Ezequas dijo a Isaas: La palabra del SEOR que has hablado es buena. Pues pensaba: Porque habr paz y seguridad en mis das.
Consolad, consolad a mi pueblo -- dice vuestro Dios.
Hablad al corazn de Jerusaln y decidle a voces que su lucha ha terminado, que su iniquidad ha sido quitada, que ha recibido de la mano del SEOR el doble por todos sus pecados.
Una voz clama: Preparad en el desierto camino al SEOR; allanad en la soledad calzada para nuestro Dios.
Todo valle sea elevado, y bajado todo monte y collado; vulvase llano el terreno escabroso, y lo abrupto, ancho valle.
Entonces ser revelada la gloria del SEOR, y toda carne a una [la] ver, pues la boca del SEOR ha hablado.
Una voz dijo: Clama. Entonces l respondi: Qu he de clamar? Toda carne es hierba, y todo su esplendor es como flor del campo.
Scase la hierba, marchtase la flor cuando el aliento del SEOR sopla sobre ella; en verdad el pueblo es hierba.
Scase la hierba, marchtase la flor, mas la palabra del Dios nuestro permanece para siempre.
Sbete a un alto monte, oh Sion, portador de buenas nuevas; levanta con fuerza tu voz, oh Jerusaln, portadora de buenas nuevas; levnta[la,] no temas. Di a las ciudades de Jud: Aqu est vuestro Dios.
He aqu, el Seor DIOS vendr con poder, y su brazo gobernar por l. He aqu, con l est su galardn, y delante de l su recompensa.
Como pastor apacentar su rebao, en su brazo recoger los corderos, y en su seno [los] llevar; guiar con cuidado a las recin paridas.
Quin midi las aguas en el hueco de su mano, con [su] palmo tom la medida de los cielos, con un tercio de medida calcul el polvo de la tierra, pes los montes con la bscula, y las colinas con la balanza?
Quin gui al Espritu del SEOR, o como consejero suyo le ense?
A quin pidi consejo y [quin] le dio entendimiento? [Quin] le instruy en la senda de la justicia, le ense conocimiento, y le mostr el camino de la inteligencia?
He aqu, las naciones son como gota en un cubo, y son estimadas como grano de polvo en la balanza; he aqu, l levanta las islas como al polvo fino.
El Lbano no basta para el fuego, ni bastan sus bestias para el holocausto.
Todas las naciones ante l son como nada, menos que nada e insignificantes son consideradas por l.
A quin, pues, asemejaris a Dios, o con qu semejanza le compararis?
El artfice funde el dolo, el orfebre lo recubre de oro y el platero [le hace] cadenas de plata.
El que es muy pobre para [tal] ofrenda escoge un rbol que no se pudra; se busca un hbil artfice para erigir un dolo que no se tambalee.
No sabis? No habis odo? No os lo han anunciado desde el principio? No lo habis entendido desde la fundacin de la tierra?
[l es] el que est sentado sobre la redondez de la tierra, cuyos habitantes son como langostas; l es el que extiende los cielos como una cortina y los despliega como una tienda para morar.
[l es] el que reduce a la nada a los gobernantes, [y] hace insignificantes a los jueces de la tierra.
Apenas han sido plantados, apenas han sido sembrados, apenas ha arraigado en la tierra su tallo, cuando l sopla sobre ellos, y se secan, y la tempestad como hojarasca se los lleva.
A quin, pues, me haris semejante para que yo sea [su] igual? -- dice el Santo.
Alzad a lo alto vuestros ojos y ved quin ha creado estos [astros]: el que hace salir en orden a su ejrcito, [y] a todos llama por [su] nombre. Por la grandeza de su fuerza y la fortaleza de su poder no falta ni uno.
Por qu dices, Jacob, y afirmas, Israel: Escondido est mi camino del SEOR, y mi derecho pasa [inadvertido] a mi Dios?
Acaso no [lo] sabes? Es que no [lo] has odo? El Dios eterno, el SEOR, el creador de los confines de la tierra no se fatiga ni se cansa. Su entendimiento es inescrutable.
l da fuerzas al fatigado, y al que no tiene fuerzas, aumenta el vigor.
Aun los mancebos se fatigan y se cansan, y los jvenes tropiezan [y] vacilan,
pero los que esperan en el SEOR renovarn sus fuerzas; se remontarn [con] alas como las guilas, corrern y no se cansarn, caminarn y no se fatigarn.
Guardad silencio ante m, costas, y renueven sus fuerzas los pueblos; acrquense [y] entonces hablen, juntos vengamos a juicio.
Quin ha levantado del oriente al que l llama en justicia a sus pies? Ante l entrega naciones, y a reyes somete. Los deja como polvo con su espada, como hojarasca dispersa con su arco.
Los persigue, pasando seguros por una senda por donde no haban andado sus pies.
Quin [lo] ha hecho y [lo] ha realizado, llamando a las generaciones desde el principio? Yo, el SEOR, soy el primero, y con los postreros soy.
Las costas han visto y temen, tiemblan los confines de la tierra, se han acercado y han venido.
Cada uno ayuda a su prjimo, y dice a su hermano: S fuerte.
El artfice anima al fundidor, [y] el que alisa a martillo al que bate el yunque, diciendo de la soldadura: Est bien. Entonces asegura [su obra] con clavos, [para que] no se mueva.
Pero t, Israel, siervo mo, Jacob, a quien he escogido, descendiente de Abraham, mi amigo;
t, a quien tom de los confines de la tierra, y desde sus lugares ms remotos te llam, y te dije: "Mi siervo eres t; yo te he escogido y no te he rechazado:"
No temas, porque yo estoy contigo; no te desalientes, porque yo soy tu Dios. Te fortalecer, ciertamente te ayudar, s, te sostendr con la diestra de mi justicia.
He aqu, todos los que se enojan contra ti sern avergonzados y humillados; los que contienden contigo sern como nada y perecern.
Buscars a los que rien contigo, pero no los hallars; sern como nada, como si no existieran, los que te hacen guerra.
Porque yo soy el SEOR tu Dios, que sostiene tu diestra, que te dice: "No temas, yo te ayudar."
No temas, gusano de Jacob, [vosotros] hombres de Israel; yo te ayudar -- declara el SEOR -- y tu Redentor es el Santo de Israel.
He aqu, te he convertido en trillo nuevo, cortante, de doble filo; trillars los montes y [los] hars polvo, y los collados dejars como hojarasca.
Los aventars, el viento se los llevar, y la tempestad los dispersar; pero t te regocijars en el SEOR, en el Santo de Israel te gloriars.
Los afligidos y los necesitados buscan agua, pero no la hay, su lengua est reseca de sed. Yo, el SEOR, les responder, yo, el Dios de Israel, no los abandonar.
Abrir ros en las alturas desoladas, y manantiales en medio de los valles; transformar el desierto en estanque de aguas, y la tierra seca en manantiales.
Pondr en los desiertos el cedro, la acacia, el mirto y el olivo; pondr en el yermo el ciprs, junto con el olmo y el boj,
para que vean y entiendan, consideren y comprendan a una que la mano del SEOR ha hecho esto, que el Santo de Israel lo ha creado.
Presentad vuestra causa -- dice el SEOR. Exponed vuestros fuertes [argumentos] -- dice el Rey de Jacob.
Que expongan y nos declaren lo que ha de suceder. En cuanto a los [hechos] anteriores, declarad lo que fueron, para que los consideremos y sepamos su resultado, o bien, anunciadnos lo que ha de venir.
Declarad lo que ha de venir despus, para que sepamos que vosotros sois dioses. S, haced [algo] bueno o malo, para que nos desalentemos y temamos a una.
He aqu, vosotros nada sois, y vuestra obra es vana; abominacin es el que os escoge.
Del norte levant a uno, y ha venido; del nacimiento del sol invocar mi nombre, y vendr sobre los gobernantes, como [sobre] lodo, como el alfarero pisotea el barro.
Quin [lo] anunci desde el principio, para que supiramos, o desde tiempos antiguos, para que dijramos: Tiene razn? Ciertamente no haba quien [lo] anunciara, s, no haba quien [lo] proclamara, ciertamente no haba quien oyera vuestras palabras.
[Dije] primero a Sion: "Mira, aqu estn", y a Jerusaln: "[Os] dar un mensajero de buenas nuevas."
Pero cuando miro, no hay nadie, y entre ellos no hay consejeros a quienes, si les pregunto, puedan responder.
He aqu, todos ellos son falsos; sus obras intiles, viento y vacuidad sus imgenes fundidas.
He aqu mi Siervo, a quien yo sostengo, mi escogido, [en quien] mi alma se complace. He puesto mi Espritu sobre l; l traer justicia a las naciones.
No clamar ni alzar [su voz,] ni har or su voz en la calle.
No quebrar la caa cascada, ni apagar el pabilo mortecino; con fidelidad traer justicia.
No se desanimar ni desfallecer hasta que haya establecido en la tierra la justicia, y su ley esperarn las costas.
As dice Dios el SEOR, que crea los cielos y los extiende, que afirma la tierra y lo que de ella brota, que da aliento al pueblo que hay en ella, y espritu a los que por ella andan:
Yo soy el SEOR, en justicia te he llamado; te sostendr por la mano y por ti velar, y te pondr como pacto para el pueblo, como luz para las naciones,
para que abras los ojos a los ciegos, para que saques de la crcel a los presos, y de la prisin a los que moran en tinieblas.
Yo soy el SEOR, se es mi nombre; mi gloria a otro no dar, ni mi alabanza a imgenes talladas.
He aqu, las cosas anteriores se han cumplido, y yo anuncio cosas nuevas; antes que sucedan, os [las] anuncio.
Cantad al SEOR un cntico nuevo, [cantad] su alabanza desde los confines de la tierra, los que descendis al mar y cuanto hay en l, las islas y sus moradores.
Levanten [la voz] el desierto y sus ciudades, las aldeas donde habita Cedar. Canten de jbilo los habitantes de Sela, desde las cimas de los montes griten de alegra.
Den gloria al SEOR, y proclamen en las costas su alabanza.
El SEOR como guerrero saldr, como hombre de guerra despertar [su] celo; gritar, s, lanzar un grito de guerra, contra sus enemigos prevalecer.
Por mucho tiempo he guardado silencio, he estado callado y me he contenido. [Pero ahora] grito como mujer de parto, resuello y jadeo a la vez.
Asolar montes y collados, y secar toda su vegetacin; convertir los ros en islas, y las lagunas secar.
Conducir a los ciegos por un camino que no conocen, por sendas que no conocen los guiar; cambiar delante de ellos las tinieblas en luz y lo escabroso en llanura. Estas cosas har, y no las dejar [sin hacer].
Sern vueltos atrs [y] completamente avergonzados, los que confan en dolos, los que dicen a las imgenes fundidas: Vosotros sois nuestros dioses.
Sordos, od; ciegos, mirad y ved.
Quin es ciego sino mi siervo, tan sordo como el mensajero a quien envo? Quin es tan ciego como el que est en paz [conmigo,] tan ciego como el siervo del SEOR?
T has visto muchas cosas, pero no [las] observas; los odos estn abiertos, pero nadie oye.
El SEOR se complaci por causa de su justicia en hacer la ley grande y gloriosa.
Mas ste es un pueblo saqueado y despojado, todos atrapados en cuevas, o escondidos en prisiones; se han convertido en presa sin que nadie [los] libre y en despojo sin que nadie diga: Devulve[los.]
Quin de vosotros prestar odo a esto? [Quin] pondr atencin y escuchar en el futuro?
Quin entreg a Jacob al despojo, y a Israel a los saqueadores? No fue el SEOR, contra quien pecamos? En sus caminos no quisieron andar, ni obedecieron su ley.
Por eso derram sobre l el ardor de su ira y la violencia de la batalla; le prendi fuego por todos lados, pero l no se dio cuenta; lo consumi, pero l no hizo caso.
Mas ahora, as dice el SEOR tu Creador, oh Jacob, y el que te form, oh Israel: No temas, porque yo te he redimido, te he llamado por tu nombre; mo eres t.
Cuando pases por las aguas, yo [estar] contigo, y si por los ros, no te anegarn; cuando pases por el fuego, no te quemars, ni la llama te abrasar.
Porque yo soy el SEOR tu Dios, el Santo de Israel, tu Salvador; he dado a Egipto por tu rescate, a Cus y a Seba en lugar tuyo.
Ya que eres precioso a mis ojos, digno de honra, y yo te amo, dar a [otros] hombres en lugar tuyo, y a [otros] pueblos por tu vida.
No temas, porque yo [estoy] contigo; del oriente traer tu descendencia, y del occidente te reunir.
Dir al norte: "Entrga[los;]" y al sur: "No [los] retengas." Trae a mis hijos desde lejos, y a mis hijas desde los confines de la tierra,
a todo el que es llamado por mi nombre y a quien he creado para mi gloria, a quien he formado y a quien he hecho.
Sacad al pueblo ciego, aunque tiene ojos, y a los sordos, aunque tienen odos.
Todas las naciones a una se han reunido y se han congregado los pueblos. Quin de ellos declarar esto y nos proclamar las cosas anteriores? Que presenten sus testigos y que se justifiquen, que oigan y digan: Es verdad.
Vosotros sois mis testigos -- declara el SEOR -- y mi siervo a quien he escogido, para que [me] conozcis y creis en m, y entendis que yo soy. Antes de m no fue formado [otro] dios, ni despus de m [lo] habr.
Yo, yo soy el SEOR, y fuera de m no hay salvador.
Yo soy el que [lo] he anunciado, he salvado y [lo] he proclamado, y no hay entre vosotros [dios] extrao; vosotros, pues, sois mis testigos -- declara el SEOR -- y yo soy Dios.
Aun desde la eternidad, yo soy, y no hay quien libre de mi mano; yo acto, y quin lo revocar?
As dice el SEOR vuestro Redentor, el Santo de Israel: Por vuestra causa envi a Babilonia e hice descender como fugitivos a todos ellos, es decir, a los caldeos, en las naves de las cuales se gloriaban.
Yo soy el SEOR, vuestro Santo, el Creador de Israel, vuestro Rey.
As dice el SEOR, que abre camino en el mar y sendero en las aguas impetuosas;
el que hace salir carro y caballo, ejrcito y fuerza (a una se echarn [y] no se levantarn, como pabilo han sido apagados [y] extinguidos):
No recordis las cosas anteriores ni consideris las cosas del pasado.
He aqu, hago algo nuevo, ahora acontece; no lo percibs? Aun en los desiertos har camino [y] ros en el yermo.
Me glorificarn las bestias del campo, los chacales y los avestruces, porque he puesto aguas en los desiertos y ros en el yermo, para dar de beber a mi pueblo escogido.
El pueblo que yo he formado para m proclamar mi alabanza.
Pero no me has invocado, Jacob, sino que te has cansado de m, Israel.
No me has trado las ovejas de tus holocaustos, ni me has honrado con tus sacrificios. No te he abrumado exigiendo ofrendas, ni te he cansado exigiendo incienso.
No me has comprado con dinero caa aromtica, ni con la grosura de tus sacrificios me has saciado; por el contrario me has abrumado con tus pecados, [y] me has cansado con tus iniquidades.
Yo, yo soy el que borro tus transgresiones por amor a m mismo, y no recordar tus pecados.
Hazme recordar, discutamos juntos nuestro caso; habla t para justificarte.
Tu primer padre pec, y tus voceros prevaricaron contra m.
Por tanto, profanar a los prncipes del santuario, y entregar a Jacob al anatema y a Israel al oprobio.
Mas ahora escucha, Jacob, siervo mo, Israel, a quien yo he escogido.
As dice el SEOR que te cre, que te form desde el seno materno, y que te ayudar: "No temas, Jacob, siervo mo, ni t, Jesurn, a quien he escogido.
"Porque derramar agua sobre la [tierra] sedienta, y torrentes sobre la tierra seca; derramar mi Espritu sobre tu posteridad, y mi bendicin sobre tus descendientes.
"Ellos brotarn entre la hierba como sauces junto a corrientes de agua."
ste dir: "Yo soy del SEOR", otro invocar el nombre de Jacob, y otro escribir [en] su mano: "Del SEOR [soy]" y se llamar con el nombre de Israel.
As dice el SEOR, el Rey de Israel, y su Redentor, el SEOR de los ejrcitos: "Yo soy el primero y yo soy el ltimo, y fuera de m no hay Dios.
"Y quin como yo? Que lo proclame y lo declare. S, que en orden lo relate ante m, desde que establec la antigua nacin. Que les anuncien las cosas venideras y lo que va a acontecer.
"No temblis ni temis; no os [lo] he hecho or y [lo] he anunciado desde hace tiempo? Vosotros sois mis testigos. Hay [otro] dios fuera de m, o hay [otra] Roca? No conozco [ninguna.]"
Los que dan forma a un dolo todos ellos son nada, y sus cosas ms preciadas de nada sirven; aun sus propios testigos no ven ni entienden, por eso sern avergonzados.
Quin ha dado forma a un dios o fundido un dolo para no tener ganancia?
He aqu, todos sus compaeros sern avergonzados, pues los artfices son slo hombres. Que se renan todos, que se levanten, que tiemblen, que sean a una avergonzados.
El herrero [hace] un instrumento cortante; [lo] trabaja sobre las brasas, lo forma con martillos y lo forja con su brazo fuerte. Despus siente hambre y flaquean sus fuerzas; no bebe agua, y desfallece.
El carpintero extiende el cordel de medir, traza el diseo con tiza roja, lo labra con gubias, lo traza con el comps y le da forma de hombre y belleza humana para colocarlo en una casa.
Corta cedros para s, toma un ciprs o una encina, y hace que sea fuerte entre los rboles del bosque; planta un pino y la lluvia lo hace crecer.
Luego sirve para que el hombre haga fuego, y toma uno y se calienta; tambin hace fuego para cocer pan; adems hace un dios y lo adora; hace de l una imagen tallada, y se postra delante de ella.
La mitad [del leo] quema en el fuego; sobre [esta] mitad prepara un asado, come carne y se sacia. Tambin se calienta, y dice: Ah!, me he calentado, he visto la llama.
Y del resto hace un dios, su dolo. Se postra delante de l, [lo] adora, y le ruega, diciendo: Lbrame, pues mi dios eres t.
Ellos no saben ni entienden, porque l ha cerrado sus ojos para que no vean y su corazn para que no comprendan.
Ninguno reflexiona; no tienen conocimiento ni inteligencia para decir: He quemado la mitad en el fuego, y tambin he cocido pan sobre sus brasas. He asado carne y [la] he comido; y del resto har una abominacin? Me postrar ante un pedazo de madera?
Se alimenta de cenizas; el corazn engaado le ha extraviado. A s mismo no se puede librar, ni decir: No es mentira [lo que tengo] en mi diestra?
Recuerda estas cosas, Jacob, y [t] Israel, porque mi siervo eres. Yo te he formado, siervo mo eres; Israel, no me olvidar de ti.
He disipado como una densa nube tus transgresiones, y como espesa niebla tus pecados. Vulvete a m, porque yo te he redimido.
Gritad de jbilo, cielos, porque el SEOR [lo] ha hecho. Gritad de alegra, profundidades de la tierra. Prorrumpid, montes, en gritos de jbilo, [y] el bosque, y todo rbol [que] en l [hay], porque el SEOR ha redimido a Jacob y ha mostrado su gloria en Israel.
As dice el SEOR, tu Redentor, el que te form desde el seno materno: Yo, el SEOR, creador de todo, que extiendo los cielos yo solo y afirmo la tierra sin ayuda;
hago fallar los pronsticos de los impostores, hago necios a los adivinos, hago retroceder a los sabios, y convierto en necedad su sabidura.
Yo soy el que confirmo la palabra de su siervo, y cumplo el propsito de sus mensajeros; el que dice de Jerusaln: "Ser habitada"; y de las ciudades de Jud: "Sern reedificadas, y sus ruinas levantar";
el que dice a la profundidad del mar: "Scate"; y yo secar tus ros.
El que dice de Ciro: "[l es] mi pastor, y l cumplir todos mis deseos", y dice de Jerusaln: "Ser reedificada", y al templo: "Sers fundado."
As dice el SEOR a Ciro, su ungido, a quien he tomado por la diestra, para someter ante l naciones, y para desatar lomos de reyes, para abrir ante l las puertas, para que no queden cerradas las entradas:
Yo ir delante de ti y allanar los lugares escabrosos; romper las puertas de bronce y har pedazos sus barras de hierro.
Te dar los tesoros ocultos, y las riquezas de los lugares secretos, para que sepas que soy yo, el SEOR, Dios de Israel, el que te llama por tu nombre.
Por amor a mi siervo Jacob y a Israel mi escogido, te he llamado por tu nombre; te he honrado, aunque no me conocas.
Yo soy el SEOR, y no hay ningn otro; fuera de m no hay Dios. Yo te ceir, aunque no me has conocido,
para que se sepa que desde el nacimiento del sol hasta donde se pone, no hay ninguno fuera de m. Yo soy el SEOR, y no hay otro;
el que forma la luz y crea las tinieblas, el que causa bienestar y crea calamidades, yo soy el SEOR, el que hace todo esto.
Destilad, oh cielos, desde lo alto, y derramen justicia las nubes; brase la tierra y d fruto la salvacin, y brote la justicia con ella. Yo, el SEOR, [todo] lo he creado.
Ay del que contiende con su Hacedor, el tiesto entre los tiestos de tierra! Dir el barro al alfarero: "Qu haces"? O tu obra [dir:] "l no tiene manos"?
Ay de aquel que diga al padre: "Qu engendras?" O a la mujer: "Qu das a luz?"
As dice el SEOR, el Santo de Israel y su Hacedor: Preguntadme acerca de las cosas venideras tocante a mis hijos, y dejaris a mi cuidado la obra de mis manos.
Yo hice la tierra y cre al hombre sobre ella. Yo extend los cielos con mis manos, y di rdenes a todo su ejrcito.
Yo lo he despertado en justicia, y todos sus caminos allanar. l edificar mi ciudad y dejar libres a mis desterrados sin pago ni recompensa -- dice el SEOR de los ejrcitos.
As dice el SEOR: Los productos de Egipto, la mercadera de Cus y los sabeos, hombres de gran estatura, pasarn a ti y tuyos sern; detrs de ti caminarn, pasarn encadenados y ante ti se inclinarn. Te suplicarn: "Ciertamente Dios est contigo y no hay ningn otro, ningn otro dios."
En verdad, t eres un Dios que te ocultas, oh Dios de Israel, Salvador.
Avergonzados y aun humillados sern todos ellos; los fabricantes de dolos a una se irn humillados.
Israel ha sido salvado por el SEOR con salvacin eterna; no seris avergonzados ni humillados por toda la eternidad.
Porque as dice el SEOR que cre los cielos (l es el Dios que form la tierra y la hizo, l la estableci [y] no la hizo un lugar desolado, [sino que] la form para ser habitada): Yo soy el SEOR y no hay ningn otro.
No he hablado en secreto, en alguna tierra oscura; no dije a la descendencia de Jacob: "Buscadme en lugar desolado." Yo, el SEOR, hablo justicia [y] declaro lo que es recto.
Reunos y venid; juntos acercaos, fugitivos de las naciones. No tienen conocimiento los que llevan su dolo de madera y suplican a un dios que no puede salvar.
Declarad y presentad [vuestro caso;] s, que deliberen juntos: Quin ha anunciado esto desde la antigedad [y] lo ha declarado desde entonces? No soy yo, el SEOR? No hay ms Dios que yo, un Dios justo y salvador; no hay [ninguno] fuera de m.
Volveos a m y sed salvos, todos los trminos de la tierra; porque yo soy Dios, y no hay ningn otro.
Por m mismo he jurado, ha salido de mi boca en justicia una palabra que no ser revocada: Que ante m se doblar toda rodilla, [y] toda lengua jurar [lealtad].
De m dirn: "Slo en el SEOR hay justicia y fuerza." A l vendrn y sern avergonzados todos los que contra l se enojaron.
En el SEOR ser justificada y se gloriar toda la descendencia de Israel.
Se ha postrado Bel, se derrumba Nebo; sus imgenes son [puestas] sobre bestias, sobre animales [de carga.] Vuestros fardos son pesados, una carga para la [bestia] fatigada.
Se derrumbaron, a una se han postrado; no pudieron salvar la carga, sino que ellos mismos han ido en cautividad.
Escuchadme, casa de Jacob, y todo el remanente de la casa de Israel, los que habis sido llevados por m desde el vientre, cargados desde la matriz.
Aun hasta [vuestra] vejez, yo [ser] el mismo, y hasta [vuestros] aos avanzados, yo [os] sostendr. Yo [lo] he hecho, y yo [os] cargar; yo [os] sostendr, y yo [os] librar.
A quin me asemejaris, me igualaris o me compararis para que seamos semejantes?
Los que derrochan el oro de la bolsa y pesan la plata en la balanza pagan a un orfebre para que haga un dios de ello; se postran y lo adoran.
Lo levantan en hombros [y] lo llevan; lo colocan en su lugar y [all] se est. No se mueve de su lugar. Aunque alguno clame a l, no responde, de su angustia no lo libra.
Acordaos de esto, y estad confiados; ponedlo en [vuestro] corazn, transgresores.
Acordaos de las cosas anteriores ya pasadas, porque yo soy Dios, y no hay otro; [yo soy] Dios, y no hay ninguno como yo,
que declaro el fin desde el principio y desde la antigedad lo que no ha sido hecho. Yo digo: "Mi propsito ser establecido, y todo lo que quiero realizar."
Yo llamo del oriente un ave de rapia, [y] de tierra lejana al hombre de mi propsito. En verdad he hablado, ciertamente har que suceda; [lo] he planeado, as lo har.
Escuchadme, duros de corazn, que estis lejos de la justicia.
Yo acerco mi justicia, no est lejos; y mi salvacin no tardar. Pondr salvacin en Sion, para Israel [ser] mi gloria.
Desciende y sintate en el polvo, virgen hija de Babilonia. Sintate en la tierra, sin trono, hija de los caldeos, porque nunca ms sers llamada tierna y delicada.
Toma las piedras de molino y muele la harina; qutate el velo, despjate de la falda, descubre tus piernas, pasa los ros.
Ser descubierta tu desnudez, tambin ser expuesta tu vergenza; tomar venganza y no perdonar a hombre alguno.
Nuestro Redentor, el SEOR de los ejrcitos es su nombre, el Santo de Israel.
Sintate en silencio y entra en las tinieblas, hija de los caldeos, porque nunca ms te llamarn soberana de reinos.
Estaba enojado contra mi pueblo, profan mi heredad y en tu mano los entregu; no les mostraste compasin, sobre el anciano hiciste muy pesado tu yugo,
y dijiste: "Ser soberana para siempre." No consideraste esto en tu corazn, ni te acordaste de su resultado.
Ahora pues, oye esto, voluptuosa, t que moras confiadamente, que dices en tu corazn: "Yo, y nadie ms. No me quedar viuda, ni sabr de prdida de hijos."
Pero estas dos cosas vendrn de repente sobre ti en un mismo da: prdida de hijos y viudez. Vendrn sobre ti en toda su plenitud a pesar de tus muchas hechiceras, a pesar del gran poder de tus encantamientos.
Te sentiste segura en tu maldad y dijiste: "Nadie me ve." Tu sabidura y tu conocimiento te han engaado, y dijiste en tu corazn: "Yo, y nadie ms."
Pero un mal vendr sobre ti que no sabrs conjurar; caer sobre ti un desastre que no podrs remediar; vendr de repente sobre ti una destruccin que no conoces.
Permanece ahora en tus encantamientos y en tus muchas hechiceras en las cuales te has ocupado desde tu juventud; tal vez podrs sacar provecho, tal vez causars temor.
Ests fatigada por los muchos consejos; que se levanten ahora los que contemplan los cielos, los que profetizan por medio de las estrellas, los que pronostican cada luna nueva, y te salven de lo que vendr sobre ti.
He aqu, ellos se han vuelto como rastrojo, el fuego los quema; no librarn sus vidas del poder de la llama. No habr brasas para calentarse, [ni] lumbre ante la cual sentarse.
As han venido a ser para ti aquellos con quienes has trabajado, que han negociado contigo desde tu juventud; cada cual vaga por su camino, no hay nadie que te salve.
Od esto, casa de Jacob, los que llevis el nombre de Israel y salisteis de las entraas de Jud, los que juris por el nombre del SEOR y hacis mencin del Dios de Israel, [pero] no en verdad ni en justicia,
aunque llevis [el nombre] de la ciudad santa, y os apoyis en el Dios de Israel, cuyo nombre es SEOR de los ejrcitos.
Las cosas pasadas desde hace tiempo las declar, de mi boca salieron y las proclam. De repente actu y se cumplieron.
Por cuanto s que eres obstinado, que tendn de hierro es tu cerviz y de bronce tu frente,
yo, pues, te [las] declar desde hace tiempo; antes de que sucedieran te [las] proclam, no sea que dijeras: "Mi dolo las ha hecho, y mi imagen tallada o fundida las ha ordenado."
[Lo] has odo; mra[lo] todo. Y vosotros, no lo declararis? Desde este momento te hago or cosas nuevas y ocultas que no conocas.
Ahora han sido creadas, y no hace tiempo, y antes de hoy no las habas odo, para que no digas: "He aqu, yo las conoca."
S, t no [las] oste, ni nunca [las] conociste; ciertamente, no haban sido abiertos de antemano tus odos, porque yo saba que obraras con mucha perfidia, y rebelde te han llamado desde el seno materno.
Por amor a mi nombre contengo mi ira, y [para] mi alabanza [la] reprimo contigo a fin de no destruirte.
He aqu, te he purificado, pero no como a plata; te he probado en el crisol de la afliccin.
Por amor mo, por amor mo, lo har, porque cmo podra ser profanado [mi nombre?] Mi gloria, pues, no la dar a otro.
yeme, Jacob, Israel a quien llam: Yo soy, yo soy el primero [y] tambin soy el ltimo.
Ciertamente mi mano fund la tierra, y mi diestra extendi los cielos; cuando los llamo, comparecen juntos.
Congregaos, todos vosotros, y escuchad. Quin de entre ellos ha declarado estas cosas? El SEOR lo ama; l ejecutar su voluntad en Babilonia, y su brazo [ser contra] los caldeos.
Yo, yo he hablado, en verdad lo he llamado, lo he trado; y su camino prosperar.
Acercaos a m, escuchad esto: Desde el principio no he hablado en secreto, desde el momento en que sucedi, all estaba yo. Y ahora me ha enviado el Seor DIOS, y su Espritu.
As dice el SEOR, tu Redentor, el Santo de Israel: Yo soy el SEOR tu Dios, que te ensea para [tu] beneficio, que te conduce por el camino en que debes andar.
Si tan slo hubieras atendido a mis mandamientos! Entonces habra sido tu paz como un ro, y tu justicia como las olas del mar.
Sera como la arena tu descendencia, y tus hijos como sus granos; nunca habra sido cortado ni borrado su nombre de mi presencia.
Salid de Babilonia, huid de los caldeos; con voz de jbilo anunciad, proclamad esto, publicadlo hasta los confines de la tierra; decid: El SEOR ha redimido a su siervo Jacob.
No padecieron sed cuando l los condujo por los desiertos; hizo que brotara agua de la roca para ellos, parti la pea, y las aguas corrieron.
No hay paz para los malvados -- dice el SEOR.
Escuchadme, islas, y atended, pueblos lejanos. El SEOR me llam desde el seno materno, desde las entraas de mi madre mencion mi nombre.
Ha hecho mi boca como espada afilada, en la sombra de su mano me ha escondido; me ha hecho tambin como saeta escogida, en su aljaba me ha escondido.
Y me dijo: T eres mi siervo, Israel, en quien yo mostrar mi gloria.
Y yo dije: En vano he trabajado, en vanidad y en nada he gastado mis fuerzas; pero mi derecho est en el SEOR, y mi recompensa con mi Dios.
Y ahora dice el SEOR (el que me form desde el seno materno para [ser] su siervo, para hacer que Jacob vuelva a l y que Israel se rena con l, porque honrado soy a los ojos del SEOR y mi Dios ha sido mi fortaleza),
dice l: Poca cosa es que t seas mi siervo, para levantar las tribus de Jacob y para restaurar a los que quedaron de Israel; tambin te har luz de las naciones, para que mi salvacin alcance hasta los confines de la tierra.
As dice el SEOR, el Redentor de Israel, el Santo suyo, al despreciado, al aborrecido de la nacin, al siervo de gobernantes: [Lo] vern reyes y se levantarn, prncipes, y se postrarn, a causa del SEOR que es fiel, del Santo de Israel que te ha escogido.
As dice el SEOR: En tiempo propicio te he respondido, en da de salvacin te he ayudado; te guardar y te dar por pacto del pueblo, para restaurar la tierra, para repartir las heredades asoladas,
para decir a los presos: "Salid"; a los que estn en tinieblas: "Mostraos." Por los caminos pacern, y en todas las alturas desoladas [tendrn] sus pastos.
No pasarn hambre ni sed, ni los herir el calor abrasador ni el sol, porque el que tiene compasin de ellos los guiar, y a manantiales de aguas los conducir.
Convertir todos mis montes en camino, y mis calzadas sern levantadas.
Mira, stos vendrn de lejos; y he aqu, otros del norte y del occidente, y otros de la tierra de Sinim.
Gritad de jbilo, cielos, y regocjate, tierra. Prorrumpid, montes, en gritos de alegra, porque el SEOR ha consolado a su pueblo, y de sus afligidos tendr compasin.
Pero Sion dijo: El SEOR me ha abandonado, el Seor se ha olvidado de m.
Puede una mujer olvidar a su nio de pecho, sin compadecerse del hijo de sus entraas? Aunque ellas se olvidaran, yo no te olvidar.
He aqu, en las palmas [de mis manos,] te he grabado; tus muros estn constantemente delante de m.
Tus edificadores se apresuran; tus destructores y tus devastadores se alejarn de ti.
Levanta en derredor tus ojos y mira: todos ellos se renen, vienen a ti. Vivo yo -- declara el SEOR -- que a todos ellos como joyas te los pondrs, y te ceirs con ellos como una novia.
En cuanto a tus lugares desiertos y desolados y tu tierra arruinada, ahora sers ciertamente demasiado estrecha para los moradores, y tus devoradores estarn muy lejos.
Todava te dirn al odo los hijos de los que fuiste privada: "El lugar es muy estrecho para m; hazme sitio para que yo more [aqu]."
Y dirs en tu corazn: "Quin me ha engendrado stos? Pues yo haba sido privada de mis hijos, y era estril, desterrada y errante. Y a stos, quin los ha criado? He aqu, yo haba sido dejada sola; [y] stos, dnde estaban?"
As dice el Seor DIOS: He aqu, levantar hacia las naciones mi mano, y hacia los pueblos alzar mi estandarte; traern a tus hijos en brazos, y tus hijas a hombros sern llevadas.
Reyes sern tus tutores, y sus princesas, tus nodrizas. Rostro en tierra te rendirn homenaje y el polvo de tus pies lamern. Y sabrs que yo soy el SEOR, y que no se avergonzarn los que esperan en m.
Se le podr quitar la presa al poderoso, o rescatar al cautivo del tirano?
Ciertamente as dice el SEOR: Aun los cautivos del poderoso sern recobrados, y rescatada ser la presa del tirano; con el que contienda contigo yo contender, y salvar a tus hijos.
Har comer a tus opresores su propia carne, y como con vino dulce, con su sangre se embriagarn; y toda carne sabr que yo, el SEOR, soy tu Salvador y tu Redentor, el Poderoso de Jacob.
As dice el SEOR: Dnde est esa carta de divorcio con la que repudi a vuestra madre? O a cul de mis acreedores os vend? He aqu, por vuestras iniquidades fuisteis vendidos, y por vuestras transgresiones fue repudiada vuestra madre.
Por qu cuando vine no haba nadie, [y] cuando llam no haba quien respondiera? Acaso es tan corta mi mano que no puede rescatar, o no tengo poder para librar? He aqu, con mi reprensin seco el mar, convierto los ros en desierto; sus peces hieden por falta de agua, mueren de sed.
Yo visto de negrura los cielos, y hago de cilicio su cobertura.
El Seor DIOS me ha dado lengua de discpulo, para que yo sepa sostener con una palabra al fatigado. Maana tras maana [me] despierta, despierta mi odo para escuchar como los discpulos.
El Seor DIOS me ha abierto el odo; y no fui desobediente, ni me volv atrs.
Di mis espaldas a los que [me] heran, y mis mejillas a los que [me] arrancaban la barba; no escond mi rostro de injurias y esputos.
El Seor DIOS me ayuda, por eso no soy humillado, por eso como pedernal he puesto mi rostro, y s que no ser avergonzado.
Cercano est el que me justifica; quin contender conmigo? Comparezcamos juntos; quin es el enemigo de mi causa? Que se acerque a m.
He aqu, el Seor DIOS me ayuda; quin es el que me condena? He aqu, todos ellos como un vestido se gastarn, la polilla se los comer.
Quin hay entre vosotros que tema al SEOR, que oiga la voz de su siervo, que ande en tinieblas y no tenga luz? Confe en el nombre del SEOR y apyese en su Dios.
He aqu, todos vosotros que encendis fuego, que os rodeis de teas, andad a la lumbre de vuestro fuego y entre las teas que habis encendido. Esto os vendr de mi mano: en tormento yaceris.
Escuchadme, vosotros que segus la justicia, los que buscis al SEOR. Mirad la roca de donde fuisteis tallados, y la cantera de donde fuisteis excavados.
Mirad a Abraham, vuestro padre, y a Sara, que os dio a luz; cuando [l era] uno solo lo llam, y lo bendije y lo multipliqu.
Ciertamente el SEOR consolar a Sion, consolar todos sus lugares desolados; convertir su desierto en Edn, y su yermo en huerto del SEOR; gozo y alegra se encontrarn en ella, acciones de gracias y voces de alabanza.
Prestadme atencin, pueblo mo, y odme, nacin ma; porque de m saldr una ley, y establecer mi justicia para luz de los pueblos.
Cerca est mi justicia, ha salido mi salvacin, y mis brazos juzgarn a los pueblos; por m esperan las costas, y en mi brazo ponen su esperanza.
Alzad vuestros ojos a los cielos, y mirad la tierra abajo; porque los cielos como humo se desvanecern, y la tierra como un vestido se gastar. Sus habitantes como mosquitos morirn, pero mi salvacin ser para siempre, y mi justicia no menguar.
Escuchadme, vosotros que conocis la justicia, pueblo en cuyo corazn est mi ley. No temis el oprobio del hombre, ni os desalentis a causa de sus ultrajes.
Porque como a vestido se los comer la polilla, y como a lana se los comer la larva. Pero mi justicia durar para siempre, y mi salvacin por todas las generaciones.
Despierta, despierta, vstete de poder, oh brazo del SEOR; despierta como en los das de antao, en las generaciones pasadas. No eres t el que despedaz a Rahab, el que traspas al dragn?
No eres t el que sec el mar, las aguas del gran abismo; el que transform en camino las profundidades del mar para que pasaran los redimidos?
Los rescatados del SEOR volvern, entrarn en Sion con gritos de jbilo, con alegra eterna sobre sus cabezas. Gozo y alegra alcanzarn, y huirn la tristeza y el gemido.
Yo, yo soy vuestro consolador. Quin eres t que temes al hombre mortal, y al hijo del hombre que como hierba es tratado?
Has olvidado al SEOR, tu Hacedor, que extendi los cielos y puso los cimientos de la tierra, para que ests temblando sin cesar todo el da ante la furia del opresor, mientras ste se prepara para destruir? Pero dnde est la furia del opresor?
El desterrado pronto ser libertado, y no morir en la crcel, ni le faltar su pan.
Porque yo soy el SEOR tu Dios, que agito el mar y hago bramar sus olas (el SEOR de los ejrcitos es su nombre),
y he puesto mis palabras en tu boca, y con la sombra de mi mano te he cubierto al establecer los cielos, poner los cimientos de la tierra y decir a Sion: "T eres mi pueblo."
Despierta, despierta! Levntate, Jerusaln, t, que has bebido de la mano del SEOR la copa de su furor, que has bebido el cliz del vrtigo hasta vaciarlo.
No hay quien la gue entre todos los hijos que dio a luz, ni hay quien la tome de la mano entre todos los hijos que cri.
Estas dos cosas te han acontecido, quin te confortar?; desolacin y destruccin, hambre y espada, quin te consolar?
Tus hijos han desfallecido, yacen en las esquinas de todas las calles como antlope en la red, llenos del furor del SEOR, de la reprensin de tu Dios.
Por tanto, oye ahora esto, afligida, que ests ebria, mas no de vino:
As dice tu Seor, el SEOR tu Dios, que contiende por su pueblo: He aqu, he quitado de tu mano la copa del vrtigo, el cliz de mi furor, nunca ms lo bebers.
Lo pondr en las manos de los que te atormentan, que te han dicho: "Pstrate para que pasemos." Y t pusiste tu espalda como suelo, como calle para los que pasaban.
Despierta, despierta, vstete de tu poder, oh Sion; vstete de tus ropajes hermosos, oh Jerusaln, ciudad santa. Porque el incircunciso y el inmundo no volvern a entrar en ti.
Sal del polvo, levntate, cautiva Jerusaln; lbrate de las cadenas de tu cuello, cautiva hija de Sion.
Porque as dice el SEOR: De balde fuisteis vendidos y sin dinero seris redimidos.
Porque as dice el Seor DIOS: Mi pueblo descendi a Egipto al principio para residir all; despus los asirios sin motivo los oprimieron.
Y ahora, qu hago yo aqu -- declara el SEOR -- viendo que se llevan a mi pueblo sin causa? [Tambin] declara el SEOR: Sus dominadores dan gritos, y sin cesar mi nombre es blasfemado todo el da.
Por tanto, mi pueblo conocer mi nombre; as que en aquel da [comprendern] que yo soy el que dice: "Heme aqu."
Qu hermosos son sobre los montes los pies del que trae buenas nuevas, del que anuncia la paz, del que trae las buenas nuevas de gozo, del que anuncia la salvacin, [y] dice a Sion: Tu Dios reina!
Una voz! Tus centinelas alzan la voz, a una gritan de jbilo porque vern con sus propios ojos cuando el SEOR restaure a Sion.
Prorrumpid a una en gritos de jbilo, lugares desolados de Jerusaln, porque el SEOR ha consolado a su pueblo, ha redimido a Jerusaln.
El SEOR ha desnudado su santo brazo a la vista de todas las naciones, y todos los confines de la tierra vern la salvacin de nuestro Dios.
Apartaos, apartaos, salid de all, nada inmundo toquis; salid de en medio de ella, purificaos, vosotros que llevis las vasijas del SEOR.
Pues no saldris precipitadamente, ni iris como fugitivos; porque delante de vosotros ir el SEOR, y vuestra retaguardia [ser] el Dios de Israel.
He aqu, mi siervo prosperar, ser enaltecido, levantado y en gran manera exaltado.
De la manera que muchos se asombraron de ti, [pueblo mo,] as fue desfigurada su apariencia ms que la de [cualquier] hombre, y su aspecto ms que el de los hijos de los hombres.
Ciertamente l asombrar a muchas naciones, los reyes cerrarn la boca ante l; porque lo que no les haban contado vern, y lo que no haban odo entendern.
Quin ha credo a nuestro mensaje? A quin se ha revelado el brazo del SEOR?
Creci delante de l como renuevo tierno, como raz de tierra seca; no tiene aspecto [hermoso] ni majestad para que le miremos, ni apariencia para que le deseemos.
Fue despreciado y desechado de los hombres, varn de dolores y experimentado en afliccin; y como uno de quien [los hombres] esconden el rostro, fue despreciado, y no le estimamos.
Ciertamente l llev nuestras enfermedades, y carg con nuestros dolores; con todo, nosotros le tuvimos por azotado, por herido de Dios y afligido.
Mas l fue herido por nuestras transgresiones, molido por nuestras iniquidades. El castigo, por nuestra paz, [cay] sobre l, y por sus heridas hemos sido sanados.
Todos nosotros nos descarriamos como ovejas, nos apartamos cada cual por su camino; pero el SEOR hizo que cayera sobre l la iniquidad de todos nosotros.
Fue oprimido y afligido, pero no abri su boca; como cordero que es llevado al matadero, y como oveja que ante sus trasquiladores permanece muda, no abri l su boca.
Por opresin y juicio fue quitado; y en cuanto a su generacin, quin tuvo en cuenta que l fuera cortado de la tierra de los vivientes por la transgresin de mi pueblo, a quien [corresponda] la herida?
Se dispuso con los impos su sepultura, pero con el rico fue en su muerte, aunque no haba hecho violencia, ni haba engao en su boca.
Pero quiso el SEOR quebrantarle, sometindo[le] a padecimiento. Cuando l se entregue a s mismo [como] ofrenda de expiacin, ver a [su] descendencia, prolongar [sus] das, y la voluntad del SEOR en su mano prosperar.
Debido a la angustia de su alma, l [lo] ver [y] quedar satisfecho. Por su conocimiento, el Justo, mi Siervo, justificar a muchos, y cargar las iniquidades de ellos.
Por tanto, yo le dar parte con los grandes y con los fuertes repartir despojos, porque derram su alma hasta la muerte y con los transgresores fue contado, llevando l el pecado de muchos, e intercediendo por los transgresores.
Grita de jbilo, oh estril, la que no ha dado a luz; prorrumpe en gritos de jbilo y clama en alta voz, la que no ha estado de parto; porque son ms los hijos de la desolada que los hijos de la casada -- dice el SEOR.
Ensancha el lugar de tu tienda, extiende las cortinas de tus moradas, no escatimes; alarga tus cuerdas, y refuerza tus estacas.
Porque te extenders hacia la derecha y hacia la izquierda; tu descendencia poseer naciones, y poblarn ciudades desoladas.
No temas, pues no sers avergonzada; ni te sientas humillada, pues no sers agraviada; sino que te olvidars de la vergenza de tu juventud, y del oprobio de tu viudez no te acordars ms.
Porque tu esposo es tu Hacedor, el SEOR de los ejrcitos es su nombre; y tu Redentor es el Santo de Israel, que se llama Dios de toda la tierra.
Porque como a mujer abandonada y afligida de espritu, te ha llamado el SEOR, y como a esposa de la juventud que es repudiada -- dice tu Dios.
Por un breve momento te abandon, pero con gran compasin te recoger.
En un acceso de ira escond mi rostro de ti por un momento, pero con misericordia eterna tendr compasin de ti -- dice el SEOR tu Redentor.
Porque esto es para m como en los das de No, cuando jur que las aguas de No nunca ms inundaran la tierra; as he jurado que no me enojar contra ti, ni te reprender.
Porque los montes sern quitados y las colinas temblarn, pero mi misericordia no se apartar de ti, y el pacto de mi paz no ser quebrantado -- dice el SEOR, que tiene compasin de ti.
Oh afligida, azotada por la tempestad, sin consuelo, he aqu, yo asentar tus piedras en antimonio, y tus cimientos en zafiros.
Har tus almenas de rubes, tus puertas de cristal y todo tu muro de piedras preciosas.
Todos tus hijos [sern] enseados por el SEOR, y grande [ser] el bienestar de tus hijos.
En justicia sers establecida. Estars lejos de la opresin, pues no temers, y del terror, pues no se acercar a ti.
Si alguno [te] ataca ferozmente, no ser de mi parte. Cualquiera que te ataque, por causa de ti caer.
He aqu, yo he creado al herrero que sopla las brasas en el fuego y saca una herramienta para su trabajo; yo he creado al devastador para destruir.
Ningn arma forjada contra ti prosperar, y condenars toda lengua que se alce contra ti en juicio. sta es la herencia de los siervos del SEOR, y su justificacin viene de m -- declara el SEOR.
Todos los sedientos, venid a las aguas; y los que no tenis dinero, venid, comprad y comed. Venid, comprad vino y leche sin dinero y sin costo alguno.
Por qu gastis dinero en lo que no es pan, y vuestro salario en lo que no sacia? Escuchadme atentamente, y comed lo que es bueno, y se deleitar vuestra alma en la abundancia.
Inclinad vuestro odo y venid a m, escuchad y vivir vuestra alma; y har con vosotros un pacto eterno, [conforme a] las fieles misericordias mostradas a David.
He aqu, lo he puesto por testigo a los pueblos, por gua y jefe de las naciones.
He aqu, llamars a una nacin que no conocas, y una nacin que no te conoca, correr a ti a causa del SEOR tu Dios, el Santo de Israel; porque l te ha glorificado.
Buscad al SEOR mientras puede ser hallado, llamadle en tanto que est cerca.
Abandone el impo su camino, y el hombre inicuo sus pensamientos, y vulvase al SEOR, que tendr de l compasin, al Dios nuestro, que ser amplio en perdonar.
Porque mis pensamientos no son vuestros pensamientos, ni vuestros caminos mis caminos -- declara el SEOR.
Porque [como] los cielos son ms altos que la tierra, as mis caminos son ms altos que vuestros caminos, y mis pensamientos ms que vuestros pensamientos.
Porque como descienden de los cielos la lluvia y la nieve, y no vuelven all sino que riegan la tierra, hacindola producir y germinar, dando semilla al sembrador y pan al que come,
as ser mi palabra que sale de mi boca, no volver a m vaca sin haber realizado lo que deseo, y logrado [el propsito] para el cual la envi.
Porque con alegra saldris, y con paz seris conducidos; los montes y las colinas prorrumpirn en gritos de jbilo delante de vosotros, y todos los rboles del campo batirn palmas.
En lugar del espino crecer el ciprs, y en lugar de la ortiga crecer el mirto; y esto ser para gloria del SEOR, para seal eterna que nunca ser borrada.
As dice el SEOR: Preservad el derecho y haced justicia, porque mi salvacin est para llegar y mi justicia para ser revelada.
Cun bienaventurado es el hombre que hace esto, y el hijo del hombre que a ello se aferra; que guarda el da de reposo sin profanarlo, y guarda su mano de hacer mal alguno.
Que el extranjero que se ha allegado al SEOR, no diga: Ciertamente el SEOR me separar de su pueblo. Ni diga el eunuco: He aqu, soy un rbol seco.
Porque as dice el SEOR: A los eunucos que guardan mis das de reposo, escogen lo que me agrada y se mantienen firmes en mi pacto,
les dar en mi casa y en mis muros un lugar, y un nombre mejor que el de hijos e hijas; les dar nombre eterno que nunca ser borrado.
Y a los extranjeros que se alleguen al SEOR para servirle, y para amar el nombre del SEOR, para ser sus siervos, a todos los que guardan el da de reposo sin profanarlo, y se mantienen firmes en mi pacto,
yo los traer a mi santo monte, y los alegrar en mi casa de oracin. Sus holocaustos y sus sacrificios sern aceptos sobre mi altar; porque mi casa ser llamada casa de oracin para todos los pueblos.
Declara el Seor DIOS que rene a los dispersos de Israel: Todava les juntar [otros] a los [ya] reunidos.
Bestias todas del campo, venid a comer, bestias todas del bosque.
Sus centinelas son ciegos, ninguno sabe nada. Todos son perros mudos que no pueden ladrar, soadores acostados, amigos de dormir;
y los perros son voraces, no se sacian. Y ellos son pastores que no saben entender; todos se han apartado por su camino, cada cual, hasta el ltimo, busca su propia ganancia.
Venid -- [dicen] -- busquemos vino y embriagumonos de licor; y maana ser como hoy, slo que mucho mejor.
El justo perece, y no hay quien se preocupe; los hombres piadosos son arrebatados, sin que nadie comprenda que ante el mal es arrebatado el justo,
[y] entra en la paz. Descansan en sus lechos, los que andan en su camino recto.
Mas vosotros venid ac, hijos de hechicera, descendientes de adltero y ramera.
De quin os burlis? Contra quin abrs la boca y sacis la lengua? No sois vosotros hijos de rebelda, descendientes de la mentira;
[que] ardis con pasin entre los robles, bajo todo rbol frondoso; que sacrificis los hijos en las quebradas, debajo de las hendiduras de las peas?
Entre las [piedras] lisas de la quebrada est tu parte; ellas, ellas son tu suerte; tambin para ellas has derramado libacin, has ofrecido ofrenda de cereal. He de aplacarme con estas cosas?
Sobre un monte alto y encumbrado has puesto tu cama; all tambin subiste a ofrecer sacrificio.
Y detrs de la puerta y del umbral has puesto tu seal. En verdad, bien lejos de m te has descubierto, y has subido [y] ensanchado tu cama; de ellos has logrado pacto a tu favor, has amado su cama, has contemplado [su] virilidad.
Has ido al rey con ungento, y has multiplicado tus perfumes; has enviado tus emisarios a gran distancia, y [los] has hecho descender al Seol.
Te cansaste por lo largo de tu camino, [pero] no dijiste: "No hay esperanza." Hallaste nuevas fuerzas, por eso no desfalleciste.
Y de quin te asustaste y tuviste miedo, cuando mentiste y no te acordaste de m, ni pensaste en ello? No es acaso porque he guardado silencio por mucho tiempo que no me temes?
Yo declarar tu justicia y tus hechos, pero de nada te aprovecharn.
Cuando clames, que tus dolos te libren; pero a todos se los llevar el viento, un soplo [los] arrebatar. Pero el que en m se refugie, heredar la tierra, y poseer mi santo monte.
Y se dir: Construid, construid, preparad el camino, quitad los obstculos del camino de mi pueblo.
Porque as dice el Alto y Sublime que vive para siempre, cuyo nombre es Santo: Habito [en] lo alto y santo, y [tambin] con el contrito y humilde de espritu, para vivificar el espritu de los humildes y para vivificar el corazn de los contritos.
Porque no contender para siempre, ni siempre estar enojado, pues el espritu desfallecera ante m, y el aliento [de los que] yo he creado.
A causa de la iniquidad de su codicia, me enoj y lo her; escond [mi rostro] y me indign, y l sigui desvindose por el camino de su corazn.
He visto sus caminos, pero lo sanar; lo guiar y le dar consuelo a l y a los que con l lloran,
poniendo alabanza en los labios. Paz, paz al que est lejos y al que est cerca -- dice el SEOR -- y yo lo sanar.
Pero los impos son como el mar agitado, que no puede estar quieto, y sus aguas arrojan cieno y lodo.
No hay paz -- dice mi Dios -- para los impos.
Clama a voz en cuello, no te detengas; alza tu voz como trompeta, declara a mi pueblo su transgresin y a la casa de Jacob sus pecados.
Con todo me buscan da tras da y se deleitan en conocer mis caminos, como nacin que hubiera hecho justicia, y no hubiera abandonado la ley de su Dios. Me piden juicios justos, se deleitan en la cercana de Dios.
[Dicen:] "Por qu hemos ayunado, y t no [lo] ves? [Por qu] nos hemos humillado, y t no haces caso?" He aqu, en el da de vuestro ayuno buscis [vuestra] conveniencia y oprims a todos vuestros trabajadores.
He aqu, ayunis para contiendas y rias, y para herir con un puo malvado. No ayunis como hoy, para que se oiga en lo alto vuestra voz.
Es se el ayuno que yo escog para que un da se humille el hombre? Es acaso para que incline su cabeza como un junco, y para que se acueste en cilicio y ceniza? Llamaris a esto ayuno y da acepto al SEOR?
No es ste el ayuno que yo escog: desatar las ligaduras de impiedad, soltar las coyundas del yugo, dejar ir libres a los oprimidos, y romper todo yugo?
No es para que partas tu pan con el hambriento, y recibas en casa a los pobres sin hogar; para que cuando veas al desnudo lo cubras, y no te escondas de tu semejante?
Entonces tu luz despuntar como la aurora, y tu recuperacin brotar con rapidez; delante de ti ir tu justicia; [y] la gloria del SEOR ser tu retaguardia.
Entonces invocars, y el SEOR responder; clamars, y l dir: "Heme aqu." Si quitas de en medio de ti el yugo, el amenazar con el dedo y el hablar iniquidad,
y si te ofreces al hambriento, y sacias el deseo del afligido, entonces surgir tu luz en las tinieblas, y tu oscuridad [ser] como el medioda.
Y el SEOR te guiar continuamente, saciar tu deseo en los lugares ridos y dar vigor a tus huesos; sers como huerto regado y como manantial cuyas aguas nunca faltan.
Y los tuyos reedificarn las ruinas antiguas; levantars los cimientos de generaciones pasadas, y te llamarn reparador de brechas, restaurador de calles donde habitar.
Si por causa del da de reposo apartas tu pie para no hacer lo que te plazca en mi da santo, y llamas al da de reposo delicia, al [da] santo del SEOR, honorable, y lo honras, no siguiendo tus caminos, ni buscando tu placer, ni hablando de [tus propios] asuntos,
entonces te deleitars en el SEOR, y yo te har cabalgar sobre las alturas de la tierra, y te alimentar [con] la heredad de tu padre Jacob; porque la boca del SEOR ha hablado.
He aqu, no se ha acortado la mano del SEOR para salvar; ni se ha endurecido su odo para or.
Pero vuestras iniquidades han hecho separacin entre vosotros y vuestro Dios, y vuestros pecados le han hecho esconder su rostro de vosotros para no escuchar[os].
Porque vuestras manos estn manchadas de sangre, y vuestros dedos de iniquidad; vuestros labios hablan mentira, vuestra lengua murmura maldad.
No hay quien clame con justicia ni quien abogue con honestidad. Confan en la confusin, y hablan falsedades; conciben malicia, y dan a luz iniquidad.
Incuban huevos de spides y tejen telas de araa; el que come de sus huevos muere, y del que es aplastado sale una vbora.
Sus telas no servirn de vestidos, ni se cubrirn con sus obras; sus obras son obras de iniquidad, y actos de violencia hay en sus manos.
Sus pies corren al mal, y se apresuran a derramar sangre inocente; sus pensamientos son pensamientos de iniquidad, desolacin y destruccin hay en sus caminos.
Camino de paz no conocen, y no hay justicia en sus senderos; han torcido a su favor las sendas, cualquiera que ande en ellas no conoce la paz.
Por tanto el derecho est lejos de nosotros, y no nos alcanza la justicia; esperamos luz, y he aqu tinieblas, claridad, [pero] andamos en oscuridad.
Vamos palpando la pared como ciegos, y andamos a tientas como los que no tienen ojos; tropezamos al medioda como al anochecer, entre los robustos [somos] como muertos.
Todos nosotros gruimos como osos, y gemimos tristemente como palomas; esperamos la justicia, pero no la hay, la salvacin, [pero] est lejos de nosotros.
Porque se han multiplicado nuestras transgresiones delante de ti, y nuestros pecados testifican contra nosotros; porque nuestras transgresiones estn con nosotros, y conocemos nuestras iniquidades:
transgredir y negar al SEOR, apartarse de nuestro Dios, hablar de opresin y rebelin, concebir y proferir en el corazn palabras mentirosas.
Se ha vuelto atrs el derecho, y la justicia permanece lejos; porque ha tropezado en la plaza la verdad, y la rectitud no puede entrar.
S, falta la verdad, y el que se aparta del mal es hecho presa. Y [lo] vio el SEOR, y desagrad a sus ojos que no hubiera derecho.
Vio que no haba nadie, y se asombr de que no hubiera quien intercediera. Entonces su brazo le trajo salvacin, y su justicia le sostuvo.
Se puso la justicia como coraza, y el yelmo de salvacin en su cabeza; como vestidura se puso ropas de venganza, y se envolvi de celo como de un manto.
Conforme a los hechos, as l pagar: furor para sus adversarios, justo pago para sus enemigos; a las islas dar [su] pago.
Y temern desde el occidente el nombre del SEOR y desde el nacimiento del sol su gloria, porque l vendr como torrente impetuoso, que el viento del SEOR impele.
Y vendr un Redentor a Sion y a los que en Jacob se aparten de la transgresin -- declara el SEOR.
En cuanto a m -- dice el SEOR -- , ste es mi pacto con ellos -- : Mi Espritu que est sobre ti, y mis palabras que he puesto en tu boca, no se apartarn de tu boca, ni de la boca de tu descendencia, ni de la boca de la descendencia de tu descendencia -- dice el SEOR -- desde ahora y para siempre.
Levntate, resplandece, porque ha llegado tu luz y la gloria del SEOR ha amanecido sobre ti.
Porque he aqu, tinieblas cubrirn la tierra y densa oscuridad los pueblos; pero sobre ti amanecer el SEOR, y sobre ti aparecer su gloria.
Y acudirn las naciones a tu luz, y los reyes al resplandor de tu amanecer.
Levanta tus ojos en derredor y mira: todos se renen, vienen a ti; tus hijos vendrn de lejos, y tus hijas sern llevadas en brazos.
Entonces [lo] vers y resplandecers, y se estremecer y se regocijar tu corazn, porque vendr sobre ti la abundancia del mar, las riquezas de las naciones vendrn a ti.
Una multitud de camellos te cubrir, camellos jvenes de Madin y de Efa; todos ellos vendrn de Sab, traern oro e incienso, y traern buenas nuevas de las alabanzas del SEOR.
Todos los rebaos de Cedar sern reunidos para ti, los carneros de Nebaiot estarn a tu servicio; subirn como [ofrenda] agradable sobre mi altar, y yo glorificar la casa de mi gloria.
Quines son stos que vuelan como nubes, y como palomas a sus ventanas?
Ciertamente las costas me esperarn, y las naves de Tarsis [vendrn] primero, para traer a tus hijos de lejos, [y] su plata y su oro con ellos, por el nombre del SEOR tu Dios, y por el Santo de Israel que l te ha glorificado.
Extranjeros edificarn tus murallas, y sus reyes te servirn; porque en mi furor te her, pero en mi benevolencia he tenido compasin de ti.
Tus puertas estarn abiertas de continuo; ni de da ni de noche se cerrarn, para que te traigan las riquezas de las naciones, con sus reyes llevados en procesin.
Porque la nacin y el reino que no te sirvan, perecern, y esas naciones sern ciertamente destruidas.
La gloria del Lbano vendr a ti, el ciprs, el olmo y el boj a una, para hermosear el lugar de mi santuario; y yo har glorioso el lugar de mis pies.
Vendrn a ti humillados los hijos de los que te afligieron, se postrarn a las plantas de tus pies todos los que te despreciaban, y te llamarn Ciudad del SEOR, Sion del Santo de Israel.
Por cuanto t estabas abandonada y aborrecida, sin que nadie pasara [por ti,] har de ti gloria eterna, gozo de generacin en generacin.
Y mamars la leche de las naciones, al pecho de los reyes mamars; entonces sabrs que yo, el SEOR, soy tu Salvador y tu Redentor, el Poderoso de Jacob.
En vez de bronce, traer oro, en vez de hierro, traer plata, en vez de madera, bronce, y en vez de piedras, hierro. Pondr como tus administradores la paz, y como tus gobernantes la justicia.
No se oir [hablar] ms de violencia en tu tierra, [ni] de desolacin, ni de destruccin dentro de tus lmites; sino que llamars a tus murallas salvacin y a tus puertas alabanza.
Ya el sol no ser para ti luz del da, ni el resplandor de la luna te alumbrar; sino que tendrs al SEOR por luz eterna, y a tu Dios por tu gloria.
Nunca ms se pondr tu sol, ni menguar tu luna, porque tendrs al SEOR por luz eterna, y se habrn acabado los das de tu luto.
Entonces todos los de tu pueblo [sern] justos; para siempre poseern la tierra, vstago de mi planto, obra de mis manos, para que yo me glorifique.
El ms pequeo llegar a ser un millar, y el ms insignificante una nacin poderosa. Yo, el SEOR, a su tiempo lo apresurar.
El Espritu del Seor DIOS est sobre m, porque me ha ungido el SEOR para traer buenas nuevas a los afligidos; me ha enviado para vendar a los quebrantados de corazn, para proclamar libertad a los cautivos y liberacin a los prisioneros;
para proclamar el ao favorable del SEOR, y el da de venganza de nuestro Dios; para consolar a todos los que lloran,
para conceder que a los que lloran [en] Sion se les d diadema en vez de ceniza, aceite de alegra en vez de luto, manto de alabanza en vez de espritu abatido; para que sean llamados robles de justicia, planto del SEOR, para que l sea glorificado.
Entonces reedificarn las ruinas antiguas, levantarn los lugares devastados de antao, y restaurarn las ciudades arruinadas, los lugares devastados de muchas generaciones.
Se presentarn extraos y apacentarn vuestros rebaos, e hijos de extranjeros [sern] vuestros labradores y vuestros viadores.
Y vosotros seris llamados sacerdotes del SEOR; ministros de nuestro Dios se os llamar. Comeris las riquezas de las naciones, y en su gloria os jactaris.
En vez de vuestra vergenza [tendris] doble [porcin], y [en vez de] humillacin ellos gritarn de jbilo por su herencia. Por tanto poseern el doble en su tierra, [y] tendrn alegra eterna.
Porque yo, el SEOR, amo el derecho, odio el latrocinio en el holocausto. Fielmente les dar su recompensa, y har con ellos un pacto eterno.
Entonces su descendencia ser conocida entre las naciones, y sus vstagos en medio de los pueblos; todos los que los vean los reconocern, porque son la simiente que el SEOR ha bendecido.
En gran manera me gozar en el SEOR, mi alma se regocijar en mi Dios; porque l me ha vestido de ropas de salvacin, me ha envuelto en manto de justicia como el novio se engalana con una corona, como la novia se adorna con sus joyas.
Porque como la tierra produce sus renuevos, y como el huerto hace brotar lo sembrado en l, as el Seor DIOS har que la justicia y la alabanza broten en presencia de todas las naciones.
Por amor de Sion no callar, y por amor de Jerusaln no me estar quieto, hasta que salga su justicia como resplandor, y su salvacin se encienda como antorcha.
Entonces vern las naciones tu justicia, y todos los reyes tu gloria, y te llamarn con un nombre nuevo, que la boca del SEOR determinar.
Sers tambin corona de hermosura en la mano del SEOR, y diadema real en la palma de tu Dios.
Nunca ms se dir de ti: Abandonada, ni de tu tierra se dir jams: Desolada; sino que se te llamar: Mi deleite est en ella, y a tu tierra: Desposada; porque en ti se deleita el SEOR, y tu tierra ser desposada.
Porque [como] el joven se desposa con la doncella, te desposarn tus hijos; y [como] se regocija el novio por la novia, tu Dios se regocijar por ti.
Sobre tus murallas, oh Jerusaln, he puesto centinelas; en todo el da y en toda la noche jams callarn. Los que hacis que el SEOR recuerde, no os deis descanso,
ni le concedis descanso hasta que la restablezca, hasta que haga de Jerusaln una alabanza en la tierra.
El SEOR ha jurado por su diestra y por su fuerte brazo: Nunca ms dar tu grano por alimento a tus enemigos, ni hijos de extranjeros bebern tu mosto, por el que trabajaste;
pero los que lo cosechen, lo comern y alabarn al SEOR; y los que lo recolecten, lo bebern en los atrios de mi santuario.
Pasad, pasad por las puertas; abrid camino al pueblo. Construid, construid la calzada; quitad las piedras, alzad estandarte sobre los pueblos.
He aqu, el SEOR ha proclamado hasta los confines de la tierra: Decid a la hija de Sion: "He aqu, tu salvacin viene; he aqu, su galardn est con l, y delante de l su recompensa."
Y los llamarn: Pueblo Santo, redimidos del SEOR. Y a ti te llamarn: Buscada, ciudad no abandonada.
Quin es ste que viene de Edom, de Bosra con vestiduras de colores brillantes; ste, majestuoso en su ropaje, que marcha en la plenitud de su fuerza? Soy yo que hablo en justicia, poderoso para salvar.
Por qu es rojo tu ropaje, y tus vestiduras como [las] del que pisa en el lagar?
El lagar lo he pisado yo solo; de los pueblos, ningn hombre [estaba] conmigo. Los pis en mi ira y los holl en mi furor; su sangre salpic mis vestiduras y manch todo mi ropaje.
Porque el da de la venganza [estaba] en mi corazn, y el ao de mi redencin haba llegado.
Mir, y no haba quien ayudara, me asombr de que no hubiera quien apoyara; entonces me salv mi brazo, y fue mi furor el que me sostuvo.
Pisote los pueblos en mi ira, los embriagu en mi furor y derram su sangre por tierra.
Las misericordias del SEOR recordar, las alabanzas del SEOR, conforme a todo lo que nos ha otorgado el SEOR, y la gran bondad hacia la casa de Israel, que les ha otorgado conforme a su compasin, y conforme a la multitud de sus misericordias.
Porque l dijo: Ciertamente, ellos son mi pueblo, hijos que no engaarn. Y l fue su Salvador.
En todas sus angustias l fue afligido, y el ngel de su presencia los salv; en su amor y en su compasin los redimi, los levant y los sostuvo todos los das de antao.
Mas ellos se rebelaron y contristaron su santo Espritu; por lo cual l se convirti en su enemigo [y] pele contra ellos.
Entonces su pueblo se acord de los das antiguos, de Moiss. Dnde est el que los sac del mar con los pastores de su rebao? Dnde est el que puso su santo Espritu en medio de ellos,
el que hizo que su glorioso brazo fuera a la diestra de Moiss, el que dividi las aguas delante de ellos para hacerse un nombre eterno,
el que los condujo por los abismos? Como un caballo en el desierto, no tropezaron;
como a ganado que desciende al valle, el Espritu del SEOR les dio descanso. As guiaste a tu pueblo, para hacerte un nombre glorioso.
Mira desde el cielo, y ve desde tu santa y gloriosa morada; dnde est tu celo y tu poder? La conmocin de tus entraas y tu compasin para conmigo se han restringido.
Porque t eres nuestro Padre, aunque Abraham no nos conoce, ni nos reconoce Israel. T, oh SEOR, eres nuestro Padre, desde la antigedad tu nombre es Nuestro Redentor.
Por qu, oh SEOR, nos haces desviar de tus caminos y endureces nuestro corazn a tu temor? Vulvete por amor de tus siervos, las tribus de tu heredad.
Por breve tiempo posey tu santuario tu pueblo santo; nuestros adversarios [lo] han pisoteado.
Hemos venido a ser [como] aquellos sobre los que nunca gobernaste, [como] aquellos que nunca fueron llamados por tu nombre.
Oh, si rasgaras los cielos [y] descendieras, si los montes se estremecieran ante tu presencia
(como el fuego enciende el matorral, [como] el fuego hace hervir el agua), para dar a conocer tu nombre a tus adversarios, [para que] ante tu presencia tiemblen las naciones!
Cuando hiciste cosas terribles que no esperbamos, [y] descendiste, los montes se estremecieron ante tu presencia.
Desde la antigedad no haban escuchado ni dado odos, ni el ojo haba visto a un Dios fuera de ti que obrara a favor del que esperaba en l.
Sales al encuentro del que se regocija y practica la justicia, de los que se acuerdan de ti en tus caminos. He aqu, te enojaste porque pecamos; [continuamos] en los pecados por mucho tiempo,  y seremos salvos?
Todos nosotros somos como el inmundo, y como trapo de inmundicia todas nuestras obras justas; todos nos marchitamos como una hoja, y nuestras iniquidades, como el viento, nos arrastran.
Y no hay quien invoque tu nombre, quien se despierte para asirse de ti; porque has escondido tu rostro de nosotros y nos has entregado al poder de nuestras iniquidades.
Mas ahora, oh SEOR, t eres nuestro Padre, nosotros el barro, y t nuestro alfarero; obra de tus manos somos todos nosotros.
No te enojes en exceso, oh SEOR, ni para siempre te acuerdes de la iniquidad; he aqu, mira, te rogamos, todos nosotros somos tu pueblo.
Tus ciudades santas se han vuelto un desierto; Sion se ha convertido en un desierto, Jerusaln en una desolacin.
Nuestra casa santa y hermosa donde te alababan nuestros padres, ha sido quemada [por el] fuego y todas nuestras cosas preciosas se han convertido en ruinas.
Te contendrs ante estas cosas, oh SEOR? Guardars silencio y nos afligirs sin medida?
Me dej buscar por los que no preguntaban [por m;] me dej hallar por los que no me buscaban. Dije: "Heme aqu, heme aqu", a una nacin que no invocaba mi nombre.
Extend mis manos todo el da hacia un pueblo rebelde, que anda por el camino que no es bueno, en pos de sus pensamientos;
un pueblo que de continuo me provoca en mi propio rostro, sacrificando en huertos y quemando incienso sobre ladrillos;
que se sientan entre sepulcros y pasan la noche en lugares secretos; que comen carne de cerdo, y [en] sus ollas hay caldo de [carnes] inmundas;
que dicen: "Qudate donde ests, no te acerques a m, porque soy ms santo que t." stos son humo en mi nariz, fuego que arde todo el da.
He aqu, escrito est delante de m: no guardar silencio, sino que [les] dar su pago, y [les] recompensar en su seno,
por vuestras iniquidades y por las iniquidades de vuestros padres juntamente -- dice el SEOR. Porque quemaron incienso en los montes, y en las colinas me injuriaron; por tanto medir en su seno su obra pasada.
As dice el SEOR: Como cuando se encuentra mosto en el racimo y [alguien] dice: "No lo destruyas, porque en l hay bendicin", as har yo por mis siervos para no destuir[los] a todos.
Sacar de Jacob descendencia y de Jud heredero de mis montes; mis escogidos la heredarn, y mis siervos morarn all.
Sarn ser pastizal para ovejas, y el valle de Acor para lugar de descanso de vacas, para mi pueblo que me busca.
Pero vosotros que abandonis al SEOR, que olvidis mi santo monte, que ponis mesa para la Fortuna, y que preparis vino mezclado para el Destino,
yo os destinar a la espada, y todos vosotros os encorvaris para la matanza. Porque llam, mas no respondisteis, habl, mas no osteis; hicisteis lo malo ante mis ojos y escogisteis aquello que no me complaca.
Por tanto, as dice el Seor DIOS: He aqu, mis siervos comern, mas vosotros tendris hambre; he aqu, mis siervos bebern, mas vosotros tendris sed; he aqu, mis siervos se alegrarn, mas vosotros seris avergonzados;
he aqu, mis siervos darn gritos de jbilo con corazn alegre, mas vosotros clamaris con corazn triste, y con espritu quebrantado gemiris.
Y dejaris vuestro nombre como maldicin a mis escogidos; el Seor DIOS te matar, pero mis siervos sern llamados por otro nombre.
Porque el que es bendecido en la tierra, ser bendecido por el Dios de la verdad; y el que jura en la tierra, jurar por el Dios de la verdad; porque han sido olvidadas las angustias primeras, y porque estn ocultas a mis ojos.
Pues he aqu, yo creo cielos nuevos y una tierra nueva, y no sern recordadas las cosas primeras ni vendrn a la memoria.
Pero gozaos y regocijaos para siempre en lo que yo voy a crear; porque he aqu, voy a crear a Jerusaln [para] regocijo, y a su pueblo [para] jbilo.
Me regocijar por Jerusaln y me gozar por mi pueblo; no se oir ms en ella voz de lloro ni voz de clamor.
No habr ms all nio [que viva pocos] das, ni anciano que no complete sus das; porque el joven morir a los cien aos, y el que no alcance los cien aos ser [considerado] maldito.
Construirn casas y [las] habitarn, plantarn tambin vias y comern su fruto.
No edificarn para que otro habite, ni plantarn para que otro coma; porque como los das de un rbol, [as sern] los das de mi pueblo, y mis escogidos disfrutarn de la obra de sus manos.
No trabajarn en vano, ni darn a luz para desgracia, porque son la simiente de los benditos del SEOR, ellos, y sus vstagos con ellos.
Y suceder que antes que ellos clamen, yo responder; an estarn hablando, y yo habr odo.
El lobo y el cordero pacern juntos, y el len, como el buey, comer paja, y para la serpiente el polvo ser su alimento. No harn mal ni daarn en todo mi santo monte -- dice el SEOR.
As dice el SEOR: El cielo es mi trono y la tierra el estrado de mis pies. Dnde, pues, est la casa que podrais edificarme? Dnde est el lugar de mi reposo?
Todo esto lo hizo mi mano, y as todas estas cosas llegaron a ser -- declara el SEOR. Pero a ste mirar: al que es humilde y contrito de espritu, y que tiembla ante mi palabra.
El que mata un buey [es como] el que mata a un hombre, el que sacrifica un cordero [como] el que desnuca un perro, el que presenta ofrenda de cereal [como el que ofrece] sangre de cerdo, el que quema incienso [como] el que bendice a un dolo. Como ellos han escogido sus [propios] caminos, y su alma se deleita en sus abominaciones,
tambin yo escoger sus castigos, y traer sobre ellos lo que temen. Porque llam, mas nadie respondi, habl, mas no escucharon; sino que hicieron lo malo ante mis ojos, y escogieron aquello que no me complaca.
Od la palabra del SEOR, vosotros que temblis ante su palabra: Vuestros hermanos que os aborrecen, que os excluyen por causa de mi nombre, han dicho: "Sea el SEOR glorificado, para que veamos vuestra alegra." Pero ellos sern avergonzados.
Voz de estruendo viene de la ciudad, una voz sale del templo: la voz del SEOR que da el pago a sus enemigos.
Antes que estuviera de parto, ella dio a luz; antes que le vinieran los dolores, dio a luz un nio.
Quin ha odo cosa semejante? Quin ha visto tales cosas? Es dado a luz un pas en un solo da? Nace una nacin [toda] de una vez? Pues Sion apenas estuvo de parto, dio a luz a sus hijos.
Yo que hago que se abra la matriz, no har nacer? Yo que hago nacer, cerrar [la matriz?] -- dice tu Dios.
Alegraos con Jerusaln y regocijaos por ella, todos los que la amis; rebosad de jbilo con ella, todos los que por ella hacis duelo,
para que mamis y os saciis del pecho de sus consolaciones, para que chupis y os deleitis de su seno abundante.
Porque as dice el SEOR: He aqu, yo extiendo hacia ella paz como un ro, y la gloria de las naciones como torrente desbordado; y mamaris, seris llevados sobre la cadera y acariciados sobre las rodillas.
Como uno a quien consuela su madre, as os consolar yo; en Jerusaln seris consolados.
Cuando [lo] veis, se llenar de gozo vuestro corazn, y vuestros huesos florecern como hierba tierna; la mano del SEOR se dar a conocer a sus siervos, y [su] indignacin a sus enemigos.
Porque he aqu, el SEOR vendr en fuego y sus carros como torbellino, para descargar con furor su ira y su reprensin con llamas de fuego.
Porque el SEOR juzgar con fuego y con su espada a toda carne, y sern muchos los muertos del SEOR.
Los que se santifican y se purifican [para ir] a los huertos, tras uno [que est] en el centro, que comen carne de cerdo, cosas detestables y ratones, a una perecern -- declara el SEOR.
Mas yo conozco sus obras y sus pensamientos. Llegar [el tiempo] de juntar a todas las naciones y lenguas, y vendrn y vern mi gloria.
Y pondr seal entre ellos y enviar a sus sobrevivientes a las naciones: a Tarsis, a Fut, a Lud, a Mesec, a Ros, a Tubal y a Javn, a las costas remotas que no han odo de mi fama ni han visto mi gloria. Y ellos anunciarn mi gloria entre las naciones.
Entonces traern a todos vuestros hermanos de todas las naciones como ofrenda al SEOR, en caballos, en carros, en literas, en mulos y en camellos, a mi santo monte, Jerusaln -- dice el SEOR -- tal como los hijos de Israel traen su ofrenda de grano en vasijas limpias a la casa del SEOR.
Y tambin tomar [algunos] de ellos para sacerdotes [y] para levitas -- dice el SEOR.
Porque como los cielos nuevos y la tierra nueva que yo hago permanecern delante de m -- declara el SEOR -- , as permanecer vuestra descendencia y vuestro nombre.
Y suceder que de luna nueva en luna nueva y de da de reposo en da de reposo, todo mortal vendr a postrarse delante de m -- dice el SEOR.
Y cuando salgan, vern los cadveres de los hombres que se rebelaron contra m; porque su gusano no morir, ni su fuego se apagar, y sern el horror de toda la humanidad.
Palabras de Jeremas, hijo de Hilcas, de los sacerdotes que [habitaban] en Anatot, en la tierra de Benjamn,
a quien vino la palabra del SEOR en los das de Josas, hijo de Amn, rey de Jud, en el ao trece de su reinado.
Tambin vino [a l la palabra] en los das de Joacim, hijo de Josas, rey de Jud, hasta el fin del ao once de Sedequas, hijo de Josas, rey de Jud, hasta el destierro de Jerusaln en el mes quinto.
Y vino a m la palabra del SEOR, diciendo:
Antes que yo te formara en el seno materno, te conoc, y antes que nacieras, te consagr, te puse por profeta a las naciones.
Entonces dije: Ah, Seor DIOS! He aqu, no s hablar, porque soy joven.
Pero el SEOR me dijo: No digas: "Soy joven", porque adondequiera que te enve, irs, y todo lo que te mande, dirs.
No tengas temor ante ellos, porque contigo estoy para librarte -- declara el SEOR.
Entonces extendi el SEOR su mano y toc mi boca. Y el SEOR me dijo: He aqu, he puesto mis palabras en tu boca.
Mira, hoy te he dado autoridad sobre las naciones y sobre los reinos, para arrancar y para derribar, para destruir y para derrocar, para edificar y para plantar.
Vino entonces a m la palabra del SEOR, diciendo: Qu ves t, Jeremas? Y yo respond: Veo una vara de almendro.
Y me dijo el SEOR: Bien has visto, porque yo velo sobre mi palabra para cumplirla.
Por segunda vez vino a m la palabra del SEOR, diciendo: Qu ves t? Y respond: Veo una olla hirviendo que se vuelca desde el norte.
Y me dijo el SEOR: Desde el norte irrumpir el mal sobre todos los habitantes de [esta] tierra.
Porque he aqu, llamo a todas las familias de los reinos del norte -- declara el SEOR -- y vendrn y cada uno pondr su trono a la entrada de las puertas de Jerusaln, frente a todos sus muros alrededor y frente a todas las ciudades de Jud.
Y yo pronunciar mis juicios contra ellos por toda su maldad, porque me abandonaron, ofrecieron sacrificios a otros dioses y adoraron la obra de sus manos.
T, pues, cie tus lomos, levntate y diles todo lo que yo te mande. No temas ante ellos, no sea que yo te infunda temor delante de ellos.
He aqu, yo te he puesto hoy como ciudad fortificada, como columna de hierro y como muro de bronce contra toda esta tierra: contra los reyes de Jud, sus prncipes, sus sacerdotes y el pueblo de la tierra.
Pelearn contra ti, pero no te vencern, porque yo estoy contigo -- declara el SEOR -- para librarte.
Y vino a m la palabra del SEOR, diciendo:
Ve y clama a los odos de Jerusaln, diciendo: "As dice el SEOR: 'De ti recuerdo el cario de tu juventud, el amor de tu desposorio, de cuando me seguas en el desierto, por tierra no sembrada.
'Santo era Israel para el SEOR, primicias de su cosecha; todos los que coman de ella se hacan culpables; el mal vena sobre ellos' -- declara el SEOR."
Od la palabra del SEOR, casa de Jacob, y todas las familias de la casa de Israel.
As dice el SEOR: Qu injusticia hallaron en m vuestros padres, para que se alejaran de m y anduvieran tras lo vano y se hicieran vanos?
Tampoco dijeron: Dnde est el SEOR que nos hizo subir de la tierra de Egipto, que nos condujo por el desierto, por una tierra de yermos y de barrancos, por una tierra seca y tenebrosa, una tierra por la que nadie pas y donde ningn hombre habit?
Yo os traje a una tierra frtil, para que comierais de su fruto y de sus delicias; pero vinisteis y contaminasteis mi tierra, y de mi heredad hicisteis abominacin.
Los sacerdotes no dijeron: "Dnde est el SEOR?" Los que se ocupaban de la ley no me conocieron, los gobernantes se rebelaron contra m, y los profetas profetizaban por Baal, y andaban tras cosas que no aprovechan.
Por tanto, an contender con vosotros -- declara el SEOR -- y con los hijos de vuestros hijos contender.
Pasad, pues, a las islas de Quitim y ved, enviad a Cedar y observad atentamente, y ved si ha habido [cosa] semejante:
Ha cambiado alguna nacin sus dioses, aunque [sos] no son dioses? Pues mi pueblo ha cambiado su gloria por lo que no aprovecha.
Espantaos, oh cielos, por esto, y temblad, quedad en extremo desolados -- declara el SEOR.
Porque dos males ha hecho mi pueblo: me han abandonado a m, fuente de aguas vivas, y han cavado para s cisternas, cisternas agrietadas que no retienen el agua.
Es un esclavo Israel o un siervo nacido en casa? Por qu se ha convertido en presa?
Contra l rugieron los leoncillos, fuertemente rugieron, y han hecho de su tierra una desolacin; sus ciudades estn quemadas, sin habitantes.
Incluso los hombres de Menfis y de Tafnes te han afeitado la coronilla.
No te ha sucedido esto por haber dejado al SEOR tu Dios, cuando l te guiaba por el camino?
Y ahora, qu haces en el camino a Egipto para beber las aguas del Nilo? O qu haces en el camino a Asiria para beber las aguas del ufrates?
Te castigar tu propia maldad, y tus apostasas te condenarn. Reconoce, pues, y ve que es malo y amargo el dejar al SEOR tu Dios, y no tener temor de m -- declara el Seor, DIOS de los ejrcitos.
Porque desde hace tiempo romp tu yugo [y] arranqu tus coyundas; pero dijiste: "No servir." Porque sobre toda colina alta y bajo todo rbol frondoso te echabas como ramera.
Pero yo te plant como vid escogida, toda ella de simiente genuina. Cmo, pues, te has vuelto delante de m sarmiento degenerado de una vid extraa?
Aunque te laves con soda y uses mucho jabn, la mancha de tu iniquidad [est an] delante de m
Cmo puedes decir: "No estoy manchada, no he ido tras los baales"? Mira tu proceder en el valle, reconoce lo que has hecho. Eres una camella joven y liviana que enreda sus pasos,
asna monts acostumbrada al desierto, que en su ardor olfatea el viento. En la poca de su celo quin la puede refrenar? Todos los que la busquen, no se tienen que fatigar, en su mes la hallarn.
Guarda tus pies de andar descalzos y tu garganta de la sed. Mas dijiste: "Es en vano. No! Porque amo a los extraos, y tras ellos andar."
Como se avergenza el ladrn cuando es descubierto, as se ha avergonzado la casa de Israel: ellos, sus reyes, sus prncipes, sus sacerdotes y sus profetas;
los que dicen al leo: "Mi padre eres t", y a la piedra: "T me engendraste." Porque ellos me han vuelto las espaldas, y no el rostro; pero en el tiempo de su calamidad dirn: "Levntate y slvanos."
Mas dnde estn tus dioses, los que hiciste para ti? Que se levanten, a ver si pueden salvarte en el tiempo de tu calamidad; porque segn el nmero de tus ciudades son tus dioses, oh Jud.
Por qu contendis conmigo? Todos vosotros os habis rebelado contra m -- declara el SEOR.
En vano he herido a vuestros hijos, no han aceptado correccin. Vuestra espada ha devorado a vuestros profetas como len destructor.
Oh generacin, atended a la palabra del SEOR! He sido yo un desierto para Israel, o una tierra de densa oscuridad? Por qu dice mi pueblo: "Vaguemos; no vendremos ms a ti"?
Se olvida una virgen de sus adornos, o una novia de su atavo? Pues mi pueblo me ha olvidado por innumerables das.
Qu bien preparas tu camino para buscar amor! Por eso aun a las malvadas has enseado tus caminos.
Tambin en tus faldas se halla sangre de la vida de pobres inocentes; no los encontraste forzando la entrada. Pero a pesar de todo esto,
an dices: "Soy inocente, ciertamente su ira se ha apartado de m." He aqu, entrar en juicio contigo porque dices: "No he pecado."
Por qu das tantas vueltas cambiando tu camino? Tambin por Egipto sers avergonzada como fuiste avergonzada por Asiria.
Tambin de all saldrs con las manos en la cabeza; porque el SEOR ha desechado a aquellos en quienes confas, y no prosperars con ellos.
Dios dice: Si un hombre se divorcia de su mujer, y ella se va de su lado y llega a ser de otro hombre, volver l a ella? No quedar esa tierra totalmente profanada? Pues t eres una ramera [con] muchos amantes, y sin embargo, vuelves a m -- declara el SEOR.
Alza tus ojos a las alturas desoladas y mira: dnde no te has prostituido? Junto a los caminos te sentabas para ellos como el rabe en el desierto, y has profanado la tierra con tu prostitucin y tu maldad.
Por eso fueron detenidas las lluvias, y no hubo lluvia de primavera; pero t tenas frente de ramera, no quisiste avergonzarte.
No acabas de llamarme: "Padre mo, t eres el amigo de mi juventud", [pensando:]
"Guardar rencor para siempre? Estar indignado hasta el fin?" He aqu, [as] has hablado, pero has hecho lo malo, y has hecho tu voluntad.
Y el SEOR me dijo en das del rey Josas: Has visto lo que hizo la infiel Israel? Ella andaba sobre todo monte alto y bajo todo rbol frondoso, y all fornicaba.
Y [me] dije: "Despus que ella haya hecho todas estas cosas, volver a m"; mas no regres, y lo vio su prfida hermana Jud.
Y vio que a causa de todos los adulterios de la infiel Israel, yo la haba despedido, dndole carta de divorcio; con todo, su prfida hermana Jud no tuvo temor, sino que ella tambin fue y se hizo ramera.
Y sucedi que por la liviandad con que fornic, profan la tierra, y cometi adulterio con la piedra y con el leo.
A pesar de todo esto, su prfida hermana Jud tampoco se volvi a m de todo corazn, sino con engao -- declara el SEOR.
Y el SEOR me dijo: Ms justa ha probado ser la infiel Israel que la prfida Jud.
Ve y proclama estas palabras al norte, y di: "Regresa, infiel Israel" -- declara el SEOR -- , "no te mirar con ira, porque soy misericordioso" -- declara el SEOR -- ; "no guardar rencor para siempre.
"Slo reconoce tu iniquidad, pues contra el SEOR tu Dios te has rebelado, has repartido tus favores a los extraos bajo todo rbol frondoso, y no has obedecido mi voz" -- declara el SEOR.
"Volved, hijos infieles" -- declara el SEOR -- , "porque yo soy vuestro dueo, y os tomar, uno de [cada] ciudad y dos de [cada] familia, y os llevar a Sion."
Entonces os dar pastores segn mi corazn, que os apacienten con conocimiento y con inteligencia.
Y suceder que en aquellos das, cuando os multipliquis y crezcis en la tierra -- declara el SEOR -- no se dir ms: "Arca del pacto del SEOR"; no les vendr a la mente ni la recordarn, no [la] echarn de menos ni ser hecha de nuevo.
En aquel tiempo llamarn a Jerusaln: "Trono del SEOR"; y todas las naciones acudirn a ella, a Jerusaln, a causa del nombre del SEOR; y no andarn ms tras la terquedad de su malvado corazn.
En aquellos das andar la casa de Jud con la casa de Israel, y vendrn juntas de la tierra del norte a la tierra que di en heredad a vuestros padres.
Yo haba dicho: "Cmo quisiera ponerte entre mis hijos, y darte una tierra deseable, la ms hermosa heredad de las naciones!" Y deca: "Padre mo me llamaris, y no os apartaris de seguirme."
Ciertamente, como una mujer se aparta prfidamente de su amado, as habis obrado prfidamente conmigo, oh casa de Israel -- declara el SEOR.
Se oye una voz sobre las alturas desoladas, el llanto de las splicas de los hijos de Israel; porque han pervertido su camino, han olvidado al SEOR su Dios.
Volved, hijos infieles, yo sanar vuestra infidelidad. Aqu estamos, venimos a ti, porque t, el SEOR, eres nuestro Dios.
Ciertamente engao son las colinas, [y el] tumulto [sobre] los montes; ciertamente, en el SEOR nuestro Dios est la salvacin de Israel.
Pero lo vergonzoso consumi el trabajo de nuestros padres desde nuestra juventud: sus ovejas y sus vacas, sus hijos y sus hijas.
Acostmonos en nuestra vergenza, y que nos cubra nuestra humillacin; porque hemos pecado contra el SEOR nuestro Dios, nosotros y nuestros padres desde nuestra juventud hasta hoy, y no hemos obedecido la voz del SEOR nuestro Dios.
Si has de volver, oh Israel -- declara el SEOR -- vulvete a m. Si quitas de mi presencia tus abominaciones, y no vacilas,
y juras: "Vive el SEOR", en verdad, en juicio y en justicia, entonces se bendecirn en l las naciones, y en l se gloriarn.
Porque as dice el SEOR a los hombres de Jud y de Jerusaln: Romped el barbecho, y no sembris entre espinos.
Circuncidaos para el SEOR, y quitad los prepucios de vuestros corazones, hombres de Jud y habitantes de Jerusaln, no sea que mi furor salga como fuego y arda y no haya quien [lo] apague, a causa de la maldad de vuestras obras.
Declarad en Jud y proclamad en Jerusaln, y decid: Tocad la trompeta en la tierra; clamad en alta voz, y decid: "Reunos y entremos en las ciudades fortificadas."
Izad bandera hacia Sion; buscad refugio, no os detengis; porque traigo del norte la calamidad, una gran destruccin.
Ha salido el len de la espesura, y el destructor de naciones se ha puesto en marcha; ha salido de su lugar para convertir tu tierra en desolacin. Tus ciudades quedarn en ruinas, sin habitantes.
Por eso, vestos de cilicio, lamentaos y gemid; porque no se ha apartado de nosotros la ardiente ira del SEOR.
Y suceder en aquel da -- declara el SEOR -- que fallar el corazn del rey y el corazn de los prncipes; se quedarn atnitos los sacerdotes y los profetas se pasmarn.
Entonces dije: Ah, Seor DIOS! Ciertamente has engaado en gran manera a este pueblo y a Jerusaln, diciendo: "Paz tendris", cuando tienen la espada al cuello.
En aquel tiempo se dir a este pueblo y a Jerusaln: Un viento abrasador de las alturas desoladas del desierto, en direccin a la hija de mi pueblo, no para aventar, ni para limpiar,
un viento demasiado fuerte para esto, vendr a mi mandato. Ahora yo pronunciar juicios contra ellos.
He aqu que l sube como las nubes, y como un torbellino sus carros; sus caballos son ms ligeros que las guilas. Ay de nosotros, porque estamos perdidos!
Lava de maldad tu corazn, Jerusaln, para que seas salva. Hasta cundo morarn dentro de ti pensamientos perversos?
Porque una voz [lo] anuncia desde Dan, y proclama el mal desde los montes de Efran.
Avisad[lo] a las naciones: Aqu estn! Proclamad sobre Jerusaln: "Sitiadores vienen de tierra lejana y alzan sus voces contra las ciudades de Jud.
"Como guardas de campo estn apostados contra ella por todos lados, porque se ha rebelado contra m" -- declara el SEOR.
Tu comportamiento y tus acciones te han trado estas cosas. sta es tu maldad. Qu amarga! Cmo ha penetrado hasta tu corazn!
Alma ma, alma ma! Estoy angustiado, oh corazn mo! Mi corazn se agita dentro de m; no callar, porque has odo, alma ma, el sonido de la trompeta, el pregn de guerra.
Desastre sobre desastre se anuncia, porque es arrasada toda la tierra; de repente son arrasadas mis tiendas, en un instante mis cortinas.
Hasta cundo he de ver la bandera y he de or el sonido de la trompeta?
Porque mi pueblo es necio, no me conoce; hijos torpes son, no son inteligentes. Astutos son para hacer el mal, pero hacer el bien no saben.
Mir a la tierra, y he aqu que [estaba] sin orden y vaca; y a los cielos, y no tenan luz.
Mir a los montes, y he aqu que temblaban, y todas las colinas se estremecan.
Mir, y he aqu que no haba hombre alguno, y todas las aves del cielo haban huido.
Mir, y he aqu que la tierra frtil era un desierto, y todas sus ciudades estaban arrasadas delante del SEOR, delante del ardor de su ira.
Porque as dice el SEOR: Una desolacin ser toda la tierra, pero no causar una destruccin total.
Por eso se enlutar la tierra, y se oscurecern los cielos arriba, porque he hablado, [lo] he decidido, y no me arrepentir, ni me retractar de ello.
Al ruido de jinetes y arqueros huye toda la ciudad; entran en las espesuras y trepan por los peascos. Toda ciudad est abandonada, y no queda en ellas morador alguno.
Y t, desolada, qu hars? Aunque te vistas de escarlata, aunque te pongas adornos de oro, aunque te agrandes con pintura los ojos, en vano te embelleces; te desprecian [tus] amantes, [slo] buscan tu vida.
Porque o un grito como de mujer de parto, angustia como de primeriza; [era] el grito de la hija de Sion que se ahogaba, [y] extenda sus manos, [diciendo:] Ay ahora de m, porque desfallezco ante los asesinos!
Recorred las calles de Jerusaln, y mirad ahora, e informaos; buscad en sus plazas, a ver si hallis [algn] hombre, si hay quien haga justicia, que busque la verdad, y yo la perdonar.
Pues aunque digan: "Vive el SEOR", de cierto juran falsamente.
Oh, SEOR, no [buscan] tus ojos la verdad? T los heriste, mas no les doli; t los consumiste, mas ellos rehusaron recibir correccin. Endurecieron sus rostros ms que la roca, rehusaron arrepentirse.
Entonces yo dije: Ciertamente estos [slo] son gente ignorante, son necios, porque no conocen el camino del SEOR [ni] las ordenanzas de su Dios.
Me dirigir a los grandes y les hablar, porque ellos [s] conocen el camino del SEOR [y] las ordenanzas de su Dios. Pero tambin [todos] ellos a una haban quebrado el yugo [y] roto las coyundas.
Por tanto los herir el len de la selva, el lobo de los desiertos los destruir; un leopardo acecha sus ciudades, [y] todo el que salga de ellas ser despedazado, porque son muchas sus transgresiones, [y] numerosas sus apostasas.
Por qu he de perdonarte por esto? Tus hijos me han abandonado y han jurado por [lo que] no es Dios. Cuando los saci, cometieron adulterio y fueron en tropel a casa de las rameras.
Eran caballos cebados [y] fogosos, cada cual relinchando tras la mujer de su prjimo.
No he de castigar a este pueblo? -- declara el SEOR. De una nacin como sta, no he de vengarme?
Subid por entre sus hileras de vides y destruid, mas no hagis destruccin total; arrancad sus sarmientos, pues no son del SEOR;
porque la casa de Israel y la casa de Jud han obrado prfidamente conmigo -- declara el SEOR.
Han mentido acerca del SEOR; dijeron: l no [existe]; ninguna calamidad vendr sobre nosotros, y no veremos ni espada ni hambre.
Los profetas son [como] el viento, y la palabra no est en ellos. Que as se les haga a ellos.
Por tanto, as dice el SEOR, Dios de los ejrcitos: Por cuanto han hablado esta palabra, he aqu, pongo mis palabras en tu boca por fuego y a este pueblo por lea, y los consumir.
He aqu, voy a traer de lejos una nacin contra vosotros, oh casa de Israel -- declara el SEOR. Es una nacin fuerte, es una nacin antigua, una nacin cuya lengua no conoces, y no podrs entender lo que hable.
Su aljaba es como sepulcro abierto, todos ellos son valientes.
Devorar tu mies y tu pan, devorar a tus hijos y a tus hijas, devorar tus ovejas y tus vacas, devorar tus vias y tus higueras; a espada destruir tus ciudades fortificadas en que confas.
Sin embargo, aun en aquellos das -- declara el SEOR -- no llevar a cabo una destruccin total de vosotros.
Y cuando te pregunten: "Por qu el SEOR nuestro Dios nos ha hecho todo esto?" Les dirs: "As como me dejasteis y servisteis a dioses extraos en vuestra tierra, as serviris a extranjeros en una tierra que no es vuestra."
Anunciad esto en la casa de Jacob y proclamadlo en Jud, diciendo:
"Od ahora esto, pueblo necio e insensible, que tienen ojos y no ven, tienen odos y no oyen.
"No me temis?" -- declara el SEOR. "No temblis delante de m, que puse la arena como frontera del mar, lmite perpetuo que no traspasar? Aunque se agiten las olas, no prevalecern; aunque rujan, no pasarn sobre ella.
"Pero este pueblo tiene un corazn terco y rebelde; se han desviado y se han ido.
"Y no dicen en su corazn: 'Temamos ahora al SEOR nuestro Dios, que da la lluvia a su tiempo, tanto la lluvia de otoo como la de primavera, y que reserva para nosotros las semanas establecidas de la cosecha.'
"Vuestras iniquidades han alejado estas cosas, y vuestros pecados os han privado del bien.
"Porque en mi pueblo se encuentran impos que vigilan como cazadores al acecho; ponen trampa, atrapan hombres.
"Como una jaula llena de pjaros, as estn sus casas llenas de engao; por eso se engrandecieron y se enriquecieron.
"Han engordado y se han puesto lustrosos. Tambin sobrepasan en obras de maldad; no defienden la causa, la causa del hurfano, para que prospere, ni defienden los derechos del pobre.
"No he de castigar por esto?" -- declara el SEOR. "De una nacin como sta no he de vengarme?"
Algo espantoso y terrible ha sucedido en la tierra:
los profetas profetizan falsamente, los sacerdotes gobiernan por su cuenta, y a mi pueblo as le gusta. Pero qu haris al final de esto?
Huid, hijos de Benjamn, de en medio de Jerusaln; tocad trompeta en Tecoa, y alzad seal sobre Bet-haquerem, porque desde el norte se asoma el mal y una gran destruccin.
A la hermosa y delicada hija de Sion destruir.
A ella vendrn pastores con sus rebaos, levantarn [sus] tiendas a su alrededor, y cada uno apacentar en su lugar.
Preparad guerra contra ella; levantaos y ataquemos al medioda. Ay de nosotros, porque el da declina, porque se extienden las sombras del anochecer!
Levantaos, ataquemos de noche y destruyamos sus palacios.
Porque as dice el SEOR de los ejrcitos: Cortad sus rboles, y poned sitio contra Jerusaln. sta es la ciudad que ha de ser castigada, todo dentro de ella es opresin.
Como un pozo mantiene frescas sus aguas, as ella mantiene fresca su maldad. En ella se oyen violencia y destruccin; ante m hay de continuo enfermedades y heridas.
S precavida, oh Jerusaln, no sea que mi alma se aleje de ti; no sea que yo te convierta en desolacin, en tierra despoblada.
As dice el SEOR de los ejrcitos: Buscarn, rebuscarn como en una vid el remanente de Israel; vuelve a pasar tu mano como el vendimiador por los sarmientos.
A quines hablar y advertir, para que oigan? He aqu, sus odos estn cerrados, y no pueden escuchar. He aqu, la palabra del SEOR les es oprobio; no se deleitan en ella.
Pero yo estoy lleno del furor del SEOR, estoy cansado de retener[lo]. Derrma[lo] sobre los nios en la calle, y sobre la reunin de los jvenes; porque sern apresados tanto el marido como la mujer, el viejo y el muy anciano.
Y sus casas sern entregadas a otros, juntamente con sus campos y sus mujeres; porque extender mi mano contra los habitantes de esta tierra -- declara el SEOR.
Porque desde el menor hasta el mayor, todos ellos codician ganancias, y desde el profeta hasta el sacerdote, todos practican el engao.
Y curan a la ligera el quebranto de mi pueblo, diciendo: "Paz, paz", pero no hay paz.
Se han avergonzado de la abominacin que han cometido? Ciertamente no se han avergonzado, ni an han sabido ruborizarse; por tanto caern entre los que caigan; en la hora que yo los castigue sern derribados -- dice el SEOR.
As dice el SEOR: Paraos en los caminos y mirad, y preguntad por los senderos antiguos cul es el buen camino, y andad por l; y hallaris descanso para vuestras almas. Pero dijeron: "No andaremos [en l.]"
Y puse centinelas sobre vosotros, [que dijeran:] "Escuchad el sonido de la trompeta." Pero dijeron: "No escucharemos."
Por tanto, od, naciones, y entiende, congregacin, lo que [se har] entre ellos.
Oye, tierra: he aqu, yo traigo una calamidad sobre este pueblo, el fruto de sus planes, porque no han escuchado mis palabras, y han desechado mi ley.
Para qu viene a m este incienso de Sab, y la dulce caa de una tierra lejana? Vuestros holocaustos no son aceptables, y vuestros sacrificios no me agradan.
Por tanto, as dice el SEOR: He aqu, pongo piedras de tropiezo delante de este pueblo, y tropezarn en ellas padres e hijos a una; el vecino y su prjimo perecern.
As dice el SEOR: He aqu, viene un pueblo de tierras del norte, y una gran nacin se levantar de los confines de la tierra.
Empuan arco y jabalina, crueles son, no tienen misericordia; sus voces braman como el mar, y montan a caballo como hombres dispuestos para la guerra contra ti, hija de Sion.
Hemos odo de su fama, flaquean nuestras manos. La angustia se ha apoderado de nosotros, dolor como de mujer de parto.
No salgas al campo, ni andes por el camino; porque espada tiene el enemigo, [y hay] terror por todas partes.
Hija de mi pueblo, cete el cilicio y revulcate en ceniza; haz duelo como por hijo nico, lamento de gran amargura, porque de pronto el destructor vendr sobre nosotros.
Te he puesto como observador [y] como examinador entre mi pueblo, para que conozcas y examines su conducta.
Todos ellos son rebeldes obstinados que andan calumniando. [Son] hierro y bronce; todos ellos estn corrompidos.
El fuelle sopla con furor, el plomo es consumido por el fuego; en vano se sigue refinando, pues los malvados no son separados.
Los llaman plata de deshecho, porque el SEOR los ha desechado.
Palabra que vino a Jeremas de parte del SEOR, diciendo:
Prate a la puerta de la casa del SEOR y proclama all esta palabra, y di: "Od la palabra del SEOR, todos los de Jud, los que entris por estas puertas para adorar al SEOR."
As dice el SEOR de los ejrcitos, el Dios de Israel: Enmendad vuestros caminos y vuestras obras, y os har morar en este lugar.
No confiis en palabras engaosas, diciendo: "ste es el templo del SEOR, el templo del SEOR, el templo del SEOR."
Porque si en verdad enmendis vuestros caminos y vuestras obras, si en verdad hacis justicia entre el hombre y su prjimo,
[y] no oprims al extranjero, al hurfano y a la viuda, ni derramis sangre inocente en este lugar, ni andis en pos de otros dioses para vuestra propia ruina,
entonces os har morar en este lugar, en la tierra que di a vuestros padres para siempre.
He aqu, vosotros confiis en palabras engaosas que no aprovechan,
para robar, matar, cometer adulterio, jurar falsamente, ofrecer sacrificios a Baal y andar en pos de otros dioses que no habais conocido.
Vendris luego y os pondris delante de m en esta casa, que es llamada por mi nombre, y diris: "Ya estamos salvos"; para [luego] seguir haciendo todas estas abominaciones?
Se ha convertido esta casa, que es llamada por mi nombre, en cueva de ladrones delante de vuestros ojos? He aqu, yo mismo [lo] he visto -- declara el SEOR.
Ahora pues, id a mi lugar en Silo, donde al principio hice morar mi nombre, y ved lo que hice con l a causa de la maldad de mi pueblo Israel.
Y ahora, por cuanto habis hecho todas estas obras temprano y hablando [sin cesar], no osteis; os llam, pero no respondisteis,
har con la casa que es llamada por mi nombre, en la cual confiis, y al lugar que di a vosotros y a vuestros padres, como hice con Silo.
Y os echar de mi presencia, como ech a todos vuestros hermanos, a toda la descendencia de Efran.
En cuanto a ti, no ruegues por este pueblo, ni levantes por ellos clamor ni oracin, ni intercedas ante m, porque no te oir.
No ves lo que ellos hacen en las ciudades de Jud y en las calles de Jerusaln?
Los hijos recogen la lea, los padres encienden el fuego, las mujeres preparan la masa para hacer tortas a la reina del cielo, y derraman libaciones a otros dioses para ofenderme.
Me ofenden a m? -- declara el SEOR -- No es a s mismos que se ofenden para su propia vergenza?
Por tanto, as dice el Seor DIOS: He aqu, mi ira y mi furor sern derramados sobre este lugar, sobre los hombres y sobre los animales, sobre los rboles del campo y sobre el fruto de la tierra; arder y no se apagar.
As dice el SEOR de los ejrcitos, el Dios de Israel: Aadid vuestros holocaustos a vuestros sacrificios y comed la carne.
Porque yo no habl a vuestros padres, ni les orden [nada] en cuanto a los holocaustos y sacrificios, el da que los saqu de la tierra de Egipto.
Sino que esto es lo que les mand, diciendo: "Escuchad mi voz y yo ser vuestro Dios y vosotros seris mi pueblo, y andaris en todo camino que yo os enve para que os vaya bien.
Mas ellos no escucharon ni inclinaron su odo, sino que anduvieron en [sus propias] deliberaciones [y] en la terquedad de su malvado corazn, y fueron hacia atrs y no hacia adelante.
Desde el da que vuestros padres salieron de la tierra de Egipto hasta hoy, os he enviado a todos mis siervos los profetas, madrugando cada da y envindo[los].
Pero no me escucharon ni inclinaron su odo, sino que endurecieron su cerviz [e] hicieron peor que sus padres.
Les dirs, pues, todas estas palabras, mas no te escucharn; los llamars, y no te respondern.
Entonces les dirs: "sta es la nacin que no escuch la voz del SEOR su Dios, ni acept correccin; ha perecido la verdad, ha sido cortada de su boca.
"Crtate el cabello y tra[lo,] y entona una endecha en las alturas desoladas; porque el SEOR ha desechado y abandonado a la generacin [objeto] de su furor."
Porque los hijos de Jud han hecho lo que es malo ante mis ojos -- declara el SEOR -- , han puesto sus abominaciones en la casa que es llamada por mi nombre, profanndola.
Y han edificado los lugares altos de Tofet, que est en el valle de Ben-hinom, para quemar a sus hijos y a sus hijas en el fuego, lo cual yo no mand, ni me pas por la mente.
Por tanto, he aqu vienen das -- declara el SEOR -- cuando no se dir ms Tofet, ni valle de Ben-hinom, sino el valle de la Matanza; porque enterrarn en Tofet por no haber [otro] lugar.
Y los cadveres de este pueblo servirn de comida para las aves del cielo y para las bestias de la tierra, sin que nadie [las] espante.
Entonces har cesar de las ciudades de Jud y de las calles de Jerusaln la voz de gozo y la voz de alegra, la voz del novio y la voz de la novia; porque la tierra quedar desolada.
En aquel tiempo -- declara el SEOR -- sacarn de sus tumbas los huesos de los reyes de Jud, los huesos de sus prncipes, los huesos de los sacerdotes, los huesos de los profetas y los huesos de los habitantes de Jerusaln;
y los esparcirn al sol, a la luna y a todo el ejrcito del cielo, a quienes amaron y sirvieron, y a quienes siguieron, a quienes buscaron y adoraron. No sern recogidos ni enterrados; sern como estircol sobre la faz de la tierra.
Y escoger la muerte en lugar de la vida todo el remanente que quede de este linaje malvado, los que queden en todos los lugares adonde los he arrojado -- declara el SEOR de los ejrcitos.
Y les dirs: "As dice el SEOR: 'Los que caen no se levantan? El que se desva no se arrepiente?
'Por qu entonces este pueblo, Jerusaln, se ha desviado en continua apostasa? Se aferran al engao, rehsan volver.
'He escuchado y odo, han hablado lo que no es recto; ninguno se arrepiente de su maldad, diciendo: "Qu he hecho?" Cada cual vuelve a su carrera, como caballo que arremete en la batalla.
'Aun la cigea en el cielo conoce sus estaciones, y la trtola, la golondrina y la grulla guardan la poca de sus migraciones; pero mi pueblo no conoce la ordenanza del SEOR.
'Cmo decs: "Somos sabios, y la ley del SEOR est con nosotros"?, cuando he aqu, [la] ha cambiado en mentira la pluma mentirosa de los escribas.
'Los sabios son avergonzados, estn abatidos y atrapados; he aqu, ellos han desechado la palabra del SEOR, y qu clase de sabidura tienen?
'Por tanto, dar sus mujeres a otros, [y] sus campos a nuevos dueos; porque desde el menor hasta el mayor todos ellos codician ganancias; desde el profeta hasta el sacerdote todos practican el engao.
'Y curan a la ligera el quebranto de la hija de mi pueblo, diciendo: "Paz, paz", pero no hay paz.
'Se han avergonzado de la abominacin que han cometido? Ciertamente no se han avergonzado, tampoco han sabido ruborizarse; por tanto caern entre los que caigan, en la hora de su castigo sern derribados' -- dice el SEOR.
'Ciertamente los destruir' -- declara el SEOR -- ; 'no habr uvas en la vid, ni higos en la higuera, y la hoja se marchitar; lo que les he dado, pasar de ellos.'"
Por qu estamos [an] sentados? Congregaos, y entremos en las ciudades fortificadas, y perezcamos all, pues el SEOR nuestro Dios nos hace perecer y nos ha dado a beber agua envenenada, porque hemos pecado contra el SEOR.
Esperbamos paz, y no hubo bien alguno; tiempo de curacin, y he aqu, terror.
Desde Dan se oye el resoplido de sus caballos; al sonido de los relinchos de sus corceles, tiembla toda la tierra; vienen y devoran la tierra y cuanto hay en ella, la ciudad y los que en ella habitan.
Porque he aqu, yo envo contra vosotros serpientes, spides contra los cuales no hay encantamiento, y os mordern -- declara el SEOR.
Mi tristeza no tiene remedio, mi corazn desfallece [en m].
He aqu la voz del clamor de la hija de mi pueblo desde una tierra lejana: No est el SEOR en Sion? No est su rey en ella? Por qu me han provocado con sus imgenes talladas, con dolos extranjeros?
Pas la siega, termin el verano, y nosotros no hemos sido salvados.
Por el quebrantamiento de la hija de mi pueblo estoy quebrantado; ando enlutado, el espanto se ha apoderado de m.
No hay blsamo en Galaad? No hay all mdico? Por qu, pues, no se ha restablecido la salud de la hija de mi pueblo?
Quin [me] diera que mi cabeza se hiciera aguas, y mis ojos fuente de lgrimas, para que yo llorara da y noche por los muertos de la hija de mi pueblo.
Quin me diera en el desierto un albergue de caminantes, para dejar a mi pueblo y alejarme de ellos. Porque todos ellos son adlteros, una asamblea de traidores.
Tienden su lengua [como] su arco; la mentira y no la verdad prevalece en la tierra; porque de mal en mal proceden, y a m no me conocen -- declara el SEOR.
Gurdese cada uno de su prjimo, y no confe en ningn hermano; porque todo hermano obra con engao, y todo prjimo anda calumniando.
Cada uno engaa a su prjimo, y no habla la verdad, han enseado sus lenguas a hablar mentiras; se afanan por cometer iniquidad.
Tu morada est en medio del engao; por causa del engao rehsan conocerme -- declara el SEOR.
Por tanto, as dice el SEOR de los ejrcitos: He aqu, los refinar y los probar, porque qu [ms] puedo hacer con la hija de mi pueblo?
Saeta mortfera es su lengua, engao habla; con su boca habla [cada uno] de paz a su prjimo, pero dentro de s le tiende emboscada.
Por estas cosas no los castigar? -- declara el SEOR. De una nacin como sta no se vengar mi alma?
Alzad por los montes lloro y lamentacin, y una elega por los pastos del desierto, porque han sido desolados; nadie pasa [por ellos], ni se oye el bramido del ganado; desde las aves del cielo hasta las bestias han huido, se han ido.
Har de Jerusaln un montn de ruinas, una guarida de chacales, y de las ciudades de Jud una desolacin, sin habitante.
Quin es el hombre sabio que entienda esto? A quin ha hablado la boca del SEOR que pueda declararlo? Por qu est arruinado el pas, desolado como un desierto sin que nadie pase por l?
Respondi el SEOR: Porque han abandonado mi ley que puse delante de ellos, y no han obedecido mi voz ni andado conforme a ella,
sino que han andado tras la terquedad de sus corazones y tras los baales, tal como sus padres les ensearon.
Por tanto, as dice el SEOR de los ejrcitos, el Dios de Israel: He aqu, yo dar de comer ajenjo a este pueblo y le dar de beber agua envenenada.
Los esparcir entre las naciones que no conocieron ni ellos ni sus padres, y enviar tras ellos la espada hasta aniquilarlos.
As dice el SEOR de los ejrcitos: Considerad, llamad a las plaideras, que vengan; enviad por las [ms] hbiles, que vengan,
que se apresuren y eleven una lamentacin por nosotros, para que derramen lgrimas nuestros ojos y fluya agua de nuestros prpados.
Porque voz de lamentacin se oye desde Sion: "Cmo hemos sido arrasados! En gran manera estamos avergonzados, porque tenemos que abandonar la tierra, porque han derribado nuestras moradas."
Od, pues, mujeres, la palabra del SEOR, y reciba vuestro odo la palabra de su boca; ensead la lamentacin a vuestras hijas y la endecha cada una a su vecina.
Porque la muerte ha subido por nuestras ventanas, ha entrado en nuestros palacios, exterminando a los nios de las calles, a los jvenes de las plazas.
Di: As declara el SEOR: "Los cadveres de los hombres caern como estircol sobre la faz del campo, y como gavillas tras el segador, y no habr quien [las] recoja."
As dice el SEOR: No se glore el sabio de su sabidura, ni se glore el poderoso de su poder, ni el rico se glore de su riqueza;
mas el que se glore, glorese de esto: de que me entiende y me conoce, pues yo soy el SEOR que hago misericordia, derecho y justicia en la tierra, porque en estas cosas me complazco -- declara el SEOR.
He aqu, vienen das -- declara el SEOR -- en que castigar a todo [el que est] circuncidado [slo] en la carne:
a Egipto, a Jud, a los hijos de Amn, a Moab y a todos los que se rapan las sienes, a los que habitan en el desierto; porque todas las naciones son incircuncisas, y toda la casa de Israel es incircuncisa de corazn.
Od la palabra que el SEOR os habla, oh casa de Israel.
As dice el SEOR: El camino de las naciones no aprendis, ni de las seales de los cielos os aterroricis, aunque las naciones les tengan terror.
Porque las costumbres de los pueblos son vanidad; pues un leo del bosque es cortado, [lo] trabajan las manos de un artfice con la azuela;
con plata y oro [lo] adornan, con clavos y martillos lo aseguran para que no se mueva.
Como los espantapjaros de un pepinar, sus dolos no hablan; tienen que ser transportados, porque no andan. No les tengis miedo, porque no pueden hacer mal, ni tampoco hacer bien alguno.
No hay nadie como t, oh SEOR; grande eres t, y grande es tu nombre en podero.
Quin no te temer, oh Rey de las naciones? Porque esto se te debe. Porque entre todos los sabios de las naciones, y en todos sus reinos, no hay nadie como t.
Mas ellos a una son torpes y necios en su enseanza de vanidades, [pues su dolo] es un leo.
Plata laminada es trada de Tarsis y oro de Ufaz, obra del artfice y de manos del orfebre; su vestido es de violeta y prpura; todo ello obra de peritos.
Pero el SEOR es el Dios verdadero; l es el Dios vivo y el Rey eterno. Ante su enojo tiembla la tierra, y las naciones son impotentes ante su indignacin.
As les diris: Los dioses que no hicieron los cielos ni la tierra, perecern de la tierra y de debajo de los cielos.
[l es] el que hizo la tierra con su poder, el que estableci el mundo con su sabidura, y con su inteligencia extendi los cielos.
Cuando l emite su voz, [hay] estruendo de aguas en los cielos; l hace subir las nubes desde los extremos de la tierra, hace los relmpagos para la lluvia y saca el viento de sus depsitos.
Todo hombre es torpe, falto de conocimiento; todo orfebre se avergenza de su dolo; porque engaosas son sus imgenes fundidas, y no hay aliento en ellas.
Vanidad son, obra ridcula, en el tiempo de su castigo perecern.
No es como sta la porcin de Jacob; porque l es el Hacedor de todo, e Israel es la tribu de su heredad; el SEOR de los ejrcitos es su nombre.
Recoge del suelo tus pertenencias, t que moras sitiada.
Porque as dice el SEOR: He aqu, en esta ocasin, tiro con honda a los habitantes de la tierra, y los afligir para que me puedan hallar.
Ay de m, por mi quebranto! Mi herida es incurable. Mas yo me dije: De cierto esta es una enfermedad, y debo soportarla.
Mi tienda ha sido destruida, y todas mis cuerdas rotas; mis hijos me han abandonado y no queda ninguno. No hay quien plante de nuevo mi tienda ni coloque mis cortinas.
Porque los pastores se han entorpecido y no han buscado al SEOR; por tanto, no prosperaron, y todo su rebao se ha dispersado.
Se oye un rumor! He aqu, viene una gran conmocin desde la tierra del norte, para convertir las ciudades de Jud en desolacin, en guarida de chacales.
Yo s, oh SEOR, que no depende del hombre su camino, ni de quien anda el dirigir sus pasos.
Reprndeme, oh SEOR, pero con justicia, no con tu ira, no sea que me reduzcas a nada.
Derrama furor sobre las naciones que no te conocen, y sobre los linajes que no invocan tu nombre; porque han devorado a Jacob, lo han devorado y lo han consumido, y han asolado su morada.
La palabra que vino a Jeremas de parte del SEOR, diciendo:
Od las palabras de este pacto, y decidlas a los hombres de Jud y a los habitantes de Jerusaln.
Les diris: "As dice el SEOR, Dios de Israel: 'Maldito el hombre que no obedezca las palabras de este pacto
que mand a vuestros padres el da que los saqu de la tierra de Egipto, del horno de hierro, dicindoles: "Escuchad mi voz, y haced conforme a todo lo que yo os mando; y vosotros seris mi pueblo, y yo ser vuestro Dios",
para confirmar el juramento que jur a vuestros padres, de darles una tierra que mana leche y miel, como [lo es] hoy.'" Entonces respond y dije: Amn, SEOR.
Y el SEOR me dijo: Proclama todas estas palabras en las ciudades de Jud y en las calles de Jerusaln, diciendo: "Od las palabras de este pacto y cumplidlas.
"Porque bien advert a vuestros padres el da que los hice subir de la tierra de Egipto, y hasta hoy los he amonestado con insistencia, dicindoles: 'Escuchad mi voz.'
"Pero no escucharon ni inclinaron su odo, sino que cada cual anduvo en la terquedad de su malvado corazn. Por tanto, hice caer sobre ellos todas las palabras de este pacto, que yo [les] mand cumplir y no lo cumplieron."
Entonces el SEOR me dijo: Se ha descubierto una conspiracin entre los hombres de Jud y entre los habitantes de Jerusaln.
Se han vuelto a las iniquidades de sus antepasados, los cuales rehusaron escuchar mis palabras, y se han ido tras otros dioses para servirlos. La casa de Israel y la casa de Jud han violado mi pacto, que hice con sus padres.
Por tanto, as dice el SEOR: He aqu, traigo sobre ellos una calamidad de la que no podrn escapar; aunque clamen a m, no los escuchar.
Entonces irn las ciudades de Jud y los habitantes de Jerusaln, y clamarn a los dioses a quienes queman incienso, pero ellos ciertamente no podrn salvarlos en la hora de su afliccin.
Porque segn el nmero de tus ciudades son tus dioses, oh Jud, y segn el nmero de las calles de Jerusaln, son los altares que has levantado a lo vergonzoso, altares para quemar incienso a Baal.
Pero t no ruegues por este pueblo, ni levantes por ellos clamor ni oracin; porque no escuchar cuando clamen a m a causa de su afliccin.
Qu derecho tiene mi amada en mi casa cuando ha hecho tantas vilezas? Puede la carne consagrada quitar de ti tu calamidad para [que] puedas regocijarte?
Olivo frondoso, hermoso en fruto y forma, te puso por nombre el SEOR. Con ruido de un gran estrpito ha prendido fuego en l, y sus ramas son inservibles.
El SEOR de los ejrcitos, que te plant, ha decretado una calamidad contra ti a causa de la maldad que la casa de Israel y la casa de Jud han hecho, provocndome al ofrecer sacrificios a Baal.
El SEOR me [lo] hizo saber y [lo] comprend. Entonces me hiciste ver sus obras.
Pero yo era como un cordero manso llevado al matadero, y no saba que tramaban intrigas contra m, [diciendo:] Destruyamos el rbol con su fruto, y cortmoslo de la tierra de los vivientes, para que no se recuerde ms su nombre.
Mas, oh SEOR de los ejrcitos, que juzgas rectamente, que examinas los sentimientos y el corazn, vea yo tu venganza contra ellos, porque a ti he expuesto mi causa.
Por tanto, as dice el SEOR en cuanto a los hombres de Anatot que buscan tu vida, diciendo: No profetices en el nombre del SEOR, para que no mueras a manos nuestras;
as, pues, dice el SEOR de los ejrcitos: He aqu, voy a castigarlos. Los jvenes morirn a espada, sus hijos e hijas morirn de hambre,
y no quedar de ellos remanente, porque traer una calamidad sobre los hombres de Anatot, el ao de su castigo.
Justo eres t, oh SEOR, cuando a ti presento [mi] causa; en verdad asuntos de justicia voy a discutir contigo. Por qu prospera el camino de los impos [y] viven en paz todos los que obran con perfidia?
T los plantas, y echan races; crecen, dan fruto. Cerca ests t de sus labios, pero lejos de su corazn.
Pero t me conoces, oh SEOR, t me ves, y compruebas [la actitud de] mi corazn para contigo. Arrstralos como ovejas para el matadero y sepralos para el da de la matanza.
Hasta cundo estar de luto la tierra y marchita la vegetacin de todo el campo? Por la maldad de los que moran en ella han sido destruidos los animales y las aves, porque han dicho: Dios no ver nuestro fin.
Si corriste con los de a pie y te cansaron, cmo, pues, vas a competir con los caballos? Si caes en tierra de paz, cmo te ir en la espesura del Jordn?
Porque tambin tus hermanos y la casa de tu padre, tambin ellos te han traicionado, tambin ellos han dado gritos en pos de ti; no les creas aunque te digan cosas agradables.
He dejado mi casa, he abandonado mi heredad, he entregado a la amada de mi alma en manos de sus enemigos.
Mi heredad vino a ser para m como len en la selva; rugi contra m; por tanto, la aborrec.
Es acaso mi heredad para m como ave de rapia de varios colores? Estn las aves de rapia por todos lados contra ella? Id, reunid a todas las bestias del campo, traedlas para que [la] devoren.
Muchos pastores han arruinado mi via, han hollado mi heredad; han hecho de mi hermosa heredad un desierto desolado.
Fue hecha una desolacin, llora sobre m desolada; todo el pas ha sido desolado, porque no hubo nadie a quien le importara.
Sobre todas las alturas desoladas del desierto han venido destructores, porque la espada del SEOR devora de un extremo de la tierra al otro; no hay paz para nadie.
Han sembrado trigo y han segado espinos, se han esforzado sin provecho alguno. Avergonzaos, pues, de vuestras cosechas a causa de la ardiente ira del SEOR.
As dice el SEOR en cuanto a todos mis malvados vecinos que atacan la heredad que he dado en posesin a mi pueblo Israel: He aqu los arrancar de su tierra, y a la casa de Jud arrancar de en medio de ellos.
Y suceder que despus que los haya arrancado, volver y les tendr compasin, y los har regresar cada uno a su heredad y cada cual a su tierra.
Y suceder que si ellos de verdad aprenden los caminos de mi pueblo, jurando en mi nombre: "Vive el SEOR", as como ellos ensearon a mi pueblo a jurar por Baal, sern restablecidos en medio de mi pueblo.
Pero si no escuchan, entonces arrancar esa nacin, [la] arrancar y [la] destruir -- declara el SEOR.
As me dijo el SEOR: Ve y cmprate un cinturn de lino y pntelo en la cintura, pero no lo metas en agua.
Compr, pues, el cinturn conforme a la palabra del SEOR, y me lo puse en la cintura.
Entonces vino a m la palabra del SEOR por segunda vez, diciendo:
Toma el cinturn que has comprado, que llevas a la cintura, y levntate, vete al ufrates y escndelo all en una hendidura de la pea.
Fui, pues, y lo escond junto al ufrates como el SEOR me haba mandado.
Y sucedi que despus de muchos das el SEOR me dijo: Levntate, vete al ufrates y toma de all el cinturn que te mand que escondieras all.
Fui, pues, al ufrates y cav, tom el cinturn del lugar donde lo haba escondido, y he aqu, el cinturn estaba podrido; no serva para nada.
Entonces vino a m la palabra del SEOR, diciendo:
As dice el SEOR: "De la misma manera har que se pudra la soberbia de Jud y la gran soberbia de Jerusaln.
"Este pueblo malvado, que rehsa escuchar mis palabras, que anda en la terquedad de su corazn y se ha ido tras otros dioses a servirles y a postrarse ante ellos, ha de ser como este cinturn que no sirve para nada.
"Porque como el cinturn se adhiere a la cintura del hombre, as hice adherirse a m a toda la casa de Israel y a toda la casa de Jud" -- declara el SEOR -- "a fin de que fueran para m por pueblo, por renombre, por alabanza y por gloria, pero no escucharon."
Tambin les dirs esta palabra: "As dice el SEOR, Dios de Israel: 'Todo cntaro se llenar de vino.'" Y cuando ellos te digan: "Acaso no sabemos bien que todo cntaro ha de llenarse de vino?",
entonces les dirs: "As dice el SEOR: 'He aqu, voy a llenar de embriaguez a todos los habitantes de esta tierra: a los reyes sucesores de David que se sientan sobre su trono, a los sacerdotes, a los profetas y a todos los habitantes de Jerusaln;
y los estrellar unos contra otros, los padres con los hijos por igual' -- declara el SEOR. 'No tendr piedad, ni lstima, ni compasin, [para dejar] de destruirlos.'"
Escuchad y prestad atencin, no seis altaneros, porque el SEOR ha hablado.
Dad gloria al SEOR vuestro Dios antes que haga venir las tinieblas, y antes que vuestros pies tropiecen sobre los montes oscuros, y estis esperando la luz, y l la transforme en profundas tinieblas, [la] torne en lobreguez.
Pero si no escuchis esto, mi alma sollozar en secreto por [tal] orgullo; mis ojos llorarn amargamente y se anegarn en lgrimas, porque ha sido hecho cautivo el rebao del SEOR.
Di al rey y a la reina madre, humillaos, sentaos [en el suelo], porque ha cado de vuestras cabezas vuestra hermosa corona.
Las ciudades del Neguev han sido cerradas, y no hay quien [las] abra: todo Jud ha sido llevado al destierro, llevado al cautiverio en su totalidad.
Alzad vuestros ojos, y ved a los que vienen del norte. Dnde est el rebao que te fue confiado, tus hermosas ovejas?
Qu dirs cuando l ponga sobre ti (a los que t mismo habas enseado) a antiguos compaeros para ser cabeza tuya? No te vendrn dolores como de mujer de parto?
Y si dices en tu corazn: "Por qu me han sucedido estas cosas?" Por la magnitud de tu iniquidad te han quitado las faldas y descubierto tus calcaares.
Puede el etope mudar su piel, o el leopardo sus manchas? As vosotros, podris hacer el bien estando acostumbrados a hacer el mal?
Por tanto, os esparcir como paja arrastrada por el viento del desierto.
sta es tu suerte, la porcin que ya he medido para ti -- declara el SEOR -- porque me has olvidado, y has confiado en la mentira.
Por lo cual yo tambin te levantar las faldas sobre tu rostro, para que se vea tu vergenza.
[En] tus adulterios y [en] tus relinchos, [en] la bajeza de tu prostitucin sobre las colinas del campo, he visto tus abominaciones. Ay de ti, Jerusaln! Hasta cundo seguirs sin purificarte?
Lo que vino como palabra del SEOR a Jeremas respecto a la sequa:
De luto est Jud, y sus puertas languidecen, estn por tierra enlutadas, y sube el clamor de Jerusaln.
Sus nobles enviaban a sus siervos por agua; iban a las cisternas y no hallaban agua; volvan con sus vasijas vacas. Quedaron avergonzados y humillados, y se cubrieron la cabeza.
El suelo est agrietado, pues no ha habido lluvia sobre la tierra; los labradores, avergonzados, se han cubierto la cabeza.
Porque an la cierva en el campo ha parido, pero abandona [su cra] porque no hay hierba.
Y los asnos monteses se paran en las alturas desoladas, jadeando por aire como chacales; desfallecen sus ojos porque no hay vegetacin.
Aunque nuestras iniquidades testifican contra nosotros, oh SEOR, obra por amor de tu nombre. En verdad han sido muchas nuestras apostasas, contra ti hemos pecado.
[T,] esperanza de Israel, Salvador suyo en tiempo de angustia, por qu has de ser como forastero en la tierra, o como caminante que ha plantado su [tienda] para pasar la noche?
Por qu has de ser como hombre desalentado, como guerrero incapaz de salvar? Sin embargo t ests en medio nuestro, oh SEOR, y por tu nombre somos llamados; no nos abandones!
As dice el SEOR de este pueblo: Cmo les ha gustado vagar! No han refrenado sus pies. El SEOR, pues, no los acepta; ahora se acordar l de su iniquidad y castigar sus pecados.
Y el SEOR me dijo: No ruegues por el bienestar de este pueblo.
Cuando ayunen, no escuchar su clamor; cuando ofrezcan holocausto y ofrenda de cereal, no los aceptar; sino que con espada, con hambre y con pestilencia los destruir.
Y yo dije: Ah, Seor DIOS! He aqu, los profetas les dicen: "No veris espada ni tendris hambre, sino que os dar paz verdadera en este lugar."
Entonces el SEOR me dijo: Mentira profetizan los profetas en mi nombre. Yo no los he enviado, ni les he dado rdenes, ni les he hablado; visin falsa, adivinacin, vanidad y engao de sus corazones ellos os profetizan.
Por tanto, as dice el SEOR: En cuanto a los profetas que profetizan en mi nombre sin que yo los haya enviado, y que dicen: "No habr espada ni hambre en esta tierra", a espada y de hambre esos profetas perecern.
Tambin el pueblo a quien profetizan estar tirado por las calles de Jerusaln a causa del hambre y de la espada; no habr quien los entierre a ellos, ni a sus mujeres, ni a sus hijos, ni a sus hijas, pues derramar sobre ellos su maldad.
Y les dirs esta palabra: "Viertan lgrimas mis ojos noche y da, y no cesen, porque de gran quebranto ha sido quebrantada la virgen hija de mi pueblo, de una dolorosa herida muy grave.
"Si salgo al campo, he aqu, muertos a espada; y si entro en la ciudad, he aqu, enfermedades por el hambre. Porque tanto el profeta como el sacerdote andan errantes en una tierra que no conocen."
Has desechado por completo a Jud, o ha aborrecido tu alma a Sion? Por qu nos has herido sin que haya curacin para nosotros? Esperbamos paz, y no hubo bien alguno; tiempo de curacin, y he aqu, terror.
Reconocemos, oh SEOR, nuestra impiedad, la iniquidad de nuestros padres, pues hemos pecado contra ti.
No [nos] desprecies, por amor a tu nombre, no deshonres el trono de tu gloria; acurdate, no anules tu pacto con nosotros.
Hay entre los dolos de las naciones alguno que haga llover? O pueden los cielos [solos] dar lluvia? No eres t, oh SEOR, nuestro Dios? En ti, pues, esperamos, porque t has hecho todas estas cosas.
Entonces el SEOR me dijo: Aunque Moiss y Samuel se presentaran ante m, mi corazn no estara con este pueblo; chalos de mi presencia, y que se vayan.
Y ser que cuando te digan: "Adnde iremos?", les responders: "As dice el SEOR: 'Los [destinados] para la muerte, a la muerte; los [destinados] para la espada, a la espada; los [destinados] para el hambre, al hambre, y los [destinados] para el cautiverio, al cautiverio.'"
Y pondr sobre ellos cuatro gneros [de males] perros para despedazar, y las aves del cielo y las bestias de la tierra para devorar y destruir.
Y los har motivo de espanto para todos los reinos de la tierra, a causa de Manass, hijo de Ezequas, rey de Jud, por lo que hizo en Jerusaln.
Porque, quin se compadecer de ti, oh Jerusaln? Quin llorar por ti, o quin se apartar [de su camino] para preguntar por tu bienestar?
T me has dejado -- declara el SEOR -- , sigues retrocediendo. Extender, pues, mi mano contra ti y te destruir; estoy cansado de compadecerme.
Los aventar con el bieldo en las puertas del pas; [los] privar de hijos, destruir a mi pueblo, [pues] no se arrepintieron de sus caminos.
Por m sus viudas sern ms numerosas que la arena de los mares. Traer contra la madre de sus jvenes, al destructor en pleno medioda; de repente traer sobre ella angustia y pavor.
Languidece la que dio a luz siete [hijos]; exhala su alma. Se puso su sol siendo an de da, ha sido avergonzada y humillada; a sus sobrevivientes los entregar a la espada delante de sus enemigos -- declara el SEOR.
Ay de m, madre ma, porque me diste a luz [como] hombre de contienda y hombre de discordia para toda la tierra! No he prestado ni me han prestado, [y] todos me maldicen.
El SEOR dijo: Ciertamente te librar para bien; ciertamente har que el enemigo te haga splica en tiempo de calamidad y en tiempo de angustia.
Puede alguno destrozar el hierro, el hierro del norte, y el bronce?
Tus riquezas y tus tesoros entregar al saqueo, sin costo alguno, por todos tus pecados en todas tus fronteras.
Y har que tus enemigos [te] lleven a una tierra que no conoces; porque un fuego se ha encendido en mi ira que sobre vosotros arder.
T que [lo] sabes, oh SEOR, acurdate de m, atindeme, y vngame de mis perseguidores. Conforme a tu paciencia, no dejes que sea yo arrebatado; sabes que por ti sufro oprobio.
Cuando se presentaban tus palabras, yo las coma; tus palabras eran para m el gozo y la alegra de mi corazn, porque se me llamaba por tu nombre, oh SEOR, Dios de los ejrcitos.
No me sent en la asamblea de los que se divierten, ni me regocij. A causa de tu mano, solitario me sent, porque de indignacin me llenaste.
Por qu es mi dolor perpetuo y mi herida incurable, que rehsa sanar? Sers en verdad para m como [corriente] engaosa, [como] aguas en las que no se puede confiar?
Entonces dijo as el SEOR: Si vuelves, yo te restaurar, en mi presencia estars; si apartas lo precioso de lo vil, sers mi portavoz. Que se vuelvan ellos a ti, pero t no te vuelvas a ellos.
Y te pondr para este pueblo por muralla de bronce inexpugnable; lucharn contra ti, pero no te vencern, porque contigo estoy yo para salvarte y librarte -- declara el SEOR.
Te librar de la mano de los malos, y te redimir de la garra de los violentos.
Entonces la palabra del SEOR vino a m, diciendo:
No tomes para ti mujer ni tengas hijos ni hijas en este lugar.
Porque as dice el SEOR acerca de los hijos e hijas nacidos en este lugar, y acerca de las madres que los dieron a luz, y de los padres que los engendraron en esta tierra:
De muertes crueles morirn; no sern llorados ni sepultados; sern como estircol sobre la faz de la tierra; a espada y por hambre sern acabados, y sus cadveres servirn de comida para las aves del cielo y para las bestias de la tierra.
Porque as dice el SEOR: No entres en casa de duelo, ni vayas a lamentar, ni los consueles; pues he retirado mi paz de este pueblo -- declara el SEOR -- la misericordia y la compasin.
Morirn grandes y pequeos en esta tierra; no sern enterrados, ni llorados, y nadie se sajar ni se rapar por ellos;
no partirn [el pan] en el duelo para ellos, a fin de consolarlos por el muerto, ni les darn a beber la copa de consolacin por su padre o por su madre.
Tampoco entres en casa de banquete para sentarte con ellos a comer y beber.
Porque as dice el SEOR de los ejrcitos, el Dios de Israel: He aqu, voy a hacer que desaparezca de este lugar, ante vuestros ojos y en vuestros das, la voz de gozo y la voz de alegra, la voz del novio y la voz de la novia.
Y suceder que cuando anuncies a este pueblo todas estas palabras, ellos te dirn: "Por qu el SEOR ha pronunciado toda esta gran calamidad contra nosotros? Cul es nuestra iniquidad y cul es nuestro pecado que hemos cometido contra el SEOR nuestro Dios?"
Entonces les dirs: "[Es] porque vuestros padres me abandonaron" -- declara el SEOR -- "y siguieron a otros dioses y los sirvieron y se postraron ante ellos, pero a m me abandonaron y no guardaron mi ley.
"Y vosotros habis hecho peor que vuestros padres, porque he aqu, cada uno de vosotros anda tras la terquedad de su malvado corazn, sin escucharme.
"Por tanto, yo os arrojar de esta tierra a una tierra que no habis conocido, ni vosotros ni vuestros padres; y all serviris a otros dioses da y noche, pues no os mostrar clemencia."
Por tanto, he aqu, vienen das -- declara el SEOR -- cuando ya no se dir: "Vive el SEOR, que sac a los hijos de Israel de la tierra de Egipto",
sino: "Vive el SEOR, que hizo subir a los hijos de Israel de la tierra del norte y de todos los pases adonde los haba desterrado." Porque los har volver a su tierra, la cual di a sus padres.
He aqu, enviar a muchos pescadores -- declara el SEOR -- que los pescarn; y despus enviar a muchos cazadores, que los cazarn por todo monte y por todo collado y por las hendiduras de las peas.
Porque mis ojos [estn puestos] sobre todos sus caminos, que no se me ocultan, ni su iniquidad est encubierta a mis ojos.
Pero primero, pagar al doble su iniquidad y su pecado, porque ellos han contaminado mi tierra con los cadveres de sus dolos abominables y han llenado mi heredad con sus abominaciones.
Oh SEOR, fuerza ma y fortaleza ma, refugio mo en el da de angustia! A ti vendrn las naciones desde los trminos de la tierra y dirn: Nuestros padres heredaron slo mentira, vanidad y cosas sin provecho.
Puede hacer el hombre dioses para s? Pero no son dioses!
Por tanto, he aqu, voy a darles a conocer, esta vez les har conocer mi mano y mi poder; y sabrn que mi nombre es el SEOR.
El pecado de Jud est escrito con cincel de hierro, con punta de diamante est grabado sobre la tabla de su corazn y en los cuernos de sus altares.
Como ellos se acuerdan de sus hijos, as [se acuerdan] de sus altares y de sus Aseras junto a los rboles frondosos, en las altas colinas.
Oh montaa ma en el campo, tus riquezas y todos tus tesoros entregar al saqueo, a causa del pecado de tus lugares altos en todo tu territorio.
Y por tu causa hars que se pierda la heredad que yo te di; te har servir a tus enemigos en una tierra que no conoces; porque habis prendido un fuego en mi ira que arder para siempre.
As dice el SEOR: Maldito el hombre que en el hombre confa, y hace de la carne su fortaleza, y del SEOR se aparta su corazn.
Ser como arbusto en el yermo y no ver el bien cuando venga; habitar en pedregales en el desierto, tierra salada y sin habitantes.
Bendito es el hombre que confa en el SEOR, cuya confianza es el SEOR.
Ser como rbol plantado junto al agua, que extiende sus races junto a la corriente; no temer cuando venga el calor, y sus hojas estarn verdes; en ao de sequa no se angustiar ni cesar de dar fruto.
Ms engaoso que todo, es el corazn, y sin remedio; quin lo comprender?
Yo, el SEOR, escudrio el corazn, pruebo los pensamientos, para dar a cada uno segn sus caminos, segn el fruto de sus obras.
Como perdiz que incuba lo que no ha puesto, es el que adquiere una fortuna, pero no con justicia, en la mitad de sus das lo abandonar, y al final ser un insensato.
Trono de gloria, enaltecido desde el principio es el lugar de nuestro santuario.
Oh SEOR, esperanza de Israel, todos los que te abandonan sern avergonzados. Los que se apartan de ti sern escritos en el polvo, porque abandonaron al SEOR, fuente de aguas vivas.
Sname, oh SEOR, y ser sanado; slvame y ser salvo, porque t eres mi alabanza.
Mira, ellos me dicen: Dnde est la palabra del SEOR? Que venga ahora.
Pero yo no me he apresurado [a dejar] de ser tu pastor, ni el da de angustia he anhelado; t sabes que lo que ha salido de mis labios en tu presencia est.
No seas para m terror; t eres mi refugio en el da de calamidad.
Sean avergonzados los que me persiguen, pero no sea yo avergonzado; sean atemorizados ellos, pero que no me atemorice yo. Trae sobre ellos el da de calamidad, y destryelos con doble destruccin.
As me dijo el SEOR: Ve y ponte a la puerta de los hijos del pueblo, por la cual entran y salen los reyes de Jud, y asimismo en todas las puertas de Jerusaln,
y diles: "Escuchad la palabra del SEOR, reyes de Jud, todo Jud y todos los habitantes de Jerusaln que entris por estas puertas:
"As dice el SEOR: 'Guardaos, por vuestra vida, de llevar carga en da de reposo, y de meterla por las puertas de Jerusaln.
'Tampoco saquis carga de vuestras casas en da de reposo, ni hagis trabajo alguno, sino santificad el da de reposo, como mand a vuestros padres.
'Sin embargo, ellos no escucharon ni inclinaron sus odos, sino que endurecieron su cerviz para no or ni recibir correccin.
'Pero suceder que si me escuchis con atencin esta ciudad en da de reposo, y santificis el da de reposo, sin hacer en l trabajo alguno,
entonces entrarn por las puertas de esta ciudad reyes y prncipes que se sienten sobre el trono de David; vendrn montados en carros y caballos, ellos y sus prncipes, los hombres de Jud y los habitantes de Jerusaln; y esta ciudad ser habitada para siempre.
'Vendrn de las ciudades de Jud y de los alrededores de Jerusaln, de la tierra de Benjamn, de la tierra baja, de la regin montaosa y del Neguev, trayendo holocaustos, sacrificios, ofrendas de grano e incienso, y trayendo sacrificios de accin de gracias a la casa del SEOR.
'Pero si no me escuchis en cuanto a santificar el da de reposo, y trais carga y entris por las puertas de Jerusaln en da de reposo, entonces prender fuego a sus puertas, que consumir los palacios de Jerusaln, y no se apagar.'"
Palabra que vino a Jeremas de parte del SEOR, diciendo:
Levntate y desciende a la casa del alfarero, y all te har or mis palabras.
Entonces descend a casa del alfarero, y he aqu, estaba all haciendo un trabajo sobre la rueda.
Y la vasija de barro que estaba haciendo se ech a perder en la mano del alfarero; as que volvi a hacer de ella otra vasija, segn le pareci mejor al alfarero hacer[la.]
Entonces vino a m la palabra del SEOR, diciendo:
No puedo yo hacer con vosotros, casa de Israel, lo mismo que [hace] este alfarero? -- declara el SEOR. He aqu, como el barro en manos del alfarero, as sois vosotros en mi mano, casa de Israel.
En un momento yo puedo hablar contra una nacin o contra un reino, de arrancar, de derribar y de destruir;
pero si esa nacin contra la que he hablado se vuelve de su maldad, me arrepentir del mal que pensaba traer sobre ella.
Y de pronto puedo hablar acerca de una nacin o de un reino, de edificar y de plantar;
pero si hace lo malo ante mis ojos, no obedeciendo mi voz, entonces me arrepentir del bien con que haba prometido bendecirlo.
Ahora pues, habla a los hombres de Jud y a los habitantes de Jerusaln, diciendo: "As dice el SEOR: 'He aqu, estoy preparando una calamidad contra vosotros y tramando un plan contra vosotros. Volveos, pues, cada uno de su mal camino y enmendad vuestros caminos y vuestras obras.'"
Mas ellos dirn: "Es en vano; porque vamos a seguir nuestros propios planes, y cada uno de nosotros obrar conforme a la terquedad de su malvado corazn."
Por tanto, as dice el SEOR: "Preguntad ahora entre las naciones: Quin ha odo cosa semejante? Algo muy horrible ha hecho la virgen de Israel.
"Faltar la nieve del Lbano de la roca agreste? O se agotarn las aguas fras que fluyen de [tierras] lejanas?
"Pues bien, mi pueblo me ha olvidado, queman incienso a dioses vanos, y se han desviado de sus caminos, de las sendas antiguas, para andar por senderos, no por calzada,
convirtiendo su tierra en una desolacin, en una burla perpetua. Todo el que pase por ella se quedar atnito y menear la cabeza.
"Como viento solano los esparcir delante del enemigo; les mostrar la espalda y no el rostro el da de su calamidad."
Entonces dijeron: Venid y urdamos planes contra Jeremas. Ciertamente la ley no le faltar al sacerdote, ni el consejo al sabio, ni la palabra al profeta. Venid e hirmoslo con la lengua, y no hagamos caso a ninguna de sus palabras.
Atindeme, oh SEOR, y escucha lo que dicen mis contrarios.
Acaso se paga mal por bien? Pues han cavado fosa para m. Recuerda cmo me puse delante de ti para hablar bien en favor de ellos, para apartar de ellos tu furor.
Por tanto, entrega sus hijos al hambre, y abandnalos al poder de la espada; queden sus mujeres sin hijos y viudas, sean sus maridos asesinados, heridos a espada sus jvenes en la batalla.
iganse los gritos desde sus casas, cuando de repente traigas sobre ellos saqueadores; porque han cavado fosa para atraparme, y han escondido trampas a mis pies.
Pero t, oh SEOR, conoces todos sus planes de muerte contra m. No perdones su iniquidad ni borres de tu vista su pecado; sean derribados delante de ti, en el tiempo de tu ira acta contra ellos.
As dijo el SEOR: Ve y compra una vasija de barro del alfarero, y toma contigo a algunos de los ancianos del pueblo y de los ancianos de los sacerdotes;
y sal al valle de Ben-hinom, que est a la entrada de la puerta de los tiestos, y proclama all las palabras que yo te dir.
Dirs: "Od la palabra del SEOR, reyes de Jud y habitantes de Jerusaln. As dice el SEOR de los ejrcitos, el Dios de Israel: 'He aqu, traer tal calamidad sobre este lugar, que a todo el que oiga de ella le retiirn los odos.
'Porque me han abandonado, han hecho extrao este lugar y han ofrecido sacrificios en l a otros dioses, que ni ellos, ni sus padres, ni los reyes de Jud haban conocido, [y] han llenado este lugar de sangre de inocentes,
y han edificado los lugares altos de Baal para quemar a sus hijos en el fuego [como] holocaustos a Baal, cosa que nunca mand, ni de la cual habl, ni me pas por la mente;
por tanto, he aqu, vienen das -- declara el SEOR -- cuando este lugar no se llamar ms Tofet ni valle de Ben-hinom, sino Valle de la Matanza.
'Y har nulo el consejo de Jud y de Jerusaln en este lugar, y los har caer a espada delante de sus enemigos y a mano de los que buscan su vida, y entregar sus cadveres por comida a las aves del cielo y a las bestias de la tierra.
'Tambin convertir esta ciudad en desolacin y burla; todo aquel que pase por ella se quedar atnito y silbar a causa de toda su destruccin.
'Y les har comer la carne de sus hijos y la carne de sus hijas, y cada uno comer la carne de su prjimo durante el sitio y en la afliccin con que les afligirn sus enemigos y los que buscan su vida.'"
Entonces rompers la vasija a la vista de los hombres que te acompaen,
y les dirs: "As dice el SEOR de los ejrcitos: 'De igual manera romper yo a este pueblo y a esta ciudad, como quien rompe una vasija de alfarero, que no se puede reparar ms; y [los] enterrarn en Tofet por no haber [otro] lugar donde enterrar.
'As har con este lugar y con sus habitantes -- declara el SEOR -- poniendo esta ciudad como Tofet.
'Y las casas de Jerusaln y las casas de los reyes de Jud sern como el lugar de Tofet, inmundas, a causa de todas las casas en cuyos terrados ofrecieron sacrificios a todo el ejrcito del cielo y derramaron libaciones a otros dioses.'"
Y volvi Jeremas de Tofet, adonde lo haba enviado el SEOR a profetizar, y ponindose en pie en el atrio de la casa del SEOR, dijo a todo el pueblo:
As dice el SEOR de los ejrcitos, el Dios de Israel: "He aqu, voy a traer sobre esta ciudad y sobre todas sus aldeas la calamidad que he declarado contra ella, porque han endurecido su cerviz para no escuchar mis palabras."
Cuando el sacerdote Pasur, hijo de Imer, que era el oficial principal en la casa del SEOR, oy a Jeremas profetizar estas cosas,
hizo azotar al profeta Jeremas y lo puso en el cepo que [estaba] en la puerta superior de Benjamn, la cual [conduca] a la casa del SEOR.
Y al da siguiente, cuando Pasur solt a Jeremas del cepo, Jeremas le dijo: No es Pasur el nombre con que el SEOR [ahora] te llama, sino Magor-misabib.
Porque as dice el SEOR: "He aqu, te voy a convertir en terror para ti mismo y para todos tus amigos; ellos caern por la espada de tus enemigos, y tus ojos lo vern. Entregar a todo Jud en manos del rey de Babilonia, y l los llevar como desterrados a Babilonia y los matar a espada.
"Tambin entregar toda la riqueza de esta ciudad, todos sus productos y cosas de gran valor, y todos los tesoros de los reyes de Jud, en manos de sus enemigos, que los saquearn, los tomarn y se los llevarn a Babilonia.
"Y t, Pasur, con todos los moradores de tu casa, irs al cautiverio y entrars en Babilonia; all morirs y all sers enterrado, t y todos tus amigos a quienes has profetizado falsamente."
Me persuadiste, oh SEOR, y qued persuadido; fuiste ms fuerte que yo y prevaleciste. He sido el hazmerrer cada da; todos se burlan de m.
Porque cada vez que hablo, grito; proclamo: Violencia, destruccin! Pues la palabra del SEOR ha venido a ser para m oprobio y escarnio cada da.
Pero si digo: No le recordar ni hablar ms en su nombre, esto se convierte dentro de m como fuego ardiente encerrado en mis huesos; hago esfuerzos por contener[lo], y no puedo.
Porque he odo las murmuraciones de muchos: Terror por todas partes! Denunciad[le,] denuncimosle! Todos mis amigos de confianza, esperando mi cada, [dicen]: Tal vez ser persuadido, prevaleceremos contra l y tomaremos de l nuestra venganza.
Pero el SEOR est conmigo como campen temible; por tanto, mis perseguidores tropezarn y no prevalecern. Quedarn muy avergonzados, pues no han triunfado, [tendrn] afrenta perpetua que nunca ser olvidada.
Oh SEOR de los ejrcitos, que pruebas al justo, que ves las entraas y el corazn, vea yo tu venganza sobre ellos, pues a ti he encomendado mi causa.
Cantad al SEOR, alabad al SEOR, porque ha librado el alma del pobre de manos de los malvados.
Maldito el da en que nac; el da en que me dio a luz mi madre no sea bendito.
Maldito el hombre que dio la noticia a mi padre, diciendo: Te ha nacido un hijo varn!, hacindolo muy feliz.
Sea ese hombre como las ciudades que el SEOR destruy sin piedad; oiga gritos de maana y alaridos al medioda,
porque no me mat en el vientre para que mi madre hubiera sido mi sepultura, y su vientre embarazado para siempre.
Por qu sal del vientre para ver pena y afliccin, y que acaben en vergenza mis das?
Palabra que vino a Jeremas de parte del SEOR cuando el rey Sedequas lo envi a Pasur, hijo de Malquas, y al sacerdote Sofonas, hijo de Maasas, diciendo:
Consulta ahora de nuestra parte al SEOR, porque Nabucodonosor, rey de Babilonia, nos hace la guerra; tal vez el SEOR haga con nosotros conforme a todas sus maravillas, para que [el enemigo] se retire de nosotros.
Entonces Jeremas les dijo: As diris a Sedequas:
"As dice el SEOR, Dios de Israel: 'He aqu, yo har volver atrs las armas de guerra que [tenis] en vuestras manos, con las cuales peleis contra el rey de Babilonia y contra los caldeos que os sitian fuera de los muros, y las reunir en medio de esta ciudad.
'Y yo pelear contra vosotros con mano extendida y brazo poderoso, y con ira, furor y gran enojo.
'Herir a los habitantes de esta ciudad, y hombres y animales morirn de gran pestilencia.
'Y despus' -- declara el SEOR -- 'a Sedequas, rey de Jud, a sus siervos, al pueblo y a los que sobrevivan en esta ciudad de la pestilencia, de la espada y del hambre, los entregar en manos de Nabucodonosor, rey de Babilonia, en manos de sus enemigos y en manos de los que buscan sus vidas; y l los herir a filo de espada. No los perdonar ni les tendr piedad ni compasin.'"
Y dirs a este pueblo: "As dice el SEOR: 'He aqu, pongo delante de vosotros el camino de la vida y el camino de la muerte.
'El que se quede en esta ciudad morir a espada, de hambre y de pestilencia; pero el que salga y se entregue a los caldeos que os sitian, vivir, y tendr su propia vida como botn.
'Porque he puesto mi rostro contra esta ciudad para mal, y no para bien' -- declara el SEOR -- . 'Ser entregada en manos del rey de Babilonia, quien le prender fuego.'"
Y [di] a la casa del rey de Jud: "Od la palabra del SEOR:
Casa de David, as dice el SEOR: 'Haced justicia cada maana, y librad al despojado de manos de [su] opresor, no sea que salga como fuego mi furor, y arda y no haya quien [lo] apague, a causa de la maldad de vuestras obras.
'He aqu, yo estoy contra ti, moradora del valle, roca de la llanura' -- declara el SEOR -- 'los que decs: "Quin descender contra nosotros? Quin entrar en nuestras moradas?"
'Yo os castigar conforme al fruto de vuestras obras' -- declara el SEOR -- 'y prender fuego en su bosque que consumir todos sus alrededores.'"
As dice el SEOR: Desciende a la casa del rey de Jud y habla all esta palabra,
y di: "Escucha la palabra del SEOR, oh rey de Jud, que te sientas sobre el trono de David, t, tus siervos y tu pueblo, los que entran por estas puertas.
"As dice el SEOR: 'Practicad el derecho y la justicia, y librad al despojado de manos de [su] opresor. Tampoco maltratis [ni] hagis violencia al extranjero, al hurfano o a la viuda, ni derramis sangre inocente en este lugar.
'Porque si en verdad observis este mandato, entonces entrarn reyes por las puertas de esta casa, y se sentarn en el lugar de David, en su trono; [entrarn] montados en carros y caballos, el rey, sus siervos y su pueblo.
'Pero si no obedecis estas palabras, juro por m mismo' -- declara el SEOR -- 'que esta casa vendr a ser una desolacin.'"
Porque as dice el SEOR acerca de la casa del rey de Jud: [Como] Galaad eres para m, [como] la cumbre del Lbano; pero ciertamente te convertir en un desierto, como ciudades deshabitadas.
Designar contra ti destructores, cada uno con sus armas, y cortarn tus cedros ms selectos y [los] echarn al fuego.
Pasarn muchas naciones junto a esta ciudad, y dir cada cual a su prjimo: "Por qu ha hecho as el SEOR con esta ciudad?"
Entonces respondern: "Porque abandonaron el pacto del SEOR su Dios, y se postraron ante otros dioses y les sirvieron."
No lloris por el muerto ni hagis duelo por l, llorad amargamente por el que se va, porque jams volver ni ver su tierra natal.
Porque as dice el SEOR acerca de Salum, hijo de Josas, rey de Jud, que rein en lugar de su padre Josas, [y] que sali de este lugar: Nunca ms volver aqu;
sino que en el lugar adonde lo llevaron cautivo, all morir, y no ver ms esta tierra.
Ay del que edifica su casa sin justicia y sus aposentos altos sin derecho, que a su prjimo hace trabajar de balde y no le da su salario.
El que dice: "Me edificar una casa espaciosa con amplios aposentos altos"; y le abre ventanas, [la] recubre de cedro y [la] pinta de rojo.
Acaso te hars rey porque compites en cedro? No comi y bebi tu padre y practic el derecho y la justicia? Por eso le fue bien.
Juzg la causa del pobre y del necesitado; entonces [le] fue bien. No es esto conocerme? -- declara el SEOR.
Mas tus ojos y tu corazn slo estn para tu propia ganancia, para derramar sangre inocente, y para practicar la opresin y la violencia.
Por tanto, as dice el SEOR acerca de Joacim, hijo de Josas, rey de Jud: No llorarn por l: "Ay, hermano mo!" o "Ay, hermana!" No llorarn por l: "Ay, Seor!" o "Ay, su gloria!"
Con entierro de asno, ser enterrado: arrastrado y tirado fuera de las puertas de Jerusaln.
Sube al Lbano y clama, y da voces en Basn; clama tambin desde Abarim, porque han sido destruidos todos tus amantes.
Te habl en tu prosperidad, pero dijiste: "No escuchar." sta ha sido tu costumbre desde tu juventud, que nunca has escuchado mi voz.
A todos tus pastores arrasar el viento, y tus amantes irn al cautiverio; entonces ciertamente sers avergonzada y humillada a causa de toda tu maldad.
T que moras en el Lbano, anidada en los cedros, cmo gemirs cuando te vengan los dolores, dolor como de mujer de parto!
Vivo yo -- declara el SEOR -- aunque Conas, hijo de Joacim, rey de Jud, fuera un anillo en mi mano derecha, aun de all lo arrancara.
Te entregar en manos de los que buscan tu vida, s, en manos de los que temes: en manos de Nabucodonosor, rey de Babilonia, y en manos de los caldeos.
Te arrojar a ti y a la madre que te dio a luz a otro pas donde no nacisteis, y all moriris.
Pero a la tierra a la cual con toda el alma anhelan volver, a ella no volvern.
Es acaso este hombre Conas una vasija despreciada y rota? Es un objeto indeseable? Por qu han sido arrojados l y sus descendientes y echados a una tierra que no conocan?
Oh tierra, tierra, tierra!, oye la palabra del SEOR.
As dice el SEOR: "Inscribid a este hombre [como] sin hijos, hombre que no prosperar en sus das; porque ninguno de sus descendientes lograr sentarse sobre el trono de David ni gobernar de nuevo en Jud."
Ay de los pastores que destruyen y dispersan las ovejas de mis prados! -- declara el SEOR.
Por tanto, as dice el SEOR, Dios de Israel, acerca de los pastores que apacientan a mi pueblo: Vosotros habis dispersado mis ovejas y las habis ahuyentado, y no os habis ocupado de ellas; he aqu, yo me ocupar de vosotros por la maldad de vuestras obras -- declara el SEOR.
Yo mismo reunir el remanente de mis ovejas de todas las tierras adonde las he echado, y las har volver a sus pastos; y crecern y se multiplicarn.
Pondr sobre ellas pastores que las apacentarn, y nunca ms tendrn temor, ni se aterrarn, ni faltar ninguna -- declara el SEOR.
He aqu, vienen das -- declara el SEOR -- en que levantar a David un Renuevo justo; y l reinar [como] rey, actuar sabiamente, y practicar el derecho y la justicia en la tierra.
En sus das ser salvo Jud, e Israel morar seguro; y ste es su nombre por el cual ser llamado: "El SEOR, justicia nuestra."
Por tanto, he aqu, vienen das -- declara el SEOR -- cuando no dirn ms: "Vive el SEOR, que hizo subir a los hijos de Israel de la tierra de Egipto",
sino: "Vive el SEOR que hizo subir y trajo a los descendientes de la casa de Israel de la tierra del norte y de todas las tierras adonde los haba echado"; y habitarn en su propio suelo.
En cuanto a los profetas: quebrantado est mi corazn dentro de m, tiemblan todos mis huesos; estoy como un ebrio, como un hombre a quien domina el vino, por causa del SEOR y por causa de sus santas palabras.
Porque la tierra est llena de adlteros; porque a causa de la maldicin se ha enlutado la tierra, se han secado los pastos del desierto. Pues es mala la carrera de ellos y su podero no es recto.
Porque tanto el profeta como el sacerdote estn corrompidos; aun en mi casa he hallado su maldad -- declara el SEOR.
Por tanto, su camino ser para ellos como resbaladeros; a las tinieblas sern empujados y caern en ellas; porque traer sobre ellos calamidad el ao de su castigo -- declara el SEOR.
Adems, entre los profetas de Samaria he visto algo ofensivo: profetizaban en [nombre de] Baal y extraviaban a mi pueblo Israel.
Tambin entre los profetas de Jerusaln he visto algo horrible: cometan adulterio y andaban en mentiras; fortalecan las manos de los malhechores, sin convertirse ninguno de su maldad. Se me han vuelto todos ellos como Sodoma, y sus habitantes como Gomorra.
Por tanto, as dice el SEOR de los ejrcitos acerca de los profetas: "He aqu, les dar de comer ajenjo y les dar de beber agua envenenada, porque de los profetas de Jerusaln ha salido la corrupcin por toda la tierra."
As dice el SEOR de los ejrcitos: No escuchis las palabras de los profetas que os profetizan. Ellos os conducen hacia lo vano; [os] cuentan la visin de su propia fantasa, no de la boca del SEOR.
Dicen de continuo a los que me desprecian: "El SEOR ha dicho: 'Tendris paz'"; y a todo el que anda en la terquedad de su corazn dicen: "No vendr calamidad sobre vosotros."
Pero quin ha estado en el consejo del SEOR, y vio y oy su palabra? Quin ha prestado atencin a su palabra y [la] ha escuchado?
He aqu, la tempestad del SEOR ha salido con furor, un torbellino impetuoso descargar sobre la cabeza de los impos.
No se apartar la ira del SEOR hasta que haya realizado y llevado a cabo los propsitos de su corazn. En los postreros das lo entenderis claramente.
Yo no envi a [esos] profetas, pero ellos corrieron; no les habl, mas ellos profetizaron.
Pero si ellos hubieran estado en mi consejo, habran hecho or mis palabras a mi pueblo, y les habran hecho volver de su mal camino y de la maldad de sus obras.
Soy yo un Dios de cerca -- declara el SEOR -- y no un Dios de lejos?
Podr alguno esconderse en escondites de modo que yo no lo vea? -- declara el SEOR. No lleno yo los cielos y la tierra? -- declara el SEOR.
He odo lo que dicen los profetas que profetizan mentira en mi nombre, diciendo: "He tenido un sueo, he tenido un sueo!"
Hasta cundo? Qu hay en los corazones de los profetas que profetizan la mentira, de los profetas [que proclaman] el engao de su corazn,
que tratan de que mi pueblo se olvide de mi nombre con los sueos que se cuentan unos a otros, tal como sus padres olvidaron mi nombre a causa de Baal?
El profeta que tenga un sueo, que cuente [su] sueo, pero el que tenga mi palabra, que hable mi palabra con fidelidad. Qu tiene [que ver] la paja con el grano? -- declara el SEOR.
No es mi palabra como fuego -- declara el SEOR -- y como martillo que despedaza la roca?
Por tanto, he aqu, estoy contra los profetas -- declara el SEOR -- que se roban mis palabras el uno al otro.
He aqu, estoy contra los profetas -- declara el SEOR -- que usan sus lenguas y dicen: "[El] [S]EOR declara."
He aqu, estoy contra los que profetizan sueos falsos -- declara el SEOR -- y los cuentan y hacen errar a mi pueblo con sus mentiras y sus presunciones, cuando yo no los envi ni les di rdenes, ni son de provecho alguno para este pueblo -- declara el SEOR.
Y cuando te pregunte este pueblo, o el profeta, o sacerdote, diciendo: "Cul es la profeca del SEOR?", les dirs: "Cul profeca?" El SEOR declara: "Yo os abandonar."
Y al profeta, al sacerdote o al pueblo que diga: "Profeca del SEOR", traer castigo sobre tal hombre y sobre su casa.
As diris cada uno a su prjimo y cada uno a su hermano: "Qu ha respondido el SEOR? Qu ha hablado el SEOR?"
Y no os acordaris ms de la profeca del SEOR, porque la palabra de cada uno le ser por profeca, pues habis pervertido las palabras del Dios viviente, del SEOR de los ejrcitos, nuestro Dios.
As dirs al profeta: "Qu te ha respondido el SEOR? Qu ha hablado el SEOR?"
Pero si decs: "Profeca del SEOR!", entonces as dice el SEOR: "Por cuanto habis dicho esta palabra: 'Profeca del SEOR!', habiendo yo enviado a deciros: 'No digis: "Profeca del SEOR!"'",
por tanto, he aqu, ciertamente me olvidar de vosotros y os echar de mi presencia, junto con la ciudad que os di a vosotros y a vuestros padres;
y pondr sobre vosotros oprobio eterno y humillacin eterna que nunca ser olvidada.
El SEOR me mostr dos cestas de higos colocadas delante del templo del SEOR despus que Nabucodonosor, rey de Babilonia, desterr a Jeconas, hijo de Joacim, rey de Jud, y a los oficiales de Jud junto con los artesanos y herreros de Jerusaln, y los llev a Babilonia.
Una cesta tena higos muy buenos, como los primeros higos maduros; y la otra tena higos muy malos, que de podridos no se podan comer.
Entonces el SEOR me dijo: Qu ves, Jeremas? Y dije: Higos; los higos buenos son muy buenos, y los malos, muy malos, que de podridos no se pueden comer.
Y vino a m la palabra del SEOR, diciendo:
As dice el SEOR, Dios de Israel: "Como a estos higos buenos, as considerar como buenos a los desterrados de Jud que yo he echado de este lugar a la tierra de los caldeos.
"Porque pondr mis ojos sobre ellos para bien, y los traer de nuevo a esta tierra; los edificar y no [los] derribar, los plantar y no [los] arrancar.
"Y les dar un corazn para que me conozcan, porque yo soy el SEOR; y ellos sern mi pueblo y yo ser su Dios, pues volvern a m de todo corazn.
"Pero como a los higos malos que de podridos no se pueden comer -- as dice el SEOR -- de la misma manera abandonar a Sedequas, rey de Jud, a sus oficiales, al remanente de Jerusaln que queda en esta tierra y a los que habitan en la tierra de Egipto.
"Los har motivo de espanto [y] de calamidad para todos los reinos de la tierra, de oprobio y refrn, de burla y maldicin en todos los lugares adonde los dispersar.
"Y enviar sobre ellos espada, hambre y pestilencia hasta que sean exterminados de la tierra que les di a ellos y a sus padres."
Palabra que vino a Jeremas acerca de todo el pueblo de Jud, en el ao cuarto de Joacim, hijo de Josas, rey de Jud (ste [era] el primer ao de Nabucodonosor, rey de Babilonia),
la cual el profeta Jeremas habl a todo el pueblo de Jud y a todos los habitantes de Jerusaln, diciendo:
Desde el ao trece de Josas, hijo de Amn, rey de Jud, hasta hoy, en estos veintitrs aos ha venido a m la palabra del SEOR, y os he hablado repetidas veces, pero no habis escuchado.
Y el SEOR os envi repetidas veces a todos sus siervos los profetas (pero no escuchasteis ni inclinasteis vuestro odo para or),
diciendo: "Volveos ahora cada cual de vuestro camino y de la maldad de vuestras obras, y habitaris en la tierra que el SEOR os dio a vosotros y a vuestros padres para siempre;
no vayis tras otros dioses para servirles y postraros ante ellos, no me provoquis a ira con la obra de vuestras manos, y no os har ningn mal."
Pero no me habis escuchado -- declara el SEOR -- de modo que me provocasteis a ira con la obra de vuestras manos para vuestro propio mal.
Por tanto, as dice el SEOR de los ejrcitos: "Por cuanto no habis obedecido mis palabras,
he aqu, mandar a buscar a todas las familias del norte -- declara el SEOR -- y a Nabucodonosor, rey de Babilonia, siervo mo, y los traer contra esta tierra, contra sus habitantes y contra todas estas naciones de alrededor; los destruir por completo y los har objeto de horror, de burla y de eterna desolacin.
"Y har cesar de ellos la voz de gozo y la voz de alegra, la voz del novio y la voz de la novia, el sonido de las piedras de molino y la luz de la lmpara.
"Toda esta tierra ser desolacin [y] horror, y estas naciones servirn al rey de Babilonia setenta aos.
"Despus que se hayan cumplido los setenta aos, castigar al rey de Babilonia y a esa nacin por su iniquidad -- declara el SEOR -- y a la tierra de los caldeos la har una desolacin eterna.
"Y traer sobre esa tierra todas las palabras que he hablado contra ella, todo lo que est escrito en este libro que Jeremas ha profetizado contra todas las naciones.
"(Pues tambin a ellos los harn esclavos muchas naciones y grandes reyes, y les pagar conforme a sus hechos y conforme a la obra de sus manos)."
Porque as me ha dicho el SEOR, Dios de Israel: Toma de mi mano esta copa del vino del furor, y haz que beban de ella todas las naciones a las cuales yo te envo.
Y bebern y se tambalearn y enloquecern a causa de la espada que enviar entre ellas.
Entonces tom la copa de la mano del SEOR, e hice beber [de ella] a todas las naciones a las cuales me envi el SEOR:
a Jerusaln y a las ciudades de Jud, a sus reyes y a sus prncipes, para ponerlos por desolacin, horror, burla y maldicin, como hasta hoy;
a Faran, rey de Egipto, a sus siervos, a sus prncipes y a todo su pueblo;
a todos los extranjeros, a todos los reyes de la tierra de Uz, a todos los reyes de la tierra de los filisteos (es decir, Ascaln, Gaza, Ecrn y al remanente de Asdod);
a Edom, a Moab y a los hijos de Amn;
a todos los reyes de Tiro, a todos los reyes de Sidn y a los reyes de las costas que estn ms all del mar;
a Dedn, a Tema, a Buz y a todos los que se rapan las sienes;
a todos los reyes de Arabia y a todos los reyes de los extranjeros que habitan en el desierto;
a todos los reyes de Zimri, a todos los reyes de Elam y a todos los reyes de Media;
a todos los reyes del norte, los de cerca y los de lejos, los unos con los otros, y a todos los reinos del mundo que estn sobre la faz de la tierra. El rey de Sesac beber despus de ellos.
Y les dirs: "As dice el SEOR de los ejrcitos, el Dios de Israel: 'Bebed, embriagaos, vomitad, caed y no os levantis a causa de la espada que yo enviar entre vosotros.'"
Y suceder que si rehsan tomar la copa de tu mano para beber, les dirs: "As dice el SEOR de los ejrcitos: 'Ciertamente vais a beber.
'Porque he aqu que comienzo a causar mal en [esta] ciudad que se llama por mi nombre, y quedaris vosotros sin castigo alguno? No quedaris sin castigo, porque llamo a la espada contra todos los habitantes de la tierra' -- declara el SEOR de los ejrcitos."
T, pues, profetizars contra ellos todas estas palabras, y les dirs: "El SEOR rugir desde lo alto, y dar su voz desde su santa morada; rugir fuertemente contra su rebao. Dar gritos como los que pisan [las uvas] contra todos los habitantes de la tierra.
"Ha llegado el estruendo hasta el fin de la tierra, porque el SEOR tiene un pleito contra las naciones; entra en juicio contra toda carne; a los impos, los entrega a la espada" -- declara el SEOR.
As dice el SEOR de los ejrcitos: He aqu, el mal va de nacin en nacin, y una gran tempestad se levanta de los confines de la tierra.
Y los muertos por el SEOR en aquel da estarn desde un extremo de la tierra hasta el otro. No los llorarn, ni los recogern, ni los sepultarn; sern como estircol sobre la faz de la tierra.
Gemid, pastores, y clamad; revolcaos [en ceniza], mayorales del rebao; porque se han cumplido los das de vuestra matanza y de vuestra dispersin, y caeris como vaso precioso.
No habr huida para los pastores, ni escape para los mayorales del rebao.
[Se oye] el sonido del clamor de los pastores, y el gemido de los mayorales del rebao, porque el SEOR est destruyendo sus pastos,
y son silenciados los rebaos apacibles a causa de la ardiente ira del SEOR.
Ha dejado como len su guarida, porque su tierra se ha convertido en horror por el furor de la [espada] opresora, y a causa de su ardiente ira.
Al comienzo del reinado de Joacim, hijo de Josas, rey de Jud, vino esta palabra del SEOR, diciendo:
As dice el SEOR: "Ponte en el atrio de la casa del SEOR, y habla a todas las ciudades de Jud que vienen a adorar en la casa del SEOR todas las palabras que te he mandado decirles. No omitas ni una palabra.
"Tal vez escuchen y cada uno se vuelva de su mal camino, y yo me arrepienta del mal que pienso hacerles a causa de la maldad de sus obras."
Les dirs: "As dice el SEOR: 'Si no me escuchis, para andar en mi ley que he puesto delante de vosotros,
escuchando las palabras de mis siervos los profetas que os he enviado repetidas veces, pero no los habis escuchado,
entonces pondr esta casa como Silo, y esta ciudad la pondr por maldicin para todas las naciones de la tierra.'"
Y los sacerdotes, los profetas y todo el pueblo oyeron a Jeremas decir estas palabras en la casa del SEOR.
Cuando Jeremas termin de decir todo lo que el SEOR le haba mandado que hablara a todo el pueblo, lo apresaron los sacerdotes, los profetas y todo el pueblo, diciendo: De cierto, morirs.
Por qu has profetizado en nombre del SEOR, diciendo: "Esta casa ser como Silo y esta ciudad quedar desolada sin habitante alguno?" Y todo el pueblo se congreg contra Jeremas en la casa del SEOR.
Y cuando los jefes de Jud oyeron estas cosas, subieron de la casa del rey a la casa del SEOR, y se sentaron a la entrada de la puerta Nueva de la [casa] del SEOR.
Y los sacerdotes y los profetas hablaron a los jefes y a todo el pueblo, diciendo: Sentencia de muerte para este hombre!, porque ha profetizado contra esta ciudad, como habis odo con vuestros propios odos.
Entonces Jeremas habl a todos los jefes y a todo el pueblo, diciendo: El SEOR me ha enviado a profetizar contra esta casa y contra esta ciudad todas las palabras que habis odo.
Ahora bien, enmendad vuestros caminos y vuestras obras, y od la voz del SEOR vuestro Dios, y el SEOR se arrepentir del mal que ha pronunciado contra vosotros.
En cuanto a m, he aqu estoy en vuestras manos; haced de m como mejor y ms recto sea a vuestros ojos.
Pero sabed bien que si me matis, sangre inocente echaris sobre vosotros y sobre esta ciudad y sobre sus habitantes; porque en verdad el SEOR me ha enviado a vosotros para hablar en vuestros odos todas estas palabras.
Dijeron los jefes y todo el pueblo a los sacerdotes y a los profetas: Que no haya sentencia de muerte para este hombre, porque en nombre del SEOR nuestro Dios nos ha hablado.
Y se levantaron algunos de los ancianos del pas y hablaron a toda la asamblea del pueblo, diciendo:
Miqueas de Moreset profetiz en das de Ezequas, rey de Jud, y habl a todo el pueblo de Jud, diciendo: "As ha dicho el SEOR de los ejrcitos: 'Sion ser arada [como] un campo, Jerusaln se convertir en un montn de ruinas, y el monte del santuario [ser] como los lugares altos de un bosque.'"
Acaso le dieron muerte Ezequas, rey de Jud, y todo Jud? No temi l al SEOR y suplic el favor del SEOR, y el SEOR se arrepinti del mal que haba pronunciado contra ellos? Nosotros, pues, estamos cometiendo un gran mal contra nosotros mismos.
Y hubo tambin un hombre que profetiz en el nombre del SEOR, Uras, hijo de Semaas de Quiriat-jearim, el cual profetiz contra esta ciudad y contra esta tierra palabras semejantes a todas las de Jeremas.
Cuando el rey Joacim y todos sus valientes y todos los jefes oyeron sus palabras, el rey procur matarlo; pero Uras se enter, tuvo miedo, huy y se fue a Egipto.
Entonces el rey Joacim envi hombres a Egipto: a Elnatn, hijo de Acbor, y a [otros] hombres con l, a Egipto.
Y trajeron a Uras de Egipto y lo llevaron al rey Joacim, quien lo mat a espada y ech su cadver a la fosa comn.
Pero la mano de Ahicam, hijo de Safn, estaba con Jeremas, de manera que no fue entregado en manos del pueblo para que le dieran muerte.
Al principio del reinado de Sedequas, hijo de Josas, rey de Jud, vino esta palabra de parte del SEOR a Jeremas, diciendo:
As me ha dicho el SEOR: Hazte coyundas y yugos y pntelos al cuello,
y enva palabra al rey de Edom, al rey de Moab, al rey de los hijos de Amn, al rey de Tiro y al rey de Sidn por medio de los mensajeros que vienen a Jerusaln [a ver] a Sedequas, rey de Jud.
Y ordnales que digan a sus seores: "As dice el SEOR de los ejrcitos, el Dios de Israel, as diris a vuestros seores:
'Yo hice la tierra, los hombres y los animales que estn sobre la faz de la tierra con mi gran poder y con mi brazo extendido, y la doy a quien me place.
'Y ahora yo he puesto todas estas tierras en manos de mi siervo Nabucodonosor, rey de Babilonia, siervo mo, y tambin las bestias del campo le he dado para que le sirvan.
'Y todas las naciones le servirn a l, a su hijo, y al hijo de su hijo, hasta que llegue tambin la hora a su propia tierra; entonces muchas naciones y grandes reyes lo harn su siervo.
'Y suceder que la nacin o el reino que no sirva a Nabucodonosor, rey de Babilonia, y que no ponga su cerviz bajo el yugo del rey de Babilonia, con espada, con hambre y con pestilencia a esa nacin castigar' -- declara el SEOR -- 'hasta que yo la haya destruido por su mano.
'Vosotros, pues, no escuchis a vuestros profetas, a vuestros adivinos, a vuestros soadores, a vuestros agoreros ni a vuestros hechiceros que os hablan, diciendo: "No serviris al rey de Babilonia."
'Porque ellos os profetizan mentira, para alejaros de vuestra tierra, y para que yo os expulse y perezcis.
'Pero la nacin que ponga su cerviz bajo el yugo del rey de Babilonia y le sirva, la dejar en su tierra' -- declara el SEOR -- 'y la cultivar y habitar en ella.'"
Y a Sedequas, rey de Jud, habl palabras como stas, diciendo: Poned vuestra cerviz bajo el yugo del rey de Babilonia, y servidle a l y a su pueblo, y viviris.
Por qu habis de morir, t y tu pueblo, por la espada, el hambre y la pestilencia, tal como ha hablado el SEOR de la nacin que no sirva al rey de Babilonia?
No escuchis, pues, las palabras de los profetas que os hablan, diciendo: "No serviris al rey de Babilonia", porque os profetizan mentira.
Yo no los he enviado -- declara el SEOR -- y ellos profetizan mentira en mi nombre, para que yo os expulse y perezcis vosotros y los profetas que os profetizan.
Y habl a los sacerdotes y a todo este pueblo, diciendo: As dice el SEOR: No escuchis las palabras de vuestros profetas que os profetizan, diciendo: "He aqu, los utensilios de la casa del SEOR sern devueltos en breve de Babilonia", porque ellos os profetizan mentira.
No los escuchis; servid al rey de Babilonia y viviris. Por qu ha de convertirse en ruinas esta ciudad?
Mas si ellos son profetas, y si la palabra del SEOR est con ellos, que supliquen ahora al SEOR de los ejrcitos para que los utensilios que quedan en la casa del SEOR, en la casa del rey de Jud y en Jerusaln, no sean llevados a Babilonia.
Porque as dice el SEOR de los ejrcitos acerca de las columnas, del mar, de las basas y de los dems utensilios que quedan en esta ciudad,
los cuales no tom Nabucodonosor, rey de Babilonia, cuando llev al destierro a Jeconas, hijo de Joacim, rey de Jud, de Jerusaln a Babilonia con todos los nobles de Jud y de Jerusaln.
S, as dice el SEOR de los ejrcitos, el Dios de Israel, acerca de los utensilios que quedan en la casa del SEOR, en la casa del rey de Jud y en Jerusaln:
"A Babilonia sern llevados, y all quedarn hasta el da en que yo los visite" -- declara el SEOR -- . "Entonces los traer y los restituir a este lugar."
Y sucedi que el mismo ao, al principio del reinado de Sedequas, rey de Jud, en el ao cuarto, en el mes quinto, el profeta Hananas, hijo de Azur, que era de Gaban, me habl en la casa del SEOR en presencia de los sacerdotes y de todo el pueblo, diciendo:
As dice el SEOR de los ejrcitos, el Dios de Israel: "He quebrado el yugo del rey de Babilonia.
"Dentro de dos aos har volver a este lugar todos los utensilios de la casa del SEOR, que Nabucodonosor, rey de Babilonia, tom de este lugar y llev a Babilonia.
"Y a Jeconas, hijo de Joacim, rey de Jud, y a todos los desterrados de Jud que fueron a Babilonia, yo los har volver a este lugar" -- declara el SEOR -- "porque romper el yugo del rey de Babilonia."
El profeta Jeremas respondi al profeta Hananas en presencia de los sacerdotes y en presencia de todo el pueblo que estaba de pie en la casa del SEOR;
y el profeta Jeremas dijo: Amn, as lo haga el SEOR. Confirme el SEOR tus palabras, que has profetizado para que sean devueltos los utensilios de la casa del SEOR y [vuelvan] todos los desterrados de Babilonia a este lugar.
Pero oye ahora esta palabra que voy a hablar a tus odos y a odos de todo el pueblo:
Los profetas que fueron antes de m y antes de ti desde la antigedad, profetizaron guerra, calamidad y pestilencia contra muchas tierras y contra grandes reinos.
Si un profeta profetiza paz, cuando la palabra del profeta se cumpla, entonces ese profeta ser conocido [como] el que el SEOR en verdad ha enviado.
Entonces el profeta Hananas quit el yugo del cuello del profeta Jeremas y lo rompi.
Y Hananas habl en presencia de todo el pueblo, diciendo: As dice el SEOR: "De esta manera romper el yugo de Nabucodonosor, rey de Babilonia, dentro de dos aos, del cuello de todas las naciones." Y el profeta Jeremas se fue por su camino.
Entonces vino a Jeremas la palabra del SEOR, despus que Hananas haba roto el yugo del cuello del profeta Jeremas, diciendo:
Ve y habla a Hananas, diciendo: "As dice el SEOR: 'Has roto yugos de madera, pero en su lugar hars yugos de hierro.'
"Porque as dice el SEOR de los ejrcitos, el Dios de Israel: 'Yugo de hierro he puesto sobre el cuello de todas estas naciones, para que sirvan a Nabucodonosor, rey de Babilonia, y le servirn. Y le he dado tambin las bestias del campo.'"
Y el profeta Jeremas dijo al profeta Hananas: Escucha ahora, Hananas, el SEOR no te ha enviado, y t has hecho que este pueblo confe en una mentira.
Por tanto, as dice el SEOR: "He aqu, te voy a quitar de sobre la faz de la tierra. Este ao morirs, porque has aconsejado la rebelin contra el SEOR."
Y muri el profeta Hananas aquel mismo ao, en el mes sptimo.
stas son las palabras de la carta que el profeta Jeremas envi desde Jerusaln al resto de los ancianos del destierro, a los sacerdotes, a los profetas y a todo el pueblo que Nabucodonosor haba llevado al destierro de Jerusaln a Babilonia.
([Esto sucedi] despus de salir de Jerusaln el rey Jeconas y la reina madre, los oficiales de la corte, los prncipes de Jud y de Jerusaln, los artfices y los herreros).
[La carta fue enviada] por mano de Elasa, hijo de Safn, y de Gemaras, hijo de Hilcas, a quienes Sedequas, rey de Jud, envi a Babilonia, a Nabucodonosor, rey de Babilonia, diciendo:
As dice el SEOR de los ejrcitos, el Dios de Israel, a todos los desterrados que envi al destierro de Jerusaln a Babilonia:
"Edificad casas y habitad[las,] plantad huertos y comed su fruto.
"Tomad mujeres y engendrad hijos e hijas, tomad mujeres para vuestros hijos y dad vuestras hijas a maridos para que den a luz hijos e hijas, y multiplicaos all y no disminuyis.
"Y buscad el bienestar de la ciudad adonde os he desterrado, y rogad al SEOR por ella; porque en su bienestar tendris bienestar."
Porque as dice el SEOR de los ejrcitos, el Dios de Israel: "No os engaen vuestros profetas que estn en medio de vosotros, ni vuestros adivinos, ni escuchis los sueos que suean.
"Porque os profetizan falsamente en mi nombre; no los he enviado" -- declara el SEOR.
Pues as dice el SEOR: "Cuando se le hayan cumplido a Babilonia setenta aos, yo os visitar y cumplir mi buena palabra de haceros volver a este lugar.
"Porque yo s los planes que tengo para vosotros" -- declara el SEOR -- "planes de bienestar y no de calamidad, para daros un futuro y una esperanza.
"Me invocaris, y vendris a rogarme, y yo os escuchar.
"Me buscaris y [me] encontraris, cuando me busquis de todo corazn.
"Me dejar hallar de vosotros" -- declara el SEOR -- "y restaurar vuestro bienestar y os reunir de todas las naciones y de todos los lugares adonde os expuls" -- declara el SEOR -- "y os traer de nuevo al lugar de donde os envi al destierro."
Por cuanto habis dicho: "El SEOR nos ha levantado profetas en Babilonia"
(pues as dice el SEOR acerca del rey que se sienta sobre el trono de David, y acerca de todo el pueblo que habita en esta ciudad, vuestros hermanos que no fueron con vosotros al destierro),
as dice el SEOR de los ejrcitos: "He aqu, yo envo contra ellos la espada, el hambre y la pestilencia, y los pondr como higos reventados que de podridos no se pueden comer.
"Los perseguir con la espada, con el hambre y con la pestilencia, y los har motivo de espanto para todos los reinos de la tierra, para que sean maldicin, horror, burla y oprobio entre todas las naciones adonde los he arrojado,
porque no han escuchado mis palabras" -- declara el SEOR -- "que les envi repetidas veces por medio de mis siervos los profetas; pero no escuchasteis" -- declara el SEOR.
Od, pues, la palabra del SEOR, vosotros todos los desterrados, a quienes he enviado de Jerusaln a Babilonia.
As dice el SEOR de los ejrcitos, el Dios de Israel, acerca de Acab, hijo de Colaas, y acerca de Sedequas, hijo de Maasas, que os profetizan mentira en mi nombre: "He aqu, los entregar en manos de Nabucodonosor, rey de Babilonia, y l los matar delante de vuestros ojos.
"Y de ellos ser tomada [esta] maldicin por todos los desterrados de Jud que estn en Babilonia, diciendo: 'Que el SEOR te haga como a Sedequas y como a Acab, a quienes el rey de Babilonia as al fuego.'
"Porque obraron neciamente en Israel, cometieron adulterio con las mujeres de sus prjimos y hablaron en mi nombre palabras falsas que no les mand. Yo soy el que sabe y soy testigo -- declara el SEOR."
Y a Semaas el nehelamita hablars, diciendo:
As dice el SEOR de los ejrcitos, el Dios de Israel: "Por cuanto has enviado cartas en tu nombre a todo el pueblo que est en Jerusaln, y al sacerdote Sofonas, hijo de Maasas, y a todos los sacerdotes, diciendo [a Sofonas]:
'El SEOR te ha puesto por sacerdote en lugar del sacerdote Joiada, para estar encargado en la casa del SEOR de todo demente que profetice, a fin de que lo pongas en el cepo y la argolla.
'Pues entonces por qu no has reprendido a Jeremas de Anatot que os profetiza?
'Porque l nos ha enviado [un mensaje] a Babilonia, diciendo: "[El destierro] ser largo; edificad casas y habitad[las,] plantad huertos y comed su fruto."'"
Y el sacerdote Sofonas ley esta carta a odos del profeta Jeremas.
Entonces vino la palabra del SEOR a Jeremas, diciendo:
Enva un [mensaje] a todos los desterrados, diciendo: "As dice el SEOR acerca de Semaas el nehelamita: 'Por cuanto Semaas os ha profetizado sin que yo lo haya enviado, y os ha hecho confiar en una mentira',
por tanto, as dice el SEOR: 'He aqu, voy a castigar a Semaas el nehelamita y a su descendencia; no tendr a nadie que habite en medio de este pueblo, ni ver el bien que voy a hacer a mi pueblo' -- declara el SEOR -- 'porque ha predicado rebelin contra el SEOR.'"
Palabra que vino a Jeremas de parte del SEOR, diciendo:
As dice el SEOR, Dios de Israel: "Escribe en un libro todas las palabras que te he hablado.
"Porque, he aqu, vienen das", -- declara el SEOR -- "cuando restaurar el bienestar de mi pueblo, Israel y Jud." El SEOR dice: "Tambin los har volver a la tierra que di a sus padres, y la poseern."
stas son las palabras que el SEOR habl acerca de Israel y de Jud:
Porque as dice el SEOR: "He odo voces de terror, de pnico, y no de paz.
"Preguntad ahora, y ved si da a luz el varn. Por qu veo a todos los hombres [con] las manos sobre sus lomos, como mujer de parto y se han puesto plidos todos los rostros?
"Ay! porque grande es aquel da, no hay otro semejante a l; es tiempo de angustia para Jacob, mas de ella ser librado.
"Y acontecer en aquel da" -- declara el SEOR de los ejrcitos -- "que quebrar el yugo de su cerviz y romper sus coyundas, y extraos no lo esclavizarn ms,
sino que servirn al SEOR su Dios, y a David su rey, a quien yo levantar para ellos.
"As que t no temas, siervo mo Jacob" -- declara el SEOR -- "ni te atemorices, Israel; porque he aqu, te salvar de lugar remoto, y a tu descendencia de la tierra de su cautiverio. Y volver Jacob, y estar tranquilo y seguro, y nadie [lo] atemorizar.
"Porque yo estoy contigo" -- declara el SEOR -- "para salvarte; pues acabar con todas las naciones entre las que te he esparcido, pero no acabar contigo, sino que te castigar con justicia; de ninguna manera te dejar sin castigo."
Porque as dice el SEOR: "Incurable es tu quebranto, y grave tu herida.
No hay quien defienda tu causa; para una llaga hay cura, [pero] no hay mejora para ti.
"Todos tus amantes te han olvidado, ya no te buscan; porque con herida de enemigo te han herido, con castigo de [hombre] cruel, por lo grande de tu iniquidad [y] lo numeroso de tus pecados.
"Por qu gritas a causa de tu quebranto? Tu dolor es incurable. Por lo grande de tu iniquidad [y] lo numeroso de tus pecados, te he hecho esto.
"Por tanto, todos los que te devoran sern devorados, y todos tus adversarios, todos ellos, irn al cautiverio; todos los que te saquean sern saqueados, y a todos los que te despojan los dar al despojo.
"Porque yo te devolver la salud, y te sanar de tus heridas" -- declara el SEOR -- "porque te han llamado desechada, diciendo: 'sta es Sion, nadie se preocupa por ella.'"
As dice el SEOR: "He aqu, restaurar el bienestar de las tiendas de Jacob, y tendr misericordia de sus moradas; ser reedificada la ciudad sobre sus ruinas, y el palacio se asentar como estaba.
"Saldr de ellos [canto] de accin de gracias y voz de los que se divierten; los multiplicar y no disminuirn, los honrar y no sern menospreciados.
"Y sern sus hijos como antes, su congregacin delante de m ser confirmada, y castigar a todos sus opresores.
"Ser su gua uno de ellos, su gobernante de en medio de ellos saldr, y lo har acercarse y l se llegar a m; porque quin se atrevera a arriesgar su vida para llegarse a m?" -- declara el SEOR.
"Y vosotros seris mi pueblo, y yo ser vuestro Dios."
He aqu, la tempestad del SEOR con furor ha salido; una tempestad devastadora descargar sobre la cabeza de los malvados.
La ardiente ira del SEOR no se aplacar hasta que haya hecho y cumplido los propsitos de su corazn; en los postreros das entenderis esto.
En aquel tiempo -- declara el SEOR -- yo ser el Dios de todas las familias de Israel, y ellos sern mi pueblo.
As dice el SEOR: Ha hallado gracia en el desierto el pueblo que escap de la espada, Israel, cuando iba en busca de su reposo.
Desde lejos el SEOR se le apareci, [diciendo:] Con amor eterno te he amado, por eso te he atrado con misericordia.
De nuevo te edificar, y sers reedificada, virgen de Israel; de nuevo tomars tus panderos, y saldrs a las danzas con los que se divierten.
De nuevo plantars vias en los montes de Samaria; los plantadores [las] plantarn y [las] disfrutarn.
Porque habr un da en que clamarn los guardas en la regin montaosa de Efran: "Levantaos y subamos [a] Sion, al SEOR nuestro Dios."
Porque as dice el SEOR: Gritad con alegra por Jacob, y dad voces por la primera de las naciones; proclamad, dad alabanza, y decid: "Oh SEOR, salva a tu pueblo, al remanente de Israel."
He aqu, yo los traigo del pas del norte, y los reunir de los confines de la tierra, entre ellos los ciegos y los cojos, la mujer encinta y tambin la que est dando a luz; [una] gran compaa volver ac.
Con llanto vendrn, y entre splicas los guiar; los har andar junto a arroyos de aguas, por camino derecho en el cual no tropezarn; porque soy un padre para Israel, y Efran es mi primognito.
Od, naciones, la palabra del SEOR, anunciad en las costas lejanas, y decid: El que dispers a Israel lo reunir, y lo guardar como un pastor a su rebao.
Porque el SEOR ha rescatado a Jacob, y lo ha redimido de manos ms fuertes que l.
Vendrn y gritarn de jbilo en lo alto de Sion, y radiarn de gozo por la bondad del SEOR: por el grano, por el vino y por el aceite, y por las cras de las ovejas y de las vacas. Su alma ser como huerto regado, y nunca ms languidecern.
Entonces la virgen se alegrar en la danza, y los jvenes y los ancianos a una; cambiar su duelo en gozo, los consolar y los alegrar de su tristeza.
Y llenar con abundancia el alma de los sacerdotes, y mi pueblo se saciar de mi bondad -- declara el SEOR.
As dice el SEOR: Se oye una voz en Ram, lamento y llanto amargo. Raquel llora por sus hijos; rehsa ser consolada, por sus hijos que ya no existen.
As dice el SEOR: Reprime tu voz del llanto, y tus ojos de las lgrimas; hay pago para tu trabajo -- declara el SEOR -- , pues volvern de la tierra del enemigo.
Y hay esperanza para tu porvenir -- declara el SEOR -- , los hijos volvern a su territorio.
Ciertamente he odo a Efran lamentarse: "Me has castigado, y castigado fui como becerro indmito. Hazme volver para que sea restaurado, pues t, SEOR, eres mi Dios.
"Porque despus que me apart, me arrepent, y despus que comprend, me di golpes en el muslo; me avergonc y tambin me humill, porque llevaba el oprobio de mi juventud."
No es Efran mi hijo amado? No es un nio encantador? Pues siempre que hablo contra l, lo recuerdo an ms; por eso mis entraas se conmueven por l, ciertamente tendr de l misericordia -- declara el SEOR.
Levanta para ti seales, coloca para ti majanos; presta atencin a la calzada, al camino que anduviste. Vuelve, virgen de Israel, vuelve a estas tus ciudades.
Hasta cundo andars errante, hija infiel? Porque el SEOR ha creado algo nuevo en la tierra: la mujer rodear al hombre.
As dice el SEOR de los ejrcitos, el Dios de Israel: Otra vez hablarn esta palabra en la tierra de Jud y en sus ciudades, cuando yo restaure su bienestar: "El SEOR te bendiga, morada de justicia, monte santo."
Y morarn juntamente en ella Jud y todas sus ciudades, los labradores y los que van con los rebaos.
Porque yo he de satisfacer al alma cansada y he de saciar a toda alma atribulada.
En esto me despert y mir, y mi sueo me result agradable.
He aqu, vienen das -- declara el SEOR -- en que sembrar la casa de Israel y la casa de Jud de simiente de hombre y de simiente de animal.
Y como vel sobre ellos para arrancar y para derribar, para derrocar, para destruir y para traer calamidad, as velar sobre ellos para edificar y para plantar -- declara el SEOR.
En aquellos das no dirn ms: "Los padres comieron uvas agrias, y los dientes de los hijos tienen dentera",
sino que cada cual por su propia iniquidad morir; los dientes de todo hombre que coma uvas agrias tendrn dentera.
He aqu, vienen das -- declara el SEOR -- en que har con la casa de Israel y con la casa de Jud un nuevo pacto,
no como el pacto que hice con sus padres el da que los tom de la mano para sacarlos de la tierra de Egipto, mi pacto que ellos rompieron, aunque fui un esposo para ellos -- declara el SEOR;
porque ste es el pacto que har con la casa de Israel despus de aquellos das -- declara el SEOR -- . Pondr mi ley dentro de ellos, y sobre sus corazones la escribir; y yo ser su Dios y ellos sern mi pueblo.
Y no tendrn que ensear ms cada uno a su prjimo y cada cual a su hermano, diciendo: "Conoce al SEOR", porque todos me conocern, desde el ms pequeo de ellos hasta el ms grande -- declara el SEOR -- pues perdonar su maldad, y no recordar ms su pecado.
As dice el SEOR, el que da el sol para luz del da, y las leyes de la luna y de las estrellas para luz de la noche, el que agita el mar para que bramen sus olas; el SEOR de los ejrcitos es su nombre:
Si se apartan estas leyes de mi presencia -- declara el SEOR -- tambin la descendencia de Israel dejar de ser nacin en mi presencia para siempre.
As dice el SEOR: Si los cielos arriba pueden medirse, y explorarse abajo los cimientos de la tierra, tambin yo desechar toda la descendencia de Israel por todo lo que hicieron -- declara el SEOR.
He aqu, vienen das -- declara el SEOR -- en que la ciudad ser reedificada para el SEOR, desde la torre de Hananeel [hasta] la puerta del ngulo.
Y el cordel de medir saldr ms all, directamente hasta la colina de Gareb, y girar hasta Goa.
Y todo el valle de los cadveres y de las cenizas, y todos los campos hasta el arroyo Cedrn, hasta la esquina de la puerta de los Caballos hacia el oriente, sern santos al SEOR. [La ciudad] no ser arrancada ni derribada nunca jams.
Palabra que vino a Jeremas de parte del SEOR en el ao dcimo de Sedequas, rey de Jud, que fue el ao dieciocho de Nabucodonosor.
En aquel tiempo el ejrcito del rey de Babilonia tena sitiada a Jerusaln, y el profeta Jeremas estaba encerrado en el patio de la guardia, que [estaba en] la casa del rey de Jud,
porque Sedequas, rey de Jud, lo haba encerrado, diciendo: Por qu profetizas, diciendo: "As dice el SEOR: 'He aqu, voy a entregar esta ciudad en manos del rey de Babilonia, y l la tomar;
y Sedequas, rey de Jud, no escapar de la mano de los caldeos, sino que ciertamente ser entregado en manos del rey de Babilonia que hablar con l cara a cara, y sus ojos vern sus ojos;
y l llevar a Sedequas a Babilonia, y all estar hasta que yo lo visite' -- declara el SEOR -- 'si peleis contra los caldeos, no tendris xito'"?
Y Jeremas dijo: Vino a m la palabra del SEOR, diciendo:
"He aqu, Hanameel, hijo de tu to Salum, viene a ti, diciendo: 'Cmprate el campo que tengo en Anatot, porque t tienes el derecho de rescate para comprarlo.'"
Y vino a m Hanameel, hijo de mi to, al patio de la guardia conforme a la palabra del SEOR, y me dijo: "Te ruego que compres el campo que tengo en Anatot, que est en la tierra de Benjamn, porque t tienes el derecho de posesin y el rescate es tuyo; cmpralo para ti." Entonces supe que sta era la palabra del SEOR.
Y compr a Hanameel, hijo de mi to, el campo que estaba en Anatot, y le pes la plata, diecisiete siclos de plata.
Firm la escritura y la sell, llam testigos y pes la plata en la balanza.
Luego tom la escritura de compra, la [copia] sellada con los trminos y condiciones, y [tambin] la [copia] abierta;
y di la escritura de compra a Baruc, hijo de Neras, hijo de Maasas, en presencia de Hanameel, hijo de mi to, en presencia de los testigos que firmaron la escritura de compra [y] en presencia de todos los judos que se encontraban en el patio de la guardia.
Y di orden a Baruc en presencia de ellos, diciendo:
"As dice el SEOR de los ejrcitos, el Dios de Israel: 'Toma estas escrituras, esta escritura de compra sellada y esta escritura abierta, y ponlas en una vasija de barro para que duren mucho tiempo.'
"Porque as dice el SEOR de los ejrcitos, el Dios de Israel: 'De nuevo se comprarn casas, campos y vias en esta tierra.'"
Entonces or al SEOR, despus de haber dado la escritura de compra a Baruc, hijo de Neras, diciendo:
"Ah, Seor DIOS! He aqu, t hiciste los cielos y la tierra con tu gran poder y con tu brazo extendido; nada es imposible para ti,
que muestras misericordia a millares, pero que castigas la iniquidad de los padres en sus hijos despus de ellos, oh grande y poderoso Dios, el SEOR de los ejrcitos es su nombre;
grande en consejo y poderoso en obras, cuyos ojos estn abiertos sobre todos los caminos de los hijos de los hombres, para dar a cada uno conforme a sus caminos y conforme al fruto de sus obras.
T realizaste seales y portentos en la tierra de Egipto hasta este da, y en Israel y entre los hombres, y te has hecho un nombre, como [se ve] hoy.
"Y sacaste a tu pueblo Israel de la tierra de Egipto con seales y portentos, con mano fuerte y con brazo extendido y con gran terror,
y les diste esta tierra, que habas jurado dar a sus padres, tierra que mana leche y miel.
"Y ellos entraron y tomaron posesin de ella, pero no obedecieron tu voz ni anduvieron en tu ley; no hicieron nada de todo lo que les mandaste hacer; por tanto t has hecho venir sobre ellos toda esta calamidad.
"He aqu, los terraplenes de asalto han llegado a la ciudad para tomarla, y la ciudad va a ser entregada en manos de los caldeos que pelean contra ella, por causa de la espada, el hambre y la pestilencia; lo que habas hablado ha venido a ser, y he aqu, t [lo] ests viendo.
"Y t me has dicho, oh Seor DIOS: 'Cmprate el campo con dinero, y llama testigos'; aunque la ciudad sea entregada en manos de los caldeos."
Entonces vino palabra del SEOR a Jeremas, diciendo:
He aqu, yo soy el SEOR, el Dios de toda carne, habr algo imposible para m?
Por tanto, as dice el SEOR: He aqu, entregar esta ciudad en mano de los caldeos y en mano de Nabucodonosor, rey de Babilonia, y l la tomar.
Y entrarn los caldeos que atacan esta ciudad, prendern fuego a la ciudad y la quemarn, junto con las casas en las que han ofrecido incienso a Baal sobre sus terrazas y han derramado libaciones a otros dioses para provocarme a ira.
Porque los hijos de Israel y los hijos de Jud slo han hecho lo malo ante mis ojos desde su juventud; ciertamente los hijos de Israel no han hecho ms que provocarme a ira con la obra de sus manos -- declara el SEOR.
Porque motivo de mi ira y de mi furor ha sido esta ciudad para m, desde el da en que la edificaron hasta hoy, de modo que ser quitada de mi presencia
por todo el mal que los hijos de Israel y los hijos de Jud hicieron para provocarme a ira, ellos, sus reyes, sus jefes, sus sacerdotes, sus profetas, los hombres de Jud y los habitantes de Jerusaln.
Ellos me dieron la espalda, y no el rostro; aunque les enseaba, ensendoles una y otra vez, no escucharon ni aceptaron correccin,
sino que pusieron sus abominaciones en la casa que es llamada por mi nombre, profanndola.
Y edificaron los lugares altos de Baal que estn en el valle de Ben-hinom, para hacer pasar [por el fuego] a sus hijos y a sus hijas [en honor de] Moloc, lo cual no les haba mandado, ni me pas por la mente que ellos cometieran esta abominacin, para hacer que Jud pecara.
Ahora pues, as dice el SEOR, Dios de Israel, en cuanto a esta ciudad de la cual vosotros decs: "Va a ser entregada en mano del rey de Babilonia por la espada, por el hambre y por la pestilencia."
He aqu, los reunir de todas las tierras a las cuales los he echado en mi ira, en mi furor y con gran enojo, y los har volver a este lugar y los har morar seguros.
Ellos sern mi pueblo, y yo ser su Dios;
y les dar un solo corazn y un solo camino, para que me teman siempre, para bien de ellos y de sus hijos despus de ellos.
Har con ellos un pacto eterno, por el que no me apartar de ellos, para hacerles bien, e infundir mi temor en sus corazones para que no se aparten de mi.
Me regocijar en ellos hacindoles bien, y ciertamente los plantar en esta tierra, con todo mi corazn y con toda mi alma.
Porque as dice el SEOR: "Como he trado a este pueblo toda esta gran calamidad as he de traer sobre ellos todo el bien que les prometo.
"Y se comprarn campos en esta tierra de la cual decs vosotros: 'Es una desolacin, sin hombres ni animales; entregada est en mano de los caldeos.'
"La gente comprar campos por dinero, firmarn y sellarn escrituras y llamarn a testigos, en la tierra de Benjamn, en los alrededores de Jerusaln, en las ciudades de Jud, en las ciudades de la regin montaosa, en las ciudades de la llanura y en las ciudades del Neguev, porque restaurar su bienestar" -- declara el SEOR.
Vino la palabra del SEOR a Jeremas por segunda vez, mientras l estaba an detenido en el patio de la guardia, diciendo:
As dice el SEOR que hizo la tierra, el SEOR que la form para establecerla; el SEOR es su nombre:
"Clama a m, y yo te responder y te revelar cosas grandes e inaccesibles, que t no conoces."
Porque as dice el SEOR, Dios de Israel, acerca de las casas de esta ciudad y acerca de las casas de los reyes de Jud que han sido derribadas [para hacer defensas] contra los terraplenes de asalto y contra la espada:
"Mientras [ellos] vienen a pelear contra los caldeos y a llenarlas con los cadveres de los hombres que her en mi ira y en mi furor, pues yo haba escondido mi rostro de esta ciudad a causa de toda su maldad,
he aqu, yo le traer salud y sanidad; los sanar y les revelar abundancia de paz y de verdad.
"Restaurar el bienestar de Jud y el bienestar de Israel y los reedificar como eran al principio.
"Los limpiar de toda la maldad que cometieron contra m, y perdonar todas las iniquidades con que pecaron contra m y con las que se rebelaron contra m.
"Y [la ciudad] ser para m un nombre de gozo, de alabanza y de gloria ante todas las naciones de la tierra, que oirn de todo el bien que yo le hago, y temern y temblarn a causa de todo el bien y de toda la paz que yo le doy."
As dice el SEOR: "En este lugar, del cual decs vosotros: 'Es una desolacin, sin hombres y sin animales', en las ciudades de Jud y en las calles de Jerusaln que estn desoladas, sin hombres, sin habitantes y sin animales, se oir de nuevo
voz de gozo y voz de alegra, la voz del novio y la voz de la novia, la voz de los que dicen: 'Dad gracias al SEOR de los ejrcitos, porque el SEOR es bueno, porque para siempre es su misericordia'; [y] de los que traen ofrenda de accin de gracias a la casa del SEOR. Porque restaurar el bienestar de [esta] tierra como fueron al principio" -- dice el SEOR.
As dice el SEOR de los ejrcitos: "En este lugar desolado, sin hombres y sin animales, y en todas sus ciudades, habr de nuevo morada de pastores que hagan descansar sus rebaos.
"En las ciudades de la regin montaosa, en las ciudades de la llanura, en las ciudades del Neguev, en la tierra de Benjamn, en los alrededores de Jerusaln y en las ciudades de Jud, volvern a pasar las ovejas bajo las manos del que las cuenta" -- declara el SEOR.
"He aqu, vienen das" -- declara el SEOR -- "en que cumplir la buena palabra que he hablado a la casa de Israel y a la casa de Jud.
"En aquellos das y en aquel tiempo har brotar de David un Renuevo justo, y l har juicio y justicia en la tierra.
"En aquellos das estar a salvo Jud, y Jerusaln morar segura, y ste [es el nombre] con el cual ser llamada: el SEOR, justicia nuestra."
Porque as dice el SEOR: "Nunca le faltar a David quien se siente sobre el trono de la casa de Israel;
y a los sacerdotes levitas nunca les faltar quien en presencia ma ofrezca holocausto, queme ofrendas de cereal y prepare sacrificios todos los das."
Y vino palabra del SEOR a Jeremas, diciendo:
As dice el SEOR: "Si pudierais romper mi pacto con el da y mi pacto con la noche, de modo que el da y la noche no vinieran a su tiempo,
entonces tambin se podra romper mi pacto con mi siervo David, y l no tendra hijo para reinar sobre su trono con los sacerdotes levitas, mis ministros.
"Como no se puede contar el ejrcito del cielo, ni se puede medir la arena del mar, as multiplicar la descendencia de mi siervo David y de los levitas que me sirven."
Y vino palabra del SEOR a Jeremas, diciendo:
No has observado lo que este pueblo ha hablado, diciendo: "Las dos familias que el SEOR escogi, las ha desechado"? Desprecian a mi pueblo, ya no son una nacin ante sus ojos.
As dice el SEOR: "Si no [permanece] mi pacto [con] el da y [con] la noche, [y si] no he establecido las leyes del cielo y de la tierra,
entonces desechar la descendencia de Jacob y de mi siervo David, para no tomar de su descendencia quien gobierne sobre la descendencia de Abraham, de Isaac y de Jacob. Pero yo restaurar su bienestar y tendr de ellos misericordia."
Palabra que vino a Jeremas de parte del SEOR, cuando Nabucodonosor, rey de Babilonia, y todo su ejrcito y todos los reinos de la tierra que estaban bajo su dominio y todos los pueblos peleaban contra Jerusaln y contra todas sus ciudades, diciendo:
As dice el SEOR, Dios de Israel: "Ve y habla a Sedequas, rey de Jud, y dile: 'As dice el SEOR: "He aqu, yo entrego esta ciudad en manos del rey de Babilonia, y l le prender fuego.
"Y t no escapars de su mano, sino que ciertamente sers capturado y entregado en su mano; tus ojos vern los ojos del rey de Babilonia, y l te hablar cara a cara, y a Babilonia irs."'"
Sin embargo oye la palabra del SEOR, oh Sedequas, rey de Jud. As dice el SEOR acerca de ti: "No morirs a espada;
en paz morirs. Como quemaron [especias] por tus padres, los reyes anteriores que te precedieron, as quemarn [especias] por ti, y [con] 'Ay, Seor!' harn lamento por ti": Porque yo he hablado la palabra -- declara el SEOR.
Entonces habl el profeta Jeremas a Sedequas, rey de Jud, todas estas palabras en Jerusaln
mientras el ejrcito del rey de Babilonia peleaba contra Jerusaln y contra todas las ciudades que quedaban en Jud, [es decir,] Laquis y Azeca, pues [slo] stas quedaban como ciudades fortificadas entre las ciudades de Jud.
Palabra que vino a Jeremas de parte del SEOR, despus que el rey Sedequas haba hecho un pacto con todo el pueblo que [haba] en Jerusaln para proclamarles libertad:
que cada uno deba poner en libertad a su siervo y a su sierva hebreos, para que nadie retuviera a un judo, hermano suyo, en servidumbre.
Y obedecieron todos los oficiales y todo el pueblo que haban entrado en el pacto, de que cada uno dejara en libertad a su siervo y cada uno a su sierva, de modo que nadie los mantuviera ms en servidumbre; obedecieron y [los] pusieron [en libertad.]
Pero despus se arrepintieron y volvieron a tomar a los siervos y a las siervas a quienes haban dejado en libertad, y los redujeron a servidumbre como siervos y como siervas.
Entonces vino la palabra del SEOR a Jeremas, diciendo:
As dice el SEOR, Dios de Israel: "Yo hice un pacto con vuestros padres el da que los saqu de la tierra de Egipto, de la casa de servidumbre, diciendo:
'Al cabo de siete aos cada uno de vosotros pondr en libertad al hermano hebreo que le fue vendido y que le ha servido por seis aos, y lo enviar libre de junto a s; pero vuestros padres no me escucharon, ni inclinaron su odo.
'Aunque recientemente os habais arrepentido y habais hecho lo que es recto ante mis ojos, cada uno proclamando libertad a su prjimo, habiendo hecho un pacto delante de m en la casa que es llamada por mi nombre,
ahora os habis vuelto atrs y profanado mi nombre, y cada uno ha tomado de nuevo a su siervo y cada uno a su sierva, a quienes habais dejado libres segn su deseo, y los habis reducido a servidumbre como siervos y como siervas.'"
Por tanto, as dice el SEOR: "Vosotros no me habis obedecido proclamando libertad cada uno a su hermano y cada uno a su prjimo. He aqu, proclamo contra vosotros libertad" -- declara el SEOR -- "a la espada, a la pestilencia y al hambre; y har de vosotros motivo de espanto para todos los reinos de la tierra.
"Y entregar a los hombres que han transgredido mi pacto, que no han cumplido las palabras del pacto que hicieron delante de m, [cuando] cortaron en dos el becerro y pasaron entre los pedazos,
a los oficiales de Jud, a los oficiales de Jerusaln, a los oficiales de la corte, a los sacerdotes y a todo el pueblo de la tierra que pasaron entre los pedazos del becerro;
y los entregar en manos de sus enemigos y en manos de los que buscan su vida. Sus cadveres servirn de comida para las aves del cielo y para las bestias de la tierra.
"Y a Sedequas, rey de Jud, y a sus oficiales los entregar en manos de sus enemigos, en manos de los que buscan su vida y en manos del ejrcito del rey de Babilonia, que se ha retirado de vosotros.
"He aqu, dar rdenes" -- declara el SEOR -- "y los har volver a esta ciudad, y pelearn contra ella, la tomarn y le prendern fuego; y har de las ciudades de Jud una desolacin sin habitantes."
Palabra que vino a Jeremas de parte del SEOR en los das de Joacim, hijo de Josas, rey de Jud, diciendo:
Ve a la casa de los recabitas, habla con ellos, llvalos a la casa del SEOR, a una de las cmaras, y dales a beber vino.
Entonces tom a Jaazanas, hijo de Jeremas, hijo de Habasinas, y a sus hermanos, a todos sus hijos y a toda la casa de los recabitas,
y los llev a la casa del SEOR, a la cmara de los hijos de Hann, hijo de Igdalas, hombre de Dios, la cual [estaba] cerca de la cmara de los oficiales, que [estaba] encima de la cmara de Maasas, hijo de Salum, guarda del umbral.
Entonces puse delante de los hombres de la casa de los recabitas jarras llenas de vino y tazas, y les dije: Bebed vino.
Mas ellos dijeron: No beberemos vino, porque Jonadab, hijo de Recab, nuestro padre, nos orden, diciendo: "No beberis vino jams, ni vosotros ni vuestros hijos.
"No edificaris casa, ni sembraris simiente, ni plantaris via, ni poseeris ninguna, sino que habitaris en tiendas todos vuestros das, para que vivis muchos das en la tierra donde sois peregrinos."
Y nosotros hemos obedecido la voz de Jonadab, hijo de Recab, nuestro padre, en todo lo que l nos mand de no beber vino en todos nuestros das, ni nosotros, ni nuestras mujeres, ni nuestros hijos, ni nuestras hijas,
y de no edificarnos casa en donde morar, y de no tener via, ni campo, ni sementera.
Hemos habitado solamente en tiendas, y hemos obedecido y hecho conforme a todo lo que nos mand nuestro padre Jonadab.
Pero sucedi que cuando Nabucodonosor, rey de Babilonia, subi contra la tierra, dijimos: "Venid y huyamos a Jerusaln ante el ejrcito de los caldeos y ante el ejrcito de Aram." Por eso habitamos en Jerusaln.
Entonces vino palabra del SEOR a Jeremas, diciendo:
As dice el SEOR de los ejrcitos, el Dios de Israel: "Ve y di a los hombres de Jud y a los habitantes de Jerusaln: 'No aprenderis a escuchar mis palabras?' -- declara el SEOR.
'Las palabras de Jonadab, hijo de Recab, que mand a sus hijos de no beber vino, son guardadas. Por eso no beben [vino] hasta hoy, porque han obedecido el mandato de su padre. Pero yo os he hablado repetidas veces, con todo no me habis escuchado.
'Tambin os he enviado a todos mis siervos los profetas, envindo[los] repetidas veces, a decir[os:] "Volveos ahora cada uno de vuestro mal camino, enmendad vuestras obras y no vayis tras otros dioses para adorarlos, y habitaris en la tierra que os he dado, a vosotros y a vuestros padres; pero no inclinasteis vuestro odo, ni me escuchasteis.
"Ciertamente los hijos de Jonadab, hijo de Recab, han guardado el mandato que su padre les orden, pero este pueblo no me ha escuchado."'"
Por tanto as dice el SEOR, Dios de los ejrcitos, el Dios de Israel: "He aqu, traigo sobre Jud y sobre todos los habitantes de Jerusaln toda la calamidad que he pronunciado contra ellos, porque les habl, pero no escucharon, y los llam, pero no respondieron."
Entonces Jeremas dijo a la casa de los recabitas: As dice el SEOR de los ejrcitos, el Dios de Israel: "Por cuanto habis obedecido el mandato de vuestro padre Jonadab, guardando todos sus mandatos y haciendo conforme a todo lo que l os orden,
por tanto, as dice el SEOR de los ejrcitos, el Dios de Israel: 'A Jonadab, hijo de Recab, no le faltar hombre que est delante de m todos los das.'"
Y sucedi que en el ao cuarto de Joacim, hijo de Josas, rey de Jud, vino esta palabra a Jeremas de parte del SEOR, diciendo:
Toma un rollo y escribe en l todas las palabras que te he hablado acerca de Israel, acerca de Jud y acerca de todas las naciones, desde el da que te habl, desde los das de Josas, hasta hoy.
Tal vez la casa de Jud oiga toda la calamidad que pienso traer sobre ellos, y se vuelva cada uno de su mal camino; entonces perdonar su iniquidad y su pecado.
Llam, pues, Jeremas a Baruc, hijo de Neras, y Baruc escribi al dictado de Jeremas, en un rollo, todas las palabras que el SEOR le haba hablado.
Y Jeremas dio rdenes a Baruc diciendo: Estoy detenido; no puedo entrar en la casa del SEOR.
Ve, pues, y lee en el rollo que has escrito al dictado mo, las palabras del SEOR a odos del pueblo, en la casa del SEOR un da de ayuno. Y tambin las leers a odos de todos [los de] Jud que vienen de sus ciudades.
Tal vez su splica llegue delante del SEOR, y todos se vuelvan de su mal camino, porque grande es la ira y el furor que el SEOR ha pronunciado contra este pueblo.
Y Baruc, hijo de Neras, hizo conforme a todo lo que el profeta Jeremas le haba mandado, y ley en el libro las palabras del SEOR, en la casa del SEOR.
Y en el ao quinto de Joacim, hijo de Josas, rey de Jud, en el mes noveno, proclamaron ayuno delante del SEOR a todo el pueblo en Jerusaln y a todo el pueblo que vino de las ciudades de Jud a Jerusaln.
Y Baruc ley en el libro las palabras de Jeremas a odos de todo el pueblo en la casa del SEOR, en la cmara de Gemaras, hijo del escriba Safn, en el atrio superior, a la entrada de la puerta Nueva de la casa del SEOR.
Al or Micaas, hijo de Gemaras, hijo de Safn, todas las palabras del SEOR [que estaban] en el libro,
descendi a la casa del rey, a la cmara del escriba. Y he aqu, estaban sentados all todos los oficiales: el escriba Elisama, Delaa, hijo de Semaas, Elnatn, hijo de Acbor, Gemaras, hijo de Safn, Sedequas, hijo de Ananas, y todos los [dems] oficiales.
Y Micaas les declar todas las palabras que haba odo cuando Baruc ley en el libro a odos del pueblo.
Entonces todos los oficiales enviaron a Jehud, hijo de Netanas, hijo de Selemas, hijo de Cusi, a decir a Baruc: Toma en tu mano el rollo en el que has ledo a odos del pueblo y ven. Y Baruc, hijo de Neras, tom el rollo en su mano y fue a ellos.
Y le dijeron: Sintate ahora, y lenoslo. Y Baruc se lo ley.
Y sucedi que cuando oyeron todas las palabras, se miraron unos a otros atemorizados, y dijeron a Baruc: Ciertamente haremos saber al rey todas estas palabras.
Y preguntaron a Baruc, diciendo: Cuntanos ahora cmo escribiste todas estas palabras. Fue al dictado suyo?
Baruc les respondi: l me dict todas estas palabras y yo las escrib con tinta en el libro.
Entonces los oficiales dijeron a Baruc: Ve, escndete, t y Jeremas, y que nadie sepa donde estis.
Y entraron al atrio donde [estaba] el rey, despus de haber depositado el rollo en la cmara del escriba Elisama, y contaron a odos del rey todas las palabras.
Entonces envi el rey a Jehud a buscar el rollo, y ste lo tom de la cmara del escriba Elisama. Y Jehud lo ley al rey y a todos los oficiales que estaban junto al rey.
Y el rey estaba sentado en la casa de invierno (era el mes noveno), y haba un brasero encendido delante de l.
Y suceda que despus que Jehud haba ledo tres o cuatro columnas, [el rey] lo cortaba con el cuchillo del escriba y [lo] echaba al fuego que [estaba] en el brasero, hasta terminar con todo el rollo en el fuego que [estaba] en el brasero.
Ni el rey ni ninguno de sus siervos que oyeron todas estas palabras tuvieron temor ni rasgaron sus vestiduras.
Y aunque Elnatn y Delaa y Gemaras rogaron al rey que no quemara el rollo, l no les hizo caso.
Luego el rey orden a Jerameel, hijo del rey, a Seraas, hijo de Azriel, y a Selemas, hijo de Abdeel, prender al escriba Baruc y al profeta Jeremas, pero el SEOR los escondi.
Entonces vino la palabra del SEOR a Jeremas, despus que el rey haba quemado el rollo y las palabras que Baruc haba escrito al dictado de Jeremas, diciendo:
Vuelve a tomar otro rollo y escribe en l todas las palabras que antes haba en el primer rollo que quem Joacim, rey de Jud.
Y a Joacim, rey de Jud, dirs: "As dice el SEOR: 'T has quemado este rollo, diciendo: "Por qu has escrito en l que ciertamente vendr el rey de Babilonia y destruir esta tierra, y har desaparecer de ella a hombres y animales?"'
"Por tanto, as dice el SEOR acerca de Joacim, rey de Jud: 'No tendr quien se siente sobre el trono de David, y su cadver quedar tirado al calor del da y a la escarcha de la noche.
'Lo castigar, a l, a su descendencia y a sus siervos por su iniquidad, y traer sobre ellos, sobre los habitantes de Jerusaln y sobre los hombres de Jud toda la calamidad que les he anunciado, sin que ellos escucharan.'"
Entonces Jeremas tom otro rollo y se lo dio al escriba Baruc, hijo de Neras, y ste escribi en l al dictado de Jeremas todas las palabras del libro que Joacim, rey de Jud, haba quemado en el fuego, y aun se le aadieron muchas palabras semejantes.
Y Sedequas, hijo de Josas, a quien Nabucodonosor, rey de Babilonia, haba hecho rey en la tierra de Jud, rein en lugar de Conas, hijo de Joacim.
Pero ni l, ni sus siervos, ni el pueblo de la tierra escucharon las palabras que el SEOR haba hablado por medio del profeta Jeremas.
Y el rey Sedequas envi a Jucal, hijo de Selemas, y al sacerdote Sofonas, hijo de Maasas, a decir al profeta Jeremas: Ruega ahora por nosotros al SEOR nuestro Dios.
Y Jeremas entraba y sala en medio del pueblo, porque [todava] no lo haban puesto en la crcel.
Entretanto, el ejrcito de Faran haba salido de Egipto, y cuando los caldeos que tenan sitiada a Jerusaln oyeron la noticia acerca de ellos, levantaron el [sitio] de Jerusaln.
Entonces vino la palabra del SEOR al profeta Jeremas, diciendo:
As dice el SEOR, Dios de Israel: "As diris al rey de Jud, que os envi a m para consultarme: 'He aqu, el ejrcito de Faran que sali en vuestra ayuda, volver a su tierra de Egipto.
'Y volvern los caldeos y pelearn contra esta ciudad, la capturarn y le prendern fuego.'"
As dice el SEOR: "No os engais, diciendo: 'Ciertamente los caldeos se apartarn de nosotros', porque no se apartarn.
"Pues aunque hubierais derrotado a todo el ejrcito de los caldeos que peleaba contra vosotros, y [slo] quedaran heridos entre ellos, se levantaran cada uno en su tienda, y prenderan fuego a esta ciudad."
Y sucedi que cuando el ejrcito de los caldeos levant [el sitio] de Jerusaln por causa del ejrcito de Faran,
Jeremas sali de Jerusaln para ir a la tierra de Benjamn a tomar all posesin de una propiedad en el pueblo.
Estando l a la puerta de Benjamn, [haba] all un capitn de la guardia que se llamaba Iras, hijo de Selemas, hijo de Hananas, el cual apres al profeta Jeremas, diciendo: T vas a pasarte a los caldeos.
Pero Jeremas dijo: No es verdad! No voy a pasarme a los caldeos. Sin embargo l no le hizo caso. Apres, pues, Iras a Jeremas y lo llev a los oficiales.
Y los oficiales se enojaron contra Jeremas y lo azotaron, y lo encarcelaron en la casa del escriba Jonatn, la cual haban convertido en prisin.
Entr, pues, Jeremas en el calabozo, es decir, en la celda abovedada; all permaneci Jeremas muchos das.
Y el rey Sedequas envi a sacarlo, y en su palacio el rey le pregunt secretamente, y [le] dijo: Hay palabra del SEOR? Y Jeremas respondi: La hay. Y aadi: En manos del rey de Babilonia sers entregado.
Dijo tambin Jeremas al rey Sedequas: [En] qu he pecado contra ti, o contra tus siervos, o contra este pueblo para que me hayas puesto en prisin?
Dnde, pues, estn vuestros profetas que os profetizaban, diciendo: "El rey de Babilonia no vendr contra vosotros, ni contra esta tierra"?
Mas ahora, te ruego que escuches, oh rey mi seor; venga ahora mi splica delante de ti, y no me hagas volver a la casa del escriba Jonatn, no sea que muera yo all.
Entonces el rey Sedequas orden que pusieran a Jeremas en el patio de la guardia y le dieran una torta de pan al da de la calle de los panaderos, hasta que se acabara todo el pan en la ciudad. Y permaneci Jeremas en el patio de la guardia.
Y oyeron Sefatas, hijo de Matn, Gedalas, hijo de Pasur, Jucal, hijo de Selemas, y Pasur, hijo de Malquas, las palabras que Jeremas hablaba a todo el pueblo, diciendo:
As dice el SEOR: "El que se quede en esta ciudad morir a espada, de hambre o de pestilencia, pero el que se pase a los caldeos, vivir y tendr su vida por botn y seguir viviendo."
As dice el SEOR: "Ciertamente esta ciudad ser entregada en manos del ejrcito del rey de Babilonia, y l la tomar."
Entonces dijeron los oficiales al rey: Den muerte ahora a este hombre, porque l desanima a los hombres de guerra que quedan en esta ciudad y a todo el pueblo dicindoles tales palabras; pues este hombre no busca el bien de este pueblo, sino el mal.
Y el rey Sedequas dijo: He aqu, l est en vuestras manos; pues el rey nada puede [hacer] contra vosotros.
Tomando ellos a Jeremas, lo echaron en la cisterna de Malaquas, hijo del rey, que haba en el patio de la guardia, y bajaron a Jeremas con cuerdas. En la cisterna no haba agua, sino lodo, y Jeremas se hundi en el lodo.
Al or Ebed-melec el etope, eunuco del palacio del rey, que haban echado a Jeremas en la cisterna, estando el rey sentado a la puerta de Benjamn,
sali Ebed-melec del palacio real y habl al rey, diciendo:
Oh rey, mi seor, estos hombres han obrado mal en todo lo que han hecho al profeta Jeremas echndolo en la cisterna; morir donde est a causa del hambre, porque no hay ms pan en la ciudad.
Entonces el rey orden al etope Ebed-melec, diciendo: Toma bajo tu mando tres hombres de aqu, y saca al profeta Jeremas de la cisterna antes que muera.
Ebed-melec tom a los hombres bajo su mando, entr en el palacio del rey al [lugar] debajo del cuarto del tesoro y tom de all ropas radas y trapos viejos, y con sogas los baj a Jeremas en la cisterna.
Y el etope Ebed-melec dijo a Jeremas: Ponte ahora estas ropas radas y trapos bajo tus brazos, debajo de las sogas; y as lo hizo Jeremas.
Tiraron de Jeremas con las sogas y lo subieron de la cisterna. Y qued Jeremas en el patio de la guardia.
Entonces el rey Sedequas mand traer ante s al profeta Jeremas a la entrada tercera que [haba] en la casa del SEOR; y dijo el rey a Jeremas: Voy a preguntarte una cosa; no me ocultes nada.
Y Jeremas dijo a Sedequas: Si te la hago saber, no es cierto que me matars? Y si te doy un consejo, no me escuchars.
Pero el rey Sedequas jur en secreto a Jeremas, diciendo: Vive el SEOR, que nos dio esta vida, que ciertamente no te matar ni te entregar en manos de esos hombres que buscan tu vida.
Y Jeremas dijo a Sedequas: As dice el SEOR, Dios de los ejrcitos, el Dios de Israel: "Si en verdad te pasas a los oficiales del rey de Babilonia, entonces vivirs, y esta ciudad no ser incendiada, y vivirs, t y tu casa.
Pero si no te pasas a los oficiales del rey de Babilonia, esta ciudad ser entregada en manos de los caldeos; ellos la incendiarn y t no escapars de su mano."
Entonces dijo el rey Sedequas a Jeremas: Tengo temor de los judos que se han pasado a los caldeos, no sea que me entreguen en sus manos y me maltraten.
Pero Jeremas dijo: No te entregarn. Te ruego que escuches la voz del SEOR en lo que te digo, y te ir bien y vivirs.
Mas si sigues rehusando pasarte, esta es la palabra que el SEOR me ha mostrado:
"He aqu, todas las mujeres que quedan en el palacio del rey de Jud, sern llevadas a los oficiales del rey de Babilonia, y ellas dirn: 'Te han engaado y han prevalecido contra ti; tus buenos amigos, mientras tus pies estaban hundidos en el lodo, se volvieron atrs.'
"Y todas tus mujeres y tus hijos sern llevados a los caldeos, y t no escapars de sus manos, sino que sers apresado por la mano del rey de Babilonia, y esta ciudad ser incendiada."
Entonces Sedequas dijo a Jeremas: Que nadie sepa de estas palabras, y no morirs.
Pero si los oficiales se enteran de que he hablado contigo, y vienen a ti y te dicen: "Dinos ahora lo que dijiste al rey y lo que el rey te dijo, no nos [lo] ocultes, y no te mataremos",
t les dirs: "Presentaba al rey mi splica de que no me hiciera volver a la casa de Jonatn, a morir all."
Luego vinieron todos los oficiales a Jeremas y lo interrogaron. Y l les inform conforme a todas estas palabras que el rey [le] haba ordenado; y no volvieron a preguntarle, ya que de la conversacin no se saba nada.
As Jeremas qued en el patio de la guardia hasta el da en que Jerusaln fue tomada.
Y aconteci que Jerusaln fue tomada en el ao noveno de Sedequas, rey de Jud, en el dcimo mes, cuando vino Nabucodonosor, rey de Babilonia, con todo su ejrcito contra Jerusaln, y la sitiaron.
En el ao undcimo de Sedequas, en el mes cuarto, a los nueve [das] del mes, se abri brecha [en el muro] de la ciudad.
Y entraron todos los oficiales del rey de Babilonia y se sentaron en la puerta Central: Nergal-sarezer, Samgar-nebo, Sarse-quim el Rabsaris, Nergal-sarezer el Rabmag y todos los dems oficiales del rey de Babilonia.
Y sucedi que cuando los vieron Sedequas, rey de Jud, y todos los hombres de guerra, huyeron y salieron de la ciudad de noche por el camino del jardn del rey, por la puerta entre los dos muros; y se fueron por el camino del Arab.
Pero el ejrcito de los caldeos los persigui, y alcanzaron a Sedequas en los llanos de Jeric; lo apresaron y lo llevaron a Ribla en la tierra de Hamat, donde Nabucodonosor, rey de Babilonia, dict sentencia contra l.
Entonces el rey de Babilonia degoll a los hijos de Sedequas ante sus ojos en Ribla; tambin el rey de Babilonia degoll a todos los nobles de Jud.
Despus sac los ojos a Sedequas y lo at con grillos de bronce para llevarlo a Babilonia.
Y los caldeos prendieron fuego al palacio del rey y a las casas del pueblo y derribaron los muros de Jerusaln.
Y en cuanto al resto del pueblo que quedaba en la ciudad, a los desertores que se haban pasado a l, y los dems del pueblo que quedaban, Nabuzaradn, capitn de la guardia, [los] llev cautivos a Babilonia.
Pero a algunos de los ms pobres del pueblo que no tenan nada, Nabuzaradn, capitn de la guardia, los dej en la tierra de Jud, y aquel da les dio vias y campos.
Y dio rdenes Nabucodonosor, rey de Babilonia, a Nabuzaradn, capitn de la guardia, respecto a Jeremas, diciendo:
Tmalo y vela por l, y no le hagas dao alguno; sino que hars con l conforme a lo que l mismo te diga.
Entonces dio [rdenes] Nabuzaradn, capitn de la guardia, juntamente con Nabuzaradn el Rabsaris, y Nergal-sarezer el Rabmag, y todos los oficiales principales del rey de Babilonia;
y enviaron a sacar a Jeremas del patio de la guardia y lo pusieron al cuidado de Gedalas, hijo de Ahicam, hijo de Safn, para que lo llevara a casa. Y se qued en medio del pueblo.
Y la palabra del SEOR haba venido a Jeremas mientras estaba detenido en el patio de la guardia, diciendo:
Ve y habla al etope Ebed-melec, diciendo: "As dice el SEOR de los ejrcitos, el Dios de Israel: 'He aqu, traigo mis palabras sobre esta ciudad para mal y no para bien; y se cumplirn delante de ti en aquel da.
'Pero yo te librar en aquel da' -- declara el SEOR -- 'y no sers entregado en manos de los hombres que temes.
'Porque ciertamente te librar, y no caers a espada; antes bien, tendrs tu vida por botn, porque confiaste en m' -- declara el SEOR."
Palabra que vino a Jeremas de parte del SEOR despus que Nabuzaradn, capitn de la guardia, lo haba dejado libre en Ram, cuando lo haba tomado estando l encadenado entre todos los desterrados de Jerusaln y Jud que iban deportados a Babilonia.
Tom, pues, el capitn de la guardia a Jeremas, y le dijo: El SEOR tu Dios decret esta calamidad contra este lugar,
y el SEOR [la] ha trado y hecho tal como haba dicho. Porque vosotros pecasteis contra el SEOR y no escuchasteis su voz, por tanto os ha sucedido esto.
Mas ahora, he aqu, hoy te libro de las cadenas que estn en tus manos. Si te parece bien venir conmigo a Babilonia, ven, y yo te cuidar; pero si te parece mal venir conmigo a Babilonia, no te preocupes. Mira, toda la tierra est delante de ti; ve adonde mejor y ms conveniente te parezca ir.
Como [Jeremas] aun no se volva, [le dijo:] Vuelve a Gedalas, hijo de Ahicam, hijo de Safn, a quien el rey de Babilonia ha puesto para gobernar sobre las ciudades de Jud, y qudate con l en medio del pueblo; y si no, ve adonde te parezca ms conveniente ir. Entonces el capitn de la guardia le dio una racin de alimentos y un regalo, y lo dej ir.
Jeremas fue entonces a Gedalas, hijo de Ahicam, en Mizpa, y se qued con l en medio del pueblo que haba quedado en la tierra.
Y todos los jefes de las tropas que estaban en el campo, ellos y sus hombres, oyeron que el rey de Babilonia haba puesto a Gedalas, hijo de Ahicam, para gobernar la tierra, y que le haba encomendado los hombres, mujeres y nios y los ms pobres de la tierra que no haban sido deportados a Babilonia.
Fueron, pues, a Gedalas en Mizpa, junto con Ismael, hijo de Netanas, y Johann y Jonatn, hijos de Carea, y Seraas, hijo de Tanhumet, y los hijos de Efai netofatita, y Jezanas, hijo de un maacateo, ellos y sus hombres.
Entonces Gedalas, hijo de Ahicam, hijo de Safn, les jur a ellos y a sus hombres, diciendo: No temis servir a los caldeos; quedaos en la tierra y servid al rey de Babilonia, y os ir bien.
Y he aqu, por mi parte, yo me quedar en Mizpa para estar [en lugar vuestro] delante de los caldeos que vengan a nosotros; pero en cuanto a vosotros, recoged vino y frutos de verano y aceite, y guardad[los] en vuestras vasijas, y habitad en vuestras ciudades que habis tomado.
Asimismo todos los judos que estaban en Moab, y entre los hijos de Amn, y en Edom, y los que [estaban] en todos los [dems] pases, oyeron que el rey de Babilonia haba dejado un remanente en Jud y que haba puesto para gobernar sobre ellos a Gedalas, hijo de Ahicam, hijo de Safn.
Entonces todos los judos regresaron de todos los lugares adonde haban sido dispersados, y vinieron a la tierra de Jud, a Gedalas en Mizpa, y recogieron vino y frutos de verano en gran abundancia.
Y Johann, hijo de Carea, y todos los jefes de las tropas que estaban en el campo vinieron a Gedalas en Mizpa,
y le dijeron: Sabes que Baalis, rey de los hijos de Amn, ha enviado a Ismael, hijo de Netanas, para quitarte la vida? Pero Gedalas, hijo de Ahicam, no les crey.
Entonces Johann, hijo de Carea, habl en secreto a Gedalas en Mizpa, diciendo: Djame ir a matar a Ismael, hijo de Netanas, y nadie lo sabr. Por qu te ha de quitar la vida y se dispersen [as] todos los judos que se han reunido en torno a ti, y perezca el remanente de Jud?
Pero Gedalas, hijo de Ahicam, dijo a Johann, hijo de Carea: No hagas eso, porque es mentira lo que dices de Ismael.
Y en el mes sptimo fue Ismael, hijo de Netanas, hijo de Elisama, de la familia real, y [uno] de los oficiales principales del rey, junto con diez hombres, adonde [estaba] Gedalas, hijo de Ahicam, en Mizpa. Y mientras coman pan juntos all en Mizpa,
se levant Ismael, hijo de Netanas, y los diez hombres que estaban con l, e hirieron a espada a Gedalas, hijo de Ahicam, hijo de Safn, y mataron al que el rey de Babilonia haba puesto para gobernar sobre la tierra.
Ismael mat tambin a todos los judos que estaban con l, [es decir,] con Gedalas, en Mizpa, y a los hombres de guerra caldeos que se encontraban all.
Y sucedi que al siguiente da del asesinato de Gedalas, cuando nadie [lo] saba [an,]
ochenta hombres vinieron de Siquem, de Silo y de Samaria, con las barbas rapadas, las vestiduras rasgadas y cubiertos de incisiones, y [con] ofrendas de cereal e incienso en sus manos, para llevar[los] a la casa del SEOR.
Entonces Ismael, hijo de Netanas, sali a su encuentro desde Mizpa, llorando mientras iba; y cuando los encontr, les dijo: Venid a Gedalas, hijo de Ahicam.
Y sucedi que cuando entraron en la ciudad, Ismael, hijo de Netanas, y los hombres que con l estaban, los degollaron [y los echaron] en la cisterna.
Pero diez hombres que se encontraban entre ellos, dijeron a Ismael: No nos mates; pues tenemos escondidos en el campo, depsitos de trigo, cebada, aceite y miel. Y l se contuvo y no los mat como a sus compaeros.
Y la cisterna donde Ismael haba echado todos los cadveres de los hombres que l haba matado por causa de Gedalas, era la que el rey Asa haba hecho por causa de Baasa, rey de Israel; Ismael, hijo de Netanas, la llen de muertos.
Despus Ismael tom cautivo a todo el resto del pueblo que [estaba] en Mizpa, a las hijas del rey y a todo el pueblo que haba quedado en Mizpa, a los cuales Nabuzaradn, capitn de la guardia, haba puesto bajo el mando de Gedalas, hijo de Ahicam. Los tom, pues, cautivos Ismael, hijo de Netanas, y fue a pasarse a los hijos de Amn.
Y oy Johann, hijo de Carea, y todos los jefes de las tropas que estaban con l de todo el mal que haba hecho Ismael, hijo de Netanas.
Entonces tomaron a todos sus hombres y fueron a pelear contra Ismael, hijo de Netanas, y lo encontraron junto al gran estanque que est en Gaban.
Y sucedi que cuando todo el pueblo que estaba con Ismael vio a Johann, hijo de Carea, y a los jefes de las tropas que estaban con l, se alegraron.
Y todo el pueblo al que Ismael llevaba cautivo a Mizpa dio la vuelta y regres y se fue con Johann, hijo de Carea.
Pero Ismael, hijo de Netanas, escap de Johann con ocho hombres y se fue con los hijos de Amn.
Entonces Johann, hijo de Carea, y todos los jefes de las tropas que estaban con l tomaron de Mizpa a todo el resto del pueblo que l haba recobrado de Ismael, hijo de Netanas, despus que [ste] haba matado a Gedalas, hijo de Ahicam, [es decir,] a los hombres de guerra, las mujeres, los nios y los eunucos, que haba trado de Gaban.
Y fueron y se quedaron en Gerut-quimam, que est junto a Beln, a fin de ir y entrar en Egipto,
a causa de los caldeos, porque les teman, ya que Ismael, hijo de Netanas, haba matado a Gedalas, hijo de Ahicam, a quien el rey de Babilonia haba puesto para gobernar la tierra.
Entonces se acercaron todos los jefes de las tropas, Johann, hijo de Carea, Jezanas, hijo de Osaas, y todo el pueblo desde el menor hasta el mayor,
y dijeron al profeta Jeremas: Llegue ahora ante ti nuestra splica, y ruega al SEOR tu Dios por nosotros, por todo este remanente, porque quedamos pocos de muchos que ramos, como pueden ver tus ojos,
para que el SEOR tu Dios nos indique el camino por donde debemos ir y lo que debemos hacer.
Entonces el profeta Jeremas les dijo: [Os] he odo. He aqu, voy a orar al SEOR vuestro Dios conforme a vuestras palabras, y todas las palabras que el SEOR os responda, yo os [las] declarar. No os ocultar palabra alguna.
Y ellos dijeron a Jeremas: Que el SEOR sea un testigo veraz y fiel contra nosotros si no obramos conforme a toda palabra que el SEOR tu Dios te mande para nosotros.
Sea buena o mala, escucharemos la voz del SEOR nuestro Dios a quien te enviamos, para que nos vaya bien cuando escuchemos la voz del SEOR nuestro Dios.
Y sucedi que al cabo de diez das, vino la palabra del SEOR a Jeremas.
Entonces llam a Johann, hijo de Carea, y a todos los jefes de las tropas que estaban con l, y a todo el pueblo desde el menor hasta el mayor,
y les dijo: As dice el SEOR, Dios de Israel, a quien me enviasteis para presentar delante de l vuestra splica:
"Si os quedis en esta tierra, entonces os edificar y no os derribar, os plantar y no os arrancar, porque estoy arrepentido del mal que os he hecho.
"No temis al rey de Babilonia, a quien temis; no le temis" -- declara el SEOR -- "porque yo estoy con vosotros para salvaros y libraros de su mano.
"Tambin tendr compasin de vosotros, para que l tenga compasin de vosotros y os restaure a vuestra tierra.
"Pero si decs: 'No nos quedaremos en esta tierra', no obedeciendo as la voz del SEOR vuestro Dios,
diciendo: 'No, sino que iremos a la tierra de Egipto, donde no veremos guerra, ni oiremos el sonido de la trompeta, ni tendremos hambre de pan, y all nos quedaremos';
en este caso, od la palabra del SEOR, remanente de Jud. As dice el SEOR de los ejrcitos, el Dios de Israel: 'Si os obstinis en entrar en Egipto, y entris para residir all,
entonces suceder que la espada que vosotros temis, os alcanzar all en la tierra de Egipto, y el hambre que os preocupa, os seguir de cerca all [en] Egipto, y all moriris.
'As pues, todos los hombres que se obstinen en ir a Egipto para residir all, morirn a espada, de hambre y de pestilencia; no les quedar sobreviviente ni quien escape del mal que voy a traer sobre ellos.'"
Porque as dice el SEOR de los ejrcitos, el Dios de Israel: Como se derram mi ira y mi furor sobre los habitantes de Jerusaln, as se derramar mi furor sobre vosotros cuando entris en Egipto. Y seris [motivo] de maldicin, de horror, de imprecacin y de oprobio; y no veris ms este lugar.
El SEOR os ha hablado, remanente de Jud: No entris en Egipto. Sabedlo bien, que hoy [lo] he declarado contra vosotros.
Porque os engais a vosotros mismos, pues fuisteis vosotros los que me enviasteis al SEOR vuestro Dios, diciendo: Ruega por nosotros al SEOR nuestro Dios, y lo que el SEOR nuestro Dios diga, nos lo haces saber y lo haremos.
Y hoy os lo he declarado, pero no habis escuchado la voz del SEOR vuestro Dios, ni en cosa alguna de lo que l me ha enviado a [decir]os.
Ahora pues, sabedlo bien, que moriris a espada, de hambre y de pestilencia en el lugar adonde deseis ir a residir.
Pero sucedi que cuando Jeremas termin de hablar a todo el pueblo todas las palabras del SEOR su Dios, es decir, todas estas palabras con las cuales el SEOR su Dios le haba enviado,
Azaras, hijo de Osaas, y Johann, hijo de Carea, y todos los hombres arrogantes dijeron a Jeremas: Es mentira lo que dices. El SEOR nuestro Dios no te ha enviado a decir: "No debis entrar en Egipto para residir all";
sino que Baruc, hijo de Neras, te incita contra nosotros para entregarnos en mano de los caldeos, a fin de que nos maten o nos deporten a Babilonia.
No obedeci, pues, Johann, hijo de Carea, ni ninguno de los jefes de las tropas, ni nadie del pueblo, la voz del SEOR, de quedarse en la tierra de Jud,
sino que Johann, hijo de Carea, y todos los jefes de las tropas, tomaron a todo el remanente de Jud que haba vuelto de todas las naciones a las cuales haban sido dispersados, para residir en la tierra de Jud,
a hombres, mujeres y nios, a las hijas del rey y a toda persona que Nabuzaradn, capitn de la guardia, haba dejado con Gedalas, hijo de Ahicam [y] nieto de Safn, y [tambin] al profeta Jeremas y a Baruc, hijo de Neras,
y entraron en la tierra de Egipto (pues no escucharon la voz del SEOR) y se adentraron hasta Tafnes.
Entonces vino la palabra del SEOR a Jeremas en Tafnes, diciendo:
Toma en tus manos piedras grandes y escndelas en la mezcla en la [terraza] de ladrillo que est a la entrada del palacio de Faran en Tafnes, a vista de los judos,
y diles: "As dice el SEOR de los ejrcitos, el Dios de Israel: 'He aqu, enviar a traer a Nabucodonosor, rey de Babilonia, siervo mo, y pondr su trono sobre estas piedras que he escondido, y l extender su pabelln sobre ellas.
'Vendr y herir la tierra de Egipto; los que sean para la muerte, a la muerte, los que para el cautiverio, al cautiverio, y los que para la espada, a la espada.
'Y prender fuego a los templos de los dioses de Egipto, los quemar, y se llevar cautivos [a sus dolos.] Y se envolver de la tierra de Egipto como el pastor se envuelve con su capa, y saldr de all en paz.
'Tambin quebrar los obeliscos de Helipolis, que est en la tierra de Egipto, y prender fuego a los templos de los dioses de Egipto.'"
Palabra que vino a Jeremas para todos los judos que moraban en la tierra de Egipto, los que moraban en Migdol, en Tafnes, en Menfis y en la tierra de Patros, diciendo:
As dice el SEOR de los ejrcitos, el Dios de Israel: "Vosotros habis visto toda la calamidad que he trado sobre Jerusaln y sobre todas las ciudades de Jud, y que he aqu, hoy estn en ruinas y no hay en ellas morador,
a causa de la maldad que ellos cometieron para provocarme a ira, quemando constantemente sacrificios [y] sirviendo a otros dioses que no haban conocido, [ni] ellos, [ni] vosotros, ni vuestros padres.
"Con todo, os envi a todos mis siervos los profetas repetidas veces, diciendo: 'No hagis ahora esta cosa abominable que yo aborrezco.'
"Pero no escucharon ni inclinaron su odo para apartarse de su maldad, para dejar de quemar sacrificios a otros dioses.
"Por tanto, se derram mi ira y mi furor y ardi en las ciudades de Jud y en las calles de Jerusaln, que fueron convertidas en ruinas y en desolacin, como lo estn hoy.
"Ahora pues, as dice el SEOR Dios de los ejrcitos, el Dios de Israel: 'Por qu os hacis un dao tan grande a vosotros mismos cortando de entre vosotros a hombre y mujer, nio y lactante de en medio de Jud, sin que os quede remanente,
provocndome a ira con la obra de vuestras manos, quemando sacrificios a otros dioses en la tierra de Egipto, adonde habis entrado a residir, de modo que seis exterminados y vengis a ser maldicin y oprobio entre todas las naciones de la tierra?
'Habis olvidado las maldades de vuestros padres, las maldades de los reyes de Jud y las maldades de sus mujeres, vuestras propias maldades y las maldades de vuestras mujeres, que cometieron en la tierra de Jud y en las calles de Jerusaln?
'Pero hasta hoy no se han humillado, ni han temido, ni han andado en mi ley ni en mis estatutos que puse delante de vosotros y delante de vuestros padres.'"
Por tanto, as dice el SEOR de los ejrcitos, el Dios de Israel: "He aqu, volver el rostro contra vosotros para mal, y para destruir a todo Jud.
"Y quitar el remanente de Jud que ha decidido entrar en la tierra de Egipto para residir all, y sern acabados en la tierra de Egipto; caern a espada, por el hambre sern acabados. Tanto el pequeo como el grande morirn a espada y de hambre; seris [motivo] de maldicin, de horror, de imprecacin y de oprobio.
"Y castigar a los que moran en la tierra de Egipto, como he castigado a Jerusaln, con espada, con hambre y con pestilencia.
"Y no quedar quien escape ni quien sobreviva del remanente de Jud que ha entrado en la tierra de Egipto para residir all, para [luego] volver a la tierra de Jud a la cual aoran volver a fin de morar all, porque ninguno volver, excepto [algunos] fugitivos."
Entonces todos los hombres que saban que sus mujeres quemaban sacrificios a otros dioses, junto con todas las mujeres que estaban presentes, una gran multitud, y todo el pueblo que moraba en la tierra de Egipto, en Patros, respondieron a Jeremas, diciendo:
En cuanto al mensaje que nos has hablado en el nombre del SEOR, no vamos a escucharte,
sino que ciertamente cumpliremos toda palabra que ha salido de nuestra boca, y quemaremos sacrificios a la reina del cielo, derramndole libaciones, como hacamos nosotros, nuestros padres, nuestros reyes y nuestros prncipes en las ciudades de Jud y en las calles de Jerusaln. Entonces tenamos bastante alimento, prosperbamos y no veamos mal alguno.
Pero desde que dejamos de quemar sacrificios a la reina del cielo y derramarle libaciones, carecemos de todo, y por la espada y por el hambre hemos sido acabados.
Y, [dijeron las mujeres,] cuando nosotras quembamos sacrificios a la reina del cielo y le derrambamos libaciones, acaso sin saberlo nuestros maridos le hacamos tortas en su imagen y le derrambamos libaciones?
Entonces Jeremas habl a todo el pueblo, a hombres y a mujeres, a todo el pueblo que as le responda, diciendo:
En cuanto a los sacrificios que habis quemado en las ciudades de Jud y en las calles de Jerusaln, vosotros y vuestros padres, vuestros reyes y vuestros prncipes y el pueblo de la tierra, no se ha acordado el SEOR de ellos, y no ha venido [esto] a su mente?
El SEOR no pudo soportar ms, a causa de la maldad de vuestras obras [y] a causa de las abominaciones que habais cometido; por eso vuestra tierra fue convertida en ruinas, objeto de horror y maldicin, sin habitantes, como [est] hoy.
Porque quemasteis sacrificios y pecasteis contra el SEOR y no obedecisteis la voz del SEOR ni anduvisteis en su ley, ni en sus estatutos, ni en sus testimonios, por tanto, os ha sobrevenido esta calamidad, como [sucede] hoy.
Entonces Jeremas dijo a todo el pueblo y a todas las mujeres: Od la palabra del SEOR, todo Jud, los que estis en la tierra de Egipto:
As dice el SEOR de los ejrcitos, el Dios de Israel: "Vosotros y vuestras mujeres habis hablado con vuestra boca y [lo] habis realizado con vuestras manos, diciendo: 'Ciertamente cumpliremos los votos que hemos hecho de quemar sacrificios a la reina del cielo y de derramarle libaciones.' Id a cumplir vuestros votos! Poned por obra vuestros votos!"
Pero od la palabra del SEOR, todo Jud, los que habitis en la tierra de Egipto: "He aqu, he jurado por mi gran nombre" -- dice el SEOR -- "que nunca ms ser invocado mi nombre en toda la tierra de Egipto por boca de ningn hombre de Jud, diciendo: 'Vive el Seor DIOS.'
"He aqu, velo sobre ellos para mal y no para bien, y sern acabados todos los hombres de Jud que estn en la tierra de Egipto por la espada y por el hambre hasta que sean totalmente exterminados.
"Y los que escapen de la espada, pocos en nmero, volvern de la tierra de Egipto a la tierra de Jud. Entonces sabr todo el remanente de Jud que ha ido a la tierra de Egipto para residir all, qu palabra ha de permanecer, si la ma o la de ellos.
"Y sta ser la seal para vosotros" -- declara el SEOR -- "de que os voy a castigar en este lugar, para que sepis que ciertamente mis palabras permanecern para mal contra vosotros."
As dice el SEOR: "He aqu, entregar a Faran Hofra, rey de Egipto, en manos de sus enemigos, en manos de los que buscan su vida, as como entregu a Sedequas, rey de Jud, en manos de Nabucodonosor, rey de Babilonia, su enemigo, que buscaba su vida."
Palabra que habl el profeta Jeremas a Baruc, hijo de Neras, cuando [ste] escribi estas palabras en un libro al dictado de Jeremas, en el ao cuarto de Joacim, hijo de Josas, rey de Jud, diciendo:
As dice el SEOR, Dios de Israel, acerca de ti, oh Baruc:
"T dijiste: 'Ay, infeliz de m!, porque el SEOR ha aadido tristeza a mi dolor. Cansado estoy de gemir y no he hallado reposo.'"
As le dirs: "As dice el SEOR: 'He aqu, lo que he edificado, lo derribo, y lo que he plantado, lo arranco, es decir, toda esta tierra.'
"Pero t, buscas para ti grandes cosas? No [las] busques; porque he aqu, voy a traer calamidad sobre toda carne" -- declara el SEOR -- "pero a ti te dar tu vida por botn en todos los lugares adonde vayas."
Palabra del SEOR que vino al profeta Jeremas acerca de las naciones.
A Egipto, acerca del ejrcito de Faran Necao, rey de Egipto, que estaba junto al ro ufrates en Carquemis, al cual derrot Nabucodonosor, rey de Babilonia, en el ao cuarto de Joacim, hijo de Josas, rey de Jud:
Preparad escudo y broquel, y avanzad hacia la batalla.
Aparejad los caballos, montad los corceles y presentaos con los yelmos [puestos.] Bruid las lanzas, vestos las corazas.
Pero qu es lo que veo? Estn aterrados, retroceden, y sus valientes estn deshechos; en la huida buscan refugio sin mirar atrs. Hay terror por todas partes -- declara el SEOR.
Que no huya el ligero, ni escape el poderoso; en el norte, junto al ro ufrates, han tropezado y cado.
Quin es ste que sube como el Nilo, cuyas aguas se agitan como ros?
Egipto sube como el Nilo, cuyas aguas se agitan como ros, pero l ha dicho: Subir y cubrir [esa] tierra; ciertamente destruir la ciudad y sus habitantes.
Subid, caballos, y corred furiosos, carros, para que avancen los poderosos: Etiopa y Put, que manejan escudo, y los de Lud, que manejan [y] entesan el arco.
Porque aquel da es para el Seor, DIOS de los ejrcitos, da de venganza, para vengarse de sus enemigos; la espada devorar y se saciar y se empapar con su sangre; pues habr una matanza para el Seor, DIOS de los ejrcitos, en la tierra del norte, junto al ro ufrates.
Sube a Galaad y consigue blsamo, virgen, hija de Egipto. En vano has multiplicado los remedios; no hay curacin para ti.
Han odo las naciones de tu afrenta, y tu clamor llena la tierra; porque guerrero con guerrero ha tropezado, y a una han cado ambos.
Palabra que el SEOR habl al profeta Jeremas acerca de la venida de Nabucodonosor, rey de Babilonia, para herir la tierra de Egipto:
Anunciad en Egipto y hacedlo or en Migdol, hacedlo or tambin en Menfis y en Tafnes; decid: "Ponte en pie y preprate, porque la espada ha devorado a los que te rodean."
Por qu han quedado postrados tus valientes? No se mantienen en pie porque el SEOR los ha derribado.
Han tropezado muchas veces; en verdad, han cado uno sobre otro. Entonces dijeron: "Levntate y volvamos a nuestro pueblo y a nuestra tierra natal, ante la espada opresora."
All gritaron: "Faran, rey de Egipto, [es slo] un gran ruido; ha dejado pasar el tiempo sealado."
Vivo yo -- declara el Rey cuyo nombre es el SEOR de los ejrcitos -- que ciertamente como [se destaca] el Tabor entre los montes, o el Carmelo junto al mar, uno ha de venir.
Prepara tu equipaje para el destierro, hija que moras en Egipto, porque Menfis ser convertida en desolacin, incendiada y despoblada.
Novilla hermosa es Egipto, [mas] un tbano del norte viene; ya viene.
Sus mercenarios tambin son en medio de ella como becerros engordados; porque tambin ellos se han vuelto atras, [y] a una han huido, no resistieron; porque el da de su ruina ha venido sobre ellos, la hora de su castigo.
Se oye su sonido como el de una serpiente, pues [el enemigo] avanza como un ejrcito; con hachas, como leadores, vienen contra ella.
Talan su bosque -- declara el SEOR -- aunque sea impenetrable, aunque sean ms numerosos que las langostas, innumerables.
Es avergonzada la hija de Egipto, es entregada al poder del pueblo del norte.
Dice el SEOR de los ejrcitos, el Dios de Israel: He aqu, castigar a Amn de Tebas, a Faran y a Egipto junto con sus dioses y sus reyes; a Faran y a los que en l confan.
Y los entregar en manos de los que buscan su vida, en manos de Nabucodonosor, rey de Babilonia, y en manos de su siervo. Mas despus ser habitado como en los das de antao -- declara el SEOR.
Pero t no temas, siervo mo Jacob, ni te atemorices, Israel; porque he aqu, te salvar de lugar remoto, y a tu descendencia de la tierra de su cautiverio. Y volver Jacob, y estar tranquilo y seguro, y nadie [lo] atemorizar.
T no temas, siervo mo Jacob -- declara el SEOR -- porque yo estoy contigo; pues acabar con todas las naciones adonde te he expulsado, pero no acabar contigo, sino que te castigar con justicia; de ninguna manera te dejar sin castigo.
Palabra del SEOR que vino al profeta Jeremas acerca de los filisteos, antes que Faran conquistara Gaza.
As dice el SEOR: He aqu que suben aguas del norte y se convierten en torrente desbordante, que inunda la tierra y su plenitud, la ciudad y los que en ella habitan; clamarn los hombres, y gemir todo habitante de la tierra
a causa del sonido de los cascos de sus corceles, del estruendo de sus carros [y] del estrpito de sus ruedas. No se vuelven los padres [para cuidar] a [sus] hijos, por la debilidad de [sus] brazos,
a causa del da que viene para destruir a todos los filisteos, para exterminar de Tiro y de Sidn a todo aliado que quede; porque el SEOR destruir a los filisteos, al remanente de la costa de Caftor.
Le ha sobrevenido la calvicie a Gaza, desolada ha sido Ascaln. Remanente de su valle, hasta cundo te sajars?
Ay, espada del SEOR! Hasta cundo estars inquieta? Vulvete a tu vaina, reposa y clmate.
Cmo puede estar quieta, cuando el SEOR [le] ha dado rdenes? Contra Ascaln y contra la costa del mar, all la ha asignado.
Acerca de Moab. As dice el SEOR de los ejrcitos, el Dios de Israel: Ay de Nebo, porque ha sido destruida! Quiriataim ha sido avergonzada, ha sido tomada; la altiva fortaleza ha sido avergonzada y destrozada.
Ya no hay alabanza para Moab, en Hesbn han tramado mal contra ella: "Venid y quitmosla de entre las naciones." Tambin t, Madmena, sers silenciada, la espada te seguir.
Voz de clamor desde Horonaim: "Devastacin y gran destruccin."
Moab est quebrantada, sus pequeos dejan or gritos [de angustia.]
Porque la cuesta de Luhit con llanto continuo la suben; porque a la bajada de Horonaim se oyen gritos angustiosos de destruccin.
Huid, salvad vuestras vidas, sed como un enebro en el desierto.
Por cuanto pusiste tu confianza en tus ganancias y en tus tesoros, tambin t sers conquistada, y Quemos saldr al destierro junto con sus sacerdotes y sus prncipes.
Vendr el destructor de cada ciudad, y ninguna ciudad escapar; tambin el valle ser devastado, y la meseta ser destruida, como ha dicho el SEOR.
Dad alas a Moab, para que se escape; sus ciudades sern una desolacin, sin que nadie habite en ellas.
Maldito el que hace la obra del SEOR con engao; maldito el que retrae su espada de la sangre.
Reposado ha estado Moab desde su juventud, ha estado tranquilo sobre su sedimento; no ha sido vaciado de vasija en vasija, ni ha ido al destierro; por eso retiene su sabor, y su aroma no ha cambiado.
Por tanto, he aqu, vienen das -- declara el SEOR -- cuando le enviar a trasvasadores que lo trasvasarn; vaciarn sus vasijas y harn pedazos sus cntaros.
Y Moab se avergonzar de Quemos, como la casa de Israel se avergonz de Betel, su confianza.
Cmo podis decir: "Somos poderosos guerreros, y hombres valientes para la guerra"?
Es destruido Moab, [el devastador] ha subido a sus ciudades; la flor de sus jvenes desciende a la matanza, -- declara el Rey, cuyo nombre es el SEOR de los ejrcitos.
La ruina de Moab pronto vendr, y su calamidad se ha apresurado mucho.
Llorad por l, todos los que habitis a su alrededor, y todos los que sabis su nombre. Decid: "Cmo se ha roto el poderoso cetro, el bculo glorioso!"
Desciende de [tu] gloria, sintate en tierra reseca, moradora hija de Dibn, porque el destructor de Moab ha subido contra ti, para destruir tus fortalezas.
Prate junto al camino y vela, moradora de Aroer; pregunta al que huye y a la que escapa, [y] di: "Qu ha sucedido?"
Avergonzado est Moab porque ha sido destrozado. Gemid y clamad; anunciad junto al Arnn que Moab ha sido destruido.
Tambin ha venido juicio sobre la llanura, sobre Holn, sobre Jahaza y contra Mefaat,
contra Dibn, contra Nebo y contra Bet-deblataim,
contra Quiriataim, contra Bet-gamul y contra Bet-men,
contra Queriot, contra Bosra y contra todas las ciudades de la tierra de Moab, las lejanas y las cercanas.
El cuerno de Moab ha sido cortado y quebrado su brazo -- declara el SEOR.
Embriagadle, porque se ha vuelto arrogante con el SEOR; Moab se revolcar en su vmito, y ser tambin objeto de burla.
Y no fue Israel objeto de burla para ti? O fue sorprendido entre ladrones? Porque cada vez que hablas de l, te burlas.
Abandonad las ciudades y morad en las peas, moradores de Moab, sed como paloma que anida ms all de la boca de la caverna.
Hemos odo del orgullo de Moab ([es] muy orgulloso), de su soberbia, de su orgullo, de su arrogancia y de su altivez.
Yo conozco su clera -- declara el SEOR -- pero es intil; sus vanas jactancias nada consiguen.
Por tanto, gemir por Moab, s, por todo Moab clamar; sollozar por los hombres de Kir-hares.
Ms que el llanto por Jazer llorar por ti, via de Sibma. Tus sarmientos pasaron el mar, llegaron hasta el mar de Jazer; sobre tus frutos de verano y sobre tu vendimia ha cado el destructor,
y fueron quitados la alegra y el regocijo del campo frtil, de la tierra de Moab. He hecho que se acabe el vino de los lagares; nadie con gritos [los] pisar, [y si hay] gritos no [sern] gritos [de jbilo.]
El clamor de Hesbn llega hasta Eleale [y] hasta Jahaza; levantaron su voz, desde Zoar hasta Horonaim [y] hasta Eglat-selisiya; porque tambin las aguas de Nimrim se secarn.
Y har desaparecer de Moab -- declara el SEOR -- al que ofrece [sacrificios] en lugar alto y al que quema incienso a sus dioses.
Por tanto, mi corazn gime por Moab como una flauta; mi corazn gime tambin como una flauta por los hombres de Kir-hares, ya que perdieron la abundancia que se haba producido.
Porque toda cabeza est rapada y toda barba rasurada; en todas las manos hay sajaduras y sobre los lomos cilicio.
En todas las terrazas de Moab y en sus calles todo es lamentacin, porque he quebrado a Moab como a vaso indeseable
Cmo ha sido destrozado! [Cmo] ha gemido! Cmo ha vuelto la espalda Moab avergonzado! Moab ser, pues, objeto de burla y de terror para todos los que lo rodean.
Porque as dice el SEOR: He aqu, como guila volar veloz, y extender sus alas contra Moab.
Ha sido tomada Queriot y las fortalezas han sido ocupadas; ser el corazn de los valientes de Moab en aquel da como el corazn de una mujer de parto.
Y Moab ser destruido, [dejar] de [ser] pueblo porque se engrandeci contra el SEOR.
Terror, foso y lazo [vienen] sobre ti, morador de Moab -- declara el SEOR.
El que huya del terror caer en el foso, y el que suba del foso caer en el lazo; porque yo traer sobre l, sobre Moab, el ao de su castigo -- declara el SEOR.
A la sombra de Hesbn se paran sin fuerzas los fugitivos; pues ha salido fuego de Hesbn, y una llama de en medio de Sehn, que ha consumido las sienes de Moab y los crneos de los hijos del tumulto.
Ay de ti, Moab! Ha perecido el pueblo de Quemos; porque tus hijos han sido tomados en cautiverio, y tus hijas en cautividad.
Pero restaurar el bienestar de Moab en los postreros das -- declara el SEOR. Hasta aqu, el juicio de Moab.
Acerca de los hijos de Amn. As dice el SEOR: No tiene hijos Israel? No tiene heredero? Por qu, pues, Milcom se ha apoderado de Gad y su pueblo se ha establecido en sus ciudades?
Por tanto, he aqu, vienen das -- declara el SEOR -- en que har que se oiga el grito de guerra contra Rab de los hijos de Amn, y ser convertida en montn de ruinas, y sus ciudades sern incendiadas. Entonces se apoderar Israel de los que lo posean -- dice el SEOR.
Gime, Hesbn, porque Hai ha sido destruida. Clamad, hijas de Rab, ceos de cilicio y lamentaos, corred de un lado a otro por entre los muros, porque Milcom ir al destierro junto con sus sacerdotes y sus prncipes.
Cmo te jactas de los valles! Tu valle se desvanece, hija infiel, la que confa en sus tesoros, [diciendo:] "Quin vendr contra m?"
He aqu, traigo sobre ti terror -- declara el Seor, DIOS de los ejrcitos -- de todos tus alrededores; y seris lanzados cada uno delante de s, y no habr quien rena a los fugitivos.
Pero despus restaurar el bienestar de los hijos de Amn -- declara el SEOR.
Acerca de Edom. As dice el SEOR de los ejrcitos: No hay ya sabidura en Temn? Se ha perdido el consejo de los prudentes? Se ha corrompido su sabidura?
Huid, volved, morad en las profundidades, habitantes de Dedn, porque la ruina de Esa traer sobre l al momento de castigarlo.
Si vinieran a ti vendimiadores, no dejaran rebuscos? Si [vinieran] ladrones de noche, [slo] destruiran hasta que les bastara.
Pero yo he despojado totalmente a Esa, he descubierto sus escondrijos y no podr esconderse. Ha sido destruida su descendencia, sus hermanos y vecinos, y l ya no existe.
Deja a tus hurfanos, yo [los] conservar con vida; que tus viudas confen en m.
Pues as dice el SEOR: He aqu, los que no estaban condenados a beber la copa, ciertamente [la] bebern, y sers t absuelto por completo? No sers absuelto, sino que ciertamente [la] bebers.
Porque por m he jurado -- declara el SEOR -- que Bosra ser [motivo] de horror, de oprobio, de ruina y de maldicin; todas sus ciudades se convertirn en ruinas perpetuas.
He odo un mensaje de parte del SEOR, y un mensajero es enviado entre las naciones, [diciendo:] Reunos y venid contra l, y levantaos para la guerra.
Pues he aqu, pequeo te he hecho entre las naciones, menospreciado entre los hombres.
En cuanto al terror que infundas, te ha engaado la soberbia de tu corazn; t que vives en las hendiduras de las peas, que ocupas la cumbre del monte. Aunque hagas tu nido tan alto como el del guila, de all te har bajar -- declara el SEOR.
Y Edom se convertir en objeto de horror; todo el que pase por l se quedar atnito y silbar a causa de todas sus heridas.
Como [en] la destruccin de Sodoma y Gomorra y de sus [ciudades] vecinas -- dice el SEOR -- nadie habitar all, ni residir en l hijo de hombre.
He aqu que uno subir como len de la espesura del Jordn contra el pastizal de perenne verdor, y en un instante lo har huir de l, y al que sea escogido nombrar sobre l. Porque quin es como yo y quin me citar [a juicio?] Quin es el pastor que me podr resistir?
Por tanto, od el plan que el SEOR ha trazado contra Edom, y los designios que ha decretado contra los habitantes de Temn: ciertamente los arrastrarn, [aun] a los ms pequeos del rebao; ciertamente a causa de ellos har una desolacin de su pastizal.
Al estruendo de su cada tiembla la tierra; hay un clamor. Hasta el mar Rojo se oye su voz.
He aqu, se remonta, vuela veloz como un guila y extiende sus alas contra Bosra. En aquel da el corazn de los valientes de Edom ser como el corazn de una mujer de parto.
Acerca de Damasco. Avergonzadas estn Hamat y Arfad. Porque han odo malas noticias estn desalentadas. Hay ansiedad [como] en el mar que no se puede calmar.
Desamparada est Damasco; se ha vuelto para huir, y el pnico se ha apoderado de ella; angustia y dolores la oprimen como a mujer de parto.
Cmo es que no ha sido abandonada la ciudad alabada, la ciudad de mi regocijo?
Por eso sus jvenes caern en sus calles, y todos los hombres de guerra sern silenciados en aquel da -- declara el SEOR de los ejrcitos.
Y prender fuego al muro de Damasco que consumir los palacios de Ben-adad.
Acerca de Cedar y de los reinos de Hazor, que derrot Nabucodonosor, rey de Babilonia. As dice el SEOR: Levantaos, subid a Cedar y destruid a los hijos del oriente.
Sus tiendas y sus rebaos sern tomados; las cortinas de sus tiendas, todos sus bienes y sus camellos se los llevarn, y gritarn el uno al otro: "Terror por todas partes!"
Escapaos, huid; morad en las profundidades, habitantes de Hazor -- declara el SEOR -- , porque Nabucodonosor, rey de Babilonia, ha concebido un plan contra vosotros, ha trazado un designio contra vosotros.
Levantaos, subid contra una nacin tranquila, que vive confiada -- declara el SEOR. No tiene puertas ni cerrojos; viven solitarios.
Sus camellos sern el despojo, y la multitud de sus ganados el botn; esparcir a todos los vientos a los que se rapan las sienes, y de todos lados les traer su ruina -- declara el SEOR.
Y Hazor ser guarida de chacales, una desolacin para siempre; nadie habitar all, ni residir en ella hijo de hombre.
Palabra del SEOR que vino al profeta Jeremas acerca de Elam al comienzo del reinado de Sedequas, rey de Jud, diciendo:
As dice el SEOR de los ejrcitos: "He aqu, quebrar el arco de Elam, lo mejor de su fortaleza.
"Y traer sobre Elam los cuatro vientos desde los cuatro extremos del cielo, y a todos estos vientos los esparcir; no habr nacin adonde no vayan los expulsados de Elam.
"Destrozar a Elam delante de sus enemigos y delante de los que buscan sus vidas; traer sobre ellos calamidad, el ardor de mi ira" -- declara el SEOR -- "y enviar tras ellos la espada hasta que los haya acabado.
"Entonces pondr mi trono en Elam, y all destruir al rey y a los prncipes -- declara el SEOR.
"Pero suceder en los postreros das que restaurar el bienestar de Elam" -- declara el SEOR.
Palabra que el SEOR habl acerca de Babilonia, la tierra de los caldeos, por medio del profeta Jeremas:
Anunciadlo entre las naciones y hacedlo or; levantad estandarte, hacedlo or. No [lo] ocultis, [sino] decid: "Ha sido tomada Babilonia, est avergonzado Bel, destrozado Merodac; han sido avergonzadas sus imgenes, destrozados sus dolos."
Porque ha subido contra ella una nacin del norte que har de su tierra objeto de horror, y no habr habitante en ella. Tanto hombres como animales habrn huido, se habrn ido.
En aquellos das y en aquel tiempo -- declara el SEOR -- vendrn los hijos de Israel, ellos junto con los hijos de Jud; vendrn andando y llorando, y al SEOR su Dios buscarn.
Preguntarn por el camino de Sion, hacia donde [volvern] sus rostros; vendrn para unirse al SEOR [en] un pacto eterno que no ser olvidado.
Ovejas perdidas ha venido a ser mi pueblo; sus pastores las han descarriado, hacindolas vagar [por] los montes; han andado de monte en collado y han olvidado su lugar de descanso.
Todos los que los hallaban, los devoraban; y sus enemigos han dicho: "No somos culpables, porque ellos han pecado contra el SEOR, morada de justicia, el SEOR, esperanza de sus padres."
Huid de en medio de Babilonia, y salid de la tierra de los caldeos; sed como machos cabros al frente del rebao.
Porque he aqu, yo hago despertar y subir contra Babilonia una horda de grandes naciones de la tierra del norte, que se alinearn para la batalla contra ella; desde all ser llevada cautiva. Sus flechas sern como de diestro guerrero que no vuelve con las manos vacas.
Y Caldea se convertir en botn; todos los que la saqueen se saciarn -- declara el SEOR.
Porque os alegris, porque os regocijis, saqueadores de mi heredad, porque saltis como novilla trilladora y relinchis como caballos sementales,
vuestra madre se avergonzar en gran manera, ser humillada la que os dio a luz. He aqu, [ser] la ltima de las naciones: desierto, sequedal y yermo.
A causa del enojo del SEOR, no ser habitada, sino que estar desolada toda ella; todo el que pase por Babilonia se quedar atnito y silbar a causa de todas sus heridas.
Poneos en orden contra Babilonia en derredor, todos los que entesis el arco; tirad contra ella, no escatimis las flechas, porque ha pecado contra el SEOR.
Alzad grito de guerra contra ella en derredor. Se ha rendido, caen sus columnas, son derribadas sus murallas. Porque esta es la venganza del SEOR: tomad venganza de ella; como ella ha hecho, [as] haced con ella.
Exterminad de Babilonia al sembrador y al que maneja la hoz en tiempo de la siega; ante la espada opresora, cada uno volver a su pueblo, cada uno huir a su tierra.
Rebao descarriado es Israel; los leones [lo] han ahuyentado. Primero lo devor el rey de Asiria, y despus Nabucodonosor, rey de Babilonia, quebr sus huesos.
Por tanto, as dice el SEOR de los ejrcitos, el Dios de Israel: "He aqu, castigar al rey de Babilonia y a su tierra, como castigu al rey de Asiria.
"Y volver a traer a Israel a su pastizal, y pacer en el Carmelo y en Basn, y se saciarn sus deseos en la regin montaosa de Efran y en Galaad.
"En aquellos das y en aquel tiempo" -- declara el SEOR -- "se buscar la iniquidad de Israel, pero no habr ninguna, y los pecados de Jud, pero no se hallarn; porque perdonar a los que yo haya dejado como remanente."
Sube contra la tierra de Merataim, contra ella y contra los habitantes de Pecod. Mtalos y destryelos -- declara el SEOR -- y haz conforme a todo lo que te he ordenado.
Estruendo de guerra en el pas, y gran destruccin!
Cmo ha sido cortado y quebrado el martillo de toda la tierra! Cmo se ha convertido Babilonia en objeto de horror entre las naciones!
Babilonia, te puse lazo, y fuiste atrapada, y t no te diste cuenta; has sido sorprendida y apresada porque te pusiste a provocar al SEOR.
El SEOR ha abierto su arsenal y ha sacado las armas de su indignacin, porque esta es obra del Seor, DIOS de los ejrcitos, en la tierra de los caldeos.
Venid contra ella desde los ltimos confines; abrid sus graneros, convertidla en montones y destruidla por completo; que no le quede nada.
Pasad a espada todos sus novillos; que desciendan al matadero. Ay de ellos, porque ha llegado su da, la hora de su castigo!
[Se oye] la voz de los fugitivos y evadidos de la tierra de Babilonia anunciando en Sion la venganza del SEOR nuestro Dios, la venganza de su templo.
Reclutad arqueros contra Babilonia, a todos los que entesan el arco; acampad contra ella por todos lados, que no haya escape. Dadle el pago conforme a su obra; conforme a todo lo que ha hecho, [as] haced con ella; porque se ha vuelto insolente contra el SEOR, contra el Santo de Israel.
Por tanto sus jvenes caern en sus calles, y todos sus hombres de guerra sern silenciados en aquel da -- declara el SEOR.
He aqu, estoy contra ti, arrogante, -- declara el Seor, DIOS de los ejrcitos -- porque ha llegado tu da, la hora en que te castigar.
Y la arrogante tropezar y caer sin que nadie la levante; y prender fuego a sus ciudades, el cual devorar todos sus alrededores.
As dice el SEOR de los ejrcitos: Oprimidos estn los hijos de Israel y los hijos de Jud a una; todos los que los tomaron cautivos los han retenido, se han negado a soltarlos.
[Pero] su Redentor es fuerte, el SEOR de los ejrcitos es su nombre; defender su causa con energa para traer reposo a la tierra y turbacin a los habitantes de Babilonia.
Espada contra los caldeos -- declara el SEOR -- y contra los habitantes de Babilonia, contra sus oficiales y sus sabios.
Espada contra los impostores, y se volvern necios. Espada contra sus valientes, y sern destrozados.
Espada contra sus caballos y contra sus carros, y contra todos los extranjeros que estn en medio de ella, y sern como mujeres. Espada contra sus tesoros, y sern saqueados.
Sequa sobre sus aguas, y se secarn; porque es una tierra de dolos, y se vuelven locos por sus horribles dolos.
Por tanto, [all] vivirn las fieras del desierto junto con las hienas, tambin vivirn avestruces en ella; nunca ms ser habitada ni poblada por generacin y generacin.
Como cuando Dios destruy a Sodoma, a Gomorra y a sus [ciudades] vecinas -- declara el SEOR -- ningn hombre habitar all, ni residir en ella hijo de hombre.
He aqu, un pueblo viene del norte, una gran nacin, y muchos reyes se levantarn de los confines de la tierra.
Empuan arco y jabalina; son crueles y no tienen misericordia. Su voz ruge como el mar, y a caballo van montados, alineados como un solo hombre para la batalla contra ti, hija de Babilonia.
Ha odo el rey de Babilonia noticias de ellos, y flaquean sus manos; la angustia se ha apoderado de l, agona como de mujer de parto.
He aqu que uno subir como len de la espesura del Jordn a un pastizal de perenne verdor, y en un instante le har huir de l, y al que sea escogido nombrar sobre l. Porque quin es como yo y quin me citar [a juicio?] Quin es el pastor que me podr resistir?
Por tanto, od el plan que el SEOR ha trazado contra Babilonia, y los designios que ha decretado contra la tierra de los caldeos; ciertamente los arrastrarn, [aun] a los ms pequeos del rebao; ciertamente a causa de ellos har una desolacin de su pastizal.
Al grito de Babilonia ha sido tomada!, la tierra tiembla y el clamor se oye entre las naciones.
As dice el SEOR: He aqu, levanto contra Babilonia y contra los habitantes de Leb Camay el espritu de un destructor.
Y enviar extranjeros a Babilonia que la aventarn y vaciarn su tierra; porque estarn contra ella por todos lados el da de [su] tribulacin.
Que no entese el entesador su arco, ni se levante con su coraza; no perdonis a sus jvenes; entregad a la destruccin todo su ejrcito.
Caern muertos en la tierra de los caldeos, y traspasados en sus calles.
Porque no ha sido abandonado Israel ni Jud por su Dios, el SEOR de los ejrcitos, aunque su tierra est llena de culpa [delante] del Santo de Israel.
Huid de en medio de Babilonia, y salve cada uno su vida. No perezcis por su culpa, pues ste es el tiempo de la venganza del SEOR; l le dar su pago.
Copa de oro [ha sido] Babilonia en la mano del SEOR, que embriagaba toda la tierra. De su vino bebieron las naciones; se enloquecieron, por tanto, las naciones.
De repente cae Babilonia y se hace pedazos. Gemid por ella, traed blsamo para su dolor; quiz se cure.
Quisimos curar a Babilonia, pero no ha sanado; dejadla, y vayamos cada cual a su tierra, porque ha llegado al cielo su juicio, se ha elevado hasta las nubes.
El SEOR ha sacado [a la luz] nuestra justicia; venid y contemos en Sion la obra del SEOR nuestro Dios.
Afilad las flechas, llenad las aljabas; el SEOR ha despertado el espritu de los reyes de Media, porque su plan contra Babilonia es destruirla; porque esta es la venganza del SEOR, la venganza de su templo.
Levantad bandera contra los muros de Babilonia; reforzad la guardia, apostad centinelas, preparad emboscadas; porque el SEOR ha decidido, y tambin ejecutar lo que habl acerca de los habitantes de Babilonia.
Oh, t, que moras junto a muchas aguas, rica en tesoros, ha llegado tu fin, el trmino de tu codicia.
El SEOR de los ejrcitos ha jurado por s mismo: Ciertamente te llenar de hombres como langostas, y entonarn contra ti gritos de victoria.
l es el que hizo la tierra con su poder, el que estableci el mundo con su sabidura, y con su inteligencia extendi los cielos.
Cuando emite su voz, hay tumulto de aguas en los cielos, y hace subir las nubes desde los confines de la tierra. l produce los relmpagos para la lluvia, y saca el viento de sus depsitos.
Toda la humanidad es necia, falta de conocimiento; se avergenza todo orfebre de sus dolos, porque sus imgenes fundidas son engao, y no hay aliento en ellas.
Vanidad son, obra ridcula; en el tiempo de su castigo perecern.
No es como estas [cosas] la porcin de Jacob; porque l es el Hacedor de todo, y de la tribu de su heredad; el SEOR de los ejrcitos es su nombre.
[l dice:] Eres mi maza, [mi] arma de guerra; contigo destrozar naciones, contigo destruir reinos,
contigo destrozar el caballo y a su jinete, contigo destrozar al carro y al que lo conduce,
contigo destrozar al hombre y a la mujer, contigo destrozar al viejo y al joven, contigo destrozar al mancebo y a la virgen,
contigo destrozar al pastor y su rebao, contigo destrozar al labrador y su yunta y contigo destrozar a los gobernadores y a los magistrados.
Y pagar a Babilonia y a todos los habitantes de Caldea todo el mal que han hecho en Sion delante de vuestros ojos -- declara el SEOR.
He aqu, yo estoy contra ti, monte destructor, que destruyes toda la tierra -- declara el SEOR. Extender mi mano contra ti, te har rodar desde las peas y te reducir a monte quemado.
Y no tomarn de ti piedra angular, ni piedra para cimientos, pues desolacin eterna sers -- declara el SEOR.
Levantad seal en la tierra, tocad trompeta entre las naciones. Reunid las naciones contra ella, convocad contra ella los reinos de Ararat, Mini y Asquenaz; nombrad contra ella capitn, haced subir caballos como langostas erizadas.
Reunid a las naciones contra ella, a los reyes de Media, a sus gobernadores, a todos sus magistrados y a toda la tierra de su dominio.
La tierra tiembla y se retuerce, porque se cumplen los designios del SEOR contra Babilonia de hacer de la tierra de Babilonia una desolacin, sin habitantes.
Han dejado de luchar los valientes de Babilonia, permanecen en las fortalezas; se han agotado sus fuerzas, se han vuelto [como] mujeres; han sido incendiadas sus moradas, rotos estn sus cerrojos.
Un correo corre al encuentro de otro y un mensajero al encuentro de otro, para decirle al rey de Babilonia que su ciudad ha sido tomada de un extremo [al otro;]
tambin los vados han sido ocupados, y quemados a fuego los juncos, y los guerreros estn aterrados.
Porque as dice el SEOR de los ejrcitos, el Dios de Israel: La hija de Babilonia es como una era al tiempo de ser hollada; dentro de poco, le llegar el tiempo de la siega.
Me ha devorado [y] aplastado Nabucodonosor, rey de Babilonia, me ha dejado [como] vaso vaco, me ha tragado como un monstruo, ha llenado su estmago de mis delicias, me ha expulsado.
Caiga sobre Babilonia la violencia [hecha] a m y a mi carne -- dir la moradora de Sion. [Caiga] mi sangre sobre los habitantes de Caldea -- dir Jerusaln.
Por tanto, as dice el SEOR: He aqu, yo defender tu causa, y ejecutar tu venganza; secar su mar y har que se sequen sus manantiales.
Y Babilonia se convertir en escombros, en guarida de chacales, en objeto de horror y de burla, sin habitantes.
A una como leones rugirn, gruirn como cachorros de len.
Cuando entren en calor, [les] servir su banquete y los embriagar, para que se diviertan, duerman un sueo eterno y no despierten -- declara el SEOR.
Los har bajar como corderos al matadero, como carneros y machos cabros.
Cmo ha sido tomada Sesac, y arrebatada la gloria de toda la tierra! Cmo se ha convertido Babilonia en objeto de horror entre las naciones!
El mar ha subido sobre Babilonia; con la multitud de sus olas ha sido cubierta.
Sus ciudades se han convertido en desolacin, en sequedal y yermo; una tierra en la cual nadie habita, y por la cual ningn hijo de hombre pasa.
Y castigar a Bel en Babilonia, sacar de su boca lo que se ha tragado, y no afluirn ms a l las naciones. Aun la muralla de Babilonia caer.
Salid de en medio de ella, pueblo mo, y salve cada uno su vida del ardor de la ira del SEOR.
Y que no desmaye vuestro corazn, ni temis al rumor que se oir en la tierra; porque el rumor vendr un ao, y despus otro rumor en otro ao, y [habr] violencia en la tierra con gobernante contra gobernante.
Por tanto, he aqu, vienen das en que castigar a los dolos de Babilonia; ser avergonzada toda su tierra, y todos sus muertos caern en medio de ella.
Entonces gritarn de gozo sobre Babilonia el cielo y la tierra y todo lo que en ellos hay, porque del norte vendrn a ella destructores -- declara el SEOR.
Ciertamente caer Babilonia por los muertos de Israel, [como] tambin por Babilonia han cado los muertos de toda la tierra.
Los que escapasteis de la espada, partid, no os detengis; acordaos desde lejos del SEOR, y venga Jerusaln a vuestra memoria.
Estamos avergonzados porque hemos odo la afrenta; la ignominia ha cubierto nuestros rostros, porque extranjeros han entrado en los santuarios de la casa del SEOR.
Por tanto, he aqu, vienen das -- declara el SEOR -- en que castigar a sus dolos, y por toda su tierra gemirn los heridos de muerte.
Aunque Babilonia ascienda a los cielos, y aunque fortifique en lo alto su baluarte, de mi parte llegarn destructores a ella -- declara el SEOR.
Clamor de gritos desde Babilonia, y de gran destruccin de la tierra de los caldeos!
Porque el SEOR destruir a Babilonia, y har desaparecer de ella [su] gran bullicio. Bramarn sus olas como muchas aguas; resonar el estruendo de sus voces.
Porque viene contra ella, contra Babilonia, el destructor, sus valientes sern apresados, quebrados estn sus arcos; porque Dios de retribuciones es el SEOR, ciertamente dar la paga.
Yo embriagar a sus prncipes y a sus sabios, a sus gobernantes, a sus magistrados y a sus valientes, y dormirn un sueo eterno y no despertarn -- declara el Rey cuyo nombre es el SEOR de los ejrcitos.
As dice el SEOR de los ejrcitos: La ancha muralla de Babilonia ser totalmente arrasada, y sus altas puertas quemadas; los pueblos habrn trabajado en vano, y las naciones [slo] para el fuego se habrn fatigado.
Mensaje que el profeta Jeremas mand a Seraas, hijo de Neras, hijo de Maasas, cuando fue con Sedequas, rey de Jud, a Babilonia en el ao cuarto de su reinado. (Seraas era jefe de abastecimientos.)
Escribi, pues, Jeremas en un solo rollo toda la calamidad que haba de venir sobre Babilonia, [es decir,] todas estas palabras que han sido escritas acerca de Babilonia.
Y Jeremas dijo a Seraas: Tan pronto llegues a Babilonia, lee en voz alta todas estas palabras,
y di: "Oh SEOR, t [has] hablado acerca de este lugar, de destruirlo hasta que no quede morador en ella, ya sea hombre o animal, sino que desolacin eterna ser."
Y tan pronto termines de leer este rollo, le atars una piedra y lo arrojars en medio del ufrates,
y dirs: "As se hundir Babilonia y no se levantar ms, por la calamidad que traer sobre ella; extenuados [sucumbirn]." Hasta aqu las palabras de Jeremas.
Sedequas [tena] veintin aos cuando comenz a reinar, y rein once aos en Jerusaln. El nombre de su madre [era] Hamutal, hija de Jeremas, de Libna.
l hizo lo malo ante los ojos del SEOR conforme a todo lo que haba hecho Joacim.
Por causa de la ira del SEOR sucedi [esto] en Jerusaln y en Jud, hasta que l los ech de su presencia. Y Sedequas se rebel contra el rey de Babilonia.
Y aconteci que en el ao noveno de su reinado, en el mes dcimo, a los diez [das] del mes, vino Nabucodonosor, rey de Babilonia, l y todo su ejrcito, contra Jerusaln y acamparon contra ella, y edificaron un muro de asedio alrededor de ella.
Y la ciudad estuvo bajo sitio hasta el ao once del rey Sedequas.
En el mes cuarto, a los nueve [das] del mes, cuando se agrav el hambre en la ciudad y no haba alimento para el pueblo,
se abri brecha en la ciudad, y todos los hombres de guerra huyeron y salieron de la ciudad de noche por el camino de la puerta entre los dos muros que [haba] junto al jardn del rey, a pesar de que los caldeos [estaban] alrededor de la ciudad, y se fueron por el camino del Arab.
Pero el ejrcito de los caldeos persigui al rey y alcanz a Sedequas en los llanos de Jeric, y todo su ejrcito se dispers de su lado.
Entonces capturaron al rey y lo trajeron al rey de Babilonia en Ribla en la tierra de Hamat, y all l lo sentenci.
Y el rey de Babilonia degoll a los hijos de Sedequas ante sus ojos y tambin degoll a todos los prncipes de Jud en Ribla.
Despus sac los ojos a Sedequas, y el rey de Babilonia lo at con grillos de bronce y lo llev a Babilonia y lo puso en prisin hasta el da de su muerte.
Y en el mes quinto, a los diez [das] del mes, siendo el ao diecinueve del rey Nabucodonosor, rey de Babilonia, vino a Jerusaln Nabuzaradn, capitn de la guardia, que estaba al servicio del rey de Babilonia.
Y quem la casa del SEOR, la casa del rey y todas las casas de Jerusaln; prendi fuego a toda casa grande.
Y todo el ejrcito de los caldeos que [estaba] con el capitn de la guardia derrib todas las murallas alrededor de Jerusaln.
Entonces Nabuzaradn, capitn de la guardia, llev al destierro a algunos de los ms pobres del pueblo, al resto del pueblo que haba quedado en la ciudad, a los desertores que se haban pasado al rey de Babilonia, y al resto de los artesanos.
Pero Nabuzaradn, capitn de la guardia, dej a algunos de los ms pobres de la tierra para [que fueran] viadores y labradores.
Y los caldeos rompieron en pedazos las columnas de bronce que [estaban] en la casa del SEOR, tambin las basas y el mar de bronce que [estaban] en la casa del SEOR, y llevaron todo su bronce a Babilonia.
Se llevaron adems los calderos, las palas, las despabiladeras, los tazones, los cucharones y todos los utensilios de bronce que se usaban en el servicio [del templo].
El capitn de la guardia tambin se llev los cuencos, los braseros, los tazones, los calderos, los candelabros, los cucharones y los tazones de libacin, lo que era de oro puro y lo que era de plata pura.
En cuanto a las dos columnas, el mar, los doce toros de bronce que estaban debajo del mar [y] las basas que el rey Salomn haba hecho para la casa del SEOR, no era posible calcular el peso del bronce de todos estos objetos.
Respecto a las columnas, la altura de cada columna [era] de dieciocho codos, y [tena] doce codos de circunferencia y cuatro dedos de espesor, [y era] hueca.
Y [haba] sobre ella un capitel de bronce; la altura de cada capitel [era] de cinco codos, con una malla y granadas sobre el capitel, rodendolo, todo de bronce. Y la segunda columna [era] igual, con las granadas.
Y haba noventa y seis granadas que pendan; el total de las granadas [era] de cien en la malla alrededor.
Entonces el capitn de la guardia tom a Seraas, el principal sacerdote, y a Sofonas, el segundo sacerdote, y a los tres oficiales del templo.
Tambin tom de la ciudad a un oficial que estaba encargado de los hombres de guerra, a siete de los consejeros del rey que se hallaban en la ciudad, al escriba del comandante del ejrcito que reclutaba al pueblo de la tierra, y a sesenta hombres del pueblo que se hallaban dentro de la ciudad.
Nabuzaradn, capitn de la guardia, los tom y los llev al rey de Babilonia en Ribla.
Entonces el rey de Babilonia los hiri y les dio muerte en Ribla en la tierra de Hamat. As fue llevada Jud al destierro lejos de su tierra.
ste es el pueblo que Nabucodonosor llev al destierro: en el ao sptimo, tres mil veintitrs judos;
en el ao dieciocho de Nabucodonosor, ochocientas treinta y dos personas de Jerusaln;
en el ao veintitrs de Nabucodonosor, Nabuzaradn, capitn de la guardia, llev al destierro a setecientos cuarenta y cinco judos; en total fueron cuatro mil seiscientas personas.
Y en el ao treinta y siete del destierro de Joaqun, rey de Jud, en el mes doce, a los veinticinco [das] del mes, Evil-merodac, rey de Babilonia, en el ao [primero] de su reino, favoreci a Joaqun, rey de Jud, y lo sac de la crcel.
Y le habl amigablemente y puso su trono por encima de los tronos de los reyes que [estaban] con l en Babilonia.
[Joaqun] se quit sus vestidos de prisin y comi siempre en la presencia [del rey], todos los das de su vida;
y [para] su sustento, se le dio de continuo una racin de parte del rey de Babilonia, una porcin para cada da, todos los das de su vida hasta el da de su muerte.
Cmo yace solitaria la ciudad de tanta gente! Se ha vuelto como una viuda la grande entre las naciones; la princesa entre las provincias se ha convertido en tributaria.
Amargamente llora en la noche, y las lgrimas [corren] por sus mejillas; no hay quien la consuele entre todos sus amantes. Todos sus amigos la han traicionado, se le han convertido en enemigos.
Jud ha ido al destierro bajo afliccin y bajo dura servidumbre. Ella habita entre las naciones, [mas] no halla descanso; todos sus perseguidores la han alcanzado en medio de la angustia.
Los caminos de Sion estn de luto, porque nadie viene a las fiestas solemnes. Todas sus puertas estn desoladas, gimen sus sacerdotes, sus vrgenes estn afligidas, y ella misma est amargada.
Sus adversarios se han convertido en sus amos, sus enemigos prosperan, porque el SEOR la ha afligido por la multitud de sus transgresiones; sus nios han ido cautivos delante del adversario.
De la hija de Sion se ha ido todo su esplendor. Sus prncipes son como ciervos que no hallan pasto, y huyen sin fuerzas delante del perseguidor.
Jerusaln recuerda en los das de su afliccin y de su vagar todos sus tesoros que existan desde los tiempos antiguos, cuando su pueblo cay en mano del adversario sin que nadie la ayudara. Al verla sus adversarios, se burlaron de su ruina.
En gran manera ha pecado Jerusaln, por lo cual se ha vuelto cosa inmunda. Todos los que la honraban la desprecian porque han visto su desnudez, y ella gime y se vuelve de espaldas.
Su inmundicia est en sus faldas; no consider su futuro, y ha cado de manera sorprendente; no hay quien la consuele. Mira, oh SEOR, mi afliccin, porque se ha engrandecido el enemigo.
El adversario ha extendido su mano a todos sus tesoros; ciertamente ella ha visto a las naciones entrar en su santuario, a las que t ordenaste que no entraran en tu congregacin.
Todo su pueblo gime buscando pan; han dado sus tesoros a cambio de comida para restaurar sus vidas. Mira, oh SEOR, y observa que estoy despreciada.
Vosotros todos los que pasis por el camino, no os importa esto? Observad y ved si hay dolor como mi dolor, con el que fui atormentada, con el que el SEOR [me] afligi el da de su ardiente ira.
Desde lo alto l envi fuego que penetr en mis huesos. Ha tendido una red a mis pies, me ha hecho volver atrs, me ha dejado desolada, desfallecida todo el da.
Atado ha sido el yugo de mis transgresiones, por su mano han sido entrelazadas, han cado sobre mi cuello. l ha hecho que me falten las fuerzas; el Seor me ha entregado en manos [contra las cuales] no puedo resistir.
A todos mis valientes ha rechazado el Seor de en medio de m; ha convocado contra m un tiempo determinado para quebrantar a mis jvenes; el Seor ha hollado [como en] un lagar a la virgen hija de Jud.
Por estas cosas lloro yo; mi ojo, mi ojo derrama agua, porque lejos de m est el consolador, el que reanima mi alma. Mis hijos estn desolados porque ha prevalecido el enemigo.
Sion extiende sus manos, no hay quien la consuele. El SEOR ha ordenado contra Jacob que los que lo rodean sean sus adversarios; Jerusaln se ha vuelto cosa inmunda en medio de ellos.
El SEOR es justo, pues me he rebelado contra su mandamiento. Od ahora, pueblos todos, y ved mi dolor: mis vrgenes y mis jvenes han ido al cautiverio.
Llam a mis amantes, [mas] ellos me han engaado. Mis sacerdotes y mis ancianos han perecido en la ciudad, cuando buscaban alimento para s a fin de restaurar sus fuerzas.
Mira, oh SEOR, que estoy angustiado; hierven mis entraas, mi corazn se revuelve dentro de m, porque he sido muy rebelde. En la calle la espada mata, en la casa es como la muerte.
Han odo que gimo, y no hay quien me consuele. Todos mis enemigos han odo de mi mal, se regocijan de que t [lo] hayas hecho. Oh, si t trajeras el da que has anunciado, para que sean ellos como yo!
Venga toda su maldad delante de ti, y trtalos como a m me has tratado por todas mis transgresiones; porque son muchos mis gemidos, y desfallece mi corazn.
Cmo ha anublado, en su ira, el Seor a la hija de Sion! Ha arrojado del cielo a la tierra la gloria de Israel, y no se ha acordado del estrado de sus pies en el da de su ira.
El Seor ha devorado, no ha perdonado ninguna de las moradas de Jacob. Ha derribado en su furor las fortalezas de la hija de Jud, [las] ha echado por tierra; ha profanado al reino y a sus prncipes.
Ha exterminado en el ardor de [su] ira todas las fuerzas de Israel; ha echado atrs su diestra en presencia del enemigo; y se ha encendido en Jacob como llamas de fuego devorando [todo] en derredor.
Ha entesado su arco como enemigo, ha afirmado su diestra como adversario y ha matado todo lo que era agradable a la vista; en la tienda de la hija de Sion ha derramado su furor como fuego.
Se ha vuelto el Seor como enemigo: ha devorado a Israel, ha devorado todos sus palacios, ha destruido sus fortalezas y ha multiplicado en la hija de Jud el lamento y el duelo.
Y ha tratado con violencia a su tabernculo, como a [cabaa de] huerto; ha destruido su lugar de reunin. El SEOR ha hecho olvidar en Sion la fiesta solemne y el da de reposo, y ha rechazado en el furor de su ira al rey y al sacerdote.
El SEOR ha rechazado su altar, ha despreciado su santuario; ha entregado en manos del enemigo los muros de sus palacios. Gritos se han dado en la casa del SEOR como en da de fiesta solemne.
El SEOR determin destruir la muralla de la hija de Sion; ha extendido el cordel, no ha retrado su mano de destruir, y ha hecho que se lamenten el antemuro y el muro; a una desfallecen.
Se han hundido en la tierra sus puertas, l ha destruido y quebrado sus cerrojos. Su rey y sus prncipes estn entre las naciones; [ya] no hay ley; tampoco sus profetas hallan visin del SEOR.
En tierra estn sentados, en silencio, los ancianos de la hija de Sion. Han echado polvo sobre sus cabezas, se han ceido de cilicio. Han inclinado a tierra sus cabezas las vrgenes de Jerusaln.
Mis ojos se consumen por las lgrimas, hierven mis entraas; mi hiel se derrama por tierra, a causa de la destruccin de la hija de mi pueblo, mientras nios y lactantes desfallecen en las plazas de la ciudad.
Dicen a sus madres: Dnde hay grano y vino?, mientras desfallecen como heridos en las plazas de la ciudad, mientras exhalan su espritu en el regazo de sus madres.
Cmo he de amonestarte? A qu te comparar, hija de Jerusaln? A qu te igualar al consolarte, virgen hija de Sion? Porque grande como el mar es tu ruina, quin te podr sanar?
Tus profetas tuvieron para ti visiones falsas y necias, y no manifestaron tu iniquidad para que regresaras de tu cautiverio, sino que vieron para ti orculos falsos y engaosos.
Baten palmas contra ti todos los que pasan por el camino; silban y mueven sus cabezas contra la hija de Jerusaln, [diciendo:] Es sta la ciudad de la cual decan: "La perfeccin de la hermosura, el gozo de toda la tierra"?
Han abierto contra ti su boca todos tus enemigos; silban y rechinan los dientes, dicen: [La] hemos devorado. Ciertamente ste es el da que esperbamos; [lo] hemos alcanzado, [lo] hemos visto.
El SEOR ha hecho lo que se propuso, ha cumplido su palabra que haba ordenado desde tiempos antiguos; ha derribado sin perdonar, ha hecho que se alegre el enemigo sobre ti, ha exaltado el poder de tus adversarios.
Su corazn clam al Seor: Muralla de la hija de Sion, corran tus lgrimas como un ro da y noche, no te des reposo, no tengan descanso tus ojos.
Levntate, da voces en la noche al comenzar las vigilias; derrama como agua tu corazn ante la presencia del Seor; alza hacia l tus manos por la vida de tus pequeos, que desfallecen de hambre en las esquinas de todas las calles.
Mira, oh SEOR, y observa: a quin has tratado as? Haban de comer las mujeres el fruto [de sus entraas], a los pequeos criados con cario? Haban de ser muertos en el santuario del Seor el sacerdote y el profeta?
Yacen por tierra en las calles jvenes y viejos; mis vrgenes y mis mancebos han cado a espada. Has matado en el da de tu ira, has hecho matanza, no has perdonado.
Como en da de fiesta solemne convocaste mis terrores de todas partes; y no hubo en el da de la ira del SEOR quien escapara ni sobreviviera. A los que cri y mantuve, mi enemigo los extermin.
Yo soy el hombre que ha visto la afliccin bajo la vara de su furor.
l me ha llevado y me ha hecho andar en tinieblas y no en luz.
Ciertamente contra m ha vuelto y revuelto su mano todo el da.
Ha hecho que se consuman mi carne y mi piel, ha quebrado mis huesos.
Me ha sitiado y rodeado de amargura y de fatiga.
En lugares tenebrosos me ha hecho morar, como los que han muerto hace tiempo.
Con muro me ha cercado y no puedo salir, ha hecho pesadas mis cadenas.
Aun cuando clamo y pido auxilio, l cierra el paso a mi oracin.
Ha cerrado mis caminos con piedra labrada, ha hecho tortuosos mis senderos.
l es para m como oso en acecho, [como] len en lugares ocultos.
Ha desviado mis caminos y me ha destrozado, me ha dejado desolado.
Ha entesado su arco y me ha puesto como blanco de la flecha.
Hizo que penetraran en mis entraas las flechas de su aljaba.
He venido a ser objeto de burla de todo mi pueblo, su copla todo el da.
l me ha llenado de amargura, me ha embriagado con ajenjo.
Ha quebrado con guijarro mis dientes, ha hecho que me revuelque en el polvo.
Y mi alma ha sido privada de la paz, he olvidado la felicidad.
Digo, pues: Ha perecido mi vigor, y mi esperanza [que vena] del SEOR.
Acurdate de mi afliccin y de mi vagar, del ajenjo y de la amargura.
Ciertamente [lo] recuerda y se abate mi alma dentro de m.
Esto traigo a mi corazn, por esto tengo esperanza:
[que] las misericordias del SEOR jams terminan, pues nunca fallan sus bondades;
son nuevas cada maana; grande es tu fidelidad!
El SEOR es mi porcin -- dice mi alma -- por eso en l espero.
Bueno es el SEOR para los que en l esperan, para el alma que le busca.
Bueno es esperar en silencio la salvacin del SEOR.
Bueno es para el hombre llevar el yugo en su juventud.
Que se siente solo y en silencio ya que l se [lo] ha impuesto;
que ponga su boca en el polvo, quiz haya esperanza;
que d la mejilla al que lo hiere; que se sacie de oprobios.
Porque no rechaza para siempre el Seor,
antes bien, si aflige, tambin se compadecer segn su gran misericordia.
Porque l no castiga por gusto, ni aflige a los hijos de los hombres.
Aplastar bajo los pies a todos los prisioneros de un pas,
privar del derecho a un hombre en presencia del Altsimo,
defraudar a un hombre en su litigio: [estas cosas] no aprueba el Seor.
Quin es aquel que habla y [as] sucede, a menos que el Seor [lo] haya ordenado?
No salen de la boca del Altsimo tanto el mal como el bien?
Por qu ha de quejarse el ser viviente? [Sea] valiente frente a sus pecados!
Examinemos nuestros caminos y escudrimos[los,] y volvamos al SEOR;
alcemos nuestro corazn en nuestras manos hacia Dios en los cielos.
Nosotros hemos transgredido y nos hemos rebelado; t no has perdonado.
[Te] has cubierto de ira y nos has perseguido; has matado [y] no has perdonado.
Te has cubierto de una nube para que no pase la oracin.
Basura y escoria nos has hecho en medio de los pueblos.
Han abierto su boca contra nosotros todos nuestros enemigos.
Terror y foso nos han sobrevenido, desolacin y destruccin.
Arroyos de agua derraman mis ojos a causa de la destruccin de la hija de mi pueblo.
Mis ojos fluyen sin cesar, ya que no hay descanso
hasta que mire y vea el SEOR desde los cielos.
Mis ojos causan dolor a mi alma por todas las hijas de mi ciudad.
Constantemente me han dado caza como a un ave mis enemigos, sin haber causa;
silenciaron mi vida en la fosa, pusieron piedra sobre m.
Cubrieron las aguas mi cabeza, dije: Estoy perdido!
Invoqu tu nombre, oh SEOR, desde la fosa ms profunda.
T oste mi voz: No escondas tu odo a mi clamor, a mi grito de auxilio.
Te acercaste el da que te invoqu, dijiste: No temas.
T has defendido, oh Seor, la causa de mi alma, t has redimido mi vida.
T has visto, oh Seor, mi opresin, juzga mi causa.
Has visto toda su venganza, todas sus tramas contra m.
Has odo sus oprobios, oh SEOR, todas sus tramas contra m;
los labios de mis agresores y sus murmuraciones [estn] contra m todo el da.
Se sienten o se levanten, mra[los], yo soy el objeto de su copla.
T les dars su pago, oh SEOR, conforme a la obra de sus manos.
Les dars dureza de corazn, tu maldicin ser sobre ellos.
Los perseguirs con ira y los destruirs de debajo de los cielos del SEOR.
Cmo se ha ennegrecido el oro, [cmo] ha cambiado el oro puro! Esparcidas estn las piedras sagradas por las esquinas de todas las calles.
Los hijos preciados de Sion, que valan su peso en oro puro, cmo son tenidos por vasijas de barro, obra de manos de alfarero!
Aun los chacales dan las ubres, dan de mamar a sus cras; [pero] la hija de mi pueblo se ha vuelto cruel como los avestruces en el desierto.
La lengua del nio de pecho se le pega al paladar por la sed; los pequeos piden pan, [pero] no hay quien [lo] reparta.
Los que coman manjares andan desolados por las calles; los que se criaron entre prpura abrazan estercoleros.
La iniquidad de la hija de mi pueblo es mayor que el pecado de Sodoma, que fue derribada en un instante sin que manos actuaran contra ella.
Sus consagrados eran ms puros que la nieve, ms blancos que la leche, ms rojizos de cuerpo que los corales, [como] el zafiro su apariencia.
Ms negro que el holln es su aspecto, no se les reconoce por las calles; se ha pegado su piel a sus huesos, se ha marchitado, se ha vuelto como madera.
Ms dichosos son los muertos a espada que los que murieron de hambre, que se consumen, extenuados, por falta de los frutos de los campos.
Las manos de mujeres compasivas cocieron a sus propios hijos, que les sirvieron de comida a causa de la destruccin de la hija de mi pueblo.
El SEOR ha cumplido su furor, ha derramado su ardiente ira; y ha encendido un fuego en Sion que ha consumido sus cimientos.
No creyeron los reyes de la tierra, ni ninguno de los habitantes del mundo, que pudieran entrar el adversario y el enemigo por las puertas de Jerusaln.
A causa de los pecados de sus profetas [y] de las iniquidades de sus sacerdotes, quienes derramaron en medio de ella la sangre de los justos,
vagaron ciegos por las calles, manchados de sangre, sin que nadie pudiera tocar sus vestidos.
Apartaos! Inmundos! gritaban de s mismos. Apartaos, apartaos, no toquis! As que huyeron y vagaron; entre las naciones se deca: No seguirn residiendo [entre nosotros.]
La presencia del SEOR los dispers, no volver a mirarlos. No honraron a los sacerdotes, ni tuvieron piedad de los ancianos.
Aun nuestros ojos desfallecan, [buscar] ayuda fue intil. En nuestro velar hemos aguardado a una nacin incapaz de salvar.
Ponan trampas a nuestros pasos para que no anduviramos por nuestras plazas. Se acerc nuestro fin, se cumplieron nuestros das, porque haba llegado nuestro fin.
Nuestros perseguidores eran ms veloces que las guilas del cielo; por los montes nos persiguieron, en el desierto nos tendieron emboscadas.
El aliento de nuestras vidas, el ungido del SEOR, fue atrapado en sus fosos, [aquel] de quien habamos dicho: A su sombra viviremos entre las naciones.
Regocjate y algrate, hija de Edom, la que habitas en la tierra de Uz; tambin a ti pasar la copa, te embriagars y te desnudars.
Se ha completado [el castigo] de tu iniquidad, hija de Sion: no volver l a desterrarte; [mas] castigar tu iniquidad, hija de Edom; pondr al descubierto tus pecados.
Acurdate, oh SEOR, de lo que nos ha sucedido; mira y ve nuestro oprobio.
Nuestra heredad ha pasado a extraos, nuestras casas a extranjeros.
Hemos quedado hurfanos, sin padre, nuestras madres, como viudas.
Por el agua que bebemos tenemos que pagar, nuestra lea [nos] llega por precio.
Sobre nuestros cuellos estn nuestros perseguidores; no hay descanso para nosotros, estamos agotados.
A Egipto [y] a Asiria nos hemos sometido para saciarnos de pan.
Nuestros padres pecaron, ya no existen, [y] nosotros cargamos con sus iniquidades.
Esclavos dominan sobre nosotros, no hay quien nos libre de su mano.
Con peligro de nuestras vidas conseguimos nuestro pan, enfrentndonos a la espada del desierto.
Nuestra piel quema como un horno, a causa de los ardores del hambre.
Violaron a las mujeres en Sion, a las vrgenes en las ciudades de Jud.
Los prncipes fueron colgados de sus manos, los rostros de los ancianos no fueron respetados.
Los jvenes trabajaron en el molino, y los muchachos cayeron bajo [el peso de] la lea.
Los ancianos se han apartado de las puertas, los jvenes de su msica.
Ha cesado el gozo de nuestro corazn, se ha convertido en duelo nuestra danza.
Ha cado la corona de nuestra cabeza. Ay de nosotros, pues hemos pecado!
Por esto est abatido nuestro corazn, por estas cosas se nublan nuestros ojos,
por el monte Sion que est asolado; las zorras merodean en l.
Mas t, oh SEOR, reinas para siempre, tu trono [permanece] de generacin en generacin.
Por qu te olvidas para siempre de nosotros, [y] nos abandonas a perpetuidad?
Resturanos a ti, oh SEOR, y seremos restaurados; renueva nuestros das como antao,
a no ser que nos hayas desechado totalmente, [y] ests enojado en gran manera contra nosotros.
Sucedi que en el ao treinta, al quinto [da] del cuarto mes, estando yo entre los desterrados junto al ro Quebar, los cielos se abrieron y vi visiones de Dios.
(En aquel [da] cinco del mes, en el quinto ao del destierro del rey Joaqun,
la palabra del SEOR fue dirigida al sacerdote Ezequiel, hijo de Buzi, en la tierra de los caldeos junto al ro Quebar; y all vino sobre l la mano del SEOR.)
Mir, y he aqu que un viento huracanado vena del norte, una gran nube con fuego fulgurante y un resplandor a su alrededor, y en su centro, algo como metal refulgente en medio del fuego.
En su centro [haba] figuras semejantes a cuatro seres vivientes. Y ste era su aspecto: tenan forma humana.
Tena cada uno cuatro caras, y cuatro alas cada uno de ellos.
Sus piernas eran rectas, y la planta de sus pies era como la planta de la pezua del ternero, y brillaban como bronce bruido.
Bajo sus alas, a sus cuatro lados, [tenan] manos humanas. En cuanto a las caras y a las alas de los cuatro,
sus alas se tocaban una a la otra y [sus caras] no se volvan cuando andaban; cada uno iba de frente hacia adelante.
Y la forma de sus caras [era como] la cara de un hombre; los cuatro tenan cara de len a la derecha y cara de toro a la izquierda, y los cuatro tenan cara de guila;
[as eran] sus caras. Sus alas se extendan por encima; con dos se tocaban uno a otro y con dos cubran su cuerpo.
Y cada uno iba de frente hacia adelante; adondequiera que iba el espritu, iban ellos, sin volverse cuando andaban.
En medio de los seres vivientes haba algo que pareca carbones encendidos en llamas, como antorchas que se lanzaban de un lado a otro entre los seres vivientes. El fuego resplandeca, y del fuego salan rayos.
Y los seres vivientes corran de un lado a otro como el fulgor del relmpago.
Mir a los seres vivientes, y he aqu, haba una rueda en la tierra junto a [cada uno de] los seres vivientes de cuatro caras.
El aspecto de las ruedas y su obra [era] como el brillo del crislito, y las cuatro tenan la misma forma, su aspecto y su hechura [era] como si una rueda estuviera dentro de la [otra] rueda.
Cuando andaban, se movan en las cuatro direcciones, sin volverse cuando andaban.
Sus aros eran altos e imponentes, y los aros de las cuatro estaban llenos de ojos alrededor.
Y cuando los seres vivientes andaban, las ruedas se movan con ellos. Y cuando los seres vivientes se levantaban de la tierra, las ruedas [tambin] se levantaban.
Y adondequiera que iba el espritu, iban ellos en esa direccin. Y las ruedas se levantaban juntamente con ellos; porque el espritu de los seres vivientes [estaba] en las ruedas.
Cuando ellos andaban, andaban ellas, y cuando ellos se detenan, se detenan ellas. Y cuando ellos se levantaban de la tierra, las ruedas se levantaban juntamente con ellos, porque el espritu de los seres vivientes [estaba] en las ruedas.
Sobre las cabezas de los seres vivientes [haba] algo semejante a un firmamento con el brillo deslumbrante de un cristal, extendido por encima de sus cabezas.
Y debajo del firmamento sus alas [se extendan] derechas, la una hacia la otra; cada uno tena dos que cubran sus cuerpos por un lado y por el otro.
Y o el ruido de sus alas cuando andaban, como el estruendo de muchas aguas, como la voz del Todopoderoso, un ruido de tumulto como el ruido de un campamento militar; cuando se detenan, bajaban sus alas.
Tambin hubo un ruido por encima del firmamento que [haba] sobre sus cabezas; cuando se detenan, bajaban sus alas.
Y sobre el firmamento que estaba por encima de sus cabezas [haba] algo semejante a un trono, de aspecto como de piedra de zafiro; y en lo que se asemejaba a un trono, sobre l, en lo ms alto, [haba] una figura con apariencia de hombre.
Entonces vi en lo que parecan sus lomos y hacia arriba, algo como metal refulgente que luca como fuego dentro de ella en derredor, y en lo que parecan sus lomos y hacia abajo vi algo como fuego, y [haba] un resplandor a su alrededor.
Como el aspecto del arco iris que aparece en las nubes en un da lluvioso, as [era] el aspecto del resplandor en derredor. Tal [era] el aspecto de la semejanza de la gloria del SEOR. Cuando [lo] vi, ca rostro en tierra y o una voz que hablaba.
Y me dijo: Hijo de hombre, ponte en pie para que yo te hable.
Y el Espritu entr en m mientras me hablaba y me puso en pie; y o al que me hablaba.
Entonces me dijo: Hijo de hombre, yo te envo a los hijos de Israel, a una nacin de rebeldes que se ha rebelado contra m; ellos y sus padres se han levantado contra m hasta este mismo da.
A los hijos de duro semblante y corazn empedernido, a quienes te envo, les dirs: As dice el Seor DIOS.
Y ellos, escuchen o dejen de [escuchar,] porque son una casa rebelde, sabrn que un profeta ha estado entre ellos.
Y t, hijo de hombre, no temas, no temas ni a ellos ni a sus palabras aunque haya contigo cardos y espinas y te sientes en escorpiones; no temas sus palabras ni te atemorices ante ellos, porque son una casa rebelde.
Les hablars mis palabras, escuchen o dejen de [escuchar,] porque son rebeldes.
Y t, hijo de hombre, escucha lo que te hablo; no seas rebelde como [esa] casa rebelde. Abre tu boca y come lo que te doy.
Entonces mir, y he aqu, una mano estaba extendida hacia m, y en ella [haba] un libro en rollo.
l lo desenroll delante de m, y estaba escrito por delante y por detrs; y en l estaban escritas lamentaciones, gemidos y ayes.
Y l me dijo: Hijo de hombre, come lo que tienes delante; come este rollo, y ve, habla a la casa de Israel.
Abr, pues, mi boca, y me dio a comer el rollo.
Entonces me dijo: Hijo de hombre, alimenta tu estmago y llena tu cuerpo de este rollo que te doy. Y [lo] com, y fue en mi boca dulce como la miel.
Me dijo adems: Hijo de hombre, ve a la casa de Israel y hblales con mis palabras.
Porque no eres enviado a un pueblo de habla incomprensible y lengua difcil, [sino] a la casa de Israel;
tampoco a pueblos numerosos de habla incomprensible y lengua difcil cuyas palabras no puedes entender. Sino que te he enviado a ellos; ellos te escucharn.
Pero la casa de Israel no te querr escuchar, ya que no quieren escucharme a m. Ciertamente toda la casa de Israel es terca y de duro corazn.
He aqu, he hecho tu rostro tan duro como sus rostros, y tu frente tan dura como sus frentes.
Como esmeril, ms duro que el pedernal, he hecho tu frente. No les temas ni te atemorices ante ellos, porque son casa rebelde.
Adems me dijo: Hijo de hombre, recibe en tu corazn todas mis palabras que yo te hablo, y esccha[las] atentamente.
Y ve a los desterrados, a los hijos de tu pueblo; hblales y diles, escuchen o dejen de [escuchar:] "As dice el Seor DIOS."
Entonces el Espritu me levant, y o detrs de m un gran ruido atronador: Bendita sea la gloria del SEOR desde su lugar.
[O] el ruido de las alas de los seres vivientes que se tocaban una a la otra, y el ruido de las ruedas junto a ellos, un gran ruido atronador.
Y el Espritu me levant y me tom; yo iba con amargura en la indignacin de mi espritu, y la mano del SEOR era fuerte sobre m.
Entonces vine a los desterrados de Tel-abib que habitaban junto al ro Quebar, y all donde ellos vivan, estuve sentado siete das, atnito, en medio de ellos.
Y sucedi que al cabo de los siete das vino a m la palabra del SEOR, diciendo:
Hijo de hombre, te he puesto por centinela de la casa de Israel; cuando oigas la palabra de mi boca, advirteles de mi parte.
Cuando yo diga al impo: "Ciertamente morirs", si no le adviertes, si no hablas para advertir al impo de su mal camino a fin de que viva, ese impo morir por su iniquidad, pero yo demandar su sangre de tu mano.
Pero si t has advertido al impo, y ste no se aparta de su impiedad ni de su camino impo, morir l por su iniquidad, pero t habrs librado tu vida.
Y cuando un justo se desve de su justicia y cometa iniquidad, yo pondr un obstculo delante de l, [y] morir; porque t no le advertiste, l morir por su pecado, y las obras de justicia que haba hecho no sern recordadas, pero yo demandar su sangre de tu mano.
Sin embargo, si t has advertido al justo para que el justo no peque, y l no peca, ciertamente vivir porque acept la advertencia, y t habrs librado tu vida.
All vino sobre m la mano del SEOR, y l me dijo: Levntate y ve a la llanura, y all te hablar.
Entonces me levant y sal a la llanura; y he aqu, la gloria del SEOR estaba parada all, como la gloria que vi junto al ro Quebar, y ca rostro en tierra.
Y el Espritu entr en m, me hizo ponerme en pie y habl conmigo, y me dijo: Ve, encirrate en tu casa.
Y t, hijo de hombre, mira, te echarn cuerdas y con ellas te atarn, para que no salgas en medio de ellos.
Y har que tu lengua se te pegue al paladar y enmudecers, y no sers para ellos el hombre que reprenda, porque son una casa rebelde.
Pero cuando yo te hable, te abrir la boca, y les dirs: "As dice el Seor DIOS." El que oye, que oiga; el que rehse or, que rehse; porque son una casa rebelde.
Y t, hijo de hombre, toma una tableta de barro, ponla delante de ti y graba en ella una ciudad, Jerusaln.
Y pon sitio contra ella: edifica un muro de asedio contra ella, echa un terrapln contra ella, pon campamentos delante de ella, y coloca contra ella arietes alrededor.
Entonces toma una sartn de hierro y colcala como un muro de hierro entre ti y la ciudad, dirige tu rostro hacia ella y quedar bajo sitio: t la sitiars. sta es una seal para la casa de Israel.
Y t acustate sobre el lado izquierdo, y pon sobre l la iniquidad de la casa de Israel; por el nmero de das que ests acostado sobre l, llevars su iniquidad.
Porque yo te he asignado un nmero de das igual a los aos de su iniquidad, trescientos noventa das; t cargars, pues, con la iniquidad de la casa de Israel.
Cuando los hayas cumplido, te acostars por segunda vez, [pero] sobre el lado derecho, y llevars la iniquidad de la casa de Jud; te la he asignado por cuarenta das, un da por cada ao.
Entonces dirigirs tu rostro y tu brazo desnudo hacia el sitio de Jerusaln, y profetizars contra ella.
He aqu, te atar con cuerdas para que no puedas volverte de un lado a otro, hasta que hayas cumplido los das de tu sitio.
Y t toma trigo, cebada, habas, lentejas, millo y centeno; ponlos en una vasija y hazte con ellos pan; conforme al nmero de das que ests acostado sobre tu lado, trescientos noventa das, lo comers.
El alimento que comas [ser] de veinte siclos de peso por da; lo comers de tiempo en tiempo.
Y bebers el agua por medida: la sexta parte de un hin; la bebers de tiempo en tiempo.
Comers torta de cebada, habindola cocido sobre excrementos humanos a la vista de ellos.
Entonces el SEOR dijo: As comern los hijos de Israel su pan inmundo entre las naciones donde yo los arrojar.
Y yo dije: Ah, Seor DIOS! He aqu, nunca me he contaminado; porque desde mi juventud hasta ahora nunca he comido animal muerto o despedazado, ni jams ha entrado en mi boca carne inmunda.
Entonces l me dijo: Mira, te concedo que prepares tu pan sobre estircol de vaca en lugar de sobre excremento humano.
Me dijo adems: Hijo de hombre, he aqu, voy a romper la provisin de pan en Jerusaln, y comern el pan por peso y con angustia, y bebern el agua por medida y con terror,
para que al escasear el pan y el agua, se aterren unos a otros y se consuman en su iniquidad.
Y t, hijo de hombre, toma una espada afilada; tmala y hazla pasar sobre tu cabeza y sobre tu barba [como] navaja de barbero. Toma luego una balanza y divide el pelo cortado.
Una tercera parte quemars a fuego en medio de la ciudad cuando terminen los das del sitio. Otra tercera parte tomars [y] golpears con la espada alrededor de la ciudad; y la otra tercera parte esparcirs al viento, y yo desenvainar la espada detrs de ellos.
Toma tambin de all unos pocos en nmero y talos en la orla de tu manto.
Y toma otra vez algunos de ellos, chalos en medio del fuego, y qumalos en el fuego. De ah saldr el fuego hacia toda la casa de Israel.
As dice el Seor DIOS: "sta es Jerusaln; yo la coloqu en el centro de las naciones y de los territorios a su alrededor.
"Pero ella se ha rebelado contra mis ordenanzas con ms impiedad que las naciones, y contra mis estatutos ms que los territorios alrededor de ella; porque ellos han desechado mis ordenanzas y no han andado en mis estatutos."
Por tanto, as dice el Seor DIOS: "Porque vuestra rebelin es mayor que la de las naciones que os rodean, y no habis andado en mis estatutos ni observado mis ordenanzas, ni tampoco observado las ordenanzas de las naciones que os rodean",
por eso, as dice el Seor DIOS: "He aqu, yo, yo mismo, estoy contra ti, y yo ejecutar juicios en medio de ti a la vista de las naciones.
"Y yo har en ti lo que no he hecho y lo que no volver a hacer jams a causa de todas tus abominaciones.
"Por eso, los padres se comern a [sus] hijos en medio de ti, y los hijos se comern a [sus] padres; ejecutar juicios en ti y esparcir cuantos te queden a todos los vientos.
"Por tanto, vivo yo! -- declara el Seor DIOS -- que por haber profanado mi santuario con todos tus dolos detestables y con todas tus abominaciones, yo me retirar, mi ojo no tendr piedad, y tampoco perdonar.
"Una tercera parte de ti morir de pestilencia o ser consumida por el hambre en medio de ti, otra tercera parte caer a espada alrededor de ti y la otra tercera parte esparcir a todos los vientos, y yo desenvainar la espada tras ellos.
"Se desahogar mi ira, saciar en ellos mi furor y me vengar; entonces sabrn que yo, el SEOR, he hablado en mi celo cuando desahogue mi furor contra ellos.
"Te har desolacin y oprobio entre las naciones que te rodean, a los ojos de todos los que pasen.
"Y sers oprobio, escarnio, advertencia y objeto de horror para las naciones que te rodean, cuando haga juicios contra ti con ira, furor y terribles reprensiones. Yo, el SEOR, he hablado.
"Cuando enve contra ellos las saetas mortferas del hambre para destruccin, las cuales enviar para destruiros, entonces tambin aumentar el hambre sobre vosotros y romper la provisin de pan.
"Enviar tambin sobre vosotros hambre y fieras, y te dejarn sin hijos; y la plaga y la sangre pasarn por ti, y mandar sobre ti la espada. Yo, el SEOR, he hablado."
Y vino a m la palabra del SEOR, diciendo:
Hijo de hombre, pon tu rostro hacia los montes de Israel, profetiza contra ellos,
y di: "Montes de Israel, escuchad la palabra del Seor DIOS. As dice el Seor DIOS a los montes, a las colinas, a las barrancas y a los valles: 'He aqu, yo mismo traer sobre vosotros la espada y destruir vuestros lugares altos.
'Vuestros altares sern devastados, vuestros altares de incienso sern destrozados y har que caigan vuestros muertos delante de vuestros dolos.
'Tambin pondr los cadveres de los hijos de Israel delante de sus dolos, y esparcir vuestros huesos alrededor de vuestros altares.
'Dondequiera [que tengis] vuestras moradas, las ciudades quedarn desoladas y los lugares altos devastados, para que queden desolados y devastados vuestros altares, rotos y eliminados vuestros dolos, derribados vuestros altares de incienso y borradas vuestras obras.
'Los muertos caern en medio de vosotros, y sabris que yo soy el SEOR.
'Sin embargo dejar un remanente, porque tendris entre las naciones a los que escaparon de la espada cuando seis esparcidos por las tierras.
'Entonces los que de vosotros escapen me recordarn entre las naciones adonde sern llevados cautivos, porque he sufrido a causa de sus corazones adlteros que se apartaron de m, y a causa de sus ojos que se prostituyeron tras sus dolos; y se aborrecern a s mismos por los males que han cometido, por todas sus abominaciones.
'Y sabrn que yo soy el SEOR; no en vano he dicho que les hara este mal.'"
As dice el Seor DIOS: "Bate tus manos, golpea con tu pie, y di: ' Ay!, a causa de todas las graves abominaciones de la casa de Israel, que a espada, de hambre y de pestilencia caern.
'El que est lejos morir de pestilencia, el que est cerca caer a espada, y el que quede y est sitiado de hambre morir. As desahogar mi furor sobre ellos.
'Y sabris que yo soy el SEOR, cuando sus muertos estn en medio de sus dolos alrededor de sus altares, en toda colina elevada, en todas las cumbres de los montes, bajo todo rbol verde y bajo toda encina frondosa, lugares donde ofrecan aroma agradable a todos sus dolos.
'Y por todas sus moradas extender mi mano contra ellos, y har la tierra ms desolada y devastada que el desierto hacia Diblat; y sabrn que yo soy el SEOR.'"
Y vino a m la palabra del SEOR, diciendo:
Y t, hijo de hombre, di: "As dice el Seor DIOS a la tierra de Israel: 'El fin, el fin viene sobre los cuatro extremos de la tierra!
'Ahora [viene] el fin sobre ti y enviar mi ira contra ti; te juzgar conforme a tus caminos y traer sobre ti todas tus abominaciones.
'Mi ojo no tendr piedad de ti ni yo [te] perdonar; sino que te pagar conforme a tus caminos, y tus abominaciones en medio de ti quedarn; y sabris que yo soy el SEOR.'"
As dice el Seor DIOS: "Un desastre!, he aqu que viene un desastre sin igual!
"El fin viene, viene el fin; se ha despertado contra ti; he aqu, ha venido.
"Te ha llegado tu turno, oh habitante de la tierra. Ha llegado el tiempo, se acerca el da; pnico, y no jbilo, en los montes.
"Ahora pronto derramar mi furor sobre ti y descargar mi ira contra ti; te juzgar conforme a tus caminos y traer sobre ti todas tus abominaciones.
"Mi ojo no tendr piedad ni yo perdonar. Te pagar conforme a tus caminos, y tus abominaciones quedarn en medio de ti; y sabris que soy yo, el SEOR, el que hiere.
"He aqu el da; he aqu que viene. Ha salido [tu] turno, ha florecido la vara, ha reverdecido la arrogancia.
"Se ha levantado la violencia para [hacerse] vara de impiedad. Nada quedar de ellos, ni de su multitud, ni de su riqueza, ni gloria entre ellos.
"El tiempo ha venido, ha llegado el da. No se alegre el que compra ni se lamente el que vende, porque el furor est sobre toda su multitud.
"Ciertamente el vendedor no recuperar lo vendido mientras ambos vivan, porque la visin acerca de toda su multitud no ser revocada; y nadie, por su iniquidad, podr conservar su vida.
"Han tocado la trompeta y lo han preparado todo, pero nadie va a la batalla; porque mi furor est contra toda su multitud.
"La espada est afuera, y la plaga y el hambre estn dentro. El que est en el campo morir a espada, y al que est en la ciudad, la plaga y el hambre lo consumirn.
"Aun cuando escapen los sobrevivientes, estarn sobre los montes como palomas del valle, todos ellos gimiendo por su iniquidad.
"Todas las manos se debilitarn, y todas las rodillas sern [como] de agua.
"Se ceirn de cilicio y los cubrir el terror; [habr] en todos los rostros vergenza y todas las cabezas estarn rapadas.
"Arrojarn su plata en las calles y su oro se convertir en cosa abominable; ni su plata ni su oro podrn librarlos el da de la ira del SEOR. No saciarn su apetito ni llenarn sus estmagos, porque su iniquidad ha llegado a ser ocasin de tropiezo.
"Cambiaron la belleza de sus ornamentos en orgullo, y de ellos hicieron las imgenes de sus abominaciones [y] de sus cosas detestables; por tanto har que esto sea cosa abominable para ellos.
"La entregar en manos de extraos por botn y a los impos de la tierra por despojo, y la profanarn.
"Apartar de ellos mi rostro y profanarn mi lugar secreto; entrarn en l ladrones y lo profanarn.
"Haz la cadena, porque la tierra est llena de crmenes sangrientos y la ciudad llena de violencia.
"Por tanto, traer a las ms perversas de las naciones, que se apoderarn de sus casas; y har cesar el orgullo de los poderosos y sus santuarios sern profanados.
"Cuando llegue la angustia, buscarn la paz, pero no [la] habr.
"Vendr calamidad sobre calamidad, y habr rumor tras rumor; entonces buscarn visin del profeta, y la ley desaparecer del sacerdote y el consejo de los ancianos.
"El rey har duelo, el prncipe se vestir de horror y temblarn las manos del pueblo de la tierra. Segn su conducta los tratar y por sus juicios los juzgar; y sabrn que yo soy el SEOR."
Y sucedi en el ao sexto, en el [da] cinco del sexto mes, que estando yo sentado en mi casa y los ancianos de Jud sentados ante m, baj all sobre m la mano del Seor DIOS.
Entonces mir, y he aqu, una figura con aspecto de hombre; desde sus lomos para abajo [tena] la apariencia de fuego, y desde sus lomos para arriba la apariencia de un resplandor, como el aspecto de un metal refulgente.
Y extendi [algo] semejante a una mano y me tom por un mechn de mi cabello; y el Espritu me alz entre la tierra y el cielo y me llev a Jerusaln en visiones de Dios, a la entrada de la puerta que mira al norte del [atrio] interior, all donde [estaba] la morada del dolo de los celos que provoca los celos.
Y he aqu, la gloria del Dios de Israel [estaba] all, como la visin que yo haba visto en la llanura.
Y l me dijo: Hijo de hombre, levanta ahora tus ojos hacia el norte. Y levant mis ojos hacia el norte, y he aqu, al norte de la puerta del altar, [estaba] el dolo de los celos a la entrada.
Entonces me dijo: Hijo de hombre, ves lo que hacen stos, las grandes abominaciones que comete aqu la casa de Israel para que me aleje de mi santuario? Pero an vers mayores abominaciones.
Despus me llev a la entrada del atrio, y cuando mir, he aqu, [haba] un agujero en el muro.
Y me dijo: Hijo de hombre, cava ahora en el muro. Cav en el muro, y he aqu una entrada.
Entonces me dijo: Entra y ve las perversas abominaciones que ellos cometen aqu.
Entr, pues, y mir; y he aqu, [haba] toda clase de reptiles y bestias [y] cosas abominables, y todos los dolos de la casa de Israel estaban grabados en el muro por todo alrededor.
Y de pie frente a ellos, estaban setenta hombres de los ancianos de la casa de Israel, y Jaazanas, hijo de Safn, de pie entre ellos, cada uno con su incensario en la mano; y el aroma de la nube de incienso suba.
Me dijo entonces: Hijo de hombre, has visto lo que hacen en la oscuridad los ancianos de la casa de Israel, cada uno en su cmara de imgenes grabadas? Porque ellos dicen: "El SEOR no nos ve; el SEOR ha abandonado la tierra."
Y me dijo: An vers que cometen mayores abominaciones.
Entonces me llev a la entrada de la puerta de la casa del SEOR que est al norte; y he aqu, [haba] all mujeres sentadas llorando a Tamuz.
Y me dijo: Has visto, hijo de hombre? An vers mayores abominaciones que stas.
Entonces me llev al atrio interior de la casa del SEOR. Y he aqu, a la entrada del templo del SEOR, entre el prtico y el altar, [haba] unos veinticinco hombres de espaldas al templo del SEOR y de cara al oriente, y se postraban hacia el oriente, hacia el sol.
Y l me dijo: Has visto, hijo de hombre? Le parece poco a la casa de Jud cometer las abominaciones que aqu han cometido, que han llenado la tierra de violencia y me han provocado repetidas veces? Porque he aqu, se llevan el ramo a la nariz.
Por tanto, yo ciertamente obrar con furor. Mi ojo no tendr piedad, ni yo perdonar; y aunque griten a mis odos con gran voz, no los escuchar.
Entonces grit a mis odos con gran voz, diciendo: Acercaos, verdugos de la ciudad, cada uno con su arma destructora en la mano.
Y he aqu, seis hombres venan por el camino de la puerta superior que mira al norte, cada uno con su arma destructora en la mano; y entre ellos haba un hombre vestido de lino con una cartera de escribano a la cintura. Y entraron y se pusieron junto al altar de bronce.
Entonces la gloria del Dios de Israel subi del querubn sobre el cual haba estado, hacia el umbral del templo. Y llam al hombre vestido de lino que tena la cartera de escribano a la cintura;
y el SEOR le dijo: Pasa por en medio de la ciudad, por en medio de Jerusaln, y pon una seal en la frente de los hombres que gimen y se lamentan por todas las abominaciones que se cometen en medio de ella.
Pero a los otros dijo, y yo lo o: Pasad por la ciudad en pos de l y herid; no tenga piedad vuestro ojo, no perdonis.
Matad a viejos, jvenes, doncellas, nios y mujeres hasta el exterminio, pero no toquis a ninguno sobre quien est la seal. Comenzaris por mi santuario. Comenzaron, pues, con los ancianos que [estaban] delante del templo.
Entonces les dijo: Profanad el templo y llenad de muertos los atrios. Salid! Y salieron, y fueron hiriendo por la ciudad.
Y sucedi que mientras heran, qued yo [solo] y ca sobre mi rostro; clam y dije: Ah, Seor DIOS! Destruirs a todo el remanente de Israel derramando tu furor sobre Jerusaln?
Entonces me dijo: La iniquidad de la casa de Israel y de Jud es grande en extremo, la tierra est llena de sangre, y la ciudad est llena de perversin; porque dicen: "El SEOR ha abandonado la tierra, el SEOR nada ve."
Mas en cuanto a m, tampoco mi ojo tendr piedad, ni yo perdonar, sino que har recaer su conducta sobre sus cabezas.
Y he aqu, el hombre vestido de lino que tena la cartera a la cintura, trajo un informe, diciendo: He hecho tal como me ordenaste.
Entonces mir, y he aqu, en el firmamento que [estaba] sobre las cabezas de los querubines, como una piedra de zafiro de apariencia semejante a un trono apareci sobre ellos.
Y l habl al hombre vestido de lino y dijo: Entra en medio de las ruedas debajo de los querubines, llena tus manos de carbones encendidos de entre los querubines y esprce[los] sobre la ciudad. Y ante mis ojos entr.
Los querubines estaban de pie a la derecha del templo cuando el hombre entr, y la nube llenaba el atrio interior.
Entonces la gloria del SEOR subi del querubn hacia el umbral del templo, y el templo se llen de la nube, y el atrio se llen del resplandor de la gloria del SEOR.
El ruido de las alas de los querubines se oa hasta el atrio exterior, como la voz del Dios Todopoderoso cuando habla.
Y sucedi que cuando orden al hombre vestido de lino, diciendo: Toma fuego de entre las ruedas, de entre los querubines, l entr y se par junto a una rueda.
El querubn extendi su mano de entre los querubines hacia el fuego que [estaba] entre ellos, [lo] tom y [lo] puso en las manos del que estaba vestido de lino, el cual [lo] tom y sali.
Y los querubines parecan tener la forma de la mano de un hombre debajo de sus alas.
Entonces mir, y he aqu, [haba] cuatro ruedas junto a los querubines, cada rueda junto a cada querubn; el aspecto de las ruedas [era] como el brillo de una piedra de Tarsis.
En cuanto a su apariencia, las cuatro tenan la misma semejanza, como si una rueda estuviera dentro de la [otra] rueda.
Cuando andaban, se movan en las cuatro direcciones, sin volverse cuando andaban, sino que seguan la direccin en que ponan el rostro, sin volverse cuando andaban.
Y todo su cuerpo, sus espaldas, sus manos, sus alas y las ruedas estaban llenos de ojos alrededor, las ruedas de los cuatro.
A las ruedas se les llam torbellino, y yo lo o.
Y tena cada uno cuatro caras. La primera cara [era] la cara de un querubn, la segunda, la cara de un hombre, la tercera, la cara de un len y la cuarta, la cara de un guila.
Entonces los querubines se levantaron. stos eran los seres vivientes que yo haba visto en el ro Quebar.
Cuando los querubines andaban, las ruedas andaban a su lado; y cuando los querubines alzaban sus alas para elevarse del suelo, las ruedas no se apartaban de su lado.
Cuando los querubines se detenan, se detenan [las ruedas,] y cuando se levantaban, se levantaban [las ruedas] con ellos, porque el espritu de los seres vivientes [estaba] en ellas.
Y la gloria del SEOR sali de sobre el umbral del templo y se puso sobre los querubines.
Cuando los querubines alzaron sus alas y se elevaron del suelo ante mis ojos salieron con las ruedas a su lado, y se detuvieron a la entrada de la puerta oriental de la casa del SEOR. Y la gloria del Dios de Israel estaba por encima, sobre ellos.
stos eran los seres vivientes que yo haba visto debajo del Dios de Israel junto al ro Quebar; entonces supe que eran querubines.
Cada uno tena cuatro caras y cada uno cuatro alas, y [haba] una semejanza de manos de hombre debajo de sus alas.
En cuanto a la forma de sus caras, eran las mismas caras cuya apariencia yo haba visto junto al ro Quebar. Cada uno caminaba derecho hacia adelante.
Entonces el Espritu me levant y me llev a la puerta oriental de la casa del SEOR que mira al oriente. Y he aqu, a la entrada de la puerta [haba] veinticinco hombres, y entre ellos vi a Jaazanas, hijo de Azur, y a Pelatas, hijo de Benaa, jefes del pueblo.
Y l me dijo: Hijo de hombre, stos son los hombres que maquinan iniquidad y dan malos consejos en esta ciudad,
los cuales dicen: "No est cerca [el tiempo] de edificar casas? Esta [ciudad] es la olla y nosotros la carne."
Por tanto, profetiza contra ellos, profetiza, hijo de hombre.
Entonces el Espritu del SEOR cay sobre m, y me dijo: Di: "As dice el SEOR: 'As habis dicho, casa de Israel, yo conozco vuestros pensamientos.
'Habis multiplicado vuestros muertos en esta ciudad, habis llenado sus calles de muertos.'
"Por tanto, as dice el Seor DIOS: 'Vuestros muertos, los que habis dejado en medio de la ciudad, son la carne, y ella es la olla; pero yo os sacar de ella.
'Habis temido la espada, y espada traer sobre vosotros' -- declara el Seor DIOS.
'Y os sacar de en medio de la ciudad, os entregar en manos de extraos y traer juicios contra vosotros.
'A espada caeris; en los confines de Israel os juzgar; y sabris que yo soy el SEOR.
'Esta [ciudad] no ser olla para vosotros, ni vosotros seris carne en medio de ella; hacia los confines de Israel os juzgar.
'Y sabris que yo soy el SEOR; porque no habis andado en mis estatutos ni habis ejecutado mis ordenanzas, sino que habis obrado conforme a las costumbres de las naciones que os rodean.'"
Y sucedi que mientras yo profetizaba, Pelatas, hijo de Benaa, muri. Entonces ca sobre mi rostro, y clam a gran voz y dije: Ah, Seor DIOS! Vas a acabar por completo con el remanente de Israel?
Entonces vino a m la palabra del SEOR, diciendo:
Hijo de hombre, tus hermanos, tus parientes, los hombres en el destierro contigo y toda la casa de Israel, todos ellos, [son aquellos] a quienes los habitantes de Jerusaln han dicho: "Alejaos del SEOR; a nosotros se nos ha dado esta tierra en posesin."
Por tanto, di: "As dice el Seor DIOS: 'Aunque yo los haba echado lejos entre las naciones, y aunque yo los haba dispersado por las tierras, sin embargo fui para ellos un santuario por poco tiempo en las tierras adonde haban ido.'"
Por tanto di: "As dice el Seor DIOS: 'Yo os recoger de entre los pueblos y os reunir de las tierras entre las cuales habis sido dispersados, y os dar la tierra de Israel.'"
Cuando lleguen all, quitarn de ella todas sus cosas detestables y todas sus abominaciones.
Yo les dar un solo corazn y pondr un espritu nuevo dentro de ellos. Y quitar de su carne el corazn de piedra y les dar un corazn de carne,
para que anden en mis estatutos, guarden mis ordenanzas y los cumplan. Entonces sern mi pueblo y yo ser su Dios.
Pero en cuanto a aquellos cuyo corazn va detrs de sus cosas detestables y abominaciones, har recaer su conducta sobre su cabeza -- declara el Seor DIOS.
Entonces los querubines alzaron sus alas con las ruedas a su lado, y la gloria del Dios de Israel [estaba] por encima, sobre ellos.
La gloria del SEOR se elev de en medio de la ciudad, y se detuvo sobre el monte que est al oriente de la ciudad.
Y el Espritu me levant y me llev a Caldea, a los desterrados, en visin por el Espritu de Dios. Y se alej de m la visin que haba visto.
Entonces habl a los desterrados de todas las cosas que el SEOR me haba mostrado.
Y vino a m la palabra del SEOR, diciendo:
Hijo de hombre, habitas en medio de la casa rebelde; tienen ojos para ver y no ven, odos para or y no oyen, porque son una casa rebelde.
Y t, hijo de hombre, preprate el equipaje del destierro y sal al destierro de da, ante sus ojos; sal al destierro desde tu lugar a otro lugar, ante sus ojos. Quiz entiendan, aunque son una casa rebelde.
Saca tu equipaje como equipaje del destierro, de da, ante sus ojos. Entonces sal t por la tarde, ante sus ojos, como los que salen al destierro.
Ante sus ojos haz un hueco en el muro y sal por l.
Ante sus ojos carga [el equipaje] sobre los hombros [y] sca[lo] en la oscuridad. Cbrete el rostro para no ver la tierra, porque por seal te he puesto a la casa de Israel.
Yo hice tal como se me haba mandado. Saqu mi equipaje de da como el equipaje de un desterrado; y al atardecer cav con mis manos a travs del muro; sal en la oscuridad y cargu [el equipaje] sobre los hombros, ante sus ojos.
Y vino a m la palabra del SEOR por la maana, diciendo:
Hijo de hombre, no te ha dicho la casa de Israel, [esa] casa rebelde: "Qu ests haciendo?"
Diles: "As dice el Seor DIOS: 'Este orculo [se refiere] al prncipe en Jerusaln y a toda la casa de Israel que est en medio de ella.'"
Di: "Yo soy vuestra seal; como he hecho, as se har con ellos; irn al destierro, a la cautividad."
Y el prncipe que est en medio de ellos, cargar [su equipaje] sobre los hombros en la oscuridad, y saldr. Cavar un hueco en el muro para sacar[lo.] Cubrir su rostro para no ver la tierra con sus ojos.
Extender mi red sobre l y quedar preso en mi trampa. Lo llevar a Babilonia, a la tierra de los caldeos; pero no la ver, y morir all.
Y a todos los que los rodean, sus servidores y todas sus tropas, esparcir a todos los vientos y sacar la espada tras ellos.
Y sabrn que yo soy el SEOR cuando los disperse entre las naciones y los esparza por las tierras.
Pero preservar a algunos de ellos de la espada, del hambre y de la pestilencia, para que cuenten todas sus abominaciones entre las naciones adonde vayan, y sepan que yo soy el SEOR.
Y vino a m la palabra del SEOR, diciendo:
Hijo de hombre, come tu pan con temblor y bebe tu agua con estremecimiento y angustia.
Y di a la gente de la tierra: "As dice el Seor DIOS acerca de los habitantes de Jerusaln sobre el suelo de Israel: 'Comern su pan con angustia y bebern su agua con terror, porque su tierra ser despojada de su abundancia a causa de la violencia de todos los que habitan en ella.
'Las ciudades habitadas sern devastadas y la tierra vendr a ser una desolacin; y sabris que yo soy el SEOR.'"
Y vino a m la palabra del SEOR, diciendo:
Hijo de hombre, qu proverbio es se que vosotros tenis acerca de la tierra de Israel, que dice: "Se alargan los das y desaparece toda visin"?
Por tanto, diles: "As dice el Seor DIOS: 'Har cesar este proverbio para que ya no lo usen como proverbio en Israel.' Diles, pues: 'Se acercan los das y el cumplimiento de toda visin.
'Porque ya no habr ninguna visin falsa ni adivinacin lisonjera en medio de la casa de Israel.
'Porque yo, el SEOR, hablar, y toda palabra que diga se cumplir. No se demorar ms, sino que en vuestros das, oh casa rebelde, hablar la palabra y la cumplir -- declara el Seor DIOS.'"
Y vino a m la palabra del SEOR, diciendo:
Hijo de hombre, he aqu, la casa de Israel dice: "La visin que l ve es para [dentro de] muchos das, y para tiempos lejanos l profetiza."
Por tanto, diles: "As dice el Seor DIOS: 'Ninguna de mis palabras se demorar ms. Toda palabra que diga se cumplir'" -- declara el Seor DIOS.
Y vino a m la palabra del SEOR, diciendo:
Hijo de hombre, profetiza contra los profetas de Israel que profetizan, y di a los que profetizan por su propia inspiracin: "Escuchad la palabra del SEOR.
"As dice el Seor DIOS: 'Ay de los profetas necios que siguen su propio espritu y no han visto nada!
'Como zorras entre ruinas han sido tus profetas, oh Israel.
'No habis subido a las brechas, ni habis levantado un muro alrededor de la casa de Israel, para que pueda resistir en la batalla en el da del SEOR.
'Han visto falsedad y adivinacin mentirosa los que dicen: "El SEOR declara", cuando el SEOR no los ha enviado; no obstante, esperan el cumplimiento de [su] palabra.
'No habis visto una visin falsa y habis hablado una adivinacin mentirosa cuando decs: "El SEOR declara", y yo no he hablado?'"
Por tanto, as dice el Seor DIOS: Por cuanto habis hablado falsedad y habis visto mentira, por tanto, he aqu, yo estoy contra vosotros -- declara el Seor DIOS.
Y estar mi mano contra los profetas que ven visiones falsas y hablan adivinaciones mentirosas. No estarn en el consejo de mi pueblo, no sern inscritos en el libro de la casa de Israel, ni entrarn en la tierra de Israel; y sabris que yo soy el Seor DIOS.
S, porque han engaado a mi pueblo, diciendo: "Paz!", cuando no hay paz. Y cuando alguien edifica un muro, he aqu, ellos lo recubren con cal;
di, [pues,] a los que [lo] recubren con cal, que caer; vendr una lluvia torrencial y caeris vosotras, piedras de granizo, y se desencadenar un viento huracanado.
He aqu, cuando el muro haya cado, no se os preguntar: "Dnde est la cal con que [lo] recubristeis?"
Por tanto, as dice el Seor DIOS: En mi enojo har que un viento huracanado se desencadene; tambin por mi ira vendr una lluvia torrencial y granizo para consumir[lo] con furor.
As derribar el muro que habis recubierto con cal, lo echar a tierra y quedar al descubierto su cimiento. Y cuando caiga, seris destruidos en medio de l; y sabris que yo soy el SEOR.
Desahogar as mi furor contra el muro y contra los que lo han recubierto con cal, y os dir: "No existe el muro ni existen los que lo recubrieron,
[ni] los profetas de Israel que profetizaban acerca de Jerusaln y que vean para ella visiones de paz cuando no haba paz" -- declara el Seor DIOS.
Y t, hijo de hombre, pon tu rostro contra las hijas de tu pueblo que profetizan por su propia inspiracin, profetiza contra ellas
y di: "As dice el Seor DIOS": 'Ay de las que cosen cintas [mgicas] para todas las coyunturas de la mano y hacen velos para las cabezas de [personas] de toda talla con el fin de cazar almas! Cazaris las vidas de mi pueblo y preservaris vuestras vidas?
'Me habis profanado ante mi pueblo por puados de cebada y por pedazos de pan, dando muerte a algunos que no deban morir y dejando con vida a otros que no deban vivir, mintiendo a mi pueblo que escucha la mentira.'"
Por tanto, as dice el Seor DIOS: He aqu, yo estoy contra vuestras cintas [mgicas] con las que all cazis vidas como aves; las arrancar de vuestros brazos y dejar ir las vidas, las vidas que cazis como aves.
Tambin rasgar vuestros velos y librar a mi pueblo de vuestras manos, y no sern ms presa en vuestras manos; y sabris que yo soy el SEOR.
Porque habis entristecido el corazn del justo con falsedad, cuando yo no lo he entristecido, y habis fortalecido las manos del impo para que no se aparte de su mal camino a fin de preservar su vida,
por tanto, no veris ms visiones falsas ni practicaris ms la adivinacin, y librar a mi pueblo de vuestra mano; y sabris que yo soy el SEOR.
Entonces vinieron a m algunos de los ancianos de Israel y se sentaron delante de m.
Y vino a m la palabra del SEOR, diciendo:
Hijo de hombre, estos hombres han erigido sus dolos en su corazn, y han puesto delante de su rostro lo que los hace caer en su iniquidad. Me dejar yo consultar por ellos?
Por tanto, hblales y diles: "As dice el Seor DIOS: 'Cualquier hombre de la casa de Israel que erija sus dolos en su corazn, y que ponga delante de su rostro lo que lo hace caer en su iniquidad, y [despus] venga al profeta, yo, el SEOR, le responder entonces de acuerdo con la multitud de sus dolos,
a fin de alcanzar a la casa de Israel en sus corazones, que estn apartados de m a causa de todos sus dolos.'"
Por tanto, di a la casa de Israel: "As dice el Seor DIOS: 'Arrepentos y apartaos de vuestros dolos, y de todas vuestras abominaciones apartad vuestros rostros.
'Porque a cualquiera de la casa de Israel, o de los forasteros que residen en Israel, que se aleje de m y erija sus dolos en su corazn, que ponga delante de su rostro lo que lo hace caer en su iniquidad, y [despus] venga al profeta para consultarme por medio de l, yo, el SEOR, le responder por m mismo.
'Y pondr mi rostro contra ese hombre, har de l seal y proverbio, y lo cortar de en medio de mi pueblo; y sabris que yo soy el SEOR.
'Pero si el profeta se deja engaar y dice algo, soy yo, el SEOR, el que he engaado a ese profeta, y extender mi mano contra l y lo exterminar de en medio de mi pueblo Israel.
'Llevarn [ambos el castigo de] su iniquidad; la iniquidad del que consulta ser la iniquidad del profeta,
a fin de que la casa de Israel no se desve ms de m ni se contamine ms con todas sus transgresiones. Y ellos sern mi pueblo y yo ser su Dios'" -- declara el Seor DIOS.
Entonces vino a m la palabra del SEOR, diciendo:
Hijo de hombre, si un pas peca contra m cometiendo infidelidad, y yo extiendo mi mano contra l, destruyo su provisin de pan y envo hambre contra l y corto de l hombres y animales,
y [aunque] estos tres hombres, No, Daniel y Job, estuvieran en medio de l, ellos, por su justicia, [slo] se libraran a s mismos -- declara el Seor DIOS.
Si yo hiciera pasar por la tierra fieras y ellas la despoblaran, y se volviera desolada sin que nadie pasara [por ella] a causa de las fieras,
[aunque] estos tres hombres estuvieran en medio de ella, vivo yo -- declara el Seor DIOS -- , ni a [sus] hijos ni a [sus] hijas podran librar; slo ellos seran librados, pero el pas sera desolado.
O [si] yo trajera la espada contra ese pas, y dijera: "Pase la espada por el pas", y corto de l hombres y animales,
y estos tres hombres estuvieran en medio de l, vivo yo -- declara el Seor DIOS -- , que no podran librar ni a [sus] hijos ni a [sus] hijas; sino que slo ellos seran librados.
O [si] yo enviara una plaga contra ese pas y derramara mi furor sobre l con sangre, para cortar de l hombres y animales,
aunque No, Daniel y Job estuvieran en medio de l, vivo yo -- declara el Seor DIOS -- , que ni a [su] hijo ni a [su] hija podran librar; ellos, por su justicia, [slo] se libraran a s mismos.
Porque as dice el Seor DIOS: Cunto ms cuando yo enve mis cuatro terribles juicios contra Jerusaln: espada, hambre, fieras y plaga para cortar de ella hombres y animales!
Sin embargo, he aqu, en ella quedarn sobrevivientes, hijos e hijas que sern sacados. He aqu, saldrn hacia vosotros y veris su conducta y sus obras; entonces seris consolados de la calamidad que he trado contra Jerusaln, de todo lo que he trado sobre ella.
Y ellos os consolarn cuando veis sus caminos y sus obras, y sabris que no he hecho en vano lo que hice en ella
Entonces vino a m la palabra del SEOR, diciendo:
Hijo de hombre, en qu es [mejor] la madera de la vid que cualquier [otra] rama de rbol que haya entre los rboles del bosque?
Se toma madera de ella para hacer alguna obra? Se toma acaso una estaca de ella para colgar alguna vasija?
Si en el fuego se ha puesto para consumirla [y] el fuego ha consumido los dos extremos, tambin la parte de en medio ha sido quemada, es [an] til para algo?
Si cuando estaba intacta, no se utilizaba para nada, cunto menos, cuando la haya consumido el fuego y est quemada, se podr hacer an algo de ella!
Por tanto, as dice el Seor DIOS: "Como la madera de la vid entre los rboles del bosque, que he entregado al fuego para consumirla, as he entregado yo a los habitantes de Jerusaln.
"He puesto mi rostro contra ellos; del fuego han escapado, pero el fuego los consumir. Y sabris que yo soy el SEOR, cuando ponga mi rostro contra ellos.
"Y convertir la tierra en desolacin, por cuanto han cometido infidelidad" -- declara el Seor DIOS.
Entonces vino a m la palabra del SEOR, diciendo:
Hijo de hombre, haz saber a Jerusaln sus abominaciones,
y di: "As dice el Seor DIOS a Jerusaln: 'Por tu origen y tu nacimiento [eres] de la tierra del cananeo, tu padre [era] amorreo y tu madre hetea.
'En cuanto a tu nacimiento, el da que naciste no fue cortado tu cordn umbilical, ni fuiste lavada con agua para limpiarte; no fuiste frotada con sal, ni envuelta en paales.
'Ningn ojo se apiad de ti para hacer por ti alguna de estas cosas, para compadecerse de ti; sino que fuiste echada al campo abierto, porque fuiste aborrecida el da en que naciste.
'Yo pas junto a ti y te vi revolcndote en tu sangre. Mientras [estabas] en tu sangre, te dije: "Vive!" S, te dije, mientras [estabas] en tu sangre: "Vive!"
'Te hice tan numerosa como la hierba del campo. Y creciste, te hiciste grande y llegaste a la plenitud de tu hermosura; se formaron [tus] pechos y creci tu pelo, pero estabas desnuda y descubierta.
'Entonces pas junto a ti y te vi, y he aqu, tu tiempo era tiempo de amores; extend mi manto sobre ti y cubr tu desnudez. Te hice juramento y entr en pacto contigo' -- declara el Seor DIOS -- 'y fuiste ma.
'Te lav con agua, te limpi la sangre y te ung con aceite.
'Te vest con tela bordada y puse en tus pies sandalias de piel de marsopa; te envolv con lino fino y te cubr con seda.
'Te engalan con adornos, puse brazaletes en tus manos y un collar a tu cuello.
'Puse un anillo en tu nariz, pendientes en tus orejas y una hermosa corona en tu cabeza.
'Estabas adornada con oro y plata, y tu vestido era de lino fino, seda y tela bordada. Comas flor de harina, miel y aceite; eras hermosa en extremo y llegaste a la realeza.
'Entonces tu fama se divulg entre las naciones por tu hermosura, que era perfecta, gracias al esplendor que yo puse en ti' -- declara el Seor DIOS.
'Pero t confiaste en tu hermosura, te prostituiste a causa de tu fama y derramaste tus prostituciones a todo el que pasaba, fuera quien fuera.
'Tomaste [algunos] de tus vestidos y te hiciste lugares altos de varios colores, y te prostituiste en ellos, cosa que nunca debiera haber sucedido ni jams suceder.
'Tomaste tambin tus bellas joyas de oro y de plata que yo te haba dado, y te hiciste imgenes de hombres para prostituirte con ellas.
'Tomaste tu tela bordada y las cubriste, y ofreciste ante ellas mi aceite y mi incienso.
'Tambin te di mi pan, la flor de harina, el aceite y la miel con que yo te alimentaba, y lo ofrecas ante ellas como aroma agradable. As sucedi' -- declara el Seor DIOS.
'Tomaste adems a tus hijos y a tus hijas que habas dado a luz para m, y se los sacrificaste como alimento. Acaso eran poca cosa tus prostituciones,
para que mataras a mis hijos y se los ofrecieras hacindolos pasar [por fuego]?
'Y en todas tus abominaciones y prostituciones no te acordaste de los das de tu juventud, cuando estabas desnuda y descubierta y revolcndote en tu sangre.
'Y sucedi que despus de toda tu maldad ("Ay, ay de ti!" -- declara el Seor DIOS)
te edificaste un santuario y te hiciste un lugar alto en todas las plazas.
'En toda cabecera de camino te edificaste tu lugar alto, y abominable hiciste tu hermosura; y te entregaste a todo el que pasaba y multiplicaste tu prostitucin.
'Tambin te prostituiste a los egipcios, tus vecinos de cuerpos robustos, y multiplicaste tu prostitucin para provocarme a ira.
'Y he aqu, yo extend mi mano contra ti y disminu tus raciones. Y te entregu al deseo de las que te odiaban, las hijas de los filisteos, que se avergonzaban de tu conducta deshonesta.
'Adems, te prostituiste a los asirios porque no te habas saciado; te prostituiste a ellos y ni aun entonces te saciaste.
'Tambin multiplicaste tu prostitucin en la tierra de los mercaderes, Caldea, y ni aun con esto te saciaste.'"
Qu dbil es tu corazn -- declara el Seor DIOS -- cuando haces todas estas cosas, las acciones de una ramera desvergonzada!
Cuando edificaste tu santuario en toda cabecera de camino y te hiciste tu lugar alto en cada plaza, al desdear la paga, no eras como la ramera.
Mujer adltera, que en lugar de su marido recibes a extraos!
A todas las rameras les dan regalos, pero t dabas regalos a todos tus amantes y los sobornabas para que vinieran a ti de todas partes para tus prostituciones.
En tus prostituciones eras lo contrario de las [otras] mujeres: nadie te solicitaba para fornicar; t dabas la paga, pero a ti ninguna paga se te daba. Eras distinta.
Por tanto, ramera, oye la palabra del SEOR.
As dice el Seor DIOS: Por cuanto fue derramada tu lascivia y descubierta tu desnudez en tus prostituciones con tus amantes y con todos tus detestables dolos, y a causa de la sangre de tus hijos que les ofreciste,
por tanto, he aqu, yo reunir a todos tus amantes con quienes te gozaste, a todos los que amaste [y] a todos los que aborreciste; los reunir de todas partes contra ti, descubrir tu desnudez ante ellos y ellos vern toda tu desnudez.
Te juzgar como son juzgadas las adlteras y las que derraman sangre, y traer sobre ti sangre de furor y de celos.
Tambin te entregar en manos de tus amantes y ellos derribarn tus santuarios, destruirn tus lugares altos, te despojarn de tus vestidos, te quitarn tus bellas joyas y te dejarn desnuda y descubierta.
Incitarn contra ti una multitud, y te apedrearn y te harn pedazos con sus espadas.
Prendern fuego a tus casas y ejecutarn juicios contra ti a la vista de muchas mujeres. Y har que dejes de ser ramera y no dars ms paga [a tus amantes.]
Desahogar mi furor en ti; mis celos se apartarn de ti, me apaciguar y no me enojar ms.
Por cuanto no te has acordado de los das de tu juventud, sino que me has irritado con todas estas cosas, he aqu, tambin yo har recaer tu conducta sobre [tu] cabeza -- declara el Seor DIOS -- para que no cometas esta lascivia con todas tus [otras] abominaciones.
He aqu, todo aquel que cita proverbios repetir [este] proverbio acerca de ti, diciendo: "Cual la madre, tal la hija."
Eres hija de tu madre que aborreci a su marido y a sus hijos, y hermana de tus hermanas que aborrecieron a sus maridos y a sus hijos. Vuestra madre era hetea y vuestro padre amorreo.
Tu hermana mayor es Samaria que con sus hijas habita al norte de ti, y tu hermana menor es Sodoma que habita al sur de ti con sus hijas.
Pero no [slo] has andado en sus caminos y has hecho segn sus abominaciones, sino que, como si eso fuera muy poco, te has corrompido ms que ellas en todos tus caminos.
Vivo yo -- declara el Seor DIOS -- que tu hermana Sodoma y sus hijas no han hecho como t y tus hijas habis hecho.
He aqu, sta fue la iniquidad de tu hermana Sodoma: arrogancia, abundancia de pan y completa ociosidad tuvieron ella y sus hijas; pero no ayudaron al pobre ni al necesitado,
y se enorgullecieron y cometieron abominaciones delante de m. Y cuando [lo] vi las hice desaparecer.
Ni an Samaria ha cometido ni la mitad de tus pecados, pues t has multiplicado tus abominaciones ms que ellas, y has hecho aparecer justas a tus hermanas con todas las abominaciones que has cometido.
Tambin t, carga con tu ignominia ya que has hecho juicios favorables de tus hermanas. A causa de tus pecados, en los que obraste en forma ms abominable que ellas, ellas son ms justas que t. T pues, avergnzate tambin y carga con tu ignominia, ya que hiciste parecer justas a tus hermanas.
Y cambiar su suerte, la suerte de Sodoma y de sus hijas, la suerte de Samaria y de sus hijas, y junto con ellas, tu propia suerte,
para que cargues con tu humillacin y te avergences de todo lo que has hecho cuando seas consuelo para ellas.
Y tus hermanas, Sodoma con sus hijas y Samaria con sus hijas, volvern a su estado anterior; tambin t y tus hijas volveris a vuestro estado anterior.
[El nombre de] tu hermana Sodoma no era mencionado en tu boca el da de tu soberbia,
antes que fuera descubierta tu maldad. Como ella has venido a ser t el oprobio de las hijas de Edom y de todas sus vecinas [y] de las hijas de los filisteos que te desprecian por todos lados.
Llevas sobre ti [el castigo] de tu lascivia y de tus abominaciones -- declara el SEOR.
Porque as dice el Seor DIOS: Yo har contigo como has hecho t, que has despreciado el juramento violando el pacto.
Yo recordar sin embargo mi pacto contigo en los das de tu juventud, y establecer para ti un pacto eterno.
Entonces te acordars de tus caminos y te avergonzars cuando recibas a tus hermanas, las mayores que t [y] las menores que t; y te las dar por hijas, pero no por causa de tu pacto.
Establecer mi pacto contigo; y sabrs que yo soy el SEOR;
para que recuerdes y te avergences, y nunca ms abras la boca a causa de tu humillacin, cuando yo te haya perdonado por todo lo que has hecho -- declara el Seor DIOS.
Y vino a m la palabra del SEOR, diciendo:
Hijo de hombre, propn un enigma y relata una parbola a la casa de Israel.
Y dirs: "As dice el Seor DIOS: 'Una gran guila de grandes alas, largos piones y espeso plumaje de muchos colores, vino al Lbano y se llev la cima del cedro;
arranc el ms alto de sus renuevos, lo llev a una tierra de mercaderes y lo puso en una ciudad de comerciantes.
'Despus tom de la semilla de la tierra y la plant en terreno frtil. [La] puso junto a aguas abundantes; la plant [como] un sauce.
'Brot y se hizo una vid muy extendida, de poca altura, con sus sarmientos vueltos hacia el guila, pero sus races quedaron debajo de ella. As se hizo una vid, ech pmpanos y se hizo frondosa.
'Pero haba otra gran guila de grandes alas y abundante plumaje, y he aqu, esta vid dobl sus races hacia ella, y hacia ella extendi sus sarmientos desde los surcos donde estaba plantada para que la regara.
'En tierra frtil, junto a aguas abundantes estaba plantada, para echar ramas y dar fruto, para hacerse una vid excelente.'"
Di: "As dice el Seor DIOS: 'Prosperar? No arrancar sus races y cortar su fruto para que se seque y se sequen todas sus hojas tiernas? Y no [har falta] gran poder ni mucha gente para arrancarla de sus races.
'He aqu, est plantada, prosperar? Cuando el viento solano la azote, no se secar totalmente? En los surcos donde creci se secar.'"
Y vino a m la palabra del SEOR, diciendo:
Di ahora a la casa rebelde: "No sabis lo que [significan] estas cosas?" Di: "He aqu, el rey de Babilonia vino a Jerusaln, tom a su rey y a sus prncipes y los llev consigo a Babilonia.
"Y tom [a uno] de la familia real, hizo un pacto con l y le hizo prestar juramento. Se llev tambin a los poderosos de la tierra,
para que el reino quedara sometido sin poder levantarse, a fin de que guardando su pacto se mantuviera.
"Pero se ha rebelado contra l enviando embajadores a Egipto para que le den caballos y muchas tropas. Tendr xito? Escapar el que hace tales cosas? Puede romper el pacto y escapar?
"Vivo yo" -- declara el Seor DIOS -- "que ciertamente en la tierra del rey que lo puso en el trono, cuyo juramento despreci y cuyo pacto rompi, all, en medio de Babilonia, morir.
"Ni con poderoso ejrcito ni con gran compaa lo ayudar Faran en la guerra, cuando levanten terraplenes y construyan muros de asedio para cortar muchas vidas.
"Pues ha despreciado el juramento al romper el pacto; he aqu, jur fidelidad pero hizo todas estas cosas. No escapar."
Por tanto, as dice el Seor DIOS: Vivo yo, que ciertamente mi juramento que l despreci, mi pacto que l rompi, lo har recaer sobre su cabeza.
Y tender sobre l mi red y ser atrapado en mi trampa. Entonces lo llevar a Babilonia y all entrar en juicio con l [por] la infidelidad que ha cometido contra m.
Y todos los escogidos de todas sus tropas a espada caern, y los sobrevivientes sern esparcidos a todos los vientos; y sabris que yo, el SEOR, he hablado.
As dice el Seor DIOS: Yo tambin tomar [un renuevo] de lo ms alto de la copa del cedro y [lo] plantar; arrancar de la punta de sus renuevos uno tierno y [lo] plantar en un monte alto y eminente.
En el alto monte de Israel lo plantar; extender ramas y dar fruto, y llegar a ser un cedro majestuoso. Debajo de l anidarn toda clase de aves, a la sombra de sus ramas anidarn.
Y todos los rboles del campo sabrn que yo soy el SEOR; humillo al rbol elevado y elevo al rbol humilde; seco al rbol verde y hago reverdecer al rbol seco. Yo, el SEOR, he hablado y [lo] har.
Y vino a m la palabra del SEOR, diciendo:
Qu queris decir al usar este proverbio acerca de la tierra de Israel, que dice: "Los padres comen las uvas agrias, y los dientes de los hijos tienen dentera"?
Vivo yo -- declara el Seor DIOS -- que no volveris a usar ms este proverbio en Israel.
He aqu, todas las almas son mas; tanto el alma del padre como el alma del hijo mas son. El alma que peque, sa morir.
Pero el hombre que es justo, y practica el derecho y la justicia,
[y] no come en [los santuarios de] los montes ni levanta sus ojos a los dolos de la casa de Israel, ni amancilla a la mujer de su prjimo, ni se acerca a una mujer durante su menstruacin;
el hombre que no oprime a nadie, sino que devuelve al deudor su prenda; que no comete robo, [sino que] da su pan al hambriento y cubre al desnudo con ropa,
que no presta [dinero] a inters ni exige [con] usura, que retrae su mano de la maldad [y] hace juicio verdadero entre hombre y hombre,
que anda en mis estatutos y mis ordenanzas obrando fielmente, se es justo; ciertamente vivir -- declara el Seor DIOS.
Pero si engendra un hijo violento que derrama sangre y que hace cualquiera de estas cosas a un hermano
(aunque l mismo no hizo ninguna de estas cosas), que tambin come en [los santuarios de] los montes y amancilla a la mujer de su prjimo,
oprime al pobre y al necesitado, comete robo, no devuelve la prenda, que levanta sus ojos a los dolos [y] comete abominacin,
que presta a inters y exige [con] usura; vivir? No vivir! Ha cometido todas estas abominaciones, ciertamente morir; su sangre ser sobre l.
Mas he aqu, si engendra un hijo que observa todos los pecados que su padre ha cometido, y vindo[lo] no hace lo mismo,
no come en [los santuarios de] los montes, ni levanta sus ojos a los dolos de la casa de Israel, ni amancilla a la mujer de su prjimo,
que no oprime a nadie, ni retiene la prenda, ni comete robo, [sino que] da su pan al hambriento y cubre al desnudo con ropa,
que retrae su mano del pobre, no cobra inters ni usura, cumple mis ordenanzas y anda en mis estatutos, se no morir por la iniquidad de su padre, ciertamente vivir.
Su padre, que practic la extorsin, rob [a su] hermano e hizo lo que no era bueno en medio de su pueblo, he aqu, morir por su iniquidad.
Y vosotros decs: "Por qu no carga el hijo con la iniquidad de su padre?" Cuando el hijo ha practicado el derecho y la justicia, ha observado todos mis estatutos y los ha cumplido, ciertamente vivir.
El alma que peque, sa morir. El hijo no cargar con la iniquidad del padre, ni el padre cargar con la iniquidad del hijo; la justicia del justo ser sobre l y la maldad del impo ser sobre l.
Pero si el impo se aparta de todos los pecados que ha cometido, guarda todos mis estatutos y practica el derecho y la justicia, ciertamente vivir, no morir.
Ninguna de las transgresiones que ha cometido le sern recordadas; por la justicia que ha practicado, vivir.
Acaso me complazco yo en la muerte del impo -- declara el Seor DIOS -- y no en que se aparte de sus caminos y viva?
Pero si el justo se aparta de su justicia y comete iniquidad, actuando conforme a todas las abominaciones que comete el impo, vivir? Ninguna de las obras justas que ha hecho le sern recordadas; por la infidelidad que ha cometido y el pecado que ha cometido, por ellos morir.
Y vosotros decs: "No es recto el camino del Seor." Od ahora, casa de Israel: No es recto mi camino? No son vuestros caminos los que no son rectos?
Cuando el justo se aparta de su justicia, comete iniquidad y muere a causa de ello, por la iniquidad que ha cometido, morir.
Y cuando el impo se aparta de la maldad que ha cometido y practica el derecho y la justicia, salvar su vida.
Porque consider y se apart de todas las transgresiones que haba cometido, ciertamente vivir, no morir.
Pero la casa de Israel dice: "El camino del Seor no es recto." No son rectos mis caminos, oh casa de Israel? No son vuestros caminos los que no son rectos?
Por tanto, os juzgar, a cada uno conforme a su conducta, oh casa de Israel -- declara el Seor DIOS -- . Arrepentos y apartaos de todas vuestras transgresiones, para que la iniquidad no os sea piedra de tropiezo.
Arrojad de vosotros todas las transgresiones que habis cometido, y haceos un corazn nuevo y un espritu nuevo. Por qu habis de morir, casa de Israel?
Pues yo no me complazco en la muerte de nadie
Y t, eleva una elega por los prncipes de Israel,
y di: "Qu era tu madre? una leona entre leones. Echada en medio de leoncillos, cri a sus cachorros.
"Cuando exalt a uno de sus cachorros, [ste] se hizo len, y aprendi a desgarrar [su] presa; devor hombres.
"Entonces oyeron de l las naciones; en su foso fue capturado, y lo llevaron con garfios a la tierra de Egipto.
"Cuando ella vio, mientras aguardaba, [que] su esperanza estaba perdida, tom otro de sus cachorros y lo hizo un leoncillo.
"Y l andaba entre los leones; hecho [ya] un leoncillo, y aprendi a desgarrar [su] presa; devor hombres;
destruy sus torres fortificadas y asol sus ciudades; la tierra y cuanto haba en ella estaban aterrados por el estruendo de sus rugidos.
"Entonces se pusieron contra l los pueblos de las provincias de alrededor, y tendieron sobre l su red; en su foso fue capturado.
"Lo pusieron en una jaula con garfios y lo llevaron al rey de Babilonia; lo llevaron enjaulado para que no se oyera ms su voz en los montes de Israel.
"Tu madre era como una vid en tu via, plantada junto a las aguas; estaba llena de frutos y ramas por la abundancia de aguas.
"Tena ramas fuertes propias para cetros de gobernantes, y su estatura se elev hasta en medio de las nubes, y fue vista a causa de su altura [y] por sus muchos sarmientos.
"Pero fue arrancada con furor, derribada a tierra, y el viento solano sec su fruto; su rama fuerte fue quebrada y se sec; el fuego la consumi.
"Y ahora est plantada en el desierto, en una tierra rida y reseca.
"Y ha salido fuego de [su] rama, ha consumido sus pmpanos [y] su fruto, y no queda en ella rama fuerte, [para] cetro de gobernante." sta es una elega, y de elega servir.
Y sucedi que en el ao sptimo, el [da] diez del quinto mes, vinieron algunos de los ancianos de Israel a consultar al SEOR, y se sentaron delante de m.
Y vino a m la palabra del SEOR, diciendo:
Hijo de hombre, habla a los ancianos de Israel y diles: "As dice el Seor DIOS: 'Vens a consultarme? Vivo yo, que no me dejar consultar por vosotros'" -- declara el Seor DIOS.
Los juzgars? [Los] juzgars, hijo de hombre? Hazles saber las abominaciones de sus padres,
y diles: "As dice el Seor DIOS: 'El da que escog a Israel y jur a los descendientes de la casa de Jacob, me di a conocer a ellos en la tierra de Egipto, y les jur diciendo: Yo soy el SEOR vuestro Dios;
aquel da les jur que los sacara de la tierra de Egipto a una tierra que yo haba escogido para ellos, que mana leche y miel y que es la ms hermosa de todas las tierras.
'Y les dije: "Arroje cada uno las cosas detestables que os atraen, y no os contaminis con los dolos de Egipto; yo soy el SEOR vuestro Dios."
'Pero se rebelaron contra m y no quisieron escucharme; no arrojaron las cosas detestables que les atraan, ni abandonaron los dolos de Egipto. Entonces decid derramar mi furor sobre ellos, para desahogar contra ellos mi ira en medio de la tierra de Egipto.
'Pero actu en consideracin a mi nombre, para que no fuera profanado ante los ojos de las naciones en medio de las cuales [vivan, y] a cuya vista me haba dado a conocer sacndolos de la tierra de Egipto.
'Los saqu, pues, de la tierra de Egipto y los llev al desierto.
'Les di mis estatutos y les hice conocer mis decretos, por los cuales el hombre vivir si los cumple.
'Tambin les di mis das de reposo por seal entre ellos y yo, para que supieran que yo soy el SEOR, el que los santifica.
'Pero la casa de Israel se rebel contra m en el desierto; no anduvieron en mis estatutos y desecharon mis decretos, por los cuales el hombre que los cumple vivir, y mis das de reposo profanaron en gran manera. Entonces decid derramar mi furor sobre ellos en el desierto, para exterminarlos.
'Pero actu en consideracin a mi nombre, para que no fuera profanado ante los ojos de las naciones a cuya vista los haba sacado.
'Tambin les jur en el desierto que no los llevara a la tierra que les haba dado, que mana leche y miel y que es la ms hermosa de todas las tierras,
porque desecharon mis decretos, no anduvieron en mis estatutos y profanaron mis das de reposo, porque su corazn se iba tras sus dolos.
'Sin embargo, mi ojo los perdon para no destruirlos, y no los hice exterminar en el desierto.
'Y dije a sus hijos en el desierto: "No andis en los estatutos de vuestros padres, ni guardis sus decretos, ni os contaminis con sus dolos.
"Yo soy el SEOR vuestro Dios; andad en mis estatutos, guardad mis decretos y ponedlos por obra.
"Y santificad mis das de reposo; y que sean una seal entre yo y vosotros, para que sepis que yo soy el SEOR vuestro Dios."
'Pero los hijos se rebelaron contra m, no anduvieron en mis estatutos, ni tuvieron cuidado de cumplir mis decretos, por los cuales el hombre que los cumple vivir, [y] profanaron mis das de reposo. Entonces decid derramar mi furor sobre ellos, para desahogar contra ellos mi ira en el desierto.
'Pero retir mi mano y actu en consideracin a mi nombre, para que no fuera profanado ante los ojos de las naciones a cuya vista los haba sacado.
'Tambin yo les jur en el desierto que los dispersara entre las naciones y los esparcira por las tierras,
porque no haban cumplido mis decretos, haban desechado mis estatutos y haban profanado mis das de reposo, y tras los dolos de sus padres se iban sus ojos.
'Tambin les di estatutos que no eran buenos y decretos por los cuales no podran vivir;
y los declar inmundos en sus ofrendas, pues hicieron pasar [por el fuego] a todos sus primognitos, a fin de llenarlos de terror, para que supieran que yo soy el SEOR.'"
Por tanto, hijo de hombre, habla a la casa de Israel, y diles: "As dice el Seor DIOS: 'Aun en esto me han blasfemado vuestros padres actuando deslealmente contra m.
'Cuando los traje a la tierra que haba jurado darles, miraron a toda colina alta y todo rbol frondoso, y all ofrecieron sus sacrificios y all presentaron sus ofrendas provocativas; all presentaron tambin su aroma agradable y all derramaron sus libaciones.
'Entonces les dije: "Qu es el lugar alto adonde vais?" Y se le dio el nombre de Bama hasta el da de hoy.'"
Por tanto, di a la casa de Israel: "As dice el Seor DIOS: 'Os contaminaris a la manera de vuestros padres y os prostituiris tras sus abominaciones?
'Cuando ofrecis vuestras ofrendas, cuando hacis pasar por el fuego a vuestros hijos, os contaminis con todos vuestros dolos hasta el da de hoy. Y me dejar consultar yo por vosotros, casa de Israel? Vivo yo' -- declara el Seor DIOS -- 'que no me dejar consultar por vosotros.
'Y no suceder lo que estis pensando, cuando decs: "Seremos como las naciones, como las tribus de otras tierras, que sirven a la madera y a la piedra."
'Vivo yo' -- declara el Seor DIOS -- 'que con mano fuerte, con brazo extendido y con furor derramado yo ser rey sobre vosotros.
'Y os sacar de entre los pueblos y os reunir de las tierras donde estis dispersos con mano fuerte, con brazo extendido y con furor derramado;
y os llevar al desierto de los pueblos y all entrar en juicio con vosotros cara a cara.
'Como entr en juicio con vuestros padres en el desierto de la tierra de Egipto, as entrar en juicio con vosotros' -- declara el Seor DIOS.
'Y os har pasar bajo la vara y os har entrar en el vnculo del pacto;
y separar de vosotros a los rebeldes, a los que han transgredido contra m; y los sacar de la tierra donde peregrinan, pero no entrarn en la tierra de Israel. Y sabris que yo soy el SEOR.
'En cuanto a vosotros, casa de Israel' -- as dice el Seor DIOS -- 'vaya cada uno a servir a sus dolos; pero ms tarde ciertamente me escucharis y no profanaris ms mi santo nombre con vuestras ofrendas y con vuestros dolos.
'Porque en mi santo monte, en el alto monte de Israel' -- declara el Seor DIOS -- 'all me servir toda la casa de Israel, toda ella, en [esta] tierra; all los aceptar y all reclamar vuestras ofrendas y las primicias de vuestros dones con todas vuestras cosas sagradas.
'Como aroma agradable os aceptar, cuando os haya sacado de entre los pueblos y os haya recogido de las tierras donde estis dispersos; y mostrar mi santidad entre vosotros a la vista de las naciones.
'Y sabris que yo soy el SEOR, cuando os traiga a la tierra de Israel, a la tierra que jur dar a vuestros padres.
'All os acordaris de vuestros caminos y de todas vuestras obras con las que os habis contaminado, y os aborreceris a vosotros mismos por todas las iniquidades que habis cometido.
'Y sabris que yo soy el SEOR, cuando acte con vosotros en consideracin a mi nombre, y no conforme a vuestros malos caminos ni conforme a vuestras perversas obras, casa de Israel'" -- declara el Seor DIOS.
Y vino a m la palabra del SEOR, diciendo:
Hijo de hombre, pon tu rostro hacia Teman y habla contra el sur, profetiza contra el bosque del Neguev,
y di al bosque del Neguev: "Oye la palabra del SEOR. As dice el Seor DIOS: 'He aqu, voy a prenderte un fuego que consumir en ti todo rbol verde y todo rbol seco; no se apagar la llama abrasadora, y ser quemada por ella toda la superficie, desde el sur hasta el norte.
'Y toda carne ver que yo, el SEOR, lo he encendido; no se apagar.'"
Entonces dije: Ah, Seor DIOS! Ellos dicen de m: "No habla ste [ms que] parbolas?"
Vino a m la palabra del SEOR, diciendo:
Hijo de hombre, pon tu rostro hacia Jerusaln y habla contra los santuarios, profetiza contra la tierra de Israel,
y di a la tierra de Israel: "As dice el SEOR: 'He aqu, estoy contra ti; sacar mi espada de la vaina y cortar de ti al justo y al impo.
'Puesto que he de cortar de ti al justo y al impo, por tanto mi espada saldr de la vaina contra toda carne desde el sur [hasta] el norte.
'As sabr toda carne que yo, el SEOR, he sacado mi espada de la vaina. No volver ms [a su vaina].'"
Y t, hijo de hombre, gime con corazn quebrantado; con amargura gemirs a la vista de ellos.
Y cuando te digan: "Por qu gimes?", dirs: "Por la noticia que viene, todo corazn desfallecer, toda mano se debilitar, todo espritu se apagar y toda rodilla flaquear. He aqu, viene y suceder" -- declara el Seor DIOS.
Y vino a m la palabra del SEOR, diciendo:
Hijo de hombre, profetiza, y di: "As dice el SEOR." Di: "Espada, espada afilada y tambin pulida.
"Para la matanza ha sido afilada, para brillar como el rayo ha sido pulida." Acaso hemos de alegrarnos, cuando el cetro de mi hijo desprecia toda vara?
Es dada para que sea pulida, para que sea empuada; ha sido afilada la espada, ha sido pulida, para ponerla en manos del matador.
Clama y gime, hijo de hombre, porque ella est contra mi pueblo, est contra todos los prncipes de Israel; ellos son entregados a la espada [junto] con mi pueblo; por tanto, golpa[te] el muslo.
Porque la prueba [est hecha;] y qu si el cetro mismo que desprecia [la espada] deja de existir? -- declara el Seor DIOS.
T, pues, hijo de hombre, profetiza y bate palmas; sea la espada duplicada [y] triplicada, la espada para los muertos. Es la espada de la gran vctima, que los tiene rodeados,
para que [sus] corazones se acobarden y caigan muchos. En todas sus puertas he puesto la espada reluciente. Ah!, hecha para centellear, pulida para la matanza.
Mustrate afilada, ve a la derecha; preprate, ve a la izquierda, adondequiera que tu filo sea dirigido.
Tambin yo batir palmas, y aplacar mi furor. Yo, el SEOR, he hablado.
Y vino a m la palabra del SEOR, diciendo:
Y t, hijo de hombre, traza dos caminos por donde venga la espada del rey de Babilonia; ambos saldrn de una misma tierra. Haz una seal y ponla al comienzo del camino a la ciudad.
Trazars el camino por donde venga la espada hacia Rab de los hijos de Amn, y hacia Jud, que en Jerusaln [tiene su] fortaleza.
Porque el rey de Babilonia se ha detenido en la bifurcacin del camino, al comienzo de los dos caminos, para emplear la adivinacin; sacude las saetas, consulta con los dolos domsticos, observa el hgado.
En su mano derecha vino el vaticinio: Jerusaln. A colocar arietes, a llamar a la matanza, a alzar la voz en grito de guerra, a poner arietes contra las puertas, a levantar terraplenes, a edificar muro de asedio!
Pero fue para los judos como vaticinio falso a sus ojos, [pues] haban hecho juramentos solemnes. Pero l [les] har recordar [su] iniquidad y sern apresados.
Por tanto, as dice el Seor DIOS: "Por cuanto habis hecho que vuestra iniquidad sea recordada poniendo al descubierto vuestras transgresiones, de modo que se manifiestan vuestros pecados en todas vuestras obras, por cuanto habis sido recordados, seris apresados por [su] mano.
"Y t, infame [y] malvado prncipe de Israel, cuyo da ha llegado, la hora del castigo final",
as dice el Seor DIOS: "Qutate la tiara y depn la corona; esto cambiar; lo humilde ser ensalzado y lo ensalzado ser humillado.
"A ruina, a ruina, a ruina lo reducir; tampoco esto suceder hasta que venga aquel a quien pertenece el derecho, y [a quien] yo [se] lo dar."
Y t, hijo de hombre, profetiza y di: "As dice el Seor DIOS acerca de los hijos de Amn y de su oprobio". Dirs: "La espada, la espada est desenvainada, para la matanza est pulida, para hacer exterminio, para centellear
(mientras ellos ven para ti visiones falsas, mientras adivinan para ti mentiras), para ponerla sobre los cuellos de los infames malvados cuyo da ha llegado en la hora del castigo final.
"Vulve[la] a su vaina. En el lugar donde fuiste creada, en tu tierra de origen, te juzgar.
"Y derramar sobre ti mi indignacin, soplar sobre ti el fuego de mi furor y te entregar en mano de hombres brutales, expertos en destruccin.
"Sers pasto del fuego, tu sangre quedar en medio de la tierra; no quedar memoria de ti, porque yo, el SEOR, he hablado."
Y vino a m la palabra del SEOR, diciendo:
T, hijo de hombre, Vas a juzgar? Vas a juzgar a la ciudad sanguinaria? Hazle saber todas sus abominaciones.
Dirs: "As dice el Seor DIOS: 'Ciudad que derrama sangre en medio de s misma para que llegue su hora, y que se hace dolos para contaminarse,
por la sangre que has derramado te has hecho culpable, y con los dolos que has hecho te has contaminado. Has hecho acercar tu da y has llegado al trmino de tus aos. Por tanto te he hecho oprobio de las naciones y objeto de burla de todas las tierras.
'Las que estn cerca de ti y las que estn lejos se burlarn de ti, [ciudad] de mala fama, llena de confusin.
'He aqu, los prncipes de Israel, cada uno segn su poder, han estado en ti para derramar sangre.
'En ti despreciaron al padre y a la madre, en medio de ti trataron con violencia al extranjero y en ti oprimieron al hurfano y a la viuda.
'Has despreciado mis cosas sagradas y profanado mis das de reposo.
'En ti han estado calumniadores para derramar sangre, en ti han comido en [los santuarios de] los montes [y] en ti han cometido perversidades.
'En ti se ha descubierto la desnudez del padre, en ti han humillado a la que estaba impura por su menstruacin.
'Uno ha cometido abominacin con la mujer de su prjimo, otro ha manchado a su nuera con lascivia, y en ti otro ha humillado a su hermana, la hija de su padre.
'En ti se ha recibido soborno para derramar sangre; has tomado inters y usura, y has daado a tus prjimos, extorsionndolos y de m te has olvidado' -- declara el Seor DIOS.
'Y he aqu, bato palmas contra las ganancias deshonestas que has adquirido y contra el derramamiento de sangre que hay en medio de ti.
'Aguantar tu corazn o sern fuertes tus manos en los das que yo acte contra ti? Yo, el SEOR, he hablado y [lo] har.
'Yo te dispersar entre las naciones, te esparcir por las tierras y har desaparecer de ti tu inmundicia.
'Y por ti misma quedars profanada a la vista de las naciones; y sabrs que yo soy el SEOR.'"
Y vino a m la palabra del SEOR, diciendo:
Hijo de hombre, la casa de Israel se ha convertido en escoria para m; todos ellos son bronce, estao, hierro y plomo en medio del horno; escoria de plata son.
Por tanto, as dice el Seor DIOS: "Por cuanto todos vosotros os habis convertido en escoria, por tanto, he aqu, os voy a reunir en medio de Jerusaln.
"Como se junta plata, bronce, hierro, plomo y estao en medio del horno, y se atiza el fuego en l para fundir[los,] as [os] juntar yo en mi ira y en mi furor, os pondr [all] y os fundir.
"Os reunir y atizar sobre vosotros el fuego de mi furor, y seris fundidos en medio de ella.
"Como se funde la plata en el horno, as seris fundidos en medio de ella; y sabris que yo, el SEOR, he derramado mi furor sobre vosotros."
Y vino a m la palabra del SEOR, diciendo:
Hijo de hombre, dile: "T eres tierra que no ha sido lavada ni mojada con la lluvia el da de la indignacin."
Hay conspiracin de sus profetas en medio de ella, como len rugiente que desgarra la presa. Han devorado almas, de las riquezas y cosas preciosas se han apoderado, las viudas se han multiplicado en medio de ella.
Sus sacerdotes han violado mi ley y han profanado mis cosas sagradas; entre lo sagrado y lo profano no han hecho diferencia, y entre lo inmundo y lo limpio no han enseado a distinguir; han escondido sus ojos de mis das de reposo, y he sido profanado entre ellos.
Sus prncipes en medio de ella son como lobos que desgarran la presa, derramando sangre [y] destruyendo vidas para obtener ganancias injustas.
Y sus profetas los han recubierto con cal, viendo visiones falsas y adivinndoles mentiras, diciendo: "As dice el Seor DIOS", cuando el SEOR no ha hablado.
Las gentes de la tierra han hecho violencia y cometido robo, han oprimido al pobre y al necesitado y han maltratado injustamente al extranjero.
Busqu entre ellos alguno que levantara un muro y se pusiera en pie en la brecha delante de m a favor de la tierra, para que yo no la destruyera, pero no [lo] hall.
He derramado, pues, mi indignacin sobre ellos; con el fuego de mi furor los he consumido; he hecho recaer su conducta sobre sus cabezas -- declara el Seor DIOS.
Y vino a m la palabra del SEOR, diciendo:
Hijo de hombre, haba dos mujeres, hijas de una madre,
que se prostituyeron en Egipto; se prostituyeron en su juventud. All fueron palpados sus pechos y all fueron acariciados sus senos virginales.
Sus nombres eran Ahol, la mayor, y Aholib, su hermana. Vinieron a ser mas y dieron a luz hijos e hijas. Y [en cuanto a] sus nombres, Ahol es Samaria y Aholib es Jerusaln.
Y Ahol se prostituy cuando era ma; y se apasion de sus amantes, los asirios, vecinos suyos,
vestidos de prpura, gobernadores y oficiales, todos ellos jvenes apuestos, jinetes montados a caballo.
Cometi sus prostituciones con ellos, con lo ms selecto de los asirios; y con todos los que se haba apasionado, con todos sus dolos se contamin.
Y no abandon sus prostituciones de Egipto; pues con ella [muchos] en su juventud se haban acostado, y acariciaron sus senos virginales y derramaron sobre ella su pasin.
Por tanto, la entregu en manos de sus amantes, en mano de los asirios, de los que se haba apasionado.
Ellos descubrieron su desnudez, se llevaron a sus hijos y a sus hijas, y a ella la mataron a espada. Y vino a ser ejemplo para las mujeres, pues se ejecutaron juicios contra ella.
Y aunque su hermana Aholib vio [esto,] se corrompi en su pasin ms que ella, y sus prostituciones fueron mayores que las prostituciones de su hermana.
Se apasion de los asirios, gobernadores y oficiales, vecinos [suyos,] lujosamente vestidos, jinetes montados a caballo, todos ellos jvenes apuestos.
Y vi que ella se haba contaminado; un mismo camino seguan las dos.
Y aument sus prostituciones. Vio hombres pintados en la pared, figuras de caldeos pintadas con bermelln,
ceidos sus lomos con cinturones [y] amplios turbantes en sus cabezas, con aspecto de oficiales todos ellos, semejantes a los babilonios de Caldea, tierra de su nacimiento.
Cuando los vio se apasion de ellos y les envi mensajeros a Caldea.
Y vinieron a ella los babilonios, al lecho de amores, y la contaminaron con sus prostituciones. Y despus de haber sido contaminada con ellos, su alma se hasti de ellos.
Revel sus prostituciones y descubri su desnudez; entonces me hasti de ella como me haba hastiado de su hermana.
Pero ella multiplic sus prostituciones, recordando los das de su juventud, cuando se prostitua en la tierra de Egipto.
Y se apasion de sus amantes, cuya carne es [como] la carne de los asnos y cuyo flujo es [como] el flujo de los caballos.
Aoraste as la lujuria de tu juventud, cuando los egipcios palpaban tu seno, acariciando los pechos de tu juventud.
Por tanto, Aholib, as dice el Seor DIOS: "He aqu, incitar contra ti a tus amantes, de los que te alejaste, y los traer contra ti de todos lados:
los babilonios y todos los caldeos, [los de] Pecod, Soa y Coa, y con ellos todos los asirios, jvenes apuestos, todos ellos gobernadores y oficiales, capitanes y de renombre, todos montados a caballo.
"Y vendrn contra ti con armas, carros y carretas, y con multitud de pueblos. Se apostarn contra ti de todos lados con coraza, escudo y yelmo; a ellos les encargar el juicio y ellos te juzgarn conforme a sus costumbres.
"Pondr contra ti mi celo, y te tratarn con furor; te arrancarn la nariz y las orejas, y tus sobrevivientes caern a espada; te quitarn tus hijos y tus hijas, y los que queden sern consumidos por el fuego.
"Tambin te despojarn de tus vestidos y te quitarn tus bellas joyas.
"As pondr fin a tu lujuria y a tu prostitucin [tradas] de la tierra de Egipto, y no levantars [ms] tus ojos hacia ellos ni recordars ms a Egipto."
Porque as dice el Seor DIOS: "He aqu, yo te entregar en manos de los que odias, en manos de aquellos de los que te alejaste.
"Ellos te tratarn con odio, te quitarn todas tus posesiones y te dejarn desnuda y descubierta. Y ser descubierta la vergenza de tus prostituciones; tanto tu lujuria como tus prostituciones.
"Estas cosas se harn contigo porque te has prostituido con las naciones, porque te has contaminado con sus dolos.
"Has andado en el camino de tu hermana; por eso yo te pondr su cliz en tu mano."
As dice el Seor DIOS: "Bebers el cliz de tu hermana, que es hondo y ancho; servir de risa y de escarnio [porque] es de gran capacidad.
"De embriaguez y de dolor te llenars. El cliz de horror y desolacin es el cliz de tu hermana Samaria.
"Lo bebers y lo agotars; roers sus fragmentos, y te desgarrars los pechos. Porque yo he hablado" -- declara el Seor DIOS.
Por tanto, as dice el Seor DIOS: "Porque me has olvidado y me has arrojado a tus espaldas, carga ahora con [el castigo de] tu lujuria y [de] tus prostituciones."
Tambin me dijo el SEOR: Hijo de hombre, juzgars a Ahol y a Aholib? Hazles saber, pues, sus abominaciones.
Porque han cometido adulterio y hay sangre en sus manos; han cometido adulterio con sus dolos, y an a sus hijos, que dieron a luz para m, han hecho pasar por [el fuego] como alimento para los dolos.
Adems me han hecho esto: han contaminado mi santuario en ese da y han profanado mis das de reposo;
despus de sacrificar sus hijos a sus dolos, entraron en mi santuario el mismo da para profanarlo; y he aqu, as hicieron en medio de mi casa.
An ms, mandaron [llamar] a hombres que vinieran de lejos, a quienes se les envi un mensajero; y he aqu, vinieron. Para ellos te baaste, te pintaste los ojos y te ataviaste con adornos;
luego te sentaste en un suntuoso divn ante el cual estaba preparada una mesa en la que habas puesto mi incienso y mi aceite.
Y el ruido de una multitud despreocupada [se oa] all, multitud de hombres, bebedores trados del desierto. Y pusieron brazaletes en las manos de las mujeres y hermosas coronas sobre sus cabezas.
Entonces dije acerca de aquella que estaba consumida por [sus] adulterios: "Cometern ahora fornicaciones con ella, estando ella [as?]"
Y se llegaron a ella como quien se llega a una ramera. As se llegaron a Ahol y a Aholib, mujeres depravadas.
Pero los hombres justos los juzgarn en el juicio de las adlteras y en el juicio de las mujeres que derraman sangre, por ser ellas adlteras y haber sangre en sus manos.
Porque as dice el Seor DIOS: "Trigase una multitud contra ellas, y sean entregadas al terror y al pillaje.
"Y la multitud las apedrear y las cortar con sus espadas; matar a sus hijos y a sus hijas y prendern fuego a sus casas.
"Y har cesar la lascivia de la tierra, y todas las mujeres sern advertidas y no cometern lascivia como vosotras.
"Y recaer vuestra lascivia sobre vosotras, y cargaris el castigo de [haber adorado] a vuestros dolos; as sabris que yo soy el Seor DIOS."
Y vino a m la palabra del SEOR en el ao noveno, el mes dcimo, a los diez [das] del mes, diciendo:
Hijo de hombre, escribe la fecha del da, del da de hoy. Este mismo da el rey de Babilonia ha avanzado contra Jerusaln.
Relata una parbola a la casa rebelde y diles: "As dice el Seor DIOS: 'Pon la olla, pon[la,] y echa tambin en ella agua;
pon en ella los trozos, todo trozo bueno, pierna y espalda; llna[la] de huesos escogidos.
'Toma lo mejor del rebao, y apila tambin la lea debajo de ella; hazla hervir a borbotones, cuece tambin sus huesos en ella.'
"Porque as dice el Seor DIOS: 'Ay de la ciudad sanguinaria, de la olla que tiene herrumbre, cuya herrumbre no se le va! Trozo por trozo scala, sin echar suertes sobre ella.
'Porque su sangre est en medio de ella, la puso sobre la roca desnuda; no la derram sobre la tierra para que el polvo la cubriera.
'Para hacer subir el furor, para tomar venganza, he puesto yo su sangre sobre la roca desnuda, para que no sea cubierta.'
"Por tanto, as dice el Seor DIOS: 'Ay de la ciudad sanguinaria! Yo tambin har grande el montn [de lea.]
'Aumenta la lea, enciende el fuego, hierve bien la carne, mzcla[le] las especias, y que se quemen los huesos.
'Luego pon la olla vaca sobre las brasas, para que se caliente, se ponga al rojo su bronce, se funda en ella su inmundicia, y sea consumida su herrumbre.
'De trabajos [me] ha fatigado, y no se le ha ido su mucha herrumbre. [Consmase] en el fuego su herrumbre!
'En tu inmundicia hay lujuria. Por cuanto yo quise limpiarte pero no te dejaste limpiar, no volvers a ser purificada de tu inmundicia, hasta que yo haya saciado mi furor sobre ti.
'Yo, el SEOR, he hablado. [Esto] viene y yo actuar; no me volver atrs, no me apiadar y no me arrepentir. Segn tus caminos y segn tus obras te juzgar' -- declara el Seor DIOS."
Y vino a m la palabra del SEOR, diciendo:
Hijo de hombre, he aqu, voy a quitarte de golpe el encanto de tus ojos; pero no te lamentars, ni llorars, ni corrern tus lgrimas.
Gime en silencio, no hagas duelo por los muertos; tate el turbante, ponte el calzado en los pies y no te cubras los bigotes ni comas pan de duelo.
Y habl al pueblo por la maana, y por la tarde muri mi mujer; y a la maana [siguiente] hice como me fue mandado.
Y el pueblo me dijo: No nos declarars lo que significan para nosotros estas cosas que ests haciendo?
Entonces les respond: La palabra del SEOR vino a m, diciendo:
"Habla a la casa de Israel: 'As dice el Seor DIOS: "He aqu, voy a profanar mi santuario, orgullo de vuestra fuerza, encanto de vuestros ojos y deleite de vuestra alma; y vuestros hijos y vuestras hijas a quienes habis dejado detrs, caern a espada.
"Haris como yo he hecho; no cubriris vuestros bigotes ni comeris pan de duelo.
"Vuestros turbantes [estarn] sobre vuestras cabezas y vuestro calzado en vuestros pies. No os lamentaris ni lloraris, sino que os pudriris en vuestras iniquidades y gemiris unos con otros.
"Os servir, pues, Ezequiel de seal; segn todo lo que l ha hecho, haris vosotros; cuando [esto] suceda, sabris que yo soy el Seor DIOS."'
"Y t, hijo de hombre, no ser que el da en que les quite su fortaleza, el gozo de su gloria, el encanto de sus ojos, el anhelo de su alma, y a sus hijos y a sus hijas,
en ese da el que escape vendr a ti con noticias para [tus] odos?
"En ese da se abrir tu boca para el que escap, y hablars y dejars de estar mudo. Y servirs para ellos de seal, y sabrn que yo soy el SEOR."
Y vino a m la palabra del SEOR, diciendo:
Hijo de hombre, pon tu rostro hacia los hijos de Amn, y profetiza contra ellos,
y di a los hijos de Amn: "Od la palabra del Seor DIOS. As dice el Seor DIOS: 'Por cuanto dijiste: "Aj!" contra mi santuario cuando era profanado, y contra la tierra de Israel cuando era desolada, y contra la casa de Jud cuando iba en cautiverio,
por tanto, he aqu, te entregar por posesin a los hijos del oriente, y asentarn en ti sus campamentos y pondrn en ti sus tiendas; ellos comern tus frutos y ellos bebern tu leche.
'Yo har de Rab un pastizal para camellos, y [de las ciudades] de los hijos de Amn un descansadero para rebaos. Y sabris que yo soy el SEOR.'
"Porque as dice el Seor DIOS: 'Por haber batido palmas y golpeado con tus pies, por haberte alegrado con todo el escarnio de tu alma contra la tierra de Israel,
por tanto, he aqu, yo he extendido mi mano contra ti y te dar por despojo a las naciones; te cortar de entre los pueblos y te exterminar de entre las tierras. Te destruir; y sabrs que yo soy el SEOR.'
"As dice el Seor DIOS: 'Por cuanto Moab y Seir dicen: "He aqu, la casa de Jud es como todas las naciones",
por tanto, he aqu, voy a abrir el flanco de Moab [y privarla] de sus ciudades, de las ciudades que estn en sus fronteras, la gloria de la tierra, Bet-jesimot, Baal-men y Quiriataim,
y la dar en posesin a los hijos del oriente, junto con los hijos de Amn, para que los hijos de Amn no sean recordados ms entre las naciones.
'Har juicios contra Moab, y sabrn que yo soy el SEOR.'
"As dice el Seor DIOS: 'Por cuanto Edom ha obrado vengativamente contra la casa de Jud, ha incurrido en grave culpa y se ha vengado de ellos,'
por tanto, as dice el Seor DIOS: 'Yo extender tambin mi mano contra Edom y cortar de ella hombres y animales y la dejar en ruinas; desde Temn hasta Dedn caern a espada.
'Pondr mi venganza contra Edom en mano de mi pueblo Israel, y harn en Edom conforme a mi ira y conforme a mi furor; as conocern mi venganza' -- declara el Seor DIOS.
"As dice el Seor DIOS: 'Por cuanto los filisteos han obrado vengativamente y con desprecio de alma han tomado venganza, destruyendo por causa de perpetua enemistad,'
por tanto, as dice el Seor DIOS: 'He aqu, yo extender mi mano contra los filisteos, y cortar a los cereteos y har perecer a los que quedan en la costa del mar.
'Y ejecutar contra ellos grandes venganzas con terribles represiones; y sabrn que yo soy el SEOR cuando haga venir mi venganza sobre ellos.'"
Y sucedi que en el undcimo ao, el da primero del mes, vino a m la palabra del SEOR, diciendo:
Hijo de hombre, por cuanto Tiro ha dicho acerca de Jerusaln: "Aj!, la puerta de los pueblos est rota, se abri para m, me llenar, [ya que] ella est asolada",
por tanto, as dice el Seor DIOS: "He aqu, estoy contra ti, Tiro, y har subir contra ti muchas naciones, como el mar hace subir sus olas.
"Y destruirn las murallas de Tiro y demolern sus torres; barrer de ella sus escombros y la har una roca desnuda.
"Ser tendedero de redes en medio del mar, porque yo he hablado" -- declara el Seor DIOS -- "y ella ser despojo para las naciones.
"Y sus hijas que estn tierra adentro, sern muertas a espada; y sabrn que yo soy el SEOR."
Porque as dice el Seor DIOS: He aqu, traer por el norte sobre Tiro a Nabucodonosor, rey de Babilonia, rey de reyes, con caballos, carros, jinetes y un gran ejrcito.
Matar a espada a tus hijas que estn tierra adentro. Edificar contra ti muros de asedio, levantar contra ti un terrapln y alzar contra ti un escudo grande.
Y dirigir el golpe de sus arietes contra tus murallas, y con sus hachas demoler tus torres.
Por la multitud de sus caballos, su polvo te cubrir; por el estruendo de la caballera, de las carretas y de los carros, se estremecern tus murallas cuando entre l por tus puertas como se entra en una ciudad en que se ha hecho brecha.
Con los cascos de sus caballos hollar todas tus calles, a tu pueblo matar a espada, y tus fuertes columnas caern por tierra.
Tambin saquearn tus riquezas y robarn tus mercancas; demolern tus murallas y destruirn tus casas suntuosas, y arrojarn al agua tus piedras, tus maderas y tus escombros.
As har cesar el ruido de tus canciones, y el son de tus arpas no se oir ms.
Y har de ti una roca desnuda; sers un tendedero de redes. No volvers a ser edificada, porque yo, el SEOR, he hablado -- declara el Seor DIOS.
As dice el Seor DIOS a Tiro: Al estruendo de tu cada, cuando giman los heridos, cuando se haga la matanza en medio de ti, no se estremecern las costas?
Entonces descendern de sus tronos todos los prncipes del mar, se quitarn sus mantos y se despojarn de sus vestiduras bordadas. Se vestirn de temores, se sentarn en tierra, temblarn a cada momento y se horrorizarn a causa de ti.
Elevarn una elega por ti, y te dirn: "Cmo has perecido, habitada de los mares, la ciudad renombrada, que era poderosa en el mar! Ella y sus habitantes, infundan terror a todos sus vecinos.
"Ahora tiemblan las costas [por] el da de tu cada; s, las costas del mar se espantan de tu fin."
Porque as dice el Seor DIOS: Cuando yo te convierta en una ciudad desolada, como las ciudades despobladas; cuando haga subir sobre ti el abismo, y te cubran las grandes aguas,
entonces te har descender con los que descienden a la fosa, con el pueblo de antao, y te har habitar en las profundidades de la tierra, como las antiguas ruinas, con los que descienden a la fosa, para que no seas habitada; y pondr gloria en la tierra de los vivientes.
Traer sobre ti terrores, y no existirs ms; aunque seas buscada, no sers encontrada jams -- declara el Seor DIOS.
Y vino a m la palabra del SEOR, diciendo:
T, hijo de hombre, eleva una elega por Tiro;
y di a Tiro, que est asentada en las entradas del mar, negociante de los pueblos de muchas costas: "As dice el Seor DIOS: 'Tiro, t has dicho: "Soy de perfecta hermosura."
'En el corazn de los mares estn tus lmites; tus edificadores perfeccionaron tu hermosura.
'De los cipreses de Senir te han hecho todas tus tablas; del Lbano han tomado un cedro para hacerte un mstil.
'De encinas de Basn han hecho tus remos; tu cubierta de boj de las costas de Chipre han incrustado con marfil.
'De lino fino bordado de Egipto era tu vela para que te sirviera de distintivo; de azul y prpura de las costas de Elisa era tu pabelln.
'Los habitantes de Sidn y de Arvad eran tus remeros; tus sabios, Tiro, estaban a bordo; eran tus pilotos.
'Los ancianos de Gebal y sus mejores obreros estaban contigo reparando tus junturas; todas las naves del mar y sus marineros estaban contigo para negociar con tus productos.
'Los persas, los de Lud y los de Fut eran en tu ejrcito tus hombres de guerra. Colgaban en ti el escudo y el yelmo, manifestaban tu esplendor.
'Los hijos de Arvad, con tu ejrcito, [estaban] en tus murallas [todo] alrededor, y los gamadeos estaban en tus torres. Colgaban sus escudos en tus murallas [todo] alrededor; ellos perfeccionaban tu hermosura.
'Tarsis era tu cliente por la abundancia de toda riqueza; con plata, hierro, estao y plomo pagaban tus mercancas.
'Javn, Tubal y Mesec comerciaban contigo; con hombres y con utensilios de bronce pagaban tus productos.
'Los de Bet-togarm daban caballos y corceles de guerra y mulos por tus mercancas.
'Los hijos de Dedn comerciaban contigo. Muchas costas [eran] clientes tuyas; colmillos de marfil y [madera de] bano te traan como pago.
'Aram era tu cliente por la abundancia de tus productos; pagaban tus mercancas con turquesas, prpura, bordados, lino fino, corales y rubes.
'Jud y la tierra de Israel comerciaban contigo; con trigo de Minit, tortas, miel, aceite y blsamo pagaban tus productos.
'Damasco era tu cliente por la abundancia de tus productos, por la abundancia de toda riqueza, por el vino de Helbn y la lana blanca.
'Vedn y Javn pagaban tus mercancas desde Uzal; hierro forjado, casia y caa dulce estaban entre tus productos.
'Dedn comerciaba contigo en mantas para cabalgaduras.
'Arabia y todos los prncipes de Cedar eran clientes tuyos: comerciaban en corderos, carneros y machos cabros; en estas cosas [eran] tus clientes.
'Los comerciantes de Sab y de Raama comerciaban contigo; con lo mejor de todas las especias, y con toda [clase] de piedras preciosas y oro pagaban tus mercancas.
'Harn, Cane, Edn, los comerciantes de Sab, de Asiria [y] de Quilmad comerciaban contigo.
'Ellos comerciaban contigo en lujosos vestidos, en mantos de azul y bordados, en tapices multicolores, en cordones firmemente trenzados, [que haba] entre tus mercancas.
'Las naves de Tarsis eran las portadoras de tus productos. Fuiste repleta y muy gloriosa en el corazn de los mares.
'A muchas aguas te condujeron tus remeros; el viento solano te destroz en el corazn de los mares.
'Tus riquezas, tus mercancas, tu comercio, tus marineros y tus pilotos, tus calafates, tus agentes comerciales, y todos los hombres de guerra que hay en ti, con toda tu tripulacin que en medio de ti est, caern en el corazn de los mares el da de tu derrota.
'A la voz del grito de tus pilotos se estremecern las praderas.
'Y descendern de sus naves todos los que empuan el remo; los marineros [y] todos los pilotos del mar se quedarn en tierra;
harn or su voz por ti y gritarn amargamente. Echarn polvo sobre sus cabezas, se revolcarn en ceniza;
se raparn la cabeza por tu causa y se ceirn de cilicio; llorarn por ti, en la amargura de [su] alma, con amargo duelo.
'Elevarn por ti una elega en su llanto y se lamentarn por ti: "Quin como Tiro, como la silenciosa en medio del mar?
"Cuando tus mercancas salan por los mares saciabas a muchos pueblos; con la abundancia de tus riquezas y de tus productos enriquecas a los reyes de la tierra.
"Ahora que ests destrozada por los mares en las profundidades de las aguas, tu carga y toda tu tripulacin se han hundido contigo.
"Todos los habitantes de las costas estn pasmados por causa tuya; sus reyes estn aterrorizados sobremanera, demudados [sus] rostros.
"Los mercaderes entre los pueblos te silban; te has convertido en terrores, y ya no sers ms."'"
Y vino a m la palabra del SEOR, diciendo:
Hijo de hombre, di al prncipe de Tiro: "As dice el Seor DIOS: 'Aun cuando tu corazn se ha enaltecido y has dicho: "Un dios soy, sentado estoy en el trono de los dioses, en el corazn de los mares", no eres ms que un hombre y no Dios, aunque hayas igualado tu corazn al corazn de Dios.
'He aqu, t eres ms sabio que Daniel; ningn secreto te es oculto.
'Con tu sabidura y tu entendimiento has adquirido riquezas para ti, y has adquirido oro y plata para tus tesoros.
'Con tu gran sabidura, con tu comercio, has aumentado tus riquezas, y se ha enaltecido tu corazn a causa de tus riquezas.
'Por lo cual, as dice el Seor DIOS: "Por cuanto has igualado tu corazn al corazn de Dios,
por tanto, he aqu, traer sobre ti extranjeros, los ms crueles de [entre] las naciones. Y ellos desenvainarn sus espadas contra la hermosura de tu sabidura y profanarn tu esplendor.
"Te harn bajar al sepulcro, y morirs con la muerte de los que mueren en el corazn de los mares.
"Dirs an: 'Un dios soy', en presencia de tu verdugo, t que eres un hombre y no Dios, en manos de los que te hieren?
"Con la muerte de los incircuncisos morirs a manos de extraos, porque yo he hablado" -- declara el Seor DIOS.'"
Y vino a m la palabra del SEOR, diciendo:
Hijo de hombre, eleva una elega sobre el rey de Tiro y dile: "As dice el Seor DIOS: 'T eras el sello de la perfeccin, lleno de sabidura y perfecto en hermosura.
'En el Edn estabas, [en] el huerto de Dios; toda piedra preciosa era tu vestidura: el rub, el topacio y el diamante, el berilo, el nice y el jaspe, el zafiro, la turquesa y la esmeralda; y el oro, la hechura de tus engastes y de tus encajes, estaba en ti. El da que fuiste creado fueron preparados.
'T, querubn protector [de alas] desplegadas, yo te puse [all.] Estabas en el santo monte de Dios, andabas en medio de las piedras de fuego.
'Perfecto eras en tus caminos desde el da que fuiste creado hasta que la iniquidad se hall en ti.
'A causa de la abundancia de tu comercio te llenaste de violencia, y pecaste; yo, pues, te he expulsado por profano del monte de Dios, y te he eliminado, querubn protector, de en medio de las piedras de fuego.
'Se enalteci tu corazn a causa de tu hermosura; corrompiste tu sabidura a causa de tu esplendor. Te arroj en tierra, te puse delante de los reyes, para que vieran en ti [un ejemplo].
'Por la multitud de tus iniquidades, por la injusticia de tu comercio, profanaste tus santuarios. Y yo he sacado fuego de en medio de ti, que te ha consumido; y te he reducido a ceniza sobre la tierra a los ojos de todos los que te miran.
'Todos los que entre los pueblos te conocen estn asombrados de ti; te has convertido en terrores, y ya no sers ms.'"
Y vino a m la palabra del SEOR, diciendo:
Hijo de hombre, pon tu rostro hacia Sidn, profetiza contra ella,
y di: "As dice el Seor DIOS: 'He aqu, estoy contra ti, Sidn, y ser glorificado en medio de ti; y sabrn que yo soy el SEOR, cuando ejecute juicios en ella, y manifieste en ella mi santidad.
'Enviar a ella pestilencia y sangre a sus calles; los heridos caern en medio de ella por la espada [que est] sobre ella por todos lados; y sabrn que yo soy el SEOR.
'Y no habr ms zarza punzante ni espina dolorosa para la casa de Israel de ninguno de los que la rodean [y] la desprecian; y sabrn que yo soy el Seor DIOS.'
"As dice el Seor DIOS: 'Cuando yo recoja a la casa de Israel de los pueblos donde est dispersa, y manifieste en ellos mi santidad a los ojos de las naciones, entonces habitarn en su tierra que di a mi siervo Jacob.
'Y habitarn en ella seguros; edificarn casas, plantarn vias, y habitarn seguros, cuando yo haga juicios sobre todos los que a su alrededor la desprecian. Y sabrn que yo soy el SEOR su Dios.'"
En el dcimo ao, el dcimo [mes,] a los doce [das] del mes, vino a m la palabra del SEOR, diciendo:
Hijo de hombre, pon tu rostro contra Faran, rey de Egipto, y profetiza contra l y contra todo Egipto.
Habla y di: "As dice el Seor DIOS: 'He aqu, estoy contra ti, Faran, rey de Egipto, el gran monstruo que yace en medio de sus ros, que ha dicho: "Mo es el Nilo, yo mismo me [lo] hice."
'Pondr garfios en tus quijadas, y har que se peguen los peces de tus ros a tus escamas; te sacar de en medio de tus ros, con todos los peces de tus ros pegados a tus escamas.
'Y te abandonar en el desierto, a ti y a todos los peces de tus ros. Caers en campo abierto, no sers juntado ni recogido. A las fieras de la tierra y a las aves del cielo te he dado por alimento.
'Entonces sabrn todos los habitantes de Egipto que yo soy el SEOR, porque han sido [slo] vara de caa para la casa de Israel.
'Cuando te tomaron en la mano, te quebraste, y desgarraste todas sus manos; y cuando se apoyaron en ti, te quebraste y les hiciste estremecer todos sus lomos.'
"Por tanto, as dice el Seor DIOS: 'He aqu, traer contra ti la espada, y cortar de ti hombres y animales.
'Y la tierra de Egipto se convertir en desolacin y ruina. Entonces sabrn que yo soy el SEOR. Porque dijiste: "El Nilo es mo y yo [lo] he hecho",
por eso, he aqu, estoy contra ti y contra tus ros, y har de la tierra de Egipto una ruina completa, una desolacin, desde Migdol [hasta] Sevene y hasta la frontera de Etiopa.
'No pasar por ella pie de hombre, ni pie de animal pasar por ella, ni ser habitada por cuarenta aos.
'Y har de la tierra de Egipto una desolacin en medio de tierras desoladas; y sus ciudades, en medio de ciudades devastadas, estarn desoladas por cuarenta aos. Dispersar a los egipcios entre las naciones y los esparcir por las tierras.'
"Porque as dice el Seor DIOS: 'Al cabo de cuarenta aos recoger a los egipcios de entre los pueblos donde estaban dispersos;
y cambiar la suerte de Egipto y los har volver a la tierra de Patros, a la tierra de su origen; y all sern un reino humilde.
'Ser el ms humilde de los reinos y jams se levantar sobre las naciones; y los empequeecer para que no dominen a las naciones.
'Y nunca ms ser la confianza de la casa de Israel, al recordar la iniquidad de haber vuelto a Egipto. Entonces sabrn que yo soy el Seor DIOS.'"
En el ao veintisiete, el primer [mes,] el [da] primero del mes, vino a m la palabra del SEOR, diciendo:
Hijo de hombre, Nabucodonosor, rey de Babilonia, hizo que su ejrcito realizara una gran campaa contra Tiro; toda cabeza ha quedado calva y toda espalda desollada. Pero l y su ejrcito no recibieron pago de Tiro por la campaa que haba realizado contra ella.
Por tanto, as dice el Seor DIOS: He aqu, dar la tierra de Egipto a Nabucodonosor, rey de Babilonia. Se llevar sus riquezas, capturar su botn y tomar su despojo; y esto ser la paga para su ejrcito.
Le he dado la tierra de Egipto [por] la obra que realiz contra Tiro, porque trabajaron para m -- declara el Seor DIOS.
Aquel da har brotar el podero de la casa de Israel, y abrir tu boca en medio de ellos; y sabrn que yo soy el SEOR.
Y vino a m la palabra del SEOR, diciendo:
Hijo de hombre, profetiza y di: "As dice el Seor DIOS: 'Gemid: "Ay de aquel da!"
'Porque cerca est el da, s, est cerca el da del SEOR; da de nubarrones, la hora de las naciones.
'La espada vendr sobre Egipto y habr angustia en Etiopa, cuando caigan traspasados en Egipto, se lleven sus riquezas y sean derribados sus cimientos.
'Etiopa, Put, Lud, toda Arabia, Libia, y el pueblo de la tierra en alianza caern a espada con ellos.'
"As dice el SEOR: 'Ciertamente caern los que apoyan a Egipto, y se vendr abajo el orgullo de su poder; desde Migdol [hasta] Sevene caern a espada con l' -- declara el Seor DIOS.
'Estarn desolados en medio de las tierras desoladas, y sus ciudades, en medio de las ciudades devastadas estarn.
'Y sabrn que yo soy el SEOR, cuando ponga fuego a Egipto y sean destrozados todos los que le ayudan.
'Aquel da saldrn de mi presencia mensajeros en naves para aterrorizar a la confiada Etiopa; y vendr angustia sobre ellos como en el da de Egipto; porque he aqu, viene.'
"As dice el Seor DIOS: 'Acabar con la multitud de Egipto por mano de Nabucodonosor, rey de Babilonia.
'l, y su pueblo con l, la ms cruel de las naciones, ser trada para destruir la tierra; sacarn sus espadas contra Egipto y llenarn de traspasados la tierra.
'Convertir en sequedal los canales del Nilo y vender la tierra en manos de malvados; desolar la tierra y cuanto hay en ella por mano de extraos. Yo, el SEOR, he hablado.'
"As dice el Seor DIOS: 'Destruir tambin los dolos y har cesar las imgenes de Menfis. Ya no habr prncipe en la tierra de Egipto, y pondr temor en la tierra de Egipto.
'Asolar a Patros, pondr fuego en Son, y ejecutar juicios contra Tebas.
'Derramar mi furor sobre Sin, la fortaleza de Egipto; tambin exterminar a la multitud de Tebas.
'Y pondr fuego en Egipto; Sin se retorcer de dolor, Tebas ser destruida, y Menfis [tendr] angustias cada da.
'Los jvenes de On y de Pi-beset caern a espada, y las mujeres irn al cautiverio.
'En Tafnes el da se oscurecer cuando yo quiebre all los yugos de Egipto, y cesar en ella la soberbia de su podero; una nube la cubrir, y sus hijas irn al cautiverio.
'As ejecutar juicios en Egipto, y sabrn que yo soy el SEOR.'"
Y sucedi en el ao once, el [mes] primero, el [da] siete del mes, que vino a m la palabra del SEOR, diciendo:
Hijo de hombre, he quebrado el brazo de Faran, rey de Egipto, y he aqu, no ha sido vendado para curarlo, ni ligado con vendas de modo que cobre fuerzas para empuar la espada.
Por tanto, as dice el Seor DIOS: "He aqu, estoy en contra de Faran, rey de Egipto; quebrar sus brazos, tanto el fuerte como el fracturado, y har que la espada caiga de su mano.
"Dispersar a los egipcios entre las naciones y los esparcir por las tierras.
"Fortalecer los brazos del rey de Babilonia y pondr mi espada en su mano; y quebrar los brazos de Faran, que delante de l gemir con gemidos de un mal herido.
"Fortalecer, pues, los brazos del rey de Babilonia, pero los brazos de Faran caern. Entonces sabrn que yo soy el SEOR, cuando ponga mi espada en la mano del rey de Babilonia y l la esgrima contra la tierra de Egipto.
"Cuando yo disperse a los egipcios entre las naciones y los esparza por las tierras, entonces sabrn que yo soy el SEOR."
Y sucedi en el undcimo ao, el tercer [mes,] el [da] primero del mes, que vino a m la palabra del SEOR, diciendo:
Hijo de hombre, di a Faran, rey de Egipto, y a su multitud: "A quin te pareces en tu grandeza?
"He aqu, Asiria [era] un cedro en el Lbano de hermosas ramas y frondoso, de sombra abundante y de elevada estatura, y su copa estaba entre las nubes.
"Las aguas lo hicieron crecer y las [corrientes] profundas lo encumbraron; con sus ros se extenda en torno al lugar donde estaba plantado, y enviaba sus corrientes a todos los rboles del campo.
"Por eso su altura era mayor que la de todos los rboles del campo; se multiplicaban sus ramas y se alargaba su ramaje, extendindose a causa de las muchas aguas.
"En sus ramas anidaban todas las aves del cielo, bajo su ramaje paran todas las bestias del campo, y a su sombra habitaban todas las grandes naciones.
"Era, pues, hermoso en su grandeza, por la extensin de sus ramas; porque sus races estaban junto a muchas aguas.
"Los cedros no lo igualaban en el huerto de Dios; los cipreses no se podan comparar con su ramaje, y los pltanos no igualaban sus ramas. Ningn rbol en el huerto de Dios poda compararse a l en su hermosura.
"Hermoso lo hice por la multitud de sus ramas, y lo envidiaban todos los rboles del Edn que estaban en el huerto de Dios.
"Por tanto, as dice el Seor DIOS: 'Porque es de elevada estatura, y ha puesto su copa entre las nubes, y su corazn es altivo por su altura,
lo entregar, pues, en manos de un dspota de las naciones [que] lo tratar con dureza. Conforme a su maldad lo he echado fuera.
'Y extranjeros, los ms crueles de entre las naciones, lo han derribado y abandonado; sobre los montes y en todos los valles han cado sus ramas, y su ramaje ha sido quebrado en todas las barrancas de la tierra; todos los pueblos de la tierra se han retirado de su sombra y lo han abandonado.
'Sobre sus ruinas habitarn todas las aves del cielo, y sobre su ramaje [derribado] estarn todas las bestias del campo,
para que no se exalten en su altura ninguno de los rboles junto a las aguas, ni alcen su copa entre las nubes, ni confen en su altura sus poderosos bien regados. Porque todos han sido entregados a la muerte, a las profundidades de la tierra, entre los hijos de los hombres, con los que descienden a la fosa.'
"As dice el Seor DIOS: 'El da en que descendi al Seol caus lamentaciones, le cerr las [corrientes] profundas y detuve sus ros. Sus muchas aguas cesaron, e hice que el Lbano se lamentara por l y por l todos los rboles del campo se marchitaron.
'Al estruendo de su cada hice temblar a las naciones, cuando lo hice descender al Seol con los que descienden a la fosa; entonces todos los rboles bien regados del Edn, los escogidos y los mejores del Lbano, se consolaron en las profundidades de la tierra.
'Tambin ellos descendieron con l al Seol, con los que murieron a espada; y [los que eran] su fuerza habitaban bajo su sombra en medio de las naciones.
'A quin, pues, eres semejante en gloria y grandeza entre los rboles del Edn? Sin embargo, sers derribado con los rboles del Edn a las profundidades de la tierra; yacers en medio de los incircuncisos, con los que fueron muertos a espada. As es Faran y toda su multitud'" -- declara el Seor DIOS.
Y sucedi en el ao duodcimo, el [mes] duodcimo, el [da] primero del mes, que vino a m la palabra del SEOR, diciendo:
Hijo de hombre, eleva una elega por Faran, rey de Egipto, y dile: "Parecas un leoncillo de las naciones pero eras como el monstruo de los mares; prorrumpas en tus ros, enturbiabas las aguas con tus pies y ensuciabas sus ros."
As dice el Seor DIOS: Mi red sobre ti tender en compaa de muchos pueblos, y ellos te alzarn en mi red.
Te dejar en tierra, te echar en campo abierto, y har que habiten sobre ti todas las aves del cielo, y saciar de ti a las bestias de toda la tierra.
Pondr tu carne sobre los montes, y llenar los valles de tu carroa.
Tambin har que la tierra se empape con el derramamiento de tu sangre hasta los montes, y las barrancas se llenarn de ti.
Cuando te hayas extinguido, cubrir los cielos y oscurecer sus estrellas; cubrir el sol de nubes, y la luna no dar su luz.
Todos los astros brillantes del cielo oscurecer por causa tuya, y pondr tinieblas sobre tu tierra -- declara el Seor DIOS.
Tambin turbar el corazn de muchos pueblos, cuando haga llegar [la noticia de] tu destruccin entre las naciones hasta tierras que no has conocido.
Y har que muchos pueblos se queden pasmados por causa tuya, y sus reyes en gran manera se aterrorizarn de ti cuando yo blanda mi espada ante ellos; temblarn constantemente, cada uno por su vida, el da de tu cada.
Pues as dice el Seor DIOS: La espada del rey de Babilonia vendr sobre ti.
Con las espadas de los poderosos har caer tu multitud, tiranos todos ellos de las naciones, que asolarn el orgullo de Egipto, y toda su multitud ser destruida.
Tambin destruir todo su ganado junto a aguas abundantes; no las enturbiar ms pie de hombre, ni pezuas de animales las enturbiarn.
Entonces har asentarse sus aguas, y har correr sus ros como el aceite -- declara el Seor DIOS.
Cuando yo haga de la tierra de Egipto una desolacin, y la tierra quede despojada de lo que la llenaba, cuando yo hiera a todos los que en ella viven, entonces sabrn que yo soy el SEOR.
sta es la lamentacin y la cantarn; las hijas de las naciones la cantarn. Sobre Egipto y sobre toda su multitud la cantarn -- declara el Seor DIOS.
Y sucedi en el ao duodcimo, el quince del mes, que vino a m la palabra del SEOR, diciendo:
Hijo de hombre, lamntate por la multitud de Egipto, hazla descender, a ella y a las hijas de las naciones poderosas, a las profundidades de la tierra, con los que descienden a la fosa;
"A quin superas en hermosura? Desciende, y yace con los incircuncisos."
En medio de los muertos a espada caern. A la espada es entregada; la han arrastrado con toda su multitud.
Los fuertes entre los poderosos hablarn de Egipto [y] de sus auxiliares de en medio del Seol: "Han descendido, yacen los incircuncisos muertos a espada."
All est Asiria con toda su multitud, sus tumbas la rodean; todos ellos muertos, cados a espada.
Sus tumbas estn en las partes ms profundas de la fosa, y su multitud est alrededor de su tumba; todos ellos muertos, cados a espada, los cuales infundan terror en la tierra de los vivientes.
All est Elam y toda su multitud alrededor de su tumba; todos ellos muertos, cados a espada, los cuales descendieron incircuncisos a las profundidades de la tierra; ellos que infundan su terror en la tierra de los vivientes, cargaron su ignominia con los que descienden a la fosa.
Le han hecho un lecho en medio de los muertos con toda su multitud. Sus tumbas lo rodean; todos son incircuncisos, muertos a espada, por haber infundido su terror en la tierra de los vivientes, cargaron su ignominia con los que descienden a la fosa; fueron puestos en medio de los muertos.
Mesec, Tubal y toda su multitud estn all; sus tumbas los rodean; todos ellos incircuncisos, fueron muertos a espada, por haber infundido su terror en la tierra de los vivientes.
Y no yacen junto a los hroes cados de entre los incircuncisos que descendieron al Seol con sus armas de guerra, cuyas espadas estaban colocadas debajo de sus cabezas; pero el castigo de su iniquidad cay sobre sus huesos, porque el terror de [estos] hroes [prevaleca] en la tierra de los vivientes.
Pero t, en medio de los incircuncisos sers quebrantado, y yacers con los muertos a espada.
All est Edom, sus reyes y todos sus prncipes, quienes con [todo] su podero fueron puestos con los muertos a espada; ellos yacen con los incircuncisos y con los que descienden a la fosa.
All estn los jefes del norte, todos ellos y todos los sidonios, quienes a pesar del terror causado por su podero, descendieron avergonzados con los muertos. Yacen incircuncisos con los muertos a espada y cargaron su ignominia con los que descienden a la fosa.
A stos ver Faran y se consolar con respecto a toda su multitud muerta a espada, Faran y todo su ejrcito -- declara el Seor DIOS.
Porque yo infund terror a l en la tierra de los vivientes, se le har yacer entre los incircuncisos con los muertos a espada, a Faran y a toda su multitud -- declara el Seor DIOS.
Y vino a m la palabra del SEOR, diciendo:
Hijo de hombre, habla a los hijos de tu pueblo y diles: "Si yo traigo una espada sobre un pas, y la gente del pas toma a un hombre de entre ellos y lo ponen de centinela,
y [ste] ve venir la espada sobre el pas, y toca la trompeta y advierte al pueblo,
y el que oye el sonido de la trompeta no se da por advertido, y viene una espada y se lo lleva, su sangre recaer sobre su propia cabeza.
"Oy el sonido de la trompeta pero no se dio por advertido; su sangre recaer sobre l. Pero si hubiera hecho caso, habra salvado su vida.
"Pero si el centinela ve venir la espada y no toca la trompeta, y el pueblo no es advertido, y una espada viene y se lleva a uno de entre ellos, l ser llevado por su iniquidad; pero yo demandar su sangre de mano del centinela."
Y a ti, hijo de hombre, te he puesto por centinela de la casa de Israel; oirs, pues, la palabra de mi boca, y les advertirs de mi parte.
Cuando yo diga al impo: "Impo, ciertamente morirs", si t no hablas para advertir al impo de su camino, ese impo morir por su iniquidad, pero yo demandar su sangre de tu mano.
Pero si t, de tu parte adviertes al impo para que se aparte de su camino, y l no se aparta de su camino, morir por su iniquidad, pero t habrs librado tu vida.
Y t, hijo de hombre, di a la casa de Israel: "As habis hablado, diciendo: 'Ciertamente nuestras transgresiones y nuestros pecados estn sobre nosotros, y por ellos nos estamos consumiendo; cmo, pues, podremos vivir?'"
Diles: "Vivo yo" -- declara el Seor DIOS -- "que no me complazco en la muerte del impo, sino en que el impo se aparte de su camino y viva. Volveos, volveos de vuestros malos caminos. Por qu habis de morir, oh casa de Israel?"
Y t, hijo de hombre, di a los hijos de tu pueblo: "La justicia del justo no lo salvar el da de su transgresin, y la maldad del impo no le ser tropiezo el da que se aparte de su maldad; como tampoco el justo podr vivir por su justicia el da que peque."
Cuando yo diga al justo que ciertamente vivir, si l confa [tanto] en su justicia que hace iniquidad, ninguna de sus obras justas le ser recordada, sino que por la misma iniquidad que cometi morir.
Pero cuando yo diga al impo: "Ciertamente morirs", si l se aparta de su pecado y practica el derecho y la justicia,
[si] el impo devuelve la prenda, restituye lo que ha robado, anda en los preceptos de vida sin cometer iniquidad, ciertamente vivir, no morir.
Ninguno de los pecados que ha cometido le ser recordado. l ha practicado el derecho y la justicia; ciertamente vivir.
Pero los hijos de tu pueblo dicen: "No es recto el camino del Seor", pero es su propio camino el que no es recto.
Cuando el justo se aparta de su justicia y hace iniquidad, morir por ello.
Pero cuando el impo se aparta de su maldad y practica el derecho y la justicia, vivir por ello.
Y decs: "No es recto el camino del Seor." Yo os juzgar a cada uno de vosotros segn sus caminos, oh casa de Israel.
En el ao duodcimo de nuestro destierro, a los cinco [das] del dcimo mes, vino a m un fugitivo de Jerusaln, diciendo: La ciudad ha sido tomada.
Y la mano del SEOR haba venido sobre m la tarde antes de llegar el fugitivo. Y l abri mi boca cuando [aquel] lleg a m por la maana; mi boca se abri y dej de estar mudo.
Entonces vino a m la palabra del SEOR, diciendo:
Hijo de hombre, los que viven en estos lugares desolados de la tierra de Israel, dicen: Uno solo era Abraham, y posey la tierra; as que a nosotros que somos muchos se nos ha dado la tierra en posesin.
Por tanto, diles: "As dice el Seor DIOS: 'Comis [carne] con sangre, alzis los ojos a vuestros dolos mientras derramis sangre. Poseeris entonces la tierra?
'Confiis en vuestra espada, cometis abominaciones, cada uno contamina la mujer de su prjimo. Poseeris entonces la tierra?'"
As les dirs: "As dice el Seor DIOS: 'Vivo yo, que los que estn en los lugares desolados caern a espada, y los que estn en campo abierto los entregar a las fieras para ser devorados, y los que estn en los refugios y en las cuevas, de pestilencia morirn.
'Y convertir la tierra en desolacin y en soledad, y cesar el orgullo de su poder; los montes de Israel sern desolados, y nadie pasar [por ellos.]
'Y sabrn que yo soy el SEOR, cuando yo convierta la tierra en desolacin y en soledad por todas las abominaciones que han cometido.'"
Pero en cuanto a ti, hijo de hombre, los hijos de tu pueblo hablan de ti junto a los muros y en las entradas de las casas; hablan el uno al otro, cada cual a su hermano, diciendo: Venid ahora, y od cual es la palabra que viene del SEOR.
Y vienen a ti como viene el pueblo, y se sientan delante de ti [como] pueblo mo, oyen tus palabras y no las hacen sino que siguen los deseos sensuales [expresados] por su boca, [y] sus corazones andan tras sus ganancias.
Y he aqu, t eres para ellos como la cancin de amor de uno que tiene una voz hermosa y toca bien un instrumento; oyen tus palabras, pero no las ponen en prctica.
Y cuando suceda, como ciertamente suceder, sabrn que hubo un profeta en medio de ellos.
Y vino a m la palabra del SEOR, diciendo:
Hijo de hombre, profetiza contra los pastores de Israel; profetiza y di a los pastores: "As dice el Seor DIOS: 'Ay de los pastores de Israel que se apacientan a s mismos! No deben los pastores apacentar el rebao?
'Comis la grosura, os habis vestido con la lana, degollis la [oveja] engordada, [pero] no apacentis el rebao.
'Las dbiles no habis fortalecido, la enferma no habis curado, la perniquebrada no habis vendado, la descarriada no habis hecho volver, la perdida no habis buscado; sino que las habis dominado con dureza y con severidad.
'Y han sido dispersadas por falta de pastor, y se han convertido en alimento para toda fiera del campo; se han dispersado.
'Mis ovejas andaban errantes por todos los montes y por todo collado alto; mis ovejas han sido dispersadas por toda la faz de la tierra, sin haber quien las busque ni pregunte [por ellas].'"
Por tanto, pastores, od la palabra del SEOR:
Vivo yo -- declara el Seor DIOS -- , ya que mi rebao se ha convertido en presa, que incluso mi rebao se ha convertido en alimento para todas las fieras del campo por falta de pastor, y que mis pastores no han buscado mis ovejas, sino que los pastores se han apacentado a s mismos y no han apacentado mi rebao,
por tanto, pastores, od la palabra del SEOR:
"As dice el Seor DIOS: 'He aqu, yo estoy contra los pastores y demandar mi rebao de su mano y los har dejar de apacentar el rebao. As los pastores ya no se apacentarn ms a s mismos, sino que yo librar mis ovejas de su boca, y no sern ms alimento para ellos.'"
Porque as dice el Seor DIOS: He aqu, yo mismo buscar mis ovejas y velar por ellas.
Como un pastor vela por su rebao el da que est en medio de sus ovejas dispersas, as yo velar por mis ovejas y las librar de todos los lugares adonde fueron dispersadas un da nublado y sombro.
Las sacar de los pueblos y las juntar de las tierras; las traer a su propia tierra, y las apacentar en los montes de Israel, por las barrancas y por todos los lugares habitados del pas.
Las apacentar en buenos pastos, y en los altos montes de Israel estar su apacentadero. All reposarn en apacentadero bueno, y apacentarn en ricos pastos sobre los montes de Israel.
Yo apacentar mis ovejas y las llevar a reposar -- declara el Seor DIOS.
Buscar la perdida, har volver la descarriada, vendar la perniquebrada y fortalecer la enferma; pero destruir la engordada y la fuerte. Las apacentar con justicia.
Mas en cuanto a vosotras, ovejas mas, as dice el Seor DIOS: "He aqu, yo juzgar entre oveja y oveja, entre carneros y machos cabros.
"Os parece poco pacer en los buenos pastos, para que hollis con vuestros pies el resto de vuestros pastos; o que bebis de las aguas claras, para que enturbiis el resto con vuestros pies?
"Y en cuanto a mis ovejas, tienen que comer lo que habis hollado con vuestros pies, y tienen que beber lo que con vuestros pies habis enturbiado."
Por tanto, as les dice el Seor DIOS: He aqu, yo mismo juzgar entre la oveja engordada y la oveja flaca.
Por cuanto vosotros habis empujado con el flanco y con el hombro, y habis embestido con vuestros cuernos a todas las dbiles hasta dispersarlas fuera,
librar mis ovejas y ya no sern presa; juzgar entre oveja y oveja.
Entonces pondr sobre ellas un solo pastor que las apacentar, mi siervo David; l las apacentar y ser su pastor.
Y yo, el SEOR, ser su Dios, y mi siervo David ser prncipe en medio de ellas. Yo, el SEOR, he hablado.
Har un pacto de paz con ellos y eliminar de la tierra las bestias feroces, para que habiten seguros en el desierto y duerman en los bosques.
Y har de ellos y de los alrededores de mi collado una bendicin. Har descender lluvias a su tiempo; sern lluvias de bendicin.
El rbol del campo dar su fruto y la tierra dar sus productos, y ellos estarn seguros en su tierra. Y sabrn que yo soy el SEOR cuando yo quiebre las varas de su yugo y los libre de la mano de los que los han esclavizado.
No sern ms presa de las naciones, y las fieras de la tierra no los devorarn; sino que habitarn seguros y nadie [los] atemorizar.
Y establecer para ellos un planto de renombre, y no sern ms vctimas del hambre en la tierra, ni sufrirn ms los insultos de las naciones.
Entonces sabrn que yo, el SEOR su Dios, estoy con ellos, y que ellos, la casa de Israel, son mi pueblo -- declara el Seor DIOS.
Vosotras, ovejas mas, sois el rebao de mi prado, hombres sois, [y] yo soy vuestro Dios -- declara el Seor DIOS.
Y vino a m la palabra del SEOR, diciendo:
Hijo de hombre, pon tu rostro hacia el monte Seir, y profetiza contra l,
y dile: "As dice el Seor DIOS: 'He aqu, estoy contra ti, monte Seir, extender mi mano contra ti, y te convertir en desolacin y en soledad.
'Dejar en ruinas tus ciudades, y sers convertida en desolacin; y sabrs que yo soy el SEOR.
'Por cuanto tuviste enemistad perpetua y entregaste a los hijos de Israel al poder de la espada en el tiempo de su calamidad, en el tiempo del castigo final,
por tanto, vivo yo -- declara el Seor DIOS -- , que a sangre te entregar y la sangre te perseguir; ya que no has odiado el derramamiento de sangre, la sangre te perseguir.
'Har del monte Seir desierto y desolacin, y cortar de l al que vaya y al que venga.
'Y llenar sus montes de sus muertos; en tus collados y en tus valles y en todas tus barrancas caern los muertos a espada.
'Te har desolacin perpetua, y tus ciudades no sern habitadas; y sabris que yo soy el SEOR.
'Por cuanto has dicho: "Las dos naciones y las dos tierras sern mas, y las poseeremos", aunque el SEOR estaba all.
'Por tanto, vivo yo' -- declara el Seor DIOS -- , 'har [contigo] conforme a tu ira y conforme al celo que mostraste a causa de tu odio contra ellos, y me har conocer entre ellos cuando te juzgue.
'Entonces sabrs que yo, el SEOR, he odo todas las injurias que has hablado contra los montes de Israel, diciendo: "Estn desolados; nos han sido dados para alimento."
'Con arrogancia habis hablado contra m y habis multiplicado vuestras palabras contra m; yo [lo] he odo.'
"As dice el Seor DIOS: 'Para alegra de toda la tierra, yo har de ti una desolacin.
'Como te alegraste sobre la heredad de la casa de Israel porque fue asolada, as te har yo a ti. Sers una desolacin, monte Seir, y todo Edom, todo l; y sabrn que yo soy el SEOR.'"
Y t, hijo de hombre, profetiza a los montes de Israel, y di: "Montes de Israel, od la palabra del SEOR.
"As dice el Seor DIOS: 'Por cuanto el enemigo ha dicho contra vosotros: "Aj!" y: "Las alturas eternas han pasado a ser posesin nuestra,"
por tanto, profetiza y di: "As dice el Seor DIOS: 'Porque os han asolado y aplastado por todos lados, para que fuerais posesin de las dems naciones, os han hecho el blanco de la habladura y de la calumnia del pueblo.'"'
"Por tanto, montes de Israel, od la palabra del Seor DIOS. As dice el Seor DIOS a los montes y a los collados, a las barrancas y a los valles, a las ruinas desoladas y a las ciudades abandonadas, que han venido a ser presa y escarnio de las dems naciones alrededor;
por eso, as dice el Seor DIOS: 'Ciertamente en el fuego de mi celo he hablado contra las dems naciones y contra todo Edom, que se han apropiado para s de mi tierra como posesin, con alegra, de todo corazn [y] con desprecio de alma, para dejarla como presa.'
"Por tanto, profetiza acerca de la tierra de Israel, y di a los montes y a los collados, a las barrancas y a los valles: 'As dice el Seor DIOS: "He aqu, yo he hablado en mi celo y en mi furor porque habis soportado los insultos de las naciones."
'Por lo cual, as dice el Seor DIOS: "Yo he jurado que las naciones que os rodean, ellas mismas soportarn sus insultos.
"Pero vosotros, montes de Israel, echaris vuestras ramas y produciris vuestro fruto para mi pueblo Israel; porque pronto vendrn.
"Pues, he aqu, estoy por vosotros y me volver a vosotros, y seris labrados y sembrados.
"Multiplicar hombres en vosotros, toda la casa de Israel, toda ella; y las ciudades sern habitadas, y las ruinas reedificadas.
"Multiplicar en vosotros hombres y animales, y se multiplicarn y sern fecundos. Har que seis habitados como lo fuisteis anteriormente y os tratar mejor que al principio; y sabris que yo soy el SEOR.
"S, har andar hombres sobre vosotros, a mi pueblo Israel. Ellos tomarn posesin de ti, y sers su heredad, y nunca ms les privars de sus hijos."
'As dice el Seor DIOS: "Porque os dicen: 'Eres devoradora de hombres y has privado de hijos a tu nacin',
por tanto, ya no devorars hombres y ya no privars de hijos a tu nacin" -- declara el Seor DIOS.
'Y nunca ms te har or el ultraje de las naciones, ni soportars ms los insultos de los pueblos, ni hars que tu nacin tropiece ms' -- declara el Seor DIOS."
Entonces vino a m la palabra del SEOR, diciendo:
Hijo de hombre, cuando la casa de Israel habitaba en su propia tierra, ellos mismos la contaminaron con su conducta y con sus obras; como la impureza de una [mujer] en su menstruacin fue su conducta delante de m.
Por tanto, derram mi furor sobre ellos por la sangre que haban derramado sobre la tierra y por haberla contaminado con sus dolos.
Los esparc entre las naciones y fueron dispersados por las tierras. Conforme a sus caminos y a sus obras los juzgu.
Cuando llegaron a las naciones adonde fueron, profanaron mi santo nombre, porque de ellos se deca: stos son el pueblo del SEOR, y han salido de su tierra.
Pero yo he tenido compasin de mi santo nombre, que la casa de Israel haba profanado entre las naciones adonde fueron.
Por tanto, di a la casa de Israel: "As dice el Seor DIOS: 'No es por vosotros, casa de Israel, que voy a actuar, sino por mi santo nombre, que habis profanado entre las naciones adonde fuisteis.
'Vindicar la santidad de mi gran nombre profanado entre las naciones, el cual vosotros habis profanado en medio de ellas. Entonces las naciones sabrn que yo soy el SEOR' -- declara el Seor DIOS -- 'cuando demuestre mi santidad entre vosotros a la vista de ellas.
'Porque os tomar de las naciones, os recoger de todas las tierras y os llevar a vuestra propia tierra.
'Entonces os rociar con agua limpia y quedaris limpios; de todas vuestras inmundicias y de todos vuestros dolos os limpiar.
'Adems, os dar un corazn nuevo y pondr un espritu nuevo dentro de vosotros; quitar de vuestra carne el corazn de piedra y os dar un corazn de carne.
'Pondr dentro de vosotros mi espritu y har que andis en mis estatutos, y que cumplis cuidadosamente mis ordenanzas.
'Habitaris en la tierra que di a vuestros padres; y seris mi pueblo y yo ser vuestro Dios.
'Os librar de todas vuestras inmundicias; llamar al trigo y lo multiplicar, y no traer hambre sobre vosotros.
'Y multiplicar el fruto de los rboles y el producto del campo, para que no recibis ms el oprobio del hambre entre las naciones.
'Entonces os acordaris de vuestros malos caminos y de vuestras obras que no [eran] buenas, y os aborreceris a vosotros mismos por vuestras iniquidades y por vuestras abominaciones.
'No hago [esto] por vosotros' -- declara el Seor DIOS -- 'sabedlo bien. Avergonzaos y abochornaos de vuestra conducta, casa de Israel.'
"As dice el Seor DIOS: 'En el da que yo os limpie de todas vuestras iniquidades, har que las ciudades sean habitadas y las ruinas reedificadas.
'La tierra desolada ser cultivada en vez de ser desolacin a la vista de todo el que pasa.
'Y dirn: Esta tierra desolada se ha hecho como el huerto del Edn; y las ciudades desiertas, desoladas y arruinadas estn fortificadas [y] habitadas.
'Y las naciones que quedan a vuestro alrededor sabrn que yo, el SEOR, he reedificado los lugares en ruinas [y] plantado lo que estaba desolado; yo, el SEOR, he hablado y lo har.'
"As dice el Seor DIOS: 'An permitir a la casa de Israel que me pida hacer esto por ellos: Multiplicar sus hombres como un rebao.
'Como el rebao para los sacrificios, como el rebao en Jerusaln en sus fiestas sealadas, as se llenarn las ciudades desiertas de rebaos de hombres. Entonces sabrn que yo soy el SEOR.'"
La mano del SEOR vino sobre m, y me sac en el Espritu del SEOR, y me puso en medio del valle que estaba lleno de huesos.
Y l me hizo pasar en derredor de ellos, y he aqu, [eran] muchsimos sobre la superficie del valle; y he aqu, [estaban] muy secos.
Y l me dijo: Hijo de hombre, vivirn estos huesos? Y yo respond: Seor DIOS, t lo sabes.
Entonces me dijo: Profetiza sobre estos huesos, y diles: "Huesos secos, od la palabra del SEOR.
"As dice el Seor DIOS a estos huesos: 'He aqu, har entrar en vosotros espritu, y viviris.
'Y pondr tendones sobre vosotros, har crecer carne sobre vosotros, os cubrir de piel y pondr espritu en vosotros, y viviris; y sabris que yo soy el SEOR.'"
Profetic, pues, como me fue mandado; y mientras yo profetizaba hubo un ruido, y luego un estremecimiento, y los huesos se juntaron cada hueso con su hueso.
Y mir, y he aqu, [haba] tendones sobre ellos, creci la carne y la piel los cubri, pero no [haba] espritu en ellos.
Entonces l me dijo: Profetiza al espritu, profetiza, hijo de hombre, y di al espritu: "As dice el Seor DIOS: 'Ven de los cuatro vientos, oh espritu, y sopla sobre estos muertos, y vivirn.'"
Y profetic como l me haba ordenado, y el espritu entr en ellos, y vivieron y se pusieron en pie, un enorme e inmenso ejrcito.
Entonces l me dijo: Hijo de hombre, estos huesos son toda la casa de Israel; he aqu, ellos dicen: "Nuestros huesos se han secado, y nuestra esperanza ha perecido. Estamos completamente destruidos."
Por tanto, profetiza, y diles: "As dice el Seor DIOS: 'He aqu, abrir vuestros sepulcros y os har subir de vuestros sepulcros, pueblo mo, y os llevar a la tierra de Israel.
'Y sabris que yo soy el SEOR, cuando abra vuestros sepulcros y os haga subir de vuestros sepulcros, pueblo mo.
'Pondr mi Espritu en vosotros, y viviris, y os pondr en vuestra tierra. Entonces sabris que yo, el SEOR, he hablado y lo he hecho' -- declara el SEOR."
Y vino a m la palabra del SEOR, diciendo:
Y t, hijo de hombre, toma una vara y escribe en ella: "Para Jud y para los hijos de Israel, sus compaeros." Toma luego otra vara y escribe en ella: "Para Jos, vara de Efran, y [para] toda la casa de Israel, sus compaeros."
Jntalas la una con la otra en una sola vara para que sean una sola en tu mano.
Y cuando los hijos de tu pueblo te hablen, diciendo: "No nos explicars qu quieres decir con esto?",
diles: "As dice el Seor DIOS: 'He aqu, tomar la vara de Jos, que est en la mano de Efran, y las tribus de Israel, sus compaeros; las pondr con aqulla, con la vara de Jud, y las har una sola vara, y sern una en mi mano.'"
Y las varas en que escribas estarn en tu mano a la vista de ellos,
y diles: "As dice el Seor DIOS: 'He aqu, tomar a los hijos de Israel de entre las naciones adonde han ido, los recoger de todas partes y los traer a su propia tierra.
'Y har de ellos una nacin en la tierra, en los montes de Israel; un solo rey ser rey de todos ellos; nunca ms sern dos naciones, y nunca ms sern divididos en dos reinos.
'No se contaminarn ms con sus dolos, ni con sus abominaciones, ni con ninguna de sus transgresiones; sino que los librar de todos los lugares en que pecaron y los limpiar. Y ellos sern mi pueblo y yo ser su Dios.
'Mi siervo David [ser] rey sobre ellos, y todos ellos tendrn un solo pastor; andarn en mis ordenanzas y guardarn mis estatutos y los cumplirn.
'Y habitarn en la tierra que di a mi siervo Jacob, en la cual habitaron vuestros padres; en ella habitarn ellos y sus hijos, y los hijos de sus hijos para siempre; y mi siervo David [ser] su prncipe para siempre.
'Y har con ellos un pacto de paz; ser un pacto eterno con ellos. Y los establecer, los multiplicar y pondr mi santuario en medio de ellos para siempre.
'Mi morada estar tambin junto a ellos, y yo ser su Dios y ellos sern mi pueblo.
'Y las naciones sabrn que yo, el SEOR, santifico a Israel, cuando mi santuario est en medio de ellos para siempre.'"
Y vino a m la palabra del SEOR, diciendo:
Hijo de hombre, pon tu rostro hacia Gog, de la tierra de Magog, prncipe de Ros, Mesec y Tubal, y profetiza contra l,
y di: "As dice el Seor DIOS: 'He aqu estoy contra ti, oh Gog, prncipe de Ros, Mesec y Tubal.
'Te har dar vuelta, pondr garfios en tus quijadas y te sacar con todo tu ejrcito, caballos y jinetes, todos ellos bien equipados; una gran compaa [con] pavs y escudo, todos ellos empuando espada;
Persia, Etiopa y Fut con ellos, todos [con] escudo y yelmo;
Gomer con todas sus tropas, Bet-togarm, [de] las partes remotas del norte, con todas sus tropas; muchos pueblos estn contigo.
'Disponte y preprate, t y toda la multitud que se ha reunido alrededor tuyo, y s para ellos guarda.
'Al cabo de muchos das recibirs rdenes; al fin de los aos vendrs a la tierra recuperada de la espada, [cuyos habitantes] han sido recogidos de muchas naciones en los montes de Israel, que haban sido una desolacin continua. [Este pueblo] fue sacado de entre las naciones y habitan seguros todos ellos.
'T subirs [y] vendrs como una tempestad; sers como una nube [que] cubre la tierra, t y todas tus tropas, y muchos pueblos contigo.'
"As dice el Seor DIOS: 'Suceder en aquel da que pensamientos vendrn a tu mente y concebirs un plan malvado,
y dirs: "Subir contra una tierra indefensa. Ir [contra] los que [viven] tranquilos, que habitan confiados, que habitan todos ellos sin murallas, sin cerrojos ni puertas;
para tomar botn y para proceder al saqueo, para volver tu mano contra los lugares desolados, [ahora] poblados, y contra el pueblo reunido de entre las naciones, que ha adquirido ganado y posesiones, que habita en medio de la tierra."
'Sab y Dedn, y los mercaderes de Tarsis con todos sus pueblos te dirn: "Has venido para tomar botn? Has reunido tu compaa para saquear, para llevar plata y oro, para llevar ganado y posesiones, para tomar gran botn?"'"
Por tanto, profetiza, hijo de hombre, y di a Gog: "As dice el Seor DIOS: 'En aquel da cuando mi pueblo Israel habite seguro, no lo sabrs t?
'Vendrs de tu lugar de las partes remotas del norte, t y mucha gente contigo, todos montados a caballo, una gran multitud y un poderoso ejrcito;
y subirs contra mi pueblo Israel como una nube para cubrir la tierra. Suceder en los postreros das que te traer contra mi tierra, para que las naciones me conozcan cuando yo sea santificado por medio de ti ante sus ojos, oh Gog.'
"As dice el Seor DIOS: 'Eres t aquel de quien habl en tiempos pasados por medio de mis siervos los profetas de Israel, que profetizaron en aquellos das, durante aos, que yo te traera contra ellos?
'Suceder en aquel da cuando venga Gog contra la tierra de Israel' -- declara el Seor DIOS -- 'que subir mi furor y mi ira.
'Y en mi celo y en el fuego de mi furor declaro [que] ciertamente en aquel da habr un gran terremoto en la tierra de Israel.
'Y los peces del mar, las aves del cielo, las bestias del campo y todos los animales que se arrastran sobre la tierra, y todos los hombres sobre la faz de la tierra temblarn en mi presencia; tambin se derrumbarn los montes, se desplomarn los precipicios y todo muro caer por tierra.
'Y en todos mis montes llamar contra l la espada' -- declara el Seor DIOS. 'La espada de cada cual se volver contra su hermano.
'Con pestilencia y con sangre har juicio contra l; har caer una lluvia torrencial, de piedras de granizo, fuego y azufre sobre l, sobre sus tropas, y sobre los muchos pueblos que estn con l.
'Y mostrar mi grandeza y santidad, y me dar a conocer a los ojos de muchas naciones; y sabrn que yo soy el SEOR.'"
Y t, hijo de hombre, profetiza contra Gog, y di: "As dice el Seor DIOS: 'He aqu, yo estoy contra ti, Gog, prncipe de Ros, Mesec, y Tubal.
'Te har dar vuelta y te empujar, te recoger de las partes remotas del norte y te traer contra los montes de Israel.
'Romper el arco de tu mano izquierda, y derribar las saetas de tu mano derecha.
'Sobre los montes de Israel caers, t y todas tus tropas y los pueblos que estn contigo. Te dar por comida a toda clase de ave de rapia y a las bestias del campo.
'Sobre el campo abierto caers; porque soy yo el que ha hablado' -- declara el Seor DIOS.
'Enviar fuego sobre Magog y sobre los que habitan seguros en las costas; y sabrn que yo soy el SEOR.
'Mi santo nombre dar a conocer en medio de mi pueblo Israel, y nunca ms permitir que mi santo nombre sea profanado; y sabrn las naciones que yo soy el SEOR, el Santo en Israel.
'He aqu que viene y se cumplir' -- declara el Seor DIOS. 'ste es el da del cual he hablado.
'Entonces saldrn los habitantes de las ciudades de Israel y harn hogueras con las armas, y quemarn escudos, paveses, arcos y saetas, mazas y lanzas, y harn fuego con ellos durante siete aos.
'No tomarn lea del campo ni la recogern de los bosques, porque harn hogueras con las armas; despojarn a sus despojadores y saquearn a sus saqueadores' -- declara el Seor DIOS.
'Y suceder en aquel da que dar a Gog un lugar para sepultura all en Israel, el valle de los que pasan al oriente del mar, y cortar el paso a los viajeros. All enterrarn a Gog con toda su multitud, y [lo] llamarn el valle de Hamn-gog.
'Durante siete meses la casa de Israel los estar enterrando para limpiar la tierra.
'Todo el pueblo de la tierra [los] enterrar; y ser para ellos memorable el da en que yo me glorifique' -- declara el Seor DIOS.
'Y escogern hombres que constantemente recorran la tierra y entierren a los que pasen, a los que queden sobre la superficie de la tierra, para limpiarla. Al cabo de siete meses harn un reconocimiento.
'Y cuando pasen los que recorran la tierra, el que vea un hueso humano, pondr seal junto a l, hasta que los sepultureros lo entierren en el valle de Hamn-gog.
'Y el nombre de la ciudad ser Hamona; y dejarn limpia la tierra.'"
En cuanto a ti, hijo de hombre, as dice el Seor DIOS: "Di a toda clase de ave y a toda bestia del campo: 'Congregaos y venid, juntaos de todas partes al sacrificio que voy a preparar para vosotros, un gran sacrificio sobre los montes de Israel, y comeris carne y beberis sangre.
'Comeris carne de poderosos y beberis sangre de los prncipes de la tierra, [como si fueran] carneros, corderos, machos cabros y toros, engordados todos en Basn.
'Comeris grosura hasta que os hartis, y beberis sangre hasta que os embriaguis, del sacrificio que he preparado para vosotros.
'Os hartaris a mi mesa de caballos y jinetes, de poderosos y de todos los hombres de guerra' -- declara el Seor DIOS.
'Y pondr mi gloria entre las naciones; y todas las naciones vern el juicio que he hecho y mi mano que he puesto sobre ellos.
'Y sabr la casa de Israel que yo soy el SEOR su Dios desde ese da en adelante.
'Y sabrn las naciones que la casa de Israel fue al cautiverio por su iniquidad porque actuaron prfidamente contra m; escond, pues, mi rostro de ellos, los entregu en manos de sus adversarios y todos ellos cayeron a espada.
'Conforme a su inmundicia y conforme a sus transgresiones, [as] los trat, y de ellos escond mi rostro.'"
Por tanto, as dice el Seor DIOS: Ahora restaurar el bienestar de Jacob, y tendr misericordia de toda la casa de Israel, y me mostrar celoso de mi santo nombre.
Y ellos olvidarn su ignominia y todas las infidelidades que cometieron contra m, cuando habiten seguros en su tierra sin que nadie [los] atemorice.
Cuando yo los traiga de entre los pueblos y los rena de las tierras de sus enemigos, ser santificado en ellos ante los ojos de muchas naciones.
Entonces sabrn que yo soy el SEOR su Dios, porque los hice ir al cautiverio entre las naciones, y despus los reun [de nuevo] en su propia tierra, sin dejar all a ninguno de ellos.
No les ocultar ms mi rostro, porque habr derramado mi Espritu sobre la casa de Israel -- declara el Seor DIOS.
En el ao veinticinco de nuestro destierro, al principio del ao, a los diez [das] del mes, catorce aos despus de haber sido tomada la ciudad, en aquel mismo da vino sobre m la mano del SEOR, y me llev all.
En visiones de Dios, l me llev a la tierra de Israel y me puso sobre un monte muy alto, sobre el cual, hacia el sur, [haba] una construccin parecida a una ciudad.
Me llev all; y he aqu, haba [all] un hombre cuyo aspecto era semejante al bronce, con un cordel de lino y una caa de medir en la mano, y estaba de pie en la puerta.
Y el hombre me dijo: Hijo de hombre, mira con tus ojos, oye con tus odos y presta atencin a todo lo que te voy a mostrar; porque para mostrrte[lo] has sido trado aqu. Declara todo lo que ves a la casa de Israel.
Y he aqu, por el exterior del templo haba un muro, todo alrededor, y en la mano del hombre [haba] una caa de medir de seis codos ([cada codo] de un codo y un palmo menor). Midi el espesor del muro, [y tena] una caa; y la altura, una caa.
Entonces fue a la puerta que miraba al oriente, subi las gradas, y midi el umbral de la puerta, [y tena] una caa de ancho, y el otro umbral, una caa de ancho.
La cmara [tena] una caa de largo y una caa de ancho; y entre las cmaras [haba] cinco codos; el umbral de la puerta junto al vestbulo de la puerta hacia el interior [tena] una caa [de fondo].
Entonces midi el vestbulo de la puerta, hacia el interior, [y tena] una caa.
Midi el vestbulo de la puerta, [y tena] ocho codos, y sus pilares, dos codos. Y el vestbulo de la puerta [estaba] hacia el interior.
Las cmaras de la puerta hacia el oriente [eran] tres por cada lado; las tres [tenan] la misma medida. Los pilares a cada lado [tenan] tambin la misma medida.
Midi la anchura del vestbulo, [y tena] diez codos, y la longitud de la puerta, trece codos.
Y [haba] una barrera frente a las cmaras de un codo por un lado, y de un codo por el otro; [cada] cmara [tena] seis codos por un lado y seis codos por el otro.
Midi la puerta desde el techo de una cmara al techo de la otra; una anchura de veinticinco codos desde una puerta hasta la puerta opuesta.
Midi tambin los pilares, [y tena] sesenta codos [de altura.] El atrio alrededor de la puerta [se extenda] hasta el pilar lateral.
Y desde el frente de la puerta de entrada hasta el frente del vestbulo de la puerta interior [haba] cincuenta codos.
Y [haba] ventanas estrechas [que daban] hacia las habitaciones, hacia sus pilares de dentro de la puerta por todo alrededor y asimismo para los prticos. [Haba] ventanas todo alrededor por dentro, y en [cada] pilar [haba] figuras de palmeras.
Entonces me llev al atrio exterior, y he aqu, [haba] cmaras y un pavimento construido todo alrededor del atrio; treinta cmaras [daban] al pavimento.
El pavimento ([esto es,] el pavimento inferior) [estaba] al lado de las puertas, correspondiendo a la longitud de las puertas.
Midi el ancho desde el frente de la puerta inferior hasta el frente del atrio interior por fuera, [y tena] cien codos al oriente y al norte.
Y [con respecto a] la puerta del atrio exterior que daba al norte, midi su longitud y su anchura.
Haba tres cmaras en cada lado, y sus pilares y sus prticos eran de la misma medida que la primera puerta. Su longitud [era] de cincuenta codos, y la anchura de veinticinco codos.
Sus ventanas, sus prticos y sus figuras de palmeras [tenan] las mismas medidas de la puerta que daba al oriente; se suba a ella por siete gradas, y su prtico [estaba] delante de ellas.
El atrio interior tena una puerta frente a la puerta del norte as como tambin [a la puerta] del oriente; y midi cien codos de puerta a puerta.
Luego me llev hacia el sur, y he aqu, [haba] una puerta hacia el sur; y midi sus pilares y sus prticos conforme a aquellas mismas medidas.
La puerta y sus prticos tenan ventanas todo alrededor como las otras ventanas; la longitud [era] de cincuenta codos y la anchura de veinticinco codos.
Y [haba] siete gradas para subir a ella, y sus prticos [estaban] delante de ellas; y tena figuras de palmeras sobre sus pilares, una a cada lado.
El atrio interior tena una puerta hacia el sur; y midi de puerta a puerta hacia el sur, [y eran] cien codos.
Despus me llev al atrio interior por la puerta del sur, y midi la puerta del sur conforme a aquellas mismas medidas.
Tambin sus cmaras, sus pilares y sus prticos [eran] conforme a aquellas mismas medidas. Y la puerta y sus prticos tenan ventanas todo alrededor; [era] de cincuenta codos de largo y veinticinco codos de ancho.
Y [haba] prticos todo alrededor de veinticinco codos de largo y cinco codos de ancho.
Sus prticos [daban] al atrio exterior; y [haba] figuras de palmeras en sus pilares, y se suba [por] ocho gradas.
Entonces me llev al atrio interior que daba al oriente, y midi la puerta conforme a aquellas mismas medidas.
Tambin sus cmaras, sus pilares, y sus prticos [eran] conforme a aquellas mismas medidas. Y la puerta y sus prticos tenan ventanas todo alrededor; [era] de cincuenta codos de largo y veinticinco codos de ancho.
Y sus prticos [daban] al atrio exterior; y [haba] figuras de palmeras en sus pilares a cada lado, y se suba [por] ocho gradas.
Me llev luego a la puerta del norte, y [la] midi conforme a aquellas mismas medidas,
[con] sus cmaras, sus pilares y sus prticos. La puerta tena ventanas todo alrededor; [era] de cincuenta codos de largo y veinticinco codos de ancho.
Sus pilares [daban] al atrio exterior; y [haba] figuras de palmeras en sus pilares a cada lado, y se suba [por] ocho gradas.
[Haba] una cmara con su entrada junto a los pilares de las puertas; all lavaban el holocausto.
Y en el vestbulo de la puerta [haba] a cada lado dos mesas, en las cuales se degollaban el holocausto, la ofrenda por el pecado y la ofrenda por la culpa.
Y por el lado de afuera, conforme uno suba a la entrada de la puerta, hacia el norte, [haba] dos mesas; y al otro lado del vestbulo de la puerta [haba] dos mesas.
[Haba] cuatro mesas a un lado y cuatro mesas al otro lado, junto a la puerta: ocho mesas sobre las cuales degollaban [los sacrificios].
Y para el holocausto [haba] cuatro mesas de piedra labrada de un codo y medio de largo, un codo y medio de ancho y un codo de alto, sobre las cuales se colocaban los instrumentos con que degollaban el holocausto y el sacrificio.
Ganchos dobles, de un palmo menor de longitud, estaban colocados en el interior, todo alrededor; y sobre las mesas estaba la carne de la ofrenda.
Fuera de la puerta interior, en el atrio interior, [haba] dos cmaras, [una de] las cuales [estaba] al lado de la puerta del norte con su fachada hacia el sur, [y] una al lado de la puerta del sur con [su] fachada hacia el norte.
Y l me dijo: Esta cmara cuya fachada da al sur, es para los sacerdotes encargados del templo;
y la cmara cuya fachada da al norte, es para los sacerdotes encargados del altar. stos son los hijos de Sadoc, que, de los hijos de Lev, se acercan al SEOR para servirle.
Y midi el atrio, un cuadrado de cien codos de largo y cien codos de ancho; y el altar [estaba] delante del templo.
Me llev despus al prtico del templo y midi [cada] pilar del prtico, cinco codos por un lado y cinco por el otro; y la anchura de la puerta, tres codos por un lado y tres codos por el otro.
La longitud del prtico [era] de veinte codos y la anchura de once codos; y junto a las gradas por donde se suba a l, [haba] columnas junto a los pilares, una a un lado y otra al otro.
Entonces me llev a la nave y midi los pilares; seis codos de ancho por un lado y seis codos de ancho por el otro [era] la anchura de cada pilar.
Y la anchura de la entrada [era] de diez codos, y los lados de la entrada [eran] de cinco codos por un lado y cinco codos por el otro. Midi la longitud [de la nave y tena] cuarenta codos, y la anchura, veinte codos.
Luego entr al interior y midi [cada] pilar de la entrada, [y tenan] dos codos, la entrada tena seis codos de [altura], y la anchura de la entrada, siete codos.
Midi su longitud [y tena] veinte codos, y la anchura, veinte codos delante de la nave. Entonces l me dijo: ste es el [lugar] santsimo.
Despus midi [la anchura] del muro del templo [y tena] seis codos, y la anchura de las cmaras laterales, cuatro codos por todos los lados alrededor del templo.
Las cmaras laterales estaban superpuestas en tres pisos, treinta en cada piso; y las cmaras laterales se extendan hasta el muro que [estaba] en su lado interior, todo alrededor, para que fueran aseguradas sin que fueran aseguradas al muro del templo.
Las cmaras laterales alrededor [del templo] se ensanchaban en cada piso sucesivo. Debido a que [la estructura] alrededor del templo se ensanchaba por etapas por todos los lados del templo, la anchura del templo [aumentaba] segn se suba. As se poda subir del [piso] inferior al ms alto por el [piso] intermedio.
Tambin vi que el templo tena todo alrededor una plataforma elevada; los cimientos de las cmaras laterales tenan [de alto] una caa entera de seis codos largos.
La anchura del muro exterior de las cmaras laterales [era] de cinco codos. Pero el espacio libre entre las cmaras laterales que pertenecan al templo
y las cmaras [exteriores] [era] de veinte codos de anchura por todos los lados alrededor del templo.
Y las entradas de las cmaras laterales que [daban] hacia el espacio libre [consistan en] una entrada hacia el norte y otra entrada hacia el sur; y la anchura del espacio libre [era] de cinco codos, todo alrededor.
El edificio que [estaba] enfrente de la zona separada, hacia el lado occidental, [tena] setenta codos de ancho; y el muro del edificio [tena] cinco codos de ancho, todo alrededor, y su longitud [era] de noventa codos.
Midi el templo [y tena] cien codos de largo; la zona separada con el edificio y sus muros [tenan] tambin cien codos de largo.
La anchura del frente del templo y [la de] las zonas separadas a lo largo del [lado] oriental tambin [sumaban] cien codos.
Midi la longitud del edificio a lo largo del frente de la zona separada [que haba] detrs de l, con una galera a cada lado, [y era] de cien codos; tambin [midi] la nave interior y los prticos del atrio.
Los umbrales, las ventanas con celosas y las galeras alrededor de sus tres pisos, frente al umbral, estaban recubiertos de madera todo alrededor, [desde] el suelo hasta las ventanas (mas las ventanas [estaban] cubiertas [con celosas]),
sobre la entrada, hasta el santuario interior y el exterior, y alrededor de todo el muro, por dentro y por fuera, [segn sus] medidas.
Y [haba] esculpidos querubines y palmeras; una palmera entre querubn y querubn, y cada querubn tena dos caras:
cara de hombre hacia la palmera por un lado y cara de leoncillo hacia la palmera por el otro lado; estaban esculpidos alrededor de todo el templo.
Desde el suelo hasta encima de la entrada [haba] esculpidos querubines y palmeras, as como [en] la pared de la nave.
Los postes de la nave eran cuadrados, tambin [los] del frente del santuario; el aspecto de uno [era] como el aspecto del otro.
El altar [era] de madera de tres codos de alto, y su longitud de dos codos; sus esquinas, su base y sus lados [eran] de madera. Y l me dijo: sta es la mesa que est delante del SEOR.
La nave y el santuario tenan puertas dobles.
Las puertas tenan dos hojas, dos hojas giratorias; dos hojas una puerta y dos la otra.
Tambin estaban esculpidos en ellas, en las puertas de la nave, querubines y palmeras como los esculpidos en las paredes; y [haba] un portal de madera en la fachada del vestbulo por el exterior.
Y [haba] ventanas con celosas y palmeras a uno y otro lado, a los dos lados del vestbulo; as [eran] las cmaras laterales del templo y los umbrales.
Luego me sac al atrio exterior, hacia el norte, y me llev a la cmara que [estaba] frente a la zona separada y frente al edificio hacia el norte.
A lo largo de la longitud, [que era] de cien codos, [estaba] la puerta del norte; la anchura [era] de cincuenta codos.
Frente a los veinte [codos] del atrio interior, y frente al pavimento del atrio exterior, [haba] una galera frente a la otra galera en los tres pisos.
Y delante de las cmaras [haba] un corredor interior de diez codos de ancho, una va de [cien] codos; y sus entradas [daban] al norte.
Las cmaras superiores [eran] ms estrechas porque las galeras les quitaban ms [espacio] que a las inferiores y a las intermedias del edificio.
Pues [estaban] en tres pisos y no tenan pilares como los pilares de los atrios; por tanto [las cmaras superiores] se estrechaban a partir del suelo ms que las inferiores y las intermedias.
Y el muro exterior a lo largo de las cmaras, en direccin al atrio exterior frente a las cmaras, [tena] cincuenta codos de largo.
Porque la longitud de las cmaras que [estaban] en el atrio exterior [era] de cincuenta codos; y [las que estaban] frente al templo [tenan] cien codos.
Y debajo de estas cmaras [estaba] la entrada del lado oriental, para entrar en ellas desde el atrio exterior.
A lo ancho del muro del atrio hacia el oriente, frente a la zona separada y frente al edificio, [haba] cmaras.
Y el corredor delante de ellas [era] semejante al de las cmaras que [estaban] al norte; su longitud era igual a su anchura; y todas sus salidas, as como sus disposiciones y sus entradas, [eran iguales.]
Y correspondiendo a las entradas de las cmaras que daban hacia el sur, [haba] una entrada al comienzo del corredor, el corredor frente al muro que daba al oriente, segn se entra a ellas.
Entonces l me dijo: Las cmaras del norte [y] las cmaras del sur que estn frente a la zona separada, son las cmaras santas donde los sacerdotes que estn cerca del SEOR, comern las cosas santsimas. All pondrn las cosas santsimas, la ofrenda de cereal, la ofrenda por el pecado y la ofrenda por la culpa; porque el lugar es santo.
Cuando entren los sacerdotes all, no saldrn al atrio exterior desde el santuario sin haber dejado las vestiduras con que ministran, porque son santas. Se pondrn otras vestiduras para poder acercarse a lo que es del pueblo.
Cuando acab de medir el interior del templo, me sac por el camino de la puerta que daba al oriente, y lo midi todo alrededor.
Midi el lado oriental con la caa de medir, [y tena] alrededor quinientas caas de la caa de medir.
Midi el lado norte con la caa de medir, [y tena] alrededor quinientas caas.
Al lado sur midi quinientas caas con la caa de medir.
Se volvi al lado occidental [y] midi quinientas caas con la caa de medir.
Por los cuatro lados lo midi; tena un muro todo alrededor de quinientas [caas] de largo y quinientas de ancho, para dividir entre lo sagrado y lo profano.
Entonces me llev a la puerta, la puerta que mira hacia el oriente;
y he aqu, la gloria del Dios de Israel vena de la parte del oriente. Su voz [era] como el sonido de muchas aguas, y la tierra resplandeca de su gloria.
Y tena el aspecto de la visin que vi, como la visin que haba visto cuando l vino a destruir la ciudad; y las visiones [eran] como la visin que yo haba visto junto al ro Quebar. Entonces me postr sobre mi rostro.
La gloria del SEOR entr en el templo por el camino de la puerta que da hacia el oriente.
Y el Espritu me levant y me llev al atrio interior, y he aqu, la gloria del SEOR llen el templo.
Y o a uno que me hablaba desde el templo, mientras el hombre estaba de pie junto a m,
y me dijo: Hijo de hombre, [ste es] el lugar de mi trono, el lugar de las plantas de mis pies, donde habitar entre los hijos de Israel para siempre. Y la casa de Israel no volver a profanar mi santo nombre, ni ellos ni sus reyes, con sus prostituciones y con los cadveres de sus reyes cuando mueran,
poniendo su umbral junto a mi umbral, y sus postes junto a mis postes con [slo] un muro entre ellos y yo. Ellos han profanado mi santo nombre con las abominaciones que han cometido; por eso los he consumido en mi ira.
Que alejen ahora de m sus prostituciones y los cadveres de sus reyes, y yo habitar entre ellos para siempre.
Y t, hijo de hombre, describe el templo a la casa de Israel, para que se avergencen de sus iniquidades, y tomen las medidas de [su] plano.
Y si se avergenzan de todo lo que han hecho, ensales el diseo del templo, su estructura, sus salidas, sus entradas, todos sus diseos, todos sus estatutos y todas sus leyes. Y escribe [esto] ante sus ojos para que guarden todas sus leyes y todos sus estatutos, y los cumplan.
sta es la ley del templo: todo su territorio sobre la cumbre del monte por todo alrededor [ser] santsimo. He aqu, sta es la ley del templo.
stas son las medidas del altar en codos ([cada] codo de un codo y un palmo menor): la base, un codo, el ancho, un codo; su reborde en la orilla por todo alrededor, un palmo. Y sta [ser] la altura del altar:
desde la base en el suelo hasta el zcalo inferior [ser] de dos codos, por un codo de ancho; y desde el zcalo menor hasta el zcalo mayor [ser] de cuatro codos, por un codo de ancho.
El hogar del altar [ser] de cuatro codos, y del hogar del altar [se extendern] hacia arriba cuatro cuernos.
El hogar del altar [ser] de doce [codos] de largo por doce de ancho, cuadrado por sus cuatro lados.
Y el zcalo [ser] de catorce [codos] de largo por catorce de ancho por sus cuatro lados; el borde alrededor [ser] de medio codo, y su base, de un codo alrededor; sus gradas mirarn al oriente.
Y me dijo: Hijo de hombre, as dice el Seor DIOS: "stos son los estatutos para el altar el da que sea construido, para ofrecer holocaustos sobre l y para esparcir sobre l sangre.
"A los sacerdotes levitas que son de la descendencia de Sadoc, que se acercan a m para servirme" -- declara el Seor DIOS -- "dars un novillo de la vacada para la ofrenda por el pecado.
"Y tomars de su sangre y la pondrs sobre sus cuatro cuernos, en los cuatro ngulos del zcalo y en el borde todo alrededor; as lo limpiars y hars expiacin por l.
"Luego tomars el novillo para la ofrenda por el pecado, y [ser] quemado en el lugar sealado del templo, fuera del santuario.
"Al segundo da ofrecers un macho cabro sin defecto para la ofrenda por el pecado, y purificars el altar como [lo] purificaron con el novillo.
"Cuando hayas terminado de purificar[lo,] ofrecers un novillo sin defecto de la vacada y un carnero sin defecto del rebao.
"Los ofrecers delante del SEOR, y los sacerdotes echarn sal sobre ellos y los ofrecern en holocausto al SEOR.
"Durante siete das preparars diariamente un macho cabro para la ofrenda por el pecado; tambin sern preparados un novillo de la vacada y un carnero sin defecto del rebao.
"Durante siete das harn expiacin por el altar y lo purificarn; as lo consagrarn.
"Cuando hayan terminado estos das, suceder que del octavo da en adelante, los sacerdotes ofrecern sobre el altar vuestros holocaustos y vuestras ofrendas de paz; y yo me complacer en vosotros" -- declara el Seor DIOS.
Entonces me hizo volver por el camino de la puerta exterior del santuario que da hacia el oriente, y estaba cerrada.
Y el SEOR me dijo: Esta puerta estar cerrada; no se abrir y nadie entrar por ella, porque el SEOR, Dios de Israel, ha entrado por ella; por eso permanecer cerrada.
En cuanto al prncipe, l, como prncipe, se sentar all para comer pan delante del SEOR; entrar por el camino del vestbulo de la puerta y por el mismo camino saldr.
Luego me llev por el camino de la puerta del norte al frente del templo; mir, y he aqu, la gloria del SEOR llenaba la casa del SEOR, y me postr sobre mi rostro.
Y el SEOR me dijo: Hijo de hombre, pon atencin, mira con tus ojos y oye con tus odos todo lo que te digo acerca de todos los estatutos de la casa del SEOR y acerca de todas sus leyes; y fjate bien en cuanto a la entrada del templo [y] a todas las salidas del santuario.
Y dirs a los rebeldes, a la casa de Israel: "As dice el Seor DIOS: 'Son ya demasiadas todas vuestras abominaciones, oh casa de Israel,
cuando introdujisteis extranjeros, incircuncisos de corazn e incircuncisos de carne, para que estuvieran en mi santuario y profanaran mi casa; cuando [les] ofrecisteis mi alimento, la grosura y la sangre; invalidasteis, pues, mi pacto; [esto] adems de todas vuestras abominaciones.
'No os habis ocupado de guardar mis cosas sagradas, sino que habis puesto [extranjeros] como guardas de mis ordenanzas en mi santuario.'
"As dice el Seor DIOS: 'Ningn extranjero, incircunciso de corazn e incircunciso de carne, entrar en mi santuario; ninguno de los extranjeros que estn entre los hijos de Israel.
'Y los levitas que se alejaron de m cuando Israel se descarriaba, que se alejaron de m tras sus dolos, llevarn [el castigo por] su iniquidad.
'Sern servidores en mi santuario, encargados de las puertas del templo y servidores en el templo; ofrecern el holocausto y el sacrificio para el pueblo, y estarn delante de ellos para servirles.
'Por cuanto les sirvieron delante de sus dolos, y fueron tropezadero de iniquidad para la casa de Israel, por tanto he jurado contra ellos,' -- declara el Seor DIOS -- 'que llevarn [el castigo por] su iniquidad.
'No se acercarn a m para servirme de sacerdotes, ni se acercarn a ninguna de mis cosas santas, [ni] a las cosas santsimas, sino que cargarn su ignominia y las abominaciones que han cometido.
'Los pondr como guardas de las ordenanzas del templo, de todo su servicio y de todo lo que se ha de hacer en l.
'Pero los sacerdotes levitas, hijos de Sadoc, que se ocupaban de guardar mi santuario cuando los hijos de Israel se alejaron de m, se acercarn a m para servirme, y estarn delante de m para ofrecerme la grosura y la sangre' -- declara el Seor DIOS.
'Ellos entrarn en mi santuario, y se acercarn a mi mesa para servirme y guardar mis ordenanzas.
'Y cuando entren por las puertas del atrio interior, se pondrn vestiduras de lino; no se pondrn lana mientras estn sirviendo en las puertas del atrio interior y en el templo.
'Llevarn turbantes de lino sobre sus cabezas, y calzoncillos de lino sobre sus lomos; no se ceirn de [nada que los haga] sudar.
'Cuando salgan al atrio exterior, al atrio exterior donde est el pueblo, se quitarn las vestiduras con que han estado sirviendo y las dejarn en las cmaras sagradas, y se pondrn otras vestiduras a fin de no santificar al pueblo con sus vestiduras.
'No se afeitarn la cabeza, ni se dejarn crecer el cabello; slo se recortarn [el pelo de] su cabeza.
'Ningn sacerdote beber vino cuando entre al atrio interior.
'No tomar por mujer ni a viuda ni a divorciada, sino que tomar a una virgen del linaje de la casa de Israel, o a una viuda que sea viuda de sacerdote.
'Ensearn a mi pueblo a discernir entre lo sagrado y lo profano, y harn que ellos sepan [distinguir] entre lo inmundo y lo limpio.
'En un pleito actuarn como jueces; lo decidirn conforme a mis ordenanzas. Tambin guardarn mis leyes y mis estatutos en todas mis fiestas sealadas, y santificarn mis das de reposo.
'No se acercarn a persona muerta para [no] contaminar[se;] pero por el padre, la madre, el hijo, la hija, el hermano, la hermana que no tenga marido, [s] podrn contaminarse.
'Despus de haberse purificado, se le contarn siete das.
'Y el da que entre en el santuario, en el atrio interior, para ministrar en el santuario, ofrecer su ofrenda por el pecado' -- declara el Seor DIOS.
'Y con respecto a la heredad para ellos, yo soy su heredad; no les daris posesin en Israel: yo soy su posesin.
'Comern la ofrenda de cereal, la ofrenda por el pecado y la ofrenda por la culpa; toda cosa consagrada en Israel ser de ellos.
'Y las primicias de todos los primeros frutos de todo, y de toda clase de ofrenda de vuestras ofrendas, sern para los sacerdotes; tambin daris al sacerdote las primicias de vuestras masas para que haga reposar una bendicin sobre vuestra casa.
'Los sacerdotes no comern el cuerpo muerto o despedazado de ninguna ave ni de ningn animal.
'Cuando repartis por suertes la tierra en heredad, ofreceris una parte al SEOR, una porcin sagrada de la tierra; la longitud ser de veinticinco mil [codos], y la anchura ser de veinte mil. Ser sagrada en toda su extensin alrededor.
'De ella se tomar para el santuario quinientos [codos] por quinientos, en cuadro alrededor, y un espacio abierto en derredor de cincuenta codos.
'Y de esta rea medirs una longitud de veinticinco mil [codos,] y una anchura de diez mil; y en ella estar el santuario, el lugar santsimo.
'sta ser la [porcin] consagrada de la tierra para los sacerdotes, ministros del santuario, que se acercan para ministrar al SEOR; ser un lugar para sus casas y un [lugar] sagrado para el santuario.
'Y un [rea] de veinticinco mil [codos] de largo y de diez mil de ancho ser para los levitas, ministros del templo, para su posesin, con ciudades donde habitar.
'Daris a la ciudad en posesin [un rea] de cinco mil codos de ancho y de veinticinco mil [codos] de largo junto a la parte reservada de la porcin sagrada; [sta] ser para toda la casa de Israel.
'Y el prncipe tendr [tierra] a ambos lados de la parte sagrada y de la propiedad de la ciudad, a lo largo de la parte sagrada y de la propiedad de la ciudad; por el lado occidental hacia el occidente y por el lado oriental hacia el oriente, [su] longitud corresponder a una de las porciones, desde el lmite occidental hasta el lmite oriental.
'Esta tierra ser su posesin en Israel; as mis prncipes no oprimirn ms a mi pueblo, sino que darn [el resto de] la tierra a la casa de Israel segn sus tribus.'
"As dice el Seor DIOS: 'Basta ya, prncipes de Israel; dejad la violencia y la destruccin, y practicad el derecho y la justicia. Acabad con las extorsiones que hacis a mi pueblo' -- declara el Seor DIOS.
'Tendris balanzas justas, efa justo y bato justo.
'El efa y el bato sern de la misma cantidad, de modo que el bato contenga un dcimo del homer [y] el efa un dcimo del homer; se les medir de acuerdo con el homer.
'Y el siclo [ser] de veinte geras. Veinte siclos, veinticinco siclos [y] quince siclos sern una mina para vosotros.
'sta es la ofrenda que ofreceris: la sexta parte de un efa por [cada] homer de trigo; la sexta parte de un efa por cada homer de cebada;
y la ordenanza para el aceite, para el bato de aceite, [ser] la dcima parte de un bato por [cada] coro; [ste equivale a] diez batos o un homer (porque diez batos son un homer);
y una oveja por [cada] rebao de doscientas de los abrevaderos de Israel, para la ofrenda de cereal, para el holocausto y para las ofrendas de paz, a fin de hacer expiacin por ellos' -- declara el Seor DIOS.
'Todo el pueblo de la tierra contribuir a esta ofrenda para el prncipe en Israel.
'Y al prncipe [le] corresponder [proveer] los holocaustos, las ofrendas de cereal y las libaciones en las fiestas, en las lunas nuevas y en los das de reposo, en todas las fiestas sealadas de la casa de Israel. l proveer la ofrenda por el pecado, la ofrenda de cereal, el holocausto y las ofrendas de paz para hacer expiacin por la casa de Israel.'
"As dice el Seor DIOS: 'En el [mes] primero, el primer [da] del mes, tomars de la vacada un novillo sin defecto y purificars el santuario.
'Y el sacerdote tomar de la sangre de la ofrenda por el pecado y [la] pondr sobre los postes de la puerta del templo, en los cuatro ngulos del zcalo del altar y sobre los postes de la puerta del atrio interior.
'Y as hars el [da] sptimo del mes para todo aquel que se desve o que sea ingenuo. As haris expiacin por el templo.
'En el [mes] primero, a los catorce das del mes, ser para vosotros la Pascua, fiesta de siete das; en ella se comer el pan sin levadura.
'En ese da, el prncipe ofrecer por s mismo y por todo el pueblo de la tierra un novillo en ofrenda por el pecado.
'Y en los siete das de la fiesta ofrecer en holocausto al SEOR siete novillos y siete carneros sin defecto, cada da de los siete das, y en ofrenda por el pecado un macho cabro cada da.
'Y proveer como ofrenda de cereal un efa por novillo, un efa por carnero, y un hin de aceite por efa.
'En el [mes] sptimo, a los quince das del mes, en la fiesta, proveer de igual manera por siete das para la ofrenda por el pecado, para el holocausto, para la ofrenda de cereal y para el aceite.'
"As dice el Seor DIOS: 'La puerta del atrio interior que mira al oriente estar cerrada los seis das de trabajo; pero se abrir el da de reposo; tambin se abrir el da de la luna nueva.
'Y el prncipe entrar desde el exterior por el camino del vestbulo de la puerta y se detendr junto al pilar de la puerta. Entonces los sacerdotes ofrecern su holocausto y sus ofrendas de paz, y l adorar junto al umbral de la puerta y luego saldr, pero no se cerrar la puerta hasta la tarde.
'El pueblo de la tierra tambin adorar a la entrada de esa puerta delante del SEOR los das de reposo y en las lunas nuevas.
'El holocausto que el prncipe ofrecer al SEOR el da de reposo [ser] de seis corderos sin defecto y un carnero sin defecto;
y la ofrenda de cereal [ser] de un efa por carnero, y la ofrenda de cereal con los corderos segn lo que pueda dar, y un hin de aceite por efa.
'El da de la luna nueva [ofrecer] un novillo sin defecto de la vacada, tambin seis corderos y un carnero, [que] sern sin defecto.
'Y proveer una ofrenda de cereal, un efa por novillo y un efa por carnero, y con los corderos segn lo que pueda, y un hin de aceite por efa.
'Y cuando el prncipe entre, entrar por el camino del vestbulo de la puerta y saldr por el mismo camino.
'Pero cuando el pueblo de la tierra venga delante del SEOR en las fiestas sealadas, el que entre por la puerta del norte para adorar, saldr por la puerta del sur, y el que entre por la puerta del sur, saldr por la puerta del norte. Nadie saldr por la puerta por la cual entr, sino que saldr por el lado opuesto.
'Y cuando entren, el prncipe entrar en medio de ellos; y cuando ellos salgan, saldr l.
'En los das festivos y en las fiestas sealadas la ofrenda de cereal ser de un efa por novillo y de un efa por cordero, y con los corderos, segn lo que pueda dar, y de un hin de aceite por efa.
'Y cuando el prncipe ofrezca una ofrenda voluntaria, un holocausto u ofrendas de paz [como] ofrenda voluntaria al SEOR, le abrirn la puerta que da al oriente, y ofrecer su holocausto y sus ofrendas de paz como lo hace en el da de reposo. Luego saldr, y cerrarn la puerta despus que l salga.
'Cada da ofrecers un cordero de un ao sin defecto para holocausto al SEOR; maana tras maana lo ofrecers.
'Tambin con l ofrecers cada maana una ofrenda de cereal, la sexta parte de un efa y la tercera parte de un hin de aceite para humedecer la flor de harina; es la ofrenda continua de cereal al SEOR como ordenanza perpetua.
'Ofrecern, pues, el cordero, la ofrenda de cereal y el aceite, maana tras maana, como un holocausto continuo.'
"As dice el Seor DIOS: 'Si de su heredad el prncipe hace un regalo a alguno de sus hijos, ser para sus hijos; es posesin de ellos por heredad.
'Pero si de su heredad hace un regalo a uno de sus siervos, ser de l hasta el ao del jubileo; despus volver al prncipe. Su heredad [ser] slo de sus hijos; a ellos pertenecer.
'Y el prncipe no tomar nada de la heredad del pueblo, despojndolos de su posesin; dar heredad a sus hijos de su propia posesin, para que ninguno de mi pueblo sea echado de su posesin.'"
Despus me llev por la entrada que [estaba] al lado de la puerta, a las cmaras sagradas de los sacerdotes que daban al norte; y he aqu, [haba] all un lugar al fondo, hacia el occidente.
Y me dijo: ste es el lugar donde los sacerdotes cocern la ofrenda por la culpa y la ofrenda por el pecado, [y] donde cocern la ofrenda de cereal, para que no tengan que sacar[las] al atrio exterior, y santifiquen [as] al pueblo.
Entonces me sac al atrio exterior y me llev por los cuatro ngulos del atrio; y he aqu, en cada ngulo del atrio [haba] un atrio [pequeo.]
En los cuatro ngulos del atrio [haba] atrios cercados, de cuarenta [codos] de largo y treinta de ancho; los cuatro [atrios] en los ngulos [tenan] una misma medida.
Y [haba] un muro alrededor de ellos, alrededor de los cuatro, y debajo [haba] fogones construidos alrededor de los muros.
Y me dijo: stos son los fogones donde los servidores de la casa cocern los sacrificios del pueblo.
Despus me hizo volver a la entrada del templo; y he aqu, brotaban aguas de debajo del umbral del templo hacia el oriente, porque la fachada del templo daba hacia el oriente. Y las aguas descendan de debajo, del lado derecho del templo, al sur del altar.
Me sac por la puerta del norte y me hizo dar la vuelta por fuera hasta la puerta exterior, por [la puerta] que da al oriente. Y he aqu, las aguas fluan del lado sur.
Cuando el hombre sali [hacia] el oriente con un cordel en la mano, midi mil codos, y me hizo pasar por las aguas, con el agua [hasta] los tobillos.
Midi [otros] mil, y me hizo pasar por las aguas, con el agua [hasta] las rodillas. De nuevo midi [otros] mil y me hizo pasar por [las aguas,] con el agua [hasta] la cintura.
Y midi [otros] mil; [y ya era] un ro que yo no pude vadear, porque las aguas haban crecido, aguas [que tenan que pasarse] a nado, un ro que no se poda vadear.
Entonces me dijo: Has visto, hijo de hombre? Me llev y me hizo volver a la orilla del ro.
Y cuando volv, he aqu, en la orilla del ro [haba] muchsimos rboles a uno y otro lado.
Y me dijo: Estas aguas salen hacia la regin oriental y descienden al Arab; luego siguen hacia el mar y desembocan en el mar; entonces las aguas [del mar] quedan purificadas.
Y suceder que dondequiera que pase el ro, todo ser viviente que en l se mueve, vivir. Y habr muchsimos peces, porque estas aguas van all, y [las otras] son purificadas; as vivir todo por donde pase el ro.
Y junto a l se pararn los pescadores, y desde En-gadi hasta En-eglaim habr un lugar para tender las redes. Sus peces sern segn sus especies, como los peces del mar Grande, numerossimos.
Pero sus pantanos y marismas no sern purificados; sern dejados para salinas.
Junto al ro, en su orilla, a uno y otro lado, crecern toda [clase de] rboles [que den fruto] para comer. Sus hojas no se marchitarn, ni faltar su fruto. Cada mes darn fruto porque sus aguas fluyen del santuario; su fruto ser para comer y sus hojas para sanar.
As dice el Seor DIOS: stos [sern] los lmites segn los cuales repartiris la tierra por heredad entre las doce tribus de Israel; Jos [tendr dos] partes.
La repartiris por heredad a cada uno en igual proporcin que a su hermano; porque jur darla a vuestros padres, esta tierra os tocar en heredad.
Y stos [sern] los lmites de la tierra: Por el lado norte, desde el mar Grande, camino de Hetln, hasta la entrada de Zedad;
Hamat, Berota, Sibraim, que est entre el lmite de Damasco y el lmite de Hamat; Hazar-haticn, que est en el lmite de Haurn.
Y el lmite se extender desde el mar [hasta] Hazar-enn [en] el lmite de Damasco, y en el norte, hacia el norte, al lmite de Hamat; ste es el lado norte.
Y por el lado oriental, entre Haurn, Damasco, Galaad y la tierra de Israel, al Jordn; mediris desde el lmite [norte] hasta el mar oriental; ste es el lado oriental.
Y el lado sur, hacia el sur, [se extender] desde Tamar hasta las aguas de Meriba de Cades, [hacia] el torrente [de Egipto], hasta el mar Grande; ste es el lado sur, hacia el sur.
Y el lado occidental [ser] el mar Grande, desde el lmite [sur] hasta enfrente de Lebo-hamat; ste es el lado occidental.
Repartiris, pues, esta tierra entre vosotros segn las tribus de Israel.
La sortearis como heredad entre vosotros y entre los forasteros que residen en medio de vosotros [y] que hayan engendrado hijos entre vosotros. Y sern para vosotros como nativos entre los hijos de Israel; se les sortear herencia con vosotros entre las tribus de Israel.
En la tribu en la cual el forastero resida, all [le] daris su herencia -- declara el Seor DIOS.
stos son los nombres de las tribus: desde el extremo norte, junto al camino de Hetln a Lebo-hamat, hasta Hazar-enn [en] el lmite de Damasco al norte, junto a Hamat, desde el lado oriental hasta el occidental: Dan, una [parte.]
Junto al lmite de Dan, desde el lado oriental hasta el lado occidental: Aser, una [parte.]
Junto al lmite de Aser, desde el lado oriental hasta el lado occidental: Neftal, una [parte.]
Junto al lmite de Neftal, desde el lado oriental hasta el lado occidental: Manass, una [parte.]
Junto al lmite de Manass, desde el lado oriental hasta el lado occidental: Efran, una [parte.]
Junto al lmite de Efran, desde el lado oriental hasta el lado occidental: Rubn, una [parte.]
Junto al lmite de Rubn, desde el lado oriental hasta el lado occidental: Jud, una [parte.]
Y junto al lmite de Jud, desde el lado oriental hasta el lado occidental estar la porcin que separaris, de veinticinco mil [codos] de ancho, y de largo como una de las [dems] partes, desde el lado oriental hasta el lado occidental; y el santuario estar en medio de ella.
La porcin que separaris para el SEOR [ser de] veinticinco mil [codos] de largo y diez mil de ancho.
Y la porcin sagrada ser para stos, [es decir,] para los sacerdotes, hacia el norte, de veinticinco mil [codos de largo,] hacia el occidente de diez mil de ancho, hacia el oriente de diez mil de ancho, y hacia el sur de veinticinco mil de largo; y el santuario del SEOR estar en medio de ella.
[sta ser] para los sacerdotes santificados de los hijos de Sadoc, que han guardado mi ordenanza, que no se descarriaron cuando los hijos de Israel se descarriaron, como se descarriaron los levitas.
Y ser para ellos una porcin de la porcin de la tierra, un lugar santsimo, junto al lmite de los levitas.
A lo largo del lmite de los sacerdotes, los levitas [tendrn] veinticinco mil [codos] de largo y diez mil de ancho. La longitud total [ser de] veinticinco mil [codos] y la anchura de diez mil.
No vendern nada de ella ni la cambiarn, ni cedern esta porcin escogida de la tierra, porque es consagrada para el SEOR.
El resto de cinco mil [codos] de ancho y de veinticinco mil de largo ser para uso comn de la ciudad, para viviendas y para pastizales; y la ciudad estar en medio de ella.
Y stas [sern] sus medidas: al lado norte, cuatro mil quinientos [codos,] al lado sur, cuatro mil quinientos [codos,] al lado oriental, cuatro mil quinientos [codos,] y al lado occidental, cuatro mil quinientos [codos.]
Y la ciudad tendr pastizales: al norte, doscientos cincuenta [codos,] al sur, doscientos cincuenta [codos,] al oriente, doscientos cincuenta [codos,] y al occidente, doscientos cincuenta [codos.]
Lo que quede de la longitud a lo largo de la porcin sagrada [ser] de diez mil [codos] hacia el oriente y de diez mil hacia el occidente; y estar a lo largo de la porcin sagrada. Y sus productos servirn de alimento para los trabajadores de la ciudad.
Y los trabajadores de la ciudad, de todas las tribus de Israel, la cultivarn.
Toda la porcin [ser de] veinticinco mil [codos] por veinticinco mil; separaris la porcin sagrada, un cuadrado, junto con la propiedad de la ciudad.
Y lo que quede [ser] para el prncipe, a uno y otro lado de la porcin santa y de la propiedad de la ciudad; a lo largo de los veinticinco mil [codos] de la porcin hasta el lmite oriental y hacia el occidente enfrente de los veinticinco mil, hacia el lmite occidental, a lo largo de las partes, [ser] para el prncipe. Y la porcin sagrada y el santuario del templo estarn en medio de ella.
Y excluyendo la propiedad de los levitas y la propiedad de la ciudad [que] estn en medio de lo que pertenece al prncipe, [todo lo que] est entre el lmite de Jud y el lmite de Benjamn, ser para el prncipe.
En cuanto a las dems tribus, desde el lado oriental hasta el lado occidental: Benjamn, una [parte.]
Junto al lmite de Benjamn, desde el lado oriental hasta el lado occidental: Simen, una [parte.]
Junto al lmite de Simen, desde el lado oriental hasta el lado occidental: Isacar, una [parte.]
Junto al lmite de Isacar, desde el lado oriental hasta el lado occidental: Zabuln, una [parte.]
Junto al lmite de Zabuln, desde el lado oriental hasta el lado occidental: Gad, una [parte.]
Y junto al lmite de Gad, al lado sur, hacia el sur, el lmite ser desde Tamar hasta las aguas de Meriba de Cades, hacia el torrente [de Egipto] hasta el mar Grande.
sta es la tierra que sortearis como herencia para las tribus de Israel, y stas sern sus porciones -- declara el Seor DIOS.
Y stas son las salidas de la ciudad: al lado norte, cuatro mil quinientos [codos] por medida.
Las puertas de la ciudad llevarn los nombres de las tribus de Israel; tres puertas al norte: la puerta de Rubn, una; la puerta de Jud, otra; la puerta de Lev, otra.
Al lado oriental, cuatro mil quinientos [codos,] y tres puertas: la puerta de Jos, una; la puerta de Benjamn, otra; la puerta de Dan, otra.
Al lado sur, cuatro mil quinientos [codos] por medida, y tres puertas: la puerta de Simen, una; la puerta de Isacar, otra; la puerta de Zabuln, otra.
Y al lado occidental, cuatro mil quinientos [codos y] sus tres puertas: la puerta de Gad, una; la puerta de Aser, otra; la puerta de Neftal, otra.
[La ciudad tendr] dieciocho mil [codos] en derredor; y el nombre de la ciudad desde [ese] da [ser]: el SEOR est all.
En el ao tercero del reinado de Joacim, rey de Jud, vino Nabucodonosor, rey de Babilonia, a Jerusaln y la siti.
Y el Seor entreg en sus manos a Joacim, rey de Jud, y algunos de los utensilios de la casa de Dios; los llev a la tierra de Sinar, a la casa de su dios, colocando los utensilios en la casa del tesoro de su dios.
Entonces el rey mand a Aspenaz, jefe de sus oficiales, que trajera de los hijos de Israel [a algunos] de la familia real y de los nobles,
jvenes en quienes no hubiera defecto alguno, de buen parecer, inteligentes en toda [rama del] saber, dotados de entendimiento y habilidad para discernir y que tuvieran la capacidad para servir en el palacio del rey; y [le mand] que les enseara la escritura y la lengua de los caldeos.
El rey les asign una racin diaria de los manjares del rey y del vino que l beba, y [mand] que los educaran por tres aos, al cabo de los cuales entraran al servicio del rey.
Entre stos estaban Daniel, Ananas, Misael y Azaras, de los hijos de Jud.
Y el jefe de los oficiales les puso [nuevos] nombres: a Daniel le puso Beltsasar; a Ananas, Sadrac; a Misael, Mesac; y a Azaras, Abed-nego.
Se propuso Daniel en su corazn no contaminarse con los manjares del rey ni con el vino que l beba, y pidi al jefe de los oficiales que [le permitiera] no contaminarse.
Dios concedi a Daniel hallar favor y gracia ante el jefe de los oficiales,
y el jefe de los oficiales dijo a Daniel: Temo a mi seor el rey, porque l ha asignado vuestra comida y vuestra bebida; por qu ha de ver vuestros rostros ms macilentos que los de los [dems] jvenes de vuestra edad? As pondrais en peligro mi cabeza ante el rey.
Pero Daniel dijo al mayordomo a quien el jefe de los oficiales haba nombrado sobre Daniel, Ananas, Misael y Azaras:
Te ruego que pongas a prueba a tus siervos por diez das, y que nos den legumbres para comer y agua para beber.
Que se compare despus nuestra apariencia en tu presencia con la apariencia de los jvenes que comen los manjares del rey, y haz con tus siervos segn lo que veas.
Los escuch, pues, en esto y los puso a prueba por diez das.
Al cabo de los diez das su aspecto pareca mejor y estaban ms rollizos que todos los jvenes que haban estado comiendo los manjares del rey.
As que el mayordomo sigui suprimiendo los manjares y el vino que deban beber, y les daba legumbres.
A estos cuatro jvenes Dios les dio conocimiento e inteligencia en toda [clase de] literatura y sabidura; adems Daniel entenda toda [clase de] visiones y sueos.
Al cabo de los das que el rey haba fijado para que fueran presentados, el jefe de los oficiales los trajo ante Nabucodonosor.
El rey habl con ellos, y de entre todos ellos no se hall ninguno como Daniel, Ananas, Misael y Azaras; entraron, pues, al servicio del rey.
Y en todo asunto de sabidura y conocimiento que el rey les consult, los encontr diez veces superiores a todos los magos [y] encantadores que [haba] en todo su reino.
Daniel estuvo [all] hasta el ao primero del rey Ciro.
En el ao segundo del reinado de Nabucodonosor, ste tuvo sueos, y se turb su espritu y no poda dormir.
Mand llamar el rey a los magos, los encantadores, los hechiceros y a los caldeos, para que le explicaran al rey sus sueos. Vinieron, pues, y se presentaron ante el rey.
Y el rey les dijo: He tenido un sueo, y mi espritu se ha turbado por [el deseo de] entender el sueo.
Y hablaron los caldeos al rey en arameo: Oh rey, vive para siempre! Cuenta el sueo a tus siervos, y nosotros te declararemos la interpretacin.
El rey respondi y dijo a los caldeos: Mis rdenes son firmes: si no me dais a conocer el sueo y su interpretacin, seris descuartizados y vuestras casas sern reducidas a escombros.
Pero si me declaris el sueo y su interpretacin, recibiris de m regalos, recompensas y grandes honores; por tanto, declaradme el sueo y su interpretacin.
Respondieron ellos por segunda vez, y dijeron: Refiera el rey su sueo a sus siervos, y declararemos la interpretacin.
Respondi el rey, y dijo: Ciertamente s que queris ganar tiempo, porque veis que mis rdenes son firmes,
que si no me declaris el sueo, hay una sola sentencia para vosotros. Porque os habis concertado para hablar delante de m palabras falsas y perversas hasta que cambie la situacin. Por tanto, decidme el sueo para que yo sepa que me podis dar su interpretacin.
Los caldeos respondieron al rey, y dijeron: No hay hombre sobre la tierra que pueda declarar el asunto al rey, puesto que ningn gran rey o gobernante [jams] ha pedido cosa semejante a ningn mago, encantador o caldeo.
Lo que el rey demanda es difcil y no hay nadie que lo pueda declarar al rey sino los dioses cuya morada no est entre los hombres.
A causa de esto el rey se indign y se enfureci en gran manera y mand matar a todos los sabios de Babilonia.
Y se public el decreto de que mataran a todos los sabios; buscaron tambin a Daniel y a sus amigos para matar[los.]
Entonces Daniel habl con discrecin y sensatez a Arioc, capitn de la guardia del rey, que haba salido para matar a los sabios de Babilonia;
habl y dijo a Arioc, capitn del rey: Por qu es [tan] riguroso el decreto del rey? Entonces Arioc inform a Daniel sobre el asunto.
Y Daniel fue a pedirle al rey que le diera tiempo para declarar la interpretacin al rey.
Entonces Daniel fue a su casa e inform el asunto a sus amigos Ananas, Misael y Azaras,
para que pidieran misericordia del Dios del cielo acerca de este misterio, a fin de que no perecieran Daniel y sus amigos con el resto de los sabios de Babilonia.
Entonces el misterio fue revelado a Daniel en una visin de noche. Daniel entonces bendijo al Dios del cielo.
Daniel habl, y dijo: Sea el nombre de Dios bendito por los siglos de los siglos, porque la sabidura y el poder son de l.
l es quien cambia los tiempos y las edades; quita reyes y pone reyes; da sabidura a los sabios, y conocimiento a los entendidos.
l es quien revela lo profundo y lo escondido; conoce lo que est en tinieblas, y la luz mora con l.
A ti, Dios de mis padres, doy yo gracias y alabo, porque me has dado sabidura y poder, y ahora me has revelado lo que te habamos pedido, pues el asunto del rey nos has dado a conocer.
Despus fue Daniel adonde [estaba] Arioc, a quien el rey haba designado para dar muerte a los sabios de Babilonia. Fue y le habl as: No des muerte a los sabios de Babilonia; llvame ante el rey, y declarar al rey la interpretacin.
Entonces Arioc se apresur a llevar a Daniel ante el rey, y le dijo as: He hallado a un hombre entre los deportados de Jud que dar a conocer al rey la interpretacin.
El rey respondi, y dijo a Daniel, a quien llamaban Beltsasar: Eres t capaz de darme a conocer el sueo que he visto y su interpretacin?
Respondi Daniel ante el rey, y dijo: En cuanto al misterio que el rey quiere saber, no [hay] sabios, encantadores, magos [ni] adivinos que puedan declarar[lo] al rey.
Pero hay un Dios en el cielo que revela los misterios, y l ha dado a conocer al rey Nabucodonosor lo que suceder al fin de los das. Tu sueo y las visiones que has tenido en tu cama eran stos:
A ti, oh rey, en tu cama te surgieron pensamientos sobre lo que habr de suceder en el futuro, y el que revela los misterios te ha dado a conocer lo que suceder.
En cuanto a m, me ha sido revelado este misterio, no porque yo tenga ms sabidura que cualquier [otro] viviente, sino con el fin de dar a conocer al rey la interpretacin, y para que t entiendas los pensamientos de tu corazn.
T, oh rey, tuviste una visin, y he aqu, [haba] una gran estatua; esa estatua era enorme y su brillo extraordinario; estaba en pie delante de ti y su aspecto era terrible.
La cabeza de esta estatua era de oro puro, su pecho y sus brazos de plata, y su vientre y sus muslos de bronce,
sus piernas de hierro, sus pies en parte de hierro y en parte de barro.
Estuviste mirando hasta que una piedra fue cortada sin ayuda de manos, y golpe la estatua en sus pies de hierro y de barro, y los desmenuz.
Entonces fueron desmenuzados, todos a la vez, el hierro, el barro, el bronce, la plata y el oro; quedaron como el tamo de las eras en verano, y el viento se los llev sin que quedara rastro alguno de ellos. Y la piedra que haba golpeado la estatua se convirti en un gran monte que llen toda la tierra.
ste es el sueo; ahora diremos ante el rey su interpretacin.
T, oh rey, eres rey de reyes, a quien el Dios del cielo ha dado el reino, el poder, la fuerza y la gloria;
y dondequiera que habiten los hijos de los hombres, las bestias del campo o las aves del cielo, l los ha entregado en tu mano y te ha hecho soberano de todos ellos; t eres la cabeza de oro.
Despus de ti se levantar otro reino, inferior a ti, y luego un tercer reino, de bronce, que gobernar sobre toda la tierra.
Y habr un cuarto reino, tan fuerte como el hierro; y as como el hierro desmenuza y destroza todas las cosas, como el hierro que tritura, as l desmenuzar y triturar a todos stos.
Y lo que viste, los pies y los dedos, parte de barro de alfarero y parte de hierro, ser un reino dividido; pero tendr la solidez del hierro, ya que viste el hierro mezclado con barro corriente.
Y [as como] los dedos de los pies [eran] parte de hierro y parte de barro cocido, [as] parte del reino ser fuerte y parte ser frgil.
En cuanto al hierro mezclado con barro corriente que has visto, se mezclarn mediante simiente humana; pero no se unirn el uno con el otro, como no se mezcla el hierro con el barro.
En los das de estos reyes, el Dios del cielo levantar un reino que jams ser destruido, y [este] reino no ser entregado a otro pueblo; desmenuzar y pondr fin a todos aquellos reinos, y l permanecer para siempre,
tal como viste que una piedra fue cortada del monte sin [ayuda de] manos y que desmenuz el hierro, el bronce, el barro, la plata y el oro. El gran Dios ha hecho saber al rey lo que suceder en el futuro. As, pues, el sueo es verdadero y la interpretacin fiel.
Entonces el rey Nabucodonosor cay sobre su rostro, se postr ante Daniel, y orden que le ofrecieran presentes e incienso.
El rey habl a Daniel, y dijo: En verdad que vuestro Dios es Dios de dioses, Seor de reyes y revelador de misterios, ya que t has podido revelar este misterio.
Entonces el rey engrandeci a Daniel y le dio muchos y esplndidos regalos, y le hizo gobernador sobre toda la provincia de Babilonia y jefe supremo sobre todos los sabios de Babilonia.
Por solicitud de Daniel, el rey puso sobre la administracin de la provincia de Babilonia a Sadrac, Mesac y a Abed-nego, mientras que Daniel [qued] en la corte del rey.
El rey Nabucodonosor hizo una estatua de oro cuya altura [era] de sesenta codos [y] su anchura de seis codos; la levant en el llano de Dura, en la provincia de Babilonia.
Y el rey Nabucodonosor mand reunir a los strapas, prefectos y gobernadores, los consejeros, tesoreros, jueces, magistrados y todos los gobernantes de las provincias para que vinieran a la dedicacin de la estatua que el rey Nabucodonosor haba levantado.
Entonces se reunieron los strapas, prefectos y gobernadores, los consejeros, tesoreros, jueces, magistrados y todos los gobernantes de las provincias para la dedicacin de la estatua que el rey Nabucodonosor haba levantado; y [todos] estaban de pie delante de la estatua que Nabucodonosor haba levantado.
Y el heraldo proclam con fuerza: Se os ordena a vosotros, pueblos, naciones y lenguas,
que en el momento en que oigis el sonido del cuerno, la flauta, la lira, el arpa, el salterio, la gaita y toda clase de msica, os postris y adoris la estatua de oro que el rey Nabucodonosor ha levantado;
pero el que no se postre y adore, ser echado inmediatamente en un horno de fuego ardiente.
Por tanto, en el momento en que todos los pueblos oyeron el sonido del cuerno, la flauta, la lira, el arpa, el salterio, la gaita y toda clase de msica, todos los pueblos, naciones y lenguas se postraron [y] adoraron la estatua de oro que el rey Nabucodonosor haba levantado.
Sin embargo en aquel tiempo algunos caldeos se presentaron y acusaron a los judos.
Hablaron y dijeron al rey Nabucodonosor: Oh rey, vive para siempre!
T, oh rey, has proclamado un decreto de que todo hombre que oiga el sonido del cuerno, la flauta, la lira, el arpa, el salterio, la gaita y toda clase de msica, se postre y adore la estatua de oro,
y el que no se postre y adore, ser echado en un horno de fuego ardiente.
[Pero] hay algunos judos a quienes has puesto sobre la administracin de la provincia de Babilonia, [es decir,] Sadrac, Mesac y Abed-nego, estos hombres, oh rey, no te hacen caso; no sirven a tus dioses ni adoran la estatua de oro que has levantado.
Entonces Nabucodonosor, enojado y furioso, dio orden de traer a Sadrac, Mesac y Abed-nego; estos hombres, pues, fueron conducidos ante el rey.
Habl Nabucodonosor y les dijo: Es verdad Sadrac, Mesac y Abed-nego que no servs a mis dioses ni adoris la estatua de oro que he levantado?
Estis dispuestos ahora, para que cuando oigis el sonido del cuerno, la flauta, la lira, el arpa, el salterio, la gaita y toda clase de msica, os postris y adoris la estatua que he hecho? Porque si no [la] adoris, inmediatamente seris echados en un horno de fuego ardiente; y qu dios ser el que os libre de mis manos?
Sadrac, Mesac y Abed-nego respondieron y dijeron al rey Nabucodonosor: No necesitamos darte una respuesta acerca de este asunto.
Ciertamente nuestro Dios a quien servimos puede librarnos del horno de fuego ardiente; y de tu mano, oh rey, nos librar.
Pero si no [lo hace,] has de saber, oh rey, que no serviremos a tus dioses ni adoraremos la estatua de oro que has levantado.
Entonces Nabucodonosor se llen de furor, y demud su semblante contra Sadrac, Mesac y Abed-nego. Respondi ordenando que se calentara el horno siete veces ms de lo que se acostumbraba calentar.
Y mand que algunos valientes guerreros de su ejrcito ataran a Sadrac, Mesac y Abed-nego, [y los] echaran en el horno de fuego ardiente.
Entonces estos hombres fueron atados y arrojados con sus mantos, sus tnicas, sus gorros y sus [otras] ropas en el horno de fuego ardiente.
Como la orden del rey era apremiante y el horno haba sido calentado excesivamente, la llama del fuego mat a los que haban alzado a Sadrac, Mesac y Abed-nego.
Pero estos tres hombres, Sadrac, Mesac y Abed-nego cayeron, atados, en medio del horno de fuego ardiente.
Entonces el rey Nabucodonosor se espant, y levantndose apresuradamente pregunt a sus altos oficiales: No eran tres los hombres que echamos atados en medio del fuego? Ellos respondieron y dijeron al rey: Ciertamente, oh rey.
[El rey] respondi y dijo: Mirad! Veo a cuatro hombres sueltos que se pasean en medio del fuego sin sufrir dao alguno, y el aspecto del cuarto es semejante al de un hijo de los dioses.
Entonces Nabucodonosor se acerc a la puerta del horno de fuego ardiente y dijo: Sadrac, Mesac y Abed-nego, siervos del Dios Altsimo, salid y venid ac. Entonces Sadrac, Mesac y Abed-nego salieron de en medio del fuego.
Y los strapas, los prefectos, los gobernadores y los altos oficiales del rey se reunieron para ver a estos hombres, cmo el fuego no haba tenido efecto alguno sobre sus cuerpos, ni el cabello de sus cabezas se haba chamuscado, ni sus mantos haban sufrido dao alguno, ni [aun] olor del fuego haba quedado en ellos.
Habl Nabucodonosor y dijo: Bendito sea el Dios de Sadrac, Mesac y Abed-nego que ha enviado a su ngel y ha librado a sus siervos que, confiando en l, desobedecieron la orden del rey y entregaron sus cuerpos antes de servir y adorar a ningn [otro] dios excepto a su Dios.
Por tanto, proclamo un decreto de que todo pueblo, nacin o lengua que diga blasfemia contra el Dios de Sadrac, Mesac y Abed-nego sea descuartizado y sus casas reducidas a escombros, ya que no hay otro dios que pueda librar de esta manera.
Entonces el rey hizo prosperar a Sadrac, Mesac y Abed-nego en la provincia de Babilonia.
Nabucodonosor, rey, a todos los pueblos, naciones y lenguas que habitan en toda la tierra: Que abunde vuestra paz.
Me ha parecido bien declarar las seales y maravillas que ha hecho conmigo el Dios Altsimo.
Cun grandes son sus seales, y cun poderosas sus maravillas! Su reino es un reino eterno, y su dominio de generacin en generacin.
Yo, Nabucodonosor, estaba tranquilo en mi casa y prspero en mi palacio.
Tuve un sueo que me hizo temblar; y [estas] fantasas, [estando] en mi cama, y las visiones de mi mente me aterraron.
Por lo cual di rdenes que trajeran ante m a todos los sabios de Babilonia para que me dieran a conocer la interpretacin del sueo.
Entonces vinieron los magos, los encantadores, los caldeos y los adivinos y les cont el sueo; pero no pudieron darme su interpretacin.
Pero al fin vino ante m Daniel, cuyo nombre es Beltsasar, como el nombre de mi dios, en quien est el espritu de los dioses santos, y yo le cont el sueo, [diciendo:]
"Oh Beltsasar, jefe de los magos, ya que s que en ti est el espritu de los dioses santos y que ningn misterio te confunde, declrame las visiones del sueo que he visto, y su interpretacin.
"Y las visiones de mi mente, que vi [estando] en mi cama, fueron as: [Vi] un rbol en medio de la tierra, cuya altura [era] muy grande.
"El rbol creci y se hizo fuerte, su copa llegaba hasta el cielo, y [era] visible desde los confines de la tierra.
"Su follaje [era] hermoso y su fruto abundante, y en l [haba] alimento para todos. Debajo de l hallaban sombra las bestias del campo, las aves del cielo hacan morada en sus ramas, y de l se alimentaban todos los seres vivientes.
"En las visiones de mi mente que vi [estando] en mi cama, he aqu, un vigilante, un santo, descendi del cielo.
"Clamando fuertemente, dijo as: 'Derribad el rbol, cortad sus ramas, arrancad su follaje, desparramad su fruto; huyan las bestias que estn debajo de l, y las aves de sus ramas.
'Pero dejad en tierra el tocn con sus races, con ataduras de hierro y bronce entre la hierba del campo; que se empape con el roco del cielo, y comparta con las bestias la hierba de la tierra.
'Sea cambiado su corazn de hombre, y sale dado corazn de bestia, y pasen sobre l siete tiempos.
'Esta sentencia es por decreto de los vigilantes, y la orden es por decisin de los santos, con el fin de que sepan los vivientes que el Altsimo domina sobre el reino de los hombres, y se lo da a quien le place, y pone sobre l al ms humilde de los hombres'.
"ste es el sueo [que] yo, el rey Nabucodonosor, he tenido. Y t, Beltsasar, di[me] su interpretacin, ya que ninguno de los sabios de mi reino ha podido darme a conocer su interpretacin; pero t puedes, porque el espritu de los dioses santos est en ti."
Entonces Daniel, a quien llamaban Beltsasar, se qued atnito por un momento, y le turbaron sus pensamientos. El rey habl, y dijo: "Beltsasar, no dejes que el sueo ni su interpretacin te turben." Beltsasar respondi, y dijo: "Seor mo; sea el sueo para los que te odian, y su interpretacin para tus adversarios.
"El rbol que viste, que se hizo fuerte y corpulento, cuya copa llegaba hasta el cielo y que era visible en toda la tierra,
y cuyo follaje [era] hermoso y su fruto abundante, y en el que haba alimento para todos, debajo del cual moraban las bestias del campo y en cuyas ramas anidaban las aves del cielo,
eres t, oh rey, que te has hecho grande y fuerte, y tu grandeza ha crecido y ha llegado hasta el cielo, y tu dominio hasta los confines de la tierra.
"Y en cuanto al vigilante, al santo que el rey vio, que descenda del cielo y deca: 'Derribad el rbol y destruidlo, pero dejad el tocn con sus races en la tierra, con ataduras de hierro y bronce en la hierba del campo, y que se empape con el roco del cielo, y que comparta con las bestias del campo, hasta que pasen sobre l siete tiempos,'
esta es la interpretacin, oh rey, y ste es el decreto del Altsimo que ha venido sobre mi seor el rey:
Sers echado de entre los hombres, y tu morada estar con las bestias del campo, y te darn hierba para comer como al ganado, y sers empapado con el roco del cielo; y siete tiempos pasarn sobre ti, hasta que reconozcas que el Altsimo domina sobre el reino de los hombres y que lo da a quien le place.
"Y en cuanto a la orden de dejar el tocn con las races del rbol, tu reino te ser afirmado despus que reconozcas que es el Cielo [el que] gobierna.
"Por tanto, oh rey, que mi consejo te sea grato: pon fin a tus pecados [haciendo] justicia, y a tus iniquidades mostrando misericordia a los pobres; quizs sea prolongada tu prosperidad."
Todo [esto] le sucedi al rey Nabucodonosor.
Doce meses despus, pasendose por la azotea del palacio real de Babilonia,
el rey reflexion, y dijo: "No es sta la gran Babilonia que yo he edificado como residencia real con la fuerza de mi poder y para gloria de mi majestad?"
An [estaba] la palabra en la boca del rey, cuando una voz vino del cielo: "Rey Nabucodonosor, a ti se te declara: El reino te ha sido quitado,
y sers echado de entre los hombres, y tu morada [estar] con las bestias del campo; te darn hierba para comer como al ganado, y siete tiempos pasarn sobre ti, hasta que reconozcas que el Altsimo domina sobre el reino de los hombres, y que lo da a quien le place."
En aquel mismo instante se cumpli la palabra acerca de Nabucodonosor: fue echado de entre los hombres, coma hierba como el ganado y su cuerpo se empap con el roco del cielo hasta que sus cabellos crecieron como [las plumas] de las guilas y sus uas como las de las aves.
Pero al fin de los das, yo, Nabucodonosor, alc mis ojos al cielo, y recobr mi razn, y bendije al Altsimo y alab y glorifiqu al que vive para siempre; porque su dominio es un dominio eterno, y su reino [permanece] de generacin en generacin.
Y todos los habitantes de la tierra son considerados como nada, mas l acta conforme a su voluntad en el ejrcito del cielo y [entre] los habitantes de la tierra; nadie puede detener su mano, ni decirle: "Qu has hecho?"
En ese momento recobr mi razn. Y mi majestad y mi esplendor me fueron devueltos para gloria de mi reino, y mis consejeros y mis nobles vinieron a buscarme; y fui restablecido en mi reino, y mayor grandeza me fue aadida.
Ahora yo, Nabucodonosor, alabo, ensalzo y glorifico al Rey del cielo, porque sus obras son todas verdaderas y justos sus caminos; l puede humillar a los que caminan con soberbia.
El rey Belsasar dio un gran banquete a mil de sus nobles, y en presencia de los mil se puso a beber vino.
Mientras saboreaba el vino, Belsasar orden traer los vasos de oro y plata que Nabucodonosor su padre haba sacado del templo que [estaba] en Jerusaln, para que bebieran en ellos el rey y sus nobles, sus mujeres y sus concubinas.
Entonces trajeron los vasos de oro que haban sido sacados del templo, la casa de Dios que [estaba] en Jerusaln, y el rey y sus nobles, sus mujeres y sus concubinas bebieron en ellos.
Bebieron vino y alabaron a los dioses de oro y plata, de bronce, hierro, madera y piedra.
De pronto aparecieron los dedos de una mano humana y comenzaron a escribir frente al candelabro sobre lo encalado de la pared del palacio del rey, y el rey vio el dorso de la mano que escriba.
Entonces [el rostro] del rey palideci, y sus pensamientos lo turbaron, las coyunturas de sus caderas se le relajaron y sus rodillas comenzaron a chocar una contra otra.
El rey grit fuertemente que trajeran a los encantadores, a los caldeos y a los adivinos. El rey habl, y dijo a los sabios de Babilonia: Cualquiera que pueda leer esta inscripcin y declararme su interpretacin, ser vestido de prpura, [llevar] un collar de oro al cuello y tendr autoridad como tercero en el reino.
Entonces entraron todos los sabios del rey, pero no pudieron leer la inscripcin ni dar a conocer al rey su interpretacin.
Y el rey Belsasar se turb en gran manera, su rostro palideci an ms; tambin sus nobles quedaron perplejos.
La reina, al enterarse de las palabras del rey y de sus nobles, entr en la sala del banquete y tomando la palabra, dijo: Oh rey, vive para siempre! No te turben tus pensamientos ni se mude tu semblante.
Hay un hombre en tu reino en quien est el espritu de los dioses santos; y en los das de tu padre se hall en l luz, inteligencia y sabidura como la sabidura de los dioses. Y tu padre, el rey Nabucodonosor, tu padre el rey, lo nombr jefe de los magos, encantadores, caldeos y adivinos,
debido a que se hall un espritu extraordinario, ciencia e inteligencia, interpretacin de sueos, explicacin de enigmas y solucin de problemas difciles en este [hombre,] Daniel, a quien el rey llamaba Beltsasar. Llmese, pues ahora, a Daniel, y l declarar la interpretacin.
Entonces Daniel fue trado ante el rey. El rey habl y dijo a Daniel: Eres t aquel Daniel de los deportados de Jud, que el rey mi padre trajo de Jud?
He odo de ti que el espritu de los dioses est en ti, y que luz, inteligencia y extraordinaria sabidura se hallan en ti.
Ahora mismo los sabios [y] encantadores fueron trados delante de m para que leyeran esta inscripcin y me dieran a conocer su interpretacin, pero no pudieron declarar la interpretacin del escrito.
Mas yo he odo decir de ti que puedes dar interpretaciones y resolver problemas difciles. Ahora, si puedes leer la inscripcin y darme a conocer su interpretacin, sers vestido de prpura y [llevars] un collar de oro al cuello, y tendrs autoridad como tercero en el reino.
Entonces Daniel respondi, y dijo delante del rey: Sean para ti tus regalos y da tus recompensas a otro. Yo leer, sin embargo, la inscripcin al rey y le dar a conocer [su] interpretacin.
Oh rey, el Dios Altsimo concedi a tu padre Nabucodonosor soberana, grandeza, gloria y majestad.
Y a causa de la grandeza que l le concedi, todos los pueblos, naciones y lenguas teman y temblaban delante de l; a quien quera, mataba, y a quien quera, dejaba con vida; exaltaba a quien quera, y a quien quera humillaba.
Pero cuando su corazn se enalteci y su espritu se endureci en [su] arrogancia, fue depuesto de su trono real y [su] gloria le fue quitada.
Y fue echado de entre los hombres, su corazn se hizo semejante [al de las] bestias y con los asnos monteses [tuvo] su morada. Se le dio a comer hierba como al ganado y su cuerpo se empap con el roco del cielo, hasta que reconoci que el Dios Altsimo domina sobre el reino de los hombres y que pone sobre l a quien le place.
Mas t, su hijo Belsasar, no has humillado tu corazn aunque sabas todo esto,
sino que te has ensalzado contra el Seor del cielo; y han trado delante de ti los vasos de su templo, y t y tus nobles, tus mujeres y tus concubinas, habis estado bebiendo vino en ellos y habis alabado a los dioses de plata y oro, de bronce, hierro, madera y piedra, que ni ven, ni oyen, ni entienden; pero al Dios que tiene en su mano tu propio aliento y es dueo de todos tus caminos, no has glorificado;
por lo cual l envi de su presencia la mano que traz esta inscripcin.
Y sta es la inscripcin que fue trazada: MENE, MENE, TEKEL, UFARSIN.
sta es la interpretacin del escrito: MENE: Dios ha contado tu reino y le ha puesto fin.
TEKEL: has sido pesado en la balanza y hallado falto [de peso.]
PERES: tu reino ha sido dividido y entregado a los medos y persas.
Entonces Belsasar orden que vistieran a Daniel de prpura y [le pusieran] un collar de oro al cuello, y que proclamaran acerca de l, que l tena [ahora] autoridad como tercero en el reino.
Aquella misma noche fue asesinado Belsasar, rey de los caldeos.
Y Daro el medo recibi el reino cuando tena sesenta y dos aos.
Le pareci bien a Daro constituir sobre el reino ciento veinte strapas que gobernaran en todo el reino,
y sobre ellos, tres funcionarios (uno de los cuales era Daniel) a quienes estos strapas rindieran cuenta, para que el rey no fuera perjudicado.
Pero este mismo Daniel sobresala entre los funcionarios y strapas porque haba en l un espritu extraordinario, de modo que el rey pens ponerlo sobre todo el reino.
Entonces los funcionarios y strapas buscaron un motivo para acusar a Daniel con respecto a los asuntos del reino; pero no pudieron encontrar ningn motivo de acusacin ni [evidencia alguna de] corrupcin, por cuanto l era fiel, y ninguna negligencia ni corrupcin [poda] hallarse en l.
Entonces estos hombres dijeron: No encontraremos ningn motivo de acusacin contra este Daniel a menos que encontremos [algo] contra l en relacin con la ley de su Dios.
stos funcionarios y strapas, de comn acuerdo, fueron entonces al rey y le dijeron as: Rey Daro, vive para siempre!
Todos los funcionarios del reino, prefectos, strapas, altos oficiales y gobernadores, han acordado que el rey promulgue un edicto y ponga en vigor el mandato de que cualquiera que en el trmino de treinta das haga peticin a cualquier dios u hombre fuera de ti, oh rey, sea echado en el foso de los leones.
Ahora pues, oh rey, promulga el mandato y firma el documento para que no sea modificado, conforme a la ley de los medos y persas, que no puede ser revocada.
Por tanto, el rey Daro firm el documento, esto es, el mandato.
Cuando Daniel supo que haba sido firmado el documento, entr en su casa (en su aposento superior tena ventanas abiertas en direccin a Jerusaln), y como lo sola hacer antes, continu arrodillndose tres veces al da, orando y dando gracias delante de su Dios.
Entonces estos hombres, de comn acuerdo, fueron y encontraron a Daniel orando y suplicando delante de su Dios;
por lo cual se presentaron ante el rey y [le] hablaron tocante al mandato real: No firmaste un mandato que cualquier hombre que en el trmino de treinta das hiciera peticin a cualquier dios u hombre fuera de ti, oh rey, fuera echado en el foso de los leones? El rey respondi, y dijo: La orden es cierta, conforme a la ley de los medos y persas, que no puede ser revocada.
Entonces ellos respondieron y dijeron al rey: Daniel, que es uno de los deportados de Jud, no te hace caso, oh rey, ni del mandato que firmaste, sino que tres veces al da hace su oracin.
Al or estas palabras, el rey se afligi mucho y se propuso librar a Daniel; y hasta la puesta del sol estuvo buscando la manera de librarlo.
Entonces aquellos hombres vinieron de comn acuerdo al rey y le dijeron: Reconoce, oh rey, que es ley de los medos y persas que ningn mandato o edicto que el rey establezca, puede ser revocado.
El rey entonces dio rdenes que trajeran a Daniel y lo echaran en el foso de los leones. El rey habl a Daniel y [le] dijo: Tu Dios, a quien sirves con perseverancia, l te librar.
Trajeron una piedra y la pusieron sobre la boca del foso; el rey la sell con su anillo y con los anillos de sus nobles, para que nada pudiera cambiarse de lo ordenado en cuanto a Daniel.
Despus el rey se fue a su palacio y pas la noche en ayuno; ningn entretenimiento fue trado ante l y se le fue el sueo.
Entonces el rey se levant al amanecer, al rayar el alba, y fue a toda prisa al foso de los leones.
Y acercndose al foso, grit a Daniel con voz angustiada. El rey habl a Daniel y le dijo: Daniel, siervo del Dios viviente, tu Dios, a quien sirves con perseverancia, te ha podido librar de los leones?
Entonces Daniel respondi al rey: Oh rey, vive para siempre.
Mi Dios envi su ngel, que cerr la boca de los leones, y no me han hecho dao alguno porque fui hallado inocente ante l; y tampoco ante ti, oh rey, he cometido crimen alguno.
El rey entonces se alegr mucho y mand sacar a Daniel del foso. Cuando Daniel fue sacado del foso, no se encontr en l lesin alguna, porque haba confiado en su Dios.
El rey dio rdenes que trajeran a aquellos hombres que haban acusado falsamente a Daniel, y que los echaran, a ellos, a sus hijos y a sus mujeres en el foso de los leones. No haban llegado an al fondo del foso, cuando ya los leones se haban apoderado de ellos y triturado todos sus huesos.
Entonces el rey Daro escribi a todos los pueblos, naciones y lenguas que habitaban en toda la tierra: Que abunde vuestra paz.
De parte ma se proclama un decreto de que en todo el dominio de mi reino [todos] teman y tiemblen delante del Dios de Daniel, porque l es el Dios viviente que permanece para siempre, y su reino no ser destruido y su dominio [durar] para siempre.
l es el que libra y rescata, hace seales y maravillas en el cielo y en la tierra, el que ha librado a Daniel del poder de los leones.
Y este mismo Daniel prosper durante el reinado de Daro y durante el reinado de Ciro el Persa.
En el ao primero del rey Belsasar de Babilonia, Daniel tuvo un sueo y visiones en su mente, [estando] en su cama. Entonces escribi el sueo [y] relat el resumen de l.
Habl Daniel, y dijo: Miraba yo en mi visin nocturna, y he aqu, los cuatro vientos del cielo agitaban el gran mar;
y cuatro bestias enormes, diferentes unas de otras, suban del mar.
La primera [era] como un len y tena alas de guila. Mientras yo miraba, sus alas le fueron arrancadas, fue levantada del suelo y puesta sobre dos pies, como un hombre, y le fue dado corazn de hombre.
Y he aqu, otra segunda bestia, semejante a un oso, estaba levantada de un costado, y en su boca, entre sus dientes, [tena] tres costillas; y le dijeron as: "Levntate, y devora mucha carne."
Despus de esto segu mirando, y he aqu, otra ms, semejante a un leopardo que tena sobre su dorso cuatro alas de ave; la bestia tena cuatro cabezas, y le fue dado dominio.
Despus de esto segu mirando en las visiones nocturnas, y he aqu, una cuarta bestia, terrible, espantosa y en gran manera fuerte que tena enormes dientes de hierro; devoraba, desmenuzaba y hollaba los restos con sus pies. Era diferente de todas las bestias que le antecedieron y tena diez cuernos.
Mientras yo contemplaba los cuernos, he aqu, otro cuerno, uno pequeo, surgi entre ellos, y tres de los primeros cuernos fueron arrancados delante de l; y he aqu, este cuerno tena ojos como los ojos de un hombre, y una boca que hablaba con mucha arrogancia.
Segu mirando hasta que se establecieron tronos, y el Anciano de Das se sent. Su vestidura era blanca como la nieve, y el cabello de su cabeza como lana pura, su trono, llamas de fuego, [y] sus ruedas, fuego abrasador.
Un ro de fuego corra, saliendo de delante de l. Miles de millares le servan, y miradas de miradas estaban en pie delante de l. El tribunal se sent, y se abrieron los libros.
Entonces yo segu mirando a causa del ruido de las palabras arrogantes que el cuerno deca; segu mirando hasta que mataron a la bestia, destrozaron su cuerpo y [lo] echaron a las llamas del fuego.
A las dems bestias, se les quit el dominio, pero les fue concedida una prolongacin de la vida por un tiempo determinado.
Segu mirando en las visiones nocturnas, y he aqu, con las nubes del cielo vena uno como un Hijo de Hombre, que se dirigi al Anciano de Das y fue presentado ante l.
Y le fue dado dominio, gloria y reino, para que todos los pueblos, naciones y lenguas le sirvieran. Su dominio es un dominio eterno que nunca pasar, y su reino uno que no ser destruido.
A m, Daniel, se me angusti por dentro el espritu, y las visiones de mi mente seguan turbndome.
Me acerqu a uno de los que estaban all de pie y le ped que me dijera la verdad acerca de todo esto. Y me respondi, dndome a conocer la interpretacin de estas cosas:
"Estas bestias enormes, que son cuatro, son cuatro reyes [que] se levantarn de la tierra.
"Pero los santos del Altsimo recibirn el reino y poseern el reino para siempre, por los siglos de los siglos."
Entonces quise saber la verdad acerca de la cuarta bestia, que era diferente de todas las dems, [y] en gran manera terrible, con sus dientes de hierro y sus garras de bronce, [y que] devoraba, desmenuzaba y hollaba los restos con sus pies,
y [la verdad] acerca de los diez cuernos que [tena] en su cabeza, y del otro [cuerno] que haba surgido, delante del cual cayeron tres de ellos, es decir, el cuerno que tena ojos y una boca que hablaba con mucha arrogancia, y cuya apariencia era mayor que la de sus compaeros.
Mientras yo miraba, este cuerno haca guerra contra los santos y prevaleca sobre ellos,
hasta que vino el Anciano de Das y se hizo justicia a favor de los santos del Altsimo, y lleg el tiempo cuando los santos tomaron posesin del reino.
Dijo as: "La cuarta bestia ser un cuarto reino en la tierra, que ser diferente de todos los [otros] reinos; devorar toda la tierra, la hollar y la desmenuzar.
"Y los diez cuernos de este reino son diez reyes que se levantarn, y otro se levantar despus de ellos; l ser diferente de los anteriores y subyugar a tres reyes.
"Y l proferir palabras contra el Altsimo y afligir a los santos del Altsimo, e intentar cambiar los tiempos y la ley; y le sern entregados en sus manos por un tiempo, por tiempos y por medio tiempo.
"Pero el tribunal se sentar [para juzgar], y su dominio le ser quitado, aniquilado y destruido para siempre.
"Y la soberana, el dominio y la grandeza de [todos] los reinos debajo de todo el cielo sern entregados al pueblo de los santos del Altsimo. Su reino [ser] un reino eterno, y todos los dominios le servirn y le obedecern."
Hasta aqu la revelacin. En cuanto a m, Daniel, mis pensamientos me turbaron en gran manera y mi rostro palideci, pero guard el asunto en mi corazn.
En el ao tercero del reinado del rey Belsasar, se me apareci a m, Daniel, una visin, despus de aquella que se me haba aparecido anteriormente.
Cuando mir en la visin, sucedi que al mirar, yo [me encontraba] en la ciudadela de Susa, que [est] en la provincia de Elam, y vi en la visin que yo estaba junto al ro Ulai.
Alc, pues, mis ojos y mir, y he aqu que un carnero estaba delante del ro. Tena dos cuernos, y los dos cuernos [eran] altos, pero uno [era] ms alto que el otro, y el ms alto creci el ltimo.
Vi al carnero dando cornadas al oeste, al norte y al sur, y ninguna bestia poda mantenerse en pie delante de l, y nadie poda librarse de su poder. Haca lo que quera, y [se] engrandeci.
Estando yo observando, he aqu, un macho cabro vena del occidente sobre la superficie de toda la tierra sin tocar el suelo; el macho cabro [tena] un cuerno prominente entre los ojos.
Se dirigi al carnero que tena los dos cuernos, que yo haba visto parado delante del ro, y lo acometi con la furia de su poder.
Lo vi venir junto al carnero, y enfurecido contra l, hiri al carnero y le rompi los dos cuernos, y el carnero no tena fuerza para mantenerse en pie delante de l; lo arroj en tierra y lo pisote, y no hubo nadie que librara al carnero de su poder.
El macho cabro [se] engrandeci sobremanera, pero en cuanto lleg a ser poderoso, el gran cuerno se le rompi, y en su lugar le salieron cuatro [cuernos] prominentes hacia los cuatro vientos del cielo.
Y de uno de ellos sali un cuerno pequeo, que creci mucho hacia el sur, hacia el oriente y hacia la [Tierra] Hermosa.
Creci hasta el ejrcito del cielo, e hizo caer a la tierra [parte] del ejrcito y de las estrellas, y las pisote.
Se engrandeci hasta [igualarse con] el Jefe del ejrcito, le quit su sacrificio continuo y fue derribado el lugar de su santuario.
Y el ejrcito ser entregado [al cuerno] junto con el sacrificio continuo a causa de la transgresin; arrojar por tierra la verdad y har [su voluntad] y prosperar.
O entonces hablar a un santo, y otro santo dijo al que hablaba: Hasta cundo durar la visin del sacrificio continuo, de la transgresin que espanta, y de que el lugar santo y el ejrcito sean pisoteados?
Y le respondi: Por dos mil trescientas tardes y maanas; entonces el lugar santo ser restaurado.
Y sucedi que despus que yo, Daniel, haba visto la visin, y trataba de comprenderla, he aqu, [vi] de pie, ante m, uno con apariencia de hombre.
Y o una voz de hombre entre [las mrgenes] del Ulai, que gritaba y deca: Gabriel, explcale a ste la visin.
l se acerc adonde yo estaba, y cuando lleg, me aterroric y ca sobre mi rostro, pero l me dijo: Entiende, hijo de hombre, que la visin se refiere al tiempo del fin.
Mientras l hablaba conmigo, ca en un sueo profundo con mi rostro en tierra; l me toc y me hizo incorporar donde yo estaba.
Y dijo: He aqu, te voy a dar a conocer lo que suceder al final de la ira, porque [se] refiere al tiempo sealado del fin.
El carnero que viste, con los dos cuernos, [representa] a los reyes de Media y de Persia.
Y el macho cabro peludo [representa] al reino de Grecia, y el cuerno grande que [est] entre sus ojos es el primer rey.
Y el [cuerno] roto y los cuatro [cuernos] [que] salieron en su lugar [representan] cuatro reinos [que] se levantarn de [su] nacin, pero no con su poder.
Y al final de su reinado, cuando los transgresores se acaben, se levantar un rey, insolente y hbil en intrigas.
Su poder ser grande, pero no por su [propio] poder; destruir en forma extraordinaria, prosperar y har [su voluntad;] destruir a los poderosos y al pueblo santo.
Y por su astucia har que el engao prospere por su influencia; l [se] engrandecer en su corazn, y destruir a muchos que estn confiados. Aun se levantar contra el Prncipe de los prncipes, pero ser destruido sin intervencin humana.
Y la visin de las tardes y de las maanas que ha sido relatada, es verdadera; pero t, guarda en secreto la visin, porque [se] refiere a muchos das [an lejanos].
Yo Daniel, me sent agotado y enfermo algunos das. Despus me levant y atend los asuntos del rey; pero yo estaba espantado a causa de la visin, y no haba nadie que [la] interpretara.
En el ao primero de Daro, hijo de Asuero, descendiente de los medos, que fue constituido rey sobre el reino de los caldeos,
en el ao primero de su reinado, yo, Daniel, pude entender en los libros el nmero de los aos en que, por palabra del SEOR que fue [revelada] al profeta Jeremas, deban cumplirse las desolaciones de Jerusaln: setenta aos.
Volv mi rostro a Dios el Seor para buscar[le en] oracin y splicas, en ayuno, cilicio y ceniza.
Y or al SEOR mi Dios e hice confesin y dije: Ay, Seor, el Dios grande y temible, que guarda el pacto y la misericordia para los que le aman y guardan sus mandamientos,
hemos pecado, hemos cometido iniquidad, hemos hecho lo malo, nos hemos rebelado y nos hemos apartado de tus mandamientos y de tus ordenanzas.
No hemos escuchado a tus siervos los profetas que hablaron en tu nombre a nuestros reyes, a nuestros prncipes, a nuestros padres y a todo el pueblo de la tierra.
Tuya es la justicia, oh Seor, y nuestra la vergenza en el rostro, como [sucede] hoy a los hombres de Jud, a los habitantes de Jerusaln y a todo Israel, a los que estn cerca y a los que estn lejos en todos los pases adonde los has echado, a causa de las infidelidades que cometieron contra ti.
Oh SEOR, nuestra es la vergenza del rostro, [y] de nuestros reyes, de nuestros prncipes y de nuestros padres, porque hemos pecado contra ti.
Al Seor nuestro Dios [pertenece] la compasin y el perdn, porque nos hemos rebelado contra l,
y no hemos obedecido la voz del SEOR nuestro Dios para andar en sus enseanzas, que l puso delante de nosotros por medio de sus siervos los profetas.
Ciertamente todo Israel ha transgredido tu ley y se ha apartado, sin querer obedecer tu voz; por eso ha sido derramada sobre nosotros la maldicin y el juramento que est escrito en la ley de Moiss, siervo de Dios, porque hemos pecado contra l.
Y l ha confirmado las palabras que habl contra nosotros y contra nuestros jefes que nos gobernaron, trayendo sobre nosotros gran calamidad, pues nunca se ha hecho debajo del cielo [nada] como lo que se ha hecho contra Jerusaln.
Como est escrito en la ley de Moiss, toda esta calamidad ha venido sobre nosotros, pero no hemos buscado el favor del SEOR nuestro Dios, apartndonos de nuestra iniquidad y prestando atencin a tu verdad.
Por tanto, el SEOR ha estado guardando esta calamidad y la ha trado sobre nosotros; porque el SEOR nuestro Dios es justo en todas las obras que ha hecho, pero nosotros no hemos obedecido su voz.
Y ahora, Seor Dios nuestro, que sacaste a tu pueblo de la tierra de Egipto con mano poderosa, y te has hecho un nombre, como hoy [se ve], hemos pecado, hemos sido malos.
Oh Seor, conforme a todos tus actos de justicia, aprtese ahora tu ira y tu furor de tu ciudad, Jerusaln, tu santo monte; porque a causa de nuestros pecados y de las iniquidades de nuestros padres, Jerusaln y tu pueblo son el oprobio de todos los que nos rodean.
Y ahora, Dios nuestro, escucha la oracin de tu siervo y sus splicas, y haz resplandecer tu rostro sobre tu santuario desolado, por amor de ti mismo, oh Seor.
Inclina tu odo, Dios mo, y escucha. Abre tus ojos y mira nuestras desolaciones y la ciudad sobre la cual se invoca tu nombre; pues no es por nuestros propios mritos que presentamos nuestras splicas delante de ti, sino por tu gran compasin.
Oh Seor, escucha! Seor, perdona! Seor, atiende y acta! No tardes, por amor de ti mismo, Dios mo! Porque tu nombre se invoca sobre tu ciudad y sobre tu pueblo.
An estaba yo hablando, orando y confesando mi pecado y el pecado de mi pueblo Israel, y presentando mi splica delante del Seor mi Dios por el santo monte de mi Dios,
todava estaba yo hablando en oracin, cuando Gabriel, el hombre a quien haba visto en la visin al principio, se me acerc, estando yo muy cansado, como a la hora de la ofrenda de la tarde.
[Me] instruy, habl conmigo y dijo: Daniel, he salido ahora para darte sabidura [y] entendimiento.
Al principio de tus splicas se dio la orden, y he venido para explicr[tela], porque eres muy estimado; pon atencin a la orden y entiende la visin.
Setenta semanas han sido decretadas sobre tu pueblo y sobre tu santa ciudad, para poner fin a la transgresin, para terminar con el pecado, para expiar la iniquidad, para traer justicia eterna, para sellar la visin y la profeca, y para ungir el [lugar] santsimo.
Has de saber y entender [que] desde la salida de la orden para restaurar y reconstruir a Jerusaln hasta el Mesas Prncipe, [habr] siete semanas y sesenta y dos semanas; volver a ser edificada, con plaza y foso, pero en tiempos de angustia.
Despus de las sesenta y dos semanas el Mesas ser muerto y no tendr nada, y el pueblo del prncipe que ha de venir destruir la ciudad y el santuario. Su fin [vendr] con inundacin; aun hasta el fin habr guerra; las desolaciones estn determinadas.
Y l har un pacto firme con muchos por una semana, pero a la mitad de la semana pondr fin al sacrificio y a la ofrenda de cereal. Sobre el ala de abominaciones [vendr] el desolador, hasta que una destruccin completa, la que est decretada, sea derramada sobre el desolador.
En el ao tercero de Ciro, rey de Persia, un mensaje fue revelado a Daniel, a quien llamaban Beltsasar. El mensaje era verdadero y [acerca] de un gran conflicto; l comprendi el mensaje y tuvo entendimiento de la visin.
En aquellos das, yo, Daniel, haba estado en duelo durante tres semanas completas.
No com manjar delicado ni entr en mi boca carne ni vino, ni us ungento alguno, hasta que se cumplieron las tres semanas.
Y el da veinticuatro del primer mes, estando yo junto a la orilla del gran ro, es decir, el Tigris,
alc los ojos y mir, y he aqu, haba un hombre vestido de lino, cuya cintura estaba ceida con [un cinturn de] oro puro de Ufaz.
Su cuerpo [era] como de berilo, su rostro tena la apariencia de un relmpago, sus ojos [eran] como antorchas de fuego, sus brazos y pies como el brillo del bronce bruido, y el sonido de sus palabras como el estruendo de una multitud.
Y slo yo, Daniel, vi la visin; los hombres que estaban conmigo no vieron la visin, pero un gran terror cay sobre ellos y huyeron a esconderse.
Me qued solo viendo esta gran visin; no me quedaron fuerzas, y mi rostro se demud, desfigurndose, sin retener yo fuerza alguna.
Pero o el sonido de sus palabras, y al or el sonido de sus palabras, ca en un sueo profundo sobre mi rostro, con mi rostro en tierra.
Entonces, he aqu, una mano me toc, y me hizo temblar sobre mis rodillas y sobre las palmas de mis manos.
Y me dijo: Daniel, hombre muy estimado, entiende las palabras que te voy a decir y ponte en pie, porque ahora he sido enviado a ti. Cuando l me dijo estas palabras, me puse en pie temblando.
Entonces me dijo: No temas, Daniel, porque desde el primer da en que te propusiste en tu corazn entender y humillarte delante de tu Dios, fueron odas tus palabras, y a causa de tus palabras he venido.
Mas el prncipe del reino de Persia se me opuso por veintin das, pero he aqu, Miguel, uno de los primeros prncipes, vino en mi ayuda, ya que yo haba sido dejado all con los reyes de Persia.
Y he venido para darte a conocer lo que suceder a tu pueblo al final de los das, porque la visin es para das an lejanos.
Cuando habl conmigo estas palabras, volv mi rostro a tierra y enmudec.
Y he aqu, uno semejante a un hombre toc mis labios; entonces abr mi boca y habl, y dije al que estaba delante de m: Seor mo, a causa de la visin me ha invadido la angustia y me he quedado sin fuerzas.
Cmo podr, pues, este siervo de mi seor hablar con uno como mi seor? Porque a m en este momento no me queda fuerza alguna, ni tampoco me queda aliento.
Entonces el que tena semejanza de hombre me toc otra vez y me fortaleci,
y me dijo: No temas, hombre muy estimado. La paz sea contigo; s fuerte y esfurzate. Cuando habl conmigo, recobr las fuerzas, y dije: Hable mi seor, porque me has fortalecido.
Entonces l dijo: Sabes por qu he venido a ti? Ahora vuelvo para luchar contra el prncipe de Persia, y cuando yo termine, he aqu, el prncipe de Grecia vendr.
Sin embargo, te declarar lo que est inscrito en el libro de la verdad, pero no hay nadie que se mantenga firme a mi lado contra estas [fuerzas,] sino Miguel, vuestro prncipe.
Y en el ao primero de Daro el medo, yo mismo me levant para serle fortalecedor y protector.
Y ahora te declarar la verdad: He aqu, se levantarn tres reyes ms en Persia, y un cuarto [rey] obtendr muchas ms riquezas que todos [ellos.] Cuando [ste] se haya hecho fuerte con sus riquezas, incitar a todo el [imperio] contra el reino de Grecia.
Se levantar entonces un rey poderoso que gobernar con gran autoridad y har lo que le plazca.
Pero cuando se haya levantado, su reino ser fragmentado y repartido hacia los cuatro vientos del cielo, no a sus descendientes, ni segn el poder que ejerci, pues su reino ser arrancado y [dado] a otros fuera de ellos.
Entonces el rey del sur se har poderoso, y [uno] de sus prncipes se har ms poderoso que l y dominar; su dominio [ser] un gran dominio.
Y aos despus, harn alianza, y la hija del rey del sur vendr al rey del norte para hacer el pacto. Pero ella no retendr su posicin de poder, ni l permanecer con su poder, sino que ella ser entregada juntamente con los que la trajeron, con el que la engendr y con el que la sostena en [aquellos] tiempos.
Pero se levantar un vstago de sus races en su lugar, y vendr contra el ejrcito y entrar en la fortaleza del rey del norte, y contender con ellos y prevalecer.
Aun sus dioses, sus imgenes fundidas [y] sus vasijas preciosas de plata y de oro los tomar y se los llevar a Egipto, y por [algunos] aos l se mantendr [lejos] del rey del norte.
Y [ste] entrar en el reino del rey del sur, y [luego se] volver a su tierra.
Pero sus hijos se movilizarn y reunirn una multitud de grandes ejrcitos, y uno de ellos seguir avanzando e inundar y pasar adelante, para hacer guerra de nuevo hasta la [misma] fortaleza.
Y se enfurecer el rey del sur, y saldr y pelear contra el rey del norte. Y [ste] levantar una gran multitud, pero [esa] multitud ser entregada en manos de aqul.
Cuando se haya llevado la multitud, su corazn se enaltecer y har caer a muchos millares, pero no prevalecer.
El rey del norte volver a levantar una multitud mayor que la primera, y al cabo de algunos aos avanzar con un gran ejrcito y con mucho equipo.
En aquellos tiempos, muchos se levantarn contra el rey del sur; los violentos de tu pueblo tambin se levantarn para cumplir la visin, pero caern.
Vendr el rey del norte, levantar un terrapln y tomar una ciudad bien fortificada; y las fuerzas del sur no podrn mantenerse, ni aun sus tropas ms selectas, porque no habr fuerzas para resistir.
Pero el que viene contra l har lo que quiera, y nadie [podr] resistirlo; y permanecer por algn tiempo en la Tierra Hermosa, llevando la destruccin en su mano.
Y afirmar su rostro para venir con el poder de todo su reino, trayendo consigo oferta de paz, lo cual llevar a cabo. Tambin le dar una hija de las mujeres para destruirlo, pero ella no [le] respaldar ni se pondr a su lado.
Entonces volver su rostro hacia las costas y tomar muchas [de ellas]. Pero un prncipe pondr fin a su afrenta; adems, har recaer sobre l su afrenta.
Despus volver su rostro hacia las fortalezas de su tierra, pero tropezar y caer, y no se le hallar ms.
Y se levantar en su lugar otro que enviar un opresor a travs de la Joya de [su] reino; pero a los pocos das ser destruido, aunque no en ira ni en batalla.
En su lugar se levantar un hombre despreciable, a quien no se le han otorgado los honores de la realeza. Vendr cuando haya tranquilidad y se apoderar del reino con intrigas.
Las fuerzas abrumadoras sern barridas ante l y destruidas, as como tambin el prncipe del pacto.
Y despus que se haya hecho alianza con l, actuar con engao, y subir y ganar poder con poca gente.
En un tiempo de tranquilidad entrar en los [lugares] ms ricos de la provincia, y lograr lo que nunca lograron sus padres, ni los padres de sus padres; repartir entre ellos despojos, botn y riquezas, y contra las fortalezas urdir sus intrigas, pero [slo] por un tiempo.
Incitar su fuerza y su corazn contra el rey del sur con un gran ejrcito; y el rey del sur movilizar para la guerra un ejrcito muy grande y muy poderoso, pero no podr resistir, porque urdirn intrigas contra l.
Y los que comen de sus manjares lo destruirn; su ejrcito ser barrido y muchos caern muertos.
En cuanto a los dos reyes, en sus corazones maquinarn el mal, y en la misma mesa se hablarn mentiras; pero esto no tendr xito, porque el fin an ha de [venir] en el tiempo sealado.
Entonces volver a su tierra con grandes riquezas, pero [pondr] su corazn contra el pacto santo; actuar contra ste, y volver a su tierra.
En el tiempo sealado volver y entrar en el sur, pero esta ltima vez no resultar como la primera.
Porque vendrn contra l naves de Quitim, y se desanimar; volver y se enfurecer contra el pacto santo y actuar contra l; volver, pues, y favorecer a los que abandonen el pacto santo.
Y de su parte se levantarn tropas, profanarn el santuario-fortaleza, abolirn el sacrificio perpetuo y establecern la abominacin de la desolacin.
Con halagos har apostatar a los que obran inicuamente hacia el pacto, mas el pueblo que conoce a su Dios se mostrar fuerte y actuar.
Y los entendidos entre el pueblo instruirn a muchos; sin embargo, durante [muchos] das caern a espada y a fuego, en cautiverio y despojo.
Cuando caigan, recibirn poca ayuda, y muchos se unirn a ellos hipcritamente.
Tambin algunos de los entendidos caern, a fin de ser refinados, purificados y emblanquecidos hasta el tiempo del fin; porque an est [por venir] el tiempo sealado.
El rey har lo que le plazca, se enaltecer y se engrandecer sobre todo dios, y contra el Dios de los dioses dir cosas horrendas; l prosperar hasta que se haya acabado la indignacin, porque lo que est decretado se cumplir.
No le importarn los dioses de sus padres ni el favorito de las mujeres, tampoco le importar ningn [otro] dios, porque l se ensalzar sobre todos [ellos.]
En su lugar honrar al dios de las fortalezas, un dios a quien sus padres no conocieron; [lo] honrar con oro [y] plata, piedras preciosas y cosas de gran valor.
Y actuar contra la ms fuerte de las fortalezas con [la ayuda de] un dios extranjero; a los que [le] reconozcan colmar de honores, los har gobernar sobre muchos y repartir la tierra por un precio.
Y al tiempo del fin, el rey del sur se enfrentar con l, y el rey del norte lo atacar con carros, jinetes y con numerosas naves; entrar en sus tierras, [las] invadir y pasar.
Tambin entrar a la Tierra Hermosa, y muchos [pases] caern; mas stos sern librados de su mano: Edom, Moab y lo ms selecto de los hijos de Amn.
Y extender su mano contra [otros] pases, y la tierra de Egipto no escapar.
Se apoderar de los tesoros ocultos de oro y plata y de todas las cosas preciosas de Egipto. Libios y etopes [seguirn] sus pasos.
Pero rumores del oriente y del norte lo turbarn, y saldr con gran furor para destruir y aniquilar a muchos.
Y plantar las tiendas de su pabelln entre los mares y el monte glorioso y santo; pero llegar a su fin y no habr quien lo ayude.
En aquel tiempo se levantar Miguel, el gran prncipe que vela sobre los hijos de tu pueblo. Ser un tiempo de angustia cual nunca hubo desde que existen las naciones hasta entonces; y en ese tiempo tu pueblo ser librado, todos los que se encuentren inscritos en el libro.
Y muchos de los que duermen en el polvo de la tierra despertarn, unos para la vida eterna, y otros para la ignominia, para el desprecio eterno.
Los entendidos brillarn como el resplandor del firmamento, y los que guiaron a muchos a la justicia, como las estrellas, por siempre jams.
Pero t, Daniel, guarda en secreto estas palabras y sella el libro hasta el tiempo del fin. Muchos corrern de aqu para all, y el conocimiento aumentar.
Entonces yo, Daniel, mir, y he aqu otros dos estaban de pie, uno a este lado del ro, y el otro al otro lado del ro.
Y [uno de ellos] dijo al hombre vestido de lino que estaba sobre las aguas del ro: Para cuando [ser] el fin de [estas] maravillas?
Y o al hombre vestido de lino, que estaba sobre las aguas del ro, que levantando su mano derecha y su mano izquierda al cielo, jur por aquel que vive para siempre, que ser por un tiempo, tiempos y la mitad de [un tiempo]; y cuando se termine la destruccin del poder del pueblo santo, se cumplirn todas estas [cosas].
Yo o, pero no pude entender. Entonces dije: Seor mo, cul [ser] el resultado de estas cosas?
Y l respondi: Anda, Daniel, porque [estas] palabras estn cerradas y selladas hasta el tiempo del fin.
Muchos sern purificados, emblanquecidos y refinados; los impos procedern impamente, y ninguno de los impos comprender, pero los entendidos comprendern.
Y desde el tiempo en que el sacrificio perpetuo sea abolido y puesta la abominacin de la desolacin, [habr] mil doscientos noventa das.
Bienaventurado el que espere y llegue a mil trescientos treinta y cinco das.
Mas t, sigue hasta el fin; descansars y te levantars para [recibir] tu heredad al fin de los das.
Palabra del SEOR que vino a Oseas, hijo de Beeri, en das de Uzas, Jotam, Acaz [y] Ezequas, reyes de Jud, y en das de Jeroboam, hijo de Jos, rey de Israel.
Cuando por primera vez el SEOR habl por medio de Oseas, el SEOR le dijo: Anda, toma para ti a una mujer ramera y [engendra] hijos de prostitucin; porque la tierra se prostituye gravemente, abandonando al SEOR.
Fue, pues, y tom a Gomer, hija de Diblaim; y ella concibi y le dio a luz un hijo.
Y el SEOR dijo a Oseas: Ponle por nombre Jezreel, porque dentro de poco castigar a la casa de Jeh por la sangre derramada en Jezreel, y pondr fin al reino de la casa de Israel.
Y suceder que en aquel da quebrar el arco de Israel en el valle de Jezreel.
Ella concibi otra vez y dio a luz una hija. Y el [Seor] le dijo: Ponle por nombre Lo-ruham, porque ya no me compadecer de la casa de Israel, pues no los perdonar jams.
Pero me compadecer de la casa de Jud y los salvar por el SEOR su Dios; y no los salvar con arco, ni con espada, ni con batalla, ni con caballos ni jinetes.
Despus de haber destetado a Lo-ruham, ella concibi y dio a luz un hijo.
Y el [Seor] dijo: Ponle por nombre Lo-amm, porque vosotros no sois mi pueblo y yo no soy vuestro Dios.
Pero el nmero de los hijos de Israel ser como la arena del mar, que no se puede medir ni contar; y suceder que en el lugar donde se les dice: No sois mi pueblo, se les dir: [Sois] hijos del Dios viviente.
Y los hijos de Jud y los hijos de Israel se reunirn, y nombrarn para s un solo jefe, y subirn de la tierra, porque grande ser el da de Jezreel.
Decid a vuestros hermanos: Amm, y a vuestras hermanas: Ruham.
Contended con vuestra madre, contended, porque ella no es mi mujer, y yo no soy su marido; que quite, pues, de su rostro sus prostituciones, y sus adulterios de entre sus pechos;
no sea que yo la desnude completamente y la deje como el da en que naci, y la ponga como un desierto, la reduzca a tierra seca y la mate de sed.
Y no tendr compasin de sus hijos, porque son hijos de prostitucin,
pues su madre se prostituy; la que los concibi se deshonr, porque dijo: "Ir tras mis amantes, que [me] dan mi pan y mi agua, mi lana y mi lino, mi aceite y mi bebida."
Por tanto, he aqu, cercar su camino con espinos, y levantar un muro contra ella para que no encuentre sus senderos.
Y seguir a sus amantes, pero no los alcanzar; los buscar, pero no [los] hallar. Entonces dir: "Ir y volver a mi primer marido, porque mejor me iba entonces que ahora."
Pues ella no saba que era yo el que le daba el trigo, el mosto y el aceite, y le prodigaba la plata y el oro, [que] ellos usaban para Baal.
Por tanto, volver a tomar mi trigo a su tiempo y mi mosto a su sazn. Tambin me llevar mi lana y mi lino [que le di] para que cubriera su desnudez.
Y ahora descubrir su vergenza ante los ojos de sus amantes, y nadie la librar de mi mano.
Har cesar tambin todo su regocijo, sus fiestas, sus lunas nuevas, sus das de reposo, y todas sus solemnidades.
Devastar sus vides y sus higueras, de las cuales deca ella: "Son la paga que mis amantes me han dado." Y las convertir en matorral, y las devorarn las bestias del campo.
Y la castigar por los das de los Baales cuando ella les ofreca sacrificios y se adornaba con sus zarcillos y joyas, y se iba tras sus amantes, y se olvidaba de m -- declara el SEOR.
Por tanto, he aqu, la seducir, la llevar al desierto, y le hablar al corazn.
Le dar sus vias desde all, y el valle de Acor por puerta de esperanza. Y all cantar como en los das de su juventud, como en el da en que subi de la tierra de Egipto.
Suceder en aquel da -- declara el SEOR -- que me llamars Ish y no me llamars ms Baal.
Porque quitar de su boca los nombres de los Baales, y nunca ms sern mencionados por sus nombres.
En aquel da har tambin un pacto por ellos con las bestias del campo, con las aves del cielo y con los reptiles de la tierra; quitar de la tierra el arco, la espada y la guerra, y har que ellos duerman seguros.
Te desposar conmigo para siempre; s, te desposar conmigo en justicia y en derecho, en misericordia y en compasin;
te desposar conmigo en fidelidad, y t conocers al SEOR.
Y suceder que en aquel da yo responder -- declara el SEOR -- , responder a los cielos, y ellos respondern a la tierra,
y la tierra responder al trigo, al mosto y al aceite, y ellos respondern a Jezreel.
La sembrar para m en la tierra, y tendr compasin de la que no recibi compasin, y dir al que no era mi pueblo: T eres mi pueblo, y l dir: [T eres] mi Dios.
Y el SEOR me dijo: Ve otra vez, ama a una mujer amada por otro y adltera, as como el SEOR ama a los hijos de Israel a pesar de que ellos se vuelven a otros dioses y se deleitan con tortas de pasas.
La compr, pues, para m por quince [siclos] de plata y un homer y medio de cebada.
Y le dije: Te quedars conmigo por muchos das. No te prostituirs, ni sers de [otro] hombre, y yo tambin ser para ti.
Porque por muchos das los hijos de Israel quedarn sin rey y sin prncipe, sin sacrificio y sin pilar [sagrado], y sin efod y sin dolos domsticos.
Despus los hijos de Israel volvern y buscarn al SEOR su Dios y a David su rey; y acudirn temblorosos al SEOR y a su bondad en los ltimos das.
Escuchad la palabra del SEOR, hijos de Israel, porque el SEOR tiene querella contra los habitantes de la tierra, pues no hay fidelidad, ni misericordia, ni conocimiento de Dios en la tierra.
[Slo hay] perjurio, mentira, asesinato, robo y adulterio. Emplean la violencia, y homicidios tras homicidios se suceden.
Por eso la tierra est de luto, y languidece todo morador en ella junto con las bestias del campo y las aves del cielo; aun los peces del mar desaparecen.
Pero que nadie contienda ni nadie reprenda; porque tu pueblo es como los que contienden con el sacerdote.
Tropezars de da, y tropezar tambin el profeta contigo de noche, y destruir a tu madre.
Mi pueblo es destruido por falta de conocimiento. Por cuanto t has rechazado el conocimiento, yo tambin te rechazar para que no seas mi sacerdote; [como] has olvidado la ley de tu Dios, yo tambin me olvidar de tus hijos.
Cuanto ms se multiplicaron, ms pecaron contra m; cambiar, [pues,] su gloria en afrenta.
Del pecado de mi pueblo se alimentan, y hacia su iniquidad dirigen sus deseos.
Como el pueblo, as ser el sacerdote; los castigar por su proceder, y les pagar segn sus obras.
Comern, pero no se saciarn; se prostituirn, pero no se multiplicarn, porque han dejado de hacer caso al SEOR.
La prostitucin, el vino y el mosto quitan el juicio.
Mi pueblo consulta a su dolo de madera, y su vara les informa; porque un espritu de prostitucin [los] ha descarriado, y se han prostituido, [apartndose] de su Dios.
Ofrecen sacrificios sobre las cumbres de los montes y queman incienso sobre las colinas, debajo de las encinas, los lamos y los terebintos, porque su sombra es agradable. Por tanto, vuestras hijas se prostituyen, y vuestras nueras cometen adulterio.
No castigar a vuestras hijas cuando se prostituyan ni a vuestras nueras cuando cometan adulterio, porque los hombres mismos se retiran con rameras y ofrecen sacrificios con las rameras del culto pagano; as se pierde el pueblo sin entendimiento.
Aunque t, Israel, te prostituyas, que no se haga culpable Jud; tampoco vayis a Gilgal, ni subis a Bet-avn, ni juris: Vive el SEOR!
Puesto que Israel es terco como novilla indmita, los pastorear ahora el SEOR como a un cordero en campo espacioso?
Efran se ha unido a los dolos; djalo.
Acabada su bebida, se entregaron a la prostitucin; sus prncipes aman mucho la ignominia.
El viento los envuelve en sus alas, y se avergonzarn de sus sacrificios.
Od esto, sacerdotes, y estad atentos, casa de Israel, y casa del rey, escuchad, porque para vosotros es el juicio; pues lazo habis sido en Mizpa, y red tendida sobre el Tabor.
Y los rebeldes se han ahondado en la perversin; pero yo los castigar a todos ellos.
Yo conozco a Efran, e Israel no se me oculta; porque ahora te has prostituido, Efran, se ha contaminado Israel.
No les permiten sus obras volver a su Dios, porque hay un espritu de prostitucin dentro de ellos, y no conocen al SEOR.
Adems, el orgullo de Israel testifica contra l, e Israel y Efran tropiezan en su iniquidad; tambin Jud ha tropezado con ellos.
Irn con sus rebaos y sus ganados en busca del SEOR, pero no [le] encontrarn; se ha retirado de ellos.
Han obrado perversamente contra el SEOR, porque han engendrado hijos ilegtimos. Ahora los devorar la luna nueva junto con sus heredades.
Tocad la bocina en Guibe, la trompeta en Ram. Sonad alarma en Bet-avn: Alerta, Benjamn!
Efran ser una desolacin en el da de la reprensin; en las tribus de Israel yo hago saber lo que es cierto.
Los prncipes de Jud son como los que mueven los linderos; sobre ellos derramar como agua mi furor.
Efran est oprimido, quebrantado en juicio, porque insista en seguir mandato [de hombre].
Yo, pues, soy como polilla para Efran, y como carcoma para la casa de Jud.
Cuando Efran vio su enfermedad y Jud su herida, Efran fue a Asiria y envi [mensaje] al rey Jareb; pero l no os podr sanar, ni curar vuestra herida.
Porque yo [ser] como len para Efran, y como leoncillo para la casa de Jud. Yo, yo mismo, desgarrar y me ir, arrebatar y no habr quien libre.
Me ir [y] volver a mi lugar hasta que reconozcan su culpa y busquen mi rostro; en su angustia me buscarn con diligencia.
Venid, volvamos al SEOR. Pues l [nos] ha desgarrado, y nos sanar; [nos] ha herido, y nos vendar.
Nos dar vida despus de dos das, al tercer da nos levantar y viviremos delante de l.
Conozcamos, pues, esforcmonos por conocer al SEOR. Su salida es tan cierta como la aurora, y l vendr a nosotros como la lluvia, como la lluvia de primavera que riega la tierra.
Qu har contigo, Efran? Qu har contigo, Jud? Porque vuestra lealtad es como nube matinal, y como el roco, que temprano desaparece.
Por tanto [los] he despedazado por medio de los profetas, los he matado con las palabras de mi boca; los juicios sobre ti son [como] la luz que sale.
Porque ms me deleito en la lealtad que en el sacrificio, y [ms] en el conocimiento de Dios que en los holocaustos.
Pero ellos, como Adn, han transgredido el pacto; all me han traicionado.
Galaad es ciudad de malhechores, con huellas de sangre.
Como bandidos al acecho de un hombre, es la banda de sacerdotes que asesina en el camino a Siquem; ciertamente han cometido iniquidad.
En la casa de Israel he visto una cosa horrible: all est la prostitucin de Efran, se ha contaminado Israel.
Para ti tambin, oh Jud, hay preparada una cosecha, cuando yo restaure el bienestar de mi pueblo.
Cuando yo quera curar a Israel, se descubri la iniquidad de Efran y las maldades de Samaria, porque practican el engao; el ladrn entra, los bandidos despojan por fuera,
y ellos no consideran en su corazn que yo recuerdo toda su maldad. Ahora les rodean sus hechos, ante mi rostro estn.
Con su maldad alegran al rey, y con sus mentiras a los prncipes.
Todos ellos son adlteros; son como horno encendido por el hornero, que deja de atizar [el fuego] desde que prepara la masa hasta que fermenta.
En la fiesta de nuestro rey, los prncipes se enfermaron por el calor del vino; l extendi la mano a los escarnecedores,
pues sus corazones son como un horno [mientras] se acercan a su emboscada; toda la noche duerme su ira, por la maana arde como llamas de fuego.
Todos ellos estn calientes como un horno, y devoran a sus gobernantes; todos sus reyes han cado. No hay entre ellos quien me invoque.
Efran se mezcla con las naciones; Efran es como una torta no volteada.
Devoran extranjeros su fuerza, y l no [lo] sabe; tambin tiene cabellos canos, y l no [lo] sabe.
Testifica contra l el orgullo de Israel, pero no se han vuelto al SEOR su Dios, ni lo han buscado a pesar de todo esto.
Efran es como paloma incauta, sin entendimiento; llaman a Egipto, acuden a Asiria.
Cuando vayan, tender sobre ellos mi red, como aves del cielo los har caer; los castigar conforme a lo anunciado a su congregacin.
Ay de ellos, pues de m se han alejado! Sobre ellos vendr la destruccin, porque contra m se han rebelado; yo los redimira, pero ellos hablan mentiras contra m.
Y no claman a m de corazn cuando gimen en sus lechos; por el trigo y el mosto se reunen, [y] se alejan de m.
Aunque yo adiestr [y] fortalec sus brazos, traman el mal contra m.
Se vuelven, [pero] no hacia lo alto, son como un arco engaoso. Sus prncipes caern a espada por la insolencia de sus lenguas; esto [ser] su escarnio en la tierra de Egipto.
Pon [la] trompeta a tu boca. Como un guila [viene el enemigo] contra la casa del SEOR, porque han transgredido mi pacto, y se han rebelado contra mi ley.
Claman a m: Dios mo, [los de] Israel te conocemos!
Israel rechaz el bien, el enemigo lo perseguir.
Ellos han puesto reyes, pero no [escogidos] por m; han nombrado prncipes, pero sin saber[lo] yo. Con su plata y su oro se han hecho dolos, para su propia destruccin.
l ha rechazado tu becerro, oh Samaria, [diciendo:] Mi ira se enciende contra ellos. Hasta cundo sern incapaces de lograr la purificacin?
Porque de Israel es ste tambin; un artfice lo hizo, y l no es Dios; ciertamente ser hecho pedazos el becerro de Samaria.
Porque siembran viento, y recogern tempestades. El trigo no tiene espigas, no da grano, y si lo diera, se lo tragaran los extraos.
Israel ha sido devorado; ahora estn entre las naciones como vasija en que nadie se deleita;
porque ellos han subido a Asiria [como] asno monts solitario. Efran alquil amantes;
aunque alquilen [aliados] entre las naciones, ahora los juntar, y comenzarn a debilitarse a causa de la carga del rey de prncipes.
Por cuanto Efran ha multiplicado altares para pecar, en altares para pecar se le han convertido.
Aunque le escrib diez mil [preceptos] de mi ley, son considerados como cosa extraa.
En cuanto a mis ofrendas de sacrificio, sacrifican la carne y se [la] comen, [pero] el SEOR no se ha complacido en ellas. Ahora se acordar de su iniquidad, y [los] castigar por sus pecados: ellos volvern a Egipto.
Pues Israel se ha olvidado de su Hacedor y ha edificado palacios, y Jud ha multiplicado ciudades fortificadas; pero yo enviar fuego a sus ciudades que consumir sus fortalezas.
No te alegres, Israel, con gran jbilo como las naciones, porque te has prostituido, abandonando a tu Dios; has amado el salario de ramera sobre todas las eras de grano.
Ni la era ni el lagar los alimentarn, y el mosto les faltar.
No permanecern en la tierra del SEOR, sino que Efran volver a Egipto, y en Asiria comern [cosas] inmundas.
No harn libaciones de vino al SEOR, ni le sern gratos sus sacrificios. [Su pan] les [ser] como pan de duelo, todos los que lo coman se contaminarn, porque su pan ser [slo] para ellos, no entrar en la casa del SEOR.
Qu haris el da de la fiesta sealada y el da de la fiesta del SEOR?
Pues, he aqu, se irn a causa de la destruccin; Egipto los recoger, Menfis los sepultar. La ortiga poseer sus tesoros de plata; cardos [crecern] en sus tiendas.
Han llegado los das del castigo, han llegado los das de la retribucin; que lo sepa Israel! Un insensato es el profeta, un loco el hombre inspirado, a causa de la magnitud de tu culpa, y por [tu] mucha hostilidad.
Viga con mi Dios [era] Efran, un profeta; [sin embargo] el lazo de cazador est en todos sus caminos, y en la casa de su Dios hay [slo] hostilidad.
Se han corrompido profundamente como en los das de Guibe; l se acordar de su iniquidad, castigar sus pecados.
Como uvas en el desierto hall a Israel; como las primicias de la higuera en su primera cosecha vi a vuestros padres. [Pero] fueron a Baal-peor y se consagraron a la vergenza, y se hicieron tan abominables como lo que amaban.
Como un ave volar de Efran su gloria: no [habr] nacimiento, ni embarazo, ni concepcin.
Aunque cren a sus hijos, se los quitar hasta que no quede hombre alguno. S, ay de ellos tambin cuando de ellos me aparte!
Efran, segn he visto, est como Tiro, plantado en pradera hermosa; pero Efran sacar a sus hijos al verdugo.
Dales, oh SEOR, qu [les] dars? Dales matriz que aborte y pechos secos.
Toda su maldad est en Gilgal; all, pues, los aborrec. Por la maldad de sus hechos los expulsar de mi casa, no los amar ms; todos sus prncipes son rebeldes.
Efran est herido, su raz est seca; no darn ms fruto. Aunque den a luz, yo matar el fruto de su vientre.
Mi Dios los desechar porque no le han escuchado, y andarn errantes entre las naciones.
Israel es un viedo frondoso, dando fruto para s mismo; segn la abundancia de su fruto, as multiplicaba los altares; cuanto ms rica [era] su tierra, ms hermosos hacan sus pilares [sagrados].
Su corazn es infiel; ahora sern hallados culpables; el Seor derribar sus altares [y] destruir sus pilares [sagrados].
Ciertamente ahora dirn: No tenemos rey, porque no hemos temido al SEOR. Y el rey, qu hara por nosotros?
Hablan [meras] palabras, hacen pactos con juramentos vanos, y el juicio brotar como hierbas venenosas en los surcos del campo.
Por el becerro de Bet-avn temern los habitantes de Samaria. En verdad, por l har duelo su pueblo, y sus sacerdotes idlatras se lamentarn a causa de l, porque de l se ha alejado su gloria.
Tambin el becerro ser llevado a Asiria como tributo al rey Jareb; Efran se cubrir de vergenza, e Israel se avergonzar de su consejo.
Samaria ser destruida [con] su rey, como una astilla sobre la superficie del agua.
Tambin sern destruidos los lugares altos de Avn, el pecado de Israel; espinos y abrojos crecern sobre sus altares. Entonces dirn a los montes: Cubridnos!, y a los collados: Caed sobre nosotros!
Desde los das de Guibe has pecado, oh Israel; all se han quedado! No los alcanzar en Guibe la batalla contra los hijos de la iniquidad?
Cuando yo lo desee, los castigar; y se juntarn pueblos contra ellos cuando sean castigados por su doble iniquidad.
Efran es una novilla domesticada que le gusta trillar, pero yo pasar [un yugo] sobre su hermosa cerviz; uncir a Efran, arar Jud, rastrillar Jacob por s mismo.
Sembrad para vosotros segn la justicia, segad conforme a la misericordia; romped el barbecho, porque es tiempo de buscar al SEOR hasta que venga a ensearos justicia.
Habis arado iniquidad, habis segado injusticia, habis comido fruto de mentira. Porque has confiado en tu camino, en la multitud de tus guerreros,
se levantar un tumulto entre tu pueblo, y todas tus fortalezas sern destruidas, como Salmn destruy a Bet-arbel el da de la batalla, [cuando] las madres fueron despedazadas con [sus] hijos.
As os ser hecho en Betel a causa de vuestra gran iniquidad. Al amanecer, el rey de Israel ser totalmente destruido.
Cuando Israel era nio, yo lo am, y de Egipto llam a mi hijo.
Cuanto ms los llamaban [los profetas], tanto ms se alejaban de ellos; seguan sacrificando a los Baales y quemando incienso a los dolos.
Sin embargo yo ense a andar a Efran, yo lo llev en mis brazos; pero ellos no comprendieron que yo los sanaba.
Con cuerdas humanas los conduje, con lazos de amor, y fui para ellos como quien alza el yugo de sobre sus quijadas; me inclin [y] les di de comer.
No volvern a la tierra de Egipto, sino que Asiria ser su rey, porque rehusaron volver [a m].
La espada girar contra sus ciudades, destruir sus cerrojos y [los] consumir por causa de sus intrigas.
Pues mi pueblo se mantiene infiel contra m; aunque ellos lo llaman [para que se vuelva] al Altsimo, ninguno [le] exalta.
Cmo podr abandonarte, Efran? [Cmo] podr entregarte, Israel? Cmo podr yo hacerte como a Adma? [Cmo] podr tratarte como a Zeboim? Mi corazn se conmueve dentro de m, se enciende toda mi compasin.
No ejecutar el furor de mi ira; no volver a destruir a Efran. Porque yo soy Dios y no hombre, el Santo en medio de ti, y no vendr con furor.
En pos del SEOR caminarn, l rugir como un len; ciertamente l rugir, y [sus] hijos vendrn temblando desde el occidente.
De Egipto vendrn temblando como aves, y de la tierra de Asiria como palomas, y yo los establecer en sus casas -- declara el SEOR.
Efran me rodea de mentiras, y de engao la casa de Israel; Jud todava anda lejos de Dios, y del Santo, que es fiel.
Efran se alimenta de viento, y persigue sin cesar al solano. Multiplica la mentira y la violencia; hacen adems pacto con Asiria, y el aceite es llevado a Egipto.
El SEOR tiene tambin contienda con Jud, y castigar a Jacob conforme a sus caminos; conforme a sus obras le pagar.
En el vientre tom a su hermano por el calcaar, y en su madurez luch con Dios.
S, luch con el ngel y prevaleci, llor y le pidi su ayuda; en Betel le encontr, y all l habl con nosotros,
s, el SEOR, Dios de los ejrcitos, el SEOR es su nombre.
Y t, vuelve a tu Dios, practica la misericordia y la justicia, y espera siempre en tu Dios.
A un mercader, en cuyas manos hay balanzas falsas, le gusta oprimir.
Y Efran ha dicho: Ciertamente me he enriquecido, he adquirido riquezas para m; en todos mis trabajos no hallarn en m iniquidad alguna que [sea] pecado.
Pero yo [he sido] el SEOR tu Dios desde la tierra de Egipto; de nuevo te har habitar en tiendas, como en los das de la fiesta sealada.
Tambin he hablado a los profetas y multipliqu las visiones; y por medio de los profetas habl en parbolas.
Hay iniquidad [en] Galaad? Ciertamente son indignos. En Gilgal sacrifican toros, s, sus altares son como montones de piedra en los surcos del campo.
Mas Jacob huy a la tierra de Aram, e Israel sirvi por una mujer, y por una mujer cuid [rebaos.]
Por un profeta el SEOR hizo subir a Israel de Egipto, y por un profeta fue guardado.
Efran [le] ha irritado amargamente; por eso su Seor dejar sobre l su culpa de sangre, y le devolver su oprobio.
Cuando Efran hablaba, [reinaba el] temor; se haba exaltado a s mismo en Israel, pero por causa de Baal pec y muri.
Y ahora continan pecando: se hacen imgenes fundidas, dolos, con su plata, conforme a su pericia, todo ello obra de artfices. De ellos dicen: Que los hombres que sacrifican, besen los becerros.
Por tanto, sern como niebla de la maana, y como roco que pronto desaparece, como paja aventada de la era, y como humo de chimenea.
Mas yo [he sido] el SEOR tu Dios desde la tierra de Egipto; no reconocers a otro dios fuera de m, pues no hay ms salvador que yo.
Yo te cuid en el desierto, en tierra muy seca.
Cuando [coman] sus pastos, se saciaron, y al estar saciados, se ensoberbeci su corazn; por tanto, se olvidaron de m.
Ser, pues, para ellos como len; como leopardo junto al camino acechar.
Como osa privada de sus cachorros, me enfrentar a ellos y les desgarrar el pecho, y all los devorar como leona, [como] los desgarrara una bestia salvaje.
Tu destruccin [vendr,] oh Israel, porque [ests] contra m, contra tu ayuda.
Dnde est ahora tu rey para que te salve en todas tus ciudades, y tus jueces de quienes [me] decas: Dame rey y prncipes?
Te di rey en mi ira, y te lo quit en mi furor.
Atada est la iniquidad de Efran, guardado su pecado.
Dolores de parto vienen sobre l; no es un hijo sensato, porque no es hora de que se demore en la apertura del vientre.
Los librar del poder del Seol? Los redimir de la muerte? Dnde estn, oh muerte, tus espinas? Dnde est, oh Seol, tu aguijn? La compasin estar oculta a mi vista.
Aunque l florezca entre los juncos, vendr el solano, viento del SEOR que sube del desierto, y su fuente se secar y su manantial se agotar; despojar [su] tesoro de todos los objetos preciosos.
Samaria ser considerada culpable, porque se rebel contra su Dios. Caern a espada; sern estrellados sus nios, y abiertos los vientres de sus mujeres encintas.
Vuelve, oh Israel, al SEOR tu Dios, pues has tropezado a causa de tu iniquidad.
Tomad con vosotros palabras, y volveos al SEOR. Decidle: Quita toda iniquidad, y acpta[nos] bondadosamente, para que podamos presentar el fruto de nuestros labios.
Asiria no nos salvar, no montaremos a caballo, y nunca ms diremos: "Dios nuestro" a la obra de nuestras manos, pues en ti el hurfano halla misericordia.
Yo sanar su apostasa, los amar generosamente, pues mi ira se ha apartado de ellos.
Ser como roco para Israel; florecer como lirio, y extender sus races como [los cedros del] Lbano.
Brotarn sus renuevos, y ser su esplendor como la del olivo, y su fragancia como [la de los cedros del] Lbano.
Los que moran a su sombra, cultivarn de nuevo el trigo y florecern como la vid. Su fama [ser] como la del vino del Lbano.
Efran, qu tengo yo que ver ya con los dolos? Yo respondo y te cuido. Yo soy como un frondoso ciprs; de m procede tu fruto.
Quien es sabio, que entienda estas cosas; [quien] es prudente, que las comprenda. Porque rectos son los caminos del SEOR, y los justos andarn por ellos; pero los transgresores tropezarn en ellos.
Palabra del SEOR que vino a Joel, hijo de Petuel.
Od esto, ancianos, y prestad odo, habitantes todos de la tierra. Ha acontecido cosa semejante en vuestros das, o en los das de vuestros padres?
Contadlo a vuestros hijos, y vuestros hijos a sus hijos, y sus hijos a la siguiente generacin.
Lo que dej la oruga, lo comi la langosta; lo que dej la langosta, lo comi el pulgn; y lo que dej el pulgn, lo comi el saltn.
Despertad, borrachos, y llorad, y gemid todos los que bebis vino, a causa del vino dulce que os es quitado de la boca.
Porque una nacin ha subido contra mi tierra, poderosa e innumerable; sus dientes son dientes de len, y tiene colmillos de leona.
Ha hecho de mi vid una desolacin, y astillas de mi higuera. Del todo las ha descortezado y derribado; sus sarmientos se han vuelto blancos.
Lamntate como virgen ceida de cilicio por el esposo de su juventud.
Han sido cortadas la ofrenda de cereal y la libacin de la casa del SEOR. Estn de duelo los sacerdotes, los ministros del SEOR.
El campo est asolado, la tierra est de duelo, porque el grano est arruinado, el mosto se seca, [y] el aceite virgen se pierde.
Avergonzaos, labradores, gemid, viadores, por el trigo y la cebada, porque la cosecha del campo se ha perdido.
La vid se seca, y se marchita la higuera; tambin el granado, la palmera y el manzano, todos los rboles del campo se secan. Ciertamente se seca la alegra de los hijos de los hombres.
Ceos [de cilicio], y lamentaos, sacerdotes; gemid, ministros del altar. Venid, pasad la noche [ceidos] de cilicio, ministros de mi Dios, porque sin ofrenda de cereal y sin libacin ha quedado la casa de vuestro Dios.
Promulgad ayuno, convocad asamblea; congregad a los ancianos [y] a todos los habitantes de la tierra en la casa del SEOR vuestro Dios, y clamad al SEOR.
Ay de [ese] da! Porque est cerca el da del SEOR, y vendr como destruccin del Todopoderoso.
No ha sido suprimido el alimento de delante de nuestros ojos, [y] la alegra y el regocijo de la casa de nuestro Dios?
Las semillas se han secado bajo los terrones; los almacenes han sido asolados, los graneros derribados porque se sec el grano.
Cmo muge el ganado! Andan vagando los hatos de vacas porque no hay pasto para ellas; hasta los rebaos de ovejas sufren.
A ti clamo, oh SEOR, porque el fuego ha devorado los pastos del desierto, y la llama ha consumido todos los rboles del campo.
Aun las bestias del campo braman por ti, porque se han secado los arroyos de agua, y el fuego ha devorado los pastos del desierto.
Tocad trompeta en Sion, y sonad alarma en mi santo monte. Tiemblen todos los habitantes de la tierra, porque viene el da del SEOR, porque est cercano;
da de tinieblas y lobreguez, da nublado y de densa oscuridad. Como la aurora sobre los montes, se extiende un pueblo grande y poderoso; nunca ha habido [nada] semejante a l, ni tampoco lo habr despus por aos de muchas generaciones.
Delante de l consume el fuego, y detrs de l abrasa la llama. Como el huerto del Edn es la tierra delante de l; y detrs de l, un desierto desolado, y de l nada escapa.
Como aspecto de caballos es su aspecto, y como corceles de guerra, as corren.
Como estrpito de carros saltan sobre las cumbres de los montes, como el crepitar de llama de fuego que consume la hojarasca, como pueblo poderoso dispuesto para la batalla.
Ante l tiemblan los pueblos, palidecen todos los rostros.
Como valientes corren, como soldados escalan la muralla; cada uno marcha por su camino, y no se desvan de sus sendas.
No se aprietan uno contra otro, cada cual marcha por su calzada; y cuando irrumpen por las defensas, no rompen las filas.
Se lanzan sobre la ciudad, corren por la muralla, suben a las casas, entran por las ventanas como ladrones.
Ante ellos tiembla la tierra, se estremecen los cielos, el sol y la luna se oscurecen, y las estrellas pierden su resplandor.
El SEOR da su voz delante de su ejrcito, porque es inmenso su campamento, porque poderoso es el que ejecuta su palabra. Grande y terrible es en verdad el da del SEOR, y quin podr soportarlo?
Aun ahora -- declara el SEOR -- volved a m de todo corazn, con ayuno, llanto y lamento.
Rasgad vuestro corazn y no vuestros vestidos; volved ahora al SEOR vuestro Dios, porque l es compasivo y clemente, lento para la ira, abundante en misericordia, y se arrepiente de [infligir] el mal.
Quin sabe si volver y se apiadar, y dejar tras s bendicin, [es decir,] ofrenda de cereal y libacin para el SEOR vuestro Dios?
Tocad trompeta en Sion, promulgad ayuno, convocad asamblea,
reunid al pueblo, santificad la asamblea, congregad a los ancianos, reunid a los pequeos y a los nios de pecho. Salga el novio de su aposento y la novia de su alcoba.
Entre el prtico y el altar, lloren los sacerdotes, ministros del SEOR, y digan: Perdona, oh SEOR, a tu pueblo, y no entregues tu heredad al oprobio, a la burla entre las naciones. Por qu han de decir entre los pueblos: "Dnde est su Dios"?
Entonces el SEOR se llenar de celo por su tierra, y tendr piedad de su pueblo.
El SEOR responder, y dir a su pueblo: He aqu, yo os enviar grano, mosto y aceite, y os saciaris de ello, y nunca ms os entregar al oprobio entre las naciones.
Al [ejrcito] del norte lo alejar de vosotros y lo echar a una tierra rida y desolada, su vanguardia hacia el mar oriental, y su retaguardia hacia el mar occidental. Y ascender su hedor y subir su fetidez, porque ha hecho terribles cosas.
No temas, oh tierra, regocjate y algrate, porque el SEOR ha hecho grandes cosas.
No temis, bestias del campo, porque los pastos del desierto han reverdecido, porque el rbol ha dado su fruto, la higuera y la vid han producido en abundancia.
Hijos de Sion, regocijaos y alegraos en el SEOR vuestro Dios; porque l os ha dado la lluvia temprana para [vuestra] vindicacin, y ha hecho descender para vosotros la lluvia, la lluvia temprana y la tarda como en el principio.
Y las eras se llenarn de grano, y las tinajas rebosarn de mosto y de aceite virgen.
Entonces os compensar por los aos que ha comido la langosta, el pulgn, el saltn y la oruga, mi gran ejrcito, que envi contra vosotros.
Tendris mucho que comer y os saciaris, y alabaris el nombre del SEOR vuestro Dios, que ha obrado maravillosamente con vosotros; y nunca jams ser avergonzado mi pueblo.
Y sabris que en medio de Israel estoy yo, y que yo soy el SEOR vuestro Dios y no hay otro; nunca jams ser avergonzado mi pueblo.
Y suceder que despus de esto, derramar mi Espritu sobre toda carne; y vuestros hijos y vuestras hijas profetizarn, vuestros ancianos soarn sueos, vuestros jvenes vern visiones.
Y aun sobre los siervos y las siervas derramar mi Espritu en esos das.
Y har prodigios en el cielo y en la tierra: sangre, fuego y columnas de humo.
El sol se convertir en tinieblas, y la luna en sangre, antes que venga el da del SEOR, grande y terrible.
Y suceder que todo aquel que invoque el nombre del SEOR ser salvo; porque en el monte Sion y en Jerusaln habr salvacin, como ha dicho el SEOR, y entre los sobrevivientes [estarn] los que el SEOR llame.
Porque he aqu que en aquellos das y en aquel tiempo, cuando yo restaure el bienestar de Jud y Jerusaln,
reunir a todas las naciones, y las har bajar al valle de Josafat. Y all entrar en juicio con ellas a favor de mi pueblo y mi heredad, Israel, a quien ellas esparcieron entre las naciones, y repartieron mi tierra.
Tambin echaron suertes sobre mi pueblo, cambiaron un nio por una ramera, y vendieron una nia por vino para poder beber.
Adems, qu tenis que ver conmigo, Tiro, Sidn y todas las regiones de Filistea? Os queris vengar de m? Si de esta manera os vengis de m, bien pronto har volver vuestra venganza sobre vuestra cabeza.
Por cuanto habis tomado mi plata y mi oro, y os habis llevado mis valiosos tesoros a vuestros templos,
y habis vendido los hijos de Jud y Jerusaln a los griegos para alejarlos de su territorio,
he aqu, yo los levantar del lugar donde los vendisteis, y devolver vuestra venganza sobre vuestra cabeza.
Tambin vender vuestros hijos y vuestras hijas a los hijos de Jud, y ellos los vendern a los sabeos, a una nacin lejana -- porque el SEOR [lo] ha dicho.
Proclamad esto entre las naciones: Preparaos para la guerra, despertad a los valientes; acrquense, suban todos los soldados.
Forjad espadas de vuestras rejas de arado y lanzas de vuestras podaderas; diga el dbil: Fuerte soy.
Apresuraos y venid, naciones todas de alrededor, y reunos all. Haz descender, oh SEOR, a tus valientes.
Despirtense y suban las naciones al valle de Josafat, porque all me sentar a juzgar a todas las naciones de alrededor.
Meted la hoz, que la mies est madura; venid, pisad, que el lagar est lleno; las tinajas rebosan, porque grande es su maldad.
Multitudes, multitudes en el valle de la decisin. Porque cerca est el da del SEOR en el valle de la decisin.
El sol y la luna se oscurecen, y las estrellas pierden su resplandor.
El SEOR ruge desde Sion y desde Jerusaln da su voz, y tiemblan los cielos y la tierra. Pero el SEOR es refugio para su pueblo y fortaleza para los hijos de Israel.
Entonces sabris que yo soy el SEOR vuestro Dios, que habito en Sion, mi santo monte. Y Jerusaln ser santa, y los extranjeros no pasarn ms por ella.
Y suceder que en aquel da los montes destilarn vino dulce, las colinas manarn leche, y por todos los arroyos de Jud corrern las aguas; brotar un manantial de la casa del SEOR y regar el valle de Sitim.
Egipto ser una desolacin, y Edom ser un desierto desolado, por la violencia hecha a los hijos de Jud, en cuya tierra han derramado sangre inocente.
Pero Jud ser habitada para siempre, y Jerusaln por todas las generaciones.
Y yo vengar su sangre, [que an] no he vengado, pues el SEOR habita en Sion.
Palabras de Ams, que fue uno de los pastores de Tecoa, [de lo] que vio en visin acerca de Israel en das de Uzas, rey de Jud, y en das de Jeroboam, hijo de Jos, rey de Israel, dos aos antes del terremoto.
Y dijo: El SEOR ruge desde Sion, y desde Jerusaln da su voz; los pastizales de los pastores estn de duelo, y se seca la cumbre del Carmelo.
As dice el SEOR: Por tres transgresiones de Damasco, y por cuatro, no revocar su [castigo,] porque trillaron a Galaad con [trillos] de hierro.
Por eso enviar fuego sobre la casa de Hazael, y consumir los palacios de Ben-adad.
Tambin romper el cerrojo de Damasco, extirpar a los habitantes del valle de Avn y al que empua el cetro de Bet-edn, y el pueblo de Aram ser desterrado a Kir -- dice el SEOR.
As dice el SEOR: Por tres transgresiones de Gaza, y por cuatro, no revocar su [castigo,] por haber deportado a todo un pueblo para entregar[lo] a Edom.
Enviar, pues, fuego sobre la muralla de Gaza, y consumir sus palacios.
Tambin extirpar a los habitantes de Asdod, y al que empua el cetro de Ascaln; desatar mi poder sobre Ecrn, y el remanente de los filisteos perecer -- dice el Seor DIOS.
As dice el SEOR: por tres transgresiones de Tiro, y por cuatro, no revocar su [castigo,] por haber entregado todo un pueblo cautivo a Edom sin acordarse del pacto de hermanos.
Enviar, pues, fuego sobre la muralla de Tiro, y consumir sus palacios.
As dice el SEOR: Por tres transgresiones de Edom, y por cuatro, no revocar su [castigo,] porque con espada persigui a su hermano, y suprimi su compasin; su ira continu despedazando y mantuvo su furor para siempre.
Enviar, pues, fuego sobre Temn, y consumir los palacios de Bosra.
As dice el SEOR: Por tres transgresiones de los hijos de Amn, y por cuatro, no revocar su [castigo,] porque abrieron los vientres de las [mujeres] encintas de Galaad para ensanchar sus lmites.
Encender, pues, fuego en la muralla de Rab, y consumir sus palacios en medio de gritos [de guerra] en el da de la batalla, en medio de una tempestad en el da de la tormenta;
y su rey ir al destierro, l y sus prncipes con l -- dice el SEOR.
As dice el SEOR: Por tres transgresiones de Moab, y por cuatro, no revocar su [castigo], porque quem los huesos del rey de Edom hasta calcinarlos.
Enviar, pues, fuego sobre Moab, que consumir los palacios de Queriot, y Moab morir entre el tumulto, entre gritos [de guerra] y sonido de trompeta.
Tambin extirpar al juez de en medio de ella, y matar a todos sus prncipes con l -- dice el SEOR.
As dice el SEOR: Por tres transgresiones de Jud, y por cuatro, no revocar su [castigo], porque desecharon la ley del SEOR y no guardaron sus estatutos; tambin les han hecho errar sus mentiras, tras las cuales anduvieron sus padres.
Enviar, pues, fuego sobre Jud, y consumir los palacios de Jerusaln.
As dice el SEOR: Por tres transgresiones de Israel, y por cuatro, no revocar su [castigo], porque venden al justo por dinero y al necesitado por un par de sandalias.
Los que pisotean en el polvo de la tierra la cabeza de los desvalidos, tambin tuercen el camino de los humildes. Un hombre y su padre se llegan a la misma joven profanando mi santo nombre;
sobre ropas empeadas se tienden junto a cualquier altar, y el vino de los que han sido multados beben en la casa de su Dios.
Yo destru al amorreo delante de ellos, cuya altura [era] como la altura de los cedros, y [era] fuerte como las encinas; yo destru su fruto por arriba y su raz por abajo.
Y a vosotros yo os hice subir de la tierra de Egipto, y os conduje por el desierto cuarenta aos para que tomarais posesin de la tierra del amorreo.
Y levant profetas de entre vuestros hijos y nazareos de entre vuestros jvenes. No es as, hijos de Israel? -- declara el SEOR.
Pero vosotros hicisteis beber vino a los nazareos, y a los profetas les ordenasteis, diciendo: No profeticis.
He aqu, yo estoy oprimido debajo de vosotros como est oprimida una carreta llena de gavillas.
Y la huida le fallar al ligero, y el fuerte no fortalecer su poder, ni el valiente salvar su vida.
El que empua el arco no resistir, el ligero de pies no escapar, ni el que monta a caballo salvar su vida.
Y aun el ms intrpido entre los valientes huir desnudo aquel da -- declara el SEOR.
Od esta palabra que el SEOR ha hablado contra vosotros, hijos de Israel, contra toda la familia que hizo subir de la tierra de Egipto, diciendo:
Slo a vosotros he escogido de todas las familias de la tierra; por eso os castigar por todas vuestras iniquidades.
Andan dos hombres juntos si no se han puesto de acuerdo?
Ruge un len en la selva sin tener presa? Grue un leoncillo desde su guarida si no ha apresado [algo?]
Cae un ave en la trampa en la tierra si no hay cebo en ella? Se levanta la trampa del suelo si no ha atrapado algo?
Si se toca la trompeta en la ciudad, no temblar el pueblo? Si sucede una calamidad en la ciudad, no la ha causado el SEOR?
Ciertamente el Seor DIOS no hace nada sin revelar su secreto a sus siervos los profetas.
Ha rugido un len, quin no temer? Ha hablado el Seor DIOS, quin no profetizar?
Proclamad en los palacios de Asdod y en los palacios de la tierra de Egipto, y decid: Congregaos en los montes de Samaria y ved los grandes tumultos dentro de ella y la opresin en medio suyo.
No saben hacer lo recto -- declara el SEOR -- los que atesoran violencia y destruccin en sus palacios.
Por tanto, as dice el Seor DIOS: Un enemigo, rodeando la tierra, echar abajo tu poder y tus palacios sern saqueados.
As dice el SEOR: Como el pastor rescata de la boca del len dos patas o un pedazo de oreja, as sern rescatados los hijos de Israel que se sientan en Samaria, en la esquina de una cama y en el damasco de un sof.
Od y testificad contra la casa de Jacob -- declara el Seor DIOS, el Dios de los ejrcitos.
Porque el da que yo castigue las transgresiones de Israel, castigar tambin los altares de Betel; los cuernos del altar sern cortados y caern a tierra.
Derribar tambin la casa de invierno junto con la casa de verano; tambin perecern las casas de marfil, y muchas casas sern destruidas -- declara el SEOR.
Od esta palabra, vacas de Basn, que estis en el monte de Samaria, las que oprims a los pobres, quebrantis a los menesterosos, y decs a vuestros maridos: Traed ahora, para que bebamos.
El Seor DIOS ha jurado por su santidad: He aqu, vienen sobre vosotras das en que os llevarn con garfios, y a vuestro remanente con anzuelos.
Saldris [por] las brechas, una tras otra, y seris expulsadas al Harmn -- declara el SEOR.
Entrad en Betel y pecad, multiplicad en Gilgal las transgresiones; traed vuestros sacrificios cada maana, vuestros diezmos cada tres das.
Ofreced tambin pan leudado en ofrenda de gratitud, y proclamad ofrendas voluntarias, dad[las] a conocer, puesto que as os place, hijos de Israel -- declara el Seor DIOS.
Yo tambin os he dado dientes limpios en todas vuestras ciudades, y falta de pan en todos vuestros lugares; pero no habis vuelto a m -- declara el SEOR.
Y adems os retuve la lluvia cuando an [faltaban] tres meses para la siega; hice llover sobre una ciudad y sobre otra ciudad no hice llover; sobre una parte llova, y la parte donde no llova, se sec.
As que dos [o] tres ciudades iban tambalendose a otra ciudad para beber agua, y no se saciaban; pero no habis vuelto a m -- declara el SEOR.
Os her con [viento] abrasador y con aublo; y la oruga ha devorado vuestros muchos huertos y viedos, vuestras higueras y vuestros olivos; pero no habis vuelto a m -- declara el SEOR.
Envi contra vosotros una plaga, como la plaga de Egipto, mat a espada a vuestros jvenes, junto con vuestros caballos capturados, e hice subir hasta vuestras narices el hedor de vuestro campamento; pero no os habis vuelto a m -- declara el SEOR.
Os destru como Dios destruy a Sodoma y a Gomorra, y fuisteis como tizn arrebatado de la hoguera; pero no os habis vuelto a m -- declara el SEOR.
Por tanto, as har contigo, Israel; [y] porque te he de hacer esto, preprate para encontrarte con tu Dios, oh Israel.
Pues he aqu el que forma los montes, crea el viento y declara al hombre cules son sus pensamientos, el que del alba hace tinieblas y camina sobre las alturas de la tierra: el SEOR, Dios de los ejrcitos, es su nombre.
Od esta palabra que yo pronuncio como lamentacin sobre vosotros, casa de Israel.
Ha cado, no volver a levantarse la virgen de Israel; abandonada [yace] en su tierra, no hay quien la levante.
Porque as dice el Seor DIOS: La ciudad que sale con mil, se quedar con cien; y la que sale con cien, se quedar con diez, en la casa de Israel.
Porque as dice el SEOR a la casa de Israel: Buscadme, y viviris.
Pero no busquis a Betel, ni vayis a Gilgal, ni pasis a Beerseba; porque ciertamente Gilgal ser llevada cautiva, y Betel caer en desgracia.
Buscad al SEOR y viviris, no sea que l prorrumpa como fuego, oh casa de Jos, y consuma a Betel sin que haya quien [lo] apague;
[consuma] a los que convierten el juicio en ajenjo y echan por tierra la justicia.
El que hizo las Plyades y el Orin, cambia las densas tinieblas en aurora, y hace oscurecer el da en noche; el que llama a las aguas del mar, y las derrama sobre la faz de la tierra: el SEOR es su nombre.
l es quien desencadena destruccin sobre el fuerte, y hace que la ruina venga sobre la fortaleza.
Ellos odian en la puerta al que reprende, y aborrecen al que habla [con] integridad.
Por tanto, ya que imponis fuertes impuestos sobre el pobre y exigs de l tributo de grano, las casas de piedra labrada que habis edificado, no las habitaris; habis plantado vias escogidas, pero no beberis su vino.
Pues yo s que muchas son vuestras transgresiones y graves vuestros pecados: oprims al justo, aceptis soborno y rechazis a los pobres en la puerta.
Por tanto, el prudente se calla en ese tiempo, pues es tiempo malo.
Buscad lo bueno y no lo malo, para que vivis; y as sea con vosotros el SEOR, Dios de los ejrcitos, tal como habis dicho.
Aborreced el mal, amad el bien, y estableced la justicia en la puerta. Tal vez el SEOR, Dios de los ejrcitos, sea misericordioso con el remanente de Jos.
Por tanto, as dice el SEOR, el Seor Dios de los ejrcitos: En todas las plazas hay llanto, y en todas las calles dicen: Ay! Ay! Llaman a duelo al labrador, y a lamentacin a los que saben plair.
En todas las vias [habr] llanto, porque pasar por en medio de ti -- dice el SEOR.
Ay de los que ansan el da del SEOR! De qu os servir el da del SEOR? [Ser] tinieblas, y no luz;
como cuando uno huye de un len, y se encuentra con un oso, o va a casa, apoya la mano en la pared, y lo muerde una culebra.
No [ser] tinieblas el da del SEOR, y no luz, oscuridad, y no resplandor?
Aborrezco, desprecio vuestras fiestas, tampoco me agradan vuestras asambleas solemnes.
Aunque me ofrezcis holocaustos y vuestras ofrendas de grano, no [los] aceptar; ni mirar a las ofrendas de paz de vuestros animales cebados.
Aparta de m el ruido de tus cnticos, pues no escuchar siquiera la msica de tus arpas.
Pero corra el juicio como las aguas y la justicia como una corriente inagotable.
Acaso me ofrecisteis sacrificios y ofrendas de cereal por cuarenta aos en el desierto, oh casa de Israel?
Ms bien, llevasteis a Sicut, vuestro rey, y a Quiyn, vuestros dolos, la estrella de vuestros dioses que hicisteis para vosotros.
Yo os har, pues, deportar ms all de Damasco -- dice el SEOR, cuyo nombre es Dios de los ejrcitos.
Ay de los que [viven] reposadamente en Sion, y de los que [se sienten] seguros en el monte de Samaria, los notables de las naciones principales, a quienes acude la casa de Israel!
Pasad a Calne y mirad, y de all id a Hamat la grande, descended luego a Gat de los filisteos. Sois vosotros mejores que estos reinos, o es su territorio mayor que el vuestro?
Alejis el da de la calamidad, y acercis la silla de la violencia?
Los que se acuestan en camas de marfil, se tienden sobre sus lechos, comen corderos del rebao y terneros de en medio del establo;
los que improvisan al son del arpa, [y] como David han compuesto cantos para s;
los que beben vino en tazones [del altar] y se ungen con los leos ms finos, pero no se lamentan por la ruina de Jos,
irn por tanto ahora al destierro a la cabeza de los desterrados, y se acabarn los banquetes de los disolutos.
El Seor DIOS ha jurado por s mismo, ha declarado el Seor, Dios de los ejrcitos: Aborrezco la arrogancia de Jacob, y detesto sus palacios; entregar la ciudad y cuanto hay en ella.
Y suceder que si diez hombres quedan en una misma casa, morirn.
Entonces su to o su incinerador, levantar a cada uno para sacar [sus] huesos de la casa, y dir al que est en el fondo de la casa: Hay [alguien] ms contigo? Y [ste] responder: Nadie. Entonces [aqul] dir: Calla, porque no se debe hacer mencin del nombre del SEOR.
Porque he aqu, el SEOR ordenar que la casa grande sea reducida a escombros y que la casa pequea sea hecha pedazos.
Corren los caballos por la pea? Se ara [en ella] con bueyes? Pues vosotros habis convertido el derecho en veneno, y el fruto de la justicia en amargura;
vosotros que os alegris por Lo-debar, que decs: No hemos tomado para nosotros Carnyim con nuestra [propia] fuerza?
Pues he aqu, levantar contra vosotros, oh casa de Israel, -- declara el SEOR, Dios de los ejrcitos -- una nacin que os afligir desde la entrada de Hamat hasta el arroyo del Arab.
Esto me mostr el Seor DIOS: He aqu, l formaba enjambre de langostas cuando comenzaba a brotar la cosecha de primavera. Y he aqu, la cosecha de primavera [era] despus de la siega del rey.
Y sucedi que cuando haban terminado de devorar la hierba de la tierra, yo dije: Seor DIOS, perdona, te ruego. Cmo podr resistir Jacob si es tan pequeo?
Se apiad el SEOR de esto: No suceder -- dijo el SEOR.
Esto me mostr el Seor DIOS: he aqu, el Seor DIOS llamaba para juzgar[los] con fuego, y consumi el gran abismo y empez a consumir el campo.
Entonces dije: Seor DIOS, cesa, te ruego. Cmo podr resistir Jacob si es tan pequeo?
Se apiad el SEOR de esto: Esto tampoco suceder -- dijo el Seor DIOS.
Esto l me mostr: He aqu, el Seor estaba junto a un muro hecho a plomo, y tena en su mano una plomada.
Y el SEOR me dijo: Qu ves, Ams? Y respond: Una plomada. Entonces el SEOR dijo: He aqu, pondr una plomada en medio de mi pueblo Israel. Ya no volver a dejarlos sin castigo.
Los lugares altos de Isaac sern asolados y los santuarios de Israel destruidos; y yo me levantar con espada contra la casa de Jeroboam.
Entonces Amasas, sacerdote de Betel, envi [palabra] a Jeroboam, rey de Israel, diciendo: Ams conspira contra ti en medio de la casa de Israel; la tierra [ya] no puede soportar todas sus palabras.
Porque as dice Ams: "Jeroboam morir a espada y ciertamente Israel saldr en cautiverio de su tierra."
Y Amasas dijo a Ams: Vete, vidente, huye a la tierra de Jud, come all pan y all profetiza;
pero en Betel no vuelvas a profetizar ms, porque es santuario del rey y residencia real.
Entonces respondi Ams y dijo a Amasas: Yo no soy profeta, ni hijo de profeta, sino que soy boyero y cultivador de sicmoros.
Pero el SEOR me tom cuando pastoreaba el rebao, y me dijo: Ve, profetiza a mi pueblo Israel.
Ahora pues, escucha la palabra del SEOR: T dices: "No profetices contra Israel ni hables contra la casa de Isaac."
Por tanto, as dice el SEOR: "Tu mujer se prostituir en la ciudad, tus hijos y tus hijas caern a espada, tu tierra ser repartida a cordel, y t morirs en una tierra inmunda. Y ciertamente Israel saldr de su tierra en cautiverio."
Esto me mostr el Seor DIOS: He aqu, [haba] una canasta de fruta de verano,
y l dijo: Qu ves, Ams? Y respond: Una canasta de fruta de verano. Entonces el SEOR me dijo: Ha llegado el fin para mi pueblo Israel. Ya no volver a dejarlos sin castigo.
Los cantos del palacio se convertirn en gemido en aquel da -- declara el Seor DIOS. Muchos [sern] los cadveres; en todo lugar [los] echarn fuera en silencio.
Od esto, los que pisoteis a los menesterosos, y queris exterminar a los pobres de la tierra,
diciendo: Cundo pasar la luna nueva para vender el grano, y el da de reposo para abrir el [mercado de] trigo, achicar el efa, aumentar el siclo y engaar con balanzas falsas;
para comprar por dinero a los desvalidos y a los pobres por un par de sandalias, y vender los desechos del trigo?
El SEOR ha jurado por el orgullo de Jacob: Ciertamente, nunca me olvidar de ninguna de sus obras.
No temblar por esto la tierra, y har duelo todo aquel que habita en ella? Subir toda ella como el Nilo, se agitar y menguar como el Nilo de Egipto.
Y suceder que en aquel da -- declara el Seor DIOS -- yo har que el sol se ponga al medioda y que la tierra en pleno da se oscurezca.
Entonces cambiar vuestras fiestas en llanto y todos vuestros cantos en lamento; pondr cilicio sobre todo lomo y calvicie sobre toda cabeza; har que sea como duelo por hijo nico, y su fin, como da de amargura.
He aqu, vienen das -- declara el Seor DIOS -- en que enviar hambre sobre la tierra, no hambre de pan, ni sed de agua, sino de or las palabras del SEOR.
Y vagarn de mar a mar, y del norte hasta el oriente; andarn de aqu para all en busca de la palabra del SEOR, pero no [la] encontrarn.
En aquel da las doncellas hermosas y los jvenes desfallecern de sed.
Los que juran por el pecado de Samaria, y dicen: "Viva tu dios, oh Dan", y "Viva el camino de Beerseba", caern y nunca ms se levantarn.
Vi al Seor de pie junto al altar, y [me] dijo: Golpea los capiteles y que se estremezcan los umbrales, y rmpelos sobre la cabeza de todos. Entonces matar a espada al resto de ellos; no habr entre ellos fugitivo que huya, ni refugiado de ellos que escape.
Aunque caven hasta el Seol, de all los tomar mi mano; y aunque suban al cielo, de all los har bajar.
Aunque se escondan en la cumbre del Carmelo, all los buscar y los tomar; aunque se oculten de mis ojos en el fondo del mar, all ordenar a la serpiente que los muerda.
Aunque vayan al cautiverio delante de sus enemigos, all ordenar a la espada que los mate, y pondr sobre ellos mis ojos para mal y no para bien.
El Seor, DIOS de los ejrcitos: el que toca la tierra, y [sta] se derrite, y se lamentan todos los que en ella habitan, sube toda ella como el Nilo y mengua como el Nilo de Egipto;
el que edifica en los cielos sus altos aposentos, y sobre la tierra ha establecido su bveda; el que llama a las aguas del mar y las derrama sobre la faz de la tierra: el SEOR es su nombre.
No sois vosotros para m como hijos de Etiopa, oh hijos de Israel? -- declara el SEOR. No hice yo subir a Israel de la tierra de Egipto y a los filisteos de Caftor y a los arameos de Kir?
He aqu, los ojos del Seor DIOS estn sobre el reino pecador, y yo lo destruir de sobre la faz de la tierra; sin embargo, no destruir totalmente a la casa de Jacob
Porque he aqu, yo dar un mandato, y zarandear a la casa de Israel entre todas las naciones, como se zarandea [el grano] en la criba, sin que caiga ni un grano en tierra.
A espada morirn todos los pecadores de mi pueblo, los que dicen: "No nos alcanzar ni se nos acercar la desgracia."
En aquel da levantar el tabernculo cado de David, reparar sus brechas, levantar sus ruinas, y la reedificar como en tiempo pasado,
para que tomen posesin del remanente de Edom y de todas las naciones donde se invoca mi nombre -- declara el SEOR, que hace esto.
He aqu, vienen das -- declara el SEOR -- cuando el arador alcanzar al segador, y el que pisa la uva al que siembra la semilla; cuando destilarn vino dulce los montes, y todas las colinas se derretirn.
Restaurar el bienestar de mi pueblo Israel, y ellos reedificarn las ciudades asoladas y habitarn [en ellas]; tambin plantarn vias y bebern su vino, y cultivarn huertos y comern sus frutos.
Los plantar en su tierra, y no sern arrancados jams de la tierra que les he dado -- dice el SEOR tu Dios.
Visin de Abdas. As dice el Seor DIOS acerca de Edom: Hemos odo un mensaje del SEOR, y un mensajero ha sido enviado a las naciones, [diciendo:] Levantaos y alcmonos contra l en batalla.
He aqu, te har pequeo entre las naciones; despreciado eres en gran manera.
La soberbia de tu corazn te ha engaado, t que habitas en las hendiduras de la pea, en las alturas de tu morada; que dices en tu corazn: "Quin me derribar por tierra?"
Aunque te remontes como el guila, y aunque entre las estrellas pongas tu nido, de all te derribar -- declara el SEOR.
Si vinieran a ti ladrones o salteadores de noche (cmo quedaras arruinado!), no robaran hasta que les bastara? Si vinieran a ti vendimiadores, no dejaran rebuscos?
Cmo ser escudriado Esa, [y] rebuscados sus tesoros escondidos!
Hasta la frontera te echarn todos tus aliados; te engaarn, te dominarn los que estn en paz contigo; [los que comen] tu pan tendern emboscada contra ti. (No hay entendimiento en l.)
No destruir en aquel da -- declara el SEOR -- a los sabios de Edom y el entendimiento del monte de Esa?
Entonces tus valientes sern atemorizados, oh Temn, de modo que todo hombre ser cortado del monte de Esa con muerte violenta.
Por la violencia contra tu hermano Jacob, te cubrir la vergenza, y sers cortado para siempre.
El da que te pusiste a un lado, el da en que extraos se llevaban su riqueza, y extranjeros entraban por su puerta y sobre Jerusaln echaban suertes, t tambin eras como uno de ellos.
No te alegres en el da de tu hermano, en el da de su exterminio; no te alegres de los hijos de Jud en el da de su destruccin; s, no te jactes en el da de [su] angustia.
No entres por la puerta de mi pueblo en el da de su ruina. S, no te alegres t de su desgracia en el da de su ruina; no te apoderes de sus riquezas en el da de su ruina.
No te apostes en la encrucijada para exterminar a sus fugitivos, y no entregues a sus sobrevivientes en el da de su angustia.
Porque se acerca el da del SEOR sobre todas las naciones. Como t has hecho, te ser hecho; tus acciones recaern sobre tu cabeza.
Como vosotros bebisteis en mi santo monte, as bebern continuamente todas las naciones. Bebern y tragarn, y sern como si no hubieran sido.
Pero en el monte Sion quedar un remanente, y ser [lugar] santo, y la casa de Jacob volver a tomar sus posesiones.
Entonces la casa de Jacob ser un fuego, y la casa de Jos una llama, y rastrojo la casa de Esa. Los quemarn y los consumirn, y no quedar sobreviviente [alguno] de la casa de Esa -- porque el SEOR ha hablado.
Entonces [los del] Neguev poseern el monte de Esa, y [los de] la Sefela [la llanura] de los filisteos; poseern tambin el territorio de Efran y el territorio de Samaria, y Benjamn [poseer] Galaad.
Y los desterrados de este ejrcito de los hijos de Israel que estn [entre] los cananeos hasta Sarepta, y los desterrados de Jerusaln que estn en Sefarad, poseern las ciudades del Neguev.
Y subirn libertadores al monte Sion para juzgar al monte de Esa, y el reino ser del SEOR.
Vino palabra del SEOR a Jons, hijo de Amitai, diciendo:
Levntate, ve a Nnive, la gran ciudad, y proclama contra ella, porque su maldad ha subido hasta m.
Pero Jons se levant para huir a Tarsis, [lejos] de la presencia del SEOR. Y descendiendo a Jope, encontr un barco que iba a Tarsis, pag el pasaje y entr en l para ir con ellos a Tarsis, [lejos] de la presencia del SEOR.
Y el SEOR desat sobre el mar un fuerte viento, y hubo una tempestad tan grande en el mar que el barco estuvo a punto de romperse.
Los marineros tuvieron miedo y cada uno clamaba a su dios; y arrojaron al mar la carga que estaba en el barco para aligerarlo. Pero Jons haba bajado a la bodega del barco, se haba acostado y dorma profundamente.
El capitn se le acerc y le dijo: Cmo es que ests durmiendo? Levntate, invoca a tu Dios! Quizs [tu] Dios piense en nosotros y no pereceremos.
Y cada uno dijo a su compaero: Venid, echemos suertes para saber por causa de quin nos [ha venido] esta calamidad. Y echaron suertes, y cay la suerte sobre Jons.
Entonces le dijeron: Declranos ahora por causa de quin nos [ha venido] esta calamidad. Qu oficio tienes, y de dnde vienes? Cul es tu tierra, y de qu pueblo eres?
Y l les respondi: Soy hebreo, y temo al SEOR Dios del cielo, que hizo el mar y la tierra.
Los hombres se atemorizaron en gran manera y le dijeron: Qu es esto que has hecho? Porque ellos saban que l hua de la presencia del SEOR, por lo que l les haba declarado.
Entonces le dijeron: Qu haremos contigo para que el mar se calme en torno nuestro? Pues el mar se embraveca ms y ms.
Y l les dijo: Tomadme y lanzadme al mar, y el mar se calmar en torno vuestro, pues yo s que por mi causa [ha venido] esta gran tempestad sobre vosotros.
Los hombres se pusieron a remar [con afn] para volver a tierra firme, pero no pudieron, porque el mar segua embravecindose contra ellos.
Entonces invocaron al SEOR, y dijeron: Te rogamos, oh SEOR, no permitas que perezcamos ahora por causa de la vida de este hombre, ni pongas sobre nosotros sangre inocente; porque t, SEOR, has hecho como te ha placido.
Tomaron, pues, a Jons y lo lanzaron al mar; y el mar ces en su furia.
Y aquellos hombres temieron en gran manera al SEOR; ofrecieron un sacrificio al SEOR y le hicieron votos.
Y el SEOR dispuso un gran pez que se tragara a Jons; y Jons estuvo en el vientre del pez tres das y tres noches.
Entonces or Jons al SEOR su Dios desde el vientre del pez,
y dijo: En mi angustia clam al SEOR, y l me respondi. Desde el seno del Seol ped auxilio, y t escuchaste mi voz;
pues me habas echado a lo profundo, en el corazn de los mares, y la corriente me envolvi; todas tus encrespadas olas y tus ondas pasaron sobre m.
Entonces dije: "He sido expulsado de delante de tus ojos; sin embargo volver a mirar hacia tu santo templo."
Me rodearon las aguas hasta el alma, el gran abismo me envolvi, las algas se enredaron a mi cabeza.
Descend hasta las races de los montes, la tierra con sus cerrojos me [pona] cerco para siempre; pero t sacaste de la fosa mi vida, oh SEOR, Dios mo.
Cuando en m desfalleca mi alma, del SEOR me acord; y mi oracin lleg hasta ti, hasta tu santo templo.
Los que confan en vanos dolos su [propia] misericordia abandonan,
mas yo con voz de accin de gracias te ofrecer sacrificios. Lo que promet, pagar. La salvacin es del SEOR.
Entonces el SEOR dio orden al pez, y [ste] vomit a Jons en tierra firme.
Vino palabra del SEOR por segunda vez a Jons, diciendo:
Levntate, ve a Nnive, la gran ciudad, y proclama en ella el mensaje que yo te dir.
Y Jons se levant y fue a Nnive conforme a la palabra del SEOR. Y Nnive era una ciudad sumamente grande, de un recorrido de tres das.
Jons comenz a recorrer la ciudad camino de un da, y proclamaba, diciendo: Dentro de cuarenta das Nnive ser arrasada.
Y los habitantes de Nnive creyeron en Dios, y proclamaron ayuno y se vistieron de cilicio desde el mayor hasta el menor de ellos.
Cuando lleg la noticia al rey de Nnive, se levant de su trono, se despoj de su manto, se cubri de cilicio y se sent sobre ceniza.
E hizo proclamar y anunciar en Nnive, por decreto del rey y de sus grandes, diciendo: Ni hombre ni bestia, ni buey ni oveja prueben cosa alguna; no pasten ni beban agua,
sino cbranse de cilicio hombres y animales, y clamen a Dios con fuerza, y vulvase cada uno de su mal camino y de la violencia que hay en sus manos.
Quin sabe! Quiz Dios se vuelva, se arrepienta y aparte el ardor de su ira, y no perezcamos.
Y vio Dios sus acciones, que se haban apartado de su mal camino; entonces se arrepinti Dios del mal que haba dicho que les hara, y no [lo] hizo.
Pero [esto] desagrad a Jons en gran manera, y se enoj.
Y or al SEOR, y dijo: Ah SEOR! No era esto lo que yo deca cuando an estaba en mi tierra? Por eso me anticip a huir a Tarsis , porque saba yo que t eres un Dios clemente y compasivo lento para la ira y rico en misericordia, y que te arrepientes del mal [con que amenazas].
Y ahora, oh SEOR, te ruego que me quites la vida, porque mejor me es la muerte que la vida.
Y el SEOR dijo: Tienes acaso razn para enojarte?
Entonces sali Jons de la ciudad y se sent al oriente de la misma. All se hizo un cobertizo y se sent bajo l a la sombra, hasta ver qu sucedera en la ciudad.
Y el SEOR Dios dispuso que una planta creciera sobre Jons para que hiciera sombra sobre su cabeza y lo librara de su incomodidad. Y Jons se alegr grandemente por la planta.
Pero Dios dispuso que un gusano al rayar el alba del da siguiente atacara la planta, y [sta] se sec.
Y sucedi que al salir el sol, dispuso Dios un sofocante viento solano, y el sol hiri la cabeza de Jons y l desfalleca, y deseaba con [toda] su alma morir, diciendo: Mejor me es la muerte que la vida.
Entonces dijo Dios a Jons: Tienes acaso razn para enojarte por causa de la planta? Y l respondi: Tengo razn para enojarme hasta la muerte.
Y dijo el SEOR: T te apiadaste de la planta por la que no trabajaste ni hiciste crecer, que naci en una noche y en una noche pereci,
y no he de apiadarme yo de Nnive, la gran ciudad, en la que hay ms de ciento veinte mil personas que no saben [distinguir] entre su derecha y su izquierda, y [tambin] muchos animales?
Palabra del SEOR que vino a Miqueas de Morset en los das de Jotam, Acaz [y] Ezequas, reyes de Jud; lo que vio acerca de Samaria y Jerusaln.
Od, pueblos todos, escucha, tierra y cuanto hay en ti; sea el Seor DIOS testigo contra vosotros, el Seor desde su santo templo.
Porque he aqu, el SEOR sale de su lugar, y descender y hollar las alturas de la tierra.
Debajo de l los montes se derretirn, y los valles se hendirn, como la cera ante el fuego, como las aguas derramadas por una pendiente.
Todo esto por la rebelin de Jacob y por los pecados de la casa de Israel. Cul es la rebelin de Jacob? No es Samaria? Cul es el lugar alto de Jud? No es Jerusaln?
Har, pues, de Samaria un montn de ruinas en el campo, lugares para plantar vias; derramar sus piedras por el valle, y pondr al descubierto sus cimientos.
Todos sus dolos sern destrozados, y todas sus ganancias sern quemadas por el fuego, y asolar todas sus imgenes, porque [las] junt de ganancias de ramera, y a ganancias de ramera volvern.
Por eso me lamentar y gemir, andar descalzo y desnudo, dar aullidos como los chacales y lamentos como los avestruces.
Porque es incurable su herida, pues ha llegado hasta Jud; se ha acercado hasta la puerta de mi pueblo, hasta Jerusaln.
En Gat no lo anunciis, tampoco lloris. En Bet-le-afr revulcate en el polvo.
Vete [al cautiverio,] habitante de Safir, en vergonzosa desnudez. La que habita en Zaann no escapa. La lamentacin de Bet-esel es que l quitar de vosotros su apoyo.
Porque se debilita esperando el bien la que habita en Marot, pues la calamidad ha descendido del SEOR hasta la puerta de Jerusaln.
Unce al carro los corceles, habitante de Laquis (ella fue principio de pecado para la hija de Sion); porque en ti fueron halladas las rebeliones de Israel.
Por tanto, dars presentes de despedida a Morset-gat; las casas de Aczib [sern] un engao para los reyes de Israel.
Adems, traer contra ti al que toma posesin, oh habitante de Maresa. Hasta Adulam se ir la gloria de Israel.
Arrncate los cabellos y rete por los hijos de tus delicias; ensancha tu calva como la del buitre, porque irn al cautiverio lejos de ti.
Ay de los que planean la iniquidad, los que traman el mal en sus camas! Al clarear la maana lo ejecutan, porque est en el poder de sus manos.
Codician campos y se apoderan de [ellos], casas, y [las] toman. Roban al dueo y a su casa, al hombre y a su heredad.
Por tanto, as dice el SEOR: He aqu, estoy planeando traer contra esta familia un mal del cual no libraris vuestro cuello, ni andaris erguidos; porque ser un tiempo malo.
En aquel da se dir contra vosotros un refrn y se proferir una amarga lamentacin, diciendo: "Hemos sido totalmente destruidos; l ha cambiado la porcin de mi pueblo. Cmo me la ha quitado! Al infiel ha repartido nuestros campos."
Por tanto, no habr quin eche para vosotros el cordel en el sorteo en la asamblea del SEOR.
"No profeticis" [dicen, y] profetizan. [Aunque] ellos no profeticen acerca de estas cosas, no sern retenidos los reproches.
No se dice, oh casa de Jacob: "Es impaciente el Espritu del SEOR? Son stas sus obras?" No hacen bien mis palabras al que camina rectamente?
Hace poco mi pueblo se ha levantado como enemigo. De sobre las vestiduras arrebatis el manto a los que pasan confiados, [a] los que vuelven de la guerra.
A las mujeres de mi pueblo arrojis de la casa de sus delicias; de sus hijos arrebatis mi gloria para siempre.
Levantaos y marchad, pues este no es lugar de descanso por la impureza que trae destruccin, destruccin dolorosa.
Si un hombre, andando tras el viento y la falsedad, hablara mentiras, diciendo: "Os hablar del vino y del licor", [se] sera el profeta para este pueblo.
Ciertamente [os] reunir a todos, oh Jacob, ciertamente recoger al remanente de Israel, los agrupar como ovejas en el aprisco; como rebao en medio de su pastizal, harn estruendo [por la multitud] de hombres.
El que abre brecha subir delante de ellos; abrirn brecha, pasarn la puerta y saldrn por ella; su rey pasar delante de ellos, y el SEOR a su cabeza.
Y dije: Od ahora, jefes de Jacob y gobernantes de la casa de Israel. No [corresponde] a vosotros conocer la justicia?
Vosotros que aborrecis lo bueno y amis lo malo, que les arrancis la piel de encima y la carne de sobre sus huesos;
que comis la carne de mi pueblo, les desollis su piel, quebris sus huesos, y [los] hacis pedazos como para la olla, como carne dentro de la caldera.
Entonces clamarn al SEOR, pero l no les responder; sino que esconder de ellos su rostro en aquel tiempo, porque han hecho malas obras.
As dice el SEOR acerca de los profetas que hacen errar a mi pueblo, [los cuales] cuando tienen [algo] que morder, proclaman: Paz. Pero contra aquel que no les pone nada en la boca, declaran guerra santa.
Por tanto, para vosotros [ser] noche sin visin, y oscuridad sin adivinacin. Se pondr el sol sobre los profetas, y se oscurecer el da sobre ellos.
Los videntes sern avergonzados, y confundidos los adivinos. Todos ellos se cubrirn [la] boca porque no hay respuesta de Dios.
Yo, en cambio, estoy lleno de poder, del Espritu del SEOR, y de juicio y de valor, para dar a conocer a Jacob su rebelin, y a Israel su pecado.
Od ahora esto, jefes de la casa de Jacob y gobernantes de la casa de Israel, que aborrecis la justicia y torcis todo lo recto,
que edificis a Sion con sangre y a Jerusaln con iniquidad.
Sus jefes juzgan por soborno, sus sacerdotes ensean por precio, sus profetas adivinan por dinero, y se apoyan en el SEOR, diciendo: No est el SEOR en medio de nosotros? No vendr sobre nosotros mal alguno.
Por tanto, a causa de vosotros, Sion ser arada como un campo, Jerusaln se convertir en un montn de ruinas, y el monte del templo [ser] como las alturas de un bosque.
Y suceder en los ltimos das que el monte de la casa del SEOR ser establecido como cabeza de los montes; se elevar sobre las colinas, y afluirn a l los pueblos.
Vendrn muchas naciones y dirn: Venid y subamos al monte del SEOR, a la casa del Dios de Jacob, para que l nos instruya en sus caminos, y nosotros andemos en sus sendas. Porque de Sion saldr la ley, y de Jerusaln la palabra del SEOR.
l juzgar entre muchos pueblos, y enjuiciar a naciones poderosas y lejanas; entonces forjarn sus espadas en rejas de arado y sus lanzas en podaderas. No alzar espada nacin contra nacin, ni se adiestrarn ms para la guerra.
Cada uno se sentar bajo su parra y bajo su higuera, y no habr quien [los] atemorice, porque la boca del SEOR de los ejrcitos ha hablado.
Aunque todos los pueblos anden cada uno en el nombre de su dios, nosotros andaremos en el nombre del SEOR nuestro Dios para siempre jams.
En aquel da -- declara el SEOR -- reunir a la coja y recoger a la perseguida, a las que yo haba maltratado.
Har de la coja un remanente, y de la perseguida una nacin fuerte. Y el SEOR reinar sobre ellos en el monte de Sion desde ahora y para siempre.
Y t, torre del rebao, colina de la hija de Sion, hasta ti vendr, vendr el antiguo dominio, el reino de la hija de Jerusaln.
Ahora, por qu gritas tan fuerte? No hay rey en ti? Ha perecido tu consejero, que el dolor te aflige como a mujer de parto?
Returcete y gime, hija de Sion, como mujer de parto, porque ahora saldrs de la ciudad y habitars en el campo, e irs hasta Babilonia. All sers rescatada, all te redimir el SEOR de la mano de tus enemigos.
Pero ahora se han juntado contra ti muchas naciones, que dicen: "Sea profanada, y que se deleiten en Sion nuestros ojos."
Mas ellos no conocen los pensamientos del SEOR, ni comprenden su propsito, porque los ha recogido como gavillas en la era.
Levntate y trilla, hija de Sion, pues yo har tu cuerno de hierro y har tus pezuas de bronce, para que desmenuces a muchos pueblos, para que consagres al SEOR su injusta ganancia, y sus riquezas al Seor de toda la tierra.
Agrpate ahora en tropas, hija de guerreros; han puesto sitio contra nosotros. Con una vara herirn en la mejilla al juez de Israel.
Pero t, Beln Efrata, aunque eres pequea entre las familias de Jud, de ti me saldr el que ha de ser gobernante en Israel. Y sus orgenes son desde tiempos antiguos, desde los das de la eternidad.
Por tanto, l los abandonar hasta el tiempo en que d a luz la que ha de dar a luz. Entonces el resto de sus hermanos volver a los hijos de Israel.
Y l se afirmar y pastorear [su rebao] con el poder del SEOR, con la majestad del nombre del SEOR su Dios. Y permanecern, porque en aquel tiempo l ser engrandecido hasta los confines de la tierra.
Y l ser [nuestra] paz. Cuando el asirio invada nuestra tierra, y cuando huelle nuestros palacios, levantaremos contra l siete pastores y ocho prncipes del pueblo.
Y ellos pastorearn la tierra de Asiria con espada, la tierra de Nimrod en sus puertas; l [nos] librar del asirio cuando invada nuestra tierra y huelle nuestro territorio.
Entonces el remanente de Jacob, en medio de muchos pueblos, ser como roco [que viene] del SEOR, como lluvias sobre la hierba que no espera al hombre ni aguarda a los hijos de los hombres.
Y ser el remanente de Jacob entre las naciones, en medio de muchos pueblos, como len entre las fieras de la selva, como leoncillo entre los rebaos de ovejas, que si pasa, huella y desgarra, y no hay quien libre.
Se alzar tu mano contra tus adversarios, y todos tus enemigos sern exterminados.
Y suceder en aquel da -- declara el SEOR -- que exterminar tus caballos de en medio de ti, y destruir tus carros.
Tambin exterminar con las ciudades de tu tierra, y derribar todas tus fortalezas.
Exterminar las hechiceras de tu mano, y no tendrs ms adivinos.
Exterminar tus imgenes talladas y tus pilares [sagrados] de en medio de ti, y ya no te postrars ms ante la obra de tus manos.
Arrancar tus Aseras de en medio de ti, y destruir tus ciudades.
Y con ira y furor tomar venganza de las naciones que no obedecieron.
Od ahora lo que dice el SEOR: Levntate, litiga con los montes, y oigan las colinas tu voz.
Od, montes, la acusacin del SEOR, y [vosotros,] perdurables cimientos de la tierra, porque el SEOR tiene litigio contra su pueblo, y con Israel entablar juicio.
Pueblo mo, qu te he hecho, o en qu te he molestado? Respndeme!
Pues yo te hice subir de la tierra de Egipto, y de la casa de servidumbre te redim, y envi delante de ti a Moiss, a Aarn y a Miriam.
Pueblo mo, acurdate ahora de lo que maquin Balac, rey de Moab, y de lo que le respondi Balaam, hijo de Beor, desde Sitim hasta Gilgal, para que conozcas las justicias del SEOR.
Con qu me presentar al SEOR [y] me postrar ante el Dios de lo alto? Me presentar delante de l con holocaustos, con becerros de un ao?
Se agrada el SEOR de millares de carneros, de miradas de ros de aceite? Ofrecer mi primognito [por] mi rebelda, el fruto de mis entraas por el pecado de mi alma?
l te ha declarado, oh hombre, lo que es bueno. Y qu es lo que demanda el SEOR de ti, sino slo practicar la justicia, amar la misericordia, y andar humildemente con tu Dios?
La voz del SEOR clamar a la ciudad (prudente es temer tu nombre): Od, oh tribu, quin ha sealado su tiempo?
Hay todava alguien en casa del impo [con] tesoros de impiedad y medida escasa [que es] maldita?
Puedo justificar balanzas falsas y bolsa de pesas engaosas?
Porque los ricos [de la ciudad] estn llenos de violencia, sus habitantes hablan mentiras y su lengua es engaosa en su boca.
Por eso yo tambin [te] har enfermar, hirindote, asolndo[te] por tus pecados.
T comers, pero no te saciars, y tu vileza estar en medio de ti. Apartars, pero nada salvars, y lo que salves, yo lo entregar a la espada.
Sembrars, pero no segars; pisars la oliva, pero no te ungirs con aceite, y la uva, pero no bebers vino.
Han sido guardados los estatutos de Omri y todas las obras de la casa de Acab, y andas en sus consejos. Por tanto te entregar a la destruccin, y a tus habitantes para burla, y soportaris el oprobio de mi pueblo.
Ay de m!, porque soy como los recogedores de frutos de verano, como los rebuscadores en la vendimia. No hay racimo [de uvas] que comer, [ni] higo temprano que tanto deseo.
Ha desaparecido el bondadoso de la tierra, y no hay ninguno recto entre los hombres. Todos acechan para derramar sangre, unos a otros se echan la red.
Para el mal las dos manos son diestras. El prncipe pide, y [tambin] el juez, una recompensa, el grande habla de lo que desea su alma, y juntos lo traman.
El mejor de ellos es como un zarzal, [y] el ms recto como un seto de espinos. El da [que pongas] tus centinelas, tu castigo llegar. Entonces ser su confusin!
No os fiis del vecino, ni confiis en el amigo. De la que reposa en tu seno, guarda tus labios.
Porque el hijo trata con desdn al padre, la hija se levanta contra la madre, [y] la nuera contra su suegra; los enemigos del hombre son los de su propia casa.
Pero yo pondr mis ojos en el SEOR, esperar en el Dios de mi salvacin; mi Dios me oir.
No te alegres de m, enemiga ma. Aunque caiga, me levantar, aunque more en tinieblas, el SEOR es mi luz.
La indignacin del SEOR soportar, porque he pecado contra l, hasta que defienda mi causa y establezca mi derecho. l me sacar a la luz, [y] yo ver su justicia.
Entonces mi enemiga [lo] ver, y se cubrir de vergenza la que me deca: Dnde est el SEOR tu Dios? Mis ojos la contemplarn; entonces ser pisoteada como el lodo de las calles.
[Viene el] da para la edificacin de tus muros; aquel da se extendern [tus] lmites.
[Viene el] da cuando ellos vendrn hasta ti desde Asiria y las ciudades de Egipto; desde Egipto hasta el ro, de mar a mar y de monte a monte.
Y la tierra ser desolada a causa de sus habitantes, por el fruto de sus obras.
Pastorea a tu pueblo con tu cayado, el rebao de tu heredad, que mora solo en el bosque, en medio de un campo frtil. Que se apacienten en Basn y Galaad como en los das de antao.
Como en los das de tu salida de la tierra de Egipto, te mostrar milagros.
Vern las naciones y se avergonzarn de todo su podero; se pondrn la mano sobre la boca, sus odos se ensordecern.
Lamern el polvo como la serpiente, como los reptiles de la tierra. Saldrn temblando de sus fortalezas, al SEOR nuestro Dios vendrn amedrentados, y temern delante de ti.
Qu Dios hay como t, que perdona la iniquidad y pasa por alto la rebelda del remanente de su heredad? No persistir en su ira para siempre, porque se complace en la misericordia.
Volver a compadecerse de nosotros, hollar nuestras iniquidades. S, arrojars a las profundidades del mar todos sus pecados.
Otorgars a Jacob la verdad [y] a Abraham la misericordia, las cuales juraste a nuestros padres desde los das de antao.
Profeca sobre Nnive. Libro de la visin de Nahm de Elcos.
Dios celoso y vengador es el SEOR; vengador es el SEOR e irascible. El SEOR se venga de sus adversarios, y guarda rencor a sus enemigos.
El SEOR es lento para la ira y grande en poder, y ciertamente el SEOR no dejar impune [al culpable.] En el torbellino y la tempestad est su camino, y las nubes son el polvo de sus pies.
l reprende al mar y lo hace secar, y todos los ros agota. Languidecen Basn y el Carmelo, y las flores del Lbano se marchitan.
Los montes tiemblan ante l, y los collados se derriten; s, en su presencia se levanta la tierra, el mundo y todos los que en l habitan.
En presencia de su indignacin, quin resistir? Quin se mantendr en pie ante el ardor de su ira? Su furor se derrama como fuego, y las rocas se despedazan ante l.
Bueno es el SEOR, una fortaleza en el da de la angustia, y conoce a los que en l se refugian.
Pero con inundacin desbordante pondr fin a Nnive, y perseguir a sus enemigos [aun en] las tinieblas.
Lo que tramis contra el SEOR, l [lo] har completa destruccin; no surgir dos veces la angustia.
Porque ellos [como] espinos enmaraados, y ebrios con su bebida, sern consumidos como paja totalmente seca.
De ti ha salido el que ha tramado el mal contra el SEOR, un consejero perverso.
As dice el SEOR: Aunque estn con todo [su vigor] y por ms que sean muchos, aun as sern cortados y desaparecern. Aunque te haya afligido, no te afligir ms.
Y ahora, quebrar su yugo de sobre ti, y romper tus coyundas.
El SEOR ha dado una orden en cuanto a ti: No se perpetuar ms tu nombre. De la casa de tus dioses arrancar los dolos y las imgenes de fundicin. Yo preparar tu sepultura, porque eres vil.
He aqu sobre los montes los pies del que trae buenas nuevas, del que anuncia la paz. Celebra tus fiestas, Jud, cumple tus votos. Porque nunca ms volver a pasar por ti el malvado; ha sido exterminado por completo.
El destructor ha subido contra ti. Monta guardia en la fortaleza, vigila el camino; fortalece tus lomos, refuerza ms [tu] poder.
Porque el SEOR restaurar la gloria de Jacob como la gloria de Israel, aunque devastadores los han devastado y destruido sus sarmientos.
El escudo de los valientes es rojo, los guerreros estn vestidos de escarlata, [y] de acero centelleante los carros cuando estn en formacin, y se blanden las [lanzas] de ciprs.
Por las calles corren furiosos los carros, se precipitan por las plazas, su aspecto es semejante a antorchas, como relmpagos se lanzan.
Se acuerda l de sus nobles [que] tropiezan en su marcha, se apresuran a su muralla, y es preparada la defensa.
Las compuertas de los ros se abren, y el palacio se llena de terror.
Est decretado: [la reina] es despojada y deportada, y sus sirvientas gimen como palomas, golpendose el pecho.
Aunque Nnive [era] como estanque de aguas desde la antigedad; ahora ellos huyen. Deteneos! Deteneos! Pero nadie se vuelve.
Saquead la plata! Saquead el oro! No hay lmite a los tesoros, [a las] riquezas de toda clase de objetos codiciables.
Vaca est! S, desolada y desierta. Los corazones se derriten y las rodillas tiemblan; hay tambin angustia en todo el cuerpo, y los rostros de todos han palidecido.
Dnde est la guarida de los leones y el lugar donde comen los leoncillos, donde andaban el len, la leona y su cachorro, sin que nada [los] asustara?
El len desgarraba lo suficiente para sus cachorros, mataba para sus leonas, llenaba de presa sus guaridas y de carne desgarrada sus cubiles.
Heme aqu contra ti -- declara el SEOR de los ejrcitos. Quemar y reducir a humo tus carros, la espada devorar tus leoncillos, arrancar de la tierra tu presa, y no se oir ms la voz de tus mensajeros.
Ay de la ciudad sanguinaria, toda llena de mentira [y] de pillaje, [que] nunca cesa [en su] rapia!
Chasquido de ltigos, ruido del crujir de ruedas, galopar de caballos, y saltar de carros;
carga de caballera, flamear de espadas, fulgor de lanzas; multitud de heridos, montones de muertos, innumerables cadveres; tropiezan en los cadveres.
[Todo] por las muchas prostituciones de la ramera, la encantadora, la maestra de hechizos, que seduce a las naciones con sus prostituciones y a los pueblos con sus hechizos.
Heme aqu contra ti -- declara el SEOR de los ejrcitos. Levantar tus faldas sobre tu rostro, y mostrar a las naciones tu desnudez y a los reinos tu vergenza.
Echar sobre ti inmundicia, te har despreciable, y har de ti un espectculo.
Y suceder que todo el que te vea huir de ti, y dir: "Asolada est Nnive! Quin llorar por ella?" Dnde te buscar consoladores?
Eres t mejor que Tebas, la asentada junto al Nilo, rodeada de aguas, cuyo baluarte [era] el mar [y] las aguas su muralla?
Etiopa era [su] fortaleza, tambin Egipto, y no tena lmite. Fut y Libia estaban entre los que le ayudaban.
Sin embargo ella fue desterrada, llevada al cautiverio; tambin sus nios fueron estrellados en todas las bocacalles; sobre sus nobles echaron suertes, y todos sus principales fueron atados con cadenas.
T tambin quedars embriagada, estars escondida; t tambin buscars refugio del enemigo.
Todas tus fortalezas son higueras cargadas de brevas; si se sacuden, caen en la boca de quien las va a comer.
He aqu a tu pueblo: [slo] mujeres en medio de ti. A tus enemigos se abren de par en par las puertas de tu tierra; el fuego devora tus cerrojos.
Abastcete de agua para el asedio, refuerza tus fortalezas, mtete en el lodo y pisa el barro, toma el molde de ladrillos.
All te consumir el fuego, te destruir la espada, te devorar como el pulgn. Multiplcate como el pulgn, multiplcate como la langosta.
Has multiplicado tus mercaderes ms que las estrellas del cielo; el pulgn despoja y vuela.
Tus oficiales son como la langosta, tus jefes como nubes de langostas posados sobre las tapias en un da de fro; sale el sol, y se van, y no se sabe donde estn.
Duermen tus pastores, oh rey de Asiria; tus nobles reposan. Tu pueblo est disperso por los montes y no hay quien [lo] rena.
No hay remedio para tu quebranto, tu herida es incurable. Todos los que oigan noticias de ti batirn palmas sobre ti, porque sobre quin no pas continuamente tu maldad?
Profeca que tuvo en visin el profeta Habacuc.
Hasta cundo, oh SEOR, pedir ayuda, y no escuchars, clamar a ti: Violencia! y no salvars?
Por qu me haces ver la iniquidad, y [me] haces mirar la opresin? La destruccin y la violencia estn delante de m, hay rencilla y surge discordia.
Por eso no se cumple la ley y nunca prevalece la justicia. Pues el impo asedia al justo; por eso sale pervertida la justicia.
Mirad entre las naciones, observad, asombraos, admiraos; porque har una obra en vuestros das [que] no creerais si se [os] contara.
Porque he aqu, yo levanto a los caldeos, pueblo feroz e impetuoso, que marcha por la anchura de la tierra para apoderarse de moradas ajenas.
Imponente y temible es; de l mismo proceden su justicia y su grandeza.
Sus caballos son ms veloces que leopardos y ms astutos que lobos al anochecer. Al galope [vienen] sus jinetes, sus jinetes vienen de lejos, vuelan como guila que se precipita a devorar.
Vienen todos ellos para [hacer] violencia, su horda de rostros avanza, recoge cautivos como arena.
Se mofa de los reyes, y los gobernantes le son motivo de risa; se re de toda fortaleza, amontona escombros para tomarla.
Entonces pasar [como] el viento y seguir, y se le tendr por culpable, porque hace de su poder su dios.
No eres t desde la eternidad, oh SEOR, Dios mo, Santo mo? No moriremos. Oh SEOR, para juicio lo has puesto; t, oh Roca, lo has establecido para correccin.
Muy limpios [son tus] ojos para mirar el mal, y no puedes contemplar la opresin. Por qu miras con agrado a los que proceden prfidamente, [y] callas cuando el impo traga al que es ms justo que l?
Por qu has hecho a los hombres como peces del mar, como reptiles que no tienen jefe?
A todos los saca con anzuelo [el pueblo invasor,] los arrastra con su red y los junta en su malla. Por eso se alegra y se regocija,
por eso ofrece sacrificio a su red y quema incienso a su malla, pues gracias a ellas su pesca es abundante, y suculenta su comida.
Vaciar, pues, su red y seguir matando sin piedad a las naciones?
Estar en mi puesto de guardia, y sobre la fortaleza me pondr; velar para ver lo que l me dice, y qu he de responder cuando sea reprendido.
Entonces el SEOR me respondi, y dijo: Escribe la visin y grba[la] en tablas, para que corra el que la lea.
Porque es an visin para el tiempo sealado; se apresura hacia el fin y no defraudar. Aunque tarde, esprala; porque ciertamente vendr, no tardar.
He aqu el orgulloso: en l, su alma no es recta, mas el justo por su fe vivir.
Adems, el vino traiciona al hombre arrogante, de modo que no se queda en casa. Porque ensancha su garganta como el Seol, y es como la muerte, que nunca se sacia; rene para s todas las naciones, y recoge para s todos los pueblos.
No pronunciarn todos stos contra l una stira, y burlas [e] intrigas contra l? Y dirn: "Ay del que aumenta lo que no es suyo (hasta cundo?) y se hace rico con prstamos!"
No se levantarn de repente tus acreedores, y se despertarn tus cobradores? Ciertamente sers despojo para ellos.
Porque t has despojado a muchas naciones, todos los dems pueblos te despojarn a ti, por la sangre humana y la violencia [hecha] a la tierra, al pueblo y a todos sus habitantes.
Ay del que obtiene ganancias ilcitas para su casa, para poner en alto su nido, para librarse de la mano de la calamidad!
Has maquinado cosa vergonzosa para tu casa, destruyendo a muchos pueblos, pecando [contra] ti mismo.
Ciertamente la piedra clamar desde el muro, y la viga le contestar desde el armazn.
Ay del que edifica una ciudad con sangre y funda un pueblo con violencia!
No viene del SEOR de los ejrcitos que los pueblos trabajen para el fuego y las naciones se fatiguen en vano?
Pues la tierra se llenar del conocimiento de la gloria del SEOR como las aguas cubren el mar.
Ay del que da de beber a su prjimo! [Ay de ti] que mezclas tu veneno hasta embriagar[lo,] para contemplar su desnudez!
Sers saciado de deshonra ms que de gloria. Bebe t tambin y muestra tu desnudez. Se volver sobre ti el cliz de la diestra del SEOR, y la ignominia sobre tu gloria.
Porque la violencia contra el Lbano te cubrir, y el exterminio de las fieras te aterrar, a causa del derramamiento de sangre humana y la violencia [hecha] a la tierra, a la ciudad y a todos los que habitan en ella.
De qu sirve el dolo que su artfice ha esculpido, [o] la imagen fundida, maestra de mentiras, para que [su] hacedor confe en su obra cuando hace dolos mudos?
Ay del que dice al madero: "Despierta", [o] a la piedra muda: "Levntate"! Ser esto [tu] maestro? He aqu, est cubierto de oro y plata, y no hay aliento alguno en su interior.
Pero el SEOR est en su santo templo: calle delante de l toda la tierra.
Oracin del profeta Habacuc, en [tono de] Sigionot.
Oh SEOR, he odo lo que se dice de ti [y] tem. Aviva, oh SEOR, tu obra en medio de los aos, en medio de los aos dala a conocer; en la ira, acurdate de tener compasin.
Dios viene de Temn, y el Santo, del monte Parn. Su esplendor cubre los cielos, y de su alabanza est llena la tierra.
[Su] resplandor es como la luz; tiene rayos [que salen] de su mano, y all se oculta su poder.
Delante de l va la pestilencia, y la plaga sigue sus pasos.
Se detuvo, e hizo temblar la tierra, mir e hizo estremecerse a las naciones. S, se desmoronaron los montes perpetuos, se hundieron las colinas antiguas. Sus caminos son eternos.
Bajo afliccin vi las tiendas de Cusn, temblaban las tiendas de la tierra de Madin.
Te indignaste, SEOR, contra los ros? Contra los ros [fue] tu ira, contra el mar tu furor, cuando montaste en tus caballos, en tus carros de victoria?
Tu arco fue desnudado por completo, las varas de castigo fueron juradas. Con ros hendiste la tierra;
te vieron los montes [y] temblaron, el diluvio de aguas pas; dio el abismo su voz, levant en alto sus manos.
El sol [y] la luna se detuvieron en su sitio; a la luz de tus saetas se fueron, al resplandor de tu lanza fulgurante.
Con indignacin marchaste por la tierra; con ira hollaste las naciones.
Saliste para salvar a tu pueblo, para salvar a tu ungido. Destrozaste la cabeza de la casa del impo, descubrindo[lo] de arriba abajo.
Traspasaste con sus [propios] dardos la cabeza de sus guerreros que irrumpieron para dispersarnos; su regocijo [fue] como el de los que devoran en secreto a los oprimidos.
Marchaste por el mar con tus caballos, en el oleaje de las inmensas aguas.
O, y se estremecieron mis entraas; a [tu] voz temblaron mis labios. Entra podredumbre en mis huesos, y tiemblo donde estoy. Tranquilo espero el da de la angustia, al pueblo que se levantar para invadirnos.
Aunque la higuera no eche brotes, ni haya fruto en las vias; [aunque] falte el producto del olivo, y los campos no produzcan alimento; [aunque] falten las ovejas del aprisco, y no haya vacas en los establos,
con todo yo me alegrar en el SEOR, me regocijar en el Dios de mi salvacin.
El Seor DIOS es mi fortaleza; l ha hecho mis pies como [los de] las ciervas, y por las alturas me hace caminar. Para el director del coro, con mis instrumentos de cuerda.
Palabra del SEOR que vino a Sofonas, hijo de Cusi, hijo de Gedalas, hijo de Amaras, hijo de Ezequas, en los das de Josas, hijo de Amn, rey de Jud:
Eliminar por completo todo de la faz de la tierra -- declara el SEOR.
Eliminar hombres y animales, eliminar las aves del cielo y los peces del mar, y har tropezar a los impos; extirpar al hombre de la faz de la tierra -- declara el SEOR.
Extender mi mano contra Jud y contra todos los habitantes de Jerusaln; cortar de este lugar al remanente de Baal [y] los nombres de los ministros idlatras junto con [sus] sacerdotes;
a los que se postran en las terrazas ante el ejrcito del cielo, a los que se postran [y] juran por el SEOR y juran [tambin] por Milcom,
a los que han dejado de seguir al SEOR, y a los que no han buscado al SEOR ni le han consultado.
Calla delante del Seor DIOS!, porque el da del SEOR est cerca, porque el SEOR ha preparado un sacrificio, ha consagrado a sus invitados.
Y suceder que en el da del sacrificio del SEOR castigar a los prncipes, a los hijos del rey y a todos los que visten ropa extranjera.
Aquel da castigar a todos los que saltan sobre el umbral, a los que llenan la casa de su seor de violencia y de engao.
Y habr aquel da -- declara el SEOR -- gritos de auxilio desde la puerta del Pescado, y gemidos desde el segundo distrito, y gran estruendo desde las colinas.
Gemid, habitantes del Mortero, porque ser silenciado todo el pueblo de Canan, exterminados todos los que pesan plata.
Y suceder en aquel tiempo que yo escudriar a Jerusaln con lmparas, y castigar a los hombres que reposan como el vino en sus heces, los que dicen en su corazn: "Ni bien ni mal har el SEOR."
Sus riquezas se convertirn en despojos, y sus casas en desolacin; edificarn casas, mas no [las] habitarn, plantarn vias, mas no bebern su vino.
Cercano est el gran da del SEOR, cercano y muy prximo. El clamor del da del SEOR es amargo; all gritar el guerrero.
Da de ira aquel da, da de congoja y de angustia, da de destruccin y desolacin, da de tinieblas y lobreguez, da nublado y de densa oscuridad,
da de trompeta y grito de guerra contra las ciudades fortificadas y contra los torreones de las esquinas.
Traer angustia sobre los hombres, y andarn como ciegos, porque han pecado contra el SEOR; su sangre ser derramada como polvo, y su carne como estircol.
Ni su plata ni su oro podrn librarlos en el da de la ira del SEOR, cuando por el fuego de su celo toda la tierra sea consumida; porque l har una destruccin total [y] terrible de todos los habitantes de la tierra.
Congregaos, congregaos, oh nacin sin pudor,
antes que entre en vigencia el decreto (como tamo pasa el da), antes que venga sobre vosotros el ardor de la ira del SEOR, antes que venga sobre vosotros el da de la ira del SEOR.
Buscad al SEOR, vosotros todos, humildes de la tierra que habis cumplido sus preceptos; buscad la justicia, buscad la humildad. Quiz seris protegidos el da de la ira del SEOR.
Porque Gaza ser abandonada, y Ascaln desolada; Asdod ser expulsada al medioda, y Ecrn ser desarraigada.
Ay de los habitantes de la costa del mar, la nacin de los cereteos! La palabra del SEOR est contra vosotros: Canan, tierra de los filisteos, yo te destruir hasta que no quede habitante alguno.
Y la costa del mar se convertir en pastizales, en praderas para pastores y apriscos para ovejas.
La costa ser para el remanente de la casa de Jud; all apacentarn [y] en las casas de Ascaln reposarn al atardecer; porque el SEOR su Dios los cuidar y los har volver de su cautiverio.
He odo las afrentas de Moab y los ultrajes de los hijos de Amn, con los cuales afrentaron a mi pueblo y se engrandecieron sobre su territorio.
Por tanto, vivo yo -- declara el SEOR de los ejrcitos, Dios de Israel -- que Moab ser como Sodoma, y los hijos de Amn como Gomorra: campo de ortigas y mina de sal, una desolacin perpetua. El remanente de mi pueblo los saquear, y el resto de mi nacin los heredar.
Esto tendrn ellos como pago por su orgullo, porque han afrentado y se han engrandecido sobre el pueblo del SEOR de los ejrcitos.
Terrible ser el SEOR contra ellos, porque debilitar a todos los dioses de la tierra; y se inclinarn a l todas las costas de las naciones cada una desde su lugar.
Tambin vosotros, etopes, seris muertos por mi espada.
l extender su mano contra el norte y destruir a Asiria, y har de Nnive una desolacin, rida como el desierto;
y se echarn en medio de ella los rebaos, toda clase de animales, tanto el pelcano como el erizo pasarn la noche en los capiteles; el ave cantar en la ventana, [habr] desolacin en el umbral, porque l ha dejado al descubierto el entablado de cedro.
sta es la ciudad divertida que viva confiada, que deca en su corazn: Yo soy, y no hay otra ms que yo. Cmo ha sido hecha una desolacin, una guarida de fieras! Todo el que pase por ella silbar [y] agitar su mano.
Ay de la rebelde y contaminada, la ciudad opresora!
No escuch la voz, ni acept la correccin. No confi en el SEOR, ni se acerc a su Dios.
Sus prncipes en medio de ella son leones rugientes, sus jueces, lobos al anochecer; no dejan nada para la maana.
Sus profetas son temerarios, hombres prfidos; sus sacerdotes han profanado el santuario, han violado la ley.
El SEOR es justo en medio de ella; no cometer injusticia. Cada maana saca a luz su juicio, nunca falta; pero el injusto no conoce la vergenza.
Yo he exterminado naciones; sus torreones estn en ruinas, hice desiertas sus calles, sin que nadie pase [por ellas;] sus ciudades estn desoladas, sin hombre alguno, sin ningn habitante.
Dije: "Ciertamente me temers, aceptars correccin." Entonces no ser destruida su morada [a pesar de] todo lo que yo haba determinado sobre ella; pero ellos se apresuraron a corromper todas sus acciones.
Por tanto, esperadme -- declara el SEOR -- hasta el da en que me levante como testigo, porque mi decisin es reunir a las naciones, juntar a los reinos, para derramar sobre ellos mi indignacin, todo el ardor de mi ira; porque por el fuego de mi celo toda la tierra ser consumida.
En ese tiempo dar a los pueblos labios puros, para que todos ellos invoquen el nombre del SEOR, para que le sirvan de comn acuerdo.
Desde ms all de los ros de Etiopa mis adoradores, mis dispersos, traern mi ofrenda.
Aquel da no te avergonzars de ninguna de tus acciones con que te rebelaste contra m; porque entonces yo quitar de en medio de ti a los que se regocijan en tu orgullo, y nunca ms te envanecers en mi santo monte.
Y dejar en medio de ti un pueblo humilde y pobre, que se refugiar en el nombre del SEOR.
El remanente de Israel no har injusticia ni dir mentira, ni se hallar en su boca lengua engaosa, porque ellos se alimentarn y reposarn sin que nadie [los] atemorice.
Canta jubilosa, hija de Sion. Lanza gritos [de alegra,] Israel. Algrate y regocjate de todo corazn, hija de Jerusaln.
El SEOR ha retirado [sus] juicios contra ti, ha expulsado a tus enemigos. El Rey de Israel, el SEOR, est en medio de ti; ya no temers mal alguno.
Aquel da le dirn a Jerusaln: No temas, Sion; no desfallezcan tus manos.
El SEOR tu Dios est en medio de ti, guerrero victorioso; se gozar en ti con alegra, en su amor guardar silencio, se regocijar por ti con cantos de jbilo.
Reunir a los que se afligen por las fiestas sealadas, tuyos son, [oh Sion,] el oprobio [del destierro] es una carga para ellos.
He aqu, en aquel tiempo me ocupar de todos tus opresores; salvar a la coja y recoger a la desterrada, y convertir su vergenza en alabanza y renombre en toda la tierra.
En aquel tiempo os traer, en aquel tiempo os reunir; ciertamente, os dar renombre y alabanza entre todos los pueblos de la tierra, cuando yo haga volver a vuestros cautivos ante vuestros ojos -- dice el SEOR.
El ao segundo del rey Daro, en el mes sexto, el da primero del mes, vino la palabra del SEOR por medio del profeta Hageo a Zorobabel, hijo de Salatiel, gobernador de Jud, y al sumo sacerdote Josu, hijo de Josadac, diciendo:
As dice el SEOR de los ejrcitos: "Este pueblo dice: 'No ha llegado el tiempo, el tiempo de que la casa del SEOR sea reedificada.'"
Entonces vino la palabra del SEOR por medio del profeta Hageo, diciendo:
Es acaso tiempo para que vosotros habitis en vuestras casas artesonadas mientras esta casa est desolada?
Ahora pues, as dice el SEOR de los ejrcitos: Considerad bien vuestros caminos.
Sembris mucho, pero recogis poco; comis, pero no hay [suficiente] para que os saciis; bebis, pero no hay [suficiente] para que os embriaguis; os vests, pero nadie se calienta; y el que recibe salario, recibe salario en bolsa rota.
As dice el SEOR de los ejrcitos: Considerad bien vuestros caminos.
Subid al monte, traed madera y reedificad el templo, para que me agrade de l y yo sea glorificado -- dice el SEOR.
Esperis mucho, pero he aqu, [hay] poco; y lo que trais a casa, yo lo aviento. Por qu? -- declara el SEOR de los ejrcitos -- . Por causa de mi casa que est desolada, mientras cada uno de vosotros corre a su casa.
Por tanto, por causa vuestra, los cielos han retenido su roco y la tierra ha retenido su fruto.
Y llam a la sequa sobre la tierra, sobre los montes, sobre el trigo, sobre el mosto, sobre el aceite, sobre lo que produce la tierra, sobre los hombres, sobre el ganado y sobre todo el trabajo de vuestras manos.
Y Zorobabel, hijo de Salatiel, el sumo sacerdote Josu, hijo de Josadac, y todo el remanente del pueblo, obedecieron la voz del SEOR su Dios y las palabras del profeta Hageo, como el SEOR su Dios le haba mandado. Y temi el pueblo delante del SEOR.
Entonces Hageo, mensajero del SEOR, por mandato del SEOR, habl al pueblo, diciendo: Yo estoy con vosotros -- declara el SEOR.
Y despert el SEOR el espritu de Zorobabel, hijo de Salatiel, gobernador de Jud, y el espritu del sumo sacerdote Josu, hijo de Josadac, y el espritu de todo el remanente del pueblo. Y vinieron y comenzaron la obra en la casa del SEOR de los ejrcitos, su Dios,
el da veinticuatro del mes sexto, en el ao segundo del rey Daro.
El [da] veintiuno del mes sptimo, vino la palabra del SEOR por medio del profeta Hageo, diciendo:
Habla ahora a Zorobabel, hijo de Salatiel, gobernador de Jud, y al sumo sacerdote Josu, hijo de Josadac, y al remanente del pueblo, diciendo:
"Quin ha quedado entre vosotros que haya visto este templo en su gloria primera? Y cmo lo veis ahora? Tal como est, no es como nada a vuestros ojos?
"Pero ahora, esfurzate, Zorobabel" -- declara el SEOR -- "esfurzate t tambin, Josu, hijo de Josadac, sumo sacerdote, y esforzaos todos vosotros, pueblo de la tierra" -- declara el SEOR -- "y trabajad, porque yo estoy con vosotros" -- declara el SEOR de los ejrcitos.
"[Conforme] a la promesa que os hice cuando salisteis de Egipto, mi Espritu permanece en medio de vosotros; no temis."
Porque as dice el SEOR de los ejrcitos: "Una vez ms, dentro de poco, yo har temblar los cielos y la tierra, el mar y la tierra firme.
"Y har temblar a todas las naciones; vendrn entonces los tesoros de todas las naciones, y yo llenar de gloria esta casa" -- dice el SEOR de los ejrcitos.
"Ma es la plata y mo es el oro" -- declara el SEOR de los ejrcitos.
"La gloria postrera de esta casa ser mayor que la primera" -- dice el SEOR de los ejrcitos -- "y en este lugar dar paz" -- declara el SEOR de los ejrcitos.
El da veinticuatro del [mes] noveno, en el ao segundo de Daro, vino la palabra del SEOR al profeta Hageo, diciendo:
As dice el SEOR de los ejrcitos: "Pide ahora instruccin a los sacerdotes:
'Si alguno lleva carne consagrada en la falda de su vestidura, y toca con su falda pan, alimento cocido, vino, aceite o cualquier [otro] alimento, quedar ste consagrado?' Y los sacerdotes respondieron, y dijeron: No.
Y dijo Hageo: Si alguno, inmundo por el contacto con un cadver, toca cualquiera de estas cosas, quedar inmunda? Respondieron los sacerdotes, y dijeron: Quedar inmunda.
Entonces volvi a hablar Hageo y dijo: "As es este pueblo y as es esta nacin delante de m" -- declara el SEOR -- "y as es toda obra de sus manos; y lo que aqu ofrecen, inmundo es.
"Ahora pues, considerad bien [esto] de hoy en adelante: antes que se pusiera piedra sobre piedra en el templo del SEOR,
desde aquel tiempo, vena [alguno] a un montn de veinte [medidas,] y haba [solo] diez; vena [alguno] al lagar para sacar cincuenta cntaros, y haba [solo] veinte.
"Os her con [viento] abrasador, con aublo y con granizo en toda obra de vuestras manos; pero ninguno de vosotros [se volvi] a m" -- declara el SEOR.
"Pero considerad bien [esto] desde hoy en adelante, desde el da veinticuatro del [mes] noveno; desde el da en que se pusieron los cimientos del templo del SEOR, considerad bien:
"Est todava la semilla en el granero? Todava la vid, la higuera, el granado y el olivo no han dado [fruto; pero] desde hoy yo [os] bendecir."
Y la palabra del SEOR vino por segunda vez a Hageo, el [da] veinticuatro del mes, diciendo:
Habla a Zorobabel, gobernador de Jud, diciendo: "Yo estremecer los cielos y la tierra,
y volcar el trono de los reinos y destruir el poder de los reinos de las naciones; y volcar el carro y a los que montan en l, y caern los caballos y sus jinetes, cada uno por la espada de su hermano.
"En aquel da" -- declara el SEOR de los ejrcitos -- "te tomar a ti, Zorobabel, hijo de Salatiel, siervo mo" -- declara el SEOR -- "y te pondr como [anillo de] sello, porque yo te he escogido" -- declara el SEOR de los ejrcitos.
El octavo mes del ao segundo de Daro, vino la palabra del SEOR al profeta Zacaras, hijo de Berequas, hijo de Iddo, diciendo:
El SEOR se enoj mucho contra vuestros padres.
Diles, pues: "As dice el SEOR de los ejrcitos: 'Volveos a m' -- declara el SEOR de los ejrcitos -- 'y yo me volver a vosotros' -- dice el SEOR de los ejrcitos.
'No seis como vuestros padres, a quienes los antiguos profetas proclamaron, diciendo: "As dice el SEOR de los ejrcitos: 'Volveos ahora de vuestros malos caminos y de vuestras malas obras.'" Pero no me escucharon ni me hicieron caso' -- declara el SEOR.
'Vuestros padres, dnde estn? Y los profetas, viven para siempre?
'Pero mis palabras y mis estatutos que yo orden a mis siervos los profetas no alcanzaron a vuestros padres? Por eso se arrepintieron y dijeron: "Como el SEOR de los ejrcitos se propuso hacer con nosotros conforme a nuestros caminos y conforme a nuestras obras, as ha hecho con nosotros."'"
El da veinticuatro del mes undcimo, que es el mes de Sebat, el ao segundo de Daro, vino la palabra del SEOR al profeta Zacaras, hijo de Berequas, hijo de Iddo, diciendo:
He aqu, de noche vi un hombre que iba montado en un caballo rojo; l estaba entre los mirtos que haba en la quebrada, y detrs de l, caballos rojos, castaos y blancos.
Entonces dije: Quines son stos, seor mo? Y el ngel que hablaba conmigo me dijo: Te mostrar quienes son stos.
Y el hombre que estaba entre los mirtos respondi y dijo: stos son los que el SEOR ha enviado a recorrer la tierra.
Y ellos respondieron al ngel del SEOR que estaba entre los mirtos y dijeron: Hemos recorrido la tierra, y he aqu, toda la tierra est en paz y tranquila.
Entonces respondi el ngel del SEOR y dijo: Oh SEOR de los ejrcitos, hasta cundo seguirs sin compadecerte de Jerusaln y de las ciudades de Jud, contra las cuales has estado indignado estos setenta aos?
Y el SEOR respondi al ngel que hablaba conmigo palabras buenas, palabras consoladoras.
Y el ngel que hablaba conmigo me dijo: Proclama, diciendo: "As dice el SEOR de los ejrcitos: 'Estoy celoso en gran manera por Jerusaln y por Sion,
y con gran enojo estoy yo enojado contra las naciones que estn confiadas; porque cuando yo estaba un poco enojado, ellas contribuyeron al mal.'
"Por tanto, as dice el SEOR: 'Me volver a Jerusaln con compasin; en ella ser reedificada mi casa' -- declara el SEOR de los ejrcitos -- 'y el cordel ser tendido sobre Jerusaln.'"
Proclama de nuevo, diciendo: "As dice el SEOR de los ejrcitos: 'Otra vez rebosarn mis ciudades de bienes, otra vez el SEOR consolar a Sion y de nuevo escoger a Jerusaln.'"
Despus alc mis ojos y mir, y he aqu cuatro cuernos.
Y dije al ngel que hablaba conmigo: Qu son stos? Y me respondi: stos son los cuernos que dispersaron a Jud, a Israel y a Jerusaln.
Entonces el SEOR me mostr cuatro artesanos.
Y dije: Qu vienen a hacer stos? Y l respondi, diciendo: Aqullos son los cuernos que dispersaron a Jud, de modo que nadie ha podido levantar la cabeza; pero estos [artesanos] han venido para aterrorizarlos, para derribar los cuernos de las naciones que alzaron [sus] cuernos contra la tierra de Jud para dispersarla.
Entonces alc los ojos y mir, y he aqu, [vi] un hombre con un cordel de medir en la mano.
Y [le] dije: Adnde vas? Y me respondi: A medir a Jerusaln para ver cunta es su anchura y cunta su longitud.
Y he aqu, cuando el ngel que hablaba conmigo sala, otro ngel le sali al encuentro,
y le dijo: Corre, habla a ese joven, y dile: "Sin muros ser habitada Jerusaln, a causa de la multitud de hombres y de ganados dentro de ella.
"Y yo ser para ella" -- declara el SEOR -- "una muralla de fuego en derredor, y gloria ser en medio de ella."
Ea, ea! Huid de la tierra del norte -- declara el SEOR -- porque como a los cuatro vientos del cielo os dispers yo -- declara el SEOR.
Ea, Sion, t que moras con la hija de Babilonia, escpate!
Porque as dice el SEOR de los ejrcitos, cuya gloria me ha enviado contra las naciones que os despojaron, porque el que os toca, toca la nia de su ojo:
He aqu, alzar mi mano contra ellas, y sern despojo para sus esclavos. Entonces sabris que el SEOR de los ejrcitos me ha enviado.
Canta de jbilo y algrate, oh hija de Sion; porque he aqu, vengo, y habitar en medio de ti -- declara el SEOR.
Y se unirn muchas naciones al SEOR aquel da, y sern mi pueblo. Entonces habitar en medio de ti, y sabrs que el SEOR de los ejrcitos me ha enviado a ti.
Y el SEOR poseer a Jud, su porcin en la tierra santa, y escoger de nuevo a Jerusaln.
Calle toda carne delante del SEOR, porque l se ha levantado de su santa morada.
Entonces me mostr al sumo sacerdote Josu, que estaba delante del ngel del SEOR; y Satans estaba a su derecha para acusarlo.
Y el ngel del SEOR dijo a Satans: El SEOR te reprenda, Satans. Reprndate el SEOR que ha escogido a Jerusaln. No es ste un tizn arrebatado del fuego?
Y Josu estaba vestido de ropas sucias, en pie delante del ngel.
Y ste habl, y dijo a los que estaban delante de l: Quitadle las ropas sucias. Y a l le dijo: Mira, he quitado de ti tu iniquidad y te vestir de ropas de gala.
Despus dijo: Que le pongan un turbante limpio en la cabeza. Y le pusieron un turbante limpio en la cabeza y le vistieron con ropas [de gala]; y el ngel del SEOR estaba all.
Entonces el ngel del SEOR amonest a Josu, diciendo:
As dice el SEOR de los ejrcitos: "Si andas en mis caminos, y si guardas mis ordenanzas, tambin t gobernars mi casa; adems tendrs a tu cargo mis atrios y te dar libre acceso entre stos que estn [aqu].
"Escucha ahora, Josu, sumo sacerdote, t y tus compaeros que se sientan ante ti, que son hombres de presagio, pues he aqu, yo voy a traer a mi siervo, el Renuevo.
"Porque he aqu la piedra que he puesto delante de Josu, sobre [esta] nica piedra hay siete ojos. He aqu, yo grabar una inscripcin en ella" -- declara el SEOR de los ejrcitos -- "y quitar la iniquidad de esta tierra en un solo da.
"Aquel da" -- declara el SEOR de los ejrcitos -- "convidaris cada uno a su prjimo bajo [su] parra y bajo [su] higuera."
Entonces el ngel que hablaba conmigo volvi, y me despert como a un hombre que es despertado de su sueo.
Y me dijo: Qu ves? Y respond: He aqu, veo un candelabro todo de oro con su depsito en la parte superior, y sus siete lmparas encima de l con siete tubos para cada una de las lmparas que tiene encima;
y junto a l [hay] dos olivos, uno a la derecha del depsito y el otro a la izquierda.
Continu, y dije al ngel que hablaba conmigo: Qu es esto seor mo?
Respondi el ngel que hablaba conmigo, y me dijo: No sabes qu es esto? Y respond: No, seor mo.
Continu l, y me dijo: sta es la palabra del SEOR a Zorobabel: "No por el poder ni por la fuerza, sino por mi Espritu" -- dice el SEOR de los ejrcitos.
"Quin eres t, oh gran monte? Ante Zorobabel, [te convertirs en] llanura; y l sacar la piedra clave entre aclamaciones de 'Gracia, gracia a ella!'"
Y vino a m la palabra del SEOR, diciendo:
Las manos de Zorobabel han puesto los cimientos de esta casa, y sus manos [la] acabarn. Entonces sabris que el SEOR de los ejrcitos me ha enviado a vosotros.
Pues quin ha menospreciado el da de las pequeeces? Estos siete se alegrarn cuando vean la plomada en la mano de Zorobabel; [stos son] los ojos del SEOR que recorren toda la tierra.
Entonces habl, y le dije: Qu son estos dos olivos a la derecha y a la izquierda del candelabro?
Habl por segunda vez, y le dije: Qu son las dos ramas de olivo que estn junto a los dos tubos de oro, que vierten de s el [aceite] dorado?
Y me respondi, diciendo: No sabes qu son stos? Y yo dije: No, seor mo.
Entonces l dijo: stos son los dos ungidos que estn de pie junto al Seor de toda la tierra.
Alc de nuevo mis ojos y mir, y he aqu un rollo que volaba.
Y me dijo [el ngel:] Qu ves? Y respond: Veo un rollo que vuela; su longitud es de veinte codos y su anchura de diez codos.
Entonces me dijo: sta es la maldicin que sale sobre la faz de toda la tierra; ciertamente todo el que roba ser destruido segn lo escrito en un lado, y todo el que jura ser destruido segn lo escrito en el otro lado.
La har salir -- declara el SEOR de los ejrcitos -- y entrar en casa del ladrn y en casa del que jura por mi nombre en falso; y pasar la noche dentro de su casa y la consumir junto con sus maderas y sus piedras.
Sali el ngel que hablaba conmigo, y me dijo: Alza ahora tus ojos y mira qu es esto que sale.
Y dije: Qu es? Y l dijo: Esto es el efa que sale. Y aadi: sta es la iniquidad de ellos en toda la tierra.
Y he aqu, una tapa de plomo fue levantada, y haba una mujer sentada dentro del efa.
Entonces dijo: sta es la Maldad. Y la arroj al interior del efa y arroj la tapa de plomo sobre su abertura.
Luego alc los ojos y mir, y he aqu dos mujeres salan con el viento en sus alas; y tenan alas como alas de cigea, y alzaron el efa entre la tierra y el cielo.
Dije entonces al ngel que hablaba conmigo: Adnde llevan el efa?
Y me respondi: A la tierra de Sinar para edificarle un templo; y cuando est preparado, ser asentado all sobre su base.
Alc de nuevo mis ojos y mir, y he aqu cuatro carros que salan de entre dos montes; y los montes [eran] montes de bronce.
Del primer carro [tiraban] caballos rojos, del segundo carro caballos negros,
del tercer carro caballos blancos y del cuarto carro fuertes caballos tordos.
Entonces habl, y dije al ngel que hablaba conmigo: Qu son stos, seor mo?
Y el ngel contest, y me dijo: stos son los cuatro vientos del cielo que salen despus de presentarse ante el Seor de toda la tierra.
Con uno de ellos salen los caballos negros hacia la tierra del norte, y los blancos salen tras ellos, mientras los tordos salen hacia la tierra del sur.
Briosos salan, impacientes por ir a recorrer la tierra. Y l dijo: Id, recorred la tierra. Y recorrieron la tierra.
Entonces me llam y me habl, diciendo: Mira, los que salen hacia la tierra del norte aplacan mi espritu en la tierra del norte.
Y vino la palabra del SEOR a m, diciendo:
Toma [ofrendas] de los desterrados, de Heldai, de Tobas y de Jedaas; y el mismo da ve y entra en la casa de Josas, hijo de Sofonas, adonde ellos han llegado de Babilonia.
Toma plata y oro, haz una corona y pon[la] en la cabeza del sumo sacerdote Josu, hijo de Josadac.
Y hblale, diciendo: "As dice el SEOR de los ejrcitos: 'He aqu un hombre cuyo nombre es Renuevo, porque l brotar del lugar donde est y reedificar el templo del SEOR.
'S, l reedificar el templo del SEOR, y l llevar gloria y se sentar y gobernar en su trono. Ser sacerdote sobre su trono y habr consejo de paz entre los dos oficios.'"
La corona ser para Helem, Tobas, Jedaas y Hen, hijo de Sofonas, como recuerdo en el templo del SEOR.
Y los que estn lejos vendrn y reedificarn el templo del SEOR. Entonces sabris que el SEOR de los ejrcitos me ha enviado a vosotros. [Esto] suceder si escuchis obedientes la voz del SEOR vuestro Dios.
Y sucedi que en el ao cuarto del rey Daro vino la palabra del SEOR a Zacaras el cuarto [da] del mes noveno, Quisleu.
[La aldea de] Betel haba enviado a Sarezer, a Regem-melec y a sus hombres a implorar el favor del SEOR,
y a hablar a los sacerdotes que eran de la casa del SEOR de los ejrcitos, y a los profetas, diciendo: Debemos llorar en el mes quinto y abstenernos como lo hemos hecho durante tantos aos?
Entonces vino a m la palabra del SEOR de los ejrcitos, diciendo:
Habla a todo el pueblo de la tierra y a los sacerdotes, y di: "Cuando ayunabais y os lamentabais en el quinto y el sptimo [mes] durante estos setenta aos, ayunabais en verdad por m?
"Y cuando comis y bebis, no comis y bebis para vosotros mismos?
"No son [estas] las palabras que el SEOR proclam por medio de los antiguos profetas, cuando Jerusaln estaba habitada y prspera con sus ciudades a su alrededor, y el Neguev y la tierra baja estaban habitados?"
Entonces vino la palabra del SEOR a Zacaras, diciendo:
As ha dicho el SEOR de los ejrcitos: Juicio verdadero juzgad, y misericordia y compasin practicad cada uno con su hermano.
"No oprimis a la viuda, al hurfano, al extranjero ni al pobre, ni tramis el mal en vuestros corazones unos contra otros."
Pero ellos rehusaron escuchar y volvieron la espalda rebelde y se taparon los odos para no or.
Y endurecieron sus corazones como el diamante para no or la ley ni las palabras que el SEOR de los ejrcitos haba enviado por su Espritu, por medio de los antiguos profetas; vino, pues, gran enojo de parte del SEOR de los ejrcitos.
Y sucedi que, como yo haba clamado y ellos no haban querido escuchar, as ellos clamaron y yo no quise escuchar -- dice el SEOR de los ejrcitos --
sino que los dispers en torbellino entre todas las naciones que no conocan. Y la tierra fue desolada tras ellos, sin que nadie fuera ni viniera; convirtieron la tierra deseable en desolacin.
Y vino la palabra del SEOR de los ejrcitos, diciendo:
As dice el SEOR de los ejrcitos: "He celado a Sion con gran celo, s, con gran furor la he celado."
As dice el SEOR: "Volver a Sion y en medio de Jerusaln morar. Y Jerusaln se llamar Ciudad de la Verdad, y el monte del SEOR de los ejrcitos, Monte Santo."
As dice el SEOR de los ejrcitos: "An se sentarn ancianos y ancianas en las calles de Jerusaln, cada uno con su bastn en la mano por causa de sus muchos das.
"Y las calles de la ciudad se llenarn de muchachos y muchachas que jugarn en sus calles."
As dice el SEOR de los ejrcitos: "Si en aquellos das [esto] parece muy difcil a los ojos del remanente de este pueblo, ser tambin muy difcil a mis ojos?" -- declara el SEOR de los ejrcitos.
As dice el SEOR de los ejrcitos: "He aqu, salvar a mi pueblo de la tierra del oriente y de la tierra donde se pone el sol;
y los traer y habitarn en medio de Jerusaln; y ellos sern mi pueblo y yo ser su Dios en verdad y en justicia."
As dice el SEOR de los ejrcitos: "Sean fuertes vuestras manos, vosotros que escuchis en estos das estas palabras de la boca de los profetas, los cuales [hablaron] el da en que se pusieron los cimientos de la casa del SEOR de los ejrcitos para la reedificacin del templo.
"Porque antes de aquellos das no haba paga para hombre ni paga para el ganado; y no haba paz para el que sala o entraba a causa del enemigo, y yo puse a todos los hombres unos contra otros.
"Pero ahora yo no [tratar] al remanente de este pueblo como en los das pasados" -- declara el SEOR de los ejrcitos.
"Porque [habr] simiente de paz: la vid dar su fruto, la tierra dar su producto y los cielos darn su roco; y har que el remanente de este pueblo herede todas estas cosas.
"Y suceder que como fuisteis maldicin entre las naciones, casa de Jud y casa de Israel, as os salvar para que seis bendicin. No temis, [mas] sean fuertes vuestras manos."
Porque as dice el SEOR de los ejrcitos: "Tal como me propuse haceros mal cuando vuestros padres me hicieron enojar" -- dice el SEOR de los ejrcitos -- "y no me he arrepentido,
as me he propuesto en estos das volver a hacer bien a Jerusaln y a la casa de Jud. No temis!
"stas son las cosas que debis hacer: decid la verdad unos a otros, juzgad con verdad y con juicio de paz en vuestras puertas,
no tramis en vuestro corazn el mal uno contra otro, ni amis el juramento falso; porque todas estas cosas son las que odio" -- declara el SEOR.
Entonces la palabra del SEOR de los ejrcitos vino a m, diciendo:
As dice el SEOR de los ejrcitos: "El ayuno del cuarto [mes], el ayuno del quinto, el ayuno del sptimo y el ayuno del dcimo se convertirn para la casa de Jud en gozo, alegra y fiestas alegres. Amad, pues, la verdad y la paz."
As dice el SEOR de los ejrcitos: "[Y ser] que an vendrn pueblos y habitantes de muchas ciudades;
y los habitantes de una irn a otra, diciendo: 'Vamos sin demora a implorar el favor del SEOR, y a buscar al SEOR de los ejrcitos. Yo tambin ir.'
"Y vendrn muchos pueblos y naciones poderosas a buscar al SEOR de los ejrcitos en Jerusaln y a implorar el favor del SEOR."
As dice el SEOR de los ejrcitos: "En aquellos das diez hombres de todas las lenguas de las naciones asirn el vestido de un judo, diciendo: 'Iremos con vosotros, porque hemos odo que Dios est con vosotros.'"
Profeca de la palabra del SEOR contra la tierra de Hadrac y Damasco, su lugar de reposo (porque hacia el SEOR estn [puestos] los ojos de los hombres y de todas las tribus de Israel),
y tambin Hamat, que linda con ella, [y] Tiro y Sidn, aunque sean muy sabias.
Tiro se ha edificado una fortaleza, y ha amontonado plata como polvo y oro como barro de las calles.
He aqu, el Seor la despojar, arrojar al mar su riqueza y ella ser consumida por el fuego.
Ascaln [lo] ver y temer, tambin Gaza, y se retorcer con gran dolor, lo mismo Ecrn, pues su esperanza ha sido confundida. Adems perecer el rey de Gaza, y Ascaln no ser habitada.
Un [pueblo] bastardo habitar en Asdod, y yo destruir el orgullo de los filisteos.
Quitar la sangre de su boca, y sus abominaciones de entre sus dientes. Entonces l ser tambin un remanente para nuestro Dios, ser como una tribu en Jud, y Ecrn [ser] como el jebuseo.
Y yo acampar junto a mi casa como un guardin para que nadie vaya ni venga, y no pasar ms sobre ellos el opresor, porque ahora he visto con mis ojos.
Regocjate sobremanera, hija de Sion. Da voces de jbilo, hija de Jerusaln. He aqu, tu rey viene a ti, justo y dotado de salvacin, humilde, montado en un asno, en un pollino, hijo de asna.
Destruir el carro de Efran y el caballo de Jerusaln, y el arco de guerra ser destruido. l hablar paz a las naciones, y su dominio ser de mar a mar, y desde el ro hasta los confines de la tierra.
Y en cuanto a ti, por la sangre de [mi] pacto contigo, he librado a tus cautivos de la cisterna en la que no hay agua.
Volved a la fortaleza, oh cautivos de la esperanza; hoy mismo anuncio que el doble te restituir.
Porque entesar a Jud como mi arco, y cargar el arco con Efran. Incitar a tus hijos, oh Sion, contra tus hijos, oh Grecia, y te har como espada de guerrero.
Entonces el SEOR aparecer sobre ellos, y saldr como un rayo su flecha; el Seor DIOS tocar la trompeta, y caminar en los torbellinos del sur.
El SEOR de los ejrcitos los defender; ellos devorarn y pisotearn las piedras de la honda, bebern [y] alborotarn como [embriagados] de vino, se llenarn como tazn de sacrificio, [empapados] como las esquinas del altar.
Los salvar el SEOR su Dios aquel da como rebao de su pueblo; porque [como] piedras de una corona brillan sobre su tierra.
Pues cunta es su gracia y cunta su hermosura! El trigo har florecer a los jvenes y el mosto a las doncellas.
Pedid lluvia al SEOR en el tiempo de la lluvia tarda, al SEOR que hace los nubarrones; l les dar aguaceros, y hierba en el campo a cada uno.
Porque los terafines hablan iniquidad, y los adivinos ven visiones mentirosas, y cuentan sueos falsos; en vano dan consuelo. Por tanto, [el pueblo] vaga como ovejas, est afligido porque no hay pastor.
Contra los pastores se enciende mi ira, y a los machos cabros castigar; porque el SEOR de los ejrcitos ha visitado su rebao, la casa de Jud, y har de ellos como su caballo de honor en la batalla.
De l saldr la piedra angular, de l la clavija, de l el arco de guerra, de l todo gobernante; juntos
sern como valientes, que en la batalla huellan [al enemigo] en el barro de las calles; pelearn, porque el SEOR [estar] con ellos, y sern avergonzados los que montan a caballo.
Fortalecer la casa de Jud y la casa de Jos salvar, y los har volver porque me he compadecido de ellos; y sern como si no los hubiera rechazado, porque yo soy el SEOR su Dios, y les responder.
Efran ser como un valiente, y se alegrar su corazn como por el vino; sus hijos [lo] vern y se alegrarn, [y] se regocijar su corazn en el SEOR.
Y les silbar para reunirlos, porque los he redimido; y sern tan numerosos como eran.
Cuando yo los esparza entre los pueblos, aun en lejanas tierras se acordarn de m, y vivirn con sus hijos, y volvern.
Los har volver de la tierra de Egipto, y de Asiria los recoger; los traer a la tierra de Galaad y del Lbano, hasta que no haya [sitio] para ellos.
Pasarn por el mar [de] la angustia, y herirn las olas en el mar; se secarn todas las profundidades del Nilo, y ser abatido el orgullo de Asiria y apartado el cetro de Egipto.
Yo los fortalecer en el SEOR, y en su nombre andarn -- declara el SEOR.
Abre tus puertas, Lbano, y consuma el fuego tus cedros.
Gime, ciprs, porque ha cado el cedro, porque los [rboles] majestuosos han sido derribados; gemid, encinas de Basn, porque ha cado el bosque impenetrable.
Voz de gemido de pastores, porque su esplendor est arruinado; voz del rugido de leoncillos, porque derribada est la gloria del Jordn.
As dice el SEOR mi Dios: Apacienta las ovejas [destinadas] para la matanza.
Los que las compran las matan y salen impunes, y el que las vende dice: "Bendito sea el SEOR, porque me he enriquecido!"; y ni sus propios pastores se compadecen de ellas.
Pues yo no me compadecer ms de los habitantes de esta tierra -- declara el SEOR -- sino que he aqu, har que los hombres caigan cada uno en manos de otro y en manos de su rey; y ellos herirn la tierra y yo no [los] librar de sus manos.
Apacent, pues, las ovejas [destinadas] para la matanza, esto es, los afligidos del rebao. Y tom para m doscayados: a uno lo llam Gracia y al otro lo llam Unin; y apacent las ovejas.
Y destru a los tres pastores en un mes, pues mi alma se impacient con ellos y su alma tambin se cans de m.
Entonces dije: No os apacentar [ms.] La que ha de morir, que muera; y la que ha de ser destruida, que sea destruida; y las que queden, cmanse la carne unas a otras.
Y tom mi cayado Gracia y lo quebr para romper el pacto que yo haba hecho con todos los pueblos.
Y fue roto aquel da; as los afligidos del rebao que me observaban, conocieron que era la palabra del SEOR.
Y les dije: Si os parece bien, dad[me] mi paga; y si no, dejadla. Y pesaron como mi salario treinta [piezas] de plata.
Entonces el SEOR me dijo: Arrjalo al alfarero ([ese] magnfico precio con que me valoraron). Tom pues, las treinta [piezas] de plata y las arroj al alfarero en la casa del SEOR.
Y quebr mi segundo cayado, Unin, para romper la hermandad entre Jud e Israel.
Y el SEOR me dijo: Toma otra vez los aperos de un pastor insensato.
Porque he aqu, yo voy a levantar en la tierra un pastor que no se preocupar de la que perece, ni buscar a la descarriada, ni curar a la herida, ni sustentar a la fuerte, sino que comer la carne de la cebada y arrancar sus pezuas.
Ay del pastor intil que abandona el rebao! [Caiga] la espada sobre su brazo y sobre su ojo derecho! Su brazo se secar por completo, y su ojo derecho totalmente se oscurecer.
Profeca, palabra del SEOR acerca de Israel. El SEOR que extiende los cielos, pone los cimientos de la tierra y forma el espritu del hombre dentro de l, declara:
He aqu, yo har de Jerusaln una copa de vrtigo para todos los pueblos de alrededor, y cuando haya asedio contra Jerusaln, tambin lo habr contra Jud.
Y suceder aquel da que har de Jerusaln una piedra pesada para todos los pueblos; todos los que la levanten sern severamente desgarrados. Y contra ella se congregarn todas las naciones de la tierra.
Aquel da -- declara el SEOR -- herir a todo caballo de espanto, y a su jinete, de locura. Pero sobre la casa de Jud abrir mis ojos, mientras hiero de ceguera a todo caballo de los pueblos.
Entonces los jefes [de familias] de Jud dirn en su corazn: "Gran apoyo para nosotros son los habitantes de Jerusaln por el SEOR de los ejrcitos, su Dios."
Aquel da har de los jefes [de familias] de Jud como brasero de fuego entre leos, y como antorcha ardiendo entre gavillas, y consumirn a diestra y a siniestra a todos los pueblos de alrededor, y Jerusaln ser habitada de nuevo en su lugar, en Jerusaln.
El SEOR salvar primero las tiendas de Jud, para que la gloria de la casa de David y la gloria de los habitantes de Jerusaln no se engrandezca sobre Jud.
Aquel da el SEOR defender a los habitantes de Jerusaln, y el dbil entre ellos aquel da ser como David, y la casa de David [ser] como Dios, como el ngel del SEOR delante de ellos.
Y suceder aquel da que me dispondr a destruir a todas las naciones que vengan contra Jerusaln.
Y derramar sobre la casa de David y sobre los habitantes de Jerusaln, el Espritu de gracia y de splica, y me mirarn a m, a quien han traspasado. Y se lamentarn por l, como quien se lamenta por un hijo nico, y llorarn por l, como se llora por un primognito.
Aquel da habr gran lamentacin en Jerusaln, como la lamentacin de Hadad-rimn en la llanura de Meguido.
Y se lamentar la tierra, cada familia por su lado: la familia de la casa de David por su lado, y sus mujeres por su lado; la familia de la casa de Natn por su lado, y sus mujeres por su lado;
la familia de la casa de Lev por su lado, y sus mujeres por su lado; la familia de los simetas por su lado, y sus mujeres por su lado;
todas las dems familias, cada familia por su lado, y sus mujeres por su lado.
Aquel da habr una fuente abierta para la casa de David y para los habitantes de Jerusaln, para [lavar] el pecado y la impureza.
Y suceder aquel da -- declara el SEOR de los ejrcitos -- que eliminar de la tierra los nombres de los dolos, y nunca ms sern recordados; tambin yo quitar de la tierra a los profetas y al espritu inmundo.
Y suceder que si alguno profetiza todava, su padre y su madre que lo engendraron le dirn: "No vivirs porque has hablado falsamente en el nombre del SEOR"; y su padre y su madre que lo engendraron lo traspasarn mientras profetiza.
Tambin suceder aquel da que los profetas se avergonzarn cada uno de su visin cuando profetice, y no se vestirn el manto de pelo para engaar,
sino que [cada uno] dir: "No soy profeta, soy labrador de la tierra, porque un hombre me vendi como esclavo en mi juventud."
Y [alguien] le dir: "Qu son esas heridas en tu cuerpo?" Y l responder: "[Son aqullas] con que fui herido en casa de mis amigos."
Despierta, espada, contra mi pastor, y contra el hombre compaero mo -- declara el SEOR de los ejrcitos. Hiere al pastor y se dispersarn las ovejas, y volver mi mano contra los pequeos.
Y suceder en toda la tierra -- declara el SEOR -- que dos partes sern cortadas en ella, [y] perecern; pero la tercera quedar en ella.
Y meter la tercera parte en el fuego, los refinar como se refina la plata, y los probar como se prueba el oro. Invocar l mi nombre, y yo le responder; dir: "l es mi pueblo", y l dir: "El SEOR es mi Dios."
He aqu, viene el da del SEOR cuando sern repartidos tus despojos en medio de ti.
Y yo reunir a todas las naciones en batalla contra Jerusaln; y ser tomada la ciudad y sern saqueadas las casas y violadas las mujeres; la mitad de la ciudad ser desterrada, pero el resto del pueblo no ser cortado de la ciudad.
Entonces saldr el SEOR y pelear contra aquellas naciones, como cuando l pele el da de la batalla.
Sus pies se posarn aquel da en el monte de los Olivos, que est frente a Jerusaln, al oriente; y el monte de los Olivos se hendir por el medio, de oriente a occidente, [formando] un enorme valle, y una mitad del monte se apartar hacia el norte y la otra mitad hacia el sur.
Y huiris al valle de mis montes, porque el valle de los montes llegar hasta Azal; huiris tal como huisteis a causa del terremoto en los das de Uzas, rey de Jud. Y vendr el SEOR mi Dios, [y] todos los santos con l.
Y suceder que en aquel da no habr luz; las luminarias se oscurecern.
Ser un da nico, conocido slo del SEOR, ni da ni noche; y suceder que a la hora de la tarde habr luz.
En aquel da suceder que brotarn aguas vivas de Jerusaln, una mitad hacia el mar oriental y la otra mitad hacia el mar occidental, ser lo mismo en verano que en invierno.
Y el SEOR ser rey sobre toda la tierra; aquel da el SEOR ser uno, y uno su nombre.
Toda la tierra se volver como una llanura desde Geba hasta Rimn, al sur de Jerusaln; pero [sta] se levantar y ser habitada en su lugar desde la puerta de Benjamn hasta el lugar de la puerta Primera, hasta la puerta del ngulo, y [desde] la torre de Hananeel hasta los lagares del rey.
Y habitarn en ella y no habr ms maldicin; y Jerusaln habitar en seguridad.
sta ser la plaga con que el SEOR herir a todos los pueblos que han hecho guerra contra Jerusaln: se pudrir su carne estando ellos an de pie, y se pudrirn sus ojos en sus cuencas, y su lengua se pudrir en su boca.
Y suceder aquel da que habr entre ellos un gran pnico del SEOR; y cada uno agarrar la mano de su prjimo, y levantar su mano contra la mano de su prjimo.
Tambin Jud pelear en Jerusaln; y se amontonarn las riquezas de todas las naciones circunvecinas: oro, plata y vestidos en gran abundancia.
Como aquella plaga as ser la plaga del caballo, del mulo, del camello, del asno y de todos los animales que haya en aquellos campamentos.
Y suceder que todo sobreviviente de todas las naciones que fueron contra Jerusaln subirn de ao en ao para adorar al Rey, SEOR de los ejrcitos, y para celebrar la fiesta de los Tabernculos.
Y suceder que los de las familias de la tierra que no suban a Jerusaln para adorar al Rey, SEOR de los ejrcitos, no recibirn lluvia sobre ellos.
Y si la familia de Egipto no sube ni viene, entonces sobre ellos no [habr lluvia;] ser la plaga con la cual el SEOR herir a las naciones que no suban a celebrar la fiesta de los Tabernculos.
ste ser el castigo de Egipto y el castigo de todas las naciones que no suban a celebrar la fiesta de los Tabernculos.
En aquel da estar [grabado] en los cascabeles de los caballos: SANTIDAD AL SEOR. Y sern las ollas en la casa del SEOR como los tazones delante del altar.
Y toda olla en Jerusaln y en Jud ser consagrada al SEOR de los ejrcitos; todos los que ofrezcan sacrificios vendrn y tomarn de ellas y en ellas cocern; y no habr ms mercader en la casa del SEOR de los ejrcitos en aquel da.
Profeca de la palabra del SEOR a Israel por medio de Malaquas.
Yo os he amado -- dice el SEOR -- . Pero vosotros decs: En qu nos has amado? No [era] Esa hermano de Jacob? -- declara el SEOR -- . Sin embargo, yo am a Jacob,
y aborrec a Esa, e hice de sus montes desolacin, y [di] su heredad a los chacales del desierto.
Aunque Edom dice: Hemos sido destruidos, pero volveremos y edificaremos las ruinas, el SEOR de los ejrcitos dice as: Ellos edificarn, pero yo destruir. Y los llamarn territorio impo y pueblo contra quien el SEOR est indignado para siempre.
Vuestros ojos lo vern, y vosotros diris: Sea engrandecido el SEOR ms all de la frontera de Israel.
El hijo honra a [su] padre, y el siervo a su seor. Pues si yo soy padre, dnde est mi honor? Y si yo soy seor, dnde est mi temor? -- dice el SEOR de los ejrcitos a vosotros sacerdotes que menospreciis mi nombre -- . Pero vosotros decs: "En qu hemos menospreciado tu nombre?"
Ofreciendo sobre mi altar pan inmundo. Y vosotros decs: "En qu te hemos deshonrado?" En que decs: "La mesa del SEOR es despreciable."
Y cuando presentis un [animal] ciego para el sacrificio, no es malo? Y cuando presentis el cojo y el enfermo, no es malo? Por qu no lo ofreces a tu gobernador? Se agradara de ti o te recibira con benignidad? -- dice el SEOR de los ejrcitos.
Ahora pues, no pediris el favor de Dios, para que se apiade de nosotros? Con tal ofrenda de vuestra parte, os recibir l con benignidad? -- dice el SEOR de los ejrcitos.
Oh, [si hubiera] entre vosotros quien cerrara las puertas para que no encendierais mi altar en vano! No me complazco en vosotros -- dice el SEOR de los ejrcitos -- ni de vuestra mano aceptar ofrenda.
Porque desde la salida del sol hasta su puesta, mi nombre [ser] grande entre las naciones, y en todo lugar se ofrecer incienso a mi nombre, y ofrenda pura de cereal; pues grande [ser] mi nombre entre las naciones -- dice el SEOR de los ejrcitos.
Pero vosotros lo profanis, cuando decs: "La mesa del Seor es inmunda, y su fruto, su alimento despreciable."
Tambin decs: "Ay, qu fastidio!" Y con indiferencia lo despreciis -- dice el SEOR de los ejrcitos -- y trais lo robado, o cojo, o enfermo; as trais la ofrenda. Aceptar eso de vuestra mano? -- dice el SEOR.
Maldito sea el engaador que tiene un macho en su rebao, y lo promete, pero sacrifica un animal daado al Seor! Porque yo soy el Gran Rey -- dice el SEOR de los ejrcitos -- y mi nombre es temido entre las naciones.
Y ahora, para vosotros, sacerdotes, es este mandamiento.
Si no escuchis, y si no decids de corazn dar honor a mi nombre -- dice el SEOR de los ejrcitos -- enviar sobre vosotros maldicin, y maldecir vuestras bendiciones; y en verdad, [ya] las he maldecido, porque no [lo] habis decidido de corazn.
He aqu, yo reprender a vuestra descendencia, y os echar estircol a la cara, el estircol de vuestras fiestas, y seris llevados con l.
Entonces sabris que os he enviado este mandamiento para que mi pacto siga con Lev -- dice el SEOR de los ejrcitos.
Mi pacto con l era de vida y paz, las cuales le di para que me reverenciara; y l me reverenci, y estaba lleno de temor ante mi nombre.
La verdadera instruccin estaba en su boca, y no se hallaba iniquidad en sus labios; en paz y rectitud caminaba conmigo, y apartaba a muchos de la iniquidad.
Pues los labios del sacerdote deben guardar la sabidura, y [los hombres] deben buscar la instruccin de su boca, porque l es el mensajero del SEOR de los ejrcitos.
Pero vosotros os habis desviado del camino, habis hecho tropezar a muchos en la ley, habis corrompido el pacto de Lev -- dice el SEOR de los ejrcitos.
Por eso yo tambin os he hecho despreciables y viles ante todo el pueblo, as como vosotros no habis guardado mis caminos y hacis acepcin de personas en la ley.
No tenemos todos un mismo padre? No nos ha creado un mismo Dios? Por qu nos portamos deslealmente unos contra otros, profanando el pacto de nuestros padres?
Deslealmente ha obrado Jud, y una abominacin se ha cometido en Israel y en Jerusaln; pues Jud ha profanado el santuario del SEOR, que l ama, y se ha casado con la hija de un dios extrao.
Que el SEOR extermine de las tiendas de Jacob al hombre que hace esto (sea testigo o defensor) aunque presente una ofrenda al SEOR de los ejrcitos.
Y esta otra cosa hacis: cubrs el altar del SEOR de lgrimas, llantos y gemidos, porque l ya no mira la ofrenda ni [la] acepta [con] agrado de vuestra mano.
Y vosotros decs: "Por qu?" Porque el SEOR ha sido testigo entre t y la mujer de tu juventud, contra la cual has obrado deslealmente, aunque ella es tu compaera y la mujer de tu pacto.
Pero ninguno que tenga un remanente del Espritu lo ha hecho [as]. Y qu hizo ste mientras buscaba una descendencia de parte de Dios? Prestad atencin, pues, a vuestro espritu; no seas desleal con la mujer de tu juventud.
Porque yo detesto el divorcio -- dice el SEOR, Dios de Israel -- y al que cubre de iniquidad su vestidura -- dice el SEOR de los ejrcitos -- . Prestad atencin, pues, a vuestro espritu y no seis desleales.
Habis cansado al SEOR con vuestras palabras. Y decs: En qu [le] hemos cansado? Cuando decs: Todo el que hace mal es bueno a los ojos del SEOR, y en ellos l se complace; o: Dnde est el Dios de la justicia?
He aqu, yo envo a mi mensajero, y l preparar el camino delante de m. Y vendr de repente a su templo el Seor a quien vosotros buscis; y el mensajero del pacto en quien vosotros os complacis, he aqu, viene
Pero quin podr soportar el da de su venida? Y quin podr mantenerse en pie cuando l aparezca? Porque l es como fuego de fundidor y como jabn de lavanderos.
Y l se sentar como fundidor y purificador de plata, y purificar a los hijos de Lev y los acrisolar como a oro y como a plata, y sern los que presenten ofrendas en justicia al SEOR.
Entonces ser grata al SEOR la ofrenda de Jud y de Jerusaln, como en los das de antao y como en los aos pasados.
Y me acercar a vosotros para el juicio, y ser un testigo veloz contra los hechiceros, contra los adlteros, contra los que juran en falso y contra los que oprimen al jornalero en su salario, a la viuda y al hurfano, [contra] los que niegan [el derecho] del extranjero y los que no me temen -- dice el SEOR de los ejrcitos.
Porque yo, el SEOR, no cambio; por eso vosotros, oh hijos de Jacob, no habis sido consumidos.
Desde los das de vuestros padres os habis apartado de mis estatutos y no los habis guardado. Volved a m y yo volver a vosotros -- dice el SEOR de los ejrcitos. Pero decs: "Cmo hemos de volver?"
Robar el hombre a Dios? Pues vosotros me estis robando. Pero decs: "En qu te hemos robado?" En los diezmos y en las ofrendas.
Con maldicin estis malditos, porque vosotros, la nacin entera, me estis robando.
Traed todo el diezmo al alfol, para que haya alimento en mi casa; y ponedme ahora a prueba en esto -- dice el SEOR de los ejrcitos -- si no os abrir las ventanas del cielo, y derramar para vosotros bendicin hasta que sobreabunde.
Por vosotros reprender al devorador, para que no os destruya los frutos del suelo; ni vuestra vid en el campo ser estril -- dice el SEOR de los ejrcitos.
Y todas las naciones os llamarn bienaventurados, porque seris una tierra de delicias -- dice el SEOR de los ejrcitos.
Vuestras palabras han sido duras contra m -- dice el SEOR -- . Pero decs: "Qu hemos hablado contra ti?"
Habis dicho: "En vano es servir a Dios. Qu provecho hay en que guardemos sus ordenanzas y en que andemos de duelo delante del SEOR de los ejrcitos?
"Por eso ahora llamamos bienaventurados a los soberbios. No slo prosperan los que hacen el mal, sino que tambin ponen a prueba a Dios y escapan [impunes.]"
Entonces los que teman al SEOR se hablaron unos a otros, y el SEOR prest atencin y escuch, y fue escrito delante de l un libro memorial para los que temen al SEOR y para los que estiman su nombre.
Y ellos sern mos -- dice el SEOR de los ejrcitos -- el da en que yo prepare [mi] tesoro especial, y los perdonar como un hombre perdona al hijo que le sirve.
Entonces volveris a distinguir entre el justo y el impo, entre el que sirve a Dios y el que no le sirve.
Porque he aqu, viene el da, ardiente como un horno, y todos los soberbios y todos los que hacen el mal sern como paja; y el da que va a venir les prender fuego -- dice el SEOR de los ejrcitos -- que no les dejar ni raz ni rama.
Mas para vosotros que temis mi nombre, se levantar el sol de justicia con la salud en sus alas; y saldris y saltaris como terneros del establo.
Y hollaris a los impos, pues ellos sern ceniza bajo las plantas de vuestros pies el da en que yo acte -- dice el SEOR de los ejrcitos.
Acordaos de la ley de mi siervo Moiss, de los estatutos y las ordenanzas que yo le orden en Horeb para todo Israel.
He aqu, yo os envo al profeta Elas antes que venga el da del SEOR, [da] grande y terrible.
l har volver el corazn de los padres hacia los hijos, y el corazn de los hijos hacia los padres, no sea que venga yo y hiera la tierra con maldicin.
